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                    <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

Los Nervios de las
Mujeres Sobrexitados
"¡ Estoy tan nerviosa ! " "Me sient&amp;
tan infeliz ! " " ¡ Tal parece que fuera á
\'olar ! " Que famili~res ~º!1 estas e~p:esiones. Las cosas mas triviales fast1d1an
y causan mal humor. No pued_e U d. dormir,
le es imposible levantar obJetos de peso
moderado y sufre desvanecimientos.
Aquella sensación de peso hacia abajo
contribuye á que se sienta Ud. más
desdichada.
Tiene Ud. dolores en lP. espalda y
más abajo en el costado, dolores en la
parte alta de la cabeza y luego en el
cerebro.
Todo esto significa que existe un
serio mal uterino.
La f elicidaddesaparecerá para sie~pre de su vida si Ud. no toma las medidas necesarias. Procure al acto

El Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham
Sancti Spiritus, Cuba. - "Sufría de una debilidad nerviosa tan extr.ema
que pensé era una víctima de neurastenia. Nada me causaba placer.
Varios médicos intentaron curarme, pero sus medicinas no me aliviaban y
decidí tomar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham. Después
de tomar sola una botella me sentí tan mejorada que ahora me es muy
grato dar á Ud. mis sinceras gracias. Mi agradecimiento será eterno.
Puede Ud. publicar mi testimonio para bien de otras mujeres que sufren.''
ELOISA CAMPANIONI DE SALCEDO, Calle Bayamo No. 36, Sancti Spiritus,
Cuba.
Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea
un consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E.
Pinkham Medicine Co., Lynn, Mass., E. U. de A. Su carta
será abieria, leida y contestada por una seiíora y considerada

estrictamente confidencial.

Calendario de la Semana LA PER.U1'A

ME
SALVÓ LA VIDA.

LUNKS 28

Santos Nazario y Ceho omos, Víctor
Papa Mártires e Iocceocio I Pa.pa Coofe· ·
sor -Hoy y mañana 1ito semidoble.
MARTES 29.

Santa Marta Virgen, Santos Félix 11 Pa
¡:a, Simplicio, FauHioo y Beatriz Mártires
y Próspero Obispo Confesor.
MIÉRCE&gt;LES 30
Santos Abdón, St nén, Ju lita Mártires y
Urso Olispo Coofernr.
JUEVES 31

Con placer y satisfacción declaro, que
S an lgnóCio de Loyola Confesor y fuo- la PERUNAmesalvólavida. Despué&amp;
dador de la Compañia óe Jesús -Función de ha.her padecido de los bronqnios y de
e indulgencia plenaria eo Sao Francisco. resfríos que ningún remedio podía
aliviar, me dispuse á probar la PERUNA
AGOSTO
y sien to no haberme resuelto antes. Con
cinco frascos de Peruna recuperé la
s:ilud de que hoy gozo. Leonarda
Barrera, Las Placetas, Mexico.
San Pedro Advíncula o sea la prisión de
San Pedro. Los Santos Mártires Macabeos.
Santas Fe, Esperanza y Caridad Vírgenes
Már!ires. Comienza el quincenario de las
Gradas en varias iglesias Vísperas en el
Santuario de los Angeles.
SÁBADO

LOS'MEDICOS INGLESES

Tenemos el g-u~to de presentar a los lectores de ºEl
Mundo Ilustrado" una fotoR"rnfía de
LA UNICA SILLA ELECTRICA EN MEXJCO

2

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ

Nuestra Señora dé los Angeles Sao A
de la cua F. Wolft y Son. recuerda la fragan•
fonso María de Ligorio, Obispo Coofesr r.
cla suave de las rosas de Persla.
Doctor de la Iglesia y fuodador de la Con
gregación del Santísimo Redentor, Saotu
Esteban Papa, Rutilio Mártires y la Beat.
Juana de Aza, madre de Santo DomiogcFuoción titular e indulgencia de Porciún
cula en el Santuario de los Angeles, qut
también se gana desde las primeras víspe·
ras en la Basílica de Guadalupe, Sao Diego, San Fernanéo, San Co~me, Santa Cla•
ra, Corpns Christi y la Encarnación.
DOll!INGO 3.

--

- -

. . o ~ o-S

La Invencióo o el hallazgo del cuerpo ~ 'Vo - ~ • • c:.&gt;C!!J.:. . . ::.,, .... -;;•
de San füteban Proto·mártir Santas Ciria ~~'-e- c..-e,~ . . ~~é&gt;.::..C-'~
Virgen Y Lidia Tintorera.-Oficio Y misa Esta silla, cuyos únicos y exclusivos propietarios
de la Domínica: rito semidoble y ornameo- son el Instituto Médico Británico, constituye una cu•
ración positiva de todos los casos curables de Reumato verde: se conmt: mora la Inveorión de tlsmo. Parállsis, Neurastenia, Agotamiento Cerebral.
San Esteban.-Vísperas eo Santo Domin- Debilidad Nerviosa. Enfermedades_ ~e la Próstata. Es-

-•º·C',

permatorrea, 1mpotenc1a y Estenhdad en cualquier

go.

sexo.

Garantizamos una curación en cada ca.so, y daremos

$500.00 oro a cualquier enfermo cuyo caso hayamos

ººº
•

El Almanaque Ilustrado Hispano Arre·
ricano, que edita la casa Maucci de Bar·
celona, en la tdición para 1913, consta de
316 páginas, y publica interesaetes produc:ion':s de palpitante actualidad, como
la historia del Canal de Panamá; el descubrimiento del Polo Sur· el mal de los
aviadores etc. etc
'
'

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nos dé, enteramente grahs.

~1~-~~ª:!m.~::. ~~~~:a 11

1

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos re.~ultados, y por eso es que se ha hecho- la pre•
rerida del público. Basta usarla una- vez para tenerla siempre en
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Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

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ac~tado y dejado de sanar.
Toda correspondencia y consultas son consideradas
sagradamente confidenciales.

QltANOB, TUIII0Rl!.8. A&amp;.II0ltlfANAS. Hl!.lflOAB, ,.USTULA■, &amp;.LAQAa.
U&amp;.0l!RAB. QUl!.IIIIDUltAS. ,.ISTULAS, l!lfUPOI0Nl!.8, ETQ., ETO,
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1
1

A '.25 CENTAVOS LA CAJA,

Pt.ra loe lugares donde no ,e eno1tfllltre, ■e deep&amp;Ohatranoo de pone, 1111Yta111I0
oon el pedido en aelloe de oorreo 1().80 Off. por oacla oaJa y por clocflll&amp; PS2.al Depo1ltarlo aenenl,
IIA,.Al!I. •• 0lfTIEQII, 15" OIILL.I!. Off! IIIIN#IIQUI!. N9 •••

TELEFONOS: ERICSSON, 836.

ª"·

MEXICANA, 1006.

A~AlfTA0O 4fJ41,

1

....

•u,oo. o. "•

1.;

1

�BlBLIOTFCA. UNlVERSIT, ARl.6.
•·p., FOI\JC:.O REYt.S

EL MUNDO ILUSTRADO

COVARRUBIAS

El :i.via.dor Roland G itros, ha batido el
record mnndial de altura en Houlgate, en
donde se elevó a 5,000 metros en un monoplano del tipo Bleri.ot.

UNA DIFERENCIA VITAL.

Cuando se ven cogidos por un
fuerte temporal en el mar, los pescadores de Noruega usan á menudo aceite de hígado de bacalao
para disminuir la fuerza de las
olas. El aceite en su estado natural, se adapta perfectamente á
tal propósito. l'ero cuando Eít'
viene á pensar en él como un remedio para la tísis y otras dolencias
debilitantes, el caso es complets.mente diferente. Cualquier alimento feculoso, tal como el arroz,
engorda más que ningún aceite,
pero tod.os los alimentos fecnlosoo
son en extremo indigestos, y ew
mismo oc1~re al aceite natural dr.híga;,,&lt; J.e bacalao ; y una buen.·
i:,,,,es lo que más necesita/
.vd invá1idos.
Por otra parte é·
aceite de hígado dE, bacalao con,
tiene principies medicinales
alta categ·oría, pero p::;::s. q uo sean
útiles al enfermo, deben extraerse
previamente de las abominables
grasas y mezclarse científicamento
con otras sustancias de igud
valor curativo y nutritivo. Esto
es lo que ha realizado con éxito lo

000

Harano Miga Yoahi-Hito, el naevo em·
perador del Jdpóo, nació el 3 r de Agosto
de 1879 Fué edacado por profesores ingleses. S6lo uoa vez h1. salido de su país,
en viaje a Corea. Casó en 1 900 y tiene tres
hijos con la princesa Setuko.

Registrado como articulo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.- lmpreso en papel de las Fábricas de San ~afael

Año XX.-Tomo 11.

ººº

México, Julio 27 de 1913.

Número 4.

I

L1 &lt;VideL de Rubéo Da.río&gt;, escrita por

él mismo, se llama el libro que el célebre
Rubén está escribiendo por encargo de la
empresa de c:Caras y Caretas&gt;, de Buenos
Aires.

.wn

000

ª"

El aviador Briodejone des Moulioais en
su m'looplaoo al prepararse para empreoder h segunda etapa de Berlín-Varsovia.
Un eatupendo "raid" aereo de París
a Varsovia.

Cada vez es mayor la o•adía de losaviadores, a pesar de las continuas desgracias
que estamos viendo casi todos los días. El
viaje de París a Varsovia que acaba de
ejecutar en su moooplaoo el aviador Briodejooe des Moulioais confirma nuestro
aserto habiendo recorrido r,36o metros,
con solamente dos escalas Partió de Villacouelay a las cuatro de la madrugada
y 11egó a las 6 45 a Wanoe (Westfalia); est.uvo_ allí el tiempo de revisar el motor, y
partió a las S 55 Dos horas más tarde lleg'" a Berlío causando su aparición una
profunda sorpresa. Un pequeño descanso
se tomó el aviador, y emprendió su vuelo
a las dos di, la tarde. aterrizando en Varsovia al anochecer siendo recibido por las
autoridades y por multitud de personas que
lo felicitaron con entusiasmo.

PREPARAC!ON de WAMPOLE
la cual es tan sa°!)rosa como l:

miel y contiene una solucióa ,:_r
extracto que se ohtiene ~')
Híga&lt;l.os Puros de Bacab:&gt;, con\
biD.:1dos con J :w:.be de Hipofonfr
tos Compuesto, Exttactos de :Ma~
ta. y Cerezo Silvestre. En est :i
unión científica de ingredientes,
tenemos la sustancia mejor para.
dar carnes, para dar vida; y
cuenLa con una serie de éxitos en
los casos de Tísis, Pérdida de Carnes y Fuerzas y las Enfermedade3
de la ·Sangre. El Dr. J. R. do
Arellano, Director en la E scueb
N acioual de Ciegos de México,
dico: "La Preparación de Wampole proporciona un gran servicio
terapéutico en las afecciones de las
vías respiratorias, ·obteniéndose
resultados sorprendentes en los
estados linfáticos con tendencia~
á escrvfulismo." Eficaz desde t
primera dosis. En las Boticas;in

,
El general José de San Marttn, en _su
testamento, dejó el ~' ble ~oo el cual hizo
la guerra de Iorlep•ocl~ocia de Snr Ame
rica. al célebre tirano Juan Manuel Rosas.

La última obra teatral de
Maeterlinck

Eo~el teatro Chatelet d, París se ha estrenado con grao éxito el d rama del conocido literato Mr. M rnricio M~eterliock,
haciendo el priocipal papel O sea el de la
protaguoista. la esposa del autor, lo que

h ,blan de ese mundo algo- fantástico y
triste, y si conocemos las vivas descripciones de Piérre Loti, no igooramos el deseo
ardiente que desde algunos años embarga
aquellas mujeres quienes en su nueva y
más amplia educación han podido entreveer una existencia muy distinta de la
que ellas 1levan detrás de las altas murallas y en el &lt;harem&gt;.
Ahou con el nuevo cambio político las
mujdres han visto acercarse la hora de su
próximo despertar a una nueva existencia
sucede sit!mpre en las obras de este insig- más digna.
ne poeta.
En esta labor se señala una mujer exLa prensa de París está llena de elogios cepcional, que desde hace ya tiempo vieacerca de este drama. sacro y de la mane- ne dedicándose a ~na contíoua prop~ganra como se ha pue~to en es_c eo~, por lo da para la educ~c1óo de sus compa_neras
que toca a la propiedad y la riqueza de turcas, _conv~nc1da de que la educación es
los traj_es y decor~c1ones.
.
el me~10 _me¡or de asegurar sus derechos
L1. oora se hab13; ouesto ya en N1za y Y so d1go1dad.
.
_
trata de la convers16n de la célebre peca- Esa mujer se llama ,Eltdeh Sahh, gradara de Galilea. Todos los artistas han ri- duada en el colegio americano para señovalizado en la perfección de su trabajo, rit;is de Constantinopla. Bor su labor y
dando motivo por todo esto a que el éxito su inteligencia ha logrado grande prospeh ,ya sido unánime y caluroso.
ridad. Ella es la directora y el alma del
movimiento que se está realizando en Tur000
quía para la dignificación de la mujer,
hasta hace poco sujeta a la más abyecta
condición, esclava. dentro y fuera del hogar.
El movimiento femenista en Turquía es
una verdadera necesidad.
También las mujeres turcas, al amparo
Pero ~llí no se trata del feminismo qoe
del nuevo régimen político, procuran trans- exige el voto para la mujer, ese feminismo
formar el _medio social, ~us~ando para su que se explica con gritos de protesta y
sexo más liberta&lt;\ más d1go1dad, más res• que muchas veces yerra el camino, no.
peto.
El nuevo feminismo turco es justo, y piDesd&lt;.i el fondo del harem, d?nde ha_p3;• de ta dignificación de esposa y de madre,
sado tantos días en una horrible oc1os1- el reconocimiento de ser sensible y radad, sic más altas miras, sin el consuelo ciooal igual al hombre, digna por eso de
de aquellos puros ideales que guían en la ser de éste la dulce compañera, la amiga
vida a tantas mujeres y hacen dP. ellas las leal, y no \a esclava.
verdaderas c~~pañeras ~el hombre elegi~~~ Uaiill~
do por el c..rrno y la estima, y unas madres felices y orgullosas, en sus monótonos
. .
_
días de esclavitud la mujer turca ha pen· -Para ltmp1ar los espeJOS~e e~plea una
sado de sacudir ese yugo humillante para pelota de papel de periódico bien seco,
calentar su espíritu oprimido a la luz de un poco apretada.
unos ideales más nobles.
-Para sacarle más lustre a los zapatos
L"&gt;s que hemos leído laspá~nas que nos se mezclan al betún algunas gotas de leche.

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El Primer Mágistraéo de la República prasidiendo la ceremonia del día 18 al pie del monumento a Juárez en la Alameda.

�casa, le confundió probablemente con el único super·
viviente d-, las Termópilas En cuanto a nuestro~ hués·
EL MUNDO ILUSTRADO
pedes, recientemente desembarcados de Mérida, tal
vez se creyeron todavía en su camaro,e, sugestionados
5BMANARIO DB ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.
Los retratos son tristes
por el balanceo armonioso del oscilante secretaric. El
¡ Esos antep.l.Sados que nos miran fijamente desde los
caso es que éste ao impidió la cordialidad de la reu• muros d'! las casas solariegas!
nió 1 y el silencio siguió decorándo~e con las guirnal·
Vivimos en un imperceptible anacronismo. La marDIRECTOR PROPIETARIO
d•s de las frases que se deshacían como brillantes y cha hacia el futuro se afirma e n la adoración de las
breves pirotecnias. Sonaban allí los versos de Argüelles horas pretéritas. ¿ Cómo explicar de otra manera la puLIC. ERNESTO CHAVERO.
Briagas, semejantes a armaduras de templados aceros, rificación de todos los muertos? Esa indulgencia para
despertando la idea de haber sido escritos con ferrados los que han d ~saparecido que hace decir a los cronistas
gu •nteletes, de donde chorreara todavía la sangre de mundanos cada vez que muere un pillo &lt; .... las pren ·
un en,migo Manuel de la Parra, que parecía caído de das morales que adornaban al finado .... &gt; ¿es hija so·
OFICINAS:
un menguante lunar, nos decía sus poemas en los que lamente de s u innegable empalagosidad habitual o de
3f Calle de la Rinconada de Sao Diego No. 41 .
parecían florecer rosales de primaveras agonizant(s y un instinto común a todos los humanos, que nos hace
Teléfooos:- Mexicaoa, 20-85 Neri
prestigiosas: &lt;Fuí paje de la corte de un glorioso rey pedonar a los que ya para siempre bao dejado de ser
Ericssoo, 14-51
franco ...... &gt; Las pal,bras salían de sus labios dulce· peligrosos ?
Apartado Postal 149.- México, D. F.
mente, como el perfume de las azucenas en una mañaLos retratos son triste3. Al ver las viejas fotografías
na de Abril Y Antonio Caso, con su gran fuerza espi• se nos Agura que los ancianos tuvieron una vejez má;
ritual y l 1 ponderada gravedad de su talento, nos esti· noble y los mozos una juventud más intensa. Hay algo
mulaba a todcs y nos recordaba al joven Antístenes, no prestigioso en el ambiente de los retratos antiguos que
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
ciertamente purque se le asomara el orgullo a través no, hace padecer una añoranza. Hay en ellos un mur·
de los agujeros del manto, como al discípulo de Sócra- mullo de voces, un sacudimiento de vida que contrasta
Eo la Ciudad ........................... . $ 1.00
tes, sino porque consi1eraba el pensar como la más su· con el presente miserable; y es que, como decía Jorge
prema de las vol~ptuosidades. Hermosos tiempos aque· Manrique, a nuestro parecer, cualquier tiempo pasaco
(pagadero por adelantado.)
!los en que. corno uo premio y como un castigo, dormía fué mejor. c¿Qué se fizo el rey doo Juan?&gt; Y nuestros
Eo los Estados ........................... . $ I.25
nuestro destino en las manos cerradas de la vida.
abaelos ¿qué se ficieron ? Todos se han perfilado, hace
(pagadero por trimestre adelantado.)
Hemos querido evocar este cuadro risueño y juvenil, mucho tiempo ya, en la negrura de la tierra insalubre ;
Eo el Extranjero ................ ......... . $ 2 . 00
y atrayente por sus aturdimientos y locuras, en cuyo pero quedan de ellos brillantes tarjetas y opacos lien·
seno se cuajaban lentamente ricas promesas, para hacer zos que han salvado. de la tumba sus pálidos rostros; y
(pagadero por semestre adelantado.)
resaltar en él por contraste, la fignra de Alfonso Reyes como cada fisonomía ejerce sobre nosotros uoa suges(ah~ra que ya luce las borlas de un doctorado brillan- tión especial, acontece el raro fenómeno de que seres
NUMEROS SUELTOS:
temente adquirido, no es conveniente ll~marle Alfonsí· ya extinguidos influyan diariamente eo nuestros esta·
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ o.l"
to) el más joven de todos por los años, pero el más vie· dos de áoimo, aconsejándonos o desanimándonos con
j.:i por la madurez y la cordura precoz. Era el Benja- sus invariables muecas desde los muros.
En los Estados ...... ........ ..... ........... 0.35
mín del grupo, y por su juventud y lozanía bien hubie·
¡Oh, las siluetas abolidas! Los hombres de principios
En el Extranjero ........................... 0.50
ran podido confundirlo las musas con un zagal que en del s iglo pasado, erguidos, fieros, que usaban los cabe·
Atrasados .... .. .................. . ..... . ... 0 .50
sus bosQuecillos claros, se ocupara en unir una siringa llos revueltos y largos, distribuidos en mechones brahecha de nueve c;,.ñas Efectivamente, Reyes comenzó
Para la publicación de avisos eo este periódico, diri- cantando la naturale•a y la vida, con un clasicismo tan víos atusados sobre las sienes-a pesar de estar inventadas ya las barberías-indudablemente que eran tipos
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre, bien definido, que si demostraba sus puras orieotacio· más viriles Los lechuguinos de hoy no comprenden
nes y su firme cultura, lo hubiera llevado iodefectible- esa gallarda estética byroniana ; y es que hemos perdi·
16. Sus agentes eo Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
meote a la Arcadia de Roma, a tener menos talento, do el concepto de la verdadera belleza a fuerza de
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
que es lo que en él abunda. Por fortuna, el z1gal no embriagarnos con el mal vino de la Democracia. Aquese extravió después de haber visto a las ninfas. Y muy llas corbatas flojas y aquellos cuellos amplios, que dede su tiempo y de su siglo, salió del paisaje antiguo jaban admirar toda la esplendidez de las marmóreas
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
riéndose de títiros y caramillos, apretándose con las gargantas! Sombreros de copa del año 30, levitas por·
manos su propio corazón y sintieudo en sus sienes el tentosas del 65, elegancias difuntas, ya ~ólo vivfs en la
golpe de la propia sangre. Conocemos por su ccnfiaoza pátina de los retratos!
ciertos poemas íntimos, no publicados, y en los cuales
Maupasant escribió un cuento donde un viejo e hilate profundamente el grito humano, traicionando sus poce,ndriaco soltPrón, una noche, al volver como de
viejas lc:vaduras de dolor y esperanza.
costumbre a la wledad de su casa, tiene la fatal idea
Mas el dio..mi~mo intelectual de Alfonso no e~tá he- de ponerse a revolver sus cartas y papeles de otros
Siempre nos acordaremos con simpatía de aquella re- cho para el trabajo paciente y meticuloso del verso. Es tiempos; y cada vez que da con una reliquia de su levista literaria que tuvo la breve duración de uoa rosa, demasiado desbordante y fuerte para sujetar a esa cua- jana juventud se le oprime el corazón; y sigue buscany que fué fundada por un espíritu generoso. C?n ef~c- drícula incómoda y estrecha, los números de su prosa, do, buscando, hasta que encuentra un manuscrito de
to &lt;S;,.via Moderna.&gt; a pesar de so corta ex1steoc1a, amplia y ondulante como un manto. Además, la forma es su infancia donde saludaba a su mamá el día de su
un ra-lioso oriflama, a cuya sombra flotaron los airo- lo de meaos para quien posee el ritmo interior de las ideas cumpleaños.... Y como el pobri, burgués se suicidó
nes de algunas cabelleras juveniles, perfumadas, como y la fuerza del pensamiento, Y Alfonso.ha probado .de por no poder resistir 1.. amargura penetrante de sus
la de Fedóo, de primaverales aromas y ceñidas de pen· sobra ser dueño de estas cosas en los admirables traba1os recuerdos. Maupasantacaba recomendándonos pruden·
samicntos luminosos y puros. Fué el santo y seña que que han llevado su nombre más allá de nuestro suelo. temente que no leamos nuestros papeles viejos .... ¡Oh,
sirvió a uo:» cuantos muchlcho, de buena voluntad pa· D~ aqu~lla labor primigenia que llevó las columnas de almas sensibles! No miréis vuestros antiguos retratos;
ra i:ieotificarse y para sentirse coa los codos juntos en
&lt;Savia Moderna,&gt; arrancan los artículos cr(ticos, los porque vuestros retratos de niños si mis jóvenes, y
ese camino lleno de asperezas, pero también de bellos estu-?.ios literarios, las conferencias arquitecturales que vuestros retratos de adolescentes si sois viejos, contie·
espejismos, en cuyas lontananzas parece ondular el li· hemos leído y oído posteriormente en nuestro Ateoeo. nen un veneno efectivo para el atribulado corazón; es
rio de plata, conquista suprema de los fel~ces y de los P0rque el acervo es ya considerable. Y todo él armo- tan impetuoso el torrente sombrío que puede asaltar a
elegidos A cuántos cegó el polvo del cam100 antes de nioso y lleno. L1 amplitu~ mental y la cul.tura se reve· un alma analítica al confrontarse a través del tiempo y
vislumbrarlo siquiera en las doradas lejanías; y cuá?tos lao lo mismo en &lt;Parnasianos y Románticos,&gt; que es comparar las ilusiones que iluminan cada fisonomía
tambiéo se qued lron enredadJs en las zarzas hostiles, un cuadro muy completo de la literatura francesa de con la melancolia que ha ensombrecido la siguiente, y
antes de qu~ pudi~ran refrescarse los labios secos, en esa época, como en la conferencia sobre Manuel J. la vacuidad brumosa que existe entre las dos, que es
los mao1ntiales lejanos, cuyo rumor se alzal,a allá, eo Ochóo, en donde nuestro gran poeta se destaca con tan preferible no mirarlas; por algo en h Naturaleu no
el término de los horizontes claros, como una música precisos perfiles; que en el estudio de Góogora, leído hay contemplaciones retrospectivas; aun las que oo lo
por Alfonso en uoa noche memorable en que el Ateneo sea, y citaré a Narciso, la contrarian desagradablemendivina
Eo la ruidosa redacción de ese periódico, ruidosa se honraba con la presencia apostólica de don Rafael te. Uaa muoo ha dicho que vivimos de ex-futuridades y
con el entusiasmo y la alegría de los años en mocedad, Altamira, y en que el Orfeo español fué glorificado tiene razón; lo venidero se funda siempre eo alguna
no~ seotiam:&gt;s como en la propia c1sa La redacción era dignamente en uoa prosa que parece llevar en su co- de nuestras esperanzas actuales, y el resto ele ellas son
peq•Jeña, c imo una jaula, y, pJr lo mismo, algunas aves rri~ate de oro rumores y centelleos del Manzanares. desechactas; deseamos muchas cosas y ~ólo una de ellas
com,nzaroo allí a cantar. Estabi colgada de la man· Pero no es po,ible eo este artículo, hacer el inventario será, quizá la. menos querida. Un retrato es una rPme•
sarda de uo alt'l edificio de seis pisos, a muchos metros de h noble labor coo que el autor de &lt;Cuestiones Es· moración viviente de lo que pudo haber sido y no fué
de la tierra y sus asperidades, al igual de nuestras ca· téticas&gt; va a adornar su casaca de diplomático, próxi · ¿ Para qué entonces querer hacer funcionar eo sentid o
bezas, q:i~ sólo re,piraban entre aires de ilusión y de
mament~- Vida y lugar nos dará la fortuna P'.'-r~ inte.n· contrario h má-:¡uioa del Destino, cuando éste se ha
esperanza. Y tenía una amplia ventana por donde se tar un estudio digno de Reyes y de nuestra v1e1a amis· cumplido ya? El con~ejo es igual ¡oh almas sensibles!
escapaba la mirada libremente. Y el alma oscuras~ tad Ahora que está a punto de abandonar la patria pa· no leáis vuestros papeles viejus; pero tampoco miréis
bañtba con un poco de ensueño v de infinito, sobre el ra enaltecerla con las eminentes cualidades de su inte· vuestros antiguos retratos ....
bullicio de la gran ciudad.que htcía rodar abafo todas ligencia y de su corazón, sólo hemos querido d~spe_dirGalería de retratos, galería de espectros. ¿Qu ién no
sus tentacioues, como en el sermón de la montana.
lo cordialmente, evocandole aquel cuadro nsueno y tiene en su casa una colección de fantasmas ? i Esos
p .!ro lo más extraordinario q•1e había eo e~a _redac· juvenil en que lo conocimos, en donde todos éramos jó· viejo3 daguerrotipos donde aparecen nuestras abuelas
cióa, era el secretario, un m-ic!l'lcho de prov1Dc1a, dovenes, menos él. a p~sar de sus años adolescentes.
vestidas coo amplísimas faldas de muchos pliegue~!
tado de cierta ilustración, y eo el que despuot~ba uo
Buen viajA, pues. Y únicamente deseamos que la Né· Sus expresiones soo más puras, más convencidas, más
,claro talento, subrayado ya por la sombra ases10~ de
mesis de los dioses, que nada perdona, se olvida de po· familiares; sus gestos son majestuosos, y se apoyan en
oerle en los labios el verso del poeta, cuando lo vea &lt;muebles de formas prosterm.das&gt;, y tienen entre sus
mortales excitantes que después se lo obscurecieron
impíamente. No olvidamos aún la tarde aquell~ en que autor de una serie de libros bien pensados y bien es- man:&gt;s m~oumentales abanicos de plumas regalados por
-se no; citó temprano, con el fio de saludar a dos poetas critvs: &lt;mi juventud ...... ! fué juventud la mía?&gt;
sus graves maridos .... y todo ello unido a esas histo•
-de mérito que también eran nuestros colab~radores:
rias íntimas que nos ha contado nuestra madre, cosas
Luis Rosado Vega y Delio Moreno Cantón. B1Pn .cono·
de familia dP-sdibujadas por los años, que han rodeado
-cidos eo e1 campo de las letras, sobre todo el p~1mero
a nuestra primera infancia de un mundo de fantasma
,que ya había publicado un libro de versos, su v1s1ta era
gorías afectuosas, donde los dolores de esas damas se·
•un honor p 1ra nosotros y nos empeñamos en agradecerla
reoas se nos aparecen siempre como altivos y heroicos,
,cortesmente con delicada ..teoción, contento~ de que
v sus alegrías como tiernas y exquisitas alegrías ..... .
1 s m 1y-ires nos comenzaran a tomar en se110. Pero
Damas endomingadas y tiesas del buen tiempo viejo,
c~ntáb 1 mos sin la huéspeda, ~s decir, sin•nuestro reg?·
cuando no había carros eléctricns oi t, léfonos, y la vidjado Secretario, que en los 10stantes en que consegu1a
da se deslizaba más lenta, más plácidamente. y la pa
un triunfo Ricardo G6mez Robelo, con su verba de uo
labra &lt;hogar&gt; evocaba un cúmulo de dict,as humildes...
&lt;tour&gt; encanta:lor y paradoja!, se presentó en el corro,
esos viejos d?guerrotipos!
misterioso y hebetado, con la_ c_opiosa cabellera _so~r~
Y sin embarg,.. 1por qué soo tan tristes los retratos?
tos ojos, y éstos fijos en la vrnóc de un drama 1DV1~1SERGIO CARBO.
ble, tal vez clavarlas eo la tragedia futura de S? propio

ALFONSO

Por la mañana, el Primer Magistrado
de la Nación, en nombre de la Patria,
presidió el homenaje nacional.
El toque de atención lanzado por el
clarín de órdenes avisó que el señor
Presidente de la República se acerca·
ba a presidir el acto, e inmediatamente las bandas allf reunidas toc..ron el
Himno Nacional.
Acompañaban al señor Presidente el
Secretario de Gobernación, doctor A u·
reliano Urrutia ; de Justicia, licenciado
Rodolfo Heyes; de Comunicaciones,
ingeniero David de la Fuente; de Gue·
rra y Marina, general Aureliano
B laoquet; de Instrucción Pública, in·
geniero Manuel Garza Aldape; de Ha·
cienda, licenciado Toribio Esquive!
Ot&gt;regón, y el licenciado Carlos Perey·
ra También estuvieron haciendo com·
pañía al señor general Huerta, el Go·
bernador del Distrito, general Samuel
Gucí" Cuéllar. Presidente del Consejo Superior c!e Salubridad,
Inspector General de Policía, Coronel don Joaquín Pita, y alguncs
otros altos funcionarics.
A las once de la ma ñana dió principio la cerem~nia cuyo pro~ra·
mase componia de númercs felectos, siendo el primero ~oa pieza
de música, ejecutada magistralmente por la Banda de Po 1cía.
El segundo oúmero estuvo a cargo del liceociado don Leopoldo
Rebollar, quien hizo una ligera biografía de Juárez, c~ocretánd?5e
después a selicitar de les buecos mexicanos la reunión tfechva
para i.gruparse en torco del Gobierno y ayudarlo al corrpleto res·
tablecimiento de la paz
En seguida el señor Juan Castro recitó una composición, cuyas
estrofas fueron muy aplaudidas.

Los Retratos

DIRECTORIO

REYES

fué

de,tino. Prldro Enríquez Ureíia, el más erudito de la

lt!lll fi\)@!fü@!I" ©l~Il IB\tllll\'aco
llll!lfflit@&lt;dl~ ~
A.llll!l®J"llCcID$.
La nación llevó el día dit:z
y ocho de los corrientes una
vez más su homenaje ante la
tumb.. del gran patricio que,
por su altopatriotismo, por su
rectitud y entere7a al eofren·
tarse a todo el viejo mundo,
en defensa de los intereses
del nuevo, merecióser llama·
do Benemérito de las Améri·
cas.
México, justamente orgulloso de tener tal hijo, rinc!e año
por año un sentido homenaje
en el aniversario de luctuc-io
día en que la patria perdió a
su hijo predilecto, quien ra·
ro desde entonces al n ino de
los inmortales, donde perdu·
rará para siempre.
La ceremonia llevada a ca·
bo el di'&lt; diez y ocho del actual revistió solemnidad espe·
cial; la memoria del ilustre
hijo de la raza indígena fué
honrada con especial empe•
ño, y todas las clases sociales
concurrieron. como en otros
tiempos a -'epositar sus cfren·
tilas ante el mooum• oto del
patricio o sobre el mausoleo
que cubre sus veneradoh rest Os.

Otra pieza de música, ejecutada por
la Banda de Policía, dió óo a la cere·
monb., e inme diatamente se reorganizó
la manifestación, a cuya cabeza marchó
el señor Presidente de la República,
para dirigirse al Panteón de San Fer·
naado, donde descansan los restos de
Juárez. y depositar allí las flores que la
admiración y el respeto lo consagran.
Los jefes y oficiales francos de la ·
guarnición, fueron los encargados de
hacer la guardia de hoaor en la tum·
ba donde fueron depositadas las coronas.
Una vez terminado el acto de la
ofrenda floral, el señor PrefidPote se
dirigió al Palacio Nacional, desde cuyo balcón central presenció el desfile
de la brigada militar, que acudió a hacerle los honores correspondientes, y
que estaba formada por un regimiento
de artillería, el Colegio Militar y el 299
batallón.
Por la tarde los niños rindieron cul•
to a la sagrada memoria, y por la noche
las logias ma•ónicas recordaron a su.
g rao oriente y luminar.
o o o

La "plana mayor" del ejército en la manifestación a Juárez.-El Lic. Rt:bollar haciende uso de la palabra.-La "tenida blanca" de los masoaes.-El Primer Magistrado de la N ...cióa toe! Panteón do San Fernando.

-Cuanto más perfectas sean las mujeres, más lo seremcs también nosotros
los hombres. De la cultura mental de
las mujeres depeLde nuestra misma sabiduría y es por medio de las mujeres
que la Naturaleza escribe sobre oue,&lt;t r os corazones.
S SHERIDA.N.

'

�1

(LA PE:.TE E"' ;\lEXICO)

Es la tarde apacible y sosegada;
En el azul purísimo del cielo
N o cruza por el viento arrebatada
Ninguna nube con pausado vuelo;
Del moribundo sol la luz dor~d;t
Finge en los montes purpurino velo,
Y a las volubles auras dan süaves
La flor su aroma y su cantar las aves.
~ntre espadañas, juncias y amapolas..
El agua de los lagos cristalina
Rompe en espuma las menudas olas
Que riza y teje el aura vespertina:
Las "maravillas" cierran sus corolas;
Vuelve al nido la parda golondrina,
Y el volcán con su manto de escarlata
El lago azul en su extensión retrata.
Sen:ada en una alfombra de verdura,
Y de un collado en la perdida falda,
S?bre un valle que esconde su hermosnra
Entre movibles muros de esmeralda,
Teniendo por diadema rica y pura
De seculares bosques la guirnalda,
Dobla, cubierta de pavor. la frente,
La ciudad de Tenoc, trist-i y doliente,
De sus altos y esbeltos campanarios
Que con cristianas cruces se coronan,
Se desprenden los toques funerarios
Que espanto y duelo sin cesar _p re¡¡onan.
En vano abren los templos sohtanos
Sus naves que las gentes abandonan,
Porque la peste fiera y despiadada
Lleva doquier su sombra envenenada.
¡Cuánta escena de horror ! ¡cuántos dolores
En aquella ciudad alumbra el día!
¡ Cuántas agudas quejas y clamores
Se alzan de noche entre la sombra fría!
Los antes sosegados moradores,
Convulsos de terror o de agonía,
Huyen de sus hogares espantados
Pálidos, vacilantes y extraviados.
Nadie acorre al amigo oi al hermano ;
La maternal caricia el hijo esquiva;
Muere en la soledad el padre anciano;
La madre, de su amor al hijo priva;
La moribunda esposa llama eu vano
Al que la tuvo en s u pasión cautiva;
Nadie conoce a nadie, ni le busca,
Que tanto miedo iil sentimiento ofusca.
Lívidos, insepultos, hacinados,
En desnudez que hasta el pudor ofende,
Yacen por donde quiera abacd~nados
Rígidos cuerpos que oinguno atiende,
Ya por los hambrientos perros _dev?rados,
Ya por banda de buitres, que oesc1ende
Y no perdona en su apetito inmundo
Al que ha expirado ya, ni al moribundo.
Y s • percibe en infernal concierto
El ruido de las fauces de rabiosos
Ca!les, que hacen festín del cuerpo muerto;
Y el rumor de los grajos pavorosos
A cada instante con su vutlo incierto
En los hondos espacios tenebrosos
Alzan, si los-espanta el prolongado
Lament0 del que muere abandonado.
Y al cubrir esas lúgubres escenas
La negra noche con su denso manto,
Que hace en la soledad crecer las penas
Y más amargo entre la sombra el llanto,
Mirábaose cruzar, lentas, serenas,
En medio a tanto horror y duelo tanto
Las antorchas de nobles religicsos.
De santa r.ari&lt;lad héroes gloricsos.
Dominicos, jesuita,. agustinos
Y franciscos con ínclita porfía,
Van por plazas y calles y caminos
Sin reparar fatiga noche y día;
Presurosos y errantes peregrinos
El limpio sol de caridad los guía,
Y a rn paso derraman el consuelo
Sin otro afán que conquistar el cielo.
Lo mismo que en el llano en la montaña.

En la ciudad lo mismo que en la aldea.
Velando en largas noches la cabaña
Cuando el rayo en los aires culebrea,
Sin pensar que acometen una hazaña
Que digna y justa de alabanza sea,
Al indio dan con celestial ternura
Sustento y medicino. y sepultura.
Es de admirar el sacrosanto empeño
Con que a todos confortan a su paso;
Ni el cansancio les rinde ñi del sueño
Ceden ante el poder; pobre y escaso
Es su alimento, y siempre con risueño
Semblante buscan en perdido ocaso
La muerte prematura e ignorada
Por la rnda fatiga ocasionada.
También de caridad tierno dechado,
Poderosas matronas y doucellas,
Dejan el propio hogar abandonado;
Y en los lejanos barrios, como huellas,
De su afáu bienhechor, queda sembrado
En cada choza por sus manos bellas,
El consuelo que infunde la esperanza
Adonde ya la caridad no alcanza.
Brilla entre todas juvenil y pura
La hermosísima y dulce Magdalena;
Negros sus ojos cual la noche oscura;
Espejo de bondad su faz serena;
Lleno tiene su pecho de ternura;
De caridad y amor el alma llena,
Y es la gala más noble y más valiosa
De familia opulenta y poderosa.
Jamás tejido entre galante historia
Sonó su no'Dbre al enarrarse amores:
Ni al pie de su balcóo. l ,ubo memoria
De haberse visto amantes trovador,s.
Ningún doncel audaz buscó victoria
Sobre aquel corazón, que sin rigores
Llevaba por ejida en su existencia
El respeto que infunde la inocencia,
Y allí donde la peste má~ estragos
Sobre la gente miserable bacía,
El oro prodigando y los halagos
Con e!Iipeño constante noche y día,
Sin temer del contagio los amagos
Magdalena su vida consumía,
Sin advertir que su salud quebranta
Rudo ejercicio de misión tao santa.
Pero llega a notar qué a donde quiera
Que buscando el dolor lleva el consuelo,
Halla un joven de rubia cabellera,
De ojos rasgados de color de cielo;
Apuesto y elegante cual si fuera
Un noble mayorazgo, cuyo anhelo
Se cifrara en partir con Magdalena
Cada mal, c:ida llanto y cada pena.
Al lado del enfermo que expiraba;
Recogiendo afanoso al triste niño:
Consolando a la anciana que lloraba:
Siempre con tierno y fraternal cariño
La dama con el joven se encontraba,
Y así nació más puro que el armiño
De Magdalena en el tranquilo seno
La llama de un amor casto y sereno.
Jamás ni una mirada, ni un acento,
Ni una sonrisa que pasión revela
Pintan a Magdale~a el sentimiento
De aquel mancebo que a su lado vela:
Siempre Je mira cariñoso, atento;
Siempre escucha su voz que la consuela
y siente al estrechar su franca mano
El santo amor del padre o del hermane•.
Cual perfumado lirio que doblega
Su tal'o, cuando el ábrego lo hiere,
y ya marchita su corola pliega
Y abandonado y sin consuelo muere,
Así la joven a abatirse llega,
Y aunque luchar contra la peca quiere,
Huellas terribles en su faz imprimen
Los hondos males que su sér oprimen.
Mina11do su salud hora por hora,
Pero lenta, constante, irresistible,
Fruto de la fatiga abrumadora
Y del sufrir del corazon sensible,
Aguda fiebre su existir devora;
El humano remedio e~ imposible,
Y moribund'I. sobre el casto lecho
La mano del doncel lleva a su ¡:&gt;echo.
-&lt;Escúchame. le dice; ya tranquila,
La obscura eternidad tengo delante ;
Ya se extingue la luz en mi pupila

Y 11oy muriendo instante por instante;
Mas del alma la f e que no vacila
Me muestra un porvenir puro y radiante
Y decirte mi amor tan ~ólo anhelo
Antes de alzar al infinito el , uelo.
&lt;Nunca mundano afecto halló cabida
En este corazón que me rnfoca,
Sólo el filial amor hizo en la vida
Altar del pecho que tu mano toca;
Pero llegué a mirarte y atraída
Me sentí sin querer, y si hoy mi boca
Este secreto en tu conciencia vierte,
Lo hace envuelta en las sombras de la muerte.
&lt;i Cuán feliz a tu lado mi existencia,
Exenta de inquietud y sinsabores,
Se hubiera deslizado! ¡que vehemencia
Al pintarnos los dos nue~tros amores!
Mucho te hubiera amado; tú la esencia
Siendo de mis ensueños seductores;
Mas ¡ay! que tanta dic h~ no merezco,
Dios no lo quiso así.. yo lf' obedezco.
&lt;Adiós, y cuando cruces en la tierra,
Lleno de la ventura que mereces,
Junto al sepulcro que mi cuerpo encierra,
Recuerda enternecido ¡cuantas veces,
Sin temor a la muerte, que me aterra,
Alzando al cielo nuestras santas prec€S,
Unidos fuimos por doquier buscando
Lágrimas de dolor qne ir enjugando!»
No pudo proseguir; débil su acento
Trémulo se extinguió, y en su mirada
Brilla tan sólo dulce sentimiento,
Como si el alma allí reconcentrada
Diera su luz en el postrer momento;
Solloza la familia con&gt;ternada,
Y en aquel cuadro de tristezaslleno
Sólo el noble doncel está sereno.
Oprime entonces más la helada mano
Q ue la suya retiene todavía.
Y con acento dulce y soberano
En que vibra celeste melodía,
Logrando con esfuerzo sobrehumano
Detener de la virgen la agonía,
Con la luz que en sus ojos reverber?,
Le responde a su vez de esta manera .
-&lt;Alma escogida, cándida doncella,
Que siempre consolando el sufrimiento
Buscó tu pié la luminosa huella
Q ue a la virtud conduce el firmamento:
No temas a la muerte, pues por ella
Alcanzarás el celestial asiento
Q ue conquist:i en la tierra envile::ida
El que ejerciendo el bien perdió su vida.
&lt;Ya de la eternidad la blanda brisa
Refresca de la fiebre los ardores,
Y dibuja tu labio uná sonri~a
Porque oyes de 0tro mundo los rumores;
Tu acrisolad0 espíritu divisa
Del sol de la verdad a los fulgores,
Esa mansión a la que en dulce anhelo
En alas de la fe levanta el vuelo.
&lt;No soy lo que imaginas; a tu lado
Siempre como guardián de tu inocencia
Los años de la vida que han pasado
Velé sin que sintieras mi presencia;
Con esta humana forma me has hallado
Al tocar el final de la existencia,
Y hoy ambos hemos de partir cruzando
Juntos la inmensidad, y a Dios buscando.&gt;
Y al decir esto, las terrestres galas
Se disipan cual ouhe pasajera,
Y un ángel aparece que las alas
Tiende y se lanza a la dZulada esfera;
Veloz se pierde en las etéreas salas,
Y el alma de su dulce compañera
Libre rompiendo los mortales lazos
Hasta el trono de Dios le sube PO brazos.
Las crónicas agregan, que la gt!ote
Miró sobre el hogar de Ma¡¡dalena
Ancha estela de lu z re~plaodecieote
Que iba a perderse en la extensión serena;
En tres siglos el pueblo indiferente
Ha llegado a olvidar tan g rata escena,
Más &lt;del Angel&gt; llamó dt:sde aquél &lt;lía
A una calle que existe todavía.

El Excmo. s~ñor M. Hadatchi, Ministro del Japón,
acompañado pcr su séquito oficial y personas
que fueron a recibirlo a la estación el
martes pasado.

!L.@ lt!ID\l@.lrril(C~(Cil~rril

Blanca como un copo de nieve o espuma, con la in·
movilidad de las cosas sin viOa, la cacatúa meditaba fi.
losóficameote en su evasión y nadie lo sabía. Todos la
mirábamos con encanto. A unos parecía símbolo de la
aristocracia del alma, cuando se encierra en su mutismo y no la comprenden, y siempre pensé que en su huraña tristeza meditaba algo, algo, sin atinilr en qué.
Era un regalo, era toda una tiesta para losojos el ave
blanca elevada en el nítido aro que la sostenía entre
helechos y palmeras.
Algunas tardes mi amiga y yo, contábamos cosas de
amores y el grave pájaro oos oía pensativo como si recordase, o como si renovase una sutil ansiedad de un
antiguo y alado idilio de su bosque nativo: un idilio en
una tarde apagada, con el otro pájaro amado sobre una
rama que se dobla , sobre un río silencioso que c:.,pia el
instante inolvidable y lejano.
Manifestación popular en la estación a la llegada
del señor Ministro Japonés.
po mientras con tierna desesper~ción la llamábamos
inútilmente ¿quién aunque sea de rosas vuelve a las ca·
den as si prueba la embriagante liberta e&gt;
Luego con majestad de Diosa en sus dominic s la vi·
mos perderse de vista.
Mientras nosotros pensábamos en domesticarla, la
cacatúa soñaba con sus Andes. Ahora contemplamos
su :puesto vacío y la nostalgia de su bella presencia,
nos llena el alma desde la tarde en que buscando la vi·
da laozóse al cielo.
SARA MOLJNA lJE BETANCOURT.

ENSUENO
Una noche tranquila, obscuro cielo;
Una estrella brillando en lontananza.
Con su luz indecisa, parpadea
Y a las veces se apaga.
Añoraozas acuden a mi mente:
Hermosos tiempos, alegrías pasadas
Y parece que miro en negros ojos
Blanca perla de lla oto.
Siento que de mi cuerpo se apodera:
Extraña somnolencia y en la calma
De la noche tranquila, me recuerda
La nívea estrella, lágrima.

VICENTE RIVA PALACIO.
La calle del Angel forma parte actualmente
de la Avenida Isabel la Católica.

Otras tardes, Conchita, nuestra amiga, meciéndola
como en su cuna, cantaba. La cacatúa escuchaba dulce,
mansamente, abandonando un momento su abstracción,
aunque tal vez la nostalgia de su lejaof.. volvía Jnego
más amarga a enseñorearse de su alma cautiva, recor·
dando añoracte la mtísica de sus selvas abandonadas,
la orquesta matutina en que se confundía el rugiente
rumor de las cascadas con el escándalo armonioso de
los pájaros libres.
Tristemente apacible esperaba serena la ocasión de
su libertad como el ser que dentro de sí la siente aúo
cuando lleve cadenas invisibles sujetándola .
Hacía dos meses que la reina cautiva era la de la
casa, cuando llegó para ella el momento deseado. Co·
roo quien juega con el dest"ino abre el pico de ébano y
rompe el hilo que sujeta la cadena esclavizadora De·
sata la nieve de sus plumas resonantes, con ruido de se•
da; sacúdese dos veces, y en la tarde cuando el sol ra•
diante baña un cielo sin nubes, lánzase al aire, abier·
tas las alas, omnipotente y soberbia. Un grito trágico,
angustioso ...... &lt;La cacatúa se va&gt;, ... escápase de
nuestras gargantas, y la vimos atónitas, asombradas, como se viera la realización de una cosa imposible ir a
posarse sobre una planta del desierto, una palmera
gentil que en la soledad del cielo se elevat&gt;a como mas·
til enorme ofreciendo a la brisa de la tarde un casque•
te de plumas de esmeralda. Allí permaneció algún tiem•

El señor Ministro Adatcbi al salir de la estación del ferrocarril Central.

JORGE E. GOMEZ.

�impulso y venció con facilidad a
sus contrarios.
Una de las competencias que
más llamó la atención, fué la
que tuvo lugar en la octava serie
y que consistió en saltar con la
garrocha a Jo alto.
Fueron varios los competidores, contándose entre ellos, José
Mendizába!, Lamberto Barros,
, Juan Batiz, Ignacio Cejudo y
otros más.
Desde un principio se fueron
e_liminando varios de los competidores, ba5ta llegar a un número reducido, entre los que sobre·
salla A. Cuéllar, quien en otras
ocasiones ha demostrado espe·
cialidad en los saltos con garro·
cha.
En efecto, después de algunos
momentos, todos estaban fuera
de competencia y sólo Cuéllar
quedó, alcanzando nueve pies
de altura.
Un nuevo triunfo se contó a
M ills que logró derrotar a todos
sus contrincantes en la carrera
a 440 yardas.
Sin duda estuvo esperando
cansar a sus contrincantes para
poder sobre¡:,ujarlos más tarde.
En la carrera de 880 yardas,
quedó vencedor el señor Cartnes, de nacionalidad alemana.
El número que puso fin a las
competencias. fué el asalto a la
bandera por los alumnos del Internado Nacional, habiendo sido
muy reñido el combate.
La primera compañía fué la
que obtuvo el triunfo en medio
de delirantes ovaciones de ICls
concu r rentes.
Con el número auteriorterminaron las interesantes pruebas

deportivas. Se considera que pe·
cuoiariamente fué un éxito para
el noble fin que persiguen los
organizadores.
A continuación, publicamos la
lista completa de los sportmen
que tomaron parte en los juegos
sportivos:
José J. Mendizábal, Lamberlo
Barros, F. Luna, Enrique Mor·
fío, J. S. Mariscal, Jesús Nagore,
Gonzalo Ruiz , Vicente Nájera,
Manut&gt;l de la Sierra, Jesús Pérez Gallardo, Rafael Bonilla,
Juan D. Batiz, Mario A. Ojeda,
Ignacio Cejudo, Gilberto Ramírez, José Llerenas, Guillermo
López Portilla, J. Espeje!, Ignacio S. Loria, A. Gallardo, Leo·
poldo Paliza, Baudelio S. Ramos, M. F. Guerra, K. Koffroth,
J. Carnstens, R. B. Miller, H.
Carnstens, Rosendo Arnaiz, Fer·
nando Villavicencio, P. Boll,
Gonzalo Garita, (ir.), Enrique
Mont, Autonio Ortega, Luis Pichardo, Alfonso C. Cordero, Guillermo Quintero, Arthur de Lima, Lázaro Mercado, Roberto
Reyes, J. Robalo y Fernández,
Luis Felioe Moojar dez, E. Veraza, A. B. Cuéllar, Carlos Váz•
quez, César E. Rendón, Luis
Mosser, (ir.), Max Waroholtz, R.
Cortés, Héctor Duhalt, Marius
Folcher, P. Guillaume, T. Saladini, Luis Illescas, Gustavo Mur•
guía, Salvador M. de Balestrier,
Francisco Olli11ier, R. O. Milis,
F. Tejeda Vastar, Alfonso Ortiz,
Celestino Vázquez, (jr .), Eligio
Muñoz, Andrés Quijano, Fred
Roberts, J. Vázquez K. J. B. Li·
zarrague, Carlos G6mez Robert,
Ramón Villavicencio.

\.v'l.MY'

Fiesta deportiva de Caridad
A beneficio del nuevo asilo de mendigos,
ioiciado p,r el señor gob!ruador del Distrito y p1trocinado por una junta de d[stioguidas dam is, y del hospital ele la Cruz Roja; se
efectuaroo el d,miogo pasado unos juegos
olímpicós a usaoLa de las olimpiadas griegas,
y no suecas com, dijo algún respetable colega diario.
S ! convocó a to:lo, los club, y establecí•
miento, donde se cultivan los deportes y se
pu:lo forma.r un program:i int !resante y .sujestivo.
Se inició la fbsta con uoa curera a cien
yardas en la que triuof6 Roberto Reyes.

Eu la seguofa prueba, lanzamieuto de la
pes1, triunfó uo mieobro de l'Amicale francesa, el señor Fol::her.
Desde el tercer número del programa aumentó el interés porque se trataba de competencias que son más fácilmente comprensi•
bles por los profanos en el deporte; se trataba de saltos de altura con impulso. Muy reñida fué esta prueba, en la que triunfó al fin el
señor Nájera.
L1. carrera de relevos que siguió fué uno
de los números más sensacionales en el que
tomaron parte miembros de todos los clubs y
de todos los establecimientos deportivos. El
triuofo correspondió al Sporting Club, cuyo
team recibió muy calurosas felicitaciones por
un triuofo obtenido en lid tan reñida.
La carrera de cinco millas tuvo suspenso
al público durante un gran rato; las P"ripe•
cias emocionantes se sucedían a cada momento y el triuofo estuvo iodeciso hasta que
el señor Mercado, del club Bonaparte, que
se había conservado en un paso medio, tomó

___,__'\.
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- ,,...
Los premios a los vencedores.- Principio de la carrera de cioc•&gt; millas.-El vencedor ~n los saltos de altura.- Asalto a la bandera
por el lateroado Nacional.

Un buen salto con gar'rocha.-Otro de la misma competencia.-Dos saltos de altura con impulso.

�N M I N - , - - W t r ! rn._¡i.,~afi1•1t MMMit1t tWHM\\\iillUilWIIIIUMtt S-at

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~~)IÁ•'\t~, if&amp;-..Wt~t~~~..sit:1~"'1BWW.Wl~-~''M 3~'1111
hijos, casi siempre con el Tsarevitch y con sus perros
favoritos, sobre todo un &lt;collies&gt; escocés, al que prefiere en extrem·o.
Ordinariamente regresa al Palacin a cosa de lasonce
y suele pasar revis•a a la infantería de su Guardia, que
es su escolta personal, y después recibe a los ministros
para firmar los decretos indispensables, examinando
siempre los asuntos con mucho detenimiento. A la una
el almuerzo en familia, siendo invitados a la mesa al~una vez los otl.ciales de guardia. El «menú&gt; es abundante pero de manjares sencillos.
Al levantarse de la mesa pasa a uno de los salones
de recibir donde tienen efecto algunas recepciones v
terminadas éstas hasta las cinco, pasea de nuevo a pie,
a caballo, o en bicicleta, o se dirig~ a Peterhof, situado en las orillas del Golfo de Finlandia subiendo allí
en una chalupa llamada &lt;baidarka&gt; acompañado de sus
hijos y remando él, en persona, pu,;s gusta mucho de
este &lt;sport&gt;.
Al regreso toma el té en familia, habla con la Emperatriz de algunos asuntos y lee en alta voz, lo cual le
gusta mucho. Una hora lo más dura esto, y desde ese
tiempo hasta las ocho de la noche que es la comida, el
Czar se encierra en su despacho, trabajando nuevamente. La comida dura una hora todo lo más, a las nueve
vuel&gt;'e a su g1binete y poco después se retira a su alcoba, pan entregarse al descanso.
Generalmente, antes de retirarse habla con la Emperatriz, contándola las impresiones del día o leyéndola
algo de interés que encontró en los periódicos y nunca
se acuesta sin apuntu algunas notas, de las que le ha
llamado la atención en los sucesos de todo el mundo.
:semejante vida, como se ve, le deja poco tiempo para esta"&lt;' con su familia, a h que ama en extremo. Cuando se levantan por la mañana sus hijos, en seguida van
a darle los buenos días, y luego en el desayuno se reune de nuevo con ellos. También están juntos en el té
de las cinco; pero no en la comida, pues comen a diversa hora los jóvenes príncipes. Para estos es una alegría encontrarse con su padre: cuando están enfermos,
apenas el Czar se separa de ellos llevándoles regalos
constantemente para distraerlos.
En la última enfermedad del heredero, de la cual
tanto se habló en todas partes, tenía el joven un raro
capricho, que consistía en que se le enviaran todos los
cart11chos que ya no servían, después de usarlos en las
cacerías e!l que tomaba parte el Emperador.
Como es namral, el &lt;Tsarevitch&gt; es ,ll que prefiere
El C,ar con abrigo de cosaco, al lado ae un ciervo
el Emperador y le lleva en su compañía siempre en sus
cazado por él.
paseos, en las Revistas Militares y tres o cuatro horas
El Czar en traje de soldado en campaña llevando
Ptnetrar en lo fotirno, en lo familiar de uno de los del día cuando los negocios lo permiten, los pasan junal Príncipe Heredero coa afecto paternal.
Soberanos más poderosos del mundo entero, es a no du- tos. Le prohibe todo trabajo o ejercicio que le pueda
darlo muy curio,o, pues el que es víctima de ceremo- per judicar, y asiste a las recepciones oficiales, a las cuales también concurre el hijo que sigue en edad, el Gran
11ias, de protocolos y de respetos enormes, se nos ha de
&lt;Tsarévitch&gt; inspecciona el barco enterándose de todo
Duque Alexis.
aparecer sencillo, com, un m:&gt;rtal cualquiera.
coo suma atención, incluso de la vida de los marinos y
Desde muy de miñana comienza el movimiento en la
El emperador prefierP. a todos los ejercicios de &lt;sport&gt; acompaña a su padre cuando inspecciona las maniobras,
vida familiar del Emperador de todas las Rusias; a las el de la natación, jug~ndo al tennis perfectamente, y es sometiéndose todos al Reglamento de la existencia del
ocho de la mañana y a veces antes, ya se le ve en el un tirador de fusil de primer orden. En su vida ordina- marino incluso a las prácticas religiosas que allí tienen
seno de su hogar, y a las nueve toma su desayuno fru- ria tiene preferencia por todo lo que es ruso, incluso
lugar. El comandante y los oficiales del yatch viven en
gal, retirándose a su gabinete de trabajo para leer los en las comidas, donde los platos nacionales son los que
comú_~ con el Emperador, y tanto éste como su esl?osa y
periódicos y los despachos telegráficos más urgentes. más le agradan, como la sopa de betavel, el cochinillo, sus h1¡as, todos llevan cámaras fotográficas sacando vis·
Acto continuo, mira un &lt;carnet&gt; en el cual tiene apun- los &lt;blinis&gt; que soa crépes con mantequilla, y como betas muy interesantes del viaje.
tado con anticipación lo que ha de hacer en el día, y a bidas prefiere el &lt;kvass,&gt; que es un líquido agridulce
las diez y media recibe a los principales dignatar•ios del como la sidra, y que se hace con una receta traída por
Imperio que le enteran de los asuntos de mayor interés. los Soberanos cuando visitaron el Convento de Sarow.
En seguida S'lle a paseo por el parque del Palacio, ca- El champagne que se usa en la mesa imperial es excluminando de prisa, a pie, en compañía de alguno de sus sivamente ruso.
Las temporadas en el campo son numerosas y de ellas
gusta mucho la Imperial Familia. ::,us estancias en Crimea o en Livadia, dan ocasión a baños de mar y grandes paseos a pie y a cacerías animadas. Los alrededores
de Vaha se ven a meoudo sorprendidos por la presencia del c~ar, que vestido de simple soldado, camioa con
el fusil de ordenanza sobre la espalda, deseando a$Í
probar por sí mismo, lo que puede soportar un soldado
en marcha; como hizo el famoso Emperador Pedro que
duraole todo un mes se alimentó de pan y de agua solamente para cerciorarse prácticamente de la ración que
necesitaba un soldado.
Estas expedi&lt;;iones no impiden que Nicolás II abandone los negocios de Estado; constantemente se comunica San Petesburgo con Livadia, y los ministros un día
o dos a la semana al despacho oficial con el Emperador.
La Familia Imperial da largos paseos eo automóvil
visitando los pueblos cercanos, y proveyéndose a menudo de los llamados &lt;koustaris,&gt; que son diversos objetos
trabajados con arte sumo por los aldeanos rusos de aquellos sitios.
También van a Darmstadt, pasando algunos días en
el Castillo del Grao Duque de Hesse, hermano de la
Emperatriz, la cual gusta mucho de estos viajes e igual•
mente de lus que verifican a bordo del yacht &lt;Eteodard&gt;
acompañados únicamente de las personas más íotimas
El Czar remaodo.
El Czar a bordo del Etendard probando el rancho de
de su servidumbre. En esta ,ida de navegación el
la marinería.

MUCHO RUIDO ....
(De nuestro corresponsal literario en Madrid.)
&lt;La Pisanella de d'Annunzio,&gt; que acaba de estre·
narse en el Chatelet, viene a confirmar, (después del
San Sebastián del mismo y del Chantecler de Rostand,)
la eficacia del sistema moderno para obtener éxitos teatrales, y, en general, éxitos literarios, científicos y artísticos. L.;. receta es ultra-sencilla: reclamo, reclamo y
reclamo. El mérito de la obra no tiene lameoor importancia. Basta con que ella sea de un autor célebre, a
fin d" oo perder el tiempo en volverlo célebre pri·
mero.
Todos estamos de acuerdo en que el Chantecler, salvo tres o cuatro fragmentos aceptables, es de una inferioridad enorme con respecto a la Samaritaiae, a los
Romanesques y al Cyrano, obras todas, bonitas, a veces
delicadas; pero que no revelan ni mucho menos un es·
píritu genial, del tamaño del reclamo que se les ha hecho. Mas, ¿qué importa esta minucia? Los empresarios
de la Porte Saint Martín tenían «buena prensa,&gt; como
la tienen ahora los del Chatelet, y la obra alcanzó un
éxito &lt;kolosal&gt; (así con k, como escriben y exclamaa la
palabra los alemanes.) La Pisanella, seguirá una suerte
análoga. Los críticos de París son omnipotentes.
Suele suceder con estas piezas, que no gustan al público; pero ¿sabeo ustedes por qué no le gustan? Pues
porque el público (si se trata de extranjeros) &lt;no comprende los matices y las delicadezas del francés:&gt; sobre
todo un idioma como el de la Pisanella, escrita &lt;en
versos libres franceses, al estilo de Honorato de U rfé,
que floreció allá a fines del siglo XVI&gt; . ..... y si se trata de un público francés, porque quienes critican son
un~s burgueses sin remedio, unos &lt;pot-au-feu&gt; vitandos
y despreciables.
Repito que no juzgo la obra de D' Annunzio, porque
la conozco. Es probable que sea bella y quintaesenciada, ya que D 'Annuazio es un admirable poeta.
A quien ha escrito &lt;La "lave&gt; hay que tratarle con respeto. Pero para el caso, lo mismo sería que la Pisa·
nella estuviese a la altura de cualquier obreja de gé·
nero chico. Triunfará porque &lt;tieoe buena prensa,&gt; y
la humanidad, salvo rarísimas excepciones, gusta de
que le den ya hechos &lt;de toutes pieces&gt; los juicios y
las opiniones. No hay tiempo, cuando se tiene criterio
propio, para enterarse personalmente de todo en este
mercurial jaleo de la vida moderna, y cuando no se
tiene criterio propio, ¿ de qué sirve el •tiempo? .... Los
tontos desde antes de morir se sustraen a sus leyes;
puesto que sie~do_ é), fact~r P?r _excelencia del aprendizaje, nacen 1nsttnt1vos e 1nst1nhvos vuelven a la ett r·
nidad.
Yo, en la piel de D'Annunzio, realmente sentiría
vergüenza de tanto bluff, de tanto bombo, de tanto estruendo. Esta ensordecedora balumba dtbería solo ser
buena para los &lt;arrivistas&gt;, pero no para el óptimo artífice de «Il Fuoco&gt; y de las &lt;Odas Navales.&gt; Y si como es posible, la Pisaoella vale y vale mucho, más vergüenza sentiría aún de que eo el mismo bumbugb, en
el mismo grito, en el mismo tamborazo, la confundiesen
con el éxilo de Carpaotier, que supo pegarle al formi•
dable Wells, ganando el campeonato de Europa a puñetazos
Se me dirá que sólo con el reclamo se vive; qne sin él
la existencia es pobreza y penumbra; pero el artista de
verdad, el poeta de pura sangre, de verdadera raza,
debe preferir siempre la santidad deleitosa de esta penumbra y de esta escasez: debe estar resuelto, si oo
tiene medios propios de vida, a desposarse con la pobreza como San Francisco de Asís y a amarla con toda
su alma. El verdadero poeta es un dios y los di.:&gt;ses ya
se sabe que vienen a padecer hambre, frío y soledad.
Son voceros e intérpretes de cosas arcanas, son receptores de fluidos invisibles y en sus desasimientos de todo lo que no es Majestad serena y Augusta de la Poesía, ouestran la alteza de su origen ....
¡Cómo es posible ir a vociferar ouestros versos, ardorosamente forjados en la soledad, por las calles y las
plazas, como si fueran la más vil de las mercancías?
Cuando los jóvenes líricos franceses escogieron a
León Dierx para príncipe de los poetas, recuerdo que
el razonamiento supremo que motivó el voto, fué ésto:
&lt;A cause de la dignité de sa vie .... &gt; En razón de la
dignidad de su vida ... . Y yo aplaudí con toda mi alma
la noble frase, que me reconcilió con los líricos de la
últ:ma hornada (ahora debe decir de la penúltima,
puesto qne la última fué la que eligió a Paul Fort),
Oh, amigo D'Annuozio, hay que procurar que no se
acorte la distancia que existe entre tu nombre y el de
Marioetti el futurista. Quédate con tu docena de Perros en Arcachón y mata al simio ese que se llama es·
nobismo. Adéntrate de nuevo en el claro caudal de tu
poesía. En ella sola están tu dignidad y tu grandeza...
París te hace mucho daño, oh Aeda. Mejer hubiese
sido aceptar la casita con jardín que te regalaban tus
amigos de Pisa ... ,
y luego para lo que te queda a ti de todo ese dioero
que ganas!. ... Y para lo que te divierte la vida que
llev:&gt;s.,. , El esnobismo, tú mismo se lo has coofesado
a un amigo, &lt;es muy fatigoso&gt;....
.
y 0 sé de esnobs que ~e mueren de neurastenia. Otros
se suicidan de tedio. Tú comprendes, el esnobismo casi nos translada a las selvas vírgenes del Estado libre

del Congo, por aquello del antropoidismo que significa
el vivir rodeado de muñecos.
iAhl pero preveo que me pasará lo que a cierto amigo mío que en sus crónicas políticas daba consejos al
Sultán de Turquía y después de una semana solía escribir: &lt;Si el Sultán hubiese oído nuestro consejo, no
le h'lbría pasado esto o aquello .... pero no lo oyó&gt;.
_Tú tampoco oirás el mío, poeta. De seguro no sabes
01 que existo; pero créemelo, cuando nos encontremos
en &lt;la cuarta dimensión&gt;, verás quizá que mi penumbra y mi silencio valían má, que tus pífanos y tus címbalos ensordecedores., ..
AMADO NERVO.
Madrid, Junio de r9r3.

hTUSOJOS"
Son tus ojos profundos, radiando
En tu faz de hechicera beldad,
Apacibles luceros que brillan
Difundiendo triunfal claridad.
Son dos rayos celestes que abrazan,
Y a la par iluminan mi ser,
Dos abismos de luz doade tiembla
Tu exquisita bondad de mujer.
Son fanales que rompen tinieblas
Con excelso, divino fulgor:
Son estrcfas di; sol eo que vibran
Mil promesas de dicha y amor.
FRANCISCO R. VARGAS

º"'

S r. Gral. don Eduardo Paz nombrado prcfesor de
Arte Militar en la Escuela Nacional de
Ingenieros.

-lQuées?
-Una bandera
Desteñida y rota,
Trapo sin colores
Que es toda una historia.
Los vientos la rasgan,
Las aguas la mojan,
Y el sol, lentamente
La ha puesto incolora.
Ya nadie la mira,
Ya a nadie le importa,
Y sólo mis ojos
De mirada igoota
Se fijan en ella
Y al verla la adoran.
Fué de uo barco hermoso
Que en busca de gloria
Lo fleté al Ensueño
Una bella aurora.
En él puse anhelos
De dichas muy hondas,
Esperanzas, sueños,
Ansias muy recónditas.
Lo cubrí de versos,
Y con tantas rosas,
Que el rosal florido
En doode la alondra
Vertiera en las noches

Sra. Josefina M. C. de Pimentel y Fagoaga, quien
salió rumboa Europa en compañía del
señor su esposo.
Su canción melódica
Murió de tristeza,
Y unas tras de otras
Cayeron al suelo
Sus marchitas hojas . ...
-,_ Y el barco?
-Orgulloso
De tan bellas cosas
Magestuosamente
Panió de la costa.
Yo ví cuando altivo
Salió viento en popa;
Y lloré al dejarle
Mis únicas joyas.
Joyas más preciadas
Que las de Golconda,
Puesto que yo mismo
Saqué de la sombra,
Joyas que yo obtuve
Minando en persona
En el propio campo
De mi alma neurópata ....
- lY después?
-El viento
Con tezóo azota
El barco, las jarcias
Rechina.ndo aflojan,
Huyen a las peñas
Las blancas gaviotas,
El mar ruge airado,
El sol se encapota
Y el barco a mi vista
Se estrella en la roca
De los Desengaños
Que espiaba traidora
Su paso, y lo hunde
Sin misericordia
Llevando en su seno
Mi riqueza toda ....
Por eso en la playa
Paso muchas horas
Mirando ese trapo
Que lamen las olas ....
UL YSES CESAR SILVA.

Sr. don Fernando Pimentel y Fagoaga, quien emprendió recientemente un viaje a Europa.

�Fuentes - Huerta
Nota de trasc endental importancia, por su sigoificacióo social, por
el expléodido brillo que la rodeó y por las altas r,ersooalidades que en
ella figuraron, fué el matrimonio de la señorita Luz Huerta y Aguila, bi•
ja ~el señor Presideote Ioterino de la República con el señor capitá o pr i•
mero de Estado Mayor don Luis Fuentes, efectuado el miércoles último,
parte en el templo de S ao Co;me y parte eo la casa habitacióu del señor
Presidente.
La ceremonia religiosa se llevó a cabo a las ooce de la mañaoa ; el
templo. ad emás de su ornato propio, que es muy bello y elegante, lucía un
precioso adorno floral que lo coovertia en uo bello jardín alumbrado por
la téoue luz velada de rosa de iooumerables foquillos. Muy difícil seria
dar una idea siquiera aproximada de la elegancia y belleza del adorno;
tanto se ha exagerado en estas notas que cuando se quiere hablar de algúo acontecimiento que realmeote merece altos elogios se cae en la vul•
garidad de las hipérboles y ditirambos que se usan a diario y con cualquier motivo. Sin embargo, aún a riesgo de caer en la vulgaridad diremos
que el adorno superó a todé!. descripción. )!o había ningún amootonamien·
to; todo estaba distribuido con sobriedad y buen gusto y el conjunto que
presentaba el templo era agradable aú n a los ojos de los más exigentes árbitros del buen gusto.
A la hora cons..grada se presentó a la puerta del templo el señor Presidente llevando del brazo a la señorita su hija y penetró al templo a los
acordes de la marcha nupcial de Tanhauser ejecutados por un coojunto
musical numeroso y perfectamente disciplinado bajo la hábil batuta del
maestro Carrillo.
El traje de la desposada era riquísimo y de gusto irreprochable; de
confección parisiense, hecho de &lt;peau dE. soie&gt;, coa aplicaciones de legítimos encajes &lt;valencianos&gt; en el cuello y ea la parte inferior de la fa).
da. Uiseminados graciosamente en el pecho, en los hombros y en la abun·
dante cauda veíanse los clásicos azahares.

Los desposados durante la misa de velación .
Apadrinaron de manos, el señor General don Victo·
riano Huerta, Presidente de la Hepública, y su esposa
la señora Emilia Aguila de Huerta.
De velación fueron padrinos el señor Coronel don
Liborio Fuentes y su esposa la señor:. Natalia Goozá·
lez de Fuentes, y el señor doctor don Aureliaoo Urru·
tia, Mioistro de Gobernación, y su esposa la señora
Luz Feroández de Urrutia.
El ilustrísimo señor doctor don Josá Mora y del Río,
arzobispo de México, de pontifical, dió la bendición
nupcial.
Duraote la misa de velación se ejecutaron el Angelus
de Massenet por el orfeón y la orquesta y el Ave María
de Gounod caotado por la señora AntooiaOchoa de Mi·
raoda con acompañamiento de arpa y violín, el cual estuvo a cargo de la señora Esmeralda Cervantes de
Gros,,man y el profesor Rocabruna, respectivamente.
De entre la numerosa concurreneia recordamos los
siguientes nombres; estamos seguros de que omitiremos
muchos, pero desde ahora pedimos perdón por esas omisiones que no se deben a mala voluntad sino a mala me·
moría.
Excmo. señor Bernardo de Cólogan y Cólogan y señora María Sevilla de Cólogan, é bija la señorita María
Cólogan de Sevilla; Excmo. señor Paul Lefaivre y señora de L-,faivre; Excmo. señor Mioistro Adatcbi, señora dt- Adatchi e hija: Excmo. señor doctor Juan Ortega, señora Aparicio de Ortega y señorita Coocepción
Ortega; Ex(:mo señor von Karldoff; Excmo. señor Fran•
cis Strooge y señora; Excmo. señor José M. Cardoso de
Oliveira, sc,ñora e hija; Excmo. señor Michael Lie y
señora; Excmo. señor Otto Reimbeck, Excmo. señor
Nelson Schaugoessy; Excmo. señor doctor Enrique Córdoba; Excmo. señor Paul May y señora; Excmo. señor
doctor Luis Santamaria; Secretarios y &lt;attachés&gt; de las
Legaciones y la mayor parte :le los Cóosules acreditados. Doctor Aureliano Urrutia y señora Luz FernáoC:ez

de Urrutia; lscenciado Toribio Esquivel Obregón y se·
ñor a Laura Torco d" Esquive) Obregón; stñor licen•
ciado Manuel Garza Aldape y señora María Larumbe
de Garza Aldape; señor ingeniero David de la Fuente
y señora Amelía Salas de de la Fu~nte; señor licenciado Rodolfo Reyes y señora Carmen Morales de Reyes.
Señor general dou Samuel García Cuéllar y señora
Adelaida G. de Carcía Cuellar, señor licenciado Car·
los Pereyra y señora Ma1ía Enriqueta Camarilla de
Pereyra, señor general Aureliano Blanquet y señora de
Blanquet, señor licenciado Aurelio D . Canale y señora
Urueta de Canale, señora Leonor Mier de Corcuera,
señor Alfonso Rincón Gallardo y señora Guadalupe
Mier de Rincón Gallardo. Señoras Catalina Altamira•
no de Casasús, Aogela Terrazas de Cr ee!, Sofía Romero Rubio de Elízaga, Dolores Camacho de Rojas Loa,
Dolores Barrón de Rincón Gallardo, Maas de Goozález, María Gómez de Obregón, de Carmona, de Mon•
taño, de Cussi, Carlota Rodríguez de Vigil, ldargarita
Carraoza de Pulido, García Elguero de Riba, Santacilia de Pri:la, Concepción García de Hotb, Enriqueta
Azpe de Pardo, señor:. de Rascón, González de Villaurrutia, S ara Feroández de Cdstelló, Mercedes G. de
de Hernández , señora Concepción G. de Cerisola, señora Lascuráin de Silva, señora Leonor Cerisola
Cond.,, señora de Urda neta, señora Luisa Stanklewiczk
de Buck, Enriqueta G. Vda. de Vega, señora Santacruz,
señora Rosa Fuentes de Escamilla. Señoritas María
Luisa y Soled:.d Pardo, señoritas R,basa, Concepción
y Esther Heroández. Luz Amézcua, Luz Cándano,
María de la B.irra, Muía Luzárraga y Rincóo Ga·
llardo.
Señoritas Echeverría, Concepoi6n Biester y Pardo,
Evaogelina Casasús, Carlota Vigil, señoritas Villar, señoritas G:&gt;nzález Maass, L,1.ura Esquive! Obregón, Dolores Noriega, Concepción de Cosio, Leonor Peída, señoritas Hotb, Ana Luisa Villaurrutia, señoritas María
y Coocepción Cerisola, Margarita L'lscuráin. Señoras
Luz Franyutti de Braniff, Margarita Altamiraoo de
Reimbeck, señora J uana M . de Cerisola, señoras Eva
G:inzález de Paz, Guadalupe Villada de de la Peña y
Reyes, María Mosso de Pardo, Carolioa Vela~co de
Gutiérrez, Laura Paz de Cruce~, Rosa Paz de Haro,
Antonia A. de Paz, María Meillóo de Garr ido, señora
de Pacheco.
Señores licenciado Francisco L. de la Barra, Enrique C. Creel, ingeniero Ignacio de la Barra, coronel
Carlos Rincón Gallardo, licenciado Manuel Olivera
Toro, licenciado Francisco S Carbaja), liceociado Lorenzo Elízaga, Ramón Prida, Javier !caza Landa, Daote Cussi, ingeniero Camilo González, profesor Leopol•
do Kiel, licenciñdo Santiago Méodez Armendáriz, licenciado Guillermo Obregón (sr ), coronel Joaquín Pi•
t~, Emilio Pardo, doctor Alejandro Cerisola, lic nc-iado
Guillermo Obregón (ir.), ingeniero Rafael C. Goyene•
che
Licenciado José María Nacha, Joaquín Raro, liceo·
ciado Arturo Paz, León Rasst, arquitecto Francisco
Colóo, licenciado Manuel Vidaurrázaga, Ricardo Cajiga, Luis del Vill.ir y Chávarri, licenciado Octavio Paz,
doctor Fidel Rodríguez Parra, Manuel Martíoez del
Campo, Alberto Braniff, Luis Felipe Pulido, Homero
Bandala, Ramón Obregón, José Juan Tablada, licenciado Waldo Rascóo, señor comodoro Alejandro Cerisola,
Horacio Casasus, Mario Casasus, licenciado José Cas·

tellot, (ir.) , general Juao A. Hernández, iogeniero Joaquín Capilla, licenciado Francisco de P . Cardona, licenciado Manuel L . Luján.
El banquete de bodas, dispuesto para trescientos cubiertos, fué servido a las dos de la tarde en la residen·
cia particular del señor P residente Huerta, 5~ calle de
de Liverpool número 76.
Se brindó cariñosamente por la merecida ventura del
ouevo hogar.
Más tarde, a las seis, tuvo Jugar la solemne ceremo·
nia del cootrato civil, en que figuraron como testigos:
por par te del novio, el señor coronel don Liborio
Fuentes, el señor doctor don Aureliano Urrutia y el
señor don Joaquín Haro. P:&gt;r parte de la novia, el se·
ñor genera l don Victoriano Huerta, el señor capitán
don Jorge Huerta y el señor coronel don Benjamín Ca·
marena.

0

E l señor Presideote de la República recibiendo las
ft!licitaciones del ministro inglés

(DE

Desde la frente hacia el lado postnior
caía un ténue velo, transparente como un
crista l. La fig ura de la oovia era armoniosa y delicada.
Las damas de la "Corte de Amor," eran
diez, muy bellas señoritas, cinco de las
cuales vestían pri morosameote de rosa pálido y cinco de azul ( petit-bleu).:He aquí
los nombres: Elena Huerta, hermana de
la desposada. Carmen Montaña, Carolina
Fuentes, hermana del novio, Mercedes
Maass, knriqueta Vega, Cristina Maass
)far¡¡:arita Vega, Clementioa Maass, Elena Rasst y Carmen Alemán.

Seüor capitán don Luis fuentes y señora Luz Huerta de F ueotes.-loteric.r dt:l templo de San Coser.e durar:te
la ceremonia ou,icial.- El banquete de bodas.

Eran sus caballeros los señores: Coro¡
nel Víctor Manuel Corral, mi~mbro de
Estado Mayor Pre~idencial; Teniente co·
ronel Juan RoJríguez de Molioa; Mayor
Alberto Quiroz, jefe del Cuerpo de Guar·
días Presidenciales; Capitán y 9 José Rincón GaJlardo, Ayudante del señor Presi·
deote ; Capitán 19 Carlos Martioez, Ayudante del señor Ministro de la Guerra ;
Capitán 1 9 Luis Montes, Ayudante del señor Ministro de la Guerra; Capitán 29 Ce•
sar Ruiz de Cbávez, Subteniente Ignacio
JorgP. de Caso, miembros del Escuadrón
tle Guardias Presideociales. Todos ves•
tian uniforme de gran gala.

Rni A,

DE L

A L)IA.)

(Especial po.ra &lt;El Mundo IlustrddO&gt;.
Después de que tus ojos se vao y no acarician las
páginas escritas .... después .... después .... las hojas
quedan tristes los versos se marcbit..n y duermen de
tristeza y .... sueñan, ya Jo ves. Y rluermen como
duermen las almas de los poetas; y sueñan con la di•
cha que acaban de teoer; y sueñan con los ojos que
besan y acarician y sueñan mientras vienen tus ojos
a leer ....
o o o
iQué triste ser á el sueño terr ible de la muerte! iQué
triste es el otoño .... o lvido que triste es! ¡Qué triste
la existencia del verso que dor mido, anhela que unos
ojos despiértenle tambiéo!. . . . ¡Qué triste si estos
versos q ue están entumecidos, los miras con despre·
cio; los mir as con desdén .... qué triste si tus ojos miráudoles dor midos no los despiertan pronto. ¡Qué t r is·
te, qué triste es, soñar un imposible.... soñar con
un edén .. ..
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.
La desposada eotr ando a la i¡¡lesia dtl brazo del
señor su padre.

�~~1L1:~-~,.;••1w~-]IMtflfflt&amp;é:W~e1~1'8il. . . . .l~l··•··1.&amp;•· :19t ~~"~

11!:!i!!!&amp;l~ so ru~i1» r©.l ~&lt;Bft C@.ndn

v:rn©.tl

~~-1

Mientras el viento silba, velan los buhos en el campanario, y una que otra vez ladran lúgubremente los
perros al menguante de la luna. Hay retaz~s de cielo
semejantes a girones de plata, y enormes y densas nubes que parecen montañas que se despreac!ea. Ciérae,1se las tinieblas sobre el lugar. Los villanos duermen ea
sus casas y las bestias ea sus establos. Cuando cesa el
silbido del viento, óyese, en la plaza desierta, el lloriqueo de una fuente. Todas las ventanas, cerradas, están ciegas. Sólo al través de los cristales de la venta,
deslizase hash el pavimento una mancha de luz.
Bajo el candil pitarroso, tres desconocidos juegan a
los dados. El ventero cabecea en un rincón. Un gato
pardo se ovillá en una estera. Cuelgan, bajo unas viejas
pinturas bíblicas, los chambergos y las capas de los jugadores. A cortos intervalos, la jarra de Valdepeñas se
vacía ea los vasos, mientras sobre el tapete rojo saltan
escudos, reales y maravedís. Y dan las diez .
-Perdí, y héteme sin blanca-dice une de los tres
hombres.
-Ya no juego más, objeta otro.
El que gana, calla y sonríe. Pero después de beber
un nuevo trago, pregunta al primero:
-lDe dónde sois? ¿De dónde venís?
-Soy catalán, natural de Vich, antes Aussona, y voy
por tierras de Castilla tan perdido como vos.
Los otros dos jugadores se miran en silencio. Y como
para corresponder a la confianza que el catalán les da,
declaran su procedencia. Dice el uno:
-Pues yo nací en Sevilla, tierra de fuego y de amor.
No voy perdido como vos, compadre, pues sin ser mercader, gústame rondar caminos y jugar en las ventas.
Y el otro:
- Yo vengo de Wittemberg, de las riberas del Elba,
más allá de los Alpes, hacia el septentrión. Dijéronme
que los moros de España poseían secretos maravillosos
para fabricar metales y venenos. Por ernvine. Pláceme
mucho ver mundo, pues aunque sea hábil en todos los
oficios, mi secreta pasión es la de vagabundear.
Irguiéndose, responde el ausetano:
-Ya no avaro mercader cual ves, señor sevillano, suponéis, sir::o que ni tengo el oficio de jugador, ni soy
mago ni vagab~ndo aunque me enco~tréis _en una venta. Capitán fu¡ y no de truhanes; y s1 be dicho que voy
perdido por tiertas de Castilla, es porque la venganza
me llama a Segovia, y la honra de un catalán no puede
quedar mancillada. Si, como lo supongo, vuestras mercedes son hombres de honor, créanme que estimo en
mucho los hidalgos, vengan de Sevilla o de Wittemberg.
Y pues el azar nos reune, no será para pelearnos ~ino
para hacernos amigos. Y como amigo, permitid que os
diga, caballero sajón, que ya ao hay sabios moros en
España, que partieron con sus secretos y allá Alhá los
guarde para sí, pues muy poca falta nos hacen.
-Tiene razón el capitán. Sevilla es tan cristiana cerno
Roma. A los moros granadinos, que son torpes e ignorantes, no se les cuenta ya para nada. Aunque si la
guerra me tentara, con ellos me midiera yo, para probarles Jo que el brazo de un sevillano vale.
Y el tercero responde:
-En balde será mi peregrinaje. Pero decidme, ¿no
hay nigrománticos aquí?
El sevillano afirma:
-Hay judíos, como en todas partes.
El catalán añade:
-Hay herejes, enemigos de toda fe.
.
-1Herejes?-raplica el sajón-en Alemania tenemos
uno en cada casa. Gente pacífica, por lo demás.
-En Sevilla-agrega el otro-toda herejía se paga
con un auto de fe.
Y el catalán:
-Que es el preludio del infierno. Ved cómo las gen•
tes viven, no en el temor de Dios, sino eo el del diablo.
Pero decís, señor germano, que en vuestro país los be·
rejes son pacíficos. Válame Dios que no son tales en
Cataluña. Pues allí, cuando el demonio se encarna en
un hombre, escoge el más noble, valiente y audaz.
Probároslo puedo con el testimonio del.Conde Aroaldo.
Despierta el ventero y se aproxima a la mesa de los
jugadores. El gato ha escapado. Chirría el viento sacudiendo las puertas, la luz del candil oscila dando una
llama amarillenta, y el catalán continúa:
-Yo be visto rondar por las montañas de mi tierra
su alma condenada; alma de brujo, de caballero y de
seductor. ¡Hombre temible y admirable! Era bello co·
mo un dios. ¡Han visto vuestras mercedes esas cabezas
de mármol que desentierran por ahí, y que dicen ser
la verdadera imagen de'Júpiter? l Hanse parado a contemplar los Cristos radiantes y magníficos que n1&gt;s traen
los pintores de Italia?
Así era él; el famoso conde tenía de Júpiter y de Jesús; espantaba como aquél, seducía como éste. Hay todavía mujeres centenarias que dicen haberse extasiado
ante su crespo cabello, ante su frente arrogante v su
barba tentadora; y oo sin temblar aún, hablan de la
fascinación de sus extrañas pupilas, donde brillaba el
fuego del mismo infierno. Si no le vieron con sus propios ojos, viéronle sí coo la imaginación, porque filé la

-gloria de su tiempo y la obsesión de todas las almas. Cabalgaba de nor,he por cerros,
Uanuras y hondonadas, veloz
como el viento, furios0 como
-el huracán. Los malos espíri·
tus le acompañaban: levan•
tanda borrascas y tempestades.
El rayo fué heraldo suyo:
-el trueno fué el eco de sus
blasfemias y de sus triunfos.
Envuelto en su capa fosca,
pasab'l como una devastación. Sorprendia a las doncellas, ,fo noche en sus blancos lechos, de día en los campos perdidos; y las raptaba.
Sorprendía a las viudas en
sus oratorios y a las casadas en sus -cámuas, mientras
esperaban el retorno di, ~u
señor. Y ellas no le res1s·
tían.
Sorprendía a las monjas
en sus conventos, y novicias
y abadesas olvidaban a Dios
para postrarse a sus plantas. El fuego de sus ojos
penetraba en los corazones,
devoraba la sangr~ y encendía el pecado. Era t.irror
de padres, de maridos y de hermanof. Se cebaba en la
inocencia, en el candor, en la debilidad, y era un
mónstruo de dulzura y de perfidia. Burlaba juramentos
y votos, y desafiaba a los hombres y a Dios. Penetraba
en los santuarios para violar sepulturas y destrozar reliquias, y oficiaba en misas malditas, presididas por Satanás.
Y las mujeres le amaban. Le ¡,,maban por su belleza
y por su bravura, por sus ojos torturadores y arrobado·
res, por su voz de misterio y de soberbia, por su carne
indomeñable. Le amaban porque les humillaba y les
traicionaba, y les descubría secretos de muerte y de
tentación.
Nadie ha sido amado como él, porque nadie como él
h~ vivido en la ignominia. Y todas Jedaban amor, seguras de no ser pagadas. Todas rogaban a Dios de ser
captadas por é 1, pues él era para ellas la vida y la
muerte, la gloria y la condenación a un mismo tiempo.
-1 Dónde os dieron posada, conde Aroaldo, dónde
os dieron posada?-le preguntaban.
-Ea el infierno-respondía.
- i Por qué en e 1 idierno?
-Porque estoy en deuda con el mundo, y todos los
hombres son mis enemigos. Porque son tan impías mis
manos, que mancillo cuanto toco; porque mis labios
son blasfemos y perjuros; porque mis pies traen el cieno de la corrupción en que ando; porque mi caballo es
un móostruo que no pace ec. prados ni come en pesebres, sino que se alimenta de las almas que yo condeno.
y las mujeres rendidas de amor, besaban sus pies cenago3os, sus manos impuras y sus labios blasfemos. Y
selladas por el estigma de sus besos, ellas tornaban a
sus lares llenas de vergü~nza y de desolación. Y los
maridos juraban por Dios, los deudos clamaban venganza, y los muertos se levantaban de sus sepulturas para
lavar su deshonra,
El Conde Arnaldo pasaba. Su capa fosca obscurecía
el cielo como una nube preñada de relámpagos. Iba de
fo; cerros a las llanuras, de los valles a las mesetas, de
las soledades a los poblados. Por todos los caminos encontrábanse las huellas fatídicas de su caballo. Y era el
bué,ped inesperado de los castillos, d~ las iglesias, de
los palac.ios, de los conventos, de las tabernas, de Jas
ermitas, de todo sitio donde era posible un sacriltigio y
una violaci611.

si encuentro allí la sombra del conde Arnaldo. Si no
yo la resucitaré; os Jo prometo.
-Yo me voy a la ventura. ¿No hay conventos opalacios por aquí?
-Idos enhorabuena. Ya sabréis algún día del Doctor
Fausto.
-1Doctor? Yo os juro por el diablo que, a pesar de
vuestra ciencia, no me aventajaréis en resucitar muer·
tos. Acordáos, os lo dice Don Juan.
Y los dos hombres se separan sin decir más.
ALFONSO MASERAS.

Acudían todos a presbíteros y nigromantes para Ji·
brarse de su poder; las brujas rezaban sin cesar y las
devotas se entregaban a prácticas endemoniadas. Y los
hombres que no le temían, le envidiaban y se condena·
bao de antemano, con tal de empañar por un instante
su gloria.
El Conde Arnaldo pasaba por entre el clamor de
odio, de venganza y de muerte que se levantaba a su
alrededor. Pero no en balde llevaba el diablo en el
cuerpo, pues burlaba los conjuros de las brujas y los
exorcismos de los presbíteros y las cábalas de los nigromantes, con nuevas cábalas, nuevos exorcismos y nue•
vos conjuros ignorados. Se burlaba de la ciencia de los
sabios, de las oraciones de los piadosos, de las súplicas
de los dJsesperados y de las lágrimas de los tristes, no
escuchando otra voz que la de sus apetitos devoradores
y de su voluntad infernal. Y eran sus criados quienes
renegaban de él; eran sus deudos quienes le repudia·
han; eran sus hijos quienes pedían la sangre de su
cuerpo y la perdición de su alma.
Sus criados, sus amigos, sus deudos eran legión. Eran
legión sus hijos, nacidos de la lujuria, de la traición y
del deshonor; y sus voces aturdían el mundo, sus lágrimas anegaban la tierra. Y Arnaldo pasaba como un rey
del terror, como uo dios del pecado.
Dos extrañas miradas se cruzan entre el sajón y el
sevillano. Brilla en sus ojos diabólica ambición; nace
en su sangre mortal deseo. Pero callan. Calla el ventero, boquiabierto, desvelado por un terror sobrehumano. La luz del candil sigue lamiendo las viejas pare·
des con su caricia amarillenta. Fuera, en la plaza, el
viento no silba ya: aulla. Y el ausetano añade:
-Nadie era más caballeroso que él, pues ni los reyes
le aventajaban en nobleza, ni los príncipes ~n donosu·
ra, ni los capitanes en liberalidad. ¿Vuestras mercedes
no conciben en él estas virtudes? Toda virtud era para
él como la pluma de uo chambergo, que se cambia por
otra o se prescinde de ella. Pero se sabía adornar de
todas las que se esfuerzan en tener los hombres, para
saberlas despreciar. Preguntarán'.me vuestras mercedes
que cómo murió. No murió, señores, pues vive entre
nosotros. Dicen unos que Satán se lo llevó sin dejar
huella de su paso; otros que la tierra se quebró a sus
pies, no pudiendo soportar tal monstruo; otros que
un ángel malo lo arrebató, y que desapareció en las
nubes, como Elías, como el Redentor. Sea c.&gt;mo fuere,
todos se postraron ante su gloria. No se oyó más su voz
imperante, no se percibió más el galope lejano de
su caballo; no se supo de nuevos raptos, de nuevas
traiciones ni de nuevos sacrilegios. Pero el pueblo todo continuaba atemorizado, y sus victimas y sus enemi·
gos clamaban en la soledad y ea la noche. Sus hijos
seguían pidiendo la sangre del padre. Su sombra vive;
su sombra errabunda, indomable, hierática e infernal,
que se cierne sobre las almas como una nube fatídica.
Y fosca como su capa, está también preñada de relámpagos. Yo la he visto, yo he visto este espíritu soberbio
y magnífico, y aún me siento conmovido por su presencia. ¿ Cómo no admirar a este hombre a quien nadie
podía emular? ¿Hay algún irredento en Sevilla que le
iguale, o algún hereje en Wittemberg que pueda empoiñar su gloria?
Calla aqaí el catalán. Míranse de nuevo el sajón y
el andaluz, y toman a un tiempo la capa y el sombrero.
Entra furioso y maullando un gato. Lívido y tembloroso, el ventero vierte nuevo vino en las copas, y los tres
extranjeros, de pie, beben en silencio. El ausetano
tiene los ojos divagadores y la frente cansada, y des•
pués de beber se sienta en su sitio.
Pero los otros dos abren a la vez la puerta, que se
cierra con ímpetu tras sus pisadas. Ante la mancha de
luz que ilumina la plaza, ambos se estrechan la mano.
Y el viento no cesa de aullar. El menguante de luna
ha desaparecido. Rasga la obscuridad un rayo allá a lo
lejos. Todo parece estremecerse.
- l Adónde váis?
-Vuelvo a mi país, bajo las brumas sajonas, para ver

Leía el libro de las dnlces rimas,
condensación de sueños y esperanzas,
de visiones celestes, de quimeras,
de crueles desengaños y de lágrimas.
Ea sus estrofas, el amor divino
palpita, se difunde, esplende, canta,
se eleva hasta los astros, y desciende
ea cascadas de luz sobre las almas.
El suspiro se mezcla a la sonrisa;
el dolor, al placer; en cada página,
la vida intelectual, múltiple y bond~,
surge, henchida de fuerzas y de savia.
No es un tono tan sólo el que se escucha
ni un color el que atrae: de la gama,
el himno brota, melodioso y puro,
y del iris, la imagen delicada.
iAh! cuán inmenso espíritu el de Bécquer
qué poder en su numen; su palabra
brillante y sugestiva nos seduce,
y en pos de la Belleza nos arrastra!
Leía el libro y .... sucedió que Bécquer,
en sus estrofas, trasfondióme su alma:
como él sentí. ... mi corazón, de nuevo,
volvió a los sueños y amorosas ansias;
pensé en quimeras, me fingí placeres,
torné los ojos a la edad pasada,
a su recuerdo se alumbró mi mente,
y en mi interior corrieron muchas lágrimas.
&lt;Si es la vida tan breve-me decía¿ por qué a veces la hacemos tan amarga?
¡Necios son los que sufren porque quieren,
y locos los que al bien dan las espaldas!&gt;
Y mientras que a tan graves reflexiones
mi espíritu intranquilo se entregaba,
del áureo libro de las dulces rimas
una voz se elevó, triste y pausada:
&lt;El dolor es el sino del poeta,
sufre, sufre mortal lqué te acobarda?
¡Te llevará a la Tierra Prometida
el infinito amor en que te abrasas!&gt;
JOSE ANTONIO RIVERA G.

Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
Sobre un lecho de nubes de escarlata
el sol va agonizando lentamente,
y pinta con sus rayos el Poniente
con reflejos de azul. de oro y de plata.
Su láoguida y nocturna serenata
un ruiseñor modula quedamente,
en tanto que a la luna en el Oriente
una plateada claridad delata.
Se oyen lejanas voces de mujeres
que entonan una copla de quereres;
hay un ambiente de melancolía;
En la calma apacible del sendero
un mendigo salmodia plañidero:
&lt;Una limosna, por Santa María&gt; ....

En el azul profundo de su lecho,
como gota de plata desleída,
fulge la luna blanca, suspendida
en el confín del anchuroso techo.
Entre las plantas que el sendero estrecho
tamizan con sus hojas, escondida,
una cigarra lánguida, a la vida
.entona su canción, de trecho en trecho.
Se oye el leja.no tintinear de esquilas;
las estrellas esconden sus pupilas;
en el aire hay perfume de azahar.
Y a la blanca caricia de la luoa,
la tierra se estremece, como una
virgen febril, nostálgica de amar.
F. DE F UENTES

]R.

�do menos de reconocer su buena técnica. Y entonces él
confesaba que cuando tenía un asunto escribía en todas p irles, durante muchos días, durante algunos meses.
A cada momento cogía un papel y apuntaba una cuarteta, en el saloncillo, en el paseo, en la calle, donde le
sorprendía la inspiración. Un concepto sugerido por
cualquier incidente; una frase chistosa; una réplica
oportuna, todo era anotado y la obra se ensanchaba poco a poco. subiendo y reflejando el pensamiento del
autor, co:n::, la sup ~rficie cristalina de un estanque sube
y rebosa con el hilito de agua que sin cesar deja caer
la fuente.
Une Miguel E~hegaray a la gracia culta y fresca un
sentimiento dulce y penetrante; y no carece de intención filosófica entre risas y lágrimas. Nunca escribió en
prosa, y se puede añadir que sólo escribió los diálogos
y monólogos de sus comedias, muy "ripiosos" a veces,
otras veces impregnados en pura y encantadora poesía.
Pudieran sacarse de sus producciones muchos fragmentos que Je acreditaran de verdadero poeta.
Sin embargo no cultivó nunca la poesía lírica, po·
niendo en el teatro todas sus ambiciones. Aun le: recuerdo con su pelo cortado al rape, la barba corrida,
¡os labios gruesos, la mirada penetrante. En los salen-

No estuvo mala la interpretación de "Sin Familia,"
destacándose algunas escenas como la de los amigos del
acto primero, que se llevó perfectamente con el diálogo cortado y movido. Matilde Cires Sáncbez rayó a
buena altura, más en la intención del personaje, en la
manera de hacerlo, que en el mo~o de decirlo, lo que
no es de extrañar, dadas las dificultades del verso, pa·
ra artistas que están habituados a la prosa. De todas
maneras plácemes merece por el modo como entendió
el tipo de la "Rufina."
La señorita Castillo nos encantó una vez más por la
manera admirable como hizo la cándida colegiala "Gabriela." Es una "ingéoua" de gran talento esta joven
actriz, hay en su alma tesoros de arte, y dice con una
dulzura seductora. La escena la depara triunfos muy
completos si el estudio y el cuidado de los detalles co
abandonan la notable labor de esta joven. El público
la llamó al palco escénico repetidas veces.
Muy bien Coss en el tipo de'Carlos" y lo mismo Mutio, Barreico y Vargas, la borrachera del segundo esto•
vo bien entendida, hizo un ebrio elegante, lo cual no
suele hacerse siempre. La escena bien puesta, y en resumen, uo éxito completo.

selo a su hermanito más chico, que estaba enfermo por
ese capricho infantil y conmovido el citado funcionario, la entrega el monigote y basta la da dinero, poniéndola en libertad.
La obra es sentimental, netamente madrileña y refl_,.
ja una clase popular, con sus vicios y degeneraciones y
al mismo tiempo con sus virtudes y buenos sentimientos.
El tal~nto escénico de López María se ha revelado una
vez más en este entremés que gustó "'1 público, a pesar
de que en él se reflejan unas costumbres algo distintas
de las conocidas aquí.
María Luisa Villegas hizo un buen trabajo encarnando la simpática y desgraciada "Petrilla." Catalá exagerado en el tipo del gendarme; Vargas bien de Comisario.
Se prepara para el próximo día 2 de Agosto el beoe·
ficio de la primera actriz María Luisa Villegas con un
programa selecto; ha de ser una velada brillante a juzgar por los preparativos que se están haciendo.

TEATRO COLON'.-"LA DETECTIVE."

"EL POLICHINELA."
Fué un éxito el entremés de Enrique López Marín, titulado "El Po•
lichinela" que se estrenó en el teatro d! que me vengo ocupando. "Petrilla," una pobre joven que vive con
su padre, borracho por costumbre,
y con tres hermanitos a los cuales
hace de madre, pues la verdadera
se escapó a las "Américas" con uno,
roba un polichinela de juguete que
una familia rica llevaba en la capo•
ta de un coche. Es detenida, se la
conduce a la Comisaría y allí cuenta al Comisario toda su vida, llena
pe trabajos y de honradez; relata
dor qué quitó el ju~uete, para dár-

Este drama policiaco en cuatro actos de A. T. Mac
Ranler es más bien un melodrama. que uoa obra de las
que ahora se llaman policiales. Es cie~to que hay una
mujer que sigue las huellas de unos delitos, de la__muerte de su eposo y del secuestro del que cree su h1¡0, pero también es verdad que no se echa mano para el de·
sarrollo y desenlace de la fá~ula, de esos recursos q~e
hemos visto en otras producc1011es del vasto repertorio
de Caralt.
.
El público cree que la verdadera detec~i~e va a :er
"Miss Margaret," joven que toma a su serv)cio la senara Laura Leversoo, pero no es así; ésta, viuda de un
Jefe de Policía, que fué asesinado mi~teriosameotfl estando una noche en su despacho, persigue al autor de
este delito, lo mismo que al que ha se,;uest~3:do a s1;1 hi·
jo, joven de r 7 años, delito que _se co~eho el mismo
día en que iba a entrar de guardia manoa en la escuadra británica. Resulta que después de muchos sucesos

TEATRO MEXICANO.-&lt;SIN FAMILIA.&gt;

Teatro Col6n.-Tres escenas de "La Detective."

-Solamente Fuentes y yo-me decía el primer actor señor Coss
en su cuarto la otra noche-hacemos esta precio~a ob1a de Miguel Echegaray y ya ve usted que di público la aplaude mucho.
Y era cierto, el público asíduo concurrente al Mexicano, ha
gustado mucho de la comedia en tre~ actos y en verso de Miguel
Echegaray titulada &lt;Sin Familia&gt; Y, Jcuidado que ha llcvido
desde la fecha en que &lt;Miguelito,&gt; así se le llamaba al autor por
aquel entonces, hacía obras teatrales! ....
La verdad, mucho he celebrado que la exhumación de la vieja
comedia haya sido un completo, un redondo éxito. La personalidad de Miguel Echegaray evoca en la memoria una época de
florecimiento del teatro en E~paña, quizás menos profundo, me·
nos intenso, pero muy bello. El estro de Benavente, de Martínez
Sierra, de Dicenta aún DO brillaba y la gente iba a los Colisecs
a pa~ar el rato y en el llamado de la Plaza del Rey donde ahc·
ra está el Circo de Parihis, i.llí empezó el hermano del geni; l
Don José Echegaray a estrenar sus comedias.
No fué ni es Miguel Ecbegaray un clásico; su frase no es castiza, su versificación es incorrecta; pero apesar de todo ha sido
y es (ahora escribe muy poco) un buen autor cómico de pura raza española, con todos los defectos y no pocas bellezas, que caracterizan a l0s más fecundos productores de la brillante dramática de España. Hasta cuando toma situaciones o pensamieo·
tos de obras francesas, les imprime como sello característico
algún rasgo oacional, que no dieron a sus plagios Ramos Cai::rión, Vital Aza, y menos aún Pina Domíoguez, el más afrancesado y mercantil de todos ellos.
Recuerdo que en los años del predominio del talento de Don
Miguel, la misma crítica que lo vapuleaba muy amenuc'o, no pu-

cilios de Lua, la Comedia, Apolo, se pasaba las noc~es. El ª,!Dº
biente de la escena le encantaba, y hast~ en los bashdor':ls fue a
buscar sus cariños, casándose con una .nieta del gran Julián Ro·
mea, que habiendo sido actriz se retiró para dedicarse a su ma·
rido y a sus hijos.
,. .
Por todo lo nicho 110 ~s de extrañar que en obras como Sin
Familia" la que acabamos de admirar en el Mexicano, pinte de
mano m~estra un me~io que le es muy co_nocido, _echando mano
de una psicología sencilla y basta vulgar s1 se quiere, pero muy
humana, muy bella, muy real. Para. e~te autor no hay problemas
de trascendencia sino los que se originan en el corazón, los que
aparecen en los bogare~ ni santos oi ~ulpables, sino en los que
mos 011 mayoría y casi se puede decir que en ellos moramos.
~e ro como el sentimiento se mezcla con talento a la vida, como
eh· y dañosas exageraciones ni cuadros de subid.o color, resulta
.
te }
ue los personajes hablan y dicen_, como s_e v_e d.1ariamen
ie aquí el éxito de las obras que s111 comphcac1ones nos presen·
tan la vida tal como es.

ºº ..

.

Teatro Mexicano.-María LuiEa Villegas eu "El Policb:nela." Una escena de la misn:a obra.

�a cual más sensacionales, el autor de todo es un hermano del muerto, que obtuvo el puesto de Jefe de Polic!a
y ahora pretende casarse con la viuda y también nos
enteramos que aquel joven no es hijo de Madame Leverson, sino que su marido lo puso en el lecho junto a
su esposa al dar a luz esta un niño muerto. Otro personaje interesante, hecho por Caralt con bastante acierto, es el de "James Kensdall" hermano por parte de
padre, del asesino y del asesinado. Al principio de la
obra creem.&gt;~ que él es el autor de toda aquella serie de
crímenes, pero luego resulta lo contrario, si bien su afición al juego hizo que arruinara a su mujer y que hasta vendiera el niño a sn hermano, niño que es el que
antes mencionamos. Todo se descubre, el verdadero
criminal muere quemado, y "Lanra Leverson" se entera
con pena de que el muchacho que con tanto interés
buscaba nunca fué su hijo.
Los dos primeros actos son los mejores de la obra.
El segundo impresiona vivamente, y la escena estuvo
bien puesta. Los otros dos últimos ya dejan mucho que
desear, a pesar de que se suceden situaciones emocionantes, pero de brocha gorda y muy vulgares. La interpretación como siempre, no pasando de mediana ; a mi juicio la manera de declamar:de casi todos los artistas de esta Compañía es defectuosa en extremo. La señorita Gil
no domina sus nervios, y cuando habla resulta amanerada en extremo, y lo mismo la señorita Gaspar. El público aplaudió bastante la noche del estreno, sobre todo la decoración final donde se simula un incendio.

1

LUIS DE LARRODER .

El Presidente de la República
Francesa en Inglaterra
Todas las noticias del viaje de Mr. Poincaré a Londres confirman el que el recibimiento fué de lo más
entusiasta y cariñoso que cabe, siendo ovacionado el
ilnstre viajero. En todos los detalles de la expedición
se ha visto la simpatía que une a los dos pueblos, lo
mismo al ser recibid&lt;.&gt; por el Príncipe de Gales en el
embarcadero de Portsmouth, que en la recepción con
Jorge V., que en los saludos de las muchedumbres que
est'lban en las calles de la gran metrópoli viendo pasar
el suntuoso cortejo.

Sr. Lic D

Fidencio Hernández, segundo secretario
de la Embajada al Japón.

Las manifestaciones populares, al paso de Mr. Poincaré; éste r ecibe una felicitación del "maire"
del cuartel de Holbora,
El viaje se hizo por Cherburgo en el b.uco cCourbet&gt;, al llegar a las aguas inglesas apareció el cyacht_&gt;
real &lt;Príncipe Adalberto&gt; llevando a bordo al Prínc1cipe de Gales, que fué en nombre del Soberano inglés
a dar la bienvenida a Mr. Poincaré, el cual pasó a bordo del barco inglés verificándose las presentaciones
de rúbrica en estos casos.
El Palacio de Saint James ha sido la mansión habitada por el P residente de la República Francesa, con
su gran salón estilo Imperio de brocado rojo, y en él
se verificó la recepción del Cuerpo Diplomático con
gran solemnidad. Otro salón menos grande ostentó
adornos Pompadour y la alcoba tenía los colores de seda crema y el comedor lucía telas ricas de matiz verde en sus paredes.
La misma noche de la llegada Mr. Poincaré asistió
a un b~uete dado en su honor por los Reyes de Inglaterra en Buckingbam Palacio, presentando los salones un aspecto mágico de lujo y de riqut&gt;za La mesa
de honor lucía la hermosa vajilla de oro de Winsor de
precio inestimable y que tiene fama en el mundo entero;
ocho candelabros de oro también lanzaban sus brillantes luces colocados sobre la mantelería de encajes de
Holanda.
La recepción dada por el Ayuntamiento sobrepujó
a todo lo que se esperaba. El Presidente de Francia
fué recibido por el &lt;Lord Maire&gt; con la fastuosidad
que en estos casos se requiere, con sus trajes propios

en 1os cuales se lucen ricas dalmáticas y blancas pelucas.
El distinguido funcionario inglés tomó la palabra para felicitar a :\Ir. Poincaré en nombre del pueblo inglés, para desearle feliz estancia en Londres, haciendo votos por la unión de ambas naciones y por la prosperidad de las mismas. El Presidente de F rancia contestó en términos muy corteses haciendo ver las fati·
mas relaciones y los vínculos estrechos que existían en•
tre Inglaterra y Francia mostrándose muy agradecido
por las deferencias y el cariño de que se habían dado
pruebas en los días que llevaba en la capital inglesa.
Mr. Poincaré visitó los principales edificios lie Lon•
dres, y entre ellos el Hospital Francés, teniendo palabras de elogio para los que dirigen este benéfico est1ablecimiento, que se encuentra a gran altura sin que fa).
te la debida asistencia y los elementos necesarios para
su funcionamiento. El Presidente fué cama por cama
enterándose de las dolencias de cada enfermo, preguntando quiénes eran, y con solícito cuidado indagó
si algo les faltaba, para remediarlo en seguida.
El adorno de las princ ipales calles de Londres durante la estancia de Mr. Poincaré fué muy bello, viéndose grandes rótulos en francés con inscripciones ale·
góricas,yen loscuales se leían frases como estas cSomos
camaradas&gt;, cViva la Nación más brillante del mun•
do&gt;, &lt;Tutoyons&gt; y otras inscripciones por el estilo.

S:?ñor General don Félix Díaz, Embajador Extra_ordioario en misión especial, que presentará al gobierno
japonés las notas de gratitud de México por la
embajada enviada durante las fiesta~ del
centenario de nuestra Independencia.

S,. Lic D . José Romero, primer secretario
de la Embajada.

Embajada Mexicana al Japón
Tre, acio, guardó nuestro país una de~da de gratl·
tud h1.cia el Jap6n; las condiciones políticas de nuestra patria habían impedido el pago de tal ~enda, pero
ahora se saldará en debida form1.; la embaiada que el
emperador del Japón envió a nue_,tra~ fiestas c 7nteoa~
rias merecía una misión de especial 1mportanc1a Y. as1
es la que se ha no:obrado para que presente al gobierno ¡aponé, los votos de gratitud del_ gobierno y del
pueblo de México por su representación. En esta plan:i hallarán nuestros lectores los retratos del P:_rsonal
completo de la embajada a cuya cabeza v~ ~l se~or general don Félix Díaz, que taato se ha d_ishngu1do recientemente en la vida política de la nación.

·
s~aor don Víctor David Velázquez, tercer secretano.

Cuando todo parece que duerme
en la paz de la noche callada,
)as notas sombrías,
las notas lejanas,
con la esencia sutil de las flores
en mi alcoba penetran pau~adas
Ellas son los sollozos mu y val!"os
yque
el cunea
inmenso
dolor de unas ansias
pudieron
traducir las austeras palabr~s. •. • • •
F.:n mis noches de torva tristeza
me recuerda esa música v~~a
mis ensueños fugaces de nmo
y el secreto dolor de mi infancia
Me parece que escucho en la sombra
)as dulces palabras
.
de uoos labios de rosa_ que dieron
fugitivas venturas a m1 alma. .
y un ensueño rle amor q~1e pe~s1sle
casi inmune a las rudas 10fam1as,
cuando llegan las ootas sombrías,
cuando llegan las notas pausadas,
me brinda sosiego~
rlespierta mis :i-nsi_a s
.
y en la inmóvil tristeza en que vivo
me da. alientos, y amor, ) amor, y esperanzas ....
¡Notas .... cotas dulces,
vuestra tenue armooia que vaga
es la voz de un amor a~agado
.
que aun recuerdo en mis_ no~hes mgratas.1
P~netrad en )as sombras 1nc1ertas
que pueblan mi estancia..
_
en el piélago a zul de mis suenos
~esolegad vuestras rápidas alas. • • • • ·
¡Notas.... notas dulces
que me h'lbláis de venturas pasadas,
ahuyeotad la amarg_ura iomu_table
de mis horas más tristes y aciagas,
que vuestra honda tristeza errabunda
de mi pena infinita es hermana.•• • !

Mr. Poinc-aré recibido en el desembarcadero de Portsmouth por el Príocipe de Gales, pasando revista
a la guardia de honor.

CES \R CA MACHO.

Puebla.

El Presidente de la República Fraucesa pasando por las calles de Londres a su arribo a la capital.
Sr. capitán don Nardo Mendoza, agregado militar.

1 9 1J •

Señor Coronel don Agustín del Río, agregado militar.

�Cronica
Se comentan ya, mis queridas lectoras, todos los encantos de las novedades estivales,
aun cuando la temperatura no permite que
estas tengan un carácter perfectamente definido.
Sólo al medio día se siente un poco de cacalor, pero ea las tardes y noches el viento
frío parec1:, que nos anuncia un otoño próximo o un invierno que termina.
Pero, de todos modos, las damas elegantes comienzan
a lucir nuevas "toilettes" y, por tanto, es preciso ocuparnos de ellas, aun cuando sea con cierta discreción.
No podemos negar, lectoras mías, que algunas de las
noveda&lt;les implantadas por la Moda carecen dehelleza;
pero esto no quiere decir que haciendo una inteligente
selección, no encontremos algo, o más bien dicho, mucho con que encantar los ojos de la~ mnjeres de buen
gusto.
Entre estas bonitas novedades a que me refiero, deben citarse indudablemente los pequeños y lindos "trotteurs," en los cuales la coquetería del aspecto, unida a
la encantadora sencillez que en todos ellos se advierte,
no dejará de complacer a nuestras jóvenes lectoras. Estos trajes se hacen de preferencia, blancos, en piqué,
"cote-de-cheval," en tela de lino, en ·'oeigeuse" de algodón, con cuello "tailleur" y adornos de faya o
satén de color cerno rojo,
verde Imperio, azul, etc.
Otros se hacen de estas
mismas telas, pero en to·
nos vivos como de violeta
de Parma, rosa antiguo,
café dorado, rojo ladrillo,
verde bronce y otros matices por el estilo, coa cuello y adornos blancos.
Recomiendo de un modo especial a las jovencitas y señoras jóvenes, les
trajes en crespón blanco
rayadode color,compuestos
de una falda, fruncida en
el talle, ya sea toda lisa o
cercada en el bajo por dos
grandes alforzas o bieses
de la misma tela; y un
cuerpo-blusa con cuello de
lencería, vuelto sobre el
escote bajo, y cintura de
cuero barnizado del mismo colcr de las rayas de
la tela con que se haya confeccionado el traje. Estos
atavíos tienen un aspecto
tao fresco y juvenil, que a
pesar desu extremada sen·
cillez, prestan un atractivo iodiscutible a la dama
que los lleva, y son muy
propios para los paseos y
excursiones campestres.
En cuanto a los trajes
que la Moda indica, a fin
de asistir a las reuniones
de confianza, ya sea de
tarde o de noche, señalaremos unas lindas "toilettes" hechas en crespón de
algodón japonés con dibujos floridos muy menudos
o en estilo pompadour.
Estas telas son generalmente sobre fondo blanco,
rosa, azul cielo, y pueden
hacerse con una cintura
"bayadera" o con cintura
drapeada en taffeta, en
muselina de seda o en Jiberty, estrechando un cuerpoblusa, escotado en lo alto sobre una camisola en tul
punto de espíritu o en muselina de seda.
Las "toilettes" blancas, en crespón de algodón, realzadas por una pequeña nota de color, se llevarán ~u1;ho y con extraordinario éxito. La falda estará umda
al cuerpo por un entredós de encaje, y se plissará en
torno del talle con pliegues cosidos, terminando en e 1
bajo con dos o tres alforzas en tamaños escalonados. El
traje se completará con una cintura drapea~•• a la qu~
se unirá un corto faldón almenado, de enca¡e o museh-

na de seda, de color, un poco más largo por la espalda
que por el freute.
Estas bonitas "toilettes" tienen muchas ventajas, pues
no solamente son de bastante duración, sino que pueª"º lavarse sin que se maltraten o se arruguen, perdiendo por esto su encanto, porque se guardan en pe·
queñas valijas muy propias para las excursiones vera·
niegas, paseos en auto y otros placeres estivales de que
tanto gustan las damas elegantes.
'
No terminaré estos apuntes sin dar a mis lectoras la
descripción de algunos modelos de los más característicos y bonitos a este respecto, a fin de que puedan imitarlos, si así Jo tienen a bien
Uno de estos modelos es un gracioso traje de estilo
"tailleur," coofeccion;,do en "cóte-de·chaval," blanco,
y está compuesto de una falda redonda. la cual luce en
los lados "paneaux," y se completa coa una coqueta
veste de faldones cortes,

Las oriJJas de los "paooeux" y ias de los
fa) '.iones están ribeteados con angostas franjas a~ taffeta fresa.
La veste, fruncida en el talle, tiene grandes
vueltas en lo alto del cuerpo, abiert¡,,s sobre
un plastrón y corhata de tul blanco, pli~ado.
El adorno se completa con un cuello de linón
bordado y con cuatro grandes botones de cristal que cierran los faldones por el frente.
Otro modelo, en extremo liado y elegantl',
está hecho en crespón de algodón, con dibujos de estilo japonés, sobre fondo rosa pálido. La falda
está completada por una drapería de la mi~ma tela, que
forma una sobre-falda, y que descubre la primera por
el frente.
El cuerpo está velado coa muselina de feda, y ea el
de 1antero se abre scbre una camisola de muselina de
seda, escotada en cuadro.
Los faldones que adornan el cuerpo son de muselina.
fruncidos en derredor del talle, y ea el bajo se estrechan con un galón de seda.
La cintura es de taffeta rosa ; se hace drapeada yt,rmina en el freote con uoa larga punta y nea bellota de
seda.
Podría citar a mis amables lectoras otros modelos de
eHe géoero, pero temo haber abusado de su benévola·
atención.
Ea otra vez fe!(uiré hablando de los trajes estivales;
pues hoy creo haber dicho siguiera lo más notable de
las novedades de la presente estación y mis lectoras podrán elegir entre
ellas las que sean de sn,
agrado, para realzar sus
naturales encaoto~ coa los
recursos que la Moda.ofrece a las damas distinguidas y de buen gusto.

...

~

.,•
,r

-V

\

MARGARITA.

Cuantas veces las amas.
de casa se desesperan al
al ver la torpeza de sus.
criados, que, apenas puesto el mantel dejan caer·
en él una gota de vino,.
cuando sirven alrededor
de la mesa el Burdeos o el'
Jerez!
Pues ya se ha encootra·
do e l modo de remediar
este inconveniente. ¿Cuál•
es ese nuevo invento? Bien
sencillo. Un cerco de plata o de acero, forrado interiormente con una franela encarna'.l.a, se coloca
en el cuello de la botella.
Al echar el vino en las.
copas, la última gota, ea
lugar de caer sobre el'
mantel, queda en la franela, y el ama de casa queda tranquila no viendo las.
manchas, que tanto la preocup1.bao antes de conocerse esta nueva invención,
que viene a substituir la
servilleta, coa la que el '
criado procuraba evitar
que esa última gota le valiera el nombre de torpe.
Este cerco, de plata o•
acero. sirve, no sólo para
las botellas comunes, sino•
para las de cristales bonitos de Venecia o Bohemia.

1 raje de noche para salóp

.

El perfume de moda es la preocupación constante de·
muchas cabecitas juveniles. La mujer elegante debe
usar un perfume discreto y que no se evapore.
Recomendamos a las muchachitas que inútilmente re· ·
correo todas las perfumerías en busca de una esencia,
sobada, que la fabriquen ellas, mezclando dos onzas de ·
agua de Colonia con una onza de extracto de violeta,
puro y veinte gotas de esencia de nardos. Es exce- ·
lente

DE PARIS
El traje &lt;tailleur&gt; es el _primero qu~ ~o~ preo-cupó., porgue ahora la pnmav~ra se 101c1a. con
un aesceoso de temperatura, vientos y lluvia, y
por Jo tanto, no es posible vestirse de &lt;organdí&gt;
-el día de Pascua, como hacían nuestras abuelas.
Este año, al toque de Gloria, h1 sido pre~iso
-S.lcar las pieles, que ya no creíamos necesaria~,
porque un sol espléndido nos hizo soñar una pnmavera ideal.
El traje &lt;tailleu~&gt; es el un_if?rme de !ª par!siense, sea cualquiera su pos1c1ón, y es msu~sh•
tuíble como vestido de calle. Su forma clásica,
de corte m'.\sculino, no le permite seguir la mo·da de cerca, o, mejor dicho, se dirige por una
•moda especial g ue no transige coa los caprichos
y exageraciones de nuestros &lt;chiffoos&gt;_.
Como su destino es usarlo yendo a pie, la fald'l será corta y amplia, sin perder su aspecto se-vero, pua Jo cual tendrá varios pliegues al hilo,
bien profundos, que al anda~ preste~ toda la c~modidad necesaria a un tra¡e varonil y &lt;sport1vo&gt;. Deben montarse sobre cinturilla,suprimieo,do el cinturón exterior de modo que no dibuje
la curva del talle: pero tampoco tan floja que
tenga el aspecto Directorio. La chaqueta, gracias a un pequeño artificio de corte, deja la "silhouette" lo más vaga e incierta posible.
El "trotteur" matinal tendrá el gabán corto y
,cuadrado como una americana, mientras que e l
de la tarde, ea seda o lana, exige levita larga
.abierta por d'!lante, imitando el "cbaquet" 'de
hombre.
La novedad del "tail'eur" consiste en el bole·ro, cuyo aire juvenil gusta tanto.
__ .
E l bolero actual tiene una pequems1ma rela•ción con el "fígaro', que se usaba hace diez o
doce años: es un abrigo o ch:.queta corta que
·11ega solamente a la cintura, pero sin ajustarse
lo más mínimo. En la maco recuerda a esos gabancitos de niño que tienen el mismo ancho que
·1argo.
.
Los ~éneros que han tenido mayor éxito son:
el "wbipcord" rayado en dos tonos diferentes; el
"granité," especie de t_ela ?e esponj~ muy fioa,
-cuidriculada con un hilo 1mperceptible de otro
color, y la "buré" casi tan flexible com? la seda.
Cuando venga francamente el buen tiempo se
harán ideales "trotteurs.. de fantasía en "shao,tung" y "éponge" de seda estampada y brocha•da, que se adaptarán muavillosamcnte a la for-

ma de las casacas rumanas y húngaras. Ahora pasemos al estilo modista, que es donde podemos juzgar
las fantasías y exageraciones de la moc'a; unas ve·
ces llenas de gracia y otras altamente ridículas.
Si estas "toilettes" están destinadas a visitas, Exposiciones o cualquier fiesta que tenga lugar de día,
se procurará que su tonalidad sea distinta a las que
deban afrontar la claridad de la luz eléctrica en el
teatro o ea los salones.
El prin cipal atractivo de 1.. "moda francesa" consiste en que cada cual puede vestirse a su capricho,
porque es completamente eléctrica.
La "silbouette' no ha cambiado, y, sin embargo,
estos vestidos tienen un no se qué tan vaporoso y
envolvente, que resulta mil veces más artísticos.
En general, están un poquito recargados de adorno, con preferencia los bordados en perlas y cuentas de cristal combinadas con sedas y cordoncillos
de o ro y plata; pero esto no impide que algunas casas, cuya reput:i.ción de elegantes es reconocida por
todos, presenten modelos sin encajes ni guarniciones de ninguna clase, estribando todo sr. arte en la
"draperie" que envuelve a las que la llevan como
a una estatua.
La "petite robe" tendrá siempre muchas adictas;
se hace casi exclusivamente con mangas largas en
uoo o dos pedazos, muy caídas de hombro, y algunas veces de tela diferente a la del vestido, un po·
co anchas por el centro y ajustadas en la muñeca.
Entre los cinturones tenemos múltiples varieda·
des; algunas bonitas.
Los hay de cuero primorosamente trabajado, con
incrustaciones de oro: de cintas con caídas; de gasa
o tul con el lazo "mousmée;" la "echarpe bayadé·
re," que se anuda delante o en costado, acentuando
exageradamente la nota que caracteriza la moda
uueva, que coosiste en alargar el talle. Esto era de
esperar, porque ya se sabe que en cuanto algo se
generaliza las modistas lo :,iacen desaparecer, y el
talle corto vieoe siendo obligalorio desde hace bastante tiempo.
- En cuanto a los cuellos, se veo pocos, o casi nio·
guao, alto; el cuello Médicis, bastante fantaseado,
montado ea alambre, sirve de marco al propio cuello, cuya blancura alabastrioa natural o ficticia hace pr~cioso sobre un fondo de tul negro. Esto me
dijo M. Z .... ; pero yo pensé que si el cuello es feo,
aunque le estuquen, su fealdad se acentuará sobre
un fondo negro, y, por tanto, aconsejo mucha pru·
dencia para adoptar esta moda.
Tres elegantessombreros.-Traje de paseo.

CONDESAD' ARMONVILLE.

�✓

CONSULTAS
PARA EL ROSTRO.-BETIXA: Si está usted decidida a no ser pálida, sino a poner en sus mejillas un po·
co _de color, le aconsejo que use el carmín, pues cual·
qmera otra substancia es perjudicial para la tez del
rostro. Casi todas las preparaciones que se venden a
ese respecto, marchitan el cutis por completo y hacen
que las mujeres envejezcan de un modo prematuro.
¡Cuánto mejor sería que no cambiase usted la suave
palidez de su cara por un sonrosado artificioso! Las
mujeres de piel tersa, blanca y sin color, como usted
dice que es, gozá :le una preferencia marcada en el
gusto de los señores; ¿a qué fin va usted a perder sus
encantos naturales, para intentar adquirir un atractivo
vulgar, bajo todos conceptos 1
Los lirios, las azucenas y los jazmines, son más l:elJos
que las rosas, y de éstas, ninguna tiene la hermosura
que admiramos en las pálidas rosas-te.
¿No piensa usted lo mismo, simpática &lt;Betina&gt;.
UN AMOR TRISTE.-ADELAIDA: Ciertamente, amable señorita; su cariño está lleno de melancolía porque
no tiene correspondencia, ni tampoco espera tenerla
nunca. Ese caballero, misántropo, serio y misterioso,
no parece necesitar de la ternura femenina; ha llega·
do a los cuarenta años y no se ha casado; no visita a
las familias en donde hay señoritas, no asiste a ninguna diversión ...... en fin, es un hombre incomprensible, no puedo adivinar la causa de que usted lo ame.
Si él no necesita del corazón de la mujer, tampoco
debe inspirar afecto, porque la principal base del amor
es la mutua atracción que hay a ese respecto.
Yo creo que usted se irá convenciendo de esta gran
verdad, y dentro de poco tiempo olvidará a ese raro
señor, que tan contento vive sin la tierna e inteligente
&lt;Adelaida&gt; que es digna de m~jor suerte.

Hall y escalera estilo francés D?edioeval, de grao
distinción y elegancia en medio de su encantadora sencillez.

Exterior de villa de campo, e, b ~Ita y elegante
en su conjunto.

Otro aspecto de la villa de campo; fachada principal.

LA VIDA EN EL CAMPO

Ninguna temporada del año ~e presta, tanto como el
fin del Veráoo y del Otoño para vivir en el campo. Las
lluvias han terminado su labor fecundadora; les terre·
nos húmedos y caliPotes producen plantas y flores eoprofusióo, y la pureza del aire campestre parece invitar a la vida libre sencilla en medio del verdor y la fres·
cura. :Nuestra capital, por la belleza de sus alrededores
por la facilidad en sus vías de trasporte y por su situaUSOS DE SOCIEDAD.-NILL: Me parece muy co- ción especial, permite temporadas eu el campo que son
rrecta la forma en que piensa dirigirse su prometido al . deliciosas cuando se sabe aprovechar de ellas.
señor hermano de usted, ya que éste es, como parece,~ • En esta plana damos algunos modelos de casas carne! jefe de ll, familia. Lo más natural es hablar o es- pestres, propias de nutstro clima y fácilmente adaptacribir a la mamá de la novia, pues cuando falta el pa· bles a las necesidades de nutStra vida, tan semejante
dre es a la madre a quien deben dirigirse las peticio- en ledo con la europea.
nes matrimoniales, relativas a rns bijas; pero si el her·
mano de usted fS el que representa el primer papel en
la casa, a él deben presentarse las solicitudes de tal
género, y por esto creo que la conducta del prometido
de usted es la que se requiere en ese caso.
Mucho agradezco las bondadcsas frases con que me
juzga.
UNA ELECCION HABIL.-N1NETTA: Ciertamente,
mi querida amiguita, el peinado es una de las mayores
preocupaciones de las mujeres, y esta inquietud está
del todo justificada, pues la expresión del rostro varía
por completo, según el marco que Jo rodea, y ese mar•
co es la cabellera, peinada con más o menos arte. Aún
las cara; en donde se admira una belleza perfecta ,
pueden adquirir cierto aspecto desagradable si el peinado no las favorece; así, pues, se necesita ser muy hábil para hacer una elección discreta sobre el particular;
de lo contrario, el fracaso es indudable.
Si usted es morena, de rostro ligeramente ovalado, si
sus mejillas son redondas y encendidas, creo Que Je
conviene usar el cabello corto y rizado; será usted una
graciosa &lt;peloncita,&gt; sobre todo por la edad que tiene,
pues a los quince años ui:a joven de pequeña estatu_ra
aun parece una niña; pero si su hermana es alta, rubia,
delgada y pálida, no debe imitar el peinado de usted,
porque tomaría el aspecto de una convaleciente que se
levanta de alguna gnve enfermedad. A ella le quedaría bien peinarse con los cabellos ondulados. y abriéndolos en un lado de la frente, para ahuecarse en las
sienes y sobre las mejillas, por medio de postizos interiores, recogiéndose luego en un bonito nudo, ya sea
trenzado o simplemente torcidos.
Tengo mucho gusto en contestar a sus preguntas; oo
crea -.JUe me molesta con ellas, y ya sabe que siempre
encontrará en mí una amiga sincera.
MARGARITA.

Vista de conjunto del Hall francés estilo rnedioeval.

Al lapiz
Yo siempre he sido un empedernido propagador del matrimonio. Para mí éste resulta de grande efecto a la vida social, no
ob,t~nte que el cortej0 de calamidades que
casi todas las veces lleva consigo es de
verdad más duro que un naufragio en alta
mar.
Pero según el decir de los poetas, el dolor hace parte de la vida sentida y los reveses de ésta son miel, aunque amarguen
más que el brebaje de la pobreza cotidiana, aunque exploten toda la savia de lapaciencia, aunque den una forma distinta al
s,ntimiento, aunque extenueo el alma.
Ellos Jo dicen porque como viajeros del
país del arte y del ensueño, han penetrado
al seno de las cosas y sentido or;,. la fruición de un amorío interminable, ora la
fiebre y convulsiones de la tristeza P-n todas sus edades, ora el fin de una maldita
desilnsión.
Volviendo al matrimonio: en mi concept~. todo hombre debe casarse, no tan só!o
por cumplir con e~a ley evangélica que en
buena filosofia y mejor lógica dice que debemos multiplicarnos, es decir, que debe·
mos hacer mayor el número de los tristes
emigrantes que nos azotamos mutuamente
aquí en la tierra, sino porque el celibato
perjudica notoriamente al hombre y lo conduce, si no muy cerca, sí al mismo último
peldaño del vicio.
Yo tengo lástima por ese pobre obrero,
cuando a la puesta del sol, esa hora en que
h. ilusióa parece derr~mar esencia de vida sobre las cosas inmóviles, llega a su cabaña, flaco, con el rostro tostado y los cabellos húmedos y recibe por toda caricia
una mirada tímida de su concubina ..... .
¡Qué idiotas son aquellos que entregan
todo su amc,r al extravío de las pasiones;
los que se echan a la calle de la perversión
con antifaz de oro; los que consideran que
la Sociedad, cual una mancebía no mere·
ce el honor de mirarl;,. muy de cerca!
¿Qué hace un hombre soltero/
¿ En qué piensa cuando a la hora de la
siesta ve esparcirse en espirales el humo
de su habano/ Qué hace cuando después
de la visita a la taberna o al asqueroso lupanar es recibido en el cuarto lleno de
desarreglos por su mobiliario únicamente ?
Cóm'l sentirá su alma al experimentar que
toma la cucharada de medicina de manos
de una mujer que nunca supo darle un beso que fuera tao suave y dulce cerno el de
una esposa/
i Infelices que no sabéis lo que son los
hijos!
Un hijo debe ser así corno un intenso
amor que se agita iracundo en el corazón.
Un hijo debe ser la luz, la armonía, la
risa, la vida y la alegría de un padre.
¡Ah! dichosos los que reciben una caricia de manecitas tiernas, los que oyen ese
coro de voces mezcladas que al nacer el
día repercuten en derredor de la cama del
padre para avisarle inocentemente que ya
el alba va muy lejos y que es hora de
e:barse al hombro el fardo del trabajo.
Yoquenoseloqueesunhijo,enveces
me siento padre: al juntar mi mano con
unas rubias q uedejas infantiles, al sentir
que el ciño rie, al sentir que el niño llor;..
Y es que yo comprendo la poesía q,ie rei: Unas manos fraternales te pusieron piana en esos ser_es, pe~azos de ot~os seres. do.;amente entre mis manos cuando bajo
P?r eso el cehb~to llene para mi una son- la lluvi" tenaz y persiscente me iba a Jaonsa de desprecio.
zar a la loca aventura de cruzar las charCuántos no serán los que al leer este cosas calles de· la aldea ..... .
b'.)ceto, que hao pasado ~a la grata moce- Bajo tu seda negra, abierta en arco sedad,_ preten_dao ahora e¡ecutar lo que no bre mi cabeza como si fuera mi propio
pud,eroo e1ecutar antes,_ ahora cuando la destino-no por lo que tiene de seda, sino
vetustez los ~ 1. _sorpren~ido_ Y hanse dobla: por ¡0 que de luto tiene-h.: llegado hasta
do com~ el v1e10 rob_le, Y sin embargo, es mi bohardilla, que yo quisiera más CP.rca
tra.hlanos, pretendéis casaros, qué absur- de las estrdlas para que estuvi~ra más ledo! ¡ Pero no veis que ya estáis b?rribles jos de la humana caravana, rezándole
y que las moz .1.s largan. una carca¡ada al mentalmente una r,ración de gratitud, ¡oh,
veros? ¿No compr~odé1s_ que el amor es piadoso pu,gua&lt;!
joven y que necesita ahm~ntarse ~e ~sa Caía I, lluvia con la dureza de una imilusióu que nace con los primeros anos JU- precación. La calle e~taba desierta como
veniles?
.
una alma .,in amores Tal cual gañido de
Yo be soñado y ere'&gt; haber!:\ visto, no sé ave precelaria vihraba ea la lejanía agudóode, una niña que tiene l~s ojos glaucos jereaodo la ,oledad silrnciaria de la coy que es más bella que uu hilo de luna; y che
si ella hi de ser la que me ras~~e el &lt;;:ora- Tal cual romanza de piano evadiase de
zón con su flecha de amor, ad1os celibato ciertas casas c~rradas donde el amor del
dd mis ent•etelas, porque m~ voy l::ac-ia &lt;;l canto p~•ioMI que sobre los tejados taropaís de !J. Poesía . ... del Arte_. ... de la V1- borileab• la lluvia, soñ~ban tal vez algu·
da......
nas muchacl:~s ro ,iánt1r;,s. Una grao melancolía cemecterial diluías:! ea el amG. BUSTOS VILLAREAL.
bieote.

Elogio de un Paraguas

Y 1ú, bondddoso paraguas, y yo, seguíamos cu •sira ruta como la sombra de algo
muerto .... Yo rumiando uc ensueño y tú
evitando que ese ensueño se mojara como
tantos otros que en mi vida se han mojado.
No se por qué te odiaban los hombres,
no se ::,or qué se te olvida con tanta faci·
lidad en el rincón del café donde entramos a beber un "laguer" o en el rincón
de la barbería donde entrarnos a que nos
arreglen la cabeza lpor fuera nada más!
Tal vez tú corras la suerte de tantos
otros hermanos tuyos, pero no has de pasar pnr mis manos sin llevarte algo de mi
corazón, sin llevarte al menos un rnodes·
to elogio de mi pluma sincera, escrito en
las altas horas de la noche mientras el
viento y lluvia hacían gemir los cristales
de la ventana y tú, en un ángulo de mi
habitación, parecías un inmenso pájaro
negro descansando de uu vuelo fatigoso ......
Debajo de tí cuántas locas cabezas y
cuántas cabezas sesudas habrán hilvanado
un bonito disparate o resuelto algún com·
piejo problema. Debajo de tí, cuando en
tierra de brumas y (ríos de nieve te ro•
oía su nítida corona, con qué cariño añora rían el sol del tró?ico los que te sostuvieron entre sus manos.
A la salida de un teatro donde se des-

granó t;,J vez la música frívola y elegante
de la &lt;Viuda Alegre&gt;, a la salida de un
restaurant donde sonó quizás el mágico y
glorioso taponen de las botellas de champagoe icuáotas risas optimhtas vibrarán
bajo tu palio de seda, oh paraguas aventurero y trota-global
Por esos prestigios de ayer y por tu bondad de esta oocbe es porque te ganas mi
elogio y por que mañana-ya restituido a
las manos fraternales que te pusieron hoy
entre mis manos-cuando en el curso de
tus correrías por el mundo te encuentras
lejos de mí, quién sabe si bajo tu cúpula
protectora, en alguna noche de IJuvia,
vuele algún pensamiento de los amigos
que t~ llevan para el que se que~a refugiándose bajo ese otro paraguas gns y torvo del olvido!
Sigue lloviendo. "JI pleure daos rnon
co•ur, comme il pleura daos le ville ..•. "
¿ Algún día encontraremo, la taumatúrgica sombrilla para que sobre nuestro co
razón no lluevan lágrimas de duelo 1
ARMANDO LEYVA.
000

Una sirvienta &lt;le color, de 16 años, mató
a su patrona, en Richn-ood (Virginia), por
lo cual fué electrocutada.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Medalla de Oro Exposiciión
Universat.-Paris 1900
Medalla de oro
Ex osición universal Paris 1900.

El ritmo interior

Cúrese usted en su

Soy demasiado orgullorn y estoy ex_cesivameote hastiado para que os ame. Pienso
demasiado en mí, y me pesa ya demasiado
esa sola carga de mí mismo, para que vaya
a pensar en vos. Pero en este momento de
perfumes y de absintio, cierta complicada
exaltación de mis nervios os enooblec" aote mis ojos y os hace digna de que, ya que
oo uo ceremonioso soneto, desgrane en
vuestro honor algunas severas palabras.
Ya veis: estamos ligados por obscuras sensaciooes; os sentís unida a mí por secretos

CREME DE

LUXE

CON~ERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD DEL
CUTIS.
Evita Y cu_ra los. barros
las pecas, las erupciones, y
lasmanchasenlapiel.Desvan~ce las arrugas. El ~utdlso yaspero,d
quema moardch,,to,
e so1,paaldl=
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quiere suavidad, lozania_y
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con
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Completamenté de metal ligero tienen los célebres

Objetivos KRAUSS ZEISS ( Tessar-Protar)
y

LOS

NUEVOS

KRAUSS

ANASTIGMATICOS
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Concurso Internacional del
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mil novecientos doce.

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,
~...

vínculos. Alejados, auEeotes, la llama no
se apaga en vos, y está presta sitmpre a
renacer en mí. Paréceme esto bastante
para que eo este m?meoto de fragancias y
de absintio, yo os dispense el decoroso hom~oaje de algunos pensamientos, aun cu~odo todavía ninguno de ocsotros se txphca
ciertas cosas y no ha podido llegar basta
su razón de ser y su objeto.
o oo
Imagino que no hay entre nosotros_ ninguoa pasión inmunda, oiogu1;1a ~1m_ple
fuerza carnal He debido ser bien 10d1ferente a vuestra sensualidad. por mi excesiva vida interior, por mi frialdad desdeñosa y por mis huraños hábitos de aislamiento. Nos separan, además,-me separan a mí al menos-las circunstancias que
os colocan por encima de todo deseo culpable, a la distancia del incierto y de la
CURA POSITIVA PARA LAS
fidelidad jurada. Pero e~ cierto que oues·
tros espíritus hao sentido la necesidad de
ALMORRANAS.
acercarse, tal vez a causa de est~r tao le•
•
•
• 'd d
bl
Jano~. con cierta curios¡ ~ te!!' orosa, Y El Ungüento de Muoyóo para las Almohao ido franqueando la d1staoc1a con uo rraoas alivia iostaotáoeamente. Es uo ouetemor recíproco,
hasta
.
.
· f que
·1 en hmedio de vo método
• completamente limpio· El Un·
ese gr~cioso J~ego 10. anti º?s emos sor- güeoto viene envasado eo un tubo de esta•
prendido,
m1ráodooos te· ño. Es el único
instrumento
'bl
tcasi con
¡ miedo,
p pi!
·
· que hace lle·
rn emeo e en as u as.
gar el medicamento al origen de la enferO O0
medad. Con dicho tubo medica usted las
Sin embugo, oioguoo de los dos ha son• partes inflamadas que no pueden alcaozarreído. Lejos de eso, hemos ido poniéndo- se con los dedos Precio; 50 centavos.
nos cada vez más serios, voluptno•ameote
más serios. ¿ Cómo justificarlo, si nuestras UN MEDICO PROMINENTE DE HA·
dos almas no se parecen, si en ti espíritu
os desprecio tao profundamente y en la
BANA TESTIFICA:
carne vos me desdeñais tanto ? l Cómo jus·
tificarlo, si entre nuestros cuerpos hay un
"El_que suscribe. Médico Cirujan';', etc,.
triple obstáculo de leyes triples? Sin Pm- certifico: Q_ue he usado con bue~ éxito en
bargo, amiga mía. es incuestionable que todos I_os clientes ~ue han padec1d~ de Henos hemos ido poniendo cada vez más se· morro1des, el Uoguento de Muoyoo para
rios voluptuosamente más serios.
las Almorranas, habiendo obtenido resulta·
0 0 0
•
dos satisfactorios. Y para que conste expi·
Y :ihora que estamos rodeados de fra- d? el pre_seote eo _la Habana, a ocho de ju·
gaocias procelosas; ahora que el fastuoso n10 de mil oovec1eotos doce.-DR. JOSE
licor se llena del crepúsculo otcñal, y re• F. DAVALOS."
coge la tarde entera eo el vaso propicio,
EL REMEDIO PARA EL ESTREÍ'fInosotros oo hemos tenido iocoovPoieote
PO unir nuestras manos en uoa in•imidad MIENTO. El más podercso, el más cieotíde confidencia. y revelar, el uno al otro, fico Y eficaz para esa enfermedad. En tucoa escrupulosidad, sin mover los labios, bos, por so centavos.
sin bajar la vista, el secreto profuoclo que
EL REMEDIO PARA EL HIGADO
ambos habíamos ignorado rigurosamente cura positivamente la Biliosidad, la Icteri'.
hasta ese momento.
c ia, el entorpecimiento del Hígado, la senO O
o
.
sacióo del Cansancio y Agotamiento, la
Podemos acariciarnos ya con libertad. Veotocidad del Estómago, etc., etc. 5c cenPodemos besarnos en la boca, s10 pudor, tavos. Marca x, $ 2 _
3
como dos viejos amantes. Hemos caído.
Pero ¡cómo! ¿No es esto Jo obsceno? /No ~L REMEDI~ PARA LA SANGRE,
es esto al fin lo prohibido y vergonzoso? extirpa todas las impurezas de la sangre,
¿ No nivelamos al cabo nuestros espíritus? 5° centavos. Marca 3 X, $ 2.
¿No violamos las triples ley~s? ¿No van a
Pida usted la "Guía de la Salud," de
q~edar_ franqueadas las 1nfraoqueables Munyoo, en las Droguerías de J. Labadié
d1staoc1as?
Suc». y Cía., Av. San Francisco ,13= J.
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pr~sa es,rnoportu?ª· P_ero ,nuestras ma1;1os guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
u01das nen ~oo cierta ~roma co_mpreoSiva 6; y otras. Consultas por correspondencia,
de todas las_ rnterrc&gt;gaciooes, mient~~s ob• confidenciales y libres de todo gasto se~van, encima de ellas, la alterac,on fe·
MUNYON'S
AND JEFFERSON,.
53 E. U. de A.
bnl de los rostros. Las manos, que no ,g- PHILADELPHIA,
norao cada, sabeo que, cuando la tarde
acabe de morir. devorada por el vaso de
absintio, y en la sombra vuestro cuerpo
sensual busque mi cuerpo, y mi alma visionari" se fuo~a con vuestra ª'D?ª• no Gris pálido en la altura, los árboles muy
habrá de ocurrir entre nosotros n10guna verdes brillan en la niebla de un día eo
cosa que no baya ocurrido plenamente ya. que el'sol no ilumina la tierra, la verde
JOSE MANUEL POVEDA.
alfombra del césped termina de un lado
en uo montón de árboles que deja en el
centro un pedazo de cielo sonrosado como
una esperanza, en el fondo del cual una
palma se dibuja como un alma solitaria!
~is~spioos, cual centinelas, defienden el

,

domiGilio

Marfil

I

KUfie ke

'

.
.
. .
Alimento y fortificante nutnhv_o Y de fá·
cil digestión para enfermos, delicados, Y
sanos de todas las edades. Sumamente re·
enmendado por autoridades y por miles de
médicos práctic&lt;;&gt;s- No (rrit~, es de buen
sabor, y regulariza la d1geshó_n ,en t_od~s
las perturbaciones de las funciones gastn·
cas e intestinales. Mezclándolo con otros
manjares, se presta muy bien "KUFEKE"
para satisfacer el s'Usto particular de cada
iodividuo, siendo por esto INDISPENSA·
BLE COMO ALIMENTACION DE ENFERMO EN TODOS LOS PADECIMIENTOS Y EN LAS CONVALECENCIAS.
103 recetas de cocioa muy acreditadas
se encuentran coleccionadas en un folleto
que se puede adquirir gratis en farmacias
ydroguerías.

En el descenso del terreno algunas va·
cas echadas, reposan. El aire dulce hace
oscilar los árboles qoe dejan oir un mur·
mullo como el rumor de besos de ángeles
en las frentes de los tristes. Más lejos del
paisaje, digno del pincel de un grao artista, las rocas grises forman una ligera ele·
vacióo.
La paz es completa. Sigo a mi pensamiento que en tropel elabora idea~ contrarias al comparar Jo que pudiera ser Ja vida eo la grandeza de la naturaleza seoci·
Ila y dulce, y lo que es, con los errados
convencionalismos sociales que a tantos
desastres nos arrastran! El bien-piensoes la verdad; este campo verde y esta roca
gris, inmutables en medio de las oscilacio·
ces constantes del frágil y débil corazón
del hombre!
ELISA. B. DE CORONADO.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��~·Plateria "CHRISTOFLE"'

Palabras de Aliento para
Mujeres Sin Niños

Sola y Un·tca Calidad

La Mejor

Los dias más negros de un marido
y su mujer son aquellos en que piensan
que llegará la vejez y los encontrará en
un hogar sin hijos.
Muchas muJeres se han encontrado
incapaces de ser madres debido á una
gran falta ge fuerza en los órganos de
la generación.
Frecuentes dolores de cabeza y
otros dolores acompañados de flujos
malignos y generalmente menstruación
escasa é irregular, indican degeneración del útero y órganos adyacentes.
Si este mal no se ataca prontamente,
puede resultar la esterilidad completa.
El gran remedio es

Para conseguirla
EXIJASE esta Marca

l.

11

y el Nombre ucHRISTOFLE"

sobre cada pieza.

MEXICO • BAUSER :sr ZIVY :sr C••-

~,l ~~~~~pomad~=re ~~!~~

El Compuesto Vegetal de la Sra. lydia E. Pinkham

1

Kingston, Jamaica, Indias Inglesas.-" Esta carta tiene por objeto
informarle que el día 6 del pte. tuve un chiquito, el cual parece estar saludable. Yo estoy tan bien como se puede estar después de un parto. Este
es el primer niño que tengo después de cinco años de matrimonio y á los
cuarenta años de edad. A sus consejos y tratamiento debo gran parte de
mi presente dicha.
"Tiene Ud. amplico permiso para usar mi nombre en un testimonio en
la forma que más le conviniere, como una prueba de gratitud hacia Ud.
que tan buena es y está siempre tan dispuesta a ayudar á las víctimas que
sufren como yo sufrí.
"Con mucha gratitud y recuerdos."-Sra. M. E. SEALY, 36 Mark
Lane, Kingston, Jamaica, Indias Inglesas.
Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un con•

1

QRANOS. TUIIIOIIES. ALIIORRANAS, HERIDAS• l'USTUI.AS• LI.AQAS,
UI.OERAS, QUE.ADURAS, FtSTUI.AS, ERUf'OIONES. ETC•• ETO,
oe VENTA EN TODAS I.AS DROQUERt'IS 'I BOTtOAS.

1
1

A 25 CEN'fA vos LA CAJA.

I'

Para loa lugarea donde 110 ae euoaentre, ae despaohatranoo de porte, ~nvtando
oon el pedido en sellos de oorreo so.so ova. por oada oaja y por docena '3.&amp;2,al Depositarlo general, SR. RAFAl!L •• OltTEQA.
CALLE DE IIANRtQUI! N9 02.

e•

APARTADO 41541.

111/!XIOO. O, t',

1

sejo esp(lcial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkbam Medicine
Co., Lynn, Mass., E. U. de A. Sn carta será abierta, leida y contestada
po, ••• "ño,a y oon,idorada "trldamoot. oonftdonrlaL
...~ ~ - •

itll ©J~~~~!ft§

1
II

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos resultados, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurisimos en

M!l"

I

Caja Valorada en $0.50 (m.a.rGraUs

J

En los Docks de Londres ha sido insta·
lada una máquina colosal para verificar el ,'
descargue de los grallOS.
Cuatro elevadores neumáticos desear·
gan simultáneamente el contenido de cua·
tro buques, a razón de 75 toodadas por
hora.
La carga es elevada, a través de tubos !
flexibles, basta la altura de 24 metros, que· ;
dando depositada en los almacenes.
¡
La tubería de conducción mide cerca i
de dns millas de longitud.
!
Acaba de formarse en Cristiaoía una li·
ga de templanza para combatir del modo
mas enérgico toda especie de bebidas al·
cohólic;;.s. La liga se titula &lt;Unión oacio·
cal de los amigos de la moderación&gt; y de
ella forman parte muchas personalidades
políticas, científicas y artisticas, entre
otras el ex-ministro Michelseo, uno de los
principales autores de la revolución de
1905, y el explorador Haoseo.

l

fp;;;Jf~-Q.;;1~-¡.;g;;;í;.;~~

l

1

f

t•

Le probaremos á nuestro propio costo que no
•
es necesar1O e l permanecer I Jaco, en1uto
é imperfectamente desarrollado.

1
t

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1

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!"Mira"!

:Este es un generoso ofreclmlento 6. todo hombre
6 mujer del mundo entero. Garantizamos pos\•
tivamente aumentar á. sat1sÍ1loo16n su peso Y si
así no fuera, no nos pague. Piense en esto Y
reflexione detenidamente en lo Que nuestra propo•
slción significa para Vd. A nuestro propio coste.

\

¿Por qné no probarl\D e1!

FiJate en ese par de enjutos espantajos!
remedio Sargo!?.

'
l•
l~

Sargol. restaurad.n á los fltcos. enfermizos y d&amp;biles sin originarles na.úseas de nlDguna especia.
En muchas circunstancias es mejor que el AceJte 1
de Bi&amp;&amp;do de Ba.calao, y si.u duda alguna. eo a
siempre más aa:radable para el gusto,
1
Pídanos hoy mtamo la caJa de $0.50; soll)l'én,,, t

15
30
ll~~~~et:XX:fen\eª~:6ii'°d~ ~~iie notr!1a:~ =1o.poks~~ ::e~dfca~it°~~!u~3tlº s~~~~':n°:n~ !
huesos; A. llenar los huecos de sus mejillas. cuello :Interesado en ganar en peso y que obra de buena ,i
~J:1:.toi ~ej~::ne:ri:ª, ~r{:UZ~i:~=::::~t: té. i La Caja Que le remitiremos Ubre de gast09. ;i
5

I no la ha proba.do Vd. nunca, dehc Yd. saber que
l:i LEA &amp; PERRINS es la mejor S ,1ba Worce~tershire del mundo. Porque tiene mas imitadores
que todas las otras.

¡

El frasco y la etiqueta son frecuentemente imitados, así
como el contenido.

¡

S

Las imitaciones las dan ,í las personas que piden de la \Vorcester;;bire
o de la Salsa Inglesa. El articulo genuino se sirve á los que piden distintamente de la Lea &amp;. Perrins.

La escritura bhnca sobre

hasta. QU8 se sienta con energfa l'lbraute-e~to bare~
ºr}51canlcos'•d'et6enclrlgnldod••P'1·0•••
uu
61
negocios ó cualQuier otro procedtm.lento penoso.
Si nuestras gara.nUas fallan. el tratamiento no les

J nc1edoslmlslcnntodsrásdllecaculdlteutra&amp;,
¡

.

d"

1n 1ca

1a verdadera
SALSA WORCESTERSHIRE.
de origen.

i

1

perfectamente la humillación que deben sufrir P.n
l~~l!r~~:·
quienes el vulgo suele llamar ..Esqueletos" : á
las mujeres huesosas l Quienes los l'esttdos nunca
les sientan bien i pesar de cuanto dlnero en ellos
puedan 2astnr, á los hombrea enJutos oue troplezan con grandes dlflcultades en adQ.uirtl' reJaciones comercla1es 6 sociales A. causa de su desagradable avarlencla. No 1.mporta al Vd. estf. flaco
1
1
a~~r:1eer:i1?érm~a~.
~m~
dios basta el presente ba usado pa.ra conseguir el
mismo objeto.
Garanttúmosle el resultado J
a.sumimos gustosos la resl)Onsabllldad del éxlto.
Sl no podemos p0ner Ilbraa 7 libra.a de saludable
carne sobre sus huesos, no Queremos su dinero.
Este nuevo tratamiento enriquece los glóbulos
l"Olos de la san¡re, rort:1.lece los ne"tos y el
aparato digesUvo. haciendo que éste aslmlle perrectamente el alimento, convlrtléndolo en excelente, sóltda y saludable carne cu vez de pasar l)Ot
el
aparatoeminentemente
d1gesu,o s1n dlgedr
y aslmllar.
Es un
prtnciplo
clentfflco
Que laa putlllu

~l:~~:a~

l
,11

IIJ~JC..#JV

!1!~rierga~ttlp~~Vi~~~~~~~a

1
en las per- 10~:ec~Jn~~iseJa::~rene:: t~fieclm1ento s1 no !
t co~~ct!~i~i:m!~~1:n~ªª1~teresados
aonas excesivamente delgadas. la&amp; cuales conocen estuviéramos segurOSt de los resultados. Son sólo l

l g~: J~

la etiqueta nj~ :

~~~ r:easu~~j~r
y"!~
tural d&amp; nuestro nuevo descubrimiento. cuan Udl T
es de tomar, como puede Vd. engordar sin el T
conocimiento de eus amigos 6 familia hasta que f
les admire el cambio Que en Vd. notarán, pues !

e~es¡o~: in'\~ ":~~!: dz

!f~:~a~6~

los maravillosos éxitos ottenldos por nuestro nuevo ¡
descubrimiento ]os que
permiten
estas ¡
1
1
~~~!~ª 5 Jo
~~~~ ~;:r~d~n coc~~a1º e~ª'::
guiente cupón y remitanoslo hoy m1smo, Escriba. f
su nombre y dirección con .claridad y (U.rija su f
carta á "The Sugol Co., 910 Berald Bldg., Blng- 1
hamton, N. Y., E. U. A. y adJunte en est.aJD- •
pillas de correo unos 10 centavos Americanos para

gt:,~;!

l.'OS

hacer

ayudar los a:astos de tranqueo. Haga lo Que le
indicamos y
se arrepenthi.

nunca.

Cupon Gratis

f

f

i

Este certiftcado, J unos 10 centavos Ame•,
rleanos para ayudar el coste del tranqueo, ooncede derecho al poseedor del mismo á una
,
caja de Sargol {el remedio por exceleneia pan.
la delll"dez). valorada. en $0.50. "The Sargo)
Co., 910 Herald Bldg.• Blngbamton. N. Y.
1_. ¡•,
U. _
A. _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
._E.
__

J

1

.._ -·••.e-,,o.. _ .........e_.,,.., .............~.................................."•··•..•.....,.,..•••..•..•·••"•......_.........,...._.¡

�BIBLIOTECA UNIVERSl!ARIA
:J.HAV QUE SER FUERTE.
Para obtener en la vida dicha
ó provrcho es necesario poseer
cierto grado de fortaíeza. Las
pe~sonas débiles se ven siempre
privadas de las cosas que constituyen la crema y nata de lo que
el mundo puede ofrecernos. Esas
personas darían sin vacilar todo
lo que poseen por adquirir fuerza
y vigor, pero no saben donde podrían efectuar el cambio. Tales
personas se fatigan en seguida y
caen en un estatlo de depresión
y melancolía. Con facilidadpierden peso y se quedan delgadas y
enclenques. Lo mismo los jóvenes que las personas de edad
mediana y aún los niños sufren
frecuentemente y hasta se mueren
de lo que parece ser un desgaste
visible y debilidad. E l desarreglo
se halla en los nervios y en el
sistema digestivo. El remedio es,
pues, un tónico seguro y poderoso,
que limpie y fortifique, como es la
PREPARAClON de W AMPOLE
la cual nunca falla en su empresa
de hacer fo ~rte al débil. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
una solución de un extracto que
se obtiene de Hígados Puros de
Bacalao, combinados con Hipofoafitos, Malta y Cerezo Silvestre.
Los productos de la ciencia médica más adelantada entran en su
composición. Miles de personas
la deben renovación de sus fuerzas y sus ánimos par3, trabajar y
paru estar alegres. En Anemia,
Escrófula, Debilidad General y
Enfer medades de los Pulmones,
no tiene igual. El Doctor M.
Gutierrez, Profesor en lo. Escuela
Nacional de Medicina do :México,
dice: "La Preparación de Wampole se toma tanto por los adul,
toa como por los niños con el
mejor gusto, porque se vigorizan
con la mayor facilidad. Por este
motivo hace muchos años que yo
uso esta medicina y aiE'mpre he
obtenido los mejores r esultados.,,
Una bot~lla basta para convencer,
Pij venta en todas las Boticas.

Uoa taza de té regularmeote cargado, Las aoaoás se hacen madurar en Lon•
que cootenga dos o eres rajas de limón, dres por medio de la electricidad. Se cuel·
suele ser muy eficaz contra los dolores de gan en habitaciones herméticameote ce·
cabeza nerviosos.
rradas, e iluminadas con luz eléctrica.
E l poder lumioico de las lámparas, pro·
duce el efecto de la luz del sol, y la ma·
durez de la fruta puede ser fácilmente
regulada.

'.'.Al FONSO RrYES

Cúrese usted
mismo

.,..,....,.¡;.¡¡..:

FONDO RICARDO COVARRUBIAS

Todas la s e nferm e d a d es de la
S a ng re D ebe n Cu rarse
'

..

LA COQUETER IA
R egidra do como articu lo de seg ur d a c lase er 3 d e Nov iembre de 1894. - lmprea o e n papel d e las Fábricas de San Rafael

1 •r LOS'MEDICOS INGLESES
~ Tenemos el gusto de presentar a los lectores de "El ES UN A ARMA LEAL EN LA MUJER
Mundo Ilustrado" una fotograffa de
LA UNICA SILLA ELECTRICA EN MEXICO
SI os valéis de

Año XX. - Tomo 11.

vuestracoqueteria pa•

México, Agosto 3 de 1913.

Número 5.

ra combatir los años,

n•Jle os dirigirá el
más ligero reproche;

pues de qué sirve una
aureola de cabellos
,londos si vuestro cu-

tis descolorido.
nrru•
, d gado
o marchito
no . N"10gun
ano pued ea causar los microarmoniza con ellos? La b1os; y los gérmenes de las eofer medades
.
se extermioao, cuaodo la saogre está lim•
Cre m e &lt;Sire n&gt; pia y circula con actividad ea las veoas y
p a ra
las arterias. Ea estas condiciooes cualquie•
e mbe llece r
ra persooa puede desafiar los microbios.
bien poJria decirse que lleva en si el calur y I• vida Las funciooes de la saogre protegen y
•r,slonada y •morosa del Sol de Oriente, pues pron• cooservao la vida. Cuaodo la saogre cir~~
':e~~~ ~~::;~~c~:~ Ycél~i~~!u~; cula a pe~feccióo, el cuerpo está saludalas Hurles.-Blanca rara la rubia. rosa rora la tri• ble Y acuvo, pues toda enfermedad es sim•
1tueña. Tarro acomp,ñado Je v,llosas Instrucciones, plemeote el resultado de alguoa obstruc•
$•EtJ\ic;:;ii,J~h.c:;~;i~iéi1!s?c1a., Av. San Fran- cióo en la circulacióo de la saogre.
cisco, 39.-J. Labadle Sucs. &amp; Cia.. Profesa, 5. -A. EL REMEDIO DE MUNYON PARA
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CUTIS.
'' Habana, Julio 3 de 1912.
Evita Y cura los barros
'' Pe.ridone la dilaeión de este te.sti-

;;:~~rt.'; ~;J~~!fa

...-- -- .,

---•·~.,:. •c--. -•~-e,.-------=---~4!
..........
-~- - ---··

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son el Instituto Médico Británico. constituye una curación positiva de todos loscasoscurnblesde Reuma·
tlsmo, Parállsls, Neurastenia. Agotamiento Cerebrnl.
Debilidad Nerviosa. EnfermedoJes de la Próstata, Espermatorrea, Impotencia y EsterillJaJ en cualquier
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cualquier enfermo cuyo caso hayamos
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sag-~l.:;:'e~:':~n~~!'1~.nsultas son conslJeradas
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Perfecto Esta. ,. ,ounpaginas
. peso. y11•·ustrndas.
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duno ypeso.
d de Ia Mujet'
SaIuEnviaremos
un libro a la dirección que se
nos dé, enteramente cratis.

las pecas, las: erupclones, Y

$500.00 oro a

,

t

'

monio, el que le ruego acepte un.ido

las manchas en la piel. Des- al mayor reconocimiento y más provanece
las arrugas.
cu- f und a grat·t
tls áspero,
marchito,ElpállJ u d . eoano usted salbe, desdo y quemado del sol. ad- de hace mlás de dos años el estado de
quiere suavidad, lozanía Y mi sanare ha sido bastante d--"avobuen color con pocas apll~
.,,,,_
caclones de Creme de Luxe. ra.b-le, manifestándose ipartieularmen•
Emp lece ust ed a usar esta t e en e 1 rostro esca
'&lt;
descomposición
I;-~ crema hoy mismo y jamás
tan peligr
l t L
'
~~,
~A le pesará haber lerdo este
. osa COOlO. mo es a. as po-----..:::::...
~
, ~- anuncio.
cas dosis del remedio "Liquido para
~
~
8a.n=e"
",.:,,;
Depósltos.·Johansen. La- la
.,' por Ud. a mi recomend a d
badle y Droguería del Ele? con t anto acierto, han sido sufifan1e, México.
cientes para el completo restablecimiento, inelusive la curación de la
piel del rostro, cu¡yas buenas con.diciones, obtenidas con su efica z remedio, me obligan a recomendarlo por
C?nsideraTlo un deber, tamto ,por grati~ud a ~d. eomo por humanidad a
mis se:meJantes; tenriendo particular
plaeer en_ con testar lo que cualquiera
persona rnteresa.da, se sirva interro•
ga1111le." AtentMnentil. Eduardo
Ca.rdona.-SJc. Habana 151.
EL REMEDIO PARA LOS RlNONES,
r.ura prootameote los Dolores de Espalda
todos los males de los Riñones. 50 ceota•
vos. Marca 3 X. $2.
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MIENTO. El más podercso, el más cieoti·
fico y eficaz para esa enfermedad. Ea tu· •
bos, por 50 centavos.
EL REMEDIO PARA EL HIGADO,
cura positivameote la Biliosidad, la Ictericia'. el eotorpecimieoto del Hígado, la seo·
sac1óo del Cansancio y Agotamiento, la
Veotocidad del Estómago, etc., etc. 5c ceo·
tavos. Marca 3 X, $ 2 .
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PHILADELPHIA, E. U. de A.

(""'
=============================¿~
\)

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plata y los objetos plateados, por que oo
deja señales ea los huecos de las joyas y
da un brillaote pulimeoto sin perjudicar
en nada al metal.

Agencia de

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEF0N0S: ERICSSON, 836.
MEXICANA, 1006.

Los obreros japoneses, cuaodo saleo al
trabajo por la mañana llevao coosigo una
pe1ueña tetera llen a de té, lo mismo jor·
naleros europeos llevan su bolsita con el
almuerzc.
000

Ea Coostaotinopla, se estableció el año
pasado uoa iglesia donde se oficia ea Es·
peraoto.
So objeto es procurar facilidades para
el culto a los visitaotes de todas las nacio·
aes.

SR. DON FEDERICO GAMBOA,
Distinguido literato y diplomático que ha sido nombrado Secretario de Relaciones Exterior es
en el Gabinete del General Huerta.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de Sao Diego No. 41.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson. 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1.00
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ............................ S r.25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .......................... S 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)
NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . S º• l"
En los Estados ............................... 0.35
En el Extraoj6ro ............................ 0.50
Atrasados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. o. 50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

CHAPULTEPEC
Domingo. La m-iñana está diáfaca como un fino cristal y llueve azul. Este sol de estío, pleno de juventud y
de vida, sacude sus flámulas ligeras que un aire, suave
como una caricia de terciopelo, parece extender dulcemente. La ciudad está triste y desierta; tiene algo de
los crueles días de la decena ya casi olvidada, pero
siempre roja. Mas para no evocar recuerdos desagradables, diremos más bien que tiene un aspecto de ciudad protestante. Efectivamente, los comercios de todo
género están cerrados y perdidos por lo mismo, el cat"ácter y la animación que aportaba la gente trabajadora, para satisfacción, sobre todo, de los que ese día tenían asegurado el descanso. Porque no se uegará que
es consolador el pensar, en la infinita cadena de mortificaciones que nos trajo la maldición del Paraíso, que
no somos tao desgraciados ni es nuestra suerte tao insoportable. Hay no día de la semana, en el cual podemos jugar al burgués, libres de la amenaza de reparticiones agrarias o de expropiación alguna.
Hay un día en que podemos levantarnos a cualquier
hora, comer en buena o mala compañía como los comensales de Petrooio, (ahora vivimos días de Roma
con los filius históricos del «Quo Vadis&gt; ), sin que las
lúgubres campanadas de las tres de la tarde, la hora
trágica en que expiró el Cristo, nos llameo a la oficina,
a la tienda, al taller, a cualquier parte, en fin, en que
algunos, más infelices que nosotros, y aquí está el cristiano consuelo, permanecen sufriendo con toda fidelidad, el bíblico castigo del viejo Adán. Convengamos en
&lt;¡ue los que trabajan toda la semana, con excepción del
domiogo, hao perdido esa breve voluptuosidad; en que
fa ciudad tiene un cariz prot~stante, antipático, que no
fo conocíamos, y en que, por último, nada hay qué ha·
cer en sus calles desoladas. En cuanto a los que resultaron favorecidos con el acuerdo de la Secretaria del
!Ramo, felicitémosles; pero discretamente; no sea que a
la postre triunfen los patrones; sobre todo, los dutños
-de cantinas, que casi se sienten conmovidos hasta las
lágrimas, cuando a partir de las n a. _!ll. v~n a una
multitud de &lt;flaoeurs&gt; desconcertados e 1nqu1etos, cuyas pupilas º?~tálgicas mi~ao perderse en lejan_ías de
-ensueño, apenl!vos fantásticos y &lt;luocbs&gt; de qmmera.
y puesto que la mañana parece una ánfora de cristal,
-en donde llueve azul y no se coosigu .. , ni aún a costa
-de una infracción, un mediocre aperitivo, eh! cochero,
pára. Llévanos a Cbapultepec; ve al paso, que que~emos beber poco a poco. a sorbos lentos como si fuera
tUQ cockta_i!, la frescura disuelta en esta clara mañana
de Agosto.
y a partir del &lt;Caballito,&gt; que está a punto de arran•car en uoa galopada triunfal hacia la Avenida de Bu•
-careli, ignorante· del bonachón jinete que lo rige, el
vehículo empieza a rodar sobre la soberbia calzada de
la Reforma, y a poco bordea el zócalo, desde ~onde

Cristóbal Colón parece mostrar al viejo mundo PI des·
cubrimiento de estos países. Lu.,go nuestro fuerte
C11auhtemoc, con su gesto eterno de amenaza y de
desafío, se levanta de cara al sol, significativo como un
símbolo y magnífico como una esperanza. Mientras pa·
samos por enfrente de su estatua, evocamos, natural·
mente, a la antigua ciudad azteca sitiada por el Conquistador, y le pedimos al ancestro el secreto de su resistencia y de su heroísmo. La sola contemplación del
bronce venerable, infunde, c0mo la mañana estival,
fuerza y confianza. Después saludamos a la columna
gloriosa, alzada al cielo como un peosomiento inmortal
Y perfumada el alma de estos recuerdos imperecederos,
llegamos. por fin, al viejo ;.,0sque, en cuyas calzadas y seo·
d•aros, ondula una muchedumbre escogida y brillante.
Para disimular el aire demasiado democrático, mas con
pretensiones, de nuestra '"bandera azul," la dejamos en
compañía de un auto reluciente y bruñido, más fino que
un &lt;Omega,&gt; y nos aventuramos por la primera senda
que nos ofrece la ventura. Es la Calzada de los Filósofos, esa, en donde, seguramente para demostrarnos que
la cieocia no está reñida con la hermosura ni con la
gracia, nos cruzamos con mujeres jóvenes y jarifas trajea das a la moda de J.,_ época, con los vestidos de estrecheces tan clásicas, que recuerdan los peplos pegados a los flancos de las ciudadanas de Atenas. En cuanto a los filósofos, brillan por su ausencia y sólo con
mucha voluntad puede confundirse con Sócrates aquel
viejo solitario, que en un rústico banco parece descansar de la jornada, o aquel otro de la escuela d ~ los pe·
ripatéticos, que ambula con la cabeza inclinada, tal vez
por el peso de toda la verdad de la vida. Decididamente, es mejor contemplar la hermosura y la gracia, cosas
amables que aligeran los pensamientos y los dulcifican.
Y en esta calzada desfilan ambas virtudes, con beneplácito hasta de los desengañados ahuehuetes, que se
rejuvenecen al extender sobre las bellas paseantes, la
sombra de sus cabelleras filosofales.
En la calzada de los Poetas, tuvimos un grato en·
cueotro. Muchos niños, mofletudos y risueños como pintan a lo, amores, corrían y jugaban con la alegría tao
pura y tao nueva de sus años. Los había rubios y blancos,
con ojos de myossotis, en cuyas, corolas se asomaba la
mirada como una mariposa perpetuamente sorprendida;
los hab'a morenos y de cabellos negros, con los bellos
ojos obscuros de la raza, en los que parecía demorar
aún la extrafü,za de haber nacido. Y todo~ iluminaban
con el esplendor de su inocencia, la tristeza del vivir,
com:i las rosas pálidas que blanqueaban en las umbrías
del bosque. Si es cierto que esa calzada es la preferida
de los poetas, hacen bien los niños en frecuentarla, ya
que son, por derecho de alegría y de pureza, las mejorés estrofas de la vida. No sabemos en donde podrá ha·
liarse un espectáculo más encantador, que pueda com·
pararse con ver.taja al de un grupo de niños, que juegan
en un jardín, brillante de sol.
Id, señores míos, en estas mañanas de Agosto al viejo
bosque El aguacero de la oo;;he anterior, quitó el polvo de las bojas ·Y enjoyó de rocío las gargantas de las
rosas. Todavía los diamantes tiemblan en las corolas y
yerran en el aire perfumes sin nombre. Veréis mujeres
hermosas, que aunque se pasean en la calzada de los
filósofos. es probable que no os sugi;rirán pensamientos
graves. Ellas y los niños, son las galas espléndidas que
decoran corno las reoovadas primaveras, la monotonía
del paisaje.

eran un tesoro. Pocas veces su boca de guinda las dibujaba; pero al hacerlo era la contracción digna del
pincel.
Aquel día la estada en el manantial iba a ser corta.
La rica agua esperábaola labios principales. Malucho
el primogénito de Alcaraz, había ido al villorrio a tooi•
ficarse. Harto sabía él la excelente medicina que se ha•
liaba en aquellos contornos. De tarde en tarde, en plácidas excursiones, visitaba el lugar y se paraba en Ja
fuente. !Milagrosa agua! Por mucho menos otros manantiales son famosos.
Nela había cogido su jarra y su botijo sin verter gota
y se disponía a volver. De la margen de enfrente partió
una voz:
-iNela! ....
-!Señorito! ....
-Vi que te tardabas ..... .
- l Está u~ted sediento?
-Sediento, sí. Pero ya qo te apures.
Descendió por la veredilla, se llegó a la gruta en un
santiamén, bebió un sorbo y se sentó sobre el musgo.
II

EN LA FONTANA

-Siéntate, Nela; nadie apresura.
-Es que madre ..... .
-Sabe que vine. Conque no habrá ansiedad.
-Bueno, unos minutos, ya que le place a usted ....
-iCuáo buena eres, Ne!a! .... Tanto como linda.
La muchacha ni pestañeó. El joven ocultó el asombro. Y repuso.
- lTe lo dice también tu novio ?
-.!Para qué? No había yo de creerle ..... .
-Bien sabes que sí .... Más que linda, hermesa.
Nela se limitó a mirarle. Pero un mirar sereno apacible, naturalísimo.
•
El de Alcaraz, un poco adonisado, no era mal mozo.
La alcurnia dábale cierta altivez; pero tao sutil, que
resultaba, más que empala11osa, atrayente.
-!Hombre feliz, que obtiene tu cariño!
-/Es usted envidioso?
-19uien no lo será de esos encantos? Porque eres
un pnmor, Nelai Yo creo que me pongo aquí bien con
sólo verte ..... .
-iNo me confunda usted, señorito que me da vergoña!
'
Y apuntó una de su~ sonrisas. una tentación.
Alcaraz la cogió una mano, y la piel sedeña, finísima
provocó en ~l. un estremEcimieoto. La retuvo, pues 0 ~
notaba opos1c1óo, y renovó la letanía:
-:-!Vales más oro que pesas! ¿Le quieres mucho a tu
nov10?
- l Por qué no? Yo quiero a todo el mundo, a todo el
que es bueno, señorito ..... .
_-iQuerer, querer! Entonces. ¿cómo me quieres a
m1? ..... .
Espe~aba, sin du~a, verla turbarse y enrojecer, y 00
h~bo 01 una cosa 01 otra. Aquel espíriiu no se coomov1a. Y el caso es que no tenía trazas la moza de frialdad en el corazón.
Insistió el señorito:
- l No has notado que yo te adoro? .... Di, Nela, ¡ no
lo sosp~chaste? . . .. Barrunto que no tuviste grao suerte.
Tu oo_v10 es un ~afio, indigno de ti, riñoso e incapaz de
ap!ec1ar esás m1e!es ...... ¿No aspiras a más alto? ¿No
sonaste en un cariño, en un amor sin límite?
Con expresión iodeficible objetó la joven:
-!Cállese, cállese, que voy a enmalecer con esas cosas, señorito!
-iSi precisamente habría de ser tu felicidad! ..... .
/No te parece, Nela?
-No.
-/No? ... . Y /por qué?
-Porque .... cidascuoo en su lugar. Y mi Jugar no
es ese que u&amp;ted dice.
-/De modo, que crees que te engaño/ ....
-Que se engaña usted.
Se quedó contemplándola. En su faz traospareotába•
se uua serena dulzura, que la hacía inmaculada.

Costanero y distante, era una fatiga ir por agua al
manantial Pero el agua era fresca, límpida, riquísima,
y compensaba el esfuerzo.
No le dolía a Nela cargar con la jarra y el botijo todas las mañanas, emprender por el atajo y subir, su·
bir hasta el abra. casi a la cima de uno de los cerros,
donde asomaba el caño que era una tentación para las
golas.
Más que el agua misma gustábale a la muchacha
aquella soledad, que era un encanto. Olía el sitio a
tomillo y retama, amén del bálsamo del pinar a cada
falda del montículo, con efluvios rtsioosos purificando
el aire.
¡Qué bien se estaba allíl En invierno para solearse
unas horas, en verano para hallar frescor. A no esperar la vieja en casa y a no apurarla un retorno tardo,
Nela prolongara la ausencia sentándose junto 91 chorro
en aquella espelunca breve, cuya humedad templaba
los ardores del solazo.
Gustábale la soledad, porque Nela, un primor serra·
no, era toda reflexión y entendimiento, lo cual eocua•
draba su figura. No carecía de donaire, con todo y su
aspecto ajuiciado, tirando a serio, ni de polideza, a pe•
sar de la, sencillez. Sus sonrisas escasas, por lo mismo

Manaba rumorosa la fuente, soplaba mansa la brisa
En el sombrajo se estaba bien; pero el wl iba a picar
a la vuelta.
. 1:1':la Y el de Alcaraz callaban. Hay silencios expres1v1s1mos. Más, ~oo toda su penetración, erraba esta vez
el cortesano, mientras calaba hondo la lugareña. Creía
aquél que iba ~ embaída y tomar la plaza. Juzgaba
ell~ que lo del ¡oven er&lt;l parlería pura y no cabía tal
privanza.
Tranquilamente dijo:
-O usteJ r¡igr':sa el primero, o yo.
-IPc&gt;r qué no ¡untos, y a qué tal prisa ?
-Lo primero, porque siempre hay juzgamundos. Lo
otro, porque ya es hora de volver. Además, piense usted en lo alto que está el sol; de lleno cae, y no le va
a hacer bien el acaloramiento.
Soltó las palabras con una naturalidad asombrosa.
~ealmente, los sesos iban a bullir a tal hora y con se·
~e¡ante lumbre. Los preludios de estío eran proounc1ados . .... .
-Me desencantas, Nela.
-/Por qué, señorito?
-Porque te tengo a tí por muy distinta de otras mu•
chachas,. y me resisto a achacarte la ingratitud.
-il.&gt;é¡ese de cantiñas! Mis oídos no están hechos a
ciertas músicas.

Mons. ~&lt;;&gt;ra. y del Ri~, Arzobispo de México, pnsidiendo la sEgunda conferencia Constaot11:naoa. el ?Dmtngo pasado.-EI organizador y el sostenedor de la serie de conferenc1~s organ1~adas para celebrar el XVI centenario de la libertad de la Iglesia.Sr. Lic. Francisco Elguero, sostenedor de la segunda conferencia sobre Constantino ~
y la Libertad de la Iglesia.
-/Desconfías de mi?
-Palabra que no.
-Pruébamelo.
-Y /cómo?
Ahora fué el linajudo quien notó embarazo. La expre~i~~ no fluía, andaba torpe la lengua; y. entre la impos1b1hdad y el ímpetu, se produjo un impulso. Abrazó
súbitamente a ~ela.
En el acto se sintió receloso; comprendió que tal vez
acababa de extremar las cosas, y esperó el rechazo.
Pero Nela permaneció impasible, sin hacer caso alguno. ~o hizo más que inclinarse y coger el botijo
puesto a refrescar, luego la jarra, y decir pausadam~n-

III

te:

1\

-iVolvamos, que ya es hora!
Despejada la atmósfera, nítido el azur, saturado el
ambiente, verdeaotes las lomas, acá y allá brillanleces
sin cuento, andaban Nela y Alcaraz pisaodo ~uijos y
salvando baches. La cigarra apestosa iotPrrumpia el
&lt;reg-gear&gt; al paso de la pareja; volaban unas mariposas trabajosamente; corrían por entre plantas vírgenes
unas lagartijas; brincaban las minúsculas langostas ....
Desde el otero descubríase el lugar, piña de casucas
de un blanco lechoso, sobresaliendo la torre parroquial,
chatooa y pesada, elevándose por encima del amasijo.
Los brezos, abundantes, enrojecían el cuadro aquí y
allá con manchas salientes .... Sí, el sol era pesado,
fundente, para huído y no para aguantado ....
Nela, airosa, caminaba con brillo. Alcaraz, medio
absorto, la seguía esforzándose. Sus labios estaban resecos, su frente sudorosa, sus ojos encendidos. Desabro·
chóse el cuello y tremoló a merced del aire la chalina.
-No corras, Nela. que echo los bofes.

-/Quiere agua?
-No apagará mi sed, la sed que
tú ilO entiendes.
-iApáguela!
Y se detuvo al doblar una cañada.
-No serías capaz-espetó el joven, hecho ascuas.
-lDe qué?
-De apagar este incendio ....
- l Cuál, señorito?
-El que me abrasa.
-iJesúsl
Y se plantificó tan fresca, mirándole entre compasiva y absorta.
El joven se le acercó con ebriedad indecible, entre
arriesgado y suspenso. Se acercó más, y más, hasta rozarla ..... .
-lSerías capaz, Nela?
-Pero ¿de qué?
-iDe darm.i .... un beso!
:Ni e&amp;quivó el ademán, ni soltó la carga, ni se inmutó
lo más mínimo, ... Clavó la mirada en el mozo, y preguntóle:
-lEso le hará bien?
-Pura gloria.
-Pues .... itómelol
Hubo otro silencio, anduvieron callados un trechito
más, hasta prorrumpir el joven en esta exclamación:
-iEres admirable, Nelal
-No me confunda usted.
- i Cómo me besaste 1
•' ''

-Puse el alma en los labios, señorito. Yo sé, Jugare-.
ña y todo, que la privación aviva el anhelo .... Ya Jo.
ve usted: las cosas son según el modo de donarlas.
-Sí, en verdad. Tu resistencia me habría enardecido; tu complacencia me anonada.
-Y ¿no vale más así?
-Ciertamente, vale más.
La madre, tembláodole la barbilla, preguntó al verle.
-/Probó la caminata?
-Mucho. Probó ....• que me cure de dos dolencias:
la de mi sangre viciada y la de mi alma corrupta.
En un ángulo del lar, Nela, vuelta de espaldas, ahogó un suspiro. iQuiéo sabe si se esforzó en que no la
traicionaran sus ojos! ..... .
SEBASTIAN GOMILA.

�con su dulzura me fueras propicia; ansié tener en mis
manos un astro, ponerlo a rns pies y bañarte de sus
fulgores; cortar una flor sin mancilla en los peosiles
alegres de mi casa, para prendértela sobre tu pecho
sanrosado, pero aquellas frases dur~~ han. sid~ una hacha para mi$ frescos en,sueñ~s de v1s1ooano tnuofao_te.
¡Oh, Emira, amad1 m1a, quien poseyera tus nostalgias
íotimasl

¡Oh, E11ira, amad~ mía, quien poseyera tus nostalgi;,~
intimas!
Vivo enamorado de tus cabellos rubio5, de tu frente
luminosa y de tus manos frescas, como pétalos rosados
y dd un b~so encendido que te diera en un bosque so
litario, bajo una dulcfl luz vespertina Se estremece mi
alma, m 1cerada de dolor y te !,1e contemplado, y me
h'lS parecido una estrella, eu un cielo nocturno. He
sufrido melancolías, que bao lacerado mis cuerdas más
sensibles, y mi pecho semejante a una lira, ha ejecutado un verso de amor.
El desvelo ha llenado de tristeza el camino de mis
días felices, y cuando sentí el perfume de 1.:is jardin"s
donde pa5eas, me he llenado de ambiciones infinitas. El
re;plandor de tus miradas ha sonado en el fondo de mi
espíritu un aria de ilusiones, pero la Esperanza me ha
negado sus dones adorables.
¡Oh, Emira, amada mía, quien poseyera tus nostalgias
intimas!

de un

DIPLOMATICO

o o o
Tu frente es envidiada por los lirios del bosque, donde, descansara la corona de una reina melancólica y joven. que ciñera en su mano perfumada el cetro de mis
profundos ideales.
.
Tus ojos me han despertado las ansias de los m_ás s~blirnes éxtasis, que con el resplandor de ellos he 1lum1nado muchos cuadros y be encendido muchas imágenes
mu rientes.
Tus manos bao despedido los aromas más exquisitos,
y como en un sueño, ma han patecido dos flores herma,
º""· que penden de tallos distintos
Tu boca roja, semejante a dos segmentos de rubí, la
ví por vez primera saboreando las uvas de una vid verde como la esperaoz::1, y cuando fijaste en mí tus ojossonre!ste, entonces fu! más feliz que si me acariciara la
Aurora; pero más tarde llegaron aquellas risas burlezcas que me hicieron sentir la muerte.
.
¡Oh, Emira, amada mía, quien poseyera tus nostalgias
íntimas!

o o o
Todavía me acuerdo de a1uellas caricias recíprocas
a la orilla de los lagos notables, que juntos, vimos descender el Sol, en m~dio de una orquesta de color •s,
símbolo de nuestra vida, y lue~o apar,.cieron las s mbras negras como la muerte, alegoría de nueHra eterna
ruptura.
Todavía siento la brisa, suave y dulce, que salpicó
nuestros rostro;, y que con una mirada repentina son·
reíamos bajo el cielo inmenso. Aun en mis venas pal·
pita aquel calor de tus mano•, tibias por el ardor de !ns
trópicos, y que trae la reminiscencia de unos días sublimes.
Me hablaste de los goc~s. del vino hirviente que rea·
nim1 los corazones fríos, y como si fuera una exhalación
pasaron esos momentos que hoy para mí destilan honda
pena amarga.
Soñé vivir arrodillado ante la majestad de tu hermn~ura, elaborando entre mis labios de poeta la súplica
en el ~erso; oero tus desdenes han coronado de abrojrs
mi frente adolorida. He oído tu voz en altls horas de
la noche, y temblando de amor he ido bajo los cielos
estrellados, y loco, te busqué entre tanto esplendor de
luz, y desmayé del desencanto.

PARTIDA

o o o

El sPcretario de la Guerra presidiendo la mesa en
el banquete efectuado el miércoles último en
el Parque de Ingenieros.
¡Oh, Emira mía, a!Jlada mía, quien poseyera tus nostalgias íntimas!

Mi corazón ha l'l.nzado hacia tí un suspiro inmenso,
mezcla de sueños y amarguras, y con él te he ofrendado lo más caro de mi ser, cruento sacrificio en el ara
de mi pecho, realidad suprema de un amor sin límites.
Cuando el Paraíso de mi ciudad natal, entra en el
apa,;ible velo de uoa noche silencia, traigo a mi mente
tu imagen sonrosada, tu cuerpo ágil que me recuerda
un verso alado y musical, entonces es el momento sublime, en que vienen a mi memoria aquellas primeras
promesas, de que fundirías tu alma en la mía, como en
un solo rayo de Luna, como en una sola llama, como en
una sola ilusión; pero el olvido.
iOh, Emira, amada mía, quien poseyerá tus nostalgias
íntimas!

o o o

Ardí en deseos de escribir una oda que coneentrara
todo el fuego de mi pasión divina; quise tener en vez
de mi palabra el ritornelo de una paloma, para que

El señor Lic. don Carlos Pereyra, nombrado Ministro de México en Bruselas,
y personas que fueron a despedirlo a la estación el día que partió a tomar
posesión de su nuevo puesto.

En el salón imperial. Bajo el m:stedo nocturno. En medio de un derroche de
perfum&lt;!S, como si todas las rosas hubieran contribuido. Una música suprema
reinaba. Una flor humana mostraba sus delicias intactas. El aire sedoso y ameno
soplaba el ambiente de una selva cercana.
La luz irisaba en los rostros pálidos de tantas soñadoras y de tantos pensativos.
El beso del festín sería un vino de color de zafiro, en unos vasos purpúreos,
sobre bandejas de ónice, llevadas por cortesanas hermosas, como si se pensara en
un día de Damasco.
Aquel verso que recitaría el poeta. Aquella canción que arpegiaría el ruiseñor
humano. Aquella fantasía en que se palidece de tanta sublimidad. Aquella dulce Artemis cincelada en uu mármol tan blanco como el pétalo del nardo. Aquella pintura
en un fondo exquisito. Bajo la eterna arquitectura gótica de las columnas.
Y el vino llegó. Y los ojos profundamente escrutadores se fijaron en el arte inmenso que aromaba el salón. Tanto Arte. Tanto ensueño diluido en las alas del ai•
re. Y los vasos llegaron a cada mano de lirios, a ~ada mano de rey pletórico de
fama.
La pri.1cesa Matilde dijo: brindo por el-amor. La reina Amelia por la victoria.
La marquesa Dora por los cisnes. La condesa Emma por los besos. Y el Monarca de barba rubia y de ojo azul, brindó por" la aristocracia deltaleoto."
Y todos dejaron con una pulsera de espuma los vasos. Y aplaudieron al Monarca.
Y cayó sobre la cabeza de todos una lluvia de pétalos.

He allí uo jardín de sólo rosas rojas. Estaba en él. Bajo uo palio de luna.
Ví surgir una águila que dijo: soy el pensamiento; con mi vuelo escalo el imperio
de la Filosofía, y me poso en las cimas donde Dios ilustra con su planta; recorro
el éter y tengo mi o ido en el Sol, cuyos rayos hacen brotar a la tierra luz. Me divier•
to con el iris y es mi música la rotación de los astros. Y desapareció.
Ví una mariposa, que dijo: soy la mujer. soy la fantasia. Yo voy a la Luna por un
hilo argentado y penetro con mi sutileza de flor al Santuario de la ilusión. Yo
odio la realidad. Mi palacio está en el sueñ o. Soy débil como la casa de las arañas
y tengo alas de querub y alma de cristal que se rompe con las tempestades. Y
voló.
Llegó un ruiseñor, que dijo: Soy la Poesía. Mi garganta es el laúd do se arpegia
el trino de oro. Solo los ungidos saben mi canto; aunque los profanos se burlan
de él, porque no son predestinados. Y se ocultó entre las hojas.
Llegó una paloma, que dijo: Soy la virginidad. Soy h, gloria de la tierra. Me
persiguen los cazadores, pero me amparo tras los l_irios y me envu~lvo en la g~a
de los cielos azules y me detengo en los montes 1ntactos. Yo me alimento del trigo
que da la hostia. Soy hecha de las espumas de un lago a quien cubre un velo rubio
Me dei.truye el miasma del fango. Y se remontó al sertoo azul.
Jefes y oficialt s del Parqu e de [ ig-enieros.-Gru( e tomado con moti~o de la fie~1a co~mtrr.oratiH t:ffct:ia da el mié, cdt s pas, co tn recuu co del Pad n de la Patria.

El señor Lic . Pereyra y su señora esposa, la distioguida escritora &lt;M,uía Enri-,.
queta&gt; a bordo del carro que les llevó rumbo a Veracruz.

Habló una rosa del jardín: Las ilusiones duran mi vida. Y marchitó. Y yo qoe•
dé extático, esperando una nueva aurora boreal.
A~GEL SALGADO.
o o o o
El consumo de porotos se hace cada vez mayor; está haciendo disminuir el de
papas.
o ooo
El golfo de Persia es llamado 'Mar Verde," porque en alguncs sitios sus aguas
presectao un hermoso color verde.

�Bellezas Tapatías

~--

. .{CASTelLANA

;~~
U

©S~llU~~(dl

©J® Il~

ftlll!ll"Th&gt;.Ul~ preces la noble Esparta dirigía

eo honor &lt;le sus huestes vencedoras
cuando llegaron tristes mensajeros,
y, al escucharlos, lúgubres y fieros
Poema inspirado ea un cuento toroároose los Eforos. .
Mentidas
en prosa de Villiers de L''sl
1 .
e las oue•as de los rústicos pastores!
Adam.
Mentidos los rumores
del viento volador! Rotas, hundidas
I
todas las esperanzas coo:ebidas!
Era la tarde. Abierta
Mil brazos eo el aire se elevaron,
y como arnés ceñido a la robusta
Y de furor y d~ venganza ardiente
muralla, aparecía
~~~oa~ores gritos_ resonaron.
la ancha puerta de bronce, la grao puerta
~rnble me~saJe
de Esparta, la ciudad fiera y augusta.
corrió ¡&gt;or la c1~dad; como uo torrente
Del cristalino Eurotas la onda fría
de _férvido oleaJe.
rodaba con sonido lastimero.
Ef1altes. el _pastor de alma p~rversa;
y el sol, en viva púrpura bañado,
por re~ó~_dltas s~od~s oo sabidas
semejaba el escudo ei:saogreotado
coodu¡o 1u~fame. al_1ohumaoo persa,
de uo adalid de Homero.
que, cu_al sierpe traidora, por l_a e~palda
En la torre sombría
acometió ~ los br_a~os de Leoo1das,
que superaba al muro resistente
Ya de Jeqes el n1t1do caballo,
.
.
de paramentos de oro y esmeralda,
d e 1a puerta d e bronce, 10qu1eta
gente,
h d' d
¡ fé
11
ruidosa multitud se revolvía.
un 1en ~ en sangre e
rr~o ca o,
Relumbraban las picas el guerrero
hollaba tr~uofador la sacra berra
casco la malla dura '
cuna de dioses y hé~oes de la guerra,
. '
d
'
La torpe raza espuria
la f irme espa a de co~tante acero,
del maldecido Irán derrocaría
el venablo, la espléndida arma?ura...
con implacable furia
Todo lanzaba resplandores roios,
el templo levantando a las deidades,
menos los negros y nublados OJOS
d f
t
d
b · •
·
·
·
d
h
d
b
y e uer es ca enas cu nna
d_e 1ª gne~a unta " mue e um re,
a los nobles soldados de Milciades;
siempre fi¡os, ~la~ados en la cumbre
y a las griegd.s castísimas beldades
de una montana 10gente
'b
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J
•
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I a a uncir, para a renta y vil es oro,
que_ os en ª a, cua I ~rJes. en 1ª ren e
a sus carrozas de marfil y oro.
regia corona de sangrienta lumbre.

II
A combatir, ufanos,
la víspera salieron de aquel día
los tresci.,ntos heroicos espartanos,
Jos trescientos leones
que por sus alt:is ínclitas acciones
dignos son de la homérica poesía.
Coronadas de rosas,
como para asistir a alegre orgía,
partieron las falanges valerosas,
Q lliéo de aq llellos soldad0s oo sabía
que iba a morir? El beso de h mllerte,
en lid gloriosa, pan el alma fuerte
es más dulce que el beso de las bellas.
Por la patria morir .. dichosa suerte!
A los orimeros rdyos de la aurora,
con himnos quP entonaban las doncellas
y los vivas de o iños y de ancianos.
la in:lomable ciudad batalladora
despidió a los trescientos espartanos
que, con bandas de mirtos y claveles
en su marcial arreo,
marcharon, siempre ansiosos de laureles,
batiendo con sus laozas los broqueles
al compás de las 0das de Tirtea.

IIl
Voces de triunfo, bélicos rumores
que en alas de los vientos voladores
por la mañana a la ciudad llegaron,
las venturosas nuevas confirmaron
de los rudos pastores;
las falaages de Jerjes rechazadas
fueron por las helénicas espadas
que, formidables rayos de la guerra,
cubrieron de cadáveres l:t tierra,
El excelso Temístocles, al frente
de sus nunca vencidos escuadrones,
a reforzar volaba, diligente,
el bando de los épicos leones.
Cánticos entonaba de alegría
y a sus altas deidades protectoras

En la elevada torre y las almenas
esperaban los griegos, la faz mustia
y las miradas llenas
de furor de angustia,
ver lucir, a los rayos de la tarde,
eo la cima eminente
de la montaña el C;\SCO refulgente
del enemigo vencedor cobarde.
Pronto iban a surgir en la alta cumbre
del ejército persa las espadas;
las flechas de lJs caspios; las doradas
cimeras de la asiria muchedumbre;
los árabes coa blancos alquiceles;
los etiopes, de facciones duras.
ceñido el cuerpo con hirsutas pieles;
las índicas nevadas vestiduns;
los escitas con ojos de chacales;
los infantes soldados
de Susa y de Persépolis, arruados
de broqueles de mimbres y puñales.
La ciudad se aprestaba diligente
a registrar con hechos inmortales
el asalto inminente,
Sobre Esparta cruzó. como e.nlutada
nube, de cuervos fúnebres bandada
que fué a posarse en el ramaje escueto
de la sel va sagrada
que se extiende a la falda del Teijeto.
Presagio horrible! En ronca gritería
prorrumpió la ciudad, que maldecía
de los pájaros oegros de la mllerte;
con maoo ejercitada y brazo fuerte
lanzó a los cuervos lluvia de saetas
y piedras voladoras;
pero en las ramas prosiguieron quietas
las fatídicas avez graznadoras.
Palidez espectral cubrió el severo
rostro de las ancianas:
ya era infatigable el temeroso agüero.
También palidecieron y temblaron,
el corazón henchido de congojas,
las vírgenes hermosas espartanas,
cuando les entregaron
tristes sus padres las agudas bojas

que ornamento brillante
de Pólux iracundo!&gt;
fueran del templo de Hércules triunfante.
Habló el soldado;
&lt;Para qué se nos dan estas espadas?&gt;
mas de la multitud el vocerío
preguntaron las bellas, desoladas.
cada vez más enérgico y bravío
&lt;Para qué esto~ aceros?&gt; repetían
apagó sus palabras.
coo la voz lastimera.
&lt;No has besado
Nadie les contestó. Ya lo sabr~ao
la tierra! La has mordido! &lt;Atrás, infame!
cuaod~, al llegar el pavores~ rnstante,
En tu pecho una víb0ra derrame
el terrible mandato se les d1~ra
su veneno fatal!&gt; &lt;Vuelve a la guerta!
de hnod1rlos eo su seno palpitante.
A morir combatiendo! No te aterra
nuestro furor?&gt; &lt;Sobre tu frente zumba
el anatema de tu padre bravo
V
que se agita cólerico en su tumba!&gt;
&lt;Aoda a servir al eoemigo,esclavo!&gt;
Esta odiosa palabra, como un trueno,
De pronto la espartana muchedumbre
retumbó en los oídos. Las doncellas
lanzó un g rito estridente,
bajaron. ruborosas, las miradas,
Acababa de ver sobre la cumbre
estrechando a la vez contra su seoo
de la montaña ingente
las cortantes espadas.
a un hombre que corría
De los dolientes ojos de las bellas
como recio huracán; por la pendiente
abrasadoras lágrimas rodaron,
velocísimo luego deceodía,
que el metal de las armas recamaron,
cual si g~nar la puerta pretendiera
de perlas y diamantes.
de la ciudad! Un fugitivo era!
Esclavas!. .. Las doncellas ccmprendiercn
Roja la faz com0 encendida llama ,
para qué se les dieron
y eo la maoo una rama
los aceradas hojas penetrantes.
para sostén, sin duda, en la carrera,
Veladas las pupilas por el lloro,
volaba por la aspérrima vertiente,
la arrogante figura sio más galas
llevando oculta la inclinada frente
que el rico manto de sus bucles de oro
con su revuelta oscura cabellera.
y una veste más nívea que lasalas
Más siniestra, más pálida y sombría
de los cándidos cisnes, una hermosa
ante la rauda aparición, la brava
hacia el muro avanzó majestuosa
multitud se revolvía.
cual la imagen de Palas.
Era gran cobardía
El pueblo con semblante compasivo,
correr de modo tal. Abandonaba
la contempló La prometida esposa
aquel hombre el combate ? Buscaría
era del fugitivo.
en Esparta refugio ?
Pálida y altanera
A la vislumbre
miró a su amante, y con airada mano
del sol, dando de lleno en su figura,
uoa piedra arrojole tan certera
resolandeció su helena vestidura.
que dió eo el corazón al espartano.
Espantosa ruguió la muchedumbre
Desde el pie a la cimera estremecido
y con voces de lúgubres acentos
el triste se detuvo, alzó la fcente,
rasgó el aire liviano.
quiso hablar, mas su acento fué extinguido
gritando con furor &lt;Un espartano!
por las exclamaciones que a la gente
El miserable del combate huía.
la valerosa ~irgeo arrancara
Habrá imitado la falange rota
con su muestra preclara
de los griegos la negra felonía ?
de ánirno entero y patriotismo ardiente.
No era una imagen fiel de la derrota
Mustio el semblante, la mirada incierta
la visión de aquel h'lmbre envilecido ?
y eo la rama apoyado.
A qué ocultar más tiempo la tremenda
eocaminóse hacia la entrada abierta
infamante verdad ? De la contienda
de la ciudad el mísero soldado.
todos habían huído!&gt;
Pero a un signo del pueblo enfurecido
Interrumpió la ronca gritería
giró sobre sus goznes la ancha puerta,
un ay vibrante, aterrador, lanzado
cerrándose con lúgubre estampido.
por triste corazón que se rompía,
Y ante aquella sombría
por una anciana de semblante airado
hoja de bronce helada
que, clavando la vista en el soldado.
que para siempre-oh dioses!-de la amada
&lt;Mi hijo!&lt; clamaba con horror.
tierra le proscribía,
Saogrieotos
el fugitivo griego escaroecido:iosul tos. anatemas vengadores,
desplomáodose inerte
gritos de rabia, crueles juramentos,
sobre el suelo natal, lanzó uo gemido
cual tormenta preñada de furores,
y durmióse eo los brazos de la muerte.
tronaron en los vientos.
Del sol a los p:istreros resplandores,
&lt;Tu vista oos deshonra, alma de lodo!&gt;
sobre el cadáver rá pidos cayeron
&lt;Atrás! No es este el campo de batalla!&gt; los cuervos graznadores,
&lt;Cómo la tierra eo cól~ra oo estalla
y en aplausos las turbas prorrumpieron.
bajo tu planta vil ?» &lt;El pueblo todo
Así murió-volando su alma egregia
fulmina contra tí sus maldiciones!&gt;
al Elíseo, vestida con la reg ia
&lt;Si el valor consistiera
púrpura del crepúsculo esplendeoteen consumar negrísimas traiciones,
el luchañor valiirnte
héroes, cual tú, oo hubiera&gt;.
que en la batalla conquistó la gloria;
&lt;Ha de~garrado el corazón altivo
el ínclito g uerrero
de la patria tu infame cobardía!&gt;
que lvs griegos nombraron mensajero
Callado y anhelante el fugitivo
de la inmortal victoria.
hacía la puerta sin cesar corría,
A~í murió abrazado
&lt;Atrás! Atrá,, baldón de los guerreros!&gt; a la rama triunfal y desgarrado
los esp1rtanos exchmaban fieros.
el corazón por trágicas heridas,
&lt;No entres en la ciudad de la bravura .
el invicto soldado,
que no qu'3remos con tu sangre impura
el augusto emisario de Leonidas.
manchar nuestros acéros&gt;.
&lt;A cuánto compra Jerjes 1, sespadas1&gt;
&lt;Vas a ganar coo tu veloz carrera
MAN UEL REINA.
el premio en las alegres Olimpiadas/&gt;
&lt;Alcese contra tí la sombra austera

El Sueño de la Desgracia
Acababa de perder a mis padres . ... Bruscamente
fueron arrancados a la vi:ia por un accidente ferro•
"iario.

Sentía desvanecerse mis fuerzas, oo podía llorar y
parecía haber llegado al límite de mis penas. __Con oj_os
secos y ardientes vagué por el bogar de m1 10fanc1a,
que veía desierto, oscuro, y sin embargo, lleno de los
felices recuerdos :ie otros tiempos. Encontré todos los
muebles eo lo,- mismos sitios; ea la sala el antiguo sillón del tiempo gustaviano ante el escritorio, donde
mamá acostumbraba escribir todas sus cartas cariñosas .... En la biblioteca reposaban los anteojos de mi
padre encima de_! periódico, fechado en el día que sucedió la desgracia.
En ta grao mesa del comedor ví uoa maceta coo flores secas. A nadie se le había ocurrido sacarlas ....
Todo estaba eo ordeb; cortinas y tapices adornaban
aún la casa, y sin embargo m~ s~otía extraña e_ntre los
objetos conocidos, eo las hab1tac1ones donde_ mis pasos
despertaban ecos raros, y me sentía perseguida por un
soplo frío. Quedéme meditabunda frente a estas flores
secas, pensando en todos los años tras~urrid~s, que ya
no volverían, y c:.,mprendí que oo babia sabido apre•
ciarlos.

Srita Paz Villaseñor:

Estudio fotográfico de Abitia--Guañalajara.

¿No había sido feliz entonces?
iOh, sí! pero me parecía tao natural eso de poseer la
felicidad; si no hubiera sido así, lo habría llamado una
injusticia. N o .... uo había sabido aprovechar los años;
había murmurado muchas veces en secreto, fastidiada
por el cariño y la circunspección de mis padres.
iMamita adorada! cuántas veces no le había contestado bruscamente al parecerme innecesaria su inquietud por mí. Ahora . . .. ahora a nadie le importaba de
mí, nadie me animaba, nadie me traía con~uelo. Feliz
había dejado el bogar paterno cuando Guonar mi marido, me lle.-ó consigo bacía cuatro años.
¡Qué hubiera dicho él, .¡ue se encontraba al lado en
la biblioteca eligiendo libros entre las muchas obras
predilectas de papá, al verme así!
Miré alrededor mío. Casi todo estaba condenado a
ser vendido bajo el martillo. Nosotros no teníamos sitio
para tantos muebles, las sillas costosas erao viejas y
fuera de moda .... la mesa demasiado pesada, decía
Gunoar .... pero si !O quería quedarme eco ellos, en·
tooces ... , ¡Qué me importaba de todo eso ahora, puesto que desaparecía el viejo hogar! Guonar dispum entonces todo según su voluntad.
Me dejé caer en el sillón, apoyando la cabeza contra
el borde del blanco y frío mármol de la mesa. Recordé la voz alegre de mi padre cuando contaba, a la hora de la comida, las novedades, explicándonos los tele-

gramas del diario y discutiendo de política! Recordé
mi desprecio al ver la expresión feliz de su semblante
cuando nos refería cuentos de &lt;sus tiempos&gt; y comprendí, cómo se llega a querer ciegamente a la juventud.
1Ah, papá! poco sabes cómo desearía yo que volvieran
esos tiempos!
El sollozo estremeció todo mi cuerpo; lloré, lloré sin
importarme de Gunoar, a quien le fastidiaba ver llo•
rar. Sentí los pasos de mi marido; sentíle abrir la puer·
ta de la sala y entrar. Levanté la cabeza, mirándole.
El semblante de Gunnar tomó una expresión fastidiad:. al verme y dijo:
- iPero mi amiguita!
:;é que intentaba ser bueno y compasivo; pero el tono expresaba tal egoísmo, que iovolnntariameote me
acometió el deseo de decirle lo que hacía mucho tiempo me pesaba eo el corazón.
-Todo, todo ha pasado-exclamé-oo existe ya nada
de lo que me era tao querido ..... .
Soorióse mi mari1o con su risita tan encantadora, diciendo:
-Pero, Aoita, me tienes a mí. •.. ¿ te olvidas tan completamente de eso 1
¡Ah! esa sonrisa que tanto me había gnstado en uo
tiempo, cuaodo creía que revelaba su buen corazón. La
inflexión tierna de su voz no era sioo costumbre, c0stumbre y nada más ....

�Grité deses¡:,uada:
-Y tú ...... ¿Quién eres tú en comp:i.ración con los
que he perdido . . .. ?
-Estás nerviosa, Anita .... trata de dormir un poco
¡Cierto que me sentía nerviosa y deshecha de cansancio, pero me parecía tan duro que me dijera eso
ahora! No tomaba mis palabras a lo serio: pero quise
que supiera toda la verdad.
-Ha pis&lt;Ldo el tiempo ya, cuando me imaginaba que
tú podrías reemplazar a papá y a mamá y a la dicha de
mi niñez-dije lentamente, sofocando los sollozos y mirándolo fijo en los ojos.
Gaaaar se puso serio.
-lDe qué te quejas, Aaita?-preguntó cortamente
con frialdad.
-Trato siempre de complacerte-continuó, mirando
fuera de la ventana.
Escondí la cara entre las manos y murmuré:
-iNo me amas como antes!
-iPero no seas hn criatura! Bien sabes, Anita, que
mi amor p or tí siempre será igual; pero tú debes comprender, como mujercita inteligente que eres, que la
primera p3.sión no puede sobrevivir en un matrimonio
cuando ya h&lt;Ln pasado cuatro años.
-No-contesté desalentada-nos hemos alejado demasiado el uno del otro para poder tratar de conservarla.
-Querida, no creí que tuvieras semejantes ilusio·
nes de niña ..... .
Nuevamente permanecí sin contestarle. Yo tambié'I
había creído eso: pero veía que estaba equivocada.
Comprendí que había esperado que el amor nuestro no
fue~e c,&gt;múa. ¿ Quizá todas las niñas jóvenes abriguen
la nl.isma ilu,ióa?

nubes incoloras se mecían en la bóveda azul que invadía la noche, a lo lejos la Ciudad como foco inmenso
laozab:L destelles, hacia al frente las luces del castillo
se aestacaban en la diafanidad de la noche, y el lago
acariciado con más fuerza por la brisa nocturna nos
trasmitía ecos voluptuosos de besos y suspiros •... l
Mis manos ajaban entonces su blando pelo de azabache, su frente irradeaotea bJ... acura, y sus ojos negrcs
y umbrosos lanzaban destellos de dicha.
Y en la suave quietud de la noche, bajo los tiernos
arbustos inclinados en las sinuosidades de la imitada
roca, nuestros labios se unieron lenta y dulcemente, y
al monótono cantar de los amores sonó el chasquido de
un beso, que presurosa reccgió la brisa, envidiosa de
tanta dicha . ..... 1
Cuando la sombra invadió la tierra y en el firmamento relampa¡ruearon las titilantes estrellas, el Dios
Cupido había clavado con certera mano la millonésima
flecha que atraviesa los cora zoo es!

J. B.

Cyran!).

Sr. don Lucas del Palacio, oomb1ado segundo
secretario de la Legación de México
en París.

IDILIO
La señora doña Guadalupe Hidalgo en la tiesta con·
memorativa de la muert~ del Padre de la Iodependen·
cia Nacional, el 30 de Julio pasado.
-He teuido un sueño, mamita, un sueño terrible.
-Pero, ¿qué bas soñado, criatura?
¿Qué contestaría? Mamá ignor.,ba aúa que yo me había comprometido con Gunoar.
- De un accidente ferroviario, mamá!
-Creí que todo preocuparía tus peasamientos menos
eso-rió mi madre, mirándome con disimulo.
-Pero, querida .... apúrate .... Gunnar ha llamado
por teléfono preguntando si puede venir a las doce ....
Apúrate, pues, Anita.
-No, no, no, no me caso con Gunnar-dije en ,·oz
alta y firme.
La noche anterior antes de dormir, mi último pensamiento girab;i en derredor de él, pero ahora me parecía
que toda pasión se había desvanecido.
Fué verdaderamente tan triste lo que soñé respecto
a Gunnar. ¿Podía quejarme de su proceder? ¿No había
sido un caballero a pesar de todo ? 1Por qué no le quería ahora?
Esther, la mucama, me entregó un ramo de maravillosas rosas rojas y una cuta ..... . de Gunnar
Sentí un deseo repentino de no leerla; de esa cartita
parecía emanar una tentación ...... pero naturalmente
la leí:
&lt;Anita: quiero antes de verte, que recibas un -;aludo
y mi inmensa gratitud por tu amor. Queri.'a, dijiste que
yo soy el primer hombre a quien amas y prometí que
jamás te haría arrepentirte. Seré digno de tí ...... tú
me harás dign:¡ ...... - Gunnar&gt;.
Rompí en mil pedacitos la carta empezada. ¿Qué significa un sueño?
LENIE HALL.

La señora Hidalgo presidiendo la fiesta efectuada el
propio día 30 en la escuela &lt;Bartolomé de las Casas.&gt;

__,¿ Pero, Anita, creías tú, formalmente, que yo no fuese igual a todos los demás?
Gunnar me contempló en silencio.
-No es demasiado tarde, Anita. Yo no te retendré
un solo minuto contra tu voluntad . Si el amor que yo
hoy si.,oto por tí no te basta, podremos si:parar~os ....
Sus pal~bras no revelaban falta de cons1derac1ón; pe·
ro bmpoco ninguna pena por la posibilidad de una separación.
No creo tampoco que él me creyese capaz de dejarlo
ir ..... .
El peón que emb3.laba los libro, en la biblioteca 11:i-m 6 en la puerta y pidió hablar con el señor secretario
de la legación.
G11nnu salió de la sala con su acostumbrado porte
elegante y le sentí luego elegir entre los libros de
papá.
.
Extrañé cómo podía haberle amado de todo m1 cora·
zón ...... y lloré nuevamente desesperada. apoyada en
la mes,1.
-iPero, qué modo de dormir! ...... Son las nueve pasadas.
Esas palabras de mi madre arrancáronme del sueño y de los violentos sollozos. Me senté en la cama y
grité:
-iMam á! ..... .
As11stada de mi semblante desfigurado, mamá se acer·
c6 a la cama.
-Pero, querida, ¿qué te pasa? ¿Estás enferma? ¿Qué
hay?
.
La abracé, besándola con tal vehemencia, que se volvió aun más inquieta. No era mi costumbre ser tan expresiva en mis cariños. Por fin exclamé:

Especial para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
En el poniente los rayes claudicantes del rey astro
dor~ban las nubes tiñendo sus contornos de púrpura:
acariciaban con polvo de oro las copas frondosas de
los arbustos que bañaban sus raíces milenarias en el
cristalino lago, rizado por la brisa, ornado por las ro• •
sas. En el montículo que parodiando la naturaleza,
construyó el hombre a la vera del estanque, a donde
se trepa por rústicos senderos de bien imitadas rocas,
en la planicie que su cuesta forma, adornada por arbolitos tiernos aún y labradas bancas semejando escollos, nos sentamos los dos El crepúsculo vespertino se
mostraba en toda su encantadora pol icromía, toda su
voluptuosa tran~ición provocando el éxtasis de gozo, al
so.lemoe ensueño donde la realidad tema tonos faotás·
ticos de ilusión. bordados en quimeras, con dulces y
regocijadores contornos.
Habíamos llegado hasta ahí, después de saturarnos
del perfume enervante del bosque, de la fragancia
trastornadora de los prados sembrados de violetas,
hambrientos de luz, faméliccs de aire puro que azota·
ra nuestra frente.
Y ea lo alto de la colina, dominando la tersa super·
ficie de las aguas y la umbrosa perspectiva de los bos·
ques deliaeada en el horizonte por los polvos de oro
del póstumo rayo de Febo. sintieron nuestras almas la
eocintadora voluptuosidad de ensueño, la embriaguez
de un placer adorablemeote cierto.
Rodeaban mis manos trémulas por la sensación su
esbelto talle, y mis ojos buscaban en los rnyos como
encantado espejo la imagen del paisaje, susurrando al
oído dulces pala bras de amor, tenues como un suspiro,
acariciadores como un beso. La soledad del sitio pro·
vocaba la confesión de un amor por tanto tiempo oculto, el cansancio del largo paseo obligaba al descanso
en las labras piedras, semi ocultas por los contornos
que solícitos nos abrigaban sirviéndonos de nido, a Jo
lejos el cantar vibrante de los trovadores alados, y a
nuestros pies el murmullo de las ondas semejando
besos.
Lentamente .... con la lentitud de un canto suave y
prolongado, subrayando las palabras con miradas y ca·
ricias, le hablé de mi amor.
Sus ojos negros, de negrura atrayente como el abismo, escrutaban mi alma, sondeaban mi corazón.
Coovendda a medias de lo sincero de mi cariño cu·
yo crisol había sido su indiferencia, cuyo calvario se·
ría acaso su desprecio, una sonrisa jugueteó en sus la·
bios de púrpura teñidos como pé talos de flor, y envuel·
to en la fragancia de su aliento escuché esta frase:

Del llanto al beso, en dulce desvarío,
hay apenas un leve calofrío.
Rosana.

Cállate!
Cyrano.

¿Y qué es un beso? Un juramento

hecho muy cerca, en mudo arrobamiento,
es promesa sin voz, punto rosado
de la &lt;i&gt; de pasión; secreto amad.:&gt;
que hace del labio, s?ductor oído.
Es un fugaz instante
de infinito y de cielo, con rtiido
de abeja susurrante.
Es comunión de amor que sabe a rosa,
manera de aspirar en dulce calma
del corazón la esrncia mi~terio~a,
y de gustar, rnbre la beca, el alma.
Is~rAEL ENRIQUE ARcrnrncAs.

Sr. Iog. Pedro G. Santos, n01r.brado jefe de la Comisión
Geodésica Mexicana.

&lt;Me quieres tal como lo dices.&gt;

Procesión infantil que depositó ofrendas florales ante la tumba de Hidalgo el 30 de Julio.

Embriagado por la esperanza, valeroso por la proxi·
midad del éxito, mis labios en precipitación desespe·
rante tejieron la red del cariño p¡,.ra capturar su alma
blanca como caliz de rosa.
¿Que si te quiero ? y te atreves amor mío, a hacerme
tal pregunta cuando mis ojos están ceo sus destelles di·
ciéndotelo, cuando la naturaleza conmovida corea mis
frases con sus suaves caricias y sus ténues suspiros?
Pregúntale aquella flor que se balancea voluptuosa si
adora al sol que la baña y a la brisa que la besa. Pregúntale al errante pajarillo si adora sus hijuelos; pre·
gúntale a mis ojos si mi corazón no les trasmite frases
de amor para tí ...... Oh, amor mío!, amarte como te
amo es mi delirio, morir junto a tí, escuchando tus pa·
labras, bebiendo tu aliento con la avidez que un caminante devora el agua cristalina del lejano arroyo, con
la dulzura que el niño besa los labios de una madre.
morir bendicié ndote a tf y amalgamar con el último
suspiro tu nombre como prueba póstuma de mi dicha.
Callé un instante, conteniendo basta mis pulsaciones
para oírla. El sol había tramontado el horizonte y vagas

El Excmo. señor M. Adatcbi, ministro del Japón, con su acompañamiento oficial, y el primer introductor
de Embajadores en el Palacio Nacional, el sabádo pasado que presentó sus credenciales.

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rt&lt;fl§

y

/E~'44

©1 ll©l E~t!l(t}llral
Oici(;ic~ ,~U'(l}

------t~~~~---~~

Verdadera satisfacción nos produjo el
pasar uuas cuantas horas contemplando la
manera como el gobierno imparte enseñanzas prácticas a los jóvenes que luego
hao de ser hábile~ obreros y honrados industriales. Quiz:is si muchos que se dedi·
can pomposamente al ejercicio de carre·
ras facultativas en las cuales suelen fraca·
sar. se dedicárao a un oficio, seguramente
que habían de vencer mejor en las luchas
de la vida; pero ciertas ideas de tontas va·
nidades, pierden inteligencias que :en otro
orden de trabajos habían de lucir, a no 1
dudarlo.
Este imp:&gt;rtaotísimo plantel educativo
que hoy por hoy se encuentra en un desa·
rrollo admirable y digno de alabarse, tuvo
sus visicitudes que reflejaron, en cierta
manera, las que atravesó México desde que
se hizo independiente, por la inestabilidad
de sus gobiernos y por el ambiente poco
propicio en aquel entonces a la instrucción
de los obreros.
En 1843, el gobierno tomando en cuenta
ciertas necesidades del pueblo, instituye
una Dirección General de Industria, y por
Decreto de 2 de Octubre del mismo año,
dimanado de aquella, se fundan dos escuelas, una de Agricultura y otra de Artes. A
los ro años, en Octubre también de r853
otro decreto &lt;lió más firmeza a lo !lstable·
cido con anterioridad, pues lo cierto es
que semejante reforma, no había tomado
mucha consistencia. En r856, en el gobier ·
no de Comonfort decretóse en 18 de Abril
establecer una Escuela Industrial de Artes
y Ofidos, para lo cual se la señalaron fon·
dos propios y se construyó un edificio di·
rigido por el señor Miguel López, y cuya
casa estaba contigua a la Escuela de Agri· .
cultura de entonces; y más adelante trasla·
dóse a San Jacinto, y la verdad es que to·
mó cierto incremento la iostrucción de las.
artes y de los oficios, pues se llegó a tener
en Julio de 1857 hasta 107 alumnos, dando
las clases 20 oficiales de talleres. Un in·
cendio casi dejó en ruinas el edificio, y los
trastornos políticos que surgieron en aquellos años, fne·
ron motivo de que se olvidara lo que había alcanzadc
cierto grado de adelanto. En Diciembre de 1867 el Gobierno del señor Juárel volvió a dar cuerpo a la idea
antes realizada y que se habí'l interrumpido.y como faltaba edificio apropósito peusóse en habilitar el ex-con-

111

1

Dosel presidencial del SJlón de Actos.

