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                    <text>��- - - - - -~--:~ - - = - - - - - - - - - - - - _ _ : :E;:L:...;!:\!.:
IU~N~
. D(;):;:!! ILUSTRADO.

Inauguración de un Gran Edilicio
. Galantemente invitados por los
Dir~~tores de la "Tampico News
Co., S. A._, asistimos el día 1 0 pasa~o ~ la mauguración de su nuevo
ed1fic10, levantado para gala y ornato de la Met rópoli, en la esquina
9ue forman las calles de Bolh-ar ..
Avenida del 16 de Septiembre.
·'
. La const rucción consta de cinco
p1s~s ! dom ina en ella el estilo R•:inac1m1ent o .español, que se observa
¡;m sus columnas, remates, arquitr:i.bes Y balcones, rompiendo la armon~a _del estilo, solamente las grand~s
v1trmas que, como es nat ural, rev,\la~ el es~írit u moderno que da amplia ventilación y luz merid iana a la,,
casas que se destinan a comercios n
oficinas.
: A1_1te3 de dar crónica a cerca de l:i
sencilla Y ele gante fiesta ofrecida
por los Directores, es justo hacer
.una visita al edificio, siquiera sea ,
g~andes prisas, ya que ni el espaciJ
m los conocimientos nos permiten
describir todas sus dependencias con
la fidelidad y extensión que se mer ecen.
DESPACHO DE ME RCANCIAS
AL MENUDEO.-Situado en el pi50
bajo, con ecarmes aparadores a las
calle~ de Bolívm· y 16 '1e Septiew
bre; el despacho de mercancfas a l
detalle dir igido por el señor don José Molero, es sin duda el más espacioso Y b ien a r reglado de cuant os
existen en su ramo en la capital.
Un grupo de inteligentes y sol!citos empleados atienden a la cliertela Y le muestran cuanto a su antojo ocurra, pues es r egla de la casa que toda persona que atraviese
la puerta, no salga sin la satisfa cción de haber adquirido lo que d esea o en la inteligen cia de que si no
ha comprado, es porque lo que busca no existe, pero nunca por falta
de atención o por exceso de precio.
OFI CINAS GENERALES.- Todo
el segundo piso está ocupado por el
despacho del Presidente y G erente
General Y por las oficinas d e la Empresa. Trabajan en ellas más de éi"ln
·empleados de ambos s e xos y dir ije
el enorme movj¡niento dé correspondencia, cuentas, cobros, pagos, remisiones, facturas, etc., el - h ábil contad or y perfecto caballero ·don Adolfo Fernández Nilñez.
El mo_viil;!iento que t iene este d
partamento de la casa, es sólo comparable, en México, al de las grandes instituciones de crédito o de f errocarriles.
ALMACENES. Para depósito
de mercancfas, lo mismo que para.
el despac ho de las mismas al por
mayor, se ha destinado el piso ter-cero, e l cual en su totalidad est á ocupado por casilleros, vitr inas, etc.,
que guardan efectos e n cantidades
el!.ormes, pero bajo una perfecta clasificación, para que su despacho s,ia.
rápido y eficaz.
Un antiguo empleado de la cas:i.,
el sefior Policarpo Ceballos, lleva
la batuta en l os almacenes y, a decir
verdad, sólo mer ece elogios su pericia y el ordenamiento en que tiene
todo d ispuesto.
TALLERES DE SASTRERIA.Don Alej andro Berezowski está encargado de los grandes taller es d,•
sastrería que constituyen uno de los
ramos más importantes de la "Tampico News Co.," al grad o de qu1J
ha habido necesidad de destin ar todo el cuar to piso para la con fecci ón
de ropa. Bien es ver dad que en esta
casa se ejecu ta toda clase de trabajos de sastr ería , desde un m agn ffico frac o el traje de un diplom ático,

r

0 -

Fachada del nuevo Ed ificio de la Tampico News Co., ::,. A.
basta el humilde vestido para d
:-~nihre de campo.
Ayuda en sus labores al sefior
.Berezowski e l conocido cortador doP
Te lesforo Illán.
RELOJERI A, ALMACENES, ETC.
-La relojerfa es otro de los renglones importantes de la "Tampico
News Co.," S. A., y tanto a los talleres de esta industria como a otn
sección de almacén, sombre rería,
etc., se han dedicado e l p iso quinto
y parte de un piso s uplementario
constr u ido sobre la azotea.
Entendidos operarios tr abaj an en
la relojerfa y se- mbrerer!a, hacieml·J

obra muy apreciada en toda la R P,· prosperidad, cada vez más creciente
de esa Empresa, que ha sabido elepública.
varse por la inteligencia y constancta
del señor don Abraham Z. Ratner y
de su h ermano don José, a la altura
Verificóse la apert ura de esta de las primeras del pafs.
Para terminar esta breve noticia
nueva casa ( nos referimos al edilicio ) e l dfa 1 O del mes a ctual y fuP.- diremos, que la Junta Directiva de la
ron. invitados a ella los señores Jor- "Tampico News Co.," la constituyen
je y Vfctor Huerta, hijos del Primer los señores: Abraham Z. Ratne:i:,
Magistrado de la República, as! ctJ- Presidente y Gerente General; J osi?
mo otras distinguidas pe r son alida- B. Ratner, Vicepresidente y Su b-gerente; Adolfo Fernández Núñe~
des.
En el despacho del señor Presi- Tesorero; Lic. Guillermo Obreg(in
dente fué servido un exquisito l unch- j r., Secretario; y José Molero, L--0champagne y allí se brindó por In misario.

�BlBLlOTECA. UNIVERSITARIA

"ALFONSO RFYF.$"
.

¡'!!.Jijf~$

EL 1'fUNDO- ILUSTRADO.

El Soldado Auton1ático

Al mismo tiempo, un fusil automático, montado en dicho cilindro,
hace 400 disparos en una dirección
dada.
Los soldados autómatas pued():,
ser movidos desde un puesto central
situado o ocho o nueve kilómetro~
en retaguardia de la linea de defensa.
Dichos soldados no pueden set·
vistos del enemigo, sino- cuan.do surgen del suelo.
Para instalarlos no hace falta perjudicar los cultivos.
Su emplazamiento es sen&lt;·iilisin!o.
De los ensayos hechos re,mlt:1 que
:i.;1,!unos centenares de estas soldados
f] P acero pueden dE&gt;fender un.t posición contra todos los ataques de una
infantería numerosa.

Un eminente ingeniero danés, acaba de sacar patente de invención dt

un aparato maravilloso que ha imaginado y construido.
Lo denomina el soldado automático.
Dicho aparato se compone de uu
cilindro de acero que en época normal está dentro de otro cilindro més
grande, plantado en el suelo verticalmente.
Gracias a un mecanismo muy se11cillo, es puesto en movimiento por
medio de la telegraffa sin hilos, el
cilindro primero surge de la tierra a
una altura de medio metro.

CAPITAL SOCIAL:

EL BUEN TONO,

$10.000,000

Inaccesible, naturalmente al pánico y al desorden, disparan mecánicamente sus cuatrocientos cartuchos.
Para vencer su resistencia hay que
r'estruirlos uno a uno, cosa dificiHsima.
Y como rn les mueye por medio d~
la te!egraf!a 'sin hilos, no hay manera de inmovilizarlos.
Algunos militares daneses que ha11
presenciado los ensayos dicen que sa
podi:l alinear, en los puntos de m~s
riesgo a esos soldados auwmático,
1 en ~rvando las tropas para los sitios
c!e mfs dificil defensa.
El ejército que asi procediera, en
opinión de ellos, ganarla las batanas eón gran facilidad y sin grandes
pérctidas.

s. A.

Cuarta Colección No,49
DIRECTOR GENERAL

E. PUGIBET

MEXICO. -

=~

(1-- .

- 0
Llegado a Europa, el marino ecb6 a ""1
los cuatro vientos el relato de su aven- 0
tura. ufanandose de haber descubierto
un monsu-uo probablemente antedilu- ~
viano y al que por haberlo visto fumar
bautizó con el nombre de "numa fedal''
ten groenlandes, adorador del fuego. 1

A lo me¡or, el ruido deun cuel'l)O
que cayó y algunos alaridos le hicieron
refugiarse a bordo, y desde all.f pudo
ver como un esperpento se acercaba
brincando como un poseido, recog!a la
colilla del cigarro -, se ponía a fumar
con manifiesta satisfacción

....

~
~ '"·'

'-' }

·,~

-~

=

~
~

Hurgando entre los tempanos y preguntando a los animales acabó po,
convencerse de que el adorador era sqlo producto de la calenturienta imaginación del contra-maestre, pues osos
y rocas aseguraron bajo palabra que
ni había fuego en el polo ni mucho menos irracionales que le adorasen

! .

Registrado como artículo de segunda ciase el 3 de Noviembre de 1894.-lmpre~o en papel de las Fábricas de San Rafael.

Año XX. - Tomo 1,1.

México, Octubre 19 de 1913.

DAMAS

,

'1

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:
¡

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. .

$100,000.

.,!:
• ._,

El aventurero encendió Ün cigarro
ALFONSO XIII para disimular s.u
~ mortificación y se disponía a regresar
~ cuando se le plantó delante un paque-=. te de pieles que se agitaba jp"Ot&lt;.scamente y que hizo creer al via3ero que
al fin habla topado con el dichoso ado•
rado,

..,a,:= _

i Que adorador, ni que ocho cuartas!
Era•Moquete, comerciante de la luna.
que viniendo a efectuar una compra
de cigarros del Bueµ Tono; para revenderlos en J!Uestro satélite. había tenido
la desgracia de cae~en el P!)lO. de donde ya no le había sido posible sahr

''EL BUEN TONO," S. A,, tiene registrada conforme á la ley,
&lt;iRANO~S PREMIOS: P1'RIS 1900

'

.. : .
.

Una compañia cinematográfica danesa está proyectando la confección
de una peHcula del terrible naufra¡;io del "Titanic," en la cual se ¡&gt;ropone gastar nada menos que ....

~

Número 16-·

D!STI NGUI DAS

· El tolmo tin~matográflco.

-= .
ltl:'
~~e

,.: ' )

PARA PROLONOAR LA VIDA.
Un niño se levanta muchas
veces sin el menor daño después
de una caída que habría. roto los
huesos de su abuelo. ¿ Por qué?
Porque el cuerpo del nino ee
flexible y 1&gt;lástico, mientras el de
P.U abueló es duro y quebradizo.
La sangre deposita materias que
tienden á. obstruir el corazón y
las arterias é impedir la circulación; la mayor parte de las pera:mas que tienen más tle ..sesenta
auos sufren más ó menos de ese
desarreglo, el cual las trae al
estado que se conoce por el nombre de vejez. Eminentes autoriUldes pretenden que si pudiéra~
mas alimentar convenientemente
el cuerpo y deshacernos de los
residuos inútiles, la vida podría
prolongarse casi indefinidamente.
En todo caso se pueil.e vivir no•
venta años lo mismo que cincuenta, siempre que tengamos un
cuidado inteligente de nosotros
mismos. Consérvese el sistema
limpio de gérmenes mórbidos y
los nervios con pleno gobierno do
sus varias funciones, mediante el
uso de un vitalizador como la
PREPARACION de W AMPO LE
y, descontando los accidentes, todo el cuerpo permanecerá fuerte
y elástico mucho más tiempo del
que sería posible de otro modo.
Es tan sabrosa como la miel y
conti:me una solución de un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
con Hipofosfitos, Malta y Cerezo
Silvestre. Para Desórdenes de la
Sangre, Enfermedades Agotantes
y Tísis está por encima de todas
las demás. El Dr. D. M. Velez,
Profesor en la Escuela Nacional
de Medicina de México, dice:
''Desde hace varios años uso la
Preparación de Wampole an caeos de afecciones oculares infan•
tiles sostenidas por anemia ó cscrofulosis, quedando muy complacido del benéfico resultado obtenido." Eficaz desde la primera
dosis. De venta en las Boticas.

PROVEEDORES DE LA ·
REAL CASA DE -~SP~~-~
'

'

.. v . ... ~

Tan plausible explicación obligó a
Pivote a ofrecer al comerciante un asiento en su trineo y ya en Londres.la
Sociedad declaró que valiendo mas un
selenita que cualquier monstruo se
añadiría al millon un par de cerveZ?"'
MOCTEZUMA. Onzaba, para que; loe "18•
¡erosbrindaranpo, El Buen Tono.S A

la~rop1edad

de estos anuncios,

Y ST. LOUIS MISSOURI 1904.

POR 'REAL DECRETO DE
17 DE FEBRERO 1909.

LA MEJOR CERVEZA DE LA REPÚBLICA, ES LA DE M0CTEZUMA. ORIZABA.

Se ha contratado un gran trasatlántico para las escenas que precsidieran al siniestro y para el salv;,mento de los pasajeros, y está con~truyendo un bar.co especial, parodia
riel "Titanic," para representar la
escena final, en que .,e verá al col0l'ii hundirse en las 1irofundidad€s
ctel. océano. Más de cuatrocientos actores tomarán parte en la representuclón y entre los pasajeros de primera clase· a bºorcfo ae1 trasatlántico fletado con este· objeto figurarán personaj,e__s de, l9s altos círculos so_ciale:;,
que se pr.estan .gustosos ¡i. ellp p_9r
la novedag_· ¡¡1~ la· ·experiencia., .

..
SRITA. EÑRIQUETA DE LA VEGA

�DIRECTORIO
Jt~L MUNDO ILUSTRADO
Semanario de Actualidades, Arte y Litf'1•at11ra.

·Etlitado por "El Mundo Ilustrado" y "La
Semana Ilustrada," S. A.
DIRECTOR GERENTE GENERAL
EDUARDO l. AGUILAR.
JEFE DE REDACCION
/
MANUEL BARO.
COLABORADORES
t-,ic. l&lt;'cderico Gamboa.-'.Lic. Jesús 1\1. Rábago.
-J.ic. Nemesio García Naranjo.-Lic. Rubén Valenti,-Llc. Antonio Ramos
Pedruezn. ·
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!i11-. Calle de Bucareli, 11.6.-Apartado 149.-Teléfonos: .Mexicana, 684, JuArez;
Erlcsson, 1518.
(con linea¡¡ de extensión.)
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l&lt;Jn la Ciudad . . . · . . . . . . . . . . $ 1.00
(pagadero por adelantado.)
En los Estados. . . .' . . . . . . . . $ 1.25
(pagadero por trimestre ac!dantado.)
li:n el Extranjero. . . . . . . . . . $ 2.00
{ pagadero por semestre adelantado.)
NUMERO~ SUELTOS:
~u la Capital . .
. $ 30
. ,, 0.36
En los Estados. .
l!Jn el Extranjero.
. ,, 0.60
Atrasados. . . .
.
. . . ,.0.50
Para la publicación de a,•isos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16
&lt;le Septiembre, li. Sus agentes en Europa, la
Socl.été Mutuelle de Publicité, 14 rue de RGugemont, (9 e.)
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
Toda correspondencia y giros deben remitirse al Director Gerente General.

La Jura de la Bandera
:\'lusa, dame tu mano gentil. Musa, vuelve los ojos hechiceros y q1,1e yo te vea el alma a través de las pupilas nazarenas. Mírame,
Musa, soy el mismo. Bueno, el mismo nó, po:·que este gesto amargo no me 'o conocias. Paro el alma! Oh, la psique enamorada y romántica es la que tú conociste cuando yo te
diie mis tristezas cierta noche de melancol!a
y tú me besaste en la frente. Musa, Princesa. óyeme. No vamos a escribir arUculos de
poU:tica, ni a divertir a un ~oncurso Jayane~co,
de esos que están al reñir ' por un candidato
y que se arrojan los trastos ·a la cabeza por ui.
~( o por un nó que les repercute en el intf,~tlno. Oyeme, Musa. l\Hrame al rostro. Vengo
&lt;le la pelea, y es verdad que ,te dejé en el más
¡,rofundo olvido por salir a justar con los malandrines, sin pensar en mi alcurnia y sin saber
que el ruido de mis e_spuelas de oro debia r;:sonar únicamente sobre los mosaicos de tu
alcáaar. Ahora vamos a escribir un articulo,
Musa mia, que sea comG agua lustral sobN
mi cabeza pecadora. Un articulo que me desagravie, Musa._ Tú no vas a abandonarme ah~ra. Tú eres muJer, y por Jo tanto, debes. se.r ID!·
sericordiosa, nb como tus hermanas menores
de carne y hueso, que a las veces son malas.
y nos hincan los dientes en el corazón. Tú eres
un ser superior de infinita bondad. Lo que ticn.es de hembra, es la dulzura. ·Lo que tienes
de humano es el blando sentimiento de la compasión. No quieras parecerte a las lindas muüecas que nos hacen sufrir, ara por su roman,ticismo ¡ tan atrasado! ora por su neurastt!·nia tan de moda, ya por su improbable com.plicación psicológica aprendida en Paul Bourget o ya por su pose insufrible de snobinett,,,.
,.nfermas de nietzscheismo. Yo vuelvo a U con
:\os brazos abiertos. Puedes verme a los ojos.
¿ Una imagen? Si. Es ya un sueño. Una silueta
·,borrosa. Una figura femenina que _ asomó a
mis pupilas, pero que se marchó, como se han
inarchado todas, más tarde o más temprano.
Esta parecia quedarse aquí, Y Si acaso notas cn_-10 un trasunto de su presencia, es debido a.

un fcnúw c no físico semejante al que se produce cuando vemos de frente al sol: quedan en la
re¿ina manchas irregulares de colores sucesivos dE} iris. Primero un rojo de brasa, luego
un anaranjado oriental, después un te-nue amarillo de oro, luego el verde esmeraldino que se
funde en un azul profundo de mar, para dejar
sitio al pincelazo violeta que se desvanece al
fin en un negro de toca luctuosa. Eso queda
en mls ojos. Quizá mañana, como el enfermo
yue sale a plena luz, después de muchos dia11
de encierro, abra los párpados a la glona ae.
sol y no tenga que hacer la súplica del Osvaldo
de Ibsen.
¿Me has entendido, Musa? Bulle en mi cer~bro una idea patriótica. Ayer juraron la bandera algunos miles de niños. Nuestra bandera, sabes? La que nos humedece los ojos cuando pasa entre las bayonetas relampagueantes,
llevándose las sonrisas de las mujeres y los saludos de los hombres. La que es cifra y compendio de nuestras nobles ansias. La que ,ufre si sufrimos y goza si gozamos. La que comparte nuestros duelos y nuestras alt&lt;grfas. El
sfmbolo más puro y más limpio oe nuestro
amor a la tier1~a que nos vió nacer. Mi corazón siente ahora un júbiJg de niño en medio
a la tristeza· ambiente. Esa joven generación,
aturdida por el traqueteo de las ametrallad,1ras en las mismas calles por donde dlvertfa
su b~lla infancia, ha iao a jurar que primero
que permitir una afrenta al amado lienzo tricolor; ha Ido a jurar que antes de permitir quu
plantas extranjeras huellen nuestro suelo, sabrán hacer murallas infinitas con sus pechos
inermes y s:icrificarse en un épico holocausto,
_digno de aquellos bravós infantes cuyo martirio ejemplar murmuran estupefactos los viejos
ahuehuetes de Chapultepec!

Y no debieron jurar únirumente los niño¡¡
mci.icanos que ayer pusieron un ósculo de
aruor en la seda joyante de la bandera, morir
poi· la patria cuando la patria esté en peligro
porque manos mercenarias quieran posarse sacrílegamente sobre lo• que es santo patrimonio
de los verdaderos libertadores. Debieron hacer
un voto, íntima y cordial, aunque ño saliera a
los labios como las más fervorosas oraciones, de
no contribuir ellos mismos, cuando lleguen a
la fúérte ·edad viril, a la angustia indecible de
esta Patria, ensangrentada y herida por sus
propios hijos, maniatada en la roca prometeica
de la más honda tortura, desolada y llorosa en
el picacho más enhiesto de la desolación, como la hija de Jepté, cuando lloraba su perdi&lt;'a
virginidad sobre los· valles del mundo primitivo. Ellos, los niños nuestros, esperanzas en flor,
brotes nacientes en la corteza de la nacionalidad, pequeñas vidas i"Qdecisas en los turbiones
sociales, debieron levantar los ojos al cielo y
.iurar que no empuñarian nunca las armas
fratricidas para echarse a los campos en busca
de ideales incumplibles, en 41.efénsa de doctnnas demagógicas, porque es lucha estéril querer saltar ias etapas evolutivas que rige una
sabia ley superior, y porque es triste y es lamentable que los hermanos se a:::esinen bA::-baramente como 'bestias feroces, mientras los
caudillos fementidos levantan la copa de champagne en loor de la "constitucionalidad."
A esos niños, que ya se han dado cuenta de
que la Patriá gime atrayesada por los siete
puñales del más cruento dolor, el cronista les
diría: sed patriot¡i.s, porque el amor a la Patria, es la sal del_baµtismo, es el beso de nuestra madre, es la senectud venerable de nuestros progenitores, es la caricia de nuestra novia, el abrazo trémulo de la p:rnjer que nos tocó
en suerte de dicha, la nieve de la11 canas familiares, el azul de nuestro cielo, el aire perfumado de nuestras montañas, la tierra próvida que nos brinda sus frutos, todo esto a que
estamos acostumbrados desde pequeños, desde
la primera palabra que pronunciamos al decir
"mamá," hasta el último suspiro que recogemos
de los nuestros al expirar. Sed patriotas para
defender tan bello patrimonio, pero ante todo,
sed mexicanos! No os empeñéis en sordas guerr·as civiles. No os suicidéis. Creed en las palabras de Cristo, si ya no en el sentido universal de la sentencia, cuando menos, en el mas
restringido del propio Interés: Amaos los unos
a los otros!.

JOSE LUIS VELASCO.

et Bentenario 6e ~er6i en el Bonservatorio

LO ETERNO
Cosas sin alma que os mostráis a ella
y la servfs en muchedumbre tanta,
temblad; la móvil hora no adelanta
sin imprimiros destructora huella:
De la Materia, resistente y bella,
tomad lo que más dura y más encanta:
si sóis piedra, sed mármol; si sóis planta
sed laurel; si sóis llama, sed estrella.
Mas no esperéis la eternidad: el Jodo
se disuelve en la onda que lo crea,
Dios y la Idea, con diverso modo,
pueden só~o flotar en la marea
del objeto del ser: D\os sobre todo,
y sobre todo lo demAs la Idea.
SALVADOR DIAZ ~fiRON.

La Mariposa Negra .
Y lo que tú creiste mal agüero
sembró una nueva flor en tu sendero.
Fué al pié de tu balcón ....
Se desgranaba
esa. charla de amor que nunca 11eaoa
en esas dulces horas de poesía
que vivimos unidos cada día.
Eterno surtidor de eterna fuente
que parec!E;mdo igual, es diferente,
pues aunque siempre es agua y siempre brota,
en cada instante e11 nueva cada gota.
Fué al pié de tu balcón ....
En esa vld:.L
dulce, de nuestras almas conocida,
en que cada palabra es un ensuetío .
y cada corazón esclavo y duefío.
Yo deshaciendo en frases mt carlno,
tú oyendo como un niño
que oye un cuento de labios de la a·buela
y que olvida 1011 libros y la escuela,
(el pesar de su vida de siete años) ....
tú oyéndome, sintiendo muy extraño,
muy lejos los pesares de una vida
que supo del dolor, y que lo olvida.
Asoma en el encanto de tu cara
una sonrisa que el amor trazara
y mi alma recoge su dulzura
que es tu vida la flor de ·mi ternura.
Mas de pronto rompiéndose el encan to,
retrátase en tus ojos el espanto,
esos ojos de amor que mi alma adora
y que, Inquietos ahqra,
siguen con ansiedad siempre creciente
el zig;-zag inconsciente
que al derredor de mí dibuja ansiosa
una asustada y negra mariposa.
¡Pobrecita! No sabe
que su presencia, para tt tan grave,
encierra mil presagios de tristeza
¡élla que apenas a vivir empieza!
¡ Pobrecita! viajera de la noche,
tímida ante el derroche
de luz que hay en el cielo y en tus ojos.
y que inocente causa tus enojos.
El dolor, ee muy cierto, -vuela inquieto
a nuestro derredor, mas ¡qué amuleto
mejor que le haga huir de nuestro lado
que amar y ser amado!
La mariposa negra, está en el alma
que perdiendo la fe pierde la calma;
cuando desea todo y no cree en nada
cuando no sabe amar y no ea amada;
Pero en el alma que desea y espera,
en el alma que siente verdadera
la dicha de un amor en que conffa,
y está como mi alma, amada mía,
llena de luz desde que t\1 la alegras
¡ no habitan nunca mariposas negras!
No temas las nocturnas agorera11
que mientras yo te quiera y tQ tn.. quierM
nuestras almas unidas
serán siempre dichosas.
No romperán la vida de do11 vidas
un tfmido aleteo de Maripora11.

G. I'. AGUILA'H.

..

No podía pasar est a
f!:lcha tan solemne para el mundo musical
desapercibida en nuestro Conservatorio y
con ese motivo el Director •
del Plantel· organizó un
variado programa.
En primer lugar tuvo
efecto la ceremonia del
descubrimiento de los cuadros de honor para los
alumnos más aventajados,
ceremonia la cual fué presidida por
el Ministro de Instrucción Pública,
asistiendo los profesores, alumnos, Y
distinguidos miembros de la Colo-nia
Italiana. El maestro PQnce ejecutó
su bellisima "Berceuse Mexicana," Y
después el Secretario · saludó a los
alumnos cuyos primeros nombres hal).
ele figurar en los referidos cuadros.
Volvió al piano el maestro Ponce v
acto continuo pasaron al sitio de honor
los alumnos distinguidos entre grandes aclamaciones, que son los siguient es: señoritas Julia Alonso, Albina.
Pérez y Sara Upton; y los señores Angel E•,quivel, An~el Badillo, Rubén
Montiel y Salvador Ordóñez.

El cuadro de honor inaugurado en el Conservatorio el dia del Centenario de Verdi.
Algunas artistas que tomaron parte en el acto tercero de "Afda," representado en el Teatro
Arbeu .con motivo de dicho centenario.
La presidencia en el banquete dado por el mae:;;tro Carrillo en su casa, co1:1 motivo del Centsnario.
Grupo de l maestro Carrillo rodeado de algunos Í-'rofesores del Co~sérvaforio y d l concurrentes a las fiestas.

�rfCASTelLANA

···(
.

'

~~

~

CARIDAD
E l viento de la selva,
Ese constante arrullo ue las frondas,
Es un gran redentor de redentores,
Que mece nidos, acaricia llores,
Y besa los cristales de las ondas;
El nido es r ll,dentor, porque es promesa;
La flor, porque perfuma;
Y el lago y el torrente en la represa
Predican evangelios de pureza
Con los blandos encajes de la espuma.
Pero esta trinidad no es suficiente
A redimir los vicios del boscaje
Porque falta el ambiente
Para esparcir su caridad salvaje.
Y llega el viento y se completa todo;
El lago y el torrente no hacen lodo
En el remanso que la brisa mueve.
Las alas cuando surjan de los nidos
Tendrán apoyo y fuerza que las lleve
A los campos floridos;
Y alli, pródigamente,
El aroma de flor será bastante
No sólo a embalsamar aquel ambiente
Sino hasta el bosque ajeno más distante.
Por eso es redentor de redentor'es
El viento de la selva, porque hay esparcimiento,
Porque hay a¡nor. Y el bosque se redime
Con la sublime
Caridad del viento.

.

.

--

Marchi(o a fuerza de regar perfume;
Como el viento que llora, y que se arrastra
Embalsamando la planicie rubia,
Para subir a desgranar sus cantos
En el fino cordaje de la lluvia;
Como el huevo que humilde se revienta
Para que haya plumaje;
Como el perdón sobre la cruz que afrenta,
Como una bendición, tras un ultraJe.
¡Oh Caridad!
Contigo la vida será buena.
Y sufre, que el martirio de amor es necesario:
No habrá arrepentimiento -si falta Magdaleni,,,
Ni existen redentores sin cruz y sin cal vario.

POETAS MEXICANOS

De su propio vivir; aquel despojo
De su unidad completa,
Somo una rosa quieta
Mirando la clorosis del rastrojo.
Y se miró si asimismo y tuvo pena;
Y miró en derredor, y tuvo enojos;
La multitud impávida, serena,
Admiraba el rigor de la condena
Con sus millares de intranquilos ojos.
Pero miró al azul, y las estrellas
Le llevaron consuelo.
Suspiró por la luz de todas ellas,
¡Suspiró por el Cielo!
Y sofocando tan sencillo anhelo
Llegó el verdugo, le cogió del pelo,
Enmarañado y bronco;
Puso en un saco la rojiza testa
Y echó w bre ella la hemorragia presta,
Brusca y tenaz del mutilado tronco.
Y con un canto ronco
De sus días de fiesta
Alzó su fardo glutinoso y blando
Lo echó a la espalda. . . . y se alejó cantan do

LOS AHORCADOS
Cuelgan de las ramas los extrangulados
como largos frutos desproporcionados
bajo el fino tallo de la soga ingerta;
y con la mirada fijamen te abierta
por la crispadura de los estertores,
cuelgan de las ramas como grandes flores.
Tienen sobre el cuerpo bruscos desencajos
y en su boca brillan los espumarajos
de las maldiciones y del sufrimiento.
Se contemplan mudos, y a merced del viento
que los acaricia son como badajos.
Llevan en su rostro los sangrientos cuajos
de las congestiones, multiformes sellos
que compadecidos, cubren los cabellos
desenmarañados. Y la boca muerde
la jaspeada lengua cancerosa y verde.

II.
Los troncds, cual serpientes retorcidas,
Contemplan el dolor de sus heridas
Como huellas de lanzas
Que dejaran profundas cicatrices;
Y a l pálido color de sus barnices
Los árboles parecen, esperanzas
Atadas a la tierra con raíces.
Pero llega la savia, y es consuelo
En la desolación de sus congojas;
Porque así, las ralees, en el suelo,
Sostienen a. los troncos;
Y los troñcos las ramas;
Y las rarr. as las ho.j as,
Y las hojas, con caridad sincera,
Refrescan ramas, troncos y raíces,
Agitando su larga cabellera.
Y, p1ódiga tambié.n, esta frescura
Va a entibiar el ambiente de Jos nidos,
Suavemente prendidos
En la finura ' de los brotes nuevos
Como ornamento de bruñidas galas;
y ese calor, fermentará los huevos
De donde surjan redentoras alas.
Así el germen redime los dolores;
Asi es la caridad, fuerza sublime
Que cubre heridas reventando flores.

.

JOSE F. ELIZONDO.

EL AJUSTICIADO

Subió al cadalso e!l actitud doliente,
Por la vergüenza del tormento mismo;
Colocó la cabeza humilden::ente
Y esperó e l cataclismo.
La cuch illa bajó con el coraj e
' De su realización; hizo e l desgaje
Del doblegado cuello, y la tortura
De mil e,pectad"ores inhumanos
III.
Se expresó por la tensa crispadura
De nervios y de manos.
E l amor nos redime cuando €S hu.111anitarit1;
Y rodó la cabeza, bruscamente,
Jesucr isto en la cumbre del Calvario
..
Con un ruido sin eco,
Fué un ejemplo de amor. Y en el martirio
Mientras el tronco desgarrado y hueco
Que conmueve y exhorta,
Alargaba sus miembros lentamente;
Fué su bondad tan grande, como el lirio
'.T'odo flojo, muy blando, muy despacio.
Que perfuma la mano que lo corta.
Cayéndose en s i mismo, como e l lacio
También, la gran teor fa
(;borrear de una fuente.
Que va de puerta en puerta y dia por dia,
Quedó en los labios la tranquila mueca
Alargando las manos,
ne una consumación sin agonía;
Por dar una caricia a sus hermanos
y en el torso, la sangre que escurrfa,
o alguna extremaunción en su agonía,
Dibujaba nna grec:1.
Es ejemplo de amor. Una armonia
!"ólo sns o'os. sus abiertos ojos,
De caridad nos mue.-e y nos levanta
Sus ojos espantados,
A la cumbre de nuevas redenciones
T&lt;1xpresaban a n gusti::t
Donde gimen las almas solitarias,
Fijamente clavados
y de cada tormento redimido
Sobre la rosa mustia
Sur girán bendiciones, bendiciones,
ne sns miembros tronchados.
y plegarias, plegarias y plegarias.
Y mira"1nn, miraban con ternura,
Que el alma que consuela Y se consume
Con dolor, con pavura,
Prodigando su amor, es tan g loriosa
Aquella flor de sangr e separada
romo un cáliz de rosa

Se alzan en la sombra, como implo-.·ac1011eo;,
los torcidos brazos de las ramazones;
y con carnes blandas, y con nervios flojos
y en el suelo fijos los abiertos ojos,
los extrangulados, pálidos y enjutos,
cuelgan de las ramas como largos frutos.
Pero tienen una irónica venganza
contra sus verdugos: "La hora de la Danza!'
A la media noche, cuando todos duermen
y en la selva canta su pasión el Gérmen,
llega un viejo torvo de inclinada testa
dirigiendo el grupo de su gran orquesta.
Es el Viento; y ruje tarantelas honóas
en el violoncelo de las verdes frondas;
y los taciturnos, los extrangulados,
los de los :;emblantes tan amoratados,
mu even el cordaje de sus nervios flojos,
clavan en la sombra los abiertos ojos
y crispado el pelo como dura cerda
bailan suspendidos de la tosca cuerda;
porqt1.e el canto, lleva gritos sangradores
contra los humanos extranguladores,
y los cabizbajos manifiestan gusto
porque encuentran algo vengativo y justo.
Y al violoncelista de sus embelesos
Je consagran danzas y le mandan besos ..... .
Y se escucha un sordo traqueteo de huesos.
Entre tanto, el viejo, con su violoncelo
sigue el estribillo de su ritornelo;
y los cabizbajos continúan sus danzas,
con sus l argas piernas que parecen lanzas,
desarticuladas con siniestra bulla .
Y un perro que pasa, l os mira y ahülla.
,JOSE F. ELIZONDO.

..,
?

l
1 ,,.

ú

MIMI DERBA
Esta que véis aqui, cultos lectores, es la graciosa artista que lleva un bello nombre digno,
por su sabor fonético, de hacerse célebre:
Mimf Derba. El público metropolitano ha regado a su pas~ las flores blancas de la admiración
y se ha rendido, galante y deslumbrado, ante
la gentilfsima diva que apenas surgió en ua
escenario, triunfó en seguida, como el César.
de la historia.
Ahf la tenéis con su gracia propia, la misma
cuando presume de \ln pintoresco flamenquismo, qu e cuando viste el blanco tabardo, grato

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a los ojos de Julieta. Es ella. En sus ojos se
ha quedado dormido un postrer rayo de so l.
En su boca, se murieron de envidia los claveles
encendidos. En su garganta se alojó un suave
rui$eñor que canta a las veces, para darnos la
s- nsación de un bello sueño azul
En esa mirada, que parece venir de los diamantes negros de una reina mora de romance,
tiembla un claro fulgor de i nteligencia. Dicen
que Mimf Der-ba escribe lindas pítginas femeninas y de allf seguramente que su sonrisa tenga
cierto dejo superior y cierta dulzura romántica, que se lleva bien con el aire sefíorial del

rostro, dorado y fino. l\1imí Derba, que tiene la
arrogancia de una joven emperatriz, tiene también la suavidad de una paloma enamorada.
De todos modos ella sabe t riunfar en la escena.
No será imposible que los lectores d e "El
Mundo Il ustrad.o" saboreen una página escrita
por MimL Así conocerán, de la artista mimada
por el público, un misterioso rincón de alma,
algo muy distinto a lo que ella d·ice ~n sus papeles, según la indicación de los libretos. Estamos seguros de que será. una grata sorpresa
para nuestros abonados.

�1~1· LITERATURA
DI!
¡por cuatro palabras!
---·A mi hermana

♦

•

•

Concha.

Allá en las lejanias de mi existencia, entre
las irisadas brumas de la infancia, vagamente
esfumado en el campo de mis recuerdos, se
destaca e l contorno de una anciana de cabeza
blanca como un copo de nevados hilos y de apacible mirada en la que irradiaban los destellos
de dos claros zafiros ... ¡Era mi abuelita! . . ..
Corriendo hasta donde ella estaba sentada en
su amplia butaca de vaqueta cordobesa, relucientes clavos de cobre y sólidos pies que simu-

•

kL
Y BELLAS ARTES DIJ

ra decifrar pensamientos que no contiene libro
alguno, para entrever esperánzas que el lenguaje no traduce jam!is . . : : : .
Lleg'ó la soltmne festividad del Corpus. El
puerto de Ve1acruz se átaviaba, resplandeciente, Eaturado en una atmósfera de alegria. . . El
abrasante calor del mes de Junio entibiaba 01
movible oleaje del mar; la tradicional vela ·d,~
lona refrescaba en una ancha faja, las calcim,das losas; como un festón de espuma tendianee las cortinas de encaje sobre los balcones, :f
de trecho en trecho erguianse las ermitas empenachada3 de olorosas hojas, circundadas dú
flores y orladas de rojas colgaduras en cuyo
fondo se alzaban los e3pejos como ansiosos de
reflejar en su bruñida superficie la custodia úe
aspas de oro esmaltadas de brillantes y rubies
que formaban el cerco de la hostia blanca y PU·
ra como la fe de los creyentes que, poseídos dt::
inefable beatitud y de veneración sin limites,
se doblegaban ante· su Dios infinitamente grande
y misericordioso, . : :
Corridas e3taban delante de todas las ventanas las tupidas celosías; las campanas, los cohetes y las músicas atronaban el espacio con sus
sonoros ruidos, apiñábase en las calles la multitud y entre ella, cediendo a sus vaivenes, como amapolas entre la alfombra del trigal espeso, descollaban los tocados de las damas,
con las altas peinetas de carey o de conchas
prendidas entre los pliegues de sutiles blonda~.
Avanzaba ya la procesión trayendo pajo el rico
palio de tisú, el astro que abrasa a las almas
con fuego m!is intenso que el que lanza sobrH
todo su séquito de planetas, el que derrama su
luz y su calor en nuestro ctelo, .. ,-.Alli, fren te
al altar donde la procesión se detuvo,- donde
los misticos himnos parecían corrio que ascendian
a la altura envueltos en las opalinas espirale,
del incienso, fué donde entre las hojas de dora-

dos cantos del devo~ionario se deslizó una misiva cuyas lineas a lumbraban después con sus
miradas unos azules ojos, allá en el silencio de
la casta alcoba . ....
¿ Qué conte:11a esa misiva? . . . . Las protestas de un amor puro y ardiente; la abreviada
historia de un ho:r,bre entregado desde . niño ;-1.
las cóleras del mar y abandonado en el mundo
como un barco desmantelado en la solitaria extensión del océano; el ruego tímido de un corazón sediento de cariño, y la p·romesa form.11
de volver al cabo de dos meses, a recoger una
ansio3a respuesta.. . .. Y la púdica virgen · que
a través de aquellas lineas entreveía una tembloroEa mano, c'.os negros y · brillantes ojos y
un gallardo uniforme de óficial de marina, llil
vaciló un momento y dió principio al punto, a
la ardua tarea de dar contestación a aquella
carta.
Lo primero fué concebir el plan de la r1:,:.,pues ta. Rabia que conciliar los sonrojos de timida don.cella con los afanes de una exuberante juventud, las inquietudes por el porvenir
con los temore3 por la pérdida de un soñado
ideal. , , . .- .
Conéebido ese plan, faltaba ponerlo por obrn.
Pero para ello era preciso copiar letra por letra,
del devocionario, único e inocente instrumento
de aquella magna empresa y ... ade:11ás, en esa.
época, todavia no habian sido inventados los cerillos; era necesaria toda una laboriosa operación para producir la luz artific·i al y ¡cuánt~.s
veces! al áspero acento que al chasquido del eslabón sobre ·1a yesca, preguntaba desde la pieza contigua: "¿qué e3 eso, niña?" tuvo que
contestar otro tembloroso y dulce : "Nada, señora madre, que estaba buscando mi pañuelo" ...
Y Juego todavia volvia a quedar bajo el domin10
de las t!n.ie!llr.s y el sile ncio, mientras una mano

de marfil sofocaba lai; 1,1alpitaciones o : un ,_.,razón, bajo las albeantcs sábanas del Jecho. , .
Asi transcurrieron dos meses. . . La consab'.·
da respuesta estaba concebida, in mente, en estos términos: "Señor: Las circunstancias especiales de que me encuentro rodeada, me obligan a decir a usted, con toda franqueza, que no
deseo ser sino suya"." .. Cuando la autor a de
esa cándida confesión que deb[a colmar -tl.e f:?licidad a otro ser, lograba escribir en' una sola
noche tres o cuatro letras, despertaba al otro
día sonriente a todos, alborozada y dichosa como el niño que entrevé en sus sueños a la h:i.da de transparentf s alas con que su mágica varita le enseña los jardines donde susurran las
fuentes de miel y de leche y entre cuyos verdes
lírboles se balance:m los juguetes de matizados
listones y de sonantes cascabeles. . . Cuatro palabras,. las .cuatro últimas solamente faltaban
nada más para dejar terminada la improba labor, cuando un dia la interrumpieron de improviso unos pasos que se acercaban al cuarto
de la azorada joven dándole apenas tiempo P'lra ocultar el papel entre su seno. . . . Abriendo
confiadamente la puerta del aposento penetró

a la calle a cuyo embaldosado no llegó porque
en el a ire la recogieron dos agtta.das manos .. . .
Pero faltaban las cuatro últimas palabras,
asi es que únicamente conten[a esa carta las
siguientes: "Señor: las circunstancias especiales de que me encuentro rodeada, me obligan a
decir a usted, con toda franqueza, que no . . ...

Qué me importa el paroxismo
Ue sus iras? Un abismo
Hay arriba, otro a mis pies;
Mas no temo sus fierezas:
I&lt;;l abismo de tristezas
Que yo escondo .... mayor es!

+++

_,e va la luz, hacia el confin violado
Del cielo, el sol agonizante llega,
Y parece su disco naranjado,
Un escudo de bronce, abandonado
En el campo sangriento, tras la brega .. .
Mientras abre la flor su casto broche
A las caricias de la tarde umbria
L~ luna avanza en nacarado coche
Y brega con los trasgos de la noche
La rutilante cu!idríga del dia.
Hora de bendición! Surcan de prisa
El espacio los pájaros marinos
Y en ei palmar que inhiesto se divisa
Cada palma es laúd, en que la brisa '
l!ijecuta sus tl'é11Jolos divinos.
Llega el instante postr imer, supremo,
El sol desciende al mar, en él se pierde,
Mas antes, de su glor ia en el extremo
Cual pupila de airado Polifemo,
'
Nos baña con la luz de un rayo verde ...... .
Entonces, de la cima, de la blonda
Llanura en fruto do el ocaso vierte
Su ánfora de fuego, surge honda
Una queja de duelo: cada fronda
Suspira la salmodia de la muerte!
Mañana, cuando lleno de decoro
Surja el sol otra vez con sus centellas
Asaeteando al piélago sonoro,
Y entornen sus pétalos de oro
Con divinos pudores las estrellas,
Naturaleza que la noche odia
Ante e l ara del cielo enrojecida:
Donde fu lgura el sol como · custod ia
En vez de su tristísima salmodia
'
Cantará el himno santo de la vida!

La ,·oluntad paterna era, a fines del siglo pasado, soberana . . .. Con el rubio cabello cayeudo como una mata de oro sobre la blanca falda
prendida a trechos por ramos de azauar, l,i
gentil y triste de3posada preguntó con voz que
semejaba un suspiro, desde la almohadillada
poltrona en que se habia dej ado caer desfall•~cida al oir el estampido de un cañón: "¿ Qué
buque es el que se va? ... "-Es "La Esmeralda," le contestó un viejecito atildado y sonriente que mientras con una mano acariciaba
aquella blonda cabellera, señalaba con la otr:l,
por la en,treabierta ventana, en dirección al mar
sobre cuya vasta superficie se alejaba una vela
como el ala de un pájaro acariciada por las encrespadas ondas que iban a perderse, coronada¿¡
de espuma, en el fondo del azul horizonte .....

Oh Cristo! entre la sombra voy sin tino;
La fe de mis mayores ya no vierte
Su apacible fulgor en mi camino;
l\fi espíiitu está triste hasta la muerte!
Busco en vano una estrella que me alumbre,
Busco en vano un amor qu0 me redima
El ideal a que aspiro, est!i en la cumbre '
Y yo, pobre de mí! yazgo en la sima ....
La Jira que me diste entre las mofas
De los mundanos, vibra sin concierto·
Se pierden en la nada mis estrofas'
Cual los gritos de Agar en el desiert~!
Proscrito de la dicha solitario
Siento hasUo de todo c~anto exi;te .....
Yo, Maestro, cual tú subo al Calvario
Y no tuve Tabor, cual tú lo tuviste ....
Apiádete mi mal, dura es mi pena,
Numerosas las lides en que lucho,
Fija en mi tu mirada que serena
Y dame, como un tiempo a Magdalena,
La calma, ¡Yo también he amado mucho!

laban las garras de un león apoyándose sob1··'
torneadas esferas, iba a buscar un refugio én
su regazo siempre que me resistia con horror a
emprender el camino de la escuela, porque al
volver la cara hacia e l jardin bañaao por 1c,l
sol, me parecia que la fuente se burlaba de mí
riéndose como una locuela, que las mariposas
revoloteando en todas direcciones me desafiaban a pers8guirlas y que las ramas cargadas
. de: frutas me llamaban amorosas al columpia1-se mecidas por e l viento ..... .
- " ¡Ah, conque ( ú no quieres ir a la escuela,
me dec!a, r.o quieres aprender a leer, no quieres saber escribir! .. , . ¡Leer, escribir! ... ¿P1;;ro tú no comprendes lo que es eso?" .... Y entornando los párpados, sumergiéndose en las
sombras de su me.noria, vacíiando al trasponer
las lindes de la senectud tras de las cuales pare_"ce c_omo que retoñan las cándidas rosas de la
niñez y enredando en sus ebúrneos y afilado,,
dedos los negros rizos que colgaban sobre rr:i
frente, me referia la historia de su vida, hist0ria tierna y melancólica que reconstruyo en ·mi
imaginación como pudie1a hacerlo con una· melodfa escucbada a través de apartada dis'. ancia.
y en remotos dias.. . .. .

De pie, sobre la roca, que altanera
Bate la mar con sus espumas blondas,
Veo surgir la luna,-esa viajera
Tan pálida, y tan triste! de las ondas.
Asi, del océano de mi vida,
Disipando la sombra en que me pierclo,
Se levanta una estrella, revestida
De fu lgores divinos: tu recuerdo!

lL

++ +
A fines del siglo pasado la instrucción literaria de la mujer no abarcaba m!is que un solo
ramo: la lectura, y eso porque era indispensA.ble para las prácticas piadosas. Mi abuelita
no sabia escribir. ¡Pobre abuelita! .... Pero
sus plateadas canas eran tiempos atrás hebras
de oro su rugosa tez había sido tersa como la
seda
sonrosada como la aurora, sus marchitos labios dieron antes envidia a los claveles .. .
sólo sus ojos seguían siendo, como siem·pre
azules como dos turquesas. . . y cuando co11
aquell~s rubios cabellos, en el fondo de esa nacarada tez, por entre aquella encendida boea
y en las pupilas de 'esos claros ojos, se coronaban lucian jugueteaban y se asomaban sonrie;tes
'quince años, la lectura Je bastaba.,
y, a veces, ni siquiera le era nec~saria, para formular oraciones que no se escnben nunca, pa-

y

ios

Estudio de cabezas por Kaulak.

en él mi bisabuelo, y como si anunciara l a cosa
más sencilla del mundo, dijo : ·" Hija rufa: en rn.
rnla está el señor F .... es el que yo te he e legido para €sposo, todo está arreglado ya, es un
hombre de bas'ante ed~d; pero estoy seguro
de que te hará feliz, arréglate convenientemente para venir a conocer a tu futuro ... Y se
marchó tan tranquilamente como había venido.
Pocos momentos después entraba también :i
ese aposento un criado que llevaba el encarg:&gt;
de un joven oficial de marina, el Capitán de
"La Esmeralda," de decir a la bella señorita
que en la acera de enfren~e esperaba anhel ante una contestación. ·
Aturdida, sin darse cuenta de lo que hach,
sacó la niña la carta, como una paloma de s:;
caliente n ido, la llevó a los labios y la arrojó

Y quedo., · tan sumamente quedo que apenas
si la br isa pudo recoger la trémula frase escapada de los labios pálidos coxo los pétalos dt
una azucena, murmuró mi abuelita: ¡Si yo hubier a podido escribir cuatro palabras!! . . ..
¡ Pobre, pobre abuelita!
E DUARDO E. ZARATE.

PERLAS NEGRAS
Cómo brama la tormenta!
Có -., ,, agita turbulenta.
Sus oleajes la mar!
Luchando están los titanes . ..
Yo entre tanto sus afanes
Me divierto en contemplar!

Al contemplar tu j uventud penosa,
Recuerdo de Noemf la desventura.
Ay! tú puedes también clamar 11-orosa;
"No me llaméis Noenú: la más hermosa·
Llamadme Mara, esto es : mar de amargura!"
Mas qué importa! En tu lánguida cabeza
El nimbo santo del dolor flamea
Y el dol or es l a únira nobleza!
Dios unge con un óleo de tristeza
A los nobles espfritus que· crea .. ..
¿Escuchas? Pasan suspir ando en coro
Los céfiros ligeros;
Ves? Agitan los rectos datileras
Sus abanil!os de esmeralda y oro.
En Ocaso, la luz deslumbradora
De esos tonos purpúreos hace 111arde ....
¡Culi.n hermoso es amar en esta hora!:
Sentir que tiembla el corazón cobarde
Cerca del bien que adora
Y que invaden el alma soñadora
Las mlsticas tris!~zas &lt;!tl la tarde!
Agosto de 18~G,

...

¡lMADO NERVO.

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JUEGOS OLIMF?ICOS .

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Bodas de Oro de un Arquitecto

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II i 1111

l.,. .,.J'\--..,../\,,' vJ\-vJ"-vJ',v,J\,-v,J"-vJ',vJ"-vJ',v,J\,'VJ',vJ",l\.,l\,,l\,,vJ",vJ','VJ',vJ'-1\,,vJ'-vJ'-l\,,l\.,l\,,vJ'-vJ"v~~
ternado Nacional. Normal Primaria para
Maestros, y Nacional Primaria Superior para Niños, "Ponciano A:-riaga." Para los
efectos de este simulacro se supuso que una
fortificación estaba en poder de un grupo de
alumnos concurrentes, y que el otro grupo ta
atacaba. El triunfo fué para los defensores, di.3-

Los Preparatorianos en revista.-Un ataque a una trinchera,--:0(!fE!I!S;t· &lt;,!E) la qiigma.- EJ Jurad9 en la. tribuna.

m~

IIILJ

El dfa 15 del actual hizo cincuenta años
que se recibió de Ingeniero Civil y Arquitecto
el señor don Manuel F. Alvarez, y con ese motivo sus hijos la Srita. Marra y los Sres. Roberto y· Alberto Alvarez, organizaron una función
religiosa de acción al Todopoderoso, la cual
tuvo efeéto en la Capilla de la Sagrada Familia
habiendo asistido el Arzobispo de México.
El referido ingeniero posee enti:e varios titules de consideració_n , el de oficial de la Academia
l·Tancesa, ex;vicepresipentc de · la Sociedad
Cient!fica "Antonio Alzate" y . ex-presidente de
la Sociedad de Ingen ieros y otros de no menor
importancia.
La e,eremoni:1 religiosa revistió verdadera
soli:mnidad y el templo · estaba · lujosamente
puesto, viéndose lleno de distinguidas familias
de la capital, t1ue desearon icudir a esta fiesta,
tan digna pór todos conéeptós de alabanza.
Ocupó la cátedra sagrada el ¡¡eñor Presbftero Doctor don qerardo Herrera, el cual er.
su .elocuente sermón, disertó acerca de que 1...
sociedad necesita siempre de hombres de principios sólidos, y voluntad firme en la senda del
bien, para que fundando una digna familia, sea
un sostén del edificio del orden y de Ja moral.
La parte musical ·estuvo -encomendad,a al
maestro Alejandro Greco, tomando parte el
cantante don Angel R. Esquive!. Terminada la
ceremonia se si1vió en casa del señor Alvarez
un "lunch-champagne."
Entre la escogida concurrencia que asistió
al acto estaban las señoras Luisa Zarco de
Cancino, Concepción Garéés de Zayas, Loreto
Tai;le Vda. d e GutiOrez, Dolores Dav-is !tlc
Martrnez del Campe:\ Matilde Vilianueva de
López Romano, señora de Anguiano, señora
de Ibarrola, Francisca Zepeda de Soto, Rosario
J. Vda. de Davis, Luisa l,,egorreta de Plowes,
Artemisa Hde. Vda. de, Elizondo, Isabel E.
de Orvañanos, Concepci6n Mendoz'ii. ' de Robles
Gil, Esther Alvarez de Mendpza, Isabel H. de
Palacios, Guadalupe de Villa,rre:i.l, Teresa G.
Vda. de Trouillet, Josefina o. de Garcés, Me,·c,edes H. de Rasas, señora -·de Guarijeros, Ca1 olina P. Vd:1. de Ballescá, . Elena Ballescá de
Arrillaga, A&lt;le!a . O. y otras , &lt;¡ue no recordamos
en este momento.

tinguiéndose los preparator:anos por la precisión en sus movimientos.
Presidió el acto el Ministro de Instrucción
Pública y concurrieron a l sitio de honor dos
Direc~ores de · las Escuelas, el profesorado d e
l~s mismas Y alguccs militares de alta graduaBn la mañana del pasado último miércolo dieron
principio los concnrsos dt!
ejercicios militares
p ., r
alumnos de difere ut•·s ce1:tros educativos.
Las marchas de eslstencia fueron la parte del programa que se realizó; partiendo desde el frenle 1lel
Pala,cio, hasta el Hipód1oino
de la Condesa, pasando' por
· el Bosque de Chapultepec y
. - - el- Jura-do -- h-a • de decir a
q11ién corresponc:iió el 'PrP.mio.
-En 1ii: parte ,q.ue se refier~
a los,. ·simulacros de guerra,
estuvi._eron, a niuy buena al• turá los aiu111nÓs de , los ·siguientles planteles:- Escuela
Nacional Preparatoria, In-

11

.

. .,.

El jurado lo componfan los señores doctor
do_:i Angel Villarino, profesor Manuel R. Carrillo Y doctor -yicente Pérez de la Vega.
__Ul'.a vez termmados los ejerdcios del simulacro, los alumnos de algunas de las Escuelas se
~olocaron frente a Ja tribuna de honor con obJeto de efectuar, los ejercicios de escuela de
sección, de tiradores de fuego, de salvas y l os
de orden cerrada.
liay' que declarar que cumplieron perfectamente el cometido, especialmente la sección de
1~ ~reparatoria obteniendo el vremio que cous1stió en un ob_jeto de arte obsequio del Ministro de la Guerra.
. En previsión de algÍln incidente estuvo en
l;t ~ista del Hipódromo la brigada' de la Cruz
RoJa, de la Preparatoria, .compuesta de diez
alymnos, mandada por él Capitán segundo
Francisco Villagrán, y el sargento Alfonso Correa. No hub,o. que socorrer más que algunos que
sufrieron insolación durante los ataques a las

trincheras.

Exterior de la casa d el señor Ingeniero Alvarez.-Patio interior de la casa del seño1· Alvarez, con parte de la concurrencia
que asistió al acto.-El Ingeniero señor Alvarez, rodeado de sus hijos y de algunos concurrentes a la fiesta.

�SOCIAL

~
a)!
~

-

EL TRIUNFO DE LA i\IODA.-FIESTA EXTRAORDINARIA.
Giulio Secondo, el cronista en "La Tribuna,"
de la vida romana, se ocupa de describir un.i
fiesta de beneficencia originalfsima, nueva i,n
la• misma Europa: La Fiesta de la Moda, un
triunfo social e industrial que harto vale la µ,"_
na de ser conocido por las damas mexicanas.
Más que por el estilo' pintoresco y agudo del
cronista-al que voy traduciendo conforme ii,o
- el asunto es atrayente y substituye muy bieu
la carencia de tópicos sociales, tan escasos -,n
es~a époc_a sin ventura.

A TOUT SIGNEUR, TOU'.l' HONNEUR.

E:l martes 14 del actual cumplió sus boda~
de oro de General de División el señor Don
Porfirio Díaz, y muchos de sus amigos y compañeros de armas inclusive el Primer Magistrado de la República y el señor Ministro de
la Guerra, dirijieron al glorioso caud1llo c,iriñosos mensajes, recordando el d!a en que
ciñó la banda azul y oro.
Fué entonces cuando acababa ,el General
Dfaz de poner "de oro y azul" a los francc•ses, hoy nuestros hermanos.

Aunque parezca un cliché, quiero (lreer que
esos cablegramas mandados hasta BiA.rritz Jos
traducir!a el gran hombre pensando un momento en- el epitafio de Washington. "El primero en la guerra, el primerot en la paz y ,il
primero en el corazón de sus conc~ulladanos."
y bien, sL ¿ Quién se atreverá. a negar que
es la única legítima g loria que nos queda?
Cuando los ingratos, o los despechados, o
los locos miren hoy a ese eterno espejJ interior
que todos llevamos, verá.u aparecer la figura
resplandeciente de Porfirio D!az.
-

El Señor Dios dispuso de siete d!as para 1111.cer el mundo. Y no sé si ha resultado una bell:i
cosa. Pero El empleó primero toda una etero\~
dad en pensarlo.
.
La espléndida sefiora Alys Ravá., en cambio,
no ha neéesitado nacla para darnos la mtl.s nueva y magnfflca de las fiestas: la ha creado con
un lampo del genio, y ha empleado ..... ¿quó
cosa ha empleado? .... sólo el atractivo de su
exquisita dulzura y gentileza que a fodos enca•1ta y fascina.
Mas para que esta fiesta resultase un triunfo
colosal y pudiese explicarse en toda su novedad
y magnificencia, han ocurrido dos cosas: la msror cooperación de parte de la __indµstria y lo
soberbio del local.
Por eso ha sido, escogido el Hotel E:t'!elsior:
en ninguna otra parte-sea en Roma, o n:.as au..
-se habr!a encontrado local tan elegante y tau
vasto, un servicio tan perJecto y un materhu ta,,
abunda_n te y -rico y un direclor, en fin, corno
il signor Jans_en, que .ea~e animar y ayudar a
la rnciedad romana en todas .las .manifestaclor_es de su actividad.
Y en cuanto a Jo que fué ayer el "Excelsior"
es absolutamente inde¡¡_cliptible-. F11guraos la
más inmensa y la mtl.s fantá.sHca selva ,de flores,
flores las má.s bellas y las más .raras; una especie de lugar encantado E:in Hmites 'y sin dimensiones; todo envuelto por . -l as emanaciones
de las plantas, todo inundado d,e luz, 't odo ádornado de millares de gracio$fsimos festom)3
blancos ,y verdes salidos de mil;lares de pequeñas grutas como esculpidas ,por Canova, una
música deliciosa y embriag-ador:¡, dirigida egregiamente por los Maestros Calllgart y Blasettl .. ,.
figuraos .todo esto e imaginad aún todas las
calles que circundan al vasto edificio estremecidas por innumerables automóviles y carruajed,
y al público de fuera ansío!.o de observar el inusitado movimiento y. . . dentro del inmenso salón-entre las flores y las luces-toda, toda la
Roma elegante, italiana y cosmopolita, los más
grandes nombres, todas las personalidades c,i
la nobleza, de las finanzas, de la pol!tica, las
más hermo¡¡_as damas; y luego, cuando os hayá.is
figurado todo esto, no tendréis aún la más m!nima idea, la más lejana imagen de lo que ha
sido la "FIESTA DE LA MODA" en el "Excelsior" ideada por la. .señora Alys Ravá. y a lrt
cual contribuyeron los más notables industriales italianos.
He aqui cómo se desarrolló la fiesta.
Frente al público, en el salón cent\·al, se
construyó un pequeño teatro, alegre. y coquetuelo, que_ reproducra con sus finos mÚebles,
sus espejos, sus lámparas, sus claros muros forrados de seda y sus muelles alfombras, el nido más ideal. que soñar pueda ese ser extraño y
multiforme que se llama la mujer elegant_e.
Apareció Trilussa y explicó en lo que ~onsistía el espectáculo y por qué era dedic;ido a ' la
mujer o a la moda-son la misma cosa!- y,
vara comenzar, recitó algunos sonetos magnr'ficos acerca del vestido, sus ventajas y sus inconvenientes.
Se hizo primero, una especie de cuadro general o de conjunto y después, a su turno, ca.d a
casa presentaba sus producciones. Inició la s&lt;,rie la casa Asean!, la cual presentó, por medio
de dos belHsimas sefioritas vestidas de blanco,
1

11,,

-

una gran cantidad de sombreros blancos d•J
mediados de primavera, todos graciosistmos Y
r, e;;q u!simos que gustaron extraordinariamente.
El se.,undo cuadro correspondió a la casa Old
England que exhibió-con dos damitas eñcan°·
taaoras-una colección de trajes de paño,
raso, de seda y de casimir; para soirée, par~
viaje, para paseo, pa1 a spo1·t, e tc. En su mayor!a, obtuvieron grandes aplausos, ya por la elegancia del corte, o por el buen gusto del dibujo,
por lo perfecto de la ejecución o bien por la feliz elección de los colores.
Tocó el turno Juego a la ca¡;_a Trombetta, de
Génova, que presentó, valiéndose de tres señoritas- tres tratados de estatuaria-un conjunto
de vistosisimas y nuevas toilettes de un gusto
perfecto y que fueron una verdadera revelación.
El éxito fué oportun1simo, además, porque Jo,;
má.s bellos modelos mostrá.banlos la hermosísima
Señorita Fulvia Perini-romana-tan conocida, y cuya presencia es indispensahle en todas aquellas manifestaciones en que el arte necesita la contribución de la belleza.
•
Otras tres casas reputad!cimae exhibieron
C:espués magn!ticos y originales creaciones de
la señora Zacagnini y la casa Martitt una serie
de sombreros can flores de óptimo efecto.
- El séptimo número era destinado a la casa
Zezza, la que por una dolorosa circunstancia se
y~-6 -obligada a faltar al llamado, siendo el insigne Armando Falconi {tan aplaudido_ el!- México) quien anunció la triste noticia. El actor
indemnizó cfe~idamente al público lie la falta
recitando un1 wagnifico diá.logo con la encantadora Tina di Lorenzo {también aquí aplaudidfsima) escrito por Roberto Braseo, apropósito
para este fe!{tival de beneficencia y que lleva
por titulo "Fotografía sin .... '"
Tina y Armando deleitaron y fueron ovacionados larga y vivamente.
.
Se abrió de nuevo la exhibición y aparecieron
en toda su' ma,nificencia las creadoras de la
caEa FJorio, de ~í!Án, que lucia las gracios!simas señoritas Dina y Olimpia, cuya presentación hizo Trilussa. Dar una idea de aquella sucesión de trajes tan ricos y de ejecución tan
perfecta, y en su variedad de un gusto impecable es verdaderamente imposible para nosotro_s,
ign'orantes de ese género de cosas. Diremoi;;
tan sólo que se produjo la admiración y la maravilla. Las señoritas Dina y Olimpia, para º"jar admirar mejor sus 'trajes, arroJa):Jan gar-bosamente aqu! y acullá., centenares de frescas
rosas y camelias a la concurrencia.
Vinieron después las señoritas Camero CO!l
sus sombreros. Es.tas damitas, pertenecientes a
una distinguid!sima y bien estimada familia
meridional han pensado-como se piensa fuera
de Italia_'.que vivir a expensas de la familia,
de una manera improquctiva para el hogar, no
es la mejor de las costumbres, y han decidido dedicarse al arte industrial demostrando as! que
el trabajo no es· solamente proficuo, sino que
es también el mtl.s -cierto y seguro elemento de
nobleza.
•
Cuando aparecieron ante el público, .en el
esplendor de su soberbio tipo italiano, cqn la
elegancia de sus líneas y la frescura de su JuJ·
rnntud, y que mostraron las exquisitas creaciones de su 2rt!3tica faptas!a, fue-en saludada&lt;,
con u:,:ia cálida y raerecida ovación. Y ·c omo el
aplauso proven!a de su inmensa clientela, distribuida en todas las clases de la r.ociedad, fué
p::?.ra ellas verdaderamente sincero Y grato.
La casa Finzi, de Miláu, se presentó en seguidn. con tres arrogantes y suave, señoritas Y en
r-'o~e cuadros diferentes, cada uno ' mtl.s bello e
interesante que d anterior. Y yo quisiera-ya
que hablamos de una fiesta de beneficen~ia;-que se diese una también para nuestro d1cc10nario tan pobre, tan exhausto en ciertas circunstancias! En ,presencia de la obra estupeuaa :le
Ja señora Finzi,-que es el alma de esta important!sima negociación-frente a esta interesante exposición-que aunque se trate de casa italiana, ha sido premiada en Londres y en Parf3,
en Madrid y en Bru~.elas-las palabras faltan
y no encontramos adjetivos nuevos para califi~ar éstos tan nuevos y conpletos triunfos.
Las toilettes de la casa Finzi han sido la
más ideal manifestación art!stica, y una representación efectiva de un ensueño de belleza Y
de elegancia incomparables.
Cerró el espectáculo la casa Daina, con una
exhibición vastisima de sombreros, desde su
origen hasta las más recientes creaciones.

ª'"

Dió luegn prin'.:' ipio la rifa ' de los valiosos premios-idea genial de la -_seµora Maria Mazzoleni y los objetos eran móstrádos al público con
gracia y desenfado por "el , simpatiquísimo Armando Falconi. Figuraba.n -vestidos, sombreros
y gran variedad de prend~s -de uso, todas finfoimas y de alto precio. En esf.a parte de la fiesta,
la iniciadora estuvo ayudada por muchas gentiles damas.
Este festival, nuevo y excepcional en toda
Europa, y cuyos producto¡¡ van a aplicarse al establecimiento de educación "DUCA DI GENOVA," es Ia mejor afirmación de lo que puede y
sabe hacer la industria italiana.
Concluiremos esta nota diciendo que la casa
Tecla ha puesto graciosamente a disposición dlJ
los expositores las magnffl,i:_as joyas que t~nto
realzaron las "tollettes." Asimismo la senora

Alys Ravá-con la finura de un delicadisim.J
pensamiento-ha querido a sus expensaa recompensar a cuantos coadyuvaton a l!!. "Fiesta &lt;lt
la :'lloda.·• A Tina di Lorenzo obsequió una
gran bolsa de oro y esmalte; una bellisim.a &lt;)igarrera de platino incrustara de brillantes al
director del "Exce'sior," Signor Jansen; cig:i.rrera de plata con monograma en oro a todos los expositores y valiosos anillos a todas
las señoritas que figuraron en los cuadros.
En cuanto a la "Copa. de la Elegancia," '3e
acordó por unánime decisión que sea el premio
principal en una fiesta antl.loga que ya se prt'para para el año próximo.
Los nombres de los concurrentes: Toda Roma y provincias.
FRAN&lt;JISCO GANDARA.

�t n el Foyer de la Daiiza
de la ~ral) Opera de París
b:·aba 36,000 por año; Fanny Elssley,
46,000; Carlotta Gris!, 42,000; La Cerrlto, 45,000" y La Rosatt, 60,000.
Hoy dla el Cuerpo de Baile de la Gran
Opera, comprende cierto cincuenta, entre
bailarines y bailarinas, con sus correspondientes gerarqulas, todas las cuales estiín bajo las órdenes del maestro de baile, puesto ditlcil, que requiere una Imaginación, un esplrltu flexib le e innovador,
confiado actualmente a un ruso, M. Jvan
l!lustine, que ha demostrado grandfs
condiciones coreográficas y
un brillante ingenio. De!lpués hay un sub-jete de
baile, que es M. Girodier,
excelente ballarln, que suple al superior en casos de
ausencia.
¿Quién ignora el erecto
gue produce esa frase máYlca de "bailarina de la
Opera?" .... Se cuenta que
11n burgués recién llegado a
Parfs, al regresar a su pro-

Mlle. Slrede.

vlncia y al referir que habfa estado tres
veces en el "Foyer de las Bailarinas" se
hizo el vacto a su alrrededor, las señoras
dejaron de tratarle, y dectan a sus hijas
que huyeran de él, como de un homb!'e
peligroso.
Se refiere Igualmente que en una o~asión
un abogado distinguido manifestó deseen,
de visitar el indicado "Foyer."
-¡No!. . . . de ninguna manera! ....
dijo su esposa.
-Considera que no hay ningún peligro.
-¡Puede que no vuelvas!. . . . exclamó el!a
con tristeza.
-No corro ningún peligro-argulló el Letrado.-Las bailarinas guardan. la mrui exquisita corrección, y no di r igen la
palabra al que no conocen.
-¡No! . ... ¡No! ... .
¡De ninguna manera! .. .
Y no hubo manera de
convencer a la buena seflora.

El próximo dfa 24 se efectuarán en el Teatro
Principal los Juegos Florales que la Junta de
Covadonga organizó en el presente año como
uno pe los números más atractivos de su pro¡;rama.
Grande ha sido el éxito de este torneo intelectual, y según noticias, tanto las poesfas pr&lt;:!miadas como la prosa, demuestran la escrupulosidad del Jur ado que se encargó de apreciar

cuiíles debieran ser los trabajos dignos de recompensa.
Noche hermosa se prepara; veremos a una
de las jóvenes más bellas de México ostentar
el manto de Reina del Certamen y contemplaremos a una Corte de Amor, compuesta de p1,.ciosas señoritas, que como esmalte, de la joya princlpah a&lt;.\ ortJ.aré.n su , hermosura. Las
f'Stroras del poeta, los periodos rotundos del
mantenedor, har. de producirnos hondo efecto,

y seguramente que las almas de todos, irán al
unisono en busca de esos ideales magn!ficoi::,
que surgen siempre cuando presenciamos esos
torneos que siglos atrá.s se llamaron del "Gayo
saber." Los tiempos han cambiado y sin embargo, aun vemos con satisfacción, esas resurrecciones del pretérito, tan llenas de encantos,
tan magntflcas por sus tendencias, t.an admirables, por su significado en los anales de los
~ueblos."

Mlle. Lea Peron.

¡ La danza, el baile! . . . que
Quizé.s todo esto sea como un resto de l,1s
evoca una visión de encanto y
tiempos pasados, de aquel ~iglo XVIII en q ue
de vo luptuosidad! ..... La danz i
las jóvenes del cuert.10 de baile de la Opera, era
nacida con la humanidad, como
motivo de escé.ndalos que describen con todos
expresión reveladora de los sensus detalles las crónicas de aquella época. Las
tlmien~os humanos, Y tan diorgta.s del Regente, las
versa en sus map!festaciones cofiestas que daba Grue.-,
mo los carac'.eres de cada puc&gt;Director de la Opera Y
blo, Ee presenta cada dta con
ir á.s pujanza y con mayores bE'en las cuales aquellas
llezas.
f"'
célebres bailarinas se
Pero no es de los bailes pollamaban Pelissler, Pe·
puJare'3, de los que nos vamos
Upas, Duval, Du Tilet,
a c cupar, tino de los que tienen
m·1cho de convencional, de 101
y la célebre Camargo,
lle teatro de los que ejecuta el
tomaban parttl, y por
cuc· po .dé baile- de lá Gran Opecierto, no del modo cor:i. en Par!s, que es como si dirrecto que aparectan
jéramos la representación ofl ·
cial de la danza.
·en la eicena; las M·
En los momentos actualc3
nas que ofrect~ la Guld lS ten•encias nuevas, .PO'lem11~
mard en su H.otel de
señala\· i;n el arte coreogl'i!.fl.co:
la Chausseé d' Antlu;
ur a las tentativas inqivid'uales
de •Isidora Duncan, la bailar!·
los lujus escandalosos
na de lo,; pieJ descalzos, la que
de la Dutché aparepretende resucitar las danzas
ciendo en Longcham::i
griega¡:; y otra, la que personl·
fican los bailarines y bailarinas
en un carruaje coo
dO' los bailes ru~s tan en bo·
seis caballos con guarga en todas partés, y que en el
niciones de oro; y
mis -r o Par Is entusiasmaron al
otras porción de sucepú ; Leo, sin que por esto se pui,sos que no hemos de mencionar, en los cuah's
da asegurar que d_lc.has danzas producen gran i:npresión, y qu-'!
las bailarinas eran siempre el motivo de corrup·•
so;i de !ndole tan d1ve!sa de las francesas, se puedan calificar colll'l superior es a. éstas.
clón, han sldo los orlgenes de ese concepto quo
El cuerpo de baile de la ópera tiene lejanos y gloriosos orfS!_ tiene de las danzarinas del "Foyer."
&amp;enes. Debe su csister:cia a Luls XIV, el "Rey Sol." Las carHoy no pasa eso, ui
tas o reales decretos que lo
mucho menos, y Ki
fundaron datan de 1672 y dice11,
bien claro está, 1:,J
que "junto con la Academia
Real de l\lúsica, se funda una
Cuerpo de Baile de la
escuela de baile propio para que
Academia Nacional de
salgan de ella bailarinas, como
Parts, no es una co lechan de salir cantantes de la
ción de monjas, no
Opera." Otro decreto de 11 de
ob3tante su vida, 111\
Enero de 1713 firmado por el
citado Mora:-ca reguló el pr1··
general, es correcta Y.
sJpuesto del cuerpo de baile.
no llega a los escánLos baila, ines Eerfan doce y padalos de antafio.
11 los ¡:ueldos
se calculaban
8.400 libras. Las bailarinas ganarl:i.n en totalidad 5.400 libras. Los dos p1 im&lt;&gt;10s b::i.ilarines cob1arlan entre ambos 900
y las dos bailarinas 1,000 llbras; y si se comparan esta3
clfr as con los sueldos de las
......
grandes bailarinas del siglo pasado se verá el aumento u;i
Mlle. Zam belll, P rimera baila rina d e la G ran Opera de Parls.
los mismos, pues la Taglionl co-

En el centro, en el escudo de España, la señorit,i Luz Vlzcarra y Oarc!a Teruel, elegida Rein'\ de l os Juegos Florales; y el poeta laureado,
Lic. don Antonio Médiz Bolio.-De izquierda a derecha, los señores Dr. don Tomé.a Perrfu, Lic. :\lanuel Marrón, don Antonio Fernández Granados, don Benito Garcra P r ieto, jurados calificadores; el Ministro de España, Excelentlsimo señor don Bernardo Cólogan y Cólogan, el Lic. don José Maria Lozano, Ministro de Comunicaciones, ambos Presidentes Ho°:orarios del Certamen;
y los señor es Manuel Garza Aldape, Ministro de Gobernación;don Luis G. Urbina, que integraron igualmente el Jurado oaliflcador, y el sefíor Lic. don Antonio Ramos Pedrueza, mantenedor de los J uegos Florales.

�chen, como suena, y le dejen solo con la elegida
' de su corazón. Y cae el telón:

+++

El cronista no conocia "Vientos de Montaña," de Antonio Médiz Bolio. Conocia la i::elebrada obra de Eca de Queiroz, "La Ciudad Y
las sierras," de modo que cuando desde una
butaca del Mexicano vió los tres actos del poe" ta yucateco (flor natural en los últimos Juegos
Florales de Covadonga, como rezan los pr-ogramas, y como es, efectivamente cierto), sintió
pasar por la escena, el espectro glorioso del estupendo novelista lusitano. Y u.o es que est•&gt;s
"Vientos" vengan · de aquellas fragantes "Sierras." Es que el tópico de ambas obras es el
mismo. Ef joven millonario que se aparisianiza hasta los tuétanos y se enferma de hastfo,
del mal que sufria aquel personaje de los Go11court que "deseaba" melancólicamente tener
un "deseo." Nuestro rico personaje, que en la
obra de Médiz lee todavia a Schopenhauer cuando en estos dias grita potentemente la voz c!e
Zarathustra, est:í fatigado de los hombt"'"' u&lt;;
las mujeres, del vicio dorado, del placer banal,
de las errabundas jiras turisticas en pos de un
roce desconocido. Es egoísta y duro, aunque todó' hace suponer que tuviera la fácil genero•idad de los hombres que profesan una filosofh
pagana a los veinticinco años. No es ni como
el Principe Jacinto de Queiroz, ni como el
Nicias de Anatole France. Es un hombre • que
cree en el dinero como cualquier choricero de
Cblcago que se abotona los calzoncillos con
gruesos diamantes y que, sin embargo, lo tira
a manos llenas. Es un Midas un poco judio. Un
Creso que aprendió teneduria de libros. Sabe
lo que vale el dinero y· lo va regando camino de
todas las babilonias modernas. Hasta que, amagado de tisis, el provinciano Monsieur de Phocas, seguid-o de su escudero Manolito, vuelvD
a México, donde una tia beata y babosa, 1111
apoderado ambicioso y servil, un.a chiquilla sin
carácter definido, y un primo tahur y sinvergüenza, le espe-ran como cuervos que acechan
una victima. Se hace un poco de sociología.
Suena el nombre del Padre Gutiérrez, un sace,.-dote vulgar. Todos se disputan los millones de
Alvarito. Todos, menos Rosalfa, la perla en es::t
confabulación brutal de pasiones innobles.
Ella, naturalmente, cura al joven potentado.
Le resucita. Le sacude. Le infunde la vida de
equellas montañas natales. Y, también naturalmente. acaban por adorarse entre los retozos
..-leportivos y bajo las enramadas peligrosas d'll
jardin, embalsamado con el acre (Jerfume d€
una primavera salvaje. Se aman de tal moda
que en el primer acto Rosalia se queda sin comer, por culpa del autor. En cambio, él le dice
bellamente:
-Parece aue tu voz viene de un sueño. Ere:;i
buena, Rosalfa.
Y ella responde como en la égloga de Marquina, ingenua y preciosa, linda y audaz:
-Cua,ndo hablas-dice él-parece que co
rre un río de aguas cristalinas ....
Y el:a re sorprende, con amables ,iwavien-·
tos, de las frases de su Alvaro, y le recita unos
versos de Fray Luis de León. Un idilio. Allf n0
llega la resaca tempestuosa de las ambici.ones
de los otros. Y, cuando es tiempo de que conch1ya la obra, él, inconsecuente con sus doctrinar-i.
egoístas, cede a los cuervos toda su fortuna, :i.
condición de que le dejen aquel pedazo de tierra
1&gt;ara herencia de sus futuros hijos-y vaya que
RosaHa promete!-y a cambio de que se mar-

El idilio tiene una mansa dulcedumbre y tn:1
l}onesto encanto. Es obra de poeta. Y ya sabemos que en el teatro moderno, no privan los
poetas, sino cuando escriben como D'Annunzio,
Sem Benelli, Rostand y Richepfn, Marquina y
Villaespesa. Los mejores dramaturgos franceses
e italianos de esta época, escriben sobre casos
palpitantes, vivos, trágicos, pasmosos de realirlad, pero poéticos. Bernstein y Rovetta, son do3
ácratas de la literatura. Más de alguno
de esos ponUfices no
las tiene todas consigo en cuestionrs
teóricas y hasta gramaticales. Y se comprende. El teatro
moderno "" realid:i;J
pura. AIH n.o ha,·
frases bonitas qu~
hablan de crepúsc!tlos violetas y de noches estrelladas, con
nna media luna como una hermosa
barca "para bogar
los dos", como dite
el a veces insufrible
Jnlio Flores. Lo que
se requiere es m1dula. Y verdad, siemore verdad. Hasta
Sarcey, que nertene.rf,._ ,. ,ma vieja escuela de critica preccn izaba tal principio.
Lo cual no quiere
d"cir que basta con

no ser poeta para escribir un drama. Hay que
poner en el medio, lo que Palma recomendaba a su criado. Hay ¡¡ue· poner talento, un
talento singularfsimo, de creador. Asf Shakespeare, "el segundo hacedor de hombres, después de Dios."
Médiz Bolio es, ante todo, y sobre todo, poeta.
Le lleva esa ventaja a Marcelino Dávalos, que
no ha hecho sino fantoches más o menos autom/1.ticos. Y conste que por amor al terruño, el cronista desearla que el ex-Diputado jalisciense, en vez
de hacer poHtica de obstrucción, fuera más
allá que el amigo yucateco en estas cuestiones
de arte. Médiz Bolio ha hecho, pues, una obra
mansa y poética, una comedia "baño-maria"-

como dijera Rusiñolque está fuera de las
marcadas tendencias de
la época, donde campa
gallardamente la escuela italiana.
En ''Vientos d&lt;J
Montaña" se hac_e poesfa con
instrumento pr,,s.a ico. Eso no
es precisamente una alta comedia,
como
dic(;ln los programas. Eso '~s
1.1n idilio poético. Y ya lo sube Ros a 1 i a,
cuando copiando a Edmond
Haraucourt, le
dice a AIV'aro,
señalando 1 as
rosas con que
lo baña al final
del segundo acto, para sorpresa de las
mujeres de la
escena y de los
crrticos que están en la sala:
"Ii o ·s mejores
versos, son éstos que no ';;e
han escrito ntin-

Teatro Colón.-Una
escena de lá obra "El
Homb)"e que asesinó.·,

Teatro Mexican·o.-Una escen:i
de l::i, comedia del 'poéta :n{exicano
Sr. M_édiz _Boli&lt;.,, titulad¡¡¡ "Viéntos de •Montaña."

ca," El poeta franc~·s
ba dicho:
Les plus beaux vers,
son

ccux

qu'on

n'ecril'ait jamais.

+++
Vaya justamente, un aplauso para Médiz Bolio, pr~miado en el concurso literario a que
convocó la Directiva de Covadonga, con la flor
natural. Y que Dios le perdone haber hecho
Jeer a su riéo-home don Alvaro Ansúres, los
librotes de Felipe Trigo, de quien ha dicho algún escritor ibero-sin que le haya partido un
rayo-que es el D'Annunzio de los españoles....

-+

&lt;$ &lt;$&gt;

La troupe que dirige el actor Coss, en el Me1 Teatro

Colón.~Escenas y personajes del drama 'El Hombre que asesinó."

xicano," ~s digna-'de·, a labanza, y ('] que esto es•
c··lbe le lia heého: siempre justida. ~
Pero coni todo y· ser Coss un estifuable direc-·
tor de escena, o ,por fatiga o por· incuria, descuida un poco la' labor personal de los actores,
para dedicarse, de p_referencia, al conjunto. Y
as! es cómo notamos en Maria Luisa Villegas
ciertas poses que "disuenan de la harmonía
plástica de una serie de .actitudes. Y ,as! .es cómo vemos en l\1utio2-que tiene pasta dé artista y un buen teÍ,nple temperament~l-Ciertos
amaneranuentos repetidos en cada: nueva ·piez'l,
sin que baya_quien le diga con enterezi:Cque dP.be modificar tal ·cuál gesto 'nótóriamente artificioso ·ral cual grito en que ·1a pasión brota
con iu'flecciones de melodrama. El mismo Coss,
-en es.ta· obra "iló tomó papel-en su calidad
de maestro, se· o1vida de qué también H~m~~o
suele dormirse y a veces atropella la d1cc1on
y Ealt.a irreverentemente las silabas, restando

toda ~Úgestión a Ja graci¡¡. verbal
de un · parlamento.
La séñbrita Ceres Sáncbez, llena de
elegancias y de graciás, es una bella
dama joven. Luce muy bien su encanto. Pero . no posee todo el
aplomo para ser dueña de -sí._-Sin te~er los
:::.rranques pasionales de M!!,ria Luisa Villegas,
¡;odr¡a, muy disCI'.e.tamente, cumplir los papeltlS
que le corresponden en el t¡¡atro moderno, ya
• que en és~e la décima parte del éxito cot,.siste
en saber llevar· la ropa.
Barreiro es discreto. Exagera a veces la comicidad de las obras, pero como es demasiado
joven, está en sazón de aprender.
Pero a juic.io del cronista, el _ -verdadero
temperamento artistico en ese cuadro es el de
· Emilia Castillo. Es una pequeña qÚe bace sola
su labor, sin maestro ni guia. Y bace mucha.
· Debe tener veinte años a lo sumo, pero su precocidad la arrastra en bellos raptos nerviosos
basta a sacudir al público. Es ésta una perla
que pronto ha de lucir con cálidos orientes en
la diadema con que habremos (j.e . coronar a la
Musa propia, a la gentil musa autóctona, taP
calumniada.
AUGUSTO CONDE

�l:.A FA-MILI-A JUV-ERA.
EPISODIO NACIONAL.

En pobre casita situada entre breñas y med~o
oculta e n las agrestes faldas de la Sierra M::.dre, frontera de México con los Estados Unido;,,
·vivla el anciano guerrill-ero, evocando en los
últimos años de su azarosa existencia, recuerdos
de la guerra boILér;ca y episodios que dieron
inmortal renombre a dos ilustres hijos de Oaxaca, al caudillo regenerador, que señala época
en la historia contemporánea amP.ricana, y al
indio · insigne, don -Benito Juárez.
El guerrillero proclamaba muy alto que no

en lauro inmarcesible para el General Porfirio
Dlaz; y el 2 de Abril de 1867, en que la ciudad invicta y el caudillo oaxaqueño adquirieron
renombre imperecedero.
lnteresante por demás fué aquella campañ.~
memorable, que en algunos episodios asume carácter legendario, sobre todo en lo referente :i
herolsmos sin cuento y a patrióticas hazañas.
Las comunlca&lt;tiones se efectuaban con inmensas dificultades, y el temor de Ios encuentros con el enemigo hacfa recurrir a estratagemas, confiándose a la fidelidad de los mensajeros.

i

--~

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.

~~-::&gt;--

@;;._-.. e::-::...::::,,..

~- ~~

~

había perdonado medio para encon:1 arse sie rupre en lo más recio de las ·batallas contra la lntervención, y su entusiasmo- por aquellos hombres rayaba en fanatismo, .s¡tboreando con deleite sus proezas en la magna contienda. Gozaba y se rejuvenecfa con las memorias d;!
ayer, y muy cerca del Paso d el Norte ·(hoy Ciudad Juárez) interesaba a los viajeros con sus relatos cuando alli se detenian algur¡.as horas.
En la villa fronteriza permaneci varios dias,
en un hogar muy intimo y querid·o, hoy vac'.io,
y visité Ja casa de la serrania, guardando en la
mente los episodios de antaño.
La guerra civil bahía tomado carácter imponente, extendiéndose por todo el vasto territorio mexicano, y penetrando por las grandes
arterias del pais, agitaba aldeas y ciudade!l,
sucediéndose los combates, victorias o derrotas,
en el campo d e los imperialistas o en .el de lo.J
republicanos.
Unos y otros centuplicaban sus energlas bélicas. El gobierno na&lt;.ional, atacado por la ma•
yoria, habíase instalado en Paso_ del Norte, en
mode,Usimo alben·ue, donde l e¡os del campo
de acción, velaba s·n descanso por los intereses
de la patria y por su amenazada libertad.
Habfanse libra do grandes batallas, y alternativamente eran las poblaciones tomadas o
desalojadas por uno y otro partido, y muy e:i
particular se ciñó Puebla la corona: de gloria
en dos ocasiones memorables: el 5 ·de Mayo de
1862, inmortalizado por el General Zaragoz:t

-

Entre éstos habiase distinguido e l guerrilloque e;i. varias ocasiones burló a los imper:i:.listas, atravesando ent1e ellos merced a ing,ifliosos disfraces, a su destreza, a su audaz serenidad y al valor temerario, que, más de una
rnz, le habfa salvado.
. Por el año de 18 66 uno y otro bando se b~
tlan con encono, pero el amor patrio estab:i. de
tal moüo encarnado en~fos, republi~anos, que
hubo familias en ' las cuales cada individuo era
un héroe que maria legando a sus hiJos y a sus
hermanos el odio al invasor, y e l deber de batirse basta triunfar o sucumbir. La familia Juvera dió este ejemplo sublime: el padre derm.mó su sangre y perdió la vida en el campo de
batalla, mientras que su hijo mayor cargab:i
sobre los enemigos y maria acribillado a balazos.
Pocos meses después, otros dos hermanos
atravesaban el Estado de Sonora, custodiando
un convoy, cuando se yieron rodeados por numerosas fuerzas imperialistas, sin esperanza rl.e
~alvaclón; pero esclavos del deber, hicieron
prodigios de valor para que el convoy no cayes.i
en podfr de los enemigos. Pocos soldados habian queda'.".o a retaguardia, y se batian com-1
fieras, para dar tiempo a que se alejase el destacamento custodio del convoy.
En Jo más recio de la: refriega una bala atr:1 -vesó e l pecho del menor de los Juvera, cuando
ya el otro hermano habla sucumbido al iniciar!'e el combate.

1;0,

-Pancho,-dijo con voz débil llamando a
un soldado, que al verlo caer babia saltado por
encima de varios cadáveres y corria hacia él.
-Aqut estoy, señor.
Y trató de incorporarse.
-No, no,-murmuró;-no; me muero ... .
en el pecho llevo unos papeles. . . tómalós ... .
y si puedes se los llevarás a mi jefe; júram.,lo . . .. -añadió perdiendo e l conocimiento.
El soldado se esforzó para levantar al herido,
lo enlazó con sus nervudos brazos, y cargándoselo al hombro se dirigió a un próximo arbolado, tanto para ocultarlo cuanto para conducirlo
más lejos, a sitio donde pudiera ser isocorrido,
pues aunque débilmente, pareciale que respiraba.
El guerrillero, pues, era él, babia vivido desde muy niño en una finca de la familia Juvera.
A1li quedó huérfano; alli creció bajo el amparo de aquélla, y como quien dice vió nacer a
los seis hijos, para quienes fué siempre un perro fiel, porque veneraba a la joven madre y
hubiese dado su sangre por ella.
No era posible olvidarse que la suya, viutla
y abrumada por las fiebres, habla tenido 11.a,st,,
su muerte los cuidados asiduos y el benéfico
_:;;ocor_r&lt;;&gt; de la noble dueña de la µnea.
Ya en las últimas luchas, anteriores a la intervención, habiase batido en e l campo liberal
bajo la enseña de la Constitución, tomando
ejemplo de heroismo y amor patrio en e l ro.ir ido de su protectora.
La sagacidad de Pancho le habla captado "1
aprecio de sus jefes, y no hubo comisión peligrnsa que no desempeñase con acierto. En la derrota
de la Estancia de las Vacas salvó el guernn ~ro una bandera, exponiendo su vida para que.
el valioso trofeo no cayese en poder del enenügo. En la acción de San Miguel, ganada por d
General Ortega contra Miramón, obtuvo mención honorifi&lt;;a por su valeroso comportamiento, y rotas las hostilidades para derrocar al
Emperador Maximiliano, siguió la suerte de
Juvera y de sus hijos.
Volvamos- al lugar donde Pancho hablase refugiado con el herido a favor de la noche. L0s
imperialistas, defraudados en la esperanza tle
apoderarse del convoy, suspendieron el fuego,
retirándose con algunos prisioneros.
El animoso guerrillero descansó un momento, y pudo advertir que Juvera respiraba aún.
Entonces, con sumo cuidado, se lo cargó de
nuevo, y lentamente se puso en marcha.
Numerosas partidas imperialistas recorrían
e l Estado ge Sonora, desde San- Marcial hast a
la frontera, para cortar las comunicaciones _v
aislar al Gobierno republicano, establecido en
Paso del Norte. Alboreaba cuando .Pancho, ni
cruzar un campo, descubrió una modesta ca,ia
de labranza, que en verde alameda brindaba
asilo, porque la gente del campo era fiel, en ,;u
ruayoria, a la causa nacional.
Un perro empezó a ladrar desaforadamen~e
desde lo alto de la tapia, confundiendo sus ladridos con el cacareo de las gallinas y las voces
de un hombre, que receloso se asomó a una
ventana, y a la vaga claridad de la aurora distinguió al soldado que, sujeto en sus brazo3,
traia al herido.
-No- podia---eq-ui:v.ocar.se: el uniforme era republicano.
El campesino abrió la puerta, y saliendo 11
encuentro de Pancho, exclamó:
- ¿Está muerto?
- No sé; me parece que no.
-¡Pobrecito! Entre; le acostaremos, y tal
vez . . ... Malditos los que derraman tanta san. gre y devastan nuestros campos.
Pancho babia seguido al buen hombre, y ayudado por él, tendió a Juvera sobre un tablado
cubierto de mantas mexicanas de vistosos colores.
- ¿No tienes nada para r efrescarle la boca?
-Nada más que pulque y leche.
-Pues pulque, a ver si se reanima.
-¡Está pálido como un muerto!
Ambos intentaron quitarle el uniforme, de1pués de haber vertido en su boca corta cantidad
de pulque.
L_a camisa, empapada en sangre, cubria ia
ampna brecha abierta• por la bala, y al querer
desprenderla, hizo el herido un movimiento.
-Vive,-exclamaron los dos.

-¿Es muy il!lportante lo que Lene usted que
-Cerca está el pueblo, y llamaremos al mé- chas alas, mostró los famosos papeles.
La hortelana, que era antigua amiga del sol- decirme? ,-preguntó con exquisita corte:.,...
dico . .... .
dado, le cuidó durante un par de dias, y con
-Señor: he sabido que usted ~ale para Mag- ¡ lnútJl! -contestó el soldado.
buen vendaje, un cordial y dinero, se internó _dale_n a y Altar, y que allí ha de 1 eorganizar
-t'ero respira was fuerte.
, tra vez por las hondonadas, más precavido-, pa- -tropas. Soy la viuda de Eu uardo Ju vera, muer-Es la agon1a.
to en campaña: y la madre de cinco hijos, qu,,
Juvera se movió de nuevo. Hizo uu esfuerzo ra no exponerse a otro fracaso. Cuatro jornapara levantar la cabeza. Sus labios balbucearon das necesitó para llegar a la finca de la viuda han sucumbido en diferentes batallas.
~l Coronel hizo un movimiento de sorpresa;
algunas palabras. . . . . Lanzó un gemido aho- Juvera, donde ésta se encontraba sola con 3 ¡1
hijo menor.
recordaba el nombre de los heroicos patriotas.
;;ado y quedó inmóvil.
Desgarradora fué la escena entre la infel iz
~SeñÓr; éste que me acompaña es el meno,·
.ttab1a muerto. rancho y el campesino se arrodillaron, y largo _rato permanecieron rezando madre y el soldado fiel, portador de tán lúgu;ire:s de mis hijos,-y _desea tatirse por la patria. Cumnoticias, y entonces supo que otro de -aquella- fa.- plo con él ,y conmigo misma, al poner bajo las
fervorosamente.
De pronto recordó el ·guerrillero el supremo milia heroica babia dado su vida por la patria ordenes -de usted a un patriota. :.i1 v1ve,-ana.dió -scillozando,-daré gracias a Dios; Y si mu&lt;'encargo que J uvera habla encomendado a su en Hermosillo.
- ¡ Mi marido, mis cinco hijos,--:exclamó,re .. ·. /- , moriré yo también.
lealtao. E.n la levita d~l uniforme encontró va-Señóra: • -es -usted una madre sublime, -.;
rias cartas, y en un sobre cerraoo los despachos han cumplido coa.o bueno\ patriotas! -Dios 10,,.
premie; pero yo me quedo eol&amp;- y a!Jrumada Ue -- vreve~ : que· su hijo será digno de usted Y del
J.ara el Gobierno.
El buen patriota ayudó al camp~sino en aque- dolor! .. ,. No te j~.t~J?,_g_as, Pancho; entrega·. Eacrificio que s_u - grandeza de alma ha llevado
llos últimos deberes, y al ataraecer dieron se- esos pliegos. . . . mi hijo infeliz los salv ó á a cabo. , ~
Aq11clla mad-re. he.o:ca te alejó para no prepultura al noble joven, muerto en el campo di'! costa de su vida. . . . . .
- ¿ Quién es el jefe en Metape?
i,enciar la salida del d estacamento.
honor. Una tosca cruz señaló la modesta tum-El Coronel Gabilon do.
,
A tl'avés de -peligros s in cuen ~o, cumplió el
ba.
- Hoy mismo se los llevaré.
guerril-lero su misión poniendo en manos de
-Y ahora, Dios me ayude,-dijo el guerri-¿ y volverás?
J uárez- los despachos con~ados a su custodia,
llero;-porque entre ladrones y tropas enemi-Volveré, por más que quiero pedirle -un y ar,siosó de tomar parte en la campaña del
gas no sé qué será de mi.
Disfrazado de campesino • y llevando ocultas puesto entre sus soldados. Lo mismo que los Norte, fué a reunirrn con las fuerzas del Corone! Gabilondo.
las pistolas ·del muerto, emprendió la pellgrosa J uvera, daré mi sangre por la patria.
La viuda no contestó, permaneciendo alshtSe. su&lt;;.edian los co::::ibates, ya favorables o
travesia hasta Metape, donde la viuda ae Juadversos.
' era babia quedado con sus dos hijos ffiL;uu,·, •· da de todos aquel dia, cual si vacilara en tre enLa batalla más encarnizada fué la de Pitiqu i::,u fisonomia bonachona y sin malicia fué contradas ideas.
Pancho volvió precipitadamente de Metap•J, to, en la que los republic.anos lucharon cµerpo a
su mejor salvo-conducto, y en largas jornadas
cuerpo con fuerzas superiores.
cruzó campos y ciudades, pernoctó en los centro.-; y turbado y confuso dijo:
-El Coronel se marcha dentro de tres hoEn un reducido espacio estaban· encerrados
!.onde se aglomeraban los imperialistas, bebió
ras, porque los imperialistas se acercan y yo:.... un oficial y varios soldados cuya bravura impr.vnlque con los bandidos, y sin inspirar a nadie
nía a los enemigos.
ctesconfianza, anduvo gran parte del camino sin yo me voy con mis compañeros.
-¿ Vuelves a Metape?
El oficial acribillado de heridas. había muertropiezo, acompañado por su buena est rella :1
-Ahora mismo.
to, y aun empuñaba el acero en su crispada roa por el anhele de cumpltr la delicada misión.
-Yo también iré.
no. Era Juvera. A su la do, y como defendiéndoPara descansar tellia que de ~enerse horas, :í ·
- ¿ Usted?
lo con su cuerpo, estaba Pancho, bañado en sanveces un dia entero, escuchando en las pulquerias lo concerniente a las tropas de uno y otro
bando, adquiriendo noticias de los movimientos militares y del estado de la campaña. Al saber que Pesqueira, Gabilondo Y
otros jefes republicanos seguian hacia la frontera, pensó en alcanzarlos e incorporarse en
sus filas.
Pero ignoraba él que en Hermosillo se habhn
batido con, los imperialistas el 4 de Mayo, Y si
bien la victoria quedó indecisa, los diezmados
republicanos habianse replegado a San Marcial,
y de ali!, un destacamento, al mando del C~ronel Gabilondo, marchaba hacia Metape, evitando caminos frecuentados por imperialistas.
Una noche, más animoso que nunca, porque
se acercaba el término de aquella larga Y arriesf;ada peregrinación, ·andaba presuroso por entre
zarzas y matorrales, cuando de pronto Je pareció que crujían las hojas secas y se trom:haban las ramas de los arbustos. Se agazapó para
escuchar; oyó pasos de alguien que se acercaba
y rumor de voces. Le hablan visto y le buscaban. ¿Serian amigos o enemigos? El corazón
del soldado Jatia con violencia.
Despejóse el cielo en aquel mom€nto, y a lri
luz de Ja luna vió Pancho tres hombres que a
su vez descubrieron al guerrillero, y atravesando rápidos la distancia .e arrojaron sobre él.
Vestian uniforme imp eri'.ilista, Y uno de ello~,
forcejeando con el patriota, dijo:
- Este hombre es un espía y debe de llevar
documentos importantes.
- Veamos,-añadió o ~ro ;-¿ llevas papeles Y
dinero?
-Ni uno ni otro,- contestó.
-Muy fácil es decidirlo, pero más vale d &lt;cl·
mostrarlo. Necesitamos el ainero para nosotros
y los papeles para el Emperador.
Pancho comprendió que eran ladrones con
uniforme.
Se entabl:í la lucha, y aun · cuando corta, fué
reñida. El r;u erri!lero cayó hei:_ido de u~ tiro.
Los otros Je registraron sus bolsillos, apropiándose de las pocas monedas que llevaba, y deGnudándolo casi por completo, se convencieron de
la inutilidad de sus pe.squisas.
-Mal negocio,- articuló uno de los bandidos ·--poca: plata y ningún documento.
y' sin detenerse más, se alejaron, dejando al
guerrillero herido levemente en un muslo, pero
satisfecho de si mismo. Los pliegos se habhn
salvado, pero aquella noche no podia contigre y sin conocimiento.
-Si, con mi hijo.
nuar la marcha.
Al leer la v iuda de Juvera e l parte de la baLa
viuda
de
Juvera
estaba
serena
y
en
sus
No sin trabajo, vendó la herida, y casi arrastalla de Pitiquito y los detalles de la heroica
ojos
brillaba
extraño
fulgor.
trándose anduvo horas y horas lentamente, hasYa rn preparaba el destacamento para la ma:- muerte del bizarro oficial, lanzó un grito supreta oue aÍ amanecer llegó a un caserío.
mo, y como herida por un rayo cayó desploEn la primera puerta llamó, y una voz de cha, no sin que e l valeroso Coronel Gabilondo
hubiera hecho salir a l guerrillero con los ae~- mada.
mujer contestó:
pacb os para el Gobierno, cuando llegaron una
-Abre, Maria; soy Pancbo,-dijo él._
El guerrillero, después de meses y meses, saPoco después descansaba, y a l examrnar li&gt;. señora y un joven solicitando con insistenci&lt;l
lió del hospital, y faltándole su bienhechora,
ver
al
jefe.
herida se convenció de que con algunas horas
buscó en la pohre cai;a de la serrania el desEl Coronel inclinóse con respeto en presende sosiego podria continuar el camino.
canso que necesitaba, después de una vida dH
El dinero y las pistolas se lo llevaron,-dijl), cia de la desconocida, cuyo traje de luto, su noabnegación y patrio' ismo.
ble fisonomía y la cabellera blanca como la nie-pero lo principal está aauL
LA BARONESA. D:r, WILSON.
ve le conmovieron.
y descos:endo el forro del sombrero de an-

�CRONICA
Aunque os promeU hablaros del corte que tienen los
, tr¡¡j_e~ . de • última moda, mj§ amables lectoras, prefiero fra_tar d_el capitulo de los J0!11b1~ros, por ser éste un asunto
más importante aún que-el anterior .
. __ En efecto; la cue\l;tióÍl d_e los SO]llbreros es de un interés
•extraordinario par.a · las da]ll~s de buef~.g~sto, y no hay nada tan sensacional en materia . de elegancias, como los
ca,mbios que se verifican JI. ~ste respecto, al fin o al principio de las diferentes estaciones del año y como -nos
encontramos· al comienzo · del otoño: _natura'.! es que diga
l!,lgo a mis lectoras, a propósito. de· las novedades relativas·
a ese asunto.
, Los sombreros que vemos actu.almente son algo más
: grandes .q u.e los de la pasada estación, sin llegar tampoco
'a laá enormes dimensiones con las cuales nos sorprendió
' la_Moda en épocas anteriores. Hoy son medianos, graciosos . y originales; se usan mucho las deliciosas "toquets"

El mismo modelo visto por detrás.
en "Brujas,'~ la ciudad m!stica, silenciosa y enca°:tadora, que ha sabido inspirar a notables
artistas contemporá~eos, bellfshñas 'obras literarias de cuyo ménto habla el - mundo enter"
Esas "b~guinas" se hacen .generaJmente e-~
fino encaJe de Brujas, y si esto no es p~sible
para todas los personas, a causa del precio tan
e levado que tiene dicho encaje, las imitaciones
están admiti~as, sie¡npre que sean bonitas y._ ..
adecuadas al caso. Por único adorno llevan en
e l frente un gran lazo de colores discretos,

Elegante traje de baile
hecho• en satén flexibls!,
blanco. Falda
drapead ~.
medio cubierta por una
túnica de tul bordado con
Eeda y perlas. El borde ,le
la túnica y de las mangas,
lleva una franja de pie l de zorN
blanco.
de terciopelo, adornadas con "aigrettes·•
o flores de seda. Los pequeños sombrt&gt;ros de fieltro tienen grande aceptación, sobre
todo, si se confeccionan en blanco, ~egro, o
matices muy vivos como rojo, oro antiguo, verde esmeralda o azul fuerte. Estas formas se
guarnecen con penachos de plumas de avestrnz
o con grandes moños "papillón" de taffeta o d•~

t
Bonito manto de "ratine" rojo obscuro,guarnecido con cuello Y puños de nutria
o castor y grandes botones de nácar gris.
seda o¡laca. Hay más lindas cofias o "Carlotas·•
que han tomado e l poético nombre de "beguinas," recordando asi el original y hermoso tocado que algunas mujeres llevan como el azul pas-

te!, rosa marchita o violeta antiguos. Estos ron.tices serán los que reinen durante el invierno,
pues as! lo indican claramente las últimas rúvis tas de modas.

Traje de visita, confeccionado en cresi;&gt;6n de seda rosa antiguo. Veste hecha en seda del mismo color, con dibujos impresos de tonos
rosa. Cintura oriental de listón rosa antiguo Y camisola de tul.-Fantasfa de estilo sastre hecho en "cótelé" crudo. La falda tiene en la
espalda cuatro tablones sujetos con un nudo de la misma tela. Jaquel abierto sobre una ~amisola de tul, adornado con un cuello en terciopelo violeta. Cinturas de listón violeta. Traje de calle en cachemira de seda amarillo pl'illdo. Falda plissada y blusa bordada con azul vivo y
negro. Cintura de cuero negro.
Citaré algunos modelos de sombreros, que
sin duda serán del completo agrado de mis lectoras. Uno de ellos es de fieltro rojo vivo, adornado con alas de paloma, que tienen un suav,e
y bonito color gris humo. La forma del citado
sombrero es muy linda, pues el ala se levanta
l)Or todo el borde como si fuese bolero, de mo-

do que también podemos llamarle "toquet," no
obstante ser de mayores dimensiones que éstas.
Las plumas de paloma estfln colocadas de una.
manera caprichosa y sumamente "chic,'' porque
rodean toda la copa del sombrero, formando
una corona de alas, que prestan al conjunto
un sello de audaz y rara elegancia.

Otro modelo es de fieltro azul acero, adornado
por detrás con un grupo de hortensias, hechas en
seda azul pastel.
A.un hay otras muchas novedades respecto de
sombreros, de las cuales hablaré próximamente a mis lectoras.
MARGARITA.

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¿ Por

CONSULTAS
A UNA ENAMORADA. .
J

Azucena: Es triste lo que me cuenta en s•t
carta, pero no se desanime por completo, pues
el carácter varonil es asf: la. variabilid.ad d&lt;;!
humor es tan espontánea y natural en los· hombres, que casi no hay uno en el cual no se observen esos rasgos o impulsos, que · tanto- nos
hacen sufrir a las mujeres. Pero no debe usted
tomar por cambio de sentimientos lo que acaso no es; pracure mostrarse muy cariñosa y
fiel con su prometido; tenga calma para· espr:·rar una reacción favorable a ese r especto; · quizá él se encuentre bajo la Influencia de alguna
preocupación; esto es demasiado frecuente ,m
los señores ·a causa d·e su constante lucha por hi
vida. Si a pe~ar de seguir tal conducta no obtiene
usted los resultados apetecidos, entonces escri- bale una carta; afectuosa pero resuelta, preguu-tándole los moti vos que tiene para haberse resfriado en el cariño ' que antes manifestaba a usted, y espere su respuesta con el valor y la r1:1signación necesaria en estos casos. La verdad
es la única base de dicha en el amor, y para
llegar al matrimonio es preciso llegar en 10
cierto, a fin de no exponerse a un desengaño
funesto y ya sin remedi9.
¡Ojalá que mis indicaciones le produzcan
un éxito tan feliz como yo lo deseo!

•

VARIAS RESPUESTAS.
Antonieta: Con mucho placer contesto,- a sus
preguntas. El traje propio para un caballero~
en e l caso de que usted me habla, es el de jaquet negro y de pantalón de color. La madri•
na del matrimonio debe llevar uñ atavio de color discreto, como gris plata, rosa antiguo, azul
pastel o "abricot." El traje ha de ser de seda
si esto es posible; de lo contrari o debe hacers¿
e_n velo de lana, en crespón, o en alguna otra
seda flexible.
La piel de ante se limpia con garnlina.
Tengo verdadera satisfacción a l aceptarla entre el número de mis amigas i_ncógnitas, y 1•) ·
ofrezco mis más cordiales sentimientos de simpatía y de estimación.

UN 'LIBRO.
Emilia: En la casa de Bouret le pueden proporcionar catálogos en donde encontrará los
nombres de varias obras de la indole que uste,1
desea; dirijase en seguida a la misma casa ¡ja1·a
informane respecto de cuál es el mejor tratado

CARTAS Dl&lt;J Al\1OR.
Jlaría: Con grandlsima pena por mi parte, es-

de ese género, y alli le darán más amplias noticias de las que. yo podrla suministrarle.
En otra ocasión tend r é el gusto de poder se,·virla con mayor e ficacia.
M01)}1LO.

&lt;..:urmencita: Doy a usted el modelo que desea.
de traje para calle. Está hecho en "brochado' '
de lana verde gris, adornado con terciopelo
verde y botones forrados de esta misma tela.
Tant&lt;;&gt; el corte del traje como el género en que
est.á confeccionado, son las últimas novedadr::;
de las modas de otoño.

timada señorita, me veo en la necesidad de manifestarle que no puedo leer las copias de las
cartas que se sirve adjuntarme a la suya, pues
e l texto está borrado de tal modo que, a pesar
de mis mayores esfuerzos, no he conseguido .
leerlas por completo, y necesito hacerlo asi par!l
dar a usted una respuesta, basada en el conocimiento del caso. ¿Seria usted tan bondadosa
que me hiciera el favor de enviarme nue,·amente dichas copias con un carácter de letra, .
capaz de entender se c omo es debido?
Dispense mi to rpeza y crea que deseo serle
útil de algún modo.
NOVELA HlSTORICA.
Preguntona: Si desea usted leer una hermosa llo,ela histórica, relativa a las glorias de España, l e recomiendo que busque " Jeromin,"
del Padre Coloma. Alll se habla del célebre guerrero don Juan de Austria, y el interés del ar•
gumento compite con la belleza de estilo:
· N"o le aconsejo que lea a Pérez Galdós, pues
aunque su talento y su erudición esta.u "reconocidos por el mundo entero la moraliéfád de
sus ideas deja inucho que de~ear y sus producc iones no deben ser leidas por una señorita tan
joven como usted.
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-----o---huyendo de lo vulgar y de la imposi~
ción de l "yo" para saber escuchar,
callar, responder e interrogar oportun.amente. Es un arte que sólo u:i
Cuando cortamos flores, para que
recto buen sentido enseña.
Las repeticiones y las locuciones se conserven, las ponemos en un revulgares se evitan con la costumbre cip¡¡ente con agua. Como el ser hude leer buenos autores y hablar con mar.o, pueden viv ir largo tiempo alimentadas por el agua nada más. Ahopersonas distingiJidas. La razón es ra bien, cada planta, cada flor, necesencillisima. !No estando acostnm- sita un.a ·cantidad 'diferente de agun
Lrados i.. usar ciertas palabras no para vivir, y con vojeto de saber '
aw den jamás a la memoria y s~ ad- cuál es, se ha inventado un procec, uie1 e forma galana y escogida con dimiento para medir el liquido abel hábito de leer y oir buenos hasorbido. El aparato está al alcance
blistas.
Nada hay de tan triste efecto co- de todo hombre mañoso y se ha&lt;,e
rno escuchar de los lindos labios d e as!: A dos tubos gemelos, se une en
1:n::i dama elegante las palabras vul- el extr:-3mo del más largo un- tul:&gt;o
gares que emplea la gente mal edu- en espiral, cuya punta va a tocar en
un recipiente lleno de agua. Se corta
cada.
·1·ambién el timbre de la voz •JJ la flor y se pasa a través del corcho
susceptible de mej,:,rarse en el medio que tapa la punta de uno d·e los tuen que se vive. Comparemos el tim- bos gemelos, tubos todos que han de
bre fuerte y destemplado de un hOITJ- estar llenos de agua. Hecha la opP.ore o mujer del campo con la voz ración, n.o queda más que separar
sonora de una dama o caballero edu- los tubos del recipiente interior, con
cado. Conviene, pues, evitar los d e- ob.it&gt;to de que al volver a meterlos,
fectos de pronunciación y hacer que se forme una hu rbuja &lt;le aire en la
la voz adquiera serenidad y dulzura. ~sniral. burbu_ia oue irá cambiando
Es tal el encanto que emana o.e de i,itio y marc~ntlo la cantidad de
uP.a voz dulce, que muchas personas agua c:ue absorba la llor,
sin poseer belleza, son simpáticas
por el acento.
Hay además que tener en cuenta
que las gracias fisicas son ef!meras,
y que la última bellez::: que nos
resta es el tal1;into y la conversació:i. Extracto cóm~l:esto ,·ejetal Arvelina, 15 gramos;
com; uesto de hipefosfitos,
451,.-ramos;
Se ,·e con frecuencia en so,;:iedaJ Jarabe
J,irabe compuesto. de Zarzaparrilla, 6o gramos.
preferir la conversación de los a nCóropren~e e-,tos1 ingredientes en cualquier
cianos, cu ya fluidez de palabra nos Botica,
mézclelos cada uno en su propia casa y
encanta, a la EOnora voz d e los j~ A tómese una cucharadita después de cada comida
y
,.¡
acostarse.
venes.

ta finura tn ti tenauait

Por U. ¡oh mujer!, se hace la
guerra; por U los ;:;abios se malo¡;ra.n; por tf, los santos fcleron martirizado3; por U, las ciudades fue1 11 quemadas; en U se pierde la v,da y se encuentra Ja muerte; por tf,
los ricos se vuelven pobres, y los
hermosos se vuelven feos, los fuertes débiles, los que rueron veraces
~mbusteros; por U, ,el casto se
b2ce lujurioso y soberbio el humilde; por tt, en fin, el penitente desobedeció el divino precepto y :;e hi:o
odioso a Dios.

El enfermo está agonizando Y el
médico dice:
-No sale de hOY,
-Está usted equivocado.
-¿En qué se funda usted parll
contr&amp;decirme !
-En que le conozco y sé que to·1o
lo dela para mañana.

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desde hace algu·
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alimentaQión para enfermos más adecuada,
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San Juan Crisóstmnn.

Lo que belie una ulanta

RECETA PARA EL REUMATISMO.

La Salsa

LEA &amp; PERRINS
l

dá cierto picante y un gusto delicioso á
la carne, al pescado, á la caza, al qu eso,
á las aves y á la ~nsalada.
Ven• a.l

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y por todos los Exportadores en general.

en Í.ondre,,

�EL MUNDO ILUSTRADO.

PERUNA RECETADA POR
DOCTORES PROMINENTES.

Una Mujer Saludabl&amp;

Es tu cara rica albura
que envidiara Praxiteles
cuyos mágicos cinceles
modelaron tu hermosura.

•

Y en tu divina tersura
sonrosada por Apeles
dibujaron sus pinceles
Ull !un.ar que es mi ventura.
Un lunar que mi ansia loca
lo soñó desvanecido ... .
entre los labios perdido
al besarte con mi boca,
Un lunar que en mis excesos,
te- lo borraron mis besos.
G. BOLAÑOS y

,r.

DOCTOR F, SUAREZ,

Boca voluptuosa, Labios deliciosas, sua.ve fragancia en el aliento

El facultativo que subscribe certifica:
que en varias ocasiones ha hecho uso
con buen éxito de "PERUNA" en afec- VIOLETAS RUSAS DE QUENTlN.
ciones catarrales del aparato respiratorio. Y para satisfacción de su autor,
A esas
expide la pre¡iente en Ponce,. Puerto .
bocas de
mujer en·
Rico, á cuatro de Septiembre de 1907,
tre cuyas
Doctor _F. Suar~,
perlas se
Ponce, Puerto :Ri&lt;:~•
a r-ru 11 a
la sonrisa,
estas pas·
tillas I es
-Señor abogado, un perro me ha
trasmiten
roto un cristal, ¿cree usted que e l
su tragan·
dueño del animalito debe pagarme "'
cia celes·
el daño causado?
tial. Dejan sal;or de ambrosía y en la con-Seguramente, es de just,c111.
versación y en su canto constituyen el alma
-Pues entonces, mucho fo · sien- fascinadora de la mujer elegante. En el
to debo advertirle que ha sido su hombre son su espíritu conquistador. Caperrito de usted.
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que 10.

~================1)

Una mujer saludable es una bendición para su esposo, En cambio,
una mujer que esté siempre delicada
y enferma es una desgracia para el
hogar y mucho más cuando es madre
de familia. Si la mujer nota que sus
energías fiaquean y que todo la cansa;
si sus órganos femeninos no desempeñan bien su cometido, si hay nerviosidad, falta de sueño, dolores de
espalda y cabeza, dolores tirantes
hacia abajo, irregularidades etc., y
todo esto le causa melancolía y tristeza - una condición que muchas
veces confunde al más experto de los
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Un inventor propone el poner su.;las de piedra a las botas y zapato,.
Para conseguir esto, mezcla cola
insoluble en el agua con cierta cantidad de cuarzo molido y cubre con
la mezcla la suela de la bota. i:;:"sta3
suelas de cuarzo se dice que son muy
prácticas e indestructibles.
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Centenario de Verdi</name>
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                    <text>��EL :\ffXHO ILl"STR.\DO.

veces obstaculizada por los caprich1lS
del río, especialmente en ~Iarzo d'!l
añ.o pasado, cuando un formidable
asalto de los hielos llevados por la
corriente produjo poco después un'.\
creciente extraordinaria, ~a mayor
que se verificara desde setenta años.
Pero la defensa fué igual al pelii:;ro: 5,000 bolsas de cemento, ) a
listas, fueron arrojadas durante la
noche, C'ontemporáneamente, en lús
puntos amenazados, y el trabajo d'!
dos años, que se creía perdiou, ,.m
¡1ocas horas se salvó.
----(0)----

Ayuda Para
Mujeres Trabajadoras
Es increíble cuantos dolores y sufrimientos á menudo pasan muchas mujeres
que trabajan.
Que tristeza causa el ver á una mu1er, luchando para ganar el pan ó trabaJando en el hogar, cuando tiene dolores
en la espalda ó la cabeza. Se siimte tan
can!'arln que sólo con mil esfuerzos puede
seguir su faena pues cada movimiento le
causa dolor. El origen e~~ estos achaques
puede encontrarse ,m algún trastorno
propio del sexo. El remedio seguro es

RECETA PARA EL REUMATISMO.

: ~~:Pl;~~~o /J~:la~ ~'/7·
9

J .dracto compuesto vejeta! Arvelína, 1; gramos;
J:ir:ibe compuesto de hipofosfitos,
45 gramos;
Jar:ibe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
C6a,prense estos ingredientes en _cualquier
Ilotica, m~zclelos cada uno en_ su propia cas~ Y
tómese una cucharadita despues de cada com1da
y ,.¡ acostar.se.

1

11 Cairo, Costa Rica.-" Por espacio de sfoü&lt;. años estuve sufriendo con
dolores tirantes hacia abajo en el útero, dolores en la espalda y pesadez
general muy especialmente cuando bajaba la menstruación, la cual era
abundante durante los dos primeros días y escasa después, durando ocho
días. De~rués venía un flujo que duraba el resto del mes. Algunas veces
eufria terribles dolores en el útero y mi cuerpo se ponla helado.

El nombre ae Potncart

4 Si está U d, sufrienclo alguna óc estas eufermeclade: y
d P.sea un consejo especial, escriba confidencialmente á Lnlia
E. Pinkham :'\lcclkine Co., Lynn, :'\Iass., E. t;, de A. Su carta.
será abierta, leida ycontestnda por una señora x considerada
estrictamente coniidencial.
•

cHctrtco
E,1 esíe mes se debe inaugur,uE,;ig,111te3co establecimiento hidroeléctrico que será. sin duda el
mayor del mundo. El ya célebre "~tabh-cimiento del Niágara y el grupo aquello de los noruegos pasan
ahora en segunda Hnea,
• El nuevo establecimiento se halla
.icobre el río :\llsisipí y precisamente en Kl•okuk, en Estado de Iowa.
La ruerza que at)rovechará. de la3
cascadad de los :\Jonjes será alrededor de 300 m!J caballos y será. distribuida sobre una zona de 260 kllómet1 os de radio aln•dedor de la
oficina ~eneradora. De la fuerza total de que dls11one, 60 mil caballos
pertenecen ya por contrato a la ciudad de San Luis, distante 220 kilóml'tros.
La singularidad del establecimll'nto de Keokuk consiste en la 110 :.1
t. n

Examine usted
Cuidadosamente su

COMPLEXION
\'ea u,tcf'. t,,s i,&lt;•"'· · ~ bt.n
ab:.erto. o al enán ob91:rul4oi;
,i su cutis ha perdido""· S02vl·

dad Y ,u color. No uhtdc u1•€::::::---•fi..'.~:-i.\.
tcd que ta piel y el cuen• cabc'l1ado nttrsitan nutrint- Y rcfrcse:ar11.e P.ara te.to nada hay u.n bocoo
&lt; ,moc;

Jab6n de v ~rbe n111 calendulado ' 1 S lren"
Usclo utt&lt;"d durante dos
1ue-ro

om,cn·c U!tcd

101

IC'i:aan.u

Y

10rprcndcn-

tes rcsiiltadot en d c-mbd 'ttimicn\O

de 'l\l pkl. Jam.i.s unrá ut:tcd otro
:,,bón. La pa!t!Jl.a e• rnrute 1 .aólida. dura

rcrfum:a má.l qac nincún

o·.ro. ~l.00. Por corrto ttrü6cada

SI.I~.
OEPOSITOS1 Johann11cn, Félix Co..
Annlda San Fraoci1eo-U. J Labad.i~

Sacs Co.. ,. u-nida San Fraoci,co
19, A. Vue11 Suc, , AHnida lrabd
a Ca1tlka 61 J. Uibldn ~~e,, Co•

1
.Coti,~o J. Mh:ico.

Profesora:-Bueno; para que uo
confundan, llamarlín a la b, b de burro y a la "• v de vaca.
Termina la clase de Idioma nacional y empieza la de ciencias naturales.
Profesora:-Juanlto: ¿cuáles son
los productos de la vaca?
Juanito:-La leche, la grasa, c-1
cuero ....
Profesora:-¿Nada má.s?
Juancito:-,Ah! La v. Ya me olvidaba.
0

"~!obé 4'1 , C?mpu_esto Vegetal de la Sra. Lydia E .. Pinkh~m y este
r em~a10 tuvo cx1to mientras que otras gue tomé fueron inútiles. Fui una
victima por muchos años y puedo decir ahora que estoy buena. Recomiendo su medicina á las muJeres que sufren."- Sra. MARY CUMMINGS
Hacienda Luisiana, Cairo, Costa Rica, A. C.
'

e01osa1 Establtdmtento fitdro-

las leyes de la ciencia filológica y
al genio mismo de la lengua. Era
para éstas una ofensa igual a la que
podfa hacerse a un matemá.tlco con
la idea de un punto cuadrado.
Para combatir al historiador ~e
buscó en los archivos. t:na brillan. e
victoria coronó las investigacion¿s
de los filólogos. En dos documentos,
uno del año de 14 O3 y otro de 14 lS,
encontraron el nombre de Jehan
Poingcarré, que fué secretario de la
rei,•a Isabel, esposa de Carlos VI. La
derivación es, pues, clara: Poinca:-é
proviene de Poingcarré (puño cuadrado:) el honor de los matemáticos y de los filólobos estaba sal vado. .

altura de la calda de que se alimenta: 9 mt:tros y medio término m;.,dio. Katuralmente enorme es el caudal de agua que atraviesa las tu,·binas para proporcionar la mlís arriba citada fuerza, como enorme
también el dique construido para
contener las aguas. Tan sólo puede
ser, este último, comparado con
aquel de Assuan sobre el Nilo. E,1 el
lu¡:;¡1r sobre el cual 3e levanta el estab!ecimlento de Keokuk, el río mide de ancho 1,600 metros y profundo término medio 20.14. Durante la
gran abundancia de agua son na&lt;la
menos que 1,500 metros cúbicos .,¡
mi1111to que pasan y en tiem110 de ~;casez tan sólo 566 metros cúbicos.
La obra consta: del dique en material ya nombrado, largo 1,306 metros quP ~e a¡ioya por un lado a l:i
orilla del río y por i,f otro a la oficina generadora con:;trutda en pleno
r!o; de la oficina misma, cuyo frente
supera 1m extensión el medio kilómetro y de una esclusa situada en i:i
orilla opuesta constru 'da con el objeto que las embarcaciones supercm
f::íc-llmente las capeadas. La esclusa
en cuestión supera en dimension;,s
t.odas aquellas conetruídas C'n el Canal de Panamá.
El est:iblerimiento contiene en el
piso bajo 30 turbinas a eje vertical qne a&lt;'olonan otros tantos ~eneradorl's eléctricos y qne son ]ns
m/11:1 podero!los que se conocen. Al
primer ¡11s0 están los alternadores y
transformadores. Para dar una idea
ile la importanria de los trabajos
llevados a cabo en Keokuk, baste
derlr 011e !".e tuvo Que construir un
especial ferrocarril lare;o 2 4 kilómetroi&lt;, provisto de 16 locomotoras y
146 vagones: quP. se necesitaron \4
rolderas a vapor para alimentar máquinas de un poder total de 3,7:;¡¡
caballos: que se colocaron 80 kilómetros de caños: se emnlearon bombas de la capacidad de 125,000 litrfls
al minuto y que se e;astaron tan sólo en la organización nara dar pri11ri11lo a los trabajos 5 ml11ones rle
francos.
La enorme empresa fué vari.1s

e,

En ocasión del viaje a Londres Jel
presidente de la república francl•::;a,
:·e publicó en el "Times" la curiosa
e outrover¡¡ia sobre el orl"en y el i,;ig•'iflcado del nombre de Poi,1caré,
que siguió a Ja elección como miembro de la Academia c!e Francia, de
Enrique Poincaré, el matemáti•:o,
¡,rimo del actual presidente.
El historiador I-'ederico :\Iasson,
en su elogio al neo-académico, adelantó la hipótesis de que el nombre debía ser en su origen Pontcarré,
(puente cuadrado) y no Pointcarré,
porque la sencilla noción de un
"punto cuadrado" es Intolerable i,n
un l11telecto geométrico. Los filólogos se ocuparon entonces del asunto. La hipótesis del historiador era
absurda: la transformación de Pontcarré en PolnC'aré era contraria a

-~i·
~~

:~ii
'-·

:-,~

.;

COGNAC
~~

IJdaFat
El secreto de su boo&lt;l,d
está dentro rle J:1 botell'l.

O~ algunas salsas, casí hay q1:e inundar el plato,
para dar á la comida el picante y el sabor
deseados.
Con la Salsa LEA &amp; PERRINS, por el contrario algunas

C

gotas esparcidas sobre la carne, pe~cado, o queso. es todo lo que
se necesita.

Merced ,t ,u rnra cu;1lida,I ,. á la conrentracion de sus in¡:reditnles. ns{
como á su ,abor sutil y pcneir:mte, cou poca cantidad de dkha !::ial,a
se hace mucho.
La escritura blanca sobre
la etiquet'l rcj!l :

A -

~

indica

llf~~,1•

la verdadera
SALSA WORCESTERSHIRE
de oñae.n.

dl

BIBl lOTfCA
"Alf-C'"

ro~o

F

I

�EL MUNDO ILUSTRADO.

euuso y su taringt
La temporada lirica londinensP.,
que alcanzó este año un esplendor
inusitado con la pre·sencia de Car;iso, no dejó de tener su importancia.
La vuelta del celebérrimo tenor, determinó un "trust" de billetes de entrada que hizo ascender el precio
de las butacas de platea a 150 francos. Algunos matemá.ticos ociosos hicieron con este motivo el cá.lculo de
lo que costaba por minuto el placer
de escuchar al tenor. Los citados
estadígrafos valuaron el minuto t::n
un franco 50 céntimos. Estas investigaciones taximétricas suscitaron.
otras de carácter más serio.
A fin de establecer las causas étsiológicas de la formidable voz ,'IP,
Caruso, un diario inglés hizo examinar por un especialista, el doctor
William Lloyd, la boca, la larin;e
y la tráquea del artista.
Según el doctor Lloyd, la longitud del tubo y las cuerdas vocal 3
del tenor italiano e::: extraordinari:i.
El tubo voca1 es la distancia r¡ue
media entre los incisivos y las cue1· das vocales; en Caruso adquiere este
0

tubo una longitud que pasa de .m
centímetro y cuarto, y que es la mayor ue todas las conoc idas. Sus cue rdas vocales tie nen asimismo tres o
cuatro milímetros, más que en los
otros tenores. Además', así como ia
madera empleada por Stradivari.is
explica la superioridad de sus famosos violines, los elementos óseos de
Caruso parecen ser más propicios a
la sonoridad de su canto.
Es necesario tener también en
cuenta-agrega el médico inglés--·
su excepcional capacidad pulmon 1r
y la maravillosa rapidez de vibri.t•
ción de sus cuerdas vocales. El p , imer factor explica que Caruso puerla
sostener una nota durante cuaren:.:i
segundos; el segundo da razón de su
elevado registro.
Es sabido que cuá.nto más alta es
una nota, mayor cantidad de vibraciones exige. La flauta puedlf dar
1,000 por segundo y algunas cantantes alcanzan a 2,000. Caruso mantiene el record de la voz masculina
con 550.
Todas estas cualidades basta ni~
raras, no serfan suficientes para explicar la amplitud de sus bajos u nida a la pureza de sus notas aguda·, .

e
APITAL SOCIAL:

$10.000,000

EL BUEN TONO,
MEXICO.

s. A.

Este raro consorcio se debe a la conformación de su epiglotis, cuya parte inferior es ancha y espesa, como
en los baritonos, mientras que h,,cia su extremidad muestra la delgadez y la delicadeza de las epiglotis
femeninas. Resulta, pues, que de estos caracteres constitucionales, la ·1oz
del incomparable tenor participa .-\e
las virtudes de ambos sexos. Caruso
--concluye gravemente el doctor sajón-es un caso de androginismo larfngeo.
- - --{0) - - - -

RoostVflt Ptr1odis1a

:\fr. Hearst es gran admirador de
Roosevelt, y re"i•ntemente ha anunciado que se propone hacer de su
diario, "The Press," el mejor J e
Nueva York: cerno primer paso b1
ofrecido pagarle a Teodoro Roo,cvelt cincuenta mil dólares al añ•),
para que sea director; pero Roose•
velt que gana justamente la mitad,
$ 25,000, dirigiendo la revista "Tl•c
Outlook," ha rehusado, como prueln
de gratitud a los dueños de la r.-ivista, que le dejan hacer propaganda política en sus columnas.

Ouarta Ooleooión No,43
DIRECTOR GENERAL:

E. PUGIBET

r

SABROSA COMO LA MIEL.

Antes de conocerse la caña de
azúcar, baca unos 300 años, lo
único "dulce" que el hombre
poseía era realmente la miel, libada por las industriosas abejas en
los cálices de las flores. Durante
muchos aiglos, la miel ha simbolizado lo eano y agradable al palacur. Las gentes dicen que nuestro
remedio es tan sabroso como la
miPl. Asi es en efecto. ¡ Qué
contraste con la mayoría de las
medicinas, muchas de las cuales
sen tan nauseabundas que las
personas de gustos refinados no
pueden soportarlas, prefiriendo
sufrir antes que asquearse y enfermarse á causa de ellas! Y
tienen razón, porque tanto las
medicinas como los alimentos,
p:tra ser beneficiosos, deben sentar
bien á la persona que los usa. La

F

Registrado como articu I o de segunda c,ase

Año XX.-Tomo 11.

el 3 de Noviemb re de 1894.-lmpreso en papel de •a~ Fábricas de Sen Rafael.

México, Octubre 26 de 1913.

Número r7-

PREPARACION de WAMPOLE

al miemo tiempo que es agradable
al paladar, no por ello deja de ser
un antídoto cierto y poderoso
contra el mal; no se ha prescindido de una sola de sus facultades curativas. Es tan sabrosa
como la miel y contiene una solución de un extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacalao, combinados con Jarabe de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre,
lo que forma un remedio distinto
de todos los otros, eficaz desde
h primera dosis, y tan agradahle
d paladar que las personas de
gustos más diñciles dicen: •• Es
tan sabrosa como la miel." Sí, y
como remedio, es mil veces mejor
que la miel. Debe usarse en los
casos de Anemia, Debilidad N er• yiosa, Influenza, Pulmonia, Tísis
y se quedará seguramente satis- •
fecho. El Sr. Profesor Roque
Macouzet, de México, dice: "Hace
muchos años que receto á mis
enfermos con el mejor éxito la
Preparación de W ampole como
tónico reconstituyente. " Es el
dulce favorito de los inválidos.
De venta en todas las Botica!).
L..\ EXliERNEDAD HE LOS RAS·
CACIELOS.
Un arquitecto de Nueva Yorlc
asustó a los habitantes de la grau
metrópoli señalando los peligros que
representarfan los gigantescos edificios de ef!quele~o de acero, que se
han multiplicado tan rápidamente en
los últimos quince años.
Del mismo modo que ciertos gusanos m ellan el casco de un velero
-dice el arquitecto-asr las corrien •
tes eléctricas llamadas ",·agabundas" esquebrajan la armadura metf.lica que forman el esqueleto de un
rascacielo.
La electricidad bien empleada
proporciona servicios enormes; pero se sabe que corrientes eléctricas
procedentes de varios co11:'tuctos, se
pierden eP la masa de las construrciones, dónde, entre otras cosas
roncJuyen por agujerear las cañerfas
del gas. Varios peritos llamados para revis!lr un rascacielo de Chicago,
co11stataron aue sus columnas de acero pierden en conjunto, cerca de 400
!Tramos por hora. Según el arquitecto en cuestión. la construcción dP.
los edificios de veinte hasta cincuenta pisos reserva, en un porvenir
no lejano, terribles sorpresas.

Lindas vendedoras de confetti en la kermease de Santa Maria, organizada por la Escuela S. de Comercio a beneficio de la Cruz Roja Y efectuada el último domingo.

�DIRECTORIO
EL )fCXDO IL"CSTRADO.
Semanaric, &lt;le :\('tualidades, Arte y Litcratw·a.

Editado por "El :llundo Ilustrado" y "La
Semana Ilustrado," S. A.
D!RECTOR GERENTE GENERAL,
ED{.;Aiº1DO l . .\.GLILAR.

JEFE DE REDACCIO~.
)1AX1JEL H:\RO.

COLABORADORES:
Lk. Fede,·ico Gamboa.-Lic. ,Jesús )l. Rábago.
Lic. Xemesio García Xaranjo.-Lic. Bu..

bén \"alenti.-Lic. Antonio Ramos
Pedrueza.

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5a. Calle de Bucareli, 116.-Ap:irtado 14!J. -Teléfon'.&gt;s: :\Iexicana, 684, Juiírez;
Erirsscn, 1518.
(con Jíreas de extensiln.)
PRECIOS DE SUBSCRIFCION :\IENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . $ 1.'J0
( pagadero por adelantado.)
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En el Extranjero . . . . . . . . . . . . $ 2.üO
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NUi\IEROS SUELTOS:
. $ o.::o
En la Capital. . . . . . .
o.:~s
En los Estadot. .
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En el Extranje1 e. . .
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de Septiembre, 26. Sus agentes en Europa, la.
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KO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
To~a corresponde!lc:a y giros deben remiti:se al Director Gerente General.

Ecos de los Juegos
Olímpicos
L:-. Dicsa. Higeia hubiera EOnre!do, alteran,lo
n i-:stante la seriedad ce su rostro marmóreo;
las mus:is briíciles que precedfan a los ejercicios rftmicos de la Calistenia antigua hubieran
bailado su danza mfs alada y jubilosa al ver
e:03 batallones ir:fantiles que durante vari;&gt;s
dfas desfilaren ejecutando los más variados dcports por la p;sta del Hip5dromo de la Condesa ...... .
La nota pirt:cularmente intere~ante de ese
ciclo deportivo, fué sin duda la asoc:iaeión u.e
las niña~. de las futuras mujeres, de las espos::s y madres de mañaP.a a los ejercicios que
significan la co11 quista de la salud, de la fuen1
y de las mé.s fecundas virtudes morales.
l\1édicos C:e cxperitncia y autoridad conviene:i en que de citn mujeres mexicanas, ochenta e,tiín enfermas, y las restantes poseen una
frágil salud y una· exigua resistencia, que ia
menor causa puede anonadar. De las .,10 enfermas, casi todas viven en el equilibrio Inestable
de una vida sin. higiene, en medio de una existencia irracio1,al, el más insig;,Jficante de cuyos actos es un atentado a la salud. En la habitación, en El alimento, en el vestido, se encuePtran los innumerables cuerpos del delit:&gt;,
ce ese crimen incon:::ciente y pasivo contra los
fueros dEl individuo y de la raza.
Todo co:icierta para agravar el estado ruorbcs'.&gt; de nuEstra mujer ya oliente y lacerada;
t'.&gt;do concurre para acelerar el mal recóndito
(!te las subterr&amp;1~e3.s coi rientes del atavismo
cae!! destle muy lejos, dEsde las chozas lacustre3 de los mexica, desde los claustrales gineceos españoles, concluyendo para forinar el
caudal lento y turbio de una raza empobreciJa
y orgá nicareente miserable ....
La higiene de la habitación, cuyos cánones
acatan en las ciudades más cultas hasta los
obreros y proletarios, se ve en :\léxico desdeñada aún por los próceres. Penetrad a la alcoba o al dormitorio de i;.na casa rica o media, y

1

general, son tan patentes que no es necesa1ioinsistir. La mujer china tiene el pie atrofiado,
pero la mujer .mexicana se oprime el pie y fl
talle. La noble esposa de :IIaximiliano de Hapsburgo, que, entre paréntesis, tenia semejan1.a
con la reina "Berthe au grand pied," declaró
que las mexicanas de entonces tenian un pie
"asquerosamente pequeño." Y estaba más tle
acuerdo con los cánones de la hermosura la
princesa que as1 hablaba, que las señoritas que
con pie menudo y atormentado, corre.!l tropezando hacia el ideal de los mandarines amarillos! Como los actos fundamentales y los m.ís.
imperiosos deberes en la vida de una muje1·
"Olor del establo que invade la sala
deben ser aquellos que mejor la preparen a su
Yiejo rostro de mono riendo
papel de esposa y de madre, qué sentiría la niDetrás de la noble Cabeza de Palas."
ña que en las penumbras de su alcoba vi-Ya
En la residencia de los ricos americaaos que apareced un duende, un sarcástico duende q1.1eentienden la ,·ida a su modo, la fi;a.gaooa - uP, . exclll;_mara: Niña., linpa l.liña, no te aprietes más
un jardin en.n1elve desde el umbral al visitan- el corsé, porque sus lazos azules estiín de 11nt~. Y donde no hay jardines no huele a uada.... teman~ extrangulando a tus hijos! ¡~iña, li:1da nfña, al calzar ei:;e escarpin tan estrecho
clislocas tus entrañas y sofocas en tu ser 'a~
fuentes de la vida, y tú misma preparas el naEl capitulo de la alimentación, como el Je cimiento de un hijo degenerado, que puede ser·
la casa, es también un muestrario de aberr.t- desde tu berculoso hasta asesino!
Lo pavoroso es que quien tales cosas dice,
ciones. En la vieja y errada alimentación a
no es un duende irreal, sino un.a deidad im 11•1-base de carne, sazonada y regada con toda h
rame. de e3pecies y excitantes, desde el indis- cable Y solemne que se llama la Ciencia!
Y por todo lo anteriormente manifiesto a1·
penrable chile y el plebeyo pulque, hasta el
exótico jengibre, la cáustica pimienta de Caye- ll'irar en la pista del Hipódromo de la Coild•~~a
na y el aristocrático Chablis. Esta sobre alimen- la griícil Y juvenil· teoria de las niñas de hov
ta:·ión atizadora de ser&gt;.sualidades dormidas y de l~s madres y esposas de mañana, se nÓ~g,'le!ad'.&gt;ra de energ'.as que no hallan un em- antoJó que en los rayos del sol otoñal se difuupleo normal es- algo as· como el cultivo inten- dfa la sonrisa propicia de la divina Higeia v
sivo de la histeria, y desempeña el papel Je- q~e en lo~ -giros de las brisas matinales palvastador y perverso que Tolstoi atribuye a l:i. pitaba el r1tmo de las antiguas mus:is celebrando en jubilosa danza el triunfo de la fuerza,
mfü;ica er&gt;. la "Sonata de Kreutzer" ....
No e3 aqui el lugar propio para exaltar las de la juvePtud y de la gracia!
,TOSE JUAX TABLADA.
, irtudes del vegetal ianismo, pero como ellas
ten casi esoféricas entre Posotros, no es importuno decir que la alimentación ciírnea y 3us
co,,.~ecuencias sensuales, son, a juicio de altl)s
re:isadores, el mayor obstáculo para el mejora-A la Bellísima g Gentil
miento moral, y el más grande impedimento
pa1 a el desarrollo armonioso de la humanidad.
Y l\!aeterlinck, el poeta moderno más razonador y miís cienUfico, dice: alguna'l legullicre:,, algunos frutos, algunos hari'l'.osos, una
Pa1·a "El )lunclo Ilustrnclo."
poca de leche, lo que no es más que el accesorio de e3as comidas que forman la principi:l
Ante tus ojos dormidos,
preocupación de la humanidad, el objeto de
ojo3 de dulce mirada
sus esfuerzos y cuya dañosa abundancia condonde se arnma ?oacible
qui:.ta agotándose, bastan para alimentar el
toda tu a 1ma.
arder ce la vida miís bella y poderosa" ... "ToAnte
tus ojos que tie:ien
dos los que se han sometido a ese régimen,
el color de las montañas
eg~ega el poeta, han sentido sus fuerzas acr,;cuando Ee miran de lejos
centadas, su salud restablecida y afirmada, Ht
esfumadas.
e,ui itu aligerado y puro como al salir de una
Ante tus ojos que velan
prisión se~ular, nauseabunda y miserable."
;ncomprensibles nostalgias
En esa prisión vivilllos complacidos tománcomo e,as que siente el Angel
dola 1&gt;or un palacio; pero ojalá y esa fuera Lt
cuando le faltan las ah,;
única aberración alimenticia de nosotros y ele
nue3tras mujeres que más gravemente la resisAnte tus ojos, dormidos
ten! Aunque ya parece desfilar en definitivo
r¡ue me admiran, y me encanta:1:
porque poseen uu misterio
éxodo hacia el pasado la tr.opa de mujeres rom1Pticas y pálidas, amantes del claro de lunrt,
que tú guardas;
de las serenatas sentimentales y afiliadas en ;;11
Ante esos ojos divinos
pracio~i~mo tan ridiculo aunque más macabro
de magnética mirada
que el de la :Magdalón de Moliere, aún perdura
quiero jurar, Maria Luisa,
el tipo irrisorio y lamentable ....
que deseaba
Es h y señora y madre una dama que en ;1,1
Tejerte un canto muy tello
juventud no muy remota chupaba a diario liuna trova delicada
mones para adelgazarse la sangre y estar pálihecha con hilos sutiles
da! ¡Y hoy, con quién rabc qué amarguras
de oro y phta;
desesperadas y sin remedio, contempla el rosCon
ténurn rayos de luna
tro de su hijo, perdido entre encajes y semejancon leve3 gotas de esrarcha,
te a uno de los limones que chupó! ¡Otra secon pétalcs de azucena:
ñora del gran mundo, cuya incontestable belle¡ toda blanca!
za arrebató la muerte en plena juventud, tras
Trova de tal sutileza
u'l'.a vida enfermiza y doliente, confesaba que
como hecha de filigrana,
en único alimento diario consistfa en una ala
donde belleza y talento
&lt;'.e pollo, un dulce y tres tazas de té!
campearan.
Pobres mujeres pálidas que no comprendi'!Pero por m!is que a mi númen
ron la pcesfa y la belleza de la vida, sino popido ferviente Esa gracia
riéndore sobre el rosil o la miíscara de la muerél me dice que imposible
te! El tiempo pasa, el a~·ua corre y se lleva a
es lograrla;
ped'.lzos el cadáver de Ofelia esfacelado .....
Bajo el florón de camelias de Traviata, los ojos
Que tú mercce3 jardines
mo1ernos, como en una radioscopia, no ven
de espirilu2.l€s fragancias,
más oue el horror de las cavernas pulmonares.
y ramilletes de ideas
Y don Juan, Lovelace, Cicisbeo, los ama11tes
a tus pla11tas.
de hoy, todos saben fisiologia y no e:;tán muy
Que eres rermosa y discreta,
lejos de evocar el hor&gt;'.lo pavor del sfmil bibliqne tienes talento y alma;
co. exclamando ante un bello rm:tro sin sallgre:
y que aceptarás benévola
";Oh, mujeres p/ilidas, no so.i3 sino sepulcros
mi pobre violeta blanca!
!Jlanque:idos!"
CLE:\IEXC'L\ ISAUR~ILos males que El vestido a la moda causa
( Poetisa oriz:ibeña.)
a la mujer mexicana, · a las mujeres todas Pn

en vez de la ventilación y la luz y el espacio
requerido para el aire respirable, encontraréis
alfombras inaIDoTib1es y cortinajes perennei=
que al mes de colocados deben tener una total
saturación de gérmenes. Las casas ricas de la
ciudad, se conocen en que desde el zaguán hu.Jlen a caballeriza. Como un ujier, el acre tufo
os anuncia que estáis en una mausión de p•·o.
Ese olor de estiércol es de bPen tono, y casi,
casi, un perfume de aristocracia. Tal hedor
sugirió un simbolo al poeta Almafuerte, que
dijo del atavismo:

M~Luisa Bringas y de la Torre

"

CASTelLANA
'

MadrigalBs
:\[AJ)RIGAL IXGEXUO.

Tienes en los ojos, niña,
algo de cielo y de mar,
tiembla bajo tus pestañas
u111 suave claridad
como de esmeralda triste
y enferma de tanto amar.
Y hay también en tus pupilas,
niña del dulce mirar,
de un zafiro misterioso
el incierto fulgurar:
ojos de piedra preciosa,
ojos de cielo y de mar,
ojos que te diera un hada
para dar vida o matar.

·,,J.-~

.• ~

y una estocada para el rival:
blanco chambergo, pluma rizada,
dulce sonrisa, fino puñal ....
Y es el encanto tan bechicero,
que la doncella piensa que sin
~ubor, serfa del caballero,
como la dama del fo'.leUn
y c:ieri a el dulce libro III
con un suspiro puesto por
FIX.

P O ETAS MEXICANOS

Has visto cómo refulge
Venus, la estrella inmortal,
como liígrima que un á11gel
acabara de llorar?
Asi tiembla en tus pupilas,
niña del dulce niraT,
la clara gota de ajenjo
de una rima de cristal:
ojos de piedra pre•ioEa,
de cielo y de inmen~idad,
verdes como la ei pe-anza
y azule3 como la mar!

Episodiu
Au temps de nos folies . ...

Hace mucho, y parece que fué ayer. ¡Quién
diría.
que hace ya tanto tiempo! ¿ Te acuerdas, vida
mia?
Caminiíbamos solos por la triste alameda
en una tarde tibia; tu vestido de seda
azul harmonizaba con el claro paisaje,
y parecfas entonces un radioso celaje
que fuera junto al negro nubarrón de mi trajl'.
Yo te contaba el caso de mi pasión; mis ansias
de poseerte toda, de aspirar las fragancias
de tus años divinos, maduros como fruta
de agosto, y seguiamos lentamente la ruta;
) o mirando el crepúsculo vestido de oro y
gualda;
tú, esquivando del barro la orilla de tu falda.
(El aire se impragnaba de un aroma de pino
y un pájaro fing,a tocar diana en su ti ino,
al ver que tú llegabas hasta el paraje umbroso
con música de Atenas en el flanco armonioso.)
¿Recuerdas? El incienso de mi ternura loca
de amor, te daba gusto de manjar en la boca;
tú no lo confe3abas, pero me lo decia
tu gula de lisonjas y la suave porfia
de o1r para tus ojos una rima galana:
para tus ojos dulces de color de avellana.
(El pájaro llenaba la paz de la floresta

:\lAORIGAL EXALTADO.

¿Cuándo? pregunta el co,azón. Y, espera,
- le digo yo-impaciente!
Es que vino otra vez la p1 imavera
sin que la bien amada tuya fuera.
sin que su amor junto a tu amor aliente.
Dice verdad el corazón, bien mfo,
y callo con tristeza, porque veo
remoto el dulce sueño que )o ansfo:
florecer en tus ojos mi albedrio
y en tu carne a:lorada mi de2e:&gt;.

)lia ! te dice el alma er amo rada,
tuya! me dice el beso que me das,
mia ! repito dulcemente a solas,

JOSE LUIS YELASCO.

tu~a! entre sueños tú murmurarás ....

y no vienes, amor, y mis deseos

se mueren de esperar!

Tr □fBu
:\IAl&gt;lt;IGAL RO:\IAXTICO.

Estií la niña callada y sola,
bajo el encanto de un folletín:
damas tapadas, hombres de gala,
está. la niña callada y sola,
soñando en bellos lances del fin

¿Para qué? No, señora. Vuelvo ya de la fiesta.
Recordadlo . Yo dije: queréis, bella señora,
endulzar con las mieles de vuestros labios est:i.
grande, inmensa au:argura?
Vuestros ojos de aurora

del Eiglo XIV. Sus negros ojos
muestran inquietos, un &lt;!ulce afán,
y en sus mejillas prenden sonrojos
las aventuras de aquel galán:
fugas, mandobles, cierra los ojos
y pasa un helio doncel: Don Juan.

fulguraron. y entonces, sacudiendo la testa
con orgullo, esa te3ta que un oro fino dora,
respondisteis:
Trovero, tu bla::ón no me presta
lustre ni honor.
-Señora!
-No, trovero:
Y ahora

Oh, la eleganc:a del caballero!
la gallardfa del burlador
cuando desnuda su fino acero
o cuando dice cosas de amor,
oh, la elegancia del caballero,
suave y fragante, como una flor!
Es bravo. Tiene pronta la espada
como en los labios el madrigal.
Una doncella? La frase alada

Venta a mt con toda vueüra divina gracia
porque sabéis que sella mi noble a1 lstocracla
un sol sobre una cumbre magntfica y enhie3t.\.
Pero venfs ya tarde. La pena está endulzada,
Idos en 11az, señora. No, ya no quiero nada.
Para qué, si hace mu:ho o_ue volvt ele la fiesta!

con la flauta encantada de su pequeña orquesta .... )
Yo me vefa en tus ojos muy cerca los dP-.;tellos
del sol dejaban una caricia en tus cabellos
tan vaga, que en la sombra creciente, parecia
formarte un leve nimbo de santidad. El d'_a
rodaba con sus ocres vivos y con su oro
como un rey que se muere en un teatral decoro
.... ¿El sitio? ¿La hora? ¡Acaso mis palabras?
/. AcadO
Amor hizo agitarse las turgencias de raso
de tu se.:io? ¡Qu:én iate! Fero aquella miratla
tuya lo di'.o todo ... Te acuerdas, adorada?
El piíjaro ll en1ba la paz de la floresta
de un cauto nupcial como para la grata fiesta
de juventud, la fie3ta de amor que en aqud dfa
te wrprendió en mls brazos enteramente mia!
¡Oh, las frutas magnfficas de tu adorado agosto!
¡ Oh, el gusto de tus te.3os, €mbriagantes tlel
mosto
de tus púberes año:! . -Te acuerdas, adorada?
La tarde se morfa, y en su frente cansada
Venus tril ó como una diadema milagrosa:
Venur, eEtrella, arriba; Venus, abajo, rosa!
Ha-e mu(ho y parece que fué ayer. ¡Quién
dlr!a
que hace ya tanto tiempo! ¿Te acuerdas, vida
mia?
Lentamente franquea-:ncs el arco de verdura,
invadidos de cierta silenciosa dulzura:
tú, lánguida; yo, mudo. De pronto, la enramada
crepitó como en una sonora carcajada.
Nos volvimos: el ave, dueña de ía floresta,
segufa nues'.ros pasos riendo a toda orquesta,
al ver que te marchabas de aquel paraje umbroso
con el vestido ajado, con el paso medroso.
Tú te ruborizaste, yo te besé en la boca,
y entonces nos refmos con una risa loca! ....
Se van los dfas dorados. ¿ Quién pudiera, alma mfa,
hacer que retornara la gloria de aquel dia?
JOSE LLIS VELASCO.

�til-============'==='===l======D======A============S===O======C==-=:::::::::=I===A======L===-======-==-==
de Ja capital, las numerosas familias que anualmente, en el verano, ocupan esos grandes Y
vistosos jardines que se llaman Tlalpan, ::lan
Angel, :\1ixcoac, Tacubaya, etc.
Muchas flores vieron cre.::er, gustaron de d'lrados frutos e iluminaron sus pupilas esos s-~res, con los tonos crepusculare3 del campo, que
tanto bienestar y paz comunican al esplritu.
Buena preparación para el rudo invierno que
amenaza. El mar veracruzano empieza ya a encresparse y los que han orno en el campo el
ardoroso preludio de la flauta de Pan, ve,ó.n
pronto caer en sus ventanas los blanros cascabele:; de la nieve ....
LA CRUZ \TERI&gt;E.

Sra. Berta Sánchez Mármol de Sabuclo.

En un "té de las cinco," al que coucurrit'ron damas muy estimadas socialU1ente, respondiendo a la invitación de la señora Esperan1,a
Alcocer de Capilla, cuyo cspiritu alto y generoso no descansa en las 1nácticas del bien, se
resolvió el establecimiento de una asociación
caritativa, las bases principales de la cual, son
como sigue:
La "Asociación de la Cruz Verde" tiene por
o!&gt;jeto continuar los beneficios impartidos por

12 DE OCTUBRE DE 1492.

"La Fiesta de la Raza"-arbitraria denominación del hecho de conmemorar la grandio,;a
epopeya del descubrimiento de un mundo-se ha
celebrado en 'México el año presente con in1:sitado entu~iasmo. Las agrupaciones literarias
y cienUficas, la colonia italiana, las escuelas profesionales, y sobre todo, la Preparatoria y la
Normal, y la mayor parte de las superiores d&lt;?
educación prim:?.ria, organizaron lucidos ac~os
públicos.
Han transnuaido cuatrocientos veintiún al1os
desde cuando los europeos vieron por primera
vez la tierra del desconocido continente el 12
de Octubre de 1492, y nunca antes en esta
Metrópoli se dió a conocer a la juventud, ,Je
manera tan extensa y solen,ne la significació•1
histórica y moral del acaecimiento.
Desde antes de la fecha del aniversario, hnsta ayer, sin que casi pasara un sólo dta, BP,
ha cantado en prosa y verso al ilustre genov-.is.
Uno de los cantos más armoniosos lo prod·.jo una sensitiva mujer mexicana, que ha probado todos los dolores humanos y todas las
ansias y delirtos celestes; una educadora tle
temperamento luchador y rigido, de alma sua-,"!
y multiforme, que se llam_a Berta Sá.nchez Má1·mol de Gabucio, hija del correcUsimo novelista e historiador Don Manuel Sánchez Mármol, no ha mucho bajado a la tumba, y actual
directora-lnteligenUsima-de La Corregidora,
escuela superior para niñas.
Las bellas y coñmovedoras estrofas de la
poetisa consiguieron levantar los corazones,
fortificar los á.nimos e iluminar las inteligencias de aquel conjunto infantil y eran de verse
el entuEiasmo y el asombro de los centenan•s
de pajaritos al olr a la amiga maestra la Je:::tura de su poema a Colón ....
Hube de recordar el romance de Pascarella:
La Scoperta del l'Amerlca. En él, un rústico
romano que ha leido-sabe Dios en qué librola historia de un tal Crlstóforo Colombo, la repite a eue amigos de taberna. Lo amable del ri-lato radica en la Ingenuidad y el final es tan i!eductor que un orgullo altanero irradia en todos
los rostros y se iluminan los mismos muros
de la añeja trattorta cuando el narrador responde a un compañero que Je pregunta acP.:·ca de la nacionalidad del navegante:
"Ma la storia de ttutto er mono sano ....
Eh, la storia, percristo, e sempre storia!
Crlstóforo Colombo era italiano."

+++
VUELTA DEL VERlANO.

EstAn regresando a sus elegantes residenci:l.s

Albe1 to Anaya, maestro director de la Compr.füa de Opera del Teatro Hidalgo.

del Havre, residencia de la honorable inicl:-1.dora.

r.ox PORFIBIO

y "CAR~IELITA."

No quiero ser de los c.ue olvidan por la a.isencia. . . . Mañana cumplen treinta y dos años
de haberse unido e:1 matrimonio el señor General Don Porfirio Dfaz y la señora Carmon
Romero Rubio, tan distantes de los ojos .le
muchos, pero tan ce1 ca del corazón de no pocos
fieles.
En años pas:idoJ, cuando lleÉ·cba el dia del
aniversario nupcial, una legión acudfa a Cadena o a Chapultepec a compartir del contento Y
de la tranquilidad de esos dos seres que tanto
contribuyeron, dura:,ite larga etapa, a la paz
venturosa de los mexicaucs.
Hoy, cuando un deco· oso exilio voluntario
los mantiene alejados de ~compatriotas, ali~,
en la noble FraTJcia, maud~_rnosles un recuerdo,
un saludo, en que el melancólico cariño Y la
acendrada gratitud se confundan ....

Srita.

Sra. :\farfa :\1. de la Fraga.

El, l"IUO casi aún, perseverado de todo contagio degradante, recibió el aviso de un destino superior, surgido de su espfritu con la "ªguedad igual a la del caracol que nos hace
rercibir los rumores del océano.
MAs tarde, oyendo en el vivac las voces interiores de sus anhelos, ni ante el peligro, nr
ante el daño, ni ante la muerte misma, el soldado dejó c'e sentir-como arteria que repPrcute las pu!saciones-el anuncio de un futu,o
grandioso.
"El placer es fugaz y del sueño se despierta," pensaba el héroe, auticipá.ndose a Tainee.
Y el placer de luchar con riesgo de la vida y
del honor, frente al extranjero intruso o contra
los "hijos naturales;' de la patria, ya bastaut,l
lo habfa apurado. Ya empezaban á. fecundizarse
los campos con los rfos de agua roja que bajaron de la montaña o que subieron de las ciudades. Las heridas Pmpezaoan a. cicatrizar y la
savia de log hombres de corazón buscaba nuevo¡, cperpn ea qué inyectarse.
El triunfador abatido por el cansancio y 11or
los dolores de una lucha conUl!ua, pasó luego
triste bajo los arcos triunfales y, sin alterar
su serena actitud, se sir.tió halagado interiormente por las aclamaciones de un pueblo que
Jo prodamaba su sa;vador y su gufa.
I.os rc&gt;prPsentantes Pn -:?l Con,;rec;o de 68 supieron muy bien que el fraucle substituyó a la
' 1

las meritrsimas "Cruz Blanca" y "Roja," :;uministrando a los lesionados o enfermos que
dejan los hospitales, habitación, sustento y abrif¡o.
La AsJciación contará. con reputados facult!l.tivos que puedan prodigar sus cuidados a los
menrn_erosos que los requieran en sus hogares.
Queda a cargo de la agrupación, emplear ni
que lo solicite en los diferentes ramos de trabajo, e3pecialmente, a los invá.lldos, para lo.,
que se crearAn plazas adecuadas.
La agrupación no omitirá. esfuerzo alguno
rara proporcionarse fondos que le permitan llenar las obligaciones que se ha Impuesto.
No habrá cuotas fijas para los socios, ya
Eean fundadores, contribuyentes, activos u honorarios.
La Sociedad quedará formada por la Junta
Directh a que integrará.n una presidenta, t,csorera, secretaria y tres vocales; un dir"!c·tor
médico, presidente, vicepresidente y socios honorarios.
Su divisa será una cruz verde y su lema: Perpetuo Socorro.
Las oficinas han quedado instaladas provisionalmente en la casa núm. 77• de la 4a. calle

•

Edmundo Auaya, primer tenor de la Compañta
de Opera del Teatro Hidalgo.

legalidad, y es por esto que Po,·firi .m.,- !..:gó hasta el auo de 76 a la i:-1esic1, ,, ...
República.
Pero no estaba satisf¿cho.
Ocho añcs uespu&lt;'E, y por hondo arcano .le
una bené1:ca y buscarla ge,1erac1ón, a la tristeza
sucedió el verdadero itl.eal, rtesp1.,és dc&gt;l d..,sa:
liento creció el orgullo, se acrerentó la pasión,
surgió ¿¡ i-_ruor .... l ' 1;a m;,j¡,r q11e es uu á11gel, Jo despertó del largo sueño. Sin la arr~gancia de las damas romanas, ¡&gt;f.ro con la ad1vi:1ación ¡,ropia del amor y de la ternura, clavó sus- miradas un los ojos clel veu,,ector, co.:i
la. misma in0cencia y grac:ia cou que Desd&lt;ímona oyera el relato de los triunfos del .Moro Veneciano. Y los ojos del patriota y del caudillo
que "temblaba al arrullo de la paloma," se doblaron vencidos por El más dulce de los ensunños ....
Cuando ello aconteció, un estremecimiento
de salud sacudfa a la Patlla, porque la fusi6n
de estas dos almas gr andes rn babia verificado.
Y ella, como Niobe, ha tenido una numerosa
descendencia: sus hijos se llaman todos los
huérfanos y tantas buenas obras nacidas a s•J
abrigo.
"Ca1·111elita," cie1 tamente, ha sido autora ae
magnas acciones que su p8) s no puede desconocer, que no puede negar, que tampoco es posible que olvide. Ella, con su generosidad y
altruismo delicados, mas poderosos; amantes ele
su hogar, con afecto fide:tsimo; compasiva •,an
to como hermosa y sensible cuanto prudente
y atinada; dul:iflcó a su compañero, le dió más
fuerzas, Je comunicó re:;ignación y hoy lo consuela en su inmensa desgra~ia. ¡Ah! y-¿porcué no decirlo?-e·1a lo educó, atemperando su
IÍizarrla de hijo de J\larte y le sugirió, quizás,
esa iuv1t;tei6n qu€· tanto enalteció a los llamados: la que dirijió a todos los ciudadanos de
buena voluntad, cualesquiera que fuesen sus
aspiraciones y ,us cre"'nclas, para coutri:Juir a
la obra común de prosperidad y de paz, ;;i{'mpre que a ella aportaran esfuerzos y aptituilcis.

++,s.

Por eso, y por tanto mAs que se detien,1 en
los puntos de la pluma, hoy que llega el trigésimo segundo aniversario de la unión de dos
seres magnlflcos, complemento a la vez el uno
del otro, quisiera ver reproducirse las ofreu~as
de cariño de adhesión y de respeto que en anos
felices se' les prodigó como la bendición de un
pueblo culto y agradecido.
DEHliT ARTISTICO DE BENEFICENCIA.
Bella nota de arte y de caridad en la que
figuraron elementos lfricos de gran valfa Y !as
más distinguidas damas y caballeros de la colonia duraugueuse fué la función efectuada rl
viernes último e~ el Teatro Hidalgo.
El maestro Don Alberto Ama.ya, tau esforzado
cultivador del arte musical y un incansable propagandista de la ópera con elementos nacionales formó el cuadro Urico que acaba de pnse~tarse, conquistando un triunfo en toda la
Unea.
En homenaje a la memoria de Verdi, en el

Srila. Soledad Abauuza.
centenario de su nacimiento, se cantó "Aida"
el 2o. acto de "Rigoletto" y las "Visperas Bici lianas."
Los productos llquidos de la función-que faé
patrocinada por el :\1inistro de Instrucción Pública y por la honorable colonia de Durango-se destinaron a socorrer a las familias indigeates de la hermosa ciudad tan vejada, tau oprimida por las hordas revolucionarias.
De este modo se ha iniciado el auxilio a ios
durauguenses, cooperando en ello los artistas
que damos a conocer.

F. Loya, bar tono de la Compañia del Hidalgo.
POP, ESOS ~IUNDOS.
La noche an:enazaba .... Fué el último m1ercoles, dfa lluvioso y frio, como las pupilas de
tantos desdichados. El aire que besaba los rostros hal)fa refrescado sus labios en las cumbr•~s
perpetuamente heladas.
Aquellas nieves, allá lejo3, tomaban matices de un desteñido tornasol; en el cielo pAlldo
asce:1dia una nube blanca y el sol amarillento como un convaleciente y sin púrpuras, como
un I ey destronado, lentamente bajaba hacia
Chapultepec. Un instante se detuvo el disco de
oro detrás de la está.tua de Cuauhtemoc, fo1•maudo a su Imperial airón de plumas rfgidas,
una aureola, como las que se ven en muchos
lienzos del viejo Rembrandt; puso después un
polvo áureo sobre las hojas de los "abueh,.1etes," cuyos brazos escuálidos se alzaban como
una Imploración al cielo anémico, y por fin, ~omo un dios que caé, se hundió tras el castillo.
Una espesa bruma negra se adueñó del Bosque
y las copas de los Arboles remedaban al paso
de los coches, siniestros murciélagos que ahuyentaron pronto a los paseantes.
Y apareció Juego por la ancha calzada de Is
Reforma una teorfa de celoso soruyos en norhe primaveral: los "Pierce Arrow" y los "Mercedes," los "Renault" y los "Fiat," que con
sus poderosos faros y su opulenta e indolente

Srita. M. L. Espinosa.
carga, regresaban al centro de la ciudad ..... .
-"Una limosna por Dios! Soy huérfana, be
perdido a mi padre en la guerra y mi madl'e
me ha abandonado para irse con "el otro .... "
¡ una limosna!"
¿Pero es del kiosko de cristales, del elegante café de dónde esa chica delgaducha ha salido? ¡oh, 'ID! hay mucha luz all y ella brota
de la so:nbia, donde mora la miseria.
Arra~trábanla sus pies de3nudos y tembl.Lba de frio .... del frfo del hambre tal vez, del
frfo del olvido más bien que del frfo de la noche. Aquel desmedrado cuerpecito de virgen,
cubierto apenas por andrajoso vestido, revelaba sentir todas las frialdades del infortunio.
La vocecita-que se exhalaba triste de su oee:ho, que saHa como "rajada," con el sonido extraño que produce un cafiaveral azotado por el
viento-la vocecita dijo otra vez, mAs quejumbrosa: "una limosna. . . . ¡ soy huérfana!"
A la s1zón, salfa del "café" desbordándo~e
por el Paseo, un grupo numeroso de hombres
que hablaban a gritos y reían con la insolencia de truhanes bien contentos de la vida. Algunos, la mayor parte, señalados en la hampa
del vicio y la fortuna.
MAs la ocasión no fué propicia a la pobre
huérfana, pues todos pas:irou de largo. Pero,
no, distingo a un joven de buen ffsico y porte
que se detiene. Ya no va a ser estéril el sac:ificlo her6ico y tierno que palpita en aquel montón de harapos. De seguro el joven va a darle
un puñado de monedas. Me acercaré yo también
para agregar la mfa. Pero no llego basta ellos
porque oigo una voz ¡ distinta de la otra! fuerte y atropellada que pronuncia cfnicamente:¡ Doce años! tan chiquilla apenas! Bueno, pues
ven conmigo y te daré ....
Y me ful, porque no quise o r más, ni saber má.s ....
La noche amenazaba!
FRANCISCO GANDARA.

+M&gt;+++Mt !*+$,S.~!&gt;+++++++++++++•!&gt;+
DON :\IANUEL DE LA TORRE Y
DON :\IANUEL RARO.

1

Por arreglos hechos .. ntre la
Editora "El Mundo Ilustrado" y "La Semi.na Ilustrada," S. A., y el señor don Manuel
de la Torre, este caballero ha entrado a formar parte de la Compañia, y asumirA el puesto de Jefe de Redacción de ambas publicaciones; sin embargo, en la actualidad aún ocu;pa dicho cargo el señor don Manuel Haro,
con beneplácito de la Dirección, que ha visto
.¡.la manera como el público ha elogiado el pro+greso de dichos semanarios en el corto tiemÍpo que dicho señor tiene la referida jefatura.
El señor de la Torre ocupará su puesto a
¡partir del dia 5 de Noviembre próximo.
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.¡.

LA DIBECCION.

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+++++:tt+#+++++++!o++-S•t!&gt;+&lt;S&gt;+•!•~++&lt;Eo+

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�~==================u a====:=============== = ~

LA FALTA
II NOVELA CO R TA POR " REN E GHIL" VERS JON ESPAÑOLA DE AMADO NERVO

11

~================ =======D ~================== =,====#
Pasos ligeros, precipitados, atravesaron el s1lón y un dedo hirió vivamente con dos o tres
golpes la puuta de la cámara. La señora Hurtrn dejó cau a sus pies el libro que en aquell•)s
momen·os lela y, medio incorporada en e l co:1fidente, , ió entrar, con mezcla de sorpresa ,.
alarma, a su hija, que llevaba traje de calle ·iÍ
1&gt;arecer rápidamente ajustado.
-;:.!arta! ¿Qué ha pasado, hija rufa? ....
¿ Tu marido? ....•

-No, madre, se trata de mr .... Pronto ....
1 ron.o . .... ¿Está 11adre ah[? Llámale ....
hl ¡:e;to de la jo,·en era febril; sus dedr,s
maltrataban el minúsc·ulo manguito de astr'lkán, Y, bajo el velillo levantado, sus pup1u,.,
aparecieron dilatadas con un brillo fijo como •JI
de la locura; la delicada faz dolorosamente consumida, plomiza, mostrábase en medio del claro sol de aquella mañara de Abril que entrnta a través de las cortinas azuladas, como una
for frágil, herida por el frfo, en sus más intimas fibras.
Incapaz de s:rngre frla, intrigada por aquel!a

agitación extra:&gt;rdinaria, enloque::ida también,
la señora Hurt1n salió al salón y acercándose
a la puerta del g;abinete del trabajo de su marido, llamó a fste con voz que se ahogaba en su
~ arfa 'l I a:
-;\'en! ;Marta csuí aqut! ... . ;Veu pronto!
Y , olvió hacia su hija para recibir eu ,rn:,
trazos a la 1:obre niña que lloraba, dejando oír
rollozos entr&lt;'cortados y leves, con la cabeza,
o·ulta ya en el ma:erno seno, sacudida por ner-

,;iosos sobrernl os, hijos de su enigmática desesperac:ón. Fstaban aún enlazadas cuando apart.ció el señor Hurtrl'. Con su s cabellos grises,
su ha: ba corta y cuidada, 1\1. Hurtm guardab;i
de sus largos años de notariado, IJeno de probidad Y rectitud, una especie de solemnidad y elegante Y reservada, pero su mirada era afable
llena de man·rdumbre, casi sonriente. . . . . '
Inquieto ce de Juego ror la Inflexión de voz
de su mujer, permaneció ir,rnóvi1 en •·I 1lintll!
de la puerta. con e l cor az'.'.ín re;i,mt1r:am:&gt;nte
conmovido ante el dolor de su hija que constitura todas las dulzuras de su vida.

-Hija m'a, ~ qué es lo que pasa? dijo. ¿Qué quieres de nosotros? ¿Por qué no me
ab, azas·?
bolla se desprendió del seno de su mactre v
con poceroso arranque fué a caer entre los bra~
zo3 abiuto3 de 3u padie, ocultando la frente
bajo la (Orona de,aliñada y sudorosa de :rns
!'aoellos de 01 o. Bruscamente miró a los dos
con mirada aomb1fa, que tenfa casi la inconsUencia de la fiebre. Y lOn palabra rá¡&gt;ida, destituida C:e su habitual timbre cristalino, dij&lt;&gt;:
-!11 i marido va a venir .. . . No me lo ha dicho, I!O n~e ha oicho nada, pero vendrá luego....
Los an i¡;os, les colegas de la Cámara Jo retwnen en la casa para una cuestión urgente .....
Yo e3taba aquf ayer, a la sitJta .... Yo estaba
aq uf, es 1&gt;rech:o decirlo ..... .
Y c.on voz sorda, en tanto que se dejaba caer
sob1 e u11.a ~illa, ras¡;ando con los dientes ,u
fino paiiuelo de batista, repitió:
-Aqu[, ayer, de tres a seis .... Es preciso
sostenerlo!
Dos gritos estallaron mezclándose en e l esJ)acio: gritos de infinito reproche, de tembi010sa lndi¡;nación; tan explicita era la conf~sión de la falta de la miserable, de la ))obre criatura, que aplastaba, con i::u vergüenza y sus remordimientos.
-Tú has he.. ho esto!. . . Desgraciada, :t!1:
d€.sg1 aciada ...
- Y has contado con tu madre y conmig-1
1iara librarte del ca3tigo! XosotnH ,JeberoH1•1 a
nuestra vez engaiiar al hombrp a qui':J11 ha-,
traicionado! ... De seguro estás loca ...
Con lo3 puiios torcidos, con una especie de
queja apa¡;ada, como lt&gt;jana, entrecortada por
los rnllozo'.l, )1arta hablaba, t&gt;n tanto que e l
tol de la m:iñana acusaba cruelmente el cerco
azulado de sus pupilas.
-Loca .... Yo estaba loca! Oh! ¿qué fué
lo cjue re despeJtó en mi? Se produjo un completo o:vido, y los seres, las cosas, no me par&lt;'cia que tuviesen aspecto habitual.. . . . t10t1ba en medio de un deslumb1 amiento inconsclen:e. Al¡;o n.e 1&gt;osefa, al¡:;o se a&amp;itaba el! mf
cambiando mi alma, aun mi propia cara. Yo
hab1[a ido al cri!l:en como a la muerte, presa
de un 1·értigo! Oh, vosotros 110 sabéis. Yo no
me r~conozco en la mujer que fuf durante aqut•l
tiempo maldito .... Alldrés! Andrés m[o! 1,i
yo te amo ... Yo le airo con todas mis venturas de otro tiempo Y, ay! con todos mis remordimientos de ahora, oh! esto (S horrible .. . .
Lo amo tanto como cdio al otro, como lo odi'l,
sr, con toda mi alma! ... Andr(s no t iene más
que sospechas, apenas sospechas, la mayor rie
las cuales le vino ein duda a causa de mi tmbación, del disgusto que ee me sul:ió a la cara
y emponzoñó mis labios .... Oh la dirha, nuestra querida dicha esté., JJuEs, perdida? la deses1&gt;eración y los remord im ientos no son capaces
de resc·atar nada'! Padre, madre, tened piedad!
liabfa caldo de rodillas con expresión ele sú))lica infinita extend iendo las hermosas mano¡¡
como padrón de dolores. Con la a 11gustla de Sil
hija reproducida en su noble fisonom[a, un poco
alterada por la edad y coronada por las dos
bandas de sus cabellos grises, la madre, vertiendo lágrimas habla tenido un gesto de perdón. . . . pero el padre permauecr.. rtgido, mudo; solame•Jte ee advertra en sus pómulos un
temblor que bien pod[a ser hijo de la emoción
o de la cólera.
-Nada es reparable- dijo l)v• n,i.-La 1.alicidad va acompaiiada del honor.
Y sali ó violentamente, rechazando con un
gesto a su hija suplicante, que fué a caer ele
nuevo sobre un rillón. Oyósele alejarse con pasos vigorosos por PI salón.
A pesar de la expresión severa que persistfa
..,, su rostro en tanto que caminaba, con las
maros hacia la espalda, de Yez en cuando ¡&gt;ugnaba por b rotar de sus párpados hinchado,;,
una lágrima.
Acabó por detenerse, presa de una terribl·:'!
l ucha entre su honor antiguo y su inmenso
amor paternal, frente a la mesa del salón y pítsosll a voltear inconscienteme-,,te, una tras ot.·..1,
las páginas de un álb um de fotograflas.

De pronto, como invenciblemente atra[da, s11
pupila se dilató, y una palidez mortal invadió
su rostro: Ali!, irradiando con tonos marm&lt;Íreos sus espaldas desnudas, una mujer sonrera
con la s1nrisa suave y franca de la plenitu ·J
de la vida ardiente e ingenua: era como el recuerdo c,e un pa.saje de 11rimavera en medio
de un e:,tfo to1 mentoso. Ah! terrible vértigo
que mina Y trae el olvido de uno mismo y de
todo lo que le rodea. I:e él Labia Eido tambit;n
1 rctima aquella n:u;er e¡ue Ee lel'antaba e:i tn.les mcmentc3 ñel pasado mostrando al seiiQr
de hur,[n su falta, su única falta! Una amiga
de su mujer, que su1 gió en su camino como
para su ))Obre hija había surgido un amigo de
su esposo quizá.
Pa:;:ó,e las man:s por la frente dolor!Ja, C"'1 raudo los cjos. . . . Oyóse entoncEs un ruic'o
de voces &lt;n la an ec:mara y extendiéndo con
actitud ce d€sespe. ación 1:,uplicante los brazo.:&gt;,
:'\lartr. apareció:
-Padre! padre! .... Andrés llega .... p;•...
dad!
Desalmado, el Eeñor Ilurtfn, se dirigió a
ella y rólo tmo t'em¡:o de decirle: Ahl, ))f'rmanece ah[! Y con mano tembl&lt;,, vsa cerró 1:\
puerta a tieml'o que Anrlrés entraba 11or b
o :ra.
:'\letceJ a un Esf,terzo ¡naud ito de 1·ol•1i;1ta•'.
su1&gt;0 mandar sus nervios y con una voz a))cnas alterada , 11regu ntó:
-Qué I ay de nuevo, m i querido André3, ¡n.ra que vengáis tan de mañana?
El recién ,enido cia un hombre de t1eint.1
Y cinco afioa; llevaba levitln ajustado, su fr eute des11ejada acusata inteli~encia coronando "!
fino rostro 01 Pado de fiero mostacho y barh.1
abundante. Advertfase luego que también ha1&gt;i:1
esfuerzos pode1oso3 para 1&gt;Nmanecer dueño riP
s[ mismo.
-Estamos solos?-dijo-11adie nos o:;·á'?
-Pero, qué ¡,es :an ¡:;ra,·e lo que tienes quv
decirme?
Andrés habla e og C:o las manos clel señor
Ilurtrn.
-:'\liradm~-exclamó-Y dec-idme si la co:.:ia
no Eerá g¡ave c·uando en uPa sola l'Oc'he ha 1,0ciiGo alterar de tal suerte mi fisonom[a ....
l~n aquél ¡iunto de~ayó su b r[o y su faz se
mostró, hoyada, d ?strozada por e l insomni.),
plomiza, t n ta1úo que algunas lágrimas quemantes enrojeclan rns 1n111ilas. Se sentó un instant~,
llorando si lenciosamente y las lá¡;rl mas de aqu~I
hombre, forjado pa1 a la acción, eran trágicas.
El Eeñor Hurtin re habla colocado frente a él.
-Seiior Hnrtin. padre 111[0-dijo-mi aflicción es in!nensa, inn'ensa c-omo la dich&lt;1. - ;~:enazada dr! mue1 te, c·omo el honor, amenazado
tambiéP., perdido quizá; Yos váis a decir me una
palabra. Y esta palabra me hará el más infeliz
de los hcmbres o el n:ás culpable, ay!
Por vuEstro honor, respondedme: Marta estaba ayer, a la siesta, en vuestra casa? ·
Tan prevenido estaba el señor Hurtrn par1.
la pregu nta, ya p revista, que ni un músculQ
de su rostro ae conmovió, cuando respondió:
-Andrés, ¡&gt;ero por qué tal solemnidad ¡¡.,.
ra una cosa tan sencilla? S[, Marta estuvo aqu!.
ayer, hasta las cinco y media, hasta las s,:is
c:uizá ....

l"na dicha sobrehumana extremeció a Andrés
Durieu, empurpuró con luz viva su rostro y i&lt;'
revivió. Se llevó la mano a la garganta:
-Oh! ~racias .... -murmuró---esto es la vida! :.rar,a! mi pequeña :.rarta!
Pero una triEteza profunda siguió a aqud
tran,porte:
-Soy, pues, un miserable .... Ah! \'os uo
lo rnbéis .... He llegado a suponer en :.rarta ....
Lo:o de mf! loco! La he insult:u,o he insultado r- su madre. . . . a vos. . . .
'
s~ levantó como para arrodillarse.
El f.efior Hurt n le abrió sus brazos, dejando
&lt;. t:e se desbordare la emoción que le sofocab:l.
-Ard1€s, amigo n:fo, murmuró-nada lnl;éis die ho a Marta?
-Oh! no! no!
· -Bien fstá. Del:lsteis tufrir mucJ-o y el sufrimiento lo depura todo. Abrl.'z:idme, querido
Andrés.
-Grac:as de todo corazón, os lo di~o con
1 c:·dad. . . . aho:a bie..1, rr i visita no se ha ,e-

rificado, verdad? :.le voy. Debia estar en la
Cámara, en trabajos de comisión. . . . me voy
tan feliz. . . . tan feliz!
Andrés estrechó aún las manos del señor Hurtrn que Jo condujo hasta la puerta, tan dueiio
de l r mismo, como al principio. Pero cuando la
puerta se cerró, estuvo a punto de caer sobre
la miEma mesa en que el á.lhum-ya cerrado-le habla dictado de una manera tan inopinada,
el rncrificio de su honor. Abrumado, dejó Jarg,J
tiempo que las lágrimas rodasen por su barba.
Cua11do levantó la cabeza, )[arta estaba frente a él, toda llena de vergüenza, humilde con'o un niño que se cree delante de Dios qu,3
11erdona. En un rapto, por una infinita resignación y una dolorosa alegria infinita, el s~iio1· Hurtf11 le abrió sus brazos:
-\'ell, :.1arta, ven .... -le dijo.-Nadie si!l
duda tiene el derecho de llamars&lt;! justiciero.
-No se debe ser más cruel que el tiempo y
d olvido que pueden rehacer aún la dicha misma para el cul pable!
R E NJ~ GIDL.

Tt·--; fo·x:::as delineaba, y tú brotaste
Ccm:&gt; surge de l má.rn ol Galltea.

Y crucen, por un vértigo llevadas,
Cual Paolo y F r ancesca, el infini to.

Asr. . . . mo1 ena. . . . rsf, negro el cabell o
DeEcendieado En sedoEos es,irales
Con ese casto y torn eado cu~llo, '
Con tus t1 émulos b.bios C:e cor ales.

1'adie puede decirte lo que ahora
Quedo, convulso de pasión, te digo;
Tú naciste con alma soñador a
Y no puedes vivir sino conmigo.

Te habfa sonado asl: n erviosa y a l ta,
I:láfano el cutis, sonro3ado apenas,
Con yo no se qué luz que hierve y salta,
En las azules curvas de tus venas.

Yen! tu mejilla como flor tempr ana
Al soplo del rumor se colorea,
Porque tienes el a l ma de Susana
En plás' ica forma de Frinea.

\"engo a ocupar e l trono que me espera
En el mágico alcázar de tus sueiio3!

Negros tus ojcs que el amor agi ta.
Con a l ·o de Julieta enamorada,
Y más negros aún, cuando palpita
Desdémona sedosa en tu mil ada.

Yo te daré cuanto tu amor soiiaba;
Todo conmigo realizarlo puedes;
Te haré beber el néctar que escanciaba
En la ol[mpica fiesta Ganimedes.

Amame! Soy aq1;el que tu mirabas
En las noches serenas del EsUo,
CuaPdo tu ,•i,ta lánguida mirabas
Trémula de pasión en el vacto.

Yo te amo! Ven conmigo! para am'.l1't➔,
Toda mi alma de poeta guardo,
Porque siento en ml esptritu al mirarte
La frenética fiebre de Abelardo.

Quiero estrechar tus manos palpitante,
Y para darte a l porvenir te llamo,
Que si me falta voz para ser Dante
Tú eres más grande que Beatriz, y te amo!

Yo también te soiié cual me soñaste;
Con e l buril sublime de la idea

Yen! Yen! que nuestras almas abrazadas
Dejen la tierr.i. dQ lloré proscrito,

MIRTHO
Yo soy el que esperabas .... Ve n. Gallarda
Surge con blanca túnica cubie1ta;
Adormido tu esplri tu me aguarda
Y yo digo a tu esp ritu "Des1&gt;ierta!"
Acércate! Dios quiso que te quiera
Porque no te comprenden los pequeños;

)lANUEL GUTIERREZ NA,!IJRA,

�Las Kermesses del oasado
Domin&lt;Jo

11

11

""-\

Mucha ale1rrfa, muchas bellezas, supremas elegancias,
ambientes de flores y basta'ltes ingresos para la carita1\\'a Cruz Roja, fueron las notas culminautes do este
cuadro de vida y de a'limación que ,e desarrolló balo
los frondoi;os Arloles de la Alameda de Santa Marfa ,te
la Ribera, el pasado Domingo.
No sólo las familias de Colonia tan distinguida y populo~a acudieron al llarr1'lmien·o de la Escuela Su¡,••r!or de Comercio, e!no también muchas de :\léxico, q11e
llegaron en tranvfas, automó\'iles y ligeros \'eh culod.
Una banda militar amenizó la fiesta y ni un s1lo momooto cesó la lucha de "confetti,'' eses 11apellllos tan 11cqueilos y de tantos c-olorines, que rnn impresclndibl~•s
en e1;tas reuniones, y que caen sobre los traje3 elegantes de las damas,-esn:altAndolos como si fueran piedras
preciosas.
Los puestos fueron muchos y 11errectamente adorr..,,dos; los habla de flo1 l'S, de tamales, de tortas compu.,stas, dt&gt; "confe'. th;," de bat1ca y el dinero no escaseó, pu•·s
a las ,endc:tcra:; a1uel!Ps no era posible nei::arlas naua.
Sus lit·chizos, sus encantos, eran el gran atractivo pal'a
que lo,; pesos fuertes cayeran como en lluvia de platl\,
en 1011 mostradore,;.

w~~•111■i'i¡;1::::;:

. ..

-

'

..........

-

Grupo de concurrentes a la Kermes~e Anglo-~ranco-I&lt;:tipailola.

O.ra kermesEe, muy animada también, fué la que tn-

Dos i:;rupos de alumnas que tomaron parte en la flestl\.
-Los alumnos del Instituto Cientffico que practica!on juegos de clavos.

Los JuBg □ s Olímpicos

Cna seilorlta vestida de gitana, vendiendo confettl en la
Kermesse de Santa 11arfa.

\'endedoras de confettl.

vo efecto en el Parque Español, titulada Anglo-Fran,~oEspañola, organizada por la Junta de Covadonga. El
tfpico juego de bolos constituyó una de las notas salio!!ltes de la fiesta, lo mismo que les jue~os atléticos, ca•1saPdo un gran efecto el acto de soltar cien palomas me•1sajeras, luciendo en las rintas pul'stas en sus cuellos, los
colores de la11 tres naciones· Inglaterra, Francia y EsJ&gt;aila.
Por la tarde se Inició la kermesse verdaderam?nte dicha, r€inando la más franca alegria y habiendo mús!~a.
bailes y nutrida batalla de confetti. Por la noche ~e
quemaron vistosos fuegos artificiales, y ho11raron con
su presencia la romerfa los Ministros Plenipotenciarios
de España, Inglaterra y Francia, los cuales fueron recibidos con los honores debidos por la Junta organizadora. En resumen, una mañana y una tarde animadfslmas,
en las perfumadas alamedas del Parque Español.

Señoritas de l::s Escuelas Normales en ejercicios giPJnAsticos.-EI P1 esidente de la República y sus ayudantes lle&amp;ando al Hipódromo.-Señorita Normalista con la bandera que tué jurada solemnemente.

Ha sido a no dudarlo un espectAculo muy vistoso y
bajo todos puntos de vista digno de alabanza, el que tuvo efecto en el Hipódromo de la Condesa la iíltlma ~emana, or5anizado por la Secretaria de Instrucción
Pública, que se preocupa del desarrollo ffslco, al mismo
tiempo que del ,ntelertual, de los alumnos de la Escuela
que wstlene el Estado.
No tenemos para qué dar detalles, que el espacio no
permite, y tan·o mAs cuanto que los momentos culminantes de los Juegos OUmpicos se encuentran eñ !luestros grabados; sólo sf diremos que el pasado domingo
tuvo efecto el reparto de los premios, con gran ent,;siasmo, y que, ademAs, vimos los ejercicios m!l!tares tle
los preparatorlanos, que fueron celebrados; la competencia atlética tle la Escuela Magistral de Esgrima, y
las vistosas marchas de las alumnas que llamaron la
atención por lo J&gt;reclsas y Jo marciales.
Tanto el maestro \'era como los profesores de 1,,s
Escuelas respectiva!', obtuvieron una ovación, por la
maP.era como hablan conseguido implantar la enseñanza de "sport" tan necesaria y de re&amp;ultados tal\ ex;ce\eqtes.

�ILITERATURA y BELLAS ARTESIII
Esta aventura me ocurrió en 1882.
Acababa de instalarme en el ri!!Cón de un
wagón ,·acfo y habfa cerrado la puertecilla,
cuando volvió a abrirse bruscamente, y of una
vez que dec a:
-Cuidado, señor, estamos justamente eu ,rn
cruzamien•.o de l!uea y el estribo es muy alto.
O ra voz re3pondi6:
-No temas, Lorerzo, me he cogido de las
maui;as.

yo miré a mi vecino.
'lendrfa treinta y cinco años, aunque su3 cabellos estaban casi blancos: é&amp;taba condecor.iao; con grandes bigotes, gordo, con esa obesida;:
potente de un hombre actho y tuerte a quien
una enfermedad obliga a la inmovilidad.
Se enjugó la frel'.te, suspiró y mirándome cara a cara:
-¿l!.I uumo molesta a usted, señor?
-.\o, señor.
~sa 1Hirada, e.;;a ,·oz, €Sa fisonomfa, yo la •'Ono-3.a. Pero, ¿cuándo y ' dónde? \'erdaderamente yo le Ltao1a visto, Je h~bfa hablado, le haoia
estrechado la mano. Esto hacia mucho tiempo,
muchísimo, y todo eso se habla perdido en una
bruma, en que el espfritu parece buscar a tientas los recuerdos, y los persigue como fantasmas que huyel!, Ein pode1Jos coger.
El también me miraba de bito en hito, con
la tenacidad y la fijeza del hombre que se acuerLa un poco, pe1 o no bien.
Nuestros ojos, mole,;;tos de ese contacto obstinado Le las miradas, volv.éron2e a otra part,1;
de,;;pué , a los pocos segundes, atra!dos de nul'por 1a volurtad otscura y tenaz de la memo1ia que trabaja, ee encont. aren e.e n..ievo Y le
dije:
-Por Dios, se'ior, en lu¡;ar de estar mirándonos furtivamente du1 ante una hora, ¿no :,erfa mejor buscar juPtos dóPd?. nos hemos ~or.ccido?
El vecino 1espondió con agrado:
-Tiene usted mucha razón, señor.
Dile mi nombre.
-1\te llamo Henry Bonclair, l\lag::itrado.
Dudó algunos momentos; después de rsa v;;_guedad de los ojos y de la voz que acom:)aña a
esas tensioJ:1es del espfritu:
- Ah, per fectarr,ente, le he visto a usted ~n
casa de Pincel, hace mucho tiempo, antes de la
guerra, tace doce años de esto.
-Sí, reñor ... . . Ah, ah, ¿ 1·sted es el lugarteniente Revaliere?
-Sf. . . . Fuf el Capitán Rcvaliere hasta ('I
dfa en que perdf los pies .... ambos a la vez al
pasar una bala.
Y nos miramos de nuevo, aunque ya nos conccfamos.
Me acorda\Ja perfectamente haber visto a este jo\en buen mozo, elegante, dirigiendo l'.l3
cotillones con una ligereza ágil y graciosa y ,.
quien llama\Jan creo "La Tromba." Pero tras
e3ta imagen, perfectamente dibujada, flotaba
al;_·c ·n'.!e•iso, una historia que ya baba sabido
y olvidado, una de esas h;storias a Ja3 cuales
presta uno atención benévola y corta y que r,o
dejan en el espfritu siPo una hu€lla caei imp&lt;::rccr• i ~ 1~.
,\rt habfa amor. \'olv~a a ballar la sensación
particular c'e él en el fondo de mi me1roria, pero nada más, sen•ación comparable a la que produce en la nariz del perro la huella de la caza
en la tieJTa. Po::o a poco, fiP Embargo, las sombras, fueron desapareciendo y la figura de una
.ioven surgió ante mis ojo!'. Después su nombre
brilló en mi memoria como un pe:ardo que estalla: la seño1 ita de Mandat. Me acordé entonces de todo. Era en efecto una historia de amor
hasta común, si se quiere. Se amaban cuando
los cancel y rn hablaba c!e su próximo matrimonio. Parecfa &lt;;ue el'&lt;'s esta'::an muy enamorP.dQs
Y muy felices. Levanté los ojos a la red donde
todos les paquetes, trafdcs por el criado de ·ni
vecino, r.e sacudfan cor¡ el rno,·imiento del tren
Y me parecfa ofr la voz del sirviente como ~i
acabara de hablar.
Habfa dicho:
-Abf está, señor, eso es todo. Hay cinco:
loe- confites, la muñeca, el tambor, e l fusil y el
prstel de bfgado.
Entonre, en 11n l:'e,;;undo rn compuso y ~-e
des~rrolló de mi c-abeza 1111 poema. Se vare~ia
a todos los aue había le•do en que, ya el hom\Jre
o ya la mujer, se ea§an con su prometido o prometida después ñe la catástrofe corporal o fina¡¡cierll.. rs•e oficial. mutilado durante la guerra,
?,ab .a vuelto a ballar después de la campaña la
)ov~n oue se le habfa prometido, y cumpliendo
su Juramento, Fe babfa casado con él.
llle parecfa esto bello, pero ser&gt;cillo, como halla uno sencillos todos los desenlaces y todas las
abnegaciones de los libros y del teatro. Pareee

'º

•

,J. B. ~IORONI.- Rett·ato.

La Galerfa de Carrara en Bergarno pos~e joyas de ineetirn able valor que projucen la admiración de propios y extraño3. El pintor J\loroni
juntamente con BelUni, L. Lotto, Cosimo Tura y otras firmas no menos réle~,·e,, enriquec~,.
aquellas f·alerfas, y ee d€s aca por lo sob1 io .Je
la pintura y la expresión a·1stera el retrato que
presentamos en es•e grabado, que juntamente
con otros del mismo autor ~an ('elebrados, puP.s
la especialidad de ) loroni, era 1&gt;recisamente c-J
reproducir el natural de la persora con una
exactitud asombros:i..

Después apareció una cabeza cubierta de 1in
s',mbrero redondo, y dos manos agarrándose a
las cintas de c11ero y de paño, pendientes a l&lt;&gt;s
Jades de la portezuela, suspendieron le11tamentt?
e11 cuerpo, cuyos pies hicieron en el estribo el
ruido de un bastón que golpra en el suelo.
Cuando el hombre hizo entrar el dorso en el
departamento, vf aparecer en el paño flojo dd
nantalón el extremo de una pierna de m'.tder-i
barP.izada de negro, a la cual otro brazo sig·1'6
bier&gt; pronto.
Apareció una cabeza detrzs del viajero y p,·, guntó:
-;. Está ust.ed bien, señor?
-Sf, mi querido.
- Entonces ·aquf tiene usted sus paquetes y
SU" muletas.
Y un criado que tenfa el aspecto de soldatlo
viejo, subió a su vez lleva•1do en los brazos un
conjunto de cosas envueltas en papeles negnn
Y at'larillos, atados cuidadosamente, y las colocó una tras una en la red, encima de la cab~za de rn amo. Después dijo:
- He aquf, señor, esto es todo. Hay cinco.
Los dulres, l a muñeca, el tambor, el fusil y f&gt;1
pastel de hfgado.
- Está bier&gt;, mi Querido.
-Buen viaie, señor.
-Gracias, Lorenzo; que estés bien.
El criado ~ali9 c~rrando tras l:'[ la puerta1 v

siempre, cuando uno lee o escucha esos ejemplos de magnanimidad, que uno se sacrificarta
en igual caso con un placer lleno de entusia¡¡mo y con un ahinco magnffico. Pero se pone
uno de muy mal humor al dfa siguiente, cuando un amigo pobre se acerca a pedirle prestad0
algún dinero.
Después, otra suposición menos poética y más
realista substituyó a la primera. Quizá se nab1 fan casado antes de la guerra, antes del espantoso accidente de aquella bala que le cortó
las piernas, y ella, desolada y resignada, había
de!:&gt;ido recibir, cuidar, consolar, sostener a ese
marido que habta partido fuerte y hermoso y
habfa vuelto con los pies destrozados, despojo
repugnante ertregado a la inmoYilidad, a las caleras impo:erteJ, a la obe:;;dad fatal.
¿ Era feliz o desgraciado? Sentf un deseo débil al principio, des¡més ¡;rande, luego irresistible, de conocer su historia, de ~aber a lo mflnos 10s puntos principales de ella, que me perwit.ie,en adivinar lo que no pudiera o no quiriera conta, me.
Le hablaba pensar.do en eso, babtamos cambiado algunas frases banales: tiene, pues, tr~s
hijos: los dulces son para su esposa, la muñeca
para la niña, el tambor y el fusil para los niños
y el pastel para él.
Ce pronto le pregunté:
- ; Es usted padre, seña-?
Res•)Ondió:
-Xo, señor.

Me senU confuso como si hubiera cometirlo
una imprudencia y repliqué:
-Pido a usted perdón; lo bab.a pensado al
oir a su criado hablar de juguetes. Oye uno sin
e3cuchar y saca conclusiones a pesar suyo.
Sonr.ó y murmuró:
-No, ni aún me be ca~ado; me quedé en los
preliminares.
Hice como que me acordaba en ese instante:
-Ah ..... es cierto, ts ed estaba compr.&gt;metido cuando lo conocf, comprometido con la
señorita de Mandat, según creo.
-Sf, señor, su memoria es excelente.
Tuve una audacia excrni\·a y agregué:
-Sf, creo acordarme también de haber ofdo

ddad, a todos los goces, a todos los ensueños,
...n11.amente por exaltar la admiración de la ge!lte. cuando oigo en el piso ae mi cuarto el ruido de mis pies de madera y de mis muletas,
con ese ruido que produzco a cada paso, tengo
tal desesperación, que me pi avoca estrangul!!.r
a mi criado. ¿Cree usted que deba aceptar uno
de una mujer que tolere lo que uno no sufre de
si mismo? ..... Y ademlís, ¿se imagina ust•~d
que sean tan bonitas mis p1einas de madera?
¡Se calló! ¿Qué deci1leY Hallé que tenla razón. ¿Podla yo censurar, despreciar, siquiera
pensar mal de esa mujer? No. ¡Sin embargQ.
El desenlace, conforme a la regla, a la verdad,
a lo real no satisfac a mi deseo poético. Esos
muñones heroicos pedfan un hermoso sacrificio,
y yo experimentaba una decepción.
Le pregunté inmediatamente:
-¿La señora de 1• leurel tiene hijos?
-Sf, una niña y dos niños. Es para ellos para quienes llevo esos 1ug..1etes. Su esposo y ella
han sido muy buenos para conmigo.
El tren subió la pendente de Saint Germain.
Iba a ofrecer el brazo pa a ayunar en la baj:1da al oficial mutilado, e;uando por la portezuPla auierta dos manes ::;e uirigieron a él.
-¡Buenos dfas, mi quer,do Revaliere!
-¡Ah, buenos d!as, J: 1 mrel!
Detrás del hombre la mujer sonrefa, radian,e, toda,fa jo,·en, envilíndole un raludo con sus
úedos Lubte1tos por les guantes. A su lado u::ia
niña rnltaba de gozo y dos niños miraban coa
.1.vidos ojos el tambor y el fusil que pasab'an Lle
la red de:l , a!,Gn a las maPos de su padre.
Cuando el enfenro es uvo sobre el muelle,
tado3 los nifi:)s lo abrazaron. Después se pus,_
rcn en marcha, y la 11iñ ', por amistad, tenía
en su pequeña mano el a'.ravesaño barnizaJo,
de una de las mu letas, como habrfa podido tener
caminando a su lado, el f:idice de la mano de
su gra'lde amigo.
GUl" J;E ~I Al'PASSA NT,

J . B . MOROXI,-Rett-ato ele B . Spino.

Como hemos dicho en el anterior retr:i.to, este lienzo representa a l esposo de Pace Spino, y ambos, vestido1.1 u-, negro, son
un alarde de exquisito talento del aut'&gt;r
en lo que se refiere a las ropas. El asp')cto señorial de este personaje, parece desse del lie'lzo, y hay cierta esplendidez
elegante en s u conjunto, que es elogiada
por los muchos visitantes de la Galerfa
de Carrara en Bergamo.

J . B . )lORONI.-Retrato de P ace Spino.

Otro retrato de Moroni digno de a labanza es el que reproducimos en este grabado Y que representa a una dama vestida al
estilo de la época. Como se ve, el artista
ha tomado un estilo distinto, digámoslo
asf, afinando e l tipo, lo cual no hizo en el
anterior retrato. El artista ha pintado a
la mujer de P. Spiuo, cuyo retrato presentamos en la otra página y hay que decir
que del pincel de artista tan cél2bre, n~
brotado el arte antiguo de Italia, en cu:&gt;:&gt;t&lt;:&gt; a la exactitud de las facciones v a la
vida en el semblante. Este lienzo data de
los mejores tiempos del artista.

decir que la señorita de Mandat rn babia casado con t i señor . . . . . . señor. : ...
Pronunri6 tranquilamente este nombre:- EI e:eñor de Fleurel.
-SI, exactamente. Sf. . . . me acuerdo aún :i
propósito de esto haber oldo hablar de la herida de usted.
Lo miré de bito En hito y él se sonrojó.
Su cara llena, abotagada, q ue la afluencia·
constante de la sangre tenta de color de púrphra, Ee tiñó aun mlís.
Respondió con vivacidad, con el ardor de •in
hombre que ve la ca1•Ea perd ida en su esp!ritu
Y en su corazón, pero c¡ue qu iere ganarla ante
la opinión.
- Han hecho mal, señor, en ,,-o".lunciar junto coo. el mfo el nombre del señor de Fleur~I.
Cuando volvf de la guerra sin mis píes, ¡av!
YO no habrfa ace11tado de ninguna manera que
ella hubiese Eido mi e€J)-:&gt;ta. ;.Era eso posibl;)?
Cuando uno se caEa, señor, no es para dar ejemplo de genero, idad. es para vivir todos las dlas,
todas las horas, todos los minutos, todos los sPgundos al lado de Pn rombre; y si ese hombre
es deforme como YO, ella se condena cas'índo~e
con él, a un martirio que durarlí hasta la muerte. ¡Oh! yo comprendo, yo admiro todos los ,iacrificlo~, todas las abnegacio'lea, cuando tienen
un lfmite; pero Po 2dmito que una mujer renuncie a toda una vida que espera sea. de feli-

RAFAEL.- San Gebastiún.

No tenemos para qué elogiar esa hermosa cabeza de San Sebastián, y basta con reprodu~ir
el nombre del artista, gloria de la pintura no
solamente italiana, sino de todo el mundo. Esa
dulzu ra ee expresión, cso3 cabellos'que adorn1n
la cabeza Y caen en negras ondas, sobre la espal da, pa~ecen que son movidos por la brisa; tal
es el vensmo con que est:in representados. En
la ¡?alerfa de que venimos hablando, esta joya
rictórica es quizá la más celebrada, la que ti
ne s ·empre numerosos visitantes admirándola
en profu11da devoción.

Naufragan despu: s de terribles aventuras, y
sólo pueae n ti:,u1pa,· a la mll.el te 3attando sobre
el dorso de una oallena. rnmediatamente sacan
del bolsillo los dados y 1cs cubiletes y se ponen
a jugar.
He aquf un cuento mlis ,erdadero que la verdad . Cada jugador es uno de esos marineros.
Tentar la suerte no es , oluptuosidad mediocre. No es un placer ni una embriaguez gust.u
en un segundo, meses, años, toda una vida ue
temor y de esperanza.
Aún no tenla yo diez años, cuando el profesor M. Grepinet nos leyó en clase la fábula d~
"El hombre y el genio." A pesar del tiempo, recuérdela mejor que si la hubiese escuchado ayer
mismo. El benio le entrega al niño un ovillo d¿
hilo y Je dice: "Este hilo es el de tus d:as." Tómalo. Cuando quieras que el tiempo se te ueslice, tira del hilo: tus dfas circularán rápidos
o lentos, según hayas desarrollado el ovillo,
presto o remisamente.
Mientras no toques el hilo, permanecerás en
la misma hora y estado de tu existencia.
El niño tomó el hilo; en seguida tiró de él
para convertirse en hombre, Juego para casarse
con la novia amada, después para ver crecer a
sus hijos, para obtener empleos, dinero, hon::ires, para olvidar los cuidados, evitar sufrimientos, enfermedades sobrevenidas con la edad,
;en fin! para terminar la vejez importuna. Vivió cuatro meses y seis dtas después que le visitó el genio .
Y bien, ¿qué es el juego sino el arte de 3x•
rerimentar en un segundo las muaanzas que Pl
destino necesita de ordinario, muchas horas y
aún muchos años para producir; el arte de sentir en un sólo instante las emociones dispersas
en el lento vivir de los otros hombres; el secreto de vivir toda una vida en algunos minutos;
en suma, el ovillo del hilo del genio•i
El juego es la lucha cuerpo a cuer¡&gt;o con '31
destino. Es el combate de Jacob con el ángel. r:;¡
pacto del doctor Fausto con el diablo.
Se juega dinero-el dinero--,:;to es, ... positilidad inmediata, infinita.
•
Posible es que la carta que Ee ,·a a tirar, ia
bol a que rueda, co•1ceda al jugador parques y
jardines, campos y bosques, cast:'ilos que erij an
al cielo sus torrecillas puntiagudas.
Sf, esa bolita rodadora contiene muchas h&lt;!ctáreas de rica tierra, tejados pizarreños de ¿sculpidas chimeneas, que se reflejan en las ondas del claro r!o; tesoros a r tfsticos, maravill.is
del gusto, a l hajas prodigiosas, los cuerpos más
hermosos del muudo, hasta las a l mas que nad ie
crefa venales; todas las condecoraciones, todos
los hombres, toda la gracia y todo el poder ,fe
la tierra.
¿Qué digo? Resume mucho más que eso: toco lo encierra el ensueño.
¿Y queréis que no se juegue? Si el juego no
l'iciese más que conceder esperanzas infinitas·
si sólo mostrara la sonrisa de sus ojos verdes, s~
le amarfa con menos rabia. Pero tiene uñas ,Ie
d!amante: es teri ible; cuando Je place, da Ja
miseria y la vergüenza; por eso sr, le adora.
La atención del ·peligro radica e n el fondo tle
todas las grandes pasiones. Su voluptu osidad
r:·oduce vértigo.
E l placer, mezclado de temor embriaga.
¿Habr á algo más terrible qu~ el j uego? No:
el juego da y toma: sus razones no son nuastros corazones. Es mudo, ciego, sordo. Lo puede todo. Es un dios.
Es un dios. Tiene sus devotos y sus santos
que lo aman por él mismo y que Jo adoran cuando les h iere.
Si los despoja cruel mente, impútanse la falta
a si mismos, n.o s_e la imputan a él.
-He jugado mal,-dicen.
Se acusan y n.o blasfeman.
ANA.TOLE FRA...-VCE,

0 -

JOSE JUAN TABLADA

LaPasinn □HIJu2g□
Los jugadores juegan como los enamoradüs
aman, coiro l os borrachos beben: neces:iria, ciegamente, bajo el imperio de una fuerza irresistible. Hay Eeres consag-rados al juego, como hay
seres consagrados al amor.
¿Quién, pues, ha inventado ;a tiistoria ñ.e
esos dos marineros posefdos de la locura del
juego?

Desde el presente n ú mero se encarJ!'a
ele esc1·ibir la C1•ónica litera r ia de "El
Mundo Ilustrado" e~ celebrado escritor, y
notable poNa. n1exicano, cu yas 1-n-oduccionf's son cel ebr adas con general a.pl auso
señor José Juan Tabl ada, q u e a pesar dei
cargo de Dil'ector del "Diario Oficial " con
el o ue h a sido agraciado por el Gobierno
dedica al¡¡:una parte de su tiempo a la;
bellas letr as.

�..

Esperanza Iris que inaugu1a s.1 temporada
en el nuevo Teatro Ideal.

Van transcurriendo estos dfas tormentosos, en
que el aire ee eriza de amenazas obscuras y d~
temores inde:lsos, sin que el público metropolitano pueda d'.straer su Inquietud con algo sensacional, en lo que se refiere a espectá.culos. El
cuadro del "Colón," que comenzó haciendo dramas policiales, Eegún el estilo de Maurice Leblanc y Connan Doyle, hubo de alternar con
dramas y comedhs menos infantiles que aqu&lt;'llas piezas fantasiosas, buenas para divertir a
los pequeños. El "género policial" no pued~
arraigar en el gusto de las gentes cultas, ni ha
tenido un éxito verdaderamente franco y ruilloso, fuera de México, en Europa, que es donde
ee preparan las consagraciones m1is o menos caprlchoeas o definitivas. Y no lo ha tenido, por
la monotcnfa del género, por la repetición invariable de los ten:as, por la atmósfera constaDte
en que se mueven, ora el bandido audaz que
hace milagros de tramoya, ora el há.bil policfa
que dispone del escotillón y de la carpinterfa
escénica, para realizar sus hazañas prodigiosas.
Lo que sucede es que Caralt, que debe ser un
hombre tan actor como financiero, se dió cuenta de que tales invenciones policiacas podfa!l
llevarse al teatro como se han llevado al cine.
y si no fué de él-no sabe el cronista de ot.'a

Teatro P1·inci()al.-Dos escenas d~·

la opereta "Gueisha."

_,

Teat1o Ideal.-Srita. Lidia Gin! (Fot. Herlod) .-Sra. Josefina Peral.
-El tenor Amadeo Llaurado y 'el autor cómico J. Vtl.llarreal,
de la Compañia Esperanza Iris.

troupe similar-peor que peor, porque habría
que res·ar al artista su inventiva de empresar!,J.
Como quiera que sea, €n el "Colón" nos sirven dramas y comedias, al igual que en el "Meiricano." Y en estos dfas de angustia y de nerviosismo, nos vendrá. mejor un sedante mu,ncal, sin complicaciones trágicas, ni manchas sangrientas. Ahora que el poeta Núñez y Domír,guez-conceptuoso "&lt; hroniqueur"-no tiene que
dedicarse más a las arduas tareas de representar al pueblo en la Cá.mara de Di¡)Utados, deberfa escribir un bello y sutilfsimo articulo que yo
titulat'.a: "Sobre la necesidad ingente de la Opereta, en esta muy triste ciudad de los palacios."
Porque, efectivamente: para dramas. tenemos
con el nacional, tan (ormidable y truculento. No
es preciso ir al teatro para extremecernos de aagustia. Basta comprar un periódico cualquiera
y leer las infortraciones acerca de la guerra inicua en oue a~onizamos lentamente. Ahf no hay
un sólo Ppis()dio descolorido. Todo está cubi~rto cor el barniz glutinoso de la sangre coag11lada. H'lsta parece que a la tinta con que estún
impresas tales hojas, le han mezclado pólvora,
para far mejor la impresión de esos horrores ....
La Opereta, ~in descarriarse por el sender0
que a veres toma el género chico y siP tener la
amplitud opuleP.+a de la Opera, es la música tle
esta iSnoca, la que mejor resnonde a la frivolidad del público medio y al buen sentir de 1a
burguesfa. No es ni la matrona regia ni la cocotte desvergonzada. Es una "varieté" que f&gt;'!

hace acompañar de la mamá para imponer respeto a los ricarditos que pululan entre bastidores, lo que no impide, que, cuando la niña
Ea!e a escena, reparta sonrisas platónicas entr¿
sus adoradoTE's. Baste decir que, como las tipl&gt;is
pudibundas, no usa malb.s. Es una demi-vierg~
muy siglo veinte y muy chic. En último resultado, lo mejor es hacer cosas malas que parci:can buenas.

Como Esperanza Iris no inaul!'.ura todavfa su
remorada bombonera de la calle de Dolores-por lo menos basta e l jueves, dfa en que el cronista tiene que hilvanar eetas rotas y como en
el emporio de la Tanda ?n11nchran el estreno
de una reducción de "Eva," opereta "de éxito
mundial" debida al númen fenundo y productivo
de Franz Lear-reducción efe tuada por Pe¡,e
Elizondo y Jacin•o CaTJell~-el ot•e esto escrilJe
determinó marcharse al Prinrinal a ver la nuev:i.
obra del autor de "La Viuda Alegre."
¿La verdad ? Bue110. pues la verdad es que
esa Eva no gustó a los Adanes 011e casi lleu:i.ban el coliseo. Y Do t anto poroue el arreglo fu~se malo, que no lo es eP rigor, ni porque la
música no sea agradable, nues lo es, sobre todo
a partir del final del cuadro primero, sino por
la razón sencillfsima de que no es obra para d
0

gusto del público que asiste por costumbre a
ese teatro. Ademá.s de que los bailables no u~nen.. mayor origina!idad ni ron todo Jo movidl13
que los tandófllos exigen, y porque debido a l!!.
exigencia de la reducción a un acto-en el original son tres-aquello se vuelve dúos en los
que la bella Mimf desafinó más de lo necesario, por efecto quizá de la premura con Q.•,Ee ensayó la obra. ¡Ah! pero vestida sf qne
lo estaba admirablemente en el último cuad,-.:i.
El público aplaudió como cuando aparece una
decoración nueva de buen gusto. Vaya arrogancia y gallardfa ! El vals del segundo cuadro vale por todo el acto. El conjunto muy bien dispuesto. Al concluir, el público estaba aburrido.
Dice que a él no le vengan con arregfqs de
opereta. que quiere "Las Musas del Pafs" o "I,a
Gatita Blanca."
·
_'
El señor Sierra Méndez sabe ya a qÚ·e atenerse a este respecto y el cro'lista -ta~blén. Cl
estreno de "Eva" en la "catedral" de la z.arzu"lJa, obedece a que no hay obras españolas ....
y parece que ni mexicanas, a juzgar por
prórroga con que se amplió el concurso ~ abiert&lt;:&gt;
por la empresa del Principal. En fin, que -nada
se ha perdido, a no ser el estimable esfuerzo
de Pepe Elizondo y Jacinto Capella. Ot:o dfa
será.

Ia

AUGUSTO CONDE.

�~V"""',,.,,.,,..V°"""'V'V'\IV°"""...r"'Vv""'V°"""v""'...r""'\l'V'Vv""v""V"""'~v""...r"v""v""-v""-v""--v""'v""-~

Í

UNA PARTIDA DE LAWN TENNIS

{

l,.vJ',,vJ',, v,,J"\,vJ',,vJ\,....,J"-...,J'\,~vJ',vJ'-vJ'-vJ'-._r,,.vJ',..,,J\,,v,J\,,...,J'\,v.J'\,v.J","""""" r..vJ",...,.J\,l\.,vJ",~

Un Literato Menos 1

1

La literatura patria está de duelo. Un escritor distinguido, un prosista atildado y castizo
un poeta de los viejos, de los de buena cen.,'
ha muerto en medio de la pena de todos
que le quisieron y admiraron.
Escritor Público de nombre: docto catedrático, siempre fué querido de sus muchos discipul~s, Y la mayor parte de las Sociedades Lrte, ..
nas del país, se honraron con que fuese miembro de ellas.
"El ~tundo Ilustrado" le consagra un recuerdo de admiración en esta página, reproduciendo dos de sus ml!.s celebrados cuentos.

-¡;~

LA MURECA
(A mi hija )largarita.)

El grupo de sportmen pertenecientes fl
club de Lawn-Tennis "Cbapultepec," que se reunieron el último domingo con motivo del onomástico de uno de los so· ios.

A LA SE~0RA MATILDE ALCALA
(HEl, 1,.\ HJ.J.\ D}&gt; )IEXICO)

Pm·,~ "1&lt;&gt;1 Mundo ll11str11do.

ROSA DE BRONCE
Bajo la tE'z broncínea
de tu cutis ideal.
s" esconde la apolínea
roea de un madrigal.
Ond uta tu cabellera
en ¡nl!.gico derroche,
corno negra bandera
de un girón de la nocbc.
En tus J)upilas de oro
S\leña un poema sonoro
de artístico arrebol ..... .
Grupo de socios del club de Lawn-'T'.,nnis "Chapultepec" que inauguró recientem,•11
te sus terrenos en la vecina ciudad de Tacubaya.
Hay que ('onfesar que dla a dla el mundo dPl
"sport" se ensancha en México, pues no so!;imente las partidas de este juego tienen m 1yor interés por los excelentes jugadores que
ealen a la ]lalestra, Eino que también se form'ln
clubs con verdadero entusiasmo y la juventud
pare&lt;'e que se solaza en estos combates, como en
ninguno de los otros.
El pasado domingo se efectuó una lucha lnt.•resante del juego a que nos venimos refiriendo
luchando los clubs "Cbapultepec" y "Sporting,"
y tomando parte para la disputa de los premios
todos los jugadores de ambos, por cuya razón al
interés no decayó un solo Instante.
El vencedor fué el club "Chapultepec" ,!e
reciente fu ndaclón, rnt'reclendo ser citados por
lo excelente de su jul'go, y por haber sido los
que verdaderamente dieron la victoria, los señóres Looareja, Gómt!z, y Olvera, los cuales recibieron las ovaciones consiguientes.
La Meea Directiva obsequió a todos con 'lll
"lunch-chamnae;ne" y allí fraternizaron vencedora, y vencidos; pues cuando llega el momento
de elevar la copa con el fsnumoso vino se oh•idan las lu&lt;'has y todo es a\egr'"a y placer.
Loi¡ ¡;rabados que presentamos dau una idea
comnleta de ale;uPos momentos del juego, y Je
las dlstin¡¡-11idas nersr¡nalida~es que forman ambos clubs, los cuales a juzg&lt;&gt;r :,or la manera C'&gt;·'lo se oortaron en el pasado •1omlngo, han ,1~
ctar mucho oue hacer a otras agrupaciones ,ie
"Tennls" no menos conocidas. y oue se dlsnntan
los diferentes camneonatos de juego tan Interesante como higiénico.

Y en tus labios deslíes
crepúsculos rub!es
de las tardes de sol.
J uan Feli11e Hen1án&lt;lez y }'ombona .

París, Octubre. 1913.

Un momento en que el socio señor Llano Inició el juego del último domingo.

- ¿ Sabes, Juan? Dentro de dos meses cumple un año la niña y. . . . mira: toda;ra ao
le has comprado una muñeca.
Y Luisa, como avergonzada de haber formulitll.&gt; cst t!m:tio reoroche, se Indinó a besar
a la criatura q1:e teura. entre sus brazos ,1.::j,1r.do caer sobre su rostro el espeRo velo d~ sus
cabellos castaños.
-Es verdad, dijo Juan, y con los codos apoyados sobrv la me!'a siguió persig111enr!o con
su vaga mirada las azuladas espirales del humo que brotaba de su cigarro. Casualmente
al ealir esa misma noche, de su taller, se ha~
t,ra detenido absorto y deslumbrado, ante un
aparador donde figuraban, artísticamente col•J(ados, desdE, pequeños rorros de ¡lapier mach~.
de a setenta y cinco centavos y de a peso, ha:;ta otros (as! de tamaño natural, con el busto,
las manos y los ples de porcelaua, que abrfitn
Y cerraban los ojos, que decían papá y mamá y
que se llevaba a los labios una botellita de
cristal J)rovista de su mamadera de &lt;'aout~houc.
Uno de esos muñecos atrajo es1rncialmente .;u
&amp;tenclón: habfa creído enéontrarle una marcada semejanza con su hija ~Iargarita. Su prim&lt;'r
impulso fué entrar a la tienda para compr:ir
aquel juguete; ))ero en fuerza de contemplarlo
acabó por descubrir entre los finos encajes que
lo envolvían, Y pendiente de un cordón color
de rosa, una tarjetita en la que estaba escrito.
$10.. . . Juan re&lt;'orrió una vez más con la
vista el aparador y se apartó de él suspirando.
La adquisición de aquella muñeca se había apoderado, sin embargo, como una obsesión, de su
e3pfritu, Y, durante la cena, ni un momento sry
habla separado esa idea de su Imaginación · ni
siquiera le sorprendió la extraña coinclde~cla
entre el motivo de su preocu1&gt;ación y las pahbras de Luisa: creyó escuchar en ellas el eco
de su propio per1 samiento.... ¿Cómo podría
adquirir diez pesos? ¿Eso era lo que procuraba
descubrir entre las azuladas espirales del humo
de su cigarro. . . . Por una sencilla asociación
de ideas, lo primero que se le ocurrió fué a!&gt;stenerse de fumar para ir guardando lo que ga¡¡taba en cigarros hasta reunir la ambicionada
cantidad; pero ese gasto consisUa en tres centavos diarios, y esa suma multiplicada por ~esenta Y un días que fal,.taban para el cumpleaños de Margarita, arrojaba este desconsolador
J)roducto : $1.83 centavos .... De pronto se ani
mó su semblante: acababa de encontrar la ROlución del problema. El maestro del taller en
donde trabajaba, teniendo que atender a 1,n
fuerte pedido, habla ofrecido a. los oficiales,
que, como el mismo Juan, ganaban un peso diario, pagarles un peso cincuenta centavos por
domingo si querían trabajar en .esos dtas; justamente los ocho' domingos anteriores al cumpleaños de su hija, daban a lgo más del producto deseado. Cierto es que habl".a que renunciar
durante todo ese tiempo, al descanso de la.s fatigas de la semana, a los paseos por el bosq,1e
de Chapultepec o por el Canal de la Viga y a
los asientos de galerfa del "Teatro Hidalgo;
pero · qué valía todo eso comparado con el júbilo de Margarita y el asombro de Luisa cuando
vieran aquella muñeca de grandes y claro'!
ojos, de blonda y dorada cabellera, que habla.ha. Y Que se movfa. como si fuera de devel'as?
Juan Ee encerró en un beróico mutismo acerr.a
de sus intenciones, y más de una vez tuvo que
hacer un poderoso esfuerzo para aparentar que
no había visto una lágrima furtiva que corría
por la. mejilla de Luisa, cuando al anochecer
,'el domingo regresaba él a su casa sin decir
ni adónde habfa estado ni por qué no' habían salido juntos a la calle, como antes. . . . LleY,ó

por fin e l momento tan largo tiempo ansiado;
EL ClEGO
muy temprano, cuando apenas acababan de desaparecer los tablones que resguardaban duran.te la noche e1 aparaaor, Juan estaba ya frente
A .TCAX UE DIOS PEZA.
a él, apretando en su mano un billete de banco de diez pesos; sf, aún estaba alU la muñe¡Qué arro¡;;ante era mi ya muerto amigo c·l
ca pareciaa a :\largarita; era una gran fortuna
que no la tiub1eran comprado; habla cerca ae Comanoante oe Caballer1a l\lanuel H . .. _ ..
ella unas un poco más chicas y que sólo va- Alto. bien confo1 mauo, ae un color blanco pftlían cinco pesos, pero ¡qué diferencia! aquella 1ioo, &lt;.on granoes OJOS ne1;ros, ondulado cabtlas eclipsaba a todas rnJgurando entre ellas Jio, la1 go.; y seoosos el bigote y la pera ....
como Sirio entre todos los demás puntos lumi- , Con qué marcial dtsenvol,ura llevaba su ;isnosos del eapacio. . . . Ya iba Juan a entrar a toso umfvrme oe paño azul con galones de pl:'1.la tieuda, cuando tropezó con una niña que jun- ta! . . . . La última vez que lo vi hacía un año
to a él co:llE,mplaba el a::,a1 .i.doL era •111a pe- que, por una frusle1 la, Ee había batido con
queña india, mal cubierta por unos s¡¡_cios ha- otro valiente oficial que le alojó una bala en el
rapos, que clavaba en aquellos juguetes sus estomago. ·'Los médicos asegu1an, me dijo, que
ojos negros y asombrados, a1 robada en un ;'.i\:- -no tengo sino dos anos de vida; pero yo me
tasis semejante al del más ferviente devoto r1o de los médicos. ' Y se re. a en efecto de
ante las irradiaciones de la custodia ..... Ju'.m ese pronóstico que, por desgracia, se cumpli-5
la miró fijamente largo rato; después, y como fielmente. ~ra la jo\ ialidad su inseparable com.
temiendo arrepentirse de f.tna determinac\l)n pañera; 1,or e.;o me sorprend1 tanto cuanño
tomada, se ap1 esuró a acercarse al mostrador una tarde, al aceicarsenos un ciego que pecli,1,
hmosna, ooscur ec10 su E;étllblante una nube d,i
y dijo a un dependiente:
tristeza; notó él w.i asombro e interrumpienrlo
-Démc usted .... dos muñecas.
el alegre relato ae una de sus innumerables
-¿De cuáles ?-le preguntó aquel.
-De las de a cinco pesos; cualesquiera de aventuras amoroia;,, y aando a su voz esa ,'11tonación grave y wetancoli&lt;.a qu~ brota de i,\
ellas; pero que sean iguales.
Pocos instantes t,i.rdó en salir llevando con- tvocacion oe los amargos recue1 dos, me ,lió
sigo dos paquetes de las mismas dimensione;; una ca1 iñosa 1&gt;,umada en el hombro, c!iciéndotomó uno de ellos y se lo tendió a la indita que me: "es toaa llna 01stona, · y continuó as!:
L:uando en Junio ce l!S5ll, el Anteo de la R,,_
no se atrcvla a cogerlo.
fo1 ma, D. Santos Degollado, sitiaba a Guada-Ténlo, es para ti, es un juguete.
lajara, senfa yo, con,o Teniente de artillerta,
-Pero ¿para mí?
(;n las filas libtt ales. 1 odo E.ataba dispuesto pa.1a el asalto y acaoaba de coro unicárseme la
crden para que tratase de ae3truir, a toda co,ita, con la pieza que serv,a bajo mis Ordenes,
una trinchera del enemigo situada en una JI!
las cal.e3 próxin.as al con"ento de San Francisco. 'l res artilleros hablan cafdo ya junto ue
mí, mortalmente he1 idos, y me oc.upaba en fijar
la punte1 fa, cuando el cato de fogón que estaba 1,sto vara jalar la piola en el mamen.o rla&lt;..o, ue,plomándose I udamente, me gritó: "E3e
sargento es el que ncs está cazando, mi tenier1te," y con su convulsa mano señalaba una d e
las &lt;:asas de la oerecha; volvf la vista en esa
dirección, Y en efecto, vf a un sargento de i•1fanterfa que colocado en una ventana abierta
en lo alto de una pared cercan1, (argaba en
aquellos momentos su arma; rápiuamente tomé
mi Pistola, levanté el bt azo e hice fuego. . . . el
ruido e3tridente de un fusil que cayó retumbando sobre el embaldosado de la calle se coafundió con un alarido e.e rabia y de dolor ....
el sargento Ee llevó las dos manos a la cara y
se echó bruscamente hacia atrás.
Un ayudante del 1.,uai-,el General que llegó
a todo escape, en aquellus instan,es, me r.omunicó la orden de I e .,rada. Acababa de recibirse. la no.ida de que l\liramón, al frente ,le
tns mil hombres y (atorce piezas había salido
ae San Luis, en auxil.o ae 1a pla'za. En medio
ae aquella conrusión le Lor, ó por completo de
mi memoria la i ma1;en de aquel hombre herido
por mi mano ....
SR. GENERAL EJ)lIARnO E. ZARATF
Nueve años dE.spués, tr;unfante la Repúblic.'l,
distinguido y culto escritor que por muC'ho
tiempo honró con su colaboración las columnas volv! a pas.1r por la hermosa ciudad justamen_
de "El Mundo Ilustrado," de cuya colaboración te llamada la reina de Occidente; almorzaba yo
reproducimos en esta J&gt;ágina dos composiciones. un da en una fonda de segundo orden, cuando
El señor !llagistrado Zárate falleció reciente- se detuvo cerca de m[ un mendigo ciego de cumente, siendo su muerte muy sentida en los yos ojos que no eran tino dos cuencas sanguinolentas parecía sin embargo, que brotaba una
cfrculos literarios y militares.
extraña mirada intensamente fija en mí . . ..
"¿ Cómo perdiste la vista?" le pregunté.-"Eao
- Sf, para tí, te lo regalo.
fué cuando el sitio de Degollado: yo era sarLa muchacha, azorada, abrió tímidamente gento del 3o. de línea; 11u teniente de artilleuno de los extremos del J&gt;aquete del que al pun- ría. . . . ¡ me pa1·ece que lo estoy ,·ien&lt;lo ! ¡ cómo
to brotó un mech u de cabellos rubios, en i5e- que fué e l último q ue ví!. . . . me vac.ó los
guida rasgó un poco más la envoltura, des¡,u,}s ojos de un balazo". . . . -"¿Y qué harías si
echó a andar, primero paso a paso y volviác,- te encont1aras frente a ese hombre? ..... " - ¡ Ah,
do con desconfianza la cabeza como si temiera señor! he sufrido tanto, es tan negra y tan
que fueran a arrebatarle su tesoro, Juego, ap,·e- honible esta eterna noche en que vivo, que si
tándo!o contra su corazón, riendo como una to- yo lo tuviera a mi a lcance, creo que estarla
ca Y saltando como un pájaro. . . . Juan, co11 contento si pudiera cojer entre mis dientes esa
su otro paquete bajo El brazo, continuó su ca- mano que para siempre me ha hundido en !as
mino apresuradamente; pero a poco tuvo que tinieblas, y morder;a, hasta hacerla pedazos" .....
detenene porque unas temblorosas manecltas
-"Pues bien, le dije yo, ayer recibt mi asoprimfan y acariciaban la suya ancha y encall&lt;!- censo a Comandante y esta noche debfa celecida, sobre la Que sin: ió al misn-o tiempo el brarlo en una cena a la que había invitado a
húmedo contacto de unos frescos labios y algo varios de los comrañeros; pero hoy acabo de
as! como si dos tibios hilos de perlas se le desli- recibir orden de marcha y prefiero gastar lo
zaran por entre sus dedos ....
que habla de invertir en esa cena, dándoselo a
Cuando Juan se acercó a Margarita, que ea- un viejo soldado; "toma," y cuanto poseta, unos
tre los brazos de Luisa tendta hacia él los su- veinte pesos, lo coloqué en sus manos. . . . Coyos, suaves y so'lrosados, le dijo entre dos be- gió él entonces la rn!a entre las dos suyas, y
sos:
largo, muy largo tiempo la retuvo as[, apo-Toma tu primera cuelga: una muñeca ... y
yando en ella, suave y respetuosamente sus
la felicidad. . . . por hoy. . . . de otra niña co- labios ... .
mo tú.
EDUARDO E. ZARATE.

�~ ~ . . - - - - : C&lt;'' "·"--

DE

FLORALES

COVA
\I

Lt-i Cl-S.91-i --ry-F-;
Composición de ANTONIO MEDIZ BOLIO.
Lem a: Crerln, Sperrr, Dilli¡:¡rr.
PRE Mifl□ H

CO N LH FLOR NHTURHL.

... - -)\

~ del noble adelantado Francisco de J\1ontejo
¿Aguilera, l\lanrique, Zabala, Juan Lanuza,
solamente e3ta obra- que cuando fuera vista
Estévez .... ¿Cuál el nombre del bizarro arquitecto?
y sentida y amada lograrla respe tos
¿Quién trazó en dosdoblado pergamino la gracia
y levantará asombros.-Algo más. Esta joya,
señoril y el austero
orgullo no consciente de l terruño moderno,
semblante de este pórtico? ¿Quién puede con su nombro
pudiera ter el Arco trajánico d~ América,
esc11lpir junto a un "fecit" la gloria en su recuerdo?
puEs América toda tiene en ella un concep, o,
¿ Quién fué el soldado artista
porque Arcérica toda vive en ella esculpida
que desciñóse el 11eto
·jl como el alma morisca vive en el pensamiento
y a la sombra sagraoa de una ceiba abortgene
que eternizó la Albambra maravillosa, y conio
Junto al desmoronado recinto de los templos,
el Parthenón es tumba del alma de los griegos.
c¡uizás sobre un gran ldolo descabezado, un dta
¡:\lonumento de América,
sentóse y puso manos al dibujo soberbio?
silencioso portento,
¡ Oh monumento insigne
vives en re ligiosa majestad resignado
LidalE;o monumento!
entre la indife rencia de los bomb1 es modernos,
Quien te creó senUa las visiones confusas
pero Yendrá tu dfa, cuando puedan leerte,
de las alhambras árabes-alcázares de ensueñocuando rn escriba el libro que e n tf se quedó abierto!
Y de los formidables castillos castellanos,
-sueño de fuerza, firmes, huraños y serenosY sobre estas visiones
llevaba el opulento
¡ Ob portada misteriosa de la casa solariega
miraje de las b1avas arquitecturas indias,
del i;eñor adelantado don Francisco de l\lontejo !
pirámides de fábulas, babilónicos templos,
¡Cuántas veces se ba turbado
palacios que sur~f:3.n en medio de las selvas,
al mirarte mi azaroso pe11samiento !
mitológicamente gigantescos,
Cuántas noches a la lumbre de la luna
con un asombro heroico sobre sus recias moles,
be pasado largas horas contemplándote er. silencio
maravillo~amente afinadas en flecos,
y he querido, meditando, meditando,
y en tordados sutiles que vesttan el granito
penetrar en los enigmas que en tu anciana piedra leo
en una red espléndida de milagros orfébrlcos!
y be querido que revivan a mis ojos
¡ Exóticos jardines de piedra que a los siglos
tantas cosas, tantas ,•idas de que guardas el secreto ..
abriéronse en las manos de un arte de misterio,
Has vivido cuatro siglos,
y que los ojos ávidos de los conquistadores
noble casa de guerreros,
deslumbrándose un dfa sorprendieron
en la quietud augusta de su dolor glorioso
y ast, tienes cuatro siglos de sutil sJ.bidurfa
y asf, tie-ies cuatro i;iglos de mis ' erio!
y e!! 1:.. trágica melancolia de su silencio,
cen umbándm:e solos y pensativos
cual ei Ee de,mayaran en los brazos del Ticmtio!
\ o. mirándote, mirándote desde el fondo de mi espíritu
,oy urdiend una madeja de visiones y recuerdos

¡ Oh, monumento insigne,
hidalgo monumento!
Quien te creó en U puso
toda la fantasfa de un exótico sueño
al fin cristalizado en las cien fantastas
de tus nobles relieves y tus bravos diseños
para que en tf tuviera su mejor y más alta
perpetuidad la hazaña más grande de los tiempos!
Y asf, en U quedó toda
la Conquista, la fúlgida epopeya de acero,
la epopeya de sangre, la epopeya de audacia,
la Iliada de la Fuerza, la Odisea del Ensuefio!
Como marcando el paw a las nuevas edades
te alzaron a la puerta de los siglos pretéritos
y tu pórtico ornado de quimeras simbólicas
y de nobles atributos caballerescos
es el dintel por donde se lanzó hacia el Futuro
la rutilante tropa de los Conquistadores homéricos
en el galope hErolco de los caballos semidioses,
en la nube de fuego
de las lanzas ardidas en el Sol, en el rojo
tumulto de las flámulas y de los plumeros,
y en el sonoro y á.gil temblor de las espadas
resplandecientes y magnfficas, como relá.mpagos de acero;
soltando al aire el recio clarinazo de triunfo
que despertó a las Razas del primitivo sueño,
que alborotó les mares
y sacudió los montes y estremeció los cielos
como son de trompeta universal, convocando
las viejas Huma.nidades junto a los mundos nuevos!
;Oh, monumento insigne,
hidalgo monumento!
Quien te creó no supo quizás que en U ponfa
con las realizaciores de un artfstico sueño
la ir&gt;lcial esculpida en la primera página
del poema tremendo
de la Conquista. No abre la solariega casa

Tal de manos de los indios resurgfan
los granfticos sillares de ::;us templos
tra11.sformándose en la fábrica española .....
¡oh dolor de los destinos y los tiempos!
Y los indios trabajaban

trabajaban, en silencio ...... .
¿Quién miró que se mojara con lai, lá.grimas
de los mudos a 1 arites los cinceles europeos?
¿quién sintió que ellos senUan
en la mfstica amargura de su heroico abatimiento
algo ast como si fueran con sus manos
en su tierra misma abriendo
el sepulcro de su raza, por los Eiglos de los siglos
en el fondo de un dormido cementerio ....
Y los indios trabajaban, trabajatan,
trabajaban, en silencio ..... . .

Aquf un d!a
los soldadcs españoles congregáror:se contentos
El ¡:end('n del Rey flotaba
por encima de las cúspides más al.as de los templos.
El santuario poderoso de los indios
ua ya ciudad de España por el Rey y por Montejo.
Y llegáronse a €ste sitio los soldados españoles ....
Y delante caminaba un noble viejo
c;ue al llegar tendió la mano gravemente
sobre un roto monolito que yacfa sobre el suelo
y "¡aquí!" dijo el rudo anciano
y "¡aquf!" entonces repitieron
cuatrocientos bravos gritos de soldados españoles
que en las cá.Iidas llanuras se apagaron como un eco ...
Asf fué cómo fundóse, bajo el Sol de la Conquista
y en las tierras conquistadas el solar de los Montejo!

lll1

ltil

Cien artfllces tratdos de las sierras tutulxfues
empuñaron los cinceles europeos
y labraron, y labraron les dibujos
del anónimo arquitecto ....
Dos mil indios de las tribus, convertidos en esclavos
con el sol se abalanzaban a sus templos
-¡a sus viejos templos tristes, ya Ein dioses!Y arrancaban piedra y piedra, que rodaba por los cerros
para darse a los primores de los mágicos tallados
y cespués alzarse junta sosteniéndoee de nuevo!
Y los indios trabajaban, trabajaban
obedientes a la voz del extranjero.
Y las grandes maravillas esculpfanse . ...
Esculturas de guerreros
que se erguían arrogantes en sus cotas damasquinas,
sobre angustias de cariátides oprimidas por el peso;
rostros de indios que gemfan expirando
bajo el pie de los hispanos caballeros;

medallones con herá.ldicas insignias,
cruces, picas, lanzas, petos;
nobles bustos de señores castellanos que asomaban por
(la go:a
los barbados rostr os llenos
de altivez, y damas tristes que e n los ojos parecfan q ue
( imploraba;:¡
sabe Dios por qué perdones mister:osos a los cielos .... ;
largos frisos delicados
recorridos por figuras estrambóticas de ciervos;
torvas águilas prendidas en las !fricas molduras,
mit_ológicos dragones retorcidos entre grifos epiléptic,n,
y sirenas en los brazcs
de diabólicos engendros,
y cabezas da caballos resoplantes
encrespados y quiméricos,
Y cien mostruos y cien trasgos y cien shnbolos
prodigiosamente bártaros y admi1 ablemente bellos!
Y por sobre toda esta portentosa orfebrerta
encuadrá.ndose entre ricos lambrequines de mag-nrfico
(ornamento,
el escudo del linaje, los blasones de la casta,
las ilustres armas todas de la sangre de l\Iontejo.
AIH el lys de regia estirpe,
allf el árbol que señala el gentil y heroico hecho,
las estrellas y les crótalos
y el león rampante junto al castillo soñoliento ....
Por corona un regio casco;
sobre el casco, derramándose, el plumero .....

ll
l

Y aqul mismo, en otro dfa
sol.l1 e el portico ya erguido y opulento
!,;aila1 det.is y banderas y pendones
ondulaban a los vientos;
alambores y llar.nes I event.iban en los aire3
el estruendo
de la diana jubilosa que en la p&amp;z de la maf.ana
sacudiendo la llanura d€shac1ase a lo lejo3 ....
sobre el césped casi virgen de la nueva plaza, llena
de tablados y estandartes y algazaras, bajo el fuego
del dorado sol, hullfan
los vecinos de la villa; capitanes y pecheros
regidores, alguaciles, frailes, damas,
pajes, dueñas, ricos-homes y {)lebeyos;
-Aquel dfa destapáronse los cofres
que vinieron de Castilla y que trajeron
las basquiñas de damasco
los ju bones de brillante terciopelo
las golillas con encajes, las bordadas zapatillas
los tabardos de escarlata, los dorados cinturones, ius
gregüescos
de cucblllas arraeadas y las truzas de bullones,
y los áureos relicarios, los magnfficos collares, los fiil\(simos chambergos.
Y asf, todos los ve:inos de la villa, a toda gala
desde el mozo guarda-estribos basta El noble encomend&gt;:iro
congregá.banse aquel dfa
en la plaza que era sitio de festejos.
En sus potros andaluces, enjaezados de oro y seda,

los galanes caballeros
disputáronse divisas en el juego de las cañas
y la pólvora corrieron;
dispará.ronse cohetes, hubo m l scaras y músicas
y soltaron las campanas repicando a vuelo ....
Era entonces que la villa celebn,ba
memorable y bran suceso.
Aquel d1a, procesión solemne, alzando
por delante los pendones del mcnar&lt;:a C:on Felipe y !O!;
(del Reiun,
con la cruz y los ciriales y Cabildo y cofradias
y largufsimo cortejo,
por la gran poi tada entróse ....
Y vestido de los santos ornamentos
el anciano ca¡;ellán de la Conquista
alzó el brazo todo trémulo
y bendijo
el solar y la morada del hicalgo d en Francisco de l\Ion(tejo !
Desde entonces; noble casa dt! tijosdalgos,
noble casa de guerreros,
monumento señorial de la Conquista,
admirable relicario de los tiempos!
¡Oh, prodibio de simbólicos primores,
oh, preclaro monumento!
Desde entonces, cuántas cosas, cuántas vidas,
han pasado ante tus ojos, mistericsamente abiertos,
por encima de los siglos,
cual si fueses atalaya del futuro y del pretérito!
Tú miraste gravemente,
recogido en tu silencio
que de U saliera un dfa,
retornando a sus hogares castellanos el buen viejo,
tronco insigne de la casta,
que en los brazos de sus hombres, rr elancólico y enfermo,
te miró por la vez última, cual dejándote su es1&gt;fritu,
a que en U se sepultara por los tiempos de los tiempos ... :
Uno a uno,
los demás también Ee fueron;
a las veces en las naos castellanas,
a las veces en sus potros a los fmpetus guurreros;
las más veces entre cirios y cre3pones,
encerrados en sus fére~rus .... !
Y por fin, de tu portada majestuosa
salió el vástago postrero,
Y con él marchóse, sabe Dios por qué y a li,1,ulv.
el linaje esrlarei ido dP. g11s ri1:rños ....
Tú quedaste erguida y sóla,
frente a frente de las cosas y los tiempo3 .....
¡ Qué de viejas aven.tUTas, qué de lances olvidados,
qué de fiestas, qué de duelos,
qué de amores y quebrantos,
qué de hazañas y miserias te han dejado su secreto!
Tú has mirado poco a poco
que en tu torno se apiñaban nuevas casas y hombres nnt(vo.i,
De esta vieja ciudad m!a, cua' ro siglos
tú viviste las cien vidas y soñas·e los c:en sueños,
Y asf, tienes cuatro siglos de sutil s'.lbidur".a
y asf, tienes cuatro siglos de mis'.erio!
· '
Y mirándote, mirándote, de3de el fondo de mi espfritu,
-yo que soy una alma triste, consumida de los males
( de mi tiempo,-me parece que sonries en los rostros pensativos
de tus nobles esculturas de guerreros,
que sonrfes con irónica amargura
cuando pasan a tu lado las mentiras y los tráfagos mo( derno':l
y paréceme que lloras
de tus damas esculpidas en los ros:ros levantados ba-:ia
( el cielo,
cuando sabes las doradas agonfas y el dolor civilizado
de estos años de cultnra y de tormento!
¡Oh, J)0rtada misteriosa de la casa solariega
.Sl
del f'eñc-r adelantado don Francisco de Montejo!
,
ANTONIO MEDIZ BOLIO.

..

�je que, después de recogerse en el talle por medio lle
una cintura de acero bruiíido y perlas, baja a formH
los faldones de esta original veste que tiene un encanto
digno de todo elcgio. La cintura de acero y perlas es
muy angosta por les lados y por la espalda, pero en l·l
frente se prolonga en una primorosa y ancha hebilla,
trabajada con un gusto exqLllslto. Tan bella "toilette"
es adecuada para una señorita o joven de poca eda•l.
Las mangas rnn de ga~a pllssada, cubiertas con encaJ,~.
y llegan hasta el codo.

1'

~·~-✓
-

...

~

;-_l

Toilette para salón.

Pi1ginas Femeninas
½~lflliti4F'
CRONICA
Según orrecf a mis amables lectoras en la s-~mana 11a~ada, i.~guiremos tratando de las im1101 tantes novedades que nos han traído l'ls
modas del prese:He otoño.
No puedo menes de hacer a mis lectoras
la breve dtscrl¡:ción de un modelo, que resalta
entre les dem(ls por su indlsrutible "chic" Y
extremada originalidad. EsU. hecho en satfn aznl
marino y muselina de seda del mismo col0r.
La muselina tiene grandes lunares de seda azul
en un tono idéntico.
Este bonito traje es muy propio para visita,
y conviene a una seilora joven, pues su elegancia es discreta y distinguida.
Otro modelo dé atav(o para baile, teatro o
Traje de estilo sastre.
Traje de calle.
reunión, es·A. confeccionado en riquísimo enc"i•
je Cbantllly en combinación con gasa blanca,
11:s,ada. I a 'ra'da H' forn•a de un modo sencillo,
de ali( Ee desp1 e!lden dos amplios
lindo y elegantísimo: la parte :5uperlor es ,;n abullonado de gasa pllssad~ que baja ha1ta la rodil'a, Y una deliciosa transparencia de antavolantes de encaje, ligeramente plegados. El corplño-blu:a es ce ga~a rllEsada, sobre In cual se coloca

Tres modelos de gran novedad de trajes do invierno con pieles.

No sólo en los trajes de visita, paseo y ceremonias, ,·emos d
triunfo ,cmpleto de las draperfas, pues como ya os be dicho
mis ouerldas lectoras, este caprlrbo de la :'\!oda llega a impc~
rar basta en los atavtos de estilo sastre, como lo indica 11,1
hermoso modelo de ese género, que voy a describiros brev•'mente. Este modelo está. hecho en sarga gris acero, cuyo dibujo es diagonal. La falda tiene dos ligeras drapertas: una por
el frente y otra ¡ior la es)lalda. La primera se recoge negligentemente por el lado izquierdo con un grupÓ de "cobachons"
ce azabache, y la segunda se inclina con arte supren,o hacia el
lado derecho, para formar allf un grupo de pliegues que también se recogen con otro grupo de esos mismos "cobacbons,"
de manera que toda la silueta a1&gt;arece envuelta, con exquisita
habilidad entre los pliegues de las draperfas. El jaquet es un
11oco largo, como se usan actualmente, y la-espalda, bastante
floja, se pliega bajo la ligera presión de un "martlngale" de
satrn negro, cuyos extremos están fijos por medio de dos bonitos "cobachons." El cuello, los puños, y las vueltas del jaquet
se adornan con aplicaciones de pasamanerta de seda negra.
Ya , er(ln mis lettoras, por estas breves indicaciones, cómo
(•n todos les trajes, en todos los estilos. y en todas las diversas circunstancias de la vida social, se encuentra el im1&gt;erio de
las draperfas, de que tanto gusta hoy la :'.!oda actual.
)IARG.\RITA.

�.

E(, :\IUXDO ILUSTRADO.

(.

IO■O iOIOd

Habla llegado temprano a la rudacción porque como recién debutaba en el oficio de periodista, lo tomaba. todavfa en serio y hasta pensaba que mis sueltos influirfan ,m
la marcha poHtica del país: crefa en
la eficacia de las ideas y me tomaba el trabajo de pensar.
El tiempo me ha convencido ,je
que las ideas no serven mlís qu~
para dañar al que las produce y dar
lustre y fama a cualquier vivaracho
que las aprovecha. Estaba meditando en la forma de no trabajar Y h;i.cer creer que trabajaba, cuando un
libro que hacia como una semana
vera rodar sobre la mesa sin que nadie le hiciera caso ni se le ocurriera
mirar ni el título, me llamó la
atención, no porque fuera llamativo
ni voluminoso, sino porque me inr,)modaba para colocar los codos sobre el escritorio, única y univers,\l
manera de fingir una profunda mt.l-

RESPUESTA.

CONSULTAS
ACLARACIO~.
A. z.: He· tenido verdadero gusto al ver ;l
retrato que se sirve adjuntarme a su carta. Es
usted una joven tan linda como interesante;
sus ojos, melancólicos y pensativos, dicen ~laramente que est:l.n animados por una alma tierna,
delicada y superior en todos conceptos. Lo que
me dice en su carta afirma mi opinión, pues _.,a
veo cuAn feliz se siente con amar Y ser amad~Asi son las mujeres de corazón generoso: no cifran su dicha en que las llamen hermosas, ni i:?n
vestir con lujo y elegancia, ni tampoco en tener
una elevada posición social; toda su ventura
la encuentran en realizar algún ideal amoroso,
y a este fin consagran su vida entera. .
.
No creo que su novio retarde el matnmorno
por falta de cariño hacia usted; acas? e~tá reuniendo dinero los recursos que son rnd1spensables para arreglar la nueva casa Y sufragar los
demlís gastos que se requieren en estos casos.
No me dice usted cuAnto tiempo tienen de relu.ciones ni si él es rico o vive de su trabajo. Estas d~s preguntas me son indispensables l)at·a
dar a usted mi opinión Eobre el particular.
su carta la recibi con mucho retraso; por tal
motivo contesto hasta hoy, suplicAndole que
dispense este involuntario retardo en mi contestación, y, al mismo tiempo, le ofrezco el modelo que desea de peinado a la moda. Creo que
le conviene a su fisonomfa.

\'ictoi-ia Eugenia: Su carta me ha preocupado
mucho, porque considero muy dificil la situación en la cual se encuentra colocada actualmente.
La falta de sinceridad en una amiga es motivo mAs que suficiente para romper los lazos dd
cariño y aun para suprimir las fórmulas de co;:,tesfa; pero, ¿estA usted cierta de que dicha amiga no es leal y de que ha procurado inspirar
amor al novio de usted, arrebatAndole asf su felicidad? Me parecen pocas y algo inciertas tas
pruebas que tiene de la trai&lt;!ión de esa amiga.
Un pañuelo de ella; guardado cuidadosamente
en el abrigo de ese caballero; sonrisas Y miradas expresivas de parte de la amiga para él;
conversaciones largas, animadas y frecuen~es
entre ambos .... todo esto es inquietante, no lo
!"liego, pero cuando se trata de torr.ar una resolución tan grave de la que puede depender la
dicha de dos al~as, no es posible conducirse
con ligereza, pues luego se lamentarla, amarg:.i,

Blanca: Doy a usted la fórmula que se sirvió pedirme para teñir de negro la ropa de color. Se hace un cocimiento concentrado de palo de campeche; se le añaden unas hojas de
yerbabuena, y en seguida se sumerge la ropa &lt;•n
esta substancia, dejAndola alH veinticuatro lloras d espués de las cuales se saca Y be pone al
air; libre y en la sombra, a fin de que se pueda
secar. La tela no debe exprimirse para que no
encoja demasiado. Si se trata de teñir. ropa ue
seda, le aconsejo que la lleve a ia trntorer~a
que se encuentra en la la. calle de Dolores unmero 15, pues sólo alU podrán hacer con tod11.
habilidad lo que usted pretende.
Mucho gusto tengo en contestar a la pr.&gt;gunta de mi simpAtica amiga.
}[ODELO.
Elena: Doy a usted el modelo que desea de
cubierta para coj{n. Está hecho en bordado Y
encaje inglés. El fondo debe ser de seda de algún color claro, como azul, rosa, verde, o lila
pálidos.

ditación.

Y era mi caso; me interesaba que
cuando el director llegase me encontrara meditando.
Iba a arrojar el libro a un rinctin
cuando se me ocurrió.
¿ Y por qué no escribir un juicio
sobre ese libro?
Al fin y al cabo los libros se escriben para ser juzgados, y sobre t'Jdo alguien tiene que leer los libros
porque es saludable y hasta necesario en la juventud.
Yo era estudiante, es decir, estaba anotado en una facultad para dar
examen, pero no estudiaba sino poco. Miré el titulo y decfa en letras
mal impresas: Filogenia, por Florentino Ameghino.
Empecé a leerlo y segur leyendo.
Los codos me dolfan y me tendi en
un sillón y segu'. hasta que se extinguió la luz del dfa y seguf con &lt;'1
l!:ªS hasta que entró el director, u11
joven célebre por su talento y por
su real vaHa, el doctor Sáenz Peiía,
que era en ese entonces hombre afee-•

SECRETOS DB TOCADOR.

Amelia: Las pequeñas vnrugas que salen en
el rostro, des:iparecen por comJ)leto a1&gt;licAndose
en ellas diariame:ne un poco de Acido acét1c:,.
Es preciso ponene esta subs al"lcla con mucho
cuidado, para que no se queme o J)erjudique ele
algún modo la piel sana.
El polvo "Anthea" es (1 qt1e conviene a ias •
personr.s de cutis delicado, pues el "Kaloderma.·•
re adhiere mucho a la tez, y esto suele prod:1rir una irritación constante que es muy moles•:i.
y diffeil de quitar.
LIBROS I.NTERIESAXTl&lt;;S.
:\Hmí: Todas las obras ce rrrique Menéndez
Pelayo, son hermosas a la va r ue interes:i.nte3.
Su estilo es correcto, su inspiración exquisita y
sus ideas muy altas y delicadas. Busque ust~J
dos de estas obras que sin dur'a serán de Bn
agrado: "El idilio de Robleda" y "Bajo la
sombra de un roble. " Si, como lo ere:,, queda
usted complacida con la lectura de dichas producciones, tendré el gusto de rec'.&gt;mendarle otrrs
libros de ese mi::mo género.

TINTURA EFICAZ.

a .RmttbllO

1,AS INVITACIONES PARA EL }lATRil\fONIO

Las Invitaciones se envían por lo menos con
diez dlas de anticipación. A las personas que
ban de formar parte del cortejo matrimonial
se les Invita con más tiempo de anticipación,
e inútilmente, aquella determ:naciGn indiscreta. para que tengan el suficiente para organizar ru
;. Quiere usted que yo le acons~je algún procedi- toilette.
Las invitaciones se hacen por lo regular en
miento para descubrir la verdad de los hechos?
No es tan sencillo llegar a esa conclusión, Y so- dos bojas que se env an en. un mismo sobre, o
lo con un rasgo audaz podrfa usted conseguirlo. también en una sol.a hoja, poniendo en un lado
.. De qué modo?. . . . Muéstrese ofendida por los nombres de los padres del novio y del otro
esa iPtimidad de su novio con la citada señori- los de la novia; se menciona también el &gt;1omta: báblele a él con absoluta franqueza, pidale bre de la Iglesia en nue ba de celebrarse la ceque renuncie a esa amistad misteriosa; si (Sl remonia religiosa y la hora. Si 2.lguna eminenama a usted realmente, como tantas veces Stl cia ecleslAstica da la be:idiciOn nupciat, se menJo ha asegurado, se some•e·.1 a esa prueba; si ciona también.
A las personas ami~·as de los desposados que
se resiste o se nie r a, uuede creerse que ama a la
otra. Entonces, atrévase usted a hacer la prueba se desea invitar al lunch se les agrega, en la indefinitiva: rompa con él las relaciones amoro- vitación para. Ja ceremonia religiosa, la invitación al lunch. Por lo regular este lunch se sirve
sas, y espere los resultados de esta determina- en
la casa de los padres de la novia.
ción, porque si su novio la (!Uiere de veras, proPero es más correcto hacer esta invitación al
curará recobrar la dicba perdida; si su cariño no lunch, de viva voz o por medio de cartitas parera sincero, la dejarA y seguirA a esa amiga.
ticulares a los amigos íntimos.
¡ Ojalá que acepte rsted mi consejo y que sal)IARG.-\RITA.
ga triunfante de tal prueba!

•·

•

tuoso y de letras, y nuestro envidiado modelo.
-Señor, le dije, voy a escribir un
suelto sobre esta obra, vale la pena,
es algo tan nuevo, tan desconocirto
para mi, pero tan fuerte, tan leal ...
-Todo eso, joven, escrfbalo en el
juicio, ¿ de quién es?
-De un señor Ameghino.
-No lo conozco.
-Ni yo tampoco.
-Mejor.
Y escribf el juicio juvenil y entusiasta, y el generoso director Jo leyó,
se sonrió y lo dió a las cajas.
A la tarde siguiente estaba de n11evo en mi puesto cuando me veo entrar saludando con respeto, somb~·cro en mano, a un conocido de mi b\\rrio, al dueño, dependiente y todo
de una pequeña librerfa llamada uei
Gliptodón que estaba cer.;a de mi
casa, creo que en la hoy calle de
Bartolomé l\litre. antes de llegar a
la iglesia de Balvanera. Esto de

Gliptodón era la intriga del barrio
porque nadie sabia lo que guerra decir Gliptodón y menos conocer la .i,;pecle de colosal peludo que adornaba la enseña, pero el dueño era an
hombre tan dulce, tan amable, tan
simpático en su seriedad melancólica, que todos lo querfan e instintivamente lo respetaban.
-¿Qué busca, señor?-le dije con
amabilidad pero con voz algo insegura, porque, me lleve el diablo si
no tenia sobre la conciencia la duda
de deberle algunos blocks de papel.
-Señor, yo venia a dar las gracias por este suelto e .te ha aparecid'.&gt;
tan amable oara mi· libro ....
-¿Sobre qué libro, señor? ..
-1\fi Filogenia ... .
- ¿ Pero usted no es Gliptodóu?
se me escapó decirle siguiendo la costumbre del barrio.
-Sí, señor, me contestó con bondad, mi pequeña librerfa se llama .l-11
Gliptodón y es la que me da pa~·a
vivir, pero en mis horas desocupadas
.,~•11rlio m11cbo y escribo.

Habfa indudablemente tanta grandeza unida a tanta modestia en el
sabio, que en ese instante me pareció verle la soberbia cabeza circundada por un nimbo de luz.
Y desde entonces fui amigo cíe
Ameghino; fué asi que tuve la fortuna de conocer la cabeza mAs genial
y mAs alta que ha producido la América. latina.
ARTE}IIO DO)IINGUEZ.

El tulcldlo tntrt los animales
Ya ha sido notado como también
los animales estAn sujetos a la i3ugestión suicida.
Los perros, cuando son presa &lt;te
ella, prefieren la muerte por inanición. En el periodo de la revolución
francesa, el dueño de una granja,
cerca de Lion, fué condenado a ser
fusilado. Pues bien, su fiel perro llO
tan sólo lo acompañó en el Jugar
de la ejecución, sino que cuando su
amo cayó bajo la descarga, se arrojó sobre su cadáver y no Jo abandoú mAs a pesar de las amenazas y
los golpes que recibió, muriendo después de hambre en el mi:smo lugar
donde su amo habla sido enterrado.
También el gato está sujeto a l:l
crisis suicida. El misionero protestante Arbousset cuando se encontraba entre los Basutos del Africa
Central tuvo la desgracia de perder
a un hijo de seis años de edad, que
tenla por compañero inseparable a
un magnifico gato. Desde aquel dia
el gato se volvió triste, rehusó el alimento y el pobre ,animalito buscaba
continuamente, dando lamentables
ahullidos, en todos los rincones de
la casa; después desapareció y durante varios dfas nada se supo d•1I
gato. Grande fué el asombro de la
familia cuando encontraron al animal muerto sobre la tumba del niño .....
Entre las causas que pueden originar el suicidio entre los animales
hay también el amor. A este respecto nada mAs a propósito que el ~aso narrado por Cuvier. Existfa en
el "Jardin des Plantes" de Parfs una
pareja de aquellos graciosos monitos
que se llaman "onistides;" la hembra un dfa murió y desde entonces el
macho dió señas de vivo dolor, que~
jándose y acariciando el cuerpo inerte de su compañera como para llamarla a la vida. Mas cuando se dió
cuenta que todo era completamente
inútil, entonces se acurrucó en 1m
rincón, donde guedóse hasta que el
hambre lo mató.

•

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Gúrese usted mismo

El BalHCt llt las eorrl«as

Una escrupulosa estadfstica n-.&gt;s
demuestra ..(!lle en las 392 plazas (1 1.3
toro3 existentes en toda España, tuvieron lugar en el año 1912 872 corridas, que fueron presenciadas por
7 millones de €Spectadores.
Puesto que el precio de entrada "!s,
término medio, de 3 pesetas por cada persona, España gastó el año pasado 21 millones de pesetas para satisfacer su pasión por las ,.corridas.
En estas corridas se ma't.aron ....
4.,399 tor,:os, cuyo valor total está.
calculado en má.s de 3 millones de
francos. Existen 44 célebres matndores, que po lidian sino contra aniQuiero que todo el mundo se!}a
males de primer orden, y 324 mataque mi Remedio para el Reumatismo dores no tan exigentes, que se coi,
alivia los dolores de las Piernas, -:.-n
forman también con lidiar novillos.
los Brazos, en la Espalda, la RigiHay, adem{s, 1,148 entre bande1idez o Inflamación de las Coyuntur:is, lleros, picadores y peones de plaza.
y Cura en Muy poco Tiempo, l"lellTodos estos individuos ganan Jn
traliza los ácid,os y expele del org~tconjunto, anualmente, cerca de •
nismo todo el \reneno Reumático, millones
de 1&gt;esetas.
:iO centavos y un peso. Marca 3 X,
Machaquito, actualmente el mejl)r
$ 2.
~S_P~da ganó el año. pasad.o 360,000
AQU ESTA LA PRUEBA.
pesetas, tomando parte en 60 corriEl señor presb. P. Flores Valde- das. Los caballos que cayeron vtJtimas de los toros en las corridas
rrama, Ave. del Jnstit.uto, Puebla, alcanzaron , siempre en 1912, al ni1nos escribi6 el lo. de Enero de 1912:
"El remedio 3 X para el Reumatis- mero de 5,618 y, desgraciadamenmurieron en las corrida,;;. 10 tomo, que vende la casa de ustedes, t:ª te,
inmejorable y 11or tanto insubstt- reros y quedaron heridos 16G.

El Reumatismo se pued~ Curar

Entre los amigos más alegres q u-~
contaba Eduardo VII habfa el célebre sportsman Middleton, que cuando se encontraba algo ebrio, se ñ.iverUa en aferrar improvisadamente
los taldones del frac de algún aro i50, y en con violento tirón separaba 1u ego el frac basta el cuello. Ua::i
noche que Middleton comfa en San-1ringham con el rey, Knollys se colocó de modo de dar de espaldas a i'oliddleton, que feliz de la ocasión qu-d
se }e ofrecta, aferro los faldones ilel
secretario real y con el acostumbra.do tirón le corto el frac en dos parte3. Estallo una carcajada general,
y el rey maravillOse que Knollys riBra más que los otros, le _pregunto el
porqué.
-i'olagestad,--cont€st6 tranquilamente Knollys-el motivo de mi JJllaridad es sencillfsimo. El frac Q'.le
llevo es del señor Mlddleton, llic lo
prestó su ayuda de cámara ... .

El examen de gramática:
-La palabra hipódromo, ¿de dónde se deriva?
-De las palabras griegas hipos, ·
caballo, y dromos, cn1•1·era.
En el examen de bactereologta:
--¿Qué son inyecciones hipodérmicas?
El mismo alumno, que es desa9licado en este ramo:
-Son ciertas inyecciones en las
cuales se inyectan caballos.
-¿Cómo dice usted, señor?
-Si, porque viene de dos voct&gt;s
¡,;riegas: hipos,
caballo y dermi.::,

tuible. Yo ful un pobre enfermo que

venia sufriendo, desd.e hace más de
20 años, el Reumatismo gotoso . Una

•

persistente enfermedad nerviosa llizo que la elimínacion del ácido úrico fuera punto menos de nula ~n
mi persona; y ahf me tienen ustedes
sufriendo constantemente de desarreglos gástricos Y, 10 que es peor,
de todo ese cortejo de molestias, sufrimientos y dolores,-inclusos los
de Cálculos renales-que trae aparejada una Diátesis Urica. Llegué
casi a estar paralitico. En vano foé
que tomara una serie incontable de
medicamentos nacionales y extranjeros; la condición ácida de mi organismo se modificó muy pronto y el
reumatismo segufa su marcha devastadora, hasta que se me ocurrió tomar el remedio 3 X preparado por el
nrofesor Munyon para esta enfermPdad . Con este medicamento me he
curado por completo en menos de
dos mese·s y con sólo tres frasquitos.
Los dolores reumá.ticos se han retirado como por encanto; los riñon&lt;$
funcionan muy bien, y la eliminación del ácido úrico es completa Y

perfecta.

P. Flol'eS Ynlcl errama.

i:~rd Rnonvs, Stcrttarlo
PJrttcular (!ti Rt\l ]orgt '1t
Tnglattrra

Jliel .. . .

El actual secretario particular dt-1
Rey dé Inglaterra, lord Knollys, q11e
lo ha sido también durante muchos
años del Rey Eduardo VII, recibió
no hace mucho la visita de un editor norteamericano, que le entregó
un cheque en blanco pidiéndole lt?
indicara la suma que deseaba para
escribir sus memorias.
-Cinco millones de d6lares-co11testó lord Knollys tranquilamente.
-¡Dios mfo!-exclamó el editor;
-pero ... habla usted seriamente·~
Y el secretario del rey contestó.
-Querido 1,eñor, lo que yo sé, val e mucho má.s.
E l editor comprendió- y se fué.
No tendremos, pues, las memoria.:;
de lord Knollys, peru en cambio, n,J demos narrar una famosa broma n0cha 1&gt;or él.

AUMENTÉ JO LIBRAS
RECUPERÉ MI SALUD.

•

Dice el Sr. Balleza después de ha.her
usado la. Peruna : Soy natural de Mejico,
pero.hacen cinco afios qne resido en Los
Angeles, California, adonde padecí -por
largo tiempo de catarr o, constipados,
dolores de cintura, agr iedad en el estómago y mala digestión. Tomé seis
fr ascos de PERUN A. Aumenté lOlibras
y recuperé la salud. Fermin Balleza.

Peligro:
A un guarda de ferrocarril, que Sf&gt;
emborrachaba, le exoneran del puesto y éste, convencido de que no lia
cometido ninguna falta, se presenta
al gerente de la compañia pidiéndole expHcaciones, el cual dijo:
-Yo echar a usted porque cuando sacar la cata .por ventanilla parar
todos los trenes, Usted t:ener na.iz
muy colotada que €s sei'ial de peligro.

\r''= =======7
;

17......~.;,.l

. i -";
.

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SIA alivia inmediatamente Y cu!·a
toda clase de Dispepsia. 50 centavos.
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53

AND

JEFFE!-l-

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MARISCA L A, 3 .

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Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

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~ Ll'l 'illWltl /,t l!.l'l ll.l!Mil -

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L&lt;tl!mlluu'&lt;nl

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836.

1006.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 17, Octubre 26</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Ecos de los Juegos Olímpicos</name>
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                    <text>��EL

)rmmo ILUSTRADO.

Contestad ÁEsta Pregunta
- .. ~ando un remeilio ha vivido por más de
treinta años, aumentando continuamente su popularidad é influencia, y miles de miles de mujeres
declaran que deben sus vidas á él, no es
lógico suponer que es un artículo de
gran ménto?
Desafiamos al mundo entero á que
11e nos presente otro remedio para
cierta clase de enfermedad que haya
obtenido la inmensa demanja y mantenido la misma por tantos años como el
Compue::to Ve11etal de la Sra. Lydia E.
Pinkham, el famoso remedio para enfermedades de señoras. Solamente siendo
una medicina que produce resultados
muavillosos y muy honrados los reclamos ~" de ella se hacen, es posible
alcanzar el admirable éxito obtenido
por este remedio.

EL COMPUESTO VEGETAL DE
LA SRA. LYOIA E. PINKHAM
. , "Elkhart, Indiana.-" Por espacio de catorce años estuve sufriendo de
mflal"!1ación orgánica, debilidad femenina é irregularidades. Los dolores
en n:i1s costados a~mentaban cuando camim.ba 6 permanecia de pie y tenia
~rr1ble dolores tirantes hacia abaJo. Además estaba triste sentía mis
OJOS pesa-ios, y me vol vi flaca y pálida. Seis d.~tores intentar~n curarme
pero el _a\ivio que me proporcionaron fué sólo temporal.
'
De~!d• _prob~r el Compuesto V P~'!tal de la Sra. Lydia E. Pinkham y usar
la Loc1on Sanati va. Durante cuaLro meses estuve haciendo uso de los citados rel!ledio3 y _no ten¡:;-o palabras ahora para darle las gracias J&gt;Or los
beneficios obtem los. S1 estas líneas pueden serle útiles1 tiene Ud. mi
¡&gt;ermiso para publicarlas."-Sra. SADIE WILLIAMS 455 James Street,
Elkhart. Indiana.
'
·~ Si _est:i Ud: surrlendo alguna de e,stas enfermedades y desea nn consejo
t,Specrnl. escriba confldenclnlmente á Lydia E. I•inkham Medicine Co.,
Lynn, Mnss., E. U. de A.. Su carta será abierta leida y contestada por
o.na señora 1 considerada. estricta.mente confidencial.
~
~

•

~

DIRECTORIO
1&lt;::L :\IL'NIIO UXSTRADO.
Semana, lo de aNualidacle!&gt;,
Arte r l,iteratura.

(•
.;:,
i•
•o&gt;

'i' Kdltado por "El :\tundo Ilustra- -:•

do" y "La Sem:ina Ilustra-

,.

.;,

.

Tlilpam, D. F.-Tcl6fono 16.
Asistencia científica de
morfinómanos, enajenados,
akohólicos y quirúrgicos, empleando los medios terapéuticos más modernos. Eficaz
atención para los enfermos.
Departamento especial para
señoras. Instalación eléctrica completa. Uayos X, corrientes de alta tensión, mecanoterapia.
DIRtCTOI l'ttDICO,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades
ueniosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin.
IIDNINISTRIIDOI,

J.

Lavista.

RECETA PARA EL REUMATISMO.

LOS ABONOS POTASICOS.

D03 obstáculos naturales se opoprincipalmente, en la mayor
~¡\
da," S. A.
+ nen
parte de nuestros campos, a. todas
.., DIRECTOR GENERAL Y GE· &lt;!t las mejora!&gt; agrlcolas encaminadas a.
.;:,
RENTE:
,;, obtener un aumento en la produ"c Ión. Es tes dos obstáculos son las
.:,
EDUi\RDO I. AGUILAR.
&lt;S&gt;
sequfas y las heladas
•lt
En la z:ma central, este año la coJEFE DE REDACCION:
+
)lAmJEL DE LA TORRE. ,) secha de cereales ha sido en general ruinosa, ¿ Cu U ha sido la causa?
&lt;!&gt;
La. falta. de' 11 u vlas en el otoflo y en
❖
COLABORADORES:
&lt;at
+ José Juan Tablada.-Lic. Fe_ i&gt; la primavera, por una parte; las heladas con•tnuas que durante el in&lt;i• dertco
Gamboa..-Llc. Jesús .a,
vierno se padecieron, por otra. Muti• )l. Rábago.-Lic. Nemesio Gar- •
ches labradores os dirán que ünlcati• Cía Naranjo.-Llc. Rubén Ya- ,¡,
mente el mal estuvo en la sequla de
.¡, letl-Lic. Antonio Ramos Pe- ~•
primavera: que sus campos presen.¡, drucza.
❖
&lt;i•
OFICINAS:
+ taban buen aspecto.; que la carencia.
do lluvias en la época de siembra y
&lt;i&gt; 5a. de Bucareli, 116.- Aparta- •
+ do 149.-Teléfonos: Mexica- &lt;i• las heladas, que tuvieron paralizada
.s,
na, 684, Juárez; Ericsson,
&lt;S&gt;
la germinación de las simientes, en
.¡,
1518.
+ nada han hfluido para los desastro•i&gt;
( con lineas de extensión.)
+ €03 resultados obtenidos.
&lt;v PRECIOS DE SUBSCRIPCION ,:¡,
Esta creencia es errónea; las
•:•
POR TRIMESTRE:
+ siembras ventan retrasadas desde •in
&lt;i&gt; En la Ciudad. . . . . $ 3.00 +
principio. y el suelo carecla de hu&lt;S• En los Estados. . . . .
3.75 + medad rara e ·stener y resistir cual&lt;S&gt; En el Extranjero. .
12.00 •l&gt; ouiera sequla. y en estas condiciones
&lt;v
Todos los pagos se harán
&lt;S•
faltaron l?R a11.u1s e·• prtúlave~·a, y e,
&lt;i&gt;
por adelantado.
&lt;t• suele, de~¡&gt;•ovlsto de todo recurso,
fué vencl1o Pn la lucha por comple_
.¡:,
NUllEROS SUELTOS:
.¡,
to.
&lt;i&gt; En la Ca:Jltal. . .
. $ 0.30 &lt;a&gt;
No hay nara qué hablar de las he• En los Estados. . . .
0.35 •
ladas tardías: sus efectos son, por
€• En el Extranjero. . .
0.50 .., des_gracla, cor•ocidos de todos los que
e-; Atrasados. . . . . .
0.50 i.!l
cultivar la tierra.
€•
Para la publicación de avisos ~
En estas condiciones, las cuestla• en este periódico, dirigirse a +
ne!' que mils deben preocupar a la
"R. &amp; G. Go trchel, Avenidn. 16 de 0
agricultun• Pspañola son aquellas
• Septiembre, 26. Sus agentes en •
.;, Europa, la Société l\lutuelle de + 011e prlnripalmente se refieren a co'ltrarrestar los perjuicios g ue ocasio• Publicité, 14 rue de Rouge_ ·:♦
nan las seouías y las heladas.
• mont, {9 e.)
· •
Los modernos procedimientos de
•
0
rultlvo de i-ecano, el "dry-farmlng"
&lt;5' NO SE DEVUELVEN ORIGI- •
..NALES.
+ .de los norte,imerlcanos, parecen desgrandes horizontes ace1ca ñe
+ Toda correspondencia y giros • cubrir
+ deben remitirse al Director Ge- &lt;t• la falta de humedad. Gracias a ello
• rente General.
~- es posible obtener cosechas produr++ ......... t . . . . . . .++++~ i'&lt;!&gt;-M&gt; tlvas, aun en años de escasas lluvias,

,;•

Quinta de Salud
"R. Lavista"

Extracto compuesto vejeta! Arvelina, •S gramos;
Jarabe compuesto de hipofosfitos,
4S gramos;
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en cualqu.ier
Botica, mézclelos cada uno en su propia casa y
tómese una cucharadita después de cada comida
y ,.¡ acostarse.

,w,.¡,.¡,.¡,w,,¡,,¡,.¡.,w.,s,+..,,s+¡,&lt;S,,s,.¡,t¡,.¡,.w,.¡,

• ~·

por el buen ahnacenamtento ere.
agua en el suelo y la regularlzaci!&gt;n
de su gasto.
En cuanto a las heladas, los estudios que realizan los agrónomos son
numerosos, y algunos parecen obtener resultados positivos.
l\f. Golte, en Alemania, ha realizado una serle de experiencias encaminadas a demostrar que los abonos potá.slcos pueden preservar las plantas
cultivadas de los erectos de los hielos.
En 3 parcelas de 10 áreas cada
ura, sembró centeno, dejando una
de ellas sin abonar y repartiendo ('n
las otras 120 y 60 kilogramos tle
kalnlta, respectivamente.
Después de grandes DaJM de temperatura, pudo comprobarse que &lt;:'l
suelo de la parcela más abonada no
sintió los daños de las heladas, mientras que la tercera parcela se resin_
tló alguna cosa y la primera, o saa
la testigo, sufrió grandes dallos.
Este resultado se debe, sin duda
alguna, a la concentración mayor de
la solución salina en la supernc!e de
la tierra. Como se sabe, los perjuicios causados por las sales se deben
a que el agua contenida en los e&amp;v::clos Intercelulares destruye los tejidos, a consecuencia de fenómenos alternativos de congelación y fusión:
la kalnlta roba temporalmente a l'.1
planta una gran parte de su a.gua,
atenuando las consecuencias de estos fenómenos.

Azúcar pa1·a limonacla.-Se prepara una soluclóU concentrada de licitlo
tartárico en agua {17 O gramos de ácido y 1 OO gramos de agua, removiendo hasta la disolución completa), y
de11,pué3, con un cuenta-gotas, un tubo de cristal puntiagudo o senclllam nte con el !rasco manejado con
precaución, se vierten sobre un terrón'
de azQcar de tamaflo regular, de 4
a. 8 gotas de ltquldo. Práctlmente se
opera en serle, poniendo una fila
de terrones y repartiendo el ltqul,1o
lo más extendido posible sobre la
superficie de cada terrón.
Hecho esto se puede poner a i:·?car el azúcar en uua estufa y se envuelve cada terrón en un poco de
estaño o de papel paraflnado. Esta
pre:aución es inútil si se va a pre.tro r Inmediatamente la bebida.
Para hacer un vaso de excelent~
limonada basta disolver en el agua
fresca uno o dos terrones de azücar
acidulada. La dosis de ácido puede
recargarse más o menos según el
gusto de cada cual. Puedo emplearse también el ácido cltrico y reemplazar el ar;ua ordinaria por agua.
de azahar. Conviene advertir a los
consumidores desconfiados que ni el
licldo tartlirlco ni el ácido cltrlco son
productos artificiales; éste se saca rld
Is limones y aquél de los depósitos
de tártaro que forma el vino en el
fondo de los toneles. La bebida cuya.
fórmula queda consignada es hig¡¡;_
nica, refescante, agradable y m•JY
económica.

COLORES P LIOOS

ANiMIAº~~

ABOTAIIEITO de las FUERZAS, etc
eurata, radlcatm1nt1 ,or11

HIERRO

BRAVAIS
ANEMIA

0

FLOR DE BELLEZA
POLVOS ADHERENTES
1NVISI BLES
FINURA. PUREZA. PERFUME IDEAL. - Con,v.,.. al roo1n&gt; .,.. . .ra,illosa
f delieada b«lleu. ana bla.ncun oerfecta y an ate.rclope.1.ado lDoom rabie.

Cuatro tono, ea cada una dt lo• colorea Rosa ~ RaqutJ Blanco d• taa.';urua

•bsolu~_.. Son los pol.,.01 de uro&amp; de: tu n.1na1 y los reyu de los aiolYO&amp; ••
"
AGNCL. w.l'l'VNISTA. t8, &amp;••nu.e 6e l'Opt.ra, PAJ\Ja

"'-ff"O&amp;.

BlBUOTECA UN1VERSl!ARl1'
'' ALFONSO RE:VES
FONDO RICA-&lt;00 COVARRUB1AS

�•
El, )IUNDÓ IJ,ÚSTRADO.
l:L !\im-."DO Il,USTRADO.

CURESE USTED
MISMO

!11ARAVI LLOSA CURACION DE UN
ANTIGUO Y HONRADO PERIODISTA.
El decano de los periodistas cu,
banos, el señor Arsenio Fernández
Cárcava, de ·Habana, nos escribió
con fecha 14 de abril de 1911: "Escribo a usted con gusto para manifestarle que sus preciosas pHdor~s
de Paw Paw son una bendición de
Dios, sobr e todo para los viejos como
yo que digieren mal por falta d2
dentadura y de trastornos gástricos.
Tengo 69 años de edad; he padecido mucho de las muelas, cuando
joven, y unas me las extr ajeron los
dentistas, y otras me las arr anqu~
yo mismo; no permitiéndome mis
escasos recursos el ponerme una dentadura artificial. Estuve bastante
tiempo utilizando el B icarbonato de
Soda para ayudar a la digestión; pP.ro este procedimiento me obligaba
a ir aumentando gradualmente la
dosis de Bicarbonato, y tanto he
tomado, que empecé a sentirme mal,
y de'erminé substituirlo con sus
prodigiosas píldoras de Paw Paw,
tomando diariamente al acostar mP,
una de dichas ptldoras; hace de esto dos meses y observé que me encuentro bien y hasta he engor dado.
Uso al mismo tiempo su excelente
j abón, y mi ffsico ha mejorado mucho."
LAS P ILDORAS DE PAW P A W
(Papaya ), son las mejores que S'3
conocen para el estómago e h'.gado
y un positivo y rl\pldo medio para
el estreii'imlento, ictericia, biliosidad , dolor de cabeza y todos los padecimientos causados por desórdenes
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JUrtdtdor dd mnndo
El nombre de "bú," que se usa en
toda España, para asustar a los uiños, es una corrupción de Bah, nombre de un famoso general godo que
durante muchos siglos se empleó como palabra terror1fica.

En Francia hay seis millones de
fumadores. De cada quince de éstos
ocho fuman cigarro, ciuco usan pip!l,
y sólo dos gastan cigarrillos. Pero
aunque son relativamente pocos los
fumadores de esta última categorfa,
consumen anualmente 800 millonE-s
de cigarrillos.

En Berlfn hay actualmente mil
tiendas, y diez y ocho mil departamentos desalquil~dos.

Cuando Enrique II se enamoró de
Diana de Poitiers, tenia ésta treinta y seis años. El rey tenfa diez y
echo, pero nuuca dejó de amarla, a
pesar de doblarle la edad. Mademoiselle Mars a lcanzó su mayor hermosura a los cuarenta y cinco años, y
madame Recamier entre la edad rl"!
treinta y cinco a cincuenta y cinco.

Se vendió hace poco en Melbourne, por 1.475,000 francos, un troLn
de terreno que, en 18 3 7, vaHa :;etenta y cinco pesos oro. El terreno
1:-a pertenecido a Mr. Watson, ,,¡
"rey del cuarzo."

Eil los comedores de algunos restaurants de R usia hay una piscina
c-on peces vivos de diversas especies
y tama ños, para que los clientes a ficionados a l pescado, p uedan elegi r
el que mA.s les guste.

En Egipto, la profesión de los !ad rones era reconocida y consider ad!\
ror todos como cosa lógica y natural. Quién deseaba ejercer el ofich,
no tenra s ino inscribirse en un reglstro público e ir depositando eu un
mismo sitio todo cuanto iba roba11do, a fin de que los dueños de los
objetos pudiesen recuperar los mediante el pago de cierta cantidad.

La cantidad de agua producid;¡.
por la lluvia en un año, es, por término medio, de cerca de ......... .
215.000,000,000,000 de pies cúbicos,
o sea el equivalente a 10 rfos Je!
Misisipf.

Durante el año de 1912 murieron
en Fancia 666 millonarios, ra mi~atl
de los cuales tenfan su residencia en
Parfs o en los alrededores. Tres de
los difuntos dejaron fortunas de mfls
de cincuenta millones de francos,
otros tres legaron de diez a cincuenta millones cada uno y ,·einticuatro
ml\s dejaron fortunas de cinco a diez
millones de francos. La estadfstka
nos enseña, que, fuera de Parfs, las
principales fortunas se encuentran
en el Norte de Francia.

+++

Una séptima parte de la extensión
ter ritorial de F lorida se compone Je
pantanos, lagunas, montañas áridas
o arenales, iJJ.aptos para t oda explotación.

• +

,s.

Según dice un natur alista inglés,
los animales vivos del mundo son:
mamfferos, 7,000 clases ; aves, ....
20,000; cocodrilos y tortugas, 300;
lagar tos, 3,300; vfboras, 2,400; ba
t racios, 2,000; salamandras, 200;
reses, 12,000. Total: 47, 200.

ra las modas la capital de Francia.
La librerfa alemana es ml\s rica y
más próspera que todas las demás d'.l
Europa. Esta envidiable circunstancia obedece a varias causas, algunas
de las cuales son muy dignas de consignane.
En primer lugar, ninguna profE:sión es mejor considerada entre los
alemanes que la de librero, porque
los empleados en las librerfas son
todas personas de instrucción y doctores muchos de ellos. En las escuelas profesionales de Leipzig y BerHn, los discfpulos aprenden griego
y latl.n; francés, inglés, literatura
general y nacional; la historia de !:i.
música, el comercio, la economia poutica y otras enseñanzas.
La organización central de la librerfa alemana difiere también esencialmente de la de los demás pafsec,.
Mientras los cfrculos de la librerfa
establecidos en Europa ofrecen una
tendencia que pudiera calificarse de
oligl\rquica, los diversos cfrculos Je
la librerfa alemana ofrecen una tendencia democrática, e incluyen, por
consiguiente, mayor número de asociados. Sin desconocer ni perder ele
vista los esfuerzos útiles de los primeros, menester es reconocer que la
crganización que integran, sus procedimientos y su acción, sou rnen'.)s
prl\cticoo y menos progresivos que
los segundos.
El Em1&gt;erador Guillermo enviará
a la exposición internacional &lt;le
Leipzig, para mayor brillo y esple,\dor, su biblioteca particular, compuesta de unos seis mil volúmeDP,€.

tas ln~ustrias dd [ibro
Una exposición inte1·n acional.
La Real Academia de Artes GrA.ftcas de Lelpzig celebrar!\ el 1 50 aniversario de su fun dación en la prim~vera eur opea del año próximo.
Con tal motivo se organizará. P,ll
dicha ciudad u na exposición Internacional de las industrias del libr o, rJ.S
artes gr áficas y la fotograffa. El Gobierno alemA.n y la. ciu dad sajona hau
concurrido al proyecto con poderosos recursos fi nancie ros.
Como todo el mundo sabe, la ciudad de Leipzig es el centro más Impor tante de librerfa del mundo. Se
calcula en 8,000 el número de c:i.sas que viven de esa industria, y
puede afirmarse que en este ramo d':l
la actividad comercia l, la ciudad sajona es para el extranjero lo que p11.-

Cámaras NETTEL

-------------

S

t a pida ., URUr&amp; • •
. 111 Cojeru. Ellpara•

El frasco y la etiqueta son frecuentemente imitados, así
como el contenido.

Rnulll•o • r - .

Las imitacione, la, dan á las personas que piden de la \Vorccstersbire
o de la !:ialsa Ingl,;sn. El articulo genuino se sirve á los que piden distintamente de la Lea &amp; Perrins.

ftllH.Bobrema.-.
Tor c •d uru.etc..eto;

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•

+
+
&lt;!.¡,
&lt;!'.·

«lagner Bebedor
Los v inos J)l'efe1·idos

el :.;ran

¡&gt;01°

hombre.
En la vid.1 de los gra,,des hombres no hay detalle merros,preciablc
para las generaciones que les suc,;den. Ahora, con motivo del centenar:o waioneriano, ha organizado el Muse:&gt; Hi3tórico el.e Leipzig una ex1)0sición en la que Ee guardarl\-.i. los
1 e~uerdcs del maestro.
La colección acaba de enriquecerte, digl\moslo asf, con una docen2.
de autógrafos, en los cuales se esp'3cifican puntua l mente los pedidas quo
hada Wagner a su proveedor de vinos. Los devotos del gra,,. renovador
del arte musical, a la vista de !a~
mencionadas misivas, tendrl\n ·,,oticia
de que su fdolo gustaba de que figurasen en su mesa los mejores vino.:;
france:ses y de que no se conformala, como Wotau, cor,. el arcaico breblje que llevaba en su cuerno ele
marfil.
Desde Münich, e~ el año de 186-¼,
el maestro escribfa a su proveedor:
"Señor honorabilfsimo: Al envia• l•~

INFLUENCIA DE LA RADIOACTI•
Vl])AD SOBRE LA GER!\IlNACION.

Después de escrupulosas experiencias, los señores Plt y Ancelin han

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de origen.

u.

EUSEBIO GAYOSSO.
M AR I S CAL A, 3.

SORTEOS CON

La escritura blanca sobre
la etiqueta roja:

SE&amp;OBASEL APIOL DE LOS

Cura las Dolores, Retardos
Supresiones de los Menstruos

~•

MES DE NOVIEMBRE

reemplaund.o el
Faego 1iu dolo~ 111

cald a del pelo, cara

f!,

Un rfo sin gota de agua. ¡,en, tan
lleno de peces que éstos llegan a formar una capa de una vara de espeso~,
no es cosa que se vea todos los dfas,
sino antes bien, tan extraordinaria,
que apenas podrfa crerse si no tuviéramos el testimonio de 13. fot0graf1a. El hecho ocurre algunas veces en un rfo de California, el Kelsey, que vierte sus aguas al lago
Clear. Este último es muy rico t-n
peces de una especie llamada en el
ra:s "chipall," los cuales remontan
el rfo para desovar, volviendo en ei
mes de Mayo al lago; pero ocurre algunos años que llueve poco en la primavera, el rfo se seca antes del regreso de los peces, y estos últimos
quedan amontonados en el cauce,
sin una gota de agua.
Antes, d1ando esto ocurrfa, se dejaban pudrir los peces, no encontrándoles aplicación v.inguna, pues su
carne no es agradable ni mucho menos. Los indios, sin embargo, la comen, asf es que en la última sequla,
un rico hacendado que tiene mucho3
oc-eros indios, hizo sacar y salar
algunas toneladas de "chipa))" para
dár selo como alimento. Además, los
agricultores del pais han caldo en 1a '
cuenta de que estas masas de peces
podrfan constituir un excelente abor.o, y piensan il]]¡])edir el año que viene la vuelta al lago para utilizarlos
e.n esta forma.

demostrado en la Adademia de Cieudias de Francia, que la radioacti7idad favorece la germinación de 1as
plantas. Los granos de trigo y maíz,
sometidos a la acción del agua radioactiva han germinado ml\s pronto y
dado raicillas más largas y fuertes
que los granos de igual especie sometido3 a la acción del agua ordinana.
Ahora, no es necesario establec'3 r
de un modo fijo y libre de todo error,
cuál es la acción favorecedora de la
vegetación refiriéndose a una radioactividad determinada y en qué fo;•ma práctica y económicamente pu~de realizarse su aplicación.

A. ,'LADELIXB. Av. Ve1·nc1•uz 7.
Apartado 1038.
Pidan catálogo.

I no la h a p robado Vd. nunca, debe Vd. saber que
lil. LEA &amp; PERRINS es la mejor Salsa vVorcestersh 1re del mundo. Porcue tiene mas imitadores
que todas las otras.
-

,.."r~~~~ Bolo 'Z'OPZCO

•
•

~

Lun€s 10.-Santa Ninfa Virgen. +
)fartes 11.-San :llenas l\1artir. &lt;!&gt;
;'11iércoles 12.-S. Aurelio :\Iár- &lt;5&gt;
ti~
•
Jueves 13.-San Diego de Al- •:•
calá.
.,,
Yiernes 14.-S. Josafat Obispo..¡,
$libado 15.- Santa Gertrudi::i ;;.,
Virgen.
.;
Domingo 16.-S. Fidencio l\11\r- &lt;!o
tir.
·~

¡Buena Pesca!

1

Entr e los peores enemigos de la
memoria, se cuentan la glotonerfa, e l
exceso de ejercicio ffsico, y a unque
parezca extraño, la demasiada ilustraci1n.

tlNIMENTO GENEAU

.

+
+

la expresión de mi gratitud por su
instructiva carta, asi como por las
muestras que me remite, le rueg.J
que complete cuanto antes pueda :ni
pedido con un €nvfo más i~ortante de Saint-Julien en medias botellas. Expfdame usted 100, y 60 de
Erbacher. Cuanto al pago de esta
cuenta, estimarla que accediera us:
ted a mis de3eos. Como mi situación
económica actual está muy lejos de
sn próspera, pr€ferirfa pagar una
cantidad mayor de la que hoy ¡,ndiera expedirle tan luego como me
sea dable. Tenga usted seguridad
completa de que cumpliré. aun cuando la deuda crezca."
El proveedor del maestro debió
de acceder al ruego que se le dirig a,
porque la correspondencia continúa
en tono amistoso por espacio de algur.os años. Durante la guerra y con
las dificultade3 de los tiempo~ ao
imposibilitan al maestro de reclamar
su Saint-Julien. Al siguiente año,
c'e1d3 Lucerna, Wagner hace un
nue,o pedido, pero quiere el liquido
en tonel€s y no embotellado, porq,"'
la aduana caP.tonal exige uri impuesto absurdo a los vin.os en botella. Con esta ligera variante el maestro parmanece fiel y satisfecho al
Burdeos, asf al blanco como al tinto,
y también a su proveedor. Este n~cociante se !!amaba Lauteren, hijo,
y tenia en Leipzig sus oficinas.
Lautere-,,., h ijo, viene a completa~·.
como se ve, la biograffa de Wagnl!r.
Su nombre merece pasar a la hist,1ria, aun cuando no sea más que a tttulo de hombre que confiaba en l'.I.
p:i..Jabra del genio.
----(0)---Entre ami¡;.~3:-¡, Cómo, has camb:ado nuevamen~e de niñera?
-Porque la que tenia era muy
a lta, y el l".lño sufrfa vértigos, cuando estaba ,m sus brazos.

OFICINAS: 5a. de Donceles Núm. 121. M EXICO, O. F.

Recaudación de Panteones, Cajas ltlortuorlas,
Servicio Fúnebr~ por ferrocarril.

Tetéionos·~
{~ER1cssoN.
•
MEXICANA,

836.
1006.

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44-

CON[IUIRACION[ CHISIÓGrllF~ClllJElÍSTICA DE l@S Grl!KDES CAIPEOlES DEL CIG1AIRI.
(d! ~ · . ~ ~
~~ ~ ~ ~_A/ _ ~ = íii«..411~tt1tW:Utli·'I~ Ji ~
r.~

•

~:f::i:d:'~~v~:::n.

Con Jarano y chaparreru
Un difunto en el pantcon
- ,Estamos "pa" Santiagultoal
En au ataud f'"U64 una vieja.
-Dadlc UD ClpCTO •CHORRlTOS•
e\ ver al donnir nos dejL

•.

8n Valparalao naciste
Oh, ilustre Juachl,
Y a morir venlste
Junto a Toloachl.

Tu eres '-"8.lavcra

De laa ma., campantes,

Pues que placentera
Fómas •ELEGANTES•

1

&amp;lte esqueleto hosco y fiero
En vida fué &lt;le un cajero.
Que rabiando de los callos
Echalm truenos y rayos

Al borde de fosa umbrfa
Repitiendo al! right y ye•
Un difunto. noche y d1a
s., c,st, nu,caudo los pies.
Lo saludé.y sin empacho
Me contó aus sinsabores.
¡Deplora el l)Obrc de Nacho
No poder fumar •MEJORES•!

Ahora allá. en e l camp0-santo

Es bailar todo su encanto,
Pues, oldo al parche. call.,.c,a
¡Sanó (umando SABROSOS'

t

i

•

En tsta tumba, señores.
Que ,1 artlfic,, enfloró,
ñe~canf¼l dr s insabores
m buen mone1eur que ladró.
Charreando, perdió una pata,
Sin barbas dejól~ un mono,
Su amor dt:sprcciO una rata.....
l!No fumaba dd BUt:N ToNO!I__

11,! ~

lcJi~;

§

~~
Bate cr,nco al)Ollllado
Que ostenta tan aolo un diente
lfué de un tierno enamorado:
Juanlto de P. Valiente.
Va a merced de, 1..-i ru•nos
Cn:c,rc,!1 que por fin reposa...... ,
,Fúma 8XCELENTKS HAllAN08
Con au vc,clna de fosal

8n la puc,rta de,! pantcon
VI una caja de cerillos,
Co11tenlc,ndo huc,..,cillos
Al parecer d'c, ratón
Y eamta en UD papelito,
De aquellos reatoe la historia:
Fumando •REINA V1CTOlllA•
·
· ·.1z filé Pc,ruchito!

... ~-~·i•
,f!á~;¡,·.

- 181

En la tumba obecura y fria.
Un ,nuerto naco 1. pelon
Sacó una fotografla
De csquclttica lqión
A p6co estalló el chula
Y dc,jó tuc,rto a ?,tuñóz.
1Clarol no fumó el manía
CJcarros •FLORES DE Aaaoz,

ojo saltado!

1Los dientes de fuera ......!

¿Pues que te ha pasado,
Pobre, calavera?
-;Que he de acr fcicfta,
A.arme coml)Onp1
-¿Quieres ser bonita......?
tFlíma COVADONOAI

o

,11

Con el rifle preparado
81 cad4ver de un nahua!.
Aullando desaforado
Deacend!a del Pedregal.
- ¡Compadre! -gritó un Jumento:
¿Te asustó alrun za\lat{ata?
- j Calla. q uc de ansia reviento
fumarme un •CON

De su ataud, con aitt torvo
Eacapóac, haciendo d pato,
Un esqueleto cascorvo
Chimuelas, rabon y chato.
Iba fumando •HABANEROS•
Y al vérlc, re&amp;0n1ó un moro:
- Planchita, sc,pulturcros.
!Se peló Pata de Loro!
.

'~it:.__

·-

'

1!·

~.

l17i¡¡
~

8n tate hoyo, ailcncloao,
Deacan111 el csqucletillo
Del qut ~n vida fué un romoeo:
'Cabcu d• piloncillo "
Un chauffeur cruel y a!c,voao
Le fracturó e,1teml)Oral
Dejandolc comatoso,
IPor no fumar •C.h.DBNAL&gt; 1

- - Alerta. cblchlcullotcal
Gritaba una calaven
Que, cotaba comiendo elotca
En medio de una pradc,n.
Al verla.otra calavcn
Que l)Or bailar l!C perece
Gritóle as! ·-Compañera,
Mejor (úma •ALFONSO XIII•

Fue de huéopcd al osario
La momia de un teoorz:uelo,
Con paragüas y breviario
Mctldoo bajo el brazuelo
-¡ Difuntos, ceded le, un lc,cbo.
V arropadlc con sudarios.

tri~ t~i. ~:~i'!8¿t~~

·O - ,

-

~, ay, •Y• ay

Cantaba un ruucrto orejudo
Que, trajo desde Acambay
Como•udario, un felpudo.
Y al compú dt la cancioa
Se puso alegre a bailar
De gu•to que en el pantcon
Todo• fuman •POPIILA••

~·---~-~

Cerca d., una fucntc,cilla
Cantando como un gorrión.
&amp;it, una calavc,rilla
Bebiendo de un garraron
Un difunto sin cabeza
Prcruntó l)Or qué cantaba,
-¡Puco l)Orque toma cerveza
De MOCTEZUMA,-Orlzaba•

La mejor cerveza de la República: MOCTEZUMA, Orizaba.

.

8

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• .......,....~

•

A Buropa fut el pn Llnon
Rn poe de una hicrbecilla
Con que curarse el ncmon
Que le rola la cootllla.
V en la ruc de Parad!•
S., rcstlró de amarwura
Porque no encontró en PAÑ
_C lranos •C.uiaLA Puu.,

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Calaveru, a ·1os ni~b
Puc,a ya tcrnnnó c,I irran
Bn qué toll111 a porfia
Salía I fumar •CA.P1UCROS•

De vncatro triste abandono
8ndulzanl.n loe rigor.,.
Los clprroe del Buen Toao,
Ahora y siempre, loo mc,Jorcsl
{lf h 6111/III IDNO. J A NL'.(ICO

�On pintor de la )\iujcr

José Clemente Orozco

Inmoral serla al contrario la obra pictórica
que velara esas crueldades y las cubriera co,t
el atclondramiento irresponsable de una Ma.non Lescaut o con los arrepentim!entos tardfos
y sensibleros de la "Dama de las Camelias" ...
No, la lúmica de Orozco no tiene ni camelias,
ni perfumes, ni "falbalÉS" siglo XVIII. Es una
ft:erza delirante, un in::tinto ciego, una sombria enfermedad y está vista y desproye::tada
en el papel por medio de los colores con todo lo
que posee y ostenta, _ eordas rebeliones, fan&gt;ttismos superticiosos. effmeras ternuras, cóleras homicidas, orgullos y envilecimientos, profundos hasttos e ingénuas esperanzas.
Siendo asf, Yista y pintada asf, a nadie pue,te
engañar y toda mistificación resulta imposible.
Por sus atractivos pintorescos y plásticos de
ltnea, de color y de expresión, eEa mujer result11. un gran motivo para el artista y éste al
realizarlo, estéticamente cumple además por la
virtud de su verdad y de su sinceridad, con un
fin ético. ;He allf una suprema armonia de Belleza y el Bien realizados por una obra de Arte!

1

I

~---c_r_6_"_~·~~J~n~
_ b_l_~_ª_·____

1

1
!\tañana de domingo en que me prometo un
amplio "farniente" sólo interrumpido por la inspección detenida de todas las novedades que en
la semana hayan ocurrido en mi jardfn. Los
peces del Japón eu el lago, ¿habrán resentid,)
las primeras heladas?.... La rosa "candidfsima" 1ecién trasplantada,
¿medrará en :a

pérgola al pie del busto de Julitin de Medici? ....
Y aquellos rincones donde cae la hojarasca del
otoño y que amo vis:tar al crepú:culo tendr:i.n
como s·eropre una honda poesfa romántica de
abandono y &lt;'e olviCo como para evocar la sua,;-e
memoria de Clara l'Ellebeui;,e? ....
Nada más !;aré este domingo. . . . Ojalá y
ningún hálito de pasión humana venga a turbar
mi -recog.'miento mfstico, ojalá y ninguna infamia de la vida, ninguna degradante vulgarida•l
trarpase los mure:; &lt;'e mi jardfn y venga a rPcordarrre que eoy un hombre, un mfsero Ji•1dadano de la patrh que asEsinan y despedaz,~
carra11cii;,tas y zapatis'as! ....
Pero ;adió, mi domingo!.. . . El criado me
anuncia a un szñor cuyo nombre y apellido uada me dice y a quie::i ,Jrecisamente encuentro
al pie de la eecalera de mi "hortus co7Clusum."
Alto, de luto, cargado de hombros, d9S2"'.lrbado
te prese11ta a ef mismo:
-Soy Orozco, el caricaturista y vengo .....
-Si es usted un artista, pase usted, interrumpo tranquilizado, y lo gufo hasta mi 1.Jiblloteca, donde mientras mi indjviduQ toma

asiento y atisba en torno suyo tras de los espPjuelos, yo logro identificarlo ....
¿ Orozco?. . . . ¿ el caricaturista?. . . Ahora
recuerdo ciertas caricaturas polfticas en "El
Ahuizote" llenas de intención, de e,1ergfa, Je
crueldad .... Recuerdo ta·mbién el entusiasmo
con que mi querido Jorge Enciso me habló del

ai-tor de esos dil:ujos y de otras obras suyas aún
inéditas.
A la simpaUa que me provoca todo artista,
todo aquel que !!e empeña en mantener encen_
dida una lámpara de ideal, una luz de inteiigencia en medio de los huracanes tenebroso!,
y bárbarns que flagelan a la patria, se unió 1:i.
sa.t.isfacci(n de te':!er frente a et a uu artista tle
tale:1to .....
El artista hablaba con vez apagada, con ad(;mán lál)guido, sin petulancias ni fogosida.t'.,~.
fatigado y sin aliento, como si para visitarm~
hubiera rami11ado a pie desde un lugar remoto.
lile invitaba a Yer sus últimas obras, me peclí:i.
re·omendaciones p1ra hacer .caric:i.turas socia_
lrs en un dia1 io; me contaba que hahia dibujado
mucho del natural en la Escuc,!a de Bellas Arte•, Pfro cn:e huyendo del "ncademist:10" ahora
fólo estudiaba el modelo eTJ movimiento, im)':€!;ioná•·dolo, obsen-ando, almacenando, para
pintar c1fspués. Y a mi pregunta sobre cuá!,...s
eran los arnntos que preferfa pintar, me contce~(i que ac~ualmente plntab¡¡. sólQ mujeres y

ei'.tre éstas sólo coleg·a1as y "mujeres de la :ida" ....
Con el inevitable, aunque falso prejuicio tl~
que quien pinte mujeres deba ser un "snob, ·
l'n afectado petimetre como Stevens, la Gándara o Boldini, esa confidencia me part?ció paradógica. . . . ¿ Cómo podrta este artista de caricaturas brutales y truculentas expresar &amp;l
frágil encanto y la poesfa de la mujer evanescente y turbadora como el "aura feminae," su
atmósfera y su esencia? ¿ Y las elegancias )'
las seducciones y todo el arte del tocado, del
cosmético, de la fascinación para expresar los
cuales precisa el refinamiento exquisito, decadente y sut 1 de un Aubrey Beardoley aristócrata y supercivilizado?
Volvf a ver a Orozco que ojeaba un álbum
del alemán Kley y temf que su obra femenina
fuera un irreverente desacato, una inverecun_
da profanación. . . . . Nada habla en efecto, en
mi huésped del instante que lo señalara como
un continuador de la suntuosa estirpe de los
pintores galantes Watteau, Constantino Guys,
Utamaro, el Marqués de Bayros o Jorge úe
Feure, siquiera ....
Sin embargo,· un sello de melancolta gra,e
y escéptica, semejante a la de Julio Ruelas, que
nef disti11guir en Orozco, me hizo interesarme
por sus obras desconocidas y prometerle que
irta a verlas a su taller.

Ful a la mañana siguiente. En el taller, 1.m
pequeño cuarto con los accesorios indispenaa.bles para el trabajo y para la vida, un caballete; una mesa con colores; una cama; uu
lavabo,
miré sobre los muros y dentro
de los i;ortafolios, todas las pinturas acuarelas,
pasteles, y dibujos, que constituyen por ahora
la obra de Orozco.
Como el artista me lo habla dicho, de todas
esas obras, la mujer era el tema constante y
mil cuerpos ataviados y sobre esos cuerpos sendas máscaras de pasión pasarou por mi v1;;ta
comunicánuome el tlufdo sentim\!ot:Íl y ardiente que de ellos se desprendta.
En aquel Serrallo de Arte sólo dos ti-pos :Je
mujer reconocibles en sus múltip'es variedade;;
tienen cabida. La colegiala, la niña púber transformárdose e,, mujer, afirmando hs caracterfsticas de su sexo con mimos y remilgos y coqueterfas de gesto y de tocado y la "mujer de la
vida", en cuyo semblante de albayalde y bermellón sangriento, de ojos que arden dentro
de la ojera como una brasa en un carbón, Je
pel!'.ado aparatoso y llamativa lndumentarla,
cabe todo lo que la muier puede contener rte
pintoresca plasticidad y de psicologfa pasio-::i.al
y triztrslma.
De esos dos ti;)os, la Colegiala, la claudina
inmatura y ya precozmente perversa y la
Circe de los arrabales y da los baile::1 ¡,úblicos, Orozco ha hecho
el objeto y el fin
único de su obra interesantfsima que impregnada de la fuerte pcesta femenl.TJa pudiera compararse a un jardfn donde ,!o hubiera más que
dos clases de flores: botones florales, lirioq
brillantes y enchidos de pura savia y siniestras
flores otoñales, en cuya pro!ongada madurez -se
advierte ya , u principio de disgregación y de
recina ..... .
De un gran portafolio, surgiero:1 a.nte mis
ojos los dibujos dedicados a las colegia,IaR,
sorprendidas por la aguda observación del artista en pleno movimiento y en toda intensidaJ
de expre3ión. Mujercillas que se encuentr.in
y mimosamente se besan, grupos de colegialas
en quie.TJes los ojos de soslayo y el gesto afectado apuntan nacientes perfidias, armas que se esgrimen y se afilan para los futuros duelos de la
pa~ióP.. Todos estos estudios que son dibujos a
pluma están sellados por dos cualidades esenciales: movimiento y expresión~ luego rn nota la f\l.c-ult.ad sintética producto de un inteligente análisis eI• virtud de cual el artista desdeña detali¿s
inútiles y sólo emplea las l!neas que puedan
significar algo para el carácter de la figura. Es
notable asf mismo en esos dibujos el dominio
del útil, de la pluma que en trazos negrísimos
hace la m.i,terj¡i. de los espesos ca.bellos, de las

•

Orczco pintor armoai:a en grises, en gomas
wrdas, en torralidades i•.eutras con la distinción
y la sobriedad de un japonés. Su acuarela de
una gran distinción de color, tiene a veces las
tonalidades de las viejas tapicerfas. No es aje_
no decir que sie11do ;;us asuntos crepuscular•~s
y nocturnos, tal coloración cuad1a al ambiente
del mundo que el artista estudia.
Implicando todo aná!isis de Arte el establecimiento c!e analogfas y diferenciacionrn, yo diría. que Orozco es todo Jo que puede haber do
más opuesto a1 convencionalismo y al academh,mc.
Su manera C:e ver recuerda la d.2J Toulouse
Lautrec; Orozco pretende no conocer a este
gran pintor; sus sfntesis r~cuerdan asimismo a
Henry Martine. En rns dibujos a pluma ha)
algo que recuerd:i. a Forain.
Todo lo cual no excluye una gran verdad. La
de que José Clemente Orozco es un artista fuerte, muy intenso, muy personal y sumamente distinguido.
Tocante a su persona, olvidaba decir un detalle. Orozco como Urrabieta Vierge es manco;
lo cual i:o le ha impedido hacer con una sola
mano lo c¡ue no han rodido, ni podrán ejecutar
muchos artistas cuadrun:anos ....
Próximamente el público curiorn de arte, arlmirará una exposición de las obras de Orozco.
Para entonces me res&lt;rvo Jo mucho que aún
puede decirse sobre él. Entre tanto, señalanúo
su obras a la atención del escaso público a quien
puede interesarle, he cumplido con mi debtir
de cronista de Arte hacia este pin•or meriUsico que como el mefistosles de Berlioz y como
Toulouse Lautrec mismo va por la vta observando y pintan.do "a la bestialidad en todo su
candor."
JOSE JUAN TABLAD.\ .
obscuras chalinas o bien con Uneas grises expresa una. cabellera blonda o con simples perfiles apunta la vaporosidad de una enagua de
linón . . ..
Con pesar cerré el portafolio de las Claud!nas, viendo por vez última, las cabezas infantJles y abultadas tocadas coquetamente con grar.des moños y los cuerpos donde la forma definitiva asoma ya con clmbradoras esbelteces y
plenitudes calipédicas .....

+

,¡,

+

Sobre los muros, donde están fijados acua_
relas y pasteles, se ostenta la segunda parte, la
mtis original, la más fuerte, la más intensa ae
la obra de Orozco. Es una vasta galerta de
"mujeres de la vida," sorprendidas en los ges_
tos, actitudes y episodios de su vida frenéti&lt;'a
Y miserable-que el pudoroso lector no sienta
aiarma~.-De antemano afi~mo que no existe
una obra pictórica más moral ni más meritoria
en el terreno dé la ética pura que esta parte
de la obra del pintor José Clemente Orozco.
Todo lo que el vicio puede hacer con sus palideces avérnicas, con sus ojeras febriles, con
sus debilitamientos exte.nuadores, con sus embrutecedores hasUos y con sus paroxismos rabicsos y delirantes estli allf francamente, cruelmente, brutalmente expresado, si por brutalidad puede entenderse la fuerza victoriosa con
que un artista arranca las miserias de las almas obscuras y las ostenta y !.is clava a flor de
piel sobre los rostros macilentos y pintarrajeadoo, ,pálidos y ojerosos.

�EL TEATRO EN EL EXTRANJERO
1

propio, al de autores nettlmente americanos, sin
que especifiquemos obra determinada, hay que
convenir que el gusto de aquel público, se 111clina mAs a las obras de gran espectAculo, que
a las que sólo triunfan por la fuerza del argumento, por la intensidad de la lucha de afectos,
por el contraste de caracteres y de pasiones.
Esos bailes de tantasta extremada; esas "feriees" que llaman los franceses; esos especies
de melodramas en que aparece la realidad con
toda su fuerza, con toda su vida, con toda 1,u
energ!a, se montan En Nueva York con un lujo,
con una riqueza, con una propiedad, que asombra
al que por primera vez lo contempla, sólo en
Londres se Yé algo parecido.
Los circos, son otra manifestación teatral de
los Estados Unidos, y en ellos se ve lo más
lamoso de acróbatas, gimnastas, animaie3
amaestrados, clowns, etc., etc., acudiendo siP.mpre un público numerosfsimo á este espectAculo
que tiene una boga, como en pals alguno.
El cosmopolitismo que Invade las principales
ciudades de los Estados Unidos sostiene en

EL.TEATRO AMERICANO
Ilustramos estas pAginas con tres retratos
t:e principales actrices de los Teatros de Nueva York, que llaman la. atención por _su talen\º
y sobre todo por su belleza. Las remas de a
C3Cena en los Estados Unidos no son de ningún modo como las que se ven y se admiran
en Europa; es cierto que tienen junto a elhs
u:;:.a corte de admiradores como las de Par!s
y Londres, pero nunca adquieren esa fama
mundial, esa celebridad que desulmbra, que
todo lo domina, que parece rivalizar con la
de los po~entadcs o ;-,.1on1rcas, o personajes notables de Ciencia del Universo.
y sin embargo la belleza de la norte-americana es sorpre.~deute tiene líneas clAsicas;
quid.a le falte la gracl~ especial "sui generis''
de la parisiense, sus actl.udes felinas, sus arranques de pasión casi siempre teatral, basta fue-

Lucec Babeen.

- ----- - -- - - ----- -- - - -

Rosa Botti y Paquita Botti.
ra de la escena; pero E:n cambio con la arrogancia de les movimientos, con la cabeza altanera
colocada soberbiamente sobre espléndidos bom_
bros, parEce una Soberana que se pasea sob ·e
los dominios que gobierna.
El Teatro en Nueva York, como tiene por base la riqueza eno,me de los yanquis, dicho se está. que brilla por la grandiosidad en la ":~ena,
l)or la riqueza de los trajes, aunque en los asuntos no lleguen al reflejo de la vida con toda la
intensidad de teatro inglés, francés y sobre to-

do italia1•0. Nada decimos en lo que se refiere
a la Opera, pues t bu sabido eE que lo~ mejor~s
cantantes, las estrellas lfricas, los tenores o
Larltonos o bajos de fama mundial, encue11traa
€n los dos grandes teatros de Nueva York, que
monopolizan el canto, contratos como en part.i
alguna, por cuyo motivo, el público de la Metrópoli norteamericana oye un conjunto de artistas que en otras ciudades con dificultad pueden nunca reunirse.
Y ya que hablamos de la Opera en los Estados Unidos, hemos de mencionar a Geraldiue
Farrar, llamada el "ruiseñor americano" la cual
nacida en Massachusset, desde muy niña hacia
comedias con sus mismas muiiecas, que la servlan de subalternas. A los doce años cultivaba
ya sus facultades vocales que eran excelenteR
y antes de haber cumplido los quince ya la hab1an otdo grandfs cantal".tes, entre ellos la Cal' 6, todos los que estuvieron conformes en augurarla un brillante porvenir. Perfeccionando
sus estudios en Europa, €obre todo en Par:s Y
en Berltn, un empresario, encantado con ~•1
mérito, la contrató para la Opera Real de eata
O.ltlma capital, donde debutó con el papel de
"Margarita" del "Fausto." Y después de recorer, siempre en triunfo los principales teatr,1s
enropeos, se presentó en su patria en 1906, ea
el "Metropolitan Opera Ho·•se" donde ronqulstó
la admiración del público, creando tipos de la
Importancia de "Manon", "Miml", "Zerllna ,
"Ju lleta" y otros de las óperas modernas mAs en
boga.
Esto en lo que se refiere al teatro que :.rndiéramos decir Importado; ror lo que atañe al

Para un a Artista
Me detuve a las puertas de tu alcAzar; mi oído
rué dulcemente presa de una fascinación,
y al derramar tu mano la virtud del S0'lido
sentt una primavera dentro mi cornzón.
Tus manos taumaturgas, tus manos Que 3011
(nido
de armonta, me hicieron la gracia de su dón,
y clamé con el língel, de estupor pose!do,
"Tú entre todas bendita" ... como en la 11nu11(cid_,Jón.
Y mis trémolos labios intentaron loarte,
mas no hubieron p1labras. Y callamos los d()!I
Y en supremo homenaje, yo abatt mi estandarte:
¡ porque hiciste el prodigio de po11er, con tu
(art"
mi mezquina pre~encia. . . . . en presencia tlf'
Dios! .. " .

JOSE D. FIUAS,

Desse Glbson.

Nox

Un le-cho en toda gruta embalsamada
Pródiga ofreces, al amor propicia,
En todo aire fugaz una caricia
Y en todo resplandor una mirada.
Ocúltase en la sombra el cacerto.
Duerme el bosque. Se pierde en la espesura
El rumor melancólico del rlo.
Mientras la luna, que en lo azul 11avega1
Entre los picos de la sierra obs: ura,
Cpmp abanico de oro S!! despliega¡

conveniente monotonla, muy en breve comenz,i.
ron a aparecer bellos versos de Urbina; delicados arUculos de Nervo; ingeniosas crónicas sociales de Luchicht; eruditas y galanas crón_icas
extranjeras del Dr. Peña ldiAquez; interesantes reportazgos de Gabriel Villanueva y cuentos
má.s o menos espirituales y am,1nos, de todos los enumerados, inclusive el que habla.
Tan nutritivo y valioso contingente fué de seguro, lo que más
contribuyó al auge del nuevo periódico, aun cuando, por ot~a
parte, la estampa mejoró mucho
con el ingreso de Gilberto Iriarte,
dibujante y fotograbador experco.
Hubo algún pergnce afortunado.
Fu! a San Luis Potost con d
objeto de narrar las fiestas Je
Noviembre y principalmente J.,
Inauguración del Teatro d.~ la
Paz, y vf a un buen fotógrafo que se
comprometió a tomar unas vistas del
salón, durante la ceremonia, y plantó,
en efecto, su cámara en medio del escenario. Pero pasó un discurso; Othón,
el inmortal Othón, dijo unos versos espléndidos; el concierto iba a empezar
A mediados de 18:14, el señor
Y la cAmara permanec!a firme, con su
Lic. Rafael Reyes Spfndola, fungran rótulo en que se anunciaba "El
dador de la orensa moderna en
Mundo Ilustrado," sin que apareciera
México, hab1a enajenado "El Uniel artista del colodión, que, presa de
versal" y se hallaba, como quiP.n
infundado temor, se resistla a retirar su
dice, de vacaciones; pero su enéraparato que estorbaba.
gica e inteligente actividad, proAnte ese incidente ridtculo, me detestaba contra el martirio de no
cid( yo a salir y simular que tomaba
hacer periódico, cuando lo sabfa
la negativa, aunque en mi vida habfa
hacer tan bién.
manejado una placa ni un objetivo. P&lt;)Como el contrato de venta e.le
df violentamente instrucciones, me prt::"Ea Universal," no .Je permitta cJSsenté en el foro, me cubr1 con el lientablecer otro diario en México
zo negro, dt la señal para la explosión
discurrió publicar una revista'.
del magnesio y me retiré majestuosahebdomadaria en Puebla, y no ful
mente con la cAmara. Tanto el GobernaYO, seguramente, quien trató lle
dor uiez Gutiérrez, como otras muchas
disuadirlo.
,
persona que me conoclan o adivinaron
No había fotograbador y apeel conflicto, aplaudieron estrepitosamenlamos a nuestro buen amigo el sete por galanterla o por broma. Pero ¡adñor Ing. Fernando Ferrari Pérez.
mlrense ustedes! la fotografla salió caEs~e Y el señor Ing. Ortiz Monassi perfecta, se publicó y proporcionó
terio, eran los únicos que hablar¡
numerosas subscripciones.
practi~ado algo tal arte, aui1que
Un año duramos en Puebla y cuanel. P~1mero se hab a dedicado
••t:1. lo'Il.rN Do,••
HUnhWffll,UIQ.
do se trasladó la negociación a los magpr~nc1palmente a la fototlpta. El
....... u,.__
n!ticos talleres de la calle de las Damas
senor Ferrar¡ guió los primeros
en México, ya se tiraban 7 u 8 mil ejempasos de Lorenzo R!os y Joaquln
....
• !&gt;lares, se habla alcanzado una victoria
l\!auleón, que apenas conoctan la
completa y quedaban rotos los viejos
~mcograria rudimentaria, y hoy
moldes en que se vaciaban hasta enJefe e l ¡primero del taller de "El
tonces las antiguas revistas: la litog:·aImparcial," con magntflco sueldo.
fla, el recorte aesvergonzado, las publiEn calidad de redactores de
caciones extranJeras, los soporlferos esPlant_a, no se contaba por de prontudios filosóflco3; las églogas amanernto, sino con el seiior Dfaz Dufóo y El número prospecto de ''El Mundo Ilustrado. "-Sei\or Lic. don Rafael
das y cursis; la caricatura grotesca; la
con Amado Nervo, que hacta en- Reyes Sptndola, fundador y ¡primer Director 1e este periódico.
novela de Ponson d u Terrail; la noticia
tonces, por cierto, muy malas tradel mes antepasado.
ducciones del francés, en el cual
Entraba en la lid el fotograbado ele
ahora es maestro y algunos versos en que ya
mesa de la imprenta, sobre las re~mas de pap&lt;;l,
•Hedio tono; la crónica elegante de teatros y sadespuntaba su genio.
arrullados 11or el crug:do es·ruendoso de la m~- 10nes; la historieta psicológica; las notas de la
R¡especto al material de imprenta, no había cAuica.
&amp;~mana extranjera; hasta el anuncio hAbilm,füen lo~ talleres del Hospicio de Niños, de PueA los tres meses b:ibta ya tres mil subscrip- u, lleno de atracciones. ¡ Qué vistosa avanzada
b!8:• smo una vieja prensa mecAnica de enorn e tores. El negocio e,a viable. Y si al principio ael ejército actual de publicaciones ilustradas,
c1 lmdro, Y reducida provisión de tipos.
·
hubo i'úmeros €n que yo sólo escribt las nueve que tan poco envidian a las europeas!
Para darle a la publicación e l carActer •ie
clécimas partes del texto, lo cual les daba inJULIO POULAT.

En nuestro deseo de rendir un homenaje •le revista de actualidades, no era pequeño obscariño al fundador de "El ~fundo Ilustrado" y
tAculo el de imprimirse fuera de :\léxico.
El caso fué que no llegó a retardarse la saa las personas que lo dirigieron en distintas
épocas de su vida (el jueves último 4 del ac- lida de un solo número, aun cuando la noche
tual hizo diez y nueve años que salló el pd- del sAbado velAramos o durmiéramos una o dos
mer número), damos esta página escrita por el horas, por turno, don Rafael y yo, sobre la
distinguido literato don Julio
Poulat, que fué el que ayudó al
señor Lic. don Rafael Reyes Spfndola, en los principios de este semanario, del cual fueron suce.iivamente Directores don Luis G.
Urbin!l, el Doctor don Luis Lara
Pardo, el Lic. don Ernesto Cha'81 ll Pllllll IV■lll llCIIIUI LII INHDD
Vale 20 cenia..,
IIINIH.
vero, don José F. Elizondo, y a::tualmente lo es don Eduardo 1.
Aguilar.
No se trata mAs que de un recuerdo, no es nuestra pretención
sino añorar una fecha memorable en el periodismo mexicano, lo
cual se hace con gallarda pluma,
en el articulo que sigue:

----

.....
-

[;ran parte los espectA.culos en general, como
sucede en Parts, donde si se va a ver apenas
el parlsién concurre al teatro, Invadido siempre
por el extrangero, por el turista, por el que ha
Ido a dejar su dinero en el llamado "Cerebro
de Europa." Los artistas norteamericanos salen
poco de su pats; a diferencia de los europeos, y
por esta eausa, su talento es poco conocido, lo
cual no es obstAculo para que la critica en gPneral, rinda el justo tributo de admiración a
ciertas artistas y a determinadas actrices de
ir.negable mérito.

DOS SONETOS
¡ Oh noche de los trópic:i:;! No hay nada
Comparatle a tu erótica delicia:
En tus templos selvAticos oficia
MisterioEa deidad enamorada.

COMO EMPEZO ~'EL MUNDO ILUSTRADO"

_.....

1"6), ......... a,,¡
~

•

f\rn □ rnsa
Cuando la noche llega, ensueño mio,
:\liro, como visión blanca en la sombra,
Vagar, de la llanura por la alfombra,
Tu veste ntvea entre el ramaje umbrto.
Del césped, de los Arboles, del rto,
Se alza un acento que doquier te nombra,
Y e l conturbado esptritu se asombra,
De tu eterno y creciente poderte.
Todo va a su destiPo: el ave al viento,
1 Hacedor el • Angelus" sonoro,
Y a U mi enamorado pensamiento!
ft

Y mientras te amo en mi ferviente rito,
Enciéndense las !Amparas de oro
En el palacio azul del infinito!
¡\l)AL:JlF;RTQ A. :f,STEVA,

Sr. D. Luis Urbina.

Sr. Lic. D. Ernesto Chavero.

Sr. D. José F. Elizondo.

E1. D. Eduardo l. Agullar.

Sr. D. Julio Poulat.

�I'.

FIESTAS DE OTOI\IO

YUAN-SHI-KAI, PRESIDENTE ELECTO DE CHINA

'----E_L_P_o_L_Ir_I_co---:-E_s_P_A_~_o_L_s_R_._M_A_u_R_A_ __;_J11--1-=-.:::-.:::-..:::-N_--:_OC--=-T-=-U-=-R-N--O
- -_-_
l\farcho por la acera quieta. Gran silencio.
{.;na luna clara ,ierte su fulgor,
Y en el aire flota la melancol a
de un amor inmenso, de un incomprendillo
amor.

(DffAGACIONES.)
Para "El :\lundo Ilustrado."

•

Las tardes grises se han ido. Aquellos d1as
lluviosos, de lluvia persistente y fina han dejado empapada la tierra, fecundados los campos,
vestidos con todas las galas del color verde Je
las plantas y con la variadfsima gama de po·
Jicromos colores de las flores.
Parece como que un hlilito de monstruo se
levanta pesadamente de sobre el haz de la Ue•
JTa en las lmpal:&gt;:i.blcs alas de una e3pes:i Y
abrumadora caU5 ine, sube lentamente a la atm6sfera y se destrenza y Ee esfuma al men,r
soplo de brisa o al más pequeño parpadeo de
sol.
Sopla sobre Jo:; ca:r.po; una trisa leve y
fresca que hace pe::isar en aquella primera brisa que sopl6 por primera vez cuando la tierra,
el hombre y todas las cosas despertaron a la
vida tras la génesis maravillosa del mundo.
Una orgia de olores se desprende de todas
partes y embriaga los sentjdos. Las nubes,
ayer hoscas e impenet1 ab'es a nuestra mlraua
y a la tibia caricia de sol, hoy se han replega•
do a las montañas y sobre elles cabalgan en
forma de inmensos copos de algod6n que afee•
tan las formas más dlsimbolas y sugerentes,
mientras otras se aco5en a las vertientes d.i
los mo•1tes y en e!las i;e recue3tan en actitud
de complacencia cual el corderlllo de blanco
vellón busca ávido los flancos de la madre. Toca la leyenda imaginable de concepciones mi1:unanochez: as y de fantasmas y formas extrañas está en e·ias, y heridas por los rayos luminosos de un sol esplendoroso y ebrio de luz Jaotiman nuestros ojos con los tonos nAcar y ópa•
Jo que bordan 11u cuerpo e3ponjoso y sutil.
Cae la tarde, esta tarde de Otoño, fresca,
pletórica de luz, radiante de belleza, acogedora, diáfana y serena, penetrante en fuerza
de su calma y su diafanida&lt;i, envolvente en
fuerza de su apaCibihd&amp;d.
Ella se detuvo a mirar la puesta del !l'll. Jamás antes hab,a visto fle3ta crepuscular tan
intensamente bella. El sol ard.a tras la e3pe3a
cortina de nubes proy.?ctando hitla el l!lmen~'&gt;
espacio azul un enorme abanico de ra)-03 que se
esfumaban en el fondo Japizl:!izuli del cielo. Sobre los bordes de las nules a1 dia toda la lumbre solar que orlaba sus recios perfiles en rojo
blanco.
Todo el mundo era una portento11a tleiita
de luz !sideral. Los pe: files de IJs mon•es, las
simas de las ca:iadas, los acintilados cortadoJ
a pico, los valles, las llanuri:s, el trágico esquelet? de un árbol leco que hace contraste
con el tono ve;·de d( 1 cam¡.o, el jardfn, 103 troncos de los árbol ?s, los bo ~des de las bojad,
de los pétalos, el cisne C:e pl ~dra de la, go y
sinuoso euello del surtidor de la fuente y ha3ta las primeras hojas marchitas que ruedaTJ
por las callec•illas del j .11 din; todo ardfa y ca
todo estaba el prodlgiow toque de luz que
aquella mágica ar,:onfa de sol ponfa por todas
partes. Ha. ta tn su p;ipila ardfa aquel cuadro y en e!l:l. se ePal:ecfan las soberanas ,le
aquella belleza c repuscular E' n lls complacencias dulces de su mirada.
También e·1a u:taba sJbe1 anamente bella.
Serenamente ee dilufan en las palideces de
la tarde aquellas tintas que ora bien eran sangre en los h ·1medos labios de ella o guedejas
de oro en eu flo:a-i.te cabe:lera olorosa a n1.rdo. Aún ardfa una TJ.ube tinta en sangre allá
en poniente; en el aire vibraban en suspensión,
é.tomos laplslá?Uli que gradualmente afecta-

C.1nta en mi memoria una gracil rima,
una 1ima fácil de , ·erlaine, y YOY
sin lustre ni honor
retitando quedo y €vocando un rostro
femenil. La luna vierte dulce y Jeda
su fulgo;-.
Entre la pe numbra llora un viejo plano.
Adivino, scbre del marfil, la mano
fina Y elegante de una mujer.
¿Qué tendr el ;&gt;iano? qué tendrá el anciano
piano ? qué?
Medito en tu blanda tristeza y PD ian,o
camina la luna
'
seguida de una
larga nube bruna,
como si quiai era ma1•.char tu fulgor.
Y e l antiguo piano sigue su gemido,
Y en el aire flota la melancolía
de un amor in nenso, de un incompre ndido
amor.
(De l amor que hiciera.
fo:eter los brotes de mi prima1 era.
Oh, amor!)

Excmo. seiior don Antonio Maur:i
La. figura im¡¡ortanUsima en la polfüca es11aiiola del señor don Antonio :\laura y l\Jont,iner, vuelve de nuevo a llamar la pública atención, con motivo de haberse separado del Pa:·tido Conservador, formando uno llamado Católico, que está al decir de las gentes, más cerra
de l carlismo que de las actuales instituciones
monárquicas, aunque e:,to último se desmiente,
dado el 1&gt;atriotismo del distinguido hombre
público.
La causa de todo esto ha sido el haber sido
llamado al poder en substitución del Conde úe
Romano11 es el señor don Eduardo Dato e Iradier, que pertcnecfa al Partido Conservador y
que se ha llevado con ese motivo bastantes
elemev.tos, al Gobierno.

mente a Yuan-Shl-Kai, Presidente de la Rc1&gt;ública, juzgáPdolo el I ombre verdaderamente
ne: e3ario para sal\•ar la actual situación.
El no,able poi ·tico tiene 45 años y es de
pu1a raza china; su carrera militar y 1&gt;ol1tica
ha causado la admiración de propios y extraños. Funcionario C:e mérito, bajo la dinastfa
manchú, fué el organizauor del ejército despu.\s
de la guerra con el Japón, arregló las rentas
públicas y construyó los primeros ferrocarriles.
Luchando con intrigas palaciegas, dos vec,'s

cae de su alto pu esto y vuelve a él, llegando
a ser la única esperanza del Imperio al estallar la revolución ele 1911, e ncabezada por el
Doctor Sun-Yat-Sen.
Con extraordinaria habilidad, lmoulsa la revolución, no combatiendo más que el pillaje y
el desorden y, al caer el gobierno imperial, r~cogió el poder y pro:egió a la familia soberana
contra posibles venganzas; después, suavemente, apartó al Doctor Sun-YaLSen y a su col"te
de republicanos utopista~, sofocó el movimiento que éstos provocaron en el Sur y ascendió
a la Presidencia, apoyado por la opinión y con
a.plauso d e la diplomacia.

ba.n un tinte viole:a en las capas más altas
de la atmósfera, y mi ?n:ras abajo, en la llanura, entre las ap1e actas arboledas, sobre los
maiz~les, sobre toda la tierra se extendfan
lentamente l:ls s:&gt;mbras de la noche; all!i en .il
pico más alto del Popo~atépetl, s )bre el nfveo
man'.o de la majestuosa ";\l ujer B!anca" ardfa
elevada al rojo b!anco la agreste cresta ~n
una última y moribunda explos:ón de sol, cuyo
resplandor lastimaba los ojos. Y en medio de
aquella paz de la ho~a crepuscu!ar, allá lejos ,
en med io de la llanura, junto a una choza de
la que se levanta en espiral un.1 ténue columna
de humo, Irrumpe un pro'.ongado grito de m•1jer que llama a un chiquillo, y cuantas veces
suena aquella voz mon'5to:ia y sostenida, tantas se expande en aquel de llclo3o ambiente de
paz y de dulzura.

ProfuTJdamente interesada ella en el m!igico
incendio de la Imperial cre3ta de los volcanes
producida por la impresión del último beso de
sol, abs traida, dejó esca:&gt;ar un hondo suspiro
denunciador de no sé qué torturas o ansiedades interiores del alma, despertadas por la prolo-igada sensación pi 1centera de aquella maravillosa orgía crepuscular.
Yo. . . . yo sentfa que mi alma se desprendfa de mi cuerpo mortal para flo '.ar en el aire
en medio de aquella fiesta de átomos de color
lili. Yo re:itfa la sensación extraiia e inexp1icable de que el perfume de mi esp!rltu se exJ)andfa en aquel ambiente maravilloso e Inundaba tod:&gt;, lo envolvfa todo, o de que toda
aquella belleza compenetraba sutilmente mi
cuerpo y Je hacfa vibrar delicadamente como
un arpa.
JOSE VELASCO.

La Asamblea Nacional C,1ina, compuesta de
1J. Cámara y el Senado, acaba de elegir oflci.ll-

EL GRAL. DON PORFIRIO DIAZ
EN SANTANDER

y

l\lontaner.

. La. a_ctitud del señcr l\Jaura es de una gra' edad mnegable y con ese motivo no es fárll
;)re_veer adónde irá con sus huestes el poHtito
rns1gne, que no harta mucho dijo que no ace• ta1 fa el poder si se Je ofreciera y ahora res~lta que causa una escisión en los conserva&lt;i•&gt;res, parecida a la que produjo Silvela en tiem.
,pos de don Antonio Cánovas, por no ha.be:•Jo
concedido el Rey la entrada al Gobierno.
Y ya que hablamos de este poUtico notable,
diremos que a sido electo Presidente de la
Academia Española, en substitución del señor
don Alejandro Pida! y Mon, aunque so nos flg•1ra que no era ern precisamePte, la ¡&gt;residencia
que él deseaba.

Y r lgo mi n:archa. Ha callado el piano.
Vu elven a mis labios los ve rsos, y voy
recitando quedo y evocando un rostro
femenil.
La luna v;erte, dulce y le da
su fulgor.

José Luis V3lasoo.

Un Individuo, ca~ado con una mujer vieja y
rica, le dice:
- Tú eres para mf todo el mundo.
Estas fraEes fueron o .das Jlor la criada, ll
quien e'. amo hizo al s iguiente dfa una decla.r,,ción amorosa.
- ¡Cómo!-le dice la doncella- ¿ la señora
no es para usted todo e l mundo?
- Hay que distinguir, amiga, ella es e l viejo y tú el nuevo.

1

En ocaslóP. de que el ilustre ex-Presidente
de la Re¡iública fué a acompañar a su hfja, !a
señora Amada Diaz de de la Torre, que partfa
para l\1éxi('O, un fotógrafo pudo tomar la negativa que acompaña a estas lfneas.
\'ése en ella que el General Diaz disfruta r.e
excelev.te salud, y admira su vigor debido a
111, vida higiénica y arreglada que hi llevado y
lleva extrictamente.
Acompaña al r espetable ex-Presidente e l señor Alcalde de Santander.

---· ---o- -- - -

EPILOGO
Sus ojos se entornaron, sobre los blancos hielos
De l~s altivas cumbres, agonizaba el sol;
Y de' las demás brumas tras de los amplios velos
Qued~ flotando a solas, inmóvil, en los cieJo5 ,
El lfv1do cadáver del último arrebol.
L_a IUl".l, como •111 arco de nfvea luz cuajada,
Subió con lento paso de lo infinito en pos·
Y entonces, reclinando la frente inmacul~da
Sobre mi pecho,-"mira!-me dijo mi adorada:-¡ Qué barca tan hermosa para bogar los dos!"
JULIO FLORES.

El General don Porfirio Dfaz y el Alcalde de Santander.

�nos l:a encontrado en un \'erdadero panteón
nacional, de modo que está más en carActt•r
cuando ~e llega a nosotros buscando un po,:o
de soledad entre los muertos.
"Dfa de finados," rezan los progr11ma.. , "' S(lhiendas de que todos los dlas son cJe muertos Y
que no es preciso esperar a que llegue la ho ·a
lamentable de "llorar el hueso"-como dice '?l
irreverente y gráfico modismo popular-pa~a.
,estir de luto por los hermanos caldos en m.a
brega feroz. Osarios fabulosos se pudren bajo
la tieria en loor de la Democracia. Piras de hui•sos se calcinan lentamente en las llanuras deLas blancas plumas del chambergo donjua- soladas. El pals entero tiene aspecto de m1a 1TJne;.co, han barrido, en estos dfas de dlfu otos
necrópolis.
y de conmemoración ele difuntos, los escenarios mePsa
-Don Juan está en su elemento, él tan br:1ae la metrópoli. El desenfadado burlador rte
,ucón y pPndenclero. Se dijo: "¿dónde mejor:"
Sevilla que presentara por vez primera Tirso Y filL. \'lno a esta infortunada Pat1 la, donde cada
de Mollna ante la augusta consideración de Fe- piedra guarda la huella de un coágulo de sanlipe l\', en los Corrales del Buen Retiro, y que {;n' y cada pedazo de tierra un resto mortal saZorrilla vistiera con el opulento ropaje de las &lt;'rificado en aras de una idea Incomprendida e
rimas, ha vuelto a de~envalnar la tizona, como it realizable.
todos los años por Novlemb1 e, para hacer p'aY se antoja ver en los caracteres de nuestro
tos de las calaverai, de sus vf('timas Innumera- pueblo, Iluso y triste, pero también irredu&lt;'tlble,
bles.
aquel gesto del burlador cuando asoma la caEl héroe de la "c·atlva tragicomedia"~,1- beza por la J)uerta para que le oigan más claro:,
mo calificaron en Italia la obra de Tirso, ,In
que fuera óbice para c¡ue los Italianos escribieque como \'lvló hasta aqul,
1an sobre tan útil canevá "11 disoluto," ·•11
vivirá siempre don Juan!
con\'itato di ¡&gt;letra" y otras obras de ese te;1or-

El Te:nro Brl~eiio, que ha hecho tentatlv:&gt;s
dl\'ersas de en.•oblecer el recinto donde s~,
;,rrastró la hampa "artfstica" de los jacalonesy de.,~ar:amos del gru¡;o a Leopoldo Berlstáln,
que es un actor tfpico único en su arte popular
--logra, por lo visto, atraerse las slmpatfas del
11úblico que forma la gran población de aquel
rumbo. El cuadro rle zarzuela que dirige rl
.eñor ~torales, c·onstituye un noble esfuerzo,
y ee homogéneo y agradable.
Hac«c&gt; pocos dfas Ee llevó a la esce,1a en aquel
rnliseo, la celebrada re\'ista de Ellzondo y Gast-ón: "El Pals de la ~letralla," que ha dado di1:ero a las em1He~as ya que no a sus autores, ~n
virtud de t'TJa tradición leonina en estos asuntos
c;ue de!lt&gt;rfa i:&gt;.tervenlr la Secretarla de Bellas
Artes.
Declamos que se estrenó en el Brlseño.
•'El Pai!' de la )letralJa," y aunque no ~s
propiamente un suceso, ,porque pocos hijos ole
vecino l'nbrán dejado de o►r el reldo dilo •le
~11,s ;\fagdalena y Tlo Sam, tiene sin embargo,
tal hecho, una significación ePtre graciosa Y
clramáti&lt;'a, porque la mayor parte de los actores
de es1 troupe, fueron testigos presenciales d&lt;?l
asalto y s:iqueo de Durango, por las hordas ¿apatistas de Pánfilo Natera, cometidos hace al¡gunas ¡¡emanas. Luisa Bonorls y Carmen S,,garra, formaron, después de la zambra hordble en que sucumbieron ta·,,tos muchachos vaJlentes, con les destinados al plagio y al des-

Las dos ti1&gt;les llevan las banderas de
la Cruz Blanca y de la Cruz Roja.

Teatro Brlseño.-"El Pals de la )letralla." La esc&lt;•na de los novios.

ner grandes pretensiones, ni figurar entre los
de primer cartel, es muy ace1&gt;table y digno &lt;le
consideración, siquiera sea porque viene a poner una nota sana de buen humor sobre la po:·'lografla que en aquel escenario tuvo su asiento.
El cronista desea a empresarios y artistas ,111
éxito halagador.

pojo. Fomaban, 1&gt;ara ser 1equerldos, uno p,&gt;r
uno, entre acaudalados y menesterosos, de la
parte de botln que la gente endemoniada y beo•·
da de Natera reclamaba después del triunfo.
Y se cuenta que cuando el rudo cabecilla di3tlnguió al grupo de los de la farándula, enc~gldo y medroso por la suerte que pudiera ..:orrer-sobrc&gt; todo las m ujeres-grltó:
- Esos cómicos que se ,-ayan ¡ Son unos Infelices!
¡ Oh, bella tracllción miserable de penurl.1.,
que am1inras a los sufridos histriones! Por es.i
conseja, que tiene mucho de verdad, los actores
de zarzuela que actuaban en Durango, salieron
ilesos y por demás tstá deC'ir que regocijados, d•&gt;
e:itrc las manos de aquellos revolucionarios dPl

1

+ +..,

_.avance.''

Esa era la ;•ovedad que sedujo al públleo.
Tales actores estaban en carácter. Ellos habfan
vivido "El Pa!s de la :\!etralla" puesto qu~
anduvieron bajo la granizada de balas del sitio
a sangre y fuego. Y quizá no habrá uno que
pueda ro r sin temor al recordar los momentos
angustiosos en Que su vida estuvo amenazada
por un peligro Inminente.
Repetimos que r l cuadro del Briseño, sin te-

El Potma D' Jlnnunzlano

,
l

Teatro L!rlco.-Una escena. de la obra "Baldomero Pachón."

D' An11.unzlo continúa en su poema tratando
el motivo que inspiró a Gold para compontlr
su obra. ~'ligue! sospechaba los ilfcltos amores
de su esposa &lt;'0n Luis Y, al encontrarse con éste, lo toma por el cuello y le hace confesar su
falta. Tanto se aferra al cuello del desdichado
amante, que éste muere, pronm1ciando sentidas
frases de amor para Giorgetta. Ella ha ofdo el
rumor y salido de su camarote. Miguel oculta
entonces el cuert&gt;o del amante muerto, mientras
su es1&gt;osa en voz baja y con no disimulado t&lt;:lmor, hace a su es1ioeo protestas de amor. Mirad, le dice, ,engo a consolarte .... \'engo a
consolarme a mi misma por haberte afllglJo
tanto. Decid que me perdonas. Tomadme ent:·e
tus brazos. Debes amarme. ~ligue! se levanta,
hace rodar el cadáver por los pasillos y arro¡a
sobre él a su esposa mleTJtras, mientras los descarE;adores borrachos, hacen su aparición, b!lih .liclo danzas frenétlras y salvajes.
e-

Rossini y su Padrt
Las relaciones entre Rosslnl y su padre eran
por demás curiosas: el uno, compositor joven ~
renombrado; el otro, humilde oorneta, qu{,!,
por cierto, se distlngufa por la perfección con

La escena de banderas en "El Pals de la Metralla."

El Llrlco romoe lanzas con sus competidor.:s
en el género chico. El sábado estrenó "Baldomero Pachón," zarzuela en dos actos de Abatl
y Parn, mílslca de Alom:o. Se trata de una farr,a grotesca, con objeto de ridiculizar el tan
traldo y llevado género policial, que vi,ló lo
que las rosas.
Baldomero Pachón es un detective "de Chufla," encargado, con sus tonter{as, un poco Intencionadas, de poner en berlina a los émulos
de Nlck Carter y Sherlock Holmes. Obra de .1.ctualldad, un poco grue.-a y larga.
Los actores del Llrlco supieron explotar la
grotesca comicidad de la obra y hacer retr -le
l;uen grado al público.
Con todo, no es de las que hacen época.
AlTGUSTO CONOF.,

que hacla desaflaar al instrumento, nunca ~staban de acuerdo. El padre, a pesar de aquel d&lt;'fecto, crela ser el primer Instrumentista de Italia; pero su hijo hacla todo lo posible para desengañarlo. Cuando Rosslni llegó a los quince
años de edad, anunció a su padre que nunca serla una de estas dos cosas: tenor o trompeta; tenor, porque no tenla bastante voz, y trompeta,
porque este Instrumento era para él muy antipático y diflcll.
-Entonces, ¿qué vas a rer'?-le preguntó ~,1
padre.
-Compositor de óperas-replicó Rosslni.
-¡Tonterla! Te motirás de hambre, y asl te
lo pronostico.
-Bueno, papá-replicó el futuro hombre célebre¡-espero que serás tan buen profeta como eres buen corneta.
Algún tiempo más tarde, asisUa Rosslni r,I
ensayo general de una de sus óperas, y el tocador de cor11eta desafinaba admirablemente.
- ¿ Quién es ese bárbaro que lastima ast mis
oldos ?-preguntó Rosslni.
-Soy yo-contestó una voz temblorosa.
-¡Ah! ¿Eres tú? Bueno, pues echa a correr hacia tu casa y llévate el instrumento más
que de prisa.
¡ El desgra&lt;'lado corneta era el padre de Ros~ini!

ta Obra dt Btrnard
Se trata de una obra bufa, con la que se
completará u11 novedoso espectáculo. La acción
de s_u comedla se desenvuelve en el Afrl&lt;'a, eu
medio de la naturaleza lujuriosa, de los negros
salvajes, de las fieras libres. En ella interviene
una comitiva de explo1 adores y de hombres /l.P
ciencia que ha ido a las selvas vlrgenes en busca de nuevos horizontes 1&gt;ara ensanchar sus conocimientos. Los negros se apoderan de !os
blancos y Bernard obliga nada menos que a
un académico a bailar "una danza del vientre."
Otra ae las curiosidades de esta obra es que
Bernard hace hablar a los negros en una lengua de su invención. Toda ella ha dado amplio
tema a Pucclnl para lucirse con temas originales y traviesos.
·

tas otees q11t tnutrt una actriz
Un actor o una actriz del género dramátleo tiPnen ocasión de morirse casi todos los dfas .... ae
muerte ficticia, y es curioso conocer el número
de estos casos.
Por ejem,plo, Sarah Bernhardt. Durante su
dilatada carrera, la ilustre actriz se ha envenPnado más de 10,000 veces, ha muerto ahogaJa
7,000, ha perecido en un incendio 500 y se ha
suicidado, matándose con un puñal, 2,000 vec..s.
Como si todo esto fuera poco, cerca de 3,000
veces ha muerto Uslca.
¡Y pensar que a pesar de todas estas muertes,
más o menos violentas, goza de excelente salud!

�. r
'-&gt;

J

EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA FRANCESA EN MADRID

SPpt,,

,CASTelLA.NA

~~

poesías Inéditas de Víctor Diaz de León
TIE BiariI:irr
La nieve coronaba en la mañana.
doquiera algún relieve se veta,
y blanca se miraba en ese dfa
la plana superficie en la fontana.
Envuelta en blancas pieles, muy lozan.i
camina una mujer azá.s impfa,
que sorda a mis lamentos de agonfa
se soza en mi dolor la muy tirana.
Su cutiz es mis blanco que la nieve,
sus ojos son má.s bellos que los cielos,
sus labios son más rojos que el .grannt"'.
Quisiera auuque mi vida fuera breve,
legrar ver conseguidos mis anhelos
y entonces morirfa cual magnate.

en mi constailte soilozar por ella;
nunca con más pasión, ni má.s into=so
aquel cariño inmenso
me torturó C'omo la no: he aquella.

v.
¿Es un vago re:u:rdo de ventura?
¡, un e~o de amargura?
¿de insondable dolor errante queja?
Entonces como huyendo del abisrr.o
vacila mi organismo,
mi dolor por doquiera se refleja.

POETA MEXICANO

IX.
¡Lucha te:1 ible y cruel .... ! Mortal vene,10
guarda el alma en su seno,
amargando mi vida solitaria ....
Entonce., cual saliendo de un letargo
con dejo muy amargo
elevo fervorow mi :ilegaria.
X.

Empezaba a tañer tri 3te la e~quila,
en la noche tranquila ....
Con el corazón lleno de amargura:
¡Oh, madre de mi amor! ¿Por qué te fuiste?
qué tú, ¿acaso I'O viste,
que al irte te llevabas mi yentura?
• Llegada del Presiden~e Poincaré a l\1ad1 id.

México, 28 de Septiembre de 1913.

Mr. Poincaré ha devuelto la visita que l'l Cartagena, a donde se ,·erificó el abandera- en los alrededores del edificio p:i.r:i. ,er al !•reRey de España le hizo no hace mucho tiempo y miento del acorazado "España," el cual aoa.- sidente de Francia que llegó acompañado p0r ;,n
·
con este motivo emprendió el viaje a Madrid, drinó M-r. Poincaré y al siguiente d!a se mar- numeroso séquito.
atravesando los depa1 tamentos de las Landd.S, chó, yendo muy satisfecho y lo mismo su esLa comitiva penetró en el salón de actos
Y, en los Bajos Pirineos, estuvo en Dax, Mont-De
posa, de la manera con:o había sido tratado en del Instituto lleno de literatos y ,p eriodistas
Marsan, y Bayona, donde admiró el Museo Bon- Madrid y de las muestras de afecto que habían franc€sas y españo'.es. Mr. Thamin leyó un disnat, siendo recibido por el pintor, siguiendo recibido.
curso alusivo batiendo completa historia de la
su viaje a Biarritz, San Juan de Luz, Hendaya,
Una de las visitas interesantes de Mr. Poin- Institución, de su p'an de enseñanzas, y ,m
estando aquf en la casa de Pierre Loti. Des- r.aré l·n M,.drid, La sitio la •:.ie lli'o al inst:t:a- brillantes pá.rrafos hizo la crónica de las relapués por el tren Madrid atravesó la frontera to Francés. Mucho público , stal,:, estaciú!l:Jdo ciones literarias entre Francia y E¡qJaña.
en Irun, llegando a Madrid, donde fué recibido en a Estación del Norte por el Rey Alfonso
XIII Y toda la Corte de Ministros, Grandes 11e
España, altas autoridades, etc., etc.
En el momento en que puso pie en tierra
Mr. Poincaré, se abrazaron él y el Rey Alfonso
XIII y la multitud les hizo señalada ovación
Y acto continuo todos se dirigieron en coches y
automóviles al Real Palacio, donde hubo solemne recepción. Al dfa siguiente tuvo efecto
un gran banquete dado por los Reyes en honor
de Poincaré y de su esposa. A la hora de los
brindis, Alfonso XIII estuvo muy expresivo con
Francia, contestando el ilustre viajero con frases de cortés agradecimiento que fueron muy celebradas, hablando de la hidalgu!a española.
El desfile militar que también tuvo efecto
como uno de los festejos organizados, estuvo
magnifico. Los dos regimientos de Húsares que
lo encabezaron, llamaron la atención por lo
vistoso de los !i.niformes, y lo mismo el resto de
las tropas, que mostraron una hermosa marcialidad.
La Embajada de Francia dió una recepción
ev. honor del Presidente y los franceses aclam:1ron a su gran mandatario que estuvo bastante
tiempo conversando con 1\1:r. Leon de Geauffray
que es e) Embajador en Madrid. En el Ayuntamiento tuvo efecto un banquete en honor
de los Munfcipes franceses que acompañaron a
Mr. Poincaré en el viaje. El Alcalde señor Vin_
cent! brindó por Francia, siendo contestado por
Mr. Chansaigne que abogó por un pacto de confraternidad franco-hispano.
Deseando conocer Toledo el Presidente francés, hizo un viaje acompañado por el Rey,
empezando la visita por la famosa Catedral
que examinó atentamente l\1r. Poincaré, admirando el panorama que desde las alturas de la
torre se descubre y la hermosa vega toledana.
De la Catedral fueron a San Juan de los Reyes
y a Santa Maria la Blanca; vieron los viajeros
ed patio á.rabe de soberbias arcadas en una casa particular, y después se fueron a la fá.brica
de armas, donde fueron obsequiados tanto el
Presidente francés coruo su esposa con ricas
..,,_
joyas damasquinas.
El concierto y la función de gala en el Teatro
Real estuvieron sorprendentes; fué un cuadro
de lujo y suntuosidad como pocas veces se ve.
El Rey de E11-paña y Mr. Poincaré.
El Rey, con toda la comitiva francesa, fué a

Mis lJers □ s

México, 1913.

IIE Rodillas

A la señorita G. \'.

¿Qué son mis versos? ... Ecos discordante3
de la eterna plegaria de la vida:
la inspiración que fluye en consonantes
escapadas del alma conmovida.

La vf rezando de hinojos
- " nsf la he visto después,-•
qué grandes eran sus ojos
y qué pequeños sus ,1ies.

¿Qué son mis versos? .... Lá.grimas escritas,
ilusiones en frases transformadas,
del ánima emociones infinitas
en roncos ala1 idos expresadas.

Corazón no me demandes
si a turbar vienen mis sueños,
aquellos ojos tan grandes
y aquellos pies tan pequeños.

Lo que tú quieres, son: en el espejo
de tus ojos mi esp!ritu se mira;
mis canciones no son s ino el reflejo
de tu bella mirada que me inspira.

México, 1913.

¡ Estrofas de dolor! Cuando s erena,
alzando altiva la marmórea frente.,
cruzas sin verme, a mi amorosa pena
mostrándote glacial e indiferente.

HBTIUEPd □
Al señor Lu!s G. Urbina.

YICTOR DIA.Z HE LEOX.

I.

¡Cómo me duele el alma! ¡Cómo siento
b1 otar el su frimie1, to
en suspiros y quejas y gemido3 ...... !
¡Y cómo siento que por la ancha herida
se me escapa la vida
en torrentes de ronces alaridos!
II.

y como el á.rbol por el rayo h erido
vacila conmovido
haciendo resonar toda la tierra;
as! también, del árbol de mi vida
una pena crecida
en ml llagado corazón se entierra.
III.

A veces con esfuerzo so"Jrehumano
extend iendo la mano,
en ml pecho rlnace la eriperanza,
se acerca como envuelta en un gran manto,
y luego con espanto
..-eo que ya mi vlsta no la alcanza.

IV.
De aouella sierra en los peñascos huecos,
· despertaban los ecos

0

VI.

Se extie:-iden solitarios y sombr!os
como la tumba fr!o~
perdiendo en sombra, vista y pensamiento,
donde la luna tiembla penetrando
cual si fuera alumbrando
mi alma obscurecida hacia un momento.
VII.

Y siempre solo en la creación perdido
al bordo del olvido,
Eiento que se me acaba mi existencia;
y siento soledad y siento fr.o,
y algo fiero y s:&gt;mbrfo
dh•iso con pavor en mi conciencia.
Vlll.

Y cllá., lejos, muy lejos, en el cielo,
con tervoroso anhelo
miro el astro de paz y venturanza.
¡Cuán alto eEtá, cuá.n alto ... ! y yo-pigmeo-muero -con mi deseo
y sucumbo con mi última esperan.za.

¡Relámpagos de amor! ¡Sublime espasmo
de inaudita y erótica ,entura,
himnos de adorcci6n y de entusiasmo,
si te dignas mirarme con ternura!

-

¡Relá.mpagos de amor! si e3ta mir'.l. l:l
me extrecha a U con intangible3 1'.lzos,
y arrebata mi alma enamorada
y la lleva a exrirar entre tus brazos.
Eso mis versos son; sublime c'.!nto
de ardorosa pasión , y los escribo
empapando la nluma con mi llanto,
mojá.ndola en ia sangre con que vivo.
HumildEs, nada valen; pero expresan
algo muy grande que en mi pecho late;
son ayes y sonrisas que se besan
de la humana pasión en el combate.
Aicaso te dirán: "Carecen de ar .e,
de rasgos de genial inspiiación .... "
¡Necios! No tengo re,:-lfs para amarte
y decir lo que siente el corazón!
México, Octubre de 1913.
VICTOR ])L\Z DE LEOX.

"

�UNA OBRA MAGNA DE INGENIERIA

Banquete ofrecido al Pte. de la República

,---

en medio de un temporal constante.
El cargamento del "México" estaba tasado en
más de un millón de dtlares; de suerte que a la
tripulación del "Denovlan" le corresponde un
derecho de salvamento de 5,000 pesos oro.
Otro buque que puede estar bien agradecido
a la telegrafia sin hilos es el transatlá.ntico
"Grown Poi'!.t," que perdido todo gobierno ma1c haba a : .. deriva en medio del océano a merced
dt: las olas y del viento.
También llevaba instalación radiográfica y
sus llamadas de socorro fueron recogidas por el
vapor correo francés "Chicago," que se dlrig a
a Francia procedente de Nueva York.
El "Chicago no pudo hacer más que reproducir las llamadas de socorro del "Grown Point"
pues nó 1&gt;odía detenerse por la urgencia que rec;uerla la corres1&gt;ondencia que llevaba a bordo;
¡.ero sus llamadas se recibieron en Queenstown,
puerto del sur de Irlanda, y desde a!U se disvuso lo necesario para acudir en auxilio del
"Grown Point," en efecto así pudo salvarse.
Por estos y otros muchfslmos casos pued,m
apreciarse los servicios inmensos que la telegrafía sin hilos presta a la navegación. Bi·•n
puede decirse que buque que disponga de Instaladón radiográ.flca, nunca puede considerars;i
Pi!'lado y desamparado en medio del océano.

~

LA MUERTE de CARDONA
~

Compuertas del Túnel de Tequixqulac.

Desagiie del Valle de!léxico
Entre los proyectos más útiles y grandiosos
que la Secretaría de Comunicaciones y Obras Pút,Jlcas ha realizado, ocupa uno de los primeros
lugares el desagüe del Valle de México, que vl1 &lt;i a quitar a la bella Tenoxtltlán su poétlr.o
pero incómodo título de "Venecia americana.'
Pensado desde tiempos de la dominación española, une al proyecto su ilustre nombre PI
~ran Enrico ~Iartrnez y toca a la administración

Pancho Cardona, como le llamaban sus ínt.in:os, ha muerto, produciendo este suceso profunda sensación en México, por la popularidad •le
que gozaba en todos los Ci rculos sociales.
Dedicado primero a los negocios de la abogacía en el renombrado bufete del Lic. don José
Marra Gamboa, dejó esta p1ofesi6n para encaminar su vida, por Eenderos bien diver::os, casándose con la hermosa actriz Virginia Fá.b.·egas.

&gt;

Compuertas del Túnel de Te:iuixqulac.-Fachada posterl:&gt;r.

uel General D[az terminar la importantrsim,\
0bra que hace posible el saneamiento y el confort de la Ciudad de México.
Aquellos que hayan viajado por las Irneas u.e
;c,s Ferrocarriles de Hidalgo y ~lexicano, pasarían por sendos puentes sobre el Gran Canal,
vt:rtedero de las aguas del lago de Texcoco, q.Je
es el vaso que está. a más bajo nivel en todo ,,1
valle.
Para gobernar la salida de esas aguas, fuer&lt;"l
construidas unas compuertas poco antes del kih'•
metro 20 del Gran Canal.

De la magnitud de tales compuertas puede juzgarse por los grabados que acompañan a estas
lfne~s.
Actualmente se trabaja en la desecación d~l
vaso de Texcoco, empresa encomendada a una
Dirección dependiente de la Secretarla de Comunicaciones y cuyas labores vendrán a modificar muy ventajosamentP las condiciones higiénicas del Valle en las cercanras de esta capital.
La excursión a estas grandiosas co11lpuertas es
una de las má.s agradables e Instructivas que
ruede hacerse en los alrededores de México.

El Misterio del Tarro de Alabastro
Grupo del General Huerta con
Este relato lo hizo a un repórter de Th&lt;&gt;
llaily .:\la.11, un médico Inglés que hab.a estado
mucho tlem1&gt;0 en la ciudad del Cabo y que em
bien conocido IJ)or sus condiciones de hombre
serlo, incapaz de decir una mentira.
He aqul la relación:
"Me bailaba yo en mi casa, de I egreso de mis
visitas, cuando recibí un curioso mensaje: "Veaga usted en seguida,-decfa,-le necesitamos
du1aí'. te una media hora." Al ple se lefa la firma
de Brlght, el millonario dueño de muchas compañías ex¡&gt;lotadoras de minas, quien se encontraba en el puerto de la Ciudad del Cabo, con ,rn
yate de recreo, en gira de placer y acompañarlo
por un grupo de negociantes yanquis e ingleses.
La carta traía, unido a ella por un alfiler, Pn
cheque de veinte libras esterlinas.
Tomé mi neceser y salt en compañía del me:isaje1 o.
Poco después me bailaba a bordo del precioso yate y en el comedor del mismo, donde ,,,
encentraban Bright, joven y vigoroso, alegre y
decidor, Wilson, yanqui serio, de mirada d•?
li11ce, Bennett, el rey de los diamantes, Hogso,!,
el banquero de Boston y algunos otros.
-Le he solicitado que viniera,-dfjonw
Bright, después de servirme una COl;&gt;a de charnpagne,-i&gt;orque nos hallamos en un compromiso muy serio. Esto,-y señaló un recipiente
blanco que estaba sobre la mesa,-es un jar;-o
de alabastro, egipcio y antiguo. Una Inscripción
que hay tn su tapa dice que quién lo abra on-

contrará la muerte. Ninguno de nosotr.os Crt'9
tal cosa y hemos resuelto abrirlo, pero como no
ha sido posible determinar a quién le ha de cor responder la tarea, se nos ocurrió llamarle a
usted y pedirle que nos revise y diga cuál de
11osotros tiene menos tiempo que vivir. El qull
usted diga, ese abrirá el tarro.
No encontré sino original y curiosa la idea y
me dispuse a Ir revisando a todos en una sallt.i
contigua que me Indicaron.
El tercero de los pacientes fué el mismo
Brlght. En cuanto se vió sólo conmigo, cerró
la puerta y me dijo en voz baja:
- Todo esto ha sido tramado J)or m:. Hace un
mes que he entrado a formar parte de la compañia de tierras del Colorado. El negocio &lt;•s
b ueno, pero mi presencia en el directorio ha
hecho subir las acciones y yo, que deseaba comprar, me encuentro ahora imposibilitado •le
hacerlo si las acciones no bajan. Es necesario
que usted les diga que Yo no tengo por delan•
te ni un año de vida. De este modo, temerosos
de qi:e yo no llegue a manejar el asunto, los
que me acompañan en este viaje y, a pesar je
ser mis amigos, son mis rivales, venderá.o las
acciones y yo las compraré a oaJo precio.
No contesté. Le revisé a conciencia Y, dt&gt;s•
¡,ués de hacerlo, él insistió:
-¿Dirá usted que no me queda ni un año
de vida? Hay un cheque de cincuenta libras
para usted,-agregó, escribiendo el cheque,- si
me hace caso.
Le di mi palabra. Tomé el cheque.

Siguió la revisión y, por fin, llegó el mome nto de que la reunión oyera mi dictamen.
Con todo aplomo dije:
-El señor Brlght es, de todos los presentes,
el que tiene menos probabilidades de vivir mucho tiempo. Aún m1ls: me creo autorizado a decir que no le queda un año de vida.
Tales palabras, causaron el correspondienl&lt;.&gt;
asombro y dieron lugar a protestas y a discusiones.
Volvieron a preguntarme y volvf a contestar
en Igual forma.
Bright tomó e l recipiente Y, sin que tuviera
que hacer más que dar un par de golpes Je
martillo, saltó la tapa.
El tarro estaba vacro. Los circunstantes quedaron atónitos ante el suceso, como si esu&gt;eraran ver surgir del tarro algún fantasma extraño.
- Ya ven ustedes,-dijo Bright,-la cosa era
bien sencilla. Pero, ¿no les parece que hace calor?
Se acercó a la mesa, tomó una copa y mientras se la llevaba a los labios, cayó de espaldas en el pavimento. Me acerqué, le examiné
un instante y luego, contestando a una m irada
de los que nos rodeaban, dije:
- Muerto.
- Pero .... -empezó a decir uno de ellos.
- Lo que yo me temfa,-dlje,----el pobre ;.,_
nía una aneurisma y no lo sabía. ¡ Por eso ie
quedaba tan poco por vivir!
Pues blen,-terminó diciendo el médico aún hay quien cree que murió Bright por hater abierto el tarro de alabastro.
Y, ¿quién sabe?"

todos los comensales.-El

banquete.

Ha tenido lugar en P eña Pobre el pasado i,1nes un banquete en honor del P r esidente de la
Rep1lbllca, orga nizad o por el per sonal docente
de la Escuela Militar P reparatoria, con motivo de cerrarse las clases del establecimiento.
Hubo, a demá.s, j uegos atléticos, asaltos a
florete, esgrima y sable, manejos del cerrojo
del mausser, y movimientos en el campo p,)r
el batallón de lnfanterra.
En la comida tomaron asiento el lado del General Huerta, los Ministros de la Guerra, Gobernación y Comunicaciones, los GenPrai"'&gt;
Maure, Bretón, H errera, y e l Coronel don Gustavo Salas.
Un carácter familiar revistió el banquete y
a l desta1&gt;arse e l Champagne, tomó la palabra.

don Gustavo A. Salas, ofreciendo el banquete
en sentidas frases.
E l Sr. Gral. Huerta contestó agrc.declendo los
conceptos vertidos por el Director de la EscuPla, manifestando su predilección por las escu~las militares, de donde han de salir los defensores de la patria. Terminó exhortando a los
alumnos doblen sus energías para el estudio
para dominar mejor las enseñanzas, que Jueg~
con la. práctica se hacen mayores e n e l cam:&gt;o
de la lucha.
Al terminar los aplausos al señor General
Huerta, em,vezó su discurso el Ml11lstro de Comunicaciones, siendo también ce!e'&gt;rado, y acto
continuo todos tomaron los veloces automóviles que los condujeron a México.

ln"ento genial de JVIarconi

Tan prouto como, a merced de los despachos
radiográ.flcos, se tuvo noticias del estado desa~troso en_ que el "México" se h1.llaba, otro buque
01,, la misma compañra, el "Florida," hallándo,m
en a lta mar, recibió por radiotelegrarra instruccicl'es para acudir en auxi!io del tr:maatlá.ntlco
en peligro.
Fl "Florida" obedeció en el acto estas instrucc.iore. Y se desvió consider ablemente de su r.ita, desafiando con bravura la furia del mar v
densfsimas nieblas en su desesperado esfuer;,;~
por acudir a salvar al "!\léxico."
Antes d..i que llegase .1. dar vista a éste recib11í
1,¡,evos informes radiográ,ficcs haciéndole saber
&lt;1Ue el buque en peligro iba ya remolcado p'.lr
el "Denovian" con lo cual el "Florida" pudo
ya reanudar su ruta primitiva.
El "Denovia.n" consiguió remolcar en efecto, al "México" hasta puerto se11:uro' pero no
~in grandes dificultades, pues el viaje se hizo

S u s aplicaciones n la na vegaci(m.

Entre los servicios prestados recientemente a
la navegación por la telegrarra sin hilos, merece citarse el del transatlántico francés "México."
Hallábase en pleno océano cuando quedó deemantelado por una tormenta eSJ)antosa, en tales términos, que a bordo llegaron a tener p,•cas esperanzas de salvarse.
Afortunadamente el buque llevaba una instalación d• telegraffa sin hilos, y a &amp;us llamados
de socorro contestó otro buque, el "Galileo,"
nue continuó comunicando con el "México" has;a que otro barco, el "Denovian," de la Leyland,
~e puso e n contacto con el necesitado de auxi!Jo, dispuso todo lo recesario para remolcarlo
hasta Halifa~ en Nuev~ Escocia.

~1. D. Francisco Cardona fallecido últlmamentP.
Este matrimonio pue de decirse que con sus
esfue~zosi, ron su fuerte vcluntad, con la manera luJosa. de poner la escena, consiguió que .il
gusto al teatro se aumentara en nuestro público, engalanando de tal manera e l actual Teatro
Mexicano, que fué a no dudarlo, el más suntuoso de México.
Cardona, con sus aficiones eleg.:.ntes, prestó
un gran servicio ¡,J arte escénico. D2spués, disgustos íntimos hicieron que surgiera la separación de este matrimonio. Ella, la h 0 rmosa Virginia salió de México y él, Pancho Cardona, enfe rmo y viviendo en un hotel, ha muerto cuando todavía la existencia le podía brindar satisfacciones y gustos.
¡ Deecanse en paz!

�PAGINA F'El\lfENINA

tro polvo: "Kaloderma" o "Anti-el,'' pues ambos son eficaees para el objeto que ustl'd pretende. Tambl(n le recomiendo a este respecto la crema "Ideal."
Las manchas de las uñas desaparect-n po,·o
a poco, Ja,·ándolas &lt;·on agua muy cali(•nte, y
aplir!\ndose luego una fricción de agua de rosaa
y jugo de limón.
\ "..\RL\S l:\'J&gt;JC..\&lt;'IO:\'ES.
:lluría de lo~ .\nl,\l'les: Co;i todo gusto acepto su amistad y la correspondo sincerameute,
deseando que mis consejos le sean útiles de aL
guna manera.
Contestaré por orden a todas sus preguntas,
suplicándole que dispense si omito algún detalle sobre el 11articular.
Creo convenlen·e que ::vise usted a los padres de la señorita su amiga, qi.:e desea hacerle
una fiesta para cel~b1 ar el aniversario de su
naclml&lt;'nto, y este aviso cle'; e ser, ¡:or lo meno,;.
con echo dfas de antlcipJ.rión, a fin ti~ 'l 'IP
puedan preparar sus trajes, arre~lar la easa, y
demAs requisitos ele ue gé,ero.
Las Invitaciones han de eer firmadas por 101:1
due1'\os de la casa, y el baile deuerá comenzar
a las nue,·e o diez de la noche.
SI éste es de d'.:;fraces, no hay oilstArulo en
ponerse el antifaz, pero es de mejor ¡?usto y
aun más correcto no hacerlo asf.
Me 1&gt;arece muy lindo el disfraz que usted
ha elegido, y puede confercionarlo del motlo
siguiente: la falda constará de tres volante¡,,

Original sombrero parlslense.-Toca
elegante para comida.

l

CRONICA

7

Traje de ~ntretiempo con upatos forma sandal;a
Aquellas de nuestras lectoras que tengan
el buen gusto de apegarse a las antiguas tri,.
dlclones, tndudab!emente preferirán, a despi,cho de las tendencias ac·~uales, las "tollettes"
de desposadas en l:::s c-ua:es se nota una eleganci1 más sobria, Y, por tanto, harán que ~.1
traje se confeccione en S'ltfn Llberty en "ple 1
de cisne," en charmeuse, en crespón de China,
ya sea liso o brochado, haciendo h falda dr.1~ada y el corsé en encaje, dispuesto en forma
de blteles o de fichú. También se us:1 mucho
velar dicho C'o: sé con el enC"aje, arreglando é3,e
en yraciosas y originales draperfas. En algunos
molelos ,·emos que el encaje fe coloca sot,re
la falda, como si fuera un delantal, sobre "l
que caen la3 draperfas de seda, y esto produce un efecto delicioso Y digno de elogio. L(11:1
fichús que se llevan sobre los corsés, no sólo
son de encaje; también Fe confeccionan •' u musel!na de zeda 11lissada, o en tu! i111si6n. dispuesto del mismo modo. Los beilos trajes dP
corte negligente, hechos en telas flexlble3, co.
roo "rnarqulselt('," muselina de seda, velo Ninón o crespón de seda, se com1&gt;letan con un
corsé que se forma con dos anchos breteles tle
encaje y una cintura de seda, drapeada, la
cual se elige en moaré flexible, en sat'.n o E:D

ottomano. I a misma tela ee emplea para la
C'Cla. Los vEios que usan actualmente !ns desporndas, se arreglan de una mnnera muy especial, que, por otra parte, es poco graclo':!3.,
porque estrechan la cabeza y oprimen la cabellera, como si fuesen unos pequeñ.os bonetes,
retenido3 en el borde por una angosta franja de flores de azahar, Que se ensancha en los
lados, ro, mando dos grandes grupos, los cuales se colocan sobre las sienes.
A veces, el velo nupcial está. encuadrado por
un volante que adorna la orilla, y este encaje se hace pesado con la ayuda de una fran.ia
de 1&gt;erlas ahuecadas, que por su mismo peso
hacen caer al velo verticalmente, siP dejarle
esos vuelos va))orosos que eran el encanto :le
las antiguas "tollettes" de novia, pues la i,1lue:a femenina se ,•e'a como envuelta y nimbada por les , agcs pliegues del tul.
El atavío de bodas s~ com¡&gt;leta con gua,1trs de pi~l de Suecia, o 1&gt;iel glaceada, cuyo borde debe unirse al de las mangas, que casi slem11re son hasta t&gt;I codo. Los za))atos se llevan
en satfn o en tl'la de J&gt;lata, y las medias son
de seda calada, o incrus'.adas con ricos enc:ijes de diferentes estilos.
Los atavros que llevan las "doncellas de

hechos en gasa bla,1ca plissada. El corselete o
corpiño de terciopelo negro, bordado con s,•das de color&lt;'s vivos; en la es1&gt;alda se colocarán dos alas de gasa blanca, cubierta de bo:·dado,; de aplicación de oro y plata o de 1&gt;edrerfa
en diferentes colores, a fin de simular eso:; brillantes que ostentan las mariposas en su:; alas.
Los guantes deben ser hasta el codo y d:&gt; cabn •
tilla blanC"a. Las za;iatillas de raso blanco y m,•.
dias caladas o incrustadas de eneaje. En el tocado se debe llevar una diadema d!' perlas la cual
rnsteudrá. dos finas "aigrettes" de plumas blancas, que i:emejarán las antenas de las mariJ&gt;osas.
Los saquitos para perfumar la ropa se haeen
en seda , llenándolos de algodón bastante impregnado en perfume, a fin de que éste 3e ,,omunlque a todo lo que lo rodea.
Cuando tenga el i,;usto de reelhlr otras cartas suyas Y de conocer sus confidencias fntimas, podré darle mi opinión so~re su ea1 áct;,r.
Por la desl'ripei6n que me hace ª"' sa figu_
ra, creo que es muy simpática y quien tie11e
esta cualidad posee la mejor de las belleza;s,
as!, pues, no se entristez&lt;·a porque no es t:n
modelo de perfección ffslca.
Te rmino
mis r espuesta'3 diciéndole que
"'.\fargarlta" no es rubia, pero quisiera ser1o,
sólo pcr &lt;·omplacer los deseos de toda., sus
lecto1 as que de un modo ut1.ánime se la imaginan nsf.
Hecibiré sus nuevas cartas con ,·erdadero
1&gt;lacer.

Flgurin.

CONSULTAS
RESPUESTA.

Traje de paseo.
honor" en los matrimonios elegantes, son vcrdaderamentes lindos, coquetos y lujosos, asr,
pues, hablaré de este asunto a mis lectoras,
porque a&lt;'aso muchas de ellas e ncontrarán en
las presentes lfneas, algunas indicaciones que
les serán 1itiles para cuando se hallen en un caso semeJnrte.
Ser ía superfluo manifestar que estos traj,•s
se hacen siempre en colores claros, como azul
pálido, lila, amarlllo mafz y otros matices suaves que las modas actuales prefieren, aun cuando es cierto que también se usan algunos to11os
sombrios y de suprema elegancia, como es d
verde bronce, el heliotropo y el rojo vino, particularmente si estos colores sc-n en telas suntuosas y pesadas, de preferencia en terciopelo,
o en ottomano. Citaremos un hermoso modelo
de este género, hecho en terciopelo hellotro 1,o
obscuro, adornado con magniflcos encajes ti~
estilo Renacimiento. La ralda es lisa y ceñida, desatándose sobre ella una túnica de encaje, formada J&gt;or una draperfa. que se abre
en el frente, cayendo por los lados en dos picos que ise recogen en borlas de seda blanca.
El corsé es drapeado; el talle se modela bastante alto.
MARGARITA.

XX: Teng:&gt; mucho gusto en contestar a sus
consultas; de ningún modo crea que me molesta co n elhs.
Agradezco sinceramen,e. 1:u amables frase~
&amp;segurá.ndo!c que correspon do muy de vera~
a lo:. bc,ndadosos deseos con que me favorece.
:IIOBELO!-\.

Azalia: Doy a 11~ted los modelos que ui
!lll'V_ló. pedirme p:ira. confeccionar un abrigo.
de ultima moda y una bonita cubierta de m~s,1.
El primero está hecto en "cote de &lt;·heval''
guarner;do con bieses de o tomano y con gran
de3 botonfs de azabache.
·
La segunda es de b?rdado inglés y punto ,le
Yene, ia; a la orilla lleva un bonito encaje de
bolillos.

rn i,:rno,ante: Busque PS'ed ::llrnna tlntur:i
para teñir su bigote, y si ( .. ta no Je parece cómoda, use e l a_g_ua oxigenada, pro~urautlo i&gt;oner mayor eant1..:a 1 1Je e,a . ,1bJta1:l'ia t n dende el cabello _está más obs: uro, a fin de q 11 e
se nu !va rubio.
Para ouitar el brillo del rutis es conveniente lavarse con agua tlb'a, a la cual se le mezcla tlntnra de benjuf y bórax por partes Iguales, Y en seguida se debe poner sobre el ros-

Labores femeninas.

'.\I.\HGAUJ'f,\.

�r "AL PUERTO de VERACRUZ"

veRSOS Vl€JOS
DESPUES
¡Sombra, la sombra sin orillas, esa
Que no ve, que no acaba .....
La sombra en que se ahogan los luceros. • • .
Esa es la que busco para mi alma!
Esa sombra es mi madre, buena madre,
Pobre madre enlutada;
Esa me deja que en su !&gt;eno llore
y nunca de su seno me rechaza ....
¡Dejadme ir con ella, amigos mtos,
Es mi madre, es mi patria!
¿Qué mar me arroja? ¿De qué abismo vengo?
¿Qué tremenda borrasca
Con mi vida jugó? /. Qué ola clemente
Me ha dejado en la playa?
· En qué desierto suena mi alarido'/
: En qué noche infinita va mi alma?
1Por qué, prófugo huyó mi pensamiento?
· Quién se fué? ¿Quién me llama?
¿
. '
¡Todo
sombra! ¡Mejor! ¡Que nad"1e mire.
¡Estoy desnudo! ¡Ya no tengo nada!
Poco a poco, rasgando la tiniebla,
Como puntas de dagas,
Asoman en mi mente los recuerdos
y oigo voces co'lfusas que me ~a~lan.
No sé a qué mar cayeron mis ideas ....
Con las olas luchaban ....
¡Yo vi cómo convulsas se acogian
A las flotantes tablas!
La noche era muy negra .... el mar muy hondo
Y se ahogaban .... se ahogaban!
;. Cuántas murieron? ¿ Cuántas ~egresaron,
Náufragos desvalidos a la playa.
........ ¿Sombra, la sombra sin orillas, esa,
Esa es la que busco para mi alma!
Muy alto era el peñón cortado a pico,
S1, muy a lto, muy alto
Agua iracunda herv1a
En el obscuro fondo del barranco.
¿Quién me arrojó? Yo estaba en esa cumbre ...
Y ahora estoy abajo;
Ca1 como la roca descargada
Por titánico brazo.
Fu1 águila tal vez y t u ve alas ....
¡Ya me las arrancaron!
Busco mi sangre, pero sólo miro
Agua negra br otando,
y vivo, s[, más con la vida inmóvil
del abrupto peñasco ....
¡Cae sobre m[, sacúdeme, t orrente!
¡Fúndeme con t u fuego, ardie nte r ayo!
¡Quier o ser onda y desgar rar m i espuma
E n las p iedras del tajo . . ...
Correr ..... correr .... y al fin de la ra~rera
Perderme en la extensión del Oceano !
El templo colosal, la nave Inmensa,
Está mudo y sombrto;
Sin flores el a ltar, negro, m uy negro;
Apagados los cirios!
Señor, 1 en dónde estás? ¡Te busco en vano!.•.
¿ EÍl dónde estás, oh Cristo?
¡Te ll amo con pavor porque estoy s6lo,
Como llama a su padre el pobrP. n iño !
,Y nadie en el mar! ¡Narie en la nave!
¡Todo en la n iebla sepulcral hundido!
¡Habla ! ¡Que suene el órgano! ¡Que vea
En el desnudo al tar arder los cirios!
¡Ya me ahogo en la sombra . . .. ya me ahoge;:
Resucita, Dios roto!
¡Una l uz ! ¡Un rel ámpago! .... ¡Fué acaso
Que desper t6 una lámpar a!
¡Ya miro s1! ¡Ya miro que estoy solo ....
Ya puedo ver mi alma!
Ya vi que de la cruz te desclavaste
Y que en la cruz no hay nada ...
Como esa son las cruces de los muertos ....
Los pomos de las dagas .....
¿ y ec; puñal? s1, porque su hoja aguda
En mi pecho se encaja!
Ya ardieron de repente mis recuer dos,
Ya brlllaro.'1 las velas apagadas ...
Vuelven al coro tétrico los monjes
y vestidos de l uto se a delantan ....
Traen un cadáver. . . . rezan. . . ¡ oh Dios roto,
Todo'!! les cirios con tu soplo apaga .... . !
•Sombra la sombra sin orillas, esa,
Ésa es l¡ que busco para mi alma!!
MANUE!i GUTIERR EZ NA.JERA.

Apartado 6t

- - - Los artículos indispensables - - -

s-6urf.mt~s6urfu6@
''
w

o ha. mucho resid,a. en Bolonia. un médico muy hábil, lla.mado maese
Alberto. A la. eda.d de sesenta a.ños su cora.zón era. todavía. jo,·en y
'
eu trato a.g,a·lal,i1ísimo. Aunque su cuerpo ha.bia. perelidc,, como e,,
.
de suponer, el calor na.tural,.no dejaba. por eso de ~cr sensible a. los
tiernos impulsos del amor. Uo día. viú asomada. a. una. ,·entana. •ina
viudita muy linda., llama.da, f.e2ún me a.&lt;.eguran vari1'S ¡iersanas,
:Margarita Ghwolieri. Esta señora. causó tal impresión en el ánimo
de nue,;tro médico, que no ¡&gt;odia. borrarla de s u memoria, y cu&lt;Ll
si toda.vía. estuviese en el ,•i(!.or ele la edad, se pa.'l&amp;ba. las noche;; sin cerrar loa ojos cuando
ha.bia. transcurrido el día si,í "~ria; de ahí se ori~inó qn~ pasaba y rc¡~a.sA-ha. ~!n cesar, u"!a ;
,·eces a pie y otras &amp; caballo, baJo su~ ventanas. ~., ta.rdn la. hermosa vrn&lt;la, a~a co1no varia..,
otras señoras vecinas suya•;. en notar e,jte af~to. Atlivinanclo el motivo, mucha.1 \"C(!e&gt;
se rieron junta.~ ni rnr a. un hombre de aquella. edad .v t&lt;Ln ¡;,ra.ve como.,¡ eloctor. enamor..&lt;l0
con tanta. pa.~ión, como si rl amor no pudiera. penetrar o n,\b penetrara. en el ¡,echo ele
los jóvenes imberbes.
_
. . .
Continua.mio el doctor sus paseos por dcla.nte de la. ~Ma. de la. senora Glusohen, cncontróla un día. de fic-ta ,entada. en el umbra.! de la. pucrt&gt;L, en compañí&amp; de otra.,, damas.
Como 1,. joven \'Íuda le l"icra da,tle lejos, maquinó con sus compañerns ha.~erlc buena. ACOgid&amp;, a. fin de tener uca,ión do burla.r.;c tic su amor. Lc,•ñntan,e para. saludar al viejo (;!la.morado, y habifndole i11vit,ulo a. que cnlrMa. en un pa•io a re.pira.,· el f~e.,co, ohseq111ál'Onlo
con confituras, frutas y vin&lt;&gt;S excelente,. Ha.tia. el final de la. colación le preguntaron, en
términos hone.:sto¡:; y mesurados, cómo crA qu~ cstnde-;,.c enamorado tle una. Leñora. que
tenía varios adoradores, jó,·cnes, amables. muy ngrnciarlos y gentile.i.
.
El médico, que conoció se e.,taba11 builnndo de ~I y se picó poi· ello, dirigiéndose a. la
viuda, conte.-tó con ¡¡,cento también hone .to. pero ac·o;n pa.iiando sus palal,ra.-; de una. ;;c,nrba
malieio!-:a: • 8eñora, n. ninguna. persona. tli..:ereta 80r\&gt;rentleni mi cnnmorh.micnto, ni meno.que el objeto ele mi:i an:;ias seáis vo:,, que tanto va éi". Aun&lt;1ue los años agoten la•; fuerz:o.-J.
que he necesitan para llenar cumplidamente los ejercicios del amor. no obstante no agotan
los deseos, ni el discernimiento requerido para. ,·cr lo qJe verdaderamente e, estimable; al
contra.río. como los hombres de edad tienen más cxperienci.l, c.ahen Jí:,Linguir mejor lo qae
rr.erece aprecio y a.mor. ¿Querfr1 que os c\iga lo qnc me ha decidido a. amaro, y solicitaros,
a pesar de ,•uestros jóvenes adoradore.,~ Es, se,iora., que a. \'CCe3 me he encontrado en
distintos luga.res y be vLsto a. señora, merendar altramuce:i y puerro!!. Si bien el pue, ro no as
agrada.ble en si, no cabe du&lt;l&amp; que la cabeza. es lo que tiene de menos malo y mruos in~ralo
a.1 pala.dar. :Ko obstante, por un ca¡,richo muy común en vuestro sexo, he dsto mucha•; de
aquellas reñoras auarrar el puerro }.,Or la. ca.l;e1.a. y saborear la cola, que, ~in cn11Jarµ:u, tiene
un gusto hien malÚ. ¿Sabía \ 'O o.ca~, señora., ~i tocante u. loG amante-; tcndríni;; ,·o:; el n~bmo
capricho? En ta l caso, yo &lt;lehía e•1 erar naturalmente, ser prefedclo a. todos los dem,ís,.
Este discurso, que no e~peraba.n las damas, llenóla.,; un tanto de confusión: •:'l:uestra temeridad. caballero, repuso la se,i•Jra. Ghisolieri, diri¡!iéndo,c &lt;1I doctor, ha. recibido el justo
ca:.:;tigo que merecía; suplicooH. por io tanto.
os pert1uadais que lejos de de.sa~ra.dar1110 los
sentimientos que os he ínspiraao, me placen
en extremo. Estimo ,·uestro cari11o como el
de un hombre amable; a.5í, pue,;, estad seguro
de mi reconocimiento y que ha1·é cua.nto de
mí dependa por complacero,. persuadida.
como me hallo de que nada me e:1.igiréls
que no f.e&amp; honesto•.
) laese Alherto dió la:i gracias a la. vtod"
por s us galantes oferta.,. Luego se lev,a.níó,
despidióae de aquella.a reñoras y so ,-lejó
riendo de lo 911e acal:al.~. de arontecer. La
viuda quedó muy corrida., reproch:\ndose
mó.s de una vez haber que, i,lo.burlar~c lle un
hombre a quien casi no ~onocia, .Y &lt;¡ne era.
mucho más fuerte que ella en el capítulo de
l&amp;S burla!\. Si i;ois rliscreta , a.mi!!~ mia..&lt;;:;,
os aprovecharéis ele su imprntlcncia.

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vist osas, elegantes y ofrecen protección contra los a ires fríos de la actual estación. Fo-$
rros d e Satín. . . . . . . .
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Quise escribir un verso, un vers_o tod? unci'}u,~s,
e-i una blanca hoja de tu devoc1onano;
e~e libro en que rezas tus dulces oracion~s,
libro que bien conoce la cruz de tu rosario.

Y en tanto qu e a los céfiros lela
el fruto de mis númenes adversos,
mi rusticana F lér!da pr e nd1a
una mar iposilla cabe tersos

y soñé con los salmos llenos de bendiciones,
~oñé con los perfumes del blblico incensario,
;:npapé mi cerebro de tanta: sensa_cio~es
y fu1, por un instante, mlst1co rehcano.

riachuelos. Y yo reflexionaba,
como un simple rapaz vertiendo lloro,
que la niña el insecto aprisionaba,

Moié Ja pluma, y luego, con alegrh. franca;
la de'é que corriera sobre la hoja blanc~;
mas al concluir el canto miré con extraneza
no un triunfal epinicio, no una frase piadosa,
sino oue mi cerebro, pensando en tu belleza,
volcó sobre tu libro todo un poema rosa.

ALBERTO HERRERA.

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Sal! al campo a vagar, y en s us diversoo
sitios plenos de luz, mi fantas:a
tramontó azules cimas e hice versos
como los suelo h acer: s;n poesta.

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11

de

L ENCERIA

Y

No. 260 N.

T RoussEAUX .

11

JJ

�EL :\IUNDO ILUSTRADO.

PELIG~&lt;:OS
de la juventud.
Dt1sgraciada•
mente, el marino encuentra con
frecuencia los escollos más peligrosos en las aguas tranquilas,
y vemos á menudo buques que
escaparon indemnes de las furiosas olas del Océano, chocar y
hundirse á la vista del puerto y
de la patria.
En el m'lr de la
vida, el golfo entre dieciseis y
treinta es especialmente peligroso,
y el número de naufragios es incalculable. Es en ese período
cuando las afecciones de los pulmones, de los nervios y de la sangre recog➔n su presa, y las semillas de las enfermedades que esta• ban adormentadas desde la niilez,
brotan y se desarrollan. En el
joven la ambición sobrepuja á la
resistencia, y en la muchacha
la. misteriosa transformación q u e
1a convier te en mujer , está llena
de especiales riesgos.
En esa
época-par a ambos sexos-un remedio y un preventivo como la

PREPARAC!ON de WAMPOLE
se requie re con u rgencia. Ayuda
á la digestión, limpia la sa':lgre,
y con sus propiedades tónicas
a viva la acción de cada órgano
y de cada función del sistema.
Es t:m sabrosa como la miel y
conth,ne una solución de un extracto que se obtiene de llígauos
Puros de Bacalao, combinados
con Jarabe de Ilipofosfitos Compuesto, Extractos d e Malta y
Cerezo Silvestre. Es un científico ant.ídoto contra l as causas de
Clorosis, Debilidad, Desórdenes
de la Sangre, Escrófula, y l as
Afecciones de l os Pulmones. E l
Doctor D . Orbaflanos, Profesor
en la Escu ela Nacional de Medicina de México, dice : "He
usado con el mejor éxito la Preparación de Wampole en los n i ·
flos débiles, linf áticos y anémicos,
en las personas convalecientes y
en las afecciones de las vías r espiratorias." Nadie sufre u n d esen gal'!.o con esta. De venta en
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Jlotnturas dt un Jlvlador
LA .\ \'lACION, EL AMOR Y L O~

CELOS
Dos tiros de revólver.
Dicen de Parfs que un joven avia,dor parisién, cuyo nombre calJan los
periódicos, fué a un gran mitin rle
aviación que debfa ser celebrado •?n
una importante ciudad del centro de
Francia.
Dejó en Parfs a su amante, jove.i,
linda, que le amaba con pasión.
En el mitin de aviación obtuvo el
joven aviador un éxito enorme.
Sus vuelos fueron prodigiosos. La
multitud le aclamó con delirio.
Y una joven de buena familia, bella, rumá.ntlca , y atrevida, tué a verlo de incógnito, Je declaró su amor
y Je dijo:
-Yo no me separo de U. ¡Rá.ptame!
El aviador, galante, instal ó a 1~
j oven en su aparato y aquella misma
noche la feliz pareja tomaba por los
aires el camino de Parrs.
Aterrizaron en Issy-les-Moulineau,c,

El aviador dejó su aparato en dicho
aeródromo y se alojó, con su conquista, en un hotel.
Pasaron d06 dfas en medio de un:i.
gran felicidad 'Para la .amante pareja, y de una gran inquietud para l'l
joven parisiense, que no tenía no:icias de su adorado.
Viendo que los periódicos no decían nada acerca de éste, escribió a
la ciudad donde se habla verificado
el mitin de aviaeión, y asf supo que
Eu infiel amante había emprendido
el vuelo en compañía de una enamorada muchacha.
Compró un revólver y se puso en
campaña. Y un dfa que rondaba cn
torno del aeródromo de Issy-le:;Moulineaux, vió al ingrato que se di1 igfa al mismo para dirigir unas H'paraciones en el motor de su aernplano.
Le hizo una espantosa escena Y
concluyó disparándole un tiro e hiriéndole en el brazo derecho.
Tan gran prueba de cariño inmenso enterneció al aviador, que abandonó a su amante provinciana y se
fué a vivir con la parisiense.
Pero la provinciana, cuando recibió la carta en que su raptor le daba la licencia absoluta, enrur=:Jse,
compró un revólver y fué a buscarle.
Y después de ponerle como un
guiñapo, le disparó un tiro y le hirió en el brazo izquierdo.
Tan eoncl uyente prueba de amor
no convenció al héroe de esta historia, que al verse con una bala en ::ada brazo, maldijo a la aviación y a
las mujeres, y dejando que las dos
rivales se tiraran de los r.,specti vos
moños y se pusieran los rostros como
mapamundis, corrió a la comisar.a
más inmediata y con acento lastimcEC' pidió justicia.
Las dos jóvenes han sido detenidas, y el aviador ha i ngresado en un
hospital para que le extraigan las
balas y le curen las heridas.

BRAZOS VELLUDOS
como los del mon'.&gt;. o

LABIOS SUPERIORES CON
BIGOTE
como los de un hombre.
Una sola aolicación de REAL f..XTIRPADOR DE Vt.LLOS,SaREN," b.uta rara extirpar en p«os minutos toda clase de pelos en cualquiera parte del cuerpo; no

importa cuantos años hayan
existido a.111. Eat:a modcrn1•
sima prcparaci6n cuenta mu•
cbos años de ser favorecida
en México. p1itel no 16l0 es
1umamenLe c6caz, sino que
no causa molestia ni irritación en la piel, por delicada
que sea, y la deja freta,
limpia y suave como &amp;i ja.
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xico.

-- ¿.Me asegura usted de que este
puño es de marfil legítimo?
-¡Oh! Sf, señor. . . . A menos de
que el elefante de donde se sacó usara dentadura postiza.
-Quiero que me dé usted un termómetro exacto y que lo ponga en
el grado treinta y cinco, porque es
la temperatura a que me ha dicho
el médico que tenga el dormitorio.

P or mucho que se proponga un gitano castizo acumular en un juramento para convencernos de la verac idad de sus palabras, no llegará ni
con mucho a la fórmula que emplean
lc-v ciudadanos de Siam para ju,ar
fidelidad al soberano.
Se expresan asf:
"Que se escape la sangre de las
venas de mi cuerpo; que me parta
ul'. rayo; que me devoren los cocoirilos; que sea condenado a llevar
agua en una cesta, pasando por las
llamas del infierno; que sufra las
torturas más horribles durante tantos años como granos de arena hay
en la orilla del mar; que vuelva a
nacer ciego, sordo, mudo Y cubierto
de llagas y que me vea precipitado
en el infierno si quebranto mi juramel'.to."
Si se mide la validez del juramento por su longitud, no hay duda que
es de entre todas las fórmulas conr,cidas, la más completa.

COGNAC

l)dapkat
El secreto de su boodad
f'Stá dentro ele la botPlla,

Rtcetas Otílts
Cu audo por descuido se hie1·ve un
huevo pasado por agua más de lo

necesario y se teme que salga dul'o,
se retira inmediatamente de la lumbre y se poue al chorro de la fuente, dejando que le caiga bastante
agua. El brusco cambio de temperatura ejerce el mismo efecto de ablandar el huevo.

Para aprov~char l os c·abos de vela

se pone en la palmatoria un taplín
de corcho con un clavo y se clava
en el clavo. De este modo no se desperdicia nada de la buj1a.

+++
Los en fermos a q uien es repug na

el sabor del extracto de carne lo puuden tomar muy bien mezclándolo
con le~he en proporción de una cucharada pequeña de extracto por copa de leche. Esta disimula perfectamente el gusto del extracto. La leche con extracto de carne es un tónico admirable.

+++
La pana usada es útil como la gamuza, no sólo para sacar lustre a

LA PERUNA ELOUIADA
POR. LA STA. FABRE&lt;JAS.

La. muy popllla.r actriz St&amp;. Fa.bregas
dice como sigue acerca. de la. PERUN A:
Tomé dos frascos del gra.n remedio, la.
PER~.A., y me sorprendieron sus maravillosos r esultados. , No solamente
desapa.reció el ca.tarro, sino que sentr
ta.l a.umento de sa.lnd y vitalidad en mi
constitución que me hizo sentir mas
fuerte de lo que siempre he estado.
Virginia Fabregas de Ca.rdenas,
Teatro del Ren acimiento, Méjico.

Para i mpedir que al enfriarse la
leche he1'Vida forme en su superficie una capa de manteca, se añaden
dc,3 cucharadas de leche frfa por cada cuartillo €,n el momento de hervir y se mueve por espacio de ·m
minuto. De este modo la capa Je
mav.teca es reabsorbida y la lech~
no pierde los elementos nutritivos
que se acumulan en dicha capa,

+++
Par·a lim pia r la pl ata y el niquel

se mezclan:
Blanco de España ( tiza) 100 partes
Polvo de jabón.
15
Borax.
5
y se frotan con esta mezcla los objetos.
Para librarse de las avispas se p:&gt;ne en la vecindad de sus nidos ua
plato de hierro que con.tenga agua,
sobre la cual se haya depositado una.
&lt;·apa de aceite de mala calidad. El
aceite las atrae, y al caer en él, se
ahogan.

VINO AROU·D

_,
CARNE• QUl,.A
'11 n,,,4 lh"f"t,tl&lt;;tt1u \'t:'º"'\ ~..f,t•f'r ,no e n

,.,e: (';-t ►,,~

Enfertn~dad"': ti•'' F-~l~
ma..: ...,. y d'! 1,&gt;~ l ntest.1oos.Cou• .11,. 1 .::nc•a~ .
C &lt;"'Ol\D u. 8&lt; ,un d&lt;.· P ar-1(\"'t, M,,vu.awol"'R

los muebles sino para abrillantar
la plata. La' pana se lava muy bien
COJ\ agua y jabón.

r.

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La CREMA FLOREINA impide al cutis desecarse .r
descostrarse bajo la acci6n del aire y así permite a las Señoras abandonar la "violette" que congestiona la nariz~' las
mejillas, reLotando la sangre en las venas de la cara y ocasionando a esta última un baño de vapor permanente e intem.
p!'stivo, principales causas del desarrollo tan frecuente de la
caparrosa.

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UNICOS AGENTES para la República Mexicana.

Emilio MANUEL &amp; Co., Avenida 16 de Septiembre, 65.- MEXICO.
ginaron la historia del diluvio, historia que, con ligeras variantes, se
repite en el folk !ore de todos los
¡pueblos. Este proceso de retirada &lt;le
los hielos continúa todavía en las
regicnes polares; de aqul que los varanos sean más calurosos. Más aúu:
¡::or uLa extraña paradoja, esa teorla
explica también los veranos excepcionalmente frescos de que al principio
hablábamos. El rompimiento del
h ielo en el Polo Norte hace que a

veces bajen témpanos iumensos par
el Atlántico en cantidad suficiente
rara enfriar la atmósfera de loH:
pa&lt;ses •próximos a este mar.
El mismo hecho fué causa de la terrible catástrofe del "Titanic." El
hielo de las regiones árticas se rompió muy pronto y en desusada ca11tidad, y había témpanos gigantescos en una latitud en que no era corriente en aquella época del año, '!()gún la opin!0n de los marinos.

Una porción de hechos que pudi-.)ran parecer triviales demuestran que
en nuestro planeta se nota menos
frfo cada vez. El hielo del Neva, en
Rusia, se derrite ahora tres seman:i.s antes que se derrltfa hace una
ger.eración y en Alberta y otros puatcs del nurte de Canadá, culUvase
hoy t1 ifo en campos que antes est:tban cubiertos de nieve todo el
rano.

PLAZA DE TOROS - "EL TOREO.'

EMPRESA "LA TAURINA,'' S. A.

DIRECTOR, JOSE DEL Rl\lERO.

TEMPORADA DE 1913-1914
SEGUNDA CORRIDA DE LA TEMPORDA

DOMINGO 9 DE NOVIEMBRE DE 1913

JUAR
SE LIDIARAN A MUERTE

6sasnde ól60ªotlds6 ióS fºild~6S6

:

A 2 5 C E NTAVOS LA CAJA.
i
Para los lugares donde no se encuentre, se despacha franco de porte, en- ,&lt;
vtando con el pedido en sellos de correo $0.30 cvs por cada caja y por co- ~)
cena $2.52, al 1,p11l11rt1 Q 1ml, k hlul C. irhtl, ia. t1ll1 dt lnri,11 h. 1part1d1 ltll. 1.t

n,

Hace tiempo que cada año que pasa son, en Europa, más calurosos
los veranos. Por lo menos, a todo el
mundo se le oye allf decir, apenas se
aproxima el estio: "¡Qué calor hace
este año!"
El hecho tiene su explicación científica, según cierta revista alemana.
Nadie ignora,-dice,-que si uua
persona se sienta. frente a una chimenea encendida, siente más calor
que si se sienta a un la.do, porque de
aquella manera recibe más cantidad
de rayos directos del foco calorffico.
Imaginémonos que el sol es una chimenea y nuestro globo el que se ha
colocado cerca de la lumbre, y tendremos la explicación de por qué
la tierra, experimenta. cada año más
calor.
Poco a poco, en el transcurso de ;os
siglos, la tierra se va in~linando sobre su eje, de modo que coloca sus
polos más directamente bajo los rayos del sol, de donde resulta que los
casquetes de hielo formados en dichos polos durante épocas ya muy
remotas van gradulj.lmente dism,nuyendo de tamaño, y el tiempo va
siendo en toda la tierra más benigno.
Esta teorfa no está aceptada por todes los hombres de ciencia, y es relativamente nueva. Su autor es ~l
ilustre astrónomo general Drayson,
fallecido hace un año. La teorfa gana más partidarios cada d .a, pues
además de explicar hechos conocidos,
es la única que explica otros no exolicados. Sabido es que durante P,se
período de gran frfo llamado por los
geólogos edad del hielo, época glacial, etc., todo el hemisferio norte e:;taba cubierto por una costra de hielo
de más de mil metros de espesor.
Después, este hielo em;pez0 a fundtrse, a retirarse hacia el norte, y lit!
su fusión se derivaron inundaciones e lnten3as evaporaciones que,
dando l ugar a graudes lluvias, ori-

PRF.SENTACION DEL ~IATADOR DE TOROS

~

1t

EL POR QUE DE LOS CALORES

l"':1fl1,

:La:~r;~~,~~7,:;:.~1~~~: ~~;8~~~~~~ªª i
~· -~

~

Pregunta en aritmética:
El papá al hijo.-¿ Ya has aprendido a resta r?
El hijo.- St, hasta con la zurda.
E l padre.-¿ Cómo.,..eon la zurda?
E l hijo.- Con la zurda vuelvo
cualquiera por cortada que venga.

F..L Ml.,":\"DO ILUSTRADO.

Una fórmula dt ]uramtnto

nsi-~=:= ~~---- --- "' -~"'"'"'"~

MATADORES

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,·c-

�ELIXIR ESTOMACAL
(ESTOMACAL/X)

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años y uo se hayan curado con otros medicanwn
tos, sil'11Clo sus efectos quita!' 1·1 DOLOR y todas
111s molt&gt;stias tlt• la DIGE81'JOX, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR J AS DIGE8TIOX1.;S, TOXIFIC'AR EL APARATO DIGESTIVO v ia econ••·
mía eu general. pue-;; t&gt;l enfermo COMJb MAS, lHGIERE ::\IE,JOR Y ~E XUTRK
CTHA LAS ACEDIAS. AGl'AS DE BOCA. EL
DOLOR Y ARDOR DE ESTO:'IIAGO, LOS \'OMl'l'OS, VERTIOO ESTOMACAL, DIRPEPRIA,
IXDWE~TIOXES. Dll.ATA('IOX Y ULCI&lt;~RA
DEL ESTO~IAGO, IIIPERCLORIIIDRIA. X Jfü_
RASTE~lA GASTRICA. FLA'l'ULEXC'IAS, UOLICOS. DIARREAS Y DISEXTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIOXES, EL 1IALESTAR
Y LOS GASES. Es un poderoso Y1GORIZADOIl
Y AXTTSEPTICO gastrointestinal.
Los niños padecen con frecnncia DIARREAS
más o menos graves que se CURAX, incluso en la
época del destete y dentición, hasta el punto de
restituir a la vida enfermos irremisibleme'llte perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato dige.stivo. aunque no todos, prere11tan el siguiente
cuacl1•0 de síntomas o parte de él: al levant!u·s '.
lengua sucia; mal olor de alit•11to, agw1s ele boc·1,
estado bilioso, inapetencia, abatimiento y tri,t1•z·t
después ele l11s comidas, eructos agrios, gase&lt;;, pirosi&lt;&gt;, váhidos, pc&lt;&gt;.acll•z de caber.a. ruido de oídos,
i,,ofocación, opre~ión, palpitaciones al co1·,1zón, dolores al estómago, Yie11lre y espaldas, vólllitos, l'~treñimiento alternando a vecrs con cliarrc11, el ,'nfermo .st, altl-ra con facilidad, está f&lt;.'hril a ve:!es.
~e il'l'ila por la menor causa, evita el tral'.l s'&gt;cial.
teniendo por la noche t•nsuel1os, suc~o agitado y
respiración difícil.
0

Xurstro ELIXIR ESTOMACAL cura l'l 98 por
100 de los enft'rmos qm~ lo toman y por sus propios mí-ritos es conocido y ele uso general en las
cinco partt-s del mundo para las cnfernu•tlades dl'l
apat·ato digestivo.

DINAMOGENO
i

SAIZ DE CARLOS. &lt;'nra la XEURASTEXIA y

af!'ccionc•s nerviosas. sicntlo el mejor 'l'OXlC&lt;J
para curar d RAQUlTl::{~1O, n•cctándolo los m~clicos en cuantos c·asos pstán indicados el aceite cJ ..
hígado &lt;ll' bacalao y emulsiones con hiposulfitos, tomándolo los niños con verdadero placer. a los q':l
lransforrna de PALIDO~ y AXE:\IICO8 1•11 SO~ROr:::ADOS v FUERTES. ('ura la AXE~IIA. ULO
ROSIS. colo'res pálidos, por ser &lt;&gt;l mejor REl'0~8TITUYEXTE para todas las edades y amhos sexo,-

PUMOF{)SFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el CATARRO brou-

qnial agndo y crónico, la TOS, la TISIS y EXFERMEDADES DEL PECIIO, produciendo los siguientes efectos: la nutrición se acelera. habiendo aumento de peso, los esputos, disnea y fiebre disminuyen; la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notándose el elivio con uno o dos frasco~.

DE CARLOS. Clll'a
REU lV~;1A'fQ L elSAIZH,EUM
A'I'íSl\10 agudo y

cr:ni&lt;:0, !a LO'l'A, el ARTRl'rlS~IO y la l lA'l'lCA.
:-:e elimina t&gt;l ácido úrico, 1¡uita d dolor y an11w11ta la cantidad de· orina. torná11dos1• ele turbia y RPdimeutosa en clara y t1·a11spare11tl'.
·

PUR('ATINA
J

SAIZ DE CARLOS. l'urn
el t'sl reñimienlo. pudiPntl:&gt;
contegui r. con Hr uso. una deposición diaria los
t nl'ermos bilic•.;os y los e Ul' tien(•n indigl•stiones ~·
,llonía i11te:::ti11al, por Sl'I' un téinico-laxanh• smrv&lt;•
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>egistrado como articulo de segun~a clase er 3 de Novle~!i•e de 1894.-

Impreso en papel de las Fábricas de San Flafael,

México, Julio 13 de 1913.

Número 2.

México Artfstico y Monumental

. . FONDO
'RICARDO GOVA R

UNO DE LOS SIETE RETABLOS QUE CUBREN LAS PAREDES DE LA CAPILLA OCTAGONAL
DEL SAGRARIO DE LA CATEDRAL DE PUEB!.A.

Fot. Kahlo

��DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
5BldANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:

3' Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:

En la Ciudad ............................ $ 1 .oo
(pagadero por adelantado.)
En los Estados.. . .. .. .. . . .. .. .. .. . .. .. . .. . $ I. 2 5
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En el Extranjero .......................... $ 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)
NUMEROS SUELTOS:
En la Capital........................
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En los Estados............................... 0.35
En el Extranjero ............................ 0.50
Atrasados .................................. 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B . &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).

·te agrade el entretenimiento que te prop~ngo. Observo
no sé que sello de aristocracia en tu cara de pilluelo y
podría ser que vieras con repugnancia el grabado que
representa a Santerre a la cabeza del buen pueblo que
va a demoler a la Bastilla o que lloraras viendo clava·
da en la puota de una pica la adorable cabeza de la
Lamballe. Eres exquisita y delicada. Cuando menoslle·
vas en las venas gotas de sangre azul. L 'ancient regi·
men se traiciona en tu manera de mirar, tus ojos de al·
mendra lucen ccn un fulgor discreto teñido de una sua•
ve ironía. Son ojos que todo lo adivinan y todo lo per·
donan. Y ese fulgor es hermano de la sonrisa un tanto
maliciosa y no ayuoa de misericordia que no se caosa
de eocender la flor de tu boca. Si hubieras vivido en
aquellos tiempos de persecución y de muerte, de seguro
que no te perdona cualquier representante del pueblo
de corazón puro. La Revolución se erizaba contra todos los privilegios y tú posees el privilegio de la hermosura. Corrías cuando menos el peligro de haber representado a la diosa Razón en alguna fiesta republicana o
de que se extenuara en tus brazos la ursina crueldad
de algún insigne "sa~s-cullotte." Y en los dos extremos
hubieras sido una víctima del ciego destino. Bien es
verdad que en ambos ev~ntos hubieras contribuído al
triunfo de las nuevas ideas y a que ¡,. libertad, la igualdad y 13. fraternidad se exte ndieran sobre la tierra, re·
hti vamente.
Por fortuoa, feliz Jeanette, eres contemporánea de
Mr. Poincaré y sólo te ha tocado en suerte cosechar los
b ~aeficios de aquella siembra fecundada con tanta san·
gre. Pero convendrás conmigo que la Revolución fué
;mpotente para acabar con el privilegio de la bermosu·
ra Dígalo la bella Teresa Cabarrus que llevaba, como
un león. encadenado a sus plantas, al procóosul Tallien.
Nuestra Señora del Thermidor triunfaba por su berma·
sura como uoa reina en los jardines de Burdeos y en
las fiestas romaoas del Directorio. Dígalo también la
viuda del General Beauchernais, que ya en el declive de
su juventud, logró envolver en sus brazos blandos, como
las lianas de su país, al joven Bonaparte, cuya estrella
comenzaba a levantarse como un sol, en un infinito cielo de victoria Si la hermosura fuera vencida, quiere
decir que desaparecerían de la tierra el amor y el dolor y las ansias impotentes de los hombres que ni crean•
do ni destruyendo encuentran la felicidad.
o o o

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

El 14 de J ulio
Jeanette, Claudine, Suzon, cualquiera que sea tu
nombre. que todos esto, son bellos y fueron cantados
por Roosard y el viejo Villon; tú que llevas el oro pá·
!ido del cbampagne en los cabellos anudados sobre l.:
cuca y en los OJOS color de almendra la embriaguez de
las uvas que melifica la tierra de la dulce. Francia; tú
que tienes en los labios finos la seda con que tejieron
los maravillosos gusanos de Sbakespeare el pañuelo
embrujado de Desdémona, y en la que se pinta la son•
risa con los más exquisitos piuceles de la tentación y de
la voluptuosidad; tú, mi buena Jeanette, que tienes na·
ricillas de griseta y elegancias de gran señora, con frivolidades y fragilidades tan delicadas que hacen pen·
sar en las orfebrerías y el bric·a·brac, en las deliciosas
figulinas del miniaturista Bauvitle y en los bombones
azucarados del bonachón de Catulle Mrndés; no estes
triste, alegre Jeanette, que mañana es catorce de Julio
y aunQue estás lejos de París y n-o puedes divertirte a
la sombra de tu bosque de Bolonia, ni en el campo de
Marte, consagrado por el heroísmo de tus mayores, en
donde quiera que te halles, eocontrarás corazones amigos y buena compañía para conmemorar esa gloriosa
fecha que brilla con esplendores siempre nuevos en el
calendario de tu país.
Mira, aquí tengo un libro de estampas que reprodu•
cen algunas figuras históricas de la época. ¿Ya tienes
listo el traje de seda mordorada con el cual me pare·
ces una orquídea gigantesca llena de atrayentes malefi·
cios? ¿te trajeron ya aquellas botinas que vimos en la
.avenida de San Francisco y que se ajustan como un
guante a las Hneas nerviosas de tu parvo piesecito de
Cendrillon? 1 está allí d sombrero en cuya falda se esponja la pompa de un aigrette, como el orgulloso penacho de un pájarc de nuestra selva? 1no te falta, en fin ,
ningún encaje. ningún listón, ningún adorno, que serán
mañan'&lt; otros tantos sortilegios para los imbéciles que.
quisieran apresarte con los lazos de sus serpentinas,
cuan'lo pases triunfadora por la fiesta de la kermesse?
Bien. Vamos entonces a hojear estas páginas interesan·
tes llenas de figuras, Vosotras, las mujeres, sois como
los niños y como los poetas. Os encantan las imágenes.
Sólo que estos últimos aman las figuras ...... de retórica. Pero no te acerques mucho, mi dulce Jeanette. Tu
cabellera huele a ,;ampo empapado en lluvia juliana;
suelta perfumes de rosal y de madreselva y toda tú tienes aspecto de égloga. ¿ No sabes que en la bella esta•
dón los poetas más citadinos sienten inclinaciones a la
bucólica? no te acerques mucho, inge oua Jeanette.
Porque dan ganas de hundir las manos en tu ca bellera
perfumada, como en maoojos de heno recien cortado.
Mas ahora que caigo en la cueota, me temo que no

Lo que no impide que glorifiquemos a Francia por
su Catorce de Julio que es un esplendoroso jalón en la
historia de la humanidad, más acá del cual como que
se amplificao las sendas seguidas por las modernas na·
cionalidades; sabido es que una chispa de ese colosal
incendio, tocando la frente predestinada de un oscuro
fraile de aldea, nos hizo libres de un yugo secular.
La conmemoración del 14 de J ulio es para los mexi·
c;.nos el pórtico gigantesco en una de cuyas planchas de
bronce está esculpida la fecha brillante del 16 de Sep·
tiembre.
Y por esto, dulce J eanette, te decía poco ha que te
encontrabas entre corazones amigos y buena compañía.
El árbol de la libertad cuyos raigones se clavan tan pro•
fundamente en tu tierra de Francia, extiende sus ramajes bajo los cielos de estos lejanos países y a su sombra compartimos el júbilo del glor ioso aniversario. De·
ja que duerman en el libro las figuras hi~tóricas de los
que lucharoo y murieron por dar a los hombres una
vida más amplia y más boodadosa. Y mientras te atavías para las próxim'ls fiestas y sueñas con los triunfos
que te esperan en el ruido de la kermesse y del baile,
alcemos esta copa donde chispea el vino de tu país, por
las glorias de la bella Francia, la Francia de Rabelais
y de Racine, de Hugo y de Zolá, del divino Verlaine y
del maravilloso Anatole F rance, ese impecable benedictino, padre y señor de la ironía sutil.

AMOR NO COMPRENDIDO
Especial para &lt;E l.. MUNDO ILUSTRADO&gt;
I.

Adela y Lu;s, así se llamaban. ¿Cómo eran?
Ella: un ramillete de encantos; las rosas y los lirios
congregároose a formar su cuerpo de suaves contoroos,
en sus ojos aprisionáronse dos estrellas y los labios fue·
ron hechos por las fresas y claveles, unos cabellos sedosos encuadraban su rostro encantador; isu alma! hubiera sido más bella, pero desgradadamente mal cultivada, dejaba mucho que desear; un poco frívola, alegre,
coquetuela.
¿ Y El ?- ni rubio, ni moreoo; físicamente hablando
una persona "comment il y a beaucoup," pero sí con un
temperameoto de artista, y una alma soñadora, carácter
propenso a melancolías; tales eran Luis y Adela.
Cuando se conocieroo ella contaba 18 ¡;rimaveras y
él no le aveotajaba más que en cuatro. ¡Edad pródiga
en ideales! Una casualidad, una presentación de salón
los coodujo el uoo hacia el otro, la primera impresión
no produjo nada; ¡ah sí! la simpatía mútua, pero des-

pués vino el trato íotimo, las visitas se menurlearon y
ya fué cosa distinta; en las conversaciones los asuntos
triviales pasaron a ocupar la segunda fila, dándoles el
primer puesto a los amorosos. Por aquel entonces tenía
ella un novio, podría asegurarse que no le quería y es·
to no es raro. Una vez en que se habló de él, Luis sintió que aquella convensación Je hacía mal:-Tratare·
mos de otra cosa-dijo-y Adela calló.
Es que empezaba, aunque imperceptible, la llama
del amor; así como allá en el firmamento al de~puntar
la aurora se dibuja una vaga línea, tinte rosa, para
después convertirse en un disco de fuego cuando se
remonta el astro Rey, así Luis sintió en su alma una
vaga claridad precursora de los grandes incendios, una
leve inquietud que siempre precede de los internos
combates.
Todo avanza, esta ley gravitaba sobre Luis; desde un
principio encontró que Adela era bella, pero día a día
más le fascinaba esa belleza. iQué miradas tan adormecedoras! ¡Qué suavidad de manos! aquellas manecitas que tanto gustaba oprimir. iQué impulso secreto Je
retenía a su lado!
·
Delicadamente, como quien hace un bosquejo. iosinuando apeoas su cariño, más que coofesión de amante, galana flor de cab..llero, sintiendo a la vez el no poder expresarse le trazaba estas líneas:
&lt;Quisiera escribirte un rítm!co, alado poema, un verso muy bello de dulces cadencias, saberte cantar, decir• ·
te un ant.elo, decirte un pensar; si, bien que quisiera
hacerlo "mi vida" más no puedo, no soy ni poeta ni
bardo, no tengo ni lira, no tengo laud; no se de las ~ves
sus trinos, nose de las flores cantar sus aromas; las musas tan bueoas pródigas, dadoras de gracias con otros
d_ichosos mortales, a mí º? ~e quier~n, sus dones preciados no me conceden; m•s hneas, mis frases son toscas
carecen de ritmos, sin gracia, s.in nada que de ellos re~
clame atencióo, no merecen tus bellas miradas ui tampoco que suene en tu oído mi mustia canción&gt;
&lt;Tú acostumbrada a oír de galanes-ensoñados donceles- la frase dorada, el canto de ~mor de un modo
elegante expr esado, mi prosa resulta un ronco cencerro que ni) se compara, al r uido muy leve y sonoro de
alguna campana de rico metal&gt;.
~
&lt;Por eso un poema, un verso, un anhelo no te lo escribo: tan_sólo te digo,, muy quedo, que nadie lo sepa,
tan solo tu y yo, que tu eres poema, que tú eres anhelo
que tú eres en fin ...... un cielo de dicha y amor.&gt;
'
LUIS.
I I.
Adela se sintió lisonjeada, agradeció la pequeña composición con uoa encantadora sonrisa y una mirada cari?osa y en recompensa permitió qu~ el autor imprimiera un beso en su blanca mano. Luis fué dichoso su
nat~ral soñador !1º necesitaba nada para vagar por' es·
pac1os azules, as1 es que con aquella demostración de
cari~o. t~mada_por él en otro sentido, engañado por las
apariencias, sonó mucho; adelantaodo el porvenir en•
trevió la casita blanca descrita por el poeta. ¡Qué suave se deslizaría allí la existencia! Seré todo para ella
- decía- juntos compartiremos la carga de la vida. ¿Y
si fuere grande? i con cuánto gusto depositaría a sus
pies, mis laureles y mis triunfos !
Pero el amor,ya se ha dicho, es mal y bien,,;,s amigo
que consuela y tirano que martiriza, lleva a la cumbre
de la felicidad y luego abate basta los más profundos
abismos del deseogaño; y así era en Luis, tras las hor as dichosas se sucedían las horas negras, las dudas
amargas, los celos implacables; amaba tanto, q ue no po·
día consentir que mirasen a su Adela, que Ja tocasen. y
luego ella, ¡tenía tantos amigos! jera tan cariñosa
con ellos!
Una ocasión salieron de paseo, fué el lugar designado un jardín; la naturaleza propicia a los amantes estaba bella, entre el caprichoso encaje formado por la
verde enramada distinguíase un cielo rojo; y el crepúsculo en sus destellos murientes envolvía a la pareja
en un lampo de luz haciéndolos aparecer cual seres
eterizados, las flores difundían sus perfumes, la brisa
acariciaba.
U na guinda flor mecíase muellemeote en su tallo
Adela la vió, formular el deseo de db•enerla y sentir ¡~
car icia de sus pétalos fué cosa del momento.
-Mira qué hermosa es-d1jo, -cuando la tuvo en sus
manos-aspira su perfume-y llevóla hasta el rostro de
Luis-éste, confundiendo la suavidad de la rosa con la
de la maoo que_ se_ le pre_sentaba, besó ambas y des·
pués .......... smttó el aheoto de Adela, siotió como se
r!lc~inaba ~quella cabecita _blonda sobre el hombro, y
smttó también como le atra1a aquel cuello tibio y perfumado, posó sobre é l sus sedientos labios y .. . ...... .
oyóse algo muy imperceptible; así como el aleteo de
una mariposa, que se va a perder entre el zuzurro de
las hojas; la luna sintiendo envidia, lanza un rayo de
argentada luz que va a besar la frente de Adela.
Esa noche, Luis, más enamorado que nunca, escri·
bia:
¿Por qaé será ...... ?
&lt;Dime. 1 Por qué siento tristeza tan infinita cuaodo
te dejo, por qué te busco, por qué te anhelo? /Por
qué eo tus ojos me ansío mirar? /Por qué tus labiosclaveles rojos-por qué tus macos-lirios divioos-quiero,besar? ¿Porqué los celos negros y fieros a mí
se vienen, teniendo envidia de todo aquello que te rodea, sintiendo letal tristeza, fatal peosar, cuando imagino que el c ruel destino de mí te aleje y ya nunca tus

va el buea deseo del autor del frac as:&gt; g ~a eral en que
yacen sobre sus páginas los sofism1s, los errores y las
falsas concepciones del hombre y el mundo.
La crítica, q11e debiera du hecb~ esta selección, es
uaa c:&gt;quetuela que apenas mira má; allá del bello ges·
to y su espíritu banal gusta más de consolar con sonri· ·
sas q11e de crear espíritus fuertes con observaciones y
consejos.
La lectura puede ser un3. medicina eficacísima con·
tra las dolencias del espíritu si en su elección se medita y se acierta, pero en cambio puede ser uno de esos
venenos agradables, como la morfina y el opio, cuando
se procede con ligereza o no están en relación las fa.
cultades comprensiva y asimilativa con las materias que
se tratan en el libro al que se pide coa;uelo, rec reo,
g uía o educación.
Recué~dense a este propósito los efe:to, desdichados
de las lecturas caballerescas sobre el cerebro enfermo
de don Q 11ijote, y si desde la altura de este hermosa
símbolo, desceodemos a la realidai y nos tomamos lo
molestia de observar en !;. esfera de nuestras relacio·
nes los efectos de las lecturas desatinadas, encontrare·
mos:
Señor~s enamoradas de alg unos vocablos más o menos
raros, de las que en la c ooversación familiar llamamos

lt.

1

\

Traje de calle.

Traje de mañana.

pequeñas "moscas" de un matiz más obscuro, colocadas
en los plieg ues de las draperías, en el cuello, vueltas, y
puño; del jaquel. es uaa muestra indiscutible de cuán
bonito es el citado adorno, que acaba de aparecer como
una de las novedades más originales de las modas de la
presente estación.
MARGARITA

LA~ Llt&lt;Cífl.U!R?.A~
Si resulta importante ante todo el organizar la inver·
-sión de la actividad con arreglo al medio ambiente en
que se desarrolla la vida y con arreglo a las coodicio·
nes person:i.les del individuo, no menos importaote es
el estudio de la forma en que debemos invertir nuesiros ocios, para que, sin robar al espíritu el reposo que
busca en ellos, sean útiles desde algún punto de vista.
Una mujer que ::io esté dedicada por completo a tareas cerebrales, encontrará en la lectura, no sólo los
-dos efectos anotados, sino todo cuanto le haga falta pa·
-ra orientar su ioteligencia, para mitigar, avivar o sofocar sus pasiones, o para completar uoa educación que
las falsas leyes sociales o la carencia de medios econó·
micos dejaroo iocompleta.
Pero es preciso pooer mucho tino en la elección de
1as lecturas que convieneo a una mujer; hoy se publican muchos libros, todos apreciables por el hecho de
ser tales libros, pero en muchos de ellos apenas se sal·

Traje de baile.

" redichas", que ensartan desatino sobre desatino, y ex·
citan una risa que la disc reción oblig:i. a sofocar con
grave tortura del paciente.
No se va de mi memoria una de estas señoras r edichas a quien le enseñaban un magnífico jardín, contiguo a un botelito, cuya dueña le hacía los honores .
-e Le gusta?-preg uotó ésta amablemente.
- Sí-contestó la sabia,- pero aquí en el centro estaría muy bien una "claraboya."
Ante un dis¡&gt;arate de esta medida, ni la piedad ni las
conveniencias sociales pueden imponer quietud a uoa
carcajada francamente burlona, sanción peoal justa pa·
ra un delito que no merece tolerancia; pero si aquí es
bastaote sanción la carcajada, en cambio ya merece un
castigo mayor la pedantería de un caballero de los incluídos en el primer grupo deseres perjudicados por
las lecturas.
Contábale una señora que se le había roto un "bibe·
lot" en el mismo día en que lo había comprado. El ca•
ballero ahuecó e l pecho de la camisa, estiróse los puños, e nderezó las g uías desu bigote, pasóse la mano por
la frente, tosió y dijo con la misma entooación que se
puede suponer a l que da cuenta de haber descubierto
el "radium."
-Para ser objeto decorativo, o sea de mero ornato,
su existencia fué efímera y su muerte asaz' prematura.

�!

. j
•

1

1f®llilffiloo ®llil ~n

..
~IIUIIIAS
ve el gusto de contestarle por correo su carta; espero
que habrá recibido mi respuesta.
OBSEQUIO.-Triste felicidad: He recibido oportunamente todas sus cartas, a las cuales ya contesté por
correo; ¿aún no llegan a su poder mis respuestas ?
En cuanto a la pregunta que atentamente me hizo,
sobre si podía ofrecerle a su novio algún obsequio en
el día de su santo, a pesar de .l a oposición que hay en
la familia de ust~d para aceptar erns relaciones, crrn
que no hay el menor inconveniente en hacerlo,
pues cuando dicha oposición no se funda en ra zones de importancia, sino
solamente en peca simpatía para un pr~tendiente,
no debe atenderse ni to·
marse en cuenta, porque
la felicidad de una persona no puede sujetarse al
capricho de los demás.
.No se llame desventu•
rada; el amor grande, fiel
y sin.:ero, es un tesoro de
tal cuantía, que no deja
lugar a ninguna miseria,
por eso no debe llamar
" triste" a su felicidad pre·
seote, pues esto sería una
contradicción de sentimientos que no cabe den·
tro de un cora:zón que ama
y es amadc.
Luche con energía, cal·
ma y constancia; el más
fuerte de voluntad es
siempre el vencedor; si
existe en el mundo algu·
na facultad casi omnipotente. ~s sin duda la fir·
meza de ci.rácter. Si us·
ted y su novio luchan de
tal manera, el éxito más
completo coronará sus es·
fuerzas, y verán cumplidos sus hermosos sueños
de amor.
VARIAS RECETAS.Inocencia: Si desea mejo·
rar su cutis de un modo
eficaz, le recomiendo que
consulte con un médico
para afecdones de la tez.
Yo tendré el gusto de indicule cuál es ese doctor,
si se atiene a mis indicaciones. Pero en el caso de
que no quiera sujetarse a
un tratamiento especial,
haga uso de las siguientes
fórmulas, y acaso cense·
guirá lo que pretende. Para curar los barros es muy
eficaz el agua de végeto
mezclada al agua con que
lava el rostro diariamente. En seguida debe
ponerse «Suavisina,&gt; que
es muy útil a ese respecto.
Se venden en la drogue•
ría de Grisi en esta capi·

s.,

tal.

AMISTAD MISTERIOSA.-OFEL1A: Muy bien re·
cuerdo su asunto, querida amiga; es usted aq uella jo·
ven que sufría crueles tormentos por el amor ta,:; pro·
fundo que su maestro de idiomas supo inspirarle. Aquel
maestro de nacionalidad italiana y de antecedeutes ra·
ros, obscuros y novelescos, llegó a dcmioar de tal mane-

advertencias. En efecto; recuerdo que le aconsejé unie·
ra su destino al de ese caballero misteriorn, pues usted
no podía resolverse a. despedirlo de su casa, y siendo
cerno era, sumamente joven, rnla, rica y débil de voluntad, su fama estaba 1nuy comprometida con aquellas vi·
sitas de un hombre extranjero, de arrogante fig ura, y
cuya sospecho~a conducta ¡:odía dar a la murmuración un amplio campo donde desarrollarse: perositm·
pre creí 'que s{mejante enlace no había de ofrecer a
usted la dicha que soñaba
mucho más teniendo la
desgracia de ser tan celo·
sa.
Sin embargo; su situa·
ción actual no me parece
tal cual pudo haber sido;
su esposo la quiere mucho, le guarda toda clase
de atenciones; no tiene
mala conducta, ni se han
desmentido las noticias re·
ferentes a la primera es·
posa; las deudas de honor
se han liquidado; sóloator·
menta a usted el carácter
impresionable de su ma·
rido, en cuestión de sim•
palías femenrnas; gusta delI!asiado del trato con mujeres hermosas; asiste con
frecuencia a los teatros
en donde figuran actrices
bellas; hasta las sirvientas
de la casa, exige que sean
de aspecto agradable ....
¿ Esto la hace sufrir atrozmente, mi buena amiga?
Pues ye, le aseguro que,
dados los antecedentes de
su matrimonio. es poco lo
que lamenta; acaso "Pao·
Jo" es un enamorado de
!a belleza, y por eso nece·
sita saciar su vista con es·
pectáculos hermosos. Usted es linda; procure ata·
viarse artísticameote; resígnese con esa afición de
su m~fido, y no se indigne porque la mayoría de
las mujeres lo ven ·con
agrado por su notable belleza varonil; ¿ac~w usted
misma no sintió c.;on vehemencia ese atractivo?
La mejor filosofía que
existe en el muodo, es la
de "adaptarse al medio o
perecer." Vea los acontecimientos a través de esta
máxima, y será dichosa.

.
j,,
~

~

fp$

'.\'

~

bellas gracias pueda admirar ? ¿Por qué en su~pirrs se torna el alma y a ti
se va ? Dime. ¿Por qué es todo esto? ¿Por qué será?&gt;
I I I

Entretanto ¿qué hacía Adela ?
¿Correspondía al cariño de Luis? cierto que no, a rn oido resonaren muc .. as veces palabras de amor. ¡Cuánto te quiero! le habían dicho uno por
uno de sus innúmeros adoradores. ¡Cuantas p1cmesas de~graoadas a su paso! ¡y ella! adormecida por el suave murmurar de esas frases cristalinas,
se dejaba arrastrar por su impulrn, se dejaba querer por todos, asi ccmo
la flor que perfu ma y que r:o muestra resistencia a que acaricien sus péta·
los, no había delinquido, pero jugaba al borde de un abi!mo; r:o era suya
toda la culpa puesto que no Je habían enseñado a reprimir sus inclinaciones, y así er::&lt; con Luis y con sus demás amigos. El empezaba a vislumbrar algo, él que tenía: hacia Adela un cariño intenso y puro, que la había
soñado más blanca que los lirios, sentía ic quietudes amargas, no podia
ver con buenos ojos aquel carácter; aquella ligereza le alarmaba, le bada
pensar en negros porvenires. ¿Qué iba a ser de aquella niña tan delicada
si así seguía? No-decía estremeciéodose-jmejor muerta! Reprochábase
él mismo de haber un día, ( n un acto de pasión, permitídose besar a que)
cuello de cisne, y luego continuaba:-Yo la amaré mucho, le mostraré la
pureza de mi car iño, le haré ver lo que no es bueno, y si ella me quiere todo quedará arreglado. ¡Es una flor tan bella que no puedo ni debo permitir
que se agoste!-Así ilusionado con estos dulces pensamientos, soñando en
una redención, se encaminó hacia su mesa de trabajo y escribió hasta muy
entrada la noche, después dió lectura a lo escrito en voz baja ....
CONSEJOS
«Bella niña de ojos negros soñadores, que revelan al mirarlo~. alma ingenua, pura y blanca, rosa reina, lirio níveo y azucena, palomita que comienzas a volar, sube alto a regiones luminosas, ¡no desciendas a pantanos!
¡oo tus alas sedatinas, primorosas, se te vayan a manchar!&gt;
«Tú no sabes de la vida los amargos sinsabores; tu pensar feb ril y ardiente se divaga, corre y vuela por jardines no soñados y en su~piros prolongados, tu alma anhela sed de amores, mas escucha, bella niña, tras la flor hay
una espina y el dolor sigue al placer: imaripos:,. cr istalina! ino te acerques
a la llama, puede arder .... ¡y si quemas tus alitas, jcnántas penas! ¡cuántas cuitas te podrán acontecer!&gt;
«Yo quisiera describirte las torturas y desvelos de las almas que han perdido su pureza, las nostálgicas tristezas de las rosas agostadas en capullo, y la muerte de los lirios que, manchados por insectos asquerosos, no
han podido ver desvanecerse la blancura de sus pé_talos hermosos&gt;.
«Mas a qué contarte esas negras desventuraS-ho1as secas arrancadas por
horrísono huracán-yo no quiero torturarte con visiones espectrantes de
locura, con historias Jugubrantes de tristeza sin igual ; yo tan ~ólo anhelo
y ambiciono para tí, que tu frente blanca y pura la c".nserves siempre asf;
que ta vida se deslice entre flores y perfum!ls, entre dichas y placeres; de
placeres inocentes que no quiten paz al alma, que no roben dulce calma,
que así vivas .... siempre así. ... &gt;
.
.
.
.
Terminada su lectura hizo un gesto de disgusto, hubiera quendo decir
algo más, pero le faltaron fras'ls: ?º obstante, _confo~móse con lo hecho y
así Jo envió, ¡que fuera comprendida, no el eshlo, la idea!

LIBROS EMOCIONANTES - AuGusTo: Lea usted "Salambbó," de Gustavo Flaubert, "La Hija
del Rey de Egip,o" y
"Amor triunfante" de Jorge Ebers,el notable recoos•
tructor histórico del anti·
guo Egipto. Estas obras
reunen a su admirable be·
lleza artística una potente
facultad de emocionar,
aun a lo~ caracteres más
tranquilos y poco propensos a impresionarse con la
lectura. - MAR GARlT A.

Los puntos negros de la
nariz, sólo se extirpan por
medio de la presión, aunHermoso grupo de peinados y adornos de cabeza propios para teatro o soirée.
que este procedimiento es
bastante doloroso, pero
o o o
ra el corazón de su discípula, que ésta, no pudiendo
también suelen quitarse con aplicaciones de éter su!•
vivir sin "su dueño," resolvió sacrificar parte de su for"
fúrico.
Las autoridades médicas dicen que, de todos los aliLas manchitas que dejan los barros al desaparecer, tuna para pagar las deudas dt&gt; juego que él tenía en su
mentoc el más nutritivo es la manteca y el que Je sitambién se van desvaneciendo con el uso de la «Sua- patria; rectificar las noticias de la muerte de la prime·
gue en valor alimenticio, el tocino.
visina,&gt; y si esta no produce buenos resultados, se pue- ra espma del citado señor, y casarse con él, aunque su
de usar alguna crema exquisita como «Floreine,&gt; &lt;Si· pasado fuese tan tenebroso y amenazador •. .. Ya ,·é uso o o
ted cuán buena es mi memoria; no he omitido un solo
rene&gt; o «Favorita.&gt;
detalle de su relato, ni tampcco he dado al olvido las
opiniones que me tomé la libertad de manifestarle, ya
Los ferrocarriles ingleses ga nan doscientos millon(s
RESPUESTA ,-REBECA DE LA GARZA LANno1s: Ya t ude pesos por año.
que usted tuvo la ,bondad de atenene a mis modestas

~~-cd!!IV'

-....

IV

•

•

Escenas y actitudes del juego de campeonato de Tennis efectuado el domingo últin.o
en terrenos del "Junior Club."

Al día siguiente Adela se encontraba leyendo " Los Consejos" de L uis,

�y un tanto parecían preocuparle, pues se mostraba
pen~ativa, ~uando 11'.'gó un amigo, el que muy en breve
le hizo olvidar a Lms y a sus consejos; juntos fueron a
pasear, y cuando el delicado amante fuéen busca de su
du?ña, se en;o1;1tró con que estaba ausente. ¿Y con
quién se babia ido? ya lo sabía. ¿No era con quien muchas veces la había visto ?
A_lgo muy lúg_ubre debió pasar por su frente, muy
tétrico y sombno, pues la expresión de su rostro no
significaba lo contrario.
('j: q~é, la imp_resión recibida ese día no sería capaz
de 10sp1rarle? Si: por eso en sus notas diarias escribía·
&lt;i M!s t_ristezasl aves negras, silenciosas que transita~
por m1 c1_elo, y en su vuelo, lentamente van· dejando
huella~ vivas de hon~o tedio, y en sus picos torvos lle·
van los pedazos de mi alma de mi alma de bohemio·
las triste~as que se adhiere~ y torturan, las tristeza~
que me siguen y persiguen por doquiera, son tristezas
de añoranzas de otros días, son nacidas al calor de los
en!ueños disfrazados, difumados por los crueles desea·
ganos; son recuerdos de ale,iría; son anhelos no alcanzados; son.secretos sofo_cados que se mueren por salir;
las nostalgias de unos o¡os, las no,talgias de unos labios
de unos labios de carmín.&gt;
'
&lt;Ya lo sabes, lo has oído de mi labio desmayado en3•
morado de otro labio de coral, donde en sed d'e fiel
amante, anhelante quise un beso desflorar&gt;.
&lt;i Ella_ m3ra 1 i E_lla vive en mi ardiente pensamiento,
no hay_ instante nt _momento de mi vida en que mi alma
adolorida no la de¡e de querer! ¡Y n o obstante, yo lo sé,
que otro amante vive en ella! y el p~nsarlo e imaginarlo son las causas de mi ardiente padecer.&gt;
_&lt;Ya gu': sabes, ~ue conoces mis amargos estrabismos,
mis letarg1cos mutismos y las causas de mi mal ¡díme
acaso! idíme lue¡¡-ol si hay co?suelo en esta vida que me
cure de esta henda ...... ¡Dime cual&gt;.
o o o
Pensó en mandárselas y después se dijo: /Para qué?
lsi no me comprende!

V
Hasta entonces no había declarado abiertamente su
amor, 1 p~r qué? le detenía la ligereza de Adela, temía
ser enganado; porque para él sería muy grato oir de
aquellos labios tan ambicionados un "Te amo" dicho
má~ 9ue con ellos con el corazón, pero si después se le
tra1c10,naba,_s! otro venía a ocupar el lugar que tan sólo
para s1 amb1c10naba. ¡Cuánta no sería su penal ¡Quién
llegara a profundizar la herida! ¡Quién a curarla! y si
esto le hacía callar, había algo superior que Je impulsaba a declarar su amor, a no permanecer con un secreto
que le torturaba, que le hacía pedazos el alma, por eso
resuelt? a ponerse a los pies de su Diosa, a decirle tod_o, a pi_ntarle con vivos coloridos lo sublime de su pa·
s1ón, a implorar el amor de Adela; sus mirada~. sus besc:is, sus c;,.ricias; pero todas para él y por siempre en la
vida, se fué en busca de su amada ¡Pobre Luis! ¡No sabía lo que se le esperaba, crEaía encontrar la dicha y tan
sólo encontr_aría_, por decirlo así, el golpe de gracia que
matara sus ilusione~.
. Luego qu~ h~bo llegado a la casa, presuroso se diri·
g1ó a la hab1tac1Jn de Adela y ...... tuvo que asirse al
respaldo de una silla para no caer, extraña confusión
d_e pens~mientos vinieron en tropel a ocupar su e,pí·
ntu: al_h, por la entornada puerta 11ió cómo aquel mismo amigo que en días anteriores fuera a pasear con
Ad~la, aquél a quien tenía íntimos rencores, ahora sosten1éadola entre sus brazos, sus labios sobre los de ella,
la besaba .... hubiera querido matarle pero, /para qué ?
No era una alevosía, era un consentimiento; ahora si ya
no eran sospechas, realidades son las que se presentan
a su vista Alejóse de aquella casa para no volver.
Dos día~ ?espués recibía Adela una carta, le particiPª?ª su v1a¡e efectuado la víspera y le dedicaba la si·
gu1ente:
DESPEDIDA.
&lt;Coa mis negros pensamientos, con mis penas, mis

tristezas, abrumado y fatigado ya de tanto caminar, a
las puertas de tu alma con el ansia del viajero que sus•
pira por la calma, por la dicha y por la paz que le brinde dulce hogar, yo llegué y en fa,::,tástica ilusión de poe•
ta y quimerista, de trovero y soñadcr, dulce anhelo me
formé&gt;.
&lt;Hacía mucho tiempo que mi templo se encontraba
sin su Diosa, sus altares desolados y rns luces sin arder·
en sus naves espaciosas se escuchaban los graznidos d~
las aves nocturnales; y las yedras y zarzales empezaban
a nacer. Y pensé colocarte en mi santuario, incensarte
con mi amor, dedicarte mi esperanza, consagrar a tí
mi fe&gt;.
&lt;Una tarde que recuerdo con tristeza; una atmósfera
callada; tu belleza deslumbrante; yo anhelante mi mirada en tu mirada refundir. Una mano que alevosa se
posaba; una mano cual reptil, tus encantos soberanos
profanaba; Y" mis celos, mis enojos sin decir.&gt;
&lt;Las pasiones en mi pecho se debaten; oigo gritos ca•
vernosos, y combaten con denuedo negras furias· son
venganHs impulsadas p.:&gt;r mi amor. Un instante ~ada
más; pasa rauda la fatídica visión y al espíritu la calma se retorna : sin embargo queda algo: es dolor&gt;.
&lt;Y lo siento muy profundo, muy amargo, pues no puedo confor~arme que una mano te profane, te deshoje.
iQue te qmeran y te amen! iEn buena hora!Mas no así.
Con el alma hecha pedazos yo_ prescindo de quererte;
pues comprendo no poderte, nt poderme hacer feliz&gt;.
&lt;Y esa tarde que recuerdo con tristeza y esa tarde en
que pensaba mis amores, mis anhelos revelarte: esa tarde se murieron mis ideales, se esfumaron mis ensueños
de zafir, hice empeño en olvidarte, tuve anhelos de mo·
rir&gt;.

q~~- ¡;;bí~· ~¡d¿

. ·É~~~~~~~-f~é ~-~;~d~ -~~~Í;r~·n·d16°
amada, pero ya dema~iado tarde, cuando el amante estaba muy lejos, con sus ilusiones muertas.

-~¡¡;

ANGELINA DOMO DI GORCE.

México Desconocido

o

b

"
Templo de San Francisco Acatepec, Cholula.

Altar mayor del templo de San Francisco Acatepec, Cholula,

•

�Galería Artística

..

o

,.

Especial para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
No recuerdo quien dijo que hay historias que parecen
cuento,, y cuentos que parecen historias; ec ño, no me
meteré en tao semej•ote hondura para avtriguar quién
fué el autor del retruécano en cuestión, pues por hoy
bástame sin duda agarrarme de la mencionada figura
de retórica, para traer a colación cierta historietilla
que se relata con mucha gracia por la gente. de mi
pueblo.
Debo :tdvertir al lector que cuasi cuasi yo no soy el
autor del cuento que ya conocerán, pues lo úoico que
voy a hacer es a trascribir lo que mis ascendientes en
tercer grado me contaron antes de marcharse a la
"Ciudad de los muertos."
Casimiro, protagonista de este cuento, dicen las ma·
las lenguas que tuvo por madre a una comerciante en
legumbres; la pobre madre sufría la pena negra con su
hijo qued e diario le hacía a la humanidad dos o tres
maldades. Cansada señora Rutina de las fechorías de
su hijo, alcanzó la pénsula, como vulgarmente se dice,
de pasárselo al señor cura en calidad de hijo adoptivo.
La idea fué superior, y sin dejar para mañana !oque
hoy se puede hacer, cargó con el muchacho y muy de·
recho marchó a casa del ministro de Dios.
o o o
-Señor cura, señor cura.
-lQué nuevas me traes, Rufina?
-Pues .... ponga mucho ojo al parche, que ya sabrá
su mercé la bromita que vengo a encajarle.
-De seguro que no será el diluvio.
-iQué va a ser eso! lo mío no llega a anega.
-Bueno .... habla pronto y sepamos la broma que
me traes.
-Antes de entrar en· discurso quiero, a zan:adas de
gigante, manifestarle a su señorla el motivo que me trajo a esta su santa casa.
-Bueno, bueno; adelante.
- Este muchacho que usted ve, me lo dió Dios hace
la miseria de doce años para pagar no sé qué pecado,
porque desde que pudo andar y beber agua por su
cuenta, ha sido una de hacerles maldades a las gentes,
que la pura verdad .... yo ya no veo las horas de Dios.
-Y ahora, ¿qué quieres hacer con él?
-iiCómo qué!!, suplicarle a su mercé lo tome p0r
su cuenta, para que le meta en la cabeza todo lo que
usted sabe.
- Eso no es muy fácil.
-!Cómo no! Usted tiene escuela y algunos trabajitos
donde tenerle amarrado como buey dañero.
-Le voy a tomar como tú dices, no más porque veo
el deseo que tienes de que tu hijo se inicie en el camino del bieó; pero te advierto que yo haré de él lo que
mejor me parezca.
-Pe eso no hablemos, pues desde hoy se lo entrego
con todo y nalgas y usted sabrá cómo se las aviene con
este impertinente que para mí no es más que un casti·
go de Dios.
-Convenido, Rufina.
o o o
-Con que tú te carg'&lt;s tus mañas, muchic.ho tonto.
-Maaaa .... meutiras de mi madre.
-iQué mentiras ni qué mentiras! Vamos, qué oficio
quieres aprender.
-Yo quisiera ser torero
-!Qué torero, ni qué ojo de hacha! otro oficio bon•
roso y sin peligros.
-Entoncts paya,.o.
-Tú sí que estás curioso, sales de Guatemala para
entrar en guate'....pear.
-Pues .... entonces titiritero.
-Calla, imbécil, ya veré el oficio que te acomodo ;
por de pronto sabrás que conmigo no se juega, y que
de aquí en adelanta harás cuanto se te m~nde, tomando
empeño en hacer el mandado de lá cocma, llamar a
misa y doblar a muertos, cuando los dolientes paguen
el "Santo Oficio."
.
Casimiro oyó la consigna sin inmutarse y se dijo:-El
señor cur,1. cantará alegre, pero lo que es a mí no me
divierte; además, quién puede ser su señoría que co~
Casimiro no tope en duro, pues lo que es yo .... segui·
ré háéiendo lo que me venga al pelo
El señor cura marchó con Casimiro a ponerlo en po·
sesión de sus trabajos, presentándólo primeramente con
señora Inés, anciana de malos hígados y dignísima co·
cinera del señor cnra.
Señora Inés miró de arriba a abajo a Casimiro, y en
tono agresivo le preguntó:
·
-lQuién es tu madre, mucb.&lt;cho?
-Señora Rufina.
- l La verdulera del parián ?

-La misma,
-lY cómo vienes aquí?
-Dicen que en calidad de hijo adoptivo.
- !Vaya! Buena carga se ha echado el señor cura.
Casimiro hizo otro tanto, mirando detenidamente a
señora Inés, le preguntó:-¿Y usted qué es aquí 1
- lYo?
-Sí .... usted.
-Pues ...... yo soy la ama.
-De manera que usted va a ser mi patroncita.
-Yo mismo.
-Pues ..... .
--&lt; Pues qué ?
-No, nada. Nomás que querí'l saber qué clase de
pájara era su mercé.
-¿Qué es eso de pájara?·
.
-iMire, mire! No se h,¡ga la inocente.
-No gastes mucha confianza conmigo; entiende que
yo no soy la consentidora de tu madre y sábete que
que conmigo se hih muy delgado
-iiA poco!!
-Como lo oyes.
-Pues sepa, señora Inés, que yo también sé poner
el aire.
-Bueno, bueno; ya veremos de qué cuero salen más
correas
-Veremos ..... .
-Por de pronto, largo a traerse el recaudo.
Casimiro cargó con el canasto y se marchó al parián;
por el camino se fué pensando en el porvenir y se de·
cía- de aquí en adelante será otra mi vida; ya no car·
garé los botes de agua, ni limpiaré las ceboll~s y ~enos
cuidaré los animales mostrencos. En este soliloquio en·
!retenía su magín y caminando llegó a donde iba; des·
pués de comprar los garbanzos se dirigió al pu.,sto de
señora Susana, acérrima enemiga de su madre, tan solo
porque vendía cebollas.
Casimiro, en vt,z de comprarle la verdura a su ma·
dre, se la compró a señora Susana, pero Rufioa, que
comprendió la ·mala intención de su hijo, refunfuñó y
montada en cólera le dijo-por qué no me mercas a
mí las cebollas 1
- Porque oo quiero.
-Ya te las avendrás con el señor cura en cuanto sepa tus gracias.
-Mire ...... no me asuste con el petate del muerto,
pues entienda usted que ya estoy curado de espan·
tos.
-Calla, majadero.
-Cálleme si puede.
Rufina cogió uo manojo de cebollas y con más punte·
ría que un carabioero, le plantó tal golpe a su hijo.que
lo hizo rodar por el empedrado. Casimiro se levantó
aturdido y poquito a poco se fué retirando del puesto
de su madre, y cuando ya estuvo lejo5, se puso a silbar·
le la "muerte seca" a todo su sabor.
o o o
Aquí tiene el mandado, señora Inés.
-Bueno, ahora vaya y pó:1gase a las órdenes del re·
verendo.
Casimiro se marchó al departamento donde se eocc&gt;o•
traba el párroco y cumpliendo con lo que había orde·
nado señora Inés, le :lijo-aquí me tiene para lo que se
le ofrezca.-El señor cura abandonó sus meditaciones
e inmediatamente se diriR:ió con él a la escuela; al llegar al establecimiento, el maestro salió a su encuentro
poniéndose toda ht juventud de pié. El párroco le dijo
al maestro: que allí le llevaba a aquel muchacho y que
le suplicaba pusiese empeño en su educación. El maes·
tro, fiel servidor del reverendo, cumplió con lo manda·
do, poniendo a Casimiro en la banca de los distinguí·
dos.
Debo advertir que ta,nto el señor cura como Rufina,
abrigaban la esperanza de que Casimiro cambiase con
el tiempo de conducta; desgraciadamente la creencia
fué ilusoria, pues siguió el mismo; en fin. dicen que na·
tura! y figura hasta la sepultura: sin embargo, pronto se
distinguió entre sus compañeros por su afición al canto.
Si no hubiera sido por esta afinidad con el arte, quizá el reverendo le hubiera despedido, pero todos sabemos que en este mundo por algo nos hacemos necesa·
ríos; además, Casimiro, sabía por instinto aparentar y
sacar partido de las flaquezas de sus semejantes.
En uno de tantos días que van y vienen, se le ocurrió
a Casimiro proporcionarles a sus compañeros de &lt;jolgorio,&gt; un rato de diversión , y sin pararse en pintas,
buscó el medio de llevar a efecto su idea.
¡Ni mandado a hacer! pues hay tienen ustedes que el
maestro se presentó en el establecimiento demasiado
briago; por sunuesto hay que advertir que esto no era
raro, pues con frecuencia atrapaba uoas papalinas fenomenales. Casimiro, al verle de aquella manera, salió

violentamente de la escuela y se dirigió a un tendaj6n.
El lector dirá que qué tiene de particular esto; pero
mucho ojo, ¡que ya verán en qué va a parar todo esto!
Casimiro compró eo·e1 tendajón mencionado varias
docenas de cohetes y ~e dijo-tan luego como el maes·
tro empiece a dormir &lt;la mona,&gt; rodearé su mesa de
cohetes y después ...... ¡voy que prendo la mecha y to·
do mundo a gozar.
En marcha a verificar su fechoría, llegó con 3us com•
pañeros y después de manifestarles sus propósitos, les
preguntó: ¡Qué tal, compañeros! Todo el mundo aplau·
dió la idea; pero ahora, ¿quién le pondría el cascabel
al gato ? es decir, ¿quién prendería la mecha?
Después de mucho deliberar sobre el particular, sal·
tó un condiscípulo diciendo: &lt;Compañeros, lo mejor se·
rá echar una porra y el designado por la suerte, irá sin
disputa a encender la mecha.&gt; La pénsula fué ~a proba·
da por el consejo infantil y manos a la obra.
Ahora ¿saben ustedes quién . salió favorecido por el
azar? pues el mismísimo Casimiro, quien después de
prender un cigarrillo, se dirigió al escritorio a coosu•
mar la obra.
No había retrocedido ni dos pasos cuando estallaron
los cohetes. tronando tan fuerte, que el maestro, de un
salto fué a d.ir a un rincón, lanzando al aire tales aspa•
vientos, que sus discípulos temieron de su estado mental; sin embargo, pronto pasó el temor y engolfados por
el placer gritaron a todo lo que supieron: ¡Viva la botella, viva el maestro .... muera tía Inés .... vivan los
monos!!
Los gritos causaron alarma en todo el pueblo, pero
en ninguna parte como en el templo, pues a esas horas
se encontraba el reverendo explicando a los fieles las
hazañas de Sao Expedito.
.
Los fieles pretendieron abandonar el templo, pero e 1
señor cura les suplicó que permanecieran en la sina·
goga del Señor hasta saber lo que pasaba. Los creyentEs
obedecieron, pero eran tales los aspavientos que aquello parecía el fin del mundo.
Entre tanto los muchachos de la escuela, abandona•
ron el establecimiento y en manada entraron a la pa·
rroquia, haciendo tal algazara, que aquello parecía la
invasión de los bárbaros.
Como se ve, esto fué casi casi el disloque, pues P.ra
tan grande la confusión que no hallaban que hacer ni
los feligreses ni el señor cura. A las dos horas más o
menos de estar en aquel encierro, el reverendo y los
vecinos supieron lo que había pasado y enterada la au•
toridad de lo acaecido, supliioó al señor cura se sirviera
despedir al borrachales del maestro.
El párroco, cansado de las peripecias de Casimiro,
sacó de sus tesoros algunas monedas y le dijo-aquí tie·
nes estos dineros para que los inviertas en algo que te
sirva y favor de salir de mi casa. Casimiro se puso tris·
te; pero aquellas monedas no eran cualquier cosa ; pe·
ro ...... ¿cómo dejar aquella casa donde vivía la mujer
del sacristán que le daba carita y le mimaba con un
cariño para él desconocido! esto era lo más doloroso;
pero ante la resolución del reverendo no le quedaba
otro recurso que marcharse a otra parte,
Casimiro echó a correr por el mundo, aventurando
aquí y allá sin e ocontrar oficio ni beneficio, y despuls
de avenírselas con los rigores del destino, cayó a un
puerto de importancia, donde por verdadero azar. fué
a dar a una casa de tahures. Desde este momento cam•
bió su vida; en aquel antro del vicio hall6 la suerte,
jugando diariamente con cuanto &lt;vago&gt; se presentaba
en la pocilga.
En uno dP. esos tantos días que van y vienen, sin que
el hombre abone a su efímera existencia sus venturas
o sus desgracia~, Casimiro topó con un árabe, quien poseedor de una gran fortuna decidi6 aumentarla con los
dineros que le ofreció Casimiro bajo el encanto de la
baraja. Ambos tahures se entregaron al juego y en me•
nos que canta un gallo, Casimiro le ganó a su c0ntrin•
cante algunos cientos de monedas y un gran cargamen•
to de anteojos verdes. Con tan monumental ganancia
Casimiro resolvió transportarse a su pueblo, que hacía
años y fahces días no visitaba. La idea fué puesta en
práctica y cuando lleg6 a su pueblo, todo mundo salió
a recibirlo, inclusive el párroco, que creía de buena fé
que su protegido ya había cambiado de conducta.
Casimiro, que sabía aprovecharsp de la bondad de
sos semejantes, le contó al señor cura algunos de los
rasgos más culminantes de su vida, por supuesto muy
diferentes de los que en realidad había experimentado
contándo!P. que había vuelto a su pueblo, primero por
ver a los suyos, y ~egundo por realizar una poca de mP.r•
cancía· El párroco ofreció ayudarlo en todo lo que pu•
diera.
·
Enterado Casimiro de la buena voluntad de su pro·
lector, le dijo que necesitaba que le ayudase a realizar
un:1 gran cantidad de anteojos verdes que traía.
El señor cura vió la venta muy difícil, primero, por·

o

que era preciso que todos los vecin&lt;;&gt;s estuv_ieran meo·
pes o présbitas para vender tan crecida c;lDhdad de _anteojos; y segundo, porque que él no pod1a con~erhrse
de párroco en comerciante; sin embargo, resolvió. ayu·
dar a Casimiro y echándose en brazos de la Providen·
cía, pensó sobre el medio de resolver el problema de
una manera honrada.
Después de mucho idear hall6 que la única manera
de salir avante, era sin duda inventar algo supra-huma·
no y al efecto le dijo a Casimiro-he pensado, para po·
der vender tu mercancía, manifestarles a los fieles en la
misa del domingo próximo, que un aogel le reveló al
Santo Papa, que para el primer viernes de cuaresma
descenderá el Padre Eterno a la tierra.-Casimiro, que
no tenía ae tonto ni un pelo, exclamó: ¡¡Superior, supe·
rior!l pero ustedes comprenderán que ambos presentían
un lío estupendo, ¿pero qué hacer con tanto anteojo? sin
duda que venderlos como se pudiera.
.
Combinada la venta de los mentados anteo¡os y lle·
gado el día señalado, el reverendo con más valor que
el que le habla a un muerto.le ordenó al campanero
llamara a misa cantada. De balde será manifestar que
todos los fieles de la comarca ocurrieron a. la mencio·
nada misa.
El señor cura, después de verificar el "Sao te Oficio,"
abordó la cátedra sagrada, lanzando al espacio tres o
cuatro frases sacramentales y se perfiló de lo lindo,
manifestándoles a los fieles con las mejores frases que
se supo de co~rido cuando fué seminarist_a, el descendimiento aludido. Como era natural, los fieles tragaron
la píldora, co~siderando el arribo del Padre Eterno
como la maravilla más sorprendente del siglo; yde ver·
dad que lo hubiera sido si el Padre Eterno se . hubiese
tomado la molestia de visitar este valle de lágrimas.
Entre tanto, el señor cura,.antes de terminar su plática
les dijo a los creyentes-que aunque el. Padre. Eterno
se haría visible al género humano, y quizá al inhuma·
00 también, no le verían a aquellos que no se compra·
sen unos anteojos que para el efecto él tenía.
Como ustedes comprenderán, aquello de comprar
unos .&lt;nteojos y confesarse Y. hacer otras . rnen_udenc~as
de la fé no es mucha historia para los villorrios, quie·
nes tratándose de la salvación venden hasta la camisa.
La venta de los anteojos fué superior, según díceres
de los que fueron testigos oculares, faltaado para muchos fieles.
En dos por tres llegó el viernes indicado, reinando
tal entusiasmo en los creyentes, que la pura verdad el
señor cura y Casimiro comereod.ieroo que todo a9u~llo
iba a terminar en algo trágico; s10 embargo, Cas1miro,
dijo a su protector-no tema usted, de los audai:es es la
victoria y ambos, armándose de valor, estudiaron el
modo d¿ darles más solemnidad al acto, para cuyo efec•
to el reverendo ordenó a los monaguillos que todos los
santos de busto fuesen trasladados al ca□po donde todo
mundo se reuniría para ver el descendimiento del Padre Eterno.
A las tres de la tarde, hora citada para ver el deseen·
dimiento del Padre Eterno, el señor cura y los fieles se
encontraban en el llano, esperando el gran aconteci·
miento, pero después de mucho pelar los ojos, se con·
venció, tanto el párroco como los cong regados, de que
el HACEDOR SUPREMO no descendería, pues por
ningún rumbo había señales de tal cosa.
Los creyentes, no obstante su esperanza de estrechar
la mano del Padre Eterno, o cuando menos de besárse·
la, se preguntaban el motivo que había tenid~ para no
hacerse visible; pero el señor cura, que muy bien sabía
que ni por chanza descendería, ideó salir de tao apura·
do trance y con las lágrimas en los ojos, les dijo a los
fieles:-Sin duda, alguco de vosotros no se confesó como lo manda la Santa Madre Iglesia, y por eso no te•
nemos la dicha de ver al Hacedor Supremo.-Los fie·
les al oír las palabras de su reverendo, empezaron a
echarse en cara los unos a los otros tan terrible sacrile·
La Virgen y el niño por Boticelli.
gio, llegando a tal grado la indigm..ción, que el señor
cura tuvo que intervenir en el asunto, resolviéndolo de
Por varios instantes anduvo la pluma flot~ndo en el
- iCalla, calla !; mejor has otra cosa.la manera siguiente:
espacio, sin que la dejasen tomar asiento los fuertes so·
-Pero .... ¿cuál?
De pie en el púlpito improvisado, estudió la manera plidos de los fieles, que ya se habían puesto muy listos;
- Pues abre una cantina, un billar; en fo, algo que
de taparle el ojo al macho, es decir, de salir avante del entre tanto, el reverendo ignoraba el fin que tuviese no nos comprometa.
aprieto.
._
aquella farsa; sin embargo, esperaba que alguien se
Casimiro tomó el consejo de su protector, y después
Los proyectos fueron tantos, que lleg6 a la confes10n ; aplomase al soplido para echarle la culpa.
de deliber;,r c.etenidamente sobre el particular, abrió al
pero en los momentos más supremos, siempre pa~a por
La pluma seguía flotando en el aire, hasta que un público una cantina, con el din1::ro d e los mencionados
la mente algo prodigioso. Después de mucho pensar, vientecillo la llevó a la cabeza de San Pedro, quien no anteojos.
¡gran sorpresa!, el reverendo se mete la mano al bolsi- le sopló, tan solo porque era de palo y carecía de pul·
Esta nueva lucha, al parecer buena y honrosa, le pro·
llo del chaleco y da con una pluma de ave ; y por pura mones.
porcionó tales dolores de cabeza al señor cura, que ya
inspiración la encontró útil para resolver el problema,
El señor cura al ver esto, exclam6: ¡¡Hijos míos, hi· verán ustedes, si tienpn la calma de segu:r leyendo.
y be aquí el desarrollo.
jos míos!!, San Pedro no dejó salir al Padre Eterno.
E n el pueblo de Casimiro se encontraban dos tinteriToma la pluma, y mostrándosela a los presentes, les L os fieles, al oír los aspavientos del reverendo, quisie· llos medio versados en el ateísmo.
dijo:
ron protestar contra la conducta del Santo portero, pe·
Estos amigos, que creían ser pozos de ciencia,"'"arma•
&lt;Esta pluma señalará al hereje.&gt;-Casimiro, que esta- ro ...... en fin, se postraron ante la estatua de San Pe- b:10 1:atalla con cuanto católico presumía de entendido
ba a su lado, le dijo en secreto-que aquello era muy dro, y a voz en cuello le interrogaron: que por qué no en la materia.
aventurado, que mejor inventara otropretexto,-pero el le había permitido la salida al Padre Eterno. San Pe·
El lugar de las discusiones era, por Jo general, la
señor cura, que ya tenía el proceso de su pénsula, no se dro, que era de palo, no les contestó ni en broma.
cantina de Casimiro; prolijo será traer a colación las
paró en mientes y les dijo a los fieles-el culpable será
d isputas de l&lt;;&gt;s polemistas; sin embargo, diré a ustedes
a aquel a quien le caiga esta pluma, y echándola a vo·
o o o
que allí se hablaba de los milagros de los Santos, de los
lar, flotó por el aire, volviendo desgraciadamente en la
/
errores del cristianismo, de la inviola bilidad del Santo
misma dirección del señor cura, quien al verla se puso
-/Qné te parece el apuro en que me has metido ?
lívido; pero en cuanto llegó la pluma a su cabeza, la
-Pues ...... señor cura ¡Tremendo! pero yo ya me Papa, de muchas cosillas que la pura verd.&lt;d aquellos
miserables no entendían ni jota:
arrojó de un fuerte soplido, por supuesto, con un sopli· imaginaba que usted iba a salir vencedor.
Casimiro, que picaba de ilustrado, llegó día en que
do disimulado.
- Dale gracias a Dios que me salvó de tan espeloz•
se declarase p.&lt;rtidario de los ateos y acérrimo eoemi•
La pluma, con s:: nueva dirección, fué a dar al pó· nante aprieto.
pulo, puo éste, que en tratándose tl.e no dejarse tomar
- Ya lo creo que se las he de dar. Ahora dígame ¿a go de los beatos.
el pelo, sé dijo para su coleto: &lt;hacer como hacen no es cuánto ascendió la venta de los anteojos?
Al saber el reverendo el cambio de su protegido, se
pecado&gt;, y en cuanto les llegaba la pluma, se la espanta·
-iFrioleral A seis mil pesillos.
apresuró a sacarlo del error, explicándole diariamente
bao con un fuerte soplido, escapándose así de la culpa
-Bueno, venga la mitad y quédese con la otra, y su los pasajes más elocuentes del Evangelio; pero Casimi•
que quería echarles el párroco sobre su conciencia.&gt;
mercé dirá si repetimos el color.
ro, que se pasaba largas horas conversando con los

�&lt;Pe rdó name, Padre Eterno, que yo dudaba de tu existencia.&gt;
&lt;Perdó name, Padre Eterno, que yo soy nn miserable.&gt;
&lt;Perdóname, Padre Eterno, qne yo soy un mal hijo&gt;
&lt;Perdóname, Padre Eterno, que yo soy un ingrato
con mi protector.&gt;
Perdóname, Padre Eterno, que yo tengo amores con
la mujer del sacristán.&gt;
- Eso no te lo perdono, miserable.
Casimiro, al oír esto, duplicó s us ruegos: pe ro e l Padre Eterno, que era como ustedes saben, el sac ristán y
el marido de la amante de Casimiro, se mostró inflexi·
ble, negándole todo perdón.
Por muchc,s instantes estuvieron b atallando, hasta que
cansado el sacristá n y deseoso d e sabe r los líos que se
traía Casimiro con s u maje r, le dijo-sigue diciendo
tus pecados.-Casimiro, que pretendía reconciliarse
con el Hacedor Supremo, de tendido d ijo cuauto hacía
coa la adúltera.
Fué tanto lo que desembuchó Casimiro y lo que le
pudo al sac ristá n, que como Dios le dió licencia a este
último, se desató y más bravo que un Miara, arre metió
contra el impío, dá ndole tal golpiza, que Casimiro caíÓ
en la cuenta de que el Padre Eterno no era tal cosa,
sino un humano como cualquier otro y reaccionando,
vió que el Padre Eterno era el mismísimo marido de
su am-inte e irritado p0r el engaño y por el descubrimiento, sacó de sus bolsillos uoa daga afilada y cargó
fuertemente sobre el sacristán, dá ndole tales puñaladas.
que el Padre eterno cerró los ojos y abandonó la vida.
Cuando el reveren"o bajó a ver qué resultado había
tenido el simulacro celestial, vió lo que nunca se espe·
raba, un asesinato en el templo del SEÑOR; y abisma·
do de tao horripilante sacrilegio, corrió en busca del
jue:. para que éste tomara coaocimieato· del hecho, pe·
ro u ,te des comprenderán que el representante de la
justicia, al ver ua :,anto asesinado, retrocedió espanta·
do, y sa bedor de sus oblig~ciooes, le dijo al señor cura
q ue él no tomaba conocimiento del hec ho, por la sencilla razón de que su jurisd icción era limitada; además,
que él no podía juzgar de los delitos supra-humanos.

dad enloquecedor a de los hombres. Yo conozco mu~ho
ese viejo jardín que las manos d e mis abuelos cultiva·
r on cua ndo en sus corazones florecía el a mor , y quién
sabe s'i eo las mismas horas de crep úsculo en que he
venido a él para dar a mi espíritu el alimento del perfume, de la suavidad y del silencio, esos abuelitos se
d ie ron muchos besos bajo esos mismos castaños donde
yo he soñado muchas cosas Y quién sabe si ellos, en su
afán d e Henar la copa de cristal de la vida y del amor,
no se apercibieron de esa agonía tao suave de las rosas. Segura mente q ue ellos mismos en sus idilios apresura ron la muerte de muchas flores recién abiertas, y
segura mente que, por descuido o por fal ta de refina·
miento espiritual, no llegaron a gustar la dulzura de
esa muer te.
¡Ah! Entonces hubier a n compre ndido, como yo com·
p rendo ahora, qué fa stidiosa y q ué vulgar ~s la mue rte
de los hombres, en uo rincón penumbroso y solemn e
sio ver e l cielo, sin sentir una caricia de aire tibio y
de perfume que refresque la ú ltima congoja de la
vida ... .

Sr. Coronel don Ra món Castro, nombrado prefec to
político de Tlalpam.

La agonía de las rosas
Bajo el atardecer, frente al viejo jardín donde apren·
dí, siendo niño, el sentimiento de las cosas frágiles, mi
alma mira la agonía lenta de las rosas y p iensa mi alma
que las rosas muere n muy d ulcement e, sin esa vulgar¡.

o o o

Señor Lic. don Adolfo de La Lama, nombrado
Sub,ecretario de Instrucción Pública y
Bellas Artes.

ateos, por nada de esta vida que quiso cambiar de opinión, pues creía firmemente haber salido del error.
Una verdadera lucha se armó entre protector y pro·
tegido, llegando algunas de las discusiones al vivo rojo.
Por mucho tiempo duró esta batalla, hasta que ua día,
cansado el señor cura ·de la obcecación de Casimiro, se
le ocurrió bajar del cielo al Padre Eterno, por supuesto esta vez no para verder anteojos, sino para sacar del
pecado a Casimiro.
La idea fué superior y sin robarle al tiempo tiempo,
le dijo a Casimiro que le iba a demostrar que lo~ Santos
hacían milagros, y que el poderío de Dios estaba manifiesto en todas partes.
Casimiro se dejó llevar por el pá rroco y le dijo-vengan las pruebas.
Aquí fué Troya, pues cómo obligar a los Santos a ha·
cer milagros, ¡imposible! ; pero un rayo de luz providencial cruzó por su cerebro, e iluminado por el cielo
se palmeó la frente y le dijo a su facristán: &lt;Hijo mío,
hay que hacer un simulacro celestial&gt; El sacristán se
quedó ea ayunas, es decir, no entendió ni jota.
Cuando el reverendo ya tuvo madurada la idea, Je
dijo al sacristán: hoy a las siete de la noche, te vestirás
de Padre Eterno; tu hijo .Y yo subiremo, al cimborrio
del templo, y por los agujeros que caen al interior, te
~charemos una cuerda, de la cual y una vez vestido
como te digo, te atarás a ella, entonces nosotros te alza·
remos a pura canilla hasta que quedes en el espacio y
c erca al dombo del cimbqrrio; después yo bajaré y lle·
varé de la mano al incrédulo de Casimiro hacia donde
tú te enc!leotras suspendido, para que éste, al verte, se
arrepienta de sus errores. Muy fácil es que Ca~imiro
aun así dude de la existencia del TODOPODEROSO,
que en esta vez tú vas a hacer sus veces; pero para
consumar mi obra, le dejaré solo en el templo y yo volveré al cimborrio, coa el objeto de irte bajando hasta
una altura que te distinga y pueda hablarte, y tú exortarlo al arrepentim,eoto.
Así pasó todo, pero . . . . .. vamos a la mejor del colo-quio:
Casimiro, con toda su incredulidad, sintió miedo ante
la preseoeia del Padre Eterno y maravillado de la ma•
jest:l.d del Hacedor Supremo, se echó e n brazos de la
f e y a voz en cuello pidió el perdón de sus pecados. En•
tre tanto, el Padre Eterno, o sea el sacristán, esperó el
momento opartuno para dialogar con Casimiro que tragaba la píldora, no obstante su talento.
Frente a frente se encontraron Casimiro y el sacristán, es decir, Casimiro y el Padre Eterno. El pecador,
arrepentido y armá ndose de va lor, le habló de esta manera:

Todo os parecerá cuento, pe ro dejemos a un lado Jaq
menudencias y penetrad en el fondo del cuentecillo y
os encontraréis algo con visos de realidad ; por supuesto,
yome lavo las manos y todo lo paso al costo, es decir,
lo cuento tal como lo oí de los labios de mis antece·
sores.
LAURO G. C ALOCA.

Por un error de formación de nuestro periódico, que
somos los primeros en lamentar, ·apareció en el número
de nuestro semanario, correspondiente al último do·
miago, la preciosa composición titulada &lt;Ojos Verdes,&gt;
del inspirado vate don Salvador Díaz Miróo, calzada
con la firma del señor don Baldomero Hoyuela, autor
de una composición poética que debió haber aparecido
en el mismo número, y que fué retirada a última hora
por falta de espacio.
Esperamos que taoto el señor Díaz Mirón como nuestros lectores, oos perdonarán esta falta, enteramente
ajena a nuestra voluntad .

Una r osa muy bla nca que me recuerda las manos de
una novia d e la infancia , se está poniendo pálida, tao
pálida que da tr isteza verla . Ya casi va a morir, porque
ha inclinado s u blancura hacia tierra, como para nos·
otros los hombres, a pesar de ser hombres, oo hemos
podido descifrar; ya casi va a mor ir , porque uoa flor
vecina la está lloraodo. Allá, hacia la mitad del jardín ,
están agonizando unas rosa~ azules .. . . así eran de azules los ojos de otra novia de mi adolescencia. !Pobre·
citas .... Se están ponien do ta mb ién muy pálidas, y eo
su agonía de du lzura y de paz parece que se interroga n
entre sí. Y a llá, en el rincón obscuro don de se ha muer to el sol, hao agonizado y cootioúao agonizando muc has
rosas azules, blancas y rojas. P e ro todo to silencio,
muy en silencio; sintiendo el dardo invisible de la
mue rte sin da r u n grito, sin desesperációo , sin sobre·
salto y arrojando por la herida abierta toda la sa ngre
de sus venas: el perfu me .. . . Así, eo sile ocio, e n uo sil e ocio q!.!e sólo interrumpe de c uando en cuando el balido de uoa oveja del prado cercano, el murmurio del
l:ilillo de agua y el quejido de uoa y otra hoja seca que
cae. Así. .. . ¡Oh , qué grato es morir así, en ti mayor

Señor Ingeniero don Salvador Echegaray, quien repre·
sentará a México en la próxima asamblea de la
&lt;Asociación Internacional para la Prevención
de las Huelgas&gt; que se reunirá en Septiembre en Gante.

A EFRÉN GóMEZ

Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
. .•• Aquella voz incierta,
aquella voz pausada
que en la noche sombría
me dijo, pertinaz, que me engañabas,
fugitiva y auster..
llegó vibrando hasta mi oscura estancia,
y al bailarme agobiado y sin consuelo
penetró en los arcanos de mi alma .. . .
¡Era cierto! .... Las brisas rumorosas,
al besar el cristal de mi vAntana,
con voz débil } triste me decían:
-olvídala, mortal. . .. " ella" te engaña,¡ Era cierto! .... El sollozo de la fuente
la voz de l:is campanas,
'
en mis horas tediosas,
llegaban a mi estancia
dejándome tristezas infinitas
y voces delatoras de tu infamia ....
Cuando la tempestad, rauda y siniestra,
sus torvas iras desató, mi barca,
ya sin timón sobre la mar bravía,
hundiósP., al fin, eo las oscuras a ~uas,
y cuando el ruego se asomó a mi boca
ya estabas lejos de la inmensa playa . . ..

···· ···· . . . ······· .. .. ........ ·······

iEra cierto!. ...
Las brisas Tumorosas,
al besar el cristal de mi ventana,
con voz débil y triste me d,-cían:
-olvídala, mortal. ... "ella" te engaña.
Señor Lic. don J usto Castillo, nombrado asesor de
la Comandancia Militar del Distrito Federal.

CESAR CAMACHO.

•
Palacio Municipal de la Ciudad de México.

Sr. log. doo Jesús T . Acevedo nombrado Director
General de Correos.
silencio, vie ndo el cielo, sintiendo la caricia del a ire,
s in que nadie nos difi culte la muerte! ¡Ah! Si los homb res p ud ié ra mos entr egar a la tie r ra el último aliento
de la vida así como las rosas, iqué dulce ser ía la agonía
de los hombres!
'1:AURICE MAE T E RLINCK.

�.,

IL,m§ i!ii~~llm$ cdl~ llal &lt;C©&gt;Il@m
All!lll~1llll'il&amp;.

•

o~s~il

..

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EN

TLALPAM.

o

El día cuatro de los corrientes celebró
la colonia americana residente en nuestra
capital, con el entusiasmo acostumbrado'
la fiesta conmemorativa del aniversario de
la independencia de los Estados Unidos,
iniciada por el gran Jorge Wa~hington. Co·
mo de costumbre, la fiesta se llevó a cabo
en el tívoli del Eliseo y se compuso de una
pule oficial, discursos, banquete presiden·
cial, etc., una deportiva y una popular
consistente en la grande kermesse y com-

bate de serpentinas en las callecitas del
parque del tfvoli.
El señor Presidente de la República fué
c,specialmente invitado para presidir la
fiesta y, cumpliendo con dicha invihci6n,
se presentó en el tívoli a las diez qe la
mañana, acompañado por varios miembros
de su gabinete y asistió a la parte oficial
de la fiesta, habiendo brindado porla pt'bs·
peridad de la colonia americana y por el
gran pueblo de los Estados Unidos.
;Las personas que hicieron uso de la pa·
labra, amantes de México en su totalidad,
hicieron votos por el restablecimiento de
la paz en nuestro país, y predijeron una
era de gran prosperidad.

~
~

~-~--=----=---_ -_-_-_-_-_-11
Sumamente lucida fué la fiesta efectuada el
domingo último en el edificio de la Escuela Co•
rreccional, en Tlálpam, para repartir sus premios y recompensas a los alumnos de las escue·
las nl.cionales de la locdidad que se distinguieron durante el ú1timo año escolar.
El acto fué sencillo y emocionante; como ya
dijimos, el sitio elegido para la fiesta fué el salón de acto, de la Escuela Correccional para
menores, el que fué decorado con panneaux y
artísticas piens florales distribuidas convenien•
temente en los muros.
Hacia el fondo del salón se improvisó un pe·
queño teatro, donde se verificaron todos los ac·
tos de que se compuso el programa.
A un lado, y h~ci;,. el ala izquierda del esce·
n:i.rio, Ae levantó una tribuna en la que tomaron
asiento los señores L~opoldo Kiel, director de
Instrucción Primaria, profesor Lucio Tapia, ins·
pectar de las escuelas de la cuarta zona, seño• Grupos de niños de las escuelas de Tlálpam, que recibieron sus pre·
ritas María Guerrero y Luciana García, directo- mios en la fiesta del domingo pasado.-Niñas que cantaron el Himno
Nacional en la fiesta de premios.-Niñas premiadas. -Alegoría.
ras de las escuelas superiores de Tlálpam y Co•

yoacán; señoritas profesoras Soledad Basurto,
Manuela Montes de Oca, Juana Reyes y profeso•
res Germán Andrade, Jesús Estrada y Francis·
co Nieto.
Cerca de quinientos niños de ambos sexos concurrieron al festival, que fué amenizado con al•
gunas piezas tocadas por la banda del mencio·
nado establecimiento.
Ciento cincuenta alumnos de las escuelas de
Tlálpam y otros tantos de las de Coyoacán, re·
cibieron premios.
El Presidente de la República en las fiestas de la colonia americana el 4 del actual.-Tres damas americanas portando el tradicional
gorro del ejército libertador. -La kermesse en el Tívoli.

..

t

�troversiu. Hocacio, el .:!picureo fué
uno de los moralistas, que rico, feliz, despreció a todos: o, por el contrario, filósofo, hacia vida bohemia,
modesta, sencilla, despreciando el
oro? Tal es la cuestión que se ha
presentarlo a los críticos que se ocuparon de tan inspirado poeta.
Sabemos que después de haber
lanzado su famoso apóstrofe: &lt;O
rus, q uando ego te aspiciam&gt; nos da
alguuas indicaciones, sobre la cuestión citada, diciendo &lt;yo prefiero
una mes:i frugal con legumbres de

CASTelLANA
:,~
-~
de visiones efímeras se puebla mi cabeza
cuando de luz de plata se puebla la llanura. .

Horas muertas
Yo deseo una casa con ventanas abiert~s
sobre un jardín dormido y silencioso Y Inste,
y vivir una vida llena de cosas muert~s,
con el aroma vago de lo que ya no existe,
También quiero unas horas de gris melancolía
en una vieja eEtancia, cuando_muera la ta~de,
y que al decir mis versos redimas la elegta
de la sorda epopeya de mi vida cobarde.
Quiero que nos digamos un himno f~nerario
en el que vibren todos los remotos festu~es, .
que al surgir del olvido como de un rehcar_10
caigan sobre nosotros como hambrientos mastines.
Después nos amaremos en un lejano huerto
rodeado de altísimos cipreses sepulcrales,
donde sólo entre pobres blancas flores de JJ?-Uerto
broten nuestras divinos rojos besos nupciales.
Llevarás un vestido de un suave color crema,
para que sea pálido todo cuanto soñemos.
y yo, sobre tus sienes escribiré el P?ema
de una blanca corona de blancos cnsantemos.
y luego de las horas de juegos inf~~tiles
en que a tus pies me tienda_ como un _mno cansado,
deshojarán tus dedos frág1l~s y sutiles
las simbólicas flores marchitas del pasado.
Me contarás tus penas, tus amargas tristezas...
Yo callaré mi negro rosario de dolores ....
¡y cuando sobre el pecho caigan nuestras cabezas
, haré como que río para que tú no llores .... !
y así iremcs la vida pasando poco a poco ... .
¡Tristezas de mbántropo y alegrías de loco
desgranarán mis labios en el atardecer .... !
¡Y en )a penumbra vaga de la ~oc~e cercana,
tú no serás mi amante, por..¡ue ~eras mi he~man~
al cerrar las heridas que me hizo otra mu¡er.....

Horas sedientas
Presentí el grato ensueño de tu vida dicbo~a.
Unas "Rimas" de Bécquer_ estaban sobre el piano,
En el búcaro había marcb1t~d:' una rosa
que de un rosal cortara la tlzianesca mano.
r

r

di
ló
m
ar
te

nu
asi
Inst
pee
rit
ras

Luego, estaba tu lecho bajo la advocación
de una imagen sagraJ_a~ reverente. austera,
a la que cte rodillas dinas la oracton
de tus bellos anhelos de chiquilla soltera.

r

Eras rubia .... tan rubia c~mo un rayo de oro,
Eres bl anca ... •ta n blanca .como un almendro en flor.
Un canario rimaba su cántico sonoro,
y en tus ojos babia puei,to fuego el amor.

No me jures amor, jura tan sólo .
Que cuanc10 muera irá~ al ceme?ter!o
y en mi tumba, al abngo del m1steno
Una flor dejarás.
Entonces mi alma desde el otro mundo
A la tierra vendrá sólo por verte,
y triste, resignada con su suerte
Podrá ya descansar.
Después una oración_~urmura_ q~eda,
Que la .ignoren tus labios y tus ?JOS,
Entonces seutirán tus labios roJos
Un beso, una ilusión.
Mas no temas, es tierna despedida,
Tu rezo puedes terminar con calma:
El beso, es la caricia de las almas,
Es el eterno: Adiós.
Jalapa, Junio 29 de 1913.
JORGE E. GOMEZ.

~ItID&gt;llíiAAID&gt;©
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
¡Oh, qué dulc~ es vivir!
Vivir únicamente
Pensando en ilusiones y quimeras:
Y del cósmico ruido separado;
Y tan sólo, del Ser Omnipotente
Sentir la eternidad de lo ignorado,
Como árbol corpulento
Que altivo y orgulloso se levante,
Mostrando al firmamento
La augusta cabellera;
.
Do fabriquen las aves sus mans10nes
y el filomelo entone sus ende.:has,
Que entre la frond:1 verde y pa_lpitante
Los pájaros preludien sus canciones.
Enhiesto centinela
Del aquilón las furfas desafíe;
Agítese el ramaje, mas el tronco;
Como nervuda pierna
De luchador romano,
No doblegue; y cual roca
Que a la orilla del ponto
De las olas los golpes recibiera,
Y en argentina espuma .
Al piélago agitado devolviera,
Irgase aquel coloso,
Poniendo una barrera,
Al burac án furioso,
Como la roca al mar.
Fiel y mudo testigo
De rudo batallar.
Jalapa, 1913.
FRANCISCO R. VARGAS.

N-octurno XIX
A la Srita. Ro;a Liprandi.

Eras una exquisita, mística figuli~a,
tanagra modelada por la mano ~ebnl . .
de algún lejano artista de la estirpe d1vi?a
que floreció en la Grecia refinada y suttl.

En la tediosa calma de aqueste apartamjento
disipo mis tristezas cantando mi pasado,
y dejo libremente viajar al pensamient? ,
basta el país remoto por la muerte habitado.

Yo anhelaba vinieras al jardín solitario
ara deshojar juntos sus ~o~es una a _una.
~a en la jaula dormía tu hnco canana
y en tu boca besaba blandamente la luna.

Distraigo mis tristezas con el recuerdo hermoso
de todo lo que ha ido hacia región ignota
y, en medio del tranquilo, ~el sepulcral reposo,
dibujo-como Werther- la imagen de Carlota.

................... : ....... ..... .
Eras como nimbada r,or un halo ~ivi?o;

tan cerca de mí estabas, que te tendi mis ~raza, ....
·Mas fueron tus sonrisas para otro peregrmo.

~esbaciendo mi pobre corazón en peqazos! · · · · · ·
G. MORENAS DE TEJADA.

mi ·jardín a lo, banquetes suntuosos y brillantes.&gt; A
men11do Horacio se echaba sobre los campos de su jardín, y bebiendo agua de sus ricos manantiales, vivía
una existencia sencilla y casi bucólica.
Los detractores del poeta, pretenden objetar todo es•
to, afirmando que Horacio fué víctima de sus riquezas,
de su vida fastuosa, fijándose para ello en su amistad
con Mecenas, que influyó tanto en su existencia.
Los descubri!llientos a que venimos refiriéndonos algo aclaran lo que respecto a Horac1ose ha dicho, y a no
dudarlo por su manera de vivir, el gran poeta era afecto a todo lo que fuese lujo y comodidades. Los jardines
de su Villa eran de lo más maravilloso que se conocía
en Roma, y eso que por aquel entonces los palacios de
los patricios presentaban magnificencias asombrosas.

Busco en las noches tristes bañadas por la luna,
el misterioso encanto de sus ojos dormidos
que disip~n la pena que a vtces me importuna
con el dolor acervo de todos los olvidos . ...
y encuentro solamente, tristeza y más tristeza~
y aunque creer deseo disipar mi amargura,

:1

Y, a mi espíritu vuelve, cans~do,
pensamiento
del viaje azul y triste por el pais sonado .
y encuentra el alma mía en este apartamiento
canta::ido eternamente la muerte del pasado.

:1

y en mis noches de tedio,':ºº
recuerdo hermoso
de todo lo que ido hacia región ignota,
en m-dio del tranquilo, del sepulcral reposo,
dibuj~-como Werther-le imágen de Carlota ....
• JULIO A. MUÑIZ.

EN COLONIA
En la vieja Colonia, en el oscuro
rincón de una taberna,
tres estudiantes de Alemania un día
bebíamos cerveza.
Cerca el Rbin murmuraba entre la bruma
evocando leyendas,
y sobre el muerto campo y en las almas
flotaba la tristeza.
Hablábamos de amor, y Franz, el triste,
el soñador poeta,
de versos enfermizos, cual las hadas
de sus vagos poemas,
&lt;Y@ brindo&gt;, dijo, &lt;por la amada mía,
la que vive en las nieblas,
en los viejos castillos y en las sombras
de las mudas iglesias;
por mi pálida musa de ojos castos
y rubia cabellera,
que cuando entro de noche a mi bohardilla
en la frente me besa&gt;.

El soberbio panorama al q ue daban las ventanas
de la Villa de Horacio.

LA VILLA DE HORACIO
Hace poco se han descubierto unos restos muy interesantes de la villa de Horacio, de aquel poeta sublime
que fué en tiempo de los romanos, como es bien sabido, una de las lumbreras de la poesía. ¿ Cómo se ha producido todo esto? Véamos lo que se cuenta: El profesor Pasqui, el sabio Director de antigüedades en Ro·
ma, estaba muy intrigado por cierto muro de construcción fuerte y de caracteres, a no dudarlo, muy viejos,
que existía en un campo situado al pie del monte Lucretilis.
El docto arqueólogo, no ignoraba que en les alrededores estuvo en épocas remotas, nada menos que Ja Villa de Horacio. En efecto, el poeta de las &lt;Sátiras&gt; y
de las &lt;Odas,&gt; habló mucho en sus obras de su casa de
campo, describiendo el lugar y sus accesorias, el jardín
y el río que descendía de la montaña.
Con tales datos se decidió empezar las excavaciones
en 19rr, y fueron interrumpidas basta el año siguiente,
lográndose descubrir la piscina que debía alimentar de
agua a los jat'dines. A la derecha se encontró la villa
de Baños y d~spués el :1cueducto que separa la propiedad de Horac10 de la Villa del Emperador Antonino. La
gran piscina y el Frigidiarium, aparecieron en ruinas
perfectamente conservados.
Pero, a pesar de ello, hubieron de encontrar osamen·
Los canales subterráneos por los cuales el agua
caliente venía a los baños.-Las piscinas en
las cuales se hanencontradoesqueletos.

Y Karl, el de las rimas aceradas,
el de la lira enérgica,
cantor del sol, de los radiantes cielos
y de las hondas selvas,

Las termas lo mismo: bien sabido es que los romanos y las romanas rendían un culto fervit:nte a las
abluciones, al baño, a los ejercicios en las piscinas,
y en las excavaciones a que nos venimos refiriendo,
se ha encontrado mucho del lujo, y la riqueza de los
baños, en el que tenían lugar si vamos a creer a T ácito, escenas no muy e~ificantes. Los grabados que presentamos dan alguna idea de lo que venimos diciendo, y a los arque:5logos les ha admirado lo bien conservados que se encuentran las ruinas y lOl&lt; detalles,
que aun puede ~erse. en las mismas, detalles que
confirman la ex1stenc1a que llevaban aquellos ciudadanos.

el poeta del pueblo, el que ha narrado
las campestres faenas,
el de los versos que en las almas vibran
cual músicas guerreras,
&lt;Yo brindo&gt; dijo &lt;por la amada mía,
la hermosa lorenesa,
de ojos ardientes, de encendidos labios,
y riza cabellera;
por la mujer de besos ardorosos
que aguarda ya mi vuelta
en los verdes viñados donde arrastra
sus aguas el Mosela&gt;.
&lt;Brinda tú!&gt; me dijeron. Yo callaba
de codos en la mesa,
y ocultando una lágrima, alcé el vaso
y dije con voz trémula:
&lt;Brindo por el amor que nunca acaba! .... &gt;
Y apuré la cerveza,
y entre cantos y gritos exclamamos:
c¡Por la pasión eterna!&gt;
y seguimos risueños, charladores,
en nuestra alegre fiesta ....
Y allí mi corazón se me moría,
se moría de frío y de tristeza!
ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

l~

Un "frigidarium" reservado a los miembros de
una misma familia.-Estado de las excavaciones hechas en el sitio en donde sonrió en
otro tiempo la Villa de Horacio.
tas y esqueletos, de los tiempos de la República Romana y del Imperio.

La hidroterapia decididamente triunfaba en los tiem•
P?S ?el inmortal poeta! A poca distancia de una a otra
p1scrna se veía el Teatro de los ejercicios acuáticos todo el~o maravillosamente preparado para el confort' necesario.
Un_ atrio de mármol da acceso a la Villa, y soberbios
mosaicos lo "'dornan, y por una y otra parte en rincones huecos, y esmaltando las paredes, se han encontrado vasos, urnas funerarias, medallas y un sinnúmero de
cosas análogas, esculturas de mármol, decoraciones en
los plafonds y fragmentos de estatuas, como una cabeza
de Faustina de gran belleza.
El descubrimiento de la Villa de Horacio ha de enriquecer la Historia y las Ciencias, de un modo inesperado: ellas nos permiten también dilucidar una cuestión
qeu durante siglos ha dado motivo a interminables con-

El río donde Horacio se inspiraba escuchando los cantes de la naturaleza . -El acueducto que bajo tierra
iba al palacio del Emperador Antonino.

/

�111

1111111111111

TEATRO MEXICANO.-&lt;LOS AMIGOS DE LA
NOCHE&gt;.
No he de ser cómplice de la ~mpresa de ~ste coocu•
rrido teatro si se propone seguir por el cam1eo de dar·
nos obras c~mo la que se estrenó últimamente, "novela
escénica" de Dickeos (dice el cartel) cuando el famoso
humorista inglés nunca hizo sino novelas, pero no es·
céoicas.
En contra de los que aplaudieron la obra, en contra
de los que en letras de molde la hao celebrado, m~
permito decir que este género de dramones, pue.s. 01
melodrama es, desprestigia el buen nombre adqu1ndo
por la Compañía Villegas-Coss, su buena fama de aman·
tes del legítimo arte escénico, y echa por los. suelos la "El almacén de antigüedades" del primero, conocerán
constante y meritoria labor, que venían hac1e~do con las obras maestras del humorismo moderno.
De suerte que llevar a la_ escena a un liter~to de es:
alabanzas de los asiduos concurrentes, al Mexicano, y
ta clase es disponerse a tnturar_ una obra, s10. too 01
con elogios de la crítica sana y de alto criterio. _
&lt;Los Amigos de la Noche&gt; arreglada Pº: los seoore~ son y sobre todo sin que sea posible obtener éxito fa·
J. A. y Fernáodez Portero, muy señores mios y de m1 vor~ble digno de anotarse. La mayoría de las escenas
mayor respeto, tanto más respetable~ cuanto má~ des- de "Los amigos de la noche" surgen. sin razón alguna
lógica, aparecen porque sí; y lo más 10t,uesante, los ao•
conocidos son, es una obra sin plan 10teresante, s10 b~llezas escénicas, y que pretende llevarnos co? el se?h·
miento del terror en algunos momentos, a. la 1mores1ón
estética, sin conseguirlo. No es obra P?lic~aca por. fal_tarle los efectos necesarios, y el detective 1mpresc1oéh·
ble; no es drama, por lo burdo de los re&lt;;ursos y la fal·
sedad de los caracteres; y no ~s melodrama, por care·
cer del matiz pa~ional, del juego escénico, y sobre todo
de la intensidad artística de esta clase de obras; pues
por falso tengo, el que se crea hacer estas últimas
obras poniendo venenos, ladrones, . canallas y muchas
detonaciones de pistola; esto horroriza, pero oa~a. más,
y el teatro requiere otra cosa que llegue al esp1ntu y
Jo conmueva.
No quiere todo esto decir, y no es mi intento soste·
ner que ciertas ooveias oo.pued,an ser lle:-7adii;i al tea- . ~
tro. Semejante aserto s1g01ficana un olvido 1mp~rdo- ~"f!
nable de dramas y t.omedias celebradas _que tuv1er?o1~
su origen en libros novelescos. Pero, precisamente Die ,
keos fué un mae~tro del humorismo inglés, y ji;oto con
Thackeray cultivaron ese género con predilección, ~as
ta el punto de quien conozca "La feria de las vao1da
des" del ú1timo autor citado, y "Nicolás Nicklebly" )

tecedeotes del hijo del primer matrimonio del esposo,
de ' Germana" Jo vemos expresado en cuatro palabras,
siendo la premisa principal para los hechos criminales
subsiguientes. Además, la factura de la obra es tan d_~bil que desde el acto segundo sabemos que el graou¡1lla "Mario Rister" es el niño "Roberto" robado a la
referida ''Germana" en la misma noche en que mudóesta víctima de un veneno.
Apesar de lo cual, en el quinto acto lo declara
"Gipsy" como una grao cosa, ''Gipsy" el bandido, que
había logrado h¡,,cerse novio oficial de la hermana de
la muerta, sin explicarnos cómo. En el acto cuarto está,
en la cueva donde los criminales se reúnen y en el final de la obra, ya aparece hecho un caballero, alter·
nando con la familia en la que pretende entrar como,
esposo de la joven. En resumen, una sarta de dispara•
tes, sin una sombra tao siquiera de verosimilitud y de·
lógica.
Muy bien María Luisa Ville~as; la esc-ena de la muerte fué primorosamente hecha. Todos los demás intér·
pretes bien; tomaron sus papeles con cariño ¡qué lás·
tima! Exceptuóse de este armónico conjunto, el señor-

¡

1

(

..

Macías que sigue gritando, que siempre mira al público, y que exagera sus papeles.
Anoche sábado se habrá estrenado "Madrigal" de·
Martínez Sierra. Veremos arte fino y bello, y los habituales concurrentes al Mexicano, gozarán con esta.
obra, tao apropiada a los gustos de nuestro público.
TEATRO COLON.-"SHERLOCK HOLMES"

Teatro Colóo.-Dos escenas de la obra "Sherlock Holmes.'

Su lucha con un criminal viejo en el oficio,
y que tenía el negocio del delito montado, co·

No me equivoco si digo que 1a mejor obra que se ha·
puesto en escena, pGr la compañía Car~lt, ha sido el,
drama en cinco actos de Conao Doyle y Edwards Willy,
cuyo título acabo de indicar, y en el que aparece de
cuerpo entero, el famoso "detective," creación admira·
ble del e itado novelista inglés.
Los que conozcan las muchas hazañas de ese policía,
modelo, deben verlo en la escena del Colón, pues el in·
cideote que se explota en la obra, da motivo a que veamos a Holmes con todos los detalles de su vida.
f&gt;

mo una oficina ministerial, y el triunfo del
"detective" después de varias artimañas y
golpes de audacia. y hasta el ligero barniz de
cariñ? que sienten mútuameote el vencedor y
"Miss Alicia Beot," a la cual libra de un in·
fame secuestro, todo ello hace que la obra
triunfe en toda línea y que el público pase
unas horas divertido con tanto incic!ente, que
de divertirse tr..t.t, ¡severos Aristarcos! ... y no
hay para qué arrugar el ceño, viendo que con·
curreocia numerosa llena el teatro noche a
noche, cuando a otros espectáculos no fué, Jo
cual demuestra que en elbs se aburría, y bas·
ta; pues estas mismas obras en Londres, París, Nueva York, Buenos Aires, hao tenido
éxito mayor aun que aquí. De modo que todos
esos argumentos de cultura, pueden guardar·
-se para mejor ocasión, que nadie tachará de
facultos a los públicos de las capitales cita
&lt;las.
La interpretación fué buena y la escena se
puso .con verdadero cuidado, siendo algunas
&lt;le las decoraciones muy propias.
E l mutes último se estrenó "El Diamante
Azul" que es uno de los epi~odios novelescos
en que aparecen de frente Sherlock Holmes
y Arseoio Lupia, el ladrón del grao mundo,
,tipo creado por el literato francés Mauricio
Leblaoc.
E, curioso cóm? explica este distioguido
escritor, sus novelas en que el protagonista es
Lupia. Le preguntaron cómo había llegado a
conocer tantas cosas de los criminales.
-Pero si a este respecto- dijo-soy un per·
fecto ignorante. ¡Si en mi vida he hablado
eon ladrones ni con pícaros de esa calaña! ..
Una sola vez en mi vida conversé con un de·
-tective. En cuanto a los criminales sobre
-q uienes escribo,. no tne interesan. Nunca he
· tenido el menor deseo de conocerlos. Mis

obras son, como es lógico, pura ficción- fao•
tasia y nada más,-novelas. No existe un tipo
como Arseoio Lupio. Yo le inventé por ca·
sualidad. Llevaba ya varios años escribiendo
novelas en las que estudiaba la vida real cuando un día el señor Lafitte, actual director del
diari.:&gt; parisiéo ''Excelsior" y muy amigo mío,
me pidió que le enviara una novela corta y
de aventuras para su magazine "Je Sais Tout,"
que había comenzado a publicarse hacfa po·
co. Reflexionando se me ocurrió una idea y
la desarrollé en una oovelita a la que titulé:
"La detención de Arsenio Lupio." Como tal
vez lo recuerde usted, trataba incidentalmen•
te de telegrafía sin hilos. E ste detalle científi•
co me agradaba. El cuento, era más bien un
cuento 1ue una novelita, fué un éxito. "Siga
por ahí, me dijo el director, envíeme más
cuentos sobre ese Arseoio Lupio y le aseguro
un éxito mayor que el obtenido por los cuen·
tos de Sherlock Holmes. " Pero si no es posible, le contesté, si Lupin está preso. " " !Bah!
iQue se e5cape! Vale la pena." Le hice escapar. Llegué a tomarle cariño al personaje. Se
publicaron más cuentos. Los coleccioné y apa·
recieroo en forma de libro. Yo no he imitado
ni remotamente el procedimiento del autor
inglés. Por el contrario, cada vez que Sherlock Holmes se encuentra con Lupio, es Lupia el que vence. Sé que en Inglaterra se ha
considerado esto como insultante. Lamento
que haya sido así. Yo no tuve nunca intención
de ofender a nadie.

Teatro Mexicaoo.-Escenas de la obra '"Los Amigos
de la Noche."

He transcrito las anteriores palabras, para
que se vea cómo fué el origen del célebre Ar·
senio Lupia, que vimos en "El Diamante
Azu(" luchar con Holmes. de potencia a potencia, y q ue sei?urameote veremos en obras
sucesivas. La interpretación fué correcta y
el público salió satisfecho del espectáculo.
LUIS DE LA RRODER.

�EL POMBERO

y el merecimiento de un renombre ganado en bu~na lid. Y ~uando decre_ce _Y vacila, se_mej .lnte a un suspiro que se extingue, es la perspectiva del arribo, del aterrisa ¡e en una pistar
o de una lucha contra la materia mecánica y rebelde que con un n~da p1;1ede detenernosy aun inmovilizarnos, durante quién sabe cuántos ~ías. Pero ...... s1 el &lt;hipo&gt; del motor
resuena, si el exterior se produce, y tras él la a¡l'OD1a y 1~ muerte de toda fuerza propulsora se realizan, en contraste infinito con el ruido a nterior, entonces, ..... eot??ces e~ e_lf
buscar afanoso un punto favorable para t-1 descenso; entonces, es la preocu~acwn de du~gir con matemática exactitud un vuelo planead? ~n desceo~o,_ el cálculo del angulo de ca•
da, y del camino que hay que recorrer; el aoáhs1s, por ant1c1pado, de la_s causas d~ lapa·
rada del motor ..... . todo ello, a la vez, en montón y desorden, pero srn perder 01 un segundo Ja sangre fría, y muy dichofo, si no hay que hacer coosideracicoe~ acerca de una,
muerte posible .•.. quizá probable. He aquí todo lo que un motor canta al c1do de 1:0 o¡:e1 to ..

7

Las princesas reales de Siam, a las cuales a la edad de once años se les corta
los cabellos, no dejándoles más que una cresta que adorna su frente.

A través de todos los cielos
La aviación se extiende a todas partes, y lo confirma
esto las experiencias que se acaban de hacer nada menos que en el extremo oriente por el Secretario del
Presidente de Consejo de Mmistros ruso, Mr Kokovtzeff, cuyo aviador Mr. Alexandre Kouzminski, ha he·
cho vuelos notables.
En un viaje a Francia este aviador se entusiasmó con
los triunfos presenciados alH, por los Reyes del Aire, y
desde entonces su afición creció lanzándose por fin a
las aventuras del aereoplano. En uno de losensayos cayó del aparato sufriendo algunas heridas de las que cu•
ró pronto. Poco después se determinó a volar en diferentes países, y para ello, y como puoto de partida empezó dando conferencias en Siberia a fin de vulgarizar
el arte de la aviación. El resto se ha conseguido ha·
ciendo diferentes vuelos empezando por Kharbine, y
entonces un amigo Je dijo que debería ir a China a
efectuar algunos vuelos.
El primero fué en Moukden, en el campo de batalla.
&lt;Yo guardo-ha dicho el aviador de e5te vuela-una
especie de impresión cinematográfica por el efecto que
me causaron los trajes de los habitantes de toda aquella parte de China.&gt; En Pekin lo recibieron todas las
autoridades con verdadera solemnidad, agasájándole
mucho en banquetes y fiestas.
Le propusieron volar en el &lt;Templo del Cielo&gt; que
es un jardín inmenso y de asombrosa vegetación, pero su situación ce n ref pe clo a los vien
tos no es buena, y por tal motivo el aviador prefirió volar en los alrededores de la Gran
Muralla de Pekín que rodea el palacio Imperial.
Es curioso lo que este aviador describe, de la impresión que le produjo su primer vuelo. &lt;No es ciertamente cómodo- dice-como se está en el banquito; no se sabe dónde poner
los pies, ni dónde crispar las manos. En cambio, nos invade ali! cierta seornción de supe·
rioridad; el valor que, por lo general. no es patrimonio del pasajero, será su galardón de
audacia al bajar. ¿Qué son cinco minutos de acgustia comparados con el recuerdo del pe·
ligro corrido? ¿Listos? El motor funciona ya; la bélice en su girar vertiginoso produce can
su ronquido sordo un acompañamiento diabólico. Y, mientras los mecánicos agarrados a la
popa del aparato, envueltos en un torbellino de viento, esperan mi señal para rnltar, yo es·
cucho el funcionamiento del motor, para asegurarme de su fuerza y marcha regular. Para
el pasajero, todo ese ruido es como el que producida un trompo colosal, girando rápidamente; pero, para quienes Jo conocen íntimamente. es un canto de poesía. Altivo y bien ri•
mado, con su cadencia siempre igual, es la expresión del viaje y la evocacién de rns espe·
ranzas: es la alegría de la esperada llegada ; es la prcmesa de un pnmio bien ccnguistado,

l

(J

Mr. Kouzmiosky ciando al aire libre una conferencia..
sobre su vuelo.-El embajador de Rusia en China,
hablando con el aviador.-Mr. Kouzmiosky ensu apa·
rato. La llegada del equipaje del atrevido piloto a ,
Pekin.

Una pagoda antigua de Pekio.-El Rey de Cambodge con su séquito junto al aereoplaoo.

Un &lt;raté,&gt; es decir, un cilindro que se niega a llenar·
su misión, es tan perceptible, como lo es la suspensión .
del tie-tac de un reloj de pared.
Puede no renovarse; entonces es un accidente sin importancia; pero, si se reproduce, merece atención cuidadosa; y, cuando esta reproducción es con intervalos.
cortos, entonces hay que temer y se impone un alto. De
ah! que sea necesario conocer antes de partir su ca·
dencia, y no partir si. ... ésta no lo aconseja!
iPartamos! A una señal, los ayudantes sneltan y el •
pájaro r ueda. ·
Es preciso que ·1a máquina adquiera la velocidad ne·
cesaria para levantarse, deslizándose por el aire. Es
éste el momento más difícil. Los vaivenes sacuden duro .
y parejo al avión y a los que van en él: es una despedida brutal de la tierra! Bien pronto nos sentimos menos sacudid.os; el aparato danza y salta sobre sus patas ,
como los mirlos que corren para tomar bien la arran·
ca_da. Luego, de pronto, una calma absoluta sigue al terrible traqueteo; y muy suavemente, como hundiéndose
en un media de blandura infinita, el pájaro se remonta.
.l!.n este momento algunos experimentan esa sensación
de lo indefinido que procede al sueño, próximo a ser:
conciliado.

t

mente para llevar a feliz término la f,mpresa que peo·
saba realizar esa noche. En más de una ocasión había
cuidado solícitamente de su caballo domo un fiel amigo. Verdad que él no le escatimaba su predilecta ración de tabaco brasileño y cuidaba siempre de dejar
abierta la puerta del horno para que el pobre pombero
se guareciese allí del frío de la noche.
Montó a caballo y tomó el camino rumbo a la casa
de Margarita, distante dos leguas de la suya. La luz de
la luna caía cenital sobre la campiña, llena de marisma~ y de moot!culos de yataíes, cuyos penachos se dibujaban en la arena.
No iba muy tranquilo, pues no tenía la seguridad de
q ue saliese airoso de la empresa. Los padres de Mar·
garita, naturalme"te recelosos, pudieron haber sospechado algo. Sin embargo, el rapto estaba bien combi·
nado, y difícilmente fracasaría.
Al cruzar un estero, el caballo se asustó de pronto,
de algo que se movió entre el juncal, y desapareció en
seguida. El joven tiró fuertemente de las riendas. vadeó
el paso y siguió tranquilamente su camino, embebido
en la imagen de Margarita, que estaría esperándolo,
palpitante de emoción y de ternura. Por fin iba a unir
su destino al de aquella mujer vehementemente queri•
r1da, cuyos ojos florecían, según le decía él en i;na pintoresca imagen del poético guaraní .
Un ligero ruido como de pisadas sobre hojas secas,
Jo sacó de su abstracción amorosa. Miró atentamente,
y vió que los juncos se movían a intervalos sin que los
impulsase el viento Sobrecogióse un poco, pues vió en
ello uva manifestación de presencia del pombero, qne
iría acompañándolo a modo de un escudero invisible;

garita en la grupa de su t;aballo, vió agitarse otra vez
con ruido seco el lóbrego juncal, sacó una rosca de tabaco negro y la arrojó al pombero con el ademán de
un creyente que presentase, en acción de gracias, una
delicada ofrenda a un dios de gusto más refinado que
el travieso duende de los indios guaraníes.

- !Cuidada, hijo mio, con el pombero!
-No me ha de llevar, mamá. ¡No le teogo miedo al
pombero!
.-. 1-N o hables así, que algú 1 día has de acordarte de
ELOY FARINA NUNEZ.
él-dijo medrosamente la madre del joven, asustada de
su apnente o real temeridad.-Y a reglón seguido le
refirió los numerosos casos de aparición del espantab'e
ser, raptor de los adolescentes y de las doncellas, describiéndole punto por punto, por milésima vez, su extraña
figura.
Se representa al pombero en los pueblos guaraníes,
c.Jmo un duendecillo nocturno, de estatura mediana, velludo de pies a cabeza, con un gran sombrero de paja.
Es amigo o enemigo de los hombres, según se atraiga su
Entre el combate contra la pobreza y nosotros, hay un
favor, dejándole en el yuyal tabaco negro para mascar
terreno abandonado que debemos ganar: la Energía; y
o un plato de comida sin sal al pie de un tártago, o se
entre nosotros y lo! vicios, hay armas con que poder
conquiste su ojeriza, faltáodole al respeto debido. L lá·
triunfar y que debemos esgrimir: la F uerza de volunmesele igualmente &lt;guaicurú,&gt; nombre gentilicio de una
tad.
raza indígena y palabra despectiva en guaran!. FavoreLa energía hace desaparecer la pobreza y la fuerza
ce a sus amigos, ya asustando a sus enemigos o dándode voluntad hace al hombre ver su uecesidad recor dánles suerte en las empresas de amor y en las car reras de
dole sus deberes.
caballos, cuando no les trae miel silvestre. Es, más
Podemos dividir la pobreza en dos partes: voluntaria,
bien travieso y picaresco, que maligno; gusta de robar
y es la más general y forzosa y es la más casual. La volos quesos de los zarzos, el cuajo y otras menudencias.
luntaria ~a_ce de alg~oos motivos como: la degradación
Se hace visible o invisible, según su soberano albedrío.
co~ los v1c1os, la vanidad, la pretensión, la falta de
Pronunciar su nombre es evocar su presencia. Ofrece
umón y la pereza; la degradación con los vicios es
no pocos peligros coger el cocuyo, porque puede apagrande c"~~a de_pobreza y se ha dicho : "quien obederecer su dueño, el pombero.
ce a sus v1c1os pierde su razón ;" la vanidad es motivo
De vez en cuando, se oye en el silencio
de pobreza porgue el vanidoso se priva de
de la media noche, un débil pío-pío en el
los buenos sentimientos de los demás; la
patín; es el pombero transformado en popretensión hace existir la pobreza porgue
llito.
el pretensioso pierde la liberal enseñanza
Antes de la guerra de la Triple Alianza,
d~ los demás; en cuanto a la pereza no dehubo una invasión de pomberos, vale decimos más, que es una enfermedad que
cir espías de Corrientes, que informaron
de~emos combatir lo mismo q ue a losanal mariscal López de todo cuanto interesa·
teriores defectos señalados y lo peor en un
ba a 1~ realización de sus planes. Está hehombre es ser perezoso.
cho de la fabulosa. esencia del &lt;yaci-ya•
tere,&gt; del &lt;pora,&gt; del &lt;cuarahy-chara&gt; y
La pobreza obligatoria es el resultado
del &lt;palana,&gt; pero se diferencia de todos
de sucesos inesperados y no se critica a
ellos en varios rasgos fundamentales. El
a9uel a quien le empobrecen las desgra&lt;yacy- yateré&gt; pasa por ser, según la tradi·
cias.
ción más común, un enano blanco, de luenRespecto al entregarse a los vicios no
gas barbas rubias y ojos azules, que anda
se puede permitir en ello ning una disculsiempre de siesta por las espesuras del
pa, y acaso es otra cosa la ctiscul pa ee
monte, con un bastón o vara en la mano.
aquel entregado que la débil voluntad y
Le caracteriza la particularidad de poseer
que es un esclavo de sus vicios se inclina
dos talones. Trátase del genio encantador
hacia ellos donde quiera que e~os exisde la selva; atrae a los seres humanos,
tan ?..... .
que tienen la desdicha de toparse con él
en lo más intrincado del bosque. ConciNos referimos a los vicio¡¡ más que a
bese la &lt;para&gt; como un fantasma también
otras causas de pobreza porque el defecto
nocturno, cousiderándosele generalmente
del vicio es como arbol y los demás como
como un ánima en pena, airada o maligna ,
ramas que contiene.
o e l genio de ciertos árboles, como la higuera, y de los arroyos y los ríos, cuyo
En el espíritu de algunos hombres exis&lt;para,&gt; un negro reluciente, se presenta
ten vicios elevados que ofrecen a una granpor lo común de siest~, bañándose en las
de o pequeña parte de la gente grandes
costas. Los parajes desiertos, en que hay
provech_os, pero no hemos escalado tal paenterrado un tesoro, una botijuela de lira derribar las altas inclinaciones sino
bras·este r linas o rle monedas de plata, Jlapara elevar aquellas que se encuentran esmad;s Carlos Cuarto, o donde murió alclavizadas en el fondo del precipicio.
guien, tiene, por lo común, &lt;pora.&gt; He
Los vicios en el hombre son su mismo
aquí que yendo tranquilamente por el caª?im~I y su inte_Ii~encia es el mismo p1imino de un valle o por la picada de un
v1Iegw que lo d1st10gue del animal; si la
monte, el caballo da un resoplido, se eni?telige~cia domina se elevan los vicios y
cabrita, se para y no puede seguir adelans1 no existe tal fuerza de voluntad, Jo anite; hay que retroceder y toma(otro sendemal juega su turno.
Señora BlaDca Willms de Feroández Vicuña, distinguida y bella da ma c hi·
ro, porque en el lugar mora un &lt;pora,&gt; o
lena que próximamente partirá de esta República. La Sra. de Fernández
bien maneando las patas del caballo con un
Vicuña se distinguió durante la decena trágica por su altruismo, atenJORGE R. SAID,
rosario, se deshace el maleficio. El fuego
diendo eficazmente a los heridos, en los puestos de la Cruz Roja.
fátuo señala los sitios en que es de te·
mer un e ncauto. Cuando el cielo relampa·
guea en la profunda oscuridad de una noche de tor· mas acto con tinuo pensó que o.:i podía esperar daño almenta, una fosforescencia azulada indica de pronto el guno de tan leal amigo. Momentos después creyó senlugar en que un alma en pena se metamorfosea en un,. tir sobre la grupa de su cabalgadura el levísimo roce
sulfúrea llama ondulante. E l &lt;cuarahy-yara,&gt; esto es, de los pies velludos del pombero.
¿En dónde está Dios?
dueño del sol. aparece, corno el &lt;yacy-yateré,&gt; Ge síes·
Dios no es:á en el cielo; p ero sí ~n el corazón de cata en los días de fuerte sol, como una espe..:ie de pomo o o
da
hombre.
bero rojo. El &lt;palana&gt; se complace en tocar con sus
Dios
la potencia que da la vida a todos los hommanos lanudas la cara del desventurado a quien se le
Llegó a las inmediaciones de la casa de Margarita. bres y aestodo
ser viviente.
aparece, eoloqueciéndolo en el acto.
Descendió, dejó su caballo al cuida-:!o de su invisible
Al través del amor podemos reconocer a Dios. El
El pombero posee, además. el dón de g raznar como y fiel es1&gt;olique, y se encaminó hacia la tranquera, punla lechuza, de imitar todos los silbidos y rumores que to de la cita. Al poco rato, vió avauzar una sombra,que amor une al Dios que en nosotros existe con el que vive en las otras criaturas,
se alzan en el misterio de la noche, El &lt;para&gt; está do- hizo palpitar su corazón con dulce violencia.
Por eso toda la religión consiste en esto: &lt;Amar a
tado, en cambio, de un prote!smo macabro singula1ísiLa
madre
;le
Margarita,
que
había
o!do
un
rumor
de
uuestro prójimo&gt; ya que por cada criatura que amamos
mo; ya. es un blanco e indefinible fantasma, un cerdo
pasos
en
el
patio,
dPspertó
a
su
marido,
y
se
levantó
de
conseguimos gozar de una nueva parte de Dios; esto es,
acéfalo, una gallina clueca, un horrible es1ueleto o
la can:.a, para cerciorarse de lo que fuese ; pero en ese de una nueva parte de fel icidad.
cualquier otro ser vago, incompleto, trunco, informe "
cabal
instaate
uñ
extraño
silbido
hirió
la
calma
de
la
Procuremos ahuyentar todo sentimiento que sea condeforme, e~pectral, pavoroso.
trario al amor, y más bien tratemos de amar igualmenTodos estos genios de la siesta, del sol, de los 1Ugares noche
te a nuestro prójimo.
- / Oiste ?- d ijo con voz medrosa a su marido.
malditos y encantados, de las aguas y de la noche,
-iCállate! Quién sabe qué ~erá. ¡No salgas al patio!
oriundos de la maraña de la selva tropical, no son proLEON T OLSTOI.
- iEs el pombero!-añadió en voz baja, persignáapiamente espíritus malignos, como el horrendo y nefando &lt;añá,&gt; el genio del mal por excelencia, el diablo dose.
MANCHAS DE CAFE.
mismo, inspirador de todas las maldades en el corazón
Pusieron oído atento y escucha.rob, al cabo de una
&lt;!el hombre.
breve pausa, el rumor de un galope que se perdió en la
No hay peor insulto en guaraní que enrostrar a algu- distancia. Uespués, volvió a renacer el silencio en la
Estas manchas son las más difíciles de quitar, pero
no su conilici6n de hijo del diablo. Entoncesescuando
campiña, por la cuar marchaban a escape los fugitivos, con un poco de cuidado puede limpiarse d e ellas cualapuradas las sinrazones del denuesto, se cruzan los pu- bajo la protección del pombero, el fiel amigo de los quier tejido por dE:licado que sea. Se frota el sitio manñales en un duelo a muerte.
amantes, que favoreció la obra del amor, amedrentando chado con glicerina pura, se enjuaga en agua tibia y se
No mintió el joven cuando dijo que no le inspiraba con su silbido misterioso a los padres de la raptada.
plancha por el revés hasta que esté completamente semiedo el pombero, con cuya alianza contaba precisaY cuando el joven, desfalleciente de dicha con Mar·
co. La glicerina absorbe la mancha y Iagrasa.

La pobreza y los
vicios

�porque se usan neg ras, de matices vivos, y ..lgunas son
tornasoladas.
Es increíble el efecto tan lindo, y, sobre todo, tan
" chic", que produce en ciertos atavíos este género de
adornos; sólo contempla1,do algunos modeles, ¡;uede
apreciarse el mérito de semejante fantasía. Un traje de
estilo sastre, hecho en seda heliotropo, guarnecido con

CRONICA
Sin duda que mis lectoras tendrán vivos desees de
conocer las últimas novedades que el Estío nos ha traído, en cuestión de elegan cias femeninas, por esto ahora
deseo ofrecerles esas noticias.
Dice un antiguo proverbio que &lt;lo que se ha hecho,
se hará,&gt; y nada más exacto que este refrán, ~¡ ~e refiere al capitulo de la Moda.
Las pasamanerías y los bordados de aplicación. que
en otras épocas han gozado del favor de las damas,
vuelven hoy a tener esa misma privanza. Se usan mucho las de estilo búlgaro, oriental y griego, las combinaciones de colores, que se emplean a ese respecto, son
muy variadas, pues entran en ellas diversos y numerorosos matices, que nunca son desagradables ni vulgares.
Las &lt;broderies&gt; de lana gruesa, cuyo aspecto es casi
bárbaro, están en completo olvido del mundo elegante,
y basta sorprende ahora recordar el éxito injustificado
que tuvieron alguna vez. Hoy se han substituido por
galones y trencillas, que aun cuando wn fabricadas en
máquina, imitan de un modo maravilloso los bellos y
artísticos bordados de Herzegovin; se les emplea, generalmente, para guarnecer las orillas de las faldas, para
bordar las túnicas, y adornar las camisolas y los jaquets
que acompañan a los trajes sastr e.
También se usan dichos galones para confeccionar
graciosos &lt;breteles&gt;, que puestos en forma de V por la
espalda, pasan sobre los hombros y caen por el frente,
hllSta recogerse en una hebilla que semeja una hilera
de botones, la cual se fija al talle o se deja libre, para
que su propio peso la obligue a sostener en su sitio los
breteles de galón.
En el mismo estilo y en idénticos coloridos, se hacen
sardinetas y cinturas angostas, adornadas con botones,
cuyas colores armonizen con el de los bordados. Estos
botones también pueden servir para cerrar las cinturas y fijar las sardinetas en donde sea preciso, pero en
otros casos sólo se usan como adorno. Los angostos cor·
dones de seda y lana se tejen en trencillas que se utilizan para hacer lindas cinturas, cuyas puntas terminan
en bellotas de seda, y tan bonito accesorio de &lt;toilette&gt;
se ha dedicado a confeccionar corbatas muy finas y coquetas que caen sobre las blusas, y para colocarlas en
los jaquets de los severos &lt;tailleurs&gt;, se les hace pasar
bajo el cuello y las vueltas de taffeta o de tercipelo.
Entre las últimas novedades estivales, debemos ~eñalar esas largas trencillas de &lt;seda vfgetal&gt;, ya sean negtas o de diferentes colores, las cuales se aprov.ecban
para usarse como cinturas flexibles, pues su notable suavidad es verdaderamente encantadora, y por esta causa
se adaptan de una manera exacta y perfecta a la Jfnea
del busto y del talle, sobre todo cuando dichas cinturas
requieren algún pequeño movimiento de pliegues y draperías.
Novedad de las modas veranitgas, es también la que
se clasifica con el nombre de &lt;moscas&gt; o &lt;nidos de abejas,&gt; que están haciendo positivo furor en la actualidad. Entended por esto, mis amables lectoras, que se
trata de unos graciosos "motivos" bordados a punto de
lanza; muy lindos y coquetos; hechos en cordoncillo de
Berlfn, los cuales recuerdan eses que se usan en los
corsés para detener las varillas de ballena, pero en
tanto que éstos tienen un papel netamente necesario y
útil, esos otros sirven sólo como adorno fantástico para
guarnecer las sardinetas, las terminaciones de las hileras de botones, las costuras visibles y los angostos ribetes de seda que adornan los trajes.
También tienen la utilidad de retener los pliegues de
las draperfas, "decorar" los cuellos, vueltas y puños de
los jaquets, lo mismo que los escotes de las blusas, con
las cuales se acompañan esos atavfos. En cuanto a la
ejecución de esos pequeños motivos bordados, no deja
de ser monótono y fastidioso, cuando se hace sobre la
misma tela, pero afortunadamente existen ya "moscas
volantes," por aecirlo con toda propiedad, que l'Stáo ya
dispuestas para colocarse sobre el traje, cosiéndolas
con hábil disimulo.
Estas "moscas" y "nidos de abeja" se bordan en uu
triángulo de tela, que el cordoncillo de Berlín cubre
por completo, y en seguida se adaptan al género del
traje, en la forma que hemos indicado.

Dos toilettes ae fantasía para salón.
El tamaño de dichas moscas, varía bastantl', pues las
hay de tres tallas diferentes, como si se tratara de lo~
miembros de un batallón bien organizado; grandes, regulares y pequeñas, sin que por esto las grandes puedan
merecer su nombre con toda justicia.
En cuanto a los colores, también son muy diverscs,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��1&lt;11, )lUXDO ILCISTR.WO.

Muy Enferma PafiTra~ajar · ,
¡, Se ha sentido U d. alguna vez d emasiado enferma para ~ t r a bajar "! Se
le ha diticultado en a
a ocasión el
lavar y planchar la ropa el día per encontrarse muy cansada y sufriendo terribles
dolor es de cabeza y espalda y aquellos
m ueos que causan debilidad general ?
Si tiene U d. estos sUftornas y desea saber
lo que debe hacerse ; lo que otras miles
de muchachas han hecho en iguales circunstancias, acuda á la botica y pida un
frasco del Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. P inkharn. Es un remedio muy
simple hecho de hierbas y raíces y cuidadosamente preparado par a males feme•
ninos. Lea este testimonio de una señora
que vive en Bethlehem, N. H., E . U. deA.

EL COMPUESTO VEGETAL DE LA
SRA, LYOIA E. PINKHAM
Bethlehem, N . H.-" A consecuencia
de haber trabaj ado barriendo, sacudiendo a lfombras, lavando, planc.'1:mdo
y de haber levantado pesadas canastas llena de r opa, llegué á sentirme
muy mal. Estaba muy cansada, muy nerviosa, no podía dormir y cada
mes me sentía muy enferma durante muchos días.

la!E

En
ada primavera mi madre me compr ó una botella del Compuesto
V egetal e la Sra. Lydia E . Pinkham y ahora me siento una nueva persona.
Me enf
o r egula rmente y no sufro los dolores que me obligaban á
guardar cama. Contaré á todas mis amigas los beneficios que estoy obteniendo con el Compuesto. " - Srta. GRACE B. D ODDS, Bethlehem, '-.,,artado 133, N. H.
·

Sl está Ud. sufriendo alguna de est as enfermedades y desea un con•
sejo w"oial, escriba confldenciahneute á Lydia F.. Plnli:ham Medicine
Co., Lynn, Mass., E. U. de A.. Su carta ser á abir rta, Mda y contestada
por una seüor a y considerada estrictamente confidencial.

..

.--- --

¾ •-M't~ ~ ~

&lt;t•

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v
&lt;!&gt;

-

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..

.

#+~~~i!tt!1+c$t+ )€:H!&gt;

DIRECTORIO
BL :\llJNJlO ILUSTRADO.
Se manario de actualidades,
Al'te y Lite1·atu1·a.

LA

•:•

Yo soy J:i. golondrina
que viene de muy lejos
buscando los reflejos
del sol de tu pafs.

•1•

+
$

•:• Editado por "El Mundo Il ustra- ,¡:,
do" y " La Semana llustrada," S. A.
+

+

+
&lt;i&gt;

•

&lt;!&gt;

J EFE DE REDACCION:
MANUEL D E LA TORRE.

&lt;:&gt;

COLABORADORES:
J osé J ua n Ta blada.-Lic. Fe.
• de1·ico Gam.boa.-Lic. Jesú s
&lt;!• M . Rábago.- Lic. Nem esio Gar&lt;S• Cía Naranjo.-Lic. Rubén Ya•
&lt;E• leti-1,i&lt;". AJ1t.on io Ramos Pe•?• drueza.
•'.i•
OFI CINAS:
&lt;S&gt; 5a. de Bucareli, 116.- A¡&gt;arta+ do 149.-Teléfonos: Mexica.¡,
na, 68'-4; Juárez; E ricsson,
·•·
.
1518 .
,z,
( con líneas de extensión.)
• P R ECIOS o.E ~BSCRH'CION
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POTI TRil\lESTRE:
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Todos los• pagos se harán
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por adela ntado.
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~.

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,¡.
&lt;S•
•2•
❖

NUi\lEROS SUELTOS:
,s,
+ En la Ca,:iital . . . . . $ 0.30 ,:,
• En los Estados. . . .
0.35 &lt;t•
,:, E
~
..:tranjero. . .
0.50 •a•
.s,
0.50 .;,
❖
Para :i publicación de avisos ,:::,
,a, en este periódico, dirigirse a +
B.~ G. Goetrchel, A\'enida 16 d e .;,
&lt;t• Se1ú~bre, 26. Sus agentes en •:•
&lt;S&gt; Europa, la Société Mutuelle de .::,
0 P ublicité. 14 rue de
Rouge. ···,
&lt;1• mont, (9 e.)
&lt;:&gt;

0

&lt;§1

• NO SE DE\'UELVE'.'&lt; ORIGI..,
NALES.
•S•
Toda correspondencia y gi,·os
,:, deben remitirse al Director Ge,:, rente General.

"'

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·,
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❖

+++t.¡,,¡,+,¡,♦&lt;M&gt;&lt;H&gt;&lt;i&gt;&lt;l&gt;•i&gt;·...S-&lt;!&gt;+~ M&gt; M•

En pensamientos iguales
puestas las vidas gozosas,
ella regaba las rosas
y él decfa madrigales.
Y que ceJ03a maldita
de un amor casto y sencillo,
la cadena del rastriJJo
hi: o traitión a una cita.
Hasta que un dia sangriento,
s·n sol, ni rizas, ni flores,
enfermó, soñando amores,
la pobre niña del cuento.
Restos de antigua querella
marchitaron su ilusión;
¡herida del corazón
d€bió ser la herida aquella!
Y el poeta, en su delirio,
pasar entre doloras
e l corte:o de las hor as
ce mo heraldos de un marti rio.
1 iti

No sabe más mi memoria
de la chiquilla traviesa ....
Poned, s i os place, princesa,
l'.!. conclusión a la histor ia.
AFR E LIO BAY.

Al beso de mis Jabi :&gt;s
rozando tu alba fre ntr•,
el sueño, dulcemente
del goce dormirás.

•!&gt;

&lt;a&gt;

Me dijisteis que eras una
niña de bucles sedefios,
que buscaba la fortuna
perdida de los ensueños.

Que una tarde de verano,
en que roto el desconsuelo
eran las luces del cielo
flores de paz en el llano,

Co::i::nigo tendr1s cal:n:t
y goce , a porffa,
un mundo de alegria
ún 11:tr.to ni penar.

•
.a,

,:¡,
•E&gt;
&lt;i&gt;

l\le contásteis cierta h istor ia
de una chiqulla traviesa,
y hoy la traigo a la memoria
para mis venos, princesa.

Que los dos, nobles creyentes,
desertores del destino,
i,e vieron en el camino
de las almas penitentes.

Yo soy el aveclJla,
la musa a legre, Inquieta
que trae a su poeta
les besos de l amor.

&lt;5&gt;

•~•

La Historia Aquella

Y me tlij:s .eis también,
que era un poeta ignorado,
locamente enamora&lt;io,
princesa, de no sé quién.

Yo vengo de otros mare:,
abrigame en tu alero,
de paja un nido quiero,
risueño, constr u ir.

&lt;i• DIRECTOR GENERAL Y GE- ,¡.

RENTE:
E DUARDO I. AGUILAR .

GO L ONDRINA .

denó que se hicieran los estudios de
una vra por el istmo e n 1830. El Gobierno francés abogó por un canal de
esclusas en 1843. El descubrimiento
de oro e n California fué la causa de
que s e construyera el ferrocarril de
Panamá.; principiáronse las obras en
1849 y se terminaron e n 1855. El Gobierno de los Estados Unidos ordenó
que se hicieran los estudios completos
de las vfas de Nicaragua y Panama,
recomendando la v1a ae Panamá d ll
1872 y en 1875 Mr. de Lessep formó
con capital francés la compa.ñfa ú•il
canal de Panamá en 1879. Las obras
para- un canal, proyectado a nivel, empezaron en 1 881. Posteriormente ~e
sometieron especific:i.ciones para un
canal de escl usas. La compañfa francesa s uspendió las obras, por falta ele
apoyo en 1889. Se for mó una nueva.
compañia francesa, con concesión &lt;le
10 años, en 1894. El Gobier n.o de los
E!'~ados Unidos compró los haberes
de la compañfa frances:i. por 40 millones de dólares, oro americano, c.n
1902. Se proclamó la República de
Panamá, y se firmó un tratado con los
Es!.ados Unidos en 19 O3. Come,tzaron
las obras por cuenta de los Estados
Unidos en 4 de i\1ayo de 1904. Se i naugurar á "oficialmente" e l lo. de Ene1 c de 1915.

¡ Poeta, abre los brazos;
que viene a U la vida:
natura nos convida
las dichas apurar¡

¡Crucemos los verjeles
rimados en tus cantos,
soñemos bajo el manto
del sel prinnveral ¡ . . ..
Gustin ·o )JOR A P.

et Canal de panamá
La obra del raTJal de Panamá se proyectó hace 39 2 afios, y hoy es qut•,
dentro dE- poco t'empo, se pondrá al
fervicio c'e la huma11idad esta mar::., illa del pode r del hombre, como trabajo de ingenierra. Vasco Núñ ez dP
Balboa descubrió el Oréa,1 0 PacHico
tn 1613 . Angel Saavedra propuso
abrir una vfa ror el ietmo de Darién
en 1520. -A.utonio Calvao propuso un
canal a través de Panamá en 1550.
· Bol var, prEsidente de Colombia, o•·-

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO.
MAR ISCA L A, 3 .

Recaudación de Panteones, Cajas llortuorla-s,
Senlclo Fúnebre por Ferrocarril.

{ ERICSSON.
Tele'C!onos·.
1
IIEXICANA,

836.
1006.

�------------------------

. EL :\IDNDO ILUSTRADO.

EL :\U:~UO ILCSTRADO.

¿,Está Ud. eniermo'?
:So desespere. -Los remedios
de
:\lunyon le curarán. Un remeclio para cada enfermedad.

Cualquiera que sea su enfermedad
no debe Ud. perder las esperanzas de
curarse. Los RE:\1EDIOS de :\1U~YON estAn haciendo curaciones sorprendentes en todo el universo; rodos los enfermos que los toman sienten alivio-inmediato y se curan radicalmente en pocos dlas. Si está. Ud.
enfermo y quiere curarse pronto y
económicamente, pruebe estos maravillosos remedios y principie desde
hoy mi,mo a disfrutar de una nue,a
exirtencia.
Actualmente se preparan 75 Ri)rnedios de :\Junyon para igual número
de enfermedades. Comprende esta
preciosa colección, remedios para ~a
dispepsia, el reumatismo, la sang,·l:'.
el hlgado, el corazón, los riñones,
la vejiga, las ,·!as uri;,.arias, las liebres, el ¡ialudismo, el catarro, los
resfriados o constipados, la gripe, el
asma, la tos, mal de garganta, tos
ferina, dolores de cabeza, neuralg• a,
insomnio, debilidad general, cólicos,
estreñimiento, diarreas, almorranas,
lombrices, enfermedades de la mujer, afecciones cutáneas, etc., etc.
Un remedio diferente para cada una
de estas enfermedades. Si Ud. sufre
del estómago, tome el Remedio ele
:\luP.yon para el reumatismo; ~i
sufre de los Riñones, tome el Remedio de :\luuyon para los Riñones; ~n
resumen, si usted sufre alguna enfermedad, vaya a la botica y pida ('l
Remedio de :\lunyon para su eilftlrmedad y a los pocos minutos se sentirá. Ud. mejor.
Cuando se encuentran v-,nias en(Ern.edade&lt;, complicadas en un m,smo caso, pueden administrarse a ia
vez, tantos remedios, como enfermtadades hay, complicadas. Por eje:uJ)lo: si se sufre del hfgado, de los
nervios y de los riñones, tómese alternativamente el Remedio para ..,¡
hfgado, E:! Remed io para los Nervios
y el Re-:rejio para los Riñones, administrá.ndose una dósis de un remedio diferente, cada hora.
Casi todos los remedios 1-IUNYON
se venden a 50 centavos. Los remedios 3 X, a dos pesos.
EL VIVIFICADOR DE MUNYON
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nocturnos, pérdida de la memoria.
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DE i\JUNYON, curan el estreñimiento, la indigestión, y todos los padecimientos causados por desórdenes
del estómago. 50 centavos.
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Félix y Cfa., Drnguer1a del Elefante, y en otras.
)Junyon's 53rd. and Jefferson, Sts.
Philadel pWa, Pa., :E,. l)". ele A.

El másfamoso de los elegantes
Quién fué el "bello Brummell"

El "bello Brummell," como le llamaban sus paisanos los ingleses, fué
el prototipo del hombre elegante y
bien vestido. Para comprender cual
Eerfa su porte, baste decir que cuando
tenfa diez y siete años, le vió el pr!ncipe regente de Inglaterra, y quedó
tan impresionado por su elegailcia y
conversación, que le nombró en :;~guida alférez de un regimiento cfo
húsares que mandaba el propio prl:!cipe, y aquel joven, viznieto de an
don nadie, nieto de un modesto comerciante e hijo del secretario de un
lord, fué en breve el amigo futimo uel
regente y el rey absoluto de la modn.
&lt;.'ot·batas, gua ntes y betún.

Su gran golpe fué el invento de la
corbata ligeramente almidonada, que
le valió reputación universal y la gratitud de todos los ingleses aficioilados
a vestir bien. Antes, las corbatds,
que envolvfan por completo el cuello,
eran de muselina floja y no había
manera de que couservarail los artfsticos pliegues que se esforzaban l:'ll
darlas los dandys.
Todo Londres hablaba de las corbatas de Brummell. Era tal el cuidado que dedicaba al arte de ponéro;elas, que un dfa que llegó un ami;;o
a verle cuando se estaba vistien&lt;io,
encontró al criado que bajaba por :a
escalera con una bandeja llena ue
corbatas, y a l pr eguntarle qué era
aquello, le respondió con orgullo d
ayuda de cá.mara:
-Son los fracasos de hoy.
No menos cuidado que las corbatas
le merec!an lós g;1antes, y decfa siempre que un hombre solo no bastaba
para hacerlos; asf es que un operario se ocupaba sólo de hacer el pulgar, y otros, los demás dedos y el rt'sto de la mano.
Peinábanle tres peluqueros, uno
para la frente, otro para las sienes y
otro para la parte posterior de la ::abeza. Sus botas eran la envidia de t,Jdos; tanto, que un dfa hubo de acercársele un dand,v para preguntarle
dónde compraba el betún, y Brumm•~ll
le respondió moviendo la cabeza:
- Crea usted, amigo m'o, que este
betún me arruina. Se lo diré en confianza: está. hecho con champague
del mejor.
Entr e sus contemporáneos del mundo elegante de Londres, figuraba en
aquel tiempo l\Ir. Kelly, re'nombra,lo
t.anto por su modo de vestirse como
por el lustre de su calzado, y aunque
e l de Brum.mell era supremo, envidi;1ba a l de :\fr. Kelly, el cual perdió la
vida por querer salvar sus botas Je
un incendio que se declaró en casa
de su hermana. En cuanto se tuvo
noticia de su failecimiento, todo3 los
elegantes determinaron quedarse Cvn
su criado, que s'n duda posefa el secreto de aquel betún maravil lo¡¡o.
Brnmmell fui\ el primero que a"lleriguó dónde viv!a, y cuando le pregu'l-

tó cuánto querfa ganar, y el doméstico le conte!&gt;tó que :\1r. Kelly le pagaba setecien•os cincuenta dóllars al
año, aunque él merecía mil, Brumme!l
le ofreció desde Juego los mil, y a~i
evitó que un rival llevara el calzado
tan brillante como él.
Como puede colegirse de lo dichv,
Brummell empleaba largas horas en
hacerse la ·•toilette."
H01as ante el es¡,ejo.

En bañarse, lavarse, friccionarse y
darse ma!eaje inverUa dos horas.
Cuando acababan ce afeitarle, se pasaba :por toda la cara un espejo de
dentista y con unas pinzas se arrancaba el vello que por su insignifica'lcia no habla quitado la navaja.
Jamás se ponla las botas, lustradas
hasta la exageración, sin examinarlas minuciosamente; ·l!o se escapabim
ni las sueJas, las cuales brillaban lo
mismo que el resto del calzado.
El ajuste de la peluca y la colocación del sombrero le ocupaban largo
tiempo ante el espejo, y para no estropear tan delicada obra, e;l. vez de
descubrirse- en la calle, se limitaba a
hacE:r una revere.11ci1, aunque se tratas:! de una señora.
h"'l 1·ey absoluto de la moda.

Desde 1799 a 1814, B1ummell fuJ
el rey del mundo en que había entra•
do como un aventurero, y que habla
conquistado sin familia 1ii fortun'l.,
Disfrutaba de la amistad de los hom•
bres de talento y de elevada posición y de las mujeres del dfa. Tollo
lo criticaba sin rodeos y a todos decfa. impertinencias; ellos, en cambio,
le daban su afecto y su dinero.
Una vez le preguntó un amigo qu.í
le parecfa el corte de m1a levita n,,¿,
, a, y Brummell, después de dar varias vueltas alrPdedor de él, respo:1dió:
-¡Y llama usted levita a eso!
En otra ocasión le convidó a comn
a las tres, un conde de elevada posición, y él agradeció la invitació'l,
contestando:
-Yo no como a esa hora, amigo
mfo.
Cuando no le gustaba el champagn9
que le servfan en una casa, ,pedfa si•
dra, y si no le agradaba a lgún platv,
'l lo ponfa a su perro; y sin embarg.1,
estaba má.s solicitado que e l pro;&gt;lo
regente, poque no se consideraba de
buen tono una comida, ni una fiesta,
s i no asistfa Brummell a ella.
Para ayudarle y congraciarse con
él, sus amigos depositaban frecue,1.temente gruesas sumas en su cu~nta en
el Ba~co. Uv.o de esos regalos de chco mil dollars fué hecho anónimam~nte y Br ummell runca supo qué amigo
se lo habfa hecho. Todo el que quer!a
ser recibido en la alta sociedad, lo
¡¡_rimero que hacia era ma•1dar unos
cuantos miles de dollars al "dandy."
Cuando lle~ó la hora de su cafda y
a lgunos le r eclamaban el dinero que
le hablan dado, sol!a dar respuestas
como ésta:
-Esa cantidad se la he devuelto
con creces. ;.No se acuerda que una
vez le llamé familiarmente desde &lt;!l
balcón del casino y le dije: "¿Cómo
c-t .. s, Juanito?"

¿Qué es

E l alimento
más acreditado
y que más recomiendan 'as
? primeras autoridades y miles de médicos
pi:ácticos para
el niño y para
el adulto ,tanto en el estado de sa1ud como en el de afecciones gastrointestinales. Es sumamente nutritivo, regula la digestión y su consumo resulta barato.
"El Niño de pecho," folleto instructivo, gratis en las d roguerías r
farmacias.

Ia su1&gt;1·ema impertinencia.

El pr!ncipe que tenia grandes aspiraciones de dandy, llegó a ::e'ltir envidia, ~orque Brummell gobernaba
E"l mundo elegante y le eclipsaba cu
má.s de una ocasi'in. De cómo sobrevino la ruptura de aquellos hasta
en~onces Intimo, amigos. se cuenta
que una noche que se hallaba Brummell en el palacio del regente y ner,esitó los servicios de u:1 criado, dijo al príncipe:
-Gales, toca la campanilla.
Su Alteza obedeció y cuando •,2
presentó el sirviente le dió secameate esta orden:

-El coche de l\Ir. Brummell.
Pocos dfas después, yendo el pr!ncipe del brazo de Lord ::'lforod, entontró a Brummell acompañado de
Lord Alvanley, y tal vez con ánimo
de que todos se fijasen, el p-rmc1;,t,
se detuvo para hablar con Lord AIYanley, sin saludar al "bello Brummell," ni más ni menos que como si
no lo conociera. Cuando el grupo se
deshizo y el ,prtncipe echó a andar.
Bru!llmell preguntó en alta voz a su
compañero:
-Alvanley, ¿quién es ese señ'lr
tan gordo?-para que lo oyera el regente, a quien mortificaba mucho que
hablaran de su obesidad.

canno a uno de sus soldados, por
sus virtudes y esforzado ánimo; y
como el soldado padeciera una enfermedad crónica que le hacia sufrir terribles dolores, Antigono ordenó a sus médicos que le asistie·
ra:i cuidado:-ameute. Pero viendo
luego el caudillo que su soldado,
ya sano, entraba eil batalla con menos ardor que antes, preguntóle
quién le habla cambiado y acobardado:-Usted mismo, Sire,-contestó el soldado,-libertándome de lo:;
males que me hacian tener en poco
l:i. vida.

LO MALO DEBB
des~parecer. ¿ A cuántas peraoi
nas les gusta el sabor y olor del
aceite de hígado de bacalao ?
" Seguramente á nadie,'' contestarán todos. " Es una de las
cosas más repulsivas en el mundo.
A lgunos lo toman indudablemente, pero sólo porque se les dice
que debe tomarse." ¡ Pensar que
un medicamento precioso no puede emplearse cuando es necesa•·io,
sin repugnar y molestar al paciente I Y , según el público declara,
las emulsiones son pcyco menos
ofensivas que el aceite al natural.
Pero el reinado del terror pasó ya.
La cie::icia vino al fin al rescate.
A.hora puede naarse una medicina
eñcaz sin que su olor y sabor causen repugnancia. Porque en la
PREPARACION de W AMPOLE
se tiene el resultado de un triunfo farmac~Lltico probado y bien
merecido. Es tan sabrosa como fa
miel y contiene una solución de un
extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacal;;,o, combinados
eon Jarabe de Hipofosfitos Compb.~;:~o, ¡ Extractos de Malta y
Cerezo i:;i]vestre. Estimula las
..,.,creciones de~ iugo gástrico y es
el remedio más eñcaz contra la
Anemia, Enfermedades Agotant:is, Postración que sigue á la~
F iebres, Bronquitis y T ísis. El
Dr. G. Malda, Ex-profesor, Cirnjano y miembro de la Academia
Nacional de 1Iedicina de Méxi&lt;'o,
dice : "Una de las mejores formas de administrar el aceite de
hígado de bacalao, es prescribiendo la Preparación de Wampole, do
sabor agradable y perfectamente
tolerad.a por las vías digestivas.
Yo la receto hace muchos años,
con el mejor éxito." La nuestra
oatisface á lo, má.9 difíciles, porque cumple lo que se espera de
olla. Es efü.,.z desde la primera
uosis y justifica la confianza que
aconsejamos se ponga en ella.
B::i.sta una botellu para. convence1·se. "No tiene substituto."
De veute. en todas la.G Farm1.cias.

Se cuenta de un inglés llamado
Juan, que haciendo su primer viaje
como marinero encontró el inconveniente de tener nombre a la vez
corto y fácil de pronunciar, pues por
todo trabajo siempre era ¡Juan!
¡Juan! basta que al llegar a Buenos
Aires el pobre quedó rendido de cansancio. Consiguiendo otro empleo
para retornar a Inglaterra, al embarcarse se libró el siguiente diálogo:
- ¿ Cómo se llama usted?
-Ferdinaudo de Freyne, Reinza
de Couucy Fitz van Durendorp.
-¿Qué?-Lo repite eufáticame-.:!te.
Voz de arriba del capitán:
-¿Qué hay abajo, por qué no toma el hombre? ¿ Qué tiene1
-Nada, solamente, su nombre.
-No importa su nombre, al!stelo
en seguida.
,
AsI lo hizo, y en este viaje Juan
llevaba vida de pasajero, pues nu;ira se podfa pronunciar su nombre
fingido, con suficiente rapidez, y para cada tarea prefirieron 11:imar a
otro u:;.arinero.

iUtnQan foto41rafias!
'I'odos los fotógrafos profesio·
nales o aficionados, qUd 1¡uteran
,ver publicados sus trabajos en
los dos únicos semanar ios artlsticos de la República: " E L MUNDO" y "LA SEMANA," pueden
enviarlos a esta redacción. Serán
pagados todos los que se pu bliqu en.
Con que. . . . vengan fotograffas! Daremos preferencia a los
asuntos de actualidad.

Los inválidos de Nueva York han
fundado una asociación, que preside un ciego, y de la que son Secretario y Tesorero, respectivamente, -..,n
n:anco y un cojo.

Durante los últimos cinco mest'S
del año de 1912, se registraron . . ..
85,300 automóviles en el Estado d·~
Nueva York, de los cuales 76,1!14
EOn coches de paseo.

En Noruega la electricidad es mucho más barata que el vapor, por la
grande abundancia de cascadas y torrentes que hay en todas sus regiones.

Un medie muy sencillo para dd:,truir las hierbas de los paseos consiste en regarlas con petróleo ordinario. De este modo se pueden destruir también los musgos que se crfan
en las balaustradas y escaleras húmedas.

La industria del vino de fresas
está. tomando gran importancia en
España, porque se ha visto que e::ie
,•ino alimenta mucho y fortifica el
organismo.

rna tonelada de acero, trabajatla
en forma de resortes capilares pa!'a
1·elojes, vale cerca de ocho millones
de pesos oro, es decir, más de ocho
\eces lo que vale una tonelada do
ero pur!simo.

C0'.'110 NUBES EN EL CIELO SON
LAS P ECAS EN EL R OSTRO

On1Itau la Limpieza y Lozanía de la
Tez. D es¡iet·feccionau la B elleza.

¿ Por qué no desvanecer las pecas y
todas las manchas
en la cara con la
CREME "SIREN"
CONTRA LAS PECAS? Preparada por
especialistas c o n
muchos años de experiencia, UNICAMENTE para destruir de una man'lra radical toda clase de pecas y
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6.-México.

Muchcs pobres han llegado a cien
años, edad que no se recuerda que
!·aya alcanzaélo ningún millonario.

Al rededor

•

-

del mundo
.;,

Duquesne, uno de los mar inos
más ilustres de su siglo y que prestó
a Francia tan relevantes S€1n11cias
(ganó tres batallas a los bolande·
ses y armó a lgunos navfos a sus
expensas), no r-ecibió de Luis X IV
la recompensa que sus merecimientos reclamaban. Semejante falta de
equidad reconoc!a por causa, y asf
el rey llegó a declararlo, que Duquesne era calvinista. Este nob!n
marino tuvo el arrojo de decir u;1
d!a al monarca:
"Sire, cuando yo combatfa por
vuestra Majestad, no tenfa presente
si Vuestra Majestad profesaba otra
re:igión distinta de la mfa."

El caudillo griego Autigono tomó

En Australia no hay asilos parn
huérfanos. Cuando un niño pierde :i
su padre y a su madre, el estado aie
encarga de él, le paga una pensió11
en casa de alguna familia particular
Y atiende a todos sus gastos hasta
que llega a la edad de 14 años.

,velan obligados a estar alerta aún
durmiendo, y que se ha transmitidQ
de generación en generación.

El consumo del tabaco en el Reino
Unido, es de 45.500,000 kilos por
año, o sea un quilo por habitante.

Habla en Francia en Enero de este año, 76, 711 automóviles particulares y 12,474 de alquiler, o sea •1i1
total de 89,185.

La caridad privada reparte anualmente en Londres, ocho millones de
libras esterlinas.

11a GIUDaD DEll SlllENGIO
Dicen de Chicago que el Munic;pio de aquella población aspira a que
sea la más silenciosa del mundo.
Las personas y los animales so.'1
c,bligadcs a ,,.o cantar, castigándose
con dureza todo grito.
Los vendedores no puede,1 pregonar sus mercancfas, ni los automóviles sonar sus sirenas, porque tona
clase de ruic)':ia -estó1,n prohf.bidos,
llegando la exageración de las disposiciones municipales a obligar a
los propietarios de las aves de carral a tener los gallos donde no .;e
oiga su canto.
No contentos con esto, los ediles
de J:hicago se proponen someter a
estos animales a una operación quirúrgica, por medio de la cual permanecerá.u mudos, puesto que consiste e1'. corta¡ una de las cuerdas
voca!e1 del vigilante "chantecler."

RECETA PARA El REUMATISMO.
Extracto compuesto \"C jet al An·d:na, 15 gramos;
Jarabe compuesto de hipofosfitos,
45 ¡;ramos;
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en cualquier
Botica, mézclelos cada uno en su propia ca~a y
tómese una cucharadita después de cada comida
y al acostarse.

----

,_,,.,,,..,.......~---..

...

En el congreso

~efiriéndose a un orador qu,, lleva media hora hablando SIJJ (C'si,r,
dice un diputado a su veci,10:
-Este hombre habla más qu~ un
sacamuelas: de seguro no hay en el
mundo quien le iguale.
-Dispense usted que le contradiga. Usted dice eso porque no conoce a mi mujer.

No pega los ojos
En las escuelas públicas de China
se ensena a coser a los niños.

Hay en Alemania 300,000 mujeres
más que hombres.

Los caballos cuando duermeD. siempre tienen echada hacia adelante
una de las orejas. Se supone que
sea una costumbre nacida cuando se

Varios médicos de Budapest confirman el caso de una mujer llamarla
Frames Hejames, que lleva siete
años de vida sin dormir. Tiene actualmente una hija de diez año¡¡, y
hace siete una gitana quiso robársela.
A consecuencia del susto y de la
excitación nerviosa, no pudo conciliar el sueño la noche del suceso, y a
pesar de darle calmantes y drogaa,
no se la ha podido hacer dormir
desde aquel dfa.

llB. PROTEGlDA DEll AMOR
(DE AMARU.)
¿Dónde va la hermosa niña,
adónde la mensajera
1SOla por ese camino
de la noche en las tinieblas,
en que abundan vaporosas
las más carnfvoras fieras?
-Acudo, la niña dice,
donde mi novio me espera.
-¡Tan sola! ¿Pero no tienes,
hermosa niña, contesta,
miedo alguno ele ir tan sola
por tan ásperas veredas?
-No, responde :iquella n l ~a
porque el amor no me deja;
va conmigo, y si es preciso,
acudirá en mi defensa
y lanzará.., pues va armado,
para ampararme, sus flechas.
Angel Lasso ele la Yega.

En el cuartel
En la clase de pri.nera en¡;.)úanza un sargento repasa la gramá.tic:a a los quintos.
-Vamos a ver, Parejo: adjetivo
e::; lo que califica el nombre. ¿No
es verdad?
-Si, mi sargento.
-En este ejemplo: el coronel es
bravo, ¿cuá.l es el adjetivo?
-Bravo, mi sargento.
-No, hombre, no; bravo soy vo
y bravo eres tú, y, sin embargo, no
somos personas.

A

mor a la vida

El coronel de un regimiento irlandés notó en cierta ocasión, durante un combate, que uno de i;us
soldados que le era muy adicto le
segura a todas partes. Al fin le dijo
emocionado:
-Patricio, admiro y te ag.·adez.co
en el alma tu fidelidad: ¡ no me has
dejado un momento!
- Mi coronel, no lo achaque ust&lt;: d
todo a mi fidelidad, porque mi madre me dijo: "Arrtmate siempr,1 a
tu coronel durante los combat&lt;'s
porque generalmente a los j,,;&lt;?s no
los pasa nada.
Después de los !)xámeues:
-¿Con que otra vez aplazado? A
la fuerza eres tor'.to o imbécil. Bion
dicen que "la cara es el espejo del
a l ma," y a ti me parece que te vJy
a romper el espejo.

�B18L10TEC' A. UNlVERSl!ARIA
' t . . 0 ·N- o REYES
EL

LOS H~ROKS OE LA FANTASIA
G'CLLI\'ER.

~rcxoo

Y no ya entonces, sino ahora, lu3
ingles€s y los hombres· de cualquirlr
pue!:&gt;lc son unas veces juguetes ue
pigmeos que se creen gigantes, ooje:o de desprecio por parte de los
coloso3 conscient€s de su talla y parias sometidos al d:&gt;minio de los
f¡,ertes, como lo estaban los vahnti
al de los buyh:.ihun s. Lo que tiellt!
que en nuestro., días ya no es pr•~ciso apelar al simbo!o no,·elesco para decir estas cosas, y por eso G•1\liver no es sino un viajero fant::-.;;tico, que visita pa'.ses más fantásticos todavla, y que a lo sumo pc,dria hacer un papel algo Incido e;i
un cuePto de ,1iños.

Para los hombres de hoy, Gul:iver no es más que un viajero fantástico que visita patses más fantá:;ticos todavia, un héroe de cuentos
de •n iños, muy inferior a Robinson,
a Philaes Fogg, o a Tartarin. Su:;
aventuras nos entretienen, llegan a
interesarnos un poco y al fin nos
cansan por lo inverostmiles; pero es
porque no ,· ivimos en la época en
que Gulliver vino al mundo de la
fantasia, y no vemos lo que se oculta detrás de esas aventuras.
Gulliver, como buen inglés, ~s
gran viajero. Un naufragio lo arro¡a
sobre l:t costa de un pafs de,,co,ocido; queda nuestro hombre dormido
sobre la arena y al des1lertar se eucueutra rodeado, aprisonado, atado
&lt;ontra. el suelo por una multitud
de hombreci!los que no llegan a un
palmo de estatura. Está e:1. Liliput,
y aquella minúscula gente son los liliputienses, pueblo insignificante P•)r
su estatura, desconocido para el r,.sto del mundo, y sin emba1 go, mi·
nado ya por la po!ftica, victima ,le
las ambiciones encontradas de dos
partidos, el de los tacones altos y
el de los tacones bajos. En este pall!
hay un prtncipe heredero demasiado listo, que procura satisfacer a todos poniéndose el tacón alto en un
zapato y bajo en el otro; hay tam~ién un ejército en guerra con el
de otro pats de pigmeos, Bletuscn,
guerra que decide Gulliver apoderándose con facilidad de los diminntos nav!os de la Ilota blefusceuse,
y hay, en fin, un palacio real en el
c1•al ze decl ara un incendio que el
, iajero apaga por un proceJ.imiento
tan nat ural como poco decente.
1\1a l iPterpTetadas sus humanitar iz.s intenciones, Gulliver es a cusado de traición y tiene que refugiarse en Blefuscu, donde la casualidaJ
le lleva a su pat r ia.
D~pués, por extraño co1i.trast~.
visit a el héroe un pais de gigante:,,
Brogdinag, cuyo rey es un hombrP
prudente, celos9 de la prosperidad
de su pueblo.
y en seguida viene una serie '1e
viajes por las más d isparatadas tlo:!rras que puede soñar la lmagina.rión humana;
la isl a fl otante
Laputa, empor io de toda ab3ur da
fllosoffa · el pats de los Bal nibar bos,
Luggnag y Gl u bbdobd ric, y· en ti/3·
guid a pasa G u\liver a u n pueblo
que en su tiempo debta parecer tlln
fantástico como cualquier a de los
mencionados, a u-P.que existe en realidad y es hoy una po tencia resp€table: el J apón.
E l últ i mo viaje de Gulliver tieu·•
algo de l as célebres alelu yas tt,,1
• m1111do al revés. E l héroe l lega al
pah de 103 caballos, y alH encue.11t r a a l hombre en un estado de esclavitud que lo aproxima m ucho al
de los ar, imales domésticos.
Sólo que a\H los caballos no S(!
llaman caballos, siuo "huydenb1·ms," ni los hombes son hombres,
sino "vahus."

ª"

FONDO k1C.nR0O COVARRUBIA5
JLl:STRADÓ
~ -;;.
· _ _ _ _ _ _ _ ,_

_

_ _ __

El doctor R. W. Richardson 'ta
estudiado las variaciones del P~""
que el cuerpo experimenta en el cu•so del aiio, durante veinte años co::secutivos.
Esas observaciones se han rea.izado sobre los presos de una corre,'cional, que contenta mlis de cuatro
mil individuos, los resultados son
casi convincentes, p11esto que los il·dl\·iduos examinados, e staban suj l'·
tos al mismo género de vida, trabajo,
alimento, duración del sueño, etc.
Ha confirmado que durante cierto:; meEes del año, el cuerpo experi-

_ __

_ __

_ _ _ __

menta un aumento; y durante otMs
una diEminución de pern.
Las cifras son éstas: Enero 0. 1 4
dismilrnción; Febrero 0.24 disminución; )1arzo 0.95 disminucióu; Abril
0.03; aumento; Junio 0.08, aumento; Agosto, O. 7 O aumento; ;:,&lt;!ptlembre, 0.21 disminución; Octubre, 0.10
disminución; Noviembre, un aumeuto pequeñísimo; Diciembre, 0.05 diti~inución.
De los datos se deduce inmediJ.tamente, que el peso del cuerpo ••s
menor en invierno que en verano;
la disminuciól!. comienz1 en Septiembre y aumenta en Abril.

Cuarta Colección No, 51

CAPITAL SOCIAL

s 10. ooo;ooo

EL -BUEN TONO,
MEx1co.

s. A. E. PUGIBET
D IRECT OR G E NERAL

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n mas rodeos el visitante 111a111u e co1110 todos los m uen os lleora a u ltratumba deshaciendose
gfos de los exquisitos cig":rros
NS0 XIII y comoen s usnemexistla esa marca. se había dado
capa.dita para venir a te ner el

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esque eto m an, es q ue por inero no q ued aría,pues habie ndo él muerto del cólera grande,le había sepultado
con todos sus t rapos y en el atau d habla encontrado un "de a ..:uatro'' de la
jura de Agustín I y q ut no faltaría
uien pagára un bue n p recio l'°r aguen mism

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En e fe cto tlo Theo, el famoso anu- r,J
cuario soltó die,. locos po, el toston
im¡_&gt;erial _y tie mpo faltó a los flamantes
amig os J&gt;ª ra llegar a l m as p r óximo
estanquillo y ati borrarse los bolsillos
de cajetillas de ALFONSO XIII, dt
El Bue n Tono, S. A
- -·"-......-

.................

;. Es realmente Go\liver 1111 hél'&lt;"
de la fan•asta? T an fantásticos son
sos viajes, que cua louiera contestar la afirmatjvamente. Y sin embarg&gt;,
Gulliver ba existi d o. y casi podrfamos decir que co.!)tinúa existiendo.
Lo úPico oue creó l a fantash ,¡,,
Swit fué el nombre. P ero e·,, su
t iempo cualquier inglés nodia lla·
ruarse Gulliver; cualouier inglés veín
su puei.Jo presa de las ambiciones ,;,,
los toris y de los whigs, y su prfnch&gt;e
nrocu1 ando con·emnor;zar ron un.&gt;"
y otros, y sus grande, genio, mili1ares mal recomnensados. y sus Ormoud y Boliugbreke obligados p0r
la ingratitud de la corte a bu scar
refugio en tierra extran jera.

LA MEJOR CERVEZA DE LA REPOBLICA, ES LA DE MOCTEZUMA . ORIZABb

Aeglstredo como artí culo de s e gunda c lase el 3 d e N ovie m bre d e 1894.-lmpr eao en papel de las Fábri cas de San Rafael.

México, Novi embre 16 de 1913.

Ario XX. -Tomo 11.
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Número 20-

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�1

El Festítal de Bellas Artes

SEMANAL DE

JOSE JUAN TABLADA

tan con re,·erente admiración el espiritu profaJ sacado a luz esas obras reinstaHl.ndolas en
su visible y merecido lugar, serla un titulo de
no v en el del arti:.ta, estudiante o profesional
inteligente y eficaz acción para el actual director
maduro, mantienen ese fervor mfstico, ese intE-de la escuela y para los profesores que con él co1ior fuego sagrado que es condición precisa para
laboran.
el fecundo estudio y la creación victoriosa de hl
Urge aqut decir dos palabras sobre cierta.a
obra de belleza.
Salvo la riqueza de la materia original, esas obras de arte uná,limemente condenadas, y que
no han merecido otro sufragio que el de sus
magnfflras reproducciones es:cultóricas son úP,I
trasunto de las obras ilustres por el mun1o autores, el de los cómplices de éstos y el de alates:oradas como legado espléndido de las ~e- gunos "cuistres" del arte, que han creido poneraciones que petrificaro,1 su pensamiento JJ:l- sible y armonioso dirimir asuntos de belleza sin
ra harernos guardar su memoria; como páginas más Utulo que el de haber cultivado la epigrafia
de la historia human:l que
e intervenido laboriosamente en el aprovechasobreviven depurada de 11s miento de las basuras de la ciudad. •
pasiones · inferiores y emEl réhimen de inicua demagogia y de salvaji~mo libertatorio que ultrajó a la patria, ofenbalsamada por la belleza.
Alguien contemplal'do el dió a la sociedad tergiversando y dislocando tohermoso patio abrigado por c!o y cuya siniestra influencia no concluye aún,
su vasta cú1iula de las in- llegó hasta la Escuela de Bellas Artes y la coclemencias del cielo, obser- • locó bajo el arbitrio de espiritus que ni aún revó que ahf podria hacerse rr.o,,tándose a sus ancestos, podrta reivindicar
un magnifico invernadero.
para su prestigio una sola obra, un solo impulIngénuamentte pensaba e1, rn, un aislada y vaga intención siquiera en
las ñores de los jardín~&lt;;. p1 o de la belleza y de su cultura.
pero no meditaba que tal
De ahI las ineptitudes monstruosas y las fata, ,,mo está, el patio es ?.n les torpezas de que IJa sido la primera victima la.
efet•to un in\'ernadero sun juventud y las otras de justicia. y la belleza, la
tuo~o. puesto que abriga de Diosa misma del t~mplo profanado!
rigores vandálicos toda3
De alU, en la ocultación en las bodegas de
aquellas estatuas Ql'e son la obras )lurfsimas de arte; primitivos italianos
tton-ac,ión lapidaria -.•e lor\ obras de Zurbarán naturalezas muertas de la
siglos, todas aquellas obc:is gloriosa época espaiiola, flores holandesas y flamaestras que según la ima- mencas, paisajes ~ranceses, tesoros de arte ingen de un critico ilustre son dustrial, tallas en madera, esmaltes sobre cobre
grandes y mara\'illosas flo- del sigló X\'l fraricés, mosaicos italianos, etc.,
res nacidas del suelo y bro- etc., con esa ocultación que negaba el ingen,o
tadas del alma humana.
humano en sus más luminosas revelaciones, 1a
Si del patio ast decorado ostentación im1&gt;úclica de lo mediocre, de lo falso,
de lo co;1vencional en sus manifestaciones más

El princi¡&gt;al centro de cultura artlstica -.le
México, celebró ayer un festival cuya significación especial i,lteresa a todos los que en México se preocupen por las obras de belleza. Celebró al mismo tiempo dicho plantel la fiesta Je
la raza, la inauguración de importantes mejons
materiales y el ))rincipio de la reorganiza('ión rle
la. enseñanza. en ese plantel impartida.
La restauración del ))atio principal, la inauguración de la gran cúpula de hierro y cristal en
cualquiera otra parte, st•rfail mejoras plausibl~s
y signiflcati,•as, pero lo son mucho más en este
plantel consagrado a la educación artfstica y en

el cual el es1&gt;trit u de los educan dos pl§.stico y
sensible 1&gt;or la juvEnil emotividad y ávidamente abierto a toda sugestión de !Jelleza, recibe
las primeras iml)rtsiones y sufre la L1fluencia
de los ejemplos de cultura que han de confirmarlo en la naciente ,·ota&lt;'ión, estimularlo en su
arduo t1 abajo y entusiasmarlo c·on el ardimie:1to de una noble admiración para la conquista de
sus ideale:.. A esta suge!;tión indirecta se adunó
la más precisa y concreta que las reproducionP.s
de ilustres obras maestrar arquitel'tónic·as y •~scultóricas que decoran e,e recinto deben lieva.r
al espíritu de los escolares.
Las estatuas que haciendo per&lt;l u I ar 11 glori:i
medicea cincelara )i iguei Angel !)ara la sal'rist!:1.
de San Lorenzo; la "Niké" de airado y diáfano
ropaje más gloriosa q1~ la naumaquia del mar
Chipriota por ella conmemorada, los frisos del
templo de Parthenos y los entablamientos y
cariátides. del Erecteón, todo esto con otros
numerosos y variados ejemplos del arte grecoromano y del Renacimiento, decorando el patio de la escuela, elevan el alma con los 1&gt;restigios de una marnvillosa cultura humana; ca¡,-

ORONIOA

c-ontagrado como el inicial Pronaos de un tem¡llo
de arte, se paca a las gal~rtas de e.;;cultura y pintura,
¡¡odrá notarre la conti'lun
ción del mi3mo propósito
modificado por las consid,'raciones que se deben a ;a
custodia de las obras de arte nacio1,al, en tanto que no
pugnen con -el
))ropósltú
fundamental de la escueia
que es 1a,·orecer el dessarrollo armonioso de todo temperamento artistico que a
ella s:&gt; aco5 e, aun sacrlí\cando C'iertas ilus:iones y
vanaglorias de nuestro amor
propio ar tistico y de uu,'stra complaciente leyenda r-stétira.
Las galerías de ta escuela no son, en erecto como
otras pinacotecas y glytot'-'-

rutinas y a pesar de las escuelas ha surgido
la cultura estética del mu,1.do, englobada en los
ciclos que se llaman arte oriental, periodo menfffico, tradición greco-romana, aventura modern1,
pero que están constLuidos por hombres Que
~firmaron su propia visión, llámense e,, Grecia,
Mirón o Scopas, :\ligue! Angel en Italia, Seshiú
u Okurni en Asia, Turner o Bedley en Inglaterra, pero todos incólumes, Integros, intactos,
impolutos en el sagrario de su propio credo y de

el de Pillet y como la creación de la escuela tle
pintura al aire libre.
Es:a D.ueva institución, a escuela de "plein
air," pondrá. a los alumnos en contacto con la
naturaleza y provocando su visión directa de 5ercs y de cosas, en su ambiente natural y a la luz
del cielo abierto, estimulará. el libre advenimiento de la personalidad propia, sin la cual ningCn
cultor de arte pod.rá exaltarse al rango de cre,1,dor.

restado pintorescamente en el festi\'al que a. dlcho funcionario fué dedicado.
Por fortuna para la juventud y para la patria,
el Ministro de Instrucción que es un poeta. el
Director de la Academia que ahora sI es un' artista y los profEsores Que con él están unidos
para la reorganización ·e la escuela, tienen el
mismo pensamiento de guiar a la juventud por
el camino triul'fante de la naturaleza y de la
verdad, el único que creará por fin el arte vi,o

s,1 fntin,a conciencia que a fuerza de afirm1r~e
Y robuste{erse hace figurar la
mortal arcilla
con divina aureola y magnifica la proporción humana basta las proporciones extraordinarias de
1 u dfmiurgo creador, de un Dios inmortal!
Ta.l€s Teformas rnatdrialcs correspon&lt;&lt;:ln a.
otr::s de gran tras('endencia llevadas a cabo en
e I eistema de e7seüanza, como la supresión ,Je
1:n alambicado método de enseñanza del dibuj,&gt;,

A~í también se llegará. a constituir el ar-,P.
patrio, el arte nacionalista que en p,ifses de s•1r,rerna cultura, constituye la n:ás noble y elevada expresión del patriotismo.
Aún se recuerdan las elocuentes y cordiales palabras que hace dtas el Ministro c'e Instrucción Pública y Bellas Artes, Lic. Garcla Naranjo
pronunció exhortando a los alumnos a persev,&lt;
rnr {,' el llrop~sito de hacer arte popular, mani-

Y palpitante, el arte l'uestro que hará resplandecer Y amar de todos, el prestigio de la patria.

Ellos comprenden que en este suelo nuestrn,
hermoso Y desve'll.turado, es donde mejor que
en parte alguna resuenan las nobles palabras df-1
augusto sacerdote de b€1:eza, del grave y sereno
Rusk!n:
"Educar el gus~o e3 inevitablemente formar
el alma."

y

cas un simple sitio de conservación para obras de arte, sino que por estar anexas a un centro de enseñanza tienen en sf un fin activo
y docente y en cierto modo
deben concurrir al desarrollo del plan educativo profesado en el 1&gt;lantel mismo.
:'11 uchas obras, pues, están
conservadas y exhibidas cu
las galerias de escultura y
pintura, a titulo provisional
y en virtud de una consideracióu más histórica que
estética.
J&lt;~n cambio. de las bodegas del 1&gt;lant!:l se han ~xbumado numerosas obras
de arte inex¡&gt;licablemente
confinadas a la más arbitraria obscuridad. No es concebible cómo injusticias tales hayan podido consumarse y el sólo tft ulo de )}abe,·

1

ofensivas, de lo que en el mfsero y personal concepto de un laborioso incapacitado para los deleites sobrehumanos que el arte procura, significaba la belleza. De ah. el lugar de honor en la
"cimaise" decretado para las obras abominables
de Clavé y su escuela.
Pero es posible, pensará el lector, que en esta.
edad de arte simbolizada por Rodlí1 en escultura,
en pintura por \Vhistler y por Toulouse Lautrec,
Cezane y Pizarro y Sisley y J\Iatiesse, por tod,)S
esos impetuosos, ardientes y formidables cultores del arte, surjan de sus tumbas esos vanos e
inconsistentes fantasmas?
Que res¡iondan los propios alumnos de la Etlcuela de Bellas Artes y formulando por fin el
siempre sofocado clamor de sus constantes anhelos, digan cómo se sintieron constantemente
defraudados en sus esperanzas y cómo eternamente hubiero,1 de abogar el único grito que debla atronar los ámbitos de ese plantel, el grito
que consigo llevar el deseo másculo, el sagrado
anhelo, el Im¡petu formidable de crear y ser artista_ de ser artista personal, genial, único, porque al
fin y al cabo de esa suprema ambición egoista dr
afirmar el propio temperamento contra todas las

,_

TRES NUEVOS HOGARES

Tres simpá.ticas pa ejas :.-caban de efectuar sus bodas, unidas por
el dios Amor.
El poet~ Gustavo F . Abuilar, colaborador nuestro, vió realizadas
s1;1s ilusi~nes al recib'.r la bendición nupcial con la inteligente y grac10sa senorita Margarita Sort do Sar.z.
Don Enrique Suá.rez, alto empleado de la casa Renaul, celebró su
matrimonio con la MUY bella y distinguida señorita Margarita Leroy.
Don Alfredo B . Cuéllar 1.n.ó sus nostinoe a la simpt!.tica señorita
Ana Maria del Canto y Montejo.
Las tres boda~ fue.ron notas de euprema elegancia, a
las que prestó. el marco Je
su distinguida presencia lo
mejor de nue!!t::-a sociedad.
Como es grata costumbre
Señor clon Gustavo F . Agullat· y señorita :\lai·garita Sort ele Sanz.
en estos casos, ir..num,era,.
bles obsequios han recibido
- - - - - -- -- - - - - • - - - - - - - - ~ - - - - · -- -- - -- -- - -1os novios recuerdos de:t
mejor gusto que serán mudos testigos de la felicidad
que los embargó en el solemne dia.
A los votos de sus amigos, nos permitimos añadir
los nuestros por la completa dicha de tan gentiles varejas.
El amor,- gran mago que
todo lo embeHece,-ha;;a
para los nuevos hogares
una. senda sin espinas; de
la vida un campo de éxitos
para los actuales esposos y
un santuario de esperanzas
para las jóvenes esposas.
La vida es buena cuando
Señor don Alfredo B . Cuéllar,
uno se comprende y se
Seño1•ita ,\ na :\Iaria del Canto y
Señorita Margarita Leroy.
Montejo.
ama.
Señor don Enriqu~ Suárei,

�VIDA SOCIAL
do a la influencia poderosa de Beetboveu o de
Grieg o de Schumann, en esos pasajes dolorosos que tan bien interpreta el todav!a niño,
en los trances del dolor y de ra .pasióa, tal como si se anticipara-por adivinación- a las
subjetivas realidad€s de la vida.
Pero no es todavla lo apuntado, lo que marca el sello, la personalidad del :?.rtista.. Lo integran, ademá.s, su exquisito buen gusto, una
disciplina ment:-.1 vigorosfsima para el estudio
y un afá.n de gloria, incesante y hondo, estimulo {ste mayor que ningún otro para alcan-

Desaparición de un~ amigo
de :l\léxieo

En la "Quinta California,'' de Mixcoac, de.jó de existir el sábado 8 del corriente, victima
de cá.ncer, un caballero diplomático que se hizo
estimar y querer de cuantos lo trataron, por
sus raras prendas personales.
El desaparecido, Excmo. señot" don Arturo
Vicuña Guerrero, residfa en México desde el
zarla.
año del Centenario de la Inde~andencia, en
El nombre y singulares méritos de1 grave
que vino como Primer Secretario de la Legamás que sonriente Efebo del arte pian•.stico,
ción de Chile, figurando después varias veces
son harto conocidos de los mexicanos, y diriacomo Encargado de Negocios.
mos que su reputación es popular, si no creyéLa amarga pena que tan seniu:ble aconted- ·~
semos que la popularidad debe en ocasiones
miento causa a la viuda,- la muy distinguida ,.
ser desdeñada para alcanzar a tiempo el triuny virtuosa dama doña Hortensia Suá.rez Múgifo. En cambie, Lo;;,;ano ha ganado ya el favor
ca de Vicuña Guerrero-es indecible, y apenas
de los exquisitos y el aplauso de los intelig•mpodrán imaginarla aquellos que de cerca han
tes que, cierto, han estimulado al artista con
conocido la estrecha afinidad de tan ejemplar :1
un sano entusiasmo, p ro sin alterarlo ni envasimpático matrimonio.
nec€rlo ..Mérito bien raro en e:;te medio de raSu hogar, constantemente frecuentado pcr
quiticas envidias y de engaños.
lo má.s notorio y valioso de los cfrculos sociaEl joven Lozano-que Jo es menos de cuP,rles, rebosaba de satisfacción y contento, al expo que de alma-irá muy pronto a Europa e:;i
tremo que las amenas recepciones y tertulias
busca de pe1 feccionamicnto al lado de las emique o-f recfan los esposos, los amigos parecian
nencias de más renombre. El auxilio oficial en
contagiarse de buen humor y sinceridad, cuaesta peregrina ocasión, dispensado co,1 extriclidades que serv:an para mostrar y enaltecer
ta justicia, no va a ser defraudado.
otras má.s, bijas de los espfritus elevados y
Estamos seguros de que al cabo de cuatro o
discretos.
cinco años, cuando se verifique el ansiado reLa honorable pareja Vicuña Guerrero-Suárez
torno a la pat.ri:1, el artista llegará cargado de
Múgica se babfa granjeado ya innumerables y
valiosfsimos afectos, pues lo mismo en las S1·. Artut·o Vicuña Gue1·re1·O, Sec1·etal'iO de la laureles y habrá cumplido el precepto de LeoLegaciím de Chile en México fallecido
nardo de Vinci: "El discfpulo debe superar a
prácticas socialfils que en el exacto cumplimienúltimamente.
•
su maestro." Elogio que a ambos enaltece,
to de sus altos deberes, el caballero no descanporque Meneses, padl'e intelectual de Lozano
saba en significar sus simpaUas por México, 111
todavfa no abandona el bien llevado cetro d~
igual que su amorosa compañera.
Los funerales se efectuaron el lunes último co "album" con sentidos pensamientos que los maestros nacion::..les.
Entretanto, aquf se echa1 á de menos la falta
en el Panteón Francés, con la concurrencia de atestiguan una admiración convencida contodo el H. Cuerpo Diplomá.tico y de numerosf- algo que vale· más-un profundo y noble casimos personajes de la sociedad y de la admi- riño.
Esa expresión del más puro afecto con:;agranistración.
da a este maestro abnegado, a este investigador concienzudo, sensible a todos los fenómenos de la vida intelectual, pobre y casi valetudinario, se reconcilia con las amarguras de s11
vida, cuando J)arece abandonarla a los setenta
y cinco años.
¿De qué sirve para la felicidad tener el espiritu enchido de ciencia? ¿De qué sirve el aspirar los vanos vapores de la gloria m un dan a?
. ¿De qué sirve aún el encerrar en su alma la
conciencia del deber cumplido y esa paz sobe_i:anl!,_ que comunica la posesión de la justicia,
si a la vez se siente en el corazón el frfo de
la soledad y el téfrico silencio del desierto?
¡Soledad del corazón, su¡prema tortura del
hombre!
Por eso me conmueve que en derredor ,le
aquel varón bueno y sabio que tanto he amado-lo mismo de cerca que de lejos-se formara f.al corona de amistades vivas, profundas,
La &lt;'Ut&gt;illa al'diente.
ardientes y afectuosas.
Aquel corazón angustiado, cómo se dilataria de satisfacción en su humilde reti.ro de TaLos restos serán pronto trasladados a la pa- cubaya, en un tiempo como la casita de Horatria del extinto, Santiago de Chile, donde dor- cio, coqueta y sonriente, cuando la paz, cua'lmirán el último sueño en la tumba de sus do la calma y el amor de la familia! ....
Con razón ha dicho Lacordaire: "La amistad
mayores.
es el distintivo de una alma grande y la más
alta de las recom;:iensas visibles -aseguradair a
la virtud."
Señor &lt;lon Antonio Segura y Couto que va a

Homenaje a un sabio y
un justo

El acontecimiento social predominante en la
semana ha sido el viaje a Europa emprendido
por la distinguidfsim-i seño1 a Catalin~. Altamirano de Casasús en comi:añfa de si.:s hijos Margarita, Evangeli::ia y León, y de su hijo poittico
don Manuel Sierra.
La dama, que es joya de intenso brillo P-n
nuestra sociedad, ha enfermad'.) por desgracia v
se requiere la atención de un especialista y el
cambio inmediato de clima para alivio de su
preciosa salud.
Apenas comunicado 11. sus relaciones lo del
viaje, mil damas y caballeros ocurrie!'tm al i,a_:,cio c!e los Héroes, para atestiguar una vez
más el afecto y adhesión que guardan a la honorable familia Casasús. La despedida en la
estación fué cordialfsima.
El meriUsimo caballero que es jefe de ella
se a.presta en Nueva York al próximo y feliz encuentro.
~ Ojalá que la culta y distinguida señora regrese pronto, curada de cspfritu y de cuerpo, a
la a·dolorida patria!
Señora cloña Catalina AJtamfruno de Casasús.

Entre el numeroso grupo de pianistas que
han descollado durante la úllima década, ninguno sin duda se manifiesta con más relieve
que el joven don Carlos Lozano, discfpulo del
Maestro don Carlos Meneses.
Su temperamento delicadisimo. a la manera
de Levine- una red de nervios sujeta a ·.in·
mecanismo masculino, pero suave-es una de
las caracteristicas de Lozano. De tal suerte es
afinada, y sutil esa cualidad, que en má.s de
una ocasión nos ha parecido que aquel cuerJJO
raqu!tico y endeble iba a 1omperse, a morir en
una sacudida de la "gran entraña," obedecien-

DESCUBRil\1IEN1~O DEL MICROBIO DE LA R.ABIA

l

- - Un. sa~i~ japonés acaba de d€scubrir el germen mv1s1ble que produce la terrible enfermedad d_e la_ rabia. Después de más de 18 meses de
expe_nen?!ªs en el laboratorio del "Rochefell~r
Inst1tut~ de Nueva York el profesor lfideyo
Nogucb1_ h~ ~ncontrado el microbio tan buscado
hace vemtis1ete años por Pasteur y sus discípulos.
El profesor Noguchi invitado por el Congreso
de naturalistas y de médicos de lengua alemana a exiponer sus descubrimientos en Viena lJ.a
Ido lue~o a Par\s presentándose ante los sabios
d~J Instituto Pasteur, donde ha expuesto el m,:,d!o de que_ :;~ h3: valido, consistiendo en utilizar
u~ J)r'!ced1m1entg especial de cultivos con los
microbios que pertenecen a. la gran familia de
lo_s protozairos, Y que aparecen en forma de corpusculos granula¡dos rodeados de una Jigerfsima
membrana. El sa.qio inocula de esos cultivos puros
en los conejos Y perros que presentan bien pronto
los sintomas de la rabia. Las consecuencias como
se ~'e son bien claras, una vez &lt;\ue todo esto se
aplica en la forma que se hace en las vacunas
en general.
El profesor Hideyo nació en la pequeña ciudad de Wl\kama."tsrr-smrn.ita· en -e1·norte-del Japón_ Y perten~ce a una antigua y noble familia
habiendo na~1do ~¡ 2"4 de Noviembre· de 1876.
Desde muy Joven, casi niño, t uvo entusiasmo por los estudios. de la medicina, y a fuerza
de. profunda,$ observaciones ha llegado a consfilgmr, lo que ,a no dudar!Q es un verdadero progreso en l.a _ciencia médica.

UN ENSUEÑO GRNDIDO
Un largo ensueño cándido pone la luna llena
en la campiña Y en la mansedumbre del rfo.
La silueta del monte se yergue en el vac1o
Y en la torre del pueblo la media noche suena ..

de Lozano en los primeros teatros y e,1 los salones de la gente culta, donde tantos aplausos
ba recibido.

Perros lejanos ladra~. Como un ánima en pena
ronda e1 esta vigilia luminosa el hast/o.
Eslabona recuerdos el pensamiento b.úo
Y, al marchar, me parece que arastro una&gt;cadena.

¡ Ritorna vinrito1• !

La ante1 ior notfcula, que publiqué en ul!o
de los últimos número:; de "El Tiempo Ilustrado," ya extinto, tráigola a colación porque ha
empezado ya la serie de triunfos de Lozano ei=
Europa, a donde llegó hace apenas mes y medio.
Algunos periódicos reputados de Parfs y cartas que he lefdo, consignan halagadoras noti-

FRANCISCO GANDARA.

·--------------==----------------.

Bélgica a estudiar la cai·re1·a diplomática.

Carlos Lozano en Pa1•."s
El Ministro de Instrucción Pública y Bellas
Artes, secundando una iniciativa de la Sociedad CientHica "Antonio Alzate," ha comisiona•
do al señor licenciado don Ramón Ma:iterola
1&gt;ara que escriba la historia de la Instrucción
Pública en México, a contar desde el año de
1867. De esa suerte se obtiene un valioso be•
neficio por la Idoneidad del comisionado, yen ¡parte---se le recompensan los servicios valios!simos que ha prestado a la ciencia y a la
educación.
¡Merecido homenaje que honra también al
que lo dedica!
Y en esta ocasión, los amigos y discfpulos
del venerable educador, le han ofrecido un 1 i·

¡Feliz \"iaje!

cias JJ"especto de la presentación pública de
Lozano. en la Yille-Lumiél'e el dfa 14 de Octubre último.
.
. Fué una soberbia audición en la sala de concierto del má.s aristocrático hotel de Francia
el "Magestic."
'
" I_'atrocinó el recital-me dice el pianista,~.. grande Y no_ble amigo don Joaquiil Casas~s, Y _ell'? explica que la concurrencia fuera
distln_gu1dfs1ma y en gran número, hasta llena~ hteralmente la sala. La mayorla del auditon'? pertenecia a la "créme" de la Colonia
~eXIcana, . a cultas familias parisienses, argentmas Y chilenas, y a reputados músicos compositores y ejecutantes:
'
El i~spirado compatriota recordará siempre
la ovación Y los elogios que alcanzó en su ":lºbut."
~
. Socialmente, va abriéndose fácil camino el
Joven L_ozano, pues ha visitado residencias de
personaJes, e Inclusive el señor José Yves Limantour, le ha abierto de par en par las puertas de su palacio.
Muy prcnt'! v?lverá. a presentarse en público el bravo p1amsta y p:..ra mejer lucir sus dotes Y adelantos, ejecutará tres son:.i,tas de Beetoven! que Loz~no "profundiza,"y comprende
sugerido por_ Re1sler, el mejor intéilJ)rete en el
mundo del mmenso músico.

La soleda_d me inspira fortaleza y consuelos.
Se ye a Dios en la múltiple floración de los cielo3
Y, al postrarse mi altiva •peql,!~ñez a-su planta,'
Sientó en los pies· 1a sabia de la tierra florida
en la cabeza el soplo de esperanza y de vida'
eternas, Y mi espfritu hastíl, _Dios S!l levanta.
El profesor japonnés Hicleyo Noguch.i.

CARRASQUILLA-~)LU.LARlNO.

�NOTAS PERSONALES

SUCESOS DEL DOMINGO

,
S&lt;&gt;ñor Lic. don Gonzalo :\!taro que
a~aba de ser nombt·ado Director
de "La T1•ibuna."
Señorita Carmen Garda
Señor Agustín Tol'l'es :'llartinez
que han contraído matrimonio últim amente.

Señor &lt;lon José :'\Ianuel \'illa eJerto
\'Jcepresi&lt;lente &lt;le la Asociación
de Periodistas.
EL XUE\'O nCEPRESlDEXTE DE
LA ASOClACIOX J&gt;E PERIODISTAS.

Con motivo de haber terminado la
Junta Directiva de la Asocación de

I:J Go!Jerr,ador interino del Estado de Yucatán General don Prisciliano Cortés ha enviado un telegrama al Pre3idente de la República,
anuL&lt;:iando qt&gt;e el Gobierno del Estado contribuye con la cantidad de
un millón de pesos, para ayudar al
Gobierno en la obra de pacificar el
pafs, quedando dicha sum:i. a disposición del Ejecutivo de la Nación.
El señor General Huerta ha estimado mucho el donativo a que hacemos referencia y con'.estó dando

Periodistas el tiempo reglamentario
de ocupación de sus cargos, se procedió a nuevas 1:nec1ones, resultan&lt;to
electo Presidente el señor Mariano
Ceballos y Vicepresidente el señor
don José Manuel Villa, intellge _•e
periodista y Jete de Redacción de
nuestro colega "El Diario," adonde
goza de generales y justas simpatías.
EL ATENTADO EX LA HABANA
COXTRA EJ, GENI.;RAL '1"ELIX
l&gt;IAZ.
La Prensa Asociada dió cuenta
en el siguiente telegrama. del atentado de que fué victima en la Habael General Félix l).az. Dice as! el
ttexto: "El General Félix Dfaz, candidato a la ¡&gt;residencia de México en
las recientes elecciones aJH, fué asaltado por un mexicano esta tarde \ 6
de Noviembre.)
El General Dfaz fué herido do3
veces, pero no se cree que es.as heridas sean de resultados !atales. !!;!
ataquti tuvo lugar cuando el General
Dfaz paseaba a lo largo dEI Malecó 11,
el paseo de moda en la Habana
acompafiado e los seño: e3 Cecillo
Ocón y Lic. José Bonales Sandoval.
Resultó herido detrás de la oreja,
y también en el cuello, recibien•lo
varios golpes en la cabeza con un
ba.Stón. Fué conducido al hospit.l.l
e11 donde es atendido. El asaltante
fué detenido."
Esta noticia produjo en México
gan sensaclon, hariéndo3e muchos
comentarios. El jefe del partido felicista Lic. José Luis Requena, l•n
seguida cablegrafió recibiendo la
siguiente contestación: "El Gene,:il
fué levemente herido en la cabeza.
Acabo de visitarlo."

UONATI\'O CU,\XTIOSO.

Entre los sucesos principales que tuvieron efecto el último domingo, hay que citar !a
Exhibición de Cultura Ffsica en el colegio de
San José de Tacubaya, que estuvo muy brillante, no solamente por los interesantes ejercicios

que ali[ vimos, sino también 1&gt;or la distinguida
concurrencia que asistió al acto.
El profesor '.\Ir. Antonio Athos es el que dirigió dichos ejercicics, tomando parte los alumnos más aventajados del plantel, y ¡&gt;residiendo

"ª

General don Prisciliano Cortés Go-

bernador interino de Yncatíin
que ha ofrecido un millón
de pesos para ayudar
al Gobierno del
centt·o en la
pad1kac-lón el(') país.

+

Señor Dr. Baltasar Izaguirre Rojo
nuevo Secretario de la Escuela
de l\ledJcina.

,s,

+

La kermesse en el parque Garibaldi estuvo
organizada por la Cruz Roja y pertenece a una
serie de las mismas que van a tener Jugar. Uua
banda militar amenizó el acto, alternando con
otras dos orquestas populares y no hay que
decir que los puestos de confetti, tamales, flores, etc., etc., estuvieron ocupados por bellas
y elegantes señoritas. La animación no decree:ió
un solo instante; se bailó mucho, la alegrfa.
reinaba en todo su auge.

_I

Lic. José
San&lt;lo_v_a_I_._ _..:=
Dos as¡&gt;ectos de la kermesse verUlcada en el

Auto retrato del Joven Pablo Novoa
que falleció en Veracruz de una
larga enfermedad.

las más expresivas gracias y elogia!' do el patriotismo de los hijOfl
del Estado de Yvcatán, que una vez
más se han manifestado amantes di!
los grandes intereses nacionales.
La Secretaria de Hacienda recibió
la orden del ingreso de tan importante suma en las arcas del Tesoro
de la Federación.

jnl'Clíu &lt;le Gai·ibalcli el pasado domin~o.

la fiesta el Dr. don Angel \'allarino, Director
de Cultura Ffsica del Distrito Federal.
ll:n las tribunas improvisadas que se babfan
levantado agrupábase mucha gente, viéndo;;;e
las familias de los alumnos que tomaban parte en la fiesta de "sport," la cual tuvo números
sensacionales entre ellos la gimnasia sueca
desarrollada en diferentes números a cual más
sensacionales; la lucha del rabie en que los
que tomaron parte lucieron sus fuerzas y agilidad; y el box con todos sus accidentes siempre
de interés, habiendo habido también el llamado box cómico que produjo constante hilaridad
entre el público.
Era el medio dfa cuando la concurrencia :e
1 etiró muy satisfecha del espectáculo y citándose para hoy domingo en que tendrá efecto
una fiesta literaria, la cual ha de presidir el
Arzobispo de :\léxico, Dr. don José !\lora del
Rfo.

Coronel Andrés C. Sosa. ascendido
re&lt;'ientemente a General Brigadier en el Estado ele Tabasco.

E'eñor don Leopoldo Kiel que ha dado una conferencia en la Escuela
N. Preparatoria sobre "La educación popular."

Abad. El ciclis,a don Ernesto González, ante
numeroso público partió rumbo a Tlálpam, y
a los 32 minutos y 65 segundos se bailaba de
regreso, recorriendo 30 kilómetros en el tiem1&gt;0 indicado.
El referido riclista pertenece al club ciclista
"Libertad" siendo secretario del mismo. Fueron jueres de camino los señores Fernando Gasman y Damian Gireud; y tomadores de tiem,,o
los Eeñores Reyr,aldo Lozano y Salvador Necoethe:i, fungiendo de juez en Tlálpam don Guillermo Sáncbez y en el camino se instalaron
va1 ias personas para la debida vigilancia.

Sr. Erne.;to González, que estableció el record
de los 30 kl.lómet1·0s en 32 minutos y 55
segundos.

Otro espectáculo de "sport" tuvo lugar en
el mismo d!a en la calzada de San Antonio

:'lliguel Flores, vencedor en la Clll't'et•a de 13 kilómetros, efectuada en la calzada de Tlá.lpam, últimamente.

�Ahora-helas!-todo ha concluido. Las no,·edades políticas se llevan toda la atención que
al arte ligero dispensaba el público ligero. 1:;1
asedio a Monterrey e3 muc!:o más emocionante
que cualquier parto mediocre venido de últramar.
La ejecución de PaPcho Villa, peltcula mixtificada
de actualidad, es más emocionante que una
tanda de moda de :\iaria Luisa Villegas. La
"performance" revolucionaria es superior al es-

el Alcázar, etc., e'.c;? Seguramente no. Bien .;abido es que la producción nacional en ese gén?.ro ha sido C:!Si nula, fuera de los e3perpent&lt;&gt;s
sicaltpticos que aventó a los jacalones la pléya.de de autores ignorantes e ilustrados salidos
como hormigas de los agujeros de la Urica. ¡ Qué
contados son los que torcieron ese camino escatológico para entrar por una vta más estrecha
y más dificil, pero también más honrada!
Aquellos hicieron obra sucia y maltrecha, a
cambio de un puñado de cobre3 infamantes. Es-

LA CRISIS DE LA ZARZUELA
Antaño, el estreno sabatino en el emporio de la
tand·i constitufa todo un acontecimiento. El público hetereogéneo que llevaban las Sras. Mori1&gt;nes al Principal, esperaba, desde el principio de
la semana con una extraordinaria inquietud, atisbando los periódicos
ec_haJ!dO . ojea(!as a las

r

María lligares.

las. y será patriótica, aunque errónea, si cree
que pueda ampliame:lte, a la altura mental en
que nos en.contramos, substituir la producción
extranjera, superior desde luego, con la que
aquf se trabaje.
O mucho se equivoca el que esto escribe, o
dentro de poco asistiremos a un irremediable
avenimiento entre las empresas y el representante de los autores españoles.

Otra escena de la misma obra.

Teatro Lfrico.-Una escena de "El Amor al Arte."

tlnlla.s de anuncios, para calcular de antemano
el mérito de la obra, hacer avances sobre la capacidad de sus autores y llenar las horas largas
del trabajo cotidiano con el saboreo anticipado del "estreno." ·

pectáculo teatral.
¿Pero se deberá a tal circunstancia la penuria de "estrenos" de zarzuela no sólo en ~a
Catedral de la calle de Bo~var, sino en las capillas sufragáneas que son el Llrlco, el Hidalgo,

tos, por un salario, también exiguo, trabajaron
de buena fé, obras que aapiraban, si no a la
perfección relativa en ese género, sí, por lo
menos, a un mejoramiento de la técnica, de los
tipos, del ambiente en que éstos se movfan.
No es esa la causa precisamente. La inopia en
que los empresarios hacen sus combinaciones arttsticas, obedece a un conflicto entre ellos- y el
representante de los autores españoles. ¿ Por
qué? No lo sabe el cronista. Pero el busilis de
la cuestión debe ser el dinero, el vil metal que
cotiza todo: desde el crédito de un pafs hasta
el derecho a representar una obra ajena. Cuestión
de tanto mé.s o de tanto menos. Es posible que sea
de ta_nto más, porque el caballero que representa
a los libretistas iberos ha de querer para é l y para
sus poderdantes, más bien ganar que perder.
Y en ese tira y afloja, el público se queda sin
estrenos las noches de los sábados. Tiene que
contentarse con ai¡istlr a la,s reprlses de las zarzuelas conocidas. Y a.si vemos que mientras en
los teatros de España corre una. sucesión de
obras nuevas por los escenarios, en México se
rep1te por enésima vez "La Gatita Blanca,'' Y
"Los Sobrinos del. Capitán Grant!" En bre·, e
·aslsJtre~9_s_ aLi:~estreño de "La Qorte de Faraón"
cuyos temas principales. se i.aben todos los cilindros arrabaleros:

LA OPERA )IEXICANA.

Teat1·0 Pl'incipal .- Ultima escena de "El arte de sel' bonita."

Teresita Calvó.

t

Yo soy el casto,
Yo soy el casto,
casto José ....
Y el concurso de zarzuelas abierto por b
empresa del Principal? Uno de los rotativos
que prohijó la idea del tal panteón- porque vals
a ver cómo en eso va a parar el certamen-dec1a, no hace muchos d!as, que en un cajón de
cierto pupitre misterioso, dormtan algunos manuscritos que se lanzaron a la justa, Y que pronto sabrfamos quién teria el caballero Bayardo
que iba a llevarse el premio. Medrados estamr,s
con esos concursos! Será una maravilla que del
acervo salga alguna buena. cosa. Porque es lógico: nuestros autores mediocres, que han tenido éxitos ruidosos con obras de actualidad, no

Amelía R-0bert.

van a preguutar a un jurado hetereogéneo si
una obra suya se sacará el premio. Si tienen seguridad en e! buen resultado, se irán derechos
a las empresas y les exigirán un beneficio a las
cincµenta representaciones.
No hay que darle vueltas. La idea del señor
Sierra Méndez es loable si trata de estimular dE::
tal manen a lo:; productores de ese género nacional. Será puramente financiera si trata de
eximir el pago de derechos a la.a obras españo-

Se trata de un grupo de muchachos animosos y bravos que se agruparon para formar una
compañia de ópera italiana con elementos mexicanos, que_ es lo que quiere significar el titulo
de estas lineas. Los comienzos son deficientes.
Los artistas bizoños. El conjunto un tanto defectuoso. Alli estA Marfa de la Fraga con su be. lla voz. Y están Legarazu y la señorita Abaunza . y otros buenos elementos. Pero no está todo
lo · que de ·más ·estimable se puede esperar en.
nuestro exiguo medio arUstico. No figuran ni
Torres Ovando ni Felipe Llera ni algunos otro:i
que tienen derecho por tradición y por méritos
personales a integrar un cuadro netamente m~:xicano.
Por Jo demás, el esfuerzo es loable. No se
cansa el cronista de elogiar todo aquel impulso que tienda a darnos una personalidad propia. E 1 ogiamos por eso a Esperanza Iris como
elogiamos ahora a los iniciadores de esta nueva compañia netamente mexicana.
El asunto bien vale que nos detengamos un
poco en tratarle seriamente. Pero sera. otra
vez.
AUGUSTO CONDE.

�-

AN EN PELICULA

CAS

~
~s.

F

Para
POETA MEXICANO

~
1,

Cuando pasei
del rosario,
y a la Cruz,
tiendas man

~

Cuando diga
las hierática,
y allá arriba
arda el oro q

►

-

"

Cuando pida
por el ónix cf
por la tibia
por el márm(
dfle a Dios q·
un abrevo d~

.
D'Artagnan se ampara en el pasaporte que le permite embarcarse
para Inglater·m.

:.,,..,,~__ ·--&gt;.

-

.

.,.

Fuerte Hsi
Brusco, en
Lampiño t
lucir un al
Mentalmen
mueve con
Compensat,
s i pequeño
Mi idiosinq
en mis an~
y yo vibro

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~

No soy, a
y en medio
he sido y I

.....

-,

Es un cárdeno ~

muestra toda la
sangre baña sus
sangre riega de!

La escena del duelo de Artagnan con los tres Mosqueteros cuando ..

los defiende.

Con un gesto ~
rojo trapo haci
fijo el toro Je c
el jadear de mu

JA\'IER SORONDO.

Mas de pronto,
el torero,-que
sobre el bruto P
Y el acero valer!

TIB Lharrrr
Amarrado con los tientos el sarape del Saltillo,
la chaqueta de gamuzas y de jerga el pantalón,
bien sentado sobre el pe nco, cabos negros y tordillo,
va el ginete a la charreada, entusi!i.stico y zumbón.

se ln:nd e r!i.pid4
¡ y hay un grito

Dul~
que
suav
del •

El sombrero galoneado con pespunte muy sencillo,
en las finas cabezadas cincelado chapetón,
los herrajes pavonados de Amozoc lanzando brillo
e hilos de oro entre las cerdas de la rienda y gargantón.
Ancha greca en las cantinas de la bien cortada silla,
un temblor entre los flecos de la espléndida mantilla
y en arUstiC'as espuelas un prodigio del metal.

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Y asf, alegre y decidor, valentón y sandunguero,
va el charrito, bien plantado, a lucirse al herradero
al tumbar los potros brutos en las trancas del corral.

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La escena ele! baile en 4ue ttiunfa Ana de Aust,·ia.

enti-ar en detalles de Jo que
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reconstruido las principales
tan magnUlca, con el concuro M. M. E. Dehelly y Ph. Gara Francesa; y con Mlle. Nelly
rada por los aficionados a !u

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La "mise en scene" ha sido cuidada al extremo de que los menores detalles, se han reprodncldo con extrema prolijidad de pormenores. Las
viejas hosterfas, el embarque de Artagnan parn
Inglaterra, los desafios de éste, el cardenal Richeliu, la reina Ana de Austria, el hermoso y
Galante Bucklngham, etc., etc., todo ello encanta y distrae por la perfección de los Intérpretes.

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Amarrado con los tientos el sarape del Saltillo,
la chaqueta de gamuzas y de jerga el pantalón,
bien sentado sobre el penco, cabos negros y tordillo,
va el ginete a la _charreada, entusié.stico y zumbón.
El sombrero galoneado con pespunte muy sencillo,
en las finas cabezadas cincelado chapetón,
los herrajes pavonados de Amozoc lanzando brillo
e hilos de oro entre las cerdas de la rienda y gargantón.
Ancha greca en las cantinas de la bien cortada silla,
un temblor entre los flecos de la espléndida mantilla
y en artfsticas espuelas un prodigio del metal.
Y ast, alegre y decidor, valentón y sandunguero,
va el charrito, bien plantado, a lucirse al herradero
al tumbar los potros brutos en las trancas del corral.

La escena flel baile en 4ue triunfa Ana de Austi-la.
emos de entrar en detalles de lo que
aben y admiran; sólu diremos, que el
ógrafo ha reconstruido las principales
de novela tan magnifica, con el concurt!stas como M. M. E. Dehelly y Ph. Garla Comedia Francesa; y con Mlle. Nelly
tan celebrada. por los aficionados a !ae

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La "mise en scene•• ha sido cuidada al extremo de que los menores detalles, se han reproducido con extrema prolijidad de pormenores. Las
viejas hostertas, el embarque de Artagnan par:i
Inglaterra, los desaffos de éste, el cardenal Richellu, la reina Ana de Austria, el hermoso y
Galante Bucklngllam, etc., etc., todo ello encanta y distrae por la perfección de los Intérpretes,

�D'ARTAGNAN EN PELICULA -----------I 1L . . - -_

Para -cuandrr tu rEzas
POETA MEXICANO

Cuando pases por tus dedos las brillantes amatistas
del rosario, mientras rezas en la vieja catedral,
y a la Cruz, inspiradora de filósofos y artistas,
tiendas manos transparentes como trozos de cristal;
Cuando digas mansamente con la voz ce los salmistas
las hieráticas palabras de tu ascético misal,
y allii. arriba, entre los marcos de las ágiles aristas,
arda el oro de las tardes sobre el gótico vitral;
Cuando pidas el consuelo de tus intimos agravios .... ,
por el ónix de tus ojos, por la fresa de tus labios,
por la tibia porcelana, de tus brazos de oblación,
por el mármol de tus hombros, por las lises de tu frente,
dile a Dios que le conceda. con espiritu clemente
un abrevo de aguas vivas a la. sed de mi razón!

D' Artagnan se a111pa1·a en el pasaporte que le pe1·mite embarcarse

¡,ara Inglaterm.
D'Artagnan llega a '.\leun.

Hutrr-Riüratrr
Fuerte Hsicamente. Un tanto corcovado.
Brusco, en los movimientos del torpe corpanchón.
Lampiño todo el rostro, sin que haya yo logrado
lucir un altanero bigote Borgoñón.
Mentalmente un endeble. Mi espiritu cansado
mueve con gran trabajo su infame trabazón.
Compensati vamente sólo un bien he ostenta.do;
si pequeño el cerebro, muy grande el corazón!

1

Mi idiosincracia es mezcla de muchos caracteres;
en mis ancestros hubo todos los pareceres,
y yo vibro a su influencia en amplio diapasón.

t.~!

~

~,

No soy, a pesar de ello, ningún extraordinario,
y en medio a los distingos de mi caril.cter vario
he sido y seré siempre un gran bobalicón!

_,•

Sin Puntilla
Es un cárdeno soberbio que en la testa macarena
muestra toda la fiereza de su empuje arrollador;
sangre baña sus pitones; y en el circulo de arena
sangre riega del morrillo· como un timbre de valor.

Buckingham abre el estuche conteniendo los dos erretes de
brillantes.

La escena del duelo de Artagnan con los tres Mosqueteros cuando ..
los defiende.

Con un gesto de valiente, y en figura de arte llena
rojo trapo hacia las astas adelanta el matador;
fijo el toro Je contempla; y en el limbito resuena
el jadear de muchos pechos con i\1sólito temor.

JAYJER SOROXDO.

J\las de pronto, raudamente, con oHmpica pujanza,
el torero,-que es una ascua toda sol-se avalanza
sobre el bruto poderoso con indómito vigor.
y el acero valenciano que en su mano un punto brilla,

Ila :Charra
Amarrado con los tientos el sarape del Saltillo,
la chaqueta de gamuzas y de jerga el pantalón,
bien sentado sobre el penco, cabos negros y tordillo,
va el ginete a la _charreada, entusiástico y zumbón.
El sombrero galoneado con pespunte muy sencillo,
en las finas cabezadas cincelado chapetón,
los herrajes pavonados de Amozoc lanzando brillo
e hilos de oro entre las cerdas de la rienda y gargantón.
Ancha greca e n las cantinas de la bien cortada silla,
un temblor entre los flecos de la espléndida mantilla
y en arUsticas espuelas un prodigio del metal.
Y asi, alegre y decidor, valentón y sandunguero,
va el charrito, bien plantado, a lucirse al herradero
al tumbar los potros brutos en las trancas del corral.

se ht:ride rápido basta el puño; rueda el toro sin puntilla;
¡y hay un grito soberano que salu~a al triunfador!

JazminEs
Dulce perfume jamii.s termineR
que aspire siem,pre tu esencia. ast;
suave fragancia de los jardines
del santo asilo donde nacL

l

Hoy que ya cerca de los confines
de mi existencia, vienes a mi,
¡beso amoroso de los jazmines
cuánta añoranza percibo en U!
Me hablas de cantos, risas, festines,
de cuanto quise, de cuanto fui;
y hoy que mis dichas tocan sus fines
y atrás contemplo cuánto perdt,
¡dulce fragancia de los jazmines
cuil.nta añoranza percibo en U!
Javier Sorondo.

:&amp;uckingham confía a D'Artagnan las joyas de la reina.
La novelesca historia de "Los Tres Mosqueteros", aquella relación tan romántica que t.Jdos hemos lerdo sin dejar el libro de la mano
hasta llegar al fin, se acaba de llevar a la película, y no podia menos el cinematógrafo, en sus
progresos admirables, de reproducir las valentfas, los amores, y las caballerescas hazafias de
los héroes inmorta.11;:ados por el genio de Dumas.

La escena del baile en 4ue hiunfa Ana de Austria.

No h emos de entrar en detalles de lo que
todos saben y admiran; sólo diremos, que el
cinematógrafo ha reconstruido las principales
escenas de novela tan magnUica, con el concurso de artistas como M. M. E. Dehelly y Ph. Garnler de la Comedia Francesa; y con Mlle. Nelly
Cormon tan celebrada por los aficionados a lu
peUculaa.

"

La "mise en scene" ha sido cuidada al extr emo de que los menores detalles, se ha11 re¡nodncido con extrema prolijidad de pormenores. Las
viejas hosterias, el e mbarque de Artagnan para
Inglaterra, los desafios de éste, el cardenal Rlchellu, la reina Ana de Austria, el hermoso y
Galante Bucklngham, etc., etc., todo ello encanta. y distrae por la. perfección de los Intérpretes.

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ll

BODA DE PRINCIPES

~============:::::::===============================================::::::::::====-=======:======::::::::::=

~

-:========J

PROGRESO

MATERIAL - DE MEXICO

Residencia ,lel co1·onel don Ca_1·I_o_s_ G
_'o
_ nz
_ a_' l_e_z_. ____________ -_ _R_e_si_d_e_n_CJ_·a_c_le_l_señol' dou E__d:..u..:a:..1_·d..:o__:S..:c..:h_e_s_ts__._ _ __ _ _ __

ALGUNAS PERSPECTIVAS DE LA
COL')l\'IA RO'IA

Fotografía. ele los prí n cipes después de efectu arse el mnt1·imonio.
E l dta 15 del pasado Octubre tuvo lugar en
.....ondres en la capilla Real de Saint James el matrimonio de la princesa Alejandra duquesa de
Fife y del principe Arturo de Conna:ught pertenecientes ambos cónyuges a la Casa Real de Inglaterra.
·
La suntuosidad de este matrimonio, cuyo esplendor no Ira sido igualado sino en casos m•tY
raros, según refieren las crónicas sociales europeas, fué de tal magnitud, que baste decir que
en el Palacio Real y en la capilla de Saint James estuvieron representadas todas las casas
reinantes del mundo.
El pastel de bodas que se presenta siempre tu
estos casos, por ser una tradición en la familia
real inglesa, estuvo confeccionado por el jeie
de cocina del rey Jorge, y tenia no solamente
la figura de los novios del brazo, sino también
las fiuras de los reyes y reinas mAs importantus
de Inglaterra.
Dió la bendición nupcial el arzobispo de Cantorbery ayudado por el obispo de Londres y por
el canónigo Sheppard; asistiendo además de los
reyes de Inglaterra, los duques de Connaught,
la reina de Noruega, el prtncipe Olaff y las princesas de Suecia, Victoria, Patricia, y otras muchas.
¿ Qué diremos de los regalos? . . . . En estos casos la fantasia se echa a volar por los mundos
imaginarios de la riqueza y acierta siempre,
pues lo más rico, lo mis artístico, lo más smttuos:&gt;, se reune para servir de homenaje de cariño y de respeto de gratitud a los novios. Eá'tre éstos -presentes citarenms a la riqutsima. diadema de brillantes de los reyes de Inglaterra;
a un servicio de oro de los príncipes de Suecia;
e. un juego de candelabros de plata de la Gran
Logh\ de Londres; a una vajilla de plata también
con dibujos irlandeses de las mujeres de Belfast
y de sus distritos; a un aderezo de perlas
de Inmenso valor de las hermanas del novio, en
fin, para que nada faltara, regaló el' Club Collle

Los 1·ecién casados recol'l'iendo las p1·incipal~s calles de Lonch·es,
después ele la cet·cmonia nupcial.

Coufecc_i~!lªndo el_traje de novia ele la princesa Fife. ··
-- -

de Ingláterra un perro. · de esta raza, tasado en
cinco mil libras. Pieles de alto precio, encajes
de Malinas riqutsimos, varios automóviles, caballos, muebles lujosos, completaron este alar~
de de maravilloso lujo:
~

La música para la ceremoni.a r;ligiosa fué
comipuesta ~specialme~te para e¡¡t~ acto por los
renombrados músicos ingleses Stanford, Elgar,
Alcock y Parraey.
,
- : . ··. - Terminada. la boda los novios salieron para
su ".iaje de boda que será por las. _principales
capitales de Europa.
L&lt;&gt;s ·novios de cuya ceremonia nupcial acabamos de hablar son primos segundos, lo cual se
deduce si tenemos en cuenta los parentescos
de la familia Real de Inglaterra.
La reina Victoria y el principe Alberto, tronco de la estirpe reinante inglesa, tuvieron nuf&lt;ve hijos: Victoria Adelaida, Alberto Eduardo
Alicia, Alfredo Ernesto, Elena Augusta, Luis~
Carolina. Arturo Guillermo, Leopoldo y Beatriz
Marta.
Uno de ellos, Arturo Guillermo, es el duque
de Connaught que casó con una princesa de Prusia, Luisa Margarita, y de cuyo matrimonio adtmil.s de dos hijas, Victoria Patricia y Margarita
Victoria, tuvieron un hijo, Arturo Federico, nacido el 13 de Enero de 1883 que es el novio, que
acaba de contraer matrimonio, resultando primo carnal del actual monarca Jorje V.
Con respecto a la novia resulta que es hija
de Luisa Victoria, hija a la vez del rey Eduardo,
radre del actual monarca, la cual casó con
Alejandrdo Duff, prime,· duque de Fife en 27
de Julio de 1.889, resultando por tanto primos segundos _ los actuales cónyuges, lo que
hace algúñtiempo v·ién-e sucediendo-in los matrimenios de fa tasa -Real -de 'l'Ilglaterra.
Por 19 que .acabamos de e:icponcr, no es de
extrañar qÜe casi todas las familias reinantes
hayan tomado parte éñ. esta ceremonia, envian•
•
· do. ric~&amp;..presentes; p.ue,..· ei que más o el que menos ti~ne ,vi~ulos dé flá.rentesco con los novios.

La colonia Roma comparte con l:l. Juárcz
la supremacta de los barrios elegantes de México. Los arcaicos palacetes que la rancia ;_1obleza.
colonial construyó en las principales arterias
de la capital, con sus obligadas accesorias a
ambos lados de los anchos portalones de entrada, con sus am,plios balcones y sus estrechas
venta.nas y con la Upica uniformidad de sus fachadas semiconventuales, no se aventan ya a

cipio, son a.hora rr,uy pobladas y constituyen bellos ornatos de la capital mexicana.
Otra poderosa razón influyó en este movimiento expansivo de la población: el alza de los
alquileres, que produciendo a los propietario3
pingües gaP.ancias les permitió el procurars~
alojamie:/l.tos sanos y confortables en los s11burbios aris;ocráticos, y que obligó a los iuquili'i'.OS a buscar, por menor o siquiera por
igual precio, habitaciones nuevas y con mayore3 comodidadas.
Así nacieron y se han desarrollado las col,,nias: Santa l\Jarfa, San Rafael, Juárez, Rom't,

Rc.,idcncia del señot· Osear Bnuliff.
nuestra civilización europea y a la elegancia y
el confort de nuestra vida cosrr:opolita.
Por otra parte, el ansia de respirar aire p ,1ro y de gozar ampliamente de la luz del sol, bizo que nuestras clases ricas o s implemente acomodadas empezaran ~ construir sus moradas en
las cercantas de la metrópoli, provocando la expansión natural de la gran ciudad y formando
las primeras colonias que, raqufticas al prin-

la colonia Rom:,. es, con la c1e Jt:árez, la que
más joyas artisticas encierra.
Situada al suroeste de la capital, sirvela (le
base la ancha y recta avenida de Chapul:epec
y se extiende hacia el sur hasta el Hospital gP.neral y hacia el oeste hasta muy cerca de !a
Condesa, barrio de Tacubaya.
La disposición de sus calles y avenidas estií
hecha con verdadera atingencia, de modo que
une a la variación la comodidad y puede decirse que cada una de esas calles reserva al que
las visita una sen~ación nueva de arte Y una
agradable sorpresa de perspectiva urbana.

Residencia del señor Rafael Gutiénez.

Chapultepec, El Yalle, y otras más baratas y
más humildes, como Peralvil!o, Romero Rubio,
Tlaxpana, etc., etc.
liln todas hay hermosos edificios que admirar;
ricos palacios junto a risueños chalets eu los
que se ven todos los estilos, desde el severo
renacimiento inglés hasta el pasajero art no11,·eau y desde el más puro lombardo hasta el
indio bungalow. Pero estamos por decir que

No es aventurado afirmar que tienen el aspecto esas avenidas &lt;!e avenidas europeas, siendo más bellas todavta por la vegetación americana que las hace sonreir en las mil bocas de
las flores que por doquiera bordai:; las casas.
Prueba palpable de nuestro progreso material, dirigido por la evolución del buen gusto
es esta colonia que nos da honr:i y prestigio e~
el mundo civilizado.

�LA CAZA DEL HALCON

PAGINA FEMENINA
•

dos a.tavfos tendrán en la presente y en la próxima estación.
Se nota desde luego, que los jaquets serán
más largo; y más amplios que los del año anterior· teniendo: muchos de ellos la espalda.
recta,' ajustada al talle por tres pe~ueñas pinzas disimuladas con botones o motivos de pasamanerfa de seda. Los cuellos de estos trajes serán unidos a grandes vueltas o solapas,
que se adornarán también, con botones, pes-

/
I

cordoncillos o punto de cadeneta, y, también,
ribeteados con seda de un color contrastado,
siendo, por supuesto est e ribete o pequeño bies,
sumamente angosto y discreto.
Para los trajes prácticos destinados al uso
diario se emplearán para su confección los terciopelos de lana lisos, los terciopelos diagonales, la sarga cotelé en los colores azul marino,
café bronce, castaño o marrón, rojo vino o gris
acero. Vemos, aSÍ mismo, muchos modelos de
graciosa elegancia sumamente discretos, en terciopelo de lana a rayas, en lana esponjosa y
en sarga, combinados o, mejor dicho, adornados con moaré negro. El color preferido para
estos trajes será el gris en varios de sus matices. Un lindo modelo de estos atavtos está hecllo
en terciopelo de lana a rayas gris acero y gris
plata. La falda, completamente recta, luce por
todo adorno unas almenas de moaré negro realzadas por botones forrados de seda negra, Oflados con finísimos bies de seda gris acero. :rl:l
jaquet, de forma recta y un poco amplio de
talle, va sujeto a éste en la espalda por medio
de un cinturón o tirante abotonado con botones iguales a los que adornan la falda. Cuello,
solapas y carteras en Ja3 mangas, de moaré negro adornado con botones lo mismo que lo restante del traje. Este modelo e3 muy propio y
elegante para ser lucido por una señora jov,m.
En cuanto a los trajes "tailleurs," que slem(Sigue en la página de Damas.)

Hermosa ta1&gt;lcerfa, tmbajo frauct'.-s lle:ho por

los años ele 1510

EL NUEVO PLAFOND DE LA COMEDIA
FRANCESA DE PARTS
PfNTADO POR EL ARTISTA ALBERTO BESNARD,
DE LA OBRA DECORAT/V A DEL
PRIMER TEATRO PARISIENSE

Lo que más llama la atención en las nuevas
obras de decorado de la Comedia Francesa, cuya reapertura se efectuó hace pocos dfas, con
dos magnfflcas representacion€s de las obras
maestras "Andrómaca" y "El enfermo Imaginario," es el plafoncl, pintado por el notab!\l
artista Alberto Besnard, obra de que da una
idea la Ilustración que acompaña a estas líneas.
En el fondo se ven las figuras de las cuatro
columnas olfmpicas del drama francés: Corneille Racine, Moliere y Hugo, que ocupan antiguos sitiales y que contemplan lo que fu,?ron la primera comedla y el prim er drama rle
la vida: la historia de Adán y Eva y del frut.o
prohibido que la segunda arrebató al arbol ,le
la ciencia.
A la Izquierda del dibujo se &lt;lestacan las
airosas y elegantes figuras de las nueve musas,
encaminándose e'L armoniosa teorta frente a el
encendido carro del dios Apolo, padre de J:is
Artes en la mitologfa griega, que avanza en
medio de una atmósfera incendiada de auro,a
tropical.
Para poder juzgar de la belleza de estos últimos grupos, es necesariq Invertir el grabad-) .

\"estldo para paseo ele raso labrado gris y &lt;le
t&lt;&gt;rciopelo de igual colo1•,

•

CRONICA
Los prácticos y elegantes trajes estilo "tailleur'' son siempre un capttulo de extraordinaria importancia para las damas, pero si en
cualquiera estación podemos considerarlo ast,
no cabe duda que en otoño y en invierno estos
severos atavfos adquieren una preponderancia
indiscutible sobre los otros estilos de trajes,
])ropios para calle y paseo; por lo cual creo
muy oportuno dedicar unas Uueas para hablar
a mJs lectoras de las reform~ que los referí-

Ab1·igo pa1·a calle 1le astt'llkún o de caracol,
cuello y puños de armiño.
puntes o motivos de pasamanerfa de seda en
distintas formas. Las botonaduras colocadas a un
lado del traje, desde el bajo hasta lo alto, y los
&lt;'Uellos rectos en pie l estarán muy en favor de 11\
moda en los 1&gt;resentes mome ntos.
Las faldas llevarán por toda guarnición galones de seda, pespuntes y botones cercados :por

Lujoso abrigo de teatt·o de 1·aso labrado en cocoloreij, bordado de moleskllt obsc11ro.

�EL .\lU~no ILUSTRADO.

•

•

CONSULTAS
UN CONSEJO.
María Luisa: No creo que le convenga a 11s-

ted llevar al baile de que me habla un traje Je
color fuerte, pues las personas pálidas se ven
muy mal con esa clase de matices. Me dice que
Eus mejillas son tan descoloridas, que desde P"'queña la llaman en i::u caEa con el poético nombre de flor de cera," y no cabe duda de que ese
calificativo e;; suman:ente apropiado en este r;iao, porque la mencionada flor es tan bJa·nca Y
exquisita. que parece, En efecto, hecha de esa
substancia, y debe usted sentirEe satisfecha con
semejante comparación.
Pero la belleza femenina tiene un gran elemento de ayuda en la sabia eleccHin de la
"toilette," pues la más termo.a dama, si no
tiene e l arte de arreglari1e hábilmente, pueue
parecer hasta insignificante, .a pesar de sus e·,1cantos naturales. Y precisamente, en la época
actual es cuando se le concede el buen gusto. a
la distinción y a la verdadera elegancia, una 11upremacta absoluta. sobre la belleza. Teniendo ~n
cuenta eemejantes teorfas, creo que por n!ngun
motivo se decidirá usted a confeccionar su atavío en un color tan vivo como es el rojo lacre,
porque el resultado de esta elección serla muy
perjudicial para usted, y aunque es su prometido
quien le ha obsequiado esa rica tela, no debe
complacer los deseos del citado caballero, pues
los señores no son jueces com1&gt;etentes a este
respecto.
El mismo perdonará a usted con todo gusto
esta peoueña fal•a cuando la vea pr~entarse
en la fiesta, radiante de belleza, luciendo •m
ttaje de colores delicados, como azul pálido,
rosa. suave blanco marfil o gris plata.
En el t~ado puede llevar una finísima diadema de perlaa,, o una angosta cinta de seda, en
el mismo color del traje.
Tengo mucho gusto ~n contestar a sus pr~guntal!.

A UNA A.MIGA.
Ofelia: Siempre me acuerdo de usted con
afectuosa simpatl!a; por -.iingún motivo crea
que olvido a mis amigas incógnitas. Además;
su historia es de tal modo interesante, que aun

CRON1CA
(Viene de la página Femenina.)

----

pre hemos visto sumamente el_egantes hechos t-'n
paño o lana lisa, puede decirse, &lt;!_e un 1:10&lt;10
general, que na se llevarán en este ano de m~guna manera, pues los modelos de alta elegancia F-e
harán en telas de seda o en telas mezcladas _de
lana y seda. Se acepta una gran . fanta_sta Y n:,a
inventiva para ~sta clase de traJes, siendo fr :cuentemente coloca.dos en el número que pud~.i~
ramos llamar gracioso, ligero, si se me permite
Ja expresión. Para las "to!lettes" de este orden
se asociará. casi siempre la _unión de dos. telas
diferentes, por ejemplo: pano de seda, ligero,
flexible y brillante para la falda, Y sed3: acolchada del mismo color co!1 grandes flbuJos tono sobre tono, para, (!l Jaquet; pano eatén o

cuando yo quisiera no me ser:a fácil borrarla
de mi memoria. No puede imaginarse el gusto
que me ha causado con la lectura de su carta;
nunca cref que mis modestas indicaciones le
fueran útiles hasta e l extremo de cambiar sn
vida antes triste y congojosa. en dulce, tranquila y feliz. Pero sin duda me equivoco al hablarle de esta manera, pues es a usted,
querida amiga, y no a mf a quien coresponde
el éxito alcanzado, porque la tierna y prudente
abnegación con que se ha resuelto a tratar a
su esposo, es el talismán con el cual ha recobrado su perdida ventura. El misterioso y audaz aventurero de ótros tiempos; el hombre ue
conducta desordenada y de malos antecedente:i,

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f ,! ···:~ :~~*:t,
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ha llegado a ser ahora, por un verdadero milagro del amor heroico de una mujer como us1ed, un buen esposo que ha vuelto a la vida del
deber y que, por tanto, hace feliz a la querida
compañera que lo ha redimido de su funesto pasado.
No tengo ningún otro consejo que darle, ,~stlmada amiga; va usted por 1,n camina i,1.mejora.ble, y sólo me permito ofrecerle mi cariñosa
felicitación por '&lt;U dicha presente.
~10DELOS.
• :Pernanda: Doy a usted los modelos que desea para confeccionar un traje de baile, Y una
puntilla y entredós para adornar algu_na labor
femenina, como colchas, fundas de coJ1n o cubiertas de mesa.
Espero que dichos modelos serán de su agrado, y estoy a sus órdenes para todo cuanto de
mf solicite.

moaré nexible para la falda, Y ottomano o 1?cngalina brochada para el jaquet. Los colores vivos
son los que se prefieren para esta cl'.'-se de atavíos; asf, pues, el violeta y el azul vivo,_ el verde Imperio, las tintas frambuesa, fusch1a Y cobre rojo, serán quienes tr)unfen por comple_to
en Ja confección de los tra3es a que me refiero.
Los jaquets largos, recortados_ y abiertos por
el costado se guarnecerán con piel, pero en general ver~mos pocos adornos en estas "tollettes,"
pues '1a belleza de las telas hacen que aquellos
parezcan inútiles, siendo bastantes ellas solas
para asegurar la elegancia. y distinción del atavío. El único inconveniente que desde luego encontramos en las· telas citadas es lo elev~do de
su orec!o, pues a veces alcanza hasta lo 1nverosfmil.
d
Para los paseos y visitas de tarde la mo 3:
invernal prefiere los trajes completos hechos ea
terciopelo acordonado, muy ligero Y flexible, d~

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dos colores reez(lados, Jo c ual produce un efecto de tela tornasolada. La parte de relieve se
destaca sobre un fondo de seda lisa en matii
diferente. Estos atavíos se combinan. muy ~menudo con seda lisa, de un solo co!or y se completan admirablemente con guarniticnes de piel.
u·,1 lindo modelo de es•e estilo está hecho en
teTciopelo labrado con el fondo azul rey y el
relieve negro. La falda, recta, se cruza por &lt;-i
frente y lleva en el bajo y en el cierre una franja de cibelina negra. El cuerpo, suma.mente amplio, se recoje en el talle y va cruza.do por un
lado del mismo modo que la falda, llevando,
también, una banda de piel como continuación
de la que guarnece la falda. Completa el coiljunto un cuello vuelto de e,1.caje de Bruselas Y
una. cintura de seda azul rey.
Muchos otros modelos podría citar a 011te resoecto, -pero creo que ba.st_a por J:ioy, pues temo
haber¡ne extendido demasiado,

La Presidencia de la t:ámara
en los países parlamental'ios
Durante las sesiones de la Cám::ra, el pre3idente domina en altura :1l
orador, y de más alto todavta a los diputados. El asiento que ocupa, no es
un sillón: es un trono. El mismo •·S
un verdadero soberano, y como \o'l
soberanos, no pertenece a ningu·'I
partido, sino que se encuentra po~
encima de todos ellos. Elegido P ir
una mayorfa, se convierte en el apoyo y protector de las minor[as. Representa, no a una fracción de !:t
asamblea, sino a toda la as3.mbJe,,.
Como los soberanos también, pone
en movimiento o detiene a su antojo la autoridad judicial. Aún en ca!-IJ
de delito, el Procurador general tí;.,ne necesidad, para obrar, de su autorización. Literalmente, el palaci0
del Parlamento, es un imperio ....
Durante las sesiones, su tarea consiste en asegurar indivisiblemente,
el orden y la libertad: v:·otege a la:;
minorías contra las mayorias; cou•
tiene en éstas su tenden:ia natur'll
a la opresión y al despotismo. Protege al orador; reJ.)rime las injurias
del uno y los clamorEs de la otra.
Semejante papel no es una canonjía.
No se mantiene fá-:ilmente, en E,l
respeto y en la calm.1 a varios centenares de hombres, celosos de sus derechos, inquietos, que se estremece 11
bajo las violencias y los sarcasmo,;
y se encuentran siempre uispuestos
a las r epresalias y a las contestaciones duras. La decoración que rotlea
al presidente es religiosa, poco en
armon a con su democracia de espí-

ritu laico. No se considera demasiado cara esa consecuencia, ni se mide toda la autoridad moral, todo ,il
ascendiente y todn el prestigio ne
cesarios para mantener los debate:.
dentro de la corrección y rechazar
las oleadas de cólera que suben á ;,l
tribuna ....

el silencio es oro
ün médico holandés, J\lr. J\1énd,3z
de León, asegura que el silencio 1.:i
sólo es oro, como dice el refrán, sino también salud.
Según el citado profesor, la palabra es escéptica, y es peligroso hablar
durante cualquier operación quirl1rgica, sea la que sea; la razón es sencilHsima. Hablar es correr el ri~sgo de proyectar sobre la plaga de
microbios, algunas chispas de saliva e infectar, por lo tanto, la lesión
y dar al traste con las precauctones
asépticas, tomadas por los médicos
y practicantes. El riesgo no es im·.1ginario. Mr. Méndez de León ha h echo el experimento. Ha dicho trescientas palabras delante de una ph.ca de agar-agar, a la que ha puesto
en condiciones favorables a la multipl:c3.ción de microbios, y el resultado ha sido el siguiente: la placa
presentó doscientos cincuenta mil
microbios entreptococos y estafilocacos.
Después de esta prueba tan concluyente, e l profesor holandés ha decidido no operar sino con una especie de careta para la boca, que deje
pasar el aire, pero que retenga los
microbios.
_
Algunos profesores, tienen ya, sin

embargo, la costumbre de gargarizar
o enjuagarse la boca con una solnción aséptica; pero el uso de la mascarilla es preferible.
El ideal serla que e l operador no
tuviera que abrir la boca, pero esto
es casi imp:&gt;sible. Desde Juego, partiendo del principio de que e l silencio es oro y aséptico a la vez, los cirujanos harán bien en imitar a Su
colega de Holanda, para evitar un
contagio involunta? io, que puede verificarse con la mayor facilidad.