Taller de fundición,

Taller de tornería.
Todas estas clases se dividen en sus correspondientes
años, y durante el tercero y el cuarto, los alumnos
acompañados por los profesores que dei;igna la Direc
ción de la Escuela visitan las fábricas y talleres industriales, y terminados los cuatro años de sus estudios

Los alumnos hacen todos los días ejercicios adecuados a su ectucación física, en los años que están en la
Escuela. Para que cumplan bien esta obligación, el médico adscrito al Establecimiento los examina al principio del año y cuantas veces lo cree necesario, para pro·

los alumnos con el mismo esmero, con que se procura
que se aprenda el oficio, para abrirse paso en la vida,
lo cual significa tanto en la juventud, que careciendo de
patrimonio propio, necesita adquirir ~u manera de vi·
vir por medios decorosos y honrados.

Clase de electricidad práctica.
vento de San Lorenzo, 10 cual se hizo después de cier- señanzas que allí se imparten, y que sirven .ll educantas reformas, y en dicho loe ~1 hoy lo vemos por fin. con do para cualquier duda que tenga, al hacer sus est\1·
vida propia y con grandes elementos de existencia.
dios prácticos. El personal de está. biblioteca. es com·
En la actualidad hay clases de todos los oficios, y se
pletamente idóneo, y tuvimos oportunidad de ver la
nota una completa disciplina y un orden absoluto. Los
mandra como se facilitan los datos que se piden con
progresos son tenidos en cuenta por la Dirección del
diligenci.t y talento.
plantel, y hay, en efecto, una clase de electriEn el plan de estudios, actualmente está comprendicidad práctica, además de 1.t teórica, estando la
do la carpintería, herrería, tornería, cantería, fundiprimera dirigida por el profesor don Miguel J.
ción, pintura decorativa industrial y escultura decora·
Sierra, que ha logrado el que los más principa- tiva industrial, electricidad aplicada a la industria, y
les aparatos modernos, sean enseñados en su mecánica aplicada a la industria también.
funcionamiento a los alumnos.
Otra de las clases curiosas es la de decorarlo,
en la cual se ven dibujos sacados del natural,
cte animales vivos, que allí se tienen, y los cuales
sirven después para formar motivos de decoración, de sumo gusto. El taller de tornería pre·
senta un golpe de vista muy sujestivo, conforme
se ve en nuestro grabado, y por lo que se refiere
a la amplia clase de gimnasio, y al tanque hermoso para la natación, todo ello bajo la dirección del inteligente profesor don Enrique Vera,
debemos confesar que nos produjo un gran efecto, probándonos el c~lo que se desplega en esta
parte de la higiene y del "sport."
El salón de actos es grandioso, habiéndose
inaugurado cuando vi~itó México el doctor don
Rafael Altamira, sabio maestro de la Universidad de Oviedo en España, y el dosel de rojo terciopelo, con la águila mexicana en el centro bordada ricamente, lo mismo que el sillón lnjoso,
se usaron por vez primera en Septiembre de
19ro, al celebr"rse una de las fiestas del Gente•
nario de la Independencia, que fué la reunión
del Congreso Médico. Según personas inteligentes, el referido dosel y sillón están tasados en
25,000 pesos.
Muchos más pormenores de importancia, que
escapan algunos a nuestra memoria, nos fueron
dados por el Prefecto, señor de la Torre, que
amablemente nos condujo por entre amplias g'l•
!erías, salones y talleres, s10 que falte la correspondiente Biblioteca, muy bien surtida de todas
hs obras que tienen relación con las enTTnaspecto de la Biblioteca.

En la fragua.

Salón de decorado.
tienen una práctica de seis meses en los talleres o fá
bricas industriales en los términos que el referido director p,escriba, y que son sometidos a la aprobación
de la Secretaría de Instrucción Púb!ica y Bellas Ar·
tes.

1

En el tanque de natación

curar corregir por medio de los movimientos y actitudes que convengan, las faltas e imperfecciones de de·
sarrollo, naturales o adquiridas en los talleres
Como se ve, está perfectamente organizado el traba•
jo en todas sus manifestaciones y se cuida del físico de

La Escuela de Artes y Oficios para hombres, es una
verdadera necesidad, y todos los medios que el gobier·
no se arbitre para sostenerla en su debido esplendor,
deben dársele con mano pródiga, pues se trata del por·
venir de la clase obrera.

En la sala del gimnasio.

�La señora de B1.laruetuvo que guardar calma durante algunos días, a consecuencia del disgusto; pero_ oo le
sirvió de escarmiento. Apenas pudo poaer~e ea pté, co•
rrió a casa de la madre de la rica castellana, y le dijo
apeoadísima:
-!Oh, amiga mía! ¡Cuánto sentí no estar en casa el
día en que fué a verme su hija! .... Fué una casualidad
lamentable; precisamente aquella noche cenábamos en
casa de unos amigos, que se marchaban a Niza al día
siguiente .... La criada lo sabía de sobra .... Pero, qué
quiere usted, la pobre es tonta de remate; no sirve para nada, absolutamente para nada .... En fin, la hemos
tenido que despedir ....
PABLO BO~HOMME.

Sr. don Carlos Pita, nuevo agregado civil a la legación Mexicana en Bruselas.

El licenciado Emeterio de la Garza Jr. que acaba de regresar después de una gira
por las principales ciudades de los Estados Unidos. Sus trabajes patrióticos en favor del
Gobiemo y de México son muy notables y de ellos ha dado cuenta la Prensa de la Capital, habiendo sido muy felicitado por su actitud ante el Gobierno y pueblo americanos.

La visita inesperada

Sr. don Eusebio Salazar y Madrid, nuevo jefe del
departamento de bosques del ministerio de
Fomento.

A pesar de sus sesenta y cinco años bien cumplidos,
de su abultado abdómeo y de su ciática intermitente
que la obligaba a ,rndar cc,n un balanceo parecido aÍ
de los pato~, _la señora de Balarue se desvivía por el
placer de v1stt•r a las gentes. Tenía la memcria de las
buenas amistades.
Cuan~o en un_a reunión oía hablar de las modas de
la estación próxima, del vals corrido, de la música de
Wagner y de los cubistas-lo que, después de todo era
tao agradable como el escuchar las quejas de su ~arido por no tener medias zurcidas,-la buena señora se
estremecía de placer. Y no dejaba nunca de meter baz:i en_ la conve~sación , dando. con un tonillo ae sufic1~n_c1a y autond51d_ grandísimas, opinión personal y defi~m':'a sobre la ultima comedia estrenada, y que 00 babia visto, o sobre las Exposiciones, a las que había ido.
Después, cuando entraba en su casa, situada en un rinc_ón _de las afueras, sentía que aquella atmósfera de dishoc1ón de que volvía saturada, le daba una superioridad grande sobre los suyos.
A d~ci_r ~erdad, nadie pod ría sospechar que uoa vez
en la 10hm1dad d_el hogar, aquella señora de sociedad
-esposa de _un vista de Adua~as jubilado,-que se las
daba de árbitra de la elegancia, _se_ encontrase cara a
cara con las más prosaicas materialidades de la vida,
q~e. aq_uellas manos enguantadas que accionaban co~
d1stmc1óa amanerada, se cansasen de fregar pi t
cazuelas.
a os y
Adela, la asistenta, que no iba más que tres v~ces or
semana-dos horas por l~s mañanas y otras dos or)as
tardes los días de recepción, para abrir la pu ~
había dejado plantada, privándola de su cola~~ª•-;1a
de quehaceres domésticos.
raci o
Las amigas la creían esposa de algún func·
·
.ó
d
10oar10
cesante, que d e b I
esempeñar uo alto cargo
, Y como por

este motivo la creían asimismo muy bien relacionada,
se mostraban poco propicias a acudir a los «jueves&gt; de
la señora Balarue, temerosas de ballar en sus salones
gentes de más elevada posición que ella~. que las aou•
lasen con su presencia Asf, pues, eran inútiles las súplicas con que la buena señora instaba a sus amigas
para que fuesen a visitarla los jueves.
:-.o obstante, una vez vió satisfecho su deseo. Fue en
c:,.sa de una señora, cuya bija, la stñora de Bois-Hurnault daba elegantísimas reuniones to su castillo de la
Turene.
-En fin, señora-decía implorando casi la señora de
Balarue -fstá visto que no podré tener el gusto de co·
cocer a su hija de usted. Le aseguro, amiga mía, que
tendría un verda,lero placer en verla por mi casa ....
Ya sabe usted: me quedo los primeros y últimos jueves
del mes. Vivo algo lejos, es cierto: pero ¿qué quiere usted? ¡Encierra aquella casa tantos recuerdos para nosotros, que no nos decidimos nunca a dejarla!
-Pues le prometo a usted-contestó la madre de la
castellana distinguida-que la primera vez que mi bija
venga a París, irá a hacerle a usted una visita.
La señora de Balarue salió de allí radiante de felicidao.
Pero la visita prometida se hizo esperar. Fué inútil
que durante dos meses, cada jueves de recepción, se
multiplicase la pobre mujer para arrtglar la casa lo
mejor posible; que sacase, en fin sus mejores galas ....
Pero una tarde de Noviembre, en que la buena de la
señora de Balarue se entregaba en cuerpo y alma a
limpiar la cocina del hollín que en ella habían dejado
los fumistas, sonó el timbre de la puerta.
Como esperaba un saco de cisco qne había pedido al
panadero, fué a abrir inmediatamente, y se quedó con

Sr. Lic. Manuel Nagorc, nuevo abogado consultor
de la Secretaría de Gobernación.

En este «cuarto en sombra,&gt; viendo caer la t,ude,
con esta unción de arrobo que ha dejado el «reloj,&gt;
dando sus campanadas, musicales y lentas,
que vibran en los aires como alas de ave soo;
con este mismo extático recogimiento mudo,
versos decir quisiera, tremaotes de emoción,
una oración, un cántico que yo desenvolviera
y hablase de recuerdos de intimidad de amor,
incienso y eco suave de voz honda y lej3na
que a tono con las sombras rezase evacación,
verso de alma en crepú;culo para arrullar de amores
ca esta mujer que duerme sobre mi corazón.&gt;
Cosas queridas y hondas, remotas y olvidadas,
sombra y son que se apagan; perfume soñador
El director y profesores del Internado Nacional en la fiesta con que celebró el aniversario de su fundación
del silencioso ensueño que viene con la noche,
el martes último.
con esta paz de ocaso que hay en la habitación.
Mi voz, trémula y mate, se haría terciopelo,
h bJci abierta y anonadada ante un gran abrigo de
-1Qué es estol-exclamó.-¿Se habrá puesto mala sonaran como magia los versos de mi voz:
pieles y un m 1gaífico sombrero, que le preguntó si la
mi mujer?
señora de Balarue estaba ea casa.
- Amada mí 1, duerme, sueña sobre mi pecho,
Y echó a correr hacia el interior, llamando a su ca·
S? puso colorada como la g r.:.na. !No había para me- ra mitad, sumamente intranquilo, y mucho más t:uando allá en el horizonte queda un rayo de sol,
ooi! ¡ Sorprenderla en aquellas trazas, con delantal de vió que nadie contestaba a sus voces. Por fin, entró en aquí siento tu peso sobre el corazón mío,
cocina, sin peinar y sin postizos, con la cabeza aquella la sala y quedó como petrificado al ver que aquella y yo no sé si sueño, si vivo, si soy yo ..... .
p \recida a uno de esos bustos que usan los peluqueros señora desconocida, que en seguida le puso al corrien·
para poner las pelucas! ¡Cómo darse a conocer en tal te de lo ocurrido. El señor B~larue se qaedó turulato. ¡si es que hay una apariencia tan sólo de este mundo,
-lQué está usted diciendo? -exclamó -lQue la y al fin se hizo la vida milagro de ilusión .... !
facha!
- ! Hace usted el favor de decirle que está aquí la se- criada? .... ¿Qué mi mujer? .. . . ¡Pero si!. ...
)Ni un beso!. .... jNo movernos!.. ... Me ba~ta coa el peso
Pero no llegó a perder la cabeza. haciéndose cargo
ñora de Bois-Hurnault?
de tu cabeza amada, durmiendo a mi calor ..... .
de
la
realidad
de
la
situación
y
comprendiendo
que
de·
Al oír aqnel nombre, la desdichada estuvo a punto
-de caer sin sentido. Pudo sobreponerse, y ya que to• bía dar una satisfacción a aquella señora, se disculpó ¡ Escucha!.. ...¿ Son palabras?.....¿ Son notas?.....¿son suspimándola por la criada, aquella elegante señora le daba con la torpeza de la criada, diciendo que su mujer ce·
(ros? ....
naba en París y que él debía ir a buscarla
una salida, se escapó por ella diciendo:
!.... S oy todo de las cosas! .... ¡Callemos! ...¡Pasa Dios!
Cuando
la
señora
recibió
el
cambio,
arregló
el
con·
-No es su día ... , La señora ha salido.
-iCuánto lo siento!. ... Si supiese que no tardaría fiicto marchándose en el mismo cauto&gt;, que aún estaba
mucho .... ¿Tiene usted inconveniente en que la es- a la puerta.
MANUEL ABRIL.
Cuando quedaron sólos marido y mujer, aquel armó
~re?
un
gran
bochinche
La criada no supo qué contestar. Entonces la senora, creyendo que quien calla .:itorga, entró en la casa y
seguida de la amig-. de su madre, que embobada la
abrió maquinalmente la puerta de la sala, se sentó a
esperar.
.
.
• .
.
La señora de Balarue corrió, emoc1onad1s1ma, hacia
el comedor y se dejó caer sobre una silla.
L-i sangre dejó de circular por ~u~ venas. . .
¿Qué partido tomar?.... ¿Subir a su hab1t~c1ón
emperifollarse? .... ¿ Darse a conocer ?.... Eqmvaldna
a poner de manifiesto la humillante farsa. Y permane·
ció en su silla, aguzando el oído, sin oír ni_a~ún rumor,
pues la visita no se movía tampoco de su s1ho.
¡El tiempo se le bacía interminable!.
.
De pronto, volvieron a llamar. Corrió a abnr. Era
un hambre, un ccbauffeur&gt;, que le pregunt?: .
-Diga usted, buena mujer, ¿sabe usted s1 m1 parro·
quiaca tiene aún para mucho tiempo?
-e Su pa .... parr oquiana?
.
.
-Sí; es el caso que estoy comprometido para ir a
buscar a unos señores, y no puedo esperar más .. ;. Así
es que si me quiere pagar .... Vaya usted a decirselo,
abuela.
!Hasta el &lt;chauffeur&gt; le trataba como a una cual·
quiera!
,
Pero, como después de todo,aquel recado ~o~na po·
ner fin a su suplicio, consistió en ir a traosm1tlr el en·
cargo.
_
Pero no solamente parecía estar aquella seoora de·
cidida a esperar a la dueña de la casa, sino que no te·
niendo más que monedas de oro, yno pudiendoel_cch&amp;f·
feur&gt; dar la vuelta de un luis, dijo a la qae cre1a do·
rnéstica:
-Entonces haga usted el favor de ir a 1;1na de l~s
tiendas en que acostumbre a comprar, cambie este lms
y pague al &lt;cbauffeur&gt;.
iLa bubie&amp;e abofeteado!
Pero como no estaba segura de tener en su portamo·
cedas los veinte francos, se vió precisa~a a echar.se un
velo a la cabeza e ir a cambiar el luis a una tienda
donde no la conociesen.
Apenas hubo saliG.o c!e casa, cuando regresó a ésta
su marido. El buen hombre, al ver el &lt;auto&gt; a la
Asistentes a la fiesta de aniversario del Internado Nacional.
paerta, creyó que era el del médico:

,ª

�todo esto, y por tacto se matizara más la frase, de seguro que el efecto sería mejor, bajo todos conceptos.

TEATRO COLON.-"LA AGUJA HUECA."
Un éxito ha sido el arreglo a la escena de la novela
de Mauricio Leblanc, tan conocida, y que con el titulo
de "La Aguja Hueca," seguramente la conocen lama·
yoria de nuestros lectores. Se trata de una obra de con·
tínuas sorpresas, de interés creciente, de situaciones
entretenidas, y en la cual el fantástico personaje Arsenio Lupia, se transforma constantemente y el público
siente vivas impresiones.
"La Aguja Hueca" era el castillo que en las cestas
normandas teofa el famoso ladrón, por "sport" y que
según la leyenda perteneció a los Reyes de Francia y
donde estaban escondidas las principales joyas de la co-

rona. El protagonista de la novela vivía a!H, como si·
tio seguro, contra las asechanzas de la policía por lo
difícil que era dar con la entrada de mansión tan fantástica, pero un joven estudiante "Isidoro Beautrelet,"
para librar a su padre que se encontraba secuestrado 1:0
dicha residencia, da con la manera de entraren la mis•
ma y al fin es descubierto lo que por tanto tiempo se
desconoció.
Arsenio Lupin, al cual por la fuerza ha hecho traición uno de los suyos, conduce a un policía al través
de las encrucijadas que rede;;ban "La Aguja Hueca" y
el criminal tiene que huir, pero con tal desgracia, que
cuando iba a regenerarse por el amor a "Raimunda de
Saint Verao," con la cual se había casado, un tiro de
revólver de los que venían en busca del bandido, le alcanza y muere. Como se vé, hay cierto tinte romántico
en la obra, para que se destaque en el fondo de la misma, la figura del protagonista con más simpatía, que
fraguando robos y realizando estafas.
El drama policiaco fué bien montado, sin ser uoa cosa del otro jueves, y la concurrencia numerosa se entretuvo durante los cinco actos, en los cuales está dividido el argumento. La interpretación con los defectos
de siempre, oo rnlamente en lo que concierne a lo defectuoso de la declamación, sioo que basta el mismo
señor Caralt, babia con demasiada velocidad, lo mismo
le pasa al joven actor señor Villarreal. Si se corrigiese

TEATRO LIRICO.--&lt;EL GOLFO DE GUINEA.&gt;
No consiste en poner obras que vienen de España,es
necesario, en primer término, saberlas elegir, y en ~egundo, montarlas bien para el éxito ¿e las mismas, gas
tándose los pesos mexicanos, en lo cual, al parecer, .no
entra la empresa de este T~atro.
&lt;El Golfo de Guinea&gt; es una zarzuela, sin apenas
argumento alguno, aunque la duración de la obra es
grande, y que sólo tiene su defensa en algunos cbistts
de gracia, y en alguno que otrc, recurso de sainete,
pues los autores del libro, señores Paradas, Jiménez y
Carrere, solo han pretendido que se pase el rato, eco
quebrantamie?:to de todo lo que sea literatura y buen
gusto.
En la partitura se vé la falta de ocasiones para que
el músico se luzca, lo cual es atenuante pua el trabajo
de los maestros Vela y Bru, y también se nota piezas
de relleoo, siendo la minoría los trozos inspirados y selectos. Pero, en fin, todo esto se hubiera podido remediar, como se remedió en Madrid montando bien la
obra, con lujo y con propiedad, lo cual no ha sucedido
en el Lírico, de manera que como fracaso, bay que
considerar el estreno a que me estoy refiriendo.
La interpretación no pasó de mediana, lo que suele

su :eder casi siempre con la defectuosa
Compañía que actúa en este Teatro. Y, ahora con el viaje de Aroza mena, se resta u o
buen elemento que seguramente ha de ser
dificil sustituirlo. Cuando el público acude de uoa manera unánime, bien merece
que se baga.algún sacrificio y se traigan tiples y buenos elementos, para corresponder al favor que 5e recibe, no todo ha de
ser ganar dinero.

por fin en el t~rcero, después de habernos
hecho pasar por varias escenas innecesarias, en las cuales la vulgaridad se mezcla
con la hita absoluta de interés. Lamento
que los intérpretes de la obra, se la hayan
tenido que aprender, pues procuraron sa·
cu a flote, lo que era difícil, sino imposi·
ble que saliera. "Hojas Caídas" cayeron
para siempre, y como dice el poeta, pasa·
ron para no volver. As! sea.

TEATRO MEXICANO.-cHOJAS
CAIDAS.&gt;

Teatro Colón.- Una escrna de "la Aguja Hueca," drama ¡:olici;;co últimamente estrenado.

N:&gt; estuvo acertada la dirección artística de este coliseo, al representar le comedia o lo que sea, titnlada &lt;Hojas Caídas,,.
original del señor Maurens, actor en su
tiempo, por cierto, muy mediano, y que
ahora al escribir para la escena, ha resultado autor menos aun que mediano.
No es tan fá~il como parece, eso c'e ha•
cer obras teatrales, y oo consiste únicarn ~nte ea idear una fábula y desarrollarla
ea varias escenas, escritas en castellano
más o menos c,rrecto, sin cuidarse de ca•
racteres, de interé;, de situaciones, de conflictos reales, y de ambiente de vida. Todo
e 1to falta en la obra, que ha durado solamente tres representaciones en los cuteles, y que a mi juicio, ni uoa sola debiera
haber aparec ido.
Defectuosa en la exposición, se eleva un
poco en el final del acto segundo, y cae

Hoy sál;ado vestirá de gala el "Mexica·
no," para festejar a la primera actriz se•
ñorita María Luisa Ville~as en su noche
de beneficio. Seguramente que el Teatro
se ha de ver concurridísimo, por las muchas simpat!as con que cuenta la distinguida artista, que en muchas de las ol:&gt;ras
que ha representado, la bemos visto lucir
su indiscutible talento.

Teatro Mexicaoo.-'lfaría Luisa Villegas, cuyo beneficio se
aaJ:h ,, ea varias e1c:on1s de distintas obras.

celebró

L:i. obra que se pondrá en escena,
"La Hija del Mar" no es de lo mejor de
Guimerá, y carece de aquella elevación de
ide"s de "Maria Rosa," y como ''Tierra
Baja" se resiente de falsedad en los fundamentos teatrales y de la consiguiente falta
de lógica en los recursos que el autor emplea para llegar fatigosamente a una catástrofe final, que no puede convencer más
que a los que tomen por real lo que o,S puro artificio.
LUIS DE LARRODER.

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La fiesta mundana de la elegancia y del buen tono; la que es siempre esperada con entusiasmo por
las elegantes, para lanzar sus modelos, se ha verificado este año con el
entusiasmo de $iempre, con la asistencia de todo el París de importan•
cia, de todo el elemento oficial, del
Presidente de la República, y de
una multitud inmensa, donde se
mezcla desde el jugador, hasta el
rastacuero, que por vez primera
asiste a reunión tao aristocrática.
El ritual es siempre el mismo:
Mr. Poincaré llegó en su magnífico
carruaje a la gran &lt;doumont&gt;, con
los cocheros luciendo sus vistosas
libreas, produciendo su aparición
cierto efecto teatral en las tribunas,
donde se congrega la flor de la elegancia. El Presidente de la Socie·
dad de Carreras de Caballos lo saluda en nombre de todos los miembros de la misma y lo acompaña a
la tribuna oficial, y no faltan, dicho
se está las aclamaciones consiguientes, y el qi.itarse los sombreros y
agitarlos en el aire.
El Príncipe de Aranberg dió el
brazo a Mme. de Poincaré, y lo más
selecto del Jockey-Club en fila, en
la escalera de la Tribuna Presidencial, saludaron a la distinguida dama, que al sentarse en su sitial se
encontró con un precioso ramo de
flores, obsequio galante de dicha Sociedad.
Después de varias pruebas eo di·
ferentes carreras, llega el momento
de disputarse el &lt;Gran Premio&gt;, y
pasan de veinte los caballos que sa·
len a la pista, venciendo al fin el
llamado &lt;Bruler,&gt; que era el que
gozaba de popularidad y pertene·
cía a M. de Saint-Alary, que es muy
felicitado, lo mismo que el jinete,
el cual hizo consuma habilidad que
triunfaran las rayas marrón de su
chaquetilla roja, habiéndose hecho el recorrido de 3,000
metros en 3 minutos y 13 segundos.
Las carreras de caballos públicas en Francia se introdujeron en tiempo de Napoleón en 1807. Durante
mucho tiempo el público acudió al nuevo espectáculo,
pero sin interesarse por él, más que la corte y los cor•
tesanos. En la actualidad ha variado la cosa; la exis,
tencia de numerosos hipódromos y la celebración dia·
ria de carreras en toda Francia, prueean que la gente

'i. ©)

~

te, que si bien los franceses con·
sideran su &lt;Premio del Jockey
Club&gt; como el Derby francés,
no obstante, en realidad no es
así, porque las inscripciones de
caballos para esta prueba se ad·
mitén ocho meses antes del día
de la carrera, como pasa en es·
te &lt;Gran Premio&gt; óel cual nos
e:;:hmos ocupando.
Por algunos años fué grande
la lucha entre Francia e Ingla·
terra por obtener el Gran Premio, aquello íué motivo hasta de
honor nacional. En París y en
Londres h;.bía una especie de
duelo, de luto, de tristeza según
fuera el caballo vencedor de un
país o de otro, y los balcones de
los Clubs Hípicos se cubrían con
colgaduras negras o de color, se·
l(Ún fuese francés o inglés el que
hubiese obtenido la victoria en
el Hipódromo de París.

J)(l[ll\ccii@ Wiillll~Il

Elegantes damas vistas en el Hipódromo, en el día de El Gran Premio.
jas ha cobrado afición, hasta el extremo de que el Gran
Premio de París ha eclipsado la resonancia del Derby
inglés y constituye hoy tal vez el acontecimiento hípico
internacional del año, si no desde el punto de vista
deportivo, sí desde el concepto de elegancia y de ri·
queza.
El primer hipódromo de Francia fué el del Campo
de Marte, que se abandonó en 1857 emplazándose otro
en el Bosque de Bolonia, que es el que ahora existe y

se llama de &lt;Longchamp&gt;, que por su extensión y por·
lo bien dispuesto es a no dudarro uno de los mejores.
de Europa.
Los franceses copiaron en un todo a Inglaterra, lo•
referente a la organización de las Carreras de Caba·
!los; si en Londres hay el &lt;Derby&gt; de Epson que se
corre sobre 2,400 metros, en París hay el llamado &lt;Pre·
mio del Jockey Club&gt; y se corre como el inglés sobre
el mismo número de metros. Observaremos, no obstan-

Con que, estaba en el cementerio melancólico, bajo los
árboles enormes, cerca, un muro antiguo, negro, formidable.
De do salían, por un arco apacible siete esqueletos
coronados de hojas marchitas.
El primero dijo: fuí la Soberbia. Mi orgullo abarca
el uuiverso y no reconoªe a Dios. El águila, el pensamieot-&gt;, la gloria de los hombres ilustres fueron un co·
mino ante mí:
Luego el segundo: fuí la Avaricia. Viví corroído por
un gusano que se llama ambición. El oro del mundo fué
poco a mi sed bruta. Desprecié la virtud, el talento, la
h~lleza ideal de las cosas. Y como en un caos de som·
bra me seoulté en mí mismo. No reconocí a nadie. Ni
amé a nadie.
Llegó el tercero: fuí la Lujuria. Me de;bordé como
U'l río impl'lcable por las pasiones carn:i.les. Ardí en un
horno de bestialidad por l• voluptuosidad de las muje·
res. Y consideré más feliz al gallo que al lirio.
Habló el cuarto; fuí la Ira Tuve por mir:&lt;da un rayo.
La tierra se abría a mi paso de obstinado. Mordí de odio
\ ~s macos de mis enemigos, y obtuve venganza hasta de
la piedra en que un día tropecé.
Disertó el quinbo: fui la Gula. Desvelé por el sabor
de los postres de mañana. Soñé en las mesas repletas
y en los festines abundantes No viví cuarenta años, y
quise almacen1r para cien. Me reí clel que moría de
hambre.
Continuó el sexto: fuí la Envidia Me retorcí ee pesar
ante la felicidad de mis semejantes. Arrojé como ser·
piente la insidia, y como una manzana podrida, discor·
dia. Comí egoísmo y quise ser so1o yo.
Terminó .. J séptimo: fuí la Pereza Dormí un año y
trabajé un día. Quise que el mundo fu&lt;'ra mío para ser·
virme de él. Ahogué los dones de la naturaleza en la
indiferencia.
y todos los esqueletos caveron al instante en mociones
de huesos; anduve entre ellos y sentí la miseria huma.
na, y quise llorar.
o o o
Luego, de siete matas que tenía cada una una azuce·
na, ví surgir siete mujeres blancas.

7
i

• f.

1

La llegada del vencedor.
La primera dijo: Soy la Humildad. Me juzgué cedro.
pero me incliné hacia las hiervas. Me senií ;.ve, más ví
con agrado al gusano
L1. segunda habló: Soy la Lugueza. Poseí las rique·
ns para cubrir la desnudez y la lipidia. El metal no
me sedujo.
L1. t~rcera exclamó: Soy la Castidad. Soy la Aurora
ante la sombra. Amo la blancura de los corderos pas·
cuales. Me place sumergir mi rostro entre las alas de
un cisne, como entre copos de espuma. Los festines de
lascivia me dan vértigo.
La cuarta continuó: Soy la Paciencia. En el mar de
la vida yo soy la roca.
L-i quinta dijo: Soy la Templanza. Como el trigo para recuperar la fuerza perdida. Bebo el vioo para estimular mi alma,
La sexta habló: Soy la Caridad. Yo lamenté de cerca
la~ inclemencias de mi pueblo hermano, y sentí su desgracia como mía.
L~ séptima terminó: Soy la Diligencia De continuo
le rlí vuelta a la rueca para hilar la trama de la vida.
Y las siete mujeres blancas se tornaron &amp;iete palmas
d" fuego, y ascendieron hacia el cielo inmenso.

La noche fría. El cuarto obscuro Flotan en mi
mente cosas amargas; oigo músicas fúnebres; siento gráficamente el estupor de la Apocalipsis.
Aparece mi amada. ;Oh, la Esperanza! ;Oh, el sueño
que encarna tantas veces mi plnma en las estrofas ágil~s y en los áureos ritmos de mis versos! iOb la luz del
iris cuajada en su alma sensitiva, que ilumina mis canto, al través del prisma de su cuerpo flexible!
¿Me amas? Si te amo.
La veía dulcemente bella, con su traje hlanco y su
collar de perlas, y su boca divina donde florecen sus
besos, y sus ojos melancólicos, bajo las pestañas sedosas.
Por segunda vez ¿Me amas? Sonrió sarcásticamente,
como de burla; desdeñosa, radiante ; la ví más bella;
más bella que nunca; quise estrecharla entre mis bra•
zos, y qué desilusión, era un rayo de Luna que se colaba por el techo.
Por tercera vez apareció ¿Me amas? Se r,uso seria;
arrugó el entrecejo y dió la vuelta.
.
Por última vez la ví surgir como un alba en un feliz

Grupo de los niños Diaz RaygoS'\.
Abril; como un lirio de tres pétalos adamantinos; como
uaa estrella que brindara su perfume de luz. Le pre·
gunté:lMe amas? Y me dijo: No, oo te amo. Nunca. Un
no terrible; aquel no tuvo repercusiones de nostalgias
íntimas y de desilusiones infinitas.
L"i. ví aun más bella; traía en la maco una rosa y eo
la falda de su traje b lanco una mariposa negra y en el
collar de perlas un estoque reluciente, que hundió en
mi corazón adolorido. Y quedé muerto a la esperanza.
Entonces vino un mensajero de las regiones horribles
y envolvió mi cadáver enjuto y frío en un velo opaco,
semejaotes a las nubes de plomo que flotan en los días
mel,.ncólicos.
La noche fría. ~1 cuarto obscuro. Vagan en mi mente cosas "margas, oigo músicas fúnebres ; siento gráficamente el estupor de la Apocalipsis.

VIEJO ROMANTICISMO
l-';..ra «El Mundo Ilustrado&gt;.
Yo soy el vision.. rio que eo la noche callada
cuando la luna el cielo traspasa con !:U quilla,
dirijo mi andar lento hacia obscura buhardilla
ea calle solitaria, estrecha, sosegada.
Y allí un viejo poeta de lánguida mirada
me hace sentar en una desvencijada silla,
y mientras su pupila iridiscente brilla,
me canta en voz muy baja, hierática bal,.da.
Y en tanto que yo b~bo ua vaso de buen vino,
él canta las rebeldes tristezas de su sino;
y escucho silencioso en el rlesvá!! obscuro;
Y la luna plateada, romántica, discreta,
entrando misteriosa, dibuja. su silueta
en las sinuosidades fantásticas del muro.
F. DE FUENTES, ]R,

La tribuna presidencial.
Manifestación de simpatía de los socios del "Jockey Club" al llegar

)1.

Poincaré.

Niño Manuelito Díaz y Raygosa, nacido en P,.rís, último nieto del Sr. Gral. P0rfirio Din.

Monterrey, Julio· 20 de

1 91~ .

�CRONICA
. La Moda demuestra una marcada predilec•
c1ón poi' las formas vagas e indecisas de los
trajes. Gusta de los pliegues negligentes, de
las ondulaciones indefinidas que hacen de las
draperías unas verdaderas obras de arte; na•
da es más "chic," en los atavíos de nuestros
tiempos, que ese gracioso descuido, esa cequeta negligencia que se nota en la manera de arreglar las
telas.

de uno o dos botones, ya sean estos de laca, de esmal·
te, de cristal, o bien forrados de seda. Otras no tienen
ningún adorno, y se cierran solamente sobre un plastrón
de encaje o sobre una vaporosa pechera de gasa, tul, o
muselina de seda plissada. Cuando la veste es de seda
negra o de color obscuro, el contraste que forma con
la nota blanca de la pechera o del plastrón de encaje,
es verdaderamente encantador.
Algunas de las citadas vestes son muy cortas por el

ga con los pliegues ni con los recogi:ios de las drape·
rías. El corpiño también es liso, adornado solamente
con un lindo cuello de satén verde marchito, rodeado
por un volante de tul blanco, plissado y termina con dos
graciosas puntas flotantes, que forman una corbata muy
•·chic."
Citaremos, por último, un hermcso modelo de traje
para pasees, hecho en tela de seda, que es una de las
novedades más notables de la presente estación. Se ha·
ce en tela de seda, rosa pálido, la falda tiene un ancho
canesú abullonado, del cual bajan ligeros pliegues que
dan a dicha falda una ligera amplitud. El cuerpo tiene
un detalle sumamente original, y es el de que las man•
gas ~on independientes del corpiño, pues están adherí·
das a un corselete interior, y las hombreras se ribetean
con angostas franjas de seda ros'i, colocadas diagonal•
mente. El escote, bastante bajo y cortado en punta,
tiene ea derredor un bonito cuello o, más bien dicho,
un &lt;collerette&gt; de tul blanco, plissado, y el frente del
corpiño Sd r.ierra por medio de dos grandes boto·
aes de cristal blanco. El talle está rodeado por una
ancha banda de listón rosa que se ata por detrás en un
gran nudo de estilo japonés.
Sin duda que estos modelos serán del agrado de
nuestras lectoras, y acaso les serán útiles para confec·
cionar sus trajes de visita, espectáculos de tarde, y de
paseo.

europeas. Uno de ellos Está hecho en shantung
azul porcelana, La falda es drapeada por el
frente, recogiéndose los pliegues en un gran lazo.
sin puntas. Este lazo es de seda pompadour, con
dibujos de flores y follaje. La veste es de seda
azul acero, con grandes vueltas que se unen al,
cuello, las cuales son de seda más clara. El de·
lantero de dicha veste es muy abierto por el•
frente, y por la espalda tiene unos faldones cortos y redondos. El chaleco es de seda pompadour
bastante escotado en punta. Tan bonito atavk,.
propio para visitas o espectáculos, se completa con un
gracioso y pequeño sombrero de paja clara, adornadosolamente con un ·'aigrette" blanco.
Otro modelo es de una originalidad digna de citane·
a nuestras lectoras. Está confeccionado en velo de lana
impreso con dil:ujos cerez.t y verde seco. Los adornes.
son de satén verde seco y plissadcs de tul blanco. Las.
mangas son de velo blanco y no están montadas en su sitio natural, según lo indirao los últimos mode!os, sino
que comienzan más abajo del hembra.
Esta innovación es derivada del estilo japonéF, pues.
tieno un carácter muy marcado de kimonoF, cerno ya lo
habrán notado nuestras lectoras. La falda del modelo
que estamos describiendo, es ccmplet, mente füa y ce·
ñ ida, acaso para hacer que el dibujo no se descompon•

El aire de abandono cou el cual intentan los confeccionadores
modernos ponen un sello de elegancia indiscutible ~a todas ~us
creaciones llega basta el extremo de que se aseme1en los tra1es
de calle, e~pectáculo p etiqueta, a _los s~ntuosos "deshabillés" que
usan lás damas distinguidas en el interior de _sus bogares.
Estas tendencias que, como decimos, se manifiestan visiblemen·
te en todos los atavíos actuales, imperan igualmente en los boni·
tos "trotteurs" y en los "tailleurs," qae por su práctica sencillez
son completameute apropiados para l?s paseos en las pl~yas, cam·
pos y estdciones veraniegas. Estos tra¡~s1 que antes tenian un se·
Jlo de severa elegancia, hoy han adquirido, por las reformas ya
indicadas, un aspecto ori¡:inal, en el 9ue se me_zcla ese carácter
de negligencia o de muelle coqaetena, tan digno de llamar la
atención.
Ultimas modelos de "toilettes" parisiemes.
También deben señalarse, como un complemento indispensable
de los trajes de visita de paseo, es~s pequeñas vestes de seda
que tanto éxito han tenido _entre las ult~mas novedac:es de la e;tación, las cu:;iles se acompanan con un hado chaleco de tela hge- frente, y por la e~palda se prolongan en un faldón
u con dibujos de flores. Los puños y }as vueltas de est_as vestes redondo o cu•drado y a veces tiene una original far •
se adornan con dicha tela, y la fantas1a de los confecc1onador«;s ma en punta que es, acaso, le más chic que puede
se lia demostrado brillantemente sobre el particular, pues mis haber a ese respecto,
Citaremos a nuestras lectoras algunos modelos
lectoras no pueden imaginar.e las muchas variantes que se hacen
a este respecto. Algunas vestES se cierran en el talle por medio exquisitcs que hemos visto en las principales revistas

MARGARITA.

Suele decirse que el tiempo fa Ita, que l~s horas vue•
Jan como relámpag,,s, y generalmente son mujeres las
que de eso se lamentan. Permaneciendo más en su ca·
sa encontrarían el tiempo que necesitan, porque las vi·
sitas inútiles absorben el necesario para las atenciones
de la familia.

Ultimas modelos de "toilettes" parisienses.
Se objetará que en los salones se aprende; pero des·
-de luego serán muy coutados aquellos en que se adquiE.·
ra algún conocimiento útil. Además, hay muchos debe·
res má~ inmediatos y sagrados Pero admitiendo que
esto~ deberes paseo a segundo término, ¿qué clase de
conocimientos puede adquirir una mujer en los llama·
dos &lt;salones&gt;, donde se habla de asuntos baladíes? Y
menos mal si no se explota la maledicencia.
Se dirá también que las &lt;visitas&gt; constituyen una ne·
cesidad social; que las mutuas relaciones unen a unos

º.

f

con otros, y que las personas llegan a entenderse y a
estimarse Bueno fuera; pero la práctica enseña que en
esas reuniones na!:en más odios que simpatías.
No es esto decir que yo predique el aislamiento, sino
el afán inmoderado, en todas las posiciones, aun en las
más modestas, de consagrar el tiempo a cosas inútilts;
el tiempo que debe dedicarse al propio bienestar y al
de los seres queridos.
Cultivar las verdaderas amistades es muy conveniente, porque la naturaleza humana necesita cambio de
simpatías profundas y ~inceras; pero esto no es, ni mucho menos, lo mismo que dedicar el tiempo a sostener
relaciones frívolas y casi siempre pasajeras si no perjudiciales.
No deben olvidarse las siguientes palabras de Terencio: &lt;Soy hombre y no puede serme indiferente lo
que interesa á la humanidad&gt;
A todos debemos benevolencia; pero por muchas razones estamos obligados ó. consagrarnos muy particuló.r·
mente a aquellos cuyos derechos o nuestra consideración se han de considnar como sagrados.
Hay muchos medios para evitar el derroche del
tiempo.
La mujer no debe vivir en su casa como en una prisión.
Puede y debe salir diariamente, pero con algún propósito útil; para hacer sus compra&amp;, para visitar a un
enfermo. para ver a la buena amiga que ha sufrido una
desgracia, para respirar aire puro; más todo esto con
regularidad, según el tiempo disponible.
La clase media puede dedicar poco tiempo a las dis•
tracciones, pero con arreglo a los recursos, no debe
prescindir de las expansiones necesarias para romper
en algunos momentos la monotonía de la vida.
Claro es que cuando una joven tiene sobre sí la pe·
sada carga el.e una casa, no puede presidir sociedades benéficas, ni dedicarse a las ventas de caridad,
etc. Hacerlo, sería :lesentenderse de la misión a ella
confiada por la Providencia. Sólo las señoras de edad

madura, cuyos hijos están ya educados, pueden dedicar algún tiempo a ese género de obras piadosas.
Concluiré diciendo que hay un medio seguro pua
ganar horas. Consiste en levantarse temprano y acos·
tarse tarde. Así debe hacerlo la mujer que tenga a su
cargo el cuidado de una casa.
El método y la organización del trabajo ahorran
mucho tiempo: todo el que se desperdicia con una ac·
tividad febril y desordenada.

A causa de la moda actual, que obliga a las damas
a lucir el cnello, es preciso que todas se preocupen al·
go por su belleza.
Tener uo bonito cuello es tan importante como tener
una bonita cara, un bouito pelo.
Para ser bella no hay que tener el cuello, ni muy
grueso, ni muy delgado, ni largo, ni corto: debe !er
bien proporcionado y la piel suave y blanca.
Si no tiene el largo deseado, puede hacerse ver
más.
Men0s corto, según la manera de llevar la cabeza
La mujer que lleva la barbilla hacia arriba , alarga su
cuello por lo menos dos centímetros.
Si el cuello es largo, el problema es más fácil: debe
llevarse siempre un listón o un collar, para disimu·
lar,
Todos los defectos, como excesiva gordura, muy del·
gado y demás, se corrigen con masajes.
Es prec-iso mucha constancia; pero al fin el éxito es.
seguro.

Itll ~llllml®ll" (SI!íl®llllíllll© &lt;tll® Il&amp; llllíltl!Ip®ll"º
EL

LUJO.

Desgraciadamente vemos con demasiada frecuencia
que hay madres de familia que, cegadas por un amor
mal entendido, acostumbran a sus hijas a vestir con un
lujo que las más de las veces no está al alcance de sus
modestas fortunas y que con esto les causan un gravísi·
moma!,
No repruebo el lujo en lo absoluto. Que las personas
acaudaladas vistan con elegancia y aún satisfagan has·
ta donde les sea posible sus caprichos, nada absolu•
tamente tiene de vituperable, pues con eso dan trabajo
a la costurera, a la modista, al zapatero, y otras muchas
personas que no cuentan con suficientes recursos para
vestir del mismo modo.

�Las Apariencias

EL ODOL es el primero y el único dentífrico
que contrarresta con absoluta seguridad las causas de 1~ caries

CONSULTAS
FILLOAS DE CREMA

tanda así. demasiado pronto su sensibilidad y equivocando gravemente su criterio.
¡Ojalá que todas las madres pensasen como usted!·
pero por de~gracia_ no sucede así en la época actuali
por _esto las ¡ovenc1tas se convierten en mujeres antes
de tiempo, y por esto también sus penas de corazón se
adelantan.
Sin embargo; hay obras de arte que no son nocivas a
ese respecto; si la niña de usted es muy afecta al dra·
ma y a la comedia, llévela. a ver alguna obra de los her·
manos Quintero, o de Martínez Sierra. De estE, último,
le recomiendo &lt;Madrigal;&gt; es una pieza bella y delica·
da que no hará. ningún daño a la señorita Lilí, que
tanto desea admuar las producciones del teatro mo·
:leroo.

ASUNTO GRAVE.-UNA INTERESADA: Ya contesté
por correo a todo cuanto me consultó hace algún tiem•
po, respecto d" aquel asunto tan delicado.
Espero que habrá recibido mi respuesta, y vuelvo a
m~nifestarle en estas líneas mi profundo agradecimiento por la bondad que ha tenido para mí, al juzgarme digna de hacerme una confidencia de tanta im•
portancia.
PREGUNTAS.-ELENA N: Con todo gusto espero
las preguntas que de!ea hacerme, y desde ahora Je aseguro que no me molestará con ellas, sino por el contrario; ser~ muy grat~ contestarlas. Siempre tengo pa·
ra mis amigas 1ncóg01tas, uo grande y sincero aohtlo
de ayudarles en sus dificultades y de acompañarlas en
sus alegrías.
MARGARITA.

DIRECCION.-DAIRY: Circunstancias ajenas a rr.i
voluntad me impiden tener el gusto de complacer sus
dc:seos en la forma que me indica; pero si me hace el
favor de darme su dirección particular, con todo placer le enviaré el modelo que se sirvió pedirme.
UNA HISTORIA INTERESANTE.-ARMANDO: Su
carta me ha causado una profunda pena; bien se cono•
ce que es usted uno de los pocos hombres sentimentales
que existen en la época actual. El amor, tal como uv
ted lo siente y como es en verdad, va parnndo de moda
y llegará un día en que esas manifestaciones de cariño
inspiren risa o desprecio a la mayor!a de las personas.
Porque el verdadero afecto es firme, constante y aboe·
gado; resiste todo: hasta la ingratitud y el desvío. Esa
Joven a quien usted ama, no debía dejar sin respuesta
las explicaciones que usted le ofrece; cualquiera que
sea su enojo, y aun cuando sean muy graves las calum·
nias con las cuales ha perjudicado a usted esa amiga
envidiosa y mal intencionada, las disculpas que pide
un caballero, o por mejor decir, las aclaraciones que
hace de su conducta, injustamente reprobada, deben
ser oídas y contestadas; pues basta a los más grao dos
delincuentes se les concede el derecho de la propia
defensa. El silencio es la prueba más grande del desprecio; así, pues, si usted se digna escuchar mis consejos, no vacilo en in;licarle que escriba por última vez a
su novia, diciéndole todos los argumentos que le parez·
can adecuados para vindicarse y para convencerla de
la mala influencia de esa amiga, que no merece tal
nombre, y avisándole, así mismo, que no volverá usttd
a molestarla con nuevas cartas, pues si no contesta a
esa última quedará usted persuadido de que ella no lo
ama, y de que su amor no fué sincero, porque no re·
sistió ninguna prueba ni ahora se rinde ante las súplicas y las explicaciones del hombre a quien tanto decía
querer. Hecha esta prueba, a guarde usted el de~enlace
del asunto con la confianza del que puede esperar del
porvenir todas las sorpresas y todas las victorias, con
las cuales se recompensan los elevados sentimientos de
un corazón como el suyo.

préndase la importancia capital de esta nueva y peculiarísima acción. Mientras que todos los demás medios usados
para limpiar la boca y la den-

· ·i;a~· ~¡~~~ "ci¡'e.r'a"~ -~~ ~-1 ·;~l~j -ci~ ·1~· ¿t~~
dral. El automóvil del Marqués recorría
como exhalación eléctrica las calles de la
ciudad .... Acababa de ser defraudada la
últi_ma esperanza que el buen padre aca·
r)C1'.'ba .... El doctor X .... el hábil espe·
c1ahsta de las enfermedades de la infancia no podía prestarle su concurso, por
bailarse el mismo en cama de gravedad....
¿A quién acudir entonces/ .... Ya todas
las eminencias médicas de la capital ha·
bian desfilado ante el enfermito deshauciándolo .... Al Marqués se le d~sgarraba
el alma •..• Le era imposible resignarse a
ver perecer a su único hijo, la sola ilusión
de su vida, apenas entrado en la adoles·
cencia, y cuando todo parecía sonreír a su
alrededor! .... Y luego, ¡cómo volver al
l ado de su esposa, que impaciente, dcso·
Jada madre, dejó junto a la cabecera del
~oribundo, presenciando tal vez en aquel
instante
el eterno
despido
del fruto queri·
do, el postrer
adiós
de su agonía!
iQué
cuadro más horrible presentía al· Ú~gar a
su palacio!......
Gruesas lágrimas surcaban sus mejillas
· t ras que 1Dtenormente
•
•
m1en
le pedía al'
D~os de las miseri!=ordias tuviera compa·
s1on de sus a·ngushó.s.....
De repente el. automóvil experimentó
una br~s.ca sacudida y quedó parado. En
su verhg1nosa carrera, y ofuscado por las
sombras del crepúsculo, el cbauffeur no

cierto punto. Com-

tadura sólo obran durante los pocos momentos que se emplean en esa operación, el Odol deja en las mucosas y en las
muelas picadas un depósito antiséptico cuya acción dura horas enteras. Así se logra una acción antiséptica contínua que
limpiará seguramente la dentadura de todo gérmen infeccioso hasta en las más pequeñas hen1eduras. Claro está pues,
que las personas que se lavan diariamente la b oca ·c on el
Odol protegen con toda seguridad su dentadura contra la
caries.
• ·, a hempo
•
percibw
dos personas que cru·
za~an el paseo.;·.·,Casualmeo!e los dos
amigos que se dmg1an al traba¡o.
Presuroso el Marqués y d d _ d
• enterars
es enan d su.
propio dolor se apeó para
habían sufrido lesión alguna; pero p~r
tuna el accidente se había limitado a pa·
sajero susto ...... Excusó como pudo la
torpeza del cbauffeur, y mientra subía
nuevamente al carruaje oyó cómo los d
obreros, observ:.lDdo sus' facciones deseo~~

°

;o:'.

El antecesor del camello
puestas, y sin duda juzgando por las apa·
rifmcias, se alejaban murmurando:
-iiMalditos ricos!! Esos vuelve!l. de sus
orgías cuando nosotros comenzamos nues·
Según el último número del "Tecbnical
tro traba¡·o
· " acaban de montarse en
..
. ... ·Tuv·
1
tera o q ue peosa r en World M agaz1ne,
sus h1¡0s como nosotros!
el Museo Cll:rnegi~ de Pit_tsburgh algunos
vVENCESLAO L LUVIÁ IsART. de los más singulares yvahosos fósiles que
se han des?nterrado en los Estados Uni·
do~ los pm~eros. camellos fósiles que se
---ha descubierto 10tactos. Para el vulgo es
~
una sorpresa
enterarse
que estos
anteces~res
de los grandes
camellos
y dromedanos d1; b'?y día no eran mayores que un
~algo 1taha!1º• y en muchos respectos de
igual const1tuc1ón. Créese que les esque1:,tos datan de hace cuatro millones de
anos y se encontraron en los estratos mio•
cenes de la parte occidental del Estado
de Nebr aska, por el profesor O. A Peter·
son, d? dicho museo, y el doctor F. B.
Loom1s. de la Universidad de Yale, ambos
famosos paleontólogos.
El ~alla_zgo ha despertado interés extraordtnar!o entre los sabios del mundo.
Los espec1m_enes, 29 en total, pertenecen
a una especie hasta ahora desconocida
Su no_mbre científico es "Stenomylus.';
Son l_?ªS completos que cualesquier otros
~am1fero~ miocenos ha5ta ahora descubiertos. Por el hecho de que fueron des·
enterrados del mismo punto, se deduce
que fo~mabao una manada, y que fueron
r 7penllnament? sorprendidos por alguna
v10lenta erupción o sumergidos en uno de
los pantanos de los tiempos prehistóricos.
Los bombr1;s _de ciencia aseguran que el
camel(o se originó en América, en la par•
te OCCl(lental de los Estados Unidos. El
proge01tor m ás primitivo fué el "Tylopo·
da," cuyo tamaño venía a ser el de la lie·
bre europea, y tenía cinco pezuñas. Es
uno de los antecesores del cerdo. Desde
la época remot".l en que vivían los anima·
les fueron creciendo en tamaño hasta que
liega~on a las grandes dimensiones d~ los
bactrianos de la Arabia y del Africa de
hoy día.

HIGIENE DE LA BELLEZA.-AuROJUNA: Son muy
eficaces las píldoras de que usted me habla; rns resul·
tados son cas i siempre excelentes; pero si a unas per~oº"s no les hacen el menor daño, a otras las han perju·
dicado, por lo cual creo conveniente que antes de to·
marias consulte usted su caso con un médico acredita·
do en todos sentidos.
De un modo general puedo decirle que si su digestión
es normal y no padece ninguna afección de los riñones,
es probable que dicho tratamiento no sea nocivo para
usted; sin embargo, no es superfluo que se ?irija a un
doctor competente, a fin de no poner en peligro su sa·
lud, pues sin duda es ésta la más grande de todas las
b ellezas.
A UNA MAMÁ INDECISA-M. S.: Comprendo sus
delicados escrúpulos para llevar a su niña al teatro,
porque una jovencita de tan corta edad que acaba de
salir del internado, no debe asistir a cualquier e~pec·
táculo, ni debe conocer a lgunas piezas escénicas que
despiertan pasiones premat11ras en las niñas, marcbi·

Según costumbre, los dos amigos se en·
contraron al doblar la esquina Cambia· dental. Esta acc ión positiva que está probada científicamente
ron unos lacónicos "buenos días" y acele
rando el paso se encaminaron juntos hacia consiste en la propiedad peculiar
la cotidiana labor.
¡Perro de oficio aquel. ... !! Desde lasa· del Odol de penetrar en los dien!ida basta la puesta del sol, con la voluminosa y repleta cesta al hombro, impasibles tes picados y en las mucosas de
a la inclemencia de los elementos, descargando carbón en los muelles .... Y eilo las encías, que embebe é impregpo~ un mezquino J?ísero jornal, apenas suficiente para cubrir las más apremiantes
necesidades de la familia ....
¡Pero qué remedio les quedaba! Habían
nacido pobres, y forzosos debían de aca·
tar las leyes del destino.
Durante el camino, nada hablaban; sin
embargo, sus cerebros agitados por lectu·
ras y discursos tabernarios, mantenían
idéntius reflexiones .... "Siempre el su•
frimiento y el agobio, patrimonio exclusivo del pobre; sólo el rico tenía derecho al
goce, a los deleites, a la vida .... ¿Cuándo
terminaría tamaña desigualdad? ... .

ººº
Durante este siglo se hao descubierto
por término medio 2,000 especies nuevas
de insectos &lt;,;ada año.

Medias y s'.&gt;mbrillas d" última moda.

�...

111

ELIXIR ESTOMACAL
(ESTOMALIX)

de Sáiz de Carlos
1
1

Hace quince alios dimos á conocer esta especialidad farmacéutica á los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento más racional y seg.uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tengan una antigüedad de treinta
alios y no se hayan curado con otros medicamentos, siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las molestias de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y laeconomla en general , pues el enfermo COME MAS, DIG IE
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y •
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES, DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIA0
RREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO gastrointestinal.
Los nllios padecen con frecuencia DIARREAS más ó menos graves que se CURAN, Incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituir á la vida enfermos
Irremisiblemente perdidos .
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sintomas ó parte de él: al levantarst-, lengua sucia, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, lnapetencl!l, abatimiento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases, pirosis, vahidos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón , dolores al
estómago, vientre y espaldas , vómitos, extrelilmlento, alternando á veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, está febril á veces, se Irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensueflos, sueflo
agitado y respiración dificil.
Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el g8 por zoe de lós
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cldo y de uso general en las cinco partes del mundo para
1as enfermedades del aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afecciones nerviosas, siendo el mejor TONICO para curar el RAQUITISMO, recetAndolo los médicos en cuantos casos están Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con hlpofosfltos, tomAndolo lo~ nUlos con verdadero placer, á los que
transforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS Y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores pAlldos, por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas las
edades y ambos se:ros.

DINAMOGENO

l

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial
a&amp;udo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los sl&amp;ulentes efectos: la nutrición se
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea y
fiebre disminuye,,; la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notándose el alivio con uno ó dos frascos.

PULMOFOSFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATISMO agudo y crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el ácido úrico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
toroAndose de turbia y sedtmentosa en clara y transparente.

REUMATOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el e:rtrefilmlento, pudiendo conser;utr, con su uso, una deposición diaria los enfermos biliosos y los que tienen lndl¡estlooes y atonla Intestinal, por
un ser tónlco-ia:rante suave y efic:u.

PURGATINA

De venta en Farmacias y Droguerías. Pídanse folletos á

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��EL MUNDO I LU::S;T=:::=R:=A=D=O~=====================:=::

El Trabajo de las
Mujeres No Tiene Fin
) En la mayoría de los casos, ésta es
la pura verdad. Las mujeres trabajan
desde por la mañana hasta por la noche,
cocinan, barren, sacuden, van al mercado y regresan á la casa con multitud
de paquetes para proceder Juego á preparar las comidas. Todo esto significa
un desgaste de energías nerviosas las
cuales el rlelic'.?.do sistema de la mujer
no debe perder.
Pero el trabajo tiene que hacerse
y el cuerpo debe estar en buena condición, y para esto las mujeres deben de
tomar, cuand&lt;.o están malas,

EL COMPUESTO VEGETAL DE LA
SRA. LYDIA E. PINKHAM
HE AQUI UNA PRUEBA.
Providence, R. I. - "Le escribo para darle cuenta del mucho bien que
me ha hecho su medicina y para que otras mujeres sepaa que pueden encontrar ayuda en este remedio. Hace unos tres años estaba sufriend~ con
dolores tirantes hacia abajo, menstruacion irregular, constipación y dolores
de cabeza. Estaba muy triste todo el, tiempo. Comencé á tomar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham, las Píldoras del Hígado y á
usar la Loción Sanativa y al poco tiempo estaba curada y tan bien como
estoy ahora. T engo una casa de huéspedes y trabajo todo el día pues yo
soy la que atiendo á los huespedes. Confío en que toda mujer que sufre
pruebe sus remedios. Sus medicinas hacen esposas y madres felices." Sra. .ANNA HANSEN, 579 Potter Avenue, Providence, R.I.

inútiles habían terminado la dura y difícil
jornada de la tierra.
Aquí ni la envidia. ni la hipocresía, oí
la perfidia arr.istraban con su podercsa
fuerza a los débiles mortalef •..... allá
afuera, al traspasar el muro gris,e inmenso
de la entrada, eotrábase en el grao esce·
oario del mundo: y un cbouquet&gt; de bella
apariencia y espantoso fondo se bailan
reunidas: todas las infamias, todos los crí·
menes, todas las falsedades, las infamias
todas que para saciar sus pasiones, los bu·
manos emplean!
Al salir pensaba en esto, y mirando el
inmenso campo verde sembrado de mármol
blanco y puro, como el ropaje de la muerte,
que se alzaba en el lejano horizonte, pensé: «allí la paz,&gt; y continué hacia el ocea·
no del mundo donde tan difícil es no nau•
fragar en la difícil lucha con el egoümo y
las pasiones humanas!
ELISA MARIA BORDAS.

IID©)lffi(EIB)lJílil(Sl:rll=

Se trata ~e la célebre Margare! Toller,
la gran amiga de Emerson y de Mazzioi,
y de quien la «Semana Literaire&gt; trazó,
no hace mucho, una interesante biogra·
fía.
Margare! Toller fué educada por su pa·
dre, que le enseñó el latín y las virtu,·es
Si está Ud. sufriendo alguna de e~tas enfermedades y desea un
romanas.
conseJo especial, escriba confidencialmente á Lydia F,. Piukl1am MediA los ocho años.de edad lefa los libros
cine Co., Lynn, lllass., E. U. de A. Su carta será abierta, }Pida y con•
de Sbakespeare y de esa lectura descansatestada por una señora y considerada estrictamente confidencial.
ba leyendo los de Cervantes y de Molié·
re.
De allí su desprecio para las cosas vul·
yo misterio la venera la Santa Iglesia Ca· gares, llegando a ser uo verdadero espíritu
tedral de México como a su titular. San selecto.
Tarcisio Acólito Mártir y San Arnulfo De ella dij_o Emers&lt;?n:. &lt;Todo_ lo que en
arte, pensamiento y d1g01dad distingue a
übispo Coofernr
la Nueva Ioglaterra, se refleja en ella."
Sin embargo no olvidó sus deberes y
LUNES II.
SÁBADO r6.
ocupaciones familiares atendiendo siempre
con amor a su hogar y sus amados.
San Alfonso María de Ligorio Obispo Sant'Js Roque y Jacinto Confesores.
Una vez enfermóse de cansancio y el
Confesor y Doctor, Santos Tiburcio y Supadre creyéndola a punto de morirse le
DOMINGO 17.
sana Mártires, Taurino Obispo Confesor y
escribió con ternura y cariño estas frases:
el Beato J uan María Vianney Confesor.
Señor San Joaquín, Padre de María «\1i querida bija: he pensado en tí toda
MARTES 12.
Santísima. El B. Bartolomé Laurel Mártir la noche y no he podido encontrarte un
Mexicano.
solo defecto; podrás tener pequeñas im·
Santa Clara de Asís Virgen Y San Forperfecciones, pero defectos ninguno, te lo
ti no Mártir.-Función titular en la iglesia
aseguro,&gt;
O O O
de Ja primera santa.-En la Basílica de
F-ero Margare! vivió y poco tiempo des.
•
d
s·
t
Alt
pués era ella quien lloraba la muerte del
Guadalupe v is1ta . e_ 1os. ie e . ares Y
padre adorado.
función de la Arch1d1óces1s de Linares.IB\@j)© Il©i~ ~ll!I~
Entonces la activa feminista empezó a
Vísperas cantadas en Catedral.
escribir para ganarse la vida y compuso:
&lt;La mujer del siglo XIX,&gt; &lt;El arte, la liMrlÍRCOLES r 3teratura y el trabajo,&gt; y otras obras más.
· 61"1to y c asiaoo
·
Má rt1r€s,
·
p a· Era en invierno• durante una fuerte ne• · El
mayor
de esta mujer con·
Santos H1p
,
su pa:ractivo
I b
ás
·•
. .
.
.
vada, cuando visité aquel Jugar del repo- sis1ia en
a a ra m
que en sus escn·
1
tronos principales de • ciudad de México so donde- el olvido con su blanco manto tos.
Sao Juan Bercbmans Confernr, Santa Au- co,bija a todos, graodeE y pequeños, iguaC~amoin_g es~ribió ~e ell~:
.
lándolos en un abrazo fraternal....
«;-;o habia _una reunión sm esta mu1er;
rora Virgen.
Era un díd. blanco cuando llegué, en ella ~'.'s deleitaba con su palabra vivificaJUEVES I 4.
que el infinito del firmamento, de un gris dora.
.
,
.
pálido parece esfumarse en las lejauías El~a misma lo coofe~o:«La conversación
San Eusebio Confesor y Santa Anastasia del horizonte!
es mi elem:oto. Necesito ser llam_a.ta fue.
Me sorprendió allí la nieve: lenta y si• ra de J_DÍ misma Y no sé.pensar sin hacerViuda.
lenciosa caía en blancos copos envolvien- me la idea de que al_gmen me escucha Y
VIERNES 15
do el verde de los árboles el mármol blan• me conteSt a. La escntura es c&lt;1:sa muerta.
ca de los monumentos, la piedra de las lá- ¡Oh mis queridos griegos que hablaban
La Asunción de María Santísima , en cu- pidas.
tanto!···· · · &gt;
En una capilla me refugié: y allí, en Y ella f~é la que fundó en Bostco _«Las
aquel silencio, pensaba en la mezquind¡,d C~oversac,ones,&gt; que más tar~e. dieron
de toda vanidad, la inutilidad de todo es- origen ª los mod:rnos clo~s fem 1_1;11stas.
fuerzo, la melancolía de todo anhelo al- «ES!a es 1~ muJer "n 901~n-d 11° Emercaozado y la amargura de toda realidad.
son-se podian descubrir siempre faculta·
CREME DE
Abstraída no había notado que la nieve des elevadas&gt;
CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD DEL había dejado de caer y de repente un aire
CUTIS.
fuerte agitó las ramas de los árboles que
ANGELINA FANTOLY.
Evita y cura los barros ahora parecía n de cristal: un rumor de
las pecas. las'erupciones, y delicadísimas campanas vibró en el sileolas
manchas
en la piel.ElDes• d. e Ia t ar_d e y a ¡ 1ns
· t t
O O o
vanece
las arrugas.
cu- cio
ao e observé que
tis áspero. marchito. páll- la meve cua¡ada sobre las ramas al chodo_y quemado de! sol, fld· car, unas contra otras lo producía.
-iQué le ha parecido a usted el estre·
quiere
suavidad.
lozania
· 01'd
'd
·
· ?
buen color
con p0cas
apli-y . Jam á s b a h. eri"do mis
_ os un so01 o oo, a_m1go m10
cacionesdeCremedeLuxe. igual: eran miles de pequenas campanas -,Horrendo! Me figuro que el que ha
~r:~~t•0 us~fs~/sª:a:;;'J! de cristal las q?e vibraban....
. escri'.o. e_sa obra. de!&gt;e _ser un excelente
le pesará Y haber lelctd este
Aquella mus1ca de los muertos, era sin prest1d1g1tador o ilus1001sta.
anuncio.
duda ninguna un homenaje de Dios!
-/Por qué?
.
Los moradores de aquel recinto en -Pues porque al terminar el acto seba~i":ºt~:~i~~~~~:7-lí'!: que los goces y los males terminan y gundo habían desaparecido del teatro tres·
fante, México.
en que la fuerza y el talento nos resultan cieotas personas.

Calendar.,o de la semana

LUXE

CONTRA LA CORRIENTE.
El remar contra la corriente es
un trabajo muy duro, aun cuando

d bote sea ligero y el remero sea
fuerte. Cada golpe de remo se
lleva un poco de fuerza. Los
pulmones trabajan mucho para
ir dando oxígeno á la sangre.
Las cosas que están en la orilla
no parecen pasar sino con una
lentitud. descorazonadom. Los
brazos y la espalda duelen y el ánimo decae. El enfermo que tiene
el hígadc pesado, la sangr-3 mala
y la digestión peor, es como el
hombre que se empeña en ir contra la corriente. Su lucha para
conservar la vida da pena. N cccaita un tratamiento, pero ningún
beneficio duradero puede esperarse del que quedó fuera de su uso
y está ya enmohecido por el pasa•
do. El tratamiento seguro es la
PREPARACION de W AMPOLB

que contiene una solución de un
extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacalao, combinados con Jarabe de Hipofosfitos
Compuesto, Extractos de Malta.
y Cerezo Silvestre. Es tan sabrosa como la miel, y como remedio
para las enfermedades procedentes de debilidad, se coloca á la.
cabeza en el progreso de la.
medicina. Purifica la sangre,
promueve la digestión, aviva. el
cpetito natural y reorganiza t()do
el sistema. Los que sufren de
Pulmones Débiles, Dolor en el
Pecho, Bronquitis y Desórdenes
de la Sangre, pueden atestiguar
su mérito transcendeutal. El Dr.
Germán Díaz Lombardo, Profesor
de Clínica externa en la Escuela
Nacional de Medicina de México,
dice: '' La Preparación de W ampole puede ser un buen recurso
oara hacer la medicación tómcareconstituyente, sobre todo en
los casos en los que por alguna
causa no se pueda usar el aceite
de bacalao puro." A cambio de
la desgracia de la enfermedad,
ofrece la dicha de una salud
robusta. En todas las Boticas.

!L~ llllll@V@ y Il@ llílil@©'&lt;!ll'&amp;
Por raro que parezca, la ausex;cia de
nieve dobla tl precio de la m adera. La
mayor parte de la madera que se gasta en
Europa procede del Canadá, Escandinavia y Rusia, y estos países sufren mncbo
con los inviernos crudos.
Durante cinco meses del año, sn superficie permanece enterrada bajo una capa
de nieve, y en el corazón de los grandes
pinares P.l termómetro desciende a veces
hasta 35º centígrados bajo cero.
La nieve es una de las mejores substancías no conductoras del calor y del frío.
Un termómetro que marque treinta centí•
grados bajo cero, por ejemplo, en )a su•
perficie de una capa de nieve de un pie
de espesor, sube al cero si se entierra de·
bajo.
L a nieve
·
es, por 1o t ant5'• una enorme
sábana que protege las raices contra los
grandes hielos, y, además, conserva el caJor oatur_a1 de1 sue 1o.
.
Los pinos grandes resisten cualquier
gra?o ~e frío: pe~o no así los jó'::'eoes,. y
un 10vierno sin nieve los mata urernisiblemente.
Por esta causa, si dejase de nevar desaparecerían los enormes buques de Eoropa del Norte, Asia y América.

�~BIBLIOTECA UNlVERS IT,AíllA
''ALFON"(9 REY ES
~fONDO RICARDO -COVARRUBIAS

EL MUNDO ILUSTRADO

BRAZOS VELLUDOS
com o los del mono , o

LABIOS SUPERIORES CON
BIGOTE
c omo los de un hombre .

Una sola a~Jlr.,rlón de REAL EXTIRPADOR DE
VELLOS "SIREN." basta para extirpar en pocos

Registrado como articulo de segunda clase e,. 3 de Noviembre de 1894.- Impreso en papel de tas Fábricas de San s:tafael.

minutos toda clase de pelos en cualquier rarte del

Año XX.- Tomo 11.

cuerpo: no imp0rta cuantos años hayan ex:istlJo

México, Agosto 10 de 1913.

allí. Esta modernísima
prepa.racion cuenta mu-

chos años de ser fa vorechJa en México, pues no
sólo es sumamente eficaz.
sino que no causa moles-

Galería artística

tia ni Irritación en la piel.
por delicada que sea, y la

deja fresca, limpia y suave como si jamas hubiese

tenido vellos. Frasco$,. 50.
Perfumado, $3.00. (si se
pidiere por correo certifi-

ca.Jo, envíense 25 cts. más.) Mue,tra suficiente para
una aplicación, 30 cts.
Depásltos:-J. Labadie Sucs. Co .. Av. San Francisco, 39.-Ulhlein Sucs.. Coliseo 3.-J oh,nosen
Félix Co., Av. San Francisco 39.-A. Varga, Sucs.,
Isabel la Católica. 6.-México.

Sócrates le detuvo, sonr iendo con estoicismo.
- l Por quó te has de ir?-le dijo. -No
hay razón p ara ello. E l otro día, cuando
¡ Cosa e xtraña!
comíamos en tu casa, una gallina saltó
-Sabes-dice Carlitos a Pepe-que yo
Mlle. Léoa Bruze.
sobre la mesa y lo derribó todo; sin embe bebido var ias botellas de agua de Co- _______________ ______________________ bargo, no hicimos más qoe reirnos de la
1
Jonia/
ocurrencia ....
-!Es posible?
Las Actrices de Pa rís
nera per fecta de declamar, y la simpatía Ignoramos la cara de Xaotipa al verse
-Sí, y no me hao hecho daño.
que ostenta en todos sus trabajos, han sido coi_nparada con el bí~edo de corr3:J. . . ...
-¿Y cuáudo ha sido?
Una de las actrices de moda en Joscírcu• motivos más que suficientes, par a que la Mas amarga que la cicuta que _beb1? en su
-Este ver ano pasado me llevó m1 papá los teatrales de París es Mlle. Léoa Bru· crítica parisiense la elogie con calor, s ien- muerte fué par ~ Sócrates la vida ¡unto a
por Alemania. Estuvimos en Colonia, y ze la cual acaba de tener un grao éxito, do, puede afir marse, una de las artistas fa. aquella mu¡er 1otolerab1e.
cuando tenía sed b~bía, naturalmente, en una obra de P aul Mouchot, siendo mo· voritas, no solamente de los públicos, sino Era, sin duda, signo de filósofos. Ter esa
agua del país.
tivo de ~u ingreso como socia en la Come- también de los autores, pues muchos de Levasseur , costurera vulgar y desleoguadia Francesa.
ellos han anunciado obras escritas expre- da, dió a Rousseau, su marido, consta ntes
Su bella figura, su mucha gracia, la ma- sameote par a tao notable actriz.
disgustos. Tachábale de haragán y de imPor si acaso
bécil por que escribía en vez de dedicarse
a más lucrativas tareas. Tomás Carlyle no
-Pt!ro, Carlitos, ¿por qué com•s con tal
glotonería, si hay muchos dulces en el
Pero sn esposa apr ovechando el sopor fué más afortunado en e~te punto que el
'
.
autor de &lt;El contrato social.&gt;
plato?
en
que caye~a ª po~o, ,orbió el veneno Y Washigotoo, el libertador de Norte
-Sí, papá ; pero tengo miedo de que se
le salvó la vida, sacrificándole la suya.
A é •
• •, ·
b
· d b · ¡
m! vaya el ap~tito antes de terminarlos.
Otra mujer enamorada, a pesar de todo m ,nea, v1v10 ~1empr e a erro¡a o a¡o a
fué Ana B'.&gt;leoa Su esposo, Enrique VIII, féru ª de su m u¡er._
.
Cuentan los biógrafos del poeta inglés harto de ella hasta el remate de la corona Otro tanto le babia sucedido al ~uque
Un tema
Shelley-y B~naveote al ude a ello en una r eal, no se limitó a suplantarla más o me- de Malbor~ug-e_l célebre &lt;Mambru&gt; de
El tema que Manolía debía resolver de· de sus más bellas comedias-cierto curio· nos daodestioameote, sino que se propuso la caoc1óo iofao~1I.-Sar a , la duquesa, era
sísimo episodio que los hombres cooside· librarse
ch, así: "Un acto de valor."
r com leto de su resencia. Y un~ hermosa mu¡n, de la que, pese a su
r aremos símbolo de abnegación, y las mu· para que~! infa!e p lan se re~lizara con 0~1oso carácter. estaba enamorado su maMaoolio escribe, muy ,atisfecho:
"Ayer noche, mientras estaba en el tea· jeres de estupidez y de locura.
el mayor boato y ostentación posible, en· n do. Sobre todo, _las bellas trenzas de oro
tro con el ab'lelo, al terminar el acto se- Es el caso que Shelley se enamoró cie· volvió a la infeliz en un proceso ioícuo, de la dam:1 entusiasmaban al pr_6cer. Hasgundo, el público aplaudió caluro~ameote. gameote de una hermosísima dama, Emi· haciéndola condenar alevosamente. Hor;,s t3: que, ella, dese3:odo pro_porc10oar le _un
Entonces, un señor que estaba sentado lía Viviaoi. Esto era muy natural. Sólo antes de la ejecución, la desdichada es- disgusto, no tuvo 10cooveo1ente en_ sacnficerca de 0010tros e xclamó: "Este sí que que .... Shelley era casado. Tampoco hay cribía a su verdugo: &lt;Siempre habéis pro· t~r sus magoificos cabellos y cogió unas
hasta aquí nada de anómalo, d~spués de curado encumbrarme. De simple dama me IJ~ras. · · ·: ·
es un acto de valor."
.
todo.
hicisteis marquesa; de marquesa, reina; de iOh, mu¡eres, ~u¡eres! No todas hao _de
Lo grave empieza al considerar que la reina, hoy me eleváis a la categoría de ser como Artemisa, e_s cierto. Pero ¿qméo
Un deseo a m bicioso
esposa del poeta, enterada del asunto, no santa.&gt; Poco menos que agradeciéndole nos asegura q~e 1": vrnd_;,, de Mausoleo o_o
Pedrito h~ itlo a buscar a su abuelo. lo desaprobó. Lejos de ello, puso en preo· el hachazo que había de cercenar su ca· fué un~ ~ruel 1ron1sta? , Por qué ~o hab1_a
sa el caletre , ideando medios para que su beza....
d~ ao11c1parse .ª don Juan Teo?no al er!·
D~spués de un rato le d ice:
- /Sabes, abuelito, que hoy es mi cum· marido consiguiera el amor de la esquiva; ¿y doña Juana, enloqueciendo por amor g1r el ce!ebérnmo panteón ? cS1 buena v1y vista la utilidad de sus esfuerzos, le ay u· a su esposo? ¿Y Artemisa, elevando en re· da ?s quité, buena sepultura os.dí&gt;-penpleaños?
- /De verdad? Pues muchas felicidades, dó a ra piarla.
cuerdo de Mausoleo una de las siete ma· sana tal vez, acor dándose de_l di~ooto . • •.
¿ Verdad que es un caso estupendo ? Pues ravillas del mundo clásico?.... Indudable- Y_ que me perdone Ar t~ro1sa s1 esta su
hijo mío. ¿y cuántos añ?s cumples ?
no
es
el
único.
Luis
XIV,
&lt;el
Rey
Sol&gt;
mente, l as mujer es son muy buenas para pos1c1óo resultase calumniosa.
-Diez.
-Pues toma diez pesetas, uoa por cada después de amar doraote una temporada sus maridos.
A UGUSTO M ARTÍNEZ ÜLMEDJLLA.
a
la
duquesa
de
La
Valliére,
se
cansó
de
año.
Pedrito mira los dos duros y después, ella. Bueno; convengamos en que si fué
o o o
como nos la pintan, debía resultar empaalzando la vista. lt dice al abu elo:
lagosa,
en
su
adoraciónsin
lím
ites
al
egre·
- iC uánto me gu staría tener una edad
gio amante.
COCIO la tuya!
E llo es que el gran Lu is se hastió de Pero ... . hay un &lt;pero&gt;. O lo que es
QUE MADRE NO CONOCE las tao te• mer engue, sustituyendo a La Valliére por igual, a bundan los ejemplos en demostra·
midas enfermedades del niño de oecho, el la Montespau Al saberlo la postergada, ción de lo contrario. Antes de que el pa· En el pueblo de Viterees (Roma} falle·
catarro intestinal, la diarrea, etc ? Felices ma rchó pr esur osa en busca de la nueva ciente Job se dedicara de lleno a la vida ció u na religiosa de aquel monasterio, a la
las m1.dres que hao aprendido a conocer favorita. ¿ Par a arrancarla el moño en un contemplativa, cuentan las Sagradas Es· que se consideraba como santa.
las notables p ropiedades de la &lt;Kufeke&gt; ataque de celos furibundo ? Xada de eso. crituras que su esposa bacía todo lo posi- Por espacio de más de medio siglo perpa r a niños y que saben que alimentando a
Para perfumarla y vestirla del modo que ble por poner a prueba su mansedumbre. maoeció en el lecho una posición invasu s hijos con d icha harina los conservan por propia exp eriencia, sabía era más del Es muy probable que se dejara invadir r iable, sujeta por un rígido aparato que fué
sanos y favorecen en alto grado su desa- agrado del inconstante ...... Claro está por la lepra, no sólo por amor de Dios, necesario aplicarle par a evitar la rotur a
que se trataba de una esposa &lt;de la ma- sino para evitar la proximidad de su cóo- de la espina dors::l.
rrollo.
no izquier da&gt;; per o esto no desvirtúa el yuge.
Su resignación y su martirio er a n tan
techo, toda vez q ue la lesión de amor Xantipa, la muje r de Sócrates, fué otro conmovedores, q ue generalmente, era lla·
propio era la m isma.
cmo:ielo&gt; de esposas. De baja extracción, mada &lt;la Santa,&gt; y el día en que se cum•
Junto a los dos &lt;casos&gt; t raoscriptos, se había unido al célebre filósofo supo- plió el cincuentenar io del comienzo de ta·
COGNAC
cuantos pudi eran citarse, carecerían de oieodo que con sus enseñan zas ganaría les sufrimie ntos, el Papa Pío X le envió
relieve, Roberto, hijo de Guillermo el mucho dinero. P r onto advirtió su error, su bendición y una carta cordialísima.
Conquistador, fué her ido por una flecha toda vez que Sócrates daba gratis sus lec- Al monasterio iban muchas peregrina·
envenenad a .
ciooes, y además invitaba a comer a los dones, porque .a religiosa daba p ruebas
Dié roole lo3 médicos por desahuciado, discípulos más aventajados. Xantipa pro- de una clarividenci;,, asombrosa, al punto
a menos que alguien succionase la llaga, cur aba vengarse acibarando su existencia, en que el día que fué asesinado e l r ey
salvando al moribundo. a trueque de p er e- poniéndole en ridículo constan temente con Humberto se Jo anunció a la Comunidad
cer inmediatameo1e el salvador. Con loa- su s intemperancias y sus groserías. Una horas antes de que la noticia llegase a Vi·
altruismo, Rober to se opu~o a que vez tiró la mesa donde el filósofo y un su terbes.
Ninguno tan delicioso como éste. ble
p r acticasen el r emedio, resignándose a amigo se disponía a comer. El invitado La muerte de "la Santa" imp resionó do.___________________ sucumbir.
se levantó, dispuesto a m archarse. Per o Jor osameot e a cuantos la conocían.

La Media Naranja

l

LA SANTA

=-------------------:

1

Retrato de Miss. Robinson, por Gainsborough .

Número 6.

�DlRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DI!. ACTUALIDADII.S, ARTE y L ITERAT URA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3' Calle de Ía Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos: -Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149. - México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad .. . . ..... .... .. . . ........... $
(pagadero por adelantado.)
En los Estados . .. .. . .. . .. .. . .. .. . . . . . .. . . . $
(pagadero por t rimestre adelantado.)
En el Extranjero .. . . . . .............. . ..... $
(pagadero por semestre adelantado.)

1.00

I. 2 5

2 .00

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
$ o.~"
En los Estados . . . ... .... ..... .... ....... . .... 0 .35
En el Extranjero ..... ... .. .......... ... ..... 0.50
Atrasados. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. o.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B . &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

CRONICA EN VERDE
Como la esperanza en los corazones de veinte años,
Agosto derrocha todas las gamas del verde sobre nuestro valle. en estos hermosos días estivales,-limpias de
nubes las frentes radiosas-Que pasan arrastrando las
púrpuras vespertinas con un vago aire de sensualidad.
Es el color que prefiere. Antes de que el mal de otoño
ponga una sombra en su lozanía, el mes de los aguaceros y de los soles esplendorosos, hace variaciones ioagotables con el almo color teologal, que nata en las hojas de los árboles con más riqueza que la escuela veoeciana y con una inspiración más diversa que el s~ ñor
de Phocas, amigo sólo de las pupilas felinas y de las
esmeraldas enfermas. Agosto oo. Es más amplio también que Arturo Rimbaud , el que únicamente veía de
color verde, determinada vocal, en el curioso paisaje
de su iridiscente soneto. Pero no olvidemos que estas
líneas están escritas para una mayoría de lectores que
probablemente ignoran a Rimbaud, y por ende, su célebre soneto. No todos tienen tiempo para inscribirse
en el Ateneo, oi mucho menos para traducir a Rimbaud, el poeta de adolescencia buracaoada, y de versos
~xtraños y originalísimos que hicieron la delicia de
Veclaioe en los años ya distantes df'l simbolismo. Así,
creemos que esos lectores nos ag radecerán, a propósito
del agua ma rina, en cuya corriente comienza a bogar
la barca de esta cróoica ligera, que les demos a cooocer el soneto citado, en donde se expone la pcética teoría de la audición colorida:
A neg ra, E blanca, I roja, {l verde, O azul, vocales,
be de decir algún día vuestras :1.lcuroias latentes.
A, negro corce l ,·elludo de moscas resplandecientes
que zumban en derredor de fetideces brutaleF,
golfo de sombra; E, candor de vapores y de tiendas,
temblor de umbela, rey blanco, lan za de hielos altivos;
I, púrpura, esputo, saog re, reir de unos labios vivos
de cóle ras o embriagados de penitentes enmiendas;
U, ciclos, vibrar divino de mares verduzcos, pa z
de las dehesas sembradas de reses, ruga tenaz
que la alquimia en la amplia frente pone a los !Jledita(bundos;
O, clarín sumo, estridente suscitador de despojos,
silencios atravesados por Serafines y Muodos,
-0, la Omega, el puro rayo violeta de Sus Ojos!
Tal es este bello soneto, tao fár ilmente vertido ;,.l
castellano por el poeta español Enrique Diez Canedo,
(que a pesar de su belleza no a consejamos que imiten
los futuros justadores aspirantes a la Flor Natural en
tos próximos juegos flo·rales, organizados por la culta
Escuela de Jurisprudencia, si quieren llevarse PI premio) y donde la U, que en todo caso. para nosotros sería
negra y orlada de rojo, puesto que nos suscita e~pactáculos espantables y s iniestro~, por ejemplo, el rugir

de la tempestad, el tumbo del trueno, el grito ululante lizábase pesada y tarda, bajo el desmayado impulso de
remeros fatigados, hasta atracar pesadamente a la oride las fieras, para el lírico francés evoca el vibrar de
los mares verduzcos y la paz de las dehesas sembradas lla del mercado. La vida, tan intensa allí por las mañanas, a esa hora de la tade parecía aplastada bajo el
de reses; Se ve, pues, que Agosto difiere de Rimbaud
y de nosotros. Porque todas sus vocales son verdes y es manto candente de los cielos.
Por el opuesto lado, las brisas marinas iniciaban tíseguro que contempla la tierra a través de una gran esmerald1, como cuenta Suetooio que hacía Nerón, el midamente sus refrescantes soplo~, rizando levemente
la superficie acerada del caudaloso Pánuco.
césar de la barba de bronce.
Por allí la actividad se adivinaba sino se percibía.
Coronado de hojas y de frutos, como un rústico dios
de los campos y de los bosques, con la arbórea cabelle· Sordo rumor de lejana colmena simulaba el constante
ra mojada por el rocío de las últimas lluvias, no lo bus- ajetreo en la carga v descarga de los vapores atracaquéis en los prados de las alamedas urbanas ni en los dos a los muelles. El chirriar destemplado de los ca·
setos de los jardines ciudadanos, lugares para él empe• bles, los gritos de los cargadores, el ríspido tableteo de
queñecidos por la geometría y las tijeras del jardinero. láminas caídas, el sordo rodar de los toneles, formaban
Id a Tlálpam, a San Angel, a Coyoacán. A favor del uoa extraña y discordante sinfonía, sonancio a la sorpaisaje que se desarrolla al paso del tren como una pe- dina a través de la distancia.
Casi simultáneos, rasgarou el aire dos silbatos: uno,
lícula, lo veréis en sus naturales dominios, perdido en
espesuras umbrosas, ensayando todas las gradaciones de prolongado y tétrico, de un podero~o trasatlántico, y el
su color favorito en el follaje que se riza suavemente otro, estridente y rápido, de nuestra locomotora, que
bajo la bonanza de la tarde. Desde el verde tierno y lentamente se puso ea movimiento.
De la multitud apiñada eo el anden,salíao voces cla•
delicado Que recuerda los brotes abrileños en el primer
despertar de la savia, hasta el verde maduro y profun- m indo recomenda dones postreras y expresivos adioses,
do, que ya anuncia la serena vecindad de Septiembre; mientras las manos se tendían en ademán de despedi·
desde el verde vivo y brillante que se espejea en las da
Una mujer, que había ocupado un asiento junto al
lontananzas marinas, hasta el fúnebre que demora en
las copas silenciosas de los cipreses; desde los óxidos y mío, a través de la ventanilla despedíase, con silencioel orín que cubren la armadura plebeya 'd e algún rep- so ademán, de algunas personas que desde el andén le
til, hasta los sinoples egregios que blasonan las plumas dirigían expresiones cariñosas y efusivas. Mi joven
del quetzal ; desde el color de !;is algas deshojadas en compañera de viaje quiso decir al)¡o, pero comprendí
un sumergido jardín, hasta el de los cabellos glaucos que la emoción ahogó la voz en su garganta, mientras
que flotan ea los hombros de hs ondinas, hasta el de sus ojos, profundos y expresivos, se licuaban en llanto.
Me interesó su actitud . Vestía humilde traje negro,
las verdes crines revueltas en el cu~llo de los hipocam•
pos, todos los tonos y matices del color propicio a la coa la pulcritud y el aliño característicos de la clase
esperanza, detalla Agosto con sus paletas ec. estos días media: Su rostro, ~ofl~quecido y pálido, revelador quiestivales, que con perezas criollas se duermen ea los zá de 1gooracias miserias, no estaba exento de cierta
horizontes de nuestro valle, borrachos ce luz y de gracia sugestiva y atrayente. Su actitud de pena reconcentrada. las profundas ojeras que rodeaban sus ojos,
calor.
Hasta la serranía del Ajusco, más bronca ahora que las lá~rimas que a su pesar acudían a sus párpados, me
es guarida de discíp•1los descarriados de Tolstoi, pare- hicieron pensar ea algún hondo e inmediato sufrimience haber perdido su vago color de amatista, vestida, to.
A poco pareció serenarse su semblante, adquiriendo
como está, con los toisones espléndidos de la Estación.
Todo abarca la gran esmeralda de Agosto, con exc ~p- una actitud de fría resigoación, mieotras sus ojos obsción de la frente pelada de los volcanes, q ,;e como tinadamente se clavaban en la ciudad que se perdía a
abuelas desengañ ados y escépticos, ya perGieron la es• lo lejos, y de la que ya sólo se destacabao, como avao·
peranza de ser felices. Mai:, a pesar de ellos, algunas zados centinelas, algunas casuchas de madera sobre las
ondas de vida los alcanzan y los ciñen de verdes cintu- colinas del poniente.
Refrenó el convoy la velocidad adquirida, para crurones, cual las algas qne se enredan liberalmente eo
los arrecifes del Golfo. La única fiesta de los colosos z:tr el grao puente que se tiende sobre la confluencia
se halla en los crepúsculos, que siguen glorificando sus de los ríos; y aceleró luego su marcha a través de la vecanas venerables coa las rosas blancas de las auroras, getación lujuriosa, que se abría a trechos mostrando la
y con hs guirnaldas votivas que les tejen las tardes. reverberante superficie de las aguas.
Cuando el día está a puoto de morir y la tierra se pone . Los ~jos de la e_nlutad.., secos e impasibles, seguhn
triste al verse lentameote iov~dida por la sombra ooc• 1mprec1sameote fi¡os en la borrosa lejanía.
La lascitud eogendrada eo mi organismo por el ca·
turna, un supremo beso de luz santifica la frente del
Popocatépetl y riela como una sonri~a, en los labios ce- lor excesivo; la pesadez de mis párpados que obstinarrados de la &lt;Mujer Blanca,&gt; la bella-durmiente de la damente se cerraban, eran obstáculos para saborear las
bellezas del paisaje, y sólo de vez en cuando reclamaeternida1.
Entretanto, bendigamos al mes de los aguaceros y de ban mi atención algunas notas pintorescas y atrayentes:
(os soles brillantes que ceo su nota de color canta el el revuelo pesado y majestuosa de algunos pájaros acuápoema del verde, viejo símbolo de la esperanza, sobre ticos. o la actitud impa, ible de las vacas, que ó.luodo
hs campos fecundos Con hojas y frutos en la cabellera sus hocicos de la yerba, fijaban en el tren sus grandes
arbórea, lo veréis en cualquier pueblecillo de los alre- ojos melancólicos.
Dejamos atrás alg unas estaciones; el sol comenzó a
dedores pre;idiendo como ur. dios nístico, las giras y
los paseos campestres, bajo los palios de las frondas, a ocultarse tras _el vago perfil de la lejana cordillera; sala orilla de los mugidores torrentes, ora sentado sin turóse el ambiente de luz y de colores, y decreció el
pretensiones sobre la grama. Es el b11en padre de los calor hasta hacerse soportable. Ahora el paisaje era
idilios; y los enamorados, que lo sabeo, se acogen a su monótono y tedioso: deslizábase el convoy a través 1e
sombra para ser venturosos También es fama que pro· uaa llanura inmensa, cubierta de una vegetación raquíteg!, de pref uencia, a las muchachas que tienen los tica, pero compacta, uniforme, interminable.
Poco a poco habían ido au~eotaodo los viajeros en
oj ,s verdes y aterciopelados. como las hojas de los plátanos. Tú dirás, bella lectora, si reclamas su protec- el carro, dando lugar a sucesivas reconcentraciones de
bultos y maletas. FtJé preciso compartir mi asiento con
ción.
Verás cómo se abril!aotan los antiguos chalchihuitls un yanqui de traje amarillo, sombrero tejano, polainas,
que s ..eñan eo las sedas de tus ojos, esmaltados de es- y un puro formidable y humeante entre sus labios. Con
la aglo~eración de ge.1te. el humo del tabaco y el olor
p eranza y de amor.
de las viandas q~e alg~nos c_omeozaban a iogerir, la
atmósfera se ve01a haciendo irrespirable.
Uaa fam_ili3; oumer_osa se había_!nstalado a mis espaldas ; los ch1qu11los chillaban y reman, disputáodose frutas y dulces, mientras dos señoritas, las hijas mayores
probablemente, lanzaban miradas recelosas y tímidas,
a algunos varone; que las observaban con insistencia
impertinente. En el asiento frontero al mío, la enlutada
con~in~a~a insensible y abstraída, y uo poco más lejos,
un 10d1v1duo, gordo y sang uíneo, sudoroso y con la boca abierta, roncaba ruidosamente.
_Al hac~r alto el t~eo en la estación de Valles, atrajo
m1 atención, por lo rnusitado, el grao número de hombres y mujeres, de la mejor sociedad de la población,
c?ngregados en el andé n. Entre . algazara alegre y voPara &lt;El Mundo Ilustrado&gt;
c_1ngle~a, realzad~ por exclam_ac1ooes picantes y cristaAcercáb1se la hora ral{lamentaria de partida. Canta• hoas risas de mu¡eres, desJ?ed1ao a una joven pareja.
dos pasajeros nos colocábamos holgadamente en el ca• que a las claras se denunciaba como un par de novios
rro de primera, ocupando cada cual varios asientos, en su viaje de bodas.
•
como si el mucho espaci'l pudiera salvarnos del calor
En
un
instante
precipitóse
en
el
carro
una
invasión
terrible y asfixiante.
Tendido el convoy a la intemperie, recibía oblícua- de faldas y perfumes, sacudiendo fuertemente la conmeote los abrasaotes dardos de un sol de fuego, que cupiscencia de los hombres y la curiosidad de las murecalentaba cristales y maderas, haciéndonos respirar jere!. Muchachas ~e tez morena y ardientes ojos, desp~draose d1; la novia entre abrazos y besos y envidiosas
en el interior del carro un pesado aliento de horno.
Por las venttaillas de la derech'l. per-.:ibíase la bru- miradas, mientras los hombres, amostazados y circuos·
ñ ida y tersa plata del Tamesí, en cuya inmovilidad te• pectas, Bxternaban sus buenos deseos eo frases manodiosa quebraba el sol sus dardos, ea mil haces temblo- seadas y vulgares,
Al anun~io del conductor,_precipitóse hacia las puerrosos que deslumbraban la retina. Sobre la cinta inmovil y brillante, parecía reposar Pl panorama opere- tas el aluv1?~, de faldas .Y risas y perfumes, dejando
tesco de Tampico, envanecido con los presuntuososedi· una grata v1s1on en los o¡os de los viajeros, hasta entonces a dormilados por el fastidio.
ficios circundant"s de la plaza.
Una que otra buca, sobrecargadaenormemeote, des·
El ú°nico sitio vacío era una parte del asiento ocupa-

EN VIAJE

Van- Eyck, el piotor flamenco, el prín•
cipe y señor del Iris, ya habita en París.
¿Q ué hace allí ? quiere vivirlo.
Pero se acuerda de los encantos de los
cielos natales. Aquellas dos torres de la
catedral, vistas desde su quinta, semejan·
tes a dos palomas morenas echada~ en.
una lejanía. Del celaje vespertino que ostenta oco, rubí, topacios, y parece que
tras él flotara uo cisne albo en un lago
celeste. De la colina de ópalo, como
con un vt:lo azul, donde tras ella, enroje•
cido y luminoso se ocult~ el Sol, hermoso
pontífice que inspira con sus rayos el co·
razón de las cosas, con lo cua! se veo
alegres como si quisieran cantar. De
la majada de vacas y bueyes, que
levantan polvo en el camino, en una tarde

do por la enigmática eoluhda. Allí se
instaló Id. novia, colocando dificultosamente y ea cualquier parte, maletas,
bolsas y ,:anastas, ayudada torpemente
por su marido. Para éste ya oo hubo sitio, y se quedó de pie, al lado del asien•
to, todo amosti.zado y cohibido bajo las
miradas impertinentes de los viajeros,
oo sabieodo qué hacer ni . en donde
colocar sus manos.
Era la novia una muchacha m,&lt;;&gt;reoa
y agraciada, inquieta y vivaracha, de
ojos picarescos y expresivos, y desenvueltos ademanes. Al instante trató
de conversar con la enlutada, que tra·
bajosameote parecía despreoderse de
su abstracción, para atender con fioa
cortesía a la locuacidad de su campa·
ñ era.
Afuera, las sombras de la noche de
varaban los últimos girooes del ere·
púsculo, mientras en lo alto del cielo y por entre el desgarramiento de
las nubes, asomaban los astro~ sus pupilas radiantes.
-Esta mañan11. nos casamos-decía
l a novia rebosante de:, alegría. - Pedro no quería que nos viniésemos
hoy. ¡Figúrese Ud.! quedarnos eo
Dos aspectos de la mesa del banquete con que celebró la Colonia Suiza el sábado de la semana pasada el 622 aniversario
V alles con ese calor espantoso y esas
de la Confederación Helvética.
moscos infernales! Vamos a San Luis.
la
felicidad
y
la
fortuna!
El
había
obtenido uo puesto fresca, coa uoa luz ténue, eomedío de la regía armonía
Allá vive mi familia, y ya nos tiene arreglada uoa ca·
sita primorosa, donde pasaremos la luna de miel. Yo eo una compañía petrolera de Tampico, y allá marcha- de la naturaleza, que ofrenda su himno al grao Cristo,
poeta de los versos soberanos y áureos, como el mar.
vine a Valles, de visita, a casa de mis tíos, hace apenas ron coa su amor y sus esperanzas. Fueron muy dicho
dos meses, y ea ese tiempo se ha arreglado todo, to- sos los primeros meses, Se querían mucho; él era muy ~e.l canto de no pájaro que sólo arpegia una nota, nota
do . . .... ¡Qué raro me va a parecer llegar ahora a San bueno, muy cariñoso, muy apegado a s:is deberes. Eo u01ca que se repercute en las copas de los árboles cobreve, con la estimación de sus jefes, conquistó rápidos mo en el seno de instrumentos metálicos; émulo de un
Luis, ya con marido!
Su verba pintoresca prosiguió fluyendo inagotable, sin ascenscs ea rn empleo. Pero ¡ay! era muy grande su ruiseñor benedictino que posara rn oido fD los cabelograr arrancar de su compañera más que forzadas res- dicha para ser duradera. Su marido enfermó del pe· llos de Mo~art. De una rubia ador¡,ble, de ojos azules
cho; abandonó su trabajo; el clima iohmpitalario lo como los cielos nocturnos que tienen la música de las
puestas y tristes sonrisas.
Casi todos los pasajeros dormían. El tren ascendía agravó rápidamente, hasta que poco a poco vió extin- melancolías; de cuerpo ágil, émulo de las palmas tropicales; que inspira sus cuadros y pone eosueños a sus
ah.:ira por las estribaciones de la cordillera que limita guirse a aquella vida de su vida entre sus brazos!
-iPobrecita amiga mía!-dijo la novia .-iHaber sa- crepúsculos y es la dulce amada eo los sacros festines
la Mesa Central. La máquina resoplaba ruidosamente,
de la lu:,,.
iluminando a intermitencias, con resplandores cárde- lido de su pueblo eo viaje de boda y regresar sola!
Un relámpago brilló en los ojos de la eo lutada
Ya lo veis.
nos, el paisaje nocturno misterioso y fantástico.
- iSola! .... ¡sola! .... joo, oo he tenido valor para
Las torres serenas, los crepúsculos vibrantes, los
La enlutada, vencida acaso por la ingeouidad parle·
ra y sugestiva de su compañera, abría su corazón a las volver sola! iNo he tenido valor para abandonarle allá! celajes apacibles, los encantados cielos natales tienen
su alma. Cada uno de ellos una r á faga. El la llama.
c onfidencias, resonaoao su voz coa suaves sonoridades )Allí viene ... . allí .... en el carro del express!
Se cubrió el rostro con el pañuelo y se agitó su cuer- Así irán llegando, una a una, tal vez en-la dorada urna
e inflexiones de lágrimas.
de una. o_ube viajen~, para con ella vivir París y pi otar
-1 Oh, no, oo puede u5ted imaginarse! .... La pena po en convulsivos sollozos.
Su compañera, que pareció anonadada por la impre- sus dehrios en los henzos blaocos de los lioos mooa,
que me destroza el alma es muy l.onda .... muy hond a! Hace apenas seis meses, yo también, como usted, sión, a poco se levantó calladamente, yendo a cuchi- cales.
hice mi viaje de bodas por este mismo camino, sólo que chear en voz baja con su marido, instalado ya eo cero o o
eo dirección opuesta. Yo también. como usted, venía cano sitio.
En tanto, los silbatos de la máquina, al rebotar de
radiante de felicidad; queriendo hacer a todos partíciEn F raocia hay quien cree que encender tres ciga-'
pe de ella; pareciéndome que todo en torno mío son- cerro en cerro, resonaban con desoladora persistencia, rrillos con el mismo fósforo trae mala suerte.
reía ...• Y ya ve usted, han basta:io apenas seis meses hasta extinguirse imprecisos y lejanos. El nocturno
para que el iofortuoio de~garre mi corazón . ..... Mi paisaje se tornaba lívido bajo los rayos de la luoa, que
o o o
asomaba su disco enrojecido tras el perfil de uo moote.
marido, mi pobre Antonio, ha muerto!
La
temperatura
del
océano
antártico es inferior a lá
San Luis Potosí, 12 de Julio de 1 9 12.
La novia, como espantada de ver tao honda pena al
del océaoo ártico.
lado de su propia dicha, escuchaba absorta. La voz de
LEIROF EA~AT.
oo o
la enlutada proseguía, rumorosa y atrayente. Era de
En ~ á poles hay eo las iglesia, gatos maotEnidcs por
Rioverde, doode vivía su madre anciana. Allí se había
~
cuenta de las auttridades para que no haya ratoces en
casado hacía seis meses. Su marido era pobre, ella
los templos.
también: pero era inmensa su fe para conquistar uoidos

�hecho el destino! mucho daño vas a hacer a los hombres.
Magda.-lLe parezco a usted hermosa?......
.
Sibila.-Sí, hija, pero nada temas Yo soy u~a bru¡a
que bien pudiera ser un.. santa. Me ac1:rco '.' ti, con la
boca llena de verdades; pero has de 01r mis palabras
como si fueran sentencias.
Magda.-Sí. ..• pierda usted cuidado.
Sibila-jLa fe te salve. hermosa joya de carne! Dame tu mano, la izquierda. Tan blancas ~ tan suaves como )as tuyas fueron en un tiempo las m1as; pero ahora
míralas ...... Manos propiamente de bruja, de uñas largas y encorvadas como las de º?~stro p~dre Sata~ás.
¡ Malhaya la joven que llega a v1e¡a! ¿Tu sabes quién
soy yo?
.
Magda.-No sé ...... ";le han dicho _que e~ usted una
mujer extraña y para quien el porvenir no tleoe secretos. Pero ... . . tengo miedo de lo que me vaya usted a
decir.
.
::,ibila.-Sí, no te han engañad".; yo_ soy una m~¡er
extraordinaria, conocedora de la c1enc1a de las ciencias, yo soy el orácu(o de la_verd~~.
Mira, yo be conocido la vida v1v1endo; m1 g!ªº saber
es la experiencia; mi única compañera la tr!steza; he
sufrido mucho porque he amado mucho. El !1empo me
ha hecho vieja: la tristeza enamorada d 71 ?11steno. Ya
be aprendido el arte fabuloso de la alqu1m1a en los romances del Marqués de Villena y he estudi~do con_ los
augures el canto de los pájaros y con 1~ qu1romáot1cos
la adivioaci6n del pasado y del porvenir de los h0m•
bres, por el exámen de las planicies, montes, valles,
surcos y líneas de las manos; yo s~ leer en los s~te~ta
y ocho cartones jeroglíficos del hbro de los eg1pc1os,
!amado &lt;Tarot&gt;; yo poseo el elíxir de larga vida, des•
Recreo de los niños asilados en el nuP.vo hospicio
de niños pobres en San Juan de Dios.

La Sibila
(Lugar de la acción: Un jardín con vegetación exubera!lte y extraña. Una fuente que canta el rumor dd
agua. Noche de luna).
Personajes: MAGDALENA y LA SIBILA
Magda.-¡Gracias a Dios que be l~egado! V1:ogo m~erta de cansancio. iQué largo el camino, qué mtermma·

ble! La casa de la :Sibila debe ser esta casa de miste·
rio. Tengo miedo .... quisiera huir ..... .
Sibila.-Alguieo ha entrado en el jardín.
Magda.-iOb, en la fuente hay una sombra . ... una
mujer .... ¡ La Sibila!
·_
Sibila (levantándose).-Nma, ¿qué buscas aqu1?
Magda.-jPerd6neme usted! venía a ...... consultarla ...... pero no ...... mejor mañana.
.
Sibila.-Vamos, tranquilízate, no tengas miedo, yo no
bago mal a nadie.
Magda.-No .... si no es eso ....
Sibila.-Bueoo, dime qué quieres ....¡quieres saber
tu porvenir?
Magda.-Si ...... señora.
Sibila.-Todo lo sabrás, vamos a la fue::ite. Estás
temblando, pobrecita.
Magda.-1Oh, Dios mio!
Sibila.-Llora, sí. . .. eso te hace bien; tú todavía no
puedes comprender el triste bien de las lágrimas. .
Magda (cooteoiéodose).-Es que estoy muy nerviosa ......
Sibih,.-Dios te bendiga, hija de Eva; ihermcsa te ha

El descanso rlominical en el asilo de mendigos.

cubierto por Ashaverus, el llamado Judio
Errante; yo sé el medio para atraer a los
hombres; yo conozco el bálsamo que cura
el dolor-placer de amar y apaga el fuego
sagrado de la concupiscencia . . .. Yo soy
lo que el vulgo llama una bruja, una maga,
una hechicera . . .• Yo lo sé todo .... y no
sé nada.
Magda.-Dígame usted lo que dicen las
raya, de mi mano.
Sibila.-lMaoo de reina! !Brazo de diosa! Tú serás lo que quieras ser; tú llegarás a donde quieras llegar.
Magd:i.-¿Y qué más?
Sibila -Más que tus manos, me dicen
tus ojos. La mujer vence por su belleza,
que es el soplo de los Dioses; es el grao
talismán, y tú vencerás hasta que quieras
o hasta que el tiempo mate tu juventud,
como ha matado la m;a.
Magda.-/De veras venceré?
Sibila.-Sí, pero iay de tí! si te enamoras. Para triunfar e11 la vida estorba un
poco el corazón; hazte querer de uno o de
muchos; pero tú quiérete a tí misma.
Magda -Pero es que yo quiero amar y
ser amada.
Sibila.-Me das lástima, pobre joven.
Triste destino sería el tuyo, yendo en la vida con el corazón en la mano, ofreciéndoselo a los hombres; todos tomarí.10 un poco y al cabe te eo&lt;;ootrarías, con que habías repartido tu corazón a pedazos, sin
haber encontrado al hombre de tus deseos.
Magda.-¡No! Yo entregaré entero mi
corazón s6lo al hombre que ame.
Sibila.-Dios te depare pronto a ese
hombre. Porque en amor no hay mujer
que no seequivoque, yde equivocación en
equivocación, puedes ir dejando, como te
dije antes, en manos de unos y de otros,
ese corazón que quieres conservar evtero
para uno s61o.
Magda -lPero seré feliz, seré desgraciada?
Sibila.-La vida es un camino muy largo; ándale de prisa; al final encontrarás
la felicidad: algunos la miran en forma de
esqueleto, llevando una guadaña en la
mano.
Magda.-iQué horror!
S1bila.-Pero no te asustes. Ya te dije
que el camino es largo, pero hay muchcs
que lo recorren riendo. La cue~tión está
en no preocuparse de nada; diviértete tú
y deja sufrir :t !os demás ... . . .
Magda.-Me asusta usted.
Sibila.-/Por qué? Ten fe en mis palabras y ya verás. La vid:i es un farsa; diviértete, goza lo más que puedas
¿El Bien? ¿El Mal? No te preocupes de
eso: sé buena o mala, según te convenga.
Ríete de todo y de todos hasta de tí misma.
Magda.-No la entiendo a usted.
Sibila -Ya me entenderás con el tiempo. Mira, ya ves que soy una bruja a la
moderna, que toda mi ciencia consiste en
haber vivido. Tu mano me dice que sólo
eres hermosa; no quiero engañarte c.on falsas predicciones, pero te aseguro, que si sigues mis consejos, la vida será para tí un
camino de flores.
Magda.-Le prometo obede.:erla.
Sibila.-Temo que te pierda el cora:r.6n, como me penli6 a mí, cuando tenía
tus años ...... Entonces m~seotí morir; pero no se muere tan fácilmente y en un
momento determinado. La tristeza hace
vivir y sostiene con más eficacia que la
dicha. Desde entonces vivo como la mayoría de los mortales: con la melancolía de
no haber sabido ser feliz: el único sentimiento que nos está permitido a los fracasados, a los viejos, a los débiles, a los pe·
queños y a los desdichados.
No tengo más qué decirte. !Adiós, hija
de Eva!
MANUEL M. JIMENEZ.

Nil\Jll@mJÍ m Il1l!lIID1a:ir
En la tranquila y recatada estancia,
de áureos brocados y de roja alfombra,
un manojo de rosas su fragancia
al aire daba, en la naciente sombra.
Suelto el rubio cabello, blanca y leve,
apueci6 la virgen stñadora,
y semejaba como airón de nieve
besado por un rayo de la aurora.
En la penumbra medio oculto el piano,
confidente de sueños, se veia,
como aguardando conocida mano,
mensajera del ritmo y la armonía.
.... Y las notas vibraron. De la luna,
que desceñía sus flotantes velos,
U o grupo de asilados

Juegos infantiles en el jardín.

NUPCIAL

Sr. don Manuel Rodríguez Lozano y señora Carmen Moodragóo de Lozano.-6 de Agosto de 1913.
un ra}0 entró a la estancia, como una
indiscreta mirada de los cielos.
Al oro de los cuadros di6 fulgores,
brill6 en las colgaduras de brocado,
hizo en la sombra resaltar las fi.cres,
y ca y6 .... como un beso en el teclado.
Y el rayo de la luna y las ignotas
cadencias se fundieron en fragancia ....
Surgían, como luz. las claras notas
y la luz ...• era música en la estancia.
Y en la calma, a los sueños oportuna,
el corazón absorto no sabía
si era cadencia el rayo de la luna,
o era rayo de luna la armo..:iía,
ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

Háblame, me dijiste con locura
e.a ese hermoso instante de la vida
en que se siente el alma entristecida
en medio de la dicha y la ventura •...
Y me viste amorosa y con terour..
mostrando en tu mirada indefinida
ese "adios" que formó la despedida
de tu alma virginal en la amargura •...
Y yo miré tus ojos fijamente
porque no pude hacer que de mi frente
llegara hasta la boca; el pensamiento
Mas fué aquella mirada tao hermos.i,
que me sentí dichcso, y tú dicbosa
pudiste interpretar mi sentimiento .... !
ENRIQUE R. MARTINEZ,

�Dice a la guitarra
su pena el gitano,
canta soleares como las saetas
del Miércoles Santo.
Desoladas las cuerdas sollozan
su dolor amargo.
dolor sin consuelo del que ya ha perdido
lo que fué su encanto.
Desoladas las cuerdas gotean
suspiros y notas temblando,
como pecho que el lloro estremece
con intermitencias Penosas de llanto.
Son las soleares •
el lamento aciago
de un alma que gritasuspenas más hondas
partida en pedazos:
son sus lloros el ritmo bohemio
del hombre sin patria que va caminando
por todas las razas, y ve que la suya
no raya los cielos con su campanario.
Andar, andar siempre,
los hijos en hombros llevando,
prendido el ajuar a la espalda
como choza de seres extraños,
con los rizos caídos al cuello,
llenas de tendones negruzcos las manos,
desgoznadas las libres caderas,
los ojos profundos y bravos,
y el perfil nazareno y sombrío
de una ura hermosura bañado.
Andan,anddn,andan,
y cruzó su paso
bajo de los cocos velludos de Oriente,
bajo de los cedros de bíblicos ramos,
bajo las arcadas del pino del Norte,
bajo de las bóvedas triunfales del plátano.
Oid cómo canta
la voz, sollozando
sus hondos lamentos como un miserere
de negros y huraños:
&lt;Solo por el mundo
camina el gitano;
las gentes le escupen; todos le apedrean;
va crucificado.&gt;
Y arranca a los tristes bordones
un acorde infausto,
igual que una gasa de luto
que queda del mástil colgando.
Luego da a los vientos
otro triste canto:
como un velatorio, acompaña
la guitarra sus sones llorando:
«Yo no tengo casa,
yo no tengo a naide;
no tengo tan sólo ni un palmo de tierra
que muerto me guarde&gt;.
Y lt1ego flamea
su voz melodiosa de chorro afelpado,
estos cuatro versos cual cuatro blandones
que incendian el aire chisporroteando:
«Antes que agonice,
taparme la cara:
si me ve la muerte, temo que no quiera
llevarse mi alma&gt;.
Es en la subida
del verso más largo
en donde ,oe queda la voz quejumbrosa
como gallardete de luto ondeando;
es una fermata
personal, la que tiene lo mágico
de las soleares llenas de amargura,
de" sudores de muerte y de llanto;
y al bajar de la altura del cielo,
la voz se recoge llorando,
y en el pecho otra vez se acurruca
como el ala sed;isa de un pájaro.
Oyendo cantar desde niño

soleares a Juan el gitano
al compás de los duros. martillos
dando en las bigornias y tarareando,
aprendí de su música libre
los rítmos diversos y descoyuntados,
y ampliando en cadencias
de las seguidillas gitanas el canto,
compuse la silva ilexible
de versos elásticos,
sueltos cual serpientes,
libres ,;:orno lazos,
en que a veces suelo vaciar la armonía
que el cielo me vierte de un cáliz sagrado.
Cuando terminaba de alzar los martillos
el herrero bravo
y cogía la dulce guitarra
para acompañarse la voz suspirando,
hasta el pueblo cercano subía
el feliz maoantial de su canto,
Entonces la gente,
viejos y muchachos.
hombr.-s y mujere~,
acudían a oírle a un picacho,
y sobre las peiias
a donde lleg-.ba la voz desde abajo.
igual que en un templo
religioso y santo,
la gente sentía
subir el milagro
de la voz de ternura inefable
del triste gitano,
mientras de muy lejos
también con la brisa llegaba volando,
de un ruiseñor en la noche despierto
la canción de su nido de Mayo,
snjeto a la greña de plata y de verde
de un álamo blanco.
El herrero en la paz de la noche
este treno gorgea al espacio:
&lt;Yo morí hace tiempo
y estoy enterrao;
el alma la tengo de cuerpo presente;
yo la estoy velando&gt;.

~ífW©&gt;
De pié, sobre la márgen del Camino,
contemplando el erial lleno de abrojos,
increpo al Cielo. con tranquilos ojos,
oprimiendo el bordón del pert·grino.
Nada me importá que el adverso sino
haya roto mis piés, en saogre rojos:
han de quedar erguidos mis despojos
como reto inmortal contra el destino!
Y cuando caiga en la tenaz porfía,
sin rendirme jamás en la contienda,
a Dios he de llevarle, como ofrenda,
un alma bien templada, por ser mía...
¡Adelante, que al fin de la jornada
llegaré, con la frente levantada!

•
Vivo para luchar. Nada me arredra
ni podrá contener mi ardiente brío;
su mejor garantía es el ser mío:
firme baluarte, coracín de piedra.

Allí se estrellan los que en ruda guerra
me lanzan dardos con furor impío ....
pues del Honor y del Deber me guío,
jamás el miedo en mis sentidos medra.
Fuego patricio en mis entrañas arde!
y la puerta del pecho está cerrada
para todo cuanto es bajo y cobarde

Muertas mis ilusiones, voy a solas
embarcado en la nave del deseo,
abrigando mi Ideal, tan gigantéo
como del mar las encrespadas olas.

&lt;Calle e la amargura,
yo te vov pasando;
mi sangre de hombre se quea en tu&amp; piedras
tendía en un rastro&gt;.

Son eco del dolor mis barcarolas;
y bogo convertido en Prometeo.
cuando en mis ansias solamente veo
de mis tardes sin luz, mustias aureolas

&lt;Soy como la víbora
que vive en el campo:
todos se desvían al ver que se acerca
y tu~rcen el paso&gt;.
Y se arremolinan los nerviosdeangustia
de la copli. a los l:.ondos zarpazos,
cual si, estremecidos, quisieran los huesos
salir de la carne gritando.
SALVADOR RUEDA.

El templ~ del Sagrado &lt;;orazón de Jesús (San Fr..ncisco),durante la m,sa de la colonia vasca en honor de San Ignacio d.,
Loyola.-Mons. Mora y c'!el Río en el templo de San
Francisco después de la misa a San Ignacio.

solo quiere saciar mi alma angustiada,
la sed de Libertad que me maltrata
y el hambre de Derecho qlle me mata!

Y luego se arraoca
las entrañas latentes de cuajo,
al cantar esta copla de adelfas
de tuera y de acíbar mezclados:

Gime la guitarra
un feroz alarido temblando
baio la epilepsia de los largos dedos
del mozo bizarro,
y váse extinguiendo por ondas de música
el lamento trágico,
como se desata por ondulaciones
un nudo de llanto,
Está el pneblo todo
&lt;cloroformizado&gt;
por el son de la voz religio•a
de este Jeremías profundo del canto,
hasta que desriza
igual que un prodigio encantado,
la postrer seguidilla gitana
que impregna los aires de sones amargo,;

,

mi grandiosa majestad y poder, no todos alcanzais a
comprenderme ..... .
Soy-oidlo bien-¡soy el PATRIOTISMO!
E vGE?-;I O MAR Tf:-; E z L.~zzERJ.

Orizaba, Junio de r91 3.

Ail1@ ~llll~ Il@~ lhl~~!l"~~ in®llh&lt;Sll'il ~ !Jifü(to
ll\lllll&lt;&amp;i@ ~lfü Il&amp;

¡y qué larga es la noche de la ausencia!

~ll'il

¡qué triste es el mirage de los cielos,
si amenazan mi barca, en su inclemencia,
las tempestades del terrible; hastío ;
y al contemplar fallidos mis anhelos,

me abandono en las ondas del vacío..,!
M. A. DIAz.
De &lt;Pétalos&gt;.
o o o

Sereno y humilde, de cara al Destino,
llevando los brazos abiertos en cruz,
un monje recorre su austero camino
que alumbra el reflejo de mística luz.
No tiene rencores, ni sabe de insidia,
su espíritu ha sido sencillo y veraz,
y en todas las luchas que ahíja la envidia
alzó las dos manos pidiendo la paz.
Le alcanza la gleba. Hirsuta y clamante,
le befa, le insulta; y, al irse delante,
no se qué le dice nombrando a Jesús.
El pide para ella la fé de la enmienda ;
y humilde y sereno prrsigue su senda
llevando los .brazos abiertos en cruz.
JAVIER SORONDO.

a

~ 9 ;/

¡pi©:&lt;C©:~ V~~~

dente pupila debhecha en llanto ...... los ojos de una
madre, de una esposa ...... de una uovial
o o o

(ell OO!l"lru:tll\l

-lQuién soy? -La fé que conduce a las grandes
proezas, un átomo de Dios; un amor que sacrifica en
el altar de ~u adoración los más sagrados vínculos, la
amistad, la fraternidad, la vida .... !
AMOR que se posesiona en absoluto de los corazo·
nes, que hace h&lt;!rvir tumultuosamente la sangre en las
venas .... que provoca extremecimieoto supnmo de un
pueblo entero al recuerdo de su raza: ese soy yol!!
Hago vacilar y destruyo coronas testas; vindico a las
generaciones vilipendiadas; y el sagrado DERECHO
de un pueblo inflamado en ígneas flamas dentro de los
pechos a mi contacto es mortal para los opresores, para los que tratan de usurpar un poder inviolable!
En el alma de los hombres soy algo como un proemio
a los grandes cataclismcs de sangre, precursor de la
muerte o de la victoria!
Mi espíritu está caldeado por un hálito divino, por
eso reanimo y vivifico a los decaídos, a los humildes, a
los eternamente oprimidos por extraños! -Muchos ha·
blan de mí .... pero .... ¡cuán pocos me practicaD .... !
Sin mi no tienen valor alguno los acontecimientos·
políticos de las naciones. Soy algo necesario para el ho·
nor de la bandera.
A veces me oculta el centelleo flamígero de una es·
pada de combate, la boca de un cañón despidiendo me·
tralla, y con esta la irrupción de la muerte y el txter•
minio; a veces reflejo mi poder insuperable en el gesto
heróico de un soldado muerto de frente al enemigo...
Pero, a las veces, tambi(n suele ser"mi refugio la can·

Mi poder que obra milagros, abate a los poderosos,
desbarata las mayores ambiciones y desprecia a los &lt;co·
!osos&gt; ....
Mantiene incólumes y re~plandec;entes. las tradiciones, el nombre legendario de una raza, el símbolo sagrado del pabellón!
Pocos hombres sabeo que dtsposeyéndome, jamás serán buenos hijos, jamás serán buenos padres de fami·
lia ..•.
Todo lo dicho, quizás os dé luces para imaginar quien
soy ....
Sin embargo, os diré:-que soy el que torna heróicos
a los pusilánime,s, gigantes a los pigmeos, y •..... -lo
que es más-posible Jo imposible!
También debéis saber que ante mí la fantasmagórica
MUERTE a nadie arredra; que el egoísmo desaparece
y .... el milagro surge!
Ya véis, pues, que soy excelso, que soy terrible y omnipotente!

o o o
JNo tembléis .... ! que soy el más bello de los amores,
la más sublime de las satisfaccionesl-Acercaos a mí,
prosternaos y bendecidme!
Mi contacto os fortalecerá el espíritu, os hará felices ..... .
Vedme: ¡cuán blanco, cuán impalpable, cuán radioso
e inmaterial soy! .... _.-,Os turbais? ..... .
¡Es que sois culpables) ¡Bajais la vista porque no me
posee is ...... y al aparecer delante de vosotros en toda

/

Para la señorita D. :\1.
Tus bucles negros, tu tez moreoa
con tus mejillas color de fresa;
ese bosito fascinador,
cabe tus labios rojos do impera,
como reflejo de una alma fresca,
una sonrisa de tentación;
tus grandes ojos, la gentileza
de tu mirada, pura y serena .... ,
que irradia vida, fuego y amor,
cantan muy alto que eres princesa
del arrogante linaje azteca
de la gran raza de Cuauhtemcc.
o o o
Deja que lleve, virgen azteca
hasta tu trono-como una ofrendade yoloxochitl la blanca flor;
mi flor amada, mi flor de selva,
la que te brinda mi alma bohemia
porque es emblema del corazón.
Y si piadosa curas mis penas
con tu mirada pura y serena .... ,
que irradia vida, fuego y amor.
seré tu esclavo, linda princesa
del arrogante linaje azteca
de la grao raza de Cuauhtemoc.
PORFIRIO TORO RAMIREZ.

�c;©1~©

~l ~., Jl~ ~1~íit)):rit&amp;
i\.ot1e~lña

Viendo a Minna poner una cara un tanto desolada
me atreví a interrumpir al doctor:
'
-Me parece que íbais a demostrarnos que el tiempo ..... .
-Y bien, dijo, puesto que no os placen las disertaciones por prólogo, vamos al cuento que debo contaros
y es el siguiente:
'
-Hace veintitrés años, conocí en Buenos Aires a la
familia Revall, cúyo fundador, un excelente caballero
francés, ejerció un cargo consular en tiempos de Rosas.
Nuestras casas eran vecinas, era yo joven y entusiasta
y las tres señoritas Revall hubieran podido hacer com'.
petencia .ª las tres Gracias. ~e más está decir, que muy
pocas chispas fueron necesarias para encender una hoguera de amor ....
-&lt;Am-0- 0--r&gt;, pronunciaba el sabio obeso, con el pulgar de la diestra, metido en la bolsa del chaleco y
tamborileando sobre su potente abdomen con los dedos
ágiles y regordetes, y continuó:
Que el doctor Z. es ilustr_e, elocuente, conquistador,
-_Puedo co?fesar francamente que no tenía predique su voz es profunda y vibrante al miEmo tiempo y
lección por n10guoa, y que Luz, Josefina y Amelía ocusu gesto avasallador y misterioso, sobre todo desp~és
paban en mi corazón el mismo lugar. El mismo, tal vez
de ~a publ~cación d~ ~u obra sobre &lt;La plásti~a de Enno; pues los dulces al par que ardientes ojos de Amelia,
~uen&lt;:&gt;,&gt; _quizás podna1s negármelo, o aceptármelo con
su alegre y roja risa, su picardía infantil ........ diré
restricciones, pe_r~ que_ su calva es única, insigne, herque era ella mi preferi~a. Era la menor; tenía doce
mosa, solemne, hnca s1 gustáis Joh, eso nunca estoy
años apenas, y yo ya había pasado de los treinta. Por
seguro! ¿ Cómo negaríais la luz del sol, el aroma' de las
!ªl _motivo, y por ser la chi~uela de carácter travieso y
rosas y las propiedades narcóticas de ciertos versos)
¡ov1al, tratábala yo como niña que era, y entre las otras
- l Sabéis cuáles son los priacipios del hombre? Gru- dos repartía mis miradas incendiarias, mis suspiros, mis
Pues bien, esta noche pasada, poco después que saluda:
pa,
jiva,
!inga,
sharira,
b.ma,
rupa,
manas,
budhi,
alma:
mos el toque de las doce con una salva de doce taponaa~reto~es de manos y hasta mis serias promesas de mazos del más legítimo Roederer, en el precioso comedor es decir, el cuerpo, la fuerza vital, el cuerpo astral, el tr!mon10, en una, os lo confieso, atroz y culpable bigarecocó de ese sibarita de judío que se llama Lowens- alma animal, el alma humana, la fuerza espiritual y la mia de pasión. ¡Pero la chiquilla, Amelía! ...... Suceteinger, la calva del doctor alzaba aureolada de orgu- esencia espiritual ..... .
día que, cuando yo llegaba a la casa, era ella quien prillo su bruñido orbe de marfil, sobre el
mero corría a recibirme, llena de sonrisas
cual, por un capricho de la luz, se veían
y zalamerías:
sobre el cristal de un espejo las llamas de
c¿Y mis bombones ?&gt; He aquí la pregundos bujías, que formaban, no sé cómo, alta sacramental. Yo me sentaba regocijado,
go así como los cuernos luminosos de Moidespués de mis correctos saludos, y colsés. El doctor enderezaba hacia mí sus
maba las manos de la niña de ricos
grandes gestos y sus sabias palabras. Yo
caramelos de rosas y de deliciosas grahabía soltado de mis labios, casi siempre
geas de chocolate, los cuales, ella, a plena
silenciosos, una frase banal cualquiera.
boca, saboreaba con una sonora mtísica paPor ejemplo, ésta: &lt;¡Oh, si el tiempo pulatina!, lingual y dental. El por qué de
diera detenerse!&gt; L~ mirada que el doctor
mi apego a aquella muchachita de vesme dirigió y la clase de sonrisa que decotido a media pierna y de ojos lindos,
ró su boca, después de oír mi exclamación,
no os lo podré explicar, pero es el caso
confieso que hubiera turbado a cualquie·
que, cuando por causa de mis estudios tuve
ra.
que dejar Buenos Aires, fingí alguna emo-Caballero - me dijo saboreando el
ción al despedirme de Luz, que me mirachampaña-si yo no estuviese completaba con anchos ojos doloridos y sentimentamente desilusionado de la juventud, si no
les; dí un falso apretón de manos a J osefisupiese que todos los que hoy empezáis a
oa, que tenia entre los dientes, por no llovivir estáis ya muertos, es decir, muertos
rar, un pañuelo de batista, y en la frente
del alma, sin fé, sin entusiasmo, sin idea·
de Amelia incrusté un beso, el más puro y
les, canosos por dentro; que no sois sino
el más encendido, el más casto y el más
máscaras de vida, nada más .... sí, si no suardiente ¡qué sé yo! de todos los que be
piese eso, si viese en vos algo más que un
dado en mi vida.
hombre joven de fin de siglo, os diría que
Y salí en un barco para Calcula, ni más
esa frase que acabáis de pronunciar: &lt;iOh,
ni menos que como vuestro querido y adsi e 1 tiempo pudiera deteuerse !&gt; tiene en
mirado general Mansilla, cuando se fué a
mí la respuesta más satisfactoria.
Oriente, lleno de juventud y de sonoras y
-iDoctor!
flamantes esterlinas de oro. Iba yo, sedien- Sí, os repito que vuestro escepticismo
to ya de las ciencias ocultas, a estu:liar
me impide hablar, como lo hubi~ra hecho
entre los mahatmas de la India lo que la
en otra ocasión.
pobre ciencia occidental no puede ense-Creo, -contesté con voz firme y sereñarnos todavía.
na--en Dios y su iglesia. Creo en los milaLa amistad epistolar que mantenía con
gros. Creo en lo sobrenatural.
madama Blavatsky, habíame abierto ancho
-En ese caso, voy a contaros algo que
campo en el país de los fakires, y más de
a otro que vos haría sonreír, Mi narración
un gurú que conocía mi sed de saber, se
espero que os hará pensar.
_
encontraba dispuesto a conducirme por
En el comedor habíamos quedado cuabuen camino a la fuente sagrada de la
tro convidados, a más de Minna, la hija
verdad. Fuí iay! en busca de la verdad, y
del dueño de casa: el periodista Riquet, el
si es cierto que mis labios creyeron saciarabate Purean recién enviado por Hircb,
se en sus frescas aguas diamantinas, mi
el doctor y yo. A lo lejos oíamos en la alesed no se pudo aplacar.
gría de los salones, la palabrería usual de
Busqué, busqué con tesón lo que mis
la hora primera de año nuevo: &lt;happy new
ojos ansiaban contemplar, el Keherpas de
year! happy new year! iFeliz año nuevo!
Zoroastro, el Kaleb persa, el Kovei-Khan
El doctor continuó:
de la filosofía india; el archoeno de Pa-¿Quien es el sabio qne se atreve a deraceiso; el limbuz de Swedenborg; oí la
cir &lt;esto es así&gt;? Nada se sabe. &lt;Igoorapalabra de los monjes budhistas en medio
mus el ignorabimus&gt;. ¿Quién conoce a
de las florestas del Thibet; estudié los diez
punto fijo la noción del tiempo? ¿Quién sasephiroth de la Kabata, desde el que simbe con seguridad lo que es el espacio? Va
boliza el espacio sin límites hasta el que,
la ciencia a tanteos. caminando como ana
llamado Malkuth, encierra el principio de
ciegi, y juzga a veces que ha vencido
la vida.
cuando logra advertir un vago reflejo de
Estudié el espíritu, el aire, el agua, e 1
la luz verdadera. Nadie ha podido des·
fuego, la altura, la profundidad, el orienprender de su círculo uniforme la culebra
simbólica. Desde el tres veces más grande En el comedor h1b íamos quedado cuatro convidados, a rnás de Miona, la hi ja te, el occidente, el norte y el mediodía; y
del dueño de la casa.
llegué casi a comprender y aún a conocer
el Hermes h~st~ nuestros días la mano humana ha oodidoapenas alzar una línea del manto
que cubre a la eterna Isis.
Nada ha logrado saberse
con absoluta seguridad en
las tres graudes ex presio·
nes de la naturaleza: hechos, leyes, principios. Yo
que be intentado profundizar ea el inmenso campo del misterio, he perdido casi todas mis ilusionfs.
Yo que he sido llamado sabio en academias ilustres
Y libros voluminosos; yo que he consagrado toda mi vida al estudio de la humanidad, sus orígenes y sus fines;
yo que he penetrado en la Cábala, en el ocultismo y en
la teosofía, que he pasado del plan material del &lt;sabio&gt; al plano astral del &lt;mágico&gt; y al plan espiritual
del &lt;mago,&gt; que sé cómo obraba Apolooio el Thianense Y Paraceiso, y que he ayudado en su laboratorio, en
nuestros días, al inglés Crookes; yo que ahondé en el
Karma Dtídhico y en el misticismo cristiano, y sé al
mismo tiempo la ciencia desconocida de los fakires y la
teología de los sacerdotes romanos,' yo os digo que e-no
hemos visto los sabios ni un solo rayo de la luz suprema,&gt; y que la iomensidad y la eternidad del «misterio&gt;
forman la única y pavorosa verdad.
Y dirigiéndose a mí:

\

íntimamente a Satán, Lucifer, Ashtarot, Bee lzebutt,
Asmodeo, Belphegor, Nahema, Lilith, Adrammeleh y
Baal. Y en mis ansias de comprensión en
mi insaciable deseo de sabiduría, cuando
juzgaba haber llegado al logro de mis
ambiciones, encontraba los signos de mi
debilidad y las manifestaciones de mi pobreza; y estas ideas, Dios, el espacio, el
tiempo, formaban la más impenetrable
bruma del.lote de mis pupilas .. , ... Viajé
por Asia, Africa, Europa y América. Ayudé al coronel Olcot a fundar la rama teo·
-sófica de Nueva York. Y a todo esto-re·
calcó de ~úl&gt;ito el doctor, mirando fijamente a la rubia Minna-¿sabéi~ lo que
es la ciencia y la inmortalidad y todo ?
¡Un par de ojos azules., .... o negros!
-¿Y el fin del cuento ?-gimió dulcemente la señorita.
El doctor, más serio que nunca, dijo:
-Juro, señores, que lo que estoy refiriendo es de una absoluta verdad. ¿ El fin
del cuento ? Hace apenas una semana
he vuelto a la Argentina, después de veintitrés años de ausencia, He vuelto gordo,
ba~tante gordo, y calvo como una rodilla;
pero en mi corazón, ha mantenido ardiente el fuego del amor la vestal de los
-solterones. Y, por tanto, lo primero que hi·
ce, fué indagar el paradero de la tamilia
Revall c¡Los Revall-me dijeron-las del
caso de Amelía Revall!&gt;, y estas palabras,
acompañadas con una especial sonrisa.
Llegué a sospechar que la pobre Ame·
lia, la pobre chiquilla .. . . ,. Y buscando,
buscando, dí con la casa. Al entrar, fuí
recibido por un criado negro y viejo, que
llevó mi tarjeta, y me hizo pasar a una
sala donde todo tenía un vago tinte de
tri ,teza. En las paredes, los Pspejos es·
taban cubiertos con velos de lnto, y dos
grandes retratos, en los cuales reconocí a

las dos hermanas mayores, se miraban, mPlancólicos
y oscuros, sobre el piano. A poco, Luz y Josefina: i&lt;Oh,

amigo mío, oh, amigo mío!&gt;Nada más. Luego, una conversación llena de reticencias y de timideces, de palabras entrecortadas y de sonrisas de inteligencia, tristes, muy tristes. Portado lo que
logré entender, vine a quedar en que ambas no se habían casado. En cuanto a
Amelía, no me atrevía a preguntar nada .... Quizás mi pregunta llegaría a aquellos pobres seres, como una amarga ironía, a recordar tal vez una irremediable
desgracia y una deshonra ... , En esto vi
lleg,u saltando a una niñita, cuyo cuerpo
y rostro eran iguales en todo a los de mr
pobre Amelia. Se dirigió a mí, y con su
misma voz exclamó: c¿Y mis bombones?&gt;
Yo no hallé qué decir.
Las dos hermanas se miraban pálidas.
pálidas, y movían la cabeza desoladamente ......
-Mascullando una despedida y haciendo una zurda genuflexión, salí a la calle.
como perseguido por algún soplo extraño.
Luego, lo he sabido todo. La niña que yo
creía fruto de un amor culpable, es Amelia, la misma que yo dejé hace veintitrés.
años, la cual se t,a quedado en la infancia,
ha contenido su carrera vital. Se ha detenido para ella el reloj del Tiempo, en
una ho1a señalada ¡quién sabe con qué
designio del desconocido Dios!
El Dr. Z. era en este momento todo calvo ....
RUBEN DARIO.
o o o

En Alemania hay trenes eléctricos que
pueden correr doscientcs kilómetros por
hora.

~

1

1

El siguiente suceso, que es histórico, ocurrió durante
la revolución de los "púgiles," en China, y demuestra
que también entre la raza amarilla se encuentra amistad
-sincera y fiel.
Hwan-Tsa-Chen, joven y m.:y distinguido chino, vivía
en Kew•Kwiang, pueblo donde también se encuentra
una gran colonia de europeos.
El y su linda mujercita, "1:ei-Hwa-equivale a rosa
florecida-habían tomado la religión cristiana, y eran
muy apreciados en l.i. colonia, y principalmente en la
-familia del médico de la misión, con quien se trataban
diariamente.
Mei-Hwa saltaba radiante de alegría, en sus pequeño3 za.patos de fieltro con suela gruesa, porque uno de
los más poderosos príncipes del país había nombrado a
su esposo miemDro del famoso grao consejo: Tsung-LiYamen.
Para Hwan·T~a-Chen, el nuevo empleo era muy im-portante; él ocuparía ahora un puesto elevado y poderoso.
La gran noticia se extendió rápidamente en todo el
-pueblito.
-1 Y no siente usted la menor tristeza al dejarnos?
-preguntó sonriendo el m~dico. .
.
- Sí, señor. estoy muy Inste. Me1-Hwa quiere mucho
.a todos vosotros, pero pronto les escribirá.
-Es un gran honor para su esposo-continuó el mé-dico, con gravedad,-como miembro del consejo, puede
hacer mucho por los cristianos.
-Sí. señor,-coatestóle Mei-Hwa, y su rostro delicado se puso muy serio-y lo hará.
-Promet0-continuó con gravedad,-que si Mei-Hwa
en algo puede ayudar a los cristianos, entonces lo hará,
Hwan, también hará lo que esté en su poder, para apoyarlos.
Mei· Hwa hizo de todo corazón esta su gran promesa.
Dos dí..s después 5e fueron en su coche chinesco, atado con dos bueyes, a la gran ciudad Pekín, donde
Hwan debía tomar su asiento en el consejo.
Pertenecían ahora a la Corte y debían vivir a nivel
de su elevada posición,
::Mei-Hwa no se olvidaba de sus amigos; les envió larga; y c.iriñosas cartas, deplorando no haber tenido ocasión de hacer algo en favor de ellos, y Hwan agreg'? en
una pequeña nota que les aseguraba su buena y amistosa voluntad.
Como rayo cayó la novedad horrorosa de asaltos contra los «diablos extranjerof&gt;, y en las legaciones euro-

peas se murmuraba de los &lt;pugiles&gt;. Los buques extranjeros enviaban tropas a tierra y a la capital llegaron rumores de matanzas y robos.
Pero la emperatriz-viuda y el grao consejo aseguraban a cada momento su buena voluntad y ofrecían su
protección en caso de necesidad.
Una noche, llegó Hwan muy tarde a su casa, pálido
y fati¡¡ado y su mujercita tembló al ver la expresión de
su mirada.
-/Qué ha suce_d ído, mi príncipe amado?
-iOh, mi estrella celestial!-gimió Hwi.n, en voz baja en el oido de su mujer, pues las paredes eran como
de papel y se veían rodeados de espías,-nuestros amigos están p~rdidos; mañana saldrá el edicto.
-iEI e.iicto!-repitió Mei-Hwa horrorizada,- /a pe·
sar de todas las promesas 1
-¿Qué les importa al Hijo del Cielo y a su madre
elevada sus promesasl-exclamó Hwao con amargura.-lPodemos avisar a nuestros amigos en Kew-Kwi·
ang?-preguntó
-No, alma mía, a todos nos vigilan, y lo peor es, que
cada miembro del consejo tiene que firmar el edicto, y
al ver la firma mía, nuestros amigos creerán que yo les
he vendido ....
- l Cómo avisan a los virreyes?
-El Hijo del Cielo ha firmado ya, mañana firmare·
mos nosotros y luego los escribientes los despachan.
-Si fuese uno solo- cuchicheó Mei·Hwa,-sepodría
hacerle desaparecer .... aunque fuese un pecado mortal .. . .. .
-Adorno de mi jardín- le contestó gravemente el
marido,-no hay salvación posible ....
-Pero si se presentase un medio-rogó ella,- /tú
cumplirías con tu promesa? .... ¿ la tuya y la mía?
-/No es la promesa tuya la mía?-contestó él con
dulzura.-Teo confianza, cumpliría.
Quedáronse silenciosos, absorbidos por tristes pensamientos.
Habló él y la voz temblaba:
- Si se tratara de nuestras vidas .. ,. ¿quisieras en·
tonces también que cumpliera? Te ruego reflexionarlo
bien, amada mía Pues oye: una sola cosa puedo hacer,
con la ayuda de Dios, para salvarlos ..•. pero el pre·
cio es caro . .... .
Mei- Hwa no contestó durante un minuto; lu~go puso
con sollozo ahogado los brazos al rededor del cuello
de su marido;
-Venga lo que venga-dijo,-seamcs fieles a nuestra fe, y hagamos nuestro deber.

o o o
Hwan llegó a su casa la tarde siguiente sereno y reposado. Mandó llamar al secretario y luego se dirigió
al jardín con su esposa, buscando allí on sitio libre de
espías.
Mei-Hwa lo miraba con ansiedad; pero su semblante
serio no r .?velaba nada.
-1 Por qué escribistes tantas cartas primero, esposo
mío?-preguntó respetuosamente, temblando de miedo..
-No be escrito cartas-contestó con cariño, sentándose en un antiguo banco de mármol,-he hecho mr
testamento.
-Es .... es .... entonces ...... -balbuceó Mei-Hwa
apretando las m.i.nas contra el corazón.
-iLo he hecho!-exclamó él lentamente.-Nos dieron el edicto para firmar. El hijo del Cielo había pues•
to su sello. Arreglé de modo qoe fuese yo el último para firmar.
El edicto ordenaba "extirpar" a to,los los extranjeros, pero al firmar cambié con rápida plumada la palabra extirpar por la de proteger, así- con el dedo dibujó en la tierra las dos letras chinescas, mostrándole con
qué facilidad se había realizado el cambio importante.
Mei-Hwa lo contemplaba con profunda admiración.
-Entonces no hay ningún peligro más-exclamó alegremente. ¿Y nadie te vió hacerlo?
-Nadie,-confirmó Hwan,-pero no puede quedar
oculto por mucho tiempo.
La venganza vendrá al notar la equivocación, y de·
hemos avisar hoy a nuestros amigos.
Cuatro días más tarde llegó Hwan a su casa con un
semblante tan pálido y desfigurado, que su mujer nue•
vameote se extremeció de horror mortal.
-Ya se ha descubierto-dijo Hwan con calma.
-Hoy han llegado protestas de varios virreyes que
preguntan si el edicto es correcto.
-Ruega á Dios que el aviso no haya llegado tarde.
No había llegado tarde .... La matanza secreta y horrorosa, que la temerosa tmperatriz había preparado
fracasó, pues cuando el edicto rectificado llegó a Jo;
virreyes, el golpe no acertó eon la vehemencia con que
se hubiera hecho si Hwao no hubiera sido fiel a su promesa.
Salváronse la mayoría de los cristianos.
El día siguiente estremecióse el alto consejo al· oir la
proclamación de que Hwan-Tsa-Cheo y su familia h,i.bían sido ejecutados.
' S. THALBITGER.

�Autores Modernos

ESTAMOS DORMIDOS....
De nuestro corresponsal literario en Madrid.

Adrián Gual y su "M isterio de Dolor."

Cuando tropecéis en la vida-que será frecuente·
mente-con algún necio, y tengais que sufrir, ya sus
tosquedades, ya sus impertinencias, ya los efectos de su
inercia invencible, procurad no impacientaros; sino
más bien deciros para vuestro coleto, a guisa de disculpa amplia, generosa y a la vez exacta, de la actitud de
quien os fastidia: &lt;Este hombre está dormido&gt;. O si no
queréis ser tao categóricos: &lt;Este hombre no está del
todo despierto&gt; ... .
Si recorremos un poco la escala de la vida; si nos
rem:&gt;otamJs hacia los orígenes, veremos que todas las
formas primordiales han dormido y duermen durante
siglos. El mineral amorfo duerme más que el vegetal;
el vegetal más que el animal inferior; el animal infe•rior más que el superior. Seres tan aventajados en la
escala zoológica como lo, ofi1ios, duermen las tres
cuartas partes de su vida ... , Mamíferos tan complicados y perfecto3 como los osos blancos, dormitan iovier·
nos enteros en sus helados refugios boreales.
El &lt;r&lt;!y de la creación&gt; por su parte, duerme los
caeve meses que está en el claustro materno; duerme
los primeros años que siguen a su nacimiento, duerme
ea realidad el septenario que la naturaleza emplea para traerlo a la conciencia del mundo, y continúa des·
1)Ués durmiendo la tercera parte, cuando menos, de sus
-días sobre la tierra.
Pero, aun en las horas de vigilia., el ser humano no
-está del todo despierto .. ,, La inmensa mayoría de la
;gente: el pueblo en especial, una enorme cantidad de
mujeres y muchísimos hombres de mediana cerebra•
-cióo, pasan la vida consciente en un semi-sueño, igno·
raodo el porqué de las cosas más simples, asomándose
.ap3oas a la existencia p:&gt;r las ventanas aún estrechas y
-turbias de sus sentidos, moviéndose solamente al influjo
-de un instinto obscuro ...•
En las clases elevadas también se duerme mucho.
El aristócrata, casi incapaz de pensar, viviendo conforme a unos cuantos moldes antiguos, a unos caantos
lugares comunes transmitidos de generación en generació~. a tal o cu1l iufiuencia atávica de irrisorio procerato, e; un ser profu3damente dlrmido . ..•

En ese pueblo catalán todo fibra, todo músculo y todo
eoergia, que para. nosotr.is, los hispano-americanos, se
nos representa quizás un poco rudo, en fuerza de ser
robusto, y un poco rnerc:i.ntilizado en fuerza de ser trabajador, y cuya alma se dijera forjada por martillos de
acero sobre el yunque de la vida; en ese pueblo, médula de España, florecen con rara intensidad los artistas y los pensadores.
Tiene la literatura dramática catalana no sé que
fresca serenidad, no sé qué delicado realismo que emociona sin recurrir a los efectos escénicos, y que penetra
en las coocienci1s profundamente, sin sacudidas de melodrama, con una enorme fuerza de verdad y de arte.
U o1 alto representante de las novísimas letras catalanas, es, sin duda, Adrián Gua), el antor de "Misterio
de Dolor."
"Misterio de Dolor" es una obra moderna, no porque
haya sido escrita en nuestros días, sino por sus tendencias, su forma, y hasta podernos decir su psicología.
Un símbolo la encierra. Este símbolo lo formaa tres
corazones sangrantes, bajo una corona de espinas. Un
aire de misterio rodea todo ese vulgar drama arranca·
do a la vida. Una fuerza fatal envuelve en su torbellino a los tres protigooistas y los arrastra hacia el Do-

lor.

A cada nuevo acto, el espectador aguarda el desenlace trágico. Espera ver rasgarse el velo misterioso Y,
sin embargo, la acción es clara, sencilla. ¿ Dónde está
entonces ese misterio de dolor ? En todo y en nada.
Una angustia inexplicable llena el ambiente. Dijérase
que una fuerza invisible trabaja en la sombra. Se siente la proximidad de algo terrible, que llega entre la
calma de las horas familiares. Y cuando, al fin, el drama estalla, es como estallan todos los dramas del corazón: brutal y sencillamente. Es un golpe, un derrumba•
miento, un vértigo de abismo en que una. mujer cae en•
vuelta, por ley fatal, y dos amantes sobreviven, fatal·
mente también.
¿El argumento? Paisaje de campo. Una casa pobre, a
la orilla de la montaña, dentro del pueblecillo sin nombre. Un amor legítimo, de marido y mujer.surgido años

antes ....
Ella, Mariana, la esposa, es el caso especial de la
mujer dotada de una fuerza de ternura extraordinaria,
que casi nunca. encuentra un corazón capaz en que vaciarla. Esa misma imperiosa necesidad de amar, digamos esa superabundancia de ternura, da a su cariño
mucho de maternal. Es en su seno donde encuentra el
arn'ldo la dul:e protección de la madre junto con la tímida fogosidad de la esposa.
Los cuarenta años de Mariaua, al lado de la vigorosa
juventud del esposo, tienen sed de idealidades frater·
nales y, al mismo tiempo, de caricias turbadoras. Es
una oculta fiet&gt;re de la carne y el espíritu; un celo
idealizado; el ansia des~sperada de un último amor que
tiene un sabroso dejo de fruta en tardía madurez ....
Pero el .:ariño de Mariana es un cariño cobarde que
siente miedo a t-0do. Miedo a un peligro sin nombre ....
Como todos los temperamentos excesivamente tiernos, Mariana es aparentemente una mujer débil. Es tímida.ante la felicidad. Por un fenómeno muy explica-

Miembros prominentes de la colonia japonesa que obsequiaron a su nuevo ministro con un banquete el
miércoles pasado.
ble, le parece que aquelh dicha de que goza es algo
insólito, extraño, y se admira iogéouamente de su realidad tangible. Este sentimiento pueril tiene por causa,
sin duda, la costumbre de sufrir, el hábito del dolor,
profundamente arraigado en ella, debido, a su ve,z a
una infancia triste v a una juventud llena de privaciones y desdichas.
De su primer matrimonio-hace ya años-Mariana
conserva una hija de veinte años, Marianeta.
Y el hecho vulgar se sucede. Entre la muchacha y el
padrastro brota el all)or prohibido, como una planta
mal;l.ita. Frente al cariño de Mariana, tímido y humilde, se levanta el amor de la joven; amor que tiene que
triunfar porque la primavera del corazón es toda fuego, toda crueldad y toda inconsciencia; porque en Ma•
riaoeta renace la juventud de Mariana, ya declinante,
y para el hombre el cariño de la hija es como una nueva florescencia del antiguo amor de la madre que él
encontró ya enfriado por la vida.
Inútiles son los esfuerzos de los enamorados para ma•
tar el sentimiento culpable: son profundas sus raíces y

o o o
tienen la extraordinaria resistencia con que arraiga el
mal en el corazón humano .. . .. .
Mari3:oa no lo sabe. Cree que son bastantes los dolores sufridos antes, en toda su existencia lamentable· que
esos ~olores ~a no _vol~erán jamás ...... Su propi~ co•
bard1a la obltga a 10sp1rarse a sí misma cierta confianza. Pero la F~talidad trabaja. Todo, hasta lo ioanimad?, parece u~11rse en contra de la desdichada. El ambiente, la primavera, la casa tranquila, la soledad de
los tres seres, preparan el golpe fatal y lógico. El interés de 1~ esp~cie está _sobre el interés del iodivid uo. y
la especie exige la unión de las dos juventudes
Un hecho sencillo las une. Mariana va a la m~otaña a
casa de un herbolario que le ha de dar una yerba q~e
sanará la mano del esposo, herido en una reyerta. Antes de. marchar, ruelía a la muchacha que cambie el
vendaJe. Y sale. La Joven, trémula de miedo y de amor
obedece a la madre. Pero sus manos torpes no acier:
t~n a colocar l~s vendas y sos ojos, fascinados, se dett_eaen en los OJOS de él. ... Y entonces los labios, martinzad'?s ~e deseo, se unen. Y cuando, temblando de remord1m1entos, SE; apartan, ella, llorosa, pregunta al·
amado como pud~era pregunta~ al Destino: &lt;¿Por qué
Madre me ord_eno que te cambiara las vendas?&gt;
Por fin, la vida ha triunfado. El drama se resuelve
ento~ces. La escena tremenda se ofrece a los ojos de
Mariana que, al tornar a la casa, sorprende a los amantes., - ... Anonadada, sin hablar, como aquel a quien Je
falta. momentáneamente el pensamiento, con la estupefacción de las grandes_ ?esgracias, se aparta del dintel
de la puerta que le deJo ver la horrible verdad. Cuando retorna hacia donde los otros se encuentran es
- convertt'do el corazón en algo, doloya
Co mo en un sueno,
ras~ Y sangrante _que no es ya capaz de sentir los bajos
ego1smos _de la vida. Viene cantando, con voz tranquila
u~a canc1ó~ de amores, aprendida allá en Ja infan'.
Cta ... ,, .V1en: caot:3-ndo, despacio, como otras veces,
cuando era feltz; y viene cantando sólo para que ello
los culpables, la oigan y desenlacen los brazos ...... s,
Después.,, ... Se va a la sierra a traer otra yerba·¡
q~e ha de sanar definitivamente al esposo. En el suíci~
d10 va a buscar la paz que en el mundo no encontrar
nuo~a. Y se marcha tran!:luila, cariñosa, ocultando e~
terrible secreto con esa fuerza de voluntad de los desesP?rados. Y allá, en la montaña, entre los peñascos desptad~dos como su destino, Mariana se precipita y cae
al abismo; pero no tan bajo como antes cayera su alma ......
CARL9S WYLD OSPINA.
La fotogr3:fía ha comprobado que el relámpago se
compone de 10oumerables chispas eléctricas que Sil siguen una a otra en imperceptible espacio de tiempo.

o o o
Mesa del banquete ofrecido al Excmo. señor Adatchi por la colonia Japonesa

El presidente de la República de Andorra tiene
15
pesos oro de sueldo diario.

Sólo h\y en el hJnbre d:&gt;s cons que veh.n: la inteli_gaacia y la intuición; pero pua estar verdaderamente
-despierto, se oe:e,itao un ioteligeacia o uoi iutui:ióu
,muy grandes ...•
La naturaleia p:&gt;r su pirte rara vez echa man:&gt; de
~nas; para los fiaes misteriosos que persigue, le basta
,con el instinto que ha puesto en las especies y sólo ea
•ciertos hombres tip::&gt;s, en ciertos &lt;progeoerados&gt;, que
,son como los más culmioiutes jalones del esfuerzo de
, ta especie, acude a estímulos especiales y produce el
,brote del genio o de la santidad ...•
Todos los seres yacen, por tanto, con ra.rísim"s ex•ce?::iooes, en los limb::&gt;s de ua sueño profundo, iomen:so. Las especies caminan con los ojos cerrados; lléva'las de la mano el instinto. La humanidad entera. no es
.mis que la cb~lla del boque durmiente&gt; ...•
o o o

1-

-¡ Por q aé eaojaroe, pue,, por las llamadas flaquezas
•del prójimo? ..•• El hombre ávido de ganancia, que
roba y esquilma a todo el mundo, estimulado por la
ilusión de poseer, sin darse cuenta de que en realidad
00 pofom~s pJseer nada: ni los muebles que u~amos,
ni el dinero que atesoramos en los ha.neos; que somos
simples depositarios de las cosas, las cuales van pasandJ de m 100 ea mino sin que, eo suma, pertenezcan a
oidie; ese hombre, que sacrifica. su dignidad y su conciencia de una manera tao estúpida., creedlo, está dormido.
Los que combaten por arrebatarse cosas de que ?º
iban de disfrutar los que toman venganza de agravios
. que no existen sino en su ~magioaci_ón; los qu~ aman
-sin saber porqué a una mu¡er que nt conocen n1 conoEl Hombre de la Espada.
·,cerán jamás .. .• están dormidos!
Los sabios han venido a comprender estas cosas con
la lentitud que caracteriza a toda sabiduría; Íos grande dos mil años: Ea tentación caen los dormidos sola·
des poetas las habían ~ompr~odido antes y el monólogo meote: Los desoiertos, oo&gt;.
de Segismundo, síntesis adml(able y suprema de la huJesús estuvo siempre despierto ....
manidad, lo prueba. de sobra . ...
&lt;Sueña el rico en su riqueza,
o o o
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
Cuando el hombre ha llegaJo a una etapa avanzada
su miseria y su pobreza;
de su evolución, siento que va despertando .•.... ¿En
sueña el que a medrar empieza,
qué se conoce esto?
sueña el que afana y pretende,
Se conoce en que, si hasta entonces se había a.soma·
sueña el que agravia y ofende
do hacia fuera, hacia el espectáculo de la materia en
y en el mundo, en conclusión,
movimiento: hacia las ciudades, hacia el amor, hacia la
todos sueñao lo que son,
ambición, hacia el contentamiento de los apetitos inaunque ninguno lo entiende ...•
feriores, lentamento empieza a entornar estas ventanas
de sus sentidos y a abrir las otras, las que dan al mun•
o o o
do interior ... , Empieza a asomarse para adentro ....
Le veréis horas enteras en reposo, divagado al pare•
cVela1 y orad para que no entréis en tentación&gt;, decía Jesús a sus discípulos en la solemne noche de Get- cer, lleno sin embargo de serenidad y de indulgencia
para vuestros ruidos y superficiales ~a!umbas....
.
semaní.
No penséis que descansa: NO, traua¡a con un traba¡o
_¿Cómo, Mautro, pues qné se puede caer en tensuperior a todos; cosecha ... . Empieza a despertar, y
tación estando dormido?
· -&lt;Si, parece respondernos el Cristo desde el abismo a &lt;ver&gt; .... lo que se ve cuando uno despierta!

cuadro por Franz Hals.
Ya no anhela viajar; ya no pretende poseer; bástaole
pocas cos.,.s; sus cariños son fríos, pero inteligentes y
abnegados; nada exigen en cambio ..•. Su alma que
vela mieotras las vuestras duermen, es como un aura
maternal que os rodea, os proteje; es como una coraza
impalpable frente de vuestra vida .. ...
-&lt;Ya no le interesa nada&gt;-decís con desprecio.
No es cierto. Ahora es cuando empieza a interesarle
todo. Lo que pasa es que ya no sueña y en su rededor
se han desvanecido esos fantasmas que la noche trae y
que se lleva la m..ñaoa ....
Felices vosotros si llegais en este planeta a. tan sublime estado de vigilia ... . A medida que el Sueño vaya.
alejándose con sus muselinas azules y rosadas, verdes
y rojas, irá apareciendo ante vuestros ojos embelesados, la maravillosa desnudez de la Verdad ....
AMADO NERVO.
Madrid, Jonio de 1913.

�La Viudez de Melibeo
A José Sobreyra Ortiz.
Desde que Filis bella, tan bella cuanto huraña,
hicia remotos mundos partióse de mi lado,
sin vivir vivo, a torvos recuerdos entregado
en el umbroso y frío rincón de mi cabaña.
Pace, di;p2rso en am;ios, pJr la vernal camapañ ,.
el de mi aprisco dócil y balador ganado,
huérfano de la guarda del pas1oril cayado
que sigilosamente mis pasos acompaña.
PrnebJ a tañer la ffauta de Pan, y repentiua
nube resuelta en lloro cuelga en mi faz un manto
y el labio tremulante con la nota no atina;

DAMA DISTIGUIDA

Severo Amador, el ci,,oocido poeta y literato, víctima de un accidente que quizás le
cueste la vi da.

paban de las mismas ideas de sus padres, es decir: no
se amaban.
Cierto día llegóse al pié del almenado muro un doncel; no vino rodeado de pajes, ni con faustos de nobleza, no portaba cinceladas armaduras, ni apareció caballero en brioso corcel de enjeazes de oro. ¡No! humildemente vestido, casi con el traje roto, viósele por el
sendero que conducía al puente levadizo; llevando bajo el brazo un mandolin; lentamente avanzó hasta caer
rendido de cansancio a la puerta misma del castillo.
i Ah! si el vigía, que paseaba en lo alto de la torre
hubiese apercibido el centelleo de las armas, o los tricornios en las pelucas empolvadas, de seguro habría sonado la trompeta, como anuncio de que regios huéspe•
des había a la puerta, entrando con esto el personal
del castil_lo en inusitada animación; pero no fué así, mi
bella amiga, y el pobre doncel hubo de estar mucho
tiempo en el sitio donde cayera,cnbierto de polvo, con
su mandolín abandonado y en el semblante marcada
honda pena.
Sucedió que en esto, llegara la hora en que el castellano solía pasear acompañado &lt;!e su hija, la que viendo al desfallecido joven, no pudo menos de acercárse•
¡-, e inquirirle la causa de su pena, el buen Marqués
conmovióle también el triste a~pecto del caminante y
uniéndose a su hija en el sentir, preguntó también, del
mal la ca¡¡sa. El interrogado al volver de su desmayo.

MEDIOEVAL
Llegado que hube a vuestra poética mansión. apare·
ce ante mi vista el ceremooioso portero, inq uiéreme y
contéstele el por qué de mi visita; deseaba veros y gozar por un momento de vuestra conversacióo; así es
que cuando de!pués de haber enviado mi tarjeta, re·
toreó el servidor con la noticia de vuestra anuencia a
recibirme; placióme en mucho el saberlo y encaminé
mis pasos hacia vos, aquí estoy y antes que todo debo
presentaros mis respetos y agradecimientos por la honra que inmerecidam?nte me hacéis y como caballero
corresponderé a tal coofianza, seré breve en mi visita
y para no causaros con mi conversación escogeré un
bello tema, tan bello que por sí sólo ba!te a encubrir
la imperfección de mi lenguaje. ¡Amor! •..... si / verdad? es muy d,;lce ocuparse de él y apropósito de ello
os contaré una historia en q•1e de amor se habla. •
Corrían los años de la edad de oro, caballeros tle ca·
pa _Y espada realizaban proezas incoocebibles por con·
quistarse el corazón de una bella y amor, el pequeño
amor, érase el emperador del mundo.
Viejo castillo feudal erguido levaotábafe en enhiesta
roca desafiando con la altivez de sus perfiles a las hu·
mildes chozas que en derredor se agrupaban, como eo
son de vasallaje.
Como últimos desceodientes de la noble raza que
cesde tiempo iomemorial ocupara el castillo tao sólo
restaban dos personajes, el Marqués de Chaoti y su be·
lla hija Elvira, morena era y negros, muy negros sus
hermosos ojos, cuidábala el Marqués como preciado te·
soro y hubiera deseado verla unida en matrimonio al
joven Rodolfo de Balme, hijo único y por lo tanto be·
redero sólo dé las riquezas y tírulos del Barón de Balme, cuya señorial morada divisábase oo muy lejos.
Por las coches juntábaose ambos señores a discutir
sobre la probable unión de sus vástagos, unión que ven·
dría a estrechar la amistad que desc'.e tiempo atrás lle·
vabao las familias de Balme y de Chaotí. Antes de con·
tinuar debo advertiros que Elvira y Rodolfo no partici-

Sta. María Luisa Briegas.

Señor GenP.ral don Javier de Maure, nombrado
Comandante Militar del Distrito Federal.

que anégase la caña con el copioso llanto,
y al espirar en ella doliente desafina
y vierte muchas lágrimas .... sin preludiar el canto.

al abrir_ sus ojos y e~contrarse con otros muy negros,.
muy brillantes, torno a su desfallecimiento.
_ya repuesto eo par_te qni~o articul~r unaexcusa yno d110 m~s que ~rases sm sentido; agobiado bajo el peso ,
d?_ las 10sta_nc1as que a una !e hacían el Marqués y su
h1Ja, accedió a pasar al castillo a recuperar ,;us perdidas fuerzas; bondadosos en extremo mostráronse con su
huésped y éste hubiera querido prolongar indiúoidament~ tan _grata visita, pero la despedida tuvo que ser
y el s1lenc10 de los labios, suplieron las miradas elocuentes y furtivas que ambos se cruzaron.
Noche color de plata, la diafanía del cielo cortada
bruscamente por la inmensa mole de la fortaleza· el
misterio del silencio; de improviso déjase oír, salid~ de
e?tre las sombras un desfloramiento de notas que empiezan medrosas y asustadizas de haberse iniciad&lt;',
otras segundas menos tímidas que las primeras suenan
más fu_erte; luego dejándose de escrúpulos estalla la
confesión de amor traducida por el instrumento, ora
son dulces como murmullo de fuente; ora fuertes, ve·
be mentes, como la mar picada; lloran, suplican, cuentan penas y _deseoga~os, se tornan melancólicas, ya parecen sonreir. cual s1 entrevieran una felicidad lejana;
suben, so? más vibrantes, más sonoras; semejan el supremo grito de ang ustia que arrojara el náufrago al _

JUAN B. DELGADO.

En Africa hay una tribu que se saluda restregáadose
espalda con espalda.

oo o
La girafa, la mulita y el puerco espín no tienen cuer·
das vocales, 11sí que son mu'.1os. Las ballenas tampoco
emiten sonidos.
o o o
El record de los esquiladores del muodo es de dos
mil trescientos noventa y cuatro ovejas en nueve horas.

Señor doctor Uribe y T,op coso, que reprfseotará a
Méxi co en el IV Coogrern de Higiene Escolar.

ver hundirse la tabla eo que es;iera su salvacióa, ya
terminan, dulces como empezaron formulando una excn ;a, más débiles, m.ls ténu~s. van a perderse al silencio de donde salieron. Lo habéis comprendido /ver·
dad? qu,, el improvisador de aquella sentimental serenata no era otro que el bohemio del mandolín. El castillo abrió una de sus ojivales ventanas, apare-.::iendo la
encantadora silueta de Elvira bañada por la luz de la
luna; una flor desprendida de sus manos, llevó al amante un rayo de esperanza.
Para hacer más breve mi relato bá,teme deciros que
aquí se inició un amor del cual el fuego, sólo extingui·
ría la muerte. Apercibióse el buen Marqués del caso
no respondiendo este a sus ideales de nobleza, aglomeró obstáculos, primero p~rsuasivos, y no valieron lá·
grimas, ni súplic is para ablandar su voluntad, ponien·
do por final un &lt;imposible&gt; inexpugnable, indestructi·
ble.
Ya comprenderéis la pena con que nuestro desventurado amante se alejara de aquellos sitios queridos, al
v,~r perdida su última esperanza; se preguntaba por
qué no nacería bajo ricos artesonados y por qué no
uniría a su humilde nombre pomposos títulos delatores
de saogce noble, presentóse al Marqués, apelando al
último recurso.
-Me marcho-dijo-pero antes suplícoos una gra·
cia, soy pobre, bien lo sabéis, la suerte me hizo nacer
sin abolengos, mecióse mi infanci« en tosca cuna y las
hadas y los pajes no fueron a visitar mi entrada al
mundo; después he vagado inconciente pisando abrojos
y bebiendo desazones. esa misma suerte fatal que me
persigue después de haberme prodiga.do innumerables
amuguras, mostró;o piadosa conmigo; conod a vuestra
hija siendo ella el oásis de mi desierto, pero abora que
veo lo imposible de mi felicidad, creo que ha sido un
sarcasmo del destino; voy pues a partir, pero no quiero i.-me completamente desvalija.do de ilusiones, marcharé con una esperanu. si es que vos queréis conce·
derme lo que demando; se que vuestra hija merece
unir a la corona que vos le heredáis otra no menos bri·
liante, pero ¡si ella no lo ambiciona! ¡si ella tan bondadosamente ha correspondido a mi ca.riño! ¿Porqué
la contraríais? Mirar que en ello va vut:stra felicidad
y la de vuestra hija! Ahora que ya tengo dicho no po•
derla ofrecer ningún título, bareme digno de ella de
alguna otra manera ; iré a buscar los lauros del valor,
luch,ué en cien combates. conquistaré fama y renom·
bre y aquí vendré a vue,tros pies a _ depositar mis con·
decoraciones y cruces, a mostrar mis heridas como tro·
feos de gloria; lo pido en cambio que prometáis conce·
derme a mi vuelta lo que ahora me oegais: la mano de
vuestra hija ...... /Qué decís?
Quedóse pensativo el Marqués y al fin contestó lacó·
nicarnente:
-Juro cumplir lo que vos deseáis.

Grupo de dam,sde la sociedad &lt;Caridad y Progreso&gt; que organizó una kermesse obrera el domingo pasado
en la quinta &lt;Resalía.&gt;
-Gracias, no sabéis lo feliz que me hace vuestra
promesa; permitidme antes de marchar el poderme
despedir de ella.
Salió Elvira al llama.do de su padre y él la dijo:
-Sabéis que voy a partir y a dejaros, voy a d~safiar
la muerte p,ra obtener la felicidad de la vida; es de•
cir, para pJder poseeros, y como vos sois todo p: ra mí,
causa es para que no importe nada cuando al fin de
todas las fatigas se me promete el venir a descansar a
vuestros brazos; esa lisonjera esperanza me alentará y
cuando desfdlezca, cuando caiga herido, será vuestro
solo pensamiento el que me sane y me conforte; pero
vos s~béis también que la suerte me puede ser adversa,
que puedo caer herido de muerte y entonces no podré
volver a contemplaros; tal vez quede tendido en medio
del campo de batalla y allí serán mis últimos instantes
desapercibidos para todos, moriré sin que una mano

suave cierre mis ojos, sin que una voz amiga murmure
a mis oídos frases piadosas y de consuelo, os enviaré
mi último suspiro: pero (quiera el cielo que esto no su•
ceda! pedidle que al menos me conceda la dicha de
morir a vuestro lado.
A esto siguió la d~spedida siempre triste entre los
que se a~an. ¡Adiós! fueron las últimas palabras que
pronunciaron los tres ..... .
Mal ha.ría en terminar aquí mi relato dejándolo incompleto, así es que os suplico os sirvaís dispensar por
un momento más, la bondadosa atención que hasta aquí
me habéis impartido y os contaré el final de esta aventura
·
U oa tarde en que más de lo ordinario sentía la c;is•
tellana la nostalgía del ausente, divisó á lo lejos las si·
luetas de varios caballeros; pero a la vez notó que uno
de ellos venía casi exánime en brazos de los otros; ya
más_ cerca reconoció a su prometido en la persona del
hendo o muerto, ¿quién sabe ? ansiosa deseaba la lle·
gada, ansiosa el retardo, temía por la realidad, pero ya
están en el castillo, ya oye de boca de lc,s acompañan·
tes las proezas de aquel guerrero, ya sabe que única·
mente leve herida es la que lo tiene sumido en aquel
letargo.
·
Dias después, el bohemio aquel del mandolín, ahora
dueño y señor del castillo, y más que todo poseedor de
su ideal, de su Elvira, cuyas manos maravillosas le ha·
bían curado de sus heridas, celebraba sus bodas, y
cuentan que fueroa muy suntuosas y que ellos vivieron
muchos años y fueron muy felices.
Es mucha fantasía, / verdad ? Me diréis que eso no es
cierto, y que si acaso existió sería en épocas muy re·
motas, viéndose ahora únicamente en novelas o cuentos
románticos como el que os acabo de contar; sí, mi buena amiga, tenéis razón, pasaron las épocas de los trovado·
res andantes y de las castellanas detrás de ojivales ven•
taoas; pero el amor aún no pasa, vive y vivirá basta el
fin de los siglos, y creedlo que bav aún muchos trova·
d ores, no precisamente que vayan dt.- poblado en po·
blado modulando serenata;; sus sueños los llevan en el
alma y sus correrías son imaginarias y también buscan
princesitas nobles de alma, no de origen, con tít ulos de virtud, no de pergaminos. Yo os d iría el nombre
de alguno de esos trovadores y el de la princesita con
quien sueña, pero.... mejor será que lo adivinéis;
además, hora es de que termine mi visita; la tarde ha
muerto, las estrellas son las antorchas que asisten a sus
funerale s y la noche empieza a tender su manto sobre
sus despojos; hay melancolia en las cosas y yo también
la siento de dejaros; pero f uerza es partir: respetuosa·
mente me pongo a vuestros pies y os d igo adiós.
ANGELINA DOMO DI GORCE.

Miembros de la colonia vasca de México , organizadores de los festejos en honor de S ao Igna cio de Loyola.

G uanajuato, J ulio

22

de

1 913.

�bi.,n, es sert:no, y cuando no abuse de la exa·
g"ración en los movimientos habrá conseguido mucho. El señor Tovar estuvo a buena altura, sobre todo en el acto tercero. En resumen, entiendo que tanto el maestro como los
discipulos deben sentirse satisfechos de esta
prueba, que el público numeroso celebró con
aplausoe.

Teatro Arbeu.-Escenas de '·El Nido Ajeno," interpretadas por
alumnos del Conservatorio.
TEATRO MEXICANO.-&lt;LA VENDA&gt;.
Es ta vez primera que vemos en México (y para eso
una no.;be sola) una obra del sabio Rector de la Universidad de Salam.tnca Don Miguel de Unamuno, titulada &lt;La Venda&gt; y si el nombre prestigioso del autor,
..trae a no dudarlo, debemos confesar- que la clase a
que pertenece la producción escénica, dista mucho de
ser para el gran público, sin que por eso merezca censura alguna, la predilección del género que el gusto
refinado del antor, ha tenido a bien elegir.
Un auto sacramental moderno, confesó el señor Uoamuno que era su drama &lt;La Venda&gt; y por tanto hay
que buscar la ilustre genealogía de forma tao añeja
rn cruel desarrollo. Tal rs el «'auto rncramrntal&gt; de
teatral, fn el siglo de oro de la literatura española soUoamuno, fruto de su gran iPgeoio, y que el público
bre todo en aquel O.Pedro Calderoo, que fué el maestro de los maestros, en lo que se refiere a esas obras oyó con respeto, pero con frialdad. La interpretación
fué ccrrecta, sin que Da.die de les artistas se distioguie
en las cuales lo humano y lo divino se mezclan de tal
suerte, que PXcitando la devoción de las gentes, las in- ra mucho.
teresaban con el conflicto de pasiones terrenas.
El docto autor ha conseguido dar el debid&lt;&gt; ambienEL BENEFICIO DE MARIA LUISA VILLEGA:;.
te a su obra, de tal manera que hasta los nombres de
las protagonistas &lt;Marta&gt; y &lt;María&gt; traen a la memoNoche de gala relaba el programa, y, en efecto, des·
ria el recuerdo de aquellas dos angélicas mujeres de
la Biblia. Bien sabido es que en los dias de la deca- de el vestíbulo del Mexicano todo cubierto de flores,
dencia de los Felipes de Austria, no había fiesta, ni so- hasta la sala llena de luz, reflejando en sus blancos ma·
lemnidad, ni día de gala, en que no se representase el tices la hermosura de tanta dama como habfa, esmaltan·
do los palcos y las butacas, bien se dfmostraba que ha
correspondiente &lt;auto sacramental&gt; y hasta se refiere
que tomaban parte en la representación damas y caba· bía de ser un acontecimiento notable la C'serata d'ho·
lleros de la más linajuda nobleza, para demostrar el nore&gt; de la primera actriz ieñorita Villfgas.
Flores, palomas, dianas, aplausos constantes, entusias
afecto que se tenía a las ideas católicas, y lo que interesaban las apariciones en la escena de Cristo, de la mo en el público que llenaba por completo el teatro,
Virgen de los ángeles, de toda la Corte Celestial.
tales fueron las notas salientes de la velada, de telón
De manera que resucitar en algo aquello, en los al- para afuera. De telón para adentro, púsose en escena,
bores del siglo XX, no deja de ser un alarde de talen- como saben los lectores &lt;La Hija del Mar&gt;, de Guime·
to, del autor, que ha de contar con el desvío del públi- rá, y para nada tengo que hablar de este drama ya san·
co, por el género completamente fuera de la época. ~ion~do por la crítica, a pesar de sus defectos, que son
No obstante confesemos que el señor Uoamuno ha sa- rnfenores a sus bellezas. Con respecto a la interpreta·
bidú en elevado síIDbolo encerrar el fondo de un auto ción, diré que la beneficiada estuvo a buena altura en
sacramental, y sin embargo en la forma, en los prota· el personaje de &lt;Agueda&gt;, sobre todo en el acto último
muy teatral de suyo. Supo dar al tipo de la joven aban'.
gonistas, darle carácter moderno.
Las dos mujeres antes citadas, que son hermana~, donada t~do el matiz misterioso, y toda la energía dP.
s~fren la pena de tener a su padre muy cerca de la un alma ~~rgen, que por vez primera despierta al
muerte. María, esposa de &lt;José&gt;, tiene un niño que es- amor, y d110 frases con admirable talento. Matilde Citá largos ratos en el lecho del viejo enfermo, el cual
res S~&lt;;ChfZ bien ~n &lt;Catalina&gt;, papel poco simpático;
ruega a su hija que se quite la venda que lleva en los
y Em1ha del Castillo, encantadora en &lt;Mariona&gt; falojos aun doloridos, curados hace poco de grave cegue• tándola_. es o~tural, por. ser una &lt;iogénua&gt; solam~ote,
ra. La joven accede, y en aquel momento muer~ el pa• el nervio trágico necesano en las situaciones culminandre, es decir, que la primera visión que tuvo fué de tes de la obra.
horror, de pena, de sufrimiento. Para eso es mejor vol
Perfectamente Mutio en &lt;Tomás Pedrc&gt;, sobre toélo
verlos a tapar, y así lo hace, vislumbrando en la negru- en los a ctos _segundo ~ tercero; y por lo que toca a
ra de su ceguera, visionas dulces de una hermosura in•
Coss, 1?arre1ro Y C:od,oa, octé cierta teodeocia a dar
descriptible. &lt;Marta,&gt; en cambio, no ha tenido hi jos, ni a sus _hpos respechvos un carácter demasiado cómico,
está ciega, y por eso mismo hacendosa y trabajadora, y entiendo que no es _e~e el ~arácter de les personajes
llevaba las faenas de la casa, vivía en la realidad, los que encarnaron. El v1e10 &lt;-C1oqueoas&gt; es avaro p
ensueños de su alma no habían desplegado sus alas, y
nada más; &lt;Mollera&gt; y &lt;Rufo&gt; son toscos, rudos ~o:~~
tuvo más sereuidad y menos consuelos al fallecer el vie- de aquel pueblo d~ pescadores, mas no por eso deben
jecito. Su hermana pudo mantener un ideal en aquella dPgeoerar en !írac1osos a la fuerza. Con respecto a
dulce existencia, que parecía separarla del mundo ma· Vargas,,se equ,vo~ó al!íuoas v~ces y estuvo vacilante, y
terial y perecedero. La otra, en cambio, co_n los OJOS de Macias nada digo, sigue gr,tatdo ccmo sieIDp
L
re. ª
llenos de luz, vislumbraba las luchas de la vida en todo escena estuvo bien puesta.

-

LA DESPEDIDA DE CARLOS LOZANO.

Para fin de fiesta se puso en escena la c?·
media aristocrática en un acto, de Eusebio
Blasco, titulada &lt;Mensajero de Paz&gt;, qu_e la
escribió el delicado poeta a raíz del matru~onio de María Guerrero con Fernando D1az
de Mendoza.
Como se ve, es una obra netamente del &lt;gran
mundo&gt;, y cuando se estrenó e11; el Te_atro Es·
pañol de Madrid hubo la paruculand~~ ~e
que se lucieron libreas de la casa nob1har1a
a que pertenece el referido actor, que la es·
cena fué un trasunto del suntuoso comedor de
los. citados esposos, y que, por tanto, más
triunfó la comedia por todos esto~ detalles,
que por el mérito literario 1ue uene Des·
pués, rara vez se pone en escena; recuerd_o
que para presentación de un aficionado, Mi·
guel Monroy, (fallecido hace poco), se puso
por la Compañía Fábregas hace bastante
tiempo, en este mismo teatro, y ahora b~ vuelto a exhumarse con bastante buen éx1_to por
parte de María Luisa Villegas y de Mutio, que
estuvieron correctos, estando la escena me·
dianamente puesta.

El conocido pianista mexicano marcha a Enropa para saturarse de arte verdadero en los
grandes centros musicales, y antes quiso despedirse del público que siempre lo ha considerado en todo lo que vale, y que lo tiene, a
no dudarlo, por uno de los pianistas de técni•
ca más brillante que tenemos. La sala del Ar·
beu estaba repleta de entusiastas del joven
artista, sentíase ese ambiente especi,l de las
grandes s::&gt;lemnidades, y contemplando aquello, se venía en conocimiento de que oo es el
público mexicano tan refractario a las manítestaciones del sublime arte, como sin fundamento alguno por ahí se dice.
LUIS DE L ARRODER.

TEATRO ARBEU.-&lt;EL NIDO AJENO.&gt;
·La preciosa comedia dramática de Beoaven·
te cEl Nido Ajeno,&gt; sirvió para prueb_a de los
alumnos de la clase del profesor Pené en el
Conservatorio Nacional, y la verdad es
que para ser obra de seri~ dificultades:
debemos consignar que los intérpretes es
tuvieron a buena ,altura. Conozco al~o )os
estudios que ha venido haciendo 1~ senont:1
Esther Groizar, y por eso me pareció que
cha joven puede hacer algo más de lo que 1•
zo, y que teniendo talento pa~a la escen~ n~
h,bía motivo para mostrars,';' 1ns7,gura Y t,m1 _
da. Es cierto que el papel pesa, pues ague
Jla mujer de psicología un tanto . rara no es
muy sencillo de interpretarse, Y sirva e•lo de
atenuante al trabajo de la que tuve- escenas
muy buenas en la obra. Pelejero declama

f!·

Señor Luis G, Peredo, quP interpretó esa ooct.e
el monólogo titularln •Un número de Con·
cierto.&gt;

Teatro Mexicano--Tres escenas de &lt;La Hija del Mar.&gt;

�l

,

La oraci6o de la tarde. El caminante se impresiona por el espectáculo de la na!uraleza, al
ocultarse el sol y levanta a Dios su corazón ante la imponente soledad del desierto.

Olvidemos por uo momento los países del nuevo Continente; dejemos a Europa
-con sus delicados refinamientos, y vamos cara al mi, a la luz que abrasa, a la arena
que arde, al desierto, en pos de las fatigadas caravanas árabes que sobre los gigantescos camellos atraviesan un mar de tierra, que no se le ve el fin.
Más sólo que se ve el hombre sobre la cubierta de un barco en el mar botrascoso, se encuentra en el desierto, siempre igual, siempre uniforme, aniquilado por
un sol que derrama toda su fuerza con insólita crueldad. La muerte parece que espía al viajero-dice el capitán Merchand, y añade-yo que he estado en el Sudán y
he pasado por Algeria, y he visto las regiones del antiguo valle del Jgargabar, nunca
recibí impresión más fuerte, más intensa, más duradera, que contemplando las arenas del imponente desierto de Sabara.
El gran explorador antes citado, nos refiere sus sensaciones, y dice que descubrió el oásis de Ouargla, rodeado de casas cúbicas, pintadas de fuertes colores, y coronadas con arrogantes palmeras. llenas de sabtows dátiles, que brindan frescura al
viajero. Dichas casas forman tres círculos, en el primero las sombrean fresca verdura; e~ el segundo, el sol arranca de sus techos como reflejos metálicos, y en fin, en
el último, al traspasarlo, puede decirse que comienza el desierto deshabitado y triste. Todo esto se refleja en la atmósfera de una manera tan especial, que se hace uon
la ilusión de estar en el centro de una gran esfera, donde los colores se coofundeo
y vienen a reunirse cerno si bajaran del cielo unes y como si subieran de la tierra
otros.

Las palmeras de Nefta, en donde reposar. las caravanas, como última etapa del viaje.

El Sabara es siempre la eterna incógnita para el
ho:nbre, lo invencible que se presenta como desafiaodo
su poderío
El. que ha domado la oaturalen, se estrellan sus
energías ante ese mar de arena, y no precisamente por
este motivo, que ya es de importaocia, sioo por el problema del agua, hasta ahora imposible de resolverse. Y, no
es que no haya agua en el desierto, ¡ya Jo creo que la
hay! pero así como en las otras partes del mundo los
ríos, las C'iSCadas, )os torrentes, se ven en la superficie
de la tierra, eo el desierto corren bajo una profundidad que v;;ría entre 10 a 12,000 metros y aún más.
Y es bajo la corriente de estos ríossubterráneos, donde se construyen los pozos artesianos o naturales, con
los cuales se verifica la invasión lenta del Sabara. Cuande la Europa ha querido explorar, conquistar y acopar
el Africa el Sabara se ha opuesto con su infranqueable
barrera, como centinela avaozado, impidiendo el triunfo de la fuerza bruta Después, cuando el explorador se
decidt a forzar la hurera que se le pone por delante,
busca !os medios de encontrar el agua.
Este es el inmenso servicio-escribe el citado capi·
táo Marchand-que se debe a las tropas francesas en
Africa, y que la civihzación entera tendrá que ;;grade·
cer siemp•e. Los ímprobos trabajos de sondaje, descu·
bren poco a poco las aguas subterráoeas y los ríos refrescan el paisaje triste y erial, conforme se va coosiguiendo que asciendan a la superficie. ¡Quién sabe si
con el tiempo el inmenso desierto será habitable, y si
llegue un día en que se diga "aquí existió antes eJ
Sabara! ..... .
Entonces !a bumaoidad ha de verse admirada de las
inmensas riquezas que la vegetación produce bajo los
ardores del sol y eotonces se aquilatará el valor de los
gloriosos sacrificios de los Flatter. de los Crampel, de
los Lamy, de los Moll, y de todos les bravos que hao de·

~

- ,_.~..,, _,,,,~-:,

.

En la frontera del Sabara, sale al encuentro del camioaote, alguo·a mujer nó·
mada, a vender objetos de plata bruñida.

Las palmeras de Tozeur en el límite mismo del Sahara.

En el Reino del Sol

..

Estaba amaneciendo, y sobre las llores de los tiestos
de la ventana había gotas trémulas de rocío que dibujaban en parpadeos fugitivos la luz del nuevo día.

mento tieroísimo cuyas cadencias de~pertaron en el .
corazón materno mil recuerdos! ....
J uaoito era uo verdadero artista, un virtuoso de altfsimos vuelos .... Ea sus venas se agitaba la sangre de
su padre, el seotimiento infinito de su madre!
Y enardecido en aquel juego de armooías y de notas
trémulas que lo inundaban de divina felicidad, el pequeño continuó hiriendo el blanco teclAdo con sus manecitas leves como mariposas, pálidas como las de un
grao melancólico! ....
La madre le contemplaba jubilosa, dejando correr
sobre sus mejillas una a una lágrimas que hablaban de
fúnebres recuerdos, de cosas olientes a muerte ....
Vino un cambio de tono, brillante como uoa caricia
de sol desbordaote de entusiasmo, y que ahuyentó el
dolor .... que se adhería al pobre corazón de la madre!
Un cambio bellísimo, enardecedor, y ea el que puso el
niño toda su inteligeocia de &lt;maestro&gt; .•.. todo su amor
por el recuerdo del ausente ..... .
Y las actas brotaba~ bulliciosas, llecas de fuego, en
un tumulto de armómcas endechas, de voces vivientes .... Eran lágrimas de oiño cayendo sobre PI cordaje
del alma atribulada de una madre; eran trinos de aves
que hacían eco sobre el terso cristal de una laguna! ...•
La mente de un inmaculado en piadosa evocacióo de
cosas idas ..... .

o o o

o o o

-TJea, hijo mío, toca &lt;La Muerte del Lirio&gt;, musitó
la madre;-quiero oír ese fragmento de vida que nos
dejó escrito tu padre ... . ese girón de ternura que rebosa su composición ... .
Y Juanito obedeció silencioso.,. Se puso al piano ....
El preludio arrancado al instrumento por aquel corazón de once años, fué toda una plegaria, todo un la•

.... Debían la renta de la casa. carecían de lo más
necesario para vivir, y .... habían vendido aquel viejo
amigo del padre de Juaoito! ....
Ya era tarde cuando llegaron por él. En esos momentos, el teclado al contacto de los dedos pálidos del artista remedaba formidables bramidos de una deshecha
tempestad; gritos de uoa cólera iocootenible, de un
furor reconcentrado .... !
El artista protestaba ante la necesidad de ser un simple mortal •.. . .. !
Y unía su sentimiento al cordaje musical del instrumento al recuerdo del ausente para producir un cordial saludo, una exquisita y dulce despedida ....
La despedida suprema del artista; el adiós cariñoso
para el viejo amigo de su padre!. ...

jade su sangre en ese mundo silenciorn del desierto, ea
el que cayendo, oadie lo sabe, nadie busca a la víctima
para llorar sobre sus restos.
Ea tanto-termina diciendo Marchand-nuestros oficiales, vencedores o vencidos, siempre resultará que la
Francia, con el tiempo, ha de tener el orgullo de haber
dado ua mundo a la humanidad.

"La Muerte del Lirio"
( Cuento original por Eugenio
Martínez Lázzeri.)
.... Juaoito se apartó del lecho en que reposaba su
madre, y descubriendo el piano, que como principal y
único mueble osteotaba la habitación, recorrió las teclas ea tierna y maravillosa fuga! ....
000

Orizaba, Junio 17 de

Aote la inmeosidad. El árabe al contemplar el horizonte de arena que: tiene que atravesar implora la protección de Alá,

Las olas de arena producidas por le! vioeoto "simouns."

La osamenta del iofeliz camello, víctima de
la furia del huracán.

El agua bienhechora. Después de largas horas de viaje, el precioso líquido conforta al caminante,
al llegar al oasis Si tot.

•

1912.

�general. Así pues, nada tan natural como dedicar a
ese capítulo nuestro mayor interés. En la próxima
semana tendré el gusto de dar a mis amables lecto·
ras, importantes noticias a i,ste respecto, pnes la Mo·
da nos ofrece en la presente estación algunas nove·
dades que sin duda desean conocer todas las damas
distinguidas de nuestra buena sociedad.
MARGARITA.

CRONICA
Aun cuando los trajes, abrigos, yd!más accesorios
de la "toilette" femenina son muy interesantes para
las damas, no hay nada sin embargo, más atractivo
a este respecto que lo referente al capítulo de los
sombreros, pues la Moda pone a !al propósito un
cuidado particular. En vista de esto vemos que las
parisieBses, cuyo criterio sobre elegancias está re•
conocido como el más digno de atenderse por el
mundo entero, conceden el nombre de "modistas" a
las confeccionadoras de sombreros, y a las que ha-

&amp;Il~~(ti)~ (C(ti)IIWS_D©)~ jp)il!l"&lt;!l

ceo trajes y demás artículos solo las llaman "costure•
ras," estableciendo asf u,ia enorme diferencia entre
el genio artístico de unas y otras.

99

llll@

Para convencer a mis lectoras de esta verdad in·
discutible, me permito citarles unas líneas del nota·
ble escritor Enrique Gómez Carrillo, el cual se ex·
presa de este modo sobre el particular: "En francés
se llaman •·modas" a los sombreros y "modistas" a
las que los hacen. La que confecciona trajes no es
modista, es costurera. La modista no viste el cuerpo;
viste la cabeza, Es la que, por excelencia, dispone
del gusto. Por eso su orgullo es grande. Por eso,
cuando alguien se dirige a un3. obrerilla de la rue
de la Paix o de la rue Royale y le pregunta: "¿Es
usted costurera?" contesta, algo indignada: "No se·

Rica toilette de teatro.

..

ll&amp;

66{l(ti)fill@o

íf'&lt;ellll!l&lt;ellilDllil&lt;m

Para el arte de vestirse hay que tener en cuenta
la estética, el tinte de la piel, las circunstancias y el
momento.
Hé aquí multitud de cosas para no olvidadas, ya
que el tocado presta un socorro poderosísimo a la
belleza y a los encantos femeninos.

Traje de ce.lle.

ñor, soy modista." ¡y por mi fe que til'ne r azón! En la costura hay·
un esfuerro humilde, una paciencia encorvada, una atención rígida.
Es necesario no perder de vista las sutiles agujas que van, a pasos
menudísimos por la extEosión infinita de las faldas.
Es preciso seguir con meticulosa eicrupulosidad las líneas trazadas por la tijera, y las indicaciones hechas por el hilván. Ea cambio, en la "mode," todo es fantasía, todo es movimiento, todo es ori·
ginalidad.
Desde muy temprano, la aprendiza comienza a tener "idea~."
Su arte la seduce. Es un arte sin monotonía. Una rosa aquí o uca
pluma allá, y el aspecto de la obra ha cambiado como una decoración teatral. Las "formas" mismas, es decir, lo que constituye el
sombrero, no existe sino conforme al gusto de la obrera. De un fieltro o de una paja informes, redondas y blandas como pedazos de
trapo mojado, ésta hace un nimbo; aquélla, una aureola; la otra, una
guirnalda; la de más allá, un casco; la última, uoa cofia. Es un arte
de metamorfosis y transformación. Las hadas que lo ejercen saben
soñar como poetas, saben meditar como filósofos, saben combinar como químicos.
¿N-:&gt; habéis,acaso, visto, al pasar ante las vidrieras, a esas rubias
esbeltas que con una "toca" a medio hacer entre las manos, se inmovilizan durante largos instantes contemplando el espacio vacfo? ·
Son las hadas que ideau y fantasean y buscan en el éter la forma
defiuitiva, los colores justos, el giro supremo. Ea una pluma que on•
dula hay un esfuerzo sapientísimo, y las coronas de flores que guar-

neceo las cop~s obedecen a doctos cálculos de armonía. ¿No hemos,
por ventura, convenido en que un sombrero es un poema? Es, eo la
"toilette" lo que ríe, lo que alegra, 1? qne goza, lo que_ ~trae. Es el
adorno lírico. Todas las extravagancias le estáo permitidas, con tal
-que sean bellas. Su estética.no tiene, cual _la. del traje, leyes estre·
chas. Las discusiones no le importan. Sus unicos cánoues son l~r del
ritmo Mucho más que en el traje, en el sombrero la elegancia es
cuestlón de hechura y no de materia).,~. Con las m_ás bellas aves _del
paraíso coa las más caras pajas de Itaha, con las cintas más admirables de' Saint Etiéme, uoa "miss" no logrará jamás hacer lo que co~
su metro de tela y sus cinco centímetros de flores hace uoa "demoiselle." Porque no hay que discutir sobre es!e punt&lt;&gt;: el sombrero femenino, el fantástico, el caprichoso, el sonneote ;ombrero que engalaoa, que completa, que seduce, que s?rprende, que es algo loco y
que es tan coqueto; el sombrero ª!tísttco es un pro?ucto de Pans
por excelencia. En Londres, en Viena, en Buenos. Aires, e_n Nueva
York, en Madrid, en todas partes, costureras admirables visten con
uoa ciencia consumada los bellos cuerpos. Pero ¿en ~6nde las modistas rivalizan coa las parisienses? ¿ en dónde con casi n!lda se conde plumas? ¿en dóade igual fantaf ecciooao esos deliciosos, poemas
sía se une a igual armonia?" . . . •
,
. .
.
Ya Jo véis, mis queridas lectoras; segun _la_ op1món de homb~es 10teligeotes, cultos, y de refi~ad? gu~to art1sttco,_ la supremac1a del
sombrero sobre el traje es 1nd1scut1ble. Las mu¡eres elegantes(? son
..más aún por la sabia elección del sombrero que por la del atavio en

A ésta le convienen las líneas severas, precisas,
rígidas; a la otra los vestidos amplios, holgados: el
abandono, el aparente desorden.
Hay quien, en cambio, no puede soportar ese des·
cuido y necesita el traje correcto, entallado, que
ponga de relieve sus formas elegantes; el rostro le
impide hacer que el conjunto pierda la línea donde
railica su principal seducción.
A una convienen los colores oscuros y a otra los
claros; a ésta las sombras y a esta otra la luz.
A todas, el modisto da oportuno consejo, y ellas
obedecen confiándose a ese árbitro del buen gusto;
aceptando cuanto les dicen; dejándose muchas veces
engañar con oropeles de los que el comerciante po·
seía un saldo invendible y -tue Juego se convierten
en moda de la temporada.

EL ARTE DE VESTIRSE

Traje y ~lanteleta de gran lujo.

Una mujer puede estar exqui&lt;ita en su "negligé" ,
si sabe exhibirla con gu!to, elegir la forma adecua•
da y el tinte que armonice con los colores de su ros·
tro.

Y todas rinden sus preferencias a la inconstante
diosa, muchas veces ridícula, ridículo que alcanza a
cuantas no tienen el valor de oponerse a esa tiránica ley de la moda, obrando por cuenta propia, a
despecho de las imposiciones y del criterio ajeno .

Traje de paseo

�MISTICISMO

CONSULTAS

I

AMISTAD INCOGNITA.-D1ANA: Ya veo que se
acuerda usted de mí con más frecuencia de lo que antes solía hacerlo, pues no hace mucho tiempo tuve el
placer de recibir una carta suya, en la cual mé hablaba de la prolongada enfermedad de su esposo, que boy
por fortuna ya goza de completa salud.
La felicito cordialmente por tan grata noticia, pero
no es usted un carácter apropiado para disfrutar de la
dicha i~comparable de la calma del corazón; parece
que &lt;D1aoa&gt; busca las tempestades sentimentales, con
el mismo ahinco con que los ~iajeros audaces exploran
los países llenos de sorpresas y de aventuras peligrosas. Al r_ecobrar Fernando la salud, usted ha recobrado también &lt;sus energías y su abstinación rebelde y
caprichosa&gt;
Estas son palabras suyas y con ellas condena, sin pretenderlo, su manera de conducirse; ¿por qué volver a
las antiguas dificultades, siendo así que los disgustos
c~n. su esposo se basan en verdaderas insignificancias?
~1 el desea que usted no use el pelo corto y rizado, si
llene placer en contemplar esos hermosos cabellos de
oro, tendidos sobre los blancos hombros de su bella
!)iaoa; .ª¿qué 60 contrariarlo en un gusto tan natural,
¡usto e 10oceote ?

Es verdad que para usted es una molestia dejar crecer su opulenta cabellera, cuando casi siempre ha lle•
vado el pelo corto, pero esa molestia no puede igualar
a la de no complacer al ser amado en un detalle tan
poc_o importante. Sea usted algo más generosa, querida
amiga ; aunque estas palabras le parezcan duras creo
qne por hoy merece escucharlas, y yo,en vista de nues·
tra antigua y sincera amistad, me atrevo a decírselas.
1 No se disgustará por esta causa, ni cerrará para mí
su corazón.

RESPUESTA.-MARIA L u1sA: Con toda oportunidad
recibí la tarjeta, eo la cual me indicaba usted su dirección, y conte~té luego por correo, indicándole el
modo que, a mi entender, podía ser mas eficaz para
conseguir el resultado que se desea, respecto de la felicidad futura de ese pobre niño.
Espero que habrá usted recibido mi respuesta.
I:-IRECCION.-E)DJA: Recibí su tarjeta en la cual
tiene la bondad de ofrecerme su dirección p~rticular;
pero tal vez hay en todo esto algún equívoco que no

Delicioso rincón de jardín muy fácil de improvisar con una banca y estátuas de
piedra artificial o terracota.
p~edo e_xplic?-;me,. pues no recuerdo haberle pedido
dicha d1recc100, smo que contesté aunque con retardo
a las preguntas que se sirvió hacerme sobre las man~
c has del rostro.
¿Tendrá usted la amabilidad de aclarar esta duda~
. RESPUESTA.-~YRLAN: En las corseterías más acreditadas de esta capital encontrará usted lo que desea
pues allí venden ciertas prendas de ropa, llamadas&lt;sos:
tenedores ~el busto&gt;, los cuales son muy útiles a ese
respe~to. Sm embargo, cerno tal recurrn es solamente
arhfic:1al, debe_ usted decidirse a tomar algún medica·
m:nto que. me¡ore su defecto de una manera definitiva,
a 71 pues, s1 desea saber cual substancia puede conventrle, hágame favor rle darme su dirección particular
y con todo gusto complaceré sus indicacfones.
•

MODA~ Y COSTUMBRES.-A~A MARIA: No es co•
rrecto qui_tarse los guantes en el teatro, durante Ja representación y ponérselos nueva1;1ente a la salida; cuan·
do se llevan guantes a un espectacul0, es porque se su·
pone que debe completarse el atavío con dichas pren&lt;l:as, y, en tal caso, lo natural es no despojarse de ellos.
s,no con~ervarlos cc.mo se hace con todo el conjunt~
de \a &lt;toilette&gt;. ¿ Acaso se admitiría descomponer de
algun modo el a~orno_ del traje o del peinado ? Sin duda que no, Y de idéntica manera hemos de pensar sobre los guantes.
. El calzado ba~o,ya s~a de ante, piel de cabra o terc10p_elo, es muy 1mprop10 para salir a pie y en tardes
lluviosa; solamente que vaya u~ted en carruaje pod ,
llevarlo; de lo contrario le aconsejo que use c'hocl ra_
zapatillas de glacé o botas un poco altas.
os.
Grupo de rosales enanos y de sarmiento; en Europa oe~esitan del cultivo eo invernadero, nero en nuestro
clima se dan perfectamente al aire libre.
•

MARGARITA.

El sol, como uo guerrero moribundo,
lannba en uo último esfuerzo la brillante
andanada de sus flechas de oro y envuelto
en su manto de púrpura se hundía lentamente, con la augusteza de un rey oriental.
El río se deslizaba, serpenteando en la
llanura, como una sierpe de fuego de cuyas centelleantes escamas se desprendieran ignescentes reflejos. Las aves cantoras,
ocultas en la enramada, dejaban caer como una cascada de brillantes las argentinas notas de sus trinos.
Las sombras invadían el eter como una
región de titanes que devoraran con frenética alegría las últimas claridad~s del
crepúsculo; y surgía la noche, cual nuncio
del si le ocio
La. brisa se deslizaba queda y susurrante como vagidos de niños enfermos, y las
flores, eotreabrieodosus polícromascorolas
exh,labao sus perfumes cual vivientes incensarios.
El alma de las sombras poseyó nuestros
espíritus y embriagó nuestras almas, ávidas de misterio.
Nuestra fantasía se lanzó , en potente
vuel0, al lejano país de la quimera y en
alas del ensueño.
Mi amada, la casta niña de belleza paradisíaca y c uerpo escultural de virgen
púbera, reclinaba indolente su hermosa
cabecita sobre mi corazón donde se desClaro está como el sol!
peñ~ba la negra cascada de sus rizos.
pna dientes deslumbrantes
Sus pechos se levantaban a intervalos
con rítmicos movimientos como el aleteo
las mujeres elegantes
de dos pa.lomas, prisioneras nostálgicas de
solo usamos el Odol!
libertad, y sus pupilas brillaban en las
sombras, con extrañas fosforescencias de
felino.
Eo el atavismo de mi alma en degene- -Para las manchas de sudor. Una yema
5us purpureos labios se abrían febriles, ración, surgió potente la visión fantasma- de huevo disuelta en agua tibia con un pocomo una herida de alfange en las ancas górica del misticismo, y temiendo manchar
. ,
.
,
cte una tierna gacela..
con mi contacto profano la belleza invio- co de ¡abon quitara las manchas más per·
Sus manos, como una floración de lirios lada de aquel cuerpo querido, corrí bacía sisteotes.
blancos, rodearon mi cuello como una ca- el río, en cuyas azules aguas me lancé,
deoa. de pétalos sedosos y fragantes que huyendo de los gritos de mi lujuria y del
ESt a composición con algunas gota!! de
m, atrajeron suavemente al abismo inson- desengaño de soñada inmaterialidad en el alcohol limpia las manchas de café, sin
dable de sus labios, y me envolvió su alien- amor.
alterar el color del tejido, por muy delito como una nube cálida de perfumes que
El río besó amorosamente mi cuerpo y
se escapara del humeante pebetero de al· lo arrastró sobre sus ondas como una. flor cado que sea.
gún ídolo.
de loto hacia el infinito. mientras la luna
L1 paloma de la inocencia tendiendo al se hundía en el horizonte como uoa góno o o
espacio la nitidez de sus alas, se perdió dola naufragante sobre mares de espuma.
entre 1,s sombras, como uoa pluma blanca.
J. A. OCHOA.
Las botellas de vino que se sirven a la
Mi cuerpo temblaba como ]as hojas del
d
almendro impulsadas por el huracán, y en
mesa_ el rey de Ioglaterra no llevan aunel caroxismo de mi deseo estampé en el
Ailpm:&amp;~ !l"ie(C~Um
ca ellqueta, de modo que los comensales
abierto cáliz de su boca un beso intenso
jamás saben qué marca beben.
y amoroso.
-Para lavar bien la ropa, conviene po·
Y aquel beso culpable fué una revela- nerla el día antes en remojo en agua de
ción.
jabón caliente.

El ideal de,. una artista
Una cantante célebre, Frieda Hempel,
que alternaba sus éxitos entre el teatro regio de Berlín y el Met ropolitano de Nue•
va York, se ha convertido eo una entusiasta propagador?- de la r:fcrma radical de
la 10dumentana mascuhaa.
Los trajes negros de etiqueta le han parecido una miserable vestimenta.
-Me gustaría ver-ha escrito en "Berliner Tageblatt''- vestidos a los hombres
e~ armonía co~ su individ~alidad. Por
e¡emplo, a los ¡ueces y magistrados, con
togas rojas, dibujos de plata y coleto de
seda blanca, peluca del mismo color, máscara de terciopelo rojo y un bastón en forma de espada.
La gendarmería ao debiera esconder la
gentileza de su cuerpo, siempre en un
uniforme antipático, sino vesti r guerrera
~zul, calzones blancos y calzado rojo, de•
bieado llevar los caballos piotorescamente
enjaezados.
Los hombres de sociedad deberían ir
indumentados con casacas de seda de varios colores, calzón corto hasta la rodilla,
de tonos claros, medias blancas de seda,
zapatos de charol con alegres rosetas y llevar un bastón con nuño de oro, orlado de
piedras preciosas. Además, ¿ por qué no
dejarse crecer el pelo en largos cabellos
rizados? ..... .
Frieda Hempel, que confiesa ingénua•
mente sus románticas ideas, piensa en que
lo, hombres debieran tocarse con monter as de airosas plumas.
En el colegio

El profesor, esta m...ñana, me ha preguntado qué entendía por raíz cuadrada.
-Y tú, ¿qué le has dicho?
-Yo he contestado que como"aúono habíamos llegado a la Botánica oo lo sabía.
En la clase de Geografía

-Por qué al mar Muerto se le llama
así?
-Porque está verdaderamente muerto.
_¿y d., qué enfermedad ha fallecidol
-Pues ...... supongo yo que de mal de
mar .

�EL MUNDO ILUSTRADO

1

•

y ellos no le habían pedido a las fronteras
que hablasen ... . Pero la voz crecía, crec'a
y, como un torrente desatado, aumentaba
en intensidad, revelando nuevas fases encantadoras que traducía con la pluma el
poeta de la rebeldía, de la pasión y del
genio.
No era el prisionero del pensamiento
sino el domeñador de la idea. E ra un sublime que subía la cumbre grave y lejana
para clavar sobre ella, entre relámpagos
y nubes, la bandera.
Así triunfó Kipliog.
Con su arte llevaba su escudo: peto so·
bre el franco pecho para salvar la idea.
Llevaba en su arte el misterio, que
era religión de su triunfo. Ha vuelto a la
cooq~ista y ha salido cooqu(staeor. Ha
vencido a su pueblo. Para quien como el
poeta fué el ídolo caído, este renacimiento
genial que inicia con la "Bombay Editioo,"
es el público reconocimiento de su talento
y de su verso.
Y es, además, la hora lírica que marca
la floración de su nueva poesía; la coosagracióo de una fe que h.t vivido comofuego sagrado, y que hoy, el alto sacerdote de
la armonía, el trovero de la India y el raro pulsador de la más vibrante lira britá·
nica, comparte con todas las almas c¡ue
sienten y alientan inmortal ensoñación.
HIGINIO

J. MEDRANO.

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO

La victoria de la tísis

MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEFONOS: ERICSSON, 836.
MEXICANA, 1006.

En el anfiteatro del Hospital Broca de
París ha tenido efecto una brillante y trascendental conferencia, dada por d Doctor Alexis Garre!, sobre los resultados ma·
ravillosos conseguidos por u o tratamiento
especial, para conservar la vida de los atacados de la tisis.
El numeroso público, compuesto en su
mayoría de sabios médicos conocía ya al·
go, de estos resultados, por un informe
que rindió la Academia de Ciencias sobre los estudios del citado Doctor, el cual
ha estado algunos años en Nueva York,
poniendo en prácti.:a su descubrimiento
en el Instituto Médico fundado por Roekefeller.
En su conferencia explicó la manera de
comervar las células de los tísicos, evitando el contagio de las enfermas con las sanas; muchos fueron los aplausos que r ecibió el célebre médico por sus notables trabajos.

Cúrese usted
mismo

EL REUMATISMO SE PUEDE CURAR
Quiero que todo el mundo sepa que mi
Remedir, para el Reumatismo alivia los dolores de las Piernas, en los Brazos, en la
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AQUI ESTA LA PRUEBA:
El señor presb. P. Flores Valderrama, Av·e. del Instituto, Puebla,
nos escribió el lo. d e Enero de 1912:
'' El remedio 3X para el Reumatismo, que vende la casa de ustedes, e-,
inmejorable y por tanto insubstitui ble. Yo fuí un pobre enfermo qu,
venía sufriendo, desde hace más da
20 años, de Reumatismo gotoso. Una
persistente enfermedad nerviosa hizo que la eliminación del ácido úrico fuera punto menos de nula en
mi persona; y alhí me tienen aste des
sufriendo constantemente de desarreglos gástricos y, lo que es peor,
de todo ese cortejo de molestias, sufrimientos y dolores,---!inclusos lvs
de Cálculos renales---que trae apa·
rejada una Diátesis Urica. Llegué
casi a estar paralítico. En yano fué
que tomara una serie incontable dP
medicamentos nacionales y extran
jeros; la condición ácida de mi organismo se modificó muy poco y el reumatismo seguía su marcJ1a devastadora, hasta que se me ocurrió tomar
el remedio 3X preparado pOT el profesor Munyon para esta enferme·
dad. Con este medicamento me h0
curado por completo en menos de
dos meses y con sólo tres frasquitos.
Los dolores reumáiticos se han reti
rado como por encanto; los riñone,
funcionan muy bien, y la elimina·
eión del ácido úrico es completa y
per fecta. '
P. Flores Valderrama."
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Tos, los Sudores nocturnos, y ahv1a los
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y reconozco. Su lira es lira rebelde y de
combate.
El _poeta gusta más del combate que de
la endecha plañidera. Busca el raro delei·
te del ruído fragoroso a la dulce armonía
del canto selvático.
Quizá viva en la modero'.1 literatura bri·
Su lira es fuerte y elocuente. Pero pretá oica, figu~a ?e mayor reheve que la de cisameote en ello se concentra un estado
Rudyard ~,phog, mas os aseguro que en de alma, un motivo de rebeldía, fase del
detalles pintorescos ocupa éste el supi:emo espíritu y del espíritu hálito vital. El can•
lugar.
ta a la Naturaleza agreste; al torrente que
Hay poetas que tienen, en el elocuente se precipita desde la montaña: a todo lo
•
libro de las emotividades y de los senti- que sorprende, y a todo lo que causa admeotalismos, plenas páginas que dicen de miración.
todo~ los deleites del espíritu; que embria·
Ningún otro, en la literatura inglesa, po·
gao con el viejo vino de sus vibrantes ver· see su virilidad y su estilo, Kipliog ha lle13 A LA MESA
sos que entusiasman con la suave sinfonía gado a la cima perfilada, después de haber
de sus rimas... . . .
perdido la estimación de sus cootemporáRudyard Kipling es de éstos. ¿Recordáis ~eos;_ el auto~. de "Dep_artmeotal Ditti~~" y
cuando el malogrado Jesús Castellanos, en Pla10 Tales . ha vencido en la más d1hc1l
admirable conferencia, reveló su persona· de,,las ~uch'.1s 1~e'.1les.
.
Debía celebrarse una comida a la que
lidad a un brillante grupo de intelectuales
, ~eria e¡erc,cio e_ncantador,-d1ce un estaban invitados liieratos-entre ellos,
de Cuba desde la tribuna fraterna del Ate· critico-el de coleccionar todas las excla- Víctor Hugo -artistas y políticos Mas paneo? El joven maestro que hoy mora en el maciolles proferidas por estudiantes e in- saban los mi~utos y las horas y ~o h~bía
UNGUENTO PARA LAS ALMOR~Apaís ignoto de lo Ignorado, tuvo para el telectuales de hace veinte y cinco años, trazas siquiera de que fuese a comenzar ~ AS, U°: n~evo método completamente_ l!m•
poeta genial de la Bretaña el más dulce cuando hizo su aparición &lt;Plain Tales:&gt; la comida en la aristocrática morada.
p10. Ahv1a mstantáneamente. Cura positiva.
de los reconocimientos: la vislumbre de tao poco preparados e staba~ !?ara la lle·
Cansado, un senador se acercó al ama de 50 centavos._
.
verlo llegar, en un foturo amable, a la ~ada del planeta, q1;1e e~~ K1phng, con sus la casa, que parecía muy preocupada, y
Munyon hene_Remed,os P!r'.1 todas la:s en•
gloria que ya reclamaba la fuerza de sus aletazo_s de vulgar!dad s_~bre los elemeo· muy cortesmente le dijo:
fermedades, casi todos al mod1co precio de
obras.
tos de _vida, que 1~ 1mpres1on fué tao ruda
-Si no me equivoco, querida señora se S? centavos. Se ven_den e~ todas las farmaKipling, antiguo ídolo del público inglés, como inesperada.
,
nos ha convidado a comer. Pido a usted cias o pueden pedirse directamente.
ha comenzado a publicar sus obras com·
No era la voz que les ha?ia habla~o an- mil perdones por la impertinencia, si no
Pida usted la "Guía de la Salud," de
00
pletas; y mientras Alfredo Noyes y el doc· t~s;
era la v?lgar ñl~sofia de su tiempo estoy en Jo cierto.
Munyon, en las Droguerías de J. Labadié
tor Eriges luchan por el viejo títu o de sino otra ftlosofí.i tan ltaJos de la suya como - iCierto; pero, ¡Dios miel ocurre una Suc~. y Cía., Av. San Francisco ,ff J.
"Poeta laureado de Albióo," este alto tra- las cosas_ que exp~esaba estaban remota· cosa muy desagradable, algo que es como Uihlein Sucs., 3a. Av. Bolívar 25; Johaonseo,
ductor de los sentimientos de una poesía ment_e le1os de ~u vida. Nu:vos golpes de uno desgracia.
Félix y Cía., Av. Sao Francisco 39; Dro·
única, que siente un como renacimiento e stéttca_ les h~b,an conmo~ido; llegaba un
A última hora, nno de los invitados nos guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
st
consolador y el acicate de un vivo eotusias· nueyo simboli a que del s~mbolo humano hace saber que le es completamente impo• 6; y otras. Consultas por correspondencia,
mo, retorna a la arena de la idolatría, y hacia un espada ruda Y ta1a:ote. 1:1° tenían s ible venir, y para que no seamos trece a confidenciales y libres de todo gasto.con renuevos y aliento~ después de ser im· almas para compreud erle ni sentidos para la mesa, he mandado en busca de un ami·
MUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
piameote destrezada su fama, recupera su amarle.
go de la casa.
PHILADELPHIA, E. U. de A.
pedestal de ídolo para lacooquistadeotros
No poseían el pleno corazón, flor hierá· -Trece o catorce, / qué más dá, señolaureles.
tica o inmenso altar ante el cual se rinde ra l
Kinliog es un escritor de fuerza y de la devoción de la creencia, para recibir el
-iAh! Es que si fuésemos trece, uno de
geo1~; de originalidad admirable; el wbe· bautismo de su palabra. Era la moLtaña los convidados no se sentaría a la me~a.
rano de un nuevo estilo; viajero sempiter- que hablaba, y ellos no sabían que la
Poco después el senador charlaba con nosotros un imbécil que por nada del rnun·
do se sentaría a uoá mesa donde hubiese
00 de los romances; peregrino de los idi· montaña era un portavoz. Sólo sabían del Victor Rugo.
lios y, de la emoción y el color hermano.
elocuente reto de la esfinge. y ante su pa· -,Sabe usted por qué no comemos?
trece personas y somos trece.
,Que Rudyard K ipling es a veces teme· sividad y misterio permanecían vencidos y
-No, señor.
-iEse imbécil soyyo!- replicó el poeta.
rariameote brutal y confuso? Lo acepto modos. Aquel era el eco de las fronteras,
-Pues porque parece que hay entre

RUDYARD KIPLING

===========~=====::::

��</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Adrián Gual</name>
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        <name>Armonía lunar</name>
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        <name>Caso de la señorita Amelia</name>
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        <name>Crónica en verde</name>
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        <name>En viaje</name>
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        <name>Fiel amistad</name>
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        <name>La fe</name>
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        <name>La Sibila</name>
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        <name>La viudez de Melibeo</name>
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        <name>Musa castellana</name>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

===============

Calendario de la Semana

Muy Enferma ParaTrabajar
i. Se ha sentido Ud. alguna vez demasiado enferma para poder trabajar? Se
le ha dificultado en alguna ocasión el
lavar y planchar la ropa del día per encontrarse muy cansada y sufriendo terribles
dolores de cabeza y espalda y aquellos
mareos que causan debilidad general ?
Si tiene Ud. estos síntomas y desea saber
lo que debe hacerse ; lo que otras miles
de muchachas han hecho en iguales circunstancias, acuda á la botica y pida un
frasco del Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. Pinkham. Es un remedio muy
simple hecho de hierbas y ralees y cuidadosamente preparado para males femeninos. Lea este testimonio de una señora
que vive en Bethlehem, N.H.,E. U.deA.

El COMPUESTOYEGETAL DELA
SRA, LYDIA E. PINKHAM
Bethlehem, N. H.-"A consecuencia
de haber trabajado barriendo, sacudiendo alfombras, lavando, planchando
y de haber levantado pesadas canastas llena de ropa, llegué á sentirme
muy mal. Estaba muy cansada, muy nerviosa, no podía dormir y cada
mes me sentía muy enferma durante muchos días.
En la pasada primavera mi madre me compró una botella del Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y ahora me siento una nueva persona.
Me enfermo regularmente y no sufro los dolores que me obligaban á
guardar cama. Contaré á todas mis amigas los beneficios que estoy obteniendo con el Compuesto. "-Srta. GRACE B. Dooos, Bethlehem, ,t&gt;,~tado 133, N. H.

Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkl1am Medicine
Co., Lynn, Mass., E. U. de A. Su carta será abierta, leida y contestada
por una señora y considerada estrictamente confidencial.

L UNES 18.
Sao Jacinto Coofesor.-Santos Agapito
y Lauro Mártires, Santas Clara del Monte
Falco Virgen y Elena Emperatriz.
MARTES 19.
Los Beatos Pedro de Zúñiga y Luis Flores Mártires, Santos Luis Obispo Coofe·
sor y Magio Mártir.-Comienza la novena
de Sao Agustín eo San Bernardo,
MIERCOLES 20.
La Octava :ie Santos Hip61it'l y Casiano :Mártires, Sao Bernardo Abad y Doc·
tor de la Iglesia, Patr6n menos principal
de la ciudad de México, Santos Leovigildo
Mártir y Samuel Profeta.-Funci6o titu·
lar e indulgencia plenaria en Sao Bernardo.
JUEVES

21.

Saota Juana Francisca Fremiot de Chan- Ocult.Jn la Limpieza y Lozanía de la
ta!, Viuda y fundadora de las religiosasde Tez. Desperfeccionan la Belleza.
la Visitaci6o. Santos Maximiano y Carne·
-.,
rioo j\,Jártires.
VIERNES 22.
La Octava de la Asuoci6n de María
Santísima. Santos Timoteo, Hip6lito, Sinforiaoo y Filiberto Mártires.
SABADO 23.

Lease La Semana Ilustrada
r::::=:==========1?

COMO NUBES EN Et CIELO SON LAS fEGAS EN EL ROSTRO ,

Santos Felipe Beoicio Confesor, Sido·
oio y Zaqueo Obispos y el B. Jacobo de
Bevaña, Confesores.
DOMINGO 24.
· ·
C
d M , S , .
EI P uris1mo
oraz6n e
ana antJSI•
ma, Patrón principal de la Di6cesis de
Chilapa. Sao Banolcmé Apóstol y Santa
Aurea Virgen.

Por qué no desvanecer las pecas y todas
las manchas en la cara, con la CREME
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LAS PECAS I Preparada por especialistas
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3a. Av . Bolívar, 25.-A Vargas Sucs., Isa·
bel la. Católica 6.-México.

o o o
- /Te parece a ti que está habitada la
luna ?
-Sí, porque ahora mismo veo la cara
de uo hombre.
-No seas tonto, ¿Dónde se meterían las
gentes de la luna cuando está en cuarto
menguante?

Mientras está escribiendo los ejercicios
de ortogr..fía, se le ocurre a Juanito una
duda y le pregunta a su padre:
-Papá, "escopeta" se escribe con una
"p" o con dos?
-Según, hijo; si se trata de la escopeta
de dos cañones se ponen dos "pes;" pero
si es de uo cañón basta con una.

I alguien hubiese producido una salsa tan buena
como la de LEA &amp; PERRINS, puede Vd. estar
seguro que no imitaria el modo de presentacion
de esta.

S
Agencia de Inhumaciones

Sin embargo, casí todas las salsas " \Vorcestershire " se esfuerzan en
imitar el modo de presentacion del producto de origen .

EUSEBIO GAYOSSO

El solo hecho de imitar la etiqueta y el frasco de L ea &amp; Perrins f'qui,·ale á una
confesion de inferioridad. Esto no impide que millares de personas sigan diciendo de
la" ,vorcestersbire'" o de la "Salsa Inglesa," cuando Jo q ue quieren decir es la
'' Lea &amp; P e rrins."
Sois una di! ellas?

La escritura blanca sobre
la etiqueta roja :

MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

A _.. -;~~'"'

~

TELEFONOS: ERICSSON, 836.

SALSA WORCESTERSHIRE
de origen.

MEXICANA, 1006.

======~

indica
la verdadera

bl

�EL MUNDO ILUSTRADO

Y ahora al llegar la primavera, esas jau-

S i el nuevo rey se decide a llamarse

las son llevadas al campo con gran solem- Constantino I, inauguraría la serie de los
Como Se Puede
nidad. Asisten todos los alumnos de las Constaotinos en la dinastia del nuevo rei·
no de Grecia; si, por el contrario, prefie&lt;Le Petit Joaroal&gt; se ocupaba, días escuelas públicas con sus correspondienEngrosar De Balde atrás de una tiesta que se celebra en Bél- tes
maestros, representantes del Ayunta- re el número XII, tendría que considerarmiento altas personalidades, acompañan· se como sucesor de los antiguos soberanos
gica, muy pintoresca y muy interesante.
Se trata de la fiesta de los pájaros, porque
son unos pequeños auxiliares de la agricultura, considerándose celosos guardianes contra los insectos destructores.
Pero la fiesta primaveral que se celebra en Wallonia, a la puerta de Llavelot,
no deja de ser por ello una fiesta poética,
aparte de su carácter educativo y su finalidad práctica.
Dice &lt;Le Petit Journal&gt;que los agricul·
tores ricos compran, al llegar al otoño, a
los vendedores de pájaros, centenares de
pequeños volátiles que, durante el invierno, se guardan en grandes jaulas y se tratan a cuerpo de rey, es decir, se les cuida
y se les alimenta con gran cariño.