~ocbe apacible
Noche apacible. La luna
cuelga en cada árbol un chal;
dormida está la laguna
y e l aire pasa, como una
mano rozi:.ndo el juncal.
Nudoso tronco desploma
su sombra del agua al pie.
Mi vida es perpetua broma
sobre e;;te tronco de aroma
a reir me sentaré.
Alegre la niña rota
me trajo una noche aqu1
y juró que me quería;
me contagió de alegria
y desde entonces ref.
También rió tu corriente
c.uando la oyó murmurar ...
Hóra, linfa indiferente,
me pareces una fuente
que urruga oculto penar.
J. C'. :\lolina :\lassey.

Un famoso bebedor de vino ~e
hallaba próximo a morir. Cerca de
su lecho su mujer sollozando le decía:

-Querido mfo, creo que no tienes enemigos en el mundo, pero si
tienes alguno que no conozca yo,
nómbralo para hacerte reconcili.ir
con él.
-Dame ligero un vaso de agu,i,
-le respondió el moribundo,--el
agua es la única enemiga que yo reconozco tener en la tierra; qui~ro
reconciliarme con ella.

�_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _,.::E~•~J..:):n:xno IU:STRADO.

COGNAG

El secreto di, su bondad

está dentro de la botella.
(!~t1'•~:~H~l~;;"1..!P~*~1'~fi,~-VH•J ~\ jt·.., ~,

to ~'.\;,E~I::\·~.~- n~, ;,~\.·s;,~¡\X-~ ;::
~

,?,

•:&gt;
❖

(•
•:•
•2·
&lt;!•

•

Lune.-; 17 .-San Gregorio.
:\!ar tes 18.-San Odón abad.
•••
~liércoles 19.-Sta. Isabel reina.,:,
Jueves 20.-San Félix de Yalois •!•
Viernes 21.-San :'\lauro obispo . .;:
Sábado 22.-Sta. Cecilia virgen. o:•
Domingo 23.-Santa Lucrecia. •)

o

tlérroes hasta después
de muerrtos
J~piso&lt;lio oe l a gue 1•1·n de la incletlenelencia ele Yenezuel a r C'ol o mbin.
l.

La tropa habla hecho alto despu~s
de una larga y dificil marcha a travé3
d::! la llaaura.
i\lientras los soldados tomaban 11!1
bien ganado d escanso y preparaban
el rancho que habla de devolverles las
fuerzas per didas durante ocho horas
consecutivas de marcha, el jefe 11,,
éstc3, doP. José Antoaio Páez, que ,va
em¡iezaoa a figurar entre los más va:
lientes guerrilleros que luchaban por
la emancipación. de su patria, obs:_r;aba con unos anteojos de campaña
los movimientos de los españoles qu~
andaban acampados a orillas del Oii•
noco.
Según los cálculos que bacfa, estas
tropas no bajarian de 1,000 hombre,,
todos ellos de infanterfa.
Pliez sólo contaba con 600 hombres; 250 de los cuales eran de caballer.a y en 103 que tenia una confianza ciega. No era el número de
enemigos lo que Je preocupaba, sino
la comuP.icación que habfa recibido de
Bolfvar, en la cual le orde;1aba unirne
'nmediatamente a él, evitando todo
encue11.tro con el enemigo, a fin de
coP.currir con más hombres.
Pero para unirse a Bolivar, hahfa
que atravesar el Orinoco y el únic·o
paso que existfa en aquella zona er:1
el de Matocan, situado escasamente
a cien pasos del enemigo.
Por consiguiente, se hacia nece3:trio tomar una determinación pa1 a
obligar a los españoles a que dejaran
e l paso libre. Dió orden a su asistente d~ que llamara al joven canit&gt;'í.:1
Pablo Suárez.
·
Una vez que és~e hubo acudido al

llamamiento de Páez, entablaron el
siguiente diálogo:
-Capitán,-dijo éste friamente,tendrá el honor de cargar con los 2 50
llaneros. Hay que tratar de que ~e
retiren los españoles al otro lado del
Orinoco para que nos dejen libre el
paso de :!\latocan y podamos vade.tr
el rfo y unirnos al general Bolfvar.
-EstA bien, mi comandante. El pas:i quedará libre,-contestu SuArez-y
saludando militarmente se alejó.
El sel recién se habfa puesto, una
faja rojiza marcaba aún sus huell:ts
en el lejano horizonte, mientras la
fresca brisa, precursora de la noche,
mitigaba lo3 ardores de la abrasada
tic-rra.

II.
Las balas llovfan alrededor de 103
patI iotas, los caballos se encabritan.
hienden la arena, sacuden la suelta
crin y levantan al cielo su abrasada
nariz, ansiosos de respirar la nocturna brisa.
La sombrla masa de jinetes se lanza c·on salvaje estrépito sobre el eni&gt;migo.
El choque fué terrible. Las lanzas
saltaban hechas astillas; cada tiro de1 ribaba un hombre; cada sablazo cortaba una cabeza.
Viendo el jefe español que sus sol•
dados estaban quebrantados, hizo retroceder a éstos poco a poco hasta
Lacerlos eituar en la orilla opuesta.
Los e::-,pañoles habtan sido desalo•
jados de sus anteriores posesiones;
pero el paso de Matocan estaba todaYia en poder de ellos, ya que lo dominaban desde el otro lado.
Suárez bramaba ele coraje. E l , que
habfa. prometido a su jefe dejar libre
e l camino. Co3tara lo que costara habfa que vencer.
Reunió a sus soldados y los contó.
Apenas llegaban a cuarenta. Los caballos s ii'. jinete, vagaban agrupados
dócilmente. Pocos de ellos habian
muerto, pues las balas bien dirigidas
tocaban sólo a los soldados.
De repente acudió una idea en "U
ayuda, y dirigiéndose a sus soldadc-s
sobrevivientes les ordenó con voz de
trueP.o:
¡Recoged todos los muertos y atadlos sólidameut€ a las montur as de l.:&gt;3
caballos que andan err antes, de mai:era que se confundan con vosotros.
Hubo un momento de vacilació\1
entre éstos.
-¡Cumplid!- ordenó secamente
Suárez
Una vez que fué verificada aquella
1ú gu bre tarea, el joven oficial exclamó:
-¡A caballo, vosotros también!
¡Vamos l'. cargar por segun.da ve~!
¡ Estos caballos, por la costumbre, .;~f;U irán a los nuestros!
III.

El escuadrón volvi ó a ponerse ca
marcha. Los Españoles, que habia'l
visto s u cumbir a casi todos los patriot-s, quedaron desag, adablemente so!·-

BANCO CENTRAL MEXICANO.
-

•------

C APITAL SUBSCRITO ................ .. S 30.000. 000.00,
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dPo, Ble1~broed'.'r· Berlín. Comptoir Natiooal d' Escompte. París S . y Cía., New
York.-C,ty Nat1ooal Bank, New York.-.1::'irst N:itional Bauillermo Cbicago Vog
Gnk. Cia.

----------------t andonero dt la ''Dama Boba"

EL :\l~l&gt;O JLUSTRAJJO.

prendidos al ver atravesar el ,-ado y
cargar sobre ellos a un escuadrón casi tan grande como el anterior.
El capitáa Suárez blandta su uesaelo sable, y los caballos, arrastrados por su ardor bélico, galopaban
con espantosa C'€leridad, introduciendo el de3orden en las filas enemigas.
¿ Quiénes eran, pensaban los esp-tñoles, aquellos demonios que re.-jbian las balas sin moverse, sin proff.
rir un sólo grito?
La iufanter a comenzó a retro&lt;'eder; a poco la derrota era completa y
el paso de -;\l atocau. estaba Ji bre.
Pablo Suárez era el único que ha•
b:a sido respetado por las balas.
Cuando gritó ·•¡alto!", aquellos rud:1s
animales se pararon instantánt'amente detrás de él, con la cabeza baja y cubiertos de espuma.
Ningún ruido turbaba el silencio
de la noche. La luna suspendida en
medio del cielo, era casi como un sol
un astro solitario; el resplandor d~
sus rayos habla hecho desaparecer las
C'onstelaciones de su derredor, y sólo
algunas se mostraban diseminadas
aquf Y allá por la inmensidad.

IV.
El escuadrón. volvia a su campar.,f·nto, en el cual reinaba la más virn a11Siedad por conocer el resultado
(!pi combate.
Páez, acompañado de sus oficiales
~alió al encuentro de los suyos.
Gracias a los plateados reflejos de
la l una que permiUa disti;,guir torlo'l
103 objetos, vió, con la sorpresa co!lsi!&lt;uiente, formado ante él y en or,i-",1
do batalla, su escuadrón casi intacto,
Y a ·:tes que se repusiese de su asum•
bro, el capitlin Suárez, saludando militarmente exclamó:
-Mi comar;dante, el paso de Matocan está libre.
-¿Ha tenido usted muchas bajas?
contestó Páez.
-Todos mis soldados han muerto.
-Y entonces, ¿qué soldados son
los que acompañan a usted?
- ¡ Nuestros bravos "llaneros," héroes hasta después de muertos!
En efecto, al acercarse Páez, vió
las cabezas de los "llaneros" inclinadas sobre los caballos, balanceAndose a los movimientos de las mo'lturas.
.\LBERTO P . ARRO:\RTEX.\.

----O·----

€1 Hmor a la patria

¿por dónllt "st afora·· un
cadáon?

Boca voluptuosa, Labios deliciosos, sua.
ve fragancia en el aliento
YIOLETAS RUSAS DE QUENTIN.
A esas
bocas de
mujer entre cuyas
perlas se
ar.ru lla
la sonrisa,
estas pas·
tillas 1es
trasmiten
su fragan·
cia celes·
tial. ~ejao sal:or de ambrosía y ea la convers'.'-c1óo y ea su canto constituyen el alma
fascrnadora de la mujer elegante. En el
hombre son su espíritu cooqu1stador. Cajita artística de aluminio 50 cs. Certificada
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y Co.. Av. San F rancisco 39.-A. Vargas
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Sucs., Coliseo 3.

Un Recluta Gigantesco
Chiranimont es una pequeña comuna del distrito de Roanne en el Loira.
Y Chiranimont tiene la gloria de
dar este año al ejército francés el
más grande recluta. Antonio Cros
que asf se llama éste, nacido el 9 d~
l\layo de 1892.
Hasta la edad de once años crar16
P.ormalinente. Pero luego desarrollóse de tal modo, que en poco tiemµo
fué tan alto como su padre, hombre
de regular estatura.
A los diez y siete años podfa h:iLer sido un imponente tambor 111:tyor.
Actualmente tiene veinte años v
¡iesa 123 kilos.
' ·
Sus muñecas tienen 23 centlmetros
de circunferencia.
Sus pies son enormes.
~Jeclia, cuando hace poco le talJaron, dos metros y dieciocho cent1met1 os.
Los médicos dicen que aún puecle
crecer durante algunos años.
E_l empresario de un circo parisián
ha ido a verle y le ha ofrecido co!1·
tr_atarle con un gran sueldo, para t•xh_1b1rle en las ferias, por todo FranCla, asf que cumpla su servicio militar.

•

1

IntereAAnte 1&gt;roblema &lt;le Acluana que
suscita una autori&lt;lacl consular.

Nue3tros lectores conocerán prob.1blemente, aquel administrador J¿
aduanas portugués que ante el bulto
conteniendo la momia, envuelta en
papyrus, de un rey de Egipto, medi,ó
largamente ante el caso insólito de nt1
encontrar en el arancel, la partida co,
rrespondlente a "cadáveres," y dudando cuál aplicarle, resolvió aforarlo co·
mo "bacalao seco," lo que se hubiera
realizado si no interviene el señor
l\1inistro de Hacienda, ordenando Sº
declarara "libre de derechos por tratarse de un objeto que venta consignado a un museo."
Este caso, magistralmente descri:.to por el maestro de la ironía en el
famoso "Epistolario cte Fadrique l\léndez," se ha reproducido no hace mucho en m1a de nuestras aduanas del
interior.
Relatamos el hecho, que hemos conocido en la Secretara1ia de Hacienda, por donde pasaron las comunicaciones oficiales, sin mencionar nombres, lugares ni otros detalles.
A uno de nuestros puertos del inteñor llegó y fué dest. ~barcada una caja conteniendo un cadAver. El ma1.,fiesto del buque consignaba "una ca3a, conte,liendo un cadliYer; peso, ck,1
kilos brutos, ,•al or 100 pesos mone&lt;fa
an1ericana.,,
Y la certificación consular, al pie
de la factura decfa: "Certifico que la
expresada mercancia, consignada a
don Fulano de Tal, es producto ele la
in d ustria y del s ue lo de los Estados
Unidos!" Fórmula adoptada para las
mercancfas de norteamérica, que se
amparan en l os beneficios del trataüo
de reciprocidad.
A!lt.e esta factura consular, el admi-

COMO SE VISTEN úOS REYES
Lo3 dos monarcas de Europa que
gastan más para vestirse son Alfon'lo
XIII y Nicollis II.
Este último es mucho más serio
que su primo de España. Se viste má.s
discretamente, pero no creáis que
gasta meno-,.
Cuestan muy caras las ¡&gt;iel-:;is con
que debe cubriroe en razó,1 del rigor
del clima ruso: alrededor de veinticinco Il!il francos al año. Los guantes forrados con piel2s figuran en su
presu!)uesto ,por una suma de siete
mil francos.
Siempre muy bien vestido, aficionado a los colores obscuros, particularmente al gris, g3:,ta veinticinc.,
mil francos en sus trajes civiles.
Alfonso XIII y eso se concibe, dada la juventud-aspira a ir siempre
vestido a la última moda, y como
desconfia de! gusto de los sastres madrileños, encarga la mayor parte dP.
sus trajes a los de Londres.
Siempre tiene en su guardarropa
de cui.renta a cincuenta trajes que
nunca lleva mAs de doce veces. Algunos son descartados antes de haber
sido usados.
Alfonso XIII tiene un gusto extraordinario por los chalecos de fantasia. Uno de ellos dejó un recuerdo
inolvidable a aquellos que tuviero11
el pri\•ilegio de contemplarlo: era rie
brocado oro viejo rayado de azal

CELOS, DE A:\lOR SOX HIJOS.

Padre, ¿sabrefsme explicar
qué sea aqueste dolor
tan traidor,
que tiéneme de matar?
Yo vr un galán muy pulido,
que muy bien me fcstej1ba,
y a cada frase notaba
que iba cobraPdo e l sentido.
Yo le ofa,
¡padre mfo!, sin chistar,
para no desperdiciar
las razone3 que de~fa.
Llegó en aquesto o:ra dama
y el gal!in ~e n:e l!evó ....

Aqueste mal que me dió,
¿s:rbréis vos cómo se llama?
¿ Celos, decis? Brava cosa
son los celos, ¡ por vida mh ! ,
¿Qué médico inventaria
afección tan dolorosa?

¿ Hijos de amor les decís?
Juro a Dios
que, de no d ecillo vos,
presumiera que menUs.

--·--O-

Un señor a caballo, a un pai1,ano:
-Dígarrc, ¿está muy crecido l·l
arroyo?
-No, señor. no le alcanza a dar
al lc1ro de 103 patos.
En un examen:
El profesor.-\':µnos a ver, Luisito: ¿Qué rambios se han producido
desde hace diez años en e l mapa de
América?
El discípulo.-¡Que le han barmzad o elos veces !

¿Cómo será aqueste mal,
oue yo no entieudo, en efeto,
siendo· un padre tan cabal
suf1ir un hijo imperfeto?
Es'e mal háis de quitarme,
Pues uo lo quiero tener.
·C.,án maJ:t muerte he de haber
si él hubiera de matarme!
¿Celos? ¡ Arred I o con elles!
Pase el morirme de Amor,
que mejor
paréceme el padre d3 ellos ...
D.I EGO SAN J OSE.

En estos tiempos se impone la economía;
pero la economía bien entendida quiere decir
UNA BUENA IMPRESION A PRECIO RACIONAL. Encargue sus trabajos a la

ma e n ~ orte .-\ m é r•ica

En el tercer trimestre de este año
h asta los dias que corren, se calcula que los afortunados habitante3 &lt;le
l os Estados Unidos se han fumado
nada 1:11enos que "tres mil ochocient&lt;?_s m 1llo1:es" en igual perfodo del
ano antenor. Para humo perdido P,t·
rece que es suficiente.
En cuanto al beber, be aqui las , ;.
fras oficial"s:
·
En Julio, Agosto Y Septiembre ~e
han c~nsumi?o "treinta y tres mill~nes_. c1en,~o crncuenta mil galones de
whis~ey, Y de cerveza, "diez y nueve millones othocientos mil barriles "
Los datos publicados no indican ~l
consumo de los demAs licores, que habrá de ~er fabuloso, sobre todo el de
champana más o menos falsificada y
_'1 de a?uardiente popul ar, siempr'e
irremediablemente adulterado
Olvidábamos el dato de los ·tabacos
º. puros más o menos impuros. Esta
cifra l!;g~ en e l _mencionado trimestre, a mll novecientos cincuenta millones."

- - - - -·0 -----

plata, y a pesar de que hubiese desembol,;año la cantidad de ciento ci;1.
cuenta francos para conseguir e:,u,.
maravilla, su real J)oseedor no !')
f'Xhibió más que una vez, pues la
1eina Emma hizo notar muy juiciosan:ente que era m1a obra maestra 1&lt;&gt;
mai gusto, buena tan sólo para un
toreador millonario.
úesde aquélla época, Alfonso xe1
ha encargado chalecos mucho m:'ts
ditcretos; azules de rey, ptirpureos,
lamir.ados de oro y plata. Estas fant sia-; le cuestan ci:mto veinticinco a
ciento cincuenta francos.
El rey gasta ciento Yeinticinw
francos para cada uno de sus sombreros de copa, y tiene varias do-Jenas de sombreros de fieltro que no
lleva mlis que dos o tres veces, y que
le cuestan de veinticinco a setenta y
cinco francos.
Sus corbatas no las usa más q,1e
sus sombreros, de mane,a que siempre tiene una colecció,1 de sesenta a
ochenta; ellas le cues:an veinticinco.
cincuenta y b-ista setenta y cinno
francos.
Pero su gran lujo. su má-. graarl1&gt;
extravagancia se pod1' a decir resirle
en sus ,igaf, cuyas hebillas son ,11;1
platino finamente cincelado. Le cuestan mil doscientos cincuenta frailt•os
y compra tres pares al año.

¡Cuestión de Vida o Muerte!

Lo tp1e i,,;e be be y s e fuSólo por el amor a nucatra patri t
p-idemos compre,der el amor ele los
(emás tombres a la suya ; romo sólo
ror el amor a nuestra madi e y 1
1,uestros h ijos, podemos comprendPr
cómo los demás hombres deben ama.r
a los suyos. Desconfiad ele los que, por
amor a la humanidad, dice,, ellos, se
desentienden del amor a la Patria.
¡ Es tan fácil poner nuestros amorils
en las estrellas! Ese amor por las
abstracciones lejanas no molesta, ni
exige sacrificios, ,1 i responde con in·
gratitudes. Lo dificil es amar muy
cerca a lo gue u'las veces es alegrla,
otras veres dolor y muchas tristeza,
a lo que, si tal vez nos aligera la
carga de la vida, otras veces es pesa::lu mbre. Esos que no aman cer•~:t
y pretenden hacernos creer que aman
muy lejos, me recuerdan a esos seres
de sencibilidad perturbada, que no e.e
emocioPan por nada en la realidad y
lloran al autor o al leer una novela.
El verdadero patriotismo, que es
amor y deseo de justicia, no puede
nunca separar a unas naciones de
otras, sin unirlas estrechamente •en
una misma aspiración. Como no hay
patria sin familia, sin patria no puede haber humanfaad.-J. Benavente.

nistrador de la aduana perplejo, coHsultó el caso por telégrafo a la Seci·E·
taria de Hacienda.
Y un empleado guasón, ante ;.¡
texto del telegrama:
"Ruégale me diga por qué partida
¡,uedo aforar un caó .ver." Redactó ta
contestación en estos términos:
"Afore por animales."
;Tablean!

1mor6nta 06 Eduardo l. Rouilar.
Sa. DE BUCARELI 116.-MEXTCO.
Teléfonos: Ericsson, 1518. Mex, 684 Juár ez.

Apartadc Postal, 2629

Grabados, Litografía, Encuadernación, Rayado.

No hay Trabajo que no podamos dese1npeña~
11

1

�•
EJ,

Biograiía Extranjera
EL PRIXCIPE '.\L-l.,·nnLL\XO.

:-,n:xno ILL"STRAUO.

tado importante sobre el cual no ,lelibere éste con su amigt- a quien Su
~fajestad saluda con el afectuoso e
Intimo "Du·• de los alemanes.
De la astuci.i y del arte para pasar
desapercibido, dice mucho el hecho
d2 que el prmcip&lt;&gt; '.\IaximiJia·,,.o hava
logrado conservar:,,"" siempre entre
bastidores. Su nombre no suena en
polftica y sin embargo ejerce gran
influencia, porque el Kaiser le consulta y lo curioso es que su asc·~ndiente sobre él depende principalmente de su incorregible hábito d2 de(;Ír
a Su Majc-stad la verdad lisa y llana,
aunque sP,a brutal y también 1):&gt;r
tratarle r:ou un e:;pfritu de ruda franqueza que no se atreverfa a. emplear
un sim¡&gt;le consejero.
El prfncipe Fürstenberg nació &lt;'il
Lana (Bohemia) en 1863 y es hijo
de una antigua y noble casa cuvo
linaje data del siglo XII y cuyo tronco fué uno de los paladines del emperador Car:omag-,~o.
Se g,·aduó en la aristo~rlltica l:'niversidad de Bonn, donde estudiaba
el emperador Guillermo y pasó su
juventud e.11 Praga, e" \ 1"na :, en
diversas fincas de su familia, satisfaciendo su pasiól'. por 13. caza y otros
gustos propios de un joven rico y
bien educado.
Por la muerte de su primo Karl
Egon, el prfncipe i\Taximiliano Eg·m
quedó ir.fitituido jefe de la Casa ·le
Fürste,berg y poseedor de sus enormes tienes, por los cuales es uno ,1,,
los hombres miís opulentos de ::u;v-

Su Serenlsima Alteza, el Prfnci:1e
'.\1aximiliano Egon zu Fürstenberg,
"grand seigneur" germano-austr:::.·
co y multimillonario, es una potencia
que se tlSConde tras del trono a~emá•~En las altas esferas no hay quien : ¡ ..
valice con él en influencia. :O.fuy pocos
han podido disfrutar de la confianza
de Guillermo II y aun es~ en ~u)
limitada medida. El Prfnc1pe Fu;stenberg, de antiguo y noble linaje, fS
In única persona a quien trata el
Kafaer de igual a igual, hasta el pun·
to de haber prevalecido en mucha&gt;!
ocasiones su consejo sobre el de los
cancilleres y ministros.
.
El Kaiser ha invitado repet1da3
, eces a su plutocrático y antiguo ca•
rnarada ¡&gt;ara que ocupe la Cancillería
imperial trocando el pa1&gt;el de a~igo
fntimo por el de primer conse·ero
respon3able de la Corona, pero ~()n
un conocimiel1.to de su capacidad que
if: honra, el prfnci¡:e '.\laximilhno se
ha negado siempre a ::.cept!lr 1\~ carE;ZS de tan alta invcstid 11r~ Sl Ull)CO
puesto oficial ES el augusto, p~ro P1,1ramente decorativo y ce. emomo30 de
Coronel-Mariscal de la corte pru:;iana Ululo creado en hor11,, ,uyo.
El aprerio que el Kaiser disvemn
al p: fncipe Für3tenberg suele atrib111rse al hecho de ser este último un
J\&lt;·rociante en gigantesca escala. Asociado con un primo lejano de Su Ma- pa.
Sus castillos de Lana y Praga, cm
je&lt; tad, el prfncipe Christian Kraftzu
H&lt;·henloe-Oehningen, e l prfncipe Ma- Bohemia, sus pa lacios de Viena y
xlmlliano dirige negocios que repre- Karlsrübe, sus maravillosos Y exteni.e11tan más de 500 millones de duros sos cotos de caza y sus fincas de DudP capital. Esta asociaqión ha sido ti- . nau-Eschingen, en la Selva Negra,
en las fuentes del DaPubio Azul, fuetulada "el trust de los prfncipes."
En el prfnclpe se observa una c u- ron lugares de suntuosa hospitalidad
riosa mezcla del carácter romántico que sobrepujaba a los de reyes y emmedioeval y del carácter progresivo peradores. El Kaiser no deja de ,&gt;amNlerno. Militar, poeta, artista, m1í- sar año sin ir varias ve::es a Dona 1.1sico deportista y arqueólogo, es de Eschingen.
AdC':ná.-. de sus bei!1s cualidad&lt;:s,
una' naturaleza kaleidoskópica que
no puede menos de simpatizar con el el pr!Pcipc, E.S un gran "causeur" de
voluble Guillermo. Hace diez años agudo ingenio. Algunas de sus bora.s
no le conocfan en el pafs mas que miís felires las ha pasado el Kais~r
los compañeros de los antiguos días escuchando la inimitable y r:igoclfa,de Praga y Viena que aún le llam;m da conversación de "Max."
El prfnc:pe Maximiliano esU. casafamiliarmente "Max," pero desde entonces acií, su franca personalidad Y do con una condesa, Von Scborbornsus desinteresados consejos han lle- Buchheim, ~ue con otras dos hermagado a ser tan Indispensables para el nas suyas formaban en Austria '..!t
Kaiser que apenas hay asunto de Es- trfo célebre por su belleza.

EL MUNDO ILUSTRADO

Caru}iÍirr
Reina mfa,
flor temprana,
desde mi torre lejana
vengo a tu reja sombrfa
para cantar mi alegria
bajo el sol de la mañana,
Peregrino
soy por mirar tu divino
rostro de rosa, y por verte
he luchado en mi camino
con la muerte.
Prisionero
vivo en tus redes, y quiero
que mi fortuna me guarde
la luz que en tus ojos arde
claro fulgor del lucero
de la tarde.
No piences en la amargura
de tus penas,
y haz que corra la frescura
del raudal de la ventura
por las venas
que laten en la blancura
de tus manos de azucenas,
Por tus ojos refulgentes
y hechiceros,
mis labios, musties y ardientes,
besarol' todas las fuentes
que hay en todos los senderos.
No traigo ricos 1&gt;resentes
guardados en áureas cajas,
ni puedo brindarte alhajas
de piedrai, resplandecientes.
Tampoco te ofrezco sedas,
en mezcla rica y joyante,
ni encajes, para que puedas
cubrir tu cuerpo arrogante.
Mas traigo CQSas mejortls;
traigo llores,
traigo plljaros cantores,
ocultos en mi garganta,
y cada pájaro canta
la ca•1ción de mis amores.
No te escondas
tan esquiva;
.muéstrame tus trenzas blondas,
que el viento, al pasar, despeina
y que son corona viva
de tu figura de reina.
Olvida tus viejos males
y haz de tus labios claveles
y panales
de corales,
que tengan besos por mieles.
Ven coPmigo a la enramada,
flor de Mayo,
reina mía,

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA.
LA CREMA FLOREINE restitu,re al cutis la frescura
que los cansancios, las vigilias, las pesadumbres, la enfermedad le han quitado. Las caras las más deslucidas, las más tiernas, las más miu-chitas, ::iún lo mismo que la decrepitud y la en_
ducidad de la edad. se encuentran bien con el uso de la CREMA
FLOREIN E. Su presencia invisible r.autiva todos los homenajes y desempeña al mismo tiempo que un p~rfume discreto
unas distinguidísimas gracias.

RECETA DE UN
MÉDICO
EMINENTE

y clava en mí tu mirada,
deslumbral'.te como un rayo,
de la luz de la alegria.
G. GOXZALJ&lt;,Z Jrn ZA \'.-\1,A.

CANTARES
Dicen que Po hay un do!o,
semejante al de la muerte ...
¡Cómo no! probar tu amor
Y luego dejar de verte.

Se me figuran tus ojos
cuando me acercas tu boca,
dos mariposas Yolando
encima de una amapol:l.
Alfonso G. Ala, eón.

EN

r~ ENTIERRO.

- ¿ Por qué en el entierro de López hay dos carrozas?
-Debe ser porque murió de r,ulrnonfa doble.

J&lt;,r,

PLl&lt;&gt;X.-\ BOHR.\.SC,\.

Pasajero (dirigiéndose a l capitÍln1:
-Dfgame capitán, ¿no habrá J)~tigro que se dé vuelta el barco, con c,ta mar tan tremenda?
Capitiín (bruscamente) ¿y a uste,l
qué Je importa? ¿acaso es suyo el va.por?

Cámaras NETTEL

Crema Floreine,
Polvo rloreinc,
Jabón Floreine
De A. GIRARD, Rue d'Alesia. 48, París.
UNICOS AGENTES para. la República Mexicana.

Emilio MAIIBEL &amp; Co., Avenida 16 de Septiembre, 65.- MEXICO.

A. ::\IADELINE. Av. Yeracrnz 7.
Apartado 1038.
Pidan catiílo!!,•&gt;.

PARA PROLONGAR LA VIDA.
Un niñó se levanta muchas
veces sin el menor daño después
de una caída que habría roto los
huesos de su abuelo. ¿ Por qué?
Porque el cuerpo del Dino es
flexible y elástico, mientras el de
11u abuelo es duro y quebradizo.
La sangre deposita materias que
tienden á obstruir el corazón y
las arterias é impedir la. circulación; la. ma.yor parte de las personas que tienen más de sesenta
al.los sufren más ó menos de ese
desarreglo, el cual las traa al
estado que se conoce por el nombre de vejez. Eminentes autoridades pretenden que si pudiéra•
mos alimentar convenientemente
el cuerpo y deshacernos de los
residuos inútiles, la vida podría
prolongarse casi inde:finidamento.
En todo caso se puede vivir no•
venta años lo mismo que cincuenta, siempre que tengamos un
cuidado inteligente de nosotros
mismos. Consérvese el sistema
limpio de gérmenes mórbidos y
los nervios con pleno gobierno do
ous nrias funciones, mediante el
uso de un vitalizador como la
PREPARACION de W AMPOLE
y, descontando los accidentes, todo el cuerpo permanecerá fuerto
y elástico mucho más tiempo del
que sería posible de otro modo.
Es tan sabrosa como la miel y
contiene una solución de un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
con Hipofosfitos, Malta y Cerezo
Silvestre. Para Desórdenes de la
Sangro, Enfermedades Agotantes
y Tísis está por encima de todas
las demás. El Dr. D. M. Velez,
Profesor en la Escuela K acional
de Medicina de México, dice:
"Desde hace varios años uso b
Preparación de W ampole -in casos de afecciones oculares inf::ntiles sostenidas por anemia ó cscrofulosis, quedando muy co□placido del benéfico resulta~o obtenido." Eficaz desde l a primera
dosis. De venta en las Boticas.

Fragmentos del viaje en Oriente
· (Yiene de a 9a,. plana de texto.)
raro y complicado: en 1817 fué construido por un arquitecto europe.J,
a costa de fa Iglesia griega, la que
actualmente lo posee. En derredor
de ese pabellón hay el vacfo, sobre
el que también abriga la amplfsima
cúpula; libremente se circula por
ese recinto, y entre uno y otro pilar
de los que se alzan en el muro, se
hallan capillas, dedicadas a las re\&gt;resentaci-:)lles reales o supuesta.s de
la Redención; la parte de la Iglesia
que no está reservada exclusivamente,
que es la que se halla bajo la cúpula
mayor pertenece a los ,Griegos cismáticos; divide una y otra nave u,1
tabique de madera pintada, cubierto
de cuadro de la escuela griega. Apesar de esas malas pinturas y de los
ornamentos de toda especie que ostentan los muros y el altar,. sl't co¡¡junto produce una emoción grave y
religiosa: se comprende que la oración y las plegarias, sobre todo, ha
invadid•:&gt; todo el santuario y acumulato todo lo que las generaciones su-

persticiosas, pero sinceras y fervientes, han creido debido ofrecer lo
miís precioso, a Dios, con su má¡,
acendrada unción.
Una escalera, labrada en la. roca
misma, nos conduce desde ali! hasta. la cima. del calvario en la quE!
fueron fijadas y enarboladas las tres
cruces: el Calvario, el sepulcro en
que fué depositado el cuerpo del
Salvador y otros sitios del sublime
drama de la Redención se encuentran
asf acumulados bajo la misma techumbre de un sólo edificio que no
es un muy ext,enso; en esto, no hallamos satisfactoria conformidad con
los relatos de los Evangelios, y en
vano se busca allf la tumba de José
de Arimatbea, U!,llarul. en las rocas
de Sión, a. cincuenta pasos del Cal,•ario, lugar en que fué consumado
el cruento sacrificio; pero tales son
las tradiciones, que han prevalecido. . . . No se detiene el esptritu de
los creyentes en aquel sitio solemne, ante la cuestión de algunos paS03 de diferencia que indican/ despectivamente, entre los documentos
históricos y la tradición; que estuviese aquí o un 1&gt;0co más allá; lo
que es Incontrovertible es que no
está lejos del lugar que se nos indica.
Después de unos mom,,entos de silenciosa y profunda meditacitn que
se evocan en cada uno de aquellos
sagrados lugares ,bajamos al recinto de la iglesia y entramos en el
monumento interior que es ,a manera. de cortina de piedra que envuelve al mismo Santo-Sepulcro. Dividese en dos pequeños santuarios; en
el primero se halla la piedra o baldosa sobre la que se sentaban los
Angeles cuando respondieron a las
santas mujeres: "Ya no está aquí,
porque ha resuscitaclo" (In t&lt;'rtia (ljes
1·esm·rexit; el segundo y último

santuario contiene el mismo Sepulcro, cubierto de un sarcófago de
blanqufsimo mármol que oculta completamente las estratificaciones &lt;le
la roca primitiva y volcánica en la
que fué tallado el sepulcro. Aureas
y argentadas lámparas, nunca extintas, oscilantes con majestad, alumbran dfa y noche esta pequeña capilla, arden en los opulentos vasos
d~ las lámparas los miís preciosos
perfumes que entibian y anegan la
atmósfera del santuario con sus poderosos efluvios balsámicos. Uno eu
pos de otro entramos en el solemne
santuario, sin permitir que ninguno
de los guardianes llegase basta a!H,
y corrimos la roja cortina de seda,
que separa entre sf las dos pequeñas
capillas, para que ninguna mirada
extraña turbase la intimidad de nuestras impresiones en, aquel sitio augusto, y asf permanecimos durante
un cuarto de hora y ninguno de
nosotros salió de aquella sacrosanta capilla con sus ojos enjutos ....
Cualesquiera que sean la forma que
las meditaciones interiores, la lectura de la historia, el decurso !le la
vida, las vicisitudes del corazón y de
la conciencia del hombre b ubleren
impreso en su alma el sentimiento
religioso del cristiano, que sea que
haya observado la letra de la ley
del cristianismo filosófico o según
su espfritu trascendente, ya que no
conservare de las fundamentales
doctrinas de esa religión, inculcadas por la madre entre las más tiernas caricias; ora que el Cristo hubiera sido para él un Dios crucificado, ora que no baya visto en él miís
que un santo divinizado por la virtud, inspirado por la Verdad suprema y sucumbiendo por rendir homenaje a su Padre eterno; o bien
qlte en Jesús viesen a sus ojos el preclaro origen de la Divinidad, o el
Hijo del Hombre; la Divinidad hecha hombre o la Humanidad deificada, siempre será para él, el cristianismo la! religión de los recuerdo;;
más caros de su corazón y de su ar-

diente imaginación. Quien no se haya evaporado totalmente al recio y
frfo sopl-0 de la vid;:., del mundo y
del siglo; que su alma en que se le
infundió la virtud no conserve en ella
más que el primero y tenaz aroma
de aquel capitoso bálsamo, Y quE; el
aspecto que recrearon sus ojos. cuando la mañana de su vida, en los monumentos visibles de su cu!~•) primero, no le reproduzcan rejuveneeidas sus primeras impresiones, y
no lo conmuevan bajo el dominio
y a impulsos de un solemne estremecimiento que sacude todo su ser.
P.ara el cristiano, como para el filósofo, lo mismo que para el historiador y para el moralista, ese sepulcro será. siempre el lfmite que separa dos mundos, el mundo antiguo
y el moderno; será el punto de parti'da de una idea que ha renovad.J
al Universo, el principio de una Era
que ha transformado la civilizació:a
y los destinos humanos, de una tonante palabra que ha resonado formidable en todo el globo terrestre:
ese sepulcro será al mismo tiempo
el sepulcro del Viejo Mundo Y la
cuna del Mundo Nuevo; ninguna
piedra en la tierra ha sido como
en ese sepulcro, cimiento fortfsimo de tan vasto y robusto edificio, ni tumba alguna como ella, tan
próvidamente fecunda, ni alguna
otra doctrina, encerrada en ella tres
dfas (tertia dies) o tres siglos (hubiera sido lo mism-0) no ha roto tan
vigorosamente la abrumadora r-0ca
que el hombre sustentaba sobre sus
hombros, al dar esa doctrina inefable una negación tan rotuILda a
la muerte y proclamando, en nombre
de Dios, la consoladora promesa de
la perpetua resurrección! ....
Asediado mi espfritu por esas
'ideas in:mensa1; ,y 'trascendentaleis,
oprimido mi corazón por intimas
(mociones que laten entre el hombre y su alma, entre el humilde insecto que piensa y Dios, yo fui el
último que entré en la capilla del
Santo Sepulcro: esas impresiones no
pueden escribirse; exbiílanse como
el sutil, ondeante, aromático, azuloso humo que se escapa de las áureas y fulgurantes lámparas que se
mocen con lentitud, ascienden cual
si fueran envueltas en las espirales
undosas, se elevan con loo bien olientes perfumes del Oriente que arden
en los Incensarios, y suben también
al compás del suave, blando y vago
murmullo de los suspiros y plegarias:
y e.a.en con las liígrimas que anegan
1.00 ojos al recordar, dolientes, por
la dulcfsima añoranza de los primeros nombres que tartamudeamos en
nuestra plácida infancia, que el padre
y la madre nos lo han enseñado, y
recordamos a los hermanos, a las
hermanas y a los amigos que juntos
con ellos los hemos también murmurado. Todas las impresiones piadosas
en las demás épocas de la vida que
han removi'do basta el fondo de nuestra alma, todas las plegarias que
han ascendido del corazón, en nombre de Aquel que nos enseñó a rogar a su Padre, que es también el
nueotro, todas esas alegrfas, todas laa
tristezas y el desfallecimiento del corazón, del que fueron el sincero y
fidelfsimo lenguaje, se despiertan en
el fondo del alma, y producen por
su despertar enérgico y vivaz, deslumbramiento en la inteligencia y
ternura infinita en el corazón, que se
res u el ven en torrentes de lágrimas,
en intensa opresión en el pecho, en
una frente que sel inclina y en los
labios que se posan silenciosos sobre
la piedra de aquel sepulcro. Asi permaneci larg-0 rato, rogando al cieio,
implorando al Padre, ahf, en el mismo sitio quiziís, en que la miís bella
de las plegarias subió, radiosai y alada, por primera vez hasta el cielo

(Sigue a l&lt;!li vuelta.)

LAS PILODRAS HAN CAU·
SADO MAS MUERTES
QUE LAS .BALAS
")flJRIO DE TOHAR FUERTES
DOSIS" PODRIA. GRABARSE EN
LAS LAPIDAS DE :\fUCHAS
SEPULTURAS.

Da lástima recordar las penas y sufrimientos que han
sobrevenido y sobrevienen experimentándose de una manera viciosa e ignorante combinacio◄
nes de drogas en
los enfermos.
Ya llegará. el dfa
en que sea un crimen el estafar a la humanidad enferma, prestándole una asistencia
médica estúpida y mercenaria.
Cúrese Ud. mismo en su propia
casa. Sea su propio médico y el de
su familia. Los Remedios ·de Munyon para el reumatismo, para la
Dispepsia, para el Catarro, los Riñones, la Vejiga, el Hfgado, el Estreñimiento, la Sangre los Nervios,
las Almorranas, las Fiebres, el Paludismo, etc., le facilitariín el curarse sin llamar a ningún médico y sin
tener que pagar fabulosas sumas

P;;

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CADA ENFERMEDAD

medad, va)'.a
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tómese una cuchara.dita después de cada comida
y ~1 aro~tarse

COGNAC

el secreto de su bondad
está dentro de la botella.

�EL MUNDO ILUSTRADO

El Doctor Vicente Santoni,
De La f acuitad De Medicina
de Paris, Recom i en.da La
Peruna.

l
:i,~::~

DR. VICENTE SANTONI.

La Peruaa Ea P11/ses C'1/dos.
E n paisee cálidos no es tan frecuente el catarro de la. cabeza y garganta, como lo es e l catarro del estómago,
i n testinos, rlfion es y 6r¡;an os p~lvicos.
E l catarro en países cálidos asume
fases peculiares de dichos palses.
Puede asemeja rse 6 no al catarro d e
p alses fríos, pero no deja de ser la
misma e nfermedad,
Catarro es una conjestlón de l a
m ucosa.
L as m ucosas que gener almente
afecta el catarro en p ai;;es fríos son
la.s de la n ariz, garganta, pulmones y
ca.vida.des de la cabeza,
E n países cálidos afecta también la
nariz, la garganta y los pulmones,
pero con m as frecuencia los órganos
abdominales y p élvicos.
E l catarro es la. enfermedad que
mas persigue á la r aza huma.na.
H ace tiempo que la Peruna goza de
fama universal, como el mejor r emedio para el ca ta.rro,
La. P eruna. gusta en los patses
cli.lldos por sus propiedades tónicas.
Dli. fuerzas acllvli.ndo la fu nción
de los órganos nutritivos.
Estimula la circulación de la
sangre y a l mismo tiempo dli. vigor
A. la digestión y asimilación.
Forta lece gradualmente sin actuar
en el sistema como estimulante temporal.
11,.,,,_.....,_______,_......_.........,.....,.,_w

-

El facultativo que subscribe,
Doctor Vicente
Santoni, de la facultad
de Medicina de Paris, y
con ejercicio de su profesión en la ciudad de
Ponce, Puerto Rico.
Certifica: Que desde
hace algún tiempo viene
empleándo en su numerosa clientela, el preparado
farmaceútico c o n o cid o
con el nombre de ''Peruna" en las afecciones catarrales, obteniendo siem•
pre excelentes resultados.
Es una preparación de
gusto agradable, que recetaré siempre, en todos
aquellos casos que su empleo esté indícado.
DR.. V. SANTONJ,

Ponce, Porto Rico.
La Victoriosa Perua11.
CarúJ Del Reputado Dr. J. M. B11rb,.
Muy Sefiores mios: - Tengo el
gusto de comunicar li. Vds. que los
resulta.dos obtenidos de "La. Peruna"
entre varios enfermos de catarro,
tanto nasal como también de las
primeras porciones de las vfas resplratorllU!, han sido notables. Algunos
se expresan del remedio con frases
altamente encomlli.sticas, y sin duda
estas personas serll.n por aquf la
mejor recomendación que puede tener
un medicamento que empieza li. dar
sus pruebas.
De Vds. afmo. y atto. S. S.,
DOCTOR J. M. BARBA.
Ca.torce,
San Luis, P otosi, México.
1

....... ...........---.- -..-::

nombres ungidos y amados salieron
Fragmentos del viaje en Oriento también
de mis labios, y se deslizaron
ardientes como mi aliento y carifio,
(\'iene de la 3a. página de avisos.)
(sursum cor da), y rogué por mi padre, que vive aún, por mi dulce madre, a la que creo ,·.er que desde
a.Ilá arriba, tiende sobre mt sus miradas angelicalmente amorosas, como
so Ha antes de volar al cielo; por
todos aquellos que ya han muerto y
que yo he amado, porque el lazo moral que nos u ne con ellos no se romPEl nunca jamás: la comunión de
amor existe siempre; imploré por todos los seres amados que he conocido,
nombres nunca olvidados, y los inolvldables de los que, ¡ay! soñé qu~
me amaron, Jos evoqué a todoo, y esos

raudos y alfgeros, sobre la piedra helada y tersa del Santo Sepulcro .... Al
fin, i-nploré para mt mismo: fué mi
oración sincera, apasionada y ardiente; pedf verdad y ánimo, postrado
ante el sepulcro de Aquel que difundió tantas verdades en el ámLlto del
mundo, y que murió en defensa de la
Verdad, de la que su padre le habla
hecho el Verbo: y nunca olvidaré las
palabras que murmuré en ese momento de crisis par mi vida moral ...
Yo creo que mi ruego fué acogido benignamente por Ja Bondad divina:
como un rayo de viva luz, fulgenttsimo inundó mi inteligencia, y sus torrentes clartsimos que satisficieran m;
alma, separaron la. luz de las tinie-

bias, los errores de las verdades; hay
momentos e n la vida y en los pensamientos del hombre, vagos, indecisos
y flotantes, como olas sin cauce que
acababan por tocar una orilla en que
se deshacen, y tornan a rehace:-se con
formas nuevas, y son luego impelidas
por contraria corriente, a la que antes
las habta arrastrado. Yo sentt en mt
mismo ese cambio: El que lee en el
corazón Y en el pensamiento de todos Jo sabe, y yo Jo sabré todo alguna
Tez. Fué un misterio de mi vida, que
más tarde se revelará. . . . . . .
A, DE LA.'IARTIXE.
Por la traducción: Julio Zárate.
l\Iéxico, abril de 1914.

LA COQUETERIA
ES UNA ARMA LEAL EN LA MUJER.
Si 01 nlii1 de net•
tra coquetcrla para com•
batir 101 afio,. nadie 01
d.iri.rirá el mát lircro
reproche; pve, de qui
ai"e uoa aureola de ca
bello, blondo1 1i vuet
tro e o t i I dc1COlorido,
urupdo o marchito no
umonJ7a con cllotf La

C reme º S lr e n "
para
embellecer
birn podrla dccit1e que llen en 1l c.l alor y la TI.da apuionada '1 amorosa del Sol de Oñente, pues pronto ) 1icmprc
imparte a la piel l.i frescura y voluptuosa 1uuidad perí--.!."la•
da de las carne, can célebre, de la.1 Hurie1.-Bl.anca para la
rubia, rosa pua la tdruc!l:a. Tarro a(:'Ompafladu de valiou,
in1rrua::fonc,, S?.2S Por correo, certiHc::ado, $2. SO
!n México: Jobannacn, Ptlis A Cia., A~. S1.n Frand1eo,
Jl9 -J. I.Abadic Sucs. 4 C1a.• Profe.11., S.- A.. Var11u Suc1.
Isabel la Cat61ia, 6.-J. Uiblein. Sucs , la. Bollvu, 25,

tos "Emanadorts"
El radium, descomponiéndose, produce un gas denominado "emanación
r.adioactlva·• que se contiene en muchas corrientes de agua y suele ser
de gran efi~ia contra las afeccione;;
arUtricas, y, especialmente, contra
los reumatismos. Ese principio ha determinado la fundación en Alemania
y en Austria., pero muy particularmente en V,iesbaden, Baden-Baden,
Kreuznach y Muuster, de establecimientos conocidos con la denominación de '"emanadores", donde los enfermos se alojan durante cierto tiempo, en cuartos herméticamente cerrados, para someterse al tratamiento por el radium.
Uno de los más importantes es el
de Toepletz-Schoenau, en Bohemia.
Hay allt un salón octogenal de hierro y vidrio, en el cual se reúneu,
leyendo o conversando, hasta veintich•.co personas. En el subsuelo una
máquina etxraé agua de la Steinbadquelle, poder .isa naciente radio-acti~·a,
y la esparce en 1•apor en el local, que
allt resulta perfectamente impregnado. Otro aparato saca el aire del salón y lo restituye después de haberlo
oxigenado. En verano la atmósfera
es refrescada con aparatos frigoríficos. Los pacientes permanecen encerrados durante tres horas por día.

.•••••••••••••••••~.
•

"La Revista de l\f érida" debe ,¡,

+ ser leida por
+

todos los mexicanos. •

...................+

EL NUEVO GOBERNADOR DEL DISTRITO
DON EDUARDO N. ITURBIDE
Con general beneplácito, con particular satisfacción de cuantos lo conocen, se ha recibido el nombramiento
de don Eduardo N. Iturbide para Gobernador del Distrito Federal y tal
satisfacción está fundada en las muy
gran&lt;dee cualidades que el nuevo funciol'ario posee y que Jo hacen idóneo
para tal puesto.
No obstante ser muy joven, pues
no cuenta aún 40 afios, el sefior Iturbide ha Yivido ya una vida fecunda,
llena de energía y sumamente útil a
la comunidad. Aunque por su familia
que siempre tuyo bienes de fortuna
pudo dsdeñar el trabajo y llevar uua
vida fácil y ociosa, desde su adolesC'encia se consagró a trabajos agrícolas, desarróllando asf la riqueza nacional y beneficiando hasta. su máximum de producción muchas fincas
campestres que a su impulso alcanzar on grande importancia. Las haciendas del Calvario, Huandacareo y
y la Coaaguayana, demuestran entre
otras, por su actual prosperidad, la
inteligencia y el acierto del señor Iturbide para empresas de ese género.
Grandes obras de desecación e irrigación han incorporado esas fincas a la
riqueza nacional.
El señor Iturbide es asimismo un
hombre muy culto, posee varios idiomas y suele con gran se11tido del 1lumorismo y de Ja ironfa, escribir para
sus am igos prosa o versos llenos dt!
fluidez y de intención. Sus amigos
han pt1blicado a veces algunas de esas
obras que el público atribuyó a escritores de profesión.
El señor Iturbide, hombre de ar•
ción si los bay, es un completo "sportman." Gran jugador de Polo, habiltsimo en todas las suertes del jaripeo nacional, ee también uno de nuestros mejor es tiradores de armas, habiendo conquistado muchos trofeos en
el tiro de pichón y habiendo alcanza-

do el cam11eonato mexicano de tir&lt;&gt;
de pistola.
El que esto escribe tuvo alguna vez
ocasión de presenciar algo que lo impresionó grandemente. En una de I:u
haciendas del señor Iturbide se encontraban varios americanos de TP...
xais que pretend[an establecer algun::,
empresa en el pafs. Huéspedes del
señor Iturbide ,fueron tratados con
la más cumplida hos1&gt;italidad. Se habló de los "charros" mexicanos y l'I
dueño de la hacienda ofreció dar a
sus huéspedes una idea de lo que un
jinete del pafs podfa hacer. Mandó
soltar yeguas brutas de los macheros
Y las lazó y derribó; en seguida "coleó" varios toros y por fin se hablara
de tirar con pistola y como los americanos pretendieran ser peritos en tal
ejercicio, el señor lturbide los dejó
tirar al blanco y en seguida con el
primer revólver que le ofrecieron y
con el pulso aún trémulo por el e-sfuerzo del lazo y de la "coleada" hizo
blancos asombrosos, dejando estupefactos a los huéspedes, añadiendo l n"go con cierta lronfa a l ser felicit~tlo.
que él era uno de tantos y que cualquier ranchero mexicano lo superaba. ....
Don Eduardo N. Iturbide, con todas
esas cualidades, es un liberal y un
demócrata, muy querido tanto en los
rlrculos de la alta. sociedad a que
pertenece, como entre los humildes
peones ·d e sus fincas, con quienes es
afable y cariñoso.
Es, pues, don Eduardo N. Iturbide,
un hombre cabal y en su nuevo puesto
demostrará en breve su Inteligencia
y su a;ctlvidad.
El Gobierno, el señor Presidente de
la República y el señor Dr. Alcocer,
Secretarlo de Gobernación, deben ser
felicitados por un nombramiento tan
acertado y que será. utl)[slmo para la.
obra de progreso y pacificación nacionales.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _E,;;..;;L_..'\IUNDO Il,USTRADO.
'I

Períodos de Dolor

La menstruación es la 111eda catalina de In vida de la ml!jer y tambicn
significa para much11S u:, -::..,;tigo
pues causa terribles sufrimientos.
Aunque no hay mujer que est.é
completam;;nte libre de dolor al
tiempo de menstruar, no parece que
el plan de la naturaleza fué que las
mujeres-saludables fuera de estosufran tanto.
El regulador más eficiente que
conoce la ciencia médica, lo"que alivia
la condición que tantos dolores produce y de~poja á la menstruación de
sus terrores es

\

El Compuesto Vegetal de \
la Sra. Lydia E. Pinkham '

I

~

Grand9ayi:nán,Indias!nglesas.-"Poralgunos
J
años sufr1 miserablemente con menstruaciones
-_,_
dolorosas_ é. irregulares. Me dolía la espalda y el lado izquierdo tenía
desvanec1m1en~s y mi est?mago estaba en condición deplorable.
sangre no estaba bien y el fluJo era escaso. He tomado el Comp_esto Vege~! de la Sr_a. Lydia E. Pinkham, el Purificador de la Sangre y usado la Loc10n. Sanativa y m_e considero curada de todos mis males. Nunca podré
elogiar sus remedios lo mucho que se merecen por todo el beneficio que
con ellos obtuve, Los recomiendo á todas mis amigas. Puede Ud publicar este testimonio si así lo juzga por conveniente. "-Srta. OME:R~ CoNOLLY, Grand Cayman, Indias Inglesas.
. Por treinta _años ha ~ido el Compuest.'l Vegetal de la Sra. Lycia E.
Pm~ham el m~Jnr remedio para los males femeninos y ha cevuel to la s~ud
~tmles de muJercs.

r:u

Si está Ud. sufri~ndo nl~nna. de estas enfcrmcdatll's y desra nn
conspjo l'Special, escriba coufldcucialmente á Lydia E. rinkh111u Mcdi,
~!ne Co., Lrnn, Ma~s., E. U. d&lt;.' A. Su &lt;"lrla ser:t abierta, lriila y con;cstada por una sef,orn y considrradn cslricta mcntc confidencial.
&lt;H&gt;++i&gt;»,a.+•!•&lt;l&gt;•Jt+w&gt;,»ff•W&gt;•s+...e,.¡.

+
&lt;€•
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DIRECTORIO
EL ..'\fl.TXDO ILUSTHADO.
Se11111na1 lo ele actualidades,
Arte y Literatura.

+

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'!• Editado por "El Mundo Ilustra- ._.

+ do" y "La Semana Ilustra&lt;!•
da," S. A.
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En los Estados. . . . .
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Todos los pagos se harán
por adelantado.

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En el Extranjero. . .
0.50
Atrasados. . . . . . . ,, 0.50
+ Para la. publica&lt;'ión de avisos
+ en este periódi¡:o. diri~irse n
.-. :R. &amp; G. Goeti:ch~I. Avenida 16 de
+ Septiembre, 29. Sus agentes en
+ Europa, la Société :\futuelle de
,¡, Publicité, 14 rue de
Rouge_
,¡, mont, (9 e.)

+
+ NO SE DJ:VUELVEN ORIGI-

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NALES.
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Toda correspondencia y giros .;,
deben remitirse al Director Ge- ,:,
i• rente General.
+

......................,

.....

pequeñas causas
Anochecla. Pat1sadamente, el pt•queño reloj de pared, historiado con
arabescos de bronce y esmalte quo
adornaba el alegre comerdorcito dió
seis campanadas.
-¡Las seis ya! ... Muévete, Marcela.
Pero, señora . . . . Hay tiempo. De
aqu! a que llegue el señor hay bien
una media hora.
Bien lo sabfa ella, pero una pueril
nerviosidad la hacfa activa De una
actividad encantadora y désorientada de joven ama de casa que llena
seria y trascendentalmente su papel.
Y e l afán de la señora apuraba a la
criada en la memorable y complicada tarea de poner la mesa.
Aqu! e l cubierto; ¿aqu!?, no. Un
cenUmetro más a la derecha. Esta.
copa ali!, no; más acá. Este centro,
P'luí. r.o, allá; tampoco, rn!s al costado. Esta arruga del mantel. . . . las
servilletas. . . ¿cómo?. . . .
¿ plegadas en forma de abanico? ¿en triángulo? ¿dobladas sencillamente? ¡Qué
1&gt;rodigiosa com¡&gt;licación J)legar un1.
servilleta!
La criada, más tranquila y sere1u,
rnnreía a hurtadillas.
-Y, cómo haremos, señora, cuando tenga invitados?
¿ Cómo haria? ¡Oh! ya se ver!a.
Ahora no se trata de eso sino de Que,
cuando 1'iP.iese el joven esposo hallaEe una mesa bien puesta, cuidadosa y amorosamente adornada para
que la comida fuese más alegre y mejor. Además, era el preparativo de
Ul'. hermoso triunfo que desde ya saboreaba, halagando su amable vanidad de mujercita hacendosa.. Hoy
hab!a cocinado ella, por J)rimera vez
•·: roué co.,tenta se hallaba de su suficiencia! Jamás creyera se bailase
tanto placer en cocinar y reconocía
que es muy amable la tarea cuando
es J&gt;ara dar de comer a un amante
es1&gt;oso. Placer tierno eu el que se
mezclaban, su cariño de mujer enamorada y una suave afectuosidad de
madre protectora.
¡Y qué bien le hab:a salido todo!

La sopa, una buena sopa .... el fil ct
de pe¡¡cado. . . . el asado, bien guarnecido. . . . los postres. ¡ Oh, los postres! ¡Una obra maestra!
Yerdad
que hablan menudeado las consultas
del Brijlat Savar!n pero el éxito coronó el empeño . ...
-¿No ha llamado el teléfono aún,
verdad?
-No, señora.
-¡Cómo tarda!
Todos los d!as, él, Luis, al terminar sus tareas la hablaba por teléfono. Era p:u a decirla:
•
-Querida; he terminado, voy.
Era como un adelanto porque, del
centro a Belgrano habfa bien media
hora de camino para el auto. Para.
Ema, la comunicación ten!a un en·canto. Era media hora de inquieta
pero dichosa espera.
Contaba los minutos. Las 6 y 10;
ha llegado a Callao, pensaba. Las li
y 15, estará por Santa Fé ... 6 y 20,
está en Palermo. . . 6 y 25. . . 6 y
30 ... ya llega, llega .... hasta que
percib!a el ruido lejano del motor
que se acercaba. Ruido amado quo
bacía estremecer su corazón de gozo y la hac!a saltar al recibimiento.
Son~ al fin el dc.,ea.do teléfono en
la otra habitación y acudió contenta
y sonriente.
-¿Luis?
-Sr, querida.
-¡Cómo has tardado tanto hoy!
-Un fastidioso asunto, que me ha
ocupado. ¿ Y, tú? ¿ has pasado bien
la tarde?
-¡Oh! ¡tan bien! Pensando en t!
Y. . . . Quiso contarle lo que habra
hecho pero se contuvo. Era mejor
sor,prenderlo.
-Luis, oye. . . . al venir pasa por
alguna florer!a y trae flores. Un but!n
ramo. . . . oye, y no tardes ¿eh?
-MI querida Ema, voy a darte
una mala noticia. No voy a cenar
contigo ....
-¡Qué! ¿No vienes?
-No, Ema. Perdona. Pero tengo
un compromiso ineludible. No puedo
sortearlo, pero iré temprano, a las
diez ... ¿oyes? .... ¡hola!! .. ¡hola!
Se impacientaba con la comunica-,.._ · '•n hlan cortado? ¡Píes.ras telefonistas! ...
No, no hab!an cortado. Cortauo
habrfase algo más sutil y delicado. La
fina ma11a de una ilusión de mujer.
El frágil nudo de una felicidad Que
no se realiza. Todo un castillo de delicioso coqueteo femenino se había
venido al 3UE)o. Y Ema sentía uüa iajusta,-sa:fa, - pero irremediable
élecepción.
Apareció la criada y al ver a la entristecida amita apenas se atrevió a
balbucir:
-Señora ....
- Ve, Marcela, cena tú.-Y coa
una voz en la que vibraban las lágrlmas.- Retira la mesa porque ... porque ya nadie ha de cenar ...

+ Lunes 21.-S. Juan de la Cruz. •!&gt;
+ :\[artes 2S.-Sta. Catarina virgen. +
.;, ..'\Uél'coles 26.-s. Silvestre abad. &lt;!&gt;
•~• Jueves 27.-S. Facundo mártir. 1•
+ \ ' iernes 28.-San Rufo mártu•. •:•
+ Sábado 29.-S. Saturnino mártir •S•
+ Domingo 30.-S. Andrés A.
,:,

•+++u,¡ +•i•+

i

•

+++•:•+&lt;t➔+&lt;M+J&gt;,M+?&gt;

te intervinieron unos 500 socios. La
¡¡ersona más 2.nciana de aquella canosa asamblea Pra una mujer de 113
años, que había venido a propósito a
Tokio de cu lejana aldea para encontrarse con sus coetáneos.
Yarios socios se transladaron a la
inauguración en coche; pero la mayor parte fuero11 a pie. Entre los 500
ancianos se estableció en seguida una
corriente de simpatía; los socios durante varias horas, se interrogaban
rec!procamente sobre sus dolencias;
In más difundida era la sordera.
El conde Okuma pronunció un elocuente discurso, pero la mayor!a Je
los presentes no oyó una sola palabra, y después de varios minutos de
inútiles esfuerzos ,para oir, se resignaron a leer más tarde el discur~o
Que fué publicado en los diarios; el
resultado fué que cuando el conde
Okuma concluyó de hablar, las tres
cuartas partes de la asamblea dorm!an profundamente.

nuevo anthloto contra la dlfttrla
Ha dado cuenta al Congreso Médico de Wiesbaden el profesor Behring del descubrimiento de un nuevo
serum contra esta terrible enfermedad. Consiste en una mezcla de toxinas diftéricas y antitoxinas que a
diferencia del serum antiguo es completamente inofensivo y más dur::i.dero en sus efectos.

---o---

Parlamtntarlas
Dos individuos están departiendo
alegremente, en la plaza do la Inquisición. De pronto, uno de ellos le dice al otro:
-Acompáñame a la biblioteca;
quiero leer algo.
-No; está muy lejos; si quieres,
entremos al senado que da lo mismo.
-¿Cómo? ¿Por qué es lo mismo?
-sr, hombre. Desde que se ha incorporado el H. señor Otero, la cámara de senadores se ha convertido
en salón de lectura .....

,JULIO ROEL.
(De Buenos Aires.)

Los centenarios en el Japón
El conde Okuma, el ex-primer ministro del .Tapón, ha inaugurado una
curiosa sociedad: la "HyakununKai," que en castellano significa "La
liga de los centenarios."
El primer presidente de la sociedad es el mismo conde Ok•1ma, que cree firmemente que, en
condiciones favorables, la vida humana deberá alcanzar hasta los 125
años. No todos pueden formar parte
de la sociedad "Hyakunun-Kai "
para ser admitido se necesita hab;r
cumplido los 80 años.
A la ceremonia de inauguración
que tuvo lugar en casa del ,presiden-

BlBUOTECA UNlVERSIJ,Aíll~
" ALFONSO REYES
~ ÓN DO R\Cf.~O&lt;

C:OVARRUBIAS

�EL :\IUNDO IL
~ U,;.;;;,ST;;.R;;;;;AD;;;..;;O;.;.._ __.__..__ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

imposibilidad de volv.,,, al mar.
Aquella mañana el agua estaba turbia, no sólo en el sitio del baño sino
en toda la bahía, y no se distingu:a
nada sospechoso. El marino en cuestión, conocido por su nerviosidad Y
su constante deseo de hacerlo todo
rápidamente, fué el primero en halla1se desnudo, en ponerse su traje
de baño y en arrojarse al agua, circuP.stancia que hizo que fuera él
quien recibiera solo la sorpresa sin
duda reservada a todos nosotros, que
éramos, en total, unbs seis· o sietE..
Después de dirigir a los que nos estábamos desvistiendo algunas palabras de burla por nuestra lentitud
en hallarnos prontos para el baüo,
llegó a la orilla y se arrojó al agua,
d€sapareciendo un largo instante debajo de las frías ondas del mar. Un
-momento después el recinto era un
remolino de espumas, entre las cual~s
surgfan los hombros blancos del bañista y entre las que cortaba una UP.ea obscura y reluciente el cuerpo de
un tiburón de enormes dimensione;,.
Gritando despavorido, el asustado nadador dió unas seis grandes brazadas y con ellas logró llegar a la empalizada y, saltando pu:- encima ~e
ella pasar al agua libre para seguir
nad~ndo, poseído del más horrible
miedo hacia un lado, en busca lle
la costa. Cuando por fin Je recogimos
y le pusimos en tierra firme, nos dijo
que en el recinto del baño había lo
menos veinte tiburones. Ni aún cuando se hubo dado muerte al único escualo que se habta metido Y se le
presentó el cuerpo y se le hizo ver el
agua libre de tiburones, se co,1venc1ó
q,e que aJH no había sufrido él la perrncución de un ¡)ar de docenas ~e
tigl'es marinos, traga-hombres. .i!,r,
que no hay nada comparable al miedo
que produce en el hombre la preseucia de un tiburón. Puede atestigua1lo como consecuencia de lo acaecido

En lucha con el
tigre de los mares
Muchas han sido las aventuras r&lt;:latadas en distintas épocas por gentes que estuvieron a punto de perecer entre las mandíbulas formidables
de uno de esos tiburones a los que,
con razón sobrada, llaman los marinos tigr·es de los mares, pues son, en
el agua, tan terribles, como les me~cionados felinos en tierra. Por dolorosas y crueles que han sido todlls
esas aventuras, ninguna habla llegado nunca a lo inesperado, lo extraño
de la que vamos a hacer conocer ahora, tal como fué relatada a uu redactor del "'icle \Yolcl :\lagazine, de
Londres, por Lewis R. Freeman, oficial de la marina norteamericana,
testigo presencial de la aventura. El
suceso se desarrolló en la bahía l\fagda.lena, en la costa sud de California, donde hay muchos tiburones.
"No se recordaba,-dice el oficial
informante,-que los tiburones hubieran atacado a ningún marinero,
pero hay que confesar que todos tomábamos nuestras precauciones. El
sitio destiJ1ado al baño estaba cerrado por una empalizada compuesta 1e
gruesos troncos clavados en el fondo
y de maderos transversales que dejaban entrar y salir el agua, más uo
los tiburones. En ese recinto tomábamos todas las maña11 as nuestro baño.
Pero un d!a se había producido una
marea excepcionalmente alta y !as
aguas habían cubierto la empaliza&lt;la
de maPera que un tiburón pudo meterse en el recinto y quedarse el
tiempo suficiente para que cuar&gt;.do i,e
le antojara salir, el descenso de 1 :1.s
aguas le hubiera dejado cautivo, ?n

EL MUNDO ILUSTRADO.

EN LOS

CURESE USTED
MISMO

hace poco, viajando por el sud Jel
Océano Pacffico. Nos habían dicho en
Samoa que la bahía de Suva, en las
islas Fidji era un nido de tiburones
y la misma mañar&gt;a de nuestra llegada tuvimos la demostración termiJ1.ante de que no mentía quién nos lo
había dicho. Tenfamos la costumbre
de bañarnos al levanurnos. Medio
dormido aún me puse mi traje de baño y me arrojé al agua. Pero, en lugar de narrar mi aventura, citaré las
l!neas en que da cuenta de ellas el
diario de viaje de mi amigo el comodoro Stilton: "Hacía tres o cuatro
segundos que Freeman hab.:a zambullido, cuando le ví aparecer jadeante en la superficie del agua Y EL REU llA'l'ISMO SE PUEDE
dirigirse, mediante grandes brazadas,
CURAR
hacia el pasamanos de la escalera de
estribor, aga~rarse con desesperaQuiero que todo el mundo sepa
ción, subir a cubierta sin aliento v que mi Remedio para el Reumatismo
caer desmayado sobre un gallinero. alivia los dolores de las Piernas, -:-n
Simultáneamente una l!nea de espu- los Brazos, en la Espalda, la Rigima blanquecino-verdosa pasó junto dez o Inflamación de las Coyuntuns,
al buque en dirección a la proa y se y Cura en Muy poco Tiempo, J'leuoyó un coro de gritos que partía 1le traliza los ácidos y expele del orgade la cubierta del \\ranaka, paquete nismo todo el Veneno Reumático,
australiano anclado a media milla 50 centavos y un peso. Marca 3 X,
de nosotros. La conmoción obedecía $ 2.
a que babia mordido uno de los vaAQlJI ESTA LA PRUEBA.
rios anzuelos de las líneas echadas
por los marinos del steamer, un enorEl señor presb. P. Flores Valdeme tigre de mar, que cuando se Je rrama, Ave. del Instituto, Puebla,
pescó por medio de un bote y fué nos escribió el lo. de Enero de 1912:
pu.esto en seco, resu1t0 medir vetnu- "El remedio 3 X para el Reumatisdos pies de largo. Freeman no pudo mo que vende la casa de ustedes, es
explicar nunca más que un sólo punin~ejorable y por tanto insubstito de su aventura: estaba nadando tuible. Yo ful un pobre enfermo que
y, de pronto notó que se le acercaba venia sufriendo, desde hace más de
el tibu:-ón. Asustado, nadó hacia el 20 años el Reumatismo gotoso. Una
buque con la mayor rapidez que pu- persiste~te enfermedad nerviosa _h!do, logrando escapar. Todos supone- zo que la eliminacion del ácido unmos que el tiourón se dirigió hacia
co fuera punto menes que l)_ula en
el hombre que nadaba pero en el ca- mi persona; y ahí me tienen ustedes
mino vió el trozo de carne que col- sufriendo constantemente de desgaba del anzuelo del marinero del arreglos gástricos y, 10 que e~ peor,
Wanaka •Y le dió la dentellada, qu~- de todo ese cortejo de molestias, sudando así, y por final de todas sus frimientos y dolores,-inclusos los
hazañas prisionero del hombre."
de Cálculos renales-que trae apaR. SAUnIER.
rejada una Diátesis Urica. Llegué
casi a estar paralítico. En vano fué
que tomara una serie incontable rle
medicamentos nacionales Y extranjeros; la condición ácida de mi orExtracto compuesto vejeta! Arvelina, 15 gramos;
ganismo se modificó muy pronto Y el
Jarabe com. uesto de hipofosfitos,
◄ 5 gramos;
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla, oo gramos.
reumatismo seguía su marcha devastadora, hasta que se me ocurrió toCómprense e• tos ingredientes en _cualquier
Dotica, n éztldos cada uno en su propia cas~ Y
mar el remedio 3 X preparado por el
tomese ,,11,1 cucharadita después de cada comida
profesor Munyon para esta enfermP.y :i.l acostarse.
dad. Con este medicamento me he
curado por completo en menos de
dos meses y con sólo tres frasquitos.
ti
Los dolores reumáticos se han retirado como por encanto; los riñones
Los parisienses que siguen ia
funcionan muy bien, y la eliminadoctrina del conde León Tolstoi, sición del ácido úrico es completa Y
guen con verdadero Interés el ejemperfecta.
plo que les está dando un ruso riP. Flores Valderrama.
quísimo, Alexis Savaroff, que emplea
la mitad del dta en las ocupaciones
EL REMEDIO PARA LA DISPEPhabituales de un miembro de la alta
SIA alivia inmediatamente Y cura
sociedad y la otra mitad como obre- toda clase de Dispepsia. 50 centavos.
ro con un sueldo de diez francos.
Marca 3 X, $ 2.
M.' Savaroff no lleva los preceptos
EL REMEDIO PARA LA TOS,
de su maestro a los últimos límites;
cura la Tos, los Sudores nocturnos,
pero asegura que cree que todos los
y alivia los Pulmones. 50 centavos.
hombres deben aceptar su porción e'l
los trabajos de.Jagradables de la v1.. Marca 3 X, $ 2.
UNGtiENTO PARA LAS ALMOda. Llega por las mañan:1s en su
RRANAS. Un nuevo método compleautomóvil se viste con su traje de
tamente limpio. Alivia instantáneatrabajo y' Ee dedica a desempeñar
concienzudamente sus tareas como mente. Cura positiva. ~o centavos.
Munyon tiene Remedios para to·
obruo decorador en una gran fábridas las enfermedades, casi todos f,I
ca de -papel tapiz. Al terminar las
módico precio de 50 centavos. Se
ocho horas de trabajo. vuelve a recobrar su puesto en la alta socie- venden en todas las farmacias o pu;,dad. Lleva más de seis años conduden pedirse directamente.
ciéndose ast, y declara que se euPida usted la "Guia de la Salud,"
cueTltra muy satisfecho con ese gé•
de Munyon, en las Droguerías de J.
nero de vida.
Labadie Sucs. y Cía., Av. San Francisco 43; J. Uihlein Sucs., 3a. Av.
Bol!var 25; Johannsen, Félix Y Cia.,
Un acaudalado banquero pasea en
Av. San Francisco 39; Droguería
carruaje mirando desdeñosamente a
del Elefante, Av. Isabel la Católa multitud.
lica 6 y otras. Consultas por co-Me contentarta, dice un tranrrespo~dencia, confidenciales Y liseunte, con lo que ha robado este
bres de todo gasto.
hombre.
MUNYON'S, 53 AND JEFFEH.-Entonces, añade otro, Jo dejaría
SON, PHILADELPHIA, E. U. de :\..
usted en Ja miseria.

eorrida dtl domingo 16 dt
n~vitmbrt 4t 19u
A solicitud de la gran mayoría
de nuestros lectores, vamos a agrr•gar en este periódico, fotografías
interesantes de las corridas de toros
que se celebren en la actual temporada, ya que ésta, por los diestros contratados, parece que será una de las
más brillantes temporadas que hemos tenido en los últimos años, pero la tndole de nuestro periódico
no nos :permite complacer en todo
a los deseos de nuestros lectores, v
por ese motivo no haremos una crónica detallada de las corridas, aunque si nos proponemos, como lo hacemos desde ahora, hablar en general acerca de ellas.

La segunda corrida de la temporada, tuvo para la afición dos alicientes, que produjeron un lleno
que, si bien no tuvo la proporción
de la primera corrida, s! puede coa•siderarse -como muy ¡buena: Belmonte se presentaba por segunda

y h€mos visto a Belmonte, tanto con
1a capa como con la muleta, tomar
ventajas, enmendar terr~nos y qu..dar.se casi siempre en la cara; en
fin, mientras los crHicos se ponen
de acuerdo y discuten al famoso
diestro, la afición llena los tendidos,
nuestra aristocracia llena los palcos,
la empresa llena la bolsa y los diE;stros reciben palmas, quiere decir,
todo el mundo contento, lo que buena falta hace en estos tiempos en
que se pasa la semana entre deudores que no pagan y acreedores que
cobran.
En cuanto a SoHs, fué el de siempre: Voluntarioso a ratos, y miedoso en otros, y, como tiene condicion .s de buen torero, creemos cer:.surable en él que no ,.;e dedique con más
empeño a perfeccionarse_ A nuestro
juicio, no debió haberse doctorado,
porque es preferible ir a la cabeza
de los novilleros y no a la cola de
O-;-acióu a Belmonte por la muerte del quinto to10,
los matadores.
El domingo, y cosa rara, se vieron
algu-...as puyas bastante r.ceptables,
El llamado "Fenómrno" no po- menos apasionado3, discuten una por
aunque el descuido que se tiene por
drá queja1 se Eeguramente del entu- una las suertes de Belmonte, pero
las cabalgaduras hace que se quite
siasmo que ta provocado en nuestro todos están conformes en considerar
el efecto de una pica bien colocada.
público, y del pue:ito que éste le ha a este diestro como digno de figl1De la peonada, podemos asegura\'
dado, no ya después de la segunda rar, por su valor, entre todos los que si en México se sigue permitiencorrida, sino, pued,; u6clrse, desde anteriormente citados, y, en nue3tro do la intervención de todos los peoel instante que pisó por primera vez concepto, es merecida esta opinión nes para dar capotazos, vengan o no
y merecido también el que se le dis- al caso, pronto veremos que la afi&lt;'Uta y se le analice sin apasionamien- ción perderá innumerables miemto. En i'.uestro concepto, Bclmonte es bros, porque no puede haber corrida.
ya muy buen torero, pero un torero bue,1.a con esas intervenciones indeque domina pocas suertes y es pri.1- bidas, y deben los diestros jóvenes
cipiante en otras, pero de ninguna imponer su autoridad enérgicamente
manera podemos considerarlo como para hacer cesar este grave mal.
un fenómeno, porque si le damos a
Hoy la afición vuelve a estar de
esta palabra su verdadero alcance,
plácemes, I)orque se presenta el ídoexigir\'amos de Belmonte el valor
lo de la inmensa mayoría: Gaoua,
de los más valientes, el arte de los
quien por dos años ha estado retiramás artistas, quiere decir, que s2rfa

RECETA PARA EL REUMATISMO.

Prtdica con

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO.
MARISCALA, 3_

•
Recaudación de Panteones, CaJas Mortuorias,
Servicio fúnebre por Ferrocarril.

T"o}e'fOD0S•■

{

ERICSSON, 836.
MEXICANA, 1006.

------

Eitmpto

Belmoute cler1·ibaclo por el segunclo tol'o,
vez, con toros de Piedras Negras, ganadería que, por ahora, es la única
en que la afición funda todas sus
esperanzas, y a esos dos atractivo.;,
ya grandes de ,por sí, se unió la alternativa de Samuel Sol!s, e l novillero mexicano que ha sobresalido
en las últimas temporadas de nov:lladas.

la arena de nuestro primer circo taurino. Las opiniones de los críticos se
han dividido desde el primer mo:nento, y mientras unos lo colocan e,1 el
primer puesto y sobre les grandes
maestros, como Lagartijo, Guerrita,
Bombita, Espartero, Fuentes y Montes, otros críticos, tal vez más serenos, tal vez más exigentes, tal vez
Cogicla al fenómeno, por el terce1· toro.

1

Un pinchazo de Solis, en el primer toro,

el maestro de los maestros; pero si
la palabra fenómeno se toma, como
todo en la vida, es decir, en concepto relativo, entonces tal vez tengan
razón los que este nombre dan al
Trianero, porque ha sabido colocarse en tan corUsimo tiempo en u;1
puesto tan alto.
De todos modos, Bel monte entt1 •
siasma, y ora consumando las suertes con verdad y belleza, ora haciéndolas simplemente bellas o ya con
sus grandrn arrojos, el hecho es que
ha entusia-smado y que ha hecho
sentir los estremecimientos de emoción en grado máximo.
"iBelmonte no mata!" Han dicho
tojos los crfücos; y Belmonte, &lt;!u ,~l
quinto toro de la última corrida. mal.&gt; c:imo los mejores; "Bel monte torea
mag:stralmente," han dicho algunos,

do de nuestros ruedos, y en ese tiempo, según asegura la prensa madrileña, ha adquirido brillantísimos conocimientos y se ha .perfeccionado notablemente.
Veremos y diremos.
D. PECHO.

---o---

La costumbre de comer pan ha
progresado mucho en pocos años. En
1 870 el célebre químico William
Crookes calculaba que habla 370
millones de hombres que consumían
el trigo en forma de pan. Hoy hay,
por lo menos 517 millones de consumidores de ese manjar.
En el Estrasburgo.
-Papá, ¿por qué ese violtn tiene
el pelo tan largo?
-Para no gastar en cuerdas, hijo.

�-------------------MUCHO RUIDO

convence. Una afirmación no
es más digna de fe porque esté
impresa en tipos grandes y ocupe
una plana entera del periódico.
Mucho ruido no convence. Razón, consistencia y la entonación
natural del hombre que cree lo
que dice, son el alma de un argumento. Si las palabras de un
hombre son discretas y racionales
y su reputación está libre de críticos, nos sentimos inclinados ft.
creerle y á colocar nuestros intereses en sus manos. Pero
nuestra salud es una cosa. demasiado preciosa para. que se confie
fi. los charlatanes. Las personas
afligidas con u.•1a enfermedad
ambicionan su Jironto alivio y
curación; y asegmarles que se les
puede ayudar sabiendo que ea
imposible, no es justo. Hay quo
hacerse cargo del hecho de que la

110

. EL 1roimo ILUSTRADO.

La silla que en realidad es una bu- •
Un médico con Cl!atro ayudantes
taca.1. tiene la parte interior de cada para el acto de la autopsia que seguíuna de las patas delanteras una an- damente se practica; un capellán cacha correa para sujetar las piernas tólico, un pastor protestante o un radel reo; otra. en cada. brazo para las bino judfo, según la. religión del seumuñecas; una. en el respaldo a la al- tenciado, el director, el subdirecwr
tura del pecho, para e l mismo fin y y les testigos son las personas que
una tira de cuero también que a la. concurren. Los reclusos permanec,m
vez que tapa la cara sujeta la cabeza. .en sus celdas, las luces se encienden
Para la ejecución unen al contacto para darles a conocer la ejecución,
con un arco metálico que se ajustan y se apagan en el momento que tera la cabeza y está en comunicación mina. En toda la prisión reina ,m
con un hilo que aplican a la corrie11- silel!.cio sepulcral, que sólo es tnrb:ite que a la vez que produce el circuí- do por el ruido de las locomotoras y
to entre la cabeza y la pierna, levan- trenes que pasan bajo el 1&gt;uente de
ta la silla unos cinco cenUmetros de- la estación próxima.
jando a ésta y al reo aislados del sueLa ejecución de la pena capit&amp;.I
lo, y la. muerte se produce sin dejar produce allf escasas manifestaciones
en el cuerpo del ajusticiado alguna externas. En los alrededores de la
señal exterior.
penitenciarfa no se ve persona algu-

CAPITAL Soc!AL

.

S 10. 000,000

na. atraida por el acto, y en la. vcqueña y pintoresca villa de Ossing,
en cuyas alturas se encuentra la pdsión no se nota el más pequeño mo"imiento ni de gente ni de opinión relacionado con el mismo. Colocado ul
pueblo entre la piedad y compasión
hacia el reo y el interés de la defensa social, conffa en los tribuna.les
que obran de conformidad a su misión y en cumplimiento a las leyes.
Entró a una tienda y preguntó:
-¿Qué €8 vende aqu•:?
-Cabeza. de burro, respondió ¡,J
comerciante.
A lo que re::pondió el otro.-Buen
despacho ba tenido 113ted, pues no
veo más que una. cabeza en toda. la
tienda.

EL BUEN TONO, S. A.

Cuarta Colección No, 52

MEXICO.

E. PUGIBET

La silla eléctrica
Una vez más viene a nuestra me.;a
la descripción del mueble que, en :a
prisión de Sing Sing, en los Estado3
Unidos, sirve para la !llectrocución,
cuyos erectos instantáneos han sido
desmentidos en algunos casos por espantosas contorsiones ele los ajusticiados.
El local es pequeño; sus pare des
están desprovistas de todo simbolismo, su moviliario reducido a sencillos taburetes J&gt;ara 103 testigos: en
uno de sus frentes, una vitrina, rle
figura de liso armario, con puerta de
guillotina, que jira de arriba a abajo,
en el cual se encuentra el dinamo para la electricidad, de la que sale un
grueso cordón metálico para conducir el flufdo; una puerta para servicio de los asistentes al acto, otra de
entrada para el reo y la silla en el
centro. No obstante tal sencillez en
el contenido de la estancia y hallarse
bien alumbrado por una ventana de
luz directa, resulta imponente y sombrfa.

Año XX. -Tom o 11.

M éxico, N oviem bre 2 3 de 19 13 .

N ú m ero 2 1-

DIRECTOR GENERAL

1

PREPARACION de WAMPOLE

no se ofreció al público en general hasta que se probó debidamente en un gran número de
casos de aq LLella.s mismas enfer medadcs para las que se recomienda sin vacilación. En cuanto á
sus componentes, ni siquiera se
han mantenido en secreto. Es
tan sabrosa como la miel y cont iene una. solución de un extracto
que se obtiene de Hígados Puros
de Bacalao, combinadosconIIipo•
fosfito!!. }falta y Cerezo Silvestre.
Es una mezcla medicinal do la
mayor eficacia para las Impurezas de la Sangre, y AfPccioncs
de la. Gargan''.a y Pulmones. El
Dr. Luis E. Ruiz, Profesor de
Higiene en b Escuela Nacional
de Medicina. de México, dice :
" La. Preparación do Wampolo
reconocida ya en todo el mundo
Y. aceptada por todos 103 médicos
Jlustradoa, es á no dudarlo un
poderoso recurso para. combatir
muchos estados patol6gicoo así como para prevenirlos." Es l'l fruto
de la. ciencia moderna y no puede
dar un resultado ineficaz. No hay
engaii.o posible. En las Boticas.

R egist rado co m o artic ulo de seg u nda clase el 3 de Noviembre de 1894.-lmpre■o en pa p el de las F ábricas d e S an R a f ael.

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El museo del Louvre acaba de adqufrir esta bella escultura en mármol, h~bn. e~ 1500: Jesu-Cristo y San ·Juan Bautista. p~~~
tenece a l" escuela lomb1ml" f &lt;is cowdder,.cla 1:omo u~ cte las ¡nineip!lles Joyas de tan famoso museo.

�1
CRONICA SEMANAL DE

Los uboy-scouts" mexicanos
1
El domingo pasado una tropa infantil recorriendo las calles de la metrópoli rumbo a Chapultepec, llamaba. la atención de los tra.nseuntes
que sobre lo que podía significar aquel entusiasta. y pintoresco batallón infantil hac1an toda
especie de conjeturas ....
Pocos sabfan que aquel grupo animoso que
derramaba inusitada alegria dominical por las
calles de la urbe, era el núcleo de una de las
colectividades que mAs significan para la educación infantil y aun para. el porvenir de la raza.
Muchos ignoraban que aquel tropel infantil
constitu1a la vanguardia de los "Boy-Scouts''
mexicanos y muchos, por fin, Ignoraban la alta
y enorme significación de esos dos vocablos ingleses: "Boy-Scouts." ....

\

José Juan t:ablada

agudo observador, de sentidos perspicaces Y corazón vigilante, resulta de las tres observaciones
que acabamos de exponer. El "scoutismo" permite a los muchachos que se atav1en con pintoresco uniforme, evocador del Far West americano abandonarse a una existencia. novelesca,
en l~s inmediatos alrededores de una ciudad.
Aprenden los colegiales en libertad a cono_cer
las plantas y los animales, a. correr, nadar, a improvisar una choza y un puente, a seguir un3: pista, a orientarse de d1a y de noche, a cocmar,

Un descanso.

Los "Boy-Scouts" son la creación de un v'l.liente militar, de un entusiasta patriota, de un
insigne educador, del general inglés Baden Powell heroico defensor de Mafekln durante la
gue;r.a anglo-boera. Fué en es.a guerra precisamente, donde Baden Powell notó que el esp1ritu activo y las energías ffsicas de los combatieutes de su patria dejaban mucho qué desear y
donde también se formó el noble propósito de
crear un método rigoroso que desde la niñez
preparara a. los futuros defensores de Inglaterra a todas las emergencias de una vida de a.:ción y de combate.
Penetrante observador y cabal psicólogo, el
General Baden Powel! se dió cuenta de la fascinación que las novelas de aventuras, las obras
de Fenlmore Cooper, Julio Verne, Aymard y el
Caplt!!.n Maine Reíd producen en la mente de
la niñez.
Quién en efecto, al leer uno de esos libros
en sus años pueriles, no ha deseado ser un explorador del Far West poblado de indios, o un
tripulante del misterioso "Nautilus" o un "CapitAn de Quince Años?
Notó también el General la predilección qu'3
por los juegos al aire libre tienen los muchachos
y lo mucho que de ellos se obtiene cuando se
les conffan compromisos de hombres formal&lt;3s
y se les exige como solemne prenda de su cumplimiento la. palabra de honor.
Estas justas observacion,_ees fueron la base
moral sobre la que el benemérito creador d'3l
"scoutlsmo" Infantil asentó su inmensa obrn
humana.
"El "scoutismo," dice un tratado especial,
de scout en inglés: guia, hombre de frontera,

ip-atria y servirla con fidelidad, en la paz como
en la guerra, obedecer y acatar el Código del
del boy scout.
El DecAlogo, el DuodecAlogo mejor dicho del
boy scout es el siguiente:
lo. La palabra del boy scout es sagrada. Coloca su honor por encimt. de todo incluso de su
!&gt;ropia vida.

Profesor don l\launel Velázquez And1•acle,
organizador de los "Boy Scouts" en el
DistJito Federal.
a vivaquear, a curar a los heridos, a sofocar incendios. Al mismo tiempo el "boy scout" debe
moverse según los principios de la mAs sana moralidad, y para. esto jura y acepta un código del
honor, del que no se apartará ni en los mAs fAciles, ni en los mAs apurados trances de la. vida."
El "boy-scout" al ser admitido en la. corporación hace el siguiente juramento:
"Prometo por mi honor conducirme en cualquiera. circunstancia como un hombre consciente de sus deberes, leal y generoso; amar a mi

blecillo; saber apreciar la distancia. de los oojetos lejanos en la campiña; conocer diez especies de plantas; presentar un trabajo manual;
describir los medios de combatir los siguientes
conflictos: incendio, naufragio, caballo desbocado; curar un herido ; haber conquistado un
nuevo prosélito, instrufdo ya para ingresar en
el noviciado.
Para Jleg r a boy rcout diplomado i:e pasa
por una serie de exámenes especiales, según el
diploma que se aspire a obtener. Ayudante ae
aviador, botAnico, rem€ro, jinete, cantero, carpintero, zapatero, tocinero, ciclista, electricista,
gufa, intérprete, mecánico, músico, nadador, fotógrafo, veterinario, etc.
"Por último, seis diplomas dan la categori:i
ambicionada de boy scout patentado."

4o. El boy scout nunca. olvida asumir la responsabilidad de sus actos.
5o. El boy scout es leal y cortés con todo úl
mundo.
·
60. El boy scout estima como hermanos a los
otros boy scouts, sin distingos de clase social.
7o. El boy scout es magnánimo y acude con
presteza a socorrer a los débiles, aun con peligro de su vida.
80. El boy scout realiza todos los dfas una
buena aQCión; no importa. que sea modesta.
9o. El boy -scout estA sieIIIJ)re alegre, es entusiasta y busca. el lado amable de todas las
cosas.
10. El boy scout ama a. los animales y se opane a que se haga contra ellos la menor crueldad.
11. El boy scout es económico.
12. El boy scout no olvida nunca el culto de
su dignidad y el respeto que se debe a s1 mismo.

No se necesita. meditar mucho para darse
cuenta de que en los preceptos anteriores están
difundidos los principios del mAs fuerte c1v1smo, de la ética más pura y aun de ciertos sentimientos que por su nobleza y altitud más que
c1vicos y éticos parecen religiosos ....
Tales preceptos tienen una fuerza activa que
no pose"'ll los que se consignan en cartillas dP.
11101 al y de civismo; estos son aprendidos muchas
,eles vanamente y de memoria. y aquellos deb,m
~n practicados y normando a diario la conducta
P
niño con el inrrediato rigor de una ordenz ·~ !le,·an a modelar poderosamente el alma
1 f1 t11ro ciudadano.
Co::no tienen una disciplina los boy scouts tienen gerarquías, diplomas, ascensos y premios
que añaden a la influencia del colll!promiso moral
'a fuerza del estimulo. Al efecto, les boy scouts
se dividen en cinco clases: Novicios; Boy scouts
de 2a. clase; Boy scouts de la. clase; Boy scouts
diplomados y Boy scouts patentados.
Todo nuevo afiliado al scoutismo debe demostrar que conoce el Código relativo y luego de
prestar juramento queda admitido en el noviciado permaneciendo un mes en esa inicial categoría.
"~ al final de este plazo, puede el nov1c10
recorrer dos kilómetros a pie y en quince minutos; encender una hoguera en medio del viento·
orientarse por el sol o la estrella polar· des~
cribir, sin mAs que un minuto de observ'aclón
el interior de una granja o un almacén, y hac_,,'.
los nudos más usuales, entonces asciende el ne,'ifito a boy scout de segunda clase. Más tarde
otro examen práctico también, puede elevar aÍ
boy scout de segunda clase, a la primera. Sa
necesita para esto: recorrer dos kilómetros en
diez minutos y nadar en los mismos diez minutos cincuenta metros; conocer el alfabeto Mor.,,;
y las señales con los brazos; poder usar un mapa de Estado Mayor; reconocer las principales
constelaciones; saber Eeguir una pista; marcar
con precisión la situación geográfica de un pue-

.¡. .a, .a,

Tal es el scoutismo, la poderosa y trascendental institución fundada en Inglaterra por un heroico militar y esclarecido patriota y recientc&gt;mente iniciada. por el activo e inteligente profesor normalista señor Velázquez Andrade quo
además de ser una autoridad en asuntos de educación f1sica, no es un vano teorizante sino un
hombre de temple y de acción que lleva sus pensamientos al terreno activo de los h echos.
Hay que desearle un buen éxito absoluto ya
que con su naciente empresa estAn vinculados
altos y graves problemas sociales y ,patrióticos
como son la regeneración de la raza y el porvenir de la patria y de la. nacionalidad.
"EI Mundo Ilustrado" deseoso de asociar.se
a tan noble empresa, ya estudia los medios mAs
eficaces para ayudar y estimular e l desarrollo
de esa benéfica in!¡titución que naciendo en las pintorescas pAginas de la "Escúela de
los Robinsones" de Julio Verne, puede llegar a
hacer resonar notas de solemn.e y poderosa evopeya en el Capitolio de la Patria futura!
JOSE J"UAN TABLADA.

El vigia.- Con agilidad pasmosa el boy scout
se ha encal'amado a un árbol, como los marinos
a los palo-;i del buque, y ojea la campiña.

Sra. Gertruclis de González :\lena distinguhl:\
dama que acaba de regresar a l\léxico pt•oclente de Nueva York.

H mi MadrB

¿:\le1·odeado1·es?-¿Guarclia contr-a los merodeadores? Salvar un muro tiene distintos sig•
nl.tlcados.

Un momento interesante en la exploración.

2o. El boy scout sabe obedecer, porque comprende que la disciplina es una necesidad de
interés general.
3o. El boy scout es hombre de iniciativas.

La tropa ha invadido el bosque y se apresura a posesionarse de .él. No les -importa haber llegado después que todos los dominadores históricos. Saben que lo importante es ser el últi•
mo dominador

...

Si no te hubieras muerto, madre mf'l
vieras la vaca prieta que me diste,
¡ Qué fiaca está, qué desmendrada y triste
Apenas come a la mitad del d1a!
Agua liaja a beber allA en el rfo,
A la lluvia y al so1 mustia resiste;
I.e ladra por enfrente y no lo embiste
Al perro que tu :,mor tanto quer1a.
Y si la vaca falt¡i, a. tu cariño
Y rasca al suelo y muje de tristeza.
Y revienta la soga por no hallarte,
¿Qué haré yo madre, que me lloro niño,
Aunque ya tenga blanca la cabeza
Por todas paTtes sin cesar buscarte?
Ipandro Acaico

�Vida Social

DOS FIESTAS ESCOLARES
Reparto de Premios en el Colegio del
Sagrado Corazón de llixcoac
El pasado domingo tuvo efecto con gran animación y brillantez el reparto de premios a los
alun;nos que más se han distinguido, eu el C•J-

Paul Lefebvre, acompañado de varias personas
de su familia y amistad, siendo recibidos por el
rector, Mr. Bernard, y una vez colocados en lugar de borior, empezó el festival.
El quinteto Berlstá.in tocó el Himno Nacion-il
Mexicano y "La Marsellesa;" y acto continuo
se hizo el reparto de los premios, a los alumnos
de los afios primero, segundo y tercero, y después a los de cuarto y quinto, y concluida esta
solemne ceremonia, un disefpulo de la clase d':l

tación del primer acto del drama histórico "Tomá.s )foro," siendo desempefiado por los alumnos )1iguel de Heredia, Juan López, Jesús l\fayora, Miguel Garcfa, Enrique Enciso, Agustfn
de Reymet, Alfonso Bravo, Carmelo Goizueta,
Rogelio Herrero, 1Ianuel Haro, Francisco Herrera, y Enrique Henonin.
La repr-ntación estuvo a buena altura y todos los intérpretes se portaron con talento, pa-

Señora doña A.malla R an gel de Atiza, &lt;lls tin g uicla. dama. de la. ciudad de Oriz1tba, cuya muerte ha sido m u y
sentida.
l -'11 g t·upo ele alumnas

hacie ndo movimientos g imnásticos en la fiesta ol'gaul:i'..ada p or e l Coliigio Guadalupauo e u Orizaba.

A

Alumnos del Coregio dd Sagrado Cor a zón J e
Tom ás llo1-o.

'

.

legio del Sagrado Corazón de Jesús, de la cercana villa de Mixcoac.
Asistió el Ministr o de F1 ancia en México, !\fr.

:\lLuoac, e n la obra

L"na escen a ele "El Arte Musical ," j uguete cómi co-lírico, J"eJ&gt;l'esentado pot· los a lum nos del Col egio del Sagmclo 1Jo1•azón de Jesús
mtlslca, José Mayora, cantó con arte la melodía
ra hacer revivir ante los espectadores el tiemr,o
"L' Alouette."
de Enrique VIII, que es en el que se desarrolla
Otro número muy celebrado fué la represenla acción.

i'iesla inlanlil en la Escuela Normal

parJ Señoritas

E l vencedor en el tiro suizo del
pasad o domingo.
del caballo el señor Rincón Gallardo, disparando sobr e él los dos acompañantes que eran dos
bandidos. Una muchacha que pasaba por allf Y

Señor J&gt;r. cl on l)cmctrio Mejía, falleci&lt;lo
ú ltimamen te.

J uego ele cin tas en la Es,·ue la X0t·mal.
Señor don Fl'llncisco Rincón Gallardo,
muerto trúgicame nte e n el rancho de
San \'icente

LA MUERTE DEL SR. D, FRi\NCISCO
RINCON GALLARDO
La sociedad mexicana ha sufrid? 1;1na ?olorosi impresión con la muerte del d1stingu1do caballero don Francl •co Rincón G11lardo'. pertenec;entc a distinguidfsima familia ~ex1cana Y
yerPo del ilus:re General don Porfirio Dfaz.
Según r eli&gt;.to de la pre'1sa dia1 la. par~ce ser
que €s'ando el extinto en una de sus haciendas,
titulada Santa :M aria, radicada en el Estado de
Aguascallentes ealió solo a dar un paseo, euco.-¡trAP dose a 'dos desconocidcs jinetes en magnffico3 caballos y bien armados.
Praguntados por el señor Rincón Gallardo
que quf hac an por allt dijeron que iban a c?m
prar algunos animales en la b3.cl~11da refe_nda~
por lo que dicho señor no tuvo mconvemenL
en acompañarlos.
,, ·.•
Al negar al rancho de Saa 1:Vlr.ente, apeóaa

Señor don J osé ..\guilet·a q ue ha sido n ombrado
Di rector del InsUtuto ~ol6gtco Na&lt;:ion~l,

que pertenccfa a la hacienda corrió a socorrer
al agredido, rogando a los asesinos que no le
s iguieran disparando; s u única contestación
fué la de disparar también sobre la campesln,i
que murió en el acto.
Los funerales tuvieron efecto en el Panteón
Francés el pasado dorµingo. E l féretro materialmente cubierto de coronas fué depositado en
la capilla de la familia Rincón Gallardo, .y doüa
Luz Dfaz de Rincón Gallardo ha recibido tas
generales condolencias de sus numerosas amistades, por el cobarde y villano asesinato de que
ha sido victima su esposo. Parece ser que tan distinguida dama, piensa en plazo muy breve abandonar a México, en busc;a de s~clego Y .paz para
:¡u alma lacerada por tan cruel infortunio.

El pasado domingo tuvo erecto en la Escuela
Normal J)ara profesoras un brillante festiv~I
C'on motivo de la terminación de los exAmenes

E l :\Jinistl'o d e Instrucción P ública y el Subsec1·etario r ~clea1los de alumnos y pt•ofesoi•as, en
la Escuela Normal para maestras.

Oru]lo de niños que asistieron a la fiesta
de la Escuela Normal ,

de l?s Klnder~arten (jardfn para pá.rvulos) lle
l\féx1co, organizada por la inspectora de estos
establecimientos, la sefiora Marra Oro de acuerdo con el .Ministro de Instrucción Públl~a y Bellas
Artes, que honró con su presencia la festividad
igualmente que el Subsecretario del ramo y ,,i
jefe de la sección de Educación Primaria de dicho Ministerio.
Tomaron parte en la tiesta los jardines de
niños "Hidalgo," "Froebel " "Pestalozzl " "Spencer," "Juan Jacobo Rouss~au," "lgnaci~ Zaragoza," "José Maria Morelos," "Melchor Oca.mpo,·•

" J . G. Icazbalceta" y "José Marra Vlgil;" ofreciendo cada grupo un trabajo colectivo, de los
diversos que hacen en la escuela, y además presentaron un número especial de baile.
El público, escogido y numeroso, no cesó un
solo momento de admirar todo lo que los alumnos de los referidos jardines hicieron para dar
brillo al festival; y las .señoritas profesoras obtuvieron grandes muestras de aprobación, por
el aprovechamiento de sus dise(pulas.

�Los Grandes Hombres y la lósica

Como en estos dfas bélicos la atmósfera está
impregnada de pólvora, el veterano Capella Y
el experimentado director de Escena del Prlnc,pal, Miguel \'\'imer, idearon hacer una zarzueh
militar, para ponerse a tono con el ambiente.
Y como lo pensaron lo hicieron. De una obra
extranjera cogieron la idea; de aquf y de allá
la música-con mucho acierto en honor de la
verdad-y con un asunto mexicano un poco infantil, quedó cuajado "El Colegio Militar," que
los muchachos de letras hacen descender de "La

contribuido eficazmente las primeras y segundas tiples y el aparato de las escenas, vistoso
y ruidoso, lleno de implementos militares Y de
fanfarrias guerreras. Total, una naderfa que hace
reir y a las veces calofriar el cuerpo con un
Impetuoso temblor patriótico.
Que hay episodios nuestros, de la actual r&lt;&gt;volución, muy m!is explotables-dicen los que
acostumbran poner peros a la producción ajena
sin producir ellos nada bueno ni malo.
Sf, seguramente. ~;uchos temas de una dramaticidad admirable y que, bien tratados, resultarfan acabados, redondeados, sf los hay, ¿ pero
acaso no es mérito y grande sacar 1&gt;artido a un
asunto similar, aunque sin miga, para divertir
sanamente sin tener que pasar los linderos del
buen gu3to? Por otra parte,-y as se explica
mejor el buen éxito de "El Colegio Militar" todo lo que en estos dfas es guerrero: uniform&lt;:'s
vistosos, toqµes de clarfn, cañones, espadas fulgiendo al aire atrae la atención del 1&gt;úblico, como hace salir de su casa a los chicos, el paso
de un batallón.

La música no siempre fué apreciada por grand€s personas de la historia del arte; el viejo Samuel Johnson la llamaba "el rumor que causa
menos disgusto.
Emerson posefa tan poco ofdo, que tuvo que
suspender sus estudios musicales; el General
americano Grant demostró siempre aversión a,
la música.
El sufrfa verdaderas torturas en las fiestas
donde nece3arlamente debfa oir cantar y tocar.
Si sus huéspedes no conocfan esta antlpaUa
tan profunda, y para agra.darle le preguntaban
qué debfan de tocar o cantar, él contestaba comunmente: "Un corto pedazo."
Catalina II de Rusia, decfa, que hubiese dati-&gt;
todo el mundo para poder ser capaz de aprecl:!.r
y amar la música, que para sus adentros no era
más que un rumor.
Napoleón I ee quejaba en el sentido de que
la música le irritaba los nervios.
También Napoleón III amaba poco la música,
como asimismo Gambeta.
Vtctor Hugo contestó a un compositor que

discurrieron montar a caballo a Mlmf Derba,
que resulta a horcajadas, alro3a y gentil. Cuando atraviesa. la escena en su tordillo, el respetable aplaude frenéticamente y ella, muy serla,
saluda con su espada. Hay que citar a Heras l'
a la señora Ureña. El conjunto muy bien.

Aunque darfau algo que hablar el estreno e~
"Sin Palabras," en el Mexlca·.i.o, obra reciente
de los Quinteros-quienes producen casi auto m!iticamente para llenar sus compromisos; - "Los pocos años," Estrenado en el Lfrlco por
la troupe que dirigen Gascón y Pastor, y "El
Soldado de Chocolate," opereta montada extraordinariamente por Espranza Iris en el
Ideal, no quiere el cronista perder la oportuni-

Teatro Principal.-Una esrena de "El Barbe1·n
de Sevilla."-Teatro A1•beu.-"La, Sonámbula" por la seño1·,-., La Fraga.

Los autores de la zarzuela, con )limí,
l&gt;erba y Tereslta Calv6.

Tres escenas &lt;le "El Colegio )lilita1·' obra estrenada con éxito en
el Teatro Prinl'ipal.

cierto, pero bien
espada de honor," obra francesa que no conotratado. Ca.pella y
cemos en México.
Asunto
balad1,
Sea de ello lo que fuere, el h echo es que "El
Wimer -son dos vieColegio :.Iilitar" gustó extraordinariamente la.
jos lobos y conocen
noche de su estreno, y sigue gustando para. regocijo del público y de la empresa. A ello han muchos secretos para

dad de decir dos palabras acerca de un asunto
que actualmente apasiona a los empresarios d.i
zarzuela.
En la próxima pasada edición de "El Mundo,"
se referfa el que esto escribe. al conflicto surgido entre el representante de los autores españcles en México y la empresa del Principal. Sin
culpar a nadie, el cronista lamentaba la falta
·-~-•-.-, 1r-1■1·,;
de producciones españolas de género chico, Y
\·!~•:.;:-':·~/ ,&gt; ...
rememoraba la é¡&gt;oca dorada de los "estrenos"
\~~::_{~·;.;:
sabatinos.
Ahora le han puesto en autos y puede hablar
• ampliamente: El representante de los autores
españoles, que desde hace mucho se desentendió de la letra escrita del convenio celebrado
entre aquellos y las empresas mexicanas, para.
celebrar un contrato particular con cada una
de ellas, parece que se puso exigente a ültima
hora, con la Compañia del Principal, coincidiendo esa actitud con los ruidosos éxitos alcanzaalelar al público. Por eso

dos por autores mexicanos en d género &lt;le
zarzuela. Tal coincidencia no tendr!i la significación que se adivina y puede pasar por alto.
Lo ocurrido fué que la emprea del Princi1&gt;al
cedió a l:t primera exlgePcia pero no a la seg;unda, que aumentaba la cuota por acto y reclamaba un e levado tanto por ciento de las entr"\das según el número de representaciones.
La empresa quiso entonces atenerse al prinütivo &lt;'ontrato, en defensa legftima. El repr,•sentallte retiró su archivo una bella noche, sin
previo aviso, y 3e rompieron las hostilidad e,,.
Sin embargo, de esa fricción, la empresa de1&gt;0slta el tanto por ciento señalado en el contrato
oficial, por derechos de I epresentación, en u n
Banco, a la disposición del representante, que
parece se niega a cobrar .....
Esos son los hechos: tal como se han relatado. Quiz!i, por mediación de algunas 1&gt;rominentes personas, o tal vez por convenclminto propio, el conflicto desa¡larezca y e l apreciable señor Beleña vuelva sobre sus pasos, q•1e so-fa 1.,
mejor para todo el mundo: para los autores es1)8.ñoles, que no saben una paja de este "imbroglio" y dejan de cobrar oportunamente y para
el público, que tendr!i ocasión de aplaudir lo'3
últimos estrenos de la simp!it!ca penfnsula.
Que asf sea.
AUGUSTO CONDE.

~ Otra escena. &lt;le "La Sonámbula.-Teatro '.\lexi cano.-Situación inter·esante &lt;lel entremés de
los Quintero titulado "Sin palabras.

que querfa muslcar sus versos, que éstos ya e1an bastante armoniosos de por st, sin la ayuda de un desagradable rumor.
A Beaumarchals se le atribuye la célebre frase: "Cosas que no son bastante buenas para. escribirse, lo son para cantarse."

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¿Te acuerdas, niña, cuando en el monte
por vez primera te hablé de amor,
mientras de un ,ümbo del horizonte
la cazadora Diana surgió?

"Perdona-dije--110 mé.s enojos:
eres mi vida, mi amor, mi aU.n .... ! "
y luz extraña brilló en tus ojos
llenando todo de claridad!
Trinaron aves en la arboleda
creyendo que eras la aurora tú,
y fueron motas de obscura seda
sobre la gasa del cielo azul!

que lanzaron tus labios de inspirado,
frente a aquellas montañas de granito,
centinelas de piedra de l pasa.do,
luchaba la oriental caballerfa
con tu ejército firme como el roble,
mientras enviar el cielo parecta
todos sus rayos a tu frente noble!
La noche de Austerl!tz, imperturbables
fueron los astros nimbo de tu frente;
dos coronas mellaba con sus sables

Tú obscureciste el brillo de los reyes ·
con el claro fulgor de tu talento:
a todo el orbe Je impusiste leyes
haciéndolo el esclavo de tu acento.
Si no llevó hasta Roma sus legiones
Pirro, guerrero de saber profundo,
tú sometiste al yugo diez naciones
en tu marcha de triunfo por el mu.ido!
Nada opaca las grandes claridades
que de tu genio despediste un d.a,
y ¡&gt;asas a través de las edades
como los astros en la noche umbrfa:
si del Norte los bArbaros hulanos
tu sepulcro de mArmol derribaran,
de entre el escombro, como siempre ufanos,
tus fulgores purísimos brotaran!

No has muerto, no! Tu nombre es como aque()Jos
nombres que a Homero eternizar Je plugo;
con él llenó sus cAnticos más bellos
el Homero del siglo, Vfctor Hugo.
Cuando amenaza coligada Europa
a la patria vencida, en Santa Elena
,·e tu fantasma la francesa tropa
soñando a un tiempo en Austerlitz y en Jena!

Nadie tan alto como tú! Ni el mismo
que escalara los Alpes ..elevados,
1&gt;ara quien Capua fué mortal abismo
d~&gt;nde se hundió el valen. de sus soldados;
m el que en el Indo mA.,lco y distante
hizo beber a su corcel de guerra;
rayo del mismo ~s. genio gigante,
a cuyo paso se extendió la tierra!

l

Fué tu nombre Inmortal de luz cubierto,
lo misCJ.o en las planicies de la Prusia
que en la arena candente del Desierto
y en las estepas áridas de Rusia:
ews Alpes que AníbaJ. contemplaron
avanzar p1 ecedido de la gloria,
sintiéndote ¡&gt;asar, te saludcron
como al hijo feliz de la virtoria!
Ellos te vieron descender airado
al frente de tu tropa silenciosa,
con el sublime rostro Iluminado
por la luz de los genios misteriosa.
En tanto la ciudad en la llanura
de sorpresa y terror Ee estremecra,
como las hojas'.en la selva obscura
al comenzar- 1a.-.tem11estad- bravta!-

y Juego las Piré.mides! Al grito

Evocados los tétricos vestigios
que llenaron de sombras la Edad Media;
interrumpido el curso de los siglos
por un titiín que hasta el Olimpo asedia.;
trocado el Universo en incensario
de un hombre acariciado por la suerte;
desconocido Dios. . . . fué necesario
restablecerlo todo eon tu muerte!
No fuiste menos grande en la catda:
sólo Dioo o el acaso te vencieron!
El sublime holocausto de su vida
los héroes de tu Guardia te ofrecieron,
y al darte con su carga formidable
el laurel mAs hermoso de tu gloria,
a pesar del destino inexorable
tué su hecatombe tu Inmortal victoria!

No has muerto, no! Cuando la noche llega,
ceñido de laurel, dejas la tumba;
es tu potente voz la que congrega
la gran legión mientras el viento zumba;
eres tú quien les habla de victoria
y el néctar de los héroes les escancia,
quien, a la luz del nimbo de la gloria,
el cielo muestra a la afligida Francia!

En el silencio de la noche triste
se oye el trotar de tu corcel bravro;
todo, un aspecto funeral reviste,
de extraña luna al resplandor sombrfo;
Y trémulo el soldado de Sadowa,
vengador de su patria y abolengo
mira en sueños al héroe de Mosco'wa
cruzar con los infantes de Marengo!

en todas las regiones de los cielos:
dejando por la tienda de campaña,
del trono de los Césaroo la pompa,
gobernabas a Italia, a Suecia, a España,
al ronco son de tu guerrera trompa!

POETA MEXICANO

Salve, genio Inmortal! Tu nombre solo
es como toque de clarrn de guerra;
aun suele enmudecer, de polo a polo,
a tu recuerdo la asombrada tierra;
aun parece escucharse con pavura
el rumor de tus bravos escuadrones,
y se destacan en la sombra obscura
las mechas de tus bélicos cañones!

NOTAS POLITICAS

Sr. don Rómulo Escobar, nuevo Subsecretarfo
de Fomento.

..

A NaprrlBÍITI

-¡No, eso no!
Nuestro automóvil corrfa. veloz por la ancha que supo in:;piriírmelo; Roberto, engañiíndonw
-¡Sf! Un cobarde, porque se rinde al pricalzada somhreada de hermosos Arboles; el aire o engañiíndose, me habló de amores, Y al calor
de la tarde penetraba por las venta'nilh1s abiercas,
de sus palabras y de sus caricias, flor.:?ció mi mer choque, 1&gt;&lt;&gt;rque sucumbe sin haber luchaalborotando nuestras cabelleras. La quietud de cariño. ¡Breve fué mi sueño! Pronto vI que do. Un i;,grato, ¡&gt;0rque no sabe defender lo que
aquellos campos, la melancolfa del crepúsculo, aquel amor no exista, no habfa existido nm'- Dios nos dió con tanto cariño; nuestra alma,
nos habta hecho Interrumpir nuestra ch.arla; ca, y me alejé de su lado; me alejé con la fren- reflejo di vino de su alma!
amena y regocijadn. Mi amiga en un rin·con te alta, pero con el corazón herido dolorosa-Amiga mta, en mi caso 110 tienes razón,
del auto hablase sumergido en sus meditacio- mente. ¡Ya ves! no tengo siquiera el derecho puesto que he perdido las armas, armas que
r.es, en sus recuerdos tal vez; sus ojos mirabaa de quejarme ...... su indiferencia lo aleja Je me han despedazado al iniciarse la batalla .....
-La muerte para todos es eterna, menos
vagamente la belleza apacible del paisaje que mi lado, ¿puedo defenderme de ella?
hura ante nosotros; su boca dibujaba una son-Sr, contesté brevemente.-¿Cómo si es tan ¡ ara el corazón. . . . . ¿ lo has perdido en esta
risa, mitad irónica, mitad triste; sus manos grat&gt;de su amor, no puede vencer su indifere.a- aventura? ¡ pues a recobrarlo! Aquf esté. la lutan delicadas y blancas deshojaban lentamente cla?..... ¡vamos! ... :'lluy insignificante ha- cha: tu orgullo contra tu amor!. a ver quén
las rosas 1&gt;Alldas sobre su falda espar&lt;'ldas. Yo bias de e.er, amiga mra, si no logr-iras conquis- vence a quién .....
:\ti amiga guardó silencio, su frente se obsJa contemplaba · con Interés; aquella criatura tar un corazón que como el de Roberto, es taH
tan bella y sensible, me atrafa. Recordaba su sensible, tan cariñoso. ¡Lo que se quiere, se cureció con una vaga sombra de amargura,
una. !Agrima rodó por su mejilla y fué a perbreve historia; vefa retratados en su semblan- puede siempre, no lo dudes!
te, sus pasados sinsabores, y sufrimientos.
-¡Oh, no! Es un absurdo pensar que uno derse entre los pétalos pé.Jidos y marchitos de las
-¿En qué piensas?-me preguntó volviendo
pueda manejar el destino a su antojo; que Ge rosas .... su voz dulce y triste dejó oir estas paa mi sus ojos obscuros.
puede hacer la vida a nuestro capricho! Si esto labras:
-¡Es que no quiero olvidarlo! ¡si no Je qui-En U-le contesté cariñosamente.
fuera asI, el destino, ¿qué sería? una palabra
-¿En mt? ¿y qué piensas de mI?
hueca, carente de sentido; Dios no serra sino un siera, me mori1fa ... ¡oh, sf, me morh{a! ....
y sollozando apoyó su linda cabecita sobre :ni
-Nada malo desde luego; recordaba tus coa- nombre!
fldencias de .a¡yer, tus palabras, tus t hechos,
Entonces, según tú, no somos sino muñe- pecho; le besé enternecida, y dirlgf una mirada
Y... . qulzA no Jo creas, pero quisiera estar
cos sin voluntad, sin conciencia; muñecos hacia el camino. . . . La tarde morfa, la ancha
en tu caso.
que lloran ó rfen según el capricho o la calzada vefase obscura ya; el rumor del aire
-¡En mi caso! ¡oh, no! ¡es tan doloroso,
voluntad de Dios.... según tú, la volun- al agitar las hojas de los Arboles, y los postretan dlffcll!
tad, la energfa, el orgullo, el ideal no son na- ros gorjeos de las aves, formaban un concierto
-¿Diffcll? ¿por qué?
da? .... ¡no, y mil veces no! Dios nos puso en triste y misterioso. Ante la tristeza inmensa &lt;le
- ¿ y tú me Jo preguntas?
el alma un sentimiento, y en el cerebro la idea, aquel paisaje, ante el dolor íntimo de mi pobre
-Si. ¿De dónde nace esa dificultad?
y nos dijo al lanzarnos a la vlda:-"Vas al mun- amiga, senU oprimíftieme el corazón .... . ¿ qué
-QuizA no me hayas comprendido; quizá do a Juchar a brazo partido, defendiéndote, aq&lt;.11 recordaba? .... ¿qué presentía? .... .
mi relación ha sido cansada y difusa, escúcha- esté.n tus arrrias!"-Y aquel que no hace uso d··
:\111\ll DERBA.
me: Hay en el fondo de mi alma un amor gran- ellas, aquel que se entrega en brazos de la suerde, muy grande, amor que no ha sido corres- te, sin luchar, sin defenderse siquiera, es un copondldo, ni comprendido slquiera por aq.;..u_e_•l_b_a_r_d_e_y:.._u_n_in_g.c_ra_t_o_!________________N_ovlem bre de 1913.

Sr. Lic. don llanuel Ga1·za Aldape, ex-Ministl'O
de Gobernación.

',

.íf
C
ASTeILA.NA
~,

-

En Ja pasada semana ha presentado la dimisión del cargo de Ministro de Gobernación el
señor Lic. don Manuel Garza Aldape, que desde
algún tiempo era uno de los prohombres de la
actual situación po!Hlca. Ocupó las carteras de
Instrucción Pública, de Relaciones Y de Fomento, y sin que tengamos para qué emiUr opi?ió11
alguna sobre asuntos polfticos, diremos, que. pa
rece ser que el Presidente interino de la República le pidió dimitiera el cargo.
Se dijo en los primeros momentos de la dimí•
sión del señor Garza Aldape, que se le h_abfa
nombrado Ministro de :\féxico en F~a~ci.1, pero
bien pronto la voz de la calle desm1µt1ó 1a aseveración, resultando que el ex~~linistro salló
en seguida de México, embarcá.ndose en el va1&gt;or
"E!r))agne," en Veracruz.
En los momentos de escribir estas lfneas no
se sabe quién substituiré. al señor Garza Ald,l. entre tanto, ocupa la cartera de Gobernación el Dr. don Ignacio Alcocer, persona de gra,'1
talento, de acertadas iniciativas y en uu todo
adicto a la polttica que se sigue en 111éxlco.
Damos también el retrato del nuevo Subsecretario de Fomento, persona de preclaros antecedentes, y que a no dudarlo ha de prestar buenos servicios en el alto puesto a que ha sido llama.do.

~

Venerll.lldo tu dicha y tus dolores,
se te admira triunfante y derrotado;
tu nombre augusto lleno de esplendores
es como un estandarte mutilado:
se miran los girones con tristeza;
pero es honor del batallón su herida,
y la tropa, al mirarlo a su cabeza,
Je presenta las arma-s conmovida!

LIC. ADALBERTO A. ESTE\'A.

vencedores, tu ejército valiente:
te alzaste en el bridón sobre el estribo
1&gt;or ver los muertos de contrarias filas,
y de la luna el resplandor mAs vivo
brilló ~on menos luz que tus pupilas!
Oll ! Si vivieras tú ¡cuán diferente
fuera el destino de tu patria amada!
¡ CuAl se agitara con tu voz potente
el alma ·del ejército Inflamada!
¡Cómo las playas que el Mosela besa
resonaran· con gritos de victoria~
¡ CuAJ se cerniera el Aguila francesa
en el cielo brillante de la Historia!
Alzando grave la soberbia frente
que sólo el genio con su peso inclina,
mandaras comenzar la lid ardiente
desde la cima azul de una colina,
e Irguiéndote otra vez , siempre radiante,
entre el rudo fragor de la metralla,
proyectar95 tu sombra de gigante
sobre el campo encendido de batalla!
Pero no! Fué. preciso que cayeras!
Rasgabas ya del porvenir los V!llos,
tus 11.gullas volaban altaneras

Laurrr Etarnrr
Exegl monumentum aere pe1·ennius,
HORACIO.
No menosprecies Jae divinas flores,
de singular albura
que deshojan errantes trovadores
'
a los menudos 'Pies· de tu hermosura!
El tesoro de Priamo ya no existe
y la lira de Ho~ero
aun alegra, del mundo el alma trlete
al son viril de su cantar guerrero!
'
Vive por el poeta, la incendiada,
la demolida Troya:
¿qué vida tiene ya, junto a la lliada
el Partenón, del ateniense joya?
'
Semframis, Cleopatra, Octavia, D!do
en su trono r!'.dlante,
no obtuvieron el lauro merecido
que orna la. sien de la Beatriz del Dante!

�El Palacio de Comunicaciones y Obras Públicas

11

...

puntos de vista. Frente a la linterna, c-n este
piso, queda el salón de espera y descanso, con
amplios sillones y sofáes forrados de damasco
de seda verde y con una preciosa mesa de centro.
Cruzando la galería Interior, se pasa al salón
de recepciones en el que el decorado, los muebles lujosísimos, los jarrones de precio, la tela
que foira los muros y las hermosas pinturas
del plafond y de los medallones sobre las puertas, forman el más harmonioso conjunto de
suntuosa elegancia.
Este salón ocupa el centro del tercer piso en
la fachada; en el ala Izquierda, se encuentran
los despachos del Secretario y del Subsecretario, con una sala común de espera, y, del lado
derecho, las oficluas del Departamento Consultivo, de la redacción de Los Anales del Ministerio y la Biblioteca.
Toda esta parte estA. lujosamente amueblada y decorada.

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III I_ - ~

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Fachada principal de la Secretaria de

En la primera calle de Tacuba y frente al
palacio de Minerra,-donde se alberga el l\linisterio de Fomento, Colonización e Industria,
-ee alza el suntuoso edificio de Comunicaciones que es, según el decir de cuantos lo han visitado detenidamente, "un verdadero palacio''
y el más bello de cuantos tiene la nación a su
servicio.
Alzase en el lugar que ocupaba el feo y antihigiénico hospital de San Andrés y completa,
con su elegante y severa fachada, la agradable
perspectiva que presentan Minerra, la casa le
Correos y el edificio comercial de las calles d,,
Tacuba y lltarconi, paisaje urbano que u'eu.:! J)nr
fondo la gigantesca mole de mármol del Te...tro Nacional en construcción, destacándose sobre la sombría arboleda del parque cercano, y
la avenida huyente de Hombres Ilustres.
Construido de cantera gris, el palacio levanta sus dos cuerpos,-divididos en tres pisos,harmoniosamente dibujados y de Hneas casi
austeras, austeridad que contrasta con el gracioso aspecto interior al que contribuyen los
adornos de vivos colores del vesUbulo; el piso
de mármol blanco y los dorados del piso superior.
El jt.rdinillo que el arquitecto quiso pon~r
frente a la construcción, dando mayor anchura
a la calle, permite mejor horizonte al que contempla el edificio y lo hace valer más ante la
vista.
Aunque esto ha sido criticado por más de un
hombre práctico que alega la reducción que necesariamente se dió al palacio, está, compeTJsa'1o
con ventaja por las condiciones estéticas que
exigió la perspectiva y por el costo menor d e la
obra.
Cuando ésta se proyectó, bastaba ampliamente para las necesidades de las oficinas que ahí
d -&gt; bían instalarse, pero, como después se ha•1
creado nuevas dependencias de la Secretarla,
como la Inspección de Caminos, Carreteras }
Puentes,- hoy Sección de Camiuos,-y la Dirección de las Obras del Lago de Texcoco, p, ,.
fuerza ha resultado el e dificio estrecho.

i

¡

Comunic~ciones y Obt•as PÍtblicas.

La escalera, encerrada en amplia linterna de
crl~tales desarrolla su doble cinta en elegantPs
curvas, bajo el hermoso platond-obra del artista italia'll.o Coppede, como todas las que d~coran los salones principales del ediflclo,-ph\fond que representa la guerra vencida por el
trabajo.
Dos candelabros, artrsticamente labrados t'n
bronce viejo, empiezan la· balaustrada de la eJcalera, que termina en el tercer piso ron otros
dos modelos iguales.
Al vencer el visitante la escalinata de mármol, se encuentra en la alta y preciosa galerf:i
superior, que da vuelta a tado el palacio lnt,•riormente y que ofrece uno de los más bello.J

'lf

En la fachada que da a la calle de Marconl,
se encuentra el Departamento Administrativo
que comprende la instalación del archivo gtlneral de la Secretaria, en alacenas de acero, patente americana muy práctica que evita la de:itrucción de los expedientes por el tiempo. Sigue el Departamento de Obras Públicas, ya :m
la fachada posterior, cuya ala opuesta ocupa el
de Comunicaciones.
Todos los salones del tercer piso son muy espaciosos y de techo alto, lo que hace de ellos
oficinas higiénicas con la suficiente ventilación
para el gran número de empleados que en ellas
se acumula. Los amplios ventanales les dan e~celente luz.
Un poco obscuras resultaron las piezas del
segundo piso, que dan al corredor, pero son pocas y dedicadas a dependencias de poca impo,·tancla.
En el segundo piso están instaladas parte de
las oficinas de telégrafos y la pagadurra y en
el entresuelo, que forma la planta baja, el resto
de telégrafos y la Junta Directiva del Lago •le
Texcoco.

Intel'ior de la gale1·ía del te1•cer piso.

Yestibulo y a r•ranque de la es&lt;·alera.
El departamento de cartograf·.a y fotóg1•af•Js
ocupa algunos cuartos de las azoteas.
Cuenta con todas las comodidades, departamentos para hacer !lellograf!as, para fotograbado, litofotografía, etc., etc.
Este notable palacio es obra del arquitecto
Italiano don Silvio Contri y costó, con mobilia-

rlo y decoración, al rededor de tres millon"s
ochocientos mil pesos.
Es curioso hacer notar que esta be!Hsima
construcción no ha sido inaugurada, pues la sarie de tristes sucesos que se han Ido desarrn liando en la República, impidió tal fiesta, que
no podía ser más justa.

En febrero de 1912, cuando el edificio estaba ya habitable, empezó a hacerse el traslado
de las oficinas de la vieja ex-Aduana de Santo
Domingo, donde solamente ha quedado la Imprenta, y fué la primera en instalarse en el nue'"º local, la entonces Inspección de Caminos, Carreteras y Puentes, creada y organizada por t&gt;I
Ingeniero don Ismael Carlos Falcón.
Han ocupado el despacho del ministro, desd•J
entonces. el ingeniero don Manuel Bonilla, don
Jaime Garza, don David de la Fuente y el licenciado Jusé Marra Lozano, hasta el momento en
nue escribimos cstafl líneas.

Al igual rla cuandrr llugva
Una transparencia gualda.
llenaba la tarde triste,
Y un perfume. que no existe
se escapaba de tu falda.

..

Todo era tranquilo y grave
como en un suspiro breve,
Y un sueño, que Dloa lo sabe,
dejaba la tarde muerta.
Un pensamiento de nieve
nos embelleció la vida ....
Y una lágrima perdida
como un suspiro breve,
dej(&gt; el alma suspendida,
triste, como cuando llueve, ..... .

Galerías &lt;lel entl'esuelo y del primer piso.

He1·moso aspecto del patio,

FERNAN lt'ELI DE AMADOR.

�~.:--_~_-_-_.._!'_-_-_-_-_-_-_-:_-_-_.._-_-_-_-_-_-::_-_-_-_-_-_-_-~--------------:--~~--~~----_-_-_-_-_.._-_-_.._-_-_-_-_-_-_-_-_-_-~...:-_-:..·.:.-:..-:..-_-_-:..-_-_-:._-:._~_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-~::-::-~~-

ACTUALIDADES EXTRANJERAS

LA COPA GORDON-BENNET
PARA GLOBOS LIBRES

\- - - - : : - - - - - - - - : - - - - - - - - , , - - - - - - - - - - : = - - - - = : : - - - - - - - - - - - - - - - -

F

fotogrra!ía del salto de
obstaealos

-----~

A las innumerables aplicaciones clenUficas
que se han dado al cinematógrafo, la famosa. escuela de Joinville, Francia, acaba de añadir el
estudio del esfuerzo muscular en los ejercicios
atléticos.
Gracias a la serie de negativas que puede:i
tomarse de los movimientos que ejecuta u·n gimnasta en sus ejercicios, puede hacerse un minucioso estudio de la corrección en los mi9'nós ':)•
corregir los defectos en que haya incurr.qi.o. "'•
De este mDdo, también resulta una buena escuela objetiva para los principiantes y un modelo de anatomfa práctica• para la ciencia. Esta
cronofotograffa es la ú ltima. que se ha tomado
en Parfs.
.,,

UN PERICO DE CIENTO DIECISIETE AÑOS
No es éste, quizás ..el único ejemplar, pues
bien sabido es que los pericos viven más de un
siglo, pero st es un caso del que se tienen datos
&lt;'iertos sobre su avanzada. ,edad.
Cocky Bennett es el nombre de este venerable
pájaro que nació en 1796, en los alrededores de
Syd n ey, Australia.
Los hijos de un · ranchero lo encontraron en
un eucaliptus vecino y el ave pertenece aün a
los deseen.dientes de aquellos nlilos. Su actual
poseedora es la señora. Sarah Bennett, propietaria del hotel Breeze, en Sylvania, cerca de
Sidney y tataranieta de uno de los traviesos
jovencitos que saca.ron a Cocky de su nido ha
mfis de cien años.
Toda Australia. conoce al raro ejemplar. Los
años han deformado extrañamente la. cabeza d ~l
perico, en un tiempo adornada con un penacho
de hermosas plumas; su piel s e ha. arruga.do y
presenta el aspecto de vieja porcelana.; la parte
.superior de su pico tiene un curioso desarrollo
que le impide comer granos: una. papilla suave
es su alimento.
::.in embargo, el centenario conserva. sus Iacultades y saluda. cariñosamente a. los clientes
de la posada, agitando sus alones, ya. desprovistos de plumas, y gritando un gu tural: "Bien
venidos, señores!" Lo curlostsimo de esta fotograffa nos ha movido a publicarla.

RUINA

Por cuarta vez, los norteamericanos han logrado llevar a su patria esta copa que se discute anualmente en Francia, en el otoño.
La prueba es muy arriesgada y sensaciona1,
pues los pilotos van en globos esféricos, sin más
defensa que el uso del lastre y de las válvulas
de escape y confiados a las corrientes del viento.
. En esta vez, se trataba de atravesar la Mancha, descendiendo en Inglaterra; el p r emio se
otorgarfa a quien más distancia recorriera en
esas condiciones y fué ganado por los jóvenes
norteamericanos Upson y Preston, que bajaron
en Bridlington, Yorkshire, Inglaterra. Fueron
los únicos que consiguieron atravesar la Mar.cha, pues los otros concurrentes, viéndose
arrastrados por una corriente circular, que les
llevaba indefectiblemente al mar, se vieron obligados a descender.
Para el año entrante, se auuncia que la prueba consistirá en atravesar el Atlántico.
Parecerá un sueño para los escépticos el que
la arrogancia del hombre se atreva a intentar
tan peligrosa empresa, pero no hay que olvidar
que los primeros pilotos del mundo han predicho que, antes de que termine el año de 1913,
el aeroplano-mucho menos seguro que el globo-habrá efectuado la gloriosa hazaña.
Poco más de un año hace que el intrépido
Wellman y sus com.-pañeros cayeron al mar y
fueron salvados providencialmente, suerte que
no cupo al infortunado Vanniman que se perdió
ron cerca del Atlantic City.
Tras estas dos catástrofes, el público se pronunció co-ntra tales empresas pero está. ya en
preparación un intento en el que dos jóveues ingenieros, Allen Canton y Jhon J. Me.::keler, cruzarán el Atlá,1tico en un aeroplano especial
que hará 24 horas de Nueva York a Londres.
En esta ocasión podrá decidirse cuá.l de los
dos sistemas de aviación: el más pesado y el
menos pesado que el aire, será. el que triunfe
en esta lucha por el dominio del espacio.
Cuando se discuta la copa Gordon-Bennett de
1914, ¿el aeroplano habrá. ya hecho familiar 1 a
travesta del Alántico?
TREMENDA CATASTROFE DE UNA AEREO·

NAVE ALEMANA

I

--------------------

1

El cable nos comunicó, a su tiempo, la noticia
del duelo que produjo en Alemania la Jestr.i&lt;'ción d el g lobo Zeppelin L -II. Ahora nos llegan
datos y fotograffas que vienen a darnos compl-ita id€a del impresionante suceso.
Francia y Alemania han venido sosteniendo
1•.na constante lucha por asegurarse el dominio
del aire. La primera, dedicando casi toda su
atención al perfeccionamiento de los aeroplanos,
posee unos cuantos globos dirigibles, de tipo
flexible y de pequeño cu:po. La segunda, eatusia~mada por los grandiosos proyectos del conde
Zeppelin, ha visto con gusto la creación de esos
enormes aeronaves, de má.s de ciento ciucuenta
metros de largo, y de cerca de treinta mil metros
cúbicos de capacidad y que pueden llevar hasta
cinco toneladas de armamento y parque. Pocos
son los aeroplanos alemaneo que ayudarán a l;.
poderosa escuadra aerea.
Los dreadnougths del espacio, construidos por
Zeppelin, tienen una. armadura metálica 1•.gida
y exigen, tanto para salir ~orno para. entrar al
han gar, un equipo de quinientos hombres, cuyo
número tieae que ser doblado cuando hace viento apreciable. De aquf las frecuentes pérdidas
que ha tenido Alemania y que han sido debidas
a las desmesuradas dimensiones de ootos monstruos del a ire.
En seis años, es ésta la décimasegunda catá.strofe que se registra y quizá la mh completa
de todas. Fué prov!)cada por un incendio que
rn declaró a ciento cincuenta metros del sue lo.
La Inmensa mole se precipitó v iolentamenttJ,
envolviendo en las llamas y e)l la candente armadura. a sus veintiocho tripulantes que perecieron e n la más horrorosa de las muertes.
El emperador de Alemania fué afectado muy
hondamente por esta desgracia y ha reclbidQ
condolencias de todas las nac\on~s a¡nl~a~.

MEDIOEVAL

En e l silen cio grave se e levan hasta el cielo
la.a severas columna•, enormes y callada.a,
cual pálidos fantasmas que absortos en su anhelo
tendieran vanamente sus diestras mutiladas.
Bajo la sombra negra las sierpes se g ua ren.
durmiendo entre los restos de un pedestal ca1do
y fijas en las piedras, lnmCiviles parecen,
los fdolos de un culto que r espetó el olvido .
En torno todo duerme. Los 8lglos han pasado
borrando los adornos de aquella arquitectura
y un endeleble sello los afios han dejado
de muerte y de tristeza, de sombra, de amargura.
Calláronae los ecos del órgano sonoro
que las ingén.uas almas alzaron h asta el clelo
cuando brlllaba el templo con su tapiz de oro
y el buen J esñs soñaba tras de su rico velo.
Hablaban las campanas un rftmico lenguaje
como una voz materna. para las almas pfas
que hallaban la dulzura de un mfstlco lavaje
y en el altar cifraban sus bellas aleJrfas ....
Cuando lloraba el bronce, de la ciudad hermo( oa
llegaban e n silencio las damas y señores
los rústicos vlllanos teniendo alguna rosa
para la santa madre que alivia los dolores.
Era una. paz serena en esa villa antigua,
con calles silenciosas bañadas por la lluvia
donde soñaba el alma. una canción ambigua
y triste se asomaba l a castellana rubia.
Luego pasaron s iglos, desvaneció 'el encanto,
cerró la blonda niña de no::he su ventana,
callaron los sonil'os, las dichas y los llantos,
oll.86 la Muerte negra por la ciudad anciana.
· Y sólo al peregrino fué dado ver un dfa
columna.a despojaclas del templo funerario
y la serpiente cruda bajo el portal dormfa
donde se alzaron cá.ntlcoe de gozo milenario.
HERN A..~ MANDOLINI.

Restos del famoso Zeppelln

�......

PAGINAS
FEMENINAS
_:.._-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_------------------

No dejaremos a nuestru lectoras la descripción de una linda "toilette" de este género,
confeccionada en tela de lino, blanco, bordada
a la. inglesa. La falda se recoge en un lado
por medio de una graciosa draperfa, dejando
ver un fondo de bordado inglés. El corpiño es
de esta misma tela y casi está cubierto por una
ancha cintura "bayadera" de seda pompadour,
en la cual se encuentran, deliciosamente mezclados, los colores siguientes: el rosa, el azul,
el verde seco y el violeta. Esta cintura
es el mayor encanto del traje.
Respecto de los otros atavfos, que
anteriormente citamos, señalaremos a
nuestras lectoras un hermoso modelo

CRONICA

~

,¡.

+

Los cambios !&gt;ruscos de temperatura favorecen el uso constante del traje tailleur, siempre
práctico y bonito. Aunque a primera vista parece que i'.o cambia, todos los años, o, todas las
estaciones, se modifica su forma sin perder I¡¡,
sencillez, que es p1 écisamente en lo que estriba
su elegancia.
Salir por la mañana con traje de seda serla de tan mal gusto como poner
ee un sombrero con plumas o zapatos
bordados.
Las que no tengan más que un solo
tnilleur en cada esta estación, deben

•

•
I

•

Traje de calle
Toilette de
La encantadora ligereza do
las telas que preconiza la moda
actual, la seducción de los colores a los
cuales ella concede su favor, facilitan
extraordinariamente la confección de trajes exquisitos, qt•e tanto pueden servir
para visitas de ceremonia, como para reuniones de cierta. etiqueta, pues no hay
Que hacer sino añadirles una pequeña
cola.
Inagotable y fecunda, por decirlo asl,
es la colección de telas que se orrec., a
la elección de las damas elegantes, sobre
todo para aquellas que se encuentran en
la posibilidad de emplear en la. confección de sus "tolletts" cuantlosaa sumal
que no serian accesibles a las modestas
fortunas. Pero esto no quiere decir que
solo para las personas de alta sociedad
queden reservados los mil encantos tle
la. moda; también hay dellclo3a3 creaciones a ese respecto, en las cuales el buen
gusto puede suplir a la riqueza.
Citaremos a nuestras lectoras algunas
de esas lindas telas. Nada más "chic" que
el satrn Llberty, combinado con taffet:i.
flexible o con encaje ligero; el tul de algodón, liso o calado; et crespón de sed:i.,
liso o brochado, la "marquisette," e l velo Nlnón y el crespón de China. ~lucho
más modestas Que todas estas bonita:; t"las, son otras que se emplean para confeccionar "toilettes" menos lujosaa, pero
también muy lindas. Vemos algunos tra
jes, hechos en velo o crespón de algodó.1,
los cuales pueden rivalizar, aunque sea
en su aspecto, por su flexibilidad y tran,,parencia, con la finura de tejido y de matiz que tienen los géneros a. los cuales Intentan imitar. Con excepción del blanco,

Dos modelos de trajes de gran novedad.

paseo

que siempre conserva su privilegio de
elegancia, los colores que actualmente gozan de mayor ,preferencia, son el azúl, el
rosa, el verde Nilo, el azúl Nattier ,,1
verde limón y el amarillo malz.
•
Preciso es hacer notar a mis lectoras
cuán fácilmente podrán utilizar sus trajes de paseo, visita, comida y ceremonl;\
para asistir a alguna reunión, si les afia~
den, como hemos dicho, una pequeña cola hecha en el mismo género en que esté
confeccionado el traje, el cual debe Ir
velado por un.a trallSJ)arencla de muselina de seda, de velo de algodón o de cualquiera otra tela vaporosa, a fin de que
el atavto tenga un aspecto completamente diverso. El foulard, el pongée, la taffeta Y el sattn Liberty, son los géneros
más apropiados para esta clase de confecciones.
Para reuniones de confianza pueden servir algunas "tollettes" de finlslmo lienzo
blanco, bordado a la Inglesa o en musell~a "plum_etl:;," y la e!eganci~ pide que se
anada a dichos trajes una cintura "bayadera," hecha en seda pompadour, en tafftta, en gasa Impresa, en ceda flexible o en
crespón de China, eligiendo un color vivo
Y b1 ill_ante, como azul turqueza, rojo vino,
rosa ~ntenso, verde esmeralda o violeta.
También se usan mucho otra clase de
cinturas que se hacen drapeadas, subie{ldo bastante alto sobre el talle, como formando un pequeño corselete.
Estas cinturas se cierran por el frente
o por la espalda, pero un poco de lado
bajo un gran nudo sin puntas, coloca.el¿
horizontal o también obUcuo, según Jo r ,_
quiera el buen gusto.

T1·aje de noche de encaje blanco: tíanica de seda lista.da de negro y
blanco.

confeccionado en saun Liberty, azul pálido.
Todo el traje está velado por u.1a transparencia de muselina de seda del mismo color, y la cola se añade o se quito a volunta1,
pues se coloca superpuesta sobre la
falda, formando upa draperla que se
desprende de un
elegante pllegue-edtola, cuya base está en la parte alta
del talle. Es incalculable la ventaja
que ofrece al prepuesto de una dadama, esta hábil
transformación ce
las "toilettes de
paseo o de visita
para poder asistir a
Tm,je 1le hnile de •·nso ne~ro &lt;"on una túnica bol' dada ,le tle1·las.
las reuniones asl.
pues no hemos en dar estas noticias a nuestras
Laa mangas no nacen del hombro; éstas caen
lectoras.
pecto de estar hecha para un cuerpo bastante
l\lARGARITA.
actual reclama todo lo flojo e impreciso.

Abrigo de raso adornado con pasamanería; y en la cabeza diadema con
in ·1"Ustaciones.
exagerar su sencillez hasta el punto de que parezca el resultado de un estudio muy detenido
de la moda inglesa.
Las chaquetas son largas, y las faldas, que no
brillan por su amplitud en los vestidos de tarde, tienen bastante vuelo para evitar esos pasitos cor~os que recuerdan los saltos del jilguero,
tolerables en un salón, pero rid:culos hasta el
extremo en la calle.
La falda estilo sastre tendrJi, por término mbdio dos metros de vuelo, sin necesidad de QUA.
pierda la llnea recta mientras no se ande, porque e l vuelo puede esconderse en dos o varios
pliegues profundos y bien planchados. El talle
se coloca en su sitio, y únicamente está admitido subirlo dos o tres cenUmetros, de manera que
se note lo menos posible; pero la tendencia es
buscar el efecto de un talle exageradamente largo, en vez del Imperio, del que tanto se ha abusado.
hasta medio b-azo, dando a la chaqueta el asmás ancho que el de su duei'ia. La elegancia

�EL )IlJNOO ILUSTR.UJO.

8RAL
AMAS
CONSULTAS
DOS CARTAS.
)taría: He lefdo con la atención que se merecen, las dos cartas que me adjunta usted a la
suya, y después de mucho reflexionar sobre tan
dlffcll asunto, creo que debe usted hacer lo
siguiente: espere con relativa calma durante
alg(m tiempo, a fin de que su novio quede convencido de que usted lo ama y le es fiel; procu-

EL HOMBRE PERFECTO

a esto se debe su inquietud por el porvenir.
Des1&gt;ués de haber lle\·ado a efecto tales inve1c1tigaclones, podrá usted tener una idea más clara del enigma que hoy le preocupa, con tanta
justicia.
Por Jo demih, la carta de él parece sincera
y dictada por el corazón; la de usted es muy b :-lla y .abnegada; no creo que mujeres de ese
mérito puedan ser olvidadas &lt;'on facilidad. Así,
pues, tranquilice un poco su espíritu, y slc;a
el consejo que me permito darle, deseando vivamente que pronto sea tan dichosa como meuce serlo.
SOURE GR.UI..\TIC.\.

menino como ese defecto de la piel. Muchos Y
muy variados remedios se recomiendan sobre
tal asunto, pero no hay otro mejor, a mi entender, que el masaje facial, cuando se aplica debidamente.
Es cierto que tal 1&gt;rocedimleuto resulta muy
caro, Y, por tanto, no está al alcance de tod~
tas fortunas, pero también es verdad que la misma persona que aplica el masaje , 1.rnede enseñar el tratamiento y con pocas clases se alcanzará el resultado que se desea.
Espero con todo gusto las confiqencias qu~
desea usted hacerme, y le pron:eto que pondré
el mayor empeño en ayudarla en todas sus dificultades, como lo he hecho siempre con mis
amigas incógnitas, en las páginas de este simanarlo.

l •leury: La 1&gt;alabra a que usted alude .-1e
pronuncia del primer modo que me intlica en
su tarjeta.
En cuanto a los útiles de dibujo que le sean
necesarios, como creo que estará usted sujeta.
a las Indicaciones de algún profesor, éste mismo podrá señalarle cuántos son los que necesita )' la manera más apropiada de colocarlos en
su gabinete de estudio. Y si no tiene la útil
ayuda de un maestro, procure encontrar en algún catlilogo, varios tratados sobre el particular, para que les sirvan de gufa.
Respecto de su tercera pregunta, le aconsejo
que se informe en las secretarfas de las escuelas a que se refiere, y allf le dirán detalladamente las materias que necesita aprender en
dichos planteles.
Con mucho gusto ofrecerfa a usted noticia:;
más amplias respecto de sus consultas, pero no
me es posible hacerlo de otra manera.
!\IODELOS.

Cannen: Doy a usted los modelos que des!.l:i.
de capuchón para salida de teatro y de un elegante traje de ceremonia. El primero está h.:cho en e;eda Liberty blanca, velada por mus"lina de rosa pálida, y guarnecida con volantes de muselina de seda pllssada y una guirnalda de rosas "rulvev." El traje es de terciopelo negro, adornado solamente por una ancha
cintura de listón de estilo búlgaro, y un cuello
de encaje de Malinas.
Deseo que dichos modelos sean de su agrado.
UN CONSEJO DWICIL.
Bmma: En efecto; su caso

raudo, también, informarse hábilmente con personas que residan en la misma población donde
él está, si no tiene otra novia ni cualquiera
amistad femenina que pueda infunrtir temores
de una infidelidad.
No ser~a superfluo adquirir noticias sobre si
el citado caballero se mezcle en asuntos polttlcos, pues el ast sucedler!I, ei, Indudable que

es en extremo

complicado y no me parece tan sencilla la m'.lnera de arreglarlo. Sin embargo, la voluntad
puede hacer milagros, y si usted se empeña en
persuadir a su novio de que no le ha sido Infiel, creo que llegará a conseguirlo, siempre que
él siga queriéndola, porque el verdadero amor
se aferra hasta la última esperanza, antes de
convencerse de su desventura.
Tal vez sea conveniente que usted se confiara a alguna persona de respeto y de prestigio
para que ésta le hablase al señor su prometido
asegurándole que usté escuchó al desconocido,
cuando le habló por la ventana, J&gt;or que no es])•'ra.ba de él u:ia declaración de amor, y que al ol,
dicha declaración se apresuró a rechazarla, sintiendo una pena muy grande en el momento e,1
que vló usted llegar a su novio, pues comprendió cuán funesta le habfa de ser una desgraciada coincidencia. Si la persona a quien usted se
conffa es completamente honorable no creo remoto que su prometido fe rinda a la evidencia
de los hechos, pues la verdad tiene un sello incomprensible, y por sf misma se impone.
Ojalá que asf suceda en el caso de usted, v
que pronto recobre la tranquilidad perdida!
SECRETOS DE TO&lt;'ADOR.

Ana :'llaría.: Las arrugas prematuras son, acaeo una de las preocupaciones más frecuentes
entre las damas, y eato con absoluta razón, pues
nada envejece y perjudica tanto el rostro fe-

\ · IAJE OPORTU:'\O.
:'llari1&gt;osa: )lace us!e:l perfectamente e11 tomar la resolución de que me habla; después de
un desengaño como el que ha tenido, le hará
mucho bien cambiar de impresiones y obligar
a su cerebro a que no se fije en la misma ide:i.,
J&gt;orque este es un padecimiento muy cruel, -.;,
además, ofrece grandes peligros en las personas débiles. Son demasiado frecuentes los casos de extravfo mental por este motivo. Asf,
pues, si su novio Je ha sido infiel hasta el
tremo de haber puesto la casa para otra senorita a quien él amaba desde hace largo tiempo, y si a "Mariposa" le hizo creer que ese
nuevo hogar era para ella, oculténdole las antiguas relaciones que é l tenfa, no es justo dedicarle a semejaJ1te hombre ni la salud, ni las lágrimas, ni la Intensa amarg1:ra que usted le
ofrece actualmente, como un ultimo holocausto
de su amor desventurado. Emprenda usted l'l
viaje a remotos pafses, ya que sus padres tienen
una fortuna cuantiosa; las grandes eruociont's
q;,:e le esperan con el espectáculo de tantas bellezas del arte y de la naturaleza, contrlbuir~n
eficazmente para hacerle olvidar a ese traidor,
ingrato y cruel, ofreciéndole al mismo tiempo,
la ocasión de encontrar un nuevo afecto que le
devuelva su dlcba perdida.
;\lARGARITA,

=x-

..
"

Tengo una muela del juicio que de vez en
cuando se divierte en dolerme mucho y en no
dejarme dormir, razón por la cual aprovecho
las horas de insomnio para reflexionar en todas las pequeñas cosas de que me !:!.Cuerdo. E:l
pensar no cura mi
dolor; pero me distrae y evita que yo
estalle en quejidos
Y, con ello, despie•·te a todos los que
tienen la desgracia
de ser vecinos rufos.
A veces suelo pensar en cosas lntcr~santes. La otra noche, por ejemplo, tuve una reflexión cuya
indiscutible lógica me dejó encantado.
"El hombre,-rue dlje,-aün cuando es el
más perfeccionado de los animales, está lejos
de ser perfecto,-Ja mujer tampoco lo es.porque si fuera perfecto, no tendrfa nunca dolor de muelas."
Con tan excelente punto de partida, los pensamientos continuaron su marcha a toda ru;·tquina.
"Veamos: ,qué hace falta :para que el hombre no tenga dolor de muelaa? , Que no tenga
ni muelas ni dientes? ¡Hum! Me parece que
esto le dejaría menos perfecto que antes, poi·
que le resultarfa diffcll el comer. Además, b!guiendo ese concepto se evltarfa el dolor de
barriga no teniendo barriga y el dolor de cabe
za no teniendo cabeza, y ¿ haata dónde Iríamos,
Dios clemente?
Sin embargo, nuestra conformación no es el
ideal en su clase, si hemos de creer lo que nos
contaron en la.
escuela de cómo
son los habitan
tes de otros planeta.a, donde hay
seres construidos
s e g 6 n modelos
muy distintos al
nuestro
Dicen que los
hay con una sola pierna, y sin piernas: con unas
rueditas en su lugar.
¿Por qué, en lugar de manos no han de tener tenazas, pinzas, o cualquier otra herramienta?
Por mi parte, no me cuesta trabajo figurarme a un habitante de Saturno o de Mercurio
con un saca-corchos, una cuchara, una lapic&lt;'ra, unas pinzas u otros adminfculos por el estilo, en lugar de dedos.
¿No le serfa esto en extremo útil? Mis mt..dltaclones de aquella noche no fueron más adelante porque la muela tuvo a bien to,,..A,. la resolución de dejarme dormir.
Y dormf.

Pero no soy tipo ca,paz de abandonar flicHmente una. Idea, cuando por casualidad la. te!lgo, asf es que al dla
siguiente se me ocurrió pedir a algunos
contemporáneos s u
opinión sobre cómo
debfa ser el hombre.
Si yo fuese personaje muy importante me
hubiera bastado con
escribir a todos los
sabios pidiéndoles au
opinión por escrito. Esto lo hubiera podido
hacer un Polncaré,
pongo ¡por caso; pero 11.
mi los sabios me darían la callada por respuesta.

Por eso desistf de solicitar la opinión de los
sabios y ful a consultar la de mi zapatero.
-Querido señor,-le dije,-¿cree usted que
el hombre, tal como existe, es físicamente perfecto?-Y si estuviese en su poder crear un tipo humano destinado a servir de modelo para
todos los demás, ¿qué forma le darla usted ?
Pues bien, esta pregunta sencillfsima aturdió
de tal modo al buen comerciante que tuve qua
repeUreela variaa veces.
-1\lire, señor,-se decidió por fin a contestarme,-si yo pudiese hacer Jo que usted dice,
harfa, en la estructura del hombre, algunos
cambios. Primero permname que le diga que
Po comprendo por qué
tenemos ma.s que
dos piernas cuando tantos aeres vivos: caballos,
zebras, gacelas, elefanJes, perros y jirafas, pé!.ra no citar más que unos cuantos, tienen cuatro y algunos muchas més. No cabe duda de que
esos &amp;eres tienen, ante nosotros, una superio1·idad Indiscutible: andan más rápidamente, ,;u
equilibrio es mlis estable. . . Por eso, y deJpués de pensarlo bien, creo que el hombre debiera tener cuati o
ples o más si llega
el caso.
- ¿ Sueña ustecl
con que Je hagH,mos &lt;'ompetencla a
los cien-pies?
-Hablando seriamente, podrfamos
fijar el número de
pies en diez, o dodoce. La docena sería cantidad razonable.
-Tal vez. Veremos.

"º

Dejé a mi interlocutor reflexionando y fuf a
hacer mi pregunta y a someter la respuesta del
zapatero, al joyero de la esquina.
--'¡Oh!,--exclamó asustado.-¡Doce
pies!
¡Qué monstruosidad!
¿ Para qué necesitarfamos doce pies? ¿ Para llenar las calles entorpeciendo el tráfico? Esa idea
no tiene sentido común. Yo concibo la reforma
del hombr!l de otro modo. Us•ed tal vez no ignorará, señor, que las viejfü¡ estatu,is de: lo.,
fdolos chinos poseen
numerosos brazos,
cosa que lleva a suponer que en la antigüedad los habitantes de China debieron estar conformados de esa manera, con lo que vivlrian mejor que los
de ahora, sin mencionar la suma enorme de trabajo que
podrtamos producir
si tuviéramos tantos
brazos, ¡ piense usted en el admirable espectáculo que nos ofrecerfa una dama distinguida una noche de gala
en la ópera cuando las joyas de todas sus blancas manos tendidas sobre el terciopelo del borde del palco, brillaran bajo la luminosidad de
las lamparillas de la araña! Sí, señor, esa es la
forma ideal: cuatro o cinco brazos a cada lado
del cuerpo.
Le dí las gracias
y segut mi jira.
MI sombrerero soñaba con ver a los
hombres portadores
de siete u ocho cabezas, idea que dejó
encantado a mi proveedor de lentes y
a mi peluquero.
En cuanto al dueño del restaurant
me aseguró, mien-

tras yo trataba de
tr agar un trozo üe
bistec que paree a
de suela de zapato,
que la posesió,1 Je
u a estómago d e
avestruz sería para
el hombre la mejora
más decisiva.
Pues bien; atm·dldo por tantos diferentes concepto.,,
regresé a mi cua - o
sin tener una ide:1
precisa sobre cómo
debe ser el hombre
perfecto.
::\Ie esperaba 1:1
patrona de la cas:i.
de huéspedes.
Le hice la ·pr•:gunta. No me dejó tiempo paia terminar.
-¡Diga! ¡Usted me debe tres meses de pensión! ¿Paga usted hoy o maña"a? ¡A ver! ¡Hay
que pagar'.
l\Ietr la mano en
·el bolsillo y noté
que no ten fa. dinPro.
-Hoy no puedo
Pagarle,-Je dije,tal vez mañana.
-¿Mañana? ¡N0 :
:\lañana se rá usteu
desalojado ante3 ue
ru-,dio día.
Abatido por esta
desgracia me fuf al
café más cercano
me atiborré de achi:
coria y pensé que
el hombre perfecto
serfa el que tuvie!!e
su casa a cuestas
como el caracol O ¡~
tortuga.
OARRODIO.

COGNAC

b:i Hcreto cfo su boodad
est:l. d .. ntro de IH b,,1.. 11~.

�'OCIVHJiSfl'II OUKilll.: 'l:i

EL )lU:NDO ILUS'l'RADO.

Que si llegase el momento de afirDe nuevo se animaron las dema- caro e invencicnista.-No me acuesmar igualdades, seriais como los
cradas facciones del muchacho, Y b: i- to sin saber! ....
La estratagema fué primitiva: si- otros, como los burgueses: igual. ¡Si
llaron sus ojos, pero una especie Ue
OOBBRNADOR CONSTITUCIONAL
mulando tropezar y caerse, se asi6 lo sabfa! Pues de otro modo, ¿ qué
timidez le cohibía.
·&gt; DEL ESTADO DB COLIMA, MBX.
necesidad te·.1 ta de disfrazarme? ¡ Con
- ¿ Yerdad que si?-pndo articular Solero a la blusa de :!llariano, a su el traje de mi sexo me ganarla el
endeble tronco .... Un cuarto de hoal cabo.
•
pan, que me lo sé ganar mejor que
- Y tan verdá, ¡roña!-art1cu16 1a después, al desparramarse para
vosotros, y estáis cansados de sab&gt;!rel
almuerzo
los
operarios,
la
noticia
scmbriamente uno de los coml?añclo ! Mi padre era tipógrafo, regente
ros, ::-iartinete, conocido v..:, sus ideas corrfa, se comentaba, se coreaba con de una imprenta, y me enseñó este
r:sas,
con
cbauzonetas
de
lo
más
ve
po11ticas exbaltadas, Y porque alguoficio. No sé otro. Sf; hay otro que
r.a vez pedia la palabra en los "me- C:e, con chistes de zarzuela y de ga- no recesita apreudizaje. . . . y a él
cetilla,
con
o
noma
'opeyas
pecadoras.
üini:,s."-Ya es hora de cambear, ¡yo
me arrojáis, al no permitirme que
-¡Anda !
digo! Es menester que t6s ~eamo:i
- ¡Y qué bien que se sabe arre- me gane aqut la vida honradamente.
iguales, y que el sol nos cahente a
¡No, no tengáis miedo, ya me voy del
glar la chica!
t6s. La fija.
taller; no necesitáis echarme a fuer- ¡ Hasta el pelo cortao!
-Claro-re~onoci6 Mariano; Y,
-¡Ea, la guasa se acaba hoy rui3- za de hacer escarnio de mi! ¡ Oja!/í
arrastrado por el interés de la c~11;•unca consigáis lo que dects que queversaci6n, consintió en entrar en un mo! ¡Hombre, no faltaba otra cosa, r{ois, farsantes! Ni a vosotros os imcafetucho "porque--le decian, ob;;e- que también la3 mujeres viniesen oorta la humanidad, ni pensáis sino
quio3os-'una taza de café no es nin- ahora a hacer la competencia! Lo en vuestro egoismo. Las mujeres, p1.que es yo, no lo aguanto.
gún exceso.''
ra instrumento, para divertiros, pa-Ni yo.
Mientras se lo servian a los cuat: o
-Ni el hijo de mi mamá-bece- ra pegarles, para que os guisen . ...
que babian salido juntos de la imrreó Martinete.
¡Nos queréis por esclavas, como los
prenta, el dH\.logo se apasionabh.
- ¡ Pues, por primera providencia, hombres de esos tiempos antiguos,
- Todo3 iguales, es 1a flor de l:i
i /fON. BNRI QUB O. 4- la MADRID.
,·erdad- repeUa Mariano, cuyos ojos .vamos a darle un abucheo. . . . su- de que tanto malo dects! ¡ Ah embusMuy Srs. mios:- Sirva la present.e
eran faros.-Cada vez que nace un perior!
pa.ra. manifestar á Vds. que habiendo
. Quedó acordado. Y Mariano, o l\fa.- teros! ¡Abur, uo me habéis engañaEer humano, nace un derecho, un deusa.do su medica.mento •'La Pernna."
recho, un derecho que no se 1rnem:: nana, aguantó la granizada, con el do, os conozco! Y, haciendo un gespara comba.tir algunas de las enfermenegar, que está escrito en el alm~. rostro más blanco que de costumbre to de desdén indescriptible, Mariana
aades pa'ra. cuya. curación es preparada,
he obt.enido los mejores r ei;ultados, por
y quién tiene un derecho, debe exi- los ojos bajos, un temblor de tod~ se alejó, dejándoles atónitos.
cuyo motiv o.i_no dudo en r ecomenda.ria..
gir que se lo reconozcan. Es un co- su cuerpo. Las bromas ctnicas y de-¡Pues roña, tiene razón!-artiDe vds. afmo. a.tto y S. S.
,,.igrantes arreciaron, las demas'.as
barde el que no lo exija.
E. O. de la. Madrid.
-¡Más claro!-aprob6 Martinett:. iban a comenzar. Entonces, del bolsi- culó al fin M'artinete.
\"amos, ya está este con sus chifla¡Más claro! ¡En eso ya estamos tó"&gt; llo del pantalón sacó la mano la tipóde vuelta., roña! Y lo diremos a vo- grafa, armada con i:.a , e vol ver ch i- duras !-ridiculizó Solero.-Mañana,
qui to.
ces, si se tercia.
1JOnte enaguas. . . . y unos zapatito3
-¡Ah!-declar6 Mariano.-Eso es
-¡AJ que me toque, Jo aso!
lo que yo dudo. ¡Vosotros, y los deRetrocedieron. La chunga sin em- bebé! Lo primero es ser hombre, ¡qué
Se habfa presentado sin re&lt;'oml'n- más, al tratarse de vosotros m~;;- bargo, continuaba; pero calÍaron, al puño!
daclón; pero como la tipograffa ne- mos. . . . bueno, mucho de igual- levantar la voz la disfrazada 01&gt;.-era
Y, a coro, repitieron los compafü•cesitaba entonces operarios, admitie- dad. . . . de justicia! Pero al presen- ronca, como escupiendo desprecio. '
1
os:
ron a aquel mocito pálido, con ca- tarse otros derechos, tan Jegttimo:.;,
- ¡Hola, dijo irónica a su vez-¡Lo primero, puño, es ser homra de escrofuloso y de hambriento, o más, que los que os importan ....
hola, los de la igualdad, los fraterque no tenia trazas de valer mucho estoy seguro. . . . En fin, yo me en- i1ales ! ¿Fraternidad de calzones eh'? bre!
oara la labor.
tiendo ....
¿ Para vorfitros, farsates, no soy
La Condesa ele Pardo Bazán.
-¡Pues yo no te entiendo, roña!
Sin embargo, a poco de metido en
persona? ¿ Qué os decfa yo en el cafaena el chico se reveló exceleate ca- -bramó Martinete.-Aqut ~6s so- fé?
jista, activo en la composición y en- mos buenos compañeros, ¿estás? y
tendido en sacarla clara y Jimpla, eso que dices es faltarnos. Tú, que
de la primera vez. Los compañeros tan bien lo parlas, ¿estás asociao,
le tributaron entonces 1a. ~stimación por un casual?
-Todavta no . . . . Pienso asocia,·que infunde al artesano el trabajo
bien hecho. Reservados con él al prin- me .... ¡Cómo no soy de aqut!
Desde el ratito en el café,--en v·1cipio, pues no le conocfan, y le sospechaban provivciano, empezaron a no quisieron llevarle luego a un teagastarle bromas y a tratar de intimar trucho,-quedó "aquél golfillo" concon él. Se tropezaron con un serieci- vertido en "el compañero Mariano,"
to, callado, que a la salida iba dere- y con cierto prestigio en el talle1••
cho a su posada, a cenar y acostarse, ExisUa, sin embargo, entre él y los
demás tipógrafos, como una valla,
cansado, según decta, y soñoliento.
una distancia. Le tentan por más cul-Mariano, ¿ un pitillo?
to y acaso por más sincero, más pose·-Gracias .... No fumo.
-¿Qué haces entonces? ¿Tiés no- do, en silencio, de las ideas que ellos
proclamaban entre guasonerfas y iivia, tú?
- ¡ Bah !--respondta con descolo- midos chupapos; más resuelto, y desrida sonrisa-para eso, tiempo que- deñoso de los que no fuesen sino
charlatanes, y no supiesen, llegado
da.
-¿ Y tampoco te animas a copear el momento, hacer una barbaridad
por su ideal. Y al poco tiempo-cóun rato, eh?
mo no podfan menos de observarle
- -Me hace daño el vino.
GRAN SORTEO CON
-¡Le hace daño! ¡Qué barbari- --empezó a cundir a lgo vago y ma,
definido, una leyenda, un cuento tárdad!'. ¿Ofs? Una señorita parece.
PREMIO MAYOR DE
Mariano se inmutó un poco. E l taro. ¡El diantre del chico! ....
No cesaba, en el taller, el cuchicompañero que se le interpelaba recogió velas, comprendiendo que po- cheo misterioso.
- ¿ Tú has reparao?
dfa haber ofendido al muchacho su-¿No te fijaste?
giriendo en él afeminación.
'
-A mt, lo que más espina me da
-No quié decit que no seas muy
es que, a la salta .... Si no es de
hombre ....
-Hay otras maneras de ser hom- dudar. Ni que pase una morenaza,
bre más que fumar y beber y andar ni que pase una rubia . ...
Entero $4.00
Vigesimo 20 cvs.
-¡Vaya! Y mfa tú: hasta las hedetrás de las Has-declaró enérgicamente el chico.-Sus mejillas flár,i- churas ....
-¡No, hijo, eso no, las hechuras
das se habfan coloreado, y sus cejas
no! Un palo de escoba, hendto por
delgadas se frucfan.
El compañero y los demás que for- la metá.
-Pues yo no te digo que pongo la
maban el grupo, le miraron con cierto respeto involuntario. Empezaban mano derecha, que es la que me sirve
a notar que Mariano se expresaba. para ganarlo-afirmó Martinete.bien, que te1!1a de un modo de hablar ¡ Qué me corten el pescuezo, roña!
SORTEOS CON PREMIO MAYOR DE
decidido, y se supusieron que alU ha- Tengo mucho ojo y mucha costumbrfa algo. . . . Y, corno otra cosa no bre.
podfa haber, se dieron por entendi-Oye, ¡si fuese, tú!
dos.
-No se podrfa aguantar. . . . Pá
-Y que lo digas. Hay otras mane- disfraces, el Miércoles de Ceniza, al
ras, Y son las grandes, ¿eh? También Canal. ¿Nos -paece?
Entero$ 1.00
Décimos $ 0 .10
nosotros acá entendemos de eso. Hay
- Y que lo digas.
que arreglar las cosas, niño, que esOFICINAS: 5a. de Donceles Núm. 121. MEXICO, D. F.
-No, pues yo de la duda salgo hoy
tán que no puén estar peor arreglás
-declaró un tal Solero, que era p1en este mundo.
·

Lo de siempre

MIERCOLES 26 DE NOV.

$20,000
LUNES Y VIERNES

$5,000

Para obtener un
hermoso Pecho
Fuera del Oriente, un hermoso pecho es igualmente considara-lo en 10
das partes cual i,1. ,;¡xp e
si6n más perfecta de !?
belleza femenin,i; ali
más, es el signo apro'(i
madamente cierto de un
salud floreciente. Pan
adquirir est!l desa
rrollo que hace ta 1
elegante y tan se
ductora á la mu
jer, no hay nad~
más eficaz ni me
jor para la salud
que las P ilules Q.
rientales.

FJstas ptldoras tienen, en efecto, la
virtud de desarrollar y de reconstituir
los Pechos. de rortalecer los tejidos.
de borrar loR relieves huesosos de los
hombro~ y de adquirir esta robuste¡
QU"' no siempre las da la naturaleza.
Todos saben 'lUe la opulencia de las
rormas del Pecho es muy apreciada dl'
los Orientales y que sus mujeres eutienden maravillosamente el arte de
dar á todo el busto una graciosa gor·
dura. "
Convienen á la joven que se desa
rrolla, ast como á la mujer que no ha
tenido nunca ó que ha perdido la hermosura del Pecho. Obran estimulando
la Naturaleza y esto sin violencia: de
ahi su acción benéfica sobre la salud
y tamhlén la estabilidad del resultado
producido, el cual se mantiene despuá~
perfectamente.
Las Pi lu les Orientales tienen, por
lo demás, una nombradta muy antigua
y universal. (Marca depositada según
la Ley.).
T ratamiento de dos meses aprox1•
madamente, fácil de seguir.
Precio: El frasco. con Noticia expll
rativa. 6 Fr. 35 franco.
[)lrlJ?:irse al señor D. J. Ratié. Farmacéutico de primera clase. 45 Rue
de l'Echiquier, Parfs.
En México: J. Labadie, Sucres. y
Cfa. •
r
Veracruz: G. Muller.
.
Monterrey: G. B. Schlrmacher .
Guadalajara: Germán Henningsen.
Méri da: Puerto y Correa.

Po'.ncaré y los an\malts
El señor Gabriel l\fonrey ha publicado en los "Anales" interesantes
conferencias del señor Raymondc
Poincaré. He aquf cómo el nuevo
Presidente, que siente cariño por !os
animales, describe las costumbres y
el carácter de Gris-gris, su gato siamés, al cual profesa una verdade•·a
afección.
Ese gato está dotado de una personal!dad rara y compleja. Voluptuoso y goloso, pérfido y mañoso,
testarudo y feroz, autoritario basta
la tiranta, como lo véis. Pero esos
defectos, de los cuales la mitad solamente harta insoportable cualquier
otro gato, se vuelven cualidades por
la manera coiro los us1.
En efecto, es espiritual, lleno de
ocu.rrencias, gracioso, impulsivo; sabe lo que vale una broma tien hecha.
Con una gambeta se salva de las situaciones más difíciles. A cuántas
gentes t•midas y vacilantes inseguras y de decición lenta podrta dar
útiles lecciones. Nunca Jo vi emb:i.razado. ni salir ma l de un paso desagradable; con una prontitud asombrosa, escogerá siempre, de golpe,
entre dos soluciones, no solamente
la mejor desde su punto de vista y la
más conforme con sus intereses sino la más elegante y más gracÍosa
la que también Je atraerá el may01'.
número de favores,

Así, sobresale en la adulación; pero no la adulación directa, que embaraza y ofende a las almas delicad~s. Eino la que a.caricia tan exquisitamen'..e el amor propio que se llegarta a decir: "Todavía, todavia" en
, oz baja, tan pronto como se adivina.
que va a concluir.
Es bastante raro, por ejemplo, que
deso:edezca a sus amos, por lo menos en su pre3encia. Nosotros Je hemos prohibido formalmente, ent:-e
otras cosas, instalarse, como se comprende que le agradarta, delante de
las bocas del calorffero. Pero que hJ
sienta a uno ocupado, lo vea entreg 1do a un trabajo o seriamente pensativo. Con pasos de lobo, sin que &lt;;e
Je oiga, haciéndose muy pequefü&gt;,
muy delgado, se desliza hasta el lugar prohibido. Lleva en su collar a~
cuero rojo una pequeña campanilla de plata; ¿cómo llega en esos c:1.sos, a impedir que suene?.... YJ
no be logrado todavía darme cuenta.
Helo aqut, pues, al fin, las orejas
levantadas, todos sus sentidos sob,e
aviso, de miedo de ser sorprendido.
Le da ,a uno la espalda y no le pu,'de ver. Pero si se le mira fijamente,
sentirá la mirada, si se -respira solamente un poco más fuerte, con una
gambeta, abandonará en seguida d
lugar y correrá hacia su dueño cou
aire desprendido, como diciendo:
-Dios mio, si yo estaba sentado
alH, 6 más bien aún no me iba a sentar allt un instante, un pequeñtsimo
instante, de paso para calentarme la
punta de las patas. . . porque ha:·e
mucho frto esta tarde. . . . Pero yo
no he permanecido casi, y la mejor
prueba es que heme aquf. . . . E;:tonces, ¿ por qué mirarme de ese
modo irritado?. . . . La cólera, mi
señor, es un pecado capital ... Más
vale reir que fruncir tanto las cejas,
lo que, muy entre nosotros, no Je
sienta! No, nosotros somos dos bul'nos amigos que no tenemos nunca,
sino placer en encontrarnos juntos!
No pei:damos más tiempo en reñirnos. ¡Entretengámonos!
Y he aqu1 que después de haberme prodigado mil caricias, mostrándome algunas veces para admirar
sus uñas, a fin de que yo no olvide
que está a pesar de todo provisto de
ellas y que podr a si quisiera hacérmelas sentir, salta de un arranque
al otro extremo de la pieza, después
de ali[ sobre mis rodillas, de encima
de mis rodillas ~obre un mueble, de
donde salta todavía para pavonearse
a través de la habitación, con toda
clase de caras cómicas y de gestor,,
como un clown Eeguro de sus efectos. Im, osible resistir: henos aquí
desarmados y vencidos.
L. R.

ta moral tn tangtr
. Un espiritual escritor francfs, r•··
c1entemente llegado de Ta;i.ger, trae
la siguiente anécdota sobre el exSultán Mulay-Hafid.
La escena en casa del encargad,,
de negocios de Francia. Se juega por
pasar el tiempo 'Y su ex-Majestad va
reuniendo ante si todos los escudos
de sus pal'tners.
De repente, el representante del
"Times" le p1 egunta a quema-ropa,
o más bien a quema-túnica:
-Creo que hacéis mal, muy mal,
l\1uley-Hafid, en tom'.l.r ese dinero,
porque esto va contra las leyes del
Corán.
Des.perlado el escrúpulo, el exdignatario se vuelve hacia un famoEO Cadi que estaba a su lado y lo
dice:
-Tú, que ere,; un profundo conocedor de la divina ley, dime: ¿me
es licito recoger este dinero que jugando gané?
Tras ce madura reflexió,1., el Ca•li
contestó:
-Si no has h echo tram l)a, Muley-Hafid, harl!s mal en tomar es.i
dinero, porque Jo has ganado en jul'go de az1r y esto lo prohibe la ley
del Corán. Pero, :;i has hecho trampa, ya no es el azar el que te ha prncurado esa suma, sino tus conocimientos y tu industria. En ese caso,
el dinero es el ju:;to pago de tus talentos. Que tu conciencia decida.
-¡Ah!-dijo el Sult1n-¡eres el
Cac::t más gra.nde del mundo!-Y, sin
remordimientos ya, se guardó el dinero.

tas montcn;grtnas y su carácttr
Con motivo de la guerra balkán:ca se habla mucho de la belleza v
e l modo de ser de las roujere3 mo;tenegrinas. Si la anécdota que cue~ta la condesa de Courzon en una
re 1ista, es completamente exacta, y
no un cuento oriental, se podrá responder a la cncPente de "Le Matin," sobre el hombre que gusta más
a las mujeres, que la'3 montenegri••
nas prefieren a los que más enér¡;;icamente las dominan Según la condesa, un fondista dei' pats tenia u'.'11
hija ce admirable belleza llamada
Gordanne, que era, naturalmente, solicitada por muchos jóvenes. F.ntre
sus pretendientes eligió a los t,·es
que más le gustaban y los citó· en
Pn mi·mo cita en la Cfsa d~ sus pa·
ores. La joven rn pu o a esp•!·~rlos
c:, !a 1&gt;.ier.a co:ocad1 ee m:&gt;:l&lt;J que
0

apenas tenían paso. El -primero, muy
bien educado en Cattaro, le pidió
cortesmente permiso para entrar. La
muchacha le dejó libre el paso, pert&gt;
dijo: "No serás tú jamás mi marido. " El segundo, menos polttico,
le dijo sencillamente que s_e quitase
y lo dejara entrar. La joven accedió,
pero repitió lo mismo: " Tampoco me
casaré contigo." El tercero no le dijo una sola palabra; cogió a Gordanne por un brazo, la echó a un lado y pasó como si fuera el dueño de
la casa. "Tú, dijo la joven, eres un
verdadero montenegrino y me casaré
contigo."
Como sobre este punto pudiera hablarse tanto, creemos lo mejor que
las lectoras hagan los comentarios.
T . S'.

E l.. PERIOIHS T A
Cuenta la leyenda que una voz
misteriosa decta al Jud• o ErrantP.
"¡anda, anda!" Noes unavozmisteriosa, es una necesidad implacable,
despiadada, brutal, de ser siempre
oportuno y de babl:l.r siempre, la que
dice perpetuamente al periodista,
verdadero Judío Errante del pensaut1euto: "¡ escribe, escribe!"
Y el periodista va de aquí para
allá sin detenerse en nada. Es una
inteligencia sin hogar. Piensa e improvisa, rte y llora, ruje y acaricia,
precipita y levanta, mueve placeres
y dolores, alegrfas y cóleras de un
dta a otro, de una bon•. a otra, de
una columna a otra. Es preciso que
sea nuevo, variado, imprevisto; si
no quiere fatigar a sus lectcres, siempre sedientos de novedad. La curiosidad pública es imaciable como el tonel mitológico.
RAUL CHA.CON.

- Cámaras NETTEL

A. l\lADELINE. Av. Veracmz 7.
Apartado 1038.
Pidan catálog,1.

Examine usted
Cuidadosamente

tu

COMPLt:..XION
Vea usted si ¡.., f\"OTOS se ba.n
abierto. o ~¡ cuán obstruitioa;

:a:\c~~~:,::.cr~~\~:i:~ª:!·,,;-- - - '•
,ed que la piel y el cuen, cabelludo nccuitan m1trirsc y ·,rcfrc$Car
!C. Para esto nada hay tan bueno

rft~~

I alguien hubiese producido una salsa tan buena
como la de LEA &amp; PERRINS, puede Vd. estar
seguro que no imitaría el mo&lt;lo de presentacion
de esta.

S

como el

Sin embargo, casí todas las salsas " \Y nrcestershire " se esfuerzan en
imitar el modo de presentacion del producto de mi gen

J abó n de v~rbe n -=- ca ..
l end u ldidO ''S ire"'• •

El solo hecho de imitar h etiqueta y el fr::.sro dt! L{'a &amp; Perdns í"quh·alc á una
confesion de inferioridad. Esto no impide que miliares de personas sigan diciendo de
u de la "Salsa luglt-sa,n cua1 do lo que quieren decir es la

Uselo ustrd durante dos sc.!tnanas y
tuero ob!&gt;erve Ufted los sorprrntf"'n•
tes resultados en el C'mbd ecimic-n,o
de su piel. Jamás usará usted ono
jabón. La panilla e, ¡nndc y sólida, dura •· perfuma más que ninrún
o·.ro. !1.00. Por correo cc1ti6cada

!~{e~V&amp;ci:.~r:~'.~~.,

Sois una de ellas ?

La escritura bhnca sobre
la etiqueta roja:

. d.

St.15.
DEPOSITOS: Johannsen, Félix Co.

Avenida San FDncisco ·H , J. Labadi~
Sucs Co.. I venida San Francisco
39. A. Varias ::ices. AHnida In.be
la Católica 6: J. Uiblcin Suc1. Co.
México, Colitco 4

1n 1ca

la verdaden,,

SALSA WOkCESTERSHIRE
de origen.

�no bav qut pirdtt ttzmpo

-Sen los que vuelan y viven en
el cielo.
- ¿ Y cómo mi papá le dice a •a
-Don Gregorio, vengo a decirle
a usted que deseo casarme con su bi- criada ¿angelito mfo?
- Precisamente, hijito, porque
ja.
-Está bien, Sinforoso, cásese us- mañana volará a primera. hora de la
ted cuando quiera; pero no debo ocul- cata.
tarle que mi hija tiene un carácter
Xo e;; neresario.
infernal. Cuando sea su mujer le daE,1 una. casa de objetos de arte:
rá a usted muchos disgustos.
Un aficionado lleva un cuadro pa-No crea uste'l, don Gregorio: • ra exponer.
tratándola. con rar'ño será dór il.
-Sólo quisiera,-dice al dueúo
- ¿ Y si a. pesar de eso no cambia?
del nee:ocio--que se ponga. una tar-Entonces. . . . Enton&lt;:E:s haré uso jetita que diga: "no se vende."
de un palo para. domestirarla.
El dueño, despuéa de echar una
-No me parere mala la idea, Slnforcso, pero. . . . ¿Quiere usted quP rnira1a al cuadro:
-;Oh! ... no es necesario, cré:1le dé un buen consejo?
me.
-De mil amores.
-No pierda usted el tiem,10 011
&lt;·ontemplaciones, haga uso del palo
desde el primer momento.

eonsulta mattrnal
-Dime, mamá, ¿qué son los an(.lelitos?

Llégate a la. joyería
y le pides al joyero
un corazón menos f:llso
que el que llevas en el pecho.

Ojos garzos me engaña.ron,
ojos muy negros también,
y ahora unos ojos azules
mi 1&gt;erdición han d3 ser.
A la Virgen le pedía

amparase este cariño,
y ahora le pido llorando
que me conceda el olvido.
Dime tú lo que merece
wujer que fué mi ruina
y ya &lt;1i mirarme quiere.

euawto dura un buqut
Según un periódico dedicado a las
construcciones na.vales, la vida. ordinaria. de un barco es de diez y ocho
años en los Estados Unidos; veinte
en Francia.; veintidós en Holanda,
veinticinco en Alemania; velntiseis
en Inglaterra; veintisiete en Italia, y
trei1'1ta en Noruega.

¡1;urra!

:'\. DUZ DI&lt;&gt; ESCO\".-\R.

Prtcandón tnútll
- ¿ Por qué llevas atada esa cinta
al dedo?
- .... :.re la puso mi mujer, para
que no se m~ olvidase echar una rarta suya al coi reo.
- ¿ Y te acordaste de hacerlo?
- .... sr. per-&gt; se le olvidó a mi
mujer darme la. carta.

Entró un tartamudo en una farma&lt;'ia ingle3a. a pedir blpecacuana.
- ¿ Qué desea usted ?-le preguntó el regente.
-llip ... hip ... hip ...
Al llegar al tercer hlp, contestó
el farmacéutico con entusiasmo:
-;Hurra!

En una dase.
Profesor.-Dé usted un ejemplo ele
un cuerpo poroso.
El a'.umno.-La espumadera.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Boy-scouts mexicanos</name>
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                    <text>��F.L l\fU:\'DO ILUSTRADO.

Por · esa razón aqui ve ngo a saborear los encantos del silencio y de
la paz.
Sin sab€r qu é hacer , los guardias
rn consultaron.
El vizconde tenla sus papeles corrientes, dine ro ; no t enia armas; no
estaba ebrio, ni loco, ~i comeUa delito; ¿qué hacemos? ....
No hicieron nada, y se retiraron
diciendo, probablemente:
- ¡Sea usted vizcond&lt;&gt; y rico para
esto! .... "¡Vanitas vanifatum! "

Palabras de Aliento para
Mujeres Sin Niños
Los días más negros de un marido
y su mujer son aquellos en que piensan
que llegará la vejez y los encontrará en
un bogar sin hijos.
Muchas muJeres se han encontrado
incapaces de ser madres debido á una
gran falta de fuerza en los órganos de
la generación.
Frecuentes dolores de cabeza y
otros dolores acompañados de flujos
malignos y generalmente menstruación
escasa é irregular, indican degeneración del útero y órganos adyacentes.
Si este mal no se ataca prontamente,
puede resultar la esterilidad completa.
El gran remedio es

€1 Orlgtn dd tocktall

El Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham
Kingston, Jamaica, In,Jias Inglesas. - "Esta carta tiene por objeto
informarle que el día 6 del pte. tuve un chiquito, el cual parece estar saludable. Yo estoy tan bien como se puede estar después de un parto. Este
es el primer niño que tengo después de cinco años de matrimonio y á los
cuarenta años de edad. A sus consejos y tratamiento debo gran parte de
mi presente dicha.
"Tiene Ud. amplico permiso para usar mi nombre en un testimonio en
la forma que más le condniere, como una prueba de gratitud hacia Ud.
que tan buena es y está siempre tan dispuesta a ayudará las victimas que
sufren como yo sufri.
"Con mucha gratitud y recuerdos. "-Sra. M. E. SEALY, 36 Mark
Lane, Kingston, Jamaica, Indias Inglesas.
, °!'J
@ SI está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un con•
11ejo espt&gt;cial, escriba co11Rdencinlmente á Lydia E, Pinkham lllediclne
Co., Lynn, Mass., E. U. Ge A. Su carta será abierta, leida y contestada
l)Or una señora y considerada estrictamente confidenciaL

··················~·~~·•+•

+
+
+
~

&lt;!•

+
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+
+
+
..
+
+
tf!
if•

~

DIRECTORIO
EL l\lUNDO ILUSTRADO.
Semanario de actualidades,
Arte y Literatura.

+

JEFE DE REDACCION:
l\lANUEL DE LA TORRE.
Fe_

+
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•
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drueza.

+

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•!&gt;

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•!&gt;

OFICINAS:
5a. de Bucareli, 116.-Apartado 149.-Teléfonos: Mexlcana, 684, Juá.rez; Erlcsson,
1518.
(con )[neas de extensión.)
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En los Estados. . . . .
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Atrasados. . . . . .
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+ Para la publicación de avisos
it• en este periódico. dirigirse a
..... &amp; G Goetrchel, Arnnid-i 16 de
&lt;i• Septiembre, 26. Sus agentes en
+ Europa, la Société Mutuelle de
&lt;!• Publicité, 14 rue de
Rouge_
+ mont, (9 c.)

•+

+

Gamboa.-Lic. Jesús +
)l. Rábago.-Llc. Nenwslo Gar- ..
c[n Naranjo.-Llc. Rubén Va- ·l!
Jetl-Llc. Antonio Ramos Pe- +

i!• derlco

+
+
+
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+
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..
GE-+
+

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COLABORADORES:
+ ,José Juan Tablndn.-Lic.
+

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&lt;!t

Editado por "El Mundo Ilustra- +
do" y "La Semana Ilust,ra+
da," S. A.
+
DIRECTOR GENERAL Y
RENTE:
EDUARDO I. AGUILAR.

Un Distinguido Uagabundo

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ORIGI- •
+

NO SE DEVUELVEN
NALES.
+
Toda correspondencia y giros +
deben remitirse al Director Ge- +
rente General.
+

-,...,r,+++H . .+H• ...... ++~

En Parfs, bajo el espeso velo de la
no -be, a crillas del Sena y entre fina
y constante lluvia, pasean dos agentes d.e Seguridad.
Silenc'csamente cumplen su misión, pues la noche no está para co,iversaciones y si para recordar las
dulzuras del lec ho y la fragancia ele
las sábanas r ecién mudadas.
El calzado arra3tra un peso enorme de lodo, y los párpados exigen,
para no c;uedar cerrados, un esfuerzo titánico para ver,cer el peso dPI
Fu€ño, y asf van dando los guardias,
si "º la vuelta a la manzana, el r•Jcorrido de ser vicio por los muelles
del rfo.
De pronto, uno de los guardias dl'l
rn tropezón oue a poco le hace mf&gt;dir el suelo. El obstáculo qu e se ua
puesto a su paso es un hombre que,
tendido en el suelo y envuelto e n
una manta , ron~aba dulcemente.
- -¡Eh .. ! i'ldividuo: ¿qué pijota
hace usted ahf?
-;Eche us' ed "palante" ... a la
"Comi"!-grltó €1 guardia, empleando las frases francesas que equivalen
a éstas, que entre agentes del orden
so.n sacramentales.
El hombre miró atóni ' o a los guar
dadores d e la paz pública, bostezó
fenomenalmente, se estiró y con
brusco mo\·imiento se puso en pie.
Su cabello estaba enmarañado; pero el vestido descubrfa la mano de
un sastre magn.ffico.
De la corbata pendfa un brillante
deslumbrador.
Al ojo izuierdo ajustó un elegante monóculo.
-Señores- dijo, dirigiéndose a
los guardias-¡. no Es permitido a un
honrado ciudadano que p~a al corriente SU!' contribuciones, dormir
bajo el puente de la Tournelle?
Yo soy el vizconde de Lantery. Vivo en ei b•Jlevard de Saint-Germai·n,
en una habitación por la que pago
6,000 francos.
Pero no pu edo pegar los ojos por
el estrép:to de los autobus, del metropolitano, de los carrol[I y pqr los
gritos de mi mujer,

Los yanquis celebraron últimamente un glorioso aniversario. El 26
de julio hizo setenta y siete años que
fué inventada la deliciosa bebida del
cocktail, tan a pre ciada en todo el
mundo.
En circunstancias algo trágicas~
un hombre de genio, ta:iernero, de3cubr"ó esta deliciosa mixtura, tan
a gradable al paladar como peligrosa
para la cabeza.
En aquella época et 1..uelo estaba
en uso todav a entre los norteamericanos, y uno de ellos, gentleman de
los Es' ados uel Sud, llamado John
Hopklng, hizo, como don Diego &lt;le
Pastrana, un viaje larguisimo para
arreglar en el terreno un asunto de
honor.
El desaffo se verificó a espada, e
igual que el infeliz don Diego, Mr
John fué e l vencido.
·
La herida era gravfsima y hubo
;•.~cesid2..i de dejar a Hopkins en la
p1 irrera taberna del camino, pues el
infortunado vengador de su honra
,parecfa que iba :;. exhalar el último
suspiro.
El tabernero, apuradfsimo al halla1 se con tal regalo, no sabfa a qué
dios acudir. De repente tuvo uua
idea prodigio~a. Era hombre que
crefa en la e ficacia del alcohol para
todos los males, y se propuso emborrachar al herido lo más rápidame11te posible.
Para conseguir su propósito m - zcló whiskey, ginebra, room y aguardiente, añadió a la poción unas hierbas aromiticas y la yema de un huevo y obligó al herido a que tomara
todo el liquido de un solo trago.
Y el milagro se hizo: Mr. John
cesó de quejarse; sonrió alegremente y empezó a decir muchas tonterías. Mientras tanto los médicos saturaban la herida, sin que el paciente diera l'U soio grito. A los cuatro
d!as Mr ..Tohn estaba curado.
Desde aquel momento empezó :t
f'xtenderse en los Estados Unidos
del Norte América la afición a esta
bebida, que fué bautizada con ,,J
nombre de cocktail, que, traducido
literalmente al castellano, quiere d&lt;'cir la ¡¡Juma de la cola &lt;1el gallo.
UNA PROCESlOX RUSA.

Los aldeanos rusos y siberianos
son los hombres más reliFiosos del
mundo. Por ¡;obre y humilde que sea.
su casa, y aunque carezca de ropa suficiente para cubrir su desnudez,
siempre se encuEn tra eu el me!or sitio de la vivi enda un llamativo y a
veces costoso "icono" o imagen de
la Virgen Maria y del Niño Jesún.
El icono sirve para recordar constantemente su fe al devoto ruso, t:I
cual, antes y después de comer aunque no sea más que un mendrugo
de pan, se postra ante la imagen y
rez~ con fervor.
En los templos de la religión ortodoxa hay muchos cuadros de santos
que se sacan en procesión, por las
c2.lles el dfa de la celebración de su
fiesta entre los cánticos y las aclamaciones de los devotos. Tales procesiones (todo hay que decirlo) suelen
concluir con una horracher:i. general
de los fieles, porgue los aldeanos
rusos tie ne n unas tragaderas estúpendai; para el vod]('a o ll,guardjente
del par.s.

........++• .....................+++....++¡,
+
CALENDARIO DE l)A SEJ\IANA-!&gt;
+
•
* Lunes lo,-San Eligio obispo. ~
+ )la.rtes 2.-San Genero.
,z,
* ::\fiércoles 3.-S Francisco Javie1· !'
+

♦

+ Jueves

4.-Sta: Bá1·bara. virgen. ·S,

i• \ 'iernes 5.-San Sabás abad.
&lt;:•
+ Sábado 6.-s. Nicolás arzobispo.·!•

+ Homingo

•

7.-S Ambrosio obispo,a,

•

....... ,¡, .. ,r,,¡,,¡,,¡,,¡.,¡,,¡,...... ,a..¡,.¡,.¡.,¡,,¡,.¡, .. ,s,+

MANOS DE MUJER
Manos de damas honestas.
Pocas brillan en la-s fiestas.
Manos de mujer ase ada,
O huelen a jabón o a nada.
Manos duras por debajo,
Que hacer le dan al trabajo.
Las manos con relumbrones
No saben pegar botones.
Mano que saluda abierta,
Abre del alma la puerta.
Las manos con abanico,
Buscan las manos del rico.
Mano suave y perfuma.da
La casa tiene tirada.
La mano que dulce oprime
Hace que el hombre la estime.
Manos que nunca han cosido
Jamás encuentran marido.
La mano que ojea novela,
Por la cocina no cuela.
Mano picada de aguja,
Estrecha pero no estruja.
La mano 3iempre en la lumbre,
A nadie da pesadumbre.
Manos que saben de modas,
Poc2.s hacen buenas bodas.
- - - - u- -

--

Escritura fotográfica
Los aficionados ~ la fot ograflia
suelen escribir los trtulos o nombres
de los asuntos fotográficos, rayando
con un punzón la pelfcula del negativo para que salga la inscripción en
la positiva, pero es más sencillo escribir el letrero con tinta negra ordinaria, en el pa pel sensible antes de
tirar la ,prueba, teniendo cuidado de
no arañar la peHcula. Después de
tirada la prueba, los baños virofijadores arrastran la tinta y la inscripción queda en blanco.
Empleando este sistema pueden
enviarse postales fotográficas con
toda la escri_~ura en caracteres blancos, sin que el negativo sufra ningún
daño.

�ÉL l\IUNDO Il,USTRAÍ&gt;O.

EL l\lU?HlO ThUSTRADO.

LOS PERROS
Es curioso observar que el favor
de los aficionados se decide por los
perros cada ,·ez más pequeños.
Los perros chinos, de frente prominente y ojos saltones, obtienen C'.)mo es sabido precios fabulosos, pero
los criadores de perros han cone.eguido producir un ejemplar más l)Xtraño y sobre todo má::; caro, el perro de bolsillo, al!imal minúsculo
que podrfa caber en un florero ...
Del mismo modo que los horticultores japoneses han llegado a pro•
ducir árboles enanos corrigiendo a
la naturaleza, asf, también los especialistas, pueden mejorar ciertas
espeeies de animales.
Por lo común sólo tratan de obtener razas curiosas. . . . Asf tenemos
gatos blancos cuyos ojos azules cl&lt;:l
pupila redonda recuerdan la mirada
de un niño; otros ojos verdes, y
otros, en fin, que tienen un ojo azul
y un ojo verde.
Es muy raro el perro de bolsillQ.
Es de esos tipos el titú, que pare&lt;'e
llegado del reino de Lilipút; cab~
perfectamente en un vaso. . . . Muchas ratas lo superav en tamaño y
¡principalmente en fuerza.
Hay unos perritos llamados de
"mango" que son los que hoy dfa
gozan del favor de la moda . . . y SUfl
amas gentiles los lucen entre los brillantes de sus sortijas o colocado3

CO G NAC

l)dapimf
El secreto d" s I h, 1-li•I

está d :ntro tic l:t l,ot-lla

¿E N QUE CONSISTE LA ASTROL OGIA?

en la capota de los coches sobre u11
almoadón contrastando con el color
de la piel del animalito, porque son
tan chicos que a una regular distancia no se les alcanza a ver si no es
por el contraste
Estos animalitos alcanzan precios
exorbitantes, pero los bichitos de luz
parisinos los llevan lo mismo en la
primera etapa de sus resplandore,;,
y aquella que pasó la senda riente
para no ser menos ha ado_ptado el
conejo de Indias blanco de ojos encarnados para reemplazar al perro
liliputiense.....
¡ Ah juventud que no te alejas para siempre! ¿por qué a fuer de despedida entre.,aste a aquellas criaturas el "lapin" que aceptaron sonriendo con indulgencia? ...
Cruzar el boulevard apretando
contra su seno un conejillo orejado
con sus pupilas como aceitunas ...
Un li:.zo de fu ertes colores cambió
el "lepóndo" en un bibelot ....
Fluyen de su panza unos pelos
blancos y largos. . . quizá los que
falten a la inverniza echarpe de mamoiselle ! ....

Explica ndo los m isterios de u na c ie ncia a ntigua

e udlos º

mangumos
"petit gris," armiño o
m:ingoli para niñas ... . $

E(bélrPtS

de pie 1 de
nutria, café, negro, gris$
o blanco. forro de seda..
ffllttQUl)l0$ de piel
de nutria colores y esti!~~;_o-~e~~s~~'.. ~~~r·o·s·

s

u
L

~~$ U

~Hilos. en colores$
de moda, desde...... .

U

La Ciudad de Londres
San

Francisco y P alm•
M E XICO,

El Ptrtortno llu•tonaao
En Parfs. Ya el otoño es invierno
y crudfsimo. Quiere llover, Y la humedad del aire en.fria los rostros y
pasa los huesos. El cielo tan gris
parece haber cafdo sobre la ciudad
y sostenerse a duras penas en los tejados. El bosque de chimeneas 11e
pierde en la bruma.
El peregrino pasea su Ilusión por
las calles tri3tes, y para alegrar la
melancolfa de la niebla se mira e'l
ur.os nuevos ojos; negros, porque-piensa él-hoy es dfa de luto casi
universal, ya que el mundo católico
recuerda la memoria de los muertos.
Luisa,-¿Dónde vainos?
El Peregr\no.-A visitar tumba.:1.
Luisp..-¡Qué horror!

El peregrino.-¿ Te da miedo la
muerte?
Luisa.-Miedo, no; fr1o.
El Peregrlno.-El frfo es el miedo del cuerpo. ¿No te has fijado en.
cómo paralizan sangre y voluntad
del mismo modo el hielo y el terror?
Espanto, frfo, i,1.movilidad, muerte;
cuatro palabras que son una sola,
¿ me entiendes?
Luisa.-No, pero ¡prefiero el mr,s
de Junio.
El Peregrino.-La belleza es de todos los tiempos.
Luisa.-Pero la alegrfa es •le!
sol, y el sol es del verano; ademils los guantes cuestan caro, y
cuando hiela., duelen las manos y
se ponen feas.
El Peregrino.-Manos que h an de
ser tierra.
Lulsa.-Si sigues haciendo bro
mas tünebres, te voy a dejar la,
sombra e n prenda.
El Peregr ino.- Cuando no hay
sol, no h ay sombra.
Luisa.-Tienes un ingenio mata•
dor.
El Peregrlno.-Y t \1, unos oj~
negr os a sesi nos.
Lulsa.-P or lo cual es posible que
esta tarde acabemos la vida juntos.
El Peregrino.-Y nos enterraran
en este cementerio, que tiene la hon••
da melancoUa de un j ardfn de otoño.
Lulsa.-S1, que hay hojas secas por
los senderos.
E l Peregrino.-Y tumbas de h1s
poetas que amaron estas hojas cafdas.

Violeta
Astra
Heliotropo
Lilac
Muguet
Rosa
Narciso
Heno
Clavel
Vistaria
Reseda

1
,..+

i:

''JABON MON BIJOU"
Jeobón,

ll

Boas ' 'marabout" de 4,

4

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3

Polvo, Crema.

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1
i
ii

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Luisa.-¿ De poetas?
El Peregr ino.-Aquf tienes una.
Luisa.-V.erdad. Hay versos en la
lápida: per o no los entiende.
El Peregrlno.-Dicen asf:
"¿Dónde estar.á para f,;l ~la~ero
fatigado, la última ciudad del reposo? ¿Bajo 1.o.s ,palmeras del 8ur?
¿Bajo los tilos &lt;t orlllas del Hin?
¿ Me sepultar/1. tn un desi;irto una
mano extranjera o dormiré bajo !a
arena en la costa de un mar? ¡Qué
Importa!! Aquf como allí el cleio
de Dios se tenderá sobre mi tumba,
Y, lámparas funerarias, todas ias
estrellas de la noche brillarán sobre
mt."
¿ Qué piensas?
Luisa.-Que los poetas se se consuelan de la muerte con poca cosa.
El Peregrino.-¡Poca cosa le ilamas a todo el cielo y toda la noche!
Has de saber que este poeta amó el
vivir apasionadamente, y a la horá
de la muerte clamaba por la vida con.
toda la pasión y amargura.

Luisa.-(Leyendo). Enrique Reine.
El Peregrino.-Este fué su nombre.
Luisa.-¡ Hermoso ramo de violetas!
E l Peregrino.-Acaba de dejarle
aqu1 esa mujer rubia que se va a
toda prisa como huyendo.
Lu~a.-Será de lla famil~a del
poeta.
El Peregrino.-Seguramente,. 1porque le gust,ará soñar.
Luisa.-A mí también me gusta.
El Peregrino.-¡De veras!
¿Y
qné color tienen esos sueños?
Luisa.-Ahora verde mar, pori111e
es lo que va a estar más de moda
este invierno. ¿Por qué tf' paras?
El Peregrino.-Bajo estas piedras
duerme otro poeta que cantó 11n
f rancés. . . . y por tu amor.
Lulsa.-¿Por mi amor? ¿Cómo se
llama?
E l Peregrino.-Gautler se llamo
e n vida.
L uisa.- No lo recuerdo.. . . Tamb ién sobre la lápida hay versos ....
en los que pide flores y lágrimas para su tumba.
El Peregrlno.-Y en la tumba no
:ia.y flores, y en tus ojos, ¡oh, musa
de Parfs! no hay lágrimas.
Luisa.-¿No sabes tú hacer vetsos?
El Peregrlno.-A veces.
Lulsa.-Pues habiendo poetas q•1e
viven, ¿ quién va a llorar por los que
se han muerto? ¡Viva la vida!
El Peregrino.-(Melancóllcamente.) ¡Viva la vida!
G. l\lARTINEZ SIERRA.
EL ORIGEN DE LOS ABANICOS

Hay quien cree que el origen de
los abanicos plegables se remonta a
la más remota antigüedad, mas no
es as1, pues aparecen en tiempos r~lativamente modernos, en los añ;s
d~ 1401 a 1423, que fueron introducidos por primera vez en China importados de Corea, donde indudablemente se inventaron. De t:hina los
traJeron los_ jesuitas a Portugal, Espana e Italia, primeros pafses europeos qt:e los adoptaron en sus modas. Ing:aterra no los CO'loció hasta
el siglo XVII.
Las ciudades de mayor densidad
de ¡población son Roma en primer Jugar Y Venecia después. A éstas siguen Berlfn, Parls y Londres. A cada.
habitante de Londres le corresponde siete veces más terreno que al de
Roma.

La ciencia moderna ha desechado
por completo la astrolog1a, consider~ndola como absurda; y sin embargo, sólo en un pafs de Europa, en
Inglaterra, se calcula en nn millón
el número de personas que creen en
ella, desde el momento en que leen
el "Almanaque Zadkiel," que se publica hace cincuenta. años, y que está compuesto principalmente de profes1as sobre lo que ha de pasar en
el año. Los cálculos de la astrologfa
se hacen por medio del sol, de la luna, de los planetas, de les signos del
zodiaco y de los distintos aspectos
y relaciones de los planetas.
Para hacer el oráculo se traza una
"figura del cielo," qt:e es un mapa
representando al cielo en un momento dado, tal como cuando nació un

. ;;,e;,
.

Farsímil del j e1·oglíflco anuncittntlo
la gran peste de 1665, publica·
do por LiUy, en 1651.

niño o cuando ocurrió e l suceso acerca del cual se quiere averiguar.
E l mapa se hace dibujando tres
cfrculos y luego tirando unas lfneas
que representen el horizonte, y otra::;
a ángulo recto para representar el
meridiano.
Asf se ponen de manifiesto las divisiones formadas por el sol al levantarse, a! ponerse y al pasar por ~1
meridiano al medio dia y a la media
noche
Cada uno de estos cuadrantes se
d ivide en tres partes iguales, que
forman las "doce casas."
Nuestro primer dibujo, tomado de
la "Introducción de la Astrologfa,"
de Lilly, de la idea del sistema.
Al hacer un oráculo debe trazan;"
por este sistema el mapa del cielo,
en el momento preciso en que nació
el niño, y tal como se le vela desde
el lugar del nacimiento; hay que determil!ar los signos del zod1aco, y los
planetas con sus latitudes, declinaciones y demás, para que la figura
sea completa.
Los astrólogos afirman que cada
signo del zodfaco afecta a los individuos.
Por ejemplo: los niños nacidos
bajo el signo de Aries, tienen •il
cuerpo fuerte y enjuto, la estatura
mayor que la ordinaria, la cara larga, las cejas pobladas, EH uue?lo largo, etc., mientras que Tauro produce una estatura media, e1 cuerpo
bien formado, robusto y grueso, Ji..
frente ancha, la cara llena, los ojos
a lgo salientes, el cuello y los labios
gruesos, la nariz y la boca anchas.
Aries gobierna la. cabeza y la cara
del hombre; y las enfermedades que
produce (cuando hay planetas maléficos situados dentro de él), son la
viruela, el sarampión, herpes, pará-

lisis, apop!egfa, etc. Géminis gobie1·na los brazos y los hombros, y sus
enfermedades son fiebre cerebral,
difteria, fractui:as de la cabeza y de
los brazos.
De los ,planetas, el Sol ejerce influencia sobre los grandes potentados de la tierra; Mercurio domina en
general, sobre todos los hombres de
ciencia y arte; Venus reina sobre los
amores, los sastres, los tocadores ele
instrumentos músicos, las modistas,
los joyeros y otros oficios asf.
La Luna es la patrona de los actores, los taberneros y todos los que
trabajan de norhe.
Marte domina sobre los guerreros,
los médicos, los cocineros, los panaderos y los herreros.
Júpiter es el planeta de los grandes fllósofos, de los grandes magistrados y de los banqueros.
Y Saturno domi'na sobre los viejos, los eclesiásticos, los dentistas,
los frailes y en cuantos viven m.i.s
bien moral que fisicamente.
Marte, Saturno y Urano soi1 planetas maléflcqs, mientras que Venus y
Júpiter son considerados benéflcoJ.
Cuando uno de estos últimos se encuentra en relación con uno de los
maléficos, se dice qne está "afligido"
por é l.
Por ejemplo: cuando el Sol se halla en relación con alguno de los planetas maléficos, la persona que IJa
nacido en aquel momento tendrá que
sostener grandes luchas en la vida,
y es posible que acabe por suicidardarse; mientras que para alcanzar
gran ¡prosperidad es necesario que el
Sol y la Luna se encuentren libres
de aflicciones.
De los pafses modernos, Inglaterra ha sido siempre el más adepto
a la astrologfa. Lilly, su gran astrólogo, profetizó en 1651 la gran peslt! que asoló a Londres en 1665.
Nuestro grabado es un facsfmil
del jeroglfflco que publicó catorce
años antes de que ..oorevinier a la
epidemia.
El mismo astrólogo predijo con
anticipación, por medio de otro jerogl1fico, que también reproducimos,
el gran fuego que ocurrió en Londres, el 2 de septiembre de 1666, y
destruyó media ciudad.
Aries es e l signo del zodiaco que
domina sobre Inglaterra, y Saturno
su planeta maléfico
Examinan~o :la ·.historia linglesa1
de los últimos seiscientos años, re-

bernando la reina ~farfa, hubo la
gran persecución religiosa, durante
la cual fueron condenados a la hoguera 277 personas; en 1643 estalló la guerra entre Carlos I y ei
Parlamento. Por otra parte, los siguientes hertos favorables ocurrieron estando en Aries el planeta Júpiter, favorable a Inglaterra. En 896
el rey Alfredo derrotó a los daneses;
en 1815, el rey Juan firmó la Magna
Charta origen de las libertades inglesas; en 1856 se firmó la paz entre
los aliados y se ;iuso término a la
guerra de Crimea; en 1868 e mpezó
la gran prosperidad de Inglaterra.
Hay nueve grandes pl'l.ncipes que
se volvieron locos o tuvieron perturbadas sus facultades, y en cuyo nacimiento Mercurio o la Luna o ambos estaban afligidos por Marte, Urano o Saturno.

Facsúnil del jt:roglifico a nunciando
el gran f uego de Loudl-es, de
1666, pu blicado por L illy ,
en 1651.

Fueron Pablo de Rusia, Jorge lH
de Inglaterra, Gustavo IV de Suecia,
Fernando II de Austria, doña Marfa
de Portugal, Carlota emperatriz de
México, Carlos II de España, Murad
V de Turqufa y Catalina de Rusia.
En la misma constelación nacier on
Swift, Faraday y otros grandes t:i.lentos que en su vejez perdieron sus
facultades intelectuales.
¿ Quiere todo esto decir que los
a$trólogor, tienen razón y que s•1
ciencia es exacta?
Repugna a la razón que planetas
que se encuentran a millones de 1.,guas de nosotros puedan ejercer influencias decisivas sobre nuestros
destinos.
Los fracasos de astrólogos célebres son. notorios.
Todo el mundo recuerda haber leído la famosa profec1a que en 1179
hicieron todos los astr ólogos cristil~nos, jud1os y árabes, los cual~ r
habfan pur,sto de acuerdo para anunciar que la conjunción de los plimtas en e l mes de septiembre de 1186
ocasionarfa la destrucción de todas
las cosas por la violencia de lnr,
vientos y de las temoestades; durante aquellos siete años el mundo vivió
lleno de terror, y cuando llegó el
plazo fijado por los astrólogos no
ocurrió nada de particular.
El suceso se repitió cuando el matemático Stoffler predijo un diluvio
universal para el mes de febrero del
año 1524, y ocurrió que precisamente en aquel mes no cayó ni una gota
Los astrólogos denuncian a estos
colegas suyos como ilusos que se
equivooaron; pero en realidad, si se
ie:x.aminan das profeefas cumplidas,
resulta que, o estaban hechas en tér0

E l sistema de hacer un mapa astt•,,.
lógico.

sulta que durante los perfodos en
que Saturno ha estado en Aries ocurrieron en la Gran Bretaña los desastres siguientes: en 1290 hubo una
guerra entre escoceses e ingleses, y
éstos fueron der rotados cerca de
Edimburgo; en 1 378 ocurrió la invasión de Wat Tyler; en 15:;5, go•

minos sibi11ticos que podfan abarcar
un gran período de tiempo, o una
gran variedad de sucesos, o que, como ocurre en los casos que hemo~
citado de la historia de Inglaterra,
abarcan un período de seiscientos
años, durante el cual ocurrieron
también hechos favorables, cuando
ejercfan su influencia los planetas
maléficos, y hechos adversos cuantlo
según los astrólogos, :])redomic.aba
la influencia de los astros benéficos.
De todas maneras, como el núm•fro de los creyentes r esulta ser todavfa grande, podemos darles un consuelo de primera magnitud.
Hace algún tiempo, un iuglés, a
quien su oráculo habfa augurado las
mayores desgracias imaginables, emi
gró a Australia, y en Melbourne hizo gran fortuna y )legó a ser una ,le
las personas más poderosas de rn
colonia.
Pretendió entonces burlarse de
los astrólogos, y éstos le contestarc.-n
con una teorfa que es la que con5()lará a las personas aludidas.
Dijeron que desde el momento en
que el individuo referido emigró a
otro hemisferio, invirtió por completo la posición de los astros con re.-pecto a él, y convirtió asf en hano
favorable el que le era aaverso.
As1 que ya lo saben las personas
que tienen fe en la astrolog•a: si sti
oráculo es malo en sn hemisferio,
no tienen más que irse a .s us anUpodas para volver al revés las profecfas y librarse definitivamente de
todo el mal que pudiera tocarles.

RECETA PARA EL REUMATISMO.
Extracto compt:esto vejeta! Arvelina. 15 gramos;
Jarabe compuesto de hipofosfitos,
45 gramos;
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en cualquier
Botica, mézclelos cada uno en su propia cas~ y
tómese una cucharadita después de cada comida
y al acostarse.

Eu uOCO GA~CUuADOR
En el manicomio de Nantes hay
un loco an:1lfabeto que es un calculador maravi,Joso por la rapidez co::i
que hace ::;us cálculos.
Preguntado por la edad de una
persona que hubiese vivido un millar de segundos, tardó wlamente 41!
secundos en contestar concretamer,te. En 2,1 segundos contestó con to·•
da -exactitud a la pregunta sobre la
edad de tma pe1sona que hubiese vivido 343.000,000 de segundos. En
32 segundos averiguó cuántos segundos componfan 39 años, 3 meses y
12 horas.
Después de haberle dicho el número de millas cuadradas del mundo
lle ¡preguntamos /!uántas ¡hect:!Teas
representaba y contestó concretamente en cuatro segundos.
El número de segundos de 30
años lo averiguó en 14 segundos y
explicó sus cálculos diciendo que se
c-ompon1an de cuatro multiplicaci:Jn"s y una adición mentales.

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o••d•IE1efant1,21, SanJ04• 1 Real, Pu.·su : /banez,
l ndepen&lt;Jencla,8. YERA CRUZ: Muller,21 1 c . Victoria•

�EL MUNDO ll,USTRADO.

El juego de la lotería
Los hebreos antiguos ya cultivaban el rico recurso de la loterfa para sacar monedas con descomunal
ventaja, según ahora hace nuestro
paternal estado. Entre los romano,;
estaba en boga la conclusión de las
,s aturnales. El emperador Auguslo
distribufa, por sorteo, al final de las
fiestas, premios de valor, obj etos de
arte o una esclava nubia. Nerón r ifaba pájaros raros y naves lujosas.
Heliogábalo organizaba loter' as d-:l
carácter grotesco, pues los favorecidos por los premios podfan entrar 'cln
posesión de diez esclavos o diez mo'lcas, diez osos, diez grillos; diez avestruces, diez libr as de a r ena o una

docena, en fin, de rasas verdaderamente raras. A la cafda del Imperio
desapareció la loterta, de la que !!O
se volvió a decir palabra en doce siglos.
En Italia reaparece en el siglo XV
con los mercaderes de Génova y Venecia, que por este medio se deshacfan de s us mercancfas viejas y averiadas. Pronto se extendió en toda la
penfnusula la pasión de este juego
q u e también pasó a Francia.
Prohibida la l oterfa por la Revolución. se restableció con la vuel ta de
la vieja dinastfa, hasta q ue en 1 835,
nueve años después que e n Inglaterra, se 'Pro hibOO •terminantemente.
A nuestros lector es no les quedará
duda de que aun hay loteros, oyendo gritar ¡ par a hoy! ¡ par hoy! cua.1-

La ("olución

do por las voces se llevan los vendedores más de miles de maldicion.33
que pesos ofrecen.

- -- - o - - - - -

liA ltUG}iA
Veinte cañones vomitando fue go
lanzan la muerte y siembran el es(tragq.
y allá abajo, en el valle, se divisa
la espada reluciente del soldado.
Y en medio del a r dor de la ,pelea
escúchase un g lor ioso y dulce cant;i:
¡el héroe que a la muerte desafia.
entona alegremente e l himno patr io!
Emilio Ag uado y González.

d( un ª"iador
t

/'

l

I

1

PUENTE DE CONFIANZA.

Debe hablarse bien del puente
que le conduce á uno con seguri•
dad al otro lado. Asi dice un
antiguo adagio, y en él s;ie encierra
la honradez y el sentido común
de loa tiempos. La mujer -que
ponía una vela encendida en BU
ventana duranto las noch::s oscuras para guiar á las gentes que
viajaban, estaba poseída de un
verdadero sentimien to filantrópico, y más de un viajero la recordará con gratitud. P ero a.caso el
más profundo y duradero agra•
decimiento y obligación se siente
por aquellos que n 0s han ayudado
en momentos de dolor y de enf2r:nedad. Porque : ¿Qué alh-io ea
m13jor recibido que el alivio de un
sufrimiento? Por desgracia. son
muy pocos los remedios que pueden dar tan grandes y preciosos
frut os. Y aún entre elloR, miles de
personas dan el primer lugar á la
PREPARACION de WAMPOLB

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J,f\

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E l pi-imer vuel o sin ayucla.

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Su primer vuelo planeado .

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.,

E stuclio del vuelo ele' las aves.

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,1 I

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'""

E n ella se hallan los mejores
resultados de las investigaciones
científicas y experimentos. Con•
tribuya á la absorción de los alimentos y estimula todo el sistema
nervioso. Es tan sabrosa como
la miel y contiene una solución de
un extracto que se obtiene de
Hígados Puros de Bacalao, combinados con Hipofosfitos, Malta
y Cerezo Silvestre. El gusto
nauseabundo, y el olor del aceite
quedan completamen te eliminados. Este es un triunfo de la
medicina que nunca se babia oh•
tenido anteriormente, porque en
esta forma científica. y original,
el sistem11. se nutre en seguida y
se refresca. Su acción en las En•
fermedades E scrofulosas, Debilidad y Afecciones de los Pulmones
es con vincente. El Dr. G. Mcndizabal, Profesor d::i la Academia
Nacional de Medicina, de México,
dice : ' ' He usado la Preparación de
Wampole con los mejores resultados, para entonar constituciones
debilitadas y pobres de nutrición."
No puede fallar. En 111,a Boticas.

En ti fiipódromo

Da prueba de un total despr·ecio d e ht vida.
tan necesario en un aviador.
- ¿ Qué, ya n o apuestas e n las carreras?
- No; porque cua ndo pie rdo tengo un disgusto con mi mu jer, y cuando gano se lo gasta ella en t r aj es y
sombre ros.

más aún

Apren de a efectuar vuelos cortos.

Y, finalmente, llega a ser un perfecto aviador.

Decidida m en te, nn1 porción de cosas que hoy disputamos como i nventos de este s ig lo eran ya conocíd:ts
en pretéritos tiem pos. Ya ves, recientem'e nte, e n unas excavacio n es
que se ha n hecho en Egipto se h an
en cont ra dó unos a l am bres que, por
s u forma, y disposic ión, h acen presum i r que los egipcios conocfan el teléfon o.
-Eso no es nada -dice uno de la
tertulia.-En Siria, y en otras t?Xcavaclones, no se encontró ala m bre
alg uno; lo q ue permite suponer q ue
a li fe ya conocfan e l telég rafo sin hilos.

R e gistrado ccmo artícu l o de s e gunda c l ase e l 3 de Novi embre de 1894. -lmpr eso en papel de l as Fábri cas de ~an R a fae l,

Año XX. -Tomo 11.

México, Noviembre 30 de 1913 .

Número 22 -

1'
_..._.,--.....•
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• --...
• --...•--...•--...•--...•- - - - - - -· ~-----......
--·----~. ...--. ...
·-. ...,---·-

�1

lVIVA GAONA OVIVA LA PATRIA? . . .
"Si todo e l 1meblo q ue
antea)·t•r e-.taba e n la plu•
7,a de toro-. dedicara -.u
tnndófll o e n t u siu-,m o a la
-.oludém ele h&gt;!. tra.,,toroo~
de ) ((,, leo, ¿t)U t' CO!,llS JH)
1md1 ía n akunza ,..,e?"
The )lc:\.i&lt;'an HeruJd. ( Ch is1mzos.)
¿No bastuA. a nuestra gloria este arte que
entusiasma al pueblo todo desde las mA.s all!lS
clases hasta los últimos de la má.s humilde plebécula?
Oh grandeza de las corridas! Y sus delicias
y su embriaguez y los Ell':plendores de i::emejante
espect!'lculo y los encantos Innumerables que
forman las 1iremlsas y el acompañ:i.miento!
Desde que se llega al circo, en sus mismas cercanlas, junto a la entrada y bajo sus corredores
y sus l)alcos, es ya h fiesta y la alegria, en la
multltuu hirviente, tumultuoea que atropella
y c¡ue a r~ar de su número infinito penetra
sin pena gracias a tamos ascensores s!'lbiamente
arreglados. Qué inmenso hormiguero de cabezas
sobre las gradas en anfiteatro, hasta las últimas que parecen tocar al cielo! .... Dirfase ver un
enorme búcaro de flores humanas dispuestP.s
en fo1 ma de cr!'lter v de ese cr!!.ter brotar risas.
gritos, canc·iones, a1&gt;óstrofes en explosión continua, rumuro~os y crepitantes, que se inflan de
súbito y estallan como una fanfarria de trompetas cuando per3onajes c•onoc•idos o un actor
&lt;"élebre o una cortesana admirablemente belia.
hacen su entr.ada ... . .
Y decir que todos esos rnldos se a¡1aclgua11
¡irimero en u n sordo gruñido semejante al leJano tumulto del mar, luego eu un murmullo ligero y ¡1or fin en un ¡1rofundo silencio no dejando escuchar m!'ls que los latidos de tantos corazones, desde que ,.;e ve aparecer en el palco que
domina la entrada pri,1 cipal a l presidente de In
fiesta que "ª a arrojar sobre la arena la señal
solemne del C'omlenzo!
¡Oh! Cómo todos los rostros entonces se to•·uan graves, &lt;"ómo se tienden tos cuerpos en a,·titudes Incómodas de estatuas y todas las miradas est!!.n fijas sobre las barreras tras de :aa
que piafan los tiros Impacientes.
Ved la Ideal, la soñada, la perfe&lt;•ta concordia
en que miles de ciudadaPos funden sus espi1 itus para formar una sola a l ma!
Y bruscamente los goznes rechinan, las barreras se abren y juntos con el clamor uná.nlm2
con que os sal uda todo el pueblo, sur gen ello,,,
los competidores, los héroes, los dioses, los sub lime3 toreros!
Hasta aquf, desde e l e¡lfgrafe de este artfculo,
las Hnels que el lector ha recorrido no se ro&gt;refleren, &lt;'omo ¡&gt;uede creerse, ,a. Gaona n i a Belmonte. ni a la plaza del Toreo, ni al frene!lt
taurófilo del pueblo m exicano que tan cruel
1•ero tan justa reflexión Inspiró a l "Mexlcan
Her a ld" ... . . .
No, tales Hneas, debidas a ta pluma de ,m
glorioso comentador de la Roma decadente,
se refieren a l Gran Cir&lt;"o y a las fiestas gladla,rlas de la gran urbe latlna.-Donde dice "ac,sesos," leed: vomitorios, "gladiadores" donde
dl&lt;"e toreros y por lo dem!\s la Identidad es perfecta.
Mlls adelante podrla llevarse compar a n do a l
diestro que hoy fascina a nuestras mul tltud 0 s
JOn aquel arcbimlmo Pesallas a quien protcglan y subven&lt;'lonaban tos taberneros de Su barra, puE:s de tal manera lograba C'on sus danzas v
pantomimas exC"itar a las multltude:, que, tras
de verlo en el circo, C'orrfan a abrevar su sed
urente de pasiones ....
Pero la Roma que en tales excesos habl3. caldo, era ya un astro en el ocaso que tuvo un
zenit de g loria cuyos dE:stellos, fulgurando sob re
el orbe romano, eran Cinclnato el simple y Julio Cé.ear el triunfante, C"atón e l sóbrlo y l\JarC'elo el es1iléndido; rayos sombrfos de guerra
C'omo Antbal y Escfplón. \'irgillo y Ovldio, ful gores C'larlsimos &lt;'orno Tilo Livlo y Plutar co.
Roma habla vencido a Grecia y a Cartago, a
Galla y al Asia Menor, a Egipto y a Neunldia
y Julio César, en el triunfo que perpetuó el JHllcet de Mantegna, subió al Capitolio en el carro

CRON ICA SEMANAL DE

c¡ue senfa para las solemnidades de los grand~:;
dioses.
Roma gritaba "Panen et circenses" porque
después de sus &lt;sfuerzos épicos y de su genio
ecr,lePdoro.eo sentfa hambre y a.,onizaba dti
h:istlo, pero ¿qué derecho, en medio de todos los
problemas elementales que solicitan nue:.t,·as
energ•as de pueblos jóvenos, tenemos los mexicanos para grit..r "Pan y toros!" e,1 una irrisoria caricatura de la Roma decadente?
Ca.da domiago de estos mese3 de Invierno,
una multitud, cuyo frenes{ taurófilo llega desde
el simple alborozo hasta las convulsiones &lt;!tnlépticas, colma los tendidos rle teda, las plazas
de la república y abriendo un ¡paréntesis en el
p{same que acongoja los espfrltu1:, y d•&gt;bla las
frentes, olvida las tribulaciones de la patria; las
amenazas que se esC"uchan mis ali!!. de nuestras fronteras; los ultrajes que a l_os bogares
honrados y a los bienes ;&gt;enofamente adquiridos cometen a diario las hordas de bandidos . .. ,
la miseria que asoma en lontananza su roslro
desencajado .... Todo olvida el pueblo que acude a los cosos taurinos equivocando el camino, ya que si se detu,,iera un Instante y meditara, irfa con fervor iracundo a 1&gt;ropiclar a l.:&gt;::1
dioses a l templo de la Fortuna vil 11 o al ar.i.
de Némesls que favorece l2s nobles reivindicaciones y las justas venganzas!
Por eso las breves lineas del "~1exicau JI~rald" resultan crueles, aunque evidentemente
justas. Causa 1&gt;avor y desolac•ión el meditarlas
y se piensa que en erecto, si todo ese entusiasmo deli rante, todo ese fluido nervioso, toda l?S'cl

Jcsi 1uan t:ablada
fluido nervioso, toda la fuerza vital que cie•.uos
de miles de ciudadanos consagran a la admiraC'ión de ese juglar el!!.stico, de ese antropoide
eEteta, de ese bt1&gt;edo afortunado que a pes2r
de no realizar los cAnones de Policleto, parec0
llevar consigo el esplendor de Apolo M usaget.!1,
la euritmia de Isaura Duncan y el "Angel" Je
la Bella Otero, si ese entusiasmo des;&gt;erdlciaJ.:&gt;
en apl1udir el revuelo de una verónica "gaonPra," Ee consagrara a procurar el biene3tar de
la patria, la consolidación del bandidaje y .-1
desarrollo de la riqueza. nacional, pronto veríareos el advenimiento de esa era de paz y de
fortuna en que todos soñamos, aunque poco o
n::.da hagamos para hacerla llegar!
Y mientras la capital se estremece al ruido
de los aplausos tributados al héroe profano del
momento, hay rostros desencajados que ~el
salvaje g1 ito "Pan y toros!" a.penas tienen (unzas para murmurar la primera palabra ... ~1ientras u1. los hogares escondidos, en el fondo d&lt;!
los vecindarios de arrabal lloran hL viudez y 1~
orfandad y alié. en los campos de batalla hay
oficiales jóvenes y obscuros soldados que mueren silenciosamente por nosotros, J)or los que en
la ciudad nos dislocamos las mandfbulas gritando vivas a un histrión, renómeno, pero bh¡trlón al cabo, cúando C'n estos d!as de duelo y
en estcs instantes de angustia sólo un viva!
debfa legftimamente surgir e·,, frenético y noble
clamor de nuestros labios, el viva que llevar'.\
consigo el voto 1&gt;orque se afirmara, a costa C:e
todo, la existencia. trégl&lt;'a y dolorosa de Méx;co, de nuestra. patria que sangra y agoniza!

CUENTO KA B IL EÑO
Cierto dfa, el cadf de una c iudad reunió a l
vecindario en asamblea. y le elijo:
-\'oy a proponeros un enigma, con la l'Olld idón de que morlrií dec•a,µitado quien no lo
arertare. El enigma. es este: "Hay un arbol muy
a l to con doce ramas y cada rama tiene treinta
hojas y cada toja cinco frutos."
Ll's despidió con esto 1&gt;ara el dla slgu lent.a.
y un mercader de jauón le dijo a su hija:
-¡Oh, hija mfa! Dispón to que 1&gt;ara comer
haya de mejor en casa.
- ¿ Y por qué, padr e mfo?
-El cadf nos ha propuesto ei;te en igma:
" H ay un a rbol m uy alto con doce ramas y
cada rama tiene treinta bojas y cada hoja cin.:o
frutos." El que no lo acierte, morir!!. deca¡lltad·J.
-;Oh, padre mfo! La expJIC'a&lt;'ión es muy
senc111a. El a r bol al to es e l mundo; las ramas
son los meses, las hojas los dlas, y los frutos
las cinco plegarias. Mañana, cuando el cad•; vaya a cortarte la ,;:abeza, dale la explicación d-el
enigma.
Al dfa siguiente e l cadf le dijo al mercader~
- H a bla.
Y et mercader explicó e l auigma.
El cadf exclamó:
-Por mi vida que me has de decir quién
te lo ha explicado.
-Señor, mi hija.
El cadl votvióse hacia el concurso de vecl•
nc:1 Y dijo:
-Os pongo por testigos de que compro a
esa muchacha.
-¡Oh, señor! Soy mer cader de jabón y voii
sois nuestro cadf. No 1&gt;odéis C'omprar a mi hij:t.
Algunos dfas después fueron a buscar a 1.1
joven y le llevaron un mulo carl!;ado de barin:1.,
otr o cargado de dinero y otro de manteca. Los
mensajeros del cadf enC'ontraron a la joven so•
la en ca~. y luego de de,cargar los regalos
le Jlreguntaron:
-;.Dónde está. tu hermaT\o?
-Ha Ido a. pegar y a que le peguen.
-;.Dónde esté. tu madre~
-Ha ido a ver lo que nadie ba visto.
;, Y tu padre?
- Ha ido a pom'r agua en agua.
En el momento de partir tos mensajeros añadió la jo,·en:
-Decidle a vuestro amo que la tierra ha dls-

1

ruinuido un 11almo, las aguas han menguado en
e l mar y no hay ya tantas estrellas en el cielo.
P11siéro,13e los mensajeros e n camino y ,ti
llegar a la ¡iresencia del cadl el dijeron:
-Seño r , habéis comprado una loca.
-¿Por qué es lora?
-Porque al llegar le preguntamos en dónde
estaba su hermano, y POS respondió que habla
ido a pegar y a qi¡e le pegasen.
-Fué al j uego.
-Le preguntamos des11ués dónde estaba su
madre, y nos dijo que habla Ido a ver lo que
nadie ha visto.
-Fué a ver a un recién 1 1acido.
-Por fin, le preguntamos dónde estaba s u
padre, y nos 1esvond ió que habfa ido a poner
agua en agua.
-Fué al molino. En verdad que no está loca
Los mensajeros añadieron entonces:
-A punto de partir nos encargó que os d ijé•
ramos que la tleira habfa disminuido un
J&gt;almo, que las aguas hablan menguado en el
mar y q ue no había ya tantas estrellas en el
ciclo.
-Por mi vida que habéis de devolverme lo
robado.
-¡Señor, perdonadnos! Crefamos que la joven era hija de un mercader de jabón.
Volvléronse los mensajeros en busca de la joven y el cadf la aposentó en el piso principal
de palacio, diciéndole:
-Toma cuanto quieras en mi casa y ve a
,·er a tu padre siE'mJ)re que gustes.
-Pues bien, te prepararé una torta.
La hija del mercader aderezó una torta con
o¡&gt;io y el cadf c·omló de ella y se quedó dormido.
Entonces su mujer lo puso dentro de una
caja llamando a dos esclavos les dijo:
- -Llevad esta caj a a casa de mi padre. El
cadf lo manda.
Fuése después ella a casa de sus padres, abrió
la caja y despertó a su marido.
-¿Quién me ha trafdo aquf?
-Me tlljlste que tomara de tu casa. lo que
m!!.s ml' 11laC"iera y te tomé a t · porque te ¡1rf'flero a todo.
-Pues bien, mándame desde ahora. Soy tu
esclavo.

�Para "EL )ll.'Nl&gt;O ILUSTRADO"

. Es ella, pensé al mirar la nota blanca ~UP
1evoloteaba s:ibre la 1&gt;lnya del rio. Y extático,
en el oterc m:'..s próxin}o, b:ijo la glori:. de aque l
sol meridiano, quedé con el libro entre las manos ,contemplando el brioso y ágil corretear d&lt;&gt;
Ce1•vatiUa.
Cervatilla es la rancherita más linda de 1 os
contornos. Tierna, l;J:;,nca y menud&lt;-. como la almendra del piñón. Una mata de pelo castaño Y
undorn enmarca un rcstro en que el pincel dejó
peluza de fruta agreste y que lava Y refresca t&gt;l
matinal roc!o y el sol de la tarde dora Y sazona.
para i11citar al diente. Un vello fino y ~bscuro
puebla un parént€sis cortado ?ºr el medio, que
se abre bajo la frente ampha Y comba para
encerrar la vivaz transparencia leonada de dos
gemas que, a modo de ojos, da~ paso a la ~ariz pequena e insolente que respmga Y se detiene asustada cerca de la ancha herida de la boca,

uoca húmeda y glotona de besos Y de
mieles. El bm,tú ...
se adivina rico en
curvas tra:i el corpiño invariablemente blanco; y debajo de Ja enagua,
blanca también, :il
tobillo torneado Y
mate rnbrc los Jimio u tos piececillos
que el a.;ua de los
arroyos lame de
continuo.
Tal es Cervatiila,
la )úufa r¡ue t•ua
tarde, la primera en
mi visita al ria,
salvó su cauce saltando por las piedras, asustada ])•~r

Pues ¿qué habtas creido? ¿te asustó que yo fuera tu enamorado .... ? Lo soy Cervatilla, lo soy.
Pero no como los enamorados que rondan tu
casa las noches obscuras, de tormenta, burlando
la vigilancia del campesino masUn para roba1·te al celo de tus padres y llevarte a otro jacal
a padecer miserias junto a la hoguera que cuece el maiz.. . No; soy tu enamorado porque
tienes la belleza. agreste del paisaje; porque
vengo cansado del dulzor qu mico de los ma.njar€s de la ciudad y en U he encontrado el agridulce de la fruta silvestre hurtada con esfuerzo
a,l árbol; porque tú tienes el frescor y la exhuberancla de la tierra virgen; porque rfes como
la chorrera que salta por el cantil, con risa
fresca y alegre; porque tu cuerpo es fuerte v
sano y bello sin artificios de modisterfa y huele
a flores y a resina y porque tu charla bulle como un gorjeo y es dulce y sabrosa como la leche que ordeñas a tus vacas; ,p orque tu ingenio,
sin ir más lejos del horizonte de tu campiña,
presta a tus palabras la suavidad con que se
esfuma en la ria o la agudeza con que, al otro

lado, pinchan el cielo las crestas de la serrania.
Porque eres buena y tu bondad es ingenua como tus oraciones; porque eres mala y tu maldad
no llega más allá que las guijas de tu honda;
porque en tus nostalgias hay sangre de crepúsculo y sangre de palomas heridas por la piedra
de tu mano certera; porque tus anhelos siguen
la senda opuesta a tus recuerdos y vau en pos
de suavidades; porque gustas de la vida quieta
enmedio de la vida ruda y no gozas de e:la, porque antes que yo no hubo quien supiera mullir
el suelo para que te adormecieras oyendo madrigales ....
- ¿ Qué es madrigal? me dijo.
Poco a poco me había incorporado. Dulci!icando mi voz me fui acercando a ella y mis
últimas pa1¡i,~ras fueron dichas en voz bnJ:i. muy
lentamente. cerca de s u úícto. Uno de ruls brazos la habla rodeado la cir.tura y con la otra m2.no le oprimia las suyas. Habia inclinado su cabeza sobre mi hombro y su pregunta me la hicieron mejor sus ojos que sus labios ....
Y yo, juntando mis labios a los suyos, mi

boca a su boca, mi alma a su alma, desgrané
la perlerla de un beso, largamente, gota a gota, perla a perla, hasta que mis labios temblorosos desfallecieron, a§Otada ya su miel y esfumada como un recuerdo la última nota mueical.
Dejé caer los brazos extenuado y murmuré:
-Esto es un madrigal, Cervatilla.
Pero Cervatilla se habla perdido. Oi sus pasos
alejarse rápidamente en la hojarasca de los cP,dros, monte arriba. Y l uego, cuando la not:!.
blanca apareció lejos sobre el cantil, una copi:1.
bajó por el cauce del rfo rebotando en los :..&gt;·,druzco:;:
Probada la miel de un beso,
no me volverás a ver,
que por eso, que por eso,
hija soy de una mujer.
)f. F. l&gt;UHALT.

Córdob:i, Ver.

EN LAS ESCUELAS · DE OBREROS

El Humor dB la SBda
Rumor de seda, opaca melodia
disuelta en aleteos de paloma,
estuche de vibrante pedreria,
pez que buye en fantástica redoma:
hay no se qué de majestuoso y leve
a un tiempo, en el frú-frú con que te alejas,
paseando .sobre el siglo diez y nueve,
la ostentación de las edades viejas .....
El rumor de la seda habla de China,
en que un dragón asecha en el ovillo
de que se urde la gracia femenina
con que flamea e, triángulo amarillo.
Persia, con sus ejércitos en fila,
11irve apenas de escolta, en el sendero
por donde Ester dlrfjese tranquila
hacia el amor con que la llama Asuero,
Grecia sacude, en gesto de arrogancia
,iue finge un aletazo en las edades,
el manto en que protege su elegancia
la !ni.olente figura de Alclblades .....
Roma vacfa sn arca al pie de aquella
en cuyos senos se abandona Antonio;
y después de vaciarla, guarda en ella
el cadáver de mármol de Petronlo.
Sobre la Media Edad la ooda flota
e,1 el lanzón, que, al ábrego derrama,
como un alarde que es,:ionU.neo brota,
el nervios.o vaivén del oriflama:
entonces, se hace espeta, y es la sombra
en que el amor del trovador resbala;
entonces, se despliega .. . y es la alfombra;
entonces, se retuerce. . . . . y es la escala.
Todo el Renacimiento, encantamiento ...... .
La Venecia del Dux es como una
ciudaG- de ra:rn, que, en mitad de un cuento,
se a.parece caida de la Luna.

mi inopinada
en el lugar.

aparición

Después, su curio:;idad
la fué acercando a mi
rojo quitasol, a mis libros de cantos dorados,
a mi apariencia bonachona y tranquila Y, por fin
a mi espfritu enamorado
de su gracia inculta. y
salvaje, montaraz y n1da.
Hoy somos bUE:no.f\
amigos, casi novios. A.penas el €"ol cruza el zenit
y un hálito de modorra
sopla inclinando las corolas en cabeceos de siesta, baja Cervatilla por el
cantil abrupto, siguien-.
do el cordón bullente del
rJo, a esperarme dos leguas abajo del pueblecillo donde paso estas
vacaciones. Mientras llego entretiene su inquie-

tud quemando sus piececillos en la arena caldeada, para hundirles luego en la linfa y mo3trármelos rojos y brillantes cuando nos sentamos
sobre la hierba, a la sombra perfumad1 de los
cedros, a hojear mis libros y a charlar ingenuamente de su vida y de la mfa.
-¿Y tú eres poeta? me pregun'a..
-Amo lo que es bello y lo que es bueno. Soy
un enamorado de la poes:a ....
- Y .... ¿qué es ,poesfa?
-¡Oh, Btcker! -he dicho riendo.-"¡ Poesía
eres tú!"
¡Jesús! ¡Qué 11alto! Hállaba.rn tendida en el
SPelo frente a mf, apoyado un codo en el libro
para rn::;tenn el busto semierguido, y al escuchar mi respuesta. un ill'.pu'i;o la ha b : stado para ponerse en pié, a dos metros distante. Asustada, cui trémula, con lc-s ojos muy abiertos
y la mirada interrogante y fija puf'sta en los
mfos ...
- ¿Qué fué, Cervatilla? ¿Por qué Ealtaste?
- ¿Yo soy poesía y tú eres su . . . . mi en,'.!morado?
-Es verdad . . . . ¿ y te asusta, tontina?
-Y Becker .... ¿qué cosa es Be,=ker?
-Ese si fué poeta! Y cuando una mujer hermosa le preguntó qué era poesfa, le contestó
las palabras que tú has oido: poesia eres tú.

Y, al fin, las unitarias dlnasUas:
Reyes del Escorial embalsamados;
Cortes reververantes de otros dfas;
tiendas de los PonUfices-S-Oldados;
banderas de románticos combates;
túnicas anunciadas por lás trompas;
hábitos de los inclitos abates;
palios de las liturgias y las pompas:
seda, seda, más · seda, en los cristales
de los museos, rfe a los artistas,
jugando con las perlas imperiales
y las episcopales amatistas.. . . .
Felipe IV: el Buen Retiro. Espadas.
Plumas. Liras. Paletas y Pinceles,
Las Meninas rompiendo en carcajadas ....
Cinegéticas voces de lebreles ....
Y LuLs XV: Versalles. Abanico.
Fuente. Jard':n. Pastores entre rejas.
Palomas con laureles en el pico ... .
Encintadas de azul blancas ovejas ... .
ENVIO.

Yo sabré recoger, Reina de Reinas,
en la avidez de mis convulsas m:mos,
como el cabello tú cuando te peinas,
la seda de los tiempos más lejancs;
yo sabré recoger la tela fina
que se viene arrastrando como cola
desde el Celeste Imperio de la China,
yo sabré recoger la blanda ola
que halla en los siglos ostentoso lech.o:
envolveré tu majestad en ella;
y para sujetártela. en el pecho,
mi corazón te cazará. una estrella!
Por José Santos Cbocano,

F,J

)liuist.-o de lnstl'ltl'ci6n Pública en la fiesttt.-Un grupo de niñas lle las esl'uelas.- Una niña entre flores.

El lune3 último visitó el Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, las escuelas industriales "Gertr11dis Armendárlz" y "Vasl!o
de Quiroga," situadas en plena Colonia de la
Bolsa, cuyos planteles han realizado una labor
de suma importancia, en el último curso escolar, por cuya razón fueron muy felicitados por
e l Lic. Garcfa Naranjo.
Estas escuelas son de suma importancia para el mejoramjento de fos niños que a ellas
acuden, pues bien sabido es que por el rumbo
de la ciudad en donde existen, son necesarios
dichos centros de Instrucción. La exhlblci~n
de trabajes en la Escuela Armendárlz es mu;v

completa, y en el patio principal del plantel se
había levantado un estrado desde el que el
Ministro y sus acompañantes presenciaro,1 ejercicios gimná:;ticos, y la señorita Meneses, después dirigió una corta alocución al señor Garcla Naranjo d(mdole las gracias i:ior su asistencia.
En los salonl)s de exposición se exhiben trabajos de los pequeños alumnos, en forma curiosa, como los bordados en papel, las flores,
etc., etc. Verdaderas obras de arte femenino se
velan aquI y ali!, y las figuras de Hidalgo, Na,poleón, Cuauhtemo&lt;', se destacaban perfectamente hechas.

�-

.... - --,-- - - - - -- -- - - -'\"

VIDA
)IEXICA~,\S l)JSTIXGUIDAS.

Inauguramos hoy una "Galerfa de Mexicanas
Distinguidas," en que daremos preferente h:gar-y ello es Jógico--a las damas que culminan en sociedad, por su hermosura o elegancia, por su virtud o talento, sin que dejemos

SOCIAL

Dos diademas coronan la belleza y gracia sugestiva de Laurn: la vivacidad clar'.sima como la luz que sucede a la alborada, y un corazón todo virtud, que brilla con la magnitud
del sol en el zenit."
¡NOS ])J\"ERTDIOS!

Es posible-eomo aseguran los pesimistas- -•
que aquf todo va de mal en peor, que los cambios suben. . . . como la leva, que la estrechez
de las familias es grande, que todo cuesta un
~ntido, que estamos, en fin, todos los mexicanos con el agua aJ cuello; mas aunque todo
ello sea verdad, no lo es menos que la gente,
sin duda para olvidar sus penas, apenas piensa en otra cosa que en divertir.;'.e y poner a:
mal tiempo buena cara. He leido no ha mucho
que hay personas que en los momentos más trágicos de su existencia siénteuse acometido-t
de una pasión de risa imposible de contener.
Cuéntase que Ara Bolena, al po:ier la cab~za
en el taj o prorrulllJ)ió en un acceso de risa al
que puso término el hacha del Yerdugo. ¿Ser'\
acaso el afán de divertirse que Uene en México el público, algo asf como esa risa lúgubre
que e l lenguaje vulgar llama "la risa del conejo" y que traducida al momento histórico sería
el disimulo del miedo ante la iracunda torme nta que se avecina? ....

Señor clon Leopoldo Dupinet, que ha presentado con éxito su examen de médko.

de pe.!lsar que en un sólo ser femenino puedan
caber todas esas prendas, o casi todas.
Nos pla&lt;'e engalanar esta sección con el retrato de la señorita Laura Garamendi y Almada.
Algún csteta admirador díjome la nocfle del
último martes en el "Cine Palacio" lo que yo,
indiscreto, voy a repetir en seguida, porque se
me grabaron sus ,palabras, pronunciadas a muy
breve distancia, ;ie la dama que lleva el eufónico nombre inmortalizado por Petrarca y sugeridas por la presencia de Laurita, mientras
un "film de arte" era desdefiado por nuestras
miradas.
"Un acor.de d~ citara y un chorrear de notas
de flautas de pl:'.ta, anuJ1cian su alegria, su
sonora alegria.
Se la ve, y al punto los más taciturnos semblantes cobran tintes de contento y retoza t.:n
los espíritus el deseo de su amable conversflción, y sus palabras, como melodfas se resbalan por la pendiente del entusiasmo y bajan
a lo más hondo del coi azón, esa caja acústi.:a
con vibrador cordaje de salterio.
Su trgura por sf sóla atrae a su derredor las
aves de la simpat,'a, que vuelan a 1&gt;osarse sobre su armoniosa cabeza de emperatriz, y se
prenden para siempre entre sus ~izos, nidos llenos de tibio perfume ....
Por sus animados movimientos, .,,;tentad5n
serena de una vida feliz, me recuerda la balada de Reine, la que ·•se ve" a una náyade del
viejo Rhin recoger peri ,s eu las conchas de sus
manos que, de11parramándolas \al a¡ire sutil,
caen engarzadas en un collar y dibujadas en la
arena el óvaio de su cuello. Laura., al movimiento de sul'; !Jrazos que recuerdan a la torcaza cuando va a emprender el vuelo, describe
figuras r!tmlcas que interpretarse pueden como
la aspiración suprema de la elevación hacia e!
1&gt;afs remoto del Ensueñ.o.
Su tez sedeña, por la tersuN. y el sonrosad:&gt;
color, imita un albaricoque sazonado. Sus manos, finas y torneadas, parecen hechas a d¿shojar azucer:.as para la Guadalupana, as[ como
sus breves ples para deslizarse en alfombra de
violetas. Las l!bélula.s de sus párpados aletean
en la superficie de dos estanques en cuyo fondo titilan dos luceros fulgurantes y radiosos
como Venus en la alta noche,

El coquetuelo sa16n de la calle de Dolort&gt;S
se ve noche a noche concurridt simo. He aqu í
algunos nombres de las familias que asisten con
más asiduidad:
De Algara, de Arcocha, de Asúnsolo, de Aspe, de Banquet, de Burns, de Bustamante, ole
Camacho, de Cárdenas, de Carranza Laris, de
Corona, de Curbelo, de Castillón, de Creel, Je
del Hoyo, de l\1onteverde, de Rodríguez, tle
Sánchez Navarro, de Khun, de Pliego, de Mancera, de Garcfa Cuéllar, de Garc!a Pimentel, de
Vieyra, de Suinaga, de Pardo, de Portilla, de
Huerta, de !caza, de Gamboa, de Limantour,
de López Negrete, de Iturbide, de Gurza, c;e
Espinosa Rondero, de Sanz Lavie , de Orteg,,,
de Terrazas, de Luján, de Garc!a Granados, e]¿
Mercado, de Pizarro, de Lebrija, de Flores, Je
Cornejo, de Regil, de Méndez, de Gutiérrez, dt1
Torres Rivas, de :\lackiwak, de Martfnez, de
Russek, de Redo, de Zaldívr_r, de Garamt&gt;nJi ,
de Zárraga, de Braniff, de Yerdugo, etc., C't c.
BEATRlZ :\IACKISSAJi: Y HART)IANN.

Este minúsculo pedazo de cielo que aparece
aquí en forma de rorro, es un acabado ejemplar
de salud y de gracia que se llama Beatriz. ¡Si
la oyérais hablar y reir! Le echar!ais seis años,
pero ella no los querría, porque apenas tiene
dos.
¿Dije que era hermosa la chicuela? Si lo dije, o al menos yo emplée un eufemismo: no
conozco una sola Beatriz que no sea hermosa.
Tiene dos apellidos sajones pero nació en
México, hija de mexicana y de un "primo" que
nos quiere con cariño de hermanos: en consecuencia es criolla "pom· les quat1·e cotés."
Pasma e infunde inquietud la precocidad -del
angelito. ¡Desde ahora pide a su buena madre
que ponga un Arbol de Navidad para los niños
que no tienen dulces y jugue tes como él!
Y, naturalmente, sus deseos van a cumplirse .....

los veinte años-se la dedica una fiesta a la
q ue concurren todas sus relaciones, como para
t e ñalar de modo inolvidable la fecha de s u entrada al m u ndo de la. soc iedad.
En tal ocasión, la dama recibe toda suerte
de agasajos y bromas delicadas y la.s amiguitas
secretean acerca del más valido pretendiente Y,
en alta voz, en esa charla de alondras que so,;tienen las muchachas, auguran contento y felicidad a su nueva com:vañera.
A Luz Vieyra y Garefa Granados,-señorita
cuya es la imagen ornamento de estas Hneas--tocará bien pro!lto hacer su presentación formal en sociedad, en una soirée Jucidísima.
La dama, una figura delicada de Tanagra o
de Bonguereau, es harto conocida en los circulos elegantes y no ha mucho fué admirada durante la festividad de los Juegos Florales, formando parte- y muy principal-de la Corte de
la Reina, S. M. Luz Vizcarra y Garcfa Teruel.
ruel.
Cua,ndo vió la primera luz. . . . (AdvJerto
que no establezco prelación entre las dos grandes "Luces") quiero decir, cuando la señorit:i.
Vieyra abrió esos "ojlsimos" serenos como uu
lago a la hora del mediodía, las hadas la col
ruaron de dones y le predije ron constante ve :1tura.
(
Por &lt;'EO la vemos tan l.ella, tan ufana y tan
alegre. Sus buenas madrinas las rosas y les
mariposas, exaltan su animación y alie:o:1tan e •1
esta primavera de su vida con los prestigios del
¡lerfume y del color, prometiendo no desvanecerse para las sucesivas estaciones.
FRANCTSCO GANOARA.

]Cermesse ,,e1•iflcada en la ítltima semana e n Gua&lt;lalnjara y en la cual se ven a las distinguidas señoritas Díaz Barriga y Valle en la tómbola.

Seño1·ita Laura Gara.mencli y Al.meida.

Apartándonos de indagaciones, es lo cierto
que son muchos los es;&gt;ectáculos ofrecidos al
esparcimiJrnto, todos ellos muy socorridos por
el público-las corridas de toros especialmente
-y que, a veces, es menor la dificultad de ,linero qi:e J'emban·as de choix.

1

. . ..J
Un aspecto de la barran.ca &lt;le Tescalame.

El Teatro Ideal atrae a la ~lite mexicana.
Las operetas austriacas en que domina la re.ti
Esperanza Iris, han hecho de ese gracioso teatro el "rendez·vous" de la sociedad más encopetada y elegante.
Algo encuentro de análogo, en esta cruenta
etapa de la patria, entre la música vienesa y
las operetas de Offembach. Ellas fueron tristemente célebres en la época del segundo Imperio en Francia puesto que acompañaron el ca11to de orgfa con que el pueblo francés se precipitó en la \"ergüenza de Sedán ....

Nifut

Beatriz Mackissak.

ID.TA LUZ QUE VA A DESLmmRAR.

Empieza a adoptarse en México la costumbre
europea y norteal.il~ricana de que llegada una
señorita a citll'ta edad-entre los diez y seis y

PENSAMIENTOS
El instinto lo produce el magnetismo, y la
necesidad y la inteligencia, la práctica del Instinto transmitida por la sucesión de los seres,

+

++

Nadie vive de lo que escribe sin mentir o sin
adular.

Bananca. del Tescalame, Ameca, Jalisco.

En el mundo hay más obligaciones que hombres, y, sin embargo, hay hombres sin ninguna
obligación.
Si no existler,a, el resentimiento, no exlstirta
la crueldad.

Una planicie de la barranca.
Lo mismo hay usureros del mérito que del
dinero,

+++

Hay virtudes tan cerca del crimen que se
confunden.

+++

Queremos más que los hombres sean malos
para acusarlo!, que buenos para aplaudirlos.

Una definición:
-La vida es un ferrocarril; los años estacio++ +
nes; la muerte la estación de llegada; los méNuestras desdichas se hacen menos con las
dicos las locomotoras, y los farmacéuticos las desdichas de los demás, y se aumentan con la
agencias para la venta de billetes.
felicidad de los ajenos.

�ARTISTAS EN LA INTIMIDAD

JfCASTelLANA
- -·
.

~f(
~~

lJrr Bl □ girr da Blla
Quedó sobre su boca ensangrentada
mi be:w como una mariposa
bermeja, que palpita aprisionada
En Los pétalos rojos de una rosa.
Sil?:npre senU en mis labios, fresca y suave
la impresión de su boca fugitiva
como el roce del ala de una ave
sobre una frente blanca y pensativa . ...

Balrn □ s

rlgl

da la Fiasta
HPb □ l

Sea loada la fiesta,
El mes, el año y el dfa
En que nace con aquesta
Creación de la floresta
Nueva edad de poesía.

Err la alta rr □ chs
i ~fartirio,

rr.i Señor! . . . . Por la sagrada
Vfa del evlutado firmamento,
Ya marchan las estrellas al tormento
De su lenta extinción en la alborada.
Media. la noche, y aun tu desolada
\'oz no ce3a el relato tan sangriento
De esa historia de humano desaliento
Que en el orto del sol fué comenzada.
Mira qué triste está mi pensamiento
En la dEsolación de su morada
Y, cómo e l corazón, con ritmo lento,
Reproduce en su son la acompasada
l\1archa de un hombre sobre el pavimento
De una vieja mansión abandonada . ... !

POETA MEXI CANO

Las manos que del autor
Arbol del Bien y del Mal,
Agostaron su frescor,
VaTJ a ser el sembrador
De un milagro forestal.

La vida
La \· ida es sueño ... .
Es sólo un sueño ... .
Un sólo sueño ... .
La vida es sueño:
-No despertemos!
La vida es sueño:
-No desperemos!
Es sólo un sueño:
-No la acortemos!

Cnmn B1 viBrrtrr .. "
Ave cre1)Uscular, remordimiento
De los dfas perdidos, ¿ hasta cuándo
l\Ji esperanza será, deseSIJ)erando,
Desesperanza de tu ad venimlento ?•
¿Has viüo cómo se halla el pensamienta,
Y está sobre el recuerdo sollozando
Y que va en derredor bojas dejando,
Como e l viento de Otoño ... como el viento ...
Amada, es tiempo vuelve reanimando
Tu juventud para mi desaliento;
Llégate al viejo hogar, que aun alentando
Está por esperar tu advenimiento:
No sea que al volver mires llora:1do
Que pasa sólo el viento. . . sólo el viento ...

La majestad de todo aquel que perpetúa
Estos donEs de vida universal es tanta,
Que parece que en nuestro siglo se continúa
El perf')do del Génesis en que brotó la planta.
Ya tenemos de huertos
Las ciudades pobladas,
Y los campos desiertos,
Como. vida3 segadas
Con los ojos abiertos ....

Urrs Canrdrrn

Yan- os a fabricar los bo3ques santos
Que nuestros ojos no vet ár.. ....

Era dorada a fuego
De amor
Ninón.

y a preparar silvestres mantos
A los que nos sucederán ....

Tenfa fuego y vida
De flor
Y sol.

Quién sabe s i uTJa nueva generación de dio~P.3
Bajo ésta que iniciamos, selva se abrigará;
Si vol \·erán. los tiempos de los paganos goctls,
Y acaso el viejo dios-Pan r esucitará!

Eran de pajarito
Primor
y voz.

Estos árboles son nobles anhelos
Que noG defenderán de las ciudadEs,
Como grandes abuelos
Que Jeyantan los brazos a los cielos
A llamar de les cielos las piedades!

Sus quince años luc'.an
Palor
De Orión,
Y sus cabellos rubios

Ellos son el milag10 de la resurrecció11,
Porque al pla,ltarlos nos inmortalizaremos:
Cada obra e3 de este culto una r enovación
Que brota ya del suelo en el que yaceremos!
Bienaventurados
ArbolEs amados:
Más felices que yo,
Vais a estar en la tierra acariciados
Por la mano de Dios .. .
En la noche, en el dia .. . .
C'on tibias brisas y con aura fria ... .
Más felices que yo, pero también más mudos,
Se bañarán de luna o sol las cabelleras
Verdes. Recibirán los panidas saludos
De los vientos, Ja3 aguas, meses y primaveras.. .
Seré's como dioses, elegantes h ermanos ;
Pues todas vuestras hojas son una bendición,
Y, fecundas por el!o, nuestras profícuas roanos
Ofician en el misterio de la procreación!
¡Aleluya en la fiesta del Arbol! ¡Aleluya!
Car.ten almas y cosas, canten todas las gentes.. .
Y mientras la ceniza humllla nuestras frentes,
Del polvo surjan nuevos árboles. . . . ¡Aleluya!
Febrero 5 de 1913.

Color
De sol.

SR. JESUS YILLALPA1''l)O.

El Elrrgirr d:a sus njrrs

Ibamos por la vida
De amor
Los dos:
Como palabra y eco,
Rumor
y voz.
Y como era tan b elia
Y yo

Son sus ojos tan negros, que e l divino
moreno de s u rostro,
parece cuando extiende la mirada
la sombra de lo negro de sus ojos .....

No

SOY

Sino algo que camina
Sin ton;
NI son;

Y esa languidez de sus ojeras
que dejó tras mi amor, acaso es sólo
el halo tan somb!1~o que proyecta
la sombra de lo negro de sus ojos.....

Dejéla que marchara
En pos
Del sol. ...

Por eso cuando extiende la mirada
y me deja la sombra de su gozo,
una· tiniebla de placer me Invade:
la sombra de lo negro de sus ojos ....

Y un l)oco me ha dolido
El corazón.
JESUS VILLALPANDO.

-

1
Las que en la escena producen mágicos efGctos merced a su talento, a su e legancia y a su
belleza, las grandes actrices que tanta envidia
producen y que encarnan tipos soberbios y a
"eces trágicos en demasla, causándonos impresiones fuerUsimas, en el hogar, en la casa, en
lo Intimo tienen niñerfas y frivolidades que pa1 ece mentira que con ellos distraigan las horas
que el estudio o el foro escénico las deja libres.
La fotograffa que reproducirnos ha sorprendido a varias artistas en sus nimias aficiones,
y es curioso el saber en lo que ellas se distraen
cuando están libres de las miradas de los profanos. La famosa pianista Leginska cuyo nombre recorre el muudo en las alas de la celebridad, juega con muñecos como una chiquilla y
sentada en el suelo los contempla, los forma,
los mueve, y en una palabra los estima aun más
que a los públicos que la prodigan continuos y
entusiastas aplausos.
Una actriz famosa, Maria P!ckford que sólo
tiene 17 años de edad y ya encanta en la escena de Nueva York, posee una buena colección
de figuritas de barro y es de verla cómo sobre
una mesa, las forma deslizándose las bonas en
mirarlas y en hacer con ellas quizás historias
o cuentos, que de seguro nacen en su fantasfa
sólo al verlas.

Pagg-y Wood prefiere a todos los recreos el de
encerrarse con sus muñecas, que dicho sea de
paso, han de ser americanas, y según se cuenta, las habla, las escucha, como si le contestaran, y forma diálogos con las mismas, resultando un placer en el que la mente a no dudarlo,
toma una buena parte. Quizás de esa manera se
ejercita en el recitado, y puede que esa gimnasia, de la palabra y de la mente, la sirva mucho ¡)ara el teatro, sobre todo en lo que respecta a la pronunciación.
Aurora Lee, una estrella del Manhattan, tiene
unos gustos aún más raros en esto de las muñtlcas y muñecos, y parece ser que se complace
en hacer familias con negros y blancas y viceversa, pues posee una colección de las primeras
de los referidos colores, y a no dudarlo, cree
que de ese modo la humanidad puede producir
tipos más perfectos para la mejor selección
posible.
Lydia Lopoutowa, la bailarina rusa, se divierte con osos, tigres, leones, y otras fieras,
pero por supuesto ·de terciopelo o de_ felpa, v
las da de comer y las acuesta, y las cuida para
que no se estropeen, es decir, para que uo se
enfermen.
La soprano Vera Curtís, cuya voz es el gran
"clou" de todos los teatros en donde canta,
posee muñequitas francesas (han de ser pequeñas), a las cuales las viste con los modelos de
mayor elegancia, con los trajes que se usen, con
los sombreros de más lujo y hasta con joyas de
valor, convirtiéndolas en grandes damas.
Tina Lerner, la pianista rusa, posee juguete¡¡
pequeños, animales feroces corno osos del Polo,
tigres de Bengala, y hasta esquimales, todo
ello, claro está, de juguete, y se paga horas enteras cuidándolos y divertida con eJJos, estudiando las costumbres de los mismos animales, de carne y hueso, con lo que, según conft·
sión de ella misma, distrae sus ocios, que no
son muchos, pues el estudio Y los muchos conciertos que da por doquiera ne la dejan muchas
horas libres.
Katty Chautharn, la popular 'dis_e use" de
las muñecas, lo mismo que Elena Prince, la
cual guarda una colección notable de las mismas, vestidas con los trajes de los diversos países del globo, de manera que resulta una el':lgancia femenina cosmopolita coleccionada con
sumo gusto y con cierto arte exótico.
Hortensia Lasteret, que hasta la fecha pare-

Ethel Leginska.
IPeggi 1,1\Vood . .
, ·e1·a Curtís.
Elena. Prince.

Auriol Lee.
Tina Lerne1·.
)lall(l J{Jestoff.

ce oir con indiferencia los galanteos varoniles,
tiene una buena colección de perros de todas las
castas y dice que les profesa cariño, porque
nadie como ellos, son fieles y siempre cariñosos.
Largo serfa recoger las rarezas y las extravagancias de todas las artistas conocidas que
quizás por verse aclama.das por los públicos hacen gala de unas simpaUas fuera de lo vulgar.
Si de América pasamos á Francia y a Inglaterra nos encontraremos con casos extraordina·
rios en la vida de las actrices, y todos los dfas

)la.ry Fickforcl.
Lydia Lopoukowa.
JCitty Uheatham.
Hortensia Lusteret

se leen en las ,biograffa.s de las mismas rasgos
de un humorismo, que produce extrañeza. Las
estrellas de Parts tienen afecciones que pasan
de lo vulgar y en las comidas, en la manera de
vivir, en sus principios, en sus amistades, 0 q.
tentan algo que se sale de Jo vulgar, rayando
en Jo extraordinario. ¿Será que la vida de Ju
escena, la continuidad de crear diferen tes dipos en comedias y dramas, pueda ser la cau~a
de todo esto? Honda psicologfa que no es fácil averiguar; el caso es que todo ello es motivo de crftica y de curiosas anécdotas.

�trella" que comparta c-on ella, triunfos y fatigas. Adeli11a. Iris, es, sobre todo, una bailarina,
muy graciosa y muy hábil, pero nada más. No
rnbemcs (!ué pensará la empresa sobre este particular.
AUGGSTO COXllF..

Luisa. sea una eminencia, como pretende la.
critica de taquilla, ha realizado una bella. labor tan árdur _como prover.hosa.

De:!!J&gt;uls de todo, no se puede quejar el público metro¡iolitano de falta de es1&gt;ectáculo!l.
Opera: un aceptable cuadro operl.stico formado
con elementos en su mayor parte nacionale:1,
agrupados al rededor de la señora de la Fraga,
alista muy estimable y digna de ser notable ~i
no fuera mexicana. ( Porgue decir "mexicano"
significa que no 'tiene 1a. ayuda de sus coterri'.-

"Tambor &lt;le GraruHle1os" en e l P rincipal.

Vienen l uego las pequeñas compañfas dram,1tica.s que hacen llorar a barriadas enteras con
"La Cabaña de Tom." Estos cuadros son simpáticos y conmovedores de puro humildes y lamentables. Hacen obra de vulgarización estéri-

____________________
C'lementinl\ )lorín, de l P rinci ll/11, e n
Salón."

,_

neos y que, por el contrario, no se le debe reconocer algún mérlto). En esa troupe figuran
también cantantes jóvenes que son una bella
esperanza. Están allf-en Arbeu-el tenor Anaya el barftono Silva, con una voz digna de oh··
se,' las señoritas Abaunza y Maria Lulsa Es,,i·
nosa, el barftono jalisciense Servtn, el bajo
P.a.nciera. Una pléyade animosa y brillante. El
esfuerzo es digno de aplauso.
En drama está a la cabeza del movimiento,
Maria Luisa Vi\legas, con su cuadro del "l\h:xicano," si no excelente, homogéneo. )lalvalo&lt;'n,
-como le llaman sus admiradores a causa Je
la creación, hecha. por ella d 1 personaje de

Teresita Cal vó, del Principal, en "Venus
Sal ón."
los Quinteros, de ese mote-no ha hecho mayor
cosa. en favor del arte dramático nacional, pero
s! mucho, fomentando el arte puramente escénico. Ella es el arte puramente escénico. Ella
es la continuadora de la tradición sentada por
Virginia Fábregas, aunque no tenga la gentlleza ni la elegancia de la infortunada. actriz cautivadcra de nuestro 'Público. Sin que Mar!:i.

Mimí De,·bn, en "\'euu~ Salón.''

ca Y merec!an una. pensión de la Secretarh Je
Bellas Artes, porque fomentan el arle en los espíritus obstusos de la plebe.
Hay, también, opereta, e l género intermedio
entre la Opera presuntuosa y formal, y la zarzuela, aloca.da y cascabelera. EF,peranza Jr;¡;
triunfa en el "Ideal," compartiendo los aplr.t'sos con Josefina Peral, con el tenor Limón, con
el joven Patmer. Cierto que hay pcr allf muehas novedades, pero cierto asi m;•mo, que las
obras llevadas a la escena c3tán mo::itaJas con
lujo Y propiedad; Esperanza, que c.s ducha
en cosas del escenario, dirige la €sc;;na y reparte papeles. El Público la sigue mimando y
a¡&gt;laudiendo.
Y zarzuela, oh, zarzuela hay para exportar
a provincias. El Principal, que es la Basfllca de
este arte por horas, va al frente, suntuosamente llevando como vestales a. .Mim! Derba,
a. Carmen Segarra, a Clementina Morin, antigua conocida nuestra. AIH se han "repri3ado"
-como se dice ahora-las mAs celebradas producciones del género chico. La mise ea scerre
grandemente cuidada y el conjunto magnffico,
como que Por ahf andan las manos hábiles rie
Ca.pella Y de Miguel W'imer. El público, formado
por denodados habit ues, asiste en masa. a los
triunfos de la bella Mlmf. La empresa firme y
ganando.
Zarzuela bay también en el "Lfrico" y en los
teatros subalternos, entre los que descuella el
"Alcázar." Zarzuela hay también, desde el martes tíltimo, en el "Colón," donde es estrella Soledad Alvarez y una Iiñda satélite Adellna Iris.
La troupe está dirigida por el Joven Tirado-muy discreto tenor cómico-y en combinación
con la casa Pathé, Pues antes dP cada sección
pasa una película por la pa.ntalh del telón. Eata reforma podrá dar buenos resultados, puesto que atraerA buen número de familias, lo
que parece constituir el objetivo de la. empresa,
pero quid no dé todo el resultado apetecido,
pues ya se sabe que el público tandófilo no va
en busca. de impresiones infantiles precisa.mente. Esa innovación lleva. el riesgo de ahuyentar
a los trasnochadores que se pirran por el cuplé picaresco, sin dilaciones ni atenuañtes cinematográficos.
El cuadro es muy aceptable, aunque carente
de primeras figuras. Ali( la reina es Soledad A!v.a.rez Y creemos que seguirá siéndolo, puesto

que es empresaria y ella sa.brA a qué artistas enrola. Debemos decir, sinceramente, que por mucha gracia que derroche y por mucha elegalll'la
de que haga gala-pocas tiples visten meJor
que Ch ole Alvar ez-siempre faltará una "e;:-

DOS ESTRE~OS E~ EL TEATRO ~tEXICA~O.

",fnventud Divino Tesoro."

"Los Pasto1"t'll,"

•

�l

EL CANAL DE PANAMA

-.1

DE PARIS A NEW YORK_E_N-- -S~E~S_E-N~-T~A-_
~H~O~R~A-S
______

1

Ya se acerca la fecha en que el Canal de Panamá, esa obra grandiosa de la ingenierfa moderna, se abra al servicio público, después de
30 años en que la inteligencia del hombre ha
librado verdaderas batallas contra los enormf-S
obstáculos que la naturaleza amontonó en sn
paso.

La puerta de una de las g,·andes esclusas.

sobre la costa del Atlántico con Panamá a ori- tre Nueva York y los puerto:; orientales, dsil
llas del PacUlco; y más tarde, en lo. de Enero Asia y de Australia. Es cierto que el viaje de
de 1915 quedará libre el paso de todas las flo- Nueva York a Hongkong por el Canal de Panatas del mundo.
Las costas del Océano Pacífico van a adqui,ir
con la apertura del Canal, una importancia enorme, y hay que hacer justicia a Roosevelt que
tanto hizo porque los Estados Unidos no C:'! jara,1
en obra tan gigantesca. El, recoge en 1902 b
herencia francesa; bajo su egida se co.'lsuma la
fundación de la República de Panamá, y al año
siguiente compraba a la misma, por di :,z millones de dó!ares, la zona que el Cana! recorr!,i,
de cuyo zona, Norte América quedaba 30ber· na como asimismo dueña del Canal.
El mérito principal de €Sta obra, consi::;te en
lo que acorta las distancias, y por tanto los ,·iajes entre Nueva York y las costas occidentales
del continente septentrional; el nuevo C:l'llino
es menor que el actual en cerca de 8,415 millas
marftimas hasta las islas extremas del continente, y 5,000 para el re~to. El Ca.al economiza
a los Estados Unidos la construcc;ón de una ssiI .a&lt;; aguas del lago Gatun precipihtnclose
gunda escuadra, ya que permite la defensa
en el Canal, por el hueco que se hizo.
de ambas costrul, con una sola, cuyas partt.fl

El paso 1le la f'nlelll'a.

J_a explosión ele una mina de 20,000 kilos ele dinamita me1liante
la que, las aguas clel Pacífico pe11et1·1u·o11 en el
. Canal, por el hueco que se hizo.
Antes de que concluya el año de 1913 un
barco de guerra americano recorrerá las 4 6 millas de la via acuática que comunica a Colón

pueden pasar de uno a otro océano, en pocos
C:hs.

El C:rnal :;igniflca una reducción de viaje en-

Los ílltimos viujeros, que han I"eta1·daclo un 110co, alcanzan al navío aéreo
momentos antes ele pat'til'.

mtí durará tanto como e l h echo por el ce Suez;
pero los del mismo puerto al de S:mgal, Y,&gt;koama, Sydney, se abrevian bastante.

TEMA

As¡Xlcto que t)Odt·á p1·esentar un transatlántico aéreo, con su gran mira·
dot· ele p1·oa y su serie ele ventanas b1ilhu1temente iluminadas.

l.

¡Pensar que no he vivido,
que todo lo pasado hundirse puede
en - la mar i11sondable del olvido!
¡Pensar que en la angustiosa
desolación de una existencia vana
y e;1 la estéril fatiga cotidiana!
¡Pensar en la negrura
del porvenir! . . . ¡ Y en cuando ya cansado
de navegar por mares de amargura
mire aun distante el puerto ·deseado!
¡Pensar en que muy pronto,
tal vez mañana mismo,
abra a mi nave enfurecido el ponto
el seno de su abi"mo!

e
..Y

que en bl'eve contl'!Wl'án matl'imonio,

¡ Y pensar ea el sueño
del que quizá ya nunca se despierte,
y hundirse en el regazo de la Muerte!
¡Y pensar, oh Dios Santo, cuando ruede
al fondo de la fosa,
en la angustia crüel de haber vivido;
y hundirse en la negrura silenciosa
de la mar Insondable del olvido!
JORGE ADALBERTO VAZQUEZ.

La gran ne1·011ave va a 11te1•ra1·iza1· en Nueva Yo,·k y ya ha soltaclo sus anclas, al pasro: ft'en•
te a la estatua de la Libertad.

¿Sueño de un moderno Julio Verne? ¡Cuántos de éstos no son actualmente una hermosa
realidad! Los principales aviadores del mundo
prediceñ que antes de cincuenta años se cruzará corrientemente el Atlántico en inmensos
aeroplanos, capaces de llevar un considerable
número de pasajeros.
Nuestros grabados dan una anticipación de
este servicio transatlántico aéreo. Basta disminuir el peso de los motores, aumentar la superficie de las alas y encontrar un medio de
almacenar energia suficiente !para la larga travesia. ¿Cómo Ee consegui rá ésto? De la manero.
más sencilla; una evolución constante de las
ondas hertzianas permitirá en breve mandar energfa eléctrica a enormes distancias;
poniendo en el aeroplano un receptor de esa
energia, aumentado con un transformador, el
aparato impulsor ee reduce a unos cuantos kilos. Para evitar los accidentes por rotura de
la hélice, ésta será reemplazada por un propulsor de aire comprimido. Y, para que la fuerza
resulte barata, se tomará sencillamente de la
que se ~ierde ahora en el movimiento constante de las olas.
Esta es la parte práctica del asunto, que,
en cuanto a las conjeturas sobre rapictez, coufort y delicias de tales viajes, cada uno puede
echar su imaginación a volar, sin que las mí,s
atrevidas concepciones se alejen mucho de la
verdad.

�CRONICA

;

I

Según todas las predicciones do
la Moda, lectoras mras, los atavros
de invierno causarAn una completa
transformación en la silueta femenina, dAndole, por consiguiente, un
aspecto completamente nuevo. En
otra vez he señalado ya las innovaciones ro.is
sobresalientes, pero es preciso insistir en hablar
de éstas, aún cuando ya estAn anunciadas, pue;3
se prevee sin dificultad, que ellas abrir(m un
abismo cada vez mAs profundo entre las modas
de ayer y las de mañana.
Según todas las predicciones de la Moda, lectoras mras, los atavfos de invierno cauaará.n una
completa transformación en las silueta femenina, dé.ndole, 1&gt;or consiguiente, un aspecto completamente 11uevo. En otra Yez he señalado ya,
las innovaciones mAs sobresalientes, pero es pi:-ecirn insistir en hablar de éstas, aún cuando Y&lt;t
están anunciadas, pues ee prevee sin dificultad,
que ellas abrirAn un abismo cada vez má.s profundo entre las modas de ayer y las de mañana.
Como decta arriba,. lo que mAs ee marca, d •ude luego, e3 la transformación de la silueta, la
cual proviene de los cambios en el aspe(lto y en
la manera d&lt;&gt; seguir la llnea. En efecto: mientras los hombros se haczn cada vez mAs negligentes y caídos y el bajo de la falda se estrecha
de una manera tan exagerada como no lo hablamos visto jamAs, la ¡&gt;arte media del traje se
ampHa de un modo completamente marcado, "
lo que ayuda la abundancia de pliegues y draperfas, las cuales E&lt;c recogen r.or el frente a 'a
altura de las caderas. Este movimiento mu¡
acentuado en los trajes, es a11n má.s notable en
los largos mantos de piel, terciopelo, astrakAn,
felpa o seda brochada. Estos van estrechamente
cerrados en el cuello, con grandes canesús que
se prolongan más abajo de los hombros, en donde am¡&gt;lias vueltas drapeadas, finjen un fichú
flojo hasta el nivel de los brazos y recogido cerca
del talle.
Los cuerpos se eseotará.n ampliamente 30br~
camisolas de tul liso samamente ligero, lo cual
produce el efecto de un verdadero escote. Estas
camisolas, se hacen, :-. menudo, drapeadas y cruzaoas en forma:; de fich11, guarnec;d..'ts en el borde que toca. al cuello con un vo1'ante de tul plissado, el cual, sobresaliendo del borde del cuer1&gt;0, y llegando por detrás hasta la nuca, da el
efecto de cuello Médicis. En el bajo de las mangas semilargas, vemos, casi siempre, volantes
¡11issados de tul o de fino encaje, det nidos en la
orilla con l!stón entrelazado en una banda de
tul.
El talle vuelve a su sitio natural, y las espaldas de los trajes se hacen muy flexibles, muy
vagas, en forma de cuerpo-blusa, dé.ndole a todo
el cuerpo cierta negligencia y amplitud.
En todas las "toilettes" elegantes, los cuerpos se hacen, generalmente, en telas ligeras y
transparentes adecuadas al color del traje. En
la mayor parte de los atavros de ,,oche, el bajo
cuerpo se compone de una banda lisa, ya sea en
seda broc'Jada, brocado, terciopelo, raso, crespón
de China o paño de seda, en un ancho de 2(1
renUmetros, entallada por medio de dos pinza~
bajo los brazos, a manera de corselet&amp;. Lo alto
de dicho cuerro estA formado coa draperras de
tul o de muEe1 ina de Eeda, negligentes, flotantes
y un poco vagas, pues'as en transparencia sobre
pongée o muselina de seda rosa pá.lido, en tanto que los pliegues, di::;puestos en forma de breteles o de fichú, cubre11 u~a pequeña manga de
muselina o pongé.. Para los cuerpos hechos de
eata manera, la cintura resulta in11til, pues el
corselete ocupa su lugar; sin embargo, vemos
que algunas veces se acompañan de una cintura
bayadera colocada muy bajo y es'.rechando solamente J13 caderas.
El favor ele la :\loda por los volantes, se afirma cada dfa más y más de una manera 1&gt;ositiva,
1&gt;ues se hacen multitud de "toilettes" en tela~
ligeras cargadas en derredor de las caderas poi
un volante fruncido y guarnecidas en el bajo de
l:i falda con un pequeño volante plissado y pla.-

110. Otros· modelos son de tul, dispuesto en volantes orlados con seda. Otros, por fin, se hacen en seda flexible, cubiertos por siete volantes
de tul, abiertos 1&gt;or el frente en forma de A. La

v ga, pues, de las telas ligeras ha llegado a s.;
apogeo en estos momentos, sin fijarse en la temperatura inclemente, pues vemos Que no sólo en
,los atavtos destinados a las reuniones, bail!'s
y teatros se emplean el tul y la muselina de aeda para confeccionarlos, sino que, a11n los trajP.s
de calle y paseo están hechos con estas telas.
Como veréis, lectoras mfas, esto no parecP
muy razonable, pero la belleza de dichas telas
y lá. ley tlrAnica de la reina Moda, harán q•te
todas las damas acaten este decreto, seguras
de que su obediencia ha de ser recompensada
con creces, al ver realzados sus encaatos.
Es indiscutible que todo lo que veremos us-

t :&gt; invierno será. una ampliación de lo que vim 'S en la última primaYera. Las_ faldas de varic.s pedazos superpuestos se acentüan de d[a
en d[a. Dos "panneaux" plegados irregularmeute sobre una falda lisa; dos pedazos de tela
de forma y tamaño iguales a los faldones de
las levitas, cubrirá.n la mitad de la falda unidos a un tercero colocado encima que caerá por
detrás hasta el final de la misma; otras sencillamente plegadas ser•·iran para una casact&gt;,
larga del estilo "moujik," lo mismo que para
una corta con cinturón. Las hay largas por la
~alda y cortas delante, de terciopelo de color, bordado con torzal del mismo tono; la falda puede ser de paño de terciopelo má.s obscuro.
Los trajes de tarde, menos clá.sicos que el
"tailleur" de mañana, se prestan a todo género de fantasfas.
He visto uno muy original. La casaca, a la
rusa, era de paño rojo de Florencia, muy amplia y larga, sujeta en la cintura \;ur una tira
plegada de r&amp;so negro; las mangas, anchas,
tet&gt;.fan el vuelo recogido en la muñeca por medio de un p11ño e3trecho, por debajo del cual
::e escapaba la manga formando un volante sobre la n:ano, y la falda, de raso negro, completamente liE:i, hacfa resaltar de un modo extraordinario el rojo de la chaqueta.
El modelo Norfolk .s eguirá usAndose, ¡pero
con menos entusiasmo, por carecer de compiicaciones. Los terciopelos y las sedas seguir.in
siendo las telas predilectas para los vestidos
de tarde, comLinadas con otras de diferente
género y color. Hay muchas faldas con tres volantes forrados y vueltos sobre sf mismos;
cuerpos flojos con cinturóu de cuero, y cuell:&gt;s
de encaje o de batista form:i.11do marc-o a i:i.
cabeza.
Los escotes se general izan ron exageración,
¡rnes en pleno día, para asistir a un té fntimo,
se va escotada sin "guimpe." Una "toilette·•
elegante para esas pequeñas reuniones es indispensable; y como es ,p referible tener una ,
dos muy bonitas a tener varias vulgares, aconsejo a ustedes que se hagan un vestido de "gasa-crespó,•." u~gro. El cuerpo, fruncido en los
hombros y un poco más arriba del talle, figura.
i-n bolero rodeado de marta cibelina; marcan-

Elegante y bonito J&gt;aletot corto, hecho e n
terciopelo labl'aclo gris topo, guarnecido con
una anchu 11 a11Ja ele piel de nutl'ia, en el ha.in.
en el cuello y en la otilla de las mangas.-Traje ele yi;,ita o l'eunión por la tarde, co1úeccion.1do e n terciopelo negro. Túnica ele muselina de seda, bol'eleacla con una ancha banda ele arn:l·
ño moteado.-Tr·aje de visita, be,·ho en satén flexible violeta obscm·o, veltulo con muselina d .:
secla negra, en for·ma ele bolero y pequeña tírni ca. Ambos lu.·en , •olantes ¡&gt;lissados.

To.-a ele nutria
bordada de armiño,
guarnecida con una
alta coca de listón
verde esme1•alda.Sombrero ele te,·ciopelo castaño, ado1·•
naclo con una banda ele skungs y uua
gran •·osa hecha
con listón colo1·
ro;.a antiguo.

Toca de te1·ciopelo negro con la copa ele skungs. 1'01• úu-.co adomo luce llll alto "aig1·et•
te" de pája,·o del paraíso.-Sombre1·o•toca he cho en terdopelo neg1·0, adornado con un original "aigrette" de plumas de avestruz, negras también.

C'lementina )lorin , del P1·inci1&gt;al, que ha
Jucitlo una preciosa toilette ele mo&lt;la.

do el escote en pico, tiene un tul céfiro que sigue por la nuca para formar el cuello Médicis,
armado en alambre y recubierto de encaje.
La falda, J&gt;leg?.da, tiene en la parte su1&gt;erior
tres volantes de encaje ligeramente fruncido':!,
sujetos en el lado izquierdo con una marta entera colocad¡¡_ como si quisiera subir por la
falda.
Otro modP!o bonito es de terciopelo negro,
ins1&gt;irado en la época ele Luis Xlll; aparece esco,ado desde los hombros hasta la cintura sobre una camiseta de muselina blanca con encajes. La casaca, Lastante abie1 ta y puntiagud:i,
tiene bolsillos y botones de nácar blanco.
Las gasas rayadas y los crespones bordados
se emplean mucho para los trajes de mAs importancia, con c::.sacas de tercio¡&gt; lo negro o d•!
un tono muy obscuro.
Algunas faldas obscuras se forran de seda
blanca, procurando al plegarlas que se vea 1,;l
forro.
Las p!;;les son el adorno indisepensable de
nuestros vestidos, Y, aunque ele distinta manera, las encontramos en el sencillo "trotteur·• y
en el traje ti&lt;&gt; baile o en el de tarde.
El "glouton," que, por ser nuevo, tiene m'lchc;&gt; éxito, se em¡plea en pequeñas tiras como

final de volantes o adorno d e cuellos. Su color
rubio rojizo gusta extraordinariamente.
Las combinaciones de telas y las formas de
algunos modeles son tan raras, que parecen
creadas por cerebros anormales. Figúrense ustedes un vestido de "charmeuse" negra con una
abertura tan irregular en la parte superior a_,
la falda, que parece como si se hubiera roto;
por esa abertura aparece otro raso azul turquP-sa que sube por la cintura y forma la mité!.d
del cuerpo, siempre irregularmente; por debajo del raso azul sale una cami:ieta de ga3::t
blanca con escote en pico y mangas largas,
salpicadas de pequeñas aplicaciones de encaj~,
y cubriendo todo ello, una casaca cié gasa ne•
gra con un pequeño borde de "skung.·'
Pronto veremos adornar la:i f~ldas por debajo, como se bacra hnce quince años; entonces se llemaban "falayeuses" a uuos volantes
de encaje que se colocaban al borde de las
faldas, pcr debajo; ahora no sé qué nombre
les da:-;'1.
La próxima semana os hablaré en detalle de
todas estas evoluciones de· la inrl11,n·cataria ff-menina, pues aún hay mucho que decir a ese
respecto, y por aho1 a temo haber cansado vu,·stra atención.
MARGARITA.

�11
C OR R I D A

EN LOS TOROSII
D E L

D O JI 1- ~ G O 2 3

D E

NOVlEl\lBRE DE 1913
.)

,,

CONSULTAS

PAUA EL C'ABl&lt;}LLO

'.\Jaría de las '.\[el't:edes: No habla ya t~Hulo
el ¡;usto de recibir ninguna carta suya, anteril)r
a la que hoy me en"' a, y a la cual y:i. tuve el
gusto de contestar por correo.
Pensé que "Maria de Ja3 11ercedes" me habfa olvidado por comp leto, pero al ver que &lt;'Staba yo en un error, me apresuro a decirle cuán
frecPentemente me acuerdo de ella, deseándole
,iempre una pronta y completa felicidad.

Blanca: lo muy eficaz para evitar la caí,la.
del pelo, mojárselo diaria~ente con un cocimiento concentrado de agua de papas o de una
yerba que ee llama "sangre de drago."
Si, como me dice en 3u carta, es usted tau
jcven, pue¡¡ sólo cuenta quince años, le aco1:sejo que se corte el cabello dejándoJelo basta
el ccmienzo de la nuca, porque nada e, mí,s
eficaz que esto para facilitar la subida y el cn•c imic'lto del pelo, y. por otra parte, to, ,;e
usa mucho en las jóvenes de poca edad llevar
ern clase de ¡,einado, Giempre que el rostro esté embellecido por una verd1dera aureola d~
ri:cs cortos.

RESPt:ESTAS.

'.\IODELOS

,\licia: En efecto, estimada eeñorita, la !J,,_
lleza es un doP precioso que ejerce sobre la
mayor parte de l:ls personas una especial sobllranla; la mujer he1 mo,a tiene e;I sus manos un
centro m:l.:i envidiable aun que el de las mismas
reinas y emperatrices. Verdadero:; deseos tengo
de conocer a Ja amiga de quien me habla; esre·o con ar.sia el envio de su re~ra'.o, y si, como lo creo, &lt;.cu figura es tan perfecta que m~rezca los l·onores de la admiración general, le
da•·emos en esta p:l.gina un sitio preferente,
n··cs siempre ha si do "El l\l undo Ilustrado" uno
,,., los semanarios m:l.s adictos al culto de la
belleza artfstica en todas sus formas.
Agradez·o since:amente sus amables frases
p:ir~ saludarme.

,\ nita: Doy a. usted los n:odelos que desf.;a
para confeccionar una blusa de enc1je y un
mantillo para ::ervir el té.
La citada blusa es de enea 'e de Bruselas,
co!ocada sobre un fondo de seda azul antiguo;
y el u.artillo es de ~ela de lino, adornado con
r.•:ili~aciones de e ncaje "Rena:imiento."

CARTAS EXTRA\ 'L\.OAS.

C'O:\'SEJO ])E DIPORTr\XC'IA
Walkiria: Es bastaPte diflcil dar un cons'3jo acertado en casos ::eme·a'ltes al suyo, estimada amiga; mucho m ás si te tiene en cuen¡,a
que usted es una mujer de clara inteligencia,
de amplia cultura y de carácter enérgico. ¿ Qu¿
podrá decirle "Margarita," que us'ed misma
no haya pensado y r : suelto Eobre la complicada situación en que hoy se e11 .ci;entra ·? Nada,
o casi nada; pero a fin de corresponder debida-

Camelia : Los sombr eros que nos ha'l traído
las modas de Otoño, son un poco más grand&lt;!s
que las de la pasada estación, pero no pueden
llamarse grandes, ni aun siquiera de medianas
proporciones; son pequeños, pero no llegan a
ser diminutos. El terciopelo, el fieltro flexibl.:-,
el otomano y la piel, serán los elemePtos más
apropiados pa;-a confeccionar dichos sombreros.
Tengo mucho gusto en contestar a todas sus
!)reguntas.

. UIRECCION.
Sihia: Ruego a u3ted que ire dé su direPción particular a fin de contestar amplimente
a su pregunta, pues tratándose de asuntos tan
delicados como es el que me comunica en su
carta Es preferible h::cerlo de una m:i.nera
pruder.te.
El caEo de t:st(d es tan orlginal, que sin
l! uda su esposo Jo reconocerla al leerlo, y por
e:,ta causa no debe exponerse al peligro gra udlslmo de la publicidad. Luego que reciba su
carta tendré el gusto de contestarla.

tan déspota; porque si hoy se aman con dc!irio, mañai•.a se aborrecer:l.n del mismo mo :lo.
Perdone mi franqueza, y crea que soy 5 1J
amiga de corazón.
USOS

PATIA LAS MANOS.

Sofía: Use todos los dias la preparación sig uiente y conseguirá .Jo que desea: se mezclan
cincuenta. grames de agua de Colonia con otros
cincuenta de g licerina; se le añaden veinte gotas de u.,tura de benju1 y el jugo de un limón
trande. Se aplica esta composicióP :iobre la ph:l
é'e las manos, después de lavarlas con a~ua tibia, y poco a poco van adquiriendo una suavidad y una blancura, tales corno usted quiere
tenerlas: pero es neces1rio tener mucha conlltar.cia en este tratamiento.
M 11 gracias por su bondad para juzgarme:
no rrere~co las afectuosas frases que me dedica, y no e ncuentro o_tra manera de corresponderlaE, ri no es ofreciéndole mi amis'.a:l. y mi
cariño:;a s!mpatla.

porque de otro modo no habrla ventura en ese
enlace; lo mismo que si un hombre de carácter violento y tir:l.nico pretende enlazar su
suerte con una compañera semejante a él.
Aun es tiempo; rompa usted las relaciom•'&gt;
que hoy tiene con ese caballero tan celoso Y

mente a s u confiarza, le diré mi opinión con
absoluta franqueza, apnque quizás co·,, e lla le
voy a causar una impresión desagradable. La
verdad no siem!&gt;re puede olrse; su voz es d,1ra, implacable y cruel en ciertas ocasiones, y
por esto temo que mi respuesta. no l e sea gr:J.ta. Sin embargo, el único modo de agradecnr
una confidencia de la im portancia que tiE!ne la
que usted me hace, es responder a ell a con una
completa sincerida d, como voy a hacerlo.
No creo ni por un momento que eea feliz casándose con el hombre a quien ama Coil la
vehemente pasión de un esp!ritu tan fuerte
como es el de usted, pues r i su prometido "S
dominante y orgulloso, no te ndrá un sólo momento de paz ni de dicha en s u hogar: se lo
a;,e¡;uro.
Des caracteres semejantes no se adopta11
nur.ca, y e n el matrimonio la un ión de las almas necesi ta su comple'o, Ei :,e gui:ire encontrar a lli la dicba, pero es imposible llegar a
este r€sultado, si tanto )a es::iosa como el marido quieren conservar su independenc,a v
ejercer uP dominio completo en el gobier-.10 de
la casa.
Las mujeres imperiosas y altivas deben ele.gir un dueño amable, complaciente y d6.c1l;

DE SOCIEDAD

~!atilde : Los amigos 30Jteros no pueden &gt;'isitar a las señoritas de la casa, sin que se encuentren e n ésta lo3 .iefes de la familia, o cuando menos alguna pernona de respeto que pueda
servir de honorabl e compañia a las jóvenes a.
quienes se va a visitar. No es suficiente la presencia de una institutriz, por más que ésta .;e:t
un3, 11ersona excelente y llena de cualidades,
porque nunca puede represent:i.r el papel que
es necesario c'l estos casos; asr pues, le aconsejo que r&gt;o re: iban, ni usted ni su h ermanita
a esos "intachables caballeros.'' en ausencia
de los dueños de la casa, rorque podr' an criticar a ustede:, ron mucha dureza, y, Jo q_ue es
~cor, co,,. absoli;ta ju~tici::i.
'.\lARGARlTA.

UN A BUEN A PRACTICA
Toda mujer ordenada debe apuntar sus gastos diarios al centavo ; esta costumbre es ut1l!sima y sirve para corregirse de esos infinitos
caprichos de escasa importancia cada uno por
si solo, pero que en conjunto aumentan considerablemente e l presupuesto doméstico.
La cont'lbilidad carece en absoluto de enco..nto para la mayorfa de las muchacl.J.as que aspiran a ser señoras; pero como su aprendizaje
práctico es necesario, para animarlas al ensayo de amas de casa se las debe regalar una
caja como la que vamos a describir.
Es de piel verde con un compartimiento para billetes, otro pa1 a oro, dos cestitos de alambre dorado para la plata y el cobre, y en la tapa, un cuaderno con su lápiz, donde anotar
el dinero que sale r ~ntra en l¡¡. caja.

•

•

r

luchar un cu - rto de hora
con los aurigas que no admiten cobrar menos de tres
tantos el precio ordinario,
buscar socios amigos o anGnimos que compartan con
nosotros el ser arrastrados
a tan altos precios y, por
fin, llegar a la plaza a ias
dos de la tarde para encontrarnos, ¡ oh desconsu,;lo!, COI• que las tres cuartas partes del tendido estin
pletóricas, Y, después
de
·tanta lucha, tenemos que
contentarnos con un sitio
arriba del Director de Orquest:i.. As: sucedió el daGao1!a cambiando de rodillas a su segundo toro.
Tercel' pal' al cambio por Gaona a su segundo.
:,:::,ingo pasado,
pero ba:i,
una cosa que nos llamó la.
at.ención, y es que, a las
dos y media de la tard_e, aún las locallaad~,:, ya sea de envidia. . . . . . . ¡ quién sabe cuántos
La cuarta corrida de la temporada fué un vernumeradas, palcos de tendido inclusive, tenían
dadero acontecimiento social y arUstico, y digo
otros sentimientos! y al compás de la marcha
ya sus adornos,-y permHanme las señoras es- obligada, ejecutada por una música que, bueno
artistico después de haber meditado bien en
ta insignificante galanteria,-lo cual quiere desi cabe o no la palabra, porque hay quien diga
es decirlo, fué el único manchón de la tarde,
cir que hay algo que nos empuja a la plaza,
que en los toros no existe el arte. Cuatro corrid~s
llenaron el ruedo las cuadrillas, precedidas por
antes. mucho antes, de la corrida, y es qu~.
lleva la empresa de presentar al público y otros
un par de alguaciles que, montados en sendos
a no dudarlo, el espectáculo de veinte mil gen- caballos, uno de los cuales era hermosislmo,
tantos llenos ha habido en la plaza, pero e l últes,
la
amalgama
de
colores,
los
gritos
del
detimo no ha tenido antecedente, ni siquiera en la
ib:i. a pedir a la Presidencia "u venia para empartamento de invierno, y una que otra uota pezar la sesión.
presentación de Belmonte; y era nat'ural; uno,;,
musical
que
se
pe&gt;rcibe
y
que
hace
esfuerzos
gaonistas; otros, antigaonistas; otros, entre
Pudimos admirar desde luego la figura de
ellos el que escribe, simplemente amantes de para hacerse oir entre e l rumor terrible de las Gaona, pudimos notar que dos años de vida
voces del público, es un tónico que previene europea le han robustecido sin hacerle perde:·
la fiesta brava, todos tenlamos motivos, mis
favorab lemen te ¡:,ara la fiesta. Una tarde de ,o- esa esbeltez que hace de él una figura ideal p:i.que los de costumbre en estos casos, ,para ap"E:surarnos a tomar un buen sitio en la localidad r.os, y de buenos toros, es una tarde de emo- ra torero.
ciones, y no queremos perder ni el espectáculo
que a cada quien le depararon sus recurso.;.
A mi derredor habta multitud de antigaoniianterior a la corrida, ni el posterior a ella,
¡ Y cómo envidiamos .a e sos grandes señores que
que es el desfile magnlfico que se admira a l ta.s, quienes desde el principio hicieron macomen los domingos a las dos de la tarde, y con
toda comodidad llegan un minuto antes de las llie de la escalera central, cuando millares de nifestaciones, aunque correctlsimas, de que
esperaban ver a Gaona, dectan, como siempre:
t1 es!! Esos señores tienen aseguradas sus ba- bellas damas de bracero con caballe, os elegantes,
rreras, la seguridad de que ningún sombrero descienden majestuosa y lentamente, como si desigual, ventajoso, muy a me.nudo medroso,
importuno irá a convertirse en pantall.1, penetradas las damas del encanto que este es- por.iéndose constantemente en "pose" más anmuy linda quizá, ,pero menos interesante en pectáculo tiene para los varones en fila, al pie te la cámam fotográfica que ante los toros, paesos momentos que los toros; pero para los que de la escalera, quisieran tener la condescenden- ra adm irarse después en las revistas ilustr::i.da3.
no podemos llegar a tan bajos sitios,--ojalá! cia de prolongar visual tan hermo:,o.
Esta frase es casi textual, asr la
oi de labios de un antigaonista. Pero, ¡señor\, cuando Gaona. hubo m:i.tado su primer toro, estos distinguidos aficionados callaba11, y cuando
el maestro ejecutó esa admirable
faena a su segundo toro, esa faen,1
que el cinematógrafo perpetuará y
la historia de este arte debe recoger,
mis compañeros de local aplaud1an
tan frenéticamente como cualquier
gaonista.
Y lo que pude notar con veinte o
treinta espectadores, estoy seguro
ocurrió con todos los antigaonistas
y los indifere ntes. He visto alguna
crónica escrita por alguien a quien
se atribuye ser antigaonista, en la
que dice lo siguiente:
"¿ Qué es entonces Rodolfo Gaona? Una estrella de primera magnitud que brilla con fulgores propios
y algunas nebulosidades en el ci-llo
de la tauromaquia, y que por circu nstancias especiales que los aficionados no ignoran, tales como la r etirada de Bombita y Machaco, está
llamado ¿qué digo llamado?, oblig&lt;1.do a disputar el codiciado puesto a
los que quedan cercando el trono, y
que son Vicente Pastor, los Gallos y
Bel monte.
"Dos años toreando al lado de los
más famosos lidiadores, le han afinadc, según pareceres de quienes Je
vieron ú ltimamente su estilo de torear, mejor dicho, su condición de
torero hábil y entendido ; y si con. sigue Gao11a dominar el punto vulnespués ele la c0l'l'ida, el señol' Geue,·al Hue11:a invitó a Gaona y a sus amigos a tomar una copa
de champaña en un rénttico restam·ant.
nerable de su toreo, que es· el estoquear, la suerte le deparará muchos
triunfos."
las temporadas que, como éstas, se presentan
El domingo pasado, al vibrar la .aota del claVéaee ahora lo que dice el cronista de LA
tan esplendorosas, son una amenaza para n ue,;- rtn que ordena el principio de la n.:sta, se hiz"
SEMANA ILUSTRADA, don Carlos Quiroi&lt;,
tra salud. Comer a las doce y media para em- un silencio imponente: iba a surgir la figura que está reputado como uno de los más intepezar los trabajos terribles que se inician con de un hombre por quien todo ese público tien,~ ligen tes cronistas de toros:
la consecución del vehtculo a la una y media., sentimientos tan fuertes, ya sea de entusiasmo,
"Pocas vece3, mejor dicho, nunca, habtan sa-

.,,

•

J

�EL !liU~'DO ILÜSTRÁ.DO.
lido los espectadores tan satisfechos del espectá.culo que acababan de presenciar, y eran de
ofrse los comentarios de aquel público, que,
ronco de gritar, fatigado de tanto batir palmas,
aún recordaba gozoso las gallardfas, los pro(\igios de arte y de valor de que habla sido
tegtigo.
~ llegaban, después de comentar
aquellas
proezas, a una sola conclusión, con la cual, por
cierto, yo no estoy conforme y la rechazo de
todas veras. Dec.l an: '' ¡ Gaona sf es un fenó-

meno!"
No, señores. Incurren ustedes en un sacrilegio imperdonable. ¡ Gaona no es un fenómeno!
Gaona es uP coloso, un artista que sabe elevarse a alturas excelsas; es un torero. Todo,
menos fenómeno, porque, en cuanto llevó :i.
cabo no hubo nada fuera del humano alcanco::.
Lo cual, por ott a part:?, eJJ. mao.era alguna quie. .,a

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Gaoua en su l&gt;l'imero, en el te1°l"eno !le los va•

lientes.
re decir que lo esté al de cualquier hijo de vecino. Hacer lo que hizo Gaona sólo es patrimonio de los elegi~os, de los que recibieron el divino soplo que los eleva del nivel común del
resto de los mortales.
Gaona se presentó ante nosotros en toda la
plePltud de su épica grandeza, y no parece que
se propuso matar de rstz ciertas habllllas que
en público circulaban, y demostrar que tiene
fuerzas y obtiene alientos para ir a donde vaya
el mejor de los que hoy dfa peln= trenza. Por
ello, hasta muchos de ous ir,econciliables en-,-

cil que exista alguien que pueda superarle,a.sf,-y diré con Don Modesto,-no torearon q¡
Cayetano Sa::!nz, Pi Lagartijo, ni. . . . el Niño
de la Bola!
Aquello fué poner cátedra de toreo tino y
arttstico y valeroso. Aquello fué una demostración palmaria de lo que es el arte que inmortalizó a Paquiro, cuando el sacerdote que ofi•
cia es uno de los ungidos por el soplo de 11
excelsitud. Jamás, bast{l. entonces, to::-ero alguuo en nuestras plazas habfa llegado a semejante altura, porque aquello fué monstruoso, magistral, increíble, único. Aquella faena no solamente fué hermosa, sino de un valiente que
llega al terreno del b.uto y, en sus propios dominios lo desafta.
·
Por eso hizo sentir a los veinte mil espectadores un estremecimienw de terror y una perd ur.1ble sensación oe belleza."
En las anteriores Uneas que he transcrit-:&gt;
está condensado el trabajo de Rodolfo y nada
fiemos de agregar porque este párrafo es, en mi
concepto, tan bello que no queremos quitarle
méritos, haciendo que se pierda entre nuestra
crónica.
Para hoy domingo se tiene otro cartel
de atractivo: Gaona y Pastor, que forman una
pareja como diffcilmente podrán encontran,o
dos. Asf es que habrá. que estar en la plaza a
la una d ~ la tarde....
D. PECHO.

La alternativa de Belmonte no ha podido s~r
más infortunada: el diestro, herido; las faena,;,
deslucidas; el ganado, detestable, y si aún fue1 a poco, una zarzuela de actualidad de Ceferino Palencia en el Gran Teatro, dedicada a sr.tirlzar el triunfo de un torero. Aludiendo a Ov~.,ción y oreja, ya de triste memoria.
A Ceferlno Palencia, como a mr, le parece
absurda la afición a las corridas de toros e incomprensible que a los •oreros se les rodee de
tamaña aureola y les sean tributados tan es-

EL l\lUNDO ILUSTRADO.
plenderosos homenajes. El valor caballeresco,
r::. temeridad generosa, la impulsividad ber6ica, despertaron siempre el entusiasmo unánime
y admirativo do las multitudes. Pero el hecho
de exponer la vida profesionalmente y por codicias de dinero, ya no es lo mismo. El arriesgado, en este caso, puede parecernos un bárbaro, si
se mete en ·e1 peligro porque no lo conoce, o
u!! desdichado o digno de lástima, si solemos
verle--y no falta en nuestros toreros ejemplo
de ello-hacer de tripas corazón y poco menos
que morirse de miedo al matar. De cualquiera
manera, el valor •etribuído no deberfa parangonarse con el valor desinteresado. Por mi parte, nunca admiraré lo mismo a Vicente Pastor
que al General Prim.
Aparte de estos distingos, a muchos españoles nos abochorna y molesta el esplendor d,•l
arte taurino y aun la barbárie de las corridas
de toros por sf mismas. De ahl' los taurótobo~,
que a veces
tienen su
mérito
también.
Eugenio Noel, hablando pestes del toreo &lt;!ll
Triana, no exponía menos el pellejo que ttn
espada trianero a la hora de clavar el estoque.
Creo mil veces preferible ,la neuuralidad Y,
cuando a uno no le gustan los toros, limitarse
'l no ir, que es lo que yo hago.
Pero nuestro buen Ceferino Palencia, el
aplaudido autor de Comediantes )' t01·eros, ha
pretendido escribir una sátira furiosa contra el
taurofilismo. ¡Y, vive Dios, que la ha bilvan¡¡do bien pobremente! Nunca vimos en la escena
nada tan viejo, tan lánguido ni tan candoroso.
No tuvieron que hacer caer el telón los depeudientes del teatro. Se cayó él solo, de puro
aburrido. El maestro Jiménez debió de preverlo cuando escribió la música. Sin duda por ello,
la hizo tan anodina, habiendo demostrado tantas veces que sabe hacerla sugestiva y brillante.
Para los aficionados al toreo, la corrida de
alternativa de Belmonte fué un gran desencanto. Para los que deseamos que la fiesta nacional
deje de ser nacional lo antes posible, el alegato de Ceferino Palencia contra la torería, ha sido un enorme descalabro también.

Cúrese lid. en su
domicilio.

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ALMORRANAS.
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Almorranas alivia instantáneameute. Es un nuevo método completamente limpio. El Ungüento viene
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que han padecido de Hemorroides,
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Elefante, Av. Isabel la Católica 6; y
otras. Consultas por correspondencia, confidenciales y libres de toe.lo
gasto.
MUNYON'S, 63 AND JEFFERSON, PHILADELPHIA, E. U. d ~

CARAMANCHF:T,.

(De "Nuevo Mundo.")

\(==== ====1)

rr~

Del cajón de mi ropero
Pa1·a "El ~luuclo Ilustrado."

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO.

Gaona en un pase de pech o en s u tercero.
migos de antaño, tuvieron que Inclinarse ante
la portentoza maestría del torero más grande
y más completo de cuantos en la actualidad
sortean reses bravas.
Para Gaona no caben sino elogios. No puP.de ponérsele tacha algu.~a, aun cuando quiera
juzgársele con el criterio mlis exigente y descontetadlzo. Restar méritos a las faenas que
realizó el torero de León queda para quien gusta de negar la Ju:. del dfa; porque lo que hizo
en la última corrida fué, sencillamente, un prodigio. Como él toreó el tercer toro, en verda«I,
~si no habíamos visto torear nunca, y es difi-

MARISCALA, 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

~j)

Teléfonos: { ER1cssoN.
MEXICANA,

s3&amp;.
1006.

~==========~

1

El jardf P. de mi casa, con la modestia que le caracteriza, me convidaba a descansar. La tarde, que 1;:,
de dia de fiesta religiosa, está tranquila, a,pacible .....
¡ Qué dulces son las tardes libres
cuando las motiva una fiesta religiosa! La ciudaa, en su mística senectud, tiene la halagadora apariencia
de dormir en un sueño de amor.
El comercio ha cerrado sus pu(:lrtas, y los empleados, libres de sus
cotidianas tareas, no transitan por
las anchas avenidas aumentando el
bullicio; no, en estas tardes, la gente en su generalidad, se recoge en
sus moradas, y la ciudad recuerda
las calles conventuales y solas d,•1
tiempo de Nueva España.
Unos, acompañados de sus autores

favoritos, repasan hojas y bojas toda la tarde; otros se han llevado a
casa a sus íntimos para jugar el dominó al calor del humeante china
y al murmullo de sus tranquilas
charlas; y otros, muy pocos, se han
ido al .Club.
Yo, sin rehuir a la tentación que
me brinda la tarde calmosa, he tirado de la poltrona de largos brazos,
y trayendo a mf un polvoso cajón de
mi ropero, me he puesto a repasarlo,
no por primera vez, pero st ha transcurrido mucho tiempo desde que mis
manos no tocaban esos objetos, miuucias quizá, pero sagrados para mi,
pues me traen remembranzas felices.
El suave y fresco viento, tras c.l•!
filtrarse por las hojas de los frutales,
llega y besa todo mi rostro, y se al"lja, ladrón, con los recuerdos de mi
pasado que van brotando de mi ine;ite cual manantial inagotable.
Cada p.,,pelillo rugoso, cada portador de cariño ronque tropiezan
mis febriles manos en este cajón que
no ha respetado la polilla, me, trae
la historia de un lapso de mi vida
romántica; y todo en conjunto, hasta el mismo cajón, forma para mf
un poema.
Continúo mi labor de desentrañar
cosas idas, y de pronto encuéntrome
e,,. el fondo, algo como una piedra
de forma oval; sa.cúdole el polvo y
resulta ser, ¡quién lo dijera! .....
¡ Un hu eso de mango!
Este tosco objeto, que muchas y
muchas veces besé en el delirio da
mis juveniles ~ños, me recuerda un
amor que tuve en mis mocedades.
Era en un pueblo costeño; en s·1
exterior sencillo, pero lleno de riquezas en su fntima moralidad. Recibía
diariamente la saludable brisa del
mar y los rayos candentes del sol.
Una mozuela de catorce 1&gt;rimaveras era el dulce yugo de mis pensamientos y de mis actos. Ella formaba todo mi encanto, y yo constitula,
al parecer, el encanto de su vida.
Nos amábamos entrañablemente, con
ese afecto rústico y sencillo de los
pueblos acariciadoc por tas rumorosas hondas del mar.
Su padre era un honrado pescador
en grande. Su madre habfa muerto
cuando aün contaba la niña ocho
afios. Vlvfa con su buena Ua Ana,
y m4s por cariño que por eufonfa
la llamaba Tlana
Tlena era un modelo de Vas solteraa. Aunque en un principio se opuso
con la tenacidad de los g ,tos monteces, e. nuestros sencillos amorea, después cedió irremediablemente, como
cede el sold&amp;.do cuando agota el último cartucho.
Dolores, o sea Lola, como llamaban
cariñosamente a mi novia, era unll.
mocetona formida, morena y con
unos ojos más negros que el abismo
del mar, y má.s expansivos y brillantes que la amorosa estrella que guió
a Belem a los Reyes de Oriente.
¡ Oh hermosa Lola! Yo te amaoa
con un cariño puro y grande, arrullado apaciblemente en las frescas
noches de luna y frente al tranquilo
mar.
Cuando te veia sumergir tus desnudos pies en la espuma de las aguas
y subir a una peña azotada por las
olas, y brilando en tu frente morena
la bella luna, parecfas la encanta«la
odina de mis ensueños de princi1ie
enamorado, y entonces, cual rendido
galán, seguía tus huellas para colocarme a tu lado.
Cuando solos en la ribera y sentados en la arena nos contábamos cu1t::'.s de amores, tú semejabas la encantadora sirena de la leyenda, reiua
de las olas.
~
Al ver, celoso, las estrellas que te
miraban y que el mar se acercaba
murmurador, hubiera querido 'lngullirte toda, cual tragabas tü, avara, las ostras sabrosas con que nos
regalaba el bueno del mar.

Los domingos, tú, con tu almidoRECOMENDADA
nada saya de dia festivo, y yo tamPOR MÉDICOS
bién con mi dril de rigor, juntos y
PROMINENTES
devotamente fbamos a la iglesia d.il
pueblo, para ofs misa.
Al verte postrada ante el altar y
en profunda oración, mi corazon se
€Stremecfa emocionado.
¡ Oh dulces dfas de mi infantil primavera! Estáis lejos ya, y ahora c,s
sueño tan sólo como una visión ...
Estos restos de una fruta azucarada que una vez ella saboreó, recuerdan mis amores que pasaron, y
que, obedeciendo a un decreto fatal . . . . no vol verán.
Habfa en el huerto de su casa un
favorito mango. Ella lo cuidaba con
esmero. Un dfa notamos que entre
tupidas hojas crectan juntos dos vástagos de igual parecido.
"Estos los cuidaremos y cuando
maduren serán para nosotros." me
dijo.
A medida que se des1rrollaban y
adquir,rfan soPro!!a-do calor, nue~tros amores se vigorizaban como
influenciados bajo la misma fuerza,
bajo el mismo sol.
Todos los dfas ibamos a verloR,
esperando ingénuamente se operarfa
una rápida transformación.
Llegó al fin el dfa deseado: cortamos, ya en sazón nuestra fnflma cosecha, y con diversidad de otras frutas
nos encaminamos a la playa. La ta:de era fresca, y la brisa suave del
mar, levantaba caprichosamente la
falda de Lola, dejando ver sus pantoDicen de Nueva York que en
rrillas de inocente voluptucsidad.
El sol poniente, que doraba las Long Islar.d ha fallecido, a. la edad
nubes al irse hundiendo en el océ:.i- de ciento cuarenta y nueve años, el
doctor chino Chao-Cho!.
no, semejaba, ante nuestros ojos úe
Este nuevo Matusalén viv:a. d!lsde
adolescentes, una fantástica visión.
hace cincuenta años alejado de s11
Gustamos de las frutas. De los dos
mangos Que culdá.ramos como teso- pafs; pero sin dejar de practicar su,.
ros, y ya única.mente quedaban los CO!"tumbre3 de la tierra donde vi6 la
luz. Fué a los Estados Unidos a conhuesos, que parecfan dos gemelos.
Cosa rara: los recfduos de las de- cultar con algunos de sus colegas «lil
más frutas habíamos Ido arrojando • profesión sobre los achaques que paa la arena, despreocupadamente; pa- decía, y tan bien sentaron los nuero aquellos huesos, sin darnos cuen- vo&amp; aires a 1,us noventa y nueve años
ta de pronto, nos resistimos a deJ,u que decidió acabar sus dfas en América.
caer, como si tuvieran algo nuestro.
Nació en el propio Pekfn el añoYa el sol se habfa ocultado en el
horizonte, y la noche nos cubrfa. con 174 6. Estud 16 en su pafs, paso 1u ego
su velo r.egro y ei¡tr ellado, cuando a Europa para perfeccionar sus esresolvimos volver al pueblo. Todo en tudios y volvlO a China, donde vivió
torno nuestro era silencio y soleda-1. en grande, merced a su fortuna.
Se casó dos veces: la primera a
La monoton:a. de las olas, al chocar
fraternalmente con las pefias, sus los veinte afios, y la segunda a los
clrcuenta: pero no tuvo descendenhermanas, semejaba el eco ténue y
cia.
apagado de una triste serenata....
Hasta los ciento veinticuatro años
Una mirada de Inteligencia absllrvló nuestros Eentldos. Hicimos el hizo vida muy activa. Diez afios descambio de los huesos de mango, en pués lefa su corres&lt;pondencia y los
periódicos.
medio de la Inconsciencia más comAtribu~a 3u longevidad al hecho
pleta. Cupido, el dios que adorábamos,. escanciaba sobre nuestros co- de no haber probado las bebidas alcoh6llcas, ni haber fumado una sola
razones, su carcaj lleno del licor fa.
pipa de opio.
vorito en los banquetes del Olimpo,
Nos juramos amor puro y eterno
al efectuar el eolemne acto del cambio de aquellos prosaicos huesos, investidos, como por mágica varita, de
un crnn valor para nosotros.

·R

PARA

_I.CATARR

SIGhO Y MEDIODE EDAD

Y después que el inmutable dect1no nos Eepar6 como separa el invierno a dos amorosas tortolitas, hemos
vagado pcr rumbos opuestos, pensando yo ei1 ella, y ella. . . . quizá
pensardo en mL
Quizá. también en estos momentos
besa, como yo, en un arrobamiento
de feliz remembranza, el hueso, testigo mudo de aquel juramento.
Pero tal vez, cual vulgar novela,
ella olvidó basta el recuerdo de
nuestros amores, y entonces el hueso de mango, como objeto profano,
ha ido hace muchos años, a donde
van !as cosas que se olvidan ....
Ya decilna la tarde, y yo, rodea«lo
de mis recuerdos, como fantasmas
queridos, guardo una vez más en el
cajón de mi ropero, el hueso de mango.

P. F. llEALY.

�EL )WXDO Il,USTRADO.

"M1 Amante Musa"
Vino a mi estancia mi musa; ral
única enamorada, la única que me
visita en mis Oltlmos dtas; ella sola
me consuela .al des.ahogar mis penas,
inspirándome para vertlr con expresión mis sentimientos.
Vino mi musa; y condolida al n:r
los estragos que la pasión hizo en
mf, murmura:
-¡Pobre artista soñador, la materia casi te abandona, consumida por
el fuego de tu amor. Me seducea, porque tu alma se refleja inmensa, en
tus ojos se ha reconcentrado la es •ocia de tu vida, triste vida, que las
punzantes espinas de tu calvario hirieron cruel y ella se va a escondt'r
refuglAndose en un rincón de tu
cuerpo, tus ojos, que son espejos del
alma y que por eso parece escoger,
para mostrar su desventura, e inspirar la compasión. Pero tu amatl:t
no te compadece, no te comprende!
huye de U, le Inspiran miedo tus
ojos que revelan al dolor eilcerrado
en ellos; a "ella" que es alegre y casquivana, el dolor la espanta y no
mira el fondo de tu alma henchida
de pasión, grande, que envolverla su
alma en Idilio eterno de amor.
Mi mu6a conmovida lloraba.
-¡Pobre e.rtist.a!-me dice;-.\
mt no me asusta la tristeza de esos
ojos que piden amor para uo morir,
(el amor es la vida) ojos suaves que
hablan de sufrimiento resignado. Y
cuando empañadas tus pupilas por
1:i.s lágrimas, me dicen tu bondad Y
cantan las tristezas del amor. ¡ Tas
ojos negros, trist€s, como obscuras
noches que alumbran la tempestad
de las ¡pasiones! ....
-Yo te amo, termina mi musa;
y seré tu compañera fiel, para sentir,
llorar y compartir tus duelos.
JULIO R . GAXDARA.
México, Noviembre de 1913.

'La poca gnna &lt;le ('omer y la repugnancia a la leche, que e3 a menudo
manifestación de neurosis ¡&gt;recoz
en los niños que van a la escuela,
enseña la experiencia. que &amp;e previenen, mejor que de nlogún otro modo, rnedlante una alimentación bien
escogida. El alimento "Kufeke," que
está acreditado desde hace varios de\.erlios, y que se ¡rnede admintstrar en leche, coP cacao, en caldo
de carne, en sopas, con legumbres Y
con otros manjares, lo toman con
gusto todos los niños y hace aumentar e l peso del cuerpo.
Pldase en farmacias y droguerías
el Librito de cocln11. "Kufeke," qne
contiene más de 100 recetas de ::oclna muy acreditadas.

---o--El Sufragio Clt IAS ffllltrt•
El sufragio de las mujeres en Finlandia ha sido vivamente atacado.
Pero como las mujeres han obtenido
el derecho a voto al mismo tiempo
que los hombres, las crttlcas formuladas sobre ciertas leyes allá promulgadas pueden dirlgin,e tanto á 103
hombres como a las mujeres, pues
ba~ta examinar las leyes Qebldas .i
la influencia femenl r&gt;.a, para darse
cuenta exacta del valor de esta influencia en el seno del parlamento.
Entre un millar de leyes propuestas á la Dieta Fl11landena, ciePto sesenta y siete son debidas a la iniatlva de las mujeres. fueron calificadas como "Jey€s femeninas."
Entre ellas, podemos citar:
lo. Una ley que eleva la edad pa.ra el matrimonio de las mujeres tle
quince a diecisiete afios.
2o. Una ley que garantiza el apoyo del Estado á las sociedades que

•tienen por objeto la redención de
las prostitutas.
3o. Una ley que garantiza a las
mujeres el mismo derecho que a los
hombres ante la asistencia legal.
4o. l\fedidas legales destinadas a
la abandonada o pervertida.
5o. Una ley que nombra a una
mujer 1,abia para vigilar cada parroquia con el fin de preve11ir a las mujeres cándidas de alguno3 peligro.,.
60. Una ley cc,'.Cerniente a ui..
subvención del Estado para los almuerzos a les rÍfios pobres en las
escuelas, con la cuál se da un atractivo más a los establecimientos di&gt;
instrucción haciéndolos más amables
a la infancia.
7o. Une ley referente a los castigos contra la crueldad para con los
animales.
Con estas pocas muestras podemos ver que la intervención de las
mujeres en la cosa pública ha tratdo en Finlandia la gran ventaja d.J
llevar el sentimiento filantrópico al
seno de los grupos dirigentes, logrando para él un carácter de derech,, sagrado defendido por los poderl't públicos. ("La Revue.")

Casas baratas.
- ¿ Cuánto renta este piso tercero,
portera?
- Setenta y cinco mil pesos.
- ¡ Sopla!
-Hay ascensor.
-St, ya veo que el ascensor sirve
para subir los alquileres.

E n el teatro.
- Mira, querido, la señora de N ...
aúJl está soberbia; mtrala bien.
-¡Qué ojos! ¡Qué espalda! ¡Qué
cintura! Su aire impone; tiene al.;o
de la Phr)·né antigua.
- St, la antigüedad.

nutoo uso dt los a1tomóollts
dt corrto
El Gobierno bávaro ha ideado an
nuevo uso para los numerosos automóviles empleados por las oficinas de
correos. Gracias al nuevo sistema t-~
disminuye notablen:ente el peligro
de les grandes incv1&lt;11os en las regiones rural€s. En cuanto se declara
un fuego en el pueblo situado a m:,s
de quince kilómetros de la ciudad
mas próxima, el Eervicio de incendios
de ésta engancha las bombas y ..;;
material necesario a los automóviles po3tales y marcha a toda velocidad al lugar del si'llestro. El auxilio
de los automóviles de correos es de
gran lmportarcia para las poblaciones desprovi3tas de buen material da
incendio3, porque sólo las grandes
C'lndades alemanas disponen de material automóvil.
La primera. prueba p ráctica del
sistema se reJlizó hace poco tiemi,o
en Bamberg. Un pueblecito llamado
Walsdort pidió auxilio a la ciudad, e
lnmediatame.'lte salló un automóvil
de correos remolcando uPa bomb:i.
El recorrido se hizo en treinta y cu'ltro minutos, y con la pronta y eficaz
ayurla de la bomba quedó extinguido
en poros minutes un incendio que
probablemente habrfa tomado los caracteres de un gran siniestro, si UI)
se le hubiere atacado a tiempo y con
buenos elementos.

Hé aquí algunas de las observacion es:
"Talones y suelas gastadas por
igual, indican a un hombre enérgico, laborioso, esposo modelo, y si es
mujer, madre admirable.
"Más usado por la parte e:i:t2rior,
denota tendencia a fantásticas aveuturas, esptrltu ardiente, bizarro."
"La mitad de la suela desgastada
&lt;'emuestra en el hombre debilidad
de carácter, y en la mujer, moderitia."
La modestia es el fuerte, o por lo
menos el contrafuerte de las señoras
en "calzología."
"Las botas-dice el doctor-hablan."
¡Ya lo creo, y hasta se rfen!
Hé aqut otras obsen·aciones que
nos parecen completamentarlas y
r,or nuestra cuenta:
Las botas empolvadas Indican que
se ha caminado mucho y fuera de 1:1
población.

Cámaras NETTEL

tas botas bablan
Un doctor alemán pretende haber
descubierto €11 el calzado un lenguaje tan elocuente como el de las flores.
Dime qué calzado llevas-viene a
decir el mochales doctor- y te diré
qué clase de persona eres.

A. ~IADELINE. Av. Veracl'Uz 7.
Apartado 1038.
Pidan caU.logo.

LOS DOS ESPEJOS
Un espejo de superficie perfectamente plana se encontró ron un espej.,:, convexo.
-Eres un insolente- le dijo -al reflejar a la Naturaleza como Jo
haces. Se l"eceslta estar loco para representar a todas las personas con
pan7 a enorme y cabe za y pies minúscu los, cambiando, además, en Hneas curvas todas las rectas.
-Tú eres quien desfigura a la Natu I aleza-contestó e l espejo convexo-; como eres llano, te figuras
Que todo es recto, que todos los árboles son rectos. Te equivocas; los
troncos de los árboles son curvvs.
Eres un espejo embustero.
Empezaban a caldearse los ánimos, cuando pasó un geómetra por
el sitio de la disputa.
·
-Los dos tenéis razón, amigos,-·
les dijo- . Ambos reflejáis los objltos según las leyes de la óptica. Las
imágenes que recibts son una y otra
de una exactitud geométrica. Las dos
son perf~ctas. Un espejo cóncavo reproducirta una Imagen distinta a la
que vosotros reflejá is y tan perfecta
con'o las vuestras La verdadera imagen de la Naturaleza no la conoce
nadie, y bas'.a. es probable que no la
tenga más que en los espejos que la
reflejal'. A1&gt;rended, pues, señores eilpejos, a no reñir, pues no recibfs c.1
mismo reflejo de las cosas.
AX.\TOLE FR.\XCE.

-¡Qué frto ha becho esta noche!
A las tres de la madrugada el terru-,met~o marcaba dos grados bajo cer~,.
-¿A la sombra?

MIERCOLES 3 DE DI C.
GRA"N SORTEO CON
PREMIO MAYOR DE

$ 5·0 ,000
Entero $10.00

Vigesimo 50 cvs.

LUNES Y VIERNES
SORTEOS CON

PREMIO MAYOR DE

$5,000
Entero $ t.00

Décimos$ 0.10

OFICINAS: 5a. de Donceles Núm. 121. MEXICO, D. F.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 22, Noviembre 30</text>
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                <text>México</text>
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                <text>Periódicos</text>
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                <text>Siglo XVIII</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Artistas en la intimidad</name>
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        <name>Cuento Kabileño El Cadi</name>
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        <name>El canal de Panamá</name>
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        <name>El rumor de la seda</name>
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        <name>Templo del Espíritu Santo</name>
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                    <text>��Registrado como artículo de segunda clase el 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso en papel de las Fábricas de San Rafael

=======

====-z=

- - - -- - - - - - - - - - - - - - -- - - - -

El Trabajo de las
Mujeres No Tiene Fin
:, En la mayoría de los casos, ésta es
la pura verdad. Las mujeres trabajan
des-Je por la mañana hasta por la no::ht!,
cocinan, barren, sacuden, van al mercado y regNsan á la casa con mu tit.iJ
de paquetes para proceder luego á preparar las comiJas. Todo esto significa
un desgaste de energías nerviosas las
cualrs el rlelir~do sistema de la mujer
no debe perder.
Pero el trabajo tiene que l:ncer-c
y el cuerpo debe estar en buenu conJición, y para esto las mujeres deben de
tomar, cuand-, &lt;.stán malas,

EL COMPUESTO VEGETAL DE LA
SRA. LYDIA E. PINKHAM
HE AQUI UNA PRUEBA.
Providence, R. l. - " Le escribo para darle cuenta rlel mucho bien que
me ha hecho su medicina y para que otras mujere!" sepa·1 que pueden encontrar ayuua en este remedio. Hace unos tres afü,s estaba sufrien,.•J ;;on
dolores tirantes hacia abajo, menstruacion irregular, constipación y dolores
de cabeza. Estaba muy triste todo el, tiempo. Comeucé á tomar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham, las Píldoras del Hígado y á
usar la Loción Sanativa y al poco tiempo estaba curada y tan bien como
estoy ahora. Tengo una casa de huéspedes y trabajo todo el dia pues yo
soy la que atiendo á los huespedes. Confío en que toda mujer que sufre
pruebe sus remerlios. Sus medicinas hacen esposas y madres felices.'' Sra. ANNA HANSEN, 679 Potter Avenue, Providence, R.I.
Si está Ud, sufriendo al~una de estas enfermedades y dest&gt;n un
consPjo &lt;'Sl)ecial, escriba conftdenclalmente á Lydla F.. Pinkham Medicine r.11., l,ynn, Mass., E. U. de A. Su carta ser:. nbi&lt;'rta, lPida y con•
testada por nna ~cñora 1 considerada estrictamente confidencial.
,¡,,¡,.¡,.¡,+++++++++++~+++++♦ #++

+
+ CALE~DARIO

+

Número 23,

México, Diciembre 7 de 1913.

Año XX.-Tomo 11.

IJ~ LA f:,E:\lA~A

+ Lunes

&lt;!

+

+

8.-La Purísima Concep- -,,
+
ción.
+
&lt;!· Martes 9.-Sta. Leocaclia vi1·gen. +
+ :\liércoles 10.-San Melquiades +
.¡;
Papa.
&lt;!•
+ Jueves lt.-San l)ámaso Papa+
+
confesor.
&lt;§+ Viernes 12.-Nuesu·a Señora de•!+
Guadalupe.
,e,
&lt;!• Sábado 13.-Sta. Lucia vit·gen. +
&lt;!• I&gt;omingo 14.-S. Espiridióu obis- +
&lt;!•
po.
+
~

~

·-·+H&gt;+»#+l'++&lt;!&gt;+&lt;!&gt;'M&gt; t+·!&gt;+-1&gt;&lt;!&gt;&lt;3' •'

Recuerdos de un Médico
Un doctor inglés que durante largos años tuvo a su cargo la sección
"Consultas Médicas" de dos importantes colegas londinenses, acaba de
escribir sus memorias, en extremo
ir.teresantes, como era de suponerse.
Hace mención de consultas singulares que le fueron dirigidas, algunas trágicas, otras graciosas o rldlculas, y entre ellas seleccionamo~
varias en obsequio a nuestros lectores.
El médico en cuestión empieza
por manifestar su extrañeza de q •1e
la gente escriba a un desconocido
circunstancias y detalles que ocultarfa cuidadosamente al facultativo
de la familia. La obse rvación pe•~a
un poco de inocente, ya que las consultas a diarios son generalme11tn
anónimas y que, alejado el peligro
¡l~ qu~ se le conozca, }ps interc;i¡¡adqs

no tienen por qué no explayarae
con la máJs absoluta sinceridad.
Sin insistir mayormente sobre la
frase, tal vez escrita distraldamente, dejaremos la palabra al aludido:
-Una de las cartas que me llegaron era de una joven de 18 años,
seducida, luego abando:1:&gt;.da y qut!,
en un rato de locura babia muerto
a su hijo. El c1 imen no habfa sido
descubie rto; fe habfa atribuido l:'I
fallecimier.to a un accidente y 1~1
justicia EObrFseyó en el a :iunto. P,~ro el remordimi ento acosa a la filicida: "No te d?rm'do desde entonces, csrrib' a. Falvo dos o tres horas
por la noctie. Los médicos dicen que
apenas si nie qued ,n tres meses de
vida, dado mi cslado. Ko se expli&lt;an mi caso y nada pueden hacer.
Jamás les di · é lo que pasa eu mi
conciencia y le ruego a usted que
n:e auxilie, se lo suplico .... "
Pasando a los casor, me'lo3 dol•Jrosos, citaremos l'n párrafo de la
carta ele ur.a maiJre: "Dicen que mi
nena tiene catal€p::ia, pero esto no
puede ser cíe• to, puE"sto que niagún
gato la mordió."
Otra mamá decfa que no entendía
por qué la tarjeta colocada en l .t
cama clel hospital d nnde se asislla
un chico, rezaba: "meningitis tul;erculos1." Esto no puede ser: sé
muy bien que nadie tiel'.e tubos ..,n
la cabeza .... "
Un reumático describe su dol encia:
"Estoy e xpectorando esputos
negros, ¿acaso estarán perdidos lr¡s
pulmones? Siendo as!, mándeme 1111
buen remedio porque toco la cotneta en una banda y me hacen faita
mis pulmones par¡¡, 11oplar ~n e) im;trumento."

Un pedido frecuente, !!asta co:1tarse por doce::ias, es el siguiente:
"S1rvase indicar cómo debo proceder para sacarme un ojo, limpiarlo
y volverlo a colocar en su sitio."
Son muchos los que creen que la
cosa es sencill~sima y al alcaace dl'
todos.
La fe en la eficacia de los especfficos po.pulans sugiere numerosas
preguntas en Cl"anto á la composición del remedio favorito para "hacerlo en casa, lo que re,ultaría mas
barato."
En cambio, no escasean los que
ofrecen en venta una re~eta maravillosa. "Cómprela, se ganará una fo,·tuna, conseguirá gran fama de m-ídico y aumentará el tlraje de su
diario. No le pido más que 5 esterlinas."
En una ocasión, prosigue el ml!dico, me escriben la siguie.•te ep1stola: "Casé con un hombre que ti~ne siete hermanos y n·nguna hermana. Por mi parte tengo cinco hilrmanos y ninguna he rmana. Dfgame
si nuestros hijos serán varon€3 •&gt;
mujeres."
La contestación resultaba dificil...
Otra mujer se largó con esta consulta: "Mi chica tiene ojos azules
muy claros. ¿Cómo puedo hacérselos obscurecer? Odio el azul clarn,
porque asf tenfa los ojos la prime:·a
novia de mi esposo." ¡Picare mundo!
Los corresponsaJeo suelen ser
agradecidos: "Querido doctor: Sus
consejos son muy buenos. La semana pn~xima mata,m os un cochino;
gordo, mande su dirección particular y recibirá morcillas y salchichas."
El médico declinó el ofrecimiento,
pero a Doco Je llegó al dia,rio un pa~tel de h!gado: "Cómalo con confianza, decfa la tarjeta que le acompañaba. Lo confeccionó mi esposa, que
es u.na especialista ."
"Y en verdad que estaba sabrnsfsimo, concluye el médico."

DIRECTORIO
EL )fUNDO ILUSTRADO.
Semanario de actualidades,
Arte y Lite1·atura.

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+

Editado por "El Mundo Ilustra- -E&gt;
do" y "La Semana Ilustra&lt;!&gt;
da," S. A.
+

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~

EDUARDOI.AGUILAR.
JEFE DE REDACCION:
:\IANUEL DE LA TORRE.

+
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&lt;!&gt;

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La libertad es a un pueblo lo que
la brújula a un buque.-Roddgu ~z
Solís (D. Enrique.)
La prensa es el fallo luminoso a
cuya brilante luz se distinguen cla,.a
y distintamente los abismos de 1:i.
si'lla
polfti&lt;''I..- Rod.r-iguez Solís
(H. Enrique.)
Dicen algunos que la nobleza es
una alabanza que proviene de los
merecimientos y antigüedades de lor,
padres; yo digo que la ajena luz 1
nunca te hará claro si la propia uo
ticnes.-Rojas.

La proverbial fidelidad de los antiguos fámulos va oiendo una monP-da ;IJrohibida, cuya circulación no se
permite.-ll.on1ero Lal'l'añaga (don
91·e~o1·io.}

&lt;!&gt;

+
.¡,

&lt;!&gt; DIRECTOR GENERAL Y GE- +
&lt;!&gt;
RENTE:
&lt;i&gt;

PENSAMIENTOS

Cuando el error se introduce tin
las creencias, éstas se purifican con
la sangre, y entonces el patfbulo es
sagrado.-Romc,·o J_arrañaga (don
Gregorio.)

•!•

+

•+

COLABORADORES:
José Juan Tablada.-Lic. Fe_
derico Gamboa.-Lic. Jesús
.\I. Rábago.-Lic. Nemesio García Naranjo.-Lic. Rubén VaIenti.-Lic. Antonio Ramos Pedrueza.
OFICINAS:
5a. de Bucareli, 116.-Apartado H9.-Teléfonos: Mexlcana, 684, Juárez; Ericsson,
1518.
(con Hneas de extensión.)
PTIECIOS DE SUBSCRIPCION
POR TRIMESTRE:
En la Ciudad. . . . . $ 3.00
En los Estados. . . . .
3.75
En el Extranjero.
12.00
Todos los pagos se harán
por adelantado.

NUMEROS SUELTOS:
+ En la CBJpital. ,
, $ 0.30
+ En los Estados. . . .
0.35
+ . En el Extranjero. , .
0.50
+ Atrasados . . . . . . . ,, 0.50
+
Para la publicación de avisos
+ en este periódico, dirigirse a
.;, B. &amp; G. Goetrnhel, Avenida 16 de
+ Septiembre, 26. Sus agentes en
+ Europa, la Société Mutuelle de
+ Publicité, 14 rue de Rouge_
+ mont, (9 e.)

•+ NO

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•

SE DEVUELYEN OnIGI- •S&gt;
NALES.
+
&lt;!&gt;
Toda correspondencia y giros •
• deben remitirse al Director Ge- ,¡,
+ rente GPnPrril
~
~

+•t!&gt;+++++&lt;M&gt;+•+-H•i&gt;++++ ++ ++ ++

�.EL llUNDO lLUSTR:.:AD
=.O.:..:..
· - - - - •- - - - - - - - - - - • - - - - - - - - - -

tt. ~ifümo ri,üsT:itADó.

EL ABISMO
Encontré a mi amigo sentado sobre el malecón que limita la tranquila b2hfa de Guaymas por el lado oriental, con los piés colgantes
sobre la superficie acerada de Jas
aguas. Yo había salido a aspirar el
fresco ambiente de la playa, en una
de esas noches estivales, en que el
mar invita a la soledad contemplativa de sus in2gotable3 misterios
y al enriquecimiento de impresiones
sensitivas ante la solemne majestad
de sus bocetos siempre nuevos.
La noche era obscura, y sobre la
untuosa curvatura de la.s aguas, las
estrellas se retrataban dejando mil
cambiantes. Cerca del m:&gt;.,lecón, las
aguas malas iluminaban de trecho e11
trecho, pareciendo dentro del Uquido, globos infl-imcdcs Y, a ocasiones, un cardumen de lizas. roncadc,res y curbind.S haciendo E-strépito y
alboroto desusados por 'la fosfoN:;cenc1a ae las aguas.
A pocos pasos de mi amigo, sin
haber r.otado su presencia, abstra!do en mia propios pensamientos, me
recreaba mirando les fenómenos
anotados, cuando, de pronto, sirvie11do de fondo la lejan!a del horizonte,
limitado por Los Almagres, perc1bi la silueta de mi amigo., y paso a
paso me acerqué a él poniendo l-1.
mano sobre uno de sus hombros.
Pareció despertar y. sentr pena
por haberlo sacado de su ensimi.;mamiento. Se hallaba en uno de eso3
éxtasis en que el esp!ritu se pone en
plena comui.'.ión con Dios.
-Mira, me dijo, n.ada hay en la
naturaleza que convide a pensar Y 3,
sentir como el mar. Observa la i.!cba de los seres pequeños contra la
rapacidad de los.fuertes; estos peces
que vieneP. huyendo de la voracidad
~'e otros, superiores en fuerza y t!lmaño, tienen el instinto del peligro,
y a la presencia de su enemigo e.;capan despavor idos, muchos de ellos
hasta vararse en la arena. Como
aquéllos, brillan aunque con menos
fulgor; como aquéllos, pueblan 13.s
aguas cumpliendo la eterna misión
de la vida; unas veces caen dentro
de la tarralla o en el anzuelo dtil
pescador; y, cuando asi no sucede, la
intr anquilidad y la zozobra los agrn-

pa manteniéndolos en constante te- perdido el bien supremo: !a
mor, que es disgusto y es pena. A su confianza en si mismos.
vez, en escala descendente, ellos son
Al día siguiente, muy
una amenaza para seres inferiores en
t :::mprano, supe que unos
capacidad y éstos lo son para otros,
pescadores hablan descubasta llegar a los zoofitos.
Asi en nue3tra larga brega por el bierto un ahogado cerca de
mundo: las energfas se de3gastan, la playa. Se creyó que era
má.s en el combate contra los eleun ebrio que habla falseamentos que los demás nos oponen,
que en la creación y desarrollo ue do el paso yendo a caer P-n
sus frutos. ¡Maravilloso organismo el agua y babia pere~1do
el nuestro su.sceptible de todas las sin auxilio.
similaciones para no ser ,encido y
Fui a verlo. Era mi amiquebrantado como frágií vaso de vidrio en los primeros embates! Lo3 go. Aboyado sobre la supe:·que somos capaces de vivir la villa ficie de las aguas sólo tenla
€spiritual, los que hemos nacido en de fuera el rostro: lo3 ojos
superior escala intelectual, llevamos
desmesuradamente abiertos
&lt;'0nsigo un torcedor sempiterno; ne:.
aboga una aspiración jamás satisifl- y clavados en el .azul iafinito como si su postrer miracba · nos 3entimos acogotados en todas' nuestras empresas, por la euvidia da hubiera sido un daruo.
de muchos, por la hostilidad de algu- En los labios, una mueca tle
nos por la indiferencia de todos.
supremo desd&amp;n ....
sonios aerolitos desprendidos del ·)spacio que bajan en ignición alumAm·elio Pérez Peñu.
brando su camino para caer en la
profundidad insondable del m!lr,
apagado por el fuego que en nosotros
arde, por una ley fatal. ...
En lésbicos .amores
¿ Pero el amor . .. ? me aventuré a
Tu juventud exhalas:
Tú tienes sólo brazos;
decir a mi amigo.
YO NECESITO ALAS.
- ¡ Es verda&lt;l ! El amor es el ac&lt;'iTt1s ojos no más miran;
IGN AGIO Bl-t.A \'O.
te que alimenta la lámpara, es el
Yo quiero unos que besen.
motor de la vida, el puente entre és- - - - -10 ----Tus labios no más besan,
ta y la muerte: sólo él es fecundo Y
Yo quiero unos que expresen.
Si por pobre me desprecias
En tu alma no hay alturas;
sólo él es inagotable. Como las el.Digo que tienes razón: .
Yo quiero alguna cumbre.
trellas en el diáfano firmamento se
Yo desprecio a muchos neos
Tu fuego sólo quema;
sostienen por la ley de gravitació:i., yo quiero uno que alumbre.
Por por pobres de corazón.
los hombres alientan por e l amor.
He ah1 precisamente una vida sin obj e;to..... .
-¿Cuál?
-La mia. He amado con toda la
intensidad de mi sangre Y de mis
nervios; con toda la fiereza indomable de m carácter. ¿ Ves este cerillo
que enciendo? Se ha consu.mido calciná.I'.dome la ,piel . . . . as1 tué mi
amor.
No Inten té convencerlo, persuadirlo ni aun disuadirlo de la
idea que adiviné laUa en
su cer ebro - ¿Par a qué?hombres como m i amigo,
son e3toicos en sus resoluciones y sus p:ilabras tienen la fuerza de
convicGRA N :soRTEO CON
ción de una sentencia.
PREMI O MAYOR DE
Me alejé apesarado. Me
babia asomado a l pecho rl.e
un hombre y había visLo
una oquedad siniestr a.
En aquel estado de conw;:iencia sólo podria entr ar
la mirada salvador a de una
Entero $2.00
Vigésimo 10 cvs .
mujer alumbrando sus tinieblas con la l uz de s us
ojos.
Aquena •confidencia -era
una parte de su soliloquio,
durante el cual lo sorpreudL Era la confidencia de uno
SORTEOS CON PREMIO MAYOR DE
de esos seres tristel!, huraños, decepcionados, agónicos, cuyo conocimiento casual deja una amarga hu-elh,
en el ánimo y que, sin emEntero$ 1.00
Décimos $ 0 .10
bargo, atraen y fascinan;

El arte dramático tan decaldo en;.:"
nosotros, desgraciadamente, ha. encontrado como único refugio desde tiempo atrús
el Teatro Mexicano, en el cual ba·.i venido actuando periódicamente y siempre
con éxito las compa.ñlas de Virgina F;ibregas, Juan Balaguer y Villegas-Coss.
Concluidos_los trabajo•s de ésta última después de dieciseis imeses de fructuosa campaña durante la cual hemos visto estrenarse ah1 las más celebradas obras
francesas,
españolas y mexicanas, el
aplaudido actor Joaqu1n Coss, aprovecba!'.ldo algunos elementos del cuadro .artrsti'!o
que con acierto indiscutible venía dirigiendo, reforzado con nuevos y prestigiados a:·tistas, se propone recoger el pabellón ,del
arte y mantenerlo enhiesto emprendiendo
una nueva campaña en la que ha de estimularse grandemente la producción nacional de autores y artistas.
El plan que para el efecto se ha formado es muy vasto y abunda • en buenos
propósitos que ojalá. se veau cumplidos,
pues comprende: concu.rsos ue obras nacionales y presentació11. de artistas meJ&gt;.icanos, ademá.s de proporcionar a lvs
alumnos de la clase de declamación uol
Conservatorio Nacional la ocasióu de ):ta.cer sus prácticas teatrales bajo la dirección del actor Coss.
La nueva compañia inaugurará. sus trabajos el domingo 7 del corriente con el
sensacional drama ce Sardou "Fedora."
Como elemento principalisimo del nuevo
cuadro dramático figura la notable p~·imer a actriz mexicana Maria del Carm&lt;'n
MarUnez, una de nuestras má.s legitima.,
glorias 1,.acio11.ales que ha conquistado
grandes t r iunfos en los principales teh.tros de la República y del extranjero. En
esta plana presentamos además de las figuras principales del cuadro: Joaqu1n Coss
y Carmen MarUnez a lo:, artistaG Rosa
Castillo, Emilia del Castillo, Emilia Oiazo, Matilde Cires, Ricardo Mutio, Angélica Mé11.dez, Co-i1~uelo Segarra, Elisa Asperó, Concepción J urado, Mercedes Navarro y Eduardo Rugama.
"Fedor a" la obra de debut es una de
las más grandes y celebradas creacion~s
de Marra d-el Car men.

NO ERES TU

MIERCOLES 10 DE DIC.

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LUNES Y VIERNES

$ 5.000

uno de esos derrotados en
h batalla diaria porque hail

OFICINAS: 5a. de Donceles Núm. 121. MEXICO, D. F

NAPO ~EON V ROCHEFORT
Uno de los documentos má.s int&lt;·resantes publicados con ocasión de
la muerte de E nrique Rocbefort, es
un?. carta inédi ta enviada por el
libelista a su editor, negá.ndose a
recoger en un volúmen las diatribas que escribiera aquél contra Napoleón 111.
En un articulo de P. Croci, publicado en el "Corriere della Sara,"
se explica cómo Rocbefort, Victvr
Huso y cuantos poetas y polemisL.u;
volcaron sus odios sobre Napoleó:1
III, tenian donde hacer hincapié
sir. falsear gran cosa los hecho:i.
Qnien logra demostrarlo con documentos inéditos y poderosos es Rector Freischmann,. en su libro "N.-tpoleón 111 y las mu jeres."

Napoleón era un mujeriego !IDP"nitente y no sabia ocultarlo.
El conde d'Orsay fué quién ic
había presentado en Londres a mi1'3
Howard, o Elisabeta Herriot, la bella cortesana que le acompañó a
Parls, dando origen a que los libelistas se excedieran a s1 mif:,:nos.
Miss Howard no pudo resistir n
l?, tentación de exhibirse; quería
que se dijera del pr1ncipe que hablase tra1do a Parfs el más bermorn caballo y la espléndida mujer del
Reino Unido.
A Napoleón le costó miss Howard
cinco millones y medio.
Otro tanto le di6 a la esposa Je
uno de los diplomáticos más notables del "segundo illlJ)erio."
Con todas las mujeres se mo:;traba esplé!ldido, repartiendo millones
y Utulos nobiliarios. Sólo a la n&lt;'.•

ro!n'1 de su prin:era novela sentimental, una discipula de Rossini la
dejó morir en la miseria, limitándose a pagar los funerales.
El medio halagüeño
que la ignorancia.

ciega

más

La j usticia sólo es mala cuando
los hombres agregan su maldad al
administrarla.
En el peor abismo que podemos
caer es en la jur isdicción de un
hombre de mal cor azón .

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La Historia Maravillosa de un
con~cua,lo a muerte
Hace algunos meses que el gobierno inglés indultó a un hombre qu(;,
seguramente, constituye un caso único en los anales de la j ustlcia. Como
que el tal se ha visto tres veces en
el patfbulo en un mismo dla y de las
tres ha p;,.Jido vivo. Los detall€8 &lt;IP
su historia son tan extraordinarlori,
que a no haber ocurrido en nuestros dras, ;;e los creerla flccil&gt;n da un
,,ovelista.
CO)l0 OCURRIO EL CRDIE'.li'

En la madrugada del 15 de noviembre de 1884 la servidumbre de
:\Iiss Keyes, una señora soltera c;ue
vlvta en Babbicome (Inglaterra), fué
despertada por un fuerte olor a ci1amusquina que se sentfa en la casa.
Una de las criada3 corrió hacia la3
habitaciones de la sefiora; pero no
1•ncontró en Plla:J mas que al u ..,-ue,.¡¡ero, un :.al Juan Lee, qu~ la invlt;
a c;a!ir de a!H y la condu!o a tr.H"S
del humo. Poco despuls, la doméstica observaba que en la camisa, donde Juan Lee la babfa tocado, hab1 a
manchas de sangre. En el salón di,
la casa se Pilcontró también un I astro sangriento, Y, sigu iéndolo, se h,Llló eu el comedor e l cuerpo de !\JI :;
Keyes, asesinada y rodeada de p-a11r les impr2gnados en aceite, sin duu:L
con el fin de dcs. ruir por el fue~o
todas las huelias del crimen.
Los pocos indicios de que la ju&lt;;ticia podfa disPOner est11.h11n en co.i.tra
de Lee. Este fué juzgado y sentenciado a muerte, fijándose su e jeci.&lt;ión para el lunes 23 de F ebrero de
1885. La horca, que é:Jte es e l paribulo empleado en Inglaterra, se ¡,._
vantó en el patio mismo de la plisión, Y dos minutos antes de las ocho
salió de ésta la fúnebre comiti, :i.
El capellán de la cárcel · llevó •!l
oficio de entierro. se2:ún la costumbre inglesa, y el condenado, cubierto con blanco capuchón, fué atado
al nudo corredizo y colocado sobre
la trampa que al abrirse habla Je
(onducirle a la eternidad. En el momento oportuno. e l vPrd ugo empujó la I a, anca para que ésta se abriera; pero la ral1nca ro funcionó.
Los espe::!adores de la escena ~e
miraron asombrados. Fll verdugo v
sus ayudante1 empezaron a dar patadas Eobre la tabla; pero todo ru,,
inútil; la trampa no se abrla.
UN PATrBULO QUE NO QUIERE
Fl,'XCIONAR.

Entre tanto, Juan Lee perm:mec:a firme y al parecer Inconmovible.
Pasaron seis minutos; la tabla bajó
un poco a fuerza de patadas, pero
hs visagras no fuuciona.ban todavía.
Se qu ltó al reo del cadalso y se c,1pilló e) borde de la trampa, que sin

duda estaba dem:i.siado apretada.
Después se probó a .abrirla y se vió
que funcionaba perfectamente.
Vo!l•ió a coloca~:ie al condenado ,m
Eu sitio, repitió el capellán por segunda vez el oficio de entierro, y el
verdugo volvió a empujar la palanca. Cosa singular: la trampa no b:ijaba. Entonces pasó por los presentes un e3calofl lo de terror. El Gobernador de la cárc~l se puso a paEear por el patio arriba y ábajo como un desesperado, y el capellán sn
rlntió tan impresionado, que si no lo
so3tienen hubiera caldo de3vanecido.
En cuanto al reo, parecla encontrarse en estado cataléptico; no pronunciaba ni una palabra y miraba al
cadalso con ojos de loco. Se le qui'ó
,de alH y se le volvió a llevar a st.
celda, do·,,.de se le tuvo encerrado
rnos cuantos minutos.
Pasados estos momentos, y dt&gt;spuls de convencerse las autoridaá•'S
de la cárcel de que la horca y la
trampa funcionaban sin ninguila Jiflcultad, se sacó otra. nz al 1&gt;atio a
J uan Lee, y por tercera vez se ¡ .,
sc,metió a la. pena !mpuesta 1&gt;&lt;&gt;r el
tribunal.
8.\L\'Al:O l'OR TERCERA \ 'EZ.

Lo que ocurrió entonce3 raya e:1
lo lnveroslmil. No bien habla acabado el capellán de reci:ar otra vPz
el fúnebre oficio, cuando el verdu;;o
empujó con fuerza la palai1ca. Oyóse
L 1.1 g, an ruido, como :;i se hub:o&gt;re abierto la t 1ampa. . . . y los pr,'sentes vieron co,1 espanto que la tu1,la segula en su sitio, sin bajar siquiera un centfmetro. El capellán s&lt;&gt;
interpuso entonces; tres veces se habla qt•erido quitar la vida a aquPI
hombre y tres veces, de un moio
providencial, la justicia huma,•a &amp;e
vela burlada. Bastaba ya; el reo
r ,é llevado otra vez a su celda, y !:le
escribió al Ministro de Gobernación
para que decidiese de tan extraño
a.-;unto. El alto personal de la cárcel in:erpuao toda su influ e ncia 11nra que se le conmutase la pena.
nespué~ de todo, el desd ichado habla sufrido más qu e en aquella tripl~
imprc-sión.
Y ahora viene otra de 12s cosas
eI' rañas de este suced ido. Hablando con su capellán , Juan Lee reflrij
q•·e la no: he antes del 23 de Febrero babia soñado que trataban de
a " orcarlo y que no podlan porque
el ap2rato de muerte no funcioilaba.
s;r Williams Harcout. a la sazon
MlniEtro de Gobernación, atendió la
s?lic;t1·d e indu'tó a Lee, conmutándole la pena ce muerte por la ,le
cadena perpetua. Después de m is
de veinte afios, un segundo indulto
le ha co·,,.cedido la llbertad.-)1. Jonc&gt;s

€$l4dón Hdiográfica dtntro
dt una 191(sla
El conocido padre G. Alfaill, •lirector del observatorio de Florencia, ha emprendido, por consejo J.!
Marconi, unos ensayos muy curroE0S con objeto de averiguar cónH&gt;
funcionará una estación de telegraHa. sii\ hilos encerrada por completo dentro de un monumeno arquitectónico.
Para esto ha suspendido una antena de tres hilos de la cúpula de
la iglesia de Santa Marta dei Fio1 i,
en la citada ciudad de Florencia.
1 O'.; tres hilos descie•,,den oblicuamente para reunirse a cuatro metros del suelo junto a una de las ,•olumnas, partier.do desde alll un hilo único que pone en comunicaciú~1
con los aparatos receptores.
La toma de tierra se halla también en el interior de la Iglesia, utilizando para ello uno de los conductores del pararrayos, que se sumerge en un pozo alojado en uno de los
muros laterales. De este modo, ninguna porción de la instalación radiotelegráfica se halla en la partP
exterior de la Iglesia.
Apenas montada esta instalación
e1~ la noche del 2 al 3 del me, ,le
Junio tíltimo, se percibieron en ella
la!: señales correspo·,1d lentes a la '.;
ordas atmosféricas de una tempes1acl lejana.
Un poco más tarde pudieron olrse perfectamente los radiotelegramas nocturnos de la torre Eiffel Y
los despachos emitidos desde Madrid y Tolón.
Se debe notar que la cúp11la lle
la iglesia se halla provista de par.,rrayos formando una especie de C"l.ia metAllca en comunicación con h
tierra, y, por lo tanto, interceptando seguramente una parte de la
Pnergla de las ondas hertzianas. A
p€sar de esto, los aparatos rece1&gt;10r€s de la estación am insta lada aC"Jsan bastante bien, como hemos dicho, la r ecepción de señales muy lejanas.
Desnués de los primeros ensayos.
el padre Alfan! aumentó hasta 14 O
metros la longitud de la anten.i..
¡,ro•ongando ésta. hasta muy cerca
·~ la puerta principal de la lglesill.
AsI, dura~te e l dfa, recibirá fácilmente las comunicaciones de l9s
e&lt;:taciones italianas en Cottano y J3
f'cntorelle y atín las de Tripoli, pPro
no las de la torre Elffel, a cau~a.
probablemente, del e fecto bien conocido, aunque ·,,o explicado, ejer.:ido por la luz solar sobre las radiaclones eléctricas.

tos catorct ,rrorts dt ta vida

Los catorce err res de la vida
son, segúP ha dicho tílt!mamente
e n el Bartholomew Club, de Londres, el juez Rentaul, los s iguientes:
Pretender reconocer por nosotros
ir.isn:os un tipo para r econocer PI
bien y e l mal y esperar que todo el
mundo se conforme co·,1 él.
Tratar de medir les placeres ,ln
lo:i otros por lo:1 nuestros.
Esperar la uniformidad de opiniGn en este mundo.
Ill•.scar el juicio y la experienrla
en la juventud.
Tratar de igualar las disposlclones de todo el mundo.
No sdmltir las tonterlas sin valor.
Buscar la perfección en n11estr::.s
r r olas acciones.
Molestarnos a nosotros miimos y
Extracto com;,uesto vejeta\ Arvelina, •S gramos;
a los demll.s por cau-sas que no p11eJar:ibe compuesto de hlpolosfitos,
4S gramos;
t'en remediarse.
)ar:ibe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
No prestar ayuda a todo aquel que
Cómprense e-tos ingredientes en cualquier
la necesite.
Dotica, mézdelos cada uno en su propia casa Y
No hacer concesiones a las debilitomese una cucharadita después de cada comida
dades d el prójimo.
y a 1 aros tarse.

RECETA PARA EL REUMATISMO.

NeauaeNCIA FATAL.

U na tremenda mayoría de lo!!
males en este mund.&gt; proviene de
mera negligencia. L:is peores enfermedades que sufrimos, aquellas que acarrean la muerte, penetran en nosotros sin que lo advirtamos. U na heri&lt;l.a qu3 sangra ó
un repentino c!o!or agudo nos
hacen co1Ter en busca de un alivio
inmediato. Pero la p esadez do
cabeza, pérdida del apetito, b-istcza y depre3ión sin causa especial,
¿por qué nos hemos de preocupar
por nada de eso ? Seguramente
que se disiparán esas cosas, y uno
se encontrará. bien otra vez. No
encontrando oposicivn y comprendido sólo á medir.s, el desarreglo se propago. h::.3ta, que
llega á. convertirse en una afeccin local or6 :Laica., difícil de
curar; en enfermedades manteni:las pnr alguna condición extenuante d el sistema n ervioso, 6
en alguna forma de d ebilidad que
p :&gt;co . á poco consume la vida.
Eso puede evitarse u sando la

PREPARACION de WAMPOLE
la cual, al fortalecer, limpia segura y r {~pidamente la sangre de
su peso mortal, e stimula el apetito, pone el aparato digestivo en
plena acción, y pronto renueva
todas las cosas. Pero no hay que
descuidarse á uno mismo por más
tiempo, no hay que confia r en lo.
su erte. E ste eficaz r emedio es
tau sabroso como la miel y contiene una solución de un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
con Jara.be de Hipofosfitos Compuesto, y Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. El Dr. J. Valenzuela., Miembro da las Facultadco
d s MP-HCo y París, dice : " L:1
Preparación de Wampole tiene la
ventaja de ser tan inocente como
103 niilos, para quienes estú destin:icfa, los que la acoptan con buena voluntad. " - No puedo fall&amp;r
y obr a d esde la primera dosis. ~ 1il
deseng:i.ño es imposible. De venta. en las D-:-o:-:nerias y Boticas.

Ccnsiderar algo imposible, por el
simple hecho de qu:.- n:i podemos llacerlo nosotros.
Creer solamente lo que nueatra e&lt;scasa. intelige:icia puede com1&gt;Nmder.
Es'.imular al 1&gt;úblico por SL'.s cualidades ex'.erlores cuando es lo int~rior lo c;ue hace al hombre.
La prosa de los negccioz.

l::n Uo, ylsitando el estudio de un
sobrino suyo, pintor:
-¿Cómo? ¿Treinta mn pesetas te
han darlo por tu último cuadro?
-SI, tlo.
- Pue3 chico, e"ltonces ya tien'.!::;
lo bastaitte para que te dejes de pinturas, Y te ocupes de negocios formalea.

+++

Consejo paternal.
-Mira, hijo mto; una novia, Pltra que sea perfectamente Ideal, tiene que tener dos cualidades.
-¿Que son ... ?
-La primera, que sea tan bonita
Ql'e pueda uno casarse COI' ella aunque no tenga dinero, y la segunda,
que debe ser tan rica que te decidas a casarte aunque ~ea horribl•?mente fea.

Registrado como artículo de segunda c lase el 3 de Noviembre de 1894.-lmpreao en papel de las Fábricas de San Rafael,

Año XX. -Tomo 11.

México, Diciembre 7 de 1913.

-----------------

•

Número 23-

�1
CRONICA SEMANA L D E

EL "BARBISON"-- MEXICANO
.

'

Sobre las riberas del Canal de Santanita ogaño aliñado y urbanizado, antaño escenario donde derrochaball. sus gracias las "chinas" de la
"Musa Callejera," a un paso del canal cuya_s
aguas color de carey esmaltan en zigzags verticales los reflejos e:;maragdinos de 103 árboles,
se encuentra un sitio que ennoblece aquellos parajes que con el tiempo ilu3trará ese teatro profano de los regocijos plebeyos Y de las verbtlnas de la gente del bronce.
Ali! se encuentra el "Barbison" mexicano o
"l "Fontainebleau" si ustedes quieren .... Pero
;nte to ·o ¿qué significan en este caso Barbisoa
y Fontainebleau? El lector no tiene la !·igurosa obligación de saberlo, pero sr el crom3ta d:!
explicárselos. Esos dos nombres eon los de dos
sitios agrest€s y Gelvá.ticos adonde dos grupos
de pintore3 franceses fueron como a una castalia
de aguas fecundas y purtsimas para ?ncontrar
la inspiración perdida entre los estériles amaneramientos de la escuela oficial, para un~ir
su genio con la savia impoluta de los v1eJOS
árboles y purificarlo con las aguas vfrgenes de
los manantiales escondidos.
A la selva de Fontainebleau acudieron Rou8seau, Dfaz y Millet y a Barbison, Corot, Troyon Dupré y Millet mismo con los anteriores
y t¿dos ellos de su fntimo contacto con la naturaleza sa::aron una obra maravillosa, un nombre que hoy llena el mundo con su gloria v
además la rehabilitación del arte degenerado
entre los preceptos y los convencioüa.lismos que
se llamaban clásicos y académicos, pero que nada eran en verdad mlls que el más mon3truosJ
sistema para atrofiar el talento individual, falsear la verdad y renegar de la naturaleza et~rnamente inspiradora.
Las páginas más glorio= de la pintura de
paisaje moderna surgieron de Fontaineblea~ Y
Barbison con las obras de aquellos ermitas
del Arte y para bien de la Belleza, esas obrat;
sustituyeron al paisaje clásico, a la roca teatral al árbol heróico bajo cuyo follaje de perejil
tenr~n que figurar necesariamente el gesto trágico de Homero, o la furia del Atride o los remilgados pastores de Virgilio-si el paisaje no
tenfa una reminiscen'cia clásica, no era noble,
y si no era noble, no era tampoco digno de ser
pintado por aquellos artistas bachilleres y doLtos en hu.manida.des que precedieron a Corot Y
Millet y cuyos nombres .por fortuna, se han olvidado o se conservan irrisoriamente como el
de Valenciennes ....
Pues bien, lo que Fontainebleau y Barbison
fueron para la pintura francesa, será. para la
mexicana el sitio de que venimos hablando, el
centro de arte dependiente de la Escuela dPBellas Artes que acaba de fundarse, en el sitio
más mexicano y más típico, a orillas del Canal
de la Viga, donde se encuentran los paisajes
más exclusivamente nuestros, animados por los
tipos má.s caracterfsticos de la raza y del pueblo.
Por eso a la entrada de esta nueva Escuela
al aire libre, la mano entusiaiSta y evocadora
de u.no de los jóvenes artistas que am se hospedan, trazó la. palabra que es ya un lema, un.
mote glorioso que habrá de honrar y merecer:
BARBISON .....

Partiendo del Canal, atravesando rústicas
callejuelas llenas de merenderos adonde ·1cs
dfas de verbena se guisan los platillos populares, pasando a la vera de una plazuela donde
se levanta una iglesilla pintada y enyabelgada
que es un encanto de color, se llega por fin a
la puerta de ese jardfn, hoy huerto sellado pa1·a
el culto del arte, inscrito con esa palabra francesa, cuyo único sonido evoca las atmósferas
rubias y nacaradas la eterna pipa del "padre
Corot" y las largas melenas de Millet y quién
sabe qué angustias de la gleba y qué tristezas
de Angelus en agonras crepusculares.
Traspasando la puerta en el jardfn los ro3al,is
ardiendo en flores dan la bienvenida y en torno

1

Jesé Juan 'Cablada
-

de la fuente, en la rotonda central, torsos Y bustos de la escultura célebre sienten estar como
antaño en Grecia o Roma bañados de luz por todas partes en "plein air" y levemente entintados en su 'cruda blancura por los reflejos de los
verdes follajes y del cielo azul .... Y todos esos
ejemplares del "antiguo" que dentro del estudio académico son abominables, ya tienen aqut
un nuevo encanto ... como que los baña el aire
libre y los bruñe de oro vivo el soberano sol .. .
Al fondo del jardfn bajo un amplio corredor
algunos alumnos dirigen a los obreros que coi.cluyen la instalación; más allá, frente a su caballete otro "rapln" en fiebre de trabajo pinta
u!'. ma'izal dorado por el otoño y un fondo d&lt;i
"buejotes" y un girón de cielo por donde ruedan sus volutas oHmpicas las nubes de al,lbastro.
A poco llega el Director de la Academia que
no tiene melen"s, ni lleva camisa sucia ni trae
en los labios a Balt...zar de Ecbave "el Viejc. "-Habla al contrario de Moret y de Sisley,
viste de jerga inglesa, usa guantes Cbamois du
Dent's y el profesor que lo acompaña, también
vestido irreprochablemente a la inglesa, olvida
a Clavé y tiene en los labios a Hokusal. La co11versacióñ es importante y la indumentaria . . ..
también.
¿Por qué quien puede creer que sea árbitro
de belleza u.n artista que usa liendres en la melena y manchas de mole en la pechera de la camisa? Al contrario, el artista maestro de belleza debe dar como elemental ejemplo (S·
pectá'.culo de su propia vida y de su propia persona .... Un señor que no se rasura Y que
huele mal predicando la belleza, hace el mismo
efecto de un ebrio titubeante que predicara la
teillJ}erancia . . ...
Director, profesor y alumnos departen en
"Barbison" con amigable cordialidad. Cuando
los ruumnos sienten lla !superioridad de 1011
maestros no se necesitan los rigores n i las altanerras para conservar la disciplina.....
Del jardfn se pasa al interior de la Escuela
donde los alumnos tienen ya un magnHico salún
para el estudio nocturno, una biblioteca que comienza a instalarse, un salón comedor Y los escritorios.. El baño de regadera, que es diario
y obligatorio (aunque Clavé no lo acostumbrara más que una vez al año) está instalándo;:;'l
también.
Tal es, a grandes raegos, la Escuela al aire
libre, lo que podrfa llamarse el "casco" de la
Escuela.
Pero lo mejor que ésta tiene son los modelos,
que son precisamente los del sistema X ... o las
estampas de Julien que antaño eran copiadas
a punta de lápiz por los desventurados alumnos que asr perdfan la vista sin llegar j amás
al arte. Los modelos de Barbison son de otro
estilo.
Son las albas gloriosas que iluminan el valle y llenan de oro las cumbres de los árboles y
riegan ,sus reflejos eobre el canal por donde
cruzan las grandes y lentas trajinerus colmadas
por !Olí; mosaicos vivos de flores y legumbres ...
Son los tórridos mediodtas vibrantes de color
y de l uz, llenos por la vida del pueblo Que corre
como una pintoresca maravilla por calles y calzadas.
8-0n los crepúsculos que tienden le larga sombra de los huejotes ribereños y entintan de oro
y de pú:pura las cumbres heladas de los "olcanes.
Son las noches de luna, que vuelcan su magia
argentada €obre las aguas sombrtas del canal
dormido. . . . . . Es todo, el ool, la luna, los
Arboles, las flores, la noche, el d!a ..... .
Y con esos modeles, antes proscritos e ignora.dos, y con el ejemplo y el empeño del Director Rambs l\fartfnez y el amor y el entusiasmo
de los alumnos, no es aventurado pred~cir y
desear que pronto sea el Barbison mexicano
émulo del Barbisorr francés.
JOSE JUAN TABLADA.

Las estrellas mostraban sus discos de diamantes
y el cielo su infinita profundidad azul;
el mar en sus espejos movibles Y brlllantes
reflejaba los astros como flores de luz.
El cielo era un zafiro y el golfo una esmeralda,
y tú resplandecfas con tu gentil beldad;
y en tus hombros de reina y en tu crujiente falda.,
la luna desplegaba su túnica imperial.
Ott·ogrupo
de n iños.

Vi tu hermosura de Angel mirH!ca Y radiosa,
pero que parecfa tener algo de adiós;
tu risa era un relámpago de luz color de rosa,
y tus miradas eran un negro resplandor.

oo co~2□ 2□0□ 2□o□ o oc□00 0000a□ 0 o□

~o VIDA SOCIAL

El inefable brillo de tu mirar de estrella
atrara mis ojos, como si fuese imán,
y en el cristal obscuro de tu pupila bell:i.
se reflejaba el cielo y se copiaba el mar.
Emana de los seres Intensamente hermo:ms
algo como un efluvio de mágica atracción:
la música de1 agua, los astros l uminosos,
eran un homenaje a tu belleza en flor.
Un faro allá, a lo lejos manchaba de oro el cielo,
y sólo interrumpfa la sublime quietud,
de una blanca gaviota el sosegado vuelo
y la canción sonora del oleaje azul.
En aquellas tranquilas y vastas soledades,
en aquella infinita y misteriosa paz,
me pareció que andaba, como en el Tiberlades,
Jesús de Galilea sobre el dormido mar.
Bajo el azul y oro palio del firmamento,
y al rayo de tus ojos de opalescente luz,
1,enU como una mezcla de amor y a r robamienw
ante esas tres bellezas: el mar, el cielo y tú!
A bordo del Alfonso XIII.
ADALBERTO A. ESTE\ ºA.

Las Arañas

Las dos son viej ecitas de Cll.bellera blanca:
la abuela peina plata con hilos de a lgodón,
mientras la,rueca peina lo que la abuela.arrane'\
de la florida espuma del Hmpido vellón.

Son las dos compañeras: la pareja que vda
los sueños patriarcales del inviolable bogar:
si la rueca se duerme la despierta la abuela,
la acaricia, la anima:-"¡A t•odar ... a 1·odar!''
Si la abuela flojea, es quien habla la rueca,
cariñosa y aguda, con su voz de mujer;
y la abuela que sueña, avinagra una mueca
v o:1edece a la rueca:-A mover ... a move1·!"
Cuando tose la abuela, gime la rueda vieja.... .
Y se dicen sus penas.... Y charlan su dolor ... .
Y se consuelan ambas.... y prolongan su queja
para tener motivos de prolongar su amor.....

..................

•'•

................... .

Hoy que vuelvo "hecho un hombre" a la casa
(paterna
son las mismas arañas; que tejen su tejer ....
No ·ba cambiado ninguna su costumbre fraterna:
-"¡A rodar ... a r0&lt;la1·!"
-"¡A 1nove1·. . . n Iuo, ,e,· ! "

CARLOS SCHAEFER GALLO

!
o

00 □ 0□0□0□0□0□0□000□c □o□~□o□ c□

G1·upo de n iños en traje de fantasía que
asistió a la ICenness ele Tlál pam .
UNA I&lt;:ER:)IESSE EN TLALPAM.

El domingo último tuvo efecto en el Parque
del Calvario en la vecina población de Tlálpam
una brillaDte kermesse que estuvo muy concurrida asistiendo las sef.oritas má3 distinguidas de la localidad.
Los PU€3tos engalanados prese,uaban un aspecto muy bello, y en ellos
\·i:nos a las señoritas de Agüeros,
Pontor.es, Peña, Lascuráin, y Serrano. Y entre la concurrencia estaban
las señoritas Isabel y Luz Marra de
Lupe y Paz Bue~•.abad; Concepción
Garay, Julia, Elena y 'l'eresa Vázqu.~z.
Pontones, Angela Agüeros, Elena.
Walker y Catalina Lavrn y otras muchas que se e3capan a la memoria, y
que dieron realce a la fiesta, esmallá.ndola cot:l su elega,cia y hermosura.
Un grupo de niños en traje de fa,:tasfa recreaban la vista con sus infa:1tie::; encantos, y como el tiempo fué
delicioso, nada nubo qP.e pedir, para
que la:s horas se deslizaran placente- ·

:)t11t1·ünonio Bravo-S1111sonba.
ma elegancia luciendo ricos encajes y fuervn '
padrinos en el acto religioso el señor Ingeniero don Joaqufn Capilla y su di3tinguida esposa, en el momento de la ceremonia de la toma
peranza Alcocer de Capilla firmando el aci:a
de manos; y en la velación, en señor Aniceto
como testigos los señores Lic." Pablo y Miguel
del Rfo y la señora Elena Peralta de del Río
S. l\facedo, el Dr. Antonio Ramrrez del Cas:ipadres de la desposada.
llo, el Ingeniero Joaqufn Capilla, don Angel
Tanto la música como la concurrencia fuePnalta Gastara, don- ,Teodoro Vandenpeere•
ron brillantes, y el conjunto fué de soberbia boon, y don Antonio· EHzaga.
Terminado este acto se sirvió un
.
::::::--.__
suculento banquete, y después tuvo
lngar un concierto muy artrstico tt1-.....
mando parte en él e;,.tre otras personas, la señora Esperanza A. de
Capilla y el barrtono señor José Servfn que cantaron un "dúo" que fué
muy celebrado; y el señor .José Velázquez que en e l piano interpretó
piezas con verdadera macstr!a.

~--~---

,......----====---...::...

En la capilla Sabatiila de Tacubaya tuvo efecto el matrimonio del
señor Eu¡enio Sansoube con la señorita Concepción Bravo, ambos
1&gt;ertenecientes a distin¡,;,1idas familias. El acto fué muy solemne y e l
adorno del templo del mejor gusto;
luciendo la desposada un precioso
traje, modelo de Parrs, que fué ml!y
celebrado, por la3 damas elegantEs
que asistieron a la ceremonia, recibiendo los novios a la terminación
del acto, muchas felicitacione3.
Para la cele bración de este matrimonio tuvo lugar en San AngelInn un banquete que dió el padre
del novio, con motivo de tan fausto
suceso. Alrededor de bien servida
mesa tomaron asiento personas conocidas de la mejor sociedad amigos de la:s familias contrayentes, resultar&gt;.do una amena oonvivialidad, y
habiéndose pronunciado elocuentes
brindis, por la felicidad de los recién
casados.

ras.

~lAT HDlOXIOS.

Fatigada la rueca,-vleja co)llo ~a abuela.como la ab uela tiene reumá.tlco el andar ....
las dos son compañeras: la pareja que vela
los .sueños ¡patriarcales del inviolable bogar.

l\Iatrimonio
Pa1·clo-Carrasco.

La proximidad de l Ci(trre de las
velaciones ba sido motivo de que la:;
parejas amorosas se den prisa par'.!.
contraer nupcias, ct•anto antes, verificándose muchas bodas en los diferentes templos de la capital.
Entre esos matrimo11ios citaremQS
el que tuvo efecto en la Iglesia de
Nuestra Señora de &lt;3cuadalupe de E!
Buen Tono, siendo la novia la seño1•ita AdelaPardo y el novio el señ,JI'
Atenógenes Carrasco Zaniili. Fueron
1&gt;adrinos de manos el notario señor
Enrique Carras,co Zanini, y la señora
Gertrudis P. de Carrasco Zanini y ue
velación el señor Luis Pardo y la señora Adelaida Cortina de Pardo. T.os
novios recibieroP. valiosos regalos .r la
ceremonia estuvo muy concurrida.

La época de las "posadas" se
aproxima y con este motivo lo mismo en las casas r icas que en las de
mediana posisión se hacen preparativos con e l fin de que. época tan
señalada no
pa&amp;e desa,parc!blda.
Ha sido una eota social muy briLarga serta la relación de las famill ante la boda del señor don Rafafl
lias que pudiéramos citar que ya
J. Cardeña con la señorita Victoria Señor ita Luz Yieym, cuya entrada en sociecl11cl se1·á iuotivo de 'Ulla
han "repartido" las noches, según
gi-au
fiesta
que
próximamente
ha
de
tene1·
lugar,
y
a
la
cual
del IUo y Peralta, celebrándoi¡,e la
costumbre, entre sus amistades, paasistid, Jo más distiJJgui&lt;lo de nuest~a a¡•istoc1·acia.
la ceremonia religiosa en la Iglesia
ra que la Navidad no pase desapercibida; y ademá.s, ccinio nota. simpádel Sagrado Corazón de Jesús (Cu-____ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - lonia Juárez.)
tica, se preparan repartos de ropas,
El adorno del templo era de muy buen gus- magnificencia, siendo muy felicitados los uo- juguetes y dulcefJ a los necesitados, según costo , estando compuesto de rosas blancas, las vios en la sacristía, según es costumbre en es- tumbre, cu.ya distribución ba de hacerse por
cuales desde la entrada de la Iglesia atrafan tos casos.
damas distinguidas de nuestra mejor sociedad
por su hermosura y perfume.
El .matrimonio tuvo efecto en la casa del se- que siempre en estos casos acude al socorro del
La desposada vesUa un precioso traje de suñor -1,ffgeniero do:q Joaqutn Capilla y doña Es- pobre, coq su podep:_i~a mu.~ifi&lt;;~ncla.

...\

�[Il1

fiJ ,__
N_UE~S_T_RO_PA_IS_._;E_R_A--,-~R_u_z_._/m
_~
t~ncias con:,iderables, formando grandes planicies Y suavcs lomas, de exuberante vege~aci(\TI
tropical, que van ascendiendo progresivame~1te desde las tierras bajas, hasta la región montañosa cuya altura media es de mil quinient,1s
a cinco mil Piés 30bre el nivel del mar.
Por dondequiera hay bosques vfrgenes de
maderas preciosas y en las ¡,,finitas cuencas
que se forman al unirse las faldas de los montes y las colinas serpeP.tean innumerables arroyos Y ríos caudalcsos surcados constantemente por grandes y pequeñas embarcaciones, que
transportan los variados y ricos productos del
trópico que son tan e:etimados en Europa y América.
Por el fértil Estado se extiende una tupida
red de arroyos y rfos que siguiendo ,su curso ;-.
través de montañosas regiones, se precipita &lt;lb

•
)lattimonio Cal'{leña-Del Río.

Juegos Florales de Covadonga
( Premiada con mención es11ecial.)

EN LA MENAGERlE

Domingo.
Claras 1 isas tintinean
esquileando en el jardln faunesco:
bebé:, que corren y ayas que flamean
ju-.•.to a cada 1&gt;arterre pintoresco.

Gl'ltpo de em,pleados de las Líneas Nacionales y sus familias, después
efectuó el pasado domingo.

De los lomos de indianos elefantes
y de las jiba¡¡ de camellos nubios,
cuelgan como racimos incitantes
rosados niños de cabellos rubios.
Apaciento mis ojos e n las fieras:
osos negros del Atlas, osos blancos
del Bóreas, de Nepal hoscas panteras
e hircanios ti¡;res de nervudos flancos.
Un león de Nomidia, fino y blondo,
de rizoza melena desgreñada,
lanza un rugido i•,ltensamente hondo
y me clava-igneo dardo-su mirada.

clel

banquete

que :;e

Desemba1·que de la pesca de huaucbinango e n e l muelle de Pescado1-es.

U na vista del Pn.rque Juítrez de Veracn1z.

( Fot. Ponciano Flores Pérez. )

Y en ella leo cual en libro abierto:

nostalgia y viudedad sangran su herida ;
¿dónde están los idilios del desierto
que endulzaron las horas de su vida?
Al mirar en las aguas de sus ojos
temblar su pe-.ia, he1 mana de mi pena,
compasivo le amo. . . . y siento antojos
de peinar con mis manos su melena!
J lIAN B. DELGADO.

(Fot. Ponciano Flores Pérez.)
dicha ciud ad ; la estátua de los Héroes e n Orizaba, el Parque de 21 de Mayo en Córdoba y
otros muchos edi ficios que han sido alabados
,por extranjeros inteligentee y acostumbrados a
, e r buenas ciudades.
Veracruz tiene siempre la animación propia
de !os puertos en que llegan muchos barcos a
diario, y el trato amable de sus habitantes y la
hermosura de sus mujeres, hacen deliciosa la
vida en tan importante ciudad mexicana.

Presentamc::; uu as pequeñas fotograrras •le
Veracruz, de a lgo Upico de sus costumbres, en
nuestro propósito de marcar siempre la not:i.
mexicana a EL MUNDO ILUSTRADO no solamente en los sucesos más imp_ortante3, sino también en lo que toca a los Estados.
Si e n Veracruz se exceptúan los lugares e,,
que las sierras y las montañas, atrevidamente
descienden hasta bañarse en las espumas del
Golfo, las playas se dilatan Internándose a diri·

Parls.
U na escena e n tiempos de lluvia eu Ve rac,•uz.

EL SALUDO DE AYER., Y HOY

(Fot. Ponciano Flores Pérez.)

U n buque at.J•acando e n e l muelle.

E.alto en salto, de cascada en cascada, o se:pean arrogantes y caudalosos, embelleciendo y
fertilizando extensas comarcas que aprovechan
además las hermosas y fe.é!undas arterias en la
navegación. En todas las lagunas y rfos abu ndan extraordinariamente las clases más variadas de peces, moluscos, anfibios, que pueden ser
oca.sión de formarse compañias fuertes para explotar esa riqueza.
El e dificio de Correos, la Di rección de Faros,
la Alameda, la calle de la Indepe ndencia, ul
magnU\co puerto, su hermoso comercio, hace·n
de la ciudad de Veracruz un encanto para e l
viajero que la visita. Y en todo el Estado en general recordamos como digno de admirarse el
Palacio de Gobierno en .Jalapa; el salón de actos del Colegio Preparatorio y el Parque de

Puente colgante en el Apostncle1·0 de
Vern,·rnz.

-BRTJl\!Il\lfEL
(Por JOSJ~ SANTOS CHOCANO.)

Brummel, maestro insigne d e las genuflexiones
E-n las cortesanías de los áureos salones,
que vivió hilando sueños a los pies de las dan:as,
guardaba en su gaveta, cual preciados blasones,
pañuelos de batista con regios monogramas,
sortijas principescas, abanicos ducales
y cartas con coroPas sobre las iniciales.

\ 'iejo saluüo ciue ha pasado de mo&lt;la, que fu(i mur e legante ayer. Se ap1·et.al&gt;a l a. mano a la altu1•a ele l a naJ•iz.-E l corl'ecto saludo de nm,:stra épo,·.a.

Una vez, cierto osado bibliófilo-de aquellos
que cotizan y explotan J.a hiel de un corazón,
s!empre que esté vaciada dentro de moldes bellos,
sm Yer cuán dolorosos los moldes bellos sonllegó a él ; y, atisbando la nostalgia vacra,
de sus arcas sin oro, se engr ió en su osadla,
y, basta veinte millares de monedas en una
bolsa de fina seda púsole ante los ojos:
guerra hacer un libro de cartas ... La fortuna
cu cambio de unos cuantos inútiles despojoo!
Entonces, e l ya viejo galanteador, que acaso
tal día en sus manteles bailó el manjar escaso
y no tuvo siquiera vino para su vaso,
se iluminó un Instante de nerviosa a legría;
hurgó la llave; Y, luego,

sacó de su gaveta las cartas que tenra,
m iró la estufa p r lxima .... y las echó en el fuego.
Brummel, macs ~ro amado, que tu vida puliste
cual se pule una joya, ¡qué gesto e l qu e tuvi:Jte!
Á la riqueza alegre se impuso e l amor triste .... ,
No las cenas vibrantes de las noches festivas
en que, pálidamente tras e.e las libaciones,
se te quedaban viendo las damas pensativas;
no el vino de Champaña, n i las ostras .de Ostende,
los dorados faisanes, los I osados salmones,
el placer que s-::i embriaga y el amor que se vende;
no el frufrú de las faldas en los tibios salones,
y las parejas danzaG, locamente a los sr _
de la orquesta, en que, al aire de las ini
se agitan las me!euas de los músicos v:
no la fauBta earroza, que par ece que ru-eda
esplináticamente por la blanda alameda;
no los palcos floridos d e elegancia sensual,
acolchados y amables como estuches de sed:a;
no la orquldea angustiada que decora el ojal
ni el monóculo frágil de inso'.ente cristal:
'
nada vale a tus ojos, nada puede valer

,...,_n

�-

.

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..

La Exposición de Trabajos Manuales en la
Escuela "La Corregidora de Querétaro"
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Corregidora de Querétaro," hicieron durante el
año escolar que terminó.
La Directora de este importante plantel, ,señora
Berta Sánchez Mármol de Gabucio, organizó una
lucida fiesta cuyos diversos números fueron m&lt;1y
aplaudidos por la numerosa y selecta concurr.rn .
cla que asistió al acto.
Momentos antes de las diez de la mañana se
presentó el señor Lic. Valenti y empezó la c~remonia en el salón de actos, que se eucuentra
en los altoi, del magntflco edificio de la plaza
de Villamil.
El quinteto Jordá-Rocabruna ejecutó magistralmente una .rapsodia mexicana, obra del primero de estos artistas y que siempre agradará
a nuestros ofdos mexicanos. IDn. seguida, la señora de Gabucio dijo un florido discurso lleno
de miga, en el que explicó y enalteció el papel
que los trabajos manuales tienen én la cultura
femenina, pues este ramo de la instrucción es
un ornato para la señorita acomodada y un medio de vida y bienestar para la que necesita procurarse la vida. Hizo enumeración de los sistemas que se siguen en la Escuela y terminó demostrando la necesidad de que el Gobierno conceda más apoyo aún a tan importante materia.
La señorita Llaca cantó, como ella sabe hacerlo, la divina romanza de Mignon. La hermo5a
.artista queretana confirmó una vez más que ,is
una de las más bellas realidades del arte nacional.
Tres recitaciones por las niñas Gabucio, "La
Corregidora," "A la ciencl.a" y "Las amapolas
rojas;" dos coros, una barcarola y el llama•Jo
"amapolas;" un diálogo de Juan de Dios Ptiz:i.
y el Himno Nacional, completaron el selecto
JHograma.
La ex:posición quedó abierta y diflcilmente podrfa describirse el sinnúmero de maravillas que
&lt;'ontiene y que ponen muy alto la competencia
de las profesoras y la aplicación de las alumnas.
El señor Secretario de Instrucción Pública y
Bellas Artes, Lic. Nemesio Garc!a Naranjo, visitó al d!a siguiente la exposición mostrándose
muy complacido de ella y felicitando, como antes lo habla hecho el Lic. Valenti a la señora Directora y a las profesoras del plantel.
Los salones fueron abiertos al público diariamente hasta el miércoles de 8 a 12 y son dignos de que nuestra sociedad los visite. En nueve de ellos se han colocado los objetos que se
exhiben: en el primero y el segundo se encuentran labores de papel, listón, madera, paja y estambre, elaborados por niñas de cortos años.
El tercer salón se consagró a los vestidos y
llos bajo la dirección de las profesoras Julia Re-

i •

El seño1· Subsecretario ele Instrucción Pública ,, Bellas Artes, con la señora Directoa·a del plantel y un profeso1·
del mismo.

1

Señor Subse,•retai•io, Lic. Rubén Valenti
pr·esidiendo el acto de la inauguración. '
El quinw salón contiene trabajos de Jencer!a
y paragüerfa, admirablemente ejecutados y h,iabrigos; el cuarto a sombreros y adornos; aquechos por alumnas de la profeso-a señorita Luz
Sakar.
En el local siguiente pueden admirarse objetos de galvanoplastta que rivalizan con productos similares extranjeros. Es profesor de esta
nueva rama de instrucción el señor Condone.
Muy de desearse es el que se fomente esie
estudio, pues los productos de la galvanopla:ltra industrial dan un buen rendimiento y us
un negocio que, con poco capital, está al alcance de toda persona trabajadora. El cut•tvo .i':!
este arte nos quitará gran parte de: tributoelevado por cierto-que pagamos a Europa, a
los Estados Unidos y a China y el Japón, pues
no dudamos de que en México puedan hacerse
estatuitas, bajo-relieves y en geueral toda clase
de bronces arUsticos con igual gusto que los
productos extranjeros.
Sigue el salón de pintu,,a, clase a cargo de ta
señorita Barajas y en la que se aplica esta rama del arte a las labores femeniles. La sala próxima llama la atención por los numerosos arUcnlos de exquisito gusto que ah! se ven y que consisten en cerámica, pirograbado y flores artillciales. Son profesoras de estas asignaturas las
señoritas Nájera y Arancivia.
Terminó la exposición con el departamento
de cocina, bajo la dirección de la señorita Amalia Osario, ramo importantísimo en todas las
clases sociales y que en la Escuela de la Corregidora ha merecido especial atención.
En esta clase, se enseña a las alumna::; desole
la fabricación de los platillos más coatosos y
dignos de la mesa de los prói:::eres, hasta el condimento de una comida barata, sana y substanciosa. Las calificaciones más altas y uniform.-'S
correspondieron en los exámenes a esta asignatura, lo que demuestra que la admirable mujer mexicana tiene ií!.clinación verdadera para
todo lo que contribuye a hacer de ella una
bonne menagei·e, no porque esté obligada a S i' I'
su propia cocinera, sino porque comprende que,
para poder ordenar una cosa es necesario saber hacerla.

Una graciosa cocine1·ita.
Alumna que obtuvo el prime1· premio de cocina.

LOS DOMADORES DEL AiRE

•

1

!

+
+
+ ..-++++~talttf +++++ t~++f +++++ M+++++++e~~!i+++++~+~~~1:1®+~+~+€ tel+t2i~®c:1c~+++~♦i~~

tana de Archundia y Beatriz LI. Stávoli y éstos
r,.:rtenecientes a las clases de las protesoras
Esther Castañeda y Ana Johnson.
Mucho llamaron la atención las confecciones
que parecen salidas de los talleres de granoc;;
modistos parisienses.

El dia último de Noviembre, el señor Lic. Rubén Valenti, Subsecretario de Instrucción Pública y Bellas Artes, represeutando al Ministro
del Ramo, inauguró la Exposición de los trabajos manuales que las alumnas de la Escuela "La

Vistoso nfune1·0 de canto en el que tomaron
parte graciosas niñas vestidas de amapolas.

; ~3i~,$iC1t!iC1+ ~4+~!a!i1!4,!,t,cS,s® + + :,+i!1t!3+H~+++++c1++++++++tt+++~ "~ W++~+i+++~++ti

Muy grata impresión ha dejado esta manifostación de nuestro adelanto intelectual que dPm¡¡estra los desvelos que en México se conceden a la instrucción pública, cuyo infatigable
Secretario merece un sincero aplauso.

El explarador alemán, Daniel Meyer Blitz, conocido por sus interesantes obras sobre sus viajes por la colonia alemana en Afrlca, el pafs
llamado Kamerun y tantas veces cómicamente
explotado ¡por la revista F!iegende Blater para
sus historietas de negros y fieras, ha publicado
en una revista berlinesa, hace poco, un interesante relato de sus recientes nuevas andanzas
por aquel pafs salvaje, donde la civilización entra con mucha dificultad.
De ese relato, que tiene sumo valor geográfi,-o y étnico, pues pro:porciona múltiples nuevos
datos sobre la vida de aquellos salvajes y
sobre la tierra en que viven, su fauna y
su flora, tanscribiremos una parte, que si no posee las apuntadas condiciones tiene en camoio
una intensidad dramlitica admirable Y, como ~odo aquello que escribe quien recibió la emoción
del momento trágico, respira la palpitante ansiedad de un instante de prueba y de angustia.
"La noche anterior,-e!!lpieza diciendo el señor Meyer Blitz,-me habla comunicado Hirschbaum, mi segundo, que los negros, que sospechaban la vecindad de un leopardo hacla ue,ns,o, hablan tenido la confirmación de la presen•
cia de la fiera, porque del corral de la granja
experimental hab.ia. desaparecido una oveja y
Juego se hablan encontrado los despojos junto
al arre-yo de la turbina de la luz eléctrica.
"La prese,1cia de un leopardo era, para los
negros, peor que la idea de la peste o cosa asr.
Yo quise organizar una batida para ir en busca
de la fiera y matarla; pero como no contaba con
personal suficiente solicité la ayuda de los negros. Estos, horrorizados ante la idea de que
alguien pudiera atreverse a ir en busca de animal tan bravo, protegido del diablo y car,az de
matar a sus enemigos con la mirada,- ast lo
creen ellos,-no quisieron prestarme concu1·so.
Como yo no dispon!a de elementos, tuve qu•3
permanecer a la espectativa.
"Me hallaba la tarde del siguiente dfa, sentado a la ¡puerta de mi tienda, cuando se mP.
presentó una comisión de negros, guida y presidida por el coloton o gran sacerdote. Despues
de los saludos de usanza, el sacerdote me diio
que, en vista de que todos nos hallábamos bajo
el peligro del asalto posible de la fiera, iba &amp;
proceder, en el sitio donde habla sido !13,l•ada
la oveja muerta, a la ceremonia del talamb'&gt;,
mediante la cual, el mal esp[ritu que habitaba
en el cuerpo del leopardo se transformarla ,m
bueno y el animal desistlrfa de hacerle daño a
nadie, si solemnemente se hacfa, ante los dioses, prome&amp;a de no molestarle.
"Poca fe podfa yo tener en tal ceremonia, p'lro no me o¡puse a ella y promeU presenciarla.
El coloton fué al sitio indicado y sobre un fuego
de brasas, ll)uso un trozo de carne de oveja a chamuscar. Cuando humeaba, lanzando ese acre
olor de la carne quemada, comenzó un largo
discurso, entonado a manera de salmodia, algunas de cuyas frases repetlan los negros que IA
hablan acompañado, realizando una grate.sea caricatura de la letanla que algún misionero l!'S
e nsenara, quién sabe cuando.
"Terminado el canto, comenzó la danza en
torno del fuego. poco a poco, el humo de la carne quemada, nos habla envuelto a todos y los
negros, entusiasmados por la dauza, estaban
mareados casi hasta la inconsciencia.
"Hirschbaum, que estaba a mi lado, contemplando el cuadro, me tocó de pronto el brazo
y me dijo: "ali[ se mueven las ramas. Hay algo." Efectl vamente, con toda precaución, con
esa delicadeza incomparable, propia de los felinos, el leo!J)ardo se abr!a paso entre las ramas y se acercaba, al olor de la carne qu.:mr•.da.
"Casi no tuvimos tiempo de darnos cuenta
de lo que pasaba. El leopardo, de un salto, se
puso junto a la hoguera. El sacerdote fué el
primero que se percató de la presencia del animal y, poniéndose de pie,-pues él no participaba de la danza y sólo la guiaba con su canto.
-intentó correr. Un instante de vacilación por
parte del Ieo¡pardo a quien el fuego impon1a respeto, le permitió escapar. Tras él se encaminó la
fiera.
"La carrera era desigual. El coloton, viejo y
enfermo, no podra ganar en rapidez al felino,
agil!simo, as[ que a los pocos segundos de marcha, el leopardo, encontrando la ocasión propicia, se alzó sobre sus patas traseras y se dispuso a saltar encima del pobre negro.
"En el instante se oyó una detonaciór,. La

E. Helen, ,•encedor ,Je la Copa
l\ficheli11.

F.n~enio Gilbert, rey de la
velocidad.
Preparándose para m. vuelo.

Cada vez resulta más completo el dominio
clel aire por el hombre. En esta lucha de remontarse por las alturas, en este combate singular
entre el hombre osado, y las leyes de la naturaleza que parecen salir al paso del atrevid,),
destrozándole, y produciendo a diario victimas
de todas clases, para que sirvan como esca1·miento a los demás, hay algo grande, poderoso, potente, la voluntad humana que enérgica,
fuerte, dura como el diamante contra los obstáculos, por nada se arredra, en nada se d ~tiene, Y paso a paso va llegando al punto deseado.
Eugenio Gilbert es actualmente uno de esos
héroes de la conquista del espacio, que de uua
manera arriesgada, y por su profundo conoctmiento en la materia, ha conseguido que se le
apellide el "Rey de la Velocidad." Ultimente

verificó un vuelo desde Parrs a Putnitz al N. E.
de Stettin en cinco horas, recorriendo un espacio de 1,050 kilómetros. ·
E. Helen, el triunfador de la Copa Michelín,
está considerado como otro de los que enamorado de !_as dificultades, sabe vencerlas, se arroja con denuedo a la lucha, consiguiendo al fin
y al cabo la victoria. Las condiciones en que
ganó la Copa Michelin fueron de las que h:tnán época en los fastos del "sport," no solamente por el mérito de los luchadores, por el número de los mismos, sino tambi:én por ,lais
enorme3 dificultades dado el tiempo que se h'l.bla señalado para conseguir la victoria. Sin ero- •
bargo, todo fué vencido, y el nombre d€.l trim1fador se ha consignado como stmbolo de arroi'l
y de conocimiento en la navegación aérea.

fiera, herida en el corazón, se detuvo en mita.d
del respingo y cayó exánime. Ante ella, el neg~·o
cayó también desmayado de fatiga y de miedo.
"Cómo supondrá el lector, todo esto pasó en
menos tiempo del que se necesita para contarlo.

Pero, ¿ quién habla sido el que tan a tiempo habla acudido t-, salvar milagrosamente al negro?
Mi ayudante Hirschbaum, que más sereno quP
yo. habla tomado mi wfnchester y realizado su
noble acción.

�¡_ _ _ _
U_N_A_R_E_P_R__E_S_E_N_T_A_C_ION EN ORANGE

-====1=Yl='[f='=9=1=i==c=\.=~='i=S='-=_f=\~=J4='~
=r=~=r=}=i=l"'='f=}=i====•
La suicida rlB LaucarlEs
(SAFO.)

AJU está .... ! D€Sde el peñón gigante
que el Jonio mar enfurecido, azota,
le dice adiós a la natal ribera
y tierno canto de dolor entona.
También el cisne cuando va sintiendo
que cae rendido en la perpetua sombra,
cantando exhala su postrer querella
que es palpitante manantial de notas.
Tras el ligero pabellón de brumas
que albos doseles de celajes forma,
ve de Faon en el confía lejano
surgir la Imagen que ferviente adora.
Y en el rumor del iracuado alisio,
en el de tumbos y vaivenes de ondas,
oye el suspiro que al espacio lleva
la lns_plración de la valie,lte copla;
Es que en la playa que a dejar se
queda. de su alma turbulenta historia,
queda latente del amor la llama,
queda Castalia sollozando sola.
De hirviente espuma los nevados copo3
riegan al aire transparente aljofar,
y se abre ante ella el insondable abismo
que Avidas quieren clausurar laG olas.
De ple en la cumbre, con la frente erguid:i.
la faz severa, la mirada torva,
vuelve la espalda al esplendor de Grecia
y de su mente hasta el recuerdo borra.
De la cascada de flotantes rizos
donde ostentó su majestad la Gloria,
desprende lauros y fragantes flores
que haciendo trizas a la mar arroja.
Tiene un momento que morir le €spanta;
mas dando impulso Irresistible a su obra,
la guzla de oro, por la vez postrera,
con dulces trinos en sus manos llora.
Levanta al cielo los brillantes ojos
dejando que él las armonias recoja
que raudas van, en la extensión desierta,
al corazón de la marina alondra.
En ellas vuelan candenciosos ritmos
que de su pecho enamorado brotan,
que la glacial indiferencia humillan
Y que exaltados sentimientos domaa.
Y a.l desprenderse de la herida cuerda
tan dulces ayes que las brisas roban,
--•"Adiós, egregias impresiones núas .... " ! dice convulsa, en su delirio absorta.
"Atrás ensueños y falaz imagen
de amor estulto que en mi mente flota;
esperanzas que creó la fantasía
y que mata.ron mis pasiones locas ..... ! "
"Atrás cl'eaciones de la mente inquieta
aueños de ayer que ml febril memot·ia
'
llevar no quiere a la salob,·e linfa
que me prepara camarín de con&lt;'has ..... !"
"Atrás los tiempos que rendí homena ¡e
a irradiaciones de color ele aurora
·
que dan vigor al corazón que siente
turbión de lava en sus arterias todas .... ! "
"Tempestades de amor que desca1·ga1 on
el peso enorme de su fuerza tosca
sobre mi débil corazón de niña
que el estertor de sus dolores ahoga:"
"Atrás . ... ! que ya desfallecer me siento ...
mi hálito ya para Juchar se agota..... .
y si mis dioses protección me niegan,
que entre burbujas me la den las ondas ... \"
A.st diciendo, desde la alta cumbre
del promontorio que al viajero asombra,
ae precipita con valor salvaje
al hondo -abismo de rugientes olas .... .. .. . .

El mar parece que Eus iras calma,
que luto viste la empinada roca,
y que el cortejo de la ilustre Safo
ha sido de aves que por ella lloran.
Sobre el cristal en que retrata el cielo
sus blancas nubes de carmtneas orlas,

nada quedó que revelar pudiera
que tumba fué de la infeliz cantora.
Poetiza de estro de vigor altirn,
ciñó de Apolo la brilante aureola;
pero en las luchas del Amor no pudo
salir triu fante conquistando Gloria.
Débil palmer1L sin sostén nacida
quemó el simoun abrasador sus hojas,
y al golpe rudo de fulmíneo rayo
cayó en el trono que le alzó la Historia.
(Orizaba.)

Ultima Nota
J.

¿Poesía .... ? ¡Oh, quien pudiera
de lira empolvada y rota
arrancar ardiente nota
que en el éter se perdiera!
¡Quién un momento tuviera
de sublime inspiración,

POETA MEXICANO

ge, donde puso en escena la tragedia "Sophonisbe" que se estrenó en 1910 por Mlle. NeithBlanc.
La hija de Asdrubal, que es la p1 otagonis~.a
de la obra, ha dado motivo a muchas obras te:itrales, y ha servido de inspiración a escritores

IV.

Juntos el himno y la queja
al espacio volarian
y juntos espirartan
con la briEa que se aleja;
pero hondo tedio no deja
dar con sentlmie"tos idos,
elocuencia a los latidos
de un corazón casi yerto,
donde lentamente han muerto
hasta recuerdos queridos.

v.
Dar no puede el huracán
que enhiesto pinar azota,
el girón de orlas que flota
en las nubes que se van;
ni el diseca.do arrayAn
matices que ya no toma,
ni la floresta el aroma
que dió atractivo a ~us galas,
porque han plegado las a.las
el turpial y la paloma.
IV.

Tras las brumas oscllant€s
que intenta rasgar el noto,
surgen de alcazar ignoto
las estrellas palpitaute3;
¡&gt;ero sus rayos brillantes
se envuelven en la penumbra,
y del crespón que se encumbra
a la extensión dilatada
ni una rAfaga argentada
los densos pliegues alumbra.
Vil.
Pasó ya la Primavera
la edad de ensueños y auroras,
de esperanzas seductoras
y de ilusión lisonjera:
hoy queda la vida austera
de Jo palpable y tangible
de lo que ya no es posible
que seto alguno traspase,
porque no hay fuego que abrase
la materia incombustible.

1
)[]Je. Laute Brun, ele la Comedia Fl'ancesa.

)tlle. Teda1•, del Teatro "Sal'ah Bel'nard,"

El cuadro notable ele la Com_e dia Fra:-cesa suele alguna vez salir de los muros
de su propia casa y llevar un rayo de luz de su
elevado arte a otros sitio3. Ul.timamente lo h:i.
hecho trabajando en el teatro antiguo de Oran-

de nota. La tragedia de Poizat esta perfectamente dese nvuelta y su interés grande hace que
el público la haya celebrado mucho, sobre todo
por la perfecta ejecución de los intérpretei,
sobresaliendo Madame Barlet.

)lJJe. Cnm¡wedou, del Teatro "Uejane."

VIII.

SR. l&lt;,RAXCISCO \'. LARA.

para darle al corazón
todo el aliento perdido,
y un destello desprendido
del sol de la rede nción

Y donde no hay manantiales
de luz qu1:1 la sombra esfuma,
ni copos de leve espuma,
ni horizontes tropicales;
no hay destellos matinales
que le den al pensamiento
la vida y el movimiento
que enaltecen la poesia,
y que llenan de armonia
lo ~ mundos del sentimiento.
IX.
El invierno ha coronado
con nivea gasa el otero
y el sol su rayo postrero
tras el confin ha dejado ....
pero late nte ha quedado
la lira e!llpolvada y rota
que al azul espacio vuela,
aunque hay vendaval que anhela
apagarla cuando brota.

X.
¿Versos ... ? Pasaron los dfas
en que con ferviente anhelo
iban errantes al cielo
suspiros y melodias:
de fugaces alegrias
que disipó el aura leda,
sólo la ceniza queda
como recuerdo precario,
y escombros de algún Santuario
entre la triste arboleda.
III.
¡ Oh, si pudiera cantar!
; Si disfrutara de calma!
¡ Si vida tuviera mi alma
para sentir y soñar .... !
Endechas podrtan brotar,
de mi labio a su albedrto,
con el murmurio del rfo
que cruza el boscaje lento,
Con los sollozos de l viento
y con un turbión bravto.

Empero inútil se empeña
débil óbice que trata
de romper la catarata
que entre juncos se despeña:
el águila siempre es dueña
de sus alas prepotentes,
y a regiones sorprendentes
sube desgarrando brumas,
aunque le quemen las plumas
las atmósferas ardientes.
XI.
Asi al calor de la idea,
sin ligas el pensamiento,
se remonta al firmamento
Y el infinito sondea;
y ni el rayo que flamea
en la den3a inmensidad
le impide la libertad
con que altivo se levanta:
que hay ave que mejor canta
en medio a la tempestad.
(Orlzaba.)

"La m11e1·te de Sophonisbe" escena principª I d el acto V de la tragedia titulada "Sophonisbe" de M, Alfred Poizat.

�1:ª verdad es que en vista del buen éxito ouen1do en la actual temporada de ópera mexi.
cana en el ~e~tro _Arbeu, por el cuadro que ~acabeza la d1stmgu1da artista señora de la Ft:..ga, deberla la empresa realizar un esfuer •o
qu:. tendiera al mejoramiento del conjunto.
de~1mos porque el público ha respondido galantemePte a la simpática y eficaz tentativa de fo..-~ar una compañf:l mexicana de Op~r,a popular, y ha sido un n 6-,
c10 tanto arUstico como de taquilla
e ,El domingo ú 1 timo qu hº
·
Espinosa-prime~- pre'mio ede l~~n:: e~e~rcla señorita_ Marí~ Luisa
con el papel de Amneris en .. fo ,,
onservatono Nacional-