Tratamiento casero que obra maravlllaa
haciendo roJllzos y atractivos á loa
hombres y n1uJeres enjutos, huesoso,
y faltos de desarrollo,

Una Caja por Yalor de $0.50 m. a., regalada
á cuantos la soliciten.
A las personas delgadas, y especialmente á.

las que carecen de unas 10

á.

30 llbras del

peso natural, interesa el que se enteren de
un d escubrimiento maravilloso con el cual
puédese aumentar hasta una libra diaria,

embelleciendo admirablemente

á.

los que lo

usan, y engordando sorprendentemente al
las personas flacas aunque lo hubieran estad"
por varios afíos.

No cierre los ojos

á

tan manifiesta verdad,

diciendo "Imposible."
Pruebe este nuevo
'tratamiento y se convencerá. por si mismo.
La prueba. no Je costar{i. ni un solo centavo,

( Véase el cupón de abajo) y la experiencia

Je demostrará. la verdad de lo manifestado.
'No hay razón que le defienda ahora para
continuar enjuto y falto de peso el resto de
eu vida aunque hubiera ya probado cuantos
remedios conoció para engordar.

CAPITAL SOCIAL:

$10.000,000

y

do la comitiva algunas bandas de música.
Llega el momento solemne: las jaulas
son abiertas, dándose libertad a. los alados
prisioneros, y mientras las músicas tocan
y los niños cantar un himno, el pueblo vitorea entusiasmado.
o o o

¿El nuevo rey de Grecia se llamatá
Con5taotino I o Constantino XIII Un pe·
riódico italiano· recoge , a este propósito,
algunos interesantes informes que da la
&lt;Kolnische Zeitung&gt;:

EL _BUEN TONO,

de Bizancio, entre los cuales se contó un
Constantino XI.
El pueblo griego, en su entusiasmo por
el conquistador de Salónica, propondrá la
segunda solución, que recordaría una época gloriosa. En los círculos oficiales atenientes no se manifiesta todavía una opi·
nión precisa sobre este punto.
De esta manen, se han tomado precau·
ciones considerables ¡,ara evitar que el
nuevo rey sea designado, por ahora, como
Constantino I o Constantino XII.
El mismo monarca está vacilante: se ha
evitado, hasta el presente momento, poner
el número en las monedas y en los docum ~ntos.

s. A.

MEXICO.

Registrado como articulo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894. - Impreso en papel de las Fábricas de San Flafael.

Año XX.-Tomo 11.

México, Agosto 17 de 1913.

Número 7.

Cuarta: Colección No. 42·
DrnECTOR GmrnRAL:

E. PUGIBET

f

Este grabado le dam á conocer mejor qo~
cuanto pudiera decirse el cambio asom•
l)roso que puede obtenerse ganando
en el peso solamente unas
10-6-12 libras.
Con este nuevo descubrimiento puédese
prescindir de' las recomendaciones de dieta.

generalmente prescrlptas y de todo lo que
aparte de la vida regular de los negocios.

Siga como de costumbre, y coma cuanto
guste y apetezca. Además es un inofensivo
remedio para. el sistema más delicado. pues
no contiene aceites. emulsiones, nl alcohol.
Es solo una pastilla concentrada que pueda
tomarse sin Que nadie se entere. Sus má.s
pr6ximos amigos no r1ecesltan saber lo que
Vd. toma hasta que quec1en asombrados de
aus adelantos en peso y hermosura.
La excesiva delgadez. es tan mortificante
como el exceso de carne. Los hombres delgados tropiezan con grandes dificultades en
el camino del éxito, y si tuvieran dinero
--nunca aparentará.n ricos."
Las mujeres
huesosas, rara ye.z son populares y aunque
vistan elegantemente. los ricos adornos no
pueden disimular e l contorno del rostro y lo
prominente d e Jos huesos. Torne sin pérdida dú tiempo Sargo! y abandone ya el campo
de los flacos. En vfenoa e l cupón hoy mismo
y escribanos con claridad su nombre y dirección completa. dirigiendo su carta. A. "The

Sargo! Cé&gt;., !llO A Herald Bldg., Binghamton, N .
Y., E. U. A .• y le remitiremos inmedta tamenteuna caja de Sargo! por valor de $0.50,

d(tndole además completa información del
porque de su del~adez, y d e como nuestro
remedio naturalmente le af\adlrA. la carne de
que al prese nte escas ea. No hay pues necesidad de aquf en adelante en seguir h ueso::so, enjuto, é inc.ompletamente de sarrollado.

1stas, conc u1
os escrupulosamente los p
e sus togas, chotean al famo
Quilónides, cuya ruin fig
sa indumentaria contrastan e
y arrogancia de Neran y
e augustianos.

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or la pantalla I
' llcgandose al fin
io del coliseo, apa
su cigarrillo entr
sto a disputar al
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NACIONAL DONDE LA PRESENCIO EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA, EN CUYO HONOR SE HIZO.

�lHRECTORIO
EL MUNDO !LUSTRADO
SBMANARIO DB ACTUALIDADES, ARTB y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO

OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de San Diego No.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 14,1. - México, D. F.

41.

PREClOS DE SUB'&gt;CIHPCC0'.'1 MENSUAL:
En -la Ciudad ............................ 1, 1.00
(pagadero por adelantado. )
En los Estados. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . &amp; I. 2 5
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero ..... .... . . ......... ...... &amp; 2 .00
(pagadero por semt:stre adelantado.)
NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . &amp; o. ~n
En los Estados ........ .. . . . . ........ ... .... ., 0.35
En el Extranjero .... .. . .... ................ 0.50
Atrasan.os ............. . .. . ..... ... ....... ., 0 .50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Aveni&lt;).a 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).

El Honorable Cuerpc Diplomático en la Secretaría de Relaciones durante la cert_monia del reccnocimiento
del nuevo Secretario de Relaciones, señor don Federico Gamboa, el miércoles último.

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

José María Lozano
Por fin, despué, de una larga espera, subrayada por
la impacien-eia de los periódicos con interminables con•
jetaras y avivada por la inquietud de estas horas turbuJenhs en que, como en los tiempos de Shakespeare, el
tiempo está preñado de sucesos y da a luz a cada miau•
to, la llegada del actual Ministro de Relaciones, deter·
minó un movimiento "º el Gabinete presidencial y la es·
fin~e de J:i. política dijo su secreto. Un secreto ya conocidi a medias, como los sibilinos, pero que al salir a
pleno sol tuvo la fortuna de despertar un amplio sentimiento de simpatía entre las gentes bien intencionadas
y cultas, que saben que la aptitud, el talento, la idoneidad,
todas esas cosas q.ie se necesitan para el desempeño de
un cargo de importancia en la administración pública,
no son productos de generación espontánea. Nos referimos al Lic. Jore María Lozano, nombrado Miuistro de
Instrucción Pública y Bellas Artes, por un suoerior
acuerdo y por virtnd de los innegables merecimientos
que aquilatan la briosa personalidad del nuevo funcio·
cario.
Efectivamente, entre las vidas jóvenes que como una
esperanza para la patria van cuajando sus frutos entre
las rachas de nuestras luchas civiles, está la del licenciado Lozano, jugosa de inteligencia y de cultura, des·
tacándose en los llanos de la mediocridad ambiente con
perfiles vigorosos e inconfundibles Ayer todavía, sin
otro delito que el de tener talento, se ponla en duda la
pureza de su credencial tan legltimamen_te adquirida por
la constancia de su esfuerzo y la eficacia de su palabra.
Ni amigo, ni enemigo5, olvidan, seguramente, el triunfo
esoléndido del orador que pudo enjugarse la frente con
e l estandarte de los vencidos y levantar un trofeo sobre
el campo contrario, El humo del combate sólo sirvió
pua poner de resalto la brillantez de las armas, y el há·
lito del huracán sólo acarició como un viento de victoria el airón del penacho. En la historia entera de nues·
tra5 Legislaturas difícilmente se encontrará un caso se·
mejante, en el que se archive tamaña resistencia al lado
de tamaña perfidia. Y el Dipu~ac!o ja_lisci_ense pudo se~tarse en los escaños del Palacio Leg1slattvo, con el mismo gesto altanero con que los a1'tiguos romanos desean·
saban en sus curules de pino a la sombra del foro, des·
oué~ de haber vencido en las Galias o pacificado la
Iliria.
.
José María L'lzano no descansó.. Se lo prohibía su
patriotismo En m1mentos de angustia y de general desconcierto, cuando las division~s se hacían máf hondas y
la política parecía mostrar ab1s~os y desfilad~ros, supo
cristalizar en un memorable discurso, no digamos la
opinión nacional, pero sí el sentir. dominan;e de la Metrópoli, marcando más claros ca~mos, y senala.ido n~evos rumbos con voz firme y cordial, clara de persuaciones y convencimientos, a!qnitarada en las observ~ciones
p~netrantes de Gustavo Le Bon, cuyo seco estil_o re·
-cuerda en cierta aspereza de forma y en lo conciso de
la expresión. Lozano es, ante todo, un gran orador.
Parco en el ademán y de acento ligeramente sibilante,
su palabra se afila ~ontra el obstá~ulo y le saca punt:'la resistencia. Fustt¡¡a como un J..t1go y es breve y rápida, como su gesto. Es el beluario de las m~l!itudes,_y
-todos hemos visto cómo hace espuma la ho_stihdad ba¡o
ese látigo, que tiene puño de hierro y de cristal. Porque
-c,nndo es preciso, también dice las cosas con bellna y

con magnificencia. Tiene el corazón sensible a las altas
manifestaciones del espíritu y una musa favorable le da
el número y la armonía para sellar los períodos rotundos de su prosa. Por lo demás, conoce a fondo las vicisitudes de nuestra hi;toria política •Y su ciencia social,
reforzada con vasta lectura y observaciones personales,
posee puntos de vista muy propios, que a veces lo han
puesto en pugna contra los sabios de profesión. Pero
no con Renán, que consagra la incesante rectificación,
cuando afirma con su elegante desenc~nto que la Historia es una ciencia conjetural. Sí, L~zano es un gran
orador y esta es ya una egregia cualidad para honrar
la cartera de Instrucción Pública y Bellas Artes. Mas
por fortuna para los destinos ne la educación nacional,
el hombre de pensamiento está &lt;doublée&gt; por el hombre
de acción, pronto en concebir y ejecutar, en las ideas y
en los actos. Se le ve joven, con deseos y voluntad de
atender y cuidar grandes y sagrados intereses morales,
con la aptitud nectlsaria pau ser su custodio. con la
energía suficiente para defenderlos, y los votos de los
q11e no son políticos lo acompañan sinceramente. El día
de la protesta, nna aura de populuidad, sonora de
aplausos, saludaba solo al orador parlamentario, cuyo
triunfo se sintetizaba en la conqui5ta de una cartera
ministerial. El grupo intelectual que Jo rode6, que tiene
fe y coafianza en su talento, y conoce sus disciplinas
científicas, saludaba, además, al consciente depositario
de un tesoro inalienable, el tesoro que acreció con tan
puras manos el sembrador espléndido que se llamó el
maestro Sierra. Lozano así lo comprendió, cuando al
h ~cerse cargo de la Secretaría, evocó la figura venerable, cuya sombra pareció un momento magnificar las
salas ministeriales.
Y esa buena evocación le será propicia. José María
Lozano trazará los s.uevos surcos con voluntad y amor.
Tiene el brazo juvenil y la mano firme para enterrar
las ricas simientes.
Por supuesto, siempre que el tiempo lo permita. Y
Míster Lind.
Mas consolémonos, que ahora, como en los días de
Ulises, el formidable y sutil, el porvenir está sobre las
rodillas de Zeus.

Por la empinada cuesta, lentamente ascendía el ve•
hículo; dijérase que los mal nutridos cuártagos hablan
perdido sus bríos bajo la enervante acción del sol canicular.
En los re :ojos del camino aparecía, para esconderse
luego, el pintoresco valle en que se asienta la ciudad.
Cu \I si estuvieran cubiertas por una inmensa sábana
blanca, se veían las cúpulas de los edificios, destacándose soberbio, sobre vigoroso fondo azul, el Palacio de
Minerva, allá en el Norte lejano.
En aquella altiplanicie de la cordillera andina, bajo
la bienhechora infl11encia del aire ozonizado por los
pinares que rodean la vía, los viajeros se recrearon en

la contemplación del panorama: de un lado, la radiosa
vista de la ciudad encantado1a; por el otro, la brillan·
te prader;,. de esmeraldas, salpicada a trechos de blanco por las casas de las haciendas.
-Vamos, doctor, cuéntenos alguna cosa.
-Con mucho gusto; contaré a u;tedes una aventura
ocurrida a mi amigo Raúl, la que, a pesar del tiempo
transcurrido, aún no se ha borrado de mi memoria.
Amigo :le la infancia, pude conocer a fondo a Raúl:
reservado, extremadamente tímido, tenía alma de niño
en cuerpo de hombre; visitaba poco a las personas que
le distinguían con su afecto por temor de molestarlas.
Profesaba el culto de la gratitud y de la consecuencia,
monedas cuya escasez aumenta cada día, entre nosotros,
más y más hasta llegar a su desaparecimiento definitivo.
Como el hérve rostandino, mientras él se quedó siem•
pre abajo, oculto en la densa impenetrable sombra,
otros, con los frutos de su cerebro, subieron a la luminosa cima a recibir el ttlntador beso de la fortuna.
Pero estoy divagando; y encendiendo un cigarro
prosiguió:
- La aventura de Raúl que deseaba referir a ustedes fué con una dama que lo cautivó. No atreviéndose
a decírselo personalmente, la requirió por escrito va·
liéndose de un cartero b;en instruido y mejor expensado. La dama aparentó querer cerrar bajo una Josa
impenetrable las aspiraciones donjuanescas de su
amante improvisado, y sin poderlo remediar se estre·
meció intensamente al sentir los reflejos del candente
amor de Raúl, que derrochaba en sus misivas, en las
cuales estallaba en un grito supremo de deseo un alma
enloquecida,
'
Fuese antojo o curiosidad, el hecho es que en una
casuca de los suburbios, modestísimamente amueblada
ad- ho_c, la gran dama se eotregó a Raúl, quien tornó
por oidos-idulce error!-los labios de ella para decirla muy expresivamente, coa la exquisita charl~ de una
música. sin palabras, lo que dice a otra un alma qne
ama, que adora.
Así que después de una larga y amena sesión ella se
hubo marchado, Raúl dudaba de si estuvo soñando o
despi~rto: tan di_vinamente maravilloso le parecía lo
sucedido. Para dicha suya era cierto: aun encerraba el
enarto el voluptuoso perfume de la dama; sobre una de
las sillas, dejó su carterita de mano con un pañuel1&gt; cifrado que Raúl recogió como si se tratase de una reliquia. venerada. Allí esta ba, además, una semillena copa
de mosc:i.tel, en la Que ella ligeramente imprimió !os
pétalos de sus labios.
Como Raúl se limitara a tocar la superficie dEol bien
mo_delado bmto, sin inquirir si en la parte izquierda,
ba¡o la caja cutánea existía una viscera sensible, creyó
Que aquella hada misericordiosa volvería.
Y volvió . .. ,como las famosas golondrinas. El am:ir
de Raúl en progresión ascendente tomó un vuelo irresistible que lo lanzó a alturas jamás soñad,.s. Suplicó
encarecidamente a la dama que tornara; mas aquella
ave de paso, no volvió a calentar el nido Reiteró sus
implorac~ones pintando con el necesarid colorido, ya
la expresión trémula de una ternura infinita; ya el
acento enloquecedor de un inccntenible deseo. Empeño inútil que nunca hubo de lograr!
Call6 e) narrador y los oyentes quedáronse haciendo
co~e~ta~1os y acompañando al prot•gonista en los mi·
ra¡es 1nhmos de su aventura.
FEDERICO S. DE TEJADA.

ManifestaGión popular de gran trasGendencia
El Presidente de la República, señor general don Victoriano Huerta, tuvo el domingo
pasado la inmensa sQti.facción de sentir descansar en su personalidad toda la confianza
que el pueblo mexicano otorga al ciudadano
a qnien ha designado para regir los destinos
de la Nación.
Ese pueblo, dando una gran prueba de cordura, organizó una manifestaci6n, tranquila,
ordenada y numerosísima para manifestar al
gobierno del general Huerta que aprueba en
todo su conducta, sobre todo en los acontecimientos recientes, y que estará siempre al lado del mandatario que encarne las aspiraciones y los sentimientos nobles del pueblo.
La manifestación, a pesar de ser muy numerosa, no dió motivo al mínimo de~órden, y
esta muestra de cordura y cultura de nuestro
pueblo habla muy alto de él
Dedicamos a esta bella manife~tación popular la primera plaDa de nuestro semanario
y la presente en que aparecen algunas fotografías que la recuerdan.

La gran procesión organizándose en d costado :;ur de la alameda.-La manifestación frente al Palacio Na·
cional.-Por la Avenida de Sao Francisc0.-El Presidrnte de la República y su gabinete esperando el piso de la matifestación por el Palacio Nacional.

•

�Por los eternos hielos
La frente coronada,
Donde la tarde prende
El último arrebol,
Y enciende ~us centellas
La tempestad airada,
Y su carmín esparce
La aurora enamorada
Huyendo entre las nieves
Al despuntar el sol.
Levanta el Yxtlacíh uatl
Su mole poderosa
Que se destaca inmensa
Sobre el espacio azul,
Blaoquísimo sudario
De gigantesca diosa
Que en tálamo de armiño
Exánime reposa
Bajo un dese! de nubes
De nácar y de tul.
Refieren las leyendas
Que ~n tan grande altura
Las águilas que llegan
De lo infinito en pos,
Se aduermen escuchando
Con mística ternura,
Las notas celestiales
De amor y de ventura
Del himno que levantan
Los ángeles a Dios.
Terribles precipicios
Cortando los senderos
Las misteriosas cumbres
Impiden profanar,
Y en vano con audacia
Lo intentan los viajeros,
Y en vano el ciervo busca
Los altos ventisqueros,
Y el lobo en vano ensaya
Sus flancos escalar.
Desáianse en la nieve
Arroyos diamantinos
Con el ardiente beso
Del aura tropical,
Que bajan como errantes
Y alegres peregrinos,
Cantando con sus ondas,
Cruzando los caminos
Quebrando entre las guijas
Sus rizos de cristal.
Cual mágico contraste
Entre el soberbio manto,
Que deslumbr11nte cubre
Los hombros del titán,
Algún peñasco negro
Asoma con espanto,
Estatua de gran1h.&gt;
Alzada por encanto,
En cuya frente rompe
Su furia el huracán .
Se mecen altaneros
En la tendida falda
Los cedros olorosos
Y el áspero oyamel,
Formando al enlazarse
Fantástica guirnalda
A cuya sombra buscan
En prados de esmeralda
La grama, los rebaños,
Y h,s abejas miel.
Y desde allí descubre
Absorta la mirada
Los lagos que retratan
Montañas, nubes, luz,
Las ve"rdes hortalizas,
La hacienda cultivada,
El valle pintoresco,
La lóbrega cañada
Y de lejana torre
La solitaria cruz.
Y lejos entre brumas,
Cerrando el horizonte,
De pórfido y basalto
Cadena secular,
Contémplase la Joma
Muralla levantada
Para qne el •valle afronte
•L as luchas qu~ provocan
Los siglos al pasar.
Y sobre aquellos campos

De eterna primavera
Un sol de fuego cruza
La sangre haciendo hen·ir,
Y en las calladas noches
Sobre la limpia esfera
La luna con su corte
De estrellas reverbera,
Bogando mansamente
En mares de zafir.
Y el rayo de la luna
Sobre el volcán se mira,
La nube que circunda
Bañada por la luz,
Con fúnebre misterio
La gigantesca pira,
Cortejo de far.tasmas
Que silencioso gira
Sus rostros encubriendo
Con fúnebre capúz.

En la vertiente agreste,
Humilde y escondido,
Entre peñascos grises,
Y mirtos y arrayán,
Un pueblo se levanta
Como el oculto nido
Que en las enhiestas rocas
D~jaran suspendido,
Las águilas salvajes,

Del fuego tropical,
Encanto de la madre,
Tesoro de la esposa,
Un hijo tiene Carmen
Y mira en él dichosa,
La bendición del cielo
Al techo conyugal.
Cuando en la tibia noche
La luna se levanta
Con su fulgor bañando
La frenta de los dos,
La madre arrulla al niño
Brotando en su garganta
Las trovas cariñosas
Que toda madre canta,
Que sólo saben ellas
Y las inspira Dios.
Bendice en su retiro
Dichosa su fortuna ,
Encierra el universo
En su tranquilo hogar,
El cielo mira abierto,
Y sin zozobra alguna,
Cuando inclinada reza
Sobre la blanda cuna,
No siente de la noche
Las horas resbalar.
II

Como la negra envidia
Su diente venenoso

Y esquivan los pastores
Su impúdica mirada
Cuando de aquella falda
Por los senderos van.
Durante largas noches,
Como la hambrienta hiena
Que al corderillo acecha,
Miróse a esta mujer,
Rondando cautelosa,
Descalza entre la arena,
Oculta entre las matas
De mirto y de verbena,
Aquella casa, nido
De calma y de placer,
Alguna vez la madre
Con susto y extrañeza,
La sombra de la anciana
Desde su estancia vió,
Y al recordar, temblando,
Su proverbial fiereza,
Contra su pecho oprime
Del niño la cabeza
Porque un peligro oculto
Adivinar creyó.
Y desde aquella noche
La cuna ni un instante
Abandonada deja,
Temiendo descubrir
Hasta el esposo mismo
El aguijón punzante
Que ya clavado tiene

Que sabes mi amargura!
iOb Reina, que derramas
Con tu mirada luz!
Que miras en mi pecho
La inmenas desventura
Que tú sentiste ioh Virgen
Inmaculada y pura,
Al descubrir tu hijo
En afrentosa cruz ;
Tú que el dolor supremo
En esta amarga vida
Probaste en negras horas
De luto y soledad;
¡Ampárame, Señora!
Y escucha conmovida
La más profunda queja
Del alma dolorida,
El más doliente grito
Q ue demandó piedad.
Devuélveme el tesoro
Q ue en tu bondad me diste,
¿ Por qué me desamparas,
Venero de rnlud?
A tan tremendo golpe
Mi pecho no resiste;
Contémplame a tus plantas
Atribulada y triste,
Pidiéndote el consuelo,
¡Muriendo de inquietud!. ..
Cayendo sobre el duro
Y helado pavimento,
Q uedó como en un sueño
Perdida la razón,
Y en vértigo de pena
Abogando el sentimiento,
Sintiendo como extraños
Su llanto y su tormento,
Y hasta el dolor ageno
Su propio corazón.
Despué~ escucha cerca
Los pasos recatados
De al~uno que se llega
Adonde inerme está,
Y siente sus cabellos
Mecerse acariciadcs
Por vientos apacibles
Q ue vagan perfumados,
Errantes mensajeros
Del que en la estancia va
Levanta el rostro entooces,
Y con sorpre:sa admira
Una mujer, reflejo
De la virtud y el bien;
Su pecho se dilata,
Con expansión suspira,
Levántase repuesta ;
Y la mujer la mira
Y-Tén valor, la dice,
Que yo te amparo; vén.
III

Siguiendo en pos de aquella
Que tierna la conduce,
Por escabrosas sendas
Comienza a caminar;

Misterio inexplicable
La arrastra y la seduce,
Y marcha sin recelos
Cuando entre nieblas luce
De la naciente aurora
L« luz crepuscular.
Se arrastra silencioso
El viento leve y frío
Que anuncia la llegada
Del fulgurante sol,
Y la menuda niebla
Se tiende sobre el río,
Sobre las hojas brillan
Las gotas del rocío
Y esmáltanse las nubes
Con oro y arrebol.
La madre fatigada
E xhausta desfallece,
fan sólo la sostiene
Inquebrantable fe,
Y las regiones cruza
Do rápida decrece
Vegetaci6n que luego
Mezquina desparece
Y sólo arena muerta
Monótona se ve.
Con lentitud terrible
Hundiéndose a su planta
El suelo movedizo
Del árido arenal,
A la elevada cima
Resuelta se adelanta
Y llega donde el monte
Magnífico levan•a.
Hacia el azul del cido
Su maoto de cristal.
Sobre el tajado muro
La lumbre reverbera
De los primeros rayos
Del astro abrasador.
iQué lejos se descubren
L a choza y la pradera!
iQué soledad tan muda
Tan honda y tan severa!
i Hasta la luz difun.1e
Fatídico pavor!
De pronto se extremece
Y piensa que se engaña
En su impaciencia loca
Por ilusión falaz,
Pues mira en una quiet&gt;rn
Que hiende la montaña
Oculta a la que busca
Que con horrible saña
Al niño entre sus brazos
Esconde pertioaz.
Apenas lo descubre
Se lanza enfurecida,
Redobla la entereza
Que la llevó basta allí,
Y al ver por las arenas
Su marcha entorpecida,
Desesperada llora
Y más enardecida
Avanza tropezando

Con ciego frene• í,
Ya llega, ya su pecho,
Sin fuerza y sin aliento,
En tan terrible altura
Se niega a respirar;
La anciana sorprendida
Contémplala.un momento
Y sale de la quiebra
Y en raudo movimiento
Subiendo entre la nieve
Comienza a caminar.
La madre la persigue
Y en lucha fatigosa
De fuerza y ligereza
E mpéñanse las dos:
Ya cruzan vacilantes
Sobre una inmensa fosa,
Por el estrecho borde
D e rampa peligrosa,
Y Carmen no vacila
Y espera s-iempre en Dios.
Y 'á cada nuevo instante
El áspero sendero
Peligro tras peligro
Ofre ce sin cesar;
El sol forma en las nieves
B rillante reverbero,
Aumentan los abismos
Y el aire es tan ligero
Que el corazón opreso
~o puede palpitar.
De pronto se detiene
La anciana vacilando,
Al borde de un barranco
Que cruza de través,
Y el vértigo la arrastra,
Y, pálida y temblando,
El rostro vuelve al punto
Los ojos apartando
De aquella sima oscura
Abierta ante sus piés.
Y Carmen Jo comprende,
Y acongojada busca
Al misterioso guia
Que la llevó basta allí,
Y rápida registra
En la pendiente brusca
Sin acertar a verle,
Y su razón se ofusca
Nuevo huracán sintiendo
Rugir dentro de sí.
Y se arrodilla humilde
Y tiende suplicante
Sus manos a la anciana
Transida de dolor ;
- jPor comp,isión, le dice.
No sigas adelante,
Ni un paso más, detente,
La muerte en este instante
Espera, si prosigues,
Al hijo de mi amor!
Si todo lo que tengo
A tu ambición no llena,
Te viviré sumisa
En dura esclavitud,
¿ Qué más? Aunque sucumba

En espantos~ pena,
Conserva al hijo mío
Consérvale y sé buena
Salvánctcle siquiera
La vida y la salud.
El rostro de la anciana
Diábólica sonri.:a
Como de horrible goce
Violentó dibujó,
El borde del abismo
Sin detenerse pisa,
Bajo su planta tiembla
Endeble la cornisa
Y se hunde en el abismo
Que atravesar pensó.
Entre sus manos Carmen
Oprime su cabeza,
Y con violento esfuerzo
Los ojos a 1 cerrar
Escucha el alarido
De rabia y de fiereza
Que aquella anciana odiorn,
Engendro de vileza,
Lanzó cuando sus plantas
Sintiera vacilar.
Privada de sentido
La madre se desploma,
Y largo tiempo pa~a
Perdida su razón,
Y luego, poco a poco,
Aliento y fuerza toma
Y va como de uo sueño
Volviendo, cuando asoma
A su caosado pecho
Más grande sn aflicción.
Entonces reconoce
Q ue está en lugar distante
De aquel en que a la anciana
Miró desaparecer,
Se encuentra en un barranco
Y cerca, horripilante,
En medio de las rocas,
Sangrieoto y palpitante,
Ve el destrozado cuerpo
De la infernal mujer.
¡Con indecible angustia
Buscar queriendo al niño
Descubre en una gruta
Tranquila claridad,
Y allí sobre una cuna
De nieve como armiño
Duerme el objeto tierno
Del maternal cariño
Con la risueña calma
De su temprana edao !
Es perfumado y tibio
El va~aroso ambiente,
Hay flores delicadas
Del niño en derredcr,
Y al fondo de la gruta
Se mira refulgente
La imagen de la dama
Que la amparó clemente,
La Madre de las madres,
La Madre del Señor.
JUAN DE bIOS PEZA.

~~;;~~~~~==·
- --•-•~::-••- _,=:=::-• rt,=.::•~~•• -=:::,::_:;::: -•::-:::::~-:::..:~,o

-----·-

Guardianes del volcán.
Entre dispersas chozas,
De pobres labradores,
Modesto se distingue
El templo del Señor;
Esbelto el campanario,
Ojivas de colores,
Dentro la nave iocienso,
En los altares flores
Y atmósfera impregnada
De sencillez y amor
En una casa blanca
Junto a la cual murmura
El apacible arroyo
Que le acaricia el pie,
Vive la hermosa Carmen,
Modelo de ternura,
Alegre como el campo,
Como sus brisas pura,
Tranquila como el lago
Que en lontananza ve.
Como el capullo tiern"
Que purpurini. rosa
Abriga con sus bojas

Ensaya fiera y deja
Doquier honda raíz
Al ver latir de Carmen
El corazón dichoso,
Sembrando su semilla
En seno rencoroso
Cubrió de llanto y duelos
Aquel hogar feliz.
Muy cerca de la casa
De Carmen, y en sombría
Caverna que semeja
El antro de un dragón,
Cavada en la montaña
Y que sirviera un día
Al lobo carnicero
Y a la serpiente fría
Y al buho temeroso
De triste habitación;
Terror de las mujeres,
Del mundo rechazada,
Espanto de los niños,
Remedo de Satáo,
En la caverna vive
Anciana depravada

-·----Su pecho palpitante
Desde que vi6 la sombra
Fatídica surgir.
Ya cerca, uoa mañana;
De aparecer la aurora,
Carmen despierta y siente
Desfallecer su fe ;
No está en su lecho el niño,
Con voz conmovedora
La llama, no Je encuentra,
Se desespera, llora,
Y abierta la ventana
De su aposento ve.
Por ella huyó sin duda
La que en sus brazos lleva
La vida de su vida,
El alma de su amor,
Y en tan terrible trance
Que su pasión subleva
No más al cielo acude,
Su espíritu se eleva
Y así postrada y triste
Exclama en su dolor:
-lOh Madre de las madres,

Fe, Esperanza y Caridad. Recuerdos de la fiesta escolar efect11ada recientemente en el colegio de la señora Lu z H . de Pope.- Escena oriental.

�os amo tanto. Porque vuestro perfume existirá siempre,
y de mi paso por el mundo ¿qué quedará ?.... un re•
cuerdo que irá borráodose poco a poc,o dejando, si
acaso, un destello tao vago que será menos que el recuerdo de un perfume. Mi pobre espiritu inquieto no
producirá ouoca nada más que deseos de algo que yo
misma oo puedo defioir; una ambición hay eo mi, pero
no está determinada, la siento latente, pero la vida va
pasando ante mí como uo panorama variado e iotere•
sante y yo oo llego a cristalizar mi ilusión y mis sueños
aún viven eo mí como aquellos sueños de niña, sin
forma ..... .
Calló la música, la~ flores deben ser puestas fuera de
mi alcoba para que vivan otro día más. Se apagan las
luces .... Terminó el encanto ....
LUPE

damente el lienzo interior que reproduce las varias
percepciones del mundo.
Así nos sentimos vivir en la caprichosa labor de ldS
horas y de los días. A veces nos persigue una aflicción
o una tristeza y el alma se consuela con la visión re·
trospectiva de lejanas aventuras que reproducen sus jue•
gos y colores en este caleidoscopio interior. Y a vec~s
también, se despierta una sensación dormida y dolora·
sa, se abre el libro en una página olvidada, y de sus
hojas se escapa el acre perfume de una pretérita an·
gustia.
De este j.rdín espiritual trasplactamos a veces múltiples renuevos al camico del mundo; le devolvemos,
alterarlo por cuestro temperamento. lo que él mismo
no• dió, y en lói revuelta arena de las luchas humanas
brilla el cáliz de oro de una idea, o se retuerre un do•

Señor Lic, don Eduardo Tamariz,
nuevo sub-secretario de Instrucción Pública
y Bellas Artes.

Flores con alma ....
Flores con alma, flores divinas, ¿qué exquisito en·
c1.nto dimana de vosotras? Saturais el aire de perfu.
mes, arreb1tais el alm1, la hipnotizais y hacéis palpa.
bles lo, pensamiento, que tantas vece, han sido evoca.
do, al aspirar vuestro aroma. Dulces amigas que re.
cordais sueiios ido,, am:&gt;res no gozad.os, íntimos pensamientos nuoc1. expres'l.dos. Entre perfumes y armonías,
iqué dulcemente se desliza el alma! qué sutilmente se
infiltra en ella algo turbador y suave que si no fuera
noble y tan inm 1terial, sería peligroso. Ansias, anhelos,
sueiios y vagas aspiraciones cuyo~ contornos indecisos
se esfuman dejando uo vago temor a la vez que una
incomparable dulzura.
Las flores agonizan en un vaso, exhalando con más
fuerza su perfume turbador que tantos recuerdos evoca
en mí. Son nardos. Con su esencia ungió aquella ama•
dora inmortal los blancos pies del adorado rabí. Nardos y verbena. usabln las romanas de refinamientos
incomparables. Na rdos son flores que me traen reminiscencia~ de infancia, dolorosas y tierna~ por vividas
y por lejanas, recuerdos llenos de inocencia y de pre·
sentimientos, en donde mi alma de niña, con todas las
coloraciones de alma de mujer, deiaba traslucir los
m,tices que más tarde habían de darme esta ansia infinita de algo no determinado, pero no por eso menos
intenso y avasallador, este deseo de algo que no llegará
jamás .... Los goces presentidos y nunca gozados serán
los más intensos.
Los nardos despiertan en mí muchos sueños y mu•
chas divinas vaguedades. Ansias de decir algo muy
dulce, de darme como ellos en perfume divino de amor
y sacrificio. Flons adoradas, viviréis más que yo que

El señor don Federico Gamboa, nuevo secretario de Relaciones, momentcs después de llegar a su casa habitación, después de larga ausencia como representante de nuestro país en Bruselas.

El libro de lá vida
Cada día y cada hora escriben en el libro de la vida
una frase, una palabra o una interrogáción.
Hay páginas risueñas en que clarea el alba y la di·
cha sonríe; líneas rectas trazadas con la firmeza de una
determinación; frases de escritura atormentada en que
tiemblan las lágrimas; palabras incompletas, signos,
puntos. Se r etuercen a veces los renglones y las palabras fluyen, vuelan o se arrastran y se estancan final•
mente en no colmadas lag11nas.
Abierto está el libro de la vida a las diarias impresiones; de fuera vienen a él todas las veces exteriores
para fijarse en ¡us páginas, y si es verdad que unas veces perfuman y regocijan el espíritu que se recoge en•
tre las bojas, también hieren de pronto y desgarran ru-

lor, o canta locamente el ave de una ilusión.
Un día se secan las fu en tas de nuestro venero inte·
rior, del libro de nuestra vida se escapan las bojas al
soplo de un cierzo de otnño, y los ojos mismos se esfuerzan vanamente por leer lo que escribieron las horas de la adolescencia y los días de la virilidad; el es·
píritu se aduerme en la inacción y el aniquilamiento, y
parece que una mano invisible borra de todas las páginas las palabras y los signos, desvanecidos en una
morhl desolación. E l libro se ha perdido en el vórtice
donde su mismo dueño se precipita. y si no ba trascendido al mundo externo el perfume de su vergel, el olvido amontona sus nieves eternas sobre el nombre igoor&lt;1do, mieot ras prosiguen las horas y los días su inca o·
~a ble trabajo sobre la inviolada blancura de otras vid,s.
ADRTAN RECTNOS.

En memoria del maestro Sierra ·

Lll tumba del maestro cubierta por la• ofrendas fbrales. -

Deporte cíclico -Partida de la Excursión de Motocicletas, efectuada el dcmingo último a San Nicolás el Chico.

Apoteosis en h escuela
"Lerdo de Tejada"-Los amigos del maestro presidiendo la fiesta conmemorativa.

El día nueve de los corrientes, en que la iglesia católica celebra a San
Just?, Y en que fué el día onomástico del hombre grande que llevara en vida
glonosamente el nombre de Justo Sierr;., los amigos y admiradores del maes·
tro, que son todos los que le conocieron, organizaron ma!::ifestaciones conmemorativas en recuerdo del insigne educador.
Todo el elemento estudiantil, que tanto debe a don Justo, tomó parte En
las ma.,ifestaciones, las cuales revistieron un caracter solt moe y sincero a la
vez.
La tumba que guarda los restos del ilustre dHaparecido en el panteón
fran~és, se vió cubierta por las ofrendas florales depositadas por el amor iofanttl; en todos los establecimientos educativos se ñicieron fiestas, algunas -de
~nas presididas por el elemento oficial, y los hijos del maestro tuvieron la
honra de sentirse herederos de un nombre grande por todos conceptos.

�EL RETRATO DE DON HERNANDO
~====================-...::=:---_
Gracias a la amabilidad de un amigo de esta publicación podemos ofrecer a nuestros lectores el verdadero retrato de don Heroando Cortés, pintado en E~paña
por Sánchez de Coello, y muy distinto de todos los que
antes habíamos visto, y que se tenían por auténticos.
S.i nos presenta aquí el conquistador, seguramente en
una época poco oosterior a la conquista; su traje denota que ya no anda en los carnpos de batalla, a los que
no llevó ropilla corta ni golilla de encaje. El don Hernando de barba hirsuta, metido siempre en su armadura, el que mandó quemar las naves en Veracruz y no
tuvo en toda su empresa más que un momento de desalieato al pié del ahuehuete de Popotla, ha desaparecido para dejar su lugar a un caballero palaciego, vestido
con el traje de corte de la época y hecho todo un gentil
hombre.
Pero a p ~sar de eso, se nos ha antojado q ue en este
retrato es donde más se nota el caracter y el temple de
este hombre e xtraordinario que fué capaz de llevar a
cab) la conquista de un imoerio grande, civilizado y
e xótico para él, al frente de un puñado de hombres
que hubiera J)odido SM aniquilarlo en un instante por
sus enemigas, a na haber mediada las excepcionales
circunstancias que concurrieran.
Toda efcontinente de don Herntndo muestra en este
retrato un domiuio especial sobre las hombres; los que
hayan sufrido las miradas airadas de esos ojos tienen
que haber obedecido iocondi..:ionalmente a quieo a~i
miraba; toda la figura parece respirar un aire de imperio muy propio de quien tan grao empresa teoía que
llevar a cabo.
El otro Cortés. el que habíamos visto hasta ahora, a
pesar de estar metido en su armadura y listo para el
combate, tenía un aire de boahomia muy marcado; no
parecía que tal hombre hubiera sido capaz de una te·
nacidad tan grande, pero la contemplación del verdad&lt;1ro retrato nos hace ver que no era tao bonachón el
conquistador, y que no fué iafuad1do el temor de Ve-·
lázquez cuando quizo despojarlo del mando que le había dado para que no fuera a hacer uso excesivo de tal
mando. Pero ya era tarde; el león había ~alido de su
jaula y no volvería a ella jamás.
Ante el retrato hemos recorrido a grandes rasgos la
guerra de conquista _de nuestra patria. E! ra~go temerario de cortar toda idea de retirada, haciendo quemar
las naves; el inmenso valor que debe haberse necesita·
do para atreverse a penetrar a una tierra que se presentaba desierta, arenosa e iugrata como es la costa del
G olfo en las cercanías de Veracruz; la enorme caminata desde la costa hasta la meseta central, en medio
de un país que se desconocía; rodeados de hombrt,s que
po·r mucho que se dijeran amigos y aliados, no han de
haber inspirado gran confianza, y teniendo que luchar
a cada momento ya con dificultades que oponía la na•
turaleza, ya con los que oponían los hombres, los cuales, por ser de los hombres, eran más temibles.
y por en medio de obstáculos, de dificultades sin
cuento, la pequeña caravana marchaba con un tesón
que apenas se concibe, hasta llegar a laconsecusión de
lo tan deseado.
La proximidad d~ las fechas recuerda especialmente
los últimos días de la guerra de conquista.
Hibía pasado el momento del gran desmayo; el ahuehuete de Popotla había sentido sus raíces regadas por
las lágrimas de don Hernando; todo parecía perdido, y
ea medio de tal cataclismo, en que hasta la entereza
del gran jefe parecía flaquear, se retempló aquella alm;i. hecha para la lucha; mucho era lo que se había
conseguido, y no entraba en el ánimo de don Hernando
abandonar lo qu~ tantos afanes y desvelos le había
causido; no podía. él permitir que e! ensueño se desvan,ciera. en los momentos que ya iba a tocarlo; las
ambiciones, nobles o no, renacieron ea el alma eetguenero, y decidió continuar la lucha hasta el fin.
Tom1da esa decisión, rns ojos deben haber visto a
sus soldados como está viendo en el retrato, y ante
aquella mirada todos habrán olvidado el llanto al pie
del ahuehuete para no recordar m ..s que su oblig ación
de obedecer al hombre de la mirada dura, del ceño
torvo del aire dominador cuyas órdenes eran truenos y
cuy~·decisiones eran órdenes inapelables.
y se emprendió la lucha de nuevo con gran ardor;
el formidable cerco de Tenochtitlán se fué cerrando
cada dia, y, por fin, en los primeros del mes de Agosto
el heroico indio del nombre profético cayó como á guila
después de haber hecho todo lo que pudo en.defensa de
50 patria, luchando contra armas muy superiores a las
suyas y luchando tambi_én contra lo q~e era peo!: las
tradiciones de los propios y las perfidias de los a ieaos.

Inauguración del Congreso Mariano, el domir.go pasado en el salón de actos del Colegio de Mascarones;
orfeón que tomó parte en la velada inaugural.

lo embellecía todo: su gusto era sello de elegancia y
de buen gusto: su criterio fijaba gloriosamente las fluctuantes opiniones.
Era su canto armonioso el encanto supremo de las
re•1niones, cuando no arrancaba al piano dulzuras o
amarguras. En la mesa trinchaba cun maestría sic igual,
(Prólogo de un libro de la Sra. Blanche
y discretamente escanciaba en las copas y en las almas
Z . de Baralt).
el vino y la alegría. Volví a verla luego acá, en París,
su ciudad predilecta, como que en ella se ha educado;
de modo que es norteameTicaoa por el nacimiento,
Dos veces mi planta inquieta Ee ha posado en Cuba, francesa por la cultura y cubana por el corazón. Tan
tierra encantadora, óptima y dulcísima, y las dos veces diversas y preciosas canteras, proporcionando el mátme han robad•&gt; el corazón sn luz espléndida, su embal- mol y el oro de su ser material y la gracia y bondad de
samado ambi~ote, su cielo incomparable, sus felices su ser espiritual, explican su personalidad compleja y
costumbres, la milagrosa opulencia de sus campos, aquel extraordinaria, eu quien la idealidad de la Ofelia shaaire y dejo castellanos tan caros a mis gustos filiales, kespeareana se une a un criterio sereno y elevado, y los
~u mar soberbia, sus montes altivos, sus libres palmeras, gustos más artisti ces y sociales a las más recónditas virsu palpitante heroísmo, el talento de sus hijos, )¡¡ her- tudes maternales y domésticas. Bien reflejan estos &lt;Es·
mosura de sus mujeres y el recuerdo de su bella y do- tudios de Arte y de Vida&gt; la triple procedencia ele su
cuna, de su educación y de su alma.
lorosa historia.
Enajenada el alma que una vez te vió, suspira sin
Por sus páginas doctas y sobrias, pero vivificadas por
reposo por volver a verte, oh, Cuba! tu solo nombre, romántico aliento, pasan Edgard Poe, George Sand,
armonioso y divino, es un poema, tierra la más fermosa Martí. Juntos está n en ellas el recuerdo de la patria
que ojos humanos vieron, perla de las Antillas que son nativa, las visiones de Paris, el amor a Coba. La cal·
la corona del mundo, isla siempre fiel que fuiste orgullo ma, el método, la seguridad con que trata los temas, el
y blasón de España, secular sueño dorado y concentra- dominio que de éstos demuestra, el sentimiento, la sinda codi-:ia del yanki formidable, sa grada patria de hé- ceridad, la delicadeza con que les anima y ennoblece,
roes, cuna de Agramonte, de Maceo y de la mejor mi- sus ideas y preferencias en piotura, en música, en litetad de Máximo Gómez, madre augusta de Heredia y de ratura, todo revela a la señora Baralt la riqueza, diverAMERICO LUGO.
Martí!
sidad y selección de sus cualidades penonales. ProfunEducado por Eugenio María de Hostes, príncipe de dos y variados son sus CC'nocimieotos. E!cribe con la
Sevilla.
la sociología y acaso el pensai:lor más profundo qi:e
haya producido la América Española, una de mis ideas
queridas es la Confederación Aotillana, cuya realización veo tanto más próxima cuanto más parecen alejarla los efímeros triunfos de la fuerza y el superficial
egoísmo de pueblos en pleno período de formación
constitnciooal. Cuba, la gran Antilla, el país más productor de todo el Nuevo Mundo; Puerto Rico, la más
pequeña, p;.cífica y poblada, y Santo Domingo, la indómita, por dominicanos y haitianos compartida, son
tres partes de no sólo todo cuya unión política oo po·
drá impedir en su hora la potencia más poderosa del
globo.
Y su hora está cercana. El imperialismo es mero vicio de los Estados cuya gran virtud e~ la federación,
enlace natural en lo político de los paises previamente
unidos en lo étnico y geográfico. En esta ceoturia, so·
bre cuyos primeros años ha impreso aquel vicio su terrible huella, se organizará el E~tado Internacional
Amecicano: los Estados Unidos de América, influídos
por su profundo concepto del derecho, como medio orgánico y severamente aleccionados por la experieQ.cia,
obtemperarán a la organización, y la Confederación
Antillana será.
Pero dejemos estos por el momento dulces sueños, y
vengamos a la obra de la doctora Blanche Z de Baralt, cuya cuna rodó en Yankilandia y cuya vida domésc a se d esliza bajo el dulce cielo cuba no; con lo cual
viene a ser esta mujer ilu,tre símbolo de la paz futura,
del venidero amor, de la final justicia y de la inaltera·
ble armenia que al cabo reinarán entre la grande Amé
rica de Washington y Lincoln y la noble América de
Bolívar y Martí.
Hace algunos años fuí a veranear a Saratoga, lugar
patrocinado por los cubanos, y allí tuve la honra de
conocer a la autora de esta obra. E ra ella, por el divino d erecho de la gracia y el talento, la reina incontestable de n;;,estro &lt;cottage&gt;: su presencia lo animaba y
El salón del Colegio de Mascarones durante la sesión inaugural del Congreso Mariano.

"Estudios de Arte y de Vida"

Retrato de Hernan Cortés, pintado por Sanckez Coello.
Después la fig ura del conquistador se mancha con el
cruento sacrificio del último emperador azteca; aquella
águila que había caído de una manera tan heroica fué
atormentada para que hablara de uu puñado de oro; y
si Cortés sintió dolor en Popotla, frente al "lecho de
rosas" de que habló el estoico emperador debe haber
sentido la más grande de las vergüenzas; en su rostro
volvemos a ver la mirada torva y el aire de autoridad
siniestra que tiene el verdadero retrato de Hernando
Cortés, Capitán General _de los ejércitos que conquistaron la Nueva España, y que fué a morir a la Antigua
olvidado de su soberano, aislado del mundo por las envidias de sus contemporáneos y quizás sintiendo que
todo ese carácter y ese temple de alma no le hayan
servido más que para atraerse los odios y los temores
de los que quizás hubieran debido, si no amarle, al menos agradecerle los inmensos servicios que gracias a
su terrible carácter habla lleva do a cabo en bien de m
patria.
Tal pensábamos al ver el retrato de Cortés pintado
por Sáochez Coello en la antigua España .

J. M.C.
~

o o o
Se ha calculado qu e ocho conejos consumen tanto
pasto como una oveja.
o o o
En el Congo hay una raza de ovejas que no tienen
lana.
o o o
La fecundidad de las conejas es tan estupenda, que
una sola hembra puede tener 1 .200,000 ( ?) descendien·
tes en el espacio de cuatro años.
oo o
Una de las maderas de mayor duración que se cono•
cea, es la de l sicomoro; en el Museo de Gizch, en el
Cairo, puede verse actualmente una estatua que data
de 6.0 0 0 años, hecha con dicha madera.

1

1

misma corrección y donosura el inglés, el francé~ y el
castellano.
Fami liares le son los encantos de las artes, los secretos de las ciencias, la grave filosofía, y en todo caso
conserva su femeoilidad graciosa y pura. Pocas escritoras cuenta Hispano-América, como esta hija de la gran
República, admirable ejemplo de lo que serían, hermanadas, las virtudes y calidades de ambos pueb)t,s
norte y sudamericanos.
Comienzan estos "Estudios" con uno sobre "El Decadentismo," que vale por si solo un libro. Rcmánticos,
realistas, naturalistas, parnasianos, simbolistas, decadentes, y especialmente Baudelaire, quien compmo con
lodo pestilente y oro puro un monumento al vicio, su
sola pequeña obra maestra; y Verlaine, cuya musa es
cándida paloma prisionera de un sátiro, todos quedan
bien juzgados, y la autora declara que la literatura decadente no es un producto normal, s100 una afección
morbosa.
Siguen luego el estudio sobre "Los Dos Jorges," Mme.
Dudevant y Mariana Evans, portentos femeninos que
f ueron, sin embargo, exponentes perfectos de sus razas
respectivas; el juicio sobre el gran Edgardo, la personalidad literaria más espléndida de los Estados Unidos
de América, sobre cuya suerte no es posible considerar
sin lágrimas; el paralelo, casi impmible, entre Hertdia
el Grande, de naturaleza eminente y seraidivina ingenuidad, a quien una nueva mitología tendrá por el Apolo del Nuevo Mundo, y Heredia el Pequeño, d igo, el
Acadé mico, cuya poesía es algebrino cálculo y dosis
farmacéutica
Entre los "Bocetos" están "Los Amores de Ruskio,"
critico atormentado por la filantropía, contrastando con
los de Chateaubriand, genio atormentado por la vanagloria· este Francisco I de las letras, el último de los
caballeros, extraviado en la prosaica Edad Moderna,
mitad Don Quijote, mitad Don Juan, fué terrible provocador de amores y rendido galanteador de fieras
(me parece que trastrueco los términos, pero me im•
porta poco) a quien hechizaba con su inapeable actitud
romántica; 1Lagoi6ca, olímpica y sublime. En la sec•
ción de crítica teatral, la autora se siente irresistiblemente atraída hacia la abadía de Saint Wandrille,
donde ahuyentando la soledad de Hardouin, la bella
musa del poeta, Georgette Leblanc, pone en escena
"Macbeth" y "Pelleas y Melisande ;" sugestión que han
debido sentir, asimi!mo, cuantos suspiran por la rt alidad de una vida que equivalga al noble rneño de la
mente, fenómeno tan peregrino como extraordinario
que se realiza cumplidament~ en la Existencia de Mauricio Maeterlinck, único mortal que vive en sus cuentos, representa sus dramas y practica su filosofia impul•
sado por su genio, que tiene algo de Sha kespeare y Vir·
gilio con no poco de Aoderrnn y Emerson. Merece
notarse en la señora 1::laralt, tan amante de la gloria de
Francia, esta predilección por el artista belga que ha
dejado detrás de sí, sin esfuerzo aparente, a todos les
escritores contemporáneo~ de su propia lengua, y en
quien el talento aparece más claramente como ura dádiva celeste. Mas no es mi ánimo en~merar todas las
bellezas del libro, sino presentar el respetuorn hcmenaje de mi admiración a la autora cuya alta mentalidad
vierte sn luz desde las Antillas ~obre ambas Américas,
como esas estrellas que, colocadas sobre el horizonte,
parecen iluminar dos mundos,

�mo eo uo cuento azul, unos g randes ojos, ni muy tristes,
ni muy reidores; y unos labios, ni muy rojos oí muy pá•
!idos; y unas m~oos ni muy frescas ni muy marchitas,
esperao a los ojos amados, a la boca amada, a las ma•
nos amadas ..... .
Y así siempre .... A través de los tiempos, a través de
los otoños y a través de las primaveras; por sobre el
dolor y la muerte, ella sigue mirando el camino, por
doode suben, escalooados, los árbol"s viejos.
Y a pesar de que por el camino jamás viene nadie,
ella sigue esperando,
CARLOS WYLD OSPINA.
México, 1913.

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J uventud que te vas apagando
como fla ma que al viento vacila
y que se rebela por sPguir brillando ..... .
Juventud de mirada intra nquila, .
¿cuándo será un hecho tu partida ? ¿cuándo?

El señor Lic. doo José Miría Lnaoo, coo el Presidente de la República, momentos despué; de haber
protestado como Secretario de lostruccióo Pública y Bdlas Artes.

NJ hay du1a que el hombre-ese &lt;ter.rible animal&gt;
que dijera Maupassant-gusta de la sangre. La prefiere
al vino, con todo y que éste es el generador de lds más
ardientes locuras.
Las mujeres, cuyo sistema nervioso es más sensible
que el del hc.mbre, gustan por lo general, con inconfe·
sada y morbosa afición, de ver los espectáculos de la
muerte y de la sangre. Y es que la boca contraída por
h. última mueca; el miembro que se desarticula entre
crujidos; la cune convulsa que se empapa en su pro·
pia saogre, nos esclavizan al horror. Despierta la bes·
tia eo lo más hoodo de nuestra sustancia, eo lo más
oscuro y primitivo del ser, y· es en vano que la pobre
razón trate de dominar este impulso brutal de la carne
todopoderosa.
Hay que coofesarlc: nos gusta matar. ¿Qué ? No importa qué. Para el c;iso da lo mismo que sea el toro
en la plaza; el jabalí en el moote; el gallo en el ruedo;
la codorniz entre los trigos o el hombre en el campo
de batalla .... El hecho es el mismo; locura de la sao·
gre.
Nos gusta el rojo. Y el rojo es el símbolo de tod•s
las violencias y de todas las violaciones. Recuérdese
la escena de Mirbe'Lu, en que el adolescente tísico ao·
bela amor, que en él es muerte, bajo la roja sugestión
del crepúsculo que se hunde en el mar inquietante ...
Y es inútil que los soñadores y los justos fulminen su
palabra sobre la universal h~catombe y quieran doble·
gar el robusto cuello de la B~stia Sobre la tierra, t~ñida en sangre, pasaráo siempre los Cristos fraternales
como seres superiores e· ilógicos ..... .
Es en vano. El macho fuerte y viril ama la saogre.
Por eso es que en mis ratc,s de sinceridad, comprendo
a los niños sanos que persiguen, por el jardín, a las
mariposas, sólo por el gusto de matarlas ....•.

Coo placer te miro
explorar quién sabe qué sendas desiertas;
¿ por qué si te puede matar un suspiro
dejas al Ensueño las puertas abiertas ?
Bien está; más cuida que si sopla el viento
d e los Deseog•ños, y extingue tu encanto,
q ue te halle la sombrd sio uo desaliento
envuelta. eo los pliegues de un lírico canto.
No tiembles. Arroja
tu última esperanz"- como la primera,
y sé como el arbol, que si se deshoja
tiene fé eo las galas de otra primavera.
No tiembles. Disfruta de tu fortaleza
y al 6.o, CU'l.ndo mueras, abandooa en cal 11a.
la idea má~ noble que ha.ya en tu cabez ,.
el sentir más hondo que aprisione tu alma,
Da a cualquier anhelo
miras optimistas y amplias latitudes ....
Juventud que cierra los ojos al cielo
es justo que ignore las excelsitudes.
Y cuando a la tarde
caigas a los golpes del tiempo que pasa,
que no te acobarde
morir calcinada ...... Mira cómo a rite
la brasa ¿qué anhelas? ¿Ser gusano o brasa?

Sr. Lic. don Leopoldo Rebollar, nuevo Subse•
cretario de Relaciones.

ULYSES CESAR SILVA.

DE U ~

Sentir el lazo espiritual, el fuerte
nudo que te mantenga constreñida
al divino pavor eo que la muerte
es un ritmo de tantos de la vi~a.

L IHRO PROXDI O

Hay un suave dolor en mi esperanza
que ni aduerme al afán ni acorta el vuelo.
¡ Ah, mi llorar, mieotras la noche avanza,
vaelta la faz al cielo
en un sereno asombro sin mudanza:
y aquel suave dolor en mi esperanza
que ni aduerme el afán ni acorta el vuelo!

Ser la pupila insomne, ser el ala
trémula siempre en la lucha coo el viento,
la mano imperturbable que señala
la excelsitud, y luego, en un momento,
ceguera, y paz, y desfallecimiento.
iOh, codicia interior que no se calma,
oh, clamor que no cesa en su porfía!
¿Cuándo será aquel día
que llene el ansia de tus ojos, alma,
conturbada alma mfa!

Alma.soñaste ser como la fueote
recatada eo la fronda:
límpida en su cristal, pero muy honda.
¡Ah, tu pudor de aparecer desnuda
y clara y transpareote
á los profanos ojos, alma muda
que has soñado con ser como la fuente
recatada en la fronda:
!impida en su cristal ¡ pero tan honda!
Alma, soñaste ser como ~edieota
corola inmensurable que perfuma
lá inquietud de los ámbitos: atenta
a todos los m isrerios, prevenida
a todos los temblores de la vida,
diligente al placer y presta al llanto;
y ser como un desmayo, como un triste
desmayo de potencias en el santo
regazo maternal de lo que existe •.....

Llegó una vez, al preludiar mi queja
bajo el amparo de la tarde amiga,
y posó su piedad en mi fatiga,
y desde aquel eotonces no me deja.
Con blanda mano, de mi labio aleja
el decidor afán, y lo mitiga,
v a la promesa del callar obliga
la fácil voz de la canción añeja.

Luego, ser voz que asorde, y ser el verso
que caote en iuflexiones poderosas
todo el vasto gemir del universo,
y todo lo posible de las cosas
en ritmo ~abio, enfático y di verso.
Ser lámpara. de amor en la lejana
combustión de uoa estrella cuya lumbre
nunca habrá de llegar, y que es hermana
de la flama del sol que da en la cumbre.
Ser como el insaciable receptáculo
de toda agitación, de todo empeño,
grande en lo grande, leve en lo pequeño.

Vamos por el huír de los senderos,
y nuestro mudo paso de viajeros
no despierta a los pájaros . ... Pasamos

Enrique González Martíoez .

el murmullo sutil de la primera
noche de amor, el canto desvahido
en luz luna,·, el ideal seguido
con ansia inútil por la vida entera.

Ya sé de ese llamar; antes de ahora,
despertaba la fiebre abrasadora
que hoy en noble pudor la vida esconde.

El s"ñor don Manuel Garza Alca pe tomando po~esi6n de la Secretaria de Fomento el martes pasado.

El alma, silenciosa y tacitnroa,
ha encrn :iido su lámpara nocturna,
ha cerrado su puerta .... y no respoode.

solos por la región desconocida;
y en la vasta quietud, nomás la vida
sale a escuchar el verso que callamos.

Y tú porque eras blanca ......

HORTUS CONCLUSUS

Sobre mi propio corazón que espera,
llegadas del futuro o del olvido,
voces que fueron, almas que no hao sido,
como eo viejo portóo llaman afuera:
Tras de su ventana, la eterna hilandera de sueños
imoosibles, espera siempre, fija la mira:ia en la curva
del camino.....
Cu,odo, en el verano, surjen los brotes en los árboles
viejo3 y las golondrinas llegan de lejanas tierras, bus·
cando el sol, ella contempla el sendero por donde vie·
ne la Aurora como una aldeana de mejillas de rosa, eo
su carro campesino; por donde asoma la tarde con la
apacible melancolía de sus celajes; por donde llega la
noche con su plor a campos dormidos en que canta el
amor bajo las hojas ....•.
Cuando, en el invierno, los árboles se arrebujan en
sus sábanas de: niebla. como fantasmas; cuando huyen
los pájaros y ladran los perros a la muerte; cuando la
luna cadavérica derram.i su triste fulgor sobre la deso·
lación de las cosas, ella mira sin fatigarse la curva del
camino ..... .
Así, en invierno y en verano, tr¡,,s de la ventana, co·

y ser, al par, video te y espectáculo,
y ser el soñador y ser el sueño.

¡Oh, tu quietud vibrante, tu magoáoima calmasonora,
la que eoraiza en el hoLdo corazón de la tierra ben·
(dita,
y tus hojas que fingen eo uo rapto de sed infinita
la visióo insaciada, la pupila que todo lo explora!
Somos sigoosfratern0s; esla misma la queja que llora
en tu arrullo y mi canto, es el mismo el afán que se
(agita
en tu savia y mi sangre, y el idéntico aohelo gravita
tan tenaz, que no extingue oí perturba el correr de la
(hora.
¡Ah, ser firme y sereno con el ansia tendida a lo ig(ooto.
y afianzado a la vida, ir buscando eo uo vuelo remoto
el anímico rastro de las aves, las notas y el viento!
Allegarse a lo humilde, ascender con el ala que sube,
y ser sombra a la fuente, paz a l niño, sonrisa a la nube,
y a la vez ser iomoble, majestuoso como uo pensamiento.

Y tú, porque eras blanca; y tú, porque tenías
D os labios incitantes como fresas maduras;
Tú, Lydia, por tus ojos de pestañas obscuras,
Y tú. por tus ingénuas y francas alegrías.

Porque eras triste, Laura: Oiga, porque sabías
Endulzar con un canto todas las amarguras;
Y tú, por el delito de tus manos impuras,
Nioóo, por docta eo besos y por sabia en orgías ... .
Apenas os recuerdo mezcladas, como aromas
Que guarda uo mismo vaso ..•. iY un tiempo fuisteis
(pomas
E n donde hincaba el diente de mi goloso empeño!..
Hoy miro que a despecho de mi fervor pagano,
Erais la forma frágil de uo ímpetu lejano,
Y lo que amé en vosotras .... ¡era mi propio sueño!..
ENRIQUE GONZALEZ MA.RTINEZ.

�PENSANDO EN TI

La Revista del último 14
de Julio en París

Era una tarde de mayo.
La primavera no había tenido, desde su entrada triunfal, esa
carita de niña alegre y juguetoaa, esa sonrisa de tintineo festivo
que encuentra eco en los corazones, como si los despojase del
abrigo de tristeza, que el invierno crudo los obliga a ponerse.
La naturaleza parecía enferma.
Aquellos grandes árboles del parque, tan verdes y frondoso!"&gt;
otros años, alargaban sus secas ramas en todas direcciones como
implorando clemencia al cielo. Abajo, en el sitio destinado al
fresco césped, miles de hormigas amenazaban llevarse allá al
fondo de la tierra, al abismo, cuanto quedaba en pie del bello
&lt;paseo.&gt; Las fuentes estaban secas; parecian tuberculosas; de
cuando ea cuando, echaban penosamente un poco de sucia agua
que se antojaban escupitajos. El dulce gorjeo de los gorriones,
no se había oído hasta entonces, rasgar [ el monótono ruído de la
provincia: saludar por las mañanas a las parejas de enamorados,
que, cogiditas de la mano, iban al parque buscando la complicidad del perfume de las flores a sus juramentos de amor. -Las
esculturas de leones q ue &lt;cuidan&gt; las entradas del paseo, con
Panorama de Torreón, la ciudad que acaba de rechazar
a los revolucionarios después de quince días
de combate.
Creí soñar, me restregué los ojos, los abrí desmesuradamente, y
me pregunté, triste aún: ¿estaré soñando ?, y una vocecilla, dulce
como el canto de los pájaros, candorc:lsa como la desnudez de una
virgen, me contestó: &lt;No, no sueñas; es que te quiero todavía.&gt;
Era la niña aquella, alegre y juguetona, con su séquito de flores
de ruído, de luz.
'
ALFREDO GONZALEZ ANGULO.

Fiesta brillante militar es todos los años
el desfile del ejército francés con motivo
del aniversario de la toma de la Bastilla,
pero en este ha habido la novedad de que
se presentó no sólameate la tropa del país
siao también la de las colonias y la presentació.1 de cuarenta abanderados fué
un apoteósis admirable de las energías
francesas cívicas y militares.
El entusiasmo con este motivo fué mayor si cabe que otras veces. La presencia
ele aquellas tropas de otros climas, de otros
tipos, de distinto armamento, constituyó un
espectáculo especial, de carácter típico y
qu~ dió motivo a m:1cbos y animados comentarios en todo París.
Más de cuatrocientos mil hombres desfilaron por delante del Presidente de la
Repúblic;,. y de un abigarrado conjunto de
pueblo que ovacionaba sin cesar al ejército. Desde las primeras horas de la mañana, la gente iba llegando a las tribunas
con el almuerzo preparado como para pasar un día de campo Trabajo costaba a la
policía ir poniendo orden en tanto público, y la espectación crecía por la~ charlas
de la gente, que hablaba y describía a su
m 3nera lo que serían los tiradores alge-

Los abanderados en linea esper~ndo el paso del Presidente de la República para hacerle el saludo como Jefe del Estado .

PROVERBIOS

Los malos camaradas son siempre castigados.
f)

o o

del Estado ocup3 la tribuna de honor en la cual está
ya esperándole el Presidente del Consejo de Ministros
Mr. Louis Barthou, y avanzan los destacamentos de los
cuerpos militares que deben recibir la bandera. Los
forman la gendarmería, una docena de regimientos me·
tropolitanos, cuatro regimientos de artillería coloniales,
seis regimientos de infantería colonial mixta del Marce,
cinco regimientos de tiradores algerianos, el segundo,
tercero y cuarto regimientos de tiradores del Senegal,
el primer regimiento de tiradores annamitas, el cuarto
regimiento de tiradores tonquineses, el regimiento indígena del Gabon, y el regimiento indígena del Tcbaud.
Mr. Poincaré, solemne, grave, sereno, les dirige corta alocución en la cual hace ver el poderío de Francia, sus conquistas, sus fuerzas coloniales y el ambiente de cultura que por todas partes desea que implante
la civilización francesa, v la confianza de la Patria en
todos aquellos elementos de defen~a nacional que son
la honra del país. Después en medio de la Pmoción general por las palabr..s del discurso presidencial, entrega a cada regimiento su bandera y las crnces ganadas
en el campo de batalla.

Nuestra suerte es la misma, cualquiera que sea nuestro origen.
Procuremos solamente ser los unos tan buenos como los otros.
Una calle de Torreón.
sus hocicos abiertos, se antojaban encargados de llamar a bramidos, a la reina ausente, a aquella niña alegre y juguetona, con
su séquito de flores, de ruído, de luz ....
La calzada un lado, parecía camino del camposanto; el color
rojo de la tierra era lo único que se veía.
o o o
Mi alma dolorida de aquella triste visión, buscó abrigo en otra
parte, tenía necesidad de rezar en el templo de la primavera,
de curarse de la tristeza del invierno ...... Anduve, anduve mu•
c~o; todo en vano. El ~spectáculo era el mismo por doquier. La
misma enfermedad azotaba todo. La paralización de la vida era
en todas partes ..... .
Y pensando que la alegría había muerto, pensaado que coa
ella tenía que m0rir mi corazón, me puse a llorar en medio dE-1
campo, en medio de aquel inmenso haz de varas secas, y coamigo lloró todo, lloró la tierra, lloró el mua do ... . . .
De regreso ya, fuí un día al parque para enterrar poco a poco,
c~&gt;n él, mi alegría, para convidar a las hormigas el fruto de mi
vida. Pero ;oh agradable sorpresa!, me encuentro todo distinto.
aquellos grandes árboles .,, tabaa verdes y frondosos, las hormigas había buído para ceder su sitio al fresco césped, las fuentes
se desbordaban, los pajarillos volando de rama en rama, mono·
polizaban el ruido con sus cautos, los camellones de la calzada
estaban cubiertos de flores que saturaban de mil perfumes el ambiente ....

La muchedumbre aclama aquel ejército negro, que
en el Africa ardiente ha defendido la bandera francesa con bizarría y con gloria.
Las tropas del Senegal en la revista de
Loogcbamp, viendo el aeroplano que surca los aires.

Una fiuca industrial en Torreón.

. J
rmffl

Hospital de Torreón.

Una residencia privada en Torreón.

-r ianos, los soldados annamitas, las tropas
del Senegal, los cspahis&gt; y el ejército del
S udán. Todo ello era nuevo, exótico, raro,
todo por tanto excitaba la fantasía del parisiense tan propicio a estas cosas.
Además había otra nota sensacional; la
distribución que haría el Presidente de las
banderas a la Gendarmería, V a los Regimientos metropolitanos de reciente creación e igualmente el haberse concedido la
cruz de la Legión de Honor al estandarte
del Regimiento primero del Senegal, lo que
evocaba los recuerdos de las últimas lu·
chas africanas.
A las ocho de la mañana todas las tropas que debían tomar parte en esta brillante fiesta militar, empezaron a llegar en
tres líneas mandadas por el General Michel, Gobernador militar de París. En este momento el cañón truena, y el cortejo
presidencial desemboca por una de las amplias avenidas en medio de las más locas
aclamaciones de entusiasmo. La gente corre por el camino de la Cascada para ver
todo con los más pequeños detalles. En el
mismo coche llegan Mr. Poincaré y el
Minis!ro de la Guerra, M. Etienne. A un
lado del carruaje va a caballo el general
Micbel, y siguen todos l_os agregados_mili·tares de todas l&lt;Ls Legaciones extran¡eras,
,pasando por delante de las tropas, El Jefe

Las tropas del Senegal contemplando un brillante ca~co del ejército francés.

�1

11111111111

TEATRO COLON-"LA CORTE DEL REY
OCTAVIO"
Hace algún tiempo en cierta corte europea parece
ser que se comentó de una manera muy viva, la infidelidad de la Reina llegándose a escribir con este motivo
una obra escénica que claro está fué prohibida su re·
presentación, no precisamente por la escabrosidad de
las situaciones, que no tiene ninguna, sino por evitar
que :ilgunos nombres salieran a la superficie. Aquí, estamos bastante lejos del sitio adonde ocurrió al decir de
la murmuración. el incidente amoroso a que se alude
en esta obra, cuyo autor incógnito, para hacerla más
intere~ante dióla un aspecto policiaco, apareciendo
Nick Carter, que a la sazón viajaba por el país a donde
pasaron los sucesos y el Rey puso en sus manos la averiguación de aquel crimen, que nadie había dado eco
el autor. El famoso "detective" hubo de dar con la pista verdadera, y el Monarca ante la r'lalidad poco ha·
lagüeña para su honra, de todo aquello prefiere que
aada se sepa. El público entró en la obra desde las
primeras escenas, y justo es decirlo que el interés no
decrece en todo su desarrollo.
La interpretación fué correcta nada más. Caralt en•
caroó bien el personaje de Nick Carter y Aguirre, si
no declamara con un énfasis solemne y monótono nos
gust:iría más. La escena bien puesta, y el público sa·
tisfecho en extremo aunque no muy numeroso. Creo
que con la rebaja de precios y siguiendo el esmero en
poner las obras, de costumbre, las funciones en este
teatro se han de ver muy animadas.

Es verdadera lástima que el vasto repertorio "guiño·
!esca" que tiene la Compañía Caralt no lo ponga en
escena.
-Veo que al público oo le gusta,-me decía este distinguido actor-pues he observado q1.,e algunas familias se han ido de la Sila, cuando he hecho obras de esa
clase.
En efecto, si record..mos la campaña que Saioatti hizo con el teatro casi desierto, se confirma la verdad de
lo dicho. Pero repito que es lástima.
"La novela de un joven pobre," preciosa obra del
insigne novelista francés, Octavio Feuillet, 'arreglada
a la escena española, ha sido un acierto de la Compañía Caralt y si bien se advierten algunas variaciones
del libro escrito por el autor de "Sibila," no obstante
ni el cambio del sitio a donde la acción pasa, ni el del
nombre de alguno de los personajes, son óbice para que
se pierda su intensidad dramática, y el público guste de
aquel ambiente romántico que se respira en casi todas

las escenas, pasando por falsos convencionalismos,
anexos a la clase de literatura que culti,·ó el escrit~r
antes citado.
La obra ha sido puesta con e!mero por la Compañía
que actúa en el Colón, siendo digna de citarse la decorá.ción de las ruinas, una verdadera preciosidad; en
cambio la del jardín con sus abigarrados colores ver
des y rojos es mala. Los intérpretes se hao portado cerno buenos debiendo mencionarse la ímproba labor del
señor Villarreal, de la cual salió airorn. Bien la Gil,
Gas par, y demás actrices La señorita Vil a mereció k s
honores del proceoio en la corta escena en que viene
a regalar un cesto de fruta a •·non Luis de Velasco"
por un acto de valor que ejecutó en favor de la joven.
El señor Booell hizo un notario protector dtl joven po
bre, a las mil maravillas, y en fin, Caralt, to sus coita~
escenas no desmereció de su talento, pero les papeles
de viejo no son precisamente los que mejor le van. La
sala estaba brillante y el distinguido público que asistió
al estreno mostróse complacido del espectáculo.

ba había asistido a un baile y no tuvo ni aún tiempo de quitarse el disfraz para venir a decir el cariño que siempre sintió por la enferma; y como hay
una escena rPbuscada, y sin justificación alguna,
en que "Luisilla" una de las niñas de la doliente
entra con un muñeco en la maoo regalo de la familia del vecino citado, y se encuentra con que su marlre acaba de expirar, por todo esto se llama &lt;El
C arnaval de los Niños&gt;. El público se mostró disgustado por el drama , esperando que no se han de
poner en escena eo el Mexicano obras de tal jaez;
que ni instruyen, ni deleitan, ni entretienen, ni nada.
La interpretación fué muv buena, y en esta vez,
no hago excepción alguna. Todos trabajaron bien,
muy bien, demasiado bien para engendro tao absur·
do y tao antiestético.
Se prepara el beneficio del primer actor señor
Coss, y a no dudarlo ha dA ser una noche de gran
regocijo. El talento de este artista; sus muchas si111r
patias; y la meritoria labor que viene h,tciendo en

TEATRO MEXICANO.-EL CARNAVAL
DE LOS NINOS.
Cuando este drama francés, original de Saint-Georges de Bouhelier, se estrenó por la misma Compañía.
Villegas-Cossen el teatro Díaz de Leóo,oome fué posible verlo, y si hubiera persistido en esa idea, me hubiera
ahorrado el escribir las siguientes líneas, reflejo de mi
manera de sentir, sobre obra que traspasando los lí
mites de lo mediano, llega a las fronteras de lo malo.

Si yo (y perrnítaseme que hable
unos ;ostaotes de mí mismo) siguiera el sistema de otros, que todo lo
alaban, que todo les parece bien,
para uo ver de esta manera ceños
adustos de artistas, empresarios, trad uctores o autores.fácil sería mi iog rata misión de redactar estas cró·
nicas. Pero como no sigo ese sis·
tema, resulta que a veces, como en
esta ocasión sucede, hay que criti·
car duramente el que se ponga en
escena una producción lleca de inverosimilitudes, y en la cual se vé
el prurito del autor de hacerse el
original a fuerza de faltas literarias
de importancia. Ni eso es realismo,
sino sacar las cosas de su quicio; ni
es originalidad el que un hombre
disfrazado de Pierrot se declare a
una moribunda; ni cabe en lo hu·
mano. sino en un cerebro deseq ui-

Teatro Lírico.-Uoa rscena de "La Misa de Gallo."

Teat•o Arbeu.-Cuatro escenas de «El Trovador&gt; que se cantó el pasado domingo en ópera popular.

librado el que una hija se escape con su novio, estando la madi:_e de cuerpo pre~ente; ni nos damos cuenta de corno vuelve al poco tiempo, se conoce después de dar
un paseito con el novio para quitarse algo la pena de su orfandad; ni nada de lo
horrible que allí sucede, produce impresión profunda con ser terrorífico, efecto de
lo falso del desarrollo de la fábula, de lo vulgar de los recursos que se echa mano;
y de la falta absoluta de matiz literario eo ninguna escena, situación, ni carácter.
«El Carnaval de los Niños&gt; es una mascarada literaria. El asunto de por sí &lt;guiñolesco&gt; está tratado de un modo tan tosco, y tan falto de sentido, que el público
lleno de aburrimiento, no llega ni a conmoverse. A veces parece que el interés au·
menta, pero de pronto, aparecen unas viejas que imprecan a la moribunda que es
su hermana y que acaban por matarla. En un momento, el novio de una de las hijas
de la pecadora, al saber el origen bastardo de su adorada, huye de ella, pero luego
vuelve, porque sí, para llevársela, y todo esto en la alcoba de la doliente, que se
incor¡:;ora en el lecho y grita, y aconseja, y filosofa. ¿ Y por qué lleva este título la
obra? preguntarán los lectores. Pues ahí del talento enorme del autor; porque eran
los días de Carnestolendas en París, y el vecino de la casa donde "Cecilia" agoniza·

�Tenía los cabellos crespos y los ojos pequeños. Le
gustaban los ejercicios físicos y toda clase de juego.
Desde su más tierna infancia, pronosticaba que tarde
o temprano llegaría hasta el nidó del águila. En verdad, los ancianos pensaban que habría sido mejor que
no se hubiera vanagloriado tanto. Pero su resolución lo
excitaba cada día más, y sin esperar la erlad del desarrollo completo de sus fuerzas físicas, hizo la prueba
un día de trepar a la roca del águila.
:,e había juntado grao cantidad de gente al pie de la
roca, al oír la noticia del atrevimiento de Leif. Losancianos decían no, los jóvenes sí Sin embargo, Leif, que
tenía la costumbre de uo escuchar a nadie, no espera•
ba sino el momento en que la hembra hubiese abandonado el nido. Luego, dando algunos saltos alcanzó un
árbol que crecía a algunos pies más arriba del plan, en
una quebrarla de la roca, y se puso a trepar ayudándose de las ramas. Pequeñas piedras se desprendían debajo de sus pies .... la roca y la tierra comenzaban a
caer. A su alrededor reinaba un silencio solemne, nose
oía más que el sonido sordo y perpétuo del torrente,
que venía del lugar donde se precipitaba en el lago.
La pared de la roca era cada vez más y más escarpada. Algunas veces Leif permanecía sujeto de una mano
mientras buscaba con el pie un ponto de apoyo que no
podía ver. Muchos espectadores, sobre todo mujeres, se
volvían aterradas, diciendo que ese muchacho audaz no
habría intentado jamás semejante locura, si sus padres
hubieran vivida. Pero Leif encontraba siempre un nuevo punto de apoyo y a medida que encontraba uno con
las manos, tanteaba otro con los pies. En un momento
le faltaron los pies y se deslizó. Conservó sin embargo
d equilibrio y volvió a principiar su subida. Los que se
"ncootraban .debajo de él oían su respiración pesada.

esta temporada, son razones más que suficientes para
que la sala del Mexicano se vea esa noche pletórica de
gente. Además la obra que se pondrá en escena es verdaderamente sensacional, y como esperamos se monte
a todo lujo y con histórica propiedad, no hay para que
decir que el éxito ha de ser redondo.
TEATRO LIRICO
Dos estrenos han tenido efecto en · este Coliseo. No
hablo de uno de ellos &lt;El Triunfo del Amor&gt; por haber sido rechazado por el público, que no está para
ciertas seriedades, y sobre todo cuando estas las interpretan los artistas que tienen el hábito de cultivar el
género chico. En cambio &lt;La Misa ,iel Gallo&gt; merece
elogios por lo chispeante del libro de Aseosio Mas y de
Larra, y por la buena música del maestro Torregrosa.
Algo de melodramático hay también en la zarzuela
que acabo de mencionar. Se trata de un cabo del ejército español que hizo la guerra de Africa, no la actual,
sino la primera, la de Prim, Ros de Olaoo, Zavala y
otros ilustres caudillos. Por diferentes circunstancias
llenas de fatalidad para el muchacho, está a punto de
ser fusilado, pues "Pérez" otro cabo también, se da
buenas mañas para deshacerse de su compañero. Por
fortuna hay un Dios para ciertos infelices-no para todos-y una cantinera bella y graciosa, y un soldado
muy cerrado de moller.., pero buenazo, son los instrumentos de que se vale la Providencia para que el malo
sea vencido y el bueno triunfe.
Toda la fábula no cansa, y aunque la originalidad de
algunos de los personajes no es gran cosa, están bien
colocados en la trama La música es sencilla y sin pretensiones; los motivos son agradables, y hay un ·'potpourri" de aires españoles muy bello y muy bien instrumentado. La interpretación fué discreta nada más, y la
obra se montó r~gularmeote.
TEATRO PRIN CIPAL
Al escribir esta crónica se está preparando la inauguración del Principal, emporio de la tanda, y que a
juzgar por lo que se dice, me parece quede ouevottndremos animadas funciones, y divertido esptctáculo.
Lo bien situado del teatro, es garantía de éxito y !i
por ahora no hay estrella ninguna de esas que lleva público, entiendo que si se suple todo ello, con la bu!'oa
elección de obras, y con el esmero en ponerlas en escena, se conseguirá tener mucha concurrencia.
Se dice que no vienen obras de España. Nada más
falso; no vendrán en estos momentos, pero en el tiempo en que no ha habido género chico en México se estrenaron algunas de éxito seguro. Esas son las que debe buscar el señor Capella, autor aplaudido y Jobo viejo en achaques teatrales, lo que tiene es que algunas de
esas zarzuelas requieren ponerse bien, y preciia gastar
el dinero, lo cual no agrada a muchos empresarios.
Si la empresa del Principal está dispuesta a echar Ja
casa por la ventana como hizo la Compañía Arcaraz
en sus buenos tiempos, no hay que ser profeta para augurar el triunfo. Si por el contrario se siguen las huellas de otros teatros, entonces lo mejer es que no se
inaugure y que sigamos con el Lírico, por desgracia
nu&lt;:stra.
Espero por tanto el estreno de &lt;El Triunfo de Ja
Tanda&gt; que a decir de las gentes es una obra de mé-rito y en la cual el autor de esa joya que se llama &lt;La
Gatita Blanca&gt; parece ser que ha echado el resto, y desearé poder alabar la referida zarzuela, Jo mismo que
a sus iotérpret!'s.

Miembros de la Asociación Nacional de Tiro que
tomaron parte en los ejercicios del domingo
pasado en Chapultepec.

EL NIDO DEL AGUILA
Edregaard era el nombre de una pequeña aldea de
Noruega, encerrada, solitaria, entre enormes murallas
de rocas. El valle igual y fértil, sobre el cual habia si•
do construida, estaba dividido por un ancho torrente
que descendía de la montaña para repartirse en un lago, no lejos de la villa. Un día apareció en una barca,
sobre el lago, el primer hombre que se e:;tableció en
ese valle. Se llamaba Edre, y los actuales habitantes de
la aldea eran sus descendientes. Algunos pretendían
que se había visto obligado a huir, después de haber
hecho una muerte, a esa soledad y que era por eso, que
toda la gente del lugar tenían el ceño triste. Pero otros
atribuían esto a causa de las altas montañas, que aún
en el día de Sao Juan, el día más largo del año, no podían p enetrar los rayos del sol en el valle hasta después
de las cinco de la tarde.
La leyenda decía que dos hermanos-de esto hacía
mucho,-habían alcanzado y destruído el nido. Pero
ahora, nadie estaba dispuesto a hacerlo otra vez.
Cuando dos personas se encontraban, hablaban del
nido del águila y miraban hacia arriba. Sabían en qué
época del año los pájaros de presa volverían, en qué
parte se hab'an establecido, el mal que habían hecho y
cuál era el hombre atrevido que había perecido tratando de llegar hasta ellos.
En la época presente de esta leyenda el joven más
robusto de la villa, se llamaba Leif. No era descendien·
te de Edre.
Tiro de fusil mauser.

LUIS DE LARRODER.

Entonces una joven alta, que se J::abía mantenido re·
tirada, sentada en una piedra, se levantó. Se llamaba
Dagmar, y se sabía por ella misma que, muy niña aún,
se había comprometido con Leif, aunque no pertenecía
a las familias de la aldea. Y extendiendo sus manos hacia él, le gritó:
-iLeif. ... Leif!. ... ¿Por qué haces eso?
Todos se volvieron a ese lado; su padre se aproximó
a ella, pero no la reconoció, porque tenía sus miradas
enteramente fijadas arriba.
-¡Descended, Leif! -continuaba ella, suplicando.
-Hacedlo por mí que os amo. Na:fa vais a gaaar
allá arriba.
L3 mano derecha de Leif tanteaba la roca para seguir subiendo.
Entonces .. .. -Dagmar lo vió muy claro,-su mano
resbaló; se contuvo con la otra, pero cansada también,
se soltó.
- lLeif!-g ritó la joven, tao fuerte, que su voz fué a
reproducirse contra la muralla rocallosa, y todos se
pusieron también a gritar:
-iSe cael-exclamaroo a una voz hombres y mujeres, extendiendo los brazos hacia él.
En efecto; se iba resbalando, arrastrando tras sí la
arena, las piedras y los peñascos; caía, caía cada instante más ligero. Todos se volvie~on para no mirar;
pero ~intieroo un golpe pesado, un violento choque,
como si hubiera caído en tierra una masa húmeda.
Cuando al fin se resolvieron a mirar, ya Leif yacía
allí en -tierra, quebrado, mutilado, inconocible. Al
mismo tiempo, la joven había caído desmayada, y su
padre se la llevaba.

Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
Miré un ave cruzar el firmamento
gorjeando tristemente
y perder~e en la lumbre del poniente
como en la nada piérdese un lamento.

........................................
Obscureció mi vista de momt:oto
y mi cuerpo muriendc fué inconsciente
Y después .... jyo no sé!. ... pero doliente
miré llegar a tí mi pensamiento ..... .
ANTO~!O LOPEZ FERNANDEZ.

Calcúlase que los jugadores profesionales de foot·
hall, ganan en junto 25 millones de francos anuales.
o o o
En Suecia y Noruega, !®s que no están vacunados no
pueden contraer matrimonio.
o o o
Mesa directiva que presidió la velada que organiz~ el Club Libera~ en memoria de Hidalgo, el .sáb~do pasado La nieta del libertador y damas que la acampanaron en la pres1denc1a de la velada.-Mesa d1rect•va de la
&lt;Sociedad de la Prensa&gt;, de reciente creación.

BJORNSTJERNE BJORNSON.
En Groenlandia las rapas no crecen más que basta el
tamaño de avellanas.

Tiro de pistola.

�.

' 5
OJOQ5

La Belleza Depende de la Salud
Dicen _q~e la belleza se marchita si no está unida a la salud; pero la salud no necesita de la belleza para existir, puesto que suele albergarse en algunos seres que en absoluto carecen de ella.
Como entre las lectoras seguramente están en mayoria las bonitas. nos parece interesante darles a
conocer el medio de conservar su belleza sin afeites, única y exclusivamente organizando su vida de
acuerdo con la higiene.
Aire puro, agua fría y alimentación sobria son los tres protectores de la salud. Esto decía un notable
higienista italiano.
Ahora, cuando se dan consejos que contrarían las aficiones propias, se acogen con un escepticismo
sin límites y, sin embargo, la gente sencilla del campo, que no ha lddo nada, pero que goza de salud envidiable, sujeta su vida a la higiene más perfecta y dice:
&lt;Cuando sale el sol, al campo; cuando se esconde, a la cama.&gt; La vida de las ciudades no nos permite seguir el adagio al pie de la letra, porque la civilización moderna exige que se duerma de día yse
divierta todo el mundo de noche.
Convengamos en que el sol madruga demasiado, y se recoge excesivamente temprano para rngla·
mentar nuestra vida por la suya; pero no nos separemos en absoluto de sus costumbres, que son &lt;mejo•
res&gt; que las nuestras.
Para que el cutis no se estropee y los ojos conserven su brillo, es necesario dormir ocho horas diarias, y dormirlas durante la noche.
Conviene levantarse temprano, porque el aire de la maña.na es el más puro y el más sano. Si se empieza la vida a media. mañana es indiscutible que no se sentirá la necesidad de reposo hasta media noche.
Acostándose tarde, lo que debiera haberse hecho de día se hará con luz artificial, que es otro de los
enemigos de la belleza. Levantándose tarde no se tiene gana de desayunarse, o se toma el desayuno muy
cerca del almuerzo.
El desayuno no debe considerarse indiferente; es el primer alimento y, por lo tanto, el que prepara
el estómago para recibir la comida fuerte del mediodía. A esa hora se pueden tomar
alimentos fuertes, siempre que no estén condimentados con substancias pi!:antes; pe·
ro de noche el alimento debe ser ligerísimo si se desea dormir bien y librar al cutis
de esas manchas rojas que son sint0máticas de las malas digestiones.
Como durante la noche no se consume fuerza vital, no es preciso adquirirla.
Al levantarse de la mesa conviene quedarse con una pizquita de hambre, y no
tomar nada entre horas.

~ ~~
~~

las alas tendid&amp;.s y cortas no se levantan por ninguno de los lados, aun.¡ue en la colocación del
sombrero debe marcarse una ligera inclinación
sobre la sien derecha. El adorno es muy sencillo:
consiste solamente en una angosta franja de taf·
feta negra que rodea la copa, y por el lado izquierdo se levantan, audaces y graciosos, dos altos &lt;cuchillos&gt; de plumas negra~. combinados con
otras vaporosas fantasías de plumas del mismo
color. Este sombrero es adecuado para una mujer joven.
Por último, vemcs un elegante modelo hecho

en paja flexible azul marino. que tiene el aspecto de
uua gorrita de viaje, tao reducido y coqueto es. Por el
frente lleva un grao lazo de satín azul mariJO que se,
meja las alas extendidas de una mariposa enorme, y
del nudo de ese mismo lazo surgen otras alas, aún más
grandes, de gasa negra, las cuales coronan gallardamente este original y lindo sombrero.

MARGARITA.

CRONICA
O, prometí en la semana pasada, queridas lectoras, hablaros de los sombreros
que más se usan en la presente estación,
y hoy cumplo con todo gusto mi promesa.
Es cierto que las formas pequeñas están
en pleno fa.vor de la Moda, pero también
es indudable que esa preferencia se debe
de un modo especial al ñeseo de sorprender, con el cual los confeccionadores modernos están siempre preocupados, porque
las modas actuales, según opinan las revistas europeas, tienen la misión de sor·
prender más bien que de agradar Lo muy
original es lo que gusta con predilección,
y a las novedades audaces se les concede
el calificativo de &lt;chic,&gt; aunque en realidad carezcan de gracia.
Pero el gusto exquisito, el legítimo sentimiento artístico, no puede acostumbrarse
a la ridícula fealdad de los sombrercs
exageradamente pequeños; las transigencias hábiles y &lt;diplomáticas,&gt; por decirlo
así, han encontrado la manera de arreglar
las dificultades que surgen sin cesar a ese
respecto, y no faltan bonitos modelos de
sombreros chicos que hacen las delicias
de las mujeres elegantes. Porque dificultades grand.is y muy grandes son las que se
presentan en tal sentido, mis amables Ji C·
toras, pues las damas altas, gruesas y volu•
mioosas, presentan un aspecto poco agta·
dable con esa terminación pequeña de la
cabeza, y las señoras y señoritas de esta:
tura mediana o baja, reducen aún más su
silueta con la disminución extraordinaria
de su tocado. Así, pues, ninguna figura femenina resulta favorecida con los sombre·
ros a la Moda; pero, en fin, el caso es que
ellos reinan a-:tualmente y a ellos es preciso dedicar nuestra mayor atención. En
vista de esto, y obsequiando los deseos de
muchas de mis lectoras, cito a continuación algunos modi:los de los m~s elegan!es y discretos, a fin de guiar,
en cuanto sea posible, la elección de mis buenas amigas, respecto de
de un asunto tao importante como es este.
Las capelinas vuelven a hacer su presentación en el mund,1 del
buen gusto; las hay grandes y chicas; estas últimas tienen un marcado aspecto de cofias. y no puede negarse que son muy lindas, graciosas y coquetas. Dos modelos de estas cofias o capelinas, son dignas de citarse por su belleza artística. La primera está hecha en
taffeta azul pastel. Toda la cofia es tableada o abullonada, y en la
orilla tiene un volante: de gasa negra, que po'r estar plissado, presta
una amplitud conveniente a la capelina. Ese volante hace una somb ra deliciosa sobre el rostro, y sube a coronar la copa abullonada
del sombrero, pues se divide en dos partes por medio de una banda
de taffeta tableada. Las bridas son de gasa negra y se anudan por el
lado izquierdo.
La otra capelina es muy hermosa y conviene p&amp;.ra acompañar a
un atavío de paseo, espectáculo o ceremonia. Está confeccionada en
muselina :ie seda heliotropo obscuro. La copa es lisa y el ala se forma con un ancho volante de la misma seda, dividido por una banda
de muselina de seda tableada. En el lado izquierdo lleva un voluminoso &lt;aigrette&gt; de plumas blancas, y las bridas son de muselina
heliotropo, En cuanto a los sombreros pequeños citaré algunos modelos cuya elegancia ts indiscutible. Uno de ellos es de pa·
ja de Italia blanca La forma es de estilo jardinero, coronada por
una guirnalda de rosas que adornan el ala, pues la copa desaparece bajo un gran abullonado de muselina de seda blanca. Este gracioso sombrero es muy propio para una jovencita. Otro modelo esde
copa negra, y la forma tiene un~ ligera inspiración de la época de
Felipe TI. La copa es alta, relattvamente a las que hoy se UfaD, y

Traje d~ mañana..

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~&lt;rlJ(t¡)o

Sombreros de verano últimcs modele~.

Si amáis sinceramenfe
a vuestros hijos pur ell_osmismos, y no por las satts·
facciones personales que
os procure vuest10 afecto
y el suyo, es que deseáis
por encima de todo qoe
sean felices.
&lt;Precisamente por eso
los mimamos-diréis, -por
eso no podemos ver ~na
1 á g r i m a en sus o¡os,,
les evitamos todas las con·
trariedades, para que es·
tén siempre contentos Y
alegres. Lo que nos hace
felices es el espectáculode su dicha.&gt;
Pero este modo de ~er
sería ya difícilmente •us-

tifi ~able, si aquello, que amájs hubiesen de ser siem_Pre niño~, como lo ~edía la antigua
&lt;canción r\e la cuna&gt;, que ca.ataba uoa madre, termmando as1 cada estrofa.
&lt;iOh hijo mío, sé pequeño siempre!~
,_
Pero bien sabáis que esto no es posible. Los nrn~s crecen, y no tardan en hallarse en
el trance de abordar de frente la preparación a la vida.
. , .
A medida que crecen. cteben arrostrar pruebas cada ve~ má~ d1fic1Jes, p~uebay que
no podéis evitar; y, hombres ya, empiezan la lucha por la ex1stenc1a. No 1goorá1s, senoras,
que esta existencia es cada vez más dura.
_
•
-iExactamente!-diceo ciertas madres.-Mas, por cuanto el pequeno tendra q~e 1uchar y sufrir más tarde, justo es que se aproveche al m:nos, y durante el mayor tiempo
posible, de la dicha que le procura el amor materno mientras lo cubra con su égida. Esto
llevará por adelantado.
d
·¡ ·6
Semejante razonamiento, que parece triunfal a tantas madres, escansa en una I us1 n
,deplorable.
· 1· á"
·
or
Para evitar a los niños algunos pequeños tnba¡os, mu 1llp 1c 1s en proporciones en ·
mes los que tendrán que sufrir más tarde.
.
1 d L ·
L
Acerca de esto nos ofrece un ejemplo típico el excelent,e hbro_ de Joe
e
yns &lt; e
Ch · d'
B'h!"othéque.&gt; El autor habla de un silabano_ es.cnto por _un elevado fun. o1x . uoe l l
.
h b h ho un de,cubnm1ento gental,
c10oano de la U01v_ 0 rs1dad, q1;1e. cree 3 e~- ec d" J 1 de L ris-haciéodoles leer cons&lt;Eo vez de fattga.r el espintu de los 01005 - ice º:r raaualmente en la lectura co1antemeote nombres nuevos Y frases nuevas, pa_ra avanz 1 ~ ·ercirios del silabeo desde
rriente, hace que las mismas palabras entren s1~mpre en ?ón e~ e ueñas dósis co~ cuenel principio al fin del volumen. Sólo cou gran circunspecci '
q
'
d"tí il
ta gotas, introduce de vez en cuando en los ejerc_icios ona pala ra nueva, no muy t e •
· var_1u
· .ª1go la frase. y alargar el periodo
que permita
d ¡ &gt; silabario en cuestión, los cuales no
Joel de Lyns cita algunos e¡emp~os, tomados e
pueden ser más cómicos. Luego c~nhnua.
apariencia&gt; muy rápidos porque
&lt;., .. Si los niños ha.ceo, por sistema, _progresos, &lt;en a a rendidas se encuentran, por
ericuentran hasta el fin del volumen las mismas palabras y otun libro.de lectura corrienlo contrario, detenidos tan pronto como se ponei6n sus 1'.1:ero de nombres ouevo3 que en él
-te, y exp~rimeotan dificultades para deletrear e gran nu
et,tcuentrao.&gt;
•
.
f'
uesto que 00 es otro que el de apremler
&lt;El método debe, pu~s. co~~uctr alf 10 pr0 Pd t ' cióo de inteligencia y de memoria
a 1eer, sin tratar de evitar al muo los es uerzos. _e a en
•
necesarios para llegar a resultados serios Y dlefctsivos.d ndo las dificultades, sin procurar
&lt;El mejor silabario es el que va recto a 10, gra ua
escamotearlas.&gt;
d omo la madre debe amar a sus hiEste razonamiento se aplica exactamente al mO
C
jos.

i

°

Traje de paseo.

�La mujer del presente

Niegue usted a su novio esa muestra de cariño, respondiéndole invariablemente que deben esperarse a
ser casados para poder manifestarse mutuamente rn
ternura; si él se resigna con tales restricciones es señal
evidente de que ama a usted con sinceridad, y de que
tiene la recta intención de hacerla su esposa; pero si
se aleja ...... entonces debe usted alegrarse, porque
también tendrá la prueba indudable de que él no la
amaba, sino que sólo quería encontrar en usted una di·
versión pasajera.
¡Ojalá que no sea así! estos son mis deseos, y si se
atiene a mi consejo no se olvide de que es preferible
ofender a iuspirar hastío o poca estimación,

Precioso modelo de casa en el campo -La casa vista
entre su cuadro de manzanos.

CONSULTAS
PENAS DE AMOR.- -ESMERALDA: En el caso de
usted, querida señorita, se_ enc?entran muchas más mujeres de las que _usted ~e !mag1na.
_
·siempre la misma suplica por parte c!e los senores1. .
),Un beso, un sólo beso, como prueba de amor" .....Y
después de ese beso! o_tro y otros r:i:nchos; lue~o•. la disminución lenta o rapida del carrno, y, por ultimo el
hastío si no es que el desprecio.
.
.
Esta es la historia de muchas enamoradas, s1mpáhca
"Esmeralda;" nada más cambian los nombres d~ los
protagonistas, pero el argumento de esas sensaciona•
les novelas es siempre igual.
Los primeros capítulos son muy bellos; el fin, en extremo doloroso para las pobres mujeres, que por una
debilidad. de corazón, muy fácil de compre_nderse y
aún de disculparse, sacrifican lo más querido para
ellas: su amor. Usted es demasiado joven! y acaso por
esto cree que el afecto sobrev ive al hastto o que éste
no se pre~enta en todos !os c~~os. Pu~s no lo du~e; "_el
proceso es siempre el mismo, y al frn de la h1stona,
usted lamentaría idéntica pena a la que otras lamentan.

NOTICIAS SOBRE UN AUTOR.-MARIETTA: El.
ilustre novelista español, Benito Pérez Galdós, ·es un
escritor notable por muchos conceptos, pero las perso·
Vista del lado del hall.
nas de criterio extrictamente religioso no pueden te·
ner simpatías por sus obras, porque en todas ellas se
notan las tendencias de su autor, que son casi siempre,
atacar por medio del ridículo las ideas más grandes y se usa sin mezclarla con agua, pasándose por el rostro
una esponja impregnada de esa leche, y enjugándose
sublimes de nuestra santa religión.
Da un m,do particular manifiesta dicho escritor su despnés ligeramente con un lienzo fino
Creo que es más oportuno regalarle a( sacerdote_ d_e
iutento a este respecto, en su novela llamada &lt;Nazarín&gt;, pues allí presenta el tipo de un sacerdote, cuyo quien me habla, algún libro de buena hterat!-ua m1sh•
cerebro no se encontraba en estado normal, y trata de ca que un ramo de flores, pues este obsequio es mas
compararlo con San Francisco de Asís, ya sea para propio para una dama.
Reciba mis afectoosos saludos, y le ruego que los hainiciar la idea de que este gran santo no estaba en su
juicio, y a tal desequilibrio mental se debió su heroica ga extensivos a «Violante&gt;, a quien le deseo un complevirtud, o ya para convencer a sus lectores de que esos to alivio de sus males.
sublimes actos de caridad y de humilde abatimiento de
TAR JETA AMABLE.-UNA 1:-TERESADA: Mucho
la propia persona, resultan muy ridículos en la época
actual. Semejante opinión, estimable señorita, no es agradezco sus bondadosas frases, asegurándole que ~ e
mía en cuanto a su origen; me creo demasiado igno- preocupo sinceramente pur el asunto que se ~a servido
rante para atreverme a hacer una crítica de esta es· consultarme, y si en algo puedo prestarle mi modesta
pecie; pero algunas personas inteligentes y cultas se ayuda, ya sabe que estoy en todo a sus órdenes.
han formado este juicio sobre el cita:lo autor, y por
UN P.2LIGRO.-RosAURA: Segur amente es usted
tal causa le manifiesto lo que he sabido a este propósito,
a fin de que usted desista de su empeño en conocer muy joven, pues no ha I!ledido tod?_ la_ extensión del
esas obras, siendo, según me dice, de conciencia deli- peligro en que se encuentra su propia dicha, pues las
amigas de quienes me habla, parec~n ioteresars: demacada.
siado ea separar a usted de su nov1?, y es pr eci_so que
esa amistad termine cuanto antes, s1 no, consegmrán lo
que se proponen.
UNA CARTA.-TAHOSER: Mil gracias, querida amiNada es más eficaz para indisponer a una persona
ga, por el placer que su carta me ha producido. Con con otra, que los malos informes, o lo qoe vulgar~ente
todo gusto quisiera yo complacer sus deseos respecto de se llaman &lt;chismes&gt;, así pues. corte usted las relac10nes
aquel retrato, pero u~ted misma ha co~l(rendido que que tiene con dichas amigas, las cuales no merecen, en
me habría sido imposible conservarlo Si tiene voluntad verdad, ese nombre.
para s.:.ber más detalles a este respecto, y ~¡ al mismo
Respecto del libro que de;ea, pida catálogos a las
tiempo. no le parece supérfluo tratar verbalmente de casas de Bouret y de Ballescá, y en ellos encontrará
ese asunto con su amiga &lt;Margarita,&gt; llame al número varios tratados que pueden convenirle para saber cul·
870 Hidalgo, del te}éfono Mexicana, y d~sfrut~remos un tivar las plantas.
rato de la satisfacción de conversar a distancia, ya que
Mucho agradez&lt;.;o sus afectuosos recuerdos y los co·
sólo hemos podido hacerlo por escrito.
rrespondo cordialmente.
En cuaato a la triste historia de su amiga, me ba causado una penamu y sincera, pero no me sorprende pues
actualmente los hombres «juegan al amor&gt; con la misMARGARITA.
ma indiferencia y tranquilidad con que ejecutan cual·
quier otro deporte; no importa que la diversión sea a
costa de los pobres corazones femeninos; lo esencia 1
para ello es «pasar el rato&gt; y .... nada más. Sin embargo; debe preferirse saber la verdad, como la sa~e ya su
amiguita por medio de la prueba q~e le aconseJé, pues
habiéndose convencido de la perfidia y crueldad de ese
joven, dejará de quererlo y pronto aceptará una nueva
impresión.
Para usted, y también para ella, deseo todo género de
felicidades.
DIRE(;C ION.- - L uz MARÍA: Con mucho gusto contestaré a sus preguntas, si tiene usttd la bcndad de darme su dirección particular.

f&gt;abellóa de servicios.

VARIAS PREGUNTAS.-lRENE: Le recomiendo la
crema &lt;Ideal;&gt; está de venta en la «Perfumería Higiénica,&gt; que se encuentra en el callejón de Santa Clara.
Dicha crema complacerá sus deseos. No duerma usted
con guantes, pues la tranFpiración se difi~ulta, y, por
consecuencia, la piel se pone seca y marchita.
La leche de burra es muy eficaz para suavizar la tez;

Fotografía desde el jardín.

. -lQué le desea usted a la mujer del
presente?
Esta pregunta que un periódi~o parisié~
dirigió no hace mucho a los me1ores escritores de Francia bajo la forma de un &lt;referendum&gt; ha obtenido varias interesantes
y profundas contestaciones.
Ellas revelan el deseo del hombre culto
y noble que es él de ver a, la ~uj~r i_nstruida y fuerte sin coquetenas m_arhfic1os,
pero también sin esas exageraciones que
para algunos significan hoy progreso.
El poeta De Regnier con nobles palabras le desea que &lt;ella sepa quedar mujer&gt;.
El escritor Marice, desea en la mujer
&lt;completa conciencia de su alta misió~ y
de los medios providenciales que ella tiene a su alcance para cumplirla&gt;.
Brieux, el notable escritor dice: &lt;que
ella tenga la fiereza de ser buena&gt;.
Otras bellas frases de deseo son ésta,:
cYo deseo ver en ella una femioilidad
aún más grande y más dulce, junto con
una fe más luminosa y honda, ya que no
debemos de olvidar que es siempre sobre
los labios de la madre y en e_l corazón_de
la amada que el hombre d~l rnturo, q_men
ha salido de una educación escép11ca Y
cansada, buscará el ideal y la esperanza,
estas dos fuerzas sublimes sin las que no
es posible progresar&gt;.
Mas las palabras del fil~sofo Scheuré,
nos parecen quizás las me1ores. sobr_e to·
do en estos tiemoos ea que tantas muieres
luchan para conquistar unos derechos que
las hao de poner en esferas nuevas, s10
pensar que a veces malgastan unas energías que, empleadas en ot_ro campo más
idóneo pueden llevarlas hacia una~ bellas
victorias más útiles para sus aptitudes y
para la misma sociedad.
El bello voto de Schuré es éste:
.
&lt;Quisiera hallar, sie';llpre en la mu1er
hoto espíritu que le hiciera comprender
que nunca igualara en todo al _hombre, y
tanto corazón capaz de sobrepu1arle&gt;.
¿No es éste un bello voto?
¡Ojalá se cumpla!

El decálogo de la esposa

El Odol es el primero
y el único dentífrico pues

que su acción antiséptica
y refrescante obra no sólo durante los pocos momentos que se emplea sinó dura esa acción horas
enteras.

Quien tenga interés en
la conservación de su
dentadura, debe acostumbrarse al uso del

ODOL.

1 9 Ama a tu esposo más que cualquier
otra cosa en el mundo, y a tu prójimo lo

mejor que puedas; pero acuérdate que la
casa es de tu esposo y no del p r ójimo,
29 Trata a tu esposo como si él fuera
un huésped de consideración y como un
precioso amigo ; no como una amiga a
quien se cuenta la pequeña contrariedad.
39 P r epara para tu esposo una casa ordenada y un semblante risueño; pero note
inquietes si algunas veces él no soi a p ercibe.
4&lt;? No le pidas lo superfluo para tu casa;
pidele, si es que puede, una casa alegre y
un poco de espacio tranquilo para los niños.
5&lt;? Que tus h ijos estén siempre ordenados y li mpios; que tú estés siempre limpia
y aseada como ellos; que él sonría viendo
a sus amados, y piense en vosotros cuando
esté lejos.
69 Acuérdate que te casaste con él por
la buena y la mala suerte. Aunque todos
le abandonaran tú pon todavía la tuya en
las manos de él.
79 Si tu esposo tiene todavía a su mamá , acuérdate que nunca llegarás a ser
rl~masiado buena para con ella quien le
ha protegido desde niño en sus brazos.
89 No pidas a la vida lo que nunca le ha
&lt;lado a nadie; si er es útil puedes ya ser
feliz.
9 9 Si las penas llegan, no te acobardes,
oo te desesperes; lo bueno vuelve. Ten fe
en tu esposo: é l tendrá valor para los dos.
rn9 Si él se aleja de tl, espéralo . Si tarda en volver, espéralo. Aun cuando te
abaadooar a, espéralo; porque tú no eres
~ólo su esposa, sino también la honra de su
nombr e. Y él volverá uo día y te bendecirá.

�EL MUNDO I LUSTRADO

Novedades artístlGas berlinesas

El esc1odalo de que he hablado, es el

Cúrese usted
mismo

CONSERVESE EL PESO.
_ _ _
haber volado la Secesi ón. R . l. P. Hace
Cuando el hombre cesa do
Berlín tiene un nuevo museo. y un nue- veinte años representaba el modernismo
cer, empieza. {i disminuir de ta-. vo escándalo artístico. Ambos. interesan- artístico berlinés. Y los artistas que iban
Vamos a echar una parrafada sobre a la cai.ieza, hombres como Max Lieber·
maño. A lo menos, así lo asegura tes.
ellos.
mano, Leistikow, Ludwig von Hofmano, y
un doctor alemán, y lo prueba El museo nuevo es la "Galeria nacional otros _dieron_ relieve e importancia a la
con cifras. P ero mientras nada- de retratos," semejante a la londinense S eces160. Anos y años luchó valientemenmos renO"Var nuestro cuerpo...en la. "National Portrait Gallery ." Una serie de te, Y no sin éxito~ por. el arte mod_eroo.
misma proporción en que se va. salas en la_Ac_ademia construida por Schin· Lo que ~o pudo 1mped1r fué que la 1ov~n
kel. ~n ed1fic10 de ladrillo, de finas pro- ~enerac16 n, tratando de snpe,ar a los v1e•
gastando, no se variará mucho p::,rc 1ones. Por ahora viene a ser el nú- ]Os, llegara a ser cada vez más desenfre·
de peso ni de medidas. Cuando cleo ~e una {utura galeria . Las salas es· nada, má~ ~adical, dándosele una higa de
se está demasiado grueso, será tán ~1spuestas de suerte que el visitante t~da trad1c~6n, y _p~raodo al cabo en un
bueno sin duda perder unas empieza con las personalidades actuales y piotamonenas arhshco. Ahí estaba la ma·
va retrocediendo hasta la é poca de la dre del c?rdero, . la . raíz de la discordia .
cuantas libras ; cuando se está de• yreforma.
Entre los ret r atos los hay her - Llegó el 1mpresc1nd1ble mom ent~ ~n q ue
rnasiado delgado, es conveniente, mosos de Anton Graff, así como también se puso de frente el elemento v1e10 conLa .Dº1SpepS1a
, Se CUra
por el contrario, combinar el ré- el mdgoífico de Lessing por Tiscbbein . tra la atrevida juventud impotente, y hubo
carácter de una galería de tal géne- l&lt;1; eterna lucha de viejos y jóvenes, espegimen alimenticio y las costum• r o El
es, Oaturalmente, un zurriburri pues c1almente cuando anda ban en dimes y di- . El rt:med10 de Munyon para la Dispep·
bres para conseguir ganar algunas n.o se trata de un fin p uramente arÍístico, retes sobre si babia de ad?Jitirse tal o cual sia cura toda clase de indigestione!.Y ~alibras. Muchas personas pierden s100 que el inte r és se concent r a en los obra . No b~ce mucbo , L1ebe r mann, alma les del Estómago, tales c~mo E stre1;11m1encarnes- carnes que necesitan- sin objetos de la representación, en las per sa- de la Seces1ó.n, .c~nsóse de taota brega, y to, Acedias con devolución del alimento,
nalidades,
pre:-entó_ la d1m1s1ón, .después d~ Juchar a la b~ca, Pe5?-de~ despuéi. de comer, F lacomprender el -por qué. Comen En ninguna galería de retratos se puede v~nos anos. F ué presidente el pintor Co- tulenc ta, ~alp1tac100es del corazón y todas
mucho, pero siguen flacas y dé· exig ir o esperar encontrarse con ver dade- ~10tb, y como estaba enfermo, hubo un l:tS a~ecc1ones d~ éste, causadas por la inbilea del mismo modo. La causa ras obras artísticas. Con todo, la galería 1nter~eg':10 de paz. ~ 1 fin se unieron los dtgestión: Ventos1dadenelestóm~~o, Erupde ello es una digestión imper• cootiene buen número de excelentes pin- sece~10D1stas, y pusieron a la cabeza a tos de alimento, De~ano, Deb1hdad del
turas ; v. gr . el retrato de Gustav Freitag, Cas~1rer, p~opietario de un salón artístico e~t~~ago, Defecación dura, nudosa~ y
fecta. Unas cuantas tomas de la de
mano del malogrado Karl, Stauffer, de berlinés. Sin duda es hombr e de mé rito. d~f1ctl, .Le~gua cargada de sarro, CardialPREPARACION de WAMPOLE Beroa, y el busto de \foltke, de Begas. Con_ gran t.en~cidad d ió a conocer obras gia o P1rós1s, Pun~adas y :c;1ceraciones en
principal de esta galería era dejar d~l 1mpres1001smo francés en Berlin, ve r - el est~mago, Vabtdos, Flo1edad, Falta de
l o arreglarán todo. Está hecha Objeto
espacio en la Galería Nacional, atestada b1grac1a_ Cézama, CVan Gogh y otros co• energ1a, etc., etc.
para combatir esos casos de en- de ejemplares. y se consiguió tal fio. Asi lej!:~S. Sin embar go, chocó mucho que los
.
!:,O QUE DICEN:
flaquecimiento. Es tan sabrosa como fueron a parar los cuadros de bata- a_rustas no hallaran otra manera para sa- D 1~?, el seoor Juan Ocboa L., de Verallas
de
Id.
Galería
Nacional
a
la
Arme
r
ía
lt
r
del
atolladero,
que
el
de
pone
r
de
precruz.
?w.1.e.alegro
mucho que se presente
como la miel y contiene una solulos r etratos han ido a la nueva ga le ría'. sidente a un comerciante de cuadros. la oportumdad de re.come~dar el Remedio
ción de un extracto que se ob- ;i.sí
Y de este modo tiene el Museo Nacional Desde ent~lDces fu~ la cosa_cad~ vez co n Munyon para la. D1speps~a. Seguramente
t iene de Hígados Puros de Baca· t!Spacio para expooer futu r as creaciones ~ás celenda~ ba_c!a su term1nac1ón . Cas· que es un r_emed10 marav~lloso ; no tengo
s1r er fué rad1cahs1 mo en esta exposición , frases suficientes para dec1rc6 mo me curo;
lao, combinados con Jarabe de artísticas.
Admitiér onse obras de ~iejos y trabajos Y me c_ompl2.zco siempre en recomendar un
Hipofostitos Compuesto, Malta y
de pipiolos y atrev idillos, en que basta remedio que es tan beneficioso."
Cerezo Silvestre. Es nutritiva y
cierto pu nto se confrontao el pasado y el
for tificante. Ko crea ún icamente - - - - - - - - - - - - preseote del arte moder no. En cambio los
LAS PILDORAS DE PAW PAW (Pagordura, sino músculos también. BoGa voluptuosa, Labios deliGlosos, sua- gue andaban entre Pinto y Valdemoro, si paya), son las mejores que se conocen pa·
es permitido exp r!sarme ASÍ para indica r ra ~1 Estómago e Hígado y un positivo y
Para las Impureza, do la Sangre,
ve lragan,la en el ¡¡liento
los que andaban entre dos aguci.s, recba- rápido remedio para Bili?5i_dad, Dolor de
Anemia, Debilidad General y
zados. Estos se pusieron furiosos . e insta· Cabeza Y todos los padec1m1entos causados
,A.feccioncs de la Garganta y Pul•
VIOLETAS RUSAS DE QUENTIN
!aron u na exposición propia, la cual probó por desórdenes del Estómago e Hígado. 50
que lo mismo hubie r an hecho papel en la centavos. .
.
mones, es un remedio cuyo uso
A esas Secesión, exactamente comolos admitidos.
Munyon heoe_Remed,osparatodas lasen engendra la gratitud de las p er•
bocas de Pero no per manecieron con los brazos fermedades, cast todos al módico precio de
eonas que lo en sayan. El Sr.
mujer en· cruzados. Lleva ron la cosa adelante , y en 5? centavos. Se ven~en e? todas las farmaJosé D. Morales, Catedrático do
tre cuyas una junta general armóse la de Dios es c ias o pueden pedi rse d u ectamente.
Farmacia en la Escu ela Nacional
pe rlas se Cristo. El resul~ad? fué sor p rendente. Los
Pida Ud . la " Guía de la Salud" de Muo·
a r r u ~la r ~busados c~ns1gu1eron ~ expulsar a Cas· yoo, en cualquier droguería.
de Medicina de México, dice :
la son risa, s1er y sus am•gos de la secesión que coas.
"He analizado la Pr-_;,aración de
estas pas tituyen y representan. Pero ésta ha perdi- . Coos~ltas por corr espondenc1a, confidenWarupole de hígad, de bacalao y
tillas les do la mayoría de miembros conspícuos, a cias Y hbre de todo gasto.
la he encontrado libre de sustan•
~,trasmiten la cabeza Liebermann mismo, y Slevoi gt,
Munyon's 53 y )efferson, Philadelphia
su tragan· el escoltar Klimscb y otros muchos. Lo E . de U. A.
cias nocivas y correspondiendo
cia ce!es· que queda es un residoo sio importancia
en todos sus caracteres con las intia l. Dejao sabor de ambrosía y en la con· oi auto ridad. Lo que harán los e xpulsa·
dicaciones que dan sus autores." versacióo y ea su c anto constituyen el al· dos, si se organizar á n o no , no se sabe.
Es científica, no un especifico m:i. fascinado ra de la mujer elegante. En Tal es la situación. Muchas consideraciocualquiera. Su olor y sabor eatis• el hombre son su espíritu conquistador . nes per sonales y tambiéo comercia les de Entra un individuo a su casa, a las 11
facen y agradan al paladar. No Cajita artística 50 cs. C ert ificada por co• entrebastidores han conducido al resulta- de la noche. y al \·er a un ladrón que es6o cs. -En México, ) . Labadie Sucs., do. Sea como se pien se de la Secesión taba forzando la caja de hierro , saca el
puede fallar. En las :Roticas. yrreo,
Co, Profesa 5.-Johaooseo, Féli x y Co., (que desde hace años, con su r arlical ismo, r evólve r y le di c e:

ora--

-. VINO ARO UD

Av . San Francisco 39. -A. Vargas, Sucs, ejercía en e l ar te un desagradable domi· -·! Quieto ahí , o le mato!
Isabel h Católi ca 6.-J. Uiblein Sucs, Co· nio ), constituía uo factor progr esista en la
A lo que el ladrón, muy sorprendido exJiseo 3.
vida artíst ica berlioesa, y s:: desaparición clama:
acar reará de~veotaja=&gt; eo el concepto de
- .\Cómo! ¿No había usted ido al teat ro
, - - - - - - - - - - - - - - - - - : que ha de faltar a la juventud campo para tosta noche ?
su actividad .

COGNAC

C.t.RIIE • QUINA • HIERRO
El :mu l\~coti,tll11\Hlt~ eoni:J'11no (' n
le. , &lt;: a"'o • ,1.- Cl9rúA1s. Anc.mia pro•
tu o.da.

Ma.ll\.rl,1,

Para que las puertas no rech i nen

No hay que hacer sino dar jabón a los
goznes . El r emedio es instantáoe.l y mucho más limpio que el uso del aceite.

M &gt;! U"IU-W, OlOOt:S

doloro s as, Calcnt u.rl\fl.
C&amp;Jll'I Fl l( nc11 r 11 . .-! ►, Pu1s.
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Blffl.chr'Oeder. Ber Un, Oom1&gt;tol'r Natlon a.l y Escoml&gt;t.e, P ads. S. y Ofa ., New York.-Na •
Ott:vtlonalBank, New Yor k.-Flrst . Natlon a.l BautllermoOtilcaa-o Vo.-.- Gilk,Ofa.

oo o
- l No te da verg üenza venir a c asa bo·
rracho ?
- iPero , mujer , no hago más que lo que
tú haces!
-Es decir, que yo me emborrac ho .
-No, mujer, oo; es que he ido de tien·
das. Só lo q ue tú vas a las de telas y yo a
las de \ ioos.

oo o
Luisilo no quiere tomar la píldora que
le ha r ecetado el médico, y su mamá se la
pone deotro de una pera en dulce sin que
él lo sepa .
Al poco r ato, p r t&gt;gunta la mamá :
-Luisito, l te has comido la pe r a ?
-Todita, mamá, meooi; el hueso .

��</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��Calendario de la Semana·

Peligro Entre Los40 y 50 Años

LUNES 18.

En ningún otro tiempo está la mujer más

propensa á sufrír física y mentalmente como
cuando le llega la "Edad Crítica" ó " Cambio
de Vida."
El problema estriba entonces en la
habilidad de adjustar el sistema á Ju
nuevas condiciones.
Algunos de los síntomas del malestar
n ervioso que se experimenta son aquellas
sensaciones t erribles como de llamas
interiores que parecen afluír toda la
sangre al corazón hasta que este órgano
parece que va á explotar y aquel desvanecimiento que se siente después el
cual viene acompañado de escalofríos, en
cuyos momentos se llega á creer que el corazón dejará de latir para siempre.

El Compuesto Vegetal de la Sra,Lydia E. Pinkham
fué P.reparado para llenar las necesidades del sistema de la mujer en este
terrible período de su vida y todas las mujeres que lo toman pasan por este
cambio con seguridad y sin sufrimientos.
Munford,Alabama. - "Estaba tan nerviosa y débil cuando llegó la "Edad
Critica" que temía morir á cada momento. Mi marido tuvo que poner
pedazos de goma en los quicios de las puertas pues el menor ruído me
afectaba muchísimo.
"Tenía también dolor es de espalda y sensación de llenura en el eitómago. Leí que el Compuesto Vegetal de la Sr a. Lydia E. Pinkham era
recomendado para estos casos y co~pré una botella. Me causó tanto provecho que seguí tomándolo y me d1 perfecta cuenta de que sus reclamos
son sinceros. Recomiendo el Compuesto Vegetal á todas las señoras que
sufren como yo sufrí. " - Sra. F . P. Mullendore, Munford, Alabama.

Sao Luis Rey Confesor, Pat rón prioci•
pal de la ciudad y D iócesis de San Luis
Potosí,
MARTES 19.
Santos Z eferino Papa Mártir y Rufioo
Obispo Confesor.
MIERCOLES

20 ,

San José de Calazans Confesor y funda•
dor de los Escolapios, Santos Cesáreo y
Narno Obispos Confesores y el Dardo de
Santa Teresa,
JUEVES

21,

San Agustín Obispo Confesor, Padre y
Doctor de la Iglesia Latina y fundador de

:.__

su Orden. San Hermas o Hermetes Már- princi pal de las Américas. Santos Félix,
tir,
Adaucto Mártires y Fiacro Confesor ,
VIERNES 22.
La Degollac-ión ae San J uan Bautista.
Santa Sabina Má rtir ,

DOMINGO 24,

Nuestra Señora de la Consolación , San
Ramón Nonato Confesor, Oficio y misa de
la fiesta de la Dedicación; rito doble de
::&gt;anta Rosa de Lima Virgen, Patrona primera clase con Octava y ornamento
Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un
consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkl1am Mediblanco,
cine Co., Lynn, Mass., E. U. de A, Su carta será a bierta, leida y conPar a n iños y
Las primeras
testada por una señora y considerada estrictamente confidencial.
autorida:les recomiendan
COGNAC
Hay en Naokio , Estado de Obio (Norte
KUFEKE paAmérica), tres hermanas solteras que tiera niñ os como
nen, e ntre las tres, doscientos ochenta y un
Nac•
Bolo 'l'OPI.CO
el alimento me0
• l'AH.I(;.\
reemplazando el
años.
jor en casos de
l'llego oio d olor Dl
caida d eJ pelo, cura
cólera infantil,
rapida J aeiur&amp; de
o o o
diarrea , catalaa Cojera■• Elparaadultos,
. ft.nea,Sobrehaeaoe.
rro intestinal,
.. Torcedurae,etc..e~
Los números arábigos n o fueron invenetc,
~iatados por los árabes, sino que proceden de &lt;El Niño de pecho&gt;, folleto instruc tivo
Ninguno tan delicioso como éste.
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16 DE SEPTIEMBRE DE 1913
A LAS NUEVE DE LA MAÑANA

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FONDO RICARDO COVARRUBIAS

Registrado como articulo de segunda clase er, 3 de Noviembre de 1894. - l mpreao en papel de . las F•bricas d• San Flafael.

•

Aun los organismos más resistentes y me1or constituídos sufren serios trastosnos en estos días de
•
inconstante temperatura.
- - - -

Año XX.-Tomo 11.

México, Agosto 24 de 1913.

Número 8.

Estamos en la temporada de mil enfermedades, si no graves, sí molestas y no excentas de peligro, si no se acude
oportunamente á prevenirlas ó curarl:as, es decir, á atajarlas i'n stt a,cción dañina ó destructora. Ocurre que, bien por
efecto del sol á ratos parE&gt;ce que penetra en el cerebro por la fuerza de los rayos que queman, bien por la humedad de
que se impregna súbitamente el ambiente y por el estado lodoso del piso, son pocas las familias en que atguno de sus
miembros, ancianos, adultos ó jóvenes, no se encuentra atacado de catarro, de dolores neurálgicos ó reumáticos, de cólicos
alarmantes.
Pero acontece que, no obstante lo que lamentamos la más mínima alteración en nuestria salud, nos cuidamos relativamente ,poco de conservarla, viviendo, mientras no nos asalta una dolencia, en la más absoluta tranquilidad y el más risueño de los optimismos.
Todas las personas precavi,das tienen siempre á mano un preventivo que entone y equfübre el organismo al primer síntoma de malestar, y en toda nuestra República el popular y benéfico rec-0nstituyente conocido con el nombre de

VINO DE SAN GERMAN
nunca falta en infinidad de hogares que, por propia experiencia, saben los maravillosos efectos que produce, así en la
curación radical de multitud de enfermedades, como en oponer resisteneia á las que constantemente nos amenazan.
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6Il

general, á cuantos padecen de achaques nerviosos.

Para las señoras, durante el perfodo d,e la,ctan.cia, es un fortaleciente incomparable.

Un superviviente de la guerra de 47, recibiendo su galardón de manos de una agraciada señorita en la fiesta conmemorativa de la batalla de Churubusco.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMAN~RIO DE ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO CHAVERO
OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de Sao Diego No.

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Teléfooos:-Mexicaoa, 20-85 Neri
Ericssoo, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.

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(pagadero por adelantado.)
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En los Estados .. ............................. 0.35
En el Extranjero ............ .... .......... ., 0.50
Atrasados .................................. 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougemeot, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

las fuerzas que estaban en la Hacienca de San Anto·
oio, retroceden hasta la Candelaria y San Antonio
Abad.
Churubusco queda solo, aislado. El Presidente Sao·
ta Ana ordena que allí se haga-' la mayor resistencia
posible: el enemigo avanzaba ·parte por Tlalpi.m y
parte por Coyoacán. La primera tomó el puente des·
pués de t~rrible lucha a bayoneta calada; la segunda se
dirige al Convento defendido por el general don Ma·
nuel Rincón, teniendo a sus órdenes les batallones de
Guardia Nacional &lt;Independencia&gt; y &lt;Bravo&gt;, las
compañías de San Patricio y los piquetes de Chilpan·
cingo y Galeana, fuerza muy infe1ior en número a la
que asaltaba, y con escasas municiones y mal armamento.
Más de seis mil americanos rompen el fuego; el ge·
nP.ral Anaya--dice el mismo general Rincón-desde la
espl,lllada observó que el enemigo cargaba con una
fuerte columna sobre aquel punto y con sus disposi·
ciones logró rechazarlo ; aunque tuvimos la de~gracia
de que se incendiaran algunos cartuchos de cañón,
qu~máodose el mismo señor Anaya, un capitán inglés
adicto y tres artillero~. El enemigo redobla sus esfuer·
zos para ocupar el punto, pero encuentra siempre un
valor y una resistencia admirable •. siendo rechazado
cuantas veces cargó, por Jo cual dirige su ataque por
el frente y derecha. En tres horas el fuego PS vivísimo,
por cuyo motivo el armamento padeció mucho, inutilizándose la mayor parte, especialmente el del batallón
&lt;Independencia&gt;.
Con ciento treinta y sei~ muertos. y noventa y nueve
heridos y con la falta absoluta de municiones, hubo que
cesar en la heroica defensa del Convento, y aunque se
rechazó una carga del enemigo, la situación era inrns·
tenible, y hubo que replegarse al interior del edificio,
con ordeu y serenidad, cada jefe en su puesto, resuel·
tos todos, hasta el último soldado, a esperar la suerte
que la fortuna adversa les deparase.
Los americanos ~1 apoderarse de C!wrubusco trata·
ron con el mayor respeto a los mexicanos El general
Twiggs saludó &lt;cortés y marcialmente&gt; a todos, y lleno
de admiración escuchó la respuesta espartana del general Aoaya al preguntarle adonde tenía el parque:
-Si hubiera parque no estuviera usted aquí ..... ,
Y muchos veteranos de los Estados TTnidos al recor·

La vida que pasa

dar los episodios de Cburubusco han tenido calurosas
alabanzas para los gigantes defensores del Convento,
que escribieron con sus arrestos de héroes una página
grande en los anales del México contemporáneo.

PAGINAS DE LA HISTORIA

El jueves 21 la patria mexicana recordó en solemne
ceremonia uno de los hechos más heroicos de la Histo·
ria Contempo ránea, y l"s voces del poeta y del orador
se alzaron para cantar tanta grandeza, para ensalzar
el denuedo de los valientes que supieron morir en aras
del sublime ideal de la Nación.
Año tras año, todos los pueblos recuerdan suq hazañas inmortales. L:i.s generaciones presentes, las de aho•
ra, tienen que nutrir su espíritu del pasado glorioso; y
de la misma manera los que vengan, han de alimentarse con las enseñanzas que nosotros les demos. ¡In ten to
vano el de vivir sólo con la vulgar existencia de cada
día!...... ¡Insensata quimera la de figurarse que el
pretérito, por 'serlo, desaparece para siempre en los
confines de lo desconocido, de lo mortal! Y, por eso la
lucha de aquellos hé roes de la guerra del 46 y del 47
contra los americanos, la manera como se elevaron a
la cumbre de la inmortalidad defendiendo el C.:&gt;nvento
de Churu'busco, con denuedo digno de un poema. nunca de olvidárse: y las corrientes de los siglos, de los
tiempos, el raudo vuelo de las generaciones que pasan
en huracán devastador, no son capaces de que llegado
en México el 21 de_Agosto, no vaya el patriotismo en
eotusi:&gt;sta caravana, al pie del monumento a depositar
flores en homenaje de tanta grandeza allí fenecida.
Bien sé que mis lectores han de recordar en este día
las añoranzas que evocan las ruinas del derruido Convento; pero es bueno que se repita una vez más el su•
ceso, que la Historia guarda, y de ella la tomamos, en
el templo de la inmortalidad.
Exiguos eran lo, elementos que la Metrópoli mexicana tenía; cuando los doce mil invasores americanos,
mindados por el general Scott, avanzaban por el camino de Puebla. El e nemigo no tuvo a bien atacar el
Peñón, que por ..:ierto era el punto menos fortificado, y
se dirigió a Tlalpam ejecutando obras de zapa para
abrir sendas que permitieran el paso de la artillería a
través del pedregal de Sau Angel hasta el rancho de
Padierna; y cuenta.o las cróoícas de aquel entonces
que una mal entendida interpretación de órdenes, o
quizás una desobediencia de parte del general Valen•
cia, que en vez de situarse con su división en San An•
gt. i,fué a esperar a los americ_aoos en Padierna, p~oto
peligrosó•para una batalla, tra¡o como cons~cuenc1a la
derrota de Churubusco, aparte del descalabro que tuvo
que sufrir el mismo genera Valencia, por haberse cambiado el enemigo de posiciones sin que se le viera.
Una tormenta que estalló con fuerte lluvia, como si
el Cielo llorara descalabro tan heroico, puso fin a varias escaramuzas, en las cuales el invasor pudo tomar
la retaguardia de las tropas mexicanas, desbaodarlas
y apoierarse de pertrechos, armas y muchos pri~iooe·
ros. Los que pudieron escapar se reconcentran en la
segunda fila fortificada d&lt;:&gt; la capital, y cuando Scott
penetra en el puente y el Convento de Churubusco.

AMADIS.

Cuerdos y Locos
-¿Sostiene usted la posibilidad de que un hombre
que posee conocimientos médicos pueda pasar algunas
horas charlando con un demente, sin llegar a· descubrir la existencia de desequilibrio mental 1.•••
-Lo sostengo, queridísimo colega.
-Pero entonces, ¿para qué sirven la experiencia y
la ciencia?
-Para mucho y para nada. ¿ Cómo distingue usted
las exiltaciones del genio y las impetuosidades de la
fantasía, de los arrebatos, de la locura?..... .
-Por la observación, por las enseñanzas de la clíni·
ca y por lo que en los libros he aprendido.
- Pues con todo eso, y a pesar de todo eso. insisto
que puede usted equivocarse.
-Lo dudo Siempre hay signos e xteriores que revelan la perturbación o la tendencia a la perturbación
cerebral.
-¿Apostamos quinientos francos para socorro de algún enfermo pobre? ..... .
-Están apostados.
.
,
-Perfect...mente: pues para hacer la prueba le invi·
to a cenar a mi casa de salud de Passy. A la cena asisteremos usted, yo, mi primer ayudante, dos hombres de
gran talento y de universal reputación y uno de los en·
fermos del manicomio.
Por de contado, ni habrá presentaciones ni se desig•
nará a nadie por su nombre Pasaremos bien el rato.
Podrá hablarse acerca de música, teatro, novela, poe•
sía, historia, ciencia, filosofía, etc., etc.._Jiólo está pro•
hibido tratar .de Medicina, de política y de enfermedades meatah,s.
A las diez en punto de la noche se marcharán los in·
vitados, y entonces usted me dirá cual de los tres es el
loco. Si le convienen los términos de la apuesta, le es·
pero el domingo a. las seis de la tarde.
-Pues hasta el domingo, ilustre compañero.
Y sonriendo satisfecho, des¡:,idióse el Dr. M' iraoda,
médico hispaño-americano recién llegado de París, de
su eminente colega el D r. Blaoc, director propietario
de un importante sanatorio situado en las afueras de
la capil;ll de Francia.
oo o
La mesa estaba servida con verdadera magneticen·
cia, alternando la plata cincelada con las finísimas por·
celanas de Sévres.
Ocupando el centro del adamascado mantel surgía
una cesta colmada de hermcsas frutas.

A ca fa lado de la mesa veíanse tres cubiertos. Uno
de los lados se reservó para los doctores Miranda y
Blanc y para el primer ayudante; el otro para los invitados desconocidos.
Al sonar las seis se presentaron puntualmente los comen~alei;-.
Primeramente llegó un caballero-vestido con tanta
elegancia como pulcritud-de inteligente mirar, semblante apacible y melancólico y cabello gris.
Luego entró un señor corpulento, ancho de hombros
y de ojos vivos y penetrantes; abundosos rizos de cabello castaño caíanle sobre la espaciosa frente; con frecuencia movía rápidamente la cabeza, echando el cabello hacia atrás, como corcel que sacude las clines.
Algunos hilos de plata brillabáole en la barba; hablaba
con voz fuerte y algo ruda, y los pliegues de la boca
acusaban cansancio de luchador.
Finalmente, hizo su presentación un cumplido caballero de aspecto distinguido, eojunto, pálido, afeitado
con grao esmero y de mirada escrutadora . En el ojal
de la levita ostentaba el rojo botóa de la Legión de
Honor.
Los invitados saludáronse sin pronunciar palabra, y
cambiaron apretones de manos con el anfitrión.
Comenzó la comida. A los pocos minutos la conversación se animó y se hizo general.
El señor corpulento charlaba con soltura, desarrollao?a.¡iaradojas originalhimas y luciendo finísimo inge010
El Dr. Miranda c•llaba, oía, observaba y aguardaba
que una frase, un gesto o un ademán le pusieran sobre
la pista del demente.
Alguien cito a Napoleón.
-iQué genio!-exclamó admirativamente el caballero de la Legión de Honor.
-iUn coloso!-añadió el invitado elegante y pulcro
que llegó primero.
_¿ Genio 1 ¿ Gigante 1 - interrumpió coléricameote,
con voz ronca, el señor corpulento-Napoleón fué un
c~arl_i.tán, un embustero que monopolizó durante medio siglo la estúpida atención de Europa. Para mí, ese
hombre fué como esds manchas solares que guardan
para sí toda la luz solar del astro rey, robándosela a
sus contemporáneos. ¡Ese iofame asesino lo absorbió
todo en su monstruosa personalidad!. .... .
-iBueno!-pensó el D r. Miranda.-Poco trabajo me
ha costado ganar la apuesta.
A todo esto, el señor corpulento, babeando, ame!:a·
zando con el puño y hecho un energúmeno, vociferaba:
-Además, Napoleón no creía en Dios, sólo creía en
sí propio; quiso dominar al mundo y sólo consiguió
e~pobrecer, debilitar y desmembrar a nuestra F1anc1a.
-Esto !Ile suena a política, y la política es terreno vedado para nosotros-insinuó cortésmente el invitado
elegante y pulcro que llegó el primero.
-Tiene usted razón; hablemos de otra cosa-contestó el señor que de tal modo se había encolerizado; y
aprovechando la pausa que hubo, mondó rápidamente
y de\•oró noa manzana y tres peras.
-1 Sigue ust_ed siendo aficionado a la fruta ?-preguntó el Dr. Blanc.
-Muchísimo; hay días que no como otra cosa. La
carne casi me repugna.
-La carne es repugnante; horriblemente repugnante- afirmó el caballero pulcro y de inteligente mirar- Y es repugnante porque tiene sangre.... ¡sangre!
.._¿Será éste el loco ?-peo~ó el Dr Miranda.
El invitado ~iguió diciendo reposadamente:
-Las aves son alimento mejor, más delicado, más
fácil de digerir y más rico en principios nutritivos,
-iVaya!-se rlijo el Dr. Miranda-Se están burlando
de mí; aquí no hay ningún loco.
Terminó la comida y sirvieron café, cigarros y licores. La conversación se animó más y más. Hablóse de
teatros.
- E l teatro es un arte inferior al lado de la novelaexclamó d señor corpulento -Con sólo papel, tinta,
pluma e imaginación, el novelista coostruye,un escenario y crea, y da la vida d un mundo. ¿ Qué haría el dra1I_1aturgo sin escenario, sin autores, sin es~enógrafo y
sin sastre? . .. . ¡Nada !
-Jamás voy al teatro- observó el caballero de la
Legióe de Honor-y teogo para ello buenas razones.
Una noche recogí cierta cantidad de aire de la sala del
coliseo más aristocrático; practiqué su análisis y bailé
poco oxígeno, escaso hidrógeno, mucho ácido carbónico y enorme cantidad de bacterias, de microrganismos
patógenos, de gérmenes de tuberculosis y;de otras mil
enfermedades .... ¡Cuántas impurezas y cuánta suciedad...... .
-Esto rne va sonando a Medicina y la Medicina es
terreno vedado para nosotros- advirtió atentamente el
invitado elegante y pulcro, que durante la velada cuidó
de evitar extralimitacioofs.
-Esto es verdad-replicó, dando por acabadas sus
observaciones, el cal:&gt;allero de la Legión de Honor.
-Hasta el domingo próximo; queridos señores y amigos.-Dijo el Dr. Blanc despidiendo a los comensales.
Eran las diez meuos cinco mioutrs de la noche.
o o o
- /Cuál es el locoÍ-preguntó el Dr. Blaoc a suco·
lega, tao pronto como estuvieron solos,

-Ninguno- afirmó resuelta•
mente el Dr. Miranda.
-Doy a usted mi palabra de
que uno de esos eres señores está loco-insistió el célebre alie·
nista francés.
Entonces-dijo el médico ame•
ricaoo-el loco debe ser ese se·
ñor tan corpulento como ingenioso que aborrece a Napoleón y
lo compara con una mancha m iar.
-Ese señor-observó el Dr.
Blanc-es la gloria más grande
de las letras contemporáneas, es
el autor de esa admirable serie
de novelas tituladas &lt;La Come·
dia Humana.&gt; es. en fin, Honora•
to de Balzac.
-)Me be lucido!-murmuró el
doctor Miranda.
-Entonces el loco es, induda•
blemente, ese caballero que va al
teatro a recoger aire comoquieo
va por flores a un jardín.
.
-Ese caballero, en unión de
Naquet y de Berthelot, forma la

(
-De haber presenciado, hace dos años,,sin poder iwpedirlo, la comisión de un crimen. La sangre de la víctima le salpicó el rostro y las manos, y le hizo perder el juicio. El cri·
men se perpetró a las diez de la noche, e indefectiblemente a
esa hora sufre un acceso que, gracias a mis cuidl}dos, va siendo cada día más breve y menos intenso. Espero devolverle
totalmtnte la razón, aún cuando me temo que el ,:e.r.e hro ha
de quedar quebrantado.
-. ~
-Abí va el importe de la apuesta. U~ted lo empleará en
socorre( a un necesitado.
.
- l Confiesa usted su derrota 1- preguntó sonriendo afablemente el méñico francés.
-La confieso-contestó el doctor americano,-percccnven·
gamos, querido compañero. que en el mundo no hay nada tan
parecido a los cuerdos .... como los locos, ni tan parecido a
los l0cos . ..• como los cuerdos.
-' .,RlCARDO \\ºHITE.

trinidad ilustre de la moderna
ciencia; por sus análi~is, por sus
investigaciones y trabajos micográficos, el Gobierno acaba de
concederle la Legión de Honor ;
es&lt;:: caballero es el eminente químico Mr. Dumas.
_¿Trata usted de hacerme
creer que el loco es el señor
pulcro y eleg•nte que ha demos·
trado más cultura y mayor discreción ?-preguntó el Dr. Mi·
randa.
En aquel momento sonaron las
campanadas de las die z, y casi a
Ja vez se oyeron gritos sordos,
pasos precipitados, rumor de lucha y, finalmente, el golpe de un
cuerpo contra el suelo.
-En este instante-advirtió el
Dr. Blaoc-ese caballero tan
cuerdo y tan discreto en apa·
riencia, sufre un accesó de lo·
cura furiosa, que requiere le
administren una dosis de morfina
y le pongan camisa de fuerza.
Dentro de una hora estará tran•
quilo y ya no volverá a alterarse
hasta, las diez de la noche de
mañana.
- / De qué previene esa de·
mencia?

Esquina del grao salón del Alcazar de Chapultepec durante la recepción ofrecida el sábado de la semana pasada por el señor Pre·
sidente de la República para despedir al excmo. señor Ministro de Ioglaterra.-Sala donde se hicieron recitacioms
y números musicales.-El señor Presidente y sus invitados.

�CASTelLANA
u

Ilsy@lfü©I~ ©!@
!l!I &lt;eml!Ils ©Is ©&gt;llDIBI~©)
Sí el recuerdo es oportuno
Y va en su cuenta acertado,
Era en el siglo pasado,
El año de treinta y uno.
Ya de fijo no hay ninguno
Que conserve en la memoria
Esta fantástica historia
Que a referir paso yo,
Y que un fraile me contó,
A quien Dios tenga en su gloria.

ººº
Envuelta en la oscuridad,
México triste dormía;
Ni un rumor interrumpía
La calma de la cindad.
La fúnebre soledad
De sus calles causa·espanto;
Sólo brilla de algún santo
La lámpara amarillenta,
Y en las torres amedrenta
La lechuza con su canto.
o o o
Ni por la plaza desierta
Cruza la ronda embozada,
Ni una trova enamorada
A los vecinos despierta;
No cruje en ninguna puerta
El gonce ni el ald;,bón;
Tan o;ólo la vibración
Triste se escucha y lejana,
De h fúnebre campana
De la Sai:ita Inquisición.

Si no me seguís, un hombre
Puede morir en pecado.

o o o
-Buscad otro.-Ya no es hora,
Y es grave el mal que le aqueja:
Ved, padre, que Dios no deja
Sin auxilio al que le implora;
Alma que sus culpas llora
¿Dejaréis sola partir?...
Y el hombre se acercó a abrir
U na puerta .. el fraile entró
Y lo que entonces pasó
Miedo causa referir.

o oo
En esa duda cruel
Busca ceo trémula mano
Su rosario, pero en vano,
Que no lo lleva con él.
Quedó cual testigo fiel
De aquella escena sangrienta;
Esto su terror aumenta
Y medita acongojado,
Que si calla, habrá dejado
Un cómplice en cada cuenta.

o o o
o o o
Vuelve, empuja, llama, implora,
Se desespera, se agita,
Mira al ciPlo, reza, grita,
Cae de rodillas y llora.
Queda así más de una hora,
En tan terrible agonía;
Hasta que con faz sombria
Se levanta y se santigua,
Porque su pena amortigua
La primera luz del día.

o o o

Ya oo vacila, decide

Poner a luz la verdad;
De santa comunidad
Limpio el honor se Jo pide.
La virtud manda que olvide,
Mas la prenda porgue llora
Puede ser en mala hora
Y de un juez en la presencia,
De su nombre y su inocencia
Terrible calumniadora.

o o o
El fraile quiso inquirir
Y el otro con rudo acento
Dijo:-Cumplid al momeuto,
Nada os tengo que decir;
Debe por fuerza morir
Esa mujer; tal sentencia
Os explica mi presencia;

-IAquil dice, y con la mano
Trémula iodíca la puerta ·
Aquí dentro estáu la mue'r ta
Y el matador inhumai.o.
El alcalde llama en vano·
Del pueblo confusa grey '
Mira gente de la ley.
Y oye que grita aquel hombre·
- Abrid esa puerta en nombr~
De la justicia del Rey.

o o o
Y hacia la puerta, sañudo,
Arrastra al fraile de un hombro,
Y sin cuidar de su asombro
Le arroja. de un golpe rudo
En la calle; absorto y mudo
Solo el fraile se encontró,
Y tras la puerta escuchó,
Como de un antro salido,
Un estridente gemido
Qae sus entrañas heló.

o o\)

Trémulo acercóse al lecho
Y vió una mujer hermosa,
Triste, pálida, llorosa,
Desnudo el turgente pecho;
Atados con nudo estrecho,
Tejido de toscos lazos,
Los blancos desnudos brazos;
Mal envuelta su hermosura
En la rica vestidura,
Aunque nueva, hecha pedazos.

Como algo grave barrunta
De t:tl encuentro el alcalde.
Juzga experto g ue es en balde
Hacer_ alguna pregunta ;
El fraile las manos junta
Con aflicción infinita,
La negra historia recita,
Y confuso y trastornado,
De la ronda acompañado
Vuelve a la casa maldita.
o o o

¿ Adónde va ? no Jo sabe;
Quizá ni el convento busc,,
Que su voluntad ofusca
Peua fiera y duda grave.
Ya el corazón no le cabe
En el pecho de dolor...
Si denuncia, es delator,
Pero sí sella su boca,
Sacrílego ~e coloca
Entre Dios y el matador.

o o o
En un cuarto en que no había
Más entrada que una puerta,
Y alumbrado por la incierta
Luz de una triste bujia,
A una mujer que yacía
Sobre un lecho sollozando
El fraile miró temblando ..
Y oyó a aquel hombre exclamar:
-Esa habéis de confesar.
Padre, que está ;¡gonizando.

o o o

o o ó
Triste el fraile se inclinó
Sobre aquel techo y es fama
Que lo que dijo la dama
Ningún mortal descubrió;
Largo tiempo asi pasó
Hasta que el otro, impaciente,
Exclama al fin, bruscamente:
-Dad la misión por cumplida,
Que está sobrando la vida
A esa mujer delincuente.

Acude la gente en masa
Se abreu puertas y balcon;s
Y mujeres y varo:ies
Salen a ver lo que pasa.
-Nadie vive en esa casa·
Dice humilde uua mujer;'
Aquf me tocó nacer,
Yo nunca de aguf me aoarto
Y lo juro, en ese cuarto
A nadie he llegado a ver.
oo o
Redoblando la atención
El alcalde, su mirada
Fija en la puerta cerrada
Con crecieote admiración,
Del carcomido armazón,
Sobre la tosca estructura,
Con polvorosa y oscura
Tela, de formas extrañas,
Han cubierto las arañas
La oxidada ce rradura.

000

Como un hombre que despierto
Tras largo sueño espantoso,
Dudando queda medroso
Si está vivo o está muerto;
Con profundo desconcierto
Camina tan velozmente,

o o o
Próximo a doblar la esquina
Un hombre Je estorba el paso,
Y el fraile sin hacer caso,
Toma la acera vecina.,.
Pero mientras más camina
Más cerca el otro le sigue,
Y dejarle no consigue
Ni en ligereza Je vence,
Hasta que al fío se convence
De que el !~ombre le persigue.

Sigue con pena tan honda
Más sereoo y más despacio,
Y en el puente de Palacio
Halla de vuelta una ronda:
Sin que el alcalde responda

oo o
La geote contempla muda
Al alcalde vacilaute,
En cuyo adusto semblante
Se está pintando la duda.
-i No hay que dudar, con voz ruda
El fraile grita, aquí fu él
Aquí anoche confesé,
En nombre de Dios lo digo;
Abrid y será testigo
El rosario que olvidé.
o o o
Crece con esto el rumor
Que se extiende poco a poco,
Todos dicen:-Está loco,
No hacerle caso es mejor.
El alcalde previsor,
Con el puño de la espada
Rompe la vieja y gastada
Cerradura que cediendo,
Abre la puerta gimiendo
Y da a la justicia entrada.

o o o
Ya con natural temor
Vuelve el rostro a cada instante
Y encuentra el torvo semblante
Del tenaz perseguidor.
Siente al fin ese valor
Ultima expresión del miedo,
Se detiene, y con denuedo,
Sin más testigo que Dios,
Frente a frente están los dos
Allá en la calle de Olmedo.

o o o
Hallan un antro vacío
Que miedo y pavor inspira,
Donde sólo se respira
Un ambiente húmedo y irio.
Hacia el ríocó n más sombrío
El fraile extiende la maco.
Su juramento no es vano,
Con a,;ombro extraordinario
Miran todos un rosario
Sobre un esqueleto humaoo.

o o o
-1Qué me quieres? ¿qué misterio
Te arrastra detrás de mí1
- Q ue está haciendo falta aquí,
Señor, vuestro ministerio.
-Es muy tarde, el monasterio
Dista mucho, estoy cansado.
Padre, Dios me ha deparado
Este encuentro, no os asombre,

Que al encontrarle la gente,
Y al ver su extraña mirada,
Huye, diciendo espantada:
-!Pobre padre! ;está demente!

o o o

o o o

o o o
Envuelto en un manto oscuro,
Como la sombra que pisa,
Camina un fraile deprisa,
Aunque con paso inseguro,
Va recitando un conjuro,
Que debe ser buen cristiano;
Lleva el rosario eo la mano
Sobre su pecho la cruz ...
Y bien calado el capuz,
Que es muy noche y es ancfaoo.

De mi depende su suerte.
Y habré de darle la muerte,
Lavéis o no su conciencia.

Su saludo, se adelanta 0
Le quiere hablar, mas es tanta
S~ turbación que cou mengua
Siente rebelde la lengua
Anudarse en su garganta.

eo o

-Dad la misión por cumplida ....

Y advierteo los alguaciles
Que en aquellos huesos queda,
Algo de un traje de seda
Y de arreos femeniles.
En los dorados perfiles
~e aquel traje_ r ecamado,
al huella el tiempo ha dejado
Que nadie duda un momento

Que de aquel crimen sangriento
Muchos años han pasado.
o o o

!Muchos años! lo revela
El cráoec- seco, amarillo,
Del cual opacan el brillo
Las arañas con su tela ·
El fraile su rostro vel¡,
Siente la razón perdida,
Y con voz estremecida
Grita, al fin, con hondo espanto:
-iHe confesado, Dios santo,
Una alma de la otra vida!
o o o

El alcalde consternado
Acércase al religioso
Que en fuoerario reposo
Yace en la tierra postrado;
Toca su rostro, está helado:
Toca su mano, está yerta ;
Y la gent.i por la puerta
Huye espantada diciendo:
-Se murió el padre fray Mendo
Porque confesó a una muerta.
VICENTE RIVA PALAC[O,

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M\IIIWII\IIWWl---~'911~
-Qué canciones?
-Ah! mi querida marquesa, he aquí justamente lo
que no ha podido averiguarse nunca. Ya Edgard Poe
se lo pregunta en un epígrafe: "¿qué canción cantaban
las sirenas?" Misterio .... Pero divago, amiga mía y me
olvido de su programa. Después del baño almorzará
usted, naturalmente.
-Almorzaré, sí, a la una y media.
-En l:!. Villa? ....
-Alguna vez, claro, en la villa; pero en la mayor
parta de la semana, fuera. ¡Qué quiere usted! hay tan•
tos amigos que la invitan a una ....
De dos y media a cuatro, ya sabe usted: el café en
el hall; los "polios" del balneario. Hay que murmurar

De nuestro corresponsal literario en Madrid.

-Y, á donde va usted este verano, mi querida marquesa?
-A descansar al campo, amigo mío. Estoy muerta
de fatiga! Piense usted en lo que he hecho este invierno ...• En primer lugar, el trabajo que me han dado
los dos asilos de que soy Presidenta. Faltaba todo: camas, ropa blanca, map.tas .... He escrito más de mil cartas; he organizado tres funciones teatrales, dos gardenpartys y dos cotillones de caridad .•.. Y luego mi vida
social! Llevo la estadistica: doscientos bridges; ochenta
tés; ciento veinte comidas; setenta y cinco almuerzos
(fuera de los de casa); y las semanas de guardia en Palacio ..•• Estoy muerta, amigo mío y me voy a Bearritz
a una villa solitaria, a reposar siquiera tres meses. Ya
tengo mi programa.
-Quiere usted decírmelo, marquesa?
-Es muy sencillo: Me levantaré a las diez •••• ni un
miouto' ántes! A las once, habré acabado mi toilette y,
a caballo! al bosque, con "auto" (auto es el perro de la
marquesa).
--Y después?
•
-Volveré a la villa a la una e inmediatamente, en
la playa cercana, por prescripción médica, tomaré nn
baño de mar ..... .
Necesito tónicos, amigo mío. De otra suerte me voy
a poner neurasténica. Piense usted: "200 bridges, 80
tés, 120 comidas, 75 almuerzos".... Un baño de mar
me hará mucho bien .•..
-Sabe usted nadar, marquesa?
-Como un delfíu ..•.
-Diga usted más bien, como una sirena.
-Usted creé que las sirenas nadaban bien?
-Cuando menos, nadaban elegantemente ..•. Ademas
debían estar muy "entrenadas," para podersacar el pecho fuera ( el maravilloso pecho que latía con el mismo
ritmo de la veleic'osa ola eterna ..•. ) y tener las manos
libres •.....
-Las manos libres ¿para qué?
-Para tocar la lira, marquesa! ¿No ve usted que se
acompañaban con la lira sus canciones?

un poquitío, ¿ verda1? E,o no es pecado. E;o es la sal·
sa de la vida .... Hablo de murmuraciones "blancas:"
críti-:a de trajes, po{" ejemplo .... ¿Verdad que ~so es
inocente?
..;;
-Es la inocencia misma, marquesa, y ayuda a refinar el gusto.
-A las cuatro me vov al golf, un día sí y otro no.
-Se que es usted habilísima ....
-No lo hago md. Y tengo mucha resistencia. A veces corro dos horas sin descansar. . . . Pero, por Jo re·
guiar, juego basta las cinco, el "día sí."
-Y el ''día no"?
-El "día no," a las cuatro, hago una excursión en
automóvil. Voy a San Sebastián; a veces a Pau; otras

-Sí: murmuración blanca, ya sabe usted!
-Y un poco de flirt. .... .
-Claro, un poco de flirt. .. .
-Y después, marquesa?
-Diispués, hay que vestirse para la comida ....
-Comerá usted en la villa ....
-Quial Si no me dejan •... Es decir, como alguna
vez; cuando invito yo, por cumplir.
-Y el "aprés dioer" en qué lo emplea usted, marquesa?
-Pues mire usted, muchas veces me quedo con amigos en el hall del Palais hasta la media noche. Se juega el bridge, se charla .... o se bailan el tango ... .la
danza del oso ... . qué se yo!
-Y pasada la media noche?
-Al casino. A los caballitos! ..... .
-Gana usted?
-Pierdo, porque busco el desquite. A veces, me quedo basta las dos de la mañana esperando la "chance"...
-Conque, ya sabe usted, mi querido amigo, cual será
mi programa. Le aseguro a usted que oecesi to una vida así, "de reposo," siquiera dos meses. Estoy muerta
de fatiga con este Madrid ...... Compadézcame usted,
amigo mío, compadézcame U3ted!
-Felizmente con el programa "tan descansado" qoe
me detalla usted, para el otoño se encontrará como
nueva ..... .
-Lo necesito, amigo mío, porque en Octubre estoy
invitada a un C1stillo de la Loire, a varias cacerías ..•.
y eso fatiga un poco!
-Beso a usted los pies, marquf'sa.
-Au revoir, amigo mío. y venga alguna vez a verme
en Biarritz. Necesita usted también reposar un poco.
-Iré, marquesa y recitaremos en el jardín, a coro,
1 "qué descansada vida" de Fray Luis .....•
-Eso es! eso es!

(Ilustraciones de

a merendar a Rentería; otras a Cambo etc., etc. Tengo
ahora un Peugeot expléodido.
-Cuantos a la hora1 ....
-Hlsta cien, amigo mío, cuando se puede. No hay
n1da que me entone tanto como cien a la horJ.I
-Y la merienda?
-El "día sí" (esto es, cuando juego golf) la tomo en
Biarritz, al volver, en casa de Miremont. ... Se charla
un poco; se ríe.
-Se critican trajes .••.

J.

R. S. del Matío)

UNA VIDA
Fraoz Nagel salió un buen día de su pueblo natal,
una pequeña y tranquila ciudad del sur de Alemania,
para hacer fortuna en América.
Trabajo le costó renuo;;iar al querido víuculo de la
patria, a la placidez de queridas costumbres, pero una
razón poderosa imponía el sacrificio.
Amaba a Magda, la hija del viejo librero Walter, con
ese amor candoroso de que hablan las viejas canciones
alemanas, que arriba indefectiblemente al casto matri·
monio, pero era pobre.
Pobre y huérfano. Mal partido para los ojos del viejo Walter, que soñaba para so hija, con sabio ego(smo
de padre, un matrimonio conveniente en el cual siempre estuviesen seguras las irremplazables patatas y la
sopa de legumbres.
Formada la resolución no se hizo esperar la partida.
Magda se deshacía en lágrimas. Franz tenía el corazón
en un puño, pero era valiente y se mostraba animoso.
El viejo librero abocó el asunto con tranquilo criterio de comerciante, pero no sin cierta emoción, porque
en el fondo quería al muchacho.
-Franz; sé juicioso y no pierdas tus buenas cuali·
dades en esa América donde tantos se pierden. Haz dinero y vuelve, pero no tardes mucho; tres años, cuatro
a lo sumo, porque Magda no puede quedar toda la vida tejiendo lana al lado de la chimenea.
y después de la práctica advertencia el viejo marchó
a la trastienda, dejando sólos a los jóvenes para dar lugar, sin la debilidad del consentimiento a la tierna
inevitable despedida, comprendiendo que la austera
vigilancia paterna debe aparentar.a veces una d!st~ac·
ción haciendo como que no ve los tnocentes atrev1m1entos de los enamorados.
As!, bañado por las lágrimas de Magda, con un confortable abrazo del viejo. unos besuqueos de los amigos
y el corazón gimoteando, tomó Franz un día el treo en
su tranquila ciudad natal con rumbo a Hamburgo para
marchar a America.
En los primeros tiempos, tiern!simas cartas llevaban
frecuentemente a la rubia Magda noticias de su enamorado. Estaba en Nueva York y no le iba muy bien,
pero era sabido. El comienzo siempre es difícil.
Luego las cartas llegaron de Chicago, más tarde de
Peterson. Las noticias no eran muy buenas. Franz no
tenía estrella.
Un día, después de dos años de la partida, llegó una
carta del Brasil. Franz estaba a11í, siempre detrás de
la suerte caprichosa.
La correspondencia fué haciéndose cada vez más rara. Cada mes, cada dos meses. Lnego no llegaron más
cartas,
Pasó el tiempo. En la vieja trastienda de la &lt;Librería Schiller&gt; dejó de hablarse de Franz. Lo creyeron
muerto quizá. ¡Era un país tan malsan,;i el Brasil! ....

El señor Lic. Don Geoaro García y el personal del Museo Nacional de Arqueología. Historia y Etnología,
el día que el citado caballero tomó posesión nuevamente de la dirección del establecimiento,

El acariciado pensamiento del retorno volvió a él.
poco afortunado Franz para otorgarle la mano de la
Pensó en su ciudad, en la rubia Magda qne esperaba...
rubia y liada Magda.
Quiso la fortuna snnreirle aquí, no en Buenos Aires, ¿Que esperaba?
Tenía esa confianza. Sabía cuán grande es la fideli·
' sino al Sur del país, en Santa Cruz, donde el buen
Franz consiguió un prometedor destino, interesado en dad de las baenas mujeres alemanas y cuán cuidadofas
para mantener a través de los años, viva, la le de las
una fuerte casa de comercio.
Pero como no siempre marchan los acontecimientos promesas juradas.
El viejo cariño rejuveneció, porque siempre babfa
como lo anhela nuestro deseo, la fortuna vino poco a
vivido en su corazón casto y constante, ce mo una lla·
poco y los años transcurrieron inexorablemente.
Además, es la fortuna cerno un ovillo, cuya punta. mita del hogar escondida entre las calientes cenizas,
pronta para ·alumbrarse al menor ~cplo pre picio.
cuidadosamente escondida-, sólo hallan los triunfadores,
Arregló sus asuntos; dejó rn casa de f anta Cruz al
Una vez hallada cabe tirar, pero es una fatalidad o un
impulso voluptuoso y dominante lo que oblil.'a a d~mi- cuidado de un compatriota, realizó algún dinero y un
nar todo el ovillo. Tomada la punta se devana hasta el buen día se embarcó para Europa, con sus cuarenta
fin, es irremediable, y a veces, absorta en la tat"ea, años a cuestas pero con el corazón tan joven y tan ligero como el día que salió de su país a buscar la fortuna
transcurre toda la existencia, olvidada de vivirla.
o o o
Cuando Franz devanó el ovillo, cuando se vió rico y en América.
un poco libre del farrago de sus negocios para poder
Pero Fraoz no había muerto. ni se quedó tampoco
pensar y vivir, tenía cuarenta años. Hacía veinte que sa·
o o o
en el Brasil. Corrido de allí por su poca fortuna vino a
liera de su pequeña y tranquila ciudad del sur de Ale·
la Argentina, a reanudar en Buenos Aires la lucha por
Muy
cambiada
halló
Franz
su ciudad natal a so remaoia,
)a fortuna, trofeo que el viejo ogro de Walter exigía al
greso. La pequeña ciudad habíase ensanchado, siguien•
do el progreso maravilloso que toda Alemania ha experimentado en estos últimos veninte años y que ha cambiado la faz del país.
Las tortuosas calles se habían ensanchado y eran
rectas. No bailó Franz nada de las perspectivas fami•
liares. Se sentía extranjero en su ciudad natal.
La calle donde estaba la librerfa del viejo Walterbabía desaparecido para dar lugar a una avenida. Se tur•
bó, desorientado.
Volvió al hotel. Reflexionó.
Un&lt;l razonable deducción vino a ayudarle.
-Los edificios son todos nuevos, pero uo es fuerza
que lo séan también todos los habitantes. En algún rincón deben estar metidos los viejos vecinos de Karls•
burg.
Buscó en una guía. No halló nada. Los W alter, nu•
merosos, aparecía.o; pero ninguno de ellos era el viejo
ogro de Walter, el librero.
Buscó; buscó.
Al fin halló algo.-Aotigua librería Scbiller. Calle
Friedrich II.-Era esa, sin duda, aunque aparecía con
ao nuevo dueño y en una nueva calle, lo que no dejó
de sobresaltar su corazón.
Se eocaminó allá.
Diez pasos antes de llegar se compuso; estaba emo·
ciooado: como un adolescente que por primera vez va
a hablar de amor a una joven.
Atisbó en la vidriera. Al punto no vió a nadie. Exa·
minó las chuchedas del escaparate.
De pronto le dió uo vuelco el corazón. Allí, a un lado, había una vieja caja de ccmpases. Recordó que
desde que él era adolescente, el ogro Walter tenía en
venta aquella reliquia. Se acordó también, Fraaz, de
todo lo que había suspirado, siendo chicuelo, por la posesión de aquella modesta caja inaccesible para su po•
bre bolsillo.
Lo emocioeó el deEcubrimiento y por encanto, cerno
si se hubiera descorrido un velo todo el pasado, todos
los pequeños sucescs de su niñez, de su adolescencia
acudieron a su mente.
Miró adentro de la titada. Había ahora en ella una
Sesión solemne:: inaugural de la Sociedad &lt;Doctor en Leyes Eguía Liz&gt;, efectu:da el sábado de la semana
mujer. Rubia, gruesa, pesada.
pasada.

'

�U na reflexión '-!U" uasca entonces no se le había ocu•
rrido ou~ca, le_vino corno u_n rayo de luz. Seguramente, los veinte anos transcurridos habían pasado también
para Magda, y la de hoy no seria ya corno la graciosa
y esbtlta jovencita de entonces.
Con esta reflexión la examinó de nuevo, haciendo
como que le atraía el escaparate.
Si, era Magda, con veinte años más. Eran su rostro
sus cabellos, ella misma, convertida en robusta señora'
~ufrió una ?esazonante desilusión, pero se rfpuso ba:
10 la sensación de un enternecimiento.
Miró otra vez y lo que vió lo desconcertó.
La mujer alzaba ahora un chico, gordete, rubio.
-iQuél ¿Se babia casado MaJda? · ¿Era hijo suyo
aquel?
L'.'- sensación de trist~za y abatimiento que le asaltó
le hizo perder la serenidad. /Qué haría? ¿Se iría? 1 Pa·
r'.'- qué entr:r allí, h~cerse reconocer; si era un intruso,
s1 nada tema que hacer ya?
Después oensó. Había hecho un largo viaje, venía
del f_oodo de la América del Sur para ver a Magda.
Su vida toda había estado esperando aquel momento.
Entraría, vería, entró.
Notó que n~ era reconocido. ~l sí, la reconoció, por·
que estaba alh, pero no la hubiera reconocido nunca
en otro lugar.
Acudió a un pretexto.
-Desearía comprar un plano de la ciudad, señora.
-~Un plano? Voy a ver si quedan aún.
Mientras ella buscaba, él acarició al chico rubio
que había quedado sentado en el mostrador.
•
Franz no pudo resistir un impulso de aguda curiosidad y aparentando una solicitud de transeunte cari·
ñoso demandó;

1

Aspecto desolado del sitio de la explo5ión.
amada de ayer, un inmigrante en todas las partes del
muodo.
A ,í continuó, con la muerte en el alma, discurriendo
por las desconocidas calles de su ciudad natal ¡;,resa
de uo amargo excepticismo.
'
No se sabe hasta cuando porque desde entonces nad ie jamás supo nada de Franz Nagel.
'
JULIO ROEL.

Ullll@«:&lt;mMi~iw@fi&lt;e ~~lfüU@~
. El martes de lll: semana que ho:y termina, la m~trópo·
lt despertó sacudida por una terrible cnomocióo· al sa·
cudirniento físico sucedió el moral cuando se supo que
en las afueras de Tacubaya acababa de hacer explosión
un carro con pólvora, sembrando a su rededor la desolación y 1~ l?uerte. Se tenía esperanza de que las pri·
meras oohc1as fueran exageradas, pero desgraciada·
mente no fué así; los trabajos de salvamento vinieron a
mostrar que habían perecido más de sesenta personas
y se hallaban heridas otras tantas o más: de las que hao
muerto muchas en el resto de la semana.
Las fotografías que aparecen en estas páginas dan una
idea de la horrible magnitud del desastre.
. A(ortuoadamente el corazón de los mexicanos, y prin·
c1palmente el de las damas, no es insensible a la des·
g~acia de los demás, y ya la &lt;::aridad proverbial de Mé·
x1co se ha mostrado en fiestas de caridad y ofrecimien·
tos altruistas c¡~e han sido debidamente cumplidos. Sirva esto de lemhvo al espantoso horror de la terrible ca·
tástrofe.
Sitio preciso donde se efectuó la explosión.
~ Es

suyo este lindo niño, señora?
-Sí, señor, es el menor. Tengo dos niñas más, pero
se bailan en el colegio.
Franz sintió dentro de sí un doloroso derrumba·
miento.
En eso la mujer halló los pl~nos. ~l los tomó.
-iOh, cuán cambiada está la ciudad!
Y luego, combatido por un temor de descubrirse y
un angustioso deseo de que lo reconocieran:
- Hace muchos años que no paso por aquí y la hallo
muy cambiada. Voy a visitarla antes de irme nueva•
mente. En un tiempo tuve muchos amigos queridos
aquí.
Y luego, ante la impasibilidad de la mujer:
-iHe estado tantos años en América!. .....
-/Viene G.e Amérir.a el señor?
Advirtió él que no había en la pregunta más que un;i
solicitud indiferente, Quiso arrie~garse más.
-Sí, señora, de allá vengo. /Qué? /Tiene rsted al•
gún pariente, algún ser qu~rido en el nuevo mundo?
-No, no señor, ninguno.
- Creía que tuviera. ¡Tantas familias tienen allá los
hijos más queridos, tantas esposas sus maridos, tantas
jóvenes sus novios!
No vi6 en ella señal de ninguna emoción. Ningún
recuerdo turbaba su plácida fisonomía de señora feliz.
Cambiaron aún algunas palabras banales. Fraoz pagó
y salió con el alma destrozada.
En la calle, mil reflexiones le acudieron.
F ¡ Veinte años de trabajo, de esperanzas, de ilusiones,
de vida dedicada a alcanzar uo ideal! 1Para qué?
No lo reconocían. En el corazón de la mujer que
amaba no había de él ni un recuerdo. ¿ Para qué le
valía toda una vida de sacrificios, ante el derrumbe
total de la ilusión más querida? Estaba muerto. Era
un extranjero en su patria, un desconocido para su

Bomberos y soldados removiendo los escombros en busca de damnificados.

discreta correspondencia. Hizo una ligera inclinación
de cabeza, despidiéndose, y su rostro pálido guardó l¡1.
misma grave placidez. Lleno de turbación, la seguí con
la mirada por todo lo largo de la calle, · basta que la
perdí.
¡Qué distinta emoción agitaba mi alma cuando en el
fondo de la alcoba ella adornaba de azucenas un florero! Ella fué la primera en hablar:
- 1Crees tú que será feliz, desposándose con el hom·
bre que ha elegido?
-No, ella no; él sí.
- / Por qué?
-Porque ella tiene inteligencia suficiente para cono·
cerle, y sobre todo, ternura para amarle como muchos
hombres lo son sin cnmpreoderlo y como muchas muje•
rE.s querrían ser amadas.
_¿ Y cómo sabes tú que muchas mujeres querrían ser
amadas así ?
-Porque mi corazón, que es indiscreto, se lo ha con•
tado a mi razón,
_ ¿ Es que el corazón habla?
-Ciertamente: con esta particularidad, que el cora•
zón no aprende a hablar, sino basta que ha aprendido
a sufrir.
Y agolpándose de pronto en su espíritu todos los do·
lorosos recuerdos de su vida, adelantándose hacia mí, y
comprendiéndole yo eo su alma, avancé hacia ella y la
torr.é en mis brazos: y oo nos hablamos, y no nos mira·
mos a los ojos; pero ella sollozaba sobre mi pecho, e
impotente yo para evitar que mis dolores se asociasen
al suyo, humedeciéronse mis ojos, y sentía sobre mi co•
razón una dulzura indefinible.
Pero la sensación de dureza que experimentaban mis
manos, descansando sobre mi mesa de trabajo, hizo que
paseara la mirada sobre los mueblas oscuros y sobre

EL NINO
Era en el descanso que sigue a las primeras horas de
labor del día. Asuetos cuya resolución apremiaba, ocu•
oaban mi espíritu, y fueron empujándole poco a poco
hacia la consideración de que por grande que seal el
poder del hombre, .queda limitado por algo que, al ha·
cer imposible la inmediata realización de sus deseos,
la diferencia del peder de Dios: somos todos los hom•
bres los esclavos del tiempo. Ocupada por estas coosi·
deraciooes, mi mente se ti:ió de una vaga tristeza y de
un temor indeciso.
Formas a penas bosquejadas, tomaron el relieve de la
vida, y en una calle transversal, silenciosa y alegre, la
encontré: su vestido elegante, sencillo, era de uca tela
fina color de amatista; su sombrero de anchas alas ex·
tendidas, se inclinaba graciosamente scbre un lado de
su cabeza: era de menuda paja mate como viejo marfil:
revestía la parte inferior del ala, una gasa de tono de
amatista que proyectaba sobre su rostro pálido, dándole un místico relieve, una ligera sombra lila. Con ese
sosiego propio de las almas que están tristes, me acer·
qué a ella: le dije con palabras sencillas, llenas de ter•
nura. en un tono lento, pero preciso, las emociones que
había despertado en mí.
Durante los momentos en que hícele declaración de
mi cariño, sus dulces ojos me contemplaron en silencio:
nada pude leer en ellos: oi reproche, ni alegría. ni desdén. Cuando terminé de hablar, dióme una respuesta
que bien podía ser una delicada negativa, o bien, una

Casas destruídas por la explosión.
las paredes blancas de mi habitación, y encarándome
con el niño que estas historias le contara a mi razón,
le dije:
-¿Cómo es posible que esa misma hermosa mujer
pueda ser en el intervalo de un instante, la pretendida
enigmática y la esposa confidentt: 1
-Yo lo que sé es que estos son momentos ~xquisitos;
estabas triste, y he querido ahuyentar tu tristeza.
Sorprendido de la profundidad de sus palabras, y te·
meroso de perder la fé eo la tan decantada razón del
hombre, tomé mi sombrero, bajé rá,iidamente las esca•
leras y me eché a la calle. Al quedar envuelto en la
luz dorada de la tarde, y al dar con las miradas en un
grupo de árboles cuyas verdes frondas recortábanse
en el azul del cielo, comprendí q~e llevaba en mi co•
razón la alegría de vivir.
MIGUEL A. VELAZQUEZ.

Las pieles más Gastosas que se conocen son las de la
zorra negra de Kamchatka. No sólo escasean mucho
dichos animales,sino que son muy difíciles de matar.
Una de estas pieles cuesta 1 ,ooo pesos.

oo o
Los primeros trabajos de remoción de escombros.
Restos del carro que hizo explosión.

En el Japón, era costumbre cuando uoa mujer llegaba a cierta edad siu casarse, que las autoridades escogiesen un hombre, con el cual le obligaban a casar•
se . El emperador acaba de abolir dicha ley.

�Visitando la Academia Nacional de Bellas
Artes, antigua de San Carros

cediera una dotación suficiente. También la Junta
Provisional dió cuenta al Rey suplicándole la dotase
con !IIZ,500 oo anuales como lo estaba la Academia
de San Fernando, cantidad con la cual podía ase·
gurarse el sostenimiento del nuevo plantel auxiliado
como ya estaba con las asignaciones perpetuas de
varias ciudades y villas como México, Querétaro,
Veracruz, Orizaba, Córdoba, etc., etc.
Siendo muchos los alumnos que concurrían a la
Academia, la Junta acordó construir un edificio
apropiado llegando a la i.dquisición de un terreno
adonde levantarlo; y en tanto se arrendó a la Mitra
el edificio que había sido &lt;Hospital del Amor de
Dios&gt;, en la cantidad de h,3oo anuales y a él se pasó la
Academia.
Antes de la llega·
da de los profesores
que vinieron de España figuraban ya
en el plantel José
Alr,ibar, Francisco
Clapera y el escul·
tor Santiago Sando·
val, primer maestro
de este arte bello
que hubo en la Aca·
&lt;1emia.

Es necesario de cuando en cuando, remontarse a las
esferf~ del i.rte apesar de que los tiempos no son muy
prop1c1os Pª:ª estas disquisiciones y contemplarlos templos de ensenanza a donde la juventud mexicana se nutre _de las verda~es científicas y artísticas, que el día de
man~na les servirá para satisfacer sus ansias de belleza
estética.
La Academia que presentamos en estas páginas y que
es plantel del arte mexicano, tuvo lc,s sigu ientes antecedentes histó·
ricos. Establecida en
1778 en la Casa de la
Moneda de México y
por real disposición una
Escuela de Grabado
Que , dirigía el distio·
guido artista don Jerónimo Antonio Gil, académico de Mérito de
la Real de Nobles Ar·
tes de San Feroaodo y
Grabador Mayor de
dicha casa, ob~érvóse
que e 1 c,,ncurso de

Un frente de una de las galerías
de cuadros.-Parte de la galería de
cuadros.-La sala de juntas.-Uo
aspecto del salón de actos.
alunnos era numeroso y efectivo su
aprovechamiento, en dos años de
trabajos. Para aumentar el campo
de acción de éstos, el Superintendente de la citada Casa de Moneda, don Fernando José Mangino, tuvo el
laudable propósito de que se fundase en México una
Academia de las tres Nobles Artes, Pintura, Escultura
y Arquitectura, a semejanza de los institutos que para
tal objeto existían en Madrid, Valencia y Barcelona; y
animado de celo para el público beneficio, presentó en
29 de Agosto de I 79r, ante el Virrey don Martín de Mayorga, un proyecto para establecer en la misma Casa
de Moneda aquella Academia; pensamiento que el Vi•
rrey estimó muy oportuno y conveniente, aprobándolo
en r2 de Septiembre.
Con el fin de normalizar la idea, el propio gl)beroan·
te estableció una &lt;Junta provisional&gt; presidida por él,
y compuesta de don l:&lt;'ernando Maogino; del Corregi·
dor de México, don Francisco Antonio Crespe,; del Re-

t.

'

El profesor de pintura, seño( Ge·
dovius, y algunos de sus alumnos.El profesor de claro oscuro, señor
del Valle, y algunos de sus alum•
nos.-El profesor de escultura, se·
ñor Dominguez Bello, y algunos de
-sus alumnos.-El patio central.
gidor decano del Ayuntamiento de la Capital, don José
Angel de Cuevas Aguirre; del Prior del Consulado, don
Antonio Barroso y Torrubia; del Consul más antiguo,
d"ln Aotonio Bassoco; del Aiministrador General del
Real Tribunal de Minería, don Juan Lucas de Lasaga;
del Director del mismo Tribunal, don Joaquín Velázquez de León; del Mariscal de Castilla, Marqués de
Ciria; del Marqués de San Miguel de Aguayo; del doctor don José Ignacio Bartolacbe, como Secretario y, finalmente, del Grabador Mayor de la Casa de Moneda,
don Jerónimo Antonio Gil como Director General de la
Academia.
La Junta celebró sesiones de importancia tomando
los acuerdos necesarios de todo!. lo cual dió cuenta el
Virrey al Soberano en 1\&gt; d~ Agosto del añ.o siguiente,
pidiendo al Monarca protegiese la Academia y le con•

�d~ su propia existencia, y su ar·
quiteclura debía sus colosales
proporciones la parte más segu•
ra de una originalidad incierta.
Se lle 5a a considerar que el
harmonioso pintor Urbino y e
viejo Bounarroti, a través de todas las catástrofes, a través de
todas las muertes aparentes y los
largos silencios de Roma, han
recogido una tradición latente
e interrumpida que no había ceBdo de evolucionar subterrá·
neameote, para coronar su obra
y decir por fin al mundo lo que
no había podido decirle el Imperio.
Tales artistas son más propia•
mente romanos y puece que son
admirables exponentes del deseo
ioconcier.te y secreto de esta tierra latina que no lo fué la Roma de los Césares.
Esta Roma había impreso su
imag,m. Permaneció artificialmente helénica y la Grecia no
podía ofrecer a un puP.blo más
vasto y muy di~tinto las formas
necesarias para su coocienciaor•
namental.
Ella no podía ser más que
un seguro y magnífico punto de
partida. pero sus estatuas y sus
pinturas, delicadas, precisas, me-

Una página de Maeterlinck
·sobre Roma
De todos los lugares del mundo es Roma donde pro·
bablemente se ha acumulado durante veinte siglos ma·
yor número de cosas bellas que subsisten todavía.
Nada es creación suya si se exceptúa un espíritu de
grandeza y el ordenamiento de lo bello, pero los más
grandiosos monumentos de la tierra se han fijado ahí y
se han dejado huellas innumerables e imperecederas.
Al no más pisar su suelo, se pisa la huella mutilada de
la diosa que ya no se muestra a los hombres.
La naturaleza la había situado admirablemente en el
lugar más propicio para recoger,-como en la más no-

suradas. casi téoues. no teoí::\o

una plaza a propiada en este Forum recargado de aplastantes
monumentos, entre estas termas
monstruosas, esos circos violentos y bajo las enormes y suntuosas arcadas ;le esas basílicas superpuestas.
Nos preguntamos entonces s
los trescos de Miguel Angel no habrán respondido después de mil años ?e espera,
al llamamiento de esas arcadas vacías y si no será el caso de creer que dichos fres·
cos son la consecuencia casi orgánica de esas columnas y de esos mármoles imperiales.
.
Así mismo se considera que el plaofond, las pechinas y "el incenaio del Borgo,"
ilustrarían-mucho cás que las esculturas de Fidias y de Praxiteles y mucho más
también que las excelentes pinturas de Pompeya o de Herculano,-las Metamorfosis
de Ovidio, los poemas de Horacio y la Eneida de Virgilio.

Asistentes al lunch campestre con que celebraron los congregacionistas marianos la clausura de su primer
congreso.

Señor don Eugenio Paredes, nombrado Tesorero
General de la Federación.

ble copa que se haya abierto bajo el cielo, -las joyas recinto casi desierto, en el centro de los sitios inanide los pueblos que pasaban a su alrededor sobre las ci· mados donde las losas, les pórticos cultiplicaodo el es·
pacio y la. ausencia, en todas las encrucijadas donde
mas de la historia.
El sitio en que cayeron tantas maravillas Ahí el azul vela en el vacío alguna estatua herida, entre los estan•
ques, )ns capiteles, los tritones y las ninfas, una agua
es límpido y suntuoso.
Las obscuras y profundas verduras del Norte seuneo dócil y luminosa, obedeciendo todavía órdenes recibidas hace dos mil años, forma a la inmaculada soledad
a los ligeros y claros follajes del Mediodía.
Los árboles más puros, el ciprés que se levanta como un adorno movible y siempre fresco de penachos de
una oración sombría y ardiente, el pino que parece el azar, d.: guirnaldas de rocío, de trofeos de cristal, de
más grave y armonioso pensamiento de la selva, el ver· coronas de perlas. Se diría que el Tiempo, entre estos
de y macizo roble que da a los pórticos tanta gracia, monumentos que creyeron desafiarlo, no ha querido
han adquirido ahí por tradición secular, un orgullo, una respetar sino las horas frágiles de lo que se evapora y
conciencia y una solemnidad que ellos no encuentran se derrama.
Tan largo tiempo ha residido la belleza entre estos
en ninguna otra parte.
muros que van del Janículo al Esquilino, con tal per•
Quien los ha visto y comprendido no les olvidará ja·
más y fácilmente los desconocería entre los árboles aná· sistencia ahí se ha acumulado que el lugar mismo, el
logos de una tierra menos sagrada. Fueron ornamentos cielo que lo cubre, las curvas que lo perfilan, han adquirido un prodigioso poder de apropiación y de eny testigos de cosas incomparables.
Ellos no se separan de los dispersos acueductos, de noblecimiento. Roma, como una especie de hoguera
los mausoleos descoronados, de los arcos rajados. de las espiritual , purifica todo lo que desde hace siglos han
columnas heroicamente rotas que decoran una campiña amontonado ahí los errores, los caprichos, la extravamajestuosa y desolada, han tomado el estilo de los már· gancia y la ignorancia de los hombres. . Hasta hoy no
moles eternos a quienes ruedan de respetuoso silencio. ha sido posible ejecutar o mantener allí una cbra que
Como estos, sabeo ellos decirnos con dos o tres líneas rehusase despojarla de su fealdad o de su vulgaridad
netas y sin embargo misteriosas, todo lo que puede re· original. Todo lo que oo está conforme con el estilo
velarnos la tristeza de una llanura qüe lleva sin doble· de las siete colinas desaparece y se elimina poco a poco bajo la acción del genio atento que ha colocado en
garse lai. ruinas de su gloria.
los horizontes, en la roca y en el mármol de las altuEllos son y se sienten romanos.
ras los principios estéticos de la ciudad. La edad meUn círculo de montañas de 11ombres sonoros augusta· dia, por ejemplo, y el arte de los primitivos habitantes
mente familiares de cimas cargadas de nieves que bri·
debieron ser ahí más activos que en ninguna otra par·
llan tanto como los recuerdos que evocan, hace a la te, pues se encontraban en el corazón mismo del uní•
inmortal ciudad un horizonte preciso y grandioso que verso cristiano; sin embargo no hao dejado ~ioo trazos
ta separa del mundo sin aislarla de los cielos. Y en este poco sensibles y subterráneos, lo que fué en verdad
preciso para que la historia del mundo, de la cual ese
era el hogar, no quedase incompleta.
Lo contrario pasó con los artistas, cuyo espíritu esta•
ba naturalmente en armonía con el que preside a los
destinos de la Ciudad Eterna; Jules Romain, los Carra•
che y algunos otros, pero sobre todo Rafael y Miguel
Angel, manifiestan una amplitud, una certeza, una especie de instintiva satisfacción y de filial alegría que
ellos no encuentran en ningún otro lugar. Se \•é que
esos artistas no tenían que crear sino solamente en es·
coger y fijar las formas que al afluir de todas partes,
irrevaladas pero imperiosas, no pedían m ás que nacer.
Y ellos n:i se engañaron; no pintaban, en el propio sen•
tido de la palabra, sino que descubrían simplemente
las imágenes vela das que poblaban las salas y las arca·
das de los palacios.
La relación entre el arte de ellos y el medio que le
da vida, es tan necesaria, que desterradas a los museos
o a las iglesias de otras ciudades, sus obras no parecen
traducir sino una concepción arbitraria, exagerada·
mente fuerte y decorativa de la vida. Es por esto que
las fotografías o las copias del plafond de la Capilla
Sixtina desconciertan un poco y tienen algo de inexpli·
cable. Pero si el viajero entra al Vaticano después de
haberse impregnado de la voluntad que emana de los
mil vestigios de Roma, entonces considera como uo esfuerzo magnífico pero natural, el enorme esfuerzo de
Mignt:l Angel.

Un momento pintoresco del lunch de las congregaciones marianas.

La p(odigiosa bóveda donde en grave y harmoniosa
orgía de fudrza y de entusiasmo se enlaza y acumula
un pueblo de gigante~. viene a ser como uo fiejado del
mismo cielo donde se han reflejado todas las poderosas
virtudes cuyos recuerdos se agitan todavía bajo las rui·
nas de este suelo apasionado.
No, si el viajero dócilmente se ha dejado sugestionar
por todo lo que le rodea, se imagina que en estas habi·

La girafa, la mulita y el puerco espín no tienen cuerdas vocales, así que son
mudos. Las ballenas tampoco emiten sonidos.
o o o o
En Escocia se hacen excelentes ladriUos de una m ezcla de granito molido y
cal.

taciones del Vaticano, así como bajo la
b5~e'.ia de la. Sixtina, por diferentes
que sean ambas impresiones, asiste a
la dilatación tardía pero lógica y natu·
ral de uo arte que habría podido ser
el de Roma. Le parecerá que se en·
cuentra aquí l:i. fórmula que el genio
demasiado positivo de los Quirites oo
había tenido la ocasión o la suerte de
deducir. Pues Roma, a pesar de todos
sus esfuerzos, no había logr ado dar de
ella misma la i magen esencial que ha·
b ía prometido al Universo.
En el fondo se embellecía de los des·
pojos .de la Grecia, y Pl mejor de sus
méritos fué el de haber recogido y
comprendido ávidamente la belleza del
arte griego Cuando intentó agregar al·
go lo deformó sin apropiarse la expre·
sióo de arte a su vida persona 1 Sus
pinturas y esculturas oo respondían sino a una especie, como si dijéramos,
de decires o rumores a las realidades

Grupo de niños que asistieron al baile de fantasía con que celebró su onomástico la niñita Madrid Paredes el lunes pasado.-Caperucita y el oso.-Otro gracioso grupo tomado en la fiesta,
Fots. Muciño y García.

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TEATRO PRINCIPAL.
No anduve descaminado en mi anterior crónica al
reservar la opinión sobre lo que se decía acerca de la
brillantez de la nueva compañía de zarzuela y género
chico que iba a funcionar en este coliseo, pues ha re·
sultado todo ello mediano en regla general, y lo que es
peor hasta rayando en lo obsceno.
La obra de Capella con m6sica de Bilbao es de lo
más malo que hemos visto en su género; y si ~ólo fuera
malo, basta pasaría, pero como raya en algo c;ue no debe representarse, resulta que el Principal va a ser un
teatro para «hombres solos&gt; lo cual mirado bajo el pun·
to de vista de los pesos, puede dar pingües ganancias
De manera que creo un deber el advertir a las mu-

ha escrito, pero como en el mismo sentido se ha expre·
sado la mayor parte de la prensa, resulta que no es difícil el augurar un nuevo fracaso, continuación de los
que empezaron con aquella Compañía de Operetas
francesas de tan triste memoria. Está visto que el Principal sólo admite ya las payasadas de Enhart.
TEATRO COLON.-SCHERLOK HOLMES
CONTRA RAFFLES.
Ha sido, a no dudarlo, esta obra una de las mejore::
que hemos visto a la Compañía caralt y por eso no es
de extrañar que el público muy numeroso que asistió
al estreno, se mostrara satisfecho del éxito del mismo.

•
•

..

,.·.
•
' ..

P~ro aquella garrida moza de Calatayud fué la que hizo que el nombre de
Fehu y Codina llegara a las cumbres de la celebridad, pues ni entonces ni
ahora, ni luego, es fácil encontrarse con una obra de la intensidad dramática,
del nervio vigoroso, del interés en la acción y de la verdad en los personajes, como el tan conocido drama.
. Difícil era que después de tan raro acierto encontrase pronto algo que le
igualara, por ese motivo «Miel de la Alcarria&gt; y «Maria del Carmen&gt; no pasaron de fábulas interesant,,s, con escenas de mucho efecto, que demostraron
el talento innegable de su autor.
, '.!'odo el ambiente de la Huerta murciana está perfectamente tratado en la
ulh~a de las obras que acabo de citar, cuyo lenguaje pintoresco prueba el estudio que el autor hizo de las costumbres de aquella provincia española. Pero
el asunto teatral a no dudarlo, adolece de poca animación, y vemos escenas
que sobran, situaciones que languidecen, y caracteres que la verdad distan
mucho de interesar.
De ahí el que el público no se entusiasmara mucho en la representación, y
eso que h~y personajes como el del enfermo y enamorado &amp;:Javier&gt; perfectamente dehneados, y que Mutio caracterizó muy bien; pero repito que la factura es débil, y que «María del Carmen&gt; es por tanto un drama endeble, de
psicologia muy superficial y que por tanto no llega a el alma.
María Luisa Villegas estuvo bien en el papel de la protagonista sin ser una
de sus mejores creaciones. Emilia del Castillo hizo una «Fuensanta&gt; alegre y
enredadora con bastante acierto. Coss cumplió únicamente, y él puede hacer
mucho más. Y, en cambio, Catalá rayó a gran altura y Vargas tuvo la mejor
noche de todas cuantas le lle visto desde que pertenece a esta Compañía.
L_a obra se puso muy bien, siendo muy linda la decoración del acto segundo,
el rincón de una huerta de aquellas que hacen soñar con los mayores en.:antos a todas las personas que las conocen.
En la noche de ayer sábado se habrá celebrado, según se anunció, la func_ión de beneficio del primer actor señor Coss que, dadas las simpatías que
tiene, debe haber estado brillante. Veremos cómo se ha puesto y representado
la obra de Sardou &lt;El Asunto de los Venenos&gt; que ha sido la escogida para
esta solemnidad.

'

chas familias que leen EL MUNDO ILUSTRADO se abstengan de semejante espectáculo qne además resulta caro, porque
eso de los treinta centavos luneta, es un
sueño, pues los revendedores tienen las
mejores localidades y piden lo que les viene en gana.
Por tanto ha resultado que las obras ya
conocidas como &lt;Los Bohemios&gt;, los hemos
visto mal representados por Mimí Derba,
cuya frialdad raya en la temperatura del
Polo; y las nuevas, es mejor no hablar de
ello. El cronista lamenta escribir lo que

Teatro Lírico.- Dos escenas de la zarzuela «Los Dragones del Rey.

•

La personalidad del céle·
bre bandido, creada por el
autor inglés y la sujestión que
siempre produce el detective
que la fantasía de Conan Doy·
le, engendró con sumo acier·
to, son motivos más que suficientes para que al verlos juntos y en constante
pugna el espectador se distraiga mucho, que
es, al fin y al cabo, lo que se proponen estas
obras policiacas, que hoy por hoy gustan bas·
tante.
No tengo para qué decir que en los cinco
actos en que la obra se divide, gana siempre el
ladróo, y solamente al final consigue el policía
echarle mano, o mejor dicho manos, pues unas
po,tizas que usaba Raffies para sus hazañas, son
las mismas que por medio de habilidosa combi·
nación eléctrica aparecen saliendo de una caja
de valores que el bandido iba a forzar y lo sujetan, sin que le sea posible escaparse.
A.demás, en la obra aparece el famoso doctor
vVatsscn, haciendo un importante papel y ca-

m ~ m;,zclado o,n todo ello, ha.y la devolución de una fortuna a cierta joven abudaoada por un viejo tuuante que la robó dejándola en la
mi~eria, tenemos que todo ello interesa. sobre manera, y los golpes de
habilidad de los..dos que luchan de potencia en potencia, producen
efecto divertido que los aplausos de los espectadores celebran.
L1. obra se pus'.&gt; bastante bien, estando pintada con arte por los her·
manos Ta.razona. la decoración del acto tercero. Y, con respecto a los
intérpretes diré que todos cumplieron y como a veces he criticado la
manera detrabajar del s~ñor Aguirre, ahora digo que este actor estuvo
muy acertado en el Raf!les que interpretó siendo a mi juicio, lo mejor
que le be visto en lo que va de temporada.
TEATRO MEXICANO.-&lt;MARIA DEL CARMEN&gt;
Hay que evocar recuerdos al tratarse de una obra del malogrado
Feliu y Codina, que no siempre se dan en México producciones escé·
nicas tan nobles, tan sanas, tan bellas como las que produjo el talento
sereno y la inteligencia madura del autor de &lt;La Dolores&gt;, es~ joya
literaria del teatro contemporáneo e~pañol.
Era en M4yO de 1897 cuando la muerte de una m,nera imprevista,
criminal. coa alevosía y ventaja, sorprendió en toda la fuerza de su
vida al escritor de que h,iblo. Ya p,r aquel tiempo Feliu y Codioa se
babia conquistado ua lugar propio, definido, característico, demasiado
pintoresco quizás, defecto que, a no dudarlo, el tiempo lo hubiera corregido, mas esto no era obstáculo para que se precisara su ingenio
y su talento pau el teatro. Antes de 1892 fecha de su gran triunfo con
&lt;La Dolores&gt;, el escritor catalán era ya conocido en los cenáculos Ji.
terarios y recner:io, no estoy fijo si por el 18go o gr se repre•entó uo
drama suyo e:i un acto, titulado &lt;Un libro viejo&gt;, del cual la Pardo
B:izán se ocupó con elogio en el «Teatro critico&gt;.

Teatro Mexicano.-Maria Luisa Villegas en &lt;María del Carmen&gt;.-Una escena del acto III
de la misma obra.-Joaquín Coss en el personaje de &lt;Pencho&gt;.

�TEATRO ARl::!EU
Recordaréis, l~ctores, ,1quella grandeza de las operetas de otros tiempos ¡todo muere! .... que diría un aficionado a la filosofía barata. Ahora han puesto los precios a peso y medio, y aun así resulta carísimo hasta el
punto de que la noche de la inauguración con la sorprendente novedad de &lt;El Soldado de Chocolate&gt;, oo
había uo solo palco ocupado, y apenas cincuenta lunetas. En resumen, una ruina completa. Ya la buena sociedad mexicana, la que antes iba con entusiasmo, dejó
de frecuentar el Arbeu; pero ahora ha decidido no pisarlo más, a lo menos, mientras siga la actual Compañía

y aunque se creyó que acudirían al llamamiento de las
funciones de las seis de la tarde, ¡intento vano! siguió
el público bri. !ando por su ausenc;a.
Según noticias, no tendremos operetas dignas de verse, bien pues\as y con lujoso vestuario, hasta el próximo Octubre en el Colón con la Iris y la Pera I y un cuadro de Compañía que ha de llamar la attoción por lo
completo y brillaote. Eotouces veremos las operetas
nuevas, que más éxito han tenido en Europa, eotonces
se montarán las obras con esmero y, en una palabra, la
simpática Esperanza ha de tener teatro lleno, volviendo aquellas veladas que eran magníficas } artí~ticas en
grado sumo.

En tanto esto pasa, la gente no se deja engatusar por
rabajas de precio y huye como alma que lleva el diablo
cuando le anuncian &lt;El Vals de Amor&gt; y otras antiguallas por el estilo. La verdad es que el público posee un
gran instinto, y conoce las mañas de los Empresarios
que desean atraerlo para que se aburra. !Pobre Arbeu,
ha muerto a manos de la Empresa Hispano-Americana
( o algo así) no recuerdo bien el título.
LUIS DE LARRODER.

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El sátiro sordo
Habitaba cerca del Olimpo un sátiro, y era el viejp
rey de su selva. Los dioses le habían dicho: &lt;Goza: el
bosque es tuyo; sé un feliz bribón, persigue ninfas y
suena tu flauta&gt;. El sátiro se di vertía.
000

Un día que el padre Apolo estaba tañendo la divina
lira, el sátiro salió de sus dominios y fué osado a subir
el sacro monte y sorprender al dios crinado. Este le
castigó tornándole sordo como una roca. En balde
de las espesuras de la selva llenas de pájaros, se derramaban los trinos y emergían los arrullos El sátiro no
oía nada. F1lomela llegaba a cantarle sobre su cabeza,
enmarañada y coronada de pámpanos, canciones que
hacían detenerse los arroyos y enrojecerse las rosas pálidas. Él permanecía impasible o lanzaba sus carcajadas salvajes y saltaba lascivo y alegre cuando percibía
por el ramaje lleno de brechas alguna cadera blanca y
rotunda que acariciaba el sol con su luz rubia. Todos
los animales le rodeaban como a un amo a quien se
obedece.
A su vista, para distraerle, danzaban coros de bacantes encendidas en su fiebre loca, y acompañaban la armonía, cerca de él, faunos adolescentes, como hermosos efebos, que le acariciaban reverentemente con su
sonrisa; y aunque no escuchaba ninguna voz ni el ruido de los crótalos, gozaba de distintas rr.aneras. Así pasaba la vida este rey barbudo, que tenía patas de ca-

.

Oll

1Qué selva mejor que la del sátiro, a quien él encantaría, donde sería tenido como un semidios; selva toda
alegría, y danza, belleza y lujuria; donde ninfas y bacantes eran siempre acariciadas y siempre vírgenes;
donde había uvas y rosas y ruido de sistros, y donde el
rey caprípede bailaba delante de sus faunos, beodo y
haciendo gestos como Sileno?
o o o

Fué con su corona de laurel, su lira, su frente de
poeta ,&gt;rgulloso, erguida y radiante.
Llegó hasta donde estaba el sátiro velludo y montaraz , y para pedirle hmpitalidad, cantó. Cantó del gran
Jove, de Eros y de Afrodita, d«:- los centauros gallardos
y de las bacantes ardientes; cantó la copa c!e Dionisia,

1

bían callado y le oían como en un sueño. Una náyade
virgen a quien nunca ni una sola mirada del sátiro había profanado, se acercó tímida al cantor y le dijo: &lt;Yo
te amo&gt;. Filomena había-volado a posarse en la lira como la paloma anacreóntica. No había más eco que la
voz de Orfeo. Naturaleza sentía el himno. Venus, que
pasaba por las cercanías, preguntó de lejos con su di~ina voz: &lt;/Está aquí acaso Apolo&gt;
Y en toda aquella inmensidad de maravillosa armonía, el único que no oía nada era el sátiro sordo.
Cuando el poeta concluyó, dijo a éste; &lt;/Os place mi
canto? Si es así, me quedaré con vos en la selva.&gt;
El sátiro dirigió una mirada a sus dos conse;eros.
Era preciso que ellos rt'sol viese u lo que no podía comprender él. Aquella mirada pedía uoa opinión.

De &lt;Ritmos del Agua.&gt;
No sé qné visiones
en la noche quieta
vienen a buscarme
en mi alcoba austera.
Buscan siempre ... . .. siempre
las noches serenas,
los tedios muy hondos,
Las mudas tristezas ... .. .

........ ··· ··· ······· ··· ............... ..... .. .

Yo he visto esas sombras que vagan tediosas
entrar por el hueco de paredes viejas,
de paredes antiguas que alzan
s11 mole siniestra
en la paz inmutable y sombría
de las noches negras .... ..... .
Yo he visto esas sombras que buscan asilo
en donde hallan angustias y penas;
y yo he visto prenderse en el muro
no sé qué figuras . ... .. no sé qué siluetas •... ..
Todas estas noches

La familia del s?ñor general don Bernardo Reyes, y sus antiguos amigos y partidarios en la conmemoración
del día onomástico del finado, el 20 del actual en el panteón del Tepeyac.
de torvas tristezas,
esas sombras errantes y mudas
por mi oscura ventana penetran.

o o o
-Señor-dijo la alondra, esforzándorn en producir
la voz más fuerte de su buche-, quédese quien así ha
cantado c,on nosotros. He aquí que su lira es bella y
potente. Te ha ofrecido la grandeza y la luz rara que
hoy has visto en tu selva. Te ha dado su armonía, Señor, yo sé de estas cosas. Cuando viene el alba desnudá
y se despierta el mundo, yo me remonto a losprofuodos
cielos y vierto desde la altura las perlas invisibles de
más trinos, y entre las clar idades matutinas mi melodía
inunda el aire, y es el regocijo del espacio. Pues yo te
digo que Orfeo ha cantado bien, y es un elegido de los
dioses. Su música embriagó el bosque entero. Las águilas se han acercado a revolar sobre nuestras cabezas,
los arbustos floridos han agitado suavemente sus incensarios misteriosos, las abejas han dejado sus celdillas
para venir a escuchar. En cuanto a mí, toh, señor!, si
yo estuviese ea lugar tuyo, le daría mi guirnalda de
pámpanos y mi tirso. Existen dos potencias: la real y la
ideal. Lo que Hércules haría con sus muñecas, Orfeo
lo hace con su inspiración. El clios robusto despedazaría de un puñetazo al mi ;mo Athos. Orfeo les amansaría, con la eficacia de su voz triunfante, a Nemea su
león y a Erimanto su jabali. De los hombres, unos ban
nacido para forjar los metales; otros, para arrancar del
suelo fértil las espigas de trigal; otros, para combatir
en las sangrientas guerras, y otros, para enseñar, glorificar y cantar. Si soy tu copero y te doy vino, goza tu
paladar: si te ofrezco un himno, g,,za tu alma.

bra.
o o o
Era sátiro caprichoso.
Tenía dos consejeros áulicos: una alondra y un asno.
La primera perdió ~u prestigio cuando el sátiro se volvió sordo. Antes, si cansado de su lascivia soplaba su
flauta dulcemente, la alondra le acompañaba.
Después en su gran bosque, donde no oía ni la voz
del olímpico trueno, el paciente animal de las largas
orejas le servía para cabal~ar, en tanto que la alondra,
en los apogeos del alba, se le iba de las manos, cantando camino ele los cielos.
La selva era enorme. De ella tocaba a la alondra la
cumbre; al asno, el pasto. La alondra era ~aludada por
lo~ primeros rayos de la aurora; bebía rocío en los retoños; despertaba al roble diciéndole: &lt;Viejo roble,
despiértate.&gt; Se deleitaba con un beso del sol: era
amada por el lucero de la mañana.
Y el hondo azul, tan grande, sabía que ella, tan chica, existía bajo su inmensidad. El asno (aunque ento~ces oo había conversado con Kant) era experto en Filosofía, s?gún el decir común. El sátiro, que le veía
ramonear en la pastura moviendo las orejas con aire,
grave, ten fa alta idea de tal pensador. En aquellos_ días,
el asno no tenía, como hoy, tan larga fama. Moviendo
sus mandíbulas, no se había imaginado que escribiesen
en su loa Daniel Heinsius, en latín; Passerat, Buffon y
el gran Hugo, en francés; Posada y Valderrama, en es•
pañol.
El, pacienzudo, si le picaban las moscas, las espantaba con el rabo, daba coces de cuando en cuando y
lanzaba bajo la bóveda del bosque el acorde extraño
de su garganta. Y era mimado allí. Al dormir su siesta sobre la tierra negra y ama ble, le ciaban su olor las
hierbas y las flores. Y los grandes árboles inclinaban
sus follajes para hacerle sombra.
.
Por aquellos días, Orfeo, poeta, espantado de la miseria de los hombres, pensó huír a les bosq ues, donde
los troncos y las piedras le comprenrilerían y escucharían ·con éxtasis, y donde él podría temblar de armonía
y fuego de amor y de vida al sonar de su_ instrumento.
Cuando Orfeo tañía su lira, había sonrisa en el rostro apolíneo. Demeter sentía gozo. Las palmeras de•
rrama bao su polen, las semillas reventaban, los leones
movían blandamente su crin. Una vez--voló un clavel
de su tallo hecho mariposa roja, y una estrella descendió fascinada y se tornó flor de lis.

O

Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;

Madre de mi alma,
tal vez tu presientas
que tengo amarguras
que tengo tristezas ..•.....
Cuando llegan las sombras errantes
a mi alcoba austera,
en mi espíritu triste y sombrío
un inmenso dolor se condensa.
Yo sé que si mueren
los seres que amamos en vida con ansia suprema,
sus sombras errantes que nunca se cansan
en el mundo quedan .... . .
Y yo sé que el amor que embellece
esta vida de horribles tristezas,
es fa sombra del alma que gime
o es de lágrimas nube que vuela . ...

sr. Lic. Don Agustín Borja S oriano, nombrado
Agent, del Ministerio Público del tribunal del
segundo circ11ito.

Tal vez estas sombras
que miro vagando en mis noches inciertas,
son las sombras tristes
de algún ser que endulzó mi existencia,

o o o

Señor don Carlos Ducleau, nombrado subdirector de
. Estadística en la Secretaría de Fomento.
y el tirso que hiere el aire alegre, y a Pan, emperador
de las montañas, soberano de los bosques, dios-sátiro
que también sabía cai:tar. Cantó de las intimidades del
aire y de la tierra, gran madre. Así explicó la melodía
de una arpa eolia, el susurro de una arboleda, el ruido
ronco de un caraco l y las notas armóoic;s que brotan
de uoa siringa. Cantó del verso, que baja del cielo y
place a los dioses, del que acompaña el bárbitos en la
oda y el tímpa!,l..O en el pean. Cantó los senos de nieve
tibia y las copa§ del oro lab rado, y el buche del pájaro
y la gloria del sol.
Y desde el principio del cántico brilló la luz con más
fulgores. Los enormes troncos se conmovieron, y hubo
rosas que se de5hojaron y lirios que se inclinaron lánguidamente como en un dulce desmayo. Porque Orfeo
hacía gemir loi leones y llorar los guijarros con la mú·
sica de su lira rítmica. Las bacantes más furiosas ha-

Señor don Moisés Guerrero, nombrado subtesorer&lt;&gt;
de la Federación.

Mientras cantaba la alondra, Orfeo le acompañaba
con su instrumento; y uu vasto y dominante soplo lírico se escapaba del bosque verde y fragante. El sátiro
sordo comenzaba a impacientarse. /Quién era aquel
extraño visitante? 1 Por qué ante él había cesado la
danza loca y voluptuosa? 1Qué decían sus des consejeros?
¡Ah! iLa alondra había cantado, pero el sátiro no
oía! Por fin, dirigió su vista al asno.
1 Faltaba su opinión? Pues bien: ant~ la selva enorme y sonora, bajo el azul sagrado, el asno volvió la cabeza de uo lado a otro, grave, terco, silencioso, como
el sabio que medita.
Entonces, con su pie hendido, hirió el sátiro el suelo, arrugó su frente con enojo, y sin darse cuenta de
nada , exclamó, señalando a Orfeo la salida de la selva:
-iNo! •.. . ..
Al vecino Olimpo llegó el eco, y resonó allá, donde
los dioses estaban de brc ma, un coro de carcajadas
fcrmidables que después se llamaron homéricas.
Orfeo salió triste 1e la selva del sátiro sordo y casi
dispuesto a ahorcarse del primer laurel que bailase en
su camino.
No se ahorcó, pero se casó con Eurídice.

o tal vez la amargura infinita
de un amor que murió en prim3.vera ... .. .
Madre de mi alma,
si las almas bu e nas
se alejan del mundo tranquilas y alegres,
/ por qué en noches oscuras y quietas
saleo de sus tumbas esas almas idas
y con pena infinita se quejan 1•.. ••.
Yo pienso que es cierto ... . . .
que esas tor vas y vagas siluetas
son las sombras queridas y errantes
de mi amada muerta ..... .
CESAR CA'.\UCHO.

La pri._mera locomotora que fué a la América del
Norte, se construyó en Tourbridge, Inglaterra.
o o o

RUBEN DARIO.
~

El papel secante se hace con trapos de algodón her•
vidos en una fuerte solución de potasa.
Ofrendas florales en la tumba del general Reyes el

20

d~l actual.

�chaleco "tailleur" todo blanco en tela o en piqué. E~te
chaleco se escota eo lo alto sobre el borde de la veste
para formar un cuello cortado en punta hacia la espal·
da, simulando un pequeño capuchón con una bellota de
seda en la punta que cae sobre la veste . Esta se estrecha en el talle por una media cintura de la misma tela
la cdal termina en los lados abrochada con un grues¿
botón forrado de s?da.
Pero no solamente esta clase de t rajes lucirán la
prenda de moda, pues se llevan mucho sobre los fres·
-ces y delicados atavíos de lit:nzo, batista o muselina. El
conjunto de estos trajes así complementados es por demás gracioso y original.
l\1ARGARIT A.

CRONICA
El verano se ha mostrado excesivamente benigno entre nosotros, lectoras mías, por lo cual no hemos dejado
de ver a las damas luciendo trajes de estilo sastre hechos en telas de lana, acompañados de boas y estolas de
piel. Probablemente a esto se debe la boga indiscutible
de las vestes o jaquets confeccionados en tafetta, seda
Jiberty o seda brochada de colores vivos o negras, pues

dichas vEs,es son un abrigo de entretiempo en
extremo confortable a la vez que ligero y elegante. Esta bonita prenda tiene también el objeto de qmplementar y prestar distinción a cualquier traje, aun cuando éste sea sumamente sencillo y mo,;lesto.
Se llevan con muy buen éxito, acompañando
a las faldas blancas hechas en sarga, en tela de
lino, eo etamina o en crespón. Los colores propios para las vestes que acompañan a estas falldas son los tonos vivos como: kaki, azul rey,
coral, ¡;eranio, etc., hechas en las telas citadas antes. Otras se confeccionan en géneros de algodón o de lino, especialmente en terciopelo de algodón brochado. Estas se llevan, generalmente, sobre les
trajts negros, azul marino, crema o champagne.
En los trajes "trotteurs" de tela de lino, lana esponjosa o franela "ten nis", el jaquet se alarga actualmente
de una manera sensible y afecta una forma recta por
delante y por detrás, estrechándose un poco la amplitud
del talle por medio de una sardineta abrochada con
dos botones colocados en la costura de debajo de los
brazos. El cuello es de estilo "chal" o "tailleur" y las
mangas se hacen largas según el método antiguo, es decir: en dos piezas; una para ia parte superior y otra para la inferior.
Para los trajes de estilo sastre que llevan
draperías se usan mucho las telas llamadas:
",vbipcord ''corkscrew,'' ''tweed, cover•
coat," etc.,haciéndose frecuentemente, a guisa de jaquet, el verdadero palettot varonil,
descendiendo casi basta la altura de las rodillas con mangas lisas sin vueltas, bolsas en
los lados y por el frente en lo alto del busto.
Estos "tailleurs" no admiten más que la falda
recta, cruzada por delant, en un lado o con
delantal formando canesú en lo alto de las
caderas.
La Moda parece inclinarse favorablemente
hacia las telas a cuadros o a tablero de ajedréz blanco y negro, blanco y de color o de
dos colores contrastados. Creemos prudente
aconsej¡r a las damas de una edad mediana,
en las cuales el talle es ya un p oco grueso,
1
1 '

&lt;Toilette&gt; de mañana .

gu:s pro~uce en los trajes un lindo efecto de "paoiers'"
estilo Luis XV, y les presta un gran aire de distfoción.
A fin de que aquellas de mis lectoras que se confeccionen sus trajes tengan una idea más perfecta de lo que
vamos diciendo, voy a describirles un exquisito modelo
hecho en el estilo citado. Es de crespón de lana azul
past~l, adornado co? 5eda del mismo color y encaje de
Malinas. _L a falda tiene una drapería por el fre nte, uo
poco abaJo de la altura de las caderas, recogida con una
grao rosa de seda azul. Los pliegues rodean el cuerpo
por los lados, formando "paoiers", y van a reunirse por
detrás bajo un nudo. casi a la misma altura que los del
frente. El cuerpo está cruzado sobre un plastrón de encaje de Malinas y va cerrado a un lado del talle bajoun cinturón de seda azul que cierra un rosa de seda.
Mangas largas con amplios vuelos de encaje, plissados
en las mangas.
. Estos trajes se completan casi siempre con un jaquEt
kimono, en el cual el cuerpo sumamente flojo, semeja
una blusa estrechada en el talle por medio de uo cinturón de seda drapeado y casi cubierta por encaje de
Irlanda, Venecia, o guipure eo el mismo tono de la blu
sao cuerpo. Ya SPa para las señoras jóvEnes, ya para
las señoritas, e~tas ve~tes o jaquet's se abrEn se ore uo.

La célebre feria de Saiot•Cloud, tan concurrida aún
en nuestros días, puso en moda los "mirlitones" , instru·
mento de música al alcance de todas las bocas y de todas las bolsas. Esa creación de utilidad pública coinci·
dió con otra aún más deplorable; "la ruleta", que de
acuerdo con el "sistema" hizo naufragar más de una
fortuor; el '•mirliton" ejecutó sobre aquel tema una
partitura más que aguda, sin ser tan perjudicial. Para
aquellos acontecimientos, fué preciso ioaugrar una cinta que llevaron jugadores, y que se acomodó a la ruleta y al mi rliton in 1istintamente; esta estaba adornada
con una pequeña ruleta que formaba paraguas perono t'paracaídas."
L_as cintas histo_riadas pasaron como todo pasa aquí
abaJo; se obscurecieron, se adornaron de pestañas de
saltamoote, de mariposas, estas reservadas para los peinad&lt;;&gt;s y a veces para los peinados y a veces para los
vestidos, pero con menos profusión que antes, A conti-

11

que no Empleen estas telas más que para la falda hacieoco
el jaquet en tela lisa adecuada sitmpre al matiz de los
cuadros, prffiriendo el más obicuro.
Con los velos de lana, los cref pon es y el shaotung se
harán delicicrns trajes de estío, en los cuales no faltará
alguna nota original Y. de verdadera fantasía. Dicha no·
t .. consistirá especialmente en los dectcs de las drape·
rías, pues parece que éstos son inagotablts en la imagi·
nación de las modistas, sobre todo en las faldas hechas
con telas flexibles y ligeras tan apropiadas para los tra·
jes de la presente estación,
De uo modo particular reccmiendo a mis lectoras las
faldas drap,.adas eo los lados, recogiéndose dichas draperías eo el frente y en la espalda por medio de on
nudo o rosa de la misma tela o también coo un motivo
de pasamanería, pues esta manera de recoger los plie-

nuación vino una calma momentánea, después de un
derroche de esos ornamentos costosos.
También se celebró el célebre paso del Rhin, efectuado el 4 de Mayo de 1734, por el mariscal de Berwick y las t~opas reales, haciendo tejer cintas •·paso del
R?_in," ondula~as . como el agua del río, y sobre cuyo
te11do se ven d1bu1ados mosqueteros con uniformes a
veces blancos y otras azul pálido, en pie con el arma al
brazo cerca de una tienda de color, blanca, rubí o esmeralda. La célebre batalla de Fontenqy, en la cual el
marm:al de Sajonia triunfó de los ingleses y de los
austriacos, dió nacimiento a la cinta a "la Fontenoy."
También se añadieron piedras a las cintas para la
cabeza; en 1700, "¡a bella Molinera," que era la dueña
de un establecimiE.nto muy en boga en la Chaussée
d' Antin, tenía una de esas cintas cubierta de pedrerías,
pero es muy probable que las que fuervo inventariadas
por M. Germán Bapst, y que llevaba la Gran Delfina
María Josefa de Sajonia no fueran tan hntásticas.
En 1750 los caballos que montaban las damas llevaban las crines txenzadas con cintas y la cola adornad¡,,
con una escarapela, cuyas caídas flotaban al viento.
A Mme. de Pompadour le gustaba mucho adornarse
con cintas.
El pintor Revel en 1770 inventó la "puesta en carta"
que completó Jacquart con la invención del cilindro,
permitiendo así hacer las cintas lab radas y bro~adas.
Haultzer en 1780 hizo el primer ensayo de la fabricación del raso sobre telares de Zuricb, en vista de que
la moda oo se saciaba de cintas.
Estas se llevaban a p rofusión en la corte de María
Aotonieta; y si el adorno tra sencillo, costaba en cambio muy caro, pues no era raro pagar 60 libras por la
más modesta pieza de 12 anas.
L&lt;1 industria cintera prosperaba, extendiendo sus relaciones al extranjero y abasteciendo los dos mundos.
Los sombreros y las cofias con orejeras, duraron mu·
cho: en 1855 eran muy voluminosos; los lazos de cintas
se mezclaban con las blondas a los encajes; y cuando
se suprimieron las bridas se armó una verdadera revo
lución; las mujeres protestaron, invocando la neuralgia
permanente; pero las elegantes a todo trance se quedaron encantadas con esa novedad que se apresuraron en
adoptar.
El maestro en el arte de la cint1 de brocado era incontestablemeote M. Carlos Rebour, desde 1880 hasta
2885 hizo su fortuna.
M. Carlos Rebour sabía, en efecto, mejor que nadie
dar a su flor toda la exquisita y encantadora expresión.
Poseía la ciencia de los colores y sus cintas eran verdaderamente obras de arte.

La amistad

mos que nuestro amigo tiene derecho a leer en nuestro
corazón y en nuestra vida,
La amistad vive de reciprocidad. No exijamos un cariño que no estemos dispuestos a devolver con usura, si
nuestro carácter es generoso.
Aprendamos a sacrificar nuestros gustos a nuestros
amigos, y el tiempo de que nos sea dado disponer.
No digo que sucrifiquemos nuestros deberes más importantes, porque el amigo que nos exigiera tal cosa,
no sería digno de nuestra amistad.
De este modo, es muy probable que no conozcamos
el profundo dolor de las amistades rotas.
En primer lugar, habremos seguido esa línea de
conducta, acJosejada por todas las religiones y las filosofías:
&lt;No te entregues por completo r los seres de este
mundo.&gt;
La distinción está inspirada en este consejo; bajo la
forma de un prec~pto de elegancia, ordena no entre·
garse demasiado pronto y por complete-so pena de
incurrir en una falta de mal gusto,-eo las relaciones
que se trataban en los salones.
Esto explica la aparente frialdad, la circunspección
de ciertas naturalezas, que, sin embargo, bao sido muy
expresivas, m:iy cariñosas en los primeros años de su
vida: bao sufrido decepciones, han conocido sufrimientos que las han puesto en guardia, y se hao jurado no
dejar que ~u razón vuelva a ser dominado p or su cora·
zón.
Este dolor es mucho más cruel cuando el amigo coo
quit:n contábamos como con nosotros mismos, se retira
y nos muestra su frialdad cuando nos hiere la desgracia.
t1_ :..,.
A veces es muy dolorosa la aplicación del proverbio; &lt;Los amigos se conocen en la adversidad&gt; En estas circuostaocias, la mujer bien educada sigue siendo
la amiga ferviente.

de una mujer bien educada.

La amishd sincera es uno de los má~ bellos sentimientos de la naturaleza humana. También es el más
raro.
&lt;Un autor inglés nos aconseja que elijamos cuidado·
samente nuestros amigos.&gt; &lt;Esto, dice, e!&gt; una cosa que
se debe hacer con m11cha se~iedad, pesando bien el pro
y el contra&gt;
No debemos entablar relaciones, sin reflexionar, sin
conocer un poco a aquellos a quienes deseamos conceder nuestra amistad, a aquellos cuyo amor deseamos.