t

Ln

~~~
~~r~!. ~!~~~!: Yr~~~~u:ª~;;{~~ ~; ~fr(~~c~t~ª:sc~:tc~~fii:~;
a ella, en particu ar)
h 1
u an e _porqtte uos referimos

desearse, dada su oella nvºoz ~Y!us~~~~l-Jodo el partido que era d ...
Tambié_n hay que contar con los az~r~s
por el teatro.
presenta_c1ón_. ~l temor vago hacia el público
~es nerv 1.~s ir~!tados por las repetidas impres,o:
s, ese algo que sacude Y aplasta a los artistas noveles que r.o han perdido el m1·edo al "r ' S
peta.ble
"- tuv
· " p or ¡ O demás, la señorita Espinosa
- o momentos muy felices que le valieron caluro~os aplausos. Los compartió con Soldad Abaunza que encarnó una "Afda" brava Y
t·1 Q
sea esto un t
d
gen 1 .. ne
licia Y ~l l\1aeºtque e atención al Director Gas ro Aragón.

od:~i~

. D€spués de un "Conde de Luxemb
"
~;:~~\~o~" d~s~i:::~º:t'.a~enta que venir ~:g~co1:;;
hacen frecuentemente ;a;~l~ect_or quet los nobles
dtculos en las operetas de s impor antes o riDuquesa" y "El R
' sde la venerable "Gran
tro3 dfas.
ey que Rabió," hasta nuesPor eso Leo Ascher ese •ºb'ó
titl'ra con un asuPto de ; \/ U una graciosa p:u do al público. Entiende ¡° e n_ que ha seduciha sido remendada
e cromsta que la obra
ml\s de dos Pasa. por el_ arreg_lador, pues hay
1
mente en el conj~~t¿u~ P n? disuenan p_recisaservadores com
'
aiecen, para oJos obcil de la ~bra. o superpuestos en el oanevl\ gra-

!

señores Palmer y Villarreal "e dº t·
la represen~ción. "El Cond~ l\Iend;~~:~ude:ra~~
~~ cartel, s1 no tanto como el otro Conde mu ·e1iego, sf lo bastante para que la empresa h l
un buen negocio.
agJ.
♦

'!' '!'

Ha quedado c~rrado ya el coPcur d
.
empresa del Principal y aunque
so e zarzuelas abierto por In
jurado, creemos sabei: que al re:éo ~e c¡°noce
todavía el fallo d-'1
O
pensábn.mos, se ha Iogract'o pesca/ at
que sobre el particular
es nuestra desm&lt;-drada producción art~~i~~ ese rfo revuelto que
No saldrá del acervo de obras presentada "
,,
todos esperan vP.r surgir de un concurso
s, la obra, la que
se nos dice-bé!!las obras de espectácul/ene,:al.d
Pero
saldrAn-' mas e alguna perla.

•

Tl'atl'C&gt; C"olón.- \;nn escena de "Los Hombre;;
Alegres."

Teatro IdeaJ.- "El Conde Mendigo." - Una escena clel acto 2o.

fin:i. para el público de paladar delicado y al~o
también de actualidad palpitante. Ojalá.
Han vuelto al cartel las antiguas producciones
mexicanas. No se trata de los autores metrovolltanos, sino de los de proviucia. "Sangre Azul,''
de Benjamín Padilla, colimense, y "En la Hacienda," de Federico Carlos Kegel, malogrado
escritor que muriera en Guadalajara, en pleno
vigor intelectual. La vuelta de esas obras ai
principal escenario de género chico, es uno de
los buenos resortes para estimular a los autores a producir. La empresa que regentea el caballeroso y culto señor Sierra Méndez está dispuesta a echar la casa 1&gt;or la ventana'. para dar
gusto a todos: a autores nacionales y al público.

pueblo, pero cada una tiene su acento distinto.
Se admira e l entusiasmo de esta mujer, que
puede considerarse como una sacerdotisa del
baile. Ella, con su "virtuosismo" de la danza,
ha inspirado bellas - páginas literarias desde
Mallarme a los escritores más ilustres de los damfls países, y se recuerda que siempre, como
una gloria en la historia del baile, la -creación
de aquellas danzas suyas en las cuales aparec\a
con sus alas gasas blancas, que se matizaban
tan delicadamente, envolviéndola como un.1
llama.
Hoy, más alejada de la es&lt;:ena, sigue protKtgando su arte como en un apostolado por mejio
de sus lecciones. Sus discípulas, inglesas todas,
son un milagro de forma graciosa, quizá moldeada en sus constantes y sabios ejercicios u&lt;'
gimnasia. Laie Fuller no les enseña a bailar,
les inculca su espíritu y su entusiasmo. En esas
lecciones que les da a "puerta cerrada" en s,1
estudio o en la soledad de una apartada plazoleta del Bo3que de Bolonia, se contempla uno
de los espectáculos más bellos del mundo. Un
baile mlís artfatico y encantador que el que
han de ejecutar después en los escenarios del
teatro.
Algunas veces, una amiga de Laie Fuller
tiene la fortuna de contemplarlo, y no es raro
encontrar en estos ensayos privados alguna linajuda dama francesa, una esposa de un diplom:ttico extranjero o princesas artistas como la
infanta Eulalia y la princesa de Rumania.
AIH se crea la danza, se improvisa la pantomima. Laie FuJler no impone mAs trajes que
el necesario para que el pudor no padezca, y
su semi-desnudo no os ese semi-desnudo exeitante del tablado. AqueJlas jovencitas son castas, puras,. con sus piés desnudos, sus vestidos
flotantes y sus cabelleras tendidas, y sus movimientos alados y ligeros, como -s i estuviesen dotados de la sutileza. No hay nada que dificulte
su vuelo, ni nada que regule sus actitudes. Todo es libre, todo es espontflneo, natural, se mezclan y se multiplican admirables escorzos, movimien.tos musicales, blandos, rígid,os o violentos; pero siempre de una elegancia sin rival.
El lema de Laie Fuller es: "Libertad dentro de
la naturaleza sin mAs bien que la realización
de lo bello y la expresión del sentimiento." Loma admirable que puede llevarse a la perfecci6n
en todas las artes, y que en la danza nos hac('
admirar la bella forma. del cuerpo human,&gt;,
hasta comprender toda la pureza de la religión
antropomórfica.
COLOMBINE.

UNA VIRTUOSA
DE LA DANZA

Teati·o Lírico. -Es:!enas rle la zm ·znehi " ) Hmí"
estrenada úitimame nte .
sh';;or lo demAs, este es un recurso muy de bus.
s teatral. Esperanza Iris es una gran práctica Y sabe dónde la aprieta la zapatilla La mfü¡•~~ ~gradable Y pegajosa. A la salida d·el "estr~• se oía tararear en el vestíbulo del "Ideal "
el co10 d_e las capas. (Unos mendigos con bell~s
capas roJas!) Esperanza, la señora Peral Y los

Cuando veo esas "baila.oras" españolas que,
en general, creen que la danza es el lenguaje
de las piernas, y nada mAs que eso, recuerdo
mi última entrevista con la Laie Fuller.
-"No hay danzas, sino bailarinas"-me deera en su admirable "taller" de Auteuil mientras el be!Hsimo grupo de sus disc1pulas •improvisaba uno de sus extraordinarios bailes.
El salón que ella llama "taller," estl\ decorado de un modo original: fotogra!ías, estiituas, tanagras, porcelanas delicadísimas y un:\
admirable colección de vasos griegos. Sus di!oetpulas tienen la constante contemplación rle
actitudes elegantes y graciQsas que les sirvE:n
de modelo, no para imitarlas, sino para a.costumbrarse a ellas y ejecutarlas de un modo tan
sencillo como se emplean las palabras en el
idioma.
Porque para Laie Fuller, el baile no es más
que un idioma; es el lenguaje mímico, ca1rnz
de expresar tan bien el pensamiento como el
lenguaje oral.
Para ella, un baile no puede repetirse dos veces de igual modo. Tiene que expresar siemor&lt;'
algo nuevo el estado)de ánimo, el sentimieñt0,
el carácter de la bailarina.
Si hay bailes rusos, orientales o es1&gt;añoles---me decfa-es porgue existen afinidades tln
temperamento entre las bailarinas de un mismo

Teah"o Ideal.-"El Concle Mendigo." Luisset (Esperanz,-i Jris) .-Escena final del acto to.

�------------------------

EL MUNDO ILUSTRADO.

~v""v""' ""'V--"""'-""""""""""'~"""~"""~,...,.,..v"'-.J"""-"\J""-v""'11v"''V"'~~v"'.;i¡

t

AMA

Y

ESCLAVA

--

1

1,1\., ,_,.,._...,,.,.._...,,.,.._v,J\-...,J\-vJ',v,J\,'y.f\,yJ\,vJ'-'\/""'l\,vJ',,vJ".v.J'\,vJ',,v.J",vJ",v.J'\,""""vJ".l\,,l\,,l\,,l\,....J',~ ~

A través de Ja3 jónicas column:is, divisábase
riente campiña, regada por el Tiber, y penetraban e¡~ la eata·acia efluvic5 primaverales que se
mezclaban con el aroma que despedfan los perrumatorios, donde se quemaban el benjuf y la
mirra.
Lc hermosa Aurelia, reclinada e-u artfstico

vas favoritas. Más aún. Te profeso una afección como jamás a esclava alguna be profesado,
como se siente por las personas de nuestra
amistad. ¿ Te complace lo que te digo?
-Ciertamente. Eres muy buena-replicó
Tabú, pero sin la humildad ui el apresuramiento con que hubiera. r espondido otra esclava.

triclinium, contemplaba con atención i,.
Tabú, la esclava egipcia que estaba
arrodillada. ¡Hermow cuadro!
Av.relia, con sus blancas ve:itidurils,
su rostro pálido, sus ojos garzos y sus
cabellos de suave tinte obscuro, representaba el clásico tipo de la dama roma-____:__________
n.a, bella evocaciól' de melancólica
campiña cuando la acariciaba el sol al travt:s Hubo otra pausa y Aurelia, después, de habi'r
de la reblina del Tiber: Tabú, con su busto contemplando de nuevo a Tabú, dijo:
-Verdaderamente es extraño lo que contibronceado, palpitante de ardor bajo rosada Y
transparente gas1, :,us ojos ce azabache con fu1- go me sucede. Te acabo de decir que te profeso
gores tgneos, su rojo tocado y sus multicolores excepcional afecto y nada hay más cierto. Cua:iatavfos, era la verdadera hija del Nilo cuando do me ofrecieron tu compra los mercadert-s
sus aguas, impulEadas por cataratas en ebulli- que te trajeron de Egipto, no tenia yo necesidaJ
ción , salpican de añil las rojas márgenes que e! alguna de nuevos servidores, pero te miré y me
gustante tanto, que consideré tu adquisición d9
sol incendia.
- ¿ En qué pie't,sas, Tabú ?-preguntó Aure- mi especial agrado. Después he podido apreciar la
lia, tra,s largo rato de silencio.
altivez de tu carácter, cualidad que te difere;1-¡En mi patria!-contestó la esclava con cfa en absoluto de las demás esclavas, y que ,;i
decidido acento.
en ocasiones me produce enojo, como hace ·m
-¿No estás contenta en Roma? ¿No estás mome-.ito, no puedo menos de estimarla. Y sin
co::tenta conmiJ!;o?
embargo, cuando te miro, cuando te siento a
-Pienso en Egipto.
mi lado, cuando pienso en U, experimento una
-En verdad que eres poco complaciente.
sensación extraña. Hay algo vago, inexplicable,
-Digo lo que siento.
misterioso, que parece protestar dentro de mf
- ¿ Y no sabes que tú no puedes sentir ni contra la arección que me inspiras. No es ira
querer sino lo que yo deseo?-ex::Iam6 Aurefüi., por tu actitud altiva, no es que mi dignida,l
irguiéndose en el tricliniun con brusco movi- padezca al tolerar tu falta de sumisión, ni al
miento de ira.
entablar contigo diálogos como el de ahorn,
Tabú no replicó, pero su rostro permanecl1 que sólo se tienen con los iguales y jamás con
tan impacible como la esfinge que mira con sus leo inferiores. Es Jo q.ue he dicho. Algo indeíiojos de piedra las abrasadas aren :::u del desie,·- nible, pero parecido a lo que se debe experito. Aurelia volvió a recobrar su indolente ac- mentar cuando, a pe:;:ar de todo y aun contra la
titud, desapareció la expresión de ira de !.u propia voluntad, se siente afecto hacia persoEemblante, y dijo con cierta violenci:l, pero con na que ae comportó mal con nosotros, que nos
dulce acento:
infirió una ofenrn o un daño. Y esto no es posi-Siento lo que te he dicho. No puedo in- ble en este caso. Acabo de conocerte. Trajéroncomodarme contigo. Pocos dfas hace que estti.s te unos m'ercaderes de remotas reglo.nes que me
a mi servicio y eres ya la primera de mis escla- son desconocidas. ¿Qué relaciones puede haber

I___

...:.:~--=~~~~~~!!!!!

entre mi existencia y la tuya?. . . . ¿ Será tal VPZ
un presentimiento del porvenir?
Tabú hab;a escuchado con marcado interé:;;
lo que dijo Aurelia y, cuando ésta concluyó de
hablar, Jo:, hermosos ojos de la egipcia fijáro11se con intensa mirada en los de la dama.
Las dos mujeres permanecieron unos insta.11tes como si trataran de fascinarse mutuarutinu,.
- ¡ H~bla, Tabú !--exclamó por fin Aureli:i,
como si quisiera librarse de una situación 3.nE;ustlosa.
Y a.ñadi5, al ver que la egipcia 1&gt;ermanecl:i
callada:
- ;Rabia! Df lo que piensas sobre lo que a,':1bo de decirte.
-Pienso .... -comenzó a decir Tabú, pe,,J
se cont uvo, hizo un vl&lt;,ible esfue rzo y replicó:
-Soy tt• esclava; no puedo decirte lo que
pienso.
-¡Sf!-repuso Aurelia.-Df todo lo que
pienses y lo que sientas. E11 este momento no
Eomos ni ama ni esclava. ¡Dflo!
-¡Pues bien, oye!--exclamó Tabú, relam:,:igueándole les ojos.-Yo también experimento
hacia U una seasación extraña. ¡ Yo te odio!
No, pero no es esto lo extraño. Que te odie a
tf, y odie a los tuyos, y a tu patria, y a 103 diot::es que adoras y a la tierra que pisas, no es extraño; es natural y es justo. Profanados nns
templos, mancillado mi pafs 3agrado, ultrajada yo, dueña de palacios como jamás habit:n:i
patricio alguno en vuestra- miserable Roma, privada del eternal repc:,.o en nuestras tumbas
donde vela Osiri.3. . . . no puede caber más que
odio, odio inmenso, profundo como nuer;tro padre el Nilo, en mi corazón desgarrado ... Pero no,
no es esto. El odio que hacia tf siento es mús tntimo, más personal; obedece a causas que desconozco, que no acierto a explicar, pero que
existen, estoy segura de ello. Te odio como romana, como perteneciente a. una raza de opn·Eores y verdugos; te odio como compradora de
mi libertad; pero te odio mucho más por eae
algo desconcddo, pero terriblJ .... Ya sabe&gt;:;

esclavo anunciando la llegada de un mensajero
que deseaba ver a Aurelia.
Hizo ésta un imperceptible ademán de ase:ttimiento y con gran esfuerzo volvió a ocupar
el triclinium.
Pr03entóse el mensajero, que era u.!. legionario el cual dijo con acento respetuoso:
-Que los dioees te guarden, noble Aurelia.
El centurión Tulio Porcio acaba de regresar a
Roma cubierto de laureles y pide tu venia para venir a depositarlos a tus piés.
De mágica manera se transformó Aurelia.
Tiñóse de carmfn su rostro, irguióse con estremecimiento de alegría, se dibujó en sus labios
inefable s nrisa, y con acento conmovido por
el gozo exclamó:
-Buen mensajero: d! a Tulio que le espero
con tanta impaciencia, que cada instante que
tarde será una ofensa contra Yenus.Esclavo:
da a ese bravo soldado vino de Falerno y df a
Corvilio que le llene su casco de oro.
Retiráronse el legendario y el esclavo, y Aurelia, dirigiéndose a Tabú, co,,.tinuó diciendc:
- Hoy es el dfa más dich01Jo de mi vida.
Presto; es preciso engahnarnos y engalanar la

~
~1
---------

casa para recibir a mi amado. Prepara las m.is
ricas Yestiduras y mia joyas más valiosas; que
mis esclavos todcs se a.presuren, que se d&lt;!sh,,jen por los pavime.1:1tos vistosas y olorosas ilores, que ardan el benjuf, la mirra, el sándalo Y
el e1&gt;.ebro en todos los perfuma.torios, que se escuchen melodías. . . . . Prooto, Tabú. ¡ Que Tulio llega!
Cumpliéronse las órdenes con rapidez inu31tada.
Aurelia, adornada con el mismo esplendo.
con que acostumbraba asistir a loo más solemnés es,pectáculos, , ei,,peraba ya. impacienle
en el mismo vestfbulo, rodeada de sus esclavas
favoritas, con Tabú al lado.
No tuvo que esperar mucho, pues a 10!5 pocos
instantes encontrábase en brazos de Tulio, arrogal!te centurión que parecía tan conmovido como ella.
Pasados los primeros transportes, durante los
cuale:, permanecieron alejadas las esclavas,
Aurelia, llevando de la mano a Tulio, se adelantó para conducirle al interior de la casa.
De pronto, Aurelia sin.tió una fuerte sacudida en la mano que oprimfa la de Tulio y vió

que éste se dete;_•fa bruscamente. Al mismo
tiempo vió que Tabú, con expre::ión horrible,
se adelantaba hacia ellos.
Impulsivamente, sobrecogida por un terrór
inmenso, Aurelia soltó la mano de Tulio y dió
dos pasos atrás.
Entonces Tabú dió un s:i.lto de fiera, se abalanzó sobre Tulio Y, sacando uü estilete que
llevaba oculto entre los lambrequines del cinturón, se lo clavó en el pecho.
Tulio cayó sin proferir palabra. Aurelia Iauzó un grito desgarrador y se arrojó sobre el
cadáver
Tabú, blandiendo el arma ensangrentada, exclamó con alegrfa salvaje:
- ¡ Por fin! He ,·ivido y sufrido la esclavitud,
solamente con la esperanza de este momento ..
Ese romano atrevióse un día a ultrajarme a
mf, a una egipcia. Estoy vengada ... . ¡Ah! razón tenfaa tú, Aurelia, con tus presentimieatos,
y razón tenla yo en odiarte ....
Pero Aurelia no oyó estas palabras, y mientras sus esclavas s-::! la llevaban medio muerta,
los esclavos, atrafdos por las voce3, se apoderaron de Tabú.
LUIS DE TERAN.

LOS PESCADORES DE PERLAS

't.

t_~-~-"--~

Es por demás c:u rioso el recordar de cuando
en cuando, la manera c.:;mo se consiguen, o m::jor dicho, cerno se pescan las perlas, esas joyas
tan apreciada:-; vor las damas, cuya vista es un
encanto y_ qve adquieren precios tau altos, e.'l
toda,s partes.
Nuestro grabado da una idea del asunto, por
representar el momento en que un buzo, descie11de al fondo del mar, ei' tanto que otro ya debajo de las aguas extrae las co.'lchas que guarp.an las perlas y que como se :,abe, no son ni
más ni menos que secreciones de la concha nácar.
Los buzos tienen sueldos crecidos y un ta11to
por ciento, generalmente, según las cantidades
de concha que sacan. Su trabajo e:1 peligroso
desde el punto de vista de los ataques sufridos
a menudo por animales terribl€s que persigu&lt;fü
a los que se .dedica11 a trabajo tan penoso.
Desde la barca o barcas, que están en la superficie del mar, se envfa al buzo el aire necesario
para respirar, cuyo aire penetra por la parte de
atrá-s de la esfera que cubre la cabeza y que
forma parte de la escafranda, cuyo t raje s::! hac,e
indispensable, para practicar profesión ta,1
arriesgada. Igualmente, desde las referidas barcas, se sube al buzo en momentos de peligro,
cuando él lo demanda por cualquier i!lciden;:e
que le ¡:ueda suceder, como repentina enfermedad., a causa de algún pez feroz, o falta de aire
respirable, '.'. causa de alguna descomposición
del aparato.
No todas esas perlas magnfficas que son nue:-;t:-o embeleso se encuentran siempre ni mucho
menos a menudo. Años enteros transcurren sin
hallazgo de tanto precio, pues lo general es la
extracción de mucha -concha perlffera, que se
vende por kilos y a buen precio.

LIBRO LEIDO
( DE LOS "l'J&lt;JTlTS POK\ll&lt;}S" J&gt;E PAUI, GE•

RALUY.)

lo que pienso y lo que siento, y ya ves que a
las dos nos rodean análogos misterios.
Aurelia se babfa levantado y sus labios, cubiertos de mortal palidez, pretendfan en vano
articular palabras. Su corazón palpitaba tan violentamente que hacfa ondular la túnica.
En aquel momento entró en la estancia un

Su última hoja es una agonfa:
cuando uno lo acaba, e l libro murió:
de página en página se fué deshojando .... .
páginas que laten como un corazón.
Al irlas pasando, seguras e iguale:,,
el libro vivfa con soplo de amor . ....
y ahora, siento como la rotura
de aquel latir dulce que pronto calló.
Ya sólo es el libro, muerto entre mis m::i.nos,
brumoso recuerdo de algo abrumador;
aire que aun agitan las palabras últlmas
ele un amigo caro que presto p':.rtió .....
Los bu7,0s en el fondo del ma1· en busca de t&gt;er·las.

GMO. E . SYMONDS.

�PAGINAS FEMENINAS
dos y las túnicas corta-s, aumentan de un _modo
extraordinario ese rar-0 conjunto de la s1luet~
femenina, que se define en las tres Itueas q~e
a continuación citamos: el desarrollo exces1v~
¡le! busto, la cintura y las caderas; la. pronnnencia del talle, por el frente, Y la rápida disminución de la amplitud de la falda, en la
parte inferior de ésta. Sería inútil negar, lect~ras mías que este a-specto de la figura femenina deja ~ucho que desear en cuestió'.1 de. arte,
pero la Moda siempre ha sido y segmrá s1end?
una caprichosa tirana, que no reconoce leyes,

CRONICA
La libertad de la Moda es cada día mayor,
y ya no se vacila eil usar en pleno dfa telas
transparentes que nos hacen evocar, casi de
un modo ir.voluntario, la época galante de las

ni acepta otras órdePes que las de su propia
iJ,spiración, asf, pues, mientras más originales
son sus sorpresa"S, con miJ.yor entm¡iasmo son
1ecibidas por las damas elegantes y distinguidas.
Hemos dicho al¡,unas indicaciones sobre la
forma ele los trajes, pero también es preciso
añadir aigunos detalles
de Importancia respecto d ~ los adornos que han de tener man ,r
aceptación durante el otoño y el invierno. Las
revistas europeas nos anuncian que la piel será el adorno de gran lujo para los atavfos actuales, ya sean de calle, teatro o ceremonia.
Hasta para las "toilettes" de visita o de salida
por la mañana, se usará mucho el citado adorno, que se colocará de diferentes modos; unas
veces en cuellos planos y vueltas; otras en alto"
cu.ellos Médicis, o en largas bandas que bajarán sobre los delanteros del cuerpo, y también
en angostas franjas que serpentean entre los
géneros vaporosos de los trajes de baile, concierto o reunión. Asf es, lectoras mfas, que conbinadas cou la gasa, el tul y el encaje, veremos
la obscura y l uciente cibelina, la nutria acariciadora, el be!Hsimo armiño y hasta la pesadas pieles del oso y del zorro.
En cuanto a las telas, mucho tendrfa aúu
que deciros, pues los fabricantes de gran nombre se hau empeñado en ostentar el 1&gt;otente
recur-s o de su fantasía, y han conseguido consumar un pr odigio que causa verdadero asombro, como es el de reunir en la misma tela, la
su ntuosidad con la ligereza; el aspecto riqufsimo y pesado de los brocados antiguos con l,1
encantadora flexibilidad de las sedas modernas, que requ ieren ser muy .suaves para poder
arreglarlas en pliegues y drapertas, como se
usan hoy todos los trajes, de cualquier estilo y condición que éstos sean.
Ya continuaré dando a mis lectoras, otras interesantes noticias sobre las modas del próximo invierno.

Sombre1·0 de te1·ciopelo y "uig1·ette."
' &gt;ellas damas que bailaron en las cortes del

f

,ig~o
VIIJ~s O tres últimas estaciones hemos
i ti q~ la Moda se empeña en imponer los
~u~llos bajos Y aun los escotes ligero_s, por lo
'ual podemos decir que ya se anunc1ab~ ~sta
Inda costumbre Y sin duda que en la p1 óx.1ma
rimavera la tendremos completamente ace~~ada. para los trajes de calle Y de paseo. ~o
;a.brá pues este simulacro de escote que tienen a~tual ~ente los cuerpos kimonos, los_ ~uales se abren en puntas por el frente, deJaudo
rel el cuello o la camisola de tul; los atavl-Js
i-e la próxima. primavera. serán realmente cs•otados ya sea en cuadro, en óvalo o redon~os, Y dichos escotes se rodearán por_ ~n bom:-o cuello japonés, muy gracioso Y on~1nal. .
, P.ero dejemos las modas futuras,_ mis quenias lectoras Y analicemos con atención las pre,entes pum' a este capitulo debemos tod_o n~ei::tro interéa. No podemos negar que las mspiracior..es japon€sas se muestran claramente en
todas las confeccionw modernas, Y de una manera. particular en los corpiños Y. eint~ras. Las
mangas siguen cortándose en estilo kimono, Y
en los trajes de ceremonia se les adorna con
grandes abullonados de tul, que se re?ogen en
3 1 puño por medio de una escarola o rizado. del
nismo tul. La amplitud de los corsés se su3eta
con la ayuda de anchas ciilturas, las i:ual~s, s~iialando el talle en su sitio natural, le 1mp11men un movimiento forzado, que en verdad es
poco gracic~o. puc-s parece que el cuerpo se_ 111clina demisiado hacia el frente, acaso poi la
S::::::::=::!.l rorma exagerada e2 los corsés actual€s, que no
son hechos para dejar que el talle se ostente
en su. s itio normal, Eino para dibujarlo más alto al estilo Directorio.
Éste movimiento se acentúa más Y más, con
t·n m odelo de tra.je de invierno para paseo. la ayuda de las faldas que hoy ~e usan, pues _las
draperfas e 1volvientes, los phegues comphca-

~IARGARI'l'A.

Calzado para los niños
24 Septiembre,. 1913.

r
Abrigo y manga. de piel .

En mi ú lt ima crónica hablaba de la manern
de vestir a las niñas que se educan en colegio
sin estar internas, y hoy diré algo referente al
calzado de los niños.
Es una parte del presupuesto doméstico sobre la cual no hay que pensar en hacer econQmfa.s, pues para evitar que los piececitos de los
pequeños se desformen es preciso que siempre

T1•aje estilo sastre.

lleven buen calzado, y si no se les hace a l:1
medida, por lo menos debe comprarse en uua de
esas casas reconocida como especial para niños.
Las botas de cordones son muy convenient~R
para mantener los tobillos derechos, y si se forran de lana resultarán muy prácticas ei1 invierno; por supuesto, sin tacón para los pequeñitos, una sola chapa cuando son mayores, aumentando gradualmente hasta llegar al tacón
de tres centímetros, que debe ser el máximum
de altura, porque evita que ei pie se e,1sancl•~
dem:isiado, y al mismo tiempo la higiene lo
aconseja, porque no altera la posición normal
del cuerpo y permiten andar sin vesadez.
Para los dfas frfos o lluviosos, las polainas
son indispensables, sobre todo cuando los trajecitos son muy cortos.
Como base importante de la h igiene convieP.e cuidar de que cubran por completo las rodillas. Las de lana y las de paño, por su flexiblildad, ,se dedican a los niños pequeños; desde !'Os
seis años en adelante son preferibles las de cuero forradas de muletón y abrochadas por el
costado. Se hacen negras o de color, siem.1H"e
iguales al calzado. Otro det"alle muy interesante para preservar a nuestras colegialas de muchas in1isposicione~. es que useP. chanclos cuaado el ti::mpo lo ex.ija, porque evitan que el calzado se humedezca y la bumedad suele ser la causa de la mayorfa de las afecciones de garganta
que tan frecuentemente padecen los niños. Los
chanclos, lo mismo que las polainas, se hac.!;1
del color de los zapatos.
También considero preciso l1abituar a los 1&gt;Hqueños a quitárselos en cuauto lleguen al colegio, pues el -calor de la goma ~s tan perjudicial
como la humedad, por otro estilo.
En.tre los mil accesorios del equipo de una
colegiala, necesariamente debe figurar algún
abrigo par.a el cuello. Las pieles no son con v&lt;'nientes, y además serfa un dolor dedicar u.üa
corbata que por lo menos. vale 60 franco'&gt;, al
uso dia~io y al mal trato inevitable que reciben
en el cuarto de los abrigos; la bufanda resulta
más práctica y su calor es delicioso. A las di:i
tricort sucedieron las de lana inglesa, Y éstas
han sido reemplazadas Por otras de un tejido
de Jos Pirineos que se llama pean d'agneau.
Las hay escocesas y de un solo color, en tonos
muy vivos.
Los guantes son una de los cosas que la gente menuda aborrece de todo corazón, Y, sin embargo, en cuanto empiezan los primeros fríos
se impone su uso.
Los de lana son los que meuos les molestan
y los que más abrigan, de modo que sin vacilar
los aceptan las madres como complemento de
lo que pudiéramos llamar uniforme de la colegiala.

�_____________......._______

...,.._

EL :\tUNDO ILUSTRADO.

11

11

CORRIDA DEL DOlll~GO 30 DE

minan eu. dos borlas de seda blanca, y el 'talle
se sujeta con un ancho cordón de seda, color

CONSULTAS
FLORES E,"\'.:QUISITAS.

;,\;&lt;linera: Las cameliM no se cultivan solam€nte en las tierras c6.Jidas, tnmbién florecen
en los climas templados, así, pue:i no se desanime porque aún no consigue ver en su invernadero tan lindas flore.'3. Llame usted en su ayuda. a un hábil jardinero, el cual le dará toda3
la3 Indicaciones ¡,ecesarias a ese respecto, y
pronto logrará lo que d€sea. Pero no son las
camelias únicamente, como usted dice, laa qufl
merecen el calificativo de exquisitas, fundando

esta opinión en la preferencia. tan marcada que
las personas elegantes tienen por las citadas flores desde la célebre "Dama de las Camelias,"
has'ta las señoras y caballeros de nuestra época
actual que manifiestan idéntica predilección.
Es cierto que así su.cede, pero este favor no es
reservado solamente para dichas flores; también
se usa mu.cho adornar los salones y las mesas,
en las grantles comidas de etiqueta, con ro.sasté, con crisantemos, lilas blancas y violetas reinas. Y no puede negarse que las flores con perfume son muy superiores a las que no lo tienen; siempre se han comparado a las camelias
con las mujeres hermosas que carecen de gracia, de interés y atractivo. Ya verá usted por
esto amable "Jardinera," que no sólo pueden
llani'arse exquisitas a esa.s flores, sino también
a otras, acaso menos bellas, pero que tienen
mayor encanto, aunque no sea más que por su
delicioso aroma.

de rosa antiguo.

Retrato &lt;le Pastor.

PUl)JNG RUSO.
FORMULA.

Amada: Doy a usted la receta que de3ea para

hacer un puding ruso. Se pone al fuego en una
cacerola medio litro de leche y se le deja her,v ir bastante ; en seguida se le agrega pan ralla-&lt;io y harina de arroz, y cuando todo esté bien
mezclado, se le añaden seis huevos batidos Y suficiente azúcar. Ya unida la masa, se le pone un
polvo de canela y paaas de Corinto, pasándolo
Juego al molde, cuyas paredes deberán estar untadas con manteca. Se tiene un rato al fuego,
retirándolo después y colocando brasas sob,c
la tapadera de la cacerola, a fin de que se dore
la parte superior del puding, Y, por último, se
adespega con un cuchillo, Introducido entre el
molde y la pasta, para ponerlo luego en e l plato y servirlo en la mesa.
Tengo mucho gusto en contestar a todas sus
preguntas y sabe que no me molesta con ellal5,
sino que, por el contrario me causará verdadero placer se1 le útil de algún modo.
SOBRE Al\lOR.
Indecisa: No creo que exista ninguna duda
en el ~so a que usted se refiere, pues cuando
se tienen vacilaciones respecto de amor,. es porque ese sentimiento no se ha apoderado del corazón; cuando así sucede, ya no se duda ni hay
la menor incertidumbre, se sabe perfectamente
que la propia voluntad tiene ya un dueño, sin
el cual no se puede ser feliz, como usted dice
que Jo es, aun cuando su novio se encuentra
lejos. No, querida señorita; el amor verdadero
es como la luz del dfa; si ésta entra a un aposento las tinieblas de33.parecen de allf; y todos
los objetos se distinguen con absoluta claridad;
tli usted amara a su prometido, V&lt;'ria dentro
de sf mismo, esa necesidad que se tiene del ser
querido, y no estaría dudosa sobre si lo ama o
no. Debe creer esto último y romper el compromiso que ha contrafdo, pues el matrimonio
sin afecto es una de las peuas más terribles quP
existen en el mundo; así, pues, sería preferible
hacer sufrir a ese caballero un poco de tiempo,
negándose a cumplir sus promesas de ser su ~sposa, que casarse con él sin quererlo, haciéndolo infeliz para siempre.
UN OBSEQUIO.
J,ucia : Creo que su hermano quedará mur
complacido, si le regala usted en el día de i,•i
santo un porta-periódicos, semejante al modelo
que tengo el gusto de ofrecerle. E,te modelo
se hace en moaré azul perla, bordado con ma.-garitas de seda blanca follaje de sedas mati··
zadas, en verdes secos. claros y obscuros.
El cordón debe ser de seda verde sombrfo.
TRAJI&lt;~ HE RBl'NlON.

Clara: Doy a usted el modelo de traje pa-

ra reunión. Está confeccionado en seda Libert:v
rosa antiguo, adornado con un lindo y exquisito encaje inglés. Las puntas de la túnica ter-

Angustiada: No se preocupe por la e,,ferm,.'-

da.d de sus párpados, pues yo creo que es muy
fácil de quitárse, dado el caso de que sólo proviene de llorar mucho, como por desgracia u~ted lo hace, a causa de su exagerada sensibilidad. Lávese los ojos, teniéndolos bien cerradoR,
con un cocimiento de lechuga, procurando qu•~
e l agua esté un poco caliente, y así verá cómo
sus párpados irán perdiendo esa constante hinchazón que ha deformado la belleza de sus
grandes ojos negros.
MARGARITA.

CONOCIMIENTOS UTJLES
P1ua que los ni.ños duerman sin mojar el colchón, recomienda un doctor inglés que se les

acueste horizontalmente, sin almohada, y le vantando un Poco los Piés de la cama. De e~ta
manera es menor la presión en el fondo de h
vejiga, Y muchas veces basta este cambio par;
corregir el vicio. Al cabo de tres o cuatro s•~manas se puede acostar al niño en su posición
natural.
Para hacer vino fer1·ugino&gt;"o de carne, de olor
sabor muy agradables, se disuelven separadamente, en 8 partes de agua caliente, 2 de extraLto de carne y 4.5 de citrofosfato férico. Ambas
disoluciones se mezclan añadiendo a la mixtura, una vez frfa, 0.5 partes de tintura alcohóiica de esencia de limón y 2 de tintura de naranja; después ,se incorpora este producto co.1 72
P?,rtes de vino de Marsala y una vez filtra,do &lt;'I
líquido se le añaden 26 partes de jarabe simple
Y 21 de alcohol. Semejante preparación contiene en 100 partes: 0.33 de extracto de carne y
0.66 de citrofosfato férrico, siendo un excelenre
tónico recor.stituyente para las personas débileJ.
La dosis varia entre 15 y 20 gramos.
Pintura sin plomo para hierro.-Una nue,·a
vintura Ein plomo destinada a reemplazar el
minio en la pintura del hierro, ha sido reciei1temente presentada a la Socieda-&lt;i francesa dP.
Fomento por M. Livache.
Está compuesta por una mezcla de kaolin y
de óxido de zinc, molido y disuelto en un aceita,
al que se han dado propiedades de secante, tratándolo por medio del resinato de manganes,,.
Se le añade luego negro de humo hasta que adquiere color gris, calidad que le ha hecho dar
el P.ombre de grisol, con que se conoce esta pintura. Presenta la doble ventaja- de ser muy ba1 ata y de no contener plomo.
·
Su fluidez es tal, que con un kilogramo de
grisol pueden pintarse 16 metros cuadrado11 d"
superficie, mieptras que u11 kilogramo de minio apenas si alcanza a la mitad. Su costo por
metro cuadrado es de 0.85 francos, en vez •1P.
0.15 qµe impprta el minl9.
Y

Tal ,·ez porque saben cuáles S'.ln
los alcances de su !dolo.
Pero, ¿en realidad hubo tal fracaso?
¿Llxistió semejante desastre?
Muchos, la· mayorfa de los que estuvieron en la plaza, así lo aseguran,
y por ellos y para ellos fueron escritas las lfneas anteriores.
Ahora, si debo dar mi parecer ln,timo y convencido, yo no creo, l!i
juzgo, que hayan existido tales carneros; sin que por eso pretenda que
todos crean a pie juntilla.s lo que yo
afirmo.
No trato de convencer a nadie.
Cada quien piense lo que mejor
guste, que de sobra es sabido que
cada cabeza es un mundo, y que c.:11
cuestiones de €Sa naturaleza no hay
dos que piensen acordes.
¿Para muchos existió el fracaso y
Gaona quedó a la altura del betú!l?
¡Bueno!
Yo no creo en esas historias.

~OVIElfBRE DE 1913

Otro momento de la cogida.
na-&lt;ia es verdad ni mentira:
todo es según el color
del cristal con que se mira!

con muchas carniceras y luengos vitones cuya bravura no estuvo en relación directa con su arrogante estampl)-, Y a quien€s la experiencia
de la vida proporcionó el aprendizaje de muchas artimañas para vender
caro el pellejo.
Casi todos, por no decir que la
totalidad, llegaren a las postrimenas
de su existencia con sobra de picardfas, carentes de bravura, exenws
de nobleza, reservones, con la cabP.za suelta y dispuestos a dejar seco
al lucero del alba, si éste tenía la
b 1•.morada de pon6rseles delante.
Desde los primeros instantes n,&gt;
bien pisaron el ruedo, se diero~ a
colarse bajo los capotes, a cortar terreno y a poner carne de gallina a
la gente de taleguilla, que no las tenia todas consigo y qu.e a cada mc,mento mirábase en inmnente pel:•
gro de ir al hule
Esto a nadie que durar.te algún
. tiempo haya presenciado nuestros
espectáculos taurómacos debe haber
sorprendido.
Ls bichos del pais, salvo excepcianes que no hacen sino confirmar la
regla general, a medida que se echan
años a cuestas pierden en bravura
lo que aprenden de malas ideas.
Esto ha sucedido siempre que a la
arena salen cornúpetos con más tle
cinco años, con muchas arrobas sobre los lomos y con la testa formidablemente adornada.
Cuando no son bueyes, resulta'!
unos za,l}ati:stas.
Y en la corrida última tuvimos
de las dos clases: dos, mansos perdidos y que volvieron al corral a pesar de los propósitos que en contrario abrigara el Cambiador de Suertes.

Gaona, el torero portentoso, el
Petronio del redondel, el que en focha reciente fura aclamado con delirio y que mereció que al juzgar sus
proezas quedaran agotados los adjetivos encomiásticos, sufrió el pasado domingo una derrota aplastantt!.
Las cañas \lle trocaron en lanzas.
La multitud, veleidosa y olvidadiza, silbó al que aclamara el otro dfa.
¡Las campanas de León doblaron
a funerales! y el héroe de la fiesta
brava descendió rápida y dolorosamente del pedestal a que la Fama
la elevara.
Fué una derrota en toda la línea.
Un fracaso completo.
Gaona ha dejado de existir para
los dfas de gloria.
El mismo público que en pasada
ocasión lo aclamó con frenesí delirante, se encargó de hacérselo saber
con estrepitosa silba,
¿No es así?
¿No es ésto lo que querrían confirmar cuantos en la tarde del pasado domingo tuvieron un rato 'd1J
solaz y de íntima satisfacción?
¡ Pues dicho queda, y
seré yo 1
quien borre lo escrito anteriormen- '
te!
Ellos creen que hubo un fracaso
Que surgió un obstáculo que 1t&gt;tuvo la marcha victoriosa del Califa
leonés, y hay que dejarlos en esa
creencia, ya que el suce.so no es nuevo ni sorprende a nadie.
l'ogida de Pastor.
Casós como el que nos ocupa los
tenemos un dfa sí y otro también.
Ya un filósofo de coleta lo dijo
sentenciosamente, al afirmar que iós
Quede &lt;ada quien con sus opmrnDiré con Belmonte: "Pasado el
toros dán y quitan.
n€s, mientras yo entre dientes mur- suceso, me alegro de que haya ocuPor eJJo, a los admiradores riel muro con el clásico:
rrido."
"indio bravo" el fracaso no les ha
Así es la verdad.
". , .. en e3tc m u.ndo traidor
!,echo mella.
Gaona salió de la prueba y. pudo
e char fuera una corrida que venia
por el dinero de la temporada.
Muy pocos de los que hoy
peinan trenza podrían hacer
otro taPto, y para los que no
queremos molinetes ni reboleras fuera de ocasión, quedó coroborado que Rodolfo puede
echarse sobre los hombros una
carga pesada y llevarla hasta
el punto de su destino.
Que puede salir de los compromisos que su mala suerte
le depare.
Los toros de "La Laguna,"
que enviara Lubin Gonzále.!, ,
constituyeron una corrida muy
dura y difícil de roer.
La corrida que habria puesto en serios aprietos a los lidiadores de mayor fuste, aun
cuando entre ellos se contara
algún fenómeno más o menos
auténtico.
Pasto1• muleteando 111 toro que lo cogi&lt;'i.
Fueron seis toros viejos,
Ultimo par de Moreno,

"º

....

�EL )IU1''DO ILUSTRADO.

__________________________ ______ ________________________________
..;;;

.;..

~

J;;L ~~'DO ILUS'l.'RADO.

Sin em bargo, a o ..ona no quiso aJganarle la cara, al
llegar al embroque miUrsele ese recurso.
Como tampoco pudo di:;;pensárs-~le
fué éste t'lll. estreque e;,,_ el Eegundo toro, después de
&lt;: ho, se Je3 puso por
delante el zapat:,;r.a inteligente, há.bil y valiente labor
de tal suerte, que CCI!. la muleta, y d(Sl)UÉS de bab~r
se vieron ·seriamen- terido a toda ley, cuando i::itenta.ia
te comprometido!tj el de:ccabello y en vist:i. d 2 que el bicho no humillab3, y Cltando no obey sólo a su buena
Estrella debieron ha- de~fa ya al enf;aúo, con el fi;• de tiber salido con bi ·&gt; 1 rarlo pronto por tierr:i, ya que estaba. herido de muerte, ::.pelar:i. al b 1del lance.
jonazo libre de cac::io.
¿ Y el tercero?
Se olvidó que al primer toro, que
Un bicho que h·•
vez d2 cuello se tra- cogiera a Yicente Pastor, despué3 ,\t&gt;
jo un acordeón y r:-.uletearlo col!. rara i:itelige:icia h•
que por cabeza tu- obsequió un volapié mo:iumental, al
vo una devanadera. hilo de las tablas, entrando co:~ "~uQue derrotaba en dos los piés," como manda Paquitv,
todas direcciones y E:n lo mlis alto del morrillo.
¿Quién paró mientes en que tamdesarmaba prodigiobié.'l al tercer toro, en la w~a de lo·,
samente.
tableros, que e3 donde mlis ptsan los
Gaona 1·ecibieudo la ovación po1 la mue 11:e de l
¿ Y el segundo?
primero.
¿ Y el cuarto? ; Y toros, le clavó ul'. e3toconazo hasta la
el primero? ¿ Y el empuñadura y en el s itio de J9.5 ov,i,ciones?
sexto? ¿ Y todos?
¿Y quién repar-:'I en que sie:npre
Algunos hubo, como el tercero y
El resto, seis pajarracos dignos ue
andar a salto de mata por los caro- el cuarto, que se dejaron torear por estuvo cerca, y en la mayoria de las
pos morelenses, cometiendo las atro- breves momentos, que e l indio sui:o ocasior:es sólo con sus er&gt;emigos, t&gt;:1
cidades que acostumbran los secua.- aprovechar para end ulzarnos los la- el último tercio?
¿Se le vió que perdiera los papeces de don Emiliano y don Eufe- bios, ya hincando la rodilla, o bien
les?
cambiando de mano la franela.
mio.
¿Se ignorara qué recurso debe:11
Otros, como el segu.ndo y el sexto,
Una prueba de ello pudo enconemplear?
se
portaron
correctamente
al
princ.itrarse en el primer bicho, que e n los
¿Que tuviera que suje~arse a !as
pio de la lidia; mas a partir del terprimeros muletazos poco faltó pa!'a
indicacion"'s de los demlis coletas, coque hir iera en el ros'.ro a Vicente cio de banderillas, se convirtieron ~ ll mo a ta-P.tos grandes lidiadores hePastor, a quien mlis tarde y a l tra- unos catedrá.tlcos y acabaron impo- mos vis•o?
ta, de consentirlo con la cadera, hi- sibles, o poco meno~.
Y bien: ¿con bichos ti~
zo s u presa, infiriéndole una cornada de quince cenUmetros de profun- tal naturaleza vamos a exigir filigranas, molinetes y
didad, en la parte il!.terna y superior
del muslo izquierdo, cerca de la r ~- tonterias?
Y porq ue no las hubo,
t:Jón inginal.
¿ vamos a tocar e l ci elo con
¡Y a quién!
l as manos y hablar de fraAl lidiador de jarretes de acero.
casos y desastres formidaAl de 11 "muleta-garra."
bles?
Yo creo que no.
Aquel para quien no existen teEstimo que la lidia de rerrenos romprometidos, porque sus
de3comunales facultade3 de remos lE' ses bravas es tan amplia
que abarca cuanto en e l ruepermiten pisar todos por igual!
d o pueda ocurrir, y que p:1.Y e3te bicho no fué el pájaro de
ra cada caso aconseja dismayor cuidado ; que hubo un quinto
tinto procedimiento.
q ue puede reputarse como un latroPara Jo¡; toros nobles ,
faccioso mlis pfcaro que de muchos
bravos, la franca y caballea~c::. a 1:1 fecha _:;. pi3ado e l ruerosa y de lltcimiento.
do.
Entor:ces las gallardias y
Aquel b :cho fué enorme: corpuel &lt;)erroche (le elegancias.
lento y con una "cuna" que, como
Laz filigranas y el torao
dijera "El Lavi," era una caIJ1.'.1 d-:!
de 11.: jo, en una pal:l.bra.
m~trimonio!
Pe10 par:i. los toroa mal
Aqu.ello era la catedral de Burgo3 ir.tencionados, con resabios y
Gaona cle3cabellando al segundo.
ton pito nes, y a mayor abundamien- qu e ponen en juego proceto, el animalito desde sus primeras d iffi ientos arteros, en tonce:1, ___________~ - - - - - - - - - - carreras comenzó a adela ntar p0r
el lidiador de be seguir otro
ambos lado3.
En ju.sticia, ¿ verdad que no?
cam ino.
¿ Y quién, por último, tomó bn
Igual por e l derecho que por el izPara en tonces, loe clásicos acons,:;quierdo, colándose ra los chulillou jan que debe hacerse uso de venl1- cuenta que Gaona estaba cansado al
fin'll de la corrida por lo mucho que
y haciendo que temblorosos se tila- jas y de habilidad.
había bregado e n quites y al tore:1r
• an de cabeza al callejón.
Sin embargo; muclios extrañaro:1 de capa a los prime ros tor os?
lr&gt;.fundió el pánico en el redondei, que Gaona no toreara con las dos roAlguien decfa a mi vera, durame
hat ta que Magritas y More no de Va- dillas en tierra al quinto toro; que
lencia-dos chicos que en oro val»~1 no hiciera uso de los molinetes; que la corrida: ¡Mazzantini babrfa ech:ido fuera la corrida con tanta fresculo que pesan-se im1&gt;usieron a las no le viéramos dar el "pase de la
ra!
ci rc1..ustancias y en un abri r y cerr ar muerte."
Pudiera ser; pero Mazzantini, cude ojos le colgaron dos inmensos
; Era eslo posible?
ya su.periorid ad como estoqueador es
cuarteos, e n los q ue l!.O obstant:i ha¿ Por e: ué extrañar Que al h erir a
indiscutible, no habrfa hecho las faP.ber to::i_ado amplio terl·eno Y procu1 :i.r
un toro q ue adelan- r.as laboriosas q ue hizo Gaona, y que
ta por los dos lados, por lo mismo, requieren mayor esy que tenfan
ta·•
fuerzo y provocan mayor agotami enancha "cuna," ~e to.
perfilara fuera de l
Mazzantini habria propinado cuapitón derecho, cua:1tro o cinco mtiletazos a los toros, y
do los cán one3 aco:1- luego, les h abrfa hundido e l acero,
sejan eso, precis&gt;
y santas pascuas.
mente?
Pero llegó a tanto l a injusticl:i.
Montes di ce que
que cuando el último toro dió un
a estos toros hay
palotazo a Gaona, e n la mano ~zque herirl os con
quierda, y se tomó esa mano, demosvel'.taja, entranc!1:&gt;
con todos los _pié:i, trando dolor, le motejaron, porque,
sin estrech arse t·n Gaona debe ser de acero, no debe
la reunión, y de ha.- dolerse a los golpe3.
Pero todavfa má.s: el fracaso de
hacerse indispensable dejar la muleta Gaona IIEnó de júbilo a muchos.
Yo oi a mis espaldas, que cuant\o
en la cara del bruto para ver de esc~- sonó el clarfn anunciando la muerte
del quinto toro y se hizo un silencio
par de su alcance.
Gaona estoqu eando al tercero.

...
.....

L:

Cúrese IJd. mismo

PERUNA FORTIFICANTE
MARAVILLOSO.

LA l)ISPEPSIA SE CURA

..

..
.::;
~

•,;,•~-,-~-·•;'-',~

El re:nedio de Munyon para ia
Di~pepsia cura toda clase de imlibestione, y male3 del Estómago, tales como Es'.reñlmie-.lto, Acedfas con
devolución del alimento, a la boc;,,
Pezadez despué3 de c::&gt;m.er, Flatnlcnci '.l, PalpitacionE:s del corazón y
todas las afeccio:1es de é::te, caus:idas por la indi&lt;;;E's~ión; Ventosidad en
el estóma!::o, Fruptos de alimento,
Desgano, Dcbili•lad del estómago.
Defecación dura, nudosa·, y diffcil.
Lengua cargida ele suro. Cardialgia o Pirósis, Punzadas y Ulceraciones en el ettón12go, Vahfdos, Flojedad, Falta de er.ergfa, etc , t&gt;tc.
LO QUE DICEN:
Dice el teiícr .Juan O: h::&gt;a L., de
Veracruz: "Me a legro m ucho quo
se presente la oportunidad de rncomendar el Remedio Munyon pa,a
la Dispepsia. Seguramente que es
un r emedio maravilloso; no tengo
frates s uficientes para decir cómo
me curó; y me complazco siemp,·e
e n recome;•.dilr un r e medio que 1es
tan benef:cioEo."

•❖t•·-· :::&amp;4.\
•..-•••

STA. PILAR MONTERDE.

L&amp; popular baUarina espat!ola se
expresa. como sigue acerc·a de la
PERUNA: Considero la PERUNA
como el mejor tónico que be experimentado. Para los nervios después del cansancio es un for tificante maravilloso.
Me curó radicalmente. Pilar ],fonterde,
Teatro Principal, Ciudad de Méjico,

Solo de Luna
Al poeta don Luii;; G. U1·bi11a.
Tengo el libro abierto ante mt.
Es el libro inmortal y asombros.imente bello que llamamos Naturaleza..
Pienso a veces si Este her mo30
libro en que leo con amor, co::i ve,-

dadero canno, es un libro o es una
flor. Cuando descubro una verd:id
oculta es para mi un libro. Cuando
transmite a mi ser delicado una sensación dulce de belleza como un perfume, es una. flor.
Esta bella noche de luna es para
mf una flor de plata, (no penséis eh
las fili:;ranas que nos venden los jojeros hechas con hilos de plata). E·;ta flor, mi flor delicada y transparente está tejida con rayos de lun¡,.
¿Hab~is visto alguna yez la luna
junto al cono verdinegro de un pino? ¿O asou:Andose tranquila tr;i3
las lfneas fuertes.__de Uil campanario"?
¿Habéis contemplado esa bella hora
plácida cuando l:i. luna echa sobre &lt;,J
inmenso cielo azul-negro una llu via
de plata; mientras asciende seren:i
y gentil del otro lado de los moilt&lt;!;;,
hasta que asoma fu cara redonda
tra.s los pinos más a ltos de la sierra?
¿ Quién que I a estado en un ja1dfn, junto ·:,,¡, una fontana l:!&lt;onde
canta un surtidor, en plena noche
de luna, no se siente vibrar deli(•,\damente de p'.acer, no se siente p')eta por má.s que no puede expresar
con palabras lo mucho que sienr,-.,
lo mucho que ama?
¿ Quién q 1:E' !n &lt;st.1do en pleao
cam po en noche de luna, bajo la
amplitud de l cielo, bajo las estrellas, frente a la naturaleza, grandiosamente bella, no siente el gozo de
vivir, no s;e~·te la necesidad d!l
amar?
¿Qu ién que al discuirir por las
calle3 en estas noches de plata, Y
al escv.cbar que se desgrana sob~e
el ambiente sereno y plá.cido el su.;piro de una :;ererata, no s-3 acuer."i:l
de Schubert o del Duque Job, o cie
la princesa de sus ensueños?
Me acuerdo de algo que no sé ~i
serta ensueño o aparición o realidad. Catan vert:cal€s los rayos je

COGN4C

Es el amor, h vida .... ¡Todo eso
hecho cancl jn! .... La noche se ilu(min1.1;
florecen astr:s s:ibre la laguna ....

¿Es la lu na que canta al darte un
(beso,
o el rul::;eñor que estremecido trina
rl recibir les b esos de la 1una,?
México, Noviembre de 1 91 3.
,TOSE VELASCO.

sepulcral, que se cuchicheaba en voz
baja y decfan: ¡Al fin!
¡ Creyeron llegada la h ora de la
venganza!
CARLOS QUIROS.

LA COQUETERIA
E S U'.'l'A ARMA LEAL Et\ LA MUJER.
Si os. 1,&gt;al é:is de YUClrra coqucterla para com-

batir los años, nadie os
dtñ2iri el mis H.rero
reproche; pues de qué

sirve una .tureola de ca
bellos blondos si vuestro e o ti s df'scolorido.
arropdo o mucbiro no
armon!za con cl101t La

Creme .,Siren"

para
embellecer
bir-n pcdrla dccinc que lleva en ai e.J calor y la vida apa1.ion. da y amorosa del Sol de Oriente, pues p1onto y sicmpi c

impanc a la piel ll {,escura y voluptuosa suavidad perfumada de Ju oirues tan &lt;:élcbrcs de las Huties.-Blana para la
rubia. rosa para la t irucña. Tarro acompaDado de v:d.1osaa

instrucciones. S 1 .2S Por correo, certificado, $2,SO.
l:n Mé:Jl:ico: Jobannscn, F'clu ti Cia., A~. S.tn fn.nciECo,
09 -J. Labaojc Sucs. &amp; Cia., Profcla, S.-A. Var.:a.s Sucs.
H1abcl la Católica, 6.-J. Uiblcin, Sucs. Ja. Bohvar, l\,

ün.t rea,úblic4 dt monJts
Como se asegura que en la conf.irencia de los Embajadores en Lond1 es se habló de co·.•.s ervar la autonomfa
c!e los monjes d el monte
Athos, constituyéndolos en Repúbli' a m_e¡;endiEn '. e, los periódicos a;:.:striacos rE:cuerdan costs muy internsante.3 de e~e monte lleno de CO!l' ento3.
El ten itorio comprende veinte
c~austros, de los cuales depend %i;
pequeñas y numerosas aldeas, y mide cerca de 500 kilóme tros cuad,adcs. El poder de la República lo
ejerce un Consejo, para formar ~l
cual cada convento nombra un 1·epl'esentant.e.
Como los conventos griegos son
17, los monjes de ese país tient&gt;n
::iempr e !J. mayor!a, au:.que son mucho mlis numeroscs los rusos; ptlro
éstos no tiene.n mlis que un solo
convento, llamado el R ozikon. Ademá.--;, eu el mon·e Athos hay un convento servio •y otro búlgaro.
Algunos de estos conventos están
dirigidcs por un prior, que es vi~alicio L os demá.s tienen un superl.&gt;r,
.que se nombra cada dos años. En
!03 pafse3 balkánicos se habla mucho de la generosa hos;;ltalida.,d que
practican los monjes del monte
Athos. Las m u j er es está.n .excluidas.
En el espacio de 500 años sólo a
una mujer se le permitió subir al
monte Athoa, y la excepción se b!zo
a lady Stratford, esposa del dtplorná.tlco ingl~s que desde 1810 a 1840
estuvo al frente de la Emb.a,jad1,
britinica en Constanti~op:a.

Cámaras NETTEL

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO.
MARISCALA, 3_

El secreto de s u bondad
e stá dentro de la botella.

J ardfn blanco de l una, misterioso
jard!n a tod3. indagación cerrado,
;.qué palabra fragante ha p erfumado
de jazmines la paz de tu 1 e;ioso?
Es un d wgranamien.to prodigioso
de perlas, sobre el m:\rmol ovalado
de la fontana clli.sica; un callado
su,s,pirar .... ; un arrullo temblo rv(so ....

LAS PlLDOllAS DE PAW PAW
( P apaya), son las mejores c;ue SI!
l onoce:i para el Estómago e Hig ..
do y un positivo y r á.pido re,nedio
p::.ra Bilios;dad, Dolor de Cabeza ~•
t o:'os los pade~imientos
causados
1 or desCruenes del Ettóm:i.go e H!¡;;c! o. 50 cent:i.vcs.
Munyon tier..e Reffiejios para tv·
&lt;:rs J'.ls e·.•.fermedades, casi todos al
módico pre~io de 60 centavos. Se
yenden en tod:ts l as farmacias o
puejen p~dirs 3 directamente.
Pida Ud. l:i. "Gufa de la Salud"
de l\Iunyon , en cua~quier droguer,a.
Consul'.? S por correspondencia,
confidenciales y libres de todo gasto .
MUNYON'S, 53 y Jeffe rson, Philade:pbia, E. U. de A.
Cu ando se hallan reunido cinco
coroneles y ningnro hable, ¿culil es
el de mayor grado?
- El silencio.
-;.Por aué?
- Porque es general. (

plata. de la luna sobre el jardu•.
proyectando sobre el suelo las ramas de lo.s lirboles, y mi propia
sombra describiendo una manen.a
circular. Suelta la cabellera de oro
paseaba ella, la amada, vestida de
blanco. Los rayos de luna que lograban filtrarse por las ramas y las
hojas de los sauces y de los álamos,
cafan suaveme::ite sobre su cabeza
de hada, jugaban con sus ca,bellos
rubios y resbalaban por todo su
Cl'erpo dlindole claridades de azucena. Toda ella &lt;-ra u;,_a alba flor,
fl.o~ de Iu.'la. Los floripondios la
, efañ. pasar y le daban su aroma; 1:1
brL~a suspiraba a su o!do; la tierra
toda :e le bacfa acogedora. Después,
cog;d~s de la mal'.O discurrimos por
laa callcc;l~as del jard!n no s~ cuá.nto tiempo.
¡Nos a mamos mucho,
m:.ichc! ....
Una cas:i. humilde que tiec.e una
Yentana cntre:i,bierta, un rayo de luna que entra por la ventana , r esbala por las marfilinas teclas de un
piano, en el ambiente eotando una
música tierna, sentid:'. y soberanameP.te bella. Beethoven se inspirarla, decis. Y ciertamente Beethoven,
aquel genio inmenso, aquel corazón
re!&gt;osante de amor, legó al munc!o
aquella sonata atormentadoramente melancólica que se llama Sonatn
del Rayo de Luna.
Tengo ao. ·e mf una flo r abiert;\.
Es una flor tejida con los rayos ti!'
12. luna. He aspirado con delicada
voluptuosidad y sin cansarme sn
perfume. La luna ha avauzado buena porción del espacio azul, y mienlr2s divago sob re todas e3'as cosas,
sobre t"t.r..tas otras cosas, viene a mi
memoria 11,quel 'primoroso ·e-o neto,
"L1. Dama V€Stida de Blanco," d?.I
del:cado poe'.a Francisco Villaespesa:

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

Teléfonos: { ER1cssoN,
MEXICANA,

836.
1006.

&amp;===========~

A. MADELINE. Av. Vemcruz 7.
Apartado 1038.
Pidan catá.logo.

Gedeón cnct·entra e.:i la calle a
un amigo Que !:a emiudado el día
anterior.
-Le doy a usted el más sentid:&gt;
pésame. ¿Cuánto tiempo llevaba usted de casado?
- ¡Treinta años!
- ¡Es muy duro eso de perder a
su mujer cuan.do precisamente empieza uno a acostumbrarse a ella!

�ELIXIR ESTOMACAL
( ESTOMACAL/X )

Hace quince aiios dimos a conocer esta especialidad farmacéutica a los médicos y hoy lo recetan
en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento más racional y seguro para la curneion de
las enfermi&gt;dades del ESTO:'llAGO e IXTESTI:'l:OS aunque tengan una antigüedad de treinta
años y no se hayan curado con otros medicamentos. siendo sus efectos quitar el DOLOR y todas
las molestias de la DlGESTIO&gt;-', ABRrR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIO~ES, TO~IFlC'AR EL APARA'l'O DIGESTlYO y la econ•'·
mía en general, pues el enfermo COl\fE l\IAS, DíGIBRE MEJOR Y SE ~UTRE.
C'URA LAS ACBDIAS, AGUAS DE BOCA, EL
DOLOR Y ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTrGO ESTOMACAL, DISPEPSIA,
INDTGES'rIO~ES, DI LATA('lO~ Y ULCER~
Dl&lt;JL ESTOMAGO, IIlPERULORIIIDRIA. ~EURASTE~1A GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIARREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR·
Y LOS GASES. Es un poderoso VIGORIZADOR
Y A.;\''l'ISEPTICO gastrointestinal.
Los niños padecon con frecnPncin DIARREAS
más o men os graves que se CURAN", incluso en la
época del destete y dentición, hasta el punto de
restituir a la vida enfermos irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo, aunque no todos, pre~entan el siguiente
cuadro de síntomas o parte de él: al Jevantars~.
lengua sucia; mal olor de aliento, agnas de boc•1,
estado bilioso, inapetencia, abatimiento y tl'i&lt;;trza
después de las comidas. eructos agrios, gases, pirosis, váhidos, pesadez de cabeza, ruido de oídos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores a l estómago, vientre y espaldas, vómitos, e~treñimiento alternando a veces con diarrea, el eniermo rn altera oon facilidad, está febril a veces,
se ir rita por la menor causa, evita el trato social,
teniendo por la noche ensueños, sueño agitado y
respiración difícil.

¡{uestro ELIXIR ESTOMACAL cura el 98 por
10::l de los enfermos que lo toman y por sus propios méritos es conocido y de uso general en las
cinco partes del mundo para las enfermedades del
aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. CuDINAMOGEN O ra
la ~EURASTE::-{IA y
afecciones nerviosas, siendo el mejor TOXICO
para curar el RAQUITISMO, re-cetándolo los médicos en cuantos casos están indicados el aceite &lt;fo
hígado de bacalao y emulsiones con hiposulfitos, tomándolo los niños con verdadero placer, a los cp!e
transforma ele PALIDOS y AXEMICOS en SOXROSADOS y FUER'l'ES. Cura la ANE1\1lA, CLOROSIS, colores pálido~, por ser el mejor RRCOX~L
TITUYE::-{TE para todas las edades y ambos sexo:,.

Pu ~'10F()SL'Q}
r ..,

SAIZ DE CARLOS. Cura el CATARRO bronquial agudo y crónico, la TOS, la TISIS y EI\1FERl\1EDADES DEL PECHO, produciendo los siguientes efectos: la nutrición se acelera, habiendo aumento de peso, los esputos, disnea y fiebre disminuyen; la tos cesa y aumentan las fnet·zas y el
apetito, notándose el alivio con uno o dos frascos.
IV

SAIZ DE CARLOS. Cut\t
el REUl\tA'l'ISMO agudo y
crónico, la GOTA, el AR'l'RITISl\10 y la CIA.TICA.
Se elimina el ácido úrico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina, tornándose de turbia y sedimentosa en clara y transparente.

REUMATOL

PURr\J ATINA

SAIZ DE CARLOS. Cura
el estreñimiento, pudiendo
conseguir, con su uso, una deposición diaria los
enfermos biliosos y los que tienen indigestiones y
atonía intestinal, por ser un tónico-laxante suave
y eficaz.

De venta en Farmacias y Dro[uerías. Pídanse folletos a
Carlos S. Prats. Apartado, 46~. México, D. F.
PIDASE CATALOGO ILUSTRADO.

SE REMITE GRATIS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 23, Diciembre 7</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Brummel</name>
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                    <text>��Registrado como articulo de segunda clase el 3 de Nov i embre de 1894. - l mpreso en papel de las Fábri cas de San Rafael

Año XX.-Tomo 11.

Una Mujer Saludabl&amp;
Una mujer saludable es una bendición para su esposo, En cambio,
una mujer que esié siempre delicada
y enferma es una desgracia para el
hogar y mucho más cuando es madre
de familia. Si la mujer nota que sus
energías flaquean y que todo la cansa;
si sus órganos femeninos no desempeñan bien su cometido, si hay nerviosidad, falta de sueño, dolores de
espalda y cabeza, dolores tirantes
hacia abajo, irregularidades etc., y
todo esto le causa melancolía y tristeza - una condición que muchas
veces confunde al más experto de los
médicos-

El Compuesto Vegetal de
la Sra. Lydia E. Pinkham
hará desaparecer estos males pues él vá á la raíz de los mismos y cura lo
que el doctor no puede curar.
S'an Antonio, Texas. -"A todas las mujeres que deseen tener niños en
su hogar y ser felices les recomiendo el Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. Pinkham. Y o sufría de caída de la matriz y de otros males propios de nuestro sexo y tomé su Compuesto Vegetal. Fué la única medicina que me ayudó y soy ahora una madre feliz que mucho r ecomienda el
uso de su medicina á todas sus amigas." -Sra. AURELIO B. MARTINEZ,
645 Lopez Street, San Antonio, Texas.
Por treinta años ha sido el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham el mejor remedio para los males femeninos y ha devuelto la salud á
milea de mujer es.
,
Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfennedades y desea un consejo especial, escriba confidencialmente á Ly&lt;lia E, Pinkbam Medicine
Co., Lyun, Mass., E. U. de A. Su carta será ahierta, leida y contestada
par una sefiora y considerada estrictamente confidencial.

frente a la l'ida
Convalesclente de una grave enfermedad, que casi lo llevó al i.epulcro, Victor Ocantos se puso a hacer
el examen de su vida. Encontrába.;e
pobre, rodeado de familia, en el término de la madurez, con el organismo quebrantado, con toda su vida
hecha, en la iIIlJ)osibilidad de tomar
un nuevo rumbo y "ºn e l porvenir
Incierto.
-¿Qué va a ser de nosotros?d!jole su esposa alarmada.-Ya sabes que no se trata de mi, sino de
nuestr os hijos.
-No te aflijas-respondiól e V!ctor.- No sólo de pan vive el hombre.
-Si, 1;:, siempre optimista. . . . A
t u edad, debieras haber aprendido
a lgo.
-Bastante he aprendido en estos
dias de mi enfermedad. ¡ Oh, si supieses, querida! ¡ Si v.ieses cómo ha
sangrado y cómo sangra en estos momentos mi corazón! Nadie sabe la
lucha que se libra adentro.
Delia se acercó a su esposo y 1~
palmoteó la cabeza cariñosamente.
- En estos dlas he reflexionado
profuv.damente, he pensado muchoprosiguió V!ctor .-Se me ha caído
t:n:i. venda de los ojos. ¡ Qué desengaño! Resulta que yo habla vivitlo
e quivocado.
Lo dijo con voz sollozante, con la
trágica emo~ión del que cae de improviso en la· cuenta de un error
irreparable r especto de un objeto intensamente querido o de una creen-

Número 24,

México, Dici embre 14 de 1913.

cia sinceramentE: profesada. Su esposa pretendió consolarlo.
-¡Ya es tarde, querida!--excla.mó Victor, atribulaoo.
Era tardE:, en verdad, para rehacer su existencia y rectificar su sentido idealista de la vida. Porque Victor Ocantos era lo que se llama un
idealista, un ser iugénuo e iluso,
eterv.amente niño, asi en 'SUS virtudes como en sus defectos, naturaleza moral cándida, impresionada en
su juventud por el idealismo filoRófioo reinante en su época,. ~jemplar
casi extinguido hoy. Aprovechado
ll.lum no de filosofia en su mocedad,
Victor Ocantos creyó de buena fe a
los pensadores que disertaban m::.6nffic:i.mente sobre la rrwral del desinterés, del altruismo y del bien por
el bien mismo. Se i maginaba que el
mundo era eu la realidad tal como
lo pintn.ba:i aq1\ellos amantes de la
sabiduria. Ocar.tos vexa llUd tos filósofos del utilitarismo no iban descaminados por las vfas de la vida y los
sendero\l del corazón hu mano; hasta.
admitía, ~cgún una frase que le era
familiar, la hermandad de Platón y
de Epicuro, de la vida excelsa del esp '.ritu y del arrebato instintivo de
la materia; pero su epicu.reismo era
de i n c!ole sentimental y no l o a.pa..taba de las normas cardinales de su
vida. De natural bondadoso, media a
tcdos según su condición; dado a la
gene rosidad , suponf.a a sus semejantes dotados de don análogo; de fndole sincera, confesábase con el primer recién :le gado. Lo perdonaba todo, porque se enorgullecia de comprenderlo todo, y hacia eEita afirmación, porque Investigaba siempre el

por qué de las cosas y explica.ha los
hechos más baladies. Socrática era
su dialéctica, socrática su ironia. Filowfaba siempre, tanto en los momentos graves como en las horas ioviales, de tal modo, que podrfia decirse de V!ctor Ocantos que era una
Yida puesta al servicio de un sistema filosófico. Matizaba su conversación, en todos los instJa.ntes elevada,
con imáge nes pintorescas y metáforas cómicas. Y la mezcla de la sublimidad del pensamiento con la bajeza risueña del simil, peregrino y
exacto, tornaba su conversación do ·
cente y recreativa. Observador atento de la naturaleza, extrafa sus comparaciones de un rasgo tipico de los
animalfs, ii.rl•oles y aves del tró pico.
•
Como con.templaba el mundo
a través
de 'Un prisma sonrosado, más que vivir lá. vida real d-3
todos, deslizábase sobre ella como
una sombra o un sueño. Su esplritu,
flotante en el mundo quimérico, irreductible a la. realidad y refractario
al pesimismo, corregia sin cesar los
desmayos de su voluntad. provor.ados por los golpes frecuentes de la
vida. Su idealismo se sobreponia a
todos los contrastes. Carecfa de experiencia, no tenia la memoria d~l
sufrimiento, n.i el sentido del egoísmo. La única cuerda sensible que
vibraba permanentemente en é l , era
la de la alegria, el h umorismo benigno y cordi&lt;tl.
Pero todo venía conspirando, de3de hacia tiempo, en contra de su
idealismo riente. Por azares de la
existencia, encontróse de pronto en
la pobreza, y entonces fué cuanuo
se puso en contacto con las realidades .proclamadas por la filosofía contraria. En los primeros tiempos, todo lo perdonó y lo despreció; pera,
cuando le sobrevino la enfermedad
y se vió desamparado de los mismos
a quiénes habla protegido y ayudado a escalar posiciones prósperas,
hizo crisis en su a l ma, por primer&lt;1.
vez en su vida, el dolor del cono"imiento del corazón humano.
-¿Sabe--.,-le dijo a su esposa-que la vida no había sido tal como
yo la habfa concebido? Yo habla
vivido en un error; resulta que todos
me hablan engañado. Se necesitaba
ser un niño o un loco para conducirme como yo me he conducido. Y ambas cosas he sido yo hasta el presente.
-Has 'Sido demasiado confiado,
demasiado bueno-observóle Delia.
-Tarde vengo a saberlo. P er o,
¿qué querias que hiciese si he nacido asi?
Al cabo de una pausa continuó:
-No te imaginas, querida, l a pena. que me ha causado el descubrimiento del profundo e rror en que vivia sumergido. Yo solamente sé l as
lágrimas que me ha costado esta lucha entre las creencias de mi viua
entera y las miserias de la existencia. Todo es mentira, y la más grande de todas es la filosofia del id,•:!.lismo que me enseñaron en e l colegio. En vez de arrancar de si mismos, todos esos grandes soñador~
del desinterés y del bien, han partido de la naturalez-a. ideal del hombre imaginario, sólo concebibl e en
la república platónica. Esta es la
gran verdad que acabo de adquirir
en._et ocaso de mi existencia , cuando

ya no me sirve para nada. Si pudiera renovarme, tenderla un velo sobre mi vida pa,sada y comenzarla
de nuevo. Pero ya no estoy en ed'id
de renovarme. ¿ Y qué me queda por
rehacer si he vivido ya mi vida toda?
Delia oyó la dolorosa confesión
de su esposo con l ágrimas en los
ojos, compadecida de aquél niño
grande, para cuyas debilidades habla tenido siempre una palabra de
perdón y de olvido. Vió claramente,
t a.mbién, la situación angustiosa en
que se encontraban, pobres y con· d
jefe de la familia achacoso e inut ilizado por la enfermedad, por los años
y por los reveses sufridos por el
trabajo. Comprendió que Victor h.;1.bia terminado su carrera, que habfa malgastado su vida en luchas 11::.fecundas. Ella tendria que cargar
ahora con el peso de la familia, c:vn
la r esponsabilidad del hogar, con la
educación de les hijos. ¿ Y cómo iba
ella, una criatura débil, a sostener
tanta carga? En fin, verla el modo
de ganar el pan para l os suyos y Je
atender a su compañero enfermo.
Al notar Victor el llanto silencioso de su esposa, le preguntó ape1'.ado:
- ¿ Qué te pasa, mi hija?
Delia no contestó: oero Víctor,
comprendiendo lo que pasaba en ei
corazón de su esposa, le dijo con la
sinceridad de los gr andes momento!t:
- ¡ Si no fuera por tí y por nuestros hijos, me pegaba un tiro!
Y dejó caer la cabeza, sollozando,
impotente frente a la vida e imp::itente f rente a la muerte.
lt'LOY FARIÑA NUÑEZ.
•+IS&gt;+++·••+++++++ +t!+i+a&gt;+++++
,¡
DE LA SE:\IANA &lt;!&gt;

+ CALENDARIO

•••

•••

• Lunes 15.-San !Lucio mártit·. •
16.-San Eusebio obispo. •?&gt;
• ;\liércoles 17.-S. Lázarn obispo. +
+ Jueves 18.-S. G1·aciano obispo. +
+ Viernes 19.-S. Timoteo diácono.+
+ Sábado 20.-S. F ilogenio obispo.+
+ Domingo 21.-Sto. Tomás após- +
+ tol.
+
• 1\-Iat·tes

+

•

++++.s&gt;++++++,J,++++&lt;!o+&lt;i+&lt;i+CS&gt;+CS&gt;&lt;l&gt;

BlBUOTECA UNlV .
,--

"ALFONSO RLY ~
J;'CARl&gt;(? CO

·®n

�EL )fUl\'DO ILUSTRADO.

ES PELIOR.OSO
DESCUIDAR
LOS R.IFIONES

Y si se quieren evocar no solamente los colores, sino la forma de
la música, se obtendrén múltiples y
seductores arabescos ....

El Espíritu de la Galantería

tos sonidos qut St otn
v los coloru qut st ovtn
Existen realmente individuos c,1,paces de ver los sonidos y los perfumes o de oir el color lo mismo que
la luz. Esto constituye una curiosa
e Interesantísima confusión de lo~
sentidos.
Percibir los sonidos, o lo que es
lo mismo, oir el color y la luz es
una cosa bastante rara; por el co!ltrario, tener el entendimiento colorido es cosa bastante frecuente. Un
nombre de pila, por ej emplo, puede muy bien evocar un color: Marta es blanco, lo mismo que Emilia.
y que Margarita. Ademés, las vocales mismas tienen color, como lo Ita
demostrado el poeta Rimbaud. Para
algunas personas, f¡j.Olamente la m •isica tiene rolor, y més todavta, cada
instrumento tiene su color prop10,
lo mismo que todos los objetos tienen
una fisonomta perfectamente deter. minada. El arpa serta blanca, el
cuerno de caza, amarillo dorado y
el violtn malva. En cuanto a las orquestas completas, sertan al ejecutar
una verdadera cascada de arco iris.

Cor"ejaba asf a la hermosa señor:c&gt;. el rendido cab2.llero:
-Señora, dejé de creer en Dios
por culpa de vuestros ojos.
-Ved que ponéis en peligro vuestra salvación.
~¿No estoy acaso condenado al
infierno de vuestro desdén?
En eso llegaron a un rosal donde
una rosa se deshojaba y la señora
dijo:
-¡Quién supiera el verdadero
lenguaje de las flores!
-Por vuestro amor-respondió el
caballero-yo sabrta comprenderlo.
- ¿ Qué dice, entonces, esa rosa
al deshojarse?
-Suspira que está muriéndose de
dolor al veros más hermosa que ella.
Hablando asf hallaron un árbol
sobre el cual reñfan dos aleones.
Cubiertbs de sangre dieron por fin
en tierra y la dama coqueteó:
-¡Quién supiera el lenguaje oe
los animales! ·
JDl caballero fué hasta las dos
aves, que una vez separadas por él
echaron a volar.
~Señora, por vuestro amor be
podido comprender que los pája~os
reñfan sosteniendo el uno vuestra
hermosura con vuestra gracia, Y t:l
otro vuestra gracia con vuestra hermosura.
En estas pláticas llegaron ante
una hoguera.
-Ah-sonri~j la dama-¡quién
supiera el lenguaje del fuego!
-Por vuestro amor, señora, respondió el galán, eso no es imposible
de ningún modo.
Tomó después de la hoguera una
clara brasa en su mano y lentamente
la aproximó a su otdo.
Luego dejéndola caer con elegancia:
-Señora, e l fuego sostiene la necesidad de consumir por alumbrar.
Y lo argumenta con el brillo Je
vuestra hermosura.
Asf encontráronse ante un viejo
puente, en cuyo extremo opuesto disputaban dos hombres.
- ¿ Qué dirán ?- interrogó la dama.

-Señora, por vuestro amor, fácil es adivinar que la fama de vuestros hechizos forma el objeto de su
querella.
Pero aquellos hombres, al sentir
aproximarse los pasos de la dama Y
el caballero, babtanse apartado silenciosos. De manera. que cuando la
gentil pareja &lt;'ruzó, ambos aclamaron a un mismo tiempo:
-Por amor de Dios; ¡ una limosna para este ciego! ....
La dama frunció vagamente las
&lt;'ejas ante esa cruel ironfa; más el
galán, sin inmutarse, vació su escarcela r epleta de escudos en la es&lt;'udilla del ciego, y puso en la otra su
sortija de diamantes.
-Regia limosna-comentó la dama-darla por el amor de Dio~;
quien en El no cree.
Y el caballero:
-Señora, entiendo compensarl.?s
asf la desdicha de no baberos admirado.
LEOPOLDO LUGO~ES.

AURORA
Cántame suave al otdo
ac;uel plácido cantar,
que la paloma en el nido
suele al palomo arrullar.
Bésame como eil la frente
suele la madre besar
a su chiquillo inocente
cuando lo lleva a acostar.
Sé mi madre, sé mi hermana,
sé la dulce compañera;
sé la esp lendente mañana
de una blanca primavera.
El bálsamo en mis dolores
y con caricias sin fin,
haz renacer tiernas flores
en mi olvidado jardtn.
Sé la blanca religiosa
que brinda plácido abrigo
en su senda tenebrosa
al miserable mendigo.
Sé la be ndita barquilla
que en el tempestuoso mar,
el náufrago hasta la orilla
lleva próximo a expirar.
Hambre tengo de cariños
¡apuré tantos venenos! ...
cutdame como a los niños,
los niños siempre son buenos ...
Viviendo las horas quietas
eit blancos sueños callados,
cual las b umildes violetas
de los huertos perfumados.

Vd. cree que la palabra Worcestersbire !:.ignifica
la Salsa Worcestershire de origen o sea la
LEA &amp; PERRINS, os engañais.
Esté Vd. prevenido l De la primera impresion por parecida.
que sea la semejanza de el fra~co y de la etiqueta con los de
Lea &amp; Perrins no aceptr. l.1 marca que le ofrescan, antes de
haber visto la etiqueta detenidamente y de comproLar la firma
de Lea &amp; Perrins, en letras blancas.

La escritura

blanca sobre
la e tiqueta roja:

A. .- .

~
.

indica
la verdadera

SALSA WORCESTERSHIRE
de origen.

b6

Saboreando los amores
la ilusión y la belleza,
mucha luz, brisas y flores,
ni una sombra de tristeza.
¡ Bésame con beso suave
tanto en el mundo be sufrido! ....
con los besos que las aves
cambian en el tosco nido!
Sé mi madre, sé mi hermana,
sé la dulce compañera,
la aurora fresca y galana
de mi blanca primavera.
GUSTAVO :\IORA P.
Parecidos.

P.-¿Eln qué no se parece la pera al tren 1
R.-En que la pera es pera y el
tren no es•pera,

Cúrese Ud. mismo

EL ~rmmo

+
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DIRECTORIO
,¡,
+ EL ~CUNDO 1L0S'.fRADO. +
~ Semanario de nctualidades, +
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Arte y Litel'atu1·a.
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+ Editado por "El Mundo Ilustra- +
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do'' y "La Semana Ilustra+
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da," S. A.
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+ DIRECTOR GENERAL Y GE- +
+
RENTE:
+
+
EDUARDO l. AGUILAR.
+
+
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+
JEFE DE REDACCION:
+
+ MANUEL DE LA TORRE. •1'
+
+
+
COLADORADORES:
+
+ José Juan Tablada.-Lic. Fe_ ♦
+ derico Gaml&gt;oa.-Lic. Jesús +
+ 1\1. Rábago.-Lic. Nemesio Gar- +
+ Cía Naranjo.-Lic. Rubén Va- "!t
+ lenti.-Lic. Antonio Ramos Pe- ,,.,
+ drueza.
.¡,
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OFICINAS:
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+ 5a. de Bucareli, 116.-Aparta- +
+ do 1O.-Teléfonos: Mexica- +
+ na, 684, Juárez; Ericsson, +
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1518.
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{con Hneas de extensión.)
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+ PRECIOS DE SUBSCRIPCION ,¡.
&lt;!•
POR TRIMESTRE:
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+ En la Ciudad. . . . . $ 3.00 +
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3. 7 5 +
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&lt;fl Atrasados. . . . . . . ., 0.50 +
+ Para la publicación de avisos ,¡,
+ en este periódico, dirigirse a +
+ B. &amp; G. Goetrnhel, Avenida. 16 de i&gt;
+ Septiembre, 26. Sus agentes en +
+ Europa, la Société Mutuelle de- +
+ Publicité, 14 rue de Rouge_ •!&gt;
+ mont, (9 e.)
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+
•
+ NO SE DEVUELVEN ORIGI- +
+
NALES.
+
+ Toda correspondencia y giros +
+ deben remitirse al Director Ge- +
+ rente General.
+
+++++++++++++,;,++++++++++++

········••+••··········••+

MARAVILLOSA CURACION DE UN
ANTIGUO Y HONRADO PERIODISTA.
El decano de los periodistas cubanos, el señor Arsenio Fernández
Cárcava, de Habana, nos escribió
con fecha 14 de abril de 1911: "Escribo a usted con gusto para manifestarle que sus preciosas pfldoras
de Paw Paw son una bendición de
Dios, sobre todo para los viejos como
yo que digieren mal por falta de
dentadura y de trastornos gástricos.
Tengo 69 años de edad; be padecido mucho ¡le las muelas, cuando
joven, y unas me las extrajeron los
dentistas, y otras me las arranqué
yo mismo; no perm:tiéndome mis
escasos recursos el ponerme una de ntadura artificial. Estuve bastante
tiempo utilizando el Bicarbonato de
Soda para ayudar a la digestión; pero este procedimiento me obligaba
a ir aumentando gradualmente la
dosis de Bicarbonato, y tanto he
tomado, que empecé a sentirme mal,
y de'.erminé substitui rlo con sus
prodigiosas pflctoras de Paw Paw,
tomando diariamente al acostarmP.,
una de dichas pfldoras; hace de esto dos meses y observé que me encuentro bien y hasta he engordado.
Uso al mismo tiempo su excelente
jabón, y mi ffsico ha mejorado mucho."
LAS PILDORAS DE PAW PAW
(Papaya), son las mejores que se
conocen para e l estómago e h,'.gatlo
y un positivo y rápido remedio para
e l estreñimiento, ictericia, biliosidad, dolor de cabeza y todos los padecimientos causados por desórdenes
del estómago e bfgado. Estas pfldoras contienen las mejores virtudes
del Tónico Paw Paw, y están preparadas del jugo de la fruta Papaya.
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PHILADELPHIA, E. U. de A.

Y vo amo tu cruddad

v tu

bondad
Un enigma? Tal vez. Yo me ne
propuesto muchas veces estudiar t u
alma complicada y extraña, pero ni
la observacióü del filósofo, ni la penetración del psicólogo han podido
descifrate.
Hay momentos en que en la limpidez de tu mirada, veo la transp,lrencia diáfana de una nobleza y dulzura infinitas; pero en otros tradu~co la maldad de una alma perversa
y cruel.
Quien te viera en mis brazos, acariciando mis cabellos con tus manos
de nieve o sonriéndome con esa sonrisa que sólo tú sabes, y que es como la evaporización de lo infiilitamente ideal y de lo infinitamente
célico, dirfa que eras la verdadera
imagen del amor con que sueñan los
~lOetas. Quien te viera conmovida
y dolorosa ante e l martirio de .1;1
insecto o llorosa ante el sufrimiento
de un desgraciado, pensarfa que eras
un éngel enviado de los cielos como manifestación de las sublim~s
obras de Dios.
Pero cuando te recreas en mi martirio, pinchándome con el aguijón
de los celos o desgreñándome el corazón con las garras de tus desdenes; cuando gozas desesperAndome y
te satisfaces viéndome morder mis
dolores; cuando lanzas una carcajada histérica ante la queja de un
infeliz o te diviertes agujereándole
la piel al perro que acaricia tus roanos, entonces, Lelia, entonces, eres
horrible y pareces la obra del Demonio venida a la tierra como muestrario de sus horrorosas concepciones.
·¿Eres buena? ¿ eres mala? Tal vez
las dos cosas, pero a pesar de tu
bondad y tu maldad yo te adoro,
alma rara! . . . . Porque yo amo el
Enigma como amo el Martirio; los
dolores con que me 2.tormentas son
mi voluptuosidad; tu psicologta :le
Bestia Divina me encanta y me E,Spanta ....
F. A. F.

Cerca de Dorchester (Inglaterra),

se hallan las ruinas de un anfiteatro
romano con capacidad para trece mil
espectadores.

Una esmeralda de cinco gramos
de peso vale cinco libras esterlinas,
pero una cinco veces mayor vale noveinticinco libras, sino cien.
En todo el mundo hay en uso ml\s
de 625,000 millas de Hneas férreas.
Acreditado desde hace muchos
años y r eco~
mendado por
1 a s primeras
autoridades, como alimenta•
dón para e l en.
fe1•mo, nmo o adulto, en las pertur-

baciones de la digestión, en la debilidad y en la inapetencia. Oomo
puede prepararse de muchas maneras permite una gran variación, ,·esultando a.si un , fort:ificante ideal
que toman muy bien los convalecientes y que estimula el apetito y favorece la digestión.
El librito de cocina "K u fe k e··
que contiene 103 recetas de cocina.
muy acreditadas para sanos y enfermos, se puede adquirir gratis en
farmacias y droguerras.

ILUSTRADO.

ta sangrt dt los radtoloatstas
Los rayos X tienen una potencia
de acción de la que ha.u sido victimas los primeros manipuladores.
Sin tomar las precaucioiles debidas
para ponerse al abrigo de estas radiaciones peligrosas, l::.an sufrido gl'aves accidentes de radiodermitis, de
inflamación crónica, de gangrenas, y
algunos han )?agado con su vida sus
imprudencias o su ignorancia en el
manejo de los aparatos.
Los rayos X se emplean frecuentem.ente en medicina no sólo como medio de investigación y de diagnóstico, sino también como método terapéutico. Obran poderosameilte sobre
la composición de la sangre por m!'diación de los órganos he~atóferos
( el bazo, la médula ósea y el tejido
ganglionar). En los experimentos que
se han hecho, sometiendo ailimal':ls
a esta,s radiacionEs, se ha notado una
fagocitosis abundante, pues a medida
que transcurre el tiempo en el experimento, los leucocitos disminuyen y
son destruidos.
Esta acción especftlca de los ,·ayos X se aprovecha para oombatir
la terrible enfermedad llamada leucemia; puEs se '&gt;bserva, en efecto:
que debde el momento en que se nirigen las radiaciones sobre el bazo
de un individuo atacado de esta enfermedad, los leucocitos aum.e ntan
considerablemente.

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[as •uitru bAct 4,ooo años

pescado por los habitantes de Creta,
dos mil años antes de la cristiaaa
época, en la cual el comercio de 101,
fenicios era aiin desconocido. Es curiosa esa repetición de la moda a
través de la historia y a la vez lógica, porque lo bello es siempre bello y el gusto estétioo común a todos los tiempos y a todas las edadE&gt;s.

Después de haber estudiado 10s
eré.neos antiguos de Etruria y el Foro romano, el fisiólogo Angel Moss.e
se ha ocupado en estudiar en una
reciente expedición a Creta, cómo
vestran las mujeres hace 4,000 años.
Por cierto que más de una lectora
se sorprenderá de ver estas repeticioNUEVA :\.LL'\'ERA DE DORMIR.
nes de la moda, porque las análogas
entre la antigua moda y la del dfa,
Un médico francés dice que la male dén a la última caracteres de pla- nera corriente de dormir es antihigio. Estas repeticiones han sido muy giénica y recomienda su sistema cofrecuentes.
mo el más eficaz, pues cura por comEl conocido erudito italiano dice pleto el insomnio. Según su teorta,
haber hallado grande analogta entre los piés y la cabeza deben estar en
las modas de hace 4,000 años y ias la cama al mismo n ivel, y si se emactuales. Parece, a juzgar por lo plean almohadas éstas deben coloque dice dicho señor, que las muje- carse debajo de los piés.
res entonces usaban sombreros Je
Asegura dicho doctor que este
una forma bastante parecida a los modo de dormir es un remedio eficaz
actuales y también los prendfan en contra las pesadillas.
la cabeza por medio de un largo alfiler, como en el dfa. Añade que ~11
tonces se usaban los trajes de cuaBRAZOS VELLUDOS
dros en combinación muy parecidos
como los del mono, o
a los actuales escoceses. Llevaban
en aquella época remota, corsés LABIOS SUPERIORES CON
abiertos por delante y una especie
BIGOTE
de gabanes cortos y muy escotados,
con mangas cortas y bastante abiercomo los de un hombre.
tas.
El cinturón era siempre de metal.
Una 1013. aplíación de Rt AL EXTIRPADOR DE VJiLLOS,S1 REN." basta para lx:irpar en pocos minutos toLas túnicas eran de color naranja
da clase de pelos en cuaJ.
obscuro con Itneas púrpura. Los traquiera p:ane del cuerpo; no
jes de aquellos tiempos parecen reimpona cuantos años hayan
cxi&amp;tido aUI. Esta modernlcordar los actuales trajes imperio. A
aima prep:ara.d6n cucma mumenudo estas vestiduras estaban
chos años de ser favorecida
adornadas oon volantes blancos, az•ten México, pus no sólo es
aumamente eficaz, sino que
1€s y rojos. En general, los colores
no
causa molestia ni irritapreferidos eran amarillo, púrpura y
ción en la piel, por delicada
azul.
que sea. y la deja fresa.
li~pia Y suave c~mo si ja.
A este propósito, Angel Mosse derma; hub!eac tenido vcUoa
truye una vieja leyenda que atribuye
Frasco 12. SO. Pcrfu11aado·
!3,00.
[Si se pidjere 90 ;
a los fenicios la invención del colr,r
correo certificado, cnvl enae
púrpura. E l molusco, cuyo zull.lo pro.
. _
2S cts. más.] Muestra sufi.
duce el precioso color, babia sido ciente
para una aphcaci6n. 30 cts

..

�~L )ffXDO ILl:STI-Ul&gt;O

UNA DIFERENCIA V ITAL.
Cuando se ven cogidos por un
fuerte temporal en el mar, los pescadores de Xoruega usan á menudo aceite de hígado de bacalao
para disminuir la fuerza de la:i
olas. El aceite en su estado natural, se adapta perfectamente á
tal propósito. Pero cuando s,
viene tí pensar en él como un remedio para la tisis y otras dolencias
debilitante.s, el caso eg complets.mente diferente. Cualquier alimento fecnloso, tal como el arroz,
engorda más que ningún aceite,
pero todos los alimentos fecnlosos
son en extremo indigestos, y eEo
mi:1mo oc1~:re al aceite natural d r
híga7 J.e bacalao; y una buen.
e-.,, ;- .,6~1 es lo q ne rn as n ecesi tai
_vd im'á1idos.
Por otra parte (aceite de rugado d&amp; bacalao contiene principies medicinales dP.
alta categoría, pero p::.:s. quo sean
útiles al enfermo, deben extrae1·se
previamente de las abominables
grasas y mezclarse científicamente
con otras sustancias de igual
v alor cura, ivo y nutritivo. Esto
es lo que ha realizado con éxito la

PREPARAC!ON de W AMPOLF
la cual es tan sabrosa como 1:
miel y contiene una solución ,T.
·.m extracto que se obtiene a,
Hígados Puros de Bacalao, conl
bin'.l.dos con JMabe de Ripofosfr
tos Compuesto, Extractos J e Ma;
ta y Cerezo Silvestre. En est~
unión ci~ntífica de ingredientes,
tenemos la sustancia mejor para
dar carnes, para dar vida; y
cuenLa con una serie de éxitos en
l os casos de Tísis, Pérdida de Carnes y Fuerzas y las Enfermedadeo
de la Sangre. El Dr. J . R. de
Arellano, Director en la Escuela
Nacional de Ciegos de l\Iéxico,
dice : "La Preparación de Wampole proporciona. un gran servicio
t erapéutico en las afecciones de las
vías respiratorias, obteniéndose
resultados sorprendentes en l os
estados linfáticos con tendencia!
ú escrofulismo." Eficaz desde h
primera dosis. En hs Boticas

'Jisica
Ella.-Si cada Momo del cuerpo
humano se renueva cada siete años,
yo ya no debo ser la misma muj-3r
con quien te casaste.
EJ.-,--Eso es precisamente lo que
he estado sospechando déslle hace
algún tiempo.

COLORES P ll DOS
ElTEIIIACIOI
ANÉMIAOEBILIDAD

ABOTAMIOOO de las FUERZAS, etc
curada, radlcalm1ntI por1l

HIERRO
BRAVAIS
ANEMIA

Las grandes mistificaciones
literarias
Hay en el mundo, como dicen lo¡¡
españoles, gente para todo.
Y ¡¡i as{ no fuera, la humanidad
se moriria de tedio y aburrimiento.
Por eso, yo admiro el buen sprit
de algunos franceses, que pasan d
tiempo mistificando al público en la
forma mlis alegre posible.
Y si no Jo creeis, leed esta tr,\ducción de un arUculo de Jules Be1tant, que ha ll.amado grandemente
la atención de los intelectuales franceses.
Dice el articulista:
¿Habéis gustado en la vida, t!l
placer divino de la mistificación?
¿Habéis por la fuerza de la persuasión y de la imaginación, sugerid&lt;'
a otro una multitud de cosas falsas
e irrealizables? ¿ Le habéis visto
"embarcarse" en una monumeutal
galera? ¿ Lo habéis llevado ~e la
mano, como a un pequeñuelo, hacia
un espejismo imposible? ¿ Y habéis
sentido asperamente, el go.10 confu·o de vuestro e!lgaño? Si tal habéJ
hecho no vaciléis: leed: "Las grandes mistificaciones literarias" de
que es autor el señor AgusUn Thicrry, y asistiréis a las hazaña3 fam,Jsas de los maestros de la materia.
Porque también hay maestros, en
el arte de la mistificación, como &lt;'!l
todas las artes.
Burlarse de otro es permitido, pero burlarse de toda una ciudad, &lt;le
todo un público, de toda la posteridad, ved algo que no es tan permitlble.
O el alma del mistificador est'í
constituida en tal forma que es insondable: o no hay una empre!'la
quimérica que no baya intentado. Y
el colmo es que triunfa casi siempre,
por audaz e insondable que sea, de
la crédula imbecilidad de aquelJQs
a quienes se dirige. Si es desenmascarado, lo es generalmente por una
especie de ansia que se apodera de
él, y lo hace que se deje sorprende.-,
Hay, pues, mistificadores famosos,
pero nada valen para su notoriedad
los mistificadorea literarios, ya
que
nada vale probablemente
la imbecilidad del público en que
operan. Ved por ejemplo la teoria de los grandes hombres, que no:1
presenta el señor Tbierry, cada una
de sus aventuras es significativa.
Es un joven estudiante de ve111 t idós años, llamado Ernesto de Calonre, poeta aún no comprendido, autor
de una tragedia que acaban de nchazarle en el Odeón-bien entend:do-y que jura vengarse de Lireux,
uno de los predecesores de Antonio
en la orilla izquierda. del Sena. ¿No
quieren su tragedia? Pues bien sea:
Je aceptarAn una comedla, le suplicarán de rodillas que la concedl\,
porque ella no estará. firmada Colonne, estara firmada. . . . Moliere. Y
no solamente Llreux, serl\. engañado,
sino que con él todos los critlcos,
que no quieren conocer los alejandrinos escritos por Calonne, pero s,~
pasmarlin con las nartituras firmadas por Moliere y· fabricadas p1Jr
Calonne.
Fué un hermoso Charivari en el
mundo literario cuando se supo que
un joven estudiante acababa de descubrir una obra inédita de Moliere,
que ésta se titulaba "El doctor en'tmorado" y que el Teatro Odeón i!&gt;a
a representarla.
De un dia a otro, Calonne y su
manuscrito (fabricado a medias eon
un amigo, sobre un acicalado papel
con el escudo de Pomponne), se h:iieron célebres; de un dfa a otro,
fué alabado por toda la prensa, excepto el maligno Teófllo Gautier que
habla descubierto la mistificación.
Calonne fué buen actor, cuando su

"Doctor enamorado" tuvo bastantes
representaciones y fué aplaudido,
bien analizado, admirado, adorado,
descortezado, por todos los molieri,3tas de la creación, confesó su subterfugio. Los molierlstas rieron con
risa fingida. Teódulo Gautier triunró
ruidosamente, y Lireux cayó enfermo.
C::1lonne babia gustado emociones
sin precedentes. a la vista de .;u&lt;;
vfctimas embobados ante su "Doctor
enamorado."
Otros mistlficadores son más filósofos y se conforman con divertirse
desde lejos. Ast es, Renier Chalon,
el presidente de los bibliófobos d91
Mons, que, hacia 1840, lanzó una
"formidable bomba" entre las gentl!S
de libros, con su famoso catálogo de
la biblioteca del conde de Fortsass,
Que Imaginó en todas sus partes.
Una cosa lnverosimll el tal catálogo. ¡Todo lo que los editores antiguos nos hall dejado de raro, de ú'lico, de increiblemente precioso, f&lt;e
encontraba allt reunido. Libros dP
los cuales se editaron cinco, cuatro,
dos ejemplares, habiendo pertenecl&lt;b
a personajes célebres! ¡Y qué grabados! Su sola descripción dejaurl
asombrados a todos los bibllófob,,s
de la creación. ¡Los pedidos de compra afluyeron de todas partes! ¡ Por
la lectura del catAlogo se hacían
ofertas desatlnádas ! ¡ Los gobierno:.
se mezclaban y la biblioteca del co1~de de Estado! Y durante este tiempo, Renier Cbalon reta a mandibul·t
batiente, como un buen flamenc-0 que
acaba de hacer una broma pesada ,1
sus c~ntemporAneos. Y gravement~
anunciaba que la biblioteca había
sido adquirida por la ciudad de Binche, para su biblioteca municipal.
Esto pasaba en 1840. época lejana
a nosotros, pero he aquf Jo que p.:~I)
en otra mlis cercana.

Cámaras NETTEL

Regletrado como artículo de a egunda clase e l 3 do Noviembre d e 1894. - l mproa o e n p a pel d e las F ábrica s de Sa n R a fae l.

Al\o XX. -Tomo 11.

~1 ..
~

~ ~

A . l\IADELINE. Av. Ver acruz 7.
Apartado 1038.
Pidan catAlogo.

Se trata de "Las canciones de Bilitis," esa obra maestra de imitación griega, firmada Pierre Louys,
aparecida en 1894, dada. por su a:1tor como una traducción, y que oxcitó la curiosidad de todo el púbhcl)
letrado. ¿Bilitis no podia perfect,lmente ser esa Bilitis, bija de un griPgo y de una fenicia? ¿Era posible
que no se conociera su existenci;i,
sino por los dos o tres detaJJes qu·~
el traductoi- daba en el prefacio'!
Excelentes espiritus franceses, ci:yos nombres no repito, no quisieron
convenir en ello, pero los eruditos
alemanes hicieron más aún: dos autoridades de Gottlngen y de Jena, ostimado doctor P, Ernst, estimado profeso1· von Willamowitz Moellendorf
consagraron sus doctos pensamiento;,
a la pequeña sacerdotisa griega.
Y, en su retiro, Pierre Louys, sonrefa como sabe sonreir todo misti11cador silencioso, contemplando J:i.
crédula imbecilidad humana.

1

..

N ú me ro 24-

Méxi co, Dici embre 14 de 1913 .

........

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1~·

~

DAMAS DISTINGUIDAS MEXICANAS

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Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSS□.

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MARISCA L A, 3_

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio fúnebre por Ferrocorrll.

Teléionos: { En1cssoN.
MEXICANA,

836.
1006.

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SRl'rA. :\UlUA LUI SA lTUR BIUE.

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CRONICA SEMANAL DE

México tiene Tesoros de Arte Colonial
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1

1.
Dos acontecimientos acaban de producirse, y
en estos momentos de lucha han rehabilitado
los fueros de nuestra cultura.
Es el primero la iniciativa del señor lllinistrn
de Instrucción Pública y BeJlas Artes, Lic. don
Nemesio Garcfa Naranjo, para custodiar en lo
sucesivo las obras de arte colonial que constituyen una d e las má.s precim:as e insustituibl~
riquezas de nuestra Patria. El segundo h echo,
es la ¡&gt;Ublicación que el Museo Nacional acalJ~
de hacer bajo la dirección de su director don
Genaro Garcla de una obra en forma de portafolio y con preciosas láminas que representan
los edificios y tesoros de algunas de nuestras
iglesias construidas durante el pertodo colonial.
Estos dos hechos ameritan algunas consid.iraclones que darán una idea de lo oportuno Y
plausible que son, tanto la declaración del señor Ministro, como la publicación que dá a conocer parte de los tesoros del arte colonial qu~
deberian ser preservados.

los intimismos de una carta o en el engar ce
de oro de sus versos.
El soneto que en seguida transcribimos, 1íltima poesia que envió a El Fígaro de la Habana, es una prueba fuerte de que el poeta e11tresenUa a través de su fibra sensiti\·a de v:dente la existencia "de otro sol y de otros cielos" a donde dirige la proa de su baje l &lt;:argado con el tesoro de la poesfa de su inspiración
fecunda y vigorosa:

su alegre encanto en la austeridad de los antiguos hogares. Eran, el mueble de secretos tallado y taraceado; la consola de caoba soportando
el "calvario" de esculturas breves y suntuosas, ,]l
aPcho tibor azul y blan::o de Talavera poblana
o la arquilla de carey y plata. Eran esas obras
admirables, la cerrajerfa que cincelaba filigranas en el hierro de chapas y llaves; era el bordado que reclamaba suntuosamente las áureafl
casullas y hacfa albear florestas de nieve en los
pañuelos de batista o sombreaba con nocturnos
jardines la negra red de las mantillas. Era la
pintura ennobleciendo con sus encantos el cobre de las láminas religiosas, el lácteo marfil
de las miniaturas familiares o el pals historiado
de los frivolos abanicos .....
Pero s i obras tales se dise micaban sóbriamente en la' decoración de las ,·lejas mansiow•s
mexicanas, en cambio, "e reunfan profusa y
pródigamente bajo las naves de las iglesias.
El viejo arte colonial fué casi un arte eclesiástico. El clero de aquellas edades, en cuanto a
cultura estética, fué muy superior al de nuc~tros dfas, pues supo prestigiar con todas las
suntuosidades del arte, los lugares y los ritos
eclesiásticos. Era cada templo un tesoro y el valor de las más preciosas materias fué centuplicado por el genio de los nobles arUflces. Asi,
la más alta aspiración de las almas y sus más
intensas energias y sus dones más geniale.;;,
fueron a refugiarse a las iglesias. E l arte, como enredadera milagrosa y florida, abrazó estrechamente los 1&gt;ilares de las catedrales y
tapizó los muros con su primave ra sin inviernoo.
El genio de los artrnces talló las áureas estalal'tltas de los altares, y la piedad, como una pal:i-

Somos artistas sin duda, porque lo J&gt;roclamamos, tal vez porque lo sentimos, y por lo mismo
es Inconcebible y asombrosa la incuria para conservar los monumentos de Arte antiguo; la negligencia con que nos dejamos despojar por el
extranjero, que paga los tesoros que nos arr,,bata con precios que a nuestra miseria parec~n
generosos, pero que en r ealidad son mezquinos,
pues se trata de objetos únicos e insubstituible:;,
bien distintos de los dólares que pueden acuñarse Indefinidamente . ...
Y mientras nuestros ricos compran odiosos
muebles americanos, salvo algunos de rara cultura y costumbres delicadas, los ricos de aJJende el Bravo cargan con nuestros tesoros de Arte suntuario; llenan sus vitrinas con jades aztecas y joyas coloniales, compran nuestros c(,dlces y los donan a los museos de su Patria, a.
tal grado, con tan pasmosa rapidez, que muy en
breve quien desee estudiar el Arte colonial,
tendrá que hacerlo, no en México, sino en Ch:Lislmaco Chavarrla, el poeta de Cost&lt;i Hica
cago, Boston o Nueva York!
ha muerto!
Recuerdo haber visitado en San Francisco
Hay ale;unas _o;;::s que no nos podemns &lt;'XCalifornia un pabeJlón de la residencia de un ~&gt;licar, y que, aún cuando nos las explicáramoR,
opulento yankee. Al final de la avenida del jardln, distingul la rachada de un edificio ra:-o
en aquel sitio, una puerta de encino llena de
grandes clavos forjados; una arquivolta que
era un encaje de piedra, un chapeado de azulejos del más puro estilo mudéjar; una ventaua
de r eja 1&gt;rimorosamente trabajada. Franqueado
el dintel, mi asombro se hizo más intens o. Desde los artesones de cedro tallado y adobado,
hasta el lambrln de madera ingenuamente esculpido; desde los muros cubie rtos de tercio1,.ilo cortado, hasta los candiles de bola austeros
y elegantes, todo era una maravilla! Sobre los
muros, en marcos de talla dorada, pendfan ,·c'trat~ de torvos ca1&gt;itanes; de prebendados
unciosos; de damas nenas de lunares, rigid_as
y aparatosas en su vertugadln y su guardamfante. Aqui una cornucopia en cuyo espejo tur,
blo parecian asomarse fugltlvamente los rostro¡¡
del pasado; allá, un vaso de Alcora decoraJo
con un blasón español; más allá una arqullla
vargueña chapeada con filigrana de hierro ....
Luego vi arcones llenos de sederias, de bord:..dos y brocateles; de puntas blondas y encaj_es
de Brujas y Malinas, milagrosos y sin preC1&lt;&gt;,
atavios intimos de amantes muertos y que exhalaban aún como un suspiro sus viejos aromas de elegancia Y de amor ....
y e l yankee propietario del tesoro, extrafiando mi asombro, me dijo como lo más natur:tl
del mundo, que todo aquello le babia C'ost~d.o
un poco de dinero que ni siquiera tenla el menLisímaco Chavarria, fallecido últimamente.
to de una colección laboriosa, pues hab{an Ido
a ofrecércelo a su hotel en un corto viaje que
hizo a :\féxico, Puebla y Guadalajara!
Asl se fueron, asl han seguido yéndose los dlficilmente admitimos aceptarlas sin que asome a nuestra faz un gesto de rebe ldia. La muertesoros del Arte mexicano.
Porque por extraño que ahora. parezca, hu- te de este poeta es una de esas cosa:,.
Ha muerto muy joven todavia. ~1uy joven.
bo tiempo en que México poseyó un Arte. Sus
obras que no se improvisaban er&gt;tre la fiebre ,le c uando la amplitud de su alma de poeta coun Ju~ro ávido o de un industrialismo sin escrú- menzaba apenas a afirmarse en la amplitud ,Je
pulos llevaban todas e l reflejo de una alma Y la \'ida, de la vida del arte, de la poesia. H a
la intensidad de un pensamiento. Bella Y noble- muerte;¡ "cuando-como dice t,~l Fí¡c1u·o de la
mente, decoraban la, vida doméstica Y ponian Habana- su musa llena de inspiración le hacia

José Juan 'Cablada

ma, fué a anidar entre su rocalla. Un escultor g,'nial y fervier,te, talló una madona que sufria con
tan grande angustia como las vlrgenes de Alonso
Cano y una novicia que profesaba le donó, e n
"ex-voto" su cspl éPdida cabellera. Y la !magan
divina tenia mayor tristeza con la humana .::1bellera sobre las sienes. . . . Asi la religió•,, penetraba e n las almas, ha&lt;•iéndolo de los simbolos muertos emociones vivas, y la idea evang"lica se insinuaba e n el espiritu con el aroma
del grano de incienso, co,,. el brillo de ascua de
las altas vidrieras, C'll la honda y turbadora nota del órg&lt;ino ..... .
Hoy en los templos de México, que ha barrido uPa tempe::tad de mal gusto, se nota dla a
dia la ausencia progresiva de los antiguos ~esoros. La luz eléctrica y el estuco, sustituido
a los ricos Iampadarios y a los suutuosos tapices, de tal manera, que las iglesias cristianas
van tomando poco a poco el aspecto bárbaro y
frto de los templos protestantes y de las est:tciones de ferrocarril.
Por fortuna y para bien de la cultura patria,
la declaración del señor Ministro de instrucción
Pública y Bellas Artes de que en lo sucesivo se
conservarán esos tesoros que en el ramo de
arquitectura eclH'fástica pone de ·relieve ,!a
obra publicada por el ~1 useo Nacional bajo la
dirección de don Genaro Garcl!:., hará que cese
e l vandali: mo de que en estas lineas hemc,s
dado una idea y que en lo sucesivo tengan debida cu3todia esos tesoros que sor&gt; un pedazo úe
la Historia y de la Patria.

.\ mi ami1,to \'iriato l&lt;'igueredo Lo1·n .
En las noches caJladas, pasan eJJa:;,
las musas de l dolor que en los desiertos
de mi vida sollozan por los muertos
cuyos Pombres engarzo en mis querellas.
Y rielan como esquifes las estrellas
sobre esos mares del Azur, sin puertos,
en tanto que mis )}asos van inciertos
tras nuevas esperanzas-mis doncellas.-Doncellas cuyo absintio de dulzura
me mitigó la sed de los anhelos
en mis noches eternas de tristura.

. ..\XHELOS HOXJ&gt;OS.
Allá e n el camposanto
que esmaltan las auroras de ama:-anto
y la:. tardes de sándalo y carmin,
aJlá donde la hiedra
abraza con amor la cruz de piedra,

anhelo ahora descansar al fin.
Allá donde los vientos juguetones
columpian los· rosales en botones
y lloran al pasar,
allá donde los lúgubres cipreses
me esperan hace meses,
anhelo descansar.
En mi pueblo que dobla. la campana
bajo el oro del sol de la mañana
por este su nativo t rovador;
en mi pueblo .... y que manos cariñosas
me lleven a la huesa muchas rosas
cortadas con amor ....
Mi cuerpo que se torne en pasionarias,
Y que adornen las tumbas silenciarias
en las tardes de lumbre tropical:
es el único anhelo que hoy me inspira
y que siga la cruz siendo la lira
del alma. mfa que será inmortal.
Costa Rica llora la irreparable pérdida de
este poeta y nosotros en México sentimos también que nuestro corazón recoje ese dolor y lo
hace suyo.
México, Noviembre de 1913.
JOSI.&lt;¡ \ 'ELASCO.

EL NUEVO REY DE BAVIERA

JOSE ,JL\X 'l',\llL.ADA.

La ~ucrtc d( un poeta
cantar dulce o amarbamer,te, J)ero siem1He bllnial, cuando su estro vibraba lleno de pasión;
cuando s u genio le conducía a la gloria."
Hace unos cuantos aiios, escasamente tres o
cuatro, comenzó a I evelar su emotividad artistlca ell la revista l'á!(inus llustr•:tdas que se publica en Costa Rica, y un poco después en
otra A 1rn lo, de Montevideo, salieron a luz mue has y muy hermcsas poeslas de este bardo cent I eamericano.
Palpitante de pujanza vital, perfectamente depurada de toda clase de preciosismos ridlculos,
prematurcs hastios o cansa'lcios seniles, la poesia de l islmaco Chavarrfa reveló siempre la
musa virgPn y fecunda de estas tierras fuer tes
de nuestra América.
Sus poesfas amatoria~ no r antan un amor
simulado y mentido: aú11 s u amor es fue rt,,,
real , S\'lge imJ)rcgnado de un hálito de vitalidad y de sana alegria.
"Asi como Fernández Ríos y Falco sienten
las nostalgias de las cumbres-dice Alejandro
Sux-Lisimaco Chavarria siente ur..a sed infinita
de sel, de 2.bie1 tas campiñas vródigas y alegre¡¡;
sueña y evoca las e))opeyas de las razas indias,
la muerta magnificencia de los imp-erios incáacos y aztecas, ofrendando sobre las tumbas
de Moctezuma y lo:, suyos, frescas guirnaldas
de flores rimadas que sirven tc.mbién para coronar la cabeza del sabio Manco-Capac, fund·1.dor del impe rio podero30 de los incas."
Ya el galeno e'.'critor Jose1Jh Branyas, dir€ctor de la revista "M ercurio" tle Nueva Orle ans,
decfa del poeta costarricense, a propósito de la
inesperada noticia de su muerte, en e l núm. de
Octubre en nota de última hora: "Ya en sus últimas cartas nos decia Lisfmaco que su fin llegaba. Nunca quiso Puestro cariño creer que estuviera tan cerca. Desgraciadamente él lo S'\bia y se iba desp idiendo del mundo y de stts
a migos con esa naturalidad y con bsa -ente reza
que fueron siempre su característica."
De todos los seres de fina organización que
llegan a tener una r e velación de su fin, Lisim'l.co Chavarrla es un caso sorprendente, pues de
mara,•illosa ma'ler a presintió y anunció la proximidad del momento del fin de su vida, ya en

Y entonces mis estrofa.s-asfodelosalzan el cáliz a mirar la altura
en busca de otro sol o/ de otros cielos.
Pero lo que de modo maravillloso r evela su
don este de adivinación, lo que de muestran sus
últimos versos, su último canto que dictó pocos dfas antes de su muerte y que es una expresión nobillsima y serenamente bella; canto que
es la declaración más alta de su postrer deS,!O,
de su última voluntad soberana, un epitafio
grandioso que él mismo se formuló en vida.,
_ -,ue para muy merecido tributo de respeu,
a su memoria y para honor de l pueblo ramonense que as! lo resolvió, será esculpida en el
mármol de su tumba como cumplimiento a su
último anhelo y como satisfacción a la última
a~piración ,·ehemente de su alma.
He aqui su último canto:

El ¡n ínci1ic regente q u e ha sido p1·o&lt;·lama&lt;10 r.-,y

de B,wiera con el 11omb1·e ele Luis III.

·

No se presencia todos los dias un suceso l'Omo el que acaba de verificarse, en el reino 1le
Baviera, la sustitución de un rey por otro llevada a cabo por uPa simple ley votada por el
Farlamel"to. El in~ortunado monarca Othon JI
que &lt;'omo otros muchos reinaba y no gobernaba, ha dejado de ser r ey y en su reemplazo S'J
ha elevado e l princlpe Luis que hasta ahora
tl'vo el cargo de regente del reino.
llacia ya má:; de 27 años que Othon II ocu¡mba e l trono de Baviera sin que se supiera algo coPcreto de su e xistencia. Privado de sus
facultades mentales vivfa en e l apartado castillo de Furstenried , sometido a la vigilaacia de médicos y guardianes. Gobernaba en su
nombre primeramente, el prlncipe Luitpoldo y
más tarde a la muerte de éste el princlpe Luis,
resistiéndose aquel a tomar el titulo de rey, a
pesar ele los incon venientes que entrañaban
para e l reino esta situación anormal, pero e l
r egeute no tie ne los mismos motivos que &amp;Ll
padre, para rechazar la corona y consintió en
poner fin a la rege;,cia normalizando la situación del país.
El de rrocamiento de l r ey Othon II recuerda
un episodio por de más extraño de la historia
europea moderna. Luis .JI era un hombre ,:J,3
vasta cultura y como todos los Wittsbach, ua
protector de las letras y artes; pero en los últimos años de su vida s us ensueños degene raron en quimeras. Olvidó la realidad de la vida
e ntreg(rndose a las ideas faPtástl cas, basta llegar a vivir un mundo cr eado por su fértil fantasia. El gobierno vióse obligado a crear una t•egencia y e l pobre rey en un momento de despecho, buscó la muerte en las cristalinas aguas
del lago Starnberg.

El nue vo r ey de Baviera tiene 68 años de
edad y es primo h ermano según hemos dicho
del rey Othon J. Es doctor en derecho de las
Universidades de Munich y de Erlangen, y D!1ector honorario de la Escuela Politécnica ue
Munich. Está casado con la princesa húngara
Maria Teresa y tiene nue ve hijos; los principes
Ru1Jerto, Carlos y Francisco, y las princesas
Aldegon da, Maria, Hlldegarda, Wiltrude, He lru-•
trude,- y Gondelinde.

EL CARDENAL VINCENZO VANNUTELLI

i
f

;,ido 1lecla1·ado iucapuz para el
gobierno.

E l r•ey Othon q ue ha

J•:t cn-.t illo lle l&lt;' urstenried ce1·ca de )lunich, cton&lt;le r·e;,ide

el •·ey Othou, atncado de enagenación mental.

Con motivo de la mue rte del Cardenal Oreglla que ocupaba el alto puesto de Camarlengo
de S. S. ha sido nombrado para sustituirle el
Cardena l Vince nzo VannuteJli prfncipe de la.
Iglesia de profunda sabidurfa, y que última;mente en. e l Cónclave que hubo para la elección de
Papa, obtuvo algunos votos a su fav_or, pues se
creta en los drculos elevados del Vaticano qu•3
resultarla electo Pontrn ce. El Carde nal Vannutelli nació en Ge nazzano a t r einta. millas •le
Roma, en 1836 y cuenta por tanto 77 años.

�excitaD.do a todos a coadyuvar de la manera más
eficaz a que fuese realidad en breve plazo el proyecto de la capilla cuya primera 1&gt;iedra acaba de
ponerse.
Los padrir.os fueron muchos, y eutre e llos
citaremos a las señoras marque3as de Guadalape, duquesa de Huete, Aguila de Huer ta, ll-3
Lasc uráin, Ei;candón de Rubfn, de Garcfa Conde, de Ajembe, y señores AgusUn Ajembe Y
esposa, AgusUn ~lila y esposa, Jorge Goritla
y esposa, F erna::.do de Teresa y es¡&gt;osa, Joaqufn Palomo y esposa, Franci:.co de la Roch ~
y esposa, José Gamio y espoi;a, Arturo Rubián
y esposa, y otras muchas peri;onas que sentimos no r ecordar en este momento.
El acto revistió solemnidad inusitada, y proato se espera que Tacubaya tenga una capilla
mfs para la prt.ctica i:lel culto católico.

La Riqueza de Nuestro País

El momento solemne de la. ceremonia

---·-

Colocación de la primera
piedra de un templo
El último lunes tuvo efecto en la cercana población de Tacubaya el solemne acto de colocar
la primera piedra de un nuevo templo que se
erigirá en el Pensil de San José de la Montaña,
estableciéndose anexo al instituto que lleva el
nombre del citado santo, y que allf existe.
La iniciativa se debe al instituto de Nuestra
Señora de loe Desamparados y el Obispo de Tulancingo, Ilmo. doctor don Juan Herrera fué &lt;"l
Prelado que presidió la. ceremonia.
Al solemne acto que. estuvo muy concurrido
asistieron con sus estandartes a la cabeza, comisiones de numerosas sociedades, y agrupaelones
Srita. Ernilia Al'l'iaga, recientemente fallecida.
religiosas, formadas por distinguidas señoritas
y respetables señoras, como también varios ctrculos obreros fueron al referido acto.
La nueva capilla. que en breve la hemos ,Je
yer levantarse sobre sus firm es cimientos, será
dedicada. a la piedad mexicana, de los devotos
josefinos, los cuales han sido los princlpal~s
contribuyentes para esta obra tan digna de ala.banzas, puesto que constituye un paso dado en
pró de la fe cristiana.
La ceremonia empezó a las cuatro de la tarde, siendo acompañado el Prelado por el prn3bftero don Genaro Pavfa capellán de las religiosas josefinas, que fué el maestro de ceremonias, y por los presbfteros padre Bernabé Marinas. y José Estrada. En un altar imorovisauo
al efecto se verificaron los ritos católicos que
se usan en semejantes casos, y después de 11.lgunas oraciones lefdas en alta voz por el Obispo de Tulanclngo, se procedió a la ceremonia
principal o sea colocar la primera piedra, un
block de cemento en forma cúbica como de dos
ples por lado, con una cabidad, donde se colocaron monedas, medallas, un ejemplar de la
Revista de San J-0sé de la Moiltaña, uno de "J&lt;JI
Pafs," otro de "La Nación," un rosario, un almanaque de l presente año, y el acta levantada
con tal motivo, que fué firmada por todos los
sacerdotes y padrinos del acto.
Bendecida que fué la piedra, el prelado !a.
hizo descende r pues estaba pendieDte de una
fuerte cadena, hasta el lugar en que ha de quedar definitivamente. Terminada la ceremonia
monseñor H e rrera y Piña pasó acompañado ~¡e
los de más al refec torio de la casa de San José
donde se tomó un "lunch," y antes de leva&gt;1- El Obispo · ae Tulancingo que presidió el acto.- El "lunch" que tuyo lugar al terminar el n.c to.
tarse de la m esa el Obispo de Tulancingo, habló

Un aspect-0 de la ciudad
Presentamos uno de los puntos má.s ricos
de nuestra República, y que dicho sea. de paso1
ba sufrido como no podta menos, los ataques
de los revolucionarlos, los cuales fueron siem,
pre vencidos por las fuerzas leale3 que al mando de expertos y valientes caudillos y con d~nue do nunca desme ntido, consiguieron rech:izar las hordas de los sublevados.
Túl.a::pam por fortun.a está libre de combates,
y siendo una región petrolffera de suma importancia, dicho se está que hay capitales crecidos
e xplotando una de las riquezas más grandes
en estos tl~mpos, y que particularmente en
México, ha de constituir la base para un futul'o
magnifico de prosperidad y de crédito nacional.

Una de las calles principales de 'Iuxpam.
Otra. vista del mismo pozo.
( Fots. enviadas por la casa Violante y F ern fn dez.)

\"ista de la cimlacl de Tuxpam.
Pozo de JK'tróleo "1'~1 Alamo."

LA PRINCESA AZUL

al Urano,
o romper el artificio
de tu brujo maleficio? ..... .
¿ Y dónde se halla también
tu harén,
sultana.
africana
- a quien
amo aún más que a la cristiana-,
para matar al sultán
y burlando astuto el celo
del Pofeta, tu guardián,
gozar contigo del cielo
del Korán? ....
Y tu gótico palacio,
dogaresa,
¿dónde se halla tu p alacio de iluslórt,
niña rubia, de cabe llo fino y lacio? .. ,
¡ Nadie ha visto a mi princesa,
nadie de ella da razón!

Yo he soñado una princesa.
castellana,
y he ::-,ñado una sultana.
y una rubia dogaresa
veneciana.
Yo he soñado u.na princesa medloeval,
para. hacerme su galante trovador;
la he soñado bella y triste, espiritual.
consumida en la nostalgia de un amor.
Y siguiendo mi romá.ntica quimera,
la he soñado de un tirano
en mazmorra. inexpugnal)le prisionera,
o sufriendo el inhumano
vasallaje que la Impuso una h echice ra.
La he soñado y er su busca el mundo entel'o
voy cruzando caballero
en fam élico rocfn ,
lanza e n ristre, Ein rodela ni armadura,
porque nunca de los viajes halla el fin.
¿ Dónde estás, bella pri11cesa
medioeval,
para arrastrar el rastrillo
de tu castillo
feudal,
Y dar mut!rte por mi mano

•!&gt;

,~ , . _

El señor clocto1· Ignacio Akoce1·, Ministro inte·
rino de la Gobernación, que está siendo unáni•
memente elogiado por su gestión administi•ativa,

++

Yo bien sé que mi princesa. de poeskl
busco en vano por el mundo de lo real ;
¿pero quié n no busca, iluso, noche y dta
la princesa que forjó su fantasfa,
la princesa qu e no existe, la ideal? .. .
JUAN GUARDIOLA.

�~
Con moti\·o de la solemnuidad del dla de la
Concepción, patrona de la Beneficencia Esvañola, tuvo lugar en dicho Centro benéfico una
solemne !unción religiosa. organizada por In
Junta Directiva de la sociedad, en honor de la
Inmaculada.
A las diez dio principio el acto religioso ocupando en la misa el púlpito el P. Fray Juliá!l
Uriarte que desarrolló en el sermóil el tema
"Tú eres la honra de nuestro pueblo" citando
con €ste motivo /varias e interesantes cita,i
históricas. La l\Jarcha Real Es1&gt;añola. ejecutó la
orquesta en el momento de la elevación de Ja
Hostia en la misa, terminando &lt;:on la Reserva
al ·SanUsimo.
Un esquisito lunch fué servido en uno de ,os
salones de la Beneficencia, a los invitados, enlrt!
los cuales estaban el Ministro y el Cónsul lltJ
España, el Presidente de la Junta de la Ben~ficencia Española, y miembros de la misma señores
Castillo, !barra, Sobrino, Arenas, Granda, Va-

;,1
•

"En e3e s:icegado apartamiento"
donde vive3 del mundo 1etirado,
rom¡&gt;láceme saber que has e·,,contrado
es11acio en que agitar el peiuamiento.
arrobamiento
verses de inspirado,
empapado
sentimiento.

Tú imitas de la gran Naturaleza
les distintos arpegios y rumores
que exhilla en horas de tormenta o calma,
El . :\Unistro y e l Cónsul &lt;le España y el

Presidente &lt;le la Beneficencia F,;pañoln.
a tan benéfico establecimiento.
Nuestras fotogra flas representan momen,os
interesant€s de la ceremonia de la cual nos
hemos ocupado en estas lineas, y e,1 aquel!a3
se ven en primer término al Ministro de Es11afia y al Cónsul, los cuales se iuteresan vivamente por todo lo que concierne a los españoles en
México acndiendo con solicitud a todas las co1 emonias en las cuales pre: isa siempre la di~na representaciói' del pals en que nacieron.

PUDOROSA
La doncella murió; como paloma
exhaló en un suspiro la existencia
y lirios del valle con su aroma
perfumaron su cuerpo; la dolencia
no ultrajó sus encantos y dormida
sonreír parecía dulcemente . .... .
Iban a sepultarla; conmovida
la multitud a l lecho se acercó,
y un doncel taciturno, tristemente
fué hacia la muerta y la besó en la frente ... .
¡y el cadáver aquel se sonrojó!
Hl'FJXO Y. LB ..\L.

Grupo &lt;le en fermos e n la Be ne ficencia Española..

Y alzas un himno ma&amp;no a su grandeza
que a la vez que amortigua los dolores,
hace que llore y se estremezca el alma!

- -- - -ú- -- - -

Soneto de los Poemas Rúslicos

En la hama-ca
..\ Hubfn

) l.

Cam11os.

Descansa, es la hora. De lo alto desciende
en sueltos girones la roja calina;
el Sol- igneo loto-su cáliz enciende
y el fuego que riega, los montes calcina.
Descansa, mi reina, descansa, ya es hor:.,.:
la tierra vomita su aliento de fragua;
ya todas las flores marchitas están;
el pez-áurea flecha-nervioso desflora
las ondas del agua,
y sale a los bancos de arena el caimán.
Su oliente r esina sudó el liquidAmbar

POETA MEXICANO

Pareces queruoe tendido en la cuna,
la música oyendo de eclógicos sones,
o bien tremulante rayito de luna
pre;1dido en un copo de lácteos vellones.
Descansa, mi reina, descansa, ya es hora;
la tierra vomita su aliento de horno ....
va todo se aduerme, no se irgue una flor;
allá, eiltre las ramas, el ave canora,
sacude el bochorno ....
y en tanto, yo arrullo tu ensueño de am:,r.

InfiniiII g PndErn srr
El espacio es un mar de fuego y oro
y de sus ondas surge de repente

arcángel poderoso cuya frente
reverbera como ígneo meteoro.
Tiende las alas con fragor sonoro
chispea su mirada refulgente
y a su voz, como el trueno del torrente,
a.compafian los á.ngeles en coro.
¡Oh salmo de las fuerzas! ¡Soberana
voz que todos los cAntkos encierra
y vibra por los ámbitos profundos,
como el gigante són de una campana
fundida en las entrañas de la tierra.

Unta la tarde en n:i semblante yerto
aterradora lividez, y sobre
tu piel, tostada por el sol, el cobre
y e l sepia de las rocas del desierto.

PsalmII dal

Y en el regazo donde sombra. eterna,
del peñascal bajo la enorme arruga,
es para nuestro amor nido y caverna,

Pasó la noche. Ya la madrugada
fortalecido encuentra al caminante
que a emprender se apercibe la jornada
por llanuras y montes, siempre errau1c.
Mas al dejar el cálido rescoldo,
el sol, glorioso y santo,
desde su augusta. excelsitud le envuelve
en su llama inmortal, como en un manto;
y desde el más profundo
abismo del dolor y la congoja,
el hombre se sublima, a Dios alaba
Y exá.ltase en un canto, como arroja
su onda el torrente y el volcán su lava:

En la estepa maldita, bajo el peso
de sibilante grisa que asesina,
irgues tu talla escultural y fina
como un relieve en la llanura impreso.

¡Qué enferma y dolorida lontananza!
¡ Qué inexorable y hosca la llanura!
Flota en todo el J)aisaje tal pavura,
romo si fuera un rampo de matanza.
Y la sombra que ava1,za, avanza, avanza,
parece, con su trAglca envoltura,
el alma ingente, plena de amargura,
de los que han de morir sin es])eranza.
Y allá estamos nosotros, ya rrndi&lt;los,
sujetos fuerteme•He a las ¡1asiones,
bajo el peso de todos los olvidos ....
En un cielo de bronce, el sol ya muerto,
y en nuestros desolados corazones
el desierto, el desierto. . . . . . y ¡el desierto!

fUBlJII

............................... .. .......

las lianas de tu cuerpo I etorricias
en el torso viril que te subyuga,
formando una sola alma con dos vidas ..... .

Y, destacada contra el sol muriente,
como un airón flotando inmensamente
tu bruna cabellera de india brava.

m flestn,

~~

La llanada amarguísima y salobre,
enjuta cu&lt;nca de océano muerto,
y en la gris lontananza, como puerto,
el peñascal abandonado y pobre.

Arden en el crepúsculo tus ojos
negrlsimos de cóleras y enojos
y su dardo en mi esplritu se clava.

El )Unistr·o ele EspañA en México saliendo ele

~· l."),
f

JUAX B. DELGADO.

El aire, entre los médanos opreso
canta cual una música divina
y finge, bajo la húmeda neblina,
un infinito y solitario beso.

lenzuela, de la Torre, Dosal, Gardiola Y otros.
También vimos a las señoras Sara N. de Vázquez, Esther G. de Ruiz, de Cerdeño, Isabel O.
Yiuda de Blanco, Pilar C de J\l urcelo, Josefa
Pomar de Benedé, Urbana L. de Ramlrez, de
Mendizábal, de Alvarez, Laura N. viuda lle
Franchuto, Candelaria F. viuda de Torno, Y
Maria de la Vega de i\loradiello; y a las s&lt;'ñoritas Maria y Juana AlmazAn, Rosario, EspEranza y Aurora lbAñez, Maria del C. Castrl',
Ida \'Azquez, l\larla de .J. Mendoza, Dolores de
la Vega, Irene Vázquez, Carmen y Laura Mor.ino Sá.nchez, Maria Basil, Isabel González tlP.
Blanco, Angela B. Hernández, Magdalena Rulz,
y otras muchas que no re&lt;:ordamos en este momento.
Cerca de la una terminó la ceremonia, siendo
conducidos los invitados en nn tren especial
hasta el centro de la ciudad.
La fiesta. en resumen resultó muy solemne
y en este año como en los anteriores vióse concurridlsima, pues bien sabido es que la Colonia
Española en México rii'de culto fervoroso a la
Inmaculada Concepción y por eso mismo L1.
puso como patrona de la casa que sirve para
remedio de los españoles enfermos y sin recursos, que tienen que ir en busca de auxilio,

~

_f(;.O/-:.
,."i_W.
~.,,..,..
o-.J{/'--V

A Manu1:d José Tithnn

No sé qué misterioso
me embarga al ver tus
rada. paisaje tuyo está
de ternura, y amor, y

.Jf-1~

:\l..\Xl.'RL JOSE OTHON.

-aroma enervante, selvAtico y ricoY el aire con tenues perft,mes de ámbar
se antoja el que esparce sedeño abanico.
Te aguardo impaciente, l'.o tardes, te espero;
la hamaca a la sombra del plátano oscila;
su toldo €S el toldo de un gran para.sol ... .
ya ))lañe la flauta del indio hamaquero .... .
¡ Oh ven, mi tranquila,
mi tierna, mi dulce torcaz-tornasol.

"Señor, divino fuego,
tú eres misericordia, yo soy ruego.
YO

De Inextinguible luz entero faro;
soy desolación, tú ere,s amparo;

Porque en la sombra del misterio brillaa,
la creación te canta de rodillas.
Porque a la urente llama
diste poder de confortar al hombre,
mi corazón te ama
y beso hasta las letras de tu nombre.
Porque en soledad prestaste abrigo
calor y consuelo, te bendigo;
y porque hiciste el sol de fuego y oro,
i oh, Señor! yo te ador o.
Y

¡Cuán bello que rles! ... Tu boca es un broche
de rojos claveles; y en tu hombro albeante
tu obscuro cabello, semeja hosra Noche
qne ePreda sus sombras a un Alba triunfante.
¡Tus ojos! ... en ellos con fúlgido fuego
Amor- mariposa voluble-hace gala
batiendo c!os pétalos de oro y azur;
en ellos un vivo Placer, loco y ciego,
audaz quema el ala;
en ellos esplende la lumbre del Sur.

Yo te adoro, Señor. Débil y triste
soy, pero no si tu poder me asiste.
Para. Juchar con épico ardimiento,
hay que fortalecer en tu alabanza
lo mismo el corazón que el pensamiento.
¡ No se llega a las cimas sin aliento
ni a ti sin esperanza!"
:\IAN'UEL J. OTHON.

�, adez artf.3tica, uno de esos primores que sólo tle
año e n año aparecen en las escenas Hricas.
La obra, como de l\tartfnez Sierra, está. borclada s obre un tema social muy humano que ;,e
desarrolla en un cuento de hadas. La Tirana,
alma pura de mujer honrada, ha ido a dar, impulsada por la miseria, a cantar flamenco en ua
tea , ro cafetfn de é'Ualquier parte de España. Tiene un novio,
rrien te de toiitúartista y por lo mismo pobre, que engaña su apetito soñando tn
nes, al separarse
10,; triunfos que SU3 composiciones musicales han de darle en
aquella actriz tl~
los teatros de Parfs, Berlln, Madrid y Viena. El amo del caté
la Capital, pa,·a
('S un ogro que sólo ve su negocio y 3e opone a los amores de su
hacer una gil-a
('antaora con el futuro Wagner que, por su parte, es un Otello
¡, or los Estado., ,
para su amada, a la que prohibe que acepte piro¡:os y obsequios de
&lt;:ons tituyó u ,1 a
los alegres concurrentes al teatrillo. Hay sobre esto un dúo tratau u e v a empresa
do un poco a la manera de Bretón, que es un bello contraste
que seguira. acde ilusiones, humorismos y tristezas; en él, como en toda la
tuando en el
pieza, está. adorable la Alvarez y el tenor Legomismo cohseo.
Aso&lt;'iado Cosa con el señor :\1aurente y teni,,n- rreta luce su robusta y hermosa. voz. Termin:t
do ambo:i como represencar:ne al amigo Linares, e l cuadro &lt;'CD la hufda de Ja Tirana que va conreemplazaron a Maria Luisa con l\ta~·fa de! tratada a Rusia, después de que la corre el emCarmen Martfnez, la bella artista mexicana que presario del café, tanto por su:1 desdenes a los
ha vuelto de Europa adonde la lle vó su incans..i- cllente3 y con especialidad al rico Fernando que
ble afAn de estudio. Presentóse la comañfa con la asedia, como porque accediendo a ruegos de
su rovio, ha auyentado a la clientela cantando
la Fedora de Sardou, uno de los dramas del g,,.
nial francés que desarrolla 3u trama con menos una romanza del fúnebremente Inspirado artista.
El segundo cuadro pasa en un mustc·hall, e11
dislocacioneo de ideas y s entimientos.
La guapa Carmen hizo una Fedora honda- Rusia. Se suceden varios números de bonitu
me nte sentida, natural en sn espantosa luch:t efecto: un baile ruso er el que se hace aplaudi 1•
entre el. amor y el odio y despedazada por sus la graciosa t!¡rnrina de porcelana que es Adellna
atroces remordimientos. Coes, ya se sabe, co- Iris y :m simpático acompañante el ballarrn Romo si estuviera e n la propia piel del diplomAti- dolfo Areu; unos &lt;'Onplets, maliciosamente can&lt;'O De Lerlex. Mutio, que en el Loris lleva la tados por Ja Lliián; una machlcha, bien glosada
mayor parte d el peso de la obra, con su voz por el talento musical de Lleó.
Frinl, otra cantaora del cafetin español, q.ie
fuHte y agradable, con su correcta dicción y
moviéndose con soltura en la escena, arran"ó fué compañera de la Tirana en el contrato pafrec uentes a¡Jlausos. :\!atilde Clres SAncbez, he: - ra Rusia y que toma la vida alegremente, opimosa y elegante, dijo muy bie n la part"' de la nando que no debe una mujer amar a un solo
frfvola y desahogada conde3a Oiga y las seguo- hombre, puesto que hay tantos en el mundo,
da!l partes, Emilia del Castillo, Rosa Castillo, toma. champagne con un gn,po de bobos adoradoEmllia Otazo, Angélica l\téndez, Parra, Pelá.e.r., res suyos. E1. millonario Fernando, seriame nte
Riva~. Gil, Quevedo, Rugama, dentro de los li- enamorado de la Tirana, que ci:n sus desdene'3
más y más ha avivado sus deseos, ha seguido 1.
mites que el autor se ñaló a su3 papeles.
En resumen, el nuevo cuadro de l Mexicano su adorada hasta Rusia, pero 111 esta prueba
tiene buenos elementos y, con la dirección de ablanda a la virtuosa Tirana que suei'la en el
amor honrado.
Coss, estA asegurado de éxito.
Ya el dueño del muslc-hall, digno colega d 0 1
'l'eat1·0 )lexicano.-Uarín del Carmen )la,..
antiguo patrón de la cantaora, empieza a reñil'tínez (Fedora) . -Ricardo )lutio ( Loris
Ja porque desdeiia aceptar convites y rehuye piJ¡JUnoff.)
La compañia en la que es astro de prime, a ropo3. Un nuevo conflicto se presenta a la virmagnitud la encautadora Soledad Alvarez, estr"'- tud de la desventurada mujer, que palpa con
angustl!I. que el hombre es Igual en España quP.
Quéjase amargamente un apreciable diario lle nó una filigrana de lllartfnez Sierra, con músir:t en Rusia: un viejo gran duque. encapr!chauo
que haya en México humor para divertirse, del maestro Lleó, que l!eva por nombre La Tiran a con la belleza de la Tirana, la l11vlta a una cena
y que debe ser, a juzgar por la reducción que
cuando en el horizonte de la república no est!I
en el mismo teatro-café. A pesar de tan !nuslprecisamente brillando el frls de la paz y la se n os ha servido contra todo bue11 gusto y ho•1ventura, y es que e l escritor que tal sentimiento forro ulara ha olvidado !03 dos factores principales que producen el gran número de espectáculos que alegran actualmente a lo3 felic&lt;'s
habitantes de la metrópoli.
Si viven y hacen dinero el Mexicano con sus
dramas y comedias , el Ideal con operetas viener,as, el Hidalgo con opereta y zarzuela, ,,¡
Principal, el Colón, el Lfrico y el Alcl\zar con
género chico y el Briseño y cien salone:i mris
con variedades y cinematógrafo €S por dos cansas principales: porque a pesar de la llamada
crisis ( que ojalá y lo 3ea) hay dinero en la capital, y porque no podemos dejar de pertenece&lt;
a esta hermosa raza latina, fuerte en la desg1·acla y exagerada en la alegrfa, estoica en su n er·
viosldad y que sabe cubrir su llanto interior con
sonrisas y sus heridas con flores.
La mayor parte de Ja gente de posibles que
vlvla eh los Estados y que no ha podido o no
ha querido emigrar, transladó sus pe nates a la
metrópoli Y, esperando los re3ultados de la p ;Lclflcación, se divierte gastando alegremente sus
rentas, con gran contentamiento de empresarios, hoteleros, fondlsta3 y cuantos comerciant1m
hay de biene!1tar y lujo.- De aqui que los teatros
c-stén Jl.enos y que en Méxlro se sientan murl• .1
menos las dificultad es de la situación.

El ingatigable Coss, el actor discretisimo y
admirable direc-tor de escena que en su tem¡Jnrada en el Mexicano, con la simpática Maria
Luisa Villegas, formó para su compañía una cadena de triunfos y lle vó a la taqullla una co-

Teatro ~Iexicano.-l:'na escena del acto to. de ".F edora,"

Teatro Colón.-Et dúo -de amor de la 01&gt;eret11.
''La. Tirana.''

tado honor y a pesar de la policla que rodea y
amenaza a !a cantante, ésta rechaza al nobi e
con gra.n escándalo y por ello merece que el
impresario la ponga de patitas en la calle.
Acosada por la sltuacion sm noticias de su
novio, en país extraño, la 1 ,rana se pre,;ta mf'jor a ofr las palabras de Fernando que, ante la
inquebrantable virtud de la bella joven, cambia
sus apetitos por 1 espetuoso amor; logra convencer a su amada en un be!Usimo dúo, de que
el amor borra la diferencia de clases y obtie1,e
al fin el consentimiento de la Tirana para JH•cerla su esposa.
El final muestra fantásticamente, el contraste entre Trlni, enfrascada en su vida orgiá.stic-a y la Tirana, feliz en la tranquilidad de su h .Jgar.
Un aplauso a los autores, que han sabido hacer un delicado poema realzado por bella m11slca, y un voto de censura a quienes tuvieron la
desgraciada Idea de recortar, mutllá.ndolos, los
dos actos de la obra original, para meterla c&gt;1
los estrecho.3 limites de un acto.
Comprendemos que las piezas en dos actos
son difícilmente manejablPS en el teje-maneic
del género chico, pero esta razóu, puramente a.aminlstrativa, no justifica a nuestros ojos
el atentado artístico. Ante Jo bello, la empresa
es culpable y me huele fuerte mente a complicidad el señor representante de los autores españoles que permitió tal desacato. ¿Qué dirAn los
autores de tan bella obra, cuando sepan que en
México sólo se nos dió un a¡&gt;ercu, privándonos ,1~
números como el quinteto que tanto alaba 13.
prensa rnpañola?
Lástima es que una empresa tan seria, a enyo cuadro no podríamos justamente escatimar
elogios, incurra en desaciertos como el que hemoc señalado.
La com1&gt;añia Mexicana de ópera que ha hecho del Arbeu el templo del arte mAs bello, lle1-6
a escena la ópera de Leo Delibes "Lackmé," Teatt•o Arbeu.-Una escena ele la ópe1•a
original y delicada prod ucclón del romántico
"Lacknlé."
francés.
Marfa de la Fraga, Adrlana Delgado, Manuel
Mendoza López, Angel Esquive!, bellas voces,
Una sucesión de cuadros, sobre el precioso
gargantas fresca3, amor a l divino arte, entu- fondo de cuatro preciosas decoraciones de los
siasmo juvenil, forman el núcleo principal de hermanos Tarazona: un pueblecito al caer la
esta com.pa!Ha en la que figuran también Vider!- tarde, las cumbres de Maltrata, Xochlmllco y
que, Anaya, Panclera y otros valiosos elementos. Chapultepec; muchos bailes tfplcos, con músiAlguien nos dijo que la señora de la Fraga ca nacional vertida a la orquesta por Gascón;
tenla en cartera algunas obras nuevas en M4- Gavilanes de charro, Etelvina de borracha (salxlro y obras del repertorio antiguo, como el vando con su innegable talento el vals-remlmsnon Juan.
cencla del Periquito) y la nota patriótica evocada en desfiles militar.es, con alegrfa final, forman
el espectáculo, muy vistoso y divertido, si i10
Va nuestra opinión franca y sincera: si a fuera por los chistes trafdos de las orejas y sa"Instantáneas Mexicanas" se les quita todo lo cados algunos de la triste pornografla que culúhablado (menos la escena de Chón y el fotó- \'Rll ciertos autores, sino hasta de fuentes sucias
grafo, que es ingeniosa), resulta mejorada la y repugnantes.
La parte original de la mi1slca es agradable y
obra en un ciento por ciento.

Esperanza Iris en la noche de s u beneficio.
Otra escena de la misma ópera.

efectista. La Instrumentación de los aires nacionales dista mucho de parecerse a las transcripciones mexicanas de Carrillo, Ponce y Pomar, ,pero son bonitas.
Enfln, el éxito de la revista corresponde al
director de escena, a los empresarios que no
escatimaron la guita paar montar la obra, y al
maestro Gascó!l, que la dotó de accesible y
grata müsica. La letra. . . . créanlo sus autores.
dejen la escena del fotógrafo y quemen el resto hablado, es una buena medida sanitaria.

+

•!&gt;

+

A última hora llega a nuestras noticias, que
el teatro Ideal será. ocupado por Marta Luisa
Villegas, que "mspende su anunciada gira para
formar un selecto grupo de comedia y drama.
Se anuncia el debut para el sábado 20, con un
nuevo drama arreglado del francés.
MONTE REAL

La música en Slberia
El famoso compositor ruso Wllllam Harsfelld, habiendo oido cantar a un grupo de deportados, ~n viaje a Slber!a, quedó sorprendido
de la originalidad y amplitud de sus melodfa:i.
Deseando documentarse, hizo numerosas averiguaciones que Je resultaron de gran interés. Dice que c'ertos prisioneros, al mismo tiempo que
cantan lastimeras melopeas, se acompañan con
instrumentos improvisados, fabricados con cualquier objeto que caiga en sus manos. El mas
tfplco de estos aires, es la )lal'&lt;'ha de los hierros, con acompañamiento pedestre, según calificación de los penados. Ult!mamente, en un
concierto de K!ew fué ejecutada esta marcha,
;valiéndole a Wllliam Harsfeld un verdadero
triunfo. Seguramente que cuando la entonan
los penados en viaje a Slberla, son menos aplandldos.

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rt

!.as Ruinas do ~ola Eleot~

~~====~P
1

1

....
1

;Al.

1

Todo un mundo de recuerdos se agolpan a ;a
mente al escribir el nombre de Santa Elena.
La sombra de Napoleón la vemos aún vagar por
el solitario destierro y se nos figura la impresión sufrida por el mundo entero, cuando ~I
guerrero invicto cayó al fin, siendo arrojado a
la abando·flada isla.
Pues bien el tiempo que todo lo destruye
que todo lo anonada, ha impreso su garra C!l
aquel edificio que sirvió de cárcel al gran homl re y boy se encuentra ('asi todo en ruinas,
ame11azado por tanto de ¡Jróximo y definitivo
fin.
¡Jedazo de tierra a;1tes inglés hoy _!:an_cés, i,ólo por el hecho de haber gua'rdado a. Napoleón costó a Inglaterra desde 1815 hasta
1821 en que estuvo el corso prisionero la suma
anual de diez millones de francos; y después
Ja guarda de su tumba y de la casa erogó a.
Francia un gasto de 9,000 flancos también al
año.

E9';

1
1

1

Estado actual de la gale1·ía en la que Napoleón 1-eunía a sus compañe1·0s de desticno.

1

\

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1

l

t:"n aspecto ele Ja casa que habitó Napoleón

eu Santa Elena.- La ventana abierta era h
ele su gabinete ele trabajo. .

Cuando un navío llega cerca de las aguas ele
la isla y contempla el viajero el ba3alto que b .-!sa el mar con sus blancas ola3, y que sirve de
base al promontorio, donde se asienta Santa
Elena, los marir.os dicen que fijando los ojos
aun se cree ver la figura del Emperador con los
brazos cruzados y la vista fija en el mudo honzonte.
La llegada del barco es siempre Uil especti\culo para la gente de la isla y por un puente
elevadizo los pasajeros que lo desean entrau
en Santa Elena dond e hay un gobernador y
una corta guarnición de tres mil hombres; e l
orden está asegurado por cuatro policías; Y •Jntre Jas cosas curiosas que en seguida se ven,
bay que citar las famosas tortugas que se llaman "tortugas del Emperador" y que servían
de distracción al Emperador, las cuales •se enseñan e!' el antiguo parque de Hudson Lowe.
No suele el barco parar más de tres horas
C'n la Isla y por tr.~to úl'icamente n. la ligera es
pusible ver todo lo intere3ante que contiene.
Si por casualidad se puede dispone r de un caballo, y ele un cochecillo se puede ir hasta ht
ruta de Longwood. La entrada a los dominios
que pudiéramos decir napoleónicos estll. indic'lda por un~ puerta rústica, Y el e3pacio comprendido es d e 40 acres por 16 hectáreas; también
se puede ir por otro camino, por el cual se \'~-

rán las obras que se hicieron para surtir de
agua la me3a del Emperador. Alli se encuentra
igualmente una en.pilla anglicana, y en fin el
viajero se bailad ') pronto enfrePte de Old House,
o sea la casa en forma de cruz, que vivió Napcleón los últimos cinco años de su vida.
Esta mansión cuando la misión francesa PU
1840 se encontró completamente deslrozada. La
cámara y el salón. donde babia muerto Napoleón
hablan sido convertidos en habitaciones desmanteladas; por lo cual tuvo que ser reconstruido.
A pesar de todo, su aspecto revela tristeza en
grado sumo: las paredes viejas prueban que
nunca estuvieron bien adornadas. De la sala
grande, digámoslo así, se pasaba a un gabinete pequeño donde el Emperador recibía a su 1&gt;•Jqueña corte después de comer, y de am se ve
la alcoba donde a la hora del crepúsculo el 5 ele
Mayo de 1821, y entre las dos ventanas abiertas al occidente, se encuentra el lecho de campaña en que expiró el Gr:i.!1 Capitán del sigb.
Un papel de fondo verde con flores completamente descolorido cubre las paredes de esta alcoba que al contemplarla inspira lástima . y pena profuntas.
Una de las puertas del salón antes indicado
da entrada al comedor que tiene una sola venta-

11a la cual se abre al jardín de la ¡,arte norte de
la isla. E3te comedor comunica con la biblio teca pintada de un gris verdoso, y a la derecb.a
con dos pequeñas pieza3 que eran el gabinete
de trabajo del Emperador, y la alcoba donde or•linariamc nte dormía, en el verano.
Alrededor de la casa en los pequeños jarúines crecen modestas violetas y platabandas de
flores, que e n otros tiempos fueron la distra..-ción del desterrado, pues parece ser que Napoleón tuvo grandes aficiones al cultivo de 1as
plantas Y que a ello declicóse en aquellos años
IJOStreros de su vida, cua·,1&lt;10 el mucdo entero
le olvidó.
Tal es en resumen lo que queda. del interior
de la mansión dol'.de el Emperador estuvo preso tantos aiios, y mncnos -,on !03 viajeros que
acuM·n a ver todo aquello. y varios los que
ofrecen al conservadcr sumas de eiinero por llevarse muebles o pedazos de papel de pared, o
de alfombra, como recuerdo de lo que usó d
grande hombre. Todo e-,•. vano; la persona quP
desempeña el ca1 go ES honrada a carta cabal y
tiene bnen cuidado de que los anticuarios y los
entusiastas del Corzo, no se lleven nada de
aquello, y eso que hay que advertir, que el exiguo sueldo de 3,000 francos que disfruta dicho
funcionario no es en verdad para despreciar
ofertas tentadoras. Pero el caso es que así sucede y deberr:os sousignarlo en alabanza del que
cor.serva con celo todo aquello tao buscado y
que tanto precio tiene, para los recuerdos históricos de !03 bi(,grafos de Napoleó;1.
l&lt;'achada sudoeste ele la casa.- El estanque u ·azaclo por Napoleón.

Oracíon~s a €lla
Por tu ali€nto, que es hll.lito campestre
impregnado de aromas s3.nos y confortante3 ....
Por tu roja salud de amapola silvestre . ...
Por tus labios ju.gosos y tus ojos radiantes ...
. Ven a mí, que de fiebre me consumo, y hastío
siento hasta de mirar. Cúrame de dolores
y de lacras que secan este corazón mio
¡como curan los aires, como curan las flores!
Cúrame con tus ojos, que miran como suyas
cuantas cosas bo;litas alcanzan. . . Con tu risa,
que es dulce y saludable como brisa
entre eucaliptos .... Con las frases tuya3,
que son palabras de oración y encanto ....
con el sol y la sal que hay en tu llanto.
)[ANUF.L )lACHADO.

La entrada a la casa. ele Napoleón en Santa
Elena.

JVIis Versos

Salón donde mm-ió el Emperador.

i Qué lá.stima me dán mis pobres versos!
Reflejan el penar del alma m[a,
parecen unos pétalos dispersos
sobre u.na tumba desolada y fr!a.

En medio de la noche misteriosa
nacieron de mi alma euamorada; '
al ~ayo de la J.una primorosa,
aspirando la brisa perfumada.
Son ellos como flores deshojadas
sin forma, sin color, sin ambrosía:
como tristes palomas desbandadas
sin nido, sin amor, sin alegría. ....
Son hojas se&lt;'as que arrebata el viento
hecha::: pedazos por el suelo ruedan,
'
Y llenas de dolor, de sentimiento
e n e l abismo i;epultadas quedan.'

,,,,,.,.

__

Son quejas ele un amor, que es tan profnnd,J ,
ele penas tan amargas y tan frias,
que nadie puede ni podrá en el mundo
comprenderlas jamás, porque son mfas.
Albert, Lea, Septiembre de 1813.
Niño Juan Pa)ltcios Zendejas.
(.Fot. Pack.)

J,a tuu1bii ele Napoleón en Santll Eler.in,

LUZ )[ORALES,

Señor Lic. José Segundo Gómcz CaÍJl'al
primer Senador propietario por el
Estado de Tabasco,

�-¡MAS QUE LA ONDA! l~ I

OUENTOPOR

----------------=--------!i_J_._FE_R_N_A_ND_E_Z_M_A_C_G_R_EG__O_R_

--------------------.:..-------------------'
Del correo reclb! un paquete y uua carta con
sello de un pafa septentrional.
La carta dec1a lo que sigue: "Viejo amigo:
Es usted autor de un crimen. Usted lo concibió
y yo lo ejecuté. Comparta conmigo la concienc1n.
de la culJ)ablUdad, si es que as1 puede llamarse
a mi estado de ánimo. No siento el más leve remordimiento. Mi crimen no me p€sa. Deplo10
si, su completa Inutilidad.
He guardado el secreto veinte años, pero sabiendo que un autor necesita de hechos reaies
en qué basar sus fantas1as, me he propuesto
contribuir con la historia de mi delito, (que va
en el adjunto documento) a la produccióil literaria de usted.
Asf quedamos en paz. Usted ideó el acto que
yo llevé a cabo. Yo le relato un trozo de mi vida y usted lo Idealizará. Lo uno vale lo otro.
Mi existencia toca a su término. No leeré lo
que usted escriba; pero sé que no dejará de hacerlo.
Hildebl'ando Olsen.•
¡Hildebra)ldo Olsen! Este hombre me hizo
pensar en mis veinticinco abriles lejanos. Recordé una pJaya baja de fina arena, que como un regazo se abrla al mar verdoso que Je dejaba los
iris de sus espumas. Hab1a.J!!o a ella para apacig,uar mi espíritu con su trailquilidad y fortal~cer mi carne con sus brisas, y all1 conoct a Olsen.
Fué en un crepúsct1l.o de Septiembre. Pasand•)
junto a la parroquia del lugarejo, o1 sonar el
órgano de una manera maestra e insólita. Entr,\.
Las notas r€Sonaban en la nave, gravoo, solas e
im1&gt;erlosas. En aquel momento el ámbito sagrado era habita.do únicamente por el alma de la
armonla, emanación 11rlca del alma del tañedor.
Sin ser notado me arrinconé en la penumbra.
Los vitrales emplomados que temblaban movidos por la amplitud de la música, tamizaban ia
1uz del sol en agonfa. Reconoc! el trozo m usica::
una fuga de Bach que adqulrfa incomparable
grandeza en aquel sitio. El tema era sereno, co11
la serenidad honda y patética que sigue a uua
tormenta de elementos o de pasiones y se desarrollaba majestuosamente en el registro baj0,
para ser glosado y repetido en mil modos diverso&gt;&amp; y con matices variad1slmos.
Largo tiempo ful arrastrado por el torrente sonoro que en pleno acorde se extinguió al cabo
Sal! par.a satisfacer mi curioslqad viendo al intérprete que daba tal intensidad a la voz del órgano
y poco después, por la puerta del coro, salló un
gigante vestido de negra levita larga, cubiertas
las blancas guedejas que le calan sobre el cuel!o
por un fieltro ancho y por el pecho se le desbordaba una luenga barba de dios germánico, también de una blancura de veJlón. Pero lo que reparé más fué el magnifico frunce de sus poblada:3
cejas hoscas y bajo ellas, en cuencas profundas,
el relucir vivo de dos pupilas obscuras como dos
goterones de tinta. Pasó dando grandes zancadas
y me dirigí al hotel, en donde me dijeron -;n
nombre.
Fué todo lo que de él supe al principio; pe1 u
como desde aquella tarde no faltar.a ni una so:a
vez a sus tocatas en el órgano, llegó a advert;r
mi asuldidad, me abordó y nos hicimos amigos.
Era viudo .... y un temblor (¿de tristeza o Je
Ira?) turbaba su voz. Esperaba en aqueJla ah!,,huela a su hijo único, centro de todos sus afectos, que viajaba desde el d!a de su matrimonio,
hacia dos años. El hijo era pintor; el famoso
S!gfrldo Olsen, conocido por sus notables marinas.
Esto me lo contó en nuestros paseos cuotldianoiS por la playa, al caer de la tarde, mientras
marchábamos acordando nuestros pasos con !a
respiración regular del océano.
Yo Je decta mis ambiciones y mis proyectos.
Escritor en ciernes, soñaba sin descanso y le consultaba todos los argumentos que urd1a para mis
rovelas. A veces él argü!a con calor, y era ct..i
verlo accionar, avanzando a grandes pasos y movlér.dose contra el horizonte gris con gestos heroicos. Su cabeza desmelenada erguíase en la
sombra ascendente, su barba flotaba con bruscas
sacudidas de cascada Indómita, parec1a que ~••
amplia levita ocultaba la musculatura del ·Moisés de Miguel Angel. Era un gran viejo vigoroso.
Llegué a convencerme €O el curso de nuestras

pláticas de que su alma llevaba en pleno cenLro una llaga incurable. Varias veces quise d&lt;&gt;scubrirla sin lograrlo, porque él, púdica y altivamente, la celaba pensando que miradas extrañas
profanar1an su dolor y queriendo aparecer lnvu:nerado y sereno. Lo único que coleg1 fué que su
, ida habla sido quebrantada por un amor y qu&lt;1,
como lenitivo a su pena, se entregó en cuerpo y
alma al estudio y a la práctica de la religión.
Tenla un extraño poder de fascinación que le
ayudaba a mover soberal'amente el alma de t,u;
turbas a quienes dlrigla la palabra. Era no sóio
el poder del verbo. Era también algo fisiológico:
la sugestión real que emanaba de sus pupilas :le
iluminado.
Un dla tuve muestras claras de su facultart
hipnótica. Ibamos juntos como soll.amos y al llegar a la vera del pueblo olmos lamentos femeniles. Nos acercamos. De un tugurio de pescadores salla la queja, y al penetrar vimos a una mujer que yacía en el suelo con los dolores precursores del alumbramiento. Otra, enteca y sórdida,

Sr. J. Feru{mdez Macgl'egor.

procuraba valer a la paciente. Olaeu contempló
a ésta breve espacio y volviéndose a mí me dijo:
Sé que el hl1&gt;notismo Jlega a producir la anestesia
y que ha sido utilizado en casos semejantes a este. ¿No cree usted que podria ensa.yar a amortecer el sufrimiento de esta infeliz? Hice un slgoo
afirmativo y él, poniendo el pulgar eu.tre las cejru; de la mujer, la miró fijamente en el centro &lt;12
los ojos.
Todo estaba en silencio. Apenas se ola e l viento que zumbaba en la puerta de la habitación y
que tra!a a veces el lejano batir de las olas. Pasaron diez minutos en cuyo lapso el quejido de
la enferma fué haciéndose más leve; y al cal&gt;o
el doctor le dijo con firmeza que no volverla a
sentir los dolores. Una especie de sopor cayó sobre eJJa y salimos, no antes de que Olsen recomendara a la asistente que cuando )legara el
momento culminante del parto fuera a avisarle para tratar de ayudarla.
Ya fuera, le dije: ¿Sabe usted que el hecho
que acaba de verificar, junto con €sa cabeza
Inspirada y su verbo vehemente, bastarla para
que las masas le declararan profeta?
Sonrió y empezó una disertación sobre el e.ip!ritu de los tiempos, que es rocépt!co y materialista. Luego hablamos de hipnotismo; y yo, que
habla leido algo sobre esta materia, que siempr~
me interesara, Je eXJ)use teor!as y le relaté l1P,choo. Debatimos si podrtan cometerse crímenes
impunemente por su intervención, no llegan.Jo
a un acuerdo, puesto que los peritos mismos tic.nen opiniones diversas. Esto nos llevó a tratar
de la evolltclón de la criminalidad y nos vinieron
a la memoria casos de crfmenes verdaderamente
clent!flcos por su ejecución.

1

Qué lejos estamos, dije, del Infalible sistema
de matar que preconiza Wllliams, el heroe :;inlestro admirado por Tomás de Quincey: "Romper el crlíneo metódicamente y luego degoJli.r
por parejo." FigúrEse i.:uted lo que podrla ejecutar, por ejemplo, un hipnotizador que se valier a
de su poder sugestivo, no para que su victima
ejecutara por sf misma un delito, sino procediendo como las serpientes Jo hacen, fascinlí.ndola
para tenerla indefensa a su disposición! Olsen
calló un rato, meditabundo, y exclamó: Serl.a terrible! Así, charlando, llegamos al hotel y al
despedirnos me anunció: Mis hijos llegan mafiana.
Recuerdo que fué un rnpléndido dfa de Ju:,:,
que cala en oleadas sobre La tierra ardida. De la
arena se elevaba un vaho temblante que torna:&gt;a
inciertos los contornes de las cosas en la distancia. Los árboles no agitaban el menor de :ms
retoños, dormidos en el ambiente soporffero.
Era el mar una placa de estaño tibio, sobre la
que pasaban rasando soñolientas gaviotas co11
la alas casi inmóviles. Lejos se deslizaban unaa
cuantas velas como aves mayores, lnterrumpie,1do la lfnea del horizonte lejano y blanquecino.
Tras de una r-0ca del acantilado, proyectada
sobre el agua como un disforme lagarto en reposo, o! la clara fuga de una risa juvenil, y despierta mi curiosidad, rampando procuré ath1bar
Jo que suced1a. Serv!me del catalejo.
En la orilla de una pequeña ensenada, hablase
plantado una tienda de lona a rayas, y junto e,;peraba una negrita reluciente, mirando mar
adentro. Seguf el rumbo de sus ojos y el' medio
al agua, rodeada de temblantes aros conc.é ntricos que iban a quebrarse en la playa, vi una cabeza de mujer. Lentamente surgió de las ola.s
todo el ~11erpo, modelado a maravilla por la estofa empapada del traje de baño. Amplio busto,
cintura flexible y oomba, caderas amplias, Y todo ello sostenido por elegantes y blancas piernaa
de finos tobillos.
La rlea hembra lanzó al salir otra jocunda
ca1 cajada, y arrojando el gorrillo que le cubría
el pelo, lo derramó en profus ión de mechonea
nudosos, de un dorado rojizo que reverberaba
como la llama de una tea. Fué a. cubrirse con Ju
sábana de felpa que le sostenla la donceJJa de
azabache; y no queriendo ser descubierto en
mi escondite, en leso pecado de indiscreta curiosidad, me retiré con la retina todav!a impresionada. por aquella imagen de belleza, de al~grfa y de vida.
Ese mismo d!a, en el con:edor del hotel, fui
presentado a la desconocida por Olsen. Era !a
esposa de su hijo. Ahora la bañista de en la
mañana vest!a con elegancia y gentileza un simple traje de tela blanca, muy ceñido. Teala
grandes ojos grises cruzados por ardientes fuegos, nariz imperiosa y gran boea bermeja, .Je
perfecto dibujo, entre voluntarioso y sexual.
Nuestras manos se tocaron, y sent! como una
descarga eléctrica. Más tarde noté que todo varón experimentaba lo mismo si apenas la rozaba. Era una completa encarnación del pecado.
Sigfrldo era un mancebo simpático, el tipo
del soñador artista. Maneras francas y dlsthguidaa, ojos medio entornados, fluos pelo y barba castaños, voz lenta y en sordina.
Juntos almorzamos, y as! Jo seguimos haciendo después, estrechando poco a poco unas relaciones amables.
Relaciones de una estación, ef!meras, que
vela yo ahora lejanas, lej anas, tanto, que me
rarec!a que otro y no yo fuera el que las cultivó. Hacia veinte añcs. Cre!a que nada de aqm,llos Uempcs podfa tener aún conexió:.i con mi
vida actual; que mis amigos de un d!a me hablan olvidado como yo a ellos; que habiendo
anudado un lazo para dar más sabor a nue3tras holganzas, pasados los d1as de ellas, nue~tros recuerdos y relaciones hablan también pasado.
Y ahora la carta de Olsei,. me volvla inesp•'radamente al tiempo de antaño, en mi mente
J)erdido y acabado y revuelto con un montón d.:&gt;
hechos acaecidos y por demlís inútiles.
El manuscrito debla contener una historia. Y
qué historia! La de un crimen, de mi crimen,
como aseguraba Olsen. ¿Cuál?
¿ Es posible que el ser huwano pueda ejecutar
acciones que nunca tuvo en su conciencia? ¡ Ah,

tal vez! Hugo dice que el movimiento de uno
de nuestros dedos puede hacer que surja un
nuevo cosmos, en lo más remoto del infinito universo. Prueba anonadante de nuestra dependencia del gran Todo y de nuestra absoluta falta
de libertad. Pobre muñeco humano! ....
El manuscrito dice:
"Quise hacer un acto de redencióu y de justicia, y la naturaleza me burló. Suprim1 una
vida inferior para salvar otra más valiosa y 1':&gt;
incontrarrestable se opuso a mi designio.
La hembra (no digo la mujer) es invencible,
es la fuente del mal. Estoy de acuerdo con la
Biblia.
Yo soy una de sus victimas. Tuve en un
tieID.Po grandes anhelos, grandes disposicione¡¡
para el arte divino de la música, que ahora sólo
cultivo como aficionado. Tenla un alma sernna
e inmaculada y una voluntad firme de éxito.
A los veinticinco años conocí a la hembra
que me perdió. ¿ Para qué describirla? Era Ella
la de siempre, la encantadora, la felina, la indomable, la que chupa la vida y con eJJa el alma. Me volvió loco. Me aprisionó en sus redes,
impidiéndome t_ do movimiento corporal o ps1q uico. Hacia lo que ella quer1a. Pensaba y senUa solo en El!.a y por Ella. Abdiqué de mi voluntad y de mis ambiciones, me arrastré a sus
plantas. . . . por tocar con mis labios un trozo
de su piel fria y ardiente, al mismo tiempo hubiera vendido mi ser al diablo.
Me traicionó vilmente abandonándome. ¡Con
ella se fueron todas mis facultades; me dejó
vac!o, vacfo hasta el fondo!
Cre! morir, pero el amor de mi hijo, oe ~u
hijo, me conservó la vida. Sigfrido fué mi única
esperanza y mi única pasión. Me dediqué a edu·~arlo y entre ese deber y ia meditación pasé
muchos años, llegando a cubrir mi dolor con
una calma desesperada, de la misma manera
que se cubre la llaga de un pecho, con una 1mpenet11able coraza de acero, relumbrante :,
fria" ...•.
¡Pobre Olsen, bien adiviné que en su alma habla una tragedia! Su caracter de cenobita hecllo

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a forja, me lo d.imostró mil veces. Se aisla.ha
impávido entre todo el bullicio mundano rodeándose de un capelo de notas que le conserv,a ba un ambiente ideal y sedante.

o/

En varias ocasiones me habló de la inquiet,1d
que sent!a por el porvenir de su hijo.
( Continu!l••á,)

~ v"" v"" v"'v""....,.,.,.v"' v"'-v"'-v"'-v"''V""'v-v""..,,-v"'-v"'-v"'-v""-v"'v""v""'V""''V""'"\/"''1'-.J"'.,,

}

- ANTONIO Y

CLEOPA T RA

¿. v"' v"" v"" v""....,.,.,.-.J"'....,.,.,."\L""-v"'v""-v"'-v"""\/"'~ -v""..,,J"-...r"-v"''V""'-v""-.J"'~ "'\1-.J"'
Alguien ha dicho que el cinematógrafo 1is
poco arUstico porque le faltan dos cualldad11s
esenciales de expresión: el sonido y el color. Para algunos es una pantomima escueta y ridfcula, y les parece que esa mezcla del blanco y el
P.egro, ( descartando 1X&gt;r supuesto las vistas a
colores con sus toques abigarrados), es d esesperadamente monótona. Y tal vez estas reflexiones pudieron ser verdaderas, en los primeros
pasos del cine, cuando todo era, por decirlo as!,
jugueterla mecánica.
Pero a medida que el arte iba penetrando eu
.:,¡, que los artistas, autores y actores, no han
desdeñado colaborar para su perfección, la pnlfcula ha avanzado €Spiritualmente, y lo qne
antEs veramos con candidez, ahora lo miramos
ton los ojcr, del alma, curiosamente, sintiendo
ante ella verdaderas emocione,,, estétlcau.
Antonio y Cleopatra es uno de los episodios
más patéticos y f1:stuos1me1:i.te conmovedores Je
la historia romana. Cuando leimos Antonio y
Cleopatra, el drama de Shakespeare, (aquel
gran hacedor de hombres después de Dios) v
nos engolfamos en la maravillosa arquitectura,
de los caracteres que pinta, al lento p...:ar dP,
las hojas, •oñábamos vivir en a.q uena época
herólcamente guerrera y conocer de cuerpo •mtero a Marco Antonio, una de las tres columnas
del mundo, y a Cleopatra, la ilustre descendiente de los Ptolomeo:,. Y es en el saJó•u a la luz
indecisa reflejada por la pantalla, y sobre •1n
lier.zo c'.e quince a veinte metros ~•·adrados,
cuando vemos surgir aquella 11:randiona etap:J.,
con 1.as bellezas y lujurias orientales, la severidad romana, el férreo temple de sus guerreros
y la magnificencia de sus palacios y templos,
JevantándoEe de su 2epulcro de dos mil años y
desfilar ante nueztrcs admirados ojos, con t a l
lujo de detalles, que parecerla que entre los cror.istas y escribas de Tebas o Alejandrfa se deslizó algún genio divino para reproducir con
exactitud la esplendorosa epopeya. ¿Quién hizo
tal sortilegio? ¿Quién evocó el espíritu gentil
de Marco Antonio y sus legiones, Ja estatuaria
beJJeza de Cleopatra y su esclava corte? ¿En virtud de qué n•ágico encanto hemos visto los toJ"sos de las vfrgenes envueltas en los mantos y

velos del antiguo Egipto, y la desnudez perfecta de sus nucas, Ja sensual malicia de sus ojos
y sus sonrisas de luz repentinamente aparecida?
Fué la casa "Cines" de Roma, la hechicera, la
evocadora.
Es verdaderamente asombrosa la labor de'lplegada por esa gran productora de "fllms," para hacer que éstas nos dejen una impresión verdadera, algo subst ancial y art!stico. Porque,
por est"I. vez, el arte ha tenido una rica casa y
unos magnlflcos e idóneos servidores. Y comu
ningún arte se revela sin esfuerzo y reuexló1i,
yo me imagino la casa "CinEs,''- a la que Jlamaremos, parodiando al maestro Sierra, "la
gran reconstructora de los tiempos idos" -n
sus titánicos esfuerzos para hacer esta pelfcula
histórica. Toda una verdadera organización militar; primero, la labor intelectual, de gabinete,
co1•. sultas arqueológicas, ir.vestigaciones hlstóricaa, un.i. pléyade de a-rtistas dibujando armas,
trajes y muebles; después, la parte dramática,
el argumento, el encadenamiento de las escenas, la sucesión lógica y natl!ral de los acont•·clmlentos, el verismo en los "diálogos mudos"
-valga la frase-la seleccló;,. de los campo::,,
de las playas, de los pórticos y jardines Y, por
último, ejércitos de carpinteros y de herreros y
de sastres, y de peluqueros, construyendo baPles y trlrremes, forjando lanzas y espadas, cosiendo túnicas y coturnos, aderezan·d o cabeJleras, v
todo eJJo a la perfección, sin a:•.acrou.ismos, estudiadamente, mient ras !os domadores-verdaderos superintendentes de las fieras, como rezaba cierto anuncio de &lt;;i~co americano--enseñan
a los á.spides silbar.tes, a las ma:,.chadas panteras, a los leones y a los lagartos a ser actores
en este gran cuadro de reconstrucción histórica.
Y todas estas !eg;ones de obreros, que trabajan entre bastidores hacen aparecer a Cleopatra
a su conjuro, en las floridas riberas del Nilo, en
su bajel 1esplandeciente, que parece flamear
en el agua y se nos figuran
de oro puro
la told!lla, de púrpura lru; velas,
pertumadas de modo, que, embriagado
de amor por ella, se quedara el o.tre.
Cleopatra,-"la culebra del Nilo"-represen-

j
"'""'v,J'
~

tada por una artista de perfil marmóreo y cuerpo exhuberante y lujurioso, recostada Indolentemente; parece recordar todas las caricias de
sus amantes idos. Y los eunucos, de fuertes
torsos, brillantes al sol como pieles de cocodrilos, con sus caras color de ámbar, de fierro o de
carbón. mecen dulcemente el aire. con sendos
abanicos de ,p lumas colosales, mientras Marco
Antonio y sus legionarios miran, absortos la
rica beJJeza de la ostentosa reina.
Hay dos escenas de verdadero arte fotográ11co. Mientras e l triunviro lleva en Alejandría
"su vida in imitable," recostado en el trono rle
los faraones, Octavio y sus legiones llegan a A,~cio. El roa- de un azul purfsimo se dilata hacia
el h-0rizonte, confu¡,diéndose con el cielo. La iuna riela dulcemente las olas que vienen a morir
con mansedumbre en las playas africanas; después, las galeras romanas y los ágiles trlrremes
zurean el tranquilo Mediterráneo, trayendo tL
los invencibles legionarios, cargados de hlerr",
de valor y de fuerza. Y comienza el desemb,arque, sereno, pausado, como de guerreros n:¡ar inos avezados, y se ve, a la luz de la luna, .el ir
y venir de 1.as siluetas negras sobre el fondo
azul, los besos de las olas sobre los coturnos,
el brillo de los cascos y casi, casi, se oye el choque de Ja,s corazas y de las armas, y el sordo
rumor del bizarro tumulto, ebrio de sangre y
de venganza.
En el otro maravilloso pasaje, figuran las
huestes guerr eras acercándose a la ciudad a !a
hora de up.. crepúsculo de mágica belleza.
La ser.ión áel foro romano, el tormento de la
esclava de negros ojos en los estanques regios,
en donde pulula-n los cocodrilos en.ormes y ha:n:i_briintos, el sacrificio de Marco Antonio, el choque de los ejércitos bajo las muraJlas lncendiaaas de Alejandrfa, la muerte de Cleopátra ..,.pantlí.blemente trágica, las exequias de Antonio,
Jlenas de esplendor y severidad, para no citar
tanta:; más, son acabarlas obras de arte y una
belleza positiva.
Es un espectáculo que una vez visto·, se r emermora y queda perenne en las galerías · de
la imaginación.
FRANCISCO GANDARA. -

�;

PAGINAS FEMENINAS

•

Gol"l"I\ d e te1-c-io pelo brochado

Tocit &lt;le terciopelo y 11h1ma

CRONICA
Los gra.udes y elegantes abrigos-manto:, ha:1
llegado a ser un.a verdadera necesi dad, desdr,
que los trajes se usan hechos en telas vaporosas, asi pues ya sean sencillos o suntuosos los
vemos a toda hora, de d1a o d3 ;10che difer12nciados según las necesidades del mo01ent0, Pl-ro s iempre hermosos, prácticos y confortables.
En la presente estación han alcanzado una positiva privanza. Su corte es muy amplio, formando en Ja es11alda pliegues ,0.egligentes y vagcs
c¡ue provienen del mismo cor te de la tela. En
los mantos sencillos las dimensiones son bastante moderadas, pues sólo llegan a la rodili:i.
por el frente y un poco más bajo por la espalda. Pero todos tieneP el mismo aspecto: anchos en la parte superior y muy angosto:, en la
inferior, según lo exigen las modas actual es;
y por regla general no tienen una manera d&lt;3finitiva de cerrarse, sino que es la persona que
los lleva quien debe cruzarlos en e l frente, a su
voluntad y según su b uen gusto para hacer esto.
E l cuello de dichos maatos es ancho y cuadrado, levantado por detrás y casi siempre hecho
en piel , entre las cuales se prefiele la cibelina,
el skungs, el zorro y e l putvis." Otras veces,
una sencilla banda de piel rodea el escote del
manto, protegiendo asi e l cuello del a ire fMo.
La manga llamada "raglán" es la preferida
para los abrigos de este género, Y no p uede negar se que es sumamente cómoda y bonita, pues
su principal e11canto consiste en la facilidad
con que entran bajo de ellas l as mangas abnllonadiJS de las vaporosas blusas o corpiños d e
los trajes que hoy se usan. El corte de las citadas mangas es japonés, porque en e llas vemos el C'.lrácter definido del k im ono, tan r;ntcioso en su aspecto y Lan fáci l de ejecutar.
En cuanto a las telas 1He feridas para la confección de los mantos actl1ales, debemos mani-

Abrigo ele pieles, sa lida ele teatro
restar que son las más prácticas y no las más
rostosas, pues se hacen en terciopelo liso o acordonado ; ¡iaños fl exibles, "ratines," y otr os por
e l estilo. Respecto de los colores, citaremos
aquellos que tienen mayor aceptación como l'l

r

¡ilmnas.

frambuesa, chaudron, azul pavo y rojo vino,
porque los matices vivos gozan por ahora del
favor de las damas elegantes. También se IIPvan mucho las te1.as escosesas, cuyo dibujo está
combinado en tonos basta,,te fuertes, como d
verde y e l rojo amarillento, el :!ZUI intenso y
e l oro antiguo.
En cuanto a los mantos de noche, aquelios
que requieren una indiscutible e legancia, am·
plios, largos·y flexibles, se dividen en dos catcgortas.
En la primera vEmos esos lindos mantos qu0
se llevan a las visitas de etiqueta, a las reuniones de confianza donde se toma el té coa los
am igos fntimos, a los teatros o espectáculos de
tarde, y a otros diferentEs actos de la vida so cial. Estos abrigos Ee hacen en terciopelo, cha1meuse, pana o cr espón de Cbma, ya sea brochado o lis0, e ligiel'dO colores discretos com,, azul
antiguo, marrón, negro o topo. Su corte es muy
amplio, r etenido casi en el centro de la espalua
¡;or la costura de la manga que forma parte de
aquélla, flota am en pliegues negligentes y dµ,..
ja casi suelto el del.antero que se cierra, como
hemos dicho, a voluntad y sin presión ninguna.
L as grandes capas de terciopelo blanco, sencillamente guarnecidas por un cuello de piel obscura, son uno de los caprichos más bonitos y
originales de 1.a moda actual, se usan drapea das y amplias el' la parte superior, recogiéndose mucho en la inferior.
En la segunda categoria de mantos, entran
los vi1•os y esplé1°didos abrigos " de noche," los
que se llevan para completar las suntuosas
"toilettes" de baile, concierto o recepción. l!Jstos son muy semejantes a los que hemos visto
en años anteriores, largos, flotantes y flexible,;:
magnfficos K imo11os eon cuellos de finfsimas
pieles, redondos o a lo 1ledicis, y este último
estilo hace lucir de un modo maravilloso los

1

1
'

Ul timas

c 1·ea"Ciones

de

SOlll..bl'Cl"OS

ros a que alud imos, cuyo 11ombre es bastante
apropiado, pues se llaman "dibujos resplandecientes," acaso por el conjunto de matices qu"l
figu ran en esas combinaciones; vemos en elion
grandes rosas y amapolas fantásticas, e n los
tonos más a udaces que sea posibJ.e imaginar:
rojo, azul, verde, color de oro, rosa intenso y
heliotropo. Otros mantos se confeccionan en
cr espón de China, brochado de saUn o de terciopelo, entreteji_dos con hilo de oro o plata,
a lgunos son sencillos en su corte, uecuos en seda o en terciopelo negro, bordados con pertas
o con pedrerfa de colores, que resplandecen bajo la luz a rt ifi cial. Ciertos mautos tienen una
banda de piel en su parte inferior, la cual recuge la amplitud de los pliegues, y esta banda
también se hace en una tela diferente o en bor. Traje de paseo
dados de aplicación, de estil.o oriental o en una
bella guarnición de guipu r e. Este a dorno se coloca
también al de rredor dtl escote, en formas
bla ncos y delicados cuellos de las damas distinguidas. Estos e legantes abrigos se hacen en t"lr- diversas, alg1111as de ellas muy caprichosas y
ciopelo liso o · labrado, porque últimamente he- lindas, per(' siguiendo siempre una lfnea 'obiimos visto unos hermosos dibujos en )o·s géne-

'. foilette de

invierno pal'a
tar·tle

·gada que va del frente a la espalda, y -allí rod ea
e l cuello del manto:
:\IARGARITA.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

RAL,
AMA.
CONSOLCHS
A UNA MUGA

Tahoset·: Recibt la bell[sima postal que tu\'O
usted la bondad de enviarme. Gracias, querida
amiga, no sólo por tan lindo obsequio, sino más
aún por los buenos y afectuosos deseos que me
dedica, a los cuales correspondo con todo el
cariño que tengo para mi excelente y s impá.tlca
"Tahoser."

Respec to de literatura, le aconsejo que s,1
reciten versos de algunos de los principa:es
poetas, y también de ciertos artistas de la Am.;rica del Sur, cuyas composiciones son bellfsimas, como por ejemplo: José Asunción Silva,
Zorrilla de San MarUn, y Rubén Darlo.
Tengo mucho gusto en contestar a todas :1us
preguntas; no crea que me moleste con ellas.
SOBRE ;\lODAS.

11

EN LOS rrOROS

CORRIDA. DEL

~OTICIA.
Suzette: La palabra de que me habla nst~d
en su carta, fC deriva del nombre de una
substancia qufmica que es muy eficaz para embellecer el cutis.
)lARGARITA.

Alicia Los trajes comienzan a usarse escocados, es verdad; pero todas las modas, esti-

DOS RESPUESTAS

;\laría Antonieta: Si es usted rubia, pá.lida Y
tiene los ojos garzos, creo que de n.lngún mo1o
Ee verá. mejor que llevando un traje de terciopelo negro, adornado arUstlcamente con encajes blancos, :;a sean de Malinas, de Bruselas o
do estilo Renacimiento.
En cuil.r.to a su eegunda pregunta, es má.s ,.hffcil dé contestar, pues realmente se e:rh:uentra
usted en .un c:iso muy complicado. El amigo intimo de su esposo tiene una. gran simpaUa por
la bella "Marta Antonieta," las personas que
forma,'. su circulo de amigos, comienza ya a li- ·
jarse en esa preferencia, que el citado señor
no intenta siquiera ocultar; el marido de usted
er, ce:oso, y por esta causa no serta prudente indicarle albo de lo que sucede, pues podrta venir algúr. disgusto de trascendencia entre ambos amígos, y tampoco es posible continuar en
la misma situación. ¿Qué hacer, pues, para evitar un conflicto?.. . . No encuentro mejor recurso que el siguie nte: hable usted a su esposo
de este asunto, como de una injusta y neeia
n:urmuración de algunas personas, y si él .is
tan celoso, la inquietud que le cause saber semejar.te noticia será. bastante para obligarlo a r etirar de su casa al amigo Infiel y tral11or, ceTipo ele eucaje milanés ( siglos XVII y X.'VIII) pata lujoso cuello.
sando a.,[ la grave preocupación, y hasta el pe,,,
ligro re al que usted tiene, aun cuando no sea
sino por las criticas sociales a que una muj&lt;'r
Conset"Vación ele pieles.
casada se puede ver expuesta en un caso de es~e mada señorita, deben aceptarse con suma d iscrecióT'., según las e xigencias de la propia flgngénero.
Antes de doblarlas, salpicarlas con la mezci.i
ra, pues si usted es tan enferma como me die&lt;.',
¡ Ojalá. que mis indicaciones Je sean útiles
si su cuello es en extremo delgado, y s i su bus- siguiente~
para sol u-clonar :iu dificultad!
to carece del desarrollo que la belleza requirt1,
Polvo de pyrettiro. .
10 partes.
creo má.s ·conveniente que lleve u:.,ted el traj~
1
Al calfor pul ve rizado.
escotado, pero colocando dicho €scote sobr,•
MODELO.
una camisola de tul blanco o de color de rosa
Hay que colgar las pieles en armarios que
Beatriz: Doy a usted el modelo que desea "chair.º
As[ conseguirá. estar a la Moda y no presen- cierren bien. Para mayor seguridad convenpara sombrero elegante. Está. hecho en terciopelo negro; la forma es de medianas dimensi,1- tar un aGpecto desagradable a la vista, por la dr!a pegar tiras de papel en t odas las rendija;;.
des; los bordes del ala está.n levantados, par- extremada fragilidad de su cuello.
o
~a
~o~~~~~
~~
ticularmente del lado derecho, y por el frer1te
Espero sus confidencias con verdadero lnt-ineva, como único adorno, un triple "aigrette" rés, asegurándole que encontrará. en m[ a uua
de plumas negras, sujetas en su base por un a.miga sincera y afectuosa.
"cabochón" de azabache ta1lado.
Deseo que dicho modelo sea de su gusto.
FORMULA.
Q fotográficas se presentan en fiestas, cere• D
Q monias y toda clase de actos públicos y
;\IUSICA Y LITERATURA.
PJ-eocupada.: En las presentes Hneas verá.
0
a un privados, tomando el nombre de I ..\
usted la fórmula que desea para quitar de sn 0 SEJ\IAi.~A ILUSTRADA y EL l\lUNDO 0
Aficionados: No hay ningún Inconveniente tez esas manchas blancas que tan justamente
en que ofrezcan ustedes a sus invitados una la preocupan. Se funden en baño Marra, 30 gra- O ILUSTRADO. Poi' defel'eucia a nuestl'OS O
pel'iódicos-lo cual agl'adecemos l'endida• 0
bonita fi €Gta , e'l la cual se haga un rato de mos de tuétano de vaca y Juego que e:;tén r etiramente-se pel'mite que esos fotógrafos to- Q
mi:sica, -combL,ando el programa con algunos dos del fuego se mezclau con 4 gramos de tinmen negativas; y luego t·eslJ}ta que las fo. Q
números de literatura, siempre que las recitacio- tura aromá.tlca. Se aplica esta composición sones no sean demasiado largas, pues esto podr!a bre las manchas, todas las noches antes de acoB- 0 tografías son pal'a especulaciones privadas Q
fatigar a la concurrencia. En cuanto a la mti- tarse, y poco a poco irá.n desapareciendo, hast,~ n o paI"a. otros pel'i&lt;&gt;dicos que a fin de obtc- O
ner algo propio tienen que r ecunh- a lo•j A
sica, le aconsejo que elija un buen cuarteto que el cutis recobre su color natural. También
nombres ele nuestros semanarios.
•
de arco, el cual ejecute composiciones accesi- le r ecomiendo otra fórmula, indicada para el
Para evitar abusos y faltas de clelkade· a
ble3 a todcs los gustos, pues e l género clásico mismo objeto, la cual se hace de este modo :
O za &lt;le esa índole, manifestamos que nue,- O
P.o €Stá. al alcance de la mayorta de las perso- se mezcla agua de Colonia con agua tibia a la
tl'OS totógt·afos tienen tal'jetas de iclentifl• º1
nas, aun cuando por un convencionalismo ra- que ·Se le pone bastante sal, y luego se fro l1
cación; y rogamos 9ue &lt;Ucbas tarjetas seau
si aceptado, se aplauden con entusiasmo fing!- la piel con este Uqnido, durante algún tiempo.
exigidas cuando alg(m fotógrafo tomo 11
do las producciones de los maestros más ge- SI todo esto no basta para conseguir lo que se
nuestro nombre.
11
niales en el divino arte: como Beethoven, Bach, desea, le aconsejo que tome los baños sulfuroMozart y Schuman.
sos, ¡me:; con tal remedio es infalible logra_·

...

·-

l 1~~!~.~~..f.~!Js~!A!.~.~. I1

7

DE

DICIE~IBRE

nuel Garc[a, "El Espartero," aquel
diestro de corazón enorme y alma
de niño, que fué víctima de los enemigos de Guerrita.
Espartero también fné elevado al
más alto pue3to.
Se ha realizado ya el encuentro
También se dijo de él lo que hoy
de los dos fenómenos. Ese encuentro
se dice de Belmonte, y los amigos ,fo
1ior todos esperado y &lt;;ue a tantos
Lagartijo, sin ser - partidarios suyo~.
robó el sueño.
lo escogieron como obstá.culo para
bl interés que se despertó por ver
detener ei.,. su camino al segundo dP.
juntos en el ruedo a Rodolfo Gao:1a
los Rafaeles de Córdoba.
y a Juan Belmonte, fué descomunal,
Y Espartero, valiente, sin malienorme, nunca visto.
cia e inconsriente, se dejó llevar por
Los billetes de entrada volarvn
la marejada y pagó con su vida los
a las pocas horas de haber sido puesodios que Guerrita supo despertar
tos a la ve:ata, y los que no se ap:-eentre los admiradores de Lagartijo
suraron a comprarlos el j ueves o
el Grande.
viernes, tuvieron que lidiar con ·•&gt;S
Estimo que la rápida elevación ele
revendedores y dar por uno un ojo
Belmonte obedeee a causas semejande la cara.
tes.
La entrada fué tremenda. Un lleNo es dificil que, como· entonces,
no absoluto.
se trate de lanzar un obstá.culo .m
Millares de aficionados, con su boel camirro -de algún lidiador a quien
leto en la mano, se quedaron sin pohoy se señala para ocupar el puesto
der penetrar al anchuroso circo, que
que Bombita dejara vacante.
ya estaba de bote en bote y no po¿ Quién es ese diestro?
cHa contener un alma más.
Uno de estos: Gallito, Joselito ::
Aqu1 se presenta un ¡&gt;roblema.
Gaona.
¿Por qué fué ello?
Son los tres que reunen condicioNo se trata de una plaza nue-;a
nes para escalar el prime'r puesto,
cuya capacidad se ignore. Mucl.!o
y a uno de ellos es a quien se pr€tiempo ha que sabemos todos cuál
tende fracasar.
es su cupo, y también que en las /
; A cuá.l? No lo sé. Los hechos pusgrandes solemnidades, cuando la afiteriores podrán demostrarlo con toC'ión acude en masa para satisfac-3r
1:i. claridad.
sus anhelos, el circo no puede dar
·
Yo no dejo dP. incenfar a Belmo:iholgada cabida , a esa multitud, y:
te porque crea que haga sombra :1
muchos son los que buscan a lbergue ¡
Gaona.
en otro tendido, o bien en tas azo- 1
¡ Son tan distintos, sus
pr:ocediteas, que, por cierto, no fueron consmientos son de tal manera divers0:;,
truidas para que a ellas acudieran
que ninguna comparación puede
espectadores.
existir!
Tales resultados demostraron qu,i
Belmonte no será qui-en cause ninse sellaba un boletaje mayor a ¡¡,.
gún daño al indio, ni éste a aquel,
justa capacidad de , la plaza.
como es consiguiente.
Ayer pudo comprobarse esto palLos dos caben en ta plaza, y el
mariamente.
público puede aplaudir, hoy y siemLa plaza, en toda su enormidad
pre, e l valor del uno y la maestrí:\
se vió henchida por completo.
Juan Belmonte y· Roclolfo Gaona.
del otro. ·
Gradas, palcos, pasillos, azoteas,
.
Vamos, ahora, al terreno de la patodo estaba lleno hasta no poder
trioterfa.
más.
Me calumnia quien crea que yo
ni:aguna mella han hecho en mi áni- ' niendo-que no es ningún fenómr&gt;"i sin embargo; en las afueras del
circo ululaba la multitud, pugnan- mo, entre otras cosas, porque, cr,l-0 , no, y que cuanto le hemos visto yo. n il'go mi aplauso a todo aquel que
yo, que cuando se insulta es porq,1e lo babfan realizado otros diestros? no sea rl 0 esta tierra.
do por pentrar a los tendidos.
Para mi, en cuestión de cuernos,
Eso no es enemistad •ni apasiona¿No es esto una prueba paJm:iria no se tiene razón.
Pero algunas veces, en térmi- miento. Es la verdad monda y liroil- se entiende, no miro nacionalidad.
y convincente de que fue ron sellaLo m ismo se me dá. un hispano que
da.
&lt;ios mé.s boletos del número de loca- nos comedidos, me han reprochado
un chino, y mis más entusiastas
lidades para que fué construida 1:i m i apasionamiento y me han seri?.aplausos los he tributado a Reverte,
B ELUONTE Y EL ESPARTERO.
plaza?
lado como "antibelmontista," y creen
a F uentes, a Montes y a Bombi ta,
Y de repetirse este hecho, ¿nn que yo J)rofeso odio africano a J m..n
Lejos de profesar enemistad a que no fueron mexicanos.
puede acarrear grave desorden, mo- Belmonte, ya sea porque puede haEn el ruedo yo exijo del lidiador
tivado por quienes habiendo adqui- cer sombra a Rodolfo Gaona, o bi&lt;m Belmonte, creo prestar un gran serarte y valentra. No me acuerdo del
vicio a él y a la afición.
rido a precio exhorbitante un bole- porque no es mexicano.
A Belmonte, porque en medio d1J lugar de su nacimiento.
to de entrada tengan que aildar~e
A éstos sr, quiero contestarles de
Esto es todo . Es cuanto querta
en los corredores o en la calle, dán- una vez por todas, con el deseo. d.e coro de adulaciones y mentiras de
decir, para que no se me cuelguen
que no se me tome por lo que no sus i ncondicionales, escuchará la
dose cuenta de la corrida?
milagro¡; que no me_ corresponden.
voz intencionada del que pretende
soy.
DE UNA VEZ POR TODAS.
Yo no soy "antibelmontista." lo traerlo al terreno de la realidad.
UN VERDADERO DESASTRE.
Y a la afición, para que tome en
declaro con toda solemnidad. Si a&lt;:aHablemos ahora del primer en- so, soy "antifenomenista," valga l:l su justo precio a un artista, que
Y vamos con la sexta corrida ele
C'uentro sostenido entr e los dos fe- palabreja. No he querido que en me- se me antoja está. sirviendo de in'.lla tempor ada, primera en que juntos
n 6menos: el fenómeno del valor, y dio de la asfixiante atmósfera que trumento a odios de banderta.
A mi memoria, cuando pienso en salier on al frente de las cuadrillas
el fenómeno de la maestrra, que c':a rodea al celebrado diestro de Triacomo debemos distinguir a los dies- na, dejara oir su voz la Verdad, por- Belmonte, acude el recuerao de 113.- Rodolfo Gaona y Juan Belmonte.

El Primtr tncutntro tntrt los
'ftnómtnos

un completo alivio en tan desagradable enfermedad mucho más para usted que comienza a
tener 'deseos de agradar, porque sólo cnent&lt;l.
quince primaveras.
Le deseo un éxito completo en su último
examen.

D0:\lli'GO

11
DE 1913

tros Rodolfo Gaona y Juan Belmonte.
Pero antes de entrar en materia,
y para descargo de mi conciencia
permi:taseme que diga a mis lectore.;
algo que me atañe directamente.
Con motivo de las opiniones q11e
he emitido acerca del fenómeno B-~1monte, sosteniendo,-a de3pecho J'él
lo que dijeron allende los mares. que allí ningún fenómeno exisUa, se
me ha venido el mundo encima.
Numerosas felicitaciones han il&lt;lgado a mi poder, en las cuales se l..tace elogio de mi "pupila" y se conviene en que algo de toros entienda.
Pero también he recibido much0s
anónimos en los que se me pone como chupa de dómine y se hace '..ID
recuerdo nada grato de mis ante¡&gt;asados.
Esos anónimos, claro es que !;is
desprecio.
No necesito decir que los insult:is

que no todo debe ser embustes Y
adulaciones .
Yo he que1ido--y parece que lo ;11~
logrado-demostrar que los juicios
de los crlticos iberos adolecen ,]e
exageraciones emanadas de su imaginación meridional, o de intereses
que no he querido señalar.
Eso es todo.
No se me llame enemigo de Belmonte, por este o por el otro motivo
porque eso no es exacto.
Yo he dado a Belmonte lo suyo.
He reconocido su inmenso corazón.
Su modestia y su buena voluntad.
Hice cumplido elogio de los cuatro
J&gt;ases naturales que le vimos en la
segunda corrida y aplaud[ algunos
de sus lances de capa.
¿No es ésto obrar en justicia?
¿Dónde está la enemistad pa;•a
Belmonte?
¿En que yo sostuve-y sigo soste-

¡

1

i

1

o---·---o--ao---·---,A

Aspecto ele las calles que conducen a sol. (Fotografía tomada a las 11 ½ de la. mañana.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

da, una mártir, no importa qué, menos una mujer que se fastidia."
-Cuántos seres hay como los
barcos, que unos se hacen a la m1&gt;.r,
y otros permanecen en la orilla.
También J;Juede decirse que hay corazones ligeros: éstos flotan y los
otros se sumergen.
En apariencia eran iguales.

EL )lUNDO ILUS'l'RADO.

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA.

--

Pauo1·ama de la plaza a las 2 p. m.

---

Esta corrida, en conjunto, puede
calificarse como una de las peor&lt;•s
que hayamos presenciado, lo cual no
extrañó -a. los que habitualmente conc urren al circo taurómaco, y que saben, por triste experiencia, que t&lt;'das las corridas que despiertau cr.pectación, a la postre resultan ..in
verdadero desastre.
Esta vez, quien puede señaJa~se
como responsable, es el ganadero,
que mandó una corrida que probablemente estaba destinada para Calimaya u otro pueblo de los a.lr~dedores.
S€.ñor Ganadero: para la prime•·a
plaza de la República se manda otra
cosa. No se e,,.vfa una colección de
bichos feos y sacudidos de carnes,
pésimamente encornados y de estatura tan insignificante, que dos tuvieron que ser rechazados por el vt!terlnario, porque acababan de ser
destetados y sólo con niñera podrían
haber salido a la arena.
Y si a pesar de ello, vimos en el
ruedo a tres becerros indecorosos,
¡calcúlese de qué tamaño serfan los
rechazados!
En cuanto a bravura, sólo dos, d
segundo y el quinto, pudieron a,dmitirse.
Apenas si esos pueden tomarse
como bravos.
Los restantes fueron mansos Y
provocaron una br onca form idable, en la que el público, cansado tle
soportar semejante burla, se puso t·:o:i
pie y exigió la devolución de las entradas.
Eso por lo que respecta a los toros (?) de Ateneo; por lo que atañe a los de Piedras Negras, cabe &lt;lecir que envió tres: un becerro Y d:is
toros uno de los cuales, sin ser
mans~, volv ió al corral gracias a
que no fué simpático a Gaona, por
los muchos pitones que trata Y se
las compuso para que no siguiera cm
el ruedo.
E l lidiado en quinto Jugar, fué
bravo y noble a carta cabal.
E L \'ERDADERO FRACASO.

Gaona sumó otra tarde desgraciada.
.
Se crefa que tendria propósttos
de sacarse la espina que se clavó la
otra tarde, y, lejos de ello, se la
ahondó más aún.
E l verdadero fr acaso fué en esta
corrida, no en aquella en que t,l\-_.la atenuante de haber luchado con
reses corpulentas, de mucho pod&lt;&gt;r
y nada manejables.
.
El&gt;ta vez en clase de adversanr•s
t11.vo reses de poco respeto, y si bien
alguno, como el tercero, acabó en
malas condiciones por lo mucho q ,J e
alargaba el cuello y adelantaba por
los doe l.,;i.dor,, ese no fué obstáculo
ins1•perab le para un torero de su habilidad y de sus recursos.
Podrá decirse que su primer be::ürro fué manso, y que el quinto, !,.I
final de la faena tacllbién estaba suspirando por la dehesa.
Eso Es verdad. Pero si se arrima,
si con ellos se hubiera estrechad,,,
habrfa conseguido embravecerlos Y
habr1a provocado el aplauso clam·,-

roso que le teniamos reservado sus
partidarios.
Pero no. Se contentó con torear de
lejos, encorvado y con todo género d•~
precauciones. Si acaso, en el quinr.o
bicho, hubo ocasión de aplaudirlo i'U
la primera parte de la faena, que fué
de las que él sabe hacer .... cuando
quiere.
Por no herir a la hora indicad'.!.,
¡-or ala.rgar inútilmente el muleteo,
el burel se aburrió y se dió a corretear en todas direociones y entonCP.3
las cañas se trocaron en la,izas Y
trabajo improbo le costó entregarlo
a las mulas.
UNA F AE.."\'A :\lUY HABIL .. .

Lo que hizo con e l tercer toro, de
Piedras Negras, merece capftulo e~pecial.
lt'ué aquél un bicho de arrogante
presencia y con cuerna abundante Y
levantada.
No sé qué vió Rodolfo, pero fué
el caso que no le J .zo bueu estómago y se dispuso a realizar una háiJtl
faena para que regresara a los .:or r a les.
Aun cuando aquel bicho tomaba
codicioso e l percal de los banderi!le-

Susto tras susto
-¿Has visto, quel!ida-dioe un
esposo muy complacido a su esposacómo se calla la nena, en cuanto yo
le canto?
-Sf,-dice la señora-¡ pobrecit:L !
-se a-susta fácilmente.

Dt provincia
Cerca de m i pueblo hay un rfo
cuyas crecientes en época de lluvias
ocasionan frecuentes desgracias ent"e quienes intentan imprudentemi!!lte atravesarle. El gobernador, discurriendo el mejor modo de evitar que
las desgracias se sucedieran, man•ló
grabar en una gran piedra de la orilla esta inscripción: Se advierte que
cuando las aguas lleguen a cubrir
esta piedra, corre mucho peligro vadear el rio.

Entrt amigas
-Elena. ¿ Te escribe con frecuencia tu novio, dei,de que están comproprometidos?
-No, a veces sólo recibo dos cartas por dfa, él dice que no le gust,a
escribir mucho.

••

•

-¿Desde cuándo no
trabaja?
preguntaba un caballero cierto dfa,

RECETA PARA EL REUMATISMO.
Extracto compuesto vejeta\ Arvelina, 15 gramos;
Jarabe compuesto de hipofosfitos,
4S !,'Tamos;
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en _cualquier
Botica, mézclelos cada uno en su propia cas~ Y
tómese una cucharadita después de cida comida
7 al acostarse.

ros, él se las compuso, no llegándole
a jurisdicción, para que reusara
todo encuentro y como los pinch:i.rratas estaban en el ajo, de aquf q,1c
lo hicieran a.parecer como manso
y fuera preciso que salieran los mansos por él.
La faena fué muy hábil, pero indigna de un torero que se respete y
que aspire a ocupar uno de los primeros puestos de la torerfa.
Con el estoque anduvo desgraciado. Apenas si en la segunda vez que
hirió al quinto toro acometió por ti'i:recbo y con fe. Las restantes lo hizo
siempre cuarteando, y hubo vez que
hundiera el acero en las costilla'l,
y otra en que dejara el sable de tal
manera atravesado que poco falti)
J&gt;ara que asomara por abajo del brazuelo.
Banderilleando, nuestro indio astuvo fenomenal : tres pares de banderillas, al cambio, en el quinto toro que valieron un imperio!
QUIEN FUE EL TRlU:\'FAl)OH.

BehnontP, en realidad fué el
triunfador en el primer encuentro.
Cierto es que a él correspondieron

"Hermosa mano, blasón vale," decía Luis XIV. Para
tener. manos blancas, hermosas. finas, sin asperezas ni hume·
dades importunas, para quE. las uñas estén tersas y rosad;·s
como digno coronamiento de dedos graciosos, aconsejamos
que se unten durante algún tiempo, al acostarse, con la CREMA FLOREINE, poniéndose después toda la noche guantes
de piel de perro, ancnos y flexibles. Por este medio se consigue tener unas manos bonitas y aristocráticas.

los tres bichos más manejables ).
de ellos, dos de los de menos res11eto. Pero no menos cierto es que e:,tuvo valiente y voluntarioso y q 1e
él puso gran parte de su cosecha para el lucimiento. ·
No trataré de entrar en detall~:;,
porque el espacio apremia. Sólo mcordaré la faena del segundo toro, ~l
que hartó de pinchar, y que nos puso de pie, y la del cuarto, que llenó
de regocijo a los espectadores.
Aquella faena fué espeluznante.
Por momentos esperábamos que el
diestro volara por los aires; que el
pitón penetrara en -sus carnes, según
estaba de cerca y tales eran las coladas que impávido resisUa. Mas uo
fué as!, afortunadamente y el diristro, todo ensangrentado, con la ropa rota y con las señales de la rPfriega, al fin logró deshacerse 1le
su enemigo.
En el cuarto hizo cuanto sabe y
puede: se hincó de rodillas, dió molinetes, pases de cabeza a rabo, nat,1rales engranados, y todo ello pisando el terreno del bruto, que, por
cierto, era un infeliz, perdón sea dicho. La ovación fué formidable.

Crema Floreine,
Polvo Floreinet
Jabón F1oreine
De A. GIRARD, Rue d'Alesia, 48, París.
UNICOS AGENTES para la República Alexicana..

Emilio MANUEL &amp; Co., Avenida 16 de Septiembre, 65.- MEXICO.

Cosas de siempre

OARLOS Qumos.

a un individuo que .pedia limosna.
-Desde que murió mi madre, que
en la gloria esté, señor.
-Qué edad tenia usted entonces?
-Pues tendrfa. . . tendrfa un mes
o dos.

j

E n un l'estllUl'ant.
Parroquiano.-Mozo, tráigame 1111
befteak.
Mozo.-Con mucho gusto, señor.
Parroquiano.-No, con m uchas
papas.
Una s uposición.
El padre.-Si te regalara 5 peras
y te comias 3, ¿cuántas te quedaban?
-El hijo.-Primero regálame las
ci nco para ver si me queda alguna.

Los cabellos suaves y ondulantes y un hermoso cutis
hacen bella á cualquier mujer. Y cualquier mujer puede poseerlos con el debido
cuidado y atención. No debe usarse nunca
jabón que no sea puro y suave.
No debe usarse nunca preparación alguna
que esmalte la superficie y obstruya los poros.
Los poros del cutis y del cue;·o cabelludo deben
mantenerse siempre completamente limpios
y abiertos con el Jabón Boretedo de

MENNEN
Es tan puro y suave que no puededaílarclcut!s más delicado.
Los Polvos de Meneen de Talco Boratado son igualmente
excelentes para después del baflo. El continuo uso de

estas dos preparaciones dán por resultado un cutis más
limpio. más saludable, más bello.

,,,_ GERBARD MENNEN CBEMICAL CO.
.
Newark, N . J., E. U. de A.
Aaencla para la dbtrtbucJon en Mexlco: LA BOTIOA
NUEVA, .llonle rrey. :Nuevo L e.on. Se venden en
todas las boticas y farmacia! a 50 centavos p lata la caja,

.....

Cosas de ayer, que parecen de hace
mucho tiempo y que, sin embargo.
son de siempre he encontrado en un
pequeño libro 'que torna mis tedios
en deleitosos instantes cada vez que
lo abro.
De ese libro. que ba tenido la virvirtud de conducirme a soñar '1e
nuevo como oo soñó cuando los
quince años, c uando la novia, cua,1do el primer beso; de ese libro que
ES un tesoro y que como tal debe poseerse· de alH en fin, vierto al vaso ca;tellano, 'de la rica y rrtmica
ánfora francesa, algunos fragmentos
sintéticos de la obra de Henri Bataille, dramaturgo y literato muy
ilustre.
El libro es en conjunto uua reéopilación de pensamientos tomados
de la Tiqu eza de su teat,o, de sus
poesias, de sus arUculo!l de revista,
pábina.s de álbum, etc.
Oenys Amiel es el Aladino compilador y ha puesto a la obra el sugestivo titulo de "Le Régne Int~1ieur," titulo algo amplio quizá que
podria aplicarse a toda la labor psiq uico-artistica de Bataille, y que
contiene una dualidad de sentido
realmente encantadora.
"El Reino Interior." ¿No es en
efecto tal denominación la que corresponde a toda esta vasta región
del corazón humano, organizada como un E:.tado que tuviera sus leyes
y sus costumbres?
Pues bien, de este país misterioso
cuya geograffa nunca acabamos de
aprender, Henry Bataille es uno :le
los exploradores modernos más exquisitos.
Con perdón del maestro, doy principio a la traducción.
-El amor de dos es terrible, va
más allá de todo. El amor sin compañia, ya no puede nada.
- Ningún crimen de amor vale la
muerte. Toma esta verdad en tu paño levantado.
-¡Cambiar todo lo que se ha t-,nido por todo lo que se ha soñado!
-Cuando el amor lJ.a sido grande,
no se liquida en cinco minutos. Pndrá decretarse que muera, que sea
condenado sin apelación, pero es lo
más que podemos .... Al cabo se

1emoverá como los miembros tronchados por un animal sacrificado há
poco.
-¿Dices que nuestro amor ha
muerto? Ne. Propiamente hablant.!o.
el amo·r no muere, se transform,i, como nuestros rostros, al ir envejeciendo.
El amor representa cara de veinte, y a veces de cuarenta años.
-El amor no es ciego como se
pretende, es présbita: ve mal lo que
está cerca, pero ve muy claro lo q;rn
está lejos.
- El hombre es feliz cuando ha
dicho: me acuerdo.
-Los recuerdos son cuartos ¡;i•~
cerradura, cuartos vacios a los que
no todos se atreven a entrar porque
en un tiempo murieron am seres
queridos.
-Todo sufrimiento es quizás la
repercusión misteriosa de una dicha
a través de! epacio o del tiempo.
- Se dir1a que hay minutos en la
,•ida que e ncierran juntos todo:;
nuestros dolores como para hacerno:,
llorar una sola vez, por econom:a..
- Se puede vivir juntos años e ,1teros sin conocerse, y después u-1a
palabra basta para dar la explicación
de toda una existencia. ¡Ah ! es que
se ha puesto de repente la llave •m
la cerradura.
-¿Des.,ués de decir "te amo," sn
ha dicho todo? No. Lo más inten,;o
y profundo es aquello que no se d\ce, es la insignificancia de las palabras portadoras de nuestro deleznable infinito.
Conforme pasa el tiempo, más repugna el pensamiento expresadC1.
Las penetraciones informuladas, las
mudas inteligencias, he alli las com¡pañe r as predilectas, los más altos
anhelos.
- ¿ Quién te exije ser sincero?
Miente, que esa es la galanterfa del
amor.
- Siempre c,on tus ojos tan bellos
como el primer dfa, pero me fa!Lta
la creencia y la fé que en ellos puse.
Los miro como un cristiano desengañado miraría el cielo con el recuerdo melancólico de su fé: los q,ie
han cre1do en él lo encuentran mt,s
vacfo.
-Merecen compasión los sere3
que no pueden externar nada de
cuanto ocupa su ahr.a y su vida. ¡A11!
lo que entra en mt no sale nunca, y

cada dfa crece el cortejo interior
Que me acompaña.... ¡Quién pudiera libertarme de esos fantasmas!
-Las mujeres suelen cojernos h
cara entre sus manos, mirándonos
largamen te. Aunque sabemos que
ellas mismas se están viendo •.'n
nuestros ojos, alhagados y dóciles,
las dejamos. . . . . Es un placer que
les encanta. Es la costumbre del ,·spejo.
-Hay dos maneras de apoderarse de las mujeres: por el talle o
por el sentimiento.
-No preguntes nada a una muj1:,r
que se entrega, ni la causa de su
llanto.
-Tu voz está prision-,ra en ei C(J
fre del teléfono. Se desliza, afluye.
cae al fondo y desaparece. Sube entonces tu alma por las paredes de la
bocina; un ia.liento, un soplo inmaterial me llega de U, y se diria que
en tal instante lo que llevo a mis
labios es un vaso, un cáliz fntimo •m
que bebo la prolongación de tu voz,
el recuerdo de tu boca....
-Habréis notado algunas vec,'s
al atardecer, que en la llanura &amp;~
alza un gran lamento de bestia herida, y que todo calla para escucharlo.
Hasta las ranas y los grillos per- ~
manecen silencioso3, a fin de que nada turbe la quE&gt;~a. y la deje explay.u
toda su amargura. Vir1ase que la
naturaleza suspende el aliento, quizá por pena, quizá por la curiosidad
de no perder nada del drama solitario que allá, a lo le!os, Ee desarrolla.
ante el públic,J atento de los bosques, los pantanos y las llanuras.
Asf es el sufrimiento que puede
desahogarse, pero cuando comenza.mos a comprender el nuestro, apenas se anuncia por t• n débil grito.
-Hay siempre una encrucijada. 1
donde las sendas más variadas llegan a encontrarse: es la encrucijada
del amor.
-Ciertos amores, no los más
grandes e importantes por cierto, ,leñan un resabio :rn perecede,ro, ' como sucede con algunos manjares
que incitan rnás que por su sabor,
por la Esencla que se les sirve .
-Ciertas miradas de mujer pidPn
suplicantes que alguno las arranqae
del tedio consuetudinario.
Parecen decir con los ojos: "Se r
todo, una Santa Teresa, una perdí-

De otro autor casi anónimo, (acaso a un sólo ser interesa el conocerlo) , he traducido, no muy claro ciertamente, algunos pensamientos que
son muestra patente de un "état de
l'ame" y, por lo mismo, de un in\enso valor para el que los dicta.
Lástima que el idioma sutil p:&gt;r
excelencia del amor, sea intrad ucible en lo que tiene de más ingénuo
y de más cierto. Las vaguedades, a
manera de rutilante nuve coloreada
por un fuerte crepúsculo, en un momento dado lo dicen todo, pero desaparece el encantamient o apenas la
tiniebla se interpone. Y la tiniebla
es e l lenguaje escrito que por m ,1chos siglos carecerá de la elocu,m cia para gritar, embelezarse, sollozar y morir delante de un gesto o
de una mirada.
¿ Cómo la palabra. ( v. g.), será ..:apaz de interpretar esa ansia voluvtuosa de alcanzar J.o imposible? ¿Cómo la vulgar articulación de vocablos que tcdos emplean, puede ser
susceptible de cantar la música mi!lteriosa de un afán, si la primera nota es el alma de uno mismo y es la
última el alma de "ella" .....
Empieza aquf la etapa inicial de
una "ps:quis" que no acabará nunca.
- ¿ Porqué mis acciones-muchas
al parecer indiferentes-las someto
a J.a idea de ¿qué diria ella si lo supiera?
-¿Por qué amé antes (amé ....
¿ estoy seguro?) y no reconcentré
toda mi potencia d e cariño espera1:do su bienhechora aparición? t
-Sus manos evo~ndoras, que p;irecen prontas a tejer los laurel~s
que demanda su frente de inspirada.
me dejan al saludo de la despedida
Ía triste nostalgia de la mano infantil a la que se le escapa un sua,·e
pajarillo ¡ para volver quién sabe
hasta cuando!
- Ella, buena como es, si supiern.
mis cuitas, ¿ tratarla de aliviarlas o
se esmerarfa fingiendo ignorarlas?
¡Oh! mil veces preferirla tsto, si
lo otro fuera comparación!
-Si me place la renunciación •~s
( Sigue a la vuelta.)

�EL ~IDXDO ILUSTR
~ An:::,;:~O:,:.·- - - - - - - - - - - - - - - -- --

Cosas de siempre
(Yiene de la vuelta.)
porque ella implica estar adherido
"a algo" con beatitud y armonta inacabables.
-¡Con qué ufa·11.1á.· recogiera yo
los suspiros que he exhalado por ella
de Jo intimo .... para volver a exhalarlos!
-Los rápsodas de los poemas homéricos, cl;l.ntaban para recoger 11mosnas; íos errabundos trovadoMs
de la Edad Media, llamaban a los
castillos para obtener asilo y pan a
cambio de sus juglertas; los poet:.,s
del Renacimiento ensalzaban a los
¡Jrfnci.Pes, y por ello obtenfan su protección y eran colmados de dones.
Mis sencillas palabras, que tienen :&gt;.
cambio de poe3fa la ingenuidad con
que Jas dicta el corazón, r..a reclaman
dádiva alguna: 38 conformartan con
vagar ellas.
"entre el carmfn de

los tus

labios
(tersos
donde se bañan en amor los ver.sos."
-Si acasl) gustaras de atorment&lt;lrme-. ¿cl)mpensartas el daño atormentándome toda la vida?
-"E se non piangi, di che piagger suoli."
A este verso del Dante, respondo
un corazón: Y si no amas, dt qub
sueles amar.
-Una rosa sobre la que nevara,
una paloma flotando en golfos de nacarada espuma, tal me pareció la
penúl tima noche cuando cubrta ;as
hombros y su cuello de rosa-té un

armmo inmaculado, que 1mgnabi~
ror adherirse más y mas .. .
-Extendt la mano por entre }1),3
rejas para cojer una flor acabada de
caer-aficionado a rebuscar las ~ pigas quebradas cerca de la gavilla-Y la aspiré con embeleso para pode:encontrar entre sus pétalos una embriaguez más pura que la del aroma.
Y ahora guardo aquella miaúscnla flor para que cuente encima del
pecho cuántas veces palpita un sueño que no podrá desvanecerse jamás.
-FI'1)volo, soñador,
maltratauo
por el Destino, no sé, ¡oh! mi "yo·•
del pasado, Jo que quieres de mi
"yo" presente; pero cualquiera cosa.
que me pidas no podré rehusártela.
Excepto que la olvide.
-La divisa "Cela y Mata" de :tlgunos puñal.es del medio-evo, la cambiarta yo por esta otra: "hiere como
sus ojos."
-¿Me llamas mariposa? St, aho,·a
lo sé. Me bastó, temerario, acercarme a la corola que forman tus pestafias y mis a las versátiles que a:1tes escaparon de redes y de fuegn'l,
ya no estAn ilesas ... . por tu cul;1a.
-Dibujadas ténuemente veo las
huellas que ha dejado una abeja al
caminar sobre los lirios después de
ligertsimo baño de añil.
Son las venas de tu pueJJo.
-No temas-dice la risueña esperanza.-Los efluvios instantáneos, las
chis.Pas eléctricas, los r elámpagos da
sol, seguirán embriagándote, sacudiéndote, cegándote.
-Hago provisión de ensueño
mientras estoy contemplánc1ate ycorr.o un a va ro- ll egada la t.ora de
la soledad, me pongo a contar mis
monedas, una a una.

Sueedieado a un bienestar pac:tfico que no me hacia pensar en nad:J.,
me agobiaba esta noche un sentimiento de melancolía parecido a ia
tristeza, como la niebla se parece a
la lluvia.
De pronto, algo empezó a mo,·erse en mi alma, invadiéndome, agitándome vivamente. Alcé los ojos al
cielo y vt cruzar tu esplritu que iluminaba mi lóbrega etancia. Brotó
entonces el gérmen de una invoc1ción. Venta de una frase tuya q:ie
guardo y guardaré siempre. La be,1dición siguió a la plegaria en aqut&gt;l
momento religioso y "oi" distintamente las palabras evocadas, con el
mismo matiz melódico de tu voce,;ita infantil.
Ast se aquietó el incansable latidQ
de mi tristeza.
-Si me habla, la escuchan mis
ojos más que mis otdos. Si me escucha, más que mi boca pugnan mis
ojos por hablijrla.
- Adivino cuando ella va a llegar. . . . . ¿Se llama llegar a estar
siempre conmigo?
No llegará ya nur:.ca, porque llegó
para siempre una vez.
-Cierta noche me escondl para
enjugar una lágrima. Era una flecha
que se quebró a causa de una sonrisa.
-Cada noche me recreo mirando
su imagen seductora en que aparece
como una corderita cándida que busca abrigo .... y ella no sabe que está en aquellos instantes más cerca
del corazón que de mis ojos! El retrato despierta Juego en mi esptt•itu un presentimiento de protección
y de consuelo, se doblan mis párp~.-

-

dos, suspiro y me pongo a soñar:
"Ya no estoy solo."
-Ni el frlo de la sombra, ni d
frto del silencio, ni el frfo de la
muerte. . . es el frio del olvido el
que me causa espanto.
Todas las alondras de mi alma
saludaron la alborada de nueGtro
encuentro. Después, cada dta y cada
noche he depositado un desconocido
anhelo y una nueva ternura en 1 ,1
corazón, porque pensé robarlo. A.hora, voy a echar de menos siempre
los rayos de esa luz indefinible que
disipaba mi melancolta; voy a recordar de continuo el repique de cascabeles de tu risa que me regocijaba
todas las fibras; voy a acariciar sin
tregua-con el mimo exquisito deleite con que palpas tu suave abrigo
de terciopelo-la añorañza de estos
raudos dtas de mi monótona existencia que has recamado con el oro :J.e
tus encantos, de tus caricias indecibles.
Y tú. . . . ¿ Tú olvidarás al amibo
fiel que nada te demanda? No lo
creo.

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��</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 24, Diciembre 14</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>México, D.F. (México)</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Fiesta Beneficencia Española</name>
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        <name>Lisímaco Chavarría</name>
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        <name>Musa castellana</name>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

Calendario de la Semana
Ayuda Para
Mujeres Trabajadoras

LUNES 21.

Es increible cuantos dolores y sufrimientos á menudo pasan muchas mujeres
que trabajan.

Sa ntos Juan Monge, Daniel Profeta y
Praxedis Virgen.

Que tristeza causa el ver á una mujer, lue.hando para ganar el J?an ó trabajando en el hogar, cuando tiene dolores
en la espalda ó la cabeza. Se siente tan
cansada que sólo con mil esfuerzos puede
seguir su faena pues cada movimiento le
causa dolor. El origen('•? estos achaques
puede encontrarse en algún trastorno
propio del sexo. El remedio seguro es

Santa María Magdalena, ilustre Peniten·
te y San Platón Mártir.-Función en algu•
nas iglesias.

~

Santos Apolinar Obispo Mártir y Liborio Obispo Confesor.

MARTES 22.

~~:PL;~~o :.,: ~a~ i~~/7

MrtRCt!&gt;LES 23.

Sao Francisco Solano Confesor. Santa
Cristio a Virgen Mártir y el B.Aotonio del
Aguila Confesor.-Comienza el solemne
novenario de Nuestra señora de los Angeles en su Santnario.

"Probé el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y este
remedio tuvo éxito mientras que otras gue tomé fueron inútiles. Fuí una
víctima por muchos años y puedo decir ahora que estoy buena. Recomiendo su medicina á las mujeres que sufren." - Sra. MARY CUMMINGS,
Hacienda Luisiana, Cairo, Costa Rica, A. C.

1~,!:~~~:!:!~:.. ~8!!~1~ ·1
1

QRANOS,

1

1

ALMORRANAS, HERIDAS, PUSTUI.AS, L(.AQAS,
ULCERAS, QUEIIAOURAS, FISTULAS, ERUPCIONES, ETO., ETO,
OE VENTA EN TOOAS L.IIS DROQUERIAS '/ BOTICAS.

A '.25 CENTAVOS LA CAJA,

ª'

AFARTAOO 4541.

1

1

TUMORES.

Para loe lugares donde no se encuentre, ae despaohatranoo de porte, enviando
con el peatdo en sellos de oorreo $0.30 ova. por oada oaja y por docena $2.62,al Depositarlo general, SR, RAFAEL s. ORTEQA,
OAI.I.E DE IIANRIQUE N9 ea.
. .l!XIOO,

D. ,-,

GRAN
ONI
Voló al cielo

Al entrar ea el consultorio, don Braulio
tropezó en la alfombra y no cayó de bruces porque el eminente médico le recibió
en sus brazos, exclamando con toda corSantiago el Mayor Apóstol, Patrón prin- dial!dad y riendo 3 borbotones:
cipal de Querétaro. Santos Cristóbal y -Querido amigo, ¡cuánto tiempo sin
.
Má t·
L D a·
ºó d verle!
T eod om1ro
. r 1res.::- a
e 1cac1 u e -Vengo a buscarle-replicó don Branlio
la Santa Iglesia Ca.teoral de Campeche.- aceleradamente.
Función en Catedral y vísperas cantadas Está la chica enferma. Llora, no come,
por la tarde.
no duerme La madre, al verla, sufre. Otra
vez como el año pasado ...... ¡Ahora que
creíamos que estaba ya bien!
-Cálmese, don Braulio. Iremos ahora
SÁBADO 26.
mismo. Voy a vestirme.
Tocó el timbre. Vino una criada a quien
Señora Santa Aoa, Madre de María San- ordenó que le llevara a su cuarto la levit' ·
s E r~sto ob·ispo Már t"ir.:-_1n· ta,
el sombrero y el bastón. Después la
1s1ma Y_ an
dijo:
.
dulgenc1a plenaria en Catedral.-Función -Avise a la señora que volveré a las
titular eo la parrcquia de Santa Ana.- cinco.
Comienza la noveoa de Santo Dcmiogo de
Don Braulio, meti?o . eo su abrigo_ oto•
.
.
ñal, sudaba. Al propio llempo expenmenGuz:r á n en su iglesia.
taba escalofríos al pensar en la enfermita.
Maquina lmente se fijó en un cuadro cari·
caturesco que pendía de una de las pareDOMINGO 27.
des del despacho.
.
.
Representaba a un mono, vestido de ci~anto~ ~antaleóo ~édic~, Aureho y N~- rujano , preparándose para uoa operación
taha Ma rt1res.-Oficio y misa de la Domi· quirúrgica.
oica: rito semidoble y ornamento verde ; Doo Braulio se •intió herido por aquel
se conmemora Nuestra Señora del Perpe· humorismo de la ciencia, que _quizás no los
S
p t
¡;:ra ra con todos sns graves milagros curar
tuo a corro y an an a 1e 6 n.
a Faony.
VIERNES 25.

-'Si está Ud. sufriendo alguna de esta8 enfermedades y
desea un consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia
E. Pinkbam Medicine Co., Lynn, Mass., E. U. de A. Su carta
será abierta, leida y contestada por una señora y considerada
estrictamente confidencial.
·

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos resultados, y por eso es que se ha hecho la preferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurisimos en

·R

EL

~Cairo, Costa Rica.-" Por espacio de siew. años estuve sufriendo con
dolores tirantes hacia abajo en el útero, dolores en la espalda y pesadez
general muy especialmente cuando bajaba la menstruación, la cual era
abundante durante los dos primeros días y escasa después, durando ocho
días. Después venía un flujo que duraba el resto del mes. Algunas veces
sufría terribles dolores en el útero y mi cuerpo se ponía helado.

1

BL TÓNICO PARA
DÍAS CALUROSOS

1

Grand Prix Exposición Internacional de Higiene,
Dresden 1911.

E preguntara Vd. porque ofrecen tantas salsas
bajo el nombre de W orceste rshire?

S

CREMA KAl.ODERMA
JABON KAI.ODERMA
POLVOS KALODERMA

Sencillamente porque esperan que la salsa así presentada,
será confundida con la original o sea la LEA &amp; PERRINS,
pues todos los detalles de la etiqueta y d el frasco están imitados,
tocio lo exactamente que la ley lo permi te.

Xo pidan, pues, de la ""\V orcestersh1re" o de la " Salsa Inglesa" peró
decid distint amente de L ea &amp; Perrins y aseguraros que la etiqueta y la
envoltura llevan bieo esta firma.

Insuperables para conservar la
hermosura dela piel.

f,WOLFF&amp;SOHN
KARLSRUHE

b6

De ve nta en todas las casas importantes del ramo.

�BIBLIOTECA UNIVERSIT,ARIA
'' ALFONSO REYES

EL MUNDO ILUSTRADO

FONDO RIC ARDO COVARRUBIAS

BO0A DEL10(OSA, FRAGANCIA.
en "I A.LIENTO con la■

Cúrese usted en su

VIOLETAS RUSAS

domiGilio

Perfuman los
labios y dan á la
boca sabor de am·
br08ía, aoaslonan
y hacen di vino el
beso de los amantes,
•
La esoosA. Q.ue
usa las Putlllu do

S•

Yloltha de Ruslt, dt

Registrado como articulo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.- Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael

goza de¡,.
t ernura de suma•
rldo. Indls1&gt;en_,n,,-::...- sable vara los
Q.ue aman las exQ.ulslteces. Cailta
artístlcit de alu
minio, 50 cvs. Por correo, ""'rtlflcl\da, 60
c vs.-En ~1éxlco:Johonnsen, Ftlix &amp; Oía. Av.
1 Qutntln,

Año XX.-Tomo 11.

San li'rancisco, S5.-J. L,,ba,t;e Sucs. &amp; Co. P.ro•
fua, 6.- J. Uihlein, Sucrs, Sa. Boltvar t5.

MARAVILLOSA CURACION DE UN
ANTIGUO Y HONRADO PERIODISTA

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
de la can F. Wolft y Son. recuerda la fragan.
cla suave de las rosas de Persia.

México, Julio 20 de 1913.

MEXICO

Número 3.

PINTORESCO

El decano de los periodistas cubanos el
señor Arsenio Fernández Cárc;.va, de
bana, nos escribió con fecha catorce rie
Abril de ~9II: "Escribo a usted con gusto
para ma01festarle que sus preciosas píldoras de Paw P aw son una bendición de Dios
s~bre todo para los viejos como yo que di~
g1eren mal por. falta de dentadura y de
t rastornos gástricos. Tengo 69 años de edad ·
?e padecido mucho de las muelas, cuand~
¡oven, y unas me las extrajeron los dentistas, y otras me las arranqué yo mismo· no
permitiéndome mis escasos recursos el ponerme una dentadura artificial. Estuve bastante tiempo utilizando el Bicarbonato de
Soda P:tr~ ayudar a la_ digestión; pero este
proced1m1ento me obligaba a ir a umentando gradualmente la dósis de Bicarbonato, y
tanto he tomado que empecé a sentirme
mal, y determiné sustituirlo con sus prodigiosas píldoras de Paw Paw, tomando diariamente al acostarme, una de dichas píldoras; hace de esto dos meses y observ~
q ue me encuen~ro bi~n y hasta he engor·
dado. Uso al mismo tiempo su excelentejabón, y mi físico ha mejorado mucho."

Ha-

LOS MEDICOS INGLESES
Tenemos el gusto de presentar a los lectores de "El

Mundo Ilustrado" una fotografía de

-------------------------------------1

LA UNICA SI LLA ELECTRICA EN MEXICO

Archille Delanney, patrón de una canoa salvavidas que acaba de ser
condecorado con la cruz de la Legión de Honor.

Es curioso el retrato que presentamos
de un bravo "lobo de mar," que por sus
trabajos en el salvamento en el puerto de
Calais, ha recibido últimamente la cruz de
la Legión de Honor, que se unirá a las
muchas que ostenta en su robusto pecho
de valiente marinero.
Desde muy niño, y llevado por su padre,

que era mariaero también, se familiarizó
con las tempestades y con los huracanes
del Océano, y tales han sido los trabajos
llevados a cabo, que el gobierno francés
no ha tenido inconveniente en condecorar·
le con una cruz, que quizás sea la vez primera que se concede al patrón de un bar·
co.

0

En aquel momento penetraban en el vestíbulo de la casa una anciana vestida de
-Y buena. El otro día pasé por allí. Me
negro y un joven. Este venía envuelto en ~uS!Ó su arquitectura sobria. ¿ Cuándo se
LAS. PILDORAS DE PA W PAW (Pauna bufanda, con las manos en los bolsi· inaugura?
paya), son las mejores que ~e conocen pa·
llos y como tiritando. Estaba pálido. Tosía --;-D~ntro de dos m~ses. Es usted uno de ra el estómago e hígado y un positivo y
mucho. Ambos se sentaran. Lo qué era la los tnv!tado•. _
rápido remedio para el estreñimiento ic,.: ~
' ~ 15' .. lll)r
humanidad. ¡Un mo n,ón de miserias! ¡ Para - Mi 1 g racias.
.
tericia, biliosidad, dolor de cabeza y t~dos
-6:I
-a,
qué vivir? se r epetía don Braulio. Y de -Antes de que terminemos d e pagar las los padecimientos causados por desórdenes
~&lt;::;,e-.;&gt; e -9, '=
$ &lt; - ~ . : . . e ~ • ..=;•
_ _. .,. oec:.
nuevo su enfermita Je estremeció, desga- obras-repuso don B rauho- mándenos us- del eEtómago e hígado. Estas píldoras con::. ~ :- -eS,.:.. ..e, 434' •
Ó a . . . , "!
rráadole el alma con el espanto de la ted la cuenta de lo que le debemos para tienen las mejores virtudes del Tónico Paw
muerte.
saldar con usted y con la Virgen de una Paw, y están preparadas del ju go de la
tsta silla. cuyos únicos y exclusivos propietarios
- No se preocupe, no se preocupe-ex- vez.
·..
fruta Papaya. 50 centavos.
son el Instituto Médico Británico, constituye una curación positiva de todos los casos curables de Reuma- clamó el doctor Klauk-apareciendo tras
La ntna d 1_¡0 desde la cama:
EL JABON "HAMA
"
tísmo, Parálisis. Neurastenia, Agotamiento Cerebral, la cortina y poniéndose los guantes. SeguNo
sea~
irrespetuoso,
papá.
YON R
MELIS DE MUNDebilidad Nerviosa. Enfermedades de la Próstata. Esd" " ¡ éd'
•
ecomendado por el Mundo c 1· 1·1·1
M
1
anana- 1¡0 e m 1co- a evantarte, zad0
.
. .
v ·
permatorrea, Impotencia y Esterilidad en cualquier ramente no será nada.
Miró al vestíbulo y agregó:
a correr, a divertirte, a comer dulces.
~~~o el me¡or Jabón med1c10al y una
sexo.
Garantizamos una curación en cada caso, y daremos
-..:un momento.
-Y a propósito-advirtió la señora, di· necesi a para el Tocador. 50 centavos.
$500.00 oro a cualquier enfermo cuyo caso hayamos
La señora y e l joven se levantaron de su rigiéndoseª- Klauk.-¿Quiere usted tomar _E_L ~EME:DIO PARA LA DISPEPSIA,
aceptado y dejado de sanar.
Toda correspondencia y consultas son consideradas asiento.
té? AcomJ?áne~?s.
.
ahv13: tnmt:diatamente y cura toda clase
Sólo dos palabras de prescripció n entre
E l m~dico d i¡o que de n10guna manera, de D1speps1a. 50 centavos. Marca 3 x, $z.
sagradaiÑs11fü~~Mt~ko BRITAN Ico
,a. de López 8.
México, D. F. indiferentes y bruscas y regresó al lado de que ten~a. 9ue estar en c_as_a a las cinco y
don B raulio, murmurando:
se desp1d10 con toda schc1tud.
EL REMEDIO PARA EL REUMATISHoras de Consulta:
MO, corrige en unos días el r eumatismo
a.m. a 6 p.m. los domingos: de' ,oa. m. a, p. m -Yo creía que ese ya se había muerto.
9NOTA
en todas sus formas. 50 centavos. Marca
ESPECIAL:-Ultimamente hemos publicado •
En un automóvil partieron.
o o o
3 X,$ 2.
nuevos libros: "Perfecta Virilidad del Hombre" 16o E l médico auscultó a la chica detenida •
páginas ilustradas. prec io un peso, y "Perfecto Estado y Salud de la Mujer" ,o páginas ilustradas, precio mente.
EL REMEDIO LIQUIDO PARA LA
un peso. Enviaremos un libro a la dirección que se
Tranquilizó a los padres, repren diéndo·
nos dé, enteramente gratis.
les por su falta de serenidad. E r a Jo de Un m~e~tro h&amp;;bí'.'-, calificado a, la chica SANGRE (~n pastillas) so tiene igual pa·
siempre. Anemia. Trastornos intestinales. de prodigio. Insisuo e n ello e~ d1a que la ra las afecciones sifilíticas de los huesos las
- A los catorce años-dijo-el desarro- p~omehó que en la 10augurac10~ de la ca· úlceras sifilíticas y las enfermedades c'utá·
llo se presenta en organismos, así con es- P_1lla la orqu~sta tocaría un pasa.ie de Par- neas. Desarraiga todas las impurezas de la
tos cara cteres. No es m ás que mucha vida. si_fal. 1:-ª cap1l!a ya estaba ten;111nada. Se sangre. $4.
DE LOS
Recetó. Don Braulio y su esposa le con- d ispoman los u ltm:~os prepara~1v~s para la
EL REMEDIO PARA LOS RTNONES,
templaban agradecidos de haberles llevada fiest~. Toda la ~oc1edad porten_a1ba a con·
r.ura prontamente los Dolores de Espalda
seguridad y paz. E llos, que vivían entre curnr a tan brillante, ceremon!ª·
todos los males de los Riñones. 50 centa·
tantas dudas, necesitaban aquel día más A Fanny perteneci:tn t'.'-mb1én los hovos. Marca 3 X, $2.
Cura las Do/ores,Retardos
que nunca de consuelo La fe que inspira- nares destinados a la _iglesia con tan magSupresiones de los Menstruos
ba K lauk a don B r aulio era una fe ciega. na obra. _En ella ha~1au cola';&gt;orado escul·
Munyon tiene Remedios para todas las e n·
fi•SEGUIN, 166,l.St-Ít~,Paris,y lod11 farau .
La madre aun se atr evió a interpelarle;
tares Y_pintores gloriosos. Solo se espera- fermedades, casi todos al módico precio de
_¿ No se equivocará usted, doctor?
ba el dia. •,, .
.
50 centavos. Se venden en todas las farmaEste se amoscó. Repuso cortesmente:
Es!e amaneció resplandeciente. Cuando cias o pueden pedirse directamente.
-Lamento mucho, señora, su incerti- la c riada/ué a llamar a Fanny a su cuarCREME DE
dumbre. Empecé a la lamentarla el año to, ésta dtJo q ue le dolía e l ~~entre. Seña- Pida usted la "Guía de la Salud," de
pasado cuando supe q ue por resolución su- Jaba e l lado derecho. Acud1? apresurada- Munyon, en las Droguerías de J . Labadié
CONSERVA LA BE~~Efi1.Y JUVENTUD DEL ya se levantaba en Paiermo una capilla mente la m~dre y don Braulto. Llamaron S~c~. . y Cía. , Av. San Francisca 43: J.
.
ofrecid:i a la Virgen en acción de gracias con urgencia a l doctor Klauk. No estaba U1h!em S~cs., 3a. Av. Bolívar 25; Johannsen,
lasE;~~:{ 1;~r:r~g~i;;;;~~ porque Fanny se había salvado.
' e1;1 casa. Tuv_ieron que a~udi~ a otro mé- Félix y Cia., Av. San Francisco 39; Drolas manchas en la piel. Des- :::-Eso no quier e decir prec isamente que d!co. D~spues de un m10uc1oso ex&amp;;~e.n guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
van~ce las arruga~. El ~'!- yo dudé de usted s ino que soy devota.
diagnosticó que se t rataba de apend1cihs 6; y otras. Consultas por correspondencia,
lis aspero, marchito, pahaguda Había que operar Aun llegó el confidenciales y libres de todo gasto.do y quemado del sol, ~d•
·
..
quiere suavidad, lozania y
••■ ■--11!!1~~1!!!!!11!~11111!!!~ doctor Klauk. Este fué más cru el, d1JO que
MUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
buen color con pocas apllel caso era mortal.
PHILADELPHIA, E. U. de A .
caci~nesde Creme de Luxe.
Y e n un instante Fanny que p r c'
Empiece usted a usar esta
a e 1a
crema hoy mismo y jamás
un angeltto, volo al cielo.
~~~~~f~~ haber leído este
J. E. BARANDA ICAZA .
,,;&gt;

e, .

..a:

SEÑOEAS-

EL APIOL

oreaJORETvHOMOLLE

LUXE

1111111
~~IIlllll.::3Lr,~r.~::1r,,;~~~~

Depósitos: Johansen, Labadle v Droguería del Elefante. México.

.

, '. ,

....

¿:.::~.-

acaaMOIIOMICO

PALMA REAL, DE 35 METROS DE ALTURA, QUE SE HALLA EN LA PLAZA DE TLACOTEPEC, CANTON DE HUATUSCO, VERACRUZ .

�Y en :.itra parte dice: &lt;sin la tierra, el hombre no
ria de la Reforma con intuiciones innatas de sociólogo,
y soberanos arranques de poeta. Un libro en el que se puede cumplir sus funciones, no puede desarrollar sus
EL MUNDO ILUSTRADO
entabla espléndidamente la figura de Juárez como en fuerzas, ni física ni moral ni intelectualmente, porque
nn bronce florentino, armonioso de fnerza y de belleza. todas las cosas que sirven para esos fines, provienen
SEMANARIO Dlt ACTUALIDAOE~. ARTE y LITERATURA,
Un libro ea el que se perfila la magnitud gigantesca de directa o indirectamente de la tierra.&gt;
Estoy seguro de que la mayoría de nuestros lectores,
esa vida, coa la misma pureza que en el cielo azul el
contorno de una vasta montaña. Su autor fué el maes- aunque no sean capaces de razonar filosóficamente soDIRECTOR PROPIETARIO
tro don Justo Sierra, que no supo, cuando redactada en bre esta doctrina, comprenden, adivinan, sienten que
la soledad de su estudio esas páginas admirables para esta es la verdad; que la tierra es un elemento de Dios,
LIC. ERNESTO CHAVERO.
conmemorar el primer centenario del uacimiento del una fuente "de vida" que "El" nos ha dado para que,
Reformador, que fundía en las vivas corrientes de su mediante nuestro trabajo, obtengamos de ella todos les
estilo. el molde supremo de la estatua definitiva. Allí bienes terrenales.
Qué haremos, ·e ntonces, para que la tierra vuelva a
OFICINAS:
está identificado con amor y conciencia, el Juárez cuyo
3' Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
nombre venera el pueblo como el de un peoate tutelar. ser "de todos?" ¿Qué haremos para que todo aquel que
Desde sus obscuros orígenes, dignos de interesar la le- necesite o &lt;lesee vivir de la tierra, puede hacer efectiTeléfoaos:- Mexicaaa, 20-85 Neri
yenda, cuando al derredor de la laguna encantada de vo este indiscutible derecho suyo?
Ericssoa, 14-51
Y más concretamente, ¿qué haremos nosotros, los salGuelatao, pasaba, pastorcito, desvalido, detrás de sus
Apartado Postal 149.- México, D. F.
oveias, hasta los días épicos en que la Reforma y la vadoreños, para que aquí en nuestra pequeña patria se
Intervención lo vieron convertido ea pastor de tempes- realice esa trascendental reforma? Qué haremos para
tades, la egregia figura va formándose poco a poco, de- que, buenamente, ea familia, sin violentar a nadie, sin
purada ea nobles crisoles de verdad y de Justicia. De daño para nadie, se opere o se inicie siquiera esa herPRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
ese lugar eclógico, ea que la exuberancia de la tierra, mosa y cristiana transformación, que haría de cada haverdeaote de naranjos y limoneros, suaviza las líneas bitante de este país un hombre libre, dueño de su proEa la Ciudad ...... -~ .................... $ r.oo
bravías de las grandes cordilleras que allí se juotao,sa- pio destino, capaz de ser feliz y de hacer felices a los
(pagadero por adelantado.)
lió Juárez hacia la antigua Aotequera, llevando a cues- suyos?
Pretendo yo que esta pregunta tiene una respuesta;
tas el fardo del glorioso destino que Je cupo ea suerte.
Ea los Estados . ...... ........... .......... $ r.25
La lucha sangrienta de la Reforma está prendida ea pretendo que ese problema es de sencilla resolución, si
(pagadero por trimestre adelantado.)
el nervio palpitante de la prosa rica y fluente, coa to- hay voluntad de resolverlo. Pretendo que si los salvaEa el Extranjero .......................... $ 2.00
das sus vicisitudes diversas, coa sus desfallecimientos y doreños no estamcs demasiado pervertidos; si todavía
(pagadero por semestre adelantado.)
su~ esperanzas, coa sus lea'tades y sus indecisiones, nos tenemos algún amor; si todavía nos consideramos
coa sus derrotas y sus éxitos, hasta que vino el triunfo hijos de una misma patria; si no somos una horda de
NUMEROS SUELTOS:
y se impuso finalmente el señorío de las nuevas ideas, explotadores, ansiosos de chupar cada uno la sangre de
sobre una sociedad, en la cual seguían privando disfra- los otros, convenida en oro; en fin, si todavía subsisten
Ea la Capital. ............................ $ 0.30
zadameote, lo. privilegios de la época colonial. Las aquí alguna caridad y alguna justicia, podemcs, repito,
Ea los Esllldos .. .......................... ,. 0.35
inolvidables figuras de O;;ampo, de Degollado, de Ler- hallar la soh1cióo deseada: libertar la tierra y con ella
do, de los principales corifeos que esgrimieron una pi- libertarnos nosotros.
Ea el Extranjero ............... ............. 0.50
queta o un pensamiento ea ese trab~jo titánico de des·
Atrasados ................................ ,. 0.50
o o o
tracción y reconstrucción, desfilan por estas páginas ea
Para la publicación de avisos ea este periódico, diri- retratos trazados a líneas firmes y precisas, que por el
Somos en este país un millón de habitantes, y dispolirismo recuerdan los modelos lamartioiaoos y por la
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre, penetración psicológic;a podrían equipararse a los estu- nemos de mucho dioero entre todos. Por ejemplo, solo
16. Sus agentes ea Europa, la Societé Mutuelle de Pu- dios de Gustavo Le Bon. Son los relieves que el maes- ea la Lotería del Hospicio gastamos meosualmeote
tro se complació en cincelar minuciosamente al pie de • cuarenta mil pesos," es decir, casi medio millón de peblicité, 14 rue de Rougemeat, (9 e).
la gran figura central, para que ésta se destacara coa sos al año. Según cálculos moderados, don Juan Cagliemás excelsitud, coa la majestad de una cumbre. El his- ro (1) llevó de este país doscientos mil pesos, sin contar
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
toriador era un adolescente cuando estos hombres ha- lo que gastamos en festejarle. Tiramos a la calle cada
bían cumplido ya su tarea. Conoció y trató a algunos. año, en vinos, joyas, perfumes y otras cosas de mero luRecogió anécdotas y parliculari::lades, ante cuya apa- j0, sumas enormes, y eso no solamente los ricos, sino
rente iosigoificaacia se encogen de hombros los sabios también los de medianos recursos Hasta entre la gente
demasiado solemnes, y que, sin embargo, aportan luces que vive de su trabajo diario, como artesanos, sirvieo·
imprevistas para ahondar ea las conciencias y estable· tes, planchadoras, etc., no falta alguna vez con qué hacer con más claridad la filiación de los sucesos históri- cer un pequeño derroche.
Pues bien, si queremos gastar nuestro dinero con juicos.
Pasaron las dos grandfs coom, moraciones de la sePor eso el estilo que campea en estas páginas, tie- cio; si queremos destinar una pequeña, muy pequeña
maoa ilumioaodo los horizontes obscuros de la Repú- ne a veces abandonos de confidencias y llanezas de un parte de nuestras riquezas a libertar la tierra, converblica con un dulce rayo de esperanza. México indepen- libro de Memorias, cosas ambas que constituyen su ma- tiremos esta patriecita en un edén y al mismo tiempo
diente, retoño cercano del glorioso tronco plantado por yor encanto. Y con esos inapreciables elementos, e5cri· habremos dado a los demás pueblos el espectáculo ad_los franceses de 1789, y cuyos ramajes medraron pro- bió don Justo en su mayor parte &lt;Juá•ez, su obra y su mirable, el ejemplo maravilloso de uua modesta y casi
digiosamente bajo el cielo de América, celebró este tiempo,&gt; el más noble· homenaje y el monumento más ignorada nación, resolviendo pacíficamente uno de los
año la fiesta u niversal con inusitado esplendor y con puro que se haya levantado· a nuestro república. Un problemas más difíciles y temibles que la edad presente
amplia fraternidad. El Gobierno suspendió las cuoti- gran corazón, un patriotismo de buena ley y un talento ha planteado a todos los pueblos civilizados.
diaoas tareas de las oficinas públicas, y así pudieron los fuerte y luminoso, se completan cuando se ponen al
Porque, y conviene tenerlo presente, este problema
mexicanos honrar dignamente la bandera de Francia, servicio de uoa gloria tao caudalosa como la del Re· de emancipar la tierra habrá de resolverse, inevitable-en cuyos tafetanes están inscritos los principios políti- formador. Y el señor Sierra tuvo ese acierto: con el mente, de una manera o de otra, conforme a la justicia
cos de las modernas nacionalidades. Así pudimos, a la más blanco mármol de sus canteras, modeló la estatua y a la raz:5o. Es una cosa justa necesaria y urgente, y
sombra de esa ilustre bandera heróicameote agitada definitiva y triunfal.
nadie ni nada podrá impedir que se convierta ea un
por el soplo de las triunfales marsellesas, rejuvenecer
Mas la vida del patricio está unida de tal manera a hecho.
A este problema le ha llegado su hora, y oosotro,:,
nuestro viejo amor pvr la libertad y remozar nuestros los acontecimientos nacionales de hace cincuenta años,
antiguos recuerdos patrios, aquellos principalmente que que el libro citado es la historia del país entero duran- todos los hombres, habremos de estudiarlo y de resolcristalizan de manera esplendt:ote ea la figura venera- te el período de la Reforma. Y no ha sido el objeto de verlo, de grado o p0r fuerza, coa sonrisas o con lágrible del Cura de Dolores. Esos inmortales recuerdos, estas líneas s•guir paso a paso al escritor ea su religio- mas; pues tal como lo afirma el profeta Isaías, el que no
profundamente avivados al calor de la fiesta francesa, sa tarea de esculpir la formidable figura. Uoicameote quiera oír la voz de Dios, sentirá el peso de su mano.
Por qué hemos de preferir la vía dolorosa y las ca·
dejaron sin duda uo sedimento de esperanza ea los co- hemos querido señalar este libro para despertar el incazooes, dáodooos más confianza ea el porvenir y más terés de los que lo igoorea. Así creemos honrar digna- tástrofes, pudiendo seguir una senda florecida y de refe en los destioo~ de la República; que ea los mamen· mente la fecha del 18 de Julio. Y nada mas oportuno gocijos?
Si cada uno de nosotros quiere contribuir cada año
tos supremos de su vida, siempre ha olvidado su debili- que bojear las páginas incomparables en donde se pro&lt;lad para acordarse sólo de su gloriosa tradición. Los yect~ la gigantesca sombra como sobre la llanura de "coa un real," tendremos aoualmeote un millón de reales, o sean "ciento vinticioco mil pesos."
hombres del 89 nos enseñan cómo en medio de las lu- nuestro valle la cumbre eterna del Popocatepetl.
Un real sería el "mínimum" de la contribución, Todo
chas intestinas y con la Europa armada sobre sus fronel que quisiera, y serían muchos por supuesto, darían
teras, se defiende la tierra de los mayare!&gt; y se cosecha
dos reales, tres reales, cuatro reales y aún más cada
la buena semilla de la libertad.
año.
También del 18 de Julio nos viene otra alentadora
Destinaríamos el excedente de la cootribución míoi•
espen,aza, inmóvil en el gesto broncíneo de Juárez. El
ma, es decir, lo que sobra de ciento veinticinco mil pepueblo que comul~ó coa _el recuerdo del refor~ador el
sos, a gastos de administración y a otros de que hablaúltimo viernes, ao1versano de su muerte, acudió coa el
ré más adelante, y los ciento veinticinco mil pesos a
mismo fervor que otros años a amontonar sus ofrendas
comprar terrenos iocultos o cultivados ligeramente, y
ibrales ea el hemiciclo marmóreo y a encender las
hasta pequeñas fincas de cultivos estables, si alguna vez
lámparas votivas ea los ángulos del altar. Sólo que ahose ofrecían a preci? moderado. Preferimos, naturalra estos actos parecieron más expresivos, y la patria
meote, los terrenos 1ncultos,
quiso ver en ellos una significación ~ueva. A la invicta
Haremos de esos terrenos lotes para familia, a razón
memoria fuimos a pedirle algo del vigor, de la enterede dos o tres manzanas por cad:,. persona, según sean la
za de la confianza, de las grandes virtudes que admifertilidart y demás condiciones del terreno. Así es que
ra~os en el carácter del inmutable zapoteca, y que sipara una familia de tres personas, haríamos un lote de
g uen fluyendo de su tumba incesantemente, como _de los
diez, once, doce, trece, catorce o quince manzanas.
manantiales las fuentes brotantes que luego ea nos se
En buena tierra y con los procedimientos de la agridisper~an sobre la tierra para fecundarla con pródigos
cultura intensiva, una manzana de terreoo puede alilimos. Por eso el pueblo regresó de la romería de Sao
Hoy,
lo
mismo
que
ayer,
peor
que
ayer,
los
hombres
mentar a cinco personas, pero como nosotros estamos
Fernando como de las fiestas fcaoce,as, con más confianza ea el porvenir y un aumento de _fe ea ~os de_sti- se hallan divididos ea dos grandes y opuestas agrupa- en el a. b c. de la agricultura, y además debemos prever el aumento de las familias, calcularemos a dos o
nos de la República, cuya bandera srgue s10 aTnar, ciones: amos } esclavos.
Amos, señores de la vida, los que poseen la tierra; es- tres man2aoas por cabeza. De esa manera, una familia
se, sostenida por la mano firme y poderosa del Beneclavos, forjadores de la vida, los que trabajan la tierra compuesta de tres personas, que reciba un lote de seis
mérito.
que aquellos poseen.
a nueve manzanas, no sufrirá estrecheces ni le faltará
Dice Eorique George, uno de los hombres más sabios tierra para cultivar, aun cuando llegue a tener ocho
o o o
y santos de nuestra época: &lt;El hombre que posee la
Hay un libro en el que un espíritu superior, lleno tierra &lt;de que yo me alimento&gt; es mi amo, mi dueño,
(1) Ministro del Vaticano en estos países de Centro
tambiéa de preclaras virtudes, calentadts por el fuego señor absoluto de mi vida, y yo soy su esclavo, irremeAmérica.
de un patriotismo luminoso y serrno, escribió la histo- diablemente.&gt;
DIRECTORIO

18 DE JULIO

LA TIERRA PARA TODOS

~l señor Secretarin áe Instrucción Pública y Bellas Artes, presidiendo la velada en memo·
ria del Prof. Ventura García, el lunes pasado en el anfiteatro de la Preparatoria.
queda un rnbraote considerable, el
cual Je encontraremos en seguida
necesaria y provechosa aplicación.
Cuando nos falte aquí terreno barato, nos exteodenmos sobre Honduras, comprando siempre las tierras más cercanas a oowtros.
Quiere decir, pues, que ea cada
año podemos redimir "cien fami·
lias." Cien familias, o sean, más o
meaos, seiscientas personas sustr aídas a la miseria, seiscientcs escla·
vos convertidos ea hcmbre5 libr~s•
no en ricos, pero si en hombres capaces de vivir con traoquºilidad,
que oo se desve larán e,ta o&lt;'the pensando en que mañana no tieneo para desayunarse. Estas familias no es
taráo obligadas, ce moahoramuchas,
a di5persarse, yéodcse cada uno por
su lado en busca del pan, sino qut
podrán form.tr verdaderos bogares,
más o menos felices, H!(ÚD su acti·
vidad, su honradez, su econcmía y
su previsión.
A la familia que reciba un lote,
no le impondrtmos sino tres candi·
ciooes:
1a. Que cultive la tierra que se le
ha adjudicado. Si la abandona o si
deja de cultivarla mucho tiempo,
esa tierra vuelve al poder de la Asociación.
2a. Que pague a la Asociación como arrendamiento del terreno, uo
"cinco por ciento anual" sobre el
valor del lote. Si este ha costado,
por ejemplo, "quinientos pesos," el
arrendamiento anual será de veinticinco pesos; suma iosigoificaote si
la comparamos coa las que ahora se
pagan por arrendamientos.
3a. Que no podrá "nunca" vender
su lote, ni trasmitirlo por herencia.
Esto, para evitar que la tierra libe·
rada vuelva jamás a constituir un
monopolio.
El señor Profesor Erasmo Castellanos Quieto, recitando su compcsiEn caso de muerte del colono. su
cióo poética.-Señoritas que tuvieron a su cargo la parte musical.
hijo mayor, su viuda, o el que venga a quedar como cabeza de la fapersonas, que es entre nosotros el límite ordinario de milia , adquiere el derecho de seguir cultivando el mis·
mo lote, y éste solo podrá ser adjudicado a otros, si la
las familias numerosas.
familia que actualmente lo cultiva reonncia voluntariamente a su posesión, o si lo abandona.
o o o
Al recibir un colono el lote de tierra que se le ba
A pesar de que el terreno ha sido ya muy acaparado, adjudicado, entra, pues, ea posesión petmanente del
todavía se puede conseguir bastante a cien pesos man- mismo, y por oingúu motivo se le podrá retirar, fuera
zana, poco más o meaos. Asi es que con "cien mil pe- de la indicada razón de abandonar la tierra o de .oo
sos" anuales podemos comprar cien Jotes de terreno de cultivarla en mucho tiempo.
Como el trabajo agrícola es tan penorn cuando se coa "diez manzanas cada lote," por término medio. Como
hemos calculado el producto de la contribución míni- mienza, especialmecte para aquellos que nunca han
ma ea cieoto veinticinco mil pesos anuales, todavía nos trabajado la tierra: y corno ésta no prcduce inmediata•

mente, dispensa remos a todos los arrendatarios de pa·
gar arrendamiento ninguno durante lo5 dos ¡;,rimeros
años; salvo que hubieran recibido cerno lote una fiaca
ya hecha y ea plena prcduccióo.
Además cuando un colono carezca absolutamente de
recursos par a empezar los trabajos o no tenga coa qué
hacerse do, las herramientas necesarias, o Je falte con
qué trasladarse a su lote, situado en un lugar lejano, la
Asociación le dará en préstamo una pequeña suma,
"cien a doscieraos peses," por ejemplo, ~in interés ninguno. Esta suma será devuelta a los dos años. y garaotiz; da coa les productos de la fiaca
Tenemos la certeza más firme de que, ea condiciones
semejantes, iólo rehusarán aceptar la vida agricolaaque
llos que no tengan ninguna vocación por la agricultura;
aquellos que hao escogido como rrofe~ióo la de vivir a
costa de los demás, y aquellos que enfermos de cuerpo
o espíritu, se hallen incapacitad, s de libertarse, y tengan, a su pesar, que seguir atados al yugo de un empleo,
o de un •oficio malsanc,.
Qué favorables serían, ea efecto, esas condiciones.
comparadas con las que &lt;'rdioariameote rcdea bao a los
colcoos ingleses que iniciaron el ealtivo en las tierras
desoladas del Oeste americacc! Prcvi,tcs de E!casas
herramientas y de un fusil, se iban, ~olos muchas veces.
a desmontar en pleno bo!que, ccmbatiendo a hachazos
les árboles gigaotES, labranc'o los robu~ros hcocos pHa
improvi!ar una cabaña, rt sueltes y te naces contra las
fieras, la intemperie, la rnledad y d hambre! Pero llevaban consigo el poderoso tali~mán que hace a los hcmbres invencibles: el deHo, la nectsidad de ser libres.
o o o
Esta reforma en que ha de interesarse la Nac'ión
entera 06 puede hacerse ni entre cuatro personas ni eo
cuatro días. Necesita tiempo, adeptos coove'ocidos y
entusiastas, estudio minucioso, propaganda suficiente; a
fin de que nadie quede ea el pais sin idea clara de la
reforma intentada y de los medios e5cogidos para efectuarla.
Pero, como la mayor parte de los salvadoreños no saben o no acostumbran leer, se rá necesario, ante todo,
organizar una vasta propaganda verbal que se extienda
por todas las ciudades. pueblos y caseríos. Eo conferencias, ea pláticas, y mejor que todo en conversaciones familiares, en las escuelas, ea las cafas, en los caminos, ea toda ocasión y a toda hora, habrá que decirles a los arternoos, a los labriego~, a los jornaleros, a
todos, la buena nueva de la Tierr.. Libre, e interesarles para que nos ayuden ea la obra común.
Todo hombre, toda mujer que sienta la justicia Y
comprenda la necesidad de esta reforma: todo aquel que
~spire a redimirse y a redimir a sus berm;ioos, debe po·
oerse inmediatamente a la tarea de difundir esta doctrina.
Y para ello nadie ha de retraen e porque sea igno•
rante, porque no tenga posición elevada, o porque carezca de un título; pues &lt;las verdades fundamentales
de carácter moral: aquellas verdades cuyo conocimiento y ejert:icio determinan la felicidad de los hombres,&gt;·

�dui;rm?a ea la coocieacia de todos, y cada uao puede
d"spertarlas, si las llama coa fe y coa amor.
o o o
SJn estas verd,1.des com:&gt; el sol, cuya luz y calor acariciaa a todo el que se exponga a sus rayos, y basta
contemplarlas ioteosameate, es decir, pensar siempre
eo ell!Ls, pua qu~ elh.s se aos vayaa revelando poco a

poco, hasta que la:; véamos en toda su claridad y su
fuerza.
No os preocupe lo que habéis de hablar, decía Jesús
a sus discípulos, cuando les enviaba a la coO\·ersióo
de las gentes, pues el Espíritu hablará por vosotros.
Con igual promesa debemos contar los que propaguemo, este evangelio de &lt;la tierra para tod&lt;&gt;s :&amp; La

misma verdad, si pensamos en ella con amor y fe, se
nos irá mostrando en todos sus detalles, con todos sus
matices, con todas sus ramificaciones, hasta que la poseamos totalmente y adquiramos la facultad de hacerla
visible, clua y evidente a los demás. Entonces el Espíritu hablará por nosotros.
ALBERTO MASFERRER.

rla-@I f}:;;~::.r~;r:;t~:~~::;;;1;7
~OBidiAtttrMJj. . . . . .
""Wlf:ií\"111!1~~1f!t~,ti-"~3. . . . .~1a-.': 6'J[ ~~ - A-· .

licidad que habría bmcado en vaco en los Espectácu lo
IÍirteur, el fuodador de "La Estrella," el director cuento para los ricos, les diré : "Vuestros pobres son y las fiestas, si se hubiera casado con algún diplcrnático
vuestros
perros,
a
quieot,S
alimentáis
para
qut
muerpolítico y literario de la "Revista nacion•l" y del "Nuedan. Los socorridos forman a los poseedores una jauría o algún militar ...... Mi querido director, ¿quedr.mos
vo Siglo ilustrado," Horteur, me recibió ea su despade acuerdo?: acepta usted a ''Edrnée o La caridad bito
cbo, para decirme d.,sd" el foado de su asiento direc- que ladra a los proletarios. Los ricos dan sólo a quien entendida" para el ''Nuevo Siglo ilustrado?"
pide. Los trabajadores nada pidea. Y no reciben aada."
toria!:
--.: Parece que me lo pregunta en serio?
-Pero los huérfanos, los impedidos, los ancianos? ....
-En serio se lo pregunto. Si no quiere mi cuento, lo
-Mi buen Marteau, bágame un cueato para el nú·
-Tienen
derecho
a
vivir.
Para
ellos
no
excitaría
la
publiaré er. otra parte.
mero extraordinario del '•Nuevo Siglo." Trescientas
-IEo dónde?
Jía~s. coa motivo del ''día de Año Nuevo." Algo muy compasióa, invocaría el dE:recho.
-jTodo eso es teoría! Volvamos a la rPalidad: me
-En una hoja burguesa.
vivaz, coa un perfume aristocrático.
-Apostemos a que no.
Repuse a Horteur que yo no era bueno, al menos ea hará un cuentecito referente a los aguiaaldos y en él
-Lo verá.
el sentido en que él lo decía, pero que le daría c&lt; n mu- puede poner sus ribetes de socialismo. El soci;.lismo
está muy en moda. Resulta elegante. No hablo. se en·
cbo gusto ua cuento.
tiende, del socialismo de Guesde, ni del socialismo de
ANATOLIO FRANCE.
-Mucbo me gustaría, me dijo, que se titulara: Cuen- '}aurés; me refiero a un socialismo prudente que las
to para los ricos.
personas educa :las opoueo con oportunidad e ingenio
al colectivism". Coloque en su cuento figuras juveniles.
~Querr!a mejor: Cuento para los pobres.
-Eso es Jo que yo pretendo. Un cuento que inspire Será ilustrado y en las ilu~traciones no agradan más
Mi sentimiento
que las figuras graciosas. Ponga en escena a una señoa los ricos la piedad por los pobres.
rita, a una encantadora señorita. Eso no es difícil.
-Es que precisamente a mí no me gusta que los ri-No, no es difícil.
Al Sr. D. Francisco Llamtsa,
cos tengan compasión de !od pobres.
-No podría intercalar en el cuento a un deshollina«fectuosameote.
-iQué ocurrencia!
dor? Tengo una ilustración apropó~ito, un grabado en
-No es ocurrencia, es algo científico. La compasión colores, que reprenta a una señorita que da limosna a
¡Oh mu,erte! veces mil más venturosa
del rico hacia el pobre me parece injuriosa y contraria un deshollinador, en las escaleras de la Magdalena. Seque esta vida azarosa
a .la fraternidad humana. Si desea usted que hable a los ría esta una ocasión de aprovacharlo .... Hace frío, nieensombrecida pot acerbo llanto.
ricos les diré: "Ahorrad a los pobres vuestra piedad: va; la linda doncella se compadece de un deshollina¡Oh maerte! ¿ Dónde estás? ¿Por qué no vienes?
nada tieoea que hacer con ella. Por qué la piedad y no dor .... ¿Comprende esto ?
te espero .... y te detienes,
la ju,ticia? Tenéis uaa cuenta coa ellos? Liquidadla.
-Si lo compr~ndo.
y me niegas asilo entre tu manto,
No es ona cuestióa de s1,ntimiento. Es una cuestión
-Borde sobre ese tema.
-Bordaré. El deshollioador, loco de agradecimiento,
económica. Si eso que caritativamente les dais es para
¡No, déjame la vida! Es mi martirio,
prC&gt;longar su pobreza y vuestra fortuna, ese dóo es iní- ~e echa al cuello de la linda señorita que resulta ser la
es eterno delirio
cuo y las lágrimas con que lo humedezcáis no lo harán propia hija del señor conde de Linotte. Le da él un
que el cerebro consume y enardece;
más equitativo. "Es preciso restituir," como decía el teso e imorime en la mejilla de la graciosa niña una
mas no dispongo de ella.-iOh tiranía
procurador al juez después del sermón del buen Her- pequeña O de hollín, una boaita O pequeña, muy redel destino!-oo es mía,
mano Maillard. Hacéis la limosna para no restituir. donda y muy negra El se ha eaamorado. Edmée (así
a ella, sólo a ella pertenece.
Dais un poco para guardar bastante. y os felicitáis. De se llama) no es insensible a ua. sentimiento tan sincero
Y quisiera del pecho destrozado
igual modo el tirano de Samos arrojó su anillo al mar. y tan iogéauo ...... Me parece que la ;dea es muy conel corazón helado
Pero la N émesis de los dioses no aceptó aquella ofren- movedora.
arrancar para siempre- iqué ironía!
-Sí ...... usted podrá sacar de ella algún partido.
da. Un pescador devolvió al tirano su anillo en el vienno ¡:.uedo arrebatarle, ¡si allí mora
-Me anima a proseguir ...... Ya ea su habitación
tre de un pez. Y Policrates fué despojado de todas sus
como dueña y señora,
suntuosa del bulevar Malesberbes, Edmée siente por
riquezas."
tu venerada imagen, vida mía ...... !
vez primera deseos de no lavarse la cara; quisera con-i Pero esto es broma!
servar eo la mejilla la huella de los labios que allí se
1Cuál será el desenlace de este drama? ....
-No hablo ea broma. Quiero hacer comprender a posuoo. Entre tanto, el deshollinador la ha seguido
el ánima se inflama
los ricos que son beaefactores por la ganacia y genero- hasta la puerta, se queda extasiado al pie de hs ventaen el vorace fuego que la acedia,
sos con interés, que engañan al acreedor y no es así co- nas de la adorable criatura .... ¿ Está biln?
y quién podría decir si algún día,
mo se h:..cen los negocios. Es una advertencia que pue-Por supuesto.
esta lucha sombría
de serles útil.
-Prosigo. Al otro día por la mañana, Edmée, acosconcluirá en apoteosis o en tragedia?
-lY usted quiere estampar semejantes ideas en el tada en su camita blanca, ve al desholliaador que a,o''Nuevo Siglo," para que la hoja se hunda! )Eso no, ma por la chimenea de su aposeato Arrójase ingenua.... ..... .......... ..........................
amigo mío, eso no!
mente sobre la deliciosa niña y la cubre de pequeñas
¿Olvidarte? ¡quimera! en cada gota
-Por qué quieren ustedes que el rico se c?nduzca O de hollín, muy redondas. He olvidado decirle que el
que de mis veoas brota
muchacho
es
de
una
maravillosa
hermosura.
La
concon los pobres de distinto modo que coo los admerados
vas tú con mi pasión allí encerrada,
desa
de
Liootte
lo
sorprende
en
esta
agradable
ocupay los poderosos? Les paga lo que les debe, y si nada les
y dejar de adorarte no podría,
debe, no les paga nada. Esta es la probidad Si _es pro- ción. Grita, llama. El sigue tao afanoso que ni la ve ni
sólo que el alma mía
la
oye.
bo, que haga otro tanto con los pobres. Y no d1¡-¡a que
-cosa imposible-se tornase en nada.
-Mi
queriao
Marteau
...
.
los ricos nada deben a los pobres. No creo que neo al-Tao afanoso está que ni la ve ni la oye. El conde
¡Pobre de mí! como el cóndor herida
gano Jo piense. Las incertidumbres comieuzao sobre la
en el cráter caído
magnitud de la deuda. Y no se apresu~ao ª. salir de acude Tiene el alma de uo geotilt,ombre. Coge al des•
del volcán que vomita llamaradas,
ellas. Prefieren mejor quedarse en la 1ocert1dumbre. hollíoador por la culera del pantalón, que es preci~aeo vano quiere escaparse de su suerte,
Saben que deben No sabeo lo que deben, y de cuando mente lo que a sus ojos se ofrece, y lo arroja por la venquiere huir de la muerte
tana.
en cuando hacen ua pequeño abono. Eso se llama la
-Mi querido Marteau....
.
y están sus alas rotas y cansadas
hene6cencia v les resulta ventajosa.
-Abrevio .... Nueve meses después, el desbolhnador
¡Pobre de mí! soñ· odo con la dicha
-Pero lo que mted dice, mi querido colab_or1;1-dor, no se casa con la noble señorita. Ya era tiempo. Tales son
sólo encuentro desdkha;
tiene sentido común. Tal vez yo soy más soc1ahsta que las coosecueacias de una caridad bien entendida.
en el mar del amor con ~fán ciego
usted, pero soy práctico. Sup~imir un sufrimie!'t?, pro-Mi querido Marteau, se ha burlado usted de mí a
navego sin cesar con ansia loca,
loagar una existencia, remediar una parte m101ma,de su gusto.
quizá para en la roca
las injusticias sociales, es un resultado. El poco de bie~
-No lo crea Termino. Habiéndose casado con la
de tus desdenes estrellarme luego ... .
que se haga, hecho queda. No es todo, pero algo es. S1 señorita Linotte, el deshollinador llegó a ser conde del
el cuentecito que le pido enternece a una centena de Papa y se arruinó en las carreras. Ahora es fumista, en
¿Pero por qué me quejo, por qué lloro .... ?
mis opulentos suscritores y l_os predispone a ser gen~- la calle de la Gaité, eo Montparnasse. Su mujer e$tá ea
te irlolatro, te adoro;
rosos. ya será eso una venta1a sobre el mal y el sufn· la tienda y vende salamandras a dieciocho francos, pa·
tít eres mi sér, la luz de mi conciencia
miento. Así es como poco a poco se hace soportable la
y gustoso a tus pies inmolo mi alma,
gaderos ea ocho meses.
coadición de los pobres.
mi veatura, mi calma,
-Mi querido Marteau, eso no tiene gracia.
y, minuto a minuto, mi existencia.
_¿Es bueno que la coadición de los pobr~s sea so-Fíjese, mi querido Horteur. Lo que acabo de re·
portable? La pobr1:za es indispensable a la riqueza, la ferirle es, en el fondo, "La caída de un ángel," de La·
¡Déjame que te adore! es mi destino,
riqueza e, necesaria a la pobreza. Estos dos males se martiu'e, y "Eloa" de Alfredo de Vigny. Y, después de
iavarlable camino
engendran uno a otro y se apoyan entre sí. No deb_e todo, vale más que sus historietas lastimosas, que hacen
que cruzo en esta senda trausitoria
mejorarse la co11dición de los pobre~; hay. que supri- creer a las gentes que seo muy buenas cuando no lo
llevando para tí mi seatimieoto,
mirla. No induciré a los ricos a que den hm?soa, por- son en absoluto, que practican d bien cuando en realiea mi alma el sufrimiento
qoe su limosna está envenenada, porqu~ la hmo~na es dad es todo lo contrario, que ser caritativo es cosa fáy tu imagen sagrada en la memoria.
bnena para quien la da y mala. para qute~ la. recibe, Y cil. cuando es lo más difícil del mundo. Mi cuento es
VICTOR DIAZ DE LEON.
fioalme11tee, corque siendo la riqueza :n s1 mism_a d~ra moral. Es optimista, además, y concluye bien. Porque
y cruel, ao debe disfrazarse con engauosas apar1enc1as Edmée halló en la tienda de la ci\le de la G3ité.Ja feJulio s de 1913.
de dulzura. Puesto que usted desea que le haga ua

I

"PIECE ROMANTIQUE"
A TI

supo conmover y dar vida a un corazón desgarrado por
la más honda pena que pudiese existir. Porque eres tú
el artista de dquella noche imborrable, / lo recuerdas?
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

Siempre mi corazón ha besado con ternura infinita
las notas armoniosas de la música y mi espíritu se ha
deleitado escuchándolas, así es que asistí a aquella velada atraída únicamente por el nombre de uno de su~
números musicales. cPiéce romaotique&gt;. Al escucharle
hubo un instante en que me creí traosladada a regiones desconocidas, a mundos ideales, y fué tao honda la
impresión producida en mi alma por aquellas notas,
que hoy todavía vibran en mi oído dulcísimas y cariñosas. El ejecutante que tan admirable y maravillosamente sabía conmover los corazoaes era un niño. Su
imagen aún aletea en torno de mi frente y parece que
le veo con aquel semblante de artista arrancando tier·
oas melodías al marfilioo teclado del piaao en aquella
noche hermosísima de Octubre.
Y pasaron los añes sin que su recuerdo pudiera morir en mi memoria.

A ..
Déjame en la penumbra de mis tristezas
Y abísmate en el cielo ele tus amores,
Que si encuentras en ellos dulces grandezas,
Yo tengo las grandezas de mis dolores!
Todo lo grande es bello! Las decepciones
Con que mi pecho su pesar reviste,
Es como el entusiasmo de tus pasiones:
Por eso es que tú gozas y yo estoy triste.
Nada importarme puede que no me quieras
Como nada te importa mi amargo llanto,
Que para hacer ccoua,te ceo tes quimeras,
Yo por tu olvido vivo llorando tanto!

Monumento a Enrique Labrada erigido sobre su tumba
por sus compañeros de arte e inaugurado
el quince del actual.
Tú busca!&gt;' los ensueños v las pasiones,
Yo envic.io a los dementes y odio a los cuerdos
Porque al cuerdo aniquilan las impresiones
Y el loco se agiganta con sus recuerdos!
Que cual Garrik, enfermo. lleno de tedio,
Abismado al recuerdo de horas pasadas,
Encontré solamente como remedio,
Mitigar mi desdicha con carcajadas!!
MARTIN DAVILA.
Miembros de la sociedad Fraternal de Artistas Mexicanos que asistieron a la inauguración del
monumento a Labrada.
El destino hizo que Je volviera a encontrar, no en
una velada o fiesta, no; por esta vez le veía muy cerca,
allí en las bancas de la escuela, allí donde el tiempq se
desliza rápido dejando sólo gratos recuerdos de esa
época de nuestra vida estudiantil que nunca se borrarán de la mente, y fugaces como las notas de aquella
noche linda huyeron las tardes que sólo me dejaban
un recuerdo imperecedero.
Llegó el invierao, frí" como todos; la temporada de
vacaciones y, no le ví más; sin embargo, el recuerdo de
aquella noche de Octubre en que supo conmoverme tan
hondamente se aviva y hace que como entonces mi corazón, hoy cansado y triste, vuelva a la vida.
o o o
Llueve: la músic¡a producida por el caer de las gotas
sobre los cristales, gusta a las almas tristes, porque en
ella encuentran suspiros angus1iosos, quejas muy hondas y sollozos pro!oogados recogidos de las almas que
sufren y que no pueden decirlo.
¿ Que soy un enigma? .... . . ¿ Que nunca has podido
comprenderme? .... No lo intentes jamás. Confórmate
con saber que sufro tanto, tanto como esas almas que
oo pueden decirlo; que la nieve ha caido sobre mi
corazón enfermo de dolor y de tristeT.a; y que la vejez
abre sus puertas a la muerte que paso a paso se aproxima ......
¡Sigue lloviendo!
¿ Te vas?. . . • . . Antes siéntate al piano que se queda
solo; une a la música que la naturaleza nos ofrece, una
música que me haga perder los años que pesan sobre
mí desde aquella noche; haz que retroceda y que sienta transportarme como en aquel entonces a unas regiones ideales y desconocidas que no encontraré ouaca en
la realidad y ejecuta taa admirablemente como entonces &lt;Piéce romaotique&gt;, porque eres tú el artista que

Ofrendas florales sobre la tamba del artista,

�México Desconocido

•

Cúpula de la capilla del santuario en la Colegiata de Ocotláo, Tlaxcal,.
Coro y altares posteriores del templo de Santa Clara en Querétuo,

Fot. Kablo.

�Noche üalilea
Asceodió un escaño y se detuvo palpitante. Desfalle·
c! ... Su nuca se doblab:1. perpendicularmente a sos espaldas. Su cabellera leooioa colgaba hacia atrás como
un quemado chorro de líbica miel.
Llegaba de la sala de los festines donde la habla eo·
sordecido, hablando del profeta Elías y del Mes!as es·
perado, las discusiones de los sacerdotes fariseos y sa·
duc'los, de los estoicos esenios y de los gollileos amigos
del Tetrarca.
Llegab1 marcada por el perfume del incienso y del
gálbano y ;.turdida por los aromáticos vioos de tam'lris·
co y palma que veoíao de Byblos y Safet.
Aohelaba la frescura del aire libre, la calma noctur•
na, la paz de la"soledad. Le repogoaban aquellas caras
demasido conocidas: la del jefe de los pastos, la del ba·
bilooio Iasim, la del maestro de las escrituras, la del
administrador de las salinas. Además, había escuchado
de nuevo "'su voz," aquella melódica voz espantosa que
a través del disco de bronce salía de las profundidades
de la tierra para lanzar horrendos anatemas.
La brisa que soplaba del lago de Geoezaret, de los
cármeoes de Eogaddí, del valle del Hebróo, de los viñedos de Sorek y de los huertos de granados, higueras
y sésamos que manchaban las lejanas ciudades de Ca·
faroaum, Tiberiades y Nazareth, la refrescó uo poco;
pero, no obstante, tintineaban las cadenillas de oro de
sus ajorcas, en el cutis blanco de sus tobillos, bajo los
negros C'l[zooes bordados regiamente coa mandrágoras
de cimofanas traídas de la Persia. Tuvo que ap?yar su
crispada mano blanca sobre la bruñida balaustrada de
sicomoro donde espejaba la lupa su luz amiga, misterio·
sa y fría.
L
A lo lejos, en redor, la sacrosanta .SIQN dormía vigi·
lada por la ciudadela de "'Macboerus" {J' por la formi·
dable torre Antonia; dormía entre sus profundos valles
salpicados de olivas, sus murallas almenadas y sinuosas,
su azufroso mu Muerto y las innumerables cúpulas doradas de sus templos y sinagogas, toda Vdgarosa como
un;i. fantástica ciudad de opacos alab:1.stros. Ella la coa•
templó un iostaote coa sus rasgados ojos negros de ca•
pelardentes joyas eo cuyo interior parecían brillar dos
llamas, lanzó uo suspiro de cansancio y permaneció indecisa, reprochando dulcemente a la luna que enfermaba sus nervios ..... .
De pronto la rozó una sombra alta y seca, medio des·
nuda, to:ada con una peineta y armada coa brood•
neo cacbillo que desped!a lúgubres fulgores. Se estre·
meció como si hubiese visto al demonio Magog que tanto anunciaban los nazarenos. Era Maonaci el verdugo:
- iDispeusad, princesa!
Y elástico y silencioso a la manera de macabro mo·
no, se perdió por una calada galería, eo dirección a las
caballerizas subterráneas.
Al verlo, tuvo ella uu fatídico e infantil prcseotimien•
to; pero ya repuesta del susto, siguió ascendiendo lánguidamente. cap pe\rezosos vaivenes de palmera, por la
amplia escalinata de mármol de Naxns que conducía a
la amplia terraza del palacio. A medida que subía, su
respiración hacíase fatigosa; sus breves pies, calzados

coa chinelas de plumas de colibrí, se posaban fuerte·
mente en las losas, para no caer; sus duros senos de
virgen cananea traospareotábase a través de su verde y
finísimo brial de tornasolada seda imbricado con láminas de plata; las calcedonias de sus orejas nacaradas
entrechocaban levemente, y de vez ea cuando se des•
prendía algún pétalo de las rosas de Arabia que eosao•
greotabao sus delicadas sienes. Estaba imponderable•
mente bella!
Por fin llegó. Los cien pavos blancos de Herodes Aotipas despert,uon alargando sus cuellos y sus coronas
de armiño. Había noches calurosas ea que dormían plá•
cidamente sobre los inmaculados florones de piedra
marmórea, atropados coa amor, semejantes a cráteras
de nieve, aspiraodo los acres y deliciosos aromas de los
myrthos, de los jazmines, de los arrayanes y de los laureles-rosa que susurraban .i.llá abajo en el jard!o mara•

villoso.

L,i opulenta danzadora acarició a su favorito, untando por el suave y tibio dorso sus afilados dedos ungidos coa el i&gt;álsamo de Galaad, sus frágiles dedos cuajados de sortijas, cuyas piedras preciosas cintilaban con
visos estupendos; luego, sonriendo coa imperceptible
amargura, como si besara la hermosa boca de &lt;Él&gt;, coa
sus pequeños labios chupó apasionadamente, largamente, su pico sonrosado, y quedóse pensativa ante el azulado humo del cinamooo que ardía eo cuatro pebeteros
de pórfido.
En vano, a la hora de tercia, sus esclavas la divert!an tocándole la flauta, los címbalos, el arpa y los eró•
talos.
Ella huía, burlando a Herodes, para rondar sigilosamente el antro que servía de prisión al Amado. Los
centinelas, desde las almenas, la habían visto de noche,
empinada, atenta, pegado el oído a la tapa de la cisterna par:i escuchar siquiera sus ~ardas y febriles pasos de
león enjaulado. ¡y siempre &lt;El&gt;! ¡Siempre su rostro
eocresp1do, sobrenatural y salvaje! ¿Porqué no la amaba? ¿Por qué la babia despreciado? IPor qué la insultaba con aquella idolatrada voz de fuego? IQué clase
de ioveocible castidad era la suya? ...... Estaba despechada, herida ea lo más hondo, celosa de aquel Jehová
que se iuterpoo!a eo su pasión bramadora. Su flexible
cuerpo de pytbóu voluptuoso, temblaba como una hoja
constelada de rocío. :,u divina cabeza, de pelo sujeto
coa tirillas azules y bellotas de esmeralda, abatfase sobre el triple collar de amuletos caldeos que brillaban
eo el pecho, y sus raros ojos de inverosímiles fijezas
fosforecían como diabólicas ágatas estriadas de oro.
Así permaneció por largo tiempo, inmóvil, trágica,
reconcentrada eo las fluctuaciones de su pensamiento
borrascoso. Los bocioas de las t:&gt;rres interrumpían is6•
crooameote el silencio de la noche con sus épicos caoglores. Entonces alzó el nardo azulado de su frente,
arrancó y tiró al gran patio su corona de anémonas
mircbitas, y ea actitud hierátic:1. tendió los brazos para
iovocar a la luna; pero ea aquel momento, del lado de
las cisternas, resonó una voz cavernosa, implacable, terrible, de soooridades extrañas ytooautesque infuudiao

deado, así tú caerás blasfemando eo las brasas de tus
abominaciones; y t,) Señor oo se apiadará de tí por
cuanto has permanecido sorda al llamado de los arrepentimientos. Y se derrumbarán como borrachos los
muros de tu casa; y las teas de tus enemigos ioceodiaráo tus ciudades; y las serpientes que arrojaron eo mi
foso, resucitarán y se eovolveráu contra tí. mordiéndote
el calcañar; y de tus carnes libertinas que dilatan coa
lujuria las narices de los paganos, sólo quedarán por
mandato del Eterno montones de gusanos asquerosos
que hervirán en la ruina de tus pecados!
-ilaokanauo! ilaokaoano!-gritó espantada la princesa.
•
Y su precioso cuerpo de culebra incrustada de plata,
rebotó retorciéndose, dislocándose, coruscando, enroscándose, azotando coa espasmos de odio y de pasión la
blancura del augusto mármol. A lo lejos, se oían los
sones funerarios de una guiogra ....
Cuando el &amp;0! de Nizam doró coa sus ardientes rayos
el orgulloso templo de Jerusalem }' volaron hacia el
Yemen los primeros alcotanes, Herodías la encontró
teodida, lívida, desmayada, bellamente como no grao
lirio de seda.
Era Salomé, princesa de Judea.
SEVERO AMADOR.
México, 1912.
(Del libro &lt;Cuentos exóticos&gt;)

La Calle del Puente o Salto
de Alvarado

Oscura está la noche. l\egras nubes
El ancho valle envuelven coa su manto,
Y rasgando su seno
~1 rayo vibra difundiendo espanto.
Del pavoroso trueno
\'.i el eco a desp~rtarsobre la cumbre
Del enhiesto volcán, cuya alba freote
El relámpago ardiente
B:iiia fugaz coa su rojiza lumbre.

El timo fotográfico
Ha lleg,d:, a nuestro l.onocimieoto que varios fotó·
grafos poco honrados se hao tomado el atrevimiento de
presentarse ea fiestas y renoiones llamándose representantes de nuestros semanarios, y a su sombra bao cometido delitos penados por la ley.
Como tales manejos redundan ea demérito, tanto de
nuestros fotógrafos, personas de toda honorabilidad, co•
mo de nuestras publicaciones, advertimos al público
que no tenemos más fotógrafos que los señores don Ezequiel Alvarez Tostado y don Abrabam Lupercio, quie·
nes llevan coa ellos las credenciales que los acreditan
debidamente; suplicamos a nuestros lectores presten a
ellos todas las consideraciones que nuestros semanarios
les merezcen, al mismo tiempo que les prevenimos coa•
tra los que hacen uso del timo fotográfico, última iuveocióu de los hombres coa poca delicadeza.

o o o
Ea las tinieblas coa rum:&gt;r palpitan
Espumaotes los lagos cristalinos,
Y a impulso de encontrados torbellinos
Los seculares árboles se agitan.
Se desata la lluvia, el viento crece
La tempestad redobla sus furores,
Un mar de llamas la extensióo parece
Do la centella sórdida revienta,
Y al soplo destructor de la tormenta
La gigautesca Sierra se estremece.

~

o o o
Ea medio de tal cuadro y eo las calles
Dd la imperial ciudad de Moctezuma,
iQué tremendo combate! ¡cuál se chocan
Férrea coraza y túnica de pluma!
Se oprimen, se coofuoden, se sofocan,
Y alieetao el furor y la matanza,
Libios cubiertos de rojiza espuma
Y alaridos de muerte y de "eoganza.

pavor:
.
t uou, h 11a
..
-!Ay de tí, h""
qa d e v1'bora, h"·
11a d e 1ncH
de B 1bylo:1ial A5í com:&gt; el basilisc:&gt; se retuerce eo la
llarn1; y el po irid:&gt; sirmi mt:, en la D0Juera que lo pu•
rific1rá; y el esc&gt;rpió11 del de,ierto eo uo horno c:il-

o o o
Crujen los puentes, abren los canales
Profuoda,, ignoradas sepulturas,
y entre angustias y gritos infernales
Españoles y aztecas coofuodidos,
l\1ueren, ui vencedores oi vencidos,
En raza opuestos y ea valor iguales.

7

o o o
¿Quién puede ver la vengadora mano
Que pujante le hiere ?
¿ Qaiéo distinguir el grito del hermano
Que, audaz luchando, entre las sombras muere?
¿ Qaiéu esquiva al guerrero ~ue le a~echa?
e (&gt;uién eo tan honda confusión ad~terte
Adonde lleva silbadora flecha,
Con alas de relámpago, la muerte?
o o o

E,pautoso rumor atrueoa y sube,
Y en el oscuro esp~cio se dilata,
Y la pesad~ nube
ED lluvia, ea lu.t y eo truenos se desata.
o o o

Gritos y maldiciones Y gemidos
Cual de rabiosas fieras

l\\l
Señores director y profesores d~ la Es~oela ~ormal para Maestros, que asistieron a la fiesta conmemo•
rativa en el primer a111versar10 de la muerte del profesor Rébsamen.

Srita. María Rodríguez Aoaya, que tuvo a su cargo
la parte musical ea la fiesta.

gI;~;~¡g~~:;:~;~;;;.:~•
Cm'ºº ••m ali•••• del •«n&lt;o.

o o o
Suena en el templo, triste, pavoroso
Tenaz to;iue de guerra, y eo sus torres
Sagradas piras de copa[ humean;
Al fulgor del ioceodio
L'.ls españolas armas centellean,
Y se oprime la ciega muchedumbre
Y de templos y casas y palacios
Desplómase crujiendo la techumbre
Y en tanta coofusióo y estruendo tanto
Sólo imperan la muerte y el espanto.
o o o

¿q ué osado capitán, gu~a arrogan.te
.\ las iberas huestes? ¿Quién, rompiendo
Como quilla acerada
Las enemigas olas, va delante
Ancho camino abriendo coa su espada?
Gonzalo Saudoval; con él combaten
.
Lugo, Acebeáo, Ordaz y Andrés de Tapia,
Pechos que oo se abaten,
Brazos a que no rinden las fatigas,
Almas que oo amedrenta
La voz de la tormenta
Ni el silbar de las flechas enemigas.

Más los golpes redobla; su macana
Chocando eo la rodela castellana,
Como eo yunque, crispea
Coa varonil acento
El rumor dominando del combate,
Audaz grito de guerra entrega al ,·ieoto
Que eo sus alas ufanas
Veloz lo esparce difundiendo aliento
Eo las altivas tropas mexicanas.
o o o
Y Cuitlahuatl también, el indomable;
Eo la ruda batalla infatigable;
El águila altanera;
Coa su ejemplo a los suyos enardece
E iov-ocible aparece
Muerte y terror sembrando por d:&gt;quiera.
o o o

Y así, sobre cadáveres pisando,
Y sin dar al combate tregua alguna,
En las sangrientas charcas resbalando,
Debiendo a la Fortuna
Más que a heróico valor, la triste vida,
Con reducido grupo de guerreros
Cortés baila salida, ( 1)

o o o
Eo meilio van de la marcial columna
El fiero Heroán Cortés, Olid y Vazquez,
\ todos Alonso Avila acompaña,_
Que movieodo incesante la cuchilla
Da valor a las but&gt;stes de Castilla
Al grito de "iSaotiago y cierra España!
o o o
Lleva el m~yor peligro encomendado
Velázquez de León, a quien secunda
El ii;trépido Pedro de Alvarado;
Capitán ya famoso
Y por el pueblo azteca proclamado
Hijo del sol por rubio y por hermoso,
o o o
Allí queda perdido
El oro entre la tropa repartido,
Porque es pesada carga
.\ quien en tal momt&gt;oto,
Tao sólo busca aliento
Para hallar, con la espada o COI! la adarga,
En medio de la muerte salvamento.

o oo
Tal como suele et toro embravecido
Cruzar eo la montaña,
Por la terrible saña
De rabiosos lebrdes perseguido;
Y ya avanza ligero, ya se vuelve,
Ya coa rauco bramido
Las selvas atronando,
Su armada freote por doquier revuelve
Las p'llvorosas r&lt;;&gt;cas escarbando;_
y ardiendo ea viva lumbre la mirada
Baña en la espuma que a sus fauces brota
La lengua, ya sangrienta y destrozada,
Y sus ijares coa furor azota
Con la guedeja lacia y empolvada;
No coo meaos furor, oo de otra i&lt;uerte,
Al través de la muerte,
Mas de una vez sus tercios ve deshechos
La española legióo, por la bravura
De los que ostentan eo desoudos pechos
Por (10ica armadura
Pobre collar de piedras, mal tallado,
•
·
alp"cado

D:•::,:•:::~::,:::.•:l:

so,bmo

Eo doodo m,sso =p•da 1, p,Sa

o o o

Como al romper coa la pujante prora
\'elera nave los tendidos mares,
\'uelveo tras ella recias y agitadas
De nuevo a unirse las revueltas olas,
Así tras las confusas y diezmadas
Legiones españolas,
Ca~ga otra vez más fiera
La muchedumbre indómita y guerrera.

...................... . ······· ······· ....... .
o o o
Ya perdidc, el corcel, rota la espada,
Hendido el casco, suelta la loriga,
La gola destrozada;
Herido y espiraote de fatiga,
Cubriendo la tremenda retirada,
El último de todos y el primero
En bravura y tesón; pausadamc,nte
Por la guerrera multitud cercado,
Va Pedro de Aharado
Ya próximo a ganar la última puente.
o o o
Llega por fin, perdida la esperacza,
Al borde de la negra cortadura;
La poderosa Iaoza,
Sio reparar profundidad ni anchura,
Clava ea el fondo, y luego, vigoroso,
Al asta fuerte asido,
El otro borde del revuelto foso
Veloz alcaoza en salto prodigiosó.

YICENTE RIVA PALACIO.

(1) La noche ea que acontecieron estos sucesos se conoce eo la hbtoria por "La Noche
Triste,"

1

-5\rJV,lJI)
1/

~====
·,= = = = = ~

�14

I

OLIO EN

EXICO

-M. Raymond Poincaré, Preside~te de la República Francesa.-2. Un vuelo de Ltbrija en la fiesta deportiva del domingo 13 _ 3 _ El vencedor en el concurso hípico del mismo día.-4 Vendedoras Y paseaous en la graL de kermesse del domingo -5. Un buen salto en la fiesta deportiva.-6. Puesto de confetti en el Tívoli.-

7. La grande kermesse.- 8. Otra bella expendedora de confetti-9. El general don Félix Díaz en la fiesta de sport. -10. El aviador Aldaso10 en el aire.

�manual se va formando el falso- concepto del clasicismo.
El falso concepto del clasicismo, que consiste en lo
siguiente: en imitar la construcción, el régimen, el léxiHablemos -sucintamente-de un asunto que comien- co, de los escritores antiguos más retóricos, y en olvidar
za a preocupar con viveza a la juventud intelectual es- la base estética-biología literaria-de los grandes y
pañola. A la revisión de los clásicos nos referimos. vivos escritores. &lt;Leed a Fray Luis de Granada; leed
¿ Có mo hao sido vistos hasta ahora los clásicos españo- a Q uevedo&gt;- dic=n los profesores y los académicos a
les ? ¿Cómo deben ser vistos? ¿Qué influencia han teni- la juveotud: -&lt;admirad la pompa, el número y la ele·
do y cuá l pueden tener en la mentalidad joven de Es· gaocia del uno; saboread la flexibilidad, la riqueza
paña ? He aquí unas preguntas en que se halla conden- léxica, la copia de dichos y de modismos del otro. Trasado todo el .problema: magno problema,puesto que, en tad de imitarles: construid vuestros períodos tan rotunel fondo, no es otro que el problema general, vital, del da. y sonoramente como ellos&gt;. Incautamente, los jóvenes-siquiera en el período de noviciado en que no se
pueblo español.
La c uestión de los clásicos está íntimamente relacio- piensa por cuent&amp; propia-incautamente, repetimos,
nada con la total c uestión de la cultura. Contestemos a los jóvenes leen y releen a los escritores retóricos: juzla primera de las interrogaciones que hemos formu• gan que la retórica es la vida; nos ofrecen en sus nov ~las o en sus poemas un trasunto brillante-y lamenlado.
¿ Cómo han sido vistos los clásicos hasta ahora 1 Abrid table de la sintaxis y del léxico del siglo XVII&gt;. Una
las antologías, repasad los manuales escolares, univer- burguesía iletrada y frívola, regodea con esos libros y
sitarios. Los clásicos son modelo del estilo; eo los clá- los repulan como el ideal en el arte.
Segunda pregunta de las que hemos formulado : ¿Có·
sicos aprendemos-no a pensar-a escribir. Como los
clásicos nos enseñan a escribir. se impondrá una clasi- mo deben ser vistos los clásicos? Un escritor fuerte no
fi:tcióo de los escritores de la antigüedad desde el imita a nadie. Una cosa es la imitáción y oirá el exci·
punto de vista, no de la ideología-ideas y sentimientos tante intelectual. No ha existido en ninguna literatura
-sino de la retórica. A mayor profusión de recursos un gran movimiento de renovación que no haya sido
retóricos, mayor sup,orioridad. Serán más grandes es- producido por el íntimo contacto con el pensamiento
critores, no los que deo más intensa sensación de la extranjero. Ejemplos entre nosotros: en el ~iglo XVI,
vida ( coa incorrecciones de lengnaje, con neologismos, la líricas~ renueva por BJscán, iofluído por los italiacon desatinos), sino los más acicalados, los más pulidos, nos: BJscán que, a su vez, sugestioo3. a Gucilaso; Gar·
los más brillantes. No se repua en el fondo; se atiende cilaso, a su vez, crea una poderosa tendencia poética.
a la forml.. E'l su consecuencia: clásicos que pasan a En el siglo XVII, los pollticos, preceptistas, psicólogos
primer plano: lo; e,critores del siglo XVII; clásicos se· italianos influyen sobre sus congéneres los españoles;
c u 1duios: los primitivos, los poehs y pros:i.dores de Maquiavelo, detestado aparentemente, es seguido por
las centurias décimoquinta y décimosexta. Grandes, Gracián, por Quevedo Aparte de esto, los literatos in·
hechiza.dores escritores: Fray Luis de Granada, Que· fluyen sobre los literatos: ue Ariosto hay rastros visibles
vedo, Solís, M ~lo. Escritores desdiñados, sin brillan· en el «Quijote&gt;. En el siglo XVIII, los filósofos fraoce·
tez: Cervantes, Lope, el autor de «La Celestina&gt;, el ses influyen en la formación de una gran corriente crí·
autor del «Lazarillo&gt;. L?. divisoria comienza a trazarse tica en el pensamiento español. En los albores del XIX,
a principios del siglo XIX; desde las antologías de Cap- el movimiento romántico nuestro es determinado por
maoy, de Sivela y de Piferrer, arranca el prejuicio de los románticos ingleses y franceses: sin Merimés, la
la forma sobre el fondo. Poco a poco, de uno en otro obra más pujante de nuestro teatro romántico-el &lt;Don

La Revisión de los Clásicos

Riquezas naturales de

Alvaro&gt;-no sería como es; en &lt;L,s Almas del Purga
torio&gt;, del escritor francés, sd io;piró, para trazar una
capital escena de su obra, Angel Saavedra.
Un escritor fuerte-decimos- no imita a nadie; se
inspira en obras ajenas; toma como excitantes las obras
ajenas; pero su escuela, su norma, es la vida. Ahora,
ved lo que han hecho todos los grandes escritores de
la antigüedad española: el autor de «La Celestina&gt;,
Antonio de Guevara, Cerventes, Lope. Aplicando a
ellos el actual concepto universitario y académico del
clasicismo, nos encontraríamos con que esos grandes
escritores . •• . no son clásicos; porque esos grandes es·
critores no hao imitado a los escritores de una, o dos,
o tres centurias anteriores; porque esos noveladores y
poetas han vivido su vida, se han inspirado en su tiempo, y no se han empeñado-absolutamente-en sentir y
en ver la realidad como otros poetas y noveladores
pretéritos. La enseñanza que los clásicos pueden, pues,
darnos, salta a la vista: los clásicos nos enseñarán a ser
lo que ellos fueron, a hacer lo que ellos hicieron, a ser
libres, a ser independientes, a vivir en nuestro medio, a
recoger nuestro léxico de la corriente viva del pueblo
-Y no de los libros muertos,-a estimar más la sensación ~alpitaote actual que la brillante retórica pasada.
Todo escritor que se inspire en esta norma, será un es·
critor vivo ; todo artista que mire al pasado y no al presente y al futuro , será un artista muerto.
Y aqui está consignada la influencia que los valores
intelectuales clásicos pueden tener en la joven litera·
tura española-tercera de nuestras pn-guolas.-Tal es
tambié n el concepto que hoy comenzamos a tener en
España de los clásicos. Queremos una revisión de los
escritores pretéritos: se ba hecho hasta ahora-con algunas excepciones- la critica de los clásicos desde el
punto de vista erudito y formal: fué Menéndez Pelayo
un gran erudito y un formidable a copiador de materiales; le faltó penetrar en las obras y darnos el significado ideológico de los valores literarios del pasado. Len•
tameote se va iniciando en España la labor de la crítica interna e interpretativa; pueden servir de ejemplo
los trabajos que realizan los discípulos de Meoéndez
Pida!; en torno de la nueva colección de &lt;Clásicos cas-

México

tellanos&gt;, que edita &lt;La Lectura&gt;, se han agrupado•
notables son algunos de los prólogos-como el referen •
de Asís," y termina el libro, con una narración hermo·
te a Quevedo (~)-que esos ,h!storiógrafos y critico~
samente trágica, "Nuestra Seño.ra de los ojos verdes·"
poderosa y turbadora visión.
'
han puesto a primor?~ reediciones Parcialmente, poco a poco, se ha de ir viendo qué escritores represenI:as pu~ilas de esmeralda, de la Theotocos de Galí·
tan Y condensan el ambiente de España y cuales otros
poh han sido robadas por un capitán valenciano, de la
.no pasan de la fal_acia y la bambolla retórica. De la
hueste ~e Roger _de Flor, ,para satisfacer el ,capricho
penumb~a del olvido hab_rán de ~er sacados, a plena
de la rema Mana, pues, eran realmente admirables
l!lz, a ~r!me~ plano, escntores de intenso vigor y plás•
las dos gemas verdes incrustadas en las órbitas del ice•
,hca or1gmahdad. Ese lento trabajo permitirá definir
n~. Gr31ndes como dos almendras, brillaban con luces
misteriosas en el rostro tsmaltado.
1a verdadera y honda tradición intelectual española•
e~touces se podrá ver patentemente lo que hoy se co'.
El pueblo les atribuía vi_rtudes infinitas, y hasta las
m1eoza a so~pechar: que la tradición literaria española
P!estaba ~na verdadera vi~a. asegurando que ciertos
n~ es la ~ficialm~nte representada, sino la de los esan~s, el dia de~ Santo Entierro, manaban de ellas lá·
-enloces hbres e 10depeodientes, los escritores que hagrimas que tenian el color glauco de las aguas del golfo."
-ceo -en mayor o menor escala-lo que hicieron un Cervantes, uo Lope, el autor de &lt;La Celestina&gt; Guevara
U~ sac~rdote h~,bía dicho en presencia de la prince-el autor del &lt;Lazarillo&gt;.
'
'
sa b1_zaohoa, que aq~el que tuviera las esmeraldas de
la Virge~ de Gal~poh, no s61o sería invencible en la
En ~844: en su &lt;Manual de Literatura&gt;, escribía don
g_ue_rra, sino también en la paz. Y su ventura no tendría
Antonio ~11 de Zái:ate-tcmo 111-que nuestros escrihmites, porque todos sus deseos serían satifechos en el
tores antiguos outrian su saber de las obras de griegos
acto."
y rom'loos, d~ los Santos Padres y de los doctores de
_El sacrilegio aterra al pueblo y "al basileus." El Pala E:!a i Media &lt;No aod'lb,o, por .::onsiguieote, en bustriarca lanza su anatema, y los monjes del Convento de
ca d~ novedades&gt;, añade el a~tor. Y. agrega: &lt;No preSao-ta M:1ría ?e los _ojos, verdes, congregados, buscan
tendt~o reformar e_l Estado, 01 cambiar las instituciouna penitencia 9~e imponerse para castigar el descuines; s100 que, partiendo de lo que existía, consideránd~ que ha permitido el robo y en el furor de su exaltadolo como permanente y s~grado, daban sólo reglas
ció~ dolorosa, lo propone uno, y todos se arrancan las
~a.r_a obrar ~entro de ese círculo inflexible, de cuyos
pupilas, y luego, llevando en andas la santa imagen sal~m1tes C?ns1derdban como atentado y sacrilegio el salen en procesión. "Y ~ntonce~, el pueblo sobrecogido'. vió
lirse&gt;. S1en_do _el arte la levadura del progreso, habrá
a¡iarecer aquel corte10 trágico de frailes ciego, qu
que ver, principalmente, en la obra revisionista hasta
custodiaba a la Virgen ciega. Todo el mundo se a;rod"~
qué punto ese_ juicio de Gil Zárate es cierto; hasÍa qué
116. Los españoles mismos, silencioso,., se arrodillaro~
punto los clásicos, apartándose del presente, h3.n laboY en la !asta plau, s61o_ se oyeron los pasos incierto~
rado por el porvenir: hasta qué punto son inactuaks y
Sr. Dr. Manuel Cañas oombradosecrtario del Con•
y a.ogusllosos de los sublimes fantasmas ensangrentase h.illan, por consiguiente, en todo momento dentro
dos. "
sejo Superior de Salubridad.
d_el problem, de_ E,pa.iia. Y véase cómo-segün aoun"1:"lores ~e penitencia," es un bello libro. Su prosa
c1áb1mo, al com1enzq-el problema de los clásicos es
en definitiva, el problema total de España.
' haciendo de sus almas columnas del templo de la divi- ~usi~al, brillante, oculta la angustia de una confesión
10arhculada.
na sabiduría.
AZORIN.
No en vano se recorre el país en que vivió con su
En forf!la ~asi novelesca Gómez Carrillo, evoca a los doble naturale~a, J~sús! En esta hora, ahíta, del fruto
saot~s sohtanos que luchan en el desierto con los de· a_margo de la ciencia, tantos van hacia el brocal samamon_1os Y alcanzan la perfección espiritual; nos cuenta ritano, con la e_speranza de oir la divina palabra: "no
la vida legendaria de Sao Pakomio, la de Gerónimo
son las ~~nos, sino _los enfermos los que han menester
cuya e\ocuenc_ia_ in_flama su siglo, que es por cierto eÍ del :1-uxiho_ del mé~ico. Y yo no he venido para llamar
de oro del Cristianismo; y en los mismos arenales líbi- a.m1 a los 1ustos, ~100 a los pecadoresi" En los mismos
cos reconstruye el blanco monasterio de San Schenudi
"Y en vano me esfuerzo por campe?n formidable que arrastra los templos paganos'. dias en que he leido estas páginas de Gómez Carrillo
_hacer comprender a los unos Y ~,q_u1en el C~sar rinde homenaje; hace un poema de en las cuale_s hay algo más que curiosidad literaria'.
Y a los otros que la idea de la vida maravillosa de San Josaf," y trepa por los ba· fervor, he visto, los grupo_s de peregrinos, que acuden
ofende~ a Jesús no ha germi- rranco~ del Cedrón hasta el monasterio de San Sabás, de todos los paises católicos a besar el pie de Pedr
nado, 01 puede nunca germi- cu_al s1 . suspenso en el espacio, donde: "desde hace con sus estandartes al sol, guiados por curas aldeano~'.
lo~ pastores que el gráfico verso pinta, y "su piedad hunar en mi espíritu de buen qu1nc_e siglos, el sol de fuego vé, a las mismas horas, en
milde lame como un~ vaca." ¿No es verdad, poeta, que
cristiano."
lo~ m1sm~s lugares, las sombras arrodilladas ante las
he~os amado de~asiado el Jesús humano de Renáo?
m1smas_Jnedras._. .... Desde hace quince siglos el eco Y, sin embargo, aun no surje de nuestras ánimas atorE. GóMEZ CARRILLO.
del desierto ~epite las mismas frases," y allí, en un ve(Introducción de "Flores t~sto pergamino, mientras los monjes celebran los ofi- mentadas el agua viva que sacia toda sed!
Roma, Mayo de 19r3.
de Peniteucia.")
cios de 1~ tarde, le_e la vida de San Sabás,fundador del
monasteno, que hizo "brotar con sus oraciones para
TULIO M. CESTERO.
A la som'.&gt;ra del templo griego de la Magdalena en· qoe sus compañeros no muriesen de sed," la única
e) tercer piso del ~úmero 10 de la rue Castellaoe, En- f~eote que refresca aquellos campos calcinados. Luego
1'1q11e G5mez Carnllo, cuyo nombre puede ya escribir- discurre :Lcerca _de los "Evangelios Apócrifos;" dedica
~
se sin que le precedan adjetivos, ordena y reune los una crónica deliciosa a las " Fioretti de Sao Francisco
recuerdos de sus peregrinaciones apasionadas por las
tierras que la historia y la fe hao consagrado. En las
paredes: grabados, imágenes japonesas, acuarelas óleos
fotografías. En el dintel de la puerta que codiunic¡
con la alcoba, un retrato de su amigo Verlaine. En estantes, sobre los muebles, en el suelo, en el marmol de
la chimenea, entre b_ron?es y _estatuil!as _de Tonagra,
en la mesa de traba10, hbros, hbros, más libros en rio•
glas, en pilas. Las sillas hacen pensar, por sus' formas
en un coro gótico. Allí, en una tarde de Marzo, el ar:
tista, que es un laborioso extraordinario, me mostró un
montón de cuadernos y libros: "las notas de mi viaje a
Eg_ipto;" y en seguida, ac~riciando las vedijas, jamás
peinadas, habló con eolus1asmo de una novela próxima, "Entre las llamas, de la fe, " que desarrolla su ac-ción en el ambiente fascinador de Jerusalén, y concluyó ofreciéndome un ejemplar de "Flores de Peniten-cia," a su juicio "la mejor de sus obras," páginas, dice
en el prólogo, que son quizás las que co!l más amor he
escrito y las que con más orgullo publico, me contento
con decir que no creo haya entre ellas una sola que
pueda ofender a un alma verdaderamente cristiana."
De cuantos escriben en la lengua castellana en una
y otra orilla del Atlántico, es sin ducia Gómez Carrillo
el más amable y exquisit?·. Los_ sucesos vulgares narra:
dos por su pluma, se espmtuahzan; almas y paisajes se
transforman, y el lector conocedor de un país O una
ciudad, o que ha leído cien descripciones, les descubre
si G ómez Carrillo lo guía, bellezas nuevas. El secret~
·dt: su originalidad, de su frescura, está en la sensibilidad de su alma de poeta, que trasmite sus emociones
·encantan~~ con la gr~cia de su estilo. Asf viajamos en
su compama por las ciudades rusas, bajo los cerezos
-floridos del Japón, por la Grecia eterna.
. De su última romería_, G6mez Carrillo, nos trajo un
·libro, &lt;Jerusalén y la Tierra Santa,&gt; que la crllicafrao·
cesa ha elogiado con entusiasmo y en medida superior
.a lo que acostumbra, para los escritores de nuestro
idioma, y que también ha provocado ardientes polémicas y el anatema de autoridades eclesiásticas. "Flores
-de Penitencia," es un nuevo reflejo de los sacros luga·
res que ilustraron con sus vidas aquelloi&lt; fuertes varo·
-nes que castigando sus cuerpos vencieron al tentador,

"Flores de Penitencia"

0

r

El salto de J uaoacatlán cerca de Guadalajara, Jalisco.

( t) Véanse "Clásicos Castellanos," tomo 5, Quevedo:
•vi:ia del Buscón," prólogo y notas de Américo Castro.

t.

'

Los E~cmos. seño~es minist~os d: Italia Y de Noruega acompañados por los señores subsecretario de Rela•
ciones Exteriores Y primerintrod?ctor de Embajadores, el miércoles último que presentaron las
cartas autografas de sus respectivos soberanos.

�anterioridad una cita al marqués en su cuarto del hotel. Llega el galanteador, y al verFe b:1rlado por el marido, dispara contra él un revólver que "casualmente" estaba sobre
u~a mesa. La bala no hiere al príncipe, quien en plena felicidad, se limita a reconve·
n1r a su agresor. Los esposos se abrazan, mientras de una laguna llegan canciones po·
pulares. En la 10terpretación se han distinguido Mad. Ventura y Mm. Brule y Feraudy.
o o o

111111111111

TEATRO MEXICANO.-'·MADRIGAL."

Anécdota teatral
U a famoso empresario que decía &lt;prespicacia&gt; y cprespectiva&gt;, al comienzo de una
temporada, como los autores que se habían comprometido a darle obras¡le manifestaran
que el tenor que había comenzado a actuar era &lt;flojo&gt; y que hacía falta un tenor de
&lt;fuerza&gt;. a. los pocos días les manifestó que había contratado uno de primer orden que
en breve haría su presentación.
- eQuién es? ¿ Cómo se llama ?-le preguntaron.
.
:-Es un &lt;gallo tapado&gt;-contestó el empresario, encerrándose en una prudente dts·
c rec1ón.
Presentóse el nuevo tenor a los pocos días con la inevitable &lt;Marina&gt;, y lo primero
que hizo al saludar las costas de Levante, fué soltar un gallo.
C~mo ~e ve, &lt;se destapó&gt; en &lt;¡u;,nto se presentó al público, haciendo honor a la
&lt;presp1c~c1a&gt; del empresario.

en las obras de ese género que estamos viendo, basta en
el mismo Colón por la compañía Caralt. Plácfmes mere!:e la compañía del M exicaoo por haber confeguido
estrenar en su teatro el drama a que me vengo refiriendo, donde María Luisa Villegas tiene uo papel admira•
ble al qu,e de seguro le sabrá dar todo el realce nece•
sario.

¿Qué mujer no desea escuchar el suave madrigal como aleteo de canario, que la cante ensueños de oro o
ilusiones angélicas? Por tal motivo "Ana María" ( el tipo de mujer, a mi juicio, más completo, más delicado
que Martínez Sierra creó con su pluma de gran escriTEATRO COLON.
tor) ha de oirlo al fin y al cabo, apesar de losfalsos encantos de la diabólica "Carmelina," hemt&gt;ra que todo
Continúa el público mexicano acudiendo con entulo vende y que tiene especial empeño en que "A~ussiasmo a las obras que pone con estín" no seduzca los oídos de la pomero la compañía Caralt en este
bre niñr,, con las románticas frases
teatro, mezclando los dramas polisiempre nuevas y siempre viejas del
ciacos con los melodramas y con al•
amor, que espera como don primaguoas piezas guigñolescas. Hemos
veral en el solitario jardín de la cavisto la exhumación de "Los Dos
sona campestre.
Pilletes," por cierto muy bien mon·
Y, en estas pocas palabras está
tada la obra, y la verdad nada tene·
compendiado todo el asunto de la
mos que decir sino que mereció las
comedia "Madrigal" que con éxito
muestras de aprobación que obtuvo
se ha estrenado en el Mexicano y
del numeroso público que llenaba
que el público acogió con aplausos.
la sala. También se ha estrenado
El autor de "Canción de Cuna" ha
una obra titulada "Las Tres Másllevado a la escena una novela suya
caras," del repertorio de Sainatti
que se llama "Tu eres la paz" y ha
sin que por esto quiera decir qu¡
escrito un primer acto tan admiraactor tan notable pusiera en escena.
ble de poesía, de interés, de factura,
Ha sido por tanto un verdadero esde ambiente, de belleza, que dudo
treno y de una gran tensión dramá·
que haya nada igual en la comedia
tica. Tres hermanos oponiéndose a
contemporánea española. Después,
los amores de su hermana con un,
ea el segundo, la cosa cambia y lo
muchacho, efecto de viejas rivalida·
vu1gar sustituye a lo elevado, lo prodes entre las familias respectivas,
saico a lo romántico, y hasta el saiacuerdan matar al novio en un bainete deja aparecer su mascaréo de
le de máscaras, y como lo pensaron
risa por entre el palco escénico. Y,
lo ejecutan. En tales condicioneg,
conste que esto no quiere decir que·
llevan el cuerpo inanimado a la ca·
el desenlace no me satisfaga; que
sa del padre, haciéndole creer que
bien merece la jovencita encerravenía ebrio. El viej.:i Jo cree y leg,
da con la vieja tanto tiempo, penda a los amigos más vino, estos brin•
sando en el artista célebr€, en el
dan alegremente y se marchan. El
que anda por Europa, bien lo mereviejo queda a solas con el hijo y le
ce, repito, que curado de sus he·
dice que se retire hasta que pase e~
ridas eo el alma, producidas por el
mareo, pero visto su silencio y su
"frou- frou" de tanta falda dE&gt; muinmovilidad, se acerca, le quita la
jer como escuchó. en las grandes
careta y ve que está muerto. La io·
ciudades, vuelva los ojos al alma
terpretacíón fué buena, distinguiénpurísima de la niña soñadora.
dose Caralt, que encarnó el persa·
Muy bien estuvo María Luisa Vinaje del padre.
llegas en el magnífico personaje de
La ·.obra inglesa "El Vicario de
"Ana María," que al fin y al cabo,
Weyburg" que se estrenó el pasado·
él constituye toda la obra. Supo la
martes habrá tenido todo el éxito
distinguida actriz llegar al alma
que se iijo en Londrfs, pero el
del espectador, obteniendo grandes
asunto es deslabado, interesa poco·
muestras de aprobación Personaje
por adivinarse el desenlace y está
muy bien pensado es el de la abuela
de tal modo arreglado que no se ex·
"Doña. Margarita" con sus viejas
plican varias cosas que allí suceden.
máximas y su manera de mirar la
Además, hay que confesar que ese
vida, tan sosegada y pacífica. La
diablo de cinematógrafo que en to•
Otazo supo, eo varias situaciones,
rlo se mete, ya nos había dado en
dar carácter al personaje. Los de·
preciosa película el mismo asunto,
más, hay que decirlo, oo [son grany hay que confesar que allí oos re·
des aciertos del autor, pero los insultó mejor que en el escenario del
térpretes del Mexicano supieron saColón. Por esta vez creo que oo ha
carles adelante, mereciendo citarse
sido acierto poner semPjante comea Matilde Cires Sánchez, \,fotio y
dia dramática, advirtien~o que la
Barreiro.
interpretación estuvo ba~tante me·
Se prepara el estreno ea este teadiana y lo mismo la "mi~se in esce··
tro de una obra policiaca que segune. ' 1
ramente ha de llamar la atención.
Titúlase "La Huella Roja" y por lo
LUIS DE LARRODER.
sensacional del asunto, un episodio
de Sherlok Holmes y por lo bien
tratado el carácter de los persona·
jes, la auguro completo éxito, tanto
más cuanto que no hablo de memoria, pues he tenido ocasión de leer
el drama, siendo original del distincLA SEMANA LOCA.&gt;
guido periodista Gonzalo Rivera.
ventajosamente conocido en México.
Teatro Mexicano.- Matilde Cins Sánchez
M ·
El diálogo, en hermoso castellano es
En el teatro Athenée de París, se ·
y u110 en la comedia "Madrigal."
correctísimo eo extremo, cosa rara
ha verificado el estreno C:e "La Semana Loca ," comedia en cuatro ac-

EL TEATRO EN PARIS

tos de Abil Hermano. El autor pone la ac·
ción en Venecia. Los protagonistas del enredo son rusos. La acción ae la obra es
muy desigual.
Cuando parece que va a ·acabar en dra·
mase convierte en idilio.
El príncipe Kamensi, casado con una
-compatriota suya llamada Fedosia, la aban&lt;l.ona por creer que sólo ha aceptado 5 !1
mano para conseguir su nombre Y su h·
tulo.
t
Los esposos se encuentran casualmen e
-en Venecia durante la semana loca de
Carnaval.
Fedosia, para atraerse a su m_arido por
medio de los celos, se hace corte1ar por el
francés marqués de Mauviese._
.
Después de varias peripecias forJad~s
-por el autor para mostrar una V:nec1a
convencional de cantos y de en sue?º• r~·sulta que en el tercer acto el matrimonio
parece más distanciado que nunca.
Y, por el contrario, de una 01ao3ra también inexplicable, en el cuarto acto ~e en·
-cuentran el uno en brazos del otro, s10que
ellos mismos, según dicen, se expliquen se·
mejaote situación.
.
Pero .... Fedosia había concedido con

•cano
Dos escenas de cMadrig, ),&gt; obra de M.rtínez Sierra - Teatro Colón.-Escenas de &lt;Los dos Pilletes.&gt;
Teatro Mex1
•-

�hacer en los Estados Unidos igual
película. También obtuvo algunos cañones completamente de
aquella época, y tuvo que dar un
depósito de 600 libras para que
lo dejaran sacar objetos auténticos, y trasladarlos al campo de
operaciones cinematográficas.
Ya estaba conseguido casi lo
principal; faltaba no obstante las
personas, que deberían tomar
parte, y con este motivo contrató
basta 40 actores profesionales y
el gobierno no tuvo inconveniente en que los soldados del Doce
Regimiento de Lanceros tomaran parte en la película para que
las cargas de caballería resultaNapoleón aclamado por sus tropas al dirigirse al campo de Waterloo.
ran todo lo mejor posible.
Refiere igualmente Mr. W esLos fabricantes de películas cinematográficas no ceton que su sorpresa rué grande cuando al ir al campo
san en proporcionar toda clase de novedades al público
de trabajo se encontró con más gente de la que había
que ávido de emociones, acude constantemente a sola- contratado para la comparsería, lo que prueba que en
zarse en esa forma de diversión que tanto gusta a las todas pa~tes hay quien desea ganarse algo. Varios días
muchedumbres.
tardó en hacerse la película habiendo algunos incidenLa Historia con su campo inmenso, les proporciona tes desagradables, cerno cierto soldado que cayó grave•
Napoleón Bonaparte.
grandes elementos para la impresión de las películas,
mente herido por haberlo atropellado once caballos que
pues la gente gusta mucho de ver reproducido en e 1 tenían que pasar un río. Fué conduci:io al hospital don·
lienzo los grandes sucesos, los personajes notables, los de se le ha curado con sumo cuidado.
poco afortunado. N apol(ón , que se batía apercibico
Reyes célebres, los conquistadores famosos, etc., etc.,
Lo demás que podriamos añadir se refiere al éxito de
que ha visto en los relatos, y que ahora admira como si la película de la cual han hablado con elogio todos los entre tanto, con su anteojo, de la llfgada de un cuerpo
de ejército en el horizonte, al rededor de Chapellese dijera de carne y hueso.
periódicos de Londres, y sabemos que tiene pedidos Saint· Lambert, ueyó que era Grcuchy , siecdo Bulkw.
Esto hace que lo mismo en Francia que en Italia, que grandes de las primeras empresas cinematográficas de
en Ioglaterra y en otros países donde la industria cinematográfica raya a gran altura, se eche mano de los sucesos históricos más cnlmin..ntes, con el fin de presentarlos con la mayor propiedad posible en trajes. en
muebles, en armas, en sitios y dicho se está y sobre todo en los personajes, para que la ilusión sea más completa y el éxito, por tanto, no deje que desear.
Ahora acaba de hacerse en Londres una película que
a no dudarlo ha de recorrer el mundo entero. Nos referii;nos a la &lt;Batalla de Waterloo&gt; aprop:5sito de la que
presentamos algunas de las partes, por creerlas notables y dignas de conocerse en tanto llega a México, la
referida película.
Curiosos son los pormenores de la manera como se
ha hecho dicha película, la cual ha sido dirigida por
Mr. Charles Weston. Cuenta dicho señor que lo primero que hizo foé irse al Museo Británico de Londres,
para recoger los libros que allí le aconsejaran, con el
fin de documentarse lo mejor posible sobre el tan cono·
cido suceso histórico. Sabiendo ya los libros que nece·
~itaba los compró, y con la mayor atención, dedicóse a
enterarse del contenido de los mismos, sobre todo en lo
referente a detalles y a la verdadera situación de los
La última carga de la caballería francesa.
combatientes en la memorable batalla.
Después se fué al campo de Irthlingborou para escoger
Europa y de América para reproducir cuanto antes la que con treinta mil soldados formaba la vanguardia deel sitio más apropósito, para fingir i!l suceso. Recogió toBlucher.
dos los uniformes auténticos que pudo, tanto más cuanto
célebre batalla.
Bajo las órdenes de Ney en persona, las divisioneso o o
que sabía que habían llegado a Londres algunos:americaEl suceso histórico con toda la pujanza de su interés de Erlon recomenzaron el ataque y lograron dominar
nos que iban a proveerse de los mismos, con el objeto de
excepcional viene a nuestra alguna de las alas de los ingleses, que pienlen al gene- ·
mente en estos instantes. Bien ral Picton, primer lugarteniente de Welington, en una
sabido es que la batalla de de las acometidas, que fué terrible, con una carnicería.
Waterloo fué la última etapa horrorosa, Los dragones de Ponsonby cargan entoncesde la grandeza napoleónica sobre la infantería francesa victoriosa, sunbrando en ,
y que se libró el 18 de Junio
de 1815.
Después de la batalla de
Ligny (16 de Junio del mismo
año) es decir, dos días antes;
Napoleón que había vencido
a los ptusianos en Blucber,
se encuentra a los ingleses
fuertemente instalados sobre
el camino de Bruselas. Era
el día antes indicado por la
mañana y el Cesar tenía que
retrasar la ofensiva efecto de
las lluvias que habían puesto
los caminos intransitables. A
las once y media, el cuerpo
de Reille a la izquierda, ataca el castillo de Hougoumoot
cerca del camino de Nivelles,
la guardia inglesa resiste valerosamente el ataque y hasta quedan victoriosos. El ataque contra Haie-Sainte fué
Lo más reñido de la batalla.
El Duque de W elington.

coraceros de la guardia repetidas veces sin conseguir las ventajas que se
proponía
Welington deja entonces el camino
de Bruselas, para e vitarse los asaltos.
Bulow invade Plancheoois, ocupado
por Lobau. Napoleón manda a la división Duhesme de la joven guardia, de·
trás de la división :v:Iorand de la vieja
guardia, granaderos y coraceros comba·
ten con el furor de siempre, y recba·
zan a los prusianos. El Emperador hace avanzar el resto de la guardia, que
desciende velozmente por el grp.n cami·
no defendido por la artillería, \ Veling·
ton, hace un último esfuerzo ; reune sus
divisiones con la holandesa, del general Chas;é y las lanza contra los veteranos del Imperio, que arma al brazo
y en un orden completo, impasibles an·
te el peligro, avanzan sin cejar un solo
instante. Pero todo en balde, parece
que el de~tino tenía señalado ese día
para terminar con el poder de Napoleón y después de varios incidentes que
sería prolijo enumerar, las tropas in·
glesas, como avalanchas, derrotaron a
los franceses. Estos. al entrar en batalla, ernn 7 2.0 00, los enemigos 156 . 0 0 0

El combate de Hougournoot; toma de la finca por los ingleses.
ellas el desorden. Ramones, con los -:oraceros y los
lanceros franceses, atacan a los dragones triunfantes en
sus mismas líneas, pero era algo tarde, lo3 prusianos
avanzan; la lucha qu~da limitada delante de Hougomont.
Eran las tre~ de la tade. El cuerpo de Lobau había
tocado las tropas prusianas; para secundarlo, y también
por haber visto ciertl. debilidad en una de las líneas
inglesas, Ney lanza contra el centro de Weliogton los
coraceros del general Miliaud que luchan con denuedo:
pero sin obtener grandes ventajas, lo cual, irritando al
referido Ney, lanzó de nuevo a los lanceros y a los

El naranjo, uno de los arboles que da los frutos más
bonitos, nos viene, como sabemos, de la China.
Algunos creen que los primeros que lo trajeron a Europa hayan sido los Portugueses, otros los Italianos.
De todos modos, el naranjo no fué conocido en Europa h'l.sta fines del siglo XIV y a principios del XV.

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Caídos sobre sus cañones; ingleses muertos en el campo.

Son tres las que deben cultivarse: la virtud, la bondad, la sabiduría.
Tres deben enseñarse: la verdad, la industria, la
conformidad.
Tres s~ deben amar: el valor. la caballerosidad y el
desinterés.
Tres se deben gobernar: el carácter, la lengua y la
conducta.
Tre,-se deben apreciar: la cordialidad, la bondad y
y el buen humor.
Tres se deben defender: el honor, la patria y los
amigos.
Tres se deben admirar: el intelecto, la dignidad y la
gracia
Tres se deben aborrecer: la crueldad, la arrogancia
y la ingratitud.
Tres se deben imitar: el trabajo, la constancia y la
lealtad.

la proyección radiante de dos soles
que al fundirse en tan má5i.;os crisoles,
humedecen tus ojos ne pasión.
Lloras, y ea tus pupilas que se anegan
entre cálidas lágrimas, palpita
El abismo de tus ojos
el sentimiento que en tu pecho grita
huyendo dolorido del sufrir.
Las sutilPs membranas de tus párpados
Para &lt;El Mundo llustrado&gt;.
se mojan y enrojecen en el borde,
y respira tu pecho desacorde
Ojos negroP, que n,iran y perforan,
en violento y penoso palpitar,
de un mirar tao intenso y tan sereno,
Tu boca, que es un nido de placeres.
se enarca convulsiva, y balbucea
que anegaron mi alma en el veneno
de tu dolor la tristP me Jopea,
de una jamás gustada sensación.
armónico gemido de mujer ..... .
Miras serenamente, y el abismo
Miras serenamente, lloras, ríes ... .
de tus pupilas, permanece quieto,
y son tus ojos de andaluza o mora,
11:uardaodo en sus negruras el secreto
abismos de atracción fascinadora
de una vida absorbente, pasional.
donde hay tinieblas, melodía, luz ....
Feliz el que naufrague en sus honduras
No hay cambiantes de luz, no hay inquietudes y presa de su hipnótico misterio,
que el nácar de tus párpados dilate;
muera viviendo en dulce cautiverio
es noche tu pupila y bl,.nco mate
abrazado a tu amor como a una cruz.
el húmedo contorno esferoidal.
JOSE ALBUERNE.
Ríes, y el fruncimiento de tus ojos
simula como un juel[o de diamantes
México, Junio de 191 3.
do la luz se refracta en mil cambiantes,
en gracia a su movib'e oosición.
Y hay eotonc~s. a flor de t!! mirada,

A ERNESTINA

-.

L'l madera del naranjo se usa para muchos objetos;
las hojas son un excelente medicinal y los frutos cons·
tituyen un alimento sanlsimo.
En cuanto a las flores .... ya sabemos toda la poe~ía
que eo~ierran las blancas flores de azahar.

El caballo muerto.

El comba,e de Hougou'tlont -Napoleón expulsado de la ficca.

~

El combate de Hougoumont; el ataque a la finca.

�CRONICA
Resueltamente la moda de los sombreros
pequeños gana terreno a cada momento ectre
las damas.
Ya no podrán los señores criticar nuestros
tocados con el pretexto de que les impedimos
la vista en teatros y cinematógrafos. La pe·
queñez de los sombreritos de última moda, raya a ve•
ces en la exa¡¡eración. He visto alguno que era una diminuta gorrita de paja, muy semejante a un canastillo
de costura. Su adorno estaba constituído por una angosta cinta de rase- brillante, recogida a trechos con
pequeñísimos ramos de nomeolvides. La forma era de
color verde botella; la cinta ostentaba un matiz muy
obscuro, ,~asi tirando al negro; y el contraste entre esos
tonos obscuros y el azul suavísimo de los nomeolvides,
forman un conjunto verdaderamente encantador.
Pero el adorno que más se lleva en los sombreros,
está constituído por "aigrettes" ya sean negros, ya blancos, ya de color.
Hay "aigrettes" que valen mucho; pero hay también
imitaciones muy bien hechas que suplen perfectamente
y que valen cortí'simas sumas.
Ultimamente tuve oportunidad de ver en un palco
del teatro un sombrero de la más rara novedad y ele-

gancia que pueda imaginarse. La forma era de paja
italiana color de espiga de trigo. Una gran pluma rígida, como un pompón, se alzaba por la parte de atras,
rematando en unas delgadas puntas rizadas. El color
de la pluma era del violeta más exquisito.
Una ancha franja de raso color de lila muy suave,
corría al derredor de la copa, y, esto era lo que coos·
tituía la novedad del sombrero: una gran serpiente do·
rada hecha rosca, parecía dormir sobre la paja de la
copa, poniendo en ella la nota relampagueante de aquellos anillos dorados, que terminaban ~n una cabeza
chata muy artística, adornada de dos topacios que eran
los ojos de la hermosa serpiente.
El efecto de este sombrero, por el brillo metálico de
la sierpe, era maravilloso; y el sombrero llamó la ateo·
cióo de la concurrencia, que vió en la dueña de él a
una mujer de exquisito gusto que pone empeño en lu-

La gracia consiste en
permanecer dentro del dominio de la fantasía; pero
hay este año una cantidad
tal de telas bonitas, que
para las que no pueden
satisfacer todos los caprichos, representan un verdadero suplicio; en cambio, las que se permiten
adquirir cuanto dPsean,
tendrán profusión de ca•
saquitas, todas distintas y
a c ual más bonita.
Con los vestidos de telas
que no son transparentes
se hacen estos gabancitos
sin mangas, no sé si porque en realidad son más
cómodos, o por invantar
al~o nuevo ; y si no nuevo,
algo que no se haya usado desde hace cincuenta
años. Digo esto, porque es
muy frecuente oír a esos
grandes creadores de modas, que hacen su fo rtuna
a casta de halagar la vanidad femenina: "Señora,
este modelo es complet~mente inédito ; si usterl lo
adquiere, será la primera
que lleve en París este género de ·•toilette," y la
única, si a~í lo desea. "

haciéndose mayor su influjo en el terreno de
la verdadera y legítima elegancia.
El raso abullonado para cubrir las formas
de los sombreros, está muy de moda actual•
mente. Para este caso, recomiendo a mis lectoras que cubran los torzales del abullonado
con angostos galoncilos de plata dorados, lo
cual da un efecto muy gracioso a las copas.
Las flores :.rtificiales, confeccionadas con
tela,-raso, vuela de seda, pongée, etc,.-son
de una vista muy exquisita para adornar los
sombreros, y se usan mucho. Hay que tener muy buen
gusto para escoger el color de la tela a la hora de confeccionar estas flores. Los colores más elegantes son:
el rosa antiguo, el oro viejo, el salmón, el gris plata, el
verde de Venecia, el violeta apagado, el plomo de humo, el a zul agua .... Hasta los nombres son sugestivos;
ya veréis, lectoras mías, si serán elegantes esos colores
cuando estén hechos flor •. . . ..
Intentad adornar de este modo vuestros sombreros, y
vosotras mismas apreciaréis el efecto, recibiendo en
vuestro honor las miradas complacidas de los que tengan la fortuna de veros pasar por su camino.
Entonces no podréis menos de dar las gracias a vuestra amiga afectísima.
MARGARITA.

o oo
LA ROPA BLANCA

Rica&lt;toilette&gt; de noche.

cir atavíos llenos de novedad.
Con la moda d~ los sombrercs pequeños los dolores de cabeza comienzan
a desterrarse. Aquellos
pesos de las formas am•
plias y estorbosas, producían verdadera incomodidad a las señoras. De ma·
nera que hoy por hoy, no
solamente lo, caballeros
están de plácemes, sino
que también las damas se
regocijan de la innova·
ción. ganando en ella cien·
to por ciento.
La estética es una de las
beneficiadas también, pues
con los grandes sombre·
roi&lt;, la armonía de la pro·
porción resulta casi siem·
pre fracasada. Y ahora no:
las dimensiones reglamen·
tarias de estos nuevos
sombreros, dejan la pro·
porción en lugar conve·
niente, y con esto, la b elleza de las mujeres gana

Oigo decir que la ropa blanca va a adquirir otra vez:.
todos sus derechos.
Es mejor que así sea. Nada más lindo que la ropa
blanca.
Sin embargo, ¿ cómo poner de acuerdo la amplitud de
la ropa interior con la exterior?
Es muy sencillo. Se suprime todo lo que se puede sac«r , para no dejar sino el encaje.
Las camisas son tan finas y ligeras que pasan por un
anillo, y respecto a las enaguas son meras envolturas de
raso para la noche y de entredoses de encaje para las.
toilettes de vestir, a no ser que se supriman por completo.
Las combinaciones e~tán más en boga, es decir, esa .
clase de prendas de vestir que consiste en reunir en
una sola pieza el calzóo y el cubre corset, siendo todo
muy ajustado y lo más estrecho posible, sin volantes ni
cintas
En esto también los entredoses de encaje representan un gran papel, alternando o bien con el bordado o
bien con tiritas estrechas de hilo.
Los entredoses tienen la ventaja de poder adapta rse
a todas las formas, y las costureras proceden del modo •
siguiente:
];'repa ran, ante todo, un patrón, sea de papel grueso ,
o de muselina para patrones, que siente perfectamente
a la señora para quien se destine la combinación.
Después extienden sobre una mesa dicho patrón y ·
preparan su labor deslizando los entredoses unos tras
otros, haciendo un fruncido en un lado o agregando un
extremo en otro, según la forma d el patrón.
Cuando está todo dispuesto se cose finalmente, y este•
aonjunto de entredcses, de bordado y de linón, se adapta tan bien a la forma del cuerpo, como si fuera una te·
la fuerte.
Estas combinaciones, tienen, pues, la doble ventaja de •
ser elegantes y de ocupar poco espacio.
Es fa prenda interior soñada por las toilettes actuales.
E l viso, de no ser de raso flexible, no se hace ya sino
de lencería: todos los visos de color, de "nansout," de
b atista, no son siempre muy elegantes.
El encaje, como orla de viso, ·ha tenido que ser reem· ·
plazado por el bordado.
Un festón los termina a todos y 'esto se debe a la re·
gresión de los tacones altos que se enredan fácilmente ·
en el encaje y exponen a caídas.
Y, además, el falso encaje con 'qu'e se adornan los visos, no produce buen efecto sino cuando es nuevo.
Tan pronto como ha sido lavado se vuelve muy ·
feo.
Así, pues, triunfa hoy el bordado para los bajos de los .
visos.

Los "kimonos" o túnicas japonesas se hac€n ldmbién
de "nansout" fino, bordados a mano, con delicadas gu irnaldas de florecillas, o bie n muy adornado con encaje y ·
cinta.
Las mangas son de forma japonesa. Un lazo de cinta.

Traje de niño para verano.
,cierra este encantador "deshabillé" en el cuello. que
queda más o menos libre y termina siempre en punta
por delante.
Para esta prenda de vestir también el trabajo de los
-entredoses de que os hablaba hace poco, dá buenos resultados.
Estas "matinées" son muy cómodas para ponérselas
encima de la camisa de noche en la ca ma.
Los pañuelos también han renunciado al color.
Solo se ven cuadraditos del todo blancos. Pocos enca·
jes al rededor; sólo un dobladillo sencillo calado o un dentellado festonado.
La inicial minúscula bordada en un ángulo contiene
esas iniciales.
El lujo del pañuelo es_tá en la calidad d:I tejido, que
debe ser de batista de hilo, lo más fino posible.
E l pequeño pañuelito de muñeca que se introduce en
el guante o el h ueco del corpiño escotado basta a mu. chas señoras.
El pañuelo de seda, no se vé sino con el traje "tailleur" y su color debe estar en armonía con el sombrero O uno de los artículos de la "toilette."
Metido en el bolsillito del pecho de la "jaquette," de¡, fuera una puntita y alegra con uoa nota clara la tonalidad generalmente oscura del vestido " tailleur."
Respecto a las camisetas el triunfo es de la lence1 ía
blanca.
Se llevan todo el año, de invierno y verano. Las se·
ñoras friolentas no varían sino su ropa interior; los cubre corsets carecen o no de mangas largas.
En eso estriba la diferencia.
Hasta se puerle agregar para los grandes fríos una
tricota fina de seda imperceptible y esta nota blanca y
fresca en todas las .estaciones, imprime grao elegancia
en la sencillez preconcebida del traje "tailleur."
Pero su conservación es dificultosa, porque la camiseta blanca no soporta ninguna manch! ni arruga.
.
Haciéndola planchat" todas las maoana~ hay la post·
,bilidad de usarla durante tres o cuatro d1as.

000

Sombrero de !arele.

DE PARIS
La manera de vestirse obedece la mayor parte de las
veces más al capricho y al hábito que a la necesidad.
Sólo así se explica que durante el invierno se lleve el
cuello al aire y las mangas cortas, y e11 Agosto una
echarpe guarnecida de piel sobre los hombros.
Durante este año hemos convenido en que no resul•
ta elegante salir a cuerpo. Mientras ha hech o frío, nada tan agradable como envolverse en amplio gabán de
pi~les; algunas veces, sin necesidad de cambiar de tra·
je; pero ahora, aunque estén muy en boga Jo5 a brigos
largos o "troits·quarts," siempre quitan a la "silhouet·
te" su aspecto primaveral, y ese aire cómodo que caracteriza la moda.
El vestido de tres piezas es una de las adquisiciones
más útiles para la prt:sente estación; además, es abordable para las que disponen de un modesto presupuesto, porque a un sólo vestido pueden darle diferentes
aspectos, según lo exijan las circunstancias. El vestido
de tres piezas Pstá sujeto a infinitas variaciones: pueden hacerse la falda y el cuerpo iguales y la casaquita
'1istinta, o la falda y la casaca de la misma tela y la
brusa de otro género, y si se quiere, diferente color.
La unión de telas lisas permite variar un vestido de
mil maneras, siguiendo cada cual su gusto personal.
Conviene evitar todo lo posible la aproximación al estilo de s 1stre; el vestido de tarde es el que servirá de
b¡,.se a este género de "toilette." Vestido flexible y adornado, precioso para una fiesta íntima o un teatro de segundo orden, que, gracias a la casaquita discreta , se
podrá llevar de día. He visto en este gé nero un modelo mooísimo de "taffetas" color de ciruela, con capullos bordados en sedas, menos la parte baja de la falda,
que es de "taffetas" liso, y se vuelve, como si fuese
muy larga, formando un nudo a la altura de las rodi·
llas.
La casaca es preciosa, también lisa y anudada sobre
el pecho, de igual manera que la falda.
Sobre un vestido de crespón de "foulard" de brocha·
do resulta preciosa la casaca Directorio de "sbantuog,"
en el mismo tono del fondo del crespón. Es un modelo fácil de copiar, y la caSdca podrá utilizarse con los
trajes de batista blanca.

Abrigo salida de teatro.
Lo cual significa que pague cuatro veces su valor para que nadie Jo copie, sin perjuicio de enviar otros
iguales a la Argentina e Inglaterra y adonde ~e los pidan. Si la señora insiste en su duda de que aquel mo ·
delo sea completamente original, el modisto trata de
convencerla, diciendo: "La falda es Directorio, estas
mangas no se han vuelto a usar desde 1850, el cuello
es Luis XVI y la faja oriental es exclusivamente mía."

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CONSULTAS
PARA EL ROSTRO.-EMMA: La &lt;leche antefélica&gt;
es muy eficaz para quitar las pecas, pero mejor le recomiendo que vea a un médico espec:ial!sta para l~s
enfermedades de la piel, pues esas manch1tas tienen diversas causas, y por esto el tratamiento de be ser adecuado a cada ca50,
Si no tiene inconveniente en darme su di
recci6n particular, yo
le indicaría con todo
gusto el nombre del
doctor que puede atenderla, eficaz y oportunamente.
En cuanto a su grande y justa pena amorosa, no vacilo al asegurarle que pronto recobrará la libertad de
s u alma, pues la creo
a u•t€.d enérgica y resuelta; sus frases llenas de inteligencia y
de entereza r evelan un
corazón amante, pero
también un carácter
firme que no se doblega por las tempestades
del dolor.
Usted amará y será
amada, como lo merece por sus notables facultades intelectuales
y sensitivas.
¡Ojalá, querida amiga, que este pronóstico
se realice cuanto antes!

no obstante que también sea bueno. Así usted, aunque
tiene la fortuna de verse amada por un hombre de t~·
lento, de excelentes facultades par a _la lucha de la ".1·
da; trabajador, honrado, rico y pródigo, r ecu,.rda, s1~
embar go, la suavidad de carácter, los eleva~os sentI•
mientas de su primer esposo, l' siente una 10cura~Je
tristeza, un profundo desagr ado al compara:. su vida
pasad.. con la presente. Aquel fué su &lt;campanero&gt;, tal

las flores ni entiende el arte; se di~gusta con las exageraciones que usted tiene pa,a sentir; y, en una palabra, están atados u no al otro por una cadena, nunca
por un lazo de ~mor.
Me pregunta usted si será una falta de fidelidad el
cariño que consagra al recuerdo de ese adorado desaparecido, y yo le digo que sí, pues al jurar amor eterno al hombre a quien se acepta por esporn, la mujer
se compromete a entregar le su corazóo,sin
compartirlo con otro,
ya sea vivo o muerto.
Procu re ponderar delante de sí misma las
cualidades de su segundo marido; piense
en que él la quiere como puede y cuanto más
puede; olvide un poco
el pasado y viva en e l
presente, pues de otro
modo poco a poco irá
perdiendo e 1 afecto
que hoy tiene a su esposo, y llegará a sentir
por él uoa repugnaoci'\
que la hará profundameo te desventurada.

BUEN TRATO SOCIAL.-AMANDA: Las
personas de carácter
tímido no están excluí
das, corno usted cree,
de tener un excelente
t rato social, pues los
modales distinguidos
no dependen de la facilidad paro hablar mucho, ni de las sonrisas
amables, ni ·mucho menos de las miradas expresivas. No, señoritl;
UN BONITO OBSElas buenasmanerasson,
QUIO - Luc1A: Cr•o
casi siempre, aelicadas
q ue ningún otro r egalo
y opor tunas, lo cual es
será tan del agrado de
más propio de los casu amiguita, como un
racteres tímidos que de
cojín bordado para colos impetuosos y arre·
locarlo en el sofá de
ba.tados. Las personas
su sala.
de buena socieáad tieDicho cojín puede
nen todo su encanto en
hacerse en moaré cola sencillez, dulzura y
lor de marfil antiguo,
corrección que usan
bordado al est ilo roca·
en sus palabras, accioco, lo cual es muy aprones y ademanes; porp iado tratándose de un
que la educación exsaloncito cuyos muequisita manda reprimir
bles recuerdan la épolos ímpetus de las paca de Luis XV.
siones, para no hacer
Los colores más exun papel r idículo o
quitos deben formar el
desagradable delante
conjunto de ese borda•
de los demás. Así pues,
do: el azul pálido, . el
la cólera, el despecho,
rosa suave, los verdes
la burla y la envidia,
secos, el oro mate y la
jamás se manifiestan
lentejuela, prestan su
en las gentes que ~aben
valioso contingente palas l eyes del trato sora embellecer el concial; y, como usted com·
junto de esas lindas laprende, esta costumb r e
bores ferr.eniles, que
de reprimirse es mu·
parecen haber sido tracho más fácil para un
bajadas por las finísi-.
temperamento tranqui·
mas manos de alguna
lo que para un apasionoble dama de aquenado, de manera que
llos galantes tiempos.
no desista de s u em·
Espero que el citapresa; asista a las reudo obsequio complacef
niones, visitas y fiestas
rá el gusto de su e le· p hl'
os esta curiosa colee cién de fotografías que represen:an a las damas elegantes de París con sus J?erros avode sus :1migas distingante amiga.
urit~~~~ue fueron premiados en la reciente exposición caninapd~ la ciudad Luz. Sus no~bres son como s,g_ue:; guidas· vaya vencien·
Mme. Vorska con su perro Caruso. 2 -Mlle. Mowan con ,gget. 3.-Mlle. Cottanga1t, con Negro y L1sbet .
d I i'
su carác1
COM p AR A C JO N
t:r
y conse·
4.-Mlle. Renée Block, con Carlos y Dadet. 5 -Mme. Baltt~a, co~ Peggy. 6.-Mme. Watham, con Ropor:o VENTAIOSA.
quet. 7.-Mme. Block con Korota1.
guirá lo que desea.
-UNA PREO c UPAD A:
.
como lo dice la palabra: su amigo del alma; desde jóLIBRO SUGESTIVO.-JORGE: Lea usted las prosas
1
Cu~"ncto uoa rnu¡er es feliz en el matrimonio Y tiene_
Gutiérrez Ná¡·era;
d 1f 1.ª venes se amaron y, sobr e todo, se compren d'1eron d e un de nuestro célebre escr1·tor l\'anuel
,
inmensa desgracia de perder.ª su ~sposo, es muy
·
modo absoluto, que es la base más sólida del verdade- si sus versos son exquisitos, sus prosas no lo son meno_s,
nd
cil que encuentre la misma dicha en sus t:segu as ~?P"
ro cariño. Su nuevo marido 00 p iensa sino en los ne- y acaso tienen mayor personalidad que aquellos. Sm
cías, pues aún cuando dice un anugu? r frá?, que ~o- gocios, en la política, en la vida prác~i~a; detesta )os duda quedará usted complacido con la lectura que hoy
da comparación es odiosa," no es posible de¡ar ?e a·
libr os sentimtntales, no gmta de la mu~1ca, 00 admira me tomo la libertad de iodicarle.- MARGARITA.
cerla, si el nuevo marido es tan diferente dt l primero,

::s:~=~oe

•1•
1
1•
••

----•

~....... ...________

•

,

Aun los organismos más resistentes y mejor constituídos sufren serios trastosnos en estos días de
inconstante temperatura.
Estamos en la temporada de mil enfermedades, si no graves, sí molestas y no excentas de peligro, si no se acude

.••
••
•I
1
•1
•

oportunamente á prevenirlas ó curarlas, es decir, á atajarlas an &amp;u acción daíiina ó destructora. Ocurre que, bien por
efecto del sol á ratos parece que penetra en ~l cerebro por la fuerza de los rayos que queman, bien por la humedad de
que se impregna súbitamente el ambiente y por el esta,do lodoso del piso, son pocas las familias en que alguno de sus
miembros, ancianos, adultos ó jóvenes, no se encuentra atacado de catarro, de dolores neurálgicos ó reumáticos, de cólicos
alarmantes.
Pero acontece que, no obstante lo que lamentamos la más mínima alteración en nuest11a salud, nos cuidamos relati va,mente ,poco de conservarla, viviendo, mientras no nos asalta una dolencia, en la más absoluta tranquilidad y el más risueño de los optimismos.
Todas las personas precavidas tienen siempre á mano

l1lll

preventivo que entone y equüibre el organismo al pri-

mer síntoma de malestar, y en toda muestra República el popular y benéfico re constituyente conocido con el nombre de
1

1

VINO DE SAN GERMAN
nunca falta en infinidad de hogares que, por propia ex'Periencia, saben los maravillosos efect os que produce, así en la
curación radical de multitud de enfermedades, como en oponer resistencia á las que constantem ente nos amenazan.
ACEPTEN USTEDES ESTE BUEN CONSEJO : En todas las buenas droguerías y boticas s e halla de venta el

••
•••
•••
•••
•••
••

antiguo y acreditado tónico fortificante VINO DE SAN GERMAN. Usenlo en las dosis que se indican. en loi; frascos y experirnentarán la inefable alegría de Yer alejado -el ,peligro en momento que se crean presas de cualquier dolencia.
EL VINO DE SAN GERMAN ha dado resultados sorprendentes á los enfermes de la sangre, á los tuberculosos,

r emnfticos, anémico,s, neurasténicos Y, em general, á cuantos padecen de achaques nerviosos.
Para las señoras, durante el período de lactancia, es un fortaleci ente incomparable.
1

•

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•••
•••

.:•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••.:
'

�EL MUNDO ILUSTRADO

feliz, el otro había venido a suavizar-au· abajo, en el refugio de los soportales, ex· Una vez hablando con él, quise hacerle
mentándolas, triste paradoja-las aspere· pectaban:
varias preguntas, Y con amabilidad exquizas del infortunio, y por él sentía el desdi· -jB ajal ¡A prisal- le vocearon; pero el ta satisfizo mis deseos.
Una tremenda mayoría de los chado obrero el remordimiento feroz de loco, en el colmo del empeño, haciendo Una de mis preguntas fué: qué concepmales en este mundo proviene de haberle traído al mundo, a ser víctima de cuestión de honor la empresa, pugnaba to le merecían los hombres, y la respuesta
mera negligencia. Las peores en- Ja miseria, de los afanes, de las maquina· por vencer. la torced~ra del ~c:ro, mur· se limitó a una sonrisa irónica y a un gesde los explotadores.
murando rncoheren~1as mald1c1ente~, .Y to de ~esdén,
.
.
fermedades que sufrimos, aque- rias;
Su aproximación al lecho produjo un c~ando con un empu¡e supremo se sm_hó Le mterrog~é sobre s1 era feliz, y me
llas que acarrean la muerte, pene- movimiento de la madre, que no se desper· triunfante, rasgó el espacio el estampido repuso tranquilamente, que desde que hatran en nosotros sin que lo advir- tó, y una exclamación del niño, que no po· incendiado del rayo que precipitó el cuer· bía tenido la ~evelación de . su modo de
tamos. U na herida que sangra ó día dormir, hambriento, sediento, llorando po del obrero, destrozáod.:,lo, contra el ser Y d: la soc1_eda_d en que v1v~a, hubo de
hablar porque se lastimaba la reseca suelo. . . . . .
renunciar a la 1lus1ón de la felicidad, sin
un repentino dolor agudo nos al
garganta:
cometer después el error de volver a ape0
0
0
hacen correr en busca de un alivio
-"!Pao, papá!"
.
. .
.
.
. tecerla.
.
_
inmediato. Pero la pesadez de
Enloquecido por aquel grito, smhendo A la puerta de! m1se~able !u?uno el ni· Y tu".o un ademá~ de srncendad, que
en
sí
mismo
la
tortura
del
hambre,
y
mas·
ño
lloraba
a
lágrima
viva
p1d1endo
a
su
me
obligó
a
la
emoción:
Sólo
una
vez, me
cabeza, pérdida del apetito, tristecullando con ira doliente un ·'¡hijo mío!" madre de comer, y la desdichada, escru· dijo, he sentido sin embargo el peso de la
za y depresión sin causa especial, se
abalanzó a la calle desesperado y sollo· tando la extensión de la calleja fangosa, le desdicha; puse los ojos ea una mujer que
¿por qué nos hemos de preocupar zante.
repetía, poniendo en su voz toda la dul· era un encanto por lo que se destacaba de
por nada de eso? Seguramente
zura del cielo:
la vulgaridad a que yo vivía ya habituado;
o O O
-Espérate, santo mío, ahora viene pa'pá la amé, la pretendí, llegué a forjarme la
que se disiparán esas cosas, y uno
Ea los muelles no hubo una carretilla con pan !.. : .
quimera de que había encontrado una
se encontrará bien otra vez. No para
él; ayudó a descargar el equipaje de
mujer capaz de comprenderme y digna de
encontrando oposición y com- un viajero y le pagaron con una copa de
participar en mis rebeldías.
prendido sólo á medias, el des- aguardiente; en el mercado no le hicieron
ISMAEL CLARK.
Al principio ella se mostraba así. Más
tarde, se recobró al medio, y pensó: &lt;como
arreglo se propaga hasta que la limosna de unas viandas pasadas; pidió
su hijo" a una "piadosa" que, rosa·
piensa todo el mundo&gt;: no me quiso porllega á convertirse en una afec- "para
rio en mano, rumiaba exorcismos contra
que se me llegó a tachar de iconoclasta y
cin local orgánica, difícil de los peligros de tranvías, coches y malhe·
se me señalaba despectivamente como a
curar; en enfermedades mante- chores, dirigiéndose a la iglesia, y le con·
un hombre que siempre decía la verdad,
cosa desde luego muy reprobable y que
nidas por alguna condición ex- testó con sobresalto rencoroso:
-iTrabajel......
obst..culizaba la subsistencia
tenuante del sistema nervioso, ó
Un camarada de jornales le llamó "va· ¿Véis aquel hombre de encorvadas es·
Aquella mujer, amigo, que pudo haber
en alguna forma de debilidad que go;"
un mercader le increpó que no "ro- paldas y rostro altivo, que transita apac:· sido mi estímulo para realizar alguna
poco á poco consume la vida.
baba el dinero para dárselo a cualquiera." blemente por el arroyo, bajo una lluvia obra de provecho, pensó como los homEso puede evitarse usando la Ya casi presa de la locura se_echó a andar pertinaz y fina, sin que le inmute la torva bres y me convirtió en el escéptico y en
acaso, apresuradamente, srn buscar na· faz del cielo, y que parece no percatarse el desencantado que soy ahora. Ah ! si ella
PREPARACION de WAMPOLE al
da. Ahora la envidia empezaba a aguijar· del mal tiempo?
· hubiera sido de otra manera; si hubiera
la cual, al fortalecer, limpia se- le, vió pasar en un landó de forro -verde ¿No Je conocéis?-Lo supongo. lilo hay que afrontar la vida al lddo mío .... Pero
gura y rápidamente la sangre de tres niños inocentes, que parecían tres flo- un sólo motivo para que sea un tipo de los a qué hablar de cosas desprovistas de tores en un gran cáliz, pensó en el suyo allá llamados populares; no es ni borracho, ni da poesía y de toda belleza ?... . -Y al
su peso mortal, estimula el ape- abajo,
escuálido, y siguió el carruaje con tim'ldor, ni político, ni millonario; no es decir esto, su rostro se erguía y su corazón
tito, pone el aparato digestivo en la vista, ansioso en lo más recóndito de su ningún miserable.
palpitaba visiblemente, mientras que sus
plena acción, y pronto renueva' alma de verlo volcar, y estrellarse aquellas Y sin embargo, ese hombre es un héroe. ojos fatigados clavábanse obstinados, en
No hay que sooreir maliciosamente.
un pretérito infeliz y doloroso ... ,
todas las cosas. Pero no hay que lindas cabecitas contra el empedrado.
El sol ascendía, lo iluminaba todo. Los Estad seguros de que no miento; conoz- Ahora me preguntáis por el heroísmo
descuidarse á uno mismo por mús tenderos
sus puertas, limpiaban sus co al personaje y relataría detalladamente de mi héroe .. . . Pero me parece pequeño
tiempo, no hay que confiar en la muestras abrían
de latón, o sacudían con _sendos lo que puede llamars~. casi con propiedad, el de no haberse suicidado, para lanzar
suerte. Este eficaz r emedio es bastonazos las alfombras de sus dmteles, &lt;su vida y milagros&gt;.
con ese gesto de liberación su apóstrofe
No haré semejante cosa, por supuesto. soberbio a una humanidad tan déspota y
tan sabroso como la miel y con- levantando torbellinos de polvo.
Los caoiones y los carrn:natos, con sus Me bastará con citar a grandes rasgos las mezquina 1..... .
tiene una solución de un exruedas, las vacadas con su do~le principales características de ese hombre, l Qué hubiera rectificado en su prove·
tracto que se obtiene de Hígados gruesas
uña. los oficinistas con sus pasos en prisa, extraordinario entre los hombres, y espe· cho ? Ah! cómo se ve que no le compren·
Puros de Bacalao, combinados herían el pavimento, ejecutando como el cialmente en la sociedad donde vivimos. déisl Cómo ignoráis el goce verdadero de
con Jarabe de Hipofosfitos Com- preludio de la brega ruidosa del día trafi· Figúrense ustedes que ha sido siempre la vida, el placer de sentirse a sí mismo,
&lt;un ser de convicciones&gt;, un amigo de la grande y libre de la "moral" comú n ?
puesto, y Extractos de Malta y cante.
Todo se agitaba, y aquel hombre, ajeno Verdad, un amante de la Libertad, un de·
Cerezo Silvestre. El Dr. J. Valer.- a la
balumba en torno, porque algo más fensor de la Honradez, un rebelde ante
RECTOR LE TESSIER.
zuela, Miembro de las Facultaden augustamente ensordecedor llevaba en su la Tiranía del dinero, un detractor coos· - - - - - - ~ ~ - - - - - - - - de México y París, dice : " L P, ánima: jel hogar sin pan! vagaba a la ven• tante de los necios, de los egoístas, de los
UD
Preparación de Wampole tiene In tura, sin creer en nada, sin esperar en na- que abusan del menesteroso, de 1-.is que
ventaja de ser tan inocente corno die, rebosando envidia,cólera, orgullo.,,• usurpan el poder, de los usureros, de los
quería pedir.
.
libelistas, de los hipócritas, y en una pala·
los nii'ios, para quienes está dest i- noAnduvo
calles y calles, a veces riendo, bra: de cuantos en una forma o en otra
nad.a, los que la aceptan con bue- con extrañeza de los transeuntes, a veces escarnecen la Ley de Equidad, que debie·
na voluntad." No puede fallar húmedos los ojos ...... y siempre bla9fe- ra regir los destinos humanos.
Ya sé lo que me váis a decir: que ese
Todos saben Que la opulencia de las fory obra desde la primera dosis. El mando.
Al revolver un pasaje, que conducía.a señor es un loco; un loco, víctima desu lo·
mas del pecho es muy apreciada de los
desengaño es imposible. De ven- una plaza, vió un grupo que miraba hacia cura, un lunático derrotado por causa de orientales
y que sus mujeres entienden
mara vlllosamente el arte de adau1r1r esta
ta en las Droguerías y Boticas. la torre de una iglesia. Acercóse, inquirió su propio desequilibrio.
robustez, oue no siempre la da la Natuy supo que se trataba de enderezar la va· Veo que además no encontráis gloria alraleza.
- - - - - - - - - - - - - - - - - ra del pararrayo, doblada por la tormenta guna en su carácter.
Fuera del Oriente, un hermoso tierho es
gualmente considerado en todas partes
del día anterior, y que nadie se atrevía: Pero es que vosotros lo habéis visto pacual
la expresión más perfecta de la bejestaba tan alta! Pensó en ofrecerse, pero sar inadvertido, humilde, casi tosco; no Jo
lleza femenina; además, es el signo atiroel instinto de conservación le dió una sa- habéis visto como yo, perseguido, calumxlmadamente cierto de una salud floreciente. Para adaulrlr este desarrollo que
- - cudida y sonrió como un imbécil. M'.1-s en niado, echar atrás la cabeza inteligente y
hace tan elegante y tan seductora á la
d
d
d aquel momento velóse el sol, y, Inste Y noble llena de sagrados orgullos, y con
mujer. no hay nada más eficaz ni mejor
Al despertarsedBlas, m~y , e
rugaá a, sombrío recordó la tos incesante de su sereno continente, insultar a toda una hor·
para la salud que las PILULES ÜRIEN·
TA.LES,
frotóse
pár(a os co:1 is in icesce~
mujer,¡~ hornilla fría .... "¡pan, papá!" ... da de caballeros de industria hábilmente
g ulo, ahs se e enmaraoa O crespo ª ~ 0 iAy no pudo más, vencido por el sufri- disfrazados, al uso corriente, de caballeEstas píldoras tienen, en
coo los dedos d~ ambas_ i:ianos se~~rahas mie~to estalló en lágrimas y en injurias, y ros intachables; no lo habéis visto luchar
erecto, la virtud de desarro·
llar y de reconstituir los tiea. maneta de peine Y m1 ~om~uogibf ha· apostrofando a la muchedumbre, sin saber como yo, sin fé en el triunfo cuando se ha
chos, de fortalecer los tell·
c1« el extremo opuest0 e ª miser~ \ a· ¡0 que decía, se abrió paso gritando:
tratado de la honorabilidad o el valor de
dos, de borrar los re11eves
hitación, donde, ftma nd ?. ~n c~a r~ ~~- - iCobardes, tenéis miedo! Yo voy a su- los demás, pero seguro de que hacíd reshuesosos de los :taom bros y
de dar á todo el t:usto una
!imero, so_bre un esve~c?~· 0 ca ref ed 1· bir. ¿Dónde está el señor Cura ? ¿Cuánto plaadecer inconcusas verdades.
10
graciosa gordura
Jeras, yac1a la esposa
e ice, _pro un a· dan?
Ah! señores. Yo he sentido vergü enza
Convienen á la joven
mente aletargada más que dormida, con el
. .
.
•
d'
,
roo nido a ónico de la tisis, mal escondida A poco ~repaba:, con la ag1h_dad de un por mis seme3aotes, un. 1a en que v1 a e~e
aue SA desarrolla a.~f como
á la mujer aueno ha.
la fl;.cura ;a ·o la mugrienta sábana y mar- felino, el 10coascieote, como s1 fuese un ~ombre en su casa, hac1en_do lo que dec1a
tenido nunca 6 oue ha
1 t
d
tr chos amortajado mensajero de la cólera humana que aseen· el que era 3:lmorzar, y disertando sobre
perdido la. hermosura del
ca asl en s_u ros ro, ªt dae 'a neg ra y vºigo· día para protestar de la injusticia divina, algunas &lt;ridiculeces&gt;, tales como el Amúr
pecho. Obran esti1
vi
1 c an"da.,
d Ia v·1rt ud , Ja H
P or a recia me
mulando la natural ena
d oa mano
odiosamente murmurando para sí:
a1 pr6º'
JIIDO, a
. onleza, y esto sin viorosa, las h ne l as e es
.
,
él
radez, el Respeto social, y otras &lt;vac1eda' lencla: de ahí su RC·
abofeteadora ·· ¡el hambre! y,· encima
d es&gt; en e 1 concept o d e Ia Mora1 corneo
• te.
d f de la -Cuatro duros .. . . para ti, nen •
clón benéfica sobre
pobre mujer, como _1;1na cami~a e ~erza
Las nubes habías hecho un ~ondo oscu·
He sentido que mi rostro palidecía, al
la salud y también
para el tór~x, el b110, angelito. rubio de ro compacto, y~¡ escalar la cupula_ aquel escuchar de sus labios las injusticias de
a estab1l1dad del resultado tiroducldo, el
tres ~ños, t~rando del pecho ahi_Jado, seco, arisco desconocido se destacó a la vista de que había sido víctima cada vez que con
cual se mantiene después ¡¡errectamente,
elástico,. ruin, en es~ prolongam,e~to de la los curiosos como un rar~. cometa d_e la sinceridad hiciera alguna manifestación
Las p lLIJLES ÜRIEN!FALES tienen, por lo
lactancia de las muieres pobres e ignoran· desventura en la noche trag1ca del cielo. de su temperamento altruísta y desiotedemás, una. nombradia muy antigua y un!·
versal. (Marca depositada según la ley).
tes, esforzándose en vano para extraer unó.
Comenzó a llover a grandes gotas, red
Tratamiento de dos meses aproximada.gota del precioso jugo, porque la glá~dula cias, que pegaban en la faz Y en las ma res; a~í Jo habéis visto inmutable y sonmente, fácil de seguir.
·¡
d
·n
tener
de
donde
destilarlo
,
esqui _ma a, si
' nos.
riente, pasar ignorado ante nosotros, que
Precio: El !rasco con noticia ex¡¡llcatl·
va, 6-35 trancos.
se resistía al reclamo.···
. .
Blas hacía esfuerzos titánicos por ende- seguramente Jo despreciáis coa ese prin1
1
1
6
Dlr1a-1rse al señor D. J. Ra.tlé, rarmacéu,
Levantóse el hombre, ca z se a a
rezar la barra, y las gotas de su sudor se cipio antropofágico que hay en el fondo
tlco de tirlmera clase, 5, Passa.ge Verdeau
gata, se abotonó la blusaélr e¡casquet d ª mezclaban con las de agua.
de todo egoísmo ante la humillación de
(Faubourg Montmartre) París.
gorra Y f~é ª¡ besar aqu doos froesscsaeryesher: Un relámpago deslumbrador, y luego que le hace víctima la altivez legítima de
su corazon: a una,
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En México: J. La.badle, Sucrs.
, entcuan
mosa. se 1e h ab1a
rega do , enamorada y otro más intenso• amedrentaron a os que os que no 1eoen por qu a1ar os o¡os.

NEOLIOENCIA FATAL,

El He' ro e

Para obtener

hermoso Pecho

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EL PARARRAYO
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Edmeé</name>
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        <name>El timo fotográfico</name>
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        <name>Enrique Labrada</name>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

Los Nervios de las
Mujeres Sobrexitados
"¡ Estoy tan nerviosa ! " "Me sient&amp;
tan infeliz ! " " ¡ Tal parece que fuera á
\'olar ! " Que famili~res ~º!1 estas e~p:esiones. Las cosas mas triviales fast1d1an
y causan mal humor. No pued_e U d. dormir,
le es imposible levantar obJetos de peso
moderado y sufre desvanecimientos.
Aquella sensación de peso hacia abajo
contribuye á que se sienta Ud. más
desdichada.
Tiene Ud. dolores en lP. espalda y
más abajo en el costado, dolores en la
parte alta de la cabeza y luego en el
cerebro.
Todo esto significa que existe un
serio mal uterino.
La f elicidaddesaparecerá para sie~pre de su vida si Ud. no toma las medidas necesarias. Procure al acto

El Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham
Sancti Spiritus, Cuba. - "Sufría de una debilidad nerviosa tan extr.ema
que pensé era una víctima de neurastenia. Nada me causaba placer.
Varios médicos intentaron curarme, pero sus medicinas no me aliviaban y
decidí tomar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham. Después
de tomar sola una botella me sentí tan mejorada que ahora me es muy
grato dar á Ud. mis sinceras gracias. Mi agradecimiento será eterno.
Puede Ud. publicar mi testimonio para bien de otras mujeres que sufren.''
ELOISA CAMPANIONI DE SALCEDO, Calle Bayamo No. 36, Sancti Spiritus,
Cuba.
Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea
un consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E.
Pinkham Medicine Co., Lynn, Mass., E. U. de A. Su carta
será abieria, leida y contestada por una seiíora y considerada

estrictamente confidencial.

Calendario de la Semana LA PER.U1'A

ME
SALVÓ LA VIDA.

LUNKS 28

Santos Nazario y Ceho omos, Víctor
Papa Mártires e Iocceocio I Pa.pa Coofe· ·
sor -Hoy y mañana 1ito semidoble.
MARTES 29.

Santa Marta Virgen, Santos Félix 11 Pa
¡:a, Simplicio, FauHioo y Beatriz Mártires
y Próspero Obispo Confesor.
MIÉRCE&gt;LES 30
Santos Abdón, St nén, Ju lita Mártires y
Urso Olispo Coofernr.
JUEVES 31

Con placer y satisfacción declaro, que
S an lgnóCio de Loyola Confesor y fuo- la PERUNAmesalvólavida. Despué&amp;
dador de la Compañia óe Jesús -Función de ha.her padecido de los bronqnios y de
e indulgencia plenaria eo Sao Francisco. resfríos que ningún remedio podía
aliviar, me dispuse á probar la PERUNA
AGOSTO
y sien to no haberme resuelto antes. Con
cinco frascos de Peruna recuperé la
s:ilud de que hoy gozo. Leonarda
Barrera, Las Placetas, Mexico.
San Pedro Advíncula o sea la prisión de
San Pedro. Los Santos Mártires Macabeos.
Santas Fe, Esperanza y Caridad Vírgenes
Már!ires. Comienza el quincenario de las
Gradas en varias iglesias Vísperas en el
Santuario de los Angeles.
SÁBADO

LOS'MEDICOS INGLESES

Tenemos el g-u~to de presentar a los lectores de ºEl
Mundo Ilustrado" una fotoR"rnfía de
LA UNICA SILLA ELECTRICA EN MEXJCO

2

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ

Nuestra Señora dé los Angeles Sao A
de la cua F. Wolft y Son. recuerda la fragan•
fonso María de Ligorio, Obispo Coofesr r.
cla suave de las rosas de Persla.
Doctor de la Iglesia y fuodador de la Con
gregación del Santísimo Redentor, Saotu
Esteban Papa, Rutilio Mártires y la Beat.
Juana de Aza, madre de Santo DomiogcFuoción titular e indulgencia de Porciún
cula en el Santuario de los Angeles, qut
también se gana desde las primeras víspe·
ras en la Basílica de Guadalupe, Sao Diego, San Fernanéo, San Co~me, Santa Cla•
ra, Corpns Christi y la Encarnación.
DOll!INGO 3.

--

- -

. . o ~ o-S

La Invencióo o el hallazgo del cuerpo ~ 'Vo - ~ • • c:.&gt;C!!J.:. . . ::.,, .... -;;•
de San füteban Proto·mártir Santas Ciria ~~'-e- c..-e,~ . . ~~é&gt;.::..C-'~
Virgen Y Lidia Tintorera.-Oficio Y misa Esta silla, cuyos únicos y exclusivos propietarios
de la Domínica: rito semidoble y ornameo- son el Instituto Médico Británico, constituye una cu•
ración positiva de todos los casos curables de Reumato verde: se conmt: mora la Inveorión de tlsmo. Parállsis, Neurastenia, Agotamiento Cerebral.
San Esteban.-Vísperas eo Santo Domin- Debilidad Nerviosa. Enfermedades_ ~e la Próstata. Es-

-•º·C',

permatorrea, 1mpotenc1a y Estenhdad en cualquier

go.

sexo.

Garantizamos una curación en cada ca.so, y daremos

$500.00 oro a cualquier enfermo cuyo caso hayamos

ººº
•

El Almanaque Ilustrado Hispano Arre·
ricano, que edita la casa Maucci de Bar·
celona, en la tdición para 1913, consta de
316 páginas, y publica interesaetes produc:ion':s de palpitante actualidad, como
la historia del Canal de Panamá; el descubrimiento del Polo Sur· el mal de los
aviadores etc. etc
'
'

Agencia de Inhumaciones

EUSE-BIO GAYOSSO

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INSTITUTO MEDICO BRITANJCO
,a. de López s.
México, D. F.
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un peso. Enviaremos un _libro a la dirección que se

nos dé, enteramente grahs.

~1~-~~ª:!m.~::. ~~~~:a 11

1

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos re.~ultados, y por eso es que se ha hecho- la pre•
rerida del público. Basta usarla una- vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurfsimos en

I

MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

•

ac~tado y dejado de sanar.
Toda correspondencia y consultas son consideradas
sagradamente confidenciales.

QltANOB, TUIII0Rl!.8. A&amp;.II0ltlfANAS. Hl!.lflOAB, ,.USTULA■, &amp;.LAQAa.
U&amp;.0l!RAB. QUl!.IIIIDUltAS. ,.ISTULAS, l!lfUPOI0Nl!.8, ETQ., ETO,
DIE VIENTA lf!N TODAS &amp;.118 DlfOQUl!lflAS '/ ■0TIOA■•

1
1

A '.25 CENTAVOS LA CAJA,

Pt.ra loe lugares donde no ,e eno1tfllltre, ■e deep&amp;Ohatranoo de pone, 1111Yta111I0
oon el pedido en aelloe de oorreo 1().80 Off. por oacla oaJa y por clocflll&amp; PS2.al Depo1ltarlo aenenl,
IIA,.Al!I. •• 0lfTIEQII, 15" OIILL.I!. Off! IIIIN#IIQUI!. N9 •••

TELEFONOS: ERICSSON, 836.

ª"·

MEXICANA, 1006.

A~AlfTA0O 4fJ41,

1

....

•u,oo. o. "•

1.;

1

�BlBLIOTFCA. UNlVERSIT, ARl.6.
•·p., FOI\JC:.O REYt.S

EL MUNDO ILUSTRADO

COVARRUBIAS

El :i.via.dor Roland G itros, ha batido el
record mnndial de altura en Houlgate, en
donde se elevó a 5,000 metros en un monoplano del tipo Bleri.ot.

UNA DIFERENCIA VITAL.

Cuando se ven cogidos por un
fuerte temporal en el mar, los pescadores de Noruega usan á menudo aceite de hígado de bacalao
para disminuir la fuerza de las
olas. El aceite en su estado natural, se adapta perfectamente á
tal propósito. l'ero cuando Eít'
viene á pensar en él como un remedio para la tísis y otras dolencias
debilitantes, el caso es complets.mente diferente. Cualquier alimento feculoso, tal como el arroz,
engorda más que ningún aceite,
pero tod.os los alimentos fecnlosoo
son en extremo indigestos, y ew
mismo oc1~re al aceite natural dr.híga;,,&lt; J.e bacalao ; y una buen.·
i:,,,,es lo que más necesita/
.vd invá1idos.
Por otra parte é·
aceite de hígado dE, bacalao con,
tiene principies medicinales
alta categ·oría, pero p::;::s. q uo sean
útiles al enfermo, deben extraerse
previamente de las abominables
grasas y mezclarse científicamento
con otras sustancias de igud
valor curativo y nutritivo. Esto
es lo que ha realizado con éxito lo

000

Harano Miga Yoahi-Hito, el naevo em·
perador del Jdpóo, nació el 3 r de Agosto
de 1879 Fué edacado por profesores ingleses. S6lo uoa vez h1. salido de su país,
en viaje a Corea. Casó en 1 900 y tiene tres
hijos con la princesa Setuko.

Registrado como articulo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.- lmpreso en papel de las Fábricas de San ~afael

Año XX.-Tomo 11.

ººº

México, Julio 27 de 1913.

Número 4.

I

L1 &lt;VideL de Rubéo Da.río&gt;, escrita por

él mismo, se llama el libro que el célebre
Rubén está escribiendo por encargo de la
empresa de c:Caras y Caretas&gt;, de Buenos
Aires.

.wn

000

ª"

El aviador Briodejone des Moulioais en
su m'looplaoo al prepararse para empreoder h segunda etapa de Berlín-Varsovia.
Un eatupendo "raid" aereo de París
a Varsovia.

Cada vez es mayor la o•adía de losaviadores, a pesar de las continuas desgracias
que estamos viendo casi todos los días. El
viaje de París a Varsovia que acaba de
ejecutar en su moooplaoo el aviador Briodejooe des Moulioais confirma nuestro
aserto habiendo recorrido r,36o metros,
con solamente dos escalas Partió de Villacouelay a las cuatro de la madrugada
y 11egó a las 6 45 a Wanoe (Westfalia); est.uvo_ allí el tiempo de revisar el motor, y
partió a las S 55 Dos horas más tarde lleg'" a Berlío causando su aparición una
profunda sorpresa. Un pequeño descanso
se tomó el aviador, y emprendió su vuelo
a las dos di, la tarde. aterrizando en Varsovia al anochecer siendo recibido por las
autoridades y por multitud de personas que
lo felicitaron con entusiasmo.

PREPARAC!ON de WAMPOLE
la cual es tan sa°!)rosa como l:

miel y contiene una solucióa ,:_r
extracto que se ohtiene ~')
Híga&lt;l.os Puros de Bacab:&gt;, con\
biD.:1dos con J :w:.be de Hipofonfr
tos Compuesto, Exttactos de :Ma~
ta. y Cerezo Silvestre. En est :i
unión científica de ingredientes,
tenemos la sustancia mejor para.
dar carnes, para dar vida; y
cuenLa con una serie de éxitos en
los casos de Tísis, Pérdida de Carnes y Fuerzas y las Enfermedade3
de la ·Sangre. El Dr. J. R. do
Arellano, Director en la E scueb
N acioual de Ciegos de México,
dico: "La Preparación de Wampole proporciona un gran servicio
terapéutico en las afecciones de las
vías respiratorias, ·obteniéndose
resultados sorprendentes en los
estados linfáticos con tendencia~
á escrvfulismo." Eficaz desde t
primera dosis. En las Boticas;in

,
El general José de San Marttn, en _su
testamento, dejó el ~' ble ~oo el cual hizo
la guerra de Iorlep•ocl~ocia de Snr Ame
rica. al célebre tirano Juan Manuel Rosas.

La última obra teatral de
Maeterlinck

Eo~el teatro Chatelet d, París se ha estrenado con grao éxito el d rama del conocido literato Mr. M rnricio M~eterliock,
haciendo el priocipal papel O sea el de la
protaguoista. la esposa del autor, lo que

h ,blan de ese mundo algo- fantástico y
triste, y si conocemos las vivas descripciones de Piérre Loti, no igooramos el deseo
ardiente que desde algunos años embarga
aquellas mujeres quienes en su nueva y
más amplia educación han podido entreveer una existencia muy distinta de la
que ellas 1levan detrás de las altas murallas y en el &lt;harem&gt;.
Ahou con el nuevo cambio político las
mujdres han visto acercarse la hora de su
próximo despertar a una nueva existencia
sucede sit!mpre en las obras de este insig- más digna.
ne poeta.
En esta labor se señala una mujer exLa prensa de París está llena de elogios cepcional, que desde hace ya tiempo vieacerca de este drama. sacro y de la mane- ne dedicándose a ~na contíoua prop~ganra como se ha pue~to en es_c eo~, por lo da para la educ~c1óo de sus compa_neras
que toca a la propiedad y la riqueza de turcas, _conv~nc1da de que la educación es
los traj_es y decor~c1ones.
.
el me~10 _me¡or de asegurar sus derechos
L1. oora se hab13; ouesto ya en N1za y Y so d1go1dad.
.
_
trata de la convers16n de la célebre peca- Esa mujer se llama ,Eltdeh Sahh, gradara de Galilea. Todos los artistas han ri- duada en el colegio americano para señovalizado en la perfección de su trabajo, rit;is de Constantinopla. Bor su labor y
dando motivo por todo esto a que el éxito su inteligencia ha logrado grande prospeh ,ya sido unánime y caluroso.
ridad. Ella es la directora y el alma del
movimiento que se está realizando en Tur000
quía para la dignificación de la mujer,
hasta hace poco sujeta a la más abyecta
condición, esclava. dentro y fuera del hogar.
El movimiento femenista en Turquía es
una verdadera necesidad.
También las mujeres turcas, al amparo
Pero ~llí no se trata del feminismo qoe
del nuevo régimen político, procuran trans- exige el voto para la mujer, ese feminismo
formar el _medio social, ~us~ando para su que se explica con gritos de protesta y
sexo más liberta&lt;\ más d1go1dad, más res• que muchas veces yerra el camino, no.
peto.
El nuevo feminismo turco es justo, y piDesd&lt;.i el fondo del harem, d?nde ha_p3;• de ta dignificación de esposa y de madre,
sado tantos días en una horrible oc1os1- el reconocimiento de ser sensible y radad, sic más altas miras, sin el consuelo ciooal igual al hombre, digna por eso de
de aquellos puros ideales que guían en la ser de éste la dulce compañera, la amiga
vida a tantas mujeres y hacen dP. ellas las leal, y no \a esclava.
verdaderas c~~pañeras ~el hombre elegi~~~ Uaiill~
do por el c..rrno y la estima, y unas madres felices y orgullosas, en sus monótonos
. .
_
días de esclavitud la mujer turca ha pen· -Para ltmp1ar los espeJOS~e e~plea una
sado de sacudir ese yugo humillante para pelota de papel de periódico bien seco,
calentar su espíritu oprimido a la luz de un poco apretada.
unos ideales más nobles.
-Para sacarle más lustre a los zapatos
L"&gt;s que hemos leído laspá~nas que nos se mezclan al betún algunas gotas de leche.

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Feminismo Turco

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El Primer Mágistraéo de la República prasidiendo la ceremonia del día 18 al pie del monumento a Juárez en la Alameda.

�casa, le confundió probablemente con el único super·
viviente d-, las Termópilas En cuanto a nuestro~ hués·
EL MUNDO ILUSTRADO
pedes, recientemente desembarcados de Mérida, tal
vez se creyeron todavía en su camaro,e, sugestionados
5BMANARIO DB ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.
Los retratos son tristes
por el balanceo armonioso del oscilante secretaric. El
¡ Esos antep.l.Sados que nos miran fijamente desde los
caso es que éste ao impidió la cordialidad de la reu• muros d'! las casas solariegas!
nió 1 y el silencio siguió decorándo~e con las guirnal·
Vivimos en un imperceptible anacronismo. La marDIRECTOR PROPIETARIO
d•s de las frases que se deshacían como brillantes y cha hacia el futuro se afirma e n la adoración de las
breves pirotecnias. Sonaban allí los versos de Argüelles horas pretéritas. ¿ Cómo explicar de otra manera la puLIC. ERNESTO CHAVERO.
Briagas, semejantes a armaduras de templados aceros, rificación de todos los muertos? Esa indulgencia para
despertando la idea de haber sido escritos con ferrados los que han d ~saparecido que hace decir a los cronistas
gu •nteletes, de donde chorreara todavía la sangre de mundanos cada vez que muere un pillo &lt; .... las pren ·
un en,migo Manuel de la Parra, que parecía caído de das morales que adornaban al finado .... &gt; ¿es hija so·
OFICINAS:
un menguante lunar, nos decía sus poemas en los que lamente de s u innegable empalagosidad habitual o de
3f Calle de la Rinconada de Sao Diego No. 41 .
parecían florecer rosales de primaveras agonizant(s y un instinto común a todos los humanos, que nos hace
Teléfooos:- Mexicaoa, 20-85 Neri
prestigiosas: &lt;Fuí paje de la corte de un glorioso rey pedonar a los que ya para siempre bao dejado de ser
Ericssoo, 14-51
franco ...... &gt; Las pal,bras salían de sus labios dulce· peligrosos ?
Apartado Postal 149.- México, D. F.
mente, como el perfume de las azucenas en una mañaLos retratos son triste3. Al ver las viejas fotografías
na de Abril Y Antonio Caso, con su gran fuerza espi• se nos Agura que los ancianos tuvieron una vejez má;
ritual y l 1 ponderada gravedad de su talento, nos esti· noble y los mozos una juventud más intensa. Hay algo
mulaba a todcs y nos recordaba al joven Antístenes, no prestigioso en el ambiente de los retratos antiguos que
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
ciertamente purque se le asomara el orgullo a través no, hace padecer una añoranza. Hay en ellos un mur·
de los agujeros del manto, como al discípulo de Sócra- mullo de voces, un sacudimiento de vida que contrasta
Eo la Ciudad ........................... . $ 1.00
tes, sino porque consi1eraba el pensar como la más su· con el presente miserable; y es que, como decía Jorge
prema de las vol~ptuosidades. Hermosos tiempos aque· Manrique, a nuestro parecer, cualquier tiempo pasaco
(pagadero por adelantado.)
!los en que. corno uo premio y como un castigo, dormía fué mejor. c¿Qué se fizo el rey doo Juan?&gt; Y nuestros
Eo los Estados ........................... . $ I.25
nuestro destino en las manos cerradas de la vida.
abaelos ¿qué se ficieron ? Todos se han perfilado, hace
(pagadero por trimestre adelantado.)
Hemos querido evocar este cuadro risueño y juvenil, mucho tiempo ya, en la negrura de la tierra insalubre ;
Eo el Extranjero ................ ......... . $ 2 . 00
y atrayente por sus aturdimientos y locuras, en cuyo pero quedan de ellos brillantes tarjetas y opacos lien·
seno se cuajaban lentamente ricas promesas, para hacer zos que han salvado. de la tumba sus pálidos rostros; y
(pagadero por semestre adelantado.)
resaltar en él por contraste, la fignra de Alfonso Reyes como cada fisonomía ejerce sobre nosotros uoa suges(ah~ra que ya luce las borlas de un doctorado brillan- tión especial, acontece el raro fenómeno de que seres
NUMEROS SUELTOS:
temente adquirido, no es conveniente ll~marle Alfonsí· ya extinguidos influyan diariamente eo nuestros esta·
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ o.l"
to) el más joven de todos por los años, pero el más vie· dos de áoimo, aconsejándonos o desanimándonos con
j.:i por la madurez y la cordura precoz. Era el Benja- sus invariables muecas desde los muros.
En los Estados ...... ........ ..... ........... 0.35
mín del grupo, y por su juventud y lozanía bien hubie·
¡Oh, las siluetas abolidas! Los hombres de principios
En el Extranjero ........................... 0.50
ran podido confundirlo las musas con un zagal que en del s iglo pasado, erguidos, fieros, que usaban los cabe·
Atrasados .... .. .................. . ..... . ... 0 .50
sus bosQuecillos claros, se ocupara en unir una siringa llos revueltos y largos, distribuidos en mechones brahecha de nueve c;,.ñas Efectivamente, Reyes comenzó
Para la publicación de avisos eo este periódico, diri- cantando la naturale•a y la vida, con un clasicismo tan víos atusados sobre las sienes-a pesar de estar inventadas ya las barberías-indudablemente que eran tipos
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre, bien definido, que si demostraba sus puras orieotacio· más viriles Los lechuguinos de hoy no comprenden
nes y su firme cultura, lo hubiera llevado iodefectible- esa gallarda estética byroniana ; y es que hemos perdi·
16. Sus agentes eo Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
meote a la Arcadia de Roma, a tener menos talento, do el concepto de la verdadera belleza a fuerza de
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
que es lo que en él abunda. Por fortuna, el z1gal no embriagarnos con el mal vino de la Democracia. Aquese extravió después de haber visto a las ninfas. Y muy llas corbatas flojas y aquellos cuellos amplios, que dede su tiempo y de su siglo, salió del paisaje antiguo jaban admirar toda la esplendidez de las marmóreas
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
riéndose de títiros y caramillos, apretándose con las gargantas! Sombreros de copa del año 30, levitas por·
manos su propio corazón y sintieudo en sus sienes el tentosas del 65, elegancias difuntas, ya ~ólo vivfs en la
golpe de la propia sangre. Conocemos por su ccnfiaoza pátina de los retratos!
ciertos poemas íntimos, no publicados, y en los cuales
Maupasant escribió un cuento donde un viejo e hilate profundamente el grito humano, traicionando sus poce,ndriaco soltPrón, una noche, al volver como de
viejas lc:vaduras de dolor y esperanza.
costumbre a la wledad de su casa, tiene la fatal idea
Mas el dio..mi~mo intelectual de Alfonso no e~tá he- de ponerse a revolver sus cartas y papeles de otros
Siempre nos acordaremos con simpatía de aquella re- cho para el trabajo paciente y meticuloso del verso. Es tiempos; y cada vez que da con una reliquia de su levista literaria que tuvo la breve duración de uoa rosa, demasiado desbordante y fuerte para sujetar a esa cua- jana juventud se le oprime el corazón; y sigue buscany que fué fundada por un espíritu generoso. C?n ef~c- drícula incómoda y estrecha, los números de su prosa, do, buscando, hasta que encuentra un manuscrito de
to &lt;S;,.via Moderna.&gt; a pesar de so corta ex1steoc1a, amplia y ondulante como un manto. Además, la forma es su infancia donde saludaba a su mamá el día de su
un ra-lioso oriflama, a cuya sombra flotaron los airo- lo de meaos para quien posee el ritmo interior de las ideas cumpleaños.... Y como el pobri, burgués se suicidó
nes de algunas cabelleras juveniles, perfumadas, como y la fuerza del pensamiento, Y Alfonso.ha probado .de por no poder resistir 1.. amargura penetrante de sus
la de Fedóo, de primaverales aromas y ceñidas de pen· sobra ser dueño de estas cosas en los admirables traba1os recuerdos. Maupasantacaba recomendándonos pruden·
samicntos luminosos y puros. Fué el santo y seña que que han llevado su nombre más allá de nuestro suelo. temente que no leamos nuestros papeles viejos .... ¡Oh,
sirvió a uo:» cuantos muchlcho, de buena voluntad pa· D~ aqu~lla labor primigenia que llevó las columnas de almas sensibles! No miréis vuestros antiguos retratos;
ra i:ieotificarse y para sentirse coa los codos juntos en
&lt;Savia Moderna,&gt; arrancan los artículos cr(ticos, los porque vuestros retratos de niños si mis jóvenes, y
ese camino lleno de asperezas, pero también de bellos estu-?.ios literarios, las conferencias arquitecturales que vuestros retratos de adolescentes si sois viejos, contie·
espejismos, en cuyas lontananzas parece ondular el li· hemos leído y oído posteriormente en nuestro Ateoeo. nen un veneno efectivo para el atribulado corazón; es
rio de plata, conquista suprema de los fel~ces y de los P0rque el acervo es ya considerable. Y todo él armo- tan impetuoso el torrente sombrío que puede asaltar a
elegidos A cuántos cegó el polvo del cam100 antes de nioso y lleno. L1 amplitu~ mental y la cul.tura se reve· un alma analítica al confrontarse a través del tiempo y
vislumbrarlo siquiera en las doradas lejanías; y cuá?tos lao lo mismo en &lt;Parnasianos y Románticos,&gt; que es comparar las ilusiones que iluminan cada fisonomía
tambiéo se qued lron enredadJs en las zarzas hostiles, un cuadro muy completo de la literatura francesa de con la melancolia que ha ensombrecido la siguiente, y
antes de qu~ pudi~ran refrescarse los labios secos, en esa época, como en la conferencia sobre Manuel J. la vacuidad brumosa que existe entre las dos, que es
los mao1ntiales lejanos, cuyo rumor se alzal,a allá, eo Ochóo, en donde nuestro gran poeta se destaca con tan preferible no mirarlas; por algo en h Naturaleu no
el término de los horizontes claros, como una música precisos perfiles; que en el estudio de Góogora, leído hay contemplaciones retrospectivas; aun las que oo lo
por Alfonso en uoa noche memorable en que el Ateneo sea, y citaré a Narciso, la contrarian desagradablemendivina
Eo la ruidosa redacción de ese periódico, ruidosa se honraba con la presencia apostólica de don Rafael te. Uaa muoo ha dicho que vivimos de ex-futuridades y
con el entusiasmo y la alegría de los años en mocedad, Altamira, y en que el Orfeo español fué glorificado tiene razón; lo venidero se funda siempre eo alguna
no~ seotiam:&gt;s como en la propia c1sa La redacción era dignamente en uoa prosa que parece llevar en su co- de nuestras esperanzas actuales, y el resto ele ellas son
peq•Jeña, c imo una jaula, y, pJr lo mismo, algunas aves rri~ate de oro rumores y centelleos del Manzanares. desechactas; deseamos muchas cosas y ~ólo una de ellas
com,nzaroo allí a cantar. Estabi colgada de la man· Pero no es po,ible eo este artículo, hacer el inventario será, quizá la. menos querida. Un retrato es una rPme•
sarda de uo alt'l edificio de seis pisos, a muchos metros de h noble labor coo que el autor de &lt;Cuestiones Es· moración viviente de lo que pudo haber sido y no fué
de la tierra y sus asperidades, al igual de nuestras ca· téticas&gt; va a adornar su casaca de diplomático, próxi · ¿ Para qué entonces querer hacer funcionar eo sentid o
bezas, q:i~ sólo re,piraban entre aires de ilusión y de
mament~- Vida y lugar nos dará la fortuna P'.'-r~ inte.n· contrario h má-:¡uioa del Destino, cuando éste se ha
esperanza. Y tenía una amplia ventana por donde se tar un estudio digno de Reyes y de nuestra v1e1a amis· cumplido ya? El con~ejo es igual ¡oh almas sensibles!
escapaba la mirada libremente. Y el alma oscuras~ tad Ahora que está a punto de abandonar la patria pa· no leáis vuestros papeles viejus; pero tampoco miréis
bañtba con un poco de ensueño v de infinito, sobre el ra enaltecerla con las eminentes cualidades de su inte· vuestros antiguos retratos ....
bullicio de la gran ciudad.que htcía rodar abafo todas ligencia y de su corazón, sólo hemos querido d~spe_dirGalería de retratos, galería de espectros. ¿Qu ién no
sus tentacioues, como en el sermón de la montana.
lo cordialmente, evocandole aquel cuadro nsueno y tiene en su casa una colección de fantasmas ? i Esos
p .!ro lo más extraordinario q•1e había eo e~a _redac· juvenil en que lo conocimos, en donde todos éramos jó· viejo3 daguerrotipos donde aparecen nuestras abuelas
cióa, era el secretario, un m-ic!l'lcho de prov1Dc1a, dovenes, menos él. a p~sar de sus años adolescentes.
vestidas coo amplísimas faldas de muchos pliegue~!
tado de cierta ilustración, y eo el que despuot~ba uo
Buen viajA, pues. Y únicamente deseamos que la Né· Sus expresiones soo más puras, más convencidas, más
,claro talento, subrayado ya por la sombra ases10~ de
mesis de los dioses, que nada perdona, se olvida de po· familiares; sus gestos son majestuosos, y se apoyan en
oerle en los labios el verso del poeta, cuando lo vea &lt;muebles de formas prosterm.das&gt;, y tienen entre sus
mortales excitantes que después se lo obscurecieron
impíamente. No olvidamos aún la tarde aquell~ en que autor de una serie de libros bien pensados y bien es- man:&gt;s m~oumentales abanicos de plumas regalados por
-se no; citó temprano, con el fio de saludar a dos poetas critvs: &lt;mi juventud ...... ! fué juventud la mía?&gt;
sus graves maridos .... y todo ello unido a esas histo•
-de mérito que también eran nuestros colab~radores:
rias íntimas que nos ha contado nuestra madre, cosas
Luis Rosado Vega y Delio Moreno Cantón. B1Pn .cono·
de familia dP-sdibujadas por los años, que han rodeado
-cidos eo e1 campo de las letras, sobre todo el p~1mero
a nuestra primera infancia de un mundo de fantasma
,que ya había publicado un libro de versos, su v1s1ta era
gorías afectuosas, donde los dolores de esas damas se·
•un honor p 1ra nosotros y nos empeñamos en agradecerla
reoas se nos aparecen siempre como altivos y heroicos,
,cortesmente con delicada ..teoción, contento~ de que
v sus alegrías como tiernas y exquisitas alegrías ..... .
1 s m 1y-ires nos comenzaran a tomar en se110. Pero
Damas endomingadas y tiesas del buen tiempo viejo,
c~ntáb 1 mos sin la huéspeda, ~s decir, sin•nuestro reg?·
cuando no había carros eléctricns oi t, léfonos, y la vidjado Secretario, que en los 10stantes en que consegu1a
da se deslizaba más lenta, más plácidamente. y la pa
un triunfo Ricardo G6mez Robelo, con su verba de uo
labra &lt;hogar&gt; evocaba un cúmulo de dict,as humildes...
&lt;tour&gt; encanta:lor y paradoja!, se presentó en el corro,
esos viejos d?guerrotipos!
misterioso y hebetado, con la_ c_opiosa cabellera _so~r~
Y sin embarg,.. 1por qué soo tan tristes los retratos?
tos ojos, y éstos fijos en la vrnóc de un drama 1DV1~1SERGIO CARBO.
ble, tal vez clavarlas eo la tragedia futura de S? propio

ALFONSO

Por la mañana, el Primer Magistrado
de la Nación, en nombre de la Patria,
presidió el homenaje nacional.
El toque de atención lanzado por el
clarín de órdenes avisó que el señor
Presidente de la República se acerca·
ba a presidir el acto, e inmediatamente las bandas allf reunidas toc..ron el
Himno Nacional.
Acompañaban al señor Presidente el
Secretario de Gobernación, doctor A u·
reliano Urrutia ; de Justicia, licenciado
Rodolfo Heyes; de Comunicaciones,
ingeniero David de la Fuente; de Gue·
rra y Marina, general Aureliano
B laoquet; de Instrucción Pública, in·
geniero Manuel Garza Aldape; de Ha·
cienda, licenciado Toribio Esquive!
Ot&gt;regón, y el licenciado Carlos Perey·
ra También estuvieron haciendo com·
pañía al señor general Huerta, el Go·
bernador del Distrito, general Samuel
Gucí" Cuéllar. Presidente del Consejo Superior c!e Salubridad,
Inspector General de Policía, Coronel don Joaquín Pita, y alguncs
otros altos funcionarics.
A las once de la ma ñana dió principio la cerem~nia cuyo pro~ra·
mase componia de númercs felectos, siendo el primero ~oa pieza
de música, ejecutada magistralmente por la Banda de Po 1cía.
El segundo oúmero estuvo a cargo del liceociado don Leopoldo
Rebollar, quien hizo una ligera biografía de Juárez, c~ocretánd?5e
después a selicitar de les buecos mexicanos la reunión tfechva
para i.gruparse en torco del Gobierno y ayudarlo al corrpleto res·
tablecimiento de la paz
En seguida el señor Juan Castro recitó una composición, cuyas
estrofas fueron muy aplaudidas.

Los Retratos

DIRECTORIO

REYES

fué

de,tino. Prldro Enríquez Ureíia, el más erudito de la

lt!lll fi\)@!fü@!I" ©l~Il IB\tllll\'aco
llll!lfflit@&lt;dl~ ~
A.llll!l®J"llCcID$.
La nación llevó el día dit:z
y ocho de los corrientes una
vez más su homenaje ante la
tumb.. del gran patricio que,
por su altopatriotismo, por su
rectitud y entere7a al eofren·
tarse a todo el viejo mundo,
en defensa de los intereses
del nuevo, merecióser llama·
do Benemérito de las Améri·
cas.
México, justamente orgulloso de tener tal hijo, rinc!e año
por año un sentido homenaje
en el aniversario de luctuc-io
día en que la patria perdió a
su hijo predilecto, quien ra·
ro desde entonces al n ino de
los inmortales, donde perdu·
rará para siempre.
La ceremonia llevada a ca·
bo el di'&lt; diez y ocho del actual revistió solemnidad espe·
cial; la memoria del ilustre
hijo de la raza indígena fué
honrada con especial empe•
ño, y todas las clases sociales
concurrieron. como en otros
tiempos a -'epositar sus cfren·
tilas ante el mooum• oto del
patricio o sobre el mausoleo
que cubre sus veneradoh rest Os.

Otra pieza de música, ejecutada por
la Banda de Policía, dió óo a la cere·
monb., e inme diatamente se reorganizó
la manifestación, a cuya cabeza marchó
el señor Presidente de la República,
para dirigirse al Panteón de San Fer·
naado, donde descansan los restos de
Juárez. y depositar allí las flores que la
admiración y el respeto lo consagran.
Los jefes y oficiales francos de la ·
guarnición, fueron los encargados de
hacer la guardia de hoaor en la tum·
ba donde fueron depositadas las coronas.
Una vez terminado el acto de la
ofrenda floral, el señor PrefidPote se
dirigió al Palacio Nacional, desde cuyo balcón central presenció el desfile
de la brigada militar, que acudió a hacerle los honores correspondientes, y
que estaba formada por un regimiento
de artillería, el Colegio Militar y el 299
batallón.
Por la tarde los niños rindieron cul•
to a la sagrada memoria, y por la noche
las logias ma•ónicas recordaron a su.
g rao oriente y luminar.
o o o

La "plana mayor" del ejército en la manifestación a Juárez.-El Lic. Rt:bollar haciende uso de la palabra.-La "tenida blanca" de los masoaes.-El Primer Magistrado de la N ...cióa toe! Panteón do San Fernando.

-Cuanto más perfectas sean las mujeres, más lo seremcs también nosotros
los hombres. De la cultura mental de
las mujeres depeLde nuestra misma sabiduría y es por medio de las mujeres
que la Naturaleza escribe sobre oue,&lt;t r os corazones.
S SHERIDA.N.

'

�1

(LA PE:.TE E"' ;\lEXICO)

Es la tarde apacible y sosegada;
En el azul purísimo del cielo
N o cruza por el viento arrebatada
Ninguna nube con pausado vuelo;
Del moribundo sol la luz dor~d;t
Finge en los montes purpurino velo,
Y a las volubles auras dan süaves
La flor su aroma y su cantar las aves.
~ntre espadañas, juncias y amapolas..
El agua de los lagos cristalina
Rompe en espuma las menudas olas
Que riza y teje el aura vespertina:
Las "maravillas" cierran sus corolas;
Vuelve al nido la parda golondrina,
Y el volcán con su manto de escarlata
El lago azul en su extensión retrata.
Sen:ada en una alfombra de verdura,
Y de un collado en la perdida falda,
S?bre un valle que esconde su hermosnra
Entre movibles muros de esmeralda,
Teniendo por diadema rica y pura
De seculares bosques la guirnalda,
Dobla, cubierta de pavor. la frente,
La ciudad de Tenoc, trist-i y doliente,
De sus altos y esbeltos campanarios
Que con cristianas cruces se coronan,
Se desprenden los toques funerarios
Que espanto y duelo sin cesar _p re¡¡onan.
En vano abren los templos sohtanos
Sus naves que las gentes abandonan,
Porque la peste fiera y despiadada
Lleva doquier su sombra envenenada.
¡Cuánta escena de horror ! ¡cuántos dolores
En aquella ciudad alumbra el día!
¡ Cuántas agudas quejas y clamores
Se alzan de noche entre la sombra fría!
Los antes sosegados moradores,
Convulsos de terror o de agonía,
Huyen de sus hogares espantados
Pálidos, vacilantes y extraviados.
Nadie acorre al amigo oi al hermano ;
La maternal caricia el hijo esquiva;
Muere en la soledad el padre anciano;
La madre, de su amor al hijo priva;
La moribunda esposa llama eu vano
Al que la tuvo en s u pasión cautiva;
Nadie conoce a nadie, ni le busca,
Que tanto miedo iil sentimiento ofusca.
Lívidos, insepultos, hacinados,
En desnudez que hasta el pudor ofende,
Yacen por donde quiera abacd~nados
Rígidos cuerpos que oinguno atiende,
Ya por los hambrientos perros _dev?rados,
Ya por banda de buitres, que oesc1ende
Y no perdona en su apetito inmundo
Al que ha expirado ya, ni al moribundo.
Y s • percibe en infernal concierto
El ruido de las fauces de rabiosos
Ca!les, que hacen festín del cuerpo muerto;
Y el rumor de los grajos pavorosos
A cada instante con su vutlo incierto
En los hondos espacios tenebrosos
Alzan, si los-espanta el prolongado
Lament0 del que muere abandonado.
Y al cubrir esas lúgubres escenas
La negra noche con su denso manto,
Que hace en la soledad crecer las penas
Y más amargo entre la sombra el llanto,
Mirábaose cruzar, lentas, serenas,
En medio a tanto horror y duelo tanto
Las antorchas de nobles religicsos.
De santa r.ari&lt;lad héroes gloricsos.
Dominicos, jesuita,. agustinos
Y franciscos con ínclita porfía,
Van por plazas y calles y caminos
Sin reparar fatiga noche y día;
Presurosos y errantes peregrinos
El limpio sol de caridad los guía,
Y a rn paso derraman el consuelo
Sin otro afán que conquistar el cielo.
Lo mismo que en el llano en la montaña.

En la ciudad lo mismo que en la aldea.
Velando en largas noches la cabaña
Cuando el rayo en los aires culebrea,
Sin pensar que acometen una hazaña
Que digna y justa de alabanza sea,
Al indio dan con celestial ternura
Sustento y medicino. y sepultura.
Es de admirar el sacrosanto empeño
Con que a todos confortan a su paso;
Ni el cansancio les rinde ñi del sueño
Ceden ante el poder; pobre y escaso
Es su alimento, y siempre con risueño
Semblante buscan en perdido ocaso
La muerte prematura e ignorada
Por la rnda fatiga ocasionada.
También de caridad tierno dechado,
Poderosas matronas y doucellas,
Dejan el propio hogar abandonado;
Y en los lejanos barrios, como huellas,
De su afáu bienhechor, queda sembrado
En cada choza por sus manos bellas,
El consuelo que infunde la esperanza
Adonde ya la caridad no alcanza.
Brilla entre todas juvenil y pura
La hermosísima y dulce Magdalena;
Negros sus ojos cual la noche oscura;
Espejo de bondad su faz serena;
Lleno tiene su pecho de ternura;
De caridad y amor el alma llena,
Y es la gala más noble y más valiosa
De familia opulenta y poderosa.
Jamás tejido entre galante historia
Sonó su no'Dbre al enarrarse amores:
Ni al pie de su balcóo. l ,ubo memoria
De haberse visto amantes trovador,s.
Ningún doncel audaz buscó victoria
Sobre aquel corazón, que sin rigores
Llevaba por ejida en su existencia
El respeto que infunde la inocencia,
Y allí donde la peste má~ estragos
Sobre la gente miserable bacía,
El oro prodigando y los halagos
Con e!Iipeño constante noche y día,
Sin temer del contagio los amagos
Magdalena su vida consumía,
Sin advertir que su salud quebranta
Rudo ejercicio de misión tao santa.
Pero llega a notar qué a donde quiera
Que buscando el dolor lleva el consuelo,
Halla un joven de rubia cabellera,
De ojos rasgados de color de cielo;
Apuesto y elegante cual si fuera
Un noble mayorazgo, cuyo anhelo
Se cifrara en partir con Magdalena
Cada mal, c:ida llanto y cada pena.
Al lado del enfermo que expiraba;
Recogiendo afanoso al triste niño:
Consolando a la anciana que lloraba:
Siempre con tierno y fraternal cariño
La dama con el joven se encontraba,
Y así nació más puro que el armiño
De Magdalena en el tranquilo seno
La llama de un amor casto y sereno.
Jamás ni una mirada, ni un acento,
Ni una sonrisa que pasión revela
Pintan a Magdale~a el sentimiento
De aquel mancebo que a su lado vela:
Siempre Je mira cariñoso, atento;
Siempre escucha su voz que la consuela
y siente al estrechar su franca mano
El santo amor del padre o del hermane•.
Cual perfumado lirio que doblega
Su tal'o, cuando el ábrego lo hiere,
y ya marchita su corola pliega
Y abandonado y sin consuelo muere,
Así la joven a abatirse llega,
Y aunque luchar contra la peca quiere,
Huellas terribles en su faz imprimen
Los hondos males que su sér oprimen.
Mina11do su salud hora por hora,
Pero lenta, constante, irresistible,
Fruto de la fatiga abrumadora
Y del sufrir del corazon sensible,
Aguda fiebre su existir devora;
El humano remedio e~ imposible,
Y moribund'I. sobre el casto lecho
La mano del doncel lleva a su ¡:&gt;echo.
-&lt;Escúchame. le dice; ya tranquila,
La obscura eternidad tengo delante ;
Ya se extingue la luz en mi pupila

Y 11oy muriendo instante por instante;
Mas del alma la f e que no vacila
Me muestra un porvenir puro y radiante
Y decirte mi amor tan ~ólo anhelo
Antes de alzar al infinito el , uelo.
&lt;Nunca mundano afecto halló cabida
En este corazón que me rnfoca,
Sólo el filial amor hizo en la vida
Altar del pecho que tu mano toca;
Pero llegué a mirarte y atraída
Me sentí sin querer, y si hoy mi boca
Este secreto en tu conciencia vierte,
Lo hace envuelta en las sombras de la muerte.
&lt;i Cuán feliz a tu lado mi existencia,
Exenta de inquietud y sinsabores,
Se hubiera deslizado! ¡que vehemencia
Al pintarnos los dos nue~tros amores!
Mucho te hubiera amado; tú la esencia
Siendo de mis ensueños seductores;
Mas ¡ay! que tanta dic h~ no merezco,
Dios no lo quiso así.. yo lf' obedezco.
&lt;Adiós, y cuando cruces en la tierra,
Lleno de la ventura que mereces,
Junto al sepulcro que mi cuerpo encierra,
Recuerda enternecido ¡cuantas veces,
Sin temor a la muerte, que me aterra,
Alzando al cielo nuestras santas prec€S,
Unidos fuimos por doquier buscando
Lágrimas de dolor qne ir enjugando!»
No pudo proseguir; débil su acento
Trémulo se extinguió, y en su mirada
Brilla tan sólo dulce sentimiento,
Como si el alma allí reconcentrada
Diera su luz en el postrer momento;
Solloza la familia con&gt;ternada,
Y en aquel cuadro de tristezaslleno
Sólo el noble doncel está sereno.
Oprime entonces más la helada mano
Q ue la suya retiene todavía.
Y con acento dulce y soberano
En que vibra celeste melodía,
Logrando con esfuerzo sobrehumano
Detener de la virgen la agonía,
Con la luz que en sus ojos reverber?,
Le responde a su vez de esta manera .
-&lt;Alma escogida, cándida doncella,
Que siempre consolando el sufrimiento
Buscó tu pié la luminosa huella
Q ue a la virtud conduce el firmamento:
No temas a la muerte, pues por ella
Alcanzarás el celestial asiento
Q ue conquist:i en la tierra envile::ida
El que ejerciendo el bien perdió su vida.
&lt;Ya de la eternidad la blanda brisa
Refresca de la fiebre los ardores,
Y dibuja tu labio uná sonri~a
Porque oyes de 0tro mundo los rumores;
Tu acrisolad0 espíritu divisa
Del sol de la verdad a los fulgores,
Esa mansión a la que en dulce anhelo
En alas de la fe levanta el vuelo.
&lt;No soy lo que imaginas; a tu lado
Siempre como guardián de tu inocencia
Los años de la vida que han pasado
Velé sin que sintieras mi presencia;
Con esta humana forma me has hallado
Al tocar el final de la existencia,
Y hoy ambos hemos de partir cruzando
Juntos la inmensidad, y a Dios buscando.&gt;
Y al decir esto, las terrestres galas
Se disipan cual ouhe pasajera,
Y un ángel aparece que las alas
Tiende y se lanza a la dZulada esfera;
Veloz se pierde en las etéreas salas,
Y el alma de su dulce compañera
Libre rompiendo los mortales lazos
Hasta el trono de Dios le sube PO brazos.
Las crónicas agregan, que la gt!ote
Miró sobre el hogar de Ma¡¡dalena
Ancha estela de lu z re~plaodecieote
Que iba a perderse en la extensión serena;
En tres siglos el pueblo indiferente
Ha llegado a olvidar tan g rata escena,
Más &lt;del Angel&gt; llamó dt:sde aquél &lt;lía
A una calle que existe todavía.

El Excmo. s~ñor M. Hadatchi, Ministro del Japón,
acompañado pcr su séquito oficial y personas
que fueron a recibirlo a la estación el
martes pasado.

!L.@ lt!ID\l@.lrril(C~(Cil~rril

Blanca como un copo de nieve o espuma, con la in·
movilidad de las cosas sin viOa, la cacatúa meditaba fi.
losóficameote en su evasión y nadie lo sabía. Todos la
mirábamos con encanto. A unos parecía símbolo de la
aristocracia del alma, cuando se encierra en su mutismo y no la comprenden, y siempre pensé que en su huraña tristeza meditaba algo, algo, sin atinilr en qué.
Era un regalo, era toda una tiesta para losojos el ave
blanca elevada en el nítido aro que la sostenía entre
helechos y palmeras.
Algunas tardes mi amiga y yo, contábamos cosas de
amores y el grave pájaro oos oía pensativo como si recordase, o como si renovase una sutil ansiedad de un
antiguo y alado idilio de su bosque nativo: un idilio en
una tarde apagada, con el otro pájaro amado sobre una
rama que se dobla , sobre un río silencioso que c:.,pia el
instante inolvidable y lejano.
Manifestación popular en la estación a la llegada
del señor Ministro Japonés.
po mientras con tierna desesper~ción la llamábamos
inútilmente ¿quién aunque sea de rosas vuelve a las ca·
den as si prueba la embriagante liberta e&gt;
Luego con majestad de Diosa en sus dominic s la vi·
mos perderse de vista.
Mientras nosotros pensábamos en domesticarla, la
cacatúa soñaba con sus Andes. Ahora contemplamos
su :puesto vacío y la nostalgia de su bella presencia,
nos llena el alma desde la tarde en que buscando la vi·
da laozóse al cielo.
SARA MOLJNA lJE BETANCOURT.

ENSUENO
Una noche tranquila, obscuro cielo;
Una estrella brillando en lontananza.
Con su luz indecisa, parpadea
Y a las veces se apaga.
Añoraozas acuden a mi mente:
Hermosos tiempos, alegrías pasadas
Y parece que miro en negros ojos
Blanca perla de lla oto.
Siento que de mi cuerpo se apodera:
Extraña somnolencia y en la calma
De la noche tranquila, me recuerda
La nívea estrella, lágrima.

VICENTE RIVA PALACIO.
La calle del Angel forma parte actualmente
de la Avenida Isabel la Católica.

Otras tardes, Conchita, nuestra amiga, meciéndola
como en su cuna, cantaba. La cacatúa escuchaba dulce,
mansamente, abandonando un momento su abstracción,
aunque tal vez la nostalgia de su lejaof.. volvía Jnego
más amarga a enseñorearse de su alma cautiva, recor·
dando añoracte la mtísica de sus selvas abandonadas,
la orquesta matutina en que se confundía el rugiente
rumor de las cascadas con el escándalo armonioso de
los pájaros libres.
Tristemente apacible esperaba serena la ocasión de
su libertad como el ser que dentro de sí la siente aúo
cuando lleve cadenas invisibles sujetándola .
Hacía dos meses que la reina cautiva era la de la
casa, cuando llegó para ella el momento deseado. Co·
roo quien juega con el dest"ino abre el pico de ébano y
rompe el hilo que sujeta la cadena esclavizadora De·
sata la nieve de sus plumas resonantes, con ruido de se•
da; sacúdese dos veces, y en la tarde cuando el sol ra•
diante baña un cielo sin nubes, lánzase al aire, abier·
tas las alas, omnipotente y soberbia. Un grito trágico,
angustioso ...... &lt;La cacatúa se va&gt;, ... escápase de
nuestras gargantas, y la vimos atónitas, asombradas, como se viera la realización de una cosa imposible ir a
posarse sobre una planta del desierto, una palmera
gentil que en la soledad del cielo se elevat&gt;a como mas·
til enorme ofreciendo a la brisa de la tarde un casque•
te de plumas de esmeralda. Allí permaneció algún tiem•

El señor Ministro Adatcbi al salir de la estación del ferrocarril Central.

JORGE E. GOMEZ.

�impulso y venció con facilidad a
sus contrarios.
Una de las competencias que
más llamó la atención, fué la
que tuvo lugar en la octava serie
y que consistió en saltar con la
garrocha a Jo alto.
Fueron varios los competidores, contándose entre ellos, José
Mendizába!, Lamberto Barros,
, Juan Batiz, Ignacio Cejudo y
otros más.
Desde un principio se fueron
e_liminando varios de los competidores, ba5ta llegar a un número reducido, entre los que sobre·
salla A. Cuéllar, quien en otras
ocasiones ha demostrado espe·
cialidad en los saltos con garro·
cha.
En efecto, después de algunos
momentos, todos estaban fuera
de competencia y sólo Cuéllar
quedó, alcanzando nueve pies
de altura.
Un nuevo triunfo se contó a
M ills que logró derrotar a todos
sus contrincantes en la carrera
a 440 yardas.
Sin duda estuvo esperando
cansar a sus contrincantes para
poder sobre¡:,ujarlos más tarde.
En la carrera de 880 yardas,
quedó vencedor el señor Cartnes, de nacionalidad alemana.
El número que puso fin a las
competencias. fué el asalto a la
bandera por los alumnos del Internado Nacional, habiendo sido
muy reñido el combate.
La primera compañía fué la
que obtuvo el triunfo en medio
de delirantes ovaciones de ICls
concu r rentes.
Con el número auteriorterminaron las interesantes pruebas

deportivas. Se considera que pe·
cuoiariamente fué un éxito para
el noble fin que persiguen los
organizadores.
A continuación, publicamos la
lista completa de los sportmen
que tomaron parte en los juegos
sportivos:
José J. Mendizábal, Lamberlo
Barros, F. Luna, Enrique Mor·
fío, J. S. Mariscal, Jesús Nagore,
Gonzalo Ruiz , Vicente Nájera,
Manut&gt;l de la Sierra, Jesús Pérez Gallardo, Rafael Bonilla,
Juan D. Batiz, Mario A. Ojeda,
Ignacio Cejudo, Gilberto Ramírez, José Llerenas, Guillermo
López Portilla, J. Espeje!, Ignacio S. Loria, A. Gallardo, Leo·
poldo Paliza, Baudelio S. Ramos, M. F. Guerra, K. Koffroth,
J. Carnstens, R. B. Miller, H.
Carnstens, Rosendo Arnaiz, Fer·
nando Villavicencio, P. Boll,
Gonzalo Garita, (ir.), Enrique
Mont, Autonio Ortega, Luis Pichardo, Alfonso C. Cordero, Guillermo Quintero, Arthur de Lima, Lázaro Mercado, Roberto
Reyes, J. Robalo y Fernández,
Luis Felioe Moojar dez, E. Veraza, A. B. Cuéllar, Carlos Váz•
quez, César E. Rendón, Luis
Mosser, (ir.), Max Waroholtz, R.
Cortés, Héctor Duhalt, Marius
Folcher, P. Guillaume, T. Saladini, Luis Illescas, Gustavo Mur•
guía, Salvador M. de Balestrier,
Francisco Olli11ier, R. O. Milis,
F. Tejeda Vastar, Alfonso Ortiz,
Celestino Vázquez, (jr .), Eligio
Muñoz, Andrés Quijano, Fred
Roberts, J. Vázquez K. J. B. Li·
zarrague, Carlos G6mez Robert,
Ramón Villavicencio.

\.v'l.MY'

Fiesta deportiva de Caridad
A beneficio del nuevo asilo de mendigos,
ioiciado p,r el señor gob!ruador del Distrito y p1trocinado por una junta de d[stioguidas dam is, y del hospital ele la Cruz Roja; se
efectuaroo el d,miogo pasado unos juegos
olímpicós a usaoLa de las olimpiadas griegas,
y no suecas com, dijo algún respetable colega diario.
S ! convocó a to:lo, los club, y establecí•
miento, donde se cultivan los deportes y se
pu:lo forma.r un program:i int !resante y .sujestivo.
Se inició la fbsta con uoa curera a cien
yardas en la que triuof6 Roberto Reyes.

Eu la seguofa prueba, lanzamieuto de la
pes1, triunfó uo mieobro de l'Amicale francesa, el señor Fol::her.
Desde el tercer número del programa aumentó el interés porque se trataba de competencias que son más fácilmente comprensi•
bles por los profanos en el deporte; se trataba de saltos de altura con impulso. Muy reñida fué esta prueba, en la que triunfó al fin el
señor Nájera.
L1. carrera de relevos que siguió fué uno
de los números más sensacionales en el que
tomaron parte miembros de todos los clubs y
de todos los establecimientos deportivos. El
triuofo correspondió al Sporting Club, cuyo
team recibió muy calurosas felicitaciones por
un triuofo obtenido en lid tan reñida.
La carrera de cinco millas tuvo suspenso
al público durante un gran rato; las P"ripe•
cias emocionantes se sucedían a cada momento y el triuofo estuvo iodeciso hasta que
el señor Mercado, del club Bonaparte, que
se había conservado en un paso medio, tomó

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- ,,...
Los premios a los vencedores.- Principio de la carrera de cioc•&gt; millas.-El vencedor ~n los saltos de altura.- Asalto a la bandera
por el lateroado Nacional.

Un buen salto con gar'rocha.-Otro de la misma competencia.-Dos saltos de altura con impulso.

�N M I N - , - - W t r ! rn._¡i.,~afi1•1t MMMit1t tWHM\\\iillUilWIIIIUMtt S-at

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~~)IÁ•'\t~, if&amp;-..Wt~t~~~..sit:1~"'1BWW.Wl~-~''M 3~'1111
hijos, casi siempre con el Tsarevitch y con sus perros
favoritos, sobre todo un &lt;collies&gt; escocés, al que prefiere en extrem·o.
Ordinariamente regresa al Palacin a cosa de lasonce
y suele pasar revis•a a la infantería de su Guardia, que
es su escolta personal, y después recibe a los ministros
para firmar los decretos indispensables, examinando
siempre los asuntos con mucho detenimiento. A la una
el almuerzo en familia, siendo invitados a la mesa al~una vez los otl.ciales de guardia. El «menú&gt; es abundante pero de manjares sencillos.
Al levantarse de la mesa pasa a uno de los salones
de recibir donde tienen efecto algunas recepciones v
terminadas éstas hasta las cinco, pasea de nuevo a pie,
a caballo, o en bicicleta, o se dirig~ a Peterhof, situado en las orillas del Golfo de Finlandia subiendo allí
en una chalupa llamada &lt;baidarka&gt; acompañado de sus
hijos y remando él, en persona, pu,;s gusta mucho de
este &lt;sport&gt;.
Al regreso toma el té en familia, habla con la Emperatriz de algunos asuntos y lee en alta voz, lo cual le
gusta mucho. Una hora lo más dura esto, y desde ese
tiempo hasta las ocho de la noche que es la comida, el
Czar se encierra en su despacho, trabajando nuevamente. La comida dura una hora todo lo más, a las nueve
vuel&gt;'e a su g1binete y poco después se retira a su alcoba, pan entregarse al descanso.
Generalmente, antes de retirarse habla con la Emperatriz, contándola las impresiones del día o leyéndola
algo de interés que encontró en los periódicos y nunca
se acuesta sin apuntu algunas notas, de las que le ha
llamado la atención en los sucesos de todo el mundo.
:semejante vida, como se ve, le deja poco tiempo para esta"&lt;' con su familia, a h que ama en extremo. Cuando se levantan por la mañana sus hijos, en seguida van
a darle los buenos días, y luego en el desayuno se reune de nuevo con ellos. También están juntos en el té
de las cinco; pero no en la comida, pues comen a diversa hora los jóvenes príncipes. Para estos es una alegría encontrarse con su padre: cuando están enfermos,
apenas el Czar se separa de ellos llevándoles regalos
constantemente para distraerlos.
En la última enfermedad del heredero, de la cual
tanto se habló en todas partes, tenía el joven un raro
capricho, que consistía en que se le enviaran todos los
cart11chos que ya no servían, después de usarlos en las
cacerías e!l que tomaba parte el Emperador.
Como es namral, el &lt;Tsarevitch&gt; es ,ll que prefiere
El C,ar con abrigo de cosaco, al lado ae un ciervo
el Emperador y le lleva en su compañía siempre en sus
cazado por él.
paseos, en las Revistas Militares y tres o cuatro horas
El Czar en traje de soldado en campaña llevando
Ptnetrar en lo fotirno, en lo familiar de uno de los del día cuando los negocios lo permiten, los pasan junal Príncipe Heredero coa afecto paternal.
Soberanos más poderosos del mundo entero, es a no du- tos. Le prohibe todo trabajo o ejercicio que le pueda
darlo muy curio,o, pues el que es víctima de ceremo- per judicar, y asiste a las recepciones oficiales, a las cuales también concurre el hijo que sigue en edad, el Gran
11ias, de protocolos y de respetos enormes, se nos ha de
&lt;Tsarévitch&gt; inspecciona el barco enterándose de todo
Duque Alexis.
aparecer sencillo, com, un m:&gt;rtal cualquiera.
coo suma atención, incluso de la vida de los marinos y
Desde muy de miñana comienza el movimiento en la
El emperador prefierP. a todos los ejercicios de &lt;sport&gt; acompaña a su padre cuando inspecciona las maniobras,
vida familiar del Emperador de todas las Rusias; a las el de la natación, jug~ndo al tennis perfectamente, y es sometiéndose todos al Reglamento de la existencia del
ocho de la mañana y a veces antes, ya se le ve en el un tirador de fusil de primer orden. En su vida ordina- marino incluso a las prácticas religiosas que allí tienen
seno de su hogar, y a las nueve toma su desayuno fru- ria tiene preferencia por todo lo que es ruso, incluso
lugar. El comandante y los oficiales del yatch viven en
gal, retirándose a su gabinete de trabajo para leer los en las comidas, donde los platos nacionales son los que
comú_~ con el Emperador, y tanto éste como su esl?osa y
periódicos y los despachos telegráficos más urgentes. más le agradan, como la sopa de betavel, el cochinillo, sus h1¡as, todos llevan cámaras fotográficas sacando vis·
Acto continuo, mira un &lt;carnet&gt; en el cual tiene apun- los &lt;blinis&gt; que soa crépes con mantequilla, y como betas muy interesantes del viaje.
tado con anticipación lo que ha de hacer en el día, y a bidas prefiere el &lt;kvass,&gt; que es un líquido agridulce
las diez y media recibe a los principales dignatar•ios del como la sidra, y que se hace con una receta traída por
Imperio que le enteran de los asuntos de mayor interés. los Soberanos cuando visitaron el Convento de Sarow.
En seguida S'lle a paseo por el parque del Palacio, ca- El champagne que se usa en la mesa imperial es excluminando de prisa, a pie, en compañía de alguno de sus sivamente ruso.
Las temporadas en el campo son numerosas y de ellas
gusta mucho la Imperial Familia. ::,us estancias en Crimea o en Livadia, dan ocasión a baños de mar y grandes paseos a pie y a cacerías animadas. Los alrededores
de Vaha se ven a meoudo sorprendidos por la presencia del c~ar, que vestido de simple soldado, camioa con
el fusil de ordenanza sobre la espalda, deseando a$Í
probar por sí mismo, lo que puede soportar un soldado
en marcha; como hizo el famoso Emperador Pedro que
duraole todo un mes se alimentó de pan y de agua solamente para cerciorarse prácticamente de la ración que
necesitaba un soldado.
Estas expedi&lt;;iones no impiden que Nicolás II abandone los negocios de Estado; constantemente se comunica San Petesburgo con Livadia, y los ministros un día
o dos a la semana al despacho oficial con el Emperador.
La Familia Imperial da largos paseos eo automóvil
visitando los pueblos cercanos, y proveyéndose a menudo de los llamados &lt;koustaris,&gt; que son diversos objetos
trabajados con arte sumo por los aldeanos rusos de aquellos sitios.
También van a Darmstadt, pasando algunos días en
el Castillo del Grao Duque de Hesse, hermano de la
Emperatriz, la cual gusta mucho de estos viajes e igual•
mente de lus que verifican a bordo del yacht &lt;Eteodard&gt;
acompañados únicamente de las personas más íotimas
El Czar remaodo.
El Czar a bordo del Etendard probando el rancho de
de su servidumbre. En esta ,ida de navegación el
la marinería.

MUCHO RUIDO ....
(De nuestro corresponsal literario en Madrid.)
&lt;La Pisanella de d'Annunzio,&gt; que acaba de estre·
narse en el Chatelet, viene a confirmar, (después del
San Sebastián del mismo y del Chantecler de Rostand,)
la eficacia del sistema moderno para obtener éxitos teatrales, y, en general, éxitos literarios, científicos y artísticos. L.;. receta es ultra-sencilla: reclamo, reclamo y
reclamo. El mérito de la obra no tiene lameoor importancia. Basta con que ella sea de un autor célebre, a
fin d" oo perder el tiempo en volverlo célebre pri·
mero.
Todos estamos de acuerdo en que el Chantecler, salvo tres o cuatro fragmentos aceptables, es de una inferioridad enorme con respecto a la Samaritaiae, a los
Romanesques y al Cyrano, obras todas, bonitas, a veces
delicadas; pero que no revelan ni mucho menos un es·
píritu genial, del tamaño del reclamo que se les ha hecho. Mas, ¿qué importa esta minucia? Los empresarios
de la Porte Saint Martín tenían «buena prensa,&gt; como
la tienen ahora los del Chatelet, y la obra alcanzó un
éxito &lt;kolosal&gt; (así con k, como escriben y exclamaa la
palabra los alemanes.) La Pisanella, seguirá una suerte
análoga. Los críticos de París son omnipotentes.
Suele suceder con estas piezas, que no gustan al público; pero ¿sabeo ustedes por qué no le gustan? Pues
porque el público (si se trata de extranjeros) &lt;no comprende los matices y las delicadezas del francés:&gt; sobre
todo un idioma como el de la Pisanella, escrita &lt;en
versos libres franceses, al estilo de Honorato de U rfé,
que floreció allá a fines del siglo XVI&gt; . ..... y si se trata de un público francés, porque quienes critican son
un~s burgueses sin remedio, unos &lt;pot-au-feu&gt; vitandos
y despreciables.
Repito que no juzgo la obra de D' Annunzio, porque
la conozco. Es probable que sea bella y quintaesenciada, ya que D 'Annuazio es un admirable poeta.
A quien ha escrito &lt;La "lave&gt; hay que tratarle con respeto. Pero para el caso, lo mismo sería que la Pisa·
nella estuviese a la altura de cualquier obreja de gé·
nero chico. Triunfará porque &lt;tieoe buena prensa,&gt; y
la humanidad, salvo rarísimas excepciones, gusta de
que le den ya hechos &lt;de toutes pieces&gt; los juicios y
las opiniones. No hay tiempo, cuando se tiene criterio
propio, para enterarse personalmente de todo en este
mercurial jaleo de la vida moderna, y cuando no se
tiene criterio propio, ¿ de qué sirve el •tiempo? .... Los
tontos desde antes de morir se sustraen a sus leyes;
puesto que sie~do_ é), fact~r P?r _excelencia del aprendizaje, nacen 1nsttnt1vos e 1nst1nhvos vuelven a la ett r·
nidad.
Yo, en la piel de D'Annunzio, realmente sentiría
vergüenza de tanto bluff, de tanto bombo, de tanto estruendo. Esta ensordecedora balumba dtbería solo ser
buena para los &lt;arrivistas&gt;, pero no para el óptimo artífice de «Il Fuoco&gt; y de las &lt;Odas Navales.&gt; Y si como es posible, la Pisaoella vale y vale mucho, más vergüenza sentiría aún de que eo el mismo bumbugb, en
el mismo grito, en el mismo tamborazo, la confundiesen
con el éxilo de Carpaotier, que supo pegarle al formi•
dable Wells, ganando el campeonato de Europa a puñetazos
Se me dirá que sólo con el reclamo se vive; qne sin él
la existencia es pobreza y penumbra; pero el artista de
verdad, el poeta de pura sangre, de verdadera raza,
debe preferir siempre la santidad deleitosa de esta penumbra y de esta escasez: debe estar resuelto, si oo
tiene medios propios de vida, a desposarse con la pobreza como San Francisco de Asís y a amarla con toda
su alma. El verdadero poeta es un dios y los di.:&gt;ses ya
se sabe que vienen a padecer hambre, frío y soledad.
Son voceros e intérpretes de cosas arcanas, son receptores de fluidos invisibles y en sus desasimientos de todo lo que no es Majestad serena y Augusta de la Poesía, ouestran la alteza de su origen ....
¡Cómo es posible ir a vociferar ouestros versos, ardorosamente forjados en la soledad, por las calles y las
plazas, como si fueran la más vil de las mercancías?
Cuando los jóvenes líricos franceses escogieron a
León Dierx para príncipe de los poetas, recuerdo que
el razonamiento supremo que motivó el voto, fué ésto:
&lt;A cause de la dignité de sa vie .... &gt; En razón de la
dignidad de su vida ... . Y yo aplaudí con toda mi alma
la noble frase, que me reconcilió con los líricos de la
últ:ma hornada (ahora debe decir de la penúltima,
puesto qne la última fué la que eligió a Paul Fort),
Oh, amigo D'Annuozio, hay que procurar que no se
acorte la distancia que existe entre tu nombre y el de
Marioetti el futurista. Quédate con tu docena de Perros en Arcachón y mata al simio ese que se llama es·
nobismo. Adéntrate de nuevo en el claro caudal de tu
poesía. En ella sola están tu dignidad y tu grandeza...
París te hace mucho daño, oh Aeda. Mejer hubiese
sido aceptar la casita con jardín que te regalaban tus
amigos de Pisa ... ,
y luego para lo que te queda a ti de todo ese dioero
que ganas!. ... Y para lo que te divierte la vida que
llev:&gt;s.,. , El esnobismo, tú mismo se lo has coofesado
a un amigo, &lt;es muy fatigoso&gt;....
.
y 0 sé de esnobs que ~e mueren de neurastenia. Otros
se suicidan de tedio. Tú comprendes, el esnobismo casi nos translada a las selvas vírgenes del Estado libre

del Congo, por aquello del antropoidismo que significa
el vivir rodeado de muñecos.
iAhl pero preveo que me pasará lo que a cierto amigo mío que en sus crónicas políticas daba consejos al
Sultán de Turquía y después de una semana solía escribir: &lt;Si el Sultán hubiese oído nuestro consejo, no
le h'lbría pasado esto o aquello .... pero no lo oyó&gt;.
_Tú tampoco oirás el mío, poeta. De seguro no sabes
01 que existo; pero créemelo, cuando nos encontremos
en &lt;la cuarta dimensión&gt;, verás quizá que mi penumbra y mi silencio valían má, que tus pífanos y tus címbalos ensordecedores., ..
AMADO NERVO.
Madrid, Junio de r9r3.

hTUSOJOS"
Son tus ojos profundos, radiando
En tu faz de hechicera beldad,
Apacibles luceros que brillan
Difundiendo triunfal claridad.
Son dos rayos celestes que abrazan,
Y a la par iluminan mi ser,
Dos abismos de luz doade tiembla
Tu exquisita bondad de mujer.
Son fanales que rompen tinieblas
Con excelso, divino fulgor:
Son estrcfas di; sol eo que vibran
Mil promesas de dicha y amor.
FRANCISCO R. VARGAS

º"'

S r. Gral. don Eduardo Paz nombrado prcfesor de
Arte Militar en la Escuela Nacional de
Ingenieros.

-lQuées?
-Una bandera
Desteñida y rota,
Trapo sin colores
Que es toda una historia.
Los vientos la rasgan,
Las aguas la mojan,
Y el sol, lentamente
La ha puesto incolora.
Ya nadie la mira,
Ya a nadie le importa,
Y sólo mis ojos
De mirada igoota
Se fijan en ella
Y al verla la adoran.
Fué de uo barco hermoso
Que en busca de gloria
Lo fleté al Ensueño
Una bella aurora.
En él puse anhelos
De dichas muy hondas,
Esperanzas, sueños,
Ansias muy recónditas.
Lo cubrí de versos,
Y con tantas rosas,
Que el rosal florido
En doode la alondra
Vertiera en las noches

Sra. Josefina M. C. de Pimentel y Fagoaga, quien
salió rumboa Europa en compañía del
señor su esposo.
Su canción melódica
Murió de tristeza,
Y unas tras de otras
Cayeron al suelo
Sus marchitas hojas . ...
-,_ Y el barco?
-Orgulloso
De tan bellas cosas
Magestuosamente
Panió de la costa.
Yo ví cuando altivo
Salió viento en popa;
Y lloré al dejarle
Mis únicas joyas.
Joyas más preciadas
Que las de Golconda,
Puesto que yo mismo
Saqué de la sombra,
Joyas que yo obtuve
Minando en persona
En el propio campo
De mi alma neurópata ....
- lY después?
-El viento
Con tezóo azota
El barco, las jarcias
Rechina.ndo aflojan,
Huyen a las peñas
Las blancas gaviotas,
El mar ruge airado,
El sol se encapota
Y el barco a mi vista
Se estrella en la roca
De los Desengaños
Que espiaba traidora
Su paso, y lo hunde
Sin misericordia
Llevando en su seno
Mi riqueza toda ....
Por eso en la playa
Paso muchas horas
Mirando ese trapo
Que lamen las olas ....
UL YSES CESAR SILVA.

Sr. don Fernando Pimentel y Fagoaga, quien emprendió recientemente un viaje a Europa.

�Fuentes - Huerta
Nota de trasc endental importancia, por su sigoificacióo social, por
el expléodido brillo que la rodeó y por las altas r,ersooalidades que en
ella figuraron, fué el matrimonio de la señorita Luz Huerta y Aguila, bi•
ja ~el señor Presideote Ioterino de la República con el señor capitá o pr i•
mero de Estado Mayor don Luis Fuentes, efectuado el miércoles último,
parte en el templo de S ao Co;me y parte eo la casa habitacióu del señor
Presidente.
La ceremonia religiosa se llevó a cabo a las ooce de la mañaoa ; el
templo. ad emás de su ornato propio, que es muy bello y elegante, lucía un
precioso adorno floral que lo coovertia en uo bello jardín alumbrado por
la téoue luz velada de rosa de iooumerables foquillos. Muy difícil seria
dar una idea siquiera aproximada de la elegancia y belleza del adorno;
tanto se ha exagerado en estas notas que cuando se quiere hablar de algúo acontecimiento que realmeote merece altos elogios se cae en la vul•
garidad de las hipérboles y ditirambos que se usan a diario y con cualquier motivo. Sin embargo, aún a riesgo de caer en la vulgaridad diremos
que el adorno superó a todé!. descripción. )!o había ningún amootonamien·
to; todo estaba distribuido con sobriedad y buen gusto y el conjunto que
presentaba el templo era agradable aú n a los ojos de los más exigentes árbitros del buen gusto.
A la hora cons..grada se presentó a la puerta del templo el señor Presidente llevando del brazo a la señorita su hija y penetró al templo a los
acordes de la marcha nupcial de Tanhauser ejecutados por un coojunto
musical numeroso y perfectamente disciplinado bajo la hábil batuta del
maestro Carrillo.
El traje de la desposada era riquísimo y de gusto irreprochable; de
confección parisiense, hecho de &lt;peau dE. soie&gt;, coa aplicaciones de legítimos encajes &lt;valencianos&gt; en el cuello y ea la parte inferior de la fa).
da. Uiseminados graciosamente en el pecho, en los hombros y en la abun·
dante cauda veíanse los clásicos azahares.

Los desposados durante la misa de velación .
Apadrinaron de manos, el señor General don Victo·
riano Huerta, Presidente de la Hepública, y su esposa
la señora Emilia Aguila de Huerta.
De velación fueron padrinos el señor Coronel don
Liborio Fuentes y su esposa la señor:. Natalia Goozá·
lez de Fuentes, y el señor doctor don Aureliaoo Urru·
tia, Mioistro de Gobernación, y su esposa la señora
Luz Feroández de Urrutia.
El ilustrísimo señor doctor don Josá Mora y del Río,
arzobispo de México, de pontifical, dió la bendición
nupcial.
Duraote la misa de velación se ejecutaron el Angelus
de Massenet por el orfeón y la orquesta y el Ave María
de Gounod caotado por la señora AntooiaOchoa de Mi·
raoda con acompañamiento de arpa y violín, el cual estuvo a cargo de la señora Esmeralda Cervantes de
Gros,,man y el profesor Rocabruna, respectivamente.
De entre la numerosa concurreneia recordamos los
siguientes nombres; estamos seguros de que omitiremos
muchos, pero desde ahora pedimos perdón por esas omisiones que no se deben a mala voluntad sino a mala me·
moría.
Excmo. señor Bernardo de Cólogan y Cólogan y señora María Sevilla de Cólogan, é bija la señorita María
Cólogan de Sevilla; Excmo. señor Paul Lefaivre y señora de L-,faivre; Excmo. señor Mioistro Adatcbi, señora dt- Adatchi e hija: Excmo. señor doctor Juan Ortega, señora Aparicio de Ortega y señorita Coocepción
Ortega; Ex(:mo señor von Karldoff; Excmo. señor Fran•
cis Strooge y señora; Excmo. señor José M. Cardoso de
Oliveira, sc,ñora e hija; Excmo. señor Michael Lie y
señora; Excmo. señor Otto Reimbeck, Excmo. señor
Nelson Schaugoessy; Excmo. señor doctor Enrique Córdoba; Excmo. señor Paul May y señora; Excmo. señor
doctor Luis Santamaria; Secretarios y &lt;attachés&gt; de las
Legaciones y la mayor parte :le los Cóosules acreditados. Doctor Aureliano Urrutia y señora Luz FernáoC:ez

de Urrutia; lscenciado Toribio Esquivel Obregón y se·
ñor a Laura Torco d" Esquive) Obregón; stñor licen•
ciado Manuel Garza Aldape y señora María Larumbe
de Garza Aldape; señor ingeniero David de la Fuente
y señora Amelía Salas de de la Fu~nte; señor licenciado Rodolfo Reyes y señora Carmen Morales de Reyes.
Señor general dou Samuel García Cuéllar y señora
Adelaida G. de Carcía Cuellar, señor licenciado Car·
los Pereyra y señora Ma1ía Enriqueta Camarilla de
Pereyra, señor general Aureliano Blanquet y señora de
Blanquet, señor licenciado Aurelio D . Canale y señora
Urueta de Canale, señora Leonor Mier de Corcuera,
señor Alfonso Rincón Gallardo y señora Guadalupe
Mier de Rincón Gallardo. Señoras Catalina Altamira•
no de Casasús, Aogela Terrazas de Cr ee!, Sofía Romero Rubio de Elízaga, Dolores Camacho de Rojas Loa,
Dolores Barrón de Rincón Gallardo, Maas de Goozález, María Gómez de Obregón, de Carmona, de Mon•
taño, de Cussi, Carlota Rodríguez de Vigil, ldargarita
Carraoza de Pulido, García Elguero de Riba, Santacilia de Pri:la, Concepción García de Hotb, Enriqueta
Azpe de Pardo, señor:. de Rascón, González de Villaurrutia, S ara Feroández de Cdstelló, Mercedes G. de
de Hernández , señora Concepción G. de Cerisola, señora Lascuráin de Silva, señora Leonor Cerisola
Cond.,, señora de Urda neta, señora Luisa Stanklewiczk
de Buck, Enriqueta G. Vda. de Vega, señora Santacruz,
señora Rosa Fuentes de Escamilla. Señoritas María
Luisa y Soled:.d Pardo, señoritas R,basa, Concepción
y Esther Heroández. Luz Amézcua, Luz Cándano,
María de la B.irra, Muía Luzárraga y Rincóo Ga·
llardo.
Señoritas Echeverría, Concepoi6n Biester y Pardo,
Evaogelina Casasús, Carlota Vigil, señoritas Villar, señoritas G:&gt;nzález Maass, L,1.ura Esquive! Obregón, Dolores Noriega, Concepción de Cosio, Leonor Peída, señoritas Hotb, Ana Luisa Villaurrutia, señoritas María
y Coocepción Cerisola, Margarita L'lscuráin. Señoras
Luz Franyutti de Braniff, Margarita Altamiraoo de
Reimbeck, señora J uana M . de Cerisola, señoras Eva
G:inzález de Paz, Guadalupe Villada de de la Peña y
Reyes, María Mosso de Pardo, Carolioa Vela~co de
Gutiérrez, Laura Paz de Cruce~, Rosa Paz de Haro,
Antonia A. de Paz, María Meillóo de Garr ido, señora
de Pacheco.
Señores licenciado Francisco L. de la Barra, Enrique C. Creel, ingeniero Ignacio de la Barra, coronel
Carlos Rincón Gallardo, licenciado Manuel Olivera
Toro, licenciado Francisco S Carbaja), liceociado Lorenzo Elízaga, Ramón Prida, Javier !caza Landa, Daote Cussi, ingeniero Camilo González, profesor Leopol•
do Kiel, licenciñdo Santiago Méodez Armendáriz, licenciado Guillermo Obregón (sr ), coronel Joaquín Pi•
t~, Emilio Pardo, doctor Alejandro Cerisola, lic nc-iado
Guillermo Obregón (ir.), ingeniero Rafael C. Goyene•
che
Licenciado José María Nacha, Joaquín Raro, liceo·
ciado Arturo Paz, León Rasst, arquitecto Francisco
Colóo, licenciado Manuel Vidaurrázaga, Ricardo Cajiga, Luis del Vill.ir y Chávarri, licenciado Octavio Paz,
doctor Fidel Rodríguez Parra, Manuel Martíoez del
Campo, Alberto Braniff, Luis Felipe Pulido, Homero
Bandala, Ramón Obregón, José Juan Tablada, licenciado Waldo Rascóo, señor comodoro Alejandro Cerisola,
Horacio Casasus, Mario Casasus, licenciado José Cas·

tellot, (ir.) , general Juao A. Hernández, iogeniero Joaquín Capilla, licenciado Francisco de P . Cardona, licenciado Manuel L . Luján.
El banquete de bodas, dispuesto para trescientos cubiertos, fué servido a las dos de la tarde en la residen·
cia particular del señor P residente Huerta, 5~ calle de
de Liverpool número 76.
Se brindó cariñosamente por la merecida ventura del
ouevo hogar.
Más tarde, a las seis, tuvo Jugar la solemne ceremo·
nia del cootrato civil, en que figuraron como testigos:
por par te del novio, el señor coronel don Liborio
Fuentes, el señor doctor don Aureliano Urrutia y el
señor don Joaquín Haro. P:&gt;r parte de la novia, el se·
ñor genera l don Victoriano Huerta, el señor capitán
don Jorge Huerta y el señor coronel don Benjamín Ca·
marena.

0

E l señor Presideote de la República recibiendo las
ft!licitaciones del ministro inglés

(DE

Desde la frente hacia el lado postnior
caía un ténue velo, transparente como un
crista l. La fig ura de la oovia era armoniosa y delicada.
Las damas de la "Corte de Amor," eran
diez, muy bellas señoritas, cinco de las
cuales vestían pri morosameote de rosa pálido y cinco de azul ( petit-bleu).:He aquí
los nombres: Elena Huerta, hermana de
la desposada. Carmen Montaña, Carolina
Fuentes, hermana del novio, Mercedes
Maass, knriqueta Vega, Cristina Maass
)far¡¡:arita Vega, Clementioa Maass, Elena Rasst y Carmen Alemán.

Seüor capitán don Luis fuentes y señora Luz Huerta de F ueotes.-loteric.r dt:l templo de San Coser.e durar:te
la ceremonia ou,icial.- El banquete de bodas.

Eran sus caballeros los señores: Coro¡
nel Víctor Manuel Corral, mi~mbro de
Estado Mayor Pre~idencial; Teniente co·
ronel Juan RoJríguez de Molioa; Mayor
Alberto Quiroz, jefe del Cuerpo de Guar·
días Presidenciales; Capitán y 9 José Rincón GaJlardo, Ayudante del señor Presi·
deote ; Capitán 19 Carlos Martioez, Ayudante del señor Ministro de la Guerra ;
Capitán 1 9 Luis Montes, Ayudante del señor Ministro de la Guerra; Capitán 29 Ce•
sar Ruiz de Cbávez, Subteniente Ignacio
JorgP. de Caso, miembros del Escuadrón
tle Guardias Presideociales. Todos ves•
tian uniforme de gran gala.

Rni A,

DE L

A L)IA.)

(Especial po.ra &lt;El Mundo IlustrddO&gt;.
Después de que tus ojos se vao y no acarician las
páginas escritas .... después .... después .... las hojas
quedan tristes los versos se marcbit..n y duermen de
tristeza y .... sueñan, ya Jo ves. Y rluermen como
duermen las almas de los poetas; y sueñan con la di•
cha que acaban de teoer; y sueñan con los ojos que
besan y acarician y sueñan mientras vienen tus ojos
a leer ....
o o o
iQué triste ser á el sueño terr ible de la muerte! iQué
triste es el otoño .... o lvido que triste es! ¡Qué triste
la existencia del verso que dor mido, anhela que unos
ojos despiértenle tambiéo!. . . . ¡Qué triste si estos
versos q ue están entumecidos, los miras con despre·
cio; los mir as con desdén .... qué triste si tus ojos miráudoles dor midos no los despiertan pronto. ¡Qué t r is·
te, qué triste es, soñar un imposible.... soñar con
un edén .. ..
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.
La desposada eotr ando a la i¡¡lesia dtl brazo del
señor su padre.

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Mientras el viento silba, velan los buhos en el campanario, y una que otra vez ladran lúgubremente los
perros al menguante de la luna. Hay retaz~s de cielo
semejantes a girones de plata, y enormes y densas nubes que parecen montañas que se despreac!ea. Ciérae,1se las tinieblas sobre el lugar. Los villanos duermen ea
sus casas y las bestias ea sus establos. Cuando cesa el
silbido del viento, óyese, en la plaza desierta, el lloriqueo de una fuente. Todas las ventanas, cerradas, están ciegas. Sólo al través de los cristales de la venta,
deslizase hash el pavimento una mancha de luz.
Bajo el candil pitarroso, tres desconocidos juegan a
los dados. El ventero cabecea en un rincón. Un gato
pardo se ovillá en una estera. Cuelgan, bajo unas viejas
pinturas bíblicas, los chambergos y las capas de los jugadores. A cortos intervalos, la jarra de Valdepeñas se
vacía ea los vasos, mientras sobre el tapete rojo saltan
escudos, reales y maravedís. Y dan las diez .
-Perdí, y héteme sin blanca-dice une de los tres
hombres.
-Ya no juego más, objeta otro.
El que gana, calla y sonríe. Pero después de beber
un nuevo trago, pregunta al primero:
-lDe dónde sois? ¿De dónde venís?
-Soy catalán, natural de Vich, antes Aussona, y voy
por tierras de Castilla tan perdido como vos.
Los otros dos jugadores se miran en silencio. Y como
para corresponder a la confianza que el catalán les da,
declaran su procedencia. Dice el uno:
-Pues yo nací en Sevilla, tierra de fuego y de amor.
No voy perdido como vos, compadre, pues sin ser mercader, gústame rondar caminos y jugar en las ventas.
Y el otro:
- Yo vengo de Wittemberg, de las riberas del Elba,
más allá de los Alpes, hacia el septentrión. Dijéronme
que los moros de España poseían secretos maravillosos
para fabricar metales y venenos. Por ernvine. Pláceme
mucho ver mundo, pues aunque sea hábil en todos los
oficios, mi secreta pasión es la de vagabundear.
Irguiéndose, responde el ausetano:
-Ya no avaro mercader cual ves, señor sevillano, suponéis, sir::o que ni tengo el oficio de jugador, ni soy
mago ni vagab~ndo aunque me enco~tréis _en una venta. Capitán fu¡ y no de truhanes; y s1 be dicho que voy
perdido por tiertas de Castilla, es porque la venganza
me llama a Segovia, y la honra de un catalán no puede
quedar mancillada. Si, como lo supongo, vuestras mercedes son hombres de honor, créanme que estimo en
mucho los hidalgos, vengan de Sevilla o de Wittemberg.
Y pues el azar nos reune, no será para pelearnos ~ino
para hacernos amigos. Y como amigo, permitid que os
diga, caballero sajón, que ya ao hay sabios moros en
España, que partieron con sus secretos y allá Alhá los
guarde para sí, pues muy poca falta nos hacen.
-Tiene razón el capitán. Sevilla es tan cristiana cerno
Roma. A los moros granadinos, que son torpes e ignorantes, no se les cuenta ya para nada. Aunque si la
guerra me tentara, con ellos me midiera yo, para probarles Jo que el brazo de un sevillano vale.
Y el tercero responde:
-En balde será mi peregrinaje. Pero decidme, ¿no
hay nigrománticos aquí?
El sevillano afirma:
-Hay judíos, como en todas partes.
El catalán añade:
-Hay herejes, enemigos de toda fe.
.
-1Herejes?-raplica el sajón-en Alemania tenemos
uno en cada casa. Gente pacífica, por lo demás.
-En Sevilla-agrega el otro-toda herejía se paga
con un auto de fe.
Y el catalán:
-Que es el preludio del infierno. Ved cómo las gen•
tes viven, no en el temor de Dios, sino eo el del diablo.
Pero decís, señor germano, que en vuestro país los be·
rejes son pacíficos. Válame Dios que no son tales en
Cataluña. Pues allí, cuando el demonio se encarna en
un hombre, escoge el más noble, valiente y audaz.
Probároslo puedo con el testimonio del.Conde Aroaldo.
Despierta el ventero y se aproxima a la mesa de los
jugadores. El gato ha escapado. Chirría el viento sacudiendo las puertas, la luz del candil oscila dando una
llama amarillenta, y el catalán continúa:
-Yo be visto rondar por las montañas de mi tierra
su alma condenada; alma de brujo, de caballero y de
seductor. ¡Hombre temible y admirable! Era bello co·
mo un dios. ¡Han visto vuestras mercedes esas cabezas
de mármol que desentierran por ahí, y que dicen ser
la verdadera imagen de'Júpiter? l Hanse parado a contemplar los Cristos radiantes y magníficos que n1&gt;s traen
los pintores de Italia?
Así era él; el famoso conde tenía de Júpiter y de Jesús; espantaba como aquél, seducía como éste. Hay todavía mujeres centenarias que dicen haberse extasiado
ante su crespo cabello, ante su frente arrogante v su
barba tentadora; y oo sin temblar aún, hablan de la
fascinación de sus extrañas pupilas, donde brillaba el
fuego del mismo infierno. Si no le vieron con sus propios ojos, viéronle sí coo la imaginación, porque filé la

-gloria de su tiempo y la obsesión de todas las almas. Cabalgaba de nor,he por cerros,
Uanuras y hondonadas, veloz
como el viento, furios0 como
-el huracán. Los malos espíri·
tus le acompañaban: levan•
tanda borrascas y tempestades.
El rayo fué heraldo suyo:
-el trueno fué el eco de sus
blasfemias y de sus triunfos.
Envuelto en su capa fosca,
pasab'l como una devastación. Sorprendia a las doncellas, ,fo noche en sus blancos lechos, de día en los campos perdidos; y las raptaba.
Sorprendía a las viudas en
sus oratorios y a las casadas en sus -cámuas, mientras
esperaban el retorno di, ~u
señor. Y ellas no le res1s·
tían.
Sorprendía a las monjas
en sus conventos, y novicias
y abadesas olvidaban a Dios
para postrarse a sus plantas. El fuego de sus ojos
penetraba en los corazones,
devoraba la sangr~ y encendía el pecado. Era t.irror
de padres, de maridos y de hermanof. Se cebaba en la
inocencia, en el candor, en la debilidad, y era un
mónstruo de dulzura y de perfidia. Burlaba juramentos
y votos, y desafiaba a los hombres y a Dios. Penetraba
en los santuarios para violar sepulturas y destrozar reliquias, y oficiaba en misas malditas, presididas por Satanás.
Y las mujeres le amaban. Le ¡,,maban por su belleza
y por su bravura, por sus ojos torturadores y arrobado·
res, por su voz de misterio y de soberbia, por su carne
indomeñable. Le amaban porque les humillaba y les
traicionaba, y les descubría secretos de muerte y de
tentación.
Nadie ha sido amado como él, porque nadie como él
h~ vivido en la ignominia. Y todas Jedaban amor, seguras de no ser pagadas. Todas rogaban a Dios de ser
captadas por é 1, pues él era para ellas la vida y la
muerte, la gloria y la condenación a un mismo tiempo.
-1 Dónde os dieron posada, conde Aroaldo, dónde
os dieron posada?-le preguntaban.
-Ea el infierno-respondía.
- i Por qué en e 1 idierno?
-Porque estoy en deuda con el mundo, y todos los
hombres son mis enemigos. Porque son tan impías mis
manos, que mancillo cuanto toco; porque mis labios
son blasfemos y perjuros; porque mis pies traen el cieno de la corrupción en que ando; porque mi caballo es
un móostruo que no pace ec. prados ni come en pesebres, sino que se alimenta de las almas que yo condeno.
y las mujeres rendidas de amor, besaban sus pies cenago3os, sus manos impuras y sus labios blasfemos. Y
selladas por el estigma de sus besos, ellas tornaban a
sus lares llenas de vergü~nza y de desolación. Y los
maridos juraban por Dios, los deudos clamaban venganza, y los muertos se levantaban de sus sepulturas para
lavar su deshonra,
El Conde Arnaldo pasaba. Su capa fosca obscurecía
el cielo como una nube preñada de relámpagos. Iba de
fo; cerros a las llanuras, de los valles a las mesetas, de
las soledades a los poblados. Por todos los caminos encontrábanse las huellas fatídicas de su caballo. Y era el
bué,ped inesperado de los castillos, d~ las iglesias, de
los palac.ios, de los conventos, de las tabernas, de Jas
ermitas, de todo sitio donde era posible un sacriltigio y
una violaci611.

si encuentro allí la sombra del conde Arnaldo. Si no
yo la resucitaré; os Jo prometo.
-Yo me voy a la ventura. ¿No hay conventos opalacios por aquí?
-Idos enhorabuena. Ya sabréis algún día del Doctor
Fausto.
-1Doctor? Yo os juro por el diablo que, a pesar de
vuestra ciencia, no me aventajaréis en resucitar muer·
tos. Acordáos, os lo dice Don Juan.
Y los dos hombres se separan sin decir más.
ALFONSO MASERAS.

Acudían todos a presbíteros y nigromantes para Ji·
brarse de su poder; las brujas rezaban sin cesar y las
devotas se entregaban a prácticas endemoniadas. Y los
hombres que no le temían, le envidiaban y se condena·
bao de antemano, con tal de empañar por un instante
su gloria.
El Conde Arnaldo pasaba por entre el clamor de
odio, de venganza y de muerte que se levantaba a su
alrededor. Pero no en balde llevaba el diablo en el
cuerpo, pues burlaba los conjuros de las brujas y los
exorcismos de los presbíteros y las cábalas de los nigromantes, con nuevas cábalas, nuevos exorcismos y nue•
vos conjuros ignorados. Se burlaba de la ciencia de los
sabios, de las oraciones de los piadosos, de las súplicas
de los dJsesperados y de las lágrimas de los tristes, no
escuchando otra voz que la de sus apetitos devoradores
y de su voluntad infernal. Y eran sus criados quienes
renegaban de él; eran sus deudos quienes le repudia·
han; eran sus hijos quienes pedían la sangre de su
cuerpo y la perdición de su alma.
Sus criados, sus amigos, sus deudos eran legión. Eran
legión sus hijos, nacidos de la lujuria, de la traición y
del deshonor; y sus voces aturdían el mundo, sus lágrimas anegaban la tierra. Y Arnaldo pasaba como un rey
del terror, como uo dios del pecado.
Dos extrañas miradas se cruzan entre el sajón y el
sevillano. Brilla en sus ojos diabólica ambición; nace
en su sangre mortal deseo. Pero callan. Calla el ventero, boquiabierto, desvelado por un terror sobrehumano. La luz del candil sigue lamiendo las viejas pare·
des con su caricia amarillenta. Fuera, en la plaza, el
viento no silba ya: aulla. Y el ausetano añade:
-Nadie era más caballeroso que él, pues ni los reyes
le aventajaban en nobleza, ni los príncipes ~n donosu·
ra, ni los capitanes en liberalidad. ¿Vuestras mercedes
no conciben en él estas virtudes? Toda virtud era para
él como la pluma de uo chambergo, que se cambia por
otra o se prescinde de ella. Pero se sabía adornar de
todas las que se esfuerzan en tener los hombres, para
saberlas despreciar. Preguntarán'.me vuestras mercedes
que cómo murió. No murió, señores, pues vive entre
nosotros. Dicen unos que Satán se lo llevó sin dejar
huella de su paso; otros que la tierra se quebró a sus
pies, no pudiendo soportar tal monstruo; otros que
un ángel malo lo arrebató, y que desapareció en las
nubes, como Elías, como el Redentor. Sea c.&gt;mo fuere,
todos se postraron ante su gloria. No se oyó más su voz
imperante, no se percibió más el galope lejano de
su caballo; no se supo de nuevos raptos, de nuevas
traiciones ni de nuevos sacrilegios. Pero el pueblo todo continuaba atemorizado, y sus victimas y sus enemi·
gos clamaban en la soledad y ea la noche. Sus hijos
seguían pidiendo la sangre del padre. Su sombra vive;
su sombra errabunda, indomable, hierática e infernal,
que se cierne sobre las almas como una nube fatídica.
Y fosca como su capa, está también preñada de relámpagos. Yo la he visto, yo he visto este espíritu soberbio
y magnífico, y aún me siento conmovido por su presencia. ¿ Cómo no admirar a este hombre a quien nadie
podía emular? ¿Hay algún irredento en Sevilla que le
iguale, o algún hereje en Wittemberg que pueda empoiñar su gloria?
Calla aqaí el catalán. Míranse de nuevo el sajón y
el andaluz, y toman a un tiempo la capa y el sombrero.
Entra furioso y maullando un gato. Lívido y tembloroso, el ventero vierte nuevo vino en las copas, y los tres
extranjeros, de pie, beben en silencio. El ausetano
tiene los ojos divagadores y la frente cansada, y des•
pués de beber se sienta en su sitio.
Pero los otros dos abren a la vez la puerta, que se
cierra con ímpetu tras sus pisadas. Ante la mancha de
luz que ilumina la plaza, ambos se estrechan la mano.
Y el viento no cesa de aullar. El menguante de luna
ha desaparecido. Rasga la obscuridad un rayo allá a lo
lejos. Todo parece estremecerse.
- l Adónde váis?
-Vuelvo a mi país, bajo las brumas sajonas, para ver

Leía el libro de las dnlces rimas,
condensación de sueños y esperanzas,
de visiones celestes, de quimeras,
de crueles desengaños y de lágrimas.
Ea sus estrofas, el amor divino
palpita, se difunde, esplende, canta,
se eleva hasta los astros, y desciende
ea cascadas de luz sobre las almas.
El suspiro se mezcla a la sonrisa;
el dolor, al placer; en cada página,
la vida intelectual, múltiple y bond~,
surge, henchida de fuerzas y de savia.
No es un tono tan sólo el que se escucha
ni un color el que atrae: de la gama,
el himno brota, melodioso y puro,
y del iris, la imagen delicada.
iAh! cuán inmenso espíritu el de Bécquer
qué poder en su numen; su palabra
brillante y sugestiva nos seduce,
y en pos de la Belleza nos arrastra!
Leía el libro y .... sucedió que Bécquer,
en sus estrofas, trasfondióme su alma:
como él sentí. ... mi corazón, de nuevo,
volvió a los sueños y amorosas ansias;
pensé en quimeras, me fingí placeres,
torné los ojos a la edad pasada,
a su recuerdo se alumbró mi mente,
y en mi interior corrieron muchas lágrimas.
&lt;Si es la vida tan breve-me decía¿ por qué a veces la hacemos tan amarga?
¡Necios son los que sufren porque quieren,
y locos los que al bien dan las espaldas!&gt;
Y mientras que a tan graves reflexiones
mi espíritu intranquilo se entregaba,
del áureo libro de las dulces rimas
una voz se elevó, triste y pausada:
&lt;El dolor es el sino del poeta,
sufre, sufre mortal lqué te acobarda?
¡Te llevará a la Tierra Prometida
el infinito amor en que te abrasas!&gt;
JOSE ANTONIO RIVERA G.

Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
Sobre un lecho de nubes de escarlata
el sol va agonizando lentamente,
y pinta con sus rayos el Poniente
con reflejos de azul. de oro y de plata.
Su láoguida y nocturna serenata
un ruiseñor modula quedamente,
en tanto que a la luna en el Oriente
una plateada claridad delata.
Se oyen lejanas voces de mujeres
que entonan una copla de quereres;
hay un ambiente de melancolía;
En la calma apacible del sendero
un mendigo salmodia plañidero:
&lt;Una limosna, por Santa María&gt; ....

En el azul profundo de su lecho,
como gota de plata desleída,
fulge la luna blanca, suspendida
en el confín del anchuroso techo.
Entre las plantas que el sendero estrecho
tamizan con sus hojas, escondida,
una cigarra lánguida, a la vida
.entona su canción, de trecho en trecho.
Se oye el leja.no tintinear de esquilas;
las estrellas esconden sus pupilas;
en el aire hay perfume de azahar.
Y a la blanca caricia de la luoa,
la tierra se estremece, como una
virgen febril, nostálgica de amar.
F. DE F UENTES

]R.

�do menos de reconocer su buena técnica. Y entonces él
confesaba que cuando tenía un asunto escribía en todas p irles, durante muchos días, durante algunos meses.
A cada momento cogía un papel y apuntaba una cuarteta, en el saloncillo, en el paseo, en la calle, donde le
sorprendía la inspiración. Un concepto sugerido por
cualquier incidente; una frase chistosa; una réplica
oportuna, todo era anotado y la obra se ensanchaba poco a poco. subiendo y reflejando el pensamiento del
autor, co:n::, la sup ~rficie cristalina de un estanque sube
y rebosa con el hilito de agua que sin cesar deja caer
la fuente.
Une Miguel E~hegaray a la gracia culta y fresca un
sentimiento dulce y penetrante; y no carece de intención filosófica entre risas y lágrimas. Nunca escribió en
prosa, y se puede añadir que sólo escribió los diálogos
y monólogos de sus comedias, muy "ripiosos" a veces,
otras veces impregnados en pura y encantadora poesía.
Pudieran sacarse de sus producciones muchos fragmentos que Je acreditaran de verdadero poeta.
Sin embargo no cultivó nunca la poesía lírica, po·
niendo en el teatro todas sus ambiciones. Aun le: recuerdo con su pelo cortado al rape, la barba corrida,
¡os labios gruesos, la mirada penetrante. En los salen-

No estuvo mala la interpretación de "Sin Familia,"
destacándose algunas escenas como la de los amigos del
acto primero, que se llevó perfectamente con el diálogo cortado y movido. Matilde Cires Sáncbez rayó a
buena altura, más en la intención del personaje, en la
manera de hacerlo, que en el mo~o de decirlo, lo que
no es de extrañar, dadas las dificultades del verso, pa·
ra artistas que están habituados a la prosa. De todas
maneras plácemes merece por el modo como entendió
el tipo de la "Rufina."
La señorita Castillo nos encantó una vez más por la
manera admirable como hizo la cándida colegiala "Gabriela." Es una "ingéoua" de gran talento esta joven
actriz, hay en su alma tesoros de arte, y dice con una
dulzura seductora. La escena la depara triunfos muy
completos si el estudio y el cuidado de los detalles co
abandonan la notable labor de esta joven. El público
la llamó al palco escénico repetidas veces.
Muy bien Coss en el tipo de'Carlos" y lo mismo Mutio, Barreico y Vargas, la borrachera del segundo esto•
vo bien entendida, hizo un ebrio elegante, lo cual no
suele hacerse siempre. La escena bien puesta, y en resumen, uo éxito completo.

selo a su hermanito más chico, que estaba enfermo por
ese capricho infantil y conmovido el citado funcionario, la entrega el monigote y basta la da dinero, poniéndola en libertad.
La obra es sentimental, netamente madrileña y refl_,.
ja una clase popular, con sus vicios y degeneraciones y
al mismo tiempo con sus virtudes y buenos sentimientos.
El tal~nto escénico de López María se ha revelado una
vez más en este entremés que gustó "'1 público, a pesar
de que en él se reflejan unas costumbres algo distintas
de las conocidas aquí.
María Luisa Villegas hizo un buen trabajo encarnando la simpática y desgraciada "Petrilla." Catalá exagerado en el tipo del gendarme; Vargas bien de Comisario.
Se prepara para el próximo día 2 de Agosto el beoe·
ficio de la primera actriz María Luisa Villegas con un
programa selecto; ha de ser una velada brillante a juzgar por los preparativos que se están haciendo.

TEATRO COLON'.-"LA DETECTIVE."

"EL POLICHINELA."
Fué un éxito el entremés de Enrique López Marín, titulado "El Po•
lichinela" que se estrenó en el teatro d! que me vengo ocupando. "Petrilla," una pobre joven que vive con
su padre, borracho por costumbre,
y con tres hermanitos a los cuales
hace de madre, pues la verdadera
se escapó a las "Américas" con uno,
roba un polichinela de juguete que
una familia rica llevaba en la capo•
ta de un coche. Es detenida, se la
conduce a la Comisaría y allí cuenta al Comisario toda su vida, llena
pe trabajos y de honradez; relata
dor qué quitó el ju~uete, para dár-

Este drama policiaco en cuatro actos de A. T. Mac
Ranler es más bien un melodrama. que uoa obra de las
que ahora se llaman policiales. Es cie~to que hay una
mujer que sigue las huellas de unos delitos, de la__muerte de su eposo y del secuestro del que cree su h1¡0, pero también es verdad que no se echa mano para el de·
sarrollo y desenlace de la fá~ula, de esos recursos q~e
hemos visto en otras producc1011es del vasto repertorio
de Caralt.
.
El público cree que la verdadera detec~i~e va a :er
"Miss Margaret," joven que toma a su serv)cio la senara Laura Leversoo, pero no es así; ésta, viuda de un
Jefe de Policía, que fué asesinado mi~teriosameotfl estando una noche en su despacho, persigue al autor de
este delito, lo mismo que al que ha se,;uest~3:do a s1;1 hi·
jo, joven de r 7 años, delito que _se co~eho el mismo
día en que iba a entrar de guardia manoa en la escuadra británica. Resulta que después de muchos sucesos

TEATRO MEXICANO.-&lt;SIN FAMILIA.&gt;

Teatro Col6n.-Tres escenas de "La Detective."

-Solamente Fuentes y yo-me decía el primer actor señor Coss
en su cuarto la otra noche-hacemos esta precio~a ob1a de Miguel Echegaray y ya ve usted que di público la aplaude mucho.
Y era cierto, el público asíduo concurrente al Mexicano, ha
gustado mucho de la comedia en tre~ actos y en verso de Miguel
Echegaray titulada &lt;Sin Familia&gt; Y, Jcuidado que ha llcvido
desde la fecha en que &lt;Miguelito,&gt; así se le llamaba al autor por
aquel entonces, hacía obras teatrales! ....
La verdad, mucho he celebrado que la exhumación de la vieja
comedia haya sido un completo, un redondo éxito. La personalidad de Miguel Echegaray evoca en la memoria una época de
florecimiento del teatro en E~paña, quizás menos profundo, me·
nos intenso, pero muy bello. El estro de Benavente, de Martínez
Sierra, de Dicenta aún DO brillaba y la gente iba a los Colisecs
a pa~ar el rato y en el llamado de la Plaza del Rey donde ahc·
ra está el Circo de Parihis, i.llí empezó el hermano del geni; l
Don José Echegaray a estrenar sus comedias.
No fué ni es Miguel Ecbegaray un clásico; su frase no es castiza, su versificación es incorrecta; pero apesar de todo ha sido
y es (ahora escribe muy poco) un buen autor cómico de pura raza española, con todos los defectos y no pocas bellezas, que caracterizan a l0s más fecundos productores de la brillante dramática de España. Hasta cuando toma situaciones o pensamieo·
tos de obras francesas, les imprime como sello característico
algún rasgo oacional, que no dieron a sus plagios Ramos Cai::rión, Vital Aza, y menos aún Pina Domíoguez, el más afrancesado y mercantil de todos ellos.
Recuerdo que en los años del predominio del talento de Don
Miguel, la misma crítica que lo vapuleaba muy amenuc'o, no pu-

cilios de Lua, la Comedia, Apolo, se pasaba las noc~es. El ª,!Dº
biente de la escena le encantaba, y hast~ en los bashdor':ls fue a
buscar sus cariños, casándose con una .nieta del gran Julián Ro·
mea, que habiendo sido actriz se retiró para dedicarse a su ma·
rido y a sus hijos.
,. .
Por todo lo nicho 110 ~s de extrañar que en obras como Sin
Familia" la que acabamos de admirar en el Mexicano, pinte de
mano m~estra un me~io que le es muy co_nocido, _echando mano
de una psicología sencilla y basta vulgar s1 se quiere, pero muy
humana, muy bella, muy real. Para. e~te autor no hay problemas
de trascendencia sino los que se originan en el corazón, los que
aparecen en los bogare~ ni santos oi ~ulpables, sino en los que
mos 011 mayoría y casi se puede decir que en ellos moramos.
~e ro como el sentimiento se mezcla con talento a la vida, como
eh· y dañosas exageraciones ni cuadros de subid.o color, resulta
.
te }
ue los personajes hablan y dicen_, como s_e v_e d.1ariamen
ie aquí el éxito de las obras que s111 comphcac1ones nos presen·
tan la vida tal como es.

ºº ..

.

Teatro Mexicano.-María LuiEa Villegas eu "El Policb:nela." Una escena de la misn:a obra.

�a cual más sensacionales, el autor de todo es un hermano del muerto, que obtuvo el puesto de Jefe de Polic!a
y ahora pretende casarse con la viuda y también nos
enteramos que aquel joven no es hijo de Madame Leverson, sino que su marido lo puso en el lecho junto a
su esposa al dar a luz esta un niño muerto. Otro personaje interesante, hecho por Caralt con bastante acierto, es el de "James Kensdall" hermano por parte de
padre, del asesino y del asesinado. Al principio de la
obra creem.&gt;~ que él es el autor de toda aquella serie de
crímenes, pero luego resulta lo contrario, si bien su afición al juego hizo que arruinara a su mujer y que hasta vendiera el niño a sn hermano, niño que es el que
antes mencionamos. Todo se descubre, el verdadero
criminal muere quemado, y "Lanra Leverson" se entera
con pena de que el muchacho que con tanto interés
buscaba nunca fué su hijo.
Los dos primeros actos son los mejores de la obra.
El segundo impresiona vivamente, y la escena estuvo
bien puesta. Los otros dos últimos ya dejan mucho que
desear, a pesar de que se suceden situaciones emocionantes, pero de brocha gorda y muy vulgares. La interpretación como siempre, no pasando de mediana ; a mi juicio la manera de declamar:de casi todos los artistas de esta Compañía es defectuosa en extremo. La señorita Gil
no domina sus nervios, y cuando habla resulta amanerada en extremo, y lo mismo la señorita Gaspar. El público aplaudió bastante la noche del estreno, sobre todo la decoración final donde se simula un incendio.

1

LUIS DE LARRODER .

El Presidente de la República
Francesa en Inglaterra
Todas las noticias del viaje de Mr. Poincaré a Londres confirman el que el recibimiento fué de lo más
entusiasta y cariñoso que cabe, siendo ovacionado el
ilnstre viajero. En todos los detalles de la expedición
se ha visto la simpatía que une a los dos pueblos, lo
mismo al ser recibid&lt;.&gt; por el Príncipe de Gales en el
embarcadero de Portsmouth, que en la recepción con
Jorge V., que en los saludos de las muchedumbres que
est'lban en las calles de la gran metrópoli viendo pasar
el suntuoso cortejo.

Sr. Lic D

Fidencio Hernández, segundo secretario
de la Embajada al Japón.

Las manifestaciones populares, al paso de Mr. Poincaré; éste r ecibe una felicitación del "maire"
del cuartel de Holbora,
El viaje se hizo por Cherburgo en el b.uco cCourbet&gt;, al llegar a las aguas inglesas apareció el cyacht_&gt;
real &lt;Príncipe Adalberto&gt; llevando a bordo al Prínc1cipe de Gales, que fué en nombre del Soberano inglés
a dar la bienvenida a Mr. Poincaré, el cual pasó a bordo del barco inglés verificándose las presentaciones
de rúbrica en estos casos.
El Palacio de Saint James ha sido la mansión habitada por el P residente de la República Francesa, con
su gran salón estilo Imperio de brocado rojo, y en él
se verificó la recepción del Cuerpo Diplomático con
gran solemnidad. Otro salón menos grande ostentó
adornos Pompadour y la alcoba tenía los colores de seda crema y el comedor lucía telas ricas de matiz verde en sus paredes.
La misma noche de la llegada Mr. Poincaré asistió
a un b~uete dado en su honor por los Reyes de Inglaterra en Buckingbam Palacio, presentando los salones un aspecto mágico de lujo y de riqut&gt;za La mesa
de honor lucía la hermosa vajilla de oro de Winsor de
precio inestimable y que tiene fama en el mundo entero;
ocho candelabros de oro también lanzaban sus brillantes luces colocados sobre la mantelería de encajes de
Holanda.
La recepción dada por el Ayuntamiento sobrepujó
a todo lo que se esperaba. El Presidente de Francia
fué recibido por el &lt;Lord Maire&gt; con la fastuosidad
que en estos casos se requiere, con sus trajes propios

en 1os cuales se lucen ricas dalmáticas y blancas pelucas.
El distinguido funcionario inglés tomó la palabra para felicitar a :\Ir. Poincaré en nombre del pueblo inglés, para desearle feliz estancia en Londres, haciendo votos por la unión de ambas naciones y por la prosperidad de las mismas. El Presidente de F rancia contestó en términos muy corteses haciendo ver las fati·
mas relaciones y los vínculos estrechos que existían en•
tre Inglaterra y Francia mostrándose muy agradecido
por las deferencias y el cariño de que se habían dado
pruebas en los días que llevaba en la capital inglesa.
Mr. Poincaré visitó los principales edificios lie Lon•
dres, y entre ellos el Hospital Francés, teniendo palabras de elogio para los que dirigen este benéfico est1ablecimiento, que se encuentra a gran altura sin que fa).
te la debida asistencia y los elementos necesarios para
su funcionamiento. El Presidente fué cama por cama
enterándose de las dolencias de cada enfermo, preguntando quiénes eran, y con solícito cuidado indagó
si algo les faltaba, para remediarlo en seguida.
El adorno de las princ ipales calles de Londres durante la estancia de Mr. Poincaré fué muy bello, viéndose grandes rótulos en francés con inscripciones ale·
góricas,yen loscuales se leían frases como estas cSomos
camaradas&gt;, cViva la Nación más brillante del mun•
do&gt;, &lt;Tutoyons&gt; y otras inscripciones por el estilo.

S:?ñor General don Félix Díaz, Embajador Extra_ordioario en misión especial, que presentará al gobierno
japonés las notas de gratitud de México por la
embajada enviada durante las fiesta~ del
centenario de nuestra Independencia.

S,. Lic D . José Romero, primer secretario
de la Embajada.

Embajada Mexicana al Japón
Tre, acio, guardó nuestro país una de~da de gratl·
tud h1.cia el Jap6n; las condiciones políticas de nuestra patria habían impedido el pago de tal ~enda, pero
ahora se saldará en debida form1.; la embaiada que el
emperador del Japón envió a nue_,tra~ fiestas c 7nteoa~
rias merecía una misión de especial 1mportanc1a Y. as1
es la que se ha no:obrado para que presente al gobierno ¡aponé, los votos de gratitud del_ gobierno y del
pueblo de México por su representación. En esta plan:i hallarán nuestros lectores los retratos del P:_rsonal
completo de la embajada a cuya cabeza v~ ~l se~or general don Félix Díaz, que taato se ha d_ishngu1do recientemente en la vida política de la nación.

·
s~aor don Víctor David Velázquez, tercer secretano.

Cuando todo parece que duerme
en la paz de la noche callada,
)as notas sombrías,
las notas lejanas,
con la esencia sutil de las flores
en mi alcoba penetran pau~adas
Ellas son los sollozos mu y val!"os
yque
el cunea
inmenso
dolor de unas ansias
pudieron
traducir las austeras palabr~s. •. • • •
F.:n mis noches de torva tristeza
me recuerda esa música v~~a
mis ensueños fugaces de nmo
y el secreto dolor de mi infancia
Me parece que escucho en la sombra
)as dulces palabras
.
de uoos labios de rosa_ que dieron
fugitivas venturas a m1 alma. .
y un ensueño rle amor q~1e pe~s1sle
casi inmune a las rudas 10fam1as,
cuando llegan las ootas sombrías,
cuando llegan las notas pausadas,
me brinda sosiego~
rlespierta mis :i-nsi_a s
.
y en la inmóvil tristeza en que vivo
me da. alientos, y amor, ) amor, y esperanzas ....
¡Notas .... cotas dulces,
vuestra tenue armooia que vaga
es la voz de un amor a~agado
.
que aun recuerdo en mis_ no~hes mgratas.1
P~netrad en )as sombras 1nc1ertas
que pueblan mi estancia..
_
en el piélago a zul de mis suenos
~esolegad vuestras rápidas alas. • • • • ·
¡Notas.... notas dulces
que me h'lbláis de venturas pasadas,
ahuyeotad la amarg_ura iomu_table
de mis horas más tristes y aciagas,
que vuestra honda tristeza errabunda
de mi pena infinita es hermana.•• • !

Mr. Poinc-aré recibido en el desembarcadero de Portsmouth por el Príocipe de Gales, pasando revista
a la guardia de honor.

CES \R CA MACHO.

Puebla.

El Presidente de la República Fraucesa pasando por las calles de Londres a su arribo a la capital.
Sr. capitán don Nardo Mendoza, agregado militar.

1 9 1J •

Señor Coronel don Agustín del Río, agregado militar.

�Cronica
Se comentan ya, mis queridas lectoras, todos los encantos de las novedades estivales,
aun cuando la temperatura no permite que
estas tengan un carácter perfectamente definido.
Sólo al medio día se siente un poco de cacalor, pero ea las tardes y noches el viento
frío parec1:, que nos anuncia un otoño próximo o un invierno que termina.
Pero, de todos modos, las damas elegantes comienzan
a lucir nuevas "toilettes" y, por tanto, es preciso ocuparnos de ellas, aun cuando sea con cierta discreción.
No podemos negar, lectoras mías, que algunas de las
noveda&lt;les implantadas por la Moda carecen dehelleza;
pero esto no quiere decir que haciendo una inteligente
selección, no encontremos algo, o más bien dicho, mucho con que encantar los ojos de la~ mnjeres de buen
gusto.
Entre estas bonitas novedades a que me refiero, deben citarse indudablemente los pequeños y lindos "trotteurs," en los cuales la coquetería del aspecto, unida a
la encantadora sencillez que en todos ellos se advierte,
no dejará de complacer a nuestras jóvenes lectoras. Estos trajes se hacen de preferencia, blancos, en piqué,
"cote-de-cheval," en tela de lino, en ·'oeigeuse" de algodón, con cuello "tailleur" y adornos de faya o
satén de color cerno rojo,
verde Imperio, azul, etc.
Otros se hacen de estas
mismas telas, pero en to·
nos vivos como de violeta
de Parma, rosa antiguo,
café dorado, rojo ladrillo,
verde bronce y otros matices por el estilo, coa cuello y adornos blancos.
Recomiendo de un modo especial a las jovencitas y señoras jóvenes, les
trajes en crespón blanco
rayadode color,compuestos
de una falda, fruncida en
el talle, ya sea toda lisa o
cercada en el bajo por dos
grandes alforzas o bieses
de la misma tela; y un
cuerpo-blusa con cuello de
lencería, vuelto sobre el
escote bajo, y cintura de
cuero barnizado del mismo colcr de las rayas de
la tela con que se haya confeccionado el traje. Estos
atavíos tienen un aspecto
tao fresco y juvenil, que a
pesar desu extremada sen·
cillez, prestan un atractivo iodiscutible a la dama
que los lleva, y son muy
propios para los paseos y
excursiones campestres.
En cuanto a los trajes
que la Moda indica, a fin
de asistir a las reuniones
de confianza, ya sea de
tarde o de noche, señalaremos unas lindas "toilettes" hechas en crespón de
algodón japonés con dibujos floridos muy menudos
o en estilo pompadour.
Estas telas son generalmente sobre fondo blanco,
rosa, azul cielo, y pueden
hacerse con una cintura
"bayadera" o con cintura
drapeada en taffeta, en
muselina de seda o en Jiberty, estrechando un cuerpoblusa, escotado en lo alto sobre una camisola en tul
punto de espíritu o en muselina de seda.
Las "toilettes" blancas, en crespón de algodón, realzadas por una pequeña nota de color, se llevarán ~u1;ho y con extraordinario éxito. La falda estará umda
al cuerpo por un entredós de encaje, y se plissará en
torno del talle con pliegues cosidos, terminando en e 1
bajo con dos o tres alforzas en tamaños escalonados. El
traje se completará con una cintura drapea~•• a la qu~
se unirá un corto faldón almenado, de enca¡e o museh-

na de seda, de color, un poco más largo por la espalda
que por el freute.
Estas bonitas "toilettes" tienen muchas ventajas, pues
no solamente son de bastante duración, sino que pueª"º lavarse sin que se maltraten o se arruguen, perdiendo por esto su encanto, porque se guardan en pe·
queñas valijas muy propias para las excursiones vera·
niegas, paseos en auto y otros placeres estivales de que
tanto gustan las damas elegantes.
'
No terminaré estos apuntes sin dar a mis lectoras la
descripción de algunos modelos de los más característicos y bonitos a este respecto, a fin de que puedan imitarlos, si así Jo tienen a bien
Uno de estos modelos es un gracioso traje de estilo
"tailleur," coofeccion;,do en "cóte-de·chaval," blanco,
y está compuesto de una falda redonda. la cual luce en
los lados "paneaux," y se completa coa una coqueta
veste de faldones cortes,

Las oriJJas de los "paooeux" y ias de los
fa) '.iones están ribeteados con angostas franjas a~ taffeta fresa.
La veste, fruncida en el talle, tiene grandes
vueltas en lo alto del cuerpo, abiert¡,,s sobre
un plastrón y corhata de tul blanco, pli~ado.
El adorno se completa con un cuello de linón
bordado y con cuatro grandes botones de cristal que cierran los faldones por el frente.
Otro modelo, en extremo liado y elegantl',
está hecho en crespón de algodón, con dibujos de estilo japonés, sobre fondo rosa pálido. La falda
está completada por una drapería de la mi~ma tela, que
forma una sobre-falda, y que descubre la primera por
el frente.
El cuerpo está velado coa muselina de feda, y ea el
de 1antero se abre scbre una camisola de muselina de
seda, escotada en cuadro.
Los faldones que adornan el cuerpo son de muselina.
fruncidos en derredor del talle, y ea el bajo se estrechan con un galón de seda.
La cintura es de taffeta rosa ; se hace drapeada yt,rmina en el freote con uoa larga punta y nea bellota de
seda.
Podría citar a mis amables lectoras otros modelos de
eHe géoero, pero temo haber abusado de su benévola·
atención.
Ea otra vez fe!(uiré hablando de los trajes estivales;
pues hoy creo haber dicho siguiera lo más notable de
las novedades de la presente estación y mis lectoras podrán elegir entre
ellas las que sean de sn,
agrado, para realzar sus
naturales encaoto~ coa los
recursos que la Moda.ofrece a las damas distinguidas y de buen gusto.

...

~

.,•
,r

-V

\

MARGARITA.

Cuantas veces las amas.
de casa se desesperan al
al ver la torpeza de sus.
criados, que, apenas puesto el mantel dejan caer·
en él una gota de vino,.
cuando sirven alrededor
de la mesa el Burdeos o el'
Jerez!
Pues ya se ha encootra·
do e l modo de remediar
este inconveniente. ¿Cuál•
es ese nuevo invento? Bien
sencillo. Un cerco de plata o de acero, forrado interiormente con una franela encarna'.l.a, se coloca
en el cuello de la botella.
Al echar el vino en las.
copas, la última gota, ea
lugar de caer sobre el'
mantel, queda en la franela, y el ama de casa queda tranquila no viendo las.
manchas, que tanto la preocup1.bao antes de conocerse esta nueva invención,
que viene a substituir la
servilleta, coa la que el '
criado procuraba evitar
que esa última gota le valiera el nombre de torpe.
Este cerco, de plata o•
acero. sirve, no sólo para
las botellas comunes, sino•
para las de cristales bonitos de Venecia o Bohemia.

1 raje de noche para salóp

.

El perfume de moda es la preocupación constante de·
muchas cabecitas juveniles. La mujer elegante debe
usar un perfume discreto y que no se evapore.
Recomendamos a las muchachitas que inútilmente re· ·
correo todas las perfumerías en busca de una esencia,
sobada, que la fabriquen ellas, mezclando dos onzas de ·
agua de Colonia con una onza de extracto de violeta,
puro y veinte gotas de esencia de nardos. Es exce- ·
lente

DE PARIS
El traje &lt;tailleur&gt; es el _primero qu~ ~o~ preo-cupó., porgue ahora la pnmav~ra se 101c1a. con
un aesceoso de temperatura, vientos y lluvia, y
por Jo tanto, no es posible vestirse de &lt;organdí&gt;
-el día de Pascua, como hacían nuestras abuelas.
Este año, al toque de Gloria, h1 sido pre~iso
-S.lcar las pieles, que ya no creíamos necesaria~,
porque un sol espléndido nos hizo soñar una pnmavera ideal.
El traje &lt;tailleu~&gt; es el un_if?rme de !ª par!siense, sea cualquiera su pos1c1ón, y es msu~sh•
tuíble como vestido de calle. Su forma clásica,
de corte m'.\sculino, no le permite seguir la mo·da de cerca, o, mejor dicho, se dirige por una
•moda especial g ue no transige coa los caprichos
y exageraciones de nuestros &lt;chiffoos&gt;_.
Como su destino es usarlo yendo a pie, la fald'l será corta y amplia, sin perder su aspecto se-vero, pua Jo cual tendrá varios pliegues al hilo,
bien profundos, que al anda~ preste~ toda la c~modidad necesaria a un tra¡e varonil y &lt;sport1vo&gt;. Deben montarse sobre cinturilla,suprimieo,do el cinturón exterior de modo que no dibuje
la curva del talle: pero tampoco tan floja que
tenga el aspecto Directorio. La chaqueta, gracias a un pequeño artificio de corte, deja la "silhouette" lo más vaga e incierta posible.
El "trotteur" matinal tendrá el gabán corto y
,cuadrado como una americana, mientras que e l
de la tarde, ea seda o lana, exige levita larga
.abierta por d'!lante, imitando el "cbaquet" 'de
hombre.
La novedad del "tail'eur" consiste en el bole·ro, cuyo aire juvenil gusta tanto.
__ .
E l bolero actual tiene una pequems1ma rela•ción con el "fígaro', que se usaba hace diez o
doce años: es un abrigo o ch:.queta corta que
·11ega solamente a la cintura, pero sin ajustarse
lo más mínimo. En la maco recuerda a esos gabancitos de niño que tienen el mismo ancho que
·1argo.
.
Los ~éneros que han tenido mayor éxito son:
el "wbipcord" rayado en dos tonos diferentes; el
"granité," especie de t_ela ?e esponj~ muy fioa,
-cuidriculada con un hilo 1mperceptible de otro
color, y la "buré" casi tan flexible com? la seda.
Cuando venga francamente el buen tiempo se
harán ideales "trotteurs.. de fantasía en "shao,tung" y "éponge" de seda estampada y brocha•da, que se adaptarán muavillosamcnte a la for-

ma de las casacas rumanas y húngaras. Ahora pasemos al estilo modista, que es donde podemos juzgar
las fantasías y exageraciones de la moc'a; unas ve·
ces llenas de gracia y otras altamente ridículas.
Si estas "toilettes" están destinadas a visitas, Exposiciones o cualquier fiesta que tenga lugar de día,
se procurará que su tonalidad sea distinta a las que
deban afrontar la claridad de la luz eléctrica en el
teatro o ea los salones.
El prin cipal atractivo de 1.. "moda francesa" consiste en que cada cual puede vestirse a su capricho,
porque es completamente eléctrica.
La "silbouette' no ha cambiado, y, sin embargo,
estos vestidos tienen un no se qué tan vaporoso y
envolvente, que resulta mil veces más artísticos.
En general, están un poquito recargados de adorno, con preferencia los bordados en perlas y cuentas de cristal combinadas con sedas y cordoncillos
de o ro y plata; pero esto no impide que algunas casas, cuya reput:i.ción de elegantes es reconocida por
todos, presenten modelos sin encajes ni guarniciones de ninguna clase, estribando todo sr. arte en la
"draperie" que envuelve a las que la llevan como
a una estatua.
La "petite robe" tendrá siempre muchas adictas;
se hace casi exclusivamente con mangas largas en
uoo o dos pedazos, muy caídas de hombro, y algunas veces de tela diferente a la del vestido, un po·
co anchas por el centro y ajustadas en la muñeca.
Entre los cinturones tenemos múltiples varieda·
des; algunas bonitas.
Los hay de cuero primorosamente trabajado, con
incrustaciones de oro: de cintas con caídas; de gasa
o tul con el lazo "mousmée;" la "echarpe bayadé·
re," que se anuda delante o en costado, acentuando
exageradamente la nota que caracteriza la moda
uueva, que coosiste en alargar el talle. Esto era de
esperar, porque ya se sabe que en cuanto algo se
generaliza las modistas lo :,iacen desaparecer, y el
talle corto vieoe siendo obligalorio desde hace bastante tiempo.
- En cuanto a los cuellos, se veo pocos, o casi nio·
guao, alto; el cuello Médicis, bastante fantaseado,
montado ea alambre, sirve de marco al propio cuello, cuya blancura alabastrioa natural o ficticia hace pr~cioso sobre un fondo de tul negro. Esto me
dijo M. Z .... ; pero yo pensé que si el cuello es feo,
aunque le estuquen, su fealdad se acentuará sobre
un fondo negro, y, por tanto, aconsejo mucha pru·
dencia para adoptar esta moda.
Tres elegantessombreros.-Traje de paseo.

CONDESAD' ARMONVILLE.

�✓

CONSULTAS
PARA EL ROSTRO.-BETIXA: Si está usted decidida a no ser pálida, sino a poner en sus mejillas un po·
co _de color, le aconsejo que use el carmín, pues cual·
qmera otra substancia es perjudicial para la tez del
rostro. Casi todas las preparaciones que se venden a
ese respecto, marchitan el cutis por completo y hacen
que las mujeres envejezcan de un modo prematuro.
¡Cuánto mejor sería que no cambiase usted la suave
palidez de su cara por un sonrosado artificioso! Las
mujeres de piel tersa, blanca y sin color, como usted
dice que es, gozá :le una preferencia marcada en el
gusto de los señores; ¿a qué fin va usted a perder sus
encantos naturales, para intentar adquirir un atractivo
vulgar, bajo todos conceptos 1
Los lirios, las azucenas y los jazmines, son más l:elJos
que las rosas, y de éstas, ninguna tiene la hermosura
que admiramos en las pálidas rosas-te.
¿No piensa usted lo mismo, simpática &lt;Betina&gt;.
UN AMOR TRISTE.-ADELAIDA: Ciertamente, amable señorita; su cariño está lleno de melancolía porque
no tiene correspondencia, ni tampoco espera tenerla
nunca. Ese caballero, misántropo, serio y misterioso,
no parece necesitar de la ternura femenina; ha llega·
do a los cuarenta años y no se ha casado; no visita a
las familias en donde hay señoritas, no asiste a ninguna diversión ...... en fin, es un hombre incomprensible, no puedo adivinar la causa de que usted lo ame.
Si él no necesita del corazón de la mujer, tampoco
debe inspirar afecto, porque la principal base del amor
es la mutua atracción que hay a ese respecto.
Yo creo que usted se irá convenciendo de esta gran
verdad, y dentro de poco tiempo olvidará a ese raro
señor, que tan contento vive sin la tierna e inteligente
&lt;Adelaida&gt; que es digna de m~jor suerte.

Hall y escalera estilo francés D?edioeval, de grao
distinción y elegancia en medio de su encantadora sencillez.

Exterior de villa de campo, e, b ~Ita y elegante
en su conjunto.

Otro aspecto de la villa de campo; fachada principal.

LA VIDA EN EL CAMPO

Ninguna temporada del año ~e presta, tanto como el
fin del Veráoo y del Otoño para vivir en el campo. Las
lluvias han terminado su labor fecundadora; les terre·
nos húmedos y caliPotes producen plantas y flores eoprofusióo, y la pureza del aire campestre parece invitar a la vida libre sencilla en medio del verdor y la fres·
cura. :Nuestra capital, por la belleza de sus alrededores
por la facilidad en sus vías de trasporte y por su situaUSOS DE SOCIEDAD.-NILL: Me parece muy co- ción especial, permite temporadas eu el campo que son
rrecta la forma en que piensa dirigirse su prometido al . deliciosas cuando se sabe aprovechar de ellas.
señor hermano de usted, ya que éste es, como parece,~ • En esta plana damos algunos modelos de casas carne! jefe de ll, familia. Lo más natural es hablar o es- pestres, propias de nutstro clima y fácilmente adaptacribir a la mamá de la novia, pues cuando falta el pa· bles a las necesidades de nutStra vida, tan semejante
dre es a la madre a quien deben dirigirse las peticio- en ledo con la europea.
nes matrimoniales, relativas a rns bijas; pero si el her·
mano de usted fS el que representa el primer papel en
la casa, a él deben presentarse las solicitudes de tal
género, y por esto creo que la conducta del prometido
de usted es la que se requiere en ese caso.
Mucho agradezco las bondadcsas frases con que me
juzga.
UNA ELECCION HABIL.-N1NETTA: Ciertamente,
mi querida amiguita, el peinado es una de las mayores
preocupaciones de las mujeres, y esta inquietud está
del todo justificada, pues la expresión del rostro varía
por completo, según el marco que Jo rodea, y ese mar•
co es la cabellera, peinada con más o menos arte. Aún
las cara; en donde se admira una belleza perfecta ,
pueden adquirir cierto aspecto desagradable si el peinado no las favorece; así, pues, se necesita ser muy hábil para hacer una elección discreta sobre el particular;
de lo contrario, el fracaso es indudable.
Si usted es morena, de rostro ligeramente ovalado, si
sus mejillas son redondas y encendidas, creo Que Je
conviene usar el cabello corto y rizado; será usted una
graciosa &lt;peloncita,&gt; sobre todo por la edad que tiene,
pues a los quince años ui:a joven de pequeña estatu_ra
aun parece una niña; pero si su hermana es alta, rubia,
delgada y pálida, no debe imitar el peinado de usted,
porque tomaría el aspecto de una convaleciente que se
levanta de alguna gnve enfermedad. A ella le quedaría bien peinarse con los cabellos ondulados. y abriéndolos en un lado de la frente, para ahuecarse en las
sienes y sobre las mejillas, por medio de postizos interiores, recogiéndose luego en un bonito nudo, ya sea
trenzado o simplemente torcidos.
Tengo mucho gusto en contestar a sus preguntas; oo
crea -.JUe me molesta con ellas, y ya sabe que siempre
encontrará en mí una amiga sincera.
MARGARITA.

Vista de conjunto del Hall francés estilo rnedioeval.

Al lapiz
Yo siempre he sido un empedernido propagador del matrimonio. Para mí éste resulta de grande efecto a la vida social, no
ob,t~nte que el cortej0 de calamidades que
casi todas las veces lleva consigo es de
verdad más duro que un naufragio en alta
mar.
Pero según el decir de los poetas, el dolor hace parte de la vida sentida y los reveses de ésta son miel, aunque amarguen
más que el brebaje de la pobreza cotidiana, aunque exploten toda la savia de lapaciencia, aunque den una forma distinta al
s,ntimiento, aunque extenueo el alma.
Ellos Jo dicen porque como viajeros del
país del arte y del ensueño, han penetrado
al seno de las cosas y sentido or;,. la fruición de un amorío interminable, ora la
fiebre y convulsiones de la tristeza P-n todas sus edades, ora el fin de una maldita
desilnsión.
Volviendo al matrimonio: en mi concept~. todo hombre debe casarse, no tan só!o
por cumplir con e~a ley evangélica que en
buena filosofia y mejor lógica dice que debemos multiplicarnos, es decir, que debe·
mos hacer mayor el número de los tristes
emigrantes que nos azotamos mutuamente
aquí en la tierra, sino porque el celibato
perjudica notoriamente al hombre y lo conduce, si no muy cerca, sí al mismo último
peldaño del vicio.
Yo tengo lástima por ese pobre obrero,
cuando a la puesta del sol, esa hora en que
h. ilusióa parece derr~mar esencia de vida sobre las cosas inmóviles, llega a su cabaña, flaco, con el rostro tostado y los cabellos húmedos y recibe por toda caricia
una mirada tímida de su concubina ..... .
¡Qué idiotas son aquellos que entregan
todo su amc,r al extravío de las pasiones;
los que se echan a la calle de la perversión
con antifaz de oro; los que consideran que
la Sociedad, cual una mancebía no mere·
ce el honor de mirarl;,. muy de cerca!
¿Qué hace un hombre soltero/
¿ En qué piensa cuando a la hora de la
siesta ve esparcirse en espirales el humo
de su habano/ Qué hace cuando después
de la visita a la taberna o al asqueroso lupanar es recibido en el cuarto lleno de
desarreglos por su mobiliario únicamente ?
Cóm'l sentirá su alma al experimentar que
toma la cucharada de medicina de manos
de una mujer que nunca supo darle un beso que fuera tao suave y dulce cerno el de
una esposa/
i Infelices que no sabéis lo que son los
hijos!
Un hijo debe ser así corno un intenso
amor que se agita iracundo en el corazón.
Un hijo debe ser la luz, la armonía, la
risa, la vida y la alegría de un padre.
¡Ah! dichosos los que reciben una caricia de manecitas tiernas, los que oyen ese
coro de voces mezcladas que al nacer el
día repercuten en derredor de la cama del
padre para avisarle inocentemente que ya
el alba va muy lejos y que es hora de
e:barse al hombro el fardo del trabajo.
Yoquenoseloqueesunhijo,enveces
me siento padre: al juntar mi mano con
unas rubias q uedejas infantiles, al sentir
que el ciño rie, al sentir que el niño llor;..
Y es que yo comprendo la poesía q,ie rei: Unas manos fraternales te pusieron piana en esos ser_es, pe~azos de ot~os seres. do.;amente entre mis manos cuando bajo
P?r eso el cehb~to llene para mi una son- la lluvi" tenaz y persiscente me iba a Jaonsa de desprecio.
zar a la loca aventura de cruzar las charCuántos no serán los que al leer este cosas calles de· la aldea ..... .
b'.)ceto, que hao pasado ~a la grata moce- Bajo tu seda negra, abierta en arco sedad,_ preten_dao ahora e¡ecutar lo que no bre mi cabeza como si fuera mi propio
pud,eroo e1ecutar antes,_ ahora cuando la destino-no por lo que tiene de seda, sino
vetustez los ~ 1. _sorpren~ido_ Y hanse dobla: por ¡0 que de luto tiene-h.: llegado hasta
do com~ el v1e10 rob_le, Y sin embargo, es mi bohardilla, que yo quisiera más CP.rca
tra.hlanos, pretendéis casaros, qué absur- de las estrdlas para que estuvi~ra más ledo! ¡ Pero no veis que ya estáis b?rribles jos de la humana caravana, rezándole
y que las moz .1.s largan. una carca¡ada al mentalmente una r,ración de gratitud, ¡oh,
veros? ¿No compr~odé1s_ que el amor es piadoso pu,gua&lt;!
joven y que necesita ahm~ntarse ~e ~sa Caía I, lluvia con la dureza de una imilusióu que nace con los primeros anos JU- precación. La calle e~taba desierta como
veniles?
.
una alma .,in amores Tal cual gañido de
Yo be soñado y ere'&gt; haber!:\ visto, no sé ave precelaria vihraba ea la lejanía agudóode, una niña que tiene l~s ojos glaucos jereaodo la ,oledad silrnciaria de la coy que es más bella que uu hilo de luna; y che
si ella hi de ser la que me ras~~e el &lt;;:ora- Tal cual romanza de piano evadiase de
zón con su flecha de amor, ad1os celibato ciertas casas c~rradas donde el amor del
dd mis ent•etelas, porque m~ voy l::ac-ia &lt;;l canto p~•ioMI que sobre los tejados taropaís de !J. Poesía . ... del Arte_. ... de la V1- borileab• la lluvia, soñ~ban tal vez algu·
da......
nas muchacl:~s ro ,iánt1r;,s. Una grao melancolía cemecterial diluías:! ea el amG. BUSTOS VILLAREAL.
bieote.

Elogio de un Paraguas

Y 1ú, bondddoso paraguas, y yo, seguíamos cu •sira ruta como la sombra de algo
muerto .... Yo rumiando uc ensueño y tú
evitando que ese ensueño se mojara como
tantos otros que en mi vida se han mojado.
No se por qué te odiaban los hombres,
no se ::,or qué se te olvida con tanta faci·
lidad en el rincón del café donde entramos a beber un "laguer" o en el rincón
de la barbería donde entrarnos a que nos
arreglen la cabeza lpor fuera nada más!
Tal vez tú corras la suerte de tantos
otros hermanos tuyos, pero no has de pasar pnr mis manos sin llevarte algo de mi
corazón, sin llevarte al menos un rnodes·
to elogio de mi pluma sincera, escrito en
las altas horas de la noche mientras el
viento y lluvia hacían gemir los cristales
de la ventana y tú, en un ángulo de mi
habitación, parecías un inmenso pájaro
negro descansando de uu vuelo fatigoso ......
Debajo de tí cuántas locas cabezas y
cuántas cabezas sesudas habrán hilvanado
un bonito disparate o resuelto algún com·
piejo problema. Debajo de tí, cuando en
tierra de brumas y (ríos de nieve te ro•
oía su nítida corona, con qué cariño añora rían el sol del tró?ico los que te sostuvieron entre sus manos.
A la salida de un teatro donde se des-

granó t;,J vez la música frívola y elegante
de la &lt;Viuda Alegre&gt;, a la salida de un
restaurant donde sonó quizás el mágico y
glorioso taponen de las botellas de champagoe icuáotas risas optimhtas vibrarán
bajo tu palio de seda, oh paraguas aventurero y trota-global
Por esos prestigios de ayer y por tu bondad de esta oocbe es porque te ganas mi
elogio y por que mañana-ya restituido a
las manos fraternales que te pusieron hoy
entre mis manos-cuando en el curso de
tus correrías por el mundo te encuentras
lejos de mí, quién sabe si bajo tu cúpula
protectora, en alguna noche de IJuvia,
vuele algún pensamiento de los amigos
que t~ llevan para el que se que~a refugiándose bajo ese otro paraguas gns y torvo del olvido!
Sigue lloviendo. "JI pleure daos rnon
co•ur, comme il pleura daos le ville ..•. "
¿ Algún día encontraremo, la taumatúrgica sombrilla para que sobre nuestro co
razón no lluevan lágrimas de duelo 1
ARMANDO LEYVA.
000

Una sirvienta &lt;le color, de 16 años, mató
a su patrona, en Richn-ood (Virginia), por
lo cual fué electrocutada.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Medalla de Oro Exposiciión
Universat.-Paris 1900
Medalla de oro
Ex osición universal Paris 1900.

El ritmo interior

Cúrese usted en su

Soy demasiado orgullorn y estoy ex_cesivameote hastiado para que os ame. Pienso
demasiado en mí, y me pesa ya demasiado
esa sola carga de mí mismo, para que vaya
a pensar en vos. Pero en este momento de
perfumes y de absintio, cierta complicada
exaltación de mis nervios os enooblec" aote mis ojos y os hace digna de que, ya que
oo uo ceremonioso soneto, desgrane en
vuestro honor algunas severas palabras.
Ya veis: estamos ligados por obscuras sensaciooes; os sentís unida a mí por secretos

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CON~ERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD DEL
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vínculos. Alejados, auEeotes, la llama no
se apaga en vos, y está presta sitmpre a
renacer en mí. Paréceme esto bastante
para que eo este m?meoto de fragancias y
de absintio, yo os dispense el decoroso hom~oaje de algunos pensamientos, aun cu~odo todavía ninguno de ocsotros se txphca
ciertas cosas y no ha podido llegar basta
su razón de ser y su objeto.
o oo
Imagino que no hay entre nosotros_ ninguoa pasión inmunda, oiogu1;1a ~1m_ple
fuerza carnal He debido ser bien 10d1ferente a vuestra sensualidad. por mi excesiva vida interior, por mi frialdad desdeñosa y por mis huraños hábitos de aislamiento. Nos separan, además,-me separan a mí al menos-las circunstancias que
os colocan por encima de todo deseo culpable, a la distancia del incierto y de la
CURA POSITIVA PARA LAS
fidelidad jurada. Pero e~ cierto que oues·
tros espíritus hao sentido la necesidad de
ALMORRANAS.
acercarse, tal vez a causa de est~r tao le•
•
•
• 'd d
bl
Jano~. con cierta curios¡ ~ te!!' orosa, Y El Ungüento de Muoyóo para las Almohao ido franqueando la d1staoc1a con uo rraoas alivia iostaotáoeamente. Es uo ouetemor recíproco,
hasta
.
.
· f que
·1 en hmedio de vo método
• completamente limpio· El Un·
ese gr~cioso J~ego 10. anti º?s emos sor- güeoto viene envasado eo un tubo de esta•
prendido,
m1ráodooos te· ño. Es el único
instrumento
'bl
tcasi con
¡ miedo,
p pi!
·
· que hace lle·
rn emeo e en as u as.
gar el medicamento al origen de la enferO O0
medad. Con dicho tubo medica usted las
Sin embugo, oioguoo de los dos ha son• partes inflamadas que no pueden alcaozarreído. Lejos de eso, hemos ido poniéndo- se con los dedos Precio; 50 centavos.
nos cada vez más serios, voluptno•ameote
más serios. ¿ Cómo justificarlo, si nuestras UN MEDICO PROMINENTE DE HA·
dos almas no se parecen, si en ti espíritu
os desprecio tao profundamente y en la
BANA TESTIFICA:
carne vos me desdeñais tanto ? l Cómo jus·
tificarlo, si entre nuestros cuerpos hay un
"El_que suscribe. Médico Cirujan';', etc,.
triple obstáculo de leyes triples? Sin Pm- certifico: Q_ue he usado con bue~ éxito en
bargo, amiga mía. es incuestionable que todos I_os clientes ~ue han padec1d~ de Henos hemos ido poniendo cada vez más se· morro1des, el Uoguento de Muoyoo para
rios voluptuosamente más serios.
las Almorranas, habiendo obtenido resulta·
0 0 0
•
dos satisfactorios. Y para que conste expi·
Y :ihora que estamos rodeados de fra- d? el pre_seote eo _la Habana, a ocho de ju·
gaocias procelosas; ahora que el fastuoso n10 de mil oovec1eotos doce.-DR. JOSE
licor se llena del crepúsculo otcñal, y re• F. DAVALOS."
coge la tarde entera eo el vaso propicio,
EL REMEDIO PARA EL ESTREÍ'fInosotros oo hemos tenido iocoovPoieote
PO unir nuestras manos en uoa in•imidad MIENTO. El más podercso, el más cieotíde confidencia. y revelar, el uno al otro, fico Y eficaz para esa enfermedad. En tucoa escrupulosidad, sin mover los labios, bos, por so centavos.
sin bajar la vista, el secreto profuoclo que
EL REMEDIO PARA EL HIGADO
ambos habíamos ignorado rigurosamente cura positivamente la Biliosidad, la Icteri'.
hasta ese momento.
c ia, el entorpecimiento del Hígado, la senO O
o
.
sacióo del Cansancio y Agotamiento, la
Podemos acariciarnos ya con libertad. Veotocidad del Estómago, etc., etc. 5c cenPodemos besarnos en la boca, s10 pudor, tavos. Marca x, $ 2 _
3
como dos viejos amantes. Hemos caído.
Pero ¡cómo! ¿No es esto Jo obsceno? /No ~L REMEDI~ PARA LA SANGRE,
es esto al fin lo prohibido y vergonzoso? extirpa todas las impurezas de la sangre,
¿ No nivelamos al cabo nuestros espíritus? 5° centavos. Marca 3 X, $ 2.
¿No violamos las triples ley~s? ¿No van a
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de todas las_ rnterrc&gt;gaciooes, mient~~s ob• confidenciales y libres de todo gasto se~van, encima de ellas, la alterac,on fe·
MUNYON'S
AND JEFFERSON,.
53 E. U. de A.
bnl de los rostros. Las manos, que no ,g- PHILADELPHIA,
norao cada, sabeo que, cuando la tarde
acabe de morir. devorada por el vaso de
absintio, y en la sombra vuestro cuerpo
sensual busque mi cuerpo, y mi alma visionari" se fuo~a con vuestra ª'D?ª• no Gris pálido en la altura, los árboles muy
habrá de ocurrir entre nosotros n10guna verdes brillan en la niebla de un día eo
cosa que no baya ocurrido plenamente ya. que el'sol no ilumina la tierra, la verde
JOSE MANUEL POVEDA.
alfombra del césped termina de un lado
en uo montón de árboles que deja en el
centro un pedazo de cielo sonrosado como
una esperanza, en el fondo del cual una
palma se dibuja como un alma solitaria!
~is~spioos, cual centinelas, defienden el

,

domiGilio

Marfil

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KUfie ke

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. .
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cil digestión para enfermos, delicados, Y
sanos de todas las edades. Sumamente re·
enmendado por autoridades y por miles de
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sabor, y regulariza la d1geshó_n ,en t_od~s
las perturbaciones de las funciones gastn·
cas e intestinales. Mezclándolo con otros
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para satisfacer el s'Usto particular de cada
iodividuo, siendo por esto INDISPENSA·
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se encuentran coleccionadas en un folleto
que se puede adquirir gratis en farmacias
ydroguerías.

En el descenso del terreno algunas va·
cas echadas, reposan. El aire dulce hace
oscilar los árboles qoe dejan oir un mur·
mullo como el rumor de besos de ángeles
en las frentes de los tristes. Más lejos del
paisaje, digno del pincel de un grao artista, las rocas grises forman una ligera ele·
vacióo.
La paz es completa. Sigo a mi pensamiento que en tropel elabora idea~ contrarias al comparar Jo que pudiera ser Ja vida eo la grandeza de la naturaleza seoci·
Ila y dulce, y lo que es, con los errados
convencionalismos sociales que a tantos
desastres nos arrastran! El bien-piensoes la verdad; este campo verde y esta roca
gris, inmutables en medio de las oscilacio·
ces constantes del frágil y débil corazón
del hombre!
ELISA. B. DE CORONADO.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Alfonso Reyes</name>
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        <name>Benemérito de las Américas</name>
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                    <text>��~·Plateria "CHRISTOFLE"'

Palabras de Aliento para
Mujeres Sin Niños

Sola y Un·tca Calidad

La Mejor

Los dias más negros de un marido
y su mujer son aquellos en que piensan
que llegará la vejez y los encontrará en
un hogar sin hijos.
Muchas muJeres se han encontrado
incapaces de ser madres debido á una
gran falta ge fuerza en los órganos de
la generación.
Frecuentes dolores de cabeza y
otros dolores acompañados de flujos
malignos y generalmente menstruación
escasa é irregular, indican degeneración del útero y órganos adyacentes.
Si este mal no se ataca prontamente,
puede resultar la esterilidad completa.
El gran remedio es

Para conseguirla
EXIJASE esta Marca

l.

11

y el Nombre ucHRISTOFLE"

sobre cada pieza.

MEXICO • BAUSER :sr ZIVY :sr C••-

~,l ~~~~~pomad~=re ~~!~~

El Compuesto Vegetal de la Sra. lydia E. Pinkham

1

Kingston, Jamaica, Indias Inglesas.-" Esta carta tiene por objeto
informarle que el día 6 del pte. tuve un chiquito, el cual parece estar saludable. Yo estoy tan bien como se puede estar después de un parto. Este
es el primer niño que tengo después de cinco años de matrimonio y á los
cuarenta años de edad. A sus consejos y tratamiento debo gran parte de
mi presente dicha.
"Tiene Ud. amplico permiso para usar mi nombre en un testimonio en
la forma que más le conviniere, como una prueba de gratitud hacia Ud.
que tan buena es y está siempre tan dispuesta a ayudar á las víctimas que
sufren como yo sufrí.
"Con mucha gratitud y recuerdos."-Sra. M. E. SEALY, 36 Mark
Lane, Kingston, Jamaica, Indias Inglesas.
Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un con•

1

QRANOS. TUIIIOIIES. ALIIORRANAS, HERIDAS• l'USTUI.AS• LI.AQAS,
UI.OERAS, QUE.ADURAS, FtSTUI.AS, ERUf'OIONES. ETC•• ETO,
oe VENTA EN TODAS I.AS DROQUERt'IS 'I BOTtOAS.

1
1

A 25 CEN'fA vos LA CAJA.

I'

Para loa lugarea donde 110 ae euoaentre, ae despaohatranoo de porte, ~nvtando
oon el pedido en sellos de oorreo so.so ova. por oada oaja y por docena '3.&amp;2,al Depositarlo general, SR. RAFAl!L •• OltTEQA.
CALLE DE IIANRtQUI! N9 02.

e•

APARTADO 41541.

111/!XIOO. O, t',

1

sejo esp(lcial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkbam Medicine
Co., Lynn, Mass., E. U. de A. Sn carta será abierta, leida y contestada
po, ••• "ño,a y oon,idorada "trldamoot. oonftdonrlaL
...~ ~ - •

itll ©J~~~~!ft§

1
II

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos resultados, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurisimos en

M!l"

I

Caja Valorada en $0.50 (m.a.rGraUs

J

En los Docks de Londres ha sido insta·
lada una máquina colosal para verificar el ,'
descargue de los grallOS.
Cuatro elevadores neumáticos desear·
gan simultáneamente el contenido de cua·
tro buques, a razón de 75 toodadas por
hora.
La carga es elevada, a través de tubos !
flexibles, basta la altura de 24 metros, que· ;
dando depositada en los almacenes.
¡
La tubería de conducción mide cerca i
de dns millas de longitud.
!
Acaba de formarse en Cristiaoía una li·
ga de templanza para combatir del modo
mas enérgico toda especie de bebidas al·
cohólic;;.s. La liga se titula &lt;Unión oacio·
cal de los amigos de la moderación&gt; y de
ella forman parte muchas personalidades
políticas, científicas y artisticas, entre
otras el ex-ministro Michelseo, uno de los
principales autores de la revolución de
1905, y el explorador Haoseo.

l

fp;;;Jf~-Q.;;1~-¡.;g;;;í;.;~~

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1

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t•

Le probaremos á nuestro propio costo que no
•
es necesar1O e l permanecer I Jaco, en1uto
é imperfectamente desarrollado.

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!"Mira"!

:Este es un generoso ofreclmlento 6. todo hombre
6 mujer del mundo entero. Garantizamos pos\•
tivamente aumentar á. sat1sÍ1loo16n su peso Y si
así no fuera, no nos pague. Piense en esto Y
reflexione detenidamente en lo Que nuestra propo•
slción significa para Vd. A nuestro propio coste.

\

¿Por qné no probarl\D e1!

FiJate en ese par de enjutos espantajos!
remedio Sargo!?.

'
l•
l~

Sargol. restaurad.n á los fltcos. enfermizos y d&amp;biles sin originarles na.úseas de nlDguna especia.
En muchas circunstancias es mejor que el AceJte 1
de Bi&amp;&amp;do de Ba.calao, y si.u duda alguna. eo a
siempre más aa:radable para el gusto,
1
Pídanos hoy mtamo la caJa de $0.50; soll)l'én,,, t

15
30
ll~~~~et:XX:fen\eª~:6ii'°d~ ~~iie notr!1a:~ =1o.poks~~ ::e~dfca~it°~~!u~3tlº s~~~~':n°:n~ !
huesos; A. llenar los huecos de sus mejillas. cuello :Interesado en ganar en peso y que obra de buena ,i
~J:1:.toi ~ej~::ne:ri:ª, ~r{:UZ~i:~=::::~t: té. i La Caja Que le remitiremos Ubre de gast09. ;i
5

I no la ha proba.do Vd. nunca, dehc Yd. saber que
l:i LEA &amp; PERRINS es la mejor S ,1ba Worce~tershire del mundo. Porque tiene mas imitadores
que todas las otras.

¡

El frasco y la etiqueta son frecuentemente imitados, así
como el contenido.

¡

S

Las imitaciones las dan ,í las personas que piden de la \Vorcester;;bire
o de la Salsa Inglesa. El articulo genuino se sirve á los que piden distintamente de la Lea &amp;. Perrins.

La escritura bhnca sobre

hasta. QU8 se sienta con energfa l'lbraute-e~to bare~
ºr}51canlcos'•d'et6enclrlgnldod••P'1·0•••
uu
61
negocios ó cualQuier otro procedtm.lento penoso.
Si nuestras gara.nUas fallan. el tratamiento no les

J nc1edoslmlslcnntodsrásdllecaculdlteutra&amp;,
¡

.

d"

1n 1ca

1a verdadera
SALSA WORCESTERSHIRE.
de origen.

i

1

perfectamente la humillación que deben sufrir P.n
l~~l!r~~:·
quienes el vulgo suele llamar ..Esqueletos" : á
las mujeres huesosas l Quienes los l'esttdos nunca
les sientan bien i pesar de cuanto dlnero en ellos
puedan 2astnr, á los hombrea enJutos oue troplezan con grandes dlflcultades en adQ.uirtl' reJaciones comercla1es 6 sociales A. causa de su desagradable avarlencla. No 1.mporta al Vd. estf. flaco
1
1
a~~r:1eer:i1?érm~a~.
~m~
dios basta el presente ba usado pa.ra conseguir el
mismo objeto.
Garanttúmosle el resultado J
a.sumimos gustosos la resl)Onsabllldad del éxlto.
Sl no podemos p0ner Ilbraa 7 libra.a de saludable
carne sobre sus huesos, no Queremos su dinero.
Este nuevo tratamiento enriquece los glóbulos
l"Olos de la san¡re, rort:1.lece los ne"tos y el
aparato digesUvo. haciendo que éste aslmlle perrectamente el alimento, convlrtléndolo en excelente, sóltda y saludable carne cu vez de pasar l)Ot
el
aparatoeminentemente
d1gesu,o s1n dlgedr
y aslmllar.
Es un
prtnciplo
clentfflco
Que laa putlllu

~l:~~:a~

l
,11

IIJ~JC..#JV

!1!~rierga~ttlp~~Vi~~~~~~~a

1
en las per- 10~:ec~Jn~~iseJa::~rene:: t~fieclm1ento s1 no !
t co~~ct!~i~i:m!~~1:n~ªª1~teresados
aonas excesivamente delgadas. la&amp; cuales conocen estuviéramos segurOSt de los resultados. Son sólo l

l g~: J~

la etiqueta nj~ :

~~~ r:easu~~j~r
y"!~
tural d&amp; nuestro nuevo descubrimiento. cuan Udl T
es de tomar, como puede Vd. engordar sin el T
conocimiento de eus amigos 6 familia hasta que f
les admire el cambio Que en Vd. notarán, pues !

e~es¡o~: in'\~ ":~~!: dz

!f~:~a~6~

los maravillosos éxitos ottenldos por nuestro nuevo ¡
descubrimiento ]os que
permiten
estas ¡
1
1
~~~!~ª 5 Jo
~~~~ ~;:r~d~n coc~~a1º e~ª'::
guiente cupón y remitanoslo hoy m1smo, Escriba. f
su nombre y dirección con .claridad y (U.rija su f
carta á "The Sugol Co., 910 Berald Bldg., Blng- 1
hamton, N. Y., E. U. A. y adJunte en est.aJD- •
pillas de correo unos 10 centavos Americanos para

gt:,~;!

l.'OS

hacer

ayudar los a:astos de tranqueo. Haga lo Que le
indicamos y
se arrepenthi.

nunca.

Cupon Gratis

f

f

i

Este certiftcado, J unos 10 centavos Ame•,
rleanos para ayudar el coste del tranqueo, ooncede derecho al poseedor del mismo á una
,
caja de Sargol {el remedio por exceleneia pan.
la delll"dez). valorada. en $0.50. "The Sargo)
Co., 910 Herald Bldg.• Blngbamton. N. Y.
1_. ¡•,
U. _
A. _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
._E.
__

J

1

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�BIBLIOTECA UNIVERSl!ARIA
:J.HAV QUE SER FUERTE.
Para obtener en la vida dicha
ó provrcho es necesario poseer
cierto grado de fortaíeza. Las
pe~sonas débiles se ven siempre
privadas de las cosas que constituyen la crema y nata de lo que
el mundo puede ofrecernos. Esas
personas darían sin vacilar todo
lo que poseen por adquirir fuerza
y vigor, pero no saben donde podrían efectuar el cambio. Tales
personas se fatigan en seguida y
caen en un estatlo de depresión
y melancolía. Con facilidadpierden peso y se quedan delgadas y
enclenques. Lo mismo los jóvenes que las personas de edad
mediana y aún los niños sufren
frecuentemente y hasta se mueren
de lo que parece ser un desgaste
visible y debilidad. E l desarreglo
se halla en los nervios y en el
sistema digestivo. El remedio es,
pues, un tónico seguro y poderoso,
que limpie y fortifique, como es la
PREPARAClON de W AMPOLE
la cual nunca falla en su empresa
de hacer fo ~rte al débil. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
una solución de un extracto que
se obtiene de Hígados Puros de
Bacalao, combinados con Hipofoafitos, Malta y Cerezo Silvestre.
Los productos de la ciencia médica más adelantada entran en su
composición. Miles de personas
la deben renovación de sus fuerzas y sus ánimos par3, trabajar y
paru estar alegres. En Anemia,
Escrófula, Debilidad General y
Enfer medades de los Pulmones,
no tiene igual. El Doctor M.
Gutierrez, Profesor en lo. Escuela
Nacional de Medicina do :México,
dice: "La Preparación de Wampole se toma tanto por los adul,
toa como por los niños con el
mejor gusto, porque se vigorizan
con la mayor facilidad. Por este
motivo hace muchos años que yo
uso esta medicina y aiE'mpre he
obtenido los mejores r esultados.,,
Una bot~lla basta para convencer,
Pij venta en todas las Boticas.

Uoa taza de té regularmeote cargado, Las aoaoás se hacen madurar en Lon•
que cootenga dos o eres rajas de limón, dres por medio de la electricidad. Se cuel·
suele ser muy eficaz contra los dolores de gan en habitaciones herméticameote ce·
cabeza nerviosos.
rradas, e iluminadas con luz eléctrica.
E l poder lumioico de las lámparas, pro·
duce el efecto de la luz del sol, y la ma·
durez de la fruta puede ser fácilmente
regulada.

'.'.Al FONSO RrYES

Cúrese usted
mismo

.,..,....,.¡;.¡¡..:

FONDO RICARDO COVARRUBIAS

Todas la s e nferm e d a d es de la
S a ng re D ebe n Cu rarse
'

..

LA COQUETER IA
R egidra do como articu lo de seg ur d a c lase er 3 d e Nov iembre de 1894. - lmprea o e n papel d e las Fábricas de San Rafael

1 •r LOS'MEDICOS INGLESES
~ Tenemos el gusto de presentar a los lectores de "El ES UN A ARMA LEAL EN LA MUJER
Mundo Ilustrado" una fotograffa de
LA UNICA SILLA ELECTRICA EN MEXICO
SI os valéis de

Año XX. - Tomo 11.

vuestracoqueteria pa•

México, Agosto 3 de 1913.

Número 5.

ra combatir los años,

n•Jle os dirigirá el
más ligero reproche;

pues de qué sirve una
aureola de cabellos
,londos si vuestro cu-

tis descolorido.
nrru•
, d gado
o marchito
no . N"10gun
ano pued ea causar los microarmoniza con ellos? La b1os; y los gérmenes de las eofer medades
.
se extermioao, cuaodo la saogre está lim•
Cre m e &lt;Sire n&gt; pia y circula con actividad ea las veoas y
p a ra
las arterias. Ea estas condiciooes cualquie•
e mbe llece r
ra persooa puede desafiar los microbios.
bien poJria decirse que lleva en si el calur y I• vida Las funciooes de la saogre protegen y
•r,slonada y •morosa del Sol de Oriente, pues pron• cooservao la vida. Cuaodo la saogre cir~~
':e~~~ ~~::;~~c~:~ Ycél~i~~!u~; cula a pe~feccióo, el cuerpo está saludalas Hurles.-Blanca rara la rubia. rosa rora la tri• ble Y acuvo, pues toda enfermedad es sim•
1tueña. Tarro acomp,ñado Je v,llosas Instrucciones, plemeote el resultado de alguoa obstruc•
$•EtJ\ic;:;ii,J~h.c:;~;i~iéi1!s?c1a., Av. San Fran- cióo en la circulacióo de la saogre.
cisco, 39.-J. Labadle Sucs. &amp; Cia.. Profesa, 5. -A. EL REMEDIO DE MUNYON PARA
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CUTIS.
'' Habana, Julio 3 de 1912.
Evita Y cura los barros
'' Pe.ridone la dilaeión de este te.sti-

;;:~~rt.'; ~;J~~!fa

...-- -- .,

---•·~.,:. •c--. -•~-e,.-------=---~4!
..........
-~- - ---··

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l:sta sllla. cuyos únicos y exclusivos propietarios
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Distinguido literato y diplomático que ha sido nombrado Secretario de Relaciones Exterior es
en el Gabinete del General Huerta.

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EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO CHAVERO.

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Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

CHAPULTEPEC
Domingo. La m-iñana está diáfaca como un fino cristal y llueve azul. Este sol de estío, pleno de juventud y
de vida, sacude sus flámulas ligeras que un aire, suave
como una caricia de terciopelo, parece extender dulcemente. La ciudad está triste y desierta; tiene algo de
los crueles días de la decena ya casi olvidada, pero
siempre roja. Mas para no evocar recuerdos desagradables, diremos más bien que tiene un aspecto de ciudad protestante. Efectivamente, los comercios de todo
género están cerrados y perdidos por lo mismo, el cat"ácter y la animación que aportaba la gente trabajadora, para satisfacción, sobre todo, de los que ese día tenían asegurado el descanso. Porque no se uegará que
es consolador el pensar, en la infinita cadena de mortificaciones que nos trajo la maldición del Paraíso, que
no somos tao desgraciados ni es nuestra suerte tao insoportable. Hay no día de la semana, en el cual podemos jugar al burgués, libres de la amenaza de reparticiones agrarias o de expropiación alguna.
Hay un día en que podemos levantarnos a cualquier
hora, comer en buena o mala compañía como los comensales de Petrooio, (ahora vivimos días de Roma
con los filius históricos del «Quo Vadis&gt; ), sin que las
lúgubres campanadas de las tres de la tarde, la hora
trágica en que expiró el Cristo, nos llameo a la oficina,
a la tienda, al taller, a cualquier parte, en fin, en que
algunos, más infelices que nosotros, y aquí está el cristiano consuelo, permanecen sufriendo con toda fidelidad, el bíblico castigo del viejo Adán. Convengamos en
&lt;¡ue los que trabajan toda la semana, con excepción del
domiogo, hao perdido esa breve voluptuosidad; en que
fa ciudad tiene un cariz prot~stante, antipático, que no
fo conocíamos, y en que, por último, nada hay qué ha·
cer en sus calles desoladas. En cuanto a los que resultaron favorecidos con el acuerdo de la Secretaria del
!Ramo, felicitémosles; pero discretamente; no sea que a
la postre triunfen los patrones; sobre todo, los dutños
-de cantinas, que casi se sienten conmovidos hasta las
lágrimas, cuando a partir de las n a. _!ll. v~n a una
multitud de &lt;flaoeurs&gt; desconcertados e 1nqu1etos, cuyas pupilas º?~tálgicas mi~ao perderse en lejan_ías de
-ensueño, apenl!vos fantásticos y &lt;luocbs&gt; de qmmera.
y puesto que la mañana parece una ánfora de cristal,
-en donde llueve azul y no se coosigu .. , ni aún a costa
-de una infracción, un mediocre aperitivo, eh! cochero,
pára. Llévanos a Cbapultepec; ve al paso, que que~emos beber poco a poco. a sorbos lentos como si fuera
tUQ cockta_i!, la frescura disuelta en esta clara mañana
de Agosto.
y a partir del &lt;Caballito,&gt; que está a punto de arran•car en uoa galopada triunfal hacia la Avenida de Bu•
-careli, ignorante· del bonachón jinete que lo rige, el
vehículo empieza a rodar sobre la soberbia calzada de
la Reforma, y a poco bordea el zócalo, desde ~onde

Cristóbal Colón parece mostrar al viejo mundo PI des·
cubrimiento de estos países. Lu.,go nuestro fuerte
C11auhtemoc, con su gesto eterno de amenaza y de
desafío, se levanta de cara al sol, significativo como un
símbolo y magnífico como una esperanza. Mientras pa·
samos por enfrente de su estatua, evocamos, natural·
mente, a la antigua ciudad azteca sitiada por el Conquistador, y le pedimos al ancestro el secreto de su resistencia y de su heroísmo. La sola contemplación del
bronce venerable, infunde, c0mo la mañana estival,
fuerza y confianza. Después saludamos a la columna
gloriosa, alzada al cielo como un peosomiento inmortal
Y perfumada el alma de estos recuerdos imperecederos,
llegamos. por fin, al viejo ;.,0sque, en cuyas calzadas y seo·
d•aros, ondula una muchedumbre escogida y brillante.
Para disimular el aire demasiado democrático, mas con
pretensiones, de nuestra '"bandera azul," la dejamos en
compañía de un auto reluciente y bruñido, más fino que
un &lt;Omega,&gt; y nos aventuramos por la primera senda
que nos ofrece la ventura. Es la Calzada de los Filósofos, esa, en donde, seguramente para demostrarnos que
la cieocia no está reñida con la hermosura ni con la
gracia, nos cruzamos con mujeres jóvenes y jarifas trajea das a la moda de J.,_ época, con los vestidos de estrecheces tan clásicas, que recuerdan los peplos pegados a los flancos de las ciudadanas de Atenas. En cuanto a los filósofos, brillan por su ausencia y sólo con
mucha voluntad puede confundirse con Sócrates aquel
viejo solitario, que en un rústico banco parece descansar de la jornada, o aquel otro de la escuela d ~ los pe·
ripatéticos, que ambula con la cabeza inclinada, tal vez
por el peso de toda la verdad de la vida. Decididamente, es mejor contemplar la hermosura y la gracia, cosas
amables que aligeran los pensamientos y los dulcifican.
Y en esta calzada desfilan ambas virtudes, con beneplácito hasta de los desengañados ahuehuetes, que se
rejuvenecen al extender sobre las bellas paseantes, la
sombra de sus cabelleras filosofales.
En la calzada de los Poetas, tuvimos un grato en·
cueotro. Muchos niños, mofletudos y risueños como pintan a lo, amores, corrían y jugaban con la alegría tao
pura y tao nueva de sus años. Los había rubios y blancos,
con ojos de myossotis, en cuyas, corolas se asomaba la
mirada como una mariposa perpetuamente sorprendida;
los hab'a morenos y de cabellos negros, con los bellos
ojos obscuros de la raza, en los que parecía demorar
aún la extrafü,za de haber nacido. Y todo~ iluminaban
con el esplendor de su inocencia, la tristeza del vivir,
com:i las rosas pálidas que blanqueaban en las umbrías
del bosque. Si es cierto que esa calzada es la preferida
de los poetas, hacen bien los niños en frecuentarla, ya
que son, por derecho de alegría y de pureza, las mejorés estrofas de la vida. No sabemos en donde podrá ha·
liarse un espectáculo más encantador, que pueda com·
pararse con ver.taja al de un grupo de niños, que juegan
en un jardín, brillante de sol.
Id, señores míos, en estas mañanas de Agosto al viejo
bosque El aguacero de la oo;;he anterior, quitó el polvo de las bojas ·Y enjoyó de rocío las gargantas de las
rosas. Todavía los diamantes tiemblan en las corolas y
yerran en el aire perfumes sin nombre. Veréis mujeres
hermosas, que aunque se pasean en la calzada de los
filósofos. es probable que no os sugi;rirán pensamientos
graves. Ellas y los niños, son las galas espléndidas que
decoran corno las reoovadas primaveras, la monotonía
del paisaje.

eran un tesoro. Pocas veces su boca de guinda las dibujaba; pero al hacerlo era la contracción digna del
pincel.
Aquel día la estada en el manantial iba a ser corta.
La rica agua esperábaola labios principales. Malucho
el primogénito de Alcaraz, había ido al villorrio a tooi•
ficarse. Harto sabía él la excelente medicina que se ha•
liaba en aquellos contornos. De tarde en tarde, en plácidas excursiones, visitaba el lugar y se paraba en Ja
fuente. !Milagrosa agua! Por mucho menos otros manantiales son famosos.
Nela había cogido su jarra y su botijo sin verter gota
y se disponía a volver. De la margen de enfrente partió
una voz:
-iNela! ....
-!Señorito! ....
-Vi que te tardabas ..... .
- l Está u~ted sediento?
-Sediento, sí. Pero ya qo te apures.
Descendió por la veredilla, se llegó a la gruta en un
santiamén, bebió un sorbo y se sentó sobre el musgo.
II

EN LA FONTANA

-Siéntate, Nela; nadie apresura.
-Es que madre ..... .
-Sabe que vine. Conque no habrá ansiedad.
-Bueno, unos minutos, ya que le place a usted ....
-iCuáo buena eres, Ne!a! .... Tanto como linda.
La muchacha ni pestañeó. El joven ocultó el asombro. Y repuso.
- lTe lo dice también tu novio ?
-.!Para qué? No había yo de creerle ..... .
-Bien sabes que sí .... Más que linda, hermesa.
Nela se limitó a mirarle. Pero un mirar sereno apacible, naturalísimo.
•
El de Alcaraz, un poco adonisado, no era mal mozo.
La alcurnia dábale cierta altivez; pero tao sutil, que
resultaba, más que empala11osa, atrayente.
-!Hombre feliz, que obtiene tu cariño!
-/Es usted envidioso?
-19uien no lo será de esos encantos? Porque eres
un pnmor, Nelai Yo creo que me pongo aquí bien con
sólo verte ..... .
-iNo me confunda usted, señorito que me da vergoña!
'
Y apuntó una de su~ sonrisas. una tentación.
Alcaraz la cogió una mano, y la piel sedeña, finísima
provocó en ~l. un estremEcimieoto. La retuvo, pues 0 ~
notaba opos1c1óo, y renovó la letanía:
-:-!Vales más oro que pesas! ¿Le quieres mucho a tu
nov10?
- l Por qué no? Yo quiero a todo el mundo, a todo el
que es bueno, señorito ..... .
_-iQuerer, querer! Entonces. ¿cómo me quieres a
m1? ..... .
Espe~aba, sin du~a, verla turbarse y enrojecer, y 00
h~bo 01 una cosa 01 otra. Aquel espíriiu no se coomov1a. Y el caso es que no tenía trazas la moza de frialdad en el corazón.
Insistió el señorito:
- l No has notado que yo te adoro? .... Di, Nela, ¡ no
lo sosp~chaste? . . .. Barrunto que no tuviste grao suerte.
Tu oo_v10 es un ~afio, indigno de ti, riñoso e incapaz de
ap!ec1ar esás m1e!es ...... ¿No aspiras a más alto? ¿No
sonaste en un cariño, en un amor sin límite?
Con expresión iodeficible objetó la joven:
-!Cállese, cállese, que voy a enmalecer con esas cosas, señorito!
-iSi precisamente habría de ser tu felicidad! ..... .
/No te parece, Nela?
-No.
-/No? ... . Y /por qué?
-Porque .... cidascuoo en su lugar. Y mi Jugar no
es ese que u&amp;ted dice.
-/De modo, que crees que te engaño/ ....
-Que se engaña usted.
Se quedó contemplándola. En su faz traospareotába•
se uua serena dulzura, que la hacía inmaculada.

Costanero y distante, era una fatiga ir por agua al
manantial Pero el agua era fresca, límpida, riquísima,
y compensaba el esfuerzo.
No le dolía a Nela cargar con la jarra y el botijo todas las mañanas, emprender por el atajo y subir, su·
bir hasta el abra. casi a la cima de uno de los cerros,
donde asomaba el caño que era una tentación para las
golas.
Más que el agua misma gustábale a la muchacha
aquella soledad, que era un encanto. Olía el sitio a
tomillo y retama, amén del bálsamo del pinar a cada
falda del montículo, con efluvios rtsioosos purificando
el aire.
¡Qué bien se estaba allíl En invierno para solearse
unas horas, en verano para hallar frescor. A no esperar la vieja en casa y a no apurarla un retorno tardo,
Nela prolongara la ausencia sentándose junto 91 chorro
en aquella espelunca breve, cuya humedad templaba
los ardores del solazo.
Gustábale la soledad, porque Nela, un primor serra·
no, era toda reflexión y entendimiento, lo cual eocua•
draba su figura. No carecía de donaire, con todo y su
aspecto ajuiciado, tirando a serio, ni de polideza, a pe•
sar de la, sencillez. Sus sonrisas escasas, por lo mismo

Manaba rumorosa la fuente, soplaba mansa la brisa
En el sombrajo se estaba bien; pero el wl iba a picar
a la vuelta.
. 1:1':la Y el de Alcaraz callaban. Hay silencios expres1v1s1mos. Más, ~oo toda su penetración, erraba esta vez
el cortesano, mientras calaba hondo la lugareña. Creía
aquél que iba ~ embaída y tomar la plaza. Juzgaba
ell~ que lo del ¡oven er&lt;l parlería pura y no cabía tal
privanza.
Tranquilamente dijo:
-O usteJ r¡igr':sa el primero, o yo.
-IPc&gt;r qué no ¡untos, y a qué tal prisa ?
-Lo primero, porque siempre hay juzgamundos. Lo
otro, porque ya es hora de volver. Además, piense usted en lo alto que está el sol; de lleno cae, y no le va
a hacer bien el acaloramiento.
Soltó las palabras con una naturalidad asombrosa.
~ealmente, los sesos iban a bullir a tal hora y con se·
~e¡ante lumbre. Los preludios de estío eran proounc1ados . .... .
-Me desencantas, Nela.
-/Por qué, señorito?
-Porque te tengo a tí por muy distinta de otras mu•
chachas,. y me resisto a achacarte la ingratitud.
-il.&gt;é¡ese de cantiñas! Mis oídos no están hechos a
ciertas músicas.

Mons. ~&lt;;&gt;ra. y del Ri~, Arzobispo de México, pnsidiendo la sEgunda conferencia Constaot11:naoa. el ?Dmtngo pasado.-EI organizador y el sostenedor de la serie de conferenc1~s organ1~adas para celebrar el XVI centenario de la libertad de la Iglesia.Sr. Lic. Francisco Elguero, sostenedor de la segunda conferencia sobre Constantino ~
y la Libertad de la Iglesia.
-/Desconfías de mi?
-Palabra que no.
-Pruébamelo.
-Y /cómo?
Ahora fué el linajudo quien notó embarazo. La expre~i~~ no fluía, andaba torpe la lengua; y. entre la impos1b1hdad y el ímpetu, se produjo un impulso. Abrazó
súbitamente a ~ela.
En el acto se sintió receloso; comprendió que tal vez
acababa de extremar las cosas, y esperó el rechazo.
Pero Nela permaneció impasible, sin hacer caso alguno. ~o hizo más que inclinarse y coger el botijo
puesto a refrescar, luego la jarra, y decir pausadam~n-

III

te:

1\

-iVolvamos, que ya es hora!
Despejada la atmósfera, nítido el azur, saturado el
ambiente, verdeaotes las lomas, acá y allá brillanleces
sin cuento, andaban Nela y Alcaraz pisaodo ~uijos y
salvando baches. La cigarra apestosa iotPrrumpia el
&lt;reg-gear&gt; al paso de la pareja; volaban unas mariposas trabajosamente; corrían por entre plantas vírgenes
unas lagartijas; brincaban las minúsculas langostas ....
Desde el otero descubríase el lugar, piña de casucas
de un blanco lechoso, sobresaliendo la torre parroquial,
chatooa y pesada, elevándose por encima del amasijo.
Los brezos, abundantes, enrojecían el cuadro aquí y
allá con manchas salientes .... Sí, el sol era pesado,
fundente, para huído y no para aguantado ....
Nela, airosa, caminaba con brillo. Alcaraz, medio
absorto, la seguía esforzándose. Sus labios estaban resecos, su frente sudorosa, sus ojos encendidos. Desabro·
chóse el cuello y tremoló a merced del aire la chalina.
-No corras, Nela. que echo los bofes.

-/Quiere agua?
-No apagará mi sed, la sed que
tú ilO entiendes.
-iApáguela!
Y se detuvo al doblar una cañada.
-No serías capaz-espetó el joven, hecho ascuas.
-lDe qué?
-De apagar este incendio ....
- l Cuál, señorito?
-El que me abrasa.
-iJesúsl
Y se plantificó tan fresca, mirándole entre compasiva y absorta.
El joven se le acercó con ebriedad indecible, entre
arriesgado y suspenso. Se acercó más, y más, hasta rozarla ..... .
-lSerías capaz, Nela?
-Pero ¿de qué?
-iDe darm.i .... un beso!
:Ni e&amp;quivó el ademán, ni soltó la carga, ni se inmutó
lo más mínimo, ... Clavó la mirada en el mozo, y preguntóle:
-lEso le hará bien?
-Pura gloria.
-Pues .... itómelol
Hubo otro silencio, anduvieron callados un trechito
más, hasta prorrumpir el joven en esta exclamación:
-iEres admirable, Nelal
-No me confunda usted.
- i Cómo me besaste 1
•' ''

-Puse el alma en los labios, señorito. Yo sé, Jugare-.
ña y todo, que la privación aviva el anhelo .... Ya Jo.
ve usted: las cosas son según el modo de donarlas.
-Sí, en verdad. Tu resistencia me habría enardecido; tu complacencia me anonada.
-Y ¿no vale más así?
-Ciertamente, vale más.
La madre, tembláodole la barbilla, preguntó al verle.
-/Probó la caminata?
-Mucho. Probó ....• que me cure de dos dolencias:
la de mi sangre viciada y la de mi alma corrupta.
En un ángulo del lar, Nela, vuelta de espaldas, ahogó un suspiro. iQuiéo sabe si se esforzó en que no la
traicionaran sus ojos! ..... .
SEBASTIAN GOMILA.

�con su dulzura me fueras propicia; ansié tener en mis
manos un astro, ponerlo a rns pies y bañarte de sus
fulgores; cortar una flor sin mancilla en los peosiles
alegres de mi casa, para prendértela sobre tu pecho
sanrosado, pero aquellas frases dur~~ han. sid~ una hacha para mi$ frescos en,sueñ~s de v1s1ooano tnuofao_te.
¡Oh, Emira, amad1 m1a, quien poseyera tus nostalgias
íotimasl

¡Oh, E11ira, amad~ mía, quien poseyera tus nostalgi;,~
intimas!
Vivo enamorado de tus cabellos rubio5, de tu frente
luminosa y de tus manos frescas, como pétalos rosados
y dd un b~so encendido que te diera en un bosque so
litario, bajo una dulcfl luz vespertina Se estremece mi
alma, m 1cerada de dolor y te !,1e contemplado, y me
h'lS parecido una estrella, eu un cielo nocturno. He
sufrido melancolías, que bao lacerado mis cuerdas más
sensibles, y mi pecho semejante a una lira, ha ejecutado un verso de amor.
El desvelo ha llenado de tristeza el camino de mis
días felices, y cuando sentí el perfume de 1.:is jardin"s
donde pa5eas, me he llenado de ambiciones infinitas. El
re;plandor de tus miradas ha sonado en el fondo de mi
espíritu un aria de ilusiones, pero la Esperanza me ha
negado sus dones adorables.
¡Oh, Emira, amada mía, quien poseyera tus nostalgias
intimas!

de un

DIPLOMATICO

o o o
Tu frente es envidiada por los lirios del bosque, donde, descansara la corona de una reina melancólica y joven. que ciñera en su mano perfumada el cetro de mis
profundos ideales.
.
Tus ojos me han despertado las ansias de los m_ás s~blirnes éxtasis, que con el resplandor de ellos he 1lum1nado muchos cuadros y be encendido muchas imágenes
mu rientes.
Tus manos bao despedido los aromas más exquisitos,
y como en un sueño, ma han patecido dos flores herma,
º""· que penden de tallos distintos
Tu boca roja, semejante a dos segmentos de rubí, la
ví por vez primera saboreando las uvas de una vid verde como la esperaoz::1, y cuando fijaste en mí tus ojossonre!ste, entonces fu! más feliz que si me acariciara la
Aurora; pero más tarde llegaron aquellas risas burlezcas que me hicieron sentir la muerte.
.
¡Oh, Emira, amada mía, quien poseyera tus nostalgias
íntimas!

o o o
Todavía me acuerdo de a1uellas caricias recíprocas
a la orilla de los lagos notables, que juntos, vimos descender el Sol, en m~dio de una orquesta de color •s,
símbolo de nuestra vida, y lue~o apar,.cieron las s mbras negras como la muerte, alegoría de nueHra eterna
ruptura.
Todavía siento la brisa, suave y dulce, que salpicó
nuestros rostro;, y que con una mirada repentina son·
reíamos bajo el cielo inmenso. Aun en mis venas pal·
pita aquel calor de tus mano•, tibias por el ardor de !ns
trópicos, y que trae la reminiscencia de unos días sublimes.
Me hablaste de los goc~s. del vino hirviente que rea·
nim1 los corazones fríos, y como si fuera una exhalación
pasaron esos momentos que hoy para mí destilan honda
pena amarga.
Soñé vivir arrodillado ante la majestad de tu hermn~ura, elaborando entre mis labios de poeta la súplica
en el ~erso; oero tus desdenes han coronado de abrojrs
mi frente adolorida. He oído tu voz en altls horas de
la noche, y temblando de amor he ido bajo los cielos
estrellados, y loco, te busqué entre tanto esplendor de
luz, y desmayé del desencanto.

PARTIDA

o o o

El sPcretario de la Guerra presidiendo la mesa en
el banquete efectuado el miércoles último en
el Parque de Ingenieros.
¡Oh, Emira mía, a!Jlada mía, quien poseyera tus nostalgias íntimas!

Mi corazón ha l'l.nzado hacia tí un suspiro inmenso,
mezcla de sueños y amarguras, y con él te he ofrendado lo más caro de mi ser, cruento sacrificio en el ara
de mi pecho, realidad suprema de un amor sin límites.
Cuando el Paraíso de mi ciudad natal, entra en el
apa,;ible velo de uoa noche silencia, traigo a mi mente
tu imagen sonrosada, tu cuerpo ágil que me recuerda
un verso alado y musical, entonces es el momento sublime, en que vienen a mi memoria aquellas primeras
promesas, de que fundirías tu alma en la mía, como en
un solo rayo de Luna, como en una sola llama, como en
una sola ilusión; pero el olvido.
iOh, Emira, amada mía, quien poseyerá tus nostalgias
íntimas!

o o o

Ardí en deseos de escribir una oda que coneentrara
todo el fuego de mi pasión divina; quise tener en vez
de mi palabra el ritornelo de una paloma, para que

El señor Lic. don Carlos Pereyra, nombrado Ministro de México en Bruselas,
y personas que fueron a despedirlo a la estación el día que partió a tomar
posesión de su nuevo puesto.

En el salón imperial. Bajo el m:stedo nocturno. En medio de un derroche de
perfum&lt;!S, como si todas las rosas hubieran contribuido. Una música suprema
reinaba. Una flor humana mostraba sus delicias intactas. El aire sedoso y ameno
soplaba el ambiente de una selva cercana.
La luz irisaba en los rostros pálidos de tantas soñadoras y de tantos pensativos.
El beso del festín sería un vino de color de zafiro, en unos vasos purpúreos,
sobre bandejas de ónice, llevadas por cortesanas hermosas, como si se pensara en
un día de Damasco.
Aquel verso que recitaría el poeta. Aquella canción que arpegiaría el ruiseñor
humano. Aquella fantasía en que se palidece de tanta sublimidad. Aquella dulce Artemis cincelada en uu mármol tan blanco como el pétalo del nardo. Aquella pintura
en un fondo exquisito. Bajo la eterna arquitectura gótica de las columnas.
Y el vino llegó. Y los ojos profundamente escrutadores se fijaron en el arte inmenso que aromaba el salón. Tanto Arte. Tanto ensueño diluido en las alas del ai•
re. Y los vasos llegaron a cada mano de lirios, a ~ada mano de rey pletórico de
fama.
La pri.1cesa Matilde dijo: brindo por el-amor. La reina Amelia por la victoria.
La marquesa Dora por los cisnes. La condesa Emma por los besos. Y el Monarca de barba rubia y de ojo azul, brindó por" la aristocracia deltaleoto."
Y todos dejaron con una pulsera de espuma los vasos. Y aplaudieron al Monarca.
Y cayó sobre la cabeza de todos una lluvia de pétalos.

He allí uo jardín de sólo rosas rojas. Estaba en él. Bajo uo palio de luna.
Ví surgir una águila que dijo: soy el pensamiento; con mi vuelo escalo el imperio
de la Filosofía, y me poso en las cimas donde Dios ilustra con su planta; recorro
el éter y tengo mi o ido en el Sol, cuyos rayos hacen brotar a la tierra luz. Me divier•
to con el iris y es mi música la rotación de los astros. Y desapareció.
Ví una mariposa, que dijo: soy la mujer. soy la fantasia. Yo voy a la Luna por un
hilo argentado y penetro con mi sutileza de flor al Santuario de la ilusión. Yo
odio la realidad. Mi palacio está en el sueñ o. Soy débil como la casa de las arañas
y tengo alas de querub y alma de cristal que se rompe con las tempestades. Y
voló.
Llegó un ruiseñor, que dijo: Soy la Poesía. Mi garganta es el laúd do se arpegia
el trino de oro. Solo los ungidos saben mi canto; aunque los profanos se burlan
de él, porque no son predestinados. Y se ocultó entre las hojas.
Llegó una paloma, que dijo: Soy la virginidad. Soy h, gloria de la tierra. Me
persiguen los cazadores, pero me amparo tras los l_irios y me envu~lvo en la g~a
de los cielos azules y me detengo en los montes 1ntactos. Yo me alimento del trigo
que da la hostia. Soy hecha de las espumas de un lago a quien cubre un velo rubio
Me dei.truye el miasma del fango. Y se remontó al sertoo azul.
Jefes y oficialt s del Parqu e de [ ig-enieros.-Gru( e tomado con moti~o de la fie~1a co~mtrr.oratiH t:ffct:ia da el mié, cdt s pas, co tn recuu co del Pad n de la Patria.

El señor Lic . Pereyra y su señora esposa, la distioguida escritora &lt;M,uía Enri-,.
queta&gt; a bordo del carro que les llevó rumbo a Veracruz.

Habló una rosa del jardín: Las ilusiones duran mi vida. Y marchitó. Y yo qoe•
dé extático, esperando una nueva aurora boreal.
A~GEL SALGADO.
o o o o
El consumo de porotos se hace cada vez mayor; está haciendo disminuir el de
papas.
o ooo
El golfo de Persia es llamado 'Mar Verde," porque en alguncs sitios sus aguas
presectao un hermoso color verde.

�Bellezas Tapatías

~--

. .{CASTelLANA

;~~
U

©S~llU~~(dl

©J® Il~

ftlll!ll"Th&gt;.Ul~ preces la noble Esparta dirigía

eo honor &lt;le sus huestes vencedoras
cuando llegaron tristes mensajeros,
y, al escucharlos, lúgubres y fieros
Poema inspirado ea un cuento toroároose los Eforos. .
Mentidas
en prosa de Villiers de L''sl
1 .
e las oue•as de los rústicos pastores!
Adam.
Mentidos los rumores
del viento volador! Rotas, hundidas
I
todas las esperanzas coo:ebidas!
Era la tarde. Abierta
Mil brazos eo el aire se elevaron,
y como arnés ceñido a la robusta
Y de furor y d~ venganza ardiente
muralla, aparecía
~~~oa~ores gritos_ resonaron.
la ancha puerta de bronce, la grao puerta
~rnble me~saJe
de Esparta, la ciudad fiera y augusta.
corrió ¡&gt;or la c1~dad; como uo torrente
Del cristalino Eurotas la onda fría
de _férvido oleaJe.
rodaba con sonido lastimero.
Ef1altes. el _pastor de alma p~rversa;
y el sol, en viva púrpura bañado,
por re~ó~_dltas s~od~s oo sabidas
semejaba el escudo ei:saogreotado
coodu¡o 1u~fame. al_1ohumaoo persa,
de uo adalid de Homero.
que, cu_al sierpe traidora, por l_a e~palda
En la torre sombría
acometió ~ los br_a~os de Leoo1das,
que superaba al muro resistente
Ya de Jeqes el n1t1do caballo,
.
.
de paramentos de oro y esmeralda,
d e 1a puerta d e bronce, 10qu1eta
gente,
h d' d
¡ fé
11
ruidosa multitud se revolvía.
un 1en ~ en sangre e
rr~o ca o,
Relumbraban las picas el guerrero
hollaba tr~uofador la sacra berra
casco la malla dura '
cuna de dioses y hé~oes de la guerra,
. '
d
'
La torpe raza espuria
la f irme espa a de co~tante acero,
del maldecido Irán derrocaría
el venablo, la espléndida arma?ura...
con implacable furia
Todo lanzaba resplandores roios,
el templo levantando a las deidades,
menos los negros y nublados OJOS
d f
t
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b · •
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h
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b
y e uer es ca enas cu nna
d_e 1ª gne~a unta " mue e um re,
a los nobles soldados de Milciades;
siempre fi¡os, ~la~ados en la cumbre
y a las griegd.s castísimas beldades
de una montana 10gente
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I a a uncir, para a renta y vil es oro,
que_ os en ª a, cua I ~rJes. en 1ª ren e
a sus carrozas de marfil y oro.
regia corona de sangrienta lumbre.

II
A combatir, ufanos,
la víspera salieron de aquel día
los tresci.,ntos heroicos espartanos,
Jos trescientos leones
que por sus alt:is ínclitas acciones
dignos son de la homérica poesía.
Coronadas de rosas,
como para asistir a alegre orgía,
partieron las falanges valerosas,
Q lliéo de aq llellos soldad0s oo sabía
que iba a morir? El beso de h mllerte,
en lid gloriosa, pan el alma fuerte
es más dulce que el beso de las bellas.
Por la patria morir .. dichosa suerte!
A los orimeros rdyos de la aurora,
con himnos quP entonaban las doncellas
y los vivas de o iños y de ancianos.
la in:lomable ciudad batalladora
despidió a los trescientos espartanos
que, con bandas de mirtos y claveles
en su marcial arreo,
marcharon, siempre ansiosos de laureles,
batiendo con sus laozas los broqueles
al compás de las 0das de Tirtea.

IIl
Voces de triunfo, bélicos rumores
que en alas de los vientos voladores
por la mañana a la ciudad llegaron,
las venturosas nuevas confirmaron
de los rudos pastores;
las falaages de Jerjes rechazadas
fueron por las helénicas espadas
que, formidables rayos de la guerra,
cubrieron de cadáveres l:t tierra,
El excelso Temístocles, al frente
de sus nunca vencidos escuadrones,
a reforzar volaba, diligente,
el bando de los épicos leones.
Cánticos entonaba de alegría
y a sus altas deidades protectoras

En la elevada torre y las almenas
esperaban los griegos, la faz mustia
y las miradas llenas
de furor de angustia,
ver lucir, a los rayos de la tarde,
eo la cima eminente
de la montaña el C;\SCO refulgente
del enemigo vencedor cobarde.
Pronto iban a surgir en la alta cumbre
del ejército persa las espadas;
las flechas de lJs caspios; las doradas
cimeras de la asiria muchedumbre;
los árabes coa blancos alquiceles;
los etiopes, de facciones duras.
ceñido el cuerpo con hirsutas pieles;
las índicas nevadas vestiduns;
los escitas con ojos de chacales;
los infantes soldados
de Susa y de Persépolis, arruados
de broqueles de mimbres y puñales.
La ciudad se aprestaba diligente
a registrar con hechos inmortales
el asalto inminente,
Sobre Esparta cruzó. como e.nlutada
nube, de cuervos fúnebres bandada
que fué a posarse en el ramaje escueto
de la sel va sagrada
que se extiende a la falda del Teijeto.
Presagio horrible! En ronca gritería
prorrumpió la ciudad, que maldecía
de los pájaros oegros de la mllerte;
con maoo ejercitada y brazo fuerte
lanzó a los cuervos lluvia de saetas
y piedras voladoras;
pero en las ramas prosiguieron quietas
las fatídicas avez graznadoras.
Palidez espectral cubrió el severo
rostro de las ancianas:
ya era infatigable el temeroso agüero.
También palidecieron y temblaron,
el corazón henchido de congojas,
las vírgenes hermosas espartanas,
cuando les entregaron
tristes sus padres las agudas bojas

que ornamento brillante
de Pólux iracundo!&gt;
fueran del templo de Hércules triunfante.
Habló el soldado;
&lt;Para qué se nos dan estas espadas?&gt;
mas de la multitud el vocerío
preguntaron las bellas, desoladas.
cada vez más enérgico y bravío
&lt;Para qué esto~ aceros?&gt; repetían
apagó sus palabras.
coo la voz lastimera.
&lt;No has besado
Nadie les contestó. Ya lo sabr~ao
la tierra! La has mordido! &lt;Atrás, infame!
cuaod~, al llegar el pavores~ rnstante,
En tu pecho una víb0ra derrame
el terrible mandato se les d1~ra
su veneno fatal!&gt; &lt;Vuelve a la guerta!
de hnod1rlos eo su seno palpitante.
A morir combatiendo! No te aterra
nuestro furor?&gt; &lt;Sobre tu frente zumba
el anatema de tu padre bravo
V
que se agita cólerico en su tumba!&gt;
&lt;Aoda a servir al eoemigo,esclavo!&gt;
Esta odiosa palabra, como un trueno,
De pronto la espartana muchedumbre
retumbó en los oídos. Las doncellas
lanzó un g rito estridente,
bajaron. ruborosas, las miradas,
Acababa de ver sobre la cumbre
estrechando a la vez contra su seoo
de la montaña ingente
las cortantes espadas.
a un hombre que corría
De los dolientes ojos de las bellas
como recio huracán; por la pendiente
abrasadoras lágrimas rodaron,
velocísimo luego deceodía,
que el metal de las armas recamaron,
cual si g~nar la puerta pretendiera
de perlas y diamantes.
de la ciudad! Un fugitivo era!
Esclavas!. .. Las doncellas ccmprendiercn
Roja la faz com0 encendida llama ,
para qué se les dieron
y eo la maoo una rama
los aceradas hojas penetrantes.
para sostén, sin duda, en la carrera,
Veladas las pupilas por el lloro,
volaba por la aspérrima vertiente,
la arrogante figura sio más galas
llevando oculta la inclinada frente
que el rico manto de sus bucles de oro
con su revuelta oscura cabellera.
y una veste más nívea que lasalas
Más siniestra, más pálida y sombría
de los cándidos cisnes, una hermosa
ante la rauda aparición, la brava
hacia el muro avanzó majestuosa
multitud se revolvía.
cual la imagen de Palas.
Era gran cobardía
El pueblo con semblante compasivo,
correr de modo tal. Abandonaba
la contempló La prometida esposa
aquel hombre el combate ? Buscaría
era del fugitivo.
en Esparta refugio ?
Pálida y altanera
A la vislumbre
miró a su amante, y con airada mano
del sol, dando de lleno en su figura,
uoa piedra arrojole tan certera
resolandeció su helena vestidura.
que dió eo el corazón al espartano.
Espantosa ruguió la muchedumbre
Desde el pie a la cimera estremecido
y con voces de lúgubres acentos
el triste se detuvo, alzó la fcente,
rasgó el aire liviano.
quiso hablar, mas su acento fué extinguido
gritando con furor &lt;Un espartano!
por las exclamaciones que a la gente
El miserable del combate huía.
la valerosa ~irgeo arrancara
Habrá imitado la falange rota
con su muestra preclara
de los griegos la negra felonía ?
de ánirno entero y patriotismo ardiente.
No era una imagen fiel de la derrota
Mustio el semblante, la mirada incierta
la visión de aquel h'lmbre envilecido ?
y eo la rama apoyado.
A qué ocultar más tiempo la tremenda
eocaminóse hacia la entrada abierta
infamante verdad ? De la contienda
de la ciudad el mísero soldado.
todos habían huído!&gt;
Pero a un signo del pueblo enfurecido
Interrumpió la ronca gritería
giró sobre sus goznes la ancha puerta,
un ay vibrante, aterrador, lanzado
cerrándose con lúgubre estampido.
por triste corazón que se rompía,
Y ante aquella sombría
por una anciana de semblante airado
hoja de bronce helada
que, clavando la vista en el soldado.
que para siempre-oh dioses!-de la amada
&lt;Mi hijo!&lt; clamaba con horror.
tierra le proscribía,
Saogrieotos
el fugitivo griego escaroecido:iosul tos. anatemas vengadores,
desplomáodose inerte
gritos de rabia, crueles juramentos,
sobre el suelo natal, lanzó uo gemido
cual tormenta preñada de furores,
y durmióse eo los brazos de la muerte.
tronaron en los vientos.
Del sol a los p:istreros resplandores,
&lt;Tu vista oos deshonra, alma de lodo!&gt;
sobre el cadáver rá pidos cayeron
&lt;Atrás! No es este el campo de batalla!&gt; los cuervos graznadores,
&lt;Cómo la tierra eo cól~ra oo estalla
y en aplausos las turbas prorrumpieron.
bajo tu planta vil ?» &lt;El pueblo todo
Así murió-volando su alma egregia
fulmina contra tí sus maldiciones!&gt;
al Elíseo, vestida con la reg ia
&lt;Si el valor consistiera
púrpura del crepúsculo esplendeoteen consumar negrísimas traiciones,
el luchañor valiirnte
héroes, cual tú, oo hubiera&gt;.
que en la batalla conquistó la gloria;
&lt;Ha de~garrado el corazón altivo
el ínclito g uerrero
de la patria tu infame cobardía!&gt;
que lvs griegos nombraron mensajero
Callado y anhelante el fugitivo
de la inmortal victoria.
hacía la puerta sin cesar corría,
A~í murió abrazado
&lt;Atrás! Atrá,, baldón de los guerreros!&gt; a la rama triunfal y desgarrado
los esp1rtanos exchmaban fieros.
el corazón por trágicas heridas,
&lt;No entres en la ciudad de la bravura .
el invicto soldado,
que no qu'3remos con tu sangre impura
el augusto emisario de Leonidas.
manchar nuestros acéros&gt;.
&lt;A cuánto compra Jerjes 1, sespadas1&gt;
&lt;Vas a ganar coo tu veloz carrera
MAN UEL REINA.
el premio en las alegres Olimpiadas/&gt;
&lt;Alcese contra tí la sombra austera

El Sueño de la Desgracia
Acababa de perder a mis padres . ... Bruscamente
fueron arrancados a la vi:ia por un accidente ferro•
"iario.

Sentía desvanecerse mis fuerzas, oo podía llorar y
parecía haber llegado al límite de mis penas. __Con oj_os
secos y ardientes vagué por el bogar de m1 10fanc1a,
que veía desierto, oscuro, y sin embargo, lleno de los
felices recuerdos :ie otros tiempos. Encontré todos los
muebles eo lo,- mismos sitios; ea la sala el antiguo sillón del tiempo gustaviano ante el escritorio, donde
mamá acostumbraba escribir todas sus cartas cariñosas .... En la biblioteca reposaban los anteojos de mi
padre encima de_! periódico, fechado en el día que sucedió la desgracia.
En ta grao mesa del comedor ví uoa maceta coo flores secas. A nadie se le había ocurrido sacarlas ....
Todo estaba eo ordeb; cortinas y tapices adornaban
aún la casa, y sin embargo m~ s~otía extraña e_ntre los
objetos conocidos, eo las hab1tac1ones donde_ mis pasos
despertaban ecos raros, y me sentía perseguida por un
soplo frío. Quedéme meditabunda frente a estas flores
secas, pensando en todos los años tras~urrid~s, que ya
no volverían, y c:.,mprendí que oo babia sabido apre•
ciarlos.

Srita Paz Villaseñor:

Estudio fotográfico de Abitia--Guañalajara.

¿No había sido feliz entonces?
iOh, sí! pero me parecía tao natural eso de poseer la
felicidad; si no hubiera sido así, lo habría llamado una
injusticia. N o .... uo había sabido aprovechar los años;
había murmurado muchas veces en secreto, fastidiada
por el cariño y la circunspección de mis padres.
iMamita adorada! cuántas veces no le había contestado bruscamente al parecerme innecesaria su inquietud por mí. Ahora . . .. ahora a nadie le importaba de
mí, nadie me animaba, nadie me traía con~uelo. Feliz
había dejado el bogar paterno cuando Guonar mi marido, me lle.-ó consigo bacía cuatro años.
¡Qué hubiera dicho él, .¡ue se encontraba al lado en
la biblioteca eligiendo libros entre las muchas obras
predilectas de papá, al verme así!
Miré alrededor mío. Casi todo estaba condenado a
ser vendido bajo el martillo. Nosotros no teníamos sitio
para tantos muebles, las sillas costosas erao viejas y
fuera de moda .... la mesa demasiado pesada, decía
Gunoar .... pero si !O quería quedarme eco ellos, en·
tooces ... , ¡Qué me importaba de todo eso ahora, puesto que desaparecía el viejo hogar! Guonar dispum entonces todo según su voluntad.
Me dejé caer en el sillón, apoyando la cabeza contra
el borde del blanco y frío mármol de la mesa. Recordé la voz alegre de mi padre cuando contaba, a la hora de la comida, las novedades, explicándonos los tele-

gramas del diario y discutiendo de política! Recordé
mi desprecio al ver la expresión feliz de su semblante
cuando nos refería cuentos de &lt;sus tiempos&gt; y comprendí, cómo se llega a querer ciegamente a la juventud.
1Ah, papá! poco sabes cómo desearía yo que volvieran
esos tiempos!
El sollozo estremeció todo mi cuerpo; lloré, lloré sin
importarme de Gunoar, a quien le fastidiaba ver llo•
rar. Sentí los pasos de mi marido; sentíle abrir la puer·
ta de la sala y entrar. Levanté la cabeza, mirándole.
El semblante de Gunnar tomó una expresión fastidiad:. al verme y dijo:
- iPero mi amiguita!
:;é que intentaba ser bueno y compasivo; pero el tono expresaba tal egoísmo, que iovolnntariameote me
acometió el deseo de decirle lo que hacía mucho tiempo me pesaba eo el corazón.
-Todo, todo ha pasado-exclamé-oo existe ya nada
de lo que me era tao querido ..... .
Soorióse mi mari1o con su risita tan encantadora, diciendo:
-Pero, Aoita, me tienes a mí. •.. ¿ te olvidas tan completamente de eso 1
¡Ah! esa sonrisa que tanto me había gnstado en uo
tiempo, cuaodo creía que revelaba su buen corazón. La
inflexión tierna de su voz no era sioo costumbre, c0stumbre y nada más ....

�Grité deses¡:,uada:
-Y tú ...... ¿Quién eres tú en comp:i.ración con los
que he perdido . . .. ?
-Estás nerviosa, Anita .... trata de dormir un poco
¡Cierto que me sentía nerviosa y deshecha de cansancio, pero me parecía tan duro que me dijera eso
ahora! No tomaba mis palabras a lo serio: pero quise
que supiera toda la verdad.
-Ha pis&lt;Ldo el tiempo ya, cuando me imaginaba que
tú podrías reemplazar a papá y a mamá y a la dicha de
mi niñez-dije lentamente, sofocando los sollozos y mirándolo fijo en los ojos.
Gaaaar se puso serio.
-lDe qué te quejas, Aaita?-preguntó cortamente
con frialdad.
-Trato siempre de complacerte-continuó, mirando
fuera de la ventana.
Escondí la cara entre las manos y murmuré:
-iNo me amas como antes!
-iPero no seas hn criatura! Bien sabes, Anita, que
mi amor p or tí siempre será igual; pero tú debes comprender, como mujercita inteligente que eres, que la
primera p3.sión no puede sobrevivir en un matrimonio
cuando ya h&lt;Ln pasado cuatro años.
-No-contesté desalentada-nos hemos alejado demasiado el uno del otro para poder tratar de conservarla.
-Querida, no creí que tuvieras semejantes ilusio·
nes de niña ..... .
Nuevamente permanecí sin contestarle. Yo tambié'I
había creído eso: pero veía que estaba equivocada.
Comprendí que había esperado que el amor nuestro no
fue~e c,&gt;múa. ¿ Quizá todas las niñas jóvenes abriguen
la nl.isma ilu,ióa?

nubes incoloras se mecían en la bóveda azul que invadía la noche, a lo lejos la Ciudad como foco inmenso
laozab:L destelles, hacia al frente las luces del castillo
se aestacaban en la diafanidad de la noche, y el lago
acariciado con más fuerza por la brisa nocturna nos
trasmitía ecos voluptuosos de besos y suspiros •... l
Mis manos ajaban entonces su blando pelo de azabache, su frente irradeaotea bJ... acura, y sus ojos negrcs
y umbrosos lanzaban destellos de dicha.
Y en la suave quietud de la noche, bajo los tiernos
arbustos inclinados en las sinuosidades de la imitada
roca, nuestros labios se unieron lenta y dulcemente, y
al monótono cantar de los amores sonó el chasquido de
un beso, que presurosa reccgió la brisa, envidiosa de
tanta dicha . ..... 1
Cuando la sombra invadió la tierra y en el firmamento relampa¡ruearon las titilantes estrellas, el Dios
Cupido había clavado con certera mano la millonésima
flecha que atraviesa los cora zoo es!

J. B.

Cyran!).

Sr. don Lucas del Palacio, oomb1ado segundo
secretario de la Legación de México
en París.

IDILIO
La señora doña Guadalupe Hidalgo en la tiesta con·
memorativa de la muert~ del Padre de la Iodependen·
cia Nacional, el 30 de Julio pasado.
-He teuido un sueño, mamita, un sueño terrible.
-Pero, ¿qué bas soñado, criatura?
¿Qué contestaría? Mamá ignor.,ba aúa que yo me había comprometido con Gunoar.
- De un accidente ferroviario, mamá!
-Creí que todo preocuparía tus peasamientos menos
eso-rió mi madre, mirándome con disimulo.
-Pero, querida .... apúrate .... Gunnar ha llamado
por teléfono preguntando si puede venir a las doce ....
Apúrate, pues, Anita.
-No, no, no, no me caso con Gunnar-dije en ,·oz
alta y firme.
La noche anterior antes de dormir, mi último pensamiento girab;i en derredor de él, pero ahora me parecía
que toda pasión se había desvanecido.
Fué verdaderamente tan triste lo que soñé respecto
a Gunnar. ¿Podía quejarme de su proceder? ¿No había
sido un caballero a pesar de todo ? 1Por qué no le quería ahora?
Esther, la mucama, me entregó un ramo de maravillosas rosas rojas y una cuta ..... . de Gunnar
Sentí un deseo repentino de no leerla; de esa cartita
parecía emanar una tentación ...... pero naturalmente
la leí:
&lt;Anita: quiero antes de verte, que recibas un -;aludo
y mi inmensa gratitud por tu amor. Queri.'a, dijiste que
yo soy el primer hombre a quien amas y prometí que
jamás te haría arrepentirte. Seré digno de tí ...... tú
me harás dign:¡ ...... - Gunnar&gt;.
Rompí en mil pedacitos la carta empezada. ¿Qué significa un sueño?
LENIE HALL.

La señora Hidalgo presidiendo la fiesta efectuada el
propio día 30 en la escuela &lt;Bartolomé de las Casas.&gt;

__,¿ Pero, Anita, creías tú, formalmente, que yo no fuese igual a todos los demás?
Gunnar me contempló en silencio.
-No es demasiado tarde, Anita. Yo no te retendré
un solo minuto contra tu voluntad . Si el amor que yo
hoy si.,oto por tí no te basta, podremos si:parar~os ....
Sus pal~bras no revelaban falta de cons1derac1ón; pe·
ro bmpoco ninguna pena por la posibilidad de una separación.
No creo tampoco que él me creyese capaz de dejarlo
ir ..... .
El peón que emb3.laba los libro, en la biblioteca 11:i-m 6 en la puerta y pidió hablar con el señor secretario
de la legación.
G11nnu salió de la sala con su acostumbrado porte
elegante y le sentí luego elegir entre los libros de
papá.
.
Extrañé cómo podía haberle amado de todo m1 cora·
zón ...... y lloré nuevamente desesperada. apoyada en
la mes,1.
-iPero, qué modo de dormir! ...... Son las nueve pasadas.
Esas palabras de mi madre arrancáronme del sueño y de los violentos sollozos. Me senté en la cama y
grité:
-iMam á! ..... .
As11stada de mi semblante desfigurado, mamá se acer·
c6 a la cama.
-Pero, querida, ¿qué te pasa? ¿Estás enferma? ¿Qué
hay?
.
La abracé, besándola con tal vehemencia, que se volvió aun más inquieta. No era mi costumbre ser tan expresiva en mis cariños. Por fin exclamé:

Especial para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
En el poniente los rayes claudicantes del rey astro
dor~ban las nubes tiñendo sus contornos de púrpura:
acariciaban con polvo de oro las copas frondosas de
los arbustos que bañaban sus raíces milenarias en el
cristalino lago, rizado por la brisa, ornado por las ro• •
sas. En el montículo que parodiando la naturaleza,
construyó el hombre a la vera del estanque, a donde
se trepa por rústicos senderos de bien imitadas rocas,
en la planicie que su cuesta forma, adornada por arbolitos tiernos aún y labradas bancas semejando escollos, nos sentamos los dos El crepúsculo vespertino se
mostraba en toda su encantadora pol icromía, toda su
voluptuosa tran~ición provocando el éxtasis de gozo, al
so.lemoe ensueño donde la realidad tema tonos faotás·
ticos de ilusión. bordados en quimeras, con dulces y
regocijadores contornos.
Habíamos llegado hasta ahí, después de saturarnos
del perfume enervante del bosque, de la fragancia
trastornadora de los prados sembrados de violetas,
hambrientos de luz, faméliccs de aire puro que azota·
ra nuestra frente.
Y ea lo alto de la colina, dominando la tersa super·
ficie de las aguas y la umbrosa perspectiva de los bos·
ques deliaeada en el horizonte por los polvos de oro
del póstumo rayo de Febo. sintieron nuestras almas la
eocintadora voluptuosidad de ensueño, la embriaguez
de un placer adorablemeote cierto.
Rodeaban mis manos trémulas por la sensación su
esbelto talle, y mis ojos buscaban en los rnyos como
encantado espejo la imagen del paisaje, susurrando al
oído dulces pala bras de amor, tenues como un suspiro,
acariciadores como un beso. La soledad del sitio pro·
vocaba la confesión de un amor por tanto tiempo oculto, el cansancio del largo paseo obligaba al descanso
en las labras piedras, semi ocultas por los contornos
que solícitos nos abrigaban sirviéndonos de nido, a Jo
lejos el cantar vibrante de los trovadores alados, y a
nuestros pies el murmullo de las ondas semejando
besos.
Lentamente .... con la lentitud de un canto suave y
prolongado, subrayando las palabras con miradas y ca·
ricias, le hablé de mi amor.
Sus ojos negros, de negrura atrayente como el abismo, escrutaban mi alma, sondeaban mi corazón.
Coovendda a medias de lo sincero de mi cariño cu·
yo crisol había sido su indiferencia, cuyo calvario se·
ría acaso su desprecio, una sonrisa jugueteó en sus la·
bios de púrpura teñidos como pé talos de flor, y envuel·
to en la fragancia de su aliento escuché esta frase:

Del llanto al beso, en dulce desvarío,
hay apenas un leve calofrío.
Rosana.

Cállate!
Cyrano.

¿Y qué es un beso? Un juramento

hecho muy cerca, en mudo arrobamiento,
es promesa sin voz, punto rosado
de la &lt;i&gt; de pasión; secreto amad.:&gt;
que hace del labio, s?ductor oído.
Es un fugaz instante
de infinito y de cielo, con rtiido
de abeja susurrante.
Es comunión de amor que sabe a rosa,
manera de aspirar en dulce calma
del corazón la esrncia mi~terio~a,
y de gustar, rnbre la beca, el alma.
Is~rAEL ENRIQUE ARcrnrncAs.

Sr. Iog. Pedro G. Santos, n01r.brado jefe de la Comisión
Geodésica Mexicana.

&lt;Me quieres tal como lo dices.&gt;

Procesión infantil que depositó ofrendas florales ante la tumba de Hidalgo el 30 de Julio.

Embriagado por la esperanza, valeroso por la proxi·
midad del éxito, mis labios en precipitación desespe·
rante tejieron la red del cariño p¡,.ra capturar su alma
blanca como caliz de rosa.
¿Que si te quiero ? y te atreves amor mío, a hacerme
tal pregunta cuando mis ojos están ceo sus destelles di·
ciéndotelo, cuando la naturaleza conmovida corea mis
frases con sus suaves caricias y sus ténues suspiros?
Pregúntale aquella flor que se balancea voluptuosa si
adora al sol que la baña y a la brisa que la besa. Pregúntale al errante pajarillo si adora sus hijuelos; pre·
gúntale a mis ojos si mi corazón no les trasmite frases
de amor para tí ...... Oh, amor mío!, amarte como te
amo es mi delirio, morir junto a tí, escuchando tus pa·
labras, bebiendo tu aliento con la avidez que un caminante devora el agua cristalina del lejano arroyo, con
la dulzura que el niño besa los labios de una madre.
morir bendicié ndote a tf y amalgamar con el último
suspiro tu nombre como prueba póstuma de mi dicha.
Callé un instante, conteniendo basta mis pulsaciones
para oírla. El sol había tramontado el horizonte y vagas

El Excmo. señor M. Adatcbi, ministro del Japón, con su acompañamiento oficial, y el primer introductor
de Embajadores en el Palacio Nacional, el sabádo pasado que presentó sus credenciales.

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rt&lt;fl§

y

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©1 ll©l E~t!l(t}llral
Oici(;ic~ ,~U'(l}

------t~~~~---~~

Verdadera satisfacción nos produjo el
pasar uuas cuantas horas contemplando la
manera como el gobierno imparte enseñanzas prácticas a los jóvenes que luego
hao de ser hábile~ obreros y honrados industriales. Quiz:is si muchos que se dedi·
can pomposamente al ejercicio de carre·
ras facultativas en las cuales suelen fraca·
sar. se dedicárao a un oficio, seguramente
que habían de vencer mejor en las luchas
de la vida; pero ciertas ideas de tontas va·
nidades, pierden inteligencias que :en otro
orden de trabajos habían de lucir, a no 1
dudarlo.
Este imp:&gt;rtaotísimo plantel educativo
que hoy por hoy se encuentra en un desa·
rrollo admirable y digno de alabarse, tuvo
sus visicitudes que reflejaron, en cierta
manera, las que atravesó México desde que
se hizo independiente, por la inestabilidad
de sus gobiernos y por el ambiente poco
propicio en aquel entonces a la instrucción
de los obreros.
En 1843, el gobierno tomando en cuenta
ciertas necesidades del pueblo, instituye
una Dirección General de Industria, y por
Decreto de 2 de Octubre del mismo año,
dimanado de aquella, se fundan dos escuelas, una de Agricultura y otra de Artes. A
los ro años, en Octubre también de r853
otro decreto &lt;lió más firmeza a lo !lstable·
cido con anterioridad, pues lo cierto es
que semejante reforma, no había tomado
mucha consistencia. En r856, en el gobier ·
no de Comonfort decretóse en 18 de Abril
establecer una Escuela Industrial de Artes
y Ofidos, para lo cual se la señalaron fon·
dos propios y se construyó un edificio di·
rigido por el señor Miguel López, y cuya
casa estaba contigua a la Escuela de Agri· .
cultura de entonces; y más adelante trasla·
dóse a San Jacinto, y la verdad es que to·
mó cierto incremento la iostrucción de las.
artes y de los oficios, pues se llegó a tener
en Julio de 1857 hasta 107 alumnos, dando
las clases 20 oficiales de talleres. Un in·
cendio casi dejó en ruinas el edificio, y los
trastornos políticos que surgieron en aquellos años, fne·
ron motivo de que se olvidara lo que había alcanzadc
cierto grado de adelanto. En Diciembre de 1867 el Gobierno del señor Juárel volvió a dar cuerpo a la idea
antes realizada y que se habí'l interrumpido.y como faltaba edificio apropósito peusóse en habilitar el ex-con-

111

1

Dosel presidencial del SJlón de Actos.

Taller de fundición,

Taller de tornería.
Todas estas clases se dividen en sus correspondientes
años, y durante el tercero y el cuarto, los alumnos
acompañados por los profesores que dei;igna la Direc
ción de la Escuela visitan las fábricas y talleres industriales, y terminados los cuatro años de sus estudios

Los alumnos hacen todos los días ejercicios adecuados a su ectucación física, en los años que están en la
Escuela. Para que cumplan bien esta obligación, el médico adscrito al Establecimiento los examina al principio del año y cuantas veces lo cree necesario, para pro·

los alumnos con el mismo esmero, con que se procura
que se aprenda el oficio, para abrirse paso en la vida,
lo cual significa tanto en la juventud, que careciendo de
patrimonio propio, necesita adquirir ~u manera de vi·
vir por medios decorosos y honrados.

Clase de electricidad práctica.
vento de San Lorenzo, 10 cual se hizo después de cier- señanzas que allí se imparten, y que sirven .ll educantas reformas, y en dicho loe ~1 hoy lo vemos por fin. con do para cualquier duda que tenga, al hacer sus est\1·
vida propia y con grandes elementos de existencia.
dios prácticos. El personal de está. biblioteca. es com·
En la actualidad hay clases de todos los oficios, y se
pletamente idóneo, y tuvimos oportunidad de ver la
nota una completa disciplina y un orden absoluto. Los
mandra como se facilitan los datos que se piden con
progresos son tenidos en cuenta por la Dirección del
diligenci.t y talento.
plantel, y hay, en efecto, una clase de electriEn el plan de estudios, actualmente está comprendicidad práctica, además de 1.t teórica, estando la
do la carpintería, herrería, tornería, cantería, fundiprimera dirigida por el profesor don Miguel J.
ción, pintura decorativa industrial y escultura decora·
Sierra, que ha logrado el que los más principa- tiva industrial, electricidad aplicada a la industria, y
les aparatos modernos, sean enseñados en su mecánica aplicada a la industria también.
funcionamiento a los alumnos.
Otra de las clases curiosas es la de decorarlo,
en la cual se ven dibujos sacados del natural,
cte animales vivos, que allí se tienen, y los cuales
sirven después para formar motivos de decoración, de sumo gusto. El taller de tornería pre·
senta un golpe de vista muy sujestivo, conforme
se ve en nuestro grabado, y por lo que se refiere
a la amplia clase de gimnasio, y al tanque hermoso para la natación, todo ello bajo la dirección del inteligente profesor don Enrique Vera,
debemos confesar que nos produjo un gran efecto, probándonos el c~lo que se desplega en esta
parte de la higiene y del "sport."
El salón de actos es grandioso, habiéndose
inaugurado cuando vi~itó México el doctor don
Rafael Altamira, sabio maestro de la Universidad de Oviedo en España, y el dosel de rojo terciopelo, con la águila mexicana en el centro bordada ricamente, lo mismo que el sillón lnjoso,
se usaron por vez primera en Septiembre de
19ro, al celebr"rse una de las fiestas del Gente•
nario de la Independencia, que fué la reunión
del Congreso Médico. Según personas inteligentes, el referido dosel y sillón están tasados en
25,000 pesos.
Muchos más pormenores de importancia, que
escapan algunos a nuestra memoria, nos fueron
dados por el Prefecto, señor de la Torre, que
amablemente nos condujo por entre amplias g'l•
!erías, salones y talleres, s10 que falte la correspondiente Biblioteca, muy bien surtida de todas
hs obras que tienen relación con las enTTnaspecto de la Biblioteca.

En la fragua.

Salón de decorado.
tienen una práctica de seis meses en los talleres o fá
bricas industriales en los términos que el referido director p,escriba, y que son sometidos a la aprobación
de la Secretaría de Instrucción Púb!ica y Bellas Ar·
tes.

1

En el tanque de natación

curar corregir por medio de los movimientos y actitudes que convengan, las faltas e imperfecciones de de·
sarrollo, naturales o adquiridas en los talleres
Como se ve, está perfectamente organizado el traba•
jo en todas sus manifestaciones y se cuida del físico de

La Escuela de Artes y Oficios para hombres, es una
verdadera necesidad, y todos los medios que el gobier·
no se arbitre para sostenerla en su debido esplendor,
deben dársele con mano pródiga, pues se trata del por·
venir de la clase obrera.

En la sala del gimnasio.

�La señora de B1.laruetuvo que guardar calma durante algunos días, a consecuencia del disgusto; pero_ oo le
sirvió de escarmiento. Apenas pudo poaer~e ea pté, co•
rrió a casa de la madre de la rica castellana, y le dijo
apeoadísima:
-!Oh, amiga mía! ¡Cuánto sentí no estar en casa el
día en que fué a verme su hija! .... Fué una casualidad
lamentable; precisamente aquella noche cenábamos en
casa de unos amigos, que se marchaban a Niza al día
siguiente .... La criada lo sabía de sobra .... Pero, qué
quiere usted, la pobre es tonta de remate; no sirve para nada, absolutamente para nada .... En fin, la hemos
tenido que despedir ....
PABLO BO~HOMME.

Sr. don Carlos Pita, nuevo agregado civil a la legación Mexicana en Bruselas.

El licenciado Emeterio de la Garza Jr. que acaba de regresar después de una gira
por las principales ciudades de los Estados Unidos. Sus trabajes patrióticos en favor del
Gobiemo y de México son muy notables y de ellos ha dado cuenta la Prensa de la Capital, habiendo sido muy felicitado por su actitud ante el Gobierno y pueblo americanos.

La visita inesperada

Sr. don Eusebio Salazar y Madrid, nuevo jefe del
departamento de bosques del ministerio de
Fomento.

A pesar de sus sesenta y cinco años bien cumplidos,
de su abultado abdómeo y de su ciática intermitente
que la obligaba a ,rndar cc,n un balanceo parecido aÍ
de los pato~, _la señora de Balarue se desvivía por el
placer de v1stt•r a las gentes. Tenía la memcria de las
buenas amistades.
Cuan~o en un_a reunión oía hablar de las modas de
la estación próxima, del vals corrido, de la música de
Wagner y de los cubistas-lo que, después de todo era
tao agradable como el escuchar las quejas de su ~arido por no tener medias zurcidas,-la buena señora se
estremecía de placer. Y no dejaba nunca de meter baz:i en_ la conve~sación , dando. con un tonillo ae sufic1~n_c1a y autond51d_ grandísimas, opinión personal y defi~m':'a sobre la ultima comedia estrenada, y que 00 babia visto, o sobre las Exposiciones, a las que había ido.
Después, cuando entraba en su casa, situada en un rinc_ón _de las afueras, sentía que aquella atmósfera de dishoc1ón de que volvía saturada, le daba una superioridad grande sobre los suyos.
A d~ci_r ~erdad, nadie pod ría sospechar que uoa vez
en la 10hm1dad d_el hogar, aquella señora de sociedad
-esposa de _un vista de Adua~as jubilado,-que se las
daba de árbitra de la elegancia, _se_ encontrase cara a
cara con las más prosaicas materialidades de la vida,
q~e. aq_uellas manos enguantadas que accionaban co~
d1stmc1óa amanerada, se cansasen de fregar pi t
cazuelas.
a os y
Adela, la asistenta, que no iba más que tres v~ces or
semana-dos horas por l~s mañanas y otras dos or)as
tardes los días de recepción, para abrir la pu ~
había dejado plantada, privándola de su cola~~ª•-;1a
de quehaceres domésticos.
raci o
Las amigas la creían esposa de algún func·
·
.ó
d
10oar10
cesante, que d e b I
esempeñar uo alto cargo
, Y como por

este motivo la creían asimismo muy bien relacionada,
se mostraban poco propicias a acudir a los «jueves&gt; de
la señora Balarue, temerosas de ballar en sus salones
gentes de más elevada posición que ella~. que las aou•
lasen con su presencia Asf, pues, eran inútiles las súplicas con que la buena señora instaba a sus amigas
para que fuesen a visitarla los jueves.
:-.o obstante, una vez vió satisfecho su deseo. Fue en
c:,.sa de una señora, cuya bija, la stñora de Bois-Hurnault daba elegantísimas reuniones to su castillo de la
Turene.
-En fin, señora-decía implorando casi la señora de
Balarue -fstá visto que no podré tener el gusto de co·
cocer a su hija de usted. Le aseguro, amiga mía, que
tendría un verda,lero placer en verla por mi casa ....
Ya sabe usted: me quedo los primeros y últimos jueves
del mes. Vivo algo lejos, es cierto: pero ¿qué quiere usted? ¡Encierra aquella casa tantos recuerdos para nosotros, que no nos decidimos nunca a dejarla!
-Pues le prometo a usted-contestó la madre de la
castellana distinguida-que la primera vez que mi bija
venga a París, irá a hacerle a usted una visita.
La señora de Balarue salió de allí radiante de felicidao.
Pero la visita prometida se hizo esperar. Fué inútil
que durante dos meses, cada jueves de recepción, se
multiplicase la pobre mujer para arrtglar la casa lo
mejor posible; que sacase, en fin sus mejores galas ....
Pero una tarde de Noviembre, en que la buena de la
señora de Balarue se entregaba en cuerpo y alma a
limpiar la cocina del hollín que en ella habían dejado
los fumistas, sonó el timbre de la puerta.
Como esperaba un saco de cisco qne había pedido al
panadero, fué a abrir inmediatamente, y se quedó con

Sr. Lic. Manuel Nagorc, nuevo abogado consultor
de la Secretaría de Gobernación.

En este «cuarto en sombra,&gt; viendo caer la t,ude,
con esta unción de arrobo que ha dejado el «reloj,&gt;
dando sus campanadas, musicales y lentas,
que vibran en los aires como alas de ave soo;
con este mismo extático recogimiento mudo,
versos decir quisiera, tremaotes de emoción,
una oración, un cántico que yo desenvolviera
y hablase de recuerdos de intimidad de amor,
incienso y eco suave de voz honda y lej3na
que a tono con las sombras rezase evacación,
verso de alma en crepú;culo para arrullar de amores
ca esta mujer que duerme sobre mi corazón.&gt;
Cosas queridas y hondas, remotas y olvidadas,
sombra y son que se apagan; perfume soñador
El director y profesores del Internado Nacional en la fiesta con que celebró el aniversario de su fundación
del silencioso ensueño que viene con la noche,
el martes último.
con esta paz de ocaso que hay en la habitación.
Mi voz, trémula y mate, se haría terciopelo,
h bJci abierta y anonadada ante un gran abrigo de
-1Qué es estol-exclamó.-¿Se habrá puesto mala sonaran como magia los versos de mi voz:
pieles y un m 1gaífico sombrero, que le preguntó si la
mi mujer?
señora de Balarue estaba ea casa.
- Amada mí 1, duerme, sueña sobre mi pecho,
Y echó a correr hacia el interior, llamando a su ca·
S? puso colorada como la g r.:.na. !No había para me- ra mitad, sumamente intranquilo, y mucho más t:uando allá en el horizonte queda un rayo de sol,
ooi! ¡ Sorprenderla en aquellas trazas, con delantal de vió que nadie contestaba a sus voces. Por fin, entró en aquí siento tu peso sobre el corazón mío,
cocina, sin peinar y sin postizos, con la cabeza aquella la sala y quedó como petrificado al ver que aquella y yo no sé si sueño, si vivo, si soy yo ..... .
p \recida a uno de esos bustos que usan los peluqueros señora desconocida, que en seguida le puso al corrien·
para poner las pelucas! ¡Cómo darse a conocer en tal te de lo ocurrido. El señor B~larue se qaedó turulato. ¡si es que hay una apariencia tan sólo de este mundo,
-lQué está usted diciendo? -exclamó -lQue la y al fin se hizo la vida milagro de ilusión .... !
facha!
- ! Hace usted el favor de decirle que está aquí la se- criada? .... ¿Qué mi mujer? .. . . ¡Pero si!. ...
)Ni un beso!. .... jNo movernos!.. ... Me ba~ta coa el peso
Pero no llegó a perder la cabeza. haciéndose cargo
ñora de Bois-Hurnault?
de tu cabeza amada, durmiendo a mi calor ..... .
de
la
realidad
de
la
situación
y
comprendiendo
que
de·
Al oír aqnel nombre, la desdichada estuvo a punto
-de caer sin sentido. Pudo sobreponerse, y ya que to• bía dar una satisfacción a aquella señora, se disculpó ¡ Escucha!.. ...¿ Son palabras?.....¿ Son notas?.....¿son suspimándola por la criada, aquella elegante señora le daba con la torpeza de la criada, diciendo que su mujer ce·
(ros? ....
naba en París y que él debía ir a buscarla
una salida, se escapó por ella diciendo:
!.... S oy todo de las cosas! .... ¡Callemos! ...¡Pasa Dios!
Cuando
la
señora
recibió
el
cambio,
arregló
el
con·
-No es su día ... , La señora ha salido.
-iCuánto lo siento!. ... Si supiese que no tardaría fiicto marchándose en el mismo cauto&gt;, que aún estaba
mucho .... ¿Tiene usted inconveniente en que la es- a la puerta.
MANUEL ABRIL.
Cuando quedaron sólos marido y mujer, aquel armó
~re?
un
gran
bochinche
La criada no supo qué contestar. Entonces la senora, creyendo que quien calla .:itorga, entró en la casa y
seguida de la amig-. de su madre, que embobada la
abrió maquinalmente la puerta de la sala, se sentó a
esperar.
.
.
• .
.
La señora de Balarue corrió, emoc1onad1s1ma, hacia
el comedor y se dejó caer sobre una silla.
L-i sangre dejó de circular por ~u~ venas. . .
¿Qué partido tomar?.... ¿Subir a su hab1t~c1ón
emperifollarse? .... ¿ Darse a conocer ?.... Eqmvaldna
a poner de manifiesto la humillante farsa. Y permane·
ció en su silla, aguzando el oído, sin oír ni_a~ún rumor,
pues la visita no se movía tampoco de su s1ho.
¡El tiempo se le bacía interminable!.
.
De pronto, volvieron a llamar. Corrió a abnr. Era
un hambre, un ccbauffeur&gt;, que le pregunt?: .
-Diga usted, buena mujer, ¿sabe usted s1 m1 parro·
quiaca tiene aún para mucho tiempo?
-e Su pa .... parr oquiana?
.
.
-Sí; es el caso que estoy comprometido para ir a
buscar a unos señores, y no puedo esperar más .. ;. Así
es que si me quiere pagar .... Vaya usted a decirselo,
abuela.
!Hasta el &lt;chauffeur&gt; le trataba como a una cual·
quiera!
,
Pero, como después de todo,aquel recado ~o~na po·
ner fin a su suplicio, consistió en ir a traosm1tlr el en·
cargo.
_
Pero no solamente parecía estar aquella seoora de·
cidida a esperar a la dueña de la casa, sino que no te·
niendo más que monedas de oro, yno pudiendoel_cch&amp;f·
feur&gt; dar la vuelta de un luis, dijo a la qae cre1a do·
rnéstica:
-Entonces haga usted el favor de ir a 1;1na de l~s
tiendas en que acostumbre a comprar, cambie este lms
y pague al &lt;cbauffeur&gt;.
iLa bubie&amp;e abofeteado!
Pero como no estaba segura de tener en su portamo·
cedas los veinte francos, se vió precisa~a a echar.se un
velo a la cabeza e ir a cambiar el luis a una tienda
donde no la conociesen.
Apenas hubo saliG.o c!e casa, cuando regresó a ésta
su marido. El buen hombre, al ver el &lt;auto&gt; a la
Asistentes a la fiesta de aniversario del Internado Nacional.
paerta, creyó que era el del médico:

,ª

�todo esto, y por tacto se matizara más la frase, de seguro que el efecto sería mejor, bajo todos conceptos.

TEATRO COLON.-"LA AGUJA HUECA."
Un éxito ha sido el arreglo a la escena de la novela
de Mauricio Leblanc, tan conocida, y que con el titulo
de "La Aguja Hueca," seguramente la conocen lama·
yoria de nuestros lectores. Se trata de una obra de con·
tínuas sorpresas, de interés creciente, de situaciones
entretenidas, y en la cual el fantástico personaje Arsenio Lupia, se transforma constantemente y el público
siente vivas impresiones.
"La Aguja Hueca" era el castillo que en las cestas
normandas teofa el famoso ladrón, por "sport" y que
según la leyenda perteneció a los Reyes de Francia y
donde estaban escondidas las principales joyas de la co-

rona. El protagonista de la novela vivía a!H, como si·
tio seguro, contra las asechanzas de la policía por lo
difícil que era dar con la entrada de mansión tan fantástica, pero un joven estudiante "Isidoro Beautrelet,"
para librar a su padre que se encontraba secuestrado 1:0
dicha residencia, da con la manera de entraren la mis•
ma y al fin es descubierto lo que por tanto tiempo se
desconoció.
Arsenio Lupin, al cual por la fuerza ha hecho traición uno de los suyos, conduce a un policía al través
de las encrucijadas que rede;;ban "La Aguja Hueca" y
el criminal tiene que huir, pero con tal desgracia, que
cuando iba a regenerarse por el amor a "Raimunda de
Saint Verao," con la cual se había casado, un tiro de
revólver de los que venían en busca del bandido, le alcanza y muere. Como se vé, hay cierto tinte romántico
en la obra, para que se destaque en el fondo de la misma, la figura del protagonista con más simpatía, que
fraguando robos y realizando estafas.
El drama policiaco fué bien montado, sin ser uoa cosa del otro jueves, y la concurrencia numerosa se entretuvo durante los cinco actos, en los cuales está dividido el argumento. La interpretación con los defectos
de siempre, oo rnlamente en lo que concierne a lo defectuoso de la declamación, sioo que basta el mismo
señor Caralt, babia con demasiada velocidad, lo mismo
le pasa al joven actor señor Villarreal. Si se corrigiese

TEATRO LIRICO.--&lt;EL GOLFO DE GUINEA.&gt;
No consiste en poner obras que vienen de España,es
necesario, en primer término, saberlas elegir, y en ~egundo, montarlas bien para el éxito ¿e las mismas, gas
tándose los pesos mexicanos, en lo cual, al parecer, .no
entra la empresa de este T~atro.
&lt;El Golfo de Guinea&gt; es una zarzuela, sin apenas
argumento alguno, aunque la duración de la obra es
grande, y que sólo tiene su defensa en algunos cbistts
de gracia, y en alguno que otrc, recurso de sainete,
pues los autores del libro, señores Paradas, Jiménez y
Carrere, solo han pretendido que se pase el rato, eco
quebrantamie?:to de todo lo que sea literatura y buen
gusto.
En la partitura se vé la falta de ocasiones para que
el músico se luzca, lo cual es atenuante pua el trabajo
de los maestros Vela y Bru, y también se nota piezas
de relleoo, siendo la minoría los trozos inspirados y selectos. Pero, en fin, todo esto se hubiera podido remediar, como se remedió en Madrid montando bien la
obra, con lujo y con propiedad, lo cual no ha sucedido
en el Lírico, de manera que como fracaso, bay que
considerar el estreno a que me estoy refiriendo.
La interpretación no pasó de mediana, lo que suele

su :eder casi siempre con la defectuosa
Compañía que actúa en este Teatro. Y, ahora con el viaje de Aroza mena, se resta u o
buen elemento que seguramente ha de ser
dificil sustituirlo. Cuando el público acude de uoa manera unánime, bien merece
que se baga.algún sacrificio y se traigan tiples y buenos elementos, para corresponder al favor que 5e recibe, no todo ha de
ser ganar dinero.

por fin en el t~rcero, después de habernos
hecho pasar por varias escenas innecesarias, en las cuales la vulgaridad se mezcla
con la hita absoluta de interés. Lamento
que los intérpretes de la obra, se la hayan
tenido que aprender, pues procuraron sa·
cu a flote, lo que era difícil, sino imposi·
ble que saliera. "Hojas Caídas" cayeron
para siempre, y como dice el poeta, pasa·
ron para no volver. As! sea.

TEATRO MEXICANO.-cHOJAS
CAIDAS.&gt;

Teatro Colón.- Una escrna de "la Aguja Hueca," drama ¡:olici;;co últimamente estrenado.

N:&gt; estuvo acertada la dirección artística de este coliseo, al representar le comedia o lo que sea, titnlada &lt;Hojas Caídas,,.
original del señor Maurens, actor en su
tiempo, por cierto, muy mediano, y que
ahora al escribir para la escena, ha resultado autor menos aun que mediano.
No es tan fá~il como parece, eso c'e ha•
cer obras teatrales, y oo consiste únicarn ~nte ea idear una fábula y desarrollarla
ea varias escenas, escritas en castellano
más o menos c,rrecto, sin cuidarse de ca•
racteres, de interé;, de situaciones, de conflictos reales, y de ambiente de vida. Todo
e 1to falta en la obra, que ha durado solamente tres representaciones en los cuteles, y que a mi juicio, ni uoa sola debiera
haber aparec ido.
Defectuosa en la exposición, se eleva un
poco en el final del acto segundo, y cae

Hoy sál;ado vestirá de gala el "Mexica·
no," para festejar a la primera actriz se•
ñorita María Luisa Ville~as en su noche
de beneficio. Seguramente que el Teatro
se ha de ver concurridísimo, por las muchas simpat!as con que cuenta la distinguida artista, que en muchas de las ol:&gt;ras
que ha representado, la bemos visto lucir
su indiscutible talento.

Teatro Mexicaoo.-'lfaría Luisa Villegas, cuyo beneficio se
aaJ:h ,, ea varias e1c:on1s de distintas obras.

celebró

L:i. obra que se pondrá en escena,
"La Hija del Mar" no es de lo mejor de
Guimerá, y carece de aquella elevación de
ide"s de "Maria Rosa," y como ''Tierra
Baja" se resiente de falsedad en los fundamentos teatrales y de la consiguiente falta
de lógica en los recursos que el autor emplea para llegar fatigosamente a una catástrofe final, que no puede convencer más
que a los que tomen por real lo que o,S puro artificio.
LUIS DE LARRODER.

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La fiesta mundana de la elegancia y del buen tono; la que es siempre esperada con entusiasmo por
las elegantes, para lanzar sus modelos, se ha verificado este año con el
entusiasmo de $iempre, con la asistencia de todo el París de importan•
cia, de todo el elemento oficial, del
Presidente de la República, y de
una multitud inmensa, donde se
mezcla desde el jugador, hasta el
rastacuero, que por vez primera
asiste a reunión tao aristocrática.
El ritual es siempre el mismo:
Mr. Poincaré llegó en su magnífico
carruaje a la gran &lt;doumont&gt;, con
los cocheros luciendo sus vistosas
libreas, produciendo su aparición
cierto efecto teatral en las tribunas,
donde se congrega la flor de la elegancia. El Presidente de la Socie·
dad de Carreras de Caballos lo saluda en nombre de todos los miembros de la misma y lo acompaña a
la tribuna oficial, y no faltan, dicho
se está las aclamaciones consiguientes, y el qi.itarse los sombreros y
agitarlos en el aire.
El Príncipe de Aranberg dió el
brazo a Mme. de Poincaré, y lo más
selecto del Jockey-Club en fila, en
la escalera de la Tribuna Presidencial, saludaron a la distinguida dama, que al sentarse en su sitial se
encontró con un precioso ramo de
flores, obsequio galante de dicha Sociedad.
Después de varias pruebas eo di·
ferentes carreras, llega el momento
de disputarse el &lt;Gran Premio&gt;, y
pasan de veinte los caballos que sa·
len a la pista, venciendo al fin el
llamado &lt;Bruler,&gt; que era el que
gozaba de popularidad y pertene·
cía a M. de Saint-Alary, que es muy
felicitado, lo mismo que el jinete,
el cual hizo consuma habilidad que
triunfaran las rayas marrón de su
chaquetilla roja, habiéndose hecho el recorrido de 3,000
metros en 3 minutos y 13 segundos.
Las carreras de caballos públicas en Francia se introdujeron en tiempo de Napoleón en 1807. Durante
mucho tiempo el público acudió al nuevo espectáculo,
pero sin interesarse por él, más que la corte y los cor•
tesanos. En la actualidad ha variado la cosa; la exis,
tencia de numerosos hipódromos y la celebración dia·
ria de carreras en toda Francia, prueean que la gente

'i. ©)

~

te, que si bien los franceses con·
sideran su &lt;Premio del Jockey
Club&gt; como el Derby francés,
no obstante, en realidad no es
así, porque las inscripciones de
caballos para esta prueba se ad·
mitén ocho meses antes del día
de la carrera, como pasa en es·
te &lt;Gran Premio&gt; óel cual nos
e:;:hmos ocupando.
Por algunos años fué grande
la lucha entre Francia e Ingla·
terra por obtener el Gran Premio, aquello íué motivo hasta de
honor nacional. En París y en
Londres h;.bía una especie de
duelo, de luto, de tristeza según
fuera el caballo vencedor de un
país o de otro, y los balcones de
los Clubs Hípicos se cubrían con
colgaduras negras o de color, se·
l(Ún fuese francés o inglés el que
hubiese obtenido la victoria en
el Hipódromo de París.

J)(l[ll\ccii@ Wiillll~Il

Elegantes damas vistas en el Hipódromo, en el día de El Gran Premio.
jas ha cobrado afición, hasta el extremo de que el Gran
Premio de París ha eclipsado la resonancia del Derby
inglés y constituye hoy tal vez el acontecimiento hípico
internacional del año, si no desde el punto de vista
deportivo, sí desde el concepto de elegancia y de ri·
queza.
El primer hipódromo de Francia fué el del Campo
de Marte, que se abandonó en 1857 emplazándose otro
en el Bosque de Bolonia, que es el que ahora existe y

se llama de &lt;Longchamp&gt;, que por su extensión y por·
lo bien dispuesto es a no dudarro uno de los mejores.
de Europa.
Los franceses copiaron en un todo a Inglaterra, lo•
referente a la organización de las Carreras de Caba·
!los; si en Londres hay el &lt;Derby&gt; de Epson que se
corre sobre 2,400 metros, en París hay el llamado &lt;Pre·
mio del Jockey Club&gt; y se corre como el inglés sobre
el mismo número de metros. Observaremos, no obstan-

Con que, estaba en el cementerio melancólico, bajo los
árboles enormes, cerca, un muro antiguo, negro, formidable.
De do salían, por un arco apacible siete esqueletos
coronados de hojas marchitas.
El primero dijo: fuí la Soberbia. Mi orgullo abarca
el uuiverso y no reconoªe a Dios. El águila, el pensamieot-&gt;, la gloria de los hombres ilustres fueron un co·
mino ante mí:
Luego el segundo: fuí la Avaricia. Viví corroído por
un gusano que se llama ambición. El oro del mundo fué
poco a mi sed bruta. Desprecié la virtud, el talento, la
h~lleza ideal de las cosas. Y como en un caos de som·
bra me seoulté en mí mismo. No reconocí a nadie. Ni
amé a nadie.
Llegó el tercero: fuí la Lujuria. Me de;bordé como
U'l río impl'lcable por las pasiones carn:i.les. Ardí en un
horno de bestialidad por l• voluptuosidad de las muje·
res. Y consideré más feliz al gallo que al lirio.
Habló el cuarto; fuí la Ira Tuve por mir:&lt;da un rayo.
La tierra se abría a mi paso de obstinado. Mordí de odio
\ ~s macos de mis enemigos, y obtuve venganza hasta de
la piedra en que un día tropecé.
Disertó el quinbo: fui la Gula. Desvelé por el sabor
de los postres de mañana. Soñé en las mesas repletas
y en los festines abundantes No viví cuarenta años, y
quise almacen1r para cien. Me reí clel que moría de
hambre.
Continuó el sexto: fuí la Envidia Me retorcí ee pesar
ante la felicidad de mis semejantes. Arrojé como ser·
piente la insidia, y como una manzana podrida, discor·
dia. Comí egoísmo y quise ser so1o yo.
Terminó .. J séptimo: fuí la Pereza Dormí un año y
trabajé un día. Quise que el mundo fu&lt;'ra mío para ser·
virme de él. Ahogué los dones de la naturaleza en la
indiferencia.
y todos los esqueletos caveron al instante en mociones
de huesos; anduve entre ellos y sentí la miseria huma.
na, y quise llorar.
o o o
Luego, de siete matas que tenía cada una una azuce·
na, ví surgir siete mujeres blancas.

7
i

• f.

1

La llegada del vencedor.
La primera dijo: Soy la Humildad. Me juzgué cedro.
pero me incliné hacia las hiervas. Me senií ;.ve, más ví
con agrado al gusano
L1. segunda habló: Soy la Lugueza. Poseí las rique·
ns para cubrir la desnudez y la lipidia. El metal no
me sedujo.
L1. t~rcera exclamó: Soy la Castidad. Soy la Aurora
ante la sombra. Amo la blancura de los corderos pas·
cuales. Me place sumergir mi rostro entre las alas de
un cisne, como entre copos de espuma. Los festines de
lascivia me dan vértigo.
La cuarta continuó: Soy la Paciencia. En el mar de
la vida yo soy la roca.
L-i quinta dijo: Soy la Templanza. Como el trigo para recuperar la fuerza perdida. Bebo el vioo para estimular mi alma,
La sexta habló: Soy la Caridad. Yo lamenté de cerca
la~ inclemencias de mi pueblo hermano, y sentí su desgracia como mía.
L~ séptima terminó: Soy la Diligencia De continuo
le rlí vuelta a la rueca para hilar la trama de la vida.
Y las siete mujeres blancas se tornaron &amp;iete palmas
d" fuego, y ascendieron hacia el cielo inmenso.

La noche fría. El cuarto obscuro Flotan en mi
mente cosas amargas; oigo músicas fúnebres; siento gráficamente el estupor de la Apocalipsis.
Aparece mi amada. ;Oh, la Esperanza! ;Oh, el sueño
que encarna tantas veces mi plnma en las estrofas ágil~s y en los áureos ritmos de mis versos! iOb la luz del
iris cuajada en su alma sensitiva, que ilumina mis canto, al través del prisma de su cuerpo flexible!
¿Me amas? Si te amo.
La veía dulcemente bella, con su traje hlanco y su
collar de perlas, y su boca divina donde florecen sus
besos, y sus ojos melancólicos, bajo las pestañas sedosas.
Por segunda vez ¿Me amas? Sonrió sarcásticamente,
como de burla; desdeñosa, radiante ; la ví más bella;
más bella que nunca; quise estrecharla entre mis bra•
zos, y qué desilusión, era un rayo de Luna que se colaba por el techo.
Por tercera vez apareció ¿Me amas? Se r,uso seria;
arrugó el entrecejo y dió la vuelta.
.
Por última vez la ví surgir como un alba en un feliz

Grupo de los niños Diaz RaygoS'\.
Abril; como un lirio de tres pétalos adamantinos; como
uaa estrella que brindara su perfume de luz. Le pre·
gunté:lMe amas? Y me dijo: No, oo te amo. Nunca. Un
no terrible; aquel no tuvo repercusiones de nostalgias
íntimas y de desilusiones infinitas.
L"i. ví aun más bella; traía en la maco una rosa y eo
la falda de su traje b lanco una mariposa negra y en el
collar de perlas un estoque reluciente, que hundió en
mi corazón adolorido. Y quedé muerto a la esperanza.
Entonces vino un mensajero de las regiones horribles
y envolvió mi cadáver enjuto y frío en un velo opaco,
semejaotes a las nubes de plomo que flotan en los días
mel,.ncólicos.
La noche fría. ~1 cuarto obscuro. Vagan en mi mente cosas "margas, oigo músicas fúnebres ; siento gráficamente el estupor de la Apocalipsis.

VIEJO ROMANTICISMO
l-';..ra «El Mundo Ilustrado&gt;.
Yo soy el vision.. rio que eo la noche callada
cuando la luna el cielo traspasa con !:U quilla,
dirijo mi andar lento hacia obscura buhardilla
ea calle solitaria, estrecha, sosegada.
Y allí un viejo poeta de lánguida mirada
me hace sentar en una desvencijada silla,
y mientras su pupila iridiscente brilla,
me canta en voz muy baja, hierática bal,.da.
Y en tanto que yo b~bo ua vaso de buen vino,
él canta las rebeldes tristezas de su sino;
y escucho silencioso en el rlesvá!! obscuro;
Y la luna plateada, romántica, discreta,
entrando misteriosa, dibuja. su silueta
en las sinuosidades fantásticas del muro.
F. DE FUENTES, ]R,

La tribuna presidencial.
Manifestación de simpatía de los socios del "Jockey Club" al llegar

)1.

Poincaré.

Niño Manuelito Díaz y Raygosa, nacido en P,.rís, último nieto del Sr. Gral. P0rfirio Din.

Monterrey, Julio· 20 de

1 91~ .

�CRONICA
. La Moda demuestra una marcada predilec•
c1ón poi' las formas vagas e indecisas de los
trajes. Gusta de los pliegues negligentes, de
las ondulaciones indefinidas que hacen de las
draperías unas verdaderas obras de arte; na•
da es más "chic," en los atavíos de nuestros
tiempos, que ese gracioso descuido, esa cequeta negligencia que se nota en la manera de arreglar las
telas.

de uno o dos botones, ya sean estos de laca, de esmal·
te, de cristal, o bien forrados de seda. Otras no tienen
ningún adorno, y se cierran solamente sobre un plastrón
de encaje o sobre una vaporosa pechera de gasa, tul, o
muselina de seda plissada. Cuando la veste es de seda
negra o de color obscuro, el contraste que forma con
la nota blanca de la pechera o del plastrón de encaje,
es verdaderamente encantador.
Algunas de las citadas vestes son muy cortas por el

ga con los pliegues ni con los recogi:ios de las drape·
rías. El corpiño también es liso, adornado solamente
con un lindo cuello de satén verde marchito, rodeado
por un volante de tul blanco, plissado y termina con dos
graciosas puntas flotantes, que forman una corbata muy
•·chic."
Citaremos, por último, un hermcso modelo de traje
para pasees, hecho en tela de seda, que es una de las
novedades más notables de la presente estación. Se ha·
ce en tela de seda, rosa pálido, la falda tiene un ancho
canesú abullonado, del cual bajan ligeros pliegues que
dan a dicha falda una ligera amplitud. El cuerpo tiene
un detalle sumamente original, y es el de que las man•
gas ~on independientes del corpiño, pues están adherí·
das a un corselete interior, y las hombreras se ribetean
con angostas franjas de seda ros'i, colocadas diagonal•
mente. El escote, bastante bajo y cortado en punta,
tiene ea derredor un bonito cuello o, más bien dicho,
un &lt;collerette&gt; de tul blanco, plissado, y el frente del
corpiño Sd r.ierra por medio de dos grandes boto·
aes de cristal blanco. El talle está rodeado por una
ancha banda de listón rosa que se ata por detrás en un
gran nudo de estilo japonés.
Sin duda que estos modelos serán del agrado de
nuestras lectoras, y acaso les serán útiles para confec·
cionar sus trajes de visita, espectáculos de tarde, y de
paseo.

europeas. Uno de ellos Está hecho en shantung
azul porcelana, La falda es drapeada por el
frente, recogiéndose los pliegues en un gran lazo.
sin puntas. Este lazo es de seda pompadour, con
dibujos de flores y follaje. La veste es de seda
azul acero, con grandes vueltas que se unen al,
cuello, las cuales son de seda más clara. El de·
lantero de dicha veste es muy abierto por el•
frente, y por la espalda tiene unos faldones cortos y redondos. El chaleco es de seda pompadour
bastante escotado en punta. Tan bonito atavk,.
propio para visitas o espectáculos, se completa con un
gracioso y pequeño sombrero de paja clara, adornadosolamente con un ·'aigrette" blanco.
Otro modelo es de una originalidad digna de citane·
a nuestras lectoras. Está confeccionado en velo de lana
impreso con dil:ujos cerez.t y verde seco. Los adornes.
son de satén verde seco y plissadcs de tul blanco. Las.
mangas son de velo blanco y no están montadas en su sitio natural, según lo indirao los últimos mode!os, sino
que comienzan más abajo del hembra.
Esta innovación es derivada del estilo japonéF, pues.
tieno un carácter muy marcado de kimonoF, cerno ya lo
habrán notado nuestras lectoras. La falda del modelo
que estamos describiendo, es ccmplet, mente füa y ce·
ñ ida, acaso para hacer que el dibujo no se descompon•

El aire de abandono cou el cual intentan los confeccionadores
modernos ponen un sello de elegancia indiscutible ~a todas ~us
creaciones llega basta el extremo de que se aseme1en los tra1es
de calle, e~pectáculo p etiqueta, a _los s~ntuosos "deshabillés" que
usan lás damas distinguidas en el interior de _sus bogares.
Estas tendencias que, como decimos, se manifiestan visiblemen·
te en todos los atavíos actuales, imperan igualmente en los boni·
tos "trotteurs" y en los "tailleurs," qae por su práctica sencillez
son completameute apropiados para l?s paseos en las pl~yas, cam·
pos y estdciones veraniegas. Estos tra¡~s1 que antes tenian un se·
Jlo de severa elegancia, hoy han adquirido, por las reformas ya
indicadas, un aspecto ori¡:inal, en el 9ue se me_zcla ese carácter
de negligencia o de muelle coqaetena, tan digno de llamar la
atención.
Ultimas modelos de "toilettes" parisiemes.
También deben señalarse, como un complemento indispensable
de los trajes de visita de paseo, es~s pequeñas vestes de seda
que tanto éxito han tenido _entre las ult~mas novedac:es de la e;tación, las cu:;iles se acompanan con un hado chaleco de tela hge- frente, y por la e~palda se prolongan en un faldón
u con dibujos de flores. Los puños y }as vueltas de est_as vestes redondo o cu•drado y a veces tiene una original far •
se adornan con dicha tela, y la fantas1a de los confecc1onador«;s ma en punta que es, acaso, le más chic que puede
se lia demostrado brillantemente sobre el particular, pues mis haber a ese respecto,
Citaremos a nuestras lectoras algunos modelos
lectoras no pueden imaginar.e las muchas variantes que se hacen
a este respecto. Algunas vestES se cierran en el talle por medio exquisitcs que hemos visto en las principales revistas

MARGARITA.

Suele decirse que el tiempo fa Ita, que l~s horas vue•
Jan como relámpag,,s, y generalmente son mujeres las
que de eso se lamentan. Permaneciendo más en su ca·
sa encontrarían el tiempo que necesitan, porque las vi·
sitas inútiles absorben el necesario para las atenciones
de la familia.

Ultimas modelos de "toilettes" parisienses.
Se objetará que en los salones se aprende; pero des·
-de luego serán muy coutados aquellos en que se adquiE.·
ra algún conocimiento útil. Además, hay muchos debe·
res má~ inmediatos y sagrados Pero admitiendo que
esto~ deberes paseo a segundo término, ¿qué clase de
conocimientos puede adquirir una mujer en los llama·
dos &lt;salones&gt;, donde se habla de asuntos baladíes? Y
menos mal si no se explota la maledicencia.
Se dirá también que las &lt;visitas&gt; constituyen una ne·
cesidad social; que las mutuas relaciones unen a unos

º.

f

con otros, y que las personas llegan a entenderse y a
estimarse Bueno fuera; pero la práctica enseña que en
esas reuniones na!:en más odios que simpatías.
No es esto decir que yo predique el aislamiento, sino
el afán inmoderado, en todas las posiciones, aun en las
más modestas, de consagrar el tiempo a cosas inútilts;
el tiempo que debe dedicarse al propio bienestar y al
de los seres queridos.
Cultivar las verdaderas amistades es muy conveniente, porque la naturaleza humana necesita cambio de
simpatías profundas y ~inceras; pero esto no es, ni mucho menos, lo mismo que dedicar el tiempo a sostener
relaciones frívolas y casi siempre pasajeras si no perjudiciales.
No deben olvidarse las siguientes palabras de Terencio: &lt;Soy hombre y no puede serme indiferente lo
que interesa á la humanidad&gt;
A todos debemos benevolencia; pero por muchas razones estamos obligados ó. consagrarnos muy particuló.r·
mente a aquellos cuyos derechos o nuestra consideración se han de considnar como sagrados.
Hay muchos medios para evitar el derroche del
tiempo.
La mujer no debe vivir en su casa como en una prisión.
Puede y debe salir diariamente, pero con algún propósito útil; para hacer sus compra&amp;, para visitar a un
enfermo. para ver a la buena amiga que ha sufrido una
desgracia, para respirar aire puro; más todo esto con
regularidad, según el tiempo disponible.
La clase media puede dedicar poco tiempo a las dis•
tracciones, pero con arreglo a los recursos, no debe
prescindir de las expansiones necesarias para romper
en algunos momentos la monotonía de la vida.
Claro es que cuando una joven tiene sobre sí la pe·
sada carga el.e una casa, no puede presidir sociedades benéficas, ni dedicarse a las ventas de caridad,
etc. Hacerlo, sería :lesentenderse de la misión a ella
confiada por la Providencia. Sólo las señoras de edad

madura, cuyos hijos están ya educados, pueden dedicar algún tiempo a ese género de obras piadosas.
Concluiré diciendo que hay un medio seguro pua
ganar horas. Consiste en levantarse temprano y acos·
tarse tarde. Así debe hacerlo la mujer que tenga a su
cargo el cuidado de una casa.
El método y la organización del trabajo ahorran
mucho tiempo: todo el que se desperdicia con una ac·
tividad febril y desordenada.

A causa de la moda actual, que obliga a las damas
a lucir el cnello, es preciso que todas se preocupen al·
go por su belleza.
Tener uo bonito cuello es tan importante como tener
una bonita cara, un bouito pelo.
Para ser bella no hay que tener el cuello, ni muy
grueso, ni muy delgado, ni largo, ni corto: debe !er
bien proporcionado y la piel suave y blanca.
Si no tiene el largo deseado, puede hacerse ver
más.
Men0s corto, según la manera de llevar la cabeza
La mujer que lleva la barbilla hacia arriba , alarga su
cuello por lo menos dos centímetros.
Si el cuello es largo, el problema es más fácil: debe
llevarse siempre un listón o un collar, para disimu·
lar,
Todos los defectos, como excesiva gordura, muy del·
gado y demás, se corrigen con masajes.
Es prec-iso mucha constancia; pero al fin el éxito es.
seguro.

Itll ~llllml®ll" (SI!íl®llllíllll© &lt;tll® Il&amp; llllíltl!Ip®ll"º
EL

LUJO.

Desgraciadamente vemos con demasiada frecuencia
que hay madres de familia que, cegadas por un amor
mal entendido, acostumbran a sus hijas a vestir con un
lujo que las más de las veces no está al alcance de sus
modestas fortunas y que con esto les causan un gravísi·
moma!,
No repruebo el lujo en lo absoluto. Que las personas
acaudaladas vistan con elegancia y aún satisfagan has·
ta donde les sea posible sus caprichos, nada absolu•
tamente tiene de vituperable, pues con eso dan trabajo
a la costurera, a la modista, al zapatero, y otras muchas
personas que no cuentan con suficientes recursos para
vestir del mismo modo.

�Las Apariencias

EL ODOL es el primero y el único dentífrico
que contrarresta con absoluta seguridad las causas de 1~ caries

CONSULTAS
FILLOAS DE CREMA

tanda así. demasiado pronto su sensibilidad y equivocando gravemente su criterio.
¡Ojalá que todas las madres pensasen como usted!·
pero por de~gracia_ no sucede así en la época actuali
por _esto las ¡ovenc1tas se convierten en mujeres antes
de tiempo, y por esto también sus penas de corazón se
adelantan.
Sin embargo; hay obras de arte que no son nocivas a
ese respecto; si la niña de usted es muy afecta al dra·
ma y a la comedia, llévela. a ver alguna obra de los her·
manos Quintero, o de Martínez Sierra. De estE, último,
le recomiendo &lt;Madrigal;&gt; es una pieza bella y delica·
da que no hará. ningún daño a la señorita Lilí, que
tanto desea admuar las producciones del teatro mo·
:leroo.

ASUNTO GRAVE.-UNA INTERESADA: Ya contesté
por correo a todo cuanto me consultó hace algún tiem•
po, respecto d" aquel asunto tan delicado.
Espero que habrá recibido mi respuesta, y vuelvo a
m~nifestarle en estas líneas mi profundo agradecimiento por la bondad que ha tenido para mí, al juzgarme digna de hacerme una confidencia de tanta im•
portancia.
PREGUNTAS.-ELENA N: Con todo gusto espero
las preguntas que de!ea hacerme, y desde ahora Je aseguro que no me molestará con ellas, sino por el contrario; ser~ muy grat~ contestarlas. Siempre tengo pa·
ra mis amigas 1ncóg01tas, uo grande y sincero aohtlo
de ayudarles en sus dificultades y de acompañarlas en
sus alegrías.
MARGARITA.

DIRECCION.-DAIRY: Circunstancias ajenas a rr.i
voluntad me impiden tener el gusto de complacer sus
dc:seos en la forma que me indica; pero si me hace el
favor de darme su dirección particular, con todo placer le enviaré el modelo que se sirvió pedirme.
UNA HISTORIA INTERESANTE.-ARMANDO: Su
carta me ha causado una profunda pena; bien se cono•
ce que es usted uno de los pocos hombres sentimentales
que existen en la época actual. El amor, tal como uv
ted lo siente y como es en verdad, va parnndo de moda
y llegará un día en que esas manifestaciones de cariño
inspiren risa o desprecio a la mayor!a de las personas.
Porque el verdadero afecto es firme, constante y aboe·
gado; resiste todo: hasta la ingratitud y el desvío. Esa
Joven a quien usted ama, no debía dejar sin respuesta
las explicaciones que usted le ofrece; cualquiera que
sea su enojo, y aun cuando sean muy graves las calum·
nias con las cuales ha perjudicado a usted esa amiga
envidiosa y mal intencionada, las disculpas que pide
un caballero, o por mejor decir, las aclaraciones que
hace de su conducta, injustamente reprobada, deben
ser oídas y contestadas; pues basta a los más grao dos
delincuentes se les concede el derecho de la propia
defensa. El silencio es la prueba más grande del desprecio; así, pues, si usted se digna escuchar mis consejos, no vacilo en in;licarle que escriba por última vez a
su novia, diciéndole todos los argumentos que le parez·
can adecuados para vindicarse y para convencerla de
la mala influencia de esa amiga, que no merece tal
nombre, y avisándole, así mismo, que no volverá usttd
a molestarla con nuevas cartas, pues si no contesta a
esa última quedará usted persuadido de que ella no lo
ama, y de que su amor no fué sincero, porque no re·
sistió ninguna prueba ni ahora se rinde ante las súplicas y las explicaciones del hombre a quien tanto decía
querer. Hecha esta prueba, a guarde usted el de~enlace
del asunto con la confianza del que puede esperar del
porvenir todas las sorpresas y todas las victorias, con
las cuales se recompensan los elevados sentimientos de
un corazón como el suyo.

préndase la importancia capital de esta nueva y peculiarísima acción. Mientras que todos los demás medios usados
para limpiar la boca y la den-

· ·i;a~· ~¡~~~ "ci¡'e.r'a"~ -~~ ~-1 ·;~l~j -ci~ ·1~· ¿t~~
dral. El automóvil del Marqués recorría
como exhalación eléctrica las calles de la
ciudad .... Acababa de ser defraudada la
últi_ma esperanza que el buen padre aca·
r)C1'.'ba .... El doctor X .... el hábil espe·
c1ahsta de las enfermedades de la infancia no podía prestarle su concurso, por
bailarse el mismo en cama de gravedad....
¿A quién acudir entonces/ .... Ya todas
las eminencias médicas de la capital ha·
bian desfilado ante el enfermito deshauciándolo .... Al Marqués se le d~sgarraba
el alma •..• Le era imposible resignarse a
ver perecer a su único hijo, la sola ilusión
de su vida, apenas entrado en la adoles·
cencia, y cuando todo parecía sonreír a su
alrededor! .... Y luego, ¡cómo volver al
l ado de su esposa, que impaciente, dcso·
Jada madre, dejó junto a la cabecera del
~oribundo, presenciando tal vez en aquel
instante
el eterno
despido
del fruto queri·
do, el postrer
adiós
de su agonía!
iQué
cuadro más horrible presentía al· Ú~gar a
su palacio!......
Gruesas lágrimas surcaban sus mejillas
· t ras que 1Dtenormente
•
•
m1en
le pedía al'
D~os de las miseri!=ordias tuviera compa·
s1on de sus a·ngushó.s.....
De repente el. automóvil experimentó
una br~s.ca sacudida y quedó parado. En
su verhg1nosa carrera, y ofuscado por las
sombras del crepúsculo, el cbauffeur no

cierto punto. Com-

tadura sólo obran durante los pocos momentos que se emplean en esa operación, el Odol deja en las mucosas y en las
muelas picadas un depósito antiséptico cuya acción dura horas enteras. Así se logra una acción antiséptica contínua que
limpiará seguramente la dentadura de todo gérmen infeccioso hasta en las más pequeñas hen1eduras. Claro está pues,
que las personas que se lavan diariamente la b oca ·c on el
Odol protegen con toda seguridad su dentadura contra la
caries.
• ·, a hempo
•
percibw
dos personas que cru·
za~an el paseo.;·.·,Casualmeo!e los dos
amigos que se dmg1an al traba¡o.
Presuroso el Marqués y d d _ d
• enterars
es enan d su.
propio dolor se apeó para
habían sufrido lesión alguna; pero p~r
tuna el accidente se había limitado a pa·
sajero susto ...... Excusó como pudo la
torpeza del cbauffeur, y mientra subía
nuevamente al carruaje oyó cómo los d
obreros, observ:.lDdo sus' facciones deseo~~

°

;o:'.

El antecesor del camello
puestas, y sin duda juzgando por las apa·
rifmcias, se alejaban murmurando:
-iiMalditos ricos!! Esos vuelve!l. de sus
orgías cuando nosotros comenzamos nues·
Según el último número del "Tecbnical
tro traba¡·o
· " acaban de montarse en
..
. ... ·Tuv·
1
tera o q ue peosa r en World M agaz1ne,
sus h1¡0s como nosotros!
el Museo Cll:rnegi~ de Pit_tsburgh algunos
vVENCESLAO L LUVIÁ IsART. de los más singulares yvahosos fósiles que
se han des?nterrado en los Estados Uni·
do~ los pm~eros. camellos fósiles que se
---ha descubierto 10tactos. Para el vulgo es
~
una sorpresa
enterarse
que estos
anteces~res
de los grandes
camellos
y dromedanos d1; b'?y día no eran mayores que un
~algo 1taha!1º• y en muchos respectos de
igual const1tuc1ón. Créese que les esque1:,tos datan de hace cuatro millones de
anos y se encontraron en los estratos mio•
cenes de la parte occidental del Estado
de Nebr aska, por el profesor O. A Peter·
son, d? dicho museo, y el doctor F. B.
Loom1s. de la Universidad de Yale, ambos
famosos paleontólogos.
El ~alla_zgo ha despertado interés extraordtnar!o entre los sabios del mundo.
Los espec1m_enes, 29 en total, pertenecen
a una especie hasta ahora desconocida
Su no_mbre científico es "Stenomylus.';
Son l_?ªS completos que cualesquier otros
~am1fero~ miocenos ha5ta ahora descubiertos. Por el hecho de que fueron des·
enterrados del mismo punto, se deduce
que fo~mabao una manada, y que fueron
r 7penllnament? sorprendidos por alguna
v10lenta erupción o sumergidos en uno de
los pantanos de los tiempos prehistóricos.
Los bombr1;s _de ciencia aseguran que el
camel(o se originó en América, en la par•
te OCCl(lental de los Estados Unidos. El
proge01tor m ás primitivo fué el "Tylopo·
da," cuyo tamaño venía a ser el de la lie·
bre europea, y tenía cinco pezuñas. Es
uno de los antecesores del cerdo. Desde
la época remot".l en que vivían los anima·
les fueron creciendo en tamaño hasta que
liega~on a las grandes dimensiones d~ los
bactrianos de la Arabia y del Africa de
hoy día.

HIGIENE DE LA BELLEZA.-AuROJUNA: Son muy
eficaces las píldoras de que usted me habla; rns resul·
tados son cas i siempre excelentes; pero si a unas per~oº"s no les hacen el menor daño, a otras las han perju·
dicado, por lo cual creo conveniente que antes de to·
marias consulte usted su caso con un médico acredita·
do en todos sentidos.
De un modo general puedo decirle que si su digestión
es normal y no padece ninguna afección de los riñones,
es probable que dicho tratamiento no sea nocivo para
usted; sin embargo, no es superfluo que se ?irija a un
doctor competente, a fin de no poner en peligro su sa·
lud, pues sin duda es ésta la más grande de todas las
b ellezas.
A UNA MAMÁ INDECISA-M. S.: Comprendo sus
delicados escrúpulos para llevar a su niña al teatro,
porque una jovencita de tan corta edad que acaba de
salir del internado, no debe asistir a cualquier e~pec·
táculo, ni debe conocer a lgunas piezas escénicas que
despiertan pasiones premat11ras en las niñas, marcbi·

Según costumbre, los dos amigos se en·
contraron al doblar la esquina Cambia· dental. Esta acc ión positiva que está probada científicamente
ron unos lacónicos "buenos días" y acele
rando el paso se encaminaron juntos hacia consiste en la propiedad peculiar
la cotidiana labor.
¡Perro de oficio aquel. ... !! Desde lasa· del Odol de penetrar en los dien!ida basta la puesta del sol, con la voluminosa y repleta cesta al hombro, impasibles tes picados y en las mucosas de
a la inclemencia de los elementos, descargando carbón en los muelles .... Y eilo las encías, que embebe é impregpo~ un mezquino J?ísero jornal, apenas suficiente para cubrir las más apremiantes
necesidades de la familia ....
¡Pero qué remedio les quedaba! Habían
nacido pobres, y forzosos debían de aca·
tar las leyes del destino.
Durante el camino, nada hablaban; sin
embargo, sus cerebros agitados por lectu·
ras y discursos tabernarios, mantenían
idéntius reflexiones .... "Siempre el su•
frimiento y el agobio, patrimonio exclusivo del pobre; sólo el rico tenía derecho al
goce, a los deleites, a la vida .... ¿Cuándo
terminaría tamaña desigualdad? ... .

ººº
Durante este siglo se hao descubierto
por término medio 2,000 especies nuevas
de insectos &lt;,;ada año.

Medias y s'.&gt;mbrillas d" última moda.

�...

111

ELIXIR ESTOMACAL
(ESTOMALIX)

de Sáiz de Carlos
1
1

Hace quince alios dimos á conocer esta especialidad farmacéutica á los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento más racional y seg.uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tengan una antigüedad de treinta
alios y no se hayan curado con otros medicamentos, siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las molestias de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y laeconomla en general , pues el enfermo COME MAS, DIG IE
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y •
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES, DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIA0
RREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO gastrointestinal.
Los nllios padecen con frecuencia DIARREAS más ó menos graves que se CURAN, Incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituir á la vida enfermos
Irremisiblemente perdidos .
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sintomas ó parte de él: al levantarst-, lengua sucia, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, lnapetencl!l, abatimiento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases, pirosis, vahidos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón , dolores al
estómago, vientre y espaldas , vómitos, extrelilmlento, alternando á veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, está febril á veces, se Irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensueflos, sueflo
agitado y respiración dificil.
Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el g8 por zoe de lós
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cldo y de uso general en las cinco partes del mundo para
1as enfermedades del aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afecciones nerviosas, siendo el mejor TONICO para curar el RAQUITISMO, recetAndolo los médicos en cuantos casos están Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con hlpofosfltos, tomAndolo lo~ nUlos con verdadero placer, á los que
transforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS Y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores pAlldos, por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas las
edades y ambos se:ros.

DINAMOGENO

l

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial
a&amp;udo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los sl&amp;ulentes efectos: la nutrición se
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea y
fiebre disminuye,,; la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notándose el alivio con uno ó dos frascos.

PULMOFOSFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATISMO agudo y crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el ácido úrico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
toroAndose de turbia y sedtmentosa en clara y transparente.

REUMATOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el e:rtrefilmlento, pudiendo conser;utr, con su uso, una deposición diaria los enfermos biliosos y los que tienen lndl¡estlooes y atonla Intestinal, por
un ser tónlco-ia:rante suave y efic:u.

PURGATINA

De venta en Farmacias y Droguerías. Pídanse folletos á

1
1
1
'-

Carlos S. Prats, Apartado 468. Méxioo, D. F.

Pídase ,Catálogo Ilustrado,

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Se remite gratis.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El Gran premio</name>
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        <name>El sueño de la desgracia</name>
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        <name>En la fontana</name>
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        <name>Escuela Nacional de Artes y Oficios</name>
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        <name>Idilio</name>
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        <name>Musa castellana</name>
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        <name>Paraíso de los símbolos</name>
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                    <text>��EL MUNDO I LU::S;T=:::=R:=A=D=O~=====================:=::

El Trabajo de las
Mujeres No Tiene Fin
) En la mayoría de los casos, ésta es
la pura verdad. Las mujeres trabajan
desde por la mañana hasta por la noche,
cocinan, barren, sacuden, van al mercado y regresan á la casa con multitud
de paquetes para proceder Juego á preparar las comidas. Todo esto significa
un desgaste de energías nerviosas las
cuales el rlelic'.?.do sistema de la mujer
no debe perder.
Pero el trabajo tiene que hacerse
y el cuerpo debe estar en buena condición, y para esto las mujeres deben de
tomar, cuand&lt;.o están malas,

EL COMPUESTO VEGETAL DE LA
SRA. LYDIA E. PINKHAM
HE AQUI UNA PRUEBA.
Providence, R. I. - "Le escribo para darle cuenta del mucho bien que
me ha hecho su medicina y para que otras mujeres sepaa que pueden encontrar ayuda en este remedio. Hace unos tres años estaba sufriend~ con
dolores tirantes hacia abajo, menstruacion irregular, constipación y dolores
de cabeza. Estaba muy triste todo el, tiempo. Comencé á tomar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham, las Píldoras del Hígado y á
usar la Loción Sanativa y al poco tiempo estaba curada y tan bien como
estoy ahora. T engo una casa de huéspedes y trabajo todo el día pues yo
soy la que atiendo á los huespedes. Confío en que toda mujer que sufre
pruebe sus remedios. Sus medicinas hacen esposas y madres felices." Sra. .ANNA HANSEN, 579 Potter Avenue, Providence, R.I.

inútiles habían terminado la dura y difícil
jornada de la tierra.
Aquí ni la envidia. ni la hipocresía, oí
la perfidia arr.istraban con su podercsa
fuerza a los débiles mortalef •..... allá
afuera, al traspasar el muro gris,e inmenso
de la entrada, eotrábase en el grao esce·
oario del mundo: y un cbouquet&gt; de bella
apariencia y espantoso fondo se bailan
reunidas: todas las infamias, todos los crí·
menes, todas las falsedades, las infamias
todas que para saciar sus pasiones, los bu·
manos emplean!
Al salir pensaba en esto, y mirando el
inmenso campo verde sembrado de mármol
blanco y puro, como el ropaje de la muerte,
que se alzaba en el lejano horizonte, pensé: «allí la paz,&gt; y continué hacia el ocea·
no del mundo donde tan difícil es no nau•
fragar en la difícil lucha con el egoümo y
las pasiones humanas!
ELISA MARIA BORDAS.

IID©)lffi(EIB)lJílil(Sl:rll=

Se trata ~e la célebre Margare! Toller,
la gran amiga de Emerson y de Mazzioi,
y de quien la «Semana Literaire&gt; trazó,
no hace mucho, una interesante biogra·
fía.
Margare! Toller fué educada por su pa·
dre, que le enseñó el latín y las virtu,·es
Si está Ud. sufriendo alguna de e~tas enfermedades y desea un
romanas.
conseJo especial, escriba confidencialmente á Lydia F,. Piukl1am MediA los ocho años.de edad lefa los libros
cine Co., Lynn, lllass., E. U. de A. Su carta será abierta, }Pida y con•
de Sbakespeare y de esa lectura descansatestada por una señora y considerada estrictamente confidencial.
ba leyendo los de Cervantes y de Molié·
re.
De allí su desprecio para las cosas vul·
yo misterio la venera la Santa Iglesia Ca· gares, llegando a ser uo verdadero espíritu
tedral de México como a su titular. San selecto.
Tarcisio Acólito Mártir y San Arnulfo De ella dij_o Emers&lt;?n:. &lt;Todo_ lo que en
arte, pensamiento y d1g01dad distingue a
übispo Coofernr
la Nueva Ioglaterra, se refleja en ella."
Sin embargo no olvidó sus deberes y
LUNES II.
SÁBADO r6.
ocupaciones familiares atendiendo siempre
con amor a su hogar y sus amados.
San Alfonso María de Ligorio Obispo Sant'Js Roque y Jacinto Confesores.
Una vez enfermóse de cansancio y el
Confesor y Doctor, Santos Tiburcio y Supadre creyéndola a punto de morirse le
DOMINGO 17.
sana Mártires, Taurino Obispo Confesor y
escribió con ternura y cariño estas frases:
el Beato J uan María Vianney Confesor.
Señor San Joaquín, Padre de María «\1i querida bija: he pensado en tí toda
MARTES 12.
Santísima. El B. Bartolomé Laurel Mártir la noche y no he podido encontrarte un
Mexicano.
solo defecto; podrás tener pequeñas im·
Santa Clara de Asís Virgen Y San Forperfecciones, pero defectos ninguno, te lo
ti no Mártir.-Función titular en la iglesia
aseguro,&gt;
O O O
de Ja primera santa.-En la Basílica de
F-ero Margare! vivió y poco tiempo des.
•
d
s·
t
Alt
pués era ella quien lloraba la muerte del
Guadalupe v is1ta . e_ 1os. ie e . ares Y
padre adorado.
función de la Arch1d1óces1s de Linares.IB\@j)© Il©i~ ~ll!I~
Entonces la activa feminista empezó a
Vísperas cantadas en Catedral.
escribir para ganarse la vida y compuso:
&lt;La mujer del siglo XIX,&gt; &lt;El arte, la liMrlÍRCOLES r 3teratura y el trabajo,&gt; y otras obras más.
· 61"1to y c asiaoo
·
Má rt1r€s,
·
p a· Era en invierno• durante una fuerte ne• · El
mayor
de esta mujer con·
Santos H1p
,
su pa:ractivo
I b
ás
·•
. .
.
.
vada, cuando visité aquel Jugar del repo- sis1ia en
a a ra m
que en sus escn·
1
tronos principales de • ciudad de México so donde- el olvido con su blanco manto tos.
Sao Juan Bercbmans Confernr, Santa Au- co,bija a todos, graodeE y pequeños, iguaC~amoin_g es~ribió ~e ell~:
.
lándolos en un abrazo fraternal....
«;-;o habia _una reunión sm esta mu1er;
rora Virgen.
Era un díd. blanco cuando llegué, en ella ~'.'s deleitaba con su palabra vivificaJUEVES I 4.
que el infinito del firmamento, de un gris dora.
.
,
.
pálido parece esfumarse en las lejauías El~a misma lo coofe~o:«La conversación
San Eusebio Confesor y Santa Anastasia del horizonte!
es mi elem:oto. Necesito ser llam_a.ta fue.
Me sorprendió allí la nieve: lenta y si• ra de J_DÍ misma Y no sé.pensar sin hacerViuda.
lenciosa caía en blancos copos envolvien- me la idea de que al_gmen me escucha Y
VIERNES 15
do el verde de los árboles el mármol blan• me conteSt a. La escntura es c&lt;1:sa muerta.
ca de los monumentos, la piedra de las lá- ¡Oh mis queridos griegos que hablaban
La Asunción de María Santísima , en cu- pidas.
tanto!···· · · &gt;
En una capilla me refugié: y allí, en Y ella f~é la que fundó en Bostco _«Las
aquel silencio, pensaba en la mezquind¡,d C~oversac,ones,&gt; que más tar~e. dieron
de toda vanidad, la inutilidad de todo es- origen ª los mod:rnos clo~s fem 1_1;11stas.
fuerzo, la melancolía de todo anhelo al- «ES!a es 1~ muJer "n 901~n-d 11° Emercaozado y la amargura de toda realidad.
son-se podian descubrir siempre faculta·
CREME DE
Abstraída no había notado que la nieve des elevadas&gt;
CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD DEL había dejado de caer y de repente un aire
CUTIS.
fuerte agitó las ramas de los árboles que
ANGELINA FANTOLY.
Evita y cura los barros ahora parecía n de cristal: un rumor de
las pecas. las'erupciones, y delicadísimas campanas vibró en el sileolas
manchas
en la piel.ElDes• d. e Ia t ar_d e y a ¡ 1ns
· t t
O O o
vanece
las arrugas.
cu- cio
ao e observé que
tis áspero. marchito. páll- la meve cua¡ada sobre las ramas al chodo_y quemado de! sol, fld· car, unas contra otras lo producía.
-iQué le ha parecido a usted el estre·
quiere
suavidad.
lozania
· 01'd
'd
·
· ?
buen color
con p0cas
apli-y . Jam á s b a h. eri"do mis
_ os un so01 o oo, a_m1go m10
cacionesdeCremedeLuxe. igual: eran miles de pequenas campanas -,Horrendo! Me figuro que el que ha
~r:~~t•0 us~fs~/sª:a:;;'J! de cristal las q?e vibraban....
. escri'.o. e_sa obra. de!&gt;e _ser un excelente
le pesará Y haber lelctd este
Aquella mus1ca de los muertos, era sin prest1d1g1tador o ilus1001sta.
anuncio.
duda ninguna un homenaje de Dios!
-/Por qué?
.
Los moradores de aquel recinto en -Pues porque al terminar el acto seba~i":ºt~:~i~~~~~:7-lí'!: que los goces y los males terminan y gundo habían desaparecido del teatro tres·
fante, México.
en que la fuerza y el talento nos resultan cieotas personas.

Calendar.,o de la semana

LUXE

CONTRA LA CORRIENTE.
El remar contra la corriente es
un trabajo muy duro, aun cuando

d bote sea ligero y el remero sea
fuerte. Cada golpe de remo se
lleva un poco de fuerza. Los
pulmones trabajan mucho para
ir dando oxígeno á la sangre.
Las cosas que están en la orilla
no parecen pasar sino con una
lentitud. descorazonadom. Los
brazos y la espalda duelen y el ánimo decae. El enfermo que tiene
el hígadc pesado, la sangr-3 mala
y la digestión peor, es como el
hombre que se empeña en ir contra la corriente. Su lucha para
conservar la vida da pena. N cccaita un tratamiento, pero ningún
beneficio duradero puede esperarse del que quedó fuera de su uso
y está ya enmohecido por el pasa•
do. El tratamiento seguro es la
PREPARACION de W AMPOLB

que contiene una solución de un
extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacalao, combinados con Jarabe de Hipofosfitos
Compuesto, Extractos de Malta.
y Cerezo Silvestre. Es tan sabrosa como la miel, y como remedio
para las enfermedades procedentes de debilidad, se coloca á la.
cabeza en el progreso de la.
medicina. Purifica la sangre,
promueve la digestión, aviva. el
cpetito natural y reorganiza t()do
el sistema. Los que sufren de
Pulmones Débiles, Dolor en el
Pecho, Bronquitis y Desórdenes
de la Sangre, pueden atestiguar
su mérito transcendeutal. El Dr.
Germán Díaz Lombardo, Profesor
de Clínica externa en la Escuela
Nacional de Medicina de México,
dice: '' La Preparación de W ampole puede ser un buen recurso
oara hacer la medicación tómcareconstituyente, sobre todo en
los casos en los que por alguna
causa no se pueda usar el aceite
de bacalao puro." A cambio de
la desgracia de la enfermedad,
ofrece la dicha de una salud
robusta. En todas las Boticas.

!L~ llllll@V@ y Il@ llílil@©'&lt;!ll'&amp;
Por raro que parezca, la ausex;cia de
nieve dobla tl precio de la m adera. La
mayor parte de la madera que se gasta en
Europa procede del Canadá, Escandinavia y Rusia, y estos países sufren mncbo
con los inviernos crudos.
Durante cinco meses del año, sn superficie permanece enterrada bajo una capa
de nieve, y en el corazón de los grandes
pinares P.l termómetro desciende a veces
hasta 35º centígrados bajo cero.
La nieve es una de las mejores substancías no conductoras del calor y del frío.
Un termómetro que marque treinta centí•
grados bajo cero, por ejemplo, en )a su•
perficie de una capa de nieve de un pie
de espesor, sube al cero si se entierra de·
bajo.
L a nieve
·
es, por 1o t ant5'• una enorme
sábana que protege las raices contra los
grandes hielos, y, además, conserva el caJor oatur_a1 de1 sue 1o.
.
Los pinos grandes resisten cualquier
gra?o ~e frío: pe~o no así los jó'::'eoes,. y
un 10vierno sin nieve los mata urernisiblemente.
Por esta causa, si dejase de nevar desaparecerían los enormes buques de Eoropa del Norte, Asia y América.

�~BIBLIOTECA UNlVERS IT,AíllA
''ALFON"(9 REY ES
~fONDO RICARDO -COVARRUBIAS

EL MUNDO ILUSTRADO

BRAZOS VELLUDOS
com o los del mono , o

LABIOS SUPERIORES CON
BIGOTE
c omo los de un hombre .

Una sola a~Jlr.,rlón de REAL EXTIRPADOR DE
VELLOS "SIREN." basta para extirpar en pocos

Registrado como articulo de segunda clase e,. 3 de Noviembre de 1894.- Impreso en papel de tas Fábricas de San s:tafael.

minutos toda clase de pelos en cualquier rarte del

Año XX.- Tomo 11.

cuerpo: no imp0rta cuantos años hayan ex:istlJo

México, Agosto 10 de 1913.

allí. Esta modernísima
prepa.racion cuenta mu-

chos años de ser fa vorechJa en México, pues no
sólo es sumamente eficaz.
sino que no causa moles-

Galería artística

tia ni Irritación en la piel.
por delicada que sea, y la

deja fresca, limpia y suave como si jamas hubiese

tenido vellos. Frasco$,. 50.
Perfumado, $3.00. (si se
pidiere por correo certifi-

ca.Jo, envíense 25 cts. más.) Mue,tra suficiente para
una aplicación, 30 cts.
Depásltos:-J. Labadie Sucs. Co .. Av. San Francisco, 39.-Ulhlein Sucs.. Coliseo 3.-J oh,nosen
Félix Co., Av. San Francisco 39.-A. Varga, Sucs.,
Isabel la Católica. 6.-México.

Sócrates le detuvo, sonr iendo con estoicismo.
- l Por quó te has de ir?-le dijo. -No
hay razón p ara ello. E l otro día, cuando
¡ Cosa e xtraña!
comíamos en tu casa, una gallina saltó
-Sabes-dice Carlitos a Pepe-que yo
Mlle. Léoa Bruze.
sobre la mesa y lo derribó todo; sin embe bebido var ias botellas de agua de Co- _______________ ______________________ bargo, no hicimos más qoe reirnos de la
1
Jonia/
ocurrencia ....
-!Es posible?
Las Actrices de Pa rís
nera per fecta de declamar, y la simpatía Ignoramos la cara de Xaotipa al verse
-Sí, y no me hao hecho daño.
que ostenta en todos sus trabajos, han sido coi_nparada con el bí~edo de corr3:J. . . ...
-¿Y cuáudo ha sido?
Una de las actrices de moda en Joscírcu• motivos más que suficientes, par a que la Mas amarga que la cicuta que _beb1? en su
-Este ver ano pasado me llevó m1 papá los teatrales de París es Mlle. Léoa Bru· crítica parisiense la elogie con calor, s ien- muerte fué par ~ Sócrates la vida ¡unto a
por Alemania. Estuvimos en Colonia, y ze la cual acaba de tener un grao éxito, do, puede afir marse, una de las artistas fa. aquella mu¡er 1otolerab1e.
cuando tenía sed b~bía, naturalmente, en una obra de P aul Mouchot, siendo mo· voritas, no solamente de los públicos, sino Era, sin duda, signo de filósofos. Ter esa
agua del país.
tivo de ~u ingreso como socia en la Come- también de los autores, pues muchos de Levasseur , costurera vulgar y desleoguadia Francesa.
ellos han anunciado obras escritas expre- da, dió a Rousseau, su marido, consta ntes
Su bella figura, su mucha gracia, la ma- sameote par a tao notable actriz.
disgustos. Tachábale de haragán y de imPor si acaso
bécil por que escribía en vez de dedicarse
a más lucrativas tareas. Tomás Carlyle no
-Pt!ro, Carlitos, ¿por qué com•s con tal
glotonería, si hay muchos dulces en el
Pero sn esposa apr ovechando el sopor fué más afortunado en e~te punto que el
'
.
autor de &lt;El contrato social.&gt;
plato?
en
que caye~a ª po~o, ,orbió el veneno Y Washigotoo, el libertador de Norte
-Sí, papá ; pero tengo miedo de que se
le salvó la vida, sacrificándole la suya.
A é •
• •, ·
b
· d b · ¡
m! vaya el ap~tito antes de terminarlos.
Otra mujer enamorada, a pesar de todo m ,nea, v1v10 ~1empr e a erro¡a o a¡o a
fué Ana B'.&gt;leoa Su esposo, Enrique VIII, féru ª de su m u¡er._
.
Cuentan los biógrafos del poeta inglés harto de ella hasta el remate de la corona Otro tanto le babia sucedido al ~uque
Un tema
Shelley-y B~naveote al ude a ello en una r eal, no se limitó a suplantarla más o me- de Malbor~ug-e_l célebre &lt;Mambru&gt; de
El tema que Manolía debía resolver de· de sus más bellas comedias-cierto curio· nos daodestioameote, sino que se propuso la caoc1óo iofao~1I.-Sar a , la duquesa, era
sísimo episodio que los hombres cooside· librarse
ch, así: "Un acto de valor."
r com leto de su resencia. Y un~ hermosa mu¡n, de la que, pese a su
r aremos símbolo de abnegación, y las mu· para que~! infa!e p lan se re~lizara con 0~1oso carácter. estaba enamorado su maMaoolio escribe, muy ,atisfecho:
"Ayer noche, mientras estaba en el tea· jeres de estupidez y de locura.
el mayor boato y ostentación posible, en· n do. Sobre todo, _las bellas trenzas de oro
tro con el ab'lelo, al terminar el acto se- Es el caso que Shelley se enamoró cie· volvió a la infeliz en un proceso ioícuo, de la dam:1 entusiasmaban al pr_6cer. Hasgundo, el público aplaudió caluro~ameote. gameote de una hermosísima dama, Emi· haciéndola condenar alevosamente. Hor;,s t3: que, ella, dese3:odo pro_porc10oar le _un
Entonces, un señor que estaba sentado lía Viviaoi. Esto era muy natural. Sólo antes de la ejecución, la desdichada es- disgusto, no tuvo 10cooveo1ente en_ sacnficerca de 0010tros e xclamó: "Este sí que que .... Shelley era casado. Tampoco hay cribía a su verdugo: &lt;Siempre habéis pro· t~r sus magoificos cabellos y cogió unas
hasta aquí nada de anómalo, d~spués de curado encumbrarme. De simple dama me IJ~ras. · · ·: ·
es un acto de valor."
.
todo.
hicisteis marquesa; de marquesa, reina; de iOh, mu¡eres, ~u¡eres! No todas hao _de
Lo grave empieza al considerar que la reina, hoy me eleváis a la categoría de ser como Artemisa, e_s cierto. Pero ¿qméo
Un deseo a m bicioso
esposa del poeta, enterada del asunto, no santa.&gt; Poco menos que agradeciéndole nos asegura q~e 1": vrnd_;,, de Mausoleo o_o
Pedrito h~ itlo a buscar a su abuelo. lo desaprobó. Lejos de ello, puso en preo· el hachazo que había de cercenar su ca· fué un~ ~ruel 1ron1sta? , Por qué ~o hab1_a
sa el caletre , ideando medios para que su beza....
d~ ao11c1parse .ª don Juan Teo?no al er!·
D~spués de un rato le d ice:
- /Sabes, abuelito, que hoy es mi cum· marido consiguiera el amor de la esquiva; ¿y doña Juana, enloqueciendo por amor g1r el ce!ebérnmo panteón ? cS1 buena v1y vista la utilidad de sus esfuerzos, le ay u· a su esposo? ¿Y Artemisa, elevando en re· da ?s quité, buena sepultura os.dí&gt;-penpleaños?
- /De verdad? Pues muchas felicidades, dó a ra piarla.
cuerdo de Mausoleo una de las siete ma· sana tal vez, acor dándose de_l di~ooto . • •.
¿ Verdad que es un caso estupendo ? Pues ravillas del mundo clásico?.... Indudable- Y_ que me perdone Ar t~ro1sa s1 esta su
hijo mío. ¿y cuántos añ?s cumples ?
no
es
el
único.
Luis
XIV,
&lt;el
Rey
Sol&gt;
mente, l as mujer es son muy buenas para pos1c1óo resultase calumniosa.
-Diez.
-Pues toma diez pesetas, uoa por cada después de amar doraote una temporada sus maridos.
A UGUSTO M ARTÍNEZ ÜLMEDJLLA.
a
la
duquesa
de
La
Valliére,
se
cansó
de
año.
Pedrito mira los dos duros y después, ella. Bueno; convengamos en que si fué
o o o
como nos la pintan, debía resultar empaalzando la vista. lt dice al abu elo:
lagosa,
en
su
adoraciónsin
lím
ites
al
egre·
- iC uánto me gu staría tener una edad
gio amante.
COCIO la tuya!
E llo es que el gran Lu is se hastió de Pero ... . hay un &lt;pero&gt;. O lo que es
QUE MADRE NO CONOCE las tao te• mer engue, sustituyendo a La Valliére por igual, a bundan los ejemplos en demostra·
midas enfermedades del niño de oecho, el la Montespau Al saberlo la postergada, ción de lo contrario. Antes de que el pa· En el pueblo de Viterees (Roma} falle·
catarro intestinal, la diarrea, etc ? Felices ma rchó pr esur osa en busca de la nueva ciente Job se dedicara de lleno a la vida ció u na religiosa de aquel monasterio, a la
las m1.dres que hao aprendido a conocer favorita. ¿ Par a arrancarla el moño en un contemplativa, cuentan las Sagradas Es· que se consideraba como santa.
las notables p ropiedades de la &lt;Kufeke&gt; ataque de celos furibundo ? Xada de eso. crituras que su esposa bacía todo lo posi- Por espacio de más de medio siglo perpa r a niños y que saben que alimentando a
Para perfumarla y vestirla del modo que ble por poner a prueba su mansedumbre. maoeció en el lecho una posición invasu s hijos con d icha harina los conservan por propia exp eriencia, sabía era más del Es muy probable que se dejara invadir r iable, sujeta por un rígido aparato que fué
sanos y favorecen en alto grado su desa- agrado del inconstante ...... Claro está por la lepra, no sólo por amor de Dios, necesario aplicarle par a evitar la rotur a
que se trataba de una esposa &lt;de la ma- sino para evitar la proximidad de su cóo- de la espina dors::l.
rrollo.
no izquier da&gt;; per o esto no desvirtúa el yuge.
Su resignación y su martirio er a n tan
techo, toda vez q ue la lesión de amor Xantipa, la muje r de Sócrates, fué otro conmovedores, q ue generalmente, era lla·
propio era la m isma.
cmo:ielo&gt; de esposas. De baja extracción, mada &lt;la Santa,&gt; y el día en que se cum•
Junto a los dos &lt;casos&gt; t raoscriptos, se había unido al célebre filósofo supo- plió el cincuentenar io del comienzo de ta·
COGNAC
cuantos pudi eran citarse, carecerían de oieodo que con sus enseñan zas ganaría les sufrimie ntos, el Papa Pío X le envió
relieve, Roberto, hijo de Guillermo el mucho dinero. P r onto advirtió su error, su bendición y una carta cordialísima.
Conquistador, fué her ido por una flecha toda vez que Sócrates daba gratis sus lec- Al monasterio iban muchas peregrina·
envenenad a .
ciooes, y además invitaba a comer a los dones, porque .a religiosa daba p ruebas
Dié roole lo3 médicos por desahuciado, discípulos más aventajados. Xantipa pro- de una clarividenci;,, asombrosa, al punto
a menos que alguien succionase la llaga, cur aba vengarse acibarando su existencia, en que el día que fué asesinado e l r ey
salvando al moribundo. a trueque de p er e- poniéndole en ridículo constan temente con Humberto se Jo anunció a la Comunidad
cer inmediatameo1e el salvador. Con loa- su s intemperancias y sus groserías. Una horas antes de que la noticia llegase a Vi·
altruismo, Rober to se opu~o a que vez tiró la mesa donde el filósofo y un su terbes.
Ninguno tan delicioso como éste. ble
p r acticasen el r emedio, resignándose a amigo se disponía a comer. El invitado La muerte de "la Santa" imp resionó do.___________________ sucumbir.
se levantó, dispuesto a m archarse. Per o Jor osameot e a cuantos la conocían.

La Media Naranja

l

LA SANTA

=-------------------:

1

Retrato de Miss. Robinson, por Gainsborough .

Número 6.

�DlRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DI!. ACTUALIDADII.S, ARTE y L ITERAT URA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3' Calle de Ía Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos: -Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149. - México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad .. . . ..... .... .. . . ........... $
(pagadero por adelantado.)
En los Estados . .. .. . .. . .. .. . .. .. . . . . . .. . . . $
(pagadero por t rimestre adelantado.)
En el Extranjero .. . . . . .............. . ..... $
(pagadero por semestre adelantado.)

1.00

I. 2 5

2 .00

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
$ o.~"
En los Estados . . . ... .... ..... .... ....... . .... 0 .35
En el Extranjero ..... ... .. .......... ... ..... 0.50
Atrasados. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. o.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B . &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

CRONICA EN VERDE
Como la esperanza en los corazones de veinte años,
Agosto derrocha todas las gamas del verde sobre nuestro valle. en estos hermosos días estivales,-limpias de
nubes las frentes radiosas-Que pasan arrastrando las
púrpuras vespertinas con un vago aire de sensualidad.
Es el color que prefiere. Antes de que el mal de otoño
ponga una sombra en su lozanía, el mes de los aguaceros y de los soles esplendorosos, hace variaciones ioagotables con el almo color teologal, que nata en las hojas de los árboles con más riqueza que la escuela veoeciana y con una inspiración más diversa que el s~ ñor
de Phocas, amigo sólo de las pupilas felinas y de las
esmeraldas enfermas. Agosto oo. Es más amplio también que Arturo Rimbaud , el que únicamente veía de
color verde, determinada vocal, en el curioso paisaje
de su iridiscente soneto. Pero no olvidemos que estas
líneas están escritas para una mayoría de lectores que
probablemente ignoran a Rimbaud, y por ende, su célebre soneto. No todos tienen tiempo para inscribirse
en el Ateneo, oi mucho menos para traducir a Rimbaud, el poeta de adolescencia buracaoada, y de versos
~xtraños y originalísimos que hicieron la delicia de
Veclaioe en los años ya distantes df'l simbolismo. Así,
creemos que esos lectores nos ag radecerán, a propósito
del agua ma rina, en cuya corriente comienza a bogar
la barca de esta cróoica ligera, que les demos a cooocer el soneto citado, en donde se expone la pcética teoría de la audición colorida:
A neg ra, E blanca, I roja, {l verde, O azul, vocales,
be de decir algún día vuestras :1.lcuroias latentes.
A, negro corce l ,·elludo de moscas resplandecientes
que zumban en derredor de fetideces brutaleF,
golfo de sombra; E, candor de vapores y de tiendas,
temblor de umbela, rey blanco, lan za de hielos altivos;
I, púrpura, esputo, saog re, reir de unos labios vivos
de cóle ras o embriagados de penitentes enmiendas;
U, ciclos, vibrar divino de mares verduzcos, pa z
de las dehesas sembradas de reses, ruga tenaz
que la alquimia en la amplia frente pone a los !Jledita(bundos;
O, clarín sumo, estridente suscitador de despojos,
silencios atravesados por Serafines y Muodos,
-0, la Omega, el puro rayo violeta de Sus Ojos!
Tal es este bello soneto, tao fár ilmente vertido ;,.l
castellano por el poeta español Enrique Diez Canedo,
(que a pesar de su belleza no a consejamos que imiten
los futuros justadores aspirantes a la Flor Natural en
tos próximos juegos flo·rales, organizados por la culta
Escuela de Jurisprudencia, si quieren llevarse PI premio) y donde la U, que en todo caso. para nosotros sería
negra y orlada de rojo, puesto que nos suscita e~pactáculos espantables y s iniestro~, por ejemplo, el rugir

de la tempestad, el tumbo del trueno, el grito ululante lizábase pesada y tarda, bajo el desmayado impulso de
remeros fatigados, hasta atracar pesadamente a la oride las fieras, para el lírico francés evoca el vibrar de
los mares verduzcos y la paz de las dehesas sembradas lla del mercado. La vida, tan intensa allí por las mañanas, a esa hora de la tade parecía aplastada bajo el
de reses; Se ve, pues, que Agosto difiere de Rimbaud
y de nosotros. Porque todas sus vocales son verdes y es manto candente de los cielos.
Por el opuesto lado, las brisas marinas iniciaban tíseguro que contempla la tierra a través de una gran esmerald1, como cuenta Suetooio que hacía Nerón, el midamente sus refrescantes soplo~, rizando levemente
la superficie acerada del caudaloso Pánuco.
césar de la barba de bronce.
Por allí la actividad se adivinaba sino se percibía.
Coronado de hojas y de frutos, como un rústico dios
de los campos y de los bosques, con la arbórea cabelle· Sordo rumor de lejana colmena simulaba el constante
ra mojada por el rocío de las últimas lluvias, no lo bus- ajetreo en la carga v descarga de los vapores atracaquéis en los prados de las alamedas urbanas ni en los dos a los muelles. El chirriar destemplado de los ca·
setos de los jardines ciudadanos, lugares para él empe• bles, los gritos de los cargadores, el ríspido tableteo de
queñecidos por la geometría y las tijeras del jardinero. láminas caídas, el sordo rodar de los toneles, formaban
Id a Tlálpam, a San Angel, a Coyoacán. A favor del uoa extraña y discordante sinfonía, sonancio a la sorpaisaje que se desarrolla al paso del tren como una pe- dina a través de la distancia.
Casi simultáneos, rasgarou el aire dos silbatos: uno,
lícula, lo veréis en sus naturales dominios, perdido en
espesuras umbrosas, ensayando todas las gradaciones de prolongado y tétrico, de un podero~o trasatlántico, y el
su color favorito en el follaje que se riza suavemente otro, estridente y rápido, de nuestra locomotora, que
bajo la bonanza de la tarde. Desde el verde tierno y lentamente se puso ea movimiento.
De la multitud apiñada eo el anden,salíao voces cla•
delicado Que recuerda los brotes abrileños en el primer
despertar de la savia, hasta el verde maduro y profun- m indo recomenda dones postreras y expresivos adioses,
do, que ya anuncia la serena vecindad de Septiembre; mientras las manos se tendían en ademán de despedi·
desde el verde vivo y brillante que se espejea en las da
Una mujer, que había ocupado un asiento junto al
lontananzas marinas, hasta el fúnebre que demora en
las copas silenciosas de los cipreses; desde los óxidos y mío, a través de la ventanilla despedíase, con silencioel orín que cubren la armadura plebeya 'd e algún rep- so ademán, de algunas personas que desde el andén le
til, hasta los sinoples egregios que blasonan las plumas dirigían expresiones cariñosas y efusivas. Mi joven
del quetzal ; desde el color de !;is algas deshojadas en compañera de viaje quiso decir al)¡o, pero comprendí
un sumergido jardín, hasta el de los cabellos glaucos que la emoción ahogó la voz en su garganta, mientras
que flotan ea los hombros de hs ondinas, hasta el de sus ojos, profundos y expresivos, se licuaban en llanto.
Me interesó su actitud . Vestía humilde traje negro,
las verdes crines revueltas en el cu~llo de los hipocam•
pos, todos los tonos y matices del color propicio a la coa la pulcritud y el aliño característicos de la clase
esperanza, detalla Agosto con sus paletas ec. estos días media: Su rostro, ~ofl~quecido y pálido, revelador quiestivales, que con perezas criollas se duermen ea los zá de 1gooracias miserias, no estaba exento de cierta
horizontes de nuestro valle, borrachos ce luz y de gracia sugestiva y atrayente. Su actitud de pena reconcentrada. las profundas ojeras que rodeaban sus ojos,
calor.
Hasta la serranía del Ajusco, más bronca ahora que las lá~rimas que a su pesar acudían a sus párpados, me
es guarida de discíp•1los descarriados de Tolstoi, pare- hicieron pensar ea algún hondo e inmediato sufrimience haber perdido su vago color de amatista, vestida, to.
A poco pareció serenarse su semblante, adquiriendo
como está, con los toisones espléndidos de la Estación.
Todo abarca la gran esmeralda de Agosto, con exc ~p- una actitud de fría resigoación, mieotras sus ojos obsción de la frente pelada de los volcanes, q ,;e como tinadamente se clavaban en la ciudad que se perdía a
abuelas desengañ ados y escépticos, ya perGieron la es• lo lejos, y de la que ya sólo se destacabao, como avao·
peranza de ser felices. Mai:, a pesar de ellos, algunas zados centinelas, algunas casuchas de madera sobre las
ondas de vida los alcanzan y los ciñen de verdes cintu- colinas del poniente.
Refrenó el convoy la velocidad adquirida, para crurones, cual las algas qne se enredan liberalmente eo
los arrecifes del Golfo. La única fiesta de los colosos z:tr el grao puente que se tiende sobre la confluencia
se halla en los crepúsculos, que siguen glorificando sus de los ríos; y aceleró luego su marcha a través de la vecanas venerables coa las rosas blancas de las auroras, getación lujuriosa, que se abría a trechos mostrando la
y con hs guirnaldas votivas que les tejen las tardes. reverberante superficie de las aguas.
Cuando el día está a puoto de morir y la tierra se pone . Los ~jos de la e_nlutad.., secos e impasibles, seguhn
triste al verse lentameote iov~dida por la sombra ooc• 1mprec1sameote fi¡os en la borrosa lejanía.
La lascitud eogendrada eo mi organismo por el ca·
turna, un supremo beso de luz santifica la frente del
Popocatépetl y riela como una sonri~a, en los labios ce- lor excesivo; la pesadez de mis párpados que obstinarrados de la &lt;Mujer Blanca,&gt; la bella-durmiente de la damente se cerraban, eran obstáculos para saborear las
bellezas del paisaje, y sólo de vez en cuando reclamaeternida1.
Entretanto, bendigamos al mes de los aguaceros y de ban mi atención algunas notas pintorescas y atrayentes:
(os soles brillantes que ceo su nota de color canta el el revuelo pesado y majestuosa de algunos pájaros acuápoema del verde, viejo símbolo de la esperanza, sobre ticos. o la actitud impa, ible de las vacas, que ó.luodo
hs campos fecundos Con hojas y frutos en la cabellera sus hocicos de la yerba, fijaban en el tren sus grandes
arbórea, lo veréis en cualquier pueblecillo de los alre- ojos melancólicos.
Dejamos atrás alg unas estaciones; el sol comenzó a
dedores pre;idiendo como ur. dios nístico, las giras y
los paseos campestres, bajo los palios de las frondas, a ocultarse tras _el vago perfil de la lejana cordillera; sala orilla de los mugidores torrentes, ora sentado sin turóse el ambiente de luz y de colores, y decreció el
pretensiones sobre la grama. Es el b11en padre de los calor hasta hacerse soportable. Ahora el paisaje era
idilios; y los enamorados, que lo sabeo, se acogen a su monótono y tedioso: deslizábase el convoy a través 1e
sombra para ser venturosos También es fama que pro· uaa llanura inmensa, cubierta de una vegetación raquíteg!, de pref uencia, a las muchachas que tienen los tica, pero compacta, uniforme, interminable.
Poco a poco habían ido au~eotaodo los viajeros en
oj ,s verdes y aterciopelados. como las hojas de los plátanos. Tú dirás, bella lectora, si reclamas su protec- el carro, dando lugar a sucesivas reconcentraciones de
bultos y maletas. FtJé preciso compartir mi asiento con
ción.
Verás cómo se abril!aotan los antiguos chalchihuitls un yanqui de traje amarillo, sombrero tejano, polainas,
que s ..eñan eo las sedas de tus ojos, esmaltados de es- y un puro formidable y humeante entre sus labios. Con
la aglo~eración de ge.1te. el humo del tabaco y el olor
p eranza y de amor.
de las viandas q~e alg~nos c_omeozaban a iogerir, la
atmósfera se ve01a haciendo irrespirable.
Uaa fam_ili3; oumer_osa se había_!nstalado a mis espaldas ; los ch1qu11los chillaban y reman, disputáodose frutas y dulces, mientras dos señoritas, las hijas mayores
probablemente, lanzaban miradas recelosas y tímidas,
a algunos varone; que las observaban con insistencia
impertinente. En el asiento frontero al mío, la enlutada
con~in~a~a insensible y abstraída, y uo poco más lejos,
un 10d1v1duo, gordo y sang uíneo, sudoroso y con la boca abierta, roncaba ruidosamente.
_Al hac~r alto el t~eo en la estación de Valles, atrajo
m1 atención, por lo rnusitado, el grao número de hombres y mujeres, de la mejor sociedad de la población,
c?ngregados en el andé n. Entre . algazara alegre y voPara &lt;El Mundo Ilustrado&gt;
c_1ngle~a, realzad~ por exclam_ac1ooes picantes y cristaAcercáb1se la hora ral{lamentaria de partida. Canta• hoas risas de mu¡eres, desJ?ed1ao a una joven pareja.
dos pasajeros nos colocábamos holgadamente en el ca• que a las claras se denunciaba como un par de novios
rro de primera, ocupando cada cual varios asientos, en su viaje de bodas.
•
como si el mucho espaci'l pudiera salvarnos del calor
En
un
instante
precipitóse
en
el
carro
una
invasión
terrible y asfixiante.
Tendido el convoy a la intemperie, recibía oblícua- de faldas y perfumes, sacudiendo fuertemente la conmeote los abrasaotes dardos de un sol de fuego, que cupiscencia de los hombres y la curiosidad de las murecalentaba cristales y maderas, haciéndonos respirar jere!. Muchachas ~e tez morena y ardientes ojos, desp~draose d1; la novia entre abrazos y besos y envidiosas
en el interior del carro un pesado aliento de horno.
Por las venttaillas de la derech'l. per-.:ibíase la bru- miradas, mientras los hombres, amostazados y circuos·
ñ ida y tersa plata del Tamesí, en cuya inmovilidad te• pectas, Bxternaban sus buenos deseos eo frases manodiosa quebraba el sol sus dardos, ea mil haces temblo- seadas y vulgares,
Al anun~io del conductor,_precipitóse hacia las puerrosos que deslumbraban la retina. Sobre la cinta inmovil y brillante, parecía reposar Pl panorama opere- tas el aluv1?~, de faldas .Y risas y perfumes, dejando
tesco de Tampico, envanecido con los presuntuososedi· una grata v1s1on en los o¡os de los viajeros, hasta entonces a dormilados por el fastidio.
ficios circundant"s de la plaza.
Una que otra buca, sobrecargadaenormemeote, des·
El ú°nico sitio vacío era una parte del asiento ocupa-

EN VIAJE

Van- Eyck, el piotor flamenco, el prín•
cipe y señor del Iris, ya habita en París.
¿Q ué hace allí ? quiere vivirlo.
Pero se acuerda de los encantos de los
cielos natales. Aquellas dos torres de la
catedral, vistas desde su quinta, semejan·
tes a dos palomas morenas echada~ en.
una lejanía. Del celaje vespertino que ostenta oco, rubí, topacios, y parece que
tras él flotara uo cisne albo en un lago
celeste. De la colina de ópalo, como
con un vt:lo azul, donde tras ella, enroje•
cido y luminoso se ocult~ el Sol, hermoso
pontífice que inspira con sus rayos el co·
razón de las cosas, con lo cua! se veo
alegres como si quisieran cantar. De
la majada de vacas y bueyes, que
levantan polvo en el camino, en una tarde

do por la enigmática eoluhda. Allí se
instaló Id. novia, colocando dificultosamente y ea cualquier parte, maletas,
bolsas y ,:anastas, ayudada torpemente
por su marido. Para éste ya oo hubo sitio, y se quedó de pie, al lado del asien•
to, todo amosti.zado y cohibido bajo las
miradas impertinentes de los viajeros,
oo sabieodo qué hacer ni . en donde
colocar sus manos.
Era la novia una muchacha m,&lt;;&gt;reoa
y agraciada, inquieta y vivaracha, de
ojos picarescos y expresivos, y desenvueltos ademanes. Al instante trató
de conversar con la enlutada, que tra·
bajosameote parecía despreoderse de
su abstracción, para atender con fioa
cortesía a la locuacidad de su campa·
ñ era.
Afuera, las sombras de la noche de
varaban los últimos girooes del ere·
púsculo, mientras en lo alto del cielo y por entre el desgarramiento de
las nubes, asomaban los astro~ sus pupilas radiantes.
-Esta mañan11. nos casamos-decía
l a novia rebosante de:, alegría. - Pedro no quería que nos viniésemos
hoy. ¡Figúrese Ud.! quedarnos eo
Dos aspectos de la mesa del banquete con que celebró la Colonia Suiza el sábado de la semana pasada el 622 aniversario
V alles con ese calor espantoso y esas
de la Confederación Helvética.
moscos infernales! Vamos a San Luis.
la
felicidad
y
la
fortuna!
El
había
obtenido uo puesto fresca, coa uoa luz ténue, eomedío de la regía armonía
Allá vive mi familia, y ya nos tiene arreglada uoa ca·
sita primorosa, donde pasaremos la luna de miel. Yo eo una compañía petrolera de Tampico, y allá marcha- de la naturaleza, que ofrenda su himno al grao Cristo,
poeta de los versos soberanos y áureos, como el mar.
vine a Valles, de visita, a casa de mis tíos, hace apenas ron coa su amor y sus esperanzas. Fueron muy dicho
dos meses, y ea ese tiempo se ha arreglado todo, to- sos los primeros meses, Se querían mucho; él era muy ~e.l canto de no pájaro que sólo arpegia una nota, nota
do . . .... ¡Qué raro me va a parecer llegar ahora a San bueno, muy cariñoso, muy apegado a s:is deberes. Eo u01ca que se repercute en las copas de los árboles cobreve, con la estimación de sus jefes, conquistó rápidos mo en el seno de instrumentos metálicos; émulo de un
Luis, ya con marido!
Su verba pintoresca prosiguió fluyendo inagotable, sin ascenscs ea rn empleo. Pero ¡ay! era muy grande su ruiseñor benedictino que posara rn oido fD los cabelograr arrancar de su compañera más que forzadas res- dicha para ser duradera. Su marido enfermó del pe· llos de Mo~art. De una rubia ador¡,ble, de ojos azules
cho; abandonó su trabajo; el clima iohmpitalario lo como los cielos nocturnos que tienen la música de las
puestas y tristes sonrisas.
Casi todos los pasajeros dormían. El tren ascendía agravó rápidamente, hasta que poco a poco vió extin- melancolías; de cuerpo ágil, émulo de las palmas tropicales; que inspira sus cuadros y pone eosueños a sus
ah.:ira por las estribaciones de la cordillera que limita guirse a aquella vida de su vida entre sus brazos!
-iPobrecita amiga mía!-dijo la novia .-iHaber sa- crepúsculos y es la dulce amada eo los sacros festines
la Mesa Central. La máquina resoplaba ruidosamente,
de la lu:,,.
iluminando a intermitencias, con resplandores cárde- lido de su pueblo eo viaje de boda y regresar sola!
Un relámpago brilló en los ojos de la eo lutada
Ya lo veis.
nos, el paisaje nocturno misterioso y fantástico.
- iSola! .... ¡sola! .... joo, oo he tenido valor para
Las torres serenas, los crepúsculos vibrantes, los
La enlutada, vencida acaso por la ingeouidad parle·
ra y sugestiva de su compañera, abría su corazón a las volver sola! iNo he tenido valor para abandonarle allá! celajes apacibles, los encantados cielos natales tienen
su alma. Cada uno de ellos una r á faga. El la llama.
c onfidencias, resonaoao su voz coa suaves sonoridades )Allí viene ... . allí .... en el carro del express!
Se cubrió el rostro con el pañuelo y se agitó su cuer- Así irán llegando, una a una, tal vez en-la dorada urna
e inflexiones de lágrimas.
de una. o_ube viajen~, para con ella vivir París y pi otar
-1 Oh, no, oo puede u5ted imaginarse! .... La pena po en convulsivos sollozos.
Su compañera, que pareció anonadada por la impre- sus dehrios en los henzos blaocos de los lioos mooa,
que me destroza el alma es muy l.onda .... muy hond a! Hace apenas seis meses, yo también, como usted, sión, a poco se levantó calladamente, yendo a cuchi- cales.
hice mi viaje de bodas por este mismo camino, sólo que chear en voz baja con su marido, instalado ya eo cero o o
eo dirección opuesta. Yo también. como usted, venía cano sitio.
En tanto, los silbatos de la máquina, al rebotar de
radiante de felicidad; queriendo hacer a todos partíciEn F raocia hay quien cree que encender tres ciga-'
pe de ella; pareciéndome que todo en torno mío son- cerro en cerro, resonaban con desoladora persistencia, rrillos con el mismo fósforo trae mala suerte.
reía ...• Y ya ve usted, han basta:io apenas seis meses hasta extinguirse imprecisos y lejanos. El nocturno
para que el iofortuoio de~garre mi corazón . ..... Mi paisaje se tornaba lívido bajo los rayos de la luoa, que
o o o
asomaba su disco enrojecido tras el perfil de uo moote.
marido, mi pobre Antonio, ha muerto!
La
temperatura
del
océano
antártico es inferior a lá
San Luis Potosí, 12 de Julio de 1 9 12.
La novia, como espantada de ver tao honda pena al
del océaoo ártico.
lado de su propia dicha, escuchaba absorta. La voz de
LEIROF EA~AT.
oo o
la enlutada proseguía, rumorosa y atrayente. Era de
En ~ á poles hay eo las iglesia, gatos maotEnidcs por
Rioverde, doode vivía su madre anciana. Allí se había
~
cuenta de las auttridades para que no haya ratoces en
casado hacía seis meses. Su marido era pobre, ella
los templos.
también: pero era inmensa su fe para conquistar uoidos

�hecho el destino! mucho daño vas a hacer a los hombres.
Magda.-lLe parezco a usted hermosa?......
.
Sibila.-Sí, hija, pero nada temas Yo soy u~a bru¡a
que bien pudiera ser un.. santa. Me ac1:rco '.' ti, con la
boca llena de verdades; pero has de 01r mis palabras
como si fueran sentencias.
Magda.-Sí. ..• pierda usted cuidado.
Sibila-jLa fe te salve. hermosa joya de carne! Dame tu mano, la izquierda. Tan blancas ~ tan suaves como )as tuyas fueron en un tiempo las m1as; pero ahora
míralas ...... Manos propiamente de bruja, de uñas largas y encorvadas como las de º?~stro p~dre Sata~ás.
¡ Malhaya la joven que llega a v1e¡a! ¿Tu sabes quién
soy yo?
.
Magda.-No sé ...... ";le han dicho _que e~ usted una
mujer extraña y para quien el porvenir no tleoe secretos. Pero ... . . tengo miedo de lo que me vaya usted a
decir.
.
::,ibila.-Sí, no te han engañad".; yo_ soy una m~¡er
extraordinaria, conocedora de la c1enc1a de las ciencias, yo soy el orácu(o de la_verd~~.
Mira, yo be conocido la vida v1v1endo; m1 g!ªº saber
es la experiencia; mi única compañera la tr!steza; he
sufrido mucho porque he amado mucho. El !1empo me
ha hecho vieja: la tristeza enamorada d 71 ?11steno. Ya
be aprendido el arte fabuloso de la alqu1m1a en los romances del Marqués de Villena y he estudi~do con_ los
augures el canto de los pájaros y con 1~ qu1romáot1cos
la adivioaci6n del pasado y del porvenir de los h0m•
bres, por el exámen de las planicies, montes, valles,
surcos y líneas de las manos; yo s~ leer en los s~te~ta
y ocho cartones jeroglíficos del hbro de los eg1pc1os,
!amado &lt;Tarot&gt;; yo poseo el elíxir de larga vida, des•
Recreo de los niños asilados en el nuP.vo hospicio
de niños pobres en San Juan de Dios.

La Sibila
(Lugar de la acción: Un jardín con vegetación exubera!lte y extraña. Una fuente que canta el rumor dd
agua. Noche de luna).
Personajes: MAGDALENA y LA SIBILA
Magda.-¡Gracias a Dios que be l~egado! V1:ogo m~erta de cansancio. iQué largo el camino, qué mtermma·

ble! La casa de la :Sibila debe ser esta casa de miste·
rio. Tengo miedo .... quisiera huir ..... .
Sibila.-Alguieo ha entrado en el jardín.
Magda.-iOb, en la fuente hay una sombra . ... una
mujer .... ¡ La Sibila!
·_
Sibila (levantándose).-Nma, ¿qué buscas aqu1?
Magda.-jPerd6neme usted! venía a ...... consultarla ...... pero no ...... mejor mañana.
.
Sibila.-Vamos, tranquilízate, no tengas miedo, yo no
bago mal a nadie.
Magda.-No .... si no es eso ....
Sibila.-Bueoo, dime qué quieres ....¡quieres saber
tu porvenir?
Magda.-Si ...... señora.
Sibila.-Todo lo sabrás, vamos a la fue::ite. Estás
temblando, pobrecita.
Magda.-1Oh, Dios mio!
Sibila.-Llora, sí. . .. eso te hace bien; tú todavía no
puedes comprender el triste bien de las lágrimas. .
Magda (cooteoiéodose).-Es que estoy muy nerviosa ......
Sibih,.-Dios te bendiga, hija de Eva; ihermcsa te ha

El descanso rlominical en el asilo de mendigos.

cubierto por Ashaverus, el llamado Judio
Errante; yo sé el medio para atraer a los
hombres; yo conozco el bálsamo que cura
el dolor-placer de amar y apaga el fuego
sagrado de la concupiscencia . . .. Yo soy
lo que el vulgo llama una bruja, una maga,
una hechicera . . .• Yo lo sé todo .... y no
sé nada.
Magda.-Dígame usted lo que dicen las
raya, de mi mano.
Sibila.-lMaoo de reina! !Brazo de diosa! Tú serás lo que quieras ser; tú llegarás a donde quieras llegar.
Magd:i.-¿Y qué más?
Sibila -Más que tus manos, me dicen
tus ojos. La mujer vence por su belleza,
que es el soplo de los Dioses; es el grao
talismán, y tú vencerás hasta que quieras
o hasta que el tiempo mate tu juventud,
como ha matado la m;a.
Magda.-/De veras venceré?
Sibila.-Sí, pero iay de tí! si te enamoras. Para triunfar e11 la vida estorba un
poco el corazón; hazte querer de uno o de
muchos; pero tú quiérete a tí misma.
Magda -Pero es que yo quiero amar y
ser amada.
Sibila.-Me das lástima, pobre joven.
Triste destino sería el tuyo, yendo en la vida con el corazón en la mano, ofreciéndoselo a los hombres; todos tomarí.10 un poco y al cabe te eo&lt;;ootrarías, con que habías repartido tu corazón a pedazos, sin
haber encontrado al hombre de tus deseos.
Magda.-¡No! Yo entregaré entero mi
corazón s6lo al hombre que ame.
Sibila.-Dios te depare pronto a ese
hombre. Porque en amor no hay mujer
que no seequivoque, yde equivocación en
equivocación, puedes ir dejando, como te
dije antes, en manos de unos y de otros,
ese corazón que quieres conservar evtero
para uno s61o.
Magda -lPero seré feliz, seré desgraciada?
Sibila.-La vida es un camino muy largo; ándale de prisa; al final encontrarás
la felicidad: algunos la miran en forma de
esqueleto, llevando una guadaña en la
mano.
Magda.-iQué horror!
S1bila.-Pero no te asustes. Ya te dije
que el camino es largo, pero hay muchcs
que lo recorren riendo. La cue~tión está
en no preocuparse de nada; diviértete tú
y deja sufrir :t !os demás ... . . .
Magda.-Me asusta usted.
Sibila.-/Por qué? Ten fe en mis palabras y ya verás. La vid:i es un farsa; diviértete, goza lo más que puedas
¿El Bien? ¿El Mal? No te preocupes de
eso: sé buena o mala, según te convenga.
Ríete de todo y de todos hasta de tí misma.
Magda.-No la entiendo a usted.
Sibila -Ya me entenderás con el tiempo. Mira, ya ves que soy una bruja a la
moderna, que toda mi ciencia consiste en
haber vivido. Tu mano me dice que sólo
eres hermosa; no quiero engañarte c.on falsas predicciones, pero te aseguro, que si sigues mis consejos, la vida será para tí un
camino de flores.
Magda.-Le prometo obede.:erla.
Sibila.-Temo que te pierda el cora:r.6n, como me penli6 a mí, cuando tenía
tus años ...... Entonces m~seotí morir; pero no se muere tan fácilmente y en un
momento determinado. La tristeza hace
vivir y sostiene con más eficacia que la
dicha. Desde entonces vivo como la mayoría de los mortales: con la melancolía de
no haber sabido ser feliz: el único sentimiento que nos está permitido a los fracasados, a los viejos, a los débiles, a los pe·
queños y a los desdichados.
No tengo más qué decirte. !Adiós, hija
de Eva!
MANUEL M. JIMENEZ.

Nil\Jll@mJÍ m Il1l!lIID1a:ir
En la tranquila y recatada estancia,
de áureos brocados y de roja alfombra,
un manojo de rosas su fragancia
al aire daba, en la naciente sombra.
Suelto el rubio cabello, blanca y leve,
apueci6 la virgen stñadora,
y semejaba como airón de nieve
besado por un rayo de la aurora.
En la penumbra medio oculto el piano,
confidente de sueños, se veia,
como aguardando conocida mano,
mensajera del ritmo y la armonía.
.... Y las notas vibraron. De la luna,
que desceñía sus flotantes velos,
U o grupo de asilados

Juegos infantiles en el jardín.

NUPCIAL

Sr. don Manuel Rodríguez Lozano y señora Carmen Moodragóo de Lozano.-6 de Agosto de 1913.
un ra}0 entró a la estancia, como una
indiscreta mirada de los cielos.
Al oro de los cuadros di6 fulgores,
brill6 en las colgaduras de brocado,
hizo en la sombra resaltar las fi.cres,
y ca y6 .... como un beso en el teclado.
Y el rayo de la luna y las ignotas
cadencias se fundieron en fragancia ....
Surgían, como luz. las claras notas
y la luz ...• era música en la estancia.
Y en la calma, a los sueños oportuna,
el corazón absorto no sabía
si era cadencia el rayo de la luna,
o era rayo de luna la armo..:iía,
ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

Háblame, me dijiste con locura
e.a ese hermoso instante de la vida
en que se siente el alma entristecida
en medio de la dicha y la ventura •...
Y me viste amorosa y con terour..
mostrando en tu mirada indefinida
ese "adios" que formó la despedida
de tu alma virginal en la amargura •...
Y yo miré tus ojos fijamente
porque no pude hacer que de mi frente
llegara hasta la boca; el pensamiento
Mas fué aquella mirada tao hermos.i,
que me sentí dichcso, y tú dicbosa
pudiste interpretar mi sentimiento .... !
ENRIQUE R. MARTINEZ,

�Dice a la guitarra
su pena el gitano,
canta soleares como las saetas
del Miércoles Santo.
Desoladas las cuerdas sollozan
su dolor amargo.
dolor sin consuelo del que ya ha perdido
lo que fué su encanto.
Desoladas las cuerdas gotean
suspiros y notas temblando,
como pecho que el lloro estremece
con intermitencias Penosas de llanto.
Son las soleares •
el lamento aciago
de un alma que gritasuspenas más hondas
partida en pedazos:
son sus lloros el ritmo bohemio
del hombre sin patria que va caminando
por todas las razas, y ve que la suya
no raya los cielos con su campanario.
Andar, andar siempre,
los hijos en hombros llevando,
prendido el ajuar a la espalda
como choza de seres extraños,
con los rizos caídos al cuello,
llenas de tendones negruzcos las manos,
desgoznadas las libres caderas,
los ojos profundos y bravos,
y el perfil nazareno y sombrío
de una ura hermosura bañado.
Andan,anddn,andan,
y cruzó su paso
bajo de los cocos velludos de Oriente,
bajo de los cedros de bíblicos ramos,
bajo las arcadas del pino del Norte,
bajo de las bóvedas triunfales del plátano.
Oid cómo canta
la voz, sollozando
sus hondos lamentos como un miserere
de negros y huraños:
&lt;Solo por el mundo
camina el gitano;
las gentes le escupen; todos le apedrean;
va crucificado.&gt;
Y arranca a los tristes bordones
un acorde infausto,
igual que una gasa de luto
que queda del mástil colgando.
Luego da a los vientos
otro triste canto:
como un velatorio, acompaña
la guitarra sus sones llorando:
«Yo no tengo casa,
yo no tengo a naide;
no tengo tan sólo ni un palmo de tierra
que muerto me guarde&gt;.
Y lt1ego flamea
su voz melodiosa de chorro afelpado,
estos cuatro versos cual cuatro blandones
que incendian el aire chisporroteando:
«Antes que agonice,
taparme la cara:
si me ve la muerte, temo que no quiera
llevarse mi alma&gt;.
Es en la subida
del verso más largo
en donde ,oe queda la voz quejumbrosa
como gallardete de luto ondeando;
es una fermata
personal, la que tiene lo mágico
de las soleares llenas de amargura,
de" sudores de muerte y de llanto;
y al bajar de la altura del cielo,
la voz se recoge llorando,
y en el pecho otra vez se acurruca
como el ala sed;isa de un pájaro.
Oyendo cantar desde niño

soleares a Juan el gitano
al compás de los duros. martillos
dando en las bigornias y tarareando,
aprendí de su música libre
los rítmos diversos y descoyuntados,
y ampliando en cadencias
de las seguidillas gitanas el canto,
compuse la silva ilexible
de versos elásticos,
sueltos cual serpientes,
libres ,;:orno lazos,
en que a veces suelo vaciar la armonía
que el cielo me vierte de un cáliz sagrado.
Cuando terminaba de alzar los martillos
el herrero bravo
y cogía la dulce guitarra
para acompañarse la voz suspirando,
hasta el pueblo cercano subía
el feliz maoantial de su canto,
Entonces la gente,
viejos y muchachos.
hombr.-s y mujere~,
acudían a oírle a un picacho,
y sobre las peiias
a donde lleg-.ba la voz desde abajo.
igual que en un templo
religioso y santo,
la gente sentía
subir el milagro
de la voz de ternura inefable
del triste gitano,
mientras de muy lejos
también con la brisa llegaba volando,
de un ruiseñor en la noche despierto
la canción de su nido de Mayo,
snjeto a la greña de plata y de verde
de un álamo blanco.
El herrero en la paz de la noche
este treno gorgea al espacio:
&lt;Yo morí hace tiempo
y estoy enterrao;
el alma la tengo de cuerpo presente;
yo la estoy velando&gt;.

~ífW©&gt;
De pié, sobre la márgen del Camino,
contemplando el erial lleno de abrojos,
increpo al Cielo. con tranquilos ojos,
oprimiendo el bordón del pert·grino.
Nada me importá que el adverso sino
haya roto mis piés, en saogre rojos:
han de quedar erguidos mis despojos
como reto inmortal contra el destino!
Y cuando caiga en la tenaz porfía,
sin rendirme jamás en la contienda,
a Dios he de llevarle, como ofrenda,
un alma bien templada, por ser mía...
¡Adelante, que al fin de la jornada
llegaré, con la frente levantada!

•
Vivo para luchar. Nada me arredra
ni podrá contener mi ardiente brío;
su mejor garantía es el ser mío:
firme baluarte, coracín de piedra.

Allí se estrellan los que en ruda guerra
me lanzan dardos con furor impío ....
pues del Honor y del Deber me guío,
jamás el miedo en mis sentidos medra.
Fuego patricio en mis entrañas arde!
y la puerta del pecho está cerrada
para todo cuanto es bajo y cobarde

Muertas mis ilusiones, voy a solas
embarcado en la nave del deseo,
abrigando mi Ideal, tan gigantéo
como del mar las encrespadas olas.

&lt;Calle e la amargura,
yo te vov pasando;
mi sangre de hombre se quea en tu&amp; piedras
tendía en un rastro&gt;.

Son eco del dolor mis barcarolas;
y bogo convertido en Prometeo.
cuando en mis ansias solamente veo
de mis tardes sin luz, mustias aureolas

&lt;Soy como la víbora
que vive en el campo:
todos se desvían al ver que se acerca
y tu~rcen el paso&gt;.
Y se arremolinan los nerviosdeangustia
de la copli. a los l:.ondos zarpazos,
cual si, estremecidos, quisieran los huesos
salir de la carne gritando.
SALVADOR RUEDA.

El templ~ del Sagrado &lt;;orazón de Jesús (San Fr..ncisco),durante la m,sa de la colonia vasca en honor de San Ignacio d.,
Loyola.-Mons. Mora y c'!el Río en el templo de San
Francisco después de la misa a San Ignacio.

solo quiere saciar mi alma angustiada,
la sed de Libertad que me maltrata
y el hambre de Derecho qlle me mata!

Y luego se arraoca
las entrañas latentes de cuajo,
al cantar esta copla de adelfas
de tuera y de acíbar mezclados:

Gime la guitarra
un feroz alarido temblando
baio la epilepsia de los largos dedos
del mozo bizarro,
y váse extinguiendo por ondas de música
el lamento trágico,
como se desata por ondulaciones
un nudo de llanto,
Está el pneblo todo
&lt;cloroformizado&gt;
por el son de la voz religio•a
de este Jeremías profundo del canto,
hasta que desriza
igual que un prodigio encantado,
la postrer seguidilla gitana
que impregna los aires de sones amargo,;

,

mi grandiosa majestad y poder, no todos alcanzais a
comprenderme ..... .
Soy-oidlo bien-¡soy el PATRIOTISMO!
E vGE?-;I O MAR Tf:-; E z L.~zzERJ.

Orizaba, Junio de r91 3.

Ail1@ ~llll~ Il@~ lhl~~!l"~~ in®llh&lt;Sll'il ~ !Jifü(to
ll\lllll&lt;&amp;i@ ~lfü Il&amp;

¡y qué larga es la noche de la ausencia!

~ll'il

¡qué triste es el mirage de los cielos,
si amenazan mi barca, en su inclemencia,
las tempestades del terrible; hastío ;
y al contemplar fallidos mis anhelos,

me abandono en las ondas del vacío..,!
M. A. DIAz.
De &lt;Pétalos&gt;.
o o o

Sereno y humilde, de cara al Destino,
llevando los brazos abiertos en cruz,
un monje recorre su austero camino
que alumbra el reflejo de mística luz.
No tiene rencores, ni sabe de insidia,
su espíritu ha sido sencillo y veraz,
y en todas las luchas que ahíja la envidia
alzó las dos manos pidiendo la paz.
Le alcanza la gleba. Hirsuta y clamante,
le befa, le insulta; y, al irse delante,
no se qué le dice nombrando a Jesús.
El pide para ella la fé de la enmienda ;
y humilde y sereno prrsigue su senda
llevando los .brazos abiertos en cruz.
JAVIER SORONDO.

a

~ 9 ;/

¡pi©:&lt;C©:~ V~~~

dente pupila debhecha en llanto ...... los ojos de una
madre, de una esposa ...... de una uovial
o o o

(ell OO!l"lru:tll\l

-lQuién soy? -La fé que conduce a las grandes
proezas, un átomo de Dios; un amor que sacrifica en
el altar de ~u adoración los más sagrados vínculos, la
amistad, la fraternidad, la vida .... !
AMOR que se posesiona en absoluto de los corazo·
nes, que hace h&lt;!rvir tumultuosamente la sangre en las
venas .... que provoca extremecimieoto supnmo de un
pueblo entero al recuerdo de su raza: ese soy yol!!
Hago vacilar y destruyo coronas testas; vindico a las
generaciones vilipendiadas; y el sagrado DERECHO
de un pueblo inflamado en ígneas flamas dentro de los
pechos a mi contacto es mortal para los opresores, para los que tratan de usurpar un poder inviolable!
En el alma de los hombres soy algo como un proemio
a los grandes cataclismcs de sangre, precursor de la
muerte o de la victoria!
Mi espíritu está caldeado por un hálito divino, por
eso reanimo y vivifico a los decaídos, a los humildes, a
los eternamente oprimidos por extraños! -Muchos ha·
blan de mí .... pero .... ¡cuán pocos me practicaD .... !
Sin mi no tienen valor alguno los acontecimientos·
políticos de las naciones. Soy algo necesario para el ho·
nor de la bandera.
A veces me oculta el centelleo flamígero de una es·
pada de combate, la boca de un cañón despidiendo me·
tralla, y con esta la irrupción de la muerte y el txter•
minio; a veces reflejo mi poder insuperable en el gesto
heróico de un soldado muerto de frente al enemigo...
Pero, a las veces, tambi(n suele ser"mi refugio la can·

Mi poder que obra milagros, abate a los poderosos,
desbarata las mayores ambiciones y desprecia a los &lt;co·
!osos&gt; ....
Mantiene incólumes y re~plandec;entes. las tradiciones, el nombre legendario de una raza, el símbolo sagrado del pabellón!
Pocos hombres sabeo que dtsposeyéndome, jamás serán buenos hijos, jamás serán buenos padres de fami·
lia ..•.
Todo lo dicho, quizás os dé luces para imaginar quien
soy ....
Sin embargo, os diré:-que soy el que torna heróicos
a los pusilánime,s, gigantes a los pigmeos, y •..... -lo
que es más-posible Jo imposible!
También debéis saber que ante mí la fantasmagórica
MUERTE a nadie arredra; que el egoísmo desaparece
y .... el milagro surge!
Ya véis, pues, que soy excelso, que soy terrible y omnipotente!

o o o
JNo tembléis .... ! que soy el más bello de los amores,
la más sublime de las satisfaccionesl-Acercaos a mí,
prosternaos y bendecidme!
Mi contacto os fortalecerá el espíritu, os hará felices ..... .
Vedme: ¡cuán blanco, cuán impalpable, cuán radioso
e inmaterial soy! .... _.-,Os turbais? ..... .
¡Es que sois culpables) ¡Bajais la vista porque no me
posee is ...... y al aparecer delante de vosotros en toda

/

Para la señorita D. :\1.
Tus bucles negros, tu tez moreoa
con tus mejillas color de fresa;
ese bosito fascinador,
cabe tus labios rojos do impera,
como reflejo de una alma fresca,
una sonrisa de tentación;
tus grandes ojos, la gentileza
de tu mirada, pura y serena .... ,
que irradia vida, fuego y amor,
cantan muy alto que eres princesa
del arrogante linaje azteca
de la gran raza de Cuauhtemcc.
o o o
Deja que lleve, virgen azteca
hasta tu trono-como una ofrendade yoloxochitl la blanca flor;
mi flor amada, mi flor de selva,
la que te brinda mi alma bohemia
porque es emblema del corazón.
Y si piadosa curas mis penas
con tu mirada pura y serena .... ,
que irradia vida, fuego y amor.
seré tu esclavo, linda princesa
del arrogante linaje azteca
de la grao raza de Cuauhtemoc.
PORFIRIO TORO RAMIREZ.

�c;©1~©

~l ~., Jl~ ~1~íit)):rit&amp;
i\.ot1e~lña

Viendo a Minna poner una cara un tanto desolada
me atreví a interrumpir al doctor:
'
-Me parece que íbais a demostrarnos que el tiempo ..... .
-Y bien, dijo, puesto que no os placen las disertaciones por prólogo, vamos al cuento que debo contaros
y es el siguiente:
'
-Hace veintitrés años, conocí en Buenos Aires a la
familia Revall, cúyo fundador, un excelente caballero
francés, ejerció un cargo consular en tiempos de Rosas.
Nuestras casas eran vecinas, era yo joven y entusiasta
y las tres señoritas Revall hubieran podido hacer com'.
petencia .ª las tres Gracias. ~e más está decir, que muy
pocas chispas fueron necesarias para encender una hoguera de amor ....
-&lt;Am-0- 0--r&gt;, pronunciaba el sabio obeso, con el pulgar de la diestra, metido en la bolsa del chaleco y
tamborileando sobre su potente abdomen con los dedos
ágiles y regordetes, y continuó:
Que el doctor Z. es ilustr_e, elocuente, conquistador,
-_Puedo co?fesar francamente que no tenía predique su voz es profunda y vibrante al miEmo tiempo y
lección por n10guoa, y que Luz, Josefina y Amelía ocusu gesto avasallador y misterioso, sobre todo desp~és
paban en mi corazón el mismo lugar. El mismo, tal vez
de ~a publ~cación d~ ~u obra sobre &lt;La plásti~a de Enno; pues los dulces al par que ardientes ojos de Amelia,
~uen&lt;:&gt;,&gt; _quizás podna1s negármelo, o aceptármelo con
su alegre y roja risa, su picardía infantil ........ diré
restricciones, pe_r~ que_ su calva es única, insigne, herque era ella mi preferi~a. Era la menor; tenía doce
mosa, solemne, hnca s1 gustáis Joh, eso nunca estoy
años apenas, y yo ya había pasado de los treinta. Por
seguro! ¿ Cómo negaríais la luz del sol, el aroma' de las
!ªl _motivo, y por ser la chi~uela de carácter travieso y
rosas y las propiedades narcóticas de ciertos versos)
¡ov1al, tratábala yo como niña que era, y entre las otras
- l Sabéis cuáles son los priacipios del hombre? Gru- dos repartía mis miradas incendiarias, mis suspiros, mis
Pues bien, esta noche pasada, poco después que saluda:
pa,
jiva,
!inga,
sharira,
b.ma,
rupa,
manas,
budhi,
alma:
mos el toque de las doce con una salva de doce taponaa~reto~es de manos y hasta mis serias promesas de mazos del más legítimo Roederer, en el precioso comedor es decir, el cuerpo, la fuerza vital, el cuerpo astral, el tr!mon10, en una, os lo confieso, atroz y culpable bigarecocó de ese sibarita de judío que se llama Lowens- alma animal, el alma humana, la fuerza espiritual y la mia de pasión. ¡Pero la chiquilla, Amelía! ...... Suceteinger, la calva del doctor alzaba aureolada de orgu- esencia espiritual ..... .
día que, cuando yo llegaba a la casa, era ella quien prillo su bruñido orbe de marfil, sobre el
mero corría a recibirme, llena de sonrisas
cual, por un capricho de la luz, se veían
y zalamerías:
sobre el cristal de un espejo las llamas de
c¿Y mis bombones ?&gt; He aquí la pregundos bujías, que formaban, no sé cómo, alta sacramental. Yo me sentaba regocijado,
go así como los cuernos luminosos de Moidespués de mis correctos saludos, y colsés. El doctor enderezaba hacia mí sus
maba las manos de la niña de ricos
grandes gestos y sus sabias palabras. Yo
caramelos de rosas y de deliciosas grahabía soltado de mis labios, casi siempre
geas de chocolate, los cuales, ella, a plena
silenciosos, una frase banal cualquiera.
boca, saboreaba con una sonora mtísica paPor ejemplo, ésta: &lt;¡Oh, si el tiempo pulatina!, lingual y dental. El por qué de
diera detenerse!&gt; L~ mirada que el doctor
mi apego a aquella muchachita de vesme dirigió y la clase de sonrisa que decotido a media pierna y de ojos lindos,
ró su boca, después de oír mi exclamación,
no os lo podré explicar, pero es el caso
confieso que hubiera turbado a cualquie·
que, cuando por causa de mis estudios tuve
ra.
que dejar Buenos Aires, fingí alguna emo-Caballero - me dijo saboreando el
ción al despedirme de Luz, que me mirachampaña-si yo no estuviese completaba con anchos ojos doloridos y sentimentamente desilusionado de la juventud, si no
les; dí un falso apretón de manos a J osefisupiese que todos los que hoy empezáis a
oa, que tenia entre los dientes, por no llovivir estáis ya muertos, es decir, muertos
rar, un pañuelo de batista, y en la frente
del alma, sin fé, sin entusiasmo, sin idea·
de Amelia incrusté un beso, el más puro y
les, canosos por dentro; que no sois sino
el más encendido, el más casto y el más
máscaras de vida, nada más .... sí, si no suardiente ¡qué sé yo! de todos los que be
piese eso, si viese en vos algo más que un
dado en mi vida.
hombre joven de fin de siglo, os diría que
Y salí en un barco para Calcula, ni más
esa frase que acabáis de pronunciar: &lt;iOh,
ni menos que como vuestro querido y adsi e 1 tiempo pudiera deteuerse !&gt; tiene en
mirado general Mansilla, cuando se fué a
mí la respuesta más satisfactoria.
Oriente, lleno de juventud y de sonoras y
-iDoctor!
flamantes esterlinas de oro. Iba yo, sedien- Sí, os repito que vuestro escepticismo
to ya de las ciencias ocultas, a estu:liar
me impide hablar, como lo hubi~ra hecho
entre los mahatmas de la India lo que la
en otra ocasión.
pobre ciencia occidental no puede ense-Creo, -contesté con voz firme y sereñarnos todavía.
na--en Dios y su iglesia. Creo en los milaLa amistad epistolar que mantenía con
gros. Creo en lo sobrenatural.
madama Blavatsky, habíame abierto ancho
-En ese caso, voy a contaros algo que
campo en el país de los fakires, y más de
a otro que vos haría sonreír, Mi narración
un gurú que conocía mi sed de saber, se
espero que os hará pensar.
_
encontraba dispuesto a conducirme por
En el comedor habíamos quedado cuabuen camino a la fuente sagrada de la
tro convidados, a más de Minna, la hija
verdad. Fuí iay! en busca de la verdad, y
del dueño de casa: el periodista Riquet, el
si es cierto que mis labios creyeron saciarabate Purean recién enviado por Hircb,
se en sus frescas aguas diamantinas, mi
el doctor y yo. A lo lejos oíamos en la alesed no se pudo aplacar.
gría de los salones, la palabrería usual de
Busqué, busqué con tesón lo que mis
la hora primera de año nuevo: &lt;happy new
ojos ansiaban contemplar, el Keherpas de
year! happy new year! iFeliz año nuevo!
Zoroastro, el Kaleb persa, el Kovei-Khan
El doctor continuó:
de la filosofía india; el archoeno de Pa-¿Quien es el sabio qne se atreve a deraceiso; el limbuz de Swedenborg; oí la
cir &lt;esto es así&gt;? Nada se sabe. &lt;Igoorapalabra de los monjes budhistas en medio
mus el ignorabimus&gt;. ¿Quién conoce a
de las florestas del Thibet; estudié los diez
punto fijo la noción del tiempo? ¿Quién sasephiroth de la Kabata, desde el que simbe con seguridad lo que es el espacio? Va
boliza el espacio sin límites hasta el que,
la ciencia a tanteos. caminando como ana
llamado Malkuth, encierra el principio de
ciegi, y juzga a veces que ha vencido
la vida.
cuando logra advertir un vago reflejo de
Estudié el espíritu, el aire, el agua, e 1
la luz verdadera. Nadie ha podido des·
fuego, la altura, la profundidad, el orienprender de su círculo uniforme la culebra
simbólica. Desde el tres veces más grande En el comedor h1b íamos quedado cuatro convidados, a rnás de Miona, la hi ja te, el occidente, el norte y el mediodía; y
del dueño de la casa.
llegué casi a comprender y aún a conocer
el Hermes h~st~ nuestros días la mano humana ha oodidoapenas alzar una línea del manto
que cubre a la eterna Isis.
Nada ha logrado saberse
con absoluta seguridad en
las tres graudes ex presio·
nes de la naturaleza: hechos, leyes, principios. Yo
que be intentado profundizar ea el inmenso campo del misterio, he perdido casi todas mis ilusionfs.
Yo que he sido llamado sabio en academias ilustres
Y libros voluminosos; yo que he consagrado toda mi vida al estudio de la humanidad, sus orígenes y sus fines;
yo que he penetrado en la Cábala, en el ocultismo y en
la teosofía, que he pasado del plan material del &lt;sabio&gt; al plano astral del &lt;mágico&gt; y al plan espiritual
del &lt;mago,&gt; que sé cómo obraba Apolooio el Thianense Y Paraceiso, y que he ayudado en su laboratorio, en
nuestros días, al inglés Crookes; yo que ahondé en el
Karma Dtídhico y en el misticismo cristiano, y sé al
mismo tiempo la ciencia desconocida de los fakires y la
teología de los sacerdotes romanos,' yo os digo que e-no
hemos visto los sabios ni un solo rayo de la luz suprema,&gt; y que la iomensidad y la eternidad del «misterio&gt;
forman la única y pavorosa verdad.
Y dirigiéndose a mí:

\

íntimamente a Satán, Lucifer, Ashtarot, Bee lzebutt,
Asmodeo, Belphegor, Nahema, Lilith, Adrammeleh y
Baal. Y en mis ansias de comprensión en
mi insaciable deseo de sabiduría, cuando
juzgaba haber llegado al logro de mis
ambiciones, encontraba los signos de mi
debilidad y las manifestaciones de mi pobreza; y estas ideas, Dios, el espacio, el
tiempo, formaban la más impenetrable
bruma del.lote de mis pupilas .. , ... Viajé
por Asia, Africa, Europa y América. Ayudé al coronel Olcot a fundar la rama teo·
-sófica de Nueva York. Y a todo esto-re·
calcó de ~úl&gt;ito el doctor, mirando fijamente a la rubia Minna-¿sabéi~ lo que
es la ciencia y la inmortalidad y todo ?
¡Un par de ojos azules., .... o negros!
-¿Y el fin del cuento ?-gimió dulcemente la señorita.
El doctor, más serio que nunca, dijo:
-Juro, señores, que lo que estoy refiriendo es de una absoluta verdad. ¿ El fin
del cuento ? Hace apenas una semana
he vuelto a la Argentina, después de veintitrés años de ausencia, He vuelto gordo,
ba~tante gordo, y calvo como una rodilla;
pero en mi corazón, ha mantenido ardiente el fuego del amor la vestal de los
-solterones. Y, por tanto, lo primero que hi·
ce, fué indagar el paradero de la tamilia
Revall c¡Los Revall-me dijeron-las del
caso de Amelía Revall!&gt;, y estas palabras,
acompañadas con una especial sonrisa.
Llegué a sospechar que la pobre Ame·
lia, la pobre chiquilla .. . . ,. Y buscando,
buscando, dí con la casa. Al entrar, fuí
recibido por un criado negro y viejo, que
llevó mi tarjeta, y me hizo pasar a una
sala donde todo tenía un vago tinte de
tri ,teza. En las paredes, los Pspejos es·
taban cubiertos con velos de lnto, y dos
grandes retratos, en los cuales reconocí a

las dos hermanas mayores, se miraban, mPlancólicos
y oscuros, sobre el piano. A poco, Luz y Josefina: i&lt;Oh,

amigo mío, oh, amigo mío!&gt;Nada más. Luego, una conversación llena de reticencias y de timideces, de palabras entrecortadas y de sonrisas de inteligencia, tristes, muy tristes. Portado lo que
logré entender, vine a quedar en que ambas no se habían casado. En cuanto a
Amelía, no me atrevía a preguntar nada .... Quizás mi pregunta llegaría a aquellos pobres seres, como una amarga ironía, a recordar tal vez una irremediable
desgracia y una deshonra ... , En esto vi
lleg,u saltando a una niñita, cuyo cuerpo
y rostro eran iguales en todo a los de mr
pobre Amelia. Se dirigió a mí, y con su
misma voz exclamó: c¿Y mis bombones?&gt;
Yo no hallé qué decir.
Las dos hermanas se miraban pálidas.
pálidas, y movían la cabeza desoladamente ......
-Mascullando una despedida y haciendo una zurda genuflexión, salí a la calle.
como perseguido por algún soplo extraño.
Luego, lo he sabido todo. La niña que yo
creía fruto de un amor culpable, es Amelia, la misma que yo dejé hace veintitrés.
años, la cual se t,a quedado en la infancia,
ha contenido su carrera vital. Se ha detenido para ella el reloj del Tiempo, en
una ho1a señalada ¡quién sabe con qué
designio del desconocido Dios!
El Dr. Z. era en este momento todo calvo ....
RUBEN DARIO.
o o o

En Alemania hay trenes eléctricos que
pueden correr doscientcs kilómetros por
hora.

~

1

1

El siguiente suceso, que es histórico, ocurrió durante
la revolución de los "púgiles," en China, y demuestra
que también entre la raza amarilla se encuentra amistad
-sincera y fiel.
Hwan-Tsa-Chen, joven y m.:y distinguido chino, vivía
en Kew•Kwiang, pueblo donde también se encuentra
una gran colonia de europeos.
El y su linda mujercita, "1:ei-Hwa-equivale a rosa
florecida-habían tomado la religión cristiana, y eran
muy apreciados en l.i. colonia, y principalmente en la
-familia del médico de la misión, con quien se trataban
diariamente.
Mei-Hwa saltaba radiante de alegría, en sus pequeño3 za.patos de fieltro con suela gruesa, porque uno de
los más poderosos príncipes del país había nombrado a
su esposo miemDro del famoso grao consejo: Tsung-LiYamen.
Para Hwan·T~a-Chen, el nuevo empleo era muy im-portante; él ocuparía ahora un puesto elevado y poderoso.
La gran noticia se extendió rápidamente en todo el
-pueblito.
-1 Y no siente usted la menor tristeza al dejarnos?
-preguntó sonriendo el m~dico. .
.
- Sí, señor. estoy muy Inste. Me1-Hwa quiere mucho
.a todos vosotros, pero pronto les escribirá.
-Es un gran honor para su esposo-continuó el mé-dico, con gravedad,-como miembro del consejo, puede
hacer mucho por los cristianos.
-Sí. señor,-coatestóle Mei-Hwa, y su rostro delicado se puso muy serio-y lo hará.
-Promet0-continuó con gravedad,-que si Mei-Hwa
en algo puede ayudar a los cristianos, entonces lo hará,
Hwan, también hará lo que esté en su poder, para apoyarlos.
Mei· Hwa hizo de todo corazón esta su gran promesa.
Dos dí..s después 5e fueron en su coche chinesco, atado con dos bueyes, a la gran ciudad Pekín, donde
Hwan debía tomar su asiento en el consejo.
Pertenecían ahora a la Corte y debían vivir a nivel
de su elevada posición,
::Mei-Hwa no se olvidaba de sus amigos; les envió larga; y c.iriñosas cartas, deplorando no haber tenido ocasión de hacer algo en favor de ellos, y Hwan agreg'? en
una pequeña nota que les aseguraba su buena y amistosa voluntad.
Como rayo cayó la novedad horrorosa de asaltos contra los «diablos extranjerof&gt;, y en las legaciones euro-

peas se murmuraba de los &lt;pugiles&gt;. Los buques extranjeros enviaban tropas a tierra y a la capital llegaron rumores de matanzas y robos.
Pero la emperatriz-viuda y el grao consejo aseguraban a cada momento su buena voluntad y ofrecían su
protección en caso de necesidad.
Una noche, llegó Hwan muy tarde a su casa, pálido
y fati¡¡ado y su mujercita tembló al ver la expresión de
su mirada.
-/Qué ha suce_d ído, mi príncipe amado?
-iOh, mi estrella celestial!-gimió Hwi.n, en voz baja en el oido de su mujer, pues las paredes eran como
de papel y se veían rodeados de espías,-nuestros amigos están p~rdidos; mañana saldrá el edicto.
-iEI e.iicto!-repitió Mei-Hwa horrorizada,- /a pe·
sar de todas las promesas 1
-¿Qué les importa al Hijo del Cielo y a su madre
elevada sus promesasl-exclamó Hwao con amargura.-lPodemos avisar a nuestros amigos en Kew-Kwi·
ang?-preguntó
-No, alma mía, a todos nos vigilan, y lo peor es, que
cada miembro del consejo tiene que firmar el edicto, y
al ver la firma mía, nuestros amigos creerán que yo les
he vendido ....
- l Cómo avisan a los virreyes?
-El Hijo del Cielo ha firmado ya, mañana firmare·
mos nosotros y luego los escribientes los despachan.
-Si fuese uno solo- cuchicheó Mei·Hwa,-sepodría
hacerle desaparecer .... aunque fuese un pecado mortal .. . .. .
-Adorno de mi jardín- le contestó gravemente el
marido,-no hay salvación posible ....
-Pero si se presentase un medio-rogó ella,- /tú
cumplirías con tu promesa? .... ¿ la tuya y la mía?
-/No es la promesa tuya la mía?-contestó él con
dulzura.-Teo confianza, cumpliría.
Quedáronse silenciosos, absorbidos por tristes pensamientos.
Habló él y la voz temblaba:
- Si se tratara de nuestras vidas .. ,. ¿quisieras en·
tonces también que cumpliera? Te ruego reflexionarlo
bien, amada mía Pues oye: una sola cosa puedo hacer,
con la ayuda de Dios, para salvarlos ..•. pero el pre·
cio es caro . .... .
Mei- Hwa no contestó durante un minuto; lu~go puso
con sollozo ahogado los brazos al rededor del cuello
de su marido;
-Venga lo que venga-dijo,-seamcs fieles a nuestra fe, y hagamos nuestro deber.

o o o
Hwan llegó a su casa la tarde siguiente sereno y reposado. Mandó llamar al secretario y luego se dirigió
al jardín con su esposa, buscando allí on sitio libre de
espías.
Mei-Hwa lo miraba con ansiedad; pero su semblante
serio no r .?velaba nada.
-1 Por qué escribistes tantas cartas primero, esposo
mío?-preguntó respetuosamente, temblando de miedo..
-No be escrito cartas-contestó con cariño, sentándose en un antiguo banco de mármol,-he hecho mr
testamento.
-Es .... es .... entonces ...... -balbuceó Mei-Hwa
apretando las m.i.nas contra el corazón.
-iLo he hecho!-exclamó él lentamente.-Nos dieron el edicto para firmar. El hijo del Cielo había pues•
to su sello. Arreglé de modo qoe fuese yo el último para firmar.
El edicto ordenaba "extirpar" a to,los los extranjeros, pero al firmar cambié con rápida plumada la palabra extirpar por la de proteger, así- con el dedo dibujó en la tierra las dos letras chinescas, mostrándole con
qué facilidad se había realizado el cambio importante.
Mei-Hwa lo contemplaba con profunda admiración.
-Entonces no hay ningún peligro más-exclamó alegremente. ¿Y nadie te vió hacerlo?
-Nadie,-confirmó Hwan,-pero no puede quedar
oculto por mucho tiempo.
La venganza vendrá al notar la equivocación, y de·
hemos avisar hoy a nuestros amigos.
Cuatro días más tarde llegó Hwan a su casa con un
semblante tan pálido y desfigurado, que su mujer nue•
vameote se extremeció de horror mortal.
-Ya se ha descubierto-dijo Hwan con calma.
-Hoy han llegado protestas de varios virreyes que
preguntan si el edicto es correcto.
-Ruega á Dios que el aviso no haya llegado tarde.
No había llegado tarde .... La matanza secreta y horrorosa, que la temerosa tmperatriz había preparado
fracasó, pues cuando el edicto rectificado llegó a Jo;
virreyes, el golpe no acertó eon la vehemencia con que
se hubiera hecho si Hwao no hubiera sido fiel a su promesa.
Salváronse la mayoría de los cristianos.
El día siguiente estremecióse el alto consejo al· oir la
proclamación de que Hwan-Tsa-Cheo y su familia h,i.bían sido ejecutados.
' S. THALBITGER.

�Autores Modernos

ESTAMOS DORMIDOS....
De nuestro corresponsal literario en Madrid.

Adrián Gual y su "M isterio de Dolor."

Cuando tropecéis en la vida-que será frecuente·
mente-con algún necio, y tengais que sufrir, ya sus
tosquedades, ya sus impertinencias, ya los efectos de su
inercia invencible, procurad no impacientaros; sino
más bien deciros para vuestro coleto, a guisa de disculpa amplia, generosa y a la vez exacta, de la actitud de
quien os fastidia: &lt;Este hombre está dormido&gt;. O si no
queréis ser tao categóricos: &lt;Este hombre no está del
todo despierto&gt; ... .
Si recorremos un poco la escala de la vida; si nos
rem:&gt;otamJs hacia los orígenes, veremos que todas las
formas primordiales han dormido y duermen durante
siglos. El mineral amorfo duerme más que el vegetal;
el vegetal más que el animal inferior; el animal infe•rior más que el superior. Seres tan aventajados en la
escala zoológica como lo, ofi1ios, duermen las tres
cuartas partes de su vida ... , Mamíferos tan complicados y perfecto3 como los osos blancos, dormitan iovier·
nos enteros en sus helados refugios boreales.
El &lt;r&lt;!y de la creación&gt; por su parte, duerme los
caeve meses que está en el claustro materno; duerme
los primeros años que siguen a su nacimiento, duerme
ea realidad el septenario que la naturaleza emplea para traerlo a la conciencia del mundo, y continúa des·
1)Ués durmiendo la tercera parte, cuando menos, de sus
-días sobre la tierra.
Pero, aun en las horas de vigilia., el ser humano no
-está del todo despierto .. ,, La inmensa mayoría de la
;gente: el pueblo en especial, una enorme cantidad de
mujeres y muchísimos hombres de mediana cerebra•
-cióo, pasan la vida consciente en un semi-sueño, igno·
raodo el porqué de las cosas más simples, asomándose
.ap3oas a la existencia p:&gt;r las ventanas aún estrechas y
-turbias de sus sentidos, moviéndose solamente al influjo
-de un instinto obscuro ...•
En las clases elevadas también se duerme mucho.
El aristócrata, casi incapaz de pensar, viviendo conforme a unos cuantos moldes antiguos, a unos caantos
lugares comunes transmitidos de generación en generació~. a tal o cu1l iufiuencia atávica de irrisorio procerato, e; un ser profu3damente dlrmido . ..•

En ese pueblo catalán todo fibra, todo músculo y todo
eoergia, que para. nosotr.is, los hispano-americanos, se
nos representa quizás un poco rudo, en fuerza de ser
robusto, y un poco rnerc:i.ntilizado en fuerza de ser trabajador, y cuya alma se dijera forjada por martillos de
acero sobre el yunque de la vida; en ese pueblo, médula de España, florecen con rara intensidad los artistas y los pensadores.
Tiene la literatura dramática catalana no sé que
fresca serenidad, no sé qué delicado realismo que emociona sin recurrir a los efectos escénicos, y que penetra
en las coocienci1s profundamente, sin sacudidas de melodrama, con una enorme fuerza de verdad y de arte.
U o1 alto representante de las novísimas letras catalanas, es, sin duda, Adrián Gua), el antor de "Misterio
de Dolor."
"Misterio de Dolor" es una obra moderna, no porque
haya sido escrita en nuestros días, sino por sus tendencias, su forma, y hasta podernos decir su psicología.
Un símbolo la encierra. Este símbolo lo formaa tres
corazones sangrantes, bajo una corona de espinas. Un
aire de misterio rodea todo ese vulgar drama arranca·
do a la vida. Una fuerza fatal envuelve en su torbellino a los tres protigooistas y los arrastra hacia el Do-

lor.

A cada nuevo acto, el espectador aguarda el desenlace trágico. Espera ver rasgarse el velo misterioso Y,
sin embargo, la acción es clara, sencilla. ¿ Dónde está
entonces ese misterio de dolor ? En todo y en nada.
Una angustia inexplicable llena el ambiente. Dijérase
que una fuerza invisible trabaja en la sombra. Se siente la proximidad de algo terrible, que llega entre la
calma de las horas familiares. Y cuando, al fin, el drama estalla, es como estallan todos los dramas del corazón: brutal y sencillamente. Es un golpe, un derrumba•
miento, un vértigo de abismo en que una. mujer cae en•
vuelta, por ley fatal, y dos amantes sobreviven, fatal·
mente también.
¿El argumento? Paisaje de campo. Una casa pobre, a
la orilla de la montaña, dentro del pueblecillo sin nombre. Un amor legítimo, de marido y mujer.surgido años

antes ....
Ella, Mariana, la esposa, es el caso especial de la
mujer dotada de una fuerza de ternura extraordinaria,
que casi nunca. encuentra un corazón capaz en que vaciarla. Esa misma imperiosa necesidad de amar, digamos esa superabundancia de ternura, da a su cariño
mucho de maternal. Es en su seno donde encuentra el
arn'ldo la dul:e protección de la madre junto con la tímida fogosidad de la esposa.
Los cuarenta años de Mariaua, al lado de la vigorosa
juventud del esposo, tienen sed de idealidades frater·
nales y, al mismo tiempo, de caricias turbadoras. Es
una oculta fiet&gt;re de la carne y el espíritu; un celo
idealizado; el ansia des~sperada de un último amor que
tiene un sabroso dejo de fruta en tardía madurez ....
Pero el .:ariño de Mariana es un cariño cobarde que
siente miedo a t-0do. Miedo a un peligro sin nombre ....
Como todos los temperamentos excesivamente tiernos, Mariana es aparentemente una mujer débil. Es tímida.ante la felicidad. Por un fenómeno muy explica-

Miembros prominentes de la colonia japonesa que obsequiaron a su nuevo ministro con un banquete el
miércoles pasado.
ble, le parece que aquelh dicha de que goza es algo
insólito, extraño, y se admira iogéouamente de su realidad tangible. Este sentimiento pueril tiene por causa,
sin duda, la costumbre de sufrir, el hábito del dolor,
profundamente arraigado en ella, debido, a su ve,z a
una infancia triste v a una juventud llena de privaciones y desdichas.
De su primer matrimonio-hace ya años-Mariana
conserva una hija de veinte años, Marianeta.
Y el hecho vulgar se sucede. Entre la muchacha y el
padrastro brota el all)or prohibido, como una planta
mal;l.ita. Frente al cariño de Mariana, tímido y humilde, se levanta el amor de la joven; amor que tiene que
triunfar porque la primavera del corazón es toda fuego, toda crueldad y toda inconsciencia; porque en Ma•
riaoeta renace la juventud de Mariana, ya declinante,
y para el hombre el cariño de la hija es como una nueva florescencia del antiguo amor de la madre que él
encontró ya enfriado por la vida.
Inútiles son los esfuerzos de los enamorados para ma•
tar el sentimiento culpable: son profundas sus raíces y

o o o
tienen la extraordinaria resistencia con que arraiga el
mal en el corazón humano .. . .. .
Mari3:oa no lo sabe. Cree que son bastantes los dolores sufridos antes, en toda su existencia lamentable· que
esos ~olores ~a no _vol~erán jamás ...... Su propi~ co•
bard1a la obltga a 10sp1rarse a sí misma cierta confianza. Pero la F~talidad trabaja. Todo, hasta lo ioanimad?, parece u~11rse en contra de la desdichada. El ambiente, la primavera, la casa tranquila, la soledad de
los tres seres, preparan el golpe fatal y lógico. El interés de 1~ esp~cie está _sobre el interés del iodivid uo. y
la especie exige la unión de las dos juventudes
Un hecho sencillo las une. Mariana va a la m~otaña a
casa de un herbolario que le ha de dar una yerba q~e
sanará la mano del esposo, herido en una reyerta. Antes de. marchar, ruelía a la muchacha que cambie el
vendaJe. Y sale. La Joven, trémula de miedo y de amor
obedece a la madre. Pero sus manos torpes no acier:
t~n a colocar l~s vendas y sos ojos, fascinados, se dett_eaen en los OJOS de él. ... Y entonces los labios, martinzad'?s ~e deseo, se unen. Y cuando, temblando de remord1m1entos, SE; apartan, ella, llorosa, pregunta al·
amado como pud~era pregunta~ al Destino: &lt;¿Por qué
Madre me ord_eno que te cambiara las vendas?&gt;
Por fin, la vida ha triunfado. El drama se resuelve
ento~ces. La escena tremenda se ofrece a los ojos de
Mariana que, al tornar a la casa, sorprende a los amantes., - ... Anonadada, sin hablar, como aquel a quien Je
falta. momentáneamente el pensamiento, con la estupefacción de las grandes_ ?esgracias, se aparta del dintel
de la puerta que le deJo ver la horrible verdad. Cuando retorna hacia donde los otros se encuentran es
- convertt'do el corazón en algo, doloya
Co mo en un sueno,
ras~ Y sangrante _que no es ya capaz de sentir los bajos
ego1smos _de la vida. Viene cantando, con voz tranquila
u~a canc1ó~ de amores, aprendida allá en Ja infan'.
Cta ... ,, .V1en: caot:3-ndo, despacio, como otras veces,
cuando era feltz; y viene cantando sólo para que ello
los culpables, la oigan y desenlacen los brazos ...... s,
Después.,, ... Se va a la sierra a traer otra yerba·¡
q~e ha de sanar definitivamente al esposo. En el suíci~
d10 va a buscar la paz que en el mundo no encontrar
nuo~a. Y se marcha tran!:luila, cariñosa, ocultando e~
terrible secreto con esa fuerza de voluntad de los desesP?rados. Y allá, en la montaña, entre los peñascos desptad~dos como su destino, Mariana se precipita y cae
al abismo; pero no tan bajo como antes cayera su alma ......
CARL9S WYLD OSPINA.
La fotogr3:fía ha comprobado que el relámpago se
compone de 10oumerables chispas eléctricas que Sil siguen una a otra en imperceptible espacio de tiempo.

o o o
Mesa del banquete ofrecido al Excmo. señor Adatchi por la colonia Japonesa

El presidente de la República de Andorra tiene
15
pesos oro de sueldo diario.

Sólo h\y en el hJnbre d:&gt;s cons que veh.n: la inteli_gaacia y la intuición; pero pua estar verdaderamente
-despierto, se oe:e,itao un ioteligeacia o uoi iutui:ióu
,muy grandes ...•
La naturaleia p:&gt;r su pirte rara vez echa man:&gt; de
~nas; para los fiaes misteriosos que persigue, le basta
,con el instinto que ha puesto en las especies y sólo ea
•ciertos hombres tip::&gt;s, en ciertos &lt;progeoerados&gt;, que
,son como los más culmioiutes jalones del esfuerzo de
, ta especie, acude a estímulos especiales y produce el
,brote del genio o de la santidad ...•
Todos los seres yacen, por tanto, con ra.rísim"s ex•ce?::iooes, en los limb::&gt;s de ua sueño profundo, iomen:so. Las especies caminan con los ojos cerrados; lléva'las de la mano el instinto. La humanidad entera. no es
.mis que la cb~lla del boque durmiente&gt; ...•
o o o

1-

-¡ Por q aé eaojaroe, pue,, por las llamadas flaquezas
•del prójimo? ..•• El hombre ávido de ganancia, que
roba y esquilma a todo el mundo, estimulado por la
ilusión de poseer, sin darse cuenta de que en realidad
00 pofom~s pJseer nada: ni los muebles que u~amos,
ni el dinero que atesoramos en los ha.neos; que somos
simples depositarios de las cosas, las cuales van pasandJ de m 100 ea mino sin que, eo suma, pertenezcan a
oidie; ese hombre, que sacrifica. su dignidad y su conciencia de una manera tao estúpida., creedlo, está dormido.
Los que combaten por arrebatarse cosas de que ?º
iban de disfrutar los que toman venganza de agravios
. que no existen sino en su ~magioaci_ón; los qu~ aman
-sin saber porqué a una mu¡er que nt conocen n1 conoEl Hombre de la Espada.
·,cerán jamás .. .• están dormidos!
Los sabios han venido a comprender estas cosas con
la lentitud que caracteriza a toda sabiduría; Íos grande dos mil años: Ea tentación caen los dormidos sola·
des poetas las habían ~ompr~odido antes y el monólogo meote: Los desoiertos, oo&gt;.
de Segismundo, síntesis adml(able y suprema de la huJesús estuvo siempre despierto ....
manidad, lo prueba. de sobra . ...
&lt;Sueña el rico en su riqueza,
o o o
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
Cuando el hombre ha llegaJo a una etapa avanzada
su miseria y su pobreza;
de su evolución, siento que va despertando .•.... ¿En
sueña el que a medrar empieza,
qué se conoce esto?
sueña el que afana y pretende,
Se conoce en que, si hasta entonces se había a.soma·
sueña el que agravia y ofende
do hacia fuera, hacia el espectáculo de la materia en
y en el mundo, en conclusión,
movimiento: hacia las ciudades, hacia el amor, hacia la
todos sueñao lo que son,
ambición, hacia el contentamiento de los apetitos inaunque ninguno lo entiende ...•
feriores, lentamento empieza a entornar estas ventanas
de sus sentidos y a abrir las otras, las que dan al mun•
o o o
do interior ... , Empieza a asomarse para adentro ....
Le veréis horas enteras en reposo, divagado al pare•
cVela1 y orad para que no entréis en tentación&gt;, decía Jesús a sus discípulos en la solemne noche de Get- cer, lleno sin embargo de serenidad y de indulgencia
para vuestros ruidos y superficiales ~a!umbas....
.
semaní.
No penséis que descansa: NO, traua¡a con un traba¡o
_¿Cómo, Mautro, pues qné se puede caer en tensuperior a todos; cosecha ... . Empieza a despertar, y
tación estando dormido?
· -&lt;Si, parece respondernos el Cristo desde el abismo a &lt;ver&gt; .... lo que se ve cuando uno despierta!

cuadro por Franz Hals.
Ya no anhela viajar; ya no pretende poseer; bástaole
pocas cos.,.s; sus cariños son fríos, pero inteligentes y
abnegados; nada exigen en cambio ..•. Su alma que
vela mieotras las vuestras duermen, es como un aura
maternal que os rodea, os proteje; es como una coraza
impalpable frente de vuestra vida .. ...
-&lt;Ya no le interesa nada&gt;-decís con desprecio.
No es cierto. Ahora es cuando empieza a interesarle
todo. Lo que pasa es que ya no sueña y en su rededor
se han desvanecido esos fantasmas que la noche trae y
que se lleva la m..ñaoa ....
Felices vosotros si llegais en este planeta a. tan sublime estado de vigilia ... . A medida que el Sueño vaya.
alejándose con sus muselinas azules y rosadas, verdes
y rojas, irá apareciendo ante vuestros ojos embelesados, la maravillosa desnudez de la Verdad ....
AMADO NERVO.
Madrid, Jonio de 1913.

�La Viudez de Melibeo
A José Sobreyra Ortiz.
Desde que Filis bella, tan bella cuanto huraña,
hicia remotos mundos partióse de mi lado,
sin vivir vivo, a torvos recuerdos entregado
en el umbroso y frío rincón de mi cabaña.
Pace, di;p2rso en am;ios, pJr la vernal camapañ ,.
el de mi aprisco dócil y balador ganado,
huérfano de la guarda del pas1oril cayado
que sigilosamente mis pasos acompaña.
PrnebJ a tañer la ffauta de Pan, y repentiua
nube resuelta en lloro cuelga en mi faz un manto
y el labio tremulante con la nota no atina;

DAMA DISTIGUIDA

Severo Amador, el ci,,oocido poeta y literato, víctima de un accidente que quizás le
cueste la vi da.

paban de las mismas ideas de sus padres, es decir: no
se amaban.
Cierto día llegóse al pié del almenado muro un doncel; no vino rodeado de pajes, ni con faustos de nobleza, no portaba cinceladas armaduras, ni apareció caballero en brioso corcel de enjeazes de oro. ¡No! humildemente vestido, casi con el traje roto, viósele por el
sendero que conducía al puente levadizo; llevando bajo el brazo un mandolin; lentamente avanzó hasta caer
rendido de cansancio a la puerta misma del castillo.
i Ah! si el vigía, que paseaba en lo alto de la torre
hubiese apercibido el centelleo de las armas, o los tricornios en las pelucas empolvadas, de seguro habría sonado la trompeta, como anuncio de que regios huéspe•
des había a la puerta, entrando con esto el personal
del castil_lo en inusitada animación; pero no fué así, mi
bella amiga, y el pobre doncel hubo de estar mucho
tiempo en el sitio donde cayera,cnbierto de polvo, con
su mandolín abandonado y en el semblante marcada
honda pena.
Sucedió que en esto, llegara la hora en que el castellano solía pasear acompañado &lt;!e su hija, la que viendo al desfallecido joven, no pudo menos de acercárse•
¡-, e inquirirle la causa de su pena, el buen Marqués
conmovióle también el triste a~pecto del caminante y
uniéndose a su hija en el sentir, preguntó también, del
mal la ca¡¡sa. El interrogado al volver de su desmayo.

MEDIOEVAL
Llegado que hube a vuestra poética mansión. apare·
ce ante mi vista el ceremooioso portero, inq uiéreme y
contéstele el por qué de mi visita; deseaba veros y gozar por un momento de vuestra conversacióo; así es
que cuando de!pués de haber enviado mi tarjeta, re·
toreó el servidor con la noticia de vuestra anuencia a
recibirme; placióme en mucho el saberlo y encaminé
mis pasos hacia vos, aquí estoy y antes que todo debo
presentaros mis respetos y agradecimientos por la honra que inmerecidam?nte me hacéis y como caballero
corresponderé a tal coofianza, seré breve en mi visita
y para no causaros con mi conversación escogeré un
bello tema, tan bello que por sí sólo ba!te a encubrir
la imperfección de mi lenguaje. ¡Amor! •..... si / verdad? es muy d,;lce ocuparse de él y apropósito de ello
os contaré una historia en q•1e de amor se habla. •
Corrían los años de la edad de oro, caballeros tle ca·
pa _Y espada realizaban proezas incoocebibles por con·
quistarse el corazón de una bella y amor, el pequeño
amor, érase el emperador del mundo.
Viejo castillo feudal erguido levaotábafe en enhiesta
roca desafiando con la altivez de sus perfiles a las hu·
mildes chozas que en derredor se agrupaban, como eo
son de vasallaje.
Como últimos desceodientes de la noble raza que
cesde tiempo iomemorial ocupara el castillo tao sólo
restaban dos personajes, el Marqués de Chaoti y su be·
lla hija Elvira, morena era y negros, muy negros sus
hermosos ojos, cuidábala el Marqués como preciado te·
soro y hubiera deseado verla unida en matrimonio al
joven Rodolfo de Balme, hijo único y por lo tanto be·
redero sólo dé las riquezas y tírulos del Barón de Balme, cuya señorial morada divisábase oo muy lejos.
Por las coches juntábaose ambos señores a discutir
sobre la probable unión de sus vástagos, unión que ven·
dría a estrechar la amistad que desc'.e tiempo atrás lle·
vabao las familias de Balme y de Chaotí. Antes de con·
tinuar debo advertiros que Elvira y Rodolfo no partici-

Sta. María Luisa Briegas.

Señor GenP.ral don Javier de Maure, nombrado
Comandante Militar del Distrito Federal.

que anégase la caña con el copioso llanto,
y al espirar en ella doliente desafina
y vierte muchas lágrimas .... sin preludiar el canto.

al abrir_ sus ojos y e~contrarse con otros muy negros,.
muy brillantes, torno a su desfallecimiento.
_ya repuesto eo par_te qni~o articul~r unaexcusa yno d110 m~s que ~rases sm sentido; agobiado bajo el peso ,
d?_ las 10sta_nc1as que a una !e hacían el Marqués y su
h1Ja, accedió a pasar al castillo a recuperar ,;us perdidas fuerzas; bondadosos en extremo mostráronse con su
huésped y éste hubiera querido prolongar indiúoidament~ tan _grata visita, pero la despedida tuvo que ser
y el s1lenc10 de los labios, suplieron las miradas elocuentes y furtivas que ambos se cruzaron.
Noche color de plata, la diafanía del cielo cortada
bruscamente por la inmensa mole de la fortaleza· el
misterio del silencio; de improviso déjase oír, salid~ de
e?tre las sombras un desfloramiento de notas que empiezan medrosas y asustadizas de haberse iniciad&lt;',
otras segundas menos tímidas que las primeras suenan
más fu_erte; luego dejándose de escrúpulos estalla la
confesión de amor traducida por el instrumento, ora
son dulces como murmullo de fuente; ora fuertes, ve·
be mentes, como la mar picada; lloran, suplican, cuentan penas y _deseoga~os, se tornan melancólicas, ya parecen sonreir. cual s1 entrevieran una felicidad lejana;
suben, so? más vibrantes, más sonoras; semejan el supremo grito de ang ustia que arrojara el náufrago al _

JUAN B. DELGADO.

En Africa hay una tribu que se saluda restregáadose
espalda con espalda.

oo o
La girafa, la mulita y el puerco espín no tienen cuer·
das vocales, 11sí que son mu'.1os. Las ballenas tampoco
emiten sonidos.
o o o
El record de los esquiladores del muodo es de dos
mil trescientos noventa y cuatro ovejas en nueve horas.

Señor doctor Uribe y T,op coso, que reprfseotará a
Méxi co en el IV Coogrern de Higiene Escolar.

ver hundirse la tabla eo que es;iera su salvacióa, ya
terminan, dulces como empezaron formulando una excn ;a, más débiles, m.ls ténu~s. van a perderse al silencio de donde salieron. Lo habéis comprendido /ver·
dad? qu,, el improvisador de aquella sentimental serenata no era otro que el bohemio del mandolín. El castillo abrió una de sus ojivales ventanas, apare-.::iendo la
encantadora silueta de Elvira bañada por la luz de la
luna; una flor desprendida de sus manos, llevó al amante un rayo de esperanza.
Para hacer más breve mi relato bá,teme deciros que
aquí se inició un amor del cual el fuego, sólo extingui·
ría la muerte. Apercibióse el buen Marqués del caso
no respondiendo este a sus ideales de nobleza, aglomeró obstáculos, primero p~rsuasivos, y no valieron lá·
grimas, ni súplic is para ablandar su voluntad, ponien·
do por final un &lt;imposible&gt; inexpugnable, indestructi·
ble.
Ya comprenderéis la pena con que nuestro desventurado amante se alejara de aquellos sitios queridos, al
v,~r perdida su última esperanza; se preguntaba por
qué no nacería bajo ricos artesonados y por qué no
uniría a su humilde nombre pomposos títulos delatores
de saogce noble, presentóse al Marqués, apelando al
último recurso.
-Me marcho-dijo-pero antes suplícoos una gra·
cia, soy pobre, bien lo sabéis, la suerte me hizo nacer
sin abolengos, mecióse mi infanci« en tosca cuna y las
hadas y los pajes no fueron a visitar mi entrada al
mundo; después he vagado inconciente pisando abrojos
y bebiendo desazones. esa misma suerte fatal que me
persigue después de haberme prodiga.do innumerables
amuguras, mostró;o piadosa conmigo; conod a vuestra
hija siendo ella el oásis de mi desierto, pero abora que
veo lo imposible de mi felicidad, creo que ha sido un
sarcasmo del destino; voy pues a partir, pero no quiero i.-me completamente desvalija.do de ilusiones, marcharé con una esperanu. si es que vos queréis conce·
derme lo que demando; se que vuestra hija merece
unir a la corona que vos le heredáis otra no menos bri·
liante, pero ¡si ella no lo ambiciona! ¡si ella tan bondadosamente ha correspondido a mi ca.riño! ¿Porqué
la contraríais? Mirar que en ello va vut:stra felicidad
y la de vuestra hija! Ahora que ya tengo dicho no po•
derla ofrecer ningún título, bareme digno de ella de
alguna otra manera ; iré a buscar los lauros del valor,
luch,ué en cien combates. conquistaré fama y renom·
bre y aquí vendré a vue,tros pies a _ depositar mis con·
decoraciones y cruces, a mostrar mis heridas como tro·
feos de gloria; lo pido en cambio que prometáis conce·
derme a mi vuelta lo que ahora me oegais: la mano de
vuestra hija ...... /Qué decís?
Quedóse pensativo el Marqués y al fin contestó lacó·
nicarnente:
-Juro cumplir lo que vos deseáis.

Grupo de dam,sde la sociedad &lt;Caridad y Progreso&gt; que organizó una kermesse obrera el domingo pasado
en la quinta &lt;Resalía.&gt;
-Gracias, no sabéis lo feliz que me hace vuestra
promesa; permitidme antes de marchar el poderme
despedir de ella.
Salió Elvira al llama.do de su padre y él la dijo:
-Sabéis que voy a partir y a dejaros, voy a d~safiar
la muerte p,ra obtener la felicidad de la vida; es de•
cir, para pJder poseeros, y como vos sois todo p: ra mí,
causa es para que no importe nada cuando al fin de
todas las fatigas se me promete el venir a descansar a
vuestros brazos; esa lisonjera esperanza me alentará y
cuando desfdlezca, cuando caiga herido, será vuestro
solo pensamiento el que me sane y me conforte; pero
vos s~béis también que la suerte me puede ser adversa,
que puedo caer herido de muerte y entonces no podré
volver a contemplaros; tal vez quede tendido en medio
del campo de batalla y allí serán mis últimos instantes
desapercibidos para todos, moriré sin que una mano

suave cierre mis ojos, sin que una voz amiga murmure
a mis oídos frases piadosas y de consuelo, os enviaré
mi último suspiro: pero (quiera el cielo que esto no su•
ceda! pedidle que al menos me conceda la dicha de
morir a vuestro lado.
A esto siguió la d~spedida siempre triste entre los
que se a~an. ¡Adiós! fueron las últimas palabras que
pronunciaron los tres ..... .
Mal ha.ría en terminar aquí mi relato dejándolo incompleto, así es que os suplico os sirvaís dispensar por
un momento más, la bondadosa atención que hasta aquí
me habéis impartido y os contaré el final de esta aventura
·
U oa tarde en que más de lo ordinario sentía la c;is•
tellana la nostalgía del ausente, divisó á lo lejos las si·
luetas de varios caballeros; pero a la vez notó que uno
de ellos venía casi exánime en brazos de los otros; ya
más_ cerca reconoció a su prometido en la persona del
hendo o muerto, ¿quién sabe ? ansiosa deseaba la lle·
gada, ansiosa el retardo, temía por la realidad, pero ya
están en el castillo, ya oye de boca de lc,s acompañan·
tes las proezas de aquel guerrero, ya sabe que única·
mente leve herida es la que lo tiene sumido en aquel
letargo.
·
Dias después, el bohemio aquel del mandolín, ahora
dueño y señor del castillo, y más que todo poseedor de
su ideal, de su Elvira, cuyas manos maravillosas le ha·
bían curado de sus heridas, celebraba sus bodas, y
cuentan que fueroa muy suntuosas y que ellos vivieron
muchos años y fueron muy felices.
Es mucha fantasía, / verdad ? Me diréis que eso no es
cierto, y que si acaso existió sería en épocas muy re·
motas, viéndose ahora únicamente en novelas o cuentos
románticos como el que os acabo de contar; sí, mi buena amiga, tenéis razón, pasaron las épocas de los trovado·
res andantes y de las castellanas detrás de ojivales ven•
taoas; pero el amor aún no pasa, vive y vivirá basta el
fin de los siglos, y creedlo que bav aún muchos trova·
d ores, no precisamente que vayan dt.- poblado en po·
blado modulando serenata;; sus sueños los llevan en el
alma y sus correrías son imaginarias y también buscan
princesitas nobles de alma, no de origen, con tít ulos de virtud, no de pergaminos. Yo os d iría el nombre
de alguno de esos trovadores y el de la princesita con
quien sueña, pero.... mejor será que lo adivinéis;
además, hora es de que termine mi visita; la tarde ha
muerto, las estrellas son las antorchas que asisten a sus
funerale s y la noche empieza a tender su manto sobre
sus despojos; hay melancolia en las cosas y yo también
la siento de dejaros; pero f uerza es partir: respetuosa·
mente me pongo a vuestros pies y os d igo adiós.
ANGELINA DOMO DI GORCE.

Miembros de la colonia vasca de México , organizadores de los festejos en honor de S ao Igna cio de Loyola.

G uanajuato, J ulio

22

de

1 913.

�bi.,n, es sert:no, y cuando no abuse de la exa·
g"ración en los movimientos habrá conseguido mucho. El señor Tovar estuvo a buena altura, sobre todo en el acto tercero. En resumen, entiendo que tanto el maestro como los
discipulos deben sentirse satisfechos de esta
prueba, que el público numeroso celebró con
aplausoe.

Teatro Arbeu.-Escenas de '·El Nido Ajeno," interpretadas por
alumnos del Conservatorio.
TEATRO MEXICANO.-&lt;LA VENDA&gt;.
Es ta vez primera que vemos en México (y para eso
una no.;be sola) una obra del sabio Rector de la Universidad de Salam.tnca Don Miguel de Unamuno, titulada &lt;La Venda&gt; y si el nombre prestigioso del autor,
..trae a no dudarlo, debemos confesar- que la clase a
que pertenece la producción escénica, dista mucho de
ser para el gran público, sin que por eso merezca censura alguna, la predilección del género que el gusto
refinado del antor, ha tenido a bien elegir.
Un auto sacramental moderno, confesó el señor Uoamuno que era su drama &lt;La Venda&gt; y por tanto hay
que buscar la ilustre genealogía de forma tao añeja
rn cruel desarrollo. Tal rs el «'auto rncramrntal&gt; de
teatral, fn el siglo de oro de la literatura española soUoamuno, fruto de su gran iPgeoio, y que el público
bre todo en aquel O.Pedro Calderoo, que fué el maestro de los maestros, en lo que se refiere a esas obras oyó con respeto, pero con frialdad. La interpretación
fué ccrrecta, sin que Da.die de les artistas se distioguie
en las cuales lo humano y lo divino se mezclan de tal
suerte, que PXcitando la devoción de las gentes, las in- ra mucho.
teresaban con el conflicto de pasiones terrenas.
El docto autor ha conseguido dar el debid&lt;&gt; ambienEL BENEFICIO DE MARIA LUISA VILLEGA:;.
te a su obra, de tal manera que hasta los nombres de
las protagonistas &lt;Marta&gt; y &lt;María&gt; traen a la memoNoche de gala relaba el programa, y, en efecto, des·
ria el recuerdo de aquellas dos angélicas mujeres de
la Biblia. Bien sabido es que en los dias de la deca- de el vestíbulo del Mexicano todo cubierto de flores,
dencia de los Felipes de Austria, no había fiesta, ni so- hasta la sala llena de luz, reflejando en sus blancos ma·
lemnidad, ni día de gala, en que no se representase el tices la hermosura de tanta dama como habfa, esmaltan·
do los palcos y las butacas, bien se dfmostraba que ha
correspondiente &lt;auto sacramental&gt; y hasta se refiere
que tomaban parte en la representación damas y caba· bía de ser un acontecimiento notable la C'serata d'ho·
lleros de la más linajuda nobleza, para demostrar el nore&gt; de la primera actriz ieñorita Villfgas.
Flores, palomas, dianas, aplausos constantes, entusias
afecto que se tenía a las ideas católicas, y lo que interesaban las apariciones en la escena de Cristo, de la mo en el público que llenaba por completo el teatro,
Virgen de los ángeles, de toda la Corte Celestial.
tales fueron las notas salientes de la velada, de telón
De manera que resucitar en algo aquello, en los al- para afuera. De telón para adentro, púsose en escena,
bores del siglo XX, no deja de ser un alarde de talen- como saben los lectores &lt;La Hija del Mar&gt;, de Guime·
to, del autor, que ha de contar con el desvío del públi- rá, y para nada tengo que hablar de este drama ya san·
co, por el género completamente fuera de la época. ~ion~do por la crítica, a pesar de sus defectos, que son
No obstante confesemos que el señor Uoamuno ha sa- rnfenores a sus bellezas. Con respecto a la interpreta·
bidú en elevado síIDbolo encerrar el fondo de un auto ción, diré que la beneficiada estuvo a buena altura en
sacramental, y sin embargo en la forma, en los prota· el personaje de &lt;Agueda&gt;, sobre todo en el acto último
muy teatral de suyo. Supo dar al tipo de la joven aban'.
gonistas, darle carácter moderno.
Las dos mujeres antes citadas, que son hermana~, donada t~do el matiz misterioso, y toda la energía dP.
s~fren la pena de tener a su padre muy cerca de la un alma ~~rgen, que por vez primera despierta al
muerte. María, esposa de &lt;José&gt;, tiene un niño que es- amor, y d110 frases con admirable talento. Matilde Citá largos ratos en el lecho del viejo enfermo, el cual
res S~&lt;;ChfZ bien ~n &lt;Catalina&gt;, papel poco simpático;
ruega a su hija que se quite la venda que lleva en los
y Em1ha del Castillo, encantadora en &lt;Mariona&gt; falojos aun doloridos, curados hace poco de grave cegue• tándola_. es o~tural, por. ser una &lt;iogénua&gt; solam~ote,
ra. La joven accede, y en aquel momento muer~ el pa• el nervio trágico necesano en las situaciones culminandre, es decir, que la primera visión que tuvo fué de tes de la obra.
horror, de pena, de sufrimiento. Para eso es mejor vol
Perfectamente Mutio en &lt;Tomás Pedrc&gt;, sobre toélo
verlos a tapar, y así lo hace, vislumbrando en la negru- en los a ctos _segundo ~ tercero; y por lo que toca a
ra de su ceguera, visionas dulces de una hermosura in•
Coss, 1?arre1ro Y C:od,oa, octé cierta teodeocia a dar
descriptible. &lt;Marta,&gt; en cambio, no ha tenido hi jos, ni a sus _hpos respechvos un carácter demasiado cómico,
está ciega, y por eso mismo hacendosa y trabajadora, y entiendo que no es _e~e el ~arácter de les personajes
llevaba las faenas de la casa, vivía en la realidad, los que encarnaron. El v1e10 &lt;-C1oqueoas&gt; es avaro p
ensueños de su alma no habían desplegado sus alas, y
nada más; &lt;Mollera&gt; y &lt;Rufo&gt; son toscos, rudos ~o:~~
tuvo más sereuidad y menos consuelos al fallecer el vie- de aquel pueblo d~ pescadores, mas no por eso deben
jecito. Su hermana pudo mantener un ideal en aquella dPgeoerar en !írac1osos a la fuerza. Con respecto a
dulce existencia, que parecía separarla del mundo ma· Vargas,,se equ,vo~ó al!íuoas v~ces y estuvo vacilante, y
terial y perecedero. La otra, en cambio, co_n los OJOS de Macias nada digo, sigue gr,tatdo ccmo sieIDp
L
re. ª
llenos de luz, vislumbraba las luchas de la vida en todo escena estuvo bien puesta.

-

LA DESPEDIDA DE CARLOS LOZANO.

Para fin de fiesta se puso en escena la c?·
media aristocrática en un acto, de Eusebio
Blasco, titulada &lt;Mensajero de Paz&gt;, qu_e la
escribió el delicado poeta a raíz del matru~onio de María Guerrero con Fernando D1az
de Mendoza.
Como se ve, es una obra netamente del &lt;gran
mundo&gt;, y cuando se estrenó e11; el Te_atro Es·
pañol de Madrid hubo la paruculand~~ ~e
que se lucieron libreas de la casa nob1har1a
a que pertenece el referido actor, que la es·
cena fué un trasunto del suntuoso comedor de
los. citados esposos, y que, por tanto, más
triunfó la comedia por todos esto~ detalles,
que por el mérito literario 1ue uene Des·
pués, rara vez se pone en escena; recuerd_o
que para presentación de un aficionado, Mi·
guel Monroy, (fallecido hace poco), se puso
por la Compañía Fábregas hace bastante
tiempo, en este mismo teatro, y ahora b~ vuelto a exhumarse con bastante buen éx1_to por
parte de María Luisa Villegas y de Mutio, que
estuvieron correctos, estando la escena me·
dianamente puesta.

El conocido pianista mexicano marcha a Enropa para saturarse de arte verdadero en los
grandes centros musicales, y antes quiso despedirse del público que siempre lo ha considerado en todo lo que vale, y que lo tiene, a
no dudarlo, por uno de los pianistas de técni•
ca más brillante que tenemos. La sala del Ar·
beu estaba repleta de entusiastas del joven
artista, sentíase ese ambiente especi,l de las
grandes s::&gt;lemnidades, y contemplando aquello, se venía en conocimiento de que oo es el
público mexicano tan refractario a las manítestaciones del sublime arte, como sin fundamento alguno por ahí se dice.
LUIS DE L ARRODER.

TEATRO ARBEU.-&lt;EL NIDO AJENO.&gt;
·La preciosa comedia dramática de Beoaven·
te cEl Nido Ajeno,&gt; sirvió para prueb_a de los
alumnos de la clase del profesor Pené en el
Conservatorio Nacional, y la verdad es
que para ser obra de seri~ dificultades:
debemos consignar que los intérpretes es
tuvieron a buena ,altura. Conozco al~o )os
estudios que ha venido haciendo 1~ senont:1
Esther Groizar, y por eso me pareció que
cha joven puede hacer algo más de lo que 1•
zo, y que teniendo talento pa~a la escen~ n~
h,bía motivo para mostrars,';' 1ns7,gura Y t,m1 _
da. Es cierto que el papel pesa, pues ague
Jla mujer de psicología un tanto . rara no es
muy sencillo de interpretarse, Y sirva e•lo de
atenuante al trabajo de la que tuve- escenas
muy buenas en la obra. Pelejero declama

f!·

Señor Luis G, Peredo, quP interpretó esa ooct.e
el monólogo titularln •Un número de Con·
cierto.&gt;

Teatro Mexicano--Tres escenas de &lt;La Hija del Mar.&gt;

�l

,

La oraci6o de la tarde. El caminante se impresiona por el espectáculo de la na!uraleza, al
ocultarse el sol y levanta a Dios su corazón ante la imponente soledad del desierto.

Olvidemos por uo momento los países del nuevo Continente; dejemos a Europa
-con sus delicados refinamientos, y vamos cara al mi, a la luz que abrasa, a la arena
que arde, al desierto, en pos de las fatigadas caravanas árabes que sobre los gigantescos camellos atraviesan un mar de tierra, que no se le ve el fin.
Más sólo que se ve el hombre sobre la cubierta de un barco en el mar botrascoso, se encuentra en el desierto, siempre igual, siempre uniforme, aniquilado por
un sol que derrama toda su fuerza con insólita crueldad. La muerte parece que espía al viajero-dice el capitán Merchand, y añade-yo que he estado en el Sudán y
he pasado por Algeria, y he visto las regiones del antiguo valle del Jgargabar, nunca
recibí impresión más fuerte, más intensa, más duradera, que contemplando las arenas del imponente desierto de Sabara.
El gran explorador antes citado, nos refiere sus sensaciones, y dice que descubrió el oásis de Ouargla, rodeado de casas cúbicas, pintadas de fuertes colores, y coronadas con arrogantes palmeras. llenas de sabtows dátiles, que brindan frescura al
viajero. Dichas casas forman tres círculos, en el primero las sombrean fresca verdura; e~ el segundo, el sol arranca de sus techos como reflejos metálicos, y en fin, en
el último, al traspasarlo, puede decirse que comienza el desierto deshabitado y triste. Todo esto se refleja en la atmósfera de una manera tan especial, que se hace uon
la ilusión de estar en el centro de una gran esfera, donde los colores se coofundeo
y vienen a reunirse cerno si bajaran del cielo unes y como si subieran de la tierra
otros.

Las palmeras de Nefta, en donde reposar. las caravanas, como última etapa del viaje.

El Sabara es siempre la eterna incógnita para el
ho:nbre, lo invencible que se presenta como desafiaodo
su poderío
El. que ha domado la oaturalen, se estrellan sus
energías ante ese mar de arena, y no precisamente por
este motivo, que ya es de importaocia, sioo por el problema del agua, hasta ahora imposible de resolverse. Y, no
es que no haya agua en el desierto, ¡ya Jo creo que la
hay! pero así como en las otras partes del mundo los
ríos, las C'iSCadas, )os torrentes, se ven en la superficie
de la tierra, eo el desierto corren bajo una profundidad que v;;ría entre 10 a 12,000 metros y aún más.
Y es bajo la corriente de estos ríossubterráneos, donde se construyen los pozos artesianos o naturales, con
los cuales se verifica la invasión lenta del Sabara. Cuande la Europa ha querido explorar, conquistar y acopar
el Africa el Sabara se ha opuesto con su infranqueable
barrera, como centinela avaozado, impidiendo el triunfo de la fuerza bruta Después, cuando el explorador se
decidt a forzar la hurera que se le pone por delante,
busca !os medios de encontrar el agua.
Este es el inmenso servicio-escribe el citado capi·
táo Marchand-que se debe a las tropas francesas en
Africa, y que la civihzación entera tendrá que ;;grade·
cer siemp•e. Los ímprobos trabajos de sondaje, descu·
bren poco a poco las aguas subterráoeas y los ríos refrescan el paisaje triste y erial, conforme se va coosiguiendo que asciendan a la superficie. ¡Quién sabe si
con el tiempo el inmenso desierto será habitable, y si
llegue un día en que se diga "aquí existió antes eJ
Sabara! ..... .
Entonces !a bumaoidad ha de verse admirada de las
inmensas riquezas que la vegetación produce bajo los
ardores del sol y eotonces se aquilatará el valor de los
gloriosos sacrificios de los Flatter. de los Crampel, de
los Lamy, de los Moll, y de todos les bravos que hao de·

~

- ,_.~..,, _,,,,~-:,

.

En la frontera del Sabara, sale al encuentro del camioaote, alguo·a mujer nó·
mada, a vender objetos de plata bruñida.

Las palmeras de Tozeur en el límite mismo del Sahara.

En el Reino del Sol

..

Estaba amaneciendo, y sobre las llores de los tiestos
de la ventana había gotas trémulas de rocío que dibujaban en parpadeos fugitivos la luz del nuevo día.

mento tieroísimo cuyas cadencias de~pertaron en el .
corazón materno mil recuerdos! ....
J uaoito era uo verdadero artista, un virtuoso de altfsimos vuelos .... Ea sus venas se agitaba la sangre de
su padre, el seotimiento infinito de su madre!
Y enardecido en aquel juego de armooías y de notas
trémulas que lo inundaban de divina felicidad, el pequeño continuó hiriendo el blanco teclAdo con sus manecitas leves como mariposas, pálidas como las de un
grao melancólico! ....
La madre le contemplaba jubilosa, dejando correr
sobre sus mejillas una a una lágrimas que hablaban de
fúnebres recuerdos, de cosas olientes a muerte ....
Vino un cambio de tono, brillante como uoa caricia
de sol desbordaote de entusiasmo, y que ahuyentó el
dolor .... que se adhería al pobre corazón de la madre!
Un cambio bellísimo, enardecedor, y ea el que puso el
niño toda su inteligeocia de &lt;maestro&gt; .•.. todo su amor
por el recuerdo del ausente ..... .
Y las actas brotaba~ bulliciosas, llecas de fuego, en
un tumulto de armómcas endechas, de voces vivientes .... Eran lágrimas de oiño cayendo sobre PI cordaje
del alma atribulada de una madre; eran trinos de aves
que hacían eco sobre el terso cristal de una laguna! ...•
La mente de un inmaculado en piadosa evocacióo de
cosas idas ..... .

o o o

o o o

-TJea, hijo mío, toca &lt;La Muerte del Lirio&gt;, musitó
la madre;-quiero oír ese fragmento de vida que nos
dejó escrito tu padre ... . ese girón de ternura que rebosa su composición ... .
Y Juanito obedeció silencioso.,. Se puso al piano ....
El preludio arrancado al instrumento por aquel corazón de once años, fué toda una plegaria, todo un la•

.... Debían la renta de la casa. carecían de lo más
necesario para vivir, y .... habían vendido aquel viejo
amigo del padre de Juaoito! ....
Ya era tarde cuando llegaron por él. En esos momentos, el teclado al contacto de los dedos pálidos del artista remedaba formidables bramidos de una deshecha
tempestad; gritos de uoa cólera iocootenible, de un
furor reconcentrado .... !
El artista protestaba ante la necesidad de ser un simple mortal •.. . .. !
Y unía su sentimiento al cordaje musical del instrumento al recuerdo del ausente para producir un cordial saludo, una exquisita y dulce despedida ....
La despedida suprema del artista; el adiós cariñoso
para el viejo amigo de su padre!. ...

jade su sangre en ese mundo silenciorn del desierto, ea
el que cayendo, oadie lo sabe, nadie busca a la víctima
para llorar sobre sus restos.
Ea tanto-termina diciendo Marchand-nuestros oficiales, vencedores o vencidos, siempre resultará que la
Francia, con el tiempo, ha de tener el orgullo de haber
dado ua mundo a la humanidad.

"La Muerte del Lirio"
( Cuento original por Eugenio
Martínez Lázzeri.)
.... Juaoito se apartó del lecho en que reposaba su
madre, y descubriendo el piano, que como principal y
único mueble osteotaba la habitación, recorrió las teclas ea tierna y maravillosa fuga! ....
000

Orizaba, Junio 17 de

Aote la inmeosidad. El árabe al contemplar el horizonte de arena que: tiene que atravesar implora la protección de Alá,

Las olas de arena producidas por le! vioeoto "simouns."

La osamenta del iofeliz camello, víctima de
la furia del huracán.

El agua bienhechora. Después de largas horas de viaje, el precioso líquido conforta al caminante,
al llegar al oasis Si tot.

•

1912.

�general. Así pues, nada tan natural como dedicar a
ese capítulo nuestro mayor interés. En la próxima
semana tendré el gusto de dar a mis amables lecto·
ras, importantes noticias a i,ste respecto, pnes la Mo·
da nos ofrece en la presente estación algunas nove·
dades que sin duda desean conocer todas las damas
distinguidas de nuestra buena sociedad.
MARGARITA.

CRONICA
Aun cuando los trajes, abrigos, yd!más accesorios
de la "toilette" femenina son muy interesantes para
las damas, no hay nada sin embargo, más atractivo
a este respecto que lo referente al capítulo de los
sombreros, pues la Moda pone a !al propósito un
cuidado particular. En vista de esto vemos que las
parisieBses, cuyo criterio sobre elegancias está re•
conocido como el más digno de atenderse por el
mundo entero, conceden el nombre de "modistas" a
las confeccionadoras de sombreros, y a las que ha-

&amp;Il~~(ti)~ (C(ti)IIWS_D©)~ jp)il!l"&lt;!l

ceo trajes y demás artículos solo las llaman "costure•
ras," estableciendo asf u,ia enorme diferencia entre
el genio artístico de unas y otras.

99

llll@

Para convencer a mis lectoras de esta verdad in·
discutible, me permito citarles unas líneas del nota·
ble escritor Enrique Gómez Carrillo, el cual se ex·
presa de este modo sobre el particular: "En francés
se llaman •·modas" a los sombreros y "modistas" a
las que los hacen. La que confecciona trajes no es
modista, es costurera. La modista no viste el cuerpo;
viste la cabeza, Es la que, por excelencia, dispone
del gusto. Por eso su orgullo es grande. Por eso,
cuando alguien se dirige a un3. obrerilla de la rue
de la Paix o de la rue Royale y le pregunta: "¿Es
usted costurera?" contesta, algo indignada: "No se·

Rica toilette de teatro.

..

ll&amp;

66{l(ti)fill@o

íf'&lt;ellll!l&lt;ellilDllil&lt;m

Para el arte de vestirse hay que tener en cuenta
la estética, el tinte de la piel, las circunstancias y el
momento.
Hé aquí multitud de cosas para no olvidadas, ya
que el tocado presta un socorro poderosísimo a la
belleza y a los encantos femeninos.

Traje de ce.lle.

ñor, soy modista." ¡y por mi fe que til'ne r azón! En la costura hay·
un esfuerro humilde, una paciencia encorvada, una atención rígida.
Es necesario no perder de vista las sutiles agujas que van, a pasos
menudísimos por la extEosión infinita de las faldas.
Es preciso seguir con meticulosa eicrupulosidad las líneas trazadas por la tijera, y las indicaciones hechas por el hilván. Ea cambio, en la "mode," todo es fantasía, todo es movimiento, todo es ori·
ginalidad.
Desde muy temprano, la aprendiza comienza a tener "idea~."
Su arte la seduce. Es un arte sin monotonía. Una rosa aquí o uca
pluma allá, y el aspecto de la obra ha cambiado como una decoración teatral. Las "formas" mismas, es decir, lo que constituye el
sombrero, no existe sino conforme al gusto de la obrera. De un fieltro o de una paja informes, redondas y blandas como pedazos de
trapo mojado, ésta hace un nimbo; aquélla, una aureola; la otra, una
guirnalda; la de más allá, un casco; la última, uoa cofia. Es un arte
de metamorfosis y transformación. Las hadas que lo ejercen saben
soñar como poetas, saben meditar como filósofos, saben combinar como químicos.
¿N-:&gt; habéis,acaso, visto, al pasar ante las vidrieras, a esas rubias
esbeltas que con una "toca" a medio hacer entre las manos, se inmovilizan durante largos instantes contemplando el espacio vacfo? ·
Son las hadas que ideau y fantasean y buscan en el éter la forma
defiuitiva, los colores justos, el giro supremo. Ea una pluma que on•
dula hay un esfuerzo sapientísimo, y las coronas de flores que guar-

neceo las cop~s obedecen a doctos cálculos de armonía. ¿No hemos,
por ventura, convenido en que un sombrero es un poema? Es, eo la
"toilette" lo que ríe, lo que alegra, 1? qne goza, lo que_ ~trae. Es el
adorno lírico. Todas las extravagancias le estáo permitidas, con tal
-que sean bellas. Su estética.no tiene, cual _la. del traje, leyes estre·
chas. Las discusiones no le importan. Sus unicos cánoues son l~r del
ritmo Mucho más que en el traje, en el sombrero la elegancia es
cuestlón de hechura y no de materia).,~. Con las m_ás bellas aves _del
paraíso coa las más caras pajas de Itaha, con las cintas más admirables de' Saint Etiéme, uoa "miss" no logrará jamás hacer lo que co~
su metro de tela y sus cinco centímetros de flores hace uoa "demoiselle." Porque no hay que discutir sobre es!e punt&lt;&gt;: el sombrero femenino, el fantástico, el caprichoso, el sonneote ;ombrero que engalaoa, que completa, que seduce, que s?rprende, que es algo loco y
que es tan coqueto; el sombrero ª!tísttco es un pro?ucto de Pans
por excelencia. En Londres, en Viena, en Buenos. Aires, e_n Nueva
York, en Madrid, en todas partes, costureras admirables visten con
uoa ciencia consumada los bellos cuerpos. Pero ¿en ~6nde las modistas rivalizan coa las parisienses? ¿ en dónde con casi n!lda se conde plumas? ¿en dóade igual fantaf ecciooao esos deliciosos, poemas
sía se une a igual armonia?" . . . •
,
. .
.
Ya Jo véis, mis queridas lectoras; segun _la_ op1món de homb~es 10teligeotes, cultos, y de refi~ad? gu~to art1sttco,_ la supremac1a del
sombrero sobre el traje es 1nd1scut1ble. Las mu¡eres elegantes(? son
..más aún por la sabia elección del sombrero que por la del atavio en

A ésta le convienen las líneas severas, precisas,
rígidas; a la otra los vestidos amplios, holgados: el
abandono, el aparente desorden.
Hay quien, en cambio, no puede soportar ese des·
cuido y necesita el traje correcto, entallado, que
ponga de relieve sus formas elegantes; el rostro le
impide hacer que el conjunto pierda la línea donde
railica su principal seducción.
A una convienen los colores oscuros y a otra los
claros; a ésta las sombras y a esta otra la luz.
A todas, el modisto da oportuno consejo, y ellas
obedecen confiándose a ese árbitro del buen gusto;
aceptando cuanto les dicen; dejándose muchas veces
engañar con oropeles de los que el comerciante po·
seía un saldo invendible y -tue Juego se convierten
en moda de la temporada.

EL ARTE DE VESTIRSE

Traje y ~lanteleta de gran lujo.

Una mujer puede estar exqui&lt;ita en su "negligé" ,
si sabe exhibirla con gu!to, elegir la forma adecua•
da y el tinte que armonice con los colores de su ros·
tro.

Y todas rinden sus preferencias a la inconstante
diosa, muchas veces ridícula, ridículo que alcanza a
cuantas no tienen el valor de oponerse a esa tiránica ley de la moda, obrando por cuenta propia, a
despecho de las imposiciones y del criterio ajeno .

Traje de paseo

�MISTICISMO

CONSULTAS

I

AMISTAD INCOGNITA.-D1ANA: Ya veo que se
acuerda usted de mí con más frecuencia de lo que antes solía hacerlo, pues no hace mucho tiempo tuve el
placer de recibir una carta suya, en la cual mé hablaba de la prolongada enfermedad de su esposo, que boy
por fortuna ya goza de completa salud.
La felicito cordialmente por tan grata noticia, pero
no es usted un carácter apropiado para disfrutar de la
dicha i~comparable de la calma del corazón; parece
que &lt;D1aoa&gt; busca las tempestades sentimentales, con
el mismo ahinco con que los ~iajeros audaces exploran
los países llenos de sorpresas y de aventuras peligrosas. Al r_ecobrar Fernando la salud, usted ha recobrado también &lt;sus energías y su abstinación rebelde y
caprichosa&gt;
Estas son palabras suyas y con ellas condena, sin pretenderlo, su manera de conducirse; ¿por qué volver a
las antiguas dificultades, siendo así que los disgustos
c~n. su esposo se basan en verdaderas insignificancias?
~1 el desea que usted no use el pelo corto y rizado, si
llene placer en contemplar esos hermosos cabellos de
oro, tendidos sobre los blancos hombros de su bella
!)iaoa; .ª¿qué 60 contrariarlo en un gusto tan natural,
¡usto e 10oceote ?

Es verdad que para usted es una molestia dejar crecer su opulenta cabellera, cuando casi siempre ha lle•
vado el pelo corto, pero esa molestia no puede igualar
a la de no complacer al ser amado en un detalle tan
poc_o importante. Sea usted algo más generosa, querida
amiga ; aunque estas palabras le parezcan duras creo
qne por hoy merece escucharlas, y yo,en vista de nues·
tra antigua y sincera amistad, me atrevo a decírselas.
1 No se disgustará por esta causa, ni cerrará para mí
su corazón.

RESPUESTA.-MARIA L u1sA: Con toda oportunidad
recibí la tarjeta, eo la cual me indicaba usted su dirección, y conte~té luego por correo, indicándole el
modo que, a mi entender, podía ser mas eficaz para
conseguir el resultado que se desea, respecto de la felicidad futura de ese pobre niño.
Espero que habrá usted recibido mi respuesta.
I:-IRECCION.-E)DJA: Recibí su tarjeta en la cual
tiene la bondad de ofrecerme su dirección p~rticular;
pero tal vez hay en todo esto algún equívoco que no

Delicioso rincón de jardín muy fácil de improvisar con una banca y estátuas de
piedra artificial o terracota.
p~edo e_xplic?-;me,. pues no recuerdo haberle pedido
dicha d1recc100, smo que contesté aunque con retardo
a las preguntas que se sirvió hacerme sobre las man~
c has del rostro.
¿Tendrá usted la amabilidad de aclarar esta duda~
. RESPUESTA.-~YRLAN: En las corseterías más acreditadas de esta capital encontrará usted lo que desea
pues allí venden ciertas prendas de ropa, llamadas&lt;sos:
tenedores ~el busto&gt;, los cuales son muy útiles a ese
respe~to. Sm embargo, cerno tal recurrn es solamente
arhfic:1al, debe_ usted decidirse a tomar algún medica·
m:nto que. me¡ore su defecto de una manera definitiva,
a 71 pues, s1 desea saber cual substancia puede conventrle, hágame favor rle darme su dirección particular
y con todo gusto complaceré sus indicacfones.
•

MODA~ Y COSTUMBRES.-A~A MARIA: No es co•
rrecto qui_tarse los guantes en el teatro, durante Ja representación y ponérselos nueva1;1ente a la salida; cuan·
do se llevan guantes a un espectacul0, es porque se su·
pone que debe completarse el atavío con dichas pren&lt;l:as, y, en tal caso, lo natural es no despojarse de ellos.
s,no con~ervarlos cc.mo se hace con todo el conjunt~
de \a &lt;toilette&gt;. ¿ Acaso se admitiría descomponer de
algun modo el a~orno_ del traje o del peinado ? Sin duda que no, Y de idéntica manera hemos de pensar sobre los guantes.
. El calzado ba~o,ya s~a de ante, piel de cabra o terc10p_elo, es muy 1mprop10 para salir a pie y en tardes
lluviosa; solamente que vaya u~ted en carruaje pod ,
llevarlo; de lo contrario le aconsejo que use c'hocl ra_
zapatillas de glacé o botas un poco altas.
os.
Grupo de rosales enanos y de sarmiento; en Europa oe~esitan del cultivo eo invernadero, nero en nuestro
clima se dan perfectamente al aire libre.
•

MARGARITA.

El sol, como uo guerrero moribundo,
lannba en uo último esfuerzo la brillante
andanada de sus flechas de oro y envuelto
en su manto de púrpura se hundía lentamente, con la augusteza de un rey oriental.
El río se deslizaba, serpenteando en la
llanura, como una sierpe de fuego de cuyas centelleantes escamas se desprendieran ignescentes reflejos. Las aves cantoras,
ocultas en la enramada, dejaban caer como una cascada de brillantes las argentinas notas de sus trinos.
Las sombras invadían el eter como una
región de titanes que devoraran con frenética alegría las últimas claridad~s del
crepúsculo; y surgía la noche, cual nuncio
del si le ocio
La. brisa se deslizaba queda y susurrante como vagidos de niños enfermos, y las
flores, eotreabrieodosus polícromascorolas
exh,labao sus perfumes cual vivientes incensarios.
El alma de las sombras poseyó nuestros
espíritus y embriagó nuestras almas, ávidas de misterio.
Nuestra fantasía se lanzó , en potente
vuel0, al lejano país de la quimera y en
alas del ensueño.
Mi amada, la casta niña de belleza paradisíaca y c uerpo escultural de virgen
púbera, reclinaba indolente su hermosa
cabecita sobre mi corazón donde se desClaro está como el sol!
peñ~ba la negra cascada de sus rizos.
pna dientes deslumbrantes
Sus pechos se levantaban a intervalos
con rítmicos movimientos como el aleteo
las mujeres elegantes
de dos pa.lomas, prisioneras nostálgicas de
solo usamos el Odol!
libertad, y sus pupilas brillaban en las
sombras, con extrañas fosforescencias de
felino.
Eo el atavismo de mi alma en degene- -Para las manchas de sudor. Una yema
5us purpureos labios se abrían febriles, ración, surgió potente la visión fantasma- de huevo disuelta en agua tibia con un pocomo una herida de alfange en las ancas górica del misticismo, y temiendo manchar
. ,
.
,
cte una tierna gacela..
con mi contacto profano la belleza invio- co de ¡abon quitara las manchas más per·
Sus manos, como una floración de lirios lada de aquel cuerpo querido, corrí bacía sisteotes.
blancos, rodearon mi cuello como una ca- el río, en cuyas azules aguas me lancé,
deoa. de pétalos sedosos y fragantes que huyendo de los gritos de mi lujuria y del
ESt a composición con algunas gota!! de
m, atrajeron suavemente al abismo inson- desengaño de soñada inmaterialidad en el alcohol limpia las manchas de café, sin
dable de sus labios, y me envolvió su alien- amor.
alterar el color del tejido, por muy delito como una nube cálida de perfumes que
El río besó amorosamente mi cuerpo y
se escapara del humeante pebetero de al· lo arrastró sobre sus ondas como una. flor cado que sea.
gún ídolo.
de loto hacia el infinito. mientras la luna
L1 paloma de la inocencia tendiendo al se hundía en el horizonte como uoa góno o o
espacio la nitidez de sus alas, se perdió dola naufragante sobre mares de espuma.
entre 1,s sombras, como uoa pluma blanca.
J. A. OCHOA.
Las botellas de vino que se sirven a la
Mi cuerpo temblaba como ]as hojas del
d
almendro impulsadas por el huracán, y en
mesa_ el rey de Ioglaterra no llevan aunel caroxismo de mi deseo estampé en el
Ailpm:&amp;~ !l"ie(C~Um
ca ellqueta, de modo que los comensales
abierto cáliz de su boca un beso intenso
jamás saben qué marca beben.
y amoroso.
-Para lavar bien la ropa, conviene po·
Y aquel beso culpable fué una revela- nerla el día antes en remojo en agua de
ción.
jabón caliente.

El ideal de,. una artista
Una cantante célebre, Frieda Hempel,
que alternaba sus éxitos entre el teatro regio de Berlín y el Met ropolitano de Nue•
va York, se ha convertido eo una entusiasta propagador?- de la r:fcrma radical de
la 10dumentana mascuhaa.
Los trajes negros de etiqueta le han parecido una miserable vestimenta.
-Me gustaría ver-ha escrito en "Berliner Tageblatt''- vestidos a los hombres
e~ armonía co~ su individ~alidad. Por
e¡emplo, a los ¡ueces y magistrados, con
togas rojas, dibujos de plata y coleto de
seda blanca, peluca del mismo color, máscara de terciopelo rojo y un bastón en forma de espada.
La gendarmería ao debiera esconder la
gentileza de su cuerpo, siempre en un
uniforme antipático, sino vesti r guerrera
~zul, calzones blancos y calzado rojo, de•
bieado llevar los caballos piotorescamente
enjaezados.
Los hombres de sociedad deberían ir
indumentados con casacas de seda de varios colores, calzón corto hasta la rodilla,
de tonos claros, medias blancas de seda,
zapatos de charol con alegres rosetas y llevar un bastón con nuño de oro, orlado de
piedras preciosas. Además, ¿ por qué no
dejarse crecer el pelo en largos cabellos
rizados? ..... .
Frieda Hempel, que confiesa ingénua•
mente sus románticas ideas, piensa en que
lo, hombres debieran tocarse con monter as de airosas plumas.
En el colegio

El profesor, esta m...ñana, me ha preguntado qué entendía por raíz cuadrada.
-Y tú, ¿qué le has dicho?
-Yo he contestado que como"aúono habíamos llegado a la Botánica oo lo sabía.
En la clase de Geografía

-Por qué al mar Muerto se le llama
así?
-Porque está verdaderamente muerto.
_¿y d., qué enfermedad ha fallecidol
-Pues ...... supongo yo que de mal de
mar .

�EL MUNDO ILUSTRADO

1

•

y ellos no le habían pedido a las fronteras
que hablasen ... . Pero la voz crecía, crec'a
y, como un torrente desatado, aumentaba
en intensidad, revelando nuevas fases encantadoras que traducía con la pluma el
poeta de la rebeldía, de la pasión y del
genio.
No era el prisionero del pensamiento
sino el domeñador de la idea. E ra un sublime que subía la cumbre grave y lejana
para clavar sobre ella, entre relámpagos
y nubes, la bandera.
Así triunfó Kipliog.
Con su arte llevaba su escudo: peto so·
bre el franco pecho para salvar la idea.
Llevaba en su arte el misterio, que
era religión de su triunfo. Ha vuelto a la
cooq~ista y ha salido cooqu(staeor. Ha
vencido a su pueblo. Para quien como el
poeta fué el ídolo caído, este renacimiento
genial que inicia con la "Bombay Editioo,"
es el público reconocimiento de su talento
y de su verso.
Y es, además, la hora lírica que marca
la floración de su nueva poesía; la coosagracióo de una fe que h.t vivido comofuego sagrado, y que hoy, el alto sacerdote de
la armonía, el trovero de la India y el raro pulsador de la más vibrante lira britá·
nica, comparte con todas las almas c¡ue
sienten y alientan inmortal ensoñación.
HIGINIO

J. MEDRANO.

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO

La victoria de la tísis

MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEFONOS: ERICSSON, 836.
MEXICANA, 1006.

En el anfiteatro del Hospital Broca de
París ha tenido efecto una brillante y trascendental conferencia, dada por d Doctor Alexis Garre!, sobre los resultados ma·
ravillosos conseguidos por u o tratamiento
especial, para conservar la vida de los atacados de la tisis.
El numeroso público, compuesto en su
mayoría de sabios médicos conocía ya al·
go, de estos resultados, por un informe
que rindió la Academia de Ciencias sobre los estudios del citado Doctor, el cual
ha estado algunos años en Nueva York,
poniendo en prácti.:a su descubrimiento
en el Instituto Médico fundado por Roekefeller.
En su conferencia explicó la manera de
comervar las células de los tísicos, evitando el contagio de las enfermas con las sanas; muchos fueron los aplausos que r ecibió el célebre médico por sus notables trabajos.

Cúrese usted
mismo

EL REUMATISMO SE PUEDE CURAR
Quiero que todo el mundo sepa que mi
Remedir, para el Reumatismo alivia los dolores de las Piernas, en los Brazos, en la
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AQUI ESTA LA PRUEBA:
El señor presb. P. Flores Valderrama, Av·e. del Instituto, Puebla,
nos escribió el lo. d e Enero de 1912:
'' El remedio 3X para el Reumatismo, que vende la casa de ustedes, e-,
inmejorable y por tanto insubstitui ble. Yo fuí un pobre enfermo qu,
venía sufriendo, desde hace más da
20 años, de Reumatismo gotoso. Una
persistente enfermedad nerviosa hizo que la eliminación del ácido úrico fuera punto menos de nula en
mi persona; y alhí me tienen aste des
sufriendo constantemente de desarreglos gástricos y, lo que es peor,
de todo ese cortejo de molestias, sufrimientos y dolores,---!inclusos lvs
de Cálculos renales---que trae apa·
rejada una Diátesis Urica. Llegué
casi a estar paralítico. En yano fué
que tomara una serie incontable dP
medicamentos nacionales y extran
jeros; la condición ácida de mi organismo se modificó muy poco y el reumatismo seguía su marcJ1a devastadora, hasta que se me ocurrió tomar
el remedio 3X preparado pOT el profesor Munyon para esta enferme·
dad. Con este medicamento me h0
curado por completo en menos de
dos meses y con sólo tres frasquitos.
Los dolores reumáiticos se han reti
rado como por encanto; los riñone,
funcionan muy bien, y la elimina·
eión del ácido úrico es completa y
per fecta. '
P. Flores Valderrama."
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Tos, los Sudores nocturnos, y ahv1a los
Pulmones. 50 centavos. Marca 3 X , $ 2.

y reconozco. Su lira es lira rebelde y de
combate.
El _poeta gusta más del combate que de
la endecha plañidera. Busca el raro delei·
te del ruído fragoroso a la dulce armonía
del canto selvático.
Quizá viva en la modero'.1 literatura bri·
Su lira es fuerte y elocuente. Pero pretá oica, figu~a ?e mayor reheve que la de cisameote en ello se concentra un estado
Rudyard ~,phog, mas os aseguro que en de alma, un motivo de rebeldía, fase del
detalles pintorescos ocupa éste el supi:emo espíritu y del espíritu hálito vital. El can•
lugar.
ta a la Naturaleza agreste; al torrente que
Hay poetas que tienen, en el elocuente se precipita desde la montaña: a todo lo
•
libro de las emotividades y de los senti- que sorprende, y a todo lo que causa admeotalismos, plenas páginas que dicen de miración.
todo~ los deleites del espíritu; que embria·
Ningún otro, en la literatura inglesa, po·
gao con el viejo vino de sus vibrantes ver· see su virilidad y su estilo, Kipliog ha lle13 A LA MESA
sos que entusiasman con la suave sinfonía gado a la cima perfilada, después de haber
de sus rimas... . . .
perdido la estimación de sus cootemporáRudyard Kipling es de éstos. ¿Recordáis ~eos;_ el auto~. de "Dep_artmeotal Ditti~~" y
cuando el malogrado Jesús Castellanos, en Pla10 Tales . ha vencido en la más d1hc1l
admirable conferencia, reveló su persona· de,,las ~uch'.1s 1~e'.1les.
.
Debía celebrarse una comida a la que
lidad a un brillante grupo de intelectuales
, ~eria e¡erc,cio e_ncantador,-d1ce un estaban invitados liieratos-entre ellos,
de Cuba desde la tribuna fraterna del Ate· critico-el de coleccionar todas las excla- Víctor Hugo -artistas y políticos Mas paneo? El joven maestro que hoy mora en el maciolles proferidas por estudiantes e in- saban los mi~utos y las horas y ~o h~bía
UNGUENTO PARA LAS ALMOR~Apaís ignoto de lo Ignorado, tuvo para el telectuales de hace veinte y cinco años, trazas siquiera de que fuese a comenzar ~ AS, U°: n~evo método completamente_ l!m•
poeta genial de la Bretaña el más dulce cuando hizo su aparición &lt;Plain Tales:&gt; la comida en la aristocrática morada.
p10. Ahv1a mstantáneamente. Cura positiva.
de los reconocimientos: la vislumbre de tao poco preparados e staba~ !?ara la lle·
Cansado, un senador se acercó al ama de 50 centavos._
.
verlo llegar, en un foturo amable, a la ~ada del planeta, q1;1e e~~ K1phng, con sus la casa, que parecía muy preocupada, y
Munyon hene_Remed,os P!r'.1 todas la:s en•
gloria que ya reclamaba la fuerza de sus aletazo_s de vulgar!dad s_~bre los elemeo· muy cortesmente le dijo:
fermedades, casi todos al mod1co precio de
obras.
tos de _vida, que 1~ 1mpres1on fué tao ruda
-Si no me equivoco, querida señora se S? centavos. Se ven_den e~ todas las farmaKipling, antiguo ídolo del público inglés, como inesperada.
,
nos ha convidado a comer. Pido a usted cias o pueden pedirse directamente.
ha comenzado a publicar sus obras com·
No era la voz que les ha?ia habla~o an- mil perdones por la impertinencia, si no
Pida usted la "Guía de la Salud," de
00
pletas; y mientras Alfredo Noyes y el doc· t~s;
era la v?lgar ñl~sofia de su tiempo estoy en Jo cierto.
Munyon, en las Droguerías de J. Labadié
tor Eriges luchan por el viejo títu o de sino otra ftlosofí.i tan ltaJos de la suya como - iCierto; pero, ¡Dios miel ocurre una Suc~. y Cía., Av. San Francisco ,ff J.
"Poeta laureado de Albióo," este alto tra- las cosas_ que exp~esaba estaban remota· cosa muy desagradable, algo que es como Uihlein Sucs., 3a. Av. Bolívar 25; Johaonseo,
ductor de los sentimientos de una poesía ment_e le1os de ~u vida. Nu:vos golpes de uno desgracia.
Félix y Cía., Av. Sao Francisco 39; Dro·
única, que siente un como renacimiento e stéttca_ les h~b,an conmo~ido; llegaba un
A última hora, nno de los invitados nos guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
st
consolador y el acicate de un vivo eotusias· nueyo simboli a que del s~mbolo humano hace saber que le es completamente impo• 6; y otras. Consultas por correspondencia,
mo, retorna a la arena de la idolatría, y hacia un espada ruda Y ta1a:ote. 1:1° tenían s ible venir, y para que no seamos trece a confidenciales y libres de todo gasto.con renuevos y aliento~ después de ser im· almas para compreud erle ni sentidos para la mesa, he mandado en busca de un ami·
MUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
piameote destrezada su fama, recupera su amarle.
go de la casa.
PHILADELPHIA, E. U. de A.
pedestal de ídolo para lacooquistadeotros
No poseían el pleno corazón, flor hierá· -Trece o catorce, / qué más dá, señolaureles.
tica o inmenso altar ante el cual se rinde ra l
Kinliog es un escritor de fuerza y de la devoción de la creencia, para recibir el
-iAh! Es que si fuésemos trece, uno de
geo1~; de originalidad admirable; el wbe· bautismo de su palabra. Era la moLtaña los convidados no se sentaría a la me~a.
rano de un nuevo estilo; viajero sempiter- que hablaba, y ellos no sabían que la
Poco después el senador charlaba con nosotros un imbécil que por nada del rnun·
do se sentaría a uoá mesa donde hubiese
00 de los romances; peregrino de los idi· montaña era un portavoz. Sólo sabían del Victor Rugo.
lios y, de la emoción y el color hermano.
elocuente reto de la esfinge. y ante su pa· -,Sabe usted por qué no comemos?
trece personas y somos trece.
,Que Rudyard K ipling es a veces teme· sividad y misterio permanecían vencidos y
-No, señor.
-iEse imbécil soyyo!- replicó el poeta.
rariameote brutal y confuso? Lo acepto modos. Aquel era el eco de las fronteras,
-Pues porque parece que hay entre

RUDYARD KIPLING

===========~=====::::

��</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Adrián Gual</name>
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        <name>Armonía lunar</name>
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        <name>Caso de la señorita Amelia</name>
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        <name>Crónica en verde</name>
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        <name>En viaje</name>
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        <name>Fiel amistad</name>
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        <name>Musa castellana</name>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

===============

Calendario de la Semana

Muy Enferma ParaTrabajar
i. Se ha sentido Ud. alguna vez demasiado enferma para poder trabajar? Se
le ha dificultado en alguna ocasión el
lavar y planchar la ropa del día per encontrarse muy cansada y sufriendo terribles
dolores de cabeza y espalda y aquellos
mareos que causan debilidad general ?
Si tiene Ud. estos síntomas y desea saber
lo que debe hacerse ; lo que otras miles
de muchachas han hecho en iguales circunstancias, acuda á la botica y pida un
frasco del Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. Pinkham. Es un remedio muy
simple hecho de hierbas y ralees y cuidadosamente preparado para males femeninos. Lea este testimonio de una señora
que vive en Bethlehem, N.H.,E. U.deA.

El COMPUESTOYEGETAL DELA
SRA, LYDIA E. PINKHAM
Bethlehem, N. H.-"A consecuencia
de haber trabajado barriendo, sacudiendo alfombras, lavando, planchando
y de haber levantado pesadas canastas llena de ropa, llegué á sentirme
muy mal. Estaba muy cansada, muy nerviosa, no podía dormir y cada
mes me sentía muy enferma durante muchos días.
En la pasada primavera mi madre me compró una botella del Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y ahora me siento una nueva persona.
Me enfermo regularmente y no sufro los dolores que me obligaban á
guardar cama. Contaré á todas mis amigas los beneficios que estoy obteniendo con el Compuesto. "-Srta. GRACE B. Dooos, Bethlehem, ,t&gt;,~tado 133, N. H.

Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkl1am Medicine
Co., Lynn, Mass., E. U. de A. Su carta será abierta, leida y contestada
por una señora y considerada estrictamente confidencial.

L UNES 18.
Sao Jacinto Coofesor.-Santos Agapito
y Lauro Mártires, Santas Clara del Monte
Falco Virgen y Elena Emperatriz.
MARTES 19.
Los Beatos Pedro de Zúñiga y Luis Flores Mártires, Santos Luis Obispo Coofe·
sor y Magio Mártir.-Comienza la novena
de Sao Agustín eo San Bernardo,
MIERCOLES 20.
La Octava :ie Santos Hip61it'l y Casiano :Mártires, Sao Bernardo Abad y Doc·
tor de la Iglesia, Patr6n menos principal
de la ciudad de México, Santos Leovigildo
Mártir y Samuel Profeta.-Funci6o titu·
lar e indulgencia plenaria en Sao Bernardo.
JUEVES

21.

Saota Juana Francisca Fremiot de Chan- Ocult.Jn la Limpieza y Lozanía de la
ta!, Viuda y fundadora de las religiosasde Tez. Desperfeccionan la Belleza.
la Visitaci6o. Santos Maximiano y Carne·
-.,
rioo j\,Jártires.
VIERNES 22.
La Octava de la Asuoci6n de María
Santísima. Santos Timoteo, Hip6lito, Sinforiaoo y Filiberto Mártires.
SABADO 23.

Lease La Semana Ilustrada
r::::=:==========1?

COMO NUBES EN Et CIELO SON LAS fEGAS EN EL ROSTRO ,

Santos Felipe Beoicio Confesor, Sido·
oio y Zaqueo Obispos y el B. Jacobo de
Bevaña, Confesores.
DOMINGO 24.
· ·
C
d M , S , .
EI P uris1mo
oraz6n e
ana antJSI•
ma, Patrón principal de la Di6cesis de
Chilapa. Sao Banolcmé Apóstol y Santa
Aurea Virgen.

Por qué no desvanecer las pecas y todas
las manchas en la cara, con la CREME
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LAS PECAS I Preparada por especialistas
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3a. Av . Bolívar, 25.-A Vargas Sucs., Isa·
bel la. Católica 6.-México.

o o o
- /Te parece a ti que está habitada la
luna ?
-Sí, porque ahora mismo veo la cara
de uo hombre.
-No seas tonto, ¿Dónde se meterían las
gentes de la luna cuando está en cuarto
menguante?

Mientras está escribiendo los ejercicios
de ortogr..fía, se le ocurre a Juanito una
duda y le pregunta a su padre:
-Papá, "escopeta" se escribe con una
"p" o con dos?
-Según, hijo; si se trata de la escopeta
de dos cañones se ponen dos "pes;" pero
si es de uo cañón basta con una.

I alguien hubiese producido una salsa tan buena
como la de LEA &amp; PERRINS, puede Vd. estar
seguro que no imitaria el modo de presentacion
de esta.

S
Agencia de Inhumaciones

Sin embargo, casí todas las salsas " \Vorcestershire " se esfuerzan en
imitar el modo de presentacion del producto de origen .

EUSEBIO GAYOSSO

El solo hecho de imitar la etiqueta y el frasco de L ea &amp; Perrins f'qui,·ale á una
confesion de inferioridad. Esto no impide que millares de personas sigan diciendo de
la" ,vorcestersbire'" o de la "Salsa Inglesa," cuando Jo q ue quieren decir es la
'' Lea &amp; P e rrins."
Sois una di! ellas?

La escritura blanca sobre
la etiqueta roja :

MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

A _.. -;~~'"'

~

TELEFONOS: ERICSSON, 836.

SALSA WORCESTERSHIRE
de origen.

MEXICANA, 1006.

======~

indica
la verdadera

bl

�EL MUNDO ILUSTRADO

Y ahora al llegar la primavera, esas jau-

S i el nuevo rey se decide a llamarse

las son llevadas al campo con gran solem- Constantino I, inauguraría la serie de los
Como Se Puede
nidad. Asisten todos los alumnos de las Constaotinos en la dinastia del nuevo rei·
no de Grecia; si, por el contrario, prefie&lt;Le Petit Joaroal&gt; se ocupaba, días escuelas públicas con sus correspondienEngrosar De Balde atrás de una tiesta que se celebra en Bél- tes
maestros, representantes del Ayunta- re el número XII, tendría que considerarmiento altas personalidades, acompañan· se como sucesor de los antiguos soberanos
gica, muy pintoresca y muy interesante.
Se trata de la fiesta de los pájaros, porque
son unos pequeños auxiliares de la agricultura, considerándose celosos guardianes contra los insectos destructores.
Pero la fiesta primaveral que se celebra en Wallonia, a la puerta de Llavelot,
no deja de ser por ello una fiesta poética,
aparte de su carácter educativo y su finalidad práctica.
Dice &lt;Le Petit Journal&gt;que los agricul·
tores ricos compran, al llegar al otoño, a
los vendedores de pájaros, centenares de
pequeños volátiles que, durante el invierno, se guardan en grandes jaulas y se tratan a cuerpo de rey, es decir, se les cuida
y se les alimenta con gran cariño.

Tratamiento casero que obra maravlllaa
haciendo roJllzos y atractivos á loa
hombres y n1uJeres enjutos, huesoso,
y faltos de desarrollo,

Una Caja por Yalor de $0.50 m. a., regalada
á cuantos la soliciten.
A las personas delgadas, y especialmente á.

las que carecen de unas 10

á.

30 llbras del

peso natural, interesa el que se enteren de
un d escubrimiento maravilloso con el cual
puédese aumentar hasta una libra diaria,

embelleciendo admirablemente

á.

los que lo

usan, y engordando sorprendentemente al
las personas flacas aunque lo hubieran estad"
por varios afíos.

No cierre los ojos

á

tan manifiesta verdad,

diciendo "Imposible."
Pruebe este nuevo
'tratamiento y se convencerá. por si mismo.
La prueba. no Je costar{i. ni un solo centavo,

( Véase el cupón de abajo) y la experiencia

Je demostrará. la verdad de lo manifestado.
'No hay razón que le defienda ahora para
continuar enjuto y falto de peso el resto de
eu vida aunque hubiera ya probado cuantos
remedios conoció para engordar.

CAPITAL SOCIAL:

$10.000,000

y

do la comitiva algunas bandas de música.
Llega el momento solemne: las jaulas
son abiertas, dándose libertad a. los alados
prisioneros, y mientras las músicas tocan
y los niños cantar un himno, el pueblo vitorea entusiasmado.
o o o

¿El nuevo rey de Grecia se llamatá
Con5taotino I o Constantino XIII Un pe·
riódico italiano· recoge , a este propósito,
algunos interesantes informes que da la
&lt;Kolnische Zeitung&gt;:

EL _BUEN TONO,

de Bizancio, entre los cuales se contó un
Constantino XI.
El pueblo griego, en su entusiasmo por
el conquistador de Salónica, propondrá la
segunda solución, que recordaría una época gloriosa. En los círculos oficiales atenientes no se manifiesta todavía una opi·
nión precisa sobre este punto.
De esta manen, se han tomado precau·
ciones considerables ¡,ara evitar que el
nuevo rey sea designado, por ahora, como
Constantino I o Constantino XII.
El mismo monarca está vacilante: se ha
evitado, hasta el presente momento, poner
el número en las monedas y en los docum ~ntos.

s. A.

MEXICO.

Registrado como articulo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894. - Impreso en papel de las Fábricas de San Flafael.

Año XX.-Tomo 11.

México, Agosto 17 de 1913.

Número 7.

Cuarta: Colección No. 42·
DrnECTOR GmrnRAL:

E. PUGIBET

f

Este grabado le dam á conocer mejor qo~
cuanto pudiera decirse el cambio asom•
l)roso que puede obtenerse ganando
en el peso solamente unas
10-6-12 libras.
Con este nuevo descubrimiento puédese
prescindir de' las recomendaciones de dieta.

generalmente prescrlptas y de todo lo que
aparte de la vida regular de los negocios.

Siga como de costumbre, y coma cuanto
guste y apetezca. Además es un inofensivo
remedio para. el sistema más delicado. pues
no contiene aceites. emulsiones, nl alcohol.
Es solo una pastilla concentrada que pueda
tomarse sin Que nadie se entere. Sus má.s
pr6ximos amigos no r1ecesltan saber lo que
Vd. toma hasta que quec1en asombrados de
aus adelantos en peso y hermosura.
La excesiva delgadez. es tan mortificante
como el exceso de carne. Los hombres delgados tropiezan con grandes dificultades en
el camino del éxito, y si tuvieran dinero
--nunca aparentará.n ricos."
Las mujeres
huesosas, rara ye.z son populares y aunque
vistan elegantemente. los ricos adornos no
pueden disimular e l contorno del rostro y lo
prominente d e Jos huesos. Torne sin pérdida dú tiempo Sargo! y abandone ya el campo
de los flacos. En vfenoa e l cupón hoy mismo
y escribanos con claridad su nombre y dirección completa. dirigiendo su carta. A. "The

Sargo! Cé&gt;., !llO A Herald Bldg., Binghamton, N .
Y., E. U. A .• y le remitiremos inmedta tamenteuna caja de Sargo! por valor de $0.50,

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porque de su del~adez, y d e como nuestro
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que al prese nte escas ea. No hay pues necesidad de aquf en adelante en seguir h ueso::so, enjuto, é inc.ompletamente de sarrollado.

1stas, conc u1
os escrupulosamente los p
e sus togas, chotean al famo
Quilónides, cuya ruin fig
sa indumentaria contrastan e
y arrogancia de Neran y
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anuncio.

Depósltos:Johansen, Labadie y_Droguería del Elefante, México.

lA SOLEMNE PROCESION POPULAR, EN LA MANIFESTACION DEL DOMINGO ULTIMO, PASANDO POR FRENTE AL PALACIO
NACIONAL DONDE LA PRESENCIO EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA, EN CUYO HONOR SE HIZO.

�lHRECTORIO
EL MUNDO !LUSTRADO
SBMANARIO DB ACTUALIDADES, ARTB y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO

OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de San Diego No.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 14,1. - México, D. F.

41.

PREClOS DE SUB'&gt;CIHPCC0'.'1 MENSUAL:
En -la Ciudad ............................ 1, 1.00
(pagadero por adelantado. )
En los Estados. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . &amp; I. 2 5
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero ..... .... . . ......... ...... &amp; 2 .00
(pagadero por semt:stre adelantado.)
NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . &amp; o. ~n
En los Estados ........ .. . . . . ........ ... .... ., 0.35
En el Extranjero .... .. . .... ................ 0.50
Atrasan.os ............. . .. . ..... ... ....... ., 0 .50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Aveni&lt;).a 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).

El Honorable Cuerpc Diplomático en la Secretaría de Relaciones durante la cert_monia del reccnocimiento
del nuevo Secretario de Relaciones, señor don Federico Gamboa, el miércoles último.

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

José María Lozano
Por fin, despué, de una larga espera, subrayada por
la impacien-eia de los periódicos con interminables con•
jetaras y avivada por la inquietud de estas horas turbuJenhs en que, como en los tiempos de Shakespeare, el
tiempo está preñado de sucesos y da a luz a cada miau•
to, la llegada del actual Ministro de Relaciones, deter·
minó un movimiento "º el Gabinete presidencial y la es·
fin~e de J:i. política dijo su secreto. Un secreto ya conocidi a medias, como los sibilinos, pero que al salir a
pleno sol tuvo la fortuna de despertar un amplio sentimiento de simpatía entre las gentes bien intencionadas
y cultas, que saben que la aptitud, el talento, la idoneidad,
todas esas cosas q.ie se necesitan para el desempeño de
un cargo de importancia en la administración pública,
no son productos de generación espontánea. Nos referimos al Lic. Jore María Lozano, nombrado Miuistro de
Instrucción Pública y Bellas Artes, por un suoerior
acuerdo y por virtnd de los innegables merecimientos
que aquilatan la briosa personalidad del nuevo funcio·
cario.
Efectivamente, entre las vidas jóvenes que como una
esperanza para la patria van cuajando sus frutos entre
las rachas de nuestras luchas civiles, está la del licenciado Lozano, jugosa de inteligencia y de cultura, des·
tacándose en los llanos de la mediocridad ambiente con
perfiles vigorosos e inconfundibles Ayer todavía, sin
otro delito que el de tener talento, se ponla en duda la
pureza de su credencial tan legltimamen_te adquirida por
la constancia de su esfuerzo y la eficacia de su palabra.
Ni amigo, ni enemigo5, olvidan, seguramente, el triunfo
esoléndido del orador que pudo enjugarse la frente con
e l estandarte de los vencidos y levantar un trofeo sobre
el campo contrario, El humo del combate sólo sirvió
pua poner de resalto la brillantez de las armas, y el há·
lito del huracán sólo acarició como un viento de victoria el airón del penacho. En la historia entera de nues·
tra5 Legislaturas difícilmente se encontrará un caso se·
mejante, en el que se archive tamaña resistencia al lado
de tamaña perfidia. Y el Dipu~ac!o ja_lisci_ense pudo se~tarse en los escaños del Palacio Leg1slattvo, con el mismo gesto altanero con que los a1'tiguos romanos desean·
saban en sus curules de pino a la sombra del foro, des·
oué~ de haber vencido en las Galias o pacificado la
Iliria.
.
José María L'lzano no descansó.. Se lo prohibía su
patriotismo En m1mentos de angustia y de general desconcierto, cuando las division~s se hacían máf hondas y
la política parecía mostrar ab1s~os y desfilad~ros, supo
cristalizar en un memorable discurso, no digamos la
opinión nacional, pero sí el sentir. dominan;e de la Metrópoli, marcando más claros ca~mos, y senala.ido n~evos rumbos con voz firme y cordial, clara de persuaciones y convencimientos, a!qnitarada en las observ~ciones
p~netrantes de Gustavo Le Bon, cuyo seco estil_o re·
-cuerda en cierta aspereza de forma y en lo conciso de
la expresión. Lozano es, ante todo, un gran orador.
Parco en el ademán y de acento ligeramente sibilante,
su palabra se afila ~ontra el obstá~ulo y le saca punt:'la resistencia. Fustt¡¡a como un J..t1go y es breve y rápida, como su gesto. Es el beluario de las m~l!itudes,_y
-todos hemos visto cómo hace espuma la ho_stihdad ba¡o
ese látigo, que tiene puño de hierro y de cristal. Porque
-c,nndo es preciso, también dice las cosas con bellna y

con magnificencia. Tiene el corazón sensible a las altas
manifestaciones del espíritu y una musa favorable le da
el número y la armonía para sellar los períodos rotundos de su prosa. Por lo demás, conoce a fondo las vicisitudes de nuestra hi;toria política •Y su ciencia social,
reforzada con vasta lectura y observaciones personales,
posee puntos de vista muy propios, que a veces lo han
puesto en pugna contra los sabios de profesión. Pero
no con Renán, que consagra la incesante rectificación,
cuando afirma con su elegante desenc~nto que la Historia es una ciencia conjetural. Sí, L~zano es un gran
orador y esta es ya una egregia cualidad para honrar
la cartera de Instrucción Pública y Bellas Artes. Mas
por fortuna para los destinos ne la educación nacional,
el hombre de pensamiento está &lt;doublée&gt; por el hombre
de acción, pronto en concebir y ejecutar, en las ideas y
en los actos. Se le ve joven, con deseos y voluntad de
atender y cuidar grandes y sagrados intereses morales,
con la aptitud nectlsaria pau ser su custodio. con la
energía suficiente para defenderlos, y los votos de los
q11e no son políticos lo acompañan sinceramente. El día
de la protesta, nna aura de populuidad, sonora de
aplausos, saludaba solo al orador parlamentario, cuyo
triunfo se sintetizaba en la conqui5ta de una cartera
ministerial. El grupo intelectual que Jo rode6, que tiene
fe y coafianza en su talento, y conoce sus disciplinas
científicas, saludaba, además, al consciente depositario
de un tesoro inalienable, el tesoro que acreció con tan
puras manos el sembrador espléndido que se llamó el
maestro Sierra. Lozano así lo comprendió, cuando al
h ~cerse cargo de la Secretaría, evocó la figura venerable, cuya sombra pareció un momento magnificar las
salas ministeriales.
Y esa buena evocación le será propicia. José María
Lozano trazará los s.uevos surcos con voluntad y amor.
Tiene el brazo juvenil y la mano firme para enterrar
las ricas simientes.
Por supuesto, siempre que el tiempo lo permita. Y
Míster Lind.
Mas consolémonos, que ahora, como en los días de
Ulises, el formidable y sutil, el porvenir está sobre las
rodillas de Zeus.

Por la empinada cuesta, lentamente ascendía el ve•
hículo; dijérase que los mal nutridos cuártagos hablan
perdido sus bríos bajo la enervante acción del sol canicular.
En los re :ojos del camino aparecía, para esconderse
luego, el pintoresco valle en que se asienta la ciudad.
Cu \I si estuvieran cubiertas por una inmensa sábana
blanca, se veían las cúpulas de los edificios, destacándose soberbio, sobre vigoroso fondo azul, el Palacio de
Minerva, allá en el Norte lejano.
En aquella altiplanicie de la cordillera andina, bajo
la bienhechora infl11encia del aire ozonizado por los
pinares que rodean la vía, los viajeros se recrearon en

la contemplación del panorama: de un lado, la radiosa
vista de la ciudad encantado1a; por el otro, la brillan·
te prader;,. de esmeraldas, salpicada a trechos de blanco por las casas de las haciendas.
-Vamos, doctor, cuéntenos alguna cosa.
-Con mucho gusto; contaré a u;tedes una aventura
ocurrida a mi amigo Raúl, la que, a pesar del tiempo
transcurrido, aún no se ha borrado de mi memoria.
Amigo :le la infancia, pude conocer a fondo a Raúl:
reservado, extremadamente tímido, tenía alma de niño
en cuerpo de hombre; visitaba poco a las personas que
le distinguían con su afecto por temor de molestarlas.
Profesaba el culto de la gratitud y de la consecuencia,
monedas cuya escasez aumenta cada día, entre nosotros,
más y más hasta llegar a su desaparecimiento definitivo.
Como el hérve rostandino, mientras él se quedó siem•
pre abajo, oculto en la densa impenetrable sombra,
otros, con los frutos de su cerebro, subieron a la luminosa cima a recibir el ttlntador beso de la fortuna.
Pero estoy divagando; y encendiendo un cigarro
prosiguió:
- La aventura de Raúl que deseaba referir a ustedes fué con una dama que lo cautivó. No atreviéndose
a decírselo personalmente, la requirió por escrito va·
liéndose de un cartero b;en instruido y mejor expensado. La dama aparentó querer cerrar bajo una Josa
impenetrable las aspiraciones donjuanescas de su
amante improvisado, y sin poderlo remediar se estre·
meció intensamente al sentir los reflejos del candente
amor de Raúl, que derrochaba en sus misivas, en las
cuales estallaba en un grito supremo de deseo un alma
enloquecida,
'
Fuese antojo o curiosidad, el hecho es que en una
casuca de los suburbios, modestísimamente amueblada
ad- ho_c, la gran dama se eotregó a Raúl, quien tornó
por oidos-idulce error!-los labios de ella para decirla muy expresivamente, coa la exquisita charl~ de una
música. sin palabras, lo que dice a otra un alma qne
ama, que adora.
Así que después de una larga y amena sesión ella se
hubo marchado, Raúl dudaba de si estuvo soñando o
despi~rto: tan di_vinamente maravilloso le parecía lo
sucedido. Para dicha suya era cierto: aun encerraba el
enarto el voluptuoso perfume de la dama; sobre una de
las sillas, dejó su carterita de mano con un pañuel1&gt; cifrado que Raúl recogió como si se tratase de una reliquia. venerada. Allí esta ba, además, una semillena copa
de mosc:i.tel, en la Que ella ligeramente imprimió !os
pétalos de sus labios.
Como Raúl se limitara a tocar la superficie dEol bien
mo_delado bmto, sin inquirir si en la parte izquierda,
ba¡o la caja cutánea existía una viscera sensible, creyó
Que aquella hada misericordiosa volvería.
Y volvió . .. ,como las famosas golondrinas. El am:ir
de Raúl en progresión ascendente tomó un vuelo irresistible que lo lanzó a alturas jamás soñad,.s. Suplicó
encarecidamente a la dama que tornara; mas aquella
ave de paso, no volvió a calentar el nido Reiteró sus
implorac~ones pintando con el necesarid colorido, ya
la expresión trémula de una ternura infinita; ya el
acento enloquecedor de un inccntenible deseo. Empeño inútil que nunca hubo de lograr!
Call6 e) narrador y los oyentes quedáronse haciendo
co~e~ta~1os y acompañando al prot•gonista en los mi·
ra¡es 1nhmos de su aventura.
FEDERICO S. DE TEJADA.

ManifestaGión popular de gran trasGendencia
El Presidente de la República, señor general don Victoriano Huerta, tuvo el domingo
pasado la inmensa sQti.facción de sentir descansar en su personalidad toda la confianza
que el pueblo mexicano otorga al ciudadano
a qnien ha designado para regir los destinos
de la Nación.
Ese pueblo, dando una gran prueba de cordura, organizó una manifestaci6n, tranquila,
ordenada y numerosísima para manifestar al
gobierno del general Huerta que aprueba en
todo su conducta, sobre todo en los acontecimientos recientes, y que estará siempre al lado del mandatario que encarne las aspiraciones y los sentimientos nobles del pueblo.
La manifestación, a pesar de ser muy numerosa, no dió motivo al mínimo de~órden, y
esta muestra de cordura y cultura de nuestro
pueblo habla muy alto de él
Dedicamos a esta bella manife~tación popular la primera plaDa de nuestro semanario
y la presente en que aparecen algunas fotografías que la recuerdan.

La gran procesión organizándose en d costado :;ur de la alameda.-La manifestación frente al Palacio Na·
cional.-Por la Avenida de Sao Francisc0.-El Presidrnte de la República y su gabinete esperando el piso de la matifestación por el Palacio Nacional.

•

�Por los eternos hielos
La frente coronada,
Donde la tarde prende
El último arrebol,
Y enciende ~us centellas
La tempestad airada,
Y su carmín esparce
La aurora enamorada
Huyendo entre las nieves
Al despuntar el sol.
Levanta el Yxtlacíh uatl
Su mole poderosa
Que se destaca inmensa
Sobre el espacio azul,
Blaoquísimo sudario
De gigantesca diosa
Que en tálamo de armiño
Exánime reposa
Bajo un dese! de nubes
De nácar y de tul.
Refieren las leyendas
Que ~n tan grande altura
Las águilas que llegan
De lo infinito en pos,
Se aduermen escuchando
Con mística ternura,
Las notas celestiales
De amor y de ventura
Del himno que levantan
Los ángeles a Dios.
Terribles precipicios
Cortando los senderos
Las misteriosas cumbres
Impiden profanar,
Y en vano con audacia
Lo intentan los viajeros,
Y en vano el ciervo busca
Los altos ventisqueros,
Y el lobo en vano ensaya
Sus flancos escalar.
Desáianse en la nieve
Arroyos diamantinos
Con el ardiente beso
Del aura tropical,
Que bajan como errantes
Y alegres peregrinos,
Cantando con sus ondas,
Cruzando los caminos
Quebrando entre las guijas
Sus rizos de cristal.
Cual mágico contraste
Entre el soberbio manto,
Que deslumbr11nte cubre
Los hombros del titán,
Algún peñasco negro
Asoma con espanto,
Estatua de gran1h.&gt;
Alzada por encanto,
En cuya frente rompe
Su furia el huracán .
Se mecen altaneros
En la tendida falda
Los cedros olorosos
Y el áspero oyamel,
Formando al enlazarse
Fantástica guirnalda
A cuya sombra buscan
En prados de esmeralda
La grama, los rebaños,
Y h,s abejas miel.
Y desde allí descubre
Absorta la mirada
Los lagos que retratan
Montañas, nubes, luz,
Las ve"rdes hortalizas,
La hacienda cultivada,
El valle pintoresco,
La lóbrega cañada
Y de lejana torre
La solitaria cruz.
Y lejos entre brumas,
Cerrando el horizonte,
De pórfido y basalto
Cadena secular,
Contémplase la Joma
Muralla levantada
Para qne el •valle afronte
•L as luchas qu~ provocan
Los siglos al pasar.
Y sobre aquellos campos

De eterna primavera
Un sol de fuego cruza
La sangre haciendo hen·ir,
Y en las calladas noches
Sobre la limpia esfera
La luna con su corte
De estrellas reverbera,
Bogando mansamente
En mares de zafir.
Y el rayo de la luna
Sobre el volcán se mira,
La nube que circunda
Bañada por la luz,
Con fúnebre misterio
La gigantesca pira,
Cortejo de far.tasmas
Que silencioso gira
Sus rostros encubriendo
Con fúnebre capúz.

En la vertiente agreste,
Humilde y escondido,
Entre peñascos grises,
Y mirtos y arrayán,
Un pueblo se levanta
Como el oculto nido
Que en las enhiestas rocas
D~jaran suspendido,
Las águilas salvajes,

Del fuego tropical,
Encanto de la madre,
Tesoro de la esposa,
Un hijo tiene Carmen
Y mira en él dichosa,
La bendición del cielo
Al techo conyugal.
Cuando en la tibia noche
La luna se levanta
Con su fulgor bañando
La frenta de los dos,
La madre arrulla al niño
Brotando en su garganta
Las trovas cariñosas
Que toda madre canta,
Que sólo saben ellas
Y las inspira Dios.
Bendice en su retiro
Dichosa su fortuna ,
Encierra el universo
En su tranquilo hogar,
El cielo mira abierto,
Y sin zozobra alguna,
Cuando inclinada reza
Sobre la blanda cuna,
No siente de la noche
Las horas resbalar.
II

Como la negra envidia
Su diente venenoso

Y esquivan los pastores
Su impúdica mirada
Cuando de aquella falda
Por los senderos van.
Durante largas noches,
Como la hambrienta hiena
Que al corderillo acecha,
Miróse a esta mujer,
Rondando cautelosa,
Descalza entre la arena,
Oculta entre las matas
De mirto y de verbena,
Aquella casa, nido
De calma y de placer,
Alguna vez la madre
Con susto y extrañeza,
La sombra de la anciana
Desde su estancia vió,
Y al recordar, temblando,
Su proverbial fiereza,
Contra su pecho oprime
Del niño la cabeza
Porque un peligro oculto
Adivinar creyó.
Y desde aquella noche
La cuna ni un instante
Abandonada deja,
Temiendo descubrir
Hasta el esposo mismo
El aguijón punzante
Que ya clavado tiene

Que sabes mi amargura!
iOb Reina, que derramas
Con tu mirada luz!
Que miras en mi pecho
La inmenas desventura
Que tú sentiste ioh Virgen
Inmaculada y pura,
Al descubrir tu hijo
En afrentosa cruz ;
Tú que el dolor supremo
En esta amarga vida
Probaste en negras horas
De luto y soledad;
¡Ampárame, Señora!
Y escucha conmovida
La más profunda queja
Del alma dolorida,
El más doliente grito
Q ue demandó piedad.
Devuélveme el tesoro
Q ue en tu bondad me diste,
¿ Por qué me desamparas,
Venero de rnlud?
A tan tremendo golpe
Mi pecho no resiste;
Contémplame a tus plantas
Atribulada y triste,
Pidiéndote el consuelo,
¡Muriendo de inquietud!. ..
Cayendo sobre el duro
Y helado pavimento,
Q uedó como en un sueño
Perdida la razón,
Y en vértigo de pena
Abogando el sentimiento,
Sintiendo como extraños
Su llanto y su tormento,
Y hasta el dolor ageno
Su propio corazón.
Despué~ escucha cerca
Los pasos recatados
De al~uno que se llega
Adonde inerme está,
Y siente sus cabellos
Mecerse acariciadcs
Por vientos apacibles
Q ue vagan perfumados,
Errantes mensajeros
Del que en la estancia va
Levanta el rostro entooces,
Y con sorpre:sa admira
Una mujer, reflejo
De la virtud y el bien;
Su pecho se dilata,
Con expansión suspira,
Levántase repuesta ;
Y la mujer la mira
Y-Tén valor, la dice,
Que yo te amparo; vén.
III

Siguiendo en pos de aquella
Que tierna la conduce,
Por escabrosas sendas
Comienza a caminar;

Misterio inexplicable
La arrastra y la seduce,
Y marcha sin recelos
Cuando entre nieblas luce
De la naciente aurora
L« luz crepuscular.
Se arrastra silencioso
El viento leve y frío
Que anuncia la llegada
Del fulgurante sol,
Y la menuda niebla
Se tiende sobre el río,
Sobre las hojas brillan
Las gotas del rocío
Y esmáltanse las nubes
Con oro y arrebol.
La madre fatigada
E xhausta desfallece,
fan sólo la sostiene
Inquebrantable fe,
Y las regiones cruza
Do rápida decrece
Vegetaci6n que luego
Mezquina desparece
Y sólo arena muerta
Monótona se ve.
Con lentitud terrible
Hundiéndose a su planta
El suelo movedizo
Del árido arenal,
A la elevada cima
Resuelta se adelanta
Y llega donde el monte
Magnífico levan•a.
Hacia el azul del cido
Su maoto de cristal.
Sobre el tajado muro
La lumbre reverbera
De los primeros rayos
Del astro abrasador.
iQué lejos se descubren
L a choza y la pradera!
iQué soledad tan muda
Tan honda y tan severa!
i Hasta la luz difun.1e
Fatídico pavor!
De pronto se extremece
Y piensa que se engaña
En su impaciencia loca
Por ilusión falaz,
Pues mira en una quiet&gt;rn
Que hiende la montaña
Oculta a la que busca
Que con horrible saña
Al niño entre sus brazos
Esconde pertioaz.
Apenas lo descubre
Se lanza enfurecida,
Redobla la entereza
Que la llevó basta allí,
Y al ver por las arenas
Su marcha entorpecida,
Desesperada llora
Y más enardecida
Avanza tropezando

Con ciego frene• í,
Ya llega, ya su pecho,
Sin fuerza y sin aliento,
En tan terrible altura
Se niega a respirar;
La anciana sorprendida
Contémplala.un momento
Y sale de la quiebra
Y en raudo movimiento
Subiendo entre la nieve
Comienza a caminar.
La madre la persigue
Y en lucha fatigosa
De fuerza y ligereza
E mpéñanse las dos:
Ya cruzan vacilantes
Sobre una inmensa fosa,
Por el estrecho borde
D e rampa peligrosa,
Y Carmen no vacila
Y espera s-iempre en Dios.
Y 'á cada nuevo instante
El áspero sendero
Peligro tras peligro
Ofre ce sin cesar;
El sol forma en las nieves
B rillante reverbero,
Aumentan los abismos
Y el aire es tan ligero
Que el corazón opreso
~o puede palpitar.
De pronto se detiene
La anciana vacilando,
Al borde de un barranco
Que cruza de través,
Y el vértigo la arrastra,
Y, pálida y temblando,
El rostro vuelve al punto
Los ojos apartando
De aquella sima oscura
Abierta ante sus piés.
Y Carmen Jo comprende,
Y acongojada busca
Al misterioso guia
Que la llevó basta allí,
Y rápida registra
En la pendiente brusca
Sin acertar a verle,
Y su razón se ofusca
Nuevo huracán sintiendo
Rugir dentro de sí.
Y se arrodilla humilde
Y tiende suplicante
Sus manos a la anciana
Transida de dolor ;
- jPor comp,isión, le dice.
No sigas adelante,
Ni un paso más, detente,
La muerte en este instante
Espera, si prosigues,
Al hijo de mi amor!
Si todo lo que tengo
A tu ambición no llena,
Te viviré sumisa
En dura esclavitud,
¿ Qué más? Aunque sucumba

En espantos~ pena,
Conserva al hijo mío
Consérvale y sé buena
Salvánctcle siquiera
La vida y la salud.
El rostro de la anciana
Diábólica sonri.:a
Como de horrible goce
Violentó dibujó,
El borde del abismo
Sin detenerse pisa,
Bajo su planta tiembla
Endeble la cornisa
Y se hunde en el abismo
Que atravesar pensó.
Entre sus manos Carmen
Oprime su cabeza,
Y con violento esfuerzo
Los ojos a 1 cerrar
Escucha el alarido
De rabia y de fiereza
Que aquella anciana odiorn,
Engendro de vileza,
Lanzó cuando sus plantas
Sintiera vacilar.
Privada de sentido
La madre se desploma,
Y largo tiempo pa~a
Perdida su razón,
Y luego, poco a poco,
Aliento y fuerza toma
Y va como de uo sueño
Volviendo, cuando asoma
A su caosado pecho
Más grande sn aflicción.
Entonces reconoce
Q ue está en lugar distante
De aquel en que a la anciana
Miró desaparecer,
Se encuentra en un barranco
Y cerca, horripilante,
En medio de las rocas,
Sangrieoto y palpitante,
Ve el destrozado cuerpo
De la infernal mujer.
¡Con indecible angustia
Buscar queriendo al niño
Descubre en una gruta
Tranquila claridad,
Y allí sobre una cuna
De nieve como armiño
Duerme el objeto tierno
Del maternal cariño
Con la risueña calma
De su temprana edao !
Es perfumado y tibio
El va~aroso ambiente,
Hay flores delicadas
Del niño en derredcr,
Y al fondo de la gruta
Se mira refulgente
La imagen de la dama
Que la amparó clemente,
La Madre de las madres,
La Madre del Señor.
JUAN DE bIOS PEZA.

~~;;~~~~~==·
- --•-•~::-••- _,=:=::-• rt,=.::•~~•• -=:::,::_:;::: -•::-:::::~-:::..:~,o

-----·-

Guardianes del volcán.
Entre dispersas chozas,
De pobres labradores,
Modesto se distingue
El templo del Señor;
Esbelto el campanario,
Ojivas de colores,
Dentro la nave iocienso,
En los altares flores
Y atmósfera impregnada
De sencillez y amor
En una casa blanca
Junto a la cual murmura
El apacible arroyo
Que le acaricia el pie,
Vive la hermosa Carmen,
Modelo de ternura,
Alegre como el campo,
Como sus brisas pura,
Tranquila como el lago
Que en lontananza ve.
Como el capullo tiern"
Que purpurini. rosa
Abriga con sus bojas

Ensaya fiera y deja
Doquier honda raíz
Al ver latir de Carmen
El corazón dichoso,
Sembrando su semilla
En seno rencoroso
Cubrió de llanto y duelos
Aquel hogar feliz.
Muy cerca de la casa
De Carmen, y en sombría
Caverna que semeja
El antro de un dragón,
Cavada en la montaña
Y que sirviera un día
Al lobo carnicero
Y a la serpiente fría
Y al buho temeroso
De triste habitación;
Terror de las mujeres,
Del mundo rechazada,
Espanto de los niños,
Remedo de Satáo,
En la caverna vive
Anciana depravada

-·----Su pecho palpitante
Desde que vi6 la sombra
Fatídica surgir.
Ya cerca, uoa mañana;
De aparecer la aurora,
Carmen despierta y siente
Desfallecer su fe ;
No está en su lecho el niño,
Con voz conmovedora
La llama, no Je encuentra,
Se desespera, llora,
Y abierta la ventana
De su aposento ve.
Por ella huyó sin duda
La que en sus brazos lleva
La vida de su vida,
El alma de su amor,
Y en tan terrible trance
Que su pasión subleva
No más al cielo acude,
Su espíritu se eleva
Y así postrada y triste
Exclama en su dolor:
-lOh Madre de las madres,

Fe, Esperanza y Caridad. Recuerdos de la fiesta escolar efect11ada recientemente en el colegio de la señora Lu z H . de Pope.- Escena oriental.

�os amo tanto. Porque vuestro perfume existirá siempre,
y de mi paso por el mundo ¿qué quedará ?.... un re•
cuerdo que irá borráodose poco a poc,o dejando, si
acaso, un destello tao vago que será menos que el recuerdo de un perfume. Mi pobre espiritu inquieto no
producirá ouoca nada más que deseos de algo que yo
misma oo puedo defioir; una ambición hay eo mi, pero
no está determinada, la siento latente, pero la vida va
pasando ante mí como uo panorama variado e iotere•
sante y yo oo llego a cristalizar mi ilusión y mis sueños
aún viven eo mí como aquellos sueños de niña, sin
forma ..... .
Calló la música, la~ flores deben ser puestas fuera de
mi alcoba para que vivan otro día más. Se apagan las
luces .... Terminó el encanto ....
LUPE

damente el lienzo interior que reproduce las varias
percepciones del mundo.
Así nos sentimos vivir en la caprichosa labor de ldS
horas y de los días. A veces nos persigue una aflicción
o una tristeza y el alma se consuela con la visión re·
trospectiva de lejanas aventuras que reproducen sus jue•
gos y colores en este caleidoscopio interior. Y a vec~s
también, se despierta una sensación dormida y dolora·
sa, se abre el libro en una página olvidada, y de sus
hojas se escapa el acre perfume de una pretérita an·
gustia.
De este j.rdín espiritual trasplactamos a veces múltiples renuevos al camico del mundo; le devolvemos,
alterarlo por cuestro temperamento. lo que él mismo
no• dió, y en lói revuelta arena de las luchas humanas
brilla el cáliz de oro de una idea, o se retuerre un do•

Señor Lic, don Eduardo Tamariz,
nuevo sub-secretario de Instrucción Pública
y Bellas Artes.

Flores con alma ....
Flores con alma, flores divinas, ¿qué exquisito en·
c1.nto dimana de vosotras? Saturais el aire de perfu.
mes, arreb1tais el alm1, la hipnotizais y hacéis palpa.
bles lo, pensamiento, que tantas vece, han sido evoca.
do, al aspirar vuestro aroma. Dulces amigas que re.
cordais sueiios ido,, am:&gt;res no gozad.os, íntimos pensamientos nuoc1. expres'l.dos. Entre perfumes y armonías,
iqué dulcemente se desliza el alma! qué sutilmente se
infiltra en ella algo turbador y suave que si no fuera
noble y tan inm 1terial, sería peligroso. Ansias, anhelos,
sueiios y vagas aspiraciones cuyo~ contornos indecisos
se esfuman dejando uo vago temor a la vez que una
incomparable dulzura.
Las flores agonizan en un vaso, exhalando con más
fuerza su perfume turbador que tantos recuerdos evoca
en mí. Son nardos. Con su esencia ungió aquella ama•
dora inmortal los blancos pies del adorado rabí. Nardos y verbena. usabln las romanas de refinamientos
incomparables. Na rdos son flores que me traen reminiscencia~ de infancia, dolorosas y tierna~ por vividas
y por lejanas, recuerdos llenos de inocencia y de pre·
sentimientos, en donde mi alma de niña, con todas las
coloraciones de alma de mujer, deiaba traslucir los
m,tices que más tarde habían de darme esta ansia infinita de algo no determinado, pero no por eso menos
intenso y avasallador, este deseo de algo que no llegará
jamás .... Los goces presentidos y nunca gozados serán
los más intensos.
Los nardos despiertan en mí muchos sueños y mu•
chas divinas vaguedades. Ansias de decir algo muy
dulce, de darme como ellos en perfume divino de amor
y sacrificio. Flons adoradas, viviréis más que yo que

El señor don Federico Gamboa, nuevo secretario de Relaciones, momentcs después de llegar a su casa habitación, después de larga ausencia como representante de nuestro país en Bruselas.

El libro de lá vida
Cada día y cada hora escriben en el libro de la vida
una frase, una palabra o una interrogáción.
Hay páginas risueñas en que clarea el alba y la di·
cha sonríe; líneas rectas trazadas con la firmeza de una
determinación; frases de escritura atormentada en que
tiemblan las lágrimas; palabras incompletas, signos,
puntos. Se r etuercen a veces los renglones y las palabras fluyen, vuelan o se arrastran y se estancan final•
mente en no colmadas lag11nas.
Abierto está el libro de la vida a las diarias impresiones; de fuera vienen a él todas las veces exteriores
para fijarse en ¡us páginas, y si es verdad que unas veces perfuman y regocijan el espíritu que se recoge en•
tre las bojas, también hieren de pronto y desgarran ru-

lor, o canta locamente el ave de una ilusión.
Un día se secan las fu en tas de nuestro venero inte·
rior, del libro de nuestra vida se escapan las bojas al
soplo de un cierzo de otnño, y los ojos mismos se esfuerzan vanamente por leer lo que escribieron las horas de la adolescencia y los días de la virilidad; el es·
píritu se aduerme en la inacción y el aniquilamiento, y
parece que una mano invisible borra de todas las páginas las palabras y los signos, desvanecidos en una
morhl desolación. E l libro se ha perdido en el vórtice
donde su mismo dueño se precipita. y si no ba trascendido al mundo externo el perfume de su vergel, el olvido amontona sus nieves eternas sobre el nombre igoor&lt;1do, mieot ras prosiguen las horas y los días su inca o·
~a ble trabajo sobre la inviolada blancura de otras vid,s.
ADRTAN RECTNOS.

En memoria del maestro Sierra ·

Lll tumba del maestro cubierta por la• ofrendas fbrales. -

Deporte cíclico -Partida de la Excursión de Motocicletas, efectuada el dcmingo último a San Nicolás el Chico.

Apoteosis en h escuela
"Lerdo de Tejada"-Los amigos del maestro presidiendo la fiesta conmemorativa.

El día nueve de los corrientes, en que la iglesia católica celebra a San
Just?, Y en que fué el día onomástico del hombre grande que llevara en vida
glonosamente el nombre de Justo Sierr;., los amigos y admiradores del maes·
tro, que son todos los que le conocieron, organizaron ma!::ifestaciones conmemorativas en recuerdo del insigne educador.
Todo el elemento estudiantil, que tanto debe a don Justo, tomó parte En
las ma.,ifestaciones, las cuales revistieron un caracter solt moe y sincero a la
vez.
La tumba que guarda los restos del ilustre dHaparecido en el panteón
fran~és, se vió cubierta por las ofrendas florales depositadas por el amor iofanttl; en todos los establecimientos educativos se ñicieron fiestas, algunas -de
~nas presididas por el elemento oficial, y los hijos del maestro tuvieron la
honra de sentirse herederos de un nombre grande por todos conceptos.

�EL RETRATO DE DON HERNANDO
~====================-...::=:---_
Gracias a la amabilidad de un amigo de esta publicación podemos ofrecer a nuestros lectores el verdadero retrato de don Heroando Cortés, pintado en E~paña
por Sánchez de Coello, y muy distinto de todos los que
antes habíamos visto, y que se tenían por auténticos.
S.i nos presenta aquí el conquistador, seguramente en
una época poco oosterior a la conquista; su traje denota que ya no anda en los carnpos de batalla, a los que
no llevó ropilla corta ni golilla de encaje. El don Hernando de barba hirsuta, metido siempre en su armadura, el que mandó quemar las naves en Veracruz y no
tuvo en toda su empresa más que un momento de desalieato al pié del ahuehuete de Popotla, ha desaparecido para dejar su lugar a un caballero palaciego, vestido
con el traje de corte de la época y hecho todo un gentil
hombre.
Pero a p ~sar de eso, se nos ha antojado q ue en este
retrato es donde más se nota el caracter y el temple de
este hombre e xtraordinario que fué capaz de llevar a
cab) la conquista de un imoerio grande, civilizado y
e xótico para él, al frente de un puñado de hombres
que hubiera J)odido SM aniquilarlo en un instante por
sus enemigas, a na haber mediada las excepcionales
circunstancias que concurrieran.
Toda efcontinente de don Herntndo muestra en este
retrato un domiuio especial sobre las hombres; los que
hayan sufrido las miradas airadas de esos ojos tienen
que haber obedecido iocondi..:ionalmente a quieo a~i
miraba; toda la figura parece respirar un aire de imperio muy propio de quien tan grao empresa teoía que
llevar a cabo.
El otro Cortés. el que habíamos visto hasta ahora, a
pesar de estar metido en su armadura y listo para el
combate, tenía un aire de boahomia muy marcado; no
parecía que tal hombre hubiera sido capaz de una te·
nacidad tan grande, pero la contemplación del verdad&lt;1ro retrato nos hace ver que no era tao bonachón el
conquistador, y que no fué iafuad1do el temor de Ve-·
lázquez cuando quizo despojarlo del mando que le había dado para que no fuera a hacer uso excesivo de tal
mando. Pero ya era tarde; el león había ~alido de su
jaula y no volvería a ella jamás.
Ante el retrato hemos recorrido a grandes rasgos la
guerra de conquista _de nuestra patria. E! ra~go temerario de cortar toda idea de retirada, haciendo quemar
las naves; el inmenso valor que debe haberse necesita·
do para atreverse a penetrar a una tierra que se presentaba desierta, arenosa e iugrata como es la costa del
G olfo en las cercanías de Veracruz; la enorme caminata desde la costa hasta la meseta central, en medio
de un país que se desconocía; rodeados de hombrt,s que
po·r mucho que se dijeran amigos y aliados, no han de
haber inspirado gran confianza, y teniendo que luchar
a cada momento ya con dificultades que oponía la na•
turaleza, ya con los que oponían los hombres, los cuales, por ser de los hombres, eran más temibles.
y por en medio de obstáculos, de dificultades sin
cuento, la pequeña caravana marchaba con un tesón
que apenas se concibe, hasta llegar a laconsecusión de
lo tan deseado.
La proximidad d~ las fechas recuerda especialmente
los últimos días de la guerra de conquista.
Hibía pasado el momento del gran desmayo; el ahuehuete de Popotla había sentido sus raíces regadas por
las lágrimas de don Hernando; todo parecía perdido, y
ea medio de tal cataclismo, en que hasta la entereza
del gran jefe parecía flaquear, se retempló aquella alm;i. hecha para la lucha; mucho era lo que se había
conseguido, y no entraba en el ánimo de don Hernando
abandonar lo qu~ tantos afanes y desvelos le había
causido; no podía. él permitir que e! ensueño se desvan,ciera. en los momentos que ya iba a tocarlo; las
ambiciones, nobles o no, renacieron ea el alma eetguenero, y decidió continuar la lucha hasta el fin.
Tom1da esa decisión, rns ojos deben haber visto a
sus soldados como está viendo en el retrato, y ante
aquella mirada todos habrán olvidado el llanto al pie
del ahuehuete para no recordar m ..s que su oblig ación
de obedecer al hombre de la mirada dura, del ceño
torvo del aire dominador cuyas órdenes eran truenos y
cuy~·decisiones eran órdenes inapelables.
y se emprendió la lucha de nuevo con gran ardor;
el formidable cerco de Tenochtitlán se fué cerrando
cada dia, y, por fin, en los primeros del mes de Agosto
el heroico indio del nombre profético cayó como á guila
después de haber hecho todo lo que pudo en.defensa de
50 patria, luchando contra armas muy superiores a las
suyas y luchando tambi_én contra lo q~e era peo!: las
tradiciones de los propios y las perfidias de los a ieaos.

Inauguración del Congreso Mariano, el domir.go pasado en el salón de actos del Colegio de Mascarones;
orfeón que tomó parte en la velada inaugural.

lo embellecía todo: su gusto era sello de elegancia y
de buen gusto: su criterio fijaba gloriosamente las fluctuantes opiniones.
Era su canto armonioso el encanto supremo de las
re•1niones, cuando no arrancaba al piano dulzuras o
amarguras. En la mesa trinchaba cun maestría sic igual,
(Prólogo de un libro de la Sra. Blanche
y discretamente escanciaba en las copas y en las almas
Z . de Baralt).
el vino y la alegría. Volví a verla luego acá, en París,
su ciudad predilecta, como que en ella se ha educado;
de modo que es norteameTicaoa por el nacimiento,
Dos veces mi planta inquieta Ee ha posado en Cuba, francesa por la cultura y cubana por el corazón. Tan
tierra encantadora, óptima y dulcísima, y las dos veces diversas y preciosas canteras, proporcionando el mátme han robad•&gt; el corazón sn luz espléndida, su embal- mol y el oro de su ser material y la gracia y bondad de
samado ambi~ote, su cielo incomparable, sus felices su ser espiritual, explican su personalidad compleja y
costumbres, la milagrosa opulencia de sus campos, aquel extraordinaria, eu quien la idealidad de la Ofelia shaaire y dejo castellanos tan caros a mis gustos filiales, kespeareana se une a un criterio sereno y elevado, y los
~u mar soberbia, sus montes altivos, sus libres palmeras, gustos más artisti ces y sociales a las más recónditas virsu palpitante heroísmo, el talento de sus hijos, )¡¡ her- tudes maternales y domésticas. Bien reflejan estos &lt;Es·
mosura de sus mujeres y el recuerdo de su bella y do- tudios de Arte y de Vida&gt; la triple procedencia ele su
cuna, de su educación y de su alma.
lorosa historia.
Enajenada el alma que una vez te vió, suspira sin
Por sus páginas doctas y sobrias, pero vivificadas por
reposo por volver a verte, oh, Cuba! tu solo nombre, romántico aliento, pasan Edgard Poe, George Sand,
armonioso y divino, es un poema, tierra la más fermosa Martí. Juntos está n en ellas el recuerdo de la patria
que ojos humanos vieron, perla de las Antillas que son nativa, las visiones de Paris, el amor a Coba. La cal·
la corona del mundo, isla siempre fiel que fuiste orgullo ma, el método, la seguridad con que trata los temas, el
y blasón de España, secular sueño dorado y concentra- dominio que de éstos demuestra, el sentimiento, la sinda codi-:ia del yanki formidable, sa grada patria de hé- ceridad, la delicadeza con que les anima y ennoblece,
roes, cuna de Agramonte, de Maceo y de la mejor mi- sus ideas y preferencias en piotura, en música, en litetad de Máximo Gómez, madre augusta de Heredia y de ratura, todo revela a la señora Baralt la riqueza, diverAMERICO LUGO.
Martí!
sidad y selección de sus cualidades penonales. ProfunEducado por Eugenio María de Hostes, príncipe de dos y variados son sus CC'nocimieotos. E!cribe con la
Sevilla.
la sociología y acaso el pensai:lor más profundo qi:e
haya producido la América Española, una de mis ideas
queridas es la Confederación Aotillana, cuya realización veo tanto más próxima cuanto más parecen alejarla los efímeros triunfos de la fuerza y el superficial
egoísmo de pueblos en pleno período de formación
constitnciooal. Cuba, la gran Antilla, el país más productor de todo el Nuevo Mundo; Puerto Rico, la más
pequeña, p;.cífica y poblada, y Santo Domingo, la indómita, por dominicanos y haitianos compartida, son
tres partes de no sólo todo cuya unión política oo po·
drá impedir en su hora la potencia más poderosa del
globo.
Y su hora está cercana. El imperialismo es mero vicio de los Estados cuya gran virtud e~ la federación,
enlace natural en lo político de los paises previamente
unidos en lo étnico y geográfico. En esta ceoturia, so·
bre cuyos primeros años ha impreso aquel vicio su terrible huella, se organizará el E~tado Internacional
Amecicano: los Estados Unidos de América, influídos
por su profundo concepto del derecho, como medio orgánico y severamente aleccionados por la experieQ.cia,
obtemperarán a la organización, y la Confederación
Antillana será.
Pero dejemos estos por el momento dulces sueños, y
vengamos a la obra de la doctora Blanche Z de Baralt, cuya cuna rodó en Yankilandia y cuya vida domésc a se d esliza bajo el dulce cielo cuba no; con lo cual
viene a ser esta mujer ilu,tre símbolo de la paz futura,
del venidero amor, de la final justicia y de la inaltera·
ble armenia que al cabo reinarán entre la grande Amé
rica de Washington y Lincoln y la noble América de
Bolívar y Martí.
Hace algunos años fuí a veranear a Saratoga, lugar
patrocinado por los cubanos, y allí tuve la honra de
conocer a la autora de esta obra. E ra ella, por el divino d erecho de la gracia y el talento, la reina incontestable de n;;,estro &lt;cottage&gt;: su presencia lo animaba y
El salón del Colegio de Mascarones durante la sesión inaugural del Congreso Mariano.

"Estudios de Arte y de Vida"

Retrato de Hernan Cortés, pintado por Sanckez Coello.
Después la fig ura del conquistador se mancha con el
cruento sacrificio del último emperador azteca; aquella
águila que había caído de una manera tan heroica fué
atormentada para que hablara de uu puñado de oro; y
si Cortés sintió dolor en Popotla, frente al "lecho de
rosas" de que habló el estoico emperador debe haber
sentido la más grande de las vergüenzas; en su rostro
volvemos a ver la mirada torva y el aire de autoridad
siniestra que tiene el verdadero retrato de Hernando
Cortés, Capitán General _de los ejércitos que conquistaron la Nueva España, y que fué a morir a la Antigua
olvidado de su soberano, aislado del mundo por las envidias de sus contemporáneos y quizás sintiendo que
todo ese carácter y ese temple de alma no le hayan
servido más que para atraerse los odios y los temores
de los que quizás hubieran debido, si no amarle, al menos agradecerle los inmensos servicios que gracias a
su terrible carácter habla lleva do a cabo en bien de m
patria.
Tal pensábamos al ver el retrato de Cortés pintado
por Sáochez Coello en la antigua España .

J. M.C.
~

o o o
Se ha calculado qu e ocho conejos consumen tanto
pasto como una oveja.
o o o
En el Congo hay una raza de ovejas que no tienen
lana.
o o o
La fecundidad de las conejas es tan estupenda, que
una sola hembra puede tener 1 .200,000 ( ?) descendien·
tes en el espacio de cuatro años.
oo o
Una de las maderas de mayor duración que se cono•
cea, es la de l sicomoro; en el Museo de Gizch, en el
Cairo, puede verse actualmente una estatua que data
de 6.0 0 0 años, hecha con dicha madera.

1

1

misma corrección y donosura el inglés, el francé~ y el
castellano.
Fami liares le son los encantos de las artes, los secretos de las ciencias, la grave filosofía, y en todo caso
conserva su femeoilidad graciosa y pura. Pocas escritoras cuenta Hispano-América, como esta hija de la gran
República, admirable ejemplo de lo que serían, hermanadas, las virtudes y calidades de ambos pueb)t,s
norte y sudamericanos.
Comienzan estos "Estudios" con uno sobre "El Decadentismo," que vale por si solo un libro. Rcmánticos,
realistas, naturalistas, parnasianos, simbolistas, decadentes, y especialmente Baudelaire, quien compmo con
lodo pestilente y oro puro un monumento al vicio, su
sola pequeña obra maestra; y Verlaine, cuya musa es
cándida paloma prisionera de un sátiro, todos quedan
bien juzgados, y la autora declara que la literatura decadente no es un producto normal, s100 una afección
morbosa.
Siguen luego el estudio sobre "Los Dos Jorges," Mme.
Dudevant y Mariana Evans, portentos femeninos que
f ueron, sin embargo, exponentes perfectos de sus razas
respectivas; el juicio sobre el gran Edgardo, la personalidad literaria más espléndida de los Estados Unidos
de América, sobre cuya suerte no es posible considerar
sin lágrimas; el paralelo, casi impmible, entre Hertdia
el Grande, de naturaleza eminente y seraidivina ingenuidad, a quien una nueva mitología tendrá por el Apolo del Nuevo Mundo, y Heredia el Pequeño, d igo, el
Acadé mico, cuya poesía es algebrino cálculo y dosis
farmacéutica
Entre los "Bocetos" están "Los Amores de Ruskio,"
critico atormentado por la filantropía, contrastando con
los de Chateaubriand, genio atormentado por la vanagloria· este Francisco I de las letras, el último de los
caballeros, extraviado en la prosaica Edad Moderna,
mitad Don Quijote, mitad Don Juan, fué terrible provocador de amores y rendido galanteador de fieras
(me parece que trastrueco los términos, pero me im•
porta poco) a quien hechizaba con su inapeable actitud
romántica; 1Lagoi6ca, olímpica y sublime. En la sec•
ción de crítica teatral, la autora se siente irresistiblemente atraída hacia la abadía de Saint Wandrille,
donde ahuyentando la soledad de Hardouin, la bella
musa del poeta, Georgette Leblanc, pone en escena
"Macbeth" y "Pelleas y Melisande ;" sugestión que han
debido sentir, asimi!mo, cuantos suspiran por la rt alidad de una vida que equivalga al noble rneño de la
mente, fenómeno tan peregrino como extraordinario
que se realiza cumplidament~ en la Existencia de Mauricio Maeterlinck, único mortal que vive en sus cuentos, representa sus dramas y practica su filosofia impul•
sado por su genio, que tiene algo de Sha kespeare y Vir·
gilio con no poco de Aoderrnn y Emerson. Merece
notarse en la señora 1::laralt, tan amante de la gloria de
Francia, esta predilección por el artista belga que ha
dejado detrás de sí, sin esfuerzo aparente, a todos les
escritores contemporáneo~ de su propia lengua, y en
quien el talento aparece más claramente como ura dádiva celeste. Mas no es mi ánimo en~merar todas las
bellezas del libro, sino presentar el respetuorn hcmenaje de mi admiración a la autora cuya alta mentalidad
vierte sn luz desde las Antillas ~obre ambas Américas,
como esas estrellas que, colocadas sobre el horizonte,
parecen iluminar dos mundos,

�mo eo uo cuento azul, unos g randes ojos, ni muy tristes,
ni muy reidores; y unos labios, ni muy rojos oí muy pá•
!idos; y unas m~oos ni muy frescas ni muy marchitas,
esperao a los ojos amados, a la boca amada, a las ma•
nos amadas ..... .
Y así siempre .... A través de los tiempos, a través de
los otoños y a través de las primaveras; por sobre el
dolor y la muerte, ella sigue mirando el camino, por
doode suben, escalooados, los árbol"s viejos.
Y a pesar de que por el camino jamás viene nadie,
ella sigue esperando,
CARLOS WYLD OSPINA.
México, 1913.

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J uventud que te vas apagando
como fla ma que al viento vacila
y que se rebela por sPguir brillando ..... .
Juventud de mirada intra nquila, .
¿cuándo será un hecho tu partida ? ¿cuándo?

El señor Lic. doo José Miría Lnaoo, coo el Presidente de la República, momentos despué; de haber
protestado como Secretario de lostruccióo Pública y Bdlas Artes.

NJ hay du1a que el hombre-ese &lt;ter.rible animal&gt;
que dijera Maupassant-gusta de la sangre. La prefiere
al vino, con todo y que éste es el generador de lds más
ardientes locuras.
Las mujeres, cuyo sistema nervioso es más sensible
que el del hc.mbre, gustan por lo general, con inconfe·
sada y morbosa afición, de ver los espectáculos de la
muerte y de la sangre. Y es que la boca contraída por
h. última mueca; el miembro que se desarticula entre
crujidos; la cune convulsa que se empapa en su pro·
pia saogre, nos esclavizan al horror. Despierta la bes·
tia eo lo más hoodo de nuestra sustancia, eo lo más
oscuro y primitivo del ser, y· es en vano que la pobre
razón trate de dominar este impulso brutal de la carne
todopoderosa.
Hay que coofesarlc: nos gusta matar. ¿Qué ? No importa qué. Para el c;iso da lo mismo que sea el toro
en la plaza; el jabalí en el moote; el gallo en el ruedo;
la codorniz entre los trigos o el hombre en el campo
de batalla .... El hecho es el mismo; locura de la sao·
gre.
Nos gusta el rojo. Y el rojo es el símbolo de tod•s
las violencias y de todas las violaciones. Recuérdese
la escena de Mirbe'Lu, en que el adolescente tísico ao·
bela amor, que en él es muerte, bajo la roja sugestión
del crepúsculo que se hunde en el mar inquietante ...
Y es inútil que los soñadores y los justos fulminen su
palabra sobre la universal h~catombe y quieran doble·
gar el robusto cuello de la B~stia Sobre la tierra, t~ñida en sangre, pasaráo siempre los Cristos fraternales
como seres superiores e· ilógicos ..... .
Es en vano. El macho fuerte y viril ama la saogre.
Por eso es que en mis ratc,s de sinceridad, comprendo
a los niños sanos que persiguen, por el jardín, a las
mariposas, sólo por el gusto de matarlas ....•.

Coo placer te miro
explorar quién sabe qué sendas desiertas;
¿ por qué si te puede matar un suspiro
dejas al Ensueño las puertas abiertas ?
Bien está; más cuida que si sopla el viento
d e los Deseog•ños, y extingue tu encanto,
q ue te halle la sombrd sio uo desaliento
envuelta. eo los pliegues de un lírico canto.
No tiembles. Arroja
tu última esperanz"- como la primera,
y sé como el arbol, que si se deshoja
tiene fé eo las galas de otra primavera.
No tiembles. Disfruta de tu fortaleza
y al 6.o, CU'l.ndo mueras, abandooa en cal 11a.
la idea má~ noble que ha.ya en tu cabez ,.
el sentir más hondo que aprisione tu alma,
Da a cualquier anhelo
miras optimistas y amplias latitudes ....
Juventud que cierra los ojos al cielo
es justo que ignore las excelsitudes.
Y cuando a la tarde
caigas a los golpes del tiempo que pasa,
que no te acobarde
morir calcinada ...... Mira cómo a rite
la brasa ¿qué anhelas? ¿Ser gusano o brasa?

Sr. Lic. don Leopoldo Rebollar, nuevo Subse•
cretario de Relaciones.

ULYSES CESAR SILVA.

DE U ~

Sentir el lazo espiritual, el fuerte
nudo que te mantenga constreñida
al divino pavor eo que la muerte
es un ritmo de tantos de la vi~a.

L IHRO PROXDI O

Hay un suave dolor en mi esperanza
que ni aduerme al afán ni acorta el vuelo.
¡ Ah, mi llorar, mieotras la noche avanza,
vaelta la faz al cielo
en un sereno asombro sin mudanza:
y aquel suave dolor en mi esperanza
que ni aduerme el afán ni acorta el vuelo!

Ser la pupila insomne, ser el ala
trémula siempre en la lucha coo el viento,
la mano imperturbable que señala
la excelsitud, y luego, en un momento,
ceguera, y paz, y desfallecimiento.
iOh, codicia interior que no se calma,
oh, clamor que no cesa en su porfía!
¿Cuándo será aquel día
que llene el ansia de tus ojos, alma,
conturbada alma mfa!

Alma.soñaste ser como la fueote
recatada eo la fronda:
límpida en su cristal, pero muy honda.
¡Ah, tu pudor de aparecer desnuda
y clara y transpareote
á los profanos ojos, alma muda
que has soñado con ser como la fuente
recatada en la fronda:
!impida en su cristal ¡ pero tan honda!
Alma, soñaste ser como ~edieota
corola inmensurable que perfuma
lá inquietud de los ámbitos: atenta
a todos los m isrerios, prevenida
a todos los temblores de la vida,
diligente al placer y presta al llanto;
y ser como un desmayo, como un triste
desmayo de potencias en el santo
regazo maternal de lo que existe •.....

Llegó una vez, al preludiar mi queja
bajo el amparo de la tarde amiga,
y posó su piedad en mi fatiga,
y desde aquel eotonces no me deja.
Con blanda mano, de mi labio aleja
el decidor afán, y lo mitiga,
v a la promesa del callar obliga
la fácil voz de la canción añeja.

Luego, ser voz que asorde, y ser el verso
que caote en iuflexiones poderosas
todo el vasto gemir del universo,
y todo lo posible de las cosas
en ritmo ~abio, enfático y di verso.
Ser lámpara. de amor en la lejana
combustión de uoa estrella cuya lumbre
nunca habrá de llegar, y que es hermana
de la flama del sol que da en la cumbre.
Ser como el insaciable receptáculo
de toda agitación, de todo empeño,
grande en lo grande, leve en lo pequeño.

Vamos por el huír de los senderos,
y nuestro mudo paso de viajeros
no despierta a los pájaros . ... Pasamos

Enrique González Martíoez .

el murmullo sutil de la primera
noche de amor, el canto desvahido
en luz luna,·, el ideal seguido
con ansia inútil por la vida entera.

Ya sé de ese llamar; antes de ahora,
despertaba la fiebre abrasadora
que hoy en noble pudor la vida esconde.

El s"ñor don Manuel Garza Alca pe tomando po~esi6n de la Secretaria de Fomento el martes pasado.

El alma, silenciosa y tacitnroa,
ha encrn :iido su lámpara nocturna,
ha cerrado su puerta .... y no respoode.

solos por la región desconocida;
y en la vasta quietud, nomás la vida
sale a escuchar el verso que callamos.

Y tú porque eras blanca ......

HORTUS CONCLUSUS

Sobre mi propio corazón que espera,
llegadas del futuro o del olvido,
voces que fueron, almas que no hao sido,
como eo viejo portóo llaman afuera:
Tras de su ventana, la eterna hilandera de sueños
imoosibles, espera siempre, fija la mira:ia en la curva
del camino.....
Cu,odo, en el verano, surjen los brotes en los árboles
viejo3 y las golondrinas llegan de lejanas tierras, bus·
cando el sol, ella contempla el sendero por donde vie·
ne la Aurora como una aldeana de mejillas de rosa, eo
su carro campesino; por donde asoma la tarde con la
apacible melancolía de sus celajes; por donde llega la
noche con su plor a campos dormidos en que canta el
amor bajo las hojas ....•.
Cuando, en el invierno, los árboles se arrebujan en
sus sábanas de: niebla. como fantasmas; cuando huyen
los pájaros y ladran los perros a la muerte; cuando la
luna cadavérica derram.i su triste fulgor sobre la deso·
lación de las cosas, ella mira sin fatigarse la curva del
camino ..... .
Así, en invierno y en verano, tr¡,,s de la ventana, co·

y ser, al par, video te y espectáculo,
y ser el soñador y ser el sueño.

¡Oh, tu quietud vibrante, tu magoáoima calmasonora,
la que eoraiza en el hoLdo corazón de la tierra ben·
(dita,
y tus hojas que fingen eo uo rapto de sed infinita
la visióo insaciada, la pupila que todo lo explora!
Somos sigoosfratern0s; esla misma la queja que llora
en tu arrullo y mi canto, es el mismo el afán que se
(agita
en tu savia y mi sangre, y el idéntico aohelo gravita
tan tenaz, que no extingue oí perturba el correr de la
(hora.
¡Ah, ser firme y sereno con el ansia tendida a lo ig(ooto.
y afianzado a la vida, ir buscando eo uo vuelo remoto
el anímico rastro de las aves, las notas y el viento!
Allegarse a lo humilde, ascender con el ala que sube,
y ser sombra a la fuente, paz a l niño, sonrisa a la nube,
y a la vez ser iomoble, majestuoso como uo pensamiento.

Y tú, porque eras blanca; y tú, porque tenías
D os labios incitantes como fresas maduras;
Tú, Lydia, por tus ojos de pestañas obscuras,
Y tú. por tus ingénuas y francas alegrías.

Porque eras triste, Laura: Oiga, porque sabías
Endulzar con un canto todas las amarguras;
Y tú, por el delito de tus manos impuras,
Nioóo, por docta eo besos y por sabia en orgías ... .
Apenas os recuerdo mezcladas, como aromas
Que guarda uo mismo vaso ..•. iY un tiempo fuisteis
(pomas
E n donde hincaba el diente de mi goloso empeño!..
Hoy miro que a despecho de mi fervor pagano,
Erais la forma frágil de uo ímpetu lejano,
Y lo que amé en vosotras .... ¡era mi propio sueño!..
ENRIQUE GONZALEZ MA.RTINEZ.

�PENSANDO EN TI

La Revista del último 14
de Julio en París

Era una tarde de mayo.
La primavera no había tenido, desde su entrada triunfal, esa
carita de niña alegre y juguetoaa, esa sonrisa de tintineo festivo
que encuentra eco en los corazones, como si los despojase del
abrigo de tristeza, que el invierno crudo los obliga a ponerse.
La naturaleza parecía enferma.
Aquellos grandes árboles del parque, tan verdes y frondoso!"&gt;
otros años, alargaban sus secas ramas en todas direcciones como
implorando clemencia al cielo. Abajo, en el sitio destinado al
fresco césped, miles de hormigas amenazaban llevarse allá al
fondo de la tierra, al abismo, cuanto quedaba en pie del bello
&lt;paseo.&gt; Las fuentes estaban secas; parecian tuberculosas; de
cuando ea cuando, echaban penosamente un poco de sucia agua
que se antojaban escupitajos. El dulce gorjeo de los gorriones,
no se había oído hasta entonces, rasgar [ el monótono ruído de la
provincia: saludar por las mañanas a las parejas de enamorados,
que, cogiditas de la mano, iban al parque buscando la complicidad del perfume de las flores a sus juramentos de amor. -Las
esculturas de leones q ue &lt;cuidan&gt; las entradas del paseo, con
Panorama de Torreón, la ciudad que acaba de rechazar
a los revolucionarios después de quince días
de combate.
Creí soñar, me restregué los ojos, los abrí desmesuradamente, y
me pregunté, triste aún: ¿estaré soñando ?, y una vocecilla, dulce
como el canto de los pájaros, candorc:lsa como la desnudez de una
virgen, me contestó: &lt;No, no sueñas; es que te quiero todavía.&gt;
Era la niña aquella, alegre y juguetona, con su séquito de flores
de ruído, de luz.
'
ALFREDO GONZALEZ ANGULO.

Fiesta brillante militar es todos los años
el desfile del ejército francés con motivo
del aniversario de la toma de la Bastilla,
pero en este ha habido la novedad de que
se presentó no sólameate la tropa del país
siao también la de las colonias y la presentació.1 de cuarenta abanderados fué
un apoteósis admirable de las energías
francesas cívicas y militares.
El entusiasmo con este motivo fué mayor si cabe que otras veces. La presencia
ele aquellas tropas de otros climas, de otros
tipos, de distinto armamento, constituyó un
espectáculo especial, de carácter típico y
qu~ dió motivo a m:1cbos y animados comentarios en todo París.
Más de cuatrocientos mil hombres desfilaron por delante del Presidente de la
Repúblic;,. y de un abigarrado conjunto de
pueblo que ovacionaba sin cesar al ejército. Desde las primeras horas de la mañana, la gente iba llegando a las tribunas
con el almuerzo preparado como para pasar un día de campo Trabajo costaba a la
policía ir poniendo orden en tanto público, y la espectación crecía por la~ charlas
de la gente, que hablaba y describía a su
m 3nera lo que serían los tiradores alge-

Los abanderados en linea esper~ndo el paso del Presidente de la República para hacerle el saludo como Jefe del Estado .

PROVERBIOS

Los malos camaradas son siempre castigados.
f)

o o

del Estado ocup3 la tribuna de honor en la cual está
ya esperándole el Presidente del Consejo de Ministros
Mr. Louis Barthou, y avanzan los destacamentos de los
cuerpos militares que deben recibir la bandera. Los
forman la gendarmería, una docena de regimientos me·
tropolitanos, cuatro regimientos de artillería coloniales,
seis regimientos de infantería colonial mixta del Marce,
cinco regimientos de tiradores algerianos, el segundo,
tercero y cuarto regimientos de tiradores del Senegal,
el primer regimiento de tiradores annamitas, el cuarto
regimiento de tiradores tonquineses, el regimiento indígena del Gabon, y el regimiento indígena del Tcbaud.
Mr. Poincaré, solemne, grave, sereno, les dirige corta alocución en la cual hace ver el poderío de Francia, sus conquistas, sus fuerzas coloniales y el ambiente de cultura que por todas partes desea que implante
la civilización francesa, v la confianza de la Patria en
todos aquellos elementos de defen~a nacional que son
la honra del país. Después en medio de la Pmoción general por las palabr..s del discurso presidencial, entrega a cada regimiento su bandera y las crnces ganadas
en el campo de batalla.

Nuestra suerte es la misma, cualquiera que sea nuestro origen.
Procuremos solamente ser los unos tan buenos como los otros.
Una calle de Torreón.
sus hocicos abiertos, se antojaban encargados de llamar a bramidos, a la reina ausente, a aquella niña alegre y juguetona, con
su séquito de flores, de ruído, de luz ....
La calzada un lado, parecía camino del camposanto; el color
rojo de la tierra era lo único que se veía.
o o o
Mi alma dolorida de aquella triste visión, buscó abrigo en otra
parte, tenía necesidad de rezar en el templo de la primavera,
de curarse de la tristeza del invierno ...... Anduve, anduve mu•
c~o; todo en vano. El ~spectáculo era el mismo por doquier. La
misma enfermedad azotaba todo. La paralización de la vida era
en todas partes ..... .
Y pensando que la alegría había muerto, pensaado que coa
ella tenía que m0rir mi corazón, me puse a llorar en medio dE-1
campo, en medio de aquel inmenso haz de varas secas, y coamigo lloró todo, lloró la tierra, lloró el mua do ... . . .
De regreso ya, fuí un día al parque para enterrar poco a poco,
c~&gt;n él, mi alegría, para convidar a las hormigas el fruto de mi
vida. Pero ;oh agradable sorpresa!, me encuentro todo distinto.
aquellos grandes árboles .,, tabaa verdes y frondosos, las hormigas había buído para ceder su sitio al fresco césped, las fuentes
se desbordaban, los pajarillos volando de rama en rama, mono·
polizaban el ruido con sus cautos, los camellones de la calzada
estaban cubiertos de flores que saturaban de mil perfumes el ambiente ....

La muchedumbre aclama aquel ejército negro, que
en el Africa ardiente ha defendido la bandera francesa con bizarría y con gloria.
Las tropas del Senegal en la revista de
Loogcbamp, viendo el aeroplano que surca los aires.

Una fiuca industrial en Torreón.

. J
rmffl

Hospital de Torreón.

Una residencia privada en Torreón.

-r ianos, los soldados annamitas, las tropas
del Senegal, los cspahis&gt; y el ejército del
S udán. Todo ello era nuevo, exótico, raro,
todo por tanto excitaba la fantasía del parisiense tan propicio a estas cosas.
Además había otra nota sensacional; la
distribución que haría el Presidente de las
banderas a la Gendarmería, V a los Regimientos metropolitanos de reciente creación e igualmente el haberse concedido la
cruz de la Legión de Honor al estandarte
del Regimiento primero del Senegal, lo que
evocaba los recuerdos de las últimas lu·
chas africanas.
A las ocho de la mañana todas las tropas que debían tomar parte en esta brillante fiesta militar, empezaron a llegar en
tres líneas mandadas por el General Michel, Gobernador militar de París. En este momento el cañón truena, y el cortejo
presidencial desemboca por una de las amplias avenidas en medio de las más locas
aclamaciones de entusiasmo. La gente corre por el camino de la Cascada para ver
todo con los más pequeños detalles. En el
mismo coche llegan Mr. Poincaré y el
Minis!ro de la Guerra, M. Etienne. A un
lado del carruaje va a caballo el general
Micbel, y siguen todos l_os agregados_mili·tares de todas l&lt;Ls Legaciones extran¡eras,
,pasando por delante de las tropas, El Jefe

Las tropas del Senegal contemplando un brillante ca~co del ejército francés.

�1

11111111111

TEATRO COLON-"LA CORTE DEL REY
OCTAVIO"
Hace algún tiempo en cierta corte europea parece
ser que se comentó de una manera muy viva, la infidelidad de la Reina llegándose a escribir con este motivo
una obra escénica que claro está fué prohibida su re·
presentación, no precisamente por la escabrosidad de
las situaciones, que no tiene ninguna, sino por evitar
que :ilgunos nombres salieran a la superficie. Aquí, estamos bastante lejos del sitio adonde ocurrió al decir de
la murmuración. el incidente amoroso a que se alude
en esta obra, cuyo autor incógnito, para hacerla más
intere~ante dióla un aspecto policiaco, apareciendo
Nick Carter, que a la sazón viajaba por el país a donde
pasaron los sucesos y el Rey puso en sus manos la averiguación de aquel crimen, que nadie había dado eco
el autor. El famoso "detective" hubo de dar con la pista verdadera, y el Monarca ante la r'lalidad poco ha·
lagüeña para su honra, de todo aquello prefiere que
aada se sepa. El público entró en la obra desde las
primeras escenas, y justo es decirlo que el interés no
decrece en todo su desarrollo.
La interpretación fué correcta nada más. Caralt en•
caroó bien el personaje de Nick Carter y Aguirre, si
no declamara con un énfasis solemne y monótono nos
gust:iría más. La escena bien puesta, y el público sa·
tisfecho en extremo aunque no muy numeroso. Creo
que con la rebaja de precios y siguiendo el esmero en
poner las obras, de costumbre, las funciones en este
teatro se han de ver muy animadas.

Es verdadera lástima que el vasto repertorio "guiño·
!esca" que tiene la Compañía Caralt no lo ponga en
escena.
-Veo que al público oo le gusta,-me decía este distinguido actor-pues he observado q1.,e algunas familias se han ido de la Sila, cuando he hecho obras de esa
clase.
En efecto, si record..mos la campaña que Saioatti hizo con el teatro casi desierto, se confirma la verdad de
lo dicho. Pero repito que es lástima.
"La novela de un joven pobre," preciosa obra del
insigne novelista francés, Octavio Feuillet, 'arreglada
a la escena española, ha sido un acierto de la Compañía Caralt y si bien se advierten algunas variaciones
del libro escrito por el autor de "Sibila," no obstante
ni el cambio del sitio a donde la acción pasa, ni el del
nombre de alguno de los personajes, son óbice para que
se pierda su intensidad dramática, y el público guste de
aquel ambiente romántico que se respira en casi todas

las escenas, pasando por falsos convencionalismos,
anexos a la clase de literatura que culti,·ó el escrit~r
antes citado.
La obra ha sido puesta con e!mero por la Compañía
que actúa en el Colón, siendo digna de citarse la decorá.ción de las ruinas, una verdadera preciosidad; en
cambio la del jardín con sus abigarrados colores ver
des y rojos es mala. Los intérpretes se hao portado cerno buenos debiendo mencionarse la ímproba labor del
señor Villarreal, de la cual salió airorn. Bien la Gil,
Gas par, y demás actrices La señorita Vil a mereció k s
honores del proceoio en la corta escena en que viene
a regalar un cesto de fruta a •·non Luis de Velasco"
por un acto de valor que ejecutó en favor de la joven.
El señor Booell hizo un notario protector dtl joven po
bre, a las mil maravillas, y en fin, Caralt, to sus coita~
escenas no desmereció de su talento, pero les papeles
de viejo no son precisamente los que mejor le van. La
sala estaba brillante y el distinguido público que asistió
al estreno mostróse complacido del espectáculo.

ba había asistido a un baile y no tuvo ni aún tiempo de quitarse el disfraz para venir a decir el cariño que siempre sintió por la enferma; y como hay
una escena rPbuscada, y sin justificación alguna,
en que "Luisilla" una de las niñas de la doliente
entra con un muñeco en la maoo regalo de la familia del vecino citado, y se encuentra con que su marlre acaba de expirar, por todo esto se llama &lt;El
C arnaval de los Niños&gt;. El público se mostró disgustado por el drama , esperando que no se han de
poner en escena eo el Mexicano obras de tal jaez;
que ni instruyen, ni deleitan, ni entretienen, ni nada.
La interpretación fué muv buena, y en esta vez,
no hago excepción alguna. Todos trabajaron bien,
muy bien, demasiado bien para engendro tao absur·
do y tao antiestético.
Se prepara el beneficio del primer actor señor
Coss, y a no dudarlo ha dA ser una noche de gran
regocijo. El talento de este artista; sus muchas si111r
patias; y la meritoria labor que viene h,tciendo en

TEATRO MEXICANO.-EL CARNAVAL
DE LOS NINOS.
Cuando este drama francés, original de Saint-Georges de Bouhelier, se estrenó por la misma Compañía.
Villegas-Cossen el teatro Díaz de Leóo,oome fué posible verlo, y si hubiera persistido en esa idea, me hubiera
ahorrado el escribir las siguientes líneas, reflejo de mi
manera de sentir, sobre obra que traspasando los lí
mites de lo mediano, llega a las fronteras de lo malo.

Si yo (y perrnítaseme que hable
unos ;ostaotes de mí mismo) siguiera el sistema de otros, que todo lo
alaban, que todo les parece bien,
para uo ver de esta manera ceños
adustos de artistas, empresarios, trad uctores o autores.fácil sería mi iog rata misión de redactar estas cró·
nicas. Pero como no sigo ese sis·
tema, resulta que a veces, como en
esta ocasión sucede, hay que criti·
car duramente el que se ponga en
escena una producción lleca de inverosimilitudes, y en la cual se vé
el prurito del autor de hacerse el
original a fuerza de faltas literarias
de importancia. Ni eso es realismo,
sino sacar las cosas de su quicio; ni
es originalidad el que un hombre
disfrazado de Pierrot se declare a
una moribunda; ni cabe en lo hu·
mano. sino en un cerebro deseq ui-

Teatro Lírico.-Uoa rscena de "La Misa de Gallo."

Teat•o Arbeu.-Cuatro escenas de «El Trovador&gt; que se cantó el pasado domingo en ópera popular.

librado el que una hija se escape con su novio, estando la madi:_e de cuerpo pre~ente; ni nos damos cuenta de corno vuelve al poco tiempo, se conoce después de dar
un paseito con el novio para quitarse algo la pena de su orfandad; ni nada de lo
horrible que allí sucede, produce impresión profunda con ser terrorífico, efecto de
lo falso del desarrollo de la fábula, de lo vulgar de los recursos que se echa mano;
y de la falta absoluta de matiz literario eo ninguna escena, situación, ni carácter.
«El Carnaval de los Niños&gt; es una mascarada literaria. El asunto de por sí &lt;guiñolesco&gt; está tratado de un modo tan tosco, y tan falto de sentido, que el público
lleno de aburrimiento, no llega ni a conmoverse. A veces parece que el interés au·
menta, pero de pronto, aparecen unas viejas que imprecan a la moribunda que es
su hermana y que acaban por matarla. En un momento, el novio de una de las hijas
de la pecadora, al saber el origen bastardo de su adorada, huye de ella, pero luego
vuelve, porque sí, para llevársela, y todo esto en la alcoba de la doliente, que se
incor¡:;ora en el lecho y grita, y aconseja, y filosofa. ¿ Y por qué lleva este título la
obra? preguntarán los lectores. Pues ahí del talento enorme del autor; porque eran
los días de Carnestolendas en París, y el vecino de la casa donde "Cecilia" agoniza·

�Tenía los cabellos crespos y los ojos pequeños. Le
gustaban los ejercicios físicos y toda clase de juego.
Desde su más tierna infancia, pronosticaba que tarde
o temprano llegaría hasta el nidó del águila. En verdad, los ancianos pensaban que habría sido mejor que
no se hubiera vanagloriado tanto. Pero su resolución lo
excitaba cada día más, y sin esperar la erlad del desarrollo completo de sus fuerzas físicas, hizo la prueba
un día de trepar a la roca del águila.
:,e había juntado grao cantidad de gente al pie de la
roca, al oír la noticia del atrevimiento de Leif. Losancianos decían no, los jóvenes sí Sin embargo, Leif, que
tenía la costumbre de uo escuchar a nadie, no espera•
ba sino el momento en que la hembra hubiese abandonado el nido. Luego, dando algunos saltos alcanzó un
árbol que crecía a algunos pies más arriba del plan, en
una quebrarla de la roca, y se puso a trepar ayudándose de las ramas. Pequeñas piedras se desprendían debajo de sus pies .... la roca y la tierra comenzaban a
caer. A su alrededor reinaba un silencio solemne, nose
oía más que el sonido sordo y perpétuo del torrente,
que venía del lugar donde se precipitaba en el lago.
La pared de la roca era cada vez más y más escarpada. Algunas veces Leif permanecía sujeto de una mano
mientras buscaba con el pie un ponto de apoyo que no
podía ver. Muchos espectadores, sobre todo mujeres, se
volvían aterradas, diciendo que ese muchacho audaz no
habría intentado jamás semejante locura, si sus padres
hubieran vivida. Pero Leif encontraba siempre un nuevo punto de apoyo y a medida que encontraba uno con
las manos, tanteaba otro con los pies. En un momento
le faltaron los pies y se deslizó. Conservó sin embargo
d equilibrio y volvió a principiar su subida. Los que se
"ncootraban .debajo de él oían su respiración pesada.

esta temporada, son razones más que suficientes para
que la sala del Mexicano se vea esa noche pletórica de
gente. Además la obra que se pondrá en escena es verdaderamente sensacional, y como esperamos se monte
a todo lujo y con histórica propiedad, no hay para que
decir que el éxito ha de ser redondo.
TEATRO LIRICO
Dos estrenos han tenido efecto en · este Coliseo. No
hablo de uno de ellos &lt;El Triunfo del Amor&gt; por haber sido rechazado por el público, que no está para
ciertas seriedades, y sobre todo cuando estas las interpretan los artistas que tienen el hábito de cultivar el
género chico. En cambio &lt;La Misa ,iel Gallo&gt; merece
elogios por lo chispeante del libro de Aseosio Mas y de
Larra, y por la buena música del maestro Torregrosa.
Algo de melodramático hay también en la zarzuela
que acabo de mencionar. Se trata de un cabo del ejército español que hizo la guerra de Africa, no la actual,
sino la primera, la de Prim, Ros de Olaoo, Zavala y
otros ilustres caudillos. Por diferentes circunstancias
llenas de fatalidad para el muchacho, está a punto de
ser fusilado, pues "Pérez" otro cabo también, se da
buenas mañas para deshacerse de su compañero. Por
fortuna hay un Dios para ciertos infelices-no para todos-y una cantinera bella y graciosa, y un soldado
muy cerrado de moller.., pero buenazo, son los instrumentos de que se vale la Providencia para que el malo
sea vencido y el bueno triunfe.
Toda la fábula no cansa, y aunque la originalidad de
algunos de los personajes no es gran cosa, están bien
colocados en la trama La música es sencilla y sin pretensiones; los motivos son agradables, y hay un ·'potpourri" de aires españoles muy bello y muy bien instrumentado. La interpretación fué discreta nada más, y la
obra se montó r~gularmeote.
TEATRO PRIN CIPAL
Al escribir esta crónica se está preparando la inauguración del Principal, emporio de la tanda, y que a
juzgar por lo que se dice, me parece quede ouevottndremos animadas funciones, y divertido esptctáculo.
Lo bien situado del teatro, es garantía de éxito y !i
por ahora no hay estrella ninguna de esas que lleva público, entiendo que si se suple todo ello, con la bu!'oa
elección de obras, y con el esmero en ponerlas en escena, se conseguirá tener mucha concurrencia.
Se dice que no vienen obras de España. Nada más
falso; no vendrán en estos momentos, pero en el tiempo en que no ha habido género chico en México se estrenaron algunas de éxito seguro. Esas son las que debe buscar el señor Capella, autor aplaudido y Jobo viejo en achaques teatrales, lo que tiene es que algunas de
esas zarzuelas requieren ponerse bien, y preciia gastar
el dinero, lo cual no agrada a muchos empresarios.
Si la empresa del Principal está dispuesta a echar Ja
casa por la ventana como hizo la Compañía Arcaraz
en sus buenos tiempos, no hay que ser profeta para augurar el triunfo. Si por el contrario se siguen las huellas de otros teatros, entonces lo mejer es que no se
inaugure y que sigamos con el Lírico, por desgracia
nu&lt;:stra.
Espero por tanto el estreno de &lt;El Triunfo de Ja
Tanda&gt; que a decir de las gentes es una obra de mé-rito y en la cual el autor de esa joya que se llama &lt;La
Gatita Blanca&gt; parece ser que ha echado el resto, y desearé poder alabar la referida zarzuela, Jo mismo que
a sus iotérpret!'s.

Miembros de la Asociación Nacional de Tiro que
tomaron parte en los ejercicios del domingo
pasado en Chapultepec.

EL NIDO DEL AGUILA
Edregaard era el nombre de una pequeña aldea de
Noruega, encerrada, solitaria, entre enormes murallas
de rocas. El valle igual y fértil, sobre el cual habia si•
do construida, estaba dividido por un ancho torrente
que descendía de la montaña para repartirse en un lago, no lejos de la villa. Un día apareció en una barca,
sobre el lago, el primer hombre que se e:;tableció en
ese valle. Se llamaba Edre, y los actuales habitantes de
la aldea eran sus descendientes. Algunos pretendían
que se había visto obligado a huir, después de haber
hecho una muerte, a esa soledad y que era por eso, que
toda la gente del lugar tenían el ceño triste. Pero otros
atribuían esto a causa de las altas montañas, que aún
en el día de Sao Juan, el día más largo del año, no podían p enetrar los rayos del sol en el valle hasta después
de las cinco de la tarde.
La leyenda decía que dos hermanos-de esto hacía
mucho,-habían alcanzado y destruído el nido. Pero
ahora, nadie estaba dispuesto a hacerlo otra vez.
Cuando dos personas se encontraban, hablaban del
nido del águila y miraban hacia arriba. Sabían en qué
época del año los pájaros de presa volverían, en qué
parte se hab'an establecido, el mal que habían hecho y
cuál era el hombre atrevido que había perecido tratando de llegar hasta ellos.
En la época presente de esta leyenda el joven más
robusto de la villa, se llamaba Leif. No era descendien·
te de Edre.
Tiro de fusil mauser.

LUIS DE LARRODER.

Entonces una joven alta, que se J::abía mantenido re·
tirada, sentada en una piedra, se levantó. Se llamaba
Dagmar, y se sabía por ella misma que, muy niña aún,
se había comprometido con Leif, aunque no pertenecía
a las familias de la aldea. Y extendiendo sus manos hacia él, le gritó:
-iLeif. ... Leif!. ... ¿Por qué haces eso?
Todos se volvieron a ese lado; su padre se aproximó
a ella, pero no la reconoció, porque tenía sus miradas
enteramente fijadas arriba.
-¡Descended, Leif! -continuaba ella, suplicando.
-Hacedlo por mí que os amo. Na:fa vais a gaaar
allá arriba.
L3 mano derecha de Leif tanteaba la roca para seguir subiendo.
Entonces .. .. -Dagmar lo vió muy claro,-su mano
resbaló; se contuvo con la otra, pero cansada también,
se soltó.
- lLeif!-g ritó la joven, tao fuerte, que su voz fué a
reproducirse contra la muralla rocallosa, y todos se
pusieron también a gritar:
-iSe cael-exclamaroo a una voz hombres y mujeres, extendiendo los brazos hacia él.
En efecto; se iba resbalando, arrastrando tras sí la
arena, las piedras y los peñascos; caía, caía cada instante más ligero. Todos se volvie~on para no mirar;
pero ~intieroo un golpe pesado, un violento choque,
como si hubiera caído en tierra una masa húmeda.
Cuando al fin se resolvieron a mirar, ya Leif yacía
allí en -tierra, quebrado, mutilado, inconocible. Al
mismo tiempo, la joven había caído desmayada, y su
padre se la llevaba.

Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
Miré un ave cruzar el firmamento
gorjeando tristemente
y perder~e en la lumbre del poniente
como en la nada piérdese un lamento.

........................................
Obscureció mi vista de momt:oto
y mi cuerpo muriendc fué inconsciente
Y después .... jyo no sé!. ... pero doliente
miré llegar a tí mi pensamiento ..... .
ANTO~!O LOPEZ FERNANDEZ.

Calcúlase que los jugadores profesionales de foot·
hall, ganan en junto 25 millones de francos anuales.
o o o
En Suecia y Noruega, !®s que no están vacunados no
pueden contraer matrimonio.
o o o
Mesa directiva que presidió la velada que organiz~ el Club Libera~ en memoria de Hidalgo, el .sáb~do pasado La nieta del libertador y damas que la acampanaron en la pres1denc1a de la velada.-Mesa d1rect•va de la
&lt;Sociedad de la Prensa&gt;, de reciente creación.

BJORNSTJERNE BJORNSON.
En Groenlandia las rapas no crecen más que basta el
tamaño de avellanas.

Tiro de pistola.

�.

' 5
OJOQ5

La Belleza Depende de la Salud
Dicen _q~e la belleza se marchita si no está unida a la salud; pero la salud no necesita de la belleza para existir, puesto que suele albergarse en algunos seres que en absoluto carecen de ella.
Como entre las lectoras seguramente están en mayoria las bonitas. nos parece interesante darles a
conocer el medio de conservar su belleza sin afeites, única y exclusivamente organizando su vida de
acuerdo con la higiene.
Aire puro, agua fría y alimentación sobria son los tres protectores de la salud. Esto decía un notable
higienista italiano.
Ahora, cuando se dan consejos que contrarían las aficiones propias, se acogen con un escepticismo
sin límites y, sin embargo, la gente sencilla del campo, que no ha lddo nada, pero que goza de salud envidiable, sujeta su vida a la higiene más perfecta y dice:
&lt;Cuando sale el sol, al campo; cuando se esconde, a la cama.&gt; La vida de las ciudades no nos permite seguir el adagio al pie de la letra, porque la civilización moderna exige que se duerma de día yse
divierta todo el mundo de noche.
Convengamos en que el sol madruga demasiado, y se recoge excesivamente temprano para rngla·
mentar nuestra vida por la suya; pero no nos separemos en absoluto de sus costumbres, que son &lt;mejo•
res&gt; que las nuestras.
Para que el cutis no se estropee y los ojos conserven su brillo, es necesario dormir ocho horas diarias, y dormirlas durante la noche.
Conviene levantarse temprano, porque el aire de la maña.na es el más puro y el más sano. Si se empieza la vida a media. mañana es indiscutible que no se sentirá la necesidad de reposo hasta media noche.
Acostándose tarde, lo que debiera haberse hecho de día se hará con luz artificial, que es otro de los
enemigos de la belleza. Levantándose tarde no se tiene gana de desayunarse, o se toma el desayuno muy
cerca del almuerzo.
El desayuno no debe considerarse indiferente; es el primer alimento y, por lo tanto, el que prepara
el estómago para recibir la comida fuerte del mediodía. A esa hora se pueden tomar
alimentos fuertes, siempre que no estén condimentados con substancias pi!:antes; pe·
ro de noche el alimento debe ser ligerísimo si se desea dormir bien y librar al cutis
de esas manchas rojas que son sint0máticas de las malas digestiones.
Como durante la noche no se consume fuerza vital, no es preciso adquirirla.
Al levantarse de la mesa conviene quedarse con una pizquita de hambre, y no
tomar nada entre horas.

~ ~~
~~

las alas tendid&amp;.s y cortas no se levantan por ninguno de los lados, aun.¡ue en la colocación del
sombrero debe marcarse una ligera inclinación
sobre la sien derecha. El adorno es muy sencillo:
consiste solamente en una angosta franja de taf·
feta negra que rodea la copa, y por el lado izquierdo se levantan, audaces y graciosos, dos altos &lt;cuchillos&gt; de plumas negra~. combinados con
otras vaporosas fantasías de plumas del mismo
color. Este sombrero es adecuado para una mujer joven.
Por último, vemcs un elegante modelo hecho

en paja flexible azul marino. que tiene el aspecto de
uua gorrita de viaje, tao reducido y coqueto es. Por el
frente lleva un grao lazo de satín azul mariJO que se,
meja las alas extendidas de una mariposa enorme, y
del nudo de ese mismo lazo surgen otras alas, aún más
grandes, de gasa negra, las cuales coronan gallardamente este original y lindo sombrero.

MARGARITA.

CRONICA
O, prometí en la semana pasada, queridas lectoras, hablaros de los sombreros
que más se usan en la presente estación,
y hoy cumplo con todo gusto mi promesa.
Es cierto que las formas pequeñas están
en pleno fa.vor de la Moda, pero también
es indudable que esa preferencia se debe
de un modo especial al ñeseo de sorprender, con el cual los confeccionadores modernos están siempre preocupados, porque
las modas actuales, según opinan las revistas europeas, tienen la misión de sor·
prender más bien que de agradar Lo muy
original es lo que gusta con predilección,
y a las novedades audaces se les concede
el calificativo de &lt;chic,&gt; aunque en realidad carezcan de gracia.
Pero el gusto exquisito, el legítimo sentimiento artístico, no puede acostumbrarse
a la ridícula fealdad de los sombrercs
exageradamente pequeños; las transigencias hábiles y &lt;diplomáticas,&gt; por decirlo
así, han encontrado la manera de arreglar
las dificultades que surgen sin cesar a ese
respecto, y no faltan bonitos modelos de
sombreros chicos que hacen las delicias
de las mujeres elegantes. Porque dificultades grand.is y muy grandes son las que se
presentan en tal sentido, mis amables Ji C·
toras, pues las damas altas, gruesas y volu•
mioosas, presentan un aspecto poco agta·
dable con esa terminación pequeña de la
cabeza, y las señoras y señoritas de esta:
tura mediana o baja, reducen aún más su
silueta con la disminución extraordinaria
de su tocado. Así, pues, ninguna figura femenina resulta favorecida con los sombre·
ros a la Moda; pero, en fin, el caso es que
ellos reinan a-:tualmente y a ellos es preciso dedicar nuestra mayor atención. En
vista de esto, y obsequiando los deseos de
muchas de mis lectoras, cito a continuación algunos modi:los de los m~s elegan!es y discretos, a fin de guiar,
en cuanto sea posible, la elección de mis buenas amigas, respecto de
de un asunto tao importante como es este.
Las capelinas vuelven a hacer su presentación en el mund,1 del
buen gusto; las hay grandes y chicas; estas últimas tienen un marcado aspecto de cofias. y no puede negarse que son muy lindas, graciosas y coquetas. Dos modelos de estas cofias o capelinas, son dignas de citarse por su belleza artística. La primera está hecha en
taffeta azul pastel. Toda la cofia es tableada o abullonada, y en la
orilla tiene un volante: de gasa negra, que po'r estar plissado, presta
una amplitud conveniente a la capelina. Ese volante hace una somb ra deliciosa sobre el rostro, y sube a coronar la copa abullonada
del sombrero, pues se divide en dos partes por medio de una banda
de taffeta tableada. Las bridas son de gasa negra y se anudan por el
lado izquierdo.
La otra capelina es muy hermosa y conviene p&amp;.ra acompañar a
un atavío de paseo, espectáculo o ceremonia. Está confeccionada en
muselina :ie seda heliotropo obscuro. La copa es lisa y el ala se forma con un ancho volante de la misma seda, dividido por una banda
de muselina de seda tableada. En el lado izquierdo lleva un voluminoso &lt;aigrette&gt; de plumas blancas, y las bridas son de muselina
heliotropo, En cuanto a los sombreros pequeños citaré algunos modelos cuya elegancia ts indiscutible. Uno de ellos es de pa·
ja de Italia blanca La forma es de estilo jardinero, coronada por
una guirnalda de rosas que adornan el ala, pues la copa desaparece bajo un gran abullonado de muselina de seda blanca. Este gracioso sombrero es muy propio para una jovencita. Otro modelo esde
copa negra, y la forma tiene un~ ligera inspiración de la época de
Felipe TI. La copa es alta, relattvamente a las que hoy se UfaD, y

Traje d~ mañana..

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~&lt;rlJ(t¡)o

Sombreros de verano últimcs modele~.

Si amáis sinceramenfe
a vuestros hijos pur ell_osmismos, y no por las satts·
facciones personales que
os procure vuest10 afecto
y el suyo, es que deseáis
por encima de todo qoe
sean felices.
&lt;Precisamente por eso
los mimamos-diréis, -por
eso no podemos ver ~na
1 á g r i m a en sus o¡os,,
les evitamos todas las con·
trariedades, para que es·
tén siempre contentos Y
alegres. Lo que nos hace
felices es el espectáculode su dicha.&gt;
Pero este modo de ~er
sería ya difícilmente •us-

tifi ~able, si aquello, que amájs hubiesen de ser siem_Pre niño~, como lo ~edía la antigua
&lt;canción r\e la cuna&gt;, que ca.ataba uoa madre, termmando as1 cada estrofa.
&lt;iOh hijo mío, sé pequeño siempre!~
,_
Pero bien sabáis que esto no es posible. Los nrn~s crecen, y no tardan en hallarse en
el trance de abordar de frente la preparación a la vida.
. , .
A medida que crecen. cteben arrostrar pruebas cada ve~ má~ d1fic1Jes, p~uebay que
no podéis evitar; y, hombres ya, empiezan la lucha por la ex1stenc1a. No 1goorá1s, senoras,
que esta existencia es cada vez más dura.
_
•
-iExactamente!-diceo ciertas madres.-Mas, por cuanto el pequeno tendra q~e 1uchar y sufrir más tarde, justo es que se aproveche al m:nos, y durante el mayor tiempo
posible, de la dicha que le procura el amor materno mientras lo cubra con su égida. Esto
llevará por adelantado.
d
·¡ ·6
Semejante razonamiento, que parece triunfal a tantas madres, escansa en una I us1 n
,deplorable.
· 1· á"
·
or
Para evitar a los niños algunos pequeños tnba¡os, mu 1llp 1c 1s en proporciones en ·
mes los que tendrán que sufrir más tarde.
.
1 d L ·
L
Acerca de esto nos ofrece un ejemplo típico el excelent,e hbro_ de Joe
e
yns &lt; e
Ch · d'
B'h!"othéque.&gt; El autor habla de un silabano_ es.cnto por _un elevado fun. o1x . uoe l l
.
h b h ho un de,cubnm1ento gental,
c10oano de la U01v_ 0 rs1dad, q1;1e. cree 3 e~- ec d" J 1 de L ris-haciéodoles leer cons&lt;Eo vez de fattga.r el espintu de los 01005 - ice º:r raaualmente en la lectura co1antemeote nombres nuevos Y frases nuevas, pa_ra avanz 1 ~ ·ercirios del silabeo desde
rriente, hace que las mismas palabras entren s1~mpre en ?ón e~ e ueñas dósis co~ cuenel principio al fin del volumen. Sólo cou gran circunspecci '
q
'
d"tí il
ta gotas, introduce de vez en cuando en los ejerc_icios ona pala ra nueva, no muy t e •
· var_1u
· .ª1go la frase. y alargar el periodo
que permita
d ¡ &gt; silabario en cuestión, los cuales no
Joel de Lyns cita algunos e¡emp~os, tomados e
pueden ser más cómicos. Luego c~nhnua.
apariencia&gt; muy rápidos porque
&lt;., .. Si los niños ha.ceo, por sistema, _progresos, &lt;en a a rendidas se encuentran, por
ericuentran hasta el fin del volumen las mismas palabras y otun libro.de lectura corrienlo contrario, detenidos tan pronto como se ponei6n sus 1'.1:ero de nombres ouevo3 que en él
-te, y exp~rimeotan dificultades para deletrear e gran nu
et,tcuentrao.&gt;
•
.
f'
uesto que 00 es otro que el de apremler
&lt;El método debe, pu~s. co~~uctr alf 10 pr0 Pd t ' cióo de inteligencia y de memoria
a 1eer, sin tratar de evitar al muo los es uerzos. _e a en
•
necesarios para llegar a resultados serios Y dlefctsivos.d ndo las dificultades, sin procurar
&lt;El mejor silabario es el que va recto a 10, gra ua
escamotearlas.&gt;
d omo la madre debe amar a sus hiEste razonamiento se aplica exactamente al mO
C
jos.

i

°

Traje de paseo.

�La mujer del presente

Niegue usted a su novio esa muestra de cariño, respondiéndole invariablemente que deben esperarse a
ser casados para poder manifestarse mutuamente rn
ternura; si él se resigna con tales restricciones es señal
evidente de que ama a usted con sinceridad, y de que
tiene la recta intención de hacerla su esposa; pero si
se aleja ...... entonces debe usted alegrarse, porque
también tendrá la prueba indudable de que él no la
amaba, sino que sólo quería encontrar en usted una di·
versión pasajera.
¡Ojalá que no sea así! estos son mis deseos, y si se
atiene a mi consejo no se olvide de que es preferible
ofender a iuspirar hastío o poca estimación,

Precioso modelo de casa en el campo -La casa vista
entre su cuadro de manzanos.

CONSULTAS
PENAS DE AMOR.- -ESMERALDA: En el caso de
usted, querida señorita, se_ enc?entran muchas más mujeres de las que _usted ~e !mag1na.
_
·siempre la misma suplica por parte c!e los senores1. .
),Un beso, un sólo beso, como prueba de amor" .....Y
después de ese beso! o_tro y otros r:i:nchos; lue~o•. la disminución lenta o rapida del carrno, y, por ultimo el
hastío si no es que el desprecio.
.
.
Esta es la historia de muchas enamoradas, s1mpáhca
"Esmeralda;" nada más cambian los nombres d~ los
protagonistas, pero el argumento de esas sensaciona•
les novelas es siempre igual.
Los primeros capítulos son muy bellos; el fin, en extremo doloroso para las pobres mujeres, que por una
debilidad. de corazón, muy fácil de compre_nderse y
aún de disculparse, sacrifican lo más querido para
ellas: su amor. Usted es demasiado joven! y acaso por
esto cree que el afecto sobrev ive al hastto o que éste
no se pre~enta en todos !os c~~os. Pu~s no lo du~e; "_el
proceso es siempre el mismo, y al frn de la h1stona,
usted lamentaría idéntica pena a la que otras lamentan.

NOTICIAS SOBRE UN AUTOR.-MARIETTA: El.
ilustre novelista español, Benito Pérez Galdós, ·es un
escritor notable por muchos conceptos, pero las perso·
Vista del lado del hall.
nas de criterio extrictamente religioso no pueden te·
ner simpatías por sus obras, porque en todas ellas se
notan las tendencias de su autor, que son casi siempre,
atacar por medio del ridículo las ideas más grandes y se usa sin mezclarla con agua, pasándose por el rostro
una esponja impregnada de esa leche, y enjugándose
sublimes de nuestra santa religión.
Da un m,do particular manifiesta dicho escritor su despnés ligeramente con un lienzo fino
Creo que es más oportuno regalarle a( sacerdote_ d_e
iutento a este respecto, en su novela llamada &lt;Nazarín&gt;, pues allí presenta el tipo de un sacerdote, cuyo quien me habla, algún libro de buena hterat!-ua m1sh•
cerebro no se encontraba en estado normal, y trata de ca que un ramo de flores, pues este obsequio es mas
compararlo con San Francisco de Asís, ya sea para propio para una dama.
Reciba mis afectoosos saludos, y le ruego que los hainiciar la idea de que este gran santo no estaba en su
juicio, y a tal desequilibrio mental se debió su heroica ga extensivos a «Violante&gt;, a quien le deseo un complevirtud, o ya para convencer a sus lectores de que esos to alivio de sus males.
sublimes actos de caridad y de humilde abatimiento de
TAR JETA AMABLE.-UNA 1:-TERESADA: Mucho
la propia persona, resultan muy ridículos en la época
actual. Semejante opinión, estimable señorita, no es agradezco sus bondadosas frases, asegurándole que ~ e
mía en cuanto a su origen; me creo demasiado igno- preocupo sinceramente pur el asunto que se ~a servido
rante para atreverme a hacer una crítica de esta es· consultarme, y si en algo puedo prestarle mi modesta
pecie; pero algunas personas inteligentes y cultas se ayuda, ya sabe que estoy en todo a sus órdenes.
han formado este juicio sobre el cita:lo autor, y por
UN P.2LIGRO.-RosAURA: Segur amente es usted
tal causa le manifiesto lo que he sabido a este propósito,
a fin de que usted desista de su empeño en conocer muy joven, pues no ha I!ledido tod?_ la_ extensión del
esas obras, siendo, según me dice, de conciencia deli- peligro en que se encuentra su propia dicha, pues las
amigas de quienes me habla, parec~n ioteresars: demacada.
siado ea separar a usted de su nov1?, y es pr eci_so que
esa amistad termine cuanto antes, s1 no, consegmrán lo
que se proponen.
UNA CARTA.-TAHOSER: Mil gracias, querida amiNada es más eficaz para indisponer a una persona
ga, por el placer que su carta me ha producido. Con con otra, que los malos informes, o lo qoe vulgar~ente
todo gusto quisiera yo complacer sus deseos respecto de se llaman &lt;chismes&gt;, así pues. corte usted las relac10nes
aquel retrato, pero u~ted misma ha co~l(rendido que que tiene con dichas amigas, las cuales no merecen, en
me habría sido imposible conservarlo Si tiene voluntad verdad, ese nombre.
para s.:.ber más detalles a este respecto, y ~¡ al mismo
Respecto del libro que de;ea, pida catálogos a las
tiempo. no le parece supérfluo tratar verbalmente de casas de Bouret y de Ballescá, y en ellos encontrará
ese asunto con su amiga &lt;Margarita,&gt; llame al número varios tratados que pueden convenirle para saber cul·
870 Hidalgo, del te}éfono Mexicana, y d~sfrut~remos un tivar las plantas.
rato de la satisfacción de conversar a distancia, ya que
Mucho agradez&lt;.;o sus afectuosos recuerdos y los co·
sólo hemos podido hacerlo por escrito.
rrespondo cordialmente.
En cuaato a la triste historia de su amiga, me ba causado una penamu y sincera, pero no me sorprende pues
actualmente los hombres «juegan al amor&gt; con la misMARGARITA.
ma indiferencia y tranquilidad con que ejecutan cual·
quier otro deporte; no importa que la diversión sea a
costa de los pobres corazones femeninos; lo esencia 1
para ello es «pasar el rato&gt; y .... nada más. Sin embargo; debe preferirse saber la verdad, como la sa~e ya su
amiguita por medio de la prueba q~e le aconseJé, pues
habiéndose convencido de la perfidia y crueldad de ese
joven, dejará de quererlo y pronto aceptará una nueva
impresión.
Para usted, y también para ella, deseo todo género de
felicidades.
DIRE(;C ION.- - L uz MARÍA: Con mucho gusto contestaré a sus preguntas, si tiene usttd la bcndad de darme su dirección particular.

f&gt;abellóa de servicios.

VARIAS PREGUNTAS.-lRENE: Le recomiendo la
crema &lt;Ideal;&gt; está de venta en la «Perfumería Higiénica,&gt; que se encuentra en el callejón de Santa Clara.
Dicha crema complacerá sus deseos. No duerma usted
con guantes, pues la tranFpiración se difi~ulta, y, por
consecuencia, la piel se pone seca y marchita.
La leche de burra es muy eficaz para suavizar la tez;

Fotografía desde el jardín.

. -lQué le desea usted a la mujer del
presente?
Esta pregunta que un periódi~o parisié~
dirigió no hace mucho a los me1ores escritores de Francia bajo la forma de un &lt;referendum&gt; ha obtenido varias interesantes
y profundas contestaciones.
Ellas revelan el deseo del hombre culto
y noble que es él de ver a, la ~uj~r i_nstruida y fuerte sin coquetenas m_arhfic1os,
pero también sin esas exageraciones que
para algunos significan hoy progreso.
El poeta De Regnier con nobles palabras le desea que &lt;ella sepa quedar mujer&gt;.
El escritor Marice, desea en la mujer
&lt;completa conciencia de su alta misió~ y
de los medios providenciales que ella tiene a su alcance para cumplirla&gt;.
Brieux, el notable escritor dice: &lt;que
ella tenga la fiereza de ser buena&gt;.
Otras bellas frases de deseo son ésta,:
cYo deseo ver en ella una femioilidad
aún más grande y más dulce, junto con
una fe más luminosa y honda, ya que no
debemos de olvidar que es siempre sobre
los labios de la madre y en e_l corazón_de
la amada que el hombre d~l rnturo, q_men
ha salido de una educación escép11ca Y
cansada, buscará el ideal y la esperanza,
estas dos fuerzas sublimes sin las que no
es posible progresar&gt;.
Mas las palabras del fil~sofo Scheuré,
nos parecen quizás las me1ores. sobr_e to·
do en estos tiemoos ea que tantas muieres
luchan para conquistar unos derechos que
las hao de poner en esferas nuevas, s10
pensar que a veces malgastan unas energías que, empleadas en ot_ro campo más
idóneo pueden llevarlas hacia una~ bellas
victorias más útiles para sus aptitudes y
para la misma sociedad.
El bello voto de Schuré es éste:
.
&lt;Quisiera hallar, sie';llpre en la mu1er
hoto espíritu que le hiciera comprender
que nunca igualara en todo al _hombre, y
tanto corazón capaz de sobrepu1arle&gt;.
¿No es éste un bello voto?
¡Ojalá se cumpla!

El decálogo de la esposa

El Odol es el primero
y el único dentífrico pues

que su acción antiséptica
y refrescante obra no sólo durante los pocos momentos que se emplea sinó dura esa acción horas
enteras.

Quien tenga interés en
la conservación de su
dentadura, debe acostumbrarse al uso del

ODOL.

1 9 Ama a tu esposo más que cualquier
otra cosa en el mundo, y a tu prójimo lo

mejor que puedas; pero acuérdate que la
casa es de tu esposo y no del p r ójimo,
29 Trata a tu esposo como si él fuera
un huésped de consideración y como un
precioso amigo ; no como una amiga a
quien se cuenta la pequeña contrariedad.
39 P r epara para tu esposo una casa ordenada y un semblante risueño; pero note
inquietes si algunas veces él no soi a p ercibe.
4&lt;? No le pidas lo superfluo para tu casa;
pidele, si es que puede, una casa alegre y
un poco de espacio tranquilo para los niños.
5&lt;? Que tus h ijos estén siempre ordenados y li mpios; que tú estés siempre limpia
y aseada como ellos; que él sonría viendo
a sus amados, y piense en vosotros cuando
esté lejos.
69 Acuérdate que te casaste con él por
la buena y la mala suerte. Aunque todos
le abandonaran tú pon todavía la tuya en
las manos de él.
79 Si tu esposo tiene todavía a su mamá , acuérdate que nunca llegarás a ser
rl~masiado buena para con ella quien le
ha protegido desde niño en sus brazos.
89 No pidas a la vida lo que nunca le ha
&lt;lado a nadie; si er es útil puedes ya ser
feliz.
9 9 Si las penas llegan, no te acobardes,
oo te desesperes; lo bueno vuelve. Ten fe
en tu esposo: é l tendrá valor para los dos.
rn9 Si él se aleja de tl, espéralo . Si tarda en volver, espéralo. Aun cuando te
abaadooar a, espéralo; porque tú no eres
~ólo su esposa, sino también la honra de su
nombr e. Y él volverá uo día y te bendecirá.

�EL MUNDO I LUSTRADO

Novedades artístlGas berlinesas

El esc1odalo de que he hablado, es el

Cúrese usted
mismo

CONSERVESE EL PESO.
_ _ _
haber volado la Secesi ón. R . l. P. Hace
Cuando el hombre cesa do
Berlín tiene un nuevo museo. y un nue- veinte años representaba el modernismo
cer, empieza. {i disminuir de ta-. vo escándalo artístico. Ambos. interesan- artístico berlinés. Y los artistas que iban
Vamos a echar una parrafada sobre a la cai.ieza, hombres como Max Lieber·
maño. A lo menos, así lo asegura tes.
ellos.
mano, Leistikow, Ludwig von Hofmano, y
un doctor alemán, y lo prueba El museo nuevo es la "Galeria nacional otros _dieron_ relieve e importancia a la
con cifras. P ero mientras nada- de retratos," semejante a la londinense S eces160. Anos y años luchó valientemenmos renO"Var nuestro cuerpo...en la. "National Portrait Gallery ." Una serie de te, Y no sin éxito~ por. el arte mod_eroo.
misma proporción en que se va. salas en la_Ac_ademia construida por Schin· Lo que ~o pudo 1mped1r fué que la 1ov~n
kel. ~n ed1fic10 de ladrillo, de finas pro- ~enerac16 n, tratando de snpe,ar a los v1e•
gastando, no se variará mucho p::,rc 1ones. Por ahora viene a ser el nú- ]Os, llegara a ser cada vez más desenfre·
de peso ni de medidas. Cuando cleo ~e una {utura galeria . Las salas es· nada, má~ ~adical, dándosele una higa de
se está demasiado grueso, será tán ~1spuestas de suerte que el visitante t~da trad1c~6n, y _p~raodo al cabo en un
bueno sin duda perder unas empieza con las personalidades actuales y piotamonenas arhshco. Ahí estaba la ma·
va retrocediendo hasta la é poca de la dre del c?rdero, . la . raíz de la discordia .
cuantas libras ; cuando se está de• yreforma.
Entre los ret r atos los hay her - Llegó el 1mpresc1nd1ble mom ent~ ~n q ue
rnasiado delgado, es conveniente, mosos de Anton Graff, así como también se puso de frente el elemento v1e10 conLa .Dº1SpepS1a
, Se CUra
por el contrario, combinar el ré- el mdgoífico de Lessing por Tiscbbein . tra la atrevida juventud impotente, y hubo
carácter de una galería de tal géne- l&lt;1; eterna lucha de viejos y jóvenes, espegimen alimenticio y las costum• r o El
es, Oaturalmente, un zurriburri pues c1almente cuando anda ban en dimes y di- . El rt:med10 de Munyon para la Dispep·
bres para conseguir ganar algunas n.o se trata de un fin p uramente arÍístico, retes sobre si babia de ad?Jitirse tal o cual sia cura toda clase de indigestione!.Y ~alibras. Muchas personas pierden s100 que el inte r és se concent r a en los obra . No b~ce mucbo , L1ebe r mann, alma les del Estómago, tales c~mo E stre1;11m1encarnes- carnes que necesitan- sin objetos de la representación, en las per sa- de la Seces1ó.n, .c~nsóse de taota brega, y to, Acedias con devolución del alimento,
nalidades,
pre:-entó_ la d1m1s1ón, .después d~ Juchar a la b~ca, Pe5?-de~ despuéi. de comer, F lacomprender el -por qué. Comen En ninguna galería de retratos se puede v~nos anos. F ué presidente el pintor Co- tulenc ta, ~alp1tac100es del corazón y todas
mucho, pero siguen flacas y dé· exig ir o esperar encontrarse con ver dade- ~10tb, y como estaba enfermo, hubo un l:tS a~ecc1ones d~ éste, causadas por la inbilea del mismo modo. La causa ras obras artísticas. Con todo, la galería 1nter~eg':10 de paz. ~ 1 fin se unieron los dtgestión: Ventos1dadenelestóm~~o, Erupde ello es una digestión imper• cootiene buen número de excelentes pin- sece~10D1stas, y pusieron a la cabeza a tos de alimento, De~ano, Deb1hdad del
turas ; v. gr . el retrato de Gustav Freitag, Cas~1rer, p~opietario de un salón artístico e~t~~ago, Defecación dura, nudosa~ y
fecta. Unas cuantas tomas de la de
mano del malogrado Karl, Stauffer, de berlinés. Sin duda es hombr e de mé rito. d~f1ctl, .Le~gua cargada de sarro, CardialPREPARACION de WAMPOLE Beroa, y el busto de \foltke, de Begas. Con_ gran t.en~cidad d ió a conocer obras gia o P1rós1s, Pun~adas y :c;1ceraciones en
principal de esta galería era dejar d~l 1mpres1001smo francés en Berlin, ve r - el est~mago, Vabtdos, Flo1edad, Falta de
l o arreglarán todo. Está hecha Objeto
espacio en la Galería Nacional, atestada b1grac1a_ Cézama, CVan Gogh y otros co• energ1a, etc., etc.
para combatir esos casos de en- de ejemplares. y se consiguió tal fio. Asi lej!:~S. Sin embar go, chocó mucho que los
.
!:,O QUE DICEN:
flaquecimiento. Es tan sabrosa como fueron a parar los cuadros de bata- a_rustas no hallaran otra manera para sa- D 1~?, el seoor Juan Ocboa L., de Verallas
de
Id.
Galería
Nacional
a
la
Arme
r
ía
lt
r
del
atolladero,
que
el
de
pone
r
de
precruz.
?w.1.e.alegro
mucho que se presente
como la miel y contiene una solulos r etratos han ido a la nueva ga le ría'. sidente a un comerciante de cuadros. la oportumdad de re.come~dar el Remedio
ción de un extracto que se ob- ;i.sí
Y de este modo tiene el Museo Nacional Desde ent~lDces fu~ la cosa_cad~ vez co n Munyon para la. D1speps~a. Seguramente
t iene de Hígados Puros de Baca· t!Spacio para expooer futu r as creaciones ~ás celenda~ ba_c!a su term1nac1ón . Cas· que es un r_emed10 marav~lloso ; no tengo
s1r er fué rad1cahs1 mo en esta exposición , frases suficientes para dec1rc6 mo me curo;
lao, combinados con Jarabe de artísticas.
Admitiér onse obras de ~iejos y trabajos Y me c_ompl2.zco siempre en recomendar un
Hipofostitos Compuesto, Malta y
de pipiolos y atrev idillos, en que basta remedio que es tan beneficioso."
Cerezo Silvestre. Es nutritiva y
cierto pu nto se confrontao el pasado y el
for tificante. Ko crea ún icamente - - - - - - - - - - - - preseote del arte moder no. En cambio los
LAS PILDORAS DE PAW PAW (Pagordura, sino músculos también. BoGa voluptuosa, Labios deliGlosos, sua- gue andaban entre Pinto y Valdemoro, si paya), son las mejores que se conocen pa·
es permitido exp r!sarme ASÍ para indica r ra ~1 Estómago e Hígado y un positivo y
Para las Impureza, do la Sangre,
ve lragan,la en el ¡¡liento
los que andaban entre dos aguci.s, recba- rápido remedio para Bili?5i_dad, Dolor de
Anemia, Debilidad General y
zados. Estos se pusieron furiosos . e insta· Cabeza Y todos los padec1m1entos causados
,A.feccioncs de la Garganta y Pul•
VIOLETAS RUSAS DE QUENTIN
!aron u na exposición propia, la cual probó por desórdenes del Estómago e Hígado. 50
que lo mismo hubie r an hecho papel en la centavos. .
.
mones, es un remedio cuyo uso
A esas Secesión, exactamente comolos admitidos.
Munyon heoe_Remed,osparatodas lasen engendra la gratitud de las p er•
bocas de Pero no per manecieron con los brazos fermedades, cast todos al módico precio de
eonas que lo en sayan. El Sr.
mujer en· cruzados. Lleva ron la cosa adelante , y en 5? centavos. Se ven~en e? todas las farmaJosé D. Morales, Catedrático do
tre cuyas una junta general armóse la de Dios es c ias o pueden pedi rse d u ectamente.
Farmacia en la Escu ela Nacional
pe rlas se Cristo. El resul~ad? fué sor p rendente. Los
Pida Ud . la " Guía de la Salud" de Muo·
a r r u ~la r ~busados c~ns1gu1eron ~ expulsar a Cas· yoo, en cualquier droguería.
de Medicina de México, dice :
la son risa, s1er y sus am•gos de la secesión que coas.
"He analizado la Pr-_;,aración de
estas pas tituyen y representan. Pero ésta ha perdi- . Coos~ltas por corr espondenc1a, confidenWarupole de hígad, de bacalao y
tillas les do la mayoría de miembros conspícuos, a cias Y hbre de todo gasto.
la he encontrado libre de sustan•
~,trasmiten la cabeza Liebermann mismo, y Slevoi gt,
Munyon's 53 y )efferson, Philadelphia
su tragan· el escoltar Klimscb y otros muchos. Lo E . de U. A.
cias nocivas y correspondiendo
cia ce!es· que queda es un residoo sio importancia
en todos sus caracteres con las intia l. Dejao sabor de ambrosía y en la con· oi auto ridad. Lo que harán los e xpulsa·
dicaciones que dan sus autores." versacióo y ea su c anto constituyen el al· dos, si se organizar á n o no , no se sabe.
Es científica, no un especifico m:i. fascinado ra de la mujer elegante. En Tal es la situación. Muchas consideraciocualquiera. Su olor y sabor eatis• el hombre son su espíritu conquistador . nes per sonales y tambiéo comercia les de Entra un individuo a su casa, a las 11
facen y agradan al paladar. No Cajita artística 50 cs. C ert ificada por co• entrebastidores han conducido al resulta- de la noche. y al \·er a un ladrón que es6o cs. -En México, ) . Labadie Sucs., do. Sea como se pien se de la Secesión taba forzando la caja de hierro , saca el
puede fallar. En las :Roticas. yrreo,
Co, Profesa 5.-Johaooseo, Féli x y Co., (que desde hace años, con su r arlical ismo, r evólve r y le di c e:

ora--

-. VINO ARO UD

Av . San Francisco 39. -A. Vargas, Sucs, ejercía en e l ar te un desagradable domi· -·! Quieto ahí , o le mato!
Isabel h Católi ca 6.-J. Uiblein Sucs, Co· nio ), constituía uo factor progr esista en la
A lo que el ladrón, muy sorprendido exJiseo 3.
vida artíst ica berlioesa, y s:: desaparición clama:
acar reará de~veotaja=&gt; eo el concepto de
- .\Cómo! ¿No había usted ido al teat ro
, - - - - - - - - - - - - - - - - - : que ha de faltar a la juventud campo para tosta noche ?
su actividad .

COGNAC

C.t.RIIE • QUINA • HIERRO
El :mu l\~coti,tll11\Hlt~ eoni:J'11no (' n
le. , &lt;: a"'o • ,1.- Cl9rúA1s. Anc.mia pro•
tu o.da.

Ma.ll\.rl,1,

Para que las puertas no rech i nen

No hay que hacer sino dar jabón a los
goznes . El r emedio es instantáoe.l y mucho más limpio que el uso del aceite.

M &gt;! U"IU-W, OlOOt:S

doloro s as, Calcnt u.rl\fl.
C&amp;Jll'I Fl l( nc11 r 11 . .-! ►, Pu1s.
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d e apera.clon es ba.nc&amp;r laa con b anCOB, come rcl&amp;lea, lneluBt.r lales. p roplet.arlOB y ID"i·

cult.ores.
JPII'I'B BONOS ni: CAJA de 100,500 y 1.000 o esoe ; sin cut&gt;do, o a,&amp;deros d. sel8 m eses, ira nmdo un Interés de cinco por ciento &amp;l ai'l.o. Sobre De'OÓBltos it p lazo, cinco Por ciento
anu al, En Depósitos á la v!&amp;ta tres por cien to a nual, de Sl,OCO en adelante.
O0RBIISPONSAt.:18 : Todos los Baocoa de 108 Estadoe m exic anos. Deut.&amp;Cb&amp; Bank, Ber Uo F sus aucurea.Jes en Londr es. Bambur eo, Bremen . Munlch, Fr a.okt ort., Dres!ten,
Blffl.chr'Oeder. Ber Un, Oom1&gt;tol'r Natlon a.l y Escoml&gt;t.e, P ads. S. y Ofa ., New York.-Na •
Ott:vtlonalBank, New Yor k.-Flrst . Natlon a.l BautllermoOtilcaa-o Vo.-.- Gilk,Ofa.

oo o
- l No te da verg üenza venir a c asa bo·
rracho ?
- iPero , mujer , no hago más que lo que
tú haces!
-Es decir, que yo me emborrac ho .
-No, mujer, oo; es que he ido de tien·
das. Só lo q ue tú vas a las de telas y yo a
las de \ ioos.

oo o
Luisilo no quiere tomar la píldora que
le ha r ecetado el médico, y su mamá se la
pone deotro de una pera en dulce sin que
él lo sepa .
Al poco r ato, p r t&gt;gunta la mamá :
-Luisito, l te has comido la pe r a ?
-Todita, mamá, meooi; el hueso .

��</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��Calendario de la Semana·

Peligro Entre Los40 y 50 Años

LUNES 18.

En ningún otro tiempo está la mujer más

propensa á sufrír física y mentalmente como
cuando le llega la "Edad Crítica" ó " Cambio
de Vida."
El problema estriba entonces en la
habilidad de adjustar el sistema á Ju
nuevas condiciones.
Algunos de los síntomas del malestar
n ervioso que se experimenta son aquellas
sensaciones t erribles como de llamas
interiores que parecen afluír toda la
sangre al corazón hasta que este órgano
parece que va á explotar y aquel desvanecimiento que se siente después el
cual viene acompañado de escalofríos, en
cuyos momentos se llega á creer que el corazón dejará de latir para siempre.

El Compuesto Vegetal de la Sra,Lydia E. Pinkham
fué P.reparado para llenar las necesidades del sistema de la mujer en este
terrible período de su vida y todas las mujeres que lo toman pasan por este
cambio con seguridad y sin sufrimientos.
Munford,Alabama. - "Estaba tan nerviosa y débil cuando llegó la "Edad
Critica" que temía morir á cada momento. Mi marido tuvo que poner
pedazos de goma en los quicios de las puertas pues el menor ruído me
afectaba muchísimo.
"Tenía también dolor es de espalda y sensación de llenura en el eitómago. Leí que el Compuesto Vegetal de la Sr a. Lydia E. Pinkham era
recomendado para estos casos y co~pré una botella. Me causó tanto provecho que seguí tomándolo y me d1 perfecta cuenta de que sus reclamos
son sinceros. Recomiendo el Compuesto Vegetal á todas las señoras que
sufren como yo sufrí. " - Sra. F . P. Mullendore, Munford, Alabama.

Sao Luis Rey Confesor, Pat rón prioci•
pal de la ciudad y D iócesis de San Luis
Potosí,
MARTES 19.
Santos Z eferino Papa Mártir y Rufioo
Obispo Confesor.
MIERCOLES

20 ,

San José de Calazans Confesor y funda•
dor de los Escolapios, Santos Cesáreo y
Narno Obispos Confesores y el Dardo de
Santa Teresa,
JUEVES

21,

San Agustín Obispo Confesor, Padre y
Doctor de la Iglesia Latina y fundador de

:.__

su Orden. San Hermas o Hermetes Már- princi pal de las Américas. Santos Félix,
tir,
Adaucto Mártires y Fiacro Confesor ,
VIERNES 22.
La Degollac-ión ae San J uan Bautista.
Santa Sabina Má rtir ,

DOMINGO 24,

Nuestra Señora de la Consolación , San
Ramón Nonato Confesor, Oficio y misa de
la fiesta de la Dedicación; rito doble de
::&gt;anta Rosa de Lima Virgen, Patrona primera clase con Octava y ornamento
Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un
consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkl1am Mediblanco,
cine Co., Lynn, Mass., E. U. de A, Su carta será a bierta, leida y conPar a n iños y
Las primeras
testada por una señora y considerada estrictamente confidencial.
autorida:les recomiendan
COGNAC
Hay en Naokio , Estado de Obio (Norte
KUFEKE paAmérica), tres hermanas solteras que tiera niñ os como
nen, e ntre las tres, doscientos ochenta y un
Nac•
Bolo 'l'OPI.CO
el alimento me0
• l'AH.I(;.\
reemplazando el
años.
jor en casos de
l'llego oio d olor Dl
caida d eJ pelo, cura
cólera infantil,
rapida J aeiur&amp; de
o o o
diarrea , catalaa Cojera■• Elparaadultos,
. ft.nea,Sobrehaeaoe.
rro intestinal,
.. Torcedurae,etc..e~
Los números arábigos n o fueron invenetc,
~iatados por los árabes, sino que proceden de &lt;El Niño de pecho&gt;, folleto instruc tivo
Ninguno tan delicioso como éste.
Parls, 165., Rue S1-Honoré 1 todasFarmacia&amp;
la India,
gratis en las droguerías y farmacias.
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SABADO 23,

UNIMENTO GENEAU
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LOTERIA - - - - NACIONAL - - - PARA EL DIA -

16 DE SEPTIEMBRE DE 1913
A LAS NUEVE DE LA MAÑANA

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''I\LFONSO REY '.:&gt;.,
FONDO RICARDO COVARRUBIAS

Registrado como articulo de segunda clase er, 3 de Noviembre de 1894. - l mpreao en papel de . las F•bricas d• San Flafael.

•

Aun los organismos más resistentes y me1or constituídos sufren serios trastosnos en estos días de
•
inconstante temperatura.
- - - -

Año XX.-Tomo 11.

México, Agosto 24 de 1913.

Número 8.

Estamos en la temporada de mil enfermedades, si no graves, sí molestas y no excentas de peligro, si no se acude
oportunamente á prevenirlas ó curarl:as, es decir, á atajarlas i'n stt a,cción dañina ó destructora. Ocurre que, bien por
efecto del sol á ratos parE&gt;ce que penetra en el cerebro por la fuerza de los rayos que queman, bien por la humedad de
que se impregna súbitamente el ambiente y por el estado lodoso del piso, son pocas las familias en que atguno de sus
miembros, ancianos, adultos ó jóvenes, no se encuentra atacado de catarro, de dolores neurálgicos ó reumáticos, de cólicos
alarmantes.
Pero acontece que, no obstante lo que lamentamos la más mínima alteración en nuestria salud, nos cuidamos relativamente ,poco de conservarla, viviendo, mientras no nos asalta una dolencia, en la más absoluta tranquilidad y el más risueño de los optimismos.
Todas las personas precavi,das tienen siempre á mano un preventivo que entone y equfübre el organismo al primer síntoma de malestar, y en toda nuestra República el popular y benéfico rec-0nstituyente conocido con el nombre de

VINO DE SAN GERMAN
nunca falta en infinidad de hogares que, por propia experiencia, saben los maravillosos efectos que produce, así en la
curación radical de multitud de enfermedades, como en oponer resisteneia á las que constantemente nos amenazan.
ACEPTEN USTEDES ESTE BUEN CONSEJO : En todas las buenas droguerías y boticas se ha,lla ,de rventa el

,antiguo y acreditado tónico fortifieante VINO DE SAN GERMAN. Usenlo en las dosis que se indic:an en los frascoo y experimentarán la inefable alegría de ver alejado el rpeligro en momento que se crean presas de cualquier dolencia.
EL VINO DE SAN GERMAN ha dado resultados sorprendentes á los enf.ermos de la sangre, á los tuberculosos,

reumf.ticos, anémicos, neurasténicos Y,

6Il

general, á cuantos padecen de achaques nerviosos.

Para las señoras, durante el perfodo d,e la,ctan.cia, es un fortaleciente incomparable.

Un superviviente de la guerra de 47, recibiendo su galardón de manos de una agraciada señorita en la fiesta conmemorativa de la batalla de Churubusco.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMAN~RIO DE ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO CHAVERO
OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de Sao Diego No.

4 1.

Teléfooos:-Mexicaoa, 20-85 Neri
Ericssoo, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad ............................ 3 1.00
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ............................ 3 1.25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .......................... 3 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . .
8 o.~"
En los Estados .. ............................. 0.35
En el Extranjero ............ .... .......... ., 0.50
Atrasados .................................. 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougemeot, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

las fuerzas que estaban en la Hacienca de San Anto·
oio, retroceden hasta la Candelaria y San Antonio
Abad.
Churubusco queda solo, aislado. El Presidente Sao·
ta Ana ordena que allí se haga-' la mayor resistencia
posible: el enemigo avanzaba ·parte por Tlalpi.m y
parte por Coyoacán. La primera tomó el puente des·
pués de t~rrible lucha a bayoneta calada; la segunda se
dirige al Convento defendido por el general don Ma·
nuel Rincón, teniendo a sus órdenes les batallones de
Guardia Nacional &lt;Independencia&gt; y &lt;Bravo&gt;, las
compañías de San Patricio y los piquetes de Chilpan·
cingo y Galeana, fuerza muy infe1ior en número a la
que asaltaba, y con escasas municiones y mal armamento.
Más de seis mil americanos rompen el fuego; el ge·
nP.ral Anaya--dice el mismo general Rincón-desde la
espl,lllada observó que el enemigo cargaba con una
fuerte columna sobre aquel punto y con sus disposi·
ciones logró rechazarlo ; aunque tuvimos la de~gracia
de que se incendiaran algunos cartuchos de cañón,
qu~máodose el mismo señor Anaya, un capitán inglés
adicto y tres artillero~. El enemigo redobla sus esfuer·
zos para ocupar el punto, pero encuentra siempre un
valor y una resistencia admirable •. siendo rechazado
cuantas veces cargó, por Jo cual dirige su ataque por
el frente y derecha. En tres horas el fuego PS vivísimo,
por cuyo motivo el armamento padeció mucho, inutilizándose la mayor parte, especialmente el del batallón
&lt;Independencia&gt;.
Con ciento treinta y sei~ muertos. y noventa y nueve
heridos y con la falta absoluta de municiones, hubo que
cesar en la heroica defensa del Convento, y aunque se
rechazó una carga del enemigo, la situación era inrns·
tenible, y hubo que replegarse al interior del edificio,
con ordeu y serenidad, cada jefe en su puesto, resuel·
tos todos, hasta el último soldado, a esperar la suerte
que la fortuna adversa les deparase.
Los americanos ~1 apoderarse de C!wrubusco trata·
ron con el mayor respeto a los mexicanos El general
Twiggs saludó &lt;cortés y marcialmente&gt; a todos, y lleno
de admiración escuchó la respuesta espartana del general Aoaya al preguntarle adonde tenía el parque:
-Si hubiera parque no estuviera usted aquí ..... ,
Y muchos veteranos de los Estados TTnidos al recor·

La vida que pasa

dar los episodios de Cburubusco han tenido calurosas
alabanzas para los gigantes defensores del Convento,
que escribieron con sus arrestos de héroes una página
grande en los anales del México contemporáneo.

PAGINAS DE LA HISTORIA

El jueves 21 la patria mexicana recordó en solemne
ceremonia uno de los hechos más heroicos de la Histo·
ria Contempo ránea, y l"s voces del poeta y del orador
se alzaron para cantar tanta grandeza, para ensalzar
el denuedo de los valientes que supieron morir en aras
del sublime ideal de la Nación.
Año tras año, todos los pueblos recuerdan suq hazañas inmortales. L:i.s generaciones presentes, las de aho•
ra, tienen que nutrir su espíritu del pasado glorioso; y
de la misma manera los que vengan, han de alimentarse con las enseñanzas que nosotros les demos. ¡In ten to
vano el de vivir sólo con la vulgar existencia de cada
día!...... ¡Insensata quimera la de figurarse que el
pretérito, por 'serlo, desaparece para siempre en los
confines de lo desconocido, de lo mortal! Y, por eso la
lucha de aquellos hé roes de la guerra del 46 y del 47
contra los americanos, la manera como se elevaron a
la cumbre de la inmortalidad defendiendo el C.:&gt;nvento
de Churu'busco, con denuedo digno de un poema. nunca de olvidárse: y las corrientes de los siglos, de los
tiempos, el raudo vuelo de las generaciones que pasan
en huracán devastador, no son capaces de que llegado
en México el 21 de_Agosto, no vaya el patriotismo en
eotusi:&gt;sta caravana, al pie del monumento a depositar
flores en homenaje de tanta grandeza allí fenecida.
Bien sé que mis lectores han de recordar en este día
las añoranzas que evocan las ruinas del derruido Convento; pero es bueno que se repita una vez más el su•
ceso, que la Historia guarda, y de ella la tomamos, en
el templo de la inmortalidad.
Exiguos eran lo, elementos que la Metrópoli mexicana tenía; cuando los doce mil invasores americanos,
mindados por el general Scott, avanzaban por el camino de Puebla. El e nemigo no tuvo a bien atacar el
Peñón, que por ..:ierto era el punto menos fortificado, y
se dirigió a Tlalpam ejecutando obras de zapa para
abrir sendas que permitieran el paso de la artillería a
través del pedregal de Sau Angel hasta el rancho de
Padierna; y cuenta.o las cróoícas de aquel entonces
que una mal entendida interpretación de órdenes, o
quizás una desobediencia de parte del general Valen•
cia, que en vez de situarse con su división en San An•
gt. i,fué a esperar a los americ_aoos en Padierna, p~oto
peligrosó•para una batalla, tra¡o como cons~cuenc1a la
derrota de Churubusco, aparte del descalabro que tuvo
que sufrir el mismo genera Valencia, por haberse cambiado el enemigo de posiciones sin que se le viera.
Una tormenta que estalló con fuerte lluvia, como si
el Cielo llorara descalabro tan heroico, puso fin a varias escaramuzas, en las cuales el invasor pudo tomar
la retaguardia de las tropas mexicanas, desbaodarlas
y apoierarse de pertrechos, armas y muchos pri~iooe·
ros. Los que pudieron escapar se reconcentran en la
segunda fila fortificada d&lt;:&gt; la capital, y cuando Scott
penetra en el puente y el Convento de Churubusco.

AMADIS.

Cuerdos y Locos
-¿Sostiene usted la posibilidad de que un hombre
que posee conocimientos médicos pueda pasar algunas
horas charlando con un demente, sin llegar a· descubrir la existencia de desequilibrio mental 1.•••
-Lo sostengo, queridísimo colega.
-Pero entonces, ¿para qué sirven la experiencia y
la ciencia?
-Para mucho y para nada. ¿ Cómo distingue usted
las exiltaciones del genio y las impetuosidades de la
fantasía, de los arrebatos, de la locura?..... .
-Por la observación, por las enseñanzas de la clíni·
ca y por lo que en los libros he aprendido.
- Pues con todo eso, y a pesar de todo eso. insisto
que puede usted equivocarse.
-Lo dudo Siempre hay signos e xteriores que revelan la perturbación o la tendencia a la perturbación
cerebral.
-¿Apostamos quinientos francos para socorro de algún enfermo pobre? ..... .
-Están apostados.
.
,
-Perfect...mente: pues para hacer la prueba le invi·
to a cenar a mi casa de salud de Passy. A la cena asisteremos usted, yo, mi primer ayudante, dos hombres de
gran talento y de universal reputación y uno de los en·
fermos del manicomio.
Por de contado, ni habrá presentaciones ni se desig•
nará a nadie por su nombre Pasaremos bien el rato.
Podrá hablarse acerca de música, teatro, novela, poe•
sía, historia, ciencia, filosofía, etc., etc.._Jiólo está pro•
hibido tratar .de Medicina, de política y de enfermedades meatah,s.
A las diez en punto de la noche se marcharán los in·
vitados, y entonces usted me dirá cual de los tres es el
loco. Si le convienen los términos de la apuesta, le es·
pero el domingo a. las seis de la tarde.
-Pues hasta el domingo, ilustre compañero.
Y sonriendo satisfecho, des¡:,idióse el Dr. M' iraoda,
médico hispaño-americano recién llegado de París, de
su eminente colega el D r. Blaoc, director propietario
de un importante sanatorio situado en las afueras de
la capil;ll de Francia.
oo o
La mesa estaba servida con verdadera magneticen·
cia, alternando la plata cincelada con las finísimas por·
celanas de Sévres.
Ocupando el centro del adamascado mantel surgía
una cesta colmada de hermcsas frutas.

A ca fa lado de la mesa veíanse tres cubiertos. Uno
de los lados se reservó para los doctores Miranda y
Blanc y para el primer ayudante; el otro para los invitados desconocidos.
Al sonar las seis se presentaron puntualmente los comen~alei;-.
Primeramente llegó un caballero-vestido con tanta
elegancia como pulcritud-de inteligente mirar, semblante apacible y melancólico y cabello gris.
Luego entró un señor corpulento, ancho de hombros
y de ojos vivos y penetrantes; abundosos rizos de cabello castaño caíanle sobre la espaciosa frente; con frecuencia movía rápidamente la cabeza, echando el cabello hacia atrás, como corcel que sacude las clines.
Algunos hilos de plata brillabáole en la barba; hablaba
con voz fuerte y algo ruda, y los pliegues de la boca
acusaban cansancio de luchador.
Finalmente, hizo su presentación un cumplido caballero de aspecto distinguido, eojunto, pálido, afeitado
con grao esmero y de mirada escrutadora . En el ojal
de la levita ostentaba el rojo botóa de la Legión de
Honor.
Los invitados saludáronse sin pronunciar palabra, y
cambiaron apretones de manos con el anfitrión.
Comenzó la comida. A los pocos minutos la conversación se animó y se hizo general.
El señor corpulento charlaba con soltura, desarrollao?a.¡iaradojas originalhimas y luciendo finísimo inge010
El Dr. Miranda c•llaba, oía, observaba y aguardaba
que una frase, un gesto o un ademán le pusieran sobre
la pista del demente.
Alguien cito a Napoleón.
-iQué genio!-exclamó admirativamente el caballero de la Legión de Honor.
-iUn coloso!-añadió el invitado elegante y pulcro
que llegó primero.
_¿ Genio 1 ¿ Gigante 1 - interrumpió coléricameote,
con voz ronca, el señor corpulento-Napoleón fué un
c~arl_i.tán, un embustero que monopolizó durante medio siglo la estúpida atención de Europa. Para mí, ese
hombre fué como esds manchas solares que guardan
para sí toda la luz solar del astro rey, robándosela a
sus contemporáneos. ¡Ese iofame asesino lo absorbió
todo en su monstruosa personalidad!. .... .
-iBueno!-pensó el D r. Miranda.-Poco trabajo me
ha costado ganar la apuesta.
A todo esto, el señor corpulento, babeando, ame!:a·
zando con el puño y hecho un energúmeno, vociferaba:
-Además, Napoleón no creía en Dios, sólo creía en
sí propio; quiso dominar al mundo y sólo consiguió
e~pobrecer, debilitar y desmembrar a nuestra F1anc1a.
-Esto !Ile suena a política, y la política es terreno vedado para nosotros-insinuó cortésmente el invitado
elegante y pulcro que llegó el primero.
-Tiene usted razón; hablemos de otra cosa-contestó el señor que de tal modo se había encolerizado; y
aprovechando la pausa que hubo, mondó rápidamente
y de\•oró noa manzana y tres peras.
-1 Sigue ust_ed siendo aficionado a la fruta ?-preguntó el Dr. Blanc.
-Muchísimo; hay días que no como otra cosa. La
carne casi me repugna.
-La carne es repugnante; horriblemente repugnante- afirmó el caballero pulcro y de inteligente mirar- Y es repugnante porque tiene sangre.... ¡sangre!
.._¿Será éste el loco ?-peo~ó el Dr Miranda.
El invitado ~iguió diciendo reposadamente:
-Las aves son alimento mejor, más delicado, más
fácil de digerir y más rico en principios nutritivos,
-iVaya!-se rlijo el Dr. Miranda-Se están burlando
de mí; aquí no hay ningún loco.
Terminó la comida y sirvieron café, cigarros y licores. La conversación se animó más y más. Hablóse de
teatros.
- E l teatro es un arte inferior al lado de la novelaexclamó d señor corpulento -Con sólo papel, tinta,
pluma e imaginación, el novelista coostruye,un escenario y crea, y da la vida d un mundo. ¿ Qué haría el dra1I_1aturgo sin escenario, sin autores, sin es~enógrafo y
sin sastre? . .. . ¡Nada !
-Jamás voy al teatro- observó el caballero de la
Legióe de Honor-y teogo para ello buenas razones.
Una noche recogí cierta cantidad de aire de la sala del
coliseo más aristocrático; practiqué su análisis y bailé
poco oxígeno, escaso hidrógeno, mucho ácido carbónico y enorme cantidad de bacterias, de microrganismos
patógenos, de gérmenes de tuberculosis y;de otras mil
enfermedades .... ¡Cuántas impurezas y cuánta suciedad...... .
-Esto rne va sonando a Medicina y la Medicina es
terreno vedado para nosotros- advirtió atentamente el
invitado elegante y pulcro, que durante la velada cuidó
de evitar extralimitacioofs.
-Esto es verdad-replicó, dando por acabadas sus
observaciones, el cal:&gt;allero de la Legión de Honor.
-Hasta el domingo próximo; queridos señores y amigos.-Dijo el Dr. Blanc despidiendo a los comensales.
Eran las diez meuos cinco mioutrs de la noche.
o o o
- /Cuál es el locoÍ-preguntó el Dr. Blaoc a suco·
lega, tao pronto como estuvieron solos,

-Ninguno- afirmó resuelta•
mente el Dr. Miranda.
-Doy a usted mi palabra de
que uno de esos eres señores está loco-insistió el célebre alie·
nista francés.
Entonces-dijo el médico ame•
ricaoo-el loco debe ser ese se·
ñor tan corpulento como ingenioso que aborrece a Napoleón y
lo compara con una mancha m iar.
-Ese señor-observó el Dr.
Blanc-es la gloria más grande
de las letras contemporáneas, es
el autor de esa admirable serie
de novelas tituladas &lt;La Come·
dia Humana.&gt; es. en fin, Honora•
to de Balzac.
-)Me be lucido!-murmuró el
doctor Miranda.
-Entonces el loco es, induda•
blemente, ese caballero que va al
teatro a recoger aire comoquieo
va por flores a un jardín.
.
-Ese caballero, en unión de
Naquet y de Berthelot, forma la

(
-De haber presenciado, hace dos años,,sin poder iwpedirlo, la comisión de un crimen. La sangre de la víctima le salpicó el rostro y las manos, y le hizo perder el juicio. El cri·
men se perpetró a las diez de la noche, e indefectiblemente a
esa hora sufre un acceso que, gracias a mis cuidl}dos, va siendo cada día más breve y menos intenso. Espero devolverle
totalmtnte la razón, aún cuando me temo que el ,:e.r.e hro ha
de quedar quebrantado.
-. ~
-Abí va el importe de la apuesta. U~ted lo empleará en
socorre( a un necesitado.
.
- l Confiesa usted su derrota 1- preguntó sonriendo afablemente el méñico francés.
-La confieso-contestó el doctor americano,-percccnven·
gamos, querido compañero. que en el mundo no hay nada tan
parecido a los cuerdos .... como los locos, ni tan parecido a
los l0cos . ..• como los cuerdos.
-' .,RlCARDO \\ºHITE.

trinidad ilustre de la moderna
ciencia; por sus análi~is, por sus
investigaciones y trabajos micográficos, el Gobierno acaba de
concederle la Legión de Honor ;
es&lt;:: caballero es el eminente químico Mr. Dumas.
_¿Trata usted de hacerme
creer que el loco es el señor
pulcro y eleg•nte que ha demos·
trado más cultura y mayor discreción ?-preguntó el Dr. Mi·
randa.
En aquel momento sonaron las
campanadas de las die z, y casi a
Ja vez se oyeron gritos sordos,
pasos precipitados, rumor de lucha y, finalmente, el golpe de un
cuerpo contra el suelo.
-En este instante-advirtió el
Dr. Blaoc-ese caballero tan
cuerdo y tan discreto en apa·
riencia, sufre un accesó de lo·
cura furiosa, que requiere le
administren una dosis de morfina
y le pongan camisa de fuerza.
Dentro de una hora estará tran•
quilo y ya no volverá a alterarse
hasta, las diez de la noche de
mañana.
- / De qué previene esa de·
mencia?

Esquina del grao salón del Alcazar de Chapultepec durante la recepción ofrecida el sábado de la semana pasada por el señor Pre·
sidente de la República para despedir al excmo. señor Ministro de Ioglaterra.-Sala donde se hicieron recitacioms
y números musicales.-El señor Presidente y sus invitados.

�CASTelLANA
u

Ilsy@lfü©I~ ©!@
!l!I &lt;eml!Ils ©Is ©&gt;llDIBI~©)
Sí el recuerdo es oportuno
Y va en su cuenta acertado,
Era en el siglo pasado,
El año de treinta y uno.
Ya de fijo no hay ninguno
Que conserve en la memoria
Esta fantástica historia
Que a referir paso yo,
Y que un fraile me contó,
A quien Dios tenga en su gloria.

ººº
Envuelta en la oscuridad,
México triste dormía;
Ni un rumor interrumpía
La calma de la cindad.
La fúnebre soledad
De sus calles causa·espanto;
Sólo brilla de algún santo
La lámpara amarillenta,
Y en las torres amedrenta
La lechuza con su canto.
o o o
Ni por la plaza desierta
Cruza la ronda embozada,
Ni una trova enamorada
A los vecinos despierta;
No cruje en ninguna puerta
El gonce ni el ald;,bón;
Tan o;ólo la vibración
Triste se escucha y lejana,
De h fúnebre campana
De la Sai:ita Inquisición.

Si no me seguís, un hombre
Puede morir en pecado.

o o o
-Buscad otro.-Ya no es hora,
Y es grave el mal que le aqueja:
Ved, padre, que Dios no deja
Sin auxilio al que le implora;
Alma que sus culpas llora
¿Dejaréis sola partir?...
Y el hombre se acercó a abrir
U na puerta .. el fraile entró
Y lo que entonces pasó
Miedo causa referir.

o oo
En esa duda cruel
Busca ceo trémula mano
Su rosario, pero en vano,
Que no lo lleva con él.
Quedó cual testigo fiel
De aquella escena sangrienta;
Esto su terror aumenta
Y medita acongojado,
Que si calla, habrá dejado
Un cómplice en cada cuenta.

o o o
o o o
Vuelve, empuja, llama, implora,
Se desespera, se agita,
Mira al ciPlo, reza, grita,
Cae de rodillas y llora.
Queda así más de una hora,
En tan terrible agonía;
Hasta que con faz sombria
Se levanta y se santigua,
Porque su pena amortigua
La primera luz del día.

o o o

Ya oo vacila, decide

Poner a luz la verdad;
De santa comunidad
Limpio el honor se Jo pide.
La virtud manda que olvide,
Mas la prenda porgue llora
Puede ser en mala hora
Y de un juez en la presencia,
De su nombre y su inocencia
Terrible calumniadora.

o o o
El fraile quiso inquirir
Y el otro con rudo acento
Dijo:-Cumplid al momeuto,
Nada os tengo que decir;
Debe por fuerza morir
Esa mujer; tal sentencia
Os explica mi presencia;

-IAquil dice, y con la mano
Trémula iodíca la puerta ·
Aquí dentro estáu la mue'r ta
Y el matador inhumai.o.
El alcalde llama en vano·
Del pueblo confusa grey '
Mira gente de la ley.
Y oye que grita aquel hombre·
- Abrid esa puerta en nombr~
De la justicia del Rey.

o o o
Y hacia la puerta, sañudo,
Arrastra al fraile de un hombro,
Y sin cuidar de su asombro
Le arroja. de un golpe rudo
En la calle; absorto y mudo
Solo el fraile se encontró,
Y tras la puerta escuchó,
Como de un antro salido,
Un estridente gemido
Qae sus entrañas heló.

o o\)

Trémulo acercóse al lecho
Y vió una mujer hermosa,
Triste, pálida, llorosa,
Desnudo el turgente pecho;
Atados con nudo estrecho,
Tejido de toscos lazos,
Los blancos desnudos brazos;
Mal envuelta su hermosura
En la rica vestidura,
Aunque nueva, hecha pedazos.

Como algo grave barrunta
De t:tl encuentro el alcalde.
Juzga experto g ue es en balde
Hacer_ alguna pregunta ;
El fraile las manos junta
Con aflicción infinita,
La negra historia recita,
Y confuso y trastornado,
De la ronda acompañado
Vuelve a la casa maldita.
o o o

¿ Adónde va ? no Jo sabe;
Quizá ni el convento busc,,
Que su voluntad ofusca
Peua fiera y duda grave.
Ya el corazón no le cabe
En el pecho de dolor...
Si denuncia, es delator,
Pero sí sella su boca,
Sacrílego ~e coloca
Entre Dios y el matador.

o o o
En un cuarto en que no había
Más entrada que una puerta,
Y alumbrado por la incierta
Luz de una triste bujia,
A una mujer que yacía
Sobre un lecho sollozando
El fraile miró temblando ..
Y oyó a aquel hombre exclamar:
-Esa habéis de confesar.
Padre, que está ;¡gonizando.

o o o

o o ó
Triste el fraile se inclinó
Sobre aquel techo y es fama
Que lo que dijo la dama
Ningún mortal descubrió;
Largo tiempo asi pasó
Hasta que el otro, impaciente,
Exclama al fin, bruscamente:
-Dad la misión por cumplida,
Que está sobrando la vida
A esa mujer delincuente.

Acude la gente en masa
Se abreu puertas y balcon;s
Y mujeres y varo:ies
Salen a ver lo que pasa.
-Nadie vive en esa casa·
Dice humilde uua mujer;'
Aquf me tocó nacer,
Yo nunca de aguf me aoarto
Y lo juro, en ese cuarto
A nadie he llegado a ver.
oo o
Redoblando la atención
El alcalde, su mirada
Fija en la puerta cerrada
Con crecieote admiración,
Del carcomido armazón,
Sobre la tosca estructura,
Con polvorosa y oscura
Tela, de formas extrañas,
Han cubierto las arañas
La oxidada ce rradura.

000

Como un hombre que despierto
Tras largo sueño espantoso,
Dudando queda medroso
Si está vivo o está muerto;
Con profundo desconcierto
Camina tan velozmente,

o o o
Próximo a doblar la esquina
Un hombre Je estorba el paso,
Y el fraile sin hacer caso,
Toma la acera vecina.,.
Pero mientras más camina
Más cerca el otro le sigue,
Y dejarle no consigue
Ni en ligereza Je vence,
Hasta que al fío se convence
De que el !~ombre le persigue.

Sigue con pena tan honda
Más sereoo y más despacio,
Y en el puente de Palacio
Halla de vuelta una ronda:
Sin que el alcalde responda

oo o
La geote contempla muda
Al alcalde vacilaute,
En cuyo adusto semblante
Se está pintando la duda.
-i No hay que dudar, con voz ruda
El fraile grita, aquí fu él
Aquí anoche confesé,
En nombre de Dios lo digo;
Abrid y será testigo
El rosario que olvidé.
o o o
Crece con esto el rumor
Que se extiende poco a poco,
Todos dicen:-Está loco,
No hacerle caso es mejor.
El alcalde previsor,
Con el puño de la espada
Rompe la vieja y gastada
Cerradura que cediendo,
Abre la puerta gimiendo
Y da a la justicia entrada.

o o o
Ya con natural temor
Vuelve el rostro a cada instante
Y encuentra el torvo semblante
Del tenaz perseguidor.
Siente al fin ese valor
Ultima expresión del miedo,
Se detiene, y con denuedo,
Sin más testigo que Dios,
Frente a frente están los dos
Allá en la calle de Olmedo.

o o o
Hallan un antro vacío
Que miedo y pavor inspira,
Donde sólo se respira
Un ambiente húmedo y irio.
Hacia el ríocó n más sombrío
El fraile extiende la maco.
Su juramento no es vano,
Con a,;ombro extraordinario
Miran todos un rosario
Sobre un esqueleto humaoo.

o o o
-1Qué me quieres? ¿qué misterio
Te arrastra detrás de mí1
- Q ue está haciendo falta aquí,
Señor, vuestro ministerio.
-Es muy tarde, el monasterio
Dista mucho, estoy cansado.
Padre, Dios me ha deparado
Este encuentro, no os asombre,

Que al encontrarle la gente,
Y al ver su extraña mirada,
Huye, diciendo espantada:
-!Pobre padre! ;está demente!

o o o

o o o

o o o
Envuelto en un manto oscuro,
Como la sombra que pisa,
Camina un fraile deprisa,
Aunque con paso inseguro,
Va recitando un conjuro,
Que debe ser buen cristiano;
Lleva el rosario eo la mano
Sobre su pecho la cruz ...
Y bien calado el capuz,
Que es muy noche y es ancfaoo.

De mi depende su suerte.
Y habré de darle la muerte,
Lavéis o no su conciencia.

Su saludo, se adelanta 0
Le quiere hablar, mas es tanta
S~ turbación que cou mengua
Siente rebelde la lengua
Anudarse en su garganta.

eo o

-Dad la misión por cumplida ....

Y advierteo los alguaciles
Que en aquellos huesos queda,
Algo de un traje de seda
Y de arreos femeniles.
En los dorados perfiles
~e aquel traje_ r ecamado,
al huella el tiempo ha dejado
Que nadie duda un momento

Que de aquel crimen sangriento
Muchos años han pasado.
o o o

!Muchos años! lo revela
El cráoec- seco, amarillo,
Del cual opacan el brillo
Las arañas con su tela ·
El fraile su rostro vel¡,
Siente la razón perdida,
Y con voz estremecida
Grita, al fin, con hondo espanto:
-iHe confesado, Dios santo,
Una alma de la otra vida!
o o o

El alcalde consternado
Acércase al religioso
Que en fuoerario reposo
Yace en la tierra postrado;
Toca su rostro, está helado:
Toca su mano, está yerta ;
Y la gent.i por la puerta
Huye espantada diciendo:
-Se murió el padre fray Mendo
Porque confesó a una muerta.
VICENTE RIVA PALAC[O,

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M\IIIWII\IIWWl---~'911~
-Qué canciones?
-Ah! mi querida marquesa, he aquí justamente lo
que no ha podido averiguarse nunca. Ya Edgard Poe
se lo pregunta en un epígrafe: "¿qué canción cantaban
las sirenas?" Misterio .... Pero divago, amiga mía y me
olvido de su programa. Después del baño almorzará
usted, naturalmente.
-Almorzaré, sí, a la una y media.
-En l:!. Villa? ....
-Alguna vez, claro, en la villa; pero en la mayor
parta de la semana, fuera. ¡Qué quiere usted! hay tan•
tos amigos que la invitan a una ....
De dos y media a cuatro, ya sabe usted: el café en
el hall; los "polios" del balneario. Hay que murmurar

De nuestro corresponsal literario en Madrid.

-Y, á donde va usted este verano, mi querida marquesa?
-A descansar al campo, amigo mío. Estoy muerta
de fatiga! Piense usted en lo que he hecho este invierno ...• En primer lugar, el trabajo que me han dado
los dos asilos de que soy Presidenta. Faltaba todo: camas, ropa blanca, map.tas .... He escrito más de mil cartas; he organizado tres funciones teatrales, dos gardenpartys y dos cotillones de caridad .•.. Y luego mi vida
social! Llevo la estadistica: doscientos bridges; ochenta
tés; ciento veinte comidas; setenta y cinco almuerzos
(fuera de los de casa); y las semanas de guardia en Palacio ..•• Estoy muerta, amigo mío y me voy a Bearritz
a una villa solitaria, a reposar siquiera tres meses. Ya
tengo mi programa.
-Quiere usted decírmelo, marquesa?
-Es muy sencillo: Me levantaré a las diez •••• ni un
miouto' ántes! A las once, habré acabado mi toilette y,
a caballo! al bosque, con "auto" (auto es el perro de la
marquesa).
--Y después?
•
-Volveré a la villa a la una e inmediatamente, en
la playa cercana, por prescripción médica, tomaré nn
baño de mar ..... .
Necesito tónicos, amigo mío. De otra suerte me voy
a poner neurasténica. Piense usted: "200 bridges, 80
tés, 120 comidas, 75 almuerzos".... Un baño de mar
me hará mucho bien .•..
-Sabe usted nadar, marquesa?
-Como un delfíu ..•.
-Diga usted más bien, como una sirena.
-Usted creé que las sirenas nadaban bien?
-Cuando menos, nadaban elegantemente ..•. Ademas
debían estar muy "entrenadas," para podersacar el pecho fuera ( el maravilloso pecho que latía con el mismo
ritmo de la veleic'osa ola eterna ..•. ) y tener las manos
libres •.....
-Las manos libres ¿para qué?
-Para tocar la lira, marquesa! ¿No ve usted que se
acompañaban con la lira sus canciones?

un poquitío, ¿ verda1? E,o no es pecado. E;o es la sal·
sa de la vida .... Hablo de murmuraciones "blancas:"
críti-:a de trajes, po{" ejemplo .... ¿Verdad que ~so es
inocente?
..;;
-Es la inocencia misma, marquesa, y ayuda a refinar el gusto.
-A las cuatro me vov al golf, un día sí y otro no.
-Se que es usted habilísima ....
-No lo hago md. Y tengo mucha resistencia. A veces corro dos horas sin descansar. . . . Pero, por Jo re·
guiar, juego basta las cinco, el "día sí."
-Y el ''día no"?
-El "día no," a las cuatro, hago una excursión en
automóvil. Voy a San Sebastián; a veces a Pau; otras

-Sí: murmuración blanca, ya sabe usted!
-Y un poco de flirt. .... .
-Claro, un poco de flirt. .. .
-Y después, marquesa?
-Diispués, hay que vestirse para la comida ....
-Comerá usted en la villa ....
-Quial Si no me dejan •... Es decir, como alguna
vez; cuando invito yo, por cumplir.
-Y el "aprés dioer" en qué lo emplea usted, marquesa?
-Pues mire usted, muchas veces me quedo con amigos en el hall del Palais hasta la media noche. Se juega el bridge, se charla .... o se bailan el tango ... .la
danza del oso ... . qué se yo!
-Y pasada la media noche?
-Al casino. A los caballitos! ..... .
-Gana usted?
-Pierdo, porque busco el desquite. A veces, me quedo basta las dos de la mañana esperando la "chance"...
-Conque, ya sabe usted, mi querido amigo, cual será
mi programa. Le aseguro a usted que oecesi to una vida así, "de reposo," siquiera dos meses. Estoy muerta
de fatiga con este Madrid ...... Compadézcame usted,
amigo mío, compadézcame U3ted!
-Felizmente con el programa "tan descansado" qoe
me detalla usted, para el otoño se encontrará como
nueva ..... .
-Lo necesito, amigo mío, porque en Octubre estoy
invitada a un C1stillo de la Loire, a varias cacerías ..•.
y eso fatiga un poco!
-Beso a usted los pies, marquf'sa.
-Au revoir, amigo mío. y venga alguna vez a verme
en Biarritz. Necesita usted también reposar un poco.
-Iré, marquesa y recitaremos en el jardín, a coro,
1 "qué descansada vida" de Fray Luis .....•
-Eso es! eso es!

(Ilustraciones de

a merendar a Rentería; otras a Cambo etc., etc. Tengo
ahora un Peugeot expléodido.
-Cuantos a la hora1 ....
-Hlsta cien, amigo mío, cuando se puede. No hay
n1da que me entone tanto como cien a la horJ.I
-Y la merienda?
-El "día sí" (esto es, cuando juego golf) la tomo en
Biarritz, al volver, en casa de Miremont. ... Se charla
un poco; se ríe.
-Se critican trajes .••.

J.

R. S. del Matío)

UNA VIDA
Fraoz Nagel salió un buen día de su pueblo natal,
una pequeña y tranquila ciudad del sur de Alemania,
para hacer fortuna en América.
Trabajo le costó renuo;;iar al querido víuculo de la
patria, a la placidez de queridas costumbres, pero una
razón poderosa imponía el sacrificio.
Amaba a Magda, la hija del viejo librero Walter, con
ese amor candoroso de que hablan las viejas canciones
alemanas, que arriba indefectiblemente al casto matri·
monio, pero era pobre.
Pobre y huérfano. Mal partido para los ojos del viejo Walter, que soñaba para so hija, con sabio ego(smo
de padre, un matrimonio conveniente en el cual siempre estuviesen seguras las irremplazables patatas y la
sopa de legumbres.
Formada la resolución no se hizo esperar la partida.
Magda se deshacía en lágrimas. Franz tenía el corazón
en un puño, pero era valiente y se mostraba animoso.
El viejo librero abocó el asunto con tranquilo criterio de comerciante, pero no sin cierta emoción, porque
en el fondo quería al muchacho.
-Franz; sé juicioso y no pierdas tus buenas cuali·
dades en esa América donde tantos se pierden. Haz dinero y vuelve, pero no tardes mucho; tres años, cuatro
a lo sumo, porque Magda no puede quedar toda la vida tejiendo lana al lado de la chimenea.
y después de la práctica advertencia el viejo marchó
a la trastienda, dejando sólos a los jóvenes para dar lugar, sin la debilidad del consentimiento a la tierna
inevitable despedida, comprendiendo que la austera
vigilancia paterna debe aparentar.a veces una d!st~ac·
ción haciendo como que no ve los tnocentes atrev1m1entos de los enamorados.
As!, bañado por las lágrimas de Magda, con un confortable abrazo del viejo. unos besuqueos de los amigos
y el corazón gimoteando, tomó Franz un día el treo en
su tranquila ciudad natal con rumbo a Hamburgo para
marchar a America.
En los primeros tiempos, tiern!simas cartas llevaban
frecuentemente a la rubia Magda noticias de su enamorado. Estaba en Nueva York y no le iba muy bien,
pero era sabido. El comienzo siempre es difícil.
Luego las cartas llegaron de Chicago, más tarde de
Peterson. Las noticias no eran muy buenas. Franz no
tenía estrella.
Un día, después de dos años de la partida, llegó una
carta del Brasil. Franz estaba a11í, siempre detrás de
la suerte caprichosa.
La correspondencia fué haciéndose cada vez más rara. Cada mes, cada dos meses. Lnego no llegaron más
cartas,
Pasó el tiempo. En la vieja trastienda de la &lt;Librería Schiller&gt; dejó de hablarse de Franz. Lo creyeron
muerto quizá. ¡Era un país tan malsan,;i el Brasil! ....

El señor Lic. Don Geoaro García y el personal del Museo Nacional de Arqueología. Historia y Etnología,
el día que el citado caballero tomó posesión nuevamente de la dirección del establecimiento,

El acariciado pensamiento del retorno volvió a él.
poco afortunado Franz para otorgarle la mano de la
Pensó en su ciudad, en la rubia Magda qne esperaba...
rubia y liada Magda.
Quiso la fortuna snnreirle aquí, no en Buenos Aires, ¿Que esperaba?
Tenía esa confianza. Sabía cuán grande es la fideli·
' sino al Sur del país, en Santa Cruz, donde el buen
Franz consiguió un prometedor destino, interesado en dad de las baenas mujeres alemanas y cuán cuidadofas
para mantener a través de los años, viva, la le de las
una fuerte casa de comercio.
Pero como no siempre marchan los acontecimientos promesas juradas.
El viejo cariño rejuveneció, porque siempre babfa
como lo anhela nuestro deseo, la fortuna vino poco a
vivido en su corazón casto y constante, ce mo una lla·
poco y los años transcurrieron inexorablemente.
Además, es la fortuna cerno un ovillo, cuya punta. mita del hogar escondida entre las calientes cenizas,
pronta para ·alumbrarse al menor ~cplo pre picio.
cuidadosamente escondida-, sólo hallan los triunfadores,
Arregló sus asuntos; dejó rn casa de f anta Cruz al
Una vez hallada cabe tirar, pero es una fatalidad o un
impulso voluptuoso y dominante lo que oblil.'a a d~mi- cuidado de un compatriota, realizó algún dinero y un
nar todo el ovillo. Tomada la punta se devana hasta el buen día se embarcó para Europa, con sus cuarenta
fin, es irremediable, y a veces, absorta en la tat"ea, años a cuestas pero con el corazón tan joven y tan ligero como el día que salió de su país a buscar la fortuna
transcurre toda la existencia, olvidada de vivirla.
o o o
Cuando Franz devanó el ovillo, cuando se vió rico y en América.
un poco libre del farrago de sus negocios para poder
Pero Fraoz no había muerto. ni se quedó tampoco
pensar y vivir, tenía cuarenta años. Hacía veinte que sa·
o o o
en el Brasil. Corrido de allí por su poca fortuna vino a
liera de su pequeña y tranquila ciudad del sur de Ale·
la Argentina, a reanudar en Buenos Aires la lucha por
Muy
cambiada
halló
Franz
su ciudad natal a so remaoia,
)a fortuna, trofeo que el viejo ogro de Walter exigía al
greso. La pequeña ciudad habíase ensanchado, siguien•
do el progreso maravilloso que toda Alemania ha experimentado en estos últimos veninte años y que ha cambiado la faz del país.
Las tortuosas calles se habían ensanchado y eran
rectas. No bailó Franz nada de las perspectivas fami•
liares. Se sentía extranjero en su ciudad natal.
La calle donde estaba la librerfa del viejo Walterbabía desaparecido para dar lugar a una avenida. Se tur•
bó, desorientado.
Volvió al hotel. Reflexionó.
Un&lt;l razonable deducción vino a ayudarle.
-Los edificios son todos nuevos, pero uo es fuerza
que lo séan también todos los habitantes. En algún rincón deben estar metidos los viejos vecinos de Karls•
burg.
Buscó en una guía. No halló nada. Los W alter, nu•
merosos, aparecía.o; pero ninguno de ellos era el viejo
ogro de Walter, el librero.
Buscó; buscó.
Al fin halló algo.-Aotigua librería Scbiller. Calle
Friedrich II.-Era esa, sin duda, aunque aparecía con
ao nuevo dueño y en una nueva calle, lo que no dejó
de sobresaltar su corazón.
Se eocaminó allá.
Diez pasos antes de llegar se compuso; estaba emo·
ciooado: como un adolescente que por primera vez va
a hablar de amor a una joven.
Atisbó en la vidriera. Al punto no vió a nadie. Exa·
minó las chuchedas del escaparate.
De pronto le dió uo vuelco el corazón. Allí, a un lado, había una vieja caja de ccmpases. Recordó que
desde que él era adolescente, el ogro Walter tenía en
venta aquella reliquia. Se acordó también, Fraaz, de
todo lo que había suspirado, siendo chicuelo, por la posesión de aquella modesta caja inaccesible para su po•
bre bolsillo.
Lo emocioeó el deEcubrimiento y por encanto, cerno
si se hubiera descorrido un velo todo el pasado, todos
los pequeños sucescs de su niñez, de su adolescencia
acudieron a su mente.
Miró adentro de la titada. Había ahora en ella una
Sesión solemne:: inaugural de la Sociedad &lt;Doctor en Leyes Eguía Liz&gt;, efectu:da el sábado de la semana
mujer. Rubia, gruesa, pesada.
pasada.

'

�U na reflexión '-!U" uasca entonces no se le había ocu•
rrido ou~ca, le_vino corno u_n rayo de luz. Seguramente, los veinte anos transcurridos habían pasado también
para Magda, y la de hoy no seria ya corno la graciosa
y esbtlta jovencita de entonces.
Con esta reflexión la examinó de nuevo, haciendo
como que le atraía el escaparate.
Si, era Magda, con veinte años más. Eran su rostro
sus cabellos, ella misma, convertida en robusta señora'
~ufrió una ?esazonante desilusión, pero se rfpuso ba:
10 la sensación de un enternecimiento.
Miró otra vez y lo que vió lo desconcertó.
La mujer alzaba ahora un chico, gordete, rubio.
-iQuél ¿Se babia casado MaJda? · ¿Era hijo suyo
aquel?
L'.'- sensación de trist~za y abatimiento que le asaltó
le hizo perder la serenidad. /Qué haría? ¿Se iría? 1 Pa·
r'.'- qué entr:r allí, h~cerse reconocer; si era un intruso,
s1 nada tema que hacer ya?
Después oensó. Había hecho un largo viaje, venía
del f_oodo de la América del Sur para ver a Magda.
Su vida toda había estado esperando aquel momento.
Entraría, vería, entró.
Notó que n~ era reconocido. ~l sí, la reconoció, por·
que estaba alh, pero no la hubiera reconocido nunca
en otro lugar.
Acudió a un pretexto.
-Desearía comprar un plano de la ciudad, señora.
-~Un plano? Voy a ver si quedan aún.
Mientras ella buscaba, él acarició al chico rubio
que había quedado sentado en el mostrador.
•
Franz no pudo resistir un impulso de aguda curiosidad y aparentando una solicitud de transeunte cari·
ñoso demandó;

1

Aspecto desolado del sitio de la explo5ión.
amada de ayer, un inmigrante en todas las partes del
muodo.
A ,í continuó, con la muerte en el alma, discurriendo
por las desconocidas calles de su ciudad natal ¡;,resa
de uo amargo excepticismo.
'
No se sabe hasta cuando porque desde entonces nad ie jamás supo nada de Franz Nagel.
'
JULIO ROEL.

Ullll@«:&lt;mMi~iw@fi&lt;e ~~lfüU@~
. El martes de lll: semana que ho:y termina, la m~trópo·
lt despertó sacudida por una terrible cnomocióo· al sa·
cudirniento físico sucedió el moral cuando se supo que
en las afueras de Tacubaya acababa de hacer explosión
un carro con pólvora, sembrando a su rededor la desolación y 1~ l?uerte. Se tenía esperanza de que las pri·
meras oohc1as fueran exageradas, pero desgraciada·
mente no fué así; los trabajos de salvamento vinieron a
mostrar que habían perecido más de sesenta personas
y se hallaban heridas otras tantas o más: de las que hao
muerto muchas en el resto de la semana.
Las fotografías que aparecen en estas páginas dan una
idea de la horrible magnitud del desastre.
. A(ortuoadamente el corazón de los mexicanos, y prin·
c1palmente el de las damas, no es insensible a la des·
g~acia de los demás, y ya la &lt;::aridad proverbial de Mé·
x1co se ha mostrado en fiestas de caridad y ofrecimien·
tos altruistas c¡~e han sido debidamente cumplidos. Sirva esto de lemhvo al espantoso horror de la terrible ca·
tástrofe.
Sitio preciso donde se efectuó la explosión.
~ Es

suyo este lindo niño, señora?
-Sí, señor, es el menor. Tengo dos niñas más, pero
se bailan en el colegio.
Franz sintió dentro de sí un doloroso derrumba·
miento.
En eso la mujer halló los pl~nos. ~l los tomó.
-iOh, cuán cambiada está la ciudad!
Y luego, combatido por un temor de descubrirse y
un angustioso deseo de que lo reconocieran:
- Hace muchos años que no paso por aquí y la hallo
muy cambiada. Voy a visitarla antes de irme nueva•
mente. En un tiempo tuve muchos amigos queridos
aquí.
Y luego, ante la impasibilidad de la mujer:
-iHe estado tantos años en América!. .....
-/Viene G.e Amérir.a el señor?
Advirtió él que no había en la pregunta más que un;i
solicitud indiferente, Quiso arrie~garse más.
-Sí, señora, de allá vengo. /Qué? /Tiene rsted al•
gún pariente, algún ser qu~rido en el nuevo mundo?
-No, no señor, ninguno.
- Creía que tuviera. ¡Tantas familias tienen allá los
hijos más queridos, tantas esposas sus maridos, tantas
jóvenes sus novios!
No vi6 en ella señal de ninguna emoción. Ningún
recuerdo turbaba su plácida fisonomía de señora feliz.
Cambiaron aún algunas palabras banales. Fraoz pagó
y salió con el alma destrozada.
En la calle, mil reflexiones le acudieron.
F ¡ Veinte años de trabajo, de esperanzas, de ilusiones,
de vida dedicada a alcanzar uo ideal! 1Para qué?
No lo reconocían. En el corazón de la mujer que
amaba no había de él ni un recuerdo. ¿ Para qué le
valía toda una vida de sacrificios, ante el derrumbe
total de la ilusión más querida? Estaba muerto. Era
un extranjero en su patria, un desconocido para su

Bomberos y soldados removiendo los escombros en busca de damnificados.

discreta correspondencia. Hizo una ligera inclinación
de cabeza, despidiéndose, y su rostro pálido guardó l¡1.
misma grave placidez. Lleno de turbación, la seguí con
la mirada por todo lo largo de la calle, · basta que la
perdí.
¡Qué distinta emoción agitaba mi alma cuando en el
fondo de la alcoba ella adornaba de azucenas un florero! Ella fué la primera en hablar:
- 1Crees tú que será feliz, desposándose con el hom·
bre que ha elegido?
-No, ella no; él sí.
- / Por qué?
-Porque ella tiene inteligencia suficiente para cono·
cerle, y sobre todo, ternura para amarle como muchos
hombres lo son sin cnmpreoderlo y como muchas muje•
rE.s querrían ser amadas.
_¿ Y cómo sabes tú que muchas mujeres querrían ser
amadas así ?
-Porque mi corazón, que es indiscreto, se lo ha con•
tado a mi razón,
_ ¿ Es que el corazón habla?
-Ciertamente: con esta particularidad, que el cora•
zón no aprende a hablar, sino basta que ha aprendido
a sufrir.
Y agolpándose de pronto en su espíritu todos los do·
lorosos recuerdos de su vida, adelantándose hacia mí, y
comprendiéndole yo eo su alma, avancé hacia ella y la
torr.é en mis brazos: y oo nos hablamos, y no nos mira·
mos a los ojos; pero ella sollozaba sobre mi pecho, e
impotente yo para evitar que mis dolores se asociasen
al suyo, humedeciéronse mis ojos, y sentía sobre mi co•
razón una dulzura indefinible.
Pero la sensación de dureza que experimentaban mis
manos, descansando sobre mi mesa de trabajo, hizo que
paseara la mirada sobre los mueblas oscuros y sobre

EL NINO
Era en el descanso que sigue a las primeras horas de
labor del día. Asuetos cuya resolución apremiaba, ocu•
oaban mi espíritu, y fueron empujándole poco a poco
hacia la consideración de que por grande que seal el
poder del hombre, .queda limitado por algo que, al ha·
cer imposible la inmediata realización de sus deseos,
la diferencia del peder de Dios: somos todos los hom•
bres los esclavos del tiempo. Ocupada por estas coosi·
deraciooes, mi mente se ti:ió de una vaga tristeza y de
un temor indeciso.
Formas a penas bosquejadas, tomaron el relieve de la
vida, y en una calle transversal, silenciosa y alegre, la
encontré: su vestido elegante, sencillo, era de uca tela
fina color de amatista; su sombrero de anchas alas ex·
tendidas, se inclinaba graciosamente scbre un lado de
su cabeza: era de menuda paja mate como viejo marfil:
revestía la parte inferior del ala, una gasa de tono de
amatista que proyectaba sobre su rostro pálido, dándole un místico relieve, una ligera sombra lila. Con ese
sosiego propio de las almas que están tristes, me acer·
qué a ella: le dije con palabras sencillas, llenas de ter•
nura. en un tono lento, pero preciso, las emociones que
había despertado en mí.
Durante los momentos en que hícele declaración de
mi cariño, sus dulces ojos me contemplaron en silencio:
nada pude leer en ellos: oi reproche, ni alegría. ni desdén. Cuando terminé de hablar, dióme una respuesta
que bien podía ser una delicada negativa, o bien, una

Casas destruídas por la explosión.
las paredes blancas de mi habitación, y encarándome
con el niño que estas historias le contara a mi razón,
le dije:
-¿Cómo es posible que esa misma hermosa mujer
pueda ser en el intervalo de un instante, la pretendida
enigmática y la esposa confidentt: 1
-Yo lo que sé es que estos son momentos ~xquisitos;
estabas triste, y he querido ahuyentar tu tristeza.
Sorprendido de la profundidad de sus palabras, y te·
meroso de perder la fé eo la tan decantada razón del
hombre, tomé mi sombrero, bajé rá,iidamente las esca•
leras y me eché a la calle. Al quedar envuelto en la
luz dorada de la tarde, y al dar con las miradas en un
grupo de árboles cuyas verdes frondas recortábanse
en el azul del cielo, comprendí q~e llevaba en mi co•
razón la alegría de vivir.
MIGUEL A. VELAZQUEZ.

Las pieles más Gastosas que se conocen son las de la
zorra negra de Kamchatka. No sólo escasean mucho
dichos animales,sino que son muy difíciles de matar.
Una de estas pieles cuesta 1 ,ooo pesos.

oo o
Los primeros trabajos de remoción de escombros.
Restos del carro que hizo explosión.

En el Japón, era costumbre cuando uoa mujer llegaba a cierta edad siu casarse, que las autoridades escogiesen un hombre, con el cual le obligaban a casar•
se . El emperador acaba de abolir dicha ley.

�Visitando la Academia Nacional de Bellas
Artes, antigua de San Carros

cediera una dotación suficiente. También la Junta
Provisional dió cuenta al Rey suplicándole la dotase
con !IIZ,500 oo anuales como lo estaba la Academia
de San Fernando, cantidad con la cual podía ase·
gurarse el sostenimiento del nuevo plantel auxiliado
como ya estaba con las asignaciones perpetuas de
varias ciudades y villas como México, Querétaro,
Veracruz, Orizaba, Córdoba, etc., etc.
Siendo muchos los alumnos que concurrían a la
Academia, la Junta acordó construir un edificio
apropiado llegando a la i.dquisición de un terreno
adonde levantarlo; y en tanto se arrendó a la Mitra
el edificio que había sido &lt;Hospital del Amor de
Dios&gt;, en la cantidad de h,3oo anuales y a él se pasó la
Academia.
Antes de la llega·
da de los profesores
que vinieron de España figuraban ya
en el plantel José
Alr,ibar, Francisco
Clapera y el escul·
tor Santiago Sando·
val, primer maestro
de este arte bello
que hubo en la Aca·
&lt;1emia.

Es necesario de cuando en cuando, remontarse a las
esferf~ del i.rte apesar de que los tiempos no son muy
prop1c1os Pª:ª estas disquisiciones y contemplarlos templos de ensenanza a donde la juventud mexicana se nutre _de las verda~es científicas y artísticas, que el día de
man~na les servirá para satisfacer sus ansias de belleza
estética.
La Academia que presentamos en estas páginas y que
es plantel del arte mexicano, tuvo lc,s sigu ientes antecedentes histó·
ricos. Establecida en
1778 en la Casa de la
Moneda de México y
por real disposición una
Escuela de Grabado
Que , dirigía el distio·
guido artista don Jerónimo Antonio Gil, académico de Mérito de
la Real de Nobles Ar·
tes de San Feroaodo y
Grabador Mayor de
dicha casa, ob~érvóse
que e 1 c,,ncurso de

Un frente de una de las galerías
de cuadros.-Parte de la galería de
cuadros.-La sala de juntas.-Uo
aspecto del salón de actos.
alunnos era numeroso y efectivo su
aprovechamiento, en dos años de
trabajos. Para aumentar el campo
de acción de éstos, el Superintendente de la citada Casa de Moneda, don Fernando José Mangino, tuvo el
laudable propósito de que se fundase en México una
Academia de las tres Nobles Artes, Pintura, Escultura
y Arquitectura, a semejanza de los institutos que para
tal objeto existían en Madrid, Valencia y Barcelona; y
animado de celo para el público beneficio, presentó en
29 de Agosto de I 79r, ante el Virrey don Martín de Mayorga, un proyecto para establecer en la misma Casa
de Moneda aquella Academia; pensamiento que el Vi•
rrey estimó muy oportuno y conveniente, aprobándolo
en r2 de Septiembre.
Con el fin de normalizar la idea, el propio gl)beroan·
te estableció una &lt;Junta provisional&gt; presidida por él,
y compuesta de don l:&lt;'ernando Maogino; del Corregi·
dor de México, don Francisco Antonio Crespe,; del Re-

t.

'

El profesor de pintura, seño( Ge·
dovius, y algunos de sus alumnos.El profesor de claro oscuro, señor
del Valle, y algunos de sus alum•
nos.-El profesor de escultura, se·
ñor Dominguez Bello, y algunos de
-sus alumnos.-El patio central.
gidor decano del Ayuntamiento de la Capital, don José
Angel de Cuevas Aguirre; del Prior del Consulado, don
Antonio Barroso y Torrubia; del Consul más antiguo,
d"ln Aotonio Bassoco; del Aiministrador General del
Real Tribunal de Minería, don Juan Lucas de Lasaga;
del Director del mismo Tribunal, don Joaquín Velázquez de León; del Mariscal de Castilla, Marqués de
Ciria; del Marqués de San Miguel de Aguayo; del doctor don José Ignacio Bartolacbe, como Secretario y, finalmente, del Grabador Mayor de la Casa de Moneda,
don Jerónimo Antonio Gil como Director General de la
Academia.
La Junta celebró sesiones de importancia tomando
los acuerdos necesarios de todo!. lo cual dió cuenta el
Virrey al Soberano en 1\&gt; d~ Agosto del añ.o siguiente,
pidiendo al Monarca protegiese la Academia y le con•

�d~ su propia existencia, y su ar·
quiteclura debía sus colosales
proporciones la parte más segu•
ra de una originalidad incierta.
Se lle 5a a considerar que el
harmonioso pintor Urbino y e
viejo Bounarroti, a través de todas las catástrofes, a través de
todas las muertes aparentes y los
largos silencios de Roma, han
recogido una tradición latente
e interrumpida que no había ceBdo de evolucionar subterrá·
neameote, para coronar su obra
y decir por fin al mundo lo que
no había podido decirle el Imperio.
Tales artistas son más propia•
mente romanos y puece que son
admirables exponentes del deseo
ioconcier.te y secreto de esta tierra latina que no lo fué la Roma de los Césares.
Esta Roma había impreso su
imag,m. Permaneció artificialmente helénica y la Grecia no
podía ofrecer a un puP.blo más
vasto y muy di~tinto las formas
necesarias para su coocienciaor•
namental.
Ella no podía ser más que
un seguro y magnífico punto de
partida. pero sus estatuas y sus
pinturas, delicadas, precisas, me-

Una página de Maeterlinck
·sobre Roma
De todos los lugares del mundo es Roma donde pro·
bablemente se ha acumulado durante veinte siglos ma·
yor número de cosas bellas que subsisten todavía.
Nada es creación suya si se exceptúa un espíritu de
grandeza y el ordenamiento de lo bello, pero los más
grandiosos monumentos de la tierra se han fijado ahí y
se han dejado huellas innumerables e imperecederas.
Al no más pisar su suelo, se pisa la huella mutilada de
la diosa que ya no se muestra a los hombres.
La naturaleza la había situado admirablemente en el
lugar más propicio para recoger,-como en la más no-

suradas. casi téoues. no teoí::\o

una plaza a propiada en este Forum recargado de aplastantes
monumentos, entre estas termas
monstruosas, esos circos violentos y bajo las enormes y suntuosas arcadas ;le esas basílicas superpuestas.
Nos preguntamos entonces s
los trescos de Miguel Angel no habrán respondido después de mil años ?e espera,
al llamamiento de esas arcadas vacías y si no será el caso de creer que dichos fres·
cos son la consecuencia casi orgánica de esas columnas y de esos mármoles imperiales.
.
Así mismo se considera que el plaofond, las pechinas y "el incenaio del Borgo,"
ilustrarían-mucho cás que las esculturas de Fidias y de Praxiteles y mucho más
también que las excelentes pinturas de Pompeya o de Herculano,-las Metamorfosis
de Ovidio, los poemas de Horacio y la Eneida de Virgilio.

Asistentes al lunch campestre con que celebraron los congregacionistas marianos la clausura de su primer
congreso.

Señor don Eugenio Paredes, nombrado Tesorero
General de la Federación.

ble copa que se haya abierto bajo el cielo, -las joyas recinto casi desierto, en el centro de los sitios inanide los pueblos que pasaban a su alrededor sobre las ci· mados donde las losas, les pórticos cultiplicaodo el es·
pacio y la. ausencia, en todas las encrucijadas donde
mas de la historia.
El sitio en que cayeron tantas maravillas Ahí el azul vela en el vacío alguna estatua herida, entre los estan•
ques, )ns capiteles, los tritones y las ninfas, una agua
es límpido y suntuoso.
Las obscuras y profundas verduras del Norte seuneo dócil y luminosa, obedeciendo todavía órdenes recibidas hace dos mil años, forma a la inmaculada soledad
a los ligeros y claros follajes del Mediodía.
Los árboles más puros, el ciprés que se levanta como un adorno movible y siempre fresco de penachos de
una oración sombría y ardiente, el pino que parece el azar, d.: guirnaldas de rocío, de trofeos de cristal, de
más grave y armonioso pensamiento de la selva, el ver· coronas de perlas. Se diría que el Tiempo, entre estos
de y macizo roble que da a los pórticos tanta gracia, monumentos que creyeron desafiarlo, no ha querido
han adquirido ahí por tradición secular, un orgullo, una respetar sino las horas frágiles de lo que se evapora y
conciencia y una solemnidad que ellos no encuentran se derrama.
Tan largo tiempo ha residido la belleza entre estos
en ninguna otra parte.
muros que van del Janículo al Esquilino, con tal per•
Quien los ha visto y comprendido no les olvidará ja·
más y fácilmente los desconocería entre los árboles aná· sistencia ahí se ha acumulado que el lugar mismo, el
logos de una tierra menos sagrada. Fueron ornamentos cielo que lo cubre, las curvas que lo perfilan, han adquirido un prodigioso poder de apropiación y de eny testigos de cosas incomparables.
Ellos no se separan de los dispersos acueductos, de noblecimiento. Roma, como una especie de hoguera
los mausoleos descoronados, de los arcos rajados. de las espiritual , purifica todo lo que desde hace siglos han
columnas heroicamente rotas que decoran una campiña amontonado ahí los errores, los caprichos, la extravamajestuosa y desolada, han tomado el estilo de los már· gancia y la ignorancia de los hombres. . Hasta hoy no
moles eternos a quienes ruedan de respetuoso silencio. ha sido posible ejecutar o mantener allí una cbra que
Como estos, sabeo ellos decirnos con dos o tres líneas rehusase despojarla de su fealdad o de su vulgaridad
netas y sin embargo misteriosas, todo lo que puede re· original. Todo lo que oo está conforme con el estilo
velarnos la tristeza de una llanura qüe lleva sin doble· de las siete colinas desaparece y se elimina poco a poco bajo la acción del genio atento que ha colocado en
garse lai. ruinas de su gloria.
los horizontes, en la roca y en el mármol de las altuEllos son y se sienten romanos.
ras los principios estéticos de la ciudad. La edad meUn círculo de montañas de 11ombres sonoros augusta· dia, por ejemplo, y el arte de los primitivos habitantes
mente familiares de cimas cargadas de nieves que bri·
debieron ser ahí más activos que en ninguna otra par·
llan tanto como los recuerdos que evocan, hace a la te, pues se encontraban en el corazón mismo del uní•
inmortal ciudad un horizonte preciso y grandioso que verso cristiano; sin embargo no hao dejado ~ioo trazos
ta separa del mundo sin aislarla de los cielos. Y en este poco sensibles y subterráneos, lo que fué en verdad
preciso para que la historia del mundo, de la cual ese
era el hogar, no quedase incompleta.
Lo contrario pasó con los artistas, cuyo espíritu esta•
ba naturalmente en armonía con el que preside a los
destinos de la Ciudad Eterna; Jules Romain, los Carra•
che y algunos otros, pero sobre todo Rafael y Miguel
Angel, manifiestan una amplitud, una certeza, una especie de instintiva satisfacción y de filial alegría que
ellos no encuentran en ningún otro lugar. Se \•é que
esos artistas no tenían que crear sino solamente en es·
coger y fijar las formas que al afluir de todas partes,
irrevaladas pero imperiosas, no pedían m ás que nacer.
Y ellos n:i se engañaron; no pintaban, en el propio sen•
tido de la palabra, sino que descubrían simplemente
las imágenes vela das que poblaban las salas y las arca·
das de los palacios.
La relación entre el arte de ellos y el medio que le
da vida, es tan necesaria, que desterradas a los museos
o a las iglesias de otras ciudades, sus obras no parecen
traducir sino una concepción arbitraria, exagerada·
mente fuerte y decorativa de la vida. Es por esto que
las fotografías o las copias del plafond de la Capilla
Sixtina desconciertan un poco y tienen algo de inexpli·
cable. Pero si el viajero entra al Vaticano después de
haberse impregnado de la voluntad que emana de los
mil vestigios de Roma, entonces considera como uo esfuerzo magnífico pero natural, el enorme esfuerzo de
Mignt:l Angel.

Un momento pintoresco del lunch de las congregaciones marianas.

La p(odigiosa bóveda donde en grave y harmoniosa
orgía de fudrza y de entusiasmo se enlaza y acumula
un pueblo de gigante~. viene a ser como uo fiejado del
mismo cielo donde se han reflejado todas las poderosas
virtudes cuyos recuerdos se agitan todavía bajo las rui·
nas de este suelo apasionado.
No, si el viajero dócilmente se ha dejado sugestionar
por todo lo que le rodea, se imagina que en estas habi·

La girafa, la mulita y el puerco espín no tienen cuerdas vocales, así que son
mudos. Las ballenas tampoco emiten sonidos.
o o o o
En Escocia se hacen excelentes ladriUos de una m ezcla de granito molido y
cal.

taciones del Vaticano, así como bajo la
b5~e'.ia de la. Sixtina, por diferentes
que sean ambas impresiones, asiste a
la dilatación tardía pero lógica y natu·
ral de uo arte que habría podido ser
el de Roma. Le parecerá que se en·
cuentra aquí l:i. fórmula que el genio
demasiado positivo de los Quirites oo
había tenido la ocasión o la suerte de
deducir. Pues Roma, a pesar de todos
sus esfuerzos, no había logr ado dar de
ella misma la i magen esencial que ha·
b ía prometido al Universo.
En el fondo se embellecía de los des·
pojos .de la Grecia, y Pl mejor de sus
méritos fué el de haber recogido y
comprendido ávidamente la belleza del
arte griego Cuando intentó agregar al·
go lo deformó sin apropiarse la expre·
sióo de arte a su vida persona 1 Sus
pinturas y esculturas oo respondían sino a una especie, como si dijéramos,
de decires o rumores a las realidades

Grupo de niños que asistieron al baile de fantasía con que celebró su onomástico la niñita Madrid Paredes el lunes pasado.-Caperucita y el oso.-Otro gracioso grupo tomado en la fiesta,
Fots. Muciño y García.

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111111111111111

1111111111111

TEATRO PRINCIPAL.
No anduve descaminado en mi anterior crónica al
reservar la opinión sobre lo que se decía acerca de la
brillantez de la nueva compañía de zarzuela y género
chico que iba a funcionar en este coliseo, pues ha re·
sultado todo ello mediano en regla general, y lo que es
peor hasta rayando en lo obsceno.
La obra de Capella con m6sica de Bilbao es de lo
más malo que hemos visto en su género; y si ~ólo fuera
malo, basta pasaría, pero como raya en algo c;ue no debe representarse, resulta que el Principal va a ser un
teatro para «hombres solos&gt; lo cual mirado bajo el pun·
to de vista de los pesos, puede dar pingües ganancias
De manera que creo un deber el advertir a las mu-

ha escrito, pero como en el mismo sentido se ha expre·
sado la mayor parte de la prensa, resulta que no es difícil el augurar un nuevo fracaso, continuación de los
que empezaron con aquella Compañía de Operetas
francesas de tan triste memoria. Está visto que el Principal sólo admite ya las payasadas de Enhart.
TEATRO COLON.-SCHERLOK HOLMES
CONTRA RAFFLES.
Ha sido, a no dudarlo, esta obra una de las mejore::
que hemos visto a la Compañía caralt y por eso no es
de extrañar que el público muy numeroso que asistió
al estreno, se mostrara satisfecho del éxito del mismo.

•
•

..

,.·.
•
' ..

P~ro aquella garrida moza de Calatayud fué la que hizo que el nombre de
Fehu y Codina llegara a las cumbres de la celebridad, pues ni entonces ni
ahora, ni luego, es fácil encontrarse con una obra de la intensidad dramática,
del nervio vigoroso, del interés en la acción y de la verdad en los personajes, como el tan conocido drama.
. Difícil era que después de tan raro acierto encontrase pronto algo que le
igualara, por ese motivo «Miel de la Alcarria&gt; y «Maria del Carmen&gt; no pasaron de fábulas interesant,,s, con escenas de mucho efecto, que demostraron
el talento innegable de su autor.
, '.!'odo el ambiente de la Huerta murciana está perfectamente tratado en la
ulh~a de las obras que acabo de citar, cuyo lenguaje pintoresco prueba el estudio que el autor hizo de las costumbres de aquella provincia española. Pero
el asunto teatral a no dudarlo, adolece de poca animación, y vemos escenas
que sobran, situaciones que languidecen, y caracteres que la verdad distan
mucho de interesar.
De ahí el que el público no se entusiasmara mucho en la representación, y
eso que h~y personajes como el del enfermo y enamorado &amp;:Javier&gt; perfectamente dehneados, y que Mutio caracterizó muy bien; pero repito que la factura es débil, y que «María del Carmen&gt; es por tanto un drama endeble, de
psicologia muy superficial y que por tanto no llega a el alma.
María Luisa Villegas estuvo bien en el papel de la protagonista sin ser una
de sus mejores creaciones. Emilia del Castillo hizo una «Fuensanta&gt; alegre y
enredadora con bastante acierto. Coss cumplió únicamente, y él puede hacer
mucho más. Y, en cambio, Catalá rayó a gran altura y Vargas tuvo la mejor
noche de todas cuantas le lle visto desde que pertenece a esta Compañía.
L_a obra se puso muy bien, siendo muy linda la decoración del acto segundo,
el rincón de una huerta de aquellas que hacen soñar con los mayores en.:antos a todas las personas que las conocen.
En la noche de ayer sábado se habrá celebrado, según se anunció, la func_ión de beneficio del primer actor señor Coss que, dadas las simpatías que
tiene, debe haber estado brillante. Veremos cómo se ha puesto y representado
la obra de Sardou &lt;El Asunto de los Venenos&gt; que ha sido la escogida para
esta solemnidad.

'

chas familias que leen EL MUNDO ILUSTRADO se abstengan de semejante espectáculo qne además resulta caro, porque
eso de los treinta centavos luneta, es un
sueño, pues los revendedores tienen las
mejores localidades y piden lo que les viene en gana.
Por tanto ha resultado que las obras ya
conocidas como &lt;Los Bohemios&gt;, los hemos
visto mal representados por Mimí Derba,
cuya frialdad raya en la temperatura del
Polo; y las nuevas, es mejor no hablar de
ello. El cronista lamenta escribir lo que

Teatro Lírico.- Dos escenas de la zarzuela «Los Dragones del Rey.

•

La personalidad del céle·
bre bandido, creada por el
autor inglés y la sujestión que
siempre produce el detective
que la fantasía de Conan Doy·
le, engendró con sumo acier·
to, son motivos más que suficientes para que al verlos juntos y en constante
pugna el espectador se distraiga mucho, que
es, al fin y al cabo, lo que se proponen estas
obras policiacas, que hoy por hoy gustan bas·
tante.
No tengo para qué decir que en los cinco
actos en que la obra se divide, gana siempre el
ladróo, y solamente al final consigue el policía
echarle mano, o mejor dicho manos, pues unas
po,tizas que usaba Raffies para sus hazañas, son
las mismas que por medio de habilidosa combi·
nación eléctrica aparecen saliendo de una caja
de valores que el bandido iba a forzar y lo sujetan, sin que le sea posible escaparse.
A.demás, en la obra aparece el famoso doctor
vVatsscn, haciendo un importante papel y ca-

m ~ m;,zclado o,n todo ello, ha.y la devolución de una fortuna a cierta joven abudaoada por un viejo tuuante que la robó dejándola en la
mi~eria, tenemos que todo ello interesa. sobre manera, y los golpes de
habilidad de los..dos que luchan de potencia en potencia, producen
efecto divertido que los aplausos de los espectadores celebran.
L1. obra se pus'.&gt; bastante bien, estando pintada con arte por los her·
manos Ta.razona. la decoración del acto tercero. Y, con respecto a los
intérpretes diré que todos cumplieron y como a veces he criticado la
manera detrabajar del s~ñor Aguirre, ahora digo que este actor estuvo
muy acertado en el Raf!les que interpretó siendo a mi juicio, lo mejor
que le be visto en lo que va de temporada.
TEATRO MEXICANO.-&lt;MARIA DEL CARMEN&gt;
Hay que evocar recuerdos al tratarse de una obra del malogrado
Feliu y Codina, que no siempre se dan en México producciones escé·
nicas tan nobles, tan sanas, tan bellas como las que produjo el talento
sereno y la inteligencia madura del autor de &lt;La Dolores&gt;, es~ joya
literaria del teatro contemporáneo e~pañol.
Era en M4yO de 1897 cuando la muerte de una m,nera imprevista,
criminal. coa alevosía y ventaja, sorprendió en toda la fuerza de su
vida al escritor de que h,iblo. Ya p,r aquel tiempo Feliu y Codioa se
babia conquistado ua lugar propio, definido, característico, demasiado
pintoresco quizás, defecto que, a no dudarlo, el tiempo lo hubiera corregido, mas esto no era obstáculo para que se precisara su ingenio
y su talento pau el teatro. Antes de 1892 fecha de su gran triunfo con
&lt;La Dolores&gt;, el escritor catalán era ya conocido en los cenáculos Ji.
terarios y recner:io, no estoy fijo si por el 18go o gr se repre•entó uo
drama suyo e:i un acto, titulado &lt;Un libro viejo&gt;, del cual la Pardo
B:izán se ocupó con elogio en el «Teatro critico&gt;.

Teatro Mexicano.-Maria Luisa Villegas en &lt;María del Carmen&gt;.-Una escena del acto III
de la misma obra.-Joaquín Coss en el personaje de &lt;Pencho&gt;.

�TEATRO ARl::!EU
Recordaréis, l~ctores, ,1quella grandeza de las operetas de otros tiempos ¡todo muere! .... que diría un aficionado a la filosofía barata. Ahora han puesto los precios a peso y medio, y aun así resulta carísimo hasta el
punto de que la noche de la inauguración con la sorprendente novedad de &lt;El Soldado de Chocolate&gt;, oo
había uo solo palco ocupado, y apenas cincuenta lunetas. En resumen, una ruina completa. Ya la buena sociedad mexicana, la que antes iba con entusiasmo, dejó
de frecuentar el Arbeu; pero ahora ha decidido no pisarlo más, a lo menos, mientras siga la actual Compañía

y aunque se creyó que acudirían al llamamiento de las
funciones de las seis de la tarde, ¡intento vano! siguió
el público bri. !ando por su ausenc;a.
Según noticias, no tendremos operetas dignas de verse, bien pues\as y con lujoso vestuario, hasta el próximo Octubre en el Colón con la Iris y la Pera I y un cuadro de Compañía que ha de llamar la attoción por lo
completo y brillaote. Eotouces veremos las operetas
nuevas, que más éxito han tenido en Europa, eotonces
se montarán las obras con esmero y, en una palabra, la
simpática Esperanza ha de tener teatro lleno, volviendo aquellas veladas que eran magníficas } artí~ticas en
grado sumo.

En tanto esto pasa, la gente no se deja engatusar por
rabajas de precio y huye como alma que lleva el diablo
cuando le anuncian &lt;El Vals de Amor&gt; y otras antiguallas por el estilo. La verdad es que el público posee un
gran instinto, y conoce las mañas de los Empresarios
que desean atraerlo para que se aburra. !Pobre Arbeu,
ha muerto a manos de la Empresa Hispano-Americana
( o algo así) no recuerdo bien el título.
LUIS DE LARRODER.

1~wt---lll\MePfrteft1it. . . . .11l~~'iWWIWMNIWiD&amp; &amp;4tll44MI

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~'-- ...__

El sátiro sordo
Habitaba cerca del Olimpo un sátiro, y era el viejp
rey de su selva. Los dioses le habían dicho: &lt;Goza: el
bosque es tuyo; sé un feliz bribón, persigue ninfas y
suena tu flauta&gt;. El sátiro se di vertía.
000

Un día que el padre Apolo estaba tañendo la divina
lira, el sátiro salió de sus dominios y fué osado a subir
el sacro monte y sorprender al dios crinado. Este le
castigó tornándole sordo como una roca. En balde
de las espesuras de la selva llenas de pájaros, se derramaban los trinos y emergían los arrullos El sátiro no
oía nada. F1lomela llegaba a cantarle sobre su cabeza,
enmarañada y coronada de pámpanos, canciones que
hacían detenerse los arroyos y enrojecerse las rosas pálidas. Él permanecía impasible o lanzaba sus carcajadas salvajes y saltaba lascivo y alegre cuando percibía
por el ramaje lleno de brechas alguna cadera blanca y
rotunda que acariciaba el sol con su luz rubia. Todos
los animales le rodeaban como a un amo a quien se
obedece.
A su vista, para distraerle, danzaban coros de bacantes encendidas en su fiebre loca, y acompañaban la armonía, cerca de él, faunos adolescentes, como hermosos efebos, que le acariciaban reverentemente con su
sonrisa; y aunque no escuchaba ninguna voz ni el ruido de los crótalos, gozaba de distintas rr.aneras. Así pasaba la vida este rey barbudo, que tenía patas de ca-

.

Oll

1Qué selva mejor que la del sátiro, a quien él encantaría, donde sería tenido como un semidios; selva toda
alegría, y danza, belleza y lujuria; donde ninfas y bacantes eran siempre acariciadas y siempre vírgenes;
donde había uvas y rosas y ruido de sistros, y donde el
rey caprípede bailaba delante de sus faunos, beodo y
haciendo gestos como Sileno?
o o o

Fué con su corona de laurel, su lira, su frente de
poeta ,&gt;rgulloso, erguida y radiante.
Llegó hasta donde estaba el sátiro velludo y montaraz , y para pedirle hmpitalidad, cantó. Cantó del gran
Jove, de Eros y de Afrodita, d«:- los centauros gallardos
y de las bacantes ardientes; cantó la copa c!e Dionisia,

1

bían callado y le oían como en un sueño. Una náyade
virgen a quien nunca ni una sola mirada del sátiro había profanado, se acercó tímida al cantor y le dijo: &lt;Yo
te amo&gt;. Filomena había-volado a posarse en la lira como la paloma anacreóntica. No había más eco que la
voz de Orfeo. Naturaleza sentía el himno. Venus, que
pasaba por las cercanías, preguntó de lejos con su di~ina voz: &lt;/Está aquí acaso Apolo&gt;
Y en toda aquella inmensidad de maravillosa armonía, el único que no oía nada era el sátiro sordo.
Cuando el poeta concluyó, dijo a éste; &lt;/Os place mi
canto? Si es así, me quedaré con vos en la selva.&gt;
El sátiro dirigió una mirada a sus dos conse;eros.
Era preciso que ellos rt'sol viese u lo que no podía comprender él. Aquella mirada pedía uoa opinión.

De &lt;Ritmos del Agua.&gt;
No sé qné visiones
en la noche quieta
vienen a buscarme
en mi alcoba austera.
Buscan siempre ... . .. siempre
las noches serenas,
los tedios muy hondos,
Las mudas tristezas ... .. .

........ ··· ··· ······· ··· ............... ..... .. .

Yo he visto esas sombras que vagan tediosas
entrar por el hueco de paredes viejas,
de paredes antiguas que alzan
s11 mole siniestra
en la paz inmutable y sombría
de las noches negras .... ..... .
Yo he visto esas sombras que buscan asilo
en donde hallan angustias y penas;
y yo he visto prenderse en el muro
no sé qué figuras . ... .. no sé qué siluetas •... ..
Todas estas noches

La familia del s?ñor general don Bernardo Reyes, y sus antiguos amigos y partidarios en la conmemoración
del día onomástico del finado, el 20 del actual en el panteón del Tepeyac.
de torvas tristezas,
esas sombras errantes y mudas
por mi oscura ventana penetran.

o o o
-Señor-dijo la alondra, esforzándorn en producir
la voz más fuerte de su buche-, quédese quien así ha
cantado c,on nosotros. He aquí que su lira es bella y
potente. Te ha ofrecido la grandeza y la luz rara que
hoy has visto en tu selva. Te ha dado su armonía, Señor, yo sé de estas cosas. Cuando viene el alba desnudá
y se despierta el mundo, yo me remonto a losprofuodos
cielos y vierto desde la altura las perlas invisibles de
más trinos, y entre las clar idades matutinas mi melodía
inunda el aire, y es el regocijo del espacio. Pues yo te
digo que Orfeo ha cantado bien, y es un elegido de los
dioses. Su música embriagó el bosque entero. Las águilas se han acercado a revolar sobre nuestras cabezas,
los arbustos floridos han agitado suavemente sus incensarios misteriosos, las abejas han dejado sus celdillas
para venir a escuchar. En cuanto a mí, toh, señor!, si
yo estuviese ea lugar tuyo, le daría mi guirnalda de
pámpanos y mi tirso. Existen dos potencias: la real y la
ideal. Lo que Hércules haría con sus muñecas, Orfeo
lo hace con su inspiración. El clios robusto despedazaría de un puñetazo al mi ;mo Athos. Orfeo les amansaría, con la eficacia de su voz triunfante, a Nemea su
león y a Erimanto su jabali. De los hombres, unos ban
nacido para forjar los metales; otros, para arrancar del
suelo fértil las espigas de trigal; otros, para combatir
en las sangrientas guerras, y otros, para enseñar, glorificar y cantar. Si soy tu copero y te doy vino, goza tu
paladar: si te ofrezco un himno, g,,za tu alma.

bra.
o o o
Era sátiro caprichoso.
Tenía dos consejeros áulicos: una alondra y un asno.
La primera perdió ~u prestigio cuando el sátiro se volvió sordo. Antes, si cansado de su lascivia soplaba su
flauta dulcemente, la alondra le acompañaba.
Después en su gran bosque, donde no oía ni la voz
del olímpico trueno, el paciente animal de las largas
orejas le servía para cabal~ar, en tanto que la alondra,
en los apogeos del alba, se le iba de las manos, cantando camino ele los cielos.
La selva era enorme. De ella tocaba a la alondra la
cumbre; al asno, el pasto. La alondra era ~aludada por
lo~ primeros rayos de la aurora; bebía rocío en los retoños; despertaba al roble diciéndole: &lt;Viejo roble,
despiértate.&gt; Se deleitaba con un beso del sol: era
amada por el lucero de la mañana.
Y el hondo azul, tan grande, sabía que ella, tan chica, existía bajo su inmensidad. El asno (aunque ento~ces oo había conversado con Kant) era experto en Filosofía, s?gún el decir común. El sátiro, que le veía
ramonear en la pastura moviendo las orejas con aire,
grave, ten fa alta idea de tal pensador. En aquellos_ días,
el asno no tenía, como hoy, tan larga fama. Moviendo
sus mandíbulas, no se había imaginado que escribiesen
en su loa Daniel Heinsius, en latín; Passerat, Buffon y
el gran Hugo, en francés; Posada y Valderrama, en es•
pañol.
El, pacienzudo, si le picaban las moscas, las espantaba con el rabo, daba coces de cuando en cuando y
lanzaba bajo la bóveda del bosque el acorde extraño
de su garganta. Y era mimado allí. Al dormir su siesta sobre la tierra negra y ama ble, le ciaban su olor las
hierbas y las flores. Y los grandes árboles inclinaban
sus follajes para hacerle sombra.
.
Por aquellos días, Orfeo, poeta, espantado de la miseria de los hombres, pensó huír a les bosq ues, donde
los troncos y las piedras le comprenrilerían y escucharían ·con éxtasis, y donde él podría temblar de armonía
y fuego de amor y de vida al sonar de su_ instrumento.
Cuando Orfeo tañía su lira, había sonrisa en el rostro apolíneo. Demeter sentía gozo. Las palmeras de•
rrama bao su polen, las semillas reventaban, los leones
movían blandamente su crin. Una vez--voló un clavel
de su tallo hecho mariposa roja, y una estrella descendió fascinada y se tornó flor de lis.

O

Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;

Madre de mi alma,
tal vez tu presientas
que tengo amarguras
que tengo tristezas ..•.....
Cuando llegan las sombras errantes
a mi alcoba austera,
en mi espíritu triste y sombrío
un inmenso dolor se condensa.
Yo sé que si mueren
los seres que amamos en vida con ansia suprema,
sus sombras errantes que nunca se cansan
en el mundo quedan .... . .
Y yo sé que el amor que embellece
esta vida de horribles tristezas,
es fa sombra del alma que gime
o es de lágrimas nube que vuela . ...

sr. Lic. Don Agustín Borja S oriano, nombrado
Agent, del Ministerio Público del tribunal del
segundo circ11ito.

Tal vez estas sombras
que miro vagando en mis noches inciertas,
son las sombras tristes
de algún ser que endulzó mi existencia,

o o o

Señor don Carlos Ducleau, nombrado subdirector de
. Estadística en la Secretaría de Fomento.
y el tirso que hiere el aire alegre, y a Pan, emperador
de las montañas, soberano de los bosques, dios-sátiro
que también sabía cai:tar. Cantó de las intimidades del
aire y de la tierra, gran madre. Así explicó la melodía
de una arpa eolia, el susurro de una arboleda, el ruido
ronco de un caraco l y las notas armóoic;s que brotan
de uoa siringa. Cantó del verso, que baja del cielo y
place a los dioses, del que acompaña el bárbitos en la
oda y el tímpa!,l..O en el pean. Cantó los senos de nieve
tibia y las copa§ del oro lab rado, y el buche del pájaro
y la gloria del sol.
Y desde el principio del cántico brilló la luz con más
fulgores. Los enormes troncos se conmovieron, y hubo
rosas que se de5hojaron y lirios que se inclinaron lánguidamente como en un dulce desmayo. Porque Orfeo
hacía gemir loi leones y llorar los guijarros con la mú·
sica de su lira rítmica. Las bacantes más furiosas ha-

Señor don Moisés Guerrero, nombrado subtesorer&lt;&gt;
de la Federación.

Mientras cantaba la alondra, Orfeo le acompañaba
con su instrumento; y uu vasto y dominante soplo lírico se escapaba del bosque verde y fragante. El sátiro
sordo comenzaba a impacientarse. /Quién era aquel
extraño visitante? 1 Por qué ante él había cesado la
danza loca y voluptuosa? 1Qué decían sus des consejeros?
¡Ah! iLa alondra había cantado, pero el sátiro no
oía! Por fin, dirigió su vista al asno.
1 Faltaba su opinión? Pues bien: ant~ la selva enorme y sonora, bajo el azul sagrado, el asno volvió la cabeza de uo lado a otro, grave, terco, silencioso, como
el sabio que medita.
Entonces, con su pie hendido, hirió el sátiro el suelo, arrugó su frente con enojo, y sin darse cuenta de
nada , exclamó, señalando a Orfeo la salida de la selva:
-iNo! •.. . ..
Al vecino Olimpo llegó el eco, y resonó allá, donde
los dioses estaban de brc ma, un coro de carcajadas
fcrmidables que después se llamaron homéricas.
Orfeo salió triste 1e la selva del sátiro sordo y casi
dispuesto a ahorcarse del primer laurel que bailase en
su camino.
No se ahorcó, pero se casó con Eurídice.

o tal vez la amargura infinita
de un amor que murió en prim3.vera ... .. .
Madre de mi alma,
si las almas bu e nas
se alejan del mundo tranquilas y alegres,
/ por qué en noches oscuras y quietas
saleo de sus tumbas esas almas idas
y con pena infinita se quejan 1•.. ••.
Yo pienso que es cierto ... . . .
que esas tor vas y vagas siluetas
son las sombras queridas y errantes
de mi amada muerta ..... .
CESAR CA'.\UCHO.

La pri._mera locomotora que fué a la América del
Norte, se construyó en Tourbridge, Inglaterra.
o o o

RUBEN DARIO.
~

El papel secante se hace con trapos de algodón her•
vidos en una fuerte solución de potasa.
Ofrendas florales en la tumba del general Reyes el

20

d~l actual.

�chaleco "tailleur" todo blanco en tela o en piqué. E~te
chaleco se escota eo lo alto sobre el borde de la veste
para formar un cuello cortado en punta hacia la espal·
da, simulando un pequeño capuchón con una bellota de
seda en la punta que cae sobre la veste . Esta se estrecha en el talle por una media cintura de la misma tela
la cdal termina en los lados abrochada con un grues¿
botón forrado de s?da.
Pero no solamente esta clase de t rajes lucirán la
prenda de moda, pues se llevan mucho sobre los fres·
-ces y delicados atavíos de lit:nzo, batista o muselina. El
conjunto de estos trajes así complementados es por demás gracioso y original.
l\1ARGARIT A.

CRONICA
El verano se ha mostrado excesivamente benigno entre nosotros, lectoras mías, por lo cual no hemos dejado
de ver a las damas luciendo trajes de estilo sastre hechos en telas de lana, acompañados de boas y estolas de
piel. Probablemente a esto se debe la boga indiscutible
de las vestes o jaquets confeccionados en tafetta, seda
Jiberty o seda brochada de colores vivos o negras, pues

dichas vEs,es son un abrigo de entretiempo en
extremo confortable a la vez que ligero y elegante. Esta bonita prenda tiene también el objeto de qmplementar y prestar distinción a cualquier traje, aun cuando éste sea sumamente sencillo y mo,;lesto.
Se llevan con muy buen éxito, acompañando
a las faldas blancas hechas en sarga, en tela de
lino, eo etamina o en crespón. Los colores propios para las vestes que acompañan a estas falldas son los tonos vivos como: kaki, azul rey,
coral, ¡;eranio, etc., hechas en las telas citadas antes. Otras se confeccionan en géneros de algodón o de lino, especialmente en terciopelo de algodón brochado. Estas se llevan, generalmente, sobre les
trajts negros, azul marino, crema o champagne.
En los trajes "trotteurs" de tela de lino, lana esponjosa o franela "ten nis", el jaquet se alarga actualmente
de una manera sensible y afecta una forma recta por
delante y por detrás, estrechándose un poco la amplitud
del talle por medio de una sardineta abrochada con
dos botones colocados en la costura de debajo de los
brazos. El cuello es de estilo "chal" o "tailleur" y las
mangas se hacen largas según el método antiguo, es decir: en dos piezas; una para ia parte superior y otra para la inferior.
Para los trajes de estilo sastre que llevan
draperías se usan mucho las telas llamadas:
",vbipcord ''corkscrew,'' ''tweed, cover•
coat," etc.,haciéndose frecuentemente, a guisa de jaquet, el verdadero palettot varonil,
descendiendo casi basta la altura de las rodillas con mangas lisas sin vueltas, bolsas en
los lados y por el frente en lo alto del busto.
Estos "tailleurs" no admiten más que la falda
recta, cruzada por delant, en un lado o con
delantal formando canesú en lo alto de las
caderas.
La Moda parece inclinarse favorablemente
hacia las telas a cuadros o a tablero de ajedréz blanco y negro, blanco y de color o de
dos colores contrastados. Creemos prudente
aconsej¡r a las damas de una edad mediana,
en las cuales el talle es ya un p oco grueso,
1
1 '

&lt;Toilette&gt; de mañana .

gu:s pro~uce en los trajes un lindo efecto de "paoiers'"
estilo Luis XV, y les presta un gran aire de distfoción.
A fin de que aquellas de mis lectoras que se confeccionen sus trajes tengan una idea más perfecta de lo que
vamos diciendo, voy a describirles un exquisito modelo
hecho en el estilo citado. Es de crespón de lana azul
past~l, adornado co? 5eda del mismo color y encaje de
Malinas. _L a falda tiene una drapería por el fre nte, uo
poco abaJo de la altura de las caderas, recogida con una
grao rosa de seda azul. Los pliegues rodean el cuerpo
por los lados, formando "paoiers", y van a reunirse por
detrás bajo un nudo. casi a la misma altura que los del
frente. El cuerpo está cruzado sobre un plastrón de encaje de Malinas y va cerrado a un lado del talle bajoun cinturón de seda azul que cierra un rosa de seda.
Mangas largas con amplios vuelos de encaje, plissados
en las mangas.
. Estos trajes se completan casi siempre con un jaquEt
kimono, en el cual el cuerpo sumamente flojo, semeja
una blusa estrechada en el talle por medio de uo cinturón de seda drapeado y casi cubierta por encaje de
Irlanda, Venecia, o guipure eo el mismo tono de la blu
sao cuerpo. Ya SPa para las señoras jóvEnes, ya para
las señoritas, e~tas ve~tes o jaquet's se abrEn se ore uo.

La célebre feria de Saiot•Cloud, tan concurrida aún
en nuestros días, puso en moda los "mirlitones" , instru·
mento de música al alcance de todas las bocas y de todas las bolsas. Esa creación de utilidad pública coinci·
dió con otra aún más deplorable; "la ruleta", que de
acuerdo con el "sistema" hizo naufragar más de una
fortuor; el '•mirliton" ejecutó sobre aquel tema una
partitura más que aguda, sin ser tan perjudicial. Para
aquellos acontecimientos, fué preciso ioaugrar una cinta que llevaron jugadores, y que se acomodó a la ruleta y al mi rliton in 1istintamente; esta estaba adornada
con una pequeña ruleta que formaba paraguas perono t'paracaídas."
L_as cintas histo_riadas pasaron como todo pasa aquí
abaJo; se obscurecieron, se adornaron de pestañas de
saltamoote, de mariposas, estas reservadas para los peinad&lt;;&gt;s y a veces para los peinados y a veces para los
vestidos, pero con menos profusión que antes, A conti-

11

que no Empleen estas telas más que para la falda hacieoco
el jaquet en tela lisa adecuada sitmpre al matiz de los
cuadros, prffiriendo el más obicuro.
Con los velos de lana, los cref pon es y el shaotung se
harán delicicrns trajes de estío, en los cuales no faltará
alguna nota original Y. de verdadera fantasía. Dicha no·
t .. consistirá especialmente en los dectcs de las drape·
rías, pues parece que éstos son inagotablts en la imagi·
nación de las modistas, sobre todo en las faldas hechas
con telas flexibles y ligeras tan apropiadas para los tra·
jes de la presente estación,
De uo modo particular reccmiendo a mis lectoras las
faldas drap,.adas eo los lados, recogiéndose dichas draperías eo el frente y en la espalda por medio de on
nudo o rosa de la misma tela o también coo un motivo
de pasamanería, pues esta manera de recoger los plie-

nuación vino una calma momentánea, después de un
derroche de esos ornamentos costosos.
También se celebró el célebre paso del Rhin, efectuado el 4 de Mayo de 1734, por el mariscal de Berwick y las t~opas reales, haciendo tejer cintas •·paso del
R?_in," ondula~as . como el agua del río, y sobre cuyo
te11do se ven d1bu1ados mosqueteros con uniformes a
veces blancos y otras azul pálido, en pie con el arma al
brazo cerca de una tienda de color, blanca, rubí o esmeralda. La célebre batalla de Fontenqy, en la cual el
marm:al de Sajonia triunfó de los ingleses y de los
austriacos, dió nacimiento a la cinta a "la Fontenoy."
También se añadieron piedras a las cintas para la
cabeza; en 1700, "¡a bella Molinera," que era la dueña
de un establecimiE.nto muy en boga en la Chaussée
d' Antin, tenía una de esas cintas cubierta de pedrerías,
pero es muy probable que las que fuervo inventariadas
por M. Germán Bapst, y que llevaba la Gran Delfina
María Josefa de Sajonia no fueran tan hntásticas.
En 1750 los caballos que montaban las damas llevaban las crines txenzadas con cintas y la cola adornad¡,,
con una escarapela, cuyas caídas flotaban al viento.
A Mme. de Pompadour le gustaba mucho adornarse
con cintas.
El pintor Revel en 1770 inventó la "puesta en carta"
que completó Jacquart con la invención del cilindro,
permitiendo así hacer las cintas lab radas y bro~adas.
Haultzer en 1780 hizo el primer ensayo de la fabricación del raso sobre telares de Zuricb, en vista de que
la moda oo se saciaba de cintas.
Estas se llevaban a p rofusión en la corte de María
Aotonieta; y si el adorno tra sencillo, costaba en cambio muy caro, pues no era raro pagar 60 libras por la
más modesta pieza de 12 anas.
L&lt;1 industria cintera prosperaba, extendiendo sus relaciones al extranjero y abasteciendo los dos mundos.
Los sombreros y las cofias con orejeras, duraron mu·
cho: en 1855 eran muy voluminosos; los lazos de cintas
se mezclaban con las blondas a los encajes; y cuando
se suprimieron las bridas se armó una verdadera revo
lución; las mujeres protestaron, invocando la neuralgia
permanente; pero las elegantes a todo trance se quedaron encantadas con esa novedad que se apresuraron en
adoptar.
El maestro en el arte de la cint1 de brocado era incontestablemeote M. Carlos Rebour, desde 1880 hasta
2885 hizo su fortuna.
M. Carlos Rebour sabía, en efecto, mejor que nadie
dar a su flor toda la exquisita y encantadora expresión.
Poseía la ciencia de los colores y sus cintas eran verdaderamente obras de arte.

La amistad

mos que nuestro amigo tiene derecho a leer en nuestro
corazón y en nuestra vida,
La amistad vive de reciprocidad. No exijamos un cariño que no estemos dispuestos a devolver con usura, si
nuestro carácter es generoso.
Aprendamos a sacrificar nuestros gustos a nuestros
amigos, y el tiempo de que nos sea dado disponer.
No digo que sucrifiquemos nuestros deberes más importantes, porque el amigo que nos exigiera tal cosa,
no sería digno de nuestra amistad.
De este modo, es muy probable que no conozcamos
el profundo dolor de las amistades rotas.
En primer lugar, habremos seguido esa línea de
conducta, acJosejada por todas las religiones y las filosofías:
&lt;No te entregues por completo r los seres de este
mundo.&gt;
La distinción está inspirada en este consejo; bajo la
forma de un prec~pto de elegancia, ordena no entre·
garse demasiado pronto y por complete-so pena de
incurrir en una falta de mal gusto,-eo las relaciones
que se trataban en los salones.
Esto explica la aparente frialdad, la circunspección
de ciertas naturalezas, que, sin embargo, bao sido muy
expresivas, m:iy cariñosas en los primeros años de su
vida: bao sufrido decepciones, han conocido sufrimientos que las han puesto en guardia, y se hao jurado no
dejar que ~u razón vuelva a ser dominado p or su cora·
zón.
Este dolor es mucho más cruel cuando el amigo coo
quit:n contábamos como con nosotros mismos, se retira
y nos muestra su frialdad cuando nos hiere la desgracia.
t1_ :..,.
A veces es muy dolorosa la aplicación del proverbio; &lt;Los amigos se conocen en la adversidad&gt; En estas circuostaocias, la mujer bien educada sigue siendo
la amiga ferviente.

de una mujer bien educada.

La amishd sincera es uno de los má~ bellos sentimientos de la naturaleza humana. También es el más
raro.
&lt;Un autor inglés nos aconseja que elijamos cuidado·
samente nuestros amigos.&gt; &lt;Esto, dice, e!&gt; una cosa que
se debe hacer con m11cha se~iedad, pesando bien el pro
y el contra&gt;
No debemos entablar relaciones, sin reflexionar, sin
conocer un poco a aquellos a quienes deseamos conceder nuestra amistad, a aquellos cuyo amor deseamos.

&lt;Toilette&gt; de mañana.
Traje de paseo,

Y es porque un1 amistad solicitada o libremeoteaceptada impone deberes que las personas de corazón no
pueden abandonar oi menospn,ciar:
La verdadera amistad exige abnegación y fidelidad.
Es necesario, pues, saber a lo que nos comprometemos, si podremos cumplir las promesas tácitas gr.e hacemos al dar o al dejarnos dar el nombre de amigos, si
la persona a quien vamos a querer o que quiere querernos es digna de entrar para siempre en nuestro corazón, o si merece la benevolencia que concedemos a
los demás.
La amistad reclama entera confianza y cuidados para que oc se extinga.
Debemos pensar en el proverbio indio: &lt;No dejéis
crecer la yerba en el camino de ll&gt; amistad,&gt; y repeti-

Traje de paseo.

�ELNUNDO ILUSTRADO

Stendhal

ioteligeocias, es c~mpletameote abs~rda para los que
tenemos la luz d1vma de la fe católica, asi es que no le
puedo ofrecer una definición tal como usted la desea,
porque no hay una perfecta unidad ea los criterios, ni
mucho meaos en las ideas religiosas de todas las perso•
nas.
Respecto del libro a que alude, seria prudente que
antes de !eerlo consultase coo algún sacerdote inteli·
gente y virtuoso, pues esos tratados de controversia no
se bao escrito para ser leídos por la mayoría de las

LITERATURA: '1ARIA.
-A continuación cito a
usted algunas obras de Ji.
teratos españoles, en las
cuales verá complacidos
sus deseos, pues encontrará ea ellas verdadero mé·
rito artístico y extricta mo·
ralidad.
E.s tas obras son las siguientes: &lt;El Idilio de Robleda&gt; ycLa Golondrina,&gt;
de Enrique Menéodez Pe·
layo; &lt;El Escándalo,, de
dJn Pedro Antonio de
Alarcón; &lt;Peñas Arriba,&gt;
de José María de Pereda,
y las novelas del Padre
Coloma. Entre estas le re•
comiendo &lt;Boy&gt; y &lt;Polvos
y lodos;&gt; ambas son muy
interesantes y hermosa s.
Eo cuanto a la pregua•
ta que me hace sobre la
manera de evitar que la
piel esté grasosa, le digo
que eso no tiene un reme·
dio efectivo, sioo flstoman·
do algún medicamento in•
terno para reformar el or
ganismo. Esas secreciones
provienen casi siempre de
vicios en la nutrición, asi
pues, consulte usted su ca•
so con un médico acredi·
tado. Como tratamiento
externo que tal vez le pro•
duzca buen éxito, le recomiendo que se lave el rostro con agua bastante caliente, a la cual se le mez•
clen diez gotas de tintura
de beojui, y uo poco de
jugo de limón. Ea seguida,
apliquese crema&lt;Aurora ,&gt;
que es muy eficaz para

ALGO SOBRE MODAS.-MARv: Es cierto·
comienzan a usarse lo~
somb_reros grandes, pero
esta maovacióa se va in·
traduciendo con relativa
prudencia, pues las formas actuales no son tan
extensas como las que se
usaron en el último io·
vierno. Lo más discreto es
elegir un sombrero mediano; porque, en efecto los
demasiado pequeños• se
vea ya algo ridículos y
poco elegantes, junto de
esos otros.
AMOR OCULTO.-EN·
RIQURTA: Su carta me ha
preocupado mucho, esti•
mada señorita, pero no
creo que debe usted per·
der toda esperanza de ver
correspondido el oculto
amor que tiene por su
compañero de oficina. El
se !lluestra muy amable
hacia usted; le presta su ..
libros favoritos y suele
ofrecerle flores ..•....todo esto es el prólogo del
amor; yo se lo aseguro. So·
lamente que, algunas ve·
ces, ese prólogo no tiene
continuación cuando nada
más se trata de una impresión amorosa y oo de
una verdadera pasión.
Sio embargo, para leer
un libro, hay que comenzar por el prólogo; des·
pués .. .. ya se verán los
capítulos siguientes.
iOjalá que para usted encierren una historia dulce
y feli z!

moderar esa abundancia de grasa, y, al mismo tiempo,
quita las manchas de la piel, la suaviza y embellece no•
tablemeate.
Mucho le agradezco sus amables frases y correspon·
do cordialmente a su bondadoso afecto.
NOTICIAS: L u z MARIA,-Con ·• todo gusto contesto
ahora a sus preguntas, a las cuales· no pude dar res·
puesta la semana pasada.
La palabra &lt;naturaleza&gt; es casi un símbolo en el sentido a que usted se refiere; significa la creación de todo
cuanto existe, tanto de los seres como de )ascosas, y los
libres pensadores usan dicha palabra de uo modo muy
diferente del que la entendemos los que tenemos creen·
cias religiosas. Ellos piensan que el universo o sea &lt;la
materia cósmica,&gt; como le llaman, ha evolucionado sin
cesar durante los siglos, pero que el germen de todo lo
existente es increado, o, por mejor decir, que oo defl0en su origen. Esta lógica, tan aceptable para algunas

gentes, sioo que se reservan para los espíritus cultiva·
dos en esa clase de conocimientos, y la teología mística
es una ciencia muy eocumt&gt;rada: acaso ni sería del
agrado de usted un libro de ese género.
Sin embargo; si su ilustración está a la altura que se
requiere a ese respecto, pregunte a quien ya le indico,
y podrá conocer la obra por la cual se interesa.
En cuanto a su tercera consulta, le digo lo siguiente:
una mujer puede tomar legítimamente la defensa de su
honra, matando a su ofensor, pero no suicidándose
porque este acto delincuente nunca está permitido po¡
nuestra santa religión.
Dispense mi tardanza en
contestar a sus preguntaF,
Y sabe que estoy a sus órdenes para cuanto de mí
solicite.

Se baila actualmente Stendbal de moda
en Francia. Durante su vida, fué casi des·
conocido e.te escritor, dentro y fuera de
su patria ilustre. Cuentan que el propio
Beyle predijo que habría de empezar a
ser "entendido" "por los alrededores de
1880." Y hablase o no irónicamente, como
solía y gustaba, es lo cierto que ha tenido
trazas de cumplirse su desdeñosa profe•
sía.
La boga de Stendhal crece por años, y
parece estar próximo el dia en qee la alta
figura del ex-Cónsul de Francia en Civita
Veecbia se alce en uoo de los risueños
jardines de París. Publícanse de continuo
artículos y estudios acerca de la persona•
lid.id y las obras-escasas pero fuertesdel historiador de "J uliáa Sorel."
Y cuantos trabajos acerca de Stendhal
y sus obras be leído, dijérase que coinciden en afirmar que la influencia, creciente, del autor de "El Amor" estriba en que
fué aquél un grao despertador y estimula.dar de "la acción," o,
"como dicen los locos de hoy,"
según la frase rubendariaca, un gran "profesor de energía."
Yo he tratado de descubrir, en las obras
de Beyle, esta fuerza estimuladora de actividad y fortaleza, que tantos críticos
preconizan. He tratado de descubrirla,
predispuesto a hallarla por la lectura de
los auto.res que la ensalzan y señalan. Y
oo he podido, con todo, dar con ella.

, Q ué es "Juliáa Sorel," el héroe de la se esfuma y desaparece como una niebla descosidas, apasionadas y deliciosas. Do
obra maestra de Beyle (pues "La Cartuja de madrugada,en un renacer magnífico de tado del profundo y viril pudor de todo
de Parma" no es sino una obra secunda• la pasión triunfante.
sensitivo, trató siempre de encu~rir, co~
ria, desigual, con un golpe de genio: la "Sorel" se ríe de todo; de la sociedad y la sonrisa de su desencan_t~ y baio 12: m1•
descripción imperecedera de Waterloo) ? de sus sueños, de los convencionalismos y rada de acero de su anáhs1s, su ser mte·
l Qué es "Julián Sorel" sioo un sentimen· de la libertad, de la vida y la muerte. ante rior. Pero inconscientemente puso éste de
t~l y un arrebatado creyente en la poten· la perspectiva de pasar las últimas horas relieve en su obra , a pesar suyo. En ella
eta suprema del amor? Ciert.:i es que lu• que por vivir le restan, en brazos de su vive el verdadero Bey le, vibrante Y ner·
cha "Sorel," por honores," y semeja a pri- amada. Y ya "en capilla," es su sola io· vioso, a poco -iue sin pasión, ni idea pr_e·
mera vista un vulgar ambicioso. Pero quietud la de no poder volverla a ver •.. . concebida, se le busque. Y la influencia
cuando arriba, el momento culminante de Difícil parece imaginar final más "román· que aquel ejerce en nosotros obedece en
su vida, todo: ambición, honores, ansia de tico," ni más completa exaltación del íg· mi sentir, mucho más que a estímulos de
riquezas o de gloria o placeres, todo des- noto poder de la pasión suprema.
energía, que no aparecen en sus obras, al
aparece en una exaltación suprema y ab· Yo me pregunto en vano: ¿Dónde está reconocimieuto, patente en Stendbal, de
soluta del amor primitivo en el alma de ea todo esto, el "profesor de energía ?" las leyes eternas que rigen, por cima de la
los dos primitivos amantes. "Juliáa Sorel" " Sorel," el héroe primordial de Beyle es voluntad y del saber humanos, nuestro
es condenado a muerte por haber tra- un iluso, si se quiere, un sentimental en destino y nuestro corazón.
tado de asesinar a su primera amante, a todo caso, y no otra cosa. Y Beyle mismo,
LUIS l&lt;ODRIGUEZ EMBIL.
causa, es cierto, de haberla creido agente su creador, es uo sentimental también.
de la ruina de sus sueños.
La "Hauptsache," el asunto primero de
Mas una vez consumado el hecho y per- esta vida, fué para el amor, al cual hubo
didas, coo la libertad, la ilusión y la espe· de dedicar un volumen entero de páginas
~
ranza, todo, absolutamente todo, lo repito,

MARGARITA.

$ lO. OOO,OOO

MEXICO.

s. A.

·cuarta Colección No,43
DIRECTOR GENERAL:

E. PUGIBET

___

......

__

e»

"'-' oS--,.._

Para obtener un

' "'~°f7l

=0
..,

hermoso Pecho
Todos saben Que la opulencia de las formas del pecho es muy apreciada de los
orientales y Que sus mujeres ent,ienden
maravlllosamente el arte de adQuirlr esta
robustez, oue no siempre la da la Naturaleza,
Fuera del Oriente, un hermoso pe¡,ho es
gualm ente considerado en todas vartes
cual laexvresióo más verfecta de la belleza femevlna; además, es el signo aproximadamente cierto de una salud flore•
ciente. Para adaulrlr este desarrollo Que
hace tao elegante y tan seductora á la
mujer, no hay nada más eficaz ni mejor
para la salud Que las PILULlCS ÜRIEN•
TALES.
Estas pfidoras tienen, en
efecto, la virtud de desarro·
llar y de reconstituir los pechos, de fortalecer los tejl•
dos, de borrar los relieves
huesosos de los llombros Y
de dar á todo el busto una
g~aclosagordura.
Convienen á la joven
Que se desarrolla. a.sí como á la mujer que no ha
tenido nunca ó Que ha
perdido la hermosv.ra del
.
pecbo. Obran esti•
mula.ndo la naturaleza, y esto sin vio•
lencla.: de abí su acción benéfica sobre
la salud y también
a establUda.d del resultado producido. el
cual se mantiene después perfecta.mente.
Las PILULES ORIENTALES tienen, por lo
demás,ua~ nombradía. muy antigua y unl·
versal. (Marca de))Ositada. según la ley).
Tratamiento de dos meses aproxime.da.·
mente, fácil de seguir.
Precio: El frasco con noticia explica.ti·
va, 6.35 francos.
Dirigirse al señor D. J. Ra.tl6, ta.rmacéu·
tico de primera clase, 45 Rue de l'Echiquier.
Eo M6xlco: J. La.ba.die, Sucrs. ora.

~

son de despreciarse
faltaron envidiosos
os tribunales aleganderechos que el rey

0

-=-

ñas p ara ent r ar en

ntavos del difunto.

°f7l

t'fj
~

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0

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~

Ya que se enteró a fondo del asunto, °f7l
el soberano. sabedor del importante
papel que en todo ésto habían venido
·representando lo,s deliciosos cigarros
ALFO:&lt;SO X III ,
ordenó a s u Ma- ~
yordomo Mayor se pusiera al habla con
la gerencia del Buen T ono, S. A

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Cl.l

C'O

CREME DE LUXE
Evita y cura los barros
las pe cas. tas•erupciones . y
las mancha s en la piel. Desvanece las arrugas. El cutis áspero , marchito, pálido y quemado de! s ol, adquiere suavidad, lozanía y
buen color con pocas apli.

't

l

caciones de Creme de Luxe.
Empiece usted a usar esta
crema hoy mismo y j amás

~) le pes ará haber leído este
~· a nuncio.

=
a
e»
P+~

C'O

TINTURA DE UN TRAJE.-ANin : Mande usted
teñir su traje de bodas en la tintorería que se encuen·
tra en la I~ calle de Dolores, número 15.
Creo que debe preferir el negro a todos los colores
porque es más probable que así la seda no se descom:
ponga, tomando un feo matiz.

El antiguo bordado inglés.-Banda de bordado anti·
guo sobre fond'J de tela lustrada.- A la izquierda:
bordado de seda, sobre satín; flores bordadas eo se•
da sobresatín.- En el centro: Eotredos de bordado
de seda.-A la derecha: Motivo de bordado con se·
da pasada.-Detalle de una flor.

EL BUEN TONO,

,.

CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD DEL
CUTIS.

B~U rIZO.-MADRINA IGNORANTE: Al padrino le toca.
cubrir los gastos de la parroquia y el de los &lt;bolos.&gt;
Estos serán tan elegantes según lo permitan los recursos de cada persona. Se usan mucho las bolsas de seda
llenas de dulces finos, o medallas de oro o plata con el
nombre del niño, grabado en ellas. Lamadrina también
regala &lt;bolos,&gt; además del ropón y de la falla.

CAP ITAL S üCJAL.

ii:::, Los directoresde lafamosafábricaa.
a;&gt; cudieron solícitos al llamado del mo- con la ac'!stumbrada_ eficacia y
111!!"1 11arca, que les comunicó su . proyecto
~ de invertir la herencia en c t ga r r os
ALFO:-.:so XIII. para repartirlosgraciosamente entre los súbditos de su
reino.

. . percutió en el mundo entero~ en tonull¡s.: das las lenguas se ele, 6 un h1111no en
res d~em1saryospart1erondela cor'?~· l&lt;&gt;?r de la Real munificencia, mientras
da villa _h_ac,a los con~nes del_re~ .millones de botellas de Cer\'eza M occon la rn1s10n de_repart1r lasca¡ettl
TEZU)IA, Orizaba se vaciaban festedesde los pal~c1os de los magnates, jando el nuevo éxito de los cigarros
hasta las cabauas de los campesinos. del Buen Tono, s. A.

I

-

e•»

"EL BUEN TONO," S. A., tiene registrada conforme á. la ley, la propiedad de estos anuncios.
Y ·sT. L0UIS MISSOURI 1904.
&lt;iRANDCS PRCMI0S: PARIS

PROVEEDO[ES DE LA
REAL CASA DE ESPAÑA
.. -~~. .

~

LA MEJOR CERVEZA DE LA

;

POR REAL DECRETO . DE
17 DE FEBRERO 1909.

�EL MUNDO ILUSTRADO

CURESE UD. MISMO EN
SU DOMICILIO

PARA PROLONOAR LA VIDA.

Un niño se levanta muchas
veces sin el menor daño después
de una caída que habría roto los
huesos de su abuelo. ¿ Por qué?
Porque el cuerpo del nin.o es
flexible y elástico, mientras el de
su abuelo es duro y quebradizo.
La sangre deposita materias que
tienden á obstruir el corazón y
las arterias é impedir la circulación; la mayor parte de las personas que tienen más de sesenta
al'ios sufren más 6 menos de ese
desarreglo, el cual las trae al
estado que se conoce por el nombre de vejez. Eminentes autoridades pretenden que si pudiéramos alimentar convenientemente
el cuerpo y deshacernos de los
residuos inútiles, la vida podrfo.
prolongarse casi indefinidamente.
En todo caso se puede vivir no·
venta años lo mismo que cincuenta, siempre que tengamos un
cuidado inteligente de nosotros
mismos. Consérvese el sistema
limpio de gérmenes mórbidos y
los nervios con pleno gobierno de
sus varias funciones, mediante el
uso de un vitalizador como la
PREPARACION de W AMPO LE

y, descontando los accidentes, todo el cuerpo permanecerá fuerte
y elástico mucho más tiempo del
que sería posible de otro n10do.
Es tan sabrosa como la miel y
contiene una solución de un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
con Hipofosfüos, Malta y Cerezo
Silvestre. Para Desórdenes de la
Sangre, Enfermedades .Agotantes
y Tísis está por encima de todas
ias demás. El Dr. D. M. Velez,
Profesor en la Escuela Nacional
de Medicina de México, dice:
"Desde hace varios años uso la
Preparación de Wampole &lt;ln casos de afecciones oculares infan,
tiles sostenidas por anemia ó escrofulosis, quedando muy complacido del benéfico resulta~o obtenido." Eficaz desde la primera
dosis. De venta en las Boticas.

MARAVILLOSA CURACION DE UN
ANTIGUO Y HONRADO PERIODISTA

Vista del Hidroplano Tissandier de Lambert

Dos de los más célebres aviadores, Paul to mecanismo mediante el cual las aseen•
Tissand~er y el Conde_ de Lamberte ª':ª- siones son más rápidas, los peligros meno•
bao de ,nventar un Hidroplano, es decir, res y la conducción de todo ello lo puede
un aparato que sirve para el aire y para conseguir la persona más indocta en estas
el agua, el cual da excelentes resultados. materias.
Después de varias tentativas a cual más Los ensayos que se han hecho han dado
favorables, han conseguido inventar un magníficos resultados y ya puede decirse
aparato qu~ bace 83 kilóme_tros_~or hora, y que como las golondrinas, con este aparato
cuya máquina es una comb1nac1on de otras se puede uno remontar a los air-es y tocar
ya conocidas pero que además posee cier- cuando quiera la superficie del mar.

El decano de los periodistas cubanos, el
señor Arsenio Fernández Cárc..va, de Habana, nos escribió con fecha catorce cie
Abril de 19n: "Escribo a usted con gusto
para manifestarle que sus preciosas píldoras de Paw Paw son~º-ª bendición de Dio~,
s&lt;?bre todo para los v1e¡os como yo que d1gieren mal por. falta de dentadura y de
trastorn~ gastncos. Tengo 69 años de edad;
?e padecido mucho de las.muelas, cuando
Joven, Y unas me las extra¡eron lo~ dentistas, Y_~tras me la~ arranqué yo mismo; no
permitiéndome mis escas?s _recursos el ponerme_una den!a_duraarhfic1al. Estuve bastante tiempo ut1hzando el Bicarbonato de
Soda para ayudar a la digestión; pero este
procedimiento me obligaba a ir aumentando gradualmente la dósis de Bicarbonato, y
tanto he tomado que empecé a sentirme
mal, y determiné sustituirlo con sus prodigiosas píldoras de Paw Paw, tomando di;i.riamente al acostarme, una de dichas píldoras; hace de esto dos meses y observé
que me encuentro bien y hasta be engordado. Uso al mismo tiempo su excelentejabón, Y mi físico ha mejorado mucho."

----------------------------------con~esa de B?rque consigna ea sus me·
monas: &lt;He 01do a los vendedores pregonar en la calle la muerte de Napoleón Bonaparte por dos sueldos; su discurso al
general Bertraud, por dos sueldos y la
Como se recibió la noticia
desesperación de la señora Bertraud, por
---dos sueldos, sin que esto produjera en
Resulta verdaderamente extraordinaria la calle mayor efecto que la noticia de un
la indiferencia con que fué recibida en perro perdido&gt;.
Europa en Julio de 1821 la nueva de la La condesa agrega: '"Recuerdo cuánto
muerte 'de Napoleón.
•
nos impresionó a algunas personas más re· LAii PILDOR~S DE PAW PAW (PaEl fallecimiento del emperador- re- flexivas e~ta singular indiferencia" Por lo paya), son las me¡~res que ~e conoc~':1 pa•
cuerda &lt;Le Temps&gt;-fué comprobado ofi• men?s el 'Journal de Commerce" bona- r~ ~l e stómag? e h1gado Y un__ P?Slllvo. y
cialmente en Longwood el 5 de Mayo de parhsta, después de haber comentado la ra~i~o re.~ed_10 para el estremmiento, ic182 1 a las 5 30 de la tarde
noticia con la mayor reserva, daba el 14 tenc1a, bi_h~sidad, dolor de cabeza y todos
El ministerio inglés debió esperar exac- de Julio esta noticia: "No es . iempre la los P!decimiento~ causados por_ desórdenes
tamente dos meses para conocer, con la muerte la que concluye la vida de los ~el e ..tómago _e higa~o. Estas p1ldo~as conllegada del primer buque, de Santa Ele· grandes hombres y mucho tiempo antes tienen las i_ne1ores virtudes del ~ómco Paw
na a Portsmouth, el 6 de Julio esta eva- del 5 de Mayo de 1521 los :iestinos de Na- Paw, Y estan preparadas del ¡ugo de la
sión definitiva y realmente libe;tadora del peleón se habían realizado hasta su fin de fruta Papaya. 5° centavos.
prisionero de Hudson Lowe
la llanura de Waterloo.
EL JABON "HAMAMELIS"DE MUNEn el mismo día la noticia fué comuniSin embargo, la posteridad todavía no YON. Recomendado por el Mundo Civilicada al ministro francés y al día siguien· había llegado para él, y ahora mismo nos- zado como el mejor Jabón medicinal y una
te el acontecimiento histórico era conocí· otros dudamos de que haya sonado la bo· necesidad para el Tocador. 50 centavos.
do en todo el mundo. Rabian pasado seis ra de la justicia." Ni aún en las cortes de
años desde Waterloo.
Lui~ XVIII, en las Tullerías, el acontecí- EL REMEDIO PARA EL REUMATISEl emper:o.dor había muertoobscuramen- miento tuvo mucha resonancia; pero en In- MO corrige en unos días el reumatismo
te en un islote lejano. La mayor parte de glaterra hizo impresión.
en t~das sus formas. 50 centavos Marca
los frances lo habían olvidado. "Su muer
Desde el 7 da Julio, en Londres, algu• 3 X, 3 2 .
•
te natural-se lee en &lt;La Foud.re&gt;, órga- nos manifiestos fijados en las calles invitano de literatura, de espectáculos y de ar- bao "a todos los que admiran el talento y
EL REMEDIO LIQUIDO p ARA LA
tes. del 20 de Julio de 1821-ha sido una el valor en la adversidad. '' a llevar luto SANGRE (en pastillas) no tiene igual panoticia como cualquier otra.
en la ocasión de la muerte prematura de ralas afecciones sifilíticas de los huesos, las
Se ha hablarlo de ella, durante dos o Napoleón Bonaparte.
úlceras sifiliticas y las enfermedades Cutá·
tres días, como la lluvia o del buen tiem•
En Inglaterra el dolor por la muerte de neas. Desarraiga todas las impurezas de la
po. Ahora ya nadie piensa en ello. Y la Napoleón fuésentido,verdaderamente. No sangre. $4.
ocurrió lo_ mis~o en Perma, donde la cor- UNGUENTO PARA LAS ALMORRAte de Mana Lui~ 11 evó_ luto por tres me- NAS, Un nuevo método completamente limExamine usted
se~. la n~creolo¡?i~ oficial del emperador pio. Alivia instantáneamente. Cura positiva.
fué ~scnt_a por ~ 1eperg y la consorte d el 50 centavos.
Cuidadosamente su
A_gu1la asisti_ó distraída a las ceremonias Pida usted la "Guía de la Salud," de
funebres, mientras los, crespones
ocultaban Munyon, e O 1as D roguenas
• d e J . L a b ad",
.
1e
COMPLEXION
oportunamente su prox1may nueva mater- Suc
e· Av. s ª?- F ranc1sco
·
J
nidad. . . . . .
·
. ~- . Y 1a.,
•ff .
Recordemos
la
fra~e
de
lord
MackinU1h_le1n
S1;cs.,
3a.
Av.
Bohvar~5;
Johannsen,
Vea usted si los poros se
t h · "ºQ
é
ºó h b , d
Féhx y Cia., Av. San Francisco 9; Drohan abierto, o si están obsos · 1 ~u_ e_moci n a n~ espertado es• guería del Elefante Av. Isab 1 la 3Catól"1
truidos: ~¡ su c utis ha perte acontec1m1ento hace vemte añcs, y que .
'
e
~ª
dido su suavidad y su &lt;.:o -=--emoción despert á d nt O d .
- .. 6. Y otras._ Consult3:5 por correspondencia,
lor. No olvide u s ted que lo
ar
e r
e cien anos.1 confidenciales y hbres de todo gastopiel y el cuero cabelludo necesitan nutrirse y refrescarse. PaMUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
ra esto nada hay un bueno coPHILADELPHIA, E. U. de A.
mo el
Los accideutes acaecidos con pérdida
de existencia en los mares, lagos, playas y - - - - - - - - - - - - - - - Jabón de verbena caríos, alcan2an por término medio, un 50
lendulado "Siren."
por 100 menes que los accidentes en tierra
En un concurso de ·máquinas voladoras.
firme.
Uselo usted durante dos semacelebrado en Salisbury Plain (Ioglaterra ),
nas y luego observe usted los
llamó mucho la atención el aeroplano de
sorprendentes resultados en el
o o o
embellecimiento de su piel. J aAvro. por ser un aparato a prueba de bamás usará usted otro jabón. La
Por el comité agrícola de Turín (Italia) las. La ~abina, con _sitio para un piloto y
pastilla es grande y sólida. dura
se ha otargado un premio de cinco mil Ji- un pasa1_ero, está bhndada. En _el concury perfuma más que ningún otro.
$i:.oo. Por correo certificada.
ras a uu beli;¡a que ha logrado obtener un so maneJó el aeropla~o el teniente Par$1.15.
cuero artificial, permanente, elástico. fuer- ker. El ae!oplano ca:yo des_de gran altura;
DEPOSITOS: J ohansen. Félix
,.
te y de resistencia considerable.
p_ero gracias a l'.1 res1sten~1a de lo~ mateCo.. Avenida San Francisco ,q:
··
o O O
nales de_ la cabma, y gr3:c1as a su c1n.tarón
J. Labadie Sucs, Co., Avenida '
San Francisco 39: A. Vargas.
Hay quien cree que ponerse las medias de_segunda~: _del que iba_ suspendido el
Sucs .. Avenida Isabel la Ca1ólidel revés trae mala snerte.
aviador, saho ileso del accidente.
ca 6: J, Uihlein Suc., Coliseo 3. '

La Muerte de Napoleón

México.

��</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 8, Agosto 24</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Academia Nacional de Bellas Artes</name>
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        <name>Catástrofe espantosa</name>
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        <name>Cuerdos y locos</name>
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        <name>El descanso de la Marquesa</name>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTRAD.~O======================
o o o

o o o

Recordad Este
Paquete
Ninguna otra medicina en el
mundo, exclusivamente para ~ujeres, ha hecho tan tas curaciones
verdaderas ni se ha vendido en tan
grandes cantidades como e l Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E.
Pinkham.
Miles de mujeres han recuperado
· la salud con este remedio, cuya
brillante historia es por mérito.
Lll mujer que está enferma y sufre no tiene
excusa en segmr sufriendo pues no hay duda alguna
de.qiie_este antiguo y gran remedio cura los males
fem emnos.
Cárdenas, Prov. de Matanzas, Cuba.-"Estuve
,friendo por muchos años de males en el útero y
en los ovarios y seguí tratamientos que me estuv ieron sando notables médicos por espacio d e 12 años. Estos tratamientos
no me curaron y finalmente, los doctores opinaron que era necesaria una
operación , pero yo no accedí á eJlo.
"Después de leer un folleto gue publicó Ud. determiné probar el Compuesto Vegetal de la Sra.LydiaE.Pinkham aunque sin fé alguna, p ero
después de tomar siete pomos estaba curada. Esj;o sucedió hace seis años
y desde entonces no he experimentado l a menor molestia. Antes de tomar
su remedio tenía tows los años fuertes dolores en el v ientre los cuales me
obligaban á guardar cama por espacio de t res meses. Sólo siento n o haber
conocido antes su medicina pues me hubiera evitado muchos sufrimient os.
"Puede Ud. hacer público este t estimonio para b eneficio de las mujeres
que sufran. Cualquiera mujer puede venir á verme ó escribirme. Estoy
segura que la convenceré de lo excelente que es el Compuesto Vegetal

Alejandría posee el puerto artificial En Suecia a un cura que estaba preso
más grande del mundo.
se Je ha permitido decir misa en su cel·
da.
oo o
o o o
Los avestruces viven de doce a quince
De diez y ocho expediciones que se han
años.
hecho al Polo Sur, nueve han sido inglesas.
o o o
o o o
El si~tema de canales de China es el
más extenso del mundo.

La golondrina vuela a r azón de más de
kilómetros por hora.

I 50

f

&lt;le la Sra. Lydia E. Pinkham."-Sra.

I Vd. cree que la palabra Worcest ershire significa
la Salsa Worcestershire de origen o sea la
LEA &amp; PERRINS, os engañais.

S

Esté V d. prev:nido ! De la primera impresion por parecida
que sea la semeJanza de el fra~co y de la etiqueta con los de
Lea &amp; P.:rrins no acepte la marca que le ofrescan, antes de
haber visto l:i etiqueta detenidamente y de comprobar la firma
de Lea &amp; P errins, en letras blancas.

REBEQA FLORES DE MORALES,

calle Ang!ona No. 153, Cárdenas, Prov. de Matanzas, Cuba.

Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un •Jon•
sejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkliam Medicine
Co., Lynn, M:ass., E. U. de A. Su c&amp;rta será ahiert.a, l&lt;&gt;ida y cont~~tada
por una señora y considerada estrictamente c,:mfidencial.
.,__)

Calendario de la Semana
SEPTIEMBR E .

MIERCOLES 3.
Santos Nemorio Diácono Mártir, Regina
S antos Aristeo Obispo Mártir, Serapia Vir gen y los Beatos Tomás Tzugiy Miguel
Vi rgen y el Beato Aotonio Ixida Mártir.
Nacaxima Mártires.

Extracto con1puesto vejetal Arvelina 1 15 gramosí
Jarabe compuesto de hipofosfitos,
45 gramos;
Jarabe compuesto de Zarzaparr illa, 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en cualquier
Botica, mézclelos cada uno en su propia casa y
tómese una cucharadita después de cada comida
y al acostarse.

,'.

.,.

-,

JUEVES 4·
Santas Ros1Jía y Rosa de Vite rbo Vír·
genes Y San Moisés Legislador y Profeta.

VIERNES 5.
LUN ES 19
Nuestra Señora de los Remedios. Santos Sao Lorenzo Justiniano, Obispo ConfeAugusto Confesor, Gil Abad, Constancio sor .
Obispo Confesor y los Santos doce herma·
SABADO 6.
nos Mártires.
Santos Dona ciano Obispo, Fausto P resMARTES 2.
bítero Mártir y Zacarías Profeta.
Santos E steban Rey de Hungría ConfeDOMINGO 7.
sor y Antonino o ALlolín Mártir.

RECETA PARA EL REUMATISMO.

La escritura blanca sobre
la etiquet:i roja :

ROSA CAMBIANTE
Tomas u na rosa ordinaria que esté en·
ter amente abierta ; enciende uo p oco de
fuego en una estufilla y echa allí un poco
de azufre reducido a polvo; házle recibir
el vapor a esta rosa y se volverá blanca;
si se mete en seguida del agua con un po·
co de vinagre, volverá a tomar su color
natural.
Toda guerra ofe nsiva es en puridad un
asalto a la despensa ajena. Los soldados
combaten sin saberlo por los intereses de
unos cuantos fondistas ansiosos de renovar
sus provisiones.
o o o
La popularidad es casi siempre sioóoimo
de mediocridad. El genio rara vez es po•
pu lar. Esto explica porqué está llena la
sala de un coliseo cuando se representa
&lt;Los sobrinos del capitán Grant&gt; y vacía
cuaodo pe nen en e! ceoa &lt;El Promet eo&gt;.
o o o

Un hombre muy celoso es un ser ridículo, pero un hombre muy c onfiado es un
oecio. Partid, si podéis, la diferencia y
¡Dios y las mujeres sobre todo!
o o o

Eo la isla del Príncipe Eduardo se pesvan anualmentrl langostas por valor de
cien millones de peses.

b5

,

LOTERIA
NACIONAL
- PARA EL DIA

-

16 DE SEPTIEMBRE DE 1913
A LAS NUEVE DE LA MAÑANA

GRAN SORTEO DE

$500,000.

00

2,887 Premios que importan $1.401,900
70.09 pg Repartible en Premios
OFICINAS:

5a. Donceles 121.
México, D. F.
Entero $1 OO. Vigésimo $5.
El Administrador, Pedro Sandoval y Gual

�BIBLIOTECA UNIVERSITARIA
'' ALFONSO RE YES"

EL MUNDO ILUSTRADO

.SABROSA COMO LA MIEL.
Antes de conocerse la caña da
azúcar, haca unos 300 años lo
único "dulce" que el ho~bre
poseía era realmente la miel -liba.da por las industriosas abejas en
los cálices de las flores. Durante
muchos siglos, la miel ha simbolizado lo sano y agradable al paladar. Las gentes dicen que nuestro
remedio es tan sabroso como la
miel. Asi es en efecto. ¡ Qu_é
contraste con la mayoría de las
medicinas, muchas de las cuales
son tan nauseabundas que las
personas de gustos refinados no
pueden soportarlas, prefiriendo
sufrir antes que asquearse y enfermarse á causa de ellas! Y
tienen razón, porque tanto las
medicinas co~o los alimentos,
para ser beneficiosos, deben sentar
bien á la persona que los usa. La
PRBPARACION de W AMPOLB
al mismo tiempo que es agradable
al paladar, no por ello deja de ser
un antídoto cierto y poderoso
contra el mal; no se ha prescindido de una sola de sus facultades curativas. Es tan sabrosa
como la miel y contiene una solu-0i6n de un extracto que se obtiené de Hígados Puros de Bacalao, combinados con J araba de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Maltá y Cerezo Silvestre,
lo que forma un remedio distinto
de todos los otros, eficaz desde
h primera dosis, y tan agradable
al paladar que las personas de
gustos más difíciles dicen: "Es
tan sabrosa como la miel." Sí, y
como remedio, es mil veces mejor
que la miel. Debe usarse en los
casos de Anemia, Debilidad N erviosa, Influenza, Pulmonía, Tísis
y s~ quedará seguramente satisfecho. El Sr. Profes or Roque
Macouzet, de México, dice: "Hace
muchos años que receto á mis
enfermos con el mejor éxito la
Preparación de W ampole como
tónico reconstituyente." Es el
dulce favorito de los inválidos.
De venta en todas las l3oticae.

FONDO RICARDO COVARRUBIAS

o o o

me llevas a la estación Constitución en
cinco minutos.
A bordo:
.
-Imposible, señor; yo me dejo sabor·
-1Qué le pasa, capitán, que está tan ca· nar, pero los caballos no
bizbajo?
·
-Una gran desgracia: se ha roto el ti0 0 0
món y vamos sin gobierno.
-Hombre, no se apure por eso. Como Entre amigos:
está ba1·0 el agua, nadie lo notará.
.
-1 Conque por fin conseguiste
un empleo en el Banco? Supongo que en parte
000
lo debes a que conoces al Gerente.
_ -En parte eso, y en parte también pnr•
-Míra, cochero, te doy cinco pesos s1 que él no me conoce a mí.

o o o
En casa del médico:
-1Por qué no me abona lá cuenta?
El cliente:-Pero, vamos a ver, ¿cuando se despidió de mí en la última visita
me
b 1dijo: "Está bien• ya es ust'e d otr0 hem-·
re · S í
-P~es si so t
•
la ;uenta de a~:e~f• é cómo le voy a pagar

Registrado como artículo de seg11nda clase 3 de Noviembre de 1894.- lmpreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

Año XX.-Tomo 11.

CAPITAL SoctAL:

$10.000,000

EL BUEN TONO, S. A.

Cuarta Colección No. 44

MEXICO.

E. PUGIBET

México, Agosto 31 de 1913.

Número 9.

DIRECTOR GENERAL:

•

lQ

~

00
.,....

o o o

El Camuero:
-1Q uiere ustecl uua costilla y de postre una manzana?
El cliente.- ¡Horror! ¿Las dos cosas
que perdieron a Adán? ¡Nunca!
o oo
Ea el restaurant:
El camarero tiene los ojos enrojecidos
y le pregunta un cliente:
-ITiene usted acaso una oftalmía?
- .... Creo que no hay más. Lo preguntaré al cocinero.

CREME DE LUXE
CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD DEL
CUTIS.
E vita y cura los barros
las pecas, las•erupciones, y
las manchas en la piel. Des-

vanece las arrugas. El cutis áspero. marchito, pálido y quemado del sol, adquiere suavidad. lozanía y
buen color con pocas apli-

caciones de Creme de Luxe.
.

Empiece usted a usar esta

\" crema hoy mismo y jamá~
le pesará haber leído este
Jx)~· anuncio.
,t

Arte fotográfico.-Monumento a Cuauhtemoc en el Paseo de la Reforma de la ciudad de México.

Depósitos: Johansen. IAbadfe y_ Droguería del Ele •
fante, México.

Fot. Ramos. (Propiedad.)

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
S&amp;MA!'IARIO DE AcTUALIDADEs, ARTE y LrTERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
ERNESTO CHAVERO
OFICINAS:

LIC.

3• Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonm:-Mexicana, 20·85 Neri
Eriessoo, 14-51

Apartado Postal 149.- México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 r.oo
(p~gadero por adelantado.)
En los Estados. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 r. 25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero ........... ... .... ........ 8 2.ol

( pagadero por semestre adelantado.)

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital .........._. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 o.~"
En los Estados . . ........... .. ........ . .. : .... 0.35
En el Extranjero .. ...... ....... ............. ., 0.50
Atrasados ..... : . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ,. o. 50

La enfermedad que mina la vida, que nos encadena
al dolor como Prometen a la roca: el desengaño y la
desilusión que vierten gotas de acíbar en las almas; la
pérdida de seres queridos por la ley natural del orga•
cismo; los crímenes que buscan víctimas inoceutes; la
lucha para vivir, para sustentarse, para evitar la miseria; todo es poco I nada basta! ..... , la civilización moderna ha de suministrar con sus adelantos y rns pro·
gresos, más contingente a la desesperación y a la muer·
te. El Dios ·Molloch, que se alimentaba de seres humanos, resucitó en los tiempos que corremos, y nada le
basta para sus banquetes de sangre, para sus orgias de
víctimas; sólo se recrea cuando escucha los ayes de dolor del mundo. los gritos de pena de los nacidos, las
estridentes voces del dolor sin remedio, sin esperanza,
que es el más hondo de los dolores.
iPobre humanidad siempre castigada, siempre en el
ara del sacrificio! . ... En semejantes momentos, cuando
la vista dirigida a la tierra se cansa, se fatiga, se ano·
nada viendo las negruras de la desgracia y las penumbras ele! pesar, espontáneamente, se levanta a otros horizontes serenes, llenos de calma, de traaquilidad, que
ni una nube oscureció el horizonte diáfano del sen•
riente valle mexicano en la ma ñana de la inolvidable
caiástrofe; que ya dijo el poeta:
Que insoportable es tu calma,
¡Oh!, madre naturaleza,
Nunca a la humana tristeza
Das el ansiado consuelo,
Y en los momentos de duelo
Nuestra pena es más aguda,
Bajo la impasible y muda.
Indiferencia del cielo.
o o o

A la voz de la caridad han acudido en estos días las
almas buenas a remediar en lo posible las comecuen•
cias de la tragedia referida. El dinero levantara la casa, y ha de dar de comer a los supervivientes de la catá,trofe que todo lo perdieron. Las ruinas del corazón,
lo, cariños fenecidos, los lutos del alma, los pedazos de
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
entrañas que en forma de hijos o de padres la pólvora
n6gra aventó a los abismos; esos no vuelven, esos para
siempre se perdieron; para ellos victimas inocentes, in·
felices seres, están de más las billetes de los Bancos, y
los pe,os duros, brillantes, sujestivos, hermosos, reco·
lectados entre armoníis de conciertos, chistes de saine·
te y madrigales galantes en las amplias salas del Salón
Rojo.
Ahora a seguir viviendo; esa es la marcha de la huLA POLVORA NEGRA
manidad. Quizás dentro de unos minutos,_volveremos a
ver algo terrorífico, o puede que séamos víctimas de
ello Pero las doradas alas de la ilusión, los lazos de
seda finísima y seductora de la esperanza, nos atan de
El drama fué pavoroso, terrible, de esos que produ- tal s..terte, que nos impiden el suicidio; y de este modo
c ~n el efecto de no amar la vida. Contra las fuerzas entre sueoo~ que casi nunca se realizan, y sugestiones
brutales de la naturaleza no hay recurso: la guerra, la del mañana, del eteroo mañana.de la continua esper a,
lucha. de los hombres uno; con otros, tiene su razón, de la diaria busca de la felicidad, que nos burla a cada
sus causas, sus motivos; viene precedida de sucesos y instante, y nos humilla ;L cada hora, los años pasan y el
-de antecedentes que la tngendran poco a po.co, en di- tiempo nos enseña verrlades, que los prejuicios y las
versos períodos, y por todo esto, aunque nos causa pa- r utinas, y las mentiras cocvencionales nos ocultan, covor, este p:arece corno preparado, para resistir sus con- mo hojarascas que cubren abismos.
•
secuencias. En cambio, lo que no se prevee, lo que esEl progreso grita .... ¡inventa! .... (crea! .. ,. idescu•
talla en un momento, nos sobrecoge, nos aplana, y ¡que brel. ... la filosofía moderna exclama ¡niega! .. , . (dupequeños nos vemos entonces ante la fatalidad horroro- da! . ... las religiones dicen . ... icree ! el mundo con sus
sa ante la cual sucumbimos! Yo creo que la muerte, con atractivos entona la canción del amor, y allá vamos en
ser la muerte, se siente espantada y atónita, al ser lla• galerna humana, en huracán devastador, agitador por
m'lda po,r las voces estentóreas de las víctimas de un lo que a veces no comprendemos, y por las diversas cosuceso trágico como el ocurrido no hace muchos días rrientes que nos traen y llevan, siendo juguetes de
en esta c ..pital.
efectos, de apetitos, ele instintos, de enseñanzas, de suUna irnprude.ocia y un invento humano, se unieron persticiones, queriendo esquivar el terremoto, la enpara producir la es'?eoa. El teatro no pudo _ser. más fermedad, la guerra, el crimen, el explosivo, en fin, que
amplio; la decoración la formab•n las estnbacrnoes nos asesina; barreras que nos impiden andar; grillos
del valle de México, saturado de la luz de una mañana qur soo obstáculos para correr, fuertes cadenas que
de Agosto; en el fondo mucho azul, mucha trasparen- convierten en sarcasmo la libertad en los actos: barrocia, el sol en sus ardores de Estío; por una y otra par· tes de hierro que nos hacen prisioneros; jqué bien es·
te casas esparcidas ea la verde fsplaoada, nirguna cribió Miguel de los Santos Alvarez ;
!!Untuosidad ni lujo; viviendas pobres delatando modes·
cantad en vuestras jaulas, criaturas!. .....
tos recursos; en el foudo de los hogares la tranquilidad
del tra.b~jo. HJras antes ha. pas..do cerca el peligro; el
AMADIS.
eipíritu infernal de la destrucción nada ha hecho para
mostrarse terrible, y como los Dioses malos de las le·
yendas orientales, perdoneí'la vida, v e!_esterminio no
ha tendido sus negras alas por fa camprna, envuelta en
resplandores de oro., •• Parecía que nada iba ya a pa·
sar; ¡quien Je todas aquellas gentes podría suponerse
que el peligro esti1vo a la puerta de sus moradas!
Más la fatalidad así lo decide, y como Júpiter entre
truenos se oye pavorosa detonación, sncumbe todo, y
ea minutos las ruinas, el aniquilamiento, las casas por
-Buenas tardes, teniente Moreno. Usted es puntual.
el suelo, los gritos de angustia, forman un cuadro dan- Pero yo también lo soy. Aquí están las cartas. ¿Usted
tesco impósible de describirse. La noticia como el ra· está siempre resuelto a llevar a cabo mi comisión i
.Jl!O cdrre por to:ia la ciudad y un temblor de angustia
-i Y cómo oo, padre! Ya le he dicho que disponga de
ria sacude de un extremo a otro, y allá, camino de la mí, siempre que sea para servir a la patria.
" bec3 tombe en caravana de desesperados, corren el.
-Usted sabe que ese es mi único objeto, teniente.
-consuelo y la curiosidad, en tanto que eo el sitio de la Debido a los desmanes que los mismos patriotas come-catá;trofe la vista se pierde ante tanto destrozo, y los tieron después de Sipe-Sipe, cuando más que defenso•rostros de los espectadores están más pálidos, que los res parecieron enemigos de estos pueblos, a las últimas
derrotas y a la muerte de nuestro pobre Padilla en el
,de las víctimas.
.
Hao p asado días, y el recuerdo no se borra de nues· Villar, nuestros asuntos andan bastante mal. Los jefes
.tras mentes. Ha tr~scur_rido el tiempo, y el espíritu hu• van cayendo ea rivalidades y rencilla,; cada cual aco•
'l!laoo i4-!&gt;il,. pequeno, pigmeo ante lo _qµe la vida le re- mete por su lado, y si toma cuatro prisioneros y cinco
·serva, inÓ sabe que · pensar de la existencia que de . calíallos, ya ·no quiere oír consejos de nadie y va dere,cuando ,e n cu;lndo, unas veces,. aquí,. otras en otros paí• cho a su perdición, como el amigo Padilla, últimamen!les, cóa ~tantem:ents. se manifiesta.cruel y pavorosa, con te. Los realistas ya están aprovechando nuestra divi,desgracias y catá~trofes.
sión y h ita de disciplima. Por eso yo, que soy testigo
Para la publicación de avisos en este periódico, _dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, r4 rue de Rougernent, {9 e).

LA VIDA QUE PASA

LA CORRESPONDENCIA

imp:i.rcial y no aspiro a niogún mando, por mi propia
cuenta y riesgo escribo a mi amigo el general Güemes
dándole cuenta de fo sucedido y pidiéndole mande u~
hombre de valor y ascendiente, oara hacer entrar en
razón a nuestros caudillos y evitar que S!l malcgren
todos los esfuerzos hechos hasta ahora. Quiero encomendar la i:n~sión a usted, pues aunque muy joven, tiene las condiciones necesarias para esta empresa difícil.
Va a tener que cruzar hasta que llegue a Salta, como si
dijéramos entre los pies mismos rlel enemigo. Elija algunos hombres de su confianza como escolta, y recuerde que del resultado de este viaje puede depender la
suerte del Alto Perú. Lo recomiendo a usted en estas
cartas, y no dudo de que será tratado con las consideraciones mertcidas. Preseute al general Güemes .mis
respetos y saludos y hágale una narración circunstanciada de todos los acontecimientos y urgencias de¡ t, airo de la guerra. Vaya con Dios, amigo.
-Adiós, padre

•

II

El teoieot7 Moreno, después de despedirse ,d el padre
José Indalec10 de Salazar, capellán voluntaric, y d~sinteresado de la división del malogrado cor6nel Fadilla, fue a elegir su escolta. Escogió cinco hombres dos
s¡¡.lteños y tres oriundos del Alto Perú, con duya '1ea ¡.
tad sabía poder contar en vida y eo muerte. ' Les e .
plicó su misió~,, tomó_ las meiores mulas que pudo e:.
contrar, y pMllo hacia el Sur.
Evitó en lo, posible los poblados y, conocedor eximio
de las serramas, cruzó vastas comarcas infestadas de
enemigos y no demasiado lejos de su destino, llegó a
creerse en salvo.
P~ro un t~ánsfugo que le ~u.ardaba rencor por algunos
castigos aph~ados, tuvo not1c1a_s de este viaje e impuso a los real~stas de _que el teniente Moreno, con muy
poca_ g_ente, iba cam1no_al Sur. con.cartas y comisión de
pa!ric10s. No p~do d 7c1r.,, quien 1ban dirigidas, ni de.
quienes proced1~n, 01 de que comisión se trataba. Afirmab_'.1 haberlo visto en marcha rápida con escolta por
cammos no frecuentados. Los jefes espa6oles no d .
d:iron_un momento de que el. distinatario de las com~D1cac1ones ~ue llevab~ _el teniente Moreno, fuese Güemes, el terrible guard1an de las provincias del Sur.
. La captu~a ~e la correspondencia del adversario significaba casi siempre un factor de victoria para quien
la log~aba, y era, por ~anto, una de las principales preocupaciones de los bf:~1gerantes~ En el caso del teniente
Mor7no J:i perse_cuc1on se llevo a cabo con mayor encarn1za~1ento aun q~e el acostumbrado, porque las ci rcunstaoc1as eran delicadas para patricios y realistas.

I II
Cierto día, despu~s_de una marcha larga, y penosa,
Moreno creyó permitir a su gente y a sí mismo también ,
un poco de descanso y refresco en un especie de paradero, tambo ~ fond.a _de arrieros, situado en el punto
final de uoa alt1plan1c1e de muy difícil acceso El du .
ño Y s~ fam_ilia decla_rar~n q_ue desde hacia ti~mpo neo
se babia de1ado sentir n10gun realista en la regió 0
que los huéspedes podían descacsar tranquilos.
' y
Poco.después de éstos lleg_ó un indio en su mula flaca, bebió un vaso de aguardiente y siguió su e.amino
~ uoa media legua de allí esperaba, oculta entre los
penasc?s sembrados en la fal~a de los cerros. u na fuerza realista cuatro veces superior a la pequeña partida
de Moreno. El indio habló con el comandante·
-Sí, señor, allá están .. . . el teniente y cin.co hombres, nada más, al teniente arreglando unos papeles
que llevaba al cinto.
-/Una cartera? ¿Has visto bien?
-Sí, señor. Todo lo be visto bien.
- Perfectamente. Entonces es lo que buscamos. iEn
marcha!
Los mensajeros patriotas dormían exhaustos por la
larga y ruda jornada De prouto despertaron a los gritos
despavoridos de la gente de casa:
-iEI enemigo! ¡Deben ser como treinta hombres!
¡Santisima Virgen) ¡Señor San Josét ¡Señora Sant~
Ana!
Los t~n bruscamente recordados, se precipitaron a
la galena, ~e_lante de l_a casa y se convencieron de que
la mala oot1c1a era cierta,. _Los. enemigos ya e~taban
bastante cerca, y cuando d1sllogu1eroo prevenidos a los
patriotas, se detuvieron. Uno, sin embargo, se adelantó
un poco y exclamó·
-Que se presente el jefe con lo que lleva y les perdonamos a todos la vi:ia.
-iLos coodenados!-murmuró Moreoo.-Muchachos
-dijo volvi~ndo~e a l'ls suyos,-ustedes sabeo que yo
llevo ~om~D1cac1?nes que, para nuestra patria, significan victoria o ru10a.
De~c entregarlas a quien van dirigidas. / Comprenden?
Hubo uua pausa de segundos. L u ego, ubo de los soldados respondió por todos:
-Comprendemos, teniente. •Vaya tranquilo; nosotros
le daremos tiempo
Una ruda palabra de aprecio les recompensó en nombre de la patria.
El teniente designó para reemplazarle a un veterano
que había estado con Belgraoo en Tucumán y en Salta,
y dió r ápidamente algunas instrucciones.
-/Han resuelto yal-gritó el emisario del enemigo.
-Sí, ¡adelante!-r espood ió el teniente, apuntó y l&amp;
derribó del caballo.

En seguida, mientras su gente celebraba
con unacarcajada de guerra la respues!a y
los realistas enviaban a so vez una lluvia de
balas, entró en la única habitación de la ca·
sa, que halló vacía, pues los moradores habían huído a la montaña, ocultándose en los
breñales. Desprendióse la cartera que lleva·
ba al cinto, ocultó las cartas en su pecho,
volvió a cerrar la cartera y la arrojó bajo
un mueble . En seguida buscó la puerta del
fondo, que daba sobre una cuesta escarpada y pedregosa, y como una culebra, se desli zó entre las zar ~as y monstruosos cactus,
que en un momento le ocu~taron a la mirada más penetrante. Un mstante· se detu·
vo para escuchar el tiroteo, formuló un voto Mesa del banquete servido el Eábado de la semana pasada en la ca~a habitación ?el se~or PresHeote de la República,
mudo por los valientes y abnegados compañe·
para despe1ir al Excmo. sEñor von Kardoff, encargado de nPgocios d~ Alema01:,, quien abandonará pronto nuestro
ros, y se alejó con toda la rapidez que per·
país.-Invitados de honor al banquete de despedida del senor von Kardoff.
mi tía la extrema prudencia je que debía usar.
-Señor, no está aquí-dijo el judío avieso, que había
En la profunda amargura de sus palabr as había tal
o o oconvencimiento de sentirse aislado, que ese triste y sen•
vuelto con la partida.-No es ninguno de éstos. .
El jefe no respondió. Con manos temblorosas hizo un cillo exclamar llevó lágrimas a sus ojos y una frase de•
rebelaía a sus labios .• ,. Porque en esa hora de a¡:ar•
tajo en el cuero de la cartera militar,
Los patriotas se habían atrincherado en la pieza y
-i ...... ! ¡Está vacía!-exclamó.-JEse perro se ha (amiento casual, horro de convencionalismos, at&gt;strafdo
mantenían un fuego vivo sobre los asaltantes. Más de escapado con las cartas! ¡A alcanzarlo!
y reflexivo. dábase cata de su vivir desorientado, incier•
uno de éstos cayó muerto o inutilizado, y sólo uno de
Pero, ¿ cómo alcanzar en la oscuridad que ya en vol· to, sin orden ni fin.
los defensores aparecía herido; pero estos últimos no vía siniestra la serranía salvaje, a un hombre aislado,
Y es que acontece que, en el correr del tiempo, vitardaron en ver agotar se sus escasas municiones. Espa- conocedor de cada paso, de cada portilln, y que llevaba
ciaron sus tiros, no haciendo fuego sino cuando estaban una hora de ventaja? Mustios, desanimados por elsacri· viendo la monótona y vulgar vida diaria~ confundido
seguros de su blanco. Los realistas lo notaron pronto y ficio inútil de tantos compañeros, seF?uros de otro fra- entre la batahola de la muchedumbre, no advierte uno
atacaron con redoblado vigor. Se echaron sobre la caso ea su nueva misión, los hombres abandonaron mismo la intensidad de su drama. Pero llega un día en
puerta, pues las fuertes paredes de piedra resistían a
aquel recinto de la muerte, desesperando de vencer una que hacemos algo, aunque sea brevemente, en el ajetreo desenfrenado y sin ob jeto de la vida de siempre,
sus esfuerzos por derribarlas, y consiguieron destro- · causa así defendida . .
y nos paramos a analizar, a razonar nutstro existir.
zar la.
Asi fué que el poeta dióse a discurrir de su mala- iEntréguense!-gritó el comandante realista.
ventura {retrogradando al pasado su imagioación, exaADA M . ELFLEJN.
-Le entregaremos .... -una gruesa palabra terminó
minando el presente y queriendo adivinar el po1ve-la frase, seguida de la última bala que el veterano
nir) y sintió pena a la vez que odio.
guardaba para su fusil de chispa; erró el blanco, y anIohábil en las artes del logrero, nunca gozó de pretes de que pudiero. h;.cer u so de su sable, cayó mortalbendas que otros, con menos merecimientos, había o,
mente herido.
porque no supo o oo quiso doblegar"e ante los podeLa lucha volvió a iniciarse con superioridad manirosos para ganar su favor, ni menes e xplotar la vani•
fiesta de los realist?,s, que no se veían como sus adver•
dad del necio, adulándole servilmente .
sarios, reducidas al arma blanca. Uno tras otro calan
los patriotas, muertos o moribundos en el estrecho re•
cinto. Sobre el cuerpo del último todos los asaltantes se
o o o
precipitaron dentro de la pieza.
-(La cartera, la cartera!
Iba a la ventura, barzcneando ¡:orlas calles, ya a lgo
Perdieron tiempo en registrar la habitación, ya casi
Y como en esta tragicomedia de la sociedad, donde
oscura. Uno hizo saltar la chispa del ped , roal, y por entrada la ocche, y se llegó ha,ta un lugar muy a¡::ar· cada ente tiene marcado su papel y es prueba de intado
de
la
gran
ciudad,
cerno
si
huyera
del
torbellino
fin encontraron el objeto buscando en un rincón, deba•
genio o de talento represeotarlo a maravilla por lo
bochinche de las geot(s.
jo de un mueble. El jefe la asió, triunfante.
.
que de afortunados histriones se hacen altas persona-(Aquí la tenemos! Pero .... ¡Caramba!-La agitó. Y en un memento íntirro, de dolorosa coo~cirnc ia, lidades que medran en arte y en política, nada hay de
Yo creo que .... / dónde está la llave? Registren a los zahondando en su alm~. ,e dijo: ¡Qu é ,ólo estcy! iQué noble y grande, el ¡ioefa libre, que no vende sus ditisólo!
muertos. ¿Cuál es el teniente More no?
rambos ni recata sus diatribas cuando sen justas, se

SOLEDADES

�destac.l, se aleja de la farsa, ya que en ella, para ser
comprendido, no puede hablar su lenguaje, sino el de
¡,.,s demá~, ni exteriorizar su propio pensamiento, sino
el de todos.
Da esta suerte reflexionaba el poeta en su soledad,
ya la noche cerrad1 en una negrura de misterio. Por
unos instantes le distrajo un muchachuelo que pasó
cerca de él y le miró extrañado. Pero se alejó, sin detenerse, balando una tonadilla que el populacho sabía
de coro. Tornó el silencio augusto y solemne.
El poet~. en aquellos momentos de sentimentalismo,
quiso revelar todos sus pensamientos en este: ¿habría
en el mundo, entre las gentes, un alma hermana de la
suya? No.
Ni un vínculo de amistad verdadera, oi una pura relación de afecto, ni unos ojos bondadosos de mujer am•
paradores de su mela,:,colía ....
La costumbre ha hecho, o las leyes de la sociedad
han establecido. que la m;i.yor glorj¡, de un h0mbre sea
vencer, por lo que uaos y otros nos destruímos con el
anhelo del triunfo, Y háse de ver que suelen llevarse
pJr arm1s las m \hs pasiones, y los bajos instintos, y el
egoísmo por bandera y la hipocresía por escudo. De
doode los hombres, nacidos para ser hermanos, somos
siempre enemigos. Y de nuestros brazos, que debieran
s?rvir, humanos, para sostener al compañero menos
fuerte o levantar al caído, hemos hecho garras san•
grientas de fieras intratable~.
El vencido, por más débi! e menos pícaro, eleva su
mirada, suplicando ternura. a la mujer que le· ofrece
amor. Y en los ojos de ella cree ver una alma de santa, y en los labios, que acaso le fingea un cariño, espera hallar la sublimidad del beso, y soñando que ha encontrado uo corazón unísono con el suyo, se da a los
brazos de la am1.da que saben rodearle acariciadores.
Pero, las m!is de las veces, esa mujer que le subyugó
con todas sus perversidades de dominadora, no es el
amir doo:le le lleva, sino a la traición y al deshonor.
Por eso el poeta, que no tiene el regazo amante de
una mujer, ni la mano leal de un amigo, se siente sólo
y busca de•nocbe, entre las sombras, la compañía du\•
cemente con,oladora de la novia Quimera.
JOSE LUIS MAíl ES.

Ullílm ~ll'®llm'i'Q&gt;llílMl ©1$ ll!Illíl@ @Il"~®!l'u @l&lt;e
~Il&lt;eirlím &lt;ew lllfügllma~m
Una solem:iidad muy curiosa ac1ba de tener efecto
en Ingbterra, que recuerda en pleno siglo XX, antiguos tiempos de la nobleza británica: El Rey Jorge V
fué solemnemente a la Ab3día de Westmioster a tomar
posesión de la capilla de la Orden del Baño, que como
se sabe es 001 de las más antiguas del Reino Unido,
por haberse fundado en r399 por el Rey Enrique IV,
con ocasión de su coronamiento.
El nom':&gt;re del &lt;B1ño&gt; de esta orden llama, a no dudulo, la atención, y es porque se ignora por muchos
que en la Edad Media, al ser un noble armado caba·
llero, se le becía tomar un b1ño para que a la purificación espiritual se uniese la material.
La Orden del B1ño era y es de las que se conceden
a Jos Soberanos, "º cuanto ascienden al trono o con

Galería artística

El cortejo de Caballeros de la Orden del Baño caminando eo dirección al viejo Palacio de Westminster.
mJtivo de al~ún m1trim,aio, coa personas de sangre
real. Por primera vez fué reorganizada por el Rey Jor•
ge I eo r725, y más tarde recibió nuevos estatutos dados por la Reina Victoria en 1847, y eo fin, al actual
~onarca ha _querido que la Orden tenga su capilla propia, y la ha. 10augurado en estos días, como Gran Maes·
tre que es de dicha. Institución.
La Orden de que hablamos tiene tres grados; uno de
grandes cruces, otro de Comendadores, y el tercero de
Compañeros:
El distintivo es una medalla. de oro esmaltado,
que lleva en su centro un cetro, una rosa y un cordón,
t~do_ ello d~b~jo de la corona imperial. Debajo se lee la
s1gu1ente divisa: &lt;Tres juntos en uno&gt;, que hace alusión
a las t_res Naciones reunidas en una sola, Ioglaterra,
Es_coc1a e Irlanda. El cordón que sostiene la insignia es
r?Jº• Todos lo! personajes que s~ distinguen en la milicia, en- la marina, en la alta gobernación de un Estado,
o hacen méritos en la diplomacia o en cualquier eleva•
da gerarquía, son Caballeros de la Orden del Baño.
Por algún tiempo fué la Orden más preciada y de
más honor en Inglaterra, hasta que apareció la de la
Jera ti era, la cual ha logrado que se la considere hoy
por hoy como la más ilustre1 hasta el punto que sólo se

Algunos al!os dignatarios de la Orden que ocupan
los pnrn~ros puestos dentro de la misma.
conceden a los Monarcas o Herederos al trono, siendo
s&lt;;&gt;lo 25 caballeros. Las insignias de esta Orden son originales en alto ~rado; consisten en una liga de seda
azul, que se sostiene en un broche de oro, debajo del
c~ia_l hay un medallón repre~entando a San Jorge con la
d1v1sa francesa &lt;Honi soit qui mal y pense.&gt; (Maldito
sea quien mal piense.) Esta orden data del año 1348,
de manera que su antigüedad es grnnde, pero no tanto
"Orno la de ::&gt;an Andrés de Inglaterra, también que se
fundó en 787.
Cosa siagular, los ingleses que al parecer desprecian,
o por lo menos miran con indiferencia la vanidad de las
cruces y coodecoracioc.es, tienen un gran número de
estas, la m_ayo_ría creadas por la Reina Victoria, que
más que n10gun Jefe de Estado de su tiempo, aumentó
lu Ordenes que ya existían. Entre esas nuevas se encuentran las siguientes: la cruz de Victoria, resen·ada
": los soldados o marinos que se distinguen por algo, y
tiene el que la posee, derecho a una pensión; la ordPn
de l_a E~trella de las Indias, que ostenta en medio la
e~g1e de la Seberana; la orden del Imperio de las Indias; la_ orden de las Indias Británicas, reservada para
lo_s oficiales en activo servicio en ti ejército de las In·
d!as_; la orden Real de Victoria y de Alberto, que se
d 1stiogue por una placa rodeada de brillantes con los
bustos de ambos Sobera nos, condecoración reservada a
las damas; la Orden Imperial de la Corona de las Indias, también para las mujeres, por todo lo cual resul1a,
&lt;1ue raro es el perwnaje inglés que no ostente alguna
cond&lt; coración.
El Rey Jorge V con el uniforme de caballero de la Orden del Baiio, camino de la Abadía de W estminster.

«¿Vale la vida la pena de vivirla?&gt;
He aquí una pregunta que hace un
escritor inglés, Sir·John Lubbock, en su
famosa obra &lt;La dicha de vivir,&gt; y es
para mí un tema curioso e interesante,
Esa pregunta se traduce por esta
otra: ¿Están ustedes, benévolos lectores, contentos de haber nacido ? o más
claro: ¿Qué opinan ustedes de eso, de
que la vida es buena ?
Antes de contestar a este interrcgatorio hemos de dividir la vida ea dos
porciones; las horas de vigilia, las !:oras de labor; y. las horas de du Ice su e•
ño, ese período delicioso, apacible, en
que se dividen las veinticuatro horas
que teje el giro diurno. De estas dos
porciones del día, ¿cuál de ellas preferimos nosotros? ·
Para el pobre trabajador, no hay duda que las horas de descanso, en brazos del dios Morfeo, son las más feli•
ces: pero no pensará así el hombre de
negocios, la noble cortesana, ni la cán·
dida doncella que vive de gratas ilusio·
nes. Para estos la vida es sueño, y para
aquéllos el sueño es vida.
Se dice que en el cementerio todos
somos iguales y que la muerte es la
gran niveladora social que nos enseña
la más radical democracia; y a estas
crudas verdades podemos añadir; que
el sueño es también privilegio de ricos
y pobres; pues tomºado el sueño, logra·
do el aniquilamiento, ¿qué importa que
sea con una dura cama sin sábanas; como que sea en otra de dorado bronce
con &lt;sommier,&gt; v con edredón rellena
de plumas de ave?
En ambos casos, cuando se extingue
la última ilusión de bienestar o de vida
atribulada, viene el momento de ir cons·
ciencia, de aniquilamiento y el sueño,
ese dulce sopor embarga nuestros senti•
dos y sin ser poderosos a resistir, rendidos, exánimes, cedemos a un letargo
repentino, dormimos.
Y lo mismo duerme el rico que el po•
bre, el joven que el viejo, el de alta pn•
sición social, como el humilde proleta•
tío.
De modo que, lo que no es vida, o
segun otros lo que es plenitud de vida
vale la pena de vivirla..
Pero la gran cuestión a resol ver es la
vida real, las horas de vigilia, esas diez
y seis horas de labor cotidiana que se
deslizan tan suavemente para unos, y
tan largas y amargas para otr9s.
Esa suerte o desgracia de la vida es
ona ficción de nuestras menteS' que de•
be ser corregida por nuestro robusto
pensar.
La vida vale la pena de vivirla, siempre que haya un ideal ennoblecedor en
nuestro espíritu, siempre que tengamos
una concepción clara de la vida.
La vida es continuo movimiento, es
ansia eterna de bienestar, es la intui•
ción de la felicidad que brota de nue~tro espíritu; y ésta no se realiza, porque de realizarse dejaría de tener movimiento, deseos, ansias; esto es, dejaría
de ser vida, como nos acontece cuando
estamos durmiendo.
Dice el autor inglés citado: "Somos
capaces de dirigir nuestra navegación
a través del océano del tiempo, o esta•
mos condenados a dejarnos llevar por
las corrientes." En esta frase están cara.eterizadas las dos razas que se han
enseñoreado de la vida, y han visto
realizados sus deseos; la raza latina y
la. raza anglo- sajona. Esta dice que el
hombre crea las circunstancias, aquella afirma que el
hombre es hijo de las circunstancias.
Esta última afirmación es propia de una raza vieja
y caduca que, decepcionada de la. vida, se deja arras•
trar por la. corriente, siendo tronchados sus ideales y
viviendo del escepticismo y la incredulidad. Para éstos
la vida no vale la pena de vivirla.
Mientras el grupo étnico anglo-sajón, raza joven y
vigorosa, siente brotar el ideal de la vida y trata de
darle forma y vivirla, y por eso afirma que: si los hom•
bres no son felices, suya Ps la culpa, pues él crea su
propia felicidad o desgracia. Más hombres han debido
su ruina a sus propias culpas que a la malevolencia
ajena. Amase el hombre a sí mismo con mayor ardimiento que cordura, y por eso tiene que lamentar muchos de sus yerros. Esto lo confirma el sabio pensador
Lily, al decir: &lt;El ardor de la sangre nos indujo a hacer en la juventud cosas de las cuales se arrepienten
en la vejez nuestros huesos doloridos.&gt;
Una vida de placer y de indolencia no es una exis-

Retrato de homore, por Rembraadt.
tencia de bienestar real. El excern de I iquezas es un
Un padre satisfecho.
obstáculo al desarrollo de nuestras aptitudes y al culti·
vo de nuestros mejores talentos.
La verdadera riqueza se halla en una inteligencia
- I Y las chicas?
clara y en una voluntad fuerte. Esto da éxito en la vi·
- Se casaron las tres. Una con un poeta, otra con un
da.
pintc,r, y otra con un banquero.
Si tales prendas poseemos, la vida vale la pena de vi·
-IY qué matrimonio es el más feliz ?
virla. En estas condiciones estaremos contentos de ha•
-Los dos primeros, que viven a expensas del ter-b er nacido.
cero.
La vida es buena, y hay que vivirla; no durmiendo,
sino perfeccionándonos más y más, para poder gozar
o oo
de todos sus encantos.
JOSE RIPOLL .
1mpresiones de viaje.

Fulánez vuelve de su viaje a Roma y le cuenta a su
mujer sus impresiones.
- i Muy hermosa! .... iY si vieras cuánto me be acordado de tí, contemplando aquellas ruinis! ....

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las sienes de los sáciros flautistas! ..... .

Era Unél. noche azul .... ya los violines
en la "t~rrase" del parque habían callado:
iy se abrían las rosas del pecado
en el fasto otoñal de los jardines! ....

y retornar después de los _iardi_nes,
a la "terrasse" del parque, s1lenc1osas,
¡a deshojar de amor todas s_us _rosii¡s
ante el mágico son de los violines.• • · ·
]OSÉ

M.

DE

ANGUITA·ZEBALLOS.

Cabe la fu,¡ote ideal, donde su tienda
entre rosas en flor Cu.pido hacía,
iun sátiro biGoroe scoreía
a la Venus de Milo de la senda!
Era una noche azul ..... . iba la luna
por el cielo litúrgico y sonoro.
jcomo un cisne sonámbulo de oro
por la planicie azul áe una laguna!
Las damas en un mágico derroche
de esplendor juvenil y gentileza,
paseaban su magnífica belleza
en los verdes jardines de la noche ..... .
Donde bajo el fulgor de las estr4:llas
y entre un místico son de arpas eohas_.
ise abrían en las somb.-as, las magnohas,
como senos de púberes doncellas!. . ....

1

.: f
.

Era una noche azul. ... donde los bardos
componían sus éitlogas agrestes,
entre un coro de Náyades celestes
y un perfume romántico de nardos!
Donde las bellas damas ante el vago
miraje de los búcaros sutiles,
se extasiaban coquetas y gentiles
en las góndolas de oro de los lagos.
Inquietando con tirscs de asfodelos
los cisnes adormirlos en las ondas,
¡bajo el húmedo olvido de las frondas
y las gemas radiantes de los cielos! ....
Era una noche azul. .•. los surtidores
cantaban en las fuentes augurales,
y :iecían sus áureos madrigales
los bardos del amor entre las flores! ...•
Los pájaros inquietos en los nido~,
soñaban con la luz del nuevo día;
y el vieuto, entre las cosas, esparcía,
un enjambre de pé talc.s caídos ..... .
Todo era ideal en el celeste espacio:
las estatuas, las flores, y las fuentes ....
¡ y en el cielo los astros refulgentes
como mágicas dalias de topacio! ....

Y en esa noche a z ul como ninguna,
las damas opulentas y jovialts,
por las sendas en flor de los rosales
bajo el sueño de plata de la luna.
Perfumando el jardín con su respiro,
volvían de los lagos, voluptuosas:
¡para hacer su "bouquet" de varias rosas
junto a las viejas fuentes de zafiro!. .....
¡Quizás pensando en el doncel galante;
que una rosa, al pedirli!s, en un ruego:
¡les ofreciera algún clavel de fuego
en la pálida tez de su semblante!

¡Para ir con sus sueños simbolistas
a la gruta senil de blancas piedras,
a coronar de pámpanos y hiedras

Siento la nostalgia d_e t!'ls maoe~itas; .
extraño la dicha de m1 bien perd1d?· .. ;
•Dónde está la virgen que oye_ra mis cuitas!,
~o las avenidas del jardín fiando.
Me hace falta el fuego de aquellas miradas,
que olvidar hacían mis negros d?lores .. ... .
¿ No veré ya nunca tras de tus rizadas
pestañas, al aogel de nuestros amores?..... .

A la Srita. G. V.
Aquí, en el interior, en lo más hondo,
en el oculto fondo
del pobre corazón, tiembla y se agita
una inmensa pasión que me anonada,
dolorosa punzada
. .
que en lágrimas de hiel se prec1p1ta.
¡Cómo me duele el alma! !Cómo siento
brotar el s ufrimiento
en suspiros y quejas y gemidos ... ... _!
1Y cómo siento que por la ancha henda
se me escapa la vida
en torrentes de roncos alaridos!

iOhl, recuerdos dukes de la vida mía;
fantásticas sombras que pafan llorando;
corazón que mira su lenta agonía
y siente la herida que sigue sangrando.
Queja interminable que del peci10 brota,
y que se convierte en doli1;ntes versos ..... •
Es llorido triste de cadee.c1a rota,
por las negras manos de genios perversos.
¿Qué harás en tus horas, m_i virgen amada;
¿ soñarás acaso, tras de los cristales,
mirando la lluvia descender cansada,
como si lloraran ojos espectrales 1• ....•. ...•.

Sufro ••.. lo que se· sufre cúando se ama,
cuando erótica llama
lentamente devora la existencia ..... .
Y siento soledad y siento frío
y algo fiero y sombrío
diviso con pavor en mi conciencia.

Desde mi ventana contemplo a lo lejos,
la feliz pareja_queva si~ congojas.: ....
¡Crepúsculo tnst1t, sangrientos refle¡os! .. : .. .
¡Oh brisas de otoij?, que arrastran las ho¡as!

¡Lucha terrible y cruel .... ! mortal veneno
guarda el alma en ~u seno
y ni siquiera puedo destrozarla
y hundirla en el reposo de la tumba ....
No quiero que sucumba,
¡es de ella y me sirve para amarla!

Yo siento la tristeza ..... .
Yo siento la tritteza profunda de la vida,
cuando miro la tarde que agoniza en reflejos ..... •
El paisaje se pierde, misterioso, a lo lej?s,
como ilusión postrera de una cosa perdida,

¡Oh, mujer! si supieras cómo te amo,
cómo sueño y te llamo,
cómo me desespero y me maldigo:
quizá compadecida de mi pena,
tú que eres pura y buena.
¿dejarías solo a mi dolor conmigo?
¿ No sabes que te adoro hasta el exceso,
y tiemblo bajo el peso
de la fatalidad que me persigue?
Olvidarte q,1isiera, mas no puedo,
te adoro .... y me da miedo
mirar tu faz que por doquier me sigue.

Parece que solloza la brisa en la espesura;
las aves temblorosas, eomedio del boscaje,
tal vez sientan la _ignota tristeza del paisaje,
que oculta, silencioso, su arcáoica amargura.
Por la angosta vereda, cual fantasmas humanos,
van dos niños mendigos, sus rostros se demudan
p:ir el hambre, sus manos, entrelazadas, sudan,
y se escuchan sus voces, como rezos lejanos
1Dónde van 1... . iQuiéo lo duda! a morir tristemente,
en la noche implacable de su negro destino ..... .
Mañana sus dos cuerpos, enmedio del camino,
los verá, con ternura compasiva, la gente.

¿Qué me importa sufrir? iAh, no! bendita
esta sed infinita
de amarte con pasión, hasta el delirio!
soy feliz consagrándote mi llanto,
mis ayes y mi canto,
y acepto resignado mi martirio.

Pienso en los rostros pálidos; en ojos espectrales.••·
En sonrisas diabólicas del mónstruo de la h isteria,
que se arrastra llevando la espantosa miseria,
por los salc-nes sucios, de horribles hospitales.

¡Déjame que te adore ...... iSólo quiero
que el dolor de que muero
no te pase, mi bien, inadvertido ....
Soy feliz con mi amor aunque me mate,
jsi sólo por tí late
este mi corazón adolo_rido!

Es la oración .... muy lejos, e~cúchase el tañido
triste de una campana e n la iglesia derruída .. • •
Parece que el sonido se aleja de la dda,
o que la muerte pasa a través del sonido.

VICTOR DIAZ DE LEON.

Y por eso en un casto desaliño,
las damas del jardín como no tesoro:
¡ llevaban su "bouque!" de rosas de oro
s"bre el florero ideal de su corpiño! ..... .
Y en grupos de color y de alegría
al soñar con idilios no lejano~.
se partian unidas de las manos
como ninfas de amor en pagaoía ..... .

Es otoño y llueve .... Cayendo_ las hojas,
como aves c:iosadas, llenas de tristeza,.
lentamente arrastran sus negras coogoJas ....
Parece que llora la naturaleza.

Horas agonizantes del crepúsculo triste ..... .
Angustias infinitas de la tarde sombría,
que siente, misteriosa, la gran melancolía
por la noche cercana que de sombras se viste.
Yo siento la tristeza profunda de mi suerte,
al mirar, en las tardes, las soiT'lbras intranquilas.••·
y entre estas sombras buscan mis inquietas pupilas,
otra rnmbra más negra: la sombra de la muerte .

Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
Pasa la pareja bajo mi ventana,
preludiando amores en frases sinceras ... .
Y pienso en mi virgen, la novia lejana ... .
,Qué haces en tus horas? .... ¿Qué piensas .. ¿Qué espe(ras1

L uis G. VALDESP1N0 JR.

~~

El beso experlmental
El viejo médico sonrió con bondad y agregó;
-A ninguno de ustedes, seguramente, le ha acontecido una aventura ni más rara ni más cómica que la
mía.
Andaba yo, y esto ya hace algón tiempo, por los al•
rededores de mis cuarenta y cinco; me defendía de las
injurias de la edad con la tenacidad de un vividor a
quien le gusta la vida y conoce su sabor; pero con todo
mi arte no llegaba sino a ilusionarme a mí mismo, y no
es poco beneficio.
F íjense ustedes que un hombre que no se rinde a la
edad es un ·hombre que está pronto, naturalmente, a
correr el vendaval de la vida como se le presente y sin
pedir cuartel ni invocar sus canas para eludir ni el
trabajo ni los lances.
Es, pues, más respetable que el que busca el reparo
de su vejez para llamarse a sosiego como esos perros
viejos que trotan al par de la carreta mientras ésta camina, pero que, no bien se detiene, ya están buscando
la sombra para tenderse a dormir.
Era yo médico de una família respetable, y una de
las chicas, Ana María, a quien había visto crecer des•
de niña, tenía ya sus diez y seis años cuando me lla•
maron para· que la asistiera de una
bronquitis que la molestaba.
¡ Diablo, diablo, qué encontré linda a
la chicuela!
Alta, delgada, rubia cenicienta,y con
todo lo necesario como acompañamiento, es decir, ojos dulces y rasgados, na·
riz fina, un pie que daba deseos de es•
trecharlo por lo pequeño y bien hecho,
y después un gesto riente y picaresco
que iluminaba toda su personita.
En fin, lo 'que se llama, en buea crio·
llo, "una ricura," y basta porque no
e~t0} ahora para turbarme con recaer•
dos gratos.
.
- ,Cómo te va, Ana María? ¡y que
linda te has puesto! Nadie diría, al ver
tu carita de C)elo, que me llaman para
que te asista.
-Es una oerviosa,-dijo la importu•
na mamá y como todas las madres, metiendose de rondón al diagnóstico y
como para que usted les d:ga:
- IY si usted sabe lo que tiene, para
qué diablos me llama?
-No haga caso, doctor, soy nerviosa
un poquito, es cierto; pero tengo tos y
tener tos a mi edad no es programa
que me guste.
Ana María se desabrochó su bat;ta,
dejó al descubierto sus hombros, sus
brazos de leche y no sé qué m ás; porque me quedé grave como debe estar
on médico, aunque le retoce la risa en
todo el cuerpo, la cnbrf con una toalla
estros fotógrafos en la Kermesse efectuada el sábado de la semana pasada
Tres'ioteresaotes
iostantaoeas
logra?as
ºf~1c10
• de las victimas de la terrible explosión de Tacul::aya.
fina y empecé a auscultarla.
~
en el Salón
RoJo a pbor
ene

�11

-Bronquitis ligera-dije al rato, pues no aseguro
no haberme retardado uo poco más de lo necesario so•
bre tao agradable almohada,-brooquitis ligera y tra·
tamieoto benigno y antes de quince días la linda chica
no .t~ndrá más su p~ograma de tos-dije riendo y trao·
qu1hzando a la ansiosa madre, que había seguido todo
mi proceso coa njos como puñales.
-lSeguro que no es nada, c!octor?-dijo Ana María
-Ustedes siempre engañan a los enfermos.
·
-Pero nada serio, chiquita,-agregué, exagerando
uo P_JCO la not~ para inspirar más confianza, sin pen•
sam1eoto ulterior, pero &lt;per si acaso,&gt; como decia mi
viejo portero italiano.
Las visitas siguieron y a los cuatro o cinco días em•
pecé a pavonearme como uo verdadero pavo real, por•
que noté que Ana Maria me hacía ojitos y abiertamen•
te buscaba un flirt coa su médico. No tengo para qué
recordarles a ustedes todo lo asno que somos los hom•
bres a e~e _respecto y tampoco decirles que no hay ente, por nd1culo que sea, que no se crea capaz de inte·
resar uoa mujer, y ello disculpa el que a pesar de todo

yo cayera como uo chorlito en las redes que me tendía
aquel diablillo y como verdadero pavo real empezara
por traerme sobre la frente, a manera de jopo, las cua·
tro mechas que me quedaban cerca de las orejas, y a
disimular otra cantidad de fechorías que el tiempo ha·
bía hecho ea mi cara, por supuesto, convencido, en mi
fuero interno que era, más que la discutible gallardía
de mi cuerpo, mi espíritu, mi gracia y mi talento lo
que me proporcionaba tal triunfo.
JComo si a las mujeres les importara ni uo comino lo
que se llama talento!
Y las cosas siguieron.
Una mañana , en el salón, ya casi en pleno flirt, me
encuentro con Ana María, que me dice:
-Doctor, tengo un loco capricho-y se me acercaba
-tengo el loco capricho de que me dé un beso, pero
uo beso largo en los labios-y me presentaba la boqui·
ta tentadora como una frutilla.
Para qué decirles que no me hice repetir la deman·
da y maldiciendo uo cigarrillo que acababa de arrojar
ea la puerta, porque me sospechaba que mis bigotes

debían apestar a tabaco ea ese momento, estampé ea
los labios que ~e me ofrecían 110 beso amplio, prolongado ..... .
La mamá, coa ojos de puñales, entró ea ese iostao!e
y uo poquito más, coa toda mi respetabilidad, me echan
a la calle, sorprendido ea pleno delito.
-Ana María está ya del todo bieo,-dije,-medio
ahoJado por la emoción.
-Y ahora sí que tengo la seguridad, mamá, de que
el buen doctor dice la pura verdad; oo debo estar ea•
fetma, porque la prueba acaba de dármela, me ha he•
cho uo examen que me ha cooveocido de la seguridad
que tiene de que oo estoy tuberculosa.
Miré a Ana Maria y me dieron ganas de ponerme a
llorar. Me había tomado como conejo de experimento,
~í, amigos míos, como conejo de experimento y nada
más. El beso era el final de la experiencia.
Todos soltamos a coro una carcajada.

contabilidades el capital pasa a la cuenta de caja tam·
bién el corazón se entrega al amor? En esto me b; fun,
dado para hacer dichas substituciones.
El negocio para que resulte bien ~e ha de.llevar úni·
cameat~ entre dos y estos tienen que reportar íntegros
los cap1t...les; pues de otra manera. hay qniebr~; ~sí es
que no se admiten más socios.
·
Uno de los puntqs esenciales para el buen resultado
de las operaciones es: antes de emprender cualquiera'
de ellas, adquirir conocimiento sobre el monto del ca·
pital del futuro consocio y compararlo con el propio;
si ambos resultan igoales o cuacdo menes ap;roxima·
dos, puede asegurarse el éxito; en caso contrario, es
decir, cuando .se diferencíen notablemente, e&amp; · mejor
abstenerse de hacer algo.
Tenemos el cas.:&gt; de capitales idénticos; hay q1:2e abrir
libros y el primer asiento será: «Caja a Capitales&gt;: ya
contando con numerario fácil es hacer operaciones;
pero !mucho cuidado con ellas! Es peligroso erogar
fuertes gastos, porque puede agotarse la existencia. Los
besos reportan grandes desembolsos y no deben efec·
toarse sino permanecer en calidad de Documentos a
Cobrar basta después de haber htcho el Balance (del
que ya hablaremos) y obtener utilidades para hacerles
efectivos.
Las palabras sio los hechos son úcicamecte gastos

ARTEMIO DOMINGUEZ.

LA CORRECCION
A las cinco, la corneta de la cárcel lanzaba ea el
patio su escandalosa diana, compuesta de sonidos discordantes y ~hill~oes, que repetiao como poderoso eco
las cuadras s1lenc1osas, cuyo suelo parecía enladrilla•
do coa carne humana.
Levaotábanse de la almohada trescientas caras soño·
lientas, sonaba un verdadero concierto de bostezos,
caían arrolladas las mugrientas mantas, dilatábanse coa
brutal desperezamieoto los robustos e inactivos brazos
liábanse los tísicos colchones conocidos por "petates':
en el mísero antro y comenzaba la agitación, la diaria
vida ea el edificio antes muerto.
En las extensas piezas, junto a las ventanas abarro•
ladas, por donde entraba el fresco matinal reoov.ando
el ambiente cargado por el vaho del amontonamiento
de la carne, formábanse los grupos, las tertulias de la
desgracia, buscaodose los hombres por la identidad de
sus hechos; los delincuentes por sangre eran los más
inspirando confianza y simpatía con ~us. rostros _enérgi'.
cos, s!ls adema·oes resueltos y su expresión dt. pundpnor
salvaie; los ladrones, recelosos, solapados, con sonrisa
hipócrita; entre unos y otros, cabezas con todos los sig·
nos de la locura o la imbecilidad; criminales instinti·
vos de mirada, verdosa y vaga, frente reprimida y la•
bios delgados, fruncidos por cierta expresión de des·
déo; testas de labriego &lt;extremadamente rapadas, con
las enormes orejas despegadas del cráneo; peinados
aceitosos con los bucles hasta las cejas; enormes man•
díbulas, _de e~as qoe sólo s·e encuentran en las especills
feroces mfenores al hombre; blusas rotas y zurcidas:
pantalones deshilachados· y muchos pies gastando la du·
ra piel sobre los rojos ladrillos.
A aqoella hora asomaban en las piezas las galonea·
das gorras de los empleados, saludados con el respeto
que inspira la autoridad donde impera la fuerza, pa·
saban los cabos, vergajo al puño, con sus birretes blan•
cos, escasos de tela, como de cocinero de barco pobre,
y comenzaban los "quioceneros" la limpieza de la ca•
sa, la· descomunal batalla contra la mugre y la miseria
que aqu.,J amontolllmiento de robustez inútil dejaba
como rastro de vida al agitarse dentro del sombrío edi·
6.cio.
Los "quinceneros" era la última capa de aquella sociedad de mi.,erables, los parias de ·la esclavitud, los
desheredados de la cárcel. El último de los presos re•
sultaba para ellos un personaje feliz, y le coat..mpla·
bao con envidia al verle inmóvil en "la pieza" hacien•
do calcetas con estrambóticos arabescos o tejiendo ces•
tillos de abigarrados colores.
Con la escoba al hombro y arrastrando los cubos de
:agua, pasaban macilentos y humildes ante los penados,
pensando en cuando llegarían a ser "de causa" y ten•
drían el honor de sentarse en el banquillo de la Au•
dieocia por "l\lgo gordo" librándose con esto de doblar
todo el día el espinazo sobre los rojos baldoi-ines e ir
pieza tras pieza lavando el hediondo piso sin quitar la
vista del C'l.bo y del cimbreante vergajo, pronto a arra•
llarse al cuerpo como angulosa serpiente
Iban descalzos, andrajosos, mostrando por los bogue•
tes de la blus,a la carne costrosa, libre de camisa; con
la cara pálida, la piel temblona por el hambre de mu•
chos años y el horrible aspecto de náufragos arrojados
a uoa isla desierta. Eran los cbic0s de la cárcel, los
,que se preparaban r. ser hombres en aquel horrible
-antro, siempre condenados a quince días de arresto
,que no terminaban nunca, pues apenas los ponían en
na puerta y aspiraban el aire de las calles, la policía,
•como madre amorosa, devolvíalos a la cárcel para atrilbuirse un servicio más, e impedir que la adolescencia
&lt;ilesamparada aprendiese malas cosas rodando por el
mundo.
Eran en su mayoría seres repulsivos, frentes angostas con nn cerquillo de cabellos rebeldes que sombreaban como manojo de púas las rectas cejas; rostros en
les que parecía leerse la fat&lt;1,l hereac-ia de varias gene•
raciones de borrachos y homicidas; carne iíacida del

libertinaje brutal que estaba aderezándose para ser
pasto del presidio; pero entre ellos babia muchachos
enclenques e insignificantes, de mirada sin expresión,
que parecian esforzarse por seguir a los compañeros
en su obscuro descenso; y extremando la ley de castas
hasta lo ioverosimil, resultaban los víctimas de aquellos
mismos que pasaban como esclavos de los presos.
El más infeliz era el &lt;Groguet,&gt; un muchacho pali·
ducho y débil por el excesivo crecimiento y sin tiner·
glas para protestar. Cargaba con los enormes cubos, y
agobiado bajo su peso subia la interminable escalera,
pensando en el tiempo feliz en.que tenía por casa toda
la ciudad, durmiendo en verano sobre los cuévanos del
Mercado y apelotonándose en invierno en el quicio
del respiradero de alguna cuadra.
Castigábanle por torpe. Muchas veces, al cruzar el
patio, quedábase mirando aquel sol que se detenía en
el borde de los sombríos paredones, sin atreverse nuo•
ca a bajar hasta el húmedo suelo; y cuando el vergajo
le avisaba el paso, lanzaba entre dientes un &lt;Jmare
mehual&gt; y le parecía ver la &lt;paraeta&gt; del · Mercado,
aquella mesilla coja con la calabaza recién salida del
horno, tras la cual estaba su madre cambiando ochavos
por melosas rabaoadas y peleándose por la más leve
palabra con todas las de los puestos vecinos que la ha·
cían competencia.
Ya h:tbían 1_&gt;asad~ muchos años, pero él se acordaba,
como s1 estuviera viéndolo, de aquellos ojos sin pestañas, ribeteados de rojo, horribles para los demás, pero
amorosos para él: de aquella mano seca que al acari·
ciarle la cerdosa cabeza, manchábala de pringne melo•
so; de aquella cama en que soñaba abrazado a su ma•
dre, y ahora . .. . : .ahora dormía en ur:ia manta que le
prestaba por caridad alguno de &lt;su pieza;&gt; y si en verano se tendía sobre ella, en invierno servíale para ta·
parse, recostando el cuerpo sobre los húmedos baldosi·
nes. resignado a helarse por debajo con tal de sentir
arriba un poco de calor.
Niño, a pesar de sus amarguras, vendía el pan de la
cárcel por diez céntimos para una partida de pelota en
el patio o un racimo de uvas, y a la hor&amp; del rancho
ech~b:'5e a la espalda la mano izquierda, y mirando con
env1d1a a los q~e.ei:npuñabao un mendrugo, hundía su
cuchua en el 10s1p1do rancho para engañar el estóma•
go con ilusorio alimento.
Y así vivía; sin estar aún enterado de por qué razo•
nes se preocupaban de él y lo enviaban a la cárcel
qnince días, para volver a meterlo apenas pisaba la calle. Le cogió la policía en uoa de sus redad..s; pillároo•
le en i:I Mercado, su casa solariega: tal vez conocían
so afic160 a la fruta, que él consideraba de posesión
común, y desde entonces vióse condenado a no gozar
de libertad más que unas pocas horas cada quiuce
dias.
Sabía que _le pillaban por &lt;blasfemo.&gt; ¿Qué sería
aquello? Y, ~10 saber por qué, recordaba que los ageo·
tes, cuando 10teotaba escaparse, le daban de bofetadas
con aco~pañamiento de interjecciones, en que baraja·
ban a Dios y los santos.
El muchacho, siempre en la duda de qué significaría
su titulo de &lt;blasfemo~. resigaábase con su suerte, sin
so~pechar que s~ publ_1caban periódicos con sueltos es•
cntos por_l&lt;;&gt;s mismos mteresados, en que se hablaba del
gran serv1c10 prestado el día anterior por el cabo Fn·
lar:io ~'I fuerza .ª sus órdenes,&gt; prendiendo al terrible
cnmmal conocido por el &lt;Groguet &gt;
Y aquel ba~dido de quince a :ios iba creciendo en la
cárcel, t~aba1ando como una bestia, aprendiendo a ra•
tos P:rd1dos_el &lt;caló&gt; del crimen, oyendo la novelesca
relación ~e interesantes at~acos y mirando como bom·
~res sublimes '.'- los &lt;c~rtenstas&gt; y &lt;enterradores,&gt; senorooes
muy.. ltstos y1 bien
.
. d portados que iban por el pa•
t~o con sorti1as ~ re OJ e oro, y que tiraban el dinero,
s1en~o reverenciados P?r todos los presos. IAy! !Si él
pud1Pse llegar por el tiempo a la altura de aquello
&lt;tíos&gt;!
s

Pero sus aspiraciones eran más modestas. Había nacido para be~tia de carga y sólo deseaba que le deja•
sen trabajar con tranquilidad; que no fuesen a buscar•
le cuando no se metía con nadie.
En una de sus salidas quiso vender periódicos pero
apenas lanzó los primeros gritos, ya tenía en el ~uello
la z~rpa de u':1 tío bigotudo, de aquel mismo de quien
dec1a en la caree! la gente &lt;de la marcha&gt; que pooién•
dole dos o tres duros en la mano era capaz de no ver
el sal en. mitad de! día y de dejar que robasen un reloj
en sus mismas nances.
Otra vez, al cumplir la quincena levantó el vuelo y
no paró hasta el puerto, donde con un saco en la cabeza a gui•a de caperuza, dedicábase a la descarga de
carbón, anda_odo con la agilidad de una mona por el
madero tend_1do entre el m~elle y e_l vapor icglés. Lo
pasaba tan ricamente; com1a de cahente ¡y con pac! en
una taberna; pero a los pocos días quiso su desgracia
que asomase p~r allí los bigotes uno de sus sayones, y
otra vez a la carcel para que pudiera publicarse con
fundamento la consabida gacetilla sobre el terrible
&lt;Groguet&gt; y el inmenso servicio del cabo Fulano &lt;y
fuerza a sus órdenes&gt;.
Así iba corrigiéndose el bandido de sus terribles crí·
menes, que él ~o sabía cuáles fuesen: y oyendo a los la·
drones la relación de sus hazañas, estremeciéndose al
i:scuchar el relato de l_o~ asesinos y teniendo que resis·
hrse a monstruosas sohc1tudes que le aterraban, prepa·
rába~e para ser hombre honrado cuando la policía le
quisiera dejar tranquilo.
?:lº le c~gerían más; estaba decidido; aquella era la
úlbma quincena que pasaría. Cuando terminase no se
detendría ni uo instante en la ciudad: iría al puerto para_esconderse en cualquier barco; se metería bajo los
as1~nto~ de un vagón de ferrocarril; el propósito era
huir leios, muy lejos, donde no sacasen al cGroguet&gt;en
letras de molde ni le conociera nicgún cabo Fulano.
• Y el ~uc~acho q_ue antes vivía en la cárcel con re·
s1gaa&lt;:1a 1nd1forenc1a, esperó impaciente el término de
la qumcena.
Por fin llegó el momento. El &lt;Groguet&gt; a la calle con
todo lo que tenga.
. JLo que él tenía! Valiente sarcasmo. Ganas de traba·
Jar, de ri:generarse, de verse libre de aquella estúpida
persecución .•.. y nada más.
.
S~ sacudió co!Do un perro mojado antes ·de salir de
la pieza; no i.e hmpió de los zapatos el polvo de lacár·
eel por9ue carecía de ell_os, y lanzós;e por el entreabier•
to rastnllo como un gorrión fuera de la jaula.
Vamo~; que ahora se fastidiaba para siempre el tío
de los bigotes.
• ~ero se detuvo ea el umbral, aterrado como ante una
v1s1_6n: allí estaba él, en la pared de ecfrente con otro
faris,eo de so clase, sonriecdo los dos como si les com·
placiera el terror del muchacho.
Intentó e~capar; pero inmediatamente sintió la vellu•
d~ zarpa ea el cuello y fué zarandeado con acompaña·
Dl!ento de ..._.esto y aqu~I!~ en Dios y la Virgen. ,
C~mo medid~ de prev1s10n aira quincena. y sin dar
gra,c1as a la_sociedad, gue se preocupaba de él para
meiorar su mdole perversa, atravesó otra vez el portón
en busca del vergajo que enseña y de las conversacio•
nes de la cárcel que moralizan.
Iba preso de nuevo por &lt;blasfemo&gt;. Y lo mejor del
~~~: era.q~e al salir dé la cárcel no había abierto la
: Y un1camente al sumirse de nuevo tras el férreo
r:-stnllo, yensando, sin duda, en los ojos ecrojecidos y
510 pestanas Y en la mano huesosa y acariciadora mur•
muraba, abatido, su lamento de los grandes dolor~s:
-&lt;JAy, mare mebua!&gt;