&lt;Toilette&gt; de mañana.
Traje de paseo,

Y es porque un1 amistad solicitada o libremeoteaceptada impone deberes que las personas de corazón no
pueden abandonar oi menospn,ciar:
La verdadera amistad exige abnegación y fidelidad.
Es necesario, pues, saber a lo que nos comprometemos, si podremos cumplir las promesas tácitas gr.e hacemos al dar o al dejarnos dar el nombre de amigos, si
la persona a quien vamos a querer o que quiere querernos es digna de entrar para siempre en nuestro corazón, o si merece la benevolencia que concedemos a
los demás.
La amistad reclama entera confianza y cuidados para que oc se extinga.
Debemos pensar en el proverbio indio: &lt;No dejéis
crecer la yerba en el camino de ll&gt; amistad,&gt; y repeti-

Traje de paseo.

�ELNUNDO ILUSTRADO

Stendhal

ioteligeocias, es c~mpletameote abs~rda para los que
tenemos la luz d1vma de la fe católica, asi es que no le
puedo ofrecer una definición tal como usted la desea,
porque no hay una perfecta unidad ea los criterios, ni
mucho meaos en las ideas religiosas de todas las perso•
nas.
Respecto del libro a que alude, seria prudente que
antes de !eerlo consultase coo algún sacerdote inteli·
gente y virtuoso, pues esos tratados de controversia no
se bao escrito para ser leídos por la mayoría de las

LITERATURA: '1ARIA.
-A continuación cito a
usted algunas obras de Ji.
teratos españoles, en las
cuales verá complacidos
sus deseos, pues encontrará ea ellas verdadero mé·
rito artístico y extricta mo·
ralidad.
E.s tas obras son las siguientes: &lt;El Idilio de Robleda&gt; ycLa Golondrina,&gt;
de Enrique Menéodez Pe·
layo; &lt;El Escándalo,, de
dJn Pedro Antonio de
Alarcón; &lt;Peñas Arriba,&gt;
de José María de Pereda,
y las novelas del Padre
Coloma. Entre estas le re•
comiendo &lt;Boy&gt; y &lt;Polvos
y lodos;&gt; ambas son muy
interesantes y hermosa s.
Eo cuanto a la pregua•
ta que me hace sobre la
manera de evitar que la
piel esté grasosa, le digo
que eso no tiene un reme·
dio efectivo, sioo flstoman·
do algún medicamento in•
terno para reformar el or
ganismo. Esas secreciones
provienen casi siempre de
vicios en la nutrición, asi
pues, consulte usted su ca•
so con un médico acredi·
tado. Como tratamiento
externo que tal vez le pro•
duzca buen éxito, le recomiendo que se lave el rostro con agua bastante caliente, a la cual se le mez•
clen diez gotas de tintura
de beojui, y uo poco de
jugo de limón. Ea seguida,
apliquese crema&lt;Aurora ,&gt;
que es muy eficaz para

ALGO SOBRE MODAS.-MARv: Es cierto·
comienzan a usarse lo~
somb_reros grandes, pero
esta maovacióa se va in·
traduciendo con relativa
prudencia, pues las formas actuales no son tan
extensas como las que se
usaron en el último io·
vierno. Lo más discreto es
elegir un sombrero mediano; porque, en efecto los
demasiado pequeños• se
vea ya algo ridículos y
poco elegantes, junto de
esos otros.
AMOR OCULTO.-EN·
RIQURTA: Su carta me ha
preocupado mucho, esti•
mada señorita, pero no
creo que debe usted per·
der toda esperanza de ver
correspondido el oculto
amor que tiene por su
compañero de oficina. El
se !lluestra muy amable
hacia usted; le presta su ..
libros favoritos y suele
ofrecerle flores ..•....todo esto es el prólogo del
amor; yo se lo aseguro. So·
lamente que, algunas ve·
ces, ese prólogo no tiene
continuación cuando nada
más se trata de una impresión amorosa y oo de
una verdadera pasión.
Sio embargo, para leer
un libro, hay que comenzar por el prólogo; des·
pués .. .. ya se verán los
capítulos siguientes.
iOjalá que para usted encierren una historia dulce
y feli z!

moderar esa abundancia de grasa, y, al mismo tiempo,
quita las manchas de la piel, la suaviza y embellece no•
tablemeate.
Mucho le agradezco sus amables frases y correspon·
do cordialmente a su bondadoso afecto.
NOTICIAS: L u z MARIA,-Con ·• todo gusto contesto
ahora a sus preguntas, a las cuales· no pude dar res·
puesta la semana pasada.
La palabra &lt;naturaleza&gt; es casi un símbolo en el sentido a que usted se refiere; significa la creación de todo
cuanto existe, tanto de los seres como de )ascosas, y los
libres pensadores usan dicha palabra de uo modo muy
diferente del que la entendemos los que tenemos creen·
cias religiosas. Ellos piensan que el universo o sea &lt;la
materia cósmica,&gt; como le llaman, ha evolucionado sin
cesar durante los siglos, pero que el germen de todo lo
existente es increado, o, por mejor decir, que oo defl0en su origen. Esta lógica, tan aceptable para algunas

gentes, sioo que se reservan para los espíritus cultiva·
dos en esa clase de conocimientos, y la teología mística
es una ciencia muy eocumt&gt;rada: acaso ni sería del
agrado de usted un libro de ese género.
Sin embargo; si su ilustración está a la altura que se
requiere a ese respecto, pregunte a quien ya le indico,
y podrá conocer la obra por la cual se interesa.
En cuanto a su tercera consulta, le digo lo siguiente:
una mujer puede tomar legítimamente la defensa de su
honra, matando a su ofensor, pero no suicidándose
porque este acto delincuente nunca está permitido po¡
nuestra santa religión.
Dispense mi tardanza en
contestar a sus preguntaF,
Y sabe que estoy a sus órdenes para cuanto de mí
solicite.

Se baila actualmente Stendbal de moda
en Francia. Durante su vida, fué casi des·
conocido e.te escritor, dentro y fuera de
su patria ilustre. Cuentan que el propio
Beyle predijo que habría de empezar a
ser "entendido" "por los alrededores de
1880." Y hablase o no irónicamente, como
solía y gustaba, es lo cierto que ha tenido
trazas de cumplirse su desdeñosa profe•
sía.
La boga de Stendhal crece por años, y
parece estar próximo el dia en qee la alta
figura del ex-Cónsul de Francia en Civita
Veecbia se alce en uoo de los risueños
jardines de París. Publícanse de continuo
artículos y estudios acerca de la persona•
lid.id y las obras-escasas pero fuertesdel historiador de "J uliáa Sorel."
Y cuantos trabajos acerca de Stendhal
y sus obras be leído, dijérase que coinciden en afirmar que la influencia, creciente, del autor de "El Amor" estriba en que
fué aquél un grao despertador y estimula.dar de "la acción," o,
"como dicen los locos de hoy,"
según la frase rubendariaca, un gran "profesor de energía."
Yo he tratado de descubrir, en las obras
de Beyle, esta fuerza estimuladora de actividad y fortaleza, que tantos críticos
preconizan. He tratado de descubrirla,
predispuesto a hallarla por la lectura de
los auto.res que la ensalzan y señalan. Y
oo he podido, con todo, dar con ella.

, Q ué es "Juliáa Sorel," el héroe de la se esfuma y desaparece como una niebla descosidas, apasionadas y deliciosas. Do
obra maestra de Beyle (pues "La Cartuja de madrugada,en un renacer magnífico de tado del profundo y viril pudor de todo
de Parma" no es sino una obra secunda• la pasión triunfante.
sensitivo, trató siempre de encu~rir, co~
ria, desigual, con un golpe de genio: la "Sorel" se ríe de todo; de la sociedad y la sonrisa de su desencan_t~ y baio 12: m1•
descripción imperecedera de Waterloo) ? de sus sueños, de los convencionalismos y rada de acero de su anáhs1s, su ser mte·
l Qué es "Julián Sorel" sioo un sentimen· de la libertad, de la vida y la muerte. ante rior. Pero inconscientemente puso éste de
t~l y un arrebatado creyente en la poten· la perspectiva de pasar las últimas horas relieve en su obra , a pesar suyo. En ella
eta suprema del amor? Ciert.:i es que lu• que por vivir le restan, en brazos de su vive el verdadero Bey le, vibrante Y ner·
cha "Sorel," por honores," y semeja a pri- amada. Y ya "en capilla," es su sola io· vioso, a poco -iue sin pasión, ni idea pr_e·
mera vista un vulgar ambicioso. Pero quietud la de no poder volverla a ver •.. . concebida, se le busque. Y la influencia
cuando arriba, el momento culminante de Difícil parece imaginar final más "román· que aquel ejerce en nosotros obedece en
su vida, todo: ambición, honores, ansia de tico," ni más completa exaltación del íg· mi sentir, mucho más que a estímulos de
riquezas o de gloria o placeres, todo des- noto poder de la pasión suprema.
energía, que no aparecen en sus obras, al
aparece en una exaltación suprema y ab· Yo me pregunto en vano: ¿Dónde está reconocimieuto, patente en Stendbal, de
soluta del amor primitivo en el alma de ea todo esto, el "profesor de energía ?" las leyes eternas que rigen, por cima de la
los dos primitivos amantes. "Juliáa Sorel" " Sorel," el héroe primordial de Beyle es voluntad y del saber humanos, nuestro
es condenado a muerte por haber tra- un iluso, si se quiere, un sentimental en destino y nuestro corazón.
tado de asesinar a su primera amante, a todo caso, y no otra cosa. Y Beyle mismo,
LUIS l&lt;ODRIGUEZ EMBIL.
causa, es cierto, de haberla creido agente su creador, es uo sentimental también.
de la ruina de sus sueños.
La "Hauptsache," el asunto primero de
Mas una vez consumado el hecho y per- esta vida, fué para el amor, al cual hubo
didas, coo la libertad, la ilusión y la espe· de dedicar un volumen entero de páginas
~
ranza, todo, absolutamente todo, lo repito,

MARGARITA.

$ lO. OOO,OOO

MEXICO.

s. A.

·cuarta Colección No,43
DIRECTOR GENERAL:

E. PUGIBET

___

......

__

e»

"'-' oS--,.._

Para obtener un

' "'~°f7l

=0
..,

hermoso Pecho
Todos saben Que la opulencia de las formas del pecho es muy apreciada de los
orientales y Que sus mujeres ent,ienden
maravlllosamente el arte de adQuirlr esta
robustez, oue no siempre la da la Naturaleza,
Fuera del Oriente, un hermoso pe¡,ho es
gualm ente considerado en todas vartes
cual laexvresióo más verfecta de la belleza femevlna; además, es el signo aproximadamente cierto de una salud flore•
ciente. Para adaulrlr este desarrollo Que
hace tao elegante y tan seductora á la
mujer, no hay nada más eficaz ni mejor
para la salud Que las PILULlCS ÜRIEN•
TALES.
Estas pfidoras tienen, en
efecto, la virtud de desarro·
llar y de reconstituir los pechos, de fortalecer los tejl•
dos, de borrar los relieves
huesosos de los llombros Y
de dar á todo el busto una
g~aclosagordura.
Convienen á la joven
Que se desarrolla. a.sí como á la mujer que no ha
tenido nunca ó Que ha
perdido la hermosv.ra del
.
pecbo. Obran esti•
mula.ndo la naturaleza, y esto sin vio•
lencla.: de abí su acción benéfica sobre
la salud y también
a establUda.d del resultado producido. el
cual se mantiene después perfecta.mente.
Las PILULES ORIENTALES tienen, por lo
demás,ua~ nombradía. muy antigua y unl·
versal. (Marca de))Ositada. según la ley).
Tratamiento de dos meses aproxime.da.·
mente, fácil de seguir.
Precio: El frasco con noticia explica.ti·
va, 6.35 francos.
Dirigirse al señor D. J. Ra.tl6, ta.rmacéu·
tico de primera clase, 45 Rue de l'Echiquier.
Eo M6xlco: J. La.ba.die, Sucrs. ora.

~

son de despreciarse
faltaron envidiosos
os tribunales aleganderechos que el rey

0

-=-

ñas p ara ent r ar en

ntavos del difunto.

°f7l

t'fj
~

-·=-·
0

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0

~

Ya que se enteró a fondo del asunto, °f7l
el soberano. sabedor del importante
papel que en todo ésto habían venido
·representando lo,s deliciosos cigarros
ALFO:&lt;SO X III ,
ordenó a s u Ma- ~
yordomo Mayor se pusiera al habla con
la gerencia del Buen T ono, S. A

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Cl.l

C'O

CREME DE LUXE
Evita y cura los barros
las pe cas. tas•erupciones . y
las mancha s en la piel. Desvanece las arrugas. El cutis áspero , marchito, pálido y quemado de! s ol, adquiere suavidad, lozanía y
buen color con pocas apli.

't

l

caciones de Creme de Luxe.
Empiece usted a usar esta
crema hoy mismo y j amás

~) le pes ará haber leído este
~· a nuncio.

=
a
e»
P+~

C'O

TINTURA DE UN TRAJE.-ANin : Mande usted
teñir su traje de bodas en la tintorería que se encuen·
tra en la I~ calle de Dolores, número 15.
Creo que debe preferir el negro a todos los colores
porque es más probable que así la seda no se descom:
ponga, tomando un feo matiz.

El antiguo bordado inglés.-Banda de bordado anti·
guo sobre fond'J de tela lustrada.- A la izquierda:
bordado de seda, sobre satín; flores bordadas eo se•
da sobresatín.- En el centro: Eotredos de bordado
de seda.-A la derecha: Motivo de bordado con se·
da pasada.-Detalle de una flor.

EL BUEN TONO,

,.

CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD DEL
CUTIS.

B~U rIZO.-MADRINA IGNORANTE: Al padrino le toca.
cubrir los gastos de la parroquia y el de los &lt;bolos.&gt;
Estos serán tan elegantes según lo permitan los recursos de cada persona. Se usan mucho las bolsas de seda
llenas de dulces finos, o medallas de oro o plata con el
nombre del niño, grabado en ellas. Lamadrina también
regala &lt;bolos,&gt; además del ropón y de la falla.

CAP ITAL S üCJAL.

ii:::, Los directoresde lafamosafábricaa.
a;&gt; cudieron solícitos al llamado del mo- con la ac'!stumbrada_ eficacia y
111!!"1 11arca, que les comunicó su . proyecto
~ de invertir la herencia en c t ga r r os
ALFO:-.:so XIII. para repartirlosgraciosamente entre los súbditos de su
reino.

. . percutió en el mundo entero~ en tonull¡s.: das las lenguas se ele, 6 un h1111no en
res d~em1saryospart1erondela cor'?~· l&lt;&gt;?r de la Real munificencia, mientras
da villa _h_ac,a los con~nes del_re~ .millones de botellas de Cer\'eza M occon la rn1s10n de_repart1r lasca¡ettl
TEZU)IA, Orizaba se vaciaban festedesde los pal~c1os de los magnates, jando el nuevo éxito de los cigarros
hasta las cabauas de los campesinos. del Buen Tono, s. A.

I

-

e•»

"EL BUEN TONO," S. A., tiene registrada conforme á. la ley, la propiedad de estos anuncios.
Y ·sT. L0UIS MISSOURI 1904.
&lt;iRANDCS PRCMI0S: PARIS

PROVEEDO[ES DE LA
REAL CASA DE ESPAÑA
.. -~~. .

~

LA MEJOR CERVEZA DE LA

;

POR REAL DECRETO . DE
17 DE FEBRERO 1909.

�EL MUNDO ILUSTRADO

CURESE UD. MISMO EN
SU DOMICILIO

PARA PROLONOAR LA VIDA.

Un niño se levanta muchas
veces sin el menor daño después
de una caída que habría roto los
huesos de su abuelo. ¿ Por qué?
Porque el cuerpo del nin.o es
flexible y elástico, mientras el de
su abuelo es duro y quebradizo.
La sangre deposita materias que
tienden á obstruir el corazón y
las arterias é impedir la circulación; la mayor parte de las personas que tienen más de sesenta
al'ios sufren más 6 menos de ese
desarreglo, el cual las trae al
estado que se conoce por el nombre de vejez. Eminentes autoridades pretenden que si pudiéramos alimentar convenientemente
el cuerpo y deshacernos de los
residuos inútiles, la vida podrfo.
prolongarse casi indefinidamente.
En todo caso se puede vivir no·
venta años lo mismo que cincuenta, siempre que tengamos un
cuidado inteligente de nosotros
mismos. Consérvese el sistema
limpio de gérmenes mórbidos y
los nervios con pleno gobierno de
sus varias funciones, mediante el
uso de un vitalizador como la
PREPARACION de W AMPO LE

y, descontando los accidentes, todo el cuerpo permanecerá fuerte
y elástico mucho más tiempo del
que sería posible de otro n10do.
Es tan sabrosa como la miel y
contiene una solución de un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
con Hipofosfüos, Malta y Cerezo
Silvestre. Para Desórdenes de la
Sangre, Enfermedades .Agotantes
y Tísis está por encima de todas
ias demás. El Dr. D. M. Velez,
Profesor en la Escuela Nacional
de Medicina de México, dice:
"Desde hace varios años uso la
Preparación de Wampole &lt;ln casos de afecciones oculares infan,
tiles sostenidas por anemia ó escrofulosis, quedando muy complacido del benéfico resulta~o obtenido." Eficaz desde la primera
dosis. De venta en las Boticas.

MARAVILLOSA CURACION DE UN
ANTIGUO Y HONRADO PERIODISTA

Vista del Hidroplano Tissandier de Lambert

Dos de los más célebres aviadores, Paul to mecanismo mediante el cual las aseen•
Tissand~er y el Conde_ de Lamberte ª':ª- siones son más rápidas, los peligros meno•
bao de ,nventar un Hidroplano, es decir, res y la conducción de todo ello lo puede
un aparato que sirve para el aire y para conseguir la persona más indocta en estas
el agua, el cual da excelentes resultados. materias.
Después de varias tentativas a cual más Los ensayos que se han hecho han dado
favorables, han conseguido inventar un magníficos resultados y ya puede decirse
aparato qu~ bace 83 kilóme_tros_~or hora, y que como las golondrinas, con este aparato
cuya máquina es una comb1nac1on de otras se puede uno remontar a los air-es y tocar
ya conocidas pero que además posee cier- cuando quiera la superficie del mar.

El decano de los periodistas cubanos, el
señor Arsenio Fernández Cárc..va, de Habana, nos escribió con fecha catorce cie
Abril de 19n: "Escribo a usted con gusto
para manifestarle que sus preciosas píldoras de Paw Paw son~º-ª bendición de Dio~,
s&lt;?bre todo para los v1e¡os como yo que d1gieren mal por. falta de dentadura y de
trastorn~ gastncos. Tengo 69 años de edad;
?e padecido mucho de las.muelas, cuando
Joven, Y unas me las extra¡eron lo~ dentistas, Y_~tras me la~ arranqué yo mismo; no
permitiéndome mis escas?s _recursos el ponerme_una den!a_duraarhfic1al. Estuve bastante tiempo ut1hzando el Bicarbonato de
Soda para ayudar a la digestión; pero este
procedimiento me obligaba a ir aumentando gradualmente la dósis de Bicarbonato, y
tanto he tomado que empecé a sentirme
mal, y determiné sustituirlo con sus prodigiosas píldoras de Paw Paw, tomando di;i.riamente al acostarme, una de dichas píldoras; hace de esto dos meses y observé
que me encuentro bien y hasta be engordado. Uso al mismo tiempo su excelentejabón, Y mi físico ha mejorado mucho."

----------------------------------con~esa de B?rque consigna ea sus me·
monas: &lt;He 01do a los vendedores pregonar en la calle la muerte de Napoleón Bonaparte por dos sueldos; su discurso al
general Bertraud, por dos sueldos y la
Como se recibió la noticia
desesperación de la señora Bertraud, por
---dos sueldos, sin que esto produjera en
Resulta verdaderamente extraordinaria la calle mayor efecto que la noticia de un
la indiferencia con que fué recibida en perro perdido&gt;.
Europa en Julio de 1821 la nueva de la La condesa agrega: '"Recuerdo cuánto
muerte 'de Napoleón.
•
nos impresionó a algunas personas más re· LAii PILDOR~S DE PAW PAW (PaEl fallecimiento del emperador- re- flexivas e~ta singular indiferencia" Por lo paya), son las me¡~res que ~e conoc~':1 pa•
cuerda &lt;Le Temps&gt;-fué comprobado ofi• men?s el 'Journal de Commerce" bona- r~ ~l e stómag? e h1gado Y un__ P?Slllvo. y
cialmente en Longwood el 5 de Mayo de parhsta, después de haber comentado la ra~i~o re.~ed_10 para el estremmiento, ic182 1 a las 5 30 de la tarde
noticia con la mayor reserva, daba el 14 tenc1a, bi_h~sidad, dolor de cabeza y todos
El ministerio inglés debió esperar exac- de Julio esta noticia: "No es . iempre la los P!decimiento~ causados por_ desórdenes
tamente dos meses para conocer, con la muerte la que concluye la vida de los ~el e ..tómago _e higa~o. Estas p1ldo~as conllegada del primer buque, de Santa Ele· grandes hombres y mucho tiempo antes tienen las i_ne1ores virtudes del ~ómco Paw
na a Portsmouth, el 6 de Julio esta eva- del 5 de Mayo de 1521 los :iestinos de Na- Paw, Y estan preparadas del ¡ugo de la
sión definitiva y realmente libe;tadora del peleón se habían realizado hasta su fin de fruta Papaya. 5° centavos.
prisionero de Hudson Lowe
la llanura de Waterloo.
EL JABON "HAMAMELIS"DE MUNEn el mismo día la noticia fué comuniSin embargo, la posteridad todavía no YON. Recomendado por el Mundo Civilicada al ministro francés y al día siguien· había llegado para él, y ahora mismo nos- zado como el mejor Jabón medicinal y una
te el acontecimiento histórico era conocí· otros dudamos de que haya sonado la bo· necesidad para el Tocador. 50 centavos.
do en todo el mundo. Rabian pasado seis ra de la justicia." Ni aún en las cortes de
años desde Waterloo.
Lui~ XVIII, en las Tullerías, el acontecí- EL REMEDIO PARA EL REUMATISEl emper:o.dor había muertoobscuramen- miento tuvo mucha resonancia; pero en In- MO corrige en unos días el reumatismo
te en un islote lejano. La mayor parte de glaterra hizo impresión.
en t~das sus formas. 50 centavos Marca
los frances lo habían olvidado. "Su muer
Desde el 7 da Julio, en Londres, algu• 3 X, 3 2 .
•
te natural-se lee en &lt;La Foud.re&gt;, órga- nos manifiestos fijados en las calles invitano de literatura, de espectáculos y de ar- bao "a todos los que admiran el talento y
EL REMEDIO LIQUIDO p ARA LA
tes. del 20 de Julio de 1821-ha sido una el valor en la adversidad. '' a llevar luto SANGRE (en pastillas) no tiene igual panoticia como cualquier otra.
en la ocasión de la muerte prematura de ralas afecciones sifilíticas de los huesos, las
Se ha hablarlo de ella, durante dos o Napoleón Bonaparte.
úlceras sifiliticas y las enfermedades Cutá·
tres días, como la lluvia o del buen tiem•
En Inglaterra el dolor por la muerte de neas. Desarraiga todas las impurezas de la
po. Ahora ya nadie piensa en ello. Y la Napoleón fuésentido,verdaderamente. No sangre. $4.
ocurrió lo_ mis~o en Perma, donde la cor- UNGUENTO PARA LAS ALMORRAte de Mana Lui~ 11 evó_ luto por tres me- NAS, Un nuevo método completamente limExamine usted
se~. la n~creolo¡?i~ oficial del emperador pio. Alivia instantáneamente. Cura positiva.
fué ~scnt_a por ~ 1eperg y la consorte d el 50 centavos.
Cuidadosamente su
A_gu1la asisti_ó distraída a las ceremonias Pida usted la "Guía de la Salud," de
funebres, mientras los, crespones
ocultaban Munyon, e O 1as D roguenas
• d e J . L a b ad",
.
1e
COMPLEXION
oportunamente su prox1may nueva mater- Suc
e· Av. s ª?- F ranc1sco
·
J
nidad. . . . . .
·
. ~- . Y 1a.,
•ff .
Recordemos
la
fra~e
de
lord
MackinU1h_le1n
S1;cs.,
3a.
Av.
Bohvar~5;
Johannsen,
Vea usted si los poros se
t h · "ºQ
é
ºó h b , d
Féhx y Cia., Av. San Francisco 9; Drohan abierto, o si están obsos · 1 ~u_ e_moci n a n~ espertado es• guería del Elefante Av. Isab 1 la 3Catól"1
truidos: ~¡ su c utis ha perte acontec1m1ento hace vemte añcs, y que .
'
e
~ª
dido su suavidad y su &lt;.:o -=--emoción despert á d nt O d .
- .. 6. Y otras._ Consult3:5 por correspondencia,
lor. No olvide u s ted que lo
ar
e r
e cien anos.1 confidenciales y hbres de todo gastopiel y el cuero cabelludo necesitan nutrirse y refrescarse. PaMUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
ra esto nada hay un bueno coPHILADELPHIA, E. U. de A.
mo el
Los accideutes acaecidos con pérdida
de existencia en los mares, lagos, playas y - - - - - - - - - - - - - - - Jabón de verbena caríos, alcan2an por término medio, un 50
lendulado "Siren."
por 100 menes que los accidentes en tierra
En un concurso de ·máquinas voladoras.
firme.
Uselo usted durante dos semacelebrado en Salisbury Plain (Ioglaterra ),
nas y luego observe usted los
llamó mucho la atención el aeroplano de
sorprendentes resultados en el
o o o
embellecimiento de su piel. J aAvro. por ser un aparato a prueba de bamás usará usted otro jabón. La
Por el comité agrícola de Turín (Italia) las. La ~abina, con _sitio para un piloto y
pastilla es grande y sólida. dura
se ha otargado un premio de cinco mil Ji- un pasa1_ero, está bhndada. En _el concury perfuma más que ningún otro.
$i:.oo. Por correo certificada.
ras a uu beli;¡a que ha logrado obtener un so maneJó el aeropla~o el teniente Par$1.15.
cuero artificial, permanente, elástico. fuer- ker. El ae!oplano ca:yo des_de gran altura;
DEPOSITOS: J ohansen. Félix
,.
te y de resistencia considerable.
p_ero gracias a l'.1 res1sten~1a de lo~ mateCo.. Avenida San Francisco ,q:
··
o O O
nales de_ la cabma, y gr3:c1as a su c1n.tarón
J. Labadie Sucs, Co., Avenida '
San Francisco 39: A. Vargas.
Hay quien cree que ponerse las medias de_segunda~: _del que iba_ suspendido el
Sucs .. Avenida Isabel la Ca1ólidel revés trae mala snerte.
aviador, saho ileso del accidente.
ca 6: J, Uihlein Suc., Coliseo 3. '

La Muerte de Napoleón

México.

��</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 8, Agosto 24</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Academia Nacional de Bellas Artes</name>
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        <name>Catástrofe espantosa</name>
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        <name>Cuerdos y locos</name>
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        <name>El sátiro sordo</name>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTRAD.~O======================
o o o

o o o

Recordad Este
Paquete
Ninguna otra medicina en el
mundo, exclusivamente para ~ujeres, ha hecho tan tas curaciones
verdaderas ni se ha vendido en tan
grandes cantidades como e l Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E.
Pinkham.
Miles de mujeres han recuperado
· la salud con este remedio, cuya
brillante historia es por mérito.
Lll mujer que está enferma y sufre no tiene
excusa en segmr sufriendo pues no hay duda alguna
de.qiie_este antiguo y gran remedio cura los males
fem emnos.
Cárdenas, Prov. de Matanzas, Cuba.-"Estuve
,friendo por muchos años de males en el útero y
en los ovarios y seguí tratamientos que me estuv ieron sando notables médicos por espacio d e 12 años. Estos tratamientos
no me curaron y finalmente, los doctores opinaron que era necesaria una
operación , pero yo no accedí á eJlo.
"Después de leer un folleto gue publicó Ud. determiné probar el Compuesto Vegetal de la Sra.LydiaE.Pinkham aunque sin fé alguna, p ero
después de tomar siete pomos estaba curada. Esj;o sucedió hace seis años
y desde entonces no he experimentado l a menor molestia. Antes de tomar
su remedio tenía tows los años fuertes dolores en el v ientre los cuales me
obligaban á guardar cama por espacio de t res meses. Sólo siento n o haber
conocido antes su medicina pues me hubiera evitado muchos sufrimient os.
"Puede Ud. hacer público este t estimonio para b eneficio de las mujeres
que sufran. Cualquiera mujer puede venir á verme ó escribirme. Estoy
segura que la convenceré de lo excelente que es el Compuesto Vegetal

Alejandría posee el puerto artificial En Suecia a un cura que estaba preso
más grande del mundo.
se Je ha permitido decir misa en su cel·
da.
oo o
o o o
Los avestruces viven de doce a quince
De diez y ocho expediciones que se han
años.
hecho al Polo Sur, nueve han sido inglesas.
o o o
o o o
El si~tema de canales de China es el
más extenso del mundo.

La golondrina vuela a r azón de más de
kilómetros por hora.

I 50

f

&lt;le la Sra. Lydia E. Pinkham."-Sra.

I Vd. cree que la palabra Worcest ershire significa
la Salsa Worcestershire de origen o sea la
LEA &amp; PERRINS, os engañais.

S

Esté V d. prev:nido ! De la primera impresion por parecida
que sea la semeJanza de el fra~co y de la etiqueta con los de
Lea &amp; P.:rrins no acepte la marca que le ofrescan, antes de
haber visto l:i etiqueta detenidamente y de comprobar la firma
de Lea &amp; P errins, en letras blancas.

REBEQA FLORES DE MORALES,

calle Ang!ona No. 153, Cárdenas, Prov. de Matanzas, Cuba.

Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un •Jon•
sejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkliam Medicine
Co., Lynn, M:ass., E. U. de A. Su c&amp;rta será ahiert.a, l&lt;&gt;ida y cont~~tada
por una señora y considerada estrictamente c,:mfidencial.
.,__)

Calendario de la Semana
SEPTIEMBR E .

MIERCOLES 3.
Santos Nemorio Diácono Mártir, Regina
S antos Aristeo Obispo Mártir, Serapia Vir gen y los Beatos Tomás Tzugiy Miguel
Vi rgen y el Beato Aotonio Ixida Mártir.
Nacaxima Mártires.

Extracto con1puesto vejetal Arvelina 1 15 gramosí
Jarabe compuesto de hipofosfitos,
45 gramos;
Jarabe compuesto de Zarzaparr illa, 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en cualquier
Botica, mézclelos cada uno en su propia casa y
tómese una cucharadita después de cada comida
y al acostarse.

,'.

.,.

-,

JUEVES 4·
Santas Ros1Jía y Rosa de Vite rbo Vír·
genes Y San Moisés Legislador y Profeta.

VIERNES 5.
LUN ES 19
Nuestra Señora de los Remedios. Santos Sao Lorenzo Justiniano, Obispo ConfeAugusto Confesor, Gil Abad, Constancio sor .
Obispo Confesor y los Santos doce herma·
SABADO 6.
nos Mártires.
Santos Dona ciano Obispo, Fausto P resMARTES 2.
bítero Mártir y Zacarías Profeta.
Santos E steban Rey de Hungría ConfeDOMINGO 7.
sor y Antonino o ALlolín Mártir.

RECETA PARA EL REUMATISMO.

La escritura blanca sobre
la etiquet:i roja :

ROSA CAMBIANTE
Tomas u na rosa ordinaria que esté en·
ter amente abierta ; enciende uo p oco de
fuego en una estufilla y echa allí un poco
de azufre reducido a polvo; házle recibir
el vapor a esta rosa y se volverá blanca;
si se mete en seguida del agua con un po·
co de vinagre, volverá a tomar su color
natural.
Toda guerra ofe nsiva es en puridad un
asalto a la despensa ajena. Los soldados
combaten sin saberlo por los intereses de
unos cuantos fondistas ansiosos de renovar
sus provisiones.
o o o
La popularidad es casi siempre sioóoimo
de mediocridad. El genio rara vez es po•
pu lar. Esto explica porqué está llena la
sala de un coliseo cuando se representa
&lt;Los sobrinos del capitán Grant&gt; y vacía
cuaodo pe nen en e! ceoa &lt;El Promet eo&gt;.
o o o

Un hombre muy celoso es un ser ridículo, pero un hombre muy c onfiado es un
oecio. Partid, si podéis, la diferencia y
¡Dios y las mujeres sobre todo!
o o o

Eo la isla del Príncipe Eduardo se pesvan anualmentrl langostas por valor de
cien millones de peses.

b5

,

LOTERIA
NACIONAL
- PARA EL DIA

-

16 DE SEPTIEMBRE DE 1913
A LAS NUEVE DE LA MAÑANA

GRAN SORTEO DE

$500,000.

00

2,887 Premios que importan $1.401,900
70.09 pg Repartible en Premios
OFICINAS:

5a. Donceles 121.
México, D. F.
Entero $1 OO. Vigésimo $5.
El Administrador, Pedro Sandoval y Gual

�BIBLIOTECA UNIVERSITARIA
'' ALFONSO RE YES"

EL MUNDO ILUSTRADO

.SABROSA COMO LA MIEL.
Antes de conocerse la caña da
azúcar, haca unos 300 años lo
único "dulce" que el ho~bre
poseía era realmente la miel -liba.da por las industriosas abejas en
los cálices de las flores. Durante
muchos siglos, la miel ha simbolizado lo sano y agradable al paladar. Las gentes dicen que nuestro
remedio es tan sabroso como la
miel. Asi es en efecto. ¡ Qu_é
contraste con la mayoría de las
medicinas, muchas de las cuales
son tan nauseabundas que las
personas de gustos refinados no
pueden soportarlas, prefiriendo
sufrir antes que asquearse y enfermarse á causa de ellas! Y
tienen razón, porque tanto las
medicinas co~o los alimentos,
para ser beneficiosos, deben sentar
bien á la persona que los usa. La
PRBPARACION de W AMPOLB
al mismo tiempo que es agradable
al paladar, no por ello deja de ser
un antídoto cierto y poderoso
contra el mal; no se ha prescindido de una sola de sus facultades curativas. Es tan sabrosa
como la miel y contiene una solu-0i6n de un extracto que se obtiené de Hígados Puros de Bacalao, combinados con J araba de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Maltá y Cerezo Silvestre,
lo que forma un remedio distinto
de todos los otros, eficaz desde
h primera dosis, y tan agradable
al paladar que las personas de
gustos más difíciles dicen: "Es
tan sabrosa como la miel." Sí, y
como remedio, es mil veces mejor
que la miel. Debe usarse en los
casos de Anemia, Debilidad N erviosa, Influenza, Pulmonía, Tísis
y s~ quedará seguramente satisfecho. El Sr. Profes or Roque
Macouzet, de México, dice: "Hace
muchos años que receto á mis
enfermos con el mejor éxito la
Preparación de W ampole como
tónico reconstituyente." Es el
dulce favorito de los inválidos.
De venta en todas las l3oticae.

FONDO RICARDO COVARRUBIAS

o o o

me llevas a la estación Constitución en
cinco minutos.
A bordo:
.
-Imposible, señor; yo me dejo sabor·
-1Qué le pasa, capitán, que está tan ca· nar, pero los caballos no
bizbajo?
·
-Una gran desgracia: se ha roto el ti0 0 0
món y vamos sin gobierno.
-Hombre, no se apure por eso. Como Entre amigos:
está ba1·0 el agua, nadie lo notará.
.
-1 Conque por fin conseguiste
un empleo en el Banco? Supongo que en parte
000
lo debes a que conoces al Gerente.
_ -En parte eso, y en parte también pnr•
-Míra, cochero, te doy cinco pesos s1 que él no me conoce a mí.

o o o
En casa del médico:
-1Por qué no me abona lá cuenta?
El cliente:-Pero, vamos a ver, ¿cuando se despidió de mí en la última visita
me
b 1dijo: "Está bien• ya es ust'e d otr0 hem-·
re · S í
-P~es si so t
•
la ;uenta de a~:e~f• é cómo le voy a pagar

Registrado como artículo de seg11nda clase 3 de Noviembre de 1894.- lmpreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

Año XX.-Tomo 11.

CAPITAL SoctAL:

$10.000,000

EL BUEN TONO, S. A.

Cuarta Colección No. 44

MEXICO.

E. PUGIBET

México, Agosto 31 de 1913.

Número 9.

DIRECTOR GENERAL:

•

lQ

~

00
.,....

o o o

El Camuero:
-1Q uiere ustecl uua costilla y de postre una manzana?
El cliente.- ¡Horror! ¿Las dos cosas
que perdieron a Adán? ¡Nunca!
o oo
Ea el restaurant:
El camarero tiene los ojos enrojecidos
y le pregunta un cliente:
-ITiene usted acaso una oftalmía?
- .... Creo que no hay más. Lo preguntaré al cocinero.

CREME DE LUXE
CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD DEL
CUTIS.
E vita y cura los barros
las pecas, las•erupciones, y
las manchas en la piel. Des-

vanece las arrugas. El cutis áspero. marchito, pálido y quemado del sol, adquiere suavidad. lozanía y
buen color con pocas apli-

caciones de Creme de Luxe.
.

Empiece usted a usar esta

\" crema hoy mismo y jamá~
le pesará haber leído este
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Arte fotográfico.-Monumento a Cuauhtemoc en el Paseo de la Reforma de la ciudad de México.

Depósitos: Johansen. IAbadfe y_ Droguería del Ele •
fante, México.

Fot. Ramos. (Propiedad.)

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
S&amp;MA!'IARIO DE AcTUALIDADEs, ARTE y LrTERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
ERNESTO CHAVERO
OFICINAS:

LIC.

3• Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonm:-Mexicana, 20·85 Neri
Eriessoo, 14-51

Apartado Postal 149.- México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 r.oo
(p~gadero por adelantado.)
En los Estados. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 r. 25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero ........... ... .... ........ 8 2.ol

( pagadero por semestre adelantado.)

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital .........._. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 o.~"
En los Estados . . ........... .. ........ . .. : .... 0.35
En el Extranjero .. ...... ....... ............. ., 0.50
Atrasados ..... : . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ,. o. 50

La enfermedad que mina la vida, que nos encadena
al dolor como Prometen a la roca: el desengaño y la
desilusión que vierten gotas de acíbar en las almas; la
pérdida de seres queridos por la ley natural del orga•
cismo; los crímenes que buscan víctimas inoceutes; la
lucha para vivir, para sustentarse, para evitar la miseria; todo es poco I nada basta! ..... , la civilización moderna ha de suministrar con sus adelantos y rns pro·
gresos, más contingente a la desesperación y a la muer·
te. El Dios ·Molloch, que se alimentaba de seres humanos, resucitó en los tiempos que corremos, y nada le
basta para sus banquetes de sangre, para sus orgias de
víctimas; sólo se recrea cuando escucha los ayes de dolor del mundo. los gritos de pena de los nacidos, las
estridentes voces del dolor sin remedio, sin esperanza,
que es el más hondo de los dolores.
iPobre humanidad siempre castigada, siempre en el
ara del sacrificio! . ... En semejantes momentos, cuando
la vista dirigida a la tierra se cansa, se fatiga, se ano·
nada viendo las negruras de la desgracia y las penumbras ele! pesar, espontáneamente, se levanta a otros horizontes serenes, llenos de calma, de traaquilidad, que
ni una nube oscureció el horizonte diáfano del sen•
riente valle mexicano en la ma ñana de la inolvidable
caiástrofe; que ya dijo el poeta:
Que insoportable es tu calma,
¡Oh!, madre naturaleza,
Nunca a la humana tristeza
Das el ansiado consuelo,
Y en los momentos de duelo
Nuestra pena es más aguda,
Bajo la impasible y muda.
Indiferencia del cielo.
o o o

A la voz de la caridad han acudido en estos días las
almas buenas a remediar en lo posible las comecuen•
cias de la tragedia referida. El dinero levantara la casa, y ha de dar de comer a los supervivientes de la catá,trofe que todo lo perdieron. Las ruinas del corazón,
lo, cariños fenecidos, los lutos del alma, los pedazos de
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
entrañas que en forma de hijos o de padres la pólvora
n6gra aventó a los abismos; esos no vuelven, esos para
siempre se perdieron; para ellos victimas inocentes, in·
felices seres, están de más las billetes de los Bancos, y
los pe,os duros, brillantes, sujestivos, hermosos, reco·
lectados entre armoníis de conciertos, chistes de saine·
te y madrigales galantes en las amplias salas del Salón
Rojo.
Ahora a seguir viviendo; esa es la marcha de la huLA POLVORA NEGRA
manidad. Quizás dentro de unos minutos,_volveremos a
ver algo terrorífico, o puede que séamos víctimas de
ello Pero las doradas alas de la ilusión, los lazos de
seda finísima y seductora de la esperanza, nos atan de
El drama fué pavoroso, terrible, de esos que produ- tal s..terte, que nos impiden el suicidio; y de este modo
c ~n el efecto de no amar la vida. Contra las fuerzas entre sueoo~ que casi nunca se realizan, y sugestiones
brutales de la naturaleza no hay recurso: la guerra, la del mañana, del eteroo mañana.de la continua esper a,
lucha. de los hombres uno; con otros, tiene su razón, de la diaria busca de la felicidad, que nos burla a cada
sus causas, sus motivos; viene precedida de sucesos y instante, y nos humilla ;L cada hora, los años pasan y el
-de antecedentes que la tngendran poco a po.co, en di- tiempo nos enseña verrlades, que los prejuicios y las
versos períodos, y por todo esto, aunque nos causa pa- r utinas, y las mentiras cocvencionales nos ocultan, covor, este p:arece corno preparado, para resistir sus con- mo hojarascas que cubren abismos.
•
secuencias. En cambio, lo que no se prevee, lo que esEl progreso grita .... ¡inventa! .... (crea! .. ,. idescu•
talla en un momento, nos sobrecoge, nos aplana, y ¡que brel. ... la filosofía moderna exclama ¡niega! .. , . (dupequeños nos vemos entonces ante la fatalidad horroro- da! . ... las religiones dicen . ... icree ! el mundo con sus
sa ante la cual sucumbimos! Yo creo que la muerte, con atractivos entona la canción del amor, y allá vamos en
ser la muerte, se siente espantada y atónita, al ser lla• galerna humana, en huracán devastador, agitador por
m'lda po,r las voces estentóreas de las víctimas de un lo que a veces no comprendemos, y por las diversas cosuceso trágico como el ocurrido no hace muchos días rrientes que nos traen y llevan, siendo juguetes de
en esta c ..pital.
efectos, de apetitos, ele instintos, de enseñanzas, de suUna irnprude.ocia y un invento humano, se unieron persticiones, queriendo esquivar el terremoto, la enpara producir la es'?eoa. El teatro no pudo _ser. más fermedad, la guerra, el crimen, el explosivo, en fin, que
amplio; la decoración la formab•n las estnbacrnoes nos asesina; barreras que nos impiden andar; grillos
del valle de México, saturado de la luz de una mañana qur soo obstáculos para correr, fuertes cadenas que
de Agosto; en el fondo mucho azul, mucha trasparen- convierten en sarcasmo la libertad en los actos: barrocia, el sol en sus ardores de Estío; por una y otra par· tes de hierro que nos hacen prisioneros; jqué bien es·
te casas esparcidas ea la verde fsplaoada, nirguna cribió Miguel de los Santos Alvarez ;
!!Untuosidad ni lujo; viviendas pobres delatando modes·
cantad en vuestras jaulas, criaturas!. .....
tos recursos; en el foudo de los hogares la tranquilidad
del tra.b~jo. HJras antes ha. pas..do cerca el peligro; el
AMADIS.
eipíritu infernal de la destrucción nada ha hecho para
mostrarse terrible, y como los Dioses malos de las le·
yendas orientales, perdoneí'la vida, v e!_esterminio no
ha tendido sus negras alas por fa camprna, envuelta en
resplandores de oro., •• Parecía que nada iba ya a pa·
sar; ¡quien Je todas aquellas gentes podría suponerse
que el peligro esti1vo a la puerta de sus moradas!
Más la fatalidad así lo decide, y como Júpiter entre
truenos se oye pavorosa detonación, sncumbe todo, y
ea minutos las ruinas, el aniquilamiento, las casas por
-Buenas tardes, teniente Moreno. Usted es puntual.
el suelo, los gritos de angustia, forman un cuadro dan- Pero yo también lo soy. Aquí están las cartas. ¿Usted
tesco impósible de describirse. La noticia como el ra· está siempre resuelto a llevar a cabo mi comisión i
.Jl!O cdrre por to:ia la ciudad y un temblor de angustia
-i Y cómo oo, padre! Ya le he dicho que disponga de
ria sacude de un extremo a otro, y allá, camino de la mí, siempre que sea para servir a la patria.
" bec3 tombe en caravana de desesperados, corren el.
-Usted sabe que ese es mi único objeto, teniente.
-consuelo y la curiosidad, en tanto que eo el sitio de la Debido a los desmanes que los mismos patriotas come-catá;trofe la vista se pierde ante tanto destrozo, y los tieron después de Sipe-Sipe, cuando más que defenso•rostros de los espectadores están más pálidos, que los res parecieron enemigos de estos pueblos, a las últimas
derrotas y a la muerte de nuestro pobre Padilla en el
,de las víctimas.
.
Hao p asado días, y el recuerdo no se borra de nues· Villar, nuestros asuntos andan bastante mal. Los jefes
.tras mentes. Ha tr~scur_rido el tiempo, y el espíritu hu• van cayendo ea rivalidades y rencilla,; cada cual aco•
'l!laoo i4-!&gt;il,. pequeno, pigmeo ante lo _qµe la vida le re- mete por su lado, y si toma cuatro prisioneros y cinco
·serva, inÓ sabe que · pensar de la existencia que de . calíallos, ya ·no quiere oír consejos de nadie y va dere,cuando ,e n cu;lndo, unas veces,. aquí,. otras en otros paí• cho a su perdición, como el amigo Padilla, últimamen!les, cóa ~tantem:ents. se manifiesta.cruel y pavorosa, con te. Los realistas ya están aprovechando nuestra divi,desgracias y catá~trofes.
sión y h ita de disciplima. Por eso yo, que soy testigo
Para la publicación de avisos en este periódico, _dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, r4 rue de Rougernent, {9 e).

LA VIDA QUE PASA

LA CORRESPONDENCIA

imp:i.rcial y no aspiro a niogún mando, por mi propia
cuenta y riesgo escribo a mi amigo el general Güemes
dándole cuenta de fo sucedido y pidiéndole mande u~
hombre de valor y ascendiente, oara hacer entrar en
razón a nuestros caudillos y evitar que S!l malcgren
todos los esfuerzos hechos hasta ahora. Quiero encomendar la i:n~sión a usted, pues aunque muy joven, tiene las condiciones necesarias para esta empresa difícil.
Va a tener que cruzar hasta que llegue a Salta, como si
dijéramos entre los pies mismos rlel enemigo. Elija algunos hombres de su confianza como escolta, y recuerde que del resultado de este viaje puede depender la
suerte del Alto Perú. Lo recomiendo a usted en estas
cartas, y no dudo de que será tratado con las consideraciones mertcidas. Preseute al general Güemes .mis
respetos y saludos y hágale una narración circunstanciada de todos los acontecimientos y urgencias de¡ t, airo de la guerra. Vaya con Dios, amigo.
-Adiós, padre

•

II

El teoieot7 Moreno, después de despedirse ,d el padre
José Indalec10 de Salazar, capellán voluntaric, y d~sinteresado de la división del malogrado cor6nel Fadilla, fue a elegir su escolta. Escogió cinco hombres dos
s¡¡.lteños y tres oriundos del Alto Perú, con duya '1ea ¡.
tad sabía poder contar en vida y eo muerte. ' Les e .
plicó su misió~,, tomó_ las meiores mulas que pudo e:.
contrar, y pMllo hacia el Sur.
Evitó en lo, posible los poblados y, conocedor eximio
de las serramas, cruzó vastas comarcas infestadas de
enemigos y no demasiado lejos de su destino, llegó a
creerse en salvo.
P~ro un t~ánsfugo que le ~u.ardaba rencor por algunos
castigos aph~ados, tuvo not1c1a_s de este viaje e impuso a los real~stas de _que el teniente Moreno, con muy
poca_ g_ente, iba cam1no_al Sur. con.cartas y comisión de
pa!ric10s. No p~do d 7c1r.,, quien 1ban dirigidas, ni de.
quienes proced1~n, 01 de que comisión se trataba. Afirmab_'.1 haberlo visto en marcha rápida con escolta por
cammos no frecuentados. Los jefes espa6oles no d .
d:iron_un momento de que el. distinatario de las com~D1cac1ones ~ue llevab~ _el teniente Moreno, fuese Güemes, el terrible guard1an de las provincias del Sur.
. La captu~a ~e la correspondencia del adversario significaba casi siempre un factor de victoria para quien
la log~aba, y era, por ~anto, una de las principales preocupaciones de los bf:~1gerantes~ En el caso del teniente
Mor7no J:i perse_cuc1on se llevo a cabo con mayor encarn1za~1ento aun q~e el acostumbrado, porque las ci rcunstaoc1as eran delicadas para patricios y realistas.

I II
Cierto día, despu~s_de una marcha larga, y penosa,
Moreno creyó permitir a su gente y a sí mismo también ,
un poco de descanso y refresco en un especie de paradero, tambo ~ fond.a _de arrieros, situado en el punto
final de uoa alt1plan1c1e de muy difícil acceso El du .
ño Y s~ fam_ilia decla_rar~n q_ue desde hacia ti~mpo neo
se babia de1ado sentir n10gun realista en la regió 0
que los huéspedes podían descacsar tranquilos.
' y
Poco.después de éstos lleg_ó un indio en su mula flaca, bebió un vaso de aguardiente y siguió su e.amino
~ uoa media legua de allí esperaba, oculta entre los
penasc?s sembrados en la fal~a de los cerros. u na fuerza realista cuatro veces superior a la pequeña partida
de Moreno. El indio habló con el comandante·
-Sí, señor, allá están .. . . el teniente y cin.co hombres, nada más, al teniente arreglando unos papeles
que llevaba al cinto.
-/Una cartera? ¿Has visto bien?
-Sí, señor. Todo lo be visto bien.
- Perfectamente. Entonces es lo que buscamos. iEn
marcha!
Los mensajeros patriotas dormían exhaustos por la
larga y ruda jornada De prouto despertaron a los gritos
despavoridos de la gente de casa:
-iEI enemigo! ¡Deben ser como treinta hombres!
¡Santisima Virgen) ¡Señor San Josét ¡Señora Sant~
Ana!
Los t~n bruscamente recordados, se precipitaron a
la galena, ~e_lante de l_a casa y se convencieron de que
la mala oot1c1a era cierta,. _Los. enemigos ya e~taban
bastante cerca, y cuando d1sllogu1eroo prevenidos a los
patriotas, se detuvieron. Uno, sin embargo, se adelantó
un poco y exclamó·
-Que se presente el jefe con lo que lleva y les perdonamos a todos la vi:ia.
-iLos coodenados!-murmuró Moreoo.-Muchachos
-dijo volvi~ndo~e a l'ls suyos,-ustedes sabeo que yo
llevo ~om~D1cac1?nes que, para nuestra patria, significan victoria o ru10a.
De~c entregarlas a quien van dirigidas. / Comprenden?
Hubo uua pausa de segundos. L u ego, ubo de los soldados respondió por todos:
-Comprendemos, teniente. •Vaya tranquilo; nosotros
le daremos tiempo
Una ruda palabra de aprecio les recompensó en nombre de la patria.
El teniente designó para reemplazarle a un veterano
que había estado con Belgraoo en Tucumán y en Salta,
y dió r ápidamente algunas instrucciones.
-/Han resuelto yal-gritó el emisario del enemigo.
-Sí, ¡adelante!-r espood ió el teniente, apuntó y l&amp;
derribó del caballo.

En seguida, mientras su gente celebraba
con unacarcajada de guerra la respues!a y
los realistas enviaban a so vez una lluvia de
balas, entró en la única habitación de la ca·
sa, que halló vacía, pues los moradores habían huído a la montaña, ocultándose en los
breñales. Desprendióse la cartera que lleva·
ba al cinto, ocultó las cartas en su pecho,
volvió a cerrar la cartera y la arrojó bajo
un mueble . En seguida buscó la puerta del
fondo, que daba sobre una cuesta escarpada y pedregosa, y como una culebra, se desli zó entre las zar ~as y monstruosos cactus,
que en un momento le ocu~taron a la mirada más penetrante. Un mstante· se detu·
vo para escuchar el tiroteo, formuló un voto Mesa del banquete servido el Eábado de la semana pasada en la ca~a habitación ?el se~or PresHeote de la República,
mudo por los valientes y abnegados compañe·
para despe1ir al Excmo. sEñor von Kardoff, encargado de nPgocios d~ Alema01:,, quien abandonará pronto nuestro
ros, y se alejó con toda la rapidez que per·
país.-Invitados de honor al banquete de despedida del senor von Kardoff.
mi tía la extrema prudencia je que debía usar.
-Señor, no está aquí-dijo el judío avieso, que había
En la profunda amargura de sus palabr as había tal
o o oconvencimiento de sentirse aislado, que ese triste y sen•
vuelto con la partida.-No es ninguno de éstos. .
El jefe no respondió. Con manos temblorosas hizo un cillo exclamar llevó lágrimas a sus ojos y una frase de•
rebelaía a sus labios .• ,. Porque en esa hora de a¡:ar•
tajo en el cuero de la cartera militar,
Los patriotas se habían atrincherado en la pieza y
-i ...... ! ¡Está vacía!-exclamó.-JEse perro se ha (amiento casual, horro de convencionalismos, at&gt;strafdo
mantenían un fuego vivo sobre los asaltantes. Más de escapado con las cartas! ¡A alcanzarlo!
y reflexivo. dábase cata de su vivir desorientado, incier•
uno de éstos cayó muerto o inutilizado, y sólo uno de
Pero, ¿ cómo alcanzar en la oscuridad que ya en vol· to, sin orden ni fin.
los defensores aparecía herido; pero estos últimos no vía siniestra la serranía salvaje, a un hombre aislado,
Y es que acontece que, en el correr del tiempo, vitardaron en ver agotar se sus escasas municiones. Espa- conocedor de cada paso, de cada portilln, y que llevaba
ciaron sus tiros, no haciendo fuego sino cuando estaban una hora de ventaja? Mustios, desanimados por elsacri· viendo la monótona y vulgar vida diaria~ confundido
seguros de su blanco. Los realistas lo notaron pronto y ficio inútil de tantos compañeros, seF?uros de otro fra- entre la batahola de la muchedumbre, no advierte uno
atacaron con redoblado vigor. Se echaron sobre la caso ea su nueva misión, los hombres abandonaron mismo la intensidad de su drama. Pero llega un día en
puerta, pues las fuertes paredes de piedra resistían a
aquel recinto de la muerte, desesperando de vencer una que hacemos algo, aunque sea brevemente, en el ajetreo desenfrenado y sin ob jeto de la vida de siempre,
sus esfuerzos por derribarlas, y consiguieron destro- · causa así defendida . .
y nos paramos a analizar, a razonar nutstro existir.
zar la.
Asi fué que el poeta dióse a discurrir de su mala- iEntréguense!-gritó el comandante realista.
ventura {retrogradando al pasado su imagioación, exaADA M . ELFLEJN.
-Le entregaremos .... -una gruesa palabra terminó
minando el presente y queriendo adivinar el po1ve-la frase, seguida de la última bala que el veterano
nir) y sintió pena a la vez que odio.
guardaba para su fusil de chispa; erró el blanco, y anIohábil en las artes del logrero, nunca gozó de pretes de que pudiero. h;.cer u so de su sable, cayó mortalbendas que otros, con menos merecimientos, había o,
mente herido.
porque no supo o oo quiso doblegar"e ante los podeLa lucha volvió a iniciarse con superioridad manirosos para ganar su favor, ni menes e xplotar la vani•
fiesta de los realist?,s, que no se veían como sus adver•
dad del necio, adulándole servilmente .
sarios, reducidas al arma blanca. Uno tras otro calan
los patriotas, muertos o moribundos en el estrecho re•
cinto. Sobre el cuerpo del último todos los asaltantes se
o o o
precipitaron dentro de la pieza.
-(La cartera, la cartera!
Iba a la ventura, barzcneando ¡:orlas calles, ya a lgo
Perdieron tiempo en registrar la habitación, ya casi
Y como en esta tragicomedia de la sociedad, donde
oscura. Uno hizo saltar la chispa del ped , roal, y por entrada la ocche, y se llegó ha,ta un lugar muy a¡::ar· cada ente tiene marcado su papel y es prueba de intado
de
la
gran
ciudad,
cerno
si
huyera
del
torbellino
fin encontraron el objeto buscando en un rincón, deba•
genio o de talento represeotarlo a maravilla por lo
bochinche de las geot(s.
jo de un mueble. El jefe la asió, triunfante.
.
que de afortunados histriones se hacen altas persona-(Aquí la tenemos! Pero .... ¡Caramba!-La agitó. Y en un memento íntirro, de dolorosa coo~cirnc ia, lidades que medran en arte y en política, nada hay de
Yo creo que .... / dónde está la llave? Registren a los zahondando en su alm~. ,e dijo: ¡Qu é ,ólo estcy! iQué noble y grande, el ¡ioefa libre, que no vende sus ditisólo!
muertos. ¿Cuál es el teniente More no?
rambos ni recata sus diatribas cuando sen justas, se

SOLEDADES

�destac.l, se aleja de la farsa, ya que en ella, para ser
comprendido, no puede hablar su lenguaje, sino el de
¡,.,s demá~, ni exteriorizar su propio pensamiento, sino
el de todos.
Da esta suerte reflexionaba el poeta en su soledad,
ya la noche cerrad1 en una negrura de misterio. Por
unos instantes le distrajo un muchachuelo que pasó
cerca de él y le miró extrañado. Pero se alejó, sin detenerse, balando una tonadilla que el populacho sabía
de coro. Tornó el silencio augusto y solemne.
El poet~. en aquellos momentos de sentimentalismo,
quiso revelar todos sus pensamientos en este: ¿habría
en el mundo, entre las gentes, un alma hermana de la
suya? No.
Ni un vínculo de amistad verdadera, oi una pura relación de afecto, ni unos ojos bondadosos de mujer am•
paradores de su mela,:,colía ....
La costumbre ha hecho, o las leyes de la sociedad
han establecido. que la m;i.yor glorj¡, de un h0mbre sea
vencer, por lo que uaos y otros nos destruímos con el
anhelo del triunfo, Y háse de ver que suelen llevarse
pJr arm1s las m \hs pasiones, y los bajos instintos, y el
egoísmo por bandera y la hipocresía por escudo. De
doode los hombres, nacidos para ser hermanos, somos
siempre enemigos. Y de nuestros brazos, que debieran
s?rvir, humanos, para sostener al compañero menos
fuerte o levantar al caído, hemos hecho garras san•
grientas de fieras intratable~.
El vencido, por más débi! e menos pícaro, eleva su
mirada, suplicando ternura. a la mujer que le· ofrece
amor. Y en los ojos de ella cree ver una alma de santa, y en los labios, que acaso le fingea un cariño, espera hallar la sublimidad del beso, y soñando que ha encontrado uo corazón unísono con el suyo, se da a los
brazos de la am1.da que saben rodearle acariciadores.
Pero, las m!is de las veces, esa mujer que le subyugó
con todas sus perversidades de dominadora, no es el
amir doo:le le lleva, sino a la traición y al deshonor.
Por eso el poeta, que no tiene el regazo amante de
una mujer, ni la mano leal de un amigo, se siente sólo
y busca de•nocbe, entre las sombras, la compañía du\•
cemente con,oladora de la novia Quimera.
JOSE LUIS MAíl ES.

Ullílm ~ll'®llm'i'Q&gt;llílMl ©1$ ll!Illíl@ @Il"~®!l'u @l&lt;e
~Il&lt;eirlím &lt;ew lllfügllma~m
Una solem:iidad muy curiosa ac1ba de tener efecto
en Ingbterra, que recuerda en pleno siglo XX, antiguos tiempos de la nobleza británica: El Rey Jorge V
fué solemnemente a la Ab3día de Westmioster a tomar
posesión de la capilla de la Orden del Baño, que como
se sabe es 001 de las más antiguas del Reino Unido,
por haberse fundado en r399 por el Rey Enrique IV,
con ocasión de su coronamiento.
El nom':&gt;re del &lt;B1ño&gt; de esta orden llama, a no dudulo, la atención, y es porque se ignora por muchos
que en la Edad Media, al ser un noble armado caba·
llero, se le becía tomar un b1ño para que a la purificación espiritual se uniese la material.
La Orden del B1ño era y es de las que se conceden
a Jos Soberanos, "º cuanto ascienden al trono o con

Galería artística

El cortejo de Caballeros de la Orden del Baño caminando eo dirección al viejo Palacio de Westminster.
mJtivo de al~ún m1trim,aio, coa personas de sangre
real. Por primera vez fué reorganizada por el Rey Jor•
ge I eo r725, y más tarde recibió nuevos estatutos dados por la Reina Victoria en 1847, y eo fin, al actual
~onarca ha _querido que la Orden tenga su capilla propia, y la ha. 10augurado en estos días, como Gran Maes·
tre que es de dicha. Institución.
La Orden de que hablamos tiene tres grados; uno de
grandes cruces, otro de Comendadores, y el tercero de
Compañeros:
El distintivo es una medalla. de oro esmaltado,
que lleva en su centro un cetro, una rosa y un cordón,
t~do_ ello d~b~jo de la corona imperial. Debajo se lee la
s1gu1ente divisa: &lt;Tres juntos en uno&gt;, que hace alusión
a las t_res Naciones reunidas en una sola, Ioglaterra,
Es_coc1a e Irlanda. El cordón que sostiene la insignia es
r?Jº• Todos lo! personajes que s~ distinguen en la milicia, en- la marina, en la alta gobernación de un Estado,
o hacen méritos en la diplomacia o en cualquier eleva•
da gerarquía, son Caballeros de la Orden del Baño.
Por algún tiempo fué la Orden más preciada y de
más honor en Inglaterra, hasta que apareció la de la
Jera ti era, la cual ha logrado que se la considere hoy
por hoy como la más ilustre1 hasta el punto que sólo se

Algunos al!os dignatarios de la Orden que ocupan
los pnrn~ros puestos dentro de la misma.
conceden a los Monarcas o Herederos al trono, siendo
s&lt;;&gt;lo 25 caballeros. Las insignias de esta Orden son originales en alto ~rado; consisten en una liga de seda
azul, que se sostiene en un broche de oro, debajo del
c~ia_l hay un medallón repre~entando a San Jorge con la
d1v1sa francesa &lt;Honi soit qui mal y pense.&gt; (Maldito
sea quien mal piense.) Esta orden data del año 1348,
de manera que su antigüedad es grnnde, pero no tanto
"Orno la de ::&gt;an Andrés de Inglaterra, también que se
fundó en 787.
Cosa siagular, los ingleses que al parecer desprecian,
o por lo menos miran con indiferencia la vanidad de las
cruces y coodecoracioc.es, tienen un gran número de
estas, la m_ayo_ría creadas por la Reina Victoria, que
más que n10gun Jefe de Estado de su tiempo, aumentó
lu Ordenes que ya existían. Entre esas nuevas se encuentran las siguientes: la cruz de Victoria, resen·ada
": los soldados o marinos que se distinguen por algo, y
tiene el que la posee, derecho a una pensión; la ordPn
de l_a E~trella de las Indias, que ostenta en medio la
e~g1e de la Seberana; la orden del Imperio de las Indias; la_ orden de las Indias Británicas, reservada para
lo_s oficiales en activo servicio en ti ejército de las In·
d!as_; la orden Real de Victoria y de Alberto, que se
d 1stiogue por una placa rodeada de brillantes con los
bustos de ambos Sobera nos, condecoración reservada a
las damas; la Orden Imperial de la Corona de las Indias, también para las mujeres, por todo lo cual resul1a,
&lt;1ue raro es el perwnaje inglés que no ostente alguna
cond&lt; coración.
El Rey Jorge V con el uniforme de caballero de la Orden del Baiio, camino de la Abadía de W estminster.

«¿Vale la vida la pena de vivirla?&gt;
He aquí una pregunta que hace un
escritor inglés, Sir·John Lubbock, en su
famosa obra &lt;La dicha de vivir,&gt; y es
para mí un tema curioso e interesante,
Esa pregunta se traduce por esta
otra: ¿Están ustedes, benévolos lectores, contentos de haber nacido ? o más
claro: ¿Qué opinan ustedes de eso, de
que la vida es buena ?
Antes de contestar a este interrcgatorio hemos de dividir la vida ea dos
porciones; las horas de vigilia, las !:oras de labor; y. las horas de du Ice su e•
ño, ese período delicioso, apacible, en
que se dividen las veinticuatro horas
que teje el giro diurno. De estas dos
porciones del día, ¿cuál de ellas preferimos nosotros? ·
Para el pobre trabajador, no hay duda que las horas de descanso, en brazos del dios Morfeo, son las más feli•
ces: pero no pensará así el hombre de
negocios, la noble cortesana, ni la cán·
dida doncella que vive de gratas ilusio·
nes. Para estos la vida es sueño, y para
aquéllos el sueño es vida.
Se dice que en el cementerio todos
somos iguales y que la muerte es la
gran niveladora social que nos enseña
la más radical democracia; y a estas
crudas verdades podemos añadir; que
el sueño es también privilegio de ricos
y pobres; pues tomºado el sueño, logra·
do el aniquilamiento, ¿qué importa que
sea con una dura cama sin sábanas; como que sea en otra de dorado bronce
con &lt;sommier,&gt; v con edredón rellena
de plumas de ave?
En ambos casos, cuando se extingue
la última ilusión de bienestar o de vida
atribulada, viene el momento de ir cons·
ciencia, de aniquilamiento y el sueño,
ese dulce sopor embarga nuestros senti•
dos y sin ser poderosos a resistir, rendidos, exánimes, cedemos a un letargo
repentino, dormimos.
Y lo mismo duerme el rico que el po•
bre, el joven que el viejo, el de alta pn•
sición social, como el humilde proleta•
tío.
De modo que, lo que no es vida, o
segun otros lo que es plenitud de vida
vale la pena de vivirla..
Pero la gran cuestión a resol ver es la
vida real, las horas de vigilia, esas diez
y seis horas de labor cotidiana que se
deslizan tan suavemente para unos, y
tan largas y amargas para otr9s.
Esa suerte o desgracia de la vida es
ona ficción de nuestras menteS' que de•
be ser corregida por nuestro robusto
pensar.
La vida vale la pena de vivirla, siempre que haya un ideal ennoblecedor en
nuestro espíritu, siempre que tengamos
una concepción clara de la vida.
La vida es continuo movimiento, es
ansia eterna de bienestar, es la intui•
ción de la felicidad que brota de nue~tro espíritu; y ésta no se realiza, porque de realizarse dejaría de tener movimiento, deseos, ansias; esto es, dejaría
de ser vida, como nos acontece cuando
estamos durmiendo.
Dice el autor inglés citado: "Somos
capaces de dirigir nuestra navegación
a través del océano del tiempo, o esta•
mos condenados a dejarnos llevar por
las corrientes." En esta frase están cara.eterizadas las dos razas que se han
enseñoreado de la vida, y han visto
realizados sus deseos; la raza latina y
la. raza anglo- sajona. Esta dice que el
hombre crea las circunstancias, aquella afirma que el
hombre es hijo de las circunstancias.
Esta última afirmación es propia de una raza vieja
y caduca que, decepcionada de la. vida, se deja arras•
trar por la. corriente, siendo tronchados sus ideales y
viviendo del escepticismo y la incredulidad. Para éstos
la vida no vale la pena de vivirla.
Mientras el grupo étnico anglo-sajón, raza joven y
vigorosa, siente brotar el ideal de la vida y trata de
darle forma y vivirla, y por eso afirma que: si los hom•
bres no son felices, suya Ps la culpa, pues él crea su
propia felicidad o desgracia. Más hombres han debido
su ruina a sus propias culpas que a la malevolencia
ajena. Amase el hombre a sí mismo con mayor ardimiento que cordura, y por eso tiene que lamentar muchos de sus yerros. Esto lo confirma el sabio pensador
Lily, al decir: &lt;El ardor de la sangre nos indujo a hacer en la juventud cosas de las cuales se arrepienten
en la vejez nuestros huesos doloridos.&gt;
Una vida de placer y de indolencia no es una exis-

Retrato de homore, por Rembraadt.
tencia de bienestar real. El excern de I iquezas es un
Un padre satisfecho.
obstáculo al desarrollo de nuestras aptitudes y al culti·
vo de nuestros mejores talentos.
La verdadera riqueza se halla en una inteligencia
- I Y las chicas?
clara y en una voluntad fuerte. Esto da éxito en la vi·
- Se casaron las tres. Una con un poeta, otra con un
da.
pintc,r, y otra con un banquero.
Si tales prendas poseemos, la vida vale la pena de vi·
-IY qué matrimonio es el más feliz ?
virla. En estas condiciones estaremos contentos de ha•
-Los dos primeros, que viven a expensas del ter-b er nacido.
cero.
La vida es buena, y hay que vivirla; no durmiendo,
sino perfeccionándonos más y más, para poder gozar
o oo
de todos sus encantos.
JOSE RIPOLL .
1mpresiones de viaje.

Fulánez vuelve de su viaje a Roma y le cuenta a su
mujer sus impresiones.
- i Muy hermosa! .... iY si vieras cuánto me be acordado de tí, contemplando aquellas ruinis! ....

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las sienes de los sáciros flautistas! ..... .

Era Unél. noche azul .... ya los violines
en la "t~rrase" del parque habían callado:
iy se abrían las rosas del pecado
en el fasto otoñal de los jardines! ....

y retornar después de los _iardi_nes,
a la "terrasse" del parque, s1lenc1osas,
¡a deshojar de amor todas s_us _rosii¡s
ante el mágico son de los violines.• • · ·
]OSÉ

M.

DE

ANGUITA·ZEBALLOS.

Cabe la fu,¡ote ideal, donde su tienda
entre rosas en flor Cu.pido hacía,
iun sátiro biGoroe scoreía
a la Venus de Milo de la senda!
Era una noche azul ..... . iba la luna
por el cielo litúrgico y sonoro.
jcomo un cisne sonámbulo de oro
por la planicie azul áe una laguna!
Las damas en un mágico derroche
de esplendor juvenil y gentileza,
paseaban su magnífica belleza
en los verdes jardines de la noche ..... .
Donde bajo el fulgor de las estr4:llas
y entre un místico son de arpas eohas_.
ise abrían en las somb.-as, las magnohas,
como senos de púberes doncellas!. . ....

1

.: f
.

Era una noche azul. ... donde los bardos
componían sus éitlogas agrestes,
entre un coro de Náyades celestes
y un perfume romántico de nardos!
Donde las bellas damas ante el vago
miraje de los búcaros sutiles,
se extasiaban coquetas y gentiles
en las góndolas de oro de los lagos.
Inquietando con tirscs de asfodelos
los cisnes adormirlos en las ondas,
¡bajo el húmedo olvido de las frondas
y las gemas radiantes de los cielos! ....
Era una noche azul. .•. los surtidores
cantaban en las fuentes augurales,
y :iecían sus áureos madrigales
los bardos del amor entre las flores! ...•
Los pájaros inquietos en los nido~,
soñaban con la luz del nuevo día;
y el vieuto, entre las cosas, esparcía,
un enjambre de pé talc.s caídos ..... .
Todo era ideal en el celeste espacio:
las estatuas, las flores, y las fuentes ....
¡ y en el cielo los astros refulgentes
como mágicas dalias de topacio! ....

Y en esa noche a z ul como ninguna,
las damas opulentas y jovialts,
por las sendas en flor de los rosales
bajo el sueño de plata de la luna.
Perfumando el jardín con su respiro,
volvían de los lagos, voluptuosas:
¡para hacer su "bouquet" de varias rosas
junto a las viejas fuentes de zafiro!. .....
¡Quizás pensando en el doncel galante;
que una rosa, al pedirli!s, en un ruego:
¡les ofreciera algún clavel de fuego
en la pálida tez de su semblante!

¡Para ir con sus sueños simbolistas
a la gruta senil de blancas piedras,
a coronar de pámpanos y hiedras

Siento la nostalgia d_e t!'ls maoe~itas; .
extraño la dicha de m1 bien perd1d?· .. ;
•Dónde está la virgen que oye_ra mis cuitas!,
~o las avenidas del jardín fiando.
Me hace falta el fuego de aquellas miradas,
que olvidar hacían mis negros d?lores .. ... .
¿ No veré ya nunca tras de tus rizadas
pestañas, al aogel de nuestros amores?..... .

A la Srita. G. V.
Aquí, en el interior, en lo más hondo,
en el oculto fondo
del pobre corazón, tiembla y se agita
una inmensa pasión que me anonada,
dolorosa punzada
. .
que en lágrimas de hiel se prec1p1ta.
¡Cómo me duele el alma! !Cómo siento
brotar el s ufrimiento
en suspiros y quejas y gemidos ... ... _!
1Y cómo siento que por la ancha henda
se me escapa la vida
en torrentes de roncos alaridos!

iOhl, recuerdos dukes de la vida mía;
fantásticas sombras que pafan llorando;
corazón que mira su lenta agonía
y siente la herida que sigue sangrando.
Queja interminable que del peci10 brota,
y que se convierte en doli1;ntes versos ..... •
Es llorido triste de cadee.c1a rota,
por las negras manos de genios perversos.
¿Qué harás en tus horas, m_i virgen amada;
¿ soñarás acaso, tras de los cristales,
mirando la lluvia descender cansada,
como si lloraran ojos espectrales 1• ....•. ...•.

Sufro ••.. lo que se· sufre cúando se ama,
cuando erótica llama
lentamente devora la existencia ..... .
Y siento soledad y siento frío
y algo fiero y sombrío
diviso con pavor en mi conciencia.

Desde mi ventana contemplo a lo lejos,
la feliz pareja_queva si~ congojas.: ....
¡Crepúsculo tnst1t, sangrientos refle¡os! .. : .. .
¡Oh brisas de otoij?, que arrastran las ho¡as!

¡Lucha terrible y cruel .... ! mortal veneno
guarda el alma en ~u seno
y ni siquiera puedo destrozarla
y hundirla en el reposo de la tumba ....
No quiero que sucumba,
¡es de ella y me sirve para amarla!

Yo siento la tristeza ..... .
Yo siento la tritteza profunda de la vida,
cuando miro la tarde que agoniza en reflejos ..... •
El paisaje se pierde, misterioso, a lo lej?s,
como ilusión postrera de una cosa perdida,

¡Oh, mujer! si supieras cómo te amo,
cómo sueño y te llamo,
cómo me desespero y me maldigo:
quizá compadecida de mi pena,
tú que eres pura y buena.
¿dejarías solo a mi dolor conmigo?
¿ No sabes que te adoro hasta el exceso,
y tiemblo bajo el peso
de la fatalidad que me persigue?
Olvidarte q,1isiera, mas no puedo,
te adoro .... y me da miedo
mirar tu faz que por doquier me sigue.

Parece que solloza la brisa en la espesura;
las aves temblorosas, eomedio del boscaje,
tal vez sientan la _ignota tristeza del paisaje,
que oculta, silencioso, su arcáoica amargura.
Por la angosta vereda, cual fantasmas humanos,
van dos niños mendigos, sus rostros se demudan
p:ir el hambre, sus manos, entrelazadas, sudan,
y se escuchan sus voces, como rezos lejanos
1Dónde van 1... . iQuiéo lo duda! a morir tristemente,
en la noche implacable de su negro destino ..... .
Mañana sus dos cuerpos, enmedio del camino,
los verá, con ternura compasiva, la gente.

¿Qué me importa sufrir? iAh, no! bendita
esta sed infinita
de amarte con pasión, hasta el delirio!
soy feliz consagrándote mi llanto,
mis ayes y mi canto,
y acepto resignado mi martirio.

Pienso en los rostros pálidos; en ojos espectrales.••·
En sonrisas diabólicas del mónstruo de la h isteria,
que se arrastra llevando la espantosa miseria,
por los salc-nes sucios, de horribles hospitales.

¡Déjame que te adore ...... iSólo quiero
que el dolor de que muero
no te pase, mi bien, inadvertido ....
Soy feliz con mi amor aunque me mate,
jsi sólo por tí late
este mi corazón adolo_rido!

Es la oración .... muy lejos, e~cúchase el tañido
triste de una campana e n la iglesia derruída .. • •
Parece que el sonido se aleja de la dda,
o que la muerte pasa a través del sonido.

VICTOR DIAZ DE LEON.

Y por eso en un casto desaliño,
las damas del jardín como no tesoro:
¡ llevaban su "bouque!" de rosas de oro
s"bre el florero ideal de su corpiño! ..... .
Y en grupos de color y de alegría
al soñar con idilios no lejano~.
se partian unidas de las manos
como ninfas de amor en pagaoía ..... .

Es otoño y llueve .... Cayendo_ las hojas,
como aves c:iosadas, llenas de tristeza,.
lentamente arrastran sus negras coogoJas ....
Parece que llora la naturaleza.

Horas agonizantes del crepúsculo triste ..... .
Angustias infinitas de la tarde sombría,
que siente, misteriosa, la gran melancolía
por la noche cercana que de sombras se viste.
Yo siento la tristeza profunda de mi suerte,
al mirar, en las tardes, las soiT'lbras intranquilas.••·
y entre estas sombras buscan mis inquietas pupilas,
otra rnmbra más negra: la sombra de la muerte .

Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
Pasa la pareja bajo mi ventana,
preludiando amores en frases sinceras ... .
Y pienso en mi virgen, la novia lejana ... .
,Qué haces en tus horas? .... ¿Qué piensas .. ¿Qué espe(ras1

L uis G. VALDESP1N0 JR.

~~

El beso experlmental
El viejo médico sonrió con bondad y agregó;
-A ninguno de ustedes, seguramente, le ha acontecido una aventura ni más rara ni más cómica que la
mía.
Andaba yo, y esto ya hace algón tiempo, por los al•
rededores de mis cuarenta y cinco; me defendía de las
injurias de la edad con la tenacidad de un vividor a
quien le gusta la vida y conoce su sabor; pero con todo
mi arte no llegaba sino a ilusionarme a mí mismo, y no
es poco beneficio.
F íjense ustedes que un hombre que no se rinde a la
edad es un ·hombre que está pronto, naturalmente, a
correr el vendaval de la vida como se le presente y sin
pedir cuartel ni invocar sus canas para eludir ni el
trabajo ni los lances.
Es, pues, más respetable que el que busca el reparo
de su vejez para llamarse a sosiego como esos perros
viejos que trotan al par de la carreta mientras ésta camina, pero que, no bien se detiene, ya están buscando
la sombra para tenderse a dormir.
Era yo médico de una família respetable, y una de
las chicas, Ana María, a quien había visto crecer des•
de niña, tenía ya sus diez y seis años cuando me lla•
maron para· que la asistiera de una
bronquitis que la molestaba.
¡ Diablo, diablo, qué encontré linda a
la chicuela!
Alta, delgada, rubia cenicienta,y con
todo lo necesario como acompañamiento, es decir, ojos dulces y rasgados, na·
riz fina, un pie que daba deseos de es•
trecharlo por lo pequeño y bien hecho,
y después un gesto riente y picaresco
que iluminaba toda su personita.
En fin, lo 'que se llama, en buea crio·
llo, "una ricura," y basta porque no
e~t0} ahora para turbarme con recaer•
dos gratos.
.
- ,Cómo te va, Ana María? ¡y que
linda te has puesto! Nadie diría, al ver
tu carita de C)elo, que me llaman para
que te asista.
-Es una oerviosa,-dijo la importu•
na mamá y como todas las madres, metiendose de rondón al diagnóstico y
como para que usted les d:ga:
- IY si usted sabe lo que tiene, para
qué diablos me llama?
-No haga caso, doctor, soy nerviosa
un poquito, es cierto; pero tengo tos y
tener tos a mi edad no es programa
que me guste.
Ana María se desabrochó su bat;ta,
dejó al descubierto sus hombros, sus
brazos de leche y no sé qué m ás; porque me quedé grave como debe estar
on médico, aunque le retoce la risa en
todo el cuerpo, la cnbrf con una toalla
estros fotógrafos en la Kermesse efectuada el sábado de la semana pasada
Tres'ioteresaotes
iostantaoeas
logra?as
ºf~1c10
• de las victimas de la terrible explosión de Tacul::aya.
fina y empecé a auscultarla.
~
en el Salón
RoJo a pbor
ene

�11

-Bronquitis ligera-dije al rato, pues no aseguro
no haberme retardado uo poco más de lo necesario so•
bre tao agradable almohada,-brooquitis ligera y tra·
tamieoto benigno y antes de quince días la linda chica
no .t~ndrá más su p~ograma de tos-dije riendo y trao·
qu1hzando a la ansiosa madre, que había seguido todo
mi proceso coa njos como puñales.
-lSeguro que no es nada, c!octor?-dijo Ana María
-Ustedes siempre engañan a los enfermos.
·
-Pero nada serio, chiquita,-agregué, exagerando
uo P_JCO la not~ para inspirar más confianza, sin pen•
sam1eoto ulterior, pero &lt;per si acaso,&gt; como decia mi
viejo portero italiano.
Las visitas siguieron y a los cuatro o cinco días em•
pecé a pavonearme como uo verdadero pavo real, por•
que noté que Ana Maria me hacía ojitos y abiertamen•
te buscaba un flirt coa su médico. No tengo para qué
recordarles a ustedes todo lo asno que somos los hom•
bres a e~e _respecto y tampoco decirles que no hay ente, por nd1culo que sea, que no se crea capaz de inte·
resar uoa mujer, y ello disculpa el que a pesar de todo

yo cayera como uo chorlito en las redes que me tendía
aquel diablillo y como verdadero pavo real empezara
por traerme sobre la frente, a manera de jopo, las cua·
tro mechas que me quedaban cerca de las orejas, y a
disimular otra cantidad de fechorías que el tiempo ha·
bía hecho ea mi cara, por supuesto, convencido, en mi
fuero interno que era, más que la discutible gallardía
de mi cuerpo, mi espíritu, mi gracia y mi talento lo
que me proporcionaba tal triunfo.
JComo si a las mujeres les importara ni uo comino lo
que se llama talento!
Y las cosas siguieron.
Una mañana , en el salón, ya casi en pleno flirt, me
encuentro con Ana María, que me dice:
-Doctor, tengo un loco capricho-y se me acercaba
-tengo el loco capricho de que me dé un beso, pero
uo beso largo en los labios-y me presentaba la boqui·
ta tentadora como una frutilla.
Para qué decirles que no me hice repetir la deman·
da y maldiciendo uo cigarrillo que acababa de arrojar
ea la puerta, porque me sospechaba que mis bigotes

debían apestar a tabaco ea ese momento, estampé ea
los labios que ~e me ofrecían 110 beso amplio, prolongado ..... .
La mamá, coa ojos de puñales, entró ea ese iostao!e
y uo poquito más, coa toda mi respetabilidad, me echan
a la calle, sorprendido ea pleno delito.
-Ana María está ya del todo bieo,-dije,-medio
ahoJado por la emoción.
-Y ahora sí que tengo la seguridad, mamá, de que
el buen doctor dice la pura verdad; oo debo estar ea•
fetma, porque la prueba acaba de dármela, me ha he•
cho uo examen que me ha cooveocido de la seguridad
que tiene de que oo estoy tuberculosa.
Miré a Ana Maria y me dieron ganas de ponerme a
llorar. Me había tomado como conejo de experimento,
~í, amigos míos, como conejo de experimento y nada
más. El beso era el final de la experiencia.
Todos soltamos a coro una carcajada.

contabilidades el capital pasa a la cuenta de caja tam·
bién el corazón se entrega al amor? En esto me b; fun,
dado para hacer dichas substituciones.
El negocio para que resulte bien ~e ha de.llevar úni·
cameat~ entre dos y estos tienen que reportar íntegros
los cap1t...les; pues de otra manera. hay qniebr~; ~sí es
que no se admiten más socios.
·
Uno de los puntqs esenciales para el buen resultado
de las operaciones es: antes de emprender cualquiera'
de ellas, adquirir conocimiento sobre el monto del ca·
pital del futuro consocio y compararlo con el propio;
si ambos resultan igoales o cuacdo menes ap;roxima·
dos, puede asegurarse el éxito; en caso contrario, es
decir, cuando .se diferencíen notablemente, e&amp; · mejor
abstenerse de hacer algo.
Tenemos el cas.:&gt; de capitales idénticos; hay q1:2e abrir
libros y el primer asiento será: «Caja a Capitales&gt;: ya
contando con numerario fácil es hacer operaciones;
pero !mucho cuidado con ellas! Es peligroso erogar
fuertes gastos, porque puede agotarse la existencia. Los
besos reportan grandes desembolsos y no deben efec·
toarse sino permanecer en calidad de Documentos a
Cobrar basta después de haber htcho el Balance (del
que ya hablaremos) y obtener utilidades para hacerles
efectivos.
Las palabras sio los hechos son úcicamecte gastos

ARTEMIO DOMINGUEZ.

LA CORRECCION
A las cinco, la corneta de la cárcel lanzaba ea el
patio su escandalosa diana, compuesta de sonidos discordantes y ~hill~oes, que repetiao como poderoso eco
las cuadras s1lenc1osas, cuyo suelo parecía enladrilla•
do coa carne humana.
Levaotábanse de la almohada trescientas caras soño·
lientas, sonaba un verdadero concierto de bostezos,
caían arrolladas las mugrientas mantas, dilatábanse coa
brutal desperezamieoto los robustos e inactivos brazos
liábanse los tísicos colchones conocidos por "petates':
en el mísero antro y comenzaba la agitación, la diaria
vida ea el edificio antes muerto.
En las extensas piezas, junto a las ventanas abarro•
ladas, por donde entraba el fresco matinal reoov.ando
el ambiente cargado por el vaho del amontonamiento
de la carne, formábanse los grupos, las tertulias de la
desgracia, buscaodose los hombres por la identidad de
sus hechos; los delincuentes por sangre eran los más
inspirando confianza y simpatía con ~us. rostros _enérgi'.
cos, s!ls adema·oes resueltos y su expresión dt. pundpnor
salvaie; los ladrones, recelosos, solapados, con sonrisa
hipócrita; entre unos y otros, cabezas con todos los sig·
nos de la locura o la imbecilidad; criminales instinti·
vos de mirada, verdosa y vaga, frente reprimida y la•
bios delgados, fruncidos por cierta expresión de des·
déo; testas de labriego &lt;extremadamente rapadas, con
las enormes orejas despegadas del cráneo; peinados
aceitosos con los bucles hasta las cejas; enormes man•
díbulas, _de e~as qoe sólo s·e encuentran en las especills
feroces mfenores al hombre; blusas rotas y zurcidas:
pantalones deshilachados· y muchos pies gastando la du·
ra piel sobre los rojos ladrillos.
A aqoella hora asomaban en las piezas las galonea·
das gorras de los empleados, saludados con el respeto
que inspira la autoridad donde impera la fuerza, pa·
saban los cabos, vergajo al puño, con sus birretes blan•
cos, escasos de tela, como de cocinero de barco pobre,
y comenzaban los "quioceneros" la limpieza de la ca•
sa, la· descomunal batalla contra la mugre y la miseria
que aqu.,J amontolllmiento de robustez inútil dejaba
como rastro de vida al agitarse dentro del sombrío edi·
6.cio.
Los "quinceneros" era la última capa de aquella sociedad de mi.,erables, los parias de ·la esclavitud, los
desheredados de la cárcel. El último de los presos re•
sultaba para ellos un personaje feliz, y le coat..mpla·
bao con envidia al verle inmóvil en "la pieza" hacien•
do calcetas con estrambóticos arabescos o tejiendo ces•
tillos de abigarrados colores.
Con la escoba al hombro y arrastrando los cubos de
:agua, pasaban macilentos y humildes ante los penados,
pensando en cuando llegarían a ser "de causa" y ten•
drían el honor de sentarse en el banquillo de la Au•
dieocia por "l\lgo gordo" librándose con esto de doblar
todo el día el espinazo sobre los rojos baldoi-ines e ir
pieza tras pieza lavando el hediondo piso sin quitar la
vista del C'l.bo y del cimbreante vergajo, pronto a arra•
llarse al cuerpo como angulosa serpiente
Iban descalzos, andrajosos, mostrando por los bogue•
tes de la blus,a la carne costrosa, libre de camisa; con
la cara pálida, la piel temblona por el hambre de mu•
chos años y el horrible aspecto de náufragos arrojados
a uoa isla desierta. Eran los cbic0s de la cárcel, los
,que se preparaban r. ser hombres en aquel horrible
-antro, siempre condenados a quince días de arresto
,que no terminaban nunca, pues apenas los ponían en
na puerta y aspiraban el aire de las calles, la policía,
•como madre amorosa, devolvíalos a la cárcel para atrilbuirse un servicio más, e impedir que la adolescencia
&lt;ilesamparada aprendiese malas cosas rodando por el
mundo.
Eran en su mayoría seres repulsivos, frentes angostas con nn cerquillo de cabellos rebeldes que sombreaban como manojo de púas las rectas cejas; rostros en
les que parecía leerse la fat&lt;1,l hereac-ia de varias gene•
raciones de borrachos y homicidas; carne iíacida del

libertinaje brutal que estaba aderezándose para ser
pasto del presidio; pero entre ellos babia muchachos
enclenques e insignificantes, de mirada sin expresión,
que parecian esforzarse por seguir a los compañeros
en su obscuro descenso; y extremando la ley de castas
hasta lo ioverosimil, resultaban los víctimas de aquellos
mismos que pasaban como esclavos de los presos.
El más infeliz era el &lt;Groguet,&gt; un muchacho pali·
ducho y débil por el excesivo crecimiento y sin tiner·
glas para protestar. Cargaba con los enormes cubos, y
agobiado bajo su peso subia la interminable escalera,
pensando en el tiempo feliz en.que tenía por casa toda
la ciudad, durmiendo en verano sobre los cuévanos del
Mercado y apelotonándose en invierno en el quicio
del respiradero de alguna cuadra.
Castigábanle por torpe. Muchas veces, al cruzar el
patio, quedábase mirando aquel sol que se detenía en
el borde de los sombríos paredones, sin atreverse nuo•
ca a bajar hasta el húmedo suelo; y cuando el vergajo
le avisaba el paso, lanzaba entre dientes un &lt;Jmare
mehual&gt; y le parecía ver la &lt;paraeta&gt; del · Mercado,
aquella mesilla coja con la calabaza recién salida del
horno, tras la cual estaba su madre cambiando ochavos
por melosas rabaoadas y peleándose por la más leve
palabra con todas las de los puestos vecinos que la ha·
cían competencia.
Ya h:tbían 1_&gt;asad~ muchos años, pero él se acordaba,
como s1 estuviera viéndolo, de aquellos ojos sin pestañas, ribeteados de rojo, horribles para los demás, pero
amorosos para él: de aquella mano seca que al acari·
ciarle la cerdosa cabeza, manchábala de pringne melo•
so; de aquella cama en que soñaba abrazado a su ma•
dre, y ahora . .. . : .ahora dormía en ur:ia manta que le
prestaba por caridad alguno de &lt;su pieza;&gt; y si en verano se tendía sobre ella, en invierno servíale para ta·
parse, recostando el cuerpo sobre los húmedos baldosi·
nes. resignado a helarse por debajo con tal de sentir
arriba un poco de calor.
Niño, a pesar de sus amarguras, vendía el pan de la
cárcel por diez céntimos para una partida de pelota en
el patio o un racimo de uvas, y a la hor&amp; del rancho
ech~b:'5e a la espalda la mano izquierda, y mirando con
env1d1a a los q~e.ei:npuñabao un mendrugo, hundía su
cuchua en el 10s1p1do rancho para engañar el estóma•
go con ilusorio alimento.
Y así vivía; sin estar aún enterado de por qué razo•
nes se preocupaban de él y lo enviaban a la cárcel
qnince días, para volver a meterlo apenas pisaba la calle. Le cogió la policía en uoa de sus redad..s; pillároo•
le en i:I Mercado, su casa solariega: tal vez conocían
so afic160 a la fruta, que él consideraba de posesión
común, y desde entonces vióse condenado a no gozar
de libertad más que unas pocas horas cada quiuce
dias.
Sabía que _le pillaban por &lt;blasfemo.&gt; ¿Qué sería
aquello? Y, ~10 saber por qué, recordaba que los ageo·
tes, cuando 10teotaba escaparse, le daban de bofetadas
con aco~pañamiento de interjecciones, en que baraja·
ban a Dios y los santos.
El muchacho, siempre en la duda de qué significaría
su titulo de &lt;blasfemo~. resigaábase con su suerte, sin
so~pechar que s~ publ_1caban periódicos con sueltos es•
cntos por_l&lt;;&gt;s mismos mteresados, en que se hablaba del
gran serv1c10 prestado el día anterior por el cabo Fn·
lar:io ~'I fuerza .ª sus órdenes,&gt; prendiendo al terrible
cnmmal conocido por el &lt;Groguet &gt;
Y aquel ba~dido de quince a :ios iba creciendo en la
cárcel, t~aba1ando como una bestia, aprendiendo a ra•
tos P:rd1dos_el &lt;caló&gt; del crimen, oyendo la novelesca
relación ~e interesantes at~acos y mirando como bom·
~res sublimes '.'- los &lt;c~rtenstas&gt; y &lt;enterradores,&gt; senorooes
muy.. ltstos y1 bien
.
. d portados que iban por el pa•
t~o con sorti1as ~ re OJ e oro, y que tiraban el dinero,
s1en~o reverenciados P?r todos los presos. IAy! !Si él
pud1Pse llegar por el tiempo a la altura de aquello
&lt;tíos&gt;!
s