de ornato; pero unidas a acciones tales como: constan•
cia y mutua abnegación, valen mucho y tienea entrada
directa por caja.
Letras de Cambio son cartas, flores, retratos, etc., y
no deben ser falsas, ingresarán al fondo de reserva.
Los celos deben conceptuarse como asientos virtuales y meramente hay que suprimirlos, sobre todo, los
infundados.
Cuando alguno de los interesados invierta algo de los
f&lt;.ndos en especular negocios agenos, inmediatamente
se procederá a liquidar la negociación, cerracdo las
cuentas respectivamente por medio de los asientos &lt;ol·
vido&gt; y &lt;falta de honor&gt;.
Habra otras muchas cuentas de las que no hablaremos por ser especiales a cada sociedad.
Después de cierto tiempo se impoce hacer un balan·
ce, si llegada esta época se ve que ambos socios son bas·
tante aptos para llevar sus negocies, si se hao obtenido
utilidades y si en fin hay absoluta ccncordancia en las
conclusiones, entonces se podrá consolidar la sociedad
ante testigos, extendiendo el acta ccrr.petecte. De allí
en adelante no vayan a pensar los nue"vos socios ante
contrato legal, que todo va a ser gastar las utilidades.
!No! precisa seguir trabajando para siempre aumentar
el haber de la felicidad.
Cuacdo al practicar el balance antes mencionado

I

Sr. Lic. don Ignacio L. Cortés, nombrado Magistrado
del tribunal segundo de circuito.
(Repetimos este retrato, por haber salido en nuestro
número anterior con nombre falso, error que la·
mentamos)

La contabilidad del amor
Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
Se trata de una gran contabilidad; un poco laborío•
sa y otro poco óelicada y voy a daros unas pequeña.;;
reglas que a mi mal parecer he juzgado buenas para el
mejor resultado de las operaciones.
Como para todo negocio se necesita capital, nuestra
contabilidad no podría existir sin él, aquí en mi caso
creo que el capital estará bien representado por el corazón y que el amor debe ser la cuenta de caja y ¿no
estáis conformes con que cada uno, tiene ensu corazón
un capital? ¿Formado por virtudes, sentimientos y aún
por defectos? ¿ No sabéis también que así como en las
El señor Presidente de la República en el cball.&gt;
de la legación francesa el lunes pasado, durante
la recepción ofrecida en.su honor
por el señor Ministro.•
son pérdidas y no util idades las obtenidas, lo mejor,
antes de comprometerse a firmar el contrato esdisolver
la sociedad y liquidar por «Pérdidas y Ganancias&gt;.
i Vaya que hay pérdidas! El Capital (no olvidar que el
corazón representa esta cuenta) suele salir muy dete·
riorado y ¡cuántas veces, sin aliento y con desconfianza
infinj ta para emprender nuevos negocios!
La cuenta del hcnor no es de las que resultac muy
bien libradas, y es de advertir que no admite r affCnes
ni enmendaturas. siecdo que se debe pccer e!pe cial
cuidado en llevarla.
G'ana~cias casi nucca se obtienen, si acarn; 2cierlo
para emprender con más cuidado futuros nE'gccics.
Por último, se aconseja que i:o refulta biec; fo1mar.
y liquidar sociedades a cada memento, pues generalmente es más lo que se pierde que lo que se gana.
Pero. ¡qué crimen! !Comparar el amor! ilo m ás sublime!, lo más ideal que hay, con una simple cuenta de ,
caja; y el corazón .... albergue de tantos impulsos eleva- dos, coa cederle el lugar de un capital 1•••• ••repito: lqne·
delito!...... Reciban elles mis disculpas y ccnste que,
no he tratado de .ofenderlos. Es un &lt;disparate&gt; t omadode la vida real; un &lt;diFparate&gt; del que si se siguie-ran
sus reglas, pienso que co habría que lamentar tantas
quiebras de amor.
ANGELINA DOMO DI GORGE,

V . BLASCO IBANEZ.

o o o

Un ccoic&gt; de la legación de Fraccia.-EI Excmo. señor Ministro, el personal de la legación y las damas invita•
das al banquete que el diplomático francés ofreció al Presidente de la República el lunes pasado.

No te cases con una mujer a quien no le sorprendas
el secreto de que le gustan les homhes que !e te parezcan.

�. 1unto a toda esta pléyade de resurrecciones históricas, vemos a personajes que no
existieron como la señorita D'Ormoize, a quien persiguen como envenenadora de la
Fontanges, para librar a la Montespan; y un abate llamado Griffard que salva a la que
encerrada en la Bastilla, sin él hubiera sido sacrificada, y hacer saber al Rey la culpabi·
lidad de su célebre favorita.
La obra de Sardou no ha gustado en México, hay que decirlo con entera franqueza, y
a mi juicio debe figurar entre las más flojas del renombrado autor francés. Aun basán•
dose en hechos históricos, más que drama histórico, es un melodrama, es decir, que reune la vulgaridad del géoero, coo menos cualidades de las que predominan en el teatro
del citado dramaturgo, maestro, que como es sabido era, en recursos de técnica.
Se trata de una producción compuesta para deslumbrar al público de la galería, aunque la expectación laoguidece en los tres primeros actos seocillamente porque en ellos
oo pasa oada y no son más que uoa larga y pesadá exposición. Pero como no en balde
Sardou fué maestro en arte escéoico, supo concentrar en el resto del drama el interés y
el conflicto, con tal maña y de tal modo, que el espectador sacude algo el cansancio pro•
ducido anteriormente. La actitud de &lt;Griffard&gt; defendieodo a la joven vilmente acusada: las cosas que dice a la misma Montespan, y los ministros, y en fin su esceoa con Luis
XIV, constituyen episodios, en los cuales el actor poco tieoe que hacer, pues el autor puso
brío, energía, y levantadas ideas en boca del personaje. La obra termioa, ordenando el
Rey que se eche tierra al asunto, que la joven encerrada sea puesta en libertad, casán·
-dala con su novio &lt;Desgrez,&gt; y que el abate calle para siempre Jo que sabe, siendo coloca•
do en un buen destino eo la Biblioteca del Palacio, según su deseo ; to:io esto, después de
una escena larga y pesada entre el Monarca y la Montespan que se muestra soberbia,
dominadora, cíoica, y amparándose bajo sus d,erechos de m1dre, por lo, hijos .que ha.bía

· 1 111111111111

I .

TEATRO MEXICANO .

"EL ASUNTO DE LOS VENENOS."

Má~ de 70 años tenía Sardou cuaodo escribió la obra
"L' Affaire des Poisoos" que hemos visto eo la última
semana, traducida por el señor Alberto M1chel y hasta
algo adaptada, ¡)'les no existe en el original la primera
escena de los aldeanos que veoíao persiguieodo a los
fugados del presidio de Tolóo y varios pasajes han
teoido que amoldarse a los artistas que habían de h~cer sus papeles eo esta ocasión. Por lo demás, el tra·
ductor no ha quitado el ambieote al drama eo lo posible, conserváodolo, sobre todo, en las más culmioaotes
escenas.
Dos traducciones, que yo sepa, se hao hecho de esta
mediana obra de Sardou; una la que hizo al castellaoo
el señor don Ricardo Blaoco para María Guerrero.que
la estreoó con el título "El Drama de los Veneoos" y
otra al catalán, de autor cuyo nombre no recuerdo y
que se llamó "La Cort de Luis XlV.'' De manera que,
como se vé,~la fama del celebrado dramaturgo ha ten·

..

tado la voluntad de los afectos a las trasplaotaciones
escénicas que no siempre resultan, dicho sea en honor
de la verdad.
En "El asunto de los venenos," como en casi todas
las obras de Sardou, hay una parte histórica y otra que
el soberano ingenio del autor ponía, y por cierto con
sumo talento. El episodio histórico que ha servido de
base para el drama de que me ocupo es el siguiente:
Bajo el reinado de Luis XIV hubo en Francia el ce·
lebérrimo "affaire étes poisons por el que fué decapita·
da en Paris, en 1678, la famosa marquesa de Brinviliers,
por envenenamieoto de su padre y de sus ~os hermanos y por haber iotentado asesinar · de
igual manera a su hermana y a su cuñada.
A consecueocia de las revelaciones de
la marquesa y otras denuncias recibidas
por la policía, fué presa la Voisio, que re·
sultó ser una especie de bruja, de e nvene•
nadara y de intermediaria de todas las de•
más deliocueotes de la corte de Fraocia.

Era una mujer que había sabido explotar los deseos
de todas las que querían librarse de un marido, de un
novio o de las consecuencias demasiado aparentes de
alguna falta.
Sus revelaciones fueron alcanzandp a la magistratura,
a la nobleza, a la corte y aún casi a las personas rea1es.
Taota importancia tomó el proceso, que se constituyó
una comisión especial llamada Cámara Ardiente, para
continuar rápidamente y en secreto la causa.
A consecuencia de las declaraciones fueron presas
218 personas, de las cuales 36 parece que habían cometi.do delitos que merecían pena de muerte; entre ellas
parece que figuraba la presidenta Leferon, María Mao·
cioi, duquesa de Bouillon, la marquesa de Alluye, la
vizcondesa de Polignac, el conde de Clermont-Lode~e.
el marqués de Cessac, la condesa de Soissons y otros
personajes. Luis XIV suspendió las sesiones de la Cá·
mara Ardiente cuando supo que una mujer, que era su
favorita, madama de Montespao, había querido envenenar a su rival Mlle. de Footanges, y que la misma mujer, en un acceso de celos había tratado de envenenar·
le a él también, y aunque arrepentida de aquel pensamiento oo había vacilado en prestarse a los crímenes
horribles de la "Misa negra" para aplicarle un maleficio.
Ante 'los ojos·del espectador d'esfifan. la Mo·ntespao y
la Fontanges, la perversa Voisin, las lujosas figuras de
la Corte espléndida del &lt;Rey Sol,&gt; duqnesas de Humiéres y de Bouilloo, madames de Nevers, Brisac, Vitry, el gran ministro Colbert, el de Estado Louvois, el
lugarteniente general de la Policía, La Reyoie y otros
muchO's que sería prolijo enumerar, pues los personajes
de la obra, sin contar el acompañamiento de damas,
cortesanos, soldados y lacayos, son ¡treinta y seis!

tenido con Luis XIV, el cual ya estaba enamorado de la Fontange, que era la causa de todo, por el abandono natural que
habría de sobrevenir para la favorita efecto de los nuevos amores
del veleidoso Soberano.
'
No ten~o para qué apuntar los anac_rooismos que ví en la
parte escénica, y no se me ,oculta la dificultad de los intérpretes de la obra, que se encontraban fuera de su centro bajo las
monumentales pelucas··.y· los' bordados levitones de aquellos cor•
tesanos de la época más lujosa de Francia. No entro por tanto
en detal)es, bago constar la buena voluntad de todas y de todos,
para sahr avantes en sus papeles, y sólo me permito lameotar
que el señor Coss, tan estimado como actor y como excelente director de escena, no hubiera encontrado otra obra para su beneficio, que estuvo brillante, como era de esperarse, pues nadie Je
regatea 5U talento, del que ha dado buenas muestras en el tiem•
po que lleva al fren!e de la compañía cVillegas Coss&gt;.
.
.
Y ya que me he permitido entrar en el terreno de las lameotac1ones, dtré que yo creo que el señor Coss t'xageró un poco al hacer su papel del abate
&lt;Griffard&gt;. Yo entiendo que es no personaje astuto, sagaz, conocedor de la época en que
vivía, y hasta si se quiere irónico, mordaz, satírico; pero de eso a representarlo cómico en
extre?1º• hay una distancia grande, que no merece salvarse a trueque de hacer reír a la
galena.
. En la e5&lt;:ena con la &lt;Montespán&gt; en el cuarto acto, en &lt;La Gruta de Thetis&gt;, estuvo
bien el referido actor, pero en el resto de la obra, repito, quizás me equivoque que Jo v'
exagerar la nota graciosa, con detrimento de la verdad escénica. Por lo dem~. el seña;
Coss fué aplaudido en v'lrios pasajes de la obra, momentos culminantes del drama y en
los cu~les s~ figura se hace simpática e1;1 alto grado, p or defender a la inocenc¡'a contra la 1nfaa11a de los esclavos de la favor1t1, que no osaban a~declararla culpable.
Teatro Mexicaoo.-Escenas y personajes de la obra &lt;El Asunto
de los Vent'nos.&gt;
LUIS DE LARRODER.
Señorita Castillo en el &lt;Asunto de los Venenos.&gt;-'María Luisa Villegas (Madame Montespan)_y Mutio (Luis XIV.) en cEl asunto de los Venenos.&gt;

•

�El padre llora, llora como una mujer. El corazón se
destroza con solo verle.
Desde el primer día que se encontraron, los niños se
hicieron grandes amigos.
_¿y tú qué dices, Moche Simion? No, no; yo sé lo
que piensas; pero sería locnra imaginar que entre esos
do3 seres, quebrantados por el dolor, por un mismo
dolor, pudiera ..... . No muevas as{ la cabeza. "\tírales: ni siquiera se ven. ¿ Cómo quieres que lleguen a
conocerse? Para ellos no hay ya ni mundo, ni vida, ni
esperanza; la muerte les ha arrebatado todo. Y tu dices que se conocerán y que .... pero si dos tumbas separan sus corazones!

lnGonsolables
Un día límpido y sereno. El guardián del cementerio
barre las hojas que el viento de la noche ha derrama•
do sobre las tumbas.
El viejo tiene sus muertos, a quienes ama y cuyo re•
poso vela cuidadosamente.
Cuando los parientes o amigos descuidados no ponen
flores en las tumbas o dejan la lamparilla sin aceite
Moche Simion se acerca a la tumba abandonad,/
contempla larga y com'¡lasivamente las coronasmarchi'.
tas, la lámpara extinguida, sacude la cabeza y habla al
muerto, lastimándose de su abandono:
-/Ves? Yo sabía que también te olvidarían. Nadie
v(ene a verte, tehl I Qué les importa? Beben, comen, se
divierten.... Pero, déjalos, déjalos; ya les llegará su turno, como a los demás... Ya les veo venir.., Uno mañana, ot:_o pasado; entrarán por ahí, los piés adelante....
Sus h1¡os les llorarán uno o dos días, y después se quedarán solos, sin flores, sin aceite, sin lámpara. Así es
el mundo... No tiene remedio.

III

El sol de las mañanas de verano derrama los torrentes de su luz sobre la tierra, una luz cálida, benéfica,
bajada del cielo. La tierra exhala vapores. Los árboles
han sacudido sus flores. En el aire flota el amor.
-Perdón, señora, esa es su sombrilla, si no me nu·
gaño.
-Gracias, caballero.
Los dos tienen la vista en el suelo, pero la dama ha
enrojecido ligeramente.
Los niños, con las manos en lc,s labios, se envían, alegrem.inte, besos, y se d icen adiós.
·
Moche Simióo los mira y sonríe, con el aire de un
hombre astuto que comprende y se calla.
En un dia de otoño los tres niños llegaron al cernen·
terio, cogidos de la mano. Algunos pasos más atrás, len•

0

Automóviles con ametralladoras listos para salir
a la toma de &lt;Hermanas&gt;.
Pero hoy, Moche Simion está silencioso. No monologa. /Por qué? La tumba
cerca rle la cual barre, nueva y cuyas letras de oro grabadas en el mármol
brillan al sol, le retiene especialmente. El epitafio dice aií: &lt;Alejandro Cornea, nacido el 6 de marzo de 1849, muerto el 2 de septiembre de 1884. Des•
cansa.&gt; No se oye sino el arrastrar de la escoba y el crujir de las hojas secas.
Espesas bandadas de enerves cargan y ennegrecen las ramas de los árboles
vecinos. El cielo está sereno, la tierra duerme.
Moche Simion sabe quien va a bajar del coche que acaba de detenerse a
la puerta del cementnio. Es Mme. Cornea. Grande, pálida, pasa lentamente,
los ojos opacos y húmedos por el dolor. A su espalda, ondea ligeramente el
crespén de duelo que la envuelve de la cabeza a los pies. No ve nada, el viejo se retira. Ccmprende y respeta el dolor y las lágrimas que todos los días
vienen al ausente cerno un tributo de eterna fidelidad.
¡Pobre mujer! Es joven, bella, rica. ¡Y vtrla llorar, arrodillada ante una
tiimba! ¡Cuánto dolor! iEh! iSi! ... Así, cada uno lleva en sí mismo el gusano
que le roe. Pero... ya se le pasará... vendrá otro... y todo durará hasta el momento en que a su vez duerma debajo de la tierra.
En cuarenta años de vecindad con los muertos, Moche Simion había llega•
do a creerse inmortal.
Pero, ¿por qué las visitas de Mme. Corn~a parecen p~eocuparle tan especialmente? Es que recuerda las tumbas olvidadas, descuidadas... y todas las
mañanas, desde hace algún tiempo, Moche Simion piensa: &lt;No creo que ven•
ga hoy.&gt;
· y espera... Escucha... El trote de los caballos, el rodar del coche, le son
ya familiares.... Ella llega... Y tanta constancia le contraría. ¿ Será acaso, dis·
tinta de las demás?...
El invierno ha llegado. El cementl!rio P.stá cubierto de espeso manto blanco.
- 1Quién deja esa huella en la nieve 1
-Mira, Moche Simioo, soy yo, soy yo. Mi corazón no es de los que olvidan.
· El viejo mira. Ella ha enflaquecido y parece una
s~mbra tan diáfana, t~n ligera como su negro velo.
P1:1dosa~ente, como siempre, se atrodilla, y sus lágrimas, 10undando la piedra funeral corren como
de una fuente inagotable. No más a~or no más felicidad para ella. Una tumba se ha cer;ado sobre e}
que la ligaba a la tierra ..
-Per o, M~cbe Sim_ion, /por qué s:icudes la cabe_za con tanta mcreduhdad? /Acaso la vecindad de
los muertos te ha endurecido el corazón y no tienes.
ya lástima de los pobres vivos?

&lt;iDe profundisl&gt; c¡Requiescat in pace!. ••• La música fúnebre aboga las lágrimas y el ruido de los sollozos;
la multitud se dispersa, y el aomiq.io de los muertos
queda de nuevo en silencio.
El sol se alza en el cielo con imperial majestad.
Y es un nuevo desgraciado que todas las mañanas va
a arrodillarse ante una tumba.
Mocb_e Simion mira al viudo y a la viuda con el ,rabillo del ojo, y murmura:
·
-iToma! ¡No se miran! ¿Es posible? Pero luego ve·
remos •. • •
Y es verdad: entre ambos, inconsolables, la distancia
es tan pequeña que les sería fácil verse y oirse. ¿Pero
están sus almas en sitnación de recH,ir alguna impresión del mundo exterior? Están abismados en su pena
que el hundimiento del universo entero no los distraería del dolor que los absorbe.
1 Y llegaron los risueños días del verano con su verde
vestidura y sus árboles cargados de flores. ¡Ah! iQué
d ulee es la vida1••••
¿De quién son .:sos bonitos niños cuyas claras risas
suenan tan alegremente en el silencioso imperio de los
muertos?
Moche Simion se aproxima:. Se diria que quiere tener parle en esa alegría infantil, que, ignorante de to·
do, se derrocha cándidamente en el triste recinto.
Son tres los niños. ¡Qué bulla hacen!
La rubiecita, ya crecida, es la hija de Mme. Cornea.
La chiquila morena y su hermano son los hijos de la
pobre muerta.
La Estación de Monclova a la llegada de los trenes
militares de la columna Maass, después de seis
meses de interrupción en la vía.
tameote, uno al lado del otro, siguen ..•• los padres de
los tres niños.
o o o

Y ahora las hojas se amontonan sobre las dos tumbas.
Moche Simion n o las barre. Pero, cuando pasa por
ahí, entorva el ceño y masculla:
-jYa lo veis! Pero yo, yo s! que sabía que también
habrían de olvidaros!

II

I

Tres momentos de la solemne entrega del gui(n de la Cruz Roja a las señorihs ~of~rmeras alumnas de la
' ·
Escuela Nacional Preparatori ...

•

. Es la primavera, Los árboles reverdecen. De la
tierra de los muertos brota una vegetación lujuriosa.
En el aire flotan perfumes de juventud 4ue llaman al ~mor. Las puertas del cementerio se abren.
La multitud se precipita dentro de la fúnebre man•
sión. Se oyen g ritos y gemidos. Es un nuevo huésped que viene a gozar el reposo supremo... Se acercan a la fosa.... Los lamentos son cada vez más.
conmovedores y desesperadcs... Los sacerdotes salmodian las últimas oraciones... Los cirio~ arden
dulcemeot., ; en finas volutas azuladas s e eleva en el•
a;re el humo del incienso.
-No, no, no me la guitéis... iOh.! ¡Dejad qu
_ ~ la.
vea una vez más!
·
iQué desgarr~do:res acentos! Un joven vestido de
negro, eoloquec1do por el dolor, se agita como uo,
loco Y rechaza a los amigos que le rodean. Quiere
escapar.se de sus manos para arrojarse a la tumba en,
que se acaba de bajar el ataúd. Le contienen; gime~
llora ...

ALEJANDRO VLAHUTZA.

ORGULLO
Para &lt;El Mundo Ilastrado.&gt;

Campamento de la artillería de la colunma Ma1ss _en el cerro de &lt;La Bartola&gt;.

Mientras adentro toca la orquesta macarena
y se escuchan rumores de fiesta y de alegr ía,
en la terraza vemos como declina el día,
y como el sol esconde su pálida melena.
Estamos silenciosos; hay en la luz serena
de la tarde que muere, vaga melancolía,
hay en sus tintes rojos como una fantasía
llena de sombras vagas, y de misterios llena.
A veces nuestros ojos se encuent ran; nos miramos,
y parece que en esa mirada nos enviamos
algo como un reproche, como un afán de amar,
Acaso aún es tiempo; mas ambos orgnllosos
volvemos el semblante; ahogamas los sollozos,
y mudos contemplamos la tarde declinar.
_
F. DE F U E:-CT ES } R.

�la estufa el olvido en la revista ilustrada, la conversación amistosa entre humo de cigarros, teniendo las ventanas bien cerradas. Así logran aisl:irse de la naturaleza que los abruma, como quien se hunde en un submarino o en una cueva. Lejos de la realidad actual,
,Sobr~ l¡i nieve de las cumbres el último claror del muy lejos del sitio donde están pensando en la vida de
los países llanos y sociables.
crepúsculp se desvanece, se diluye en blancura, y desde enton.ces la noche se apodera definitivamente de la
La luna, mientras tanto, una luna incompleta y oblicordi.l,lera. Sucede al día una vaguedad de ensueño, cua, ha salido imprevistamente de la montaña. La nieuna media luz extraña que no tiene relación con nin- ve ha adquirido una nitidez de fantasía. Todo el cielo
guna otra luminosidad; una media luz que no es siquie- se ha purificado, y la atmósfera está como cernida.
ra penumbra y que no se acierta a discernir por comLas rocas desnudas que se encaraman en aquella cipleto. No se sabe ~i es reflejo de nieve, resto postrero ma remota han recuperado su matiz rojizo: el tono
del crepúsculo o alba de luna. El silencio, que tan enérgico de su color extemporáneo destaca furiosamencompleto era de día, ahora se convierte en algo infini- te de entre la universal blancura y de esta unánime
to y alucinador. Ea el sepulcro los cadáveres deben transparencia sutil. Parece una daga, un manchón de
seotir un silencio como éste.
carne herida, un algo cualquiera que recuerde a la
La primera hora de la noche va asociada en nuestra vida. Pero no. Aquellas mismas rocas han muerto. Ni
imaginación con ideas y emociones familiares. Nada aun con el sudario de la muerte desean vestirse o entan íntimo y amoroso como la preparación del sueño. galanarse. Su antigua muerte está exenta ya de las priLas· bestias más brutales y feroces se amansan y en- meras vanidades suntuarias que acompañar al joven
dulzan cuando se disponen a dormir, y en la copa de cadáver.
los árboles los pájaros errabundos declinan su indepen¡Naturaleza! ¿Qué se hicieron tus galas, tus furores,
dencia al morir el día, y allí gimen y cr.chichean, se tus hecatombes, tus rugidos y tus primaveras? En este
juntan y aprietan cariñosameute. Y nosotros, los hom- momento concibe el alma la fugacidad de todo, el se1;,res, tenemos impresa en el alma, para toda la vida, la creto destino que nos aguarda a todos. Los Andes han
huella de aquel momento en que reclinábamos nuestra terminado su misión, como la luna quizá, como seguracabei:3 indómita en el seno maternal y caía el sueño mente muchos astros que ruedan inútiles por el vacío.
sobre nuest ro ser, empapado en el efluvio materno.
Es un miembro inerte de ese gran cuerpo terráqueo
Pero la· noche de los Andes carece de familiaridad y que tanto nos apasiona. Un aviso de lo que ha de sucedtl ternura. En )03 Andes no hay lugar para el idilio, der más tarde. Como este paisaje yerto de las alturas
sino para la tragedia. Como un rr.undo que cuenta ya andinas, alguna vez será toda la Tierra.
por milenarios de muerte, hasta el recuerdo de la vida
Del mismo modo que al llegar a una cumbre se comha desaparecido No existen árboles, ni hierbas, nr in- place la mirarla en revisar las cosas que quedaron abasectos, ni apenas musgo. La vida está ya olvidada. ¿Qué jo, también aquí se apresura la mente a revisar la hisimporta, pues, que brille el sol o que llegue la noche? toria del mundo. Surge esa historia como una síntesis,
La naturaleza cadavérica de los Andes no cuenta los a grandes rasgos, eo procesos milenarios. Vista desde
días, ni los milenarios, ni men0s el transcurso efímero lejos, la historia se reduce a unos cuantos gestos o adede las hora!: de luz y sombra. Es un esqueleto que se manes, a unos cuantos nombres representativos. Toda
ha entregado definitivamente a la eternidad. Ya no Je Babilonia se sintetiza eo unos jardines aéreos, en una
importan los días. ¿Cómo han de interesarle los días al quimérica torre de ladrillo y en la figura tambaleante
infinito?
• ae Nabucodonosor. Bajo el cielo azul vemos unas coEn el precario hotel qutl se levanta sobre el barran· lumnas de 111ármol, y los filósofos, como sombras de
co, los pasajeros buscan la manera de olvidar el sitio sueño, que frasean vagamente: eso nada más es Grecia.
donde se hallan. Pesa demasiado sobre sus frágiles es• Otros pueblos se nos representan en un ademán único.
píritus la enormidad de las montañas, y sobre todo la Los normandos los vemos remar, todos a un tiempo,
sugestión de esa naturaleza trágica. Buscan el calor de con rumbo hacia las tierras de botín. La España del

Los Andes a la Luz de la Lu'na

siglo XVI vérnosla caminar con el arcabuz y la pica al
hombro, toda unánime, hacia un sacrificio de estéril
gloria. ¿Pero no vemos de la misma manera a las personas en nuestros recuerdos? Fulano es el hombre que
ríe; otro es el hombre que declama, y le vemos hablan·
do, accionando, ea nuestra imaginación. El recuerdo
es gráfico sobre todo y euestra mente está hecha para
las imágenes visibles. La inteligencia, en su fondo, es
gráfica, como la vida, en fin de cuentas.
Y todo eso se irá si!Qplificando, sintetizándose cada
vez más. La historia, proceso de elimim,ción. Cuanto
más avanzamos, lo de lejos se simplifica más. Ahora
todavía percibimos un gesto, una figura, un nombre:
mañana, nada. Hasta que finalmente el muodo todo
será una síntesis absoluta. Una gran bola sin vida que
da vueltas sistemáticas. !Suprema estupidez!
Sin embargo, nuestra imaginación se rebela siempre,
y ve formas de vida en donde no las hay. Aquí, cuando
todo está inmóvil y muerto, todavía la imaginación insiste en representar formas aparentes de vida.
De este modo, aquella cumbre recuerda la cabeza de
un hombre pensativo, aquella roca parece el dono óe
un monstruo, aquella nubecilla copia el vuelo de una
grande y prodigiosa ave. Así logra el espíritu llenarse
de consolador engaño e imaginarse que basta en esta
siniestra concavidad de los Andes la vida no cesa de
existir. Démosle, pues, gracias a la imaginación. Ella
nos envuelve con cendales de ensueño, y ella se encarga de r evestir a la razón con toda suerte de a lenta·
doras mentiras. Por virtud de la imaginación se olvida
el ser vivo de que existe la muerte. Merced a esa maga
protectora, heme" inventado los hombres la ficción de
la inmortalidad. Donde la razón termina con una linde
desoladora, allá acude vigorosa, rauda, juvenil, la imaginación nuestra, a sugerirnos lontananzas inacabables,
mentiras del más allá. !Qué fuera de nos&lt;Jtros sin tanta
mentira!
Y ahora, que rompa el alba coa su claror este delirio de la noche de luna. Que venga el treo a llevarnos,
rumbo a las tierras normales, sociales, llenas de gratas
mentiras, Volver a contemplar los árboles, las flores,
los pájaros, los pueblos. Sumirnos en la enorme ilusión
del mundo rodante y agitado. Olvidar e~tas montañas
inertes, anticipo y promesa de la última muerte universal. Y entrar en la vorágine de las ilusiones, oir la vez
materna de la imaginación que nos habla de inmorta·
lidad,
}OSÉ MA. SALAVERRÍA.

n

NUPCIAL

EL LAGO

Retrato de boda y corte de Amor del s eño r capitán de marica Everardo Landa y de la señorita Zoila Manzano, quienes contrajeron matrimonio recientemente.

Encendió un cigarro y prosiguió:
-No pudo ser de otro modo. Primero, re·
montarse del origen obscuro y pobre, a la entrada. del buen camino. Esforzarse por so·
bresa.lir, por llegar a ser algo, por oo quedar
reducido a ser un simple e ignorado artesano.
Estudiar, pasar días y coches aplicado a sorber rápidamente, ansiosamente el alimento
intelectual.
Hacer la caner a , cuando los derechos de
m1tricula costaban muchos duros en aquellos
tiempos de la colonia que, por suerte tuya,
ao alcanzaste; pobre, casi miserable, t rabajando rudamecte, entre persecuciones p olíticas,
prejuicios y afanes. Llegar al té_rmioo, abrir
e l estudio, lu-::bar para hacer cheotes, luchar
coc los clientes, Juchar por los clientes ...•
¿ Qué tiempo puede quedar para dedicarlo a
las devocioces ?....
Hizo una pausa. F ijó la vista en el horizonte cargado de nubes plomizas de verao_c,, ~n
los labios un rictus de amargura, como si asistiera a escenas de un pasado triste. Al volver
los ojos de la ventana a mí, los posó distraídamente sobre los libros de su biblioteca.
- Mis libros! Ahí tienes uoa prueba. Gasté
y luché por aglomerar volúmenes. Al ~in l:l
sueño de mi niñez lo vi logrado. Una rica biblioteca! Dinero a la calle! Esos libros que
eran mi afán ni siquiera en su décima parte
he podido leerlos. La afanosa brega me rob~
el tiempo para hacer Jo que anhelaba. Ah! Si
yo hubiera nacido rico!
Aquel hombre, que oad~ba aho;a ~nla opulencia, me presentó sus OJOS _enroieci~os. Una
lágrima que pugnaba por_sahr, 1~ ~eso el rostro. La riqueza que babia ambic10n ado, que
ahora tenia, Je había venido demasiado tarde.

- Tuve que contentarme con una sabiduría superficial, con una cultura superfi~ial, con una
erudición superficial. Ceo tantos hbros, con tanto talento como tú quieres ver en mí, con tanta
voluntad como he dado pruebas de tener en mi
vida, con todas mis perseverancias y con todo el
deseo que hoy me tortura, mi obra, mi obra maestra-a la vuelta de todos mis años, después de
haber trabajado y producido tanto, oo está hecha
aún. . . . . . Le miré con perplejidad admirativa.
Veinte obras aplaudidas, agotadas, buscadas con
ahinco, reproducidas muchas veces, que aquel
trabaJador incansable había logrado hacer en los
rºa tos de ocio de una vida sin ellos, no le bastaban! Faltaba la obr .1 maestra . . ..
Aventuré e l título de u na de sus obras: la que
yo juzgué mejor. Le hab!é de ella con ~I calor
de entusiasmo que en mi había producido ...•
- Sí-dijo-mi mejor libro, mi mayor esfuerzo. Pero aquí-y llevó su mano a la frente ¡;ensadora-aquí había, aquí hay algo más grande
que no he logrado encajar en el marco de mi vida; que no_ he podido ~ºtD;P!ender _de1:tro _del espacio de tiempo que s1g01ftcan rms anos ..•. Se
puso de pie como para ~Jejar ~ecu_erdos o deseo~
icoportuoos. Se encaminó a l 1ard1_n. Comp~end1
que iba en busca de otras emociones, a pique,
como estaba, de estallar en lágrimas la toripeot_a
de dolor aquel corazón de poeta que había: tenido que callar muchas veces frente á la brega del
mundo. Allá el "garage" con los automóviles relucientes por la pintura nueva: los gallineros llenos de polluelos, las conejer~s. los pal&lt;;&gt;mares..; ·
Columpios, huertas, terrazas, el palacio de vivien da, las avenidas ....
-No falta más que una cosa-expresé.
-iQué?
-El lago .... un lago de quimera en donde bogar dentro de uo blanco esquife: un esquife de
en,ueño ... . Pero no hay lugar. Todo está ocupado ....
-Como en mi vida-dijo. -- S . S.
Spo r t.-Club "Cosmos" de tenois, que inauguró su s "courts" el domingo
último.-Tres momentos del juego inaugural.

�Una escena de "Namouna."

El teatro en el gran mundo parisién
E l conde Roberto de Clermont-Tonnerre es muy
afecto a dar representaciones teatrales de aficionados,
y a veces de artistas en su delicioso castillo de Maisons·Laffite, y ultimamente las crónicas elegantes del

gran mundo parisién, registran la brillante fiesta ce·
lebrada con motivo de haberse estrenado en la«eñorial
mansión una fantasía en un acto de M. Noziere titula•
da. "Namouna.''
Dicha obra es como una continuación de la "Namou·
na" de Alfredo de Musset, de manera que Noziere una
vez más ha probado en la hermosura de sus versos que

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El Coronel Tereso F. Luua operando un herido en el Hospital que se formó en Monclova después de Ja toma.

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ll\1lIDIJIBl.&lt;Sir©l @!IID[I"(Slfilt«i)~ lallliffi!plllii~$

•~n~9

Escena final de "Namouna."

comprende el espíritu romántico que animó la obra del
autor de las "Koches.'
La protagonista fué interpretada por Mlle. Alice Ne·
ry que se mostró melancólic:a, frívola, espiritual apa·
sionada según los diversos momentos de la obra.