Pero sus aspiraciones eran más modestas. Había nacido para be~tia de carga y sólo deseaba que le deja•
sen trabajar con tranquilidad; que no fuesen a buscar•
le cuando no se metía con nadie.
En una de sus salidas quiso vender periódicos pero
apenas lanzó los primeros gritos, ya tenía en el ~uello
la z~rpa de u':1 tío bigotudo, de aquel mismo de quien
dec1a en la caree! la gente &lt;de la marcha&gt; que pooién•
dole dos o tres duros en la mano era capaz de no ver
el sal en. mitad de! día y de dejar que robasen un reloj
en sus mismas nances.
Otra vez, al cumplir la quincena levantó el vuelo y
no paró hasta el puerto, donde con un saco en la cabeza a gui•a de caperuza, dedicábase a la descarga de
carbón, anda_odo con la agilidad de una mona por el
madero tend_1do entre el m~elle y e_l vapor icglés. Lo
pasaba tan ricamente; com1a de cahente ¡y con pac! en
una taberna; pero a los pocos días quiso su desgracia
que asomase p~r allí los bigotes uno de sus sayones, y
otra vez a la carcel para que pudiera publicarse con
fundamento la consabida gacetilla sobre el terrible
&lt;Groguet&gt; y el inmenso servicio del cabo Fulano &lt;y
fuerza a sus órdenes&gt;.
Así iba corrigiéndose el bandido de sus terribles crí·
menes, que él ~o sabía cuáles fuesen: y oyendo a los la·
drones la relación de sus hazañas, estremeciéndose al
i:scuchar el relato de l_o~ asesinos y teniendo que resis·
hrse a monstruosas sohc1tudes que le aterraban, prepa·
rába~e para ser hombre honrado cuando la policía le
quisiera dejar tranquilo.
?:lº le c~gerían más; estaba decidido; aquella era la
úlbma quincena que pasaría. Cuando terminase no se
detendría ni uo instante en la ciudad: iría al puerto para_esconderse en cualquier barco; se metería bajo los
as1~nto~ de un vagón de ferrocarril; el propósito era
huir leios, muy lejos, donde no sacasen al cGroguet&gt;en
letras de molde ni le conociera nicgún cabo Fulano.
• Y el ~uc~acho q_ue antes vivía en la cárcel con re·
s1gaa&lt;:1a 1nd1forenc1a, esperó impaciente el término de
la qumcena.
Por fin llegó el momento. El &lt;Groguet&gt; a la calle con
todo lo que tenga.
. JLo que él tenía! Valiente sarcasmo. Ganas de traba·
Jar, de ri:generarse, de verse libre de aquella estúpida
persecución .•.. y nada más.
.
S~ sacudió co!Do un perro mojado antes ·de salir de
la pieza; no i.e hmpió de los zapatos el polvo de lacár·
eel por9ue carecía de ell_os, y lanzós;e por el entreabier•
to rastnllo como un gorrión fuera de la jaula.
Vamo~; que ahora se fastidiaba para siempre el tío
de los bigotes.
• ~ero se detuvo ea el umbral, aterrado como ante una
v1s1_6n: allí estaba él, en la pared de ecfrente con otro
faris,eo de so clase, sonriecdo los dos como si les com·
placiera el terror del muchacho.
Intentó e~capar; pero inmediatamente sintió la vellu•
d~ zarpa ea el cuello y fué zarandeado con acompaña·
Dl!ento de ..._.esto y aqu~I!~ en Dios y la Virgen. ,
C~mo medid~ de prev1s10n aira quincena. y sin dar
gra,c1as a la_sociedad, gue se preocupaba de él para
meiorar su mdole perversa, atravesó otra vez el portón
en busca del vergajo que enseña y de las conversacio•
nes de la cárcel que moralizan.
Iba preso de nuevo por &lt;blasfemo&gt;. Y lo mejor del
~~~: era.q~e al salir dé la cárcel no había abierto la
: Y un1camente al sumirse de nuevo tras el férreo
r:-stnllo, yensando, sin duda, en los ojos ecrojecidos y
510 pestanas Y en la mano huesosa y acariciadora mur•
muraba, abatido, su lamento de los grandes dolor~s:
-&lt;JAy, mare mebua!&gt;

de ornato; pero unidas a acciones tales como: constan•
cia y mutua abnegación, valen mucho y tienea entrada
directa por caja.
Letras de Cambio son cartas, flores, retratos, etc., y
no deben ser falsas, ingresarán al fondo de reserva.
Los celos deben conceptuarse como asientos virtuales y meramente hay que suprimirlos, sobre todo, los
infundados.
Cuando alguno de los interesados invierta algo de los
f&lt;.ndos en especular negocios agenos, inmediatamente
se procederá a liquidar la negociación, cerracdo las
cuentas respectivamente por medio de los asientos &lt;ol·
vido&gt; y &lt;falta de honor&gt;.
Habra otras muchas cuentas de las que no hablaremos por ser especiales a cada sociedad.
Después de cierto tiempo se impoce hacer un balan·
ce, si llegada esta época se ve que ambos socios son bas·
tante aptos para llevar sus negocies, si se hao obtenido
utilidades y si en fin hay absoluta ccncordancia en las
conclusiones, entonces se podrá consolidar la sociedad
ante testigos, extendiendo el acta ccrr.petecte. De allí
en adelante no vayan a pensar los nue"vos socios ante
contrato legal, que todo va a ser gastar las utilidades.
!No! precisa seguir trabajando para siempre aumentar
el haber de la felicidad.
Cuacdo al practicar el balance antes mencionado

I

Sr. Lic. don Ignacio L. Cortés, nombrado Magistrado
del tribunal segundo de circuito.
(Repetimos este retrato, por haber salido en nuestro
número anterior con nombre falso, error que la·
mentamos)

La contabilidad del amor
Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
Se trata de una gran contabilidad; un poco laborío•
sa y otro poco óelicada y voy a daros unas pequeña.;;
reglas que a mi mal parecer he juzgado buenas para el
mejor resultado de las operaciones.
Como para todo negocio se necesita capital, nuestra
contabilidad no podría existir sin él, aquí en mi caso
creo que el capital estará bien representado por el corazón y que el amor debe ser la cuenta de caja y ¿no
estáis conformes con que cada uno, tiene ensu corazón
un capital? ¿Formado por virtudes, sentimientos y aún
por defectos? ¿ No sabéis también que así como en las
El señor Presidente de la República en el cball.&gt;
de la legación francesa el lunes pasado, durante
la recepción ofrecida en.su honor
por el señor Ministro.•
son pérdidas y no util idades las obtenidas, lo mejor,
antes de comprometerse a firmar el contrato esdisolver
la sociedad y liquidar por «Pérdidas y Ganancias&gt;.
i Vaya que hay pérdidas! El Capital (no olvidar que el
corazón representa esta cuenta) suele salir muy dete·
riorado y ¡cuántas veces, sin aliento y con desconfianza
infinj ta para emprender nuevos negocios!
La cuenta del hcnor no es de las que resultac muy
bien libradas, y es de advertir que no admite r affCnes
ni enmendaturas. siecdo que se debe pccer e!pe cial
cuidado en llevarla.
G'ana~cias casi nucca se obtienen, si acarn; 2cierlo
para emprender con más cuidado futuros nE'gccics.
Por último, se aconseja que i:o refulta biec; fo1mar.
y liquidar sociedades a cada memento, pues generalmente es más lo que se pierde que lo que se gana.
Pero. ¡qué crimen! !Comparar el amor! ilo m ás sublime!, lo más ideal que hay, con una simple cuenta de ,
caja; y el corazón .... albergue de tantos impulsos eleva- dos, coa cederle el lugar de un capital 1•••• ••repito: lqne·
delito!...... Reciban elles mis disculpas y ccnste que,
no he tratado de .ofenderlos. Es un &lt;disparate&gt; t omadode la vida real; un &lt;diFparate&gt; del que si se siguie-ran
sus reglas, pienso que co habría que lamentar tantas
quiebras de amor.
ANGELINA DOMO DI GORGE,

V . BLASCO IBANEZ.

o o o

Un ccoic&gt; de la legación de Fraccia.-EI Excmo. señor Ministro, el personal de la legación y las damas invita•
das al banquete que el diplomático francés ofreció al Presidente de la República el lunes pasado.

No te cases con una mujer a quien no le sorprendas
el secreto de que le gustan les homhes que !e te parezcan.

�. 1unto a toda esta pléyade de resurrecciones históricas, vemos a personajes que no
existieron como la señorita D'Ormoize, a quien persiguen como envenenadora de la
Fontanges, para librar a la Montespan; y un abate llamado Griffard que salva a la que
encerrada en la Bastilla, sin él hubiera sido sacrificada, y hacer saber al Rey la culpabi·
lidad de su célebre favorita.
La obra de Sardou no ha gustado en México, hay que decirlo con entera franqueza, y
a mi juicio debe figurar entre las más flojas del renombrado autor francés. Aun basán•
dose en hechos históricos, más que drama histórico, es un melodrama, es decir, que reune la vulgaridad del géoero, coo menos cualidades de las que predominan en el teatro
del citado dramaturgo, maestro, que como es sabido era, en recursos de técnica.
Se trata de una producción compuesta para deslumbrar al público de la galería, aunque la expectación laoguidece en los tres primeros actos seocillamente porque en ellos
oo pasa oada y no son más que uoa larga y pesadá exposición. Pero como no en balde
Sardou fué maestro en arte escéoico, supo concentrar en el resto del drama el interés y
el conflicto, con tal maña y de tal modo, que el espectador sacude algo el cansancio pro•
ducido anteriormente. La actitud de &lt;Griffard&gt; defendieodo a la joven vilmente acusada: las cosas que dice a la misma Montespan, y los ministros, y en fin su esceoa con Luis
XIV, constituyen episodios, en los cuales el actor poco tieoe que hacer, pues el autor puso
brío, energía, y levantadas ideas en boca del personaje. La obra termioa, ordenando el
Rey que se eche tierra al asunto, que la joven encerrada sea puesta en libertad, casán·
-dala con su novio &lt;Desgrez,&gt; y que el abate calle para siempre Jo que sabe, siendo coloca•
do en un buen destino eo la Biblioteca del Palacio, según su deseo ; to:io esto, después de
una escena larga y pesada entre el Monarca y la Montespan que se muestra soberbia,
dominadora, cíoica, y amparándose bajo sus d,erechos de m1dre, por lo, hijos .que ha.bía

· 1 111111111111

I .

TEATRO MEXICANO .

"EL ASUNTO DE LOS VENENOS."

Má~ de 70 años tenía Sardou cuaodo escribió la obra
"L' Affaire des Poisoos" que hemos visto eo la última
semana, traducida por el señor Alberto M1chel y hasta
algo adaptada, ¡)'les no existe en el original la primera
escena de los aldeanos que veoíao persiguieodo a los
fugados del presidio de Tolóo y varios pasajes han
teoido que amoldarse a los artistas que habían de h~cer sus papeles eo esta ocasión. Por lo demás, el tra·
ductor no ha quitado el ambieote al drama eo lo posible, conserváodolo, sobre todo, en las más culmioaotes
escenas.
Dos traducciones, que yo sepa, se hao hecho de esta
mediana obra de Sardou; una la que hizo al castellaoo
el señor don Ricardo Blaoco para María Guerrero.que
la estreoó con el título "El Drama de los Veneoos" y
otra al catalán, de autor cuyo nombre no recuerdo y
que se llamó "La Cort de Luis XlV.'' De manera que,
como se vé,~la fama del celebrado dramaturgo ha ten·

..

tado la voluntad de los afectos a las trasplaotaciones
escénicas que no siempre resultan, dicho sea en honor
de la verdad.
En "El asunto de los venenos," como en casi todas
las obras de Sardou, hay una parte histórica y otra que
el soberano ingenio del autor ponía, y por cierto con
sumo talento. El episodio histórico que ha servido de
base para el drama de que me ocupo es el siguiente:
Bajo el reinado de Luis XIV hubo en Francia el ce·
lebérrimo "affaire étes poisons por el que fué decapita·
da en Paris, en 1678, la famosa marquesa de Brinviliers,
por envenenamieoto de su padre y de sus ~os hermanos y por haber iotentado asesinar · de
igual manera a su hermana y a su cuñada.
A consecueocia de las revelaciones de
la marquesa y otras denuncias recibidas
por la policía, fué presa la Voisio, que re·
sultó ser una especie de bruja, de e nvene•
nadara y de intermediaria de todas las de•
más deliocueotes de la corte de Fraocia.

Era una mujer que había sabido explotar los deseos
de todas las que querían librarse de un marido, de un
novio o de las consecuencias demasiado aparentes de
alguna falta.
Sus revelaciones fueron alcanzandp a la magistratura,
a la nobleza, a la corte y aún casi a las personas rea1es.
Taota importancia tomó el proceso, que se constituyó
una comisión especial llamada Cámara Ardiente, para
continuar rápidamente y en secreto la causa.
A consecuencia de las declaraciones fueron presas
218 personas, de las cuales 36 parece que habían cometi.do delitos que merecían pena de muerte; entre ellas
parece que figuraba la presidenta Leferon, María Mao·
cioi, duquesa de Bouillon, la marquesa de Alluye, la
vizcondesa de Polignac, el conde de Clermont-Lode~e.
el marqués de Cessac, la condesa de Soissons y otros
personajes. Luis XIV suspendió las sesiones de la Cá·
mara Ardiente cuando supo que una mujer, que era su
favorita, madama de Montespao, había querido envenenar a su rival Mlle. de Footanges, y que la misma mujer, en un acceso de celos había tratado de envenenar·
le a él también, y aunque arrepentida de aquel pensamiento oo había vacilado en prestarse a los crímenes
horribles de la "Misa negra" para aplicarle un maleficio.
Ante 'los ojos·del espectador d'esfifan. la Mo·ntespao y
la Fontanges, la perversa Voisin, las lujosas figuras de
la Corte espléndida del &lt;Rey Sol,&gt; duqnesas de Humiéres y de Bouilloo, madames de Nevers, Brisac, Vitry, el gran ministro Colbert, el de Estado Louvois, el
lugarteniente general de la Policía, La Reyoie y otros
muchO's que sería prolijo enumerar, pues los personajes
de la obra, sin contar el acompañamiento de damas,
cortesanos, soldados y lacayos, son ¡treinta y seis!

tenido con Luis XIV, el cual ya estaba enamorado de la Fontange, que era la causa de todo, por el abandono natural que
habría de sobrevenir para la favorita efecto de los nuevos amores
del veleidoso Soberano.
'
No ten~o para qué apuntar los anac_rooismos que ví en la
parte escénica, y no se me ,oculta la dificultad de los intérpretes de la obra, que se encontraban fuera de su centro bajo las
monumentales pelucas··.y· los' bordados levitones de aquellos cor•
tesanos de la época más lujosa de Francia. No entro por tanto
en detal)es, bago constar la buena voluntad de todas y de todos,
para sahr avantes en sus papeles, y sólo me permito lameotar
que el señor Coss, tan estimado como actor y como excelente director de escena, no hubiera encontrado otra obra para su beneficio, que estuvo brillante, como era de esperarse, pues nadie Je
regatea 5U talento, del que ha dado buenas muestras en el tiem•
po que lleva al fren!e de la compañía cVillegas Coss&gt;.
.
.
Y ya que me he permitido entrar en el terreno de las lameotac1ones, dtré que yo creo que el señor Coss t'xageró un poco al hacer su papel del abate
&lt;Griffard&gt;. Yo entiendo que es no personaje astuto, sagaz, conocedor de la época en que
vivía, y hasta si se quiere irónico, mordaz, satírico; pero de eso a representarlo cómico en
extre?1º• hay una distancia grande, que no merece salvarse a trueque de hacer reír a la
galena.
. En la e5&lt;:ena con la &lt;Montespán&gt; en el cuarto acto, en &lt;La Gruta de Thetis&gt;, estuvo
bien el referido actor, pero en el resto de la obra, repito, quizás me equivoque que Jo v'
exagerar la nota graciosa, con detrimento de la verdad escénica. Por lo dem~. el seña;
Coss fué aplaudido en v'lrios pasajes de la obra, momentos culminantes del drama y en
los cu~les s~ figura se hace simpática e1;1 alto grado, p or defender a la inocenc¡'a contra la 1nfaa11a de los esclavos de la favor1t1, que no osaban a~declararla culpable.
Teatro Mexicaoo.-Escenas y personajes de la obra &lt;El Asunto
de los Vent'nos.&gt;
LUIS DE LARRODER.
Señorita Castillo en el &lt;Asunto de los Venenos.&gt;-'María Luisa Villegas (Madame Montespan)_y Mutio (Luis XIV.) en cEl asunto de los Venenos.&gt;

•

�El padre llora, llora como una mujer. El corazón se
destroza con solo verle.
Desde el primer día que se encontraron, los niños se
hicieron grandes amigos.
_¿y tú qué dices, Moche Simion? No, no; yo sé lo
que piensas; pero sería locnra imaginar que entre esos
do3 seres, quebrantados por el dolor, por un mismo
dolor, pudiera ..... . No muevas as{ la cabeza. "\tírales: ni siquiera se ven. ¿ Cómo quieres que lleguen a
conocerse? Para ellos no hay ya ni mundo, ni vida, ni
esperanza; la muerte les ha arrebatado todo. Y tu dices que se conocerán y que .... pero si dos tumbas separan sus corazones!

lnGonsolables
Un día límpido y sereno. El guardián del cementerio
barre las hojas que el viento de la noche ha derrama•
do sobre las tumbas.
El viejo tiene sus muertos, a quienes ama y cuyo re•
poso vela cuidadosamente.
Cuando los parientes o amigos descuidados no ponen
flores en las tumbas o dejan la lamparilla sin aceite
Moche Simion se acerca a la tumba abandonad,/
contempla larga y com'¡lasivamente las coronasmarchi'.
tas, la lámpara extinguida, sacude la cabeza y habla al
muerto, lastimándose de su abandono:
-/Ves? Yo sabía que también te olvidarían. Nadie
v(ene a verte, tehl I Qué les importa? Beben, comen, se
divierten.... Pero, déjalos, déjalos; ya les llegará su turno, como a los demás... Ya les veo venir.., Uno mañana, ot:_o pasado; entrarán por ahí, los piés adelante....
Sus h1¡os les llorarán uno o dos días, y después se quedarán solos, sin flores, sin aceite, sin lámpara. Así es
el mundo... No tiene remedio.

III

El sol de las mañanas de verano derrama los torrentes de su luz sobre la tierra, una luz cálida, benéfica,
bajada del cielo. La tierra exhala vapores. Los árboles
han sacudido sus flores. En el aire flota el amor.
-Perdón, señora, esa es su sombrilla, si no me nu·
gaño.
-Gracias, caballero.
Los dos tienen la vista en el suelo, pero la dama ha
enrojecido ligeramente.
Los niños, con las manos en lc,s labios, se envían, alegrem.inte, besos, y se d icen adiós.
·
Moche Simióo los mira y sonríe, con el aire de un
hombre astuto que comprende y se calla.
En un dia de otoño los tres niños llegaron al cernen·
terio, cogidos de la mano. Algunos pasos más atrás, len•

0

Automóviles con ametralladoras listos para salir
a la toma de &lt;Hermanas&gt;.
Pero hoy, Moche Simion está silencioso. No monologa. /Por qué? La tumba
cerca rle la cual barre, nueva y cuyas letras de oro grabadas en el mármol
brillan al sol, le retiene especialmente. El epitafio dice aií: &lt;Alejandro Cornea, nacido el 6 de marzo de 1849, muerto el 2 de septiembre de 1884. Des•
cansa.&gt; No se oye sino el arrastrar de la escoba y el crujir de las hojas secas.
Espesas bandadas de enerves cargan y ennegrecen las ramas de los árboles
vecinos. El cielo está sereno, la tierra duerme.
Moche Simion sabe quien va a bajar del coche que acaba de detenerse a
la puerta del cementnio. Es Mme. Cornea. Grande, pálida, pasa lentamente,
los ojos opacos y húmedos por el dolor. A su espalda, ondea ligeramente el
crespén de duelo que la envuelve de la cabeza a los pies. No ve nada, el viejo se retira. Ccmprende y respeta el dolor y las lágrimas que todos los días
vienen al ausente cerno un tributo de eterna fidelidad.
¡Pobre mujer! Es joven, bella, rica. ¡Y vtrla llorar, arrodillada ante una
tiimba! ¡Cuánto dolor! iEh! iSi! ... Así, cada uno lleva en sí mismo el gusano
que le roe. Pero... ya se le pasará... vendrá otro... y todo durará hasta el momento en que a su vez duerma debajo de la tierra.
En cuarenta años de vecindad con los muertos, Moche Simion había llega•
do a creerse inmortal.
Pero, ¿por qué las visitas de Mme. Corn~a parecen p~eocuparle tan especialmente? Es que recuerda las tumbas olvidadas, descuidadas... y todas las
mañanas, desde hace algún tiempo, Moche Simion piensa: &lt;No creo que ven•
ga hoy.&gt;
· y espera... Escucha... El trote de los caballos, el rodar del coche, le son
ya familiares.... Ella llega... Y tanta constancia le contraría. ¿ Será acaso, dis·
tinta de las demás?...
El invierno ha llegado. El cementl!rio P.stá cubierto de espeso manto blanco.
- 1Quién deja esa huella en la nieve 1
-Mira, Moche Simioo, soy yo, soy yo. Mi corazón no es de los que olvidan.
· El viejo mira. Ella ha enflaquecido y parece una
s~mbra tan diáfana, t~n ligera como su negro velo.
P1:1dosa~ente, como siempre, se atrodilla, y sus lágrimas, 10undando la piedra funeral corren como
de una fuente inagotable. No más a~or no más felicidad para ella. Una tumba se ha cer;ado sobre e}
que la ligaba a la tierra ..
-Per o, M~cbe Sim_ion, /por qué s:icudes la cabe_za con tanta mcreduhdad? /Acaso la vecindad de
los muertos te ha endurecido el corazón y no tienes.
ya lástima de los pobres vivos?

&lt;iDe profundisl&gt; c¡Requiescat in pace!. ••• La música fúnebre aboga las lágrimas y el ruido de los sollozos;
la multitud se dispersa, y el aomiq.io de los muertos
queda de nuevo en silencio.
El sol se alza en el cielo con imperial majestad.
Y es un nuevo desgraciado que todas las mañanas va
a arrodillarse ante una tumba.
Mocb_e Simion mira al viudo y a la viuda con el ,rabillo del ojo, y murmura:
·
-iToma! ¡No se miran! ¿Es posible? Pero luego ve·
remos •. • •
Y es verdad: entre ambos, inconsolables, la distancia
es tan pequeña que les sería fácil verse y oirse. ¿Pero
están sus almas en sitnación de recH,ir alguna impresión del mundo exterior? Están abismados en su pena
que el hundimiento del universo entero no los distraería del dolor que los absorbe.
1 Y llegaron los risueños días del verano con su verde
vestidura y sus árboles cargados de flores. ¡Ah! iQué
d ulee es la vida1••••
¿De quién son .:sos bonitos niños cuyas claras risas
suenan tan alegremente en el silencioso imperio de los
muertos?
Moche Simion se aproxima:. Se diria que quiere tener parle en esa alegría infantil, que, ignorante de to·
do, se derrocha cándidamente en el triste recinto.
Son tres los niños. ¡Qué bulla hacen!
La rubiecita, ya crecida, es la hija de Mme. Cornea.
La chiquila morena y su hermano son los hijos de la
pobre muerta.
La Estación de Monclova a la llegada de los trenes
militares de la columna Maass, después de seis
meses de interrupción en la vía.
tameote, uno al lado del otro, siguen ..•• los padres de
los tres niños.
o o o

Y ahora las hojas se amontonan sobre las dos tumbas.
Moche Simion n o las barre. Pero, cuando pasa por
ahí, entorva el ceño y masculla:
-jYa lo veis! Pero yo, yo s! que sabía que también
habrían de olvidaros!

II

I

Tres momentos de la solemne entrega del gui(n de la Cruz Roja a las señorihs ~of~rmeras alumnas de la
' ·
Escuela Nacional Preparatori ...

•

. Es la primavera, Los árboles reverdecen. De la
tierra de los muertos brota una vegetación lujuriosa.
En el aire flotan perfumes de juventud 4ue llaman al ~mor. Las puertas del cementerio se abren.
La multitud se precipita dentro de la fúnebre man•
sión. Se oyen g ritos y gemidos. Es un nuevo huésped que viene a gozar el reposo supremo... Se acercan a la fosa.... Los lamentos son cada vez más.
conmovedores y desesperadcs... Los sacerdotes salmodian las últimas oraciones... Los cirio~ arden
dulcemeot., ; en finas volutas azuladas s e eleva en el•
a;re el humo del incienso.
-No, no, no me la guitéis... iOh.! ¡Dejad qu
_ ~ la.
vea una vez más!
·
iQué desgarr~do:res acentos! Un joven vestido de
negro, eoloquec1do por el dolor, se agita como uo,
loco Y rechaza a los amigos que le rodean. Quiere
escapar.se de sus manos para arrojarse a la tumba en,
que se acaba de bajar el ataúd. Le contienen; gime~
llora ...

ALEJANDRO VLAHUTZA.

ORGULLO
Para &lt;El Mundo Ilastrado.&gt;

Campamento de la artillería de la colunma Ma1ss _en el cerro de &lt;La Bartola&gt;.

Mientras adentro toca la orquesta macarena
y se escuchan rumores de fiesta y de alegr ía,
en la terraza vemos como declina el día,
y como el sol esconde su pálida melena.
Estamos silenciosos; hay en la luz serena
de la tarde que muere, vaga melancolía,
hay en sus tintes rojos como una fantasía
llena de sombras vagas, y de misterios llena.
A veces nuestros ojos se encuent ran; nos miramos,
y parece que en esa mirada nos enviamos
algo como un reproche, como un afán de amar,
Acaso aún es tiempo; mas ambos orgnllosos
volvemos el semblante; ahogamas los sollozos,
y mudos contemplamos la tarde declinar.
_
F. DE F U E:-CT ES } R.

�la estufa el olvido en la revista ilustrada, la conversación amistosa entre humo de cigarros, teniendo las ventanas bien cerradas. Así logran aisl:irse de la naturaleza que los abruma, como quien se hunde en un submarino o en una cueva. Lejos de la realidad actual,
,Sobr~ l¡i nieve de las cumbres el último claror del muy lejos del sitio donde están pensando en la vida de
los países llanos y sociables.
crepúsculp se desvanece, se diluye en blancura, y desde enton.ces la noche se apodera definitivamente de la
La luna, mientras tanto, una luna incompleta y oblicordi.l,lera. Sucede al día una vaguedad de ensueño, cua, ha salido imprevistamente de la montaña. La nieuna media luz extraña que no tiene relación con nin- ve ha adquirido una nitidez de fantasía. Todo el cielo
guna otra luminosidad; una media luz que no es siquie- se ha purificado, y la atmósfera está como cernida.
ra penumbra y que no se acierta a discernir por comLas rocas desnudas que se encaraman en aquella cipleto. No se sabe ~i es reflejo de nieve, resto postrero ma remota han recuperado su matiz rojizo: el tono
del crepúsculo o alba de luna. El silencio, que tan enérgico de su color extemporáneo destaca furiosamencompleto era de día, ahora se convierte en algo infini- te de entre la universal blancura y de esta unánime
to y alucinador. Ea el sepulcro los cadáveres deben transparencia sutil. Parece una daga, un manchón de
seotir un silencio como éste.
carne herida, un algo cualquiera que recuerde a la
La primera hora de la noche va asociada en nuestra vida. Pero no. Aquellas mismas rocas han muerto. Ni
imaginación con ideas y emociones familiares. Nada aun con el sudario de la muerte desean vestirse o entan íntimo y amoroso como la preparación del sueño. galanarse. Su antigua muerte está exenta ya de las priLas· bestias más brutales y feroces se amansan y en- meras vanidades suntuarias que acompañar al joven
dulzan cuando se disponen a dormir, y en la copa de cadáver.
los árboles los pájaros errabundos declinan su indepen¡Naturaleza! ¿Qué se hicieron tus galas, tus furores,
dencia al morir el día, y allí gimen y cr.chichean, se tus hecatombes, tus rugidos y tus primaveras? En este
juntan y aprietan cariñosameute. Y nosotros, los hom- momento concibe el alma la fugacidad de todo, el se1;,res, tenemos impresa en el alma, para toda la vida, la creto destino que nos aguarda a todos. Los Andes han
huella de aquel momento en que reclinábamos nuestra terminado su misión, como la luna quizá, como seguracabei:3 indómita en el seno maternal y caía el sueño mente muchos astros que ruedan inútiles por el vacío.
sobre nuest ro ser, empapado en el efluvio materno.
Es un miembro inerte de ese gran cuerpo terráqueo
Pero la· noche de los Andes carece de familiaridad y que tanto nos apasiona. Un aviso de lo que ha de sucedtl ternura. En )03 Andes no hay lugar para el idilio, der más tarde. Como este paisaje yerto de las alturas
sino para la tragedia. Como un rr.undo que cuenta ya andinas, alguna vez será toda la Tierra.
por milenarios de muerte, hasta el recuerdo de la vida
Del mismo modo que al llegar a una cumbre se comha desaparecido No existen árboles, ni hierbas, nr in- place la mirarla en revisar las cosas que quedaron abasectos, ni apenas musgo. La vida está ya olvidada. ¿Qué jo, también aquí se apresura la mente a revisar la hisimporta, pues, que brille el sol o que llegue la noche? toria del mundo. Surge esa historia como una síntesis,
La naturaleza cadavérica de los Andes no cuenta los a grandes rasgos, eo procesos milenarios. Vista desde
días, ni los milenarios, ni men0s el transcurso efímero lejos, la historia se reduce a unos cuantos gestos o adede las hora!: de luz y sombra. Es un esqueleto que se manes, a unos cuantos nombres representativos. Toda
ha entregado definitivamente a la eternidad. Ya no Je Babilonia se sintetiza eo unos jardines aéreos, en una
importan los días. ¿Cómo han de interesarle los días al quimérica torre de ladrillo y en la figura tambaleante
infinito?
• ae Nabucodonosor. Bajo el cielo azul vemos unas coEn el precario hotel qutl se levanta sobre el barran· lumnas de 111ármol, y los filósofos, como sombras de
co, los pasajeros buscan la manera de olvidar el sitio sueño, que frasean vagamente: eso nada más es Grecia.
donde se hallan. Pesa demasiado sobre sus frágiles es• Otros pueblos se nos representan en un ademán único.
píritus la enormidad de las montañas, y sobre todo la Los normandos los vemos remar, todos a un tiempo,
sugestión de esa naturaleza trágica. Buscan el calor de con rumbo hacia las tierras de botín. La España del

Los Andes a la Luz de la Lu'na

siglo XVI vérnosla caminar con el arcabuz y la pica al
hombro, toda unánime, hacia un sacrificio de estéril
gloria. ¿Pero no vemos de la misma manera a las personas en nuestros recuerdos? Fulano es el hombre que
ríe; otro es el hombre que declama, y le vemos hablan·
do, accionando, ea nuestra imaginación. El recuerdo
es gráfico sobre todo y euestra mente está hecha para
las imágenes visibles. La inteligencia, en su fondo, es
gráfica, como la vida, en fin de cuentas.
Y todo eso se irá si!Qplificando, sintetizándose cada
vez más. La historia, proceso de elimim,ción. Cuanto
más avanzamos, lo de lejos se simplifica más. Ahora
todavía percibimos un gesto, una figura, un nombre:
mañana, nada. Hasta que finalmente el muodo todo
será una síntesis absoluta. Una gran bola sin vida que
da vueltas sistemáticas. !Suprema estupidez!
Sin embargo, nuestra imaginación se rebela siempre,
y ve formas de vida en donde no las hay. Aquí, cuando
todo está inmóvil y muerto, todavía la imaginación insiste en representar formas aparentes de vida.
De este modo, aquella cumbre recuerda la cabeza de
un hombre pensativo, aquella roca parece el dono óe
un monstruo, aquella nubecilla copia el vuelo de una
grande y prodigiosa ave. Así logra el espíritu llenarse
de consolador engaño e imaginarse que basta en esta
siniestra concavidad de los Andes la vida no cesa de
existir. Démosle, pues, gracias a la imaginación. Ella
nos envuelve con cendales de ensueño, y ella se encarga de r evestir a la razón con toda suerte de a lenta·
doras mentiras. Por virtud de la imaginación se olvida
el ser vivo de que existe la muerte. Merced a esa maga
protectora, heme" inventado los hombres la ficción de
la inmortalidad. Donde la razón termina con una linde
desoladora, allá acude vigorosa, rauda, juvenil, la imaginación nuestra, a sugerirnos lontananzas inacabables,
mentiras del más allá. !Qué fuera de nos&lt;Jtros sin tanta
mentira!
Y ahora, que rompa el alba coa su claror este delirio de la noche de luna. Que venga el treo a llevarnos,
rumbo a las tierras normales, sociales, llenas de gratas
mentiras, Volver a contemplar los árboles, las flores,
los pájaros, los pueblos. Sumirnos en la enorme ilusión
del mundo rodante y agitado. Olvidar e~tas montañas
inertes, anticipo y promesa de la última muerte universal. Y entrar en la vorágine de las ilusiones, oir la vez
materna de la imaginación que nos habla de inmorta·
lidad,
}OSÉ MA. SALAVERRÍA.

n

NUPCIAL

EL LAGO

Retrato de boda y corte de Amor del s eño r capitán de marica Everardo Landa y de la señorita Zoila Manzano, quienes contrajeron matrimonio recientemente.

Encendió un cigarro y prosiguió:
-No pudo ser de otro modo. Primero, re·
montarse del origen obscuro y pobre, a la entrada. del buen camino. Esforzarse por so·
bresa.lir, por llegar a ser algo, por oo quedar
reducido a ser un simple e ignorado artesano.
Estudiar, pasar días y coches aplicado a sorber rápidamente, ansiosamente el alimento
intelectual.
Hacer la caner a , cuando los derechos de
m1tricula costaban muchos duros en aquellos
tiempos de la colonia que, por suerte tuya,
ao alcanzaste; pobre, casi miserable, t rabajando rudamecte, entre persecuciones p olíticas,
prejuicios y afanes. Llegar al té_rmioo, abrir
e l estudio, lu-::bar para hacer cheotes, luchar
coc los clientes, Juchar por los clientes ...•
¿ Qué tiempo puede quedar para dedicarlo a
las devocioces ?....
Hizo una pausa. F ijó la vista en el horizonte cargado de nubes plomizas de verao_c,, ~n
los labios un rictus de amargura, como si asistiera a escenas de un pasado triste. Al volver
los ojos de la ventana a mí, los posó distraídamente sobre los libros de su biblioteca.
- Mis libros! Ahí tienes uoa prueba. Gasté
y luché por aglomerar volúmenes. Al ~in l:l
sueño de mi niñez lo vi logrado. Una rica biblioteca! Dinero a la calle! Esos libros que
eran mi afán ni siquiera en su décima parte
he podido leerlos. La afanosa brega me rob~
el tiempo para hacer Jo que anhelaba. Ah! Si
yo hubiera nacido rico!
Aquel hombre, que oad~ba aho;a ~nla opulencia, me presentó sus OJOS _enroieci~os. Una
lágrima que pugnaba por_sahr, 1~ ~eso el rostro. La riqueza que babia ambic10n ado, que
ahora tenia, Je había venido demasiado tarde.

- Tuve que contentarme con una sabiduría superficial, con una cultura superfi~ial, con una
erudición superficial. Ceo tantos hbros, con tanto talento como tú quieres ver en mí, con tanta
voluntad como he dado pruebas de tener en mi
vida, con todas mis perseverancias y con todo el
deseo que hoy me tortura, mi obra, mi obra maestra-a la vuelta de todos mis años, después de
haber trabajado y producido tanto, oo está hecha
aún. . . . . . Le miré con perplejidad admirativa.
Veinte obras aplaudidas, agotadas, buscadas con
ahinco, reproducidas muchas veces, que aquel
trabaJador incansable había logrado hacer en los
rºa tos de ocio de una vida sin ellos, no le bastaban! Faltaba la obr .1 maestra . . ..
Aventuré e l título de u na de sus obras: la que
yo juzgué mejor. Le hab!é de ella con ~I calor
de entusiasmo que en mi había producido ...•
- Sí-dijo-mi mejor libro, mi mayor esfuerzo. Pero aquí-y llevó su mano a la frente ¡;ensadora-aquí había, aquí hay algo más grande
que no he logrado encajar en el marco de mi vida; que no_ he podido ~ºtD;P!ender _de1:tro _del espacio de tiempo que s1g01ftcan rms anos ..•. Se
puso de pie como para ~Jejar ~ecu_erdos o deseo~
icoportuoos. Se encaminó a l 1ard1_n. Comp~end1
que iba en busca de otras emociones, a pique,
como estaba, de estallar en lágrimas la toripeot_a
de dolor aquel corazón de poeta que había: tenido que callar muchas veces frente á la brega del
mundo. Allá el "garage" con los automóviles relucientes por la pintura nueva: los gallineros llenos de polluelos, las conejer~s. los pal&lt;;&gt;mares..; ·
Columpios, huertas, terrazas, el palacio de vivien da, las avenidas ....
-No falta más que una cosa-expresé.
-iQué?
-El lago .... un lago de quimera en donde bogar dentro de uo blanco esquife: un esquife de
en,ueño ... . Pero no hay lugar. Todo está ocupado ....
-Como en mi vida-dijo. -- S . S.
Spo r t.-Club "Cosmos" de tenois, que inauguró su s "courts" el domingo
último.-Tres momentos del juego inaugural.

�Una escena de "Namouna."

El teatro en el gran mundo parisién
E l conde Roberto de Clermont-Tonnerre es muy
afecto a dar representaciones teatrales de aficionados,
y a veces de artistas en su delicioso castillo de Maisons·Laffite, y ultimamente las crónicas elegantes del

gran mundo parisién, registran la brillante fiesta ce·
lebrada con motivo de haberse estrenado en la«eñorial
mansión una fantasía en un acto de M. Noziere titula•
da. "Namouna.''
Dicha obra es como una continuación de la "Namou·
na" de Alfredo de Musset, de manera que Noziere una
vez más ha probado en la hermosura de sus versos que

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El Coronel Tereso F. Luua operando un herido en el Hospital que se formó en Monclova después de Ja toma.

"ER · , w llu~tr}i o" foto9fili~"ArtÍstiGa
OO!lU vdñ@~$ ~ll"®Il!IDll@~.

ltll\l Illlll!l~§ÍCIJ'© ~©%DlJlll'l@

ll\1lIDIJIBl.&lt;Sir©l @!IID[I"(Slfilt«i)~ lallliffi!plllii~$

•~n~9

Escena final de "Namouna."

comprende el espíritu romántico que animó la obra del
autor de las "Koches.'
La protagonista fué interpretada por Mlle. Alice Ne·
ry que se mostró melancólic:a, frívola, espiritual apa·
sionada según los diversos momentos de la obra.

�Crónica
La estación estival toca a su fin, lectoras mías, y durante ella hemos visto aparecer multitud de novedades
respecto de atavíos. telas, sombreros y otros accesorios
de la «toilette&gt; femenina.
La incansable reina del bello sexo, oo contenta nunca de dar sorpresas a las damas, nos trae algunas innovaciones acerca de los detalles que complementan la
elegancia femenina. Uno de estos importantes detalles
lo constituye la propiedad y buen gusto en los gu_an_tes,
por tanto, diré una palabra sobre los guantes de ultima
moda.
Para las salidas de mañana, los paseos por la playa o
por el campo, los sencillos trajes &lt;trotteur&gt; de tela de
lino O de lana se acompañarán con guantes de gamuza
lavables, cerrados por grandes _botone~ de n_ácar o por
un puño elástico adecuaqo al tmte del tra1e: blaoc?,
gris perla o beige. Por regla general podemos _decir
que el guante debe ser tao claro o más que el tra1e, pero nunca más obscuro. .
El guante de &lt;Saxe&gt; perfumado,
coa bordados blancos, es siempre de
una distinción encantadora para los
cnégligé~&gt; elegantes; no obstaot«: ~sta
apreciación se nota que en este ano ha
e ;tado un poco abandonado por las damas de buen gusto.
Los trajes de estilo sastre que se lle·
van en la tarde para visitas ó paseos,
se completarán C&lt;;&gt;~ guante~ de piel de
Suecia o de cabnttlla en tmtas claras,
adornados con tres franjas bordadas
con seda negra en la parte superior del
guante.
.
.
Para las recepciones o reuo1ooes ya
sean de día o de noche, se usan los
guantes b\an.cos, ~ha~pagoe. tórt~J~,
gris perla, gris &lt;Tnaoon&gt;, en. cabnt1·
lla O más aún en piel de Suecia. Nada
iguala en efecto, a la elegancia y dis·
tinción de un guante de piel de Sue·
cia tanto por la suavidad de sus mati·
ces' como la flexibilidad y frescura de
su aspecto. Tienen, sin embargo, e~tcs
guantes, el defecto de su extraord1oa·
ria fragilidad, lo cual hace de ellos un
1'erdadero objeto de lujo,
pues su extremada finura
y suavidad hace que no
soporten fácilmente ser
lin;tpiados a fin de volv_er
a servir en otras ocasiones.
Los guantes en punto de .,
hilo o de seda, tao prác•
ticos, ligeros y cómodos
por su frescura en el estío no son absolutamente
co~patibl~s desgraciadamente con los atavíos de
cierta elegancia sin cometer una grave falta de
buen gusto, por lo cual se
r esei:van para completar
los &lt;tailleurs&gt; en tela de
Ji no, )os tra jes de sport,
como el tennis, o los vestidos -sencillos hechos con
telas ligeras como nansú
rayado blanco o de color,

cr espón o velo :le algodón blancos o impresos,
~iempre en tintas claras, limitándose al blanco,
crema, champagne o gris perla en su tono más
suave.
Otro de los accesorios de &lt;toilette&gt; muy importante en la indumentaria femenina es el velillo del rostro.
Actualmente sólo se llevan los blancos en encaje lavable, los de aplicación de Brurnlas o de
Chantilly para las playas, el campo, los estable·
cimientos balnearios y las excursiones campestres; o también ae encaje extremadamente fino,
en los cuales el ramaje muy ligero está colocado sobre
un fondo de tul de red muy abierta.
La gran &lt;echarpe&gt; o chalina en muselina de seda
blanca o de color, envolviendo todo el sombrero, muy
práctica y cómoda pues preserva admirablemente el
rostro del sol y del viento, se reservará únicamente pa•
ra los viajes, los paseos por el campo y las excursiones
en auto, completándose con sombreros de fieltro flexible o &lt;caootier&gt; de paja.
Los sacos de maco hechos en cuero o piel que hace
poco tiempo estaban en pleno favor de la Moda, boy
parece que decaen de dicho favor substituyéndolos unos

hechos en guipure de Irlanda o en macra mé blaacoscrema e, crudos forrados de seda blanca y guarnecidos
con una ancha franja de bellotas de seda o lentejuela.
Se hacen, igualmente, bonitos sacos &lt;besaces&gt; y sacos&lt;mascota&gt; blancos en satén, faya o moaré, incrustados.
con punto de Venecia o de hilo bordado.
Los atavíos de noche se completan por maravillososretículos reproducción de los modelos antiguos que usaron nuestras antepasadas, enteramente bordadcs de tubos y finas perlas de cristal con franjas de perlas y fle·
cos de acero.
Con las &lt;toilettes&gt; de estío se llevarán collares· de
ambar formados por gruesas perlas alargadas, separada~ alguaas veces por peque5as perlas de cristal; otros
están hechos de ónix o de ágata teniendo éstos las cuentas redondas en vez de alargadas como los otros
Algunos abanicos de alta novedad merecen, cierta·
mente, señalarse por su belleza y o r iginalidad. Entre
otros, los &lt;ciso_es&gt; modelo de tamaño pequeño y de forma muy práctica y encantadora, accesible a todas las
fortunas. Se compoot, de una montura en madera obs·
cura Y rle una bonita boja de pergamino cortada de un
mo_do_original, enteramente pintada' a la acuarela. El
pa1sa¡e representa dos cisnes blaccos, oaveg~n do sobre
u_n lago de sueños de un azul intenso y profuado. Otro
hndo modelo es la &lt;Schébérazade&gt;; este lo forma un
pequeño abanico y una bolsa adecuada, hechos aro.besen tela rameada con dibujos persas de colores variadcs.
&lt;Las grandes alas&gt;, bello abanico todo en plumas-cuchillo, las cuales se largan progresivamente de derecha a
izquie_rda así la forma de una ala. Como modelo de alta
fantas1a Y suprema elegancia, recomendamos les abanicos de plumas de pavo: muy estrechos y muy altos, es·
tán formados por bellas plumas colocadas en línea recta. Las de eomedio en su tamaño natural mientras que
las de los la~o.s descienden gradualmente. La montura
es de _nácar 1nzado en la cual, la riqueza del colorido
compite ~on la hermosura de las plumas.
Y termmo aquí, mis queridas lectoras, puEs me he
extendido demasiado y tf mo haber caorndo vufs·
tra atención.

sación de bienestar que se experimenta al hallarse senhdo a la mesa, es del todo diferente si el mantel descansa directamente sobre la madera, o si entre la mesa y el
mantel se han interpuesto varios mullidos de muletón ,
o una cubierta de lana o algodón plegada en dos o en
cuatro dobleces. Esta circunstancia parece cosa de nada, o de escaso valor. Pero acostumbraos a este bienestar poco costoso, y veréis cómo echáis algo de menos
-cuando no 5entís el :r.ullido debajo del mantel.
Lo cual se aplica con toda verdad a todas las peque·
:ñas ~atisfacciooes que se pueden disfrutar en famili.,;
y he ahí por qué el ama de casa dispone así
:¿e un poderoso medio de hacer felices a todos los suyos y de hacerles amar el interior
-doméstico.
Procure. pues, convertir las comidas en un
.atractivo más, añadido a todos los otros. Que
la mesa esté bien puesta, y despida rayos de
.aleg ría, iluminada por la cristalería de vasos
y copas, por las porcelanas, y por el bruñido
.argentado de los cubiertos, todo en buen es&gt;tado y resplandeciente de limpieza.
Nada hay que produzca efecto más deplorable en una mesa, que la vista de un vaso
rajado, de un plato con melladuras, de un cu-chillo cubierto de mao~has de orín.
- iEso no es nadal-diréis.
Sí, es algo, puesto que ejerce una influen•Cia desagradable sobre los ojos y sobre el espíritu.
No hay minucias despreciables, cuando se
trata de agradar.
No toleréis en vuestra mesa una botella sin
·tapón o una cuchara doblada y magullada.
¿Sabéis Jo que hacéis, al procurar esta per•
-.fec-cióa en todo?
Habituar el ánimo de todos los vuestros a
Aa perfección.
Les producís una impresión tan viva de la

necesidad y de la belleza del orden en todas las cosas,
que el sentimiento del orden llega por ese camino a ser
en ellos una segunda uaturaleza.
Ellos pondrán en sus acciones, en sus palabras, en
sus vestidos, el orden que gracias a nuestros cuidados
resplandece en la mesa, y cosa más esencial todavía,
pondrán orden hasta en su alma.
No se presenten tampoco los manjares de cualquier
modo; sino que satisfagan la vista, Jo mismo que al olfato y al gusto.
En la cocina a la alta escuela se "ponen en su pun-

Pues bien, la felicidad se compone de la suce5ióo de
todas esas pequeñas satisfacciones, las cuales se pueden
multiplicar hasta el infinito y con poco gasto.
Los niños son aficionados a los postres. "Las personas mayores también."
Es un gusto natural, un gusto que no engaña: respon
de a una necesidad real de nuestro estómago y de todo
nuestro sistema fisiológico.
Los padres muestran una tendencia a reprimir e~te
gusto; defecto que tiene su raíz en una preocupación
que ya hemos combatido.
Los pasteles, los bizcochos, alimentarán mejor a
vuestros hijos y con menos gastos que una lonja de
"biftec."

El reloj es una de las cosas que más modifica?i~oes han sufrido; pero hasta ahora el que mayor ext·
to ha obtenido es el reloj de pulsera, sin duda por
lo cómodo que resulta ver la_ hora con só~o leva1:1tar
un poquito l;,. man~a _del abrigo; _Y su__éxito hubiera
seguido sin la aparición del relej sorllJa,_ c¡.ue es un
rival poderoso, porq1;1e r~une tres c?od1c10oes que
Je avaloran extraord10anameote: primero, ser tan
cómodo, o quizá más que el reloj de pulsera: segundo, ser más bonito, _Y tercer?, que no puede _vul·
garizarse por su exces,vo precio.
Está montado en un arito plano bastante ancho:
de oro O de platino, y al r~dedor de I_a esfera, casi
microscópica, tiene una hi!era_ de bn~lantes y ~Ira
de zafiros, o rubíes Su úmco ~ocoovem«;n_te_consiste
en que no teniendo vista de hnce es d1fu;1I ver la
hora, y eso ya está solucionado por ~edio de un
cristal de aumento que cubre la pequeoa esfera.

MARGARITA.

Elrefinamiento en el comedor

Gran tnilette de salón.

Las comida!', no solamente están ordenadas a.
satisf'."cer la necesidad de alimentar, sino que·
cooshtuyen aderr ás un plac~r.
En el comedor y alrededor de la mesa se núnen regularmente varias veces al día todos losmiembros de la familia.
El ama de ca~a, que cuida, con solicitud de
convertir el recinto doméstico en un ceotr~ de
a~racción ir_Hsistible Pª1:ª los s, res querido~, topierde de vista esta particularidad.
El comedor, merced a los cuidados de la mujer de gobierno, ha de ser
una de las piezas más
agradables del domiciliode la familia .
La dependencia mencionada debe ser espaciosa, bien iluminada, de temperatura uniforme, y hade estar decorada con gusto, de modo q ue recree la,
vista de los convidados.
La mesa ha de ofrecer·
iguales atractivos.
Aun cuando haya niños,.
es uoa economía mal eu·
tendida la de reemplaza r ·
el mantel blanco por el·
vulgar hule.
Los cual nos lleva a de-·
cir de paso que hay economías qut, nunca deben
h acerse a expensas del•
bienPstar y de la estética.
Así, por ejemplo, la sen--

Traje para paseo.

Traje estilo sastre de verano.

to" los platos, es decir, que se procura presentarlos coo aspecto
agradable, artísticamente preparados.
¿ y por qué esta "coquetería" ha de quedar reservada a la cocina de
alto estilo?
¿Por qué el ama de casa no ha de desplegar en beneficio de todos los
suyos la "coquetería" que le hemos recomen dado en todas las formas con
respecto a su esposo?
Poco significa el aderezo de unas hojas de perejil finamente picado Y
esparcido sobre un plato de puré de patatas; poco cuesta el prepararlo, Y.•
sin embargo, el efecto producido es considerable.
Un plato así recrea la vista y excita el apetito; a un tiempo pro_por·
ciooa muchas satisfacciones agradabJfS.

Traje de mañana.

�no recibiendo a tiempo oportuno su dirección particular, quise responder cuanto antes a sus con~ultas,ya que
entre éstaq había alguna de bastante importaocia.
Ya le rernito por correo su estampilla, acompañada
de unas breves palabras con que me permito saludarla
afectuosamente.

conjunto, mucho más cuando la dama distinguida toma.
en sus brazos el perro favorito, acercándolo asu exquisito traje, o lo qu,e es peor todavía, a su lindo rostro,
pues en ciertas fotogratías de célebres artistas francesas, hemos visto semejante extravagancia que bien puede calificarse de fea y absurda.
La distincióa d~ una mujer discreta nunca debe doblegarse delante de esos caprichos de la Moda, que, por

DA1sv: Ya tuve el gusto de escribir a usted por co·
rreo, remitiéndole el modelo que deS'ea para confeccionar un traje de fantasía; espero que habrá recibido mi
respuesta y le suplico se sirva de&lt;.:irme &lt;si ese modelo
faé de su agrado.&gt;

UN AMOR IMPOSIBLE. BLAXCA: Aun cuando 1:e
leído muchas cartas que tratan de un asunto semejante
al que usted me consulta, pocas me habíao. impresionado tanto c:omo la suya, pues hay en ella una iogenuidad
que enternece y una pena tan iotensa que conmueve.
Es verdad, su amor es imposible pues nunca llegará a
ser correspondido, pero debo decirle, estimad« amiga,
que el verdadero amor no necesita de esto para ser un
sentimiento elevado y noble; usted puede querer a su
amigo con un cariño inmenso, aunque él, por no encontrarse en condiciones de aceptar su ternura ni aún siquiera de cemprenderla, deje sin correspondencia una
pasión tao profunda. Así nos lo indica la experiencia,
y más todavía la historia de algunos amantes célebres.
· La infeliz Eloisa amaba a Abelardo casi gratuitamente,
pues éste le otorgaba su afecto, no con el ímpetu de
una ternura espontánea, sino como una concesión.
Entre Dante y Beatriz no consta que hubiese un claro conocimiento de su mutua y delicada simpatía; más,
a pesar de esto, él se hizo inmortal por s u manera de
sentir y por el arte sublime con que exteriorizó su altísima pasión, produciendo su &lt;Comedia&gt; que mereció el
nombre de &lt;divina.&gt;
Por último, un célebre escultor se enamoró de su estatua, y el mundo entero conoce tal historia, como uno
de los poemas sentimentales más emocionantes que pue·
den existir a ese respecto.
Usted ama a un joven que es ciego de nacimiento; él
tiene una inteligencia extraordinaria y un corazón generoso; ha resuelto no hacer desdichada a ninguna mujer, uniendo su destino al suyo que es tan aciago; sólo
se permite endulzar su triste vida con algunas amistades tiernas, poéticas, y en extremo delicadas; &lt;Blanca&gt;
es su amiguita predilecta; ella lo ama en secreto y lo
rodea de una atmósfera de cariño que lo consuela y Jo
confot'ta .•..•. pues bien; siga usted de este modo y Ji.
mite sus ambiciones sentimentales; el mejor sistema de
filosofía es el de aceptar con resignación la felicidad
que se tiene, y no codiciar con desorden ninguna otra.
Hágalo as! y 11erá como su amargura se cambia en una
melancolía dulce y tranquila.
PARA EL CABELLO. M. L: Es muy eficaz para
evitar la caída del pelo, impregnar bien la raíz de este
en jugo de limón. Varios días debe aplicarse el citado
procedimiento, después se suspende para que no se endurezca el nacimiento del cabello, y luego vuelve a repetirse la misma operación, hasta que se nota alguna
mejoría en ese senti,do.
Si no obtiene un resultado satisfactorio le aconsejo
que use el cocimiento concentrado de una yerba llamada &lt;sangre de drago &gt;

RESPUESTA. Luz MARIA: En el número anterior a
éste se publicó la cont~stación que tuve el gusto de dar
a todas sus preguntas, Me res.Jlví a hacerlo así, porque

No es aventurado afirmar que existe entre estos dos adornos de la
cara humana, un indefinido y misterioso lazo que tan estrechamente
les une, que la hermosura de los unos se realza con el brillo de los
otros. Tal vez de este fenómeno dimane la creencia popular de que la
pérdida de los colmillos, llamados 'dientes del ojo, " tenga por correlativo una disminución de la vista;-creencia que no tiene fundamento
científico alguno, pero que demuestra hasta cierto punto que el fuego
de los ojos parece apagado por una dentadura que afean algunas mellas.-¿ Puede darse el epít'eto de encantadora a la sonrisa de una hermosa mujer, si sus ojos no brillan y sus dientes no resplandecen de
blancura? Nuestras miradas establecen instintivamente estrecha correlación entre estos dos órganos esencialísimos, y se sienten heridas por
los defectos del uno o del otro. i Cuántas veces ocurre que defectos de
esta índole, al parecer imperceptibles, sean la causa de que nos alejemos de las personas a las cuales aquejan, y aun sintamos por ellas una
repulsión injustificada!
Es verdaderamente extraño que se conceda a todos los órganos
del cuerpo mayor atención y cuidado que a los dientes ! ¿ Viene esto de
que los dientes pueden cubrirse con los labios? Es probable. Hay tam bién gentes que limpian solamente lo que se ve: el vestido, las manos,
la cara y la parte del cuello que !&gt;ale de la ropa: todo lo demás, lo que
está oculto, queda sucio. Una cosa e~ casi cierta: los que no cuidan
sus dientes, tampoco cuidan del aseo del cuerpo. Pocas veces se equivocan aquellos que tienen por dejados, sin energía y de oocos alcances
a las personas que dejan que se les pudran los dientes. A estas personas se les puede desear que caigan en la cuenta de que es mucho más
importante cuidar los dientes que lavarse las manos. La naturaleza no
nos da una dentadura completa,sino una vez en la vi da. Del estado de
los dientes depende todo la digestión, por consiguiente nuestro bienestar; luego, en parte también, la duración de la vida.
Si la limpieza de los dientes exigiese un trabajo difícil, imponiendo al cerebro o a los músculos un gran esfuerzo, se podría comprender
el miedo al aseo. Pero ies trabajo tan corto, fácil y cómodo! Todo
consiste en acostumbrarse a lavados antisépticos de la boca diariamente con el Odol. AuI\que no fuese más que por la sensación de refrige-

SIEMPREVIVA

playas, por las hirvientes aguasde un tempestuoso amor; no quiso ya mi alero porque lo asaeteaba el frío, amó la p rimavera,
adiós y siempre adiós!
Adiós y siempre adiós. ¡Partamos pres· ~uyamos presto, golondrina, donde la
to, de otro alero, que el mío lo dejó triste: pnmavera ne, es _fuer~a 9ue apuremos la
en la golondrina, que el invierno llegó con copla del amor, ~1 el 1_ovierno torna a cusus hilos de cristal; surquemos por los ma· b nr n~estro bohio no importa, busquemos
res ~n busca orfandad y sin amor!
un~ pr1mav;ra m_ás....
_
.
M1 compañera ha huido por las remotas I Mas a donde iremos? l Donde la prima-

rio y de bienestar que sigue inmediatamente a estos lavados, todos deberían practicarlos. Estos lavados antisépticos (llamados baños antisépticos de la boca) se hacen guardando primero en la boca un sorbo
de agua odolizada por espacio de 2 o 3 minutos, para que el antiséptico del Odol penetre bien por todas partes; seguidamente enjuagándose
bien la boca con un segundo sorbo, de modo que el líquido pase por
entre los dientes, lavándose luego ccn vigor; y finalmente haciendo
gárgaras: esto es lo que se llama odolizar. Los que se odolizan con regularidad por la mañana, la tarde y la noche, protegen en absoluto
sus dientes contra las caries y purifican su boca de todo hedor. P or
tanto aconsejamos con buena conciencia a cuantos quieran conservar
sanos sus dientes, y exenta la boca de malos olores, se acostumbren a
lavársela con el Odol. Las personas que tienen muelas p icadas serán
las que más especialmente experimentarán la influencia benéfica de es•
tos lavados: en este caso es cuando su acción es rápida y sorprendente. Acostúmbrense, pues, todos a lavarse con regularidad la boca con
el Odol. Los que sigan nuestro consejo nos lo a gradecerán más tarde.
v_e~a ríe ?·¿No es locura en vano buscar el
hb10 a_mor? Y_o sé que la flor. nace para
cumphr S? sino. Como la v!da de este
mundo: baJo el color de un pnsma, un sople Y nada mss. · · ·

esencia de rosas, y una famosa belleza
norteamericana gasta más de veinticinco
mil pesos anuales en baños de esencia de
violetas de Parma. En cada baño echa cin•
co litros de perfume. La moda de los ba[L.©)~ Thi@mí©~ ~(!!) frll~Ir&lt;OO
ños de flores se está extendiendo tanto eo
Nueva York, que ya se ha abierto un esta. .
, . blecimiento de rosas, lirios del valle, pino,
Una popul:r actriz 10glesa toma diana- violetas O cualquiera otra flor .
mente un bano de agua de mar, leche y

Tull©ll\l\!U!filt~ll\l~©:&gt; .mil Il!lilVtll'llfr©lll"
(d]¡ell 001IDm:~~1r
Pablo Mauser, el célebre inventor del
famoso fusil que se ha extendido por todo
el mundo, comenzó su carrera como modesto aprendiz de herrería en 0berudorff.
Al ingresar eo el ejército, prestó servicies
en un arsenal, y unido con su hermano
Guillermo, empezó porinventar un gatillo
automático, que fué el principio de su célebre fusil que se halla adoptado en Francia. Alemania, España, Servia, Turquía,
Bélgica, Japón, México, Chile, Argentina,
Guatemala, Suecia, y . e? muchos otros
países.
Su ciudad natal acaba de erigir un monumento al célebre inventor que de origen
humildísimo llegó a poseer uoa enorme
fortuna

UNA MODA EXTRAVAGANTE
-MIMOSA: Si prefiere ustedatenerse a mi consejo, no dudo indicarle
que no siga la costumbre extravagante y ridícula de llevar en los
brazos o a su lado, en el carruaje,
un pequeño perro faldero. Es cierto que dicha costumbre es actualmente el gran &lt;chic&gt; de las damas
parisienses, pero también es cierto
que no deben aceptarse todas las
excentricidades de la Moda,pueshay
algunas en las cuales no se encuentra ningún rasgo de genio artístico, El antiguo tardado ioglés.-Banda
ni aun siquiera de buen gusto. Esos
de bordado de seda pasada sobre
diminutos y feos animalillos, colocatela de lino.-Motivos florales bordos sobre el lujoso coj&lt;n de seda o de
dados en laca sobre tela de lana.
paño que tienen los asientos del
-Tapiz antiguo bordado con lana
&lt;auto&gt; o del carruaje, preseutan una
Eobre satín.-Motivos para bordanota discordante en la elrgaociadel
do de tapiz de hilo blanco.

n-gla groera ), sólo sen aceptadcs
por caracteres superficiales, a man tes
de la imitación y de las sorpresas
llamativas.
MARGARITA.
o oo
Al hombre, para cooocerlo, es preciso o darle autoridad o eoriqueculo.
o oo
El iostinto de la lógica fe rE bela.
contra todo lo que nos emeñan.

Una niña, a quien su madre le explica
que los peces grandes se comen a los chicos, pregunta:
- l Y también comen sardinas?
- -Sí. h ija mía.
- l Y cómo Laceo para abrir las latas?
o o o

Un frenólogo estudia la cabeza de un
niño y exclama ru;ombrado:
- Señores, estamos en presencia de un
caso extraordioario de amor filial! ¿Verdad, hermoso, que tú quieres mucho a tu
papá?
-No señor, porque me pega y me levanta chichones como e 1 que está usted
toca.ndo.

�EL MUNDO ILUSTRADO

de sus calles poco aireadas. con su ajetreo
continuo y su hacinamiento humano . ... . .
Amada, ven!
Amada, en los huertos ofrecen ya su'4lro
sazonado las mazorcas. Y por sobre el oro
viejo de las espigas, la tórtola deja oir su
voz -quejumbrosa, su sentida voz, como
arrullo tierno, invitando a la dicha, al
amor ....
Los sentidos se embriagan y se avivan
con el ritmo doliente de esa voz, de esa
dulce voz de ansia, de celo, que cosquillea
nuestras vísceras sentimentales, a las que
sentir hace la llegada de la canción, feliz
espacio de tiempo en que los corazones
florecen y vela el amor .... Amada, a cantar, veo!
Amada, por el día el cielo tiene transparencias profundas; y por la noche, toda
CURA POSITIVA PARA LAS
en reverberación, claridad tenue de lánALMORRANAS.
guido atardecer.
Los horizontes flamean y rutilan, cual
El Ungüento de Muoyóo para las Almo- espejos lunares. Amada , a soñar, v_enl
rraoas alivia instantáneamente. Es un oue- Amada, en los prados _por doquier brovo método completamente limpio. El Un- tan, ~ mont•mes, margaritas y ama~olas, y
güento viene envasado en un tubo de esta- las silvestres flo~e~, que surgen a m~llares,
ño. Es el único instrumento que hace lle- truecan este dehcio~o campo en un ,omeogar el medicamento al origen de la eofer- so vergel que no cuida mano alguna. Amamedad. Con dicho tubo medica usted las da, a coronarte, veo!
partes inflamadas que no pueden alcanzarAmada, el _silencio gra".'e J maje~tuoso
se con los dedos. Precio; 50 centavos.
de la selva virgen. al med1od1a convida al
descanso. Y esta agrada ble laxitud de las
U.N MEDICO PROMINENTE DE HA- horas muertas, de las horas de siesta estivales, me recuerdan tu mirada, llena de
luz y de color, que se apoderaba de mi alBANA TESTIFICA:
ma sumiéndola en exquisitas ensoñacio"El que suscribe. Médico Cirujano, etc,. nes ...... Amada, a descasar, ven!
certifico: Que he usado con buen éxito en ¡Ven, Amada!. ... ¡ Dónde estás, Amatodos los clientes que han padecido de He- da ? / Por qué no vienes, Amada? En estas
morroides, el Ungüento de Munyón para horas febrile~, de sopor y de bochorno
las Almorranas, habiendo 'Obtenido resulta- urbano en que un como fuego lento
dos satisfactorios. Y para que conste expi- parece que recorre todo nuestro sér; en
do el presente en la Habana, a ocho de ju- este campo color de esmeralda, es e.onde
nio de mil novecientos doce.- DR. JOSE está la salud epidérmica, el sosiego, la
F. DAVALOS."
frescura del alma ...... Todo un edén de
EL REMEDIO PARA LA SANGRE, optimismo y esperanzas . . •. Amada, deveextirpa todas las impurezas de la sangre, raneo, veo!
50 centavos. Marca 3 X, $ 2.
o o o
EL REMEDIO PARA EL ESTREfüMIENTO. El más podercso, el más cientí. fico y eficaz para esa enfermedad. En tuAsí con voz melancólica, cual sale de los
bos, por 50 centavos.
maizales la quejumbrosa canción de la
EL REMEDIO PARA EL HIGADO, tórtola, así ll!ma el Príncip~ rubio a su
cura positivamente la Biliosidad, la Icteri- du!ce companera, ª la genh_l Y hermosa
cia, el entorpecimiento del Hígado, la sen- ~r~mavera, que, cual . otra Mir_eya, ~n la
sación del Cansancio y Agotamiento, la ulti_ma decena de J umo sucumbió de insoVentocidad del Estómago, etc., etc. se ceo- lacyió\ i,': · ·.
b'
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oo o
cosecha, hasta la menuda tórtola que e"
· d d
d
sus tiernas endechas, parece decirle al
L a cm ~ , sosega. a por 1as man~nas, se hombre urbano:
la v~ respirar con d1_ficultad a medida que --No te quejes, hermano, sin este sueño
El poema del año. Hehos avanza. Su aliento abrasa y por los que semeja la muerte; no te quejes,poblapulmones-qne son los parqueS--echa fue- no, que sin este bochorno que ha ce sudar
Ven, Amada .... !
go, fuego lento. Y en llegand0 las tres de fuego humano. no obtendrías un solo graVen, Amada .... 1 ¿Dónde estás, Amada? la ta_rd~, se hunde todo en un como ador- no ..... .
¿ Qué esperas, Amada? l Por qué no vienes, mec1m!ento.
Amada?
La tierra, dura y seca, ronca. Hombres
PEDRO ALEJANDXO LOPEZ
En estas horas febriles, de sopor y de Y arboleda se sumergen en pesada sies•
bochorno, en que un como fuego ·lento pa· ta.• ....
rece que recorre nuestro sér, todo ; en el
Sólo los mozos se burlan de este bochorcampo, en el bosque o en la montaña, es no.. El amor por sus corazones pasa; amor
donde está la salud epidérmica, el sosiego, estival que abrasa, pero que procrea; amor
la frescura del alma......
multiplicativo que ningún sér humanodes·
La ciudad Amada asfixia con el humo conoce, desde el ingenuo y laborioso cam·
de sus fábric~s, con 1~ monótona estrechez pesino que alegre habla de su abundante
La dicha es un beso que nos da la vi da

LOS CELEBRES

tan de ligero, que apenas sueca su cb .. squido, cuando perdemos su sensación.

Gemelos prismáticos

o o o

KRAUSS

Nuestro mejor capital es la vida y .. 1
Adoptados oficialmente por la mayoría que menos aprovechamos: somos avaros
de los grandes estados europeos.
~ara el dinero y pródigos para gastar e

Son periectos para
tiempo.
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E. KRAUSS, t 6, 18, 20, rue de Naples,
PARIS

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No hay medio más eficaz para evadirnos
de los que nos halagan que no hacerles ningún favor.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>o
♦

Registrado como artículo de segunda clase el 3 de Noviembre de 1894.

Año XXI.-Tomo 111.

México, 15 de marzo de 1914.

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Número 37-

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l========:::::====H=A=.:N=:::;:::\=L=:\.R=C=HAD==:=O=A.=:P=AR:::::;I;::S::::::D::::O=X=D=E=PE=R=::\:::;:IA:==N:::;:E;::C=E::R;::A;::N:::;:T;::~:::;:.:::;:'A=L;::AR=G::::=:A TEMPORAD=A=.=========~

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CRONICA SEMANAL. DE

L'.A DIOS.A EN SU TQONO

•r

José Juan 'Cablada
R egistra do como a rt íc u lo de s e gun d a cl a se e l 3 d e No vie mb r e d e 1894.

Cumplid con los ritos de la Primavera. ld a la Catedral del bos- hace mil años. Todo trémulo amparará tu paso con su sombra,
que una noche de plenilunio en f[Ue Relene. blanca y silenciosa, celebra en un instante te besará mil n •ces y sonará para tí el clamor argensu eucaristía. Dt'jacl (Llle t.&gt;st1 em ..~zca vuestra alma la Pascua Florida de tino de sus pájaros como si en cada hoja tuviera suspendido 11n cascalos jardirws Henos de invisibles inciensos y de n•pi11ues de júbilo en bel de cristal. ... Sigue tu camino: sobre las tapias grises, las flores se
estas mañanas de mayo. diáfanas y doradas .... Que una mano amiga mo- asoman para verte. Es el pllllnbago más azul; es el floripondio copr.
vida por un rihno de amor, despiert(~ para tí, en el teclado 1 el hosam1t1
de marfil Cltte se invierte para regar tu senda con pel'fumes; es la mostriunfal y vibrnnte de la ''Primavera,. de ~Ieldelssohn y mientras sus queta con su aroma de flor divina. su palidez cadavérica y su virtud
notas per·fuman como flores, vuelan como mariposas e imitan la polifonía de nirvana. En plena Prima,·era abre sus labios perfumados para exde las aguas tJue se deshielan en. los ,,eneros de las selvas y en las fuen- halar una sentencia budista: "EJ primer encuentro de dos seres que
tes de los alcázHres. mientras abre el porfolio que atesora los graba- se aman es el principio de su SC'paración. ·· y las campánulas &lt;1ue hace
dos predilectos y las fotografías e,·ocacloras. ábrelo y toma de él la es- una hora se abrieron y ya ct&gt;mienzan a. cerrarse. y las hiedras olerotampa más propicia y más armoniosa para tu alma en fiesta .... Toma i?cas de veste morada. parece qne suspiran la misma melancólica verla "Primavera·· de Sandro Botticelli. el divino pintor. y deleita tus dad .... Rechinando ce&lt;l(• a tn 11131~,o la puerta de hierro del viejo parojos con esa gracia &lt;1ue se revrló un día y que para siempre se perdió que y de la arena húmeda nn tropel de aves alz.a el vuelo. Xo es que
sobre la tie!'ra .... Esa Yenus te dirá el secreto de su be-lleza. triunfa- huyan ante tí 1 es (1ne suben a los árboles para verte mejor. Los toldos
dora, esas Gracias que danzan asidas de la mano difunclirán sn euritmia frondosos filtran el sol y &lt;lejl:tn caer sobr&lt;• tu senda un chal lleno de
e.n la angustia y los sobresaltos de sn vidH, ese céfiro soplará sobre las arabe~cos de oro. A tns pies las pervincas parecen anchas gotas &lt;le
cenizas que entristecen 1u espíritu y Ella, la gentil diosa del peplo sem- lluvia que reflejaran el cielo de amatista .... Los nuev,os retoños dr
brado de corimbos. renovar;\ tu alma v ln llenará de flores eomo reJas acacias tienen to.nos de ámbar :,.r r1n,..azufre: los tiernos eucaliptus
nueva y enflora después de cada Jnvie.rno a la tierra dura y gris . . ..
parecen dr jade y los 1a•gros cipreses funerarios semejan obelisoos de
Escuchando la iuefable melodía del músico. soñando ante la a1·cangé- serpentina. Al borde de nua fuente de tazón musgoso, donde canta y so~
lica pintura del artífice, habrás preparaoo tu alma para la, floricla co- 11oza el agua. con10 e] v&lt;•rdadf'ro amor canta y solloza; dentro de un
cenador obscuro y eatnrndo de .un inebriante olor de madreselvas, abre
munión.
Deja l'aS citas, laS invitaciones. los compromisos sociales 1 - quédate tu alma y deja que- la abraccli los perfunws de todas las flores y los
coi:tigo mi~ma un &lt;lía del año. ten el e~oísmo de tu fecunda soledad. y murmurios de todo el jardín.
como en C'l umbral dr una mansión misteriosa. ávida de &lt;¡uietud y de
La Primavera piadosa te besará C'II la frente, colgará de tn cuello
silencio, t:scribe: 1 'No estoy en casa" en el dintel ele tns propios pensa- pPrfumados t;ili~manE's ele amor. y ruando al caer la tarde, precedida
J11irntos. Viste, lectora, el traje de linón ele Clara el "E1lebeuse 1 y, así por tu sombra 'lllf' alarga &lt;'l Sol Poniente. vuelvas a tn casa. en el jaHropatht de blaucura y de ingenuidad. vé a los jardines. a los campos. rrón cloncle deposites tn cosecha de flore..s, en tu jaula de canarios y en
a los bosques, a través ele las calles de la ciudad ll11luieta. Corre furtiva el chorro dl• la. fueuk que h• dé la bit•nve11ida, 1·econo.cPrás los dones
y anhelank como si fueras a una cita de amor .... Pasa extática y side la Primavt&gt;ra ;-· las virtudes de tu alma diáfana. perfumada. y sonora.
lenciosa como una sonámbula a la vera de un abismo .....
Fuera ele fa ciud11d, en los poblados v&lt;•raniegos, el primer árbol te
JOSE JUAN TABLADA.
~alndará como si fuera el novio. que soñando en tí, esperará tu llegada

•

HJtMLET
Al acabar la

l&lt;Jdad )1edia se encueP.tra entre 1as ruinas góticas un
personaje de la familia de Job Y del
Prometeo de Esquilo: el Hamlet, de
Shakespeare. S61o el enigma de la
suerte ¿sel mismo. Todo lo demé.s difiere. No 3e trata ya ck!l Cáucaso, de
Titán, ni de cadenas forjadas por los
dioses, siP.o de castillos feudales, cimitarra católica y cielo del Norte .
Otra vez, de un lado, una región poderoe.:1; del otro, un hombre que duda, niega y sufre; y de nuevo la maldad triunfante, coronada de inlqu;dad sobre el trono de Dinamarca. El
abismo torna abrirs~ par':L lanzar la
ar.ligua cuestió'l: ¿por qué, pues, viveP. los lm pfos? Qun.J"e el'go im¡)ii vivunt? ¿Cuál será. la respuesta? Un be~
lado sarcasmo, peor cien veces que
las lmprecaciores de .Job y Prometeo.
Cierto que el drama ha cambiado
mucho, JJUes a&lt;:i.uf se entiende por
todo el horizonte de las casas inv~sibles y se desarrolla, no sólo entro
inteligentes de una misma natural&lt;&gt;za, sino entre los vivos y los muerto:;.
Y a conversación pasa entre Hamlet y
el esp1:ritu de su padre. Aqut el esce1&gt;ticisrno del corazón provoca el
escepticismo del
er.teP.dimiento; y
Jato es lo que le hace má.s irremediab1e. No he visto n3.da más profunda
que haber hecho despertar la duda
absoluta de la P.eresidad de dudar de
su madre. Desde el secreto revelado
en el cementerio del castil1o todas
las creencias parecen en el a1ma ctel
ioven pr1:ncipe. Si su madre TIO es má.s
Que unll em·enenadora, ¿en qué hombre, en qué mujer, en qué sentimiento fiar'? ¿ En el amor? Pudiera ¡Jrobarlo, pero serfa preciso creer en él.
Asf pregunta a su prometida: "¿ Sois
bella, Ofelia ?" Pues ya no se ffa n1
del testimonio de sus ojos.
Un fantasma errante entre los e:;-

y

LA

EDAD

da no hubiese acabado por casualidad en aquel juego terrible de iR.s
es¡&gt;adas, ni11.gún otro paradero se le
veta sino la cafda irreparable, esto
es, la muerte del entendimiento.
Por eso este drama es más dese;:,J)erante que los de Job y Promet~o,
ya que en éstos al menos la razl'm
del hombre subsiste y sobrevive a todos los escombros.
La Naturaleza, tan viva aOn para
Job, está muerta para Hamlet; el cielo, la tienda. azulada de Jehová, no
es para él, sino una me-.r.da. de vaJ)01 es pestileuciules; el género humano,
para el Prometeo de la Edad Media
no pasa. de ser la esencia del pal V').
E l hombre no me ugrada~dice-----ni
tnm J)()t'O In. mujer. Lo má.s aterrad('lr
de todo esto es que un punto de p:utida está en las creencias má.s poi,•t ·
lares de la sociedad cristiana. Aún da
crédito a las apariciones y niega la
il'.moTtalidad. De la cima de las creencias C9tólicas, como desde lo alto &lt;11}
una torre, se ha lanzado de cabeza al
abismo. Todos estos rasgos hacen q..1u
"Revista Moderna;" un brilante ar- represente, al principio del mundo
Uculo al firmarse la paz después de
moderno, la sociedad de la. Edad Mela guerra del Japón coP Ru3ia; el
poema de "Hokusai," que mereció dia, joven todavfa en la a1&gt;arienci1,
el má.s entusiasta elogio del poeta auP.que vieja y gastada en el corazón,
Leopoldo Lugones y por fin, varias pues se vive aún de la fe de los macrónicas ja11onesas que escritas con
igual maestrfa ha insertado recien- yores, ya no abrasa ma.s que un fantasn!a del pasado. El Ideal de la Edad
temePte EL :.\IUNDO ILUSTRADO.
Actualmente uuestro cronista don Media '30 rompe con un sarcasmo que
José Juan Tablada prepara un libro a su manera todos los pueblos repique ya se está imprimiendo a todo te'" por boca de Rebeláis, de Ariosto
Lujo, titulado: "Hiroshigué;" "E~.
pintor de la Noche y de la Luna, de y Miguel Cervantes. Mas en Hamlet,
la Lluvia y de la Nieve," de cuya ese sarcasmo es helado como la carcaobra hemos conseguido las primicias jada de un fantasma en una tumta
para los lectores de EL MUNDO
ILUSTRADO.
EDGAR QUINET.

José Juan Tablada conde:orado
Nuestro cronista, el señor don José Juan Tablada, acaba de merecer
la alta distinción de ser condecorado por S. M. el Emperador del Japón con la Orden Imperial del Tesoro Sagrado.
a
Preemos que lladie, !como Josc.1
Juan Tablada que con su brillante
pi urna ha hecho conocer en nues•
tra Patria las bellezas del Imperio
del Sol Levante, merece tal distinción, por lo que nos complace e1
felicitarlo.
Aunque son muchas las obras óe,dicadas al Japón por .José Juan Tablada, citaremos como las principales, la s0rie de hermosas crónicas que
desde el Japón envió hace años R

El Trabajo de las
Mujeres No Tiene Fin

~ En ]a mayoría de los casos, ésta es

la pura verdad. Las mujeres trabajan
desde por la mañana basta por la noche,
cocinan, barren, sacuden, van al mercado y regresan á la casa con multitud
de paquetes para proceder luego á preparar ]as comidas. Todo esto significa
un desgaste de energías nerviosas las
cuales el deJi&lt;'~o sistema de la mujer
no debe perder.
Pero el trabajo tiene que hacerse
y el cuer po debe estar en buena condición, y para esto las mujeres deben de
tomar, cua.YJ.di, están mpJas,

EL COMPUESTO VEGETAL DE LA
SRA. LYDIA E. PINKHAM
HE AQUI UNA PRUEBA.
Providence, R. l. - ,. Le escribo para darle cuenta del mucho bien que
me ha hecho su medicina y p~ra que otras mujereP sepan que pueden enco1,trar ayuJa en este remedio. H ace unos tres añt,s estaba sufrienó&gt; .:;on
do.ores tirantes hacia abajo? menstruacion irregular, constipación y dolores
de cabeza. Estaba muy triste todo el, tiempo. Comeucé á tomar el Compuesto VegE;tal de la ?ra. Lydia E. ~inkham, las Píldoras del Hígado y á
usar la Loción Sanativa y al poco tiempo estaba curada y tan bien como
estoy ahora. Tengo una casa de huéspedes y trabajo todo el día pues yo
soy la que atiend~ á los l1uesped~s_. Conf ío en que toda mujer que sufre
pruebe sus r eme,hos. Sus med1cmas h acen esposas y madres fe1ices. " Sra. ANNA HANSEN, 579 Potter Avenue, Providence, R. I.

Si está. Ud. anfrlendo al~una de e!tas enfermedades y desf'a no
consrj o especial, escriba conftdenclalmente á Lydia E. Pinkham Med icinP Co. , Lynn , Mass., E. U. de A. Su ca r ta ser á abi erta, leid a y con ..
testada por una sefiera y considerada estrictamente confidencial.

MEDIA

combros de la inteligencia humana: Yoltaire y al Dante, y para colmo Ge
ese es I!amlet. Ha sufrido los mismos contradicciones, allt está su madre,
tormentos que Job y Prometeo, pero que hace el antiguo pa11el de Satanás.
'lo se ocupa como ellos en dolor. NaTales contrastes son en sumo grado
da tiene &lt;¡ue ver con la violencia de violer.tos para su espfritu pues hay
los antiguos; al contrario, siente en en él partes sanas y partes que cosu corazón la sert&gt;iente; tiene frío.
mie1?.zan a alterarse. Divfdese su raNo viste su desesperación con los zl:n, se pierde, se busca, se halla, y
símbolos suntuosos del Oriente n i con torna a 1,erderse, ofreciendo el eslas imt\genes sencillas y perfectas
J)ectáculo de un alma enorme que
de Grecia; su mal es profundo....
yacila entre la razón y la locura naFrío como el mundo moderno, "ª ciente, sin que se sepa cuá.l de ellos
qué discutir, si ya ha analizado y al fin prevalecerá.. ¡Espantosa tragedeshecho hasta la esperanza? La agu- dia de que todo hombre puede llegar
da ironía tiene una morada en su al- a ser el héroe! Hamlet se inclina soma. Antes que luchar contra la in- bre los abismo3 que quedaron ignorajusticia soberana, se da a la locura,
dos para la antigüedad sagrada y
que puede
imitar correctamente, profana; más allá. de la vida actual,
puesto que su razón está casi trans- persiste el reino de los muertos. Su
tornada. Profeta de la impiedad en inteligencia oscila sobre los bordes;
la Edad Media, vislumbra ya todo el luego el vértigo lo arrastra, y él, d"'esceptlclsmo del porvenir. Reúne ajándose arrastrar, se ríe; y si su vi-

Méxi co, 15 d e ma rzo de 19 14.

Año XX I.-Tomo 111.

•

Más fuerte
que la Muerte
(Tr aducido del ru so .)

-Adiós ....
-Oh, no, qu erido. . . . No diga:;;
adiós. . . . Hast2. la vista ... .
-Adiós ... .
-¿Qu iéres d ecir hasta nunca?
-Tú misma lo sabes .... adiós.
-¿Nunca, jamás?
E l no encontró contestación a esta pregunta apasionada. Estaba alegre porque par tfa, y porque habfa
roto por fin ese lazo penoso que tanto le hab1:a fatigado durante dos
años. No obstante, un vago sentimiento de compasión no le permiUa
ser cruel.
Sonaron dos toques de la campan111a.
El, junto a la entrada del vagón
y ella en el andén; la vefa pequeña y
triste, con el rostro sombrfo, que
tanto tiempo conocfa y vestida con
ese traje que él tamb1én conocfa tanto ... Y recordó una frase espiritual:
"La hufda del amor traé-- por consecuencia la victoria."
Dijo con impaciencia:
Para qué remover por centésima
vez Je,. mismo, puesto que tanto tú
como yo hemos consentido en que
la separación sea inevtta.ble?
Ella contestó en voz baja:
-St. Tú lo quieres.
.
- ¿ Y tú? ¿ Acaso no estA.s de
acuerdo conmigo? ¿O crees pocas
aún las bajezas que hemos soporta-

do durante esta vida conyugal entre tres?
-Tú eres justo--dtjo ella-y calló.
El encontró en la mirada de ella
una semejanza con la de un per ro,
después de ser castigado por su amo
encolerizado.
La campanilla emitió un trino
prolongado y menudo, luego se habfa extinguido por un instante, y
unq tras otro sonaron tres toques
largos y altos.
El bajó d e l estribo y ella ya habfa levantado el velo para darle el
beso de despedida, cuando un pensamiento repentino la obligó de ~úi&gt;ito a detenerse.
-Mi amor-murmuró suspirando.
-Mi amor, un solo ruego, el 1iltl-

mo.

-¿Qué?
-Pronto nos separaremos. . . Para siempre ... Yo te amo ... tü no .. .
Pero.... ded1:came una hora má.s ... .
Mira, son las once menos cuarto.
Dame tu palabra de Que a ]as doce
te acordarás de mr... ¿Seria eso
diffcil para U?
El se rió.
-Bien. Eu eso no hay ninguna
dificultad. Pero, ¿para qué' Jo quieres?
-Mira, al mismo tiempo, en ei
mismo minuto, en el mismo segundo. yo voy a pensar en U. Pero pensaré con todo el esfuerzo de mi vo1untad, con todo el poder de mi
amor. ¿Quién sabe? Es posible, que
para la volur.tad no existan distancias y nos veremos otra vez.
- i Qué extrafio lo que hablas!
-Pero recuerda. no has dado la
palabra . . ..

Núm e ro 37

-Y la cumpliré. Pierde cuidado.
- ¿ Tú vas a pensar fuerte, profunda, apasionadamente?
-Sf, sf. Adiós.
-Hasta la vista.
El est~ba sentado en el coche.
escuchando involuntariamente el ruido rrtmico de las ruedas . . . El sentimiento de libertad, extraordinariamente jubiloso, habfa desaparecido
casi momentA.neamente de su interior, para ceder el lugar a una angustia inesperada, turbia e insoportable . Cie:D"..a fuerza misteriosa le
hizo recordar con implacable claridad. los detalles má.s minuciosos e
insignificantes de esa novela a la
que acababa de poner término, ley,mdo con alivio la última pá.gina.
ETa cerca de media noche.
El ritmo de las ruedas, el ondular
de la cortina roja del farol, los silbidos nerviosos de la locomotora no
le dejaban dormir ... Y la. mente 5~
dirigfa con mayor intensidad hacia
la mujer pequeña, triste, conocida
desde hace mucho y abandonada ...
Este hombre orgul1oso y amante de
la libertad, sacrificarfa en ese momento su orgullo, su libertad, por la.
posibilidad de Yer un solo instant€&gt;
a la mujer abandonada. Y de pronto abriendo los ojos y como si despe'rtase de un sueño momentáneo, la
vió sentada a su trente, en el divá.n
cubierto con una funda de lienzo ...
Ella permanecia sin
hablar, 1&gt;ero
sus ojos miraban con un amor infinito y con un reproche silencioso.
-¿Quién eres? ¿PQr qué estás
aqui? exclamó é l, sa ltando con terror de su asiento.
Ello meneó tristemente la cab~za y en un instante se disipó, desapareció como la niebla de la aurora.
Al otro dfa supo que ella se habla envenenado la misma noche de
su partida de la ciudad.
A . K UP RJN.

---o.¡,o---

Nue1tr11 portada dtl número 35
En la portada de ese número pub lica mos la fotog rafl&amp; d e Ca rmft.Jl
Cau esade, artista del T ea t r o Arbe u ,
y nue11tr o estima b le colega "Noved,dee" reclama la pater nidad de ese
retrato, d iciendo que Lamenta nu est r o invo lu nta rio o lvi do al no mencion a r el origen de la fotogratfa.
Manl feat a mos al amable compañero
que, e ntre las muchas
foto gra.fi.a.a
que diariamente vienen a nue11t ra m e■ a d e t rabajo, llegó la de Carmen
Cau11ead e, im presa en tar je ta pOf!tal,
y ain ind icar su procedencia . A esto
se d ebe nuestr a omisión, que hoy
ael a.ra.moe g ustosos, p u es n u nc&amp; hem os acoetumbra do s upr im ir intenciona lm en te la proeedenct a. de Las
fotogra ttae que pnb llcamoe en na.est r os eem anarios.

4*&lt;i•++i&gt;+++++H&gt;&lt;~-~**.;~

+
+ CA LE:\'DARIO

+

♦

·3:•

UE LA SEl lANA +
MARZO.
~

+
+
0
+ Lunes l 6.- Sa n A brah a m H er- i!.•
+ mitañ o.
4&gt;
+ Martes 17.- San Patric io .
~$}
+ )li ércoles l 8 . -San Gab riel Ar- &lt;i&gt;
+ cán gel.
+
♦ J u eves 19.- Sa.n José.
-0
+ Viern es 20. -San Cu t b er to.
♦
+ Sábado 2 1.-San Beni to Abad . +
Domingo 22.-San Octavian o.

•!&gt;&lt;M&gt;&lt;!i+-+++# ♦+~1&gt;+&lt;!&gt;+€&gt;4'&lt;:&gt;&lt;~!o

Agradecimientos de nuestro
Director
"NOVEU ADES," e n s u ú lti mo nÚDlero, da cu enta d e l
faJ leciro.ie n to de l a r espeta ble
señora doñ a Guadalupe Herná nd ez viuda de Agu ilar, ma(lre tle nu estl·o lli rector don
E duardo I. Agujlru·, a q ui en
1&gt;re-sen ta
sentida. y ca.rtñosa
con dolencia.
Ag radecem os p rofU11dame n te, en nombre de- nuestro &lt;Li re&lt;&gt;tor, e l l)ésam .e de t.an estimable colega. ; y t.nmbi é n h a cemos exten s ivo n u estr o n.gra clecimie n to a las innumerables
personas que, e n ocasión tan
sen s ible, h a n
d e mos traclo s;1
esti m ación y cariño aJ señor
Agu ilar.

Boca voluptuosa, Labios deliciosos, sua
ve fragancia en el aliento

•

\'JOLETAS R USAS DE QUENTIN,
A

esa's

. bocas de
muje r ea-

tre cuyas
perlas s e
ar r ulla
la sonrisas
esta&lt;1 pas-

tillas I es
tr asmiten
s u fragancia celestial. Dejan sa l:o r de ambrosía y en la con ve rsación y e n su can to constituyen e l a lm a
fasci nado ra de la m ujer elegante. E n el
hombre son su espíritu conqu istador. Cajita artística de a umin io 50 cs . C ertificada
por correo 70 cs. En México, J . Labadie
Sucs. y Co. P .ofesa 5.-Jobanoseo F élix
1

Co. , Av. San F rancisco 39.- A. Vargás
Sucs.. Wbel la Cat6Hca 6.-J. Uihle in
Sucs . Coliseo, 3.

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EL MUNDO ILUSTRADO

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.:

La segunda mujer
(Cuento de E~tlanclia.)

Mari, la primera mujer de_ Rooviku Jüri, jamás se habfa queJado de
su suerte y eso que ninguno en la
aldea ign'oraba que su marido trataba mejor a su caballo que a su
mujer. Se murmuraba, ade~ás, qu_e
si no hubiese sido por Mari, Roov1ku hubiera tenido que abandonar la
casa hacia tiempo, pues a pesar de
ser tan pequeña y débil, solLa trabajar a la par de la mejor, Y jamás
se le ocurrió a Rooviku ofrecerle la
ayuda de una sirviente. No solam~nte atendfa Mari a toda la casa, smo
solfa también levantarse a la madrugada, de invierno como de verano,
para dar la ración de pasto a los
animales y llevarlos al abrevadero.
Rooviku Jüri, era miembro del
consejo parroquial y durante varios
años se habia establecido la costumbre, después de cada reunión, de tomar una copita en la posada.
Rooviku no era borracho, pero
tampoco era hombre de negarse a
tomar una copa o dos, en buena
compañia, si se le ofrecia. Cuando
a hora avanzada de la noche llegab3
a su casa, hacia levantar a la mujer
para que desatara el "sulky" y si no
le obedecta, la castigaba durament~Mari lo soportaba todo, lo consideraba como parte de la cruz que
siempre habfa sentido pesar sobre
sus hombros....
Una noche de invierno, cuan.Jo !;;
pobre mujer fué mandada a rlesatar
el caballo, tomó un gran resfrí.:&gt;; al
d!a siguiente deliraba. Ji.iri dijo que
lo hacia de maña, y sólo al tercer
dia llamó al médico.
El vino. Examinó con cuidado a
la enferma; sacudió la cabeza y dijo:
-Aqul, sólo Dios puede ayudar.
Y ciertamente. . . ¡ Dios ayuda a

todos! Al dia siguiente Mari cerró
para siempre los ojos. . . . . .
En el primer tiempo RooV1ku senUase un poco triste, pero no tardó
mucho en buscarse otra mujer. La
tarea no fué muy fácil: era demasiado conocido y ninguna de las mujeres
en la comarca quiso correr el riesgo, sabiendo cómo habla tratado a
Ja pobre Mari. Pero el q~e busca ~ncuentra. La última a quien Rooviku
se declaró era a Lisa, niña alta, robusta, en el principio de los treinta.
Desde muy chica se babia gan~do el
pan entre extraños y !a honest1dl~d Y
fidelidad de Lisa eran reconocidas
por todas partes. Cuan.do Jüri tr~taba de .explicarse y en . col(!res v1vlsimos pintaba la gran necesidad de
encontrar una madre para las tres
huerfanitas, las hijas de ~lari, Y a
más daba la promesa de ser hom~re
recto, Lisa accedió a ser su muJer.
Pronto se notó que la casa de
Rooviku nuevamente fué mandada
por manos de mujer. Lisa se habia
puesto al corriente de tod~- ¿Las
tres criaturas estaban ahora siempre
limpias y bien arregladas.. Ja~ás
pidió Lisa consejo a su marido ,ah,
r.o! sabia bien qué y cóm? hacer
las cosas y eso le causó un inmenso
fastidio a Rooviku; se dió cuenta
cada d!a más claramente que la segunda mujer poco a poco lo puso
fuera de combate. Por fin empezó a
sentir tal rabia contra Lisa, que no
estudiaba sino encontrar ocasión de
buscar peleas con ella.
Cierto dfa, al llegar del campo,
se sentó en el banco fuera de la casa.
-Jüri-llamó Lisa-¿por qué no
vienes a almorzar? la comida está
servida.
-No tengo ganas.
-Bueno; te dejo entonces la comida tuya en la despensa, puedes
comer cuando te dé. gana ....
Rooviku se apretaba los dientes
de rabia. Cuando Mari lo babia visto de mal hum ,r le habla hecho tantoa agasajos que habla llenado su
corazón con un sentimiento de orgullo y alegria y habla sentido la
satisfacción de un rey qua da amnistia. Pero Lisa. . . . A Lisa no le
importaba que estuviera de buen o
de mal humor.
Una noche de invierno Rooviku
Jüri llegó muy tarde a su casa, de
Ja taberna, donde habla tomado más
copas que de costumbre.
-Ahora le voy a enseñar quién
es dueño ... -murmuró, y los dedos
crispáronse firmemente alrededor del
látigo.
Deja el "sulky" atado en el patio,
y entra con alboroto infernal al dormitorio donde Lisa duerme a pierna
suelta.
-¡Qué!-grita-¿estás roncando,
eh? Vete a desatar el caballo.
Lisa se despierta, mas no se mueve.
1--¡No oyes! Vete a desatar el
caballo.
-Si tú lo has atado, también podrás desatarle,-contesta tranquilamente la mujer.
-¡Qué!-grita Rooviku fuera de
si.-¡ Me contestas! Mari jamás se
habla atrevido a eso ....
-Jüri-dice Lisa con calma, sentándose en la cama-te aviso que
yo soy tu mujer y no tu esclava.
-¡Ah, si!---exclamó Rooviku perdiendo el último resto de dominio.¡Ab, sf!
Y en el mismo momento el lá.tigo
cortó el aire y cayó con toda fuerza
sobre las espaldas de Lisa. Pero tan
sólo una vez. Con la ligereza del rayo salta Lisa de la cama, arranca
el látigo de la mano de Rooviku,
quebrándoselo en tres pedazos Y con
agilidad fenomenal toma al hombre
asustado por el cuello, volteándolo
sobre la cama.
-Tengo brazos fuertes-dice--y
se usarlos en caso de necesidad ....
Vete ahora tú a desatar el "sulky".

Ni el siguiente dfa ni jamás h&lt;tbló
Rooviku una sola palabra de lo pasado. Desde aquella noche fué otro
hombre; jamás trataba de buscar
querellas con la mujer; todo lo_coutrario: cuando llegaba a su casa Je
ayudaba en sus quehaceres, Y entraba al dormitorio de puntillas, para
na despertar a Lisa.
La gente en la aldea se ha quedado estupefacta. No se explican un
cambio semejante; los más atre ;i~os opinan que Lisa ,debe haber
consultado a una adivina.
P. GRC~'FELDT.
----0---

RECETA PARA EL REUMATISMO.
Extracto compuesto vejeta! Arvel,na, 15 gramos;
'arabe compuesto de hipofosfitos.
4&gt; ¡;ramos;
Ja;,.be compuesto de Zarzaparrilla, 6ogramos.
[ómprense e,tos ingredientes en _rua1quier
Botica, mézclelos cada uno en su prop1c1 ca.. ~ Y
tómese una cucharadita después de cada comida
y :&lt;l acostarse.

En Tacubaya

++++~+++•+M-........1'+••
+

DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO.
Arw r Literatura.

oi&gt;

.Editado por "El Mundo Ilu11trado" y "La Semana Ilustrada," S. A.

+

+
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+

+ DIRECTOR GENERAL Y GERENTE:
+
EDUARDO l. AGUILAR.

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JEFE DE REDACCION:
MANUEL DE LA TORRE.

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•t
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COLABORADORES:
♦
José J'uan Tablada.-Lic. Fe_ ♦
,;, der:lco Gamboa.-Lic. Jea"6s ♦
•) M. Rábago.-Lic. Nemeaio Gar- ♦
.,. c[a Naranjo.-Lic. Rub6n V• ,.
+ lenti.-Lic. Antonio Ramos Pe- ,..
-&gt; drueza.
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OFICINAS:
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♦ 5a. de Bucarell, 116.-Aparta- ♦
+ do H9.-Teléfonos: Me:dc&amp;- ♦
+ na, 684, Juárez; Erlcs11on,
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1618.
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( con !!nea.a de exten11!6n.)
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+ PRECIOS DE SUBSCRIPCION: +
&lt;i• Por
trimestre en los
+
+ Estados.
. $ 4.50 +
+ Por seis meses en los
•!&gt;
+ Estados.
.
9.00 '9'
+ Por 1 año en los Esta••
+ dos . . . . . . . . . 18.00 +
+ Por 6 meses en el ex,;,
+ tranjero.
16.00 ·•
+ Por 1 año en el extran+
+ jero. .
30.00 .,.
+ En México, subscriclón
+
+ por un mes. . .
1.25 ..,
+ Números sueltos. . . . 0.35 +
+ Nümeros atrasados. . . 0.50 ••
+ Todos los pagos han de ser pre- +
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cisamente adelantados.
••
+ Para la publlcacl6n de avtsos +
♦ en este periódico, dirigirse a ♦
n. &amp; G. OoetEchel, Aven1dn 16 de •
+ Septiembre, 26. Sus agente11 en ♦
+ Europa, la Soclété Mutuelle de ♦
+ Publicité, 14 rue de Rouge_ •
♦ mont. (9 e.)
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♦ NO SE DEVUELVEN ORIGI- +
❖
NALES.
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+
Toda correspondencia y giro ■ ♦
+ deben remitirse al Director Ge- +
" rente General.
♦
,Jo

+

TODAVIA HAY CANIBALES EN AFRICA

QUB SER FUERfE,

:Para obtener en la vida. dichA

6 provecho es necesario poseer
cierto grado de fortaieza. La%
personas débiles se ven siempre
privadas de las cosas que constituyen la crema y nata de lo que
el mundo puede ofrecernos. Esas
personas darían sin vacilar todo
lo que poseen por adquirir fuerza
y vigor, pero no saben donde podrían efectuar el cambio. Tales
personas se fatigan en seguida y
caen en un estado de depresión
y melancolía. Con facilidadpierden peso y se quedan delgadas y
enclenques. Lo mismo los jóvenes que las personas de edad
mediana y aún los niños sufren
frecuentemente y hasta se mueren
de lo que parece ser un desgaste
visible y debilidad. El desarregfo
se halla en los nervios y en el
sistema digestivo. El remedio es,
pues, un t6nico eeguro y poderoso,
que limpie y fortifique, como es la

PREPARACION de WAMPOLE

SE ALQUILA UNA PRI!\IOROROSA CASA SOLA, A 2 CUADRAS DEL TREN, EN LA MEJOR CALLE DE TACUBAY,1:
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LA 5a. CANO, 616. RENTA $40.

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la cual nunca falla en.su empresa
de hacer Íl''.!rte al débil. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
una solución de un extracto que
se obtiene de Hígados Puros de
Bacalao, combinados con Hipofosfitos, }falta y Cerezo Silvestre.
Los productos de la ciencia médica más adelantada entran en su
compos1c10n. Miles de personas
la deben renovación de sus fuerzas y sus ánimos para trabajar y
p:ira estar alegres. En Anemia,
Escrófula, Debilidad General y
Enfermedades de los Pulmones,
no tiene igual. El Doctor M.
Gutierrez, Profesor e:n. la Escuela
Nacional de Medicina do México,
dice: "La Preparación de Wamp:ile se toma tanto por los adul,
tos como por los niños con el
mejor gusto, porque se vigorizan
con la mayor facilidad. Por este
motivo hace muchos años que yo
u so esta medicina y siempre he
obtenido los mejores resultados."
Una bot~lla basta para convencer,
venta. en todas las Boticas,

•

Pe

Suceso Extraordinario
En una de las regiones mineras
del norte de Francia, ha ocurrido
un extraño y dramático suceso. Una
noche, un minero quiso pasar por
una via férrea; un tren se Je echó
encima, le arrolló y prosiguió su
marcha. El infeliz quedó sin conocimiento en medio de los rieles. Durante toda la noche, continuaron pas2ndo trenes encima de su cuerpo.
Se calcula que pasaron, desde las
ocho de la noche, hasta las siete de
la mañana, cuarenta trenes. A esta
última hora, un guarda-agujas se
fijó en aquel informe y sangriento
bulto. Acercóse y reconoció, con espanto, que se trataba de un hombre. Apartólo de la vfa y pidió socorro. Llevaron al infeliz a una estación inmediata, donde recobró el conocimiento. Con voz débil, contó lo
que habla ocurrido. Presentaba innumerables heridas y contusiones,
varias de aquellas, mortales de necesidad. Los médicos que le operaron, maravilláronse de -1'l-U,e aún. no
hubiese muerto. Le transportaron a
un hospital, y en él falleció por la
tarde.

' ~1orales
La Academia de Ciencias
Polfticas de Parfs, acaba de otorgar
uno de sus grandes premios, a Monseñor Augouard, vicario apostólic-a
en el Alto Congo francés, y preconizado obispo en estos últimos meses,
como premio a su obra civilizadora
e1'. aquellas bárbaras regiones.
Para comprender la. utilidad de su
obra, baste decir que la ha encaminado contra dos plagas milenarias
del Continente negro; el canibalismo
y

y la esclavitud. El canibalismo es en
los negros un acto perfectamente razonable y considerado como privilegio de indiscutible superioridad. Devorar a sus enemigos vencidos l':ls
parece el complemento de la victoria; comer "carne que habla" según
su propia expresión les parece honor
grandfsimo. Los "pahulnos" de Gabon sacrifican a sus victimas y se
las comen después como signo de
perfecta venganza y de numillación

suprema. En la tribu de los bonjos
la antropofagia es )lo:,rible; para
celebrar los funerales de un sultán
el matrimonio de un.a princesa, la
muerte de un guerrero valeroso o
cualquier otro suceso histórico para
ellos de importancia, ofrecen banquetes de 300 cubiertos, es decir, de
300 esclavos, que sacrifican y los
or,ecer. al pueblo. Estas mismas tribus ceban a los cautivos como si
fuesen a los animales de corral, IQ!!

'Jle,·an ,después al mercado, donde
los compradores los examinan, los
p2 !pan, y escogen diferentes trozos,
que dejan cuando son decapitados, y
puestos a la venta.
Ya está. desapareciendo el canibalismo gracias a los continuos trabajos de los misioneros, y va '3ucediendo cosa igual con la esclavitud,
aun cuando ésta no ha sido posible
.aún extirparla por completo.

�~§ EL BESO DEL -~A"AR

COMEDIA POR

~~

==

jLas príncípales estatuas t,e ~arís

==

~~============u=,i=====c=a=~is=lao=t=óp=ti=n=egr=tt=t=~
(Continúa,)

..

PADRE.-¡Que st canto, vaya!
(Canturreando.)

que os vais a llevar tú Y su padre
cuando diga, sin pensarlo, que a mi,
al abuelo, al vejete ...
;\1ARUCA.-Ya es hora de que se
vaya usted a acostar; mañana es
dia de madrugar.
PADRE.-¿ Y qué más da madrugar? Para madrugar no se :u.e::esita
acostarse a las tantas. ¡Ni que estuviera yo viejo! ¡Bueno est!í!
( C'antnrreando.)

:\IARUCA.-No, no se vi:.
PADRE.-Canta aquello que te
sale tan bien, aquello de:

PADRE.-Si, creo que sf, vt lle"El que no canta,
gar en carros muchos heridos al pueQuien no se alegra ... "
blo. Ahora, al subir la cuesta, Ma"No sé por qué tengo
nolillo y yo, nos encontramos a ~u
Yo amor en el alma..... "
:\!ARUCA (interrumpiéndole).oficial y a unos soldados que baJaban con un herido, herido o muerto, Padre, es que la vi-da-es a veces muy
•
vé tú a saber, en una camilla ... • triste, mucho. . . .
•¿Recuerdas aquella tarde que la
PADRE.-¡Y dale con la · vida, y
Manolillo y yo nos hicimos a u~ dale con la tristeza! ¿:\le dir!ís que
cantabas, y se calló para escucharte
lado para dejarles el paso, nos quii.:quel jilguero que cantaba también
no somos aqui felices con
tamos los gorros, y le rezamos un nosotros
en el moral negro?
.
u u estros árboles, nuestros frutos y
"Yo soy viejo, per" tengo
Padre Nuestro. Aquel pobre~illo que nuestros canto;;? ¿No estamos tran:\IARUCA.-Ya no me guota can,Joven el a•ma;
iba dentro. era un m!írtir de la Pa- quilos con nuestra vida?
tar, ya no canto más.
Hay quien siendo joven
tria.. . . ;\lira, ;\laruca, me dió trisPADRE.-;Yaya! pues no está.s
La tiene anciana.
~fARUCA.-¡La felicidad! ... . La
teza, por él, sin c.onoc~le. . . . Los alegria, la dicha, se van muy proato,
hoy de humor. ¡Quién sabe que te
tambores y los pasos de los solda- y cuando llaman a nuestro coraz6n,
habrá picado!... ¿Pero sabes, :\-laMARUCA.-No cante, por piedatl. ruca, que con la charla y 13s cantados hacta·,1. al mismo tiempo: paro, parece que vienen de paso y que ti3PADRE.-Pero
¡qué
to.i.terfa
más
pam, paro. . . . hasta tristes se me nen mucha prisa en marcharse; en
tas se me ha secado u-.i tanto 11
garganta? Dame una poq uilla de
antojaron los aires de los soldados, cambio, el dolor dura mucho, o pa- grande!
:\IARUCA.-Dtga,me
usted,
¿y
agua, dámela tú del jarro, que cuanque oe alejaban cantando. . . . i Po- rece que dura.
,cuando ,ie sufre mucho, se sufre do la tomo yo no me sabe; será mabre del que iba en la camilla! ... •
PADRE.-¡Ah, ya caigo! De que basta morir?
nia si tú quieres, pero no ma sabe.
ha de haber catdo muerto o herido las muchachas a tus años se ponen
p ADRE.-A veces, en algunas all\IARUCA.-Si, padre, tome usted
en alguna quebrada del monte.
tristes ya me sé Jo que les hace fal- mas duran los pesares lo que la
(le da agua.)
MARUCA.-Si, tal vez, i pobreci- ta.
vida, y aun teniendo alegrtas, éstas
PADRE.-¡Qué rica! es de las pello! .... Padre ¡,y qué tal le fué a
(Cantando.)
se van pronto y queda el dolor. En ñas ....
usted por el pueblo?
cambio hay otras como la mh, en
MARUCA.-De las peñas es.
PADRE.-;\luy bien, te tengo que
"Al dejar de ser botones
las que bay contento de la vida Y
PADRE.-¡Qué buena! Como qu'"
contar muchas cosas buer.as, muy
las mujeres,
vienen tristezas y nos pegan hondo es del cielo, Maruca.
buenas.
quieren ser flores."
en el alma, pero se van, y queda la
l\fARUCA.-De la virgen.
:\TARUCA.-¡;\Juy bue11as!
_
alegria en ellas.
PADRE.-Es milagrosa. Me conPADRE.-¡Ah, pues ya verás tu!
MARUCA.-¿:\Iuy larga ei: la vida taban a mi de muchacho ¡calcula tú
.1\IARUCA.-No, no es eso; no esNo te lo digo desde Juego, porque
se sufre?
si hará tiempo de esto! que una enasi te Jo digo. . . si te lo digo, eres toy triste por eso; si es que ,10 es- cuando
PADRE.-J\1ucbo, muy larga, por morada dió de esta agua a beber a
muy capaz de quererte irlas a s~1~; toy triste ....
breve
que
sea
,es
la
vida
cuando
se
PADRE.-¿Por
qué
no
quhires
ensu galán, para que no olvidara sus
brar luego. Pero ¡qu~ ~rugo &lt;;OJ •
¡ Pues ya n·J te lo di3e! Nada, q1·e tonces que cante? A las mujerPs llora. Pero ¿a qué santo quiéres sa- promesas de amor. Y dizque años
ber tú ahora todas estas cosas? Nun- pasaron y no olvidó el mancebo; mas,
cuando
les
embarga
la
melancolia,
ya no tiene remedio (con mucll~ nlP;
gria.) ¡Que ya compré las semillas. no hay que preguntarles "por qué," ca se te babta ofrecido hacerme ta- cuando con el tiempo y la ausencia
preguntas.
se empezó a borrar su cariño, sintió
· las de los rosales de Orizaba, Y las sino "por quién" están tristes. No lesMARUCA.-Hasta
hoy no se me al punto una horrible sed; con· la
me vayas a salir con el tirito que
de los claveles y margaritas!
habla
ocurrido.
está.s enamorada.
sed, el gal!ín recordó aquella agua
l\lARUCA (simulanclo alegl'Ía).PADRE ( t·ienclo).- ¡A qué l\laru- fresca de las peñas de la montaña,
MARUCA.-¿Enamorada? Diga¿De verdad, l)adre? ¡ Qué bueno!
quilla!
Por
las
mañanas,
cada
dia,
me, ¿cómo es el amor?
nació de nuevo el amor en su co¿ Y las trajo usted?
amanece uno, a veces triste, otras razón. . . . y lloró de amor, y con
PADRE.-¿El amor?
PADRE.-Claro
que sí; pagué
alegre
luego
poeta
y
basta
enamoMARUCA.-¿Se puede llegar a olsus lágril'las, al punto, desap;Lreció
carillo pero las traje. Tómalas; por
Jrado;' y cada mañana más viejo, la sed.
aht ue'nen en las cubiertas sus nom- vidar cuando se ama?
esto
es
lo
grave.
¿Cómo
va
aquello,
PADRE.-Se puede.
MARUCA.-¿ Y es cierto todo eso?
bres; que no se te mezclen, porqu_e
MARUCA.-¿ Y cuando se ama -:hiquilla de: "dicen que tengo caP ADRE.-Claro está que si ¡ no
la haces buena; nace una barbannas?" (:\1aruca 1&gt;ensath-a no le con- faltaba má.s! Es tradición de mudad. Figúrate, donde nazca una ro- mucho?
testa). Si, ya me acuerdo,
PADRE.-No se olvida.
chos años, y muy cierta es. A mi, el
sa junto a un clavel ¡ nos hemos_ lu(Recitándol o.)
l\lARUCA.-¿ Y si es un sueño,
abuelo me la contó, al abuelo se la
cido! No se pueden ver. . . D1c1?n
contó el suyo, yo a U te lo digo, y
que tiene añejas rencillas Y res- una ilusión ese amor?
PADRE.-En.tonces. . . . entonrE:s
espero ser abuelo para contarlo.
quemores con el clavel la rosa, por
''Dicen que tengo canas
MARUCA.-¡Padre mio! (cogién"
cuestión de raza. Eso cuentan las no se olvida, se muere.
En la cabeza ....
MARUCA (con alegria) .-¿Se mue- En lo que eran babtan de volverse clole 1ma mano) . ). ¿Me quiere ust&lt;&gt;d
lenguas ¿sabes? Pero es mentira,
mucho?
mucha mentira ¡lo sé yo tanto! es re, padre? ...
Si tú las besas."
PADRE.-Cuando ames, si llegas
PADRE.-SI, hijita; eres mi aleasunto de celos: porque una mañagrfa; por U vivo feliz en la vida.
na ¡~ rosa se enamoró del tulip!ín, a amar, Maruca, ama mucho y no olMARUCA.-¿Qué hace uno cuanMARUCA.-Mucho, mucho me
cu.estión de gustos, Y despreció al vides nunca.
1\fARUCA.-Yo no olvido .... ¿Y do quiere morirse?
quiere?
clavel.
PADRE (sin escuc ha ,· a :\laruca) .
PADRE.-Mucbo, Maruca (acari.·
MARUCA.-Padre, ¿por qué no se cómo, por qué nace el amor?
PADRE.-¡Caramba con las pre- -Por nada me puedo acordar de ciámlol a). ¿Por qué me lo prPgunva usted a descansar ya? es mny
aquella endecha que le aprend1 al tas? No sé qué tienes hoy; si será
guntitas!
tarde.....
l\lARUCA.-¿Padre, se puede amar boticario.
aquello de:
PADRE.-¿Descansar yo? ¡pues
MARUCA.-EI beso del mar nos
me gustas! Tú si parece que estás en un instante, y amar mucho, pabesa
en
la
frente.
.
.
se
v?..
.
.
.
no
ra siempre?
"¿Qué cosa tendrá la niña,
con mucho sueño ....
PADRE.-Si 1oe puede amar en nos besa más. . . . ¿ No nos vueh·e
Que quien la mira
MARUCA.-St, fatigué mucho por
Se lo adivina?"
el huerto, bay tanto que hacer en un instante para siempre, o puetle a besar, padre?
P ADRE.-Abora st, ya me acuernacer el amor poco a poco, y se
él ....
MARUCA.-Tengo. . . . tengo una
PADRE.-¡Tengo una ilusión por puede no olvidar cuando se ama de do, verás, dice ....
MARUCA.-La golondrina veine pena.
sembrar esas semillas! i Habrá que largo. Es muy caprichoso el amor.
P ADRE.-Dtmela, Maruca.
verla,s cuando nazcan! Si viviera tu Almas bay que no ban conocido más cantando, se aleja. . . no vuelve a
MARUCA.-Muy grande, una pemadre, ¡ qué gusto se llevarta con que un amor; mira, te diré, como el cantar ...
PADRE.-Dice: "Si llego a perder na ....
ellas! Soñaba en las flores. . . Pero amor mio para tu madre.
MARUCA.-Y como el de ella.
PADRE.-¿Pena? La juventud no
mis ojos .. .. "
ya se fué, Maruca, y nos quedam~s,
1\fARUrA.-Padre, tengo el alma tiene penas. En los corazones jóvePADRE.-Y como el tuyo, Marutú y yo, con nuestras flores, .que trisnes, las penas se llaman amor.
tes me parecen cuando pienso en ca, cuar.do ames. No tengo más ilu- muy trisle.
PADRE.-"En tu ventana los busMARUCA.-Muy grande. padre.
aquellas que cortábamos con ella. sión que antes que me muera te cases; primero, bueno. . . . pues, para co . ... "
PADRE.-Hija, bija mia, ven a
¿ Te acuerdas?
l\JARUCA.-Viene el a.mor, nos mis brazos y dime tu pena, que si no
l\1ARUCA.-St, me acuerdo. (Se no dejarte solita en la vida. (Se
te consuelan los brazos de tu padre,
quedan los dos en silencio por 1mos limpia una lágrima y l'ie ul momeo- besa en el alma y se va ....
to). En segundo
lugar ... ¿Sabes
PADRE.-"También saben Ya mis debe ser, como dices, muy grande tu
instantes. c:omo ha.cien do recuerdos.)
tristeza.
PADRE (riendo ele pronto) .-Pe- para qué? porque tengo un capricho, ojos el camino de los tuyos."
l\tARUCA (acercán dose más a él ).
(La abraza y Maruca se echa a
ro, no nos entristezcamos, Maruca, una idea de viejo, la de mecer en
llorar.)
la vida, dicen que es triste, pero no mis brazos un nietecito. . . . tama- -Padre, no sé que tengo ...
PADRE.-¿ Te gusta la endecha,
MARUCA.-¡padre ... padre!
es más que como nosotros queramos ño de gordo.
MARUCA.-;Padre! ...
Maruca.?
PADRE.-Llora, llora, que es un
que sea.
PADRE.-De mirarme con sus MARUCA.-No sé qué tengo aqui bálsamo el llanto para los dolores.
(Canturr-eanclo.)
ojos iguales a los tuyo1o, es decir, a
Pero u.o llores, que me vas a hacer
(tocánclose el pecho.)
llorar, y las lágrimas de los viejos
los de tu madre; -1ue ue ria en la
PADRE.-¿Qué dices, Maruca?
''Que me quiten lo que tengo
cara cuando empiece a reir; que
MARUCA.-1\Ie duele mucho aqui. son muy amargas; los viejos st coQue rico me quedarta
me tire de las canas y que me pePADRE.-Ab1 duele cuando bay nocemos las penas ....
Si al quedarme yo sin nada,
gue cachetes. Y cuando crezca más, una pena. Mira, yo sé el remedio,
(:'lfaruca hace un esfuerza para
No s~ fuera mi alegria."
que empiece a balbucir palabras se suspira ast, muy hondo, se echa contenerse, y se levanta.)
:MARUCA.-No cante, no cante us- torpes, preguntarle que a quién al viento una balada, y se va con
q_ulere más en la vida; y la rabieta la balada la pena.
(Continuará.)
ted, padre.

Todas las celebridades francesas, ya sean sabioS, artistas, filósofos o guerreros, tienen erigida una estatua en París. 1\1:í:. de 500 se levi:.ntan en las principales avenidas, jardines y plazas de la gran capital y ele ellas damos a conocer las siau ient.es que son reputadas como las
primeras por su mérito artístico.
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RE:-..AXOOT

Calle de Lutccia

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8BA1.P,tARC11AIS

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Calle de !&gt;-in Antonio

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Plaza de S. Francisco Jarier

Campos Elíseos

Carrera de la Rcin:l

Parque Monceau

Plaza de la Sorbona

Gou:-wo
Pa.rquc Monccau

B UFFOX

Judtn de Pbnta.•

�Sensacionales fotografías de las mc;,ntañas de la Luna

Los últimos trabajos de los principales astl"ónomos ingleses los presentamos en esta página con emocionantes fotografías y dibujos, que
llemuestran claramente cómo son las montañas de la lona.-La última teoría a eiate respect-0 enseña que e .~ montañas han sido formadas por
meteoros gigantescos que han caido en la superficie lunar, con lo cual ha sido desechada la que afi.rmaba que esas prominencias venían de la
lava de los volcanes.

Señor General don .\m•eliuno l~I;t•1quet, \lilli~tt O {le la Guel'J'a
e
·
.
acaba de crear &lt;'Omo el más alto en la n1t·11·c1·a 111º .
u-• qu ha sido as&lt;'endulo a C'.eneral de ('uerpo de Ejér&lt;'ito, cargo que se
,:\.1cana.-=nor General don Igna&lt;'·10 A B •
·
·
l&lt;~jérc•ito.-Salida ele un cuerpo de eJ'ét·&lt;'ito pai· G
· iavo que ha sido ascendido a General ele Cuerpo lle
·
a
uaymas, a las órde ne-s del Ge
l J
' Tél
Presidente de la República, que ha Sido ascendido a Genel'al de Cuer
de E"ér ~er~ oaq~n
lez.-El senor General don Podlrio Díaz, ex•
O
salir &lt;'On su &lt;'uerpo de ejército para Gua)mas.-El señor Gener
P
J. c•~· El senor Ge~eral don Joaquín Téllez, en el momento de
cit-0.-Señor General dou Rómulo Cuéllar que l1a sido a c . di:l do: J. Refugio \ eta.seo que ha sido ascendido a General de Cuerpo do EjérGuaymas.
'
s en
encral de Cuerpo de Ejército.-Un aspecto de la salida de tropas para

°ª

�VIDA NACIONAL

VIDA NACIONAL

lnt&lt;&gt;resantes momentos de la no,•illada que ise efectuó en la última semana en honor del señor )fi11istro de Conmnicaciones, Lic. don
José )laría Lo7..ano, por Jos empleados de la misma Sec1·etaria.-Reinas que presidieron la fiesta.-El señor don Jesíis Guzmán y Raz Guzmán,
secretario particular del señor )lin.lst1'0 de Relaciones, Lic. don José L6pez Portillo y Rojas, y aetivo colaborador de toda su obra en Jalisco.
-Seño1· don :Fernando Bermíidez ¡n1me1· mexicano que obtiene el título de Docto1· en Leyes en la Umversida&lt;l de París.-"Cn aspecto de
los funerales verificados 1&gt;or el etel'J10 descanso del padi·e &lt;lel señor Encargado de Negocios de los Estados Unidos, )fr. Shaughnessy.-La concurrencia saliemlo de las hom·as f(meb1'(?-S.-St"fio1· don Rafael de Arrilíaga, que acaba de se1· nombrado director de Ja Beneficencia Pública.Señor don Sah-ador }'lores y de la Peña, distinguido cronista taurino, que con suma imparcialidad y grandes conocilnientos, reseñó las corri•
das de la pasada tem,porada en EL l\IU:\'DO ILUSTRADO.

)lesa &lt;le honor en el ba:1quete celebrado para obsequfar al Dr. Licéaga con motivo de su jubilación, por llevar cincuenta años de servlcios.-Eu~ayando el 01fcón de ob1·eros en uno de los patios de la Escuela de la Col'l'egidorn.-El )l!nistro de Instrucción Pública roC:eado de
lo:; 1n•ofesores de la Esencia de )ledicina, en el acto de inaugurar el aula "Miguel Jiménez."-El maestro Ponce y directores de la Banda
del Orfeón antes citado.-Cn aspee o del banquete celebrado en honor del Dr. Licéaga.-Los maestros Beristáin y Torres Ovando que dirigen
el Orfeón de Obreros,-Los alumn os de la Escuela de Medicina en el act-0 de inaugurarse el aula ".Miguel Jiménez,"

•

�VIDA NACIONAL

ACTUALIDADES EUROPEAS

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l'.:l señor Gobernadot· del J&gt;is h·ito, Lic. Geneml don Ramón Cot·o n11, en la ceremonia del "l&gt;ia de Ar boles", celebrada en San Pedro ele
los pinos.-nhtinguidas damas 1ilanta11do el ¡H imer árbol en la refel'ida re1·emonia.-El confe1·encista señot• Angel Zifrraga, t·odeado ele un grupo de obret•os después de babet• dado una conferencia sob•·e un tema de arte, en la Univer,i&lt;iad Po1&gt;Ular.-.\specto del interior del t.e111plo de
Santa Catalina en la fiesta tra&lt;licional del Señot· clel Rebozo, que se veriflró en la ítltima semana.-La se1íorita Angel.a Camacho, que tomó
pu•·te bt·illantíSima en el último concierto que tuvo lugar en la Casa Alemana ele ~lúsica.

•

Los Estados mayores e uropeos hablan de la necesidad de armar, para la ofensiva, las diversas unidades
de las flotas aereas. En Francia el
Ministerio de la Guerra ha apr~bado, para el programa de 1914 una
serie de aeroplanos blindados 'y armados. La primera. ametralladora
se ha ensayado ya .sobre un monoplano con motor de 80 caballos.

l\Jontecarlo, el pafs de todas las
flores, está. siendo en estos momentos el primer centro de atracción europeo. Nobles millonarios de todo el
mundo, concurren a este famoso sitio donde también se han dado cita
los principales artistas alemanes
franceses, que en una sola semana y
en un solo teatro, han puesto "Parsifal," "Norma" y "Las Fiestas de

y

Hebe," tres obra.3 maestras tan diferentes y tan cautivadoras.
La célebre artista francesa Juana
D'Orliac, deseosa de documentarse
exactamente para representar en el
Teatro Renacimiento, la notable comedia, en tres actos "Les Chifonniers," estuvo personalmente en el
mercado de las "Pulgas," Jugar en

que los colillero:¡ exponen cada domingo lo que han recogido en las calles de Parfs, durante la semana.
El 7 de febrero se efectuó la apertura del Parlamento inglés. Nuestro grab~do representa la pompa
del corteJo que provocó inmensa curiosidad en la muchedumbre que
presenció el desfile.

�ternima por el suicidio de la pobre
mujer, y no falta entre los personajes un cura joven poco conocedor
por tanto, de las intrigas mundanas, y que dá la nota mfstica, en la
fábula sugestiva y apasionada.
El público no entró mucho en la
obra; aplaudiendo en cambio a Marfa Luisa Yillegas que tuvo momentos
muy inspirados; a Palacios,
siempre dentro de su Upo de enamor:i.do; a Clara tl!.lrUr.ez y Dora
Vlla al veterano Cervantes y al es-

al espectador hasta abrur::arle p:&gt;r
completo, con detrimento del inlürés. El conflcto entre la vida sencilla, económica, sin vanidad alguna,
de la dueña del almacén llamado "La
Morera de Plata" y su nueva "Catalina" que debió aparecer en el
teatro, dadas sus aficiones, y sus
progresos en el arte escénico, y que
asustada ante las dificultades de la
vida arUstica en lo que tiene de peligrosa, para la dignidad y honra
femenina, decide casarse de buenas

mo de '' Ricardo" gira el desenl:l.ce
de la comedia, y vemos que al fü.1
la dicha vuelve a la casa y aquellas
dos mujeres, se reconcilian, term~nando satisfactoriamente la pieza.
La interpretación fué corecta por
parte de todos; sobresaliendo el trabajo de Prudencia Griffel, siempre
natural e inspirada; bien l\1utio y
Paco MarUnez; Coss, dejándose llevar de lo cómico del papel; correcta Emilia Otazo; muy gracioso Rugama; y deficiente en extremo Matilde Cires Sánchez, a la cual !a
pesan mucho las canas en los papeles de carácter.

TEATRO IDEAL.-)laría Luisa Villegas y Palacios en el acto segundo
de "La Embustera."

TEATRO )IEXICANO.-Los señores )la1•tinez y )lutio en una escena
de "La )l01·era de Plata."
TEATRO IDEAL.-"La Embustera.''

Ha pasado ya, quizá para no volver, el triunfo de las obras teatrales
escritas ,~on efectos rebuscados . y
violentos, y desarrollándose en un
ambiente romántico. Y a este género
escénico pertenese el drama en tres
aclos "La Embustera" que se estrenó
en el Teatro Ideal, y que es un arreglo de la novela '• La Mentirosa" de
Alfonso Daudet, el literato insigne de
inmortal memoria.
La 1Hotagonista nos interesa desde la primer.a escena, por ser una
bel1a aventurera, que enamorada de
un noble, "Jorge Nattier," tiene
que idear mentiras, para encubrir
su pasado, su ·vida borrascosa de
amorfos, y su matrimonio con "Jaime Ollivier" que vive, y del que
está separado y para mayor de3gracia de "::\laria de Loche" es fntimo
amigo de su esposo actual, el bri·
liante aristócrata. Toda la fábula

TEATRO IDEAL.-)laria Luisa Villegas y Catalá en el acto tercero de
"La Embustel'a."

a primeras con el hijo de aquella
viuda, joven trabajador y afecto a
las labores comerciales de su tienda
que camina viento en popa, no es ni
TEATRO )IEXICAXO.-"La l\Iol'e- mucho menos materia bastante, p;tra sostener una obra tan extensa
J'a de Plata."
aunque en ella se ponga, el incidenUna comedia escrita con buen te del pintor de moda que consigue
sentido, con notas de sentimentalis- que la protagonista vaya a su estumo burgués, con su poquito de con- dio, sin consecuencias ulteriores de
yugal desavenencia, y con sus toques las que tuviera ella que avergonzarde gracia, es "La Morera de Plata" se.
Cuando la cita está en su apogao
obra traducida del francés por Ignacio Alberti, que ha sabido conser- y la charla del pintor seduce en exvar el espíritu del original que le tremo, recibe un anónimo diciéndole
imprimió su autor Pierre Decour- en él, que "Catalina" está a111 y que
celle, vertiéndola a un castellano vi- su marido y su suegra van a llegar.
Y, llegan y ni encuentran a la que
brante, correctfsimo y elocuente en
buscaban y resulta que la carta la
varios pasajes.
habia escrito el marido, para que
¿Quiere esto decir que haya sido un éxito la tal comedia?. . . No, su madre, que ya odiaba a la nuer11,
en manera alguna. Los cuatro actos no tuviese un motivo poderosísim ,,
son interminables, la fábula poco para el aumento del disgusto que
nueva está diluida de una manera tanto amargaba la vida de aquellos
esposos. Sibre este rasgo nob!Usipoco teatral y la fatiga se impone

tudioso Catalá, cuyos adei.nnto:s t·n
la escena son visibles y di~nos por
tanto de mencionarse.

* * *
En este mismo teatro de que me
acabo de ocupar, se estrenó en la
noche del último jueves una comedia
traducida del francés con el titulo
de "La Señorita del Almacén," debida a la pluma de Fonson y Wicheler, autores de otra obra, "La
l\Iariage de Mlle. de Benlemans" superior según aseguran los que la conocen a "La Demoiselle du Magasin"
para lo cual no se necesita mucho.
Y hago esta afirmación porque si
bien la comedia de que hablo tielle
un primer acto primoroso, rebosa!ldo ingenio, y con una gracia fina, como pocas veces he visto en la es&lt;)( na; luego decae de una manera lastimosa, llegando al fastidio y al ab.irrimiento. Y como además el desenlace nos lo figuramos desde casi al
principio de la obra, hay una mezcla de sentimentalismo y de bufonadas de mal gusto, y resulta como con-

'

secuencia de esto, que"La Señorita del
Almacén" tiene escaso valor literario.
El argumento es sencillo. La protagonista "Clarita" entra como em¡&gt;leada en un almacén de muebles
que iba camino de la ruina, Y con
sus mañas y buenas maneras, logra
evitar el desastre hasta el punto que
bien pronto es una de las mejorf's
casas en su gremio en Bruselas.
"Clarita" ama al hijo del dueño
siendo correspondida, pero el patrón
se niega a la boda, pues desea casar
al primogénito con una rica heredera tonta desde los pies a la cabezi\.
Y' como sabemos que al fin el amor
triunfará, resulta que nadie se preocupa de aquellas intrigas del hortera
·· p.adre, por cuya razón la comedla no
convence.
Muy bien la Griffel y Mercedes Navarro· v a muy buena altura Coss,
Mutio'. Rugama y demás intérpretes.
Hay obra en resumen, todo lo más para la semana r ee:lamentaria.
La misma comedia se representó en
fnnción de moda el viernes último en
el Teatro Ideal con éxito mediano,
es decir semeiante al que tuvo en
el mexic'ano. Merece nn elogio entusiasta l\113rfa Luisa Villegas que hace de "Clarita" una creación por
PI fino arte que pone en su trabajo.
T,os ctemás artistas q11e interpretaron
la obra, muy correctos.
TEATRO PRINCIPAL.

Ya conocfamos "Baldomero Parhón" por haber sido representada
hace tiempo en "l Lirico. v po, tanto
no puede conside,arse esta obra como Pstrenn y sólo hav en ella la
nnvPr1&lt;&gt;rl tRl y romo se ha nuesto en
.,¡ Prinrinal, dP que los dos actos
rle la nieza !'le ha:n reducido a 11no,
lo que hare que se le supriman alg11n11" escenR s.
F.n verd11rl nn importa. mncho. Se
t..11ta de ri&lt;licnlizar a la!=! ohras nn'liriacas. y los autores hacen. nara
pJJ.n ""ª ~ riP rlP Psc.,nas noliciac:,"
también. De manera que no veo el
0

TEATRO MEXICAXO,-Prudencia

G1iffel y Mutio en "La :\lo1-e1·a &lt;l~
Plata.

cuya encacia ha quedado bien demostrado en esta ocasión. Usadizaga ha llevado al agónico arte brisas
de juventud, y con ellas el remozamiento que le era necesario. El éxito sin medida alcanzado por el joven
compositor, aparte de lo que personalmente supone, permite esperar
que otros compositores animosos Y
de reconocido talento aprovecharán
esta corriente propicia para acometer
de una vez con todo entusiasmo la
implantación de la ópera española,
libre de la vergonzosa tutela de nuesTEATRO COLON.
tro primer teatro !frico, cuyo ambienA estas horas habrá vuelto nue- te más bien malogra que favorece
propósnto.
vamente Chole Alvarez y Tirado a el En
nuestral producción,
desde
este Coliseo después de algún des- "Don Lucas del Cigarral," de Vives,
canso y con buenos ánimos para seguir la tarea que al parecer les ba hasta ahora, nada verdaderamente
dado resultados satisfactorios. Del considerable se ha hecho. "Las Goestreno de "La Piedra Azul" habla- londrinas" viene a reanudar los éxiré en la crónica próxima, pues igual- tos grandes en este género. Sería
mente esta zarzuela de autores es- muy lamentable que esta nueva palpañoles, se estrenar!\ al mismo tiem- pitación no repercutiera en otras
obras; pero, por el momento, se ha
po en el Principal .
dado un paso gigantesco.
Usandizaga es un músico a la m,1LUIS DE LARROl&gt;ER.
derna. Sus procedimientos orquestales, la manera de tratar las voces. su
modo de acomedar la expresión dramática al sentimiento melódico, son
NUEV 4 8PERA. ESPA.NOlA
de una técnica vigoros3. y responden,
aun dentro de las Hne s generales,
uLA.S GOLONDRINAS"
a u.na personalfsima manera. La armonización es claramente sobria, sin
suoerposiciones de otros Pfectos oue
ohscu rezcan el diseño de la melodfa,
Dice un periódico español:
nue fluye lfmpidamente.
Martfnez
L11 reveli&gt;&lt;'ión c'IPl jovPn maPs,. o Sierra ha hecho en un bello cnento
TTsandizaga ba puesto en lo:. horizon- suyo el libro de "LaR G-olondrirnis."
tes de nuestro exhausto arte !frico ilonde la emoción v la ternurn &lt;'nnris11eños notimi"mos.
q11istan nuestro linin'o en aquellas
Acharábase al núblicn. con hari.a p:\P-inas ele ensueño.
lniusticia. un'I. extremRd:i indiferenLuisa Vela y Sagi B1rba Pn nrimeiria. 11n. m"nif\esto dP&lt;;vto hacia nuPs- t&lt;&gt;rmino. y en más modei::to Jue:ar Eva
tra dramática music:il. sin 011erer J,ópez. Paco Meana v R&lt;mto&lt;; Asendar!'"' nor enter11do&lt;;-Jos auP tal s11- sio. dinon a sus papeles acertada
ponfRn-dP nue est ealeiamiento n:i exnresión.
PT'I. imnntable a nri,:1, c11orirh0Ra acEl éxito culmini,nte de "Las Gotiturl. sinn a la hit" ele ohr'l.s que londrinas," puede decirse que absorsun;oflln intPresarle y 11traPrle.
He aquf bien elocnPn.te Pl caso aue bió por completo el interés de la sese ha producido en "Las Golondrin," mana tea,tral.

fin del sainete, que por otra. parte
tie e bastante gracia y hay ingenio
en algunas escenas. La música vaic
poco y la interpretación muy buena
destacándose el talento y gracia de
Marfa Caballé.
A juzgar por lo que se dice, el Principal entra por un camino mejor que
e l recorrido y veremos obras españolas de éxito perfectamente puestas
y con acertada interpretación.
Asf sea.

Ecos Teatrales
Uno de los últimos números de
"El Duende " la vibrante revist:1.
teatral de M~drid, nos trae una "casi" sensacional revelación: el secreto amoroso del excelso Jacinto Benavente.
Las intimidades de los grandes
hombres pertenecen al dominio público. "El Duende" ha recogido en
sus columnas una de las más inter&lt;'lsantes del autor de "Los intereses
creados." Nuestros lectores la recibirán con gusto.
Cuéntanos "El Duende" que un
hombre "débil como un niño, bueno como un niño también, generoso
como el dinero y el perdón, senciJlo
y alegre," se enamoró locameute
de una actriz de su tiempo, para ia
que creó todo un teatro, haciendo a.
sus pies ofrendas de oro, flores Y
genio ....
La felicidad para aquel hombra
-nos dice '' El Duende"-no era e l
genio, ni el el dinero, ni la admiración de su patria. La felicidad de
aquel hombre, como en un cuento
oriental, era el cuerpo y el alma
de aquella mujer. El alma la tuvo ,
es caro: lo más noble que habia en
ella él lo creó. Pero aquel cuerpo
lánguido y muy bello, que en más
de una ocasión fué dac;lo, en reg;.a
limosna, a algún profano, no lo tuvo el dramaturgo jamás. ¿Por qué?
Un amor grande, extraño y genial,
no está al alcance de todas las mujeres. Una actriz de suprema delicadeza no alcanzó a esas cimas de la
sensibilidad.
Y agrega "El Duende," en las lineas finales de este misterioso capitulo de sus "Hombres y cosas de
mi natria y de mi tiempo":
"De la historia intima y grande
de Jacinto Benavente el capitulo m~s
interesante serfa el de su amor por
Rosario Pino."

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1La obra gígantesca

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Consagramos esta págiu.1
al genial escultor español
Don :\Iariano Benlliure, con
motivo del gran premio que
le ha otorgado la Academia
de Artistas de Roma.
Algunos panegiristas tlP.
este famoso escultor, dicen
que entre la variedad de aspectos que son caracterfs,
ticos de su inspiración asombrosa, se destaca singularmente, por su sinmpaUa, y
1&gt;or la predilección que l'I

Vengo de ver dos exposicion,n
completaml'nte dife1entes:
una de
sombreros y otra de calzado, y, por
lo tanto, dedicaré l·sta crónica a los
pies y a la cabeza de mis amables
1e('toras.
Ya saben ustedes que aqul cambia
la moda c·ada quince dlas, con lo
cual resulta que, como no es posible renovar los sombreros constantemente, cada una se pone lo que
quiera: pero, no obstante, entre las
que viven exclusivamente para h.acer toilette-, se nota que la última
moda ha sido muy bien acogida.
~11 nen-a ha inspirado los "ue vos
modelos. He visto uno de tercio1&gt;elo, •
con un aro que ciñe la cabeza, pero
dejando el' moño completamente libre, cuyos rizos se confunden arUsticamente c·on el penacho de plumas
que corona el sombrero. ~lirándole
en conjunto es parecldfsimo al casco
de la diosa de las artes, lo cual prueba que el entusiasmo por las belli'zas aP.tiguas no se ha extinguido en
el espfritu del siglo XX.
Para que ustedes puedan formarse una idea bastante exacta de cómo son estos sombreros, les explicaré cómo se arman.
Sobre un arco de terciopelo que
rodea la cabeza, como las cintas que

)lotlelos de -,c11nh1·eroi, de gt·nn novedad.

u~abaP les romanos, se forma con
crino'ina una e;;pecie de capota con
media luna, por detrás, y con las
toque• corrientes por delante, un
poquito más inclinada hada el lacto
derecho que al izquierdo. Después
de hecha la forma, se forra de terciopelo negro ligeramente drapé y
~e adorna con un grupo de plumas
o dos alas de pájaro fantástico.
Dentro de este nuevo estilo hay
modelos más o menos exagerados,
como sucede siempre; pero los que
no se ajustan con exce3ivo rigor al
casco de la diosa mitológica son muy
graciosos y favorecen mucho, sobre
todo a las que tienen bonita cabeza
y pelo claro.

1Ahora, de un salto, pasemos a
la vitrina donde se exhiben multitud
de zapatos colocados en aparente
desorden.
Si alguna de mis lectoras quiere
proveerse del calzado necesario para merecer el titulo de elegante, a
juicio del zapatero que está de moda, necesita, por lo menos, triplicar
su presupuesto ordinario, aunque sea
persona que se calce muy bien.
Con las faldas estrechas
(sin
acentuar la nota) se descubre comJ&gt;letamente el pie, y a consecuencia
de esto ha nacido la moda de que
los zapatos hagan juego con las medias y la toilette, y que al cabo del
dfa se cambie de calzado tantas ve-

ces romo se cambie de sombrero o
de guantes.
Prescindiendo de las sandalias
que en nuestros tiempos deben que~
darse reservadas J)ara la3 bailarinas
o las couJ)letistas, que huyen de Ja
ropa como del enemigo, empezaré
mi desC'r!pción por el orden que me
los fueron enseñando.
Zapatos escotados con tacón Luis
X\', de raso amarillo y hebilla de
platino Y esmalte; zapatos de raso
gris acero, bordados en verde reseda
con medias verdes bordadas en gris;
otro, de raso negro con hebilla de esmalte rojo, y medias verde mar,
bordadas en seda roja.
Para una toilette de raso verde esmeralda, las medias serAn del mismo color, y los zapatos de gamuza
teñida el". un tono exact¿ al de aquéllas y sujeto con galgas de terciopelo.
Para un vestido de terciopelo negro son indispensables los zapatos de
gamuza blanca incrustados de gamuza negra, con hebilla de platino y
medias negras.
AdemAs, se hacen combinaciones de
dos colores. Por ejemplo: las medias y el vestido, de un tono, y los
zapatos y el abrigo, de otro, o la
falda y los zapatos marrón y las
medias y la blusa color de paja.
LUIS.-\.

Insigne artista parece dedicarle, &lt;..I
que se refiere a las esculturas de niños y a los trabajos en que estos
e1&gt;traT'., como factores esenciales y
princiJ)al!simos.
Nadie como Benlliure ha sorprendido el gesto vario, las actitudes traviesas y la alegria infantil, ni nadie
ha sabido esculpirlas con mAs soberana maestrfa, ni con más ajustadas y ricas ex¡&gt;resiones. Persiguiendo la perfección en la dificultad,
Benlliure se alejó de ese trabajo tnllado y vulgar de la postura hierAtlca, doP.de se advierte la dura rigidez en la ;&gt;iedra, en el gesto adu:,to,
en la actitud forzada y en las ciegas pupilas, que miran por uno.,
ojos, eternamente sin luz a las mumtas edades del pasado.
El brujo cincel de :\lariano Bcnlllure ha conseguido apoderarse del
movimiento, esclavizándolo el'. la
quietud. De esta afirmación paradól!'ica, responden mejor que nada, todas st1s obras, donde el motivo es la
,•i,•acidad, la gracia, la alegría y la
Inquietud infantiles, que frecuenta
mucho el maravilloso escultor, y que,
por sus grandes inconvenientes, Je
proporcionan éxitos brillantes.
En Benlliure se dá el caso portentoso, y no muy frecuente entre

t,e

un gran artísta
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artistas geniales, como el
de que sea un trabajador infatigable. Su labor extraordinaria, admirable por el
mérito y asombrosa por la
cantidad, no da treguas a
su inspiración, siempre ágil,
Y lozana, que va dejando en
los bloques de mármol, en
barros y bronces maravillosos, las huellas de su esJ)fritu refinado y culto.
Es un hombre de una voluPtad tenaz, firme y ente-

ra, que si no ha influido J)ara nada
en sus méritos e::traordinarios, ha
servido de cimiento seguro, para su
fama y prestigio universales. Hijo
de una familia modesta, nació en el
Grao (Yalencia) en 1862 ,Y desde
su iP.fancia la e;;casez que en su domi&lt;'ilio era dogal implacable que ensombrecía la vida familiar, le obligó a sumar su esfuerzo al trabajo
de todos, en la dichosa edad en que
las ilusiones, vue'an como mariposas en torno de las cabezas in Cantiles. A su indomable voluntad, a su
amor al trabajo, se deben las portentosas creaciones con que su genio ha enriquecido al mundo; y él,
a su propio mérito, huérfano de toda clase de protecciones, el renombre y la fortuna.
En su Hotel suntuoso y rico, t -ane Benlliure el estudio. Un estudio
especial, característico porQPe no se
limita a las 1&gt;aredes que circundan
los distintos salones que le dedicó el
artista. El estudio de Ber,lliure, es
la casa de Madrid, 1a finca de Vi11::.Jva con inclusióT' de sus Jardine~.
patios y alamedas. Donde quiera que
el escultor eminente vive, qnE&gt;da estelando las señales de su paro una
obra magistral.

�-

PA@INA

- HU~ORI5TICA /
.

&lt;tomíquería ímportaba.==JEI &lt;tasí Semíbí"o
Liborio Salmonete, natural de Villaviciosa, era, en sus mocedades, el
chico del pueblo que más satisfacla
al señor cura cada vez que se endilgaban letanías en la parroquia.
Los "ora pro nobis" se escapaban
d~ su garganta en forma tan dulc',
tan melosa, que se creerla oír al
más angelical de los ángeles que rodean al Todopoderoso, allá a unos
cuantos codos más arriba de las capas atmosféricas.

El buen pastor de almas se interesó por la vida de Liborio, quiea,
a la sazón, sólo se ocupaba en traeegar el exquisito zumo fermentado
de las manzanas que producían las
heredades de su padrino, el cosechero más acaudalado de los alrededores.
Dejó el chico las vasijas y entró
a formar parte integrante de la sacrisUa, con el envidiable cargo de
mon,ago a perpetuidad. Educó sus
cualidades vocales en tal forma que
resultaba un Gayane en miniatu1"1
en todas aquellas solemnidades religiosas en que se elevan cánticos sagrados.
Pero Liborio, no era de aquellos
legidos por el Señor; chicoteaba
demasiado con las niñas de la vecindad y era tan chilindrinero en sus
conversaciones, que su bueno y santo protector no tuvo a menos, ui1
cierto dia, que ponerle bajo el celeste techado universal; en términos
más sencillos: Liborio dejó, pese a
su estómago, el cargo de monacill ).
¡ Oh ingratitudes del destino! ...
El exquisito vino rancio con que ofi •
ciaba el santo padre y que él bebia
a seudas copas, se trocarfa en el Jfquido y vil elemento de los peces.
Las sabrosas gallináceas que los feli11:reses destinaban a la blanca meim.
del que era su maestro, se verian reducidas a !os pelados hL1esos que rola

el más enteco de los canes de Villaviciosa ....
Vagó varios dias por la provincia
hasta que, Umltes afuera, dió de ~-

beza, después de fatigoso peatonaje,
en la tierra de Maria SanUsima.
Tras breves dias de estadia trabó
relaciones con un maestro de "cante
jondo" Y, gracLas a la movilidad de
sus cuerdas vocales, no tardó en hacerse más popular que el Mochu~lo.
Arrancaba con cada coplita que
aquello era el despipórreo y el "descaderámen" del canto flamenco ....
De un colmado a otro, pasó do!'!
años cosechando más aplausos que e.
gaitero de Libardóu, l\fachaquito u
otra notabilidad cualquiera de la penfnsula. Un dia, husmeó las glorias
del templo de Taita y dejando la
guitarra en mejor sitio, ingresó como corista en una compafüa de cómicos desheredados que campaban en
prO\'incias.
Vamos, que no es por decirlo; pero al César lo que es del César y a
Liborio lo que le pertenece. El chico, modestia aparte, tenla facultad?.3
para lo !frico secciona!. . . Habla de
oirle en el
"Canta vagabundo,
tus miserias por el mundo" ....
No sé si porque et10 le hablaba al
alma, o le tocaba el corazón, o estaba en rimas muy onomatopéyicas, la
cosa es que el cuarto cuadro de ''Al-

ma de Dios le valió más triunfos que
chocolates con churros habta tomado
en su vida, los que, sea dicho de paso, constituían el nocturno coadyuvate de su existencia.

De un pueblo a otro, Liborio recorrió la escala artfstica del género
chico; del sainete Upico al melodrama !frico, de la zarzuela regional a
la opereta de visos vieneses, del juguete cómico-Hrico a
las revistas ::¡fantásticas, todo, todo, lo habia apechugado.
¡Ah! ~o si; nunca
le habian consagrado
en una capital. Y eso,
no porque no valiera... ¡Cá.! ... Es que
en provincias, decfa,
se ve las pesetas con
mayor facilidad. Sin
embargo, su carrera
arUstica requerfa el sello de un burgo cabeza de provincia. Y allá
fu2 Liborio.

Bueno; como ir "allá"
no fué; porque el destino, representado en la persona de un empresario,
le trajo aqui, a la Jauja americana.
Y, ¡cómo vino Liborlo! ... Fácil es

En la "chucheria" no hay más que
él; rodeado de sus ''admiradores"-y
que los hay por lujo, mediante el pago de un misero café-da rienda suelta a la narración de ideales aventuras galantes; señala ninfas avasalladas; muestra esquelas al "pachdlt" escritas y perfumad.as por
él mismo en las horas de nostalgia ....
Hoy el Liborio aquél de la grita, es el Salmonete del éxito. ¿A
qué obedece el \dmbio?
Puestas en peligro las pesetas de
la nómina, Liborio aguzó el ingenio; era necesario salvarlas.
Y fué su salvaYidas la primera
tiple. Joven, bonita, sin mamá, era
comprender que en uno de esos piróscafos que atraviesan el charco ....
Pero ¡cómo vino! ... Ni más ni menos que de primer divo de una "zarzue'era" por secciones, pasaje cubierto y setecientos nacionales del ala.

Debutó una noche de otoño. El coliseo repleto, "a reventar," hacfa las
delicias del empresario. . . . Daban
"Molinos de viento" y todo pasó en
silencio, hasta la romanza: "Niña de
los ojos bellos" .....
Cayó el telón en medio de una grita que, aunque pequeña, aqui donde
no se castiga ni a un barba cantando
"La donna e mobile" con música de
"La gatita blanca," parecfa el desborde del Nilo.
Liborio dejó correr tres lágrimas.....
¡Qué noche, la noche aquella! Por de pronto no sorbió el consuetudinario chocolate con churros; se encerró en la pensión y quis.:,
dormir, pero no pudo. . . El
astro rey le encontró desvelado, estrujando entre las
manos la partitura de Luna.
¡Ay, mfsero de m!, ay iufellce!-gritaba parodiando a
Segismundo de ''La vida es
sueño." aunque para él babia sido realidad.
Pasó un dfa, y pasaron
dos. . . . Transcurrió la semana. Deslizóse el mPs. Liborio, ya
no era Liborio; era
el tenor Salmonete,
el divo, el niño mimado de la compaf / \
ñia, el éxito de ia
temporada, el idolo
del público.

-A·•tA:t:lCJi_ .
~&gt;.

'

_;:,

r:

J *"t~..,. -~ .
el "clou" de la compañia; el público la adoraba. . . Li borio inició su
cpnqujsta; !muy , fácil le resu1tó.
Ella, conocedora del mundo, sabia que un marido contribufa a su
importancia, inter y extra bambalir.as .... Y, a las dos semanal! de
la noche aquella, el Regi~tro Civil,
anotaba un casamiento.
El, sabía que los matrimonios en
el teatro son indisolubles. Al lado
de ella, su puesto era eterno.
Y el público. . . Vaya uno a sasaberlo. ¡ Cualquiera entiende a
nuootro pabliquito! ...

---o--EL EFECTO DE UN BAÑO.

Recetaron a un enfermo, que se
hallaba grav!simo, que tomara un
baño.
Después de haberlo tomado, preguntó el médico al enfermo.
- ¿ Cómo se ha encontrado, usted
con el baño?
-Un poco htímedo-contestó el
enfermo.

CONSEJOS YENDO.

Y aún le tenemos en nuestra cos-

mópolis. Afeitado impecablemente,
empolvado como niña, ensortijado su
cabello de ébano, vistiendo sin tacha,
cuando sale a escena es el dueño d~
la casa el antiguo señor de horca y
cuchillo, el don Juan irresistible, el
l\fañara ardiente. En su meñique se
ajusta un soberbio anillo de oro sosteniendo un solitario que deslumbra..

Doctor, padezco horriblemeute del
estómago.
-Pues está usted lo mismo que
yo. Por lo tanto, nada de bebidas
alcohólicas, nada de féculas; tabaco, ni olerlo ....
-¿Pues, no fuma usted?
-¡Ah!, yo no hago caso de los
médicos.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>o
México, 5 de abril de 1914

SE'.\I.\X.-\ S.-\XT.-\.
Uno de los más hermosos lugares d r l mundo; el jardín Ge Getsemaní. (\.fase ('( texto en las 1&gt;áginas interio1es.)

��----------------------...-il!! ª'-------·-----•
LOTERIA de la BENEFICENCI~
del ESTADO de QIJERETARO

LOTEBIR JDCIORRl

d

Registrado como artículo de segunda clase al 3 de Noviembre da 1894,

l!A MAS BARATA Y EQUITATIVA.
CADA DOMINGO UN SORTEO

3'

...:-¡·.
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Miles de mujeres han recuperado
la salud con este remedio, cuya
brillante historia es por mérito.
La mujer que está enferma y sufre no tiene
excusa en seguir sufriendo pues no hay duda alguna
da que este antiguo y gran remedio cut~ loa males ,
femeninos.
Cárdenas, Prov. de Matanzas, Cuba.-"Estuve
sufriendo por muchos años de males en el útero y
en los ovarios y segui tratamientos que me estuvieron !lando notables médicos por espacio de 12 años. Estos tratamientos
no me curaron y finalmente, los doctores opinaron que era necesaria una
operaci6n, pero yo no accedí á ello.
"Después de leer un folleto que publicó Ud. determiné probar el CompuestoVegetalde laSra.LydiaE.Pinkl1am aunque s\n fé algun_a, p~ro
después de tomar siete pomos estaba curada. Esto sucedi6 hace seis anos
y desde entonces no he experimentado la menor molestia. Antes de tomar
su remedio tenia todos los años fuertes dolores en el vientre los cuales me
obligaban á guardar cama por espacio de tres meses. Sólo siento n~ haber
conocido antes su medicina pues me hubiera evitado muchos sufrimientos.
" Puede U d. hacer público este testimonio para beneficio de las mujeres
que sufran. Cualquiera mujer puede venir á verme 6 escribirme. Estoy
segura que la convenceré de lo excelente que es el Compuesto Vegetal
de la Sra.Lydia E.Pinkham."-Sra. REBEIJA FLORES DE MORALES,
calle Anglona No. 153, Cárdenas, Prov. de Matanzas, Cuba.
Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfennedades y desea un con•
sejo espooial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinklinm Medicine
Co. Lynn, Mass,, E. u. de A. Su carta será abierta, leida y cont~stada
por una señora y considerada estrictamente oonfldenciaL
~

OFICINAS:

DE 1914

Vigésimo $0. 20

Entero, $2.00

Este
Paquete

Agentes. se solicitan bien retribuidos
en las poblaciones en donde no los haya

PARA EL DIA 7 DE ABRIL
PREMIO MAYOR

r Recordad

de $2,000 de $5,000 o de $10,000

EXlUUACIOI
ANÉMIAOEBIL/OAO

AGOTAMIENTO de las FUERZAS. etc
eurada1 radlcatm•nt, por 11

HIERRO
BRAVAIS

'l'~ Pilules Orientales

:~~Jg~:c!f
~:S.~1:o;
le firmeza del pec.."to sin causa,
dalloalgunoálasalud.Aprobado
por las not.abllldades medicas.
5, Pa.aaage Verdeau, Pana.

rrasro con iastruee:oaes ea Paris6'35
Mezico:
J LAIIAIIIJ'. Sucesores y!»-

5a. de Donceles Núm: 121. M EXICO, D. F.
Administrador, Pedro Sando1•al y Gual.

SENOS
Daurol/sdo•, Rscon1tituido1,
•
Hermouados, Fof'tificado1

ANEMIA

J

__,,J

La corriente misteriosa

¿QUIERE USTED. • •
au6 sus obras sGan l6idas?

•

mandelas imprimir a los talleres de

Acaba de salir el joven padre de
la habitación, donde durante muchll.Ei
noches habla vigilado, al borde de ia
camita, a su hijo enfermo, contemplando en silencio el rostro infantil
en la almohada, cual una flor marchita, viendo sin querer cree r que
pronto se extinguirfa la vida de ese
ser querido. Había luchado para no
dejarse vencer, estar preparado para
atr~nta:r ese algo que dibujábase
más y m{ls claramente, la extenuaci5n de sentimientos y de fuerzas
en. el cuerpecito delgado. Y ahora
había.se dejado conducir afuera para recobrar mediante un corto descanso, fuerzas para ir al traba.jo, a
los quehaceres que no permitían negligencias ni aún en un ~o como
éste ....
La madre estaba sola, sentada en
la ancha cama junto a la criatura

.

&lt;i+t&gt;&lt;t&gt;&lt;M&gt;&lt;M4~•.»++++,s,,s,++,s,+

Sa. DE BUCARELI 116.

~

.

• C.-\LEXJ)AJUO DE LA SE:'IIAXA. •

•

(;:,

TELEFONOS:

+

~

+

i• Lunes 6 . -San Sixto l. Papa..

Erícsson, 1518.

Mexicana 684 Juarez,

APARTADO POSTAL 2629.-MEXICO.
Clementina .Horin, aplaudida artista del Principal.

•
•:• :'lla1·tes 7.-San Epifa.nio obispo.•!•
,¡, ::\liércoles 8.-San Alberto conf. ..g.
.z, Jueves 9. -'lan Prócoro diácono. •:~
• Viernes 10.-San A.polonio pro-&lt;!&gt;
❖
feta .
+
• •t• Sábado 11.-San LeOn mago Pa· +
.;
¡&gt;a ,- confesor.
+
&lt;$• Dom.in~o 12.-San ,Julio confesor. &lt;S&gt;

..

Número40

México, 5 de abril de 1914.

Año XXI.-Tomo lit.

+

.,, .... +++++++++++++

enferma. Reposaba de vez en cuando la cabeza en la almohada, tratando de descansar ur;os minutos,
pero se sobresaltaba en el acto, cuando ante su imaginación presentábase
el semblante pálido del niño, donde
los rasgos particulares del sufrimiento cambiaban la expresión de las miradas fijas, que pa.reclan ver lo que
para ella era invisible: visiones maravillosas, que pasaban allá, donde
ella, la. madre, no percibía sino el
blanco cielorraso. Y una luz resplandeciente prestaba su brillo a esos
ojos infantiles, excluyendo la tierr::..
sombr{a. Llamaba una y otra. vez en
voz baja. su nombre, imploraba. en
v:i.no una sonrisa, anhelaba encontrar
un rayo consciente en la mirada pura.
y angelical del niño.
Los minutos pasaban unos tras
otros; ansiosa esperaba. la m ..,dre vel'
cortarse el hilo de la vida del sér
que habfa llevado en sus entrañas.
Tranquilidad. . . compleUll tranquilidad, ha.bian ordenaao los médieos
cuando lo trajeron desde el sanatorio
después de la operación peligrosa. No
moverlo ... quieto, sólo tenerlo quieto. . . ¿Serta. posible que nada pudiera hacer por el pobrecito que, cual
una una hermosa imagen de' cera,
estaba tan cerca de ella y, empero,
encontrábase fuera. de su alaance?
-¡Se muere!-gritó horrorizada,
y su corazón paralizóse como rozado
por un soplo frfo. ¿Serfa. posible que
se fuese sin que por una última vez
sintiera. el cuerpecito tibio entre sus
brazos. cerca de su corazón que le
amaba con un cariño incomparable
a todo amor
No, no y no; si debfa morir, mo, irfa entre sus brazos ... ya no le vaíía. la obediencia .... obró ciegamente; sólo guiada por el instinto del

amor, cobrando el valor de la a,ngustia. y el. tam.) r de perderlo. Suaven::.ente, con las manos trémulas, pero
fuertes, levantó a su hijo; recostada
en los almohadones lo coloeó junt:&gt; a
su seno, la cabecita a.poyada. en el
hombro. C:.ibriólo cuidados-amente con
la frazada, trató de calentar los pequeños pies con ·su mano ardiente,
respiró en las manecitrus para hacer
circular la sangre y, contemplando el
rostro adora.do ,dijo con firmeza:No quiero, no quiero que se muera....
-Puso toda s·u vida y voluntad en
este deseo interiso .... Y, en el mismo momento, parecióle como si todo
su sér se llenase de un.., fuerza y un
poder sobrenaturales. . . como si un
tejido compuesto de miles de hilos
il!visiblcs uniéranle con et hilo de la
vida de su hijito.
Las horas pasaban; no se atrevía
la madre a hacer el más leve movimiento, insensibles por la inmovilidad, se le volvieron los brazos y todo
el cuerpo. No quitaba la vista de la
carita pálida ,Ilamábale con baja -¡
suavfsima. voz por su nombre; pero
nq ' tenia el poder de antes. . . . no
llegó como otras veces al corazoncito siempre abierto para ella ....
Crecia su angustia y palpitante el
corazón, murmuró :-Quiero ... quiero que viva. .... - y la corriente misteriosa que sentía dentro de si, comunicábase al corazón 'del niño. Bajo
la impresión de aquella extraña. 'fuerza borróse el mundo. . . los contornos . .. no concebía otra vida que la
que reposaba en sus brazos. Poco a
poco cerráronse los ojos del niño, la
fij eza de las miradas su.1vizóse, cambió de expresión bajo un~. luz resola1taeciente que reconoció y que llenábale de esper¡¡,nza. Paciente ....
fuerte y silenciosa,, permaneció la
madre reclinada sobre su hijo, examinando con atención su sueño tan liviano como el del pajarito .. . .
Quieto. . . quietecito. Suave, casi
imperceptiblemente, comenzó a. mecer los bra,zos. Como una. flor se cierra en la noche, as! cerráronse lo~
ojos del niño. La corriente que le
llevaba hacia la vida penetrábale más
y más .... la palidez di,.ó Jugar a un
delicado color de rosa; la respiracióH.
corta y dificultosa, recuperó su regularidad.
No existfan plazos ni horas, p.ara
ella; no advirtió que el día confundiase con la luz artificial de la lámpara, ni que el sol enviaba su brillantes rayos entre las altas casas de
la ciudad .... No sintió el dolor agudo que producían los barrotes de
hierro contra los cuales reposaba. su
cabeza; vió que aquella luz doraba
los bucl.,s sedoi::os encre spados, cual
suave plumón sobre la frente del niño, que entre sus brazos dormia con
sueño inocente, puro y angelical. No
pensó en si misma; firme, fiel e incansable, blanca como una vestal,
cuidaba a su hijo, como aquella vigilara el fuego sagrado. Rabia salido vencedora en la lucha nocturna.
Años han pasado. . . . más aún no
conoce la madre el origen y el nombre de la corriente misteriosa que,
emanando de ella, penetró en el peque ño sér que poseía junto a su corazón. Suele creen que se llama el
amor maternal, y esa. idea le llena
de inmensa alegria.
SIGXE LAGERLOW.

••··················~··~··"
DIRECTORIO
••
EL MUNDO !LUSTRADO,

♦

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AUQ 7 Ltteratara.

♦

Editado P1&gt;.r "El Mundo lllllltrado" Y "La Semana Ilustrada," S. A.

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+ DIRECTOR GENERAL

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Y G~

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RENTE:
EDUARDO l. AGUILA.R.

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JEFE DE REDACCION:
MANUEL DE LA TORRB.

♦

COLABORADORES:

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J'osé J'uan Tablada.-Llc. Fe. ♦
♦ derlco
Gamboa.-Llc. J'ed.a ♦
+ M. Ra\bago.-Lic. Nem"9io Gar- ♦

cfa Naranjo.-Lic, Rub6n Va- ♦
lenti.-Lic. Antonio Ramo• Pe- ♦
♦ druesa.
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OFICINAS:
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♦ 6a. de Bucarell, 116.-Aparta- ♦
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do 149.-Telé!onoa: Menea- ♦
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na, 684, Juárez; Ericaaon,
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~618.

(con lfne8.8

de extena16Jl.)

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+ PRECIOS DE SUBSCRIPCION: +
+ Por trimestre en loa
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Estados.
. • $ f.50
Por seis meses en loa
Estados. . . . . .
9.00
Por 1 año en los Estados . . . . . . . . . 18.00
Por 6 meses en el extranjero. .
15.00
Por 1 año en el extranjero. . . . . . . . 30.00
En México, subscrición
por un mes. . . . .
1.25
Números sueltos . . . .
0.35
Números atrasados. . • 0.50
Todos los pagos han de ser precisamente adelantados.
Para la publicación de a..-!aoa
en este periódico, dlrl,;lrse a
B. &amp; O. Goet1ellel, .A.venida 11 ••
Septiembre, 26. Sus agente■ en
Europa, la Société Mutuelle de
Publicité, H rue do Rouge_
mont (9 e.)
NO SE DE\'UF.:LVEN ORIOiNALES.
Toda correepondencia y gtroa
deben remitirse al Director Ge-

+ rente General.

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�o

EL MUNDO ILUSTRADO

IDe cocína
Para medio litro de crema tres yemas de huevo y una clara mezclándose todo con la harina necesaria. a
darle punto de atole; añadiéndole
sal y un.-3, poca de azúcar, todo lo
aual se pondrá en una budinera untada de mantequilla para cocerse en
baño de J\k1,rra con lumbre por encima; una vez cuajado se corta en
cuarterones y se pone en el caldillo
siguiente: se frfe un jitomate y una
cebolla de regular tama.ño partidos
por la mitad después de lo cnal se
muele. volviéndose a freir y añadiéndoe caldo de puchero en cantidad conveniente para el recaudo frito.

SOPA DE YE:\IAS.

Se deslíen quince yemas de huevo
en cuatro cuartillos de caldo de pucbero, póngase esto a cuajar en baño
de J\laria, después de lo cu.al se van
poniendo cucharaditas en una sopera
y ya para servirse se le pone el caldo
y un.:i. poca de pimienta en polvo.

Jrr"ACHlNANGO EN SAí,SA DE ALMENDRA.

Para un pescado de a kilo, cuatro
onzas de almendra, seis yemas de
huevo cocidas. Untese el pescado eo•1
jugo de limón y sal pimienta dejándose re¡&gt;osar. un rato, después de lo
cual se revuelca en harina y se frié,

- poniéndolo lueg0 en un platón, cubriéndose con la salsa siguiente: se
muelen las almendras que se tendrán
relll.:.)jadas desde la vispera, junto con
las yemas y un ped;;i,cito de nuez mosca-da; ya que está bien molida se
frié en aceite y se va aguando con vinagre hasta que sea suficiente para
cubrir el pescado. Córtense las claras .
en pedacitos pequeños para adornarlo, lo mismo que perejil, aceitunas y
chiles en vinagre.

guiente manera: en una poc1 de manteca se dora una cucharadita de harina a que tome color de canela., se
le sirve el jitomate que de antemano
se tendrá molidq, y se deja freír perfectamente, luego se le añade la piña
molida t-ambién y tres yemas cocidas y
disueltas en una poca de agua, zasónese con la sal necesaria, pimienta,
clavo y c:mela y en seguida mézclese
el pollo y unos chiles en vinagre a
que tome un ligero sabor de picante y
adórnese con las claras de hu evo y
hojas de lechuga.

Ht:ACHINANGO A LA \'ER.-\.CRl:-

BIEX:\IESABE.

'

El pescado limpio se pone por espacio de 15 minutos en agua de sal
y limón, al cabo de este tiempo se
saca y se enjuga, se señalan las raciones y se empaniza en harina: '!ll
b:1stante aceite en el que sé habrá
dorado un ajo, se frie el pescado, y
después en esta misma grasa se fri,3
el recaudo siguiente: jitomate asado
y molido con un poquito de pimienta,
cla.vo y canela, un pedacito de pan
dorado en manteca y apagado en vinagre con una poca de agua; muy
bien frito el recaudo con él se cubre
el pescado se decora con media&lt;,
aceitunas, metiéndolo al horno por
cinco o diez minutos y un vez sacado
se le pone por encima un poco de perejil y se sirve.

POLLO EN SALSA DE PL~A.

Se limpian y parten en raciones los
pollos, se pasan por manteca a que
:;e cuesan con su propio jugo; ya cocidos se prepara la salsa de la si-

JShS~@®-®IS!@B@@,ml&amp;í
~

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Taquigrafía 1
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Es el conocimiento más
útil que puede adquirir
una persona.
Con el libro que ofrecemos a usted puede aprenderla rápida y

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Ji
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® Profundamente ®

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Clarificando un cuartillo de almíbar
muy fuerte, becho con medio kil&lt;l
de azúcar y dos cuartos de kilo de
almendras dulces y dos amargas peladas y muy molidas antes. J\1oviéndolo, y a fuego Jento, va cociendo
poco a poco, y cuando salta la almendra, señal de que está en puuto.
se van echando lejos del fuego, muy
despacio y sin dejar de mover, ocho
yemas de huevo bien batidas, y todo
se pone al baño de Mana.
Cuando las yemas han tomado c•iIor obscuro, es que ya está, y entonces se vierte todo sobre unos platos
hondos o fruteros, cubierto GU fondo
con bizcocbos que se han tenido unCts
minutos en almibar, y cuando está
frfo se sirve, adornándolo con clara
de huevo batida con azúcar a puntu
de merengue, formando con ello unos
montoncitos salpicados de pistache.

8
MI
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1m

+++o!o++++,a,,s.,s,+,s+i&gt;,t.,S,,S,,&amp;,S.,S,~

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+
+
&lt;E•*~+++cSi~++~++®+tii++rt~

-¿Cual es el te que ataca más los
nervios?
-El te-léfono.

+
&lt;?&gt;
+

Lea Ud. "La Revista" de Yo-•!&gt;
catán.
+

@

B

l~

y decimos profundamente

porque hay muchos taquigrafos, pero que
SOLO ELLOS

entienden Jo que
ben.

escri-

~

®

♦

Registrado como artículo de segunda c,ase el 3 de Noviembre de 1894.

A~XI -Tomo 111.

l

Número 4Q.

México, 5 de abril de 1914.

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Precio del ejemplar,

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A los libre1·os descuentos
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Oficinas: 5a. Bncareli,
116.-Ap. 149.- ~léxico,

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"PITMAN''

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ADl\'JN ANZA.

ExGursiones de Fin de semana aOGotlán, JalisGo
A ORILLAS DEL

'LAGO DE CHAPALA
No bay lugar en toda la República en donde se pase más agradablemente un ·día al aire libre que en Chnpala.

Entre la!&lt; diver-

siones que ofrece se hallan la Cazo, la Pesca. Paseos en bote o lanchas, Baños y Excursiones a Caballo.

México a Ocotlán y Regreso...... $25.49
Guanajuato a Ocotlán y Regreso. $11.22
En Ocotlán espera a todos los trenes un guayín o una lancba de gasolina (del Hotel Ribera Castellanos) para comodidad de los pasajeros
Los boletos se expiden con un límite de quince días después de su venta.

ferrocarriles Nacionales de México.

1

&gt;JI, CRISTO J&gt;E LOS ULTRAJES.-Céleb,e ,umh·o de &gt;lnnteg ha, qne ,e eneu,nt.-. en el '1nreo Ja,qae=&lt;-And•·e,,

~

Fo·aneia,

1

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81BUOTECA UNlVERSIT,AíllA
"ALfON5'0 Rf'
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�1
ORONIOA SEMANAL DE

DEL VIERNES DE DOLORES al VIERNES SANTO

José Juan t:ablada

!

1
·La mañana del pasado viernes lució un sol radiante que en las
primeras horas salió del claustro de las bnunas para iluminar espléndidamente el mundano cortejo del festival de las flores.
Por las avenidas principales, rumbo a la \'iga, iban desfilando
los lujosos trenes y los elegantes equipajes. Iban raúdos los ciclist-as
y al trote de los caballos criollos o "deuü-sang" se erguían los jinetes, como si corrieran hacia el "tm·f ·' de una fiesta hípica. Pasaban
también los automóviles, arrancando torbellinos de polvo del "macadam" y velando y enturbiando entre su niebla todo el mexicanismo
del brillante paisaje.
¡ Ah Fi&lt;lel ! El Paseo de las Flores ha muerto. el clásico y típico
festival ha perdido sus colores pr0pios y es hoy una ·fiesta sin entonación local. c-asi sin carácter nuestro, sin el pintoresco mexica!lÍsmo
que es la fragancia de acre flor moutañesa que dc1Tarna '' La l\Im,a
Callejera."
Ya no cantan las vib1,antes guitarras. los trémulos salterios. las
harpas ceñidas por moreuos brazos y en su lugar bandas de músiL&gt;o
arrojan l-a tempestad de sus latones y en vez del "Palomo'· o del "Jara be", atruenan los t.amborazos y los golpes de platillo que 1·iman los
"two-steps'' de allende el Bravo y los tangos y "matchiehas' · más
o menos internacionales.
¡ Ah Fidel ! El charro tiene que escabullirse para que el nutom6vil no lo atropelle y el castor de la antigua indumentaria femenina.
las rojas enaguas de la '·China,· · vienen a la memori-a sólo porque
miramos a las amapolas, cuyos pHalos se esponjan como el traje de
l•a poblana. e imitando lentejuelas de plata se cubren de gotas de
rocío .... De poblanas y tapatías. de las &lt;¡ne con arracadas de oro y
gargantillas d&lt;&gt; corales y breves pies desnudos en el chapín ele verde
raso, tacone-aban el jarabe al són de harpas y vihuelas. no queda ya
sino esa fl.oral reminiscencia . ....
Las amapolas sí han triunfado: kls ha~- ro,jas com:"J la sangt·c fresca
y amorat~das como la antigua sangre : las hay blancas. &lt;le s•1tinacla
blancura, blancas ebúrneas, blancas de nieve. blancas con manchaf.
roj-as como la túnica de una vestal asesinada ....
A las once del día, por la Avenida de Plateros. la vista no t•ncontra ba más 1¡ue anchas notas bermejas; amapolas en las mfü10s de
los vendedores. amapolas en los faroles de los carrnajes y en los radiadores de los automóviles, amapolas. amapol,J&lt;:. amapolas &lt;¡ut' se deshoj,abm marchitas sobre el corpiño de las mujeres .....
Un himno rojo, estruendoso, un apasionado cántico de escarlata.
levantaron las flores opulent•.ls la maiíana del Yiernes de Dolores ....
Y cuando el festival concln~•ó, sobre el gris asfalto de las grandes
avenidas. aparecen manchas trágicas como cuajarones de sangre.
De las flores apasionadas sólo queda ese crúor, inquietantt- como
el vestigio de una hecatombe inmensa!

Al vasto dolor del drama cristiano se incorporan en estos días
de prueba los infortunios de la Patria. y ambas tragedias confunden
en un mismo pésame solemne. su luto y su desolación.
La Patria parece una Dolorosa con el seno destrozado por infami;s
puñales y en los altares de los templos esa imagen enlutada, llorosa
y adolorida, se leYanta como el espectro mismo de la nación que es
nuestra madre.
Xunca los mexicanos hemos tenido un estado de alma más propicio para sentir el doloroso drama cristiano r la ternura hacia esa
víctima inocente y augusta, cn~·as lágrimas escintilan ahora entre la
penumbra de los templos, como astros en medio ele una noche profunda.
Al pésame ritual, al legendario dolor que a través de los siglos
llega basta nosotros desde el lívido horizonte del Calvario, se unen
ahora los pésames y las tristezas que el drama actual &lt;le nuestra patria
suscita en nuestras almas.
Así. entrando a un templo, bajo las frías naves sonoras, frente a
los altares tendidos ele funerarios p3ravientos, no puede movernoi::
idea o emoción -alguna que no trniga consigo una infinita fuerza trágica.
¡ Con &lt;1ué nueva significación brillan esos puñales clavados en el
seno inocente y virginal! ¡ Qu{&gt; fatal brillo el de esas lágrimas, qué
fúnebre solemnidad la dt• esos p:'sado5 t&lt;&gt;rciopelos, cuya negrura abruma el cspÍ!'itu consternado!
¡ Oh imagen doblemente venerable y sagrada que en estos días
trágicos, unes al divino dolor. el dolor de todo un pueblo y con el
místico amor exaltas ." n1blimas t•l amor a la Patria, que como tú es
i::anta. como tú inocente y como tú bárbam111eJ1ü• apuñaleada por infamt-s manos matricidas!
Como las cueutas ele un roirnrio tk ónices negros y de turbios ópalos, pasan las horas de estos días, horas 1wgras de pésame y s·alpicadas
dt's llanto .....
Si en todos tiempos ftié solemne el (lrama cristiano. ahora conme-morado. ho:v agravl-1 su tristeza )' •.¾honda su due lo.
Si el duelo de la "\'irgo Tristissima ·· fué siemp1·e conmovedor. hvv
fenwjante al de la Patria. de lo~ más duros corazones arranca la piedad. como agu-:1 milagrosa que brotara de las rocas. . ...
Y sólo mitiga pésames, y emal111a dolo1•ps la certeza de qne la identidad entre la augusta \'irgen y la madre Patria. se afirmará más gmtl¼
en días festivos.
Un ampo de esp&lt;&gt;ranza. cl:1ro y fre.,co eomo nna alborada nos mostmrá a la Patria como a la \'irgen hoy enlnta&lt;la, ascencli&lt;&gt;ndo en triunfal
apoteosis &lt;¡ue ;-erá como la gloria dt&gt; una Asunción divina!
JOSE JUAN TABLADA.

------ENTRADA EN JERUSALEM-----Al llegar el dfa de Ramos, se complace Jesús en dejar resplandecer la
admiración que los pueblos senUan
por El. Acuden a su paso llevando palmas en las manos y aclamándolo ru:dosamente como a su Rey, como al
H ijo de David que debfa venir, como
al Mestas que esperaban. Jam:ís pueblo alguno habfa hecho iguales manifestaciones a un soberano; a su paso
echaban por tierra sus vestiduras;
se disputaban el arrancar las ramas
para cubrir su camino, y hasta los
ll.rboles parecían querer inclinarse y
rendirse a El.
Los más ricos tapiceEI que se hayan
tendido a la entrada de los reyes, no
pueden igualar a aquellos sencill!simos ornatos. Los árboles desgajados
por la muchedumbre, y todo un pueblo que se despoja para engalanar el
camino por donde va a pasar su Rey,
constituyen un espectáculo grandioso.
En las entradas oe los monarcas se
ordena al pueblo que ordene las calles, y la alegria es un mandato;;
aqu! el sentimiento popul¡¡.r l&lt;;&gt; hace

todo. Nada a l exterior atrae las ruiradGs; un Rey pobre; montado sobre
un jumento, apacible y h umilde ca-

balgadura; no son los caba1.los fogosoo enganchados a h suntuosa carroza y llamando la atención por sus

NUESTRA PORTADA. EL JARDlN DE GEH~RMANI
P ublicamos en l a pot·t.acla de este número la última fotografía
del l&gt;íblico H uerto de Geth semaní, lu~ar de la T ie rra Santa que &lt;"O nocen toclOfl los peregrinos de Jerusalem, y cloDfl e m illares de ellos han
pru-aclo, q ui7,as, los instantes má'&gt; dulces ele su vicla. Salienclo ele la
ciudad, por l a p ue•·ta. oriental, y después de h aber at1·a,•esado e l tol'l'ente ele) Ce&lt;lrón, se atra,'iesa un pequeño puentE- de pied ra que cla
entrada al jardín de Getsemaní, CU)'OS l'el'des prados se extienclen al
pie del )lonte de l os Olivos. Allí era doncle Jesús o,·ab a frecuentemente con sus discipulos; allí estuvo después ele l a cena y a llí ,Ju das lo traicinó con el beso clenuncia&lt;lo1· J&gt;ara en tregarlo a los sayones
q u e iban a prenderle.
~
E l j ardín de Gethsemaní es hoy un lue:ar cerrado por blanco-; ♦
muros y salpicado aquí y allá con oli, ·as m ilen arias ele troncos mon ~truosos semejantes a rocas. Pertenece a los franciscanos one han le- .s,
van tado pequeños monumentos consagrad~ a cada. una de l as Estadoncs del Camino de la Cruz, y donde los peregrinos se arrodillan, llenos
de u nción religiosa, recordando el gran drama del Calvario.

:t

br!os. No rn vH1 satélites, ni guardias, ni la im1gen de ciudades vencida,3, ni los despojos, ni sus reyes
cautivos. Las palmas que llevan delanto de El son !;fmbolo de otr:is victorias; el ap~rato de vulgares triunfes está desterrado del suyo 1&gt;ero su
escolta la formaban los enfermo3 que
s:i.nó Y los muertos por El resucitados.
La persona del Rey y el recuerdo rlP.
sus milagros b:.i,staban para dar esplendor a esta fiesta.
Cuanto la adulación y el arte han
inventado para. honrar a los conqui.;tadores en sus dfas de gloria, se
eclipsa ante la sencillez y la verdad
que en ella ap:.i.recen.
As! con tan sagrada pompa, es llevado el Salvador por enmedlo de Jerusalem hast:i la montaña'del t -::m¡lle.
Fntra en aquel recinto como dueño
y señor e Hijo de Dios a qui,.n ala
se adora. NI Salomón su fundador, ni
los ponUfices que oficiaron con brillantes ceremoni!I.S, hablan jamás recibido tales honores.
BOSSUET.

1
1

é

1

�MAESTRAS SOBRE

EL

DRAMA DEL CALVARIO

Je~ús con la Cruz a cuestas.-C'opia del cua&lt;lr·o de Rafael, exjstente en el :\lusco de Pintm·as de :'.\Iad1·id y ronociclo con el 11omb1·e ele "El Pasmo
&lt;le Sicilia."

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El Descencllmiento, Cuadro de Rubens.

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-~~-====JE=SU=--=S=E=N=C=U=E=N=T=R=A=A=S=U=M=A=D=R=E=~

LA SANTA FAZ

..

Cristo ent, a en la calle de la Amargura. Este paso del Salvador desde su
pretorio a su Calvario queda más impreso que ninguno otro en la conciencia y en la memoria human::i. ¿Quién
se ha criado e n los pueblos católicos no recuerd~ la triste proce:,ión
del Jueves Santo por al tarde? Yo
creo ver la de mi pueblo, y viéndola
tr.Jgo a mi corazó,1 los afectos primeros trágicos de la inocencia. La
torre del templo, muda; los hogares,
como si en todos hubiese algún difunto, C&lt;!rrados, sin ve:,tidura las aras
y siP sacras; los C'.lndelabros espar&lt;'idos; las lámparas exti ntas; e l ten,&gt;brario, apagándose y causándoLos con
su obscurida,ci sucesiva esc:.tlofr1os, con:o si el sepulcro se abriese a nue:;tras planas y el .Juicio final viniera
sobre nuestras f1 entes; todas estas

tristens de tan solemne día no llegaban ~ la coJ1goja sentida cuando
la Virgen i\1arra iba solitaria, envue;ta en túnicas negras y negros manto:,, sus manos amarill:.is coma las
de un cadáver, amarillo su rostro
cc-mo las manos y lleno de lágrimas
cuajadas cu3.l granizo, porque nueatlo terror trágico al verlr. ante las
elegfacas endechas del '• Miserere,"
entonado por voces lamentosfsimas,
no3 sugerfa la idea de que nosotros
pudiéramos en tal momento mori1ros, y quedarse como aquella mujer
sin consuelo, como aquella sombra de
la desesperación y de 131 muen•·,
nuestras pobres madres. No recuerdo
si la,! efigies aquellas me decfan o
no, según su valor artístico, la representación del religioso Paso; mas recuerdo cómo herfan mi corazón y

llegaban a sugerirnos pena tal, que
allf comenzaron los primel'os manantiales del río y del mar de nuestra:;
lágrimas. Cuando por un lado en
aquella ¡,,rocesión se vera la Soledad
y por otro lad , llega el Nazareno,
como 1a naturaleza humana se reproduce y se copia toda. ella en cada instante sublime, la inteligencia y el
corazón se ponfan en aquel caso, y
las penas horribles, y los desengaños
mortales, y los combates eternos, y
las tragedias infiniti.s e innumerables agolpábanse a nuestro corazón
y nos trafan el recuerdo comp,leto de
cuanto habfan sufrido todos en nuestros progenitores y el presagio de todo cuanto deberemos aún sufril' todavía en nuestros, descendientes. Las
angustias en el Huerto, angustias del
gáncro humano son. Todos tenemos

traiciones de judas en la triste vida.
Nos han neg;l.do personalmente los
discfpulos más queridos y han renegado una doctrina salvadora como si
fuese mal y error. Todos los labios
ban probado la hiel acerba que despiden las fauces del calumniador. Tod03 hemos bebido el agrio vinagre
'de los desengaños y lodos hemos amasado con hieles el pan de cada dfa.
La tierra es una infinita calle de la
Amargura por la cual vamos cayendo
y levantándonos con la cruz al hombro y las espinas en las sienes; ca.lle
de la Amargura terrible, a cuyo término sólo descubrimos el Calvario de
todos los patlbulos en las cimas y con
el sepulcro a las plantas.
E:\HLIO CAS'l'.ELAR.

- .----~~\t:L -~~

~~- ~e,.

J.as santas muje1•es en el Calvario.

LA SOLEDAD DE LA VIRGEN

C'amino del Gólgota.--Cuadro de Rodolfo de Ghirlan&lt;lajo, existente en

La leyenda sagrada refiere aue
cuando el Salvador iba camino del
Calvario, agobiado con el peso de la
cruz, una piadosa mujer de Jerusalén, llamada Verónica, movida a compasión, quitóse el manto que llevaba
a la cabeza y ofreciooelo a Jesús para que enjugase el sudor y la sang:·c
que inundaban su rostro. Asf lo hizo
el Divino Maestro, y cuando volvió el
lienzo a la Verónica, en él Iba im•

presa la imagen del sagrado semblante, el verdadero retrato de Jesús.
La Verónica conservó tan preciogísimo recuet do, que, andrindo el
tiempo y en sus manos hizo portentosos milagros. El emperador Tiberio, atacado de lepra, oyó hablar de
los prodigios que hacfa el lienzo que
llevaba impresa la Santa Faz, y movido por ello llamó a Roma, a, la Ve-

la "Xational Galle1·y" ele Lonclres.

rónica. Curó, en efecto, el emperador, y ante tal resultado ordenó la
destitución y destierro de Pilatos.
La Verónica retiróse a la Galia,
dond~ vivió como una carmelita hasta su muerte, acaecida el año 76.
Se admite que la imagen que en
Jaén se venera es la impresión de
de la Santa Faz tal como quedó reproducida en el manto de la Ver ónica; pero es el caso que en Roma, en

1\1 ilán y en, alguna otra ciudad del

orbe cristiano se conservan imágenes
semejantes y a las que se atribuye
el mismo sagrado origen.
Para explicar esta multiplicidad,
la tradición añade que la compasiva
hija de Jerusalén al presentar su
manto a Jesús, plególo en varios dobleces, y en todas las h-0jas quedó
igualmente impresa la imagen del
divino rostro.- Vicente Vera.

La virgen Ml.Crosanta, antes de r e- quebranto de la i\ladre, que de la
tirarse del sepulcro, bendijo la sagra- mPerte del Señor. Las piados:1.s muda loza, diciendo asI: "Piedra afortu- jeres le echaron encima un manto
nada, que ahcra encierras al que yo negro y al pasar por delante de la
tuve dendro "de mis entrañas. te ben- cruz, bañada. todavfa con la preciosa
digo mil veces, y te encargo le guar- sangre, se postró en tierra, y fué la
des cuidadosamente." Después, alzan- primera criatura que adoró aquel sando al cielo la voz y los afectos del al- to madero, diciendo de este modo:
ma, dijo asf: "Padre celestial, en
"¡ Sllltfsima Cruz! Yo te adoro y
vuestras manos queda este divino t~- beso devotamente, pues ya no eres
soro, Hijo de vuestras complacencias leño infame, sino trono de amor y
e Hijo de mi cor-a.zón." i\1ira de nue- altar de misericordia,
consagrado
vo el sepulcro, se despide otra vez del con la sangre del Cordero que quita
Hijo querido y se vuelve con aquel los peca.dos del mundo ,sacrificado
triste acompañamiento, tan llorosa y en U por ,l a salud del género humatan de1SOiada, que movió a lágrimas no." Luego que llegó a su pobre moa muchos de los que la vieron pasar, rada, volvió a todos lados la vista,
y los mismos discípulos y personas del
Y no viendo a. su dulcísimo Hijo, se
séquito lloraban ya más de la pena y le representaron viva,mente los hechos

y ejemplos de vida tan santa, la dulce memoria de aquella noche gloriosa de su sagrado n¡a.cimiento, los
regalados abrazos que le dió en su
seno maternal, las conversaciones intimas y suaves por tantos años en la
casa de Nazareth, e l tierno amor con
que ~utuamente se correspondían,
las miradas amorosas y las palabras
de vida eterna que salfan de su boca
divina.
Pero después se le volvió a renovar con ma.yor sentimiento y viveza
la dolorosa tragedia de aquel triste
dfa: los clavos, espinas y Hagas profundas, las carnes despedazadas, los
huesos descarnados, la boca sedienta,
Y los ojos obscurecidos y muertos.
¡Qué noche tan amarga! Preguntaba

al a,mado discipulo: Juan, ¿ dónde está tu Divino Maestro? Preguntaba a
la Magdalena: ¿ hija, ¿ dónde está tu
amado? ¿Quién nos ha quitado nuestro único bien? ¿Quién nos ha puE!6to en tan amarga soledad. Lloran sus
ojos virginales lloran todos con ella.
Y tú, alma,, ¿qué haces? Dile, por fin:
Señora, yo ,s oy quien debo llorar, y
no vos; yo soy el reo, y vos inocente.
Permitidme que siquiera os acompañe en vuestro llanto y soleldad. l&lt;~ac
ut tecum lugeam. Vuestras lágrimas
nacen de amor. Broten las mías de la
fuerza del dolor y arrepentimiento
de mis pecados. Estos y otros afectos
semejantes le has de decir con los labios y el corazón.
San Anfonso l\Iaría de Ligorio.

�jfragmentos ~el ,oíaje en @.ríe11te (1832)

-

POR -

ALFONSO DE LAMARTINE

El, S.-\XTO SEPrLCRO.
.r.iendo por horizonte más que montañas calcinadas por el fuego interior
Oc·tub1·e de 1832.
de los volcanes, un poco más distantes, se perciben las montañas de AraDespués de bajar a lgunas otras
bia y de Jericó, y Juego, por infecto
LA \"l.-\. DOLOROSA . ... .
mar, de Illaya:;; indecisas y quieto, sin C'.J.llt's, semejantes a la ,·ía. ))olorosa.,
que la navegación arrugue su imp:,.- llfg-amo:.; a una plazoleta, desde la
Octubre de 1832.
siblt'• y pesada superficie liquida, el cual, se des::ubri!n en la dirección
... . Nada de notable en ella, na- ~J,u ~lue1·to! He aquí la J ,1dea, la co- Xorte, el radiante sol de la Palesda de verosfmil ni que pueda afir- marca en que el destino ha condeua- tina, iluminando en primer término,
marse cou certidumbre; algunas pe- do a vivir a un pueblo, siempre de- el :\lonte de los Olivos; luego, desqueñas const1 ucciones de estilo mo- belado y pros~ripto en todas las é¡,o- &lt;"'ndiendo algunos escalones, situacas de su historia, y al que las otras dc, a 11 uestro lado siniestro, estuv'derno que los frailes maestrar. a los
peregrinos e o m o •- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - , , , ,
vestigios de las diversas estaciones de
Cristo, a lo largo
de la. Yfa Dolorosa. Ninguna dud'l.
~as mtradas suscitan alU en nuestra
mente, y todas la
confiani:i.. en las tradiciones locales se
ve
cont1·overt.ida,
de a11temano, ilOr
la historia misma
de los primeros
años del cristianismo, en los que Jerusalén no conservó
piedra sobre piedra,
y en que fueron
desterrados sus habitantes por hrgos
gos años. Excepto
piscinas y las tumbas de los reyes, la
ciudad no consen·a
hoy ningún monumento de sus grandes épocas; sólo algunos sitios son reconocidos, como el
que sustentaba el
Gran Templo, identificado por sus espaciosas terrazas, sitio en que ahora se
alza la hermosa. y
vasta. mezquita de
O&gt;lnll.'1.1', lill-Snkara;
el del 2'1onte u e
Sión, ocupado a ctualmente por el
convento armenio Y
la tumb:i. de David;
pero sólo con la historia en la mano, se
pueden señalar con
ilguna pre cisión que
satisfaciera. la curiosidad del viajero,
esos interesantes I ugares. Aparte de los
muros que sostienen
las terrazas que dan
sobre el v:tlle de
Josaphat, • ninguna
piedra ostenta t111a
sola fecha; todo lo
demás es polvo o
moderno. La mente
queda incierta en
cuanto al perfmetro
de la ciudad; pero
Jernsalén entera ilP.
F• onthJ)iC'io del edículo del 8anto ~t'pul(,1·0.
revela por la misma
colina cobre la cual
se asienta: es la
Sión ceñida por varios valles, en los naciones han disputado también 1~ ca- mos en un atrio descubierto. Elévique' crece el ondeante trigo, Y por pital de esos proscriptos y que es :i. se en él la imponente fachada del
un~ parte limitada por e l profun- manera de nido de águila. depositado Santo Sepulcro: templo famoso es
do en que corre el Cedrón; esa sobre un hacinamiento de abrupta~. éste, tan bien y tantas veces supees la santa Sión, asiento que fué siniestras montañas: y apesar de to- riormente descrito, que no lo descrlde la capital impotente Y desgra- do, ese pueblo llevaba consigo la biré nuevamente. Esta iglesia ofreciada de un gran pueblo; pudie- grande idea de la unidad de Dios, ce, en la parte exterior , un vasto y
ra decirse que fué más bien la ciu- y lo que habfa de verdad en esa ele- hermoso monumento de la época
dadela natural en que se refugió mental idea, bastábale para enorgu- bizantina; grave y solemne es su
un pueblo, elG)ulsado por los demás, llecerse de sus continuas prÓScr1,- arquitectura, grandiosa, imponente
llevando consigo su Dios Y su templo ciones, abroquelado tan sólo con sus y rica, tanto más si se considera el
providenciales destinos, y apercibiuo tiempo remoto en que fué construia e6e recinto, que ningún otro pueblo
pretende disputarse sobre rocas y confortado por su esperanza inmor- da: es un digno pabellón, tendido
por la piedad de la fé cristiana soinaccesibles, rodeado de valles sin tal! . . . . . . . . . . .
bre la tumba que depositó el cueragua, de clima estéril y rudo, no te-

(Traducción de Julio Zárate, qmen
la dedica a su querida hija Julia Zárate de Olaguíbel.)

quia que adora quien lleva el nombro de cristiano, sea accesible para
todos. Sin los Turcos, ese templo
disputado por los Griegos, católicos
y por las numerosas ramificaciones
de la idea cristiana, hubiera sido
motivo e infinitas v~ces, de luchas
entre esas comuniones entre sr, y
quizá habrfa 11asado su poder de
unas a otras, y quizás, alguna de
ellas, triunfante, prohibiera el acceso de los demás. Yo no encuentro razón fundaida para acusar e injuriar
'.l. los Turcos: la pretendida intolerancia brutal que los ignorantes les atribuyen no se manifiesta sino por el
respeto y la tolerancia por todo lo
que otros hombres veneran y adoran: donde quiera que los :'llusulmanes ven la idea de Dios en .il
corazón y 11ensamiento de los otros
hombres, se inclinan y los respetan, porque sienten que la idea
santifica la forma. Quizás sea hoy
ese pueblo verdaderamente tolerante. Que los cristianos se interroguen,
y se pregunten con entera bu~na fÉ
lo que ellos hubieran hecho, si la virtoria les entregara habría la Meca y
la Kaaba? ¿Los Turcos, si así la fortuna Jes hubiera negado sus favores,
vendrian de las comarcas qua. pu,;blan en Europa y Asia, a venerar
pacíficamente, y sin impedimento aiguno, los monumentos religioso.,
que so conservase del vencido Islamismo? ....
Después del vestíbulo nos hallamos bajo la grande cúpula de la
iglsia: la tradición local pretenrle
que el centro de esa cúpula co1-rP.sponde al centro de la Tie1 ra. Bajo
la ancha y hermosa cúpula se alza
ur. pequeño monumento que e,
respecto al grande (el templo) a
manera de piedra preciosa euga~.tad:i. er. otra mayor. Es un edfculo,
en forma de paralelógramo, sostenldo por algunas pilastras que soportan
una cornisa y sobre ésta una ma~móre,1, cúpula, todo ello es, sin embargo, de m.al gusto y de un est!.o

po del Hijo del Hombre. Compa1ando ente templo con todo lo que
la misma époc1 produjo, es superior a todas las creaciones que fu!'ron sus contemporáneas. . . . Santa
Sofía, de Con~tantinopla, aunque colosal, es en su forma, una bá.rbara
montaña de piedras, apoyada en colinas, también de piedras, edificaua
en tiempo de Constantino el Grande, obra. de lo:, arquitectos Antemlo
de Tralles e Isido1 o de r.Hleto, quiem.~ la echaron al :iire, a orillas del
Bósforo de orden de
r.qnel Emper1dor; el
teml,)lo del Santo Sepulafo presenta una
rú1n• la 2.érea, labrac1'.'. p1 imoros:imente,
y ofrece cor~es graciosos y elegantes
en sus puertas, ventanas, chapiteles ,cornisas, y decirs .•
pudiera que en h:.
masa del templo de
Jerusalén, cada piedra de las que la
forman, se ha convertido bajo las manos hábiles de sus
constructores en uu
&lt;leliC'ado encaje pard
que sean dignos Jü
decorar ese monumento, elevado a
im1&gt;nlso del más
grande pensamiento
humano, y tan granjioso pensamiento se
revela en todos sus
detalles, como en ei
conjunto 'del nobl e
e imponente edificio.
Verdad es que la actual Iglesia del Santo Sepulcro, no es
hoy tal como la
mandó erigir Santa
E 1 en a madre de
Constantino: los reyes cristianos, de
Jerus:alem, durante
el siglo XII, la retocaron a porfia coa
incansable y ardiente emulación, emb2lleciéndola con adornos de h arquitectura semi-occidental y
semi-morisca, cuyos
gustos y m•Jdelos encontraron en Oriente. Pero tal como se
ofrece, con su masa
bizanti11a y sus decoraciones griegas, góticas y arábigas. y
aún las mismas hu('llas iml)resas por el
tiempo y por las ma.
nos bárbaras de las
hordas persas de Sapor que muestra eu
su fachada, no hay
contradicción con el
pens~w.~ento q u e
pretendieron expre-

=:;.;. ._____________________J

sar sus constructores, y no se desprende la primera impresió'l de que corresponde a la grande
idea de sus creadores; por el contra1 :o, al contemplar el monumento se
dice uno a sí mismo: "esto es lo que
yo esperaba" ... El hombre ha heello
aquí lo mejor que le fué dable, y si
el monumento no es digno de tan sagrada tumba, sí digno es de la raza
humana que quiso honrar tanta
grandeza, y poseído de esa primera
y grave impresión se entra bajo el
abovedado vestfbulo y la sombrta
nave que le sigue.
A la izquierda de ese vestlbuio
se halla un amplio departamento, en

l

l:'asa a La aa. plana de avisos.:

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V

I,achnt!a ele la Basílica del Santo Sepulcl'o.

otro tiempo ocupado por estátuas; tran en la iglesi:i, sino para acompaen él han establecido hoy los Turcos ñar a los visitantes; su misión es
un diván: son los guardianes d,il la de guardar la puerta y hablan d
Santo Sepulcro, y ellos son los úni- los cristianos con la giavedad r,!Scos encargaóos de abrir y cerrar el 11etuosa que el Jugar y el objeto de
templo. Cuando yo pasé, vf cinco o los visitaotes imponen. Dueños, en
seis ,·euerables Turcos, de lu engas virtud de la ley de la guerra, del
para todos
barbas blancas, sentados a la usanza ;\Jonumento Sagrado
de ·su nación, en ese dil'án, cubierto los cristianos, no destruyen el mode ricas alfombras de Alepo, y sobre numento ni esparcen las cenizas de
éste al viento; lo conservan, guaresta(f se bailaban colocadas, en derredor del grupo, tazas de café Y pi- dando para ello un orden y una compas; saludáronme los guardianes postura de silenciosa reverencia, que
aquellos con graciosa dignidad, Y or- es de desear que imitaran las diverdenaron a uno de ellos que nos acom- sas comuniones cristianas que se
pañara. en la visita al templo. Nada disputan la guarda del Santo Sepulnoté en ellos ni en 15us graves ros- cro, y que np obcervan esas comutros, ni en sus palabras, ni en sus niones en otras dependencias que
ademanes, esa irreverencia. de que poseen en la ciudad santa. Esos guarotros viajeros les acusan. No en- dianes cuidan de que la gran reli-

La casa de la Santa Yerónica en la Yfa Dolo1·osa, Jerusalén.

�,

famosos de la República

Algunos de los templos mas

---------------------

------------------------

PRESEXTE XDIERO, .-\L RECr ,mDO STE:\[PRE \"EXER.-\BLE, DE LOS DI.-\S DF: L •.\ P.-\SIOX DE CRISTO, COXSil&gt;ER.UIOS
IGLESI.-\S C'RISTI.-\X.\S, Y Ql"E .-\TROS.-\S SF. LE\".-\XT.-\X E~ ])I\'ERSOS L-CG..\RES 0EL TERRITORIO )IEXIC.-\XO.

.-\HOR.-\ Qt"E EST.UlOS EX sE,t.\X.-\ S.\XT.-\, y co:uo XCESTROS LECI'ORES H.-\BR.-\X \ ' ISTO. HE.m)s ))lfül(' .-\HO L.-\ )1.-\YOR P.-\.RTl&lt;~ ])EL
n.-\R .-\ COXOC'ER .-\LGO.-\S JOYAS .-\RQl'ITEC'TO:\,.C'.-\.S I&gt;E IXESTDI.-\BLE \ º.\LOR, QrE sox CL.-\SICOS \IOl&gt;ELOS DE LAS

OPORT"CXO

•

'

,·a &lt;'n 1&gt;rime1· término &lt;'I t&lt;'nt;&gt;lo de la Saleta de ))olores Hidalgo, Guanajuato, de esbelta to1·1·ecilla fr,igil &lt;'omo fllig1•nna; sigue un detalle
&lt;l&lt;' In fachada de la C'atedt·al de Zarateca~, maravillosa construcción en que los artífices ele hace dos siglos. ·vaciaron tocio el 1audal de su tanta•

,ía; se ve de~1&gt;ués el tem¡ilo ele San Francisco, de Puebla, con torre maciza que 1·ecuerda Jad C'onstrucciones d&lt;' la época. feU&lt;lal, y ftnalnlt'nte,

iu·csentau1Os el altal' del templo de San Pranclsco, de Tlaxcala, que si no tiene grandes méritos artísticos, en cambio tiene el hi-.tórico de habl'r
sido el primer templo que se levantó en Amél'ica.

J&lt;,n esta otra. página se ve la fachada del templo de Tepozotlán que los frailes conquistadot•es le,·,t ntaron en 1&gt;leno llesiet·to, &lt;'E'l'Ca. ele
C'uautitlán, como pel'durable mon.1 mento de la Pe cristiana. Y &lt;'Orno es te templo ha sido considerado siem pre de riqueza nrtística excepC'ional,
por lo atrevido de sus arranques ) por lo afiligl'anado de sus moldura,; , no resistimos la tentación de dar a conoce1· detalles interiores de esa
Iglesia, como uno de los altares laterales, el altar mft.yo1• y la fachada.
L
Ut',
r

"AL~ ('NSC' RE.'C •
O º'C "&lt;ro cov,-~

FONtl

"

�Por tierras bíblicas.-El Pozo de Samaria

E,-t•• E'" &lt;'1 pozo &lt;'n l'I cual ;..e ,t·nt(, ,Jt&gt;,ús cuando 11&lt;'1,?;&lt;&gt; una mu,ier 1le ~11111111 ia con su cántaro a cuestas. En el ca1&gt;ítulo I\' ele San ,Juan se
let&gt;: Entont·t&gt;s ,·ino El a 111111 dudad 111• i'lama1·ia, llamada Sit·ar1l, &lt;'n la qut&gt; s(' hallaba el pozo de ,Jacob. Jesús, cansa.do de la jornada, se sentó
en el. ~.1 o~nl del 11ozo a e.~o dt&gt; la~ _'-t&gt;h ..1:&lt;&gt;,
ta1·1le, cuun_«lo !l&lt;'g6 u_na _mujer '.le Samal'ia a ,u car agua, r Jesús, dirigiéndose a ella, dijo: • 'Dame de
b~b&lt;&gt;1 • ~,ntonces 1,t~ mu.1e1·. le thJo: . ¡, &lt;01110 e-. que tn, !;1endo Jmho, le pules de beber a una mu,jer de Sama, ia. como ro?" Jes(1., Je con test&lt;,: "SI
tu l'0ooc1e,.t&gt;s al H1Jo dl' H1os, le d111·m-. di' beber."
,
Xuestm rotog;-afín ha sido tomndn hnre seis meses r se ve en ella una mujer &lt;le Samaria en la misma posi&lt;'ión en que según describe la
Biblia, e,tm·o hnee 20 siglos la Samaritana que negó el agna a Cristo,
'

!ª

Por tierras bíblicas.-La Fuente Pública de N azareth

En el cal)ítuJo II de San :\lateo se dice: "Y 1·a m11lo oró que .\queluo 1·einada en ,lmlea, l'omo sm·esor tic su 1&gt;n1he Hl'rotle.~, tuvo miedo dt&gt;
ir allá; '-in embargo, habiendo oído la palabra de llios en un ..sueño, !-.e fué a Galilea , · U('~&lt;&gt; a la l'iu&lt;latl Jla macla :.\"az1neth, 1¡11e l't'a la que lo,
profetas habían anun('indo." J&lt;}sta fotog1afía re¡n·esenta el sitio en donde la eb&lt;'em\ bíblka antedor tunl lug1n. En la actualidad es un pozo público
de Xazareth ,al que concurren clia1·iameute todas h\..s muje1·es en busca de agua, y es el 1111!,mo que fu(- ,isitado mu&lt;·ha,, yeees por la \'frgen )laría
durante el tiempo que Yivió allí. C'on ~utu,·e uno de los lugal'es mús visitados por los tm i-.rn-. y pe1·egl'inos y no hn~· uno de ello-. que &lt;·omo r(' cuenlo de su Yiaje 1&gt;or los Santos I,uga1·e,.., no obtenga agua de ese pozo y la conse1·,·e como .,agrada J'l'Ii&lt;¡uia.

�LA MAGDALENA ANTE LA CRUZ

•

UNA MUJER
Mientras que rudas manos golpeaban a nuestro Señor Jesucristo, y enroscaban la corona de espinas sobre
su frente pálida, babia un mozo que
se mostraba perverso entre todos.
Agarró la rama más espinosa y con
todas sus fuerzas la hundió en la espesa cabellera de Cristo.
Entonces uuestro Señor Jesucristo
alzó penosamente los párpados.
El mozo tembló todo él y se puso
pálido: inclinóse y del montón de ra-

mos tiernos, tomó uno qu~ llevaba
aún una flor, una r06a parecida a una
gota de sangre, y con manos suaves,
co'ocó la rama en torno de la cabeza
de Jesús.
La rosa se inclinó sobre la frente
del Señor.
E l Señor se estremeció y sus labios
sintieron un calosfr!o.
Después se le cargó con la cruz,
la cual se abatió sobre sus bombros,
pesada como de hierro.

De súbito, la sombra de una mujer
vino a colocarse sobre el polvo asoleado del camino y Jesús vió los pliegues muelles de una larga túnica.
Levantó loo ojos: ante él estaba una
mujer joven y deliciosa que lo miraba. Y é l que no debfa nunca amar a
las jóvenes tembló y su boca tuvo un
sollozo. Con las ojos suplicantes:
- "¡Oh!-le dijo,-refresca las heridas de mis sienes adientes y pon los
pétalos de tus manos en mis llagas."

Los ojos de la mujer, tan bellos por
no haber llorado nunca una sola lágrima, s e bajaron ante su mirada: alzó la mano y reconociendo a Jesús
cerró los ojos.
El sintió una sacudida en la corona
de espinas y cuando miró de nuevo,
la mujer tenia la rosa en la mano;
sonreia a la flor y la fijó en su abun dante cabellera negra.
HERALD KIDDE.
(Danés.)

l.

nue,•o Gobemado1· del Distrito Federal, senador don Eduardo Iturbide.-2. Seño1· don Serafin ele la Torre, que ha sido absuelto por
en la prensa una campaña en favor
&lt;le la 1&gt;acifkación ele! pais.--l. El General Hue1·ta. después del banquete con que fué obsequiado en casa del señor Coronel don Albe1·to B1·anüf.
- 3 ,. O. Dos escenas de la opereta, música de Leo FalJ, titulada "Los Lugareños," que se ha estrenado con buen éxito en el Teatro Colón Y en
cuya obm, Soledad Alval'ez y Tirado, han conseguido grandes aplausos, habiendo sido montada con verdadero lujo y p1·01&gt;iedad.-7. Una escena clel
sainete al'l'e~ado &lt;ldl francés titulado "El p1•emio Nobel," que se 1mso en escena en el Teatro :\Iedcano y también en el Icleal.-8. La señora
G1·iffel y el seño1· :\futio, en "El l&gt;l'Cmio Nobel," en donde consiguieron un triunfos estos artistas en sus respectivos papeles.
],~!

e l Cong1·eso de Puebla, ante e l cual fué l)l'Ocesado.-3. Señor don :\lanuel Antonio Pied1·a que ha sostenido

�VIDA NACIONAL

Los nm1 ino:. del cruc·eto es1m ñol "Ca1 los , .,, \'isilancio la Ca'-'a de ~loneda, ¡,resencian la acuñación &lt;le a)i:,1111a"' 1&gt;ieza ....-1.o.,. ma1 inos e n la
SS\cristía ele la Cate&lt;11 al viendo casullas ~- 01·11auientos 1le 111t"1·ito..-En el cm o de la mhm1a Cated1·al.-G1·u1&gt;0 de los m1u•inos y del General C'01·om1,
Gobet·nador que el'a del Distrito, cuando fué visitado en su des¡,acho.-Lo;; 111a1·inos en la sala de cabil&lt;los del Ayuntamiento en e l momento &lt;le
se1· declarados Hués1&gt;e&lt;les &lt;le Honor.-1:&lt;Jn el ti1•0 de pichún d&lt;· la Hacien&lt;la de ('oapa. Delfín Algara, tit'anclo, que fut" el ganado•· de la copa.-Grupo
ele damas y caballe1·os asistentes aJ ti,·o d e 1&gt;ichón.-1'n tinidor ,Joaquín L. Gm·cía. disponiéndose a tirar.-Dos a-.pectos ele la on1uest,.. llamada
"Xueva_típica ele Le!·do."

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>México, 26 de abril de 1914

Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria.

Niña Lorca, llamada· "La Muñeca Andaluza."

��¡

~--•········••• ••·•• +••••• ++•l•++ ++++++H•&lt;i&gt;#~-~
No deben descuidarse las eniermedades i
¡,,s,+ti

.¡

Toda'º'""'º

iui

poc '''"''ª

,!~~~~el;

do conti~~d~a
tooa hodda
que sea; un granito abierto; una ulcerita, es una puerta abie rta a la.
infección; la mayor parte de los microbios patógenos se encuentran en
el polvo de las calles; allI se ba.llan el de la tuberculosis, el del tétanos, el del clí.ncer, etc., y estos microbios penetran en el organismo
cuando se ponen en contacto con la piel desnuda de su epiderruis. Ad·•mlí.s, l.i.s afecciones de la piel, granos, tumores, heridas, erupciones y
otras, se hacen más graves, a medida que se les cura y se vuelven
♦ crónicas y a veces incurables, por falta de tratamiento oportuno.
i'
Todos los f~ultatirns recomiendan para el tratamiento de dichas
enfermedades, la Pom ada Balsámica Maravillosa. como el medicamen·
.,. to mlí.s eficaz y de resultados mtís seguros.

i
"'

1'

i

•

DE \'ENTA E N TODAS L AS F AR::'IIACIAS A $0.25 CT\ "S. LA CAJA.

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+
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Agua Mineral
Natural de

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VICHY

Evitad Operaciones
~ 1 Las mujeres no debían someterse
i operaciones q_uirúrgicas sin antes
probar lo suficiente el Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkhar:1.
Considerad qui casi toda operación que
s~ practica á las mujerl!s en los honp1tale~ ha sido hecha necesaria por
~escu1dos. de cier tos síntomas como
1~regular1dades y desvíos. Es muy
cierto que los males prouios del sexo
pueden llegar á un estado en que la
operación sea e l único r ecurso posible
per o muchas señor as han sido curad~s por

A nuestros agentes que no pagan.

l

++++i!•++•t&gt;~. .~

Participamos a. los. agentes que tienen s&amp;ldo pendiente con
esta. Compañía., que si en el término de 15 días, no han cubierto
sus adeudos, ha.remos el cobro por conducto de este periódico.

El Compuesto Vegetal de la
Sra. Lydia E. Pinkham

LA DIRECCION.

Manantialea

del Estado
Franda.

BZBN BSPBCZ'lf'lCA.R BL NOMBRB

Gou, EnfermedadeadelaPiedra
y Alecciooea de la Vejiga.

VICHY CÉLESTINS
VICHY GRANDE•GRILLE Ellfew::::."
VI eHY HopITA LEnfermedade■

del

\flCHY•ÉTAT
~~-v""-V---V--~'1rl
tloo, •agrad.abl
barato, tnalcara
, J\De

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}
•

que les he hecho acciones:

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"La Luz", ,, ,,

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de Parta, explican la bop de
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Mexicana de Petróleo "La Espe-

Union Oil Co , S . A.

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~

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Tamesí.

ranza".

Venga a ..,,n....,

señaremo• a eo- }

- •.Sobreb.,.__

estrictamente contidencW:l. 181 P

una. señora Y c1&gt;nslduada

petroleras? }

NO
::;::
;:~:=
}
?

rMmpluaod• 11
l'laego 1iD dolor DI
cahla del pelo. cara
rapida y •~ra. ••
, lao Cojera■. Eapan,

Compañía Petrolera ''Pecero", S. A.

,,

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1

dNIMENTO GNAU í.
Boi.'Z'0P:Z0O

,,
,,

Piensa Ud. eomprar

)

8eaUX-AJ'ta. P

Algunas de las principales compañías a las.

después de creerse que sólo con una operación sanarían
Cienfu~gos, Cuba.-''. Por muchos años he estado ~nferma • tenia un
tu_m or, ca!da de la matriz, hemorragias y el cor azón casi no !~tia Era
JJ?-tiCr:t n{1aS no en_contrar salvación para mi. Entonces ví uno de Íos lib,
~ s _e a ra. Pmkham Y me decidí á hacerle una consulta
Se í su1:,
d1recc1ones y 4 .frascos del Com puesto Vegetal de Lydia E . Pinkhrm me
; e::i~ª!~fe~~d~~losi3menfte: _Al predsente encuéntrome en perfecta salud,
•
b
Y os su rrnuentos e antes han desapar ecido No puedo
pa1 ra~ para concer tar á U d_. mi agradecimiento por el ·socorro que
C proporcionado con sus marav1llosos remedios y consej os valiosos "
- ONCEPC:ION P~IETO, V:da. de Abreu, Cienfueg os, Cuba.
.
PiJh~;remta _anos ha ~ido el Compuesto Vegetal de la Sra. L dia E.
.
d el m~Jor remedio para los males f emeninos y ha devuelto Ía salud
á m11es e muJeres.
de:!a ~tá U d. ~ufrien&lt;!,o a lguna de estas enfe rmedades y
E , p· knl con,;.'leJo_ especial, e scriba confiden cia lme nte á L ydia
, 1n 1am n ed1cine Co L ynn ~Iass E u d A
s
será abierta, le ida y con fu~tada. •or
·• · · e • u c aru ~

: ~b! ª

Sunwi la piel 1
el.a una blancura nac.erada ptrfecta, J w,. ~
1rntaCJone1 y aabanoou. f'o rh Oca lu 11nu y lu da bnho., tnat,.,-.,ciaAGNEL. to'IUlf"CM ISTa, t8, A.venu• d • ro,,..... PAIQ&amp; ~

del Estómago.

~ASTILLES - SELS - u COMPRIMtS

a r tícu l o do s egunda c l ase e l 3 de N oviembre de 1894.

IMPRENTA

~ ES UNA GARANTIA.

}

i

l , ~ ~

Apartado 605. éxico,

~ ==========¿;

Busque usted "La Semana Ilustrada"

¿Sufragismo, idealís1no, Histerismo?
Una distinguida colaboradora de
"La Nación" de Buenos Aires-Ana
M. Berry-acaba de escribir en ''La
Revista de América" de Parfs, su
opinión acerca del sufragismo. Es
un artrculo notable que debe interesar a nuestros lectores y a nuestras
lectoras. De tan hermoso traba jo extractamos los p§.rrofos siguientes:
"Alguna vez, la muj er inglesa tuvo
s u visifm de derecho poHtico,-si
la tuvo ella, o si se la sugirió un
hombre no sabrfamos decir, porque
lo c ier to es que, en aquel ent-0ncE.s,
un economista,- nada menos que
J ob n Stuar t Mili- tu vo la peregrina
idea de escr ibir un lbro sobre la nesesidad del s ufragio femen ino,-visión que, eil/ el cor rer de los años,
se ha hecho más tangible.
Quedo, muy quedo habló de ella,
en un pri ncipio, Y, como era natur a l, nadie la tomó en cuenta: la primera. petición de sufragio femenino
cayó e n la Cámara como hab ría caíd! una S-Olicitud para convertir una
cancha en aeródromo; nadie crey(J
en ello, como nadie habría creído en
el fantástico volar.
Pasó una generación y vino otra
propia de la época de emancipación
e i ndividu alización.
Y esta nueva generación, levantó
la voz; Y, ¡cosa inaudita!, la levantó
eñ público.
Poco se imaginaria ella entonces e l
resultado de ese acto sin precedente;
poco soñaría que aquello se traduciría en un llamado poderoso a una vol untad ineipiente, destir'l.da a rees-

forzarse en la contienda de una l ucha tenaz.
En efecto, la historia del sufr agismo mi litante--y nos detenemos en el
militante, porque es el que ha sa.cado la cuestión a la luz del dfa-data de esa primera interrupció11 de
mujer en un meeting político.
Y desde ese acto, podemos seguir
el desarrollo de una· voluntad que se
manifiesta en un movimiento curioso que ha ven ido a dar el desmentido al viejo adagio: "palabras son
de muj er; la acción es del hombre."

La sorpres~ debió ser grande al
ver que procedfan de dos mujeres
casi niñas: se las expulsó con violen:
cia, Y por tamaña impertinencia se
las hizo comparecer ante el juez de
policía.
Una pequeña multa, sin duda, debería terminar un incidente sin importancia; mas, ¡caso curioso!, las
mujeres rehusaron pagarla.
Para escarmiento de tal empecinamiento se les decreta una severa
condena en la tercera división.
Al día siguiente, la pr ensa relataba el hecho extraño, y el país entero
se daba cuenta que, por la chifladura
del voto para la m ujer, había prisioneras: una, bij a de un abogado d istinguido, llamlí.base Cristabel Pankhurst; la otra, An nie Kenney, era
una slml)le obrera.

De la clí.rcel deberían salir dos rebeldes al poco; Annie Kenney sa1e
cte Mtínchester con sólo dos libras en
el bolsillo " a despertar a Londres,"
y &lt;.,;ristabel Pankhurst esbosa su plan
ue campaña activa.
Se extiende a la m etrópoli la W.
S. P. U.-la unión social y política
cte mujeres-y se lleva a etecto el
programa: inu~rrumpir todo meeting
pohuco con preguntas relativas al
voto; demandar, resistentemente, auct1encias a los ministros del gabinete;
conseguir entrevistas privadas con
los ministros de la Clí.mara; trabajar
en las campañas electorales en contra
de los candidatos hostiles al sufragio
femenino .
Durante algún tiempo, los hechos
no sobrepasaron los límites designados; pero un día llegó en que uua
mujer arrojaba una piedra a una de
las ventanas de las oficinas del gobierno, como protesta por el tratamiento que recibían. Fuá el primer
atentado contra la propiedad; no tardaron en s urgir imitadoras. La guer r illa estaba declarada: las prisiones
se llenaban; las escaramuzas frecuentes con la policía eran seguidas de
severas condenas en la segunda y tercera d ivisión, con todo el rigor del
reglamento u sual.
Mas, las delincuentes no escarmentaban.
Al poco, ocurre un caso extraordinario: u na rebelde protesta contr a el
tr atamiento, y como se le negara los
privilegios de presos políticos, declara la huelga de hambre. En breve,
catorce segu1an su ejemplo.
Con esto el gobierno encuéntrasfl
en el conflicto de dej a rlas morir en
prisió f -lo que es contr a r io a las
leyes-o ponerlas en liber tad, con lo
cual escapaban su condena.
¿Qué hacer? Aterrorizarlas con el
sistema de la a limentación forzada,
medida que jamlí.s había fallado. Mai:&lt;,
las "suffragettes" no eran criminales ordi narios. La resistencia fué más
tenaz qu e nunca: moribundas, quebr antadas salían; pero incorregibles
s iempre.
El asunto se ventila en la prensa:
algunos protestan contra una forru:.1.
de tortura medioeval ; otros, porque
no se a plica con impar cialidad. E l
gobierno contesta que se exa geran los
peligros de la tortura de la alimenta.-ción forzada, y que los casos de excepción eran por prescripción médica .
Lu ego, una muj er de alcurnia y de
pr estigio viene a dar un desmentido
público; disfrazada de obrera, Lady
Constance Lytton como J ane Warton,
va a par ar a la cárcel, y es alimentada por la fuerza sin pr evio examen
médico; la misma que, semanas antes, había sido exceptuada a causa de
su afección cardiaca. Cuatro años
han transcurrido y aún no se reponfl
de las consecuencias de esa operación
desastrosa. Los hechos se r ecrudecen.
Después de la disposición parlamentar ia del "Speaker,"--en enero pasado,-que entorpeció el pr oyecto del
sufragio, que contaba con la palabra
e mpeñada del gobierno, las militantes, que acababan de cumplir su tregua escrupulosamente, se convierten
en terr oristas: se estropea la correspondencia; se destruyen las canchas
(P asa a la seguncla plana).

~···~

Número 43

México, 26 de abril de 1914.

Año XX I.-Tomo 111.

El único Y/NO auténtiec, de
u i, el 1010
que es legitimo y de que se hace mención en el formulario del
Profesor BOUCHAROAT es el de M" CLEMENT yC'• dt1 Valeace
(Dr,1me, Francia). - Cada. Botella lleva la. marca de la Un/4n tia
10,'4 Fabricantes y en 11 pescuezo un medallón anrmciudc, el
" CLETEAS ''. - Los dema.s son groseras y peligrosas fa.l8i/l.cacio11es.

como

S. RAPHAtL, el solo que tiene el derecho de llama.rae

~-

ADVE R T ENCIA:-Conviene saber, que c-0mer ciantes poco escrupulosos, tal vez por tener mayor utilidad, no vacilan en dar al com- .¡.
pr a dor medicamentos que ya por el nombre o por la semejanza Í
'de s u envase se confunden con éste, por lo que recomendamos se ~exija el nombre completo d~ P omada Balsánti('a :\lai-avillosa y la
marca de flí.b rica, que es el águila de dos cabezas.
:t,

~.¡,.¡,,¡ .¡,,¡,.¡. l •H+f

R e g i stra d o

AV ISO MUY IMPORTANTE. -

z_·~

l
t

Vino fortificante, digestivo, tonico, reconstituyente, de ubor
..xcelente, mas eficaz para las personas debilitadaa que loe
ferruginosos y las quinas . Conserv ado por el m,toc10 ele
lll. Pasteur. Prescrihese en las m ole stias del estómago_ la
clorosis. la a nemia y la s conv alecencias ; este vino MI recom ienda á las personas de edad, al u m u jeres, jóvenes 7 á losniñoa.

....................

~

•
♦
♦

•

DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRA.DO.
Arw 7 Literatura.

+

+ Editado por "El Mundo Ilu1tra+ do" Y '"La Sem ana Ilu1tra+

da ," S . A .

♦

+ DIRECTOR GENE RAL
•
+

+
•
+

♦

-♦
♦

•
♦
♦

•
Y GE- ♦

RENTE:
ED UARDO J. AGUILAR.

•

+

•

•

J E FE DE R EDACCION:
MANUEL DE L A TORRE.

♦

♦
♦
♦
♦
♦

COLABORA.DORES:
•
Juan Tablada.-Lic. Fe. ♦
+ derico Gamboa.-Lic. Jema +
+ M. Hábago.-Lic. Nemeaio G&amp;r• •
+ C[a Na ranJo.-Lic. Rubén Va- -.
.. lenti.-Lic. Antonio Ramo• Pe- •
+ druesa.
•
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OFICINAS:
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+ 6a . de Bucarell, 116.-Aparta- ♦
+ do H 9.-Telé!onoa: Mexlca- ♦
+ na, 6 84, J uárez; Erlcaon, +
♦
161 8.
♦
+
( con Une1141 de exten■lón. )
♦
+ P RECIOS DE SUBSCRIPCION: ♦
+ Por trimest r e en loa '
+
+ Esta dos.
.$ 4.60 ♦
+ Por se is meses en lo■
.•Jt
+ E stados . . . . . . 9.00 +
+ P or 1 año en los Esta••
+ dos. . . . . . . . . 18.00 •
+ P or 6 meses en e! ex+
+ t r a njero . . . . . . 16.00 +
+ P or 1 año en el extran♦
+ jP.ro . . . . . . . . 30.00 +
+ En México, subscrición
♦
+
por un mes . . . . .
1.26 &lt;t
+ Nú meros sueltos. . . . 0.36 ♦
+ Números atrasadoe . . .
0.60 +
+ Todos los pagos han de ser pre- +
'='
cisamente adelantados.
+
+
Parn la l&gt;Ubllcaclón de &amp;Tilos ♦
~• eu e&amp;te periódico, dirigirse a ♦
,\: IJ Go&lt;:t,ch el, A ventd11. lS de •
+ Septiembre, 26. Sus agentea en ♦
+ E uro pa, la Société Mutuelle de ♦
+ P ubllclt é, H r ue de Rouge_ +
+ mont, (9 e . )
+
♦ NO BE DEVUELVEN ORIGI- ♦
Y
NALES.
♦
+ Toda correa;iondencla y giro, +
+ deben remitirse al Dlrectol' Ge- ♦
i- r ente Gon&lt;&gt;ral.
♦

+ José

+++++

+.

+ + + + + ♦• + ,.

Mllll 1A'l'llltU II UI LWO IMWI ,

~~ - u ~ .-

�o

EL MUNDO ILUST&amp;A.DO

¿Sufragismo, idealismo,
Histerismo?
(\'iene de la ¡,rimera ¡,lana).
de gol!; se incendia, se lanzan bombas.
l\frs~ Pankhurst toma la responsabilidad del atentado en la cn:;a que
se construfa. para. Lloyd George, el
gobierno aprésala Y, para no verse
burlado una. vez más, a.presúrase en
hacer votar por la. Cámara una ley
de reencarcelación: ley que se conoce ahora bajo el nombre que Je diera
Crista.bel:. '• Cat and Mouse Bell"la. ley del gato y la rata. Con esta ley
y con las enérgicas medidas que se
toman, se cree por fin sofocar un
movimiento que tiene cada dfa, mas
en peligro.
!\las las "suffragettes" resultan invencibleis: ~e allanan las oficinas, se
aprisiona el pereonal, y al dfa siguiente la W. S. P. U. reanuda el trabajo
de rutina, como si nada. hubiera sucedido· se amenazan los tondos Y a
los do~adores, y las donaciones se
hacen más cuantiosas; se les prohiben los meetings en los J&gt;arques, sólo
para que haya. protestas públicas de
sufragistas, socialistas y obreros, en
contra de un decreto que arriesga la
libertad de palabra.
Otro tanto sucede con "El Sufragette," el semanariq incitante, que,
a. ralz de las severas amenaza.e de
prisión del juez para. escritores e impresores, no deja de 1&gt;ublicarse 110a
sola. vez;~omo era. otro atentado en
contra de la. libertad de imprenta,
hasta. el partido ob.rero ofrf;!cló lmprimlrselo.
En cuanto a. .la. ley qel gato y la
rata, ha sido el fallo más completo.
encal'Celación con espionaje diario Y
reencarcelaclón con la. huelga obligada de hambre,. h¡m puesto delante
del pdbllco el pésimo estado de las
cárceles, la lnsu.ficiencia de leyes anticuadas y la por lo tanto injusticia
de ciertas condenas Judicialee. Y es
a sus persistentl!s denuncias,-según
se ha reconocido públicamente,--que
se deben algunas de laa últimas tentativas de reformas: es éste el haber
qua tienen a su favor.
Como fenómeno fisiológico tenemo:;
el caso de una. resistencia ffsica, sin
Igual: resisten donde, para. otros, habrfa sido una muerte segura: la huelga. de hambre-y en muchos casos de
sed--eon el olor de apetit&lt;H!os manji,.res que se les deja dfa y noche; el
terror de la locura. q11e puede sobrevenir en tal estado de debilidad; y
el terror aún mayor del suplicio de
la alimentación forzada, que efectúa
el médico brutalmente, con el concurso de cuatro o &lt;'inco guardianes;
y esto, durante dfas, en la celda
obl!lcura. y solitaria, donde no llegan
mAs ruidos que los gritos de las compañeras arrancados por el mismo procedimiento de tortura.
Es un cuadro que hace pensar:no se crea qu~ exageramms; las primeras personalidades del mundo cieuUflco y literario expusieron los he-

chos en el gran meeting de protesta
en contra de la allmeñtaclón forzada
- y uno se pregunta: ¿qué signllica
ese de temor al dolor y a la muerte?
Con t'.sto, nos eneontramos en el
terreno de la pslcolugfa: descartamos,
por cierto, la suposición de que cc:in
degeneradas, de sensioilldad perver.:da, y nos detenemos en el fenómeno
de la voluntad: !a voluntad que conquista la. materia: la voluntad que
hace a esta!; mujeres resistir mental
y fisicamenta las largas y doloros-'ls
pruebas .....
Y es una voluntad, al servicio d"
una idea,"

----o----

Examine usted
Cuidadosamente su

COMPLEXION
\' ca al'l(cd. si lu1 poros te
han abic:no, o Ji están ob•truidos; si IU cuti!l ba perdido su 1uvid11l y sa color
No olridc u11cd que la pid
y d (UCro cabelludo nertlJl:ln
nutrirse y rdrc:scanc. Para c:no

nada ha)· can bueno como el
Jabón de verbena
ca lenduJ ■ do •s1ren•
Utclo usted durante do~ ff'DII•
nas y lucro obscnc u11cd los

aorprc:o.dcnteS resultados en el
cmbclJecimlc:nto de: su p,d. Jamás usari aatcd otro j.riW,n , La
pattiUa u rra11de y tólída, dura
llU(uma m:u que ninr-ún otro
11.00 Por correo ccrtlflt11d&lt;' ••

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OEPOSITOS: Joliannsc:n. fi·
li11: Co.• A,cnida s~n Franci1úo
43. J. Labadic Suc,. Co,, A•c-nida San Francisco 19 A Var·
rn Sucs Avenida lsabc:1 Ja Ca•
ólica 6 . J. Uiblcin S cs. Co.
ColilC'O J Méxiro

El n1odus vivendi
de un turco

"Tengo tierras en Turquía y Pn
Italia-añadió-y necesito mil francos para ir a venderlas."
Yo, cándida de mf, le df todas mis
economías y partit.
Al cabo de algún tiepo regresó a
Par!s y fué a verme.
:\le contó una extraña historia.
Uno de sus parientes, genavés, le
había raptado en un "auto" y Je habla. encerado en un foso casi lleno de
agua. Por fin logró escaparse y volvió a Par!s, pobre y desamparado.
Conmovida le df más dinero. renovó sus peticiones, y poco a poco mis
alhajitas, el importe de mi sueldo,
todo quedó en poder suyo.
Ayer consulté con mi ama, y ésta
me dijo que Jorge era un estatado1,
y en vista de ello vengo a pedirle que
lo prendan."
El comisario aconsejó a. Paulina
diese a. Jorge una nueva cita.
Asf lo hizo ella y Jorge rué preso.
Declaró llamarse Antonio :\!arengo,
de 29 años, nacido en Esmirna, y por
lo tanto, súbdito otomano.
\'ivfa en el número 6 de la calle
dP Hoche&lt;'h uart.
Encontraron en su C'asa inflnida.d·de
SR. D~. J'OSt CURBCLO.
c11tas de mujeres.
El Sr. Dn. José Curbeio, Director y
:\!arengo tenia últimamente 12
Propietariode"El Diario do la Fa.milla,"
novias. De todas ellas recibía. dinero.
pcriódiC'o encano que lucha. incesa.nteEstaban a juzgar ,por las cartas,
mcn to por el bien de su patria, nos ha
enamoradas de é l de un modo frenéhonrado con su muy valiosa recomentico.
.
dación, que dice como sigue:
He aquf una de las misivas:
The Peruna Drng Co.,
"Amado mfo: He corrido todo el
Columbus, Ohio, E. U. A.
dfa para procurarme los 50 trancos
Muy Srs. mios:-Por alp;unos a.íios, al
que necesitas ¡&gt;ara esta noche. Pero
¡ ay! No sólo no los he procurado, silevantarme de la cama, ho padecido de
no que me han reclamado el dinero
una tos constan to, por espacio d e medie.
que he pedido para U.
hora, "ºn int(,n·alos de cinco minutos
Si no consigo satisfacer tu deseo.
apróximad:unentC', y despué.-; de tener
no me queda sino morir. Ven a. vercatarro, entonces me duraba. mas tiemme o me suicido."
po, haciéndome sufrir bastante.
Marengo dice que no ha. cometido
A una hija. mía, se le ocurrió que
ninguna mala acción, y que en su
pats el que una¡ mujer dé dinero a •- tomára, el afio pasado, la l:'eruna, y
co::i solo d os pomos, me sentí aliviado,
un hombre no tiene ninguna. impory hasta la. fecha.no he vuelto á tener tos,
tancia.
ni extremo do haber tenido un catarro
Sin embargo, ha ingresada en la
fuette, y Jo pasé sin que me dejára b tos
C'árcel. Y la mayorfa de sus novias
pertinaz, que siempre me.quede.ha deshan ido a. verle y a llevarle din~ro.
p•lés de esa enfermedad.
De Vds, Atto. A. S.
Jo~é Curbelo.

VARIOS EDITORES ELOGIAN
LA PERUNA.

♦

Registrado co~o artloule de aegunda c•••e el 3 de Noviembre de 1894.

Año XXI

Tomo 111.

México, 26 de abril de 1914.

Número 43.

VERLAfNE

Hace algunos dfas, Paulina. Levassseur, doncella de oficio, rué a. ver
Verlaine, el encantador poeta parial comisario Duponois y Je dijo Jo sisién, como la mayor ¡&gt;arte de sus coguiente:
legas, era rico en ideas; pero pobre
"El 16 de julio último mi señora en dinero. Una vez, acosado por las
me ordenó sacara a pasear a sus ni- necesidades, buscaba un puesto de
ños.
profesor de &lt;'ualquier cosa y en cualLos llevé al ''square" Laborde, y quier colegio.
cuando vigilaba. sus juegoe, un señor
Propusiéronle una cátedra de injovea, bien vestido, de acento ex- glés y aunque Paul Verlaine no posefa
tranjero, se me acercó y me hizo al- absolutamente la preparación necesagunas preguntas.
ria, aceptó encantado. Habfa residido
Entablamos conversación y simpati- en Inglaterra en la época de la publicé con él, y conc-luyó pidiéndome una cación
de su famoso poema "Sagesse,''
cita.
~scrito en horas de contrición en
Se la concedí, y al dfa siguiente simple papel de escolar.
nos vimos y me declaró su amor.
Sin embargo, el pobre poeta enconMe dijo que era extranjero, que se contróse molesto para dictar su curso
llamaba. Jorge Carnegié, que tenfa y tomó el partido de no enseñar a sus
un tfo en América, a quien hereda- alumnos una sola palabra de Inglés.
rla en breve y que deseaba casarsl· Abrió un libro que habla llevado y
conmigo.
comenzó a hacerles una lectura .....
en francés, por supuesto.
Todo marchó bien durante dos semanas; pero un buen dfa. el director
del colegio entró de improviso en la
clase para darse cuenta de los progrc&gt;Rogamos a los seiiorcs que en scguicla se citan, se sirvan arresos realizados por los pupilos del nue;.:h,r sus cuentas pendientes a la ma)·or brevedad.
vo profesor. Verlaine entonces comJULIAN S. SOTO. .
Onxaca.
prendiendo que todo estaba pedido,
J. F. VILLASANA. .
Tilla, Tam.
tomó un partido heroico. Eligió en el
M. CllmlACERO. . .
Río Blanco, \'er.
libro que había llevado un trozo cualROSALIO L. ORTEG.-\.
Tancanhuitz, S. L. 1'.
quiera. y püsose a leer en francés;
SAMUEL MlNUZURI.
Acapulco, Gro.
pero con marcado acento británico.
DAVID ELIZONDO. .
Linares, N. L.
El director, estupefacto, J,&gt;idlóle exVICTORIANO S. GARCIA.
Río Blanco, Ver.
plicaciones, y Verlaine, impertérrito,
ENRIQUE PARAS. . . .
:\lontemor,:os, N. L.
le respondió:
- He comprobado que la. "entonaEL MUNJ&gt;O ILUSTRADO Y LA SE:\IANA ILUSTRADA, S. A.
ción" es la dificultad mayor de la Jengua inglesa; entonces, antes de abordar el estudio del idlom·a, me dedico

A NUEST ROS AGEN TES

/•

OERTIFIOO: Que he tenido ocaslon
de exporiment~r la P-&gt;runa. en varios
casos de tos r ebelde, asi como en toda.
clase de catarros bronquiales y pnlmo::i:i.rcs, y particularmente en la grippe,
h:i.biendome dado siempre un brillante
resultado, por lo que recomiendo tan
valiosa. preparación.
Dr. Fernando Aloman,
Arecibo. Puerto Rico.
++l• . .
•'1 I IH

•+••+•&lt;!o .......
•+
&lt;S•

••H ...

CALE:SDARIO DE LA SE:\IA..~A •
+
•
ABUIL.
+

.
~

11

+

~

•i• L u nes 27.-

S. To1·ihio )fo~le;;ejo•?•
28.--San Pablo &lt;le la Cruz +
&lt;t•
eonresm·.
+
•: .\lifrcol&lt;'s 29.-San Pedro de Ye-+
1·ona nuírtfr.
••
':• ,Jueves 30.-Santa Catalina de +
Sena.
+
~ )lartes

.;,

)1 .\ Y O

'l&gt;

,;, \ 'ierne, 1"-La ,\scen~iún ele! Se· )
•S&gt;
ño1·.
+
,~. S,ibado 2.-S:,.n ..\tana&lt;,io obis¡&gt;O •
•
)' &lt;'onfesor.
•!•
._. llominµ;o 3 .-L1t ln\'enC'i◄ín de la ,S.
~• Santa Cruz.
,¡,

•

•

't"!&gt;&lt;S&gt;&lt;t+&lt;i&gt;oio+W&lt;i•t,+..,.w&lt;S+S,-•.;. -~••!&gt;oi&gt;+

a incul&lt;'arles el acento a mis discfpulos.
Parece que la explicación no satisfizo al director, pues el mismo dfa el
famoso poeta recibió su "congé."

----0-----

~~

El señor )linistro ele Instl'Ucción Pública l' Bellas Artes entt·eganclo el nombramient-0 de Sargento a
uu alunmo· ele Escuela ::S. Pre¡)llrator·ia, en la fte~ta que c-on este motivo tuyo logar en la pasada semana.

~

~======= =-=======--===========:===========::==,,,_,,...,=;::;=::=·

�1------------------------------------------

LA GUERRA EN MEXICO

o

POR

º'º
1 1

VIC'COR 11060

J,lb

LAS ULTIMAS AGITACIONES DE IRLANDA

o

Aunc¡ne digno de todas las s everidades de la historia. el prinll'r
imperio fné glorioso: el segundo fué Yergonzoso.
La ~uerr,~ dt• ~léxico estalló: fué un odioso lwcho dl' fuer1.a co1•tra un pueblo libre. )l{&gt;xico resisti(í y fn{&gt; tratado militarme11te: el
asalto d e Puebla fné 1111 (•riml'II en el crinH'II: fué uno de &lt;&gt;sas tl1:strfü•ciones de cindadl'S 11m• deshonnw una c.tu;;a justa, y completan la i:ifamia dl' 1111a gm•rrn inícua. Puebla se deft·1Hlía heróica111enh•: micutras dnrú el sitio. se publicaha allí 1111 1writ',clico. impr&lt;&gt;so en dos columnas. una eu francÍ', y otra en espaíiol. 'l'otlos los 11ú111Pros ch•l !Jl'riódico emp.:zahim por una página ,obre Napoleón el Pequeño, y así
los combatientes ele Pu&lt;!bla &lt;&gt;xplic3ba11 al t•jÍ'rcito del imperio lo qm•
era su emperador. Est&lt;&gt; periódico contenía el sigui,,utl' Jl.:'lmamicuto
de Yíctor Ilugo: · · QnÍ' sois ? sohlaclos tic 1111 tirano. La nH•jor Francia
&lt;&gt;stá con nosotros: Y0sotros · telll•is a Xapolcón y uosotro&lt;a; a \'íctor
Hugo ... Este respondió lo siguil•ntt•:
"Habi tantt•s de Pnl'hla :
Tc•nÍ'is razón l'll cr1•Pr111e c·on Yosot ros.
Xo o;: hace la guP1Ta Franeia: l'S el i1111wrio. Estoy eon Yosotr,,,.,
Vosotl'os ,\' _vo co111b1:timos co11tr•a t.&gt;l impel'io; vosotros l'II vuPstn1 patria. ~·o l'll el d(•stierro.
Luchad. combatid. sl•tl IPl'l'ibh•s y. si creéis qne 111i 110111hl'e os
pue&lt;l1• Sl•J·Yir dt• algo. apron•chadlc Apuntacl a t'Sl' hombre a la e:tbl'za con l'I ¡ ro&gt; (•ctil dl• la lilll'rtacl.
Ila&gt;· dos harl(lt•ras tr·icolorPs, }a (le la R1•púhlic·a ? la llt&gt;l im¡H'rio ·
no va contra ,osotros la primera, sino la st&gt;gun&lt;la. En la pri11w1,a )'C

CANTO
.\lma tll• ('uanhtrmoc qne t&gt;stás en el cielo
Tit•ncle hasf.:t nosotros tu aquilino vurlo
Huja el himno hrnvo tl1• tu caracol.
¡ Ya los 1•Jll•migos hollal'on tu suelo
Y ¡,orno mi1·arlos se ha nuhlado el sol!
.:\1 uéstrenuos la ruta tus a 1·client l'S plantas.
Y 1kl 11101111me11to cloucle h&gt; agigantas
\ ' l'll hast(t uosot 1·os parn co111 batir.
j I&gt;ú.r :s la lien•za qtw mostrast1· &lt;•ntonCL'S
( 'trando tus vil'! u des ful'!"0ll e orno hr·onccs
(t\l(' 11i las hog111·1·as p11diel'on fundir!
Ante las 1rail·ioue-; .,· ank los 11ltrnj&lt;•s
A\'i,·a 1•n la raza las r•. thias :-al\'ajes
Y clt•I "yanyoxoehil" p] sacro forol',
(J11P ya l•l (•sta)l(lctrte la pati·ia levanta
l}p la nohle lucha. clP la pugna ~:-.111ta
El lábaro aztPca de l:t &lt;lnerrn-l&lt;'lor !
Flor de corazon&lt;&gt;s qm• abrasa tn 1•jt&gt;mplo:
l&lt;'lor de l'Oja ~angr'l' qui• ung'ir·á tu tPmplo
Diintotl' una nul•va plÍrpura imperial.
lfrot:mdo Pn tor'l'l'nte quc rnrnca se corte
De~&lt;lt• las malditas rt&gt;gio1l&lt;'s d&lt;'l '\01•tp
Hasta los hasaltos d1• tu p,•&lt;ll'"tal !
l&gt;únos el dE-spn•cio ele la triste dela
::\frjor que a la Patria mirar someti(la
X tH•stros corazones d&lt;&gt;jl'n de• latir,
::\las :mtes que cada Yaliente !-Ucurnha
Ha,: &lt;¡ne• un enemigo desplome en la tumba
Y entonces felices podremos morir ..... !
Dános el anhelo de la heróica muerte!
Anles qui' a la Patria eontemplar i1wrtc
Y afpctos ;\. amores y hienes ~- honor
Y ÍlPntes ~&lt;' a1wianos llenas ele sonrojos,

lee: Libertad, Igualdad, Fnternidad; en la s egunda se lee: Tolón, 18

Brumario.-2 diciembre, Tolón.
Oigo el grito con que me llamáis. y 11ms1era colocarme entre los
soldados franceses r entr&lt;&gt; Yosotros, pero sólo soy una sombra. Los pobres sol&lt;laclos 110 tienen la culpa de esta guerra; la sufren lo mismo
que vosotros; cstúu condenados al horror de hacerla. detestándola. ,
La lt.&gt;y de la historia tkht• ser castigar a los generales y absolver a los
ejércitos. Los ejt~1-citos son glorias ciPgas, son fuerzas a la ,¡ue se &lt;¡uita
la conciencia: cuallllo un ejército consigue la opresión df. los pueblos.
comienza por su propi-:1 l'--;claYitnd: los inYasores están eneadcnadns.
ellos mismos son los prinwros esclaYos. Dl'spués de un 18 Brumario o
un 2 diciembre, un ejército sólo l'S ya t'l &lt;&gt;spectro ele una nación.
\'alü•ntcs hombres de ::\léxico. n·sistid.
La RPpública n;tá con Yosot:i:os y· hacl' ondl•ar sobl'e vnl•stras cabezas la handera ch• Franci-a con su arco Íl'is.
Esperad. Yuestra lwrúica re,isfl'ncia se apoya en el derecho, y
tiene &lt;'11 su fayor ln ce1·tidumbn• de la justicia.
El atentado contra J.:t República ~Iexieana continúa t&gt;l atentado
coni'i·a la Rl'pública, Franc1•sa. una emboscada completa la otra. El
inipt•rio fracasarít t•n tsta tent~1tiYa infame, así lo creo, y Y0sotros vencerÍ'is. Pero. ya n•nuti;; o ya seais Vl'nciclos, la Prancia continuará
siendo Yuestra hermana. hermana c]p vuestra glori,a y ele vuestro infortunio; y ;\'O, ya qm• apeláis a rni uomhrl', os repito ,¡ne estoy con
vosotros: si sois Y!'ncedorps, os of1·rzco mi . t:raterniclatl de ciudaclauo,
si sois ,cncidos, mi frat&lt;&gt;miclacl ele proscripto.

DE GUERRA
Y nuestras mujeres con llanto l'll los ojos
Y toclo el ~rbitrio clel conquistador ...
. Que pague el coloso la ley (le la Guerra
Y mai·qrn• su paso ;;obr·e nuestrn tiena
Con hu&lt;&gt;sos y ~ang1·c• cll' su juventud:
Y allá lflll' hlasf&lt;&gt;mPn las madres y l'sposas
Que aquí se rcsiguan, ..ip¿nas lloro~1s,
8i :11lú está la ilrfamia y aquí la virllHl !
(-i!ni&lt;•n hoy nos ofrn1h• no es un purblo todo;
Bs uu puritano con alma dr lodo
Des¡wcho \'Pstido ele moralida1l:
_ Bhl'io 11P pasio111•s. CÍl'go ele l'St ulticia.
Ha :mcrificado derccho, justicia
'roelas las cor1t1nistas de la Humanidad!
Wilson maldecirlo. i.i hoy tu orgullo arde
l,~u próxi1t10 &lt;lb l.t•mblarás .... . ¡ coharlll• !
Ya l'II el horiiorrtt&gt; tu llrstiuo n•s ....
Es para no~oti·o.., alba ch• 1•spPran1.a
Y para tí ti~nl' rnyor (ll' Yenganza
Bl l'tt&lt;•go invencih]p clC'l ~ol .Japonés.

Y t'll uestros dolorcs ~, en nuestra agonía
Xo-, alumbra el fupgo ell• Psa profesb,
La ,JUl&lt;ticia llc•ga (le la infamia &lt;'11 pos ...
f;ohn• un capitolio brilla 1111 Sol Xacicute
Y arrojando rayos lucirá en Oriente
Llena de Yengauzaf&lt;. J.a mano ,Je Dios!
l\Iientras, sin rencores, todos mexicanos
Sin Yer el pasado y unidas las manos
A pelear marchemos amigos y hermanos . . .
Que ;va nos contemplan mientras la ho1,a suena
Para nuestras armas propicia o fatal,
Allá en su santna110 la Yirg&lt;&gt;n l\Iorena
Y el bravo Cuaulltémoc l'll su pl'destal !

JOSE JUAN TABLADA.

'.
1

•

?T'r
01 11
o

o

El Parlament de Londres aprobó
El problema sigue en pie y es de
últimamente para Irlanda el "Hom•• sol uctón dificiUsima, pues consiste
Rule" o sea un gobierno propio, au- nada menos que en haC'er la felic1tónomo, y solamente ligado al de In- 11~d de Irlanda sin desagradar a
glaterra por ciertos lazos muy déb:- Ulster.
les. Y est:i. decisión parlamentaria
Con motivo de los sucesm; ele Irque parecerla haberse acogido con universal aplauso por
parte del pueblo irlandés, ha sido sia
embargo una terrible manzana de la
discordia que a punto ha estado de e:1cel!der formidable
guerra civil en el t ,_
rritorio de Irlanda y
Gl'U)IO dl'
quizás en el de Inglaterra.
'¿Por qué? La razó:i ts esta; las provincias
irlandesas
profesan la religión
católica con excepción de la de Ulstt!r
que es protestante.
Las católicas ace¡¡taron gustoslsimas
el "Home Rule" que
las desligaba del
gobierno Británico.
haciéndolas autónomao, pero los pro- Sir Edouard Carson , dueño de la
testantes de U!S t er
s it uación , a la ho1·a actual.
se opusie ron terminantemente a la determinación del Par.
lamento y dileron que con las a1·- landa, hubo \'arias
mas en Ja mano se opondrlan a esa.-' discusiones en las
reforma de gobierno irlandés, puPs Cámaras Inglesas.
era su voluntad seguir dependiendo El ;\1inistro de l:.i
po11ticamente de la corona inglesa. Guerra manifesY he aqul cómo surgió un caso tó ante e l Parlncomprometldlsimo para el gobierno mento que se -~..tinglés, pues vióse obligado a prepa- btan dado segurrnarar el ejército pa1·:L
hacer que la fuerza
se desprendiera d"
su manto y patn1cinio, la Providencia que slemv1 ..querta estar a su i.:do. Más grave fué b
complicación cuan
do los generales )
soldados
lngleseQ,
que son protestante~
comenraaron a po·•
ner dificultades pa·
ra abatir a sus co
rreliglonarlos y a
presQntar la dim ·sión de sus cargo;
antes de ir contr..'
su volunta&lt;i al campo· de Ir.. lucha. E.,ta a c t i t u d
del
ejército que se tomó como lndisciI&gt;lina y hasta corno
rebelión, obligó al
gobierPo Inglés &lt;1
tomar e11.érgicas m• didas contra lo~
desobedientes y a
imponer severos eaEtigos a los jefes q tH'
se negaban a ir a
Ulster.
El Ministerio lle
.,
la Guerra, para detener ese movimiento declaró que las
tropas que estaba
Inmensa mnche dumb,·e reunida
reuniendo en la provincia hablan Ido
ali{ únicamente 11ara guardar los monumentos, los edi- des a los oficiales del ejército en viaficios militares y las fábriC:J.s de pól- dos a la provincia de• Ulster, de que
\'0ra, y al fin consiguió que fuesen no se les obligarla a hacer armas conretiradas las dimisiones que habtan tra lo9 descontentos de aquel pafs
pesentado varios generales y oficia- para imponer por la fuerza de la aules.
tonomla, una vez votada por el Par-

lamento británico, añadiendo que habla firmado un documento en que asr
se hace constar. Pero los generales
French y Wart han declaado, por su
parte, que aun cuando en cierto que
tales seguridades hablan sido dadas a

\'O)unh11·ios.

landa, pero que se ha negado a aceptar 1!!, adición que figuraba en dicho
documento, porque su contenido, aunque de poca importancia en sl mismo, parecla responder a las con&lt;ii•iones exigidas por e l coronel Scley.
Sir Edward Grey
ha confirmado, además, que el Gobierno nunca pensó
en utilizar las fuerzas del ejército,
para sujetar a los
ciudadanos del Ulster, pero s1 que estaba dispuesto a
hacer uso de ellas
para hacer respetar
la voluntad del pals.
La situación en que
ha quedado el coronel Scley en este debate, no fué
muy airosa y por
este motivo p1·esentó su dimisión.
Actualmente Irlanda se divide en 32
rond(&gt;.dos,
correspondiendo a la región de Ulster, nueve de los, principales, teniendo un miquinientos mil
:u . Bonar, jefe del partido conser"\·a- llón
habitantes. Todo el
d m•, respondiendo a l discu rso
terreno €Sl á lleno
de )f. Asq u.it h .
de minas de hulla,
y de c a n t &lt;' ,- ,'\ s
de pequeños lagos,
los oficiale6, no era mármol blanco, y su riqueza es granpor orden del Go- de, por lo cual siempre ha desempebierno, sino a esüado gran papel en todas las continpaldas de éste.
gencias de la historia Irlandesa, que
El MiP.istro de Ne- como se sabe, ha sido muy accidengocios Extranjeros tada.
declaró en la Cáma-

Las---«•
Sufragistas
Inglesas~

l

1m1·a escuchar e l discur so e.e Ca.rsou.
ra de los Comunes en una de las sesiones en las cuales se trató del asunto de Irlanda, que el Gobierno ha
atendido a la primera parte de la c?munlcación dirigida por el General
Gough, dimitiendo su puesto en Ir-

Una estadfstica escrupulosamente formada de las sufragistas inglesas milita n t e s verdadcram e n t e peligrosas,
especialmente 1 a s
incendiarias, n o e s
superior a cuarenta.
Las aficiona.das a las
pedreas en las c!l.6as
de los hombres públicos o en lo.; editlcios del Gobierno y
las que tomaron a
su cargo la destrucción de la correspondencia en los buzones públicos ha
c a,s i desaparecido
según la misma estadlstica. La estricta aplicación del sistema de aprisionamiento conocido con
el nombre de el gato
y el ratón, que consiste en dejar en libertad! a las sufragistas que practicaban la huelga del
hambre, para volver después a detenerlas, ha deducido el número ,lE' di,litos de una manera considerable. Otra
causa del aniquilamiento de las campañas destructoras, consiste en la escasés de recursos de las batalladoras.

�LOS ~VIADORES HERIDOS

trontca dtl Dutndt dt
ta toltgiata

homenajes a cupletistas y toreros,
España se puede enorgullecer de las corridas, y enterarnos de la pá- gos vitales qne determinan la exis- ¿no creéis que estamos obligados a
haber sido la nación designada por gina heróica de nuestros bravos avia- tencia de una raza.
Hasta ahora nos ha salvado la le- preparar algo grande, definitivo, en
la 1-Iistoria para que la aviación mi- dores por un telegrama lacónico?
armonía con la magnitud del hecho
España está agonizando; estamos yenda; la bravura de nuestra r~za heróico para que perdure la epopelitar celebrase su bautismo de sanen una decadencia vergonzosa; no,; no;; ha destacado siempre a los OJOS ya de los aires que una etapa trágre en campaña.
pn,ocupan las pequeñeces; vitorea- de• mundo. El heroísmo de Barreirc gica han inmortalizado esos dos hé; Y en qué condiciones! ...
El capitán Barreiro y el teniente mos a los arrh·istas: homena,ieamos v Rfos es una de las postreras ¡ialpi- 1oes?
Ríos, en un aeroplano, hicieron ex- a cualquier amigo por haberse afei- ·taciones de la legendaria bran1ra
❖ f$J ~
tado; empequeñecemos la vida nacio- española. ¿ Es justo que la contemploraciones sobre el campo enemigo.
He preguntado su opinión autoriLos moros hicieron una descarga so- nal, y, en cambio, con un gesto de plemos indiferentes?
Vosotros, compañeros de profesióu, zada, sobre el acto de heroísmo de
indiferencia, pasamos por alto las
bre el apat ato volador. Las balas hinuestros bravos a,·iadores militares,
riero'l blanco. Los dos bravos oficia- noticias de nuestras tropas, los ras- vosotos los que eEtáis organizando
al excelentísimo seJu fuero heridos.
ñor ministro de la
Y en este instante
Guerra, el pundonoconmeinza Ja eporoso general don
peya. El piloto del
Ramón Echa.güe y
aeroµJar.o,
gra,·e!\léndez Vigo, conde
mente herido, sindel Serrallo, y , el
tiendo los honible3
ministro de la Guedclon:s de los tejirra, que encarna la
dos clesgatrados por
~er,resentadón
del
las balas, tenia en
Ejército y cerca
sus manos las vidas
de la Corona es
suJa y la de su comuna personalidad d~
pañero.
gran relieve, con la
¡Jamás una traausteridad militar
gedia se rodeó de
que caracterizó a los
más peligros!
Si
espartanos dibuja el
dEsfallecfa, el aeroel entusiasmo de un
plano. al perder la
guerrillero y el conestabilidad, caerfa
vencimiento de un
a tierra desde trespatriota.
cientos metros de
EL )IJNISTRO DE
altura, matando a
LA GUERRA.
los militares; si ateCon su proverbial
1rizaban para no
amabili,:laj, con la
morir de la caida,
cortesta Que caracen el campo enemiteriza al cou:le del
f!O hubiesen siclo
Serrallo, ha tenido
\:t~timas de los mola atención de dero3; ¡no les quedacirme:
ba más camino de
-Creo innecesasalvación que contirio derrochar palanuar volando hasta
bras para expre::iarel campamento esJe mi opinión sobre
pañol! Pero las heel acto de heróica
ridas ardtan, ardtan;
serer:.idi:.d realizado
l'l., bala.s, dentro de
por el capitá.n Balo~ c ue1 pos, iban
rreiro y el teniente
mot dieP.do: la sanRíos.
gre brotaba por los
Ambos han cumJab:os rojos de las
plido como buenos,
herid'l.S ....
demostrando
una
¡Y sin embargo,
vez más, las virtuP!'Í lo hicieron! ....
des de la raza, y Je
Lo&lt;; héroes. en un
aseguro que no me
&lt;1s fuerzo sobreh u ruaha sorprendido sn
no de lucha épica,
hazaña, porq ue, viclominaron al dolor.
viendo siempre en
y con energla de tiel seno del Ejército,
tanes condujeron ,.¡
sé muy bien que la
aeronlano por la atPatria y la civilizamósfera, y por 1&gt;rición pueden esperar
me1 a vez en la Hisde él cuantas a bnetor ia de la aviación
gaciones y heroísmilitar. el raudo
mos necesiten.
vuelo de los héroes
No es, este que
fu/1 dejando una esnos ocupa, e l pritela de sangre humer sacrificio, no
m,wa en el espacio ...
será el último, 1 .1es
¡Los hombres, hasta
los peligros, en vez
ahora, habían purlde contrariedad, son
fic11do con s u sangre
un estímulo para
la tierra, el mar, las
nuestros aviadores,
entrañas de la tiey el cumplimiento
rra, en las minas ....
del deber es pa ra
lJPro el esnacio. no!
ellos, como para lo;Y los héroes Bados los militares, el
1-i-eiro y Rfos, han
princi¡lio, el objeto y
esrrito en el espael fin de sus accion~s
cio, ron su sangre,
.-s, -e!• &lt;?,
una página gloriosst
Oída la opinión de
&lt;Je nnestra Historia'
tau dign!sima perso;.No O$ parece, Jernalidad, puede afirtore&lt;i. one es triste,
marse:
a'"
1•1i,v tri-tC'. que la
Que los militares
Pren~a y la opinión
esJ)añoles son unos
llavap dedicado a
bnwos, y por las
este asunto tan po,•irt:udes de nuest1·a
co espario y atenraza y la disciplina
ción? ¿No causa pe&lt;le nuestro Ejérdto
El habilísimo aviador )l. Hanoui!le tt·ató tle ejecuta1· vistosas y difídle-; maniobrns en un monoplano
na, lectore'3, ver los Bleriot J' en presencia de una concu n e ncia numerosa y elegante, en San Sebastián, (J&lt;Jspaña). Estaba Yolanlos pelig1·os que rodean a nuest,·os va·
dfas de toros ocu- do c a ~ aba.io ). ti-ataba !le enderez.u•se, cuando en un l&gt;rusco movimie11to pe,·&lt;lió el ~ontrol de la máquina
lientes, son el estípadas todas las pla- que cayó como 1&gt;1·o~·ectil cles&lt;le una altllJ'a de 300 Pies, y monoplano y aviador se i&gt;e•·dier~m en el mar donde
mulo del que s1u·nas de los periódi- momentos después flotaban el cadáver de Hanouille r los 1-es tos &lt;lel monoplano. Estas mteresantes fotogragen los h éroes.
fías
r
e1n•esentan
todos
los
incidentes
de
la
anterior
catásti·ofe
aérea.
cos con reseña de

EL

•
1

Reyes.-;Yálame Dios, hermanoE,
y qué tarde que llegaremos a la Villa!
Nicodemo.-Por la culpa de ésta.
Si no hubiese gritao cuando pasamos
el barranco, la mula no se espantass
y aquella no se cayese! Helo dicho
y lo repito: que la mujer, siempre ha
de ser mujer ....
'.\farta.-Sí, er. . . . Tamién la vereda estaba rete muy angosta. El
mulo trompieza y yo que le hago pelos pa ver de Jevantallo, cuando ...
Julián.- .... ¡Prum!, que rueda
la probe de mi hermana hasta el fondo del barranco; que se araña toitita la car a y los brazos con las zarzas, y .. ...
Nicodemo.- .... y que aistá pior
que el Santo Cristo de mi cuñada, y
con un ojo que se me afigura a l modo de tomate sazonao.
Reyes.-Si padre la viera, ya podrtamos ir tronchando malvas pa los
Yerdugones.
1\larta.-¡Adió! la culpa no jué de
ustedes.
Julián.-¡Claro! Fué de la víbora
que se atravesara de adrede.
Reyes.-1\fas como mi padre e5
terco y de razones no entiende ....
Nicodemo.-Como güen vizcaino
que es ....
Reyes.-Valiente cintareada qn"
puesto nos hubiese donde yo me sé!
Julián.-Y a U principalmente, que
eres el jacoyote y el jefe de la partida.
Marta.-Pero, madré, que no es
gachupina, sin~ mexicana pura, habrfanos defendido.
Nicodemo.-¡Anda la brea! Y .:.
güenas horas; cuando ya tuviésemos
más de cuatro marcas de armer11
estampadas en las espaldas!
Reyes.-Lo cierto del caso es QU"
por angas o por mangas la noche s&lt;e
nos ha echado encima y que entoavi~
nos faltan güenas cinco leguas por
caminar.
Nicodemo.-Que no las andará el
que habla, sino el otro que debajo
va.
Marta.-¿ Qué n ?
Nicodemo.-¡Anda la brea! Pos mi
macho. ¿ Quén había de ser?
Julián.-Y a fe que es el que más
carga lleva. ¡Probecito! Apenas puede ya con el compañero y con el toJolochi.
1\1arta.-Lo mesmo de cansan cio va
mi mula. Y onde que se raspó los corvejones.
Nicodemo.-;Anda la brea! Po r
bestia ella tamién. ¿A quén se Je oc11rre espantarse con una viborilla de
cascabel, que cuando mucho lo mata a uno? Me rfo de esas hembras.
Lo he dicho y lo repito: que la mujer, siempre ha de ser mujer ....
Reyes.-¡Y dale con la cantaleta!. ..
Este amigo del contrabajo ya de que
comienza: '' ¡Anda la brea!" y "¡anda Ja brea!," ni quén Jo acalle.
Nicodem-0.-Eso debe hacer el mi
siñor máistrQI del arpa: acallarse y
no ser mal averiguao, que aqu1 todos semos hermanos y no estamos en
ningún fandango u boda.
Julián. -¡Eh, acabóse! Tú, Reyes,
afianza bien l'arpa al borrén, que paréceme que se va cayendo.
Marta.-Y tú, Julián, échale un
ojo a tu viol!n. ¿No oyes cómo zangolotea en la alforja?
Julián.-La hermana tiene razón
que le sobra. Ya va todo reventao de
las cuerdas!
Reyes.-¡Canlcas! Y si se ofrece
una tocada por el camino, ¿qué jacemos, atreguao?
Julián.-Para eso llevo primas de
refaición. Tú cuida tu arpa vieja y deja que chille la corneja!

ARPA
'.\larta.-Sólo Nicodemo ya ni pto
dice.
Nicodemo.-¡Anda la brea! ¿Cómo
he de callar si llevo la mi boca Jl :~na de hojaza con piloncillo y queso ·1
Reyes.-¡Hombre, hermano, haz la
mercé de no acabarte el itacate! Mira que cuando nos apiemos en el poblao ya todas las ventanas estar:1•1
cerradas, y esa gente no es capaz de
darle un jarro de agua ni al gallo
de la Pasión.
.Marta.-Entonces, ¿aónde vanH,5
a parar?

( Del Libro " Viejos Perfumes")
Para "El Mundo Ilustrado''

contao! La dicha ñora dijunta, que
Dios háiga perdonao, murióse de susto.
Reyes.-¿Eh? ¿De susto dices? ¿ Y
cómo ha sido eso?
Nicodemo.-De susto digo y digo
bien. Sus hijos Mariano y Lucas,
asigún cuentan las malas lenguas,
la jallaron una mañana en el huertezuelo del corral, tiesa, tiesa como un
olote, mala la comparación y más
fría que las entrañas de una ingrata.
A un Jao diz que tenla un arcón de
puras onzas de oro, sartas de rubises

1

1
1

Nicodemo.-Que le costó el pellejo. Porque el marido dijunto, que
no era dejao, me la agarró a !'hora
de llevarse el teS-Oro y ella murióse
del susto.
.
Reyes.-¡Por manera de que ya no
hay mesón!
Nicodemo.- ¡Anda la brea! De
haberlo si que lo hay; mas ningún
caminante es tan valiente que se
arriesgue a pasar la noche en una
casa que espanta. Tocante a mí, yo
la pasarla ....
Julián.-Y habrá. razón: con los
vi vos, güeno, yo me las avendría·
más con las cosas del otro munde'
ni agora ni nunca!
'
l\farta.-¿Entonces no cenamos ni
dor mimos u qué?
Reyes.-Pediremos l'&gt;OSada onde
se pueda, y si no, iremos ca doña
Maria Silveria, siñora de todo mi
respeto.
Julián.-¡Eso! Este habla como
u~ cu~rvo de feria: poquito; pero
bien dicho. Píquenle, pues, a los mulos Y andando. No sea que nos salgan los tulises.....
Todos.-¡Arre, mula! ¡Arre!
Y por el camino real, apenas alumb_rado vagamente con el Jfmpido titilar de las estrellas, van los cuatro
hermanos labriegos trotando en sus
fla~~chas ~abalgaduras. Chispean Iaa
gu1Jas baJo las herraduras y se oye
uq tr ~queteo ~e maderas sonoras,
metálicos estnbos y de cueros secos.
~s una bella y húmeda noch e de otono. Las i:anas croan entre I:;_s zanjas
que espeJean el constelado cielo, baJo
~os o_bscuros mezquitales de la campina f1 ~sea Y olorosa. Los ruiseñores
salvaJes, ocultos cabe el vasto carde~chal que se extiende hasta las
Pn~eras casucas del villorrio, dan
al viento sus arpegios melodiosos.
A V:ª':1zan las cuatro sombras de los
mus1cos trashumantes, ya por alfombratl de tupido césped y balsámicas
alcaparrosas, que los cascos de las
caballerías chafan, ya por sendas estr echas,. tapizadas de hojas podridas
Y burraJo. Las eras cónicas, tendidas
ª. la vera de los arvejales, con brunal
silueta se levantan al uno y otro lado
de la carr etera. Grandes álamos y ciclamores centenarios bordan algún
recodo del camino, y cuando Ja brisa
mueye sus frondosos follajes, fingen
s~spirar una campanela rústica Hr~ca, de una armonización que ~onv~da a la somnolencia. Van apar eciendo I ucesillas allá y acá de las
chozas diseminadas en la sábana que
exhala _como un gran vaho de yerba
aromática. Las luciérnagas rubrican
el verdinegro vaporoso de los tulares, que a la orilla de las acequias
Yerguen los cañutos de sus escuetas
flores negras; zigzaguean a través
de las ramazones de las higueras e
indican con el fosfóreo ritmo de sus
vuelos versátiles la proximidad de Jo
poblado. En veces cruza silenciosa~ente algún tecolote, como cruza
un mal pensamiento la soledad constelada del poeta. Marta va dormitando, rendida de cansancio. Se entrevé
el borrón de su figura encor vada sobre el aparejo abultado por las aguaderas. Sus hermanos silenciosos bostezan al vaivén dei trotinante. Vienen de muy lejos y se dirigen a la
anual feria de Proaño; pero como
aún les falta una jornada, pernoctarán una noche en la Villa; que ya
empieza a adivinarse tras la ligera
giba del lomerfo. Una qu~ otra racha les lleva acres olores de leña
quemada v lejanos a1~l!idos de coyotes. Apresuran el paso. El firmamento está limpid1simo: la Osa Menor
ostenta su coliar de siete brillantes;
el ~!fa del Centauro, su ojo panida.
A Juzgar por la altura de ciertos

ª"'

Reyes.-;Quie..abes!' Por eso dígoles que espolién reeio a las cabal'ertas.
J ulián.- Posaremos, como en otras
ocasiones en el mesón de doña Juanita.
Nicodemo.-¡Pero mfa qué bruto
es éste! . . . . . ¿ Qué, no sabes, alma
de cántaro, que cuantisimá que ñora
.Juana es dij unta?
Marta.-¡Ave :\!arfa! ¿ Y dende
cuándo?
Nicodemo.-¡Va pa un mes, mal

dtl grandor de una albellana, collares
de albines, herretes de diamantes y
qué se yo! l\las, tocante a mi, al
muerto le hobiese hablao anque juera del otro mundo !
J ulián y l\Iarta.-¿De oro? Eso
es fábula.
Nicodemo.-¡Si que si: lo advero!
Diz que dió con una relación de a
más de seis mil u de ocho mil y pico
de pesos!
Marta.-¡Uuuuuúy! . ...
¡cuánto
dinero!

�astros que aquellos, como buenos
campi~anos conocen, la campana ?e
la Parroquia irá a dar las nue~e.
En efecto: una onda traé el eco e
badajadas. La hermana se
sonoras
usto reposo
alegra Y rompe el aug
l d
Naturaleza
eon
un.a ba ª
1
de
t
que se difunde inculta Y
campes re
&lt;
badulce Sus tres hermanas r,en y
ten_ palmas. F!~~s d~em~::'t~~0 : : ;
meJantes a s
ár anse basta la
coronas condales, al g. Alli no ha
enu:ada Ddel primp':iv~~:i;;~~ envue\ve11
llovido. ensas
rros de loa
a los caminantes, Y los pe 1 ruido de
d pertados por e
pastores, es
.
á riamente, amela car;~~~!•c~~~::;0 s;s canillas d&lt;: las
nazan Ni una alma por las calle3uc:
mulas._
onótonas: apenas s1
las tristes Y
d
en las ruinosas
los faroles vo a os
reducido c~r. ,, alumbran un
esquina"
d do lleno de baches,
culo del empe _ra s rispidos al sonoque levanta rmdo .
Un alguacil
de las bestias.
ro paso
damente en el poyo
duerme _prodfun 1 Casa consistorial.
e
d e granito des
faroles 1nchna d os ,
Cuatro
gran
t
ci·no~
.
y mor e
"• se alzan so•
must ,os, .
d hierro en las esqu1bre sus eJe~ e_ herbosa desolados
nas de la P azeJa rolsticos 'que velan
como ~!andones do frente a la. igleun ataud. A _un 1ª tr~vés de \os cipresla que se m1rt :n calandrajos de beses donde cu~a~hada dell caserón bino, está l~ bita la última dama nodalgo que
contornos Es una
ble de aq~~ os despostillada, sucia,
fachada vieJa, tón de hojas ferran su gran por
co
d
talladas en tableros
das Y v~re etichonan bollones tomato-scos q . . su fila de arriates que
do3 de óxido,
u-cos· sus poamparan troenos raqu . 1sus' balcones
yos de piedra ro us;i:~•brosos Y acar-

ª

ª

jaro canoro su dulcfshno nocturno.
Las madreselvas que trepan por las
ba\uastrales despiden un grato aroma de aristocracia. La cabalgadura
de Nicodemo se desespera Y a cada
movimiento los gruesos bordones del
contrabajo rozan contra una rama:
ron. . . . ran. . . . run .... De pronto
se oyen pesados pasos en las baldosas
del zaguán y una lucesilla medroi,...
brilla a través de las rendijas. Nicodemo percibe la figura indecisa de
u~ viejo alto y delgado que g_ruñe
y expectora escandalosamente. es
nor Rosal!o, el fiel portero y el más

f

ª

. ·

\1

~!~~1~!aitds~s;t!:didos lpaorpa~:~~el:~
,
empotra as a
• .
oblicuas
ntera, altivo Y serio, viescudo de ca
!menas truncas,
rreynal Y fosco, sus a
lo \argo
enfiladas como le_c~~za~a~o el cual
de\ verdoso corn1s '
hen1
troneras sus negras
::~~asª~ivididas por tabiq~es ~ev~~~
_
. en forma de cruz, su
~::a~ºl1::' vidrios rotos Y ~mpl?muª!~!:
enreJado • sd te
de fendidos por recioIta
de agu 0
laya cuadrada Y a •
.
gallo
bÓ rematado por el cunoso
~e la veleta, una veleta fér:e8: Y an_ogante que aún parece chirriar
º;
testas contra la plebeya época. o
sicastros han pedido albergue en
~~tro o cinco casas; más todos sus
habitantes se quejaron de escasez.
ues bajo el portalón centi-~~ª::~•a Peas¡ Grande, (as! conocida
por todos los villanos)• Y llaman con
fuertes aldabonazos que truenan sonoramente en el silencio de la ~laza
hacen ladrar al lebrel favonto y
los decrépitos alanos de la tramc1.
desusada. Nadie contesta Y tornan 3;
llamar. Pasa un largo rato du_rant•,
el cual \as caballer!as cocean impacientes el empedrado Y estornudan
coa el frlo de la noche. Un mulo se
echa fatigad!simo. Otro, el que carga eÍ contrabajo, se pone ª ram~near
las pámpanas de la frondosa higuera que en dias de sol pleno sombrea
los poyos laterales. Reyes esp~a el
interior a través del enorme OJO de
la cerradura; ve un fragmento de patio sombr!o, una fuente con su colonial friso de azulejos Y escucha - el
rumor cristalino de ella acompan~do por el solitario gorjeo de un pajaro que¡ canta románticamente en
las floridas enramadas.
Reyes. (en voz baja.)-No h3:?":
naiden: todo está solo Y escuro. ::,1
se habrá ido pal Ria! la siñora. • • •
Nicodemo.- ¡Anda la noch~! ¿Esas
tenemos? Lo digo y lo repito_: que
la mujer siempre ha de ser muJer • · ·
Marta.- Ni muertos que estuvieran. Llama, pues, Nicodemo.
Nicodemo.-Sea.
Por la tercera vez resuenan los aldabonazos con más br1o. Vuelven a
ladrar los perros e interrumpe el p!i.-

Ñor RosaHo.-Más os habéis de
conformar con un. humilde aloja~
miento, que esperamos a huéspedes
de enjundia y ya no quedan más alcobas.
Nicodemo.-Con 10 que haiga será muy agradecido.
Reyes.-¡Sf, con lo que haiga!
Rechina y cruje el pesado portón
que abre una de sus hoja~. Sale arrmada ráfaga oliente a hmoneros Y
naranjos en fruto y aparece la escurrida sombra del anciano envuelto
en su bufanda, con el chambergo de
plateadas toquillas sumido ba-sta las
orejas, un manojo de llaves herrumbrosas en la mano derecha Y una antorcha en la izquierda.
Ñor Rosal!o.-¡Pasad, bueras gentes y entrad la recua, que por lo que
ve¿ ven!s dende muy lejos!
É1 cuarteto.-¡ Alabado sea J?.ios,
i;iñor! Entenga su mercé muy guenc1.
noche!
Ñor Rosallo.-Mejor la tengáis,
amigos. Y amigos habé:s de ser, o yo
ya ni miro de puro viejo o e~os los
vuestros rostros ya son de m1 conocencia.
Nicodemo.-¡Anda la brea! ¡Cómo que hemos pasao munchas ocasiones por el pueblo!
Marta.-St, siñor, si: semos lo.!
músicos de "El Jaralillo".
Reyes.-Este Nicodemo le intelige
al tolo\ochi.
Nicodemo.-Julián toca el viol!n.
Julián.-Marta es la cantadora.
Marta.-Y nuestro hermano ru11yor, Reyes, es el málstro: rasca \'arpa.
Ñor. Rosalfo.-¿Músicos en casa
triste? ¡De perlas! Hame ordenado
el Ama que la doncella presente duerma con la dueña y con el aya, que
en cuanto a vosotros, que sois mozos y no teméis a cosas del otro mundo, paséis la velada en la atalaya :le
la veleta: alH encargaré de echarles
un buen pienso. ¿Queréis de yantar"/
Todavfa hay lumbre en el escoldo de
la cocina yí se os podrán dar unas
tajadas de tocinete ahumado, una
sopilla de habichuelas Y panes de
avena. Mañana será otro dfa ....
Julián.-La güena voluntá de esta
santa casa es lo que se agradece, siñor; más sepa su mercé que trayemos las alforjas bien repletas de todo aquello que es menester pa dale
gusto al gargüero. Con que asi, sea
slrvldo de dicirno~ ónde queda esa
dicha atalaya, que ya nos murlmos
de sueño.
Ñor Rosalfo.-Por aquL . . . por
la escalera prencipal. Vos, niña, esperadme alH en esa banca de cedro,
que bajo en seguida. ¡Ah!, y echadle un vistazo a los mulos.
Siguen los tres hermanos al anciano que sube los anchos peldaños
de piedra, pujando y apoyándose en
el baluastral de lomo liso. Cruzan
el ala izquierda del corredor alto;
atÍ'aviesan una puertecilla de hojas
verdes tallada en tableros; dan vuelta hacia la derecha para continuar
por otro pasillo obscuro en cuyo fondo se abre un arco de medio punto,
enano y derruido, que ampara una
escalera de caracol, tétrica, frfa y es•
toposa. Los pasos del grupo despiertan ecos sonoros en la mansión silenciosa. Bufa la llama de la antorcha
con el aire que desciende a travé?
Ñor Rosal!o.- ¿Traéis caballerias? del torreón, antaño feudal, y la veJulián.- Cuatro, que como noso- leta chirrfa con gemidos ásperos,
agudos y funerarios. El grupo, con
tros vienen.
Los pasos se alejan al choque de los instrument-OS y cestos a cuestas
[erreas llaves y desaparece la luz. A voltea sobre los escaños que se despoco rechina el pasador del volado moronan y que huelen a cal húmeda
balcón y a la luz de una hacha de y a mohos de sacristta. Nicodemo va
cera se asoma el rostro del viejo que atrás, desconfiado y supersticioso.
sondea Ja semiobscuridad, tratando Oyese el choque hueco del contrabajo que golpeá la circular pared por
de, reconocer a los viajeros.
Ñor Rosalfo.- Bajo al punto, pues, la que asoman las canteras sus cacarañas polvosas.
que ya se os permite la entrada.
Los cuatro.---!¡ En gloria esté el
(Continuará,)
alma de la. siñora!

damos un besamanos, que es nuestra.
ñora y que venemos rendidos de sueño y de cansancio.
Ñor RosaUo.-;Eh! ¿Alguna mujer hay por ah{?
.
:\farta.-Si que la hay, pa servir
a usra. Y viene con sus tres hermanos a pidir ....
Ñor Rosal!o.- Desconfiad, que en
seguida pido venia a la dicha mi señora Ama para que os permita entrar: aquf no se niega la bospitali·
dad a persona alguna.
:\larta.-Vaya y que el Nuestro Seiior Jesucristo se lo pague.

t

!

antiguo servidor de la heredad. Desde el interior grazna su voz cascada
y ladina.
Ñor Rosallo.-¡Eh, quién vá!
Ju Iián .- ¡Nosotros!
Ñor Rosa\Io.-¡ Quiénes son nosotros!
Reyes y Nicodemo.- Nosotros:
gente güena y de paz; probes caminantes que no jallaron posada y viénenla a pidir a esta muy noble casa.
Ñor RosaUo.- ¡Ah, esperad! Voy a
dar el recado a mi Ama.
Marta.-D1gale su mercé que le

L&amp; Junta Dfrectiva del Club de San 1&gt;ecb·o de los Pinos, que el pasado domingo organizó uua jira ele campo muy a..'lillla.da..-Llegada de
un tr·en ele peregrinos de Puebla, que celebraron i,;u fum:ión en la Basílica de Gnadalupe.-Grupo ele las pe1·sonas que concurrieron al día de
campo en San Angel.-Pbro. Don Ru¡&gt;erto Rubio, que pronunció el sermón en la fiesta .Je los poblanos.-Señor D01, Agusti."l Le.,.orret.a, nom•
brado recientemente ~ubgerente del Banco Nacional, nombra_miento muy bien recibido, por los antecedentes del señor Legorrei:, que ha hecho su carrera por l'lgm·oso escalaf ón.-El banquete en el día de campo.-La Cruz Blanca celebrando una función religiosa en b Villa de Gua•
dalupe,

�VIDA NACIONAL

VIDA NACIONAL

l
J

r

1

El señor Ge1u•1·al Co,·01111, ,JeJ'&lt;.' !!el J&lt;}stado :\layor (lel Presidente de ]a He1&gt;úbli&lt;'1t, presidiendo la mesa ele honor, en el acto de entrar el
aguad&lt;&gt; Xochimilco en la \"iUa (le Guadalupe.-Tr&lt;•n saliendo de Sayula gue descarriló J}Or haber·se abi.. 1·to la. via.-Ingeniero y pabellón oft·
cinl levantado l"ll cli&lt;'110 sitio, pm·a hl ce,·emonia. indicada autes.-Excursionistas 1·egl'esaudo a Guadalajam en el tren que descarriló.-Lo mis·
1110s bañándose en la playa de Cuyutlún.-rn pl'ecioso aspecto del camino,-El agu,. potable en Gnadalupe.-Llega.c:la de los excursionistas a la
Estación,

rna de las entradas del Pahu·io de Hiet·ro en la 11od1e clel iucendio.-Lo;, pisos altos (lel nu"mo e&lt;lificio clevo,·ado;, por las Uamas.--Oti·o
aspecto del incendio.- Ltl 1oton da, de la grnu ca'&lt;a comercial, dr s1&gt;Ufs de la catÍl'-trofe.-1:o}l seño1· Genen,l Kue,ta p1't'sencianclo el
lncendio.-Las llamas saliendo por las grandes vitrinas del editlcio.-Desmol'onánclose la marquesina de cristnl.-J&lt;;_¡ercicios de 11111·nlelas ejecuta·
&lt;los t&gt;Ol' los gendam1es que están redbiendo lecciones de atletlsmo.-La
pil'úmide humana.-Ot1·0 ejercido ele fuerza ele los mismo8,

�VIDA NACIONAL

ª~=~=TEATRALES
Yillegas para encarnar est as hembras apasionadas y locua~es como
ning~nas, se estrelló contra el me?io
y el ambiente de la fábula. Palacios
estuvo a buena altura y el resto de
los intérpretes, pasaderos, nada más
y. • . . quizás sea mucho.

TEATRO )IEX.IC.\XO.-"EL POBJ~r,;
l&gt;OX BEXITO''.

..

Cn las ¡iostrimerfas de la que pudiera llamarse C.ltima temporada teatral, nada ha habido digno de caluroso elogio, y quien sabe cuando de
nuevo se alza1·án los telones de los
Coliseos de )léxico, que atraviesa
gravfsima crisis J)olfti&lt;·a, en la cual
Dios quiera ayudarnos.
De todas ma11eras y hecha ya está
c-sta )llana teatral, antes de s1:!cedidos los acontecimiePtos qu¿ estan en
la mente de todos, J)rec isa dec·ir algo
de las obras nuevas ¡iuestas en estena el sábado 19 del corriente. Alientos faltan a mi pluma, para correr
por las cuartillas como ante~. pero
las exigencias del pe1iodismo asf lo
exige, y a cumplirlas voy. .
.
El sainete español, o meJor dicho,
juguete cómiro ,titulado: "El Pobre
Don Benito", y debido a la J)luma no
muy conocida, de Fernando l~~mtes,
('S una de tant:is obras regoc1Jada~.
que sin J&gt;retensfones de alta liter;'ltura y con el ~olo fin de hacer re,r,
se escriben, se represC'ntan y gustan.
El p1 otagonista es un infeliz serviría! hasta más no poder, que efecto
de ese carácter ,' de su condición
modesta y humilde y buena, es el
¡&gt;agano de todo, y dá motivo a graciosa intriga de la cual no sale muy
bien !)arado'. Todo esto origina la
presentación de tipos que si no muy
bein acabados, por lo menos entretienen casi siempre, pues algunas
veces la accióP pesada y monótona.
,nerva y fatiga. Los artistas que tomaban parte cn la interpretacióll se
afanaro11 porc¡ ne la ob1 a gustase, Y
tanto la Griffel como Coss, )lutio Y
demás intérpn't&lt;'s, merecieron aplausos.

TJ&lt;-:.\TROS PHIX('IPAL Y C'OLOX.

Una zarzuela de Yiergol y de Calleja es siempre plato apetitoso, pero esta vez no ha resultado muy bien
sazonado. )le refie1 o a "La hija del
guarda," que si bien divertida, no Interesa y asI lo comprenderán nuestros lectores enterá1&gt;dose del argumento.
A un cortijo andaluz llega de pronto su dueño, acompañado de uua mujer bonita llamada TriPi y también
va a aparecer pronto la esposa del
11ropit tario. Este matrimonio, hecho
por c·onvenie1!cia, pues ella es vieja y
él es jo,·en, y como el conflicto se
avecina, el guarda facilita la solución,
lia~iendo que la Tri ni pase por hija suya, para Jo cual se clisfrazará con e!
traje de Jenara.
Aparece la temida esposa y la mentira es completa. :llas un sobrino de
la ridfcula vieja que la acompaña se
enamora de la supuesta criada, y su
audacia al querer entrar en el cuarto
de la moza provoe:i el desenlace, ·3 •
deicubre todo, y la aventura termina
en boda, cosa que los es¡&gt;ectadores se
suponen desde las 1nimeras escenas.
El maestro Calleja ha escrito una
música que sin ser una cosa del otro
juen•s, tien&lt;' algunos números de buena rartura y animados. La canción
flamenca, en la cual se destacan las
¡;oleares y las mala~ueñas, y la mach icha pantomfmi&lt;·a, merecen la pena
de sn celebradas y f'I público as! lo
comprendió, siendo ambas piezas
aplaudidas.

...

'

Tentro Ideal. "I,a ,Jue1·ga".-Te at,-o Pl'in&lt;ii&gt;al. rna. escena de "l.a Hija (lel Guarcla".-Teat,·o )lexican o. "El llob1·e non Ucuito".

'

TEATRO IDK\L.-"I,.\ ,Jl'J.-:RG.\,
O )I.\Hl.\ m,; L.-\S )IERCEr&gt;1'~S".

El ¡&gt;erio&lt;lista r 1&gt;0eta non Eduanlo Gómez dt' Ha1·0, p1·ommciando una. poesía. en la cet·emonia ,·erificada en Puebla con m?th,o del pr~e•·
cententll'io del in.signe insurgente l)on )li¡:-uel Bra,·o.-Llegada de In l'Omith-a. oficial a la tribuna pura celebrar
ceremonm.-~ comJs1ón
1.,ftcial retirándose concluida. aquelln.-Otra "posse" del señor Hare&gt;,-El Secretario del Gobie1·no de Puebla prl"si(hendo la ceremorua. El O1•a•
do1· oflciaJ.-nescubriendo la placa en la casa que dará nombre a la Pfazuela de )figueI Bravo.-Premlos disputados en el campeonato de 1914
en )férlda y Junta Directiva de este Centro ele "sport".

!ª

Viejecita es la obra que con mal
acierto se exhumó en este Teatro. y
además su autor Federico Oliver, es110s0 de la insigne actriz Carmen Cobeña, nunca fué un literato de I enombre, en ninguna de sus comedias
y dramas, como ''La l\luralla" la Ñe-

ña" y ")fo1·a ele la Sierra". Como
buen andaluz de nacimiento, senUa
la hermosura de la tierr,1¡•a, la daba
color, y abusando de los efectismos,
consegufa &lt;l,Ue hasta gi.1~tasen sus
tngendros e~cénico&gt;&lt;. al g1an públko
y nada m!is.
"La Juerga" es uua de sus comedias dramáticas más endebles, pues
esa vida de toreros y de chulos, lle-

vada a la escena, suele resultar antipática , para la mayor!a de las gentt:s que no rnn afectas a esa vida
"sui gene1is", cn la que la manzanilla campea en las ro¡ias rebosantes,
y entre pañuelos de seda y muchas
flores en la cabeza do las muj ere':l.
Por todo esto el drama de O!i,·er fué
nn fracaso y todo el talento de la

La interpr tac·ión fué buena, luciendo la Caballé su gracia y su talento que se va destacando, aunque
no tanto como sus ciegos admiradores
lo pregonan. Chole Alvarez estuvo
bien, i lo mismo los demás artista!..
de ambos teatros.

LL'IS DE LARRODER.

�Apenas c-onocido el ignominioso
atentado
de los yanquis , d e d esemb
arcar armados en territorio mex1·caPo ' cundió
· como chis1&gt;a eléctrica
·
1~ rotlcia en todo el ten itorio Nac10nal, y' todos los esptritus ardiero en fuego patriótico. De entonces
acá, la vida de la Nación se ba cond~nsado en una sóla actividad Y mamfe•t
1 n• 1
· ª c·ó
de prepararse a defender la Patria, c.astigando al invasor. Las fotografías de esta plana
repre~entan los primeros pasos dados
para tan patrióticos fines. ¡,;n primer
lugar. una escena desarrollada en el
Co!epo :\1 ilitar, donde su Directo,
el General Ga1 eta Cuéllar, arengó

D E LA PAT RIA

HEN DEFENSA

"
••

ª

t
a los alumncs recordanc
~cs:ts hazañas de los solda~o~ª:e~~lr
espués se v(!n los
,
mexicanas de S
retratos de tres
onora las s Fclicitai:; R d Q . •
enoras
Lizardi . · e e m~tana, Guadalu¡ie
· )
oncepc1ón Tama
ofrecieron $'&gt;Oo 000
YO, que
guerra•
- ·
· para gastos de
.
' Y en las dos fotograff
·
fenorcs
tá
as 111.
• es n los periodistas de 'Jé
x•co
·' · , cel eb rando una reun·ó
1 11
Casi
e
en el
f
no omcrcial, para discutir la
orma más ¡1ráctica en que deberá
prestar su con t·mgente para la d n
fcnsa de la República. '
eLástima qu e 1as premuras de tiempo nos hayan impedido consagrar E'J,•

te número c&gt;ntero como era nuestro
&lt;'es~o Y deber, a dar cuenta ponneur,nzada de cuanto ('] E&gt;spfritu nacional ha hecho Y está haciendo en si-

tuación
tan aflictiva.• pero nuestros
ó ·
pr x1mos números sintetizarán 10
dque el patriotismo m exicano emprene en tan dolorosa p.rueba.

En esta plana aparecen los retratos de a.lgunos generales 'que ya
e~t~n al frente de las tropas Y ,¡ue
d1ngen las operaciones de g ucrra:

viéndose en el centro al señor f;,?neral Huerta • que en esos iusta•ites enarbola la baudera del h . . .
Nacional.
01101

�La ele~aQcia

------------~

mentos en su composición. Los adornos, muy sencillos, consisten, generalmente, en una sola pluma, en un
lazo prendido con perlas, en frucidos
de gasa dispuestos con sabidurta y
nada más.
Una tePdencia simpática se advierte como norma a través de tan multiples orientaciones: la de no ocultar
la cara, ni cubrir la frente y contar

eIJ

LA

la casa

De su origen antiquísimo no quiero hablaros hoy. Ya sabéis, queridas
lectoras, que soy poco amiga de amargaros la existencia con citas históricas, siempre áridas e insopotables.
Está nuestro tiempo reclamado
por exigencias de la toilette o por la
delicadeza de las labores.
Sabed que aparece la toca, que a
su vista evocaremos aqueJl.os tiem-

~TESTROS PEINADOS.

---o--Todo el mundo protesta; y clam:i.
contra la moda; pero no tienen valor
para rechazarla enérgicamente, sin
contemplaciones, como rechazarfan al
que francamente se presentase diciendo: "Señoras, aquí estoy par-a
vestir a ustede§ de máscara y obligarlas a ponerse todo lo mAs feo, incorrecto y antiartístico que se me
antoje". Si la moda fuese un ser viviente y nos hablase ast, no hubiera
encontrado rincón bastante oculto
donde refuiiarse; pero se nos presenta parapetada tras el lápiz de un
dibujante insigne o envuelta entre
las frases seductoras de un buen articulista, y encuentra muchas victique caen entre sus redes.
La moda, como todo tirano, va
siendo más exigente a medida que
aumenta el número de sometidos;
quiere que la silueta femenina se
com¡&gt;lete con una cabeza inmensa y
desproporcionada como la que vamos
a describir.
Se divide el pelo en una raya desde la frente a la nuca, y en la parle
alta de la cabeza se coloca una armadura muy ligera en forma de casquete puntiagudo, sobre el cual se echa
~I pelo previamente ondulado, deJando la frente al aire y las orejas
ta1&gt;adas. P1 imero se le,·anta el pelo

-Me llamo Serpentina-dijo la
máscara.-Tengo veinte años, juventud eterna, soy rubia, de ojos azules,
de boca hambrienta y sensual. Bu,;co los placeres más refinados, las
pasiones más brutales, las quimeras
mAs imposibles, para ir poniendo, a
lo largo de la vida,
que es un Carnaval que no se acaba nunca, la dulzura de mi cuerpo qua
es un ensueño, mi
esptritu, mi alma
toda, que es eso:
esp(ritu, alma, alma de Serpentina,
mi nombre, che, mi
nombre, ja ja ja,
otra copa, otra copa... ¡un beso!
Estaban en el buffet del teatro. Habfa orgta en la música, en el baile, en
la luz, en los disfraces, en las palabras, en el champaña y en las serpentinas de colores
!!a.rdientes que se enroscaban en personas Y &lt;:osas, como
las ilusiones se enroscan en el corazón. Serpentina había ido sola al bailE;. _A la entrada un
v1eJo le salió al paso. Aquello para él
fut1 como un deslumbramiento·
la
siguió, atra(d~ por
su Porte, la convidó, casi la empezó a
querer un
poco
cuando ella de pron:
to se le escapó de
las manos, se le escapó del deseo, desapareciendo como
una visión.
Serpentina se llamaba aquella noche. En su casa en
sociedad, era Teresina Fuster de Arméndola, mujer superior, - decfan _
admirable por su
talento y por su cultura, de natural distinción y cortesfa.
No era rica. Cuando
se casó infundió a
su esposo un ansia
loca de trabajar, de
ga~ar dinero, para
u.n1r el homenaje del
oro a .la pleitesía
del sentimiento. Vivieron felices sin
hijos, más de 'cinc0
años. El era un
apuesto
caballero
lleno de vigor &lt;le
inteligencia y ' de
generosidad . Jamá.s
contrarió a su mujercita en lo más
minimo y acaso estu viera en esta concordancia delicada
la clave de la felicidad que tan amorosamente disfrutaban.
En 1909, al llegar Carnaval, Arméndola dió en manifestarse preocupado. Su mujer queria ir a un
baile, querfa, por un · capricho prnPio del sexo, adornar su tocado con
libras esterlinas. Cuando ella se lo
dijo a Arméndola, impeliéndole, para poder realizar su objeto, al robo,
-1 sintió que al ruido de la voz de
ella, se le iba saltando dentro del
pecho el corazón en pedazos. Comprendió que su mujer que hasta entonces habfa sido por él juzgada co-

SERPENTINA

mo reina entre todas las mujeres, 110
era_ni siquiera una mujer interesante, ni honesta, ni buena, sino un:t
mujer vulgar, aburrida de la paz y
de la dicha, entregada ya al vórtice
del sufrimiento y del pecado. ¡ Infeliz ! Había hecho de su existencia,

¡rnr ella y p:ira ella. Durante esas
luchas, entabladas a muerte, consigo mismo, no hablaba con Teresina
y la despreciaba. Finjfa despreciarla,
porque la ambicionaba con locura.
Robó, pues.
Cómo él tardó en traer el dinero,

Dibu jos tomados (lui•ante los últimos
bailes de C'at•n a va l , cclebnt&lt;los
recientemente en el tea·
tro lle La Opera
de París.

J

Toillette de noche.

Distintas veces nos hemos acupado de que los sombreros que han de
usarse en Ja estación primaveral y
a pesar de lo dicho repetidament••,
no hemos podido concretar una afirmación con respecto a la forma, ni
al estilo o gusto en los adornos que
los mismos deban tener.
La Moda no descansa. Inquiere,
estudia, transforma, crea. Su actitud es nerviosa, febril y a cada paso,
siP que como antes le preocupe •~l
tiempo ni la estación, somete al rallo de las elegantes algún nuevo capricho o alguna revolucionaria idea.
Parando la atención con algún detenimiento, en estas variaciones de
los sombreros y fijándose en las evo1uciones por que van pasando, se
adquiere la certidumbre de su cercana desaparición como elemento
importanUsimo en nuestros tocado~.
Esta predicción nuestra, sostenida
cuantas veces hemos tenido oportunidad de hablar del asunto, se con- con la exhibición del peinado para
conseguir un artístico conjunto en la
firma más cada dta.
Desde el sombrero ancho, enorme, preparación de la cabeza.
Y hay también una novedad llaopulento en la riqueza de sus plumas
y en la gallarda altivez de sus sprits, mada a producir verdadera sensación
hasta el actual, pequeñfu, coquetón, porque se presta como ninguna otra
ciñéndose acariciante a la redondez a la interpretación personal del arte.
de la cabeza, parco en adornos y ufa- :\1e refiero a las tocas. Las tocas sen
no de su sencillez, ¡ cuántas formas, este año la originalidad mayor y su
qué diversas hechuras no han surgi- feliz empleo, determinará la muerte
do, pasando fugazmente, viviendo y del sombrero y preparará. el advenimuriendo sin llegar a imponer su miento de nuestra mantilla, imponiendo universalmente su uso.
uso!
La toca, sencilla en apariencia, tieLos últimos modelos confeccionados para la primavera son también ne encerrado entre los ltmites pequepequeños y gracioros. :\loaré o paja ·ños del tejido delgado y suelto con
fina ,de seda, gasas sutiles y tules que se confecciona, todo un catálogo
vaporosos entran como únicos ele- de formas y de influencias de época.

pos de dueñas quintoí1auas y
caballeros romá.nticos que morían de amor-¡lo mismo qu0
toy!-y cuyo acero estaba siewpre propicio a vengar las ofensas inferidas al honor de las damas y cuya sangre era ofrenda generosa, voto desinteresado en los alta1es del cariño.
Preparad vuestras lindas cabecita!.'
y prestad hospitalidad al nuevo adorno, que él, repito, servirá. de transición entre el sombrero de origen
francés y la mantilla española, prenda la más airosa, confidencial, favorecedora e incitante de cuantas
pudo inventar el divino genio de 'a
coqueterta.

Traje estilo sasti·e.

de delante; después, el de los costados, y, por último, la parte posterior,
escondiendo las puntas de modo que
resulte una especie de pirámide ~in
moño. Para sujetar este pequeño monumento, se necesita una peineta
g1 ande, de concha, con pedrerfa, que
se coloca al mismo aire del pelo.
LUISA.

..
de su amor y de su vida un Carnaval
audaz, nefando. ¡Cómo mintieron sus
ojos, sus caricias, su adoración que
parecta muda y ciega y era un sacrilegio para su hogar. ¡Horror!
Y, ·a1 propio tiempo, ¡cómo la amaba! la amaba desesperado, con la
desesperación de no poder volver a
idealizarla. Haciéndose digresiones
más consoladoras, pero menos sutiles se sugestionó y pensó en el desfalco. ¿Cómo, dónde? Falsificando un
cheque, en un Banco, 1000 libras

ella tuyo que abandonar su primera
idea, respecto del disfraz que iba a
llevar y se vistió de serpentina. Sali·5
para el baile. Se divertió mucho. Entretanto él, en su casa, no hacta más
que preguntarse dónde estaría ella
¿dónde? con mil libras en un bolsillo, robadas por ella y para ella tomó
un coche, se fué al teatro y allí. en
aquel mundo de alborozo y de estruendo, la encontró.
Pero la policía acababa de detenerle. Entonces fué cuando la orquesta

empezó a tocar el tango má.s bonito
de la noche. Tango lascivo, tango que
tenfa el Utulo de "Irresistible."

Ella Yió cómo se lo llevaban, con satisfacción. Era una
mujer perversa, indómita,
un poco
misteriosa y un poco fea. Parecfa absurdo que en un talle delgado y flexible, en una cara de
parisién, picante de
seducción y de finura, hubiera vivido,
en secreto, el dolor
y el crimen, el sarcasmo, la farsa y la
traición. ¡Qué Carnaval tan absoluto
el de sus encantos,
el de sus pensamientos, el Carnaval de
toda ella, desde el
:erciopelo nacarado
del zapato, hasta el
rizo de su sonrosada
frente!
Aquel año que estuvo su marido en
la cárcel, ella por
uP.
fenómeno
de
temperamento, hubo
de volverse loca.
Un frenópata famoso que intervino a
tiempo la devolvió
con la flor de s~
ciencia, la salud. Parientes cercanos pasá.banla una pensión
mensual, con la condición expresa de
que su vida r esultara modesta. y canlada. ;No hablaba
con nadie. Pasaba
los dfas encerrada
en su casa, meditando sobre su porvenir desprovisto de
honor y de alegrta.
Apenas si recordadaba lo feliz que hizo a Ar méndola, i.t
quien j uzgaba
con menosprecio, duran to un lustro de
juventud y de cariño. Y él, en la celda de su prisión, se
preguntaba por qué
aquel bienestar, aún
ficticio, se había acaba ·o tan pronto, por
qué la verdad habfa
s ido tan cruel, por
qué su probidad y
discreción no constituyeron un obstá.culo a sus disparates,
por qué, en fin, no
acababa Le una vez
muriendo desesperado y arrepentido.

Ella en Cama va:
de 1910 volvió a
jisfrazarse. Fué a la
cárcel a ver a su
esposo vestida de negro. ¿Para
qué usar otra vez el traje de serpentina? Convenfa variar. La cuestión
era divertirse buscando siempre h
nuevo, lo vistoso, Jo llamativo. Y parecer más hermosa, y conqui~tar más
admiradores, engañando siempre,
siempre.
¡Oh Can1aval, Vid:i, Sfmbolo!
,J. E. Barnn da ICAZA.

Carnaval de 1912.

�PA©INA

EL MUNDO ILUSTRADO

Si la antiguedad hubiese conocido nuestros inventos.....
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El correo de \laratón bubie,se tenido uoa motecicleta para desempeñu su inmortal comisión.

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'e~:.•

Se hubiése visto a
Diógenes buscando un
hombre con una lám·
para eléctrica.

Y César hubiese telefoneado: iHcla, Roma¡ !Veni, vidi. viocii

Homero bobiése dictado la Iliada
a una mecanógrafa.

EL CANDADO
HISTORL\ CO:.lICA
Flora v Tadeo, llevaban más dt•
veinte ai\~s de matri:1.0010, y aunquu
parezca extraño, segula:n c¡uerié1trtl)•
se.
Pocas borrascas hablan turbado el
sereno horizonte de su vida tranquila.

no

Tadeo
tenfa más que un defecto: el juego. Entendámonos, no Pl
bacm·at, ni el ti·einta ) cmu&lt;'nta, ni
siquiera las siete , me!lia, nada de
eso; lo que le encantaba era una pa.·lidita de t1 esillo, tutE' o doudnó.
Intercsáhale de tal modo, que muchas veces, se olv:daba de la hora
justa en que un marido debe encontrarse en el domicilio conyugal, para
que la amada esposita no tenga derecho a pedirle explicaciones.
No bay que decir, conociendo al
infelizote de Tadeo, lo qu::&gt; éste sufria cuando cala en la cue!lta de q:1c
ya era pasada Ja media noche, ¡ •&gt;P:·o
la picara afición a las cartas! ....
La idea de desagradar a su cónyuge, dq incurrir en el en.ojo, de s&lt;&gt;r
blanco de sus imprope1 ios, bien que
dulces, Je porla nenioso, mal humorado, y l•acfale inacabable el camino hasta su casa.
Al entlar e:&lt;1 ella, discurr[a uu ,,;·~texto para disculparse de la tar&lt;lan•
za, tranquilizando a Flora, ta1~ inquieta como celosa.
Ella tenfa buen corazón y entern•1·
cfase fácilmente. Tad.ao, que conccla
las virtudes más recónditas d':l su
media naraujita. apelaba a. la bondad de sus sentimie•1tos, fingiendo
cualquier bistc1 ia; ya 110 la desa&lt;'reditadlsinrn del velorio a un amiJo
gravemente enfermo; otra la de un
compañero de oficina, cuya mujer
habfa dado a I uz tres cbiqttillos aquella misma nocbe-;.cómo no ofrecerse en tan criticas circllllstancias? ; otas veces un viajecito en automóvil,
un accidente que les tuvo más de tres
horas en la carretera; en fin, lo que
buenamente se le ocuri fa a Tadeo.
que no era por cierto un imaginati\'O.
A Flora estos cuentos no le convencian, ¡ pero estaba siempre tan bien
dispuesta! ¡Eran tan propicios :m
corazón y su ternura! Y luego ¿cómo frustrar el proJlósito? :Cl amado
consorte describia c:on tan conmove-

dor acento la tragedia de su amigo,
la enfermedad del compañero, con
un gesto tan contristado y abatido,
que invitaba ha:;ta al aplauso.
Además, Tadeo utilizaba un recurso formidable, decisivo, que no le habfa fallado Punta, pata poner término
a las recrimi,..:aciones co11yugales. Y
era el siguiente:
:\Tientras su mujer Le recordaba
cuáles eran sus deberas de buen marido, él se iba desnudando poco a poco, y ya una Yez en camisa, no se
metfa en el Jecho basta que Flora le
babfa perdonado.
Para conseguirlo más fácilmente,
Tadeo fiugla que su cuerpo se escalofriaba, dando tal cual titironcillo,
basta que Flora se compadecfa de él
y bada las paces.
Y asi se deslizaron los ¡)rimeros
veinte años de luna conyugal, repitilindose estas escenas una o dos veces por semana.
Un buen dia, al sal.ir Tadeo de la
oficina, se encontró con un amigo d
la juventud, compañero de correrlas
de aquellos tiempos.
:\lás de veinte años que no se hablan visto. Después de efusivos y re&gt;c.lprocos abrazos y felicitaciones, decidieron pasar la 1•oche juntos.
- ¡ Pero-dijo Tadeo-nada más
oue hasta las once y media! ¿Eh?
Y explicó a su amigo sus astucias sentimentales y las mañas de que se valla para conseguir el perdón de su
mujer cuando regresaba tarde a·cua.
-Yo tengo un medio estupendo para que tu mujn no te diga naJa
u:ando eso ocurra.
-:.En qué co11siste?
-El amigo, que era médico, se
lo explic·ó.

En tres o &lt;'uatro dfas hubo el buen
Tadeo de tener que velar a dos amigos gravemente enfermos, por lo que
tu,·o que regresar un poco tarde a su
domicilio.
Aouella noche era11 ya las tres;
Flora estaba fuera ele st ¡Tadeo iba
a ver qué mujercita era la suya! ¡Y:i
eran muchos los amigos enfermos pa-

ra tolerarle una epidemia tan insisten te!
Registrando los bolsillos del gabán de Tadeo, babia encontrado Flora una tentadora invitación del amigote de la juventud de su marhlo,
citándole en el cuarto de una cupl&lt;:!·
tista. Flora estaba imponente de furia. Eni aquel momento hubiera cogido a Tadeo y le habrfa hecho añicos como si fuera de biscuit. ¡ Podla
prepararse para cuando llegara! El
escándalo iba a ser epopéyico.
Sonaron pausada y lentamente las
cuatro. Un leve rurn,)r p,,:so sotre
aviso a Flora de que el t1·adito1 e entraba bajo el hos)li tal ario tacho.
Tadeo, camina11do quedamente de
puntillas, penetró en la alcoba nupcial, que de tantos trastornos er..i
testigo, y salió nuevamente ron el
mayor sigilo. l'.n ruido, como el que
produce un objeto al caer, atrajo la
atención c'/e F1ora. Efecthtamente,
habla un papelito en el suelo, ¡ quizá
la pi ueba acusadora del adulterio!
Flora alzóse rápida y viva como una
Jlamarada, cogió y abrió el paquete...
Eran unas pastillas para aliviar el
&lt;'Ostipado. ¡ El infame se preven fa!
:\Taquinalmeute tomó dos pastillas
y se las llevó a la boca.
Tadeo se acercaba. El furor :-e
habla apoderado de Flora. Aguardábale narviosa; con los dientes a¡&gt;re·
tados, rechinantes. Cuál no sería su
sorpresa al ver a su consorte entrar
En la alcoba con unas fiambres y una
botellita de vino de Rioja. Toda la
indignación, la cólera más exasperada
ele u11a mujer ofendida de aquel Yillano modo, quiso I omper, estallar
co11 violencia, pe&gt;ro inútilmente; Flora no podf~ abrir la boca.
Su mirada fulminante, caía como
brasa sobre el traidor, pero sus labios, berm¡'ticamente 1ee11rad,os, no
porlfa11. abrirse.
Fl.ora querfa hablar, confundir a
su marido en un aluvión de improperios, rero el esfuerzo era ineficaz;
sus labios pmmaban por abrirse sin
conseguirlo. Por un momento creyó
enloquecer. y aferrándose al cuelio
de su marido, le suplicó que viniera
un médico.
Retorciase con convulsiones, en es-

pasmos n&lt;'nio:-;os, y por fin, agotada,
t·ayó al suelo.
Tadeo, para que volviera e11 sí, ,a
requerla con los nombres mf\s dulces,
con las palabras más apasionadab,
creye11.clo, angustiado, en un caso de
ap.plegia fu\min 11te, en un desastre
irreparable.
El médieo, e&gt;mpleando una solución
quimica y algunos lavado~, consiguió
separar los apretados dieñte:, de Flora ....
Las famosas pastillas que el amigo
de infancia dió a Tadeo par asegurar
el mutismo de la esposa estaban compuestas de una substancia mástil que
se endurecía con la humedad.
¡Qué asombro tan cómico el de
Tadeo, que echó a correr, temeroso
de una represalia brutal!

u.as

CABALllOX.

----o----CHASCARRILLOS
EXTRE :\l.\URl&lt;j B

Hl.J.'..

-'.\lira, niüa, si Jua.nito te dice
algo de casamiento, dile que bable
conmigo.
Y si no me dice nada?
-E11tonces, habl:tré yo coa él.

TIE;\IPO PERl)IBO.

-'.\lira qué mujer tau hermosa,
elegante y disti11guida! l\le lanzo a
ella y me declaro.
-No lo intentes. Te ba ,·isto conmigo y te envia1 á al c·uerno.
-¿Cómo lo sabes?
-Es mi esposa.
CO;\lO SE PIOE.

-Hijas me tenéis aburido: no o;;
oigo hablar más que de vestidos; as
menester que os ocupéis en cosas
más elevadas.
-Sf, papá; eso hacemos. Ahora
estamos hablando de sombreros ....

EL VENCEDOR DE LEIPZIG
En el año 1813, al ver palidecer Napoleón su estrella en las llanuras
de Leipzig, se bailó al frente de las
tropas aliadas al principe Carlos
Scbwarzenberg, a quien sus contemporáneos otogaron el triunfo de "Vencedor de Leipzig." Oriundo de una tle
las más ilustres familias austriacas,
Schwarzenberg desepeñó desde joven
los más altos cargos diplomáticos y
miltiares, se vió colmado de honores y
condecoraciones; su figura, c o m o
hombre público, se cuenta entre las
más salientes del siglo XIX; sus
biógrafos han ensalzado sus méritos y los servicios que prestó a la
causa de Europa durante la guerra
de la independencia; pero solamente
ahora, al cabo ele un siglo, se encontró quien haciendo abstracción del
brillante militar y hombre de Estado,
se ocupa en dar a conocer al mundo
la figura del príncipe Schwarzenberg
Intimo, del esposo y padre amante que
anhela la vida en C'I seno ele la familia, de la que tan a menudo se encont: aba separado.
Federico Norvark, al publicar las
"Cartas" del gran mariscal, príncipe
Schwarzeuberg a su esposa, 17991816," ha enriquecido la literatura de
memorias con una obra sumamente
interesante. El mayor atractivo de esta::; eplstolas consiste en las expansiones tiernas, íntimas, con las cuales
el prfncipe demuestra a su esposa que
el recuerdo de ella flota intenso, domin:i.dor, por encima de todns las impresiones. "'.\Ji dicha, mi satisfacciónescribe en el año de 1810-no las hallo en el mu1.do en que vivo, sino ahí
en Worlik (su castillo en Bohemia),
al lado tuyo y de los niños." "Vivir
sin U-dice en otra misiva-no es
vivir sino sufrir. Sólo la dicha doméstica tiene valor J&gt;ara mi." Y en otro
párrafo confiesa: "?.1i amor hacia ti
está tau estrechamente unido a mi
.existencia, que forma parte esenchl
ele mi ser."
A rafa de la victoria de Leipzig,
el vencedor escribe a su esposa diciéndole: "A tus pies Nani mía, depongo los laureles que el Todopoderoso me ha otorgado. Dios ben di jo
nuestras. armas. Jamás vi 1111 campo
de batalla más horroroso. . " Con
pocas palabras menciona luego las
condc:Jc,Qraciones con que Je babfan
distinguido los tres soberanos, de
Prusia, Austria y Rusia, que presenciaron la batalla, y pide a su mujer
que ella le envíe un pequeño recuerdo, que para él será. el más preciado,
el único, entre las distinciones que le
otorgaron en Leipzig. Le envió un
sencillo medallón con sus iniciales,

que conteuia estas palabras: "¡Destino.. . . Consérvame su vida, su d,cha y su amor!'.
,
1',iguraba la princesa ::\Iaría Ana
entre las mujeres más hermosas e
interesantes de la casa de Schwrzenberg. Dama de la alta ociedad, supo
representar brillantemente a la corte
de Austria en Paris durante el corto
matrimonio de la emperacriz :\!arfa
Luü;a; como mujer supo ganar y conservar el amor de un hombre tan
culto, experto y de se".ltimientos exquisitos como Jo era el principe. Naturalezas en el fondo muy diferente,s,
supieron adaptarse y completarse
mutuamente. La educación y cultura
del príncipe eran esencialmente franc\!sas.
Los poetas y filósofos franceses le
atrafan más que los alemanes; se
seuUa máll. parisiense que vienés.
Bien diferentes fueron las inclinaciones de la princesa, que demostró
amor y entusiasmo por la vida intelectual alemana de la época. Además
fué profundamente religiosa y a su
lado el esposo volvió a encontrar la
fe perdida. As! en el angustioso año
de 1812 pudo escribirla: "Ruega al
cielo por mi, y en los aras anhelados,
ruando volveremos a vernos reunidos,
tú, mi bien, me enseñarás a rogar."
Des¡H1és de lo dicho, se comprende
la veracidad del siguiente episodio:
"Durante el cruel invierno de 1812,
se le heló al prrncipe el dedo anular,
y el cirujano a fin de poderlo curar
mejor, !~ exi~ió que se quitase el
anillo nupcial. Pero el prrncipe se
negó a ello, exclamando: "Hace catorce años que llevo este anillo de la
dicha, Y en este mismo dedo lo quiero llevar a la tumba." El cirujano
tuvo que ingeniarse para llevar a
cabo, a pesar de todo, la curación.

EL FUTURISMO
EN EL TEArrRO
El futurismo se extiende al teatro.
En San Petesburgo se ha estrenado una extraña producción del "egofuturista" Vladimiro 1\lajakowsky,
que representó el papel del protagonista.
Se trata de un drama en dos actos,
con prólogo y epilogo, y que lleva por
titulo el nombre del autor. Los otros
personajes son: dos muje,·es, una de
las cuales carece de cabeza; un hombre sin ojos; un hombre sin orejas;
un multimillonario con tres cabezas,
y unos gatitos negros.
En el epUogo del drama la escena
representa una ciudad con casas, techo~, muestras de negocios, cabezas
Y J)leS humanos, ruedas de bicicletas
etc., etc., todo en mezcla confusa, si~
pm:spectiva; en el centro, con la espalda curvada en forma de media luna, el perfil alargado de. . . . Vlaa1mi ro Majakowsky. Colores amarillos
Y rojos vivfsimos. Por la escena desfilan figuras extrañas, de las cuales
la primera recuerda una antorcha y
la última una coma sobre la cabeza.
En último término aparece V ladimiro :'.'.lajakowsky, el que sot&gt;re un
taburete recita un breve rosario de
insolencias contra el público. En el
primer acto, después de un diálogo
mcomprensible con el viejo d.e las tres
cabezas y de los tres gatitos negros
Vladimiro se dispone a celebrar su~
bodas con su propia locura, y descubre un torso de mujer del género de
los "maniquies" de sastre; pero grande, d~forme Y rojizo, baciéndo rodar
por tierra. En el segundo acto Yl&lt;&gt;dimiro se sienta entre un cúm~lo
pantuflas desparejadas, mientras el
pueblo grita contra él.
A los gritos res)londe con un lar¡:;o

de

discurso. En el epílogo, Vladimiro se
limita a un monólogo, en el que dice
tener ideas extrañas: a veces se le
antoja ser un gallo, otra un rayo de
luz, y concluye: "Pero en el fondo,
¿sabéis qué es lo que más me agrada·? ¡~li propio nombre!" El drama
fué interpretado por estudiantes y
duról menos de una hora, incluidos
los intervalos.
~ruchos pretendieron la devolucióu
del importe de la entrada.
LIQL"EF.-\.CCIOX HEL GAS DEL
ALmmRADO.

En Nueva York se trabaja para
conseguir liquidar el gas del alumbrado.
Después de comprimido el gas, se
podrá. almacenar en pequeños recipientes, provistos de un mechero especial, gue permitirá. la obtención
de una luz mucho má.s intensa que
la de los mecheros ordinarios.
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«n Jlrticulo dt Jurero
. Guillermo Ferrero ,el historiador
r;_c 1~ dec3,dencia romana no es part1da n~ de la libertad sin Jtmites que
la muJer moderna disfruta en ciertas
e:l_ase_s, n_i tampoco de las grandes reiv111d1cac1ones feministas. Estas ideas
que el publicista sustenta, ilustradas
con la enseñanza de las historias y
con la experiencia personal de los
dfas en que vivimos, le valdrá sin
duda las diatribas co11siguientes por
aprte del sufragismo cosmopolita.
. El b,toriador italiano, si bien con~1dera que es justamente cruel e inJusto s(lmet~r a la mujer a un régi~e~ despótico, a fin de obligarla a
v1v1r para la sociedad y para pcrpetu~r la especie, más que para su
propia dicha, juzga no menos dudoso que si la mujer abusa de la Ji.
bertad de vivir exclusivamente para
el placer Y la dicha, puede abusar
de ambas cosas de una manera mucho ~ás peligrosa que el hombre. Ord!nanamente. sucede que la. mujer
eJerce sobre el hombre una atracción
mucho más intensa y violenta que la
~jercida por el hombre sobre la muJer; en la cla~s acomodadas, por lo
menos la muJer vive mucho más
exenta. que el hombre de toda responsabilidad de orden diferente.
Por g1 ande que sea la libertad de
que el hombre disfrute en un régimen social, siempre se verá obligado a limitar su egoísmo, en cierta

PELIG~OS

de

la

juventud..
Desgraci.-ada.•
mente, el marino encuentra con
frecuencia los escollos más peligrosos en las aguas tranq1úlas,
y vemos á menudo buques qué
escaparon indemnes de las furiosas olas del Océano, chocar y
hundirse á la vista del puerto y
de la patria. En el ID\l,r de la
vi~a, el golfo. entre dieciseis y
tremta. es especialmente peligroso,
y el número de naufragios es incalculable. Es en ese período
cuando las afecciones de los pulmones, de los nervios y de la sangre recog,m su presa., y las semillas de las enfennedades que estaban adormentí 'i.as desde la niíl.ez,
brotan y se desarrollan. En el
joven la ambición sobrepuja á la
resistencia, y en la muchacha
la. misteriosa transformación que
1a convierte en mujer, está llena
de especiales riesgos.
En esa.
época-para ambos sexos-un remedio y un preventivo como la

PREPARACION de WAMPOLE
se requiere con urgencia. Ayuda
á la digestión, limpia la sa:.1gre,
y con sus propiedades tónicas
aviva la acción de cada órgano
y de cada función del sistema.
Es tan sabrosa como la miol y
contit'ne una solución de un extracto que se obtiene de llíga&lt;los
Puros de Bacalao, combinados
con Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de l\Ialta y
Cerezo Silvestre. Es un científico ant.ídoto contra las causas de
Clorosis, Debilidad, Desórdenes
de la Sangre, Escrófula, y las
Afecciones de los Pulmones. El
Doctor D. Orbafl.anos, Profesor
en la Escuela Nacional de Medicina de México, dice: "He
usado con el mejor éxito la Pre·
paración de W11,mpole en los ni·
íl.os débiles, linfáticos y anémicos,
en las personas convalecientes y
en las afecciones de las vías respiratorias." Nadie sufre un desengallo con esta. De venta en
todas las Droguerías y Boticas.

medida al menos, ya para la necesidad de defenderse contra sus rivales, ya por la ambición de acrecentar su situación social, politica o económica. La mujer egofata no limita
su ego!'lmo en las clases ricas; si está. autorizada a vivir tan solo para
gustar las dulzuras de la vida, si la
opinión que la impone cierta pureza en las costumbres llega a debilitarse, ningún frenoi podrá oponerse
a los instintos egoistas. Porque es
evidente que para la mayorfa de los
seres humanos, hombres y mujeres,
los frenos interiores son muy débiles,
capaces de escasa contención cuando la limitación exterior no los ayuda.
Estas severas apreciaciones acerca de la vi rtud femenina fueron acaso sugeridas a M. Ferrero por el espectáculo de la mujer moderna en
las grandes capitales europeas y americanas.
Roma, que concedió a la mujer
una libertad mayor que todas las antiguas civilizaciones creyó sin embarco necesario oponer, como freno y compensación, la moral puritana, engendradora de tantas tragedias
que en el dfa, según sienta M. Ferrero, nos parecen tan inexplicables.

�EL MUNDO ILUSTRADO

BBBBBBBmtmtB&amp;~B

LA VEJEZ NO ES NATURAL
bsorción de Impureza del Intestino llayor Es la Causa de la Vejez

JODO HOMBRE TIENE LA MISIIA EADAD QUE SUS ARTl:RIAS
La ciencia, por fin,
acepta que si los
intestinos se conservan en estado
saludable, la vida
se prolonga.
l\Ietschnnikoff, de
Rusia; von Noortlen, de Alemania;
Burlirave, de
Francia, y sir Andrew Clark, de Inglaterra, todos reconocidos en sus
respectivos paises como Jefes de la
'.\ledicina, han demostrad,) que le estrei\imiento y todos los males que de
él provienen son la causa directa de
casi todas las enfermedades. Esto
mismo Jo he sostenido yo por muchos
años. Yo he mantenido que la descomposición de los aliment08 y la
descomposición de la sangre, son
motivo de las impurezas formadas
de este modo, son la causa de la vejez. Combátase el estreñimiento y
las arterias no se agrandarán ni se

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SOPA DE RABIOLBS
A media libra de harina, dos yemas
de huevo, dos onzas de manteca, sal
y una poca de agua caliente, amásese bastante y extiéndase con un palote a quedar Jo mAs delgado posible,
para ponerle el relleno siguiente: se
frie una cebolla, agregando después
acelgas cocidas y sesos de ternera del
mismo modo, pedacitos de jamón, pimienta molida y queso añejo en polvo, después de frito se pondrA este
relleno en pequelias fracciones sobre
la masa extendida, cuidando de que
la distancia entre unas y otras sea
como de dos centimetros. La mitad de
la ruasa que se habrá apartado, se
extiende y se pone sobre la otra y el
relleno, apretándole los extremos sobre los que se habrá puesto clara de
huevo para que peguen bien, frtanse,
y pónganse en caldillo de jitomate.

GALAXTIXA I&gt;E TERNERA

Para 2 3 O gramos de carne de puerco picada y molida, 115 gramos tle
carne de aguayón, también molida,
la misma cantidad de jamón, hierbas de olor, un huevo entero, un bolillo remojado sin la corteza y exprimido, y una copa de vino Jerez.
:\U.:\'ERA DE HACERLO

El cuete abierto y ligeramente aplanado se roela con sal, se le pone una
capa de relleno, otra de trufas y otra
de tiras d~ jamón, repitiendo estas
capas mismas hasta terminar la carne, se envuelve el cuete y se cierra
con una hebra de hilo, luego se ata
para darle una buena forma, y se pone a cocer en bastante agua, sal y
hirbas de olor enteras, bastantes ajos,
cebolla y un pedazo de jamón, (si se
desea que la carne quede muy colorida se le pone un pedacito de sal
nitro) ya codda se saca del agua y
se exprime en una servilleta y se pone
en la prensa lo menos por tres horas.
Para servirse se prepara una salsa de
aceite y vinagre emulsionados y se
decora con lo que se quiera.

AGL'ACATES RELLENOS DE PICA·
DILLO.

Dispuesto el picadillo de lomo de
cerdo se frie con especies de toda clase, jitomate, alcaparras, perejil y la
sal correspondiente, se mondan los
aguacates y se dividen en dos partes
a lo largo ; se rellenan y se cubren
con huevo batido y se frien, poniéndose después el caldillo en salsa de
ji tomate.
DURAZNOS EN HNO

Estos se preparan con anticipación,
hirviendo las frutas ( que se deben escoger antes de la completa madurez),
e,n agua medio endulzada, después se
ponen dentro de grandes frascos con
aguardiente, y al cabo de un mes se
sirven bañándolos con alm1bar de
punto de conserva.
HELADOS DE LDION

Se hace el alm1bar con bastante
azúcar clarificándose con jugo de limón y después de fr1o se bate un
huevo mAs una yema, a quedar perfectamente incorporado, .agnjgando
poco a poco el almfbar, la corteza del
limón rayada y si le falta gusto se
le pone un poco de jugo del mismo.
Para cuajarse se pone una capa de
hielo en pequeños trozos y otra de
sal, y se cubre con un género de lana.
LEONO:R.

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++••••••••••••••s~•••••••~

Jltroplano qut "•tia solo
Después de varios años de constante estudio y trabajo, los hermano»
Moreau acaban de realizar en Francia uno de los mAs útiles inventos,
que viene a ser una completa revolución en el campo de la aviación.
La mejora introducida por los hermanos Moreau consiste en la estabilidad automAtica que puede darse a
un aeroplano, mediante un yrocedimiento nuevo: una vez de que la navecilla esté rfgidamente fija al cuerpo
del aeroplano, como sucede en la mayor parte de los aparatos hasta hoy
constru1dos, va suspendid&amp; en el eje
transversal situado a la derecha del
centro de presión media, y de este
modo puede permanecer constantemente en posi ción vertical, pudiendo llevar en su interior a dos personas ademAs de la caja de los equipos.
Entre los dos asientos que lleva
en su interior la navecilla, está colocado el timón de profundidad que
oscila entre dos cremalleras, y que,
por medio de un doble trinquete,
puede detenerse én cualquier punto
de las cremalleras. Este sistema permite arreglar fácilmente la incidencia relativ&amp; de la cola del aparato
dejando en completa libertad la navecilla¡ para moverse o permanecer
fija.
Sobre el eje del timón está montado_ el gran piñón doble, que por
medio de dos cadenas pone en movimiento un pequeño piñón doble fijo
bajo la navecilla y sobre el árb~l de
proa está colocada una pequeña biela
que acciona dlrectamente sobre la
biela de conexión qtie une el timón
de la cola con la. navecilla pendular.
Delante del piloto hay un timón de
movimiento transversal que puede
accionar sobre las alas y a sus pies
lleva un gran pedal que sirve para
regir la dirección.
En el momento de la partida, el piloto lleva en su manos loa timones;
pero una vez que ha alcanazdo cierta

•

■============== ■

+

altura, separa la navecilla por medio
de un manubrio que hace bajar o subir la cremallera de los frenos hasta
dejar suspendida la navecilla en la
parte inferior del aparato. Arregla
entonces su incidencia por medio de
un timón que ha lijado de antemano
en un punto de la doble cremallera y
no hace más que esperar los acontecimientos.
Si quiere subir, mueve uno o dos
diente de los 'piñones; si quiere
descender, ejecuta una operación contraria, y la navecilla siempre permanece en equilibrio, pudiendo recobrarlo instantáneamente en el caso
de que llegue a perderlo.
Esto no quiere decir que los aeroplanos del nuevo tipo deban atravesar
el aire siguiendo una trayectoria determinada, pues eso serla imposible,
al menos por ahora. Los aeroplanos
de estabilidad automá.tica no se atreven a combatir con las fuertes corrientes del viento, sino que las siguen en todas sus ondulaciones caprichosas, para no tener que lamentar
una catástrofe.
Esta nueva combinación en el funcionamiento de los aeroplanos hace
experimentar dos sensaciones completamente distintas, según que la
navecilla esté fija o libre, pues en este
último caso, los tripulantes pueden
perfectamente tomar alimentos, leer,
escribir y hasta obtener fotografías
del panorama debido a la relativa
quietud de su pequeña embarcación.

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Extracto compuesto vejeta! Ar velina, 15 gramos;
~arabe compuesto de hipofosfitos,
~5 gramos;
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Botica, mézclelos cada uno en su prOJlla cas'! y
tómeH una cucharadita después de cada conudá
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ANEMIA

CURIOSII)ADES.

;\listreso Martinau es la esposa de
un ilustre abogadi de Londres. Ha
estudiado la floricultura con entusiasmo y es autora de una revolución
en el arte de la jardi-ner1a.
Actualmente se encuentra en América del Norte dando conferencias y
dirigiendo los traabjos de modiflcacl6n de jardines en muchos de los
mAs importantes parques de aquella
gran ciudad.
Mistress Martinau, sin renegar de
lo que se desconoce por jar1dineria
inglesa, lleva a e lla lo que considera su complemento. De ello, lo más
esencial es la agrupación de flores
por su color. Hasta aqu1 conocíamos
los macizos de plantas con flores de
todos los colires. El sistema de esta
innovadora establece los macizos de
color uniforme.

todo 10 q1t ts butno tn ti
tognac, lo tltnt ti
@@®~@me~

ID)lE:llftlP'

ExGUISiones de Fin de Semana aOGOtlán, JaliSGO
A ORILLAS DEL

LAGO DE CHAPALA
No hay lugar en toda la República en donde se pase más agradablemente un día al aire libre que en Cha.pala.
siones que ofrece se hallan la Caz&amp;, la Pesca, Paseos en bote o lanchas, Baños y Excursiones a Caballo.

Entre las diver-

México a Ocotlán y Regreso...... $25.49
Guanajuato a Ocotlán y Regreso. $11.22
En Ocotlán espera a todos los trenes un guayín o una lancha de gasolina (del Hotel Ribera Castellanos) para comodidad de los pasajeros.
Los boletos se expiden con un límite de quince días después de su venta.

ferrocarriles Nacionales de México.

�t

Cin matrimonio
'
infeliz
o
Cuando Rosita y su esposo
se unieron en dulce lazo,
suspendieron el abrazo
y el ósculo cariñoso,
por no darles re1&gt;oso
aquella gente latosa
que le hiw exclamar a Rosa
"¡ Qué amigos tienes, Cardoso ! "
Y aquel infeliz marido,
quedó triste y compungido,
sin saber qué responder;
pero yo, bien enterado,
sé que está relacionado
con gente de gran valer,
pues sé que en algún lugar
fué candidato a suplente
de un diputado incipiente
que no quiso reventar.
Y ustedes dirán ¿ por qué
en aquel dfa memorable
no fué esa gente estimable
de la que nos habla usted?
Pues porque en tan aflictivos
dias de fuego constante,
no pudo el esposo amante
hacer sus preparativos,
ni llegar hasta la Imprenta
de Eduardo l. Aguilar,
en Bucareli, el lugar
q\le la gente "chic" frecuenta,
no pudiendo r epartir,
como eran sus intenciones,
las pulcras invitaciones
que alli saben imprimir;
que si ha llegado hasta allá
· en ese dfa dichoso,
entonces sf que "¡ Cardoso,
ni quien te moleste ya!"

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Se necesitan buenos agentes para la ciudad

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                </elementTextContainer>
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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>El Mundo Ilustrado</text>
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              <text>1914</text>
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          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
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              <text>21</text>
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          <name>Tomo</name>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1914, Año 21, Tomo 3, No 43, Abril 26</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Agitaciones de Irlanda</name>
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        <name>Aviadores heridos</name>
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        <name>El arpa</name>
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        <name>La serpentina</name>
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        <name>Sufragio</name>
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                    <text>o
México, 3 de mayo de 1914

Capilla Ali
.
Bibl .
onsrna
LOteca lJ. nivcrsitari,a
Rr.móu )loya, uno ele los marinos ele la J&lt;~scueh XaYal de Ye1·acruz, que
más se &lt;listinguierm1 en el ataque ,ontra los americanos.

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•11

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AL 170"50 Rl:.-YE$

FC~l")C.

h.. A~DO COVARRUBI A~

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.. ••••••¡,.¡.+t++uu,, s tu•++H++i t +++'r..
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No deben descuidarse las eniermedades

de la piel!

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DE VEXTA EN TODAS LAS F AR)IACI:\S A $0.25 CT\-S. LA CAJA.

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+
+

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Toda solución de continuidad i&gt;n la piel: toda herida por pequeña
que sea; un gr anito a bier to; una ulcerita. es una puerta abierta a la
infección· la mayor par te de los mic robios patógenos se encuentran en
el polvo •de las calles; am se hallan el de la tuberculosis. el de~ tétanos el del cáncer. etc.• y estos m icrobios penetran en el orgams1no
cuando se ponen en contacto con la piel desnuda de su epidermis. Ad••más )"'5 afecciones de la piel. granos. tumores, heridas. erupciones Y
otr a's se hacen más graves. a medida que se les cura y se vuelven
crón i~as y a veces incurables. por fa lta de tratamient? oportun~.
Todos los facultativos recomiendan para eJ tratamiento de dichas
enfermedades, la P omada Balsá mica )laravillosa como el medicamento más eficaz y de result ados m ás seguros.
ADVERT ENCIA:-Conviene saber. que comerciantes poco escrupulosos ta l vez por ten er mayor utilidad, no vacilan en dar al com•
·
·
pr ador
m edicamen
tos que ya por e ¡ nomb r e o por 1a semeJanz.i
de su envase se confunden con éste. por lo que recomendamos se
exija el n ombre completo d~ P omada Balsámica )fa1·a\'illosa y la
marca de fáb r ica. que es e l águila de dos cabezas.

¡

A nuestros agentes que no pagan.

;_

Participamos a. los, agentes que tienen saldo pendiente con
esta Compañía, que si en el término de 15 días, no han cubierto

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sus adeudos, haremos el cobro por conducto de este periódico.

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!

!.;.

Regi strado como ertí cule de segunda c ¡ase el 3 de Novi embre de 1894.

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~ ES UNA. GA.R.:\NTIA. ~

clina más bien hacia una política de
alianza; pero las circunstancias favorecen los designios del principe. La
l ucha se decide. Luis Fernando se
supone al frente de un ej-rcito. y fenece eomo un héroe en el campo lle
batalla de Saalteld. La Reina Luisa,
que ha defendido a su marido contra
el prfncipe muerto, exclama al recibir la nueva trágica: "¡Ya no h_ay
lll usianos!"
La vieja P rusia debla ser derrotada y desaparecer para que la Prusia
joven y moderna pudiera progresa1.
Esta parece ser la idea que sirve de
resorte al drama de Fritz von Unrhue. El príncipe Luis F ernando compr ende que s u pais no puede salvarse con las iniciativas de estadistas
pu ilánimes, ni tampoco con el concurso de jóvenes r.ománticos e irreflexivos. Por eso busca un a solución. y muere antes de haberla hallado. Tal es en esencia. este dram&lt;1.
histórico. en el cual predomina la
i nspi raciór patr iótica.
A la opinión a lemana ha sorprendido la prohibición de la obra, atrlbuyéndola algunos a la circunstancia
de evocar un pasado lleno de desventuras, y otros a que su representación hubiera sido susceptible de
originar manifestaciones de actualidad nada gratas. Los periódicos
be:·Jineses no atinan con la Yerdadera causa que haya podido determilH'.l" el acto del emperador. y se pierden en conjeturas de todas clases
para explicarla.

/,...,.J'\,-.f',.l\.,...,.J'\,-.f\.-..f'.~

~i*.é''i'~&lt;to&lt;!• ¡, !• t•+++&lt;B&gt;+&lt;t ,. ••

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Piensa Ud. comprar

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petroleras? ~

Venga a vernos:
v e ndemos aeeio- ~
nes; pe ro le cn-

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sellaremos a eo-

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noce1· los lilulos se.-ios ~

)

s olame nte pa.-a •• . . . , • )

AVISO MUY IMPORTAN TE. - El único V!NO a.uténticv de
S. RAPHAEL, el solo que tiene el derecho .~e llamarse así, e~ solo
que es legítimo y de que se hace menc1on en el formulario del
Profesor BOUCHA ROA T es el de M" CLEMENT Y C1• de Valence
(Dr.'ime Francia). - Ca.da Botella lleva la marca. de la. Unión de
10. FÓbrlcontes y en 11 pescuezo un me~allón anul!cian~1.1 el
"CLETEAS ·•. - Los dema s son groseras y pelJgrosas fals1tlcac10nes.

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y los que son imp.-esos

~

··· ···· ·· ··· ········ ·

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Exija que e n las a ecio-

~

nes que le ofrezcan esté este nombre imp.-e so ~
al pie del an,·crso:
)

~ EDUA;;n;~~~ILH
1

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Algunas de las principales compañías a las

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,,

tlNIMENTO GENEAU
Mua,

r;u11d"

Mexicena de Petróleo del Pánuco y
Tamesí.
Mexicana de Petróleo "La Esperanza".

Union Oil Co., S. A.
IMPRENTA

DE

EDUARDO 1. AGUILAR
Talleres de Grabado en Acero y Cobre, Litografía, Linotipía, Encuadernación y Rayados,
Fábrica de Libros en blanco.

-

-

-

Apartado 2629.

óa. de Ducareli 116.
Teléfonos {

-

Mex, 684 Juárez.

Erlcsson 1518.

Bolo TOF:lCO

r~,·mpl.tu oc.o el
F ueg o 1 10 dolor ni
ca,a,, del p!!IO c ura

"La Luz", ,, ,,

========= = == =!=====

México, 3 de mayo de 1914.

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Año XXI.-Tomo 111.

Núme ro 44-

;¡:

Vino fortificante, digestivo, lomeo. rec ou.,,tlt.~rente, de aabor
~xcelente, mas eficaz para las personas deb1htadae que loa
ferruginosos y las quin as Conservado por el método de
M. Pastour. Prescribese en las molestias del e_stomago, la
olorosia la anemia y las convalecencias; este vino se recomienda 'uas personas de edad, á lae- mujeres. jovenes y á loa ni:ñoa.

Compañía Petrolera '' Pecero", S. A.

♦

LA DIRECCION.

'f

L.+s-..ci•• •+....•ot&gt;&lt;t&gt;&lt;i&gt;+!++#++++&lt;i&gt;+i&gt;&lt;Ho+ff+&lt;M&gt;+++!&gt;++!&gt;♦+&lt;i"fo l&gt;+&lt;f&gt;&lt;i➔f'

que les he hecho acciones:

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l f"l?Ur.&amp;. oa

!u Cojeraa . E s para..
vanea.Sobrebueeo&amp;,
Torc• d uraa.etc.,etc.

_ Revula,vo , r•ola•
Uvo 1u1u~Jorable.

P:i ~. 16!; Rue $ &lt;-Honoré y todll ,~rmar:z:

J¡ERICSSON! ¡ERICSSO~I

I

.."'

.¡

¼

i
';

~

Un Urama Patriotico
El emperador Guillermo acaba d~
mo3trarse baj o una nueva fase a la
consideración de sus contemporáneos: como censor teatr al.
Mediante una di¡¡pos ición de BU
~1inistro del Interior ha prohibido la
1 e~,res.enlación de un d rama t itulado
'· Luis F ern ando, pr incipe de Prusia,"
comp uesto por u n escr itor j oven que
se llama Fritz von Unruhe.
La obra babia de r epr esen tarse en
el mes actual. en el teatro alemán de
l\Jax Rebinbardt, y es un cuadro del
aspecto moral que ofrec1a la P rusia
a ntigua y decad ente en los t iempos
pr óximos a la batalla de J e na .
En e l dr:i,ma s upr imido por el cen so· augusto. e l pr fncipe L uis Fernando ansia una gue rra libertadora contra Napoleón. Mientras esto acontece.
el r ey F ederico Guillermo II se iu-

ti
j

.,

.

~

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'(/¡ /

_.:--

w,,...-

;

1//

----

EI aparato tele fónico más p e r•
fec to, c 6moco y ele¡¡an te .
Para clom icilio. $6.2~Para ofi cioa y come rc io. $8. 33.

1

Departamento de contrato,,
2a. Victoria 58-65.

1••••••••••••••••••••••••
"Cada susbcriplor tiene su línea.

Busque ·usted "La Semana Ilustrada"

LOS BARCOS DE GUERRA EN TAMPICO

Los puert-0s mexica nos, espe cialmente Ye1·ii&lt;'1·11z )' Tnmpico está n siend
•·
P-Onsal en el último punto indicado, nos e n,·ía las s ig uientes foto ratíus O muy ~'isitados 1&gt;01' . biu·cos ~e gue rra extranje ros y nuesti·o con ·c.senfe1mos ele la malina yanqui; nuestro barco de l?Uerra " Za r a oza"g · · t &lt;luq son. barco h ospital ame1•1cano "Sola ce" ; donde están todos lo,¡
6 . P•·~a; ..crucei o. alemán "Dresden ", que junto con barcos a me,·icanos e ingleses, &lt;list&gt;aró sus cañon es J&gt;ara saludar "'nuestra ban~era· • e~~
alemán "Dresde n" saliendo de la visita de co,-tesía que Wcie t•on al' co º a t lo llltgldesl "ZHermom e", anclando a m edio r ío, y oficiales d el crucc1·u
•
n 1 n &lt;a n e e
a1·agoza''•

e:.

�¡ - ~

POR UN BES_O =D=E=-_
-=T
=U
~ B=O=C=A= =---il~
Todos los aromas de la Casa de
Campo 't;e la vieja :\1onclova y de
l2s riberas del rfo, hánse entraéio
en la Yilla Cortesana y cierto qt.u
si como ellos son saludable Y lozanos, que dan la vid~ al colarse por
los poros, fuesen de las intencione:;
de los madrileños, no dejaran un
Aab:u·ho con isalud.
· ¿Por qué no Jo querrá. Dios?
Tiene la noche sus punticos y ritetes de boC'horno agosteño. Esta. 1&gt;esado el cielo y de la tierra pare.,e
que sube un vaho pegajoso que desmaya los cuerpos.
Ello no es propio de la estación.
¿Será la vergüenz:i del pueblo ca-;tellano, que comienza a her\'ir porque lo pisan plantas extrañas?
llno de :\Yayo ....
¡ \·h·e Cristo. que parece 30 de Julio!
Xo hay &lt;·ot.:t que desazone tauto
como el aguante, y ha dias que :\ladrid está &lt;'01110 si tuviera sarnilla ga,
tuna y quiere ral'o:u,-;c.
Las tropas de :\lurat, tomaron y,t
¡ior tan sun/ la Cortl' de Españe1,
que al)enas hay espacio de t ierra desde el Portillo de Embajadores a 1a
Puerta de Fuencarral, en que no s~
baile un franC'és.
No es la gente madrileña muy a
propósito 11ara sufrir im¡1osicion.!:.
ni tutorias, y asi anda como Dios
quierP, y no quiere bien, con esto~
ayo~ que nos envia Napoleón.
Toda la villa suena a hierro y \'O
ces incom¡Jrcnsibles.
Las taberniJlas y los figones adrui·
ten de mala gana, a la par de los
habit tiales parroquianos. la soldadesca gabacha, que es devota del Vil!!llo de Yepes y Arganda y aficionada dl! la bullanga y tra¡1fo de la gente ele&gt; bronce.
La media noche va por filo y aú,1
está :\[adrid con poca1, ganas ele sosiego.
No &lt;1iuere dormir, la indignació11
le ha hecho el efecto del café, le ha
quitado el suefio.
II
En una de las caJJejas cercanas al
Parque de Monteleón, que a estt?
punto no se me acuerda si es la de
San Pedro Nue, a la de San ::\Tlg•1el
o la de San José, hay ;• 11:1. re]a florida que vale por estuche a la guap,:1 más guapa ele lllaravillas.
Guárdala por defuera todas las noches. hasta poco antes de rayar e,
alba, ,Jual}illo e l Cid, que en este modo Je dicen con sutil ironfa, J&gt;orqu"
jamás se distinguió en jaranas y camorras, que siempre la,; rehuye &lt;'Orno
el diablo a la Cruz. Dizque ,·ez hubo
en que algún cachete escurriósele n i
am1&gt;lio campo de la cara, que era algo a lo luna llena, y con el pañuelo
impiclióse el golpe como si fuera sudorcillo, y echándose a que la caricia
no iba para é l, dejaba el agravio sin
vcnl!;auza.
Cierto que se entendía mal su a1&gt;0camiento, 1ior&lt;1ue no le autorizaba la
&lt;'Ontestura, que era alto y fornido
como un roble.
Ha más ele medio año que anda en
amores con Pepilla la S ale1·ito y ha
de ser ésta la penúltima noche de
novios, puesto que e,1 clfa de la Cru.1:
de :\Yayo ha ele cuajarse el noviazgo
en boda.
-:\lira tú que es m:ila suerte-dice ella,-ahora que va a empezar
nuestra ,·entura, comienza :\ladrid a
poner~e triste. Verás tú como hog&amp;.ño se moja la Cruz.
--Si que es verdad ~responde Juanillo acogie11do en su ánimo pusilánime les temores de la moza.-Y
que dice la gente que como salgan
los reyes de ::\Tadrid, que esos rumores corren, van a tener los franchutes que llamar a cachana con dos tejas.

- ¿ Y tú, que die~. Juanico?
-Que te quiero.
-Digo al respecto de~tas zalagardas.
-¿Qué quieres tú que diga? Que
si conmigo no va nada, no pieuso meterme en el fregao que so arme.
-:\lira, he ¡,en,ao una cosa: u.\
de rumbo1:; 11.i monsergas en la boda;
desde la iglesia, tomaremos el cal•&gt;
sín de mi ¡&gt;rimo el albeitar y no:;
larg1mos a Aranjuez en &lt;·asa de n:i
tío el pintor ele los reales palacioc,
que anr como están la Corte y too;,.
los ministros, digo yo que habrá más
¡,eguridades ....
Y así por este orden t·outinuó, como hablan por costumbre, el t·oll)quio, hasta que el airecillo 6util l!u
h madrugada advir tióles (Jtte era
tiempo de apartarse ....
-:\le voy, reina.
-Pues anda &lt;·ou Dios, vrinciPl'.
-Necesito una cosa p 1i el eamino:
8i no uo "ºY a poder llegar a l'as.1.
Pida u-,íit por esa boca.
Y el usia pidió un beso. . ..... .
Y la maja rortando ~racios'.l llll'llte la &lt;"harla, dijo:
-Hoy es muy tarde, Sl' aC'abó el
¡:,énero; venga usted mailana, antes
Oel medio dfa, que quizá que hay'l
a lguno.
Sonó estridente la falleba de una
ventana a l cerrarse y el ligero com11ás de unos pasos rompieron el silencio de las últimas hor as de la noche.

lll

tle ~fayo.
Fué aquel el dia aue escribió~t•
t'Oll letras de oro en la historia &lt;1~
las graneles epopeyas.
·Ya)¡!'·1 Dios &lt;"ómo estaba :\Iatlri&lt;l!
La salida de los lnfantitos, fué un
r..;guero de sangre y pólvora oue comenzó en las mismas puertas del Alc·ázar y extendlóse por la capital.
Juanillo el Ci d que por erecto d•J
las amoriadas y l uengas velas, slem11re amanecfale en las fronteras dc&gt;l
medio día, despertóle aquella m.1ñana el bárbaro estruendo de la calle.
Las Yoces que más claras subían
hasta sus oídos dec·ían:
-¡Al Parque, al Parque! AIU nos
da1·án armas.
Y Juego, como una avalancha colosal, impuls'.lda por enorme rugido tk
Hera herida. senUa deslizarse la muchedumbre hacia el s itio indicado.
J ua11 ec·bóse de la &lt;'ama, y a medio
vestir, €3116 al corredor.
-¿Qué es ello?-preguntó a una
vieja, que Jlegaba como aturdida, 1a
ct•al I espondióll':
-lo que no podía menos de se,·.
oue esos infames borraeh os, ardiendo los vea yo en hs bodegas de Pearillo Botero se han llevado a lo,;
reves. v ahora c¡uieren acabar con
torio :\Tadrid.
Y ,·ohiéndose de pronto airada ha&lt;·'l- el mozallón increpóle ele e~ta
suerte:
-Y tú, baldragas ele tocios los dt?monios, ¿qué haces aout. ruando todos los hombres de redaños están haclepdo falta en la calle Jl'.lra que esos
sinvergüenzas, malos cristianos, n•)
fe ría •1 rte nosotros 7
Juanillo tornó ránido a su cuarte.
ac-abóse de \'estir, como pudo, y r&lt;'l:6
es&lt;'&lt;ilen abajo.
T.,. san¡!'re esoañol~. humillada
ndfale en las venas? No. sino et ll'e·
so prometido al nle dP la reja, er.i
quien iuguetelibale en los labios, diciéndole:
-¿A que no me coges?
Cuando faltábale un tramo par'l
ganar el zag-uán y salir a la cal:P
oyó que cerraban la puerta.
Las más reftnadas pécoras de la
2

De la habitación contigua olase la
vecindad habían logrado echar la uiía
a un granadero, y arrastrábaule ha- l'11arla apagada ele unas cuantas percia el patio, acribilláudole como ac,,_ • sonas.
-¿Quién lo pensara?-decia una
rrico. No ,·elanse en el infeliz más
qiw girones i.anguinolentos.
voz.-EI de SUYO, tau apocado.
Juanillo no hizo nada para impe- Pues para ser la 1&gt;rimera vezdir aquella horrible represalia, por- respondió otra,-lo hizo como los
que todos sus anhelos llevábalos
buenos.
puestos en una de aquella:; furias c¡utl
Y otra bañada en sollozos.
sostenía en la mano la lla\'e del
Pero no lo hará más qua se me
postigo.
muere a borbotones.
Abalanz61:;e a ella sin hacer &lt;·aso
La que hablaba con tal desesper.ide las ad\'ertencias engarzadas d~ clo pesimismo era Pepilla. •
impro1&gt;erios que lanzábanle las m_ujfY entró a mirarse en su amor mores, conminándole a que si quería ribundo que se le escapaba en los
salir hiciéralo ))Or el tejado; abrió, y mismos dinteles de la iglesia.
El tfo ~l auo-1·eda, padre de la Pcal fin, Yióse en la calle.
C'orrjó como un poseso por todos va, cljio filosófi&lt;·amente, mientras pilos diablos ele! infierno, hacia donde caba l)acienzudamcnte un cigarro de
e~ta!Ja la ermita ele su amor.
a cuatro:
Toda la angosta via era un hen i-Paret·e que no, y ahí tienen sud
dl'ro de odios y de sangre.
mercedes de lo que es capaz un homSobre su l'a!Jeza .. ruzaban la 1&gt;i,•- bre! por la patria, el que menos cl.i
d I as y las !Jalas, y ~I &lt;·orrí:i &lt;·orno si que pn1sa1lo.
fuera invulneralJI.? a sus mortffE&gt;ros
Y J:rnnillo, mirando a Pc1iilla, díl'l'et·tos.
jole ton \'OZ que 11aclic sino ella pudo
Al dobl.!r la esquina en que dall.t oir:
al¡uella reja, vínosele eudma la Hera
--Por un Ileso de tu boca, aque:
mole de un coracero .. Puesto dt• pi&lt;• 11ue n1c• ofreciste ayer. ¿l\Ie lo das?
sobre los estribos, pre\'enía con toda
En la estancia sonó 1111 breve y sola saña que &lt;la el odio, un furibundo 1:oro chasquido.
tajo ....
La tertulia entera, miróse solapaJuanillo a))retóse cuanto pudo con- d-amente, y el tio ~rano-t·&lt;'Cia~ dijo
tra el caballo, mientras con la die~- • mientras echaba yescas para encender
tra apoderábai;e ele una de las pisto- él monumental cigarro:
tolas que iban en el arzón.
• ~
-pues, señor, los titeres han sido
Descargó e l brazo el ginete y el buenos; di&lt;:e11 que ha muerto don
enorme charrasco ln111dióse en la t•s- Luis Daoiz.
t&gt;alda del chisvero.
Un fraile gilito que era como el
A tiempo de C'aer éste, apretó el
presidente de la reunión, 'replicó toclisparaclor de la pistola y el coraceM mándole la mecha encendida pa1a
se desplomó con la eabeza deshecha... prender su tabaco:
Pasaron dos dfas. Juanillo encon- Y don Pedro Yelardc.
tróse envuelto en tra))os y acostad,,
en un lecho c¡uC' no era el suyo.
DIEGO S .\X J OSE.

N 1 ·1'1 Jt

PRODIGIO

811 el villorrio ele•, Lamaldreric,
cerca de la hi8tórica ciudad ele Nonaucourt, vive una "niña prodigio," cu)'O torazón ¡,osee las savias de car!dad, los tesoros maternales de emoción, de desinterés ,de sacrificio, de
una Teresa de Jesús o de una Luisa
l\lichel. Esta niña admirable, l'apa:,;
cJe destrui r c·on sólo su ejemplo tuanto malo elijo Platón de la infauéia,
se llama Rl•nata Gihon y tiene treC&lt;' afios.
Renata, unigénita de ricos lallrado1 es, Po comprendía que cuatr o hijo,;
del jardinero Baret tarecieseu de juguetes. Los pobrecitos andaban, la
mayor parte del afio, descalzos y rotos y con cara ele hambre. l&lt;Jsto, sin
embargo, era lo de menos. Un 11iii•:&gt;
puede vivir sin za)latcs, sin ropa, y
hasta. si11 comer; ¡ pero no sin juguetes! ... Los juguetes son para el niño, lo que el amor vara el hombrl•, lo
que ,,ara t•l misterio la fe.
Reflexionando así y volviendo al
cielo los enternecidos ojos, la pequeña RE&gt;nata se decía:
-No E'S justo, no PS &lt;'ristiano, que
yo tenga tanto y (tlll' los hijos df)I
jardinero Baret can•zt·an de todo.
Arrastrada por tan 11obles medi&lt;'iones, Renata i;e pre&gt;~t•11.tó en 1111 bazar dende pidió 11·u-es de za))t:tos, \'arios trajes y un montón d1• juguetes: muñe&lt;'as, tambores, "Polichir.elas," ferrocarriles. J•JI importe de
la compra ascendía a &lt;'iento clos francos. La niña rogó al dependiente que
colo&lt;·ase aquellos objetos en un paquete. Luego, con notable desparpajo,
dijo:
-Ahora le pagaré a usted. Antes
YO)i a colocar esto en el coche qtH'
ha quedado aJJí, en la esquina.
El comerciante, sin deconfianza, la
dejó marchar. A lo largo de las silen-

&lt;·losas calles del villorrio, H.enata GilJóu, cargada de trajecitos ,de zapatos y ele juguetes, reverdecta la leyenda de los Reyes :Magos, amigos
de la infancia.
La pobre ~l me. Baret recibió PI
presente &lt;·on alegría:
-¿Quién te ha dado Psto?-e}.&lt;·lamó. ¿ Et; tu mamá?
Pero Renata, además de buena, es
modesta, con una modestia que la
impide ha&lt;·er de su bondad plataforma.
-No, tieñora repuso-; es una
señora caritativa, cuyo nombrt• n,&gt;
puedo decir.
:\Im¡¡, Baret aceptó el regalo y diO
a. la gen ti l mandader.i mu&lt;·hos b'.!~06. Aquella misma noche, el dueii;,
del bazar, temiendo haber sido vll:t ima dP un robo, avisó a la poli da
de lo ocurrido , y a la mañana si·
guieute dos gendarmes, clos terribles
gendarmes bigotudos y armados, llamaron a la puerta de los es¡JOSOR Gihón,
-Venimos a a prehender a su hik.
-Pues.... ¿que ha hecho?-interrogó la madre.
-Algo muy grave. UJ1a estafa que
asciende a un centenar Ul' fnanco;;.
i-'lal empieza la niña! ....
Ante Pi juez, la ¡,;!queil'I ltt-na, ...
&lt;·onfe,6 su delito.
- Yo 1&gt;0 ))odia ccnsrntir-ex1·l..imó- &lt;Lt1e los hijos del jardinero andu ,·iera1, descalzos sobre la, nie\'e y
110 tuviesen juguetes.
El matrimonio Gibón -:.bonó los
ciento dos francos a que ascendía
el robo de su hija, y Renata fué ah·
suelta. ¡ Niña deliciosa, niña san~;:.:. ..
Yo creo que sus padres, • en castigo
de su mala acción, se la habr án comido a besos.
~ DUARDO ZAMACOIS.

Los Marinos que defendieron Veracruz

•

Proctafua

al l?ueblo
deVeracruz
:a

LA "VDU - A L
TODO .'&gt;S ClUOADAN
. . . . .TAIICJa~- PAC•'1CO&amp; Pllr.D&amp;N CO

.J#'U M,o MI

a:»éd

PU,llAIIENT&amp;

PCRIIA..

• • 'GCIINDO TalrJr COJ - - ,.

-...Jllffll~
..... I U D IISUIU.U OC UPACIO
~

UGUIIOI DE QUE RJIA
A PIIOTSGIOOS U 1111a
'llllt PUaCA.~ 6UIA"' IOKA&amp; Y P90flEJh\l)
tos DISTUDIOS QUS 11/t, Al1 ;."OIIO EN

.cll)IIAII

PARA

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,IIPR.O.
- ~ - - ' 1P.
TOC&gt;OI I.OI

alPLU80I

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QU'l' SlllVU A LA IIVIGCS
l'Al.11&gt;AD Dlt aTlt 1'VSP

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Ql1EDAN JNVIT-

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Hlt,HO HIISTA At!ORA
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VM, IIISIITIIAS lll.
oa,- y LA1'A&amp;
.AL'1CIISII EII 1.1(

-

1
Cuando el del-emba rque de 1o~ nm1'ino~ ame1·kano, e n \ 'eract•uz. hubo l'&lt;''isten cia a t·mada, com o es fácil su¡&gt;0ne1·lo, por parte de los federales Y de n uestros m a rino-. que a hi ~az(m se ha llaban en la. Plaza . ..\11 te el c1·eciclo n úmero de in vasores, n uestr os hom bres tuviero~ q ue 1·e·
tirarse, dejándolos d ueños de la ciu &lt;la tl. El Genernl ~Iass instaló su ,·:, m pamento a corto espacio de Yer acruz donde actualmente se bailan
las a vanza.das ele nuest1·0 ejército. Los ma rinos vinier on a :\léxica y a 1;11 llegada a la. capital tomam os las p1·esen tes fotografías, así com o \ID8
r e1n'Oduccjón de la procla m a que l'l "onti·a.Jmin 111tc J&lt;''Jetche J· di rigió a l í,&gt;Ueblo de Yer ac1•µ z, cuando St' hubo po,esiona do del p uerto.

�EL
(Concluye.)
Un ave

negra huye volando 11or
Ja enrejada claraboya de la inquisitorial terrazuela, en la cual. a fa,or del ruec-hero, adivinanse unos
trabucos de chispa llenos de sienosa
herrumbre y astillados de las culil.·
tas, un montón de jergones polvorientos y un sospechoso lazo que
pende y se balancea ligeramente desde la carcomida viga del techo. Prosigue dando la veleta su chillido
quejumbroso y lúgubre. Los huéspedes sudorosos, descargan y el viejo
se despide con ese aire pulcro Y siempre respetuoso de los antiguos servidores. El humo hace lagrimear su11
ojillos lacayunos.
Reyes.-i\Iuchas gracias y que su
mercé la pase güena.
Nicodemo.-Diga: qué, de aldeveras espantan aquf?
Julián.-Y onque espantara. ¿ No
semos de a tres gandules·'.
.
Ñor Rosalfo. (bajando) .-Que s1
espanta, no me consta: sólo s_e ~dvEcrar que n.qut colgaban cristiano'!
cuando la guerra de Independencia.
Diz que a las doce en punto¡ escúchanse sus clamores. Yo, pecador,
no quiero jurar en vano. Eso dicten
las gentes de la Villa .... Yo no I&lt;?
creo. . . . Puede ser. . . . en fin. . . s1
algo ocurre, dad voces. . . . Aun que
las ánimas de los difuntos diz que
no vuelven .... Pero quién sabe! ...
vo nada aseguro ....
· Su voz se pie r de en la obscuridad
y los tres hermanos quedan sumidos
en una pem1rubra que las estrellas
::ilgo aclaran difusamente. Oye~e un
ir.quietante ruido.
Julián. (con voz cohibida).-Y
airnra qué hacemos?
· Reyes.-¡Esa! Pos cenar, lo JHimero; des¡&gt;Ués persignarnos y dormir,
que mañana Dios dirá.
Nicodemo.-Con efeuto, hermano
Reyes, muncha hambre tengo!
_
Julián.-¿Hambre, Nicodemo? ¡Tu
si que no tienes perdón. Toitito el
camino veniste embaulando! En fin,
sea. Abre tus alforjas, que yo abriré
las mfas. Con un par de requesones
de cabra, tres panes de juera con
aceite de olivo, tres piloncillos Y
unos rondochis habrA.
Reyes.-Todo eso paréceme bien
pensao, y mientras tanto yo tenderé
almohazas, que más son pa bestias
de carga que pa gentes cristianas de
carne y güeso; pero .... "a caballo
dao, no hay que mirarle el diente".
JuliAn.-¿ Y los instrumentos?
Reyes.-Dejarlos onde estAn. CuAnto :,¡ mi arpa, ya es otra cosa: no
quera que le dé ni el aigre! Pa eso
la he tenido bien guardada largos
seis meses.
.Julián.-Pónla en ese rincón.
Reyes.-¡Ni ora ni nunca! ¿No
ves qué rezumao está.? Estas cosas
échanse a perder con la humedad. Y
no haber por aqui ni un lazito ....
Nicoderno.-Tualmente a!H deviso
uno y hasta gancho tiene ....
¡Anda la brea! Si será. el que servia pa colgar ahorcaos ! ....
Reyes.-Haiga sido pa lo que haiga sido, agora servirá pa colgar mi
arpa ....
Juliá.n.- .... qué bien engüelta y
cosida y liada y arropada que la
tráis en su sá.bana: hasta parece una
siñora que acaba de salir de su cuidao.
Se esparce un incitante olor a
queso, y mientras el primogénito, alzAndose de puntillas sobre el hacinamiento de mantas, suspende el arpa de funda perfectamente cosida,
los otros hermanos van aderezando
la cena frugal, no l!lin que Nicodemo
11rce miradas de reojo a la puerta

ARPA
carcomida. Se oye de nuevo el inquietante ruido. El viento bate las
hojas de algún ventanillo abierto y
se cuela por las troneras y claraboyas. Reyes echa el aldabón de la puerta, los tres comen con gran apetito
v durante un buen rato sólo se escu~ha. el rumor gluUnoso de las maudibulas y lenguas que trasiegan ,1.
gran prisa.
Julián.-¡Bendito sea el Señor que
nos dá lo que no nos merecemos!
Reyes.-St, si: venga el botijo.
Nicodemo.-Toma: y agora a dormir.
Reyes.-¿Qué, tú, no bebes, Nicodemo?
Nicodemo.-No, que me duele el
estómago con ese vino. 11ejor voy a
chuparme un cigarro.
Sus hermanos se tienden lanzando un ¡ah! de satisfacción, estiran
sus miembros fatigados, rezan perezosamente y ahitos y aturdidos por
el vinillo agrio. a poco roncan como
unos benditos. 1'~1 menor, en cuclillas,
fuma y fuma con mAs temor que sueño. De vez en tarde alza la cabeza
para ver rApidamente el arpa colgada; pero figurá.ndosele la fantasma
blanca de un ajusticiado, Je acomete un temblor que en vano pretende
reprimir, y cierra los párpados par_&lt;i
no mirar la visión. Cesan los ronquidos de los felices durmientes. Reina
un imponente silencio en toda la casona, sólo interrumpido por el vago
quejido de los cerrojos }' de la velE&gt;ta
que mue,·e e l ,•iento. Es un silencio
arrullador, provinciano, conventual,
morh1orio. Nicodemo, después de una
hora, rueda sobre e l Jecho y duerme.
Todo es paz. Suenan las doce. . . . A
poco déjase ofr una vez más el inquietante ruido. Ahora viene en dirección del arpa. Nicodemo, a quien
sigue molestando la indigestión Y
que tiene el sueño ligero, despierta
amodorrado y medroso. El r uido se
repite. Luego suena una ruerda, sola.
Es de las bajas. Le conLesta una nol,;
aguda que vibra como temerosamente. En seguida vuelve a resonar la
cuerda baja; después un semitono;
a continuación las notas más a ltas, y
de pornto, como avalancha, una e,;cala descendente y, rá.pida acompañada por arpegios disonantes, de una
disonancia loca y extraña. Aquello
es para acobardar al más animoso.
Nicodemo tiembla como un azogado
y contiene hasta la respiración. Poquito a poco abre un ojo y escudriña
la semi,obscuridad. No hay nadie:
el arpa está. inmóvil, colgada y bien
envuelta en su funda. La fantástica
serenata prosigue rara, diabólica. Es
un cruzamiento de escalas ascendentes y desreudentes ejecutadas con
habilísim21 técnica; ora se truncan
de pronto, armonizadas por "pizz1catti" juguetones; ora bordan melocJ'as sobrenaturales, jamás ofdas. Ya
tiemblan acordes tor pes, ya fluye un
"vivacissimo" wagneriano, infernal,
interrumpido por cortos silencios,
para dar lugar a temas varios que
se suceden con inspiración de orate.
Hay un largo calderón, como si el
ejecutante invisible meditara, y repentinamente, de una en una puntea
notas Umidas, inarmónicas, divagadas. . . . Nicodemo está, a punto de
accidentarse. Un sudor copioso y fria
baña todo su cuerpo. Intenta hablarles a sus hermanos; pero la voz se
niega a salir de s u garganta seca y
anudada, que emite un agónico silbido. Quiere mover un brazo, levanta la diestra para despertar a Reyes
que estA a su lado; más sus músculos yacen inertes, abúlicos, rfgidos:
apenas si maquinalmente repite un
"¡Salve Maria, Reina y Madre!"
mier.tras el misterioso concierto va

(Del Libro ''Viejos Perfumes")
Para "El Mundo Ilustrado''

surgiendo del arpa inmóvil. El mozo
encomienda su alma a Dios, hace un
esfuerzo poderoso y al fin puede mover una mano que cautelosamente
toca a Reyes. Un fuerte gruñido de
éste le contesta. Insiste con más ansia. Su hermano despierta malhumorado. Cesa la música incomprensible
y macabra.
Reyes.-¡ Qué queres, hombre!
Nirodemo ( con acento angustiado
y leve) .-Hermano, hermanito, no
oyites? . . ..
Reyes.-El qué.
Nicodemo.-Que !'arpa ha tocao
sola: aquf espanta.
Reyes.-Ni oyf ni oigo natla. Duérmete y no seas callón. Afiguraciones
tuyas ....
Dá. una vuelta en el improvisado
lecho y prepárase a reconciliar su interrum¡&gt;ido sueño.
Nicodemo ( castañete-a do y con más
angustia) .-¡Reye:;:, Reyitos, no te
duermas!
Ni&lt;'oclemo.-¡Anda l'arpa! . ... digo .... ¡la brc-a! Te juro y le ripilo
que el instrumento ha toeao solo!
Reyes (ameclrentándose).-¿De aldeveras"!
Nicodemo.-¡Por vicia de todos los
santos de la corte celestial, que es,¡.
af)Ja está embrujada!
Reyes.-Estarías soñando.
Nicodemo.-¡No, que nó! ¡Que la
he escutbao como te e~toy e&gt;scuchando a U!
Reyes.-Pero si allf ei:tá como yo
la dejé y no suena al momento.
Nicodemo.-Callémonos un rato,
haz que te duermes y verás ....
Los dos, con los corazones sobresaltados, y los ofdos atentos esperan.
En efecto, t·omo a los cuatro minutos comienza a toear sólo el rualhaclado instrumento. Es Ul'ª tarantela
extravagante y desordenada. Esta vez
Reyes dá una gran voz al hermano
dormido, voz ele súbito terror que
el eco del aletargado raserón repite. Los perros ladran. Calla la r!'treta como por encanto.
Reyes.-Juliá.n, Julián, dispiértate
y vAmonos al punto, que aquí espa;1ta!
JuliAn.-¡Eh! ¿Qué dices?
Nicodemo y Reyes.-Que aqut es])anta, que !'arpa está enhechizada y
oue suena sóla!
· Reyes.-¡AÍl! ¡Qué bien mueles,
hombre! Deja dormir y duérmete,
(]ue habremos clt• madrugar!
Jul1áu.-¡Ave l\Tarfa! ¿No están
jerraos?
Nicoclemo.-No; tá llate y oi rAs ...
No hien habla cesado la ron venatLón rApida, cuando el espantable
fenómeno se repite. Los tres asustados músicos, ele aC'uerdo, no esneran
más; saltan tle sus lechos, levantan
la aldaba y &lt;·on los pelos de punta
echan a correr ciegamente escalera
abajo, dando gritos de miedo febril.
lJos alanos ladran enfurecidos. Cacarean los gallos y las gallinas desde el ¡¡ajar y des11ierta la servid umhre atemorizada.
Los tres.-¡Auxilio! ¡auxilio! Ñor
Rosalio! ¡Siñora Ama! ¡Allá arriba
es11anta!
Doña 11arfa Silveria, el portero.
el hortelano, Marta, la dueña, el a~"l
y las rriadas van ~aliendo ctiasi ,_,,,
paños menores, poco a poco, sorprendidos, alarmados, ron candelas
encendidas y hachas de cera, tiritando y eJJ.vueltos en mantas de lino
grueso: semejan un blanco y fúnebre cortejo de Animas.
Nicodemo.-;Auxilio! ¡auxilio! Ñor
RosaUo! ¡Siñora Ama! ¡Allá arriba
espanta!
Doña ?\Ta rta S!lveria.~¡Qué ('S!
¡Qué es!
Nicodemo.-¡Yengan de por el amo~·

- -- - - - - - - -

de Dios, que los ahorcados están tocando !' arpa de Reyes!
Jufián ( Hvido) .-Allá arriba en
la ....
Nicoden10 ( más U vid o) .-Si: allá
arriba en l¡l ata. . . . en la aya ....
en yatayala!
Ñor Rosalfo.-¿ Estáis seguros?
Reyes.-¡ Canicas! Como el estar
mirando a su mercé.
Doña :\1arfa Silveria.-¡Ah! eres
tú, Reyes? ¡Buena noche! . ... seran
ladrones . ...
Ni&lt;'odemo.-No smora: dijuntos
y muy dijuntos son! Que lo digan
estos. ¿ Yerdá, hermanos, que el instrumento suena solito?
Reyes y Juliá.n.-SI, si: suban y
lo oirán.
;\larta, la dueña, el aya y las criadas. (signándose).
;Ave :\1arla Purlsima! Nosotras
nos vamos a encerrar.
Doña l\1aria Silveria (temeraria y
altiva¡.-¡ Eh, sois unos mandrias!
Señor llosalto, señor Francisco: traed
\·11est10s arrabuc&lt;'s y vamos a ind~•gar
&lt;1 ué- es eso!
Señor Francisro y señor Rosalto.
-Seño1 a ama ....
Doña ;\Jarla SilvE'ria.-¡Nada! Hr,r~r pronto lo que os ordeno! Y vosotros, muchac·hos, subid también.
Nicodemo ( yai fanfarrón con la
compañia).· ¡\'amos! ¡No falta más!
¡ Soy capaz de retorcerles otra vez
el pest·uezo a los ahorcaos!
Todos asrienden a la atalaya, siguiendo medrosos a la animosa dama, que mareha renqueando C'On una
antorcha a l frente. Las mujeres, rezando, corren a encerrarse en el oratorio . El lebrel aúlla. La qulntañona
enciende la púr11úrea !Ampar a de
aceite dedi&lt;'ada a Nuestro Amo. Allá.
arriba g ime lúgubremente e l v iento.
l~J arpa está ahora muda.
Doña l\laria Silveria.-¡Uf! Ya
1c;stamos aqut ; má.s nada se oye. Ese
bulto es el arpa? .... Paréceme que
bien envuelta y resida est.1. ¿Estaríais wñando?
Nicodemo (cogido irr espetuosamente a su chalina de lana, negra).
- No, siñora, no! Bien dispier t os estábamos, y no embar gante, las dianches de ruerdas hacfan: clun, clan,
C'len, clin .... Y a lu ego a l revés ....
y ....

Reyes.-Y pa que su mercé no nos
crea mentirosos y gal Ji nas, apaguemos todas las l uces.
Doña Marfa Silveria.-Bien. Requerid vuestros arcabuces y dagas,
tonncl fósforoi,, y cuando oigáis que
su •na esa dicha arpa encantada, enC&lt;'ndedlos a un tiempo.
Todos r_allan suspensos. Las 1101 i1las roen y taladran el techo. V ibra
una nota, luego vibran tr es y des11ués dos violentas escalas a contratiempo. Al instante brillan las 11amas de los fósforos ... . y nada: el
arpa calla, intacta y naturalmente
inerme. Los dos criados viejos y Doña 1Iar!a Silveria1 se miran pálidos
y atónitos. El suceso es inexplicable.
Los wocetones dan '1 iPnte con d ie nte
y manotea11 el aire como para ahuyentar a los malos espíritus. La anc-iana frunc·e el ceño, medita un momento, liare la señal de la cruz y
solemnemente habla dirigiéndose a'
bulto.
Doña :\Iaría Sil veria.-En el n ombre de Dios te pido que me digas
si eres tle esta vida o de la otra! ...
Silencio de muerte. La pr egu nta
se repite otras dos veces, sin r esu ltado. EntoPces la valiente anciana
sonr!e y los presentes la contemplan
admirados.
Doñ::&gt;, l\farta Silveria.-Ñor Rosa(Pasa a la última página.)

-

C)

1 1

º'º

.

¿ 1b

..

o

La muerte de Abundio Martinez

0

Ha muerto rodeado de estrecheces ~e fortuna el
i.nspirado .composl◄
tor mexicano
Aundio Martfnez del
C'ual no hace mucho tiempo se ocuJlÓ la prensa, con
motivo de su aflictiva- situarión.
Fué el extinto autor ele murhas v
prec-iosas romposi&lt;' i o n e s musicale;;,
&lt;lanzas, valses, fo¡¡
cuales se han hecho
muy po¡&gt;ulares, sobre todo el vals titulado "En alta mar,"
que por dequiera h t
aido celebraclo.
Los grabados adjuntos dan una idea
de &lt;'ómo era la vida de Abundio Marttnez en estos últimos t iE'mpos y ele
las pr ivaciones por
las ruales hubo de
J)a.sar . E l aspecto
exterior de la mfsera vi\'ienda en que
ba muerto su po brfsimo lecho, la falta
ele vestidos, etc.,
Ptr., d enotan hasta
qué pu nto era. la
pobreza dE'I clifunt0
c·ompooitor.
La tercera Demarc:ación recibió aviso
1e la m uerte de Martfnez, recogiendo e l
1·adáver, y en la comisaria estuvo hasta
1ue un empleado de
la casa de Wagn Pr
y Levien lo recogió,
ruya rasa, desde que
empezó a estar enfi:&gt;r mo, le pasaba
mensual mente cierta cantidad. E l duelo partió de la agenc·ia funerar ia sieu do
llevado el cadá.ver al
P anteón de Dolores,
donde un as cuantas
flores cayero11. sobre

1 1

º'º

e1 ¡o1

-

0

la modsta caja mortuoria, que b i e u
pronto se hundió e11
las profundidades tle
la tierra.
Abund,io l\IarUnez,
tenía 5 O años tlc
edad y era originario de HuichApan,
J~stado de Hidalgo.
Como antes dijimos, las composicio111!6

m usical es

Je abundio ::.rarUne:i
son muchas y ent:·e
las más conocida-,,
debemos citar !as i,iguientes:
"El Eco de las
Olas," "La Onda
Cristalina," "Libertad," "Consuelo,"
"IJ:res un Angel,"
"Soñando Amorro,"
"Cwca.," "Arpa de
Oro," "Recuerdo5 ele
Puebla," "Sé que no
n1e amas,"

c/,411t el; v040vtt:'w____

Muerte de un Aetor Inglés
g¡ teatro inglés acaba tlc experimentar una gran pérdida con la
muerte de C'harles Brookfield, que s,·
contaba entre los actores t·ómiros
más po¡iulares ele Londres.
Fué un hombre de buena sombra;
multitud de sus rhistes corren de bvca en boca.
Cuéntase que su familia se oponia a que se dedicara al teatro; aun
en la vtspera de su debut,-recibió un
telegrama de su hermano, concebido
e n los siguientes términos;

---:--...

"Noche

Apacible," "En alt:t
mar," "Soñando e.1tre las Olas," "A la
~lOJ ia," "HidalguenEe," "Cielo Mexic:ino," "Suprimientri
,~ amor,'' "i\lensaj('-;
de amor," "Ensui...-

ños de oro," "Sonrisas de Angel,
"1Tuchachas y Flores," "En el Olimpo," "Esther," "L'l
Ciencia en lo oculto," "Toreo Hida.gucnse," "Las tres
a1 tistas," "Baile c1,~
Hadas," "Unión y
Progreso,"' "Lo infin i t o," "Bizarría,"
"Los Chamacos, '
e· u a t r o danzo ne:;.
"Clotilde," "Jovita;•
etc-. ; "Qué lindo
)ie," "En el cielo me
hace soñar," "Secn,tos del alma," "México Nuevo," "Inmortales," "Soñar Jo
bello," "L,~ I magen
Soñé," y otras má:;.

''No te presentes en las tablas, e11
nombre de Dios."
Brookfild contestó con otro, que
clecía:
"TranquiUzate; me presentaré con
mi propio nombre.''
En otra ocasión, no habiendo ob!{-nido una de sus comedias el éxito
&lt;Sperado, envió a todos los elegantes
de Londres una tarjeta perfumada,
con estas Hneas:
"Preséntese usted esta noche en
la platea con una orqufdea en el
.ojal."
En efecto; por la noche, la platea
ofreció el aspecto de un 'nmenso parterre ele orqufdeas, y la situación financiera del teatro quedó sal\·ada.

LA ISLA MISTERIOSA
Puede creerse que en el año .le
1 814 existfa, próxima a un gran ron

t i nente, una isla tasi desconocida,
habitada sólo por indioo absol utamente salvajes, que impiden el desembarco a quien se atreve a inte11tarlo. Pues bien, por increfble que1
parezca, esa isla inhospitalaria existe; es la del Tiburón, si tuada en el
Golfo de California y separada de
México por el estrecho denominado
Camino del Infierno.
Los indios que la habitan ahuyentan o matan a. flechazos a. todo d

que intenta acercarse allf Por excepción logró desembarcar una expedición armada; pero no se ha vuelto a saber de ella.
3e dice que en aquella isla existen
grandes yacimientos de oro y del mineral del cual se extraé el radio, para procurarse el cual organizó en 1904
u na. expedición a dicha isla el profesor Millies. Ni de él ni de sus compañeros se ha tenido más noticia. La
misma suerte han tenido todos los
que atrafdos por las riquezas naturales de la. isla, pretendieron entrar
en ella,

�SOBRE CIERTAS cJ\tlUTILACIONES

~

tar!amos de él sin el esfuerzo, de loJo hubieron de quedar tuertas con&lt;'e~o, vo. que hay muy pocos actores
Hay dos cualldades supremas, las cierta incongruente comicidad. Sólo de ba!Stante ámbito intelectual y se·1- grarlo 1 La suma bondad del mundo
postreras y mát; duras de adquirir, he de volver, sin embargo, sobre cJo;: timental que acierten a comprender- reside, pues, en la. capacidad indefinida de perfeccionamiento, en su apasf en la vida como en el arte y sin aseveraciones &lt;'ircunstanclales que Ja,; y a sentirlas.
titud eterna para pasar de lo peor o
ella todo el haz de las otras virtu- aparecen hec-has por mi y que yo no
La \;egunda mutilación suprimió
lo mejor, según la cual todo momend!':; se e!&lt;terilizan, o cuando menos hice.
1&gt;or la cepa una )lequeña fantasla to histórico es mejor que el que le
pierden su eficacia Inmediata. Son el
Es la primera : que toda obra dra- ideológica sobre el optimismo y .-1
tono y la medida. El ;;entido del tono m1tica. es desustan&lt;'iada y tediosa pe!'imi!Smo, Jo cual. al fin y al cabo, anteceda y peor que el que le ha. de
seguir. Esta buena voluntad de euy de la medida es lo que hace que
cuando Jefda, 11orque se escribió 1ia- no imJ)ortar!a cosa, si no fuera por- ¡ierar el pre.;ente, este descontento
la ,ida individual encaje y se aco- ra ser re¡&gt;resenta-da, comando ron la que en el art!&lt;'ulo resultó dl&lt;'lell\lJ de lo malo actual, expresado a veces
modf' acordadamente dentro de la. S'&gt;- colabora&lt;'ión del autor. Esto podr1 !!er ewe media Yuelta a la derecha y mt?con ademanes desabridos &lt;'omo coucicdad. ¿De qué scnir1 tener razón verdad de ciertas obras dramáticas. e!la vuelta a la Izquierda son la m1,-- ,·iene
a Jo que hondamente se siencuando se caree-e del tono adecuado pero no -de todas. En la afirmación ma cosa. lo que yo escribfa es que
con qué ¡iersuadirla, Y de la ponde- de que una obra dramátic-a no ,,,; pesimi;:mo y o¡itimlsmo son térmi- te, este anhelo de ¡,erfecclón, e!( lo
rada medida con qué exponerla? Pur buena 11ara Jefcla vá impl!clto el jui- :&gt;os reve1 tibies el uno en el otro. que en la. historia de la filosofla tic
el momento no sin-e de nada. Las so- cío de que no es lluena de ninguna &lt;oincldentes en cierto punto, ma'i;; llama optimismo absoluto, si bien los
ciedades m1!! ¡ierfcctas han sido Y manera. La naturalcsza dramática, d' que maneras ele pensar, maneras c!e hermanos Alvarez Quintero, por un
so1t aquellas en que el mayor núme- una obra literaria no depende .i,, sentir. Dijérase que hay hombr,'3 antojo de picaresco paradojismo, Jo
ro de ciudadanos poseen el sentido que el autor la haya destinado para c;ue )levan ~fas ahumadas en el &lt;'O- callflc·an de pesimismo, y también,
del tono y de la medida. ~o en balde la. esrena, sino de otras caracterlci- razón, y otJ os que Jo cobijan de por muy 11intoret;ramente, de "sucia depara de!-ignar estas cualidad9S ae tlcas de fondo. caracteres, clesarrello ,ida bajo un gorrlllo albo y leve co- leitación en las propias llagas". e:
empican voceo; tomadas de la técntca y expret;ión, todas las cuales tienen mo los que ~e ac·ostumbra 11oner a lo~ cosa• s:;L
Este del ¡11.'slmismo y del optlml.,musical, tono y medida, troquele:!, un valor lntrtnsec-o lnde¡wndiente de l•clJi&lt;,;. El\ una zarzuelilla del género
en donde Jo que hubiere sido alga- la incorporación histórka que el ac- e hic·o, un 11icador ele toros define en mo e; asunto ¡iara tratar frecuentemente y al cual deben aportar sus
rabia desa11acible ~e funde en un tor les d1. Si una agudeza en los la- fcrma 1·011cluyeute estos concepto,. 11rh·at1,as sugestiones todos nuestros
conjunto armonioso.
bios de un actor cómico que tiene diCil•nclo: "pisimista es el que 160 es&lt;'rltores, pues no es un problem:l
;Qué ¡,ocos e!Spañoles poseen el el don ele la gracia, nos hace relr, y lo ve llc'!ff0 y otimista el que tóo lo
sentido del tono y de la medida! 12, mif'ma agudl.'za al leerla no nos , e ele color de roRa". Por murh:i.s lnclh·:ctual, antes es problema de raSolemos :;er destemplados cuando ,e ¡,olicita la hilaridad, parece Hcito de- , ueltas 1¡11t• se le dé, no ,..;e pue-le :;:a, r se complican en deflnltlva con
no.; exige mansedumbre, y manso,- ducir que no es tal agudeza, y que ~allr 11&lt;' este anlagouismo radical, Ja susceptibilidad de un pueblo para
cuando la esperanza o destemplanza el donaire no era de quien inventó que es un a11tagonlsmo de i;cntimien- Ja cultura. Esto es, el problema del
1rndie1a ser provecho,-a: sobrema111.:- la frase, sino del gPsto de quien 1:l tos, o mejor dlc·ho, ele temperamen- 011t1mismo y del pesimismo es a mora someros si se nos pregunta mu- dijo. Obra draml\tica que no es va- tos. De aqu! que pretender crear una do de atmói;fera dentro de la. cual el
rho, y latos con exrE',;o si no hay na- ra lefcla, no es 11ropiamente obra t'SJH?Cie de artll c•uya substancia sea denomi11ado p1 oblem;i España, que
die que nos escuche. Yo, ¡iecador, dram1tica; a Jo sumo, i;erá esquem:1 un optimi;mo terapúut!l-o para co- tanto nos preocupa, adquiere la desoy uno de tanto,-, si bien ata por o J)retexto para el arle J)antomlmlc·o rrcgir la murria de los tempera- 1,lda vitalidad y densidad. No quiero
terminar sin referir al lector al a~d!IL procuro corregi1 me. Ahf estli ro- de una ('\ladrilla clt• cómicos.
mentos 11eslmlstas, es una simpleza. Uctilo que sobre Tagore h:1 escrito
mo 1irueba, no de que J)rocuro 1·orrPYo no pocl!a de&lt;·ir que una ollra Ahor:i bi•'ll, c-uanclo aquella manern
gi1 me, sino lle que soy uno de tantos, dram(ltica no es buena para Jl'11l.1 de sentir hu~ca su fundamento y r,1- &lt;~on Rami10 d,• :.taeztu en esta mismi articulo -:Ú1terior y })rimero ele mi cuando de la lec-tura de ¡.;gquilo, Só- zón ele spr e•n •a manera de Jll'nsar. ma revista, la última semana. Se refiere al optimismo y al pesimismo, y
colaboración en "Nuevo )1 undo..
foc·le'-, Eur!picles y señaladamente ele ll'toncl•s o¡nimbmo y pesimismo rcEl antculo era de 11roporclone•s tlt- ShakesJ)eare recibo rasi a diario lo~ basan la zona del antagonismo ten1- es una contribución muy certera 1y
s:.igaz al vroblema. En él, como e 1
lcs, que Po halh1ndose manera !!e
mfü, 1111ros deleites, Pmo&lt;'iones y MI- pl.'ramental y Yienen a· coincidir t•n
inscrilllrlo en una plana, hubo nec·e- sei\anzas. Para c·onocer a esto, au- un punto. Este ¡wnto es: que el pre- todos los trabajos del mismo auto1·,
sldad de apelaJ'I al recurso extrem'l tores, lo mismo que a otros moder- se1 1 te c-s eiC'mpre malo con respecto se patentiza una peregrina virtud de
en semejante3 rasos: la mutilación. 1&gt;0s, ,·omo Ibsen y Bernard Shaw, al futuro. que será mejor. El optl- Infundir a las Ideas que son por
Una c·er('enadura es siempre una ce1- ;. qué I enwclio ~ino lcl'r ~us obras? Y mismo n•ronoce &lt;-01110 nece~aria :a esencia serenas e Incorruptibles, como decla Platón, un temblor emotitP11adura, por mucha 11ericia q11irilr- es justo declarar que son mejores ¡in- e:&gt;.isteuda del mal, 11orque, ¿cómo 3a
vo, vehemente y c-ordial.
gk.'\ c¡ue se tenga, y asf orurre, c-ora leidas que para representadas, y brfamos dl"I lllen, si no es porque io
R am ón Pérez de .\ yal a.
mo no 11odr!a menos, que alguna, no 1&gt;or defecto de ellas, l'ino por ex• fontraRtamos ron PI mal. y cómo gu.-ideas y expresiones ele aquel arUcu-

LA FERIA DE LOS DISPARATES

•

Pe•ro, señor, ¿en qué mundo yi\·imos? En el mundo al revés. La ¡lUe1 II ft(•ción ele antai10 se 11r, trocado
1.:11 n•alidad universal. Tocio· estA mvertldo: desde las nociones mds elementales de la moral y del gusto,
hasta las más rudimentarias Jey¡,s
flsiológitas; desde lo que estaba sec,ularmente consagraelo, ha1;ta los
adelantos y des&lt;'ubrimentoi; más rcC'lentt?s.
Ah1 está la maravillosa a,·iac-lón
¿Cuál es su última palabra? Remontarse en los aires 11ara descender en
seguida al suelo, volando ('abeza abajo. Es &lt;'orno si hiciéramos funcionar
el cinematógrafo en sentido lnveri;o
o si en la bocina lle! gramófono m~·
tiéramos un JlUñado de• estopa.
No 1;on las Ideas estéti&lt;·as las que
están menos vueltas del revés. Y
adviértase que estoy a cien leguas d&lt;'
referirme a futuristas, cubistas, orlilsta,i y otros cblllados o farsante~.
A estos no se les ¡rnede decir que se
havan subvertido ni lnve1 tido; J&gt;orque nunca han estado ni andado :i
clere&lt;'has. )le refiero a artistas que
hasta ahora balitan tenido la cabez:1
encima ele los hombros y Po rolgada
a la cintura, a guisa de ralabaza ucbañi.;ta.
Yarios escultores de Parfs, y aú.1
de tanto fuste como )!arelé, lnjalllert y Saint-)Jarceaur, se han puesto a. formar parte-pero con toda
la seriedad que les c-ararteriza-cte
un concurso que dejarla estupefactos
a Fidlas y Praxiteles, si tuYieran el
mal gusto de volver a este medio valle de lágrimas, medio baile de ro1scaras.
El premio se clar1 a la estátua qu~

exprese y realice "la forma femenina
i,ieal, que mejor se a1lapte al tra;e
moderno ... J&lt;;sto es, como em11ezar a
C'o11struir la c·asa por el tejado o lo
que nuestros abuelos llamaban poner
la horca antes que el Jugar. Soberbia. les parecerá la tal ''ldelca" a
ciertos paradojistas que ,;e ei;tllan
por aquf.
Lo ¡irimero que a uno se Je ocun e
es lo que ya se le ha ocurrido a
un cronista pa1 isiense de los poros
que todav!a no llevan los sesos en d
bazo. El traje es que debe adaptars••
al cuerpo. Pero esta es 1:1. e-tét lea de
nuestro antlruaclo Perogrullo, y ahora, como dicen en E l m .-&lt;liÍ'o a 11u·
lo..,, Jo hemos arreglado de otro modo, y el corazón se lleva a la den!&lt;'ha o en la ralladllla.
El concurso de que hablamos, al
pedir una "fo1 ma femenina !den!"'
que ~q acomode a los ca))richos el"
l&lt;-s modl~tos, es un c-on&lt;'urso de i&lt;'onoclastas, un atentado a todas la&lt;,
formas ele la belleza femenil, que
in ¡u ni" nat urulibu,, por ser el desnudo Jo fijo y permanente l1abfan
ron"a!!;raclo la estatuaria y la pintura, clesde la gloriosa ,rntigücdaa 11elé11ica hasta Cánova con su Paulina
Bona11arte y Goya con su. . . . maj,,
desnuda. (Huyamos de loo nombre•;
JHO))iOS).
;Ah, se1iores :.tercié, Saint-)Jarc·eaux e lnjalbert ! Sin quererlo, vi...'nen ustedes, c-on ese verdadero dl'lito de letia estética, a ser cómpllc.;s
del marima&lt;'ho sufragista que en h
GaJerfa Nacional de Londres dió de
cu&lt;'hllladas a la "\"enus" ele \"el1zquez.
Pero no nos indignemos más de

la &lt;·uPnta. t:n c·ont!uelo nos c¡uetl:i quiera para los que presumen de
11ara nue:-tro regocijo. ¡.;¡ susodicho guapos y elegantrs ¿ nol habrá tamC0IIC'Ul"S0 110 )IUede (•(&gt;)ebrarRI' di' unr. bién otro &lt;'oncurso en q ue se premi ~
, o:-z pa1 a si('m))rP. Tendrá que se, la "forma Ideal mas&lt;·ullna que meanual, y al menos, como c-iertos 11- jor se acla11te al traje moderno""!
St•gún cuenta las crónicas, y ron::;brejos que se ,cuelen en la puerta
del Sol, ¡1ro11orc·lonarán "risa para te que nada Invento, en e l verano
todo el a110·•. Como cacla año-por- ))róxlmo se van a. llevar muchlsimu
que c•n la va1 iedad c•stá el gusto, ~· las barrigas decePtemente amuebl asobre todo el gasto-varfa eso qu-1 da!!. Los sastres ele Londres van :i.
se llama el traje moderno, cada ailo laPzar un nue,'o corte ele pantalón
variará también la. "forma femen!- que• pondrá de relieve, ron todo asr,o
na ideal". Unas vere&gt;s, la \'enus Je: y dl¡,1•reción las redonderes del abdo)lidi&lt;'is será cleriotada por algo JIR- mt•n masculino. No es cosa. de qu t
1ecido a un ~aco de 1iatatas. y al si- ,;olamente las damas se luzcan de q\1'3
guiente turno, las tres Gracias ele semejante parte. Están de enhoraRuben.-; ,mcumbir1n ver,:onzosame11- buena los cuarentones, los cincuente ante tres manojlllos de esp1rru- tones, y l'n general todo aquel sujeto redondeado, cuj us 1le u., ,·ente•·
!?0S trigueros.
)lieutras tanto, ¿&lt;'uál ser(I la con- e;..t.
, Buen año para el que esté a.,
sallida "forma Ideal" de&gt; la mujer
en este ~1ño de inversión y subver- buen año y ele anc-ha pretina! Mal
sión? ¡.;¡ gran raricat urista Sem, co•1 año, en c·ambio, 11ara el Apolo y el
s,ítira de&gt;'))iaclada, acaba cln den!os- Antinoo del Belvedere, e l Hércules
trar-manejnndo a la 11ar el 11))iz Farnesio y demás tipos consagrados
y la ))luma-que las actuales figuras
de la hermosura ,·aronil. Quedan ta,,
del chic y la bellc-za femenina han iclo d{ 1rotados como 1~ grand&lt;!s modea buscar sus modelos en t•I Jangm,- los de la belleza remenina. Ahora. e!lti11.o, l'I saltamontes, la oruga multi- tarán en auge Slleno y GarganUía,
color. . . ; Picio el ))remio 11ara Se1n ! Fa•~tarf y Sancho Panza, el cerdo de
Sin 1nimo de emularle, y en ¡1re- San Antón y el caballo que mon ta
sencia de las pro11orclon(s que la FeliJ&gt;e 111 en la )liaza )tayor de los
moda de hoy clá al abdómen sobr·• )Jaclriles.
las dem(ls hechuras femeniles, redu¿Cómo se las &lt;'ompondrán los flacidas a su mfnlma expresión, yo me &lt;'0S? Hay recursos JJara todo. Aquel
atreyerla a ¡&gt;rescntar en el &lt;'0ll&lt;'ur,;o polisón que llevaban las mujeres
1111 1inlo ele e ...roba e·on l a" 1·1unas h a - cuarenta años ha en la "parte pósda urrihu. . . . )' entrado en 1ne•.t•, tuma", lo llevarán ogaño los cab1nm,·o•·~. Esto monstruoso disparate lleros de poras carnes enc-ima ele!
t,; a la hora 11resente el supremu ombligo.
ideal de la hermosura y la c-leganc-ia.
:\I.\Rl.\XO l&gt;E (',\ \ "TA.
Y 1&gt;ara los pobrerltos hombres, si-

~,
_;;;;-,e

i.:_..íi /t

Tráiico accideot~ de Autom6vil
lo resbaladizo y la m1quina corrfa
a todo correr; Pircunstanrias ésta..
que hicieron derrapar al automóvil
en una curva clt&gt;I r amino y lanzario
como, cat:ipulpa a uno de· los seculares ahuehuetes. ,Jr,ncle se produjo
un choque rormidaiJJe, qui' destrozó
el auto e hizo que ~ns ti ipulantt&gt;s E!aliei:en disp:irados a 111t1C'hos metro:;
de distancia.
Los te~tigos pre,;enl'iales t uviero,1
un momento de estupor, e instantes
de~-1111&lt;-s &lt;'orrieron 111' aqu! 1ia1 a allá

s,·.

en auxilio de las vlctimas: casi todas
ootaban 1&gt;rivadas de sentido, y presentando le:;iones dt: más o menos
gr;iveclad. Pero la escena rué doloros!sima junto al cuerpo de Don
Juan Gutiérrez Barrenechea, pues
l'SI' c·aballero tenla el rráneo hech')
pedazo~ y la masa enrefállca sal1.i
11or 01Ye1sos Jugares. ~o e:;taba aún
muerto ruando lo rN•ogieron; per'J
momentos dei;pués y al llegar a un
Puesto ele Socorros de la Cruz RoJ:1
dió el postrer aliento. De las otras

i-r.

I&gt;. ,JOUl)IIÍ II Gu1du.

se registró en 1111E&gt;~tro bosque ele C'hapulteper uno de log más gran's a&lt;'c,dente" a.utomovillsticos habidOti en
:\léxlo. El magn!flco carro "His1&gt;a1w
Sulz:i." del sPñor don .José Ignacio
Liman tour iba trl¡rnlado por jóvellf s
acaudalados, entl e los que i;e hallaban los sei\orl.'s Juan Gutiérrez B:,rrene&lt;'hea, Francisco del Hoyo y J oaqu!n Garcfa, que manejaba la rn:.11uina.
La mai\ana estalla lluviosa, e l sue-

nui,i
allá! . . . . . Tal l'S PI J&lt;&gt;,nr. ele t&gt;stos
c-entauros del airl' ,ele estos. héro•·'!
dP la epopeya &lt;'Ontem11or1nea; los
que f'n un d!a y en otro dla nos h,1ren olvidar un asombro &lt;'on el poi-ible illll)O~ible de 0ll'0 :1'-'0lllbro n1·tyor.
FuP pri mc•ro Bleriot . . . . Dl' tit'n a f1a111·esa pasó a tierra ingJ¡,sa
el hombre-pi.\jaro, en un vuelo que
entonces nos 1&gt;areció maravilla y, &lt;'Orno tal, l!mltt&gt; de las humana11 audacias ...
Mas, Juego a11arel'ló Chávez ... Y
Ch1,·ez alzó el albedr!o clc- Sil YOJuntad sobre la. blan&lt;'a y muda tragedia de los Alpes, y al caer en
Domo-D'Ossola. &lt;'0n el corazón roto,
renovó la leyenda antigua y sublime
clc- Icaro ....
Pero, ¡ba!... La muerte no es
ya dama del misterio y de la som1&gt;1 a. . . La muerte, para estos esforzados do venturas, es dueña que
brinda una &lt;·arirla de gloria ....
\"an, 11ues, hacia ella, imp1vlclos y
prócer1•s, y al hacerlo, sonrfen, romo pudif'r;}n som efr ante una gran
señora que, adem[ '!, fuera la señora de sus 1&gt;ensamientos ....
Y as!, Brlndejonr. des :.loulinal3,
J)renclienclo sus alas en las del viento, voló en una. r1raga del hura&lt;'ún
desde Parls hasta \"arsovia. . . Y
Pégoud, en sus expc-riencias inauditas, cla hoy Jec&lt;'iones a Jo,; p1jaros,
i;u maestros de ayer, y ciisputa y gana el señorfo del aire a las pro¡ilas
águilas caudales .. . . Y, en fin, Garros, emprendiendo la. ruta que fué
mortal para el teniente Bade, salva
t-n prodigioso impulso la extensión
ele! mediterr1neo, desde la rosta Azul
hasta la ribera tuReC'ina ....
Pero en tanto, ¡ cu1nt:i.s vf&lt;'tlmas
van quedando atrA.s, . marcando etai :,1¡h; allá! . . . .

\; HIIE&gt;11t·io

,Juan Guti(-1·1·ez Unnenechen.

¡iersonas, las que sufrieron mrui se1ias lesiones, fueron Don Joaqula
Gar&lt;'!a y Don Francisco del Hoyo,
quienes, aunque el,' gravedad en estos momentos, no t':;tán por fortun:.
en peligro de muerte.
Los funerales del señor Gutlérrcz
Barrenechea constituyeron una sen
t ida manifest~&lt;'ión de dolor, pues este c-aballero joven aún, y emprendc-dor, pero muy estimado en nuestros
mejores ctrculos sociales.

A mediados de la semana. illtlmn,

l'OS

n.

D[L AIQI
11ai; d&lt;' dolor solH'P la sentla ingrata! ...
La l'Stad!stira de los sac-rifil•ndos,
de los Yencldos en la &lt;'Ontlend", ofrece números que aterran ... En c·ambio, pueden rontarse• por los cleclos
ele la m.rno de los triunfadores .. y «i
por tal lw&lt;'atomhe no fuC&gt;ra 1&gt;rec-lo
harto raro do est- &lt;·it&gt;lo en que osamos clecifrar Joc·as am biclones, 111'
aqu! que el avión, el pájaro humano,
apenas naC'ido, sc- truc-&lt;"a en arma ele
rombate.
Del vuelo tle Carros nadie habla
como de una hazaña puramente cle,p~rtiva o Pomo d1• una gallarclla
más dE&gt;I hombre en su afán de im¡&gt;erio sobre los elementos. . . En rambio, todos los comentarlos giran en
torno de este eje, patriotero y mezquino: "El vuelo de Garron reduce
~ ocho horaH la distancia que &lt;•1
tiempo se11ara a Francia de&gt; Argelia
y además, hare 11osible una comu11!&lt;'arión dlrPctl~ entre la metrópoli y
su colonia, burlando a cuantas psr.uadras enemigas ~" Jll'O!IUHieron inten u m1&gt;i ria.
Se anuncian, al mitlmo tiempo, lo:t
próximos ensayoi; de aeroplanos blindados y ¡iroYlstos ck artillc-rfa, qnr•
han de t·onstituir ))ara el ejfrcíto
franrés ,la e:-;cuaclrilla ele los Ca,a'./.íe¡&gt;¡&gt;elin, es decir, una lc&gt;gión que ha
de hac-Pr frente a lii dP los dirigible¡,
alema1\l's, en las jornadas ele la próxima guerra. harto ))revista y temida... . .
•
De tal modo se conYierte la ollrn
- de la inteligenc-ia en instrumento del
odio y la gala del progreso en mf quina de muerte ... ¡Ah, maldad ele
los hombres, eterna como la esperie: ..
;Qué firmes sin tus cadenas, esas coclenas que nos sujetan &lt;'0mo a cuerde ele galeotes, ell perpetua y doliente pena de irredenrión! ¿Cu1nd"&gt;

)loclremos ha&lt;·t•r ele la ciencia e·osa tan
alta y sag1 ada que esté por encima
de las miserias y de los ren&lt;'ores U.!
los hombres y n1yas fuerzas y C'uyos
11rocliglos se nieguen a todo Jo que
no sea obra de vicia y de paz? ... .
¿ C'u1ndo ·•. . . , Quién Jo sabe! ... .
Para ello rue, a menester librar a la
humanidad de los estigmas: el do e~tu))ldez y el dC' perversión; y cuando
eso no lo cont!iguleron Zoroastro, ni
Bu da, ni Jesús, .... ¿quién ha de ser
capaz ele tal milagro? ....
1'Jn vano es que en nuestro corazón
una, reliquia de bondad quiere '!Cr
chispa c·apaz ele e1\cender ele nue\0
la hoguera. de re . . .. En vano e;i que,
!'speranzados nuestros labios, murmuren:-¡Alguien quizá!! .. . . All1 en
el rondo de nuestra conclenC'il'., una
voz de amargo escepticismo, nos im11om• la sentencia fatal, escrita sobre
f'I clintE·I ele los inflemos por el Dante.
,\XT OXI O ( l. l&gt;I&lt;, l ,lN ARJ&lt;,S .

LA PROT)UC'CION DE LIBROS.

Alemania habh sido hasto, :·hora, la
más gra,1de productora ele libro-; del
mundo enter o, pero a&lt;·P.ba ele J)erdcr la
su¡n em:i.cfa y t•:; el japón quien la ha
destronado. Tal vez va a admirar esto
un poco, pero asf es y es uno de nuestros colegas del otro lado del Rhin el
c¡uc Jo romprueba no Hin dolor. El Ja))ón ha edllado el año último 41,6"!0
obras, mientras qeu Alemania. se contentab~ con la cifra de 31,281, y, dPtalle ¡ne.a nte sobre esta enorme cantidad de libros hay muy pocos que
sean novelas o colecciones de poes!a.
Lr. mayor parte de estos vol:'.:menes
están consagrdos a, la pol!tic!'.. Y nosotros que crefamos cán.i!jam6r.te que
sólo se ocupaban el~ pol!tlc:i Franrl:i.
y España.

Mujer notable
:1-1 rs. Kate WooJs Hay, es la prime1 a mujer en los Estados Unidos
c¡ue ha obtenido la dh1tinción de qlltc?
He la designe' para clesempei\ar un
¡,uesto ))úblico de los que hasta nhvra !&lt;e &lt;'onslderaban reser\'ados 11ar1i
hombres "muy hombres".
El alcalcl(l ele Gary, Indiana, l\It·.
Knotts, des¡,ués de deliberar durant"
más de dos meses buscando la persona más adecuada para desempeñar
el puesto ele prefecto de Policta. y
jefe del Cuer¡&gt;o de Bomberos, clecidió c•onlerlr ambos nombramientos a
la señora \Voods Hav.
DesdP el primer dfa, la esi\ora. ha.
demostrado su capa&lt;'idacl reorganizando la Polic!a c·on una activlda,l
tan grande, que !SUS subalternos no
pueden explicarse, pues parece estar
en todas partes al mtsmo tlPmJJo, y
esto sin dejar de atenil.er sus debe·
res como jefe del Cuerpo de Bomberos, siendo la primera que acude
a todos los incendios, en los que demuei;tra la mayor intrepidez.
Su primera demostración de energ!a la &lt;lió en la primera semana de
&lt;lesempeñar eso• &lt;'argos.
Gary, entre otras c-osas, se distingu!' por contar dos mujeres en PI
Cuer110 de Polic!a: )frs. )lary Azymonga y R. l\f. C'harlton.
l"no de los peores ruflant&gt;s ele Ja
c-iudad habfa Rielo arrestado por Ja.s
dos mujeres polic1as; pero, al llegar a un sitio QUI' r.reyó conveniente,
se desembarazó ele ellas y emprendió la fuga. Quiso su mala suerte que
pasara por ali! :.trs. WooclJ Ray, la
que, al enterarse del hec-ho Jo perRiguió en un automóvil, y' despuós
ele alcanzarlo, sin, a&lt;'eptar la ayudn
del chauffeur, arre5tó al rufl(ln, t.inlendo que someterlo a garrota:rn
limpio cuando int&lt;?ntó ata&lt;'arla co,1'
un puñal.

�Cornelia, la madre
de los Gracos

POESIAS SELECTA5
Nuevos Psalmos
Ni la virtud austera
que de todo l'.p&lt;:tito vive ayun~
y que en la~ noches de la Primavera,
a la luz de la lui::a,
cuando el deseo Lincha la garganta,
de su Ita.cho de pied1 a se levanta,
y con los oje&gt;s fijos en el cielo
a la. carne rebelde disciplina,
hasta que sangra y de dolor se inclina
como una flor de púrpura en el Sllelo;
ni el vicio a quien sorprende la alboraoa
1eclinado en el seno de una amante,
la sién de frescas rosas coronada
y en las manos Ja copa rebosante;
ni el demarrado asceta,
ni el joven libertino,
se podrán evadir de la saeta.
que dispara en las. sombras el De6tiuo.
;Y ambos he1idos por la misma muerte,
bajo el silencio de los ataúdes
confundirán sus ncios y virtudes
en el árido l)Olvo de la muerte!

¿ De qué le sirve al sabio que olvidado
de todo vano ruido
en s,1 encierro, estudiando, ha encanecido
sobre rancios volúmenes curvado,
cegar los ojos y quemar las cejas
descifrando borrosas escrituras,
))ara basar en experiencias v1t!Jas
la moral de las m:iximas futuras?
Los signos que su mano va trazando
~siduamente con temblor divino,
la esvonja de la muerte va boirando
hasta dejar en blanco el pergamino!
y es inútil su efímer a quimera
y rnn vanoc; sus frágiles intentos.
¡ Como si un loco labrador quisiera
arar las ag1ws y encauzar los vientos!
l&lt;'AXCJSCO \'1LLAE SPES.\ .

El Baño
A bañarse fu,~ Cloris cierto dfa
Al r!o del lugar, claro y undc.ao,
\ la orilla e~cogió donde un coposo
Arbol su sombra en c[rculo tendfa.
Nada Cloris en torno descubrla
Que turbase su intento delicioso,
Asf que, con e l á n ima gozoso,
La ropa se quitó que la c-ubría.
~ras dió apenas la flor de su hermosura
A los besos del aire sin cuidado,
Cuando su gusto se trocó en pavura:
Que un toro alU, del monte disparado,
Llega, mrrala, muge de bravura .. .
Y el anca la volvió ¡ruborizado! .. .
L IC'. :'\I.\X l. EI. G JROX.

Me miraron tus ojos
~le miraron tus o.ior. melanrólicarnl·nte
en una sobrehum¡¡na floración clu cariiio,
v vi tu alma. de a•·mlño
Íulgurar en la tierna ¡;alidez de lu frente.
Tus )lupilas vf IIE•1ias de grandes ii:quietudes,
de mil fulguracio,,ts ¡.xquisitas ~ extrañas,
óe un mlllón de alimañas
que me llenaron, todo, de un número infinito de vlcisi(tudes.
Tus miradas es1¡11ivas me desilusionaron ......... .
Y entonces, mis ojos, tenaces se ]losaron
sobre el apasionamleto de tu mirada negra.
Si me miraras siempre con tu tierna mirada, tal vez no
este mal contagiosu de la :\1elaucol1a. . . . .
(sufrirfa
Tú sabes que hace tiempo que ya nada me alegra.
E XRTQCE C'AZADE.

-

Collares rotos

La a lcoba y el espejo

I

( \ ºe1·,ic'in e·, pañoJa 1)01· .\l ax Hem·íque.q Ureña.)

¡Estoy triste, señor! Anhelos siento
de llorar en algún rincón obscuro
igual que en mi niñez. Presentimiento
de algo que va a llegar, sombra en el
(muro,
eco de ignota voz, fugaz alieuto
que empaña mi &lt;.:ristal, ¿a qué conjuro
forma habéis de adquirir? Es un
(convento
la estrecha vida que vivir procuro:
Siento sobre mis hombros el agobio
de veinte siglos de prejuicios.... Llora
dentro del corazón mi emrneño herido.
, ¡ Oh, virgen~ita., no vendrá tu novio!
Pasó como un relámpago la hora.... .
¡Loo dos inútilmente hemos vivido! .. .

El espejo es el alma gemela de la alcoba.
Es su amor: contemplá.n'llose en él ella se arroba,
J)ues todo alll rcfléjase en callado himineo:
el baúl, la estatuilla, el antiguo trofeo.
El amor .... J}or ,·entura, ¿no es ,·erso acompañado
y en un yo más hermoso sentirse duplicado?
La alcoba se duplica al fondo del espejo
con reeuerdos de ensueños y juventud. Lo viejo
renace. . . . ~I as las cosas en su marco dorado,
dijérase que sutren con la Yida in:i.ctiva :
e\ esvejo, egolsta, las guarda enamorado,
como un retroteso d" existencia cautiva!
El amor del espejo, v• ofundo y absorbente
de lnfiuito ensombrece la alcoba que vacila
cuando llega la noch~, pues ccmp1 ende, intranquila,
que el E&gt;spejo su imagen no en&lt;:ierra lntegramente.
GEOR GJ.JS RODE:SBACH.

II

En la no&lt;.:turna soledad derram,l
el plenilunio su blancor, Alisa
.
mi melena un rec·uerdo. Una sonrua
Inol\·idable brota en cada rama.
como una flor de 1&gt;úr¡1ura ... En l,1
(gama
de las bojas ,parc ce que indecisa
mi nombre dice, al resbalar, la brisa ...
(¡Amor!, la brisa o Ella, ¿quién m¡,
(llama?)
Todas las ros:u; del cariiio ausentt&gt;
Jeshojo en e l jardfn, una por una,
bajo la paz de la arboleda espesa ...
Sobre el pálido mármol de mi fren0

(fr

deja un beso la luna.... (¡Amor!, b
(luna
e; su mirada, climP ¿quiPn me besa·: ¡
I 11

;.AIÍn al vic•jo ja1 dfn bajas tl'm¡1ra•
(110

1·omo otras veces? Junto al claro rfo
te peinas? ... Los diamantes del rocto
1ero ges en el cá.liz de tu mano?
¿Aún coronas de rosas al pagano
má.rmol del Niño-Dios en honor rolo?
La.;; tórtolas se arrullan en el pto
silencio matinal? ¿Brotó el m:inzano?
¿Zumban en los rosales las abejas?
¿ De la oriental J)almera los r acimos
recu('rdan ya el c·olor d(' tus cabcllo.,?
¿ Y a alegrar el silencio de tus rej.t&lt;;
volvió la golondrina a quien ceii!mos
una cinta d~ secta azul al cuello?
IV

¿A(ln subes a los altos paloman·~
a darles de comer a los JJichones,
mientras el lis de las anunciacione~
&lt;i&lt;'ja &lt;'I Angel al pie de los Altares?
¿Aún llaman las palomas familiares
con el ala al cristal de tus balcones.
para que las ado1 nes con listones
y engarces a su cuello tus collares?
También como Francisco el solitari,1
ele Asls que al expirar tuvo un sudario
de golondrinas, en su sueño esperas
-;oh, lis, que de piedad mi vicia
(aromas;que amortajen tus r&lt;'stos, cuando
(mueras,
con sus cándidas alas. las palomas?
V
No volveré a gozar en tu mirada
la luz del paralso ni el fragante
reposo de tu seno palJlitante
sen-irá a mis cansancios de almohada,
que un á'ngel silencioso, con su i&gt;.,(padn
de flwgo, en los umbrales vigilante,
guarda la estrecha 1&gt;uerta de &lt;liama11(t",

de mi verdido Edén, única entrada.
Jamás mi alma renacer espera
en la paz de tu eterna primavera ... .
Para siempre tus rosas he perdido .. .
¡ Oh, paralso de mi amor postre ro,
cuya entrada detiende con su acero
el Angel silencioso del Olvido!
FR.\XCJSCO YJLLAESPESA,

As1 fué
Lo senll. no fué una
separación sino un desgarramiento:
quedó atónita 3I alma, y sin ninguna
luz, se durmió en la sombra el pensamiellto.
Asl fué: como un gran gol pe de viento
en la serenidad del aire. Vfano,
en la noche tremenda,
llevaba yo en la mano,
una antorcha con qué alumbrar la senda.
y que de pronto se apagó: la obscura
asE&gt;rhanza del mal y del destino,
Pxtinguió asf la. llama y mi lorura.
Vi un árbol a la orilla del camino
y me senté a llorar mi desventura.
Asl fué, caminante
que me contempla¡¡ con mirada absorta
y curioso semblante.
Yo estoy cansado, sigue tú adelante;
mi pena t·s muy vulgar y no te importa.
Amé, sufrr, goré, Gentf el divino
soplo de la Ilusión y la locura;
tuve una antorcha, la apagó el destino,
y me senté a llorar mi desventmia
a la sombra de un árbol del ramino.
LUIS G. l'RBIX..\ .

---0----Romance

l~n torno del poeta formamos sus di V('rsos
discfpulos ei himno de una canción profana,
y nuestra voz rera sobre los hilos tersos
de nieve que ahora esmaltan su cabellera a n ciana.
C'omo los juncos blandos al soplo de los cie rzos
·¡g u:ql _tc,m biaba •aquella ·natt~raileza •• humah a

y al escuchar el ritmo de sus mejores versos
1lilufdo c·on la seda de una emoción pagana.
1'~1 nos habló al lnsta11le con frases de ternu ras
de su pasado lleno de alardes y aventuras,
11oniE&gt;ndo en sus recuerdos un ténue frenest:
Y terminó mootrando su faz rugosa y vieja:
- hoy, triste, soñadores, la juventud me dc•ja;
Asf mueren los sueños, la vida acaba ast .....
PRDllTJ\·o H EIUUm.\.

- - -0 - -- - -

Apoteosjs
En su ilusión el sentimiento human~
va por el mundo alado y presuroso,
sedlendo de plareres y afanoso
queriendo hallar el triunfo soberano.
Levanta el hombre su pujante man.&gt;
asphando a la dicha venturoso;
1&gt;ero al tender el brazo codicioso
logra sólo encontrar el humo vano.
Después, rotas las alas, dolorido
rueda sin fin el Q,ue ansioso y fuerte
se irguió con fe ... ¡y se hunde en el olvido!
Y bajo el polvo que le cubre inerte,
el que esperaba triunfos ha obtenido
la inmensa gloria: ¡Un beso de la m~erte!
DA'\-'TD F . cmrnz.

..

. ... S{; tienes razón, hijo mfo.
Cornella fué una madre ejemplar
y admirable, que por su cultura e:..
qulsita y elevado origen, lógicamen·
te debió decir, lo que la historia con
dJE&gt;licado ¡placer, Je atribuye. Hij:i
de un gran hombre, de Scip16n el
africano y esposa de un verdade:-o
patricio y ciudadano, educó a sus
hijos, no con el esp{rit~ estrecho de
casta, que s6lo tienen OJOS y corazón
para los suyos sino con el amplio Y
hermoso concepto de los espfrituo;
superiores, que ven en los demiia
J:ombres, por humildes y miserables
que Jo sean, sus semejantes. Sf, fué
una madre admirable y por eso en
su )lecho cabfan ampliamente el noble y santo orgullo de tener descendientes que la hicieran honor, como
que sus enseñanzas, ejemplos Y lecclones eran hijas legftimas de los
sentirñ'ientos más puros y elevados, Y
fué, pues, con toda razón, que pu~o
decir a la vanidosa dama campamana, que hablara de s_us alhajas ~:U
la orgullosa petulancia de los enuquecldos, al vresentarle_ sus dos hijos, que ellos eran sus unlcas Y más
preciadas joyas.
Si· esto es cierto y me alegro que
cono~cas esa historia, tan simple como b ella, tan noble como educativa;
pero lo que tú no sabes, hijo mío,
fué Jo que respondieron los hijos de
Cornella, Graco y Tiberio,- cuand_o
fueron asr presentados ante la "ª!'1dosa dama. La historia lo ha ral1a.do, ¡iorque la ristoria su~le te_ner
esos silencio~ que serran rnex1&gt;hcab les si no supiéramos cuanto de lntfresado hay en sus pá.glnas. Yo lo ~~.
sin embargo, aunquE&gt; ella no lo registre, Jo sé perfectamem.e, ayudada por
esa clarividencia de las madr es, que
las indica sin necesidad de confesión
esponté.nea,. cuando cometes ~ma
fal ta o realizas uua buena acción.
Las madres sabemos estas cosas 1~or
Intuición, don precioso con que Dios
nos ha favorecido, para uni~nos m_áR
estrechamente a nuestros hlJOS qu1fnes no son otra cosa que carne uc
n uestra carne y alma de nuestra a lma. Voy a declrtelo, pues, vero t&gt;s
necesario que te fijes bien Y lo r')cuer des en el futuro, porque a uuq_t~e
yo no sea Cornelia ni ampoco h1Ja
de Sclplón el Africano, en caso an.llogo no tendr(a, dlflculad a lguna ea
presentarte como la alhaja más 1irec-!osa de mi vida, de quien espero
tanto, sino más que de sus h ijos, la
noble y virtuosa romana.
- ¿ Y qué contestaron los hijos ele
C'ornel!a mamita querida?, ¿Q11é l•)
))arecc• que contestarfan, hi j o querido? Pero, no, no me contestes. Voy
a declrtelo, como te lo he prometld'l.
Al olr a Cornelia, los dos niños se
arrojaron en sus brazos y mientras
c ubrfan de besos sus mejillas en el
entusiasmo rariñoso de sus alm.1s
infantiles murmuraron du lcemente a
su olclo las palabras que tú también
murmurarras en Igual situación: Madre, madre querida, te juramos hacer Jo posible par a que siempre y en
todo momento nos consideres, cowv
lo haces ahora, tus joyas. Y ese compromiso fué tenido solemnemente
durante toda su existencia. Tiberio
y Graco fueron dignos de su nombre
y de sus promesas y cuando con sac·rificio de su tranquilidad y bajo lt:
influencia de sus ideas generosas en
favor de los que sufrían encontraron
la m uerte, Cornella, al encerrarse
en el austero silencio de su res¡iet.tdo retiro, pudo, conservar hasta el
ú ltimo momento de su vida, como el
mayor adorno de su persona, el titulo para siempr e honroso, y lleno
de enseñanzas, de m adre ele Jos G •·acos.
LUI S AGOTE.

Como ha de presta r sus
servicios La Cruz Roja

C'o1·onel y Dr . n . Akjni:ch-o Ro •, en los mom211tos ele su conferencia.
E n la E,;cue la de )Jelli&lt;-ina ise efectuó 11l timamente un a confe1·e11cia , da cia pot· &lt;&gt;l J&gt;oetor )' Coro nel Don Ale,iandro R oss, sobre un tem a muy inte r esante; la ma u e1·a d 11 ¡westat• s u s se1·vicios e n crunJ&gt;aiía l a
Cr uz Ro ja. Xunra como ahor a es de aqtualictacl ~~te asunto, pu es las
clesgraciaclas &lt;·01\Cliciones l)orqu e ati·aviesa nuestra P atria, hacen que l a
b&lt;'néflra Jn stitudón se acli&lt;&gt;stre a iln de p,•estar s u vaJio!&lt;a ayuda e n )os
cam¡&gt;0s, clon de muy 1n-onto quizás, lib1·a1•cmos batallas &lt;·ontr a e l ene migo
a merirano.

Grupo ele médicos asistentes a la cou ,•1•en cla,

¡Que le ahorquen!
Era en 1805--comenzó mi veterano
amigo,-poco tiempo antes de Austerlitz. El regimiento en que servia
YO estaba de operación en l\foravia.
· Se nos tenla severamente prohibido molestar a los habitantes; aún
as', nos miraba de reojo, por más
que éramos aliados.
Era mi asistente un antiguo criado de mi madre, que tenla por nombre Jegor. Era un hombre honrad'.&gt;
y pacifico. Conocíale desde la infar.cia y le trataba como a un amigo.
He aqul que cierto dfa hubo gritos
y denuestos en la casa donde estábamos alojados: habfau robado a la patrona dos gallinas, y acusaba de ello
a mi asistente. Defendlase y me llamaba en su ayuda. ¡Ladrón él, Jegor
Atamonof! Di testimonio de su houraLl...z a la patrona, mas ésta no quiso
esc uchar nada.
De pronto se oyó en la calle un
gran ruido de caballos: era el general en jefe, COJl su estado mayor. Iba
al t&gt;aso, grande, obeso, achaparrado,
inclinada la cabeza y colgándole 1.1s
chaparreras J)or el 11echo.
Le vló Ja patrona; tirándose a través del caballo, agarró el estribo, cayó de rodillas ,Y con la ropa en desorden, sueltos los cabellos, se puso a
quejarse, apuntando con las manos a
mi asistente.
-¡General!- exclamó.-¡Júzguenos, defléndanos, sálvenos Vuestra Excelencia! Ese soldado me robó.
Jegor estaba en el quicio de la
puerta, dererho como una I, sacando
el pecho, juntos los pies, gorra en
mano; y .... ¡ni siquiera chistó!
¿Le habla trastornado la vista de
todos f.'sos generales dett&gt;nidos delante de él en medio de la ralle? ¿Estaba ya petrificado por la proximidad
de la desgracia que se le venta encima? Lo cierto es que mi Jegor estaba rfgi'd o, pestañeando; pálido como
un sudario.
El general en jefe le dirigió un:i
mirada distralda y sombrla y gruü~
un ropc•o: "¿Y qué dices :,. eso?"
Jegor contin11aba siemJJre inmóv:l
y rfgido, enseñando los diE&gt;ntes como
un bobo.
Entonces, el general en jefe pronunció bruscamente: "¡Qu€' le ahotqucn!" Picó espuelas al caballo
y rrosiguió su &lt;·amino, primero al
1&gt;aso, des1&gt;ués al trote largo. Todo
el estado mayor se lanzó en pos de
él. Sólo un ayudante de &lt;·ampo, vo•\ iéndoee un momento sobre la silla
dirigió uPa mirada a Jegor.
¡Imposible desobedecer! Apoder:ronse de Jegor, para ll evarlo al s1:plicio.
Se puso 1&gt;álido, exclamó por do:;
veces con esfuerzo: "¡l\lis padres! . ..
¡PadrE&gt;cilos mfos!" Y luego murmt,ro:
-;Juro ante Dios quf.' yo no h~
sido!
Lloraba amargamentl' al despedi rse de mt. Yo estaba desesperado.
-¡Jegor! ¡Jegor! ¿C'ómo no lrn;
dicho nada al genpral?
¡Juro por Dios que yo no he sido!
-repetfa sollozando el pobrecillo.
La misma patrona estaba t rémula
de terror; no esperaba una orden tan
cruel. Echóse a llorar a rugir, comePzó a suplicar a cada uno de nosotros
el perdón del desdichado, a asegurar
que hablan parecido sus gallinas, que
iba a explicarlo todo.
Naturalmente, de nada sirvió todo
eso. ¡ Asuntos de guerra, raballeros!
¡La discil)lina! ... La patrona sollozaba a más y mejor.
Jegor, a quien había ronfesado ya
el sacerdote, volvi6se hacia mf.
-Dlgale Vuestro Honor que no S&lt;!
me desconsuele tanto. . . ;Ya la h .!
perdonado!
.l\Ji amigo repitió estas últimas p,1labras de su asistente, y murmuró:
"¡:M1 buen J egor, palomita mfa, hom·
bre justo!" Y una tras otra rodaron
las JAgrimas por sus curtidas mejill.4P.
JOA~ Tl'HGUE:SEEP.

�LA PERSONALIDAD DE DON JOSE A. SILVA

LA

CON MOTIYO DE LA XUEYA EDICIOX DE SGS POESIAS

r

La educación de Silva, la seriedad
con que miró siempre &lt;!.a vida y la
uecesidad en que estuvo de entrar
en los negocios a la muerte de sn
padre, en circunstancias desfavorau1es, Je obligaron en su propio concepto a hacer de sus preocu1&gt;acion es
Jneiarias una especie cte vicio nefancto, que quiso siempre tener ocuito
ae 103 indiferentes. Durante su vida
publicó pocas cosas. Su obra comen.,ó a a¡rn.recer indiscretamente en los
diarios de Colombia, durante su a,1senc1a de la c:ipital colombina, cua1.uo, tué a sen-ir el cugo de secretario
ue Legación en Caracas. Lo que apareció antes de su muerte, no fué si110 la menor parte de su obra poética, y no la má.s caraetertstica, segurameme. Pero sus poesfas se difundieron rá.pidamente por los cená.culos literarios de Bogotá., desde qu~
tue1on producidas. 'l'enfa Silva una
memoria transparente como el agua
ue manantial andino, que se gol¡le:L
(·ontra las rocas. Los versos que tm.;gmaba y ponfa en el papel, bajo e
impulso d~ una inspiración tirá.nir•a,
le quedaban grabados en la mente en
101rna definitiva. Recitaba como. uu
artista avezado, con una voz hermosa, con cadencias sabias, con un timure fascinador, a que le prestaba entanto singular sn apostura. 'li,in sar
publicadas muchas de esas poesia,1
adquirieron carta de naturaleza en
les salones donde habfa preocupa&lt;iones literarias. Llegaron a ser propiedad del público sin salir a la prensa, cuando amigos y admiradores las
recibieron en la memoria, y por 1rna
especie de tradición anticipada, la
distribuyeron a los cuatro vientos.
\ ejeces, copiada por él en pergamino, iluminada con una bella pá.gina
de libro de horas, adornaba la biblioteca de 1111 generoso cultor de las ¡,,_
tras, que nunca Je ha cedido al públiC'o el tesoro de sus conocimientos
y buen gusto. Las Gotas amargas, en
edkiones m :muscritas, llenas &lt;&gt;~ _,-re5res de copistas, iban de mano en mano y se posaban con frecuencia en
las de aquellos que buscaban am h
nota lúbric.a más bien que los caudales de pensamiento y de belleza que
en&lt;'il'rran. El Noch11·110, que em11icza:
l'111\

no&lt;'he, una noche toda llena,

apareció por vez primera en un semanario ilustrado áe provincia. La
capital ya habla sabido de esta poesla a1 robadora. La sens3.ción del grau
público fué de estupor. Los menos
inteligentes la tomaron de memoria
para reírse a solas, juzgfmdola obra
de un mistificador. No le hiciero,
justicia sino tarde y a regañadientes.

cuando la prensa del continente se
apoderó de ella con asombrado amor.
Admiradores e inc:.tpaces la tuvieron
por pasmosa innovación, y la señalaron a la C'onsideración de las edad!'S
como una nueva forma de la mHrica castellana. Silva, para quien la
prosidia y la métrica c:.1stellanas
DO tuvierl}n secretos, scnr¿fa amabJ¿roente delante de los ambiguos comentatorios.- "; Si supieran-me dec:fa-de dónde he sac:.tdo la idea d•J
1•sa1/ e3te metro!" Nada menos qu.,,
de aquella tá.bula de Iriarte, C'uyo
¡;rin&lt;'iJlio dice:
.-\ una
11111,·

mona

tnhnada

!lij¡, un clí1\
t•iC'I

ta

111 t•atit,

A !03 intonsos les ¡,ar~·&lt;·ió metro

n ul vo, porque las cuatro stlabas ó~
cada verso, en vez ele estar dist1ibuídas en renglones coTtos, se añadtau
a hs siguientes 11'.lsta exceder el au('ho de la cclumTJa en las hojas pe-1i6d i&lt;'as. A los ,•a¡i:..ces de contar silabas y de aquilatar el ritmo ks sor¡,rePdió el arte exquisito y la i,1tole1ancia retinada con que estaban distribuidos los a&lt;'entos. Iriarte, qu,,
e1 a un ma5no Yersifkador, y &lt;le
quitn Silva extrajo más de un bue1,
consf~C en esta materia. (véase? Un
ponra), no conserva en ~u l'ábul:.L
los ¡:r·entos con la misma virtuosida,l
que el poe:a del '.\'oC'turno. Todav:a
leo en gent&lt;'!s discretas que habla am
UP'l. forma métrica innovada. No lmbla ml!is que un perfeccionamiento.
Habla un pulrn firme guiado por
una concie11ci:i. poética Jncorruptiblo.
La pureza del ritmo en este Xocttu·•
no. f'S tan absoluta, que en ocasiones no me son&gt;rendo de que haya
ocasiona11do sensaciones de novedad.
La métric:t latina y la griega, tentan
pies de dos, de tl'fs y de ('Uatro sílabas, distribuidas eu aquellas formas, c-uyos nombre-s i11sonoros y pedantes es desapacil&gt;le repetir. Las
lenguas modernas, ha latinas espe:cial mente, hechas \lara pulmones de
a~máticos, se han e·ontentado ron
los pies de dos y tres sflabas en sus
va1 ias c·ombinaciones, no siempre
seguidas con rigor por los poetac;,
aún los más escrupulosos. Pero los
1&gt;ies de cuatro stlabas han desaparecido. En la fábula de Iriarte, rada
\ erso está dividido en dos pies de a
dos sllab:.ts, lo mismo que en Silva.
Pero en el Xoct111·no hay una feliz
tende:1cia a hacer desaparecer cu
cada c•uatro s11abas el acento de l:J.
primera, segunda y cuarta, y a afirmarlo en al tercera, lo que en realidad le da al metro una apari enci&lt;1.
ele novedad, porque no parece que se

tratara de dos troqueos, sino de uu
verd·aclero pié griego de cuatro sílabas, cosa que en rigurosa métrica
romance ya no existe.

La edición, que le dió al ¡&gt;úblico
en 1908 un e ditor de Barcelona, contiene alteraciones voluntarias del
texto y erratas notables. Entre las
primeras es de notar en el Xo&lt;·tu1·110
de la pá.gina 142, 1·e111,id11 tú a 1111-.
,ítplica~ ( banalidad insoportable 1,
en vez de "desnuda tú eTJ mis brazos" corno imaginó el poe::i. Cs bueno hacer la historia ele algunos el~
e3tos errores. Como dejo dic:ho, a 1'\
muerte de Silva, sus poeslas estaban
inéditas. l'no de sus amigos y admi1adores, don Roberto Suá.rez, depositario de los manusc·1 itos preparó
para el "Repertorio Colombiano" de
Bogotá una notich lite1aria, copiosamente aderezada de citas, para. satisfa(•er la morbosa curiosidad dr,
público en esos dlas dE&gt; expectativa.
li:J Sr. Suá.rez, hombre dis('reto, que
no le ofrecta al público una edició11
defi•1itiva, sino un estudio ameno, .;e
creyó obligado por lo re(•iente de la
muerte del poeta, a modificar en s11s
citas lo que a ~I le 1&gt;:Hecfan c·rudezas de Silva ....
Otra deplorable máruh tie1,e la
l•diC'ión de 1908. Quiso adornar,a
el editor, y la desfigu1 ó toscamente
(•on dos grabados: uno para acompañar al XO&lt;'tm·no, y otro al cual habla de servirle de comenta1 io el l&gt;ía
ele dif'u11t-0s. 1m primero de estos dos
infaustos grabados ha dado nacimiento a una leyenda acogida por
el público sin escrúpulo alguno. H'.l
tornado tanto cuerpo la espeeie, qu e•
acaba de aparecer en un bello artírulo del Sr. Blanco Fombona, publirado en la R&lt;&gt;vista dP .-\ 111(,1•icu. Es•J
grabado puso dos figuras human¿-;
en actitud de besarsE'. J;Jn la 1111a reronoció el públiro el cuerpo y la cara de Silva. En la otra no puede negarse que hubo la intención de sug"rir a su hermana. De alll ha nacido
la especie de que estos seres se qu:sleron ron un afecto qnf' excedia a,,
los Hmites del cariño fraternal. Es
una mera leyenda, procedente ele uria
limitación necesaria en la mayoría
de los lectores aficionados a colecciones de poestas )[ricas. Este curioso
género de lectores no ha podido Lodavta llegar a disociar el amor de
sus manifestaciones sexuales. Y,
puesto que en el Noctun10 se trataba de un vivo afecto sentimental,
e ra necesario que ese afecto estuvier1 acompañado ele la rigurooa complicación sexual. Fuera de esta inca¡ acictad de disociar ideas tan ctifl'-

úAS SOLTEROX AS Y EL a...,IOR.

rentes como el amor y el instinto, n•)
hay en toda leyenda nada verdad.:ro ....
El origen de l Xocturno es sencillamente otro. Va a referirlo un esp1ritu desligado de toda clase de con~
sideraciones, qut&gt; asistió, por su buena fortuna, al nacimiento de esa poe,sta: En 1894, Silva no estaba todavta repuesto del dolor que le habfan
causado 13. muerte de su padre y la.
má.s reciente de su hermana. Su dolor se complicaba en ese momento
con penosas dificultades comerciales.
Don Ricardo Silva habta dejado al
morir una deuda de decena de miles,
rPspaldada tan sólo por su gran voJuntad y por su buen crédito. El hijo creyó qua era necesario, por res·
peto a la memoria ele su padre, tomar sobre sf la deuda, darles garanUas a los acreedores, y rontinuu los
negocios de don Ricardo¡ hasta restablecer el buen nomb1 e de la casa.
Estaba en el rigor de la lucha cuando murió su hermana. ~Jste suceso
lastimó graveme11te la estructura
~enlimental de Silva. Al dolor S"
ag1 egaron en ese momento las circunstancias de una crisis eeonómica que sacudió fortunas bien cimentadas y deshizo omo polvo las combinac·iones artifiriales del crédito.
En estos dtas azarosos Silva viví::
er, el campo. Paseaba sólo de nochl'
por un ramlno que en vida de s11
!termina solfa frecuentar con elht.
Era¡ una vereda alta, tajada en ua
barranco. Arriba se veta la colina
enhiesta. Abajo, y a lo lejos, sP extendh la sábana uniforme vestida de ..,
trigos seros, "consonancia de uua
desolación incomparable". Cuando la
Iun:i. llena salla por los cerros en las
primeras horas de la noche proyectaba como espectros sobre la llanura solitaria, las sombras de los qu.,
pas:i.ban por el &lt;'amino, entre la luz
plenilunar. Silva habta recorrido esa
vereda con su hermana fr&lt;&gt;cuenten,ente y se habia entretenido con ésta en contemplar sus sombras deformadas y evanecentes, sobre e l sileJJcio inexpresivo da' la sabana. Recor1 iendo ese camino, después de muerta su hermana, ·a solas, en comp~ñfa de un amigo predispuesto por
su natural a la tristeza. y al silencio, pPrsegulan a Silva los recuerdos
de Elvira. Ese dolor Irrefrenable es
el que ha venido a fijar en Uneas
inmortales las exquisitas cadencias
de l Noctm·no. La desnuda emoción
del abandono ele los hombres une sus
acordes a la amargura del recuerdo.
Tal es la historia de esa poesta. Sobre ella ha ectiflrado la gente indi.
fPrente una novela de d'Annunzio ....
B. SANTN ('ANO.

EL PADRE NUESTRO DE LOS HUMILDES
- Por el pan de cada dta
recemos un padrenuestro ...
En el hogar campesino
se queman los troncos secos.
La leña que arde defl.?1Hle
del frio el hogar estrec·ho:
c,on ronca voz de tormenta
canta la noche de invierno.
- Por los que mueren dr Crio
recemos un patren u estro;
por los que no tiene pan,
por los que no tienen Jecho.
La abuela inclina la frente ... ,
la madre aduerme en su seno
al niño; el zagal contempla

c·Jmo arden los troncos SC'COS.
Un gato anciano se enrosca
jnnto a la lumbre aúlla nn Jlf'JTo .... ;
escúC'hase el poderoso
hali r de alas del vie11to.
- Por la virgen de los rarn¡ios
recemos un patrenuestro:
por la salud de los pobres.
por el alma de los muertos.
Hondas tinieblas enlutan
todo el campo, todo el cielo ... .
Al 1,iño dormido acosan
los espfritus del miedo.
La abuela inclina la frente ... ;
trenza los seniles dedos,

r, fo,,¡; en sus ojos grises
hay tristezas de recuerdos.
-Por las ánimas benditas
1eeemos un patrenuestro:
por la gloria ele los niños,
por el amor de los nuestros.
La madre estrecha a su hijo
entre sus brazos, y el pecl10
le presta. calor ele nielo.
r•al.or de amor y consuelo.
- Por todos los que no rezar.·
1e&lt;'emos un patrenuestro:
por los dolores del alma
y por los males del cuerpo.
En los labios hay fervor;

cn los ojos hay misterio;
&lt;'ll sus corazones, una
humildad que sube al rielo.
- Por todos los niños pobres
recemo~, 1111 patrenuestro:
1101· los que no tienen madre,
por los que no tienen besos.
.T~n el hogar oampesino
5e queman los troncos secos .....
C'on triste voz de tormenta
&lt;:'anta la noche de invierno.
,J. 01·tiz de PinNlo.

•

r

El problema sentimental de Ja:;
solteronas eft tan irresoluble, como
el de la cuadratura del circulo.
En las jornadas del amor, las solteras encuentran una posada, que es
el novio. Si el noviazgo va bien, la
soltera se casa y la posada se hace
hogar. Si el hogar se deshace por
la viudez, la viuda puede permanecer
en el desca11so, o 1&gt;ue de proseguir la
marcha, buscando en la segunda posada el segundo esposo. Pero, ¿y la
solterona? ¿ Cuá.ndo descansa, cómo
y dónde?
La jornada sentimenal de la solterona no tiene término ni fin. La
solterona es el Asheverus, el Judio
errante del amor. ¿ Cómo hacer en
el camino ella sóla, sin práctico ni
gula, a través del boscaj&lt;I del engaño, de las malezas de la humillación, de los senderos infinitos de la
ansiedad?
Los sentimientos de la solterona
recuerdan a los hijos de Perrau:t
extraviados e.o el bosque. Si no surge, con el enbnto, el hada madrina,
les cogerá. la nochp y serán devorados por los Jobos ....
En las jornadas del amor, igual
dá una solterona pobre que una rica. La misma incertidumbte, iguales congojas apesadumbran a esas
pensionistas, e¡ u~ pasean su3 treinta
y tantos años de jamonas, con un gabá.n peludo, un sombrero arreglado
en casa y un manguito espantosamente calvo, que Pl esas •·crepusculares" de autimóvil que exhiben en
la Castellana sus costosas pieles, sa
gran sombrero plumeado y su "manchón" de cuatro martas. Unas y otras
se delatan por el grandor de sus ojeras, por su ensimismamiento y por
sus ojos pensativos. . . . Sus esp1ritus mancos, almas cojas, vidas trunradas por el hacha sentimental.
¿A qué podemos atribuir la soledad sentimental de las solterona5?
Una frase da, La Rochefoucauld en
sus "Reflexiones morales", nos ila
llamado la atención .srbre este puuto. La frase dice as1:- "EI orgullo
no quiere deber, pero el amor propio no quiere pagar". El encastillamiento, la autonomia sentimental •Je
las solteronas, ¿no será algo de esto? La solterona es una soltera impenitente. Si de soltera. hubiese arriado el estandar te de sus gustos, de su
carácter, de sus ambiciones, no fuera
solterona, probablemente. Por lo tanto, en la soltera que es solteron.i,,
hay indicios de una firmeza o de una
obstinación; en todo caso, de un cará.cter, de un ideal. Desdeñaron la
·•auea mediocritas" del empleado,
del militar, del escritor, para seguir
soñando. con el príncipe tuso, que
nunaa viene. Volvieron las espaldas
al amor real, para seguir en s u avatar interminable de amor idealista.
Renunciaron a todas las vanidades
del noviazgo y del casamiento, por
continuar siendo fieles a la vanidall
de las vanidades, que es la vanidad
ele sf mismas.
La soltera, cuando se casa por
amor, realiza enteramente sus ideales. La solterona, cuando sigue solterona, es porque su ideal pasó de
largo. En la frase del duque, amigo de madama de Lafayette, el orgullo de la solterona no quiere d.iber nada a su humillación social;
pero su amor propio de autónoma,
de independiente, det idealista, no
quiere pagar nada a la confesió..,.
Jamá.s dirá. una solterona que :,o
se ha casado porque el hombre de
sus ensueños no la buscó. Dirá. sierui,re que no se casa porque el matrimonio es un dogal, o porque ella.
está. bien as1, o porque los hombres
son esto y Jo otro; todo, menos decir que el hombre de sus sueños no
la miró a la cara siquiera; todo, an•

EXAHECTEXUO EL füU'llUTU llB :\TF,STHOS ('.-\l)J&lt;JTF.S

~i

J&gt;h'.isiona1•io l)on l'cd1·0 Ojc ,•i•itó ret'ientemente el Colegio
)Jilitar y at·engó a sus cadetes, eum eleC'ientlo ,u-; ju,·l•niJes espíritus )º
haciendo vibra1· las fllwas ele su patl'iotismo. So efcctwí esta visita apenas se supo que los ma1·inos yanquis habían desemb111·caclo en Ye1·ac1•u.1;;
y ¡&gt;01· set· tan opo1·tt111a tu,·o el étito que e1·a ele esper1wse, pues los
alumno., estallaron en vivas a la l'11t1·ia, j11l'llndo clat· poi· ella su vida
y su sang1·e.
Acompañó al General Ojecla el J&gt;irector del Colegio :\lilitai· Don
Samuel García Cuélhn•, quien igualm&lt;&gt;nte se dirigió a los cadetes, exort&gt;ínclolos al cumplimiento &lt;lel deber.

Junta de la Asociación del Colegio )liUtar pa1·a tomar acuerdos en vis·
ta de las difíciles condi &lt;:iones de la República.

tes que confesar el fracaso de su ambición o de su idealismo.
Otro aspecto sentimental de la1s
¡,olteronas, el de su soledad espiritual, ofrece caracteres curiostsimos.
La carga de nuestras pasiones es tan
pesada, que es diftcil llevarla sin
ayuda. Unas veces, el Cirineo se llama amor; otras se llama ciencia o
arte; otras, sed de riqueza o de fama. Los séres que están huérfanos
de estas cosas, salen del siglo y van
al clausttro, o salen de la vida natu1al y rue·dan a los fondos ae los "cxhombres".
¿Cómo las solteronas, forzada o
voluntariamente excluidas del amo;,
y en general poco incluidas en ciencias y en artes, mantienen una vida
i.atural, sn buscar refugio en el claustro, ni caer en el abismo de los "bajos fondos". ¿ Qué Cirinao, que ni es
amcr, ni · arte, ni ciencia, ni misticismo, ni depravarión, ayuda a estas mujeres a llevar su cruz pasional? Prescindimos, en estas observaciones, de aquellos "tipo literarios·•
que, corno J:i "titf" de "La reliquia",
o como "La comendadora" de Alarrón, no se refieren a las solterona:1
naturales, sino a las maniá.ticas. Nosotros procuramo;; ooservar 1&lt;:::: solteronas que ni por su traje, ni por
sus modos, ni por su conversación,
acusan excentricidades o extravagancias. Nos referimos a las solteronas
que vemos por abI todos los dtas: a
las que viven en familia o solas. dP.
su trabajo o del de los suyos, cou ebcasez o con holgura, en coche o ll
pié. Esta legión de desencauiac"s.._
¿en dónde se refugian sentimenta,mente'! Puesto que no tienen amores,
¿con quién C'omparthá.n su amo.-?
Refugiadas en si mismas,. Con Cirineos de sI mismas; de ah1 su encastillamiento, su intransigencia, su 1·;gidez, su vanidad. De ahi que se encuentren, en la frase de Rochfoucauld, entre la espada y la pared:"El orgullo no quiere deber, pe1·0
el amor propio no quiere pagav".
¿Qué hace cuando sil orgullo de .m\tjeres les habla de su humillación d~
solteronas, si su amor propio de solteronas les arrastra a ser ecos de st
mismas, refugios de sf mismas y C'irineos de st mismas?
Cristóbal de Castillejo en su "S~:·món de amores", llama a las solteronas a capitulo, acusá.ndolas ue
egotstas y de incapaces del "servicio
humano". El cargo del donoso poe~8,
tal vez oculta, entre la sátira, un .¡follozo. La mayorfa de las solteron;:is
no se excluyeron del "servicio humo•
no" por egoismo, sino por cortas de
talla. . . . sentimental. Para el "se.-vicio humano" se precisan cualidades de flexibilidad y renovación, de
intercambio espiritual, de agilidades
y cultivos interiores propicios y hasta deseos de mutualismo. Es que las
solteronas, encastill adas en sf mi~mas, intransigentes, impenitentes y
1elapsas, no reducen su mundo senti·
mental, convirtiéndolo en "cá.rcel ele
amor", como la que, maravillosamente cantará. Diego de San Pedro.
¿Por qué no quitan llaves de prejuicios y cerrojos de vanidad, saliendo de sus torres de marfil, de sus
ambiciones, de la angustisoa y mortal espe~a de ese prlncipe ruso, que
nunca viene?
Se dirá. que intentamos abatir f·l
penacho romá.ntico de las solterona!;.
Responderemos que el romanticismo
no se vincula con el penacho, sino
en el corazón. Cuando en el corazóu
se troncha el amor, se ha tronchado
el mejor capullo del rosal .... Y el
amor, es el penacho má.s romá.ntico.
Pero las sclteronas, a pesar de todo, se obstinan en sus soliloquios y
en su apartamiento... Quieren poner
en su divisa la de la vieja guardia
napoleónica:-"La guardia muere
pero no se rind&amp;". . . .
·
CRISTOBAL DE CASTRO.

�~~

tt\
~~-==S=U=E=N=O=-==
D=E==
P=A=T=R=IA==~

.Mi alma trovera
La hirió la ráfaga,
Con sus preludios, con sus arpegioJ,
Con sus lejanas rapsodias raras,
Con sus tristezas,
Con sus vagancias ,
Con sus quejumbres
De notas largas ...
Y yo he gu:.irdado del ritmo de oro
De una balada
Músicas rotas,
:\Júsicas viejas, rotas y extrañas ...
¡ Por eso suelo soñar a veces,
Soñar a solas, Sueño de Patria!

Las sierras tristes. Et sol se pout'.
Las lobregueces de la quebrada
Cubre de vagas fosforescencias

La tarde cárdena,
Y se cincelan las lejanfas
Como fgneos hilos de luz volcada.
Y ya se escuchaban
Las quejas blandas
De l alma en pena
De algún curaca,
Que allá a lo lejos
Gime cuitada,
mient1 as, errante por ta espesura,
C'aml r&gt;a el Brujo de la Montaña,

( Que as! llamaran a un indio viejo,
Las campesinas gentes de Salta.)
Por los S!'nderos que serpentean,
Por las to1 cidas rutas far.tásticais,
Por los caminos de la aventura
Donde grabaron antiguas razas
Largas leyendas del ciclo heroico
De sus hazañas,
Relampaguea
La Cabalgata ....
¡ lrrupción b1 usca
De huestes clásicas!
¡Son las falanges que G,iemes guí:,!
¡ Son las que pasan,
Y que muy luego de3a1iareceu
l~nte la sombra de la enramada,
Las Que pasando v¡,ngan denuesten
Y ensayan armas!
; Son tas que brotan mágicanw11te
De las marañas
Y que al poniente dora de gloria
Y orla de mimbcs de luz ta fama!
Los opresores miran atónitos
A los que surgen como fantasma.;; ...
l&lt;~I cuello arqueado bajo la bricla
C'on el impulso de ta batalla,
Los raudos potros espumajean.
¡ Y qutl jornada!
; C'ómo pelean los campE&gt;adores

Bravos de Salta,
Soberbio el pecho, nervudo el brazo.
Y alborozada
La faz guerrera!-Cual en los cuenCual en las fábulas,
tos,
Los paladines
Solo pelearanYmientras luchan, y mientas salen
De lo siniestro de la &lt;&gt;mbosrada
Nuevos jinetes, ,·ib~rndo cuestas,
('1 ujiendo matas,
Y uno tras otro
Corre a la carga,
'f fiero intNTlllllllt'
Corno avalancha
Que un soplo inmenso de libertades
A la magnffi&lt;·a licl lo arrastra,
Ya diseña,
Ya se destaca,
Sobre una cumbre
:\luy triste y árida,
Como árbol se1·0,
La descarnada
Figura tétrica, espeluznante
&lt;.le! viejoBrujo ele la Montaña ...
Levanta el indio
La mano trágic·a
Hacia los rielos,
Cual si evocara
Genios amigos

De la Gran causa .. . .
Los opresores miran su gesto
Y se estremecen con hondas ansias,
Presos del pánico misterioso
De aquellas tierras americanas,
De aquellas tierras, donde a la tar,1::,
Plañen las ánimas ....
Y las iberas cabalgaduras

Hacen cabriolas endemoniadas,
Y algunos giran
Y algunos saltan,
Ruedan algunas
, Y otras disparan!
Y tras la pista,
Por l!ondonadas,
Y por ot1;&gt;ros y matorrales,
Noble y apuesta, recia y bizarra,
Alzando al fmpetu del galo¡ie
Poi vo &lt;le 1ila,ta,
E iluminand-o con su &lt;"l1is1&gt;azo
Las lobregueces de ta quebrada.
Gallardamente,
La Cabalgata
Barre en la ráfaga solariega
romo un gigante Sueño de Patria ...
¡ Y escucha el aire
Latido de almas! ...

~fah'lmonio de In señor·ita Concepción He1'llández con el )laym• clon \'feto•· Huel'ttt,

SARA ~IONTBS DF. OCA.

~

La Esuada del Comandante Tho1nson
( Leyenda dedicada afectuosamente a Manuel Tbompson, artista i&gt;Íl'tor, hijo del comandante y hoy entre nosotros, de retorno de Paris).

Acercándose el aniversario de la
captura del "Huáscar" en la guerra del Pacifico, fué en dlas pasados
a visitarlo en su apostadero. En :a
luciente mañana primaveral emergí'\
de la superficie del mar azul y cri,talino el barco glorioso, en una ac-titud de gigante adormecido. Al pisar su cubierta regada con la sangre
de tantos héroes, el• ánimo se siente cohibido, temeroso en una intensa emoción religiosa. Se dijera que
las sangres ahi cafd1s se enrojecen
en una viva licuefacción, y que s'
cornete un sacrificio al 11oner las
p lantas profanas en esa cubiert:i. silenciosa.
La bandera dP la e¡;trt&gt;lla solitaria, en su mástil, flameab:t. &lt;·on gracia, en la delicada y salina brisa matinal. En la popa hay un r:i nai d:
vidrio, ahí donde la espada del comandante Thom¡¡son quedó enterraJa
hondamente. !\le detuve, y ví que la
espada hablaba. asf:
-Tú, quien quiera que seas escucha mi leyenda de gloria, mi historia santa. Yo fuf de un valiente,
de un héroe, cuyas virtudes heróicas, at recordarlas, me llenan de júbilo; de enternecimiento, de orgullo ..
y de ira cuando cuento los años QUt?
)),asan y miro como se va empalid,~cien'do en la memoria de los hijo,
de Chile el culto de sus héroees.
Yo fu! la amada guerrera de l\lanuel Thompson.. l\li amado, desde
\'alpara!so, la ciudad florana de ce•
rros en cuyas crester!as cuelgan lo$
jardines y lu&lt;·en los ojos azules, fué
su cuna. El tenía en sus venas rsaugre marina de Escandinavia y Argentina, y era hermoso como esús
efebos que coro1111dos mirtos, celebran cantando las victorias de J:.i
Grecia antigua.
Su primera gloria fué Papu:do en
1865, cuando joveu teniente lo., fué
e l temerario de la (•aptura de la "Covadonga". Por esta hazaña, justamente lo ascendieron a capitán de
corbeta y le dieron el mando del
barco apresado. Después él ganó; el
combate de Abtao contra la escuadrilla española, ¡llles, Williahs Rebolledo, por estar en Ancucl c·ou su
buque Po pudo dirigir esta acción
naval. Este triunfo se debió sólo a
la pericia y al valor incontrastable
(11;&gt;! joven mari no ....
Hizo aquf la espada una }Jausa
&lt;'Orta. Yo vi cómo se extremec1a ia
larga boja ele acero. Yo asegurarfa
que dió un suspiro antes de &lt;"ontinuar:
-Después, el marino Manuel
Thompson., cuando la i11tentona de la
reconquista es}Jañola se frustró y vi•
no el tiempo de la tranquilidad, ilustró su nombre t•n arriesgadas exploraciones hidráulicas.
Talento, valentía, altivez de carác·ter, nobleza de alma y varonil he,·mosura se juntaban en él. Su rectitud y su hombría de bien estaban
reñidas con las ductibilidades de los
subalternos que en tiempos de paz
buscaban los ascensos en las humi1la tes genuflexiones de la espina
dorsal. Por esto el noble Thopson se
retiró de la marina y se hizo ingeniero agrimensor. Se casó después
eón una distinguida y hermosa señórita limeña. Y siguió la vida. V
pasaron los años. Hasta que la Patria en peligro Jlarnó a todos sus hijos a defenderla el 79.

¡Ah! tiemblo, tiemblo todavía de
emoción y de coraje al recor&lt;lar los
año.s heróicos !
Entonces Tho1&gt;son me ciñó de nu~vo y yo me regocijé en mi vaina y
quedé en espera de la hora inmo1·tal. Recorrimos el Pacffico en busca
de ta hazaña; pero la suerte no fué
para nosotros. La fortuna nos fué
esquiva. Prat de un salto se etevlj
a las excelsitudes de la gloria. Latorre iba de triunfo en triunfo. Y
Thom¡1son triste, iracundo a las VP.ces, en una loca persecución de re-

1

j

POR

Hntonío Borquez Solar

Arica-1880. Aqui había que conquistar Ja fortuna o morir con gloria. De
aqui tenía que salir el héroe. Era menester que la estrella solitaria alumbrara de nuevo una hazaña de prodigio o un nuevo €aCrificio, que así
lo quería Thom¡¡sou con temericiad.
ron locura, con tanta locura de amor
;,. la Patria.
Y fué el 27 de Febrero de 1880,
en un porfiado combate con las fo·!atezas del :\forro de Arica y con t'I
monitor ":Manco Capac" en la rada,
a cubierto, bajo las formidables ba-

!la tremenda lluvia de fuego. Luego
una bala del "Manco Capac" de 500,
tocó de rebote al "Huáscar" y después de deslizarse por la regala del
bote de ba~r y se llevase el 1&gt;ra..10 de
popa donde estaba colocado el compás magistral, aquí en la toldilla.
donde estaba el comandante Thompson, tenié1idome rulgurante en la
mano, junto al telégrafo ele la máquina, le dió de lleno en el cuerpo
del valiente y lo hizo pedazos. Fué
súbita su muerte. Yo con ta fuerza
del choque salté aquf y me enterré.
.\liré. ¡Horror! No vf del cuerpo del
comandante Thompson más que el
brazo derecho y la cabeza, y la toldilla y parte de la cubierta manchados de sangre tibia. El rostro de mi
comandante Manu~t Tbompsou tenía la misma expresión serena, caai
risueña, de antes de empezar el combate ....

-¡Sea por siempre glorificada la
memoria del heróico comandante
Tbompson! -añadió ta espada, 6USpirando.
- Amén- respondí, descubriéndome reverentemente.

-----o----

COPLAS
1&lt;;11 alaba117,n ele 1111 amor lejano.

Como mi amor PO tenía
la experiencia de este mu:.ido,
iba penando y sufriendo
pesares hondos y mudos.
Y en su tristeza enco11traba
mi pobre amor un consuelo,
y en gozar se complacfa
del horror de st1 tormento.
Los más sublimes pesares
se llegaban hacia él,
y todo en él parecla
pretexto para querer.
Creció mucho y en silencio
llegó a transformar mi vica;
poderoso y temerar io,
fl mandaba y yo ceclfa.
Y mientras más si lencioso,
se hacía mucho más grande.
¡ Bien profundo y bien guardado,
no lo sospechaba. nadie!
Tanto, que yo, muchas veces,
no comprend! su grandez!!.:
nadie reconoc~ el a lor
de los tesoros que lle,·a.

i,;,·ita. .\ na .\l:11·ía Omaiía, cli"tin~nicla ~· h ermosa ,lama d o nuestra S,1ciedad.

1·om bre, enfermo de la sed ele inmortalidad, ni hallaba siquiera en el anC'ho mar breve espacio a su 6epul·
tura.

Nueva pausa, nuevo suspiro y de;;pués siguió la espada:
- Pero lo que está escrito en el
Libro del Destino tiene que cumplirse.
Después de la toma del '' Huáscar·•,
des te buque en el cual Yo rememo, 0
la última gloria que tuviera, le dil!ron su comando al valiente y biza1ro Thompson. El fué u primer co•
mandante chileno. Y al bloqueo c.i.

tcrfas de tierra. Fueron siete horas
de un combate increlble en qu'
Tompson desafiaba mil veces ta muerte, en su porfía de hundir o de capturar al barco enemigo. Se jugab-i
la ,·ida cen la serenidad del que asi;te a un sarao.
Hubo un momento en que Tbom,)son estuvo a punto de rendir al ",\fauco Capac" por medio de una atrevldísima maniobra, a toda fuerza do.
máquina y en medio del horroroso
cañoneo que hacian al "Huáscar" las
taterías del Norte, el Morro y el buque perual'o. P ero re11entinamente en
una virada la máquina del "Húscar"
te para y asf durante veinte minutos queda inmóvil soportando ague-

Hoy lo sé; y al recordar,
cierro los ojos y digo:
-¡Cómo te comprendo ahora,
después de h aberte perdido !
Hafael La""º ele la , ·e~n .

-----~----

QUtGO
.\

J◄~ l , I ,.\

....

l\l ujer divina del ideal nacida.
Bella como una rosa inmaculada;
Casta virgen a l'..I tierra enviada
Para formar la gloria de mi vida.

Yirgen hermosa como luz de au(rora,
Virgen más pura que botón de rosa,
En encantos y gracias prodigiosa,
Deja, por Dios, de ser tau seductora!
L. C. TELJS.

�1,.\ Hl&lt;JI\TSIIIC.-\CIO~ l)l&lt;J ZOLA.

Los lectores recordarán sin duda el
e cándalo que lormaron sus enemigo,;
t·uando acaec·ió la muerte accidental
de Emilio Zolá. Ni siqu1era la tumba.
atajó a sus detractores en el camino
de las peores vociferaciones y de las
má: atroces contumelias. Es oportuno
1ccord.ir que "El Cojo 11.ustrado" en
aquella época defendió la memoria
ilrs: re del mue1to contra los enconados vilipendios qu2 cierta prensa se
C'rt&gt;yó en la obligatión de tributarle
PPro el. escánd'.I lo mayor sobrevin·&gt;
p·, Francia &lt;·uando ,e trató de tranl'ladar al ))anteón los dni¡iojos del gran
escritor. Los conservado1 es, los católicos, loE r€•1ccionarios armaron una
s::.carela estrepitosa y 1&gt;usiero11 de oro
y azul, e•1 todc-3 los tonos, al autor,:·!
"llouc-011-:..Jacq11Hd," dándole de in•
moral, obsceno y pcruicio,o. En todo
P,to intnvino, 1nturalme11te, más q,•e
el odio lite1ario, la co11 vicción estét;c1 e las tendencia3 morales, la cuestión política, \)lles Emilio Zolá, con óU
celebérrimo j',u·cu•e se situó francamente en un campo definido de la
política unh·ersal. Los conservadores,
les reaccionarios, los nacionalista~.
los antiEemitas lo consideraban, co•1
razón., c-omo uno de sus más poderosos adversarios, y de ahi s11rjían los
den11eHos rontra Sll vida y contra s11
obra.
La obra devu• '.ldora del tiemvo ha
rnrido realizándose naturalmente; Y
a la hora actual ya nadie ¡Horrumve
en protestas Pi di:itrivas cuando se
nombra al autor de I J .-\~~ommoh-. La
c-rltica imparcial y desapasionada lla
re&lt;&gt;obr'.ldo sus fueros. A propósito del
monumento que va a erigín;ele al esc·rltor en II na plaza ele París, se es0

tán escribiendo a,·erca de Zolá y d~
sus obras estudios y notas de interé.!,
de los cuales está proscrita la pasión
sectaria, tanto política como estética.
~Iaurice Le Blo,'d. en el "i11ercure
de France," dice a e,te Jlropósito:
" ... Su memoria, poco a po(•O, viere ap,1ciguándose en una gloriosa serenidad. Es verdad que este apaciguamiento v6stumo no re In producido
de repente. Du1 ante c·uarenta años
de su exiEtencia planteó muchos problem1s despertó muchas pasiones, hirió rnuc·hos prejuicios y muchos intereses para que sa muerte lograra
drnarmar a aq11~1lc3 de sus aclverc;arios que debia,1. de sobrevivirle. Durante toda su vida la substancia de
su obra, sus tc-orías y hasta la carne
misma de su~ J&gt;er&lt;onaj:.&gt;s alimentaron
polémicas mundLde3 ... Ho~· los Jll'i.J.&lt;'ipales a&lt;:tores tle las grandes batallas
de antaño han de,apareC'ido casi todos. Las generacic-nfR Puevas, que no
tornaron parte en aquellas lm·has tiene!' en sus juicios, ur'.I visión más
desivteresada y objc.tiva. Las humaredas y las nubes de las tempestades se
han disipado y ahora es 11 obra formidable del maes'.1 o la que se yergue
ante nosotros con toda la solidez de
su arquitectura, tan imponente por
sus dimensiones y por sus -audacias
como por su inquebrantable equilibrio; y que es y ¡,eguirá siendo uno
c)Q los más g1a11.r1_;osos monumento,;
qu!l se han construido en lengua
francesa ....
Los años pasan y luego los siglos....
Se han olvidado las rnuues que empujaron a los antepasados a luchar 10s
u1ws contra los otros. Las ciudad·)s
se derrumb:in o ~e t1ansforma11. Téofilo &lt;:lautier tiene razóP: lo único
q1•c• in:¡iorta es el Arte eterno. Dentro

ELLOS
L11 n•11lidnd ei, e l ideal
\·eniclo a menos.
Goethl'.

)tire 1u;ted, mire u.;;ted, dijo Cordelia con S',1 voz suave ~e contralto.
)&lt;:;se ¡;igautesco: personaJ~ que sube
ah&lt; rn. por la ram1)a del barco, es d
negro Johnson.
Las tres muchachas rubias st' as,1maro11 a la borda. Revolotearon b:tjo el sol las cintas rojas y azules que
anudaban sus capotas caprichosac
tremolando ví\'idas corno gallardete,.,
¡n oclamando al triunfador en la lisa.
Los ojos 11egros, los ojos azules,
les ojos verdes y misteriosos corno i!;
mar profundo. envolvieron al atleta
l·roncineo en prolongada interrog.,c·ión.
¡Oh! ¡ Es terrible ese hombre &lt;·élebre! ... -dijo Marión desdeñosa,
feP.tándo~e en un sillórt de lona.
Es espaPtosamente bello-dijJ
Aurelia tiendo. ¿No han visto ustedPo
ea los retratos, qué cuello y qué cu.tura de Hércules, qué grandes y poderosas manos?
-¡Dios mio! ... Y1 a usted, uua
mujercita tan cuidadosa tan delicademente es¡iiritual, ¡,le parec·en cualidades Psos vestigios del hombre primitiro?
-¿ Pero quién le ha dicho a mtvl
c:uc soy espiritual?
-l&lt;JEo me ha parerido. Durante lo.,
diez días que llevamos de travesía, lw
creido ver en usted un espfritu refinaúo, silercioso, incapaz de interesa•·se por el primero que llega
-Porque el primero que ha lleg,,do ha sido nn hombre insoportable ...
-¿Se refiere usted al poeta portugués?
- Al mismo.
- Pues, mire usted lo que es la vi-

de tincuenta años los altos hechos de
nt1€stra época, los c1 {menes y las hazañas del presente no despertarán
más que la. curiosidad y la controVE&gt;rsia de algunos eruditos. Se h,1.bün con ,•ertido en ternas históri·
ricos, &lt;'apaces de interesar a lo sumo a un contado grupo de especialistas. Pero Coupeau y L:wtier, FoJ:&gt;1:
y Garvasie ,•ivirán como tipos eternos
Los frescos heroicos de La Debacle
despertarán el mismo horror, las guc1 ras inútiles y hs impías matanzaa.
Hab:·á siemprE&gt; jóvenes que, inclinadc;•3 sobre las páginas de Germin•,l
se tuntirán invadido,-, 1ior el súbito
impulso de las fuerzas des&lt;'onoc-idas.
Y la gené6ica ;iventura dE&gt; Albina,
d idilio de Parado11, no dejarán de
se 1 1&gt;11nca el maravilloso ¡loema de
las feli&lt;·idades terrPstres. cuyas páginas tremularán siempre entre las manos de los enamo·ados .... "

En los periódicos y revistas liternrios franceses lublan de un poeta
joven de que nadie se h:tb!a ocu¡iado
antes. En este ca-.io, como en muchos
otros, ha sido menester que el poeta pusiera término a su vicia para que
la atención de la gente se fijara en él
y en su obra. H:H:e poco, en efecto,
que el poeta puso fin a sus dias. Y
eso, más que la hermosura de sus
po mas es lo que ha depertado el interés y la curiosidad del público. Luis
Pcrgaud, el iutor ya famoso de las
historias de animales, cuenta en 111,a
revista francesa la vida atormentada,
Jl'.'.Jgada de iPfortunios de Leé11 Deubel.
Parece que el origen ele las desgracie:.s que afligieron toda su exi3-

tencia provino principalmente de si;
amor ¡lor las musas. Cuando salló del
colegio un su Uo tendero le ofreció
un puesto en su establecimiento. El
bardo tu,·o la audacia y la irreverencia de renunciarlo. Es sabido QU.J
aquellos que se suponen destinado a
ser grandes Hricos desdeñan implacablemen.te los ofi&lt;'ios de este linaje, y
suelell recibir como pago de sus desdenes la mieria &lt;'On sus inquietudes y
dolores.
I11stitutor primero, salió de su puesto disgustado l·on sus superiores y
&lt;'onoció días negros de hambre y angustia, viviendo el verso de uno do
los más lindos po2mas de sus Cantos
du Jo,; Caminos:
Seigncur, je sub; san." pain sans ren,
el sans demem e.
Después emprendió una vida in11uieta e instable, viajando casi a la
continua sin adquirir arraigo en parte alguua. La idea del suicidio pare("e que lo Jlerseguía de tiempo atrás.
Soñaba un \loco antes de GU muerte
en trasladarse a Alemania y aprenen ella su poesf:t.
Dice Pcrgaud, a 1iropósito de s1
muerte:
"Que algunos fabricadores oficiales de ~lorias efimeras P.o hayan comprendido, cuando se les h1 hecho seutir su ignorancia y su bajeza que no
tenian más que inclinar ia cabeza y
aceptar en silencio el insulto tremendo con que los abofeteaba la muerte
de este iusto! Aún cuando tengamos
que sublevarnos contra los destinos,
c:leben•os pensar que acaso aquella
de 11obleza y mi~ria le hacia falta,
para que fuera mejor comprendida, la suprema coronación de esta
muerte, sin glo1 h y sin frases!!"

y NOSOTRAS

d.a. Para mi gusto, es el único hombre, zas que fracasan, de nuestra voluntad
que flaquea de nuestro corazón que
del pasaje, que me interesa.
-¡Ah! ¡\'amos! ... es que uste,J se torna taciturno de nuestra fantasfa.
admira a los eruditos. Le encanta, que quiere remontar el vuelo hacia
por lo visto, que [lara decirla que SP el loco pais de la quimera. No, no es
ha enamorado de usted la reciten ".Vil a fuerza de puño como se consigue ei
cantar de los cantares." Quiere uste1l reino ideal.
-Esas son aguedades, querida !II::i.que su enamorado baje con Virgilio
a los infle111os, y tenga el perfil torvo rión. ¿A que Cordelia piensa como yo
y el aspecto enfenniso de casi tod;u; pienso? ¿No prefiere usted un puñetazo del negro Johnson a un end&lt;.:esas arañas ele biblioteca.
Y Aurelia se reía bulliciosa, po- casflabo del poeta portugués ·t
-No sé. Aún no he definido 111i
11iérdos&lt;&gt; los guantes con un airecillo
tillO.
desenfadado ele desafio.
-Sin embargo, usted fué quien
-;. Le hast!an, ¡¡ues. los hombrP:;
refinados. cultos, sensibles, cultivado- POS llamó la atenc-ión cuando el atl~ta subia la rampa del barco.
1es de 1.a belleza?
¡No! No es que me llastíeu 11re·
-¡Ah, si! Yo soy una curiosa, una
cisanwnte .E.s que me son indiferente,;, inquieta c·uriosa: todo me impresiona,
mientras quP me interesan y mr pero nada me cautiva. Y así somo:,;
a l'"tr.'n m11c·ho más, Pstos granclt•~ muchas, asl somos casi todas las mul·ombres estatuario~. !'Stos hombres jer('s. No definimos el sentimiento: vor
que sie11ten más que piensan, y que 01,0 llegamos a ser casi felices. Luego
no ofrecen la pasión diluida en pá- nos conformamos con el hombre qu,1
1raros brillantPS. Esos otros hombre., tiene un poco ele atleta y otro pocv
que se 11ierden en digresiones sin firi, d&lt;' poeta .... sin llegar a serlo: con
-me intranquilizan mucho: me haceu el hombre vulgar en fin, con lo que
l·l mismo efPclo que los cuadros sihl- podriamos llamar "la dase media;•
J,6liros: nunra llego a romprenderlo3. eP amor.
En cambio, ado•o a estos granaes ni- ¿ Y usted se resigna?. . . . ¡ .Elso
ños fuertPs enérgicos, alegres, qu0,
es ',horrible!
cuando quieren, quieren mu(•ho. !ma-¡Qu&lt;&gt; ha de h1cerse! Además ...
rinemos a Johnson enamorado .....
;.No., roge 11r,3 mano'! .... ¡y nos la ;.qué quiere usted que sea de esos
pobres? ¿ Vamos a abandonarlos pordeshace! .... ;.:-los abraza? ....
- ¡ Y nos mata! . . . ¡ Pues, vaya que no son, ni lo bastante brutos ni
,·na gracia! ¡Eso es un salvajismo! ... lo bastante sensibles?
- ¿ Y la emoción? . . . . ¿ Y la senY las tres mucha.chas rubias se
sación ele aquellos brazos que nos de;,somarou a la borda.
fenderán siempre?
Revolotearon, bajo el sol, las eru-Per,¡ ¿ para qué quiere usted !?.
defensa? En nuestra vida, en nues- tas roja~ y azules, como vividos gatros días, la defensa moral ea la úni- llardetea, proclamandQ el triunfo del
ca que necesitamos; no es la salv,i- , ePC·edor en la lidia.
ción de nuestra vida lo q11.e peligra,
ADET,A CARBONE.
sino la salvación de nuestras esperan-

VIDA BARBARA
Las caravanas nómadas envidio
y quisiera seguir sur, largas rutas
por la arena, ahuyentando mi fastidio
en las cavernas e ignoradas grutas.
en mis viajes cruzar ("On mi es( pingard·t
sobre la jiba. de uu camello tardo,
entre las altas hierbas donde aguard,t
rauteloso a sus presas el leopardo.
Y

Luchar con los salvajes más feroces,
y huir en los caballos más veloces
a través de la etapa o de las pampas

Ha ¡&gt;asado mucho tiempo y no obstante el rec·uerclo de una lectura agradable, ele llll cuento que atesora rauclales de ternura y de amores, el recuerdo, digo, ha ,•ivido siem¡1re con-

{,1·11110 de

hermosa muchacha ele la nobleza el•!
aquel tiempo.
Sintióse enamorado, coi-rió ¡n·esuro~o a la casa de su adorada y con
todas las formalidades ofreció a ,a

estudiantes &lt;le Jtn•isprudrnc·ii, &lt;lllt' nuu·cluuún al
Guan11,juato a jnculrat· el amor a la Patlin.

migo y cuando mis afectos se han
inrlinado a una mujer, la imagen de'
enamorado de la historia es 1&gt;ercib'da claramente por mi imaginación.
Como la leyenda es de procedencia
ch ina tierra distante y a la que S"·
guramente no veremos muchos, enc·aja 1w1 fertamente aquello de que "e5te rra un, rey," nada más que est,•
rey 110 era como el de todos los cuentos. sino que en vez de tener tr"S
1,ijas, tenla un hijo. Príncipe nobili~imo de aficiones a todo lo grande;
batallador, enamorado; babia peleado
infinidad ele veces y su c·uerpo, lleno
ele cicatrices, J)odta demostrar de un
modo claro que por su arrojo se ha.lía encontrado en los sitios de mayor
peligro. Como todo hombre ele voluntad firme y d&lt;' grandes euergías, a s,1
derredor siem))re tenfa multitud ele
amigos: unos le admiraban por &amp;U
,·alor, y otros por su arrojo, otros por
las collq ui8tas hechas con la espada J
lo; más por las c·onquistas de b..:llas m11 .i eres.
Como ,~ todo pe1 so u aje de leyei,&lt;la, lp llegó su turno y un día sintió::e subyugado por la belleza de Nasika,

l❖,t11do

(le

belleza de sus pnsueños, no sula111c:1te su uom bre, sino su oon1zón llen,,
ele ternura y de amor.
Todo fué c-oncertado. Los 1&gt;reJ)arati vos para la unió11 ele los dos jórnnes, eran hechos con gran entusiasme y las familias de ambos satisfechas del próximo enlace, esperaban
c·ou alegría el dia de los esponsales
.E:11os, los jóveJ1es, estimabait que los
dlas transcurrfan más lentamente e¡,.,,.
ele costumbre; pensaban que la tierra
giraba muy despac·io y en su afán rle
llegar a la soiiatla realización de sus
ideales, se les J)arecia a veces que la
felicidad que ya tenfan en ias ma1ws,
podfa esc·apari,e en cualquier instaute. Apenas el día dejab1 asomar su luminoso rostro, el principe enamorado
c·orrla en busca de su amada; llegaLa
a ella, estrechaba con gran ternun,
s11s manos, y aquel guerrero, homb,·"
el e valor temerario, sen tía tem bla ,.
sus labios con la proximidad de la:,
suaves manos ele su prometida.
Un día, el i;-itio del jardín en qnc
siemJ)re le aguardaba e11a parec ía
trisi.e, pues la flor de perfume más
exquisito, el alma viviente de aq11 •' '

sitio, no estaba ahí. Con gran pesadumbre supo el principe que su amada había tenilo que guardar cama:
1111 mal extraño, sin nombre, pe!·c,
que consumía cruelmente a la {utu-

de vez en cuando al cerrarse sus pá,pados. Pasaron más días; el cansaacio se hizo más grande; el prfncipe
había agotado el saber de los médicos para permanecer despierto, pero

1 a B, iga(la (le la Crnz Ho.1·a

C}Ut' s,tlio' cc111 1·11111bo al cam¡&gt;o de 011e1·acio·
nes en el Estado de \ 'cl'11cn1z.

ni. pri111·e~a hacía temer un desnnlare fnPesto. Los mejores lllédi&lt;'o~ ele
la t·o1 te, y a las pocas horas de r¡ne
aparec·ió el mal,. Je Nisika, estaban
C'n torno del lecho observando los
menores slntomas, los menore-s indicio;;, y trataban de enc·ontrar un r 9meclio violento par a sus males. Pasaban f]fas, Nasika no sufria pero e'l
su rostro se reflejaba 1111 gran dolor,
dolor moral, pues parecíale que tod,1
o que le rodeaba iba alejándose lentamente. Entre tanto, el ))ríncipe no
habla dejado un solo momento ele espiar ansiosamente al rostro de ~-11
amada. Confundiase, para él, el dfa
c·on la noche; h noción del tiempo
no existía; sabía solamente que su
JJI ometida estaba enferma y fijos en
ella sus ojos, con una ansiedad cruel
pasaba siempre, todo el tiempo, ahi
a su lado sin dejarla de ver un sólo
iP stante, en una adoración continua.
El cansancio dejó al fin sentir su:,
erec·tos eu el agitado cuerpo del principe; l1acía _graneles esfuerzos 1&gt;or
permanecer siempre alerta y viendo
a la enferma, pero sus ojos, ya can~:i.clc':l de no dormir, se obscurec-1,,•1

el sueño lo había i.uvadido y contra
su 1·01.tmtad, basta entonces de hierro,
sus párpados caían y velaban sus miradas. No querfa dormir y para lograrlo e11 un arranque de energla, de
deseo \'ehemente de siempre ver .~ la
amada, hizo que un cirujano le cortas los párpados. Sus ojos al fin y,t
no podlan cerrarse; la ¡iiel que los
n1bría por la influencia del sueño
había sido separada de ellos y arrojada al jardin.
;Triste amor! Murió la proroetid:i.
Y llevóse, al hacerlo, el eusueño c1,,
oro del príncipe. Quedó solo y sin poder rcrra r los ojos y ante ellos refl•~_iábase, cada vez más distinta, la imagen de la muerta. Trató de cubrir-sú
el ro~tro para no ver, buscó con ahinco un remedio para no mirar siemprl}
a la desaparecida, y en su afán el:,
encontrarlo, llegó al sitio donde cayeron los párpados que le habían
sido cortados: Allf era: lo recordaba
lo $abla ciertamente, pero los ti-ozo¿
de carne ,hablan germinado y dado
Yida a uPa planta. nueva: un arbusto
de té.

como 11 no de esos c-azadores fieros
que ,-eí'.t de niño en las estampas
antiguas de los libros e)(' viajero!
I!

Contigo huir del mundo mercacbitlo,
y en el desierto vegetar, sin otro
am¡laro ni defensa que mi rifle
Y sin más camarada que mi ))Otro.
Hacer que toda tú de espanto vibr,,s
ante esc-enas de horror y en Tombuctú
comprar esclavos, para hacerlos Jibr':!~
Cl'ando quisieras ordenarlo tú.
Y hac-er que nuestros miseros des(pojos,
1
c1 ando a la luz cerremos nuestnJs
( ojo~,
Y del cuerpo mortal el alma e migre,
duerman bajo la arena-de una luna,
sintiendo encima el resoplar del tigre
y el beso luminoso de la luna.
José del Río Sáim;.

Co,·onel Carl'illO que fué he•·ido en ,-eracmz clumnte el desembn,·quc de
los yanquis, arenga a sus solclados después del combate.

Gmpo de oficiales de la segunda 1·e sel'va, que fné 1lamado para la defensa. de la Patria.

��EL MUNDO ILUSTRADO

Las Píldoras han causado
más Muertes que las Balas
- - - - ' '- - - -

":'\ffRIO DE TO)lAR Fl.'ERTES
DOSIS" PODRL\ GRABARSE EX
LAS LA.PIDAS DE :'\ffiCHAS
SEPl'LTURAS.

Da lástim:. recordar las pen::.s Y
sufrimientos Gue h:!.n sobre,enido Y
sobrevienen experimentándose de una
m!!nera viciosa e ignorante combinaciones de drogas en los enfermos.
Ya llegará _l'I dfa en que sea un
crimen el estafar a la humanidad enferma, prestándole una asistencia
médica estúpida y mercenaria.
Cúrese Ud. mismo en su propia
casa. Sea su propio médico y el de
su familia. Los Remedios de Munyon para el reumatismo, para • la
Dispepsia, para el Catarro, los Riñones, la Vejiga, el Higado, el ~streñimiento, la Sangre los Nervios,
las Almorranas, las Fiebres, el Paludismo, etc., le facilitarán el curarse sin llamar a ningún médico y sin
tener que pagar fabulosas sumas
por asistencia facultativa.
Sea cual fueUII REMEDIO PARA re su enferCADA ENFERMEDAD medad, va}'.a
a la farmacia
y compre el correspondiente Remede }1unyon para su enfermedad.

1

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Si tiene Reumatismo, pi 'a el Remedio de }Iunyon para el Reumatisn•o; si tiene dolort en los Riñones,
pida el Remedio de }Iunyou para los
Riñones, y asf sucesivamente. Botellas de 35 dosis, a 50 centavos.
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na! y de tocaDE MUIIJOII
dor que seconoce. Cura tod~a~s:-;l~a~s~e~r-u~pc~i~o-n_e_s- cutáneas, cura
la caspa¡ impide la cafda del cabello. Pone el cutis tan terso como la
felpa. El mejor jabón para los niños Y parl\, los cutis delicados..
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\'enden en t das las farmacias y en
las droguer[as de J. Labadie Sucs.
y era., J. Uihlein Sucs., Johannsen,
Félix y era., Droguerfa del Elefante, México, y otras.

1

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:'\fnnyon's 531·d y Jefel'son Sts.
Philaclelphia, Pa., E. U. de .\.

El Seguro Forestal
El seguro contra los incendios de
los bosques, es todavta una de , las
ramas de la aseguración menos extendida a causa d_e la especial dificultad que ,se opone a un desarrollo.
Por esto el lm,tituto Internacion11l
lle .\p;ricultm·a se propone des&lt;'rib1ico:1 cuidado las organizaciones Y.l
existentes y exponer sus progresos.
En marzo último, el Boletín mensual
y de Jnstitu&lt;'iones Económi&lt;'a'-' r So•
~iales, contenta un importante estl:dio sobre los l.3eguros forestales en
Francia· en el número de s2ptiemb, 2 del 'mismo Boletín se describe &lt;·l
funcionamiento de este seguro e.1
Noruega, donde como es sabido, la
superficie cubierta de bosques es muy
extensa.
.
Las medidas de protección q u"
constituyen también en Noruega una
€specie de seguro preve~tivo,_ ~on se:
veras y precisas. Por dlspos1c1ón &lt;k
las leyes del 14 de Julio de 1893 Y
de 27 del mismo mes de 1896, est!\
especialmente prohibido en periodos
de sequla. y cuando el viePto sopla
c-on ruerza, encender fue~o en lo;,
t•osques o en los campos, en s~·.i_us
o en condiciones que puedan ocasionar un incendio en el bosque. Ad•'más, durante los meses de juriio, julio y agosto, está absoi.utamente llrohibida la destrucción por medio dPI
fuego, de los despojos de la madera y de la turba, tampoco en los
otros meses podla hacerse por iris
arrendatarios del bosque, sin el consentimiento del propietario. En fin,
en el reglamento 1elativo a los bcendios adaJltado en los cartoPes, ,,¡
territorio se divide en circunscri¡,ciones y para c·ada una se nombra
un jefe. Según la extensión del terreno, cada propietario fore&amp;car está
obligado a tener un cierto númern
re hombres, dedicados a la vigilancia del bosque y debe también poseer el material de extinción necesario. En caso de incendio, la direlción de los trabajos de extinci6n estará a cargo del jefe de la circunscripción, que tendrá derecho a reclamar el concurso de todos los obreros aptos para el trabajo, domiciliados en ~¡ cantón.

En cua1,to aJ seguro réparador, está ejercido por sociedades comerciales que cuenta con pocos miembros·
en cambio la Sociedad mutua noruega de seguros contra incendios c 1 1
los bosques, recientemente fundada,
retine el mayor número de socios.
La sociedad sólo asegura las pJant:icicnes jó,·eues y el suelo. En efecto, en caso de i'.1re1Hlio, el monte tallar y el suelo sol' ics que más daños sufren; los árboles preparados
para ~er derribados cori en un riesgo
menor. El seguro se C'0ntrata por cinC'O años y dá derecho a la indemnización dQ todos los daños sufridos,
dentro de los Hmites del terreno indicado en la póliza, a consecuenC'ia
de incendio o rayos o también a cansa de las medidas tomadas con objeto de extinguir el incendio. Sin
embargo, el contrato no garantiza los
daiios que se limitan a menos de una
hec-tárea, salvo que se trate de una
propiedad forestal inferior a 5 he,:táreas. En este caso, el limite de s~guros se fija en 50 áreas.
Las primas varían de 1,25 por
ciento a 1,75 por ciento. Los bosques cruzados por una Unea férrea
no pagan prima suplementaria, e.otando la compañia de ferrocarriles
obligada a pagar una indemnización
si ·resultase que sus locomotoras futron la causa del inC'endio.
Al terminar el ejercicio ,los asegurados pedeu ser también obligados
a pagar una prima suplementaria,
])€ro, pero ésta no podrá nunca exc-eder de tres veces el importe da !a
prima principal, no quedando obligados los aso&lt;'iados sobre este limite.
En lo. de Eenero de 1913, los
bosques asegurados por la sociedad
mutua noruega de seguros contra
los incendios, abarcaba 553,259 he&lt;&gt;
táreas de terreno. Entre los socios ':!&lt;!
cotaba con 24 cantones que aseguraron los bosques municipaloo que
tienen una superficie total de 34,472
hectáreas. Es un ejemplo muy interesante, de colaboración de los poderes públicos, con la iniciativa privada.

--------------------.....

LA NOCHE

La Música en América

Cuando la diosa Luz cierra los
ojos, surge la noche vaporosa y tr;:,te.
La noche es negra como todo Jo
impenetrable; bajo sus tupidos Yelos no existen horizontes, ni alturas,
ni abismos: todo se confunde en una
sóla-, masa: el color muere y la Unea se pierde.
Una noche sin estrellas es un inmenso dolor sin esperanza: 1os aatros irradiando en la extensión del
firmamento, son la piedad consolaudo una desgracia.
La diosa Luz da su magnificenci:t
a las montañas, su encanto a los
cielos, su irización a llll!&gt; .tguas; i:tflama las gotas de roclo, los vapores de las uubes, ~ da a la vida de
la tierra las auroras y los crepúsculos.
La noche todo Jo borra! En ell::i
se diluyen montañas, cielos, aguas.
Ninguna belleza se destaca ni brilla.
Bajo su manto, triste y denso, sólo
alienta el sonido como una voz eni~mática.
·
La noche es el sueño, es el olvido,
es la sombra. La sombra es la clámide que,..5obre sus mondados hombros, lleva Ja muerte. La sombra es
u· a ausencia, es un •luto, es u11a
negación: la negación implacable y
et rna con que responde el mistt·rio inex&lt;'rutable a todas las interrogaciones del hombre!

A juzgar por la suma que a
ella dedican, se creerla que los Estados Unidos ocupan el primer lugar entre las naciones amantes de
la música. Se calcula, en efecto, que
am se gastan para este arte 3,000 m1Jlo!les al año; es decir, el triple de
Jo que cuesta a su Gobierno el Ejército y la Armada. Al contr:i.rio, Alemania, nación por excelencia amante
de la música dedicada a la misma, una
décima parte de la suma que consagra a la defensa nac:onal. En América contribuyen a aumentar el balance musical las iglesi:lS, provistas
en su mayoría de óptimas orquestas, tan numerosas como las teatrales, que producen en conjunto un
gasto de 250 millones de francos al
año.
Ga parte muy importante está.
también representada por la producción y el comercio de instrumentos
musicales; los piainos figuran con 563
millones anuales; los órganos con
50, en inmensa difusión van tomando incremento los instrumentos mec:áuicos; pianolaG, autopianos, pianos melódicos, eléctricos •Y fotopia~
nos. Pero la vedadera pasión nocional es. . . . el fonógrafo, en el cual
gastan lo:; ac1ericanos 325 millones
al año.
Añ~dase a esto los sueldos señalados a los artistas Hricos teatrales
por la gloria de disputárselos al viejo mundo, y se verá que no siempre
la elo&lt;'uencia de las cifras dice la
,·erdad.

S11lnHl01· Palencia He1·ena.

A NUESTROS AGENTES
Rogamos a los señores que en seguida se citan, se skvan arrei:la r sus cuentas pendientes a la mayor brevedad.
JULIAN S. SOTO. . . . . .
OaJ1:aca.
J. F. VffiLASANA. . .
Tula, Tam.
M. CHUMACERO. . . .
Río Blanco, Ver.
ROSALIO L. ORTEGA.
Tancanhu,itz, S. L. P.
SA.MUEL MOlÑUZURI.
Acapulco, Gro.
DAVID ELlZONDO. . .
Linares, N. L.
VICTORIANO S. GARCIA.
Rfo Blanco, Ver.
ENRIQUE PARAS. . . .
MontemorP:,Os, N. L.
EL :\fUNl)O TLUSTRADO Y LA SE:'\lANA ILUSTRADA, S. A.

EL ARPA
(\"iene de l:t 4a. plana)
!fo: ésto no es cosa del ot1 o mundo.
Dejad ahi vuestra arma, de:.:;colgad
el arpa y desenvolvedla.
Ñor RosaHo.-Pero mi señora
ama ....
Doiía }larra Silveria.-No hay pero que os valga, seor temeroso. Haced lo que os digo: un viejo sol dallo
de la Religión no es cobarde.
El aludido baja el em·oltorio. Hay
tensa expectación. Una mosca vuel::.,
Todos forman circulo. Ñor Rosalio
descose la cubierta y el descubrir ei
arpa salta una nidada alegre de ratoncillos que huyen deslumbrados
por la luz!
Ji:l corro.-¡ ¡ ¡ Aaaah ! ! ! ....
Nicodemo (escupiendo de lado con
desprecio, metiéndose las manos en
los bolsillo~ de los pontalones, ele,·:!.ndo los hombros, balancr&gt;ando Ja
cabeza risueña y dirigiéndose a su
hermano mayor).-¡APda la brea!
Y que háigas tenido congoja de ánimo, Reyes! ....
SE\-ERO .Ul.-\.BOR.
J a tinta para mai·cai· !'aeos y fardos. Y en general l.od~ las telas ordinarias, se hace con negro de humo
disuelto en aceite de linaza hervido,
en cantidades proporcionales.

¡Tenla razón!
L'P muchacho, que ten.fa fama· u.;.
ser muy holgazán dijo a su madre:
-Hoy, cuando pasé cerca del molino, me vf acometido por un enjambre de abejas ...
-Irran sin duda. hijo mío, en busca de un zángano,-repuso la mad•·e
significativamente.

Registrado como artículo de segunda clase el 3 de Noviembre de 1894.

Año XXI.-Tomo 111.

Pues Señor....

Much~c~as Que Trabajan

i

~as senontas que trabajan están
par~cularmente propensas á males fen:iemnos, y muy en espP.cial cuando
t1e'!en que permanecer de pie desde la
manana hasta la noche. Día por día
durante ~o el año, tiene la muchach~
que trabaJar pues en muchos casos es
ell~ la que sostiene la familia : es necesan~ que ella gane el pan para que otros
~u_bs1s:.~n. ~ señorita está obligada
a 11: al ,:rabaJo y cumplir con Jo q_ue Je
e~tá , e~.comendado aunque se sienta
bien o no, aunque llueva ó brille el sol ~
. Los síntomas de enfermedades pro: ~""\
del i:exo que P,roducen estas con1c1~~es se mam.fiestan pronto por ~
cleb1hdad y d~lores en la espalda, dolores. en las piernas y parte baja del
estól!1ago. Como resultado de mojarse
les pies con frecuencia, sus periodos se
Jl_resentan irregulares y dolorosos y i:1eu te desmayos, pierde el apetito y, \:li
1
'i:i
í,na.mente,_Ja
vida se Je hace amarga
Y apenas s1 puede cumplir penosamente con sus deberes.

S!~

ii:

El Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham
es altarue!lte recumendado para las muchachas que trabajan y es casi universalmente u~ado por gran número de las núsmas.

d IGrand! Caymán, !ndias Inglesas. - "Sufrí por años con menstruación
cu~n:ema_ acompañada 1e dolores á través de la espalda y en
1~
de la Sra. Lydia E ªp·1g:hme aconseJó. q1;1e pr?b_ara el Compuesto Vegecal
"Al acto . : . _m am Y yo dec1d1 escr1b1rle y obtener su ayuda.
al terminar 1r~ii~~iae á tomar el Compue~to_y mi sufrimiento desapareció
todas 1
.
botella. Nunca deJare de recomendar su remedio á
Caymá:~ fual:ein1l~s!tfren. ")- Sra. RHONA McCoY, East End, Gran
SI está Ud. sofriendo aknna de
t
f
ei;.~~'\1~t:;;ibE cl~11~d~1cin)1::11~!
nfc1:!!~Me~•jn
testada 'por llll'a sefi¿;a y· con~idl';.tl(i~l"~t:ll:tat Sl'l';itabiertn •. 1Pifln y co·
~s ne aml'n e conUdc!lcfal.

º{~!a!

~r,~:~:.

--...--R·

....•
.

Mexico, 3 de mayo de 1914.

•

Energía Norteamericana
Uu publicista y catedrático francés,
y a la vez eminente filósofo, M. Bou
troux, acaba de regresar de los Estados Unidos, en donde ha dado una serie de conferencias que Je encargaron
los representantes de varias universidades de la unióu americana.
M. Boutrox habla con entusiasmo
férvido de los centros superiores de
instrucción de los Estados Unidos. Lo
que más le sorprende son las cantidades inmensas que se destinan a la
enseñanza.
El presupuesto de las univerisdadee
amHicanas no tiene Umites; los particulares. estimulados por el buen
ejemplo que dan los Carnegie y los
Rockefeller, se acuerdan también, en
los actos de última vol.untad, de nutrir la suma de donativos.
Puede decirse, sin exageracióu,
que las universidades nortearueri&lt;'a
nas vense envueltas en una danza de
millones, cap;,,z de lleYar el optim,~mo de un pueblo hasta sus más ~xage.rados limites.
Como prueba de lo que afirma 1\1.
Boutrox, véase lo que dice en las
siguientes lfneas:
"El presidente Butler, rector de
la universidad de Columbia es un
mago a cuyo llamamiento llu~ven los
dólares por millones, y que trueca
no precisamente en oro el vil met.al:
sino la riqueza material en ciencia,
educación y espfitu."
De este modo el dinero del Estado y el de los bolsillos de los particulares recibe el mejor empleo posible. Es una semilla que produce co-

JllL~·~tt'.;~:d;f

JJiosos frtrtos. Y viendo el dinero bien
empleado, los donatirns son tambi"n
inagotables.
Añade el . insigne filósofo francés
que en ninguna parte como en Nor~
t';l América hay tanta fo en el podeno Y en la eficacia de la instrucción
)-"de la educación moral para realizar los fines del progreso social. Los
P.orteamericanos tien1:&gt;11 fe ciega en
su porvenir, y esto les da una fuerza
incalculable.
Pero no se crea por esto que les
ciegue el orgullo naciouál. Saben que
en Europa hay una cultura selecta ,
superior, y procuran asimilársela en
todo lo que sea posible y conveniente.
A este fin envfan a Europa cierto
núero de estudiantes. Y como si esto
no fuera suficiente, fundan e¡ "Graduate College," centro en el cual los
jóvenes norteamericanos, sin movere de su pats podrán nutrirse con la
cultura europea, que ya se encargarán
de darles profesores reclutados en las
diversas naciones de Europa.
Sin embargo, nosotros creemos que
una universidad es. algo más que un
edificio grande y un ruadro de profesores. Una universi.dad es algo indeterminado y vago que flota en el
espfritu de los antepasados y de la
sociedad misma; es un árbol secular
que no puede trasplantarse sin pena
de verle morir. Y por esa razón creemos que los Estados Unidos yerran
el ..camino por lo a este punto recpecta. No logrará•1 alcanzar los frutos
que ellos se 1&gt;roponen al trasplantar a
su pais esquejes de las viejas universidades de Oxford, Berlln o Parfs.
Aparte este reparo fundamental, só-

Pues, según cuentan las crónicas,
sucedió que la otra tarde
en la calle de Carretas,
muy cerca de la de Cádiz,
una señora muy guapa,
de buen porte y lindo talle,
capaz por su,. mil encantos
de dar celos a un tomate,
fué atracada por un rata
modelo de hombres audaces,
que, sin meditar los riesgos
de su hazaña, ni su alcance,
le arrebató una pulsera,
un alfiler de brillantes
y un bolsillo, en que guardaba
algunos miles de reales.
Presenciaron el suceso
un sacerdote, el alcalde,
un sargento de orden · público,
una_ monja, cuatro frailes,
Ct!3CO coi:,4eros de punto,
un mspector de carruajes,
una castañera y varios
vendedores ambulantes.
Y sucedió que, po;:1 uno
de esos milagros casuales
dignos de ser perpetuados'
en lienzos, bronces y mármoles,
el fresco y audaz ratero
fué sorprendido infraganti,
Y ante el señor Juez, con todos
los testigos presenciales
se le condujo en el a'.cto
seguido de centenares
'
de C'uriosos, que gritaban:
; a la cárcel! ¡a la cárcel!
-;Soy iu.ocente!-decta;Soy inocente! ;Soltad~e!
Y el Juez le gritó:-;Sileneio!
-;Soy inocente!
- ; A callarse!
¿ Ya uted a negar lo que han Yisto
personas tan respetables
como las aquf presentes
que presenciaron el lan'ce?
- ¡ Soy inocente!
-¡Habrá cfnico!
i'\'a ~sted a pudrirse en la cárcel'
-Senor Juez, ¡yo se lo juro
por mi padre, por mi madre
por Santa Rita de Casia
'
Y por la VirgeP. del Carmen
que soy inocente!
·
-¡Vamos;
;No vr un Pillo semejante!
-Si señor; yo se lo juro
Y lo juri1;ré aunque me a;pen,
que soy mocente.
-¿Cómo?
- ; Soy Inocente. . . . González !

Número 44

......................;~

•

♦
♦
♦

DIRECTORIO
Js:L MUNUO ILUSTRA.DO.
Art.., T J,fteratllra.

..

+ Editado por "El Mundo Iluatra+ do" y "La Semana Ilustra+

da," S. A.

Qh}NERAL Y GIi- ♦
RENTE:
♦
l!:I&gt;UAR.00 l. AGUILA.R.
♦

♦

+
+

+

•+

♦

♦
♦

•

• DIRECTOR
♦
♦

•
, ,.
· +

•

JEFE DE RED.A.CCION:
MANUEL DE LA. TORRIII.

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COLABORADORES:
♦
Joaé Juan Tablada.-LJc. Fe. ♦
+ llerlco Oamboa.-Llc. J'eds ♦
♦ M. Uábago.-Lic. Neme■io Gar- ♦
♦ eta Na.ranjo.-Lic. Rob6n Va- •
+ lenti.-Lic. Antonio Ramo■ Pe- +
♦ drue:r.11.
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O.l!'ICINAS:
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+ 6a. de Bucarell, 116.-Aparta- ♦
+ do 149.-Telé!onoa: Mexica- ♦
+ na, 684, Juáre:r.; Eric.e ■on,
+
+
1618.
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( con Uneaa de oxtenalón.)
+
+ PRECIOS DE SUBSCRIPCION: ♦
+ Por trimestre en los
+
+ Estados.
. $ 4.50 +
+ Por seis meses en los
•Jo
&lt;!&gt;
Estados. . . . . .
9.00 ♦
•Z• l'or 1 aiio en los Esta,,.
-:•
dos. . . .
18.00 +
&lt;e&gt; Por 6 meses en ei ex••
+
tranjero. .
15.00 +
&lt;i&gt; Por 1 año en el extran••
1•
jero. . . .
30.00 +
+ En llléxico, subscrición
+
+
por un mes. . . . .
1.25 -,.
+ Números sueltos. . . . 0.35 +
&lt;S&gt; Números atrasados. . .
0.50 ,)
+ Todos_ los pagos han de ser pre- +
+
c1samente adelantados.
••
+ Para la publlcaclón de av!soe -t
♦ ?n este periódico, dlriglr■e a +
d. l'.: O. Ooetachel, Avenldn 16 de •
♦

•

+ Septiembre, 26. Sus agente■
+ Europa, la Soclété Mutuelle
~ Publicité,

+ mont,
♦ NO
❖

(O

H

rue de

e.)

eu +
de +
Rouge_ •

+

BE DEVUELVEN ORIOi- ♦

NALES.

+

+ Toda correapondencla y giro■ •
+ deben remitirse al Director O&amp;- ♦
• r-•nte Gnneral.

♦

+&lt;i-+++++++++++ ♦♦•

•

Fumemos, pues
"Todo indivic!uo, pronto .t 1:, cólera Y de mal genio se convierte en el
más pacifico ct0l munJo cuan,lo después de haber comido, con un cigarrillo _entre los labios, se deleita
con el ligero humo azulado haciendo con beatitud su digestión. Asf
se e~presa Miss Arabella Spencer,
un ¡oven profesora que. ha sosten ido una tesis con este tHulo: "La 11ecesida&lt;l de fumar para vivir mejor.''
Y añade aún que los hombres que no
fuman son a la vez irupacic&gt;ntes y
¡,endcP.cieros.
lo plácemes merecen aquellos grandes
centros de ensefü,nza, de los cuales
mucho tiene que aprender el viejo
li.rnndo en que vivimos.
'

1

�Lotería Nacional

EL MUNDO I L U S T R A D ~ . . : . . º - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

El Doctor Vicente Santoni,
De La f acuitad De Medicina
'/Hl!f!llt;'?ff/!l\fl/Ulil~ de Paris, Recomienda La
Peruna.

DR. VICENTE SANTONI.

La Peruaa Ea Paises C'1/dos.
En paisee cálidos no es tan frecu•
ente el catarro de la cabeza y gargan•
ta, como lo es el cab,rro del est6ma¡1;0,
intestinos, riflones y órganos pl!lvicos.
El catarro en paises cálidos asume
fases peculiares de dichos paises.
Puede asemejarse 6 no al catarro d e
paises fríos, pero no deja de ser la
misma enfermedad.

i

•

l:!f;:;:;:-~~:;;;:;::;
l

las de la nariz, garganta, pulmones y
, cavidades de la. cabeza..
En paises cálidos afecta también la.
nariz, la garganta y los pulmones,
pero con m:LS frecuen cia. los orga.nos
abdominales y pélvicos.
El ca.tarro es la. enfermedad que
mas persigue á la raza humana.
Hace tiempo que la Peruna goza de
fama universal, como el mejor reme·
dio para el ca.tarro.

El facultativo que subscribe,
Doctor Vicente
Santoni, de la facultad
de Medicina de Paris, y
con ejercicio de su pro•
fesión en la ciudad de
Ponce, Puerto Rico.
Certifica: Que desde
hace algún tiempo viene
empleándo en su numerosa clíentela, el preparado
farmaceútico con oc id o
con el nombre de "Peruna" en las afecciones ca..
tarrales, obteniendo siem•
pre excelentes resultados.
Es una preparación de
gusto agradable, que re ..
cetaré siempre, en todos
aquellos casos que su empleo esté indicado.
DR.. V. SANTONI,
Ponce, Porto R.ico.
La Vlctor/oSll Peruaa.
Carta Del Reputado Dr. J. M. Bsrbá.

Muy Señores mios : -Tengo el
gusto de comunicar A Vds. que los
resultados obtenidos de "La Peruna"
entre varios enfermos de catarro,
tanto nasal como también de las
primeras porciones de las vtas respiLa Peruna gusta. en 10!1 patses
cA.lldos por sus p ropiedades tónicas.
ratorias, han sido notables. Algunos
DA. fuerzas actlvA.ndo la función \ se expresan d el remedio con frases
de los órganos nutritivos.
a ltamente encomlA.sticas, y sin duda
Estimula la circulación de la estas personas serA.n por aqut la
sangre y al mismo tiempo dé. vigor mejor recomendación que puede tener
A. la digestión y asimilación.
un medlcameuto que empieza 6. dar
Fortalece gradualmente sin actuar sus pruebas.
en el sistema como estimulante temDe Vds. afmo. y atto. S. S.,
DOCTOR J . M. BARBA.
poral.
'-"',..,........_.._...,.,...,..,.,..
.._..,.,,.. ....,.._...,......,..,..,..-., 1 Catorce, San :Luis, Potosi, México.

Timidamente, .a hurtadillas, como
el que comete un delito, se dirige al
segador más próximo:
-¿No trairán agua? ¿tú, di, no
trairán?
-Suerte has tenido, borrego! ahi
viene junto con ella la Sordica.
Anselmo alza la cabeza, y a lo lejos, sobre un horizonte de un amarillo anaranjado, el segador ve recortarse la figura airosa de la mozuela, portadora del odre cuya sola
vista le refrigera el alma.
De la fuente de los almendrucos
es el agua cristalina que la Sor&lt;lica
lraé-agua más helada cuanto más
ardorosa es la temperatura, sorbete
que la Naturaleza preparó allá en
sus misteriosos laboratorios, para
col'.solar al trabajador, en los crueles dfas caniculares.
¡ Si Anselmo no se contiene, al encuentro de la zagala, saltarfa a manera de corzo, cuando ventea el manantial cercano!
Como la Sonlica adivinase dontle
estaba el másl aediento, el más ansioso de aquellos desheredados, recta venia hacia Anselmo, gallardamente enhiesta, para sostener el odre
mejor, y e n la mane una canta.rita
de barro salpicada de divinas gol!l.S
de humedad, que a la luz del sol relucfan como sueltos brillantes.
Y llegándose al segador novicio-leyendo en su cara amortecida la
necesidad-le tendió la cantarita a la
cual pegó Anselmo los labios con un
suspiro violento, que parecia un sollozo ....
Al anochecer, cuando los enormes
carros iba~ caminando de las eras,
cargados de gavillas, Selmo y la Sor·
dica ,·olvfan juntos por la senda que
ro:lea el lugar, y el mozo decfa a la
zagala, muy cerca del otdo, sin dud11
a causa del defectillo que declara el
apodo:
-Ná, mujer, en la chola se ma l:a
meUo, y en el querer muy a.entro . . .
Tú vas a ser mi novia . . . No me des
un €Saire, borrega, que me gustas
m1s que el agua de tu cantarita.
E)lJLJ..\ PAUDO BAZAX.

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Profundamente

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y decimos profundamente
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LA SORDJCA
Las c uatro de la tarde ya, y aún
no se ha levantado un so1&gt;lo de brisa. El calor solar, que agrieta la
tierra, derrite y liquida a los negru7,00s segadores, encorvados sobre
e l mar d e oro de la mies sazonada.
Uno, sobre todo, Se-lmo, que por pr:mera vez se dedica a tan ruda faeu.1,
siéntese desfallecer; el sudor se en!r[a en sus sienes y un vértigo paraliza su corazón.
¡Ay, si no fuese la vergüenza!
¡ Qué dirán los compañeros si tira la
hoz y se echa al surco!
Ya se ha re[do de él a carcajadas
por que se abalanzó al botijón vaclo,
que los demás hablan apurado ....

Maquinalmente, el brazo derechc,
de Anselmo, baja y sube, reluce l:i
t:,oz, :tplooando mies, desci.briendo
la tierra negra y requemada, sobre
la cual , al desaparecer el trigo qu~
las amparaba, langidecen y se agostan aprisa las amapolas sangrientas
y l a manzanilla de acre perfume..
La terca Yoluntad del segadorcillo
mueve el brazo; pero un sufrimient:i
cada vez mayor hace doloroso el esfuerzo.
Se asfixia, lo que respira es fuego,
lluvia de brazas que le calcina la
boca y le retuesta los -i:JUlmones. ¿A
que ce deja caer? ¿A c:ué rompe a
llorar?

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SOLO ELLOS
entienden lo que
ben.

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escri-

"PITMAN''
Precio del ejemplar,

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El' el m:smo cementerio
están dos tumbas ce rcanas,
una con reja de flores
otra con reja doraC:a.

Y al llegar la media noche
sobre ellas flotan dos almas,
la de un rico que .;;olloza,
la de un pobre que descansa.
])faz ele Escobar.

DELIRIO

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a sacudir el sueño nos provoca,
enciende el entusiasmo en nuestro
(pecho,
y el grito de protesta en nuestra boca

Contra todo impostor, todo tirano
que cometa injusticias a mansalva,
con espfritu fuerte, altivo, ufano,
con esa fe que nos redime y salva,
salir debemos, llenos de a lborozo
cual salió Don Quijote con el a lba'.

'

Gustemos siempre del sublime gozl,
de adorar a, l a excelsa Rebel-dfa,
que a su amante más viejo trueca
(en mozo;
inflame n uestras venas la osadfa.
con varonil y enérgico deseo;
aspiremos a un mundo sin falsia,
donde no haya verdugo, juez n i reo
irritando a los dioses, si es preciso'.
con la audaci:.&gt;, inmortal de Prometeo.
Bendigamos a E,·a porque quiso
librarnos, con rebelde inobedienc;a,
de un burgués y tedioso Paraiso.
S[, seamos r ebeldes de la Ciencia
el fruto hay que morder, pues fuerá
( odios:.t
la vegetal y estúpida existencia.
Es servil, despreciable y vergon(zosa
la rastrera y perruna mansedumbre
del que besa la mano que le esposa ...

E.'IIUO FERRAZ UEVENGA.

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Pa1·a el g1·an rebel&lt;le
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REBELDIA

Salud a U, poeta, que a la cumbre
llegaste con firmeza y valenUa;
¡ que por siem¡&gt;re nos gu[e y nos
(alumbri?
11uestra santa deidad la Rebeld[a!

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TODOS LOS MARTES

A ESTRELLA.
~lentira es el Universo ,
la vida una falsedad,
mentira el Sol que me alumbra,
mentira la humanidad.
~lentira el azul del cielo,
mentira el verde del mar,
y sólo tus ojos bellos
son los que dicen verdad.
J. Tai·1·inda &lt;lel Mármol.

Salve, adalid: mi corazón te envia
un efusivo y fraternal saludo,
en nombre de la madre Rebeldfa.

Vino fortificante, digestivo, tónico, reconstituyente, de aahor
sxcelente, mas eficaz para las personas debilitadas que 1011
ferruginosos y las quinas. Conservado por el método de
M. Pasteur. Prescribese en las molestias del estómago, la
clorosis la anemia y las convalecencias ; este vino se recomienda 'á las personas de edad, á la!.' mujeres, jóvenes y á los mños.

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S. RAPHAEL, el solo que tiene el derecho de llamarse así, el aolo
que es legítimo y de que se hace mención en el formulario del
Profesor BOUCHARDAT es el de M" CLEMENT yC1• de Valence
(Dríime, Francia). - Cada Botella lleva fa marca de la Untón da
to. fabrtcantes y en Jl pescuezo 11.ll medallón anunciand11 el
" OLETEAS'', - Los demas son groseras y peligrosas fa.lsit1.caciones.

Por deudos y por a;:nigoc
fueron las dos \·isitadas,
en una vertieron oro,
en otra vertieron lágrimas.

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quede en polvo el misero gusano
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1914, Año 21, Tomo 3, No 44, Mayo 3</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Abundio Martínez</name>
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        <name>Accidente de automóvil</name>
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        <name>Actor inglés</name>
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        <name>Beso de tu boca</name>
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        <name>Centauros del aire</name>
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        <name>Cruz Roja</name>
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        <name>El arpa</name>
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        <name>Feria de los disparates</name>
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        <name>Isla misteriosa</name>
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        <name>Mujer notable</name>
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        <name>Niña prodigio</name>
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        <name>Poesías selectas</name>
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                    <text>•

México, 24 de mayo de 1914

+

-

-+

r,•

1

+

+

Capitán don José Azueta, muerto v&amp;lercsamente en Yel'ncruz por &lt;lefencle;• la inte¡:;1':idnd de la Patria.

l

�'

�A nuestros agentes que no pagan.

!
J

+

li

+

Toda solución de continuidad en la piel; toda herill::i por peque1h
que sea; un granito abierto; una ult:erita, es una puena a1Jie1 ta a h
iufecci6n; la mayor parte de los m icrobios patógenos se e~1cuentrau e. 1
el polvo de las calles; allr se ba.llan el de la tuberculosis, el del tt-tanQS, el d e l cáncer, etc., y estos m icrobio,; penetran en .el or~:.:ulsrn:,
cuando se ponen en contacto con la piel desnuda de ~u Cp1denm_s. A.d-·más, ldiS afeccio nes de la piel, granos, tumores, her11.las, erupcwnes }
otras, se hacen más graves, a medida que se les _cura Y se vuelve~1
crónicas y a ,eces incurables, por falta de tratam1ent? oportun~.
Tocfbs los facultativos recomiendan para et tratamiento de di cha-,
enfermedades, la Pomada Balsámica '.\larnvillosn como el medi camer.:to más eficaz y de resultados más seguros.

,¡,
&lt;it

Í

+

:¡:
~
i_

Participamos a los. agentes que tienen saldo pendiente con
esta Compañía, que si en el término de 15 días, no han cubierto
sus adeudos, haremos el cobro por conducto de este periódico.
LA DIRECCION.

más mada año, y 1 0,000 más caU1.
mil años.
El sol, aun en los tiempos más favc-rab les, no derrite al dfa sino unacapa de nieve de 50 a 70 cenUmetros
do espesor.
En 1 846 a b rióse paso un alud lMl'
entre un bosque del pueblecito pirenaico de Aragnonet y arrasó má.s &lt;J&lt;:i
15,000 abetos.
Hay alud es que arrastran 100, 00,l
metros cúbicos de nieve.

.;.

HE VENTA EN TOllAS LAS FAil)UCIAS A $0.~5 CT\'S . LA CAJA.

+

+
+
+

ADVERTENCIA:-Conviene sabe r, que comerciantes poco escrupulosos, tal vez por tener mayor utilidad, no vacilan en dar al .com·
prador medi camentos que ya por el nombre o por la semeJanz.1
de su envase se confunden con éste, por lo _qu.e recome ~damos
ex.da el nombre completo d~ PnmtHl.l Bah·.;1111 ll '.\lar·a,·illcsa y u :.
marca de fábri ca que es el águila de dos cabezas.
+

'

+

t++++,.-~+I ! ¡ ¡ ! 1 l ¡ iHs-♦ ..+-i&gt;++•+U++I 111111111 ti UI+&gt;'

UX PO{'O TARDE.
W1 iadividuo encuentra una señora en el parque y la sigue despu és poi·
distintas calles y paseos hasta que
toma. el tranvfa, baja de él y sigue
a pié basta el centro d e la población.
El individuo Eube también al coche; b señ-0-ra baja y continúa seguida d€! caballero.
La sefiora se vuelve de pronto y
exclama con indignadón:
-¡Imbécil! ¡Estúpido!
- Señora, podrfa usted habérmelo
dicho antes.

Una crónica inglesa dice que en
las mesas elegantes siguen triunfando como adorno las flores; pero las
artificiales, y no las de trapo; sino
Ja,s de papel.
Ahora, que parn. que tengan verdadero mérito requieren que s ean
!abo;- de la señora de la casa.

CURIOSIDADES
Graham Wbite, cree que dentro de
diez años los voladores serán tan comunes como los automóviles Y que
la aviación ofrecerá casi tan pocos
peligros como el automovilismo.

.,, .e!•

•~ ,¡, •E&gt;

+

El arte de escribir anuncios es YJ.
una rama importante de la literatnra .. Algunos escritores há.biles en eet,:.¡. especialidad, disfrutan de sueldos
que suben a 10,000 oro al año. En el
Instituto de periodistas hay una clase en que se da esta enseñanza.

Las personas crecen m!ís rápidamente el primer año de su vida. qui.~
en todo el resto de ella.

+++

+++

w .;:, +

El aparato telefónico m4s per•
fecto, cómoCo y elegante.

Las serpientes no suben a lCls árboles enroscá.ndo~e en ellos, sino sujettndose con las escama-s.
En Italia hay más teatros, en proporción de Ja pobJa,ción, que en pafs
alguno.

Una libra de corcho basta para
sostener a un hombre, de peso ordinario, en el agua.

i

Para domicilio, $6,25.
Para oficina y comercio, $8.33 .
Departamento de contratoa,
lila. Victoria 118-M.

+

i

"Cada subscriptor tiene su linea" :

,..a•••••••• ••••••••i'1st911,.

Algunas de las principales compañías a las

Compañía Petrolera ''Pecero", S. A.

"
"
"

"La Luz", ,,

"

"

Mexic¡¡na de Petróleo del Pánuco y
Tamesí.
Mexicana

de Petróleo "La

Espe-

ranza".

Union Oil Co., S. A.
JMPRENTA

\'ERDADES Y MENTIRAS
GRANlJES CAJIPANAS.

que les he hecho acciones:

DE

EDUARDO l. AGUILAR

La. de Krernlfn, en Moscou, pesa
30 1 ,266 kilogramos.
La de 1\fopaisk, cerca d s !\Ioscou,
297,000 .
Burmah, en Amarapura (Birruaria), 180,000.
La de Trotzkoi, 175,000.
:\fog,oung, ciudad de Birmania, ..
90,000.
Templo de las diez mil eda des, cercad:? P ekín, 55,000.
Saint-lvon, 58,000.
Pago-da de Ragún (Birmania), ..
30,000.
París (Nuestr2. Señora), 17 ,140.
Sem; (catedral), 16,230.
Wetminster (Inglaterra), 13 ,000.
Roma (San Pedro), 12,680.
Paml)lonh. (·cateqraL), 11,960.
Zaragoza (Torre Nueva), 9 ,2 00.
Londres (San Pablo), Escori~l, ..
6,000.

Talleres de Grabado en Acero y Cobre, Lito-

Mex. 684 Juárez.
Teléfonos {

Ericsson 1518.

1
-

1

NO ,:=¡~~e~~:~!
sean de compa.

ñías serias.

i
i

En enero de 1854 cayó en Yaconct
12. nieve a 46 grados sobre cero.
En el San Gotardo, a 2,903 metros
de altura, caen con frecuencia dos mE&gt;í-r~ de nieve tn una sola noche.
Si la nieve que cae actualmente en
los Alpes se conservara donde caP,
ten drfan estos montes 1,000 metr0s

TALLERES OE

GRABADO,

LITOGRAFIA,

IMPRENTA,

ENCUAOERNACION
RAYADOS

1 t:duardo l. Aguilar
+

! Sa de Bucarel! 116.

!~

+

.. ~ d o un remedio ha vivido por más de
treinta años, aumentando continuamente su popularidad é influencia, y miles de miles de mujeres
declaran que deben sus vidas á él, no es
lógico suponer que es un artículo de
gran ménto?
Desafiamos al mundo entero á que
se nos presente otro remedio para
cierta clase de enfermedad que haya
obtenido la inmensa demanda y man•
tenido la misma por tantos años como el
Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E.
Pinkham, el famoso remedio para enfer•
medades de señoras. Solamente siendo
una medicina que produce resultados
maravillosos y muy honrados los reclamos ,;¡~3 do ella se hacen, es posible
alcanzar el admirable éxito obtenido
por este remedio.

El COMPUESTO VEGETAL DE
LA SRA. LYDIA E. PINKHAM
(. "Elkhart, lndianL-'' Por espacio de catorce años estuve sufriendo de
inflamación orgánica, debilidad femenina é irregularidades. Los dolores
en mis costad.os aumentaban cuando camina.ba ó permanecía de pie y tenia
terrible dolores tirantes hacía abajo. Además, estaba triste, sentfa mis
ojos pesados, y me volví flaca y páhda. Seis '1.octores intentaron curarme,
pero el alivio que me proporcionaron fué sólo temporal.
Decidí probar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y usar
la Loción Sanativa. Durante cuatro meses estuve haciendo uso de los C'itados remedios y no tengo palabras ahora para darle las gracias p_or los
beneficios obtenidos. Si estas líneas pueden serle útiles, tiene Ud. mi
permiso para publicarlas. "-Sra. SADIE \VILLIAMS, 455 James Street,
Elkhart, Indiana.
~ S1 está Ud. surrfondo alguna de estas enfermedades y dcsC'a un cons(Ljo
especial. escriba oonftdencialmente á Lydia E. l.,inkham MC'diclne Co.,
Lynn, :Mass., E. U. de A. Su carta será abierta leida y contestada por
ana señora 1 considerada estrictamente con1ldc11clal.
·

Ap. 2029.
T léf
{ Mex. 684. Juárez.
e onos: Ericsson 1518.

en las redes metafisioas del juicio,
que nunca fué conceptuoso o pedante.
Y por este género de literatura, razonablemente, la gente muestra lauda.bl e atención .
Los letrados que gusten de ser sine ros sentirá.u, en e l
fondo, qu od
en este particular está.u acordes con
el vulgo. Se dirfa qu el supremo recurso literario de la época es el buen
humorismo y los a;critores empaquetados, predicadores de cosas ha mil
años sabidas, debieran ya guardar un
silencio decoroso y prudente y si uo
son capaces de animar su inerte vena
de humor, no debieran fatigar a uu
público que se niega a leerles, hastiado.
Debemos convenir con el admira•
ble señor France, prfncipe de los humoristas contemporá.neos, que otrJ.
cosa no es el grande ingenio, que sólo merecen la pena. de ser leídos aquellos libros como el Cándido de Voltaire donde tra,s la burla perenne Y
Ja más e.ruda iron1i se acrecienta la
figura. melancólica y regocijada. a un
tiempo mismo, ¡extr&lt;iña paradoja! del
profesor Panflos.
Y cuAnto ganarían algunos escritores jóvenes dejá.ndose llevar por las
corrientes del humorismo actual! La
gente no acepta las viejas ldeas sino
trajeadas con un plá.cido manto de
risa .....
Rical"do José clel Castillo.

Un Teatro original
EL DE SARCE EN BOLOXIA.

COMPRUEBE

que sean impresas
m1 casa, porque

!t--~-

,\)Contestad ÁEsta Pregunta ,

que se las enseñen yen

+

OE

.~LGO SOBRF. NTEYES

A parta1lo 2629.

óa. de llucareli 116.

¡,

EXIJA

y

grafía, Linotipia, Encuadernación y Rayados,

Fábrica de Libros en blanco.

México, 24 de mayo de 1914. ·

Año XXI.-Tomo 111.

-~:::

T•.

¡+
¡·
1+
:e +

1

•

Aeoletrado como artículo de segunda ~laae el 3 de Noviembre de 1894.

•¡

••••••••••••••••••••••••••

Busque usted "La Semana Ilustrada"

LOS ESCRITORES Y EL HUMORISMO
Ventaja innegable tienen los escritores má.s o menos preocupados dz
lo que tan poderosamente se ha datlo
en llamar "problemas del pensamiento." Ellos escriben cosas profun•
í!::1.s y graves y nadie los lee, aunqu ~
las personas simples rodeándole de
respeto que bastante se asemeja a la
admiración. Esta.n, pues, libres de lo~
furores de la critica que desprecilíndoles les respeta y no pocos de ellos
aisfrutan del atributo ma.s inefable
y envidiable que puede dá.reele al fer
humano, como lo es el de la sabidu-;
rfa. En cambio, los escritores de humor, gente de meollo trivial y ilgero
que de dos plumadas y entre cha rias
y comentarios de bulevar, de todo
juzga y sobre todo escribe. llcv§.ndo&lt;,e
la palma del favor públtc:1, son lefd06 profusamente y con satü,facción
y gusto que no se disimulan. Y a fe
que lo merecen. En efecto· ;, (i.Ué le
interesan ni cómo pueden agradarle
a la mayorfa de los hombres esas
largas, laboriosas y pesadas diserta,ciones sobre el "yo y el no yo" y
otros temas paralelos? Las gente;.,
tanto las personas cultas o letradas
como quienes apenas se dan cuenta de
su existencia sienten, al dfa, una profunda repugnancia por las ideas y es
que, realmente, las ideas no valen la
pena ,sino las formas de expresión
que toman. Y como quiera que el
mcnff3 entendido ha alcanzado ya la
convicción de que, en estos manejos
del pensamiento a la fecha todo es
repeUción monótona d~ lo que antes

se dijo, a medida que el hombre se
vuelve con más afán hacia la atmósfera mental que lo circunda, má'3
desesperado muéstrase por librarse
de ella o descomponer su antigüedad
en el aire más fino y ligero que no sofoque con presión terrible los impetu,s de la eterna fantasía. Y en esto,
caso extraño, la mayoria es bastant~
sensata.
Se principia ya a recibir con agrado la que pudiéramos llamar Intención oculta de los humoristas. Ellos
han tomado a su cargo, y gran número de escritores de nuestro tiempo
les siguen felizmente, el presentarnos
las más antiguas formas del pensamiento revestidas de gracia risueña.,
con nueva vida amable; y aquellos
asuntos áridos de toda fndole, sin excluir los poHticos y sociológicos, son
tratados con. un desenfado burlee.::o
que luego de habituarnos al sistema
del escritor nos deleita sin reservaH.
No estará fuera de lugar el que recordemos aquf aquel103 sabrosos comen
tarios que son una excelente muestra
de lo a-sentado, que a cada paso de
hallan en las crónicas literarias a '.1.
moda y aquella pura sal de ingenio
que derramó Ec;a de Quiroz en sus
consideraciones sobre la Doctrina de
Monroe y en su estudio sobre el pueblo chino, donde entre las má..s justas
y relevantes observaciones -corre el
rumor desenfrenado de la risa que se
quiebra ya en ironfa sutil , estalla en
franco estrépito de burla o disimulada y comprimida se contiene presa

Cerca de Praga, en pleno pafs de
Bohemia se ha inaugurado, con una
representación de "La novia robada."
un teatro al aire Jibre que ha te!lido
la suerte de hacerse popular i• n r-eguida y de congregar, para cada representación, má.s de 50,000 espectadores.
Dispuef3to el escenario en Una pequeña llanura y la enorme platea en
la cuesta de la colina, el teatro dió
poco trabajo y exigió poco capital.
Se halla en nuevo teatro al aire
libre, al que seguirAn otros mAs en
toda Bohemia en el pueblo de Sarce, y ha constitufdo para éste una
providencial 'loter'ía.

Número 47

••••••••••••••••••••••••••
♦

-,

+
ti,

DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO.
Arte 1 Ll.teratara.

• Editado por "El Mundo

+
+
,t

+
•

+
♦

•+
♦

+

do" y º'La Semana
da," S. A.

lik.

Entre otras cosas construyó un
pabellón de madera para el emperador. Este lo tomó bajo su prote~ción, casando al carpintero con su
hija mayor.
De esta manera el obrero de Bala
es convirtió en un dignatario de la

♦

•
•
•

♦

•

DIRECTOR GENERAL Y OJD.. •
RENTE:
♦
EDUARDO I. AGUILAR.
♦

Jl!JFE DE REDACCION:
MANUEL DE LA TORRB.

•
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COLABORA.DORES:
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Jo116 Juan Tablada.-LJc. Fe. ♦
• derico
Gamboa.-1.J.c.
Je.O.■ ♦
♦ M. Hábago.-Llc. N emeaio Gar. ♦
+ c(a Naranjo.-Llc. Rub6a Va-. •
+ lent.i,-Lic, Antonio Ramu Peo- •
♦ druesa.
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OFICINAS:
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♦ 6a. de Bucareli, 118.-Aparta- • ·
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do 149.-Telétono ■: M4ti:ica- ♦
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na, 684, Ju6.res; EriCNou.,
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1618.
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( con llneu de ei:ten■ IOn.)
•
♦ PRECIOS DE SUBSCRIPCION: ♦
+ Por trimestre en lo ■
♦
+ Estados.
. $ 4.60 ♦
+ Por sets mesea en lo ■
♦
+ Estados.
. . . .
9.00 ♦
+ Por 1 afio en 101 E ■ ta♦
+ dos. . . . . .
18.00 +
+ Por 6 me■ ea en e! ex•
•
+ tranjero. .
16.00 ♦
+ Por 1 año en el ei:tran♦
+ jera. .
. . . . 30.00 ♦
+ En México, aubscrlctOn
♦
+ por un mea. . . .
1.Z6 ♦
+ N11meros sueltos. . . . 0.36 ♦
+ Nümero ■ atrasadoa. . . 0.60 ♦
+ Todos loa pagos han de ■er pre-- ♦
♦
ciaamente adelantadoa.
♦
♦
Para la publlcaclOn de a?taoa •
♦ en eete per16dlco, dlrlglrae a ♦
,. B. &amp; O. Ooet■chel, .A.ven.ld11. 11 4• •
♦ Septiembre, 28. 801 agen.tu en ♦
♦ Buropa, la Boc16t, Mutuell• de •
+ Publ1clt,, 14 ru ■ de Roua:e. ♦
♦ mont, (t- e.)
♦
♦ NO BE DBVUELVIIIN ORIOI- ♦
&lt;•
NALES.
•
♦
♦
Toda corrNl)onden.cla 7 giro ■ ♦
+ deben r ■ mlUne al Director 0• ♦
+ rente General.
♦
♦

++ ♦♦♦♦ + ♦♦ ++++••·

--M•i i M 1 ! i U i 1 ! 1 i 11111 !

+
♦

.

CALEN])ARJO DE LA

~•

El alcalde del pueblo húngaro
Baia ha recibido hace pocos dias
una carta del ministro plenipotenciario de Alemania en Abisinia com unicá.ndole que el carpintero Bolbel,
habla fallecido en Adis Abeba.
La vida de Folbel es muy interesante.
Hace doce años abandonó la HUt;.grfa, dirigiéndose a Adis Abeba,
donde trabajó por cuenta de Menc-

♦

•

•

llE CARPINTERO A YERNO DEL
F.~fPERADOR.

llu■tra-

Ilu ■ tra-

•

•

~

+
SEMANA. ♦
+

MAYO.

♦

❖

•

&lt;!&gt; Lunes 25.-Sa.n Gregorio.

ti-

+ .'\lartes

26.-San ~'elipe Neri.
it•
+ lUél-coles 27.-San Ranullo má.r. +
+ til'.
fl&gt;
&lt;!• Jueves 28.-8an Agustin Cantu- t,i,
&lt;!•
riense.
·::O
♦ Yie1•nes 29.-Santa María Magda• +
&lt;!•
lena.
•~
&lt;S&gt; Súbaclo 30.-Sa.n Fernando Rey.,;
~ Domingo 31.-Sta. Angela virgen.&lt;:~

+

+++"¡ t l $ e i

f 9 11l11 l l l t I f t

+
t

corte y tom6 parte en los consejos
de ministroe.
Sin embargo, continu6 siendo el
carpintero de la corte de Menelik.
Ha muerto de Hna pará.lsis cardiaca.
La corte de Abisinia ha decretado
dos semanas de luto.

�EL MUNDO ILUSTRADO

POEMAS TRIVIALES
MUS/CA
Todas las mañanas llegaba a la
misma hora, ante las rejas del Ja_i:din. A través de las humedecidas \ ~drieras de mi ventana, atisb!ba cuidadosamente sus más pequenos movimientos.
Empujando el plano que descansaba sobre dos ruedas verdes se detenta ante la reja, Y al dete!1~rse comenzaba a desgranar la mus1ca quP.
dormla en el fondo de la caja armoniosa.
j
Era una chiquilla de pelo Y o os
negros Y labios encendidos Una ra~
paza, metropolitana que arribó a la:
costas inglesas como otros mucl10.
coterráneos suyos, a ganarse la tda
recorriendo los caminos. En el P auo
tenla prisioneros aires Y c:!:nciones ~~
todos los palses. A cambios de su:,
músicas la generosidad inglesa arrojaba pe~lques a sus plantas; monedas que la ra1iaza recogla al momento ¡)ara seguir más adelant~Bajo las nieblas de Bretana, aquella alma latina era ge11:1ela de ~a
mfa Errabunda Y o;olitana, camlna.ba . caminaba bajo las encinas de~nudas Y los cielos plomisos. Sus nrnsicas llenaban las &lt;'ampiñas de dond•!
emigraron los pájaros, que sus pla1.Í
tas andariegas se grababan en e
poi vo de todos Jos caminos. .
do•!
Una mañana, ante las re1as .
jardln faltó de pr~nto _la ~atln«I
visita. En vano mis pup1l~s mdag~on 106 contornos tranqmlos. A -~
~e'os la campiña inglesa se alargaba
m~r¡hita. En los ra~ajes escuetos_.
per.dla la nieve caprichosas figura .._.
blancas rstalactitas. A esa ~añaua
sucedieron otras, Y ante las re1as di'!
jardln no se detuvo el J)lano suspendido sobre sus ruedp.s verdes.
-¿Habní. muerto?-me dije.. Tornarla a Italia? Desde l'ntonces
~is párpados no se abrieron a ~:i
mañana ror&gt; Jas llamadas de la ~usica Permanecfa en el Jecho son!!liento Y perezoso; la ausencia del

•
Dice Que La Pe-ru-aa Es Un R.emedJc,

EXOTICA
1 tenla siempre mi alcoba en 11~~~mbras: porque apenas habla ~::
ella los proyectados reflejos de .
&lt;.himenea sobre los muebles Y par-2de~asi perdida la esperanza ?e olrla
otra vez escuchaba en suenos sus
músicas fugaces; Y tem!a que la ,;ustituyera otra 1esconocida ante las
rejas del iardln.
e
En el b~rding se notó la falta e
la rapaza. Aquellas mbs, hombronas
v s\ler&gt;ciosas, amantes de la costun.bre sintieron que a la hora del brra~.' lec; faltaba lo que por ª _g?-:1
u:1~1po les funa habitual. Y reqmriea la patrona para que hablar
ron llano andariego.
otro l
d "t,. ,. la I)atrona no•
A la hora e 1
"·
.
. 6 que a Ja mañana ,s iguiente
anu111c;
otra
vez
la
música
ante
lai&gt;_
venc r,a
. .
rejas del jardln. La nct1c1a me en
tristeci6; y un vago temor se i.p•Jder6 de mi esplritu.
Una inquietud extraña turbóme
el sueño; las ,h&lt;}ras pasaban c•J:I
aplastante lentitud. En el relox vecino conté la:; horas. En los chlsJ)orroteos de los troncos secos que ardlan
en mi estufa !el tristes presagios.
Fué eon i.as lu&lt;'es de la aurora
cuando cerré los J)árpados Y me e?tregué al sueño. Cuando el cans:rnc1'&gt;
me hubo rendido bien, Y en br~~os
del sueño viajaba por mis ca!111nnas
abrazadas de sol, ante las re1as dP.I
jardln echó un plano a volar las n~tas de "La l\latchlcha." Corrl al ba,~
6 miré a través d.e los cristales, ,
~a~~ aquel cielo p\omlso Y los lírbo·
les desnudos, senU los aleteos_ d~ la
música que agonizaba en el pa1saJe.
Desde entonces, pienso con honda
desventura en el "otro.'' en aquel
"otro" piano que rodaba sobre sus
ruedas verdes la rapaza andariega
de alma gemela de la mla, Y que b~jo el cielo inglés tocaba aires prop1. s dejando que durmieran en la
c10
caja, sonora las notas d e f u ego qui•
piden abrasantes rayos de sol, botas
de manzanilla Y de C'laveles de sangr~·.
R. BEX.\ynrns POX('K

----o----

lo De la moral provienen dos
cosa; esenciales: la cultura de la
n¡turaleza Inteligente Y la duración
de los pueblos.
2o. Es preciso que el ent~ndi~1iellto vaya adornado de la c1enc1a ,le
las cosas, a fin de separar el bien del
mal.
:le. Filósofo es aquel que co1~oc~
a fondo los libros y las &lt;"osas. • 1
que todo lo pesa y todo lo somete

Soy una fresca manzana
Que en el árbol sazonada
Ya a picar el ave hambrie ta
Picar quiero yo la grana
De tu boquita sangrienta
Como a una fresca manzana.

Manvilloso.
f=:~:~.: -

\;0tl::14t&lt;
.......:~:

~1e:

Cual un arrullo argentino
De melancólicos trinos,
De trinos convalecientes,
Es mi de.;eo prístino:
Serlín mis besos urentes
Cual un arrullo argentino.

❖

Qui~ro abandonar mi pena
Con vidalitas someras
Como un tristol de arambel,
Y embriagar mi indócil vena
~En tu bo&lt;'a toda miel
Quiero abandonar mi pena.
SI fuera mi dios quijotesco
Pidiera un solio en tu pecho
Para ser tu emperador,
Y sembrar mi afán dantesco
Sobre tus labios de amor
Si fuera un dios quijotesco!
TORRES.

DULCE RECUERDO
Pm·a mi fiel y buen
nn1igo, J)ara 1111 hermano l'l señor Junu

n. Gutiérrez, ak&lt;·tuosa y

TA. ANNIE HENDREN,deRocklyn,

certifica. como signe:
S"MeWashington,
siento mejor de lo que me ho sen-

eir.

fra-tN·nnl-

mente.

Lo recuerdas muy bien, porque en
medio de tanta pepa que arrastra
uno consigo en el pesado fardo de la
vida nos acontecen cosas que hasta
en ;1 momento de morir, las perc!bimo~ claramente y sin duda: Redio maravil/oso.
. memoro aquellas manos de língel,
"Hoy esta.riá de cama ~i no les hubiera
porque de nadie mAs .eran las _manos que yo vi un dla de esos en que
-::onsultado. II:t.bfa toma.do tocia clase
la dicha lo persigue a uno: un par d&lt;&gt;
d'.l remedios, perc. ninguno me hizo bien.
manos como dos lotos vhos de alaLa. Peruna me ha. herho fe//z y saludabastro, como dos lirios lánguido~.
ble. Ca.re2co do palabras con que elobellas, s1,aves, blancas, leves, ~ersai:';
giar la. Peruna."
como el azahar, como la azaha, co•
No solo bs damas de la aristocracia.
mo la azurena, como el ave; no agaelo~lon la Peruna, sino tambi-,n las do
naban, acariciaban siempre; unas
mediana. posición. Tocio.a confían en el
manos asl me subyugan, me en&lt;'anfamoso remedio del Dr. Ilartman, y
tan me enamoran. l\11 alma se exjamás están sin la. Peruna.
tre~1ece de alegrfa intensa, cuando
El Doctor receta. anualmente la. Pe • mis plírpados se cierran para hacer
runa, miles de da.mas, y nunca deja. de
que la imaginación consiga ver en el
recibir una. multitud de cartas, como la
confin lejano, la belleza de un par
ele la Sta. Ilendren, dándole las gracia&amp;
de manos que, a semejanza de dos
µor sns consejos médicos, y especial•
palomas blancas, revolotean alegres ~
refrenan su vuelo en torno de m1
ment9 por los mar:i.villoso resultadoa
mente. :\le enamoran, me encanta1:'
que les dá b Peruua,
me subyugan las manos tersas ,del,cadas, bellas. ¡ ~la nos femeninas, suaves, leves, virginales!! ... ¿Por qué
si sois tan bellas maltratásteis mi corazón con el puñal de la hermosura?
¡ Manos que no agarran, que siempr.:Extracto compuesto vejeta! Arvelina, 15 gramos;
acarician; ha.red eternamente que mi
•arabe compuesto de hipofosfitos,
45 gramos;
alma se extremezC'a de júbilo al im~Ja..--,.be compue5to de Zarzaparrilla, 6o gramos. ginaros entre sueños!!
[óm~n.. e1tos ingredientes en _cualquier
¿Las reC'ordaste, ,Juan"!

tido por cuatro afios. IIo tonmdo varios
frascos do Peruna, y uno do 111:lnalin.
"Ahora. puedo ha.cer todo el trabajo
demi casa., ordefiar l:l.s ,acns, a.tender ,
la leche, etc. Creo la Peruaa un reme-

RECETA PARA EL REUMATISMO.

di

Botica mbclelos cada uno en su pro~•~ casa
tómen una cucharadita despub de tau¿ comt
y al acostarse-

YIC'TOR B. \ "E L.\ZQl.'J,~Z.

al imJ)erio de la razón.
4o. Aparte del C"ielo, que pert_enec~
al hombre, está la naturaleza mtehgente: la C'onformidad con la n~t~1raleza constituye la regla: el cuidado de' hacerla efectiva y suJ)erarse ú.
ella, el ejercicio del sabio.
5o. El buen procedimiento consl'éte en ser en todo sinceros, Y &lt;'011formar el alma con la voluntad un:,·ersal: esto es, haC'er con los demlís
Jo que yo deseo hagan ellos conmi~o.
60. En el medio consiste la v!rtutl:
lo que logran los Infelices, 11nvadoss
de quien lo trasJ)one, no consl~ue
mlís que alcanzarlo.

o

PLJtCIDEZ

BELLA CAMPESINA.

A NUESTROS AGENTES
Rogamos a los señores que en seguida se citan, se sln■n arre~lar sus cuentas pendienteg a la mayor brevedad.
J. F. YILLASA...VA. . . . . .
Tul&amp;, Tam. •
!\l. CHUMACERO. . . .
Rio Blan~, 'er.
ROSALIO L. ORTEGA.
TancanhUJtz, S. L. P.
SA)[UEL l\flNUZURI.
Ac~pulco,.Gro.
DAVID ELIZONDO . .
Linares, :N. L;
VICTORIA&gt;.~O S. GARCIA.
Rio Blanco: ' er.
ENRIQUE PARAS. . . .
?tlontemorr~Ds, N. L.
EJ MUXDO ILUSTRADO Y LA SE:\lANA ILUSTRADA, S. A.

♦

Registrado como articulo de segunda c, ■ se al 3 da Noviembre do 1894.

Año XXI.-Tomo 111.

LA

Número 47-

México, 24 de mayo de 1914.

AMISTAD

Como a Ignacio Rarbel 4e dlú ea,•
, Pra no por ir toda,; los no&lt;'he,; a la
J)laza de Flores, ln\·ariablemente de.s_
pué,; de renar, tomaba el tranvla tlo
la &lt;'alle Hivadavia; de~ccndla frPnte
a la plaza, Iba al raré próximo; allf
~orbla de,paclcsamente sn té; si e,1contraba alg(in amlJ?:o depnrUn 11:i
momento, y luego, sólo o acompafü1do, &lt;'ruzaba al ¡,asco pt'lbllco, en donde permanecla hasta la horn del de,,;.
bande de las familias conc-nrrente•;.
Cuando la última muchacha hablas&lt;&gt;
marchado tomaba nuevamente s,1
tranvla, y a dormir. Tal programa
veraniego resultaba 11oro cn,ld!able,
11ero romo él decla "era higlénic·o";
ademlli,, entre el saludo a las ~eñoritas de Efe, o PI flirteo &lt;'011 la &lt;'hic·a de Ele, se pasaba entreteniendu
el tiempo; al!! bajo los tlruole~. al
fresco de las Porhes agradables ove1,do ura ,·ez a la semana los 'val!!"S
de la&gt;&lt; 011eretas Pn bo~a. ejer11tadu.,
por una anónima banda milltarmen.
te uniformada, Todo esto, pC'queiu•,
Insignificante, de aldra, Pra ec·onóml&lt;'o, cosa lm11crtaPte para ól, empleado modeetfsimo, t!P exigp¡I( ia ali;una &lt;'n su~ gusto~ de lmen hombre
a)go feliz. resigP'!do a su pobrP de,'.
tino,
l'na noche transcurrla enero 1&gt;as:rndo 11or 1·1 vered611 de la plaza
ron un amigo, la ,·16 a ella t'n un
banrc, acompafiadn 11or una ¡1pqueñuela de revueltos riz,,s. ~ra mor,1rha, de mirada vivaz: \·e!'tla con ell'gancla y. al sentar~e habln rl'rogirlo
11!1 poco la falda, deja1•do ni descu.
b1eno, ademé det pié, un tobillo terso, blanqulsimamente t raslul'ido po•·
el anc·ho &lt;"alado de In media negra ...
As!, en el abandono dP s:1 110¡,tur~
,·ista al reflrjo ape-,11:nhardo o.:. 11 ~
farol casi 11erdldo entre lo,; ramajes,
con su IP.~lnnante mirar. a¡1arerfa
atrayentP, perturbadora casi. Hul."l
miradas, J)a!u·os lePtos, rppr-ddos, d,•
Rarbel 11or frente al baJtCo esbozo~
de sonriea~. La 11eq1te1iuela, (•ntre&gt;tanto, rorrcte&gt;aba ,haC'la 11ir1tPtns ih::i,
\"E'ntl.
Cuando a las onC"e, 1•111111•zó f'! c., .sbande de las familias, Harbe!, nl(•n.
tado ))0r una insistente y larga mirada, la slgni6. Por vereda!&lt; diferente~. al'duvieror Yarias cuadras; ell:i,
de rato en rato, \'Oh-fa la c·aucza par:1
Mirarlo; él, ur. poco nen·lcso Iba fumando, haciendo molinetes' ron ..1
bastón. La ralle 11or dond:.i marC'haban estaba !'ola, In luz de los farol.-.,;¡
&lt;';ª penumbra, 1111a gran JJaz, un gran
s1lenrlo de,caPdla de la rnnica estrrllada de los cielo•, cerniéP.dosc ~,,.
bre el sueño del nrraual. En e;;e momento. la 11~quel1ucla, al cruzar u:ia
calzada, dió un traspié, rm1bal6, &lt;'ayendo con un grito. Entorccs se acercó solfcito.
-¿Se ha hecho dafio? .... Hay
tan poca luz. . . . el empedra1lo &lt;'8
tan malo ....
-:--o: creo que no e~ nada. A ver,
Eulalia, ¿ te lastimaste?
El heC'ho banal eirYl6 para pone.
los en comurlcaclón y siguieron el
camino hablando futilezcs,

DE

RARBEL

1
1

I

0

-

El &lt;·1·uc·t•1·0 frnnrí'~ ",Juuna. de .\reo,'' "urto en \'e1acruz.

Al \ oh c.· u.la c:;quina, ante la portada d,&gt; una quinta de jarcl!n amplio,
fro'ldoso, ella 6 ' detu\'o y ofreció,
cortés, su easa. Luego hizo sonar e 1
t!mbrt'. Al'udieron a nbrir. CamblaT0"1 un cordial "huenas noches": eib
se mtern6 m•tre los firboles con la
11cqctña tomada de In mano; Rarb:!l
11crmaneci6 todavta lll'. momento I&gt;il·
~e:rndo por la vereda, nervioso, pa!pltante ra~i 11or las miradas halagadoras de la dcsroncclda. Antes di)
marcharse, miró hacia la quinta. Eu
la ¡,ortada du la verja estaba escri•n
.. \'illa i,;111a11a•·, y por tras Jo.; ramajes, entre los árboles, velase una llt.,.
en el fondo de una ventana abierta.

l!

La amorosa relación se estrechó
ráJJlda. Ella contóh una historia ea
donde aparecfa engañada por un
hombre que para conquic;tarla habl,
ca llado sus ya contraldos lazos m~trimo1tiales; tal percance le ocurriera
cuando contaba diez y ocho años.
Fruto de esos amores era Tela, cuyo
))adre, generoso, rico, aseguró con
largueza el porvenir de la hija y ele
la madre.
Le11.taml'nte Harbe! se fué enamuraudo, mientrac; ella, hábil, conocedora ya de la vida, dominando con
J)ericia los movimientos de su corazón sintió placer en agregar a la vo-

luptuosidad de sus deseos flsicos, h
voluJ)tuosidad dP enamorar románlicamente a aquel hombre jovPn, recién llegado a la rno&lt;'edad, Lo vi6 algo sentimental y supo rodearse de
un cierto mlsterict doloroso, haciéndose c·ouoccr !Sólo como quiso y cor,villo: as!, magnifirada por su historia de mujer engañada, l'on una vag'l
aureola de ;,ufrlmiento, se le fué entrando a él en el corazón.
Al iniciar,;e el Invierno, ella, satisfechos ya sus pasionales apetitos,
comenzó a mostrar cansancio JJ0r el
amorfo. \"in!eron las citas frara,;adas,
las excusas, Por un amigo supo él
detalles de la pa.«ada vida de aquella
mujer, bien distintos a los que conc,cla. Sin embargo, no se desilusionó,
intentó continuar el idilio. Su asiduidad, su ternura, se J)erdleron en el
desvlo, cada vez mlís evidente, &lt;le
ella. Al fin, una noche, tuvo la certeza de que tenra un rival, . . . De:1¡1ués, definitiva, vino la ru1&gt;tura.
Sufrió mucho; en su vida de empleado humilde, sin alternath·as, sla
encumbramientos, aquel amorfo, sit:ndo el momento mAs álgido, más 11,tenso, dej6Je clavado perdurablemente un recuerdo que si era amargo por
el desenlace, era grato también por
la felicidad breve alcanzada a gusta,·.
Un dla le fué J)resentado un señor
Gáh-ez Y, con gran sorpresa, supo en
el giro de una conversación en la que
se contaban aventuras amorosas, que
su nuevo conocido y el rival entrevisto una noche en el jardln de "\":lla Eulalia" poco antes de la ruptura,
eran la misma persona. N'aturalmente, hablaron largo de "ella". Rarbe!,
disimulando su sentimiento, contó nn
forma agriduke cosas de "entonces".
Glílvez, sin sentimentalidad algun,,,
habló con acento práctico de su relación amorooa terminada también;
habló libre, desahogadamente: flícil
ora C'0nstatar que en su corazón no
habla dejado rastro alguna aquella
mujer de tan equhlco vivir, de la qu¿
decfa: "Es libre, vive como le conviene, es una rica tl11a".
Aún cuando el concepto sobre su
ex-amante fuera muy diverso al que
se forjara en los C'omienzos del finiquitado amorfo, Rarbcl supo con hou·d a pena silenciosa, detalles, rircunstancias. cosas de ella, de donde surgla como una mujer vulgar, enteramente concupiscente, relativamente
hAbil como para saber adoptar las
))oses convenientes al temperamento
de sus amantes. Sin embargo, ya que
no ella, el recuerdo del pasado amor
continuó siéndole querido.
Hiz6se amigo de Gálvez; Intimaron. Hoy, después de dos afios, son
irseparables. GAl\'ez ni recuerda va
a la dueña de "Villa Eulalia"; pero
Harbe!, incapaz de lograr otra aventur semejante, C'0ntinúa sin olvida1la e ignora, en su falt.a de comprensión de las cosas sutiles, que sn aml!,tad, s11 estima profunda por GlílV":t,
~61o €5 refl.t•jo del amorfo pasado. S·t
amigo, siendo testigo de \a hazaña
mayor de su vida inicua, aplastada,
i:ln porvenir, es algo que halaga .. u
lnvh¡ible vanidad.
~: ~zál~ Calderón.

il

�La Paleta del Futurismo
X o me so!'prendí al leer el núnwro &lt;ll' .. ~1 undo llustl',Hlo .. anterior al presente. en nn artículo inu•n•santt- de García ( 'a)dl•t·ím ..." cu
las ilustracio1ws 11ue lo acomp•.tiíaban. dl' cuadros &lt;lt• D1t&gt;go R1n•1·a.
encontrar a r-;tr mi qu e ri&lt;lo amigo y admi1-.1do piuto1·. co11,·ertido en
un cubista. matizado de simultaneismo y fnturismo.
Lejos de sorp1·ender1111• r l.'cordé &lt;tue hacP yoco 111Ít'i dl• dos aiios.
al Yisitarlo diY(•r,:as ocasion rs &lt;'11 s u tallpr par1sH•nst• dt• la AYenuc clu
~fai11e. lo encontré siemprt• paP.tdójicanwnlt• agitado. dPntro dl' sn adipo~a bonhomía por nna intensa tit&gt;br,• de palingt•nesrn. por uu lat&lt;•ntl•
a11lwlo de gestación ideal ....
Aqut&gt;l muchachote plácido. eon hasta11tt! tipo de marino holatulrs.
ingrnua!\ risas y palabra tardía. rra Yisihlt&gt;nh•11t1• un .'ltor111t•ntaclo.
Al 111ostra1·mt• sus cuadros, 110 st• ch•tl•11ía 11i teposa\rn l'll Pilos :,
a¡wnas si los considt&gt;1aha como a guisa dr piedrns mili,11·t",. co1'.10 Ptapas, &lt;tUt." cua111lo míts nrnre-aban el _aYaiH·t• ~-a gr_anclt&gt; pn 1111 cl1lat,y.lo
camino por l'('COIT&lt;'I'. luminoso c•amrno ele• E~el.'ls1or dP. cu~·a 11w1'.1 ntdiorn " dpfinitiYa ,tpenas eolurnhraha PI obstrnado cam111a111l• 1111 rndeciso r~sphrndor .....
ESl' era (•1ito11cc•s RiY('l'a \' ele 11all:1 más pr,•sumía. ('omo yo IIH'
&lt;ll'tuYil•ra anf(• alguna dl' su obras y quisiera disct&gt;rni1: excl•lt•ncias_ intrínsecas, el pintor me interrnmpió cou hrnsca sonnsa y nl'gaflyas
protestas:
¡ &lt;tnÍ' nÍ&gt; ! A1t11Pllo l'l':t otrn cosa 110 fin. 8ino t11l'dio. 110 1•palizaciú11
si110 pn•sagio y al 111ost1·arnH• PSl' cuadro JHll('CÍa q11P_ por su e011~t·mplació11 inte11h1ba s11g-erirn1t' €l otro, PI q111• soiiaha e rncull'aha 1111skriosanw11te en su ¡•spíritu alucinado y anlwloso.
Esto no l'S más qnt• 1111 Pspe,io. pan•cía t¡ll('l'&lt;'t' tlt&gt;ci1·11H·. 110 lo
min• lrnted; Yl'a 11wjo1· lo qrn' refh•ja ya dt&gt; 111i ,·isión int c•ma qm•
principia a matc&gt;tializarsp y qur S(' acerca!
Así 11H' mMtraba sus cuadros y parPcía t&gt; t11plazar111e para algún
gran aconteeimiento ele su drama idNt l. prúxi1110. jubiloso. inl'Yita hll' ...
~Incho de lo que reYt:&gt;laban los r,•cientt&gt;s cuaclt·os de Rivt•ra. re
producidos aquí. lo reflt•jaban ya los &lt;[Ul:' contemplé hace dos aíios.
Así fné que estimatHlo altanH•ntt• aq11ellas obrns. ca1·&lt;1ctPri~aclas
las más recit•ntes por un "pnntillismo ·' l11minoso. soh1·(• todo c1t·rtos
pai~ajl's ele Ca1aluiia. com pn•111lí (tUl' para juzgar a Hi,·era t'll plena
atti vida el de transformación.
Desgraciaclanwnte pan1 hacedo no ~011 m:ltt•1·ia has_laut&lt;' los fotogral,ados de sns ohrns qne apP11as si mm•stran c·onYt•11c1011almr111P los
mús gcneralt•s caratten•s.

Xo asombrándome que Rivera Sl'ª un cubista o un simultae11ista
o nn norvenirista, sí nw ha a11omhrado qut&gt; algunos nwxicauos interesado~&lt;; en el artr hayan declarado que Riwra Pstá ¡wrdido al Yer la
reproducción de i,,us recientes obras.
¿ Y por qué ha de estarlo? Refiriéndome al fu turismo cuya más
importante &lt;'xposición estudió 1•11 París a tin('S ele 1911. n_rn11ifrstr d&lt;'Stle
ltwgo el más respetuoso interés. He a11uí algunas de 1111s notas de entonces:
A los títulos singukues corresponcl,•11 ppisodios pictÓl'icos ch&gt; más
t•~tupenda fantasía: "La calle entra en la cal'a ·'; '· La ciudad sube&gt; .. :
"Tumbos de fiacre": "El moYimiento dPl claro dP lnna"; ''Lo que
me elijo el tranvía··; '' Las voces de mi recámara'·: '' Las fuerzas ele
una calle''.

Los cuadros son coúticos. tumultuosos, ele vioh•nto colorido. d(•
cromatización bárbara. obedic•ntes apenas a las leyes de un rudimentario complementarismo y de nn clivisionismo basto. triangular. cuneiforme a veces. como el mosaico hecho para el ojo de un cíclope.
La paleta del futurismo parece preferir los colores primarios del
canon espectral. desdeñando las melodías_ suavizadoras y las sordinas
de los gr:ises. Los colores enteros no están ligados por int{'rYalos armónicos. apenas si una preocupación tonométriea se adivina en cic&gt;rtos
conju11tos ligados por gamas neutralec; tloncle. el acorcle fundamental
rstá destruido por asfaltos requemados o negros casi absolutos. La
"paleta" dPl f,+,1ri~mo no t'S sólo inferi.Qr a la rfo los viejos coll)l'iS·

,,

Josi Juan Cablada

tas clásico~. ~ino a la l'ica y luminosa dt&gt; los i111pr1•sio11istas modernos.
A rn1 anaranjado cinabrio. a un Yioleta episC'Op.ll, a nn Yerdt:&gt; quetzal.
com¡1lt:&gt;m~11tados respectivamente pc1· un azul de sulfato de cobre, por
un amarillo azufrt&gt;. por un ,·er11wllím de China. J..¡ pintura que nos
ocupa p,nece confi..u todos sus prrstigios o hin1 las esealas de• sucios
gri~rs, -ahogados 1'11 amhient(•s fuliginosos. o en ll11Yias th• bl'tún. completau sus clenwntalPs recursos.

Fl dibujo l'll H'(1tellas obras ('S así mismo sorpl'ende11tt•. :'\o husqn&lt;•is silnl'tas. ni aralwscos. ni a1·111011iosos contornos. ni foco dt:&gt; composicitm. ni t'quilihrio de masas. ni nada dl' lo &lt;tut' un-a estética secular
¡•xigía como co11dicio1ws dt• bellPza en u11a cthra pictórica.
Al Yrrtigo dPl eolot· co1T,•spo11d1• Pl caos ele la lín('a.

l 'm•1·pos y objetos se compc•t1&lt;•tra11. se t'OJ tan. fil' fun(h•n. c·omo f&gt;ll•
c·t•dp c•n las placas fotográficas im¡n·t•sionacl.1s dos ,·ect•s. Ci1•rü1s fig11ra'-' corhHias c•n anguloso contorno sngiert•n c•l modelado arqnikcttínico ch•l 1·t•cir11t,• "cubismo .. , ot1·as dibujadas no por líneas, si110 poi·
,·alor('S. sPgím el proec•dimil•nto impn•sionista, n•c11erdan t'll s11 YHg;1
fiuüh•z los • · bak,• monos·· o t&gt;SJ&gt;l'ctros de la t&gt;stampc•ría japonesa. o
hir11 l')-'as gri~(•s fotogn1fías de l'~pírit11s dt&gt;sc•ncar11ados qttt' n•ntlr La
Lihrc&gt;1'Ía tt•os1ítica a un co~t-ado de• Xotre Dame. A veces formas y colon•fl en aquellas obt·a&lt;, cromáticas y truncas hatPll el pfecto confuso
tic• los Yid!'ios y oropPles d&lt;·l ohjl'tiYo antrs de cristalizarse t'll floral
simPlría.
Hé,lo 1111 c11adro dt&gt; las \'irjas (•scnt•las JHll'd &lt;' da1· illr,:t del hc•rYidp1·0
111011st rnoso v l'OútiC'o de 1111 lü•nzo fnt111·i.,ta: ·• l,n caída c!P los úngl'1(,s J'l'ht•ldc"/·. dt•I fü1111c&gt;11co Jp1•ó11i1110 Bosch. Húlo &lt;'H(' aquelar1•p clt&gt; tollos los híb1·idos abortos d(' la sPmonología girando Pn tot'lwllino dP
sahat c•n ton10 dl' loi,: a1·cángc•Jps c•xtc•rmm-adon•s pn,•clp ('Yoear.,e Pntn•
&lt;"l at'Pt'\'0 total dt• las pinacokcas para sugrrit· PI búratro li1wal de
una obra futurü;ta.
Hi el c•olor ,, la lín{'a. t•lenH•ntos funda11H•11L1h•s (lr 111{1-1 obra pictórica. no sol! la~ excelencias dP t•stos nueYos sact&gt;rdotcs del arte; ~i el
modPICI t'S tan pobre que t•n esas obras parect• ignorarse la terc1•ra
climt&gt;nsiúu de la matl't·ia: si la tfcnic-a. PI i.,imple • • mt'til•r · · l'S infp1•ior
a la ele los i111p1·1•~ionistas primitivos, ¿ qué queda, pfü•s, a !'Sta dPmoledo1·a ~· l'St1·ut•1Hlosa plé,vacle artística'?

Le ([IIC'da todo y (kstl'lt,\'l'tHlo cuanto l'Xistía anlt•s dt&gt; Pilos. se
1-:wza a la conquista d1• un nuevo y misterioso contint&gt;ntt• E:'lltrt•Yisto l'n
iluminacla vick11eia. 1~1 punto clc&gt; vista no está frpnt(• a la acción, sino
PU s11 propio núeleo: así qu.·da explicado t•I as¡H•cto coútico y simultaneo de las obrns.
Para (listinguir la imagen ch·l hombn1 vi,·o .,· clamoroso ele las ('S·
tátuas iumóYilc&gt;s v mudas. intervienen las "líneas fuerzas". 1•sas formas ardil•ntes o i&gt;áliclas st•mejantt&gt;s a t•sos diagramas pasionales del
ocultismo. con que los fl,(¡,ofos han querido dar forma y c·olor a los
estados PmOtiYos dl'l alma humana y que t'II la pintura pol'Veuit-ista
:;011 imp¡•tuoso&lt;; como surti&lt;lo1·es, o arhort&gt;!'ceute!-1 como áu1·c•as crisúba1as o lacios y candentes como ca 1·úmba11os de hielo ....

Y t•n cuanto a la violc&gt;ncia de las coloracionP~. hci aquí como la
justifican:
· '¡ ('()1110 pn¡•cle aún vt•rse color el&lt;• rosa t•l rostro humano. cuandn
mH•stra ,·icla d(nlohlada por ,,J noctambulismo ha multiplicado IHH'S ·
tra perct•pción ele coloristHs ! El rostro humano rs -.unarillo. 1·ojo n•rcle.
azul. Yiolda. J.a palidt&gt;z clt• una 111u.j1•1· qnP ront1•mpla l'l aparndor d,,
un _joyero. tiene una irisación más intc•nsa que los juPgos prismáti.:os
,],, las joyas &lt;flll' la fa!icin-an ......

Xo. no p1wdc Sl'l' la ris:a clesdeñosa el co111P11tario de estas oura-,
int en~as que intentan multiplicar la Psencia de la obra de arh•, su
poder emotivo.

Y en estos instantc's en que nuestra estética. cansada de aYe11ttuas.

en~ª"ª

--1_~_·_E_l_O_d_io__a_lo_s_R_ec_i_bo_s_~_.1/--

CRONICA SEMANAL POR

una cobarde regresión hacia las tradiciones grecorromanas.
clási~-:1s. ca~i académicas, ti{'lll' una gran hermosura her6ica el ímpetu
de esos sombríos vidt'ntes, satánicamente ambiciosos. quP todo &lt;¡uieren
destruirlo para conquistarlo todo!"

~I isia Pctrcna tiene casa de peui;ión y cinco hijas earndera5 que repre-rircsertan comedias, y a las que tien&lt;'
que nombrar ¡tor orden alfabétlc•J
para PO herir sns sentimientos arti,;-

tic08,'

Desd¿ c¡uc el terrible cagelo de lu
crisis se hizo sentir en los hogarei;,
misia Pt•trona, ha tomado tal odio a
los recibos, que hasta los que da semanalmente ha resuelto suprimirlos.
Al cnterarse las hijas de la materna resol nrión, prote~taron c-on tal
ruet,:o dramático, que los vecinos qu~
oynon el alboroto, sospecharon qu ~
ensayaban alguna tragedia espautog,1
en la que qveda sin vida hasta d
a1H• ntador.
:lladrc e hijas llttsl'aron u11 a transa&lt;'l'ióP, tlcs1rnE½; de haber quedado
afónicas. y cuando se vefan obligatla,
a entend¡,'rH• por señas.
-:ITamA. tlijo la mayor. en el ton·l
patfitico do los melodrama-: pueti,,;
clisminuir nt1estro gt•arclarropa, s•1
primir las extraH de locomoción y P.l
poRtr{', si a ello te obliga la criHii;;
11ero 11.0 nos c111ites los r:c&gt;cibos. porOUP E!'O serfa clrjan,os sin novio.
· -Tiene razón A.delin!I, c·ontestaro·1
n roro la-; otras.
Y misi:l Petron~. l.'11 la C'RJ)eranza
ele liquidar el saldo de hijas que
amargaba su c&gt;xistenrla, t'OP.sintió e:1
dar d último baile, lluscanclo nn final
jpstific·ado a la comc•dia dP la vid-i
oue terían que reJ)rf'sentar
La Poc·he clr la velada, misia Petrnna. a 1n·t texto ti,• que habla que deja,
el &lt;omedor listo para el bai!c. sin ¡r,
uu menú mermado a sus 111•nsionlsta,;, lo que hizo Pxclamar a 1111 jover
dl'Jlt'Pdien t• cte tienda 1111e suspira!,;
por su niH:igo 11 úm. :l.
Sefi01 a, 1·011 tsa comida no ha,
manera di' aiu,tar cuentas c-on el e~•
tómago, y si me signr tratando as:
jamás ll~garé n ser hombrP ck l&gt;L'ti"
para tt:nE'r de1echo &lt;!t• fe;tt!ar a .•t;
bij:1.
- ,SiPm11e l:•nla (JU(' SC'l' usted ~
qnn prote.-;tarfa! ...
-Xo le haga 1·aso, Sf'iicra, hallla
ele hambrP, o.iservó 1111 mozo con &lt;'!
l'atello ondulado qun ostentaba una
c!e;itadura (JUe 11arecfa el muestrar:•,
de u1, d~ntista.
-;Che, yo hablo J)0rqup tengo d ,.
rf'cho!
- Burno, no hay que ,lisgustarsu

r-t&lt;', i01· de la El'cuela

Xtl\'11]

ele YNatl uz, hnhita&lt;la

f n:nior de la E•cuelu Xn\'al de \'c1·,1

¡,111·

soldados invasores

&lt;·111z, JJena de soldados amcric·ano,.

Desde hoy no hallrá más recibos cu
mi casa Cste s~rá el último.
-¡Ya me lo dirá usted a fin &lt;l·l
mes! ....
-¡Déjese de bromas!
-Pero mám1, que te están oyend:1
las vecinas.
Se tranquilizaron los ánimos, ,-,,
retiraron las mfsas, llegaron algunas
amiguitas del barrio, la mayor se puso a matirizar el piano y los oldos,
cantaP.do el clásico "\'orrei morir," y
poro des1&gt;ués empezó la danza.
Aquello:; jóvenes y esforzadoo dependientes, acostumbr::dos a menej1r
bo1 dalesas, zangoloteaban a las nifias
al compás de un ,·aJ5 vienés traducid,&gt;
al criollo.
Las mamAs, arrinconadas como
trastos viejos, se q uejallan de lo carr.
que estaba todo.
:11 isia Petrona, que cra la iniciado.
ra del l€it moti\·, l'n aquel coro de lamentaciones, decfa:-Cuando no h.-.y
plata. ya se sabe, hasta en el Registro
Civil, en el libro de casamie•1tos, s !
nota la e:risis.
-Yo, dijo ur.a gorda que hablab.1
como dormida. me he hecho vegetariana para hacer economfas. Con do,;
papas y dos zanahorias hago el ga~to del dfa.
-Pues yo, contestó una alta y flaca como poste telegrMico, me he r,•d l'cido tanto, que Yi\•o ele milagro.
Se hizo oir un tango ,los jóv,mes
dependientes quisiernn demostrar qu~
tangueaban al rstilo ele Parfs, y empezaron a mett·rle firuletes con gra,1
contento de las muchachas.
Ooña Pl'trona, q ,,e con motivo tl .:i
la crisis no recibía pc&gt;riódicoR de modas, no podfa e&lt;tar al :auto de lo que
se danzaba en Parfs, se alzó furiosa,
y et&gt;.caráudose c·on el moc·ito ele Jlt·!o
cres110 y dentadura ele cierre a blancas le dijo :
-En mi casa no st&gt; llaila &lt;'tie bail,
guarango, que s'ha cre!do.
-Pero si está dt• moela esta en
Par!s.
-¡Pero no en mi casa! ;\'aya;
s'ac·abó el baile! ,Desde hoy i.:i quier,&gt;
más recibos!
Y cur.1plió su palabra. Aquel mes
no cobró el patrón d&lt;&gt; casa, el almacenero, ni ninguno ele los eros ciu,,
pesan sobre el presupne&lt;;to.
.. JULIO C.'.STEl,1,.\XOS.

\71SIONE5 DEL CREPUSCULO
!

:li u ere la tarde.
En el puerto cercano se hau at'a•
iiado los ruidos estridentes de h
brega diaria. Allá, a la distanC'ia,
!'rnzan los obreros silerH'iosos. Son
!os héroes de la jornada del tila quC'
s~ PxtinguP. \'an tranquilos, envueltos en sus b_l¡isas como en la gloria
dt• una baP~ra. :llás allá, quedan
&lt;10-.1:ida« las aguas turbisa de los dinPrs, quietas, romo los buques que
cle•cansan sobre {'llas, como los ¡&gt;,ltreos murallones que las encierra,1.
Ha Cfsado el vocer!o d:&gt; los hombr~s. el rechinar de los cbinrhe;, los
n , tumbcJ de las car5 .1~, el movimieuto de los b'.1.rros, el estridor de la~
sirenas. Lo, foros, relién encendido~.
:ewlandeccn sobre la quietud apa,;:;.
hle del paraje, elond e un momento

antes lodo era fragor y agitación l'i hraP.te .....
I!

Han cardo las suliles cortinas c]el
&lt; rl•¡¡úsc ulo, y {'n la inmensidad ::;idé-

ril'a abren sus broches de oro 1H\lido
las estrellas. El paseo de Colón es,,\
envuelto en la vaguedad fantástl&lt;':i
dt&gt; las primeras sombras y los !írbeles de las plazoletas, exornados por
la pompa verde de la primavera, co1.!ran, en la contem11lación distante
rn as11ecto de fronda poética y so:
lemne que la penumbra magnifica y
01·e la imaginación f'xalta. ~;n el ambierte, hay al!!o asf como una satu1 ación de pól.er•.. como una coleccit&gt;n
c1e perfumes ... El silencio es vasto
Las a ,·er&gt; idas breves, c•aprichooas y
pu Ju as y las copas verdes de plAtano.-; ,acacias y palmeras, y la luz de

los focos trazando al cortarse en la
11mbrfa hermosos clarobscuros y la
quietud reinante están llenas de hor.das evocaciones espirituales, La imaginación se exalta y ante ella desfilan memorias versallescas y reminis•
c-ePcias de novelas. Las visiones de~filan en una augusta y silenciosa caravana. Es algo asf como una sua'\e
11esadilla de añoranzas y nostalgias
que nos adormecieran en una dulce
languidez de un sueño. Todo lo que
de material hay en nosotros está
inf'fte: €/&gt;lo el espfritu se estrem,ise er&gt;. un temblor sua\'e ...... Y 1&gt;a,,;a
la caravaP.a ideal, y de ella se desprenden parejas de enamorados que
iuego !'e pierden nn la Jejanfa de h
fronda. Todas las .Julietas y todos los
Romeos desciend¡en, alados, ligero~,
cn\'ueltos en vaporosas túnicas ingrávidas de nubes blancas. Las págh~as románticas de los libros que

lefsteis se haP dl'sl.Jojado, y tius ho.roinas, ~os grandes es11fritus, las hondas 1&gt;as1ones que las hicieron tremar.
de_sfilan por vuestro lado, radiosas y
trwnfales en su blanca intangibilidad .... Es un :;ueño!
III

Despertamos.
Hemo.s ,·uelto la mirada y el encaPto fugaz ha muerto .... ~lás arr:ba vi4ra el Buenos Aires nocturno,
con sus luces encendidas y su trepidar sonoro de emporio llabilónico. Todo crepita en el gran horno dantesco, mientras allá, en la fronda de las
visiones fugitivas, sólo queda como
un resto persistente del ensueño, la
me!ancolfa de los árboles, aterci0lll'·
lacios por el blanco rayo de la luna ...
ENRIQUE AGETSA.

�~§ HISTORIA DE LAS GRANDES FORTUNAS~~,
~~-=======
En el orden -cronológico de las
grandes fortunas norteamericanas Estebar¡ Girard inicia la serie. Gira1 d
fué francés, bordalés por la cuna Y
americano por naturalización. Nació
en 17 5 O. Su padre, el capitán Pedro
Girard, era mari~o. Fué Esteban c.l
mavor de cinco hermar.os, y el mcnoi querido, porque habiéudose quedado tuerto del oio derecho. efl.'a deformidad le enajenó el afecto de sus
padres. No recibió educación nlnguua.
A los catorce años huyó de su casa Y
se enroló en un barco. Comenzó de
1&gt;inche y al cabo de orho años de se!·vicio entre Burdeos y las Indias occider.tales, ascendió a marinero. Burlando la ley francesa, que por entonces, para pilotear un barco requer,n
haber hecho dos cruceros en la :\-l~ri11.a. real y ser mayor de veintic1u~ ...
uños, Girard consiguió capitanear u•1
nav!o mercaT1te cuando aún. andaba
por los Yeintidós. Dedicóse a traer Y
llevar, entre América y Europa, cargamentos clandestinos ,que le dejaban mucho provecho.
Haciendo la derrota de Nueva Orleans a Canadá., una grar.de y peligrosa niebla le detuvo a la altur.:. _,;.,:!
cabo Delawere. Corr!a el año 177".
En disipándose la niebla, supo por un
barco americano que hab!a estallado
la guerra entre Inglaterra y sus colonias de América, hoy los Estados
Unidos. Girara tomó con toda diligencia rumbo a Filadelfia, y alH vendió,
astutamer.te, valiéndose de tan J&gt;ropicia oportunidad, el navfo, que 110
era suyo, y el cargamento, en el cu:.I
ter.fa mfnima participación. Con el
producto estableció una botlller!a y
tienda de comestibles en Water Street.
En este punto su fortuna comienL:1
a cundir a buen paso. Un año m.-ís
tarde casa con l\lary Lura, mujer de
baja condición, muy hermosa, y su
genio, tem¡iestuoso. Girard, que de su
parte era de carti.cter muy entero y
tirti.nlcas inclinaciones, probó a reducirla; pero no consiguió sil.Lo vo1·.-er1a
loca. Uno de los más bené,·olos biógrafos de Girard, de,;cribe as! su tr..za: "Era de corta estatua y ancho
de esqueleto. El rostro, obtuso ele p&lt;&gt;r
!!!, y naturalmente repulsivo, con las

---==,-----

aborrascadas cejas y aquel ojo solita- todos se muestra hosco y despectivo
rio llegaba a parecer nauseabundo. A los lamentos, insensible; ante las
Era frfo, calculador y reservado. Su&lt;; ;,úplicas, !!ordo. su ojo sanguinario y
con,·ecinos no gustaban de él, y la diabólico por nada se conmueve.
mayor parte le tem!an". ·
Cuéntanse circunstancias de su cruel
Durante la ocupación ele Filadelfl:.i. y a,·ariciosa cicatería para con los empor las tropas iuglesas, Girard. si bleJJ i,Ieados, que llegan a términos inhabla prestado juramento de fidelida,l creíbles. AJ morir un fiel cajero, quP.
a las Colonias, se entend!a secret.:i- le habla servido largos años a cambio
meP.te con los ingleses, y asf, nego- de mezquina remuneración, la famiciando ron sutil duplicidad, a co.:ta lia queda en la mise ria, y como ar11de unos ,· otros, en tanto los demás ciiese a Girard en demanda de algú'l
mer~aderes, uno por uno, se ib,111 soco1 ro, é,te responde que la \"ida es
:nruinaPdo, medraba él rin tasa.
un1 lucha con:inua y que cada cual
En 1780 dediclibai:o de UU:.'YO a h
c'ebe arreglársPlas como mejor se le
inctustria na,·iera y señal:ldamente a! alcance. Jamás ayudó a 11ingún nec:ceitado.
e c:-mercio de esclavos.
F:n el momento de le,·antarse los
He agur un detalle significati\o
1·1.'c ros de Santo Domingo contra lo;; de los grandes rendimientos que obrn'.oPistas france~es, Girard lenta dos te11ta por el comerc-io naval. Duran:-~
b11oues a11clados en uno de los ¡me~- la ¡¡:uerra erire Inglaterra y los Est::.tos· de aQuellas islas. Ante el posibl(! cJ03 t:nidos. 01 el año 1813, uno ele los
¡ eligro. muchos de los coloni3tas 11~- nav!os de Girard fué C'a1&gt;turado 1&gt;or
van a bordo gran copia de riqueza. un tan·o il,gJl, en la desembocadura
Les buques vuelven a Filadelfia, cl0- del rfo Delawere. Temiendo que esta
jardo l.'11 tierra a los pro¡&gt;ietario:, lo.; presa pudiera ser rec·uperada por un
cuales mt•rieron a poco a manos d~ barco de guerra ameriC'ano, el almIlos negros y Girard vende el carga- rar.te inglla notificó a Girard que demePto por 50.000 dólares. que inclu- iarfa libre su nav!o por un rescate &lt;1°
ye rn su cuenta particular del Ban- i80,000 dólares en moneda al contaco. Al año siguiente comier.za a cons- do. Girard envió por respuesta el ditruir magnfflcos buques ,con lo, cua- nero pedido, y aún después_de haber
les establece una red comercial qu,~ 1,agado esta suma, el cargamento de
c:&gt;lrtunda el orbe.
aq ,,e) na v!o ( casi todo seder!as y té)
En sus empresas y transacciones le dejó medio millón de dólares u.e
&lt;'omerciales dernrrolla a(Juella suma utilidad.
de malas artes, eimulaciones y fal,1l~n los últimos años de Girard, el
cias habituale;; entre mercaderes, qM' Banco Girard e:s la institución más
c-:•onces, como ahora, se soHan dc- formidable de los Estados U11idos. El
rominar listeza y eran admitidas co- ¡1arlameuto le favoreC'e con prh"ilumo Jeg!timos métodos mercantil"s. gios tales, que el Banco es punto meLos capitanes de sus barcos llevaban nos que un monopolio. La Prensa esinstrl'ccion€3 por lo menudo de cua11- tá. también de su lado. Y esto, porqc;,,
to deb!an hacer, inspiradas siempn, en lo único en que Girard s? ha mcse, la m(ls precavida malicia.
trado abierto ha sido en ejercer co~~n 1810 los Barings, de Lond,·es,
hecho con los poltticos y rnbo-rno con
11¡1arecen invirtiendo medio millón d~• los J&gt;t•riodistas. Pero 1.'l pueblo odia a
dólares el'. acciones del Banco de los Girard.
l~~tados Unidos, con dinero ele GiGirard es ya un viejecito que tanrard. En 1812 abre el_ Banco Girar,l, tea los umbrales de la muerte. \'iy0
c·on un ca11ital suyo propio de ..... apartado del trato de gentes, ron sor1.200,000 dólares, que etJ el año s;- clidez, en una e-asa pobretuca y det&lt;guiente acrecienta con 100,000 clóh,- tartalacla. \'a de casa a sus oficinas y
res más. Conviértese en dictador 1i- de sus oficinas a casa. El tiempo qu~
1•anciero de los Estados Unidos. Todos le dejan libro los negocios Jo em11le'l.
le temen, todos le adulan y él co,1 en leer a Voltaire, Dlderot, Rousseau,

----:V~

a quienes admira tanto que con ,.¡
nombre de ellos ha bautizado algune&gt;
de sus 11avfo3. Alardea de ser hombh'
sii,cero; no cree en la religión y aborrece la hipocrec!a. cierto que ha sido
come un ave de rapiña; pero nunc.1
ha disimulado sus intenciones y coPcupiscencias con ademanes y palabras de falsa piedad y m~ntida religiosidad. Ha engañado a mucha gente porque los nego&lt;'ios son ast: a ve:·
quién engaña a quién. Se r!e de absurdidades teológicas y de terron·s
supersticiosos. Si. 1&gt;0, ventura. el
clero 1irotesta11te solicita de él apoyo
para obra!l del culto, Girard lo re¡,ele co11 feroce;; !!arca,mos. A los oche11t a años un &lt;·1rro lo atro¡iella. m¡,dio le aplasta el eráneo, le desudla
el rostro. y le arranca una oreja a
cercén. Hecóbrase de c~ta peripecia.
que en nada hubo de modifica,. l,
entereza de su e;pfritu. :\luere a 10otbenta y un años, Gin haber he~h •&gt;
,·na sola obra de caridad. Arompañale a la tumba Pl c1,co no ele sus conciudadanos. Y el mismo 26 de Dicie:rhre¡ de 1831, día de e11terramiento,
en Filadelfia, ¡;e lee en público rn
última voluntad.
¡Oh, qué hombre! La Audiencia ~.,
quedó estupefacta. Girarcl dejaba legados de importacia a tocios sus ¡,ariertes, a cada uno de sus innumer.ibles depedientes y empleados, legados
también, y a los que llevaban algunoJ
añc3 sirviéndole, rer.tas vitalil-iab;
muy considerables rartidacles a tod0s
los institutos benéflros de la ciudad;
al :\lunicipio. 500,00 dólares para nn•joras urbanas; para, la obra dt' loa
canales dP Pensilvania, 300,000: una
pra,, porción de sus fincas rústicas en
T uisiana, a la ciudad de Nueva Orlea1c-., para munic-i¡&gt;alización. y el resto. de Gu caJ)ital, unos 6.000,000 &lt;I )
rtólares. como dotación para un Colr~io de huérfano~. en el cual se
acordó que se inscribiese la acl\'Ocación titular de Giran:.
Cuando hoy sr recuerda a Girar,)
no se habla- de Girard el mercader y
naviero. sino de Girard el filántrouo.
\'erdaderame11te. no se iiabe si Girard fué un hombre despreciable o
1·n hombre admirable.
R\\IOX Pl&lt;~HEZ

ni.:

AYAf,.\.

EL CINEMATOGRAFO EDUCATIVO
----------- - - -

En Londres €! cinematógrafo no se
considera exclu,ivamente como ur.n
distracción; por el contrario, se aprevecha como instrumento educativo y
está adoptado &lt;·a,i en todos los cohgios.
En los cerebros de los niños se
graba co11 mti.s facilidad lo que ve
que lo que oye, porque no tiene Fac111lades suficientes para hacer un:1
com¡losición de lugar mental; por le,
tanto, aprende de memoria sin coro·
prender, y todo aquello que no s&lt;'
comprende se olvida pronto.
El cinematógrafo de una impresión
tan perfecta ele la realidad, que los
alumnos llegan a familiarizarse con
los hechos históricos como si hubieran ocurrido en su tiempo, y se interesan de tal ma11era, que en las horas
de recreo, en vez de organizar uu
partido de "teTJnis," reproducen la
célebre batalla de Waterloo, y se pelean porque ninguno quiere ser Napoleón.
El método para aprender por este
eistema es el siguiente: El maestro
explica a grandes rasgos el episodio
histórico correspondiente; en seguida em¡&gt;iza la exhibición de la pellcu!a. ntercalada con letreros eplicat:,·os de las costumbres (]·:! la épocafl

carti.cter particular de los personajes,
topograf!as del pafs, etc., etc.
Despu{s ,e deja a los muchachos
en libertad media hora, ton el fin d e•
que respiren el aire puro y al mismo tiempo 1&gt;,ieda11 cambiar impresiones sobre lo que han visto, luego vuelven a entrar etJ clase, y el maest-o
so:;tiene uPa especie de discusión co'l
los alumnos, obligándolos a que rl'fic·ran el hecho histórico que se tiene ci,1

estudio y el juitio que a cada u110 J,,
merece.
En la m::;:,1a Forma re da cll•~•'
ele p-eograf!a, historia natural, ffsk-i
y qu[mica. anaicmh. cte. J~xisie uua
¡;elfc&gt;ula ideal. que dcmue,tra PI grado de perfecc·ió'l a qm• s~ ha llegado
rnn la fotcgraffa. Primero, se ve nJ
desa1 rollo ele una 11lanta casi sin hiias hasta Que se&gt; cubr·i ele flores; d-aspués la lenta evolución ele un huev'l

El Rey de los Judíos
Hace dos mei;:e-s que el g¡·an duque
Con,~antiPo, tfo del zar, leyó a varir,3
f1,timos su tragedia mfstica "El rey tJ;,
loe judíos." Los amigos, naturalmente, dijere!! que la obra era una maravilla. En vista de tal aprobación, el
gran duque entregó la obra al empresario de ur. teatro de San Petersbm·go. Fué puesta etJ escena en una fu!1ción privada y obtuvo gran éxito. P1:;ro los periódicos de la extrema derecha publicaron criticas terribles de la
tragedia. Dec.!an que ésta era impfa.
El gran duque lo negó, alegando que

nadie ha puesto en duda su ortodoxia. Una delegación de diputados (].,
la extrema derecha, que tiene a ID
cabeza a Zamyslorsky, acurndor del
judfo Bey'is en el proceso ele Kiew,
ba visitado al arzobispo de Yolodka
Nicom, miembro irfluyente del Sanro
Sfnodo, y le ha rogado que consiga de
éste la prohibiciól' de las representaciones. El eftrcno oficial no se ha c?lebrado toda,ia. La noche en que fué
pu€sta er escena la obra., la entrad;i
en el teatro era por invitación. El
gran duque está indignadisimo.

c'er.tro de la incubadora ha,ta co'lHrtirse en pollo· la oruga convertic'a en mariposa y lo!l mil det:illes rurioso::i que ofrecen los nidos de los
i&gt;ájaros salvajes.
Hasta aqut todas son maravillas v
ventajas: pero como todo en el mu1,clo tiene sus ir,,onvl.'n ientes, los directores de los colegios de Egton, Rugby y Wi11chester, 103 centros de en~eñanza más no:ables de Inglaterra,
afirman que el abuso del cinematógrafo romo medio educativo es perjudi&lt;'ial para los niños, 1&gt;orq1.c• produ1•·•
afeccic-nes r!'nio~as y enfermedacl"3
en la vista, por lo c,,al, a 1&gt;esar de reconocer que los alum1,os apren!J,.n
mucho mejor lo que ven, c.reen qu~
sólo debe clánele clase por medio de
poltculas l''la v-?z por ~mana a lo s,1.
modos.
Lo que se considerd. c!e extraorrlinaria importancia, y con 1uucha razón, es que en las peltculas ir.,trucci,ac no se cometa el menor error, y
que los personajes estén vesti:lo;; r
caracterizados con rigurosa ex::!ctituu
Pueeto que en 1.os cerebos i::if:intíles se graba cuanto se ofrece aTJte sa
vista, es preciso evitar la menor equivo-..ación, para que este medio de ~Jtudio sea provechoso.

Por medio del campo, en el tiem!lO
lle las flores fabulosas, c:iminaban los
do, amigos, bajo la iluminación dt.
los astros enorme;;.
Tomás era un m ichatho 3erio. Acababa de cumplir diez y ocho años. rn
11.unc!o se prasentaba. a su mente
g-raP.de, y heróico. La vida esa gran
cteformadora, no había !'eñalado ni
su rost~o ni su alma. Aspi11ba a ser
hombre para realizar un desti,10 extraordinario. Xo sabia cuál. Pre;e,1tfa temores. Ya no deseaba soñar e:itre 12.3 amal)oia:;. Ahora 1iens1ba 1'1:
que si aun existieran leones de :\v
mea, él los ataca1 !a al modo he rae 1€o. HabfaJ ,•isto la luna dorar la3
nub.i:, negras; pontr!es en ks bordti
orla3 de oro. ¿No su.:ñan al n:e110¡¡
111':1 vez, los hombres, con espada o
c-011 ideal, dorar la obscuridad de la J
multitud1:;s? Pod!a. 5¡ lo clellealJ.1,
adornHters~ en les trigall.'s: el á'. 1110 le r,n,·iarfa .;u sombra; su can . .i
las aves. O birn, perderse en las playas. doTJde florecen como estrellas la:,
c·ucurbitá&lt;'€as. Amata el océano e ,
la hora del sol recién nacido. L•J
amaba, cuando, tltár. tronador, arroja su etc·u1&gt;!da a los J&gt;ueblos de barcos. El viejo mar lo atra!a y a no ser
¡,cr la at;acción huma11.a, cómo qulP1era oír ~in ces:ir sus salvaj~s grito::;'
- 1 omá ,, cli:o de pronto Inocenclo \'era, he• he~ho m:il en no revela, le vn secreto que llevo aquf .... v
:-;ciialó el sitio del pecho en que s,1¡¡0nfa 11:L'artlarlo.
-Y ella ¿q1;é dice?
~

1

jo bajo les altos pinos y cuyo capital
era un chivo al que llevaban sus
cabras las gallinas. . . . Juntos, s~
guimos después las aventur_:1s de D&lt;&gt;n
Quijote y de d' Artagnan .... Hoy ...
¿Pero amas, de veras. a Alejandra.
la hija del juez de paz, que junto.;
c.cnoclmos en la fle;;ta de las trillas?

Inocencia palideció. A lo lejos dejóse oír el son melodioso -de una flauta. Los dos amigos pensaron inmediatame111e en Juan el vasco que vagaba
lo~o por los camino3 tocando aires
de sus montañas.
-L:l amo ... J)ero soy tan pobre y
ta!l !!ruido . . .. dijo d-, ¡ironto Yera.

l'n •oh[udu t'(•tlt'ral 11h1c·nclo ele inso lut'iún en Jus &lt;'ercanías &lt;le .\toyac.

Ah! ¿~ab,ls•.,

-Sc·,))ed10 ..... .
En rse instante voló una J)erdiz
bafo los t&gt;ieá &lt;ie lo,-; amigos.
Al sei&gt;ara,se, Tom is dirigióse h:icla
l'l !Ecjano arroyo, tarareando, sin e•1t rrgar at viEnto, la estrofa que rulilaba en su fantasía:
Cuando ,·eo rncir una estrella,
Lejana, lejana ....
:\1 e pa1 ece de mr má, cercana
Que ella!

-¡Tonto! No conoces a la muje¡•.
Lila sabe cuando se Je quiere verdaaeramente y no resiste a la constanc.ia del hombre apa~ionado. ¿~o se
rindió Paulina, la de Agarrete, aqu"lla morocha como el tngo, al grmr..
Bautista, todo lleno de pecas colorRdas, sólo porque él la querfa como U!l
~!l1ma1 !
'l: él no tenfa más que la yunta y
ti arado y los cinco dedos para jurar
a la murra. Y ella era rica. Si no,
¿,en qué comJ)ró el molino el gringo:
Juzgas mal a las mujeres, Tomá.,.
-Bueno, dejemo3 esto para mañana.

Cala la tarde.
Alejandra y el Umido Inocencio,
caminaban silenciosos a Jo largo :le•
los cañaverales. A su paso inclinaban
sus penachos sedosos las cañas de
Castilla.
\"lendo tan abismados al joven ;•
a la joven:
- ¿ Y a esto ve:u!an? parecfa inte •
rro¡?ar una vieja caña nudosa, y una
cañita nueva J)arecfa respo11derlc:
- ¿ Y a qué más"!
Un lagarto al ver aquella3 persotoP.as dejó de beber los postreros rayos de sol.
- ¿ No me responde, Alejandra?
-Eso deJ)ende de que me diga ¡1or
qu~ se mató su amigo.
¿Ac.a,o lo sé?
No me lo oculte ... Estoy seg,11:&gt; do que se mató por mL
-¿Segu ra?
-Sr, segura Y se lanzó al C'arnino
como una avecilla por 1.os H1rcu:&lt;.
Frente a ella fulguraba Yenus. Y al
mozo le pareció que su amada se e,1caminaba hacia la estrella.
\ "lf'TOR ARRE(WIXf:.

Los Anrnnautasl

1
Ante el fuegc, del sol los arad;&gt;s
roturaban la tiena extremecida slu
término ba:o el recloncto horizonte.
Se iba entregando, mansamente, !~.
virgen, a la brutal c:&gt;aricia del hierro
y anchas y negras heridas, los su, tos a¡nest5.bause a reci!&gt;ir el germ&lt;!:1
dP la subsiste11cia de las Raza3.
A un lado y otro de los arados
&lt;:atan dos olas de tierra morena. Que
la catástrofe en cada paso avancP.!
; CL'ánto !'&lt;'r pequeñito, culinto hogar
de ¡nnano, escondrijo de sierpes ,&gt;
e iudad ele&gt; hormigas, pcpulosa, pue&lt;itos a la luz del cielo por el desastn•!
Sudorosos iban los hombres azuzando a 103 bueyes de manchada piel, y
los mansos y fieles auxiliares de!
hombrt' segu!an en la tarea del surco, con. sus ojos profundos clavados
en invisibles visiones.
Gea Iba al fin a pagar s utributo
al esperado. Citeres soltaba su banda
de golondrinas en pos de los conqui~·
tadores.
Tomás y su amigo contemplaban
la victoria del esfuerzo. ~entados bajo un ombú de rafees corno muslos
de titanes, a punto de parecer que
ali! peleaban. revolclindose por lc,s
suelos los rudo~ rivales de los diu-

La novela del inmJgrante.-Por \ "i•
cente Blnseo lbañez.

Hes.

Todo aquel campo, hasta mti.s all{L
de donde iba la vista fatigada, pertcnec!a a un.a viejecita, prienta de Tornti.s, de quien era él único heredero
- ¿ Te acuerdas, empezó éste, de
nuestra infancia? Juntos trepti.bamos
a los mismos árboles; juntos recorríamos la misma playa; juntos h.1c!amos burla de aquel viejo de sombrero de copa, morador de un ranche-

Un aeroplano surcanclo los aires, sobre el puerto de Veracruz,

b:1 llUSirt- 1wtor d¡, "La Barraca, ..
"Entre Naranjos," y tantas otras joyas ele la novela moderna, después
de vivir algú11 tiempo atrafdo por ,a
vida de negorios de nuestro febril ambiente contagia flicilmente a los hombres de vigor y aspiraeiones, ha vuelto, felizmente p;ira las letras, a dejarse vencer por la inspiración gema)
de que él hacia uno de los mti.s gra,,des novelistas de la actualidad y co!1
las circunstancias de ser sus últimas y más hoTJdas Impresiones las
recogidas en sus seis años de residencia en la Argentina, su nue,a
obra va a ser en esta República doblemente interesante, puesto que con
sus costumbres, sus luchas, sus ama1·guras y sus triunfos, las que estarán
seguramente con mano maestra del:&gt;criptas y analizadas en la nueva nevela de Vicente Blasco Ibti.ñez.
Se titulará. ésta "Los Argonautas;•
ter.iendo como tema principal ese gigentesco, tan digno de estudiarse, de
la emigración de los hombres de t&lt;&gt;los los pafses, en busca de las riquezas de las Pampas argentinas,
brindadas a cambio del honesto trabajo.
Nuestro estimado colega "El Diario Español," se ha asegurado la primicia de la publicación de la obra
que seguramente despertará. tan grande interés,

�{~J;),_En la tierra de1S~1 Naciente.-Recuerdos d~ Yokohama (Se~~
Ya estoy en Yokohama, recién llegado el,&gt;! imperio chino, admirando
los progreso-; de la i:;lmpática nación
javanesa. Entre los dos pafses, aunque mo1•góll&lt;-os, hay marcadas dikrt&gt;UC·ias de tarazón, energias y cere.
bro.
Es Yokohama un nermoso puerto
11,·emunido de todos les adelantos Y
exigencias modernas que el genio ja¡,orés ha implantado en 40 años a
poco mlls. De u na mera residencia
de pese-adores hoy es i..11 punt~ de
arribo de grandes vapon•s. T1e11~
330 mil hal&gt;itant.?s, entre los cuales
figuran mucho.; extranjercs que s.i
esparcieron felites cuando el Japún
ilbrió sus ¡&gt;Uertas al comercio uni·
n-rsal, allá por el año de 1864 _ Y
cuando envió embajadas a los prmclpales J)aises de la \'leja Europa.
em11ezaP.do e11 .-,ta época los progn•.
sos de la slmpátlra nación nipona.
Al visitar el ,Japón se respira el
ambiente de un gran pais, tlé una soberbia ¡&gt;atrla dende nada hace falta
y donde todos los grand_es adela~to~.
c·omodidades e invenciones ex1ste,1
sir\ ha.bt-r llamado siquiera _la atención dé los japone;;es que nven d~dicados al e1;tudio. Es as[ &lt;JU.? alli sti
t•nruentran estadl&gt;¡tas tan 11reparados
como los más hábiles pclfticos euro.
¡&gt;eos ,hombrEs ¡&gt;úblic·os de sorpret!·
dente talento, buen juicio y de admirable ('i;pirítu di! trabajo dedicado~
c,cciusivamente al e11 graPdecimien1.J
del pafl!.
Los gobiernos se preocupan J)refl-rentemente de la educación pública,
en que gastan enormes sumas. Por
la edu&lt;·atión todo el mundo sient~
verdadero rariño y ambición. :-o es,
J)ucs. para los ja¡ioneses una obliga.
dón ¡1esada la del estudio, sino, llO ·
el contrario, un agradable pasatiempo motl\'O de sus desvelos y cau~.t
du su siempre creciente renombre.
Anualmente envfa e iudadanos a estudiar y perfeccionar estudios a lo,;
princl))ales establecimientos de educación del continente europeo. El Ja.
¡¡ón no ha descuidado, para llegar :l
ser lo que es, ninguna rama, preocupándose del mejoramiento de to&lt;los sus servicios. El ejérdto, por
ejemplo, con el que en 1905 derrotó
a la podt&gt;rosa Rusia, de la cual tnvo
c•omo botfn de guerra, al firmar3C'
el tratado de paz, Sakhalin, sigue 1:1
táctica alemana y usa sus uniformes,
teniendo romo instructores contratados Jos 1&gt;rincipales militares alema.
nes. Se ve que siempre ellos han sabido conquistar laureles en IO&lt;i camllOS de batallas, ya que si rccordamoi:; la guerra de 1895 con la China,
sabemo,; que adquirieron tambié:1
1·omo remuneración o indemnizació:1
la enorme isla Formc,a.
Las policfa¡;; han sido organizadas
1&gt;or los técnicos de más renombratla
J)reparación de )Pglaterra. En la con.
servación de camlPo,; y lineas férreas
el Japón ha empleado &lt;·onsiderable3
millones. Sus ltneas telegráficas alcanzan hoy una extensión de 15.0liil
kilómetros. Agrégue~e un cable sulJ·
marino que comunlra con Yladivostock, Shanghay y ::-;agazakl y otr.is
&lt;·on !ns clt&gt;más isL · l'ntre sf. Está
1wida ¡,or líneas de ,·apores al ~ledi.
terráneo, la India y la China. ~o l)S
ésto para admirar a ese pueblo? Su
son éstas, prueba~ de amor J)Or 1,1
J)atria, de la que vh·en eternanwntc,
¡, reoc·u pad os?
Yokohama es el puerto princip,1',
el más lm¡iortante del comercio exterior. En menos de diez afios ha duplicado su valor. Sus exportacio1ws
suman mucho más que las import~dones, secreto de su auge económico
no comprendido aún por los estadis.
tas chilenos, udemás en este progrl'i-;o debe haber tnflido e l hecho de que
nlugüu ¡,unto diste; en las islas jR-

----------------------------------_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_
LA TAZA DE TE
.-\ .-\nµ;&lt;&gt;l J&lt;~'-'tJ'lula, artista y ¡ioeta.

ponesas má~ de 100 kilómetros de l:.i
costa.
Su comercio princit&gt;al es &lt;'Oh ,os
Ec-;tados Unidos, Inglaterri&gt;., China y
Francia.
Es sensible que nuestro gobierno
no haya vigorizado nuestras relaclone3 amistosas y comerciales con los
japoneses, cuyo roce nos honrarla r
re¡&gt;ortaria evidentes beneficios. Ya
ellos ,;e han deme,;trado partidario~
de esta amistad, permitienúo &lt;·"üa&amp;.r
a sus ¡111ertos, libre.; ,¡Je derec)lo, nues.
tros salitr0!!, úrico produc·to que c 1 ,
la actualidad podemos embarcarles.
Por otra parte, diplomáticamente,
creo que es más siPcera la amistacl
que nos brinda el Japón que la otra
nación de Amérka, que mira muy por
debajo de la pierna a los nipones, nos
puede J)redlcar en los discursos d,,
sus internacionalista» que tienen la
fiebre de las jira.; ....
EP. Yokohama, la vida es delicio~n,
loF dias se pasan volando; tanta eutretentión, tanto movimiento, tanta
l!O\'edad.
La inmensa mayorla de las J)ers::ras
vestida con el traje de los na
th·c-~, ))ero mu('hos usan ya el euro.
peo, los uniformes, etc.
Como es natural, ruando se ,:a a
estos lugares en que )Jara uno todo
e.; nueYo y admirable, hay que mcterBe 1&gt;or todos los rincones para imponerse de loa más minimos det:tll"~
de la vida, y de las costumbrth d,!
estos habitantes del J)laneta que. tan
retirados de no::;otros, nos hacen sc:1ti r por ellos, sin embargo, muchas
s impatlas y acaso hasta cariño.
Dejándome llevar por estos d1:seo:;;,
me eP.caminé una noche, cuando ya
conocia las parte,; téntrkas, a lo,; :ii.
tíos donde se dirigen lo,; homb11:s
que dt:sean alegrarse y ol\'idar los
J)esares.
Lle 6 ué sin saber cómo, a un barr;o
iluml!!ado hermosamente y de un all'·
grl' ir y venir de c:irruajl.'s de hombres r de mujeres de cien nacionalidades.
LaB casas no muy alta!&lt;, cubierta-;
por el c lásico techo ja110P.és, st•nci.

"ª

llas v aseadas: las ventanas de toda;
1.llas· abiertas de par en ¡,ar y adornadas con precios01,; farolillos de n11l
tolores. En el interior de los dormitorios ~e absen·aba a veces el em11a¡,elado lacre, azul, verde.amarillo o
de oro pintado, que hac·ia el ml-s
hermoso &lt;·onjunto ('On la,; lamparillas del mismo cclor que, a media
Juz daban a las elegantes habitacione; uP aspecto seductor; el mismo
a::;¡&gt;€cto de e:::as mal'sioPes que cr,:a
la fantasia, que nos pintan la" no,·e•·
tas, los cuentos de badal! dond:.! u .. o
:;e crcuentra admirado tras de a1?rl!'.
se ::úbltamente una puerta, por eJern¡,lo, y tae despierta en esos gabinetes
\ujosislmos y misteriosos, ~onde todo parece mitad sueño y mitad real!.
ciad. E1•.onues abanicos dorados y t·o.t
paisaje; o aves y quitasoles ch1Hesco3,
haciau vers&lt;J más boPitos lo3 extr,1ños y pintorescos cuarto~. En los ~m!coues ~o velan apoyadas, pe!1sauva-.
o risueñas, las geishas ccn s_us trajes
hermoefsimos y \'arlados, luc,endo sn'I
chaRqu!Jlas, sus ojc.; abultados Y l~s
inevitables florcii. St• abanical&gt;an s1:1
nsar. El cuadro era tePta_dor. Las
habla muv bonitas. Las ge1shns hablan casi· todos los Idioma,, J?or ,,.,
menos los euro11eo~. Con sus m1rad.1"&gt;
provocadoras hat·ian acerrarse a ellag
a muthos transeuntes que la,; s:1!11.
daban amorcsamente, ma 1intecio¡¡adamente. . . . Sin embargo. C!!a 1•n·
che . . .. me recogf a bordo!
Fuime pensando en que las japc,ne,as me hablan gust'l.do mul'ho, Pu
que qué tendrla de raro que un _s11'1.
americano ,;e enamorara &lt;k 1&gt;na Ja¡ionesa ruando yo vi á tantcs europeos
que se enamorab~P de e!la!!,. Y al hacerle estas reflex1enes al J&gt;l'llner oflcial del ":\limosa", t'l va11or en CJ 11e
yo iba, y quien ya habia e,tado · e 1
otra ocasión en este J)afs, me ))ro.
mttió presentarme a una distinguhl 1
familia ja¡,one~a ele la cual él er;i.
amigo. :lt ejor que no me hubiera JI!"&lt;?·
sentado! ....
~11 compañero cumJ)lió RU palabnt
al dia s iguientt• y me hizo lkgar a

Para descongestionar las calles
Para evitar las rougestiones del
tráfico en las calles de Los Angell-s
(California). el Ayuntamiento ha dado una orden J)rohibiendo que los
\'ehiculos J)ermanezcan detenidos en
la orilla de las areras a menes de
treinta y cinco metroo de di!,tancia de
la esquina más próxima.

1 El pottr 41t nact ttl

a■or

11

¿Qué ¡ioder tien(•s sobre mf7, me
dices en tu última rarta.
Tengo ,obr&lt;' ti l'l J)Oder que emana
del amor noble y fuerte que te 11rofPi:;o, del amor equilibrado qut• nace ú,•
mi alnu como un efluvio divino, torno una corr iente magnética que lleg.&gt;
poderosa hasta tu ser, avasallflndo1e.
Eso que a ti te c-;orprende, eso que
me pregu,,tas, es una cosa natural y
corriente. ¿Sábes tú de los flufdos?
:\las ¿ para qué hablarte de razonP,
ciePtlficas si para U, alma sensible y
delicada, no bastaria sino una e:x))litación amorosa y de romance?
G.\STOX .-\. ~1.-\"l'\ºEL.

Y si no ba,;tase la indusión de est:1
nueva medida en las ordenanzas municipales, ha mandado 11om?r grandP.5
l'haJ&gt;3s en las farolas &lt;111e distan treinta y cin&lt;·o metros de las csquilldd,
con letras muy visibles que dicen·
"Prohibido a los vehfc-ulos ¡,arar,,•
de-sde aqni hasta la próxima esquina."

eot■tll or111111

1

:...------------:

U11. a¡iicultor alemáP ha rec·urrhh
a los enc·antos fenwninos )Jara Qlh' sus
abeias al!ide11 r hng:rn mu&lt;·ha miel,
-c·.om,truy·éndol&lt;,; 11•1a 1·olmena q t '
afec·ta la forma de II n-1 m ujt-r 1,1 uy
flamenca. la c111J ¡.:1-,. mane&lt;'e de ¡1i1
en &lt;!l jordfn &lt;"on 1111 sombren&gt; en l.:
cabPza y una c·esta de flores en la
mano.
Por delante no ~e a1llvina l'l ofic;..)
práctit-o de la figura, ¡,ero por detra&lt;;
no rs sino una colml!11a. as abejas
entran por una ventanilla que hay
detrás de la cabeza de la figura, y los
panales se saran ¡,or 1111 a puerta c¡ue
cubre la 11:ntc posterior del cuer¡io.

la casa, donde pasé momentos muy
dl1lres.
Sono, ese llalllaba la menor de l!l-;
·es hijas de e~e hol!;ar, y su nomllr•
nunrn he d, Ol\'idarlo. ¡,;ra tan bi;~na, tan , a ··iño&gt;a. sobre todo tan &lt;·anno,a..
Xo sé si fueroP. sus,att-n.
clones, o s I modo suave, o su clara
inteligenc1a. lati que me hacen ¡,._,,.
:;ar de~de entonce,; coPstantement"
e1\ mi amiga ~ono, ¡,ero es el hecho
que desde que la conocl, nunca deJ&lt;un dla sin ir a \'erla. Y fuimos amigos: .Muy amigos, amigo.; de confianza que nos contábamos nuestras al&lt;'.
grias y nuestras penas. t;u día ni-.
PXtrallmitf en las ccPfidenc:ias y ..•.
la dije que la queria, que des1111?;;
que yo dejara el Ja1&gt;6n, no sabía cúmo iba a acostumbrarme sin su co1;1.
¡,aMa, tuando ya me babia habituado a verla todos los dias v ronve•·sa"
con ella, y que cómo era ·1,osible Qt.:"
una distaP.cia tan enorme fut&gt;ra "
re)Jararnos ))ara si&lt;•mpre!
Y Sorio, la jovial Sono, respon&lt;1ió .... no recuerdo bieP lo que 1·,·•·
JlOI'.dló; ¡iero lo que no se me ha vl·
, idado ~s que me dijo que la, japr,.
nc.=as eran muy ,;incera~. que ellas
~! que sabfan quen•r, (JIIP c¡u(.'ri:iu a
m-orir, que 110 olvidaban 1111P&lt;'ll! ...
Xutstra amistad siguió creciendo
y cuando s:c acercó el dia de mi 11artitla, ~entl gran pei:;ar de alt'jarme ti~
Clias tierras donde iba a dejar ur.a
amiga tan buena y la que, al ¡iarec·er,
fria a recordarme. ( Au11que de las
mujerl's nunca se ¡rnede &lt;·onflar) ..~ó!o me faltaba u,, dla y no me atre\'i;1
a d€cir!t• que al morir dt&gt;l siguient&lt;'
yo me iba 1,ara no volver n,mca máJ,
y contrariando mi conci&lt;'ntia, y ah'.)ga1•do mis sentimientos y quie1; sa:;e
si torturado por remordlmienntos, la
menti dic-!Pndo que el barco salfa a
hitter carbón ¡¡ara regreear en 1111,1s
( t1antas horas des11ués de las rualcs
,·endrla la salida definitiva.
Llegó por fin la partida cnwl para
mí, con la que yo l'ngañaba a una
mujer y d('jaba la mitad del corazó·1
junto a ella. No podfa1 hat·erlo tl.'
otra manera. ¡.;1 destino 110 siem1&gt;rl'
1;; favorab le a los amon•s.
Salló el vapor de los diqu('s. L,)s
remolcadort•s soltaron sus cables, y
mientras desde el bar110 Re &gt;&lt;aludaba
la t•ntrada de un trasatlántico 111.
glés, c·cn el arreo de la bandera .te
J&gt;roa, y lo.; oficiales de los res1&gt;e(•1 i\'OS ¡mentes &lt;·harlaban por bo&lt;'inas.
S0110, junto a la orilla de 11110 de los
mtlt'lles, me des1wdia con 1111 pafiul'•
:!to color de rosa, que el aire de la
tarde que marchaba con nosotro-;,
hacia agitarse. El buqut&gt; sPgula tumando carrera y echando el humo a
I.Jo¡-auadas t•nonnes, hasta &lt;111e la fui
perdiendo de vista. Cuando la&gt;&lt; pri.
meras lu&lt;'es de la riudad dl' Yokolnma -'IDJJezaban a encenderse, fui a
ocultar mi carhio y mis lágrimas a
mi estrecho rarnarote. Por la vent:t·
nilla de ti! st•ntla la músfra del mar
al besar el ('asco del va¡ior. El l&lt;Ul'•
ño de e,;a norhe fué para mi de in.
somnio,; y amarguras. Al dfa siguiente, &lt;'liando ya no se divisaba ni tkrra, envié mi 1&gt;rlmer recuerdo doiorido a la Sono de mis ensue,ios y
mi, muertas ilusiones!

"A corazones herido.;,
sombra y sllenclo.-Bal-

zas.''
Ante el liquido rubio Y caliente,
pienso en el pa1s productor de 1:\
planta y por asociación de Ideas,
casi inconsciente, recuerdo las elevadas doctrinas morales del gran filósofo oriental. Imagino a Contucio,
sentado ,;obre su;; tobillos, bebiendo
a plácidos sorbos una taza de té mle~tra,; ex¡11íca a sus disri¡iulos las admirables teorias ·del mutuo amor. L.1
vi~ióP, menos hierática que ridfc1;11a.
me encanta, pero temiendo al for?arJa habl'r cometido una 1&gt;rofanac1ón.
1a' rechazo: y el &lt;!Sl&gt;irltu, causado de
su fuga a é¡&gt;ocas tan lejanas, se 1io;;a
ratigado en el bord~ brillante de la
taza.
loJI licor, que parect• hervir todavl3,
ha tomado una reloració11 más obscura, aunque permite ver t·n_ el fondo del reclpiePte una canud~d no
dii;uelta de azúcar en polvo. DiJér~s"
el ese:arn sedimento de una alma JO·
ven que 1,or perte11 ecer a la de un:1
don~ella , fui!ra mePo3 opaco. Agito el
li&lt;Juido ccu la &lt;'u&lt;·hani; y des~11are~:
11or completo.. . . Della, Cleha, L:·
lia · por qué no agltAis vuestras .a1m¡s '"con c.u&lt;"harillas mágicas?
Los nombres 11ronunciados traen
consigo Ja 1&gt;re,ePtación J)erfecta d&lt;'
algún ser real, y en el rondo de l,l
taza, 11':¡1 mujer rubia y pálida, se dibuja como evocada por los marnvill~~
608 genios de "Las mil y una noches.
~tira ron fuh;ores de idea Y en s1;1~
pupilas revt'la ansias supremas de .o
illlOt'JlOSCible. )! ultitud de palabrns
dulces, sin voz, hacen es[uerzo,; b~rnicos en sus labios por palpitar vivientes. después cruza sobre el pecho
Ja.; mar.os donde duermen ademane,;
intreados, que, manifestándose al
contacto del marfil de las teclas, se
traducir1an en un sonata de Beethoven. y mi alma se dirige a la virgen
pálida: Yo puedo hacer flota': ante
tus ojos !'!ara y distinta la visión de

1:s suficiente para extinguir mi aliento."
Resuel\'O entonces rechazar con
energfa las indl!:;cretas preguntas t.:.,•
la. virgen, aunque ello exija de mi
volu•ltad un esfuerzo suprahumaw1,
,· a una nue,·a interrogación contesto
bruscamente:: El :\listerio de mi nlma será para tl más incomprensibl&lt;3
que la idea de la dl\'inldad, tJOrq.1¿
e,~ el rondo de mi sér, su esencia tt~ne ocultas afi!!lc'ades con e1 Dios lin'co. Xo lo sabrás nunca.
-"Tü n.ie he- prometido el eecrn:o
de la \'ida y ahora exijo el cum¡&gt;Jimiento de tu prome.;a: hAblame."
El rostro de la bella, adqulriendr,
el gesto indefinible de la hermosura
Ideal, surge de reliev~ en el plano ti&lt;&gt;
In t:va bajo !:J. tr!lr~11:1rn1t' co 1orat io,1
del té. )le raus:i. frlo ~I sentir sobrt:
las arrugas de mi frente la caric·ia
de su!I miradas anhelante,, y a¡&gt;elll,'l
pue,lo articular una palabra:
-¡Ama!
Entre !al- contra&lt;'ciones nerviosas
de 1111u 60nrisa sartt\stica murmura la
de::c·on0clda: •·Bello ejemplar de t:i
Taza, homl&gt;re pigmeo! Quieres dnr
u11a exp!i!'ación fensata de esa existencia cu,·o misterio i¡;ncras en absoll'to y dlées mAs estupideces &lt;111e ve,·claaes ...• ¿ Y la fe y la caridad y la
contomplaclóu y el ascetismo? ¿Súh
c•l amor es \'ida?
Quédome abrnrto ante scmejant~
&lt;·ontestrrción scho))enhaueriaPn. y balbuceo l'nt re dientes: Perdó1•.ame, ;;eíiora.
Ti('lu•a-. (l tl ('lllllJ)llÍI;\ &lt;ll'l l',Ít'l'&lt;'ito ym, &lt;¡ui.
Conl))rendo que aquella mnjtr, alguna vez, ha amado con vehemen&lt;'ia.
y aú'l guarda c•l mortificante recu,erdo
fiarte &lt;'l oculto secreto del sér Y cal- Cisgusto la ab,;ol uta imposibilidad de de su felit-idad en ruina!'. )!edito la,·mi
quimera.
mar tus anisias de Infinito. Yo mlt'·
La bella, con más insistencia est:1 go rato, sobre la dolorosa sensación
garfa tu sed de lo I gnoto con una suproducida por las e\'OCaCIOJl('S indis\'CZ, interroga mi )listerio, y el ahnd,
la de mis palabra!\, porque he com·
t•J etas de los cnriíios muerto5, Y, J)endestonfiando
de
mf,
se
repliega
t•:prendido, antes de hablarte, la conisando con horror en mi propio paplil'ada trama de tus dl'seos, pero J'.O merosa en el más n•cóndito átomo dE' saJo. rasi teniéndome lástima a ll,¡
'"i
misma.
Cree
\'erse
desnuda
ante
las
consentiré jamás en rl'v•·larte mi
m:&gt;mo, hl'bo de un solo sorbo el ru11Enigma. Dlff&lt;•ilmente J)odremos se_r miradas brutales dt• un sér desco110- ll•:1icio. p frfo, d~ la taza de té.
amigos: apenas te conozco Y ya ex1- ,.¡110. y como lo baria una rolcgil!l,\
g1.cs de mf el rnflH espantooo de los ~a- l'asi núbil en idéntico e-aso, me due
1,rrn :\f.\lUA ,JOHI&gt;.\~.
a gritos: "Protégeme; una mirada
&lt;'rlflclos.

lo Infll•ito. ¿~le aceptas por esposo?
La bella ¡ialidece más aún, per"
sonriendo responde: "¿ Te atrevería,1
a enseñarme tu misterio y el secrc&gt;tc
de la Yida?"
~le arrepiento de haber il•iciado scml'jante conversación con quien quie•
re mirar las desnudeces de mi alma,
pero sacudiendo mi turbación, continúo: J\li )11,;ter!o ante tus ojos t·s
impen.etrable. . . . mas, ¡medo en,"•

La virgen desapareció un instante de su imposible mansión, pero dl)~11ués, toma1&gt;.do formas mucho m~s
reales, viene de nuevo a ocupar lé:U
~ltio. Ahora lleva sobre sus bucles
una guirnalda de camelias rojas como cuajarones de sangre. Pienso en
la fantasia de enrojecer aún más
esa, flores ron la sa\'ia de las Yenns
de un Petronio, pero comprzndo co,1

CORAZONES
1-&lt;;ra ~largot una pou¡1l- de linda, u~
blonda cabellera, sus rizos cafan sobre sus hombro~ como una casca,la
de oro. De ojos azules velados PO"
pronunciadas cejai; que daban más
sombra a las ojeras. Ulentl,&gt;S m.?m:dito,; y brillantes, tan finos l'omo perlas de Bassora, encer,auoJ en 1c1 ~,;:
tuche rojo de una boca cuyos labio~
a rada momento i;e he,aban dos vcces para prenunciar el Pombr e Je
Pepe, el joven gallardo e inconst~11te
que habfa abandonado aquella escu.tura sugestionado por otros amores.
E't capullo se hizo una hermo~a
rosa de Alejandrfa cuyo cAliz era una
naveta que derramaba lnebrlantes
perfunws. Pero nadie podrfa pen.:)·
trar en su corazón, en él no &lt;·ab!.\
sino su adorado Pelle,
_J,;s una mufieca &lt;'On corazón d,•
cartón, decfan los de&lt;•epclonados al
declarari;e en retirada.
y sin embargo, aquella a lmlta vi·
v{a alentado la es11eranza de que el
ingrato vol verla a lgún dia, arre1&gt;e:1tido, a renovarle sus J)romesas, más
enamorado que nunca.
El tlt•mpo, que lo mismo destruye
que repara, convirtió en Imposibles
los suefios de la niña.
Pepe a su vez se habfa visto abandonado por la mujer con qu2en cr&lt;?yó ser feliz. Lo babia enganado en
el momento mismo en que la desgra-

J.os iJwa , 01es &lt;&gt;n Ye1·ac1·uz
ela hacia la norhe &lt;•n sus PUJ&gt;ilas Y
en su corazón. Estaba ciego. ¡.;nto.1c.es rué cuando J)ensó en :&gt;!argot, peto ya era tarde.
El sufrimiento y la desesperaciOn

&lt;·aminó al cementerio y burlando d
svei\o del guardador de tumbas, buacó u11 azadón y abrió la ~e¡iultura de
:llargot. Cavando y cavando, no hal:ó
sinv despojos y cenizas. En vez 1!e
¡icrfumes u1l olor nauseabundo Je detenla la re.;plración. De 1&gt;ronto tro11ezó &lt;on al1;0: algo que latia y qu-~
tenia \'ida. Era un corazón. Loco
de coPterto lo estrechó contra su ¡1t&gt;cho y huyó, dando traspiés, temeroso
de S;)r visto.
-,Este es mi c·orazón!-exclamaba arnriciándolo convulso.
Pndido, sin rumbo fijo, huta lejos,
lejos &lt;·on aquel tesoro que acababa do?
robar.
-¡Este es mi rorazón!-repetí,1
enloquecido, jadeante, sin darse 1111
pu1!lo de reposo.
Aquel corazón se extreme!'ió y exh::la1:do l'IUl. queja, murmuró:
-;Te has equivocado, hijo mio!
Llevóse con ansia a los ojos aqutl
e J."az6n, cuya luz rasgó la venda que
los ¡•ubrla y Jllldo ver claro. Habla
robado el corazón de su madre.
en win tienda de c·ampañn.
El !'orazón de :llargot no J)Udo hallarlo. La carne y el J)erfume ~e co11sume•1 en la huesa. ¡Sólo el corazón
marchitaron aquella flor que acabade las madres es resJ)etado por los
ba de helar el cierzo de la muerte.
Xa&lt;la se aprecia en el mundo hasta gusanos!
c¡ue no se vierde.
Con mil dificultades el ciego se en-

�~======l======== EL DEMONIO INTERIOR.., ========== =====~
--------------------=~•..-.,,-------~~-~
Habfala conocido en una noche d&lt;!
bohemia. Y fué en esa hora de alcohol y de lirismo, cuando pude apreciar la fragilidad de su esptritu, intcuamente expuesto a las bruta!id&amp;des de la ,•ida.
Yino a mr, con las mismas ansias
que el caminante hacia la luz de la
s,::nda . .\li alma rué un hospital pan.
ia suya, sangrienta de dolor ....
Rotas las alas en el peregrinaje,
era una mariposa sin antenas, arra.;trando sus galas en la miseria del gusano. Pálida y rubia, como un Jesús
c;in barbas, tenia no sé qué sombra
luminosa en la frente; y en los ojot,
amargamente mansos y sombrtos, l"Om~ galerías de claustro, no sé qué
expresión de bo•1dad, no sé qui': mue
ca ¡¡ia'1osa,---algo asr como si la son ~

a fuerza de volar; pero aún nos quedaba la miseria gloriosa de los cautos ....
Fué entonces que ambos come:.izamo, a despreciar la vida un poco ru&gt;-'nos. Tentamos la visión de algo superior; y hasta llegamos a estrem, cernos ante la majestad de un cr¿púscnlo,-aeJ mismo modo q11e ante,
de compe11etrarnos nos vendáramos
de indiferencia. Eramos dos pájaro;;
con alma ....

- ¿ Y ('Jeonice?
-Amigo mío ... . Xo me lo

IH·C-

r~untes

- ¡ :"llttlva!la ! Tú que tanto la ama• . ¿ l&gt;{)ntle est111•ú?

~ has•..

res, porque, harto de vulgaridad fi!menina, hacta tiempo que ansiaba
tropezar con ur. espiritu un poquito
más suave que el de e:ta trcpilla de
maP.iquf€S acicalados con art.! d-e c,c!índalo. Cleonice me dió, entonces,
la Eensación de un hallazgo precioso
dentro de la cloaca. :\le ha contado la
amistad qu~ la ligaba c,ontig-o, r Je,:;
buenos momentos de confidencia. Dijome que conocla tus ver;;r.s, que eras
muy romántico, y que te apreciaba
muchtsimo. Pero me he convencid.J
que ella, como las demás, como toda.;,
lk,·a también su demonio interior
que la envenena, me he convencido
tarde, ])ara mi mal, porque .... en,pezaba a quererla. . . . Esta sará la
última vez que topiec? centra la~
piedras del camino. Es necesario qu-~

ca. Una mañana, toda aquella alegrfa
,e desvaneció como un sorbo ¿..,
ét?r .... El nido estaba vacio ... Habfa en él dos alas menos y un dolor
más. . . . Cleonice, desaparecida, t!.'&gt;
dejo sino un par de zapatos viejos ...
;qué ,·ulgaridad! Por cierto que los
arrojé por la ventana. . . Y no volví
a veri.a. Este e:&gt;iso11io, como compréuderá~. tué el plato del dfa en el café.
'l uve que alejarme un tiempo de las
1 e.rniones de camaradas para evita,me disgustos. 111i cuarto me parecía
más triste y pobre que de costumbre.
1&lt;,n lodos 10s muebles habla un poquito de perfume de Cleonice ... Fué
necesario neutralizarlo con alcanfor.
Y el cuarto me resultó entonces tan
mal oliente como un féretro ... Burno, pues: ast las co:.as, tuvP anoche

1

l

. Palco ocupado por las Heinas que pre,idieron las &lt;'a1·re1·a~ de bic!cietas efectuadas en ,,asado domi nao en la Conclesa .
co~·ne1on alnnmos p1·eparato1·ianos.-Señor Alejandro )lartínez, ,·encedo1· .d e la tercera cal'rera carr-era de 0:000 metro;-1,os ;encedoi-~s &lt;i: :;:~ ~~~
prnneras carrel'as Y los jueces de lle.e;ada. 7 Prepaníndose pat'&gt;\ salir en una de las carre1·as.- Gi·u¡lo de todos los que tonuu·on pm·te E'n las Cal'l'eras.

risa de sus labios secos hubiéraselc
aubido a las pupilas... .

Desde aquella noche, hicimos ju1:tos el camino. Una misma estrelli.
s.iiaba nuestros pasos. Un sólo dolor
encadenaba nuestras almas, y un:t
•nica luz de esperanza las vestfa ....
Nunca encontré un corazón tan amiao, después del de mi perro.
Sentfa a su lado las frescuras de
un baño oloroso; y en sus palabras
abrevaban su sed todas mis fatigas,
todas mis locuras, todo mi amor.
Ella era, como yo, un pájaro sin
nido. Colaboraba en silencio en mi
obra. Habíamos perdido el plumaje

-Xo í~1101·0 sn paradero ... .
- ¡ Cómo! ¿Lo sabei:? ... .
-Toma .... Lee ....

'·Pai¿ís, diciembre de 1913.-:,ii
querido camarada: Ante todo, al¡;o
que mucho te interesa: he encontrado
una personita que tiene para U recuerdos personales ... Por cierto que
pasé con Cleonice momentos agrad!'bilfsimo:s en Le Bruant. Es una chira
muy espiritual, muy discreta. Vario~
compañeros han sentido el hipnotismo ue sus ojos perverso3. . . . Yo
también .... te lo confieso sin rubo-

de'.al le una explicación: despt:És q ul.l
hnbimos éambiado impresiones, nos
sentimos mutuamente auaídos; y,
como nada estorbaba a nuestros 1&gt;royectos, desde aque·1a misma noche
nos cogimo:;; del brazo y echamos ¡
andar como dos viejos camarad·as.
Nuestro nido se nubló de alegria.
Clonice, era mi musa. A ella le debo
mis mejores versos. Mis ropas de buhernio no mostraban las manchas de
antes por las calles, y mi melena b:illaba, limpia y bien peinada: ten!.,,
por qué preocuparme. Ya te digo: un
hallazgo precioso dentro de la cloa-

una sorpresa .... ¡Y qué sorpresa!Parts estaba bajo la lluvia. Le )lou1in Rouge concluyó por aburrirm~
en diez minuto3, y me eché a la calJ'.!.
Ko tardó el agua en calarme las ropas. Busqué refugio en un almacé11
•de dulc~s. ;y all! estaba, asómbrate.
la fugitiva üleouice! Completamente
transformada. . . . Gorda. . . . Teñido
el pelo de negro .... Seria. . . . Indiferente ... Vulgar ... ¡Se ha casado
con el confitern!"

.,

El muchacho era de aquellos que
se reservan siempre el último cartucho. Su ingreso a la empresa canalizazadora par:&gt; dar salida a las aguas
en un provincia, le permitió al buen
Alvarado colocar en razonable €Gtado
su casita y sus finanzas, que estuvit?ron bastante en desacierto durante
muchos meses. El trato con los numerosos funcionarios públicos que iba,
y ventan al despacho, le proporcion.t
ba múltiples oportunidades 1&gt;ara sonreir con dejos de ironía. Porque Alvarado sonreta siempre, y hablaba cuando le interrogaba11 únicamente. En
11 n muchachote de apostura atlética,
de activo andar, que huta de las te1tulias oficinescas, dedicándose a hacer
monos en los papeles del e:scritorir¡
mie--tra:s que sus compañeros perdfa,1
horas enteras en conversaciones im-

tes sucesos, arreció el trabajo y fué
preciso ap1 etar la cincha, como deci:..
el jefe principal cuando Je urgfa a'gún trámite.
Los ingenieros triunfaban sin hacer otra cosa que tomar té y habl:&gt;.r
de mujeres bellas. Todo se hacta por
obra y gracia de la cohesión de labor realizada por eJ personal, que
dicho sea en honor de la gente hon1ada, hizo en aquella ocasió11, tod,•
Jo que es dable hacer a unos modestos amanuences con ribetes de inger.ierfa barata. Pero, como pasa en todo organismo bien e-carrilado, el a,1dar ce Gigue por propio impulso, y
la cabeza lleva los golpes y los aplausos.
Alvarado estaba am por necesida&lt;:.
Probablemente los cuatrociento:; pesos que le pagaban no eran tan Li-

ta gracia que muchas veces se mo;-ata la lengua para ahogar las comc-tidas de su risa burlona, mordaz, dañina como una bofetada. IndudablemePte él era un loco. Sus costumbres
en la oficina y fuera de ella le distauciaban encrmementQ de sus colegas
y de los admirables señores ingenif'ro:,. Un día circuló por todas partes
la noticia que daban alguno.; diarios
formulando cargos al gobierno que
habla con~entido negociaciones ilegales a la empresa constructora. El director general, hombre habituado a
los espectáculos de aparato reunió en
c,óP.clave al personal. No podta ser
aquello más que una traición. Nad;e
fuera de casa eEtaba al corriente de
las negociacio'!es que se hacfan, y era
entonces natural creer en un delato:·.
Todos los semblantes contratdos por

el personal, mi amigo, que frecuentaba cafés artísticos y domingueab1
con muchachos de prensa y letras,
era el culpable. Esto no importa saberlo todavfa. Primero asistamos al
desenlace, que fué como brindis de
hablador mal letrado.
Desde la entrevista con el directo?·
general, menudearon !os chismes que
decian de Alvarado cosas imposibles,
y cerno allf no habfa un solo caráctc•r,
pronto sobrevino el fin. :\fi amigo fué
despedido con todo el sigilo que a, 011sejaba la indudable prudencia de los
señores i11genieros.
Al presentarse al buffet, iba aquel
muchacho radiante de ironfa. Su ronrisa, ~us ojos, su respiración, su c0ntirente todo, desped!a centellas d,·
sorna y de gusto sentido allá dentro.
muy dentro del corazón.
0

l.'na s11ht de enfernws en elhos¡,ital de la C1·11z Hn,j,;, que ;;e ha &lt;:stahJcddo 01 la rasa lle Escauclóu, situada en la 1&gt;Inza de Gua1•&lt;liola.Ot n1, sala &lt;·on he1 idos, ruida&lt;los pot· la Cruz Roja.-Fiu·hadtl de In rn&lt;.;a E,; andún &lt;·e&lt;lida para hcs))ital de J,1, C1·uz Roj11.-Lo3 corredores del nue·
'"º hospital.
béciles en el buffet de los ingeniero;
directores. ,
Un dfa el subjefe preguntó por Alvarado, y el encargado de la oficina
respondió diciendo que era un maniático y que por eso no frecuentaba.
el despacho. A partir de entonces mi
amigo quedó descalificado por aquel
eenáculo.
Alguna vez que tuvo ocasión de entendérse con los directores, no qul'dó convencido de la capacidad de di·
rhos señores; ni ellos se explicaron
la psicolo~fa de aquel tipo que no se
inclinaba para saludar, que sonreí'.\.
con frecuencia, que contestaba con palabra brillante, a veces sonor!l como
un latigazo. . . . Pero, la empre:;;a.
iniciaba pingües negocios, los ho,nbres del gobireno acudfan con mí&gt;.s
asiduidad, y entre estos lnsigniflcau-

cil de conseguir en otro sitio. Pero
aquellos empleadillos acicalados, rutinarios, lo mismo el lunes que el vierr.es, bien peinatlos y tieeos como velas, le infundfan burla y desprecio.
Su3 jefeJ, ingenieros gr,.duados milagrosamente, hijos todos de familia,
bien, eran una especie de botarate&lt;i
henchidos de núme:-0s y citas georuetricas; hombres maniqutes a la cler niel' c1·i, muy amables, pero absolutamente superficiales, hasta el punto de
que no conocfan para qué pod!a serYir realmente cada uno de sus em¡ileadcs.. Y no cabe dilema: esta fa•ta de psicologta en quinenes dirigen
un negocio, es la ausencia total del
seso.
Alvarado miraba discretamente a
los señores ingenieros cuyas caras de
conejos a la moda le produc[an tau-

t?n g(;sto de pavor, se dirigieron a Al•
varado, que contemplaba frfamente la
escena. El director general advirtió
aquella serenidad ultrajante y se dirigió a mi amigo:
-Usted que anda entre esa gente
de periódicos .... ¿qué responde"?
-Que no me extraña ...
-¿Cómo?
-Naturalmmente.
No entiendo ,señor Al varado.
-Es muy fácil. Ustedes creen que
todos los amigos que vienen de tertu1ia son tales; y .sin duda entre ellos
ha habido un malquerer. . . . y, h&lt;'
ahí todo.
-Está bien. Retírese.
-Después de €sta estúpida escena, Alvarado regresó a su oficina,
convencido una vez más de la Infelicidad de sus jefes. Para éstos y para

Y cuando el señor dircetor general
se disponia a darle la mano para co11cluir, Alvarado, sonriente siempre,
sacó del bolsillo el contrato que la
tarde antes habta firmado con unes
capitalistas yaPkees para canalizar
todo e l pais, y cuyo proyecto sancionaban las cámaras esa semana. Eulonces, cuando enteró a los señores
ingenieros del documento, aguzand:i
la expresión de su sonrisa, se aprox:mó a la puerta y les gritó: "Lo siento
por ustedes que van a quedar sin CJ!.•
ma. . . . pero estoy a sus órdenes si
necesitan un puestito en mi empresa ..... " Y sonó en el pasillo uu:i.
carcajada tan feroz, que aquellos
ll!equetrefes tuvieron miedo.
Indiscutiblemente, Alvarado sabía
una ciencia muy útil.
Sautlngo l"uste1• Castresoy,

�1
1

POESIAS ~EXICANA5

Li\. JIEJOR JIUER'l'E

MI AMADA

HOJA DE ALBUll

(lntitnción de Lope 1le ,·egn.)

Sobre de blando césped reclinada
La diosa del amor, su gentileza
Mostraba sin un velo, y su belleza
Sorprendente, divina, inmaculada.
Venus, que
De sus senos,
Cuando hasta
Y s,1 aguijón

sent!asj enamorada
palpaba su firmeza
ella ,•ino con presteza
clavóle abeja alada.

(Que la abeja creyó que eran claveles
Los botones que ostenta cual de rosa,
Dond0 libar pudiera rica::., mieles.)
Cont1 a el seno a la abeja dió la muerte
Aquella estatua vivJ., majestuosa
\ .... ¡Quién !;OZ'.lr pudiera de i¡!nal rnerte !

··---. -· ··-O---- -

l&lt;"RU'fOS PROHIBIDOS

¿ Si es hermosa, preguntas?
Es tan dulce, es tan bella,
Que compararse a ella ....
Sólo las graci2.s juntas.
Capullo es de una rosa
Su fre3ca tez; de nieve

Sus die11.tes son, y es leve
Su cintura de diosa.
Asemejan dos soles
Sus grandes, negros ojos,
Y sus Ja.bios son rojos
Cual de aurora arreboles.
Y bien, esa hermosura
Que me encanta y fascina,
gs nada, si divina,
f'ontemplo su alma pura.

¿ Recuerdas que de goce enloquecido
Por la contemplación de tus encantos,
De beses los cubrla, tantos, tantos,
Que con besos tu cuerpo estaba ungido?

Asf tambié11 el hombre eu su locura
Por saciar sed de amor que lo tortura,
De l:i. ajena muj&lt;!r gozar pretende;

S! lo recordarás, porque no puedes
Olvidar que En mi alma tú prendiste
El fuego de tu amor, y que quisiste
Hacerme de tu amor gratas mercedes;

l\lá~.\ lejos de hallar calma a sus ardores,
Suel\l mirar trocado en sinsabores
rn1 ciego amor, que su pasión enciend&lt;'.

Mas, ¿dónde estás, mi bien, que no te escueho''
¿ Dónde estás, ¡ oh mi amor! dónde te escondes
Que a mi dolientes voz tú no respondes,
Ni miras las tristezas con que lucho?

- - --o------

lll LLA~'l'O
ALBERTO )l. CARRE31O.

---o

S~.\IHLA:XZA
•
DulC'e, afable, gentil y délicada
Cual de florns fragantes el aroma.,
Y amante c·ual tiernfsima paloma,
Es de mi alma la bella enamorada.
C'uando entreabr(' su boca sc,nrcs:irla,
Gratr,¡ sonrisa entre su labio asoma
Y su rostro semeja linda poma
Para encanto de dioses cultivada.
Orlados por suav!simas pestañas,
Ful.guran como el sol sus grandes ojos;
Es rubio su cabello como el trigo;
Su talle es frágil, cual lo son las cañai-;
Del Nilo azul, y cúbrenla sonrojos
Siempre que piensa en mi; si está conmigo.

- -----o

TU CABECl'l'A DE ORO

¿ Recuerdas que ante U, puesto de h incjos
Y de mi ardiente amor en c.i delino,
Tu perfume aspiraba ¡Oh blanco lirio!
Quemándome en la lumbre de tus ojos?

Y por robar el fruto codiciado
Y sus ansias calmar y su doovelo
D&lt; 1 árbol. cae, hiriéndose, el chicuelo
Y en('uentra su castigo en Sll pecado.

A mis labio3 llevarlo quise luego
C&lt;1al talismá11 divino, puro y santo;
:llas rl3 mis oies al rociarlo el llanto
Rus p&lt;ltalos q~1en,ó; que era de fuego.

Se d(:shojan las rosas, y nos queaan
L:i.s espinas punzantes; el veneno
NUEstras alma3 destruye y nuestras fuerzas,
Y en el abismo se hunde nuestro ensueño.

¿Recuerdas, que "es oe 01·0 tu cabezu"
¡Oh mi amada! yo siempre te dect::1,
En tanto que afanoso yo beb!a
En la fuente sin par de tu belleza?

A~í e.orno los frutos del c:ercado
Dond,, ePtrar jamás debe, el rapazuelo.
Se empeña en disfrutar l'On grande anhelo
Como el manjar más dulce y delicado;

~n et cofre do guardo, ya m1rchitas,
Las flores que d~ amor me diste en JlrenJ.a,
Un pensamiento hallé, valiosa ofrenda
ue tu pasion, en horas ¡ay! benditas.

Es el amor, de rosas y de espinas
Cadena que nos ata y nos subyuga;
Es copa de oro que veneno brinda;
Es flot ido ,ergel, que abismo oculta.

LA MUJER

¡ Oh., tú, de mi t,enar ,lulce c·onsuelo!
De mi dolor ardiente la querella;
Que si eres tan piadosa como bella,
Calmar ya sabes mi constante tluclo.
Ven a mis brazos, ven, yo te lo Imploro:
Y permite que un beso reverente
:llis labios depositen en tu frente
Y en tu adorada cabecita de oro!

estirpe! ....
lejano, vago
nas, alegre
insinuó. . . .

luego, como si trajese prisa por destruir un error, por e,•itar un eng:i.ño. . . . Y pasó el tranvla, pasó, como alegre c.larinad,i, de aurora, pr:-

De pronto, un tintineo
repiquetear de campasonido de bronces, se
se precisó luego, muy

MARAVILLOSOS

Instantáneas tomadas en las ült1•
mas carreras de c:i.ballos, y saltos de
obstáculos efcctuados el mes pasad0
en Londres en prPsencia de los rej·es
y de la nobleza. Tomaron parte en estas carreras los i:aballos m¿s famos,)s
de IPglaterra, y por
las i11i,tautáneas tomada;3 de ellas y
qua re¡&gt;rodudmo",
puede verse, en efer·to, cuán sorprendentes y atrevidos,
fueron los saltos
q u e tan admiratio
dejaron al públko
inglés.

SALTOS

i\lIS FLORES PREDILECTAS

F.s la virtud y es el vicio;
.,;s la v~rdad y el engaño;
Es la locura y el juicio,
La ilusión y el desengaño.

¿ Que cuáles son mis flore~ múr, amadas~
Me preguntas ¡oh dulce prenda m!a!
Para que te hablen ellas noche y dfa
De m!, por mlís que siempre estén calladas?

Cnando amor protesta, miente:
Si desdena, es porque ama
Y avivar quiere inclamente
En otros de amor la llama.

Prefiero las violetas delicadas,
Y su aroma, color y Jozan!a
:lle atraen y deleitan a porfia,
Que pocas rnn como ellas estimadas.

A veces sufriendo rfe;
A veces gozando llora;
Y entre caricias desHe
El odio que la devora.

Mas no rnn preferidas ellas solas
Y otras hay que me encantan y seducen:
Cual de seda las rojas amapolas.
Si tu modestia aquellas reproducen,
Estas imagen son de tu hermosura,
Que me arroba a la par que tu ternura.
ALBERTO ~r. C.\.RREsO.

ECUESTRES

Como curiosidad
damos otra fotograf!a tomada también
durante las carreras,
Que es de un arbol
que fué asaltado por
curiosos ¡&gt;ara tom~.r
asiento en sus ramas
durante el espectáculo.
Bien sabido es
que el espectlícuio
de las carreras tic
carallos en Inglaterra es uno de los
más concurridos no
solamente por las
altas clases que desplegan un gran lujo,
también por las clases populares y ha~ta por la burguesfa.

,

CRONICAS RETROSPECTIVAS.

¿Qué es la mujer, preguntas?
Decirlo yo no podrla;
Qn~ en ella se encuentran ju1ita.s
La ncche y la luz del día.

Por eso decir no acierto
Con absoluta certeza
Lo que hay en ella de cierto:
Si ruindad o si grandeza.

"¡ Las tres! . . . . No. . . . He ofdo
la última campanada y supongo ....
serán las doce. . . . o la una. La::;
¡¡alp1tacion1=s inquietar.t1=s de la notlle, continúan: ¡la canción de m;:,·
terio, gime aún! ¡Ne ile a,mtido crujir las articulaciones d¿ la naturaleza en el soberbio desperezo del d"!spertar! .... ::--o .... ¡es temprano!
.... " ¡ Y los ojos cobardes no miran e l reloj: y an oja la miseria de:
este engaño al corazón, que la re( c,,¡;e, ávidamente! '!res horas de e.;J.c:?. dolorosa, durante las cuale,,
1a imagir.acibn descendió a todos los
abiErnos, hablan tronchado los rojos
e ta veles de su carne; y la:;; ojeraJ,
erar. dos extrañas, paradojales sortijas de esmalte vicleta, sosteniendo
l'I engarl'e de dos extraordinario.;
c!iama•1tes negros ....
- '·¿~xiste peor verdugo que d
1é.~uerdo? Une. noche,-vo!Y!amcs
j, ntos de un paseo. Al dla siguie1:•
u, ll debla reanudar su interrum1&gt;ina tAtedra. Lo noté 1&gt;reocupado, tri,-to". "¿ Qué piensas '? "-11regunté. .
·· Pie1~s0 que mañana estaremos soe·
11arado3 alguPas horas"-dijo, y yo
i,.entl las locas cabriolas de mi cora·
7.0ll•lliñO .... "
¡Las tres y media! . . . . .::..a can,p:11,ada la sacudi'.\ cc,mo un lati~azt,.
hn la semi-obscuridad de la alco!Ja.
su elevada figura envuelta en el largo traje blanco, era como el rayo ,te
luna que pePetra por 1.a rendija Je
uPa ventana. Crujió un mueble. Ella
sabia biel'. que el crujir de ese mut&gt;ble l"ignificaba la aproximación tl..i
un veh!culo, que, invisible aún, s•!
anuncia a la distancia, por m edio t.le
sucesivas trepidaciones de la piedra,
la pared, la madera. . . . Tendió al
o!do, que se sutilizó como arpa eóli~a. . . . El coche pasó, arrastrand,,
11 n trasnochador y una es1&gt;eranza ...
Y c,tra vez el silencio, ese cómvlic•?
idiota, que lo mismo sirve al que lo
solicita y al que lo ultraja; absurdo
tercero inevitable, que sólo exige en
pago una lágrima o una sonrisa, una
mveca de dolor, o una c:ontorsión de
¡¡lacu, otra vez malogró su ansiedad.
¡Y estaba sola en la gran casa muda! .... ¡sola! .... ¡ella! que sentía
gravitar el peso de los mundos sobre sus hombros; ¡ella! ¡que tenh
e n sus entrañas el secreto de una

Sabido es que el célebre actor D. dlsimo efecto, la escalinata por donJosé Valero, de grata memoria, al de bajada se movió tan ostensible1&gt;ropio tiem1&gt;0 que era un genio ,-¡,, rnenta, que el autor vaciló y estuvo
la escena, tenla un genio mallsimo, a punto de caer; el público se aperun carácter irascible, a veces in1- cibió de aquel movimiento; el efe~to fué co1&gt;traproduce1~te; y el telón
gua1llable .
Siendo, como era un actor pura- cayó c·ompletamente en fr1o ....
\'alero llegó al paroxismo del fn.
mente efectista, por inexplicable contradicción, era a la vez partidario ror. " - ¡Que venga e l maquinista!"'
acérrimo de la verdad escénica, no -gritó, trémulo de ira-. El maquien lo fundamental, como fuera 16- nista se preesntó. D. José le cogió
gico, sino en lo accesorio, en lo com- pc,r · un brazo, le sacudió fuertemenplementario, en lo que se refiere a te y le dijo:
- ¡ Esa escalinata es ele piedra!
trajes, decoraciones, nh·ezzo, etc:.,
-No, señor, de madera-le co!lYo le vi por primera vez en ... i
teatro Principal, de Jl.lálaga, hace lo testó el maquinista desasiéndose cla
menos cincuenta años, y tuve ocasión la garra del león, que tal era aqul'de apreciar de visu el genio y el mal lla mano.
-¡Pero figura que es de piedra .. ,!
genio de D. José, que de ambos ha¿ Lo oye usted .... ?
cia entonces ostentosa gala.
-¡Déjeme usted en paz!
Re¡ireseutábase una noche el faY le volvió la espalda. Valero tiró
moso drama Guzmán el Bueno, que
era una de las obras favoritas del de la espada, Y, de no sujetarle prongran actor, y en la escena final, cuan- tamente las personas que alH se endo el defensor de Trifa baja de la contraban lo hubiera pasado mal e!
muralla después de arrojar el puñal pobre maquinista ....
En otra ocasión, en aquella mi"
al campo enemigo para, que sacrifiquen a su propio hijo, escena que ma temporada y en el mismo teat1 o.
siempre ensayaba Valero cuidadosa- se ensayaba una tarde un drama hiJ•
mer.te, y en la cual prodllcfa grau- tórico cuya acción se desarrollaba

LA

mera escála de la jornada laboriosa,
toque de alerta pJ.,a los voluntario,,,
¡ marcha tún-in1 e acompañando U1::i
ilusión! ....
¡Las cuatro! .... Los grandes d1:1mantes negros, titilan como estrella~
próximas a desvanecerse .... las sortijas de esmalte violeta, se tornaJ1
moradas a la luz incierta del anrnnecer. . . . ¡y ea bella la mujer quP
asf espera! l'iene la desolada, trágica belleza de A,1drómeda. . . . Y e,;
soberanamente hermcso el cuerpo
tendido en el rojo diván que lo ofrece (omo regio presente en una l.&gt;a11cteja, al dueño ausente ... . ¡Son ne·
grc,; enroscados, como lujuriosas
sierpes de ébano los cabellos, qu,,;
l'aén, pesados, hasi.a la altombra! ...
¡Oh! ¡qué bien ueben de hundirae
los dedos en los rizo3 espeses y odorantes ! . . . . 'f sol' sangneP.tos los
labios, e iP.citantes y f1 eicos y sa•
bies .... ¡el bc,so no guarda sacr.'tos para los dulces labios sensuales! ....
¡Las cinco! .... Ahcra, las soni;";:_s moradas, perdieron los grand~s
diámantes negros .... Ya no hay Si·
no pequeños fragmentos claros, cla1 os, que caén C'omo estrel'.itas diluícl.as, interminablemente, inexorabll•mente, cerno si no hubiesen de agolarse jamás. . . . ¡ pobrecitas! . . . ; Y
wrren por las mejillas y acarician
los labios y besan las orejas, y surcan el cuello y se pierden en la l)¡.
furcación de los senos en flor! La
compañia de la hermosa dolilen~e.
debe ser grata corno la de una selv;t
florecida; saturada de amor en las
corolas de los nardos, en los nido:;
de las palomas .... y su alma, "saU&lt;·ta santorum", dulce refugio para .,¡
dolor, rincól' propicio a las confidencias, amable sitial para reposar la
mente, nfvea hostia en el sagracl ,J
misterio de la vida-amor! ... .
¡Las cinco y media! .... Dos diumarrtitos Umidos, se han detenido
sobre el esmalte morado. . . . ¡ son
las dos gotas últimas de la cascada
impetuosa. Sobre el rojo diván, e l
ecuerpo blanco en el traje blanco e.,
como la ofrenda sangrienta de una
gacela a los dioses implacables ....
El sol, en tanto, piruetea canalle,scamente sobre el bello cuerpo exténuado ....
:\IIRED,L1•,.

'\/ERDAD ESCENICA

a pricipios del siglo XIII. Llegó un'!.
escena muy larga entre Valero y dos
actores, Fidel López y un tal Molin~,
ct•yc nombre de pila no recuerdo en
este momento.
Don José estaba en medio, y los
meeC'ionados actores, fumando seados puros del estanco, y sabiendo
que Valero aborrecfa el tabaco, sobre
todo el tabaco malo, no cesaban Ge
arrojarle el humo a la cara. Don José estaba haciendo coraje desde el
principio de aquella ¡,-terminable.,
ts('ena; trémulo de ira, cambiaba de
color a cada instante, y cuando y:i.
había pasado por tot.los los color&lt;s
del iris y empezaba a toser, se par0
en firme mandó callar al apuntador,
arrebató los cigarros a los imprudentes fumadores, pisoteó con furia
las taga1•11inas y exclamó:
-En la época a que se contraé la
acción de este drama, aún no se había descubierto América, y, por co,1 siguiente, no se conocfa el tabaco en
España. Partidario de la verdad e~cénica hasta en los ensayos, no pt&gt;r•
mito que fumen ustedes mientras se
ePsaye y se represente esta obra.
López y Jl.lolina, que conoc[an per-

rectamente el carácter de su director y que le quer!an y respetaban
mucho, bajaron la cabeza, sin atreverse a replicar cosa alguna; mG.s
cuando el inflexible e irascible director se disponfa a reanudar el ensayo, timidamente y como en bromabroma amistosa-, le arguyó Fidel
López:
-Tiene usted razón, Don José: a
principios del siglo XIII aún no se
conoch el tabaco en España; pero,
a mi vez, debo ad,·ertir a usted, velardo ahcra también por la verdad
escénica, que tampoco en •dicha época se conoclan los caramelos, no obstante lo cual los está usted chupando toda la tarde.
Don José frunció el entrecejo, señal evidente de su contrariedad; pero se repuso pronto de la sorpresa
que le causara la observación y, sonrier.do levemente, coPtestó:
- Si r.o (aramelos, habrfa algo
quivalente vara suavizar la garganta. Además, los caramelos no echan
humo ni molestan a nadie .... , ni
siquiera se ven. Hemos concluido.
Siga el ensayo.
F1·ancisco Flo1·es Gal'cía.

•

�o

ojo
1 1

I'

01 O

.

0

EL c.ARCON DE PALISANDRO

0

Del libro "\.iejos perfumes".
(Para "El )lu.udo Ilustrado").

•

º'º
1

1

¿¡¿
o

-

lor de callimir Yerdoso., bajito de
cuerpo, desdentado, aquilino, gran
catador y que suele dejar la mai1g:..
Jacintilla, la ahijada de señor derecha una cuarta más larga qu~
Francisco el hortelano, se casa con la izquierda; pero el novio, aunqu~
Juan Luis. Juan Luis ya es maestro apretujado y cohibido, se siente sade forjas desde que tata. Anselm'&gt; tisfecho. ::\lira y remira su camisa
no puede blandir el mazo, ni macha- a1;lar.chada, blanquisima, brillan:e
car el hierro, ni forjar una herra- tomo una coraza damasquina. Addura, ni abozalar un rocfn espanta- mira el mc,ño de su corbata roja, que
dizo y matrero. Está muy viejo y E? abre como amapola a la orilla de
muy cansado. El fogón de cuarent:i. una fuePte tranquila y argenteada.
y cuatro años Jo ha ido cociendo len- Su pantalón es de campana, abierto
tamente como el sol de est1o a un ro- de la rodilla abajo: sus calzado~.
ble de buena cepa. Una noche llamú ocrizos y rechinadores; de níquel la
a Juan Luis y Je dijo, dice:
leontina del reloj invi~ible; y ·;u
-Hijo: Agora es dfa de los San- sombrero castoreño con toquillas platos :\IarHn Papa y Aure!io :\Uírtires. teadas. \'a y viene inquieto, pegand()
Quere decir que somos 12 de noviem- puñetazos en la perniquebrada me~a
bre del año de gracia de mil ocho- de la salita como si machacase 11'1
eientos ochenta y tres. \'a para cua- hin-ro rebelde al mazo. Por la ve•1renta y cuatro 'invierl'os que estoy taPa abierta, que caé a la carreter·i.
dale que le dale al yunque y al mar- solitaria, penetra un airecillo fresn
tillo y al fuelle de allá abajo. ¡Chis- y picaP 1 e, oliente a raro olor de brupajos! Ya e.;; justo que dascanse y ma. Las arboledas, vagas romo pe,ique tú, que estás muchacho y juer- samiento:;; matutirus, tienen un tntc tomo u!~ potranco agostizo, ru:- Po frfo y ustoriamente pálido, esfures por mi vejez ya que yo he lll!- mado por la calina que degrad1 el
raJ pc,r tu ju qmtu. Yo ya me sier.- n:rde y el fSCarlata. fuertes de los
to lllllY acartonao, muy quemao y abertales sembrados de alfalfa y
muy derrePgao. Ya casi i:i miro y no amapola!'. El cielo comienz.!. a s0 11rf'sé ni a. ó1!de está m1 mano derecha. sarne con los primeros rubore3 el.,!
Bésala, pu~s. anti,:. que mi Comad1 e di&amp; lHimav&lt;'ral. Perezosamante se va
la :\Juert:! nH• la enfrfe, recibe mi tiñePdo con matices acoralados: •?3
b,:;iclición y quédate con la fragu,,. como la o:·aeión de una iP.mensa. e?Uio3 te ha de ayudar como a mi m~ perar.za. que asc-iende a lo infinito.·
ha. ayudado en tantcs lustro•¡¡. T!i La horizontalidad de sus celaj2s i·'ya eres todo un hombre. ¡qué chis- nue·, semeja cordones ele gasa que
pajc-3! Te sabeg ganar e~ paP con ·il sujftan trn I elo portentoso. Luep;o
sudor de tu rostro. !&lt;:res honrao a toma roFados de carn~ virgen, diluicarta. cabal. 'Iú ni chupas, tú ni jUC'· clos delic io3amente en maravilla &lt;1°
gas, tú ni bebes, tú ni .... er~3 mu- paz. a tiempo que las dúlcidas a10,1jerero como otros gandules de la Vi- clras empiezaP. a despertar cantancl o
lla. Que yo sepa, tan solamente J,1- maPsamente en los acebos cuajados
cin!:illa te ha vuelto el seso y te traé de rocic·. Los madrugadores e•31&gt;ia ·1
todo enamorisC'ao; pero yo aprel,c a las abejas del eolmenar cercano.
e::-tos amorfos porque columbro qu,· Un hal.cón chillón alea en los aires.
son honestos y que irán a parar al vigorosamente destacado sobre ::!l
altar pa que el Señor Cura los ben- rnave hematiles que ya colora el firdiga, como de antemano lo hace :11
mamento. /Algu1103 ·leclwros pa~an
vieJo padre. Ccn que .. . . a trabajar al trote de sus asnillos. Oyese e,
pa merecer a la doncella y cuidao co:i hueco chocar de los botes abollado'S
hacer un desacato. Mira que la tal y matE3, cerrados por ta1iones d&lt;&gt;
es ele las ele ley; quero decir, que es biznaga-s siP. espinas. Tatn Ans~lmo,
se ha criao clePcle chicampiana, que c-on ropas de cristianar ¡wnetra l'1'1!·
es muy mujer y qt&gt;c\ está acostum- queando, bostezando aún, encorvac'o,
brada a los buenos trapos. Dicho !() con los acarnazados ojillcs ac1Jo~os
que te lleve dicho, al rayar el día y lleros de lagañas. Las e:u¡uilas
de mañana, si e~ Señor es servido, rientes, 11 upciales, en son de fie 0 ta,
tú serás el ma.istro y yo. . . . c-1 t'antar las estrofas epitatimic: e ,IC'l
aprendiz, que aunque cegatón y e,1- alba, qui&gt; ,,,1enan a risas en el 'l•1e!I
fermo como estoy, ¡ qué chi:::pajos!, corazón del mozo. l'na que otra gud&lt;.&gt; cuando eP. cuando te daré la m,,- londrina, con brizna:s en el pico, í•liino siquiera sea pa agarrar las tena- lla fraternalmente y roza lo, abe •
zas II pa templarte un fierro. Cuela, l!ones de las ides renacidas. Bajo ,· 1
pues, a pelar la pava al ventanillo, olivar l'ecino las frescas rosas se
c¡ne ya miro que se te quema la miel. abrel'. al amor de la mañana, como
Atranca bien euando salgas, entie- bocas que ¡1ide11. un be.;o de &lt;'onfr.trra unas brasas pa mañana y que ternidad, y su perfume húmedo tra~Nuestro Señor San ::\1artfn te acorn- eiende a viejo arcón de abuela. Los
riañe.
gallos tcrnasoles haeen la primera
A partir de entonces, el mae.st.-o rueda a sus hembras tibias, trop,''Juan Luis comenzó a trabajar como zando 103 espolones de sus pluma-,.
todo un hombre y ahorró buenos rea- Cantan en las sementeras florida.,,
les, medios y tlacos para el dfa de bajo la gloriosa alegria del sol. y
sus bodas, que ha llegado.
allá abajo, a través de las romploJuan Luis es e' mozo más feliz nas higueras que adornan la fachad:i.
del puebluco. Está desconocido. Se ahumada, brilla la extensa laguna
ha bañado tres veces para de3holll- como un divino cuajarón de oro. Ali'narse el cuerpo impregnado de po:-- gremente ladran los albañariegos
fiado jorguin, y en fuerza de refre- azuzando a los ganados niveos qu•:!
. :rnes, cubetazos de agua y enjabo- van a trise.ar en la colina. Las viejas
naduras, la color de su rostro, de del barrio, cantando alabanzas, baacobrada y tiznada que era, aparee') rren con sus escobas de ramas el emlimpia, fresca y c-lara como un yel- pedrado enverdecido por la i11Yaso1a
mo recién desorinado y bruñido. E&lt;1 verdc,laga. A la puarta de la herr,1lo que él. dice:
rfa,- una puerta desastrosa y raja--Cuando un herrero Ee casa, tie- da.,- que abajo del farol roto, nene que estar en jabón ocho dias u grusco y torcido muestra una herramás ....
d1•.ra gastada, entre una girnalda u~
Tcdavla no amanece y ya es:á boj, algunos vecinos se reunen para.
listo y trajeado de nuevo. Su cha- acompañar al novio. Los chiquillo:.
queta es corta, confeccionada por r!en y saltan. Juan Luis sueña ....
Cárdenas, el único y mejor sastre del
Tata Anselmo.- ¡Olá.!
¡Buenos
villorrio, un parlanchín viejecillo co- dias te dé Dios, hijo!

Hada de azahares naturales es el sfmbolo de la Poesfa campestre. Sus oia•
zos negros, negros, miran fervorosamente a lo alto. A sus lados salen
los pad-inos: la noble dama Doña
~1ar1a Silveria del Olmo y Talaver'I.
y el antiguo sirviente, señor Francisco el hortelano. Hay otros máie,
de los muy principales. As1, entre
las representaciones unidas de la
Aristocracia y del Pueblo, saluda castamente al hijo del Trabajo, y su saludo es de progreso, de paz y de
amor. Agudos ¡ vivas! atruenan ia
plazita jovial, bañada de sol y lim•
- pía como eP dia de fiesta. La cenc1,&gt;rrada de los muchachos y las pastoriles flautas acompañan a las esquilas que repica11 alocadamente. El
cojo, sacristán, está en su element0
allá en la torrecilla colonial. donde
revuelan catorce palomas blancas,
blancas como los catorce bJa¡,cos ve!·sos de un divino soneto dedic:i.do a

Juan Luis.-¡i\lejores los teng.l
usté, padre!
Tata Anselmo.-¡Chispajos! Y qué
buen mozo que te encuentro! A legua¡¡ se adivina que va a tomar estao el nieto de mi madre.
Juan Luis.-La mesmo de remo3a•
da está su persona, señor. Parec:a
oue le han quitao veinte años de eutima!
Tata Anselmo.-¡ Chispajos con e:
Juanucbo! No te burles, hombre, no
te burle, de los ,•iejos, que se t¿
1rnedo secar la risa.
.Juan Luis.-No me burlo, señ0r
padre, sino que ron esa nueva zamarra, que le queda ni pintada, se ve
su mercé ma.s buen mozo y más mu(•hacho!
Tata Anselmo.-Güen mozo y m1;e:hacho como tú, lo juf cuando me
casé ron tu madre. ¡Aquel.las s1 que
jueron bodas y tornabodas! . . . . Se.!
c·omió asao, sa bebió vino del fresco, se bailó por tres dtas seguidos
y todal'ia sobró qué comer y quJ
beber ¡¡a otros tantos. ¿Eh? i Qué
t.! parece! Di tú que ni los comelitonES ele Su Alteza Serenfaima .... •
Juan Luis.-Aquellos eraP otros
tiempos. . . . Entonces babia muchas
ouzas y muchos pesos cuadrados t-,1
lo:; arc·ones ....
Tata Anselmc.-¡Claro que lo~
habla! Tu madre jué a 1.a iglesia co 1
güePos anillos de oro puro, no dublli
&lt;·omo el de agora, y con un vistirlo
de C'rinolina de gro morao, que nomás cruj1a ccmo los que usa la niila
Doña ::\Tarfa Silveria. Y ¡&gt;a que vean
que 1:0 miento, pregúntale a ésta ...
A lo que les casorios de estos maL
hadados tiempos se me af\guran velorio,, de probe .. . .
1&lt;:s que yo le he dado buenos tr.:i¡ios a Jacintilla. Ali! está. un vestido
verde perico, de pura seda, con au:i.nicos en el ¡¡echo, que no se puede
pedir más. Alli está otro color
rosa ron abalorios de azabache, que
no lo gasta ninguna encopetada d~l
Real de Zacatecas. Alli está una cas;taña fina, a la moda, que hasta paree.e de cabellos de ángel. AIH están
\'P.os botines de raso turco, ta:-:. :.'h·quillos, que más s~ gualan a los de
la hacia ::\lerlanda que a los de una
1iersona de carne y hue.o. AIH está11
una mantiJl.a y un tápalo de burarn
y unas arracadas de plata y tantas
y tantas cosas, que ni se las menc-io1,.o a usta porque ya las conoce ...
Otro Ef: He mercado tres toneles de
aloque puro, un botijo de Pinos ler;ttimo, media docena de anisado para las curritas, dos cientos de pasteles de horno y hartas colaciones.
caeahuates, cocos, peladillas y agu'l
fresca de chfa para los muchachos ..•
Otro más: He matado el toro aldineg.ro, tres puercos !b~en cebados,
un becerro, cinco guajolotes y dos
borregos .... Todavfa otro más: He
mercado ... .
Tata Anselmo.-¡Ya estará, hombre, tapa tus talegas! ¡ Qué chispajos!, ya sé que te has lucido y te felicito y me felic-ito pa que sepan por
al!f las malas lenguas, que el hijo
de tata Anselmo no es agarrao ni
codo duro. . . . Pero punto en boca
y Yámonos, que erogue ya están allf
los padrinos y nuestra gente nos esJ)era.
Juan Luis.- A la hora que su mercé lo ordene. ¡Ah, si viviera mi madrecita! ....
Tata Anselmo.-¡Calla! No te hace falta la diiu.nta. Era más rejega
que una yegua bruta al remacharle
la herradura. . . . ¿ Ya llevas la3
arras?
Juan Luis.-¡Ah, se me olvidaban!

º"

Tata Ar&gt;selmo.-¡Jesús, qué m;,chachc;; los de hoy en d1a! En mis
mocedades.... ¡je!.... comíamos
muncho ipazote del zorrillo pa ten,-:r
güena memoria. Yo me sabia del pe
al pa el Silabario, la Doctrina y la
:\laPtilla No. 2 ....
Les vecir&gt;.os. (desde afuera).-¡ Y'Ya el novio! ¡Viva Jacintilla! ¡Vi\·a
tata Anselmo!
Tata Anselmo.-Anda, Juan, q,;J
la 6 ente se impacienta!
Juan Luis.-Es que Po hallo m:
,·tbora de cuero.
Tata Anselmo.-¡Chispajos con h
viborita! ....
El sol esplende en toda su pureza.
La carretera está barrida, y rega,1.1
con agua y rosas deshojadas. Los
6 orrio11.es cruzan en parvadas, gorje:i.ndo deliciosamente. Las vides de
granos de oro saturan el ambient~
con un aroma vital, acre y tibio.
Verdean las milpas como ricas alfombras salpicadas de hermosos cimofanas, y un aire sereno, af!l.ble
y oportuno, impregna vigorosidades
C'n los pulmones de los campesino:,.
Todo caPta la Vida y el Amor. Hay
con~oladores contrastes en las flore~
y en los árboles, en lc-s pájaros y t;&gt;
los arroyuelos. Todo es rojo y viril
como la Fuerza; blanco y tierno como la Virtud.
Los niños de la escuela.-¡Viv-l
Jua.u Luis! ¡Viva tata Anselmo! ¡Viva Jacint!lla ! ¡ Viva el Cura Hidal•
go! ....
Padre e hijo, amorosamente dul
bracero, traspasan el umbral enfe'3tonado con guiJ•paldas de álamo joven. El entusiasta corro los recibe a
gritos y abrazos y echa a andar tras
de ellos hasta la grave heredad qu::!
atesora, como a linda castellana, la
rosa más bella del terruño. Muchos
aldeanos, mujeres y chiquillos, s¿
unen al cortijo. Las abuelas, desde
los quiciales y portalucos sunrien y
saludan al herrero. Otras le obsf'quian manojos de azahares recién
cortados.
Ul'a
abuela.-¡Adiós,
Juar&gt;il!o,
que seas feliz!
Otra.-Que tu mujP.r te dé muchos
hijos.
Esta.--Una esposa amante es pré•mio para el hombre honrado.
La de ahf.-Con buenas accion,es,
la casada más agria se domeña.
Esa.-Ttí las has he&lt;,ho y las harás, Juanucho, y que sea par.. l&gt;ien !
La de aqui.-Faja a tiempo a 111
mujer, que después todo es 1&gt;lace,·.
La de más allá.- El Dios Nuestro
Señor te bendiga hasta la cuarta gPneración!
Juan Luis. (emocionado).~¡Se
agradece, buenas alm-¡s, se agradec•p!
Tata Anselmo. ( 1forando, besaPd., y abrazando a su bijo) .- Sé muy
güeno ·siempre, hijo mto, anque el
mundo te quera hacer muy malo!
Todo el pueblo.-¡Alabado sea el
Dios de los pobres, que da tal padre
a tal hijo!
Tata Anselmo y Jnan Luis.- ¡Bendito! ¡Bendito!
Brillan lágrimas de religiosidad eo
muchos ojos y una gran oración sencilla se eleva hasta los cielos con10
el canto matutino de una mistica y
dulce torcaz. Parece entonces QU&lt;
la, luz se aviva, que las flores aroman aún más, que los manantial,•:,
son más diáfanos y que las aves trinan con más inecente trino. Jacintilla, de pié, bajo el ancho dintel
del portón señorial, aparece toda
blanca, má.s blanca que la plegaria
de una mártir moribunda. Sonrien
sus labios, algo J&gt;álidos como pétalos que van a marchitarse. Está bella, luminosa, sencilla, como sencilla,
luminosa y bella la Honradez. Coro-

nubecilla de póstuma esperanza. l'n
rayo de sol la dora. Despréndenst.
pétalos de las guirnaldas y una paloma vuela por el domo: tal un augurio de paz.
El señor Cura Párroco.-¡ C01uu·
matum est!
La multitud.-¡Consumatum est!

Un padrino garraspea. Cesa el mur-

m1!llo. Dos r.:ariposillas penetran por
la puerta del corredor y enlazadas
revuelan después sobre un aporcelanado florero colmado de claveles. Los
sombrios retratos de los antepasaclo:;
parecen admirados de aquella irru :ición plebeya. Las colgaduras de afio-

Dio~.

••

El 11otario.-¡Qué maja estás, Jacipti!la, pareces un botoPcito de azucena!
Ji;l escribiente.
(suspirando).--¡ Be 11a perla se l,leva .Juan Luis!
La dueña.-¡Ay, chula, ya se te
l'an defcom no11.iendo los caireles!
Pepilla la tahonera.-¡ A ver, a
ver, yo te los prendo con una horquilla!
Doña ::\farfa Silveria.-Andad, niñas. que se nos hace tarde.
El Uo Nicbo.-La mujer siempre
ha de ser un alfiletero.
El aya.-¡Mejor, mejor! Mejor calle mi señor Dionlsio, que los viejos
no tenemos vela en este entierro ...
Un padrino.-¡Ah, qué linda mañana! ¡Esta es mañana de juventud!
Tata Anselmo.-Yo me siento rejuvenecido.
El tendero Catarino.-Ganas m-'.!
dan de ver cómo me sale la tercern.
mujer. Esto de ootar viudo y todo •JI
d.fa tras el mostrador ....
Señor Francisco.-Bien dice el rPfrán, que son más frescas las tardes
que las mañanas.
Doña Maria Silveria.-Ya, ya vámonos a la iglesia.
Alvaro de Gómez.-Mire, madrina,
miro cuántos tordos hay en los árboles! Si yo hubiera traido mi flecha ....
Juan Luis. (acariciando a su 1&gt;r0metida) .- ¡ Qué feliz soy, Jacintilla ·
Jacintilla.-¡ Estate, tonto, que nos
están mirando! Después ....
Tata Ansel mo.
(filosofando).¡ Chispajos ! ¡De veras que la vida es
güena!
Pedrito el escolar.-¡Um .... !
To·dos los padrinos y el gentto atraviesan la plaza y penetran por par&lt;•jafl a Ja iglesia. La novia se apoya
en señor Franrisro: Doña :\!arfa Si!1·i&gt;ria en Juan Lni,. T~ta Anselmo 10"
i,iirue. moque11nd.o. rabisbaio. E l sol
d.e~ciende a torrP11tes por las ventanas ahiertas. eP Ji,s cu~les se car&lt;':i.·
.ie,in lo« mirln,; v las ahubillas. Hu,,,e~ !'&lt;tllT'OS r' mirra el incensario.
'Po/lo h11ple a hoi?&lt;; frescas ne encino.
H?" nP "'rlln rP"''1'ln&lt;lor eu las naves.
Brilla el oro vieio de los ornamentos sacros. Los retablos y los santos
parecen men.oq 11atinados nor el tien,no. RI marfilefio Cristo, rie:ido y triste. abre sus br,izos de infüüto perdón,
v la imal!"en de la Virgen. cérea. luic,sa aznlea como el ciel.o desnués
;1P. u'na lll•via eP el otoño. Don Abundio el ore-ari"&gt;ta ee siente ins1&gt;irado
con aonPlla-; juvePi!es nupcias. La3
voces ele! 6re:ano car.tan, tiemblan
como querelJas de pasión, suspiran
lm·emente y luego regocijadas crecen
v se elevan altizonantes, llenando el
Íímbito del templo con un gran coro
de fec11r&gt;didad. Los labios unciosos
rezan. LoR corazones laten aceleradamente. Las cabezas SP abaten ant~
la ,;olemnirla(, simole de la liturgia
" el señor Cura Párroco oficia duran•e toda l'l. reremonia con la dulc0 dumbre de u:i. Yerdadero apóstol de
de la Fe; su melena albea como una

.\1tiUería yanqui en Yeracrnz.

---------------.....-..-~-- -.-..... .. .....-..:..;:-----------.-.,,_-..-..._-;,..
~

Cuando el acto termina, y mientra:.&gt;
la chiquiller!a rec·oge los puñados d"
confites, avellanas, cocos, almendr¡•s
y tlacos arrojados liberalmente pur
los padrinos, el cortejo, al son de las
flautas y botes de petróleo, sube 1a.
ancha escalera de la mansión linajuda donde la nueva desposada pasara
su solterfa. Pero antes de marchar
a la comida de la boda, que será en
el huerto de la herrería, senor Francisco ha querido cumplir con un deber sagrado. Ya reunidos todos en la
gran sala severa, poniendo por testigos a la noble heredera y al notario, saca un bulto ePvuelto con cui-

rado Damasco eman::.l un cliscre:o
aroma de estoraque.
Jacintilla, de pie, a la derecha ue
Jllan Luis, espera con la vist1 cla,-ada en e1. piso de nogal bruñido.
Una alc-ndra triste y viuda, suspin
en la frondosa higuera agrisada del
inmenrn patio coP.ventual.
Señor Francisco.--Respetuosamente a mi señora ama, Doña :\!arfa Siiveria, 1iido venia ¡Jara hablar.
Doña :\Iarla Silveria.-Concedi;Ja
está.
Señor Francisco. (te-siendo) .-Han
ele saber todos los presentes, muy S"·
ñores rufos y prensi¡¡ales de esta real

0

J&lt;'ederales en Teje1·ía observando un ae1oplano.

dado en roJo pañuelo de yerbas y
contempla solemnemente a su ahij,1da confusa y sorprendida. El esposo
lo interroga con pupilas lelas. Lo.,
preseP.tes, en voz baja, se preguntan
en qué irá a parar aquello. Arréglause sus coronas de rosa¡¡ Jas doncellas.

Yilla, que cuando mi comadre Doña
'.llarfa del Refugio rindió ¡;u alma a
la Divina Provid encia, hizome un e11cargo qu e agora cumplo con la m:.:yor discreción y lealtad. Llamóme
con voz de otro mundo, ¡pobrecita!,

y en articulo de muerte, me dijo, dice:
-"Compadre: Se ha llegado mi
última hora. Voy a comparecer muy
pronto ante el Señor y es mi voluntad de encargarle a su mercé un humilde legado para mi adorada hija.
Es mi l'Oluntad, digo, que cuando
aquella llegare, si llega, a la mayor
edad y halla para su dicha un hombre bueno que por esposa la pida, le
sea entregado, como única herencia
v como único regalo de bodas mio,
~ste arcón de palo santo. No tengo
más que heredarle sino lo que su
mercé verá ahí dentro. Quiero y es
mi Yoluntad que ella n olo mire
i1asta el dfa de su felicidad y que ella
mesma lo reciba y abra con esta la
su llave que de am pende. . . . l\le
jura su mercé que asl lo hará•/"
Yo, girimiqueando, dije:
-Comadre: Por las cenizas de mis
tatarabuelos y por e;:ta Santa Cruz
,1eJ Señor, digo, prometo y juro que
ei nara etnonc·es 1·íYo, re! lo haré!
Ella añadió:
-"Entonces, ya vuedo morir en
paz" ....
JaciPtilla. (enjugándoso los diamantes de dos lágrimas).-¡ Pobre
madre mfa!
Señor Francisco.- Mis sent;ras y
amigos: El dicho arcón de palo santo aquf esta.. Den te•timonio sus mercedes de que he sabido y podido cumplir con el santo mandato de la di·
funta y que a U. mi ahijada adoptiva, mi único querer, el consuelo d~
mi vejez, mi niña bien amada Marfa
Jacinta, de apelativo Pingarrón ,
hoy de Castorcna, te lo entrego con
toda la formalidad debida.
Los presentes.-Damos testimonio
de la honradez de su mercé.
Señor Francisco.-Soy hombre dt!
bien y amamantado en el temor de
Dios.
Doña Maria Silveria. (toma11do el
arcón) .-Abrelo agora, hija mfa.
Los testigos, el novio y hasta la
misma interpelada creen encontrar!;&lt;;!
con un legado de buenas c-nzas o coJl
muchas de esas prendas y fruslerias
Que tan de gusto eran de nuestras
bisab,1 elas. Un soplo de curiosidad e
interés creciente flota en el vasto salón ob,curo. Los rostros, antes compungidos, se reaniman. Juan Luis
torna a reir con su risa franca de
robusto ebrero. Afuera se oye la algazara de los rapaces y el tañer de los
ritos de calabaza. El péndulo bron••;.
neo se balaP.cea impasiblemente: tic.
. . . tac. tic. . . . tac.
Algunas voces.- ¡A ver! ¡A ver!
Todos rodea11 !a coP.sola de caob&lt;1
historiada y fina. Una chiquilla echa
abajo el floreado alabastróP lleno de
lináloe. Jacintilla, sonriendo emocionada, abre con trémula mano el oloroso arcón ele palisandro y deja caer
la llave enmohecida, que salta con
í inti11.co metálico en el sonoro losauge.
Doña :\!arfa Silveria. (~orpren.lic!1).- ¡Está vac.'.c!
Señor Franci,co. ( cac:llazudo) .-Buscad bien ....
Juan Luis.- ¡Ah! ....
Todcs.-¿El qué ¿El qué?
Juan Luis.- ¡ Un pap-.:?l doblado:
Jacintilla.-¡ Daca!
Juan Luis.- Toma.
Se oye el aleteo de las moscas y
e\ ruido del papel al ser desdoblado.
.'\.lgunas bocas babean.
Jacintilla. (leyendo).-"Hija rula:
Sé honrada."
Tata Anselmo.- ¡Sí, qué chispajo3!
Todos.- ¡¡ ¡Aaaaab! ! ! ....
Pedrito el escolar.-¡Um! ....
Y el sol ríe.
SEVERO AMADOR.

�---=======:~-1\ LA MITAD DE LA JUSTICIA
.Señoras y i,eñores:-añadió el orador, saludando a la concurrencia,
que habfa aplaudido la primera parte de · su discurso. Yeo que estáis
conformes con mi sistema penal. P~ro, ¡,puede ser justa una rociedacl si
sólo ejerce la dura función de castigar, y no sua,·iza y completa la a"ción pública con premios y recompensas a las buenas acciones? ¿ Qu¿
justicia es e~a. que encarcela, áhF.rroja y da garrote al delincuenl~.
:1 no protege al benemérito? ¿Có·
mo se •ha e':crito un código penal Y
no existe otro código recom¡iensal?
¡ Ah, señores! La idea de la justiria eterna abraza los dos extremos.
De ella hemos tomado el limbo que
es la 1irevenció11; el purgatorio, que
es la cárcel; y el presidio, que es el
infierno. Como veis, nos hemos olvidado de la gloria. La justicia humana
sólo ha tomado la parte del demonio. No debe representarse en los
grabados con la espada y la balanza;
hay q11e quitarle el peso y dejarla el
espadón; o mejor dicho, substituir la
espada con dos cuernos.
-Si me dejan cesante, me decia
tlP anliguo magistrado, peor para el
gobierno, peor para todos. En mi
larga carrera s6lo be aprendido &amp;
ahorcar. ¡Ay de los que caigan!
i:;;¡ fuP.cionario público sólo conoc:a
el arte de hacer daño. ¿ Por qué n0
han de practicar esos personajes el
arte de hácer bien? La idea de l,t
justitia ~ólo llega a nosotros a&lt;·on,pañada de bastones con borlas, faj¡nes, birretes, sables, tricornios, r•lvólveres y varas de alguacil. ¡Qué
i11dumentaria tan desagradable! Yo
pro¡¡opgo alegrar sus artibutos c:m
faldas de ra!1o copas de champaña, coronas de laurel, joyas, pinturas Y
dorados uPiforme~. No creáis, sin
embargo, que trato de constituir la
senra toga del magistrado por sobrtfaldas de color de sal món bordadas
de oro, ('omo las que luce Sara Bc:·nhardt en l ,a dam a de l as ca melias.
No, y mil ,·eces no: conserven su tr¡tdicional furda de seda aquellos ¡)r6ceres, cúbranse con €1 birrete de borla que parece el estuche de las leyes.
No trato de alterar la forma arqu~ológica de aquella perrnnificación de la
justicia, ni descomponer la clásica
caída de los pliegues de su toga. Escuchen y distirgan: formulen y sentencien. ¡Felices ellos a quienes la.
ley y la costumbre, pre,·isoras, les
dieron ecos de antemano la fórmula
para discurrir, las penas que aplicar,
y hasta el lenguaje en que han de encajonar sus pensamientos, que viene
a ser la toga de su estilo!
Señoras y señores:
Perdonadmb
esta disgresión y permitid que exponga cómo debe el Estado ejecutar
el acto inverso al único que hoy ejerce; es decir, cómo ha de premiar a
ac, u ellos que lo merezcan.
Pues escribiendo el código y estableciendo con su escala gradual los
premios de las grandes accionis y los

m0ritos: nombrando tribunales qu•J
hagan felicet, a los buenos: instruyendo una policía de chicas guapas que
J)rendan a los sospechosos de bondad
y de buenos mozos que arresten a las
hembras. Unos u otras serán conducidos a la prevención en un landó, y
la J)rcvcnción será un:,, fonda: si hay
motivo para eJe,·ar a prisión aquel

POR

]ost 'ftrnándei Bremon

¡Oh! ;El J)residio! ¿Sabéis en q:;¿
lOr-;istirá el presidio de los ciwdadanos beneméritos? Una ,·ida de luj•&gt;
y abundancia, coche pro1&gt;io pagado
por el país, mesa espléndida, abono
t:n el Real, todos los caprichos realizados con un sim1&gt;le deseo, respeto
¡¡úblico, música cuando el ol'.do la
rec:lame, y un séquito de alabaJ·dero3

._.W:W.:W..._.tlD1CI00ilflll&gt;JtDll.lCJIIC»IClt.:lifJClftCIOCIIC.JCIRCIUCIICllfC~OC J l ~ ~ - = -~

Los Grandes Equilibristas del Aire

•

J.o que se ha esc1·ito acer ca de las ¡,roesas de lo-. gntndes aviad ores,
es ¡1m·o s i se Jes co1111m1·a con la 1·ealid1id. Ue n uesu·a fotografía "la i lll1,o,:ible" ¡,osición en que ha s ido &lt;·olocado úl tima me n te el ¡te1•oplan o de lo-,
aviadores ing leses Hamcl y Huzs que I enlizaron u na extt·aord iuaria sel'ie
1le evolu&lt;'ion es, 1·h·alizan,lo con cuan tmi h orub1·es ~~jm·os han causado
hasta ho~· la aclmit-aci6n del m u ndo.
.-\ este propósito, e~cl'ibe el co111&gt; 'ido l'ísko \\'iliam s l o q u e sigue:
"Hace dos años hubieni sido tenid,t por loca la persona que h ubiese d icho que e 1·a vo;.ible hace1· e,·o!uciones 11é1·e1ts más ah·e\'iclas y &lt;li fídles q ue
lals que hacen los mhmos pájaros. Y ho,· ,·emos 1101· fo1·tuna pa1·a la civ:Jiwción ;1· el ¡wo~reso, qne los pájaM!&gt; t(?ndrán que uprencle1· de los homlnes nne,·o.s métodos ::-ara volar.
arresto, serán conducidos a un pal.icio y mantenidos como prínc:¡h-'S,
mientras la causa se tramita. De a!l!
saldrán para su casa o desterr:idos
a baños, exposiciones y viajes de :ecreo, o condenados a presidio.

conseguir en este mundo haciemlo
picardfas.
Hay un triste funcionario el verdugo, eJlcargado de aplicar la últi•
ma pena, la pena irreparable. Pi•lo
o:ro funcionario que, Eea su antítesis, un hombre o una mujer, según
los sexos, dedicado a hacer la ve,:- ·
tura perpetua del sentenciado al ..íltimo placer, a la felicidad irreparable. Este ángel de la guarda vela~á su sueño haciéndole cosquillas
en los labios 1&gt;ara que sueñe cosas
gratas. Se sonreirá cuando despie1te ; adivi11ará sus caprichos para qui)
se ejecuten al instante; le adulará y
le hará dichoso, infundiéndole por
el hip11otismo ideas agradables. lil
sentenciado tendrá cuenta abierta en
todas las tesorerías para que gast.-~
Jo que quiera. Y ::.,í como cu Ori&lt;::1tte tienen los sultanes y bajáes un
esclavo con un abanico que ahuyenta los insectos tendrá el venturos.i
ciudadano una guardia que expulse
y haga huir a toda persona molesta
y fastidiosa.
Señoras y señores:
Hay en el mundo media justi&lt;·ia
Hada más, y pido que se establezca
la otra media. Hoy nadie tiene 3&lt;)·
guridad de no ser arrestado, enviado
a presidio o de morir en el patibulo;
pero todos tenemos la certidumh,e
de que por grande que sea nuestr.t
abnegación y filantropfa, la conten;¡,Iarán con indiferencia los encarg,1dos de la administración de justicia. Diréis que hay una cruz 11:nm•da de Beneficencia para premiar ciertas acciones. Yo me quedé sin rop,1
para salvar a una familia y me diiéron esa cruz. Como Yéis, por mi traje, no tengo sitio en él donde colgarla.
¡Ah!. Si existiera el presidio q 11e
J)ropongo, harta heroicidades I)ant
entrar en ese establecimiento, optan•
do por el s istema celular, para ai,!arme de los hombres. La felitifüul
suprema es tener un cuartito cómodo y elegante, y no saber quién ma1:da, ni quién se muere, ni Jo que se
habla y se €scribe, ni oir ruidos humanos, y dejar volar la imaginacióH
con sus alas infatigables y ligeras....
Soy un filántropo ignorado porque no he presentado a la nación el
recibo de mis méritos; estoy sólo entre ,·osotros; mi mujer se escapó,
dejá11dome su retrato y entregando el
origina! a mi pasante. Si hubiera justicia no estarla solo: la sociedad me
hubiera resarcido enviándome un coro de odaliscas que danzasen en terno mío, como hacen en el tercer acto
de Robe1 to. Estaría condenado a r,1dena perpetua de mujeres. . . . A la
jus,1cia humana le suced~ lo que a
la mía: le falta la mitad.

públicos que le aplaudan y celebren
todc, lo que diga. Quiero, señores,
&lt;;t1e las buenas acciones den derecho
a la prospc-ridad, al respeto, a l&lt;&gt;s
placeres, a todo lo que sólo se suele

Y el discurso terminó aquí, inl1•rrumpido por un correazo sonoro qun
recibió el orador en las espaldas.
Era c¡ue le llamaba al orden •l
loquero.

\:-_E_1_o_ca_so_
at_4_o_s_a1_m_a_s_\,
-¿Quién•s que salgamos, Stella·!...
Esta tarde estoy triste. :\te parece qu&lt;por toda la casa vaga un silencio qu"
¡iredispone a meditar. Todos los domingos me sucede igual. Estos cortinados, apenumbrando la sala, me e'l.trlstecen más. . . dadme la sensación
de un templo solitario y crepuscular.
Se diría una casa en la que, hace pocos dfas, ha muerto alguien. . . E,
verdad, no sé por qué se me figura
que desde hace tiempo algo extraño
apena ... que 110s adormece ... q11-?
ha entrado aquí. . . algo que nos
nos hastía ... algo que nos hace viújos... ¿ Quieres que salgamos, Es tell a?
Palermo estará animado; percibirá-;
el olor a la tierra húmeda y a yuyos frescos, que tanto te agrada·
contemplarás a muchas criaturas re~
tozando Y respirando a pulmón lleno, _Y la que tú me indiques, la más
rubia, 1?¡ más linda, hermosa y r')sada: !ª traeré a tu lado para que Ja
acaricies como siempre lo haces· y
esas "miedosas parejas de enam~rados," como laa llamas tú, y que tanto te gusta contemplar sin que :,,
vean, alegrarán tu espíritu. . . nun¡¡tro espfritu ...
-Como
tú
quieras-respondí,
ella,-y continuó recostada en el J·ván, caídos los brazos en un abandono deEfalleciente, como si descanzaran de una voluJ)tuosidad que acababa de extinguirse .. . .
Y cuando él dejó apenas J)ercibir
LJn suspiro que J)or querer contene1·lo se asemejó a una queja, ella ,.,_
vantó' los párpados y las dos pupilas az1.1.les miraron al esposo con un·,
exp_resióJ_J tierna, mezcla de dulzur;,
res1goac1ón y agradecimiento. . . v
vol vió a decir fríamente:
·
-Como tú quieras ... saldremot ..
; estoy tan bien así! ... pero, en fin ...
Acercóse Enrique al d iván, se se,,tó en el borde y, tomando con deli.
cadeza femenina las manos de Slellr,,
le habló con cierto tono de herma,1,1
bueno:
- ¿ Tú tamuién estás como yo? ..
¡Pobre amiga mía! El hastío pone en
toda tu persona un algo que despierta en quien la mira una dolorosa compa_slóu. Somos dos vencidos, con e.sas
tns_tes caras de incurables enfermos
;,es1goados. ¡ Y quién Jo creyera!
Nuestra dicha será eterna, " ¿ recuerdas estas palabras que repeUas hasta
el cansancio antes de casar nos? ¡Qu~
hermosa nuestra vida entonces! Vivfamos, ¿cómo te diré? ... vivíamos d&lt;&gt;
lo insegu ro; y por eso, la esperanza,
que es l.a juventud del alma, cantaba
su canción de ansias; n inguna hora
del d!a pasábamos sin pensar en lo
que h_abía de traernos la hor a siguiente; siempre la emoción a nuestro lado, la ilusión a nuestra vera, el ansia
acelerando el latir del corazón; s1eo 1pre la sonrisa a flor de la b io ante la
idea de lo que sería más tard~ el cumplimiento de una promesa juramentada; el sol mismo, desde su amanece,·,
parecía traernos mensajes del uno pae) otr_?; Y, a veces, era como un pnJe risueno y rubio, encargado de hacernos recordar Jo que en la noche
ant rior habíamos resuelto, para cumplirlo a l dfa siguiente ... Hoy ... ya
n? _tenemos en qué pensar ... ya no
:vi vimos en lo inseguro .. , ¡ Pobres
ilusos! ¡ Pobre amiga mía! Ni las lágrimas humedecen nuestros ojos; el
temor, la intranquilidad, la pena, el
dolor, de un sacrificio, que prolongaban ruestras dichas idas, se alejaron.
para siempre. Y es lógico, para qué
habrían. de hacernos compañía? Ya no
tenemos qué ocultar con el alma tcm~rosa nuestro idilio. Tenemos "permiso para amarnos libremente; quf;l
el mundo envidioso y egoísta, bien sabia que al otorgarnos permiso tal,
nos vedaba las dichas que en sus alas
lleva el Amor furtivo ....
Aquf hizo silensio Enrique, como si

:ª

euentcs brevu ...fiermanos
Frío ... La 11ieve, quieta en el ciei:J
blanco, amer.aza caer sobre las caJlEs gélidas. Un gran silencio puebla
la ciudad. Las casas, mudas en J:t
noche marzal, se cohiben, se arrebujan en la sombra, esquivas, inertes.
Ni un tranvía, ni un rumor, ni uu
eco ... .
-No te
impacientes,
hombre.
¡ Quietecito ! Asf, q uietecito, así. ...
Pero el caballo se resiste, obstina•
do, terco ... Su casco golpea levantando chispitas de lnmbre sobre los adoquines helados. Todo su cuerpo humea como el rescoldo triste de una
gran pira. Es viejo, marullero, cansino y remolón. Está cubierto de mataduras. En sus ojos enormes brilla
bárbaro de esa melancol!a espanto~:1.
un destello de melancolfa, fatídico,
que tienen los animales decrépitos.
- ¡ QuieUlcito, muchacho, quietecito!
El cochero, de pie junto al caballo,
patea, sacudié11dose desentumeciéndose. Es viejo, astroso, miserablC'.
Usa un gabán raído y una bufanda
pingajosa.El cabello, que cuelga so·
bre su faz en mechones hirsuto,;, es
do una blancura gualda y curtida.
Su faz hál.lase atezada, víctima de
todos los viertos y de todos los s0les.
En sus ojos, chiquitos, funge 1:na l:,z
de picardía malaventurada.
Fr!o ... Nadie tramita por las ralles en abandono. Un balcón, el •í ltimo
que permanecía iluminado, se arm~a
de súbito. La T'ieve del cielo se a:)elmaZ'a y tiembla como si vacilase.
-Yamos, no te impacientes, muchacho. Vaya, dame un beso, un Oo,so para el amo. A ,·er hombre, a
ver ....
Ha rodeado con su brazo protector
ei. cuello larguirucho y flaco del jamelgo, cácido cuello de girara, y ha
ido atrayendo la cabezota hacia sf,
romo pudiese hacerlo con un hijt•
m nstruoso y enfurruñado.
Cerca de la B asilica ele 81111 ;J uan de l ,etrá n, la C'at.en a l de Rom:.,
-Anda, mala persona, un beso
&gt;&lt;&gt; lei·auta un edificio en el q u e está la Esl'ala San ta, p uesta alií tJOL'
para el amo. ¿ Dices que no? ¿ Tienes
c1den d el P a pa Sixto \ ' . Esta :Escala se supone &lt;iuc es ht m ism a por la q,te
hambre? ¿Y fr!o? ¡Qué gracioso'
q ue ba.ió C:·isto de la casa d e J&gt;iJatos 1:I Calvn•·io; r l a lereu da asegur·.-t
También tengo yo frío y hambre y mP
tJ UO la e m1&gt;e1·a tt·iz Blen n llevó a Ronu desde Jcrusalem.
aguanto. A ver, un beso, a ver ....
Ti~n e 28 escalones d e már mol blan co veteado, y sólo llllede s ubir"'e
&lt;le 1·od1I1as po r ellos. Al final d e la escalera h ar u n 01·ato1·io llruna&lt;lo
El animal estremécese. A lo largo
"Sa.n tr, Sautoru.m," a l que sólo p u eden en trar los s u;:erllotes. E n ese 01·ude su epidermis corre una ondulació,1
t o rio está el 1·etrato clel Salva&lt;so1·, tenido por nillagrcso, ¡me,¡ se di&lt;"e
nerviosa. Luego, su belfo húmedo
que lo em pezó a p intar San L ucas ,. una noche fu é termin aclo sob1·em1acaricia la cara del cochero ancia1:n.
t ura lmen te m ienbas el npóstol dornúa.
-As! me gusta, hombre. ¡ Si tto
B n este grabado se ,•e a los flelc~ suuiefülo la l&lt;~sc-ala San ta , l o cu a l c•s
tenemos a nadie en el mundo! ¡Si esu n net o de 1&gt;enitencia, &lt;'0n lo que seganan ind ulgen cias. H ar fieles que
tamos solos! ¡ Si hemos de ser amigos
s~tl)('n esta escalera 200 ,•eces al a ñ o. P or esta es&lt;"alet•a sólo se vuede s1111or fuerza!
b11•, pues ¡m r a el d escenso h ay otr a, ,·ai-ia -; es&lt;·al eu13,
Hay una pausa honda, llena de silencio y de melancolfa. El caballo sigue humeando. El cochero prosigue
su charla interrum11ida:
-Ya verás cómo nos aniquila•t
cleseara descubrir el efecto que sas las de su esposa se empañaban t!n
palabras habfan producido en el co- uPa lenta insinuación de lágrima,,, pronto. No está la noche para ir a pie.
raz6n de su linda esposa, la que con- dijo en voz queda y como paras! m:f- \'erás cómo viene algún parroquiano
al calorcito del coche. Y Juego nos iretinuaba inmóvil. En su posición desfa- mo:
mos a casa. ¡ Qué pesebre te aguarda,
lleciente, hasta que, habiendo adivi-Hemos enterrado la Vida.
nado una súplica en la mirada de SteElla miró tristemente a. EnriquP, picarón! ;Y a mi qué camita m:ís
lla, puso en su frente un débil beso sacó de entre la manga un pequeño blanda! ¡Ah, pero si 11.0 llega el pade piedad. Y como si este acto traje- pañuelito blanco, se secó los ojos, e rroquiano! .... ¡Ah, si no llega! ....
El rocín se estremece de nuevo, hara a su memoria el recuerdo de otro incorporándose del diván diio con ,m
semejante, exhaló un suspiro y conti- tc,::io de forzada resol ución:
ciendo crujir los correajes. E l cochgnuó:
-Sí .... ¡ Salgamos! ... Voy a ves- ro le hace ur.a caricia resignada.
-Ha pasado tal' sólo un año y ya tirme ... ¡esta casa me da miedo! .. .
-¡Si no alquilamos, rapaz! ¡Adió:;
hasta la sensación del beso parece
tu avena! ¡Adiós mi puchero!
otra, ¿ verdad Stella, que es otra?
El aire, arremoliná11dose de súbito,
¿Recuerdas cuando, temerosa de que
ulula embraveido por las calles. Un
a lguien te viera me besabas? EntonLa fiesta del cielo llegaba hasta la ruido .... ¿Será? .... ¡No! ¡Es el
ces uníamos nuestros labios en un tierra; torrertes de sol iuundaban el
-;Vamos, no te impacientes, muóscul o intenso, silencioso y prolonga- paseo. U11 olor a campo y a flores fresdo, como si ante la inseguridad de cas se desprendía de todas partes. Por viento que hace gemir a los á1 :.ol es!
poder d1Wnos 'otro, pusié'ramis e·1 la avenida larga, ancha y fresca pasó chacho! ¡ Un beso al amo, un beso! ...
aquel beso todo el calor y toda el al- la lujosa victoria en la que ib an siFrío .... Nadie transita por las cama de dos enamorados que se despi- lenciosos y bien separados el uno dPl ilcs desoladas. El silencio ensordece.
dieran J)ara siempre ... Hoy nos po- otro, Stella y EnriquP. Y, como un
demos besar cuándo y cuánto se nos poeta, de ellos sabía la historia, al Ll'.cgo, chitos, menudos, los copos de
antoja. . . pero los besos de hoy ...
una nieve cr uel, primaveral, descien,·erlos pasar se dijo:
no saben a aquellos besos que fueDespojos son del amor, lo que ll.?- den, descienden . . ..
ron .....
va esa carroza.
Una breve pausa siguió a esto y,
Luis Antón lel Olmet.
al ver Enrique que las claras pupiALBERTO J . l\lAZA.

�--~---_-_-_-_-_-_-_-~-

---~--_-_-_-_-:_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_:-_-___ -_-_-_-_-_- - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - FELICIDAD @)
NOVELAS RELAMPAGO.

-_:-_-_

@)

EL MUNDO ILUSTRADO

,_~~-

LA VEJEZ NO ES NATURAL
---(0)---

-¡Adiós.' .. ! ¡Adiós todos .... !
¡Que no me olvidéis!
-¡Viva la novia!
-¡Viva!
-¡Ten cuidado, que el tren arranca .... ! No podrás quejarte de Frcdezz.a, como dicen los italianos, Laura. Toda la compañia ha bajado a ' despedirte.
-¡Ya, ya! Parece esto uµ fin:.11 de
primer acto a la moderna. ;So11 muy
buenos muchachos!
-¡Ea, hemos salido al campo!
Cerraremos la ventanilla, porque la
noche se entra frfa y .e.,;,c archa un
poco. No, siéntate aquf de espaldas
a la máquina. Asf no corres peligro
de atrapar un aire cuando se baje el
cristal ni de marearte1 ¡ Qué suerte
que vayamos solos!
- ¡ Qué bueno eres, Luis .... !
-Yo no sé si soy bueno. Lo que
sé es que te adoro.
· -¡Y yo a U . . . !
-¿No te parece un sueño que vayamos, ya casados, en este cocn_e,
que acabemos de "zarpar" de Madnd
en nuestro viaje de novios?
-¡Pues r.o me ha de parecer! Ocho
meses atrás no nos eoonoclamos, Y
sólo hace quince dlas que dejé de trabajar en el teatro.
- ¿ Te acuerdas de la noche que me
presentaron en tu cuarto?
-¡Que si me acuerdo ... ! Dábam06 la Locura de Amo,· . .. -Fué una singular coincidencia,
porque ambos enloqufclmos de amor
desde entonces.
-Afortunadamente, nuestra locttra ha conclufdo ma;; t·uerdamente.
- ¡SalEl la luna! Ya tenemos la
luna ... de nuestra luna ....
y también la miel. ¡Oame un beso!
11

-¡No puedo, Luis, no puedo!
¡Me repugna!
-Es ese exquisito pastel de Hebra
de casa de Lhardy que vimos ayer en
el escaparate y que dijiste que te gustaba tanto .....
-Ya lo sé, y te agradezco lJ. intención.
-;No ¡iones;; nada de tu pa,·t·:,
Sin la voluntad por parte del en fe~mo no hay médico que valga. Precisan'iente hoy trata ese tema un periódico eP un erudito ~rtlculo. Léelo.
- Lo haré. Pero una cosa es predicar .... ¡A ver! Un estreno en el
español. Otra obra admirable de Benavente ....
-S1, ya lo he visto. ü11 éxito.
-Para él y para la Gutiérrez. ¡ Oh,
qué rápidamente ha subido e-a muchacha, que 110 i~a más que una racionista cuando ) o dejé el teatro!
¡Menudos elogios la dedic.'.l la crHica .... ! Pero ¿cómo es posible que
se haya hecho en un aüo un astro d'-!
primera mognltud, ella, que no tenia
talen to alguno?
-¡Bah! ¿Qué nás te da a tí de
su encumbramiento"! ¡Tú ya no pert,'neces a la escen:?.!
- ¡No importa! ¡:\le gu"-ta aún saber .... ! El argumento ts interesanUsimo. ¡ Oh, el papel de que se ha
encargado la Gutiérrez me hubiera
venido a ml como anillo al de•lo! ¡ Yo
habr[a. hecho u.na gran c.re:ición!
- Pues parece que la Gutiérrcz
también ...
-¿También qué .... ? ¿Es que vas
a hacer caso de lo que dicen los periódicos?
- ¡Bueno, mujer, no te exaltes!
¡Quedamos en que no pasa de ser
una racionista la Gutlérrez! Pero . ..
¿ te pones mala? Pali-deces ....
-No ei. uada: un ligero vahído.

- ¡La debilidad! ;:\'o haces vor comer!
III

,

-:\le deja usted anonadado, doctor.
-A la enferma no le dirfa tan
cruelmente; pero a usted, que es s·1
marido, le debo decir la verdad desnt.da. Laura padere una intensa neurastenia, y la neura,tenia es siempre
una amenaza temible; es como una
1lUerta abierta de par en par a todos
los vientos.
- ¡ Pero habrá medicinas para combatirla!
- ¿ En la farmacopea? ¡Sl! Hay
dos drogas para todo: pero u,ste,l i.o
es un cliente sólo,
también un
amigo. Para esa dolencia, remedi&lt;JS
moral€s. ¡Su mujer tiene nostalgia
de la escena! Esa idea fija no saldrii.
de su cerebro sino volviendo a las
tablas, sintilia ;;inúlibus.
-¡Nunca! Para concluir por coi,-

e.,

venirme en el marido de la FuJftnez, no la hubiera exigido que renm,ciara al teatro.
- Ranciedades Lde pensa,miento.
-Tal vez; pero: genio y figun,
hasta la se1rnltura.
-¡Pues ya sabe el camino salrndor!
-Si, ya lo sé pero también s~
otra cosa.
-¿Cuál?
-Que Laura no me ama, y la prueba es lo que usted me acaba de derir, y que, por desgracia, viene a
corroborar mis sospechas.
-;No está usted en lo firme! Co1:,,~co a Laura desde muy jo,·en, s
concro a fondo, por ende, su corazón. Al casarse con usted ha reali~ado un verdadero matrimonio de
amor. Lo que sucede es que ha ido
al matrimonio sin haber dejado aún
de soñar, sin haberse convencido el-:!
que la gloria deslumbra, pero no Ja
calor a los que baña.

El Feminismo en la Historia
Sus precursoras en la Revo lución Francesa
dadero. Emt&gt;uüó el sable y se lanzó
Cuenta el feminismo,, entre sus mé
ritos, un abolengo ilustre. Dos da• a las jornadas más tumultuosas en
mas de gran inteligencia, Olimpie
las que dirigfa al puE'blo c:ou el asde Gouges y Rosa Lacombe, abogi.
cendiente &lt;le su distinción• y ermob,'.l n ya por lo•, ,derechos de la mu
sura. Fundó una as9ciació~ ele mu·
jer en el gran movimiento de 1789. jeres y por los fueros y &lt;1,erechos de
Olimpia de Gouges, la primera ora- éstas,_ filé que •Se present"ó temeraria
dora polftica que aparece en la His- y arrogante en la convención. El protoria, y que puede ser considerada curador Chaumette le contesta: "¿De
como el Mirabeau de las mujere-,, cuándo acá e-~tá en. uso Ver que IM
luchó ardientemente por el ideal,que
mujer"!s abandonan las &amp;agrada¡.
hoy persiguen lm1 partidos feminis-- atenciones de su casa p:ira pre.sentas. En El'lte sentido trabajó c01, su tarse en la p\aza pública, en la tri•
arostumbrada actividad arguyentl &gt; buna de los oradores. en las filas d"
razones tan contudentes como estas:
los ejércitos, para desempeñar dP"Supuesto que la mujer tiene el beres que la naturaleza tan sólo h'.\
derecho de subir al cadalso, también conferido al hombre? .... Dfgase ~i
debe tener el de subir a la tribuna. no, ¿a quién ha ccnfiado .esta maLa mujer concurre lo mismo que dre común los cuidados domésticos?
e l hombre a las cargas . públicas;
¿Será por ventura a vosotros? ¿Acapor consiguiente, tiene igual dern- so nos clió pecho para amamantar a
rho que él para pedir cuenta de sJ nuestros 1hijos? ¿Acaso nos dió una
achninistracióu a todo agente públi- mu,,culatura bastante flexible, qu-•
co..
seamos aptos para los cuidados J,?
Dirigiéndose al hombre, exclama'.
b choza, de la cabaña y de la ca¿ Quién te ha da,do derecho para sa"! ... .
oprimir a mi sexo? Examinemos los
i\fujeres imprudentes que asp1ra,3
dos a la naturaleza en toda su ex- a s:er hombres ¡. qué os hace falt a?
tensión y enséñame si puedes, un Domináis Fobre todos nt1estros se•1ejemplo del tiránico imperio qu~ tidos; el legislador, el magistrado ,
irrogas. Extiende la vista sobre todas se humill.an a vuntros piés; vueslas modificaciones de la materia or- tro despotismo es el único que resi~
g:i.nizada; consulta los eleme tos;
te a nuestras fuerzas, porque es el
examina, ,sigue y observa las rela- amor y por consiguiente, el de l,i.
ciones qne los sexos tienen .entre :;i n:ituraleza".
en la vasta administración de la naEstas y otras razones determinaturaleza, y doquier cooperando con ron a la asamblea por el orador )
simultane:i armonfa a la grande obra las mujeres fueron derrotadas. D~
u1.iversal".
haberlas escuchado en su dem:i.nda
Al igual que Olimpia, otras r,•- la Revolución, hubiera completado su
volucionarias hicieron propaganda cuadro u11os toqu€s de gran efecto.en pro de los derechos femeniles
debiendo desear que los hubiera da·
Pero los hombres, egoistones enton- do no en la medida que Chaumette
ces, más que ahora, ni siquiera. re- crilicabJ con razón, _sino en la quP
conocieron beligerancia a. las peticio- reivindica para la mujer ciertos aerenarias.
cho, que puede ella ejercitar fácilRosa Lacombe habla sido actriz m e11te sin menoscabar por eso lo que
de los teatros parisienses, y aburri • de sutil. delicado tiene adorable temda. de representar falsas urdimbre;,, peramento.
FAUSTO GARCIA RJVERA..
quiso tomru· parte en el drama ver-

Porción de Impureza del Intestino Mayor Es la Causa de la Yejez
-

¡Bravo, Laura, brav1simo! ¡Ha
usttll admlrable!
-!'-o es usted una artista; es usted el arte dramático!
-¡Y conste que nosotros no somos sino el portavoz del público!
Ya lo ha visto usted. ¡Un triunfo
¡:~i· aclamación!
-:\fe abruman ustedes con sus
alabanzas, hijas de exquisita galantería.
-¡Hijas de la más estricta. ju¡¡ticia!
-;Esta noche¡ nos compensa de
st1 ausencia de un año!
- Afortunadamente, 11 hemos rP·
t·obrado a usted. ¡ La escena española ha conquistado una de sus grandes
figuras!
-;Oh, por Dios!
- Lo dicho.
- Y su éxito es tanto mayor cuanto que en este mismo papel consiguió
una positiva victcria la Gutiérrez ...
- ¡Ah! ¿ Ustedes creen ... "!
-¡No llegó a su altura! ¡Ni con
mucho!
-Entre ustedes dos existe la distancia del gas a la. luz eléctrica.
- ¡Doña Laura! Se VJl . a empezar
el acto.
-A sus pies, Laurita.
-;A aplaudirla de nuevo!
-Luisa. . . Arréglame un poc:-i
el"ta gola. . . . ¡ As!!
Bueno, llévame el abrigo a la segunda caja. ¡ Y
Luis, sin subir en el palco! ¡Yo le
quiero mucho y él me idolatra! Es
buen!simo, pero, ¡tiene unas rarezas!

TODO HOMBRE TIENE LA MIS■AE ADAD QUE SUS ARTERIAS

'E ~tado

f

La ciencia, por fin,
acepta que si los
intestinos se conservan en estado
saludable, la vida
se prolonga.
Metschnnikoff, de
Rusia; von. Noorden, de Alemania;
Burfirave, de
Francia, y sir Andrew Clark, de Inglaterra, todos reconocidos en sus
respectivos palses como Jefes de la
l\fedicina, han demostrado que le estreñimiento y todos los males que de
él provienen son la causa directa de
casi todas las enfermedades. Esto
mismo lo he sostenido yo por muchos
años. Yo he mantenido que la descomposición de los alimentos y la
descomposición de la sangre, son
motivo de las impurezas formadas
de este modo, son la causa de la vejez. Combátase el estreñimiento y
las arterias no se agrandarán ni se

La ,renganza de Virgilio
Ignorábase en virtud de qué motivo, Publio Virgilio :\1arón nQ vefa
con buenos ojos a Antonio, el afortunado demagogo que aprovechó la
muerte de Julio César para granjearse la estimación del pueblo romano y el de la comunición de vida
inimitable con Cleopatra. Murmurábase en los ámbitos forenses y capitolinos que Antonio, orador campanudo de vana pompa asiática, ponla, en presencia de Augusto, sobre
la cabeza de Virgilio, a quien se saludaba con el nombre de prf11cip ·
de los poetas latinos, al mediocre
Batilo, el cual se apropio con cínico
desparpajo dos versos suyos y de
quien se decfa q ue acicalaba su estilo con la prolijidad afeminada con
que se peinaba la cabellera. Susnrrábase también que el poeta mantuano fué íntimo amigo de Cayn

V

· -¡Parece usted otra. Laur:i! ¡Tiene usted buen color, la mirada "S
viva! El teatro la ha devuelto la salud. Le asoma al semblante la satisfacción.
-¡No haga usted caso del semblante!
- ¡Hola! ¿Nubes? ¿Qué cielo no
las tiene?
- ¡ Pu es bien, si! Nubes. Yo quiero
entrañablemente a mi marido, y Luis
va a caer enfermo; se ha apoderado
de él una tristeza mor:il .... ; no come.
-Pero ustedes están juga •ido al
foot-ball con la neurastenia?
-¿.Qué dice usted?
- ¡\'aya! ¡Sépalo! En su m:.no
está el curar a su marido!
- ¿ En. mi mano?
-En su mano! ¡A Luis no le gufta que usted Ee dedique al teatro!
- ¡ Oh, me lo chba el corazón!

¡Importante!

\'I

- El gozo no me cabe en el pecho,
Lni, . Lo que yo deseaba. ¡ Una niñ:1!
- ¡Bienvenida sea! ¡Aunque mo
hubiera agradado más un v:irón!
- ¡ Es preciosa!
- ¡ i\Ion1sima!
- Yo encuentro que se parece a
O . . . . ; Tiene tus ojos!
-Pues a mí se me antoja que ha
sacado tus facciones! ¡Tu boca!
-Luis ... Ahora si que me rindo.
-¿Cómo?
-¡Que ahora sí que le digo adiós
al teatro definitivamente! l\ti tiempo
ya no me pertenece.... Tendré que
eP.,:eñarla a rezar, a leer ...
- ¡Caramba, qué modo de galopa:·•
- ¡S1, s1! ¡Tod1 mi vida para ella'
Representaré a su lado el papel d&lt;&gt;
madre joven. Tú serás mi público, s
nuestro hogar la escena. Es una escena más sólid1. ¿ Y cómo te parece
que la llamemos?
- ¡Oh! ¡No cabe duda! ¡Fellcidad!

.-\LFONSO PEREV NIEZA.

endurecerán. A la edad de 70 años
Ud. REPRESENTARA 35 y se SENTIRA de 35. No hay remedio que.
elimine los residuos de 106 alimentos corrompidos y fermentados y sin
dirigirse, como mis PILDORAS DE
PAW-PAW. Curan el estreñimiento
y conservan los intestinos limpios y
sanos.
Las PILDORAS DE PAW-PAW,
DE MUNYON, se venden en toda'&gt;
las farmacias. Se garantiza que cada
botella da resultados satisfactorios.
Botella de 45 Pildoras por 50 centavos.
Los RE:'11:EDIOS DE MUNYON se
venden en todas las farmacias y •.rn
las droguerlas de J. Labadie Sucs. y
Cia., J. Uihlein Sucs., Johannsen,
Félix y Cia., Droguería del Elefante,
:\léxico, y otras.
Consultas grntis por Correo.
'.\lu n yon 's 53rd y Jefferson, Sts.
P hilaclel phia, Pa., E . U. de A.

~ARTICIPAl\lOS a
nuestl'OS ª!Je utes
&lt;1ue d e no e n-~'ia r•nos

d esd e luego , sea c u a l
i u e re

e l m o th·o , Jo

&lt;ane n os ade uda n , l es
,..u!-pe ntle1•en1os

la s

.-em isi on&lt;'s d&lt;' nucs-

t r os periód ico s .

1

"El MUNDO ILUSTRADO" Y
"Ll SEMANA ILUSTRADA," S. A.

1~~

)larcelo, el primer es1ioso de Octavia, y que el matrimonio de ésta con
Antonio, concertado por razones de
Estado, entraba por mucho en la
declarada hostilidad entre el emperntlor y el vate. La estrecha amistad
que ligaba a Virgilio con August.o
tampoco parecía ajena a esta recíproca ojeriza. Fuese de ello lo que
hubiere sido, lo cierto era qua e1
¡Joeta no desperdiciaba coyontura alguna que se le ofreciese para desacreditar a Antonio, tarea por lo demás
fácil, pues el colega y rival de A11gusto observaba un tenor de v1ú,1
poco digno.
Esta animadversión subió de pun•
to cuando V1rgilio supo que Antonio
habla manifestado públicamente, a
propósito de los cinco primeros cap[tulos de la "Eneida.," que Homero
los hubiera hecho con más elevación,
claridad y elegancia. Tal afirmación
significaba a las cl aras desconocer In.
inspiración poética a Virgilio. Entendiólo as1 éste e hizo decir a Antoniri
que, si bien él no aspiraba a I laurel
de la invención del poema épico,
pretendla, por lo menos, la glona d•·
haber logrado imitar a Homero con
cierta perfección, aventajando en esto a Batilo, que antonizaba.
Desde entonces buscó el poeta ¿l
modo y la forma de vengarse de Antonio e igualmente de Octavia, porque
€Sta mujer, de extraordinaria hermosura y .'." singular talento, compar·
Ua los odios y los amores de su se·
gundo esposo, perdidamente enamorada, como se hallaba, de él, a mr:d1da que la tentadora e irresistiule
egipcia se lo disputaba con mtis ahinco con sus artes gitaniles de secl:1~ción.
)Jargen dióle para ello la mu.la!lza de los sucesos que sobre,·inil•rnn
luego. Instado con encarecimiento por
Cleopatra, Antonio partió a Egip~::,.
lleváP.dose consigo a Ortavia ha;;:ta
Atenas. donde la dejó J)ara correr al
lado de la soberana egipcia, pre!&lt;'Xtando fútiles motivos. Octavia Mn,prendió la verdadera causa del a lejamiento de su e,poso y lloró 2,margamente su infortunio.
Como nada lograra de Anton•., , 0?1

sus súplicas, regresó a Roma, yend9
a habitar en la casa de su esposo, no
obstante el parecer contrario de Ai:.gusto. Poco tiempo después, su afortunada rival consiguió de su amant,..
que enviara emisarios a Roma coil
el objeto de arrojar a Octavia de la
casa que ocupaba como legitima esposa de Antonio, iniquidad que s..
lle,·ó a cabo con gran pesar de ella
y no menor sentimiento de Augusto.
La discordia latente entre los dos
emperadores, momentáneamente sofocada, renació con más fuerza par.i
desenlazarse más tarde en la batalla naval de Accio.
Yirgilio se condolió de estos sucesos, porque vefa en ellos el germe,1
de una nueva guerra civil luctuosa
para el pueblo romano; pero al mismo tiempo decidió sacar partido dP,
ellos para sus propios fines. A tal
efecto, anunció a Augusto que estaba poniendo término la capitulo sexto de la "Eneida." ...
-Nadie mejor que yo aprecia LL
poema-dljole el divino Octavio;as! que no me -niegues el placer d -:l
venir a leérmelo en cuanto esté terminado. Sean cuales fueren los negocios en que ande ocupado, siempre
habrá Jugar para oír a Yirgilio, d l'I
propio modo que Alejandro, en mt!dio de sus conquistas, tenfa siempre
tiempo para leer de noche, en s•J
tienda di'! campaña, la "!liada."
Complació sobremanera al poeta la
contestación del César, en la cual sq
traasparentaba su grandeza de ánimo y su noble deseo de asemejarse
al magno capitán macedón.
Una vez que concluyó Virgilio su
trabajo, solicitó audiencia de Augusto para leérselo al dfa siguiente. Llegada la hora convenida, encaminóse
a la morada cesárea con su poema
bajo el brazo. Aguardábale am d
emperador en compañia de su herma.na Octavia, que era aficionada también a la poesía. Al verla, el vate
no pudo menos de saludarla respetuosamente y de sonreir para su sayo.
Sagrado silencio hízose en el recinto, al comenzar Virgilio la l~ctura. con su voz dulce y candenc106a.
El verso adquiría en boca del hom~rida mantuano su máximo valor rEmico y verbal. Todo su ser se tran~figuraba entonces por obra Y gracm
de la inspiración apolfnea que ll ameaba en su canto. Ya no era un
mortal el que recitaba el poema, sino el propio númen de la poesla humanado en la envoltura corporal de
Virgilio.
Todo el episodio del descenso d&lt;l
Eneas se encuentra con Anquisis en
la región de los bienaventurados, e-,
interés de ambos creció ae pronto.
La exaltación lírica del vate comunicóse a sus oyentes. Vefan pasar coi1
los ojos del espíritu las errantes
sombras de los varones ilustres de la
repúblka, evocadas por la :illusa épica. Al sonar el nombre de 1\1. Clandio i\1arcelo en el recinto, Octavia
palideció intensamente, pensando en
su primer esposo. Cayó Marcelo, cuyo rendido amor contrastaba con el
abandono en que le tenfa Antonio, y
en su hijo l\.Iarcelo, recientemente
arrebatado a la esperanza de los romanos. Augusto inclinó la frente Y
se cubrió el rostro con el manto, al
mismo tiempo que Octavia estallaba en sollozos. "Tu :ilfarcellus eri:i.
;\Ianibus date lilia plenis .... ", gimió dulcemente la entrecortada v.iz
de Virgilio; un grito siguió a ella, Y
Octavia cayó desmayada en brazos del
César. Cuando a los pocos minutos
volvió en s1, dijo con acento acongojado al vate:
- Dime, oh Yirgilio, ¿qué quieres?
-Habla y e l imperio del orbe comparto contigo-añadió Augusto.
- :\le basta la amistad del César-r espondió Virgilio cortesano.
Pero a Octavia no satisfizo es':.a
respuesta, pues ordenó que se le e•1tregaran diez sextercios por cada una

Se Non e V ero ...
Relata un diario pans1en que un
empresario de un music-hall de la
capital francesa decidió recientemente completar los espectáculos que venfa ofreciendo al público con representaciones de óperas y exhibiciones
de números de circo. Al efecto, em¡Hzó las negociaciones con artistas de
diversas clases. Ultimamente contrató
a un tenor para que cantase "El Trovador" Y a un domador de focas. PerC1 este ú ltimo pedia además de s,1
sueldo, 40 libras diarias de arenques
frescos para sus animalitos. El empresario dictó a un empleado los s: guientes despachos telegráficos. "Venr:a en seguida a debutar con "El Trovador." Tendrá usted sus cuarenta Jilibras diarias de arenques fresco.;."
El empleado equivocóse y envió d
despacho dirigido al tenor, al domador de focas, y viceversa. Al dfa siguiente el empresario recibió dos telegramas que le dejaron estupefacto.
Uno era del tenor. Y éste le decfa &lt;'JI
el mismo: "Jamás he recibido arenques en pago de mi arte. Considero
su oferta como una injuria y rompo
el contrato que habíamos hecho." Eí
otro era del domado rde focas que tl'legrafiaba: "Le participo respetuosa•
mente que mis focas no saben cantm·
ni "El Trovador" ni ópera alguna.':
Y el pobre empresario tuvo que renunciar a sus planes artlsticos.

RESPUESTA TARDIA.

El ~elegado de Instrucción pública,
exammando una clase de niños:
-Vamos a ver, ¿con qué instrumento. mató Sansón a tantos fiHstéos ·¡
Nadie responde.
-¡Cómo! ¿No .os acordáis? ¿Q11é
es esto~_(señalando su maudfbill a}.
Un mno.-Una quijada de butro.

--------------Examine -usted
Cuidadosamente su

COMPLEXION
V u usted si lut poros se
han abierto. o si están obs•
r ui.fios; si au cuti11 ha perdido •u 1uavidad y su color
No olvide usted qu• la piel
y el cuero cabelludo necesitan

nutrirte y rdrcscar.se, Para esto
nada hay tan bueno como el
J a b ó n de v e rb e na
ca lendu la d o ' S lren '
Usclo usted durante dos Rmanas y lucro obscr,c usted los
sorprendenteS resultJtlos en el
embellecimiento de su piel. Jamás usará. usted otro j.1bón. La
paslilla es 1?Tandc r sólida, dura
perfuma más que ninrún utro
$1.40 P.,1r correo ccmficad&lt;' • . .
$l. 70
DEPOSITOS: Jobanntcn. Fé·
lix Co., A\"cnida ~,n Francisúo
-43, J. LabadicSue,.. Co,. Are•
nida San Francisco 39 A Varias Sucs Avenida Isabel la Ca·
ólica 6. J, Uib1cin S cs. Co.
Coliseo 3 México

de las letras de los versos del elogio
fúnebre de l\.larcelo.
El poeta regresó a su casa suficientemente vengado de Antonio en
las lágrimas vertidas por Octavia en
memoria del hijo muerto habido en
su primer mat,·lmonio, Y, CC7 el dinero re¡¡;alado, mandó escu1vir u t:a
estatua de Apelo y la colocó en s,1
iard1n remo un homenaje al dio'&gt;
d€1fico pc.r el beneficio que le había
disp,.nsado, al poner en sus manos
e l ·,eñorío de las almas mediante el
c.1.1 ;ino poder de la belleza.
ELOR FARL~.-\. :XUxF,Z_

,,

�\

EL MUNDO ILUSTRADO

Este Hombre puede adivinaF la
vida de Ud.
Sus Podet'es )fa1•1wUlosos pal'a. Adi, ·ina.r los Sec1·etos Hun1anos ,en
todas partes del )tundo, dejan sorprendidos a todos los que le Con sultan.

Millares de personas, de todas la s
clases sociales, han sido b eneflciada6

con los consejos de este hombre. El
adivina las capacidades de una PNsona e indica la mane ra de emplea,·las para obtene r buen éxito. Menciona los amigos y en e migos Y describe
los buenos y ma
los p~r!odos de la
vida. H ace u n a
descripción exa~ta de l pasadO\ d ei
presente y del fl1-

turo.
Si Vd.

quiere

consultarlo,
necesita

no

mandar

más que su nom-

bre (escrito de !"U
prop io ¡rnfio y let r a), la fecha lle

su nacimiento y
designar al sexo a
que pertenece. No
hay que enviar
ningún dinero. Si
menciona este periódico, se Je mandará gratis un Ht•róscopo de Prueba. Si usted dese~
aprovechar esta oportunidad precio;;a
para conocer los detalles de su vida,
no tiene más que mandar su nombr0,
su dirección, el dta, mes Y año en
que Ud. nació (que todo esto escrito
con claridad), mencione si es Vd.
Sr .. Sra. o Srita., y copie el siguiente
verso de su propio puño y letra:
"Prodigiosos son los dones,
Asf dice todo el mundo.
Dfgame, al leer mi vida,
Si es mi porven ir profundo."
Si le parece bien, puede adjuntar
10 centavos oro americano (o su equivalente en timbres 1de su propio pafs),
para pagar los gastos de correo y e l
trabajo de oficina. Dirija su carta a
Clay Burton Vanee, Serie 1834A, Pa.lais Royal, Parls, Francia. No a d juute ninguna clase de moneda en su
carta. Ponga el timJ.)re correspondiente para las cartas que se mandan a
Francia.

Bicicleta Trineo
La hélice aérea habfa sido emplead"a ya para pi opulsión por tierra, p~r
agua y por aire, y se le habfa aplicado el motor humano en e l agua,
para los hidrópedos y el aire para los
aviones, y ahora se ha inventado ~n
nuevo aparato que utiliza la hélice
aérea movida por el hombre para
deslizarse por el hi lo.
M. G. Puiseux ha ideado una bícicleta trineo a la q· e denomina el
Edelweiss.
Un cuadro de bicicleta va fijo a
un trineo. Por medio de una cadena
sin fin los pedales ponen en movimiento una hélice que va montada
en el guia, el cual rige un avantrén
móvil articulado.
Tal es el nuevo modo de locomoción sobre el hielo. La hélice ha permitido ya circular por los abrasados
llanos del Sabara. ¿ Conquistará el
mundo helado de las altas montaña3
y de las r e giones polare s?

~ctualidad Extrangera

----

La Biblioteca de Berlín.
. El emperador Gulll ermo inaugu!·ó
la se man a últim a con un di sc urso sole mne la te rminación de las nuevds
obras d e la biblioteca r eal berlinesa.
En la perora,ción impe rial hul&gt;v
expresiones de elogio y de r econoc· ~
mi en t o para los vivos y para h s
mue rtos, para las glorias germánicas
de todas las é pocas, para los arquit ectos, para los bibliotecarios. El
empe rador no economiza 12. :;; alabd.Ilzas a sus stÍbditos la'S que se le ofrece ocasión de hablar en público. Todas las manifestaciones del espfritJ.
alemán encuentran e n el monarca un
modelo de apologistas y de propagandistas, y si el Gobi erno, por cuyas
miras vela, no es todo lo paternal
que los socialistas anhelaran, no será porque el monarca. dej e de ej e rcer
de padre máxímo d e su pueblo.
"Consagramos hoy un palacio a
la ciencia-dijo Guillermo II a los
circunstantes.~Su rotonda hermosa
é Imponente, es una obra maestra de
J-a arquitectura alemana. Asf para los
contemporáneos como para las genecaclones que se sucedan, estas obras
constituirán, un testimonio de nuestro respeto hacia los trabajos de\ .....~pfrltu. Gracla sean dadas a los arq.uttect0'3, a los artesanos, a los
obreros, por el trabajo excelente quP.
realizaron."
Después ,el emperadol' trazó la
historia de la. biblioteca desde sus
ortgenes, con la ·misma competencia
que hubiera podido ha.cerio e l director del establecimiento. Enalteció la
memoria del gran Federico, que fué
el primero en procurar albergue a los
volúmenes de l a Biblioteca real, y puso de manifiesto los teso r os q u e ésta
guarda, ast como e l orden admirable
de sus catálogos, circunsta ncias una
y otra que la colocan entre las primeras bibliotecas del paneta.
Leyendo los discursoo de l emperador, parece increfble que Alemania
sea patria de Hartmann y Schopenhauer. Guillermo II, ideológicamente
considerado, constituye la antftesls
más acabada de las doctrinas que
ambos fi lósofos razonaron, En e l discurso no aparecen esos nombres, mencionados entre las glorias nacionale;;,
sin duda porque et soberano hallara
sus doctrinas de¡trimentes para la más
grande y fecunda eXpansitn imperial
¡rnr el Universo.
EXPOSICION D E A R TE I NGL ES.

Los franceses celebrará.u en la pri,
mavera próxima una Exposición de
ate decoi·ativo inglés moderno. Es la
primera vez que Francia trata de
darse cuenta cabal y exacta de la a i:!tividad artlstica moder na de sus Vt:!cfnos. Hasta ahora h:!.bla habido en
Parls Exposiciones de arte a lemán.
Los ingleses son hombres de imaginación sosegada, y poseen una hermosa tradición decorativa; no tienen
necesidad de buscar lo nuevo por todos los medios posibles, como a los
alemanes les sucede en punto a decoración; tienen un pasado euya tr.1dición se mantiene animada y viviente, como la mayor parte de las tradiciones britAnica.s.
Pero los ingleses renovaron a sa
manera su pasado artfstico decorativo; ellos han sido igualmente los pr!meros renovadores. Cuando a medhdos del siglo último, en ocasión en que
toda Europa se estancaba Umidamel.Jte en la interpretación del estilo clásico, William Morris fué q·1ien pri mero rompió las ligaduras, emanc¡piindose. Todas las manifestaciones
de a ctividad arUstica inglesa, desde
William Morris hasta. nuestros dlas,
fifiurará en la Exposición de qu e ha-

b lamos : e n ella se erá n tapi cerias y
cristal erlas de los pre rrafaelistaa,
2ct1.arelas de Walter Crane, ilu"Stracion e 3 de Aubry Beardslye , abanicos de
Co n t.ler y otras muchas cosas admirabl es.
El Gobi e rno inglés ,a ruego de la
Unión Ce ntral de B e llas Artes, ha
consentido en encargarse de la organización. Los objetos han sido escogidos por artistas competentes, por
los mismos que organizaron la Exposición de Gante, en la que alcanzaron
un triunfo legítimo.
El Pabellón de Marsan , donde la
Exposición tendrá lugar, s erá decorado a la inglesa para el efecto. La Exposición será inaugura.da durante la
estancia del rey Jorge en Parfs, Y
constituirá, sin duda, uno de los acontecimientos artrstlcos de la\ estación
próxima.
AVENTURAS DEL RADIO.

Como todas las cosas singulares e
de gran valer el radio experimenta
de cuando en cuando extrañas aventuras. Un enfermo atacado de un tumor corrosivo en el rostro se. hallaba
en el hospital de Liverpool; curábanle con el radio, habiéndo le a p licado
a la cura dos t u bitos: e l uno contenta
áO milfgramos de radio , y 30 el otro.
Llegado¡ el momento de levantar la
cura, uno de los dos tubos ,el mayor
p r ecisamente, el que contenta 25,000
francos de la sub stancia más costosa
gue en el mundo existe, había desaparecido. E ntre facu ltativos y enfermeros u n a. especie de ,conster nación cundió en segu ida; ee inspeccionó e l suelo, el lecho , a l paciente; pero todo fué
en vano: radio y recipiente se hablan
evaporado. I nterrogada una enfer ml?ra., dijo g ue su conc iencia l a acusaba
de haber incur r ido en descu ido consintiendo q u e el enfermo se levantara.
y se dirigiera a su lavabo; al efectuar
sus abl u ciones acaso hubiera absorbido por equivocación el remedio que
se destinaba al uso externo. Sometióse al individuo a los rayos X, y éstos
nada dejaron entrever Nl) lavatorio
interior eficaz tampoco dló dingún
resultado práctico. En med io d e estas
difí-ciles circunstancias, ( un médic'J
vió desde la sala un acar reta llena d~
cestos de basura y ordenó que el v~hfcu lo se detuviera; la alta fisic.1.
habta sido movilizada; con el auxilio
del electroscopio un profesor naDf:l.
examinado todo el teatro del rapto,
sin que la aguja diera signo sde vi d a.
Entonces, siempre provisto de su aparato, se encaminó al patio odnde se
hallaba e l carro, se acercó a é l y la
aguja empezó a animarse: los 25,000
franc.::.a de radio se encontraban en
medio de la basura; sólo faltaba d:ir
con ellos, como, efectivamente, sucedió, para tranquilidad del benéfico establecimiento.
Prueba esta sencilla historia que
el electroscopio es un excel"'r.te servldor, un vigfa que denuncia el radl;:,
con la misma sutileza que el perro olfatea la caza; muesctra también la
posibilidad de adoptar prtcauclonP.s
para evitar l apérdtda de una substancia tan valiosa. Juzgan los mej or advertidos que debiera reverUrsele de
una envo ltura digna de su valo r , d ~\
propio modo que un volumen de precio se decora con encuadernación suntuosa.
E l siguiente infortunio aconteci6
en un hospital de Viena a un enfermo atacado del llamado cáncer de l os
fumadores: hablasele obligado al paciente a introducir en la boca 16,00U
francos de radio, que se tragó en un
instante de descuido. Fué preciso extraer el tubo , no tanto por la salvación
del enfermo como por el de la suma

NEOLIOENCIA FATAL,
U na tremenda mayoría de los
males en este mundo proviene de
mera negligencia. Las peores enfermedades que sufrimos, aqu ellas que acarrean la muerte, penetran en nosotros sin que lo advirtamos. Una herida que sangra. ó
un r epentino dolor agudo nos
lucen coITer en busca de un alivio
inmediato. Pero la pesadez do
cabeza, pérdida del apetito, tristeza y depresión sin causa. especial,
¿por qué nos hemos de preocupar
por nada de eso? Seguramente
que se disiparán esas cosas, y uno
se encontrará bien otra vez. K o
encontrando oposicit/n y comprendido sólo á mediss, el d es- .
arreglo se propaga hasta que
llega :.í convertirse en una afeccin local orgánica, difícil de
curar; en enfermedades mantenidas por alguna condfoión extenuante del sistema nervioso, 6
en alguna forma de debilidad que
poco á poco consume la vida.
E so puede evitarse usando la
PREPARACION de W AMPOLE
la cual, al fortalecer , li mpia segura y rápidamente la sangre de
su peso mortal, estimula el apetito, pone el aparato digestivo en
plena acción, y pronto r enueva
todas las cosas. Pero no h ay que
d escuidarse á, uno mismo por más
tiempo, no hay que confiar en la
suerte. Este eficaz remedio es
tan sabroso como la miel y contiene una sol ución d e un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
con J arabe de H ipofosfitos Comp uesto, y Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. E l D r . J. Valenzuela, Miembro de las Facultades
d e MP..u~o y P arí s.; dice : " La
P reparación de Wampole tiene la
ven taja de ser tan inocente como
103 nifios, p ara quienes est:L destinada, los que la. aceptan con buena voluntad .". No p uede fallar
y obra desde la primera dosis. , E l
desengaño es imposible. D e venta en las Dl'.'ognerías y Boticas.

fl tll l lllte1 t •11 t t t ttlltll t&gt;+-+&lt;!iititlilli!iiilt♦ iiiiii~

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No deben descuidarse las eniermedades
de la piel!

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1

Acaba de descubrirse en Sn o homis (W.ashin gton), e l árbo l más gi•
gantesco qu e exist e en los Estado;;
Unidos, y q u e ecli psa a todos loo q ue
hasta ahora eran orgullo de la fl o resta d e este r:i.rs.
Ese gigante de los bosq uea tiene
63 pies de circunferencia e n el tronco y l a primera r ama está a una a lt ura de 128 pies de l suelo, m idiendo 109 pu lgadas de circunferen c ia.
la altu r a t otal del á r bol es de 305.
pies.
A su a lrededor han sido der r ibados var ios árboles menores , en los
cuales los troncos tenfan de 100 a.
500 c(r.culos concéntr icos, q u e, según
se dice, representan cada uno un año
de vida de esos árboles. Se calcula
que el árbol en cuestión tiene más
de dos mil años de edad.
oculta. El enfermo tampoco hub iera
podido retenerlos má.s tiempo sin perjuicio, porque e l radio no es solamente la substancia más costosa; ~s.· al
l)ropio tiempo, una de las menos digestivas.
H. s.

aquellos que lieaen düllH lo■ PULMONES y lo■ BRONQUIOS 1
Un .._\IITISÉPTICO y un RECOIISTITUYEIITE

f

i

Toda solución de continuidad en la piel; toda herida por pequeña,
que sea; un granito abierto; una ulce rita, es una pue rta abierta a la +
infección; la mayor parte de los microbios patóge nos se encuentran en
el polvo de las calles; alH se hallan el de la tuberculosis, el del tétanos, el del cáncer, e tc., y estos microbios penetran en e l organismo
cuando se ponen en contacto con la piel desnuda de su e pidermis. Ade- ;
más, las afecciones de la piel, granos, tumores, heridas, erupciones Y +
otras, s e hacen más graves, a m e dida que se les cura y se vuelven +
crónicas y a veces incurables, por falta de tratamiento oportuno.
Í
Todos los f aicultativos recomiendan para el tratamiento de dichas +
enfermedades, la Pomada Balsámi ca Manwillosa como el medicamen- +
to más eficaz y de resultados más seguros.

li•J lll@t81l1ºj¡ffiª1Xíj:J ~ ¡{ij ~

que en forma apropiada, reúne el antisép tico y el r ec~-stituyente mú
poderosos, la Creosota y el Clorhidtolosfato de Cal.
Constituyo el remedio soberano contra los CAT~RROS, las BRONQUITIS
crónlcu, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Anmenta el
apetito 7 lu fuerzas, agota las secreciones y previene la

i

DE VENTA EN TODAS LAS FAR) lACIAS A $0.25 CT\ "S. LA CAJA.

i:¡:

&lt;.,.~"""&gt;-:

i

+
ADVERTENCIA:-Convi ene saber, que comerciantes poco escrupulo- !:
sos, tal vez por tener mayor utilidad, no vacilan en dar al coro- ¡
&lt;ji
prador medicamentos que ya por el nombre o por la semejanz·.t +
'de su e nvase se confunden con éste, por lo que recomendamos se +
T
exija el nombre completo d ~ Pomada Balsántica. ~laravillosa y ia :
l
marca de fábrica, que es et águila de dos cabezas.
+
~++H&gt;++&lt;!&gt;+&lt;i!•l

$

&amp; ! ti!! !•i11!lHf+ril!

s,++ f iil + !

TUBERCULOSIS
__,.__

[

POLVOS ADHERENTES
INVISIBLES

El único VINO auténtico de
S. RAPHAEL, el solo que tiene el derecho de llamarse así, el solo
que es legítimo y de que se hace mención en el formulario del
Pror,sor BOUCHARDA T es el de M" CLEMENT y C'• de Valence
(Dr.1me, Francia) . - Cada Botella lleva la marca de la Untdn de
/o.-.FalJrtcantes y en JI pescuezo un medallón anunciandv el
" CJ,ETEAS '', - Los dema.s son groseras y peligrosas falsitlcaciones.

(j\,

Natural de

(

VICHY

Manantiales
del Estado
Franctl3.

BZBN BBPBCZlfZOA.H BL NDMBRB

VICHY CÉLESTINS G~ttr::::.::~~:!:~!¡r;:~·
VICHY GRANDE•GRILLE
VICHY HOPITAL Enfermedade■ E■tómagO.
del

~ASTILLES - SELS , :_yCOMPRIMtS

1flCHv.. ,rAT

AGNE L. PP.llru••sn, 18. A Tlll'.I.UII d:11

tomad alguna• medida.

o r dia.

(:'

'

Pie n s a Ud. eomprar ~

)

~

~
~

S

acc iones

pe t roleras ?

Venga a vf&gt;rnos:

~

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No :::;I::::~ ~~~'.:: l
s e ña ••~,mos a co-

)

noce r los ti tu los se1•io s

~

los que s on impresos

)

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s olame n t e para. . . .

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... . ....... . .....

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E xij a qu e en las a eeio-

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n es que Je ofrezcan es-

~

té es t e nombr•e impre »o

"';)

al pie d e l an,•erso :

)

~

IMPR E NTA

~

~

EDUlRDO l. AGUILtR

~

~
$

~ ES UNA GAR ANTIA. ~

PIPERAC'INA. MIDY
GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS

r o~..... PARIS

&lt;

~

{

¿.vJ&gt;-.._,.."--.._,..vJ'wvJ'---.)

:El mayor
disolvente del Acido úrico
.'Para abreviar 7 ev1'ar la.a Cri•i• de

voa ma u ,,.illon

~"'1./"'-v"'"V"''\/"'-v"'"'\I~

~ y

Verdadera
Agua Mineral

._i l'&lt;loW'O

~,,:~~~!:o!"'~~~~:.
b~~~ml:!:C:~ ;nR~~~r~~~ ~~~';."~
•b.so'·•·.~Soa lo~ polwa, de arw~ di, lH nemas:, l os neytt dt le» polTOS d• ••ro&amp;

SAINT-RAPHAEL
AVISO M.!!! IMPORTANTE, -

'

FLOR DE BHUZA

F'J NURA. PUREZA. PER FUME IDEA L. - CO'ln1u1u:a

V'ino fortificante , digestivo , tónico , rec onstituyente, de aahor
6xcelente, mas eficaz para las personas debilitada ■ que lo■
ferruginosos y laa quinas. Conservado por el método de
M. Pasteur. Prescribese en las molestias del estómago, la
clorosis la anemia y las convalecen cias¡ este vino se reco•
mienda 'uas personas de edad, alu mujeres, jóvenes y i. loa ni:ñoa.

,,...

f •t"'

11

"'"••"Q.e_ 0CU7RJu.:Vo:m-PA1US, 1 111 tod•'

l l l I t 12•+18 t i i l ¡,¡ ~

EnJe'ift;:::.e• del

El arbol más grande

¿ QUt ES LO QUE NECESITAN

loa DEBILITADOS, los FATIGADOS

B11 la, ú111tú l'cirmdcia, r Dro1wr1u.

oso
MATI

HIGIENE

del

TOCADOR""

cualidade■ antl8'ptleul
deteraivas y cieatr izantea que
Las

h an m er ecido a l

CDAL TAR SAOPONINO
LO BEUF

s u a dmisión e:a los Hoapitales
de Pañs, ei:pLican la boga de
ese p r od u cto ,para todos los
uso■ d el toca dor: Cuidad os de
la Boca a qu e purifica, d e lo,
Cabello■ cuya Ca.fda detiene,·
Lociones d e Iaa Crfaa, C uidad QB fnti m os, etc.

II

Descoufia.rse de la~ talcificacioues
E N LA.S F A RMACIAS.

Agentes: Gugenheim y Balaresque .
A?Htad::, 6)i é,tic::i ,

~ ========d)

SEÍiORAS

EL APIOL DE LOS

O"'JORETvHOMOLLE

cu-, ,,. Dolores, Retardos
Supresiones d, 'º' Menstruos

FI• SEGUI N, 16 6,1.St~H-;noré,Puls ,J ttiu lua• .

Busque Ud. "La Semana lluStrada,"

�ELIXIR ESTOMACAL

11

(ESTOMACAL/X)

[

1

,

Hace quince años dimos a conocer esta especialidad farmacéutica a los médic.os y hoy lo reeetan
en las cinco partes del mundo, porque es el trata.
miento más racional y seguro para la curacion de
las enfermedades del EST01fAGO e ~TESTINOS aunque tengan una antigüedad de treinta
años y no se hayan curado con otros medicamentos, siendo sus efectos quitar el DOLOR y todas
las molestias de la DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONfFICAR EL APARA'l'O DIGESTIVO y la ecoMmía en general, pues el enfermo COME MAS, DIGIERE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA LAS ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL
DOLOR Y ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA,
INDIGES'l'IONES, DfLATACION Y ULCERA
DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRIOA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIARREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR
Y LOS GASES. Es un poderoso VIGORIZADOR
Y ANTISEPTICO gastrointestinal.
Los niños padecen con frecuencia DIARREA.3
más o menos graves que se CURAN, incluso en la
época del destete y dentición, hasta el punto de
restituir a la vida enfermos irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo, aunque no todos, presentan el siguiente
cuadro de síntomas o parte de él: al levantarsa,
lengua sucia; mal olor de aliento, aguas de bocr,,
estado bilioso, i11apetencia, abatimiento y tristeza
después de las comidas, eructos agrios, gases, pirosis, váhidos, pesadez de cabeza, ruido de oídos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al estómago, vientre y espaldas, vómitos, estreñimiento alteTJ:lando a veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, está febril a veces,
se irrita por la menor causa, evita el trato social.
teniendo por la noche ensueños, sueño agitadn y
res pi ración difícil.

Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el 98 por
100 de los enfermos que lo toman y por sus propios méritos es conocido y de uso general en las
cinco partes del mundo para las enfermedades del
aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. Cura la NEURASTENIA y
afecciones nerviosas, siendo el mejor TONICO
para curar el RAQUITISMO, recetándolo los médicos en cuantos casos están indicados el aceite de
hígado de I bacalao y emulsiones con hipofosfitos
tomándolo los niños con verdadero placer, a los que
transforma de P ALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS y FUERTES. Cura la ANEMIA, CLOROSIS, colores pálidos, por ser el mejor RECONSTI'l'UYENTE para todas las edades y ambos sexos

DINAMOGENO
l

SAIZ DE CARLOS. Cura el CATARRO bronquial agudo y crónico, la TOS, la TISIS y ENFERl\IEDADES DEL PECHO, produciendo los siguientes efectos: la nutrición se acelera, habiendo aumento de peso, los esputos, disnea y fiebre disminuyen; la tos cesa y aumentan laB fuerzas y el
apetito, notándose el alivio con uno o dos frascos.

PUMOF()SFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura
el REUl\lATISJ\10 agudo y
crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA.
Se elimina el ácido úrico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina, tornándose de turbia y sedimentosa en clara y transparente.

REUMATOL

~INA
PURGA
J
l

SAIZ DE CARLOS. Cura
el estreñimiento, pudiendo
conseguir, con su uso, una deposición diaria los
enfermos biliosos y los que tienen indigestiones y
atonía intestinal, por ser un tónico-laxante suave
y eficaz.

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Carlos S. Prats, Apartado, 468, México, D. F.
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>firaa Joyería y Relojería

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 29 de Marzo de 1903.

la. Dlatero~ 12 y 14 &lt;;,

La. Fosfatina. Falieres
es el alimento más agradable y el mAa
recomendado para los niños Jesde la
edad de seis A siete meses sobre todo
en el momento del destele y dura:ile
el periodo del c reclmient'&gt;. "Facilita
la dentición, asegura la buena forma·
ción de los bue.sos."
PARIS, 6, Avenue Victoria, y en todas
las farmacias.

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Enrique 6. Schafer.

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AVISO IMPORTANTE.
ARTIC'ULOS

El fosfato de cflll que entra eJ: Is
composlt.!1:0n ele :ia Fosfatina "1&lt;,allE&gt;·
rl'll." PStA prE&gt;paraclo r,or uu pro,...,_¡¡1
n•\rnto especial con aparato A propósito. y no se encuentra en el comercio.
Desconf!en de las Imitaciones y falslflcaclones.

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AGENCIA DEL RELOJ OMEGA
l'ldase C&amp;tllogo,

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CARTA A LAS DAMAS

"Señoras: el mayor realce de la be•
lleza es un crtis fresco y limpio:
Cullndo una dama conserva el cutis
suave, n!tido y lozano, cautiva siempre, y, sus encantos son imperclura·
bles, sea cual fuere su edad.
Con el uso de la " AGUA TROPI•
CAL" oblendréis una belleza imborrable y disminuiréis la edad, que es
todo lo que puede des'.'arse. Un par
de frascos bastan para convencerse de
esa verdad." Jeany \V. Groshs.
De venta en la calle del Coliseo Nue•
vo, 5, y en la Droguerla de Uihlein.
Los pedidos á A. E. Betancourt.

I

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TOMEN

Vino San Qarmsn.

1.-Trajes de paseo Y para automóvil. Este, con vuelos de pélerina.

�EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 29 de Marzo de 1903.

EL VESTIDO.
LA MODISTA, NUESTRA PESADILLA.
Si en «Para ser amada.&gt; be tratado esta grave y capital cuestión del
vestido para las mujeres cuyo presupuesto es ilimitado y que tienen

lidad el vestido es el punto capital
del t¿cado femenino. El peinado, el
sombrero, á. pesar de su influencia
más directa, más estrecha sobre la
belleza del rostro, sólo se considera, sin embargo, como un accesorio
del tocado, puesto que sólo se lleva durante algunas horas, mientras
que el vestido es de todos los momentos, y algunas mujeres hay que
se ponen varios vestidos al día. En

sei'las de un modisto ó modista
quienes no tenían inconveniente en
pagar un prec_io _exorbit_ant~ con tal
de que las v1strnran s1qmera una
vez de manera elegante!
Hay en París un número incalculable de modistas. Todas dicen que
proceden de una casa acreditada,
pero no hay que hacerles caso.
Unas se dan corno cortadoras, y
basta como primeras oficialas ó di-

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banca abierta, aquí, por el contrario, voy á. ocuparme del tocado de
las mujeres que tienen que calcular
lo que pueden gastar, y tengo la
pretensión de bacel'ies ver que gastando poco1 es posible, sin embargo, llegar a ser elegante, con menos riqueza sin duda, como primeras materias, pero con la misma
perfección.
El vestido, ¡preocupación y pesadilla de todas las mujeres! En rea-

fin, el sombrero es el que se debe
armonizar con el vestido, su color
y su carácter.
Para hacer un vestido, generalmente se llama á una modista; ¿y
quién es laque no ha conocido las
impacienci&amp;.s, los sinsabores, y diré basta las angustias y tormentos
físicos y morales que nos hacen pa•
decer las modistas? Cuántos cargos
be oído hacer sobre ese particula1·I
Cuántas veces me han pedido las

rectoras. Pero qué desencanw cuando al ve1·las trabajar, se descub1 e
que la mayor parte no conocen siquiera los principios elementales de
la línea y del bu~n gust&lt;,! 'J_'opas sin
duda, han hecho un aprendizaje; re·
ro qué aprendizaje!
En una palabra, la pesadilla de
la mujer elegante hoy día es lamodista.
En,re el número incalculable de
costureras que hacen nuestra deses-

peración, cuán pocas saben verda
deramente componer, ejecutar ese
verdadero objeto de arte, el vestido. pedazo de tela que arregl~do
con habilidad, sirve para embellecernos! ;.Dónde ballar esa perlarara, ese fénix, esa artista, que á primera vista, conozca el carácter de
nuestra persona, vea los defectos
que hay que disimular y las gracias
que hay que hacer resaltar?
Otra de las dificultades para la
modista es saber probar los trajes,
y sobre todo cortar bien los cuerpos.
Tengo amigas que tienen accesos
ele fiebre y ataques de bilis debidos
á las impaciencias que les causa la
modista, tardt\ndo en ensay at•, ó al
mal humor que muestra cuando
se le hace una pequeila observacion, ó á la indiferencia que pone
en la obra, y sobre todo á los malos resultados obtenidos.
Todas las modistas tienen defectos. Las hay que cuidan y hacen
bien las gua1·niciones, saben a rmoniza1· los colores, pero no saben
componer un conjuuto de modo sa·
tisfactorio. Efectivamente, la mayor parte de las veces el conjunto
carece ó de aplomo, ó ele gracia ó
de armonía.
Se ve, por ejemplo, un ves\ido
que al primer golpe de vista parece
muy bonito, pero que en cuanto se
mirh con detenimiento,empieza una
á descubrir defect-Os, porque los detalles no han sido ejecutados con
cuidado ó esmero: una costura que
biice un pliegue en la espalda ó un
lado del cuerpo que forma nr1 ugas
en la cadera, ó á vec~s los repulgos
mal disimulados, ó demasiado tirantes, ó demasiado flojos.
Oh el cuerpo! be aquí el gran escollo paro. la. modista! Se ve á menudo que las más hábiles cometen
faltas garrafales; no es de extrailar que las otras, con menos experiencia. en el arte de la costura,
agobiadas de trabajo, mal secundadas por obreras, ver~aderas_ ca.':'8·
zas de chorlito que siguen sm mnguna aplicación las indi&lt;;aciones recibidas cometan faltas 1mperdona·
bles qu~ echen á perder por completo el cuerpo de un traje.
Así es que un vestido que parecía bonito al probarlo, cuando está concluído no sienta bien, pues
el cuerpo entonces está Jadead?, ó
demasiado estrecho, ó demasiado
ancho, ó el recogido no prod~1c~ el
efecto deseado. Y traen el traJe Justo en el momento en que hace falta
para salir, cuando no llega demasiado tarde, comb también aconte·
ce algunas veces.
Quería una tener el traje en cues·
tión para tal baile ó tal comida, se
ha estado esperando á la modista
con verdadera impaciencia Jlena de
ira, y cuando al tia llega, imposi·
ble de ponerlo: está mal. La im·
paciencia ha hecho subir la sangre
á la cabeza, está. una roja como un
pimiento, fea, enervada.
He conocido sei'loras que por una
contral"iedad, pat·ecida, lloraban
de rabia y renunciaban á salir ao•
tes que ponerse un vestido que se
ha llevado otras veces y que todo
el mundo conoce.
Hay seiloras que se ponen enfermas cada vez que tienen que ir ~
probarse un vestido, pue~ hoy ca~1
todas las modistas se megan á ir
á probarlo á domicilio.
llay-que esperar durante mucho
tiempo por regla general en las sa·
las de espera de las modistas de
quinto ó sexto orden, y antes de ha·
cer la entrega definitiva le hacen á
una volver para hacer la última
pmeba; segundo suplicio, pues casi siempre hay que hacer algún
arreglo.
Si después de sufrir todos es~s
sinsabores tuviera una la seguridad de ir bien vestida, menos ma};
pe1·0 generalmente hay qu~ d~vo •
ver el vestido, y por cons1gu1ente
tercera espera: y se puede u~a dar
por contenta si no hay que 1r por
cua1·ta vez á probarlo, á no ser que
cansada se resuelva una á retocar
el traje con la ayuda de su don·
cella .
Oh las modistas! oh los cría·
dos! éstas son las exclamaciones é
improperios que sin ces11,1• es~
oyendo constantemente. Compren

Domingo 29 de Marzo de 1903.

perfectamente, por todo lo que veo
que es muy difícil ser bien servid~
ó vestirse á su gusto.
Pero por lo que á mí me toca1 be
bailado el remedio contra esas dos
plagas de la existencia femenina· y
quiero, queridas lectoras, que ap;o.
vechen ustedes mi experiencia.
)

......

-¡O este ailo la apruebo, ó pierdo el nombre que tengo!
Y el pobre l&lt;'ernaodo arrojó la infamante papeletn sobre la desvencijada mesi,., único mueble que con
la cama y dos sillas, formaba el
ajua1· de su habitación de siete reales con principio.
Lo que á él le pasaba ya iba picando en histol'ia. Alumno aventajado en toda la carrera, se había
«plantado&gt; en la última asignatura
de la licenciatura, y no había forma de salir adelante. ¿Era porque
no la estudiaba:&gt; Ya se la sabía de
coro, pe1•0 el p1•ofesor le había tomado «tirria.&gt;
. Esta, oor lo general, suele ser la
disculpa de todo mal estudiante pero en la. presente ocasión era 'verdad; y era ve_rclad por lo siguiente:
El catedrático de la asignatura
D. Francisco de la Roca., era un se~
llor de esos chapados á la. antigua
solterón empedernido; gran levitón~
carrik; '.lhistera de tres pisos con entresu~lo y sotabanco y gruesas gafas
de cristales perfectamente circulares,q ue cuando.recibían luz directa
daban á su amo el aspecto ele la cara de un buho. De carácter agrio y
rudo, más parecía que gruñía cuando hablaba, y esto lo hizo siempre
mezclando dicterios ignominiosos
para el pobre alumno que, ó largo
de vagancia, no se sabía lo. lección
ó corto de genio, se aturrulla.b~
siemp1·e que oía aquellas preo-untas
hechas con tono agresivo. "
Tales condiciones le valieron el
sobrenombre que, por su desgracia
le aplicó un día Fernando: D. Fran'
cisco se convirtió en &lt;Don Ruqucsco,&gt; y desde entonces no so le conoció en la Uní versidad por &lt;'tro nombre que, naturalmente, llegó en brevísimo tiempo á oídos del interesado, el cual, según se decía, juró vengarse-con el único medio deque disponía: los exámenes.
En efecto, tres veces consecutivas
halló pretexto el bilioso catedrático
para suspenderá Fernando, s iendo
la última la en que presentamos á
éste en escena.
Comunicar á. sus padres el nuevo
descalabro era terrible, pero no había más remedio, y si mucho lo sen·
tía. el joven por ellos, no lo era menos por su Rosa., por su lindísima
prima Rosa., que le esperaba aquel
año con la carrera concluída, para

arrojarse inmediatamente en brazos
de Ilimeneo.
Los padres de Fernando eran unos
labradores acomodados, que viendo en su hijo, según el sei'lor
Cura, disposición bastante para el
estudio, p1·efirieron gastar se unas
cuantas onzas y verle con la borla
encarnada, á mandarle al campo en
compañía de un arado, á destripar
tet•rones, en «dulce&gt; contacto con
mulas, vacas y gañanes.
Desde pequeilos se notó cierta inclinación entre Rosa y Ferni.ndo:
los progenitores de a.q uélla, también
en buena posición, no vieron inconveniente en favorecer la mutua simpatía: primero, por tratarsa de parientes cerca.nos: segundo, por la felicidad de los muchachos: y tercero,
porque tal alianza aumentaba las
tierras, ganados y capital. Me par ece que he invertido el orden de
importancia de las razones, pero
allá el lector malicioso, si es que lo
es, las colocará. coo arreglo á sus
conocimientos psicológico-metalúrgico-sociales.
Estas mismas causas fueron las
que motivaron que los padres de
Fernando estuviesen en un todo
conformes con los de Rosa. En consejo de familia se acordó que el muchacho viniese á estudiar á la corte, y en la misma sesión quedó aprobada la boda de los chicos para cinco ó seis ailos después, es decir, para cuando el Licurgo novel r egr esase á sus lares con la cédula personal
en que, después del nombre y naturaleza, se leyese «edad,&gt; veinticinco años, y «profesión&gt; AHOGADO.
No hay para qué decir que no hubo un solo voto en contra.
El ai'lo ante1·ior, como ya dijimos,
debió haber terminado, si el atribilario «Don Ruquesco&gt; no lo hubiese dispuesto de ot1·a manera.
Todas estas cosas que apuntadas
quedan, y otras muchas más, pasaban y repasaban por la imagina-

ción del mísero estudiante, cuando,
harto de darle vueltas al caletre 1
debió de concebir alguna salvadora
idea, porque se levantó de un salto,
exclamando:
-¡ Sí, diablo, buena idea; superior, archisuperior! ... Total, unos
~u~n~os malos ratos...... , quizá la
1rr1s1ón ele los compañero!f .... , de
la vecindad .... , del mundo entero
..... ; pe1·0 ¡bah! ¿qué impo1·ta? El
grado, primero, y mi Rosa, después. Soy un Séneca, un Licurgo,
un Cbámberlain, un ....
-¡Animal!-gritó una voz por la
parte exterior de la puerta.-¡.Qué
nueva. locura. te ha entrado, que
parece que estás en las Cortes?
-Entra, Felipe, entra.
-¡Vaya unas voces!
Y entró Felipe, un muchacho poco más joven que Fernando, estudianteno muy aprovechado de cuarto ai'lo de Derecho.
- ¡Poco alegre que estás! ¿.Qné te
pasa?
-Que me han suspendido ....
-¿Y por eso estás alegre? Pues
no lo entiendo.
- Pero no me volverán á suspender, porque be ideado un medio ....
-No sigas ya lo he adivinado;
no V&lt;'l verte a1 presentar.
•
- Hombre .... no es eso!
-Sí, hombre, sí; es probado. Gedeón te mirará con envidia, Calínez te estrechará la mano, y Pía.ve
se honrará con tu compañía.
- Si no me dejas hablar .... He
baila.do un medio para presentarme y salir aprobado. Perdona que
no te lo diga, porque es un secreto.
- Pues mira, yo no estoy para secretos, porque la alegría me rebosa
por todo al cuerpo.
-¿Por .... ?
-Me han suspendido.
-&gt;Tu quoquel&gt;
-Pero Luisa me ha dicho que sí.
-Vamos la ley de las compensaciones. Te felicito.

3.-V~etidos do pa11eo y traJo lnf.-ntil do cuello an¡¡ul~r.

-No tiene nada de particular;
ya me lo espe1·a.ba: me lo habían
predicho.
-A ti, ¿quién?
-1\lad. Esc:-oc, la adivinadora
de moda.
-¡.Has ido á verla?
-:-Claro, hace una semana. Verás:
la mterrogué, me miró la cabeza
me reconoció la mano, escribió e~
un papelito, lo metió bajo un sobre
q~e pegó, y me lo dió, d iciéndome:
&lt;::So lo abra usted hasta dentro de
ocho días,&gt; y me marché .. .. es decir, me marché después de abonar
dos duros por su trabajo.
-¿,Y ~briste el sobre hoy?
.
-¡Ca. En cuanto salí de ali{·
cualquiera. tenía paciencia. para es~
perar.
-;.Y qué decía?
-Sí y no: no y sí: narla más.
-¡Ilombre, te ha tomado el pelo!
-¿Qoe me ha tomado el pelo? No
seas idiota,hombre; si está más claro que el agua. l\Iira: yo le pregunté si aprobaría, y si me querría
Luisa. l\Ie presentó ayer á examen,
y á la segunda. pregunta. me dice el
tribunal: «Puede usted retirarse;&gt;
total, calabazas: veo hoy á Luisa,
y, naturalmente, me dice que sí.
Corresponde, pues, el resultado á.
la segunda contesta&lt;'ión. ¡Oh, es
una mujer muy hábil!
-Chico, ¿sabes que me estáu dando ganas de irá verla?
-Pues mira, para luego es tarde:
te acompai'lo.
Y, en efecto, media hora después
estaban ambos en el doruicilio de
la émula de Mad. Thebes. No sabemos lo que allí pasó, pero sí que á
las nueve de la noche, abierto el
misterioso pliego ante una taza de
café, una botella de agua y una. copa con gotas, como testigos, en
Fornos1 leyeron los dos amigos esta 9rofetica frase :
-;CAI.ABAZAS HAN D~ SE&amp;l

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 29 de Marzo de 1903.

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EL MUNDO ILUSTR ADO.

cartas. ¡Bien conocía las letras!
De sus padres y de Rosa.
¡No sé qué tienen las cart~s de la
novia, que se suelen abrir an~s
que las de los padres! Esto hizo
Fernando. Sabía que sus padres se
habían de alegrar; quería ver qué
decía Rosa.
Y esto era lo que decía:
«Querido primo Fernando: Te fe.
licito poi· tu triunfo, aunque algo
tardío, y te felicito doble~ente porque sin perder tus estud10s, sé que
~stás muy distraído por ahí. Conserva la proporción, porque ere?
que es muy buena, según me escribe Nati, que vive muy cerca de tu
«adorado tormento&gt; y te ve muy á
menudo, aunque tú no' la veas á
ella. Antonio ha regresado con el
empleo de capitán; me ba pedido á
mis padres, y éstos, enterados de
tu proceder, le ba.n dicho que sí. Al
buen entendedor, salud.-Tu prima, Rosa.&gt;
No ha.y para qué decir cómo se
quedaría Fernando. Entre maldiciones á Nati, &lt;Don Ruquesco&gt; y
Gorgonia, se le oía t·epetir:
.
-¡ Y yo que me burlaba de la sibila! ¡Qué rnzón tenía!
.
¡¡CALABAZAS HABÍAN DE SER!!
MANUEL J. GARCÍA.

ADIOS!
Noche serena y plácida
En cuyo hermoso cielo
Viajera sola y lánguida
La luna triste va;
IIacia l a bella patria
Do se meció mi cuna
Haz que tu brisa llévese

***
&lt;Don Ruquesco&gt; vivía en un entresuelo de la calle de la Flor, con
una sobrina llamada. Gorgonia,
cuyas faldas fueron las únicas q_ue
vieron aquellas paredes desde tremta. y cinco años, Jo menos, basta la
fecha.
Justo es que la presentemos.
De esta.tura, más baja que alta;
de cuerpo, más grueso que delgado; de pelo, más rojo que rubio;
cutis emblanquecido á fuerza de albayalde y otras materias «ejúsdem .
fúrfuris;&gt; ojos ribete.a.dos como los
conejos, y un sí es no es agobiada
de espaldas, era la pobre Gorgonia
'.ln vi viente mentís á la frase vulgar de que todo lo creado por Dios
es perfecto. Malas lenguas afirmaban que ni todos los dientes ni todo el pelo que lucía eran suyos,
más que por
·
Haberle costa.do su dinero,
y aún no faltaba quien atribuyese
su incierto y vacilante paso á alguna pequeña. desviación de la recta
en la tibia, el peroné y el fémur.
Sea de ello que quiera, que no
nos b~mos de meter en interioridades el ca.so es que la doncella esti.b~ hambrienta de novio, que su
tío estaba harto de ella, y que por
la. reja. . . . . no pasaba una. alma, ni
aun por ganas de «matar el tiempo.&gt;
Pero un día (muy pocos después
del comienzo de esta historia.) PASÓ.
Pasó y repasó y 1·etepa.só un alma., encerrada en un cuerpo cubier-

Mi triste suspirar.
De esta ciudad espléndida
Me agobia la grandeza.;
Y las memorias férvidas
De mi niñez fugaz,
Hacen brotar las lágrimas
De mis opacos ojos
Y entre ellas aún diviso
Mi humilde y dulce bogar.
Allá todo inocencia,
Dichas y a.mores cándidos;
Aquí todo mentira,
Dolor y deslealtad.
Durango, pueblo humilde,
La tierra de mis padr es,
¿Cuándo tus campos fé rtiles
Podré ot1·a vez pisar ?
Allá mis dulces risas,
Aquí mi eterno llanto;
Allá un amor del a lma,
Aquí un mentido a.mor.
Allá la paz bendita,
Aquí los desencantos;
Allá las flores cándidas,
Aquí las del dolor .. .. . .
Presto veré tus campos;
¡Mas que cambiada torna
A su paterno nido
El ave que voló!
Torna con la alma h erida,
Las alas destrozadas ,
Las ilusiones muertas,
Y a sin arrullo y voz.
Prepárele tu suelo
Lugar para el reposo,
Para el postrero s ueño
Que anhela mi dolor.
Mas ¡ay! ¿por qué llor osa
Dejo y con pena mísera
La ciudad que bul'! a.ra
Mi pobre corazón?
¿Por qué?... calla, mi labio,
«Su nombre&gt; te quemara . . ..
Actiós, suelo del a lma ,
Ingrato suelo, adiós .. ..

***

Al día siguiente le despertó de la
siesta la patt·ona., entregándole dos .

MATINÉES.
He aquí ahora algunas ideas que
pueden servir para hacer las matinées, que podrán ustedes modificar
según sus gustos y sus recursos:
19 Matinée muy elegante: el cuerpo es de terciopelo capuchi no, con
faldones dentados cayendo sobre un
volante de encajes blancos. Un encaje igual, formando ropaje, acom•
paña el delantero de seda amarilla
ó azul pálido; los manguitos, for mando pelerina, también dentados,
caen sobre la, mangas de seda amarilla ó azul pálido, muy rizadas.
Puños de terciopelo capuchino. En
la garganta, por bajo del cuello de
terciopelo capuchino, la chorrera
de abad.
29 Cuerpo de crespón rosa amarilla de una sola pieza, cellido al
talle por medio de un ancho cintur ón de galón dorado bordado con
turquesas. Pequeña taleguilla torera de te1·ciopelo ó satín azul marino.
Este mismo cuerpo, muy fácil de
ejecutar,puede componerse de cualquier color que case bien con otro,
ó con cualquier tela que siente bien,
según el rostro de cada cual.
39 Espalda sencilla, fruncida en
el talle, con delanteros rectos de
bengalina azul Labrador; Jos delanteros abiertos sobre una camiseta de muselina blanca, fruncida en
el cuello,y un cinturón muy ceñido;
volante de encajes fruncido en el
h ombro, y por detrás en el cuello, cayendo en for ma de abertura.
Mangas anchas de bengalina con
un alto volante de encaje, abullonado á l a altura del codo. Adorno
de plumas negras.
49 Cuino mucho más sencillo para levantarse de la cama, el Perezoso de surá rojo, guarnecido con
franela. Adorno de encajes negros.
Es muy caliente y elegante. Se puede hacer de cualquíer otro color,
por ejemplo, de surá heliotropo,
botón de oro, quisquilia, azul pálido, guarnecido con encajes negros
ó blancos.

DOLORES GUERRERO.

to por un terno gris, coronado por
un simpático rostro, de negro bigote y lánguida mirada. No hay
para qué decir que era Fernando
el que se lanzaba á tal empresa, ni
que el corazón de la. ardiente doncellita de cuarenta abriles se encontrara. preso á las primeras de
cambio en la trama de aquel terno.
A escondites primero, y más á las
claras después, siguieron aquellos
amores, hasta el punto de que se
enterara «Don Ruquesco,&gt; quien,
al principio, cogió el cielo con las
manos (sobre todo al conocer el
pretendiente), y después cogió.....
la. ocasión por los cabellos, no ignorando que la. fortuna del estudiante no era mala, y que la me1·cancía era de difícil salida.
Ello es que «Don Requesco&gt; depuso su ira al ver el sesgo que las
cosas tomaban; que Fernando persuadió á Gorgonia, y ésta dominó
á su tío hasta el extremo de que en
Septiembre pudo el joven leer, con
la natural satisfa::ción, un &lt;notable&gt; como una casa, en su papeleta
de examen.
¡ Se ha «cbicbado&gt; la sibila!-decía Fernando, corriendo hacia el
telégrafo, para comunicar lo más
pronto la alegría que 16 dominaba
á su familia, y sob1·e todc, á su Rc;&gt;sa.- ¡Cómo que me iba á mí á fa.llar la combinación! Mañana ó pasado tomo el tren, y . .... ¡que averigüen!

Domingo 29 de Marzo de 1903.

VESTIDOS

PARA

RECEPCIONES

Y FIVE O'CLOCK.

J

4.-Trajes de. ciclista y de paseo. El primero de falda corta Y
chaqueta "sport'."

19 Falda de terciopelo verde de
mimbre, con un gran delantal de
seda blanca ó rosa y aplicaciones de
terciopelo. El cuerpo de terciopelo
verde se abre sobre una camiseta de
muselina de seda blanca. Mangas
iguales con puntillas de rosas, Sólo hacen falt.i. para este vestido muy
sencillo, de cola regular, seis metros de terciopelo y seis de satín de
seda lustrada.
29 Vestido de tafetán de la India
color de cáscara de almendra, adorn ado con un galón de cabujones
multicolores, abierto sobre una camiseta de s.eda blanca. Galones
iguales en los puños, en el cuello y
en la cintura.
39Vestido de lana amapola guarnecido con terciopeJo negro, muy
bien para una mujer que sea rubia;
su precio es módico.
49 Vestido de paño ó lana verde
Nito, falda guarnecida con terciopelo del mismo color, cuerpo con
faldones largos, de lana 6 terciopelo.
59 Vestido de la.na gris y terciopelo gobelino. Falda de lana, cuerpo de terciopelo abierto sobre una
camiseta de seda del mismo color
que la lana, cinturón de seda con
un lazo muy ancho de lado.
69 Vestido muy elegante de pallo
bl anco muy fino,guarnecido con terciopelo tornasol, cinturón de plata,

5. -Vestidos de visita Y de casa. El primero de blusa ajustada y mangas japonesas.

jockey de terciopelo negro con galones de oro y volante de encajes.
79 De lana mordoré, ó sea castaño dorado y terciopelo igual.
SQ Vestido ligero de bengalina
amatista guarnecido con encajes
finos. Cuello, puños y cinturón de
terciopelo blanco.
Estos trajes de recepción pueden
servir, por lo menos los oscuros,
como trajes de visita v matinées.
He aquí, para visitas solamente,
unos cuantos vestidos más oscuros:
VESTIDOS PARA VISITAS.
l. 9 Fay a parisiense, verde tallo,
guarnecida con galones de azabache negro, abiertos en el cuello, puños y bajo de la falda.
2º Vestido de lana verde guarne-

cido con terciopelo más oscuro.
Gran visita con chaleco de terciopelo abierto sobre un delantero de
piqué blanco. Puños altos de terciopelo formando solapa en la bocamanga.
31,&gt; Vestido de siciliana verde marino, adornos de crespón recogidos
con lazos de satín blanco de plata.
49 Vestido de piel de seda vino
de Burdeos y terciopelo igual color,
un poco más oscuro. Cuerpo de terciopelo con solapas de seda blanca
y cinturón ancho de la misma seda.
59 Vestido de terciopelo de lana
verde almendra, y terciopelo negro,
guarniciones de pasamanería crema y oro y botones negros.
6&lt;.l Un vestido de gran estilo:
cuerpo princesa de piel de seda, ó
terciopelo, ó pafio, ó lana fina, pan

tostado, con solapas de pafio blanco, abiertas sobre una camiseta de
seda gruesa azul celeste, recogida
en la cintura con un fruncido de
terciopelo con cascabeles dorados.
El azul y el blanco tal vez parezcan
algo fríos pero revelan una alta
distinción.
79 De mucha etiqueta: vestido de
piel de seda gris, con galones de
acero en el chaleco y en la falda.
Cuerpo abierto sobre fruncido fino
· de seda rosa pálido.
89 Vestido vellón claro y corse. lete de terciopelo azul, abierto sobre una camiseta azufre.
99 Brocado malva y terciopelo
color &lt;le pensamiento.
109 Gasa negra, guarnecida con
encajes, adornada con lazos de satín oro pálido, cinturón de crespón
de seda del mismo color,

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 13, Marzo 29</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.
La garbosa,
La galana,
La sultana
del verjel,

Huyó, y el surco de la luz querida
Se perdió de la noche en el ciapuz:
Palpé la.s sombras, la alma atormentada
Huérfana, busca la fuga.ce luz.
'

La. que brinda
En copa de oro
El tesoro
Del placer,

Al descender fosfórica alumbrando
Mi ser to1•nóse de delicias mar:
'
Al postrarme, ay demíl se fué borrando
Y en mí dejó tristeza y soledad!
'
Su talle ví como flotando al viento,
Y en su contorno estrellas y zafit·:
Llanto sentí cuando vibró su acento:
En ella, de ella, y con su ser viví.
Fugaz placer, encantadora estrella
Que en nube tempestuosa se envolvió,
Ten tumba en mi recuerdo, ilusión bella,
Mi última luz, misterio de dolor!

Abre á mi alma
Tu ternm·a,
Visión pura
Del Edén;
Que mi acento
Ser te aclama
De la llama
De mi ser ....
a.mar,&gt; Ovidio, no se ha desdeña.do
de consagrar a.l peinado unos versos encantadores, y sobre todo muy
juiciosos; lo cual prueba. que, desde
los tiempos más remot.os, la. forma
del peim,do era uno de los medios
más poderosos de seducción para la
mujer.
&lt;Que vuestros cabellos no estén
nunca desordenados, la limpieza es
lo que más nos agrada. Vuestras
gracias dependen de vuestras manos; pero existen varias maneras de
variar la disposición de vuestra cabellera; que ca.da cual consulte 11,nte todo su espejo!
«Un rostro alargado exige que se
separen los cabellos sencillamente
sobre la frente: tal era. el peinado
de La.oda.mía.. Un moño ligero enlo
alto de la cabeza, que deje las orejas al descubierto, sienta muy bien
á lascaras redondas. Esta dejará
caer sus cabellos sebre ambos hombros, como Apolo cuando lleva. su
lira; esta. otra recogerá las trenzas
á la. manera de Diana cuando persigue los anima.les salvajes. La una
encanta por los bucles flotantes de
su cabellera.; la otra, poi· el peinado apretado y liso en las sienes. La
una sé complace en adornar sus cabellos con una cohcha brillante; la
otra., en dar á las sienes las ondulaciones de las olas.
«Mejor se contarían las bellotas
de una encina gigante, las abejas
del Hibla ó las fieras que habitan
en los Alpes, que los adornos ó las
modas nuevas que cada día aparecen.
«Hay muchas mujeres á quienes
sienta muy bien un peinado poco
cuidado en apariencia: parece hecho de la víspera, y sin embargo,
hace un rato que está concluido.
&lt;El arte debe imitar lo imprevisto
ó espontáneo. Este era el amable
dtisorden de Eola cuando Hércules
la vió por primera vez en una ciudad tomada por asalto, y exclamó:
&lt;¡La quiero!&gt;
&lt;Así era la princesa que fué abandona.da sobre las orillas de Naxos,
cuando Baco la raptó enmedio de las
aclamaciones de los sátiros, que
gritaban: c¡Evohé! .... &gt;
Esta cita es curiosa por la íntima
relación que establece entre lascoquetas romanas de aquel tiempo y
nuestras coquetas de hoy. Ovidio
sabía tanto sobre este particular,
como hoy los Lefevre y los Croisat.
La moda siempre es igual en su
eterna renovación.
Aun menos que los t1·ajes, el peinado debe acatar servilmente los decretos de la moda. Ante todo, debe
una peinarse según el carácter de 3u
fisonomía,y sobre wdo, de su perfil.
Repetiré aquí, por lo tanto, casi
exactamente lo que he dicho respecto al traje.
El perfil recto, tranquilo, severo,
exige necesariamente un peina.do serio, simétrico. Los conti:astes, los
rizos, el capricho, serían una nota
discordante.
Por el contrario, un perfil decidido, cuya bonita nariz es movible y
sensual, no estaría bien con un peinado grave y majestuoso.
La nariz chata, á la. Roxelana,
exige todavía más imprevisión: un
lazo de cinta muy alto, unas plumas
ó una flor puesta de lado, unos rizos caprichosos, darán á ese rostro
un aspecto encantador y delicioso.
Existen fisonomías que se salen
or completo de lo vulgar y que llaa.n la atención: fisonomías dtl ra-

za, cabezas caracterizadas. A esas
cabezas convienen preferentemente
los a;.n~dos algo serios, majestuosos, ""l'5' peinados completamente peculiares. Hay que ser realmente artista, improvisador, para descubrir
el peinado que conviene en absoluto á esos tipos de bellezas.
Claro está que para hallar y ejecutar tales obras de arte, mucho
más importantes para nosotras que
un cuadro de mérito, hace falta recurrir, como ya lo he aconsejado
tratándose del cuerpo, á una artista afamado, indicándole lo que se
desea, es decir, un peinado original, si puede ser, que no se a.parte
demasiado de la moda, que oculte
los defectos del rostro y que haga
resaltar sus bellezas.
Después, sólo habrá que copiar.
Será preciso algún tiempo de práctica para llegar á la perfección; pero con la ayuda de la doncella, si
es mañosa é inteligente, se puede
conseguir fácilmente.
Además, resulta de gran economía si se frecuenta la socibdad, pues
esos grandes artistas piden por lo
menos veinte francos ó á veces más
por cada sesión.
Los grandes peluqueros tienen
oficiales que peinen su numerosa
clientela.
Conozco uno que á las cinco de la
tarde próximamente manda enganchar- tiene coche propio-y pasa
revista de cinco á once á unas cuantos señoras que no consentirían jamás presentarse ante gente sin que
el maestro haya dado el último toque, echado la ultima ojeada, impreso su sello en la fugitiva obra
edificada para unas cuantas horas.

GUILLERMO PRIETO.

8.-Tejidos para áplicaciones.

·······••·······················
"SANTA •FE,"
LA MEJOR RUTA
ADenver, lusas Cíty, St. Loais, Chicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

~----:----'!"'!!"'--·

ILUSÍÓN FUGAZ.
La que arruya
Cuando canta,
La que encanta
Con mfrar,
En la tierra,
La azucena,
La sirena
De la mar,
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN DIA

Tome las pastillas Laxante■ de Brom~IDL
BI botiC1Ario le devolver, 1u dinero 111 no se cura.
La firma B. W. Gro,re " halla an cada cajita.

Silao, Guanajuato, Mayo 25. Así se expresa el ilustrado Dr. D.
Juan Villaseñor:
"Haciendo justicia al mérito
verdadero y para bien universal,
tengo satisfacción en decir que la
preparación eminentemente reparadora, denomiuada la Emulsión
de Scott, compuesta de aceite de
hígado de bacalao con hipofosfitos de cal y de sosa, me ha proporcionado excelentes resultados
clínicos en las distintas afecciones de origen desnutritivo y en
las que hay elementos discrásicos, dominando los glóbulos blan_gos de la sangre, como escrofulosis, leucocitemia, tuberculosis,
etc., etc."

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntoa
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.- Agente General.
ta. San Franol•oo,, lliím. 8 11 1166:,c/ao,, a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••
t+t-+++M+J•t•+·M++++++++H-of++M·l+H•ft+-H+++H++++++++++++++H
Vestido Princesa guarnecido con rico bordado de seda,

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 12 Id~ Al:mil de 1903

Jldornos 'floralu.
De los grandes secretos de la mujer, uno de los más importantes es
saber adornarse. Cuando la moda
exige que los adornos consistan en
flot·es, muchas señoras están sujetas al gusto ó al capricho de lamodista, poi· ignorar ellas mismas lo
que necesitan.
Casar los colores, he aquí el gran
sec1·eto, el que pocas damas conocen, y, s in embargo, no constituye
-,en sí ninguna ciencia.

Ciertos matices se llevan y otros
parece que se arañan cuando se les
acerca el uno al otro.
Con un vestido blanco, van bien
las violetas y las rosas de varias
clases; á una tela color de lila., la
acompañan las violetas y las rosas
blancas; para el negro, l as rosas
encarnadas; con el vet·de nilo, flores blancas cuya corola tire á verde, y para las telas de colores obscuros, las rosas amarillas.
Las telas amarillas requieren flores amarillas de diferente tono ó de
color blanco aperlado. Para el pá-

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 12 de Ab-r:il de 1903

li~o sale bien e) color de rosa, y los
cnsántemos ro¡os a rmonizan con el
color ~astaño. E l color de púrpura.
~rmo_mza con el bl aneo, pero el roJO chillante le cae muy mal.
Par':'- adornos de mesa, ¡ 0 más
a_propiado es escoger de las flores
silvestres l as de tallo largo y arreg)arlas en_ fuentes y vasos grandes
bien provistos de follaj,i.
Los ~ardos sil ves tres constituyen
un bomto adorno.
CRISÁNTEMOS

Estam_os en la estación en queestas prec10sas flores despliegan toda

dot·a do, blanco, violado
lila, morado obscuro fre~
sa, castaño y color de vino. Las flores, una vez cortadas, pueden durar basta
tres semanas sin marcbitarsP, con tal que se les
cambie el agua diariamente. Córtense los tallos á
media vara distante de la
flor, y colocados sueltos y
con a1·te en una vasija honda, se tend1·á un adorno
floral de muy .buen gusto.

La conciencia.

Vestido para compañera de des.
posada, guarnecido con entredosell,

Vestido de desposada, guarnecido con
dobladillos y bulloncitos.

Traje para boda, con cuerpo drapeado
para señora,

Era el µadre Jerónimo
na hombre alto, fornido
ne mira? a penetrante y fría:
&lt;le facciones proporcionarla~: anaque joven. tenía
completamente blancos sus
c•ahellos y su luenga barba;
f'n su rostro, demacrado y
1»í.lido, se advertían las
hnellas de horribles sufrimientos.
Haría más rlP cinco años
0 11P habfa profesado. y
d&lt;'sde Pn tonces los frailes
PO hablahannadamiís que
a... su carácter retraído y
silencioso : también solían
hablar de los sollozos que
ea su celda se oían du rante
la noche y cuando los demás dPscaasaban en las suVestido con cuello doble y cinturón
Vestido para paseo con cuerpo torera
Paletó de tafetán guarnecido
yas. Varias vPces le habían preguntado cuál era
con labor de encaje inglés,
la causa desuhabitual silencio y de las lágrimas
la gala de su bell eza; y, aunque
Los matices de los crisántemos
de c_alor artificial; basta uaa pieza
que
solía
de1·ramar cuando por las
e~casas entre nosotros, y a se notf,
son variadísimos, y múltiples los
ª?r1gada para resgua~darlas del
noches á su celda se retiraba. El
cierta predi!Pccióa por su cultivo.
tonos de cada color. Algunos ejemhielo: y cuando los aci,dos 6 &lt;piPs&gt;
contestaba con evasivas, y solaplares presentan ua conjunto siméEl c)i~a de México es apropiado al
se pl antan, Po necesario también
mente decía que algún tlía lo sacrectmteato de los preciosos critrico, semejando la flor uaa cabeza
proteg¡,rlos del viento basta que
brían, quizás aquel en que se viera
sáatemos, y proporcionaría su cuiperfectamente peinada; pero en
echan la raíz, nara. lo cual se ená las puertas dPl sepulcro el cual
otros, los pétalos son desiguales en
da.do una ocupación muy ª"radable
bren con un vaso /le vidrio. El teno veía muy lejano, pues ~on tanpara las señoritas, cuya "refinada
longitud, representand0 el conjunto
rreno propicio para los crisántetos sufrimientos como le torturaeducación y exquisito gusto las
una cabeza de Medusa.
mos, debe ser rico en barro v aboban no podría durar mucho su
acercaná sus poéticás hermanas las
n_ado con estiércol, en la J)roporAl género &lt;cbrysántbemum&gt; perexistencia.
flores.
c1ón de una tercera parte de éste
tenecen las margaritas de París muy
Como de costumbre, un día al
por dos de aquél. Los acodos ó
estimadas por durar el período de
Largo tiempo antes que l as planamanecer, la campana del vetusto
&lt;pies&gt;
se
siemb1·an
durante
los
mesu
floración
todo
el
otoño
y
parte
tas del género «chr ysánthemum&gt;
convento tocó á maitines y tonos
ses de noviembre, diciembre y enedi'! invierno;producea, además. mufuesel! conocidas en Europa y en
los monjes se reunieron e~ la capiro.
debietido
permanecer
encerrachos
capullos
y
requiere
poca
labor
América, los jardine1·os de China y
lla. Entre todos se notó una falta
dos,
como
hemos
indicado
arriba
su
cu
lt
ivo.
Las
hay
de
numerosas
el Japón se dedica1·on con tal entu la del padre Jerónimo. Unavezqu~
basta
!IlªYº,
época
en
que
ya
no
co'.
variedades,
bastantes
á
formar
un
siasmo á las ya mencionadas planhubieron terminado sus rezos, el
rren riesgo las plantas afuera y
dep_a rtameato atractivo en una extas, que lograron añadir renombre
p~dre prior y otros monjes se diripor
el
contrario,
la
luz
y
el
c¡lo;.
posición.
á. sus respectivos países, dándolos
gieron á su celda, la cual estaba en
solar les son benéficos.
El corte de los crisántemos coá conocer del resto del mundo por
el lugar más apartado. Al llegará
mienza en noviembrt, y dura hasta
el nombre ideal de &lt;Tierra de las
Los colores más hermosos y geella y después de abrir la puerta
Flores&gt;.
enero. Las plantas no han menester
nerales de los crisántemos, son:
un horrible cuadro, imposible d~

�Domingo 12 de .i}bril de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

describir en todos sus detalles, se
descubrió á sus ojos.
Estaba el padre Jerónimo acostado en el duro jergón, con la vista
clavada en el t,echo y rezando;contra su pecho y con las dos manos
fuertemente apretaba un Crucifijo;
por sus amoratadas mejillas á raudales las lágrimas se deslizaba.o;
en su rostro, cadavérico, fácilmente se advertían las huellas de titánica lucha con la. conciencia.
Cuando oyó abrir la puerta, volvió á ella su tétrica mirada, y viendo á sus visitantes, separó del Crucifijo una de sus descarnad as manos,
v con ella les indicó que se acercasen; ellos le obedecieron, y una vez
que los tuvo junto á él, con una voz
entrecortada por los sollozos y apenas perceptible, comenzó diciendo:
&lt;Hermanos: siento que mi vida
por momentos se extingue, y creo
no me quedan los suficientes para.
contaros un secreto que no quiero
llevarme á la tumba, y el cual es la
causa de mi muerte; la conciencia.
me mata; oíd, pues:
&lt;Hoy hace cinco años conocí en la
aldea á una. hermosa campesina, de
la que mi corazón se quedó prendado; desde que la vi la amé, pero no
con amor vulgar, sino con una pasión ciega, avasalladora. Varias
veces la ofrecí mi amor, que ella
nunca quiso aceptar, mostrándose
conmigo esquiva y desdeñosa. Así
transcurrió algún tiempo. Como yo
no podía contener en mi pecho aquel
amor que me devoraba y la inmensa tristeza proporcionada por los
desdenes de la mujer á quien con
loco frenesí quería, buscaba en la
hermosa soledad del campo algún
alivio para mi citiga desesperación.
&lt;Al caer de una de esas tardes
estivales, en que el sol, al ocultarse
en su oca.so, tiñe el cielo con rojos
matices, volvía yo á mi aldea, después de haber dado en el bosque
expansión á mi amargura. Por una
senda que .blanca serpentea entre
los verdes prados, vi hacia mí venir una enamorada pareja; ella era
la mujer á quien yo adoraba; él era
uno de mis hermanos, al que yo más
quería .... ¡pobrecillo! .... &gt;

~; i

··E. .•:....;;·.

Al llegar aquí no pudo continuar;
rompió á llorar como un niño. El
padre Prior, viendo que el fiaa.l de
su existencia se aproximaba con
pasos agigantados, procurócalmarlo con dulces palabras de caritativo
consuelo y le mandó siguiese. El padre Jerónimo continuó diciendo:
&lt;Al pronto vi que era mi hermano; mas después, los rugientes celos
que en mi pecho se agitaban n1;1blaron mi vista, y sólo sentí una rnsa-

ciable sed de sangre y de venganza
Saqué de mi faja un ancho y agud¿
puñal; me abalancé sobre él.. .. , y
en su pecho lo clavé hasta el mango .... ; cayó herido en tierra .... ; y
al caer, pronunció estas palabras
que no be olvidado y que en toda~
partes escucho: «¡Miserable!. ..... ,
&lt;¡Caín!. ..... : me has matado..... ;
&lt; pero te perdono.&gt; Entonces, en el
momento de verle caer, volví mi
vista hacia ella y la vi con sus ojazos penetrantes clavados en mí·
aquella mirada me dió miedo y eché
á correr á través de los campos
creyéndome siempre perseguido po;
la sombra de mi hermano, que incesantemente me gritaba: «¡Misera&lt;ble! .... , ¡Caín! .... : me has mata&lt; do .... ; pero te perdono.&gt; Más que
de estas palabras, que ya empezaban á morderme la conciencia, huía
de aquella penetrante mirada que
tanto miedo me causó.
«Largo tiempo corrí, siempre huyendo, siempre creyéndome perseguido. Y a de noche JI egué aquí;
llegué á esta sagrada mansión; y
no atreviéndome á llamar, creyéndome que la profanaría si entrase
en ella para ocultar mi crimen, caí
rendido en la puerta, y escondien•
do mi cabeza.entre mis manos, lloré;
sí, largo tiempo lloré; mas escuché
lejano el galopar de unos caballos
que hacia aquí venían; supuse que
era la justicia que me buscaba como al asesino, y poseído uel terrible miedo que invade el alma de
todo criminal después de babel' saciado sus instintos de hambrienta
fiera, llamé, me a.bristeis, y como
un nuevo fraile profesé.
«Desde entonces, desde que ma\é
á mi hermano, no he tenido un momento de 1·eposo; desde entonces mi
conciencia cruelmente muerde mis
entrañas, y poco á poco ha ido minando mi vida, hasta que ya hoy se
terminará y con ella los sufrimientos que la torturaban ...... &gt;
Terminadas estas palabras, con
efusión y entusiasmo besó el C1·ucifijo · dió un tenue suspiro, y después
dti pronunciar dos nombres, expiró.
Et padre Prior, vol viéndose á los
demás monjes, les dijo: &lt;Ha comeliido un horrible crimen, mas no era
un criminal; tenía un alma hermosa. y un corazón muy noble; s_u conciencia bastante le ha castigado;
Dios le acogerá en su seno.
«Marchemos todos á la capilla á
rezal' por un mártir del amor y de
su propia conciencia.»
La campana del convento _lanzaba al aire los tl'istes y agomzantes
tañidos que á los muertos se dedican, y al mismo tiempo,_ tod?s los
monjes pensativos y s1lene1osos,
como s¿mbras que del mundo huían,
se encaminaban al templo por un
largo y obscu1·O claustro .... . .

• 1

De su agujero, muy obscuro. sa.
lió un día la Muerte.-¿A dónde irá
la implacable?, dijo, al verla pasar frente á su mansión de luz, la
noble Piedad.-Y con la inquietud
que se apodera del bueno ante el
presentimiento de que algo malo se
va á realizar. la Piedad se fué detrás de la siniestra aparición.¡Qué contraste ofrecían la vieja negra, envuelta en sombras, y la dulce deidad, cruzada de brillantes
rayos!
Cuando la hubo alcanzado, díjole:-Muerte, ¿á quién vas á matar
ahora? - Todavía no lo sé. Voy
en busca de mis predilectos. Si quieres, acompáñame, y verás que no
destruyo vidas al capricho, sino
que elijo cuidadosamente gente buena.
La Piedad se estremeció.-¿Qué
entendería. la Muerte por gente
buena·~
Dicho esto, continuaron las dos
su marcha invisible pol' el mundo.
A cada momento la muerte dirigía
miradas oblicuas á la Piedad, como
burlándose de ella y de su impotencia para consolar á los homb1·es en
su miseria irreparable.
De súbito, un vasto edificio surgió ante las dos. Era un manicomio.
-Muerte-dijo la Piedad.- ahí
tienes centenares de infelices, en
plena inconciencia.. Y a no s?n racionales. De esta triste mansión no
salen sonidos articulados, sino gritos espantosos. Los unos son locos
de atar, los otros idiotas incurables.
La Muerte meneó la cabeza:
-Esta gente no es buena, exclamó. Sigamos.
Llegaron á un hospital de leprosos.
-¡Desventurados!- dijo la Piedad. ¡Qué ho1Tible situación la de
estos enfermos! Se van pudriendo
en vida. No están muertos y, para
ellos ha empezado ya la descomposició; orgánica, la putrefacción.
Están infestados y envenenan el aire que los demás respiran.
-Esa gente no es buena-repitió
la muerte.- Continuemos nuestra.
marcha.
Llegaron á un edificio, construido
todo de piedra y hierro. Era un presidio.
-Ahí tienes-exclamó la Piedad
-todas las variantes del crimen,
hecho carne y hueso. En esos presos se ha encarnado la maldad humana. No hay infracción que no
tenga representante~ dentro de esa
penitenciaría:- Ase~10C?s, ladr?nes,
violadores mcendiar1os, falsificadores. Esa' es la escoria social. Si
se desbordara, todo lo ahogaría
bajo su ola de cien?:
Por te1·ce1·a vez d1Jo la Muerte:
--Esta gente no es buena. Yo nv
gozo matando locos, leprosos ni
bandidos.
'
-¿A quién quieres matar, pu~s?
-preguntó ansiosamente la P1e-

ALBERTO DE MARTOS.

Madrid.

FUNERARIA.
Cava, buen sepulturero,
al golpe del azad?n,
una fosa. Anda ligero,
.
porque en ella enterrar quiero
una pálida ilusión.
·Te asombra que se haya muerto,
. te'.1
si c.ayer hermosa 1.ª vis
Pues ve su despoJo yerto . . ••
·Ay! sólo el dolor es cier~o
torque la vida. es muy triste.
El llanto de mis pesares
cubra ese negro cajón;
lluevan rosas á millares
y gardenias y_ ~za11:ares .. • •
¡era virgen mi 1lus1ón!

Vestido con blusa de debajo cambiable para niñas de 5 á 7 años
Traje marinero para niños de 8 á 10
años,

Vestidito casacón, para niños ele 1 á
2 años.
Vstidito campana aplegadillado, para
niñas de 2 á 4 años.

SALVADOR GUTIERREZ

NÁ.TERA·

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tr
-~
'~'(,,·+
~

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,,

.--:.

dae1.

Y a se fué mi bOñadora,
tendió el ala mi quimera,
y hoy en la tierra que mora
echa, 'amigo, en buena hora
la paletada p0strera.
Mas oye, sepulturero,
toma otra vez tu azadón,
abl'e la fosa ligero,
.
poi·que en ella también quiero
sepultar mi col'a.zón.

Domingo 12 de Abril de 1903

t

-Yo quiero matar á gente que
ame y sea amada, por_que so0: los
únicos dichosos. ¿No dlJO el Ci:1sto,
en el más admfrable de sus sermo·
nes que son bienavénturados los
que' aman? ¡Adelante!
La Piedad se estremeció por segunda vez.
Siguieron I a ruta y en un punto
se detuvo la Muerte. Puso su mano
l'Ígida sobre la Piedad, y le se~aló
una casita que había en el cammo.
Era un albergue muy modesto. _La
embellecían dos criaturas; una mña
muy blanca, de ojos colo1· de cielo,
de cabellos de color de oro. Ella
estaba sentada en las piernas de

Vestido con pliegues cosidos y cuello de encaje.

una joven, casi niña, morena, de
ojos brillantes, de cabellos negros.
¡Qué contentas estaban las dos!
La niña reía á carcajadas. La
joven no cesaba de sonreír. Las dos
vestían siempre del mismo ~olor.

Preferían el blanco y el rosado.
Su::. trajes eran sencillos y bonitos.
La familia de ambas niñas se recreaba en ellas, y las cuidaba y
contemplaba con tel'nul'a indecible.
Ellas eran el encanto de los 541yos.

Vestido con cuello-hombreras.

Ellas embellecían todo aquel lugar.
Regaban sus arbolitos. Echaban
agua y alpiste á Jos dos pajal'itos
qu~ tenían: un m1r~o, regalo de una
am!ga., y un cana.r10, regalo de un
amigo.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 15, Abril 12</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Adornos florales</name>
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        <name>Chaqueta para primavera</name>
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        <name>La casita alegre</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 12 Id.e Abril de 1903

ELECCIÓN DE CASA.
Uno de los factores más impoctantes para la salud, cuando se escoge habitación, es la atinada elección de sitio en que aquélla está
colocada.
El clima el rumbo á que cae su
fachada, 1~ altura de los pisos_, la
altitud en que está colocada (si en
valle, ladera ó cima),las porciones
de agua que existen á sus alredeaores, y su calidad de lagos, ríos,
pantanos,charcas ó estanques, etc. ,
y la naturaleza de su suelo, todo
debe ser considerado.
Sabido es que varían en las localidades la severidad de los rayos
del sol la dirección del viento, la
temper~tura y la humedad atmosférica, y de ahí dependen las cualidades ó inconvenientes de una residencia.
Conviene saber que los cuartos
con vista al sur son más calientes
que los que caen al norte, pero que
mientras en éstos la temperatura es
constante, en aquéllos varía sin cesar.
Las casas situadas en los bosques ó rodeadas de arbolados espesos y altos son mal sanas á causa de la humedad; mas si el bosque
está situado á un lado y á corta
distancia de la finca, aquél le proporciona abundante oxígeno, la
defiende de los vientos fuertes, sin
privarla del beneficio de los rayos
solares.
Debe evitarse cuidadosamente escoger habitación junto de fábricas,
hospitales, minas y grandes almacenes, pues en ellos se desarrollan
gases y partículas muy pequeñas
de polvo, muy nocivas para lasalud.
Los pantanos, charcas y e3tanques de aguas mue1;'tas son mal~s
vecinos porque el aire húmedo, y1ciado á menudo por las emanaciones de materias vegetales y animales en descomposición, acarrean
consigo el paludismo, la malaria y
toda suerte de fiebres por lo general mortíferas. En las tierras tropicales y subtropic~les, d_onde los
vientos reinantes m provienen del
norte ni son fríos, tales depósitos
de aguas estancadas pueden llegar
á hacer inofensivos los pantanos,
plantando en su vecindad árboles
de eucaliptos; y en las zonas templadas se puede obtener el mismo
resultado, basta cierto punto, por
medio de las plantas llamadas vulgarmente &lt;flores del sol.&gt;
El aire húmedo, cuando es frío al
mismo tiempo, es más dañoso que
el húmedo caliente; y el aire ~uy
seco en las babitaciones,es también
nocivo. Esta circunstancia se nota
claramente en los cuartos de la:s
casas de clima frío, que por el rigor del tiempo es necesario ~alentar, bien á vapor, por medio de
agua caliente ó por estufas calorí:feras ú hornillos.
El aire calentado por medio de
hornillos de~ pasar por un depósito de agua antes de entrl!-r en la~
habitaciones, siendo lo meJor tener
en cada una de éstas una gran vasija con agua. Lo mejor de todo es
mantener las habitaciones frías y
bien aireadas, pero en los climas
rigorosos eso es imposible. El que
abrigándose puede resguadarrse ~el
frío sin necesidad de calor artificial' goza de excelente salud.

1
1

•
•
Bordado para aplicaciones.

J:ttrilla
No siempre amor prepara
De rosas sus cadenas,
Ni están de fruto llenas
Las ramas del placer.
De ti ya me separa
Crudo deber tirano;
Tu rostro soberano
No be visto desde ayer.
En vigilancia activa,
Junto al arnés y espada,
Sólo el pensar me agrada
Que atiendo al común pro;
Y mientras que festiva
Pasas la noche ufana,
Velando po1· Rosa.na
Paso la noche yo.
Mi pecho apesadumbra.
Del sitio la aspereza
Si alivian mi tristeza
Los brazos de esa cruz.
La negra. estancia alumbra,
Del que rendido te ama,
La vacilante llama
De moribunda luz.
Sitial de tablas duras
Y capas protectoras
Con:fot·tan pocas horas
Del día que ayer vi;
Y entre armas y. armaduras,
Caballos y guerreros,·

A ti vuela, señora,
Mi amante corazón.

Dos fieles compañeros
Descansan junto á mí.
¡Descansan!.. ¡Ah! Su pecho
Está de amor vacío,
Y yo siento en el mío
Abrasador volcán.
¡Descansan, y en mi lecho
Yo agito mi quebranto,
Y turbo con mi llanto
Los sueños que tendrán!
Si cedo al sueño, un eco
De pronto me despierta
Y del cansado ¡alerta!. ...
Escucho el largo son;
O el relinchido hueco
Del alazán brioso,
Que aumenta estrepitoso
El cóncavo artesón.
Al que apartado gime
De tus divinos ojos.
La vida es toda enoJOS
y á aborrecerla voy,
•
Si tu ,beldad no imprime
En mi ánimo la calma;
Si como teme el alma,
N~ vuelvo á verte hoy.
Mas ya á mi lecho dnro
Su rayo el sol envía;
Ya dora el nuevo día
Mi lóbrega prisión:
Y del recinto obscuro,
Donde penando mora,

i

•

JUAN DE LA PEZUELA.

(Cona.e de Cheste.)

RECETA DE COCINA.
BUDIN EMPLUMADO.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver,:Kansas Cíty, St. Louis, Chicago, New York,
San Franci11co y Los Anueles

Para hacer este rico budín, que es
uno de los mejores postres en las
mesas europeas, se mezclan una taza de mantequilla derretida y dos
de polvos de azúcar, tamizados.
Después de bien batidos, se agregan á una taza, no muy llena, de
almidón de trigo, otra de leche y
dos de harina flor, á la cual se hayan echado con anticipación ~os
cucharaditas cafeteras de &lt;Bákmg
Pówder.&gt; Incorpórese todo y añádase una cucharadita de extracto
de naranja; acomódese la mezcla
en una tortera honda untada de
mantequilla, y déjese cocer por media hora en el horno templado.
Una vez cocido el budín, se le hace una corona con siete claras de
huevo batidas y polvo de azúcar al
gusto; volviendo . á ponerse en el
horno por diez mmutos.
SOPA Á LA JULIANA
Se toma igual cantidad de zanahorias, apio, lech?ga, acederas,
guisantes y habas tiernas, se reI:i-ogan en manteca con unas roda¡as
de cebolla, se echa después caldo
del puchero y se cuece á fuego lento, y después viértase sobre rebanadas de pan muy delgadas.

EL TESTAMENTO.

Dtl Tllmo. Sr. JlrZObispo 'f«ban.
Los bienes fueron valuados
en$ 125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York,
Ha.ce pocos dia.s que se pra.ctlc6 la
apertura. del testa.mento del Ilustrlslmo
Sr. Arzobispo Don Pa.trlclo A. Feeban
en la. eluda.el! de Chlcago, Illlnols. La
,ortuna. di dlstlDKUldo prelado ascendió a, cerca de $125,000 oro americano;
y segdn el Inventarlo que se ha pub-lea.do, los bienes que dejó fueron como
Jlgue:
Dos p6llzaa de ' 'La Mutua,' • Compal!la de Seguros sobre la. Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada. una, ó sean. . • •$50,000
Dividendos acu~ulados SO·
bre una d'e las póllzas. . 9,829
Otra p0llza de seguro. · • • 14,0~
Acciones en efectivo Y en
Bancos. . , . . . . . . 37,000

PARA CURAR UN RESFRIADO tN UN DIA
Tome las pastillas Launtea de Bromo-Qnlnlna.
Bl boticurio le devolverA 10 dinero II n'! se cnra.
La firma B, W. GrOTe ■o baila en cada ca¡lta.

!

I'

t•

oro
ro
0

oro
or0

Entre la.s dlsposlclones del se!lor Arzobispo, en au testamento, se hicieron

México D. F., marzo 3.-Siempre he he~ho y sigo haciendo ID: uy
buena apreciaci6n de la Emulsi6n
de Scott de aceite de hígado de
bacalao prescribiéndola constantement~ en mi cli~ntela, por el
buen resultado que siempre he
obtenido con su administraci?n,
desde hace quince años_ que ~Jerzo mi profesi6n de médico y cirujano.
Las anteriores palabras fueron
escritas y firmadas por el doctor
Manuel S. Izaguirre.

,,t'

1'

"

l!stas:

A su hermana, sellorlta Ka.te Feeh•:~
que estuvo siempre con l!I basta
muerte, $40,000 oro en bonos Y $25,0~
oro de una de las póllza.s de seguro
a, la se!lora Anna A . Feeba.n, viuda de
se!lor doctor Eduardo L • Feehan, hermano del se!lor Arzobispo, $25,000 oro
de otra. de las póllzas, Y $5,000 ºp
r o/~
efectivo· a, la Academia de San a r •
clo de éhlcago, de la que es precepto·
ra su hermana, Madre Maria Catallna,
$10 000 oro de la tlltlma póllza; a, la
esc~ela • 'Santa Maria' ' de ensel!anza
prli.ctlca para va.rones, de Feehanvlll:;
Illlnole, que era la Institución por
que mlls se interesaba. el sel!or Arsoblspo, se entregaron los $4,000 reatan·
tes lle la 111tlma pólls&amp;.

¡

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l

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

1.-Elegantísimos vestidos de paseo, propios para señoritas.

Explicación dt
nutstros grabaaos.
Número l. De verdadero buen
gusto y airosísimos poi· su modernista y elegante confección, son los
cuatro vestidos que representa este
grabado. Todos son apropiados
para séñoritas de talle esbelto 1
deben llevarse en paseos vespertinos. Aunque á primera vista parece complicad a la confección de estos

trajes, no lo es en realidad, pues
para ella sólo se requiere un buen
gusto en la elección de_la~ aplicaciones, que son de enea.Je irlandés,
seda rameada, gasa vaporosa y
cintas de terciopelo. También contribuye en gran manera la. elección
de la tela, que debe_rá ser ~util, propia para la estación primaveral.
De preferencia deben anq uirfrse colores claros, que son los más apropiados para rostros agraciados y
talles gentiles.
Nuestras simpáticas lectoras de-

ben también fijarse muy detenidamente en los g1·aciosos y elegantes
sombreros de estos figurines. La
moda actual es muy estricta en lo
que se refiere á los sombreros femeninos, pues éstos no deben cubrir el
peinado, sino antes bien, ayudar al
lucimiento de éste. En la mayor
parte de los tocados femeninos, y
sobre todo, cuando el cabello no es
muy abundante, es preciso llevar
&lt;crepés&gt; que abulten el peinado y
contribuyan á hacerlo de gran vista. El cabello debe llevarse lo más

suelto posible, excepto en tocados
especiales en que es preciso sujetarlo y restringirlo. Esto último
viene á constituir una estética especial adecuada solamente para
cierta clase de rostros.
,8
Número 2. Para paseos campestres son apropiados los vestidos
que representa este grabado: Los
laterales son de paño color claro,
encubridores del polvo y de sencilla y vistosa confección. El del
centro es para amazonas y se confecciona con cheviot color obscuro.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 19 de Abril de 1903
La falda de este vestido es enteramente lisa, y el talle, después de
ajustar perfectamente en la cintura,
lo cual es indispensable para dar
una vista airosa al cuerpo de la
amazona, cuelga algunos centímetros bajo el ajuste. Al sombrero de
copa, se le pliega graciosamente
una ancha cinta de gasa, ribeteada
en la parte superior, con adornos

más 6 menos vistosos y elegantes.
El cuello y la corbata de este traje,
enteramente varoniles, son de todo
punto indispensables para una perfecta amazona.
Número 3. Este .,legante vestido,
de estilo ente1·amente moderno y cuy a confección se ajusta á los más
estrictos principios de la moda,
puede construirse con cheviot, paño cebellina ó paño
de damas, de colores claros. El de
estilo «Princesa&gt; y
cuello esclavina.do,
,,
debe ser de paño
('"·2-,:
obscuro, y propio
para señoras de
1 '
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edad. El her. ,,i::.
.-i~ cierta
moso vestido taque se halla
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en primer término,
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la espalda y sobre los hombros,
graciosas aplicaciones de encaje
il'landés, que hacen sumamente original la confección de este traje.
Un cinturón de seda, tableado, ajusta el talle y por la espalda se pliega en dos grandes rosas y se hace
terminar por vistosas y flotantes
bandas. Las aplicaciones de cinta
del traje «Princesa,&gt; le dan á éste
un elegante aspecto. Los otros dos
vestidos, de estilo sastre, son también sumamente originales y vistosos por lo modernísimo de su con·
fecci6n.
Número 4. La colección de sim·
páticos y graciosos trajes infantiles que hoy presentamos en este
grabado á las madres de familia,
debe dejarlas complacidas en extre•
mo, pues en ella podrán encontrar
diversidad de estilos y de gustos.
Todos estos trajecitos, de confec-

EL MUNDO ILUSTRADO.

ci6n enteramentemoderna,como los
dem~s que hemos presentado, son
prop10s para ~aseo y de telas no
muy pesadas, srno propias para la
ª&lt;?tual estación de calores. Las fa.
lhtas y sombreros que llevan estos
bebés, son de paja unos y otros d
ai·mazón ~e alambre cubierto co~
gasas y m_ntas. Las aplicaciones de
estos tra¡es infantiles dPben ser

~uy sencillas y vistosas, pues prec1sai:nente la elegancia de los trajes
de nulos, debe consistir en una cuidadosa sencillez.
Rec_omendamos á Jas madi·es de
fa.mil~~ que todos los trajes para
sus hi¡os, deben ser confeccionados
con teJas y adornos poco exagerad?s, pues nada cuadra mejor en un
mño que 1~ sencillez de su traje en
consonancia con la inocencia de su
alma.
Como en la hechura de todos es-

14.-Vista posterior del grabado número 2.

•

\

'

~os trnjes infantiles juega un papel
i1;0portante el gusto y ta.lento especial de las madres, sólo nos limitamos _á presentar modelos para que
en v_ista de eJ los se ejecuten las confecc1ones, ma~ ó menos alteradas,
segun la estética especial. De antem1mo debe~os_ manifestar que todos los tra¡ec1 tos de nuestro grabado son sencillos y elegantes.
Número 5.-Habiendo dado ya en
nuestros números pasados detallada explicación de labo1·es semejantes á la que representa este grabado
nos limitamos poi'.
hoy á decir que esta clase de bordado,; es de suma utilidad para aplicaciones de forros y
oubiertas de co jines, almobado nes,etc. Deben combinarse los colo-

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traje

2.-Trajes de paseo y de Amazona.

de paseo,

estilo Renacimiento y Princesa.

Do,mlrngo 19 de Abril de 1903
res del tejido de tal manera
que_se aproximen lo más que se~
posible á la realidad. Los colores
t&lt;?rna:;olados Y una artística combrnaci6n de claro obscuro deben ser
la base ce esta clase de labores.
N~mero 6.-:Muy seria es la confec~ión de ,este sencillo traje. Debe
huu·se e~ 8 \ de toda clase de adornos _y hm1tarse ÚQicamente á un
senc1l!o tableado y un cuello de enea.Je nbeteado con cinta mai·avillosa. Además de este cuello, debe llevarse ot1·0 doblado de lino, corbata de_ plastrón de una tela igual ó
semeJante á ~a ctel vestido. El sombrero, de pa¡a Y flores, debe estar
en consonancia, por la sencillez de
su confección, con el vestido. Por
10 demás, S?lo d_ebemos añadir que
en la parte mfer10r y posterior de
la fa\da se coloca una doble cenefa
de cmtas, que constituye todo el
adorno en esa parte del traje.
Número 7.-El tarjetero de seda

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 19 de Abril d{;l 1903

EL l'IHJNDO ILUSTRADO.

que;representa este grabado, es de
suma elegancia y buen gusto. El raso deberá ser de color verde Nilo y
las pinturas han de ostentar una
policromía verdaderamente artística. Restírase primeramente la tela
sobre el bastidor y se traza en seguida el dibujo con lápiz suave y
líneas muy delgadas. Puede emplear se también la tinta de china,
la cual pod r ía s¡¡t•, ir pat·a dar una
ligerísima sombt·a á los contornos
del dibujo. La pintura, hechas ya
estas operaciones preliminares, se
ejecuta de la manera que ya hemos
indicado varias veces.
0

EL CUAB TO QE TOCAD8B.

•

1

''

4.-Colecc ión de trajes infantil es para
niños y niñas de 3 á 10 a ños.

PÁGINAS DE UN LIBRO.
LAS ENCANTADORAS,

.

Número 9. -(Ver la explicación
del número 5.)
Número 12.-La pintura y confección de esta cubierta para cojines
.ó almohadones se ajusta en todo á
la explicación que hemos dado para.el grabado del núm. 1. Con excepción de la forma un poco más alargada de esta funda y de los motivos del dibujo, el procedimiento es
igual. Las tintas debeu ser un poco
más obscuras para. el almohadón.

La belleza moderna es s~peri&lt;?r fi,
la belleza antigua, qu~ resid~a umcamente en la perfección de ,a forma, en la armonía de las proporciones, en la pureza de la línea, en
la amplitud de los modelados y en
la nobleza del porte.
Hoy día, la bell_eza reside ~obre
todo en la exprl;sión1 la ¡¡:rama,. el
sentimiento, la mtehgencia, la mtensidad de vida.
Además hay la belleza natural
y la belle~a adquirida. &lt;Hay dos
clases de belleza, &lt;escribió Mme.
Girardín:&gt;la que se recibe y la que
se adquiere.&gt;
La belleza natural consiste en ese
conjunto de líneas que solicita, encanta y cautiva la mirada.
La belleza adquirida es la que
proviene del arte de peinar~e, de
vestirse, de reformar ó modificar
los defectos de la naturaleza. Esa
belleza, cualquier mujer de gusto
puede adquirirla.
Diremos más: la que sabe vestirse, calzarse, amueblarse, la 9-~e
tiene el gusto de las cosas exquisitas, la que imprime á su manera de
ser, á sus gestos, á su_ a~d~r, á su
interior un sello de d1stmc1ón y de
elegancia, será reputada como mujer hermosa mejor que la que, siendo realmente bella, no sabe ballar
el marco á propósito para su belleza, dándole relieve, ó no cuida

•
su persona y comete faltas de gusto. En una palabra, la que no tiene conciencia de su poder y de su
valor.
Por consiguiente, para ser hermosa basta con querer, y toda
mujer que comprenda su verdadera
misión debe querer.
Pero existen aún otras distintas
maneras de ser bonita ó hermosa.
Gracias á los recursos del tocado
y de la coquetería, se pueden modificar y amoldar á voluntad el carácter y la expresión de la belleza.
Una encantadora, la que hace del
a_rte de agra~ar la primera ocupa'
ción de su vida, el fin de su existencia, sabrá hallar, sin que se lo
enseñen, ciertas_ modificaciones y
modulaciones. A esas mujeres de
genio nada hay que enseñ11,r; pero
hay otras que necesitan tener un
guía.
Así es que la mujer encantadora
podrá ser embriagadora ó melancólica, sugestiva ó sentimental, interesante ó sencillamente arrebatadora.
Para llegar á esos efectos múltiples y complicados, la expresión de
la mirada, de la sonrisa, de los
modales, no es suficiente; tiene que
sa.ber preparar su marco y modificar, según el fin que quiere alcanzar, su peinado ó su vestido. El color ambiente y los efectos de luz
desempeñan un papel importantísimo en estas transformaciones.

MINIATURA.
Estancia angosta y sombría
donde un débil nimbo vaga,~
entre un candil que se apaga
y un primer albor del día.
En un lecho un moribundo;
junto al lecho una mujer,
y allí, entre set· y no ser,
todo el abismo de un mundo.
De criaturas un enjambre
cet·ca á un hoo-ar
no encendido,
0
y allí, entre h at·apos tendido,
1
mudo el fantasma del hambre. •••• •
MIGUEL ULLOA,

Las buenas intenciones de una al·
ma honrada pero débil, hace pensar
en esos arbustos siempre en flo r que
no dan fruto.

*

Hay una cosa más triste que cesar.
de vivir, y es la de sentir que no se
ha sabido vivir.

*

La &lt;toillette&gt; es el prefacio de una
mujer y á veces el libro entero ; pero
un ·llbro puede estar bien encu adernado, dorado por los cantos Y perfectamente insignificante.

•••
I

Hay tocadores de todos géneros
muy elegantes, suntuosos; alguno~
son verdaderos saloncillos, en los
cuales las señoras pertenecientes á
la más alta sociedad reciben constantemente á sus amigas íntimas.
En el siglo XVIII, el cuarto de
tocador, pintado por los más afama.dos artistas de la. época, Watteau, Boucher, Fra.gonar d era una
habitación abierta. hasta' para los
&lt;amigos,&gt; mientras peinaban, empolvaban y mosqueaban á lascoquetas marquesas.
Es verdad que entonces se lavaban muy someramente, un poco
más sin embargo que durante el siglo anterior, en el cual ignoraban
aun entre la clase más elevada ei
uso de los baños. c¡Mil años ~in
baño 1&gt; exclama 8Jl no sé qué escrito Michelet.
Por consiguiente, como se lavab an muy poco, los tocadores eran
más bien gabinetes, en los cuales
se oían galantes conversaciones.
Pero hoy día, en que las modas
inglesas se han introducido entre
nosot1·os, ese lavatorio se hace con
mucha agua: se usa cada día el
&lt;tub&gt; para el baño con esponja,
cu ando no se puede tomar un b año
completo.
Nuestro siglo es realmente el siglo del agua.
El lavado ocupa un lugar preeminente en el tocado de las mujeres, y generalmente se reemplaza el
tocador duquesa por una ancha
mesa de mármol, muy larga, donde
están colocados todos los bonitos
instrumentos de acero, los frascos
de cristal, las cajas de polvos de
porcelana de China antigua y las
finas esponjas, todo lo cual es indispensable para una señora.
Los jarros, cubos, etc., se esconden en un armario á propósito, ó
se llevan á un gabinetecontiguo de
menos importancia. A pesar de todo, en la clase media, á la cual me
dirijo, es muy raro que se tengan
dos cuartos tocadores; gracias si
se tiene uno solo. Sin embargo, en
todas las casas nuevamente construídas, se encuentra un cuarto tocador.
¿De qué manera hay que decorar
ese cuat·to? Cuando sirve al mismo
tiempo de cuarto de baño, las paredes están generalmente cubiertas
de azulejos; los hay encantadores.
Sin duda algun a, no hay nada más
bonito, más apropiado para el uso,
y sobre todo más limpio y tal vez
rnás barato; pues si el tocador está
tapizado, por ejemplo, con tela de
Jouy ó con andrinopla, será necesario de cuando en cuando descolgar las telas para limpiarlas, y la
limpieza, así como la.mano de obra,
serán necesariamente muy costosas
á no ser que se haga pet·sonalmente con la doncella.
L as que no puedan procurarse
un tocador elegante ó una de esas
grandes mesas de mármol, tan de
moda hoy día, podrán fácilmente
confeccionarse un tocador. Una mesa cualquiera, de tamaño apropiado á la extensión del cuarto, de roble ó de pino en último caso, será
bastante si se sabe cubrir y adornat· con grandes volantes de tela
igual á la de los cortinones. Sobre
esta mesa se coloca un paño fino de
hilo gual'llecido de encajes. En un
marcu de pino se coloca un espejo,
Y se cubre el marco con un plegado de tela y muselina transparente.
Sin duda es una cosa sencilla, pero
suficientemente elegante, sobre todo
si no se permite la entt·ada á nadie
para visitar.
En este cuarto de tocador es donde se debe colocar, si _es ¡bastante

Domingo 19 de Abrhl de 1903

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>..
Domingo 19 de Abril de 1903

Ef:,

MUNDO ILUSTRAOO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

llas, cerezas, guindas, fresas, frambuesas, y las segundas, como albaricoques y melocotones, se escogen
maduras, pero que no lo estén demasiado; se desgranan las grosellas, se quitan los palitos á las cerezas y los huesos á los albaricoques y melocotones; puestas con
separación estas frutas en las botellas, se las deja. dar un hervor en el
baño de María.
Para las frutas rojas no deben
emplearse vasos de hojalata, porque el hierro y el estaño las altera
el color.
Las fresas pierden un tanto su
perfume; pero esto no sucede, si
estrujándolas se las mezcla como
la mitad de su peso de azúcar y un
poco de ácido de limón.

.
•

DoIOlingo 26 de Abril die 1903

'

•

15.-Valioso y elegante cuello de encaje de la India para sobreponerse sobre fondos obscuros.

RECETAS DE COCINA.
SOPA DE PAN

Á

LA .JARDINERA

Se coloca sobre el fuego una cazuela con aceite ó manteca y se fríen
en él tqmate cortado en pequeños
pedazos, cebolla menuda, ajos, perejil y un poco de pimiento; cuando
esté todo á medio freir, se echa el
pan cortado en pedazos muy delgados, y se fríe todo junto hasta que
esté dorado; luego se echa el caldo
del cocido, dejándolo reposar un
poco, y se sirve.
OTRA SOPA DE PAN
En una sopera proporcionada se
cortan cortezas de pan secas ó tos-

dos se mezclan un11. cucharada copeteada de mantequilla, una cucharadita cafetera rasada de sal, y la
mitad de esta cantidad de pimienta.
Fórmese con la pasta unos cilindros
de las dimensiones de un chorizo;
envuélvanse en huevo cortado y pan
rallado después, y finalmente, fríanse en bastante manteca hirviendo
como para buí'juelos.

EL ABANICO.
«¡Qué gracia da el abanico á una
mujel' que sabe manejarlo! escribía
madame de Stael. ¡Serpentea, vuela, se cierra, se abre, se levanta, se
baja, según las circunstancias! ¡Oh!
apuesto que en todo el toci.do de la
mgjer más coqueta y mejor engalanada no hay ningún adorno del cual
pueda sacar más partido.&gt;
En. España, principalmente, el
aba.meo desempeña un papel importante en cuestión de amores. ¡Cuántas citas se dan, cuántas confesio-

nes se hacen, según la manera de
abrir ó cerrar el abanico! ¡Cuántas
cosas tapa este velo elegante y caprichoso: las miradas apasionadas,
los besos tímidos, los hipócl'itas
pudores!
Nuestras abuelas poseían uno ú
dos abanicos. Hoy día, el tono de
la moda exige que se tenga un abanico para cada vestido. No encuentro en esto ningún inconveniente,
si la fortuna permite tener tantos
abanicos preciosos como trajes.
Pero á no ser así, aconsejo, como
en todo, que se tenga poco, pero
bueno y bello.
Bello,no en el sentido que generalmente se da á esta palabra, quepara la. mayoría significa riqueza; yo
entiendo por bello lo que es artístico y distinguido. Dos ó tres abanicos, y si no, uno solo que vaya con
todos los trajes; pero entonces una
verdadera obra de arte, un abanico antiguo, por ejemplo, ó un asunto moderno hecho por un pintor de
fama, ó también un hermoso abanico de plumas de avestruz montado

sobre varillas de concha ó carey.
Se hacen ahot·a, en estos distintos
géneros, cosas muy bonitas; pero
hay que saber encontrarlas, y noes
recorriendo los almacenes ó bazares como se encuentra la obra maestra que conviene á la fina belleza
de cada cual.
PARA CURAR UN RIESFRIADO EN UN DIA
Tome las pastillas Laxantea de Brom~lu.
Bl botie11rlo lo devolver, 111 dinero al no ae cma.
t. lirma B. W. GrOTe ao baila ancada cajita.

...."SANTA
.............................
FE," LA!MEJOR RUTA

,

~

ADenver.~lansas Cíty, St. Lonis, Chicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

La falta de nutrición es la causa primordial de las enfermedades extenuantes.
Véase lo que dice el muy prominente Dr. D. Pablo Córdova y
Valois, de la Ciudad de México:
«Tengo el gusto de manifestarles que el uso de la Emulsión de
Scott en mi práctica de muchos
años ha sido siempre satisfactorio, pues ((supera á toda otra preparación» cuando se trata de enfermedades de ,clos órganos respiratorios&gt;&gt; ó de afecciones por falta
de nutrición. Reúne, además&gt; la
ventaja de tener un gusto agradable, pues los enfermos en general no la rehusan.»

EL TEST AMENTO.

Dtl Tllmo. sr. Jlriobispo Jttban.
17.-Detalle de labor para
ap licaciones.

ta.das, pero no quemadas, y se les
echa pot· encima el caldo que baste
para remojarlas, y al tiempo de
servirla se les echa otro poco de
caldo bien caliente, cubriéndola de
algunas legumbt·es. Observad que
nunca se debe hacer cocer el pan en
el caldo, pues esta mala costumbre
le quita el gusto.
SOPA DE CEBOLLA CON LECHE
Se prepara y rehoga como la precedente, y cuando haya tomadocolor la cebolla, se añade la leche y
un poco de sal; hágase cocer un
cuarto de hora y mójese el pan.
SOPA DE CEBOLLAS,
Se limpian unas cebollas; después de bien lavadas, se rebanan y
fríen en manteca basta que estén
bien escaldadas, sin llegará dorarse; échese después un poco de harina en la misma cazuela hasta que
dore, y añádR.nse unas cucharadas
de ca.Ido desgrasado, ó agua, si no
se tiene á mano aquél. Se deja hervir por media hora, y cuando vaya
á servirse en la mesa, se le añaden
unos coscorroncitos de pan fritos
en mantequilla.. El resultado es una
sopa sabt·osísima y muy alimenticia.
GAZNATES DE CAMOTE,
Se ponen á asa!' en el horno los
camotes hasta que estén tiernos; entonces se sacan de la cáscara, á
punta de cuchara, y se muelen. A
dos tazas llenas de camotes moli-

♦

i

i

I♦

•

1

i

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

i

FARNSWORTH.-Agente Genel

ta. San Frano/•001 Nilm. 81 Má:r/001 a.-F.

································~

Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado consistí a en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mútua"
Compañia de Seguros
sobre la vida, de Nue,va York,
Hace pocos d1aa que se practicó la
apertura del testamento del Ilustrlslmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A- FeebllD
en la eluda~ de Cbicago, Illlnols. La
lortuna di dlstlni\lldo prelado aecendló A cerca de f125,000 oro americano;
y segün el inventarlo que se ha pub!lcado, los bienes que dejó fueron como
sigue:
Dos pOllzas de ' 'La Mutua,' ' Compallfa de Seguros sobre la Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada una, O sean. . . . $50,000
Dividendos acu~ulados sobre una ere las p6llzas. • 9,829
Otra pOllza de seguro. . . 14,000
Acciones en efectivo y en
Bancoa. . . • . . • . . 37,000

oro
oro
oro
oro

Entre las dlsposlclones del sellor Ar•
zoblspo, en eu testamento, se hicieron

éstas :

A su hermana, seilorlta Kate FeebaD,
que estuvo siempre con él basta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro de una de las pólizas de aegqro ;
A la sellora Anna A. Feeban, viuda del
seilor doctor Eduardo L. Feeban, hermano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo ; A la Academia de San Patricio de Cblcago, de la que es preceptora su hermana, Madre Marta Catalina,
$10,000 oro de la 11Jtlma póliza ; l la
escuela ' 'Santa Marta' • de ensellan za
practica para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la IDstltoclón por la
que mAs se interesaba el seilor ArlOblspo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la O.ltlma p6llaa.

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J

__ ~.: ~ft~: .

·4:/Jft

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l

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Explicadón dt

nuestros grabados.

Número l. Traje de paseo,•con
cuello de esclavina y aplicaciones
de cintas, de elegantísima confección y graciosa vista. El cuello,
que como ven nuestras lectoras es
de mucho efecto por las airosas y
abultadas hombreras, encaja perfectamente con la índole general del
traje y lo complementa. El pequeño
y cuadrado escote, cubierto con fina gasa 1 va rodeado de encaje inglés igual al que lleva.o los puños.
Las aplicaciones de abalorio en las
dos cenefas del peto, cuelgan junto
á la cintura, que va. rodeada de un
listón no muy ancho y terminado
por la parte posterior en vistosa
moña. Por lo que respecta á los
sombreros del grabado, debemos
manifestar que cons tituyen los últimos modelos de pi:imavera, y que
su elegante y airosa forma será ,
i ndudablemente, del agrado de nnestras lectoras. Los principales adornos de estos somb,·et·os son fl.01·ales
y uno de ellos lleva una pequeña.
guarnición ó cuerpo de terciopelo.
Número ~- Completamos en el
presente número la colección de
trajes infantiles que dimos á cono·
cer en el número pasado. Como se
puede ver, la di. versidacl de estilos
y formas de estos trajecitos, cons·
tituy e una verdade1·a °:oveclad, pu~s
la evol ución de la 10dumental'1a
infantil ha sido verdaderamente .
notable en estos últimos tiempos. Las madres de familia podrán, á su
aot, jo, alterar los detalles_ de estos
trajecitos, pero les iicooseJamos no
los alte1·en con reformas de mal
gusto., _

Número 3. Elegantísimo por su
c~rte y tle ID:Ucha vista por su artística confección, es el traje que representa este /frabado y que única.mente caerá bien á sefforitas que
tenlfªº ~n talle airoso y gentil. Las
aphcac1ooes de abalorios en las
solapas del talle, se combinan de
manera que armonicen con el resto
de los adornos, especialmente de
los puños. El escote angular se cubt·e _con fino punto de Inglaterra y
el cmturón se une en la parte del antera con un juego triple de broches.
Número 9. Como las explicaciones de estos trajes se amoldan perfectamente á la ~e trajes análogos
que h~mos 1,ubhcado en números
anteriores, sólo manifestaremos á
nuestras lectoras que el que se encuentra_ en primer término es deconfecc~ón que pudiéramos llamar
mo~erm sta. El ta lle, en su pat'te infet·10r, l leva un pequeño y elegante
blusa.do de gasa, que es lo que constL_tuye la nota verdaderamente orig10al de este vestido. A pequeila
a~tura_ del hombro y siguiendo esa.
dlrecctón hasta. la mitad anterior
del cor~iño, se lleva un tejido de
ancha c:iota, rematado con pequeños b~tones metá licos. Este adorno
se reptte en la parte inferior y Jateral d_e la falda, en cuyo centro y
á la mtsma altura se colocan tres
grupos de cordonciJlos triples. El
cuello se _hace rematar por· tres pequeños picos de encaje.

�•
Domd,ngo 26 de Abril de 1903

Eh MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

PÁGINAS DE UN LIBRO.
LA POÉTICA.-Es un capricho de
la naturaleza, generalmente sin saberlo. pues es muy raro hoy día ver
una mujer poética. Es un género
completamente pasado de moda.
Nuestras abuelas, amantes de la literatura de su juventud, eran mu•
jeres poéticas.
.
El lirismo se revelaba en sus miradas, en sus ademanes, en sus_ trajes: mangas afaroladas, especie de
a.las que parecían modelarse sobre
el énfasis del romanticismo, moño
alto y cinturones con las puntas
caídas, que se balan.::eaban con los
movimientos ondulosos del andar.
Sin embargo, existen todavía algunas señoras y algunas muchachas que, sin querer entrar por el
aro que hoy priva, desean conservar la gracia poética que la naturaleza les ha dispensado.
La mujer ó muchacha poética
tendrá una manera sencilla, graciosa de vestirse, de hablar, de andar, de mirar.
Claro está que estamos lejos del
traje de muselina blanca de nuestras abuelas; pero hay vestidos muy
sencillos, poco costosos, de lana,
velo ó cachemira de las Indias, sedas blancas, ligeras, surá, satín
maravilloso de color blanco dorado, rubio, que permiten hacer trajes
á la vez deliciosos y baratos.
Faldas completamente plegadas,
cu.vos pliegues ondulan y producen
reflejos deliciosos á cada movimiento; un cinturón con un lazo flojo, de color pálido; una berta ó pelerina de encaje, una flor en el pelo
ó en el pecho, componen un conjunto joven, gracioso, esenci:i.lmente
poético, y, sobre todo, al alcance
de todas las fortunas.
Su habitación tiene la misma sencillez exquisita; pero gracias al
encanto radiante de su belleza, de

~-

~

-;i;r,.~

.,.., ... _,, '(-. "f~,it."..
,.1 ...

~ ·,'&gt;t,

s~gún el capricho _del momento,
sin que puedan explicar el motivo.
Se las ve pasar de los trajes obscuros á los más claros, de los más
serios á los más provocativos, según su humor, cambiadizo cual las
ondas.
La encantadora y arrebatadora,
ó la que quiere serlo, varía también
de peinado á cada instante. Como
es coqueta, sabe darle una gracia, un &lt;chic,&gt; que la hace picante,
original. Hay que confesarlo, esos
cambios, para ciertos espíritus
masculinos que aman la variedad,
bastan para atraerlos y subyugarlos.
Lo mismo debe ser para el mobiliario. Debe variar á ~a.da paso su
instalación, cambiar los muebles
de sitio y cambiar el plegado de los
cortinones. Debe ser muy aficionada á los bibelots; debe haber en su
casa una multitud de bibelots raros, disparatados, pues su espíritu,
su gusto caprichoso se complace
con las originalidades, llegando á
veces hasta la excentricidad.
La despreocupación es el fondo
de esa naturaleza movediza, fácil
de distraer. Pero si, á pesar de todo,
quiere conquistar el afecto duradero de su marido, importa en extt·emo que consiga, haciendo un esfuerzo, recogerse de cuando en cuando;
que la muier, por momentos, pueda
más que el niño; que sepa mostrarse seria y cuide de su casa, de donde depende el bienestar de los suyos; que sepa también hacer el sacrificio de all,l'unos caprichos demasiado costosos, que podrían desequilibrar el presupuesto del matri-

~.."-•.-.
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3.-Traje "Renacimiento" para paseo campestre.

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2.-Variada colección de trajes infantiles.

su mirada bañada de un fluido luminoso, alumbra y embellece todo
lo que la rodea: no es su tocado,
no es su marco la que le da realce;
ella es la que embellece su toci.do,
es su distinción verdadera la que
da valc.r á todo lo que la rodea.
LA SENTIMENTAL,-La mujer naturalmente sentimental es seria y
algo indolente. Su mirada se reconcentra habitualmente, como la de
las personas que tienen la cos_tumbre de mirar con más frecuencia en
su corazón que en la vida. Tiene la
actitud algo lánguida de la melancólica y la indolencia graciosa de
la poética, pues tiene mucho de
ambas; es una reconcentrada, y no
una exuberante.
Su infinita necesidad de cariño se
lee en su sonrisa enternecida, en su
mirada profunda, de órbitas bien
seííaladas, la pupila cambiante, c~si siempre azul ó de un color gris
parecido á la amatista.
Sus delicados párpados tienen
una manera especial para abrirse y
cerrarse indicando las ternuras
descono¿idas que le oprimen el corazón. Adorables rayas azuladas
obscurecen y marcan las sienes y
forman ojeras.
Para sus trajes de casa usará un
abandono gracioso. Su_s_ faldas
tendrán ondulaciones fug1t1vas; se
vestirá de preferenci_a de azul muy
pálido, tirando á gris, con una_ nota restrinaida de encarnado vivo:
sea un ch"'aleco muy estrecho, sea

una flor, sea un rubí en el dedo, ese
rojo dejará, por decirlo así, transparentar la llama interior y profunda que la devora: el azul, símbolo de amor puro; el encarnado,
de pasión ardiente.
Hay en los azules y enea.roa.dos,
matices que se armonizan admirablemente y producen no efecto muy
atractivo; el blanco igualmente, si
se le ai'iade un lazo que vaya bien
con el color del pelo y del rostro.
El malva, el heliotropo, todas esas
medias tintas, le convendrán mucho mejor que los tonos bruscos ó
chillones.
Su interior estará decora.do de
manera sobria y elegante; las colgaduras serán de colores obscuros,
y aquí y allá algunos toques vivos
de color, indicando, como en el tocado, el fuego que cubren las cenizas.
Su perfume será penetrante y
dulce personal; no Jo cambiará.
Su n~turaleza, en la. que predominan el ca.riño y la constancia, rechaza todos los movimientos caprichosos ó fantásticos.
LA ARREBATADORA. -La mujer
alegre, movible, es también una encantadora, á veces muy tentadora
á causa de la multiplicidad de sus
aspectos y de sus expresiones. Verdadero calidoscopio viviente, divierte á lo primero, luego interesa
y por último cautiva.
Sus t1·ajes deslumbradores están
en armonía con su carácter: varían

Domlingo

2~~ de

Abril de 1903

monio, pues de este equilibrio bien
entendido depende, no solamente la.
propia felicidad, sino también la
de los seres que nos son más queridos: nuestro esposo y nuestros hijos; nuestros hijos, sobre todo, cuyo porvenir entero podría verse
comprometido por la frivolidad ó
la imprevisión.
Tengan, pues, la seguridad las
caprichosas, las más arrebatadoras de todas, que entre las variedades de humor, la que mejor atraerá
á su marido será la que sepa mostrarse seria algunas veces y económica cuando haga falta.
LA VERDADERA ENCANTADORA.
-Hay algunas mujeres, más de las
que se figuran algunos, mujeres de
talento y de buen sentido, que saben ordenar su vida con juicio,
conservando á la par la apariencia
de elegantes fútiles enteramente
preocupadas de sus placeres y de su
coquetería.
A éstas nada hay que enseñarles,
pero se trata de convertirá los principios de orden y de economía las
cabezas jóvenes mal equilibradas,
que entran en el mundo con todo
género de aspiraciones más ó menos
vanidosas, que creen que todo les es
debido, que no admiten que se resista á uno de sus deseos, que para
obtenet· una alhaja deseada ó para
igualar á sus rivales en elegancia,
se condenan á sufrir verdaderas
privaciones que comparten con sus
hijos.
La coquetería, llevada basta tal
punto, es un vicio verdadero, con
tra el cual toda mujer debe protestar, si no quiere exponerse á mil

�Dom!Lngo 26 de Alxri.l d~ 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domil.ngo 26 de Aba.il dA! 1901

El toco dt los ltlOjts.

7.-Trajecito bata con cuello
esclavl na para niñas de 3 i 4 años,.

11insabores, que podrían alterar, no
sólo la paz de su interior, sinotam
bién su belleza.
Efectivamente, para conservar la
belleza hace falta, ante todo, la paz
del alma, la serenidad d.e l corazón,
una vida exenta de cuidados, que
producen el insomnio, arrugan la
frente, contraen la boca y adelantan por tanto la edad de las arru¡¡-as.

A la frívolá, graciosa, en'oquecedora y encantadora va dirigido
especialmente este sermón, pues con
su graciosa cabeza de chorlito, que
gira cual las veletas, se puede temer
que, loca de su cuerpo encantador,
mimada por su marido, mimada
por todo el mundo, riendo, baih.ndo y jugando, se deje, sin embargo, arrastrar hacia una catástrofe
irremediable.
Son muy numerosas estas divinas
seductoras, á quienes no se puede
rehusar nada.
Sin embargo, á propósito de esas
catástrofes, tan frecuentes hoy día,
¡cuántos maridos hay tan culpables
ó más que sus esposas! Soberanos,
dueños de la fortuna, por ministerio de la ley, á veces no quieren
revelar á sus esposas, eternos menores de edad, la situación exacta
de sus negocios. ¡Hablar seriamente con una niña! es preferible que
desconozca una verdad que la inquietaría tal vez.
-¿Pero vamos á ver-decía un
día una mujer á su marido, que
veía á veces preocupado,-cuáles
son nuestros r ecursos verdaderos?
-¡Qué te importa!-le contestó
con impaciencia;-haz cuantas economías puedas, lo demás es cuenta
mía.
La mujer no hizo caso de esta vaga contestación y continuó gastando sin ton ni son, viendo además
que su marido no se privaba de satisfacer sus propios caprichos. Pocos años después sobrevino la ruina completa. Hoy día han desaparecido y expían en la miseria su
falta de orden, de previsión, y, sobre todo, de unidad en la administración de su fortuna, que en el
momento de casarse ascendía á algunos millones.
Cuando un marido hace conocer
á su mujer el estado de sus negocios,
da pruebas de que no la ti-ata como
á una niña irresponsable. La mujer
entonces, sintiéndose elevada por
esta confianz11,, querrá mostra rse
digna de ella y pondrá atención,
cuidando de la administración de
su casa.
La verdadera enc11,ntadora, la
que quiere serlo á cada instante de
su vida en sus mil qetalles, es la

5,-Trajeeito para niñas de 7 i 8 años.

mujer que al mismo tiempo cuida su
belleza y su reputación de alta elegancia, ocupando en el mundo la
posición que le dan su fortuna y su
el ase, y sabe dirigir y llevar su casa con sabia economía. Ahí es donde se despliegan los recursos del
genio femenmo: el orden, un orden
elegante en su interior, en su &lt;home&gt;
como dicen los ingleses.
Empleamos esta palabra á propósito, porque el &lt;home&gt; en Inglaterra es verdaderamente el santuario de la mujer.
Todo está ordenado y coordinado
en armonía con la felicidad del esposo, del porvenir de los hijos, del
confort de todos.
Esta encantadora tiene casi la seguridad de adquirir un gran ascendiente sobre el espíritu de su marido y de conservar su cariño.

~

.--Otro trajo infantil para niñas de
11, 7 añ08.

del manto real que cobije
desde el pie hasta la caben.

¡cuántos claveles de púrpur&amp;
en torno del pecho juega.ni

Tijeras de oro y de plat&amp;
los sabios dedos manejan
en el obrador luciente
del palacio de la reina,
hasta que al cabo del día,
sobre el blancor de la piedr&amp;,
terminada y primorosa
da la vestidura. espléndida.

De claveles &lt;de corona&gt;
está la corona hecha
y de grandes el a velo~es
el manto que arrastra y cuelga.
Está en capullos el traje
Y no en corolas abiertas
que abiertas se desharí¡n
solamente con tejerlas.

¡Qué orla de claveles blancos
forma la linda gorguera!
¡qué de claveles de oro
en los .vo;antes se mezcla.ni
¡cuántos claveles de sangre
enke la falda se enredan!

A~ dar la siguiente auror&amp;
al cielo su lnz primera,
p~ra entretener su hastío
viste su traje la reina
Y por que el día entr~abra
su vestidura soberbia
~n su jardín se reclin~
Junto á una fuente de perlas·
Y á medida que la luz
'
va dorando cielo y tierra,
los capullos de su traje
se hacen corolas risueñas.

DUQUESA LAUREANA.

EL HASTIO.

Pero la reina suspira
entre tanta pompa bella,
Y e~ porque la flor del alma
la tiene cerrada y muerta.

De este país que ve en suei:ioB
todo el que los ojos cierra,
dicen que muere de hastío
&lt;Mari- posa,&gt; que es la reina.

¡Reina infeliz que te vistes
de frescas flores por fuera:
abre por d_entro esas flores
= Y serás feliz, oh reina!
SALVADOR RUEDA ~~

Es su constante manía
tener en lindas macetas
cuantas flores delicadas
contiene la primavera,
porque quiere á cada aurora
estrenar, hecho por ella, ·
un vestido de claveles
que cubra su estatua regia.

MANERA DE LIMPIAR GUANTES

El método más sencillo y más barato, consiste en calzarse el guante
que se va á limpia1· y frotarlo suavemente con un pedazo de franela
hume.decido con agua de jab6n. Una
vez limpio, se frota con otro pedazo
de franela seco hasta que toda la
humedad haya desaparecido.
Téngase cuidado de no descalzarse el guante hasta que haya secado
perfectamente para que no se frunza ó encoja.

Apenas despunta el día,
va recorriendo ligera
con sus damas los jardines
del palacio que la encierra,
y hasta él regresan trayendo,
sobre sus trajes de seda,
llenas las faldas de flo1·es
de tinta y forma diversas.

ALCACHOFAS RELLENAS.

En salón de fresco mármol,
de una blancura que ciega,
dan los cálices brilla ntes
como una lluvia risueña,
y así el mármol salpicado,
dirige la mi'sma reina
los tejidos de su traje
hechos en mágicas ruecas.
Pone á una dama á que rice
volantes color de crema,
á otra encajes de escarlata,
á otra tules de violeta.
Otras damas se entretienen
en labrar la fina tela

6.--.Trajecito con saco palet6 para
niñas de 8 i 9 afíos.

se despojan de las hojas exteriores Y se les hace dar un hervor en
agua y sal, se ponen en un tablero
á. que escurran bien, se tiene manteca en una cazuela, y después ~e
rellenar las alcachofas con up picado de ajo crudo, perejil, a.cei~
y pan ralli.do ó con carne muy p1cadita, se les pone en ellas á fuego
dulce, cubriendo la cazuela con una
tapadera de hierro con rescoldo
hasta que se tuesten. Si se quiere
con salsa, se pasan por un batido
de yemas y se echa una salsa de
avella nas.

1

Con este nombre designaban en
uno cde nuestros primeros manicomios&gt; á un pobre demente, que antes de serlo se llamaba D. Isidoro
V alterra.
r Fué hombre de talento, sin duda
para que no fallase el refrán que
dice que &lt;ningún tonto se vuelve loco.&gt;
Era rico, y gozó de la vida ampliamente: la moral no me permite
el uso de otro adverbio.
Pero á los cuarenta y cinco años
empezó á tener manías; fueron creciendo, fueron acentuándose y llegaron á ser peligrosas.
Al fin y al cabo, hubo necesidad
de encerrará D. Isidoro.
En sus últimos días de libertad le
dió por los relojes, y los paraba
todos. Cuando veía un reloj andando (naturalmente, en la forma que
andan los relojes), se ponía furioso. Quiso matar á su criado porque había dado cuerda al reloj del
gabinete, llamando a l fámulo á voz
en grito asesino, traidor, endemoniado. Intervino el juez; intervinieron los médicos; le formaron causa
por heridas; se dieron inf?rm1;s J?ericiales, y, es claro, la c1enc1a Jurídica y la medicina legal llevaron
á D. Isidoro al manicomio. No podía resultar otra cosa de tal conjunción.
En tal estado vivió muchos aíios,
no muchos, y sus únicas ocupaciones en este período final de su existencia consistían en escribir esu historia,&gt; según luego se vió, y en
romper las cuerdas de cuantos relojes encontraba ó se hacía llevar;
porque, como era rico, los parientes que habían de heredarle satisfacían de cuando en cuando los caprichos de D. Isidoro sin excesiva.
tacai'lería: no se pue&lt;le hacer menos
por quien nos va á dejar unos cuantos millones. Pe1·0 en fin, á fuerza
de romper las cuerdas de todos los
relojes que caían en su P?der, ro~pió la cuerda de su p1·op1a máquina.
Después de morir el pobre señor,
se recogieron muchos papelotes que
contenían «sus recuerdos,&gt; y entresacando los menos desatinados, y
dándoles forma semirracional, se
han escrito los siguientes apuntes.
Claro es que en ellos se habla de
cuenta de D. Isidoro, ·y que se escriben las cosas, no como fueron,
sino como él, en sn imaginación calenturienta, creyó verlas.
Y aquí empieza la vida de,nuestro héroe.

***

Hasta los cuarenta años, D. Isidoro gozó de perfecta salud. Pero al
cumplir da cuarentena&gt; le asaltaron como por sorpresa varias enfermedades, todas ellas provistas
de nombres formidables. D. Isidoro empeñóseen que semoría, y, sobre todo, se le metió en la cabeza
que había de morir en el mes de enero ó en el mes de diciembre.
&lt;Al acabar un año, azabaré yo,&gt;
decía con profundo convencimiento. Así es que el 31 de diciembre era
en estos últimos tiempos para el pobre señor un día tr.-istísimo, un día
de crisis y de angustia.
¡Morir en un Sao Silvestre! ¡Qué
crueldad del destino y qué falta de
respeto para con una pe1·sona de
tan altas cualidades!
En uno de estos días nefastos volvía D. Isidoro en su coche de ver
al médico, y había adquirido en
aquella consulta la evidencia de
que no le quedaban ni veinticuatro
horas de vida.

9.-Trajes de paseo. Uno de chaquetacorta y el otro de tela escocesa.

Subió, ó lo subieron, la escalera.
Entró en su gabinete. Echó á todo
el mundo fuera, y se entregó á la
más negra desesperación.
¡Morir! ¿Por qué? ¿Para qué? ¿A
quién estorbaba en el universo?
¿Qué mal bacía á nadie? ¿Qué iba
ganando el Cosmos con que él muriese?
El no era una mala persona, ni
era un imbécil. Admiraba la naturaleza, admiraba las artes. Así es
que por awor á la naturaleza viajaba mucho, visitaba los Alpes, los
Pirineos, Sniza y Andalucía. Así
es, repetimos, que, á .fin de proteger las artes, compraba cuadros y
asistía á los conciertos y á los estrenos de los dramas.

¡Qué más se le puede pedir á un
hombre honrado!
El daba limosnas, muchas limosnas; siempre llevaba los bolsillos
llenos de perros chicos y grandes y
volvía á casa con los bolsillos vacíos.
Luego amaba al prójimo. ¿Qué
más se le puede pedir al ser humano?
No era muy seguro que creyese
en Dios; pero, por si acaso, procu. rii.ba. no ofenderle, y de todas maneras casi creía en el diablo. Y esto
es ya un principio de religiosidad.
Digámoslo de una vez, aunque D.
Isidoro no lo confiesa: siempre fué
&lt;supersticioso,&gt; muy supersticioso.
Dados estos antecedentes, se com-

prende que el hombre se diera á todos los diablos.
Y, en efecto, resolvió darse al
diablo.
D. Isidoro había llamado al cielo, como Don Juan Tenorio; pero
el cielo no le había oído, sin duda
porque no lo merecía. Se había hecJ:io. devoto, h_abía rezado, siempre
pidiendo á Dios que le devolviese
la salud, p~ro en vano; le parecía,
en sus dehr1os, que bajaba de lo alto una voz, diciéndole en tono burlón: c¡La salud! ¿Conque la salud?
Ya sé para lo q1Je quieres tú lasalud; espera un poco.&gt;
Acaso era la propia conciencia de
D. Isidoro la que así hablaba.
¡Darse al diablo! Esto ei·a su úni-

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El hastió</name>
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                    <text>EL ).1.1.JNDO ILUSTRADO.

Dom!lngo 26. d.e A.brll die 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 3 de Mayo de 1903.

PASTEL DE PATATAS.

dos circunstancias muy notables.
Por disposición suya le llevaron
en aquel día. el reloj de su gabinete y los adornos de la chim9nea.Pe•
ro sólo le llevaron una figura de
bronce, la de Fausto.
Del Mefistófeles na.da se supo.
D. Isidoro tampoco preguntó por
él. Dió cuerda al reloj; se ~entó
enfrente, y al da.r las doce,. d1~ ~u
a.lma á . . . . ¿á quién? A la Just101a
eterna..
. .
Algunas horas después no v101eron prt,0isa.mente los diablos á llevárselo· pero vinieron los herederos con '1a.s cara.'I tristes, los dedos
engarabitados y vestidos de luto.
JOSÉ ECREGARAY,

Se a.san las pata.tas sobre la.ceniza., se pelan y reducen á masa. Se
deslíe ésta en seis yemas de huevo
por libra de masa y cuatro onzas
de azúcar en polvo. Se amasa todo
junto. Se echa en seguida. la cáscara. de de limón rallad u, su zumo Y
claras de huevo; hecho esto, se ponen en una tartera ligeramente unta.da. de manteca. de vacas, se le hace
formar la corteza y tomar color ba•
jo el horno de campaila.

RECETAS DE COCINA.
PATATAS

Á

LA ALEMANA,

Pélense y pártanse en rE'banadas
las patatas cosidas en estofa.do,
córtense peda.citos de pan delgados
y cuadrados, fria.se todo con man·
teca de vacas, póngase en un_plato
hondo y riéguese con un coc1do ~e
harina de patatas. Antes de servirlas se puede dar color el gniso rociándolo co azúcar y poniéndolo en
el -horno de campaña. .Ta.mb,én
se puede bañar con pala hecha as·
cua..
PATATAS

Á

PATATAS

Después de cocidas, peladas y
cortadas, se pone en una cacerula
un pedazo de manteca. de vacas
a.masado con harina, se deslíe con
nata, se sazona con sal y pimienta.,
se mezcla esta salsa: cuando esté
próxima á cocer, se echan las pata.tas, se saltean y sirven bien ca·
lientas.
PATATAS

Á

Á

Expllcad6n dt

nuutros grabados.

LA HOLANDESA ,

Hágase una masa de las patatas
como las precedentes; rebóguese,
sazonándola. con sal, pimienta. y
yerba finas picadas; se moja con un
poco de jugo de vaca, se forman
bolas, se rebozan en yemas de hue·
vo batidas, se fríen y se sirven
guarnecidas de perejil frito.

LA POLACA.

Pónganse á coser patatas bien la·
v11.das en agua con un poco de man·
teca de vacas, dos cebollas grandes
en cuatro pedazos, tomi}l~, Ja.u1·el,
basílica, clavo, sal, y p1m1enta en
grano; déjese coser hasta que se
pueda hundir un dedo dentro; póngase en una. criba á que escurran;
se pelan, se parten en do~ ó tres
partes y por encima se cubren con
salsa blanca ó con alca.parras.
PATATAS

Á LA CREMA, ·

ALCACHOFAS

Á LA

PEBRE.

Se escogen las m~s pequenas, se
parten en cuatro pedazos, se las
quitan las primeras bojas, se corta
la parte superior de las otras y_el
tronco, se cuecen en agua, y se sir· .
ven en agua fría conla.s vinagreras,
sal y pimienta.
ALCACHOFAS

Á LA

1

SALS.A. BLANCA
Traje de visita y casa.

Se limpian, cuecen y ponen en
agua fría como las anteriores. Se

LA m::QUESA.

Pélense y córtense en pedazos,que
se deberán haber cocido en agua de
sal con un manojo de ajedrea.; pón·
ganseen una cacerola con algunas
cucharadas de salsa corta.da, espesa· des líense en ella yemas de huevo' y sala ligeramente, se afta.de un
buen pedazo de manteca de vacas
y se liga. todo meneándolo con ra.•
pidez.

.. ................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

__ ____

ADenter,:1ansa1 City, SL Loals, Cblcago, llew York.
..,....
'"""'\
San Francirco J Los Aueles

vuelven á calentar a l tiempo de
servirlas, metiéndolas en agua hirviendo después de quitada la pana
inferior. Se ponen en un plat.o
ecbádolas salsa blanca en el hueco
del cogollo. Se puede también ser·
vir la. salsa aparte en una salsera.

EL TEST AMENTO.

Dtl 111110. Sr. Jlrzoblspo ittbaL

PATATAS ENSARTEN,
Se pelan y cortan en rebanadas
delga.das después de cocidas, se ponen E'n un sartén con muy poca. man·
teca de vacas ó de cerdo, y se vuel·
ven hasta que tomen un color subi·
do; se sirven las salsas. Para guarnecerlas se pueden emplear las espinacas, relleno de carne ó de ropa
vieja, en lugar de l as cortezas de
pan fritas.

♦

nace pocos c'lfa1 qoe ■e practlc:6 la
apertura. del testamento del Jluatrlalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. Feebd
en la ciudad' de Cblcair;o, Jlllnola. La
lortuna di dl1tln111ldo prelado uceD•
dl6 A cerca de $1:.!5,000 oro amerl&lt;:no;
y sect1.n el lonntarlo que ae ha pull 1·
c.ado, lo■ blene■ que tlej6 foeroo como
,11ue :

PARA CURAR UN R!SFRIADO EN UN DIA
'fowe las patullas Launt" de Brom~loa.
Bl botu:..rlo lo devolYOr, 111 dinero II oo 10 cura.
La ñrma K. W. Gro-n M baila eo cada cajita.

Una vez renovadas las fuerzas,
los enfermos pueden dormir tranquilos y _n? tem_e~ á los ataques
de la imo&lt;l1osa t1s1s y de otras enfermedades. Para reconstituir el
organismo y purificar la sangre,
el ui;o continuo de la Emulsi6n
&lt;le Scott de aceite de hígado de
bacalao, es el gran recmso. Sírvanse nuer-tros lectores enterarse
de lo que dice sobre el asunto el
Dr. Luis A. -Díaz y Díaz, de la
ciudad de México:
''Me es grato manifestar á ustedes, que los res.~ltados obtenidos con la Emuls1on de Scott, en
mi práctica médica, han sido enteramente satisfactorios tratándose de enfermos á quienes les ha
sido nPcesario reparar sus fuerzas ya en conYalecientes de enfer~iedades cr6nicas, que tanto
dPstruyen el organismo, como la
escr6fula, tisis, etc.''

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A sn hermana, sel!orlta Kate Feeht.n,
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muerte $40 000 oro en bonos y $:.!Cí,ooO
oro d; una' de Ju póllzas de 1eguro;
l la sellora Anna A. Feehan, viuda c'lel
sellor doctor Eduardo L. Feeban, hermano del sellor A rzoblspo, $:!5,000 oro
de otra de lt.8 p6llzas, y $5,000 oro en
efectivo; l la Academia de San Patrl·
clo de Cblcago, de la que es preceptora 1u hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro lle la dltlma p6llza; A 1•
escuela • 'Santa Maria'' de en■ellanaa
prtletlca para varones, de Feehaovllle,
Illlnole que era la ID1tltoclón por la
que mÁ1 se Interesaba el ■ellor A~
blapo, se entregaron los $4,000 reataD·
tea •e la dltlma p6llu.

~úmero l. Estos elegantísimos
traJes de casa y paseo, requieren
un verda.dero gusto para su confección. El corpii'lo del primero lleva
un ele¡¡-antisimo cuellohombreras
de traje inglés, y en los puilos colócase el fino encaje de igual manera.
Deben fijarse nuestras lectoras en
que la parte superior y anterior del
sombrero luce un adorno de encaje
idéntico al del vestido. En la falda de éste y basta un poco después
de la. mitad, se hacen a.parecer las
aplicaciones de cordoncillo de seda
que parten desde el ta.lle. Por lo
que respecta. al segundo modelo,
nuestras simpáticas lectoras deben
fijarse en lo graciosa. que es la ancha cinta que cae á lo la.rgo de la
falda., sirviendo como de cenefa al
elegante adorno de eo&lt;'aje inglés.
Número 11. De una. teta mui fina
y propia para la presente estación
de ca.lores, se confecciona el traje
que representa este figurín. Lo que
contribuye esencialmente para darle la bonita y elegante vista que
ostenta, es el peto de tela diversa.,
de cruzadillo, y la. ancha y fina gasa
de encaje que de allf pende basta la
pa.rte inferior de la falda. Por lo
demás, el traje es de sencillisima
confección, y ya. nuestras lectoras,
por explicaciones que hemos hecho
a.nteriormente, conocen los proced i•
mientos que deben emplearse.
Número 13. De exquisita forma y
confección es el sombrero de este
grabado. A una forma de paja, resistente y de buen tamaño, se la hace cubrir con gasa de seda, y sobre
ésta y rodeando á la forma, secolocan cuatro hileras de pequeilos
pliegues. En uno de los lados, como puede verse en la figura, se colocan dos plumas de avestruz: una
de ellas ca.yendo sobre el tocado, y
la otra, en pequeña forma de resplandor, levantú.ndose sobre la primera.. Un a.nchl) botón forrado de
seda, completa el sencillo adorno
de este sombrero, que en todo se ha
sujeta.do á la forma de bolero. • ,.
Número H. Sobre una armazón de
paja, cuya forma puede variar de
acuerdo á. los gustos personales, se
coloca., con gracia.y buen gusto, un
ancho plegado de gasa de seda,
cuyo color ha de semejarse un poco
a.l de la forma de paja. Sobr·e este
plegado de gasa, y en lavarte posterior c..el sombrero, se hace pasar
un a guía de fio1·es. Como se ve, no
puede ser más sencilla la confección
de este sombrero, y, sin embargo,
el resulta.do que aquélla produce,
es de muy buen efecto. Mientras más
claro sea el color de este sombrero,
es más elegante. Aconsejamos un
fino azul pálido.
Número 16. Propio pa.ra.sel'loritas
es el sencillo y vistoso traje que representa nuestro grabado. La tela,
de color claro y muy poca resistencia, propia para la estación primaveral , contribuye también en gran
manera para. el buen efecto del vestido. El ancho cuellobombreras es
de muy bonita. vista, y, partiendo
de él á lo largo del talle, una vistosa. aplicación de cintilla y borlas.
La fa.Ida no lleva más adornos que
los pliegues representados en el fi.
gurín.
Numero 20. No nos cansaremos de
recomendar á nuestras lectoras este

1.-Traje de etamina con guarnición renacimiento.

elegante figurín, que representa un
traje muy serio y muy valioso. A
la buena calidad de la tela, debe
agregarse también la buena calidad
del adorno, pues aun cuando este
último no i.e encuentra. muy recargado, sin embargo, su calidad deberá ser de lo mejor. El doble cuello, uno sencillo y el otro de hombreras, produce uua. hermosa vista.;
el primero de estos cuellos se hace
cubrir con terciopelo, interi-umpido
con pequeilas aplicaciones decintas.
Las mangas, dobles en su parte infel'ior, a.sí como el cuellohombreras,

se hacen ribetear por cinta terciopelada de color obscuro.

EL MISTERIO.
Vestida con las galas nupciales,
flotando sobre sus hombros el amplio y sutil velo de desposada., sujeto á su gentil cabeza por un aro
de oro cua.jado de pedrería, bajó
Elena de Agramont á la cripta del
castillo, donde en labrados sepul•
cros de mármol, adosados de dos

en dos á los muros, dormían el sueno eterno sus poderosos antepasados.
En perpetuo testimonio de fidelidad conyugal, al lado del sarcófago que contenía. los restos de uno de
los varones de Agramont veíase la.
tumba de su esposa, ostentando
aquél y ésta las estatuas yacentes
de los en ellos sepultados. Escudos
é inscripciones esculpidos en el mármol de las tumbas parejas, pregonaban linajes y apellidos de a.mbos
esposos, fechas de su fallecimiento
empresas por él realizadas y virtu~

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 3 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

***

Pensemos, al sonreír
el abril de i:uestt-a vida
que en ftores de abril adida
el fruto del porvenir.
J. ALCOVER.

cripta familiar donde los antepasados de la enamorarla doncella dormían su éterno sueño.
Oculto en el fondo de su pecho
este desesperado amor, Elena, por
instigación de sus parientes y aun
por súplicas de sus propi os vasallos para que salvara haciendas y
vidas de las codicias de poderosos
vecinos, dió palabra de espos a á su
primo el conde de Servet, y á punto de celebrar con él sus bodas en
el castillo de Agratnont, bajó á la
cripta vestida con las gal as nupciales. Detúvose delante de la tumba solita.ria y contempló una vez
más la estatua yacente del caballero murmurando al mirarla: &lt;iQué
di¿hosa. hubiese sido al lado suyo!&gt;
Ioclioóse, después de recorre1· coa
rápida ojeada. todo el reci nto de la
cripta, lo mismo que si fuera á comete!' un crimen, y acercó sus labios de púrpura á la blancura del
mármol. El beso depositado en
aquella faz sepulcral fu~ largo y silencioso, pero en la qmetud de la
muerte le respondió un c rujido. Un
ci·ujido como de brote que se rompe· uno de esos chasquidos que suena'n en primavera pregonando la
expansión violenta de la vid a que
nace. Elena de Agramont, a terrada.
y cubriéndose el rostro con el velo
nupcial, cruzó la cripta, g anó la
puerta y subió por tortuosa escalera á los salones del castillo. Su esposo y sus parientes, ostentando
magníficos trnjes y ricas preseas,
la esperaban en ellos. L a comitiva.
nupcial se dirigió á la cap illa, y la
enamorada del mister io pronunció
un &lt;SÍ&gt; tembloroso y mentido delante de los altares.

Para un Album.
Ana, tu esposo te dice
en sus bien sentidos versos
lo que él sólo decir debe '
lo que yo decir no puedo'.

des q ue ella practicó en vid a y que
mer ecier on loa de las gentes. Contemplando sus t umbas, parecía que
no h abían muerto, sino que descansaban, unidos en el largo reposo
como en la efímera existencia, y en
a quella a mplia cripta creyérase aspirar el aliento tibio de las tranquil as d ich as conyugales, no el acre
y frío vaho de la muerte.
Elen a fué deteniéndose delante de
los sarcófagos gemelos, dedicando
una o r ación á la.común felicidad de
los que en ellos dor mían. Conocía.les como s i en vida les hubier a contempl ado, y por los manuscri tos del
castillo, por las poesías de los trovadores y por las leyendas de las
dueñas, podía reconstrttir año t r as
año la accidentada existencia ctel
esposo, l a domést ica vi rtu d, la piadosa devoción de su coinpañe1·a.
Títulos, honores, dignidades, riquezas, cuanto compartieron en vida y

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Como la fuente que riega
la palmera en el desierto
1~ ".ºz de tu amante espo;a
v1v1ficará tu pecho.

◄

La última de los Agramo nt fué
tan feliz en su matrimonio como
todas aquellas sus abuelas ilustres
que descansaban en la cripta al amparo; &lt;post mórtem,&gt; de los famosos guerreros cuyos. títulos y preeminencias compar tieron en vida.
El conde de Servet, ganoso siempre
de glori a y fortuna, abandoóa.ba.
continuamente el castillo para lograr una y otra, ya en la corte de
los reyes, ya en. los cam pos de batalla. Marido sin te1·nura, alcanzó,
si no el afecto, la fidelidad mate·
rial de su esposa, y ésta, durante
sus largas ausencias, b aj aba un día
y otro día á la cripta familiar.
Elena de Agramont pensó al fin
que la felicidad amorosa pregonada por los sarcófagos gemelos era
mentira, y que la única tumba entre cuyos mármoles desca psa.ban
restos que habían a.ma.d_o er_a tal
vez la solitaria, la del m1ster10 .. • •
Mas cuando los poder osos _condes de Servet murieron, el mismo
escultor labró sus magnífica s tum
bas gemelas con estatuas, escudos é
insaripciones, y allí, en un á!1gulo
de la cripta, quedó tan humilde Y
tan solitaria como siempre la del
desconocido caballero, ú nico acaso
que en vida había am ado mucho,
único que después de la muerte ha·
bía s ido intensamente amado.

2.-Saco-pañolón para paseo.

~~~"]

Domingo 3 de Mayo de 1903.

Que es el amor conyugal
el solo amor verda.del'o ·
el fuego de las pasiones'
no es amor, es sólo fuego.
Y fuego que abrasa y mata
e ntre espantosos tormentos
q~e al~f no viven la paz, '
m la risa, ni el consuelo.
Consuelo que el hombre encuentra.
en los b r azos de Himeneo·
fuera d'el es un arbusto '
en un campo estéril, yermo.
De las aguas comba tido
comb~tido de los vientos '
que á su desjugado tronco
amontonan cardos secos.
Si hay placeres en la vida
es, Ana, el placer pr imero,
ser esposa y ser amada
Y amar á sú esposo á u~ tiempo.
Así felices vosotros
veréis con rostro ser eno
las tempestades que rugen
y que estremecen el suelo.
Cuando recordéis alegres
vuestros amigos sinceros
de vosotros, como amigo '
también exijo un recuerd~.

; .,4-'! . ~:{

7.-Saco-paletó con adornos de encaje.

contra un peiiasco se estrella
en él haciéndose a stillas.
Cuando ese golfo dél mundo
quisieres surcar , Sqfía,
acuér date del naufragio
de la orgullos a bar quilla .

LA BARQUILLA.
De un árbol al tronco atada
y por las olas mecida,
en la rib era del mar
flotaba leve barquilla.
Bar quilla de un pescador
y su esperanza y delicia,
de los mar es vencedor·a
de cien barqueros envidia.
¡Cuántas veces viento en popa
toda la vela. tendida,
'
mar adentro fué el orgullo
del piloto que la guía!
Como el arado á la tierra
cortaba el agua su quilla,

PÁGINAS DE UN LIBRO

i
6.- Ves t ido d e ca lle y paseo.

JOSÉ DE R O'.rRE.

3.-Tra je de v isit a con fald a de vo lante.

4,-Sencil los trajes de paseo.

de lo que daban sucinta idea las
inscri pciones sepulcrale~, ballábase en la me,noria de la poderos¡¡.
doncella de Agramont, única heredera de tanto poderío, huérfana
desde los primeros años de su v ida,
·desposada sin amor y enamorada
ele un misterio que en vano intentaba descifrar acudiendo con terca
porfía á los empolvados pergaminos ó á la vaga memoria de las leyendas.
Allí, en un ángulo de la cripta,
como rechazado por los invencibles
guerreros y las virtuosas dueñas,
cuyos sepulcros aparejados perpetuaban las dichas conyugales de la
familia de Agramont, veía.se en humilde sarcófago sin escudos heráldicos y sin inscripción alguna la
estatua yacente de un joven caballero, vestido en efigie con sencilla.
armadura y mostrando ea su rostro, debido á habilísimo cincel, un
sello de melancolía que contrastaba
rudamente con el aspecto augusto y
tranquilo de las demás cabezas sepulcrales.
La soledad de aquella tumba, su
carencia de adornos é inscripciones
y el no sé qué de tristeza que el es-

cultor había comunicado á la marmórea figura, inspiraban á todos
los que la veían nn sentimiento de
piedad. Elena, mujer al fin, tras de
compadecerse un día y otro día del
i¡?norado caballero, tan solo y tan
triste en aquella cripta de tumbas
gemelas que con su aparejamiento
pregonaban más allá de la muerte
la ventura de amar y ser amado,
fué insensible,nente cayendo en la
misma melancolía que reflejaba el
rostro ele mármol del desconocido
caballero, y al fin, en el silencio
del subterráneo enterramiento, se
confesó á sí misma la locura de
amará aquel muerto anónimo con
la honda é intensa ansiedad con que
se ama al misterio.
En vano revolvió febrilmente los
manuscritos del castillo, buscando
en ellos por lo me nos su nombre; en
vano suplicó á los trovadores que
la refiriesen todas las leyendas de
su familia, aun aquellas ennegrecidas por el crimen; en vano apeló á
la memoria de los más viejos servidores y vasallos de los Agramont;
na.die supo decirle quién fué aquel
muerto adorado, ni por qué extraña circunstancia se le enterró en la

Ia flor dtl 6ranado.
Un doncel enamorado,
para tributo de amor ,
iba á arrancar una flor,
la roja flor del grana do.
En su cáliz coronado
suspiró una voz arcana;
.....:coge la rosa galana,
coge el clavel encendido, .
mas no la flor que ha n acido
para ser fruto mañana.

6.-Bordado de aplicaciones,

..

cual ave que cruza el viento
las olas cruzaba altiva.
De cien tormentas se vió
rudamente combatida,
y las ondas alteradas
en su proa se rompían.
Que era diestro el pescador
y velera su barquilla.,
de los mares vencedora,
de cien barqueros envidia.
En la ribera arenosa
l as redes al sol tendidas,
el pescador recostado
tranquila.mente dormía.
Y de las glorias recientes
orgullosa la bar quilla,
a.sí discurre insensata
ha.blando consigo misma:
&lt;Si yo de los mares
las tormentas venzo
domando las aguas,
domando los vientos;
Si yo soy la envidia
de tantos barqueros,

y á todas las barcas

atl'ás me las dejo;
¿Por qué en esta orilla,
mi fama perdiendo.
del tronco de un ái·bol
atada me veo?
No más sujeciones:
yo libre ser quiero,
no quiero más l?UÍa.,
no quiero más dueño.
Yo sola cruzando
los mares soberbios,
eterna mi gloria,
mi nombre haré eterno.&gt;
Por negra nube agitada
arrecia entonces la brisa,
y del tronco que la gyarda
desamarra la barquilla;
De los vientos y I as olas
fu1·iosamente impelida,
pierde de vista á su dueño,
pierde la tierra de vista.
Débil juguete del agua,
sin rumbo cierto ni guía,

LA EMBRIAGADORA. - ¿Nuestra
encanta.dora, ó la que aspira á ser·lo, es rubia? ¿Tiene la exp1·esión
del r ostro viva y provocativa, con
las mej illas pálidas, los labio'l rojos, reflejos dorados en la cabellera, la nuca redonda y firme, matizada de ámbar?
Hará pa.lidecer todavía más sus
mejill as, enrojecerá sus labios, sea
humedeciéndolos, sea poniéndoles
carmín; dará á su cabellera una
coloración más ardiente, y sobre
su nuca, que enseñará, colocar á,
con un desor den á propósito, pequeños bucles, á los cuales dará un
aspecto indomable.
Si es de noche, colocar á en sus
cabellos rizados un lazo ó una flor
encar nada; el vestido de tul rojo1
con un escote muy abierto, dejara
ver sus h ombros nacarados; largas
mangas de tul, flotantes, dejarán
al descubierto sus brazos muy blancos; un cinturón de muaré rojo, ceñirá su talle flex ible, no muy apretado.
Si la línea del cuello es put·a y
los brazos son hermosos, no se pondrá ninguna alhaja.
Y esa rubia que, vestida de azul
ó de gris, de mal va ó a.un de rosa,
parecería sosa, con ese t r aje de co_.
lor vivo toma un aspecto a.pa.siom,do.
Y de todos los cuerpos, el más
sencillo es el que mejor sienta. co..i
ese ti·aje; es decir, el cuerpo fruncido en forma de abanico por delante
y ,por detrás. Las hombreras estái:i
formadas por un lazo gracioso de
muaré ó satín encarnado.
La morena de ojos negros, de
mi rada intensa, si tiene la tez pálida, podrá ponerse este mismo t r aje
con igual éxito. Sin embargo, hay
algunas á quienes no sienta bien.
Parece que el cutis se pone a.ro arillo
ó rojo de color de ladrillo. En este
caso, habría que reemplazarlo por
el amarillo pálido ó el botón de 01·0.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 3 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

1)oonjngu 3 de Mayo "!li8 1903.

pecie de va.sos místicos, flores exhalando el último suspiro con un perfume de ensueño exquisito.
Si es de noche, una. claridad discreta, atenuada por las pantallas
de encajes.
Por último, vestidos de seda rubia, con lazos malva. ó azul muy
pálido ó de color gris; ha.y en el
gris tintes de una delicadeza muy
asombrosa. Todo lo que rodea á. la
bella y triste melancólica debe ser
de una. elegancia dulce, particularmente distmguida.; distinguida. en
su peinado sencillo y no riz~do, en
sus meneos de cabeza. algo inclinados, en sus posturas llenas de seriedad, en su sonrisa, qúe nunca.
debe estallar, en sus maneras llenas
de cansancio, como si no pudiera.
sufrir el peso de la vida. Habla con
gesto pausado, con voz doliente,
muy dulce, como oprimida, entrecortada. por los suspiros, con reticencias, que son como misterios
a.ñadictos a. los misterios de su tristeza., al misterio de sus ojos de esJinge cansada.
La encantadora melancólica, con
su mirada. vaga, que parece implo•
rar la p1eda.&lt;1 y el il.mor, es una. mujer adorable, a la cual un hombre
que tiene en el corazón cierta t.er•
uura. no sabe cómo resistir.

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INTROITO.
Musa: roza. con tu ala.
las cuerdas del guitarrillo,
y sopla en el caramillo
las quejas que Pan exhala.
Flexiblemente resbala
por estas rimas sin brillo
y en su ropa.je sencillo
prende siquiera una gala..
El surco aguarda tu grano:
Ruth-con hoz de plata-siega
la ortiga. del ripio vano;
y, como niña que juega,
junta. el ritmo castellano
á la. bucólica. griega.
JUAN B. DELGADO.
Despreciar la vida no es prueba
de indiferencia ante la muerte.
9.-Vestido de amazona con talle Jaquet.

En los ca.bellos, dos plumas negras,
coloca.das á la. Mefistófeles, recogi·
das por una. peineta de oro bien
cincela.da., ó también por alfileres de
oro 6 broches guarnecidos de topacios, si no se tienen brillantes.
Son unos trajes preciosos dentro
de su sencillez y hasta. ricos por su
colorido. Todas las mujeres pueden
gásta.rlos y hasta. hacerlos ellas
mismas.
Estos trajes son esencialmente
embriagadores.
LA· SUGESTIVA. -¿Qué se entiende
por sugestivo, palabra que se a.plica. hoy á ca.da paso?
La. palabra sugestión tenía antigua.mente mala. significación: sugerir malos propósitos.
Desde las experiencias del hipnotismo, en las cuales un médium ejecuta. un movimiento detei·minado'
por ca.usa de la. sugestión, esta. palabra., que está de moda, se aplica.,
en la. literatura. actual, para todo
efecto que somete ó aniquila. la voluntad.
La. belleza sugestiva es, por consiguiente, la. que atrae la atención
sin quererlo, la. que sugiere pensamientos a.morosos ó cualquiera. otro
atractivo imperioso al cual es imposible substraerse. Es la. obsesión
del espíritu y del corazón, por un
género de belleza. particularmente
atractiva. ó penetrante: por ejemplo,
una mira.da. repercute en el corazón
y se incrusta.
'El recuerdo de esa mirada nos
persigue, nos acompaña á todas
partes.
Tal sonido de voz, de r epente, hace vibrar en nosotros ciertas cuerdas, nos causa una impres ión que
desconocíamos antes y que no podemos definir: permanece en nuestro
oído, en nuestra. memor~. Pensar
ell ell!l e¡¡ seguir oyénd9la., y el re•

11.-Traje reforma para casa.

cuerdo nos cnusa la misma. emoción.
A no dudar, ha.y bellezas naturalmente sugestivas y conmovedoras;
pero tal toca.do, tal efecto de color
ó de luz, pueden dar á un rostro
que hasta. entonces había pasa.do
inadvertido ese atractivo singularmente sugestivo y conmovedor.
A veces, un solo detalle en el toca.do basta. para. producir ese efecto.
Ejemplo: Una. mujer morena de
tez de color de ámbar, con un cuerpo escotado de terciopelo a.ma.ra.nw, borda.do de azabache y guarnecido con encajes negros, es decir,
la chaquetilla española ó Fígaro,
adquirirá, sólo por el color del corpiño, un aspecto meridional, algo
exótico, que llamará la atención.
Una mujer rubia, con traje de satín maravilloso color crema, muy
vaporoso, con franjas de hierbas
verdes, mezcladas con nenúfar, y un
· peina.do en armonía con el -traje,
tomará el aspecto sugestivo de una.
Ofelia en traje de baile; ó si no, el
vestido blanco y sencillo dela Margarita de Fausto, ó cualquiera otro
vestido que recuerde trajes históricos ó románticos, en armonía con
fa náturaleza y el estilo de la belleza de la que lo lleva.
A veces, basta para producir un
gran atractivo, para llamar y retener la atención, un pequeño detalle
en el tocado: una plurua, un ramo
de flores, una. cinta, un mechón de
pelo dispuesto con arte, ó mejor dicho, con cierto &lt;chic.&gt;
LA MELANCÓLICA. - Ciertas mujeres gustan por la expresión melancólica del rostro. Una joven
melancólica despierta la.curiosidad
de los corazones tiernos. Y entre
los hombres hay muchos que son
susceptibles de ser conmovidos profundamente por esla. clase de sensi-

bilidad,

El hombre tiene afición á proteger
teme sobremanera la dominació~
fem~nina; ve en ello, y es un absurd_o, un ataque á su virilidacl, como
s1 en resumen no fuera él siempre
el dominado. A pesar de todo la
mujer algo triste, enfermiza., si'cabe, que parece implorar protección
y apoyo, le gustará más que una
mujer fuerte y alegre.
Es una de sus debilidades: sentir
su corazón tiranizado por un ser
débil, sin pensar que no hay nada
~ás peligroso para su independencia que esas déspotas débiles y encantadoras.
_Esa. tristeza., esa melancolía, empiezan por despertar su curiosidad.
¿Cuál será el motivo de su tristeza·~
¿Qué decepción a.morosa causa es~
melancolía? En todo caso, necesita
que se la consuele, está pidiéndolo
¡Cuántas mujeres saben perfecta:
mente hacer vibrar en el hombre
que la mayor parte del tiempo sól~
es un I:i~o grande, la cuerda. del enternecimiento!
Las ~a.y muy hábiles, que saben
ma.ra v1llosamente parecer melancólicas C?n aires de desengañadas.
No decrmos que sea pura. comedia.
de su pa.rte;pero las hermosasdesengañ9:das, tien~n una propensión á
la tristeza., 6 independientemente de
su mane ra de ser, tienen en su rostro ciertas líneas, ciertos gestos en
los labios que expresan la melancolía, como otras ex presan la alegría.
Además, hay adornos ó trajes que
acentúan estas expresiones 6 estas
.actitudes: l as telas de colores matizados , el malva, el h eliotropo p álido, el ver de tierno, el azul obscuro.
Si es de día, una claridad d ulce
ta mizada por cortinas triples e n u~
gabinete en que r eina un sile~cio de
iglesia, y en gra.ndes ja rrones, es-

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13.-Sombrero en forma de bolero.

•

La Casita Triste.
Yo tengo una cása
en medio del campo,
con las venta.nita.s pintadas de verde
y en las ventanitas macetas de nardos,
y tras las macetas,
a.legres cantando,
prisioneros en jaulas de alambre
están los canarios.
¡Qué tiernas y dulces son las carceleras
que cantan mis pájaros!

*

En verdad el presente no es más
que un instante mostrado científica·
mente por el cronómetro.

Y o tengo una. casa

'-..
/
--=---

.h

14.-Sombrero de primavera.

en medio del campo,
con un huertecillo sembrado de rosas
lleno de claveles granates y blancos, '
y una fuentezuela
al pie de un peñasco,
donde el agua sa.le tan fresca y tan limpia
con rumor tan blando,
que parece un murmullo de besos
que viene lejano.
¡Ay qué fresca y que limpia es el a.gua
de la fuentezuela del pie del peiia.scol

Yo tengo una.casa
en medio del campo,
donde hay una parra muy vieja que entolda.
con sus pámpanos verdes el patio.
El patio risueño
donde el sol de Agosto detiene sus rayos
El patio risueño,
·
con su pozo al lado,
y las uvas que penden del tacho
en racimos que apiñan los granos
y aquel airecillo
'
que viene del campo
y refresca al llegar á la sombra,
su a.liento balsámico.
¡Qué sombra más rica que presta la parra
que entolda mi patio!
_
Y o tengo una casa
en medio del campo,
y en ella una moza como el a.gua limpia
más blanca que un nardo
'
y es rubio su pelo como las mazorc~s
como las mazorcas del maizar cercan~.
Su cuerfJO es de junco,
son rojos sus labios,
sus labios son rojos, como las cerezas
que penden del árbol.
Y tiene los dientes,
los dientes tan blancos,
que parecen flores del jazmín frondoso
que crece gallardo
muy cerca del agua de la fuentezuela
de la fuentezuela del pie del peñasco'.
¡Qué linda. es la. moza de aquella·casita
que tengo en el campo,
con su tez de nieve,
cou sus ojos garzos! .... ·

Yo tengo una. c&amp;.sa.
en medio del campo
con sus venta.nitas que la lluvia azota.·
secas las macetas que tuvieron nardos· '
sin rosas el huerto;
'
sin pámpanos verdes que entolden el patio·
y en la fuentezuela,
'
en la. fuentezuel!' qel pie del peí'l'.11,s&lt;;g
10.-Saco-palet6 con cuello hombrera•

i:

12.-Traje de paseo con falda de volante en forma.
y_a º? se oyen nunca rumores de besos
srno_de sollozos que vienen lejanos.

En aquella casa

ei:i medio del campo,
n~ crecen las flore;;

tu cantan los pájaros.

Al caer una tarde de invierno
dentro de una. caja forrada de blanco
con la cara de un ángel dormido,
'_
las.manos cruzadas, marchitos los labios,
sahó de la casa la moza. tan linda
del pelo colgando,
'
de la tez de nieve,
de los ojos garzos ... .. .
Yo t,engo una casa
muy triste en el.campo!
ALFREDO

C.AZA.BAN.

-

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El misterio</name>
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        <name>Flor del granado</name>
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        <name>La barquilla</name>
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                    <text>Domdingo 3 de Mlaiyo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

y la coquetería, que se traduce por
el deseo de agradar; ésas son nuestras armas.
El divino Sófocles pone en los labios de Antígona. el verdadero concepto de mujer, cuando exclama:
&lt;Yo para amar nací,nopara odiar;&gt;
y el inspirado Espronceda, al que
se le ha at1·ibuído tanto de lo que
no escribió, hace decir á un héroe
de &lt;El Diablo Mundo,&gt; dirigiéndose á un salvaje amante:
&lt;Llevar un ramo de flores,
mejor que un puta! te cae.&gt;
Pero dejando digresiones nacidas
del título de este artículo, vamos á
ocuparnos de las «armas&gt; de que
pienso tratar.
La &lt;toilette&gt; femenina es un arte
verdadero; combinar los colores
para que la. figura alcance el .náximun de intensidad sin destruir la.
armonía, y hacer que los matices
de las telas y adornos se combinen
con la. tonalidad del cutis, de los
ojos y del cuello, requiere condiciones de verdadera artista.
Pero aún más que las líneas generales, tienen importancia los que
hemos dado en llamar «pequeños
cleta.lles.&gt;
En el zapato, el pañuelo, el manguito, el quitasol y el abanico, se
encuentra siempre la distinción
completa. entre la dama. verdadera.
y la que aspira á imitarla..
Hoy que las brisas primavera.les
llegan hasta nosotras, voy á ocuparme de los abanicos y de las sombrillas.
Unos y otras son verdaderas armas femeninas que aumentan la.
gr11;cia. y belleza. del conjunto de la
«toilette&gt; y revel a.n el gusto delicado de su dueña.
La industria moderna ha creado
preciosos y ricos modelos en abanicos y sombrillas.
Los bellos abanicos «imperio,&gt;
con sus vitelas sombreadas de lentejuelas de plata; los preciosos abanicos de gusto moderno, en los que
domina el brillante bordado de
cuentas de a.cero; los delicados bor23.-Blusa suelta con adornos de encaje.

dados de encaje, y los que ostentan
elegantes pinturas, lucen sus primores al lado de los sencillos japoneses.
Los varillajes de nácar, metal,
madera y marfil son preciosos, y lo
más notable son los precios,que ponen las más lindas imitaciones al
alcance de todas las fortunas, atestiguando así las ventajas que nos
reporta la moderna industria..
Las sombrillas bordadas á mano
constituyen el celou&gt; de 1a. novedad,
y las hay de los colores y matices
más delicados.
Siguen también disfrutando el favor de la moda las sombrillas lisas
y con adornos de eneaies cal a.dos,
representando formas de pájaros,
lazos y mariposas transparentes.
Para las señoras de cierta edad,
nada más á propósito que los centout-cas,&gt; de riquísimas sedas y
suaves colores.
Otra. novedad modernista presentan este año los quitasoles, los púños de plata, metal y esmalte, de
un trabajo primoroso.
El puño de acero de Eibar con
sus lindos a.damasquinados de oro,
verdaderos é imitados, gozan del
favor de las damas; cuyas delicadas manos resaltan con suma blancura sobre el obscuro y bruñido
metal.
Estas son las armas de que hoy
pensaba hablar á las señoras, y segura de no infundirles miedo, creo
que padres y esnosos se apresurarán á proporcionárselas.
¡Oh pretendida debilidad de la
mujer, que eres fuerte con el trozo
de nácar entre las manos!
LA VIZCONDESA
DE CHATEAU D'EAU.

A UNA ROSA.
Vagando en el prado un día
En que la multitud de flores
Sus diferentes colores
Ostentaban á porfía.

anciano, que lentamente volvió á
sentarse en su banco de piedra.
Se cambiaron caballos; los sirvientes del grao señor habían arrojado debajo del carruaje algunos
restos de su espléndido desayuno:
los perros del pobre y del soldado
se precipitaron encima¡ los caballos partie1·on ...... uno de los perros fué aplastado .... era el del pobre. Lanzó un grito, y su última mirada fué para su amo, !,. ue arrodi·
Hado cerca de él, no podía hallar
una lágrima.
-Tomad, buen hombre- le dijo mi
hermana, y dos monedas rodaron á
un lado¡ no les prestó atención,contemplaba á su perro.
El soldado lloraba y parecía indeciso¡ en fin, pareciendo hace1· un
esfuerzo sobre sí mismo, se acercó
bruscamente al anciano, poniéndole
en la mano la cuerda que ataba á
su perro, y le dijo:
-Tomad, buen viejo, luego voy á
llegará la choza de mi padre..... os
dejo á mi fiel Medoro. Adiós:
Y enjugando sus ojos con el revés de su mano mutilada, tomó su
saco y se fué precipitadamente.
El pobre acariciaba :í. su nuevo
compañero; pero sus miradas estaban siempre fijas en el cuerpo de su
pobre y viejo perro.
Mi hermana me dijo:
- Ese soldado es más afortunado
que nosotros: ha dado un amigo al
infeliz..... nosotros no hemos podido ofrecerle más que dinero.

Explicadón dt

nuutros grabados.

G. CARBÓ.

PARA CURAR UN R!IFRIADO I N UN D1A

Tome _las pastilla■ Launt• de Bro m ~
BI botu:wio le devolved: ■u dinero 11 110 ■e can.
La firma K. W. Gran N halla u ceda oajla.

Cuandoun médico eminente dice
que ha usado un preparado por varios afios, no hay lugar para dudar de la eficacia de ese preparado. Las siguientes palabras son
del Dr. D. J. R. Icaza, de la ciudad de México:
«Tengo la satisfacción de decirles que hace varios afios he recomendado á muchos de mis enfermos la Emulsión de Scott y estoy
convencido de que esa preparación
es un buen tónico reconstituyente
y tiene la ventaja de que muchos
niños la toman con verdadero
gusto."

Dtl Tllmo., Sr. Jlrzobispo J «ba1.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado e, .,.
slstía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

Hace pocos d1u que sé practlc6 la
apertura del testamento del Ilnetrfalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. Feellu
en la eluda• de Chlcago, Illlnola. La
lOrtUDa di dlstln&amp;11ldo prela•o uceadlG 11. cerca de $125,000 oro amerlca■o ;
7 segO.n el lnnntarlo que ae ha pub'I·
cado, los bienes que •eJG fueron como
Jlgue:
Dos pGllzas de • 'La Mutua,' • Compa111a de Besoroa sobre la Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada una, o sean . . . .$50,000
Dlvlllendoa acu!!lulados 80·
bre una Ce las pGUzas. • 9,829
Otra pG!lza de seguro. • . 14,000
Acciones en efectivo 7 en
Bancoe. • . • . . . . • 87,000

oro
oro
oro

oro

Entre las •1sposlclonea del aellor A'Zzoblspo, en au testamento, 11e hicieron
éataa:

ARMAS FEMENINAS.
Tranquilizaos, quel'idas lectoras¡
no pienso hablar de ninguna de
las máquinas de destrucción antiguas ó modernas, que por mucho
que se preseqten en formas delicaqas y encantadoras, yo 'no consideraré nunca. como armas de la mujer.
La mujer no tiene más armas que
las naturales; la gracia, la belleza

Su aroma. intenté aspirar,
Y le aspiré delicioso,
Y luego quise afanoso
Sus frescas bojas besar.
Lleno de loca alegría
La acerqué á mis labios presto,
Mas un gusano funesto
En su corola escondía..
Y cuando encontrar soñé
En su cáliz ambrosía.,
Del insecto que tenía
La ponzoña sólo hallé.
La apariencia me engañaba:
¿Quién dijera de esa. rosa,
Al mirarla tan preciosa,
Que un vil gusano guardaba.?
Así hay mujeres que son
A la faz der mundo hermosas
Y que ocultan cual las rosas'
Veneno en el corazón.

EL TESTAMENTO.

E. SUE.

Se reservan camas en,carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,sol1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San Franolsoo, llilm. 8, ltll,Jxloo,

a. 11.

••••••••••••••••••••••••••••••••••
loo

Domingo 17 de May-o die 1908.

. Una rosa allí encontré,
Cuya. belleza y encanto
Cautivó mi atención tanto,
Que á contemplarla llegué.
Me pareció de las flores •
Que perfumaban el prado
La. de olor más delicado
Y de más lindos colores.

A su hermana, sellorlta Kate Feehan,
que estúvo siempre con él huta • •
muerte, $40,000 oro en bonos 1 $25,000
oro de una de las pGJlzas de aesuro ;
11. la sellora Auna A. Feehau, viuda del
sellor doctor Eduardo L. FeehaD, hermano del sellor Arzobispo, $21S,000 oro
de otra de las pGllzas, 7 $5,000 oro en
efectivo ; 11. la Academia de San Patrl·
clo de Chlcago, de la que es precep~
ra su hermana., Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la 1l.ltlma pGllza ; i la
escuela • 'Santa Maria'• de enaellansa
prlctlca para varouea, de FeebanTllle.
llllnols, que era la lnstltuclGn por la
que mll.s se Interesaba el aellor .A.nOblspo, se entregaron 101 $4,000 reataJI·
tes •• la 1l.ltlma pGIIIL

Número l. Los elegantes trajes
de casa y de visita que representa
este graba.do, son de sencilla y
vistosa confección. El primero, de
falda lisa y con guarniciones de
cintas en su parte inferior, no lleva
más adornos en la blusa. que un
ligero tableado en la parte delantera, y botonadura de metal en las
mangas. Una corbata. de1;eda negra.
con gasa blanca en las extremidades, completa el adorno de este
· elegante vestido. Por lo que respecta
á los otros dos, de paseo, debemos
manifestar á nuestras lectoras que
las telas de estos vestidos son de poca.
resistencia y lo más ligeros posible,
en consonancia con la actual estación primaveral. Uno de los trajes
es sumamente original y vistoso, lo
cual se logra haciendo rematar en
picos el sobretalle, que ha de ser de
un color más obscuro al resto del
vestido. En la falda se sigue disposición análoga á la de la blusa.. El
último de estos trajes lleva como
único adorno un eleganti&gt; cuello de
encajes de guipur, y cuello, pujios
y cinturón forma.dos con cintas de
terciopelo negro.
Número 2. Vistosos y ricos trajes
de paseo propios para señoritas de
talle esbelto, y cuya confección tiene que ser muy cuidadosa para que
produzca el efecto que se desea. El
primero de estos trajes, de blusa
torera, lleva un magnífico cuello de
punto de Inglaterra rematado con
cinta maravillosa y fleco de seda.
El peto, de gasa de seda blanca,
tiene en su parte inferior un rosetón,
también de cinta maravillosa, terminado con fleco. Un ancho cinturón
de seda rodea el talle, y los puños
tienen un pequeño adorno de punto
de Inglaterra, igual al del cuello.
El segundo grabado representa un
traje de gasa de seda, color crema,
con anchocuellohombreras y canesú
de encaje, rematado en su pa1·te
inferior con dos aplicaciones de seda
y cordoncillo. La parte inferior de
las mangas, se hace rodear con
angostas cintas de encaje igual al
de los puños. La falda es enteramente lisa.
Número 3. El grabado representa
un elegante saco paletó con botonadura de concha nácar, mangas de
campana y bolsas cruza.das. El
cuello debe ser muy ajustado para
dar á esta. pieza de ropa el i_i.specto
de elegaDcia que la caracteriza. La
tela de este saco paletó, es de paño
color gris.
Número 4. Corpiño'J blusa_ para
niños de corta edad. El primero
lleva un triple cuellohombreras y
cintas de seda adornadas con grupos de botonaduras de metal. Un
cinturón de la misma tela del vestido, rib~teado con la misma cinta de
seda, rodea el talle; los puños se
confeccionan de manera de hacer
juego con el tl'iple cuellohombreras.
I,,a. blusa, para niños de7 á S_añus,
se tablea en la parte anterior de
mod.o deformar una angosta. pechera. El cuello doblado es de la misma
tela,y una pequeña corbata de color
obscuro complementa la blusa.
Número 5. Para este traje de paseo, semejante á otros qufl hemos publicado en números anteriores, de-

1.-Colecci6n de vestidos de casa y

ben ohserva.rselas explicaciones que
con toda oportunidad hemos dado
á conocer á nuestras lectoras. Un
ancho cuello de encaje inglés cubre
la parte superior del talle, y el
cinturón, de ancho listón de seda,
se ha.ce terminar por un moño, con
dos grandes bandas colgantes, en
la parte posterior del vestido.
Número 6. Sombreros de flores y
plumas, adecuados á la actual-estación calurosa. El que ostenta la
ancha pluma, debe llevar al principio de ésta un vistoso broche de
metal. Aparte de estos adornos,
sól-o se hace rodear la forma de paja
con gasa de seda, que se pliega con
gusto y elegancia. El segundo de

los sombreros lleva tan sólo adornos flora.les y de listones de seda.
Ambos sombreros son elegantísimos
y producen un efecto sorprendente.
Número 8. Trajecilo infantil para.
niilas de 6 á 8 años, confeccionado
con tela de poco cuerpo y arreglado
á los últimos figurines infantiles.
En la parte inferior del pequeño
traje se adhiere un lienzo de la misma tela, que se pliega y se adorna
con cintas angostas. Al cuello, con
pequeños adornos de enea.je, se le
hace tomar cierto vuelo en sus dos
extremidades, de manera de cubrir
los hombros. En la parte inferior y
delantera de este cuello, se ponen,
como único adorno, dos listones de

visita.

color semejante al del trajecito.
Por lo demás, el vestido no requiere
minuciosidades de ninguna especie,
y las niñas deben de llevarlo únicamente en juegos y paseos campestres.

El Grano de Arena.
En la playa dilatada
que baña la mar serena
ó rugiendo alborotada,
un tenue grano de arena
nada significa, nada.
Mas, si se llega á observar
cómo marca en un reló

�EL MUNDO ILU STRADO.
Domingo 17 de Mayo de 1903.

Domingo 17 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

el tiempo que va á llegary el tiempo que ya. pasó
par-a. nunca más tornar-. . ..
Exclama. el alma con pena:
-¡No r-uedes, grano de a.r-ena,
detente! que, en tu ca.ida,
quizás r-ompas l a. cadena
que une á la tierra mi vida.!
,S i a.l lado del Oceano
no es nada ese tenue grano,
también indica., en verdad,
dónde acaba el ser- humano
y empieza la. eterni dad!

•

E L MA~UÉS DE VIVEL.

SED DE 8L8BIA.

E l tío Esquilón adivinó más que
v~ó l a caída de la llave, y comprendiendo que estaba encel'I'ado stn escape posible, quiso cogerla al vuelo; á pique de estrel l arse, se abalan zó á detenerla. y la si&lt;Yuió con
estúpida. mirada en su d~sce nso.
Desp ués, rápido, veloz, anhelante
angustiado, corl'ió á la puerta del
campanario, la golpeó con todas
sus fuerzas, la molió á patadas intentó arranca.ria de cuajo. Tod~ en
vano; la cerradura. resistió al t r emendo empuje, y fallida su esper-anza de violenta.ria., 1·ugiendo de
ira comenzó á gritar el pobre hombre para que le abriesen, pero sus
voces se perdieron en aquella altura, y entonces, jadeante, fatigoso,
de strozadas sus ropas y llenas de
polvo y telarañas, con las manos
acardena.da.s y r-ota.s l as uñas, se

ta Ultima l;oJa.

111 mejor parte del alma!
Tú infundes sublime calma
y tristeza. bienhechora.!
Ay de mí! . .. . tu seductora
y celestial armonía
cuántas veces calmaría.
este afán que me devora.

Hoja, de tantas en pos
dad á un triste que os escoja,
Y comprenderán poi· vos
que es trist-e como uu adiós
la última boja.

A. LóPEZ DE AYALA.

Ay! cu ande el chopo aterido
rudo el aquilón despoja
con monótono ruido
siempre le arranca ~n gemido
la última boja .

ANACR EONTlCA
Hoy mi Dol'isa
se va á la aldea,
pues se recrea
viendo tl'illar.
Sígol a a.prisa·
cuantos placeres
Ma.otua tuvieres '
voy á olvidar. '

Pobre de gala y encanto
tal vez un libro se arroja
tal vez i nte1·esa. tanto
'
que se humedece de llanto
1a última b oj a.
S i bojas de fecunda palma

Que ya no quiero
más dignidades :
las vanidades
me quitó a.mor.
Ni fama espero
ni anhelo á nada·
sólo me agra da '
ser labrador.

E nt r-e l a bruma del monte
na.ce á lo lejos la nnbe,
á impul sos del viento sube
y atraviesa el h orizonte;
y va ma rcando su vuelo,
en lluvi a siempre fecundo,
con un arroyo en el mun do,
con una estr ella en el cielo.

Voy amoroso
para servirl a,
quiero segui rla.
por donde va.
Ver á el hermoso
tri6ro a marillo
l uego en el triÚo
se sentará.

En l as brumas del misterio
n ace e l hombre, y peregr i no
m a r ch a. á illlpulsos del desti no
á p a rar- a l cementeri o.
¡Oh, q uién pudier a su no~bre .
g r-a b ar con llanto en l a b 1stor1a,
y con un r-ayo de glor-ia
en l a memoria del hombre!

Y o i ré con ella

I GNACIO MENDIZÁBAL.

Y el diestro braz¿

en s u regazo
reclin aré.
La ninfa bella
me dará vida
agradecida.,
viendo mi fe.

ta tocura 4d tampanarto.

,

Como acostumbr aba. á ' ejecutar
durante l as funciones religiosas,
desde q ue a ntaño le acontecieron
no se sabe q ué lances con un muc hach o, cerró el tío Esquilón 111,
p uerta del campana r io para que no
se col asen los chicos, guardóse l a
ll ave en l a chaqueta dentro del bolsillo externo del pecho, bol sillo que
esta.ría r-epleto sin dud a., pues se
queda.ron las guarda s asomando, y
luego de encender u na. colilla. de
puro y de quitar se dos ó tres veces
la gorra, para. rascarse la enmara.fiad a ¡ielambre, r equir ió el r-eci o
cáñamo, y talán , tolón, comenzó á
sonar e n lo alto de la torre el doble de d ifuntos, mientras en l as espaci osas na.ves de la. i glesia repercutía.o, como contestándole, los sonoros acordes del órgano y las lú gubres sal modias de los sacerdotes.
Había. funer-a.l para rato, pues
era. el muerto de arraigo en el p ueblo y de posibles. Otras veces aprovechaba. el tío Esquilón el tiempo
que duraban las misas de cuerpo
presente, en repasar en su memor ia
los repiques extr aordinarios, l os
sepelios pro b ables y las fiestas de
primera que acontecerían en el mes,
listín mental que siempre estaba
estudiando el buen hombr e por- virtud de los tl'es i mportantes cargos
de campanero, sepulturero y sacristán menor- que en la pal'l'oquia desempei!a.ba. Y el tío Esquilón se entregaba á reflexiones tale s sin descuidar por eso el doble, en fuerza
de l a costumbre; aunque calmoso
i,or naturaleza y seguro de que lo
mismo le valdría campanada más ó
menos, allá til'aba. de la cuerda del
b adajo, sólo cada cinco minutos.
Aquella maña.na mostrábase el
pobre tío Esquilón ceñudo y som br ío, con el rostro l le uo de sombras. A no dudarlo, la tormenta se
desencadenaba deshecha en el alma
de aquel hombre,teniendo el vértice
en su cer-ebro, pues su frente a.parecía surca.da de profundas arrugas, caía.ale los párpados como si
fuesen de plomo é inclinaba su cabeza; abrumada tal vez por la cer-razón de sus pensamientos. Varias veces se olvidó, en su éxtasis,
de darle al bronce, y cuando salía
de su distracción, vacilaba en tocar la grande ó la chica, como si
hubiese perdido la cuenta. A lo mejor se oía, entre toque y toque, como el rumor de un suspiro ahogado por la vibración de las campana.das; y afel'l'a.do á las cuerdas, de
pie, d~recho, con la rigidez de una
estatua, de cara. al mechina! de la
torre, que le circundaba á mallera
de una hornacina, tendiendo la vis-

De esotros trillos
que están más lejos,
los zaga.lejos
me eo vidiar-án.
Mil cupidillos,
viendo á la bella,
en torno de ella
revolarán.

4.-Corpiño y blusa, pa ra niños de corta edad.

2.-Elegantes tra j es de paseo.

ta por el paisaje sin detenerl a en
ningún punto, sin fij arla en oiugun a parte, sin ver acaso, con la
mente extraviada por la borrasca.
de sus ideas, y el pecho oprimido
por el huracán de sus sentimientos,
fué aflojando en el doble el campanero basta soltar las cuerdas; cayéronsele los brazos, y dos l ágrimas silenciosas le resbalaron por
las mejillas, lluvia tardíaé ineficaz
que no disminuyó en na.da el fluido
de aquella tempestad solita.ria presenciada sólo por las grandes ci.güeñas de la torre del reloj, que
apoya.das sobre una zanca, se preguntaban para su buche, qué diantres acontecería al vecino de al lado, para haber así enmudecido tan
de repente las campanas'?
¡Ah! ¡Mentira.! ...... ¡Imposible !
aquella revelación era una infame
calumnia., un repugnante salivajo
que la envidia escupía sobre el
buen nombre de su bija, más pura
que el &amp;,ire que ali í en el campa.o ario se respiraba. ¡Imposible! ¡Cómo
ella, tan cándida, tan pudorosa.,
tan formal, había sido capaz de enlodar las canas de su padre, de
amargarsu vejez µara siempre!La.s
palabras mentidas del hijo del alcalde, de aquel libertino sin conciencia., habían tenido fuerza par a
vencer la virtud de la débil muchacha, sin que hubiera sido capaz de

detenerla en la pendiente el recuerdo del pobre viejo, para el que ella
era el rayo de sol que animaba el
iovier-no de su vida!.... No se podía creer eso; ¡nunc a! P ero el veneno de la duda intoxicaba. ya e l
corazón del infeliz ca.mpa.oel'O, y á
pesar de su lucha cicló pea con la
voluntad rebelde, se ntíaseimpotente para alejar de su pecho la horrible leva.dura. de las sospec has.
Y en éstas, sus mfradas erran tes
se fijaron maquinalmente en uno de
los patinillos de la iglesia, por el
que se entraba á. las c ovachas que
de habitación le se1·vían. Allí, junto á la añosa parra, recosta.da. sobre la pila de pied1·a. del Ja.vadel'O,
en la que descansaba. un montó o de
r etorcida. 1·opa. blanc a, con las man
gas recogidas sobre el codo y la
cabeza baja, ballábase la muc ha.cha, escuchando á un hombre que
la hablaba con impetuoso fuego, á
juzgar por sus ademanes v io le ntos.
El tío Esquiló n se puso ver de,
a.cometió le un temblor coovu!si vo,
abrió inmensa mente los ojos, se los
rest regó luego cowo temiendo ver
visiones, le ca.sr.añetearoo lo s dientes, y arrancándose de pro nto á s u
e nsimismamiento, se aba l a nzó al
mécbi nal del cam panario, como si
foera á arrojarse al espac io, y t rémulo, sin voz, sin alientos, s ujeto

por los dos brazos abiertos en cruz,
y apoya.das las manos en el marco
de Ia mechina, con medio euer-po in·
clinado hacia fuera, sobre el abismo, se asomó r.uaotu pudo para
distinguir bien á la inca.uta p areja.
La o pinión pública no mentía,
l as sospechas del infeliz no eran
infundadas; ya no le quedaba el recurso de a.t ribuir Ias a.fr9n tosas es·
pecies á c a lumnias de la envidia,
ni le r e staba el a.margo consuelo de
la duda· la ce1·teza brutal se le un·
ponía b ~uscamente. Pero el cáli_z
no estaba lleno, la horrible rea.h·
dad no le había aún descarg a.do el
último golpe . Súbito el hombre 9-ue
cha rlaba con l a moza, se a pr ox11nó
á e lla basta pega.1· rostro con ros•
tro, abrió los bra zos, y e l tío Es·
quiló n no pudo resistir más, no tu·
vo valo r para convence1·se hasta la
evidencia de la deslealtad de su
hij a.
Con los o jos iny ectados de sang1·e, con l a e xpresión sal va.je de la
locura, se ecbó hacia atrás el po·
bre pa dr e, y tao brusco fué su retroceso q ue la llave que g uardaba.
en el p~cbo y que al inclin arse so·
bre e l espacio, bahía.se i do escu- .
rriendo del bolsillo poco á poco,
salió de e stampida con la rapidez
de una bala, y dando_ v1:1elta.s por
el aire , c ayó e n un te¡ad1llo de la
iglesia.

quedó ante la p uerta anonadado,
inca.paz de coordinar sus ideas, con
un espantoso alud bajo el or-áneo,
medio imbécil.
S u misma situación le inspiró al
tío E squilón un pensamiento salva•
dor; plantóse de un salto entre las
dos campanas; bl asfemando como
un condenado y más con garfas de
fier a que con mano de per sona, se
agarró á las cuerdas de los badajos; l as sacudió con furia apretando bien los puños b asta señalarse
la trenzad ura. del cáñamo en 1as
palmas, y . . . . . . tao, tan, tan, tan,
tan, impetuoso, violento, acelerado , atropellándose los sonidos, ensordeció los aires de repente el toque de arrebato, que allá desde las
alturas de la torre lanzaba sus ecos
atronadores y a.la.r-mantes.
T odo el pueblo corrió á la pl aza
lleno de espa nto al oír aquel inces a nte tocará fuego que s ustituía
de improviso al doble de Difuntos;
nadie se explicaba. lo que acontecía.
La iglesia fué invadida., la escalerilla de la torre tomada al asalto;
arriba continuaba aturdiendo el
bronce echado á vuelo. Pero no se
podía seguir; la puerta estaba
a tr ancada.. Veinte puños cayeron
sobre sus cuarterones, llamando
con uo aporreo estruendoso ; . no.
respondieron de adentro; gr1tósel e al campanero que abriese; todo
inút il, y mientras, no par-aba._ ~l
tan, tan, tao, cada vez más p reCII~lta.do y angustioso; el campa.na.r-10
se había vuelto locv. Echóse por
fin l a puerta a.bajo, invadió la gente el piso de las campa.nas, y abandonando entonces las cuerdas el tío
Esquilón, al comprender q ue estaba.
libre, apartando á unos y á otros
con furia, se precipitó en busca de
la salida, y sintiendo de pront o en
el cerebro el martillazo de apoplejía, cayó el pobre hombre sin
sentido en el primer peldaño de la
escalera., como nna masa abandonada á su peso.

son en placer y en congoja
las ilusiones del alma,
guarda en tempestad y e n calma,
la última boj a .
EULOGIO SANZ.

3.-Saco palet6, con bolsas cruzadas.

La Bija de la Ventera.
A orilla del R i a ca.min an
tres mozos de bravo humor,
y á una venta se encaminan,
que otra vez les albergó.
Venter-a: vino y cerveza
de lo bueno, traiga acá: ·
mas nos miran con tristeza
su linda hijita, dó está?
Mi cerveza hierve clara.J
buen vi no hallaréis aquí;
á 10i hijita, ay I p renda cara,
sobre el féretro tendí.
De la pieza. en que reposa
traspasaron el umbral,
y allí vieron á l a hermosa
sobre el lech o funeral.
Y el uno con mano osada
de su rostro el velo alzó;
fijó en ella su mirada,
y entristecido exclamó:
&lt;Si vivieras toña.vía,
bella niila, de a.Iba tez,
juro que desde este día
te amara con honda fe.&gt;
El segundo cogi ó el manto
y la yerta faz veló;
y vertiendo amargo llanto,
de ella la vista apartó.
&lt;¿Y be de verte, ay! desdichado
en el fúnebre ataúd,
yo que tan constante be amado
tu belleza y t u virtud?&gt;
Y el otr o con pasión loca
nuevamente el v~lo alzó,
y en su mustia y f rla boca,
frenético la besó.
Antes te ama b a , hoy te quiero
con igual 6 mayor fe,
y á pesar del h ado fiero,
viva ó muerta te amaré.
L. UHLAND,

J:a Ultia y la J:ámpara.

Yo alboroza.do
c_o n dulces sones,
tiernas canciones
l a cantaré.
Ni habrá cuidado
ni habrá fatiga, '

A l t r iste amparo del techo
dt&gt; una casa derruida.,
y en un aposento estrecho,
está una vieja en un lecho,
y una lámpara encendida.
La anciana, débil, se queja,
suspira y besa una cruz;
y haciPndo mortal pareja
se está muriendo l a vieja
y apagándose la luz.
De la anciana con dol or
el pecho agitado ruge,
y al compás de. su estertor,
con pavoroso rumor
la llama en el vaso cruje.
La mori bunda aún respfra.:
aún l a luz alumbra vaga,
se inflama, aquélla suspira,
la anciana lánguida expira,
la lúgubre luz se apaga.
A un sepulcro se asemeja
la estancia en fúnebre calma ·
murió la luz con la vieja;
'
la luz un fanal que deja,·
un cuerpo que deja el a lma.. .... .
ACACIO CÁCERES.

E1' 11!1' ALBlJI![,
Es l a música ·e1 acento
que el mundo arrob!}dO lanza
cuando á dar forma no alcanza
á su mejor pensamiento;
de la flor del sentimiento
es el aroma lozano;
es del bien más soberano
presentimiento suave,
y es todo lo que no cabe
dentro del lenguaje humano.
Dichosa tú que su palma
has llegado á merecer,
conmoviendo á tu placer

6.- Vlata posterior para traje do· paseo.

I

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 17 de Mayo de 1903.

que con mi amiga
no aliviaré.
N. F. DE MORATÍN.

SOLEDAD.
I
Declina el día. ..... .
Es la hora melancólica en que se
perciben esos vagos rumores salidos del seno de la tierra y que parecen el estertor de agonía. de las
cosas creadas ..... .
¡Todo muere!
Hasta el astro rey, hundiéndose
tras la~s montañas y difundiendo
sus últimos rayos, parece la cara
de un muerto ....
¡Oh tarde majestuosa! Al ~ontem:
plarte, siento que se dulcifica mi
ser y que mi alma se recoge y vuela por un instante en alas de ensueños extra.humanos. ·

EL MUNDO ILUSTRADO.

himno de gratitud á su omnipotente
Hacedor.
Sus labios murmuran una. plegaria.. Después, obsesionado por un.a.
idea. dolorosa, se levanta. suspirando:
-¡Ay de mí!, ¡cuán dulce resuena
aún en las profundidades de mi _alma. su adorada. voz! ¿Por qué, Dios
mío me privaste de mi única felicidad' sobre la tierra?
Llorando siempre, llorando lágrimas acerbas, dirígese á una habitación herméticamente cerrada.
Con mano insegura abre la. puerta
y penetra. en la. estancia con el respeto con que se entra. en un santuario.
Un olor capitoso de flores fresca.~
y secas sa.tu.·a. la. atmósfera del pequeño cuarto, parecido á una tumba por el silencio y 1~ lobreguez
que reina en él. Este m~smo pensamiento debe asaltar, sm duda., la.
mente del anciano; porque, estremeciéndose de pies á. cabeza, ~orre
á abrir una ventana. Los últimos
resplandores de la tarde pen~tran
por ella súbita.mente, p~od~ciendo
una maravillosa combinación de
matices.
.
Pero ¡ah!, lo más digno de admiración es el retrato de una hermosa
joven cuya fisonomía parece animada'en aquel instante por la refracción de la luz. Los OJOS del anciano se clavan ansiosos en ella, Y
los de ella, hermosos y tristes, parecen fijarse también en él ~on expresión inefable.

El 1;110 Bueno vti 1;110 mato.
'j

:r

•

III

6.-Elegantes sombreros de primavera.

Ha anochecido.
.
El anciano seguía contemplando
el retrato y Dios sabe cuánto tiempo habrí¡ permanecido en. e_sa actitud si la voz de una v1eJa y fiel
cri~da no le hubiera sacado de su
ensimismamiento,recordándole que
era hora de recogerse.
-Adiós, Olga mía-murmuró;no sabes cuán amarga es para mí
esta vida transitoria, no viéndote á
mi lado. ¡Coántas veces he deseado
la muerte en medio de esta espantosa soledad! Para mí la felicidad
no existe, hija mía. ..... .
Y agregó, exhalando un ronco
gemido:
. .
,
-¿Ni cómo ha de existir para ~1
la felicidad, si fué enterrada contigo en la misma. fosa?
Y salió de la. 1:1sta.ncia con inseguro paso, cerrando tras sí la
puerta.
JUANA LóPEZ CARRILLO.

PBIJIIAVEB.A.
Na.cara.do crepúsculo amanece,
amanece pomposa primavera;
dora el sol en su rápida carrera.
el ambiente y el suelo que enriquece;
y dora el cauce que sus aguas mece,
las espigas tupidas de la. era;
de lúz inunda la creación entera;
grato calor Apolo nos ofrece.
Y fulge la radiante luz del día,
que invade hasta la. bóveda. sombría
del antro que está obscuro cual
averno;
pronto cede, no obstante, su osadía.:
cual la vejez,y con escarcha. fría.,
ha de llegar el aterido invierno.
CANDAMO.

8.-Trajecito infantil para niña
de 6 á 8 años.

9.-Barrendero con guarniciones de cordoncillo.
CONSEJOS.

II
Vese á lo lejos una humilde y solitaria casita, medio oculta por corpulentos ár~oles . . Com? en los c~menterios, simétricas hileras de cipreses cuadran el patio, y una trepadora yedra. cubre parte de la.
galería..
Los pálidos reflejos del sol poniente bañan la. casita, dándole un
aspecto fantástico.
Un soplo de aire levísimo, al mecer la yedra., hace que la. vista. se
aparte con horror de aquel sitio,
porque aquella. yedra., cubierta de
una negra capa de polvo, semeja
multitud de enormes a.rañas entrelaza.das, moviéndose simultánea.mente, como si se entregaran á una
danza. macabra.
Más allá, dos grandes árboles,
secos y de color ceniciento, parecen
dos gigantes petrifica.dos, abriendo
los brazos en actitud a.mena.za.dora.
Todo y,a.ce en calma.. Sólo de vez
en cuando turban el sepulcral silencio que reina en la. misteriosa. ca.sita
los a.compasados pasos de un venera.ble anciano, que extasiado en la.
contemplación de las mara.villas
celestes, acaba por caer de rodillas
sobre la. tierra.
Gruesas lágrimas ruedan por sus
pálidas y hundidas lll:ejilla.s. ¡Pobre
a.ncianol; una. pena. inmensa., profunda., lacera su alma.
En esa. actitud hierática., parece
la bella. y triste personificación de
la Naturaleza. elevando el último

Domingo 17 de Mayo de 1903.

Quieres casarte, buen Juan,
y pides con impaciencia
consejos á mi experiencia.:
no es así? pues allá van.

Había una vez dos hermanos: el
bueno y el malo. El primero era
uno de esos imbéciles que figuran
entre los mejores alumnos de su clase. Sin ninguna idea. personal é incapaz de reflexión, hacía con' indiferencia. todo cuanto le mandaban
hacer y era en extremo a.plica.do.
Como carecía de imaginación, se
había llenado el cerebro de fórmulas hechas, que no siempre comprendía, pero que en momentos da.dos le prestaban un grandísimo servicio.
Sus padres estaban orgullosos de
él y decían:
-¡Es una criatura excelente!
El segundo era la desesperación
de sus profesores. Su inteligencia.,
siempre despierta., no podía fijarse
en los adocenados programas del
colegio y había materias que le inspiraban una repugnancia. invencible. Otras le gustaban; pero las comentaba. de tal modo, que desconcertaba con sus palabras á sus rutinarios maestros. Siempre soñador y corriendo en pos ue alguna
quimera, no hacía caso de las explicaciones que se daban en clase,
por cuyo motivo era castiga.do con
frecuencia.
Sus padres estaban disgusta.dísimos con él y decían con amargura.:
-¡Demonio de muchacho! ¡Qué
malo es!
Cuando los dos hermanos estuvieron en edad de elegir carrera.,
sus padres trataron de hacerles ingresar en la Administración pública..
El hermano bueno aceptó con entusiasmo la. proposición, sin duda
para evitarse el trabajo de meditar. Y como temía la lucha por la
existencia, se dejó tentar por la
perspectiva de una vida tranquila,
sin brillo, pero sin sufrimientos;
sin grandes provechos, pero sin peligros de ningún género.
El otro, que no trataba de evitar
ninguna clasede responsabilidades,
prefirió emplear de un modo distinto su a.cti vid ad. Sus aficiones le
a.rra.stra.ba.n al estudio de la pintura.. En vano sus padres le manifestaron que aquello era un capricho
pasajero, y que se forjaba ilusiones engañosas acerca del porvenir.

. .1 . , .

.

"
,!

12.-Colecci6n de trajes para "sport."

'

\

Estos son, ansias, desvelos,
temores, citas, desvíos,
trasnocha.das, desafíos
· y peloteras y celos.
Amanece con el día
y vela; no hay más recurso;
yo, de novio, estudié un curso
completo de astronomía..
Decídeste á ser esposo;
y sufres, que es la. más negra.,
de la veterana suegra
el examen codicioso.
Entra el gasto, es cosa obvia.:
y te exprimen sin piedad,
cuando no la vanidad,
los caprichos de la novia.

7,-Trajes de la eatacl6n, para paseo.

A, G. GUTIÉREZ.

..

1

7

Oye: tiene mil azares
eso de tomar mujer:
por el pronto, suelen ser
malos los preliminares.

Llegamos al desposorio:
da s el suspira.do sí.
Gracias á. Dios I hasta a.q uí
has pasa.do el purgatorio.
Mas preso en el lazo tierno
tu amoroso afán reposa.
Ay! Juan esto es otra cosa:
como que' empieza. el infierno.

'

11,-Colección de sombrillas para primavera,

El hijo malo no quería que na.die
se ocupa.se en labrar su felicidad.
Para. ello era condición indispensable que se respetase su vocación.
Y, fuesen las que fuesen las dificultades que se le presentasen, prefe•
ría arrostrarlas todas á. renunciar
á. su ideal.
El hijo bueno llevaba una vida
en extremo regular y metódica.. Diaria.mente partía á la.
misma. hora para su
oficina.. Al llegar á
su despaho, se sentaba con el mismo
monótono m o vimiento, y comenzaba. á esperar pacífica.mente la hora de
salida.
Durante el curso
de aquella.vida.neutra logró disfrutar
de lo que pudiera.
llamarse una felicidad perfecta.. Y
hasta llegó á interesarse por una serie de pequeños detalles que le proporciona.ron un placer
no sospecha.do al
ingresar en la carrera. administrativa. No había día en
que no arrancara
con verdadera delicia la hoja de¡
calendario. Antes

de tirarla. al suelo, leía el contenido del dorso y luego se permitía
echar una mira.da á. la página:siguttmte.
Este ejercicio le proporcionó infinidad de conocimientos de indiscutible utilidad: los aniversarios
históricos, las fases de la. luna, número de días transcurridos desde
el comienzo del año y de los que
faltaban hasta el 31 de diciembre,
las fiestas religiosas y el nombre y
las señas del impresor.
Su sitio se distinguía. por una.colección de reglas, de corta.plumas,
de lápices y de gomas, alinea.dos,
según su tamaño, con una corrección absoluta.
Indudablemente se había aficiona.do de un modo especial á los ohtos de escritorio.
Conocía hasta diez y siete maneras de cortar lápices, y hacía mil
combinaciones ingeniosas para
convertir un periódico en varios
objetos de aspecto deco1·ativo: paja.ritas, barquitos, saleros, abanicos y acordeones. Sus uñas se perfilaban en puntas maravillosas.
Los padres estaban encantados
ante aquella. vida. tan ordenada.
En la mesa hacían á su hijo muchas
preguntas acerca de su trabajo y
de su jefe, y á fin de mes se regocijaban ante la idea del dinero que
el chico había ganado con el sudor
de su rostro.
Así es que el padre decía con frecuencia, lleno de orgullo:

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 17 de

~

EL MUNDO ILUSTR&amp;DO.

de 1908.

deja en la esfera azulada;
la corriente de la vida
,:.qué deja en el mundo? Nada.
Que así cual rápidamente
se eleva, ca.e tu torrente,
y de la vida trasunto
vas á goza.r solamente
de vida en el aire un punto.
Viendo esa fuente serena
pensó olvidar sus enojos
el alma. de angustias llena;
del manantial de su pena ·
fuente le sobra. á mis ojos!
Y adiós! que en celos ardiendo
el volcán que mi alma abrasa
en vano apagar pretendo:
también mi vida se pasa
como tus onda.s: gimiendo!
De sesenta minutos
consta la hora,
y unas veces es larga
y otras es corta,
Quien no lo crea,
ten1;ra un día de goces.
y otro de penas.

PARA CURAR UM ffUFRIADO IN UN D1A

Tom&amp; las _paetlllu Luantea dt Bromo-Oalalaa.

11\l boticario le devolved III dlnito d 110 M cva.
La firma K. W, GrOft H baila u oada.oajba.

EL TESTAMENTO.

Dtl .1111110. Sr. Jlrzoblspo ittban.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado e ,.
alstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dlu que ae praetlc6 la
apertura del testamento del Iluatrfalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. hüq
en la clu•at de Chlcago, IlllnolL La
lortuna dl dlstln¡uldo prela•o uceaU6 f. cerca de $125,000 oro amerlca■e;
1 seJ11D el Inventarlo que ■e ha p11ll'.lcado, loa blene1 que tej6 fueron ce1lcue:
Doa p6llzaa de ' 'La Mutua,' • Compallta. de Secu·
ro■ sobre la Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada una, 6 sean. . . . $50,000 ero
Dlvl•endo■ aCU!!lU!a4o■

Valle de Bravo, Méx.,Enero2.
-Soy el primero en reconocer
-asegura el Dr. Vicente Beracochea, Médico Cirujano de la Facultad de Guadalajara, Jaliscola gran bondad y el siempre seguro éxito en la curación de las
afecciones pulmonares por la
Emulsión de Scott, pues en la
práctica de mi profesión, durante 11 años, siempre he encontrado una poderosa arma para combatir la tuberculosis pulmonar,
la escrófula, el raquitismo, estado caquéctico y debilidad constitucional, en las largas convalecencias, en la bien preparada
Emulsión de Scott que fabrican
JOB Sres. Scott &amp; Bowne.

1
u

1

tt~

• &lt;

.

10-

bre una Ce las póltsaa-. . 11,829 oro
Otra póliza de seguro. • • 14,000 oro
Acciones en efectlTo 1 en
Bancos. . . . . . . . . 87,000 oro
Entre laa • 1spoelclonea del aenor Arzobispo, en au testamento, ae hicieron
é■tas:
.
A au hermana, seftorlta Kate Feehu,
que estuvo siempre con él haata ■a
muerte, $40,000 oro en bonos 1 $25,000
oro lle una lle las p611zaa de ae¡uro ;
a la seftora A.una. A. Feehan, viuda del
11ellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del seflor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, 1 $5,000 oro en
efectivo ; A la Academia. de San Patrl•
clo de Chlcago, de la. que ea preceptora su hermana, Madre Marta Ca.tallna,
$10 000 oro lle la tUtlma. p611za.; l la
esc~ela ' 'Santa Marta' • de enaellanaa
prf.ctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnola, que era la. lnstltuc16n por la
que mli-B se Interesaba el aellor ~noblspo, se entregaron los $4;000 réltaD·
tes • e la dltlma póllsa..

1-

· ~~~:
·• --.-'

• •

.................................
..SANTA¡FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, ;18Dsas City, Sl Lou.is, Cbicago, l'few York.
San Francisco y Los Angeles
___
~--,,.;,;;..

~

....
Elegante bata de casa.

Á UNA FUENTE
Ved sus soberbios caudales:
como plateadas centellas
los impetuosos raudales,
en guirnaldas de cristales
van á bordar las estrellas
O brotando confundidos
entre lirios y abedules,
van por las auras mecidos,
arcos de perlas,perdidos,
en los espacios azules.

Y apenas á orlar se h.treve
con su planta el firmamento,
menudos diamantes llueve
con sus penachos de nieve
engalanándose el v lento.
Ya su raudal espumante
la luz del sol centellante
baña en coral y topacios,
queriendo atar los es¡Íacio·s
con sus eintas de diamante.
Y matizando las flores
caen sus gotas, que al verterlas
tornasolan los albores;
pintan iris de colores
en la lluvia de sus perlas.
Ya inquieta rielando mueve
en caprichosos reflejos
las blondas de gasa leve,
ó ya con rizada nieve
orla quebrados e;;pejos.
Ya coronas argentinas
dibujan sus manantiales;
cóncavos caen sus cristales
sobre gayas clavellinas
tornasolados fanales.

,,.,,,.,.,.._.,...,.....,,,..,.,

♦

Ya sus hilos enlazando
los teje en trenza rizada;
ya su corriente quebrada
quejosa va murmurando
en sonorosa cascada.

,,¡

O ya con nudos de perlas
redes tiende al firmamento,
y el viento ayuda á tejerlas
y luego por no romperlas
se queda parado el viento.

Y á las luce! matinales,
entre albores de corales,
por el espacio, esplendentes,
van sus rizados cristales
en enroscadas serpientes.
Ya gfran veloz, surcando
cual cisne de nívea pluma
columpios del aire blando,
los espacios argentando
globos de rizada espuma.

1;-n
1

Ya ensortija entre crespones
su melena vagarosa;
ya de sus mismos florúnes
en soberbios borbot.ones
va murmurando envidiosa.
Ya en rizos abrillantados
nublando la luz del día,
se elevan ó caen lanzados
del cielo en aljofarados
diluvios de argentería.
Mas ayl que presto agotando
t us tesoros transparentes,
breves gotas destilando,
por tus perdidas corrientes
te quedas como llorando.
Como el viento, de pasada.
nada tu huella perdida

'

1.-Colección de trajes para casa y visita.

Explicación dt
nutstros grabados.

♦

Se reservan camas en Carro Pullmltn para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

.

w. s. FARNSWORTH.-Agente Generai.

ta. San Franolaoa, llt'ím. B, Mthclca,

!

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Número 2. El traje que representa
este grabado, es propio para paseos
campestres, no sólo por su color
cl aro y el adorno floral del som1?rero1 sino también por su senc1ll_a
confección. Aun cuando ésta, á primera v ista, aparece un poco complicada, no lo es, pues basta un
doblecuellohombreras de campana,

ribeteado en la parte anterior, con
cintillas maravillosas. El escote, en
pico,secubrecon encaje de Alenq6n,
y un pequeño broche de pasamanería, de cuatro puntos, da nacimiento á una pequeíla corbata de encaje
remat a0a en peq uei'las borlas. El
corpii'lo se tablea en el frente y blusea en los lados. Un cinturón de
seda negra, rematado en su parte
delantera y en el centro por un broche metálico, rodea el ta.lle. Las
mangas se hacen llegar un poco más

abajo del codo, y desde este punto
principia. el puño, de finísimo enea.je, que casi cubre por completo las
manos y que lleva en el centro-una
aplic!,lción de seda. igual á la del
cinturón. La falda se tablea en dos
en la parte delanter·a solamente·, y·e1
resto es liso, llevando únicamente
en su parte inferior t.os superposiciones, á manera de cenefas, de la
misma tela.
Número 3. El hermoso saco de
punto y seda que representa. nues-

tro grabado, se corta según los
mismos moldes de matinée y se arre,?la de modo que el ancho cuellohombreras caiga en forma de esclavina, tanto en la parte anterior como posterior del cuerpo. Una corbata formada con cintas de terciopelo, cae desde la parte superior del
cuellohombreras, y una gasa de
seda cubre la parte superior del
cuello. Las mangas debe procurarse que sean lo más anchas posibles
en su parte terminal.

�'Doming'O 24 de Malvo d-e 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
~L MUNDO ILUSTRADO.

ajustan á los miís estrictos. princi·
pios de la woda y son de vistosa á
la vez que sencilla conferción. La
fantasía fecunda de las 1·einas de la
moda. buce que los fi¡rurines difie•
raa unos de l11Q otro, á voluntad y
cap1·icho de las cortadoi:as,. pero
esto no obstante, todas persiguen
un mismo fin, como son la lenta .
transformaci6n de los corpiños y el
ma1 cado impulso hacia el estil.o reforma. Como puede verse en los
vestidos de este grabado, los t1\l1Ps
son de fantasía y constan de multitud úe tal.Jlea.&lt;los y pasamanerías de
cinta.
Número 8. Variados trajecitos
pa1 a niños y niñas representa. PI
grabado á que nos r~ftorimos. El
traje para niña de 10 á 13 afios, es
&lt;le muy bonita. vista; tanto el corpiño como ht falda se tablean estrechamente, y de la misma tela se
forma un angosto cinturón µara el
talle. Pu1· lo demás, sólo un am:ho
cuello lle encaje forma el adorno de

La Chispa Eléctrica.
-Nada, que nome acuerdo ni una
. jota. de loquP repasé anoche ... . Está visto; como no traslade á otra.
Universidad la matrícula, no voy á
aprobar la Física en la vida. ¡Luego esos catedráticos son unas fieras
en los exámenes!. ... ¡Vaya un modo de preguntar! .. ¿ Dónde he guardado la petaca?...... ¡A que me la
dejé sobre la mesa de noche!. .¡Vamos, no: por fortuna. 1a tengo e n el
bolsillo!. ... Anda, anda, qué jaleo
traen los grillos entre la ye1·ba! ....
Si tuvieran que estudiar, no cantarían tanto! ..... ¡Ya Jes daría yo el
preparatorio de Medicina. para que
se divirtiera.ni. .. ¡Valientes holgazanes!. ... ¡Pues señor, encenderemos un cigarro y á trabajar!. ...
¡Buenos domingos los del mes de
mayo!. ...

Y el mozo sacó un pitillo, le mudó el papel con ágiles dedos,le prendió fuego después en la llama de
una cerilla, chupó con deleite, y
arrojando humo por boca y narices,
abrió el barrigudo volumen, forra.do e n un periódico, y clavando !os
ojos en las páginas del libro,se dispuso á hundir su entendimiento en
los abismos de la ciencia. Todas las
maña.nas entre cinco y seis, llevando un tomo bajo el brazo, entraba
aquel joven en el Retiro, dejábase
atrás el estar.que g-rande, tomaba
por el paseo de coches, y apartándose de la monumental estufa, tiraba por la parte opuesta y sesenta ba sobre el musgo del terreno enmarañado y casi virgen que se empina sobre el antiguo olivar de Atocha; allí se pasaba entre distraído
y estudiando tres ó cuatro horas;
almorzaba después un trozo de carne fiambre ó una tortilla. fría, y se
iba luego á clase á punto que sonaban las diez en el reloj del Ministerio de la Guerra.
La lección que le tocaba repasar
aquel día era tremenda.: 1a eJectri·
cidad. ¡Qué disparate de lección! Y
la tenía e n blanco. Sólo sabía en
el asunto que el rayo c11e cuando
hay tormenta. y que los truenos meten mucho ruido. ¡Pero las ca usas! ... ¡Dios nos dé que dar respecto á las causas! ..... ¡no había más
remedio que aprenderlas!. .... ¡Esa
definí&lt; i ín! ... ... al diablo no se le
ocurriría. perjeñar definiciones tan
enrevesadas! ...... ¡La chispa eléctrica es .... la chispa eléctrica es ..
es . .. Nada, no sabía lo que era. Y
el estudiante abda el libro, leía dos
ó tres líneas á escape, lo volvía á
cerrar y trataba de decirlas de memoria mirando al cielo. Pero ni por

ésas.

2.-Traje de paseo.

Por lo que hace al hermoso tt:aie
del calle que reP,resenta el otro grado debemos manifestar que el corpiflo, enteramente liso, lleva un
alto cuello redondo de encaje y
grandes aplicaciones de este mismo
~nea.je á los lados del talle, de manera de imitar torera. Las mangas,
también enteramente lisns, llevan
p1,1t\os estrechos de ~ncaje. De la
misma tela del ·corpiño y falda, se
forma un ancb~ cinturón que rodea

el talle y que se hace terminar con
largo pico en la parte delanter¡1,,
Cerca de lá. cintura. rodea á la falda
una cinta de encaje que, más angosta, parte' del centro y sigue á lo lar•
go de la falda para no terminar
~ino en la parte inferior. El resto
de la enag-ua eQ liso enteramente y
só·o se plisea lo más menudo posiblP.
Número 4. Todos los· vestidos represen~ados en este ,grabado, se

este vestido. Los trajecitos i nfantiles varían en su confección, µero
todos llevan anchos cuelloshombrera.s y adornitos de encaje.
Dióle á un mulo cebada
El buen Zibulo,
Y una coz como un templo
La.rgóle el mulo:
La gente innoble,
Por eJ bien que recibe
Devuelve coces. ·

Aquella mañana se distraía el
mozo con harta frecuencia; su sangre le hormigueaba en las venas
pidiéndole uu paseo y corno pro•
testando de semejante taob.servan·
cia del domingo, cualquier cosita
tiraba de sus miradas bacía el es•
pacio.
El agudo silbo con que se despedían de la cercana.estación del Mediodía los trenes en march a, hacíale· levantar la cabrza, aparta·
ba los ojos del libro y se quedaba
atisbando por entre los jirones de
ramaje; primero veía un buruujeo
de humo blarco, después 1..na cule•
bra pardusca que se alejaba rast1·eaudo ea l¡1, lontananza: el treo.
Las 01·ug-as subiendu y bajando
po1• sus hebras de luz, trrándose al
suelo desde las ramas fingiéndose
las muertas cuando el joven las
hurgaba los anillos con su bastón,
le a1Tancaban á cada instante del
estudio, filtrándole en el ánimo con
su anda1· remiso una invenci ble pe·
reza..
No µa1·ec(a sino que las rnaripo·
sas Sl:l habían dado cita en tal pa·
raje, y locas, inquietas, en un re·
vuelo continuo, corno espantadas,
cabrilleándoles el polvillo lumino·
·so de las ¡1,l a.s al bati1· el aire, pa·
saban y repasaban por junto almo·
zo; por fin, una se posó un mo~en· •
to 1:n el tomo doaae el estudiante
leía. y se alzó en seguida perdiéado·
se en la altura. El estudiante aparó•
tó los ojos del volumen, los eafil
por entre los desgarros de la arbo·
Jeda d e lilas y se quedó conte~plan·
do con fijeza, con algo de triste en

'

las pupilas, la campifla que se descubría por la rotura del rama.je,
verde, bordada en primer tP.rruino
con alguaas cenefas de vegetación
amarillenta á lo lejos y corona&lt;l~
al fondo por el azuloso cerrillo de
los Angeles vecino á Getafe. Lamañana. era esµléndida y el b1·uta.zo
del sol doraba el paisaje con un
inmenso y deslumbrador reflejo de
fragua.
De pronto sacóle al mozo de su
éxtasis cierta. repentina explosión
de risas juveniles satu1·adas de reuocijo y alegría. Incorporóse sobre la yerba y miró; á pocos pasos,
a.l pie de un árbol, descansando en
el musgo, había una pareja deliciosa. Ella era una rubia fresquísima,
delgada, turbulenta, apenas frontera en los veinte afios; vestía un
airoso traje de percal azul celeste
y por bajo de la laldaens~ñaoa los
menudos pies calzados con zaµatitos rojos y dos preciosos ananques de pierna blaodameníe contorneados por lisa media pizarra.
Junto á la niña, con el chaleco desabrochado y la corbata suelta, mir a ndo á hurtadillas á su compañera, se hallaba un mozo ba1·bilampifio en actitud de tigre acechando
la presa. sobre la que ha de lanzarse; ella trascendía. á la legua á costurera; él olía sin género de duda
á estudiantillo, y ambos jóvenes y
llenos de vida formaban un todo
radioso, sonriente y adorable.Conc luían de almorzar; aún se veían
por allí pellejos de salchichón y
papeles con manchas de grasa y dl:l
postre; de sob1·emesa, satisfechos y
felices retozaban sin levantarse del
suelo; ella. le apedreaba con un chaparreo de lilas que acoplaba del
montón que en la falda tt:nía; él se
defendía Je la. lluvia de lilaze&gt;s esquivando el cuerpo y poniendo el
brazo para. ]tbertar la cara, y en
medio del combate se reían como
descosidos.
El estudiante de la física no pudo
más, se alzó con brusco arranque
como despedido por la tierra,envi ó
el libro á dos metros, de un puntapié, y pegando una patada en el suelo y estirándose con delicia para
dominar la galbana, exclamó á media voz:
-¡Váyase la ciencia á la mi!,mísim a. y que estudie eJ cemícalo del
Preste Juan!... ¡La chispa eléctrica. es eso, el amor!. ..... ¡Me voy á
buscar á mis amigos á ve1· si quieren que nos vayamos de bureo con
las de la. tiend;,, de modas! ....
Y echó á andar muy decidido sin
a.cordarse del volumen; pero al llegar junto al tomo terrible, lo vió;
a.vínole la reacción; antojósele que
en vez de su nombre decía en el ¡,e·
riódico del forro: «suspenso,&gt; en
garabatosas letras azules; la descarnada realidad se le impuso: él
podría ser (:!esaplicado, pero tenía
pundonor y conciencia; junio esta1:!a y11, á. la puerta y apena$ si sesa.·
bfa. (los lewas,
Ent,onceii ¡¡e detuvo, ¡¡e agachó,
~ol~ó un juramento espantoso, cogió la física, eicha.ló un profundo
auapiro, tornó á 11entar11e y volvien·
do á. abrir el libro, murmuró ha.•
ciando un mohín elocuente:
-¡ No jeringuemos ... . y no jerin•
¡uemos, que también la chispa eléc•
trice. son las calabazas!

BL REY. YEL SABIO.
Por los tiempos en que César
daba que hacer á Pompeyo,
tuvo lugar esta historia
que hoy relataros pretendo;
pues si es que la escucháis
lo mismo q-ue yo deseo,
tal vez os ensene algo
de lo que saquéis pro vP~bo.
Escuchad, que ya comienza
la narración de mi cuento:
De las tierras del Oriente
en un apartado extremo
murió un rey, dejando un hijo
m.uy joven por heredero
de sus inmensos Esta.dos,
sus tesoros y pecheros.
El nuevo rey, al mirarse
en tan elevado puesto,
pensó eternizar su nombre
con tan mágnffi.cos hechos,
que otro rey con igual fama
no conocieran los tiempos.

Domlngc 24 de Maiyo de 1903.

S,-Confoccl6n do punto bordado y Hda y traje de paeeo para ae~orae J6venea.
Mucho pensaba el monarca
buscando seguros medios
para en un plazo muy corto
ver realizados sus sueños.
Al cabo un día decidió
poner guerra al mundo entero,
y hacer sus viles esclavos
del mundo todos los pueblos.
Mas una tarde.en que estaba
presidiendo su conse¡o,
al que pedía parecer
sobre su bélico intento,
vió que cuando lo aprobaban
sus más nombra.dos guerreros
y casi todos sus sabios,
uno de éstos, ya muy viejo,
en apartado rincón
guardaba él solo silencio.
~ I rey á él se dirigió
de esta manera diciendo:
-¿Qué piensas de mi ambición
y qué piensas de mi-.intento
de usar la sangrienta. guerra •
para realizar mis sueños:&gt;A lo cual el sabio dijo:
-Señor, ha m•Jcho que vengo
estudiando de este mundo

el admirable concierto;
por eso é. deciros voy
lo que observo hace ya tiempo.
Siendo este valle de lágrimas,
de orgullo y ambición centro,
Dios concedió á cada ser,
prob~ndo así su talento,
medios para que pudieran
mediante un prudente esfuerzo,
el hacerse superior;
y de esta manera vemos
que al leon le dió las garras
con que reina en los desiertos,
al águila el corvo pico
con que domina. en los vientos,
y al hombre dió la. razón,
que reina en el universo.
Si queréis, rey y señor,
alcanzar renombre eterno,
no os confundáis con las fieras,
sangre de hermanos vertiendo;
que las conquistas de sangre,
conforme lo que yo entiendo,
«son tan sólo calla. seca.,
que puede tronchar el viento.&gt;
Haced que el más ilustra.do
de todos sea vuestro pueblo,

y con la raz6n que manda
seréis rey del universo.

*

Que el hombre que usa de manos,
razón y lengua teniendo,
dejando de ser un hombre,
casi se iguala al jumenr,o.
Hizo comprar don Andrés
Tres libras de carne, á Inés;
Y como faltaran dos,
Exclamó: «bueno, por Dios!
Dos libras de sisa en tres?
EJJa echó la culpa. al gato:
Y él, por ver si era comedia,
De una balanza en el plato
Puso a.l. gato...... y el ingrato
S61.o pesó libra y media!!

*

Un tuerto se reía
A un bizco viendo,
Y el bizco se chungaba
Al ver al tuerto.
Al estribillo:
La Humanidad es toda
Tuertos y bizcos.

�Domingo 2~ 'de Me(yo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

LOS CRIADOS.
e6•o dtbf dlriglrH t i Hl'lllclo CllHdO s61o u
llflt IU Cl'lld.l.

4.-Variad a colecc i6n de trajes para
casa, visita y paseo.

Unos versos te ofrecí,
pues no me pedistes más,
y yo no falto jamás
á la palabra que di.
Otros genios cantarán
de tu rostro 1a belleza,
de tu alma la pureza,
y aplausos mil te darán.
Mas lay! que yo sola.mente
puedo ofrecerte en mi anhelo,
pues genio no medió el cielo,
pobre flor para tu frente.
Acéptala, y, cariñosa.,
no arrojes mi pensamiento
cual los suspiros al viento,
Ajándolo desdeilosa.
Que él, aunque modesta flor,
simboliza. mi ca.rilio,
que es tan pll.rb como el niflo
y grande como el dolor,

En to las las casas de familias
modesta.s, una.de las cuestiones más
importantes es la. de los criados·
no habrá seilora formal y reftexiv~
á quien no preocupe mucho la elección de sirvienta, puesto que en mil
ocasiones es preciso confiarla el
cuidado del hogar, aun á cambio de
recibir mil desengaños por su incuria, su desorden y su despillarro.
Se dice generalmente que los buenos amos hacen los buenos criados, pero el axioma no es siempre verdad; hay infinidad de amos
que poco á poco se van haciendo
excesiva.mente severos con sus criados, porque habiéndose mostrado
indulgentes durante algún tiempo
no han recibido más que ingratitudes; claro está que, de una y otra
parte, muchas veces pagan justos
por pecadores.
Eotremes en materia, suponiendo
que una muchachita llega directamente de su pueblo á México ú otra
ciudhd, sin haber servido aún en
ninguna parte.
Supongamos igualmente que la
futura sirvienta., sin estar dotada 1
de inteligencia superior, posee la
dosis necesaria de comprensión,
buena voluntad y buen ánimo, sin
lo cual es imposible llegar á un estado satisfactorio. Pues bien, hay
que tener presente muchas consideraciones.
l?' Para hacerse obedecer hay que
saber mandar: esto, que parece muy
sencillo á primera vista, no es tanto como se cree.
Desde luego se comprende que las
señoras de cierta edad son mucho
más expertas en esta materia que
las a.mas de casa muy jóvenes; á éstas les fa.ita la
práctica, y por esta razón
suelen ser exigentes é intransigentes; veían en casa de sus padres algunos
a.busos, pero como allí no
ha.cían más que un papel
pasivo,seca.lla.ban, prometiéndose que cuando estuvieran en &lt;su casa&gt; no lo
consentirían, y queriendo
hacerlo mejor, caerán en
el extremo opuesto, comprobándose una vez más
que lo mejor es el enemigo
de lo bueno.
2 ?' El ama de casa debe
tener el carácter dulce y
paciente. Na.die puede iJnaginar las reyertas domésticas, la animosidad y el
resentimiento que provocan en la persona colocada en condición inferior, el recibir
las órdenes. imperiosas dictadas
con impaciencia. Inmediata.mente
la tendréis presa del desa.liento1
y por su despecho no comprendera.
lo que se la manda y se imaginará que no lo comprende nunca, Y
en lugar de concentrar sus esfuerzos hacia el bien, se encerrará en
su torpeza y obstinación.
3?' No hay que exigir á ninguna
sirvienta una suma de traba.jo desproporcionado á sus fuerzas y á su
edad ; ésta es una cuestión de humanidad, que muchos amos descartan á: sabiendas.
Desde la llegada de la recién venida (á la que llamaremos Catalina) debe ponérsela en posesión de
su CQarto; suele ser éste un cuarto
pequeilo, muy caluroso en verano y
muy frío en invierno, pero esto es
secundario ( por lo menos para el
plan qúe nos preocupa) ;sería de desear que fuese una. habitación dé -

5.-Sencillos vestidos de

buenas condiciones, pero 1as exigencias de la vida son tales que las mejores intenciones se encuentran paralizadas por tiranías independientes de nuestra voluntad.
Sin perjuicio de que la habitación
sea mejor ó peor, debe estar siempre muy limpia y tener una cama
decente. Hay casas en que las ropas de cama destinadas á los cria·
dos no se pueden mirar; bajo pretexto de que era nueva y los criados precedentes la han destrozado,
a.provechan las seilora.s toda la
vieja, porque dicen que el cuarto
de la criada nadie lo ve; es un cálculo falto de lógica, porque como
la criada que entra 6 D la casa ve
la ropa en mal estado, no la toma
afición, no la cuida, y por lo tanto
dura menos.
Doy por supuesto que vosotras
no sois de ese sistema.
Diréis á vuestra Catalina: &lt;Aquí
tiene usted su cuarto, está muy

campo.

bien arreglado y yo deseo que lo
conserve siempre en este buen orden; advierto á usted que vendré
de cuando en cuando á visitarlo.&gt;
Es un detalle muy importante y para el cual nunca se tendrá excesiva.
tolerancia. La criada, aunque sea
muy madrugadora, nunca debe ponerse á los quehaceres sin lavarse
y peinarse. Su vestido, para los
trabajos más rudos de la mai'lana,
puede ser más modesto que el que
se poüga por la tarde; pero de ninguna manera debe permitírsela que
se pasee por toda la casa en enaguas, por reservar su vestido, con
un delantal sucio y desgrei'lada.
Nada produce peor impresió.n en
una casa como la vista de una muchacha desaseada y que arrastra
los zapatos, produciendo una sinfonía muy desagradable. Catalina.
debe dirigirse desde su cuarto á la
cocina, y su primer cuidado será
ence¡¡der lumbre para. hacer el des a-

Domln.gK) R de Ma,yo de 1903.

yuno; mientras se calienta la leche,
el agua, el café, etc., se limpia el
comedor, principiando por levantar
las cortinas en los alzapai'los, doblar los tapetillos sueltos, cerrar
los cajones de los aparadores y las
puertas que estén entreabiertas. En
seguida abrir de par en par los
balcones; claro es que consigo ha
debido llevar escoba, zorros, plu•
meros, paños, en una palabra, todos los utensilios necesarios para la limpieza. En invierno, antes
de barrer, debe quita.r la ceniza á
la chimenea y prepa.rar el fuego.
Si la habitación es grande, la. barrerá en dos ó más partes; la basura que se traslada. de un punto á.
otro,se disminuye en los traslados
porque se a.loja. en las hendiduras
del piso.
A primera vista conoceréis si Ca.ta.Una es torpe ó lista; en el primer
ca.so la corregiréis en seguida sus
torpezas, á fin de no deja.ria. ad•
quirir malas mañas; la diréis que
la escoba debe manejarse suavemente sin lanza.ria. adelante con rapidez, porque se aumenta mucho el
polvo. Conviene barrer en el mismo sentido en que esté entarimado,
para que las ranuras más 6 menos
grande~ qu~den bie~ limpias, y
la obligaréis á re.imr las basuras para echarlas en la lata ó espuerta destinada á ella.s, y no meterla.s bajo la trampilla de la chimenea.
Termina.do el barrido, se frotará
ell suelo con una rodilla de la.na
envuelta en una escoba vieja; bajo
los muebles poco elevados del suelo
se pasará el pai'lo con ayuda de la
escoba, cogiéndola por el mango
para que llegue bien á los rincones,
y esta precaución ha.y que tenerla
t.odos los días, para que no se baga
ta.mo bajo los aparadores y en los rincones: el trapo debe sacudirse muy á menudo.
Antes de limpia.r
los muebles conviene
esperar un rato para dejar caer el polvo, y es el momento oportuno de recorrer con el plumero las galerías de las
cortina.s y todas las
molduras donde alcance la mano.
La. limpieza de una
habitación requiere
método, cuida.do y
minuciosidad ;ésta es
la piedra de toque de
la limpieza; en la
manera de manejar
los muebles y limpiarlos se conoce en
seguida si una. muchacha. es cuidadosa.

ICASTIGADOI
Aquel día se levantó Casildita.
con un dolor de cabeza terrible; las
sienes le tableteaban y le ardían
como si le pasasen un ascua por la
frente. ¡Qué noche tan atroz! ..... .
En cua.nto se acostó comenzó á soi'lar y no le dejó basta muy entrada
la mai'lana la pesadilla. Sin embargo, la muchacha sentía el despertarse, y lo primero que hizo al abrir
los párpados fué ecbar una tierna
mirada á la esta.moa de San Antonio, colgada en el ·tabique á la cabecera. del lecho, y sonreír á la imagen; diríase que le daba. las gracias
de algo, con los ojos.
¡Y vaya si se las daba!. .... ¡Así
que el santo no se había portado
con ella poco bien! .... ¡Qué locura
son los suenos!.... Todo fué una,

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Chispa eléctrica</name>
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                    <text>Domin~ 24 de l\fa\yo de 190!.

EL MUNDO ILUSTRADO,

EL MUNDO ILUSTRADO

-Yo no; he de llevar á la tierra
mi epístola, y la tengo "'º casa ~el
encuadernador .... De lo contra.no,
ya á usted le consta que le complacería con mucho gusto.
- No, no;_por mí noquieroquese
moleste nadie ..... .
-¡Vea usted si Santiago!. ...
-Está en ca.mpaña ..... .
-¡Qué contrariedad, Verano .... !
-¡Qué le vamos á hacer ... . ! paciencia .... vaya, señores santos; no
quiero molestar más.
-Usted no molesta nunca.
1Parezco un apesta.do! ¡Nadie
quiere venir conmigo!..
.
¡Exhalaciones!... . . . . Pues me iré
solo á la tierra, y como me p_ongan
mala cara, les voy á sacudir una
tormenta que no va á quedar títere
sano.
y el Verano se puso en marcha
jurando como un demonio, y el temporal ai:reció trocándose el chaparrón en una lluvia deshecha. Sopló
el huracán con furia doblando veletas y tronchando árboles; las nubes se atropellaban pegándose de
jironazos; unos tras otros los r~lámpagos empeñáronse en fundir
los pararrayos; en un terremo~
continuo pugnaban los truenos por
ensordecer el rugir del vien~; huían
los pájaros asustados srn saber
dónde esconderse, y miE:ntras,_ un
grupo de segadores refugiados ]Unto á las tapias de una casucha, decía tristemente contemplando los
mojados trigos.
-¡Va.va un humor que trae este
año el Verano!

EL REGALO DE S. PABLO
-Dios os bendiga!....
.
-El señor San Pablo .... Bien haya su merced!....
.
- Cuánto me alegro de veros, hijitas!. ...
-Pues bien creímos nosotras que
habíamos hecho el viaje en b~lde y
que nos teníamos que vol ver sm poderle besar la orla del sayo!. ...
-Qué, si no me dejan e_n paz _d~sde amanecida!.. .. A las cmco v101eron á cantar diana los pájaros nuevos y, es claro!. ... hubo que_obsequiarles con cañ~mone~ y alpiste .. :
Luego bajé á mi ermita, á ver s1
estaba á punto y colgada,y fn cuanto me atisbó la pobeda, comenzó á
murmurar con su follaje: eel saa.1.1,to!. ... eel saauto!. ... Para q~é quisieron más las rosas .... ArroJá.ronse en tropel de capullos sobre mí,
pidiéndome por favor un sitio entre los candeleros del altar; enterá.ronse de mi presencia los pollos y
los perdigones y me rodearon en
pelotón gritándome á ¡,íos y golpe~:
trigo .... trigo .... Un cohete subió
á. contarle al sol que estaba yo allí,
y el sol se empeffó en romper la techumbre del alamillo para saludar·
me, la campana se lanzó á vuelo,
se alborotó toda la romería. y ....
sa.lí escapado .... Si no,me paso el
día en la hoyada!
-Pues á eso venimos nosotras
las hermanas de la archicofradía,
señor San Pablo. Hemos concluido
la novena de su merced, y mientras
se rifaban en el atrio las tortas de
nuégados, nos hemos acercado en
una correndita á felicitarle ....
- Muchas gracias, hijitas,muchas
gracias!... Y qué tal os va en vuestro nuevo estado? .... Qué tal el nido? ....
- Muy bien, señor! No hay nada
en el mundo como el matrimonio!..
Qué bueno es . .. Mejor que la primavera! ....
- Vaya, vaya, me alegro!. ... Veo
que habláis de la institución con
verdadero entusiasmo!. ...
-Mi-re,señor San Pablo, tod? es
cuestión de maña! A los maridos
debe ponérseles como los pichones
caseros: á medio vuelo, sin que
nuestros amados esposos tengan necesidad de advertir las plumas que
les faltan ... .
-Qué? .... Qué decís? .... Ese repiqueteo de esquila que sube alborotando de !a•pobeda,no me ha dejado
oír vuestras últimas frases!. . . .
-Que la felicidad de la mujer se
funda en que sepa mandar aparentando obedecer!.• ..
- Ji. ... ji. ... ji. .. . Por ahí, por
ahí os come el de~onio, por el afá11

9.-Barrendero de seda con aplicaciones de cinta y encaje.

de poneros los pantalones!. ... Las
mujE'res sois muy codornices!. ...
-Pues los hombres tienen la culpa, señor santo!. ... Nada estimula
á la libertad como la prisión!. ...
De solteros la meten á una en un fa•
nal para que no se la pegue la m_á.s
ligera mota,y de casados nos encierran en una jaula... Díganos su
merced si eso es vivir! ....
- Pero cuánto sabéis para reciéu
casadas, hijitas! ... .
-Bah, seffor! .... -Cómo se ve
que su merced es la bondad pura y
no anda al tanto de lo que sucede
ab~jo! . . .. Las mujeres y las rosas saben para qué nacen desde
niñas.
- Eso quiere decir que estáis pesarosas de pertenecer á la herma.o-

dad de mi amigo sa.n Marcos ....
- Cá, no señor!. ... Ncsotras hemos sido muy afortunadas y en
prueba de ello que acordamos venir á darle los días concluida la novena. .... y á la vez .... si su merced
no se incomoda! ... .
- Qué me dais aquí? ....
-Náda, señor San Pablo, no va·
le nada, pero tenga su merced en
cuenta, más que el obsequio la in·
tención y el fe1·vor con que se lq
ofrecemos! ....
-Pero, hijitas, por qué os habéis
inr.omodado? .... Vamos, yo siento
mucho lo que habéis hecho.y no os
lo rechazo, porque no lo toméis á
desaire ....
- Pues no faltaba otra cosa, señor santo!. ... Conque traíamos los

•••••••••••••••••••••••••••••••••

..SA~TA~ FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, lansas Cíty, St. Louis, .Cbicago, New York,
San Francisco J Los Angeles

~---~"""~IP\

DomilaJ.go 31 ile Mayo de 1903.

cinco sentidos puestos en el regalillo!. ... Así se acordará su merced
más de nosotras!!. .Chiss .. pum!. ...
Ea., la pólvora comienza y su merced no puede dejar de 11.sistir á los
fuegos de la. romería! .... Echenos
su bendición[ que el año que viene
le volvamos felicitar . .. .
- Así sea,hijas mías! .... Idos con
Dios ..••
Y de que las mujeres se alejaron
perdiéndose en lontananza, muerto
de curiosidad y sin vislumbrar lo
que aquello sería, abrió el seffor
San Pablo la preciosa caja de roja
felpa que Je habían dejado sus devotas, y sacó del estuche un volumen en folio, ricamente empastado
en tafilete y cerrado con broches de
plata. El apóstol se sonrió con plácida dulzura, el suave resplandor
de una intensa alegría le iluminó el
semblante; abrió con febriles manos
el tomo y en la primera página,
descollando los garabatos negros
de los renglones sobre el fondo pajizo de la vitela, leyó la dedicatoria del libro, que decía á la. letra:
&lt;Al señor San Pablo, consagran
este ejemplar de su Epístola en recuerdo de la que oyeron en la sacristía de su parroquia el día de la
boda.- Varias casadas.&gt;
San Pablo se sonrió con expresión beatífica, y murmuró complacido: Qué buenas son! .... y guardando el tomo en el estuche, se lo
echó bajo el brazo y se fué en busca de San Pedro para irse á la romería que le llamaba con el bullanguero acento del repiqueteo de la
campana.
PARA CURAR UN R!SFRIADO (N UN OIA
Tome las pastlllaa Luaote■ de Brom~olalu.
Bl botiClllio lo devolver, 111 di.llero 11 oo M cura.
La 6rma 8. W. GrOTe M halla eo cada cajllL

México, D. F., mayo7.-Mees
grato manifestar- escribe el Doctor Francisco de P. Leal - que me
es muy conocida la preparación
llamada Emulsión de Scott, y que
la recomiendo con bastante empeño á todos aquellos de mis clientes que se encuentran demasiado
linfáticos, lo mismo que en los escrofuloso~, pues son muy satisfactorios los brillantes resultados
que siempre he obtenido con dicha
preparación, la cual posee ta.m bién
la cualidad de no ser desagradable
ni Á los niños, que son los 4ue hacen mayor consumo.

EL TESTAMENTO.

Dtl Tllmo. Sr. Jlrzoblspo 'fttbat.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado c
alstla en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

Hace poco■ dlu que ee practlc6 la
apertura del testamento del Iiuatrtalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. Feellu
en la ctu•a• de Chlcago, Illlnola. La
lortuna di distinguido prela•o ucea•
1116 l cerca de $126,000 oro amerlcH!;
1 aegdn el lnnntarlo que ae ha poli l•
tado, 101 blene1 que •eJ6 fueron ~me
llsue:
Doe pOllzu de ' 'La Mutua,' • Compallfa de Betra·
roa sobre la Vida, de Nueva York, por $26,000 oro
cada una, 6 sean . . . •,110,000 oro
Dividendos acu'!luladoa ■obre una lle la• p6llzaa. • 11,829 ore
Otra p6llza de aeguro. . . 14,000 oro
Acciones en efectivo 7 en
Bancoa. . . . . . . . . 87,000 oro
Entre lu •1spoetclonea del aellor Uzoblapo, en 1u testamento, ae hlcteroa
Mtaa:

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comódores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,so:ó. renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.L

la. San Franclaoo11 #flm. 811 MtJx/0011

a. ,.

····························~····

A au hermana, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él ha■ta ■a
muerte, $40,000 oro en bonos 7 $25,000
oro •e una de las p6llzu de ■esaro ;
l la eellora A.una A. Feehan., viuda del
aellor doctor Eduardo L. ll'eehu, hermano del sellor Arzobispo, i211,000 oro
de otra de laa p6llza.a, -, $5,000 oro en
efectivo; l ·1a Academia de San Patrl·
clo lle Chlcago, de la que ea preceptora su hermana, Madre Maria Catalina.
$10,000 oro de la 1Utlma p6llza; &amp; la
escuela • 'Santa Marta'• de ensellansa
prActlca para varonea, de FeebanvUle,
llllnola, que era la tnetltucl6n por la
que mAa se Interesaba el aellor .A.raoblepo, se entregaron 101 $f,000 reatan·
tes •e la 1!ltlma p611sa.

1,-Elegantes sombreros de primavera.

¡
1

�DomlLngo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MU?IIDO ILUSTRADO.

son más sencillos en su hechura y la sola. vista
de los grabados lo manifiesta así. Esta colección de modelos es indispensable que aparezca
en todos los hogares, pues como hemos dicho
ya, hay aquí sombreros para. todos los gustos y
condiciones.
Número 2. Variada colección de trajes de visita y de casa, todos apropiados para la actual
estación de primavera.. Nuestras lectoras harán
bien en fijarse detenidamente en estos figurines
que sirven para marcar la transición lenta del
vestuario femenino, de acuerdo á los más estrictos principios de la moda moderna. Si los vestidos &lt;reforma&gt; y &lt;princesa&gt; estuvieron en uso durante algún tiempo con mucho éxito, vienen ahora las modificaciones de esos trajes, ó metamorfosis lentas, como se les ha dado en llamar. Al talle
ajustado y formando una sola. pieza con la falda, se subs~ituye boy por un corpiño elegante y
que forme ¡uego con la enagua. Poco se usan !as
blusas sueltas, ó sea de distinta tela á la. de la
falda, pe1·0 aseguramos que pronto volverá esa
moda que tan en auge estuvo por algún tiempo. El
traje obscuro, uno de los que a.parecen en el cen.
tro de nuestro grabado, tiene varias y hermo-

sa.s aplicaciones que imitan motivos de uva y que constituyen el
cuel)o de en_caje sobrepuesto. Confección de igual naturaleza se encuentra en los puños, cayendo con
!sraci_a y delicadeza sobre la parte
inferJOr de las mangas campaña.
Por lo demás, un estrecho cinturón
de cordoncillo de seda, rodea el talle:
dándole un aspecto de esbeltez. La
falda, t_ableada en la parte delantera., es lisa en el resto, con excepción
de la parte inferior, que ostenta un
angosto tableado que la agracia. El
otro de los vestidos que se encuentran al centro del grabado es también de preciosa confecció~ y fácil
hechura. Uno de los elementos de
ma,ror gracia con que cuenta este
tra¡e, es el cuello esclavina que cu
bre parte del corpiño y los hombros.
Las mangas se adornan con tres
b?tone~ de metal colocados á igual
d1stanc~a unos de otros y teniendo
en medio pequeñas aplicaciones de
cinta. Una corbata de gasa de seda
que rodea por entero el cuello, coro'.
pleta el adorno de este elegante ves.
~ido.
Número 3. Presentamos aquí á

€xplicadón dt nutstros grabados.
Número l. Seis elegantes y vistosos sombreros de verano
representa nuestro grabado. Todos son de última moda y
se estilan mucho en los principales centros de reunión europeos. Tocas, sombreros á la pastora, de paja y velo, de
jardinera, etc., etc., se encuentran aquí. Para su confección, que es muy sencilla, basta solamente
tener materiales de buena calidad y sujetarse en todo al modelo, aun cuando sea permitido hacer las innovacior.es que las sefloras juzguen oportuno. El grabado de¡
centro representa, además de un
elegantísimo sombrero, un exquisito y costoso cuello de encaje á
la esclavina, y que rodea el busto
hasta una. altura próximamente de
la tercera parte del talle. A la forma
de paja de este sombrero se orla.
con fino plissé de seda y listones
también de seda y de un ancho regular. Flores de diversas clases
y policromatizadas completan el
adorno. En la parte posterior del
bonito sombrero se hace colgar,
con gracia, un pequefia guía de flores y listones. Los demás sombreros

2.-Colecfi6n de trajes de casa y paseo.
3.-Colección de trajes de visita y casa.

Domingo 31 de May-0 de 1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Dommgo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Siguió lloviendo en los días sucesivos, y no los hubo tampoco
mientras mi madre y yo permanecimos en la capital.
Partimos para el pueblo, y llevé á
mi país el amargo sentimiento de
no haber podido lograr mi deseo y
la vaga esperanza de realizarlo algún día.
Con tal motivo me decía: Volveré á París, y en París satisfaré mi
ardiente anhelo; subiré al coche de
las cabritas y realizaré mi secreta
ambición de pasearme en él por uno
de los jardines de la gran ciudad.
Cuando fuí á la capital á proseguir mis estudios, era ya demasiado grande para tomar asiento en el
coche de mis ensueños.
Mis compafferos de paseo se habrían burlado de mí, y por lo pronto no tuve más remedio que renunciar á, mi tenaz propósito.
Crecí y he envejecido sin subir al
coche de las cabritas_. Y ba s ido por
culpa mía, porque si bien me arrastraba el deseo, con_teníame la vergüenza. Un hombre- :&lt;1ecía yo para
mí -un hombre á quien han represe~tado obras en el Odeón, un candidato al Instituto, un i:o,dividuo
que pasa por persona seria y formal ·puede pasearse en un coche
tirad¿' por un par de cabras? Y no
me resolvía á subir, y veía pasar y
pasar ante mis ojos, como una visión irónica, el eterno, el encanta¡ior el glorioso coche con sus casca~les sus bridas y una multitud
de niño's en el interior.
Han transcurrido los años. He
perdido todas las ilusiones, y no
tengo más que recuerdos; y en honor
de la verdad, bendeciría al destino
si á todos los goces de_que me h_a
p~rmitido disfrutar, hubiese añadido la dicha de hacerme pasear en el
coche de las cabritas. ¡Y pe1;1sar que
he de morir sin haber realizado el
sueffo de mi nifiez "! de mi juye:o,tud!
Lo cierto es que mientras _vivimo~,
deploramos alguna decepción sufrida pues todos tenemos nuestro coch; de las cabritas, al que no hemos conseguido subir jamás...... .
-¡Dame otra copa de Kummel,
Julio!

Domillllgo 31 de Mayo de 1903.

(.

.. ········· ........... . ........ ... . .

4.-Traje de bata suelta, para hogar.

nuestras lectoras una colección
completa de trajes de casa, visita y
paseo. También ajustados á las últimas reglas del vestuario femenino, son de corte elegante y hermoso
aspecto. El 9.ue aparece en primer
término, es quizás uno de los mejores. Las graciosas culebrillas de
cinta que se hacen aparecer, tanto
en el talle como en la falda, son un
poderoso elemento de distinción y
de buen gusto. El tableado de la
enagua. da principio desde la culebrilla superior y termina. en la parte
inferior del vestido. El resto de la
falda debe ser enteramente liso,
para lograr con eso que resalte más
el bonito adorno. En la blusa se
sigue disposición análoga á la de
la enagua, con excepción del peto,
que luce unas guías de pequeñas
aplicaciones. La. tela deberá ser de
un color obscuro, y debe procurarse
que el encrespado del sombrero haga juego con el vestido. Otro delos
grabados inferiores representa un
sa.copaletó de esbelta forma y sencilla hechura. La gracia principal
de este saco consiste en los dos anchos ribetes y cintilla maravillosa
que se colocan á, los lados de las
solapas y en la parte inferior de las
mangas. Por lo demás, basta abrocharlo con tres grandes botones
metálicos ó de concha. El paletó, aunque á primera vista parece
suelto, no lo está en realidad, pues
debe llevar su pequefio entalle, para
que siente con gracia.

5.-Vestido de calle, para señoritas.

.€1 eocbt 4t las fabrltas.
Una tarde, mientras fumábamos
y bebíamos alegremente, decía.nos
el poeta Cbantepleure:
- He tenido en mi vida grandes
triunfos; amores venturosos que me
han hecho llorar, y amores desgra·
ciados que después de ocasionarme
mil torturas, me han hecho reír;
grandes éxitos teatrales y grandes
éxitos oratorios, porque también be
mojado mis labios en el vaso de
agua azucarada del conferenciante;
be recibido profundas cartas de mis
adoradoras, y todo esto, amores,
aplausos, honores y distinciones,
constituiría lo que comunmente se
llama una existencia feliz, es decir,
menos del!graciada q1.1.e la del prójimo, si en otro tiempo hubiese yo
realizado una aspiración y gustado
un placer que be deseado toda mi
vida; si hubiese pvdidQ, se van ustedes á reír de mí, pero no hay que
burlarse de ningún ideal, si hubiese
podido subir ..... .
-¿Al Capitolio?
-No, á u"n coche tirado por dos
cabritas.
Y al oírnos reír, affadió Cbantepleure:
-Sí, seffores; me refiero á ese
coche de dos cabritas que ven ustedes en las Tullerías y en los Campos
Elíseos, transladando de un árbol á
otro un cargamento de niffos. ¡El
coche de la!! cabritas! Esa ha constituido toda la ambición de mi vida

y no be podido verla realizada jamás. ·
Desde mi infancia, hasta la edad
de cincuenta affos, no be cesado de
decir para mis adentros: ¡Qué dichosos son los niffos que pueden
pasearse en el coche de las cabritas!
·
Un día que mi madre, hace ya de
esto mucho tiempo, me trajo desde
el pueblo á París, donde la. llamaban asuntos de familia, vi por primera vez el coche de las cabritas en
el jardín de Luxemburgo. Le vi con
sus bridas de cuero rojo, con sus
cascabeles y con un muchacho que,
vestido de terciopelo, gui¡i.ba el
vehículo desde el pescante con su
látigo en la mano:
-Quisiera, dije á mi madre, subir
al coche de las cabritas.
- No, hijo, hoy no es posible.
¡Mañana!
Y durante toda la noahe no hice
más que pensar en la promesa de
mi madre y se me aparecía en sueffos el coche de las cabritas, los
cascabeles, las bridas, el látigo y
el muchacho vestido cte terciopelo.
También iba yo á sentarme como él
en el carruaje y á estimular con mis
voces el paso de aquellos animalitos.
Amaneció al fin el deseado día, y
llegó esa mafia.na que el hombre está condenado á esperat· eternamente.
Pero ¡oh desdicha! Llovía á mar es en París y no había coche alguno de cabritás en los senderos y
a venidas de Luxemburgo.

No hay que desconfiar nunc3: de
la realización de nuestras aspiraciones.
En los primeros días del último
otoño encontré á Chantepleure en
el parque de Monceau. El célebre
poeta estaba muy cambiado. ~enía
la cabeza cana, el rostro macilento
y la mirada triste.
Víctima de una parálisis iba, sentado en un cochecillo mecánico y
conducido por un criad&lt;;&gt;, que le
acompaffaba como á un mño.
Al verme se sonrió é indicó al
criado que se detuviera.
El pobre p~_ralítico me alar gó la
mano y me diJo:
- ¡Ya ve usted cómo al fin se han
cumplido mis deseos! Antes de morir me ha deparado el destino lo
único que me faltaba. Ahí tiene us•
ted el cochecito de mis ensueños.
JULIO CLARETIE.

7.-Traje y saco de viaje y sombrero de verano.

LEJOS DH LA TIERRA
De los diez ó doce compinches
que dormían hacinados en la nauseabunda alcoba, sólo quedaban
Joan y Antucbo, Jos amigos inseparables, paisanos por dos veces
como nacidos en la misma provincia y en la misma aldea; los demás
a_guadores habían ya. dejado la. vec!ndad de Manzanares, unos para
siempre, apretando en el bolso de
estambre, de hechura de culebra,
los pesos duros con que contaban
para r edondear la hortiña, com6.-81usa de cuello homb reras.

prándole al vecino el terreno colindante, y otros, que aún no podían
traspasar su plaza, de temporada
tan sólo, para ver qué tal iban la
muje1·, la vaca y el maíz.
Aquella ma!lana despertóle á
Joan el sonoro campaneo con que
la iglesia próxima saludaba al sol
naciente; el adormilado mozo se incorporó en su jergón de paja, se
restregó los ojos al moverse perezosamente, bostezó dejando escapar un aullido y murmurando: ¡Mira la torre qué buen humor le tiene'.
y de pronto, avínole al hombre la
memoria, recvrdó la fecha del día,
y abotargado aún por el sueffo, ex-

clamó poniéndose en pie de un respingo:
¡Lléveme el demonio si esas badaj.,.das no son las de la gr·ande de
la catedral! ....
Creyóse en la tierra, junto al Sar,
vereda adelante en derechura á la
ciudad del apóstol, bajando el Pedroso, y basta le pareció oler el
perfume a.ere y salvaje de las misteriosas corredoiras de sus camp1ños nativos. Pero poco á poco fué
despabilándose y volviendo á la
realidad; su lucidez arrambló con
la hermosa ilusión á la manera que
el v iento arranca los vilanos de las
sementeras, y dejando esca{lar , µn

suspiro de las hoyadas del pecho,
ri:iurmuró con pena: ¡Maña, que lástima que no le fuera verdad! y agarrando por un pie á su amigote, le
gritó sacudiéndole: ¡Arriba! ..... .
¡no seas tardón! .... como si el:pobre J oan temiera estar solo con su
tristeza.
Antucbo cesó de roncar, se levantó y se quedó sentado en la cama·
no desplegó los labios. Luego pen~
só en el día que era, y tendiendo su
ID:~nte 13:s alas al valle de Ulla, le
diJo el mozo á su amigo: ¡,Qué harán ahora en ca.sal' .... ¡Hablaron
del país! .... ¡Toma! .... Sus nenas
estarían vistiéndose el mantelo de
lujo,el de broches de plata, para ir
á la Santa Catedral á misa mayor
y adorar la pértiga del Seflor Santiago! ...... ¡Buena maffana para
el buey marelo que andaría á sus
anchas pastando orzagas y trébol
por las praderas! .... Por supuesto
que la gaita habría empezado por
l&amp; mañanita á. tocar la alborada en
los pinares y en el robledal!. .... . .
¿Te acuerdas de Manoeliño el gaitero? .... -¡Sí que me acuerdo!. ...
¡Partióse á, Buenos Aires! ...... La
nostalgia les agobiaba; un buen rato permanecieron callados y al fin
Antucbo levantó la cabeza y exclamó: ¡Vaya que ser, hombre!. .. . ..
¡Pues si nos dejamos, que nos pueda la morrifla! ..... .
Ea, fuera penas y á divertirse
Pusiéronse ambos camaradas su~
chalecos de raído veludillo, única
prenda que conservaban del campesino traje, y abriendo Joan el
arcó~ de la ropa, sacó la gaita
querida; la abrazó con cariffo• me~ióse el punteiro en la boca; ;opló
10fl.3:ndo los carrillazos; el fuelle,
vestido de azul, se hinchó basta estalla_,. de esponjoso; cubrió y descubrió con los dedos los agujeritos
del embudete, haciendo las notas·
el fleco de torzal de seda grana'
que guarnecía en un cairel colgan~

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 22, Mayo 31</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

l)om!ingo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
no abres el fúnebre muro
como un tiempo los crista.les
de tu reja.?

EL AVARO.

A. PRAT,

En lo más abrupto y solitario de
enmarañado bosque, un andrajoso
y escuálido anciano tanteaba. el terreno con un bastón y dirigía. inquietas miradas en torno suyo, reconociendo minuciosamente el terreno y el hueco de algún afloso
árbol.
Buscaba sitio seguro donde esconder un gran bolsón de monedas
de oro, que llevaba á cuestas con
gran trabajo.
El pavimento de su buhardilla estaba literalmente repleto de dinero;
ya no cabía más; era preciso guardarlo en otra parte.
Samvel, que así se llamaba este
viejo judío, hubiera vendido su alma al diablo, á ser éste tan tonto
que quisiera comprar lo que ya era.
suyo.
Pues, señor, cuando más atareado estaba Samuel buscando un escondrijo, se le apareció, sin saber
cómo ni por dónde, una hermosísima hada, envuelta en una. gasa
color de rosa, que apenas velaba
sus mórbidas y esculturales formas.
Otro se hubiera animado al ver
tan seductora aparición y segura.mente no se satisface con menos de
declararse e;clavo de sus ojos dominadores y brillantes, intentando,
por vía de prueba, darle un abrazo.
Pero el avaro creyó que le iba. á
arrebatar su tesoc·o, y abrazando
el saco del dinero, cual si fuera un
hijo de sus entrañas, se puso á llorar como un Jeremías, rogando por
Jehová á aquella señora que le hiciera el honor de retirarse.
-¡Necio!-le dijo ella.-¿Qué me
importa tu oro si á mí me sobra?
Y o quiero bacerte una merced; acabas de desencantarme tocando con
un bastón la roca que me apl'isionaba ..... .
-¿Y me vais á dar dinero? preguntó Samuel con ojos chispeantes
de codicia.
-No tal; algo mejor que eso.
-¡Dios poderoso! ¿Hay algo mejor que eso, acaso?
-Tú juzgarás: toma este frasco
que contiflne el «agua de la vida;&gt;
cada gota de esta agua que bebas,
alargará un año tu existencia., a.un
cuando estés ya en la agonía.; el
frasco contiene trescientas gotas,
por lo tanto te doy tres siglos de
vida..
Sa.muel tomó con mano trémula
el precioso donativo, y la. hermosa
hada desapareció.
Apresuróse entonces el viejo á
enterrar el oro que llevaba y regresó á la ciudad, anunciando inmediatamente que vendía una a.gua
maravillosa que alargaba la vida;
el precio de cada gota. era de cien
monedas de oro.
Apenas los ancianos más pudientes se enteraron del suceso, acudieron, más numerosos que las abejas
de una colmena, ácasa. de Samuel,
que despachó bien pronto casi toda
el «agua de la vida.&gt;
La casa del avaro estaba. llena de
dinero; Samuel se revolcaba. en él
frenético de alegría deseando cada
vez más, más ..... .
Pero su salud se resintió; como
era muy anciano, no tenía ya ni vista para reconocer las monedas, ni
inteligencia para contar tantos caudales; sin embargo, no se atrevió á.
tomar ni una sola. gota del precioso
líquido, por&lt;i_ue las vendía ya al
precio de un millón; sólo los príncipes se las compraban.
Por fin; no le quedaba más que
una gota; Samuel agonizaba sobre
montones de oro .... podía alargar
un año su vida...... pero ¿cómo, si
aquella última gota. ,alía un imperio?
Cuando ya ca.si daba. las últimas
boqueadas se decidió á beber.....
pero entonces llegó á su casa un
rey muy anciano, le ofreció su reino por la. gota del «agua de la vida e el a.varo se la. dió, y apenas
ter'minado el trato, exhaló el último
suspiro.
RAMIRO BLANCO.

PARA CURAR UN RDFRIADO IN UN D1A
Tome laa pullllaa Luantn d• Brom.~
BI boticario le devol•er, 111 diDaro al ao .. can.
te firma E. W, Gron .. halla .. Dada oajlta.

Toluca, Méx., Marzo 21.
La presidencia del Consejo Superior de Salubridad de Toluca
Estado de México, ocupada po~
el Dr. Juan N. Campos, revi'sti6
sin duda, de peso, autorizaci6n é
interés á las siguientes palabras
firmadas por ese facultativo:
"Con buen éxito y en gran escala he venido haciendo uso durante muchos años de la Emulsi6n de Scott, notando que en
muchas enfermedades, como en
la tuberculosis, escr6fula, etc., y
sobre todo en la infancia, da resultados superiores á los que se
obtendrían con cualquiera otra
preparaci6n de su género.
15.-Detalle de bordadura.

EN UNA TUMBA
Abre tu sepulcro obscuro,
oye los ecos mortales
de mi queja..
Abre ese fúnebre muro,
como un tiempo los cristales
de tu reja.
Deja que arranque á mi lira
todo lo que siente el alma
que te a.dora;
oye que por ti suspira
en esta lúgubre calma.
como llora..
Rompe los eternos lazos
de la muerte que te oprime,
seca flor,
Y ven, hermosa., á. mis brazos,
que no es para Dios un crimen
nuestro a.mor.

Explicadón dt
UUHtrOS

EL TESTAMENTO.

Entreestas pálidas flores,
de un ciprés bajo las ramas
aún te velo;
ven á escuchar mis amores,
ven á decir que me a.mas
desde el cielo.
Despierta á mi voz y dime,
si viviendo en esta calma
vuelvo á verte,
¿Por qué el cuerpo al alma oprime
si vive después el alma
de la. muerte?
Sal; ¿no sales? ven; ¿no vienes?
cual de mi lira. al acorde
te lo imploro;
¿no ves qué triste me tienes?
¿no ves de la tumba. al borde,
cómo lloro?
No abres tu sepulcro obscuro
ni oyes los ecos mortales
de mi queja;

.................................

;

"SANTA FE,''r LA MEJOR · RU·TA
ADenver, ;lansas Cíty, St. Loais, Cbicago, llew York,
Bao Francisco J Los Angeles

Dtl 1111110. Sr. Jlr%Oblspo Jttba1.
Los bienes fueron valuados
en$ 125,000
La mayor parte de lo testado e
sistia en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañia de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d1u que ae practlc6 la
apertura del testameuto del Ilustrfatae
Sr. Arsoblapo Don Patricio A. ll'Mlau
en la clu... de Chlcaso, Illlllola. i .
lortuna di dlatlneuldo prelato - ·
'16 A. cerca de $1211,000 oro amert-;
7 eeg11n el lllnntarlo que H ha pull:1cado, IOII bleDes qu• •eJ6 tuero• eeao

•~e:

p61lzu de • 'La Mutua," Compaft1&amp; de Besur011 IIObre la Vida, ele Naeva York, por ,211,000 oro
cada una, 6 ee1111. • • •fll0,000 tN
Dlv141endot1 &amp;ell!!lula4011 IIO••
bre UDS lle tu p61lua, • 11,121 ON
Otra p6llza de •eeuro. • • H,000 ON
Acciones en efectivo 7 e11
BanC011. • • • . . . • . 87,000 oro
Entre lu •1spolllclone1 del 1ellor ..u1oblspo, en iru testamento, N blcl•ro•
Dos

élltu:

A su berm1111a, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con l!l huta H
muerte, ,40,000 oro en bonos 7 ,211,000
oro •• una 4le las p6II.H1 de •ecuo:
l la sellora Auna A. Feehan, viuda 4•1
sellor doctor Eduardo L. B'eeb.u, hermano del sellor An:oblspo, ,25,000 oro
de otra de las pOllzas, 7 $5,000 oro en
efectivo : l la Academia de San Patricio •e Chlcago, de la que et preceptora 10 hermana, Madre Harfa Catalina,
,10,000 oro •e la 1Utlma póliza: , la
esc~ela ''Santa Haría'• de ensellanu
pr4ctlca para varones, ie Feellanv111e,
llll11ols, que era la lnstltucl6n por la
que m4B se Interesaba el eellor .A.noblspo, se entregaron 1011 ,4,000 re■taa·
tea 41e la 111tlma 1)61111&amp;.

-------------tiran Joyería y Relojería
la. Dlatero~ 12 y 14

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entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

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a.#.

r
ARTICULO$ "ART NOVEAU'
AGENCIA DEL RELOJ OMEGA

••••••••••••••••••••••••••••••••• ------

Pídase Cat4logo, Apartado !!7 L.

"

grabados.

Número l. -Trajes de paseo. El
primero, de blusa. corpiño, es de
elegante forma, como puede observarse en el graba.do. Córta.se el ta.lle á. semejanza. de torera, y el fondo
se confecciona. con fina gasa de seda.
bluseada. en pequeñísimos pliegues.
Parte de los hombros y las extremidades de las mangas y solapas, se cubren con anchas
cintas de una. tela. que no presente gran desacuerdo con la.
del vestido. Un cinturón de
seda. ajusta la falda, que es
lisa y de siete cuchillas. Por
lo que hace al segundo figurín que representa. nuestro
grabado, puede verse desde
luego la sencillez y corrección
de su corte. No lleva el ta.lle
otro adorno que seis pequel'Ia.s pa.sa.manería.s en el frente y dos iguales en las mangas. Un estrecho cuello de
encaje remata la parte superior de la. blusa y la inferior
de las mangas, formando los
puños. La. falda. es entera.mente lisa. y sólo lleva en su
parte inferior pequeños adornos de pasamanería., colocados de trecho en trecho.
Número 2. Elegantes trajes
de prima.vera propios para
señoritas de esbeltos talles.
El primero lleva un ancho
cuellohombrera.s de enea.je inglés, rema.ta.do en la parte
anterior por dos medallones,
de los que cuelgan cordoncillos de seda. termina.dos en
pequeñas borlas. Un angosto
peto de plissé luce en el centro del ta.lle, que termina en
dos grandes solapas angulares, de enoaje también. Las
mangas van cortadas en ángulo en su parte inferior, llevando un ahueca.do de encaje y puños estrechos de la.
misma. naturaleza.. Estos son
los únicos adornos del corpiño, pues por lo que hace á.
la. falda, ésta. sólo lleva pequeñas gnía.s formadas con
tiras de punto y que partiendo de la cintura., terminan en
la. parte inferior de la enagua..
El segundo traje es de gasa. de seda pliseada, en el
que tanto el corpiño como
la. falda. son enteramente lisos. Lleva el primero por únicos adornos un a.nchocuello·
hombreras, remata.do en picos, Y
cerca del hombro izquierdo un gran
moño de listón de seda. Las mangas
son lisas y solamente los puños son
de punto, imitando a.l cuellohombreras en su forma y disposición.
Llev a.n también los puiios pequeñas
rosetas de listón de seda., á semejanza de la. que luce el corpiño.
Graba.do A. Vestido reforma. para
paseo campestre. Los trajes de reforma. no han sido aún muy generaliza.dos en nuestro país, debiéndose esto, indudablemente, á la. poca
propaganda que de ellos se ha hecho. Nuestras da.mas ha.rían bien
en lucir estos vestidos. El que representa nuestro grabado, es de una.
tela. ligera y propia de la. actual

estación. Armado el fondo, cúbrase
con la tela. dándole las disposiciones del modelo. Se imita una. sobrefalda bordeando las extremidades de éste con cordoncillo de seda.,
y con éste mismo se dibujan los
diferentes detalles del vestido. Una
aplicación de tela á cuadros imita.
el cuellohombrera.s, y en la. parte
inferior de las mq,ngas, en pliegues
volados, otra porción de tela á. cuadros. El conjunto del vestido resulta vistoso y elegante,

tos 'fósforos dtl Burro.
Sosteniéndose por instinto, haciendo esfuerzos heroicos para no
soltar el ronzPl que se le escapaba
de entre los flojos dedos, sintiendo
que dos manazas de plomo le tiraban de los párpados y le cerraban
los ojos, adelantaba. por el sendero
el tío Agallas, dejándose conducir
por el macilento pollino, que, a.bruma.do por el calor de aquella. tarde,

1.-Trajes de paseo.

Grabado B. Elegante traje refurma para paseo. Nuestras lectoras
harán bien en fijarse detalladamente
en este figurín, q1..e es uno de los más
hermosos en cuestión de vestidos
reforma. El ancho cuellohombreras
esclavina, la imitación de un saco
paletó mediante cinta obscura. de
seda., las hermosas mangas ca.mpanula.da.s y el sencillo y elegante plega.dillo de la falda., son factores da
armonía. y de buen gusto. Sen_cillísimo en su hechura., este traJe representa una labor doblemente difícil de lo que en realidad es. En el
centro del cuello se anuda. una corbata. rematada en dos peq ueña.s
bandas que terminan con borlas metálicas.-MARÍA ANTONIETA,

caminaba. con las orejas gachas y
la. cabeza caída, entrega.do al sueño y sin acortar por eso el trotecillo. Los mozos del lugar que trillaban en las eras, acertaron á distinguir, alejándose hacia la trocha,
la figura del labriego moviéndose
con un ex:traño balanceo sobre el
rucio, y exclama.ron, entre cantar
y cantar: ¡ buena la lleva hoy el tío
Agallas! ..... celebrando la aparición de su convecino con recias
risas.
Y buena la. llevaba. No había más
que ver sus mejillas arrebola.das,
sus sienes llenas de sangre, sufrente encendida con ese calor ardiente
de la hierba quemada. por el sol,
sus ojos vetea.dos y sus pupilas sin

Domingo 7 de Junio de 1903.

�Domingo 7 de Junio de 1903.

EL CLAVEL ROJO.
En ese sitio el río separa á sus
orillas con grao distancia, se ex•
pande de golpe. Sus aguas,que ron•
cas de rumores han escarbado sin
tregua. entre arenas, pe!lascos y
troncos ca.idos, llegan cansadas,
¡vienen de tan lejos! .... El impre•
visto ensanche las contenta., y se
dejan resbalar tranquilas, haciéndole a.l Sol un cristal inmenso en
que maca.brean sus rayos: la. super·
ficie disimula. temblores en sonrisas .... es que la corriente no des·
cansa., y desde el fondo marca sus
musculaciones.
Los sauces hacen militarmente la
línea compacta. y umbrosa; con la
mirada hipnotizada en las ondas:
filósofos llorones del verde secular,
creen en el flo de todas las cosas
con fatalismo de doctrina. pobre, y
allí e~tán desde que nacen, espera.o•
do la última onda.
Haciéndole carrera al río, va constalándolo una franja de tierra blan·
cuzco., muy tenue y muy amiga del
aire, con el cual juguetea. levantándose á él al menor cosquilleo de
cualquier vientito transeúnte.
Es el ca.mino: Pasó una vez un
hombre, después otro, y otro y mu•
chos; sus cabalgaduras dejaron miles de huellas sobrepuestas quemataron los gérmenes de la vegetación
más atrevida; las carretas pesadas,
de poderosas ruedas ,chirriantes,
concluyeron el croquis con líneas
profundas. La tierra triturad a, amasada., vencida en su afán celoso de
maternidad, se hace ahora fangal
con las lluvias y polvo sofocante
con los soles: es su venganza. El
hombre cruza por ella impasible,
acarreando la vida, para eso se ha.ce caminos, con la mensura infalible del rumbo ó la fuerza incontrarrestable de la costumbre.

...

:...

Al trotecito y bien sentado en un
ruano nervioso de linda pinta, viene un paisano joven y simpático.
El chambergo levanta el a.la sobre la frente, dejando completo el
óvalo de una cara donde la alegría
va haciendo dulces rozamientos.
En el cuello está anudado con coquetería. campera, un pa.iluelo de
seda negra, y en el nudo va apreta.•
do por el cabo un soberbio clavel
rojo,que en el plegado lujoso de sus
pétalos ha de llevar signos ó palabras legibles para el joven, porque
lo contempla á. cada rato y pasan
por sus ojos brilla.zones de gozo.
Viene de verla y ella se lo ha da·
do. Viene de allá, y no se explica
cómo viene pareciéndole que allá se
le ha quedado alguna cosa.
Ella es una linda criolla, moro•
cha rosácea; tiene la epidermis del
rostro tostada. por la resolana ar•
dedora. de los campos, pero en el
seno hacen su color de vida los glóbulos sanguíneos: es un clavel regio que da a.romas en tibieces ener·
vantes.
El fuellazo de un viento vagabundo barre el camino bajo las patas
del ruano, y Je levanta por delante
grandes espirales de polvo que se
retuercen pesadas en el espacio, como vestiduras perdidas de hadas
de poetas románticos. En las dislocaciones indolentes de una que va
á esconderse entre los sauces de la
orilla, ha visto el joven algo como
figura de mujer, y a.tajando el resuello detiene al ruano ....
Después, se sonríe con gusto: ha
visto fantasma. de enamorados .. . .
Su prenda palpita f:n su imagina-

EL MUNDO ILUSTRADO

• EL MUNDO ILUSTRADO

cióo ardiente, por eso los ojos en
todas partes le dan formas. Entona
una décima. muy sentida mientras
el ca.bailo vuelve á su trote.
Llegan á una sendita. que se escapa del ca.mino¡ baja á meterse en
el río: allí est el paso.
E l ruano tantea el terreno bajo
las a.guas, se asegura que es el de
otras veces, y entra. Aún no ha llegado á la mitad del vado cuando se
siente detenido con la sorpresa. de
una sofrenada imprevista: el joven
ha hecho cierta exclamación un poco dura y se ha quedado con la vista ansiosa persiguiendo un objeto
que la corriente se lleva en su a.puro: es el clavel que se ha escapa.do
del nudo en un descuido de su due·
!lo. Cosa perdida. Iufinita. tristeza
hace en el paisano la suplencia
de su reciente regocijo.
Ya no ve más la Oor por mucho
que a.largue la vista por la superfi·
cíe inquieta de las aguas.
Sigue pasando.
La imaginación, artista pícara
que mala.barea. á. su ca.pricbo1 con
todos los acontecimientos de la vida en que las preocupaciones le
ayuden, esta vez se a.socia. á la. superstición de los amores sencillos,
y le hace pensar al joven que, así
como al clavel, puede llevarle su
prenda la corriente de algún otro
a.mor más impetuoso.
La broma. del polvo del camino,
se renueva en su mente con seriedades de persecución intencionada.
Ha vadeado el río.
Esa otra ribera es una. cuesta,
porque el nivel de la tierra se levanta por sobre los sauces; resultado
de los tra.bajos prehistóricos del
agua cuando se abrió camino.
El joven, siempre pensativo, su~ la cuesta y se detiene arriba: su
vista aba.rea buen a parte del río.
Las aguas siguen corriendo y con·
versando incansables: ¿por dónde
andará el clavel?
En cada burbuja, en cada remolinito espumoso, el enamorado paisano ve un punto rojo..... . En las
orillas, donde los raigones detienen
para su adorno algas y yuyos
arrancados y les hacen formar guir·
oa.ldas de tallos y filamentos, hay
grandes manchas rojas, como ramos de claveles .... En la.s alisaduras que hace la correotada donde
pasa con más fuerza, huyen infinidad de claveles rojos ...... . En los
giros circulares de las aguas de los
rema.nsos,se persiguen unos á. otros
muchos claveles rojos ...... Y en el
ensanche, sobre las aguas lisas,
ha.y una flotación uniforme y como
dormida de claveles rojos! .... los
rayos del Sol cbicotean en la supe. ficie como víboras rojizas perseguida.si
El paisano abre los ojos con espanto, aprieta. el chambergo sobre
la frente, arrima un bárbaro lonja.zo al ruano y dese.parece.
¡Ha visto el río todo color de san·
grel
VICENTE Rossr.

tas nocbts dd J;ogar.
Tienen las auras rumores
que el arte no osa imita.r,
tienen las campiñas flores
y los tiernos ruiseñores
mela.ncólico cantar.
Tiene el cielo mil estrellas,
de las noches alegría,
el mar tiene perlas bellas

3.-Sendero de seda para mesa.

Domingo 7 de Junio de 1903.

cio!}es Y quiero que ha.ble usted con toda franqueza.. ¿E~toy en verdadero
pehgro de muerte? ¿No hay salvación posible para. mí?
El doc~r vaciló un momento y al fln exclamó:
-1M1entras hay vida ha.y esperaoza.l
. -:-No me oculte usted la. verdad, porque se trata de un caso de con·
c1enc1a. que ~eseo resolver cuanto antes.
. -Pues bien; ya que usted me lo exige, debomanifesta.rleque no hay
t 1empo que perder.

.-

II

Lleg:ó la noche, cesó en absoluto el ruiilo de la ca.He, y el enfermo
convenc1do de que su muerte era inevitable, resolvió abrir su corazó~
á. su esposa.
Catalina Louvier, que no había podido dormir
más que una hora., había entra.do pa.ra sustituir á. la.
enfermera. que velaba á su marido.
r
El paciente rechazó la medicina que su mujer le
daba, y dijo:
--;.Pa.ra. qué? ¡Todo es inútil, Cat&amp;lioa.! ... ¡No hay
remedio para mí!
-Estás en un error.
-Siéntate y hablemos ...... por últi·
ma vez. Creo que moriré esta noche, y
por tanto,es preciso que nos despidamos.
y

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2.-Trajea de primavera, para paseos campestres.

que sienten tristes querellas
de aquellas que el a.Iba envía..
El humano corazón
tiene continuos pesares
que endulza nuestra ilusión;
y tienen muy dulce son,
si es que se aduermen, los mares.
Que todo lo que en el mundo
puede atraer nuestra vista,
desde el cielo á lo profundo,
lo hizo en bellezas fecundo
el incomparable Artista.
El ~ue, cual prueba de amor,
nos d1ó una joya. sin par
de inapreciable valor,
lenitivo del dolor,
en las noches del hogar.
Noches del hogar benditas,
terror del rey del A veroo
vosotras sois florecitas '
que nunca os miráis marchitas
por decreto del Eterno.
Vosotras sois, á. mi ver,
para el hombre, noble escuela
en. donde aprende el deber;
sois un mundo de placer
donde alegre el alma vuela;
sois una fuente serena.
donde al beber el sediento
y descansu.1· en su arena,
deja que su triste pena
lejos se I a lleve el viento.
En la sociedad huma.na.,
noches del bogar, sois luz,
dando prueba. que no es vana
esa doctrina cristiana.
cuya enseña. es una cruz.

•

En vuestro tranquilo seno
sólo se baila la verdad,
sois la perla, sois lo bueno,
del mar del mundo.y el cieno
lo que llaman sociedad.
Por experiencia lo sé,
que en el mundo lo a.prendí,
pues sufriendo averigüé
que amistad, a.mor y fe
el hogar tiene tras sí.
Mientras que &amp;.quese bullicio
al que llama.o sociedad,
es el impe1·io del vicio,
es el infame ejercicio
de mentir sin dignidad.
Noches del hogar benditas,
sed vosotras, noches mías,
las que consuelen mis cuitas¡
huyan de ro( las malditas
noches de impuras orgías.

Grabado B.

\.
¡,

1

•

Huyan, sí, como el va.por
que muy lejos lleva el viento
con su soplo volador;
huyan como el resplandor
del relámpago violento.
Y tú, veo, no huyas de m(,
noche del bogar sagrada.,
pues que en el mundo aprendí
que bueno no existe nada
si es que no se funda en ti.

UNA CONFESIÓN.
I
El enfermo se incorporó penosa•
mente en el lecho. Al caer la tarde,
aumentósele Ia fiebre, inundándole
de sudor y haciéndole presentir una
noche horrible.
Hacía dos meses que la. enfermedad le ten(a. postrado en cama y, á
pesar de su antigua robustez y de
sus cuarenta. años, había agotado
casi todas sus fue1·zas.
Además, le atormentaba la idea
de un secreto que no se atrevía á
confiar á na.die. Su mujer era una
santa, y no osaba decirle Jo que
tanto le torturaba.
Enrique Louvier manifestó que
deseaba quedarse solo con el doc(·
tor Depas, que aquel día. le baca
la tercera visita.
- Doctor- dijo el enfermo- te!lgo
que tomar importantes determina·

$.-Variada coleccl6n de trajes de visita, paseo Y reunl6n.

Catalina, que no podía contener sus lágrimas, di·
jo á su marido:
-No te desesperes y ten confianza en Dios.
Louvier miró á su esposa y le murm_ur6 al oído:
-No he deja.do de quererte nunca y siempre te he
admirado por tus virtudes. ¿Serás capa.z de tener a.ho•
ra un rasgo sublime de caridad y de per~ooar á un
moribundo? Muy dolorosa. me es la coofes16n que voy
á. hacerte: pero sería un misera.ble si no ~abla.ra en
~stos críticos momentos. La vida es una serie de con•
tra.dicciones. ¡Perdóname, por Dios!. .. Tengo una. amiga y una bija .... Una. pob1·e niila. de nueve a.ilos .... No
me eches en cara mi mal proceder, porque no tendría.
fuerzas para soportar tu justa indignación. ¡Qué_ v!I- á
ser de esas dos infelices!. ... Viviendo como be v1v1do
de mi, trabajo, no me ha sido posible asegurar su porvenir. No sé cómo se mantienen desde que estoy enfer·
mo. Tu dote está intacto ..... Con lo que roe pertentiee,
procura que no se mueran de hambre. ¿Lo harás así'?
;.Me permites morit· tranquilo? ¡No me conde~es, Y_ ten
lástima de tu desgraciado esposo! ... ... Be.Jo m1 a.1mo'"-qnR ....,...nnt1•n"6" .,., c;obre con el nombre de esa
mujer. ¡Ya lo sabes todo!
Catalina. estaba a.nonada.da. al pensar que su ma.•
r1do la había estado eoga.!'iando por espacio de diez
a.!io~

Grabado A.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Junio de 1903.

1

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Junio de 1903.

_Sin ~mbargo, á pesar de su hu•
m1llación y de su enojo, mostróse
compasiva con aquel hombre que
momeqtos antes de morir se entregab_a en cuerpo y alma. á su generosidad.
. -Te juro-exclamó la. sa.nta mu•
¡er-que no carecerán de na.da.!

III
La. naturaleza. dispone de recur·
sos superiores á la. previsión huma.na.. Enrique Louvier tuvo a.l día
siguiente una. crisis terrible, á la.
cual nadie creía. que pudiese resistir. Al amanecer durmió tranquila.mente, y el doctor Depa.s no volvía
de su asombro a.l ver el cambio que
en el enfermo se había operado.
-¡Es un caso extra.ordinario, un
caso nunca visto!-decía el insigne
médico.
Louvier recobró la salud y su
convalecencia. fué muy rápida. Aunque muy débil, levantóse al cabo
de po~os días, completamente fuera.
de cmdadv. Sin embargo, en su
rostro se refl.ej aba. la. viva inq uietud de que se hallaba poseído. No
se atrevía á. mirar á. Catalina., que
siempre ámorosa. y compasiva., no
dejaba. de prodigarle todo género
de atenciones y cuidados. ¿Qué fatalidad le había obligado á martirizar el corazón de aquella. santa.
con una. confesión completa.mente
inútili'El recuerdo de a.q uella escena
íntima. ante el umbral de la. muerte,
le ca.usaba verdadero espanto.
Aunque Catalina. Louvier procuraba estar siempre de buen humor
para animar a.l convaleciente, notábanse en su rostro las huellas de
la. traición de que había sido víctima..
Su marido sufría con los pesa.res
de su esposa., comprendiendo que
ésta. los ocultaba piadosa.mente para. respetar la. debilidad de un enfermo vuelto por milagro á la. vida..
Pero, sin duda alguna, habría de
llegar el momento de una. explicación, en que Catalina. le reprendie•
ra. por su conducta., y en su dignida.u de esposa. ultra.jada, le indujera. á elegir entre su pl'opio domicilio y el otro hogar cuya. existencia. había confesauo. ¡Qué cruel era.
todo aquello!
La. muerte borra. muchas faltas,
pero son pocas las que la vida perdona.. Una vez salva.do Enrique, no
era. posible que Catalina. olvida.se
la. grave ofensa que su esposo le
había inferido.
Louvier veía venir el castigo y
hasta el momento de una sepa.ración.
Un día en que le pareció que Catalina. estaba triste y pensativa.,
trató de a.bordar de frente el asunto .... ¡Ah! Si hubiera. podido inventar una medida salvadora.. . ... .
-Hija mía-dijo el conva.leciente,-ya. sabesqué esfuerzo tan grande me- costó la. confesión que te hice
cuando creí que iba á morir ....
Catalina. se estremeció convulsiva.mente. Los celos que procuraba. /
ocultar le destroza... ¡
ba.n el corazón. No
. '1
obstante, sintió in'
mensa. piedad por a.quel hombre que en
tan a.pu rado trance
le había confiado su
secreto. Adem á s ,
aquella confesión la
había hecho &lt;in extremis,&gt; y, por tanto, ._,,
la magnánima espo - /
sa. se consideraba co- · . ·
mo un sacerdote que,
después de haber absuelto al penitente1 no tiene derecho a
recordar sus pecados. Tal vez entre
las ruinas de su
amor na.cía en ella.
algo maternal en favor de su marido.
. -¡Ah!- exclamó
· Catalina. con un acento de angelical
bondad, en que se
revelaba. un esfuerzo heroico sublime. -¡No sé de qué me habla.si
No recuerdo nada de lo que me dices. Tenías una. fiebre altísima
aquella noche y no hice caso de tus
palabras. ¡Qué modo de delirar!.••

1

«¿Qué gigante habrá lanzado
proyectil tan colosal?&gt;
¿Qué ser todopoderoso
le impulsó con tanto brío?
.... Pero al fin llegó el Estío;
fueron á ver al coloso,
que espantando al más sereno,
descendió por la. vertiente,
y hallaron .... á la. serpiente
revolcándose en el cieno.
No me importa, ni me extraña
que, haciendo lo ínfimo enorme,
la opinión pública forme
el alud de la patraña.
A impulsos del ser más vil,
la indiferencia se mueve,
pero se funde la nieve,
y sólo queda. el reptil.

CUENTO.
Voy á contarte una. historia
que me con ta.ron dos .llores,
y que es historia de amores
que siempre va en mi memoria.
Fíjate en mi narración
porque a.sí que la. comprendas,
es muy fácil que algo a.prendas
útil á tu coraz_ó n.
En una hermosa mañana
del hermoso mes de abril,
en un bético pensil
brotó una rosa temprana,
de a.roma tan delicado
que todo el pensil llenaba,
y 4.ue aquel que lo aspiraba
de ella. quedaba. prenda.do.

I

LEOPOLDO CANO.

Era, en fin, entre las .llores,
lo que eres tú entre las bellas,
la envidia de todas ellas,
la reina de los amores.
Un clavel enfrente había
que con frenesí la. amaba,
y que con ella. soñaba
y que por ella. moría.
Ma.s la purpurina. rosa,
viendo lo bella. que era.,
no reparaba siquiera.
en tal pasión amorosa..
Pues que sólo daba oído
por ha.lagar á su orgullo,
a.l placentero murmullo
de un ar.royuelo escondido.
¡Ay! del mísero clavel
que por la rosa moría;
que ella insensata. no oía
su desventura. cruel.

7.-Cojín de seda y pintura.
Una tarde, al resplandor
último del sol poniente,
alzó la. rosa. la frente
y pudo ver,con dolor,
que el arroyo murmurante
á quien oído prestaba,
dichoso y feliz se hallaba
en los brazos de su amante ....•.
Entonces miró al clavel,
pero marchito lo halló,
y sin amor se encontró
en el seno del verjel.
Y como si no es amada

¡Ay de la galana rosa
que en el arroyo fiaba!
sin ver que éste idolatraba
á una. fuente rumorosa!

.. ····················· ...... .

·····. ······ ......... ·········
····················· ····· ....
.... .. ..... ······ ············.

,_J

•t

1a flor,no vive ni un día,

allí empezó la agonía
de la. rosa delicada.
Y .... todo su mal ¿cuál fué?
el confundir por orgullo
de la lisonja el arrullo,
de amor con la. pura fe.
F. SÁNCHEZ A.

¿QUÉ SERA?
¿Será una mujer hermosa
que al mismo sol cause enojos
con el brillo de sus ojos?
¿O será a.ca.so una diosa?

Si alguno te dijere, bella niña,
que no te quiero yo,
pregúntale si odiar pueden los hombres
á la lumbre del sol.
Si alguno te dijere que inconstante
busco de otra el amor,
pregunta. si es posible que en el
· mundo
exista más de un Dios.
Y en fin, si algún infame te asegura
que ingrato te olvidé,
¡pregúntate á ti misma si es posible
y responde después1
F. LóPEZ,

No lo sé, jamás la vi,
que de mí se ba.lla. muy lejos,
de sus ojos los espejos
no me retrata.o á mi.
Mas .... en la noche callada,
cuando la argentada luna
se refleja. en la laguna
de sí misma enamorada,
Cuando triste el ruiseñor,
eleva al cielo su canto,
c11.nto que parece el llanto
de uno que muere de amor,
Allá en el cielo estrellado,
pienso que miro su rostro,
y al contemplarlo we postro
de su belleza prendado.
Buscándola sin cesar
voy vagando pot· el mundo,
sin que á mi dolor profundo
un término llegue á hallar.

_•i
.. ~f
·,

Y por eso en mi angustiosa.
situación,por donde voy,
siempre preguntando estoy:
¿Es mujer? ¿O es una diosa?

F.

SANCHEZ A.RJONA.

LA CALUMNIA.

5.-Tres elegantes vestidos de teatro y concierto.
¿.Cómo quieres que me acuerde de
los disparates de un enfermo durante su delirio?

P.

GINISTY.

Ha.y personas muy honrada&lt;: que
suponen haber hecho buena com·
pra, cuando creen haber robado al
comerciante.

*

3:1 infortunio y la lucha. hacen á
los hombres generosos y les dan un
temple de alma de granito; la tor·
tuna. y el poder los hacen suspicaces, ingratos y tira.nos.

8.-Delantales de punto Y seda

j

Por hacer injusta guerra
á una paloma inocente,
desplomóse una. serpiente
de las cumbres de la siena.
Dió una vuelta y luego mil,
y por la ladera., 1:10 breve
rhdó una bola de nieve
cuyo núcleo era el reptil.
Tanto el alud aumentaba,
con tal estruendo caía,
que en el va.lle se creía
que el monte se desplomaba..
Al ver la masa glacial
decía. el vulgo admirado:

6.-Silla de comedor, estilo "Renacimiento."

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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