�Crónica
La estación estival toca a su fin, lectoras mías, y durante ella hemos visto aparecer multitud de novedades
respecto de atavíos. telas, sombreros y otros accesorios
de la «toilette&gt; femenina.
La incansable reina del bello sexo, oo contenta nunca de dar sorpresas a las damas, nos trae algunas innovaciones acerca de los detalles que complementan la
elegancia femenina. Uno de estos importantes detalles
lo constituye la propiedad y buen gusto en los gu_an_tes,
por tanto, diré una palabra sobre los guantes de ultima
moda.
Para las salidas de mañana, los paseos por la playa o
por el campo, los sencillos trajes &lt;trotteur&gt; de tela de
lino O de lana se acompañarán con guantes de gamuza
lavables, cerrados por grandes _botone~ de n_ácar o por
un puño elástico adecuaqo al tmte del tra1e: blaoc?,
gris perla o beige. Por regla general podemos _decir
que el guante debe ser tao claro o más que el tra1e, pero nunca más obscuro. .
El guante de &lt;Saxe&gt; perfumado,
coa bordados blancos, es siempre de
una distinción encantadora para los
cnégligé~&gt; elegantes; no obstaot«: ~sta
apreciación se nota que en este ano ha
e ;tado un poco abandonado por las damas de buen gusto.
Los trajes de estilo sastre que se lle·
van en la tarde para visitas ó paseos,
se completarán C&lt;;&gt;~ guante~ de piel de
Suecia o de cabnttlla en tmtas claras,
adornados con tres franjas bordadas
con seda negra en la parte superior del
guante.
.
.
Para las recepciones o reuo1ooes ya
sean de día o de noche, se usan los
guantes b\an.cos, ~ha~pagoe. tórt~J~,
gris perla, gris &lt;Tnaoon&gt;, en. cabnt1·
lla O más aún en piel de Suecia. Nada
iguala en efecto, a la elegancia y dis·
tinción de un guante de piel de Sue·
cia tanto por la suavidad de sus mati·
ces' como la flexibilidad y frescura de
su aspecto. Tienen, sin embargo, e~tcs
guantes, el defecto de su extraord1oa·
ria fragilidad, lo cual hace de ellos un
1'erdadero objeto de lujo,
pues su extremada finura
y suavidad hace que no
soporten fácilmente ser
lin;tpiados a fin de volv_er
a servir en otras ocasiones.
Los guantes en punto de .,
hilo o de seda, tao prác•
ticos, ligeros y cómodos
por su frescura en el estío no son absolutamente
co~patibl~s desgraciadamente con los atavíos de
cierta elegancia sin cometer una grave falta de
buen gusto, por lo cual se
r esei:van para completar
los &lt;tailleurs&gt; en tela de
Ji no, )os tra jes de sport,
como el tennis, o los vestidos -sencillos hechos con
telas ligeras como nansú
rayado blanco o de color,

cr espón o velo :le algodón blancos o impresos,
~iempre en tintas claras, limitándose al blanco,
crema, champagne o gris perla en su tono más
suave.
Otro de los accesorios de &lt;toilette&gt; muy importante en la indumentaria femenina es el velillo del rostro.
Actualmente sólo se llevan los blancos en encaje lavable, los de aplicación de Brurnlas o de
Chantilly para las playas, el campo, los estable·
cimientos balnearios y las excursiones campestres; o también ae encaje extremadamente fino,
en los cuales el ramaje muy ligero está colocado sobre
un fondo de tul de red muy abierta.
La gran &lt;echarpe&gt; o chalina en muselina de seda
blanca o de color, envolviendo todo el sombrero, muy
práctica y cómoda pues preserva admirablemente el
rostro del sol y del viento, se reservará únicamente pa•
ra los viajes, los paseos por el campo y las excursiones
en auto, completándose con sombreros de fieltro flexible o &lt;caootier&gt; de paja.
Los sacos de maco hechos en cuero o piel que hace
poco tiempo estaban en pleno favor de la Moda, boy
parece que decaen de dicho favor substituyéndolos unos

hechos en guipure de Irlanda o en macra mé blaacoscrema e, crudos forrados de seda blanca y guarnecidos
con una ancha franja de bellotas de seda o lentejuela.
Se hacen, igualmente, bonitos sacos &lt;besaces&gt; y sacos&lt;mascota&gt; blancos en satén, faya o moaré, incrustados.
con punto de Venecia o de hilo bordado.
Los atavíos de noche se completan por maravillososretículos reproducción de los modelos antiguos que usaron nuestras antepasadas, enteramente bordadcs de tubos y finas perlas de cristal con franjas de perlas y fle·
cos de acero.
Con las &lt;toilettes&gt; de estío se llevarán collares· de
ambar formados por gruesas perlas alargadas, separada~ alguaas veces por peque5as perlas de cristal; otros
están hechos de ónix o de ágata teniendo éstos las cuentas redondas en vez de alargadas como los otros
Algunos abanicos de alta novedad merecen, cierta·
mente, señalarse por su belleza y o r iginalidad. Entre
otros, los &lt;ciso_es&gt; modelo de tamaño pequeño y de forma muy práctica y encantadora, accesible a todas las
fortunas. Se compoot, de una montura en madera obs·
cura Y rle una bonita boja de pergamino cortada de un
mo_do_original, enteramente pintada' a la acuarela. El
pa1sa¡e representa dos cisnes blaccos, oaveg~n do sobre
u_n lago de sueños de un azul intenso y profuado. Otro
hndo modelo es la &lt;Schébérazade&gt;; este lo forma un
pequeño abanico y una bolsa adecuada, hechos aro.besen tela rameada con dibujos persas de colores variadcs.
&lt;Las grandes alas&gt;, bello abanico todo en plumas-cuchillo, las cuales se largan progresivamente de derecha a
izquie_rda así la forma de una ala. Como modelo de alta
fantas1a Y suprema elegancia, recomendamos les abanicos de plumas de pavo: muy estrechos y muy altos, es·
tán formados por bellas plumas colocadas en línea recta. Las de eomedio en su tamaño natural mientras que
las de los la~o.s descienden gradualmente. La montura
es de _nácar 1nzado en la cual, la riqueza del colorido
compite ~on la hermosura de las plumas.
Y termmo aquí, mis queridas lectoras, puEs me he
extendido demasiado y tf mo haber caorndo vufs·
tra atención.

sación de bienestar que se experimenta al hallarse senhdo a la mesa, es del todo diferente si el mantel descansa directamente sobre la madera, o si entre la mesa y el
mantel se han interpuesto varios mullidos de muletón ,
o una cubierta de lana o algodón plegada en dos o en
cuatro dobleces. Esta circunstancia parece cosa de nada, o de escaso valor. Pero acostumbraos a este bienestar poco costoso, y veréis cómo echáis algo de menos
-cuando no 5entís el :r.ullido debajo del mantel.
Lo cual se aplica con toda verdad a todas las peque·
:ñas ~atisfacciooes que se pueden disfrutar en famili.,;
y he ahí por qué el ama de casa dispone así
:¿e un poderoso medio de hacer felices a todos los suyos y de hacerles amar el interior
-doméstico.
Procure. pues, convertir las comidas en un
.atractivo más, añadido a todos los otros. Que
la mesa esté bien puesta, y despida rayos de
.aleg ría, iluminada por la cristalería de vasos
y copas, por las porcelanas, y por el bruñido
.argentado de los cubiertos, todo en buen es&gt;tado y resplandeciente de limpieza.
Nada hay que produzca efecto más deplorable en una mesa, que la vista de un vaso
rajado, de un plato con melladuras, de un cu-chillo cubierto de mao~has de orín.
- iEso no es nadal-diréis.
Sí, es algo, puesto que ejerce una influen•Cia desagradable sobre los ojos y sobre el espíritu.
No hay minucias despreciables, cuando se
trata de agradar.
No toleréis en vuestra mesa una botella sin
·tapón o una cuchara doblada y magullada.
¿Sabéis Jo que hacéis, al procurar esta per•
-.fec-cióa en todo?
Habituar el ánimo de todos los vuestros a
Aa perfección.
Les producís una impresión tan viva de la

necesidad y de la belleza del orden en todas las cosas,
que el sentimiento del orden llega por ese camino a ser
en ellos una segunda uaturaleza.
Ellos pondrán en sus acciones, en sus palabras, en
sus vestidos, el orden que gracias a nuestros cuidados
resplandece en la mesa, y cosa más esencial todavía,
pondrán orden hasta en su alma.
No se presenten tampoco los manjares de cualquier
modo; sino que satisfagan la vista, Jo mismo que al olfato y al gusto.
En la cocina a la alta escuela se "ponen en su pun-

Pues bien, la felicidad se compone de la suce5ióo de
todas esas pequeñas satisfacciones, las cuales se pueden
multiplicar hasta el infinito y con poco gasto.
Los niños son aficionados a los postres. "Las personas mayores también."
Es un gusto natural, un gusto que no engaña: respon
de a una necesidad real de nuestro estómago y de todo
nuestro sistema fisiológico.
Los padres muestran una tendencia a reprimir e~te
gusto; defecto que tiene su raíz en una preocupación
que ya hemos combatido.
Los pasteles, los bizcochos, alimentarán mejor a
vuestros hijos y con menos gastos que una lonja de
"biftec."

El reloj es una de las cosas que más modifica?i~oes han sufrido; pero hasta ahora el que mayor ext·
to ha obtenido es el reloj de pulsera, sin duda por
lo cómodo que resulta ver la_ hora con só~o leva1:1tar
un poquito l;,. man~a _del abrigo; _Y su__éxito hubiera
seguido sin la aparición del relej sorllJa,_ c¡.ue es un
rival poderoso, porq1;1e r~une tres c?od1c10oes que
Je avaloran extraord10anameote: primero, ser tan
cómodo, o quizá más que el reloj de pulsera: segundo, ser más bonito, _Y tercer?, que no puede _vul·
garizarse por su exces,vo precio.
Está montado en un arito plano bastante ancho:
de oro O de platino, y al r~dedor de I_a esfera, casi
microscópica, tiene una hi!era_ de bn~lantes y ~Ira
de zafiros, o rubíes Su úmco ~ocoovem«;n_te_consiste
en que no teniendo vista de hnce es d1fu;1I ver la
hora, y eso ya está solucionado por ~edio de un
cristal de aumento que cubre la pequeoa esfera.

MARGARITA.

Elrefinamiento en el comedor

Gran tnilette de salón.

Las comida!', no solamente están ordenadas a.
satisf'."cer la necesidad de alimentar, sino que·
cooshtuyen aderr ás un plac~r.
En el comedor y alrededor de la mesa se núnen regularmente varias veces al día todos losmiembros de la familia.
El ama de ca~a, que cuida, con solicitud de
convertir el recinto doméstico en un ceotr~ de
a~racción ir_Hsistible Pª1:ª los s, res querido~, topierde de vista esta particularidad.
El comedor, merced a los cuidados de la mujer de gobierno, ha de ser
una de las piezas más
agradables del domiciliode la familia .
La dependencia mencionada debe ser espaciosa, bien iluminada, de temperatura uniforme, y hade estar decorada con gusto, de modo q ue recree la,
vista de los convidados.
La mesa ha de ofrecer·
iguales atractivos.
Aun cuando haya niños,.
es uoa economía mal eu·
tendida la de reemplaza r ·
el mantel blanco por el·
vulgar hule.
Los cual nos lleva a de-·
cir de paso que hay economías qut, nunca deben
h acerse a expensas del•
bienPstar y de la estética.
Así, por ejemplo, la sen--

Traje para paseo.

Traje estilo sastre de verano.

to" los platos, es decir, que se procura presentarlos coo aspecto
agradable, artísticamente preparados.
¿ y por qué esta "coquetería" ha de quedar reservada a la cocina de
alto estilo?
¿Por qué el ama de casa no ha de desplegar en beneficio de todos los
suyos la "coquetería" que le hemos recomen dado en todas las formas con
respecto a su esposo?
Poco significa el aderezo de unas hojas de perejil finamente picado Y
esparcido sobre un plato de puré de patatas; poco cuesta el prepararlo, Y.•
sin embargo, el efecto producido es considerable.
Un plato así recrea la vista y excita el apetito; a un tiempo pro_por·
ciooa muchas satisfacciones agradabJfS.

Traje de mañana.

�no recibiendo a tiempo oportuno su dirección particular, quise responder cuanto antes a sus con~ultas,ya que
entre éstaq había alguna de bastante importaocia.
Ya le rernito por correo su estampilla, acompañada
de unas breves palabras con que me permito saludarla
afectuosamente.

conjunto, mucho más cuando la dama distinguida toma.
en sus brazos el perro favorito, acercándolo asu exquisito traje, o lo qu,e es peor todavía, a su lindo rostro,
pues en ciertas fotogratías de célebres artistas francesas, hemos visto semejante extravagancia que bien puede calificarse de fea y absurda.
La distincióa d~ una mujer discreta nunca debe doblegarse delante de esos caprichos de la Moda, que, por

DA1sv: Ya tuve el gusto de escribir a usted por co·
rreo, remitiéndole el modelo que deS'ea para confeccionar un traje de fantasía; espero que habrá recibido mi
respuesta y le suplico se sirva de&lt;.:irme &lt;si ese modelo
faé de su agrado.&gt;

UN AMOR IMPOSIBLE. BLAXCA: Aun cuando 1:e
leído muchas cartas que tratan de un asunto semejante
al que usted me consulta, pocas me habíao. impresionado tanto c:omo la suya, pues hay en ella una iogenuidad
que enternece y una pena tan iotensa que conmueve.
Es verdad, su amor es imposible pues nunca llegará a
ser correspondido, pero debo decirle, estimad« amiga,
que el verdadero amor no necesita de esto para ser un
sentimiento elevado y noble; usted puede querer a su
amigo con un cariño inmenso, aunque él, por no encontrarse en condiciones de aceptar su ternura ni aún siquiera de cemprenderla, deje sin correspondencia una
pasión tao profunda. Así nos lo indica la experiencia,
y más todavía la historia de algunos amantes célebres.
· La infeliz Eloisa amaba a Abelardo casi gratuitamente,
pues éste le otorgaba su afecto, no con el ímpetu de
una ternura espontánea, sino como una concesión.
Entre Dante y Beatriz no consta que hubiese un claro conocimiento de su mutua y delicada simpatía; más,
a pesar de esto, él se hizo inmortal por s u manera de
sentir y por el arte sublime con que exteriorizó su altísima pasión, produciendo su &lt;Comedia&gt; que mereció el
nombre de &lt;divina.&gt;
Por último, un célebre escultor se enamoró de su estatua, y el mundo entero conoce tal historia, como uno
de los poemas sentimentales más emocionantes que pue·
den existir a ese respecto.
Usted ama a un joven que es ciego de nacimiento; él
tiene una inteligencia extraordinaria y un corazón generoso; ha resuelto no hacer desdichada a ninguna mujer, uniendo su destino al suyo que es tan aciago; sólo
se permite endulzar su triste vida con algunas amistades tiernas, poéticas, y en extremo delicadas; &lt;Blanca&gt;
es su amiguita predilecta; ella lo ama en secreto y lo
rodea de una atmósfera de cariño que lo consuela y Jo
confot'ta .•..•. pues bien; siga usted de este modo y Ji.
mite sus ambiciones sentimentales; el mejor sistema de
filosofía es el de aceptar con resignación la felicidad
que se tiene, y no codiciar con desorden ninguna otra.
Hágalo as! y 11erá como su amargura se cambia en una
melancolía dulce y tranquila.
PARA EL CABELLO. M. L: Es muy eficaz para
evitar la caída del pelo, impregnar bien la raíz de este
en jugo de limón. Varios días debe aplicarse el citado
procedimiento, después se suspende para que no se endurezca el nacimiento del cabello, y luego vuelve a repetirse la misma operación, hasta que se nota alguna
mejoría en ese senti,do.
Si no obtiene un resultado satisfactorio le aconsejo
que use el cocimiento concentrado de una yerba llamada &lt;sangre de drago &gt;

RESPUESTA. Luz MARIA: En el número anterior a
éste se publicó la cont~stación que tuve el gusto de dar
a todas sus preguntas, Me res.Jlví a hacerlo así, porque

No es aventurado afirmar que existe entre estos dos adornos de la
cara humana, un indefinido y misterioso lazo que tan estrechamente
les une, que la hermosura de los unos se realza con el brillo de los
otros. Tal vez de este fenómeno dimane la creencia popular de que la
pérdida de los colmillos, llamados 'dientes del ojo, " tenga por correlativo una disminución de la vista;-creencia que no tiene fundamento
científico alguno, pero que demuestra hasta cierto punto que el fuego
de los ojos parece apagado por una dentadura que afean algunas mellas.-¿ Puede darse el epít'eto de encantadora a la sonrisa de una hermosa mujer, si sus ojos no brillan y sus dientes no resplandecen de
blancura? Nuestras miradas establecen instintivamente estrecha correlación entre estos dos órganos esencialísimos, y se sienten heridas por
los defectos del uno o del otro. i Cuántas veces ocurre que defectos de
esta índole, al parecer imperceptibles, sean la causa de que nos alejemos de las personas a las cuales aquejan, y aun sintamos por ellas una
repulsión injustificada!
Es verdaderamente extraño que se conceda a todos los órganos
del cuerpo mayor atención y cuidado que a los dientes ! ¿ Viene esto de
que los dientes pueden cubrirse con los labios? Es probable. Hay tam bién gentes que limpian solamente lo que se ve: el vestido, las manos,
la cara y la parte del cuello que !&gt;ale de la ropa: todo lo demás, lo que
está oculto, queda sucio. Una cosa e~ casi cierta: los que no cuidan
sus dientes, tampoco cuidan del aseo del cuerpo. Pocas veces se equivocan aquellos que tienen por dejados, sin energía y de oocos alcances
a las personas que dejan que se les pudran los dientes. A estas personas se les puede desear que caigan en la cuenta de que es mucho más
importante cuidar los dientes que lavarse las manos. La naturaleza no
nos da una dentadura completa,sino una vez en la vi da. Del estado de
los dientes depende todo la digestión, por consiguiente nuestro bienestar; luego, en parte también, la duración de la vida.
Si la limpieza de los dientes exigiese un trabajo difícil, imponiendo al cerebro o a los músculos un gran esfuerzo, se podría comprender
el miedo al aseo. Pero ies trabajo tan corto, fácil y cómodo! Todo
consiste en acostumbrarse a lavados antisépticos de la boca diariamente con el Odol. AuI\que no fuese más que por la sensación de refrige-

SIEMPREVIVA

playas, por las hirvientes aguasde un tempestuoso amor; no quiso ya mi alero porque lo asaeteaba el frío, amó la p rimavera,
adiós y siempre adiós!
Adiós y siempre adiós. ¡Partamos pres· ~uyamos presto, golondrina, donde la
to, de otro alero, que el mío lo dejó triste: pnmavera ne, es _fuer~a 9ue apuremos la
en la golondrina, que el invierno llegó con copla del amor, ~1 el 1_ovierno torna a cusus hilos de cristal; surquemos por los ma· b nr n~estro bohio no importa, busquemos
res ~n busca orfandad y sin amor!
un~ pr1mav;ra m_ás....
_
.
M1 compañera ha huido por las remotas I Mas a donde iremos? l Donde la prima-

rio y de bienestar que sigue inmediatamente a estos lavados, todos deberían practicarlos. Estos lavados antisépticos (llamados baños antisépticos de la boca) se hacen guardando primero en la boca un sorbo
de agua odolizada por espacio de 2 o 3 minutos, para que el antiséptico del Odol penetre bien por todas partes; seguidamente enjuagándose
bien la boca con un segundo sorbo, de modo que el líquido pase por
entre los dientes, lavándose luego ccn vigor; y finalmente haciendo
gárgaras: esto es lo que se llama odolizar. Los que se odolizan con regularidad por la mañana, la tarde y la noche, protegen en absoluto
sus dientes contra las caries y purifican su boca de todo hedor. P or
tanto aconsejamos con buena conciencia a cuantos quieran conservar
sanos sus dientes, y exenta la boca de malos olores, se acostumbren a
lavársela con el Odol. Las personas que tienen muelas p icadas serán
las que más especialmente experimentarán la influencia benéfica de es•
tos lavados: en este caso es cuando su acción es rápida y sorprendente. Acostúmbrense, pues, todos a lavarse con regularidad la boca con
el Odol. Los que sigan nuestro consejo nos lo a gradecerán más tarde.
v_e~a ríe ?·¿No es locura en vano buscar el
hb10 a_mor? Y_o sé que la flor. nace para
cumphr S? sino. Como la v!da de este
mundo: baJo el color de un pnsma, un sople Y nada mss. · · ·

esencia de rosas, y una famosa belleza
norteamericana gasta más de veinticinco
mil pesos anuales en baños de esencia de
violetas de Parma. En cada baño echa cin•
co litros de perfume. La moda de los ba[L.©)~ Thi@mí©~ ~(!!) frll~Ir&lt;OO
ños de flores se está extendiendo tanto eo
Nueva York, que ya se ha abierto un esta. .
, . blecimiento de rosas, lirios del valle, pino,
Una popul:r actriz 10glesa toma diana- violetas O cualquiera otra flor .
mente un bano de agua de mar, leche y

Tull©ll\l\!U!filt~ll\l~©:&gt; .mil Il!lilVtll'llfr©lll"
(d]¡ell 001IDm:~~1r
Pablo Mauser, el célebre inventor del
famoso fusil que se ha extendido por todo
el mundo, comenzó su carrera como modesto aprendiz de herrería en 0berudorff.
Al ingresar eo el ejército, prestó servicies
en un arsenal, y unido con su hermano
Guillermo, empezó porinventar un gatillo
automático, que fué el principio de su célebre fusil que se halla adoptado en Francia. Alemania, España, Servia, Turquía,
Bélgica, Japón, México, Chile, Argentina,
Guatemala, Suecia, y . e? muchos otros
países.
Su ciudad natal acaba de erigir un monumento al célebre inventor que de origen
humildísimo llegó a poseer uoa enorme
fortuna

UNA MODA EXTRAVAGANTE
-MIMOSA: Si prefiere ustedatenerse a mi consejo, no dudo indicarle
que no siga la costumbre extravagante y ridícula de llevar en los
brazos o a su lado, en el carruaje,
un pequeño perro faldero. Es cierto que dicha costumbre es actualmente el gran &lt;chic&gt; de las damas
parisienses, pero también es cierto
que no deben aceptarse todas las
excentricidades de la Moda,pueshay
algunas en las cuales no se encuentra ningún rasgo de genio artístico, El antiguo tardado ioglés.-Banda
ni aun siquiera de buen gusto. Esos
de bordado de seda pasada sobre
diminutos y feos animalillos, colocatela de lino.-Motivos florales bordos sobre el lujoso coj&lt;n de seda o de
dados en laca sobre tela de lana.
paño que tienen los asientos del
-Tapiz antiguo bordado con lana
&lt;auto&gt; o del carruaje, preseutan una
Eobre satín.-Motivos para bordanota discordante en la elrgaociadel
do de tapiz de hilo blanco.

n-gla groera ), sólo sen aceptadcs
por caracteres superficiales, a man tes
de la imitación y de las sorpresas
llamativas.
MARGARITA.
o oo
Al hombre, para cooocerlo, es preciso o darle autoridad o eoriqueculo.
o oo
El iostinto de la lógica fe rE bela.
contra todo lo que nos emeñan.

Una niña, a quien su madre le explica
que los peces grandes se comen a los chicos, pregunta:
- l Y también comen sardinas?
- -Sí. h ija mía.
- l Y cómo Laceo para abrir las latas?
o o o

Un frenólogo estudia la cabeza de un
niño y exclama ru;ombrado:
- Señores, estamos en presencia de un
caso extraordioario de amor filial! ¿Verdad, hermoso, que tú quieres mucho a tu
papá?
-No señor, porque me pega y me levanta chichones como e 1 que está usted
toca.ndo.

�EL MUNDO ILUSTRADO

de sus calles poco aireadas. con su ajetreo
continuo y su hacinamiento humano . ... . .
Amada, ven!
Amada, en los huertos ofrecen ya su'4lro
sazonado las mazorcas. Y por sobre el oro
viejo de las espigas, la tórtola deja oir su
voz -quejumbrosa, su sentida voz, como
arrullo tierno, invitando a la dicha, al
amor ....
Los sentidos se embriagan y se avivan
con el ritmo doliente de esa voz, de esa
dulce voz de ansia, de celo, que cosquillea
nuestras vísceras sentimentales, a las que
sentir hace la llegada de la canción, feliz
espacio de tiempo en que los corazones
florecen y vela el amor .... Amada, a cantar, veo!
Amada, por el día el cielo tiene transparencias profundas; y por la noche, toda
CURA POSITIVA PARA LAS
en reverberación, claridad tenue de lánALMORRANAS.
guido atardecer.
Los horizontes flamean y rutilan, cual
El Ungüento de Muoyóo para las Almo- espejos lunares. Amada , a soñar, v_enl
rraoas alivia instantáneamente. Es un oue- Amada, en los prados _por doquier brovo método completamente limpio. El Un- tan, ~ mont•mes, margaritas y ama~olas, y
güento viene envasado en un tubo de esta- las silvestres flo~e~, que surgen a m~llares,
ño. Es el único instrumento que hace lle- truecan este dehcio~o campo en un ,omeogar el medicamento al origen de la eofer- so vergel que no cuida mano alguna. Amamedad. Con dicho tubo medica usted las da, a coronarte, veo!
partes inflamadas que no pueden alcanzarAmada, el _silencio gra".'e J maje~tuoso
se con los dedos. Precio; 50 centavos.
de la selva virgen. al med1od1a convida al
descanso. Y esta agrada ble laxitud de las
U.N MEDICO PROMINENTE DE HA- horas muertas, de las horas de siesta estivales, me recuerdan tu mirada, llena de
luz y de color, que se apoderaba de mi alBANA TESTIFICA:
ma sumiéndola en exquisitas ensoñacio"El que suscribe. Médico Cirujano, etc,. nes ...... Amada, a descasar, ven!
certifico: Que he usado con buen éxito en ¡Ven, Amada!. ... ¡ Dónde estás, Amatodos los clientes que han padecido de He- da ? / Por qué no vienes, Amada? En estas
morroides, el Ungüento de Munyón para horas febrile~, de sopor y de bochorno
las Almorranas, habiendo 'Obtenido resulta- urbano en que un como fuego lento
dos satisfactorios. Y para que conste expi- parece que recorre todo nuestro sér; en
do el presente en la Habana, a ocho de ju- este campo color de esmeralda, es e.onde
nio de mil novecientos doce.- DR. JOSE está la salud epidérmica, el sosiego, la
F. DAVALOS."
frescura del alma ...... Todo un edén de
EL REMEDIO PARA LA SANGRE, optimismo y esperanzas . . •. Amada, deveextirpa todas las impurezas de la sangre, raneo, veo!
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bos, por 50 centavos.
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cura positivamente la Biliosidad, la Icteri- du!ce companera, ª la genh_l Y hermosa
cia, el entorpecimiento del Hígado, la sen- ~r~mavera, que, cual . otra Mir_eya, ~n la
sación del Cansancio y Agotamiento, la ulti_ma decena de J umo sucumbió de insoVentocidad del Estómago, etc., etc. se ceo- lacyió\ i,': · ·.
b'
tá b . 1
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e nnc1pe ru 10 e~
aJo e pe 7o e
un gran dolor, aunque siempre ¡el mismo!
Pida usted la "Guía de la Salud," de éuerte e inmutable, trate de ocultarle bajo
Munyon, en las Droguerías de J. Labadié la clámide dorada de su optimismo; su doSuc». y Cía., Av. San Francisca -43: J. lores hondo, intenso: ha visto destrozada,
Uiblein Sucs., 3a. Av. Bolívar25; Johannsen, en la flor de la juventud, su primera ilu·
Félix y Cía., Av. San Francisco 39; Dro- sión, su imagen poéti;:a más bella, su ideal
guería del Elefante, Av. Isabel la Católica más alto, la luz más viva de su estrella d&lt;'
6; y otras. Consultas por correspondencia, amor ..... .
confidenciales y libres de todo gasto.- Por eso, en el monte y en el claro, en la
MUNYON'S 53 AND JEFFERSON,. montaña y en el llano, en el valle y en los
PHILADELPHIA, E. U. de A.
prados se oye el eco sonara de su canción
el_egíaca: ¡VEN, AMADA!

Cúrese usted en su
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cosecha, hasta la menuda tórtola que e"
· d d
d
sus tiernas endechas, parece decirle al
L a cm ~ , sosega. a por 1as man~nas, se hombre urbano:
la v~ respirar con d1_ficultad a medida que --No te quejes, hermano, sin este sueño
El poema del año. Hehos avanza. Su aliento abrasa y por los que semeja la muerte; no te quejes,poblapulmones-qne son los parqueS--echa fue- no, que sin este bochorno que ha ce sudar
Ven, Amada .... !
go, fuego lento. Y en llegand0 las tres de fuego humano. no obtendrías un solo graVen, Amada .... 1 ¿Dónde estás, Amada? la ta_rd~, se hunde todo en un como ador- no ..... .
¿ Qué esperas, Amada? l Por qué no vienes, mec1m!ento.
Amada?
La tierra, dura y seca, ronca. Hombres
PEDRO ALEJANDXO LOPEZ
En estas horas febriles, de sopor y de Y arboleda se sumergen en pesada sies•
bochorno, en que un como fuego ·lento pa· ta.• ....
rece que recorre nuestro sér, todo ; en el
Sólo los mozos se burlan de este bochorcampo, en el bosque o en la montaña, es no.. El amor por sus corazones pasa; amor
donde está la salud epidérmica, el sosiego, estival que abrasa, pero que procrea; amor
la frescura del alma......
multiplicativo que ningún sér humanodes·
La ciudad Amada asfixia con el humo conoce, desde el ingenuo y laborioso cam·
de sus fábric~s, con 1~ monótona estrechez pesino que alegre habla de su abundante
La dicha es un beso que nos da la vi da

LOS CELEBRES

tan de ligero, que apenas sueca su cb .. squido, cuando perdemos su sensación.

Gemelos prismáticos

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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        <name>El beso experimental</name>
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                    <text>o
♦

Registrado como artículo de segunda clase el 3 de Noviembre de 1894.

Año XXI.-Tomo 111.

México, 15 de marzo de 1914.

----------------------

Número 37-

11

11

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1

1
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• er.suflri.a,
ECX.,IO. SR. PAl,'L LEFAIVRE, :\ll~ISTRO DE FRAXCL\. E:\' l\lEXICO. Y SU DISTL.~GUIDA ESPOSA, QUE
l========:::::====H=A=.:N=:::;:::\=L=:\.R=C=HAD==:=O=A.=:P=AR:::::;I;::S::::::D::::O=X=D=E=PE=R=::\:::;:IA:==N:::;:E;::C=E::R;::A;::N:::;:T;::~:::;:.:::;:'A=L;::AR=G::::=:A TEMPORAD=A=.=========~

��e

CRONICA SEMANAL. DE

L'.A DIOS.A EN SU TQONO

•r

José Juan 'Cablada
R egistra do como a rt íc u lo de s e gun d a cl a se e l 3 d e No vie mb r e d e 1894.

Cumplid con los ritos de la Primavera. ld a la Catedral del bos- hace mil años. Todo trémulo amparará tu paso con su sombra,
que una noche de plenilunio en f[Ue Relene. blanca y silenciosa, celebra en un instante te besará mil n •ces y sonará para tí el clamor argensu eucaristía. Dt'jacl (Llle t.&gt;st1 em ..~zca vuestra alma la Pascua Florida de tino de sus pájaros como si en cada hoja tuviera suspendido 11n cascalos jardirws Henos de invisibles inciensos y de n•pi11ues de júbilo en bel de cristal. ... Sigue tu camino: sobre las tapias grises, las flores se
estas mañanas de mayo. diáfanas y doradas .... Que una mano amiga mo- asoman para verte. Es el pllllnbago más azul; es el floripondio copr.
vida por un rihno de amor, despiert(~ para tí, en el teclado 1 el hosam1t1
de marfil Cltte se invierte para regar tu senda con pel'fumes; es la mostriunfal y vibrnnte de la ''Primavera,. de ~Ieldelssohn y mientras sus queta con su aroma de flor divina. su palidez cadavérica y su virtud
notas per·fuman como flores, vuelan como mariposas e imitan la polifonía de nirvana. En plena Prima,·era abre sus labios perfumados para exde las aguas tJue se deshielan en. los ,,eneros de las selvas y en las fuen- halar una sentencia budista: "EJ primer encuentro de dos seres que
tes de los alcázHres. mientras abre el porfolio que atesora los graba- se aman es el principio de su SC'paración. ·· y las campánulas &lt;1ue hace
dos predilectos y las fotografías e,·ocacloras. ábrelo y toma de él la es- una hora se abrieron y ya ct&gt;mienzan a. cerrarse. y las hiedras olerotampa más propicia y más armoniosa para tu alma en fiesta .... Toma i?cas de veste morada. parece qne suspiran la misma melancólica verla "Primavera·· de Sandro Botticelli. el divino pintor. y deleita tus dad .... Rechinando ce&lt;l(• a tn 11131~,o la puerta de hierro del viejo parojos con esa gracia &lt;1ue se revrló un día y que para siempre se perdió que y de la arena húmeda nn tropel de aves alz.a el vuelo. Xo es que
sobre la tie!'ra .... Esa Yenus te dirá el secreto de su be-lleza. triunfa- huyan ante tí 1 es (1ne suben a los árboles para verte mejor. Los toldos
dora, esas Gracias que danzan asidas de la mano difunclirán sn euritmia frondosos filtran el sol y &lt;lejl:tn caer sobr&lt;• tu senda un chal lleno de
e.n la angustia y los sobresaltos de sn vidH, ese céfiro soplará sobre las arabe~cos de oro. A tns pies las pervincas parecen anchas gotas &lt;le
cenizas que entristecen 1u espíritu y Ella, la gentil diosa del peplo sem- lluvia que reflejaran el cielo de amatista .... Los nuev,os retoños dr
brado de corimbos. renovar;\ tu alma v ln llenará de flores eomo reJas acacias tienen to.nos de ámbar :,.r r1n,..azufre: los tiernos eucaliptus
nueva y enflora después de cada Jnvie.rno a la tierra dura y gris . . ..
parecen dr jade y los 1a•gros cipreses funerarios semejan obelisoos de
Escuchando la iuefable melodía del músico. soñando ante la a1·cangé- serpentina. Al borde de nua fuente de tazón musgoso, donde canta y so~
lica pintura del artífice, habrás preparaoo tu alma para la, floricla co- 11oza el agua. con10 e] v&lt;•rdadf'ro amor canta y solloza; dentro de un
cenador obscuro y eatnrndo de .un inebriante olor de madreselvas, abre
munión.
Deja l'aS citas, laS invitaciones. los compromisos sociales 1 - quédate tu alma y deja que- la abraccli los perfunws de todas las flores y los
coi:tigo mi~ma un &lt;lía del año. ten el e~oísmo de tu fecunda soledad. y murmurios de todo el jardín.
como en C'l umbral dr una mansión misteriosa. ávida de &lt;¡uietud y de
La Primavera piadosa te besará C'II la frente, colgará de tn cuello
silencio, t:scribe: 1 'No estoy en casa" en el dintel ele tns propios pensa- pPrfumados t;ili~manE's ele amor. y ruando al caer la tarde, precedida
J11irntos. Viste, lectora, el traje de linón ele Clara el "E1lebeuse 1 y, así por tu sombra 'lllf' alarga &lt;'l Sol Poniente. vuelvas a tn casa. en el jaHropatht de blaucura y de ingenuidad. vé a los jardines. a los campos. rrón cloncle deposites tn cosecha de flore..s, en tu jaula de canarios y en
a los bosques, a través ele las calles de la ciudad ll11luieta. Corre furtiva el chorro dl• la. fueuk que h• dé la bit•nve11ida, 1·econo.cPrás los dones
y anhelank como si fueras a una cita de amor .... Pasa extática y side la Primavt&gt;ra ;-· las virtudes de tu alma diáfana. perfumada. y sonora.
lenciosa como una sonámbula a la vera de un abismo .....
Fuera ele fa ciud11d, en los poblados v&lt;•raniegos, el primer árbol te
JOSE JUAN TABLADA.
~alndará como si fuera el novio. que soñando en tí, esperará tu llegada

•

HJtMLET
Al acabar la

l&lt;Jdad )1edia se encueP.tra entre 1as ruinas góticas un
personaje de la familia de Job Y del
Prometeo de Esquilo: el Hamlet, de
Shakespeare. S61o el enigma de la
suerte ¿sel mismo. Todo lo demé.s difiere. No 3e trata ya ck!l Cáucaso, de
Titán, ni de cadenas forjadas por los
dioses, siP.o de castillos feudales, cimitarra católica y cielo del Norte .
Otra vez, de un lado, una región poderoe.:1; del otro, un hombre que duda, niega y sufre; y de nuevo la maldad triunfante, coronada de inlqu;dad sobre el trono de Dinamarca. El
abismo torna abrirs~ par':L lanzar la
ar.ligua cuestió'l: ¿por qué, pues, viveP. los lm pfos? Qun.J"e el'go im¡)ii vivunt? ¿Cuál será. la respuesta? Un be~
lado sarcasmo, peor cien veces que
las lmprecaciores de .Job y Prometeo.
Cierto que el drama ha cambiado
mucho, JJUes a&lt;:i.uf se entiende por
todo el horizonte de las casas inv~sibles y se desarrolla, no sólo entro
inteligentes de una misma natural&lt;&gt;za, sino entre los vivos y los muerto:;.
Y a conversación pasa entre Hamlet y
el esp1:ritu de su padre. Aqut el esce1&gt;ticisrno del corazón provoca el
escepticismo del
er.teP.dimiento; y
Jato es lo que le hace má.s irremediab1e. No he visto n3.da más profunda
que haber hecho despertar la duda
absoluta de la P.eresidad de dudar de
su madre. Desde el secreto revelado
en el cementerio del castil1o todas
las creencias parecen en el a1ma ctel
ioven pr1:ncipe. Si su madre TIO es má.s
Que unll em·enenadora, ¿en qué hombre, en qué mujer, en qué sentimiento fiar'? ¿ En el amor? Pudiera ¡Jrobarlo, pero serfa preciso creer en él.
Asf pregunta a su prometida: "¿ Sois
bella, Ofelia ?" Pues ya no se ffa n1
del testimonio de sus ojos.
Un fantasma errante entre los e:;-

y

LA

EDAD

da no hubiese acabado por casualidad en aquel juego terrible de iR.s
es¡&gt;adas, ni11.gún otro paradero se le
veta sino la cafda irreparable, esto
es, la muerte del entendimiento.
Por eso este drama es más dese;:,J)erante que los de Job y Promet~o,
ya que en éstos al menos la razl'm
del hombre subsiste y sobrevive a todos los escombros.
La Naturaleza, tan viva aOn para
Job, está muerta para Hamlet; el cielo, la tienda. azulada de Jehová, no
es para él, sino una me-.r.da. de vaJ)01 es pestileuciules; el género humano,
para el Prometeo de la Edad Media
no pasa. de ser la esencia del pal V').
E l hombre no me ugrada~dice-----ni
tnm J)()t'O In. mujer. Lo má.s aterrad('lr
de todo esto es que un punto de p:utida está en las creencias má.s poi,•t ·
lares de la sociedad cristiana. Aún da
crédito a las apariciones y niega la
il'.moTtalidad. De la cima de las creencias C9tólicas, como desde lo alto &lt;11}
una torre, se ha lanzado de cabeza al
abismo. Todos estos rasgos hacen q..1u
"Revista Moderna;" un brilante ar- represente, al principio del mundo
Uculo al firmarse la paz después de
moderno, la sociedad de la. Edad Mela guerra del Japón coP Ru3ia; el
poema de "Hokusai," que mereció dia, joven todavfa en la a1&gt;arienci1,
el má.s entusiasta elogio del poeta auP.que vieja y gastada en el corazón,
Leopoldo Lugones y por fin, varias pues se vive aún de la fe de los macrónicas ja11onesas que escritas con
igual maestrfa ha insertado recien- yores, ya no abrasa ma.s que un fantasn!a del pasado. El Ideal de la Edad
temePte EL :.\IUNDO ILUSTRADO.
Actualmente uuestro cronista don Media '30 rompe con un sarcasmo que
José Juan Tablada prepara un libro a su manera todos los pueblos repique ya se está imprimiendo a todo te'" por boca de Rebeláis, de Ariosto
Lujo, titulado: "Hiroshigué;" "E~.
pintor de la Noche y de la Luna, de y Miguel Cervantes. Mas en Hamlet,
la Lluvia y de la Nieve," de cuya ese sarcasmo es helado como la carcaobra hemos conseguido las primicias jada de un fantasma en una tumta
para los lectores de EL MUNDO
ILUSTRADO.
EDGAR QUINET.

José Juan Tablada conde:orado
Nuestro cronista, el señor don José Juan Tablada, acaba de merecer
la alta distinción de ser condecorado por S. M. el Emperador del Japón con la Orden Imperial del Tesoro Sagrado.
a
Preemos que lladie, !como Josc.1
Juan Tablada que con su brillante
pi urna ha hecho conocer en nues•
tra Patria las bellezas del Imperio
del Sol Levante, merece tal distinción, por lo que nos complace e1
felicitarlo.
Aunque son muchas las obras óe,dicadas al Japón por .José Juan Tablada, citaremos como las principales, la s0rie de hermosas crónicas que
desde el Japón envió hace años R

El Trabajo de las
Mujeres No Tiene Fin

~ En ]a mayoría de los casos, ésta es

la pura verdad. Las mujeres trabajan
desde por la mañana basta por la noche,
cocinan, barren, sacuden, van al mercado y regresan á la casa con multitud
de paquetes para proceder luego á preparar ]as comidas. Todo esto significa
un desgaste de energías nerviosas las
cuales el deJi&lt;'~o sistema de la mujer
no debe perder.
Pero el trabajo tiene que hacerse
y el cuer po debe estar en buena condición, y para esto las mujeres deben de
tomar, cua.YJ.di, están mpJas,

EL COMPUESTO VEGETAL DE LA
SRA. LYDIA E. PINKHAM
HE AQUI UNA PRUEBA.
Providence, R. l. - ,. Le escribo para darle cuenta del mucho bien que
me ha hecho su medicina y p~ra que otras mujereP sepan que pueden enco1,trar ayuJa en este remedio. H ace unos tres añt,s estaba sufrienó&gt; .:;on
do.ores tirantes hacia abajo? menstruacion irregular, constipación y dolores
de cabeza. Estaba muy triste todo el, tiempo. Comeucé á tomar el Compuesto VegE;tal de la ?ra. Lydia E. ~inkham, las Píldoras del Hígado y á
usar la Loción Sanativa y al poco tiempo estaba curada y tan bien como
estoy ahora. Tengo una casa de huéspedes y trabajo todo el día pues yo
soy la que atiend~ á los l1uesped~s_. Conf ío en que toda mujer que sufre
pruebe sus r eme,hos. Sus med1cmas h acen esposas y madres fe1ices. " Sra. ANNA HANSEN, 579 Potter Avenue, Providence, R. I.

Si está. Ud. anfrlendo al~una de e!tas enfermedades y desf'a no
consrj o especial, escriba conftdenclalmente á Lydia E. Pinkham Med icinP Co. , Lynn , Mass., E. U. de A. Su ca r ta ser á abi erta, leid a y con ..
testada por una sefiera y considerada estrictamente confidencial.

MEDIA

combros de la inteligencia humana: Yoltaire y al Dante, y para colmo Ge
ese es I!amlet. Ha sufrido los mismos contradicciones, allt está su madre,
tormentos que Job y Prometeo, pero que hace el antiguo pa11el de Satanás.
'lo se ocupa como ellos en dolor. NaTales contrastes son en sumo grado
da tiene &lt;¡ue ver con la violencia de violer.tos para su espfritu pues hay
los antiguos; al contrario, siente en en él partes sanas y partes que cosu corazón la sert&gt;iente; tiene frío.
mie1?.zan a alterarse. Divfdese su raNo viste su desesperación con los zl:n, se pierde, se busca, se halla, y
símbolos suntuosos del Oriente n i con torna a 1,erderse, ofreciendo el eslas imt\genes sencillas y perfectas
J)ectáculo de un alma enorme que
de Grecia; su mal es profundo....
yacila entre la razón y la locura naFrío como el mundo moderno, "ª ciente, sin que se sepa cuá.l de ellos
qué discutir, si ya ha analizado y al fin prevalecerá.. ¡Espantosa tragedeshecho hasta la esperanza? La agu- dia de que todo hombre puede llegar
da ironía tiene una morada en su al- a ser el héroe! Hamlet se inclina soma. Antes que luchar contra la in- bre los abismo3 que quedaron ignorajusticia soberana, se da a la locura,
dos para la antigüedad sagrada y
que puede
imitar correctamente, profana; más allá. de la vida actual,
puesto que su razón está casi trans- persiste el reino de los muertos. Su
tornada. Profeta de la impiedad en inteligencia oscila sobre los bordes;
la Edad Media, vislumbra ya todo el luego el vértigo lo arrastra, y él, d"'esceptlclsmo del porvenir. Reúne ajándose arrastrar, se ríe; y si su vi-

Méxi co, 15 d e ma rzo de 19 14.

Año XX I.-Tomo 111.

•

Más fuerte
que la Muerte
(Tr aducido del ru so .)

-Adiós ....
-Oh, no, qu erido. . . . No diga:;;
adiós. . . . Hast2. la vista ... .
-Adiós ... .
-¿Qu iéres d ecir hasta nunca?
-Tú misma lo sabes .... adiós.
-¿Nunca, jamás?
E l no encontró contestación a esta pregunta apasionada. Estaba alegre porque par tfa, y porque habfa
roto por fin ese lazo penoso que tanto le hab1:a fatigado durante dos
años. No obstante, un vago sentimiento de compasión no le permiUa
ser cruel.
Sonaron dos toques de la campan111a.
El, junto a la entrada del vagón
y ella en el andén; la vefa pequeña y
triste, con el rostro sombrfo, que
tanto tiempo conocfa y vestida con
ese traje que él tamb1én conocfa tanto ... Y recordó una frase espiritual:
"La hufda del amor traé-- por consecuencia la victoria."
Dijo con impaciencia:
Para qué remover por centésima
vez Je,. mismo, puesto que tanto tú
como yo hemos consentido en que
la separación sea inevtta.ble?
Ella contestó en voz baja:
-St. Tú lo quieres.
.
- ¿ Y tú? ¿ Acaso no estA.s de
acuerdo conmigo? ¿O crees pocas
aún las bajezas que hemos soporta-

do durante esta vida conyugal entre tres?
-Tú eres justo--dtjo ella-y calló.
El encontró en la mirada de ella
una semejanza con la de un per ro,
después de ser castigado por su amo
encolerizado.
La campanilla emitió un trino
prolongado y menudo, luego se habfa extinguido por un instante, y
unq tras otro sonaron tres toques
largos y altos.
El bajó d e l estribo y ella ya habfa levantado el velo para darle el
beso de despedida, cuando un pensamiento repentino la obligó de ~úi&gt;ito a detenerse.
-Mi amor-murmuró suspirando.
-Mi amor, un solo ruego, el 1iltl-

mo.

-¿Qué?
-Pronto nos separaremos. . . Para siempre ... Yo te amo ... tü no .. .
Pero.... ded1:came una hora má.s ... .
Mira, son las once menos cuarto.
Dame tu palabra de Que a ]as doce
te acordarás de mr... ¿Seria eso
diffcil para U?
El se rió.
-Bien. Eu eso no hay ninguna
dificultad. Pero, ¿para qué' Jo quieres?
-Mira, al mismo tiempo, en ei
mismo minuto, en el mismo segundo. yo voy a pensar en U. Pero pensaré con todo el esfuerzo de mi vo1untad, con todo el poder de mi
amor. ¿Quién sabe? Es posible, que
para la volur.tad no existan distancias y nos veremos otra vez.
- i Qué extrafio lo que hablas!
-Pero recuerda. no has dado la
palabra . . ..

Núm e ro 37

-Y la cumpliré. Pierde cuidado.
- ¿ Tú vas a pensar fuerte, profunda, apasionadamente?
-Sf, sf. Adiós.
-Hasta la vista.
El est~ba sentado en el coche.
escuchando involuntariamente el ruido rrtmico de las ruedas . . . El sentimiento de libertad, extraordinariamente jubiloso, habfa desaparecido
casi momentA.neamente de su interior, para ceder el lugar a una angustia inesperada, turbia e insoportable . Cie:D"..a fuerza misteriosa le
hizo recordar con implacable claridad. los detalles má.s minuciosos e
insignificantes de esa novela a la
que acababa de poner término, ley,mdo con alivio la última pá.gina.
ETa cerca de media noche.
El ritmo de las ruedas, el ondular
de la cortina roja del farol, los silbidos nerviosos de la locomotora no
le dejaban dormir ... Y la. mente 5~
dirigfa con mayor intensidad hacia
la mujer pequeña, triste, conocida
desde hace mucho y abandonada ...
Este hombre orgul1oso y amante de
la libertad, sacrificarfa en ese momento su orgullo, su libertad, por la.
posibilidad de Yer un solo instant€&gt;
a la mujer abandonada. Y de pronto abriendo los ojos y como si despe'rtase de un sueño momentáneo, la
vió sentada a su trente, en el divá.n
cubierto con una funda de lienzo ...
Ella permanecia sin
hablar, 1&gt;ero
sus ojos miraban con un amor infinito y con un reproche silencioso.
-¿Quién eres? ¿PQr qué estás
aqui? exclamó é l, sa ltando con terror de su asiento.
Ello meneó tristemente la cab~za y en un instante se disipó, desapareció como la niebla de la aurora.
Al otro dfa supo que ella se habla envenenado la misma noche de
su partida de la ciudad.
A . K UP RJN.

---o.¡,o---

Nue1tr11 portada dtl número 35
En la portada de ese número pub lica mos la fotog rafl&amp; d e Ca rmft.Jl
Cau esade, artista del T ea t r o Arbe u ,
y nue11tr o estima b le colega "Noved,dee" reclama la pater nidad de ese
retrato, d iciendo que Lamenta nu est r o invo lu nta rio o lvi do al no mencion a r el origen de la fotogratfa.
Manl feat a mos al amable compañero
que, e ntre las muchas
foto gra.fi.a.a
que diariamente vienen a nue11t ra m e■ a d e t rabajo, llegó la de Carmen
Cau11ead e, im presa en tar je ta pOf!tal,
y ain ind icar su procedencia . A esto
se d ebe nuestr a omisión, que hoy
ael a.ra.moe g ustosos, p u es n u nc&amp; hem os acoetumbra do s upr im ir intenciona lm en te la proeedenct a. de Las
fotogra ttae que pnb llcamoe en na.est r os eem anarios.

4*&lt;i•++i&gt;+++++H&gt;&lt;~-~**.;~

+
+ CA LE:\'DARIO

+

♦

·3:•

UE LA SEl lANA +
MARZO.
~

+
+
0
+ Lunes l 6.- Sa n A brah a m H er- i!.•
+ mitañ o.
4&gt;
+ Martes 17.- San Patric io .
~$}
+ )li ércoles l 8 . -San Gab riel Ar- &lt;i&gt;
+ cán gel.
+
♦ J u eves 19.- Sa.n José.
-0
+ Viern es 20. -San Cu t b er to.
♦
+ Sábado 2 1.-San Beni to Abad . +
Domingo 22.-San Octavian o.

•!&gt;&lt;M&gt;&lt;!i+-+++# ♦+~1&gt;+&lt;!&gt;+€&gt;4'&lt;:&gt;&lt;~!o

Agradecimientos de nuestro
Director
"NOVEU ADES," e n s u ú lti mo nÚDlero, da cu enta d e l
faJ leciro.ie n to de l a r espeta ble
señora doñ a Guadalupe Herná nd ez viuda de Agu ilar, ma(lre tle nu estl·o lli rector don
E duardo I. Agujlru·, a q ui en
1&gt;re-sen ta
sentida. y ca.rtñosa
con dolencia.
Ag radecem os p rofU11dame n te, en nombre de- nuestro &lt;Li re&lt;&gt;tor, e l l)ésam .e de t.an estimable colega. ; y t.nmbi é n h a cemos exten s ivo n u estr o n.gra clecimie n to a las innumerables
personas que, e n ocasión tan
sen s ible, h a n
d e mos traclo s;1
esti m ación y cariño aJ señor
Agu ilar.

Boca voluptuosa, Labios deliciosos, sua
ve fragancia en el aliento

•

\'JOLETAS R USAS DE QUENTIN,
A

esa's

. bocas de
muje r ea-

tre cuyas
perlas s e
ar r ulla
la sonrisas
esta&lt;1 pas-

tillas I es
tr asmiten
s u fragancia celestial. Dejan sa l:o r de ambrosía y en la con ve rsación y e n su can to constituyen e l a lm a
fasci nado ra de la m ujer elegante. E n el
hombre son su espíritu conqu istador. Cajita artística de a umin io 50 cs . C ertificada
por correo 70 cs. En México, J . Labadie
Sucs. y Co. P .ofesa 5.-Jobanoseo F élix
1

Co. , Av. San F rancisco 39.- A. Vargás
Sucs.. Wbel la Cat6Hca 6.-J. Uihle in
Sucs . Coliseo, 3.

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EL MUNDO ILUSTRADO

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ñías serias.

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TAL..L.ERES DE
:E GRABADO, LITOGRAFIA,
.¡,

IMPRENTA,

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ENCUADERNACION

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y

DE

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RAYADOS

Eduardo l. Aguila,r

+
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Sa. de Bucareli 116. Ap. 2629.
J Mex. 684. Juárez. .,.
Teléfonos: ! Ericsson 1518.

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t•+~+t•«~+i•~••••••••e•••••+

.:

La segunda mujer
(Cuento de E~tlanclia.)

Mari, la primera mujer de_ Rooviku Jüri, jamás se habfa queJado de
su suerte y eso que ninguno en la
aldea ign'oraba que su marido trataba mejor a su caballo que a su
mujer. Se murmuraba, ade~ás, qu_e
si no hubiese sido por Mari, Roov1ku hubiera tenido que abandonar la
casa hacia tiempo, pues a pesar de
ser tan pequeña y débil, solLa trabajar a la par de la mejor, Y jamás
se le ocurrió a Rooviku ofrecerle la
ayuda de una sirviente. No solam~nte atendfa Mari a toda la casa, smo
solfa también levantarse a la madrugada, de invierno como de verano,
para dar la ración de pasto a los
animales y llevarlos al abrevadero.
Rooviku Jüri, era miembro del
consejo parroquial y durante varios
años se habia establecido la costumbre, después de cada reunión, de tomar una copita en la posada.
Rooviku no era borracho, pero
tampoco era hombre de negarse a
tomar una copa o dos, en buena
compañia, si se le ofrecia. Cuando
a hora avanzada de la noche llegab3
a su casa, hacia levantar a la mujer
para que desatara el "sulky" y si no
le obedecta, la castigaba durament~Mari lo soportaba todo, lo consideraba como parte de la cruz que
siempre habfa sentido pesar sobre
sus hombros....
Una noche de invierno, cuan.Jo !;;
pobre mujer fué mandada a rlesatar
el caballo, tomó un gran resfrí.:&gt;; al
d!a siguiente deliraba. Ji.iri dijo que
lo hacia de maña, y sólo al tercer
dia llamó al médico.
El vino. Examinó con cuidado a
la enferma; sacudió la cabeza y dijo:
-Aqul, sólo Dios puede ayudar.
Y ciertamente. . . ¡ Dios ayuda a

todos! Al dia siguiente Mari cerró
para siempre los ojos. . . . . .
En el primer tiempo RooV1ku senUase un poco triste, pero no tardó
mucho en buscarse otra mujer. La
tarea no fué muy fácil: era demasiado conocido y ninguna de las mujeres
en la comarca quiso correr el riesgo, sabiendo cómo habla tratado a
Ja pobre Mari. Pero el q~e busca ~ncuentra. La última a quien Rooviku
se declaró era a Lisa, niña alta, robusta, en el principio de los treinta.
Desde muy chica se babia gan~do el
pan entre extraños y !a honest1dl~d Y
fidelidad de Lisa eran reconocidas
por todas partes. Cuan.do Jüri tr~taba de .explicarse y en . col(!res v1vlsimos pintaba la gran necesidad de
encontrar una madre para las tres
huerfanitas, las hijas de ~lari, Y a
más daba la promesa de ser hom~re
recto, Lisa accedió a ser su muJer.
Pronto se notó que la casa de
Rooviku nuevamente fué mandada
por manos de mujer. Lisa se habia
puesto al corriente de tod~- ¿Las
tres criaturas estaban ahora siempre
limpias y bien arregladas.. Ja~ás
pidió Lisa consejo a su marido ,ah,
r.o! sabia bien qué y cóm? hacer
las cosas y eso le causó un inmenso
fastidio a Rooviku; se dió cuenta
cada d!a más claramente que la segunda mujer poco a poco lo puso
fuera de combate. Por fin empezó a
sentir tal rabia contra Lisa, que no
estudiaba sino encontrar ocasión de
buscar peleas con ella.
Cierto dfa, al llegar del campo,
se sentó en el banco fuera de la casa.
-Jüri-llamó Lisa-¿por qué no
vienes a almorzar? la comida está
servida.
-No tengo ganas.
-Bueno; te dejo entonces la comida tuya en la despensa, puedes
comer cuando te dé. gana ....
Rooviku se apretaba los dientes
de rabia. Cuando Mari lo babia visto de mal hum ,r le habla hecho tantoa agasajos que habla llenado su
corazón con un sentimiento de orgullo y alegria y habla sentido la
satisfacción de un rey qua da amnistia. Pero Lisa. . . . A Lisa no le
importaba que estuviera de buen o
de mal humor.
Una noche de invierno Rooviku
Jüri llegó muy tarde a su casa, de
Ja taberna, donde habla tomado más
copas que de costumbre.
-Ahora le voy a enseñar quién
es dueño ... -murmuró, y los dedos
crispáronse firmemente alrededor del
látigo.
Deja el "sulky" atado en el patio,
y entra con alboroto infernal al dormitorio donde Lisa duerme a pierna
suelta.
-¡Qué!-grita-¿estás roncando,
eh? Vete a desatar el caballo.
Lisa se despierta, mas no se mueve.
1--¡No oyes! Vete a desatar el
caballo.
-Si tú lo has atado, también podrás desatarle,-contesta tranquilamente la mujer.
-¡Qué!-grita Rooviku fuera de
si.-¡ Me contestas! Mari jamás se
habla atrevido a eso ....
-Jüri-dice Lisa con calma, sentándose en la cama-te aviso que
yo soy tu mujer y no tu esclava.
-¡Ah, si!---exclamó Rooviku perdiendo el último resto de dominio.¡Ab, sf!
Y en el mismo momento el lá.tigo
cortó el aire y cayó con toda fuerza
sobre las espaldas de Lisa. Pero tan
sólo una vez. Con la ligereza del rayo salta Lisa de la cama, arranca
el látigo de la mano de Rooviku,
quebrándoselo en tres pedazos Y con
agilidad fenomenal toma al hombre
asustado por el cuello, volteándolo
sobre la cama.
-Tengo brazos fuertes-dice--y
se usarlos en caso de necesidad ....
Vete ahora tú a desatar el "sulky".

Ni el siguiente dfa ni jamás h&lt;tbló
Rooviku una sola palabra de lo pasado. Desde aquella noche fué otro
hombre; jamás trataba de buscar
querellas con la mujer; todo lo_coutrario: cuando llegaba a su casa Je
ayudaba en sus quehaceres, Y entraba al dormitorio de puntillas, para
na despertar a Lisa.
La gente en la aldea se ha quedado estupefacta. No se explican un
cambio semejante; los más atre ;i~os opinan que Lisa ,debe haber
consultado a una adivina.
P. GRC~'FELDT.
----0---

RECETA PARA EL REUMATISMO.
Extracto compuesto vejeta! Arvel,na, 15 gramos;
'arabe compuesto de hipofosfitos.
4&gt; ¡;ramos;
Ja;,.be compuesto de Zarzaparrilla, 6ogramos.
[ómprense e,tos ingredientes en _rua1quier
Botica, mézclelos cada uno en su prop1c1 ca.. ~ Y
tómese una cucharadita después de cada comida
y :&lt;l acostarse.

En Tacubaya

++++~+++•+M-........1'+••
+

DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO.
Arw r Literatura.

oi&gt;

.Editado por "El Mundo Ilu11trado" y "La Semana Ilustrada," S. A.

+

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+ DIRECTOR GENERAL Y GERENTE:
+
EDUARDO l. AGUILAR.

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JEFE DE REDACCION:
MANUEL DE LA TORRE.

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COLABORADORES:
♦
José J'uan Tablada.-Lic. Fe_ ♦
,;, der:lco Gamboa.-Lic. Jea"6s ♦
•) M. Rábago.-Lic. Nemeaio Gar- ♦
.,. c[a Naranjo.-Lic. Rub6n V• ,.
+ lenti.-Lic. Antonio Ramos Pe- ,..
-&gt; drueza.
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OFICINAS:
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♦ 5a. de Bucarell, 116.-Aparta- ♦
+ do H9.-Teléfonos: Me:dc&amp;- ♦
+ na, 684, Juárez; Erlcs11on,
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1618.
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( con !!nea.a de exten11!6n.)
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+ PRECIOS DE SUBSCRIPCION: +
&lt;i• Por
trimestre en los
+
+ Estados.
. $ 4.50 +
+ Por seis meses en los
•!&gt;
+ Estados.
.
9.00 '9'
+ Por 1 año en los Esta••
+ dos . . . . . . . . . 18.00 +
+ Por 6 meses en el ex,;,
+ tranjero.
16.00 ·•
+ Por 1 año en el extran+
+ jero. .
30.00 .,.
+ En México, subscriclón
+
+ por un mes. . .
1.25 ..,
+ Números sueltos. . . . 0.35 +
+ Nümeros atrasados. . . 0.50 ••
+ Todos los pagos han de ser pre- +
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cisamente adelantados.
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+ Para la publlcacl6n de avtsos +
♦ en este periódico, dirigirse a ♦
n. &amp; G. OoetEchel, Aven1dn 16 de •
+ Septiembre, 26. Sus agente11 en ♦
+ Europa, la Soclété Mutuelle de ♦
+ Publicité, 14 rue de Rouge_ •
♦ mont. (9 e.)
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♦ NO SE DEVUELVEN ORIGI- +
❖
NALES.
♦
+
Toda correspondencia y giro ■ ♦
+ deben remitirse al Director Ge- +
" rente General.
♦
,Jo

+

TODAVIA HAY CANIBALES EN AFRICA

QUB SER FUERfE,

:Para obtener en la vida. dichA

6 provecho es necesario poseer
cierto grado de fortaieza. La%
personas débiles se ven siempre
privadas de las cosas que constituyen la crema y nata de lo que
el mundo puede ofrecernos. Esas
personas darían sin vacilar todo
lo que poseen por adquirir fuerza
y vigor, pero no saben donde podrían efectuar el cambio. Tales
personas se fatigan en seguida y
caen en un estado de depresión
y melancolía. Con facilidadpierden peso y se quedan delgadas y
enclenques. Lo mismo los jóvenes que las personas de edad
mediana y aún los niños sufren
frecuentemente y hasta se mueren
de lo que parece ser un desgaste
visible y debilidad. El desarregfo
se halla en los nervios y en el
sistema digestivo. El remedio es,
pues, un t6nico eeguro y poderoso,
que limpie y fortifique, como es la

PREPARACION de WAMPOLE

SE ALQUILA UNA PRI!\IOROROSA CASA SOLA, A 2 CUADRAS DEL TREN, EN LA MEJOR CALLE DE TACUBAY,1:
Sa. GELATI, 18. INFORMAN EN
LA 5a. CANO, 616. RENTA $40.

,..
+
+

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la cual nunca falla en.su empresa
de hacer Íl''.!rte al débil. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
una solución de un extracto que
se obtiene de Hígados Puros de
Bacalao, combinados con Hipofosfitos, }falta y Cerezo Silvestre.
Los productos de la ciencia médica más adelantada entran en su
compos1c10n. Miles de personas
la deben renovación de sus fuerzas y sus ánimos para trabajar y
p:ira estar alegres. En Anemia,
Escrófula, Debilidad General y
Enfermedades de los Pulmones,
no tiene igual. El Doctor M.
Gutierrez, Profesor e:n. la Escuela
Nacional de Medicina do México,
dice: "La Preparación de Wamp:ile se toma tanto por los adul,
tos como por los niños con el
mejor gusto, porque se vigorizan
con la mayor facilidad. Por este
motivo hace muchos años que yo
u so esta medicina y siempre he
obtenido los mejores resultados."
Una bot~lla basta para convencer,
venta. en todas las Boticas,

•

Pe

Suceso Extraordinario
En una de las regiones mineras
del norte de Francia, ha ocurrido
un extraño y dramático suceso. Una
noche, un minero quiso pasar por
una via férrea; un tren se Je echó
encima, le arrolló y prosiguió su
marcha. El infeliz quedó sin conocimiento en medio de los rieles. Durante toda la noche, continuaron pas2ndo trenes encima de su cuerpo.
Se calcula que pasaron, desde las
ocho de la noche, hasta las siete de
la mañana, cuarenta trenes. A esta
última hora, un guarda-agujas se
fijó en aquel informe y sangriento
bulto. Acercóse y reconoció, con espanto, que se trataba de un hombre. Apartólo de la vfa y pidió socorro. Llevaron al infeliz a una estación inmediata, donde recobró el conocimiento. Con voz débil, contó lo
que habla ocurrido. Presentaba innumerables heridas y contusiones,
varias de aquellas, mortales de necesidad. Los médicos que le operaron, maravilláronse de -1'l-U,e aún. no
hubiese muerto. Le transportaron a
un hospital, y en él falleció por la
tarde.

' ~1orales
La Academia de Ciencias
Polfticas de Parfs, acaba de otorgar
uno de sus grandes premios, a Monseñor Augouard, vicario apostólic-a
en el Alto Congo francés, y preconizado obispo en estos últimos meses,
como premio a su obra civilizadora
e1'. aquellas bárbaras regiones.
Para comprender la. utilidad de su
obra, baste decir que la ha encaminado contra dos plagas milenarias
del Continente negro; el canibalismo
y

y la esclavitud. El canibalismo es en
los negros un acto perfectamente razonable y considerado como privilegio de indiscutible superioridad. Devorar a sus enemigos vencidos l':ls
parece el complemento de la victoria; comer "carne que habla" según
su propia expresión les parece honor
grandfsimo. Los "pahulnos" de Gabon sacrifican a sus victimas y se
las comen después como signo de
perfecta venganza y de numillación

suprema. En la tribu de los bonjos
la antropofagia es )lo:,rible; para
celebrar los funerales de un sultán
el matrimonio de un.a princesa, la
muerte de un guerrero valeroso o
cualquier otro suceso histórico para
ellos de importancia, ofrecen banquetes de 300 cubiertos, es decir, de
300 esclavos, que sacrifican y los
or,ecer. al pueblo. Estas mismas tribus ceban a los cautivos como si
fuesen a los animales de corral, IQ!!

'Jle,·an ,después al mercado, donde
los compradores los examinan, los
p2 !pan, y escogen diferentes trozos,
que dejan cuando son decapitados, y
puestos a la venta.
Ya está. desapareciendo el canibalismo gracias a los continuos trabajos de los misioneros, y va '3ucediendo cosa igual con la esclavitud,
aun cuando ésta no ha sido posible
.aún extirparla por completo.

�~§ EL BESO DEL -~A"AR

COMEDIA POR

~~

==

jLas príncípales estatuas t,e ~arís

==

~~============u=,i=====c=a=~is=lao=t=óp=ti=n=egr=tt=t=~
(Continúa,)

..

PADRE.-¡Que st canto, vaya!
(Canturreando.)

que os vais a llevar tú Y su padre
cuando diga, sin pensarlo, que a mi,
al abuelo, al vejete ...
;\1ARUCA.-Ya es hora de que se
vaya usted a acostar; mañana es
dia de madrugar.
PADRE.-¿ Y qué más da madrugar? Para madrugar no se :u.e::esita
acostarse a las tantas. ¡Ni que estuviera yo viejo! ¡Bueno est!í!
( C'antnrreando.)

:\IARUCA.-No, no se vi:.
PADRE.-Canta aquello que te
sale tan bien, aquello de:

PADRE.-Si, creo que sf, vt lle"El que no canta,
gar en carros muchos heridos al pueQuien no se alegra ... "
blo. Ahora, al subir la cuesta, Ma"No sé por qué tengo
nolillo y yo, nos encontramos a ~u
Yo amor en el alma..... "
:\!ARUCA (interrumpiéndole).oficial y a unos soldados que baJaban con un herido, herido o muerto, Padre, es que la vi-da-es a veces muy
•
vé tú a saber, en una camilla ... • triste, mucho. . . .
•¿Recuerdas aquella tarde que la
PADRE.-¡Y dale con la · vida, y
Manolillo y yo nos hicimos a u~ dale con la tristeza! ¿:\le dir!ís que
cantabas, y se calló para escucharte
lado para dejarles el paso, nos quii.:quel jilguero que cantaba también
no somos aqui felices con
tamos los gorros, y le rezamos un nosotros
en el moral negro?
.
u u estros árboles, nuestros frutos y
"Yo soy viejo, per" tengo
Padre Nuestro. Aquel pobre~illo que nuestros canto;;? ¿No estamos tran:\IARUCA.-Ya no me guota can,Joven el a•ma;
iba dentro. era un m!írtir de la Pa- quilos con nuestra vida?
tar, ya no canto más.
Hay quien siendo joven
tria.. . . ;\lira, ;\laruca, me dió trisPADRE.-;Yaya! pues no está.s
La tiene anciana.
~fARUCA.-¡La felicidad! ... . La
teza, por él, sin c.onoc~le. . . . Los alegria, la dicha, se van muy proato,
hoy de humor. ¡Quién sabe que te
tambores y los pasos de los solda- y cuando llaman a nuestro coraz6n,
habrá picado!... ¿Pero sabes, :\-laMARUCA.-No cante, por piedatl. ruca, que con la charla y 13s cantados hacta·,1. al mismo tiempo: paro, parece que vienen de paso y que ti3PADRE.-Pero
¡qué
to.i.terfa
más
pam, paro. . . . hasta tristes se me nen mucha prisa en marcharse; en
tas se me ha secado u-.i tanto 11
garganta? Dame una poq uilla de
antojaron los aires de los soldados, cambio, el dolor dura mucho, o pa- grande!
:\IARUCA.-Dtga,me
usted,
¿y
agua, dámela tú del jarro, que cuanque oe alejaban cantando. . . . i Po- rece que dura.
,cuando ,ie sufre mucho, se sufre do la tomo yo no me sabe; será mabre del que iba en la camilla! ... •
PADRE.-¡Ah, ya caigo! De que basta morir?
nia si tú quieres, pero no ma sabe.
ha de haber catdo muerto o herido las muchachas a tus años se ponen
p ADRE.-A veces, en algunas all\IARUCA.-Si, padre, tome usted
en alguna quebrada del monte.
tristes ya me sé Jo que les hace fal- mas duran los pesares lo que la
(le da agua.)
MARUCA.-Si, tal vez, i pobreci- ta.
vida, y aun teniendo alegrtas, éstas
PADRE.-¡Qué rica! es de las pello! .... Padre ¡,y qué tal le fué a
(Cantando.)
se van pronto y queda el dolor. En ñas ....
usted por el pueblo?
cambio hay otras como la mh, en
MARUCA.-De las peñas es.
PADRE.-;\luy bien, te tengo que
"Al dejar de ser botones
las que bay contento de la vida Y
PADRE.-¡Qué buena! Como qu'"
contar muchas cosas buer.as, muy
las mujeres,
vienen tristezas y nos pegan hondo es del cielo, Maruca.
buenas.
quieren ser flores."
en el alma, pero se van, y queda la
l\fARUCA.-De la virgen.
:\TARUCA.-¡;\Juy bue11as!
_
alegria en ellas.
PADRE.-Es milagrosa. Me conPADRE.-¡Ah, pues ya verás tu!
MARUCA.-¿:\Iuy larga ei: la vida taban a mi de muchacho ¡calcula tú
.1\IARUCA.-No, no es eso; no esNo te lo digo desde Juego, porque
se sufre?
si hará tiempo de esto! que una enasi te Jo digo. . . si te lo digo, eres toy triste por eso; si es que ,10 es- cuando
PADRE.-J\1ucbo, muy larga, por morada dió de esta agua a beber a
muy capaz de quererte irlas a s~1~; toy triste ....
breve
que
sea
,es
la
vida
cuando
se
PADRE.-¿Por
qué
no
quhires
ensu galán, para que no olvidara sus
brar luego. Pero ¡qu~ ~rugo &lt;;OJ •
¡ Pues ya n·J te lo di3e! Nada, q1·e tonces que cante? A las mujerPs llora. Pero ¿a qué santo quiéres sa- promesas de amor. Y dizque años
ber tú ahora todas estas cosas? Nun- pasaron y no olvidó el mancebo; mas,
cuando
les
embarga
la
melancolia,
ya no tiene remedio (con mucll~ nlP;
gria.) ¡Que ya compré las semillas. no hay que preguntarles "por qué," ca se te babta ofrecido hacerme ta- cuando con el tiempo y la ausencia
preguntas.
se empezó a borrar su cariño, sintió
· las de los rosales de Orizaba, Y las sino "por quién" están tristes. No lesMARUCA.-Hasta
hoy no se me al punto una horrible sed; con· la
me vayas a salir con el tirito que
de los claveles y margaritas!
habla
ocurrido.
está.s enamorada.
sed, el gal!ín recordó aquella agua
l\lARUCA (simulanclo alegl'Ía).PADRE ( t·ienclo).- ¡A qué l\laru- fresca de las peñas de la montaña,
MARUCA.-¿Enamorada? Diga¿De verdad, l)adre? ¡ Qué bueno!
quilla!
Por
las
mañanas,
cada
dia,
me, ¿cómo es el amor?
nació de nuevo el amor en su co¿ Y las trajo usted?
amanece uno, a veces triste, otras razón. . . . y lloró de amor, y con
PADRE.-¿El amor?
PADRE.-Claro
que sí; pagué
alegre
luego
poeta
y
basta
enamoMARUCA.-¿Se puede llegar a olsus lágril'las, al punto, desap;Lreció
carillo pero las traje. Tómalas; por
Jrado;' y cada mañana más viejo, la sed.
aht ue'nen en las cubiertas sus nom- vidar cuando se ama?
esto
es
lo
grave.
¿Cómo
va
aquello,
PADRE.-Se puede.
MARUCA.-¿ Y es cierto todo eso?
bres; que no se te mezclen, porqu_e
MARUCA.-¿ Y cuando se ama -:hiquilla de: "dicen que tengo caP ADRE.-Claro está que si ¡ no
la haces buena; nace una barbannas?" (:\1aruca 1&gt;ensath-a no le con- faltaba má.s! Es tradición de mudad. Figúrate, donde nazca una ro- mucho?
testa). Si, ya me acuerdo,
PADRE.-No se olvida.
chos años, y muy cierta es. A mi, el
sa junto a un clavel ¡ nos hemos_ lu(Recitándol o.)
l\lARUCA.-¿ Y si es un sueño,
abuelo me la contó, al abuelo se la
cido! No se pueden ver. . . D1c1?n
contó el suyo, yo a U te lo digo, y
que tiene añejas rencillas Y res- una ilusión ese amor?
PADRE.-En.tonces. . . . entonrE:s
espero ser abuelo para contarlo.
quemores con el clavel la rosa, por
''Dicen que tengo canas
MARUCA.-¡Padre mio! (cogién"
cuestión de raza. Eso cuentan las no se olvida, se muere.
En la cabeza ....
MARUCA (con alegria) .-¿Se mue- En lo que eran babtan de volverse clole 1ma mano) . ). ¿Me quiere ust&lt;&gt;d
lenguas ¿sabes? Pero es mentira,
mucho?
mucha mentira ¡lo sé yo tanto! es re, padre? ...
Si tú las besas."
PADRE.-Cuando ames, si llegas
PADRE.-SI, hijita; eres mi aleasunto de celos: porque una mañagrfa; por U vivo feliz en la vida.
na ¡~ rosa se enamoró del tulip!ín, a amar, Maruca, ama mucho y no olMARUCA.-¿Qué hace uno cuanMARUCA.-Mucho, mucho me
cu.estión de gustos, Y despreció al vides nunca.
1\fARUCA.-Yo no olvido .... ¿Y do quiere morirse?
quiere?
clavel.
PADRE (sin escuc ha ,· a :\laruca) .
PADRE.-Mucbo, Maruca (acari.·
MARUCA.-Padre, ¿por qué no se cómo, por qué nace el amor?
PADRE.-¡Caramba con las pre- -Por nada me puedo acordar de ciámlol a). ¿Por qué me lo prPgunva usted a descansar ya? es mny
aquella endecha que le aprend1 al tas? No sé qué tienes hoy; si será
guntitas!
tarde.....
l\lARUCA.-¿Padre, se puede amar boticario.
aquello de:
PADRE.-¿Descansar yo? ¡pues
MARUCA.-EI beso del mar nos
me gustas! Tú si parece que estás en un instante, y amar mucho, pabesa
en
la
frente.
.
.
se
v?..
.
.
.
no
ra siempre?
"¿Qué cosa tendrá la niña,
con mucho sueño ....
PADRE.-Si 1oe puede amar en nos besa más. . . . ¿ No nos vueh·e
Que quien la mira
MARUCA.-St, fatigué mucho por
Se lo adivina?"
el huerto, bay tanto que hacer en un instante para siempre, o puetle a besar, padre?
P ADRE.-Abora st, ya me acuernacer el amor poco a poco, y se
él ....
MARUCA.-Tengo. . . . tengo una
PADRE.-¡Tengo una ilusión por puede no olvidar cuando se ama de do, verás, dice ....
MARUCA.-La golondrina veine pena.
sembrar esas semillas! i Habrá que largo. Es muy caprichoso el amor.
P ADRE.-Dtmela, Maruca.
verla,s cuando nazcan! Si viviera tu Almas bay que no ban conocido más cantando, se aleja. . . no vuelve a
MARUCA.-Muy grande, una pemadre, ¡ qué gusto se llevarta con que un amor; mira, te diré, como el cantar ...
PADRE.-Dice: "Si llego a perder na ....
ellas! Soñaba en las flores. . . Pero amor mio para tu madre.
MARUCA.-Y como el de ella.
PADRE.-¿Pena? La juventud no
mis ojos .. .. "
ya se fué, Maruca, y nos quedam~s,
1\fARUrA.-Padre, tengo el alma tiene penas. En los corazones jóvePADRE.-Y como el tuyo, Marutú y yo, con nuestras flores, .que trisnes, las penas se llaman amor.
tes me parecen cuando pienso en ca, cuar.do ames. No tengo más ilu- muy trisle.
PADRE.-"En tu ventana los busMARUCA.-Muy grande. padre.
aquellas que cortábamos con ella. sión que antes que me muera te cases; primero, bueno. . . . pues, para co . ... "
PADRE.-Hija, bija mia, ven a
¿ Te acuerdas?
l\JARUCA.-Viene el a.mor, nos mis brazos y dime tu pena, que si no
l\1ARUCA.-St, me acuerdo. (Se no dejarte solita en la vida. (Se
te consuelan los brazos de tu padre,
quedan los dos en silencio por 1mos limpia una lágrima y l'ie ul momeo- besa en el alma y se va ....
to). En segundo
lugar ... ¿Sabes
PADRE.-"También saben Ya mis debe ser, como dices, muy grande tu
instantes. c:omo ha.cien do recuerdos.)
tristeza.
PADRE (riendo ele pronto) .-Pe- para qué? porque tengo un capricho, ojos el camino de los tuyos."
l\tARUCA (acercán dose más a él ).
(La abraza y Maruca se echa a
ro, no nos entristezcamos, Maruca, una idea de viejo, la de mecer en
llorar.)
la vida, dicen que es triste, pero no mis brazos un nietecito. . . . tama- -Padre, no sé que tengo ...
PADRE.-¿ Te gusta la endecha,
MARUCA.-¡padre ... padre!
es más que como nosotros queramos ño de gordo.
MARUCA.-;Padre! ...
Maruca.?
PADRE.-Llora, llora, que es un
que sea.
PADRE.-De mirarme con sus MARUCA.-No sé qué tengo aqui bálsamo el llanto para los dolores.
(Canturr-eanclo.)
ojos iguales a los tuyo1o, es decir, a
Pero u.o llores, que me vas a hacer
(tocánclose el pecho.)
llorar, y las lágrimas de los viejos
los de tu madre; -1ue ue ria en la
PADRE.-¿Qué dices, Maruca?
''Que me quiten lo que tengo
cara cuando empiece a reir; que
MARUCA.-1\Ie duele mucho aqui. son muy amargas; los viejos st coQue rico me quedarta
me tire de las canas y que me pePADRE.-Ab1 duele cuando bay nocemos las penas ....
Si al quedarme yo sin nada,
gue cachetes. Y cuando crezca más, una pena. Mira, yo sé el remedio,
(:'lfaruca hace un esfuerza para
No s~ fuera mi alegria."
que empiece a balbucir palabras se suspira ast, muy hondo, se echa contenerse, y se levanta.)
:MARUCA.-No cante, no cante us- torpes, preguntarle que a quién al viento una balada, y se va con
q_ulere más en la vida; y la rabieta la balada la pena.
(Continuará.)
ted, padre.

Todas las celebridades francesas, ya sean sabioS, artistas, filósofos o guerreros, tienen erigida una estatua en París. 1\1:í:. de 500 se levi:.ntan en las principales avenidas, jardines y plazas de la gran capital y ele ellas damos a conocer las siau ient.es que son reputadas como las
primeras por su mérito artístico.
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Calle de Lutccia

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Pa.rquc Monccau

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Judtn de Pbnta.•

�Sensacionales fotografías de las mc;,ntañas de la Luna

Los últimos trabajos de los principales astl"ónomos ingleses los presentamos en esta página con emocionantes fotografías y dibujos, que
llemuestran claramente cómo son las montañas de la lona.-La última teoría a eiate respect-0 enseña que e .~ montañas han sido formadas por
meteoros gigantescos que han caido en la superficie lunar, con lo cual ha sido desechada la que afi.rmaba que esas prominencias venían de la
lava de los volcanes.

Señor General don .\m•eliuno l~I;t•1quet, \lilli~tt O {le la Guel'J'a
e
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acaba de crear &lt;'Omo el más alto en la n1t·11·c1·a 111º .
u-• qu ha sido as&lt;'endulo a C'.eneral de ('uerpo de Ejér&lt;'ito, cargo que se
,:\.1cana.-=nor General don Igna&lt;'·10 A B •
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l&lt;~jérc•ito.-Salida ele un cuerpo de eJ'ét·&lt;'ito pai· G
· iavo que ha sido ascendido a General ele Cuerpo lle
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uaymas, a las órde ne-s del Ge
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Presidente de la República, que ha Sido ascendido a Genel'al de Cuer
de E"ér ~er~ oaq~n
lez.-El senor General don Podlrio Díaz, ex•
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salir &lt;'On su &lt;'uerpo de ejército para Gua)mas.-El señor Gener
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J. c•~· El senor Ge~eral don Joaquín Téllez, en el momento de
cit-0.-Señor General dou Rómulo Cuéllar que l1a sido a c . di:l do: J. Refugio \ eta.seo que ha sido ascendido a General de Cuerpo do EjérGuaymas.
'
s en
encral de Cuerpo de Ejército.-Un aspecto de la salida de tropas para

°ª

�VIDA NACIONAL

VIDA NACIONAL

lnt&lt;&gt;resantes momentos de la no,•illada que ise efectuó en la última semana en honor del señor )fi11istro de Conmnicaciones, Lic. don
José )laría Lo7..ano, por Jos empleados de la misma Sec1·etaria.-Reinas que presidieron la fiesta.-El señor don Jesíis Guzmán y Raz Guzmán,
secretario particular del señor )lin.lst1'0 de Relaciones, Lic. don José L6pez Portillo y Rojas, y aetivo colaborador de toda su obra en Jalisco.
-Seño1· don :Fernando Bermíidez ¡n1me1· mexicano que obtiene el título de Docto1· en Leyes en la Umversida&lt;l de París.-"Cn aspecto de
los funerales verificados 1&gt;or el etel'J10 descanso del padi·e &lt;lel señor Encargado de Negocios de los Estados Unidos, )fr. Shaughnessy.-La concurrencia saliemlo de las hom·as f(meb1'(?-S.-St"fio1· don Rafael de Arrilíaga, que acaba de se1· nombrado director de Ja Beneficencia Pública.Señor don Sah-ador }'lores y de la Peña, distinguido cronista taurino, que con suma imparcialidad y grandes conocilnientos, reseñó las corri•
das de la pasada tem,porada en EL l\IU:\'DO ILUSTRADO.

)lesa &lt;le honor en el ba:1quete celebrado para obsequfar al Dr. Licéaga con motivo de su jubilación, por llevar cincuenta años de servlcios.-Eu~ayando el 01fcón de ob1·eros en uno de los patios de la Escuela de la Col'l'egidorn.-El )l!nistro de Instrucción Pública roC:eado de
lo:; 1n•ofesores de la Esencia de )ledicina, en el acto de inaugurar el aula "Miguel Jiménez."-El maestro Ponce y directores de la Banda
del Orfeón antes citado.-Cn aspee o del banquete celebrado en honor del Dr. Licéaga.-Los maestros Beristáin y Torres Ovando que dirigen
el Orfeón de Obreros,-Los alumn os de la Escuela de Medicina en el act-0 de inaugurarse el aula ".Miguel Jiménez,"

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�VIDA NACIONAL

ACTUALIDADES EUROPEAS

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l'.:l señor Gobernadot· del J&gt;is h·ito, Lic. Geneml don Ramón Cot·o n11, en la ceremonia del "l&gt;ia de Ar boles", celebrada en San Pedro ele
los pinos.-nhtinguidas damas 1ilanta11do el ¡H imer árbol en la refel'ida re1·emonia.-El confe1·encista señot• Angel Zifrraga, t·odeado ele un grupo de obret•os después de babet• dado una conferencia sob•·e un tema de arte, en la Univer,i&lt;iad Po1&gt;Ular.-.\specto del interior del t.e111plo de
Santa Catalina en la fiesta tra&lt;licional del Señot· clel Rebozo, que se veriflró en la ítltima semana.-La se1íorita Angel.a Camacho, que tomó
pu•·te bt·illantíSima en el último concierto que tuvo lugar en la Casa Alemana ele ~lúsica.

•

Los Estados mayores e uropeos hablan de la necesidad de armar, para la ofensiva, las diversas unidades
de las flotas aereas. En Francia el
Ministerio de la Guerra ha apr~bado, para el programa de 1914 una
serie de aeroplanos blindados 'y armados. La primera. ametralladora
se ha ensayado ya .sobre un monoplano con motor de 80 caballos.

l\Jontecarlo, el pafs de todas las
flores, está. siendo en estos momentos el primer centro de atracción europeo. Nobles millonarios de todo el
mundo, concurren a este famoso sitio donde también se han dado cita
los principales artistas alemanes
franceses, que en una sola semana y
en un solo teatro, han puesto "Parsifal," "Norma" y "Las Fiestas de

y

Hebe," tres obra.3 maestras tan diferentes y tan cautivadoras.
La célebre artista francesa Juana
D'Orliac, deseosa de documentarse
exactamente para representar en el
Teatro Renacimiento, la notable comedia, en tres actos "Les Chifonniers," estuvo personalmente en el
mercado de las "Pulgas," Jugar en

que los colillero:¡ exponen cada domingo lo que han recogido en las calles de Parfs, durante la semana.
El 7 de febrero se efectuó la apertura del Parlamento inglés. Nuestro grab~do representa la pompa
del corteJo que provocó inmensa curiosidad en la muchedumbre que
presenció el desfile.

�ternima por el suicidio de la pobre
mujer, y no falta entre los personajes un cura joven poco conocedor
por tanto, de las intrigas mundanas, y que dá la nota mfstica, en la
fábula sugestiva y apasionada.
El público no entró mucho en la
obra; aplaudiendo en cambio a Marfa Luisa Yillegas que tuvo momentos
muy inspirados; a Palacios,
siempre dentro de su Upo de enamor:i.do; a Clara tl!.lrUr.ez y Dora
Vlla al veterano Cervantes y al es-

al espectador hasta abrur::arle p:&gt;r
completo, con detrimento del inlürés. El conflcto entre la vida sencilla, económica, sin vanidad alguna,
de la dueña del almacén llamado "La
Morera de Plata" y su nueva "Catalina" que debió aparecer en el
teatro, dadas sus aficiones, y sus
progresos en el arte escénico, y que
asustada ante las dificultades de la
vida arUstica en lo que tiene de peligrosa, para la dignidad y honra
femenina, decide casarse de buenas

mo de '' Ricardo" gira el desenl:l.ce
de la comedia, y vemos que al fü.1
la dicha vuelve a la casa y aquellas
dos mujeres, se reconcilian, term~nando satisfactoriamente la pieza.
La interpretación fué corecta por
parte de todos; sobresaliendo el trabajo de Prudencia Griffel, siempre
natural e inspirada; bien l\1utio y
Paco MarUnez; Coss, dejándose llevar de lo cómico del papel; correcta Emilia Otazo; muy gracioso Rugama; y deficiente en extremo Matilde Cires Sánchez, a la cual !a
pesan mucho las canas en los papeles de carácter.

TEATRO IDEAL.-)laría Luisa Villegas y Palacios en el acto segundo
de "La Embustera."

TEATRO )IEXICANO.-Los señores )la1•tinez y )lutio en una escena
de "La )l01·era de Plata."
TEATRO IDEAL.-"La Embustera.''

Ha pasado ya, quizá para no volver, el triunfo de las obras teatrales
escritas ,~on efectos rebuscados . y
violentos, y desarrollándose en un
ambiente romántico. Y a este género
escénico pertenese el drama en tres
aclos "La Embustera" que se estrenó
en el Teatro Ideal, y que es un arreglo de la novela '• La Mentirosa" de
Alfonso Daudet, el literato insigne de
inmortal memoria.
La 1Hotagonista nos interesa desde la primer.a escena, por ser una
bel1a aventurera, que enamorada de
un noble, "Jorge Nattier," tiene
que idear mentiras, para encubrir
su pasado, su ·vida borrascosa de
amorfos, y su matrimonio con "Jaime Ollivier" que vive, y del que
está separado y para mayor de3gracia de "::\laria de Loche" es fntimo
amigo de su esposo actual, el bri·
liante aristócrata. Toda la fábula

TEATRO IDEAL.-)laria Luisa Villegas y Catalá en el acto tercero de
"La Embustel'a."

a primeras con el hijo de aquella
viuda, joven trabajador y afecto a
las labores comerciales de su tienda
que camina viento en popa, no es ni
TEATRO )IEXICAXO.-"La l\Iol'e- mucho menos materia bastante, p;tra sostener una obra tan extensa
J'a de Plata."
aunque en ella se ponga, el incidenUna comedia escrita con buen te del pintor de moda que consigue
sentido, con notas de sentimentalis- que la protagonista vaya a su estumo burgués, con su poquito de con- dio, sin consecuencias ulteriores de
yugal desavenencia, y con sus toques las que tuviera ella que avergonzarde gracia, es "La Morera de Plata" se.
Cuando la cita está en su apogao
obra traducida del francés por Ignacio Alberti, que ha sabido conser- y la charla del pintor seduce en exvar el espíritu del original que le tremo, recibe un anónimo diciéndole
imprimió su autor Pierre Decour- en él, que "Catalina" está a111 y que
celle, vertiéndola a un castellano vi- su marido y su suegra van a llegar.
Y, llegan y ni encuentran a la que
brante, correctfsimo y elocuente en
buscaban y resulta que la carta la
varios pasajes.
habia escrito el marido, para que
¿Quiere esto decir que haya sido un éxito la tal comedia?. . . No, su madre, que ya odiaba a la nuer11,
en manera alguna. Los cuatro actos no tuviese un motivo poderosísim ,,
son interminables, la fábula poco para el aumento del disgusto que
nueva está diluida de una manera tanto amargaba la vida de aquellos
esposos. Sibre este rasgo nob!Usipoco teatral y la fatiga se impone

tudioso Catalá, cuyos adei.nnto:s t·n
la escena son visibles y di~nos por
tanto de mencionarse.

* * *
En este mismo teatro de que me
acabo de ocupar, se estrenó en la
noche del último jueves una comedia
traducida del francés con el titulo
de "La Señorita del Almacén," debida a la pluma de Fonson y Wicheler, autores de otra obra, "La
l\Iariage de Mlle. de Benlemans" superior según aseguran los que la conocen a "La Demoiselle du Magasin"
para lo cual no se necesita mucho.
Y hago esta afirmación porque si
bien la comedia de que hablo tielle
un primer acto primoroso, rebosa!ldo ingenio, y con una gracia fina, como pocas veces he visto en la es&lt;)( na; luego decae de una manera lastimosa, llegando al fastidio y al ab.irrimiento. Y como además el desenlace nos lo figuramos desde casi al
principio de la obra, hay una mezcla de sentimentalismo y de bufonadas de mal gusto, y resulta como con-

'

secuencia de esto, que"La Señorita del
Almacén" tiene escaso valor literario.
El argumento es sencillo. La protagonista "Clarita" entra como em¡&gt;leada en un almacén de muebles
que iba camino de la ruina, Y con
sus mañas y buenas maneras, logra
evitar el desastre hasta el punto que
bien pronto es una de las mejorf's
casas en su gremio en Bruselas.
"Clarita" ama al hijo del dueño
siendo correspondida, pero el patrón
se niega a la boda, pues desea casar
al primogénito con una rica heredera tonta desde los pies a la cabezi\.
Y' como sabemos que al fin el amor
triunfará, resulta que nadie se preocupa de aquellas intrigas del hortera
·· p.adre, por cuya razón la comedla no
convence.
Muy bien la Griffel y Mercedes Navarro· v a muy buena altura Coss,
Mutio'. Rugama y demás intérpretes.
Hay obra en resumen, todo lo más para la semana r ee:lamentaria.
La misma comedia se representó en
fnnción de moda el viernes último en
el Teatro Ideal con éxito mediano,
es decir semeiante al que tuvo en
el mexic'ano. Merece nn elogio entusiasta l\113rfa Luisa Villegas que hace de "Clarita" una creación por
PI fino arte que pone en su trabajo.
T,os ctemás artistas q11e interpretaron
la obra, muy correctos.
TEATRO PRINCIPAL.

Ya conocfamos "Baldomero Parhón" por haber sido representada
hace tiempo en "l Lirico. v po, tanto
no puede conside,arse esta obra como Pstrenn y sólo hav en ella la
nnvPr1&lt;&gt;rl tRl y romo se ha nuesto en
.,¡ Prinrinal, dP que los dos actos
rle la nieza !'le ha:n reducido a 11no,
lo que hare que se le supriman alg11n11" escenR s.
F.n verd11rl nn importa. mncho. Se
t..11ta de ri&lt;licnlizar a la!=! ohras nn'liriacas. y los autores hacen. nara
pJJ.n ""ª ~ riP rlP Psc.,nas noliciac:,"
también. De manera que no veo el
0

TEATRO MEXICAXO,-Prudencia

G1iffel y Mutio en "La :\lo1-e1·a &lt;l~
Plata.

cuya encacia ha quedado bien demostrado en esta ocasión. Usadizaga ha llevado al agónico arte brisas
de juventud, y con ellas el remozamiento que le era necesario. El éxito sin medida alcanzado por el joven
compositor, aparte de lo que personalmente supone, permite esperar
que otros compositores animosos Y
de reconocido talento aprovecharán
esta corriente propicia para acometer
de una vez con todo entusiasmo la
implantación de la ópera española,
libre de la vergonzosa tutela de nuesTEATRO COLON.
tro primer teatro !frico, cuyo ambienA estas horas habrá vuelto nue- te más bien malogra que favorece
propósnto.
vamente Chole Alvarez y Tirado a el En
nuestral producción,
desde
este Coliseo después de algún des- "Don Lucas del Cigarral," de Vives,
canso y con buenos ánimos para seguir la tarea que al parecer les ba hasta ahora, nada verdaderamente
dado resultados satisfactorios. Del considerable se ha hecho. "Las Goestreno de "La Piedra Azul" habla- londrinas" viene a reanudar los éxiré en la crónica próxima, pues igual- tos grandes en este género. Sería
mente esta zarzuela de autores es- muy lamentable que esta nueva palpañoles, se estrenar!\ al mismo tiem- pitación no repercutiera en otras
obras; pero, por el momento, se ha
po en el Principal .
dado un paso gigantesco.
Usandizaga es un músico a la m,1LUIS DE LARROl&gt;ER.
derna. Sus procedimientos orquestales, la manera de tratar las voces. su
modo de acomedar la expresión dramática al sentimiento melódico, son
NUEV 4 8PERA. ESPA.NOlA
de una técnica vigoros3. y responden,
aun dentro de las Hne s generales,
uLA.S GOLONDRINAS"
a u.na personalfsima manera. La armonización es claramente sobria, sin
suoerposiciones de otros Pfectos oue
ohscu rezcan el diseño de la melodfa,
Dice un periódico español:
nue fluye lfmpidamente.
Martfnez
L11 reveli&gt;&lt;'ión c'IPl jovPn maPs,. o Sierra ha hecho en un bello cnento
TTsandizaga ba puesto en lo:. horizon- suyo el libro de "LaR G-olondrirnis."
tes de nuestro exhausto arte !frico ilonde la emoción v la ternurn &lt;'nnris11eños notimi"mos.
q11istan nuestro linin'o en aquellas
Acharábase al núblicn. con hari.a p:\P-inas ele ensueño.
lniusticia. un'I. extremRd:i indiferenLuisa Vela y Sagi B1rba Pn nrimeiria. 11n. m"nif\esto dP&lt;;vto hacia nuPs- t&lt;&gt;rmino. y en más modei::to Jue:ar Eva
tra dramática music:il. sin 011erer J,ópez. Paco Meana v R&lt;mto&lt;; Asendar!'"' nor enter11do&lt;;-Jos auP tal s11- sio. dinon a sus papeles acertada
ponfRn-dP nue est ealeiamiento n:i exnresión.
PT'I. imnntable a nri,:1, c11orirh0Ra acEl éxito culmini,nte de "Las Gotiturl. sinn a la hit" ele ohr'l.s que londrinas," puede decirse que absorsun;oflln intPresarle y 11traPrle.
He aquf bien elocnPn.te Pl caso aue bió por completo el interés de la sese ha producido en "Las Golondrin," mana tea,tral.

fin del sainete, que por otra. parte
tie e bastante gracia y hay ingenio
en algunas escenas. La música vaic
poco y la interpretación muy buena
destacándose el talento y gracia de
Marfa Caballé.
A juzgar por lo que se dice, el Principal entra por un camino mejor que
e l recorrido y veremos obras españolas de éxito perfectamente puestas
y con acertada interpretación.
Asf sea.

Ecos Teatrales
Uno de los últimos números de
"El Duende " la vibrante revist:1.
teatral de M~drid, nos trae una "casi" sensacional revelación: el secreto amoroso del excelso Jacinto Benavente.
Las intimidades de los grandes
hombres pertenecen al dominio público. "El Duende" ha recogido en
sus columnas una de las más inter&lt;'lsantes del autor de "Los intereses
creados." Nuestros lectores la recibirán con gusto.
Cuéntanos "El Duende" que un
hombre "débil como un niño, bueno como un niño también, generoso
como el dinero y el perdón, senciJlo
y alegre," se enamoró locameute
de una actriz de su tiempo, para ia
que creó todo un teatro, haciendo a.
sus pies ofrendas de oro, flores Y
genio ....
La felicidad para aquel hombra
-nos dice '' El Duende"-no era e l
genio, ni el el dinero, ni la admiración de su patria. La felicidad de
aquel hombre, como en un cuento
oriental, era el cuerpo y el alma
de aquella mujer. El alma la tuvo ,
es caro: lo más noble que habia en
ella él lo creó. Pero aquel cuerpo
lánguido y muy bello, que en más
de una ocasión fué dac;lo, en reg;.a
limosna, a algún profano, no lo tuvo el dramaturgo jamás. ¿Por qué?
Un amor grande, extraño y genial,
no está al alcance de todas las mujeres. Una actriz de suprema delicadeza no alcanzó a esas cimas de la
sensibilidad.
Y agrega "El Duende," en las lineas finales de este misterioso capitulo de sus "Hombres y cosas de
mi natria y de mi tiempo":
"De la historia intima y grande
de Jacinto Benavente el capitulo m~s
interesante serfa el de su amor por
Rosario Pino."

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1La obra gígantesca

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Consagramos esta págiu.1
al genial escultor español
Don :\Iariano Benlliure, con
motivo del gran premio que
le ha otorgado la Academia
de Artistas de Roma.
Algunos panegiristas tlP.
este famoso escultor, dicen
que entre la variedad de aspectos que son caracterfs,
ticos de su inspiración asombrosa, se destaca singularmente, por su sinmpaUa, y
1&gt;or la predilección que l'I

Vengo de ver dos exposicion,n
completaml'nte dife1entes:
una de
sombreros y otra de calzado, y, por
lo tanto, dedicaré l·sta crónica a los
pies y a la cabeza de mis amables
1e('toras.
Ya saben ustedes que aqul cambia
la moda c·ada quince dlas, con lo
cual resulta que, como no es posible renovar los sombreros constantemente, cada una se pone lo que
quiera: pero, no obstante, entre las
que viven exclusivamente para h.acer toilette-, se nota que la última
moda ha sido muy bien acogida.
~11 nen-a ha inspirado los "ue vos
modelos. He visto uno de tercio1&gt;elo, •
con un aro que ciñe la cabeza, pero
dejando el' moño completamente libre, cuyos rizos se confunden arUsticamente c·on el penacho de plumas
que corona el sombrero. ~lirándole
en conjunto es parecldfsimo al casco
de la diosa de las artes, lo cual prueba que el entusiasmo por las belli'zas aP.tiguas no se ha extinguido en
el espfritu del siglo XX.
Para que ustedes puedan formarse una idea bastante exacta de cómo son estos sombreros, les explicaré cómo se arman.
Sobre un arco de terciopelo que
rodea la cabeza, como las cintas que

)lotlelos de -,c11nh1·eroi, de gt·nn novedad.

u~abaP les romanos, se forma con
crino'ina una e;;pecie de capota con
media luna, por detrás, y con las
toque• corrientes por delante, un
poquito más inclinada hada el lacto
derecho que al izquierdo. Después
de hecha la forma, se forra de terciopelo negro ligeramente drapé y
~e adorna con un grupo de plumas
o dos alas de pájaro fantástico.
Dentro de este nuevo estilo hay
modelos más o menos exagerados,
como sucede siempre; pero los que
no se ajustan con exce3ivo rigor al
casco de la diosa mitológica son muy
graciosos y favorecen mucho, sobre
todo a las que tienen bonita cabeza
y pelo claro.

1Ahora, de un salto, pasemos a
la vitrina donde se exhiben multitud
de zapatos colocados en aparente
desorden.
Si alguna de mis lectoras quiere
proveerse del calzado necesario para merecer el titulo de elegante, a
juicio del zapatero que está de moda, necesita, por lo menos, triplicar
su presupuesto ordinario, aunque sea
persona que se calce muy bien.
Con las faldas estrechas
(sin
acentuar la nota) se descubre comJ&gt;letamente el pie, y a consecuencia
de esto ha nacido la moda de que
los zapatos hagan juego con las medias y la toilette, y que al cabo del
dfa se cambie de calzado tantas ve-

ces romo se cambie de sombrero o
de guantes.
Prescindiendo de las sandalias
que en nuestros tiempos deben que~
darse reservadas J)ara la3 bailarinas
o las couJ)letistas, que huyen de Ja
ropa como del enemigo, empezaré
mi desC'r!pción por el orden que me
los fueron enseñando.
Zapatos escotados con tacón Luis
X\', de raso amarillo y hebilla de
platino Y esmalte; zapatos de raso
gris acero, bordados en verde reseda
con medias verdes bordadas en gris;
otro, de raso negro con hebilla de esmalte rojo, y medias verde mar,
bordadas en seda roja.
Para una toilette de raso verde esmeralda, las medias serAn del mismo color, y los zapatos de gamuza
teñida el". un tono exact¿ al de aquéllas y sujeto con galgas de terciopelo.
Para un vestido de terciopelo negro son indispensables los zapatos de
gamuza blanca incrustados de gamuza negra, con hebilla de platino y
medias negras.
AdemAs, se hacen combinaciones de
dos colores. Por ejemplo: las medias y el vestido, de un tono, y los
zapatos y el abrigo, de otro, o la
falda y los zapatos marrón y las
medias y la blusa color de paja.
LUIS.-\.

Insigne artista parece dedicarle, &lt;..I
que se refiere a las esculturas de niños y a los trabajos en que estos
e1&gt;traT'., como factores esenciales y
princiJ)al!simos.
Nadie como Benlliure ha sorprendido el gesto vario, las actitudes traviesas y la alegria infantil, ni nadie
ha sabido esculpirlas con mAs soberana maestrfa, ni con más ajustadas y ricas ex¡&gt;resiones. Persiguiendo la perfección en la dificultad,
Benlliure se alejó de ese trabajo tnllado y vulgar de la postura hierAtlca, doP.de se advierte la dura rigidez en la ;&gt;iedra, en el gesto adu:,to,
en la actitud forzada y en las ciegas pupilas, que miran por uno.,
ojos, eternamente sin luz a las mumtas edades del pasado.
El brujo cincel de :\lariano Bcnlllure ha conseguido apoderarse del
movimiento, esclavizándolo el'. la
quietud. De esta afirmación paradól!'ica, responden mejor que nada, todas st1s obras, donde el motivo es la
,•i,•acidad, la gracia, la alegría y la
Inquietud infantiles, que frecuenta
mucho el maravilloso escultor, y que,
por sus grandes inconvenientes, Je
proporcionan éxitos brillantes.
En Benlliure se dá el caso portentoso, y no muy frecuente entre

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un gran artísta
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artistas geniales, como el
de que sea un trabajador infatigable. Su labor extraordinaria, admirable por el
mérito y asombrosa por la
cantidad, no da treguas a
su inspiración, siempre ágil,
Y lozana, que va dejando en
los bloques de mármol, en
barros y bronces maravillosos, las huellas de su esJ)fritu refinado y culto.
Es un hombre de una voluPtad tenaz, firme y ente-

ra, que si no ha influido J)ara nada
en sus méritos e::traordinarios, ha
servido de cimiento seguro, para su
fama y prestigio universales. Hijo
de una familia modesta, nació en el
Grao (Yalencia) en 1862 ,Y desde
su iP.fancia la e;;casez que en su domi&lt;'ilio era dogal implacable que ensombrecía la vida familiar, le obligó a sumar su esfuerzo al trabajo
de todos, en la dichosa edad en que
las ilusiones, vue'an como mariposas en torno de las cabezas in Cantiles. A su indomable voluntad, a su
amor al trabajo, se deben las portentosas creaciones con que su genio ha enriquecido al mundo; y él,
a su propio mérito, huérfano de toda clase de protecciones, el renombre y la fortuna.
En su Hotel suntuoso y rico, t -ane Benlliure el estudio. Un estudio
especial, característico porQPe no se
limita a las 1&gt;aredes que circundan
los distintos salones que le dedicó el
artista. El estudio de Ber,lliure, es
la casa de Madrid, 1a finca de Vi11::.Jva con inclusióT' de sus Jardine~.
patios y alamedas. Donde quiera que
el escultor eminente vive, qnE&gt;da estelando las señales de su paro una
obra magistral.

�-

PA@INA

- HU~ORI5TICA /
.

&lt;tomíquería ímportaba.==JEI &lt;tasí Semíbí"o
Liborio Salmonete, natural de Villaviciosa, era, en sus mocedades, el
chico del pueblo que más satisfacla
al señor cura cada vez que se endilgaban letanías en la parroquia.
Los "ora pro nobis" se escapaban
d~ su garganta en forma tan dulc',
tan melosa, que se creerla oír al
más angelical de los ángeles que rodean al Todopoderoso, allá a unos
cuantos codos más arriba de las capas atmosféricas.

El buen pastor de almas se interesó por la vida de Liborio, quiea,
a la sazón, sólo se ocupaba en traeegar el exquisito zumo fermentado
de las manzanas que producían las
heredades de su padrino, el cosechero más acaudalado de los alrededores.
Dejó el chico las vasijas y entró
a formar parte integrante de la sacrisUa, con el envidiable cargo de
mon,ago a perpetuidad. Educó sus
cualidades vocales en tal forma que
resultaba un Gayane en miniatu1"1
en todas aquellas solemnidades religiosas en que se elevan cánticos sagrados.
Pero Liborio, no era de aquellos
legidos por el Señor; chicoteaba
demasiado con las niñas de la vecindad y era tan chilindrinero en sus
conversaciones, que su bueno y santo protector no tuvo a menos, ui1
cierto dia, que ponerle bajo el celeste techado universal; en términos
más sencillos: Liborio dejó, pese a
su estómago, el cargo de monacill ).
¡ Oh ingratitudes del destino! ...
El exquisito vino rancio con que ofi •
ciaba el santo padre y que él bebia
a seudas copas, se trocarfa en el Jfquido y vil elemento de los peces.
Las sabrosas gallináceas que los feli11:reses destinaban a la blanca meim.
del que era su maestro, se verian reducidas a !os pelados hL1esos que rola

el más enteco de los canes de Villaviciosa ....
Vagó varios dias por la provincia
hasta que, Umltes afuera, dió de ~-

beza, después de fatigoso peatonaje,
en la tierra de Maria SanUsima.
Tras breves dias de estadia trabó
relaciones con un maestro de "cante
jondo" Y, gracLas a la movilidad de
sus cuerdas vocales, no tardó en hacerse más popular que el Mochu~lo.
Arrancaba con cada coplita que
aquello era el despipórreo y el "descaderámen" del canto flamenco ....
De un colmado a otro, pasó do!'!
años cosechando más aplausos que e.
gaitero de Libardóu, l\fachaquito u
otra notabilidad cualquiera de la penfnsula. Un dia, husmeó las glorias
del templo de Taita y dejando la
guitarra en mejor sitio, ingresó como corista en una compafüa de cómicos desheredados que campaban en
prO\'incias.
Vamos, que no es por decirlo; pero al César lo que es del César y a
Liborio lo que le pertenece. El chico, modestia aparte, tenla facultad?.3
para lo !frico secciona!. . . Habla de
oirle en el
"Canta vagabundo,
tus miserias por el mundo" ....
No sé si porque et10 le hablaba al
alma, o le tocaba el corazón, o estaba en rimas muy onomatopéyicas, la
cosa es que el cuarto cuadro de ''Al-

ma de Dios le valió más triunfos que
chocolates con churros habta tomado
en su vida, los que, sea dicho de paso, constituían el nocturno coadyuvate de su existencia.

De un pueblo a otro, Liborio recorrió la escala artfstica del género
chico; del sainete Upico al melodrama !frico, de la zarzuela regional a
la opereta de visos vieneses, del juguete cómico-Hrico a
las revistas ::¡fantásticas, todo, todo, lo habia apechugado.
¡Ah! ~o si; nunca
le habian consagrado
en una capital. Y eso,
no porque no valiera... ¡Cá.! ... Es que
en provincias, decfa,
se ve las pesetas con
mayor facilidad. Sin
embargo, su carrera
arUstica requerfa el sello de un burgo cabeza de provincia. Y allá
fu2 Liborio.

Bueno; como ir "allá"
no fué; porque el destino, representado en la persona de un empresario,
le trajo aqui, a la Jauja americana.
Y, ¡cómo vino Liborlo! ... Fácil es

En la "chucheria" no hay más que
él; rodeado de sus ''admiradores"-y
que los hay por lujo, mediante el pago de un misero café-da rienda suelta a la narración de ideales aventuras galantes; señala ninfas avasalladas; muestra esquelas al "pachdlt" escritas y perfumad.as por
él mismo en las horas de nostalgia ....
Hoy el Liborio aquél de la grita, es el Salmonete del éxito. ¿A
qué obedece el \dmbio?
Puestas en peligro las pesetas de
la nómina, Liborio aguzó el ingenio; era necesario salvarlas.
Y fué su salvaYidas la primera
tiple. Joven, bonita, sin mamá, era
comprender que en uno de esos piróscafos que atraviesan el charco ....
Pero ¡cómo vino! ... Ni más ni menos que de primer divo de una "zarzue'era" por secciones, pasaje cubierto y setecientos nacionales del ala.

Debutó una noche de otoño. El coliseo repleto, "a reventar," hacfa las
delicias del empresario. . . . Daban
"Molinos de viento" y todo pasó en
silencio, hasta la romanza: "Niña de
los ojos bellos" .....
Cayó el telón en medio de una grita que, aunque pequeña, aqui donde
no se castiga ni a un barba cantando
"La donna e mobile" con música de
"La gatita blanca," parecfa el desborde del Nilo.
Liborio dejó correr tres lágrimas.....
¡Qué noche, la noche aquella! Por de pronto no sorbió el consuetudinario chocolate con churros; se encerró en la pensión y quis.:,
dormir, pero no pudo. . . El
astro rey le encontró desvelado, estrujando entre las
manos la partitura de Luna.
¡Ay, mfsero de m!, ay iufellce!-gritaba parodiando a
Segismundo de ''La vida es
sueño." aunque para él babia sido realidad.
Pasó un dfa, y pasaron
dos. . . . Transcurrió la semana. Deslizóse el mPs. Liborio, ya
no era Liborio; era
el tenor Salmonete,
el divo, el niño mimado de la compaf / \
ñia, el éxito de ia
temporada, el idolo
del público.

-A·•tA:t:lCJi_ .
~&gt;.

'

_;:,

r:

J *"t~..,. -~ .
el "clou" de la compañia; el público la adoraba. . . Li borio inició su
cpnqujsta; !muy , fácil le resu1tó.
Ella, conocedora del mundo, sabia que un marido contribufa a su
importancia, inter y extra bambalir.as .... Y, a las dos semanal! de
la noche aquella, el Regi~tro Civil,
anotaba un casamiento.
El, sabía que los matrimonios en
el teatro son indisolubles. Al lado
de ella, su puesto era eterno.
Y el público. . . Vaya uno a sasaberlo. ¡ Cualquiera entiende a
nuootro pabliquito! ...

---o--EL EFECTO DE UN BAÑO.

Recetaron a un enfermo, que se
hallaba grav!simo, que tomara un
baño.
Después de haberlo tomado, preguntó el médico al enfermo.
- ¿ Cómo se ha encontrado, usted
con el baño?
-Un poco htímedo-contestó el
enfermo.

CONSEJOS YENDO.

Y aún le tenemos en nuestra cos-

mópolis. Afeitado impecablemente,
empolvado como niña, ensortijado su
cabello de ébano, vistiendo sin tacha,
cuando sale a escena es el dueño d~
la casa el antiguo señor de horca y
cuchillo, el don Juan irresistible, el
l\fañara ardiente. En su meñique se
ajusta un soberbio anillo de oro sosteniendo un solitario que deslumbra..

Doctor, padezco horriblemeute del
estómago.
-Pues está usted lo mismo que
yo. Por lo tanto, nada de bebidas
alcohólicas, nada de féculas; tabaco, ni olerlo ....
-¿Pues, no fuma usted?
-¡Ah!, yo no hago caso de los
médicos.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Canibales en África</name>
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        <name>José Juan Tablada</name>
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        <name>La Diosa en su trono</name>
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        <name>La segunda mujer</name>
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        <name>Más fuerte que la muerte</name>
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        <name>Principales estatuas de París</name>
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        <name>Suceso extraordinario</name>
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                    <text>o
México, 5 de abril de 1914

SE'.\I.\X.-\ S.-\XT.-\.
Uno de los más hermosos lugares d r l mundo; el jardín Ge Getsemaní. (\.fase ('( texto en las 1&gt;áginas interio1es.)

��----------------------...-il!! ª'-------·-----•
LOTERIA de la BENEFICENCI~
del ESTADO de QIJERETARO

LOTEBIR JDCIORRl

d

Registrado como artículo de segunda clase al 3 de Noviembre da 1894,

l!A MAS BARATA Y EQUITATIVA.
CADA DOMINGO UN SORTEO

3'

...:-¡·.
,._

___
_;_J-

\.-=t~i

4a.

Calle de Medinas Número 93. México, D. F.

-======-==========

GRAN SORTEO CON
DE

COLORES PALI OOS

$10,000
OFICINAS:

Ninguna otra medicina. en . el
mundo, exclusivamente para ~uJercs ha hecho tantas curaciones
verdaderas ni se ha vendido en tan
grandes cantidades como el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E.
Pinkham.
Miles de mujeres han recuperado
la salud con este remedio, cuya
brillante historia es por mérito.
La mujer que está enferma y sufre no tiene
excusa en seguir sufriendo pues no hay duda alguna
da que este antiguo y gran remedio cut~ loa males ,
femeninos.
Cárdenas, Prov. de Matanzas, Cuba.-"Estuve
sufriendo por muchos años de males en el útero y
en los ovarios y segui tratamientos que me estuvieron !lando notables médicos por espacio de 12 años. Estos tratamientos
no me curaron y finalmente, los doctores opinaron que era necesaria una
operaci6n, pero yo no accedí á ello.
"Después de leer un folleto que publicó Ud. determiné probar el CompuestoVegetalde laSra.LydiaE.Pinkl1am aunque s\n fé algun_a, p~ro
después de tomar siete pomos estaba curada. Esto sucedi6 hace seis anos
y desde entonces no he experimentado la menor molestia. Antes de tomar
su remedio tenia todos los años fuertes dolores en el vientre los cuales me
obligaban á guardar cama por espacio de tres meses. Sólo siento n~ haber
conocido antes su medicina pues me hubiera evitado muchos sufrimientos.
" Puede U d. hacer público este testimonio para beneficio de las mujeres
que sufran. Cualquiera mujer puede venir á verme 6 escribirme. Estoy
segura que la convenceré de lo excelente que es el Compuesto Vegetal
de la Sra.Lydia E.Pinkham."-Sra. REBEIJA FLORES DE MORALES,
calle Anglona No. 153, Cárdenas, Prov. de Matanzas, Cuba.
Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfennedades y desea un con•
sejo espooial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinklinm Medicine
Co. Lynn, Mass,, E. u. de A. Su carta será abierta, leida y cont~stada
por una señora y considerada estrictamente oonfldenciaL
~

OFICINAS:

DE 1914

Vigésimo $0. 20

Entero, $2.00

Este
Paquete

Agentes. se solicitan bien retribuidos
en las poblaciones en donde no los haya

PARA EL DIA 7 DE ABRIL
PREMIO MAYOR

r Recordad

de $2,000 de $5,000 o de $10,000

EXlUUACIOI
ANÉMIAOEBIL/OAO

AGOTAMIENTO de las FUERZAS. etc
eurada1 radlcatm•nt, por 11

HIERRO
BRAVAIS

'l'~ Pilules Orientales

:~~Jg~:c!f
~:S.~1:o;
le firmeza del pec.."to sin causa,
dalloalgunoálasalud.Aprobado
por las not.abllldades medicas.
5, Pa.aaage Verdeau, Pana.

rrasro con iastruee:oaes ea Paris6'35
Mezico:
J LAIIAIIIJ'. Sucesores y!»-

5a. de Donceles Núm: 121. M EXICO, D. F.
Administrador, Pedro Sando1•al y Gual.

SENOS
Daurol/sdo•, Rscon1tituido1,
•
Hermouados, Fof'tificado1

ANEMIA

J

__,,J

La corriente misteriosa

¿QUIERE USTED. • •
au6 sus obras sGan l6idas?

•

mandelas imprimir a los talleres de

Acaba de salir el joven padre de
la habitación, donde durante muchll.Ei
noches habla vigilado, al borde de ia
camita, a su hijo enfermo, contemplando en silencio el rostro infantil
en la almohada, cual una flor marchita, viendo sin querer cree r que
pronto se extinguirfa la vida de ese
ser querido. Había luchado para no
dejarse vencer, estar preparado para
atr~nta:r ese algo que dibujábase
más y m{ls claramente, la extenuaci5n de sentimientos y de fuerzas
en. el cuerpecito delgado. Y ahora
había.se dejado conducir afuera para recobrar mediante un corto descanso, fuerzas para ir al traba.jo, a
los quehaceres que no permitían negligencias ni aún en un ~o como
éste ....
La madre estaba sola, sentada en
la ancha cama junto a la criatura

.

&lt;i+t&gt;&lt;t&gt;&lt;M&gt;&lt;M4~•.»++++,s,,s,++,s,+

Sa. DE BUCARELI 116.

~

.

• C.-\LEXJ)AJUO DE LA SE:'IIAXA. •

•

(;:,

TELEFONOS:

+

~

+

i• Lunes 6 . -San Sixto l. Papa..

Erícsson, 1518.

Mexicana 684 Juarez,

APARTADO POSTAL 2629.-MEXICO.
Clementina .Horin, aplaudida artista del Principal.

•
•:• :'lla1·tes 7.-San Epifa.nio obispo.•!•
,¡, ::\liércoles 8.-San Alberto conf. ..g.
.z, Jueves 9. -'lan Prócoro diácono. •:~
• Viernes 10.-San A.polonio pro-&lt;!&gt;
❖
feta .
+
• •t• Sábado 11.-San LeOn mago Pa· +
.;
¡&gt;a ,- confesor.
+
&lt;$• Dom.in~o 12.-San ,Julio confesor. &lt;S&gt;

..

Número40

México, 5 de abril de 1914.

Año XXI.-Tomo lit.

+

.,, .... +++++++++++++

enferma. Reposaba de vez en cuando la cabeza en la almohada, tratando de descansar ur;os minutos,
pero se sobresaltaba en el acto, cuando ante su imaginación presentábase
el semblante pálido del niño, donde
los rasgos particulares del sufrimiento cambiaban la expresión de las miradas fijas, que pa.reclan ver lo que
para ella era invisible: visiones maravillosas, que pasaban allá, donde
ella, la. madre, no percibía sino el
blanco cielorraso. Y una luz resplandeciente prestaba su brillo a esos
ojos infantiles, excluyendo la tierr::..
sombr{a. Llamaba una y otra. vez en
voz baja. su nombre, imploraba. en
v:i.no una sonrisa, anhelaba encontrar
un rayo consciente en la mirada pura.
y angelical del niño.
Los minutos pasaban unos tras
otros; ansiosa esperaba. la m ..,dre vel'
cortarse el hilo de la vida del sér
que habfa llevado en sus entrañas.
Tranquilidad. . . compleUll tranquilidad, ha.bian ordenaao los médieos
cuando lo trajeron desde el sanatorio
después de la operación peligrosa. No
moverlo ... quieto, sólo tenerlo quieto. . . ¿Serta. posible que nada pudiera hacer por el pobrecito que, cual
una una hermosa imagen de' cera,
estaba tan cerca de ella y, empero,
encontrábase fuera. de su alaance?
-¡Se muere!-gritó horrorizada,
y su corazón paralizóse como rozado
por un soplo frfo. ¿Serfa. posible que
se fuese sin que por una última vez
sintiera. el cuerpecito tibio entre sus
brazos. cerca de su corazón que le
amaba con un cariño incomparable
a todo amor
No, no y no; si debfa morir, mo, irfa entre sus brazos ... ya no le vaíía. la obediencia .... obró ciegamente; sólo guiada por el instinto del

amor, cobrando el valor de la a,ngustia. y el. tam.) r de perderlo. Suaven::.ente, con las manos trémulas, pero
fuertes, levantó a su hijo; recostada
en los almohadones lo coloeó junt:&gt; a
su seno, la cabecita a.poyada. en el
hombro. C:.ibriólo cuidados-amente con
la frazada, trató de calentar los pequeños pies con ·su mano ardiente,
respiró en las manecitrus para hacer
circular la sangre y, contemplando el
rostro adora.do ,dijo con firmeza:No quiero, no quiero que se muera....
-Puso toda s·u vida y voluntad en
este deseo interiso .... Y, en el mismo momento, parecióle como si todo
su sér se llenase de un.., fuerza y un
poder sobrenaturales. . . como si un
tejido compuesto de miles de hilos
il!visiblcs uniéranle con et hilo de la
vida de su hijito.
Las horas pasaban; no se atrevía
la madre a hacer el más leve movimiento, insensibles por la inmovilidad, se le volvieron los brazos y todo
el cuerpo. No quitaba la vista de la
carita pálida ,Ilamábale con baja -¡
suavfsima. voz por su nombre; pero
nq ' tenia el poder de antes. . . . no
llegó como otras veces al corazoncito siempre abierto para ella ....
Crecia su angustia y palpitante el
corazón, murmuró :-Quiero ... quiero que viva. .... - y la corriente misteriosa que sentía dentro de si, comunicábase al corazón 'del niño. Bajo
la impresión de aquella extraña. 'fuerza borróse el mundo. . . los contornos . .. no concebía otra vida que la
que reposaba en sus brazos. Poco a
poco cerráronse los ojos del niño, la
fij eza de las miradas su.1vizóse, cambió de expresión bajo un~. luz resola1taeciente que reconoció y que llenábale de esper¡¡,nza. Paciente ....
fuerte y silenciosa,, permaneció la
madre reclinada sobre su hijo, examinando con atención su sueño tan liviano como el del pajarito .. . .
Quieto. . . quietecito. Suave, casi
imperceptiblemente, comenzó a. mecer los bra,zos. Como una. flor se cierra en la noche, as! cerráronse lo~
ojos del niño. La corriente que le
llevaba hacia la vida penetrábale más
y más .... la palidez di,.ó Jugar a un
delicado color de rosa; la respiracióH.
corta y dificultosa, recuperó su regularidad.
No existfan plazos ni horas, p.ara
ella; no advirtió que el día confundiase con la luz artificial de la lámpara, ni que el sol enviaba su brillantes rayos entre las altas casas de
la ciudad .... No sintió el dolor agudo que producían los barrotes de
hierro contra los cuales reposaba. su
cabeza; vió que aquella luz doraba
los bucl.,s sedoi::os encre spados, cual
suave plumón sobre la frente del niño, que entre sus brazos dormia con
sueño inocente, puro y angelical. No
pensó en si misma; firme, fiel e incansable, blanca como una vestal,
cuidaba a su hijo, como aquella vigilara el fuego sagrado. Rabia salido vencedora en la lucha nocturna.
Años han pasado. . . . más aún no
conoce la madre el origen y el nombre de la corriente misteriosa que,
emanando de ella, penetró en el peque ño sér que poseía junto a su corazón. Suele creen que se llama el
amor maternal, y esa. idea le llena
de inmensa alegria.
SIGXE LAGERLOW.

••··················~··~··"
DIRECTORIO
••
EL MUNDO !LUSTRADO,

♦

♦

♦

AUQ 7 Ltteratara.

♦

Editado P1&gt;.r "El Mundo lllllltrado" Y "La Semana Ilustrada," S. A.

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+

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+ DIRECTOR GENERAL

•

Y G~

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♦

RENTE:
EDUARDO l. AGUILA.R.

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JEFE DE REDACCION:
MANUEL DE LA TORRB.

♦

COLABORADORES:

•

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+

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+

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•
♦

J'osé J'uan Tablada.-Llc. Fe. ♦
♦ derlco
Gamboa.-Llc. J'ed.a ♦
+ M. Ra\bago.-Lic. Nem"9io Gar- ♦

cfa Naranjo.-Lic, Rub6n Va- ♦
lenti.-Lic. Antonio Ramo• Pe- ♦
♦ druesa.
•
♦
OFICINAS:
♦
♦ 6a. de Bucarell, 116.-Aparta- ♦
♦
do 149.-Telé!onoa: Menea- ♦
+
na, 684, Juárez; Ericaaon,
♦
♦

+

+

+

~618.

(con lfne8.8

de extena16Jl.)

♦
♦

+ PRECIOS DE SUBSCRIPCION: +
+ Por trimestre en loa
+

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&lt;l•

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Estados.
. • $ f.50
Por seis meses en loa
Estados. . . . . .
9.00
Por 1 año en los Estados . . . . . . . . . 18.00
Por 6 meses en el extranjero. .
15.00
Por 1 año en el extranjero. . . . . . . . 30.00
En México, subscrición
por un mes. . . . .
1.25
Números sueltos . . . .
0.35
Números atrasados. . • 0.50
Todos los pagos han de ser precisamente adelantados.
Para la publicación de a..-!aoa
en este periódico, dlrl,;lrse a
B. &amp; O. Goet1ellel, .A.venida 11 ••
Septiembre, 26. Sus agente■ en
Europa, la Société Mutuelle de
Publicité, H rue do Rouge_
mont (9 e.)
NO SE DE\'UF.:LVEN ORIOiNALES.
Toda correepondencia y gtroa
deben remitirse al Director Ge-

+ rente General.

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�o

EL MUNDO ILUSTRADO

IDe cocína
Para medio litro de crema tres yemas de huevo y una clara mezclándose todo con la harina necesaria. a
darle punto de atole; añadiéndole
sal y un.-3, poca de azúcar, todo lo
aual se pondrá en una budinera untada de mantequilla para cocerse en
baño de J\k1,rra con lumbre por encima; una vez cuajado se corta en
cuarterones y se pone en el caldillo
siguiente: se frfe un jitomate y una
cebolla de regular tama.ño partidos
por la mitad después de lo cnal se
muele. volviéndose a freir y añadiéndoe caldo de puchero en cantidad conveniente para el recaudo frito.

SOPA DE YE:\IAS.

Se deslíen quince yemas de huevo
en cuatro cuartillos de caldo de pucbero, póngase esto a cuajar en baño
de J\laria, después de lo cu.al se van
poniendo cucharaditas en una sopera
y ya para servirse se le pone el caldo
y un.:i. poca de pimienta en polvo.

Jrr"ACHlNANGO EN SAí,SA DE ALMENDRA.

Para un pescado de a kilo, cuatro
onzas de almendra, seis yemas de
huevo cocidas. Untese el pescado eo•1
jugo de limón y sal pimienta dejándose re¡&gt;osar. un rato, después de lo
cual se revuelca en harina y se frié,

- poniéndolo lueg0 en un platón, cubriéndose con la salsa siguiente: se
muelen las almendras que se tendrán
relll.:.)jadas desde la vispera, junto con
las yemas y un ped;;i,cito de nuez mosca-da; ya que está bien molida se
frié en aceite y se va aguando con vinagre hasta que sea suficiente para
cubrir el pescado. Córtense las claras .
en pedacitos pequeños para adornarlo, lo mismo que perejil, aceitunas y
chiles en vinagre.

guiente manera: en una poc1 de manteca se dora una cucharadita de harina a que tome color de canela., se
le sirve el jitomate que de antemano
se tendrá molidq, y se deja freír perfectamente, luego se le añade la piña
molida t-ambién y tres yemas cocidas y
disueltas en una poca de agua, zasónese con la sal necesaria, pimienta,
clavo y c:mela y en seguida mézclese
el pollo y unos chiles en vinagre a
que tome un ligero sabor de picante y
adórnese con las claras de hu evo y
hojas de lechuga.

Ht:ACHINANGO A LA \'ER.-\.CRl:-

BIEX:\IESABE.

'

El pescado limpio se pone por espacio de 15 minutos en agua de sal
y limón, al cabo de este tiempo se
saca y se enjuga, se señalan las raciones y se empaniza en harina: '!ll
b:1stante aceite en el que sé habrá
dorado un ajo, se frie el pescado, y
después en esta misma grasa se fri,3
el recaudo siguiente: jitomate asado
y molido con un poquito de pimienta,
cla.vo y canela, un pedacito de pan
dorado en manteca y apagado en vinagre con una poca de agua; muy
bien frito el recaudo con él se cubre
el pescado se decora con media&lt;,
aceitunas, metiéndolo al horno por
cinco o diez minutos y un vez sacado
se le pone por encima un poco de perejil y se sirve.

POLLO EN SALSA DE PL~A.

Se limpian y parten en raciones los
pollos, se pasan por manteca a que
:;e cuesan con su propio jugo; ya cocidos se prepara la salsa de la si-

JShS~@®-®IS!@B@@,ml&amp;í
~

@

¡@=======@
Taquigrafía 1
@
@

®

D

@

Es el conocimiento más
útil que puede adquirir
una persona.
Con el libro que ofrecemos a usted puede aprenderla rápida y

~

®
Ji
~
®

® Profundamente ®

~
~

Clarificando un cuartillo de almíbar
muy fuerte, becho con medio kil&lt;l
de azúcar y dos cuartos de kilo de
almendras dulces y dos amargas peladas y muy molidas antes. J\1oviéndolo, y a fuego Jento, va cociendo
poco a poco, y cuando salta la almendra, señal de que está en puuto.
se van echando lejos del fuego, muy
despacio y sin dejar de mover, ocho
yemas de huevo bien batidas, y todo
se pone al baño de Mana.
Cuando las yemas han tomado c•iIor obscuro, es que ya está, y entonces se vierte todo sobre unos platos
hondos o fruteros, cubierto GU fondo
con bizcocbos que se han tenido unCts
minutos en almibar, y cuando está
frfo se sirve, adornándolo con clara
de huevo batida con azúcar a puntu
de merengue, formando con ello unos
montoncitos salpicados de pistache.

8
MI
'A'
1m

+++o!o++++,a,,s.,s,+,s+i&gt;,t.,S,,S,,&amp;,S.,S,~

+

~iiH~~®~99li!í~®DB

+
+
&lt;E•*~+++cSi~++~++®+tii++rt~

-¿Cual es el te que ataca más los
nervios?
-El te-léfono.

+
&lt;?&gt;
+

Lea Ud. "La Revista" de Yo-•!&gt;
catán.
+

@

B

l~

y decimos profundamente

porque hay muchos taquigrafos, pero que
SOLO ELLOS

entienden Jo que
ben.

escri-

~

®

♦

Registrado como artículo de segunda c,ase el 3 de Noviembre de 1894.

A~XI -Tomo 111.

l

Número 4Q.

México, 5 de abril de 1914.

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®

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Precio del ejemplar,

1.m
e

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$2.50

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A los libre1·os descuentos
especiales.
Oficinas: 5a. Bncareli,
116.-Ap. 149.- ~léxico,

®

1

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Cffl

"PITMAN''

D. F.

~
~

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®

ADl\'JN ANZA.

ExGursiones de Fin de semana aOGotlán, JalisGo
A ORILLAS DEL

'LAGO DE CHAPALA
No bay lugar en toda la República en donde se pase más agradablemente un ·día al aire libre que en Chnpala.

Entre la!&lt; diver-

siones que ofrece se hallan la Cazo, la Pesca. Paseos en bote o lanchas, Baños y Excursiones a Caballo.

México a Ocotlán y Regreso...... $25.49
Guanajuato a Ocotlán y Regreso. $11.22
En Ocotlán espera a todos los trenes un guayín o una lancba de gasolina (del Hotel Ribera Castellanos) para comodidad de los pasajeros
Los boletos se expiden con un límite de quince días después de su venta.

ferrocarriles Nacionales de México.

1

&gt;JI, CRISTO J&gt;E LOS ULTRAJES.-Céleb,e ,umh·o de &gt;lnnteg ha, qne ,e eneu,nt.-. en el '1nreo Ja,qae=&lt;-And•·e,,

~

Fo·aneia,

1

•:----------1--------------------------■
81BUOTECA UNlVERSIT,AíllA
"ALfON5'0 Rf'
1

ro R v,Rr0

rr'

-s

Al-(f.&lt;lle1'

�1
ORONIOA SEMANAL DE

DEL VIERNES DE DOLORES al VIERNES SANTO

José Juan t:ablada

!

1
·La mañana del pasado viernes lució un sol radiante que en las
primeras horas salió del claustro de las bnunas para iluminar espléndidamente el mundano cortejo del festival de las flores.
Por las avenidas principales, rumbo a la \'iga, iban desfilando
los lujosos trenes y los elegantes equipajes. Iban raúdos los ciclist-as
y al trote de los caballos criollos o "deuü-sang" se erguían los jinetes, como si corrieran hacia el "tm·f ·' de una fiesta hípica. Pasaban
también los automóviles, arrancando torbellinos de polvo del "macadam" y velando y enturbiando entre su niebla todo el mexicanismo
del brillante paisaje.
¡ Ah Fi&lt;lel ! El Paseo de las Flores ha muerto. el clásico y típico
festival ha perdido sus colores pr0pios y es hoy una ·fiesta sin entonación local. c-asi sin carácter nuestro, sin el pintoresco mexica!lÍsmo
que es la fragancia de acre flor moutañesa que dc1Tarna '' La l\Im,a
Callejera."
Ya no cantan las vib1,antes guitarras. los trémulos salterios. las
harpas ceñidas por moreuos brazos y en su lugar bandas de músiL&gt;o
arrojan l-a tempestad de sus latones y en vez del "Palomo'· o del "Jara be", atruenan los t.amborazos y los golpes de platillo que 1·iman los
"two-steps'' de allende el Bravo y los tangos y "matchiehas' · más
o menos internacionales.
¡ Ah Fidel ! El charro tiene que escabullirse para que el nutom6vil no lo atropelle y el castor de la antigua indumentaria femenina.
las rojas enaguas de la '·China,· · vienen a la memori-a sólo porque
miramos a las amapolas, cuyos pHalos se esponjan como el traje de
l•a poblana. e imitando lentejuelas de plata se cubren de gotas de
rocío .... De poblanas y tapatías. de las &lt;¡ne con arracadas de oro y
gargantillas d&lt;&gt; corales y breves pies desnudos en el chapín ele verde
raso, tacone-aban el jarabe al són de harpas y vihuelas. no queda ya
sino esa fl.oral reminiscencia . ....
Las amapolas sí han triunfado: kls ha~- ro,jas com:"J la sangt·c fresca
y amorat~das como la antigua sangre : las hay blancas. &lt;le s•1tinacla
blancura, blancas ebúrneas, blancas de nieve. blancas con manchaf.
roj-as como la túnica de una vestal asesinada ....
A las once del día, por la Avenida de Plateros. la vista no t•ncontra ba más 1¡ue anchas notas bermejas; amapolas en las mfü10s de
los vendedores. amapolas en los faroles de los carrnajes y en los radiadores de los automóviles, amapolas. amapol,J&lt;:. amapolas &lt;¡ut' se deshoj,abm marchitas sobre el corpiño de las mujeres .....
Un himno rojo, estruendoso, un apasionado cántico de escarlata.
levantaron las flores opulent•.ls la maiíana del Yiernes de Dolores ....
Y cuando el festival concln~•ó, sobre el gris asfalto de las grandes
avenidas. aparecen manchas trágicas como cuajarones de sangre.
De las flores apasionadas sólo queda ese crúor, inquietantt- como
el vestigio de una hecatombe inmensa!

Al vasto dolor del drama cristiano se incorporan en estos días
de prueba los infortunios de la Patria. y ambas tragedias confunden
en un mismo pésame solemne. su luto y su desolación.
La Patria parece una Dolorosa con el seno destrozado por infami;s
puñales y en los altares de los templos esa imagen enlutada, llorosa
y adolorida, se leYanta como el espectro mismo de la nación que es
nuestra madre.
Xunca los mexicanos hemos tenido un estado de alma más propicio para sentir el doloroso drama cristiano r la ternura hacia esa
víctima inocente y augusta, cn~·as lágrimas escintilan ahora entre la
penumbra de los templos, como astros en medio ele una noche profunda.
Al pésame ritual, al legendario dolor que a través de los siglos
llega basta nosotros desde el lívido horizonte del Calvario, se unen
ahora los pésames y las tristezas que el drama actual &lt;le nuestra patria
suscita en nuestras almas.
Así. entrando a un templo, bajo las frías naves sonoras, frente a
los altares tendidos ele funerarios p3ravientos, no puede movernoi::
idea o emoción -alguna que no trniga consigo una infinita fuerza trágica.
¡ Con &lt;1ué nueva significación brillan esos puñales clavados en el
seno inocente y virginal! ¡ Qu{&gt; fatal brillo el de esas lágrimas, qué
fúnebre solemnidad la dt• esos p:'sado5 t&lt;&gt;rciopelos, cuya negrura abruma el cspÍ!'itu consternado!
¡ Oh imagen doblemente venerable y sagrada que en estos días
trágicos, unes al divino dolor. el dolor de todo un pueblo y con el
místico amor exaltas ." n1blimas t•l amor a la Patria, que como tú es
i::anta. como tú inocente y como tú bárbam111eJ1ü• apuñaleada por infamt-s manos matricidas!
Como las cueutas ele un roirnrio tk ónices negros y de turbios ópalos, pasan las horas de estos días, horas 1wgras de pésame y s·alpicadas
dt's llanto .....
Si en todos tiempos ftié solemne el (lrama cristiano. ahora conme-morado. ho:v agravl-1 su tristeza )' •.¾honda su due lo.
Si el duelo de la "\'irgo Tristissima ·· fué siemp1·e conmovedor. hvv
fenwjante al de la Patria. de lo~ más duros corazones arranca la piedad. como agu-:1 milagrosa que brotara de las rocas. . ...
Y sólo mitiga pésames, y emal111a dolo1•ps la certeza de qne la identidad entre la augusta \'irgen y la madre Patria. se afirmará más gmtl¼
en días festivos.
Un ampo de esp&lt;&gt;ranza. cl:1ro y fre.,co eomo nna alborada nos mostmrá a la Patria como a la \'irgen hoy enlnta&lt;la, ascencli&lt;&gt;ndo en triunfal
apoteosis &lt;¡ue ;-erá como la gloria dt&gt; una Asunción divina!
JOSE JUAN TABLADA.

------ENTRADA EN JERUSALEM-----Al llegar el dfa de Ramos, se complace Jesús en dejar resplandecer la
admiración que los pueblos senUan
por El. Acuden a su paso llevando palmas en las manos y aclamándolo ru:dosamente como a su Rey, como al
H ijo de David que debfa venir, como
al Mestas que esperaban. Jam:ís pueblo alguno habfa hecho iguales manifestaciones a un soberano; a su paso
echaban por tierra sus vestiduras;
se disputaban el arrancar las ramas
para cubrir su camino, y hasta los
ll.rboles parecían querer inclinarse y
rendirse a El.
Los más ricos tapiceEI que se hayan
tendido a la entrada de los reyes, no
pueden igualar a aquellos sencill!simos ornatos. Los árboles desgajados
por la muchedumbre, y todo un pueblo que se despoja para engalanar el
camino por donde va a pasar su Rey,
constituyen un espectáculo grandioso.
En las entradas oe los monarcas se
ordena al pueblo que ordene las calles, y la alegria es un mandato;;
aqu! el sentimiento popul¡¡.r l&lt;;&gt; hace

todo. Nada a l exterior atrae las ruiradGs; un Rey pobre; montado sobre
un jumento, apacible y h umilde ca-

balgadura; no son los caba1.los fogosoo enganchados a h suntuosa carroza y llamando la atención por sus

NUESTRA PORTADA. EL JARDlN DE GEH~RMANI
P ublicamos en l a pot·t.acla de este número la última fotografía
del l&gt;íblico H uerto de Geth semaní, lu~ar de la T ie rra Santa que &lt;"O nocen toclOfl los peregrinos de Jerusalem, y cloDfl e m illares de ellos han
pru-aclo, q ui7,as, los instantes má'&gt; dulces ele su vicla. Salienclo ele la
ciudad, por l a p ue•·ta. oriental, y después de h aber at1·a,•esado e l tol'l'ente ele) Ce&lt;lrón, se atra,'iesa un pequeño puentE- de pied ra que cla
entrada al jardín de Getsemaní, CU)'OS l'el'des prados se extienclen al
pie del )lonte de l os Olivos. Allí era doncle Jesús o,·ab a frecuentemente con sus discipulos; allí estuvo después ele l a cena y a llí ,Ju das lo traicinó con el beso clenuncia&lt;lo1· J&gt;ara en tregarlo a los sayones
q u e iban a prenderle.
~
E l j ardín de Gethsemaní es hoy un lue:ar cerrado por blanco-; ♦
muros y salpicado aquí y allá con oli, ·as m ilen arias ele troncos mon ~truosos semejantes a rocas. Pertenece a los franciscanos one han le- .s,
van tado pequeños monumentos consagrad~ a cada. una de l as Estadoncs del Camino de la Cruz, y donde los peregrinos se arrodillan, llenos
de u nción religiosa, recordando el gran drama del Calvario.

:t

br!os. No rn vH1 satélites, ni guardias, ni la im1gen de ciudades vencida,3, ni los despojos, ni sus reyes
cautivos. Las palmas que llevan delanto de El son !;fmbolo de otr:is victorias; el ap~rato de vulgares triunfes está desterrado del suyo 1&gt;ero su
escolta la formaban los enfermo3 que
s:i.nó Y los muertos por El resucitados.
La persona del Rey y el recuerdo rlP.
sus milagros b:.i,staban para dar esplendor a esta fiesta.
Cuanto la adulación y el arte han
inventado para. honrar a los conqui.;tadores en sus dfas de gloria, se
eclipsa ante la sencillez y la verdad
que en ella ap:.i.recen.
As! con tan sagrada pompa, es llevado el Salvador por enmedlo de Jerusalem hast:i la montaña'del t -::m¡lle.
Fntra en aquel recinto como dueño
y señor e Hijo de Dios a qui,.n ala
se adora. NI Salomón su fundador, ni
los ponUfices que oficiaron con brillantes ceremoni!I.S, hablan jamás recibido tales honores.
BOSSUET.

1
1

é

1

�MAESTRAS SOBRE

EL

DRAMA DEL CALVARIO

Je~ús con la Cruz a cuestas.-C'opia del cua&lt;lr·o de Rafael, exjstente en el :\lusco de Pintm·as de :'.\Iad1·id y ronociclo con el 11omb1·e ele "El Pasmo
&lt;le Sicilia."

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.•

El Descencllmiento, Cuadro de Rubens.

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-~~-====JE=SU=--=S=E=N=C=U=E=N=T=R=A=A=S=U=M=A=D=R=E=~

LA SANTA FAZ

..

Cristo ent, a en la calle de la Amargura. Este paso del Salvador desde su
pretorio a su Calvario queda más impreso que ninguno otro en la conciencia y en la memoria human::i. ¿Quién
se ha criado e n los pueblos católicos no recuerd~ la triste proce:,ión
del Jueves Santo por al tarde? Yo
creo ver la de mi pueblo, y viéndola
tr.Jgo a mi corazó,1 los afectos primeros trágicos de la inocencia. La
torre del templo, muda; los hogares,
como si en todos hubiese algún difunto, C&lt;!rrados, sin ve:,tidura las aras
y siP sacras; los C'.lndelabros espar&lt;'idos; las lámparas exti ntas; e l ten,&gt;brario, apagándose y causándoLos con
su obscurida,ci sucesiva esc:.tlofr1os, con:o si el sepulcro se abriese a nue:;tras planas y el .Juicio final viniera
sobre nuestras f1 entes; todas estas

tristens de tan solemne día no llegaban ~ la coJ1goja sentida cuando
la Virgen i\1arra iba solitaria, envue;ta en túnicas negras y negros manto:,, sus manos amarill:.is coma las
de un cadáver, amarillo su rostro
cc-mo las manos y lleno de lágrimas
cuajadas cu3.l granizo, porque nueatlo terror trágico al verlr. ante las
elegfacas endechas del '• Miserere,"
entonado por voces lamentosfsimas,
no3 sugerfa la idea de que nosotros
pudiéramos en tal momento mori1ros, y quedarse como aquella mujer
sin consuelo, como aquella sombra de
la desesperación y de 131 muen•·,
nuestras pobres madres. No recuerdo
si la,! efigies aquellas me decfan o
no, según su valor artístico, la representación del religioso Paso; mas recuerdo cómo herfan mi corazón y

llegaban a sugerirnos pena tal, que
allf comenzaron los primel'os manantiales del río y del mar de nuestra:;
lágrimas. Cuando por un lado en
aquella ¡,,rocesión se vera la Soledad
y por otro lad , llega el Nazareno,
como 1a naturaleza humana se reproduce y se copia toda. ella en cada instante sublime, la inteligencia y el
corazón se ponfan en aquel caso, y
las penas horribles, y los desengaños
mortales, y los combates eternos, y
las tragedias infiniti.s e innumerables agolpábanse a nuestro corazón
y nos trafan el recuerdo comp,leto de
cuanto habfan sufrido todos en nuestros progenitores y el presagio de todo cuanto deberemos aún sufril' todavía en nuestros, descendientes. Las
angustias en el Huerto, angustias del
gáncro humano son. Todos tenemos

traiciones de judas en la triste vida.
Nos han neg;l.do personalmente los
discfpulos más queridos y han renegado una doctrina salvadora como si
fuese mal y error. Todos los labios
ban probado la hiel acerba que despiden las fauces del calumniador. Tod03 hemos bebido el agrio vinagre
'de los desengaños y lodos hemos amasado con hieles el pan de cada dfa.
La tierra es una infinita calle de la
Amargura por la cual vamos cayendo
y levantándonos con la cruz al hombro y las espinas en las sienes; ca.lle
de la Amargura terrible, a cuyo término sólo descubrimos el Calvario de
todos los patlbulos en las cimas y con
el sepulcro a las plantas.
E:\HLIO CAS'l'.ELAR.

- .----~~\t:L -~~

~~- ~e,.

J.as santas muje1•es en el Calvario.

LA SOLEDAD DE LA VIRGEN

C'amino del Gólgota.--Cuadro de Rodolfo de Ghirlan&lt;lajo, existente en

La leyenda sagrada refiere aue
cuando el Salvador iba camino del
Calvario, agobiado con el peso de la
cruz, una piadosa mujer de Jerusalén, llamada Verónica, movida a compasión, quitóse el manto que llevaba
a la cabeza y ofreciooelo a Jesús para que enjugase el sudor y la sang:·c
que inundaban su rostro. Asf lo hizo
el Divino Maestro, y cuando volvió el
lienzo a la Verónica, en él Iba im•

presa la imagen del sagrado semblante, el verdadero retrato de Jesús.
La Verónica conservó tan preciogísimo recuet do, que, andrindo el
tiempo y en sus manos hizo portentosos milagros. El emperador Tiberio, atacado de lepra, oyó hablar de
los prodigios que hacfa el lienzo que
llevaba impresa la Santa Faz, y movido por ello llamó a Roma, a, la Ve-

la "Xational Galle1·y" ele Lonclres.

rónica. Curó, en efecto, el emperador, y ante tal resultado ordenó la
destitución y destierro de Pilatos.
La Verónica retiróse a la Galia,
dond~ vivió como una carmelita hasta su muerte, acaecida el año 76.
Se admite que la imagen que en
Jaén se venera es la impresión de
de la Santa Faz tal como quedó reproducida en el manto de la Ver ónica; pero es el caso que en Roma, en

1\1 ilán y en, alguna otra ciudad del

orbe cristiano se conservan imágenes
semejantes y a las que se atribuye
el mismo sagrado origen.
Para explicar esta multiplicidad,
la tradición añade que la compasiva
hija de Jerusalén al presentar su
manto a Jesús, plególo en varios dobleces, y en todas las h-0jas quedó
igualmente impresa la imagen del
divino rostro.- Vicente Vera.

La virgen Ml.Crosanta, antes de r e- quebranto de la i\ladre, que de la
tirarse del sepulcro, bendijo la sagra- mPerte del Señor. Las piados:1.s muda loza, diciendo asI: "Piedra afortu- jeres le echaron encima un manto
nada, que ahcra encierras al que yo negro y al pasar por delante de la
tuve dendro "de mis entrañas. te ben- cruz, bañada. todavfa con la preciosa
digo mil veces, y te encargo le guar- sangre, se postró en tierra, y fué la
des cuidadosamente." Después, alzan- primera criatura que adoró aquel sando al cielo la voz y los afectos del al- to madero, diciendo de este modo:
ma, dijo asf: "Padre celestial, en
"¡ Sllltfsima Cruz! Yo te adoro y
vuestras manos queda este divino t~- beso devotamente, pues ya no eres
soro, Hijo de vuestras complacencias leño infame, sino trono de amor y
e Hijo de mi cor-a.zón." i\1ira de nue- altar de misericordia,
consagrado
vo el sepulcro, se despide otra vez del con la sangre del Cordero que quita
Hijo querido y se vuelve con aquel los peca.dos del mundo ,sacrificado
triste acompañamiento, tan llorosa y en U por ,l a salud del género humatan de1SOiada, que movió a lágrimas no." Luego que llegó a su pobre moa muchos de los que la vieron pasar, rada, volvió a todos lados la vista,
y los mismos discípulos y personas del
Y no viendo a. su dulcísimo Hijo, se
séquito lloraban ya más de la pena y le representaron viva,mente los hechos

y ejemplos de vida tan santa, la dulce memoria de aquella noche gloriosa de su sagrado n¡a.cimiento, los
regalados abrazos que le dió en su
seno maternal, las conversaciones intimas y suaves por tantos años en la
casa de Nazareth, e l tierno amor con
que ~utuamente se correspondían,
las miradas amorosas y las palabras
de vida eterna que salfan de su boca
divina.
Pero después se le volvió a renovar con ma.yor sentimiento y viveza
la dolorosa tragedia de aquel triste
dfa: los clavos, espinas y Hagas profundas, las carnes despedazadas, los
huesos descarnados, la boca sedienta,
Y los ojos obscurecidos y muertos.
¡Qué noche tan amarga! Preguntaba

al a,mado discipulo: Juan, ¿ dónde está tu Divino Maestro? Preguntaba a
la Magdalena: ¿ hija, ¿ dónde está tu
amado? ¿Quién nos ha quitado nuestro único bien? ¿Quién nos ha puE!6to en tan amarga soledad. Lloran sus
ojos virginales lloran todos con ella.
Y tú, alma,, ¿qué haces? Dile, por fin:
Señora, yo ,s oy quien debo llorar, y
no vos; yo soy el reo, y vos inocente.
Permitidme que siquiera os acompañe en vuestro llanto y soleldad. l&lt;~ac
ut tecum lugeam. Vuestras lágrimas
nacen de amor. Broten las mías de la
fuerza del dolor y arrepentimiento
de mis pecados. Estos y otros afectos
semejantes le has de decir con los labios y el corazón.
San Anfonso l\Iaría de Ligorio.

�jfragmentos ~el ,oíaje en @.ríe11te (1832)

-

POR -

ALFONSO DE LAMARTINE

El, S.-\XTO SEPrLCRO.
.r.iendo por horizonte más que montañas calcinadas por el fuego interior
Oc·tub1·e de 1832.
de los volcanes, un poco más distantes, se perciben las montañas de AraDespués de bajar a lgunas otras
bia y de Jericó, y Juego, por infecto
LA \"l.-\. DOLOROSA . ... .
mar, de Illaya:;; indecisas y quieto, sin C'.J.llt's, semejantes a la ,·ía. ))olorosa.,
que la navegación arrugue su imp:,.- llfg-amo:.; a una plazoleta, desde la
Octubre de 1832.
siblt'• y pesada superficie liquida, el cual, se des::ubri!n en la dirección
... . Nada de notable en ella, na- ~J,u ~lue1·to! He aquí la J ,1dea, la co- Xorte, el radiante sol de la Palesda de verosfmil ni que pueda afir- marca en que el destino ha condeua- tina, iluminando en primer término,
marse cou certidumbre; algunas pe- do a vivir a un pueblo, siempre de- el :\lonte de los Olivos; luego, desqueñas const1 ucciones de estilo mo- belado y pros~ripto en todas las é¡,o- &lt;"'ndiendo algunos escalones, situacas de su historia, y al que las otras dc, a 11 uestro lado siniestro, estuv'derno que los frailes maestrar. a los
peregrinos e o m o •- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - , , , ,
vestigios de las diversas estaciones de
Cristo, a lo largo
de la. Yfa Dolorosa. Ninguna dud'l.
~as mtradas suscitan alU en nuestra
mente, y todas la
confiani:i.. en las tradiciones locales se
ve
cont1·overt.ida,
de a11temano, ilOr
la historia misma
de los primeros
años del cristianismo, en los que Jerusalén no conservó
piedra sobre piedra,
y en que fueron
desterrados sus habitantes por hrgos
gos años. Excepto
piscinas y las tumbas de los reyes, la
ciudad no consen·a
hoy ningún monumento de sus grandes épocas; sólo algunos sitios son reconocidos, como el
que sustentaba el
Gran Templo, identificado por sus espaciosas terrazas, sitio en que ahora se
alza la hermosa. y
vasta. mezquita de
O&gt;lnll.'1.1', lill-Snkara;
el del 2'1onte u e
Sión, ocupado a ctualmente por el
convento armenio Y
la tumb:i. de David;
pero sólo con la historia en la mano, se
pueden señalar con
ilguna pre cisión que
satisfaciera. la curiosidad del viajero,
esos interesantes I ugares. Aparte de los
muros que sostienen
las terrazas que dan
sobre el v:tlle de
Josaphat, • ninguna
piedra ostenta t111a
sola fecha; todo lo
demás es polvo o
moderno. La mente
queda incierta en
cuanto al perfmetro
de la ciudad; pero
Jernsalén entera ilP.
F• onthJ)iC'io del edículo del 8anto ~t'pul(,1·0.
revela por la misma
colina cobre la cual
se asienta: es la
Sión ceñida por varios valles, en los naciones han disputado también 1~ ca- mos en un atrio descubierto. Elévique' crece el ondeante trigo, Y por pital de esos proscriptos y que es :i. se en él la imponente fachada del
un~ parte limitada por e l profun- manera de nido de águila. depositado Santo Sepulcro: templo famoso es
do en que corre el Cedrón; esa sobre un hacinamiento de abrupta~. éste, tan bien y tantas veces supees la santa Sión, asiento que fué siniestras montañas: y apesar de to- riormente descrito, que no lo descrlde la capital impotente Y desgra- do, ese pueblo llevaba consigo la biré nuevamente. Esta iglesia ofreciada de un gran pueblo; pudie- grande idea de la unidad de Dios, ce, en la parte exterior , un vasto y
ra decirse que fué más bien la ciu- y lo que habfa de verdad en esa ele- hermoso monumento de la época
dadela natural en que se refugió mental idea, bastábale para enorgu- bizantina; grave y solemne es su
un pueblo, elG)ulsado por los demás, llecerse de sus continuas prÓScr1,- arquitectura, grandiosa, imponente
llevando consigo su Dios Y su templo ciones, abroquelado tan sólo con sus y rica, tanto más si se considera el
providenciales destinos, y apercibiuo tiempo remoto en que fué construia e6e recinto, que ningún otro pueblo
pretende disputarse sobre rocas y confortado por su esperanza inmor- da: es un digno pabellón, tendido
por la piedad de la fé cristiana soinaccesibles, rodeado de valles sin tal! . . . . . . . . . . .
bre la tumba que depositó el cueragua, de clima estéril y rudo, no te-

(Traducción de Julio Zárate, qmen
la dedica a su querida hija Julia Zárate de Olaguíbel.)

quia que adora quien lleva el nombro de cristiano, sea accesible para
todos. Sin los Turcos, ese templo
disputado por los Griegos, católicos
y por las numerosas ramificaciones
de la idea cristiana, hubiera sido
motivo e infinitas v~ces, de luchas
entre esas comuniones entre sr, y
quizá habrfa 11asado su poder de
unas a otras, y quizás, alguna de
ellas, triunfante, prohibiera el acceso de los demás. Yo no encuentro razón fundaida para acusar e injuriar
'.l. los Turcos: la pretendida intolerancia brutal que los ignorantes les atribuyen no se manifiesta sino por el
respeto y la tolerancia por todo lo
que otros hombres veneran y adoran: donde quiera que los :'llusulmanes ven la idea de Dios en .il
corazón y 11ensamiento de los otros
hombres, se inclinan y los respetan, porque sienten que la idea
santifica la forma. Quizás sea hoy
ese pueblo verdaderamente tolerante. Que los cristianos se interroguen,
y se pregunten con entera bu~na fÉ
lo que ellos hubieran hecho, si la virtoria les entregara habría la Meca y
la Kaaba? ¿Los Turcos, si así la fortuna Jes hubiera negado sus favores,
vendrian de las comarcas qua. pu,;blan en Europa y Asia, a venerar
pacíficamente, y sin impedimento aiguno, los monumentos religioso.,
que so conservase del vencido Islamismo? ....
Después del vestíbulo nos hallamos bajo la grande cúpula de la
iglsia: la tradición local pretenrle
que el centro de esa cúpula co1-rP.sponde al centro de la Tie1 ra. Bajo
la ancha y hermosa cúpula se alza
ur. pequeño monumento que e,
respecto al grande (el templo) a
manera de piedra preciosa euga~.tad:i. er. otra mayor. Es un edfculo,
en forma de paralelógramo, sostenldo por algunas pilastras que soportan
una cornisa y sobre ésta una ma~móre,1, cúpula, todo ello es, sin embargo, de m.al gusto y de un est!.o

po del Hijo del Hombre. Compa1ando ente templo con todo lo que
la misma époc1 produjo, es superior a todas las creaciones que fu!'ron sus contemporáneas. . . . Santa
Sofía, de Con~tantinopla, aunque colosal, es en su forma, una bá.rbara
montaña de piedras, apoyada en colinas, también de piedras, edificaua
en tiempo de Constantino el Grande, obra. de lo:, arquitectos Antemlo
de Tralles e Isido1 o de r.Hleto, quiem.~ la echaron al :iire, a orillas del
Bósforo de orden de
r.qnel Emper1dor; el
teml,)lo del Santo Sepulafo presenta una
rú1n• la 2.érea, labrac1'.'. p1 imoros:imente,
y ofrece cor~es graciosos y elegantes
en sus puertas, ventanas, chapiteles ,cornisas, y decirs .•
pudiera que en h:.
masa del templo de
Jerusalén, cada piedra de las que la
forman, se ha convertido bajo las manos hábiles de sus
constructores en uu
&lt;leliC'ado encaje pard
que sean dignos Jü
decorar ese monumento, elevado a
im1&gt;nlso del más
grande pensamiento
humano, y tan granjioso pensamiento se
revela en todos sus
detalles, como en ei
conjunto 'del nobl e
e imponente edificio.
Verdad es que la actual Iglesia del Santo Sepulcro, no es
hoy tal como la
mandó erigir Santa
E 1 en a madre de
Constantino: los reyes cristianos, de
Jerus:alem, durante
el siglo XII, la retocaron a porfia coa
incansable y ardiente emulación, emb2lleciéndola con adornos de h arquitectura semi-occidental y
semi-morisca, cuyos
gustos y m•Jdelos encontraron en Oriente. Pero tal como se
ofrece, con su masa
bizanti11a y sus decoraciones griegas, góticas y arábigas. y
aún las mismas hu('llas iml)resas por el
tiempo y por las ma.
nos bárbaras de las
hordas persas de Sapor que muestra eu
su fachada, no hay
contradicción con el
pens~w.~ento q u e
pretendieron expre-

=:;.;. ._____________________J

sar sus constructores, y no se desprende la primera impresió'l de que corresponde a la grande
idea de sus creadores; por el contra1 :o, al contemplar el monumento se
dice uno a sí mismo: "esto es lo que
yo esperaba" ... El hombre ha heello
aquí lo mejor que le fué dable, y si
el monumento no es digno de tan sagrada tumba, sí digno es de la raza
humana que quiso honrar tanta
grandeza, y poseído de esa primera
y grave impresión se entra bajo el
abovedado vestfbulo y la sombrta
nave que le sigue.
A la izquierda de ese vestlbuio
se halla un amplio departamento, en

l

l:'asa a La aa. plana de avisos.:

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V

I,achnt!a ele la Basílica del Santo Sepulcl'o.

otro tiempo ocupado por estátuas; tran en la iglesi:i, sino para acompaen él han establecido hoy los Turcos ñar a los visitantes; su misión es
un diván: son los guardianes d,il la de guardar la puerta y hablan d
Santo Sepulcro, y ellos son los úni- los cristianos con la giavedad r,!Scos encargaóos de abrir y cerrar el 11etuosa que el Jugar y el objeto de
templo. Cuando yo pasé, vf cinco o los visitaotes imponen. Dueños, en
seis ,·euerables Turcos, de lu engas virtud de la ley de la guerra, del
para todos
barbas blancas, sentados a la usanza ;\Jonumento Sagrado
de ·su nación, en ese dil'án, cubierto los cristianos, no destruyen el mode ricas alfombras de Alepo, y sobre numento ni esparcen las cenizas de
éste al viento; lo conservan, guaresta(f se bailaban colocadas, en derredor del grupo, tazas de café Y pi- dando para ello un orden y una compas; saludáronme los guardianes postura de silenciosa reverencia, que
aquellos con graciosa dignidad, Y or- es de desear que imitaran las diverdenaron a uno de ellos que nos acom- sas comuniones cristianas que se
pañara. en la visita al templo. Nada disputan la guarda del Santo Sepulnoté en ellos ni en 15us graves ros- cro, y que np obcervan esas comutros, ni en sus palabras, ni en sus niones en otras dependencias que
ademanes, esa irreverencia. de que poseen en la ciudad santa. Esos guarotros viajeros les acusan. No en- dianes cuidan de que la gran reli-

La casa de la Santa Yerónica en la Yfa Dolo1·osa, Jerusalén.

�,

famosos de la República

Algunos de los templos mas

---------------------

------------------------

PRESEXTE XDIERO, .-\L RECr ,mDO STE:\[PRE \"EXER.-\BLE, DE LOS DI.-\S DF: L •.\ P.-\SIOX DE CRISTO, COXSil&gt;ER.UIOS
IGLESI.-\S C'RISTI.-\X.\S, Y Ql"E .-\TROS.-\S SF. LE\".-\XT.-\X E~ ])I\'ERSOS L-CG..\RES 0EL TERRITORIO )IEXIC.-\XO.

.-\HOR.-\ Qt"E EST.UlOS EX sE,t.\X.-\ S.\XT.-\, y co:uo XCESTROS LECI'ORES H.-\BR.-\X \ ' ISTO. HE.m)s ))lfül(' .-\HO L.-\ )1.-\YOR P.-\.RTl&lt;~ ])EL
n.-\R .-\ COXOC'ER .-\LGO.-\S JOYAS .-\RQl'ITEC'TO:\,.C'.-\.S I&gt;E IXESTDI.-\BLE \ º.\LOR, QrE sox CL.-\SICOS \IOl&gt;ELOS DE LAS

OPORT"CXO

•

'

,·a &lt;'n 1&gt;rime1· término &lt;'I t&lt;'nt;&gt;lo de la Saleta de ))olores Hidalgo, Guanajuato, de esbelta to1·1·ecilla fr,igil &lt;'omo fllig1•nna; sigue un detalle
&lt;l&lt;' In fachada de la C'atedt·al de Zarateca~, maravillosa construcción en que los artífices ele hace dos siglos. ·vaciaron tocio el 1audal de su tanta•

,ía; se ve de~1&gt;ués el tem¡ilo ele San Francisco, de Puebla, con torre maciza que 1·ecuerda Jad C'onstrucciones d&lt;' la época. feU&lt;lal, y ftnalnlt'nte,

iu·csentau1Os el altal' del templo de San Pranclsco, de Tlaxcala, que si no tiene grandes méritos artísticos, en cambio tiene el hi-.tórico de habl'r
sido el primer templo que se levantó en Amél'ica.

J&lt;,n esta otra. página se ve la fachada del templo de Tepozotlán que los frailes conquistadot•es le,·,t ntaron en 1&gt;leno llesiet·to, &lt;'E'l'Ca. ele
C'uautitlán, como pel'durable mon.1 mento de la Pe cristiana. Y &lt;'Orno es te templo ha sido considerado siem pre de riqueza nrtística excepC'ional,
por lo atrevido de sus arranques ) por lo afiligl'anado de sus moldura,; , no resistimos la tentación de dar a conoce1· detalles interiores de esa
Iglesia, como uno de los altares laterales, el altar mft.yo1• y la fachada.
L
Ut',
r

"AL~ ('NSC' RE.'C •
O º'C "&lt;ro cov,-~

FONtl

"

�Por tierras bíblicas.-El Pozo de Samaria

E,-t•• E'" &lt;'1 pozo &lt;'n l'I cual ;..e ,t·nt(, ,Jt&gt;,ús cuando 11&lt;'1,?;&lt;&gt; una mu,ier 1le ~11111111 ia con su cántaro a cuestas. En el ca1&gt;ítulo I\' ele San ,Juan se
let&gt;: Entont·t&gt;s ,·ino El a 111111 dudad 111• i'lama1·ia, llamada Sit·ar1l, &lt;'n la qut&gt; s(' hallaba el pozo de ,Jacob. Jesús, cansa.do de la jornada, se sentó
en el. ~.1 o~nl del 11ozo a e.~o dt&gt; la~ _'-t&gt;h ..1:&lt;&gt;,
ta1·1le, cuun_«lo !l&lt;'g6 u_na _mujer '.le Samal'ia a ,u car agua, r Jesús, dirigiéndose a ella, dijo: • 'Dame de
b~b&lt;&gt;1 • ~,ntonces 1,t~ mu.1e1·. le thJo: . ¡, &lt;01110 e-. que tn, !;1endo Jmho, le pules de beber a una mu,jer de Sama, ia. como ro?" Jes(1., Je con test&lt;,: "SI
tu l'0ooc1e,.t&gt;s al H1Jo dl' H1os, le d111·m-. di' beber."
,
Xuestm rotog;-afín ha sido tomndn hnre seis meses r se ve en ella una mujer &lt;le Samaria en la misma posi&lt;'ión en que según describe la
Biblia, e,tm·o hnee 20 siglos la Samaritana que negó el agna a Cristo,
'

!ª

Por tierras bíblicas.-La Fuente Pública de N azareth

En el cal)ítuJo II de San :\lateo se dice: "Y 1·a m11lo oró que .\queluo 1·einada en ,lmlea, l'omo sm·esor tic su 1&gt;n1he Hl'rotle.~, tuvo miedo dt&gt;
ir allá; '-in embargo, habiendo oído la palabra de llios en un ..sueño, !-.e fué a Galilea , · U('~&lt;&gt; a la l'iu&lt;latl Jla macla :.\"az1neth, 1¡11e l't'a la que lo,
profetas habían anun('indo." J&lt;}sta fotog1afía re¡n·esenta el sitio en donde la eb&lt;'em\ bíblka antedor tunl lug1n. En la actualidad es un pozo público
de Xazareth ,al que concurren clia1·iameute todas h\..s muje1·es en busca de agua, y es el 1111!,mo que fu(- ,isitado mu&lt;·ha,, yeees por la \'frgen )laría
durante el tiempo que Yivió allí. C'on ~utu,·e uno de los lugal'es mús visitados por los tm i-.rn-. y pe1·egl'inos y no hn~· uno de ello-. que &lt;·omo r(' cuenlo de su Yiaje 1&gt;or los Santos I,uga1·e,.., no obtenga agua de ese pozo y la conse1·,·e como .,agrada J'l'Ii&lt;¡uia.

�LA MAGDALENA ANTE LA CRUZ

•

UNA MUJER
Mientras que rudas manos golpeaban a nuestro Señor Jesucristo, y enroscaban la corona de espinas sobre
su frente pálida, babia un mozo que
se mostraba perverso entre todos.
Agarró la rama más espinosa y con
todas sus fuerzas la hundió en la espesa cabellera de Cristo.
Entonces uuestro Señor Jesucristo
alzó penosamente los párpados.
El mozo tembló todo él y se puso
pálido: inclinóse y del montón de ra-

mos tiernos, tomó uno qu~ llevaba
aún una flor, una r06a parecida a una
gota de sangre, y con manos suaves,
co'ocó la rama en torno de la cabeza
de Jesús.
La rosa se inclinó sobre la frente
del Señor.
E l Señor se estremeció y sus labios
sintieron un calosfr!o.
Después se le cargó con la cruz,
la cual se abatió sobre sus bombros,
pesada como de hierro.

De súbito, la sombra de una mujer
vino a colocarse sobre el polvo asoleado del camino y Jesús vió los pliegues muelles de una larga túnica.
Levantó loo ojos: ante él estaba una
mujer joven y deliciosa que lo miraba. Y é l que no debfa nunca amar a
las jóvenes tembló y su boca tuvo un
sollozo. Con las ojos suplicantes:
- "¡Oh!-le dijo,-refresca las heridas de mis sienes adientes y pon los
pétalos de tus manos en mis llagas."

Los ojos de la mujer, tan bellos por
no haber llorado nunca una sola lágrima, s e bajaron ante su mirada: alzó la mano y reconociendo a Jesús
cerró los ojos.
El sintió una sacudida en la corona
de espinas y cuando miró de nuevo,
la mujer tenia la rosa en la mano;
sonreia a la flor y la fijó en su abun dante cabellera negra.
HERALD KIDDE.
(Danés.)

l.

nue,•o Gobemado1· del Distrito Federal, senador don Eduardo Iturbide.-2. Seño1· don Serafin ele la Torre, que ha sido absuelto por
en la prensa una campaña en favor
&lt;le la 1&gt;acifkación ele! pais.--l. El General Hue1·ta. después del banquete con que fué obsequiado en casa del señor Coronel don Albe1·to B1·anüf.
- 3 ,. O. Dos escenas de la opereta, música de Leo FalJ, titulada "Los Lugareños," que se ha estrenado con buen éxito en el Teatro Colón Y en
cuya obm, Soledad Alval'ez y Tirado, han conseguido grandes aplausos, habiendo sido montada con verdadero lujo y p1·01&gt;iedad.-7. Una escena clel
sainete al'l'e~ado &lt;ldl francés titulado "El p1•emio Nobel," que se 1mso en escena en el Teatro :\Iedcano y también en el Icleal.-8. La señora
G1·iffel y el seño1· :\futio, en "El l&gt;l'Cmio Nobel," en donde consiguieron un triunfos estos artistas en sus respectivos papeles.
],~!

e l Cong1·eso de Puebla, ante e l cual fué l)l'Ocesado.-3. Señor don :\lanuel Antonio Pied1·a que ha sostenido

�VIDA NACIONAL

Los nm1 ino:. del cruc·eto es1m ñol "Ca1 los , .,, \'isilancio la Ca'-'a de ~loneda, ¡,resencian la acuñación &lt;le a)i:,1111a"' 1&gt;ieza ....-1.o.,. ma1 inos e n la
SS\cristía ele la Cate&lt;11 al viendo casullas ~- 01·11auientos 1le 111t"1·ito..-En el cm o de la mhm1a Cated1·al.-G1·u1&gt;0 de los m1u•inos y del General C'01·om1,
Gobet·nador que el'a del Distrito, cuando fué visitado en su des¡,acho.-Lo;; 111a1·inos en la sala de cabil&lt;los del Ayuntamiento en e l momento &lt;le
se1· declarados Hués1&gt;e&lt;les &lt;le Honor.-1:&lt;Jn el ti1•0 de pichún d&lt;· la Hacien&lt;la de ('oapa. Delfín Algara, tit'anclo, que fut" el ganado•· de la copa.-Grupo
ele damas y caballe1·os asistentes aJ ti,·o d e 1&gt;ichón.-1'n tinidor ,Joaquín L. Gm·cía. disponiéndose a tirar.-Dos a-.pectos ele la on1uest,.. llamada
"Xueva_típica ele Le!·do."

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>México, 26 de abril de 1914

Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria.

Niña Lorca, llamada· "La Muñeca Andaluza."

��¡

~--•········••• ••·•• +••••• ++•l•++ ++++++H•&lt;i&gt;#~-~
No deben descuidarse las eniermedades i
¡,,s,+ti

.¡

Toda'º'""'º

iui

poc '''"''ª

,!~~~~el;

do conti~~d~a
tooa hodda
que sea; un granito abierto; una ulcerita, es una puerta abie rta a la.
infección; la mayor parte de los microbios patógenos se encuentran en
el polvo de las calles; allI se ba.llan el de la tuberculosis, el del tétanos, el del clí.ncer, etc., y estos microbios penetran en el organismo
cuando se ponen en contacto con la piel desnuda de su epiderruis. Ad·•mlí.s, l.i.s afecciones de la piel, granos, tumores, heridas, erupciones y
otras, se hacen más graves, a medida que se les cura y se vuelven
♦ crónicas y a veces incurables, por falta de tratamiento oportuno.
i'
Todos los f~ultatirns recomiendan para el tratamiento de dichas
enfermedades, la Pom ada Balsámica Maravillosa. como el medicamen·
.,. to mlí.s eficaz y de resultados mtís seguros.

i
"'

1'

i

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DE \'ENTA E N TODAS L AS F AR::'IIACIAS A $0.25 CT\ "S. LA CAJA.

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+
+

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Evitad Operaciones
~ 1 Las mujeres no debían someterse
i operaciones q_uirúrgicas sin antes
probar lo suficiente el Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkhar:1.
Considerad qui casi toda operación que
s~ practica á las mujerl!s en los honp1tale~ ha sido hecha necesaria por
~escu1dos. de cier tos síntomas como
1~regular1dades y desvíos. Es muy
cierto que los males prouios del sexo
pueden llegar á un estado en que la
operación sea e l único r ecurso posible
per o muchas señor as han sido curad~s por

A nuestros agentes que no pagan.

l

++++i!•++•t&gt;~. .~

Participamos a. los. agentes que tienen s&amp;ldo pendiente con
esta. Compañía., que si en el término de 15 días, no han cubierto
sus adeudos, ha.remos el cobro por conducto de este periódico.

El Compuesto Vegetal de la
Sra. Lydia E. Pinkham

LA DIRECCION.

Manantialea

del Estado
Franda.

BZBN BSPBCZ'lf'lCA.R BL NOMBRB

Gou, EnfermedadeadelaPiedra
y Alecciooea de la Vejiga.

VICHY CÉLESTINS
VICHY GRANDE•GRILLE Ellfew::::."
VI eHY HopITA LEnfermedade■

del

\flCHY•ÉTAT
~~-v""-V---V--~'1rl
tloo, •agrad.abl
barato, tnalcara
, J\De

de■

}
•

que les he hecho acciones:

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,,

"La Luz", ,, ,,

noeer los titalos serios ~

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los que son impres os
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eae producto para todoa lo•
uao1 del tocador: Cuidadoa ue
la Boca a que puriftca, d• lo•
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Teléfonos {

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■-lo- ~~

~

Exija que en las
nes que le ofrezcan esté este nombre impreao

~

)

al pie del an,•erso:

}

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1~ EDU18D0 l. AGIJIL11 "?

DescoIJfiM se de /u ta lcif icacioaes

Mex. 684 Juárez.

l
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LO BEUF

EDUARDO l. AGUILAR

óa. de Bucareli 116.

}t

. . . . . . . . . . ...... - .. -..

Mexicana de Petróleo "La Espe-

Union Oil Co , S . A.

~

~

l~ ~•

'l"o~4-•tc__...,

Mexic¡,na de Petróleo del Pánuco y
Tamesí.

ranza".

Venga a ..,,n....,

señaremo• a eo- }

- •.Sobreb.,.__

estrictamente contidencW:l. 181 P

una. señora Y c1&gt;nslduada

petroleras? }

NO
::;::
;:~:=
}
?

rMmpluaod• 11
l'laego 1iD dolor DI
cahla del pelo. cara
rapida y •~ra. ••
, lao Cojera■. Eapan,

Compañía Petrolera ''Pecero", S. A.

,,

acciones

1

dNIMENTO GNAU í.
Boi.'Z'0P:Z0O

,,
,,

Piensa Ud. eomprar

)

8eaUX-AJ'ta. P

Algunas de las principales compañías a las.

después de creerse que sólo con una operación sanarían
Cienfu~gos, Cuba.-''. Por muchos años he estado ~nferma • tenia un
tu_m or, ca!da de la matriz, hemorragias y el cor azón casi no !~tia Era
JJ?-tiCr:t n{1aS no en_contrar salvación para mi. Entonces ví uno de Íos lib,
~ s _e a ra. Pmkham Y me decidí á hacerle una consulta
Se í su1:,
d1recc1ones y 4 .frascos del Com puesto Vegetal de Lydia E . Pinkhrm me
; e::i~ª!~fe~~d~~losi3menfte: _Al predsente encuéntrome en perfecta salud,
•
b
Y os su rrnuentos e antes han desapar ecido No puedo
pa1 ra~ para concer tar á U d_. mi agradecimiento por el ·socorro que
C proporcionado con sus marav1llosos remedios y consej os valiosos "
- ONCEPC:ION P~IETO, V:da. de Abreu, Cienfueg os, Cuba.
.
PiJh~;remta _anos ha ~ido el Compuesto Vegetal de la Sra. L dia E.
.
d el m~Jor remedio para los males f emeninos y ha devuelto Ía salud
á m11es e muJeres.
de:!a ~tá U d. ~ufrien&lt;!,o a lguna de estas enfe rmedades y
E , p· knl con,;.'leJo_ especial, e scriba confiden cia lme nte á L ydia
, 1n 1am n ed1cine Co L ynn ~Iass E u d A
s
será abierta, le ida y con fu~tada. •or
·• · · e • u c aru ~

: ~b! ª

Sunwi la piel 1
el.a una blancura nac.erada ptrfecta, J w,. ~
1rntaCJone1 y aabanoou. f'o rh Oca lu 11nu y lu da bnho., tnat,.,-.,ciaAGNEL. to'IUlf"CM ISTa, t8, A.venu• d • ro,,..... PAIQ&amp; ~

del Estómago.

~ASTILLES - SELS - u COMPRIMtS

a r tícu l o do s egunda c l ase e l 3 de N oviembre de 1894.

IMPRENTA

~ ES UNA GARANTIA.

}

i

l , ~ ~

Apartado 605. éxico,

~ ==========¿;

Busque usted "La Semana Ilustrada"

¿Sufragismo, idealís1no, Histerismo?
Una distinguida colaboradora de
"La Nación" de Buenos Aires-Ana
M. Berry-acaba de escribir en ''La
Revista de América" de Parfs, su
opinión acerca del sufragismo. Es
un artrculo notable que debe interesar a nuestros lectores y a nuestras
lectoras. De tan hermoso traba jo extractamos los p§.rrofos siguientes:
"Alguna vez, la muj er inglesa tuvo
s u visifm de derecho poHtico,-si
la tuvo ella, o si se la sugirió un
hombre no sabrfamos decir, porque
lo c ier to es que, en aquel ent-0ncE.s,
un economista,- nada menos que
J ob n Stuar t Mili- tu vo la peregrina
idea de escr ibir un lbro sobre la nesesidad del s ufragio femen ino,-visión que, eil/ el cor rer de los años,
se ha hecho más tangible.
Quedo, muy quedo habló de ella,
en un pri ncipio, Y, como era natur a l, nadie la tomó en cuenta: la primera. petición de sufragio femenino
cayó e n la Cámara como hab ría caíd! una S-Olicitud para convertir una
cancha en aeródromo; nadie crey(J
en ello, como nadie habría creído en
el fantástico volar.
Pasó una generación y vino otra
propia de la época de emancipación
e i ndividu alización.
Y esta nueva generación, levantó
la voz; Y, ¡cosa inaudita!, la levantó
eñ público.
Poco se imaginaria ella entonces e l
resultado de ese acto sin precedente;
poco soñaría que aquello se traduciría en un llamado poderoso a una vol untad ineipiente, destir'l.da a rees-

forzarse en la contienda de una l ucha tenaz.
En efecto, la historia del sufr agismo mi litante--y nos detenemos en el
militante, porque es el que ha sa.cado la cuestión a la luz del dfa-data de esa primera interrupció11 de
mujer en un meeting político.
Y desde ese acto, podemos seguir
el desarrollo de una· voluntad que se
manifiesta en un movimiento curioso que ha ven ido a dar el desmentido al viejo adagio: "palabras son
de muj er; la acción es del hombre."

La sorpres~ debió ser grande al
ver que procedfan de dos mujeres
casi niñas: se las expulsó con violen:
cia, Y por tamaña impertinencia se
las hizo comparecer ante el juez de
policía.
Una pequeña multa, sin duda, debería terminar un incidente sin importancia; mas, ¡caso curioso!, las
mujeres rehusaron pagarla.
Para escarmiento de tal empecinamiento se les decreta una severa
condena en la tercera división.
Al día siguiente, la pr ensa relataba el hecho extraño, y el país entero
se daba cuenta que, por la chifladura
del voto para la m ujer, había prisioneras: una, bij a de un abogado d istinguido, llamlí.base Cristabel Pankhurst; la otra, An nie Kenney, era
una slml)le obrera.

De la clí.rcel deberían salir dos rebeldes al poco; Annie Kenney sa1e
cte Mtínchester con sólo dos libras en
el bolsillo " a despertar a Londres,"
y &lt;.,;ristabel Pankhurst esbosa su plan
ue campaña activa.
Se extiende a la m etrópoli la W.
S. P. U.-la unión social y política
cte mujeres-y se lleva a etecto el
programa: inu~rrumpir todo meeting
pohuco con preguntas relativas al
voto; demandar, resistentemente, auct1encias a los ministros del gabinete;
conseguir entrevistas privadas con
los ministros de la Clí.mara; trabajar
en las campañas electorales en contra
de los candidatos hostiles al sufragio
femenino .
Durante algún tiempo, los hechos
no sobrepasaron los límites designados; pero un día llegó en que uua
mujer arrojaba una piedra a una de
las ventanas de las oficinas del gobierno, como protesta por el tratamiento que recibían. Fuá el primer
atentado contra la propiedad; no tardaron en s urgir imitadoras. La guer r illa estaba declarada: las prisiones
se llenaban; las escaramuzas frecuentes con la policía eran seguidas de
severas condenas en la segunda y tercera d ivisión, con todo el rigor del
reglamento u sual.
Mas, las delincuentes no escarmentaban.
Al poco, ocurre un caso extraordinario: u na rebelde protesta contr a el
tr atamiento, y como se le negara los
privilegios de presos políticos, declara la huelga de hambre. En breve,
catorce segu1an su ejemplo.
Con esto el gobierno encuéntrasfl
en el conflicto de dej a rlas morir en
prisió f -lo que es contr a r io a las
leyes-o ponerlas en liber tad, con lo
cual escapaban su condena.
¿Qué hacer? Aterrorizarlas con el
sistema de la a limentación forzada,
medida que jamlí.s había fallado. Mai:&lt;,
las "suffragettes" no eran criminales ordi narios. La resistencia fué más
tenaz qu e nunca: moribundas, quebr antadas salían; pero incorregibles
s iempre.
El asunto se ventila en la prensa:
algunos protestan contra una forru:.1.
de tortura medioeval ; otros, porque
no se a plica con impar cialidad. E l
gobierno contesta que se exa geran los
peligros de la tortura de la alimenta.-ción forzada, y que los casos de excepción eran por prescripción médica .
Lu ego, una muj er de alcurnia y de
pr estigio viene a dar un desmentido
público; disfrazada de obrera, Lady
Constance Lytton como J ane Warton,
va a par ar a la cárcel, y es alimentada por la fuerza sin pr evio examen
médico; la misma que, semanas antes, había sido exceptuada a causa de
su afección cardiaca. Cuatro años
han transcurrido y aún no se reponfl
de las consecuencias de esa operación
desastrosa. Los hechos se r ecrudecen.
Después de la disposición parlamentar ia del "Speaker,"--en enero pasado,-que entorpeció el pr oyecto del
sufragio, que contaba con la palabra
e mpeñada del gobierno, las militantes, que acababan de cumplir su tregua escrupulosamente, se convierten
en terr oristas: se estropea la correspondencia; se destruyen las canchas
(P asa a la seguncla plana).

~···~

Número 43

México, 26 de abril de 1914.

Año XX I.-Tomo 111.

El único Y/NO auténtiec, de
u i, el 1010
que es legitimo y de que se hace mención en el formulario del
Profesor BOUCHAROAT es el de M" CLEMENT yC'• dt1 Valeace
(Dr,1me, Francia). - Cada. Botella lleva la. marca de la Un/4n tia
10,'4 Fabricantes y en 11 pescuezo un medallón anrmciudc, el
" CLETEAS ''. - Los dema.s son groseras y peligrosas fa.l8i/l.cacio11es.

como

S. RAPHAtL, el solo que tiene el derecho de llama.rae

~-

ADVE R T ENCIA:-Conviene saber, que c-0mer ciantes poco escrupulosos, tal vez por tener mayor utilidad, no vacilan en dar al com- .¡.
pr a dor medicamentos que ya por el nombre o por la semejanza Í
'de s u envase se confunden con éste, por lo que recomendamos se ~exija el nombre completo d~ P omada Balsánti('a :\lai-avillosa y la
marca de flí.b rica, que es el águila de dos cabezas.
:t,

~.¡,.¡,,¡ .¡,,¡,.¡. l •H+f

R e g i stra d o

AV ISO MUY IMPORTANTE. -

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t

Vino fortificante, digestivo, tonico, reconstituyente, de ubor
..xcelente, mas eficaz para las personas debilitadaa que loe
ferruginosos y las quinas . Conserv ado por el m,toc10 ele
lll. Pasteur. Prescrihese en las m ole stias del estómago_ la
clorosis. la a nemia y la s conv alecencias ; este vino MI recom ienda á las personas de edad, al u m u jeres, jóvenes 7 á losniñoa.

....................

~

•
♦
♦

•

DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRA.DO.
Arw 7 Literatura.

+

+ Editado por "El Mundo Ilu1tra+ do" Y '"La Sem ana Ilu1tra+

da ," S . A .

♦

+ DIRECTOR GENE RAL
•
+

+
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-♦
♦

•
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•
Y GE- ♦

RENTE:
ED UARDO J. AGUILAR.

•

+

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•

J E FE DE R EDACCION:
MANUEL DE L A TORRE.

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COLABORA.DORES:
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Juan Tablada.-Lic. Fe. ♦
+ derico Gamboa.-Lic. Jema +
+ M. Hábago.-Lic. Nemeaio G&amp;r• •
+ C[a Na ranJo.-Lic. Rubén Va- -.
.. lenti.-Lic. Antonio Ramo• Pe- •
+ druesa.
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OFICINAS:
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+ 6a . de Bucarell, 116.-Aparta- ♦
+ do H 9.-Telé!onoa: Mexlca- ♦
+ na, 6 84, J uárez; Erlcaon, +
♦
161 8.
♦
+
( con Une1141 de exten■lón. )
♦
+ P RECIOS DE SUBSCRIPCION: ♦
+ Por trimest r e en loa '
+
+ Esta dos.
.$ 4.60 ♦
+ Por se is meses en lo■
.•Jt
+ E stados . . . . . . 9.00 +
+ P or 1 año en los Esta••
+ dos. . . . . . . . . 18.00 •
+ P or 6 meses en e! ex+
+ t r a njero . . . . . . 16.00 +
+ P or 1 año en el extran♦
+ jP.ro . . . . . . . . 30.00 +
+ En México, subscrición
♦
+
por un mes . . . . .
1.26 &lt;t
+ Nú meros sueltos. . . . 0.36 ♦
+ Números atrasadoe . . .
0.60 +
+ Todos los pagos han de ser pre- +
'='
cisamente adelantados.
+
+
Parn la l&gt;Ubllcaclón de &amp;Tilos ♦
~• eu e&amp;te periódico, dirigirse a ♦
,\: IJ Go&lt;:t,ch el, A ventd11. lS de •
+ Septiembre, 26. Sus agentea en ♦
+ E uro pa, la Société Mutuelle de ♦
+ P ubllclt é, H r ue de Rouge_ +
+ mont, (9 e . )
+
♦ NO BE DEVUELVEN ORIGI- ♦
Y
NALES.
♦
+ Toda correa;iondencla y giro, +
+ deben remitirse al Dlrectol' Ge- ♦
i- r ente Gon&lt;&gt;ral.
♦

+ José

+++++

+.

+ + + + + ♦• + ,.

Mllll 1A'l'llltU II UI LWO IMWI ,

~~ - u ~ .-

�o

EL MUNDO ILUST&amp;A.DO

¿Sufragismo, idealismo,
Histerismo?
(\'iene de la ¡,rimera ¡,lana).
de gol!; se incendia, se lanzan bombas.
l\frs~ Pankhurst toma la responsabilidad del atentado en la cn:;a que
se construfa. para. Lloyd George, el
gobierno aprésala Y, para no verse
burlado una. vez más, a.presúrase en
hacer votar por la. Cámara una ley
de reencarcelación: ley que se conoce ahora bajo el nombre que Je diera
Crista.bel:. '• Cat and Mouse Bell"la. ley del gato y la rata. Con esta ley
y con las enérgicas medidas que se
toman, se cree por fin sofocar un
movimiento que tiene cada dfa, mas
en peligro.
!\las las "suffragettes" resultan invencibleis: ~e allanan las oficinas, se
aprisiona el pereonal, y al dfa siguiente la W. S. P. U. reanuda el trabajo
de rutina, como si nada. hubiera sucedido· se amenazan los tondos Y a
los do~adores, y las donaciones se
hacen más cuantiosas; se les prohiben los meetings en los J&gt;arques, sólo
para que haya. protestas públicas de
sufragistas, socialistas y obreros, en
contra de un decreto que arriesga la
libertad de palabra.
Otro tanto sucede con "El Sufragette," el semanariq incitante, que,
a. ralz de las severas amenaza.e de
prisión del juez para. escritores e impresores, no deja de 1&gt;ublicarse 110a
sola. vez;~omo era. otro atentado en
contra de la. libertad de imprenta,
hasta. el partido ob.rero ofrf;!cló lmprimlrselo.
En cuanto a. .la. ley qel gato y la
rata, ha sido el fallo más completo.
encal'Celación con espionaje diario Y
reencarcelaclón con la. huelga obligada de hambre,. h¡m puesto delante
del pdbllco el pésimo estado de las
cárceles, la lnsu.ficiencia de leyes anticuadas y la por lo tanto injusticia
de ciertas condenas Judicialee. Y es
a sus persistentl!s denuncias,-según
se ha reconocido públicamente,--que
se deben algunas de laa últimas tentativas de reformas: es éste el haber
qua tienen a su favor.
Como fenómeno fisiológico tenemo:;
el caso de una. resistencia ffsica, sin
Igual: resisten donde, para. otros, habrfa sido una muerte segura: la huelga. de hambre-y en muchos casos de
sed--eon el olor de apetit&lt;H!os manji,.res que se les deja dfa y noche; el
terror de la locura. q11e puede sobrevenir en tal estado de debilidad; y
el terror aún mayor del suplicio de
la alimentación forzada, que efectúa
el médico brutalmente, con el concurso de cuatro o &lt;'inco guardianes;
y esto, durante dfas, en la celda
obl!lcura. y solitaria, donde no llegan
mAs ruidos que los gritos de las compañeras arrancados por el mismo procedimiento de tortura.
Es un cuadro que hace pensar:no se crea qu~ exageramms; las primeras personalidades del mundo cieuUflco y literario expusieron los he-

chos en el gran meeting de protesta
en contra de la allmeñtaclón forzada
- y uno se pregunta: ¿qué signllica
ese de temor al dolor y a la muerte?
Con t'.sto, nos eneontramos en el
terreno de la pslcolugfa: descartamos,
por cierto, la suposición de que cc:in
degeneradas, de sensioilldad perver.:da, y nos detenemos en el fenómeno
de la voluntad: !a voluntad que conquista la. materia: la voluntad que
hace a esta!; mujeres resistir mental
y fisicamenta las largas y doloros-'ls
pruebas .....
Y es una voluntad, al servicio d"
una idea,"

----o----

Examine usted
Cuidadosamente su

COMPLEXION
\' ca al'l(cd. si lu1 poros te
han abic:no, o Ji están ob•truidos; si IU cuti!l ba perdido su 1uvid11l y sa color
No olridc u11cd que la pid
y d (UCro cabelludo nertlJl:ln
nutrirse y rdrc:scanc. Para c:no

nada ha)· can bueno como el
Jabón de verbena
ca lenduJ ■ do •s1ren•
Utclo usted durante do~ ff'DII•
nas y lucro obscnc u11cd los

aorprc:o.dcnteS resultados en el
cmbclJecimlc:nto de: su p,d. Jamás usari aatcd otro j.riW,n , La
pattiUa u rra11de y tólída, dura
llU(uma m:u que ninr-ún otro
11.00 Por correo ccrtlflt11d&lt;' ••

$l.J5
OEPOSITOS: Joliannsc:n. fi·
li11: Co.• A,cnida s~n Franci1úo
43. J. Labadic Suc,. Co,, A•c-nida San Francisco 19 A Var·
rn Sucs Avenida lsabc:1 Ja Ca•
ólica 6 . J. Uiblcin S cs. Co.
ColilC'O J Méxiro

El n1odus vivendi
de un turco

"Tengo tierras en Turquía y Pn
Italia-añadió-y necesito mil francos para ir a venderlas."
Yo, cándida de mf, le df todas mis
economías y partit.
Al cabo de algún tiepo regresó a
Par!s y fué a verme.
:\le contó una extraña historia.
Uno de sus parientes, genavés, le
había raptado en un "auto" y Je habla. encerado en un foso casi lleno de
agua. Por fin logró escaparse y volvió a Par!s, pobre y desamparado.
Conmovida le df más dinero. renovó sus peticiones, y poco a poco mis
alhajitas, el importe de mi sueldo,
todo quedó en poder suyo.
Ayer consulté con mi ama, y ésta
me dijo que Jorge era un estatado1,
y en vista de ello vengo a pedirle que
lo prendan."
El comisario aconsejó a. Paulina
diese a. Jorge una nueva cita.
Asf lo hizo ella y Jorge rué preso.
Declaró llamarse Antonio :\!arengo,
de 29 años, nacido en Esmirna, y por
lo tanto, súbdito otomano.
\'ivfa en el número 6 de la calle
dP Hoche&lt;'h uart.
Encontraron en su C'asa inflnida.d·de
SR. D~. J'OSt CURBCLO.
c11tas de mujeres.
El Sr. Dn. José Curbeio, Director y
:\!arengo tenia últimamente 12
Propietariode"El Diario do la Fa.milla,"
novias. De todas ellas recibía. dinero.
pcriódiC'o encano que lucha. incesa.nteEstaban a juzgar ,por las cartas,
mcn to por el bien de su patria, nos ha
enamoradas de é l de un modo frenéhonrado con su muy valiosa recomentico.
.
dación, que dice como sigue:
He aquf una de las misivas:
The Peruna Drng Co.,
"Amado mfo: He corrido todo el
Columbus, Ohio, E. U. A.
dfa para procurarme los 50 trancos
Muy Srs. mios:-Por alp;unos a.íios, al
que necesitas ¡&gt;ara esta noche. Pero
¡ ay! No sólo no los he procurado, silevantarme de la cama, ho padecido de
no que me han reclamado el dinero
una tos constan to, por espacio d e medie.
que he pedido para U.
hora, "ºn int(,n·alos de cinco minutos
Si no consigo satisfacer tu deseo.
apróximad:unentC', y despué.-; de tener
no me queda sino morir. Ven a. vercatarro, entonces me duraba. mas tiemme o me suicido."
po, haciéndome sufrir bastante.
Marengo dice que no ha. cometido
A una hija. mía, se le ocurrió que
ninguna mala acción, y que en su
pats el que una¡ mujer dé dinero a •- tomára, el afio pasado, la l:'eruna, y
co::i solo d os pomos, me sentí aliviado,
un hombre no tiene ninguna. impory hasta la. fecha.no he vuelto á tener tos,
tancia.
ni extremo do haber tenido un catarro
Sin embargo, ha ingresada en la
fuette, y Jo pasé sin que me dejára b tos
C'árcel. Y la mayorfa de sus novias
pertinaz, que siempre me.quede.ha deshan ido a. verle y a llevarle din~ro.
p•lés de esa enfermedad.
De Vds, Atto. A. S.
Jo~é Curbelo.

VARIOS EDITORES ELOGIAN
LA PERUNA.

♦

Registrado co~o artloule de aegunda c•••e el 3 de Noviembre de 1894.

Año XXI

Tomo 111.

México, 26 de abril de 1914.

Número 43.

VERLAfNE

Hace algunos dfas, Paulina. Levassseur, doncella de oficio, rué a. ver
Verlaine, el encantador poeta parial comisario Duponois y Je dijo Jo sisién, como la mayor ¡&gt;arte de sus coguiente:
legas, era rico en ideas; pero pobre
"El 16 de julio último mi señora en dinero. Una vez, acosado por las
me ordenó sacara a pasear a sus ni- necesidades, buscaba un puesto de
ños.
profesor de &lt;'ualquier cosa y en cualLos llevé al ''square" Laborde, y quier colegio.
cuando vigilaba. sus juegoe, un señor
Propusiéronle una cátedra de injovea, bien vestido, de acento ex- glés y aunque Paul Verlaine no posefa
tranjero, se me acercó y me hizo al- absolutamente la preparación necesagunas preguntas.
ria, aceptó encantado. Habfa residido
Entablamos conversación y simpati- en Inglaterra en la época de la publicé con él, y conc-luyó pidiéndome una cación
de su famoso poema "Sagesse,''
cita.
~scrito en horas de contrición en
Se la concedí, y al dfa siguiente simple papel de escolar.
nos vimos y me declaró su amor.
Sin embargo, el pobre poeta enconMe dijo que era extranjero, que se contróse molesto para dictar su curso
llamaba. Jorge Carnegié, que tenfa y tomó el partido de no enseñar a sus
un tfo en América, a quien hereda- alumnos una sola palabra de Inglés.
rla en breve y que deseaba casarsl· Abrió un libro que habla llevado y
conmigo.
comenzó a hacerles una lectura .....
en francés, por supuesto.
Todo marchó bien durante dos semanas; pero un buen dfa. el director
del colegio entró de improviso en la
clase para darse cuenta de los progrc&gt;Rogamos a los seiiorcs que en scguicla se citan, se sirvan arresos realizados por los pupilos del nue;.:h,r sus cuentas pendientes a la ma)·or brevedad.
vo profesor. Verlaine entonces comJULIAN S. SOTO. .
Onxaca.
prendiendo que todo estaba pedido,
J. F. VILLASANA. .
Tilla, Tam.
tomó un partido heroico. Eligió en el
M. CllmlACERO. . .
Río Blanco, \'er.
libro que había llevado un trozo cualROSALIO L. ORTEG.-\.
Tancanhuitz, S. L. 1'.
quiera. y püsose a leer en francés;
SAMUEL MlNUZURI.
Acapulco, Gro.
pero con marcado acento británico.
DAVID ELIZONDO. .
Linares, N. L.
El director, estupefacto, J,&gt;idlóle exVICTORIANO S. GARCIA.
Río Blanco, Ver.
plicaciones, y Verlaine, impertérrito,
ENRIQUE PARAS. . . .
:\lontemor,:os, N. L.
le respondió:
- He comprobado que la. "entonaEL MUNJ&gt;O ILUSTRADO Y LA SE:\IANA ILUSTRADA, S. A.
ción" es la dificultad mayor de la Jengua inglesa; entonces, antes de abordar el estudio del idlom·a, me dedico

A NUEST ROS AGEN TES

/•

OERTIFIOO: Que he tenido ocaslon
de exporiment~r la P-&gt;runa. en varios
casos de tos r ebelde, asi como en toda.
clase de catarros bronquiales y pnlmo::i:i.rcs, y particularmente en la grippe,
h:i.biendome dado siempre un brillante
resultado, por lo que recomiendo tan
valiosa. preparación.
Dr. Fernando Aloman,
Arecibo. Puerto Rico.
++l• . .
•'1 I IH

•+••+•&lt;!o .......
•+
&lt;S•

••H ...

CALE:SDARIO DE LA SE:\IA..~A •
+
•
ABUIL.
+

.
~

11

+

~

•i• L u nes 27.-

S. To1·ihio )fo~le;;ejo•?•
28.--San Pablo &lt;le la Cruz +
&lt;t•
eonresm·.
+
•: .\lifrcol&lt;'s 29.-San Pedro de Ye-+
1·ona nuírtfr.
••
':• ,Jueves 30.-Santa Catalina de +
Sena.
+
~ )lartes

.;,

)1 .\ Y O

'l&gt;

,;, \ 'ierne, 1"-La ,\scen~iún ele! Se· )
•S&gt;
ño1·.
+
,~. S,ibado 2.-S:,.n ..\tana&lt;,io obis¡&gt;O •
•
)' &lt;'onfesor.
•!•
._. llominµ;o 3 .-L1t ln\'enC'i◄ín de la ,S.
~• Santa Cruz.
,¡,

•

•

't"!&gt;&lt;S&gt;&lt;t+&lt;i&gt;oio+W&lt;i•t,+..,.w&lt;S+S,-•.;. -~••!&gt;oi&gt;+

a incul&lt;'arles el acento a mis discfpulos.
Parece que la explicación no satisfizo al director, pues el mismo dfa el
famoso poeta recibió su "congé."

----0-----

~~

El señor )linistro ele Instl'Ucción Pública l' Bellas Artes entt·eganclo el nombramient-0 de Sargento a
uu alunmo· ele Escuela ::S. Pre¡)llrator·ia, en la fte~ta que c-on este motivo tuyo logar en la pasada semana.

~

~======= =-=======--===========:===========::==,,,_,,...,=;::;=::=·

�1------------------------------------------

LA GUERRA EN MEXICO

o

POR

º'º
1 1

VIC'COR 11060

J,lb

LAS ULTIMAS AGITACIONES DE IRLANDA

o

Aunc¡ne digno de todas las s everidades de la historia. el prinll'r
imperio fné glorioso: el segundo fué Yergonzoso.
La ~uerr,~ dt• ~léxico estalló: fué un odioso lwcho dl' fuer1.a co1•tra un pueblo libre. )l{&gt;xico resisti(í y fn{&gt; tratado militarme11te: el
asalto d e Puebla fné 1111 (•riml'II en el crinH'II: fué uno de &lt;&gt;sas tl1:strfü•ciones de cindadl'S 11m• deshonnw una c.tu;;a justa, y completan la i:ifamia dl' 1111a gm•rrn inícua. Puebla se deft·1Hlía heróica111enh•: micutras dnrú el sitio. se publicaha allí 1111 1writ',clico. impr&lt;&gt;so en dos columnas. una eu francÍ', y otra en espaíiol. 'l'otlos los 11ú111Pros ch•l !Jl'riódico emp.:zahim por una página ,obre Napoleón el Pequeño, y así
los combatientes ele Pu&lt;!bla &lt;&gt;xplic3ba11 al t•jÍ'rcito del imperio lo qm•
era su emperador. Est&lt;&gt; periódico contenía el sigui,,utl' Jl.:'lmamicuto
de Yíctor Ilugo: · · QnÍ' sois ? sohlaclos tic 1111 tirano. La nH•jor Francia
&lt;&gt;stá con nosotros: Y0sotros · telll•is a Xapolcón y uosotro&lt;a; a \'íctor
Hugo ... Este respondió lo siguil•ntt•:
"Habi tantt•s de Pnl'hla :
Tc•nÍ'is razón l'll cr1•Pr111e c·on Yosot ros.
Xo o;: hace la guP1Ta Franeia: l'S el i1111wrio. Estoy eon Yosotr,,,.,
Vosotl'os ,\' _vo co111b1:timos co11tr•a t.&gt;l impel'io; vosotros l'II vuPstn1 patria. ~·o l'll el d(•stierro.
Luchad. combatid. sl•tl IPl'l'ibh•s y. si creéis qne 111i 110111hl'e os
pue&lt;l1• Sl•J·Yir dt• algo. apron•chadlc Apuntacl a t'Sl' hombre a la e:tbl'za con l'I ¡ ro&gt; (•ctil dl• la lilll'rtacl.
Ila&gt;· dos harl(lt•ras tr·icolorPs, }a (le la R1•púhlic·a ? la llt&gt;l im¡H'rio ·
no va contra ,osotros la primera, sino la st&gt;gun&lt;la. En la pri11w1,a )'C

CANTO
.\lma tll• ('uanhtrmoc qne t&gt;stás en el cielo
Tit•ncle hasf.:t nosotros tu aquilino vurlo
Huja el himno hrnvo tl1• tu caracol.
¡ Ya los 1•Jll•migos hollal'on tu suelo
Y ¡,orno mi1·arlos se ha nuhlado el sol!
.:\1 uéstrenuos la ruta tus a 1·client l'S plantas.
Y 1kl 11101111me11to cloucle h&gt; agigantas
\ ' l'll hast(t uosot 1·os parn co111 batir.
j I&gt;ú.r :s la lien•za qtw mostrast1· &lt;•ntonCL'S
( 'trando tus vil'! u des ful'!"0ll e orno hr·onccs
(t\l(' 11i las hog111·1·as p11diel'on fundir!
Ante las 1rail·ioue-; .,· ank los 11ltrnj&lt;•s
A\'i,·a 1•n la raza las r•. thias :-al\'ajes
Y clt•I "yanyoxoehil" p] sacro forol',
(J11P ya l•l (•sta)l(lctrte la pati·ia levanta
l}p la nohle lucha. clP la pugna ~:-.111ta
El lábaro aztPca de l:t &lt;lnerrn-l&lt;'lor !
Flor de corazon&lt;&gt;s qm• abrasa tn 1•jt&gt;mplo:
l&lt;'lor de l'Oja ~angr'l' qui• ung'ir·á tu tPmplo
Diintotl' una nul•va plÍrpura imperial.
lfrot:mdo Pn tor'l'l'nte quc rnrnca se corte
De~&lt;lt• las malditas rt&gt;gio1l&lt;'s d&lt;'l '\01•tp
Hasta los hasaltos d1• tu p,•&lt;ll'"tal !
l&gt;únos el dE-spn•cio ele la triste dela
::\frjor que a la Patria mirar someti(la
X tH•stros corazones d&lt;&gt;jl'n de• latir,
::\las :mtes que cada Yaliente !-Ucurnha
Ha,: &lt;¡ne• un enemigo desplome en la tumba
Y entonces felices podremos morir ..... !
Dános el anhelo de la heróica muerte!
Anles qui' a la Patria eontemplar i1wrtc
Y afpctos ;\. amores y hienes ~- honor
Y ÍlPntes ~&lt;' a1wianos llenas ele sonrojos,

lee: Libertad, Igualdad, Fnternidad; en la s egunda se lee: Tolón, 18

Brumario.-2 diciembre, Tolón.
Oigo el grito con que me llamáis. y 11ms1era colocarme entre los
soldados franceses r entr&lt;&gt; Yosotros, pero sólo soy una sombra. Los pobres sol&lt;laclos 110 tienen la culpa de esta guerra; la sufren lo mismo
que vosotros; cstúu condenados al horror de hacerla. detestándola. ,
La lt.&gt;y de la historia tkht• ser castigar a los generales y absolver a los
ejércitos. Los ejt~1-citos son glorias ciPgas, son fuerzas a la ,¡ue se &lt;¡uita
la conciencia: cuallllo un ejército consigue la opresión df. los pueblos.
comienza por su propi-:1 l'--;claYitnd: los inYasores están eneadcnadns.
ellos mismos son los prinwros esclaYos. Dl'spués de un 18 Brumario o
un 2 diciembre, un ejército sólo l'S ya t'l &lt;&gt;spectro ele una nación.
\'alü•ntcs hombres de ::\léxico. n·sistid.
La RPpública n;tá con Yosot:i:os y· hacl' ondl•ar sobl'e vnl•stras cabezas la handera ch• Franci-a con su arco Íl'is.
Esperad. Yuestra lwrúica re,isfl'ncia se apoya en el derecho, y
tiene &lt;'11 su fayor ln ce1·tidumbn• de la justicia.
El atentado contra J.:t República ~Iexieana continúa t&gt;l atentado
coni'i·a la Rl'pública, Franc1•sa. una emboscada completa la otra. El
inipt•rio fracasarít t•n tsta tent~1tiYa infame, así lo creo, y Y0sotros vencerÍ'is. Pero. ya n•nuti;; o ya seais Vl'nciclos, la Prancia continuará
siendo Yuestra hermana. hermana c]p vuestra glori,a y ele vuestro infortunio; y ;\'O, ya qm• apeláis a rni uomhrl', os repito ,¡ne estoy con
vosotros: si sois Y!'ncedorps, os of1·rzco mi . t:raterniclatl de ciudaclauo,
si sois ,cncidos, mi frat&lt;&gt;miclacl ele proscripto.

DE GUERRA
Y nuestras mujeres con llanto l'll los ojos
Y toclo el ~rbitrio clel conquistador ...
. Que pague el coloso la ley (le la Guerra
Y mai·qrn• su paso ;;obr·e nuestrn tiena
Con hu&lt;&gt;sos y ~ang1·c• cll' su juventud:
Y allá lflll' hlasf&lt;&gt;mPn las madres y l'sposas
Que aquí se rcsiguan, ..ip¿nas lloro~1s,
8i :11lú está la ilrfamia y aquí la virllHl !
(-i!ni&lt;•n hoy nos ofrn1h• no es un purblo todo;
Bs uu puritano con alma dr lodo
Des¡wcho \'Pstido ele moralida1l:
_ Bhl'io 11P pasio111•s. CÍl'go ele l'St ulticia.
Ha :mcrificado derccho, justicia
'roelas las cor1t1nistas de la Humanidad!
Wilson maldecirlo. i.i hoy tu orgullo arde
l,~u próxi1t10 &lt;lb l.t•mblarás .... . ¡ coharlll• !
Ya l'II el horiiorrtt&gt; tu llrstiuo n•s ....
Es para no~oti·o.., alba ch• 1•spPran1.a
Y para tí ti~nl' rnyor (ll' Yenganza
Bl l'tt&lt;•go invencih]p clC'l ~ol .Japonés.

Y t'll uestros dolorcs ~, en nuestra agonía
Xo-, alumbra el fupgo ell• Psa profesb,
La ,JUl&lt;ticia llc•ga (le la infamia &lt;'11 pos ...
f;ohn• un capitolio brilla 1111 Sol Xacicute
Y arrojando rayos lucirá en Oriente
Llena de Yengauzaf&lt;. J.a mano ,Je Dios!
l\Iientras, sin rencores, todos mexicanos
Sin Yer el pasado y unidas las manos
A pelear marchemos amigos y hermanos . . .
Que ;va nos contemplan mientras la ho1,a suena
Para nuestras armas propicia o fatal,
Allá en su santna110 la Yirg&lt;&gt;n l\Iorena
Y el bravo Cuaulltémoc l'll su pl'destal !

JOSE JUAN TABLADA.

'.
1

•

?T'r
01 11
o

o

El Parlament de Londres aprobó
El problema sigue en pie y es de
últimamente para Irlanda el "Hom•• sol uctón dificiUsima, pues consiste
Rule" o sea un gobierno propio, au- nada menos que en haC'er la felic1tónomo, y solamente ligado al de In- 11~d de Irlanda sin desagradar a
glaterra por ciertos lazos muy déb:- Ulster.
les. Y est:i. decisión parlamentaria
Con motivo de los sucesm; ele Irque parecerla haberse acogido con universal aplauso por
parte del pueblo irlandés, ha sido sia
embargo una terrible manzana de la
discordia que a punto ha estado de e:1cel!der formidable
guerra civil en el t ,_
rritorio de Irlanda y
Gl'U)IO dl'
quizás en el de Inglaterra.
'¿Por qué? La razó:i ts esta; las provincias
irlandesas
profesan la religión
católica con excepción de la de Ulstt!r
que es protestante.
Las católicas ace¡¡taron gustoslsimas
el "Home Rule" que
las desligaba del
gobierno Británico.
haciéndolas autónomao, pero los pro- Sir Edouard Carson , dueño de la
testantes de U!S t er
s it uación , a la ho1·a actual.
se opusie ron terminantemente a la determinación del Par.
lamento y dileron que con las a1·- landa, hubo \'arias
mas en Ja mano se opondrlan a esa.-' discusiones en las
reforma de gobierno irlandés, puPs Cámaras Inglesas.
era su voluntad seguir dependiendo El ;\1inistro de l:.i
po11ticamente de la corona inglesa. Guerra manifesY he aqul cómo surgió un caso tó ante e l Parlncomprometldlsimo para el gobierno mento que se -~..tinglés, pues vióse obligado a prepa- btan dado segurrnarar el ejército pa1·:L
hacer que la fuerza
se desprendiera d"
su manto y patn1cinio, la Providencia que slemv1 ..querta estar a su i.:do. Más grave fué b
complicación cuan
do los generales )
soldados
lngleseQ,
que son protestante~
comenraaron a po·•
ner dificultades pa·
ra abatir a sus co
rreliglonarlos y a
presQntar la dim ·sión de sus cargo;
antes de ir contr..'
su volunta&lt;i al campo· de Ir.. lucha. E.,ta a c t i t u d
del
ejército que se tomó como lndisciI&gt;lina y hasta corno
rebelión, obligó al
gobierPo Inglés &lt;1
tomar e11.érgicas m• didas contra lo~
desobedientes y a
imponer severos eaEtigos a los jefes q tH'
se negaban a ir a
Ulster.
El Ministerio lle
.,
la Guerra, para detener ese movimiento declaró que las
tropas que estaba
Inmensa mnche dumb,·e reunida
reuniendo en la provincia hablan Ido
ali{ únicamente 11ara guardar los monumentos, los edi- des a los oficiales del ejército en viaficios militares y las fábriC:J.s de pól- dos a la provincia de• Ulster, de que
\'0ra, y al fin consiguió que fuesen no se les obligarla a hacer armas conretiradas las dimisiones que habtan tra lo9 descontentos de aquel pafs
pesentado varios generales y oficia- para imponer por la fuerza de la aules.
tonomla, una vez votada por el Par-

lamento británico, añadiendo que habla firmado un documento en que asr
se hace constar. Pero los generales
French y Wart han declaado, por su
parte, que aun cuando en cierto que
tales seguridades hablan sido dadas a

\'O)unh11·ios.

landa, pero que se ha negado a aceptar 1!!, adición que figuraba en dicho
documento, porque su contenido, aunque de poca importancia en sl mismo, parecla responder a las con&lt;ii•iones exigidas por e l coronel Scley.
Sir Edward Grey
ha confirmado, además, que el Gobierno nunca pensó
en utilizar las fuerzas del ejército,
para sujetar a los
ciudadanos del Ulster, pero s1 que estaba dispuesto a
hacer uso de ellas
para hacer respetar
la voluntad del pals.
La situación en que
ha quedado el coronel Scley en este debate, no fué
muy airosa y por
este motivo p1·esentó su dimisión.
Actualmente Irlanda se divide en 32
rond(&gt;.dos,
correspondiendo a la región de Ulster, nueve de los, principales, teniendo un miquinientos mil
:u . Bonar, jefe del partido conser"\·a- llón
habitantes. Todo el
d m•, respondiendo a l discu rso
terreno €Sl á lleno
de )f. Asq u.it h .
de minas de hulla,
y de c a n t &lt;' ,- ,'\ s
de pequeños lagos,
los oficiale6, no era mármol blanco, y su riqueza es granpor orden del Go- de, por lo cual siempre ha desempebierno, sino a esüado gran papel en todas las continpaldas de éste.
gencias de la historia Irlandesa, que
El MiP.istro de Ne- como se sabe, ha sido muy accidengocios Extranjeros tada.
declaró en la Cáma-

Las---«•
Sufragistas
Inglesas~

l

1m1·a escuchar e l discur so e.e Ca.rsou.
ra de los Comunes en una de las sesiones en las cuales se trató del asunto de Irlanda, que el Gobierno ha
atendido a la primera parte de la c?munlcación dirigida por el General
Gough, dimitiendo su puesto en Ir-

Una estadfstica escrupulosamente formada de las sufragistas inglesas milita n t e s verdadcram e n t e peligrosas,
especialmente 1 a s
incendiarias, n o e s
superior a cuarenta.
Las aficiona.das a las
pedreas en las c!l.6as
de los hombres públicos o en lo.; editlcios del Gobierno y
las que tomaron a
su cargo la destrucción de la correspondencia en los buzones públicos ha
c a,s i desaparecido
según la misma estadlstica. La estricta aplicación del sistema de aprisionamiento conocido con
el nombre de el gato
y el ratón, que consiste en dejar en libertad! a las sufragistas que practicaban la huelga del
hambre, para volver después a detenerlas, ha deducido el número ,lE' di,litos de una manera considerable. Otra
causa del aniquilamiento de las campañas destructoras, consiste en la escasés de recursos de las batalladoras.

�LOS ~VIADORES HERIDOS

trontca dtl Dutndt dt
ta toltgiata

homenajes a cupletistas y toreros,
España se puede enorgullecer de las corridas, y enterarnos de la pá- gos vitales qne determinan la exis- ¿no creéis que estamos obligados a
haber sido la nación designada por gina heróica de nuestros bravos avia- tencia de una raza.
Hasta ahora nos ha salvado la le- preparar algo grande, definitivo, en
la 1-Iistoria para que la aviación mi- dores por un telegrama lacónico?
armonía con la magnitud del hecho
España está agonizando; estamos yenda; la bravura de nuestra r~za heróico para que perdure la epopelitar celebrase su bautismo de sanen una decadencia vergonzosa; no,; no;; ha destacado siempre a los OJOS ya de los aires que una etapa trágre en campaña.
pn,ocupan las pequeñeces; vitorea- de• mundo. El heroísmo de Barreirc gica han inmortalizado esos dos hé; Y en qué condiciones! ...
El capitán Barreiro y el teniente mos a los arrh·istas: homena,ieamos v Rfos es una de las postreras ¡ialpi- 1oes?
Ríos, en un aeroplano, hicieron ex- a cualquier amigo por haberse afei- ·taciones de la legendaria bran1ra
❖ f$J ~
tado; empequeñecemos la vida nacio- española. ¿ Es justo que la contemploraciones sobre el campo enemigo.
He preguntado su opinión autoriLos moros hicieron una descarga so- nal, y, en cambio, con un gesto de plemos indiferentes?
Vosotros, compañeros de profesióu, zada, sobre el acto de heroísmo de
indiferencia, pasamos por alto las
bre el apat ato volador. Las balas hinuestros bravos a,·iadores militares,
riero'l blanco. Los dos bravos oficia- noticias de nuestras tropas, los ras- vosotos los que eEtáis organizando
al excelentísimo seJu fuero heridos.
ñor ministro de la
Y en este instante
Guerra, el pundonoconmeinza Ja eporoso general don
peya. El piloto del
Ramón Echa.güe y
aeroµJar.o,
gra,·e!\léndez Vigo, conde
mente herido, sindel Serrallo, y , el
tiendo los honible3
ministro de la Guedclon:s de los tejirra, que encarna la
dos clesgatrados por
~er,resentadón
del
las balas, tenia en
Ejército y cerca
sus manos las vidas
de la Corona es
suJa y la de su comuna personalidad d~
pañero.
gran relieve, con la
¡Jamás una traausteridad militar
gedia se rodeó de
que caracterizó a los
más peligros!
Si
espartanos dibuja el
dEsfallecfa, el aeroel entusiasmo de un
plano. al perder la
guerrillero y el conestabilidad, caerfa
vencimiento de un
a tierra desde trespatriota.
cientos metros de
EL )IJNISTRO DE
altura, matando a
LA GUERRA.
los militares; si ateCon su proverbial
1rizaban para no
amabili,:laj, con la
morir de la caida,
cortesta Que caracen el campo enemiteriza al cou:le del
f!O hubiesen siclo
Serrallo, ha tenido
\:t~timas de los mola atención de dero3; ¡no les quedacirme:
ba más camino de
-Creo innecesasalvación que contirio derrochar palanuar volando hasta
bras para expre::iarel campamento esJe mi opinión sobre
pañol! Pero las heel acto de heróica
ridas ardtan, ardtan;
serer:.idi:.d realizado
l'l., bala.s, dentro de
por el capitá.n Balo~ c ue1 pos, iban
rreiro y el teniente
mot dieP.do: la sanRíos.
gre brotaba por los
Ambos han cumJab:os rojos de las
plido como buenos,
herid'l.S ....
demostrando
una
¡Y sin embargo,
vez más, las virtuP!'Í lo hicieron! ....
des de la raza, y Je
Lo&lt;; héroes. en un
aseguro que no me
&lt;1s fuerzo sobreh u ruaha sorprendido sn
no de lucha épica,
hazaña, porq ue, viclominaron al dolor.
viendo siempre en
y con energla de tiel seno del Ejército,
tanes condujeron ,.¡
sé muy bien que la
aeronlano por la atPatria y la civilizamósfera, y por 1&gt;rición pueden esperar
me1 a vez en la Hisde él cuantas a bnetor ia de la aviación
gaciones y heroísmilitar. el raudo
mos necesiten.
vuelo de los héroes
No es, este que
fu/1 dejando una esnos ocupa, e l pritela de sangre humer sacrificio, no
m,wa en el espacio ...
será el último, 1 .1es
¡Los hombres, hasta
los peligros, en vez
ahora, habían purlde contrariedad, son
fic11do con s u sangre
un estímulo para
la tierra, el mar, las
nuestros aviadores,
entrañas de la tiey el cumplimiento
rra, en las minas ....
del deber es pa ra
lJPro el esnacio. no!
ellos, como para lo;Y los héroes Bados los militares, el
1-i-eiro y Rfos, han
princi¡lio, el objeto y
esrrito en el espael fin de sus accion~s
cio, ron su sangre,
.-s, -e!• &lt;?,
una página gloriosst
Oída la opinión de
&lt;Je nnestra Historia'
tau dign!sima perso;.No O$ parece, Jernalidad, puede afirtore&lt;i. one es triste,
marse:
a'"
1•1i,v tri-tC'. que la
Que los militares
Pren~a y la opinión
esJ)añoles son unos
llavap dedicado a
bnwos, y por las
este asunto tan po,•irt:udes de nuest1·a
co espario y atenraza y la disciplina
ción? ¿No causa pe&lt;le nuestro Ejérdto
El habilísimo aviador )l. Hanoui!le tt·ató tle ejecuta1· vistosas y difídle-; maniobrns en un monoplano
na, lectore'3, ver los Bleriot J' en presencia de una concu n e ncia numerosa y elegante, en San Sebastián, (J&lt;Jspaña). Estaba Yolanlos pelig1·os que rodean a nuest,·os va·
dfas de toros ocu- do c a ~ aba.io ). ti-ataba !le enderez.u•se, cuando en un l&gt;rusco movimie11to pe,·&lt;lió el ~ontrol de la máquina
lientes, son el estípadas todas las pla- que cayó como 1&gt;1·o~·ectil cles&lt;le una altllJ'a de 300 Pies, y monoplano y aviador se i&gt;e•·dier~m en el mar donde
mulo del que s1u·nas de los periódi- momentos después flotaban el cadáver de Hanouille r los 1-es tos &lt;lel monoplano. Estas mteresantes fotogragen los h éroes.
fías
r
e1n•esentan
todos
los
incidentes
de
la
anterior
catásti·ofe
aérea.
cos con reseña de

EL

•
1

Reyes.-;Yálame Dios, hermanoE,
y qué tarde que llegaremos a la Villa!
Nicodemo.-Por la culpa de ésta.
Si no hubiese gritao cuando pasamos
el barranco, la mula no se espantass
y aquella no se cayese! Helo dicho
y lo repito: que la mujer, siempre ha
de ser mujer ....
'.\farta.-Sí, er. . . . Tamién la vereda estaba rete muy angosta. El
mulo trompieza y yo que le hago pelos pa ver de Jevantallo, cuando ...
Julián.- .... ¡Prum!, que rueda
la probe de mi hermana hasta el fondo del barranco; que se araña toitita la car a y los brazos con las zarzas, y .. ...
Nicodemo.- .... y que aistá pior
que el Santo Cristo de mi cuñada, y
con un ojo que se me afigura a l modo de tomate sazonao.
Reyes.-Si padre la viera, ya podrtamos ir tronchando malvas pa los
Yerdugones.
1\larta.-¡Adió! la culpa no jué de
ustedes.
Julián.-¡Claro! Fué de la víbora
que se atravesara de adrede.
Reyes.-1\fas como mi padre e5
terco y de razones no entiende ....
Nicodemo.-Como güen vizcaino
que es ....
Reyes.-Valiente cintareada qn"
puesto nos hubiese donde yo me sé!
Julián.-Y a U principalmente, que
eres el jacoyote y el jefe de la partida.
Marta.-Pero, madré, que no es
gachupina, sin~ mexicana pura, habrfanos defendido.
Nicodemo.-¡Anda la brea! Y .:.
güenas horas; cuando ya tuviésemos
más de cuatro marcas de armer11
estampadas en las espaldas!
Reyes.-Lo cierto del caso es QU"
por angas o por mangas la noche s&lt;e
nos ha echado encima y que entoavi~
nos faltan güenas cinco leguas por
caminar.
Nicodemo.-Que no las andará el
que habla, sino el otro que debajo
va.
Marta.-¿ Qué n ?
Nicodemo.-¡Anda la brea! Pos mi
macho. ¿ Quén había de ser?
Julián.-Y a fe que es el que más
carga lleva. ¡Probecito! Apenas puede ya con el compañero y con el toJolochi.
1\1arta.-Lo mesmo de cansan cio va
mi mula. Y onde que se raspó los corvejones.
Nicodemo.-;Anda la brea! Po r
bestia ella tamién. ¿A quén se Je oc11rre espantarse con una viborilla de
cascabel, que cuando mucho lo mata a uno? Me rfo de esas hembras.
Lo he dicho y lo repito: que la mujer, siempre ha de ser mujer ....
Reyes.-¡Y dale con la cantaleta!. ..
Este amigo del contrabajo ya de que
comienza: '' ¡Anda la brea!" y "¡anda Ja brea!," ni quén Jo acalle.
Nicodem-0.-Eso debe hacer el mi
siñor máistrQI del arpa: acallarse y
no ser mal averiguao, que aqu1 todos semos hermanos y no estamos en
ningún fandango u boda.
Julián. -¡Eh, acabóse! Tú, Reyes,
afianza bien l'arpa al borrén, que paréceme que se va cayendo.
Marta.-Y tú, Julián, échale un
ojo a tu viol!n. ¿No oyes cómo zangolotea en la alforja?
Julián.-La hermana tiene razón
que le sobra. Ya va todo reventao de
las cuerdas!
Reyes.-¡Canlcas! Y si se ofrece
una tocada por el camino, ¿qué jacemos, atreguao?
Julián.-Para eso llevo primas de
refaición. Tú cuida tu arpa vieja y deja que chille la corneja!

ARPA
'.\larta.-Sólo Nicodemo ya ni pto
dice.
Nicodemo.-¡Anda la brea! ¿Cómo
he de callar si llevo la mi boca Jl :~na de hojaza con piloncillo y queso ·1
Reyes.-¡Hombre, hermano, haz la
mercé de no acabarte el itacate! Mira que cuando nos apiemos en el poblao ya todas las ventanas estar:1•1
cerradas, y esa gente no es capaz de
darle un jarro de agua ni al gallo
de la Pasión.
.Marta.-Entonces, ¿aónde vanH,5
a parar?

( Del Libro " Viejos Perfumes")
Para "El Mundo Ilustrado''

contao! La dicha ñora dijunta, que
Dios háiga perdonao, murióse de susto.
Reyes.-¿Eh? ¿De susto dices? ¿ Y
cómo ha sido eso?
Nicodemo.-De susto digo y digo
bien. Sus hijos Mariano y Lucas,
asigún cuentan las malas lenguas,
la jallaron una mañana en el huertezuelo del corral, tiesa, tiesa como un
olote, mala la comparación y más
fría que las entrañas de una ingrata.
A un Jao diz que tenla un arcón de
puras onzas de oro, sartas de rubises

1

1
1

Nicodemo.-Que le costó el pellejo. Porque el marido dijunto, que
no era dejao, me la agarró a !'hora
de llevarse el teS-Oro y ella murióse
del susto.
.
Reyes.-¡Por manera de que ya no
hay mesón!
Nicodemo.- ¡Anda la brea! De
haberlo si que lo hay; mas ningún
caminante es tan valiente que se
arriesgue a pasar la noche en una
casa que espanta. Tocante a mí, yo
la pasarla ....
Julián.-Y habrá. razón: con los
vi vos, güeno, yo me las avendría·
más con las cosas del otro munde'
ni agora ni nunca!
'
l\farta.-¿Entonces no cenamos ni
dor mimos u qué?
Reyes.-Pediremos l'&gt;OSada onde
se pueda, y si no, iremos ca doña
Maria Silveria, siñora de todo mi
respeto.
Julián.-¡Eso! Este habla como
u~ cu~rvo de feria: poquito; pero
bien dicho. Píquenle, pues, a los mulos Y andando. No sea que nos salgan los tulises.....
Todos.-¡Arre, mula! ¡Arre!
Y por el camino real, apenas alumb_rado vagamente con el Jfmpido titilar de las estrellas, van los cuatro
hermanos labriegos trotando en sus
fla~~chas ~abalgaduras. Chispean Iaa
gu1Jas baJo las herraduras y se oye
uq tr ~queteo ~e maderas sonoras,
metálicos estnbos y de cueros secos.
~s una bella y húmeda noch e de otono. Las i:anas croan entre I:;_s zanjas
que espeJean el constelado cielo, baJo
~os o_bscuros mezquitales de la campina f1 ~sea Y olorosa. Los ruiseñores
salvaJes, ocultos cabe el vasto carde~chal que se extiende hasta las
Pn~eras casucas del villorrio, dan
al viento sus arpegios melodiosos.
A V:ª':1zan las cuatro sombras de los
mus1cos trashumantes, ya por alfombratl de tupido césped y balsámicas
alcaparrosas, que los cascos de las
caballerías chafan, ya por sendas estr echas,. tapizadas de hojas podridas
Y burraJo. Las eras cónicas, tendidas
ª. la vera de los arvejales, con brunal
silueta se levantan al uno y otro lado
de la carr etera. Grandes álamos y ciclamores centenarios bordan algún
recodo del camino, y cuando Ja brisa
mueye sus frondosos follajes, fingen
s~spirar una campanela rústica Hr~ca, de una armonización que ~onv~da a la somnolencia. Van apar eciendo I ucesillas allá y acá de las
chozas diseminadas en la sábana que
exhala _como un gran vaho de yerba
aromática. Las luciérnagas rubrican
el verdinegro vaporoso de los tulares, que a la orilla de las acequias
Yerguen los cañutos de sus escuetas
flores negras; zigzaguean a través
de las ramazones de las higueras e
indican con el fosfóreo ritmo de sus
vuelos versátiles la proximidad de Jo
poblado. En veces cruza silenciosa~ente algún tecolote, como cruza
un mal pensamiento la soledad constelada del poeta. Marta va dormitando, rendida de cansancio. Se entrevé
el borrón de su figura encor vada sobre el aparejo abultado por las aguaderas. Sus hermanos silenciosos bostezan al vaivén dei trotinante. Vienen de muy lejos y se dirigen a la
anual feria de Proaño; pero como
aún les falta una jornada, pernoctarán una noche en la Villa; que ya
empieza a adivinarse tras la ligera
giba del lomerfo. Una qu~ otra racha les lleva acres olores de leña
quemada v lejanos a1~l!idos de coyotes. Apresuran el paso. El firmamento está limpid1simo: la Osa Menor
ostenta su coliar de siete brillantes;
el ~!fa del Centauro, su ojo panida.
A Juzgar por la altura de ciertos

ª"'

Reyes.-;Quie..abes!' Por eso dígoles que espolién reeio a las cabal'ertas.
J ulián.- Posaremos, como en otras
ocasiones en el mesón de doña Juanita.
Nicodemo.-¡Pero mfa qué bruto
es éste! . . . . . ¿ Qué, no sabes, alma
de cántaro, que cuantisimá que ñora
.Juana es dij unta?
Marta.-¡Ave :\!arfa! ¿ Y dende
cuándo?
Nicodemo.-¡Va pa un mes, mal

dtl grandor de una albellana, collares
de albines, herretes de diamantes y
qué se yo! l\las, tocante a mi, al
muerto le hobiese hablao anque juera del otro mundo !
J ulián y l\Iarta.-¿De oro? Eso
es fábula.
Nicodemo.-¡Si que si: lo advero!
Diz que dió con una relación de a
más de seis mil u de ocho mil y pico
de pesos!
Marta.-¡Uuuuuúy! . ...
¡cuánto
dinero!

�astros que aquellos, como buenos
campi~anos conocen, la campana ?e
la Parroquia irá a dar las nue~e.
En efecto: una onda traé el eco e
badajadas. La hermana se
sonoras
usto reposo
alegra Y rompe el aug
l d
Naturaleza
eon
un.a ba ª
1
de
t
que se difunde inculta Y
campes re
&lt;
badulce Sus tres hermanas r,en y
ten_ palmas. F!~~s d~em~::'t~~0 : : ;
meJantes a s
ár anse basta la
coronas condales, al g. Alli no ha
enu:ada Ddel primp':iv~~:i;;~~ envue\ve11
llovido. ensas
rros de loa
a los caminantes, Y los pe 1 ruido de
d pertados por e
pastores, es
.
á riamente, amela car;~~~!•c~~~::;0 s;s canillas d&lt;: las
nazan Ni una alma por las calle3uc:
mulas._
onótonas: apenas s1
las tristes Y
d
en las ruinosas
los faroles vo a os
reducido c~r. ,, alumbran un
esquina"
d do lleno de baches,
culo del empe _ra s rispidos al sonoque levanta rmdo .
Un alguacil
de las bestias.
ro paso
damente en el poyo
duerme _prodfun 1 Casa consistorial.
e
d e granito des
faroles 1nchna d os ,
Cuatro
gran
t
ci·no~
.
y mor e
"• se alzan so•
must ,os, .
d hierro en las esqu1bre sus eJe~ e_ herbosa desolados
nas de la P azeJa rolsticos 'que velan
como ~!andones do frente a la. igleun ataud. A _un 1ª tr~vés de \os cipresla que se m1rt :n calandrajos de beses donde cu~a~hada dell caserón bino, está l~ bita la última dama nodalgo que
contornos Es una
ble de aq~~ os despostillada, sucia,
fachada vieJa, tón de hojas ferran su gran por
co
d
talladas en tableros
das Y v~re etichonan bollones tomato-scos q . . su fila de arriates que
do3 de óxido,
u-cos· sus poamparan troenos raqu . 1sus' balcones
yos de piedra ro us;i:~•brosos Y acar-

ª

ª

jaro canoro su dulcfshno nocturno.
Las madreselvas que trepan por las
ba\uastrales despiden un grato aroma de aristocracia. La cabalgadura
de Nicodemo se desespera Y a cada
movimiento los gruesos bordones del
contrabajo rozan contra una rama:
ron. . . . ran. . . . run .... De pronto
se oyen pesados pasos en las baldosas
del zaguán y una lucesilla medroi,...
brilla a través de las rendijas. Nicodemo percibe la figura indecisa de
u~ viejo alto y delgado que g_ruñe
y expectora escandalosamente. es
nor Rosal!o, el fiel portero y el más

f

ª

. ·

\1

~!~~1~!aitds~s;t!:didos lpaorpa~:~~el:~
,
empotra as a
• .
oblicuas
ntera, altivo Y serio, viescudo de ca
!menas truncas,
rreynal Y fosco, sus a
lo \argo
enfiladas como le_c~~za~a~o el cual
de\ verdoso corn1s '
hen1
troneras sus negras
::~~asª~ivididas por tabiq~es ~ev~~~
_
. en forma de cruz, su
~::a~ºl1::' vidrios rotos Y ~mpl?muª!~!:
enreJado • sd te
de fendidos por recioIta
de agu 0
laya cuadrada Y a •
.
gallo
bÓ rematado por el cunoso
~e la veleta, una veleta fér:e8: Y an_ogante que aún parece chirriar
º;
testas contra la plebeya época. o
sicastros han pedido albergue en
~~tro o cinco casas; más todos sus
habitantes se quejaron de escasez.
ues bajo el portalón centi-~~ª::~•a Peas¡ Grande, (as! conocida
por todos los villanos)• Y llaman con
fuertes aldabonazos que truenan sonoramente en el silencio de la ~laza
hacen ladrar al lebrel favonto y
los decrépitos alanos de la tramc1.
desusada. Nadie contesta Y tornan 3;
llamar. Pasa un largo rato du_rant•,
el cual \as caballer!as cocean impacientes el empedrado Y estornudan
coa el frlo de la noche. Un mulo se
echa fatigad!simo. Otro, el que carga eÍ contrabajo, se pone ª ram~near
las pámpanas de la frondosa higuera que en dias de sol pleno sombrea
los poyos laterales. Reyes esp~a el
interior a través del enorme OJO de
la cerradura; ve un fragmento de patio sombr!o, una fuente con su colonial friso de azulejos Y escucha - el
rumor cristalino de ella acompan~do por el solitario gorjeo de un pajaro que¡ canta románticamente en
las floridas enramadas.
Reyes. (en voz baja.)-No h3:?":
naiden: todo está solo Y escuro. ::,1
se habrá ido pal Ria! la siñora. • • •
Nicodemo.- ¡Anda la noch~! ¿Esas
tenemos? Lo digo y lo repito_: que
la mujer siempre ha de ser muJer • · ·
Marta.- Ni muertos que estuvieran. Llama, pues, Nicodemo.
Nicodemo.-Sea.
Por la tercera vez resuenan los aldabonazos con más br1o. Vuelven a
ladrar los perros e interrumpe el p!i.-

Ñor RosaHo.-Más os habéis de
conformar con un. humilde aloja~
miento, que esperamos a huéspedes
de enjundia y ya no quedan más alcobas.
Nicodemo.-Con 10 que haiga será muy agradecido.
Reyes.-¡Sf, con lo que haiga!
Rechina y cruje el pesado portón
que abre una de sus hoja~. Sale arrmada ráfaga oliente a hmoneros Y
naranjos en fruto y aparece la escurrida sombra del anciano envuelto
en su bufanda, con el chambergo de
plateadas toquillas sumido ba-sta las
orejas, un manojo de llaves herrumbrosas en la mano derecha Y una antorcha en la izquierda.
Ñor Rosal!o.-¡Pasad, bueras gentes y entrad la recua, que por lo que
ve¿ ven!s dende muy lejos!
É1 cuarteto.-¡ Alabado sea J?.ios,
i;iñor! Entenga su mercé muy guenc1.
noche!
Ñor Rosallo.-Mejor la tengáis,
amigos. Y amigos habé:s de ser, o yo
ya ni miro de puro viejo o e~os los
vuestros rostros ya son de m1 conocencia.
Nicodemo.-¡Anda la brea! ¡Cómo que hemos pasao munchas ocasiones por el pueblo!
Marta.-St, siñor, si: semos lo.!
músicos de "El Jaralillo".
Reyes.-Este Nicodemo le intelige
al tolo\ochi.
Nicodemo.-Julián toca el viol!n.
Julián.-Marta es la cantadora.
Marta.-Y nuestro hermano ru11yor, Reyes, es el málstro: rasca \'arpa.
Ñor. Rosalfo.-¿Músicos en casa
triste? ¡De perlas! Hame ordenado
el Ama que la doncella presente duerma con la dueña y con el aya, que
en cuanto a vosotros, que sois mozos y no teméis a cosas del otro mundo, paséis la velada en la atalaya :le
la veleta: alH encargaré de echarles
un buen pienso. ¿Queréis de yantar"/
Todavfa hay lumbre en el escoldo de
la cocina yí se os podrán dar unas
tajadas de tocinete ahumado, una
sopilla de habichuelas Y panes de
avena. Mañana será otro dfa ....
Julián.-La güena voluntá de esta
santa casa es lo que se agradece, siñor; más sepa su mercé que trayemos las alforjas bien repletas de todo aquello que es menester pa dale
gusto al gargüero. Con que asi, sea
slrvldo de dicirno~ ónde queda esa
dicha atalaya, que ya nos murlmos
de sueño.
Ñor Rosalfo.-Por aquL . . . por
la escalera prencipal. Vos, niña, esperadme alH en esa banca de cedro,
que bajo en seguida. ¡Ah!, y echadle un vistazo a los mulos.
Siguen los tres hermanos al anciano que sube los anchos peldaños
de piedra, pujando y apoyándose en
el baluastral de lomo liso. Cruzan
el ala izquierda del corredor alto;
atÍ'aviesan una puertecilla de hojas
verdes tallada en tableros; dan vuelta hacia la derecha para continuar
por otro pasillo obscuro en cuyo fondo se abre un arco de medio punto,
enano y derruido, que ampara una
escalera de caracol, tétrica, frfa y es•
toposa. Los pasos del grupo despiertan ecos sonoros en la mansión silenciosa. Bufa la llama de la antorcha
con el aire que desciende a travé?
Ñor Rosal!o.- ¿Traéis caballerias? del torreón, antaño feudal, y la veJulián.- Cuatro, que como noso- leta chirrfa con gemidos ásperos,
agudos y funerarios. El grupo, con
tros vienen.
Los pasos se alejan al choque de los instrument-OS y cestos a cuestas
[erreas llaves y desaparece la luz. A voltea sobre los escaños que se despoco rechina el pasador del volado moronan y que huelen a cal húmeda
balcón y a la luz de una hacha de y a mohos de sacristta. Nicodemo va
cera se asoma el rostro del viejo que atrás, desconfiado y supersticioso.
sondea Ja semiobscuridad, tratando Oyese el choque hueco del contrabajo que golpeá la circular pared por
de, reconocer a los viajeros.
Ñor Rosalfo.- Bajo al punto, pues, la que asoman las canteras sus cacarañas polvosas.
que ya se os permite la entrada.
Los cuatro.---!¡ En gloria esté el
(Continuará,)
alma de la. siñora!

damos un besamanos, que es nuestra.
ñora y que venemos rendidos de sueño y de cansancio.
Ñor RosaUo.-;Eh! ¿Alguna mujer hay por ah{?
.
:\farta.-Si que la hay, pa servir
a usra. Y viene con sus tres hermanos a pidir ....
Ñor Rosal!o.- Desconfiad, que en
seguida pido venia a la dicha mi señora Ama para que os permita entrar: aquf no se niega la bospitali·
dad a persona alguna.
:\larta.-Vaya y que el Nuestro Seiior Jesucristo se lo pague.

t

!

antiguo servidor de la heredad. Desde el interior grazna su voz cascada
y ladina.
Ñor Rosallo.-¡Eh, quién vá!
Ju Iián .- ¡Nosotros!
Ñor Rosa\Io.-¡ Quiénes son nosotros!
Reyes y Nicodemo.- Nosotros:
gente güena y de paz; probes caminantes que no jallaron posada y viénenla a pidir a esta muy noble casa.
Ñor RosaUo.- ¡Ah, esperad! Voy a
dar el recado a mi Ama.
Marta.-D1gale su mercé que le

L&amp; Junta Dfrectiva del Club de San 1&gt;ecb·o de los Pinos, que el pasado domingo organizó uua jira ele campo muy a..'lillla.da..-Llegada de
un tr·en ele peregrinos de Puebla, que celebraron i,;u fum:ión en la Basílica de Gnadalupe.-Grupo ele las pe1·sonas que concurrieron al día de
campo en San Angel.-Pbro. Don Ru¡&gt;erto Rubio, que pronunció el sermón en la fiesta .Je los poblanos.-Señor D01, Agusti."l Le.,.orret.a, nom•
brado recientemente ~ubgerente del Banco Nacional, nombra_miento muy bien recibido, por los antecedentes del señor Legorrei:, que ha hecho su carrera por l'lgm·oso escalaf ón.-El banquete en el día de campo.-La Cruz Blanca celebrando una función religiosa en b Villa de Gua•
dalupe,

�VIDA NACIONAL

VIDA NACIONAL

l
J

r

1

El señor Ge1u•1·al Co,·01111, ,JeJ'&lt;.' !!el J&lt;}stado :\layor (lel Presidente de ]a He1&gt;úbli&lt;'1t, presidiendo la mesa ele honor, en el acto de entrar el
aguad&lt;&gt; Xochimilco en la \"iUa (le Guadalupe.-Tr&lt;•n saliendo de Sayula gue descarriló J}Or haber·se abi.. 1·to la. via.-Ingeniero y pabellón oft·
cinl levantado l"ll cli&lt;'110 sitio, pm·a hl ce,·emonia. indicada autes.-Excursionistas 1·egl'esaudo a Guadalajam en el tren que descarriló.-Lo mis·
1110s bañándose en la playa de Cuyutlún.-rn pl'ecioso aspecto del camino,-El agu,. potable en Gnadalupe.-Llega.c:la de los excursionistas a la
Estación,

rna de las entradas del Pahu·io de Hiet·ro en la 11od1e clel iucendio.-Lo;, pisos altos (lel nu"mo e&lt;lificio clevo,·ado;, por las Uamas.--Oti·o
aspecto del incendio.- Ltl 1oton da, de la grnu ca'&lt;a comercial, dr s1&gt;Ufs de la catÍl'-trofe.-1:o}l seño1· Genen,l Kue,ta p1't'sencianclo el
lncendio.-Las llamas saliendo por las grandes vitrinas del editlcio.-Desmol'onánclose la marquesina de cristnl.-J&lt;;_¡ercicios de 11111·nlelas ejecuta·
&lt;los t&gt;Ol' los gendam1es que están redbiendo lecciones de atletlsmo.-La
pil'úmide humana.-Ot1·0 ejercido ele fuerza ele los mismo8,

�VIDA NACIONAL

ª~=~=TEATRALES
Yillegas para encarnar est as hembras apasionadas y locua~es como
ning~nas, se estrelló contra el me?io
y el ambiente de la fábula. Palacios
estuvo a buena altura y el resto de
los intérpretes, pasaderos, nada más
y. • . . quizás sea mucho.

TEATRO )IEX.IC.\XO.-"EL POBJ~r,;
l&gt;OX BEXITO''.

..

Cn las ¡iostrimerfas de la que pudiera llamarse C.ltima temporada teatral, nada ha habido digno de caluroso elogio, y quien sabe cuando de
nuevo se alza1·án los telones de los
Coliseos de )léxico, que atraviesa
gravfsima crisis J)olfti&lt;·a, en la cual
Dios quiera ayudarnos.
De todas ma11eras y hecha ya está
c-sta )llana teatral, antes de s1:!cedidos los acontecimiePtos qu¿ estan en
la mente de todos, J)rec isa dec·ir algo
de las obras nuevas ¡iuestas en estena el sábado 19 del corriente. Alientos faltan a mi pluma, para correr
por las cuartillas como ante~. pero
las exigencias del pe1iodismo asf lo
exige, y a cumplirlas voy. .
.
El sainete español, o meJor dicho,
juguete cómiro ,titulado: "El Pobre
Don Benito", y debido a la J)luma no
muy conocida, de Fernando l~~mtes,
('S una de tant:is obras regoc1Jada~.
que sin J&gt;retensfones de alta liter;'ltura y con el ~olo fin de hacer re,r,
se escriben, se represC'ntan y gustan.
El p1 otagonista es un infeliz serviría! hasta más no poder, que efecto
de ese carácter ,' de su condición
modesta y humilde y buena, es el
¡&gt;agano de todo, y dá motivo a graciosa intriga de la cual no sale muy
bien !)arado'. Todo esto origina la
presentación de tipos que si no muy
bein acabados, por lo menos entretienen casi siempre, pues algunas
veces la accióP pesada y monótona.
,nerva y fatiga. Los artistas que tomaban parte cn la interpretacióll se
afanaro11 porc¡ ne la ob1 a gustase, Y
tanto la Griffel como Coss, )lutio Y
demás intérpn't&lt;'s, merecieron aplausos.

TJ&lt;-:.\TROS PHIX('IPAL Y C'OLOX.

Una zarzuela de Yiergol y de Calleja es siempre plato apetitoso, pero esta vez no ha resultado muy bien
sazonado. )le refie1 o a "La hija del
guarda," que si bien divertida, no Interesa y asI lo comprenderán nuestros lectores enterá1&gt;dose del argumento.
A un cortijo andaluz llega de pronto su dueño, acompañado de uua mujer bonita llamada TriPi y también
va a aparecer pronto la esposa del
11ropit tario. Este matrimonio, hecho
por c·onvenie1!cia, pues ella es vieja y
él es jo,·en, y como el conflicto se
avecina, el guarda facilita la solución,
lia~iendo que la Tri ni pase por hija suya, para Jo cual se clisfrazará con e!
traje de Jenara.
Aparece la temida esposa y la mentira es completa. :llas un sobrino de
la ridfcula vieja que la acompaña se
enamora de la supuesta criada, y su
audacia al querer entrar en el cuarto
de la moza provoe:i el desenlace, ·3 •
deicubre todo, y la aventura termina
en boda, cosa que los es¡&gt;ectadores se
suponen desde las 1nimeras escenas.
El maestro Calleja ha escrito una
música que sin ser una cosa del otro
juen•s, tien&lt;' algunos números de buena rartura y animados. La canción
flamenca, en la cual se destacan las
¡;oleares y las mala~ueñas, y la mach icha pantomfmi&lt;·a, merecen la pena
de sn celebradas y f'I público as! lo
comprendió, siendo ambas piezas
aplaudidas.

...

'

Tentro Ideal. "I,a ,Jue1·ga".-Te at,-o Pl'in&lt;ii&gt;al. rna. escena de "l.a Hija (lel Guarcla".-Teat,·o )lexican o. "El llob1·e non Ucuito".

'

TEATRO IDK\L.-"I,.\ ,Jl'J.-:RG.\,
O )I.\Hl.\ m,; L.-\S )IERCEr&gt;1'~S".

El ¡&gt;erio&lt;lista r 1&gt;0eta non Eduanlo Gómez dt' Ha1·0, p1·ommciando una. poesía. en la cet·emonia ,·erificada en Puebla con m?th,o del pr~e•·
cententll'io del in.signe insurgente l)on )li¡:-uel Bra,·o.-Llegada de In l'Omith-a. oficial a la tribuna pura celebrar
ceremonm.-~ comJs1ón
1.,ftcial retirándose concluida. aquelln.-Otra "posse" del señor Hare&gt;,-El Secretario del Gobie1·no de Puebla prl"si(hendo la ceremorua. El O1•a•
do1· oflciaJ.-nescubriendo la placa en la casa que dará nombre a la Pfazuela de )figueI Bravo.-Premlos disputados en el campeonato de 1914
en )férlda y Junta Directiva de este Centro ele "sport".

!ª

Viejecita es la obra que con mal
acierto se exhumó en este Teatro. y
además su autor Federico Oliver, es110s0 de la insigne actriz Carmen Cobeña, nunca fué un literato de I enombre, en ninguna de sus comedias
y dramas, como ''La l\luralla" la Ñe-

ña" y ")fo1·a ele la Sierra". Como
buen andaluz de nacimiento, senUa
la hermosura de la tierr,1¡•a, la daba
color, y abusando de los efectismos,
consegufa &lt;l,Ue hasta gi.1~tasen sus
tngendros e~cénico&gt;&lt;. al g1an públko
y nada m!is.
"La Juerga" es uua de sus comedias dramáticas más endebles, pues
esa vida de toreros y de chulos, lle-

vada a la escena, suele resultar antipática , para la mayor!a de las gentt:s que no rnn afectas a esa vida
"sui gene1is", cn la que la manzanilla campea en las ro¡ias rebosantes,
y entre pañuelos de seda y muchas
flores en la cabeza do las muj ere':l.
Por todo esto el drama de O!i,·er fué
nn fracaso y todo el talento de la

La interpr tac·ión fué buena, luciendo la Caballé su gracia y su talento que se va destacando, aunque
no tanto como sus ciegos admiradores
lo pregonan. Chole Alvarez estuvo
bien, i lo mismo los demás artista!..
de ambos teatros.

LL'IS DE LARRODER.

�Apenas c-onocido el ignominioso
atentado
de los yanquis , d e d esemb
arcar armados en territorio mex1·caPo ' cundió
· como chis1&gt;a eléctrica
·
1~ rotlcia en todo el ten itorio Nac10nal, y' todos los esptritus ardiero en fuego patriótico. De entonces
acá, la vida de la Nación se ba cond~nsado en una sóla actividad Y mamfe•t
1 n• 1
· ª c·ó
de prepararse a defender la Patria, c.astigando al invasor. Las fotografías de esta plana
repre~entan los primeros pasos dados
para tan patrióticos fines. ¡,;n primer
lugar. una escena desarrollada en el
Co!epo :\1 ilitar, donde su Directo,
el General Ga1 eta Cuéllar, arengó

D E LA PAT RIA

HEN DEFENSA

"
••

ª

t
a los alumncs recordanc
~cs:ts hazañas de los solda~o~ª:e~~lr
espués se v(!n los
,
mexicanas de S
retratos de tres
onora las s Fclicitai:; R d Q . •
enoras
Lizardi . · e e m~tana, Guadalu¡ie
· )
oncepc1ón Tama
ofrecieron $'&gt;Oo 000
YO, que
guerra•
- ·
· para gastos de
.
' Y en las dos fotograff
·
fenorcs
tá
as 111.
• es n los periodistas de 'Jé
x•co
·' · , cel eb rando una reun·ó
1 11
Casi
e
en el
f
no omcrcial, para discutir la
orma más ¡1ráctica en que deberá
prestar su con t·mgente para la d n
fcnsa de la República. '
eLástima qu e 1as premuras de tiempo nos hayan impedido consagrar E'J,•

te número c&gt;ntero como era nuestro
&lt;'es~o Y deber, a dar cuenta ponneur,nzada de cuanto ('] E&gt;spfritu nacional ha hecho Y está haciendo en si-

tuación
tan aflictiva.• pero nuestros
ó ·
pr x1mos números sintetizarán 10
dque el patriotismo m exicano emprene en tan dolorosa p.rueba.

En esta plana aparecen los retratos de a.lgunos generales 'que ya
e~t~n al frente de las tropas Y ,¡ue
d1ngen las operaciones de g ucrra:

viéndose en el centro al señor f;,?neral Huerta • que en esos iusta•ites enarbola la baudera del h . . .
Nacional.
01101

�La ele~aQcia

------------~

mentos en su composición. Los adornos, muy sencillos, consisten, generalmente, en una sola pluma, en un
lazo prendido con perlas, en frucidos
de gasa dispuestos con sabidurta y
nada más.
Una tePdencia simpática se advierte como norma a través de tan multiples orientaciones: la de no ocultar
la cara, ni cubrir la frente y contar

eIJ

LA

la casa

De su origen antiquísimo no quiero hablaros hoy. Ya sabéis, queridas
lectoras, que soy poco amiga de amargaros la existencia con citas históricas, siempre áridas e insopotables.
Está nuestro tiempo reclamado
por exigencias de la toilette o por la
delicadeza de las labores.
Sabed que aparece la toca, que a
su vista evocaremos aqueJl.os tiem-

~TESTROS PEINADOS.

---o--Todo el mundo protesta; y clam:i.
contra la moda; pero no tienen valor
para rechazarla enérgicamente, sin
contemplaciones, como rechazarfan al
que francamente se presentase diciendo: "Señoras, aquí estoy par-a
vestir a ustede§ de máscara y obligarlas a ponerse todo lo mAs feo, incorrecto y antiartístico que se me
antoje". Si la moda fuese un ser viviente y nos hablase ast, no hubiera
encontrado rincón bastante oculto
donde refuiiarse; pero se nos presenta parapetada tras el lápiz de un
dibujante insigne o envuelta entre
las frases seductoras de un buen articulista, y encuentra muchas victique caen entre sus redes.
La moda, como todo tirano, va
siendo más exigente a medida que
aumenta el número de sometidos;
quiere que la silueta femenina se
com¡&gt;lete con una cabeza inmensa y
desproporcionada como la que vamos
a describir.
Se divide el pelo en una raya desde la frente a la nuca, y en la parle
alta de la cabeza se coloca una armadura muy ligera en forma de casquete puntiagudo, sobre el cual se echa
~I pelo previamente ondulado, deJando la frente al aire y las orejas
ta1&gt;adas. P1 imero se le,·anta el pelo

-Me llamo Serpentina-dijo la
máscara.-Tengo veinte años, juventud eterna, soy rubia, de ojos azules,
de boca hambrienta y sensual. Bu,;co los placeres más refinados, las
pasiones más brutales, las quimeras
mAs imposibles, para ir poniendo, a
lo largo de la vida,
que es un Carnaval que no se acaba nunca, la dulzura de mi cuerpo qua
es un ensueño, mi
esptritu, mi alma
toda, que es eso:
esp(ritu, alma, alma de Serpentina,
mi nombre, che, mi
nombre, ja ja ja,
otra copa, otra copa... ¡un beso!
Estaban en el buffet del teatro. Habfa orgta en la música, en el baile, en
la luz, en los disfraces, en las palabras, en el champaña y en las serpentinas de colores
!!a.rdientes que se enroscaban en personas Y &lt;:osas, como
las ilusiones se enroscan en el corazón. Serpentina había ido sola al bailE;. _A la entrada un
v1eJo le salió al paso. Aquello para él
fut1 como un deslumbramiento·
la
siguió, atra(d~ por
su Porte, la convidó, casi la empezó a
querer un
poco
cuando ella de pron:
to se le escapó de
las manos, se le escapó del deseo, desapareciendo como
una visión.
Serpentina se llamaba aquella noche. En su casa en
sociedad, era Teresina Fuster de Arméndola, mujer superior, - decfan _
admirable por su
talento y por su cultura, de natural distinción y cortesfa.
No era rica. Cuando
se casó infundió a
su esposo un ansia
loca de trabajar, de
ga~ar dinero, para
u.n1r el homenaje del
oro a .la pleitesía
del sentimiento. Vivieron felices sin
hijos, más de 'cinc0
años. El era un
apuesto
caballero
lleno de vigor &lt;le
inteligencia y ' de
generosidad . Jamá.s
contrarió a su mujercita en lo más
minimo y acaso estu viera en esta concordancia delicada
la clave de la felicidad que tan amorosamente disfrutaban.
En 1909, al llegar Carnaval, Arméndola dió en manifestarse preocupado. Su mujer queria ir a un
baile, querfa, por un · capricho prnPio del sexo, adornar su tocado con
libras esterlinas. Cuando ella se lo
dijo a Arméndola, impeliéndole, para poder realizar su objeto, al robo,
-1 sintió que al ruido de la voz de
ella, se le iba saltando dentro del
pecho el corazón en pedazos. Comprendió que su mujer que hasta entonces habfa sido por él juzgada co-

SERPENTINA

mo reina entre todas las mujeres, 110
era_ni siquiera una mujer interesante, ni honesta, ni buena, sino un:t
mujer vulgar, aburrida de la paz y
de la dicha, entregada ya al vórtice
del sufrimiento y del pecado. ¡ Infeliz ! Había hecho de su existencia,

¡rnr ella y p:ira ella. Durante esas
luchas, entabladas a muerte, consigo mismo, no hablaba con Teresina
y la despreciaba. Finjfa despreciarla,
porque la ambicionaba con locura.
Robó, pues.
Cómo él tardó en traer el dinero,

Dibu jos tomados (lui•ante los últimos
bailes de C'at•n a va l , cclebnt&lt;los
recientemente en el tea·
tro lle La Opera
de París.

J

Toillette de noche.

Distintas veces nos hemos acupado de que los sombreros que han de
usarse en Ja estación primaveral y
a pesar de lo dicho repetidament••,
no hemos podido concretar una afirmación con respecto a la forma, ni
al estilo o gusto en los adornos que
los mismos deban tener.
La Moda no descansa. Inquiere,
estudia, transforma, crea. Su actitud es nerviosa, febril y a cada paso,
siP que como antes le preocupe •~l
tiempo ni la estación, somete al rallo de las elegantes algún nuevo capricho o alguna revolucionaria idea.
Parando la atención con algún detenimiento, en estas variaciones de
los sombreros y fijándose en las evo1uciones por que van pasando, se
adquiere la certidumbre de su cercana desaparición como elemento
importanUsimo en nuestros tocado~.
Esta predicción nuestra, sostenida
cuantas veces hemos tenido oportunidad de hablar del asunto, se con- con la exhibición del peinado para
conseguir un artístico conjunto en la
firma más cada dta.
Desde el sombrero ancho, enorme, preparación de la cabeza.
Y hay también una novedad llaopulento en la riqueza de sus plumas
y en la gallarda altivez de sus sprits, mada a producir verdadera sensación
hasta el actual, pequeñfu, coquetón, porque se presta como ninguna otra
ciñéndose acariciante a la redondez a la interpretación personal del arte.
de la cabeza, parco en adornos y ufa- :\1e refiero a las tocas. Las tocas sen
no de su sencillez, ¡ cuántas formas, este año la originalidad mayor y su
qué diversas hechuras no han surgi- feliz empleo, determinará la muerte
do, pasando fugazmente, viviendo y del sombrero y preparará. el advenimuriendo sin llegar a imponer su miento de nuestra mantilla, imponiendo universalmente su uso.
uso!
La toca, sencilla en apariencia, tieLos últimos modelos confeccionados para la primavera son también ne encerrado entre los ltmites pequepequeños y gracioros. :\loaré o paja ·ños del tejido delgado y suelto con
fina ,de seda, gasas sutiles y tules que se confecciona, todo un catálogo
vaporosos entran como únicos ele- de formas y de influencias de época.

pos de dueñas quintoí1auas y
caballeros romá.nticos que morían de amor-¡lo mismo qu0
toy!-y cuyo acero estaba siewpre propicio a vengar las ofensas inferidas al honor de las damas y cuya sangre era ofrenda generosa, voto desinteresado en los alta1es del cariño.
Preparad vuestras lindas cabecita!.'
y prestad hospitalidad al nuevo adorno, que él, repito, servirá. de transición entre el sombrero de origen
francés y la mantilla española, prenda la más airosa, confidencial, favorecedora e incitante de cuantas
pudo inventar el divino genio de 'a
coqueterta.

Traje estilo sasti·e.

de delante; después, el de los costados, y, por último, la parte posterior,
escondiendo las puntas de modo que
resulte una especie de pirámide ~in
moño. Para sujetar este pequeño monumento, se necesita una peineta
g1 ande, de concha, con pedrerfa, que
se coloca al mismo aire del pelo.
LUISA.

..
de su amor y de su vida un Carnaval
audaz, nefando. ¡Cómo mintieron sus
ojos, sus caricias, su adoración que
parecta muda y ciega y era un sacrilegio para su hogar. ¡Horror!
Y, ·a1 propio tiempo, ¡cómo la amaba! la amaba desesperado, con la
desesperación de no poder volver a
idealizarla. Haciéndose digresiones
más consoladoras, pero menos sutiles se sugestionó y pensó en el desfalco. ¿Cómo, dónde? Falsificando un
cheque, en un Banco, 1000 libras

ella tuyo que abandonar su primera
idea, respecto del disfraz que iba a
llevar y se vistió de serpentina. Sali·5
para el baile. Se divertió mucho. Entretanto él, en su casa, no hacta más
que preguntarse dónde estaría ella
¿dónde? con mil libras en un bolsillo, robadas por ella y para ella tomó
un coche, se fué al teatro y allí. en
aquel mundo de alborozo y de estruendo, la encontró.
Pero la policía acababa de detenerle. Entonces fué cuando la orquesta

empezó a tocar el tango má.s bonito
de la noche. Tango lascivo, tango que
tenfa el Utulo de "Irresistible."

Ella Yió cómo se lo llevaban, con satisfacción. Era una
mujer perversa, indómita,
un poco
misteriosa y un poco fea. Parecfa absurdo que en un talle delgado y flexible, en una cara de
parisién, picante de
seducción y de finura, hubiera vivido,
en secreto, el dolor
y el crimen, el sarcasmo, la farsa y la
traición. ¡Qué Carnaval tan absoluto
el de sus encantos,
el de sus pensamientos, el Carnaval de
toda ella, desde el
:erciopelo nacarado
del zapato, hasta el
rizo de su sonrosada
frente!
Aquel año que estuvo su marido en
la cárcel, ella por
uP.
fenómeno
de
temperamento, hubo
de volverse loca.
Un frenópata famoso que intervino a
tiempo la devolvió
con la flor de s~
ciencia, la salud. Parientes cercanos pasá.banla una pensión
mensual, con la condición expresa de
que su vida r esultara modesta. y canlada. ;No hablaba
con nadie. Pasaba
los dfas encerrada
en su casa, meditando sobre su porvenir desprovisto de
honor y de alegrta.
Apenas si recordadaba lo feliz que hizo a Ar méndola, i.t
quien j uzgaba
con menosprecio, duran to un lustro de
juventud y de cariño. Y él, en la celda de su prisión, se
preguntaba por qué
aquel bienestar, aún
ficticio, se había acaba ·o tan pronto, por
qué la verdad habfa
s ido tan cruel, por
qué su probidad y
discreción no constituyeron un obstá.culo a sus disparates,
por qué, en fin, no
acababa Le una vez
muriendo desesperado y arrepentido.

Ella en Cama va:
de 1910 volvió a
jisfrazarse. Fué a la
cárcel a ver a su
esposo vestida de negro. ¿Para
qué usar otra vez el traje de serpentina? Convenfa variar. La cuestión
era divertirse buscando siempre h
nuevo, lo vistoso, Jo llamativo. Y parecer más hermosa, y conqui~tar más
admiradores, engañando siempre,
siempre.
¡Oh Can1aval, Vid:i, Sfmbolo!
,J. E. Barnn da ICAZA.

Carnaval de 1912.

�PA©INA

EL MUNDO ILUSTRADO

Si la antiguedad hubiese conocido nuestros inventos.....
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El correo de \laratón bubie,se tenido uoa motecicleta para desempeñu su inmortal comisión.

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'e~:.•

Se hubiése visto a
Diógenes buscando un
hombre con una lám·
para eléctrica.

Y César hubiese telefoneado: iHcla, Roma¡ !Veni, vidi. viocii

Homero bobiése dictado la Iliada
a una mecanógrafa.

EL CANDADO
HISTORL\ CO:.lICA
Flora v Tadeo, llevaban más dt•
veinte ai\~s de matri:1.0010, y aunquu
parezca extraño, segula:n c¡uerié1trtl)•
se.
Pocas borrascas hablan turbado el
sereno horizonte de su vida tranquila.

no

Tadeo
tenfa más que un defecto: el juego. Entendámonos, no Pl
bacm·at, ni el ti·einta ) cmu&lt;'nta, ni
siquiera las siete , me!lia, nada de
eso; lo que le encantaba era una pa.·lidita de t1 esillo, tutE' o doudnó.
Intercsáhale de tal modo, que muchas veces, se olv:daba de la hora
justa en que un marido debe encontrarse en el domicilio conyugal, para
que la amada esposita no tenga derecho a pedirle explicaciones.
No bay que decir, conociendo al
infelizote de Tadeo, lo qu::&gt; éste sufria cuando cala en la cue!lta de q:1c
ya era pasada Ja media noche, ¡ •&gt;P:·o
la picara afición a las cartas! ....
La idea de desagradar a su cónyuge, dq incurrir en el en.ojo, de s&lt;&gt;r
blanco de sus imprope1 ios, bien que
dulces, Je porla nenioso, mal humorado, y l•acfale inacabable el camino hasta su casa.
Al entlar e:&lt;1 ella, discurr[a uu ,,;·~texto para disculparse de la tar&lt;lan•
za, tranquilizando a Flora, ta1~ inquieta como celosa.
Ella tenfa buen corazón y entern•1·
cfase fácilmente. Tad.ao, que conccla
las virtudes más recónditas d':l su
media naraujita. apelaba a. la bondad de sus sentimie•1tos, fingiendo
cualquier bistc1 ia; ya 110 la desa&lt;'reditadlsinrn del velorio a un amiJo
gravemente enfermo; otra la de un
compañero de oficina, cuya mujer
habfa dado a I uz tres cbiqttillos aquella misma nocbe-;.cómo no ofrecerse en tan criticas circllllstancias? ; otas veces un viajecito en automóvil,
un accidente que les tuvo más de tres
horas en la carretera; en fin, lo que
buenamente se le ocuri fa a Tadeo.
que no era por cierto un imaginati\'O.
A Flora estos cuentos no le convencian, ¡ pero estaba siempre tan bien
dispuesta! ¡Eran tan propicios :m
corazón y su ternura! Y luego ¿cómo frustrar el proJlósito? :Cl amado
consorte describia c:on tan conmove-

dor acento la tragedia de su amigo,
la enfermedad del compañero, con
un gesto tan contristado y abatido,
que invitaba ha:;ta al aplauso.
Además, Tadeo utilizaba un recurso formidable, decisivo, que no le habfa fallado Punta, pata poner término
a las recrimi,..:aciones co11yugales. Y
era el siguiente:
:\Tientras su mujer Le recordaba
cuáles eran sus deberas de buen marido, él se iba desnudando poco a poco, y ya una Yez en camisa, no se
metfa en el Jecho basta que Flora le
babfa perdonado.
Para conseguirlo más fácilmente,
Tadeo fiugla que su cuerpo se escalofriaba, dando tal cual titironcillo,
basta que Flora se compadecfa de él
y bada las paces.
Y asi se deslizaron los ¡)rimeros
veinte años de luna conyugal, repitilindose estas escenas una o dos veces por semana.
Un buen dia, al sal.ir Tadeo de la
oficina, se encontró con un amigo d
la juventud, compañero de correrlas
de aquellos tiempos.
:\lás de veinte años que no se hablan visto. Después de efusivos y re&gt;c.lprocos abrazos y felicitaciones, decidieron pasar la 1•oche juntos.
- ¡ Pero-dijo Tadeo-nada más
oue hasta las once y media! ¿Eh?
Y explicó a su amigo sus astucias sentimentales y las mañas de que se valla para conseguir el perdón de su
mujer cuando regresaba tarde a·cua.
-Yo tengo un medio estupendo para que tu mujn no te diga naJa
u:ando eso ocurra.
-:.En qué co11siste?
-El amigo, que era médico, se
lo explic·ó.

En tres o &lt;'uatro dfas hubo el buen
Tadeo de tener que velar a dos amigos gravemente enfermos, por lo que
tu,·o que regresar un poco tarde a su
domicilio.
Aouella noche era11 ya las tres;
Flora estaba fuera ele st ¡Tadeo iba
a ver qué mujercita era la suya! ¡Y:i
eran muchos los amigos enfermos pa-

ra tolerarle una epidemia tan insisten te!
Registrando los bolsillos del gabán de Tadeo, babia encontrado Flora una tentadora invitación del amigote de la juventud de su marhlo,
citándole en el cuarto de una cupl&lt;:!·
tista. Flora estaba imponente de furia. Eni aquel momento hubiera cogido a Tadeo y le habrfa hecho añicos como si fuera de biscuit. ¡ Podla
prepararse para cuando llegara! El
escándalo iba a ser epopéyico.
Sonaron pausada y lentamente las
cuatro. Un leve rurn,)r p,,:so sotre
aviso a Flora de que el t1·adito1 e entraba bajo el hos)li tal ario tacho.
Tadeo, camina11do quedamente de
puntillas, penetró en la alcoba nupcial, que de tantos trastornos er..i
testigo, y salió nuevamente ron el
mayor sigilo. l'.n ruido, como el que
produce un objeto al caer, atrajo la
atención c'/e F1ora. Efecthtamente,
habla un papelito en el suelo, ¡ quizá
la pi ueba acusadora del adulterio!
Flora alzóse rápida y viva como una
Jlamarada, cogió y abrió el paquete...
Eran unas pastillas para aliviar el
&lt;'Ostipado. ¡ El infame se preven fa!
:\Taquinalmeute tomó dos pastillas
y se las llevó a la boca.
Tadeo se acercaba. El furor :-e
habla apoderado de Flora. Aguardábale narviosa; con los dientes a¡&gt;re·
tados, rechinantes. Cuál no sería su
sorpresa al ver a su consorte entrar
En la alcoba con unas fiambres y una
botellita de vino de Rioja. Toda la
indignación, la cólera más exasperada
ele u11a mujer ofendida de aquel Yillano modo, quiso I omper, estallar
co11 violencia, pe&gt;ro inútilmente; Flora no podf~ abrir la boca.
Su mirada fulminante, caía como
brasa sobre el traidor, pero sus labios, berm¡'ticamente 1ee11rad,os, no
porlfa11. abrirse.
Fl.ora querfa hablar, confundir a
su marido en un aluvión de improperios, rero el esfuerzo era ineficaz;
sus labios pmmaban por abrirse sin
conseguirlo. Por un momento creyó
enloquecer. y aferrándose al cuelio
de su marido, le suplicó que viniera
un médico.
Retorciase con convulsiones, en es-

pasmos n&lt;'nio:-;os, y por fin, agotada,
t·ayó al suelo.
Tadeo, para que volviera e11 sí, ,a
requerla con los nombres mf\s dulces,
con las palabras más apasionadab,
creye11.clo, angustiado, en un caso de
ap.plegia fu\min 11te, en un desastre
irreparable.
El médieo, e&gt;mpleando una solución
quimica y algunos lavado~, consiguió
separar los apretados dieñte:, de Flora ....
Las famosas pastillas que el amigo
de infancia dió a Tadeo par asegurar
el mutismo de la esposa estaban compuestas de una substancia mástil que
se endurecía con la humedad.
¡Qué asombro tan cómico el de
Tadeo, que echó a correr, temeroso
de una represalia brutal!

u.as

CABALllOX.

----o----CHASCARRILLOS
EXTRE :\l.\URl&lt;j B

Hl.J.'..

-'.\lira, niüa, si Jua.nito te dice
algo de casamiento, dile que bable
conmigo.
Y si no me dice nada?
-E11tonces, habl:tré yo coa él.

TIE;\IPO PERl)IBO.

-'.\lira qué mujer tau hermosa,
elegante y disti11guida! l\le lanzo a
ella y me declaro.
-No lo intentes. Te ba ,·isto conmigo y te envia1 á al c·uerno.
-¿Cómo lo sabes?
-Es mi esposa.
CO;\lO SE PIOE.

-Hijas me tenéis aburido: no o;;
oigo hablar más que de vestidos; as
menester que os ocupéis en cosas
más elevadas.
-Sf, papá; eso hacemos. Ahora
estamos hablando de sombreros ....

EL VENCEDOR DE LEIPZIG
En el año 1813, al ver palidecer Napoleón su estrella en las llanuras
de Leipzig, se bailó al frente de las
tropas aliadas al principe Carlos
Scbwarzenberg, a quien sus contemporáneos otogaron el triunfo de "Vencedor de Leipzig." Oriundo de una tle
las más ilustres familias austriacas,
Schwarzenberg desepeñó desde joven
los más altos cargos diplomáticos y
miltiares, se vió colmado de honores y
condecoraciones; su figura, c o m o
hombre público, se cuenta entre las
más salientes del siglo XIX; sus
biógrafos han ensalzado sus méritos y los servicios que prestó a la
causa de Europa durante la guerra
de la independencia; pero solamente
ahora, al cabo ele un siglo, se encontró quien haciendo abstracción del
brillante militar y hombre de Estado,
se ocupa en dar a conocer al mundo
la figura del príncipe Schwarzenberg
Intimo, del esposo y padre amante que
anhela la vida en C'I seno ele la familia, de la que tan a menudo se encont: aba separado.
Federico Norvark, al publicar las
"Cartas" del gran mariscal, príncipe
Schwarzeuberg a su esposa, 17991816," ha enriquecido la literatura de
memorias con una obra sumamente
interesante. El mayor atractivo de esta::; eplstolas consiste en las expansiones tiernas, íntimas, con las cuales
el prfncipe demuestra a su esposa que
el recuerdo de ella flota intenso, domin:i.dor, por encima de todns las impresiones. "'.\Ji dicha, mi satisfacciónescribe en el año de 1810-no las hallo en el mu1.do en que vivo, sino ahí
en Worlik (su castillo en Bohemia),
al lado tuyo y de los niños." "Vivir
sin U-dice en otra misiva-no es
vivir sino sufrir. Sólo la dicha doméstica tiene valor J&gt;ara mi." Y en otro
párrafo confiesa: "?.1i amor hacia ti
está tau estrechamente unido a mi
.existencia, que forma parte esenchl
ele mi ser."
A rafa de la victoria de Leipzig,
el vencedor escribe a su esposa diciéndole: "A tus pies Nani mía, depongo los laureles que el Todopoderoso me ha otorgado. Dios ben di jo
nuestras. armas. Jamás vi 1111 campo
de batalla más horroroso. . " Con
pocas palabras menciona luego las
condc:Jc,Qraciones con que Je babfan
distinguido los tres soberanos, de
Prusia, Austria y Rusia, que presenciaron la batalla, y pide a su mujer
que ella le envíe un pequeño recuerdo, que para él será. el más preciado,
el único, entre las distinciones que le
otorgaron en Leipzig. Le envió un
sencillo medallón con sus iniciales,

que conteuia estas palabras: "¡Destino.. . . Consérvame su vida, su d,cha y su amor!'.
,
1',iguraba la princesa ::\Iaría Ana
entre las mujeres más hermosas e
interesantes de la casa de Schwrzenberg. Dama de la alta ociedad, supo
representar brillantemente a la corte
de Austria en Paris durante el corto
matrimonio de la emperacriz :\!arfa
Luü;a; como mujer supo ganar y conservar el amor de un hombre tan
culto, experto y de se".ltimientos exquisitos como Jo era el principe. Naturalezas en el fondo muy diferente,s,
supieron adaptarse y completarse
mutuamente. La educación y cultura
del príncipe eran esencialmente franc\!sas.
Los poetas y filósofos franceses le
atrafan más que los alemanes; se
seuUa máll. parisiense que vienés.
Bien diferentes fueron las inclinaciones de la princesa, que demostró
amor y entusiasmo por la vida intelectual alemana de la época. Además
fué profundamente religiosa y a su
lado el esposo volvió a encontrar la
fe perdida. As! en el angustioso año
de 1812 pudo escribirla: "Ruega al
cielo por mi, y en los aras anhelados,
ruando volveremos a vernos reunidos,
tú, mi bien, me enseñarás a rogar."
Des¡H1és de lo dicho, se comprende
la veracidad del siguiente episodio:
"Durante el cruel invierno de 1812,
se le heló al prrncipe el dedo anular,
y el cirujano a fin de poderlo curar
mejor, !~ exi~ió que se quitase el
anillo nupcial. Pero el prrncipe se
negó a ello, exclamando: "Hace catorce años que llevo este anillo de la
dicha, Y en este mismo dedo lo quiero llevar a la tumba." El cirujano
tuvo que ingeniarse para llevar a
cabo, a pesar de todo, la curación.

EL FUTURISMO
EN EL TEArrRO
El futurismo se extiende al teatro.
En San Petesburgo se ha estrenado una extraña producción del "egofuturista" Vladimiro 1\lajakowsky,
que representó el papel del protagonista.
Se trata de un drama en dos actos,
con prólogo y epilogo, y que lleva por
titulo el nombre del autor. Los otros
personajes son: dos muje,·es, una de
las cuales carece de cabeza; un hombre sin ojos; un hombre sin orejas;
un multimillonario con tres cabezas,
y unos gatitos negros.
En el epUogo del drama la escena
representa una ciudad con casas, techo~, muestras de negocios, cabezas
Y J)leS humanos, ruedas de bicicletas
etc., etc., todo en mezcla confusa, si~
pm:spectiva; en el centro, con la espalda curvada en forma de media luna, el perfil alargado de. . . . Vlaa1mi ro Majakowsky. Colores amarillos
Y rojos vivfsimos. Por la escena desfilan figuras extrañas, de las cuales
la primera recuerda una antorcha y
la última una coma sobre la cabeza.
En último término aparece V ladimiro :'.'.lajakowsky, el que sot&gt;re un
taburete recita un breve rosario de
insolencias contra el público. En el
primer acto, después de un diálogo
mcomprensible con el viejo d.e las tres
cabezas y de los tres gatitos negros
Vladimiro se dispone a celebrar su~
bodas con su propia locura, y descubre un torso de mujer del género de
los "maniquies" de sastre; pero grande, d~forme Y rojizo, baciéndo rodar
por tierra. En el segundo acto Yl&lt;&gt;dimiro se sienta entre un cúm~lo
pantuflas desparejadas, mientras el
pueblo grita contra él.
A los gritos res)londe con un lar¡:;o

de

discurso. En el epílogo, Vladimiro se
limita a un monólogo, en el que dice
tener ideas extrañas: a veces se le
antoja ser un gallo, otra un rayo de
luz, y concluye: "Pero en el fondo,
¿sabéis qué es lo que más me agrada·? ¡~li propio nombre!" El drama
fué interpretado por estudiantes y
duról menos de una hora, incluidos
los intervalos.
~ruchos pretendieron la devolucióu
del importe de la entrada.
LIQL"EF.-\.CCIOX HEL GAS DEL
ALmmRADO.

En Nueva York se trabaja para
conseguir liquidar el gas del alumbrado.
Después de comprimido el gas, se
podrá. almacenar en pequeños recipientes, provistos de un mechero especial, gue permitirá. la obtención
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la de los mecheros ordinarios.
De esta manera podrá. emplearse
en muchas clrcustancias en que parecta excluido para siempre: las instalaciones temporales, explotaciones
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«n Jlrticulo dt Jurero
. Guillermo Ferrero ,el historiador
r;_c 1~ dec3,dencia romana no es part1da n~ de la libertad sin Jtmites que
la muJer moderna disfruta en ciertas
e:l_ase_s, n_i tampoco de las grandes reiv111d1cac1ones feministas. Estas ideas
que el publicista sustenta, ilustradas
con la enseñanza de las historias y
con la experiencia personal de los
dfas en que vivimos, le valdrá sin
duda las diatribas co11siguientes por
aprte del sufragismo cosmopolita.
. El b,toriador italiano, si bien con~1dera que es justamente cruel e inJusto s(lmet~r a la mujer a un régi~e~ despótico, a fin de obligarla a
v1v1r para la sociedad y para pcrpetu~r la especie, más que para su
propia dicha, juzga no menos dudoso que si la mujer abusa de la Ji.
bertad de vivir exclusivamente para
el placer Y la dicha, puede abusar
de ambas cosas de una manera mucho ~ás peligrosa que el hombre. Ord!nanamente. sucede que la. mujer
eJerce sobre el hombre una atracción
mucho más intensa y violenta que la
~jercida por el hombre sobre la muJer; en la cla~s acomodadas, por lo
menos la muJer vive mucho más
exenta. que el hombre de toda responsabilidad de orden diferente.
Por g1 ande que sea la libertad de
que el hombre disfrute en un régimen social, siempre se verá obligado a limitar su egoísmo, en cierta

PELIG~OS

de

la

juventud..
Desgraci.-ada.•
mente, el marino encuentra con
frecuencia los escollos más peligrosos en las aguas tranq1úlas,
y vemos á menudo buques qué
escaparon indemnes de las furiosas olas del Océano, chocar y
hundirse á la vista del puerto y
de la patria. En el ID\l,r de la
vi~a, el golfo. entre dieciseis y
tremta. es especialmente peligroso,
y el número de naufragios es incalculable. Es en ese período
cuando las afecciones de los pulmones, de los nervios y de la sangre recog,m su presa., y las semillas de las enfennedades que estaban adormentí 'i.as desde la niíl.ez,
brotan y se desarrollan. En el
joven la ambición sobrepuja á la
resistencia, y en la muchacha
la. misteriosa transformación que
1a convierte en mujer, está llena
de especiales riesgos.
En esa.
época-para ambos sexos-un remedio y un preventivo como la

PREPARACION de WAMPOLE
se requiere con urgencia. Ayuda
á la digestión, limpia la sa:.1gre,
y con sus propiedades tónicas
aviva la acción de cada órgano
y de cada función del sistema.
Es tan sabrosa como la miol y
contit'ne una solución de un extracto que se obtiene de llíga&lt;los
Puros de Bacalao, combinados
con Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de l\Ialta y
Cerezo Silvestre. Es un científico ant.ídoto contra las causas de
Clorosis, Debilidad, Desórdenes
de la Sangre, Escrófula, y las
Afecciones de los Pulmones. El
Doctor D. Orbafl.anos, Profesor
en la Escuela Nacional de Medicina de México, dice: "He
usado con el mejor éxito la Pre·
paración de W11,mpole en los ni·
íl.os débiles, linfáticos y anémicos,
en las personas convalecientes y
en las afecciones de las vías respiratorias." Nadie sufre un desengallo con esta. De venta en
todas las Droguerías y Boticas.

medida al menos, ya para la necesidad de defenderse contra sus rivales, ya por la ambición de acrecentar su situación social, politica o económica. La mujer egofata no limita
su ego!'lmo en las clases ricas; si está. autorizada a vivir tan solo para
gustar las dulzuras de la vida, si la
opinión que la impone cierta pureza en las costumbres llega a debilitarse, ningún frenoi podrá oponerse
a los instintos egoistas. Porque es
evidente que para la mayorfa de los
seres humanos, hombres y mujeres,
los frenos interiores son muy débiles,
capaces de escasa contención cuando la limitación exterior no los ayuda.
Estas severas apreciaciones acerca de la vi rtud femenina fueron acaso sugeridas a M. Ferrero por el espectáculo de la mujer moderna en
las grandes capitales europeas y americanas.
Roma, que concedió a la mujer
una libertad mayor que todas las antiguas civilizaciones creyó sin embarco necesario oponer, como freno y compensación, la moral puritana, engendradora de tantas tragedias
que en el dfa, según sienta M. Ferrero, nos parecen tan inexplicables.

�EL MUNDO ILUSTRADO

BBBBBBBmtmtB&amp;~B

LA VEJEZ NO ES NATURAL
bsorción de Impureza del Intestino llayor Es la Causa de la Vejez

JODO HOMBRE TIENE LA MISIIA EADAD QUE SUS ARTl:RIAS
La ciencia, por fin,
acepta que si los
intestinos se conservan en estado
saludable, la vida
se prolonga.
l\Ietschnnikoff, de
Rusia; von Noortlen, de Alemania;
Burlirave, de
Francia, y sir Andrew Clark, de Inglaterra, todos reconocidos en sus
respectivos paises como Jefes de la
'.\ledicina, han demostrad,) que le estrei\imiento y todos los males que de
él provienen son la causa directa de
casi todas las enfermedades. Esto
mismo Jo he sostenido yo por muchos
años. Yo he mantenido que la descomposición de los aliment08 y la
descomposición de la sangre, son
motivo de las impurezas formadas
de este modo, son la causa de la vejez. Combátase el estreñimiento y
las arterias no se agrandarán ni se

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SOPA DE RABIOLBS
A media libra de harina, dos yemas
de huevo, dos onzas de manteca, sal
y una poca de agua caliente, amásese bastante y extiéndase con un palote a quedar Jo mAs delgado posible,
para ponerle el relleno siguiente: se
frie una cebolla, agregando después
acelgas cocidas y sesos de ternera del
mismo modo, pedacitos de jamón, pimienta molida y queso añejo en polvo, después de frito se pondrA este
relleno en pequelias fracciones sobre
la masa extendida, cuidando de que
la distancia entre unas y otras sea
como de dos centimetros. La mitad de
la ruasa que se habrá apartado, se
extiende y se pone sobre la otra y el
relleno, apretándole los extremos sobre los que se habrá puesto clara de
huevo para que peguen bien, frtanse,
y pónganse en caldillo de jitomate.

GALAXTIXA I&gt;E TERNERA

Para 2 3 O gramos de carne de puerco picada y molida, 115 gramos tle
carne de aguayón, también molida,
la misma cantidad de jamón, hierbas de olor, un huevo entero, un bolillo remojado sin la corteza y exprimido, y una copa de vino Jerez.
:\U.:\'ERA DE HACERLO

El cuete abierto y ligeramente aplanado se roela con sal, se le pone una
capa de relleno, otra de trufas y otra
de tiras d~ jamón, repitiendo estas
capas mismas hasta terminar la carne, se envuelve el cuete y se cierra
con una hebra de hilo, luego se ata
para darle una buena forma, y se pone a cocer en bastante agua, sal y
hirbas de olor enteras, bastantes ajos,
cebolla y un pedazo de jamón, (si se
desea que la carne quede muy colorida se le pone un pedacito de sal
nitro) ya codda se saca del agua y
se exprime en una servilleta y se pone
en la prensa lo menos por tres horas.
Para servirse se prepara una salsa de
aceite y vinagre emulsionados y se
decora con lo que se quiera.

AGL'ACATES RELLENOS DE PICA·
DILLO.

Dispuesto el picadillo de lomo de
cerdo se frie con especies de toda clase, jitomate, alcaparras, perejil y la
sal correspondiente, se mondan los
aguacates y se dividen en dos partes
a lo largo ; se rellenan y se cubren
con huevo batido y se frien, poniéndose después el caldillo en salsa de
ji tomate.
DURAZNOS EN HNO

Estos se preparan con anticipación,
hirviendo las frutas ( que se deben escoger antes de la completa madurez),
e,n agua medio endulzada, después se
ponen dentro de grandes frascos con
aguardiente, y al cabo de un mes se
sirven bañándolos con alm1bar de
punto de conserva.
HELADOS DE LDION

Se hace el alm1bar con bastante
azúcar clarificándose con jugo de limón y después de fr1o se bate un
huevo mAs una yema, a quedar perfectamente incorporado, .agnjgando
poco a poco el almfbar, la corteza del
limón rayada y si le falta gusto se
le pone un poco de jugo del mismo.
Para cuajarse se pone una capa de
hielo en pequeños trozos y otra de
sal, y se cubre con un género de lana.
LEONO:R.

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Jltroplano qut "•tia solo
Después de varios años de constante estudio y trabajo, los hermano»
Moreau acaban de realizar en Francia uno de los mAs útiles inventos,
que viene a ser una completa revolución en el campo de la aviación.
La mejora introducida por los hermanos Moreau consiste en la estabilidad automAtica que puede darse a
un aeroplano, mediante un yrocedimiento nuevo: una vez de que la navecilla esté rfgidamente fija al cuerpo
del aeroplano, como sucede en la mayor parte de los aparatos hasta hoy
constru1dos, va suspendid&amp; en el eje
transversal situado a la derecha del
centro de presión media, y de este
modo puede permanecer constantemente en posi ción vertical, pudiendo llevar en su interior a dos personas ademAs de la caja de los equipos.
Entre los dos asientos que lleva
en su interior la navecilla, está colocado el timón de profundidad que
oscila entre dos cremalleras, y que,
por medio de un doble trinquete,
puede detenerse én cualquier punto
de las cremalleras. Este sistema permite arreglar fácilmente la incidencia relativ&amp; de la cola del aparato
dejando en completa libertad la navecilla¡ para moverse o permanecer
fija.
Sobre el eje del timón está montado_ el gran piñón doble, que por
medio de dos cadenas pone en movimiento un pequeño piñón doble fijo
bajo la navecilla y sobre el árb~l de
proa está colocada una pequeña biela
que acciona dlrectamente sobre la
biela de conexión qtie une el timón
de la cola con la. navecilla pendular.
Delante del piloto hay un timón de
movimiento transversal que puede
accionar sobre las alas y a sus pies
lleva un gran pedal que sirve para
regir la dirección.
En el momento de la partida, el piloto lleva en su manos loa timones;
pero una vez que ha alcanazdo cierta

•

■============== ■

+

altura, separa la navecilla por medio
de un manubrio que hace bajar o subir la cremallera de los frenos hasta
dejar suspendida la navecilla en la
parte inferior del aparato. Arregla
entonces su incidencia por medio de
un timón que ha lijado de antemano
en un punto de la doble cremallera y
no hace más que esperar los acontecimientos.
Si quiere subir, mueve uno o dos
diente de los 'piñones; si quiere
descender, ejecuta una operación contraria, y la navecilla siempre permanece en equilibrio, pudiendo recobrarlo instantáneamente en el caso
de que llegue a perderlo.
Esto no quiere decir que los aeroplanos del nuevo tipo deban atravesar
el aire siguiendo una trayectoria determinada, pues eso serla imposible,
al menos por ahora. Los aeroplanos
de estabilidad automá.tica no se atreven a combatir con las fuertes corrientes del viento, sino que las siguen en todas sus ondulaciones caprichosas, para no tener que lamentar
una catástrofe.
Esta nueva combinación en el funcionamiento de los aeroplanos hace
experimentar dos sensaciones completamente distintas, según que la
navecilla esté fija o libre, pues en este
último caso, los tripulantes pueden
perfectamente tomar alimentos, leer,
escribir y hasta obtener fotografías
del panorama debido a la relativa
quietud de su pequeña embarcación.

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Extracto compuesto vejeta! Ar velina, 15 gramos;
~arabe compuesto de hipofosfitos,
~5 gramos;
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Botica, mézclelos cada uno en su prOJlla cas'! y
tómeH una cucharadita después de cada conudá
r al acostarse.

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ANEMIA

CURIOSII)ADES.

;\listreso Martinau es la esposa de
un ilustre abogadi de Londres. Ha
estudiado la floricultura con entusiasmo y es autora de una revolución
en el arte de la jardi-ner1a.
Actualmente se encuentra en América del Norte dando conferencias y
dirigiendo los traabjos de modiflcacl6n de jardines en muchos de los
mAs importantes parques de aquella
gran ciudad.
Mistress Martinau, sin renegar de
lo que se desconoce por jar1dineria
inglesa, lleva a e lla lo que considera su complemento. De ello, lo más
esencial es la agrupación de flores
por su color. Hasta aqu1 conocíamos
los macizos de plantas con flores de
todos los colires. El sistema de esta
innovadora establece los macizos de
color uniforme.

todo 10 q1t ts butno tn ti
tognac, lo tltnt ti
@@®~@me~

ID)lE:llftlP'

ExGUISiones de Fin de Semana aOGOtlán, JaliSGO
A ORILLAS DEL

LAGO DE CHAPALA
No hay lugar en toda la República en donde se pase más agradablemente un día al aire libre que en Cha.pala.
siones que ofrece se hallan la Caz&amp;, la Pesca, Paseos en bote o lanchas, Baños y Excursiones a Caballo.

Entre las diver-

México a Ocotlán y Regreso...... $25.49
Guanajuato a Ocotlán y Regreso. $11.22
En Ocotlán espera a todos los trenes un guayín o una lancha de gasolina (del Hotel Ribera Castellanos) para comodidad de los pasajeros.
Los boletos se expiden con un límite de quince días después de su venta.

ferrocarriles Nacionales de México.

�t

Cin matrimonio
'
infeliz
o
Cuando Rosita y su esposo
se unieron en dulce lazo,
suspendieron el abrazo
y el ósculo cariñoso,
por no darles re1&gt;oso
aquella gente latosa
que le hiw exclamar a Rosa
"¡ Qué amigos tienes, Cardoso ! "
Y aquel infeliz marido,
quedó triste y compungido,
sin saber qué responder;
pero yo, bien enterado,
sé que está relacionado
con gente de gran valer,
pues sé que en algún lugar
fué candidato a suplente
de un diputado incipiente
que no quiso reventar.
Y ustedes dirán ¿ por qué
en aquel dfa memorable
no fué esa gente estimable
de la que nos habla usted?
Pues porque en tan aflictivos
dias de fuego constante,
no pudo el esposo amante
hacer sus preparativos,
ni llegar hasta la Imprenta
de Eduardo l. Aguilar,
en Bucareli, el lugar
q\le la gente "chic" frecuenta,
no pudiendo r epartir,
como eran sus intenciones,
las pulcras invitaciones
que alli saben imprimir;
que si ha llegado hasta allá
· en ese dfa dichoso,
entonces sf que "¡ Cardoso,
ni quien te moleste ya!"

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Se necesitan buenos agentes para la ciudad

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>o
México, 3 de mayo de 1914

Capilla Ali
.
Bibl .
onsrna
LOteca lJ. nivcrsitari,a
Rr.móu )loya, uno ele los marinos ele la J&lt;~scueh XaYal de Ye1·acruz, que
más se &lt;listinguierm1 en el ataque ,ontra los americanos.

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No deben descuidarse las eniermedades

de la piel!

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DE VEXTA EN TODAS LAS F AR)IACI:\S A $0.25 CT\-S. LA CAJA.

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Toda solución de continuidad i&gt;n la piel: toda herida por pequeña
que sea; un gr anito a bier to; una ulcerita. es una puerta abierta a la
infección· la mayor par te de los mic robios patógenos se encuentran en
el polvo •de las calles; am se hallan el de la tuberculosis. el de~ tétanos el del cáncer. etc.• y estos m icrobios penetran en el orgams1no
cuando se ponen en contacto con la piel desnuda de su epidermis. Ad••más )"'5 afecciones de la piel. granos. tumores, heridas. erupciones Y
otr a's se hacen más graves. a medida que se les cura y se vuelven
crón i~as y a veces incurables. por fa lta de tratamient? oportun~.
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enfermedades, la P omada Balsá mica )laravillosa como el medicamento más eficaz y de result ados m ás seguros.
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¡

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esta Compañía, que si en el término de 15 días, no han cubierto

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sus adeudos, haremos el cobro por conducto de este periódico.

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Regi strado como ertí cule de segunda c ¡ase el 3 de Novi embre de 1894.

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~ ES UNA. GA.R.:\NTIA. ~

clina más bien hacia una política de
alianza; pero las circunstancias favorecen los designios del principe. La
l ucha se decide. Luis Fernando se
supone al frente de un ej-rcito. y fenece eomo un héroe en el campo lle
batalla de Saalteld. La Reina Luisa,
que ha defendido a su marido contra
el prfncipe muerto, exclama al recibir la nueva trágica: "¡Ya no h_ay
lll usianos!"
La vieja P rusia debla ser derrotada y desaparecer para que la Prusia
joven y moderna pudiera progresa1.
Esta parece ser la idea que sirve de
resorte al drama de Fritz von Unrhue. El príncipe Luis F ernando compr ende que s u pais no puede salvarse con las iniciativas de estadistas
pu ilánimes, ni tampoco con el concurso de jóvenes r.ománticos e irreflexivos. Por eso busca un a solución. y muere antes de haberla hallado. Tal es en esencia. este dram&lt;1.
histórico. en el cual predomina la
i nspi raciór patr iótica.
A la opinión a lemana ha sorprendido la prohibición de la obra, atrlbuyéndola algunos a la circunstancia
de evocar un pasado lleno de desventuras, y otros a que su representación hubiera sido susceptible de
originar manifestaciones de actualidad nada gratas. Los periódicos
be:·Jineses no atinan con la Yerdadera causa que haya podido determilH'.l" el acto del emperador. y se pierden en conjeturas de todas clases
para explicarla.

/,...,.J'\,-.f',.l\.,...,.J'\,-.f\.-..f'.~

~i*.é''i'~&lt;to&lt;!• ¡, !• t•+++&lt;B&gt;+&lt;t ,. ••

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Piensa Ud. comprar

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petroleras? ~

Venga a vernos:
v e ndemos aeeio- ~
nes; pe ro le cn-

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sellaremos a eo-

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noce1· los lilulos se.-ios ~

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s olame nte pa.-a •• . . . , • )

AVISO MUY IMPORTAN TE. - El único V!NO a.uténticv de
S. RAPHAEL, el solo que tiene el derecho .~e llamarse así, e~ solo
que es legítimo y de que se hace menc1on en el formulario del
Profesor BOUCHA ROA T es el de M" CLEMENT Y C1• de Valence
(Dr.'ime Francia). - Ca.da Botella lleva la marca. de la. Unión de
10. FÓbrlcontes y en 11 pescuezo un me~allón anul!cian~1.1 el
"CLETEAS ·•. - Los dema s son groseras y pelJgrosas fals1tlcac10nes.

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y los que son imp.-esos

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Exija que e n las a ecio-

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nes que le ofrezcan esté este nombre imp.-e so ~
al pie del an,·crso:
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~ EDUA;;n;~~~ILH
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Algunas de las principales compañías a las

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tlNIMENTO GENEAU
Mua,

r;u11d"

Mexicena de Petróleo del Pánuco y
Tamesí.
Mexicana de Petróleo "La Esperanza".

Union Oil Co., S. A.
IMPRENTA

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EDUARDO 1. AGUILAR
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Fábrica de Libros en blanco.

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Apartado 2629.

óa. de Ducareli 116.
Teléfonos {

-

Mex, 684 Juárez.

Erlcsson 1518.

Bolo TOF:lCO

r~,·mpl.tu oc.o el
F ueg o 1 10 dolor ni
ca,a,, del p!!IO c ura

"La Luz", ,, ,,

========= = == =!=====

México, 3 de mayo de 1914.

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Año XXI.-Tomo 111.

Núme ro 44-

;¡:

Vino fortificante, digestivo, lomeo. rec ou.,,tlt.~rente, de aabor
~xcelente, mas eficaz para las personas deb1htadae que loa
ferruginosos y las quin as Conservado por el método de
M. Pastour. Prescribese en las molestias del e_stomago, la
olorosia la anemia y las convalecencias; este vino se recomienda 'uas personas de edad, á lae- mujeres. jovenes y á loa ni:ñoa.

Compañía Petrolera '' Pecero", S. A.

♦

LA DIRECCION.

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L.+s-..ci•• •+....•ot&gt;&lt;t&gt;&lt;i&gt;+!++#++++&lt;i&gt;+i&gt;&lt;Ho+ff+&lt;M&gt;+++!&gt;++!&gt;♦+&lt;i"fo l&gt;+&lt;f&gt;&lt;i➔f'

que les he hecho acciones:

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y

l f"l?Ur.&amp;. oa

!u Cojeraa . E s para..
vanea.Sobrebueeo&amp;,
Torc• d uraa.etc.,etc.

_ Revula,vo , r•ola•
Uvo 1u1u~Jorable.

P:i ~. 16!; Rue $ &lt;-Honoré y todll ,~rmar:z:

J¡ERICSSON! ¡ERICSSO~I

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~

Un Urama Patriotico
El emperador Guillermo acaba d~
mo3trarse baj o una nueva fase a la
consideración de sus contemporáneos: como censor teatr al.
Mediante una di¡¡pos ición de BU
~1inistro del Interior ha prohibido la
1 e~,res.enlación de un d rama t itulado
'· Luis F ern ando, pr incipe de Prusia,"
comp uesto por u n escr itor j oven que
se llama Fritz von Unruhe.
La obra babia de r epr esen tarse en
el mes actual. en el teatro alemán de
l\Jax Rebinbardt, y es un cuadro del
aspecto moral que ofrec1a la P rusia
a ntigua y decad ente en los t iempos
pr óximos a la batalla de J e na .
En e l dr:i,ma s upr imido por el cen so· augusto. e l pr fncipe L uis Fernando ansia una gue rra libertadora contra Napoleón. Mientras esto acontece.
el r ey F ederico Guillermo II se iu-

ti
j

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'(/¡ /

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LOS BARCOS DE GUERRA EN TAMPICO

Los puert-0s mexica nos, espe cialmente Ye1·ii&lt;'1·11z )' Tnmpico está n siend
•·
P-Onsal en el último punto indicado, nos e n,·ía las s ig uientes foto ratíus O muy ~'isitados 1&gt;01' . biu·cos ~e gue rra extranje ros y nuesti·o con ·c.senfe1mos ele la malina yanqui; nuestro barco de l?Uerra " Za r a oza"g · · t &lt;luq son. barco h ospital ame1•1cano "Sola ce" ; donde están todos lo,¡
6 . P•·~a; ..crucei o. alemán "Dresden ", que junto con barcos a me,·icanos e ingleses, &lt;list&gt;aró sus cañon es J&gt;ara saludar "'nuestra ban~era· • e~~
alemán "Dresde n" saliendo de la visita de co,-tesía que Wcie t•on al' co º a t lo llltgldesl "ZHermom e", anclando a m edio r ío, y oficiales d el crucc1·u
•
n 1 n &lt;a n e e
a1·agoza''•

e:.

�¡ - ~

POR UN BES_O =D=E=-_
-=T
=U
~ B=O=C=A= =---il~
Todos los aromas de la Casa de
Campo 't;e la vieja :\1onclova y de
l2s riberas del rfo, hánse entraéio
en la Yilla Cortesana y cierto qt.u
si como ellos son saludable Y lozanos, que dan la vid~ al colarse por
los poros, fuesen de las intencione:;
de los madrileños, no dejaran un
Aab:u·ho con isalud.
· ¿Por qué no Jo querrá. Dios?
Tiene la noche sus punticos y ritetes de boC'horno agosteño. Esta. 1&gt;esado el cielo y de la tierra pare.,e
que sube un vaho pegajoso que desmaya los cuerpos.
Ello no es propio de la estación.
¿Será la vergüenz:i del pueblo ca-;tellano, que comienza a her\'ir porque lo pisan plantas extrañas?
llno de :\Yayo ....
¡ \·h·e Cristo. que parece 30 de Julio!
Xo hay &lt;·ot.:t que desazone tauto
como el aguante, y ha dias que :\ladrid está &lt;'01110 si tuviera sarnilla ga,
tuna y quiere ral'o:u,-;c.
Las tropas de :\lurat, tomaron y,t
¡ior tan sun/ la Cortl' de Españe1,
que al)enas hay espacio de t ierra desde el Portillo de Embajadores a 1a
Puerta de Fuencarral, en que no s~
baile un franC'és.
No es la gente madrileña muy a
propósito 11ara sufrir im¡1osicion.!:.
ni tutorias, y asi anda como Dios
quierP, y no quiere bien, con esto~
ayo~ que nos envia Napoleón.
Toda la villa suena a hierro y \'O
ces incom¡Jrcnsibles.
Las taberniJlas y los figones adrui·
ten de mala gana, a la par de los
habit tiales parroquianos. la soldadesca gabacha, que es devota del Vil!!llo de Yepes y Arganda y aficionada dl! la bullanga y tra¡1fo de la gente ele&gt; bronce.
La media noche va por filo y aú,1
está :\[adrid con poca1, ganas ele sosiego.
No &lt;1iuere dormir, la indignació11
le ha hecho el efecto del café, le ha
quitado el suefio.
II
En una de las caJJejas cercanas al
Parque de Monteleón, que a estt?
punto no se me acuerda si es la de
San Pedro Nue, a la de San ::\Tlg•1el
o la de San José, hay ;• 11:1. re]a florida que vale por estuche a la guap,:1 más guapa ele lllaravillas.
Guárdala por defuera todas las noches. hasta poco antes de rayar e,
alba, ,Jual}illo e l Cid, que en este modo Je dicen con sutil ironfa, J&gt;orqu"
jamás se distinguió en jaranas y camorras, que siempre la,; rehuye &lt;'Orno
el diablo a la Cruz. Dizque ,·ez hubo
en que algún cachete escurriósele n i
am1&gt;lio campo de la cara, que era algo a lo luna llena, y con el pañuelo
impiclióse el golpe como si fuera sudorcillo, y echándose a que la caricia
no iba para é l, dejaba el agravio sin
vcnl!;auza.
Cierto que se entendía mal su a1&gt;0camiento, 1ior&lt;1ue no le autorizaba la
&lt;'Ontestura, que era alto y fornido
como un roble.
Ha más ele medio año que anda en
amores con Pepilla la S ale1·ito y ha
de ser ésta la penúltima noche de
novios, puesto que e,1 clfa de la Cru.1:
de :\Yayo ha ele cuajarse el noviazgo
en boda.
-:\lira tú que es m:ila suerte-dice ella,-ahora que va a empezar
nuestra ,·entura, comienza :\ladrid a
poner~e triste. Verás tú como hog&amp;.ño se moja la Cruz.
--Si que es verdad ~responde Juanillo acogie11do en su ánimo pusilánime les temores de la moza.-Y
que dice la gente que como salgan
los reyes de ::\Tadrid, que esos rumores corren, van a tener los franchutes que llamar a cachana con dos tejas.

- ¿ Y tú, que die~. Juanico?
-Que te quiero.
-Digo al respecto de~tas zalagardas.
-¿Qué quieres tú que diga? Que
si conmigo no va nada, no pieuso meterme en el fregao que so arme.
-:\lira, he ¡,en,ao una cosa: u.\
de rumbo1:; 11.i monsergas en la boda;
desde la iglesia, tomaremos el cal•&gt;
sín de mi ¡&gt;rimo el albeitar y no:;
larg1mos a Aranjuez en &lt;·asa de n:i
tío el pintor ele los reales palacioc,
que anr como están la Corte y too;,.
los ministros, digo yo que habrá más
¡,eguridades ....
Y así por este orden t·outinuó, como hablan por costumbre, el t·oll)quio, hasta que el airecillo 6util l!u
h madrugada advir tióles (Jtte era
tiempo de apartarse ....
-:\le voy, reina.
-Pues anda &lt;·ou Dios, vrinciPl'.
-Necesito una cosa p 1i el eamino:
8i no uo "ºY a poder llegar a l'as.1.
Pida u-,íit por esa boca.
Y el usia pidió un beso. . ..... .
Y la maja rortando ~racios'.l llll'llte la &lt;"harla, dijo:
-Hoy es muy tarde, Sl' aC'abó el
¡:,énero; venga usted mailana, antes
Oel medio dfa, que quizá que hay'l
a lguno.
Sonó estridente la falleba de una
ventana a l cerrarse y el ligero com11ás de unos pasos rompieron el silencio de las últimas hor as de la noche.

lll

tle ~fayo.
Fué aquel el dia aue escribió~t•
t'Oll letras de oro en la historia &lt;1~
las graneles epopeyas.
·Ya)¡!'·1 Dios &lt;"ómo estaba :\Iatlri&lt;l!
La salida de los lnfantitos, fué un
r..;guero de sangre y pólvora oue comenzó en las mismas puertas del Alc·ázar y extendlóse por la capital.
Juanillo el Ci d que por erecto d•J
las amoriadas y l uengas velas, slem11re amanecfale en las fronteras dc&gt;l
medio día, despertóle aquella m.1ñana el bárbaro estruendo de la calle.
Las Yoces que más claras subían
hasta sus oídos dec·ían:
-¡Al Parque, al Parque! AIU nos
da1·án armas.
Y Juego, como una avalancha colosal, impuls'.lda por enorme rugido tk
Hera herida. senUa deslizarse la muchedumbre hacia el s itio indicado.
J ua11 ec·bóse de la &lt;'ama, y a medio
vestir, €3116 al corredor.
-¿Qué es ello?-preguntó a una
vieja, que Jlegaba como aturdida, 1a
ct•al I espondióll':
-lo que no podía menos de se,·.
oue esos infames borraeh os, ardiendo los vea yo en hs bodegas de Pearillo Botero se han llevado a lo,;
reves. v ahora c¡uieren acabar con
torio :\Tadrid.
Y ,·ohiéndose de pronto airada ha&lt;·'l- el mozallón increpóle ele e~ta
suerte:
-Y tú, baldragas ele tocios los dt?monios, ¿qué haces aout. ruando todos los hombres de redaños están haclepdo falta en la calle Jl'.lra que esos
sinvergüenzas, malos cristianos, n•)
fe ría •1 rte nosotros 7
Juanillo tornó ránido a su cuarte.
ac-abóse de \'estir, como pudo, y r&lt;'l:6
es&lt;'&lt;ilen abajo.
T.,. san¡!'re esoañol~. humillada
ndfale en las venas? No. sino et ll'e·
so prometido al nle dP la reja, er.i
quien iuguetelibale en los labios, diciéndole:
-¿A que no me coges?
Cuando faltábale un tramo par'l
ganar el zag-uán y salir a la cal:P
oyó que cerraban la puerta.
Las más reftnadas pécoras de la
2

De la habitación contigua olase la
vecindad habían logrado echar la uiía
a un granadero, y arrastrábaule ha- l'11arla apagada ele unas cuantas percia el patio, acribilláudole como ac,,_ • sonas.
-¿Quién lo pensara?-decia una
rrico. No ,·elanse en el infeliz más
qiw girones i.anguinolentos.
voz.-EI de SUYO, tau apocado.
Juanillo no hizo nada para impe- Pues para ser la 1&gt;rimera vezdir aquella horrible represalia, por- respondió otra,-lo hizo como los
que todos sus anhelos llevábalos
buenos.
puestos en una de aquella:; furias c¡utl
Y otra bañada en sollozos.
sostenía en la mano la lla\'e del
Pero no lo hará más qua se me
postigo.
muere a borbotones.
Abalanz61:;e a ella sin hacer &lt;·aso
La que hablaba con tal desesper.ide las ad\'ertencias engarzadas d~ clo pesimismo era Pepilla. •
impro1&gt;erios que lanzábanle las m_ujfY entró a mirarse en su amor mores, conminándole a que si quería ribundo que se le escapaba en los
salir hiciéralo ))Or el tejado; abrió, y mismos dinteles de la iglesia.
El tfo ~l auo-1·eda, padre de la Pcal fin, Yióse en la calle.
C'orrjó como un poseso por todos va, cljio filosófi&lt;·amente, mientras pilos diablos ele! infierno, hacia donde caba l)acienzudamcnte un cigarro de
e~ta!Ja la ermita ele su amor.
a cuatro:
Toda la angosta via era un hen i-Paret·e que no, y ahí tienen sud
dl'ro de odios y de sangre.
mercedes de lo que es capaz un homSobre su l'a!Jeza .. ruzaban la 1&gt;i,•- bre! por la patria, el que menos cl.i
d I as y las !Jalas, y ~I &lt;·orrí:i &lt;·orno si que pn1sa1lo.
fuera invulneralJI.? a sus mortffE&gt;ros
Y J:rnnillo, mirando a Pc1iilla, díl'l'et·tos.
jole ton \'OZ que 11aclic sino ella pudo
Al dobl.!r la esquina en que dall.t oir:
al¡uella reja, vínosele eudma la Hera
--Por un Ileso de tu boca, aque:
mole de un coracero .. Puesto dt• pi&lt;• 11ue n1c• ofreciste ayer. ¿l\Ie lo das?
sobre los estribos, pre\'enía con toda
En la estancia sonó 1111 breve y sola saña que &lt;la el odio, un furibundo 1:oro chasquido.
tajo ....
La tertulia entera, miróse solapaJuanillo a))retóse cuanto pudo con- d-amente, y el tio ~rano-t·&lt;'Cia~ dijo
tra el caballo, mientras con la die~- • mientras echaba yescas para encender
tra apoderábai;e ele una de las pisto- él monumental cigarro:
tolas que iban en el arzón.
• ~
-pues, señor, los titeres han sido
Descargó e l brazo el ginete y el buenos; di&lt;:e11 que ha muerto don
enorme charrasco ln111dióse en la t•s- Luis Daoiz.
t&gt;alda del chisvero.
Un fraile gilito que era como el
A tiempo de C'aer éste, apretó el
presidente de la reunión, 'replicó toclisparaclor de la pistola y el coraceM mándole la mecha encendida pa1a
se desplomó con la eabeza deshecha... prender su tabaco:
Pasaron dos dfas. Juanillo encon- Y don Pedro Yelardc.
tróse envuelto en tra))os y acostad,,
en un lecho c¡uC' no era el suyo.
DIEGO S .\X J OSE.

N 1 ·1'1 Jt

PRODIGIO

811 el villorrio ele•, Lamaldreric,
cerca de la hi8tórica ciudad ele Nonaucourt, vive una "niña prodigio," cu)'O torazón ¡,osee las savias de car!dad, los tesoros maternales de emoción, de desinterés ,de sacrificio, de
una Teresa de Jesús o de una Luisa
l\lichel. Esta niña admirable, l'apa:,;
cJe destrui r c·on sólo su ejemplo tuanto malo elijo Platón de la infauéia,
se llama Rl•nata Gihon y tiene treC&lt;' afios.
Renata, unigénita de ricos lallrado1 es, Po comprendía que cuatr o hijo,;
del jardinero Baret tarecieseu de juguetes. Los pobrecitos andaban, la
mayor parte del afio, descalzos y rotos y con cara ele hambre. l&lt;Jsto, sin
embargo, era lo de menos. Un 11iii•:&gt;
puede vivir sin za)latcs, sin ropa, y
hasta. si11 comer; ¡ pero no sin juguetes! ... Los juguetes son para el niño, lo que el amor vara el hombrl•, lo
que ,,ara t•l misterio la fe.
Reflexionando así y volviendo al
cielo los enternecidos ojos, la pequeña RE&gt;nata se decía:
-No E'S justo, no PS &lt;'ristiano, que
yo tenga tanto y (tlll' los hijos df)I
jardinero Baret can•zt·an de todo.
Arrastrada por tan 11obles medi&lt;'iones, Renata i;e pre&gt;~t•11.tó en 1111 bazar dende pidió 11·u-es de za))t:tos, \'arios trajes y un montón d1• juguetes: muñe&lt;'as, tambores, "Polichir.elas," ferrocarriles. J•JI importe de
la compra ascendía a &lt;'iento clos francos. La niña rogó al dependiente que
colo&lt;·ase aquellos objetos en un paquete. Luego, con notable desparpajo,
dijo:
-Ahora le pagaré a usted. Antes
YO)i a colocar esto en el coche qtH'
ha quedado aJJí, en la esquina.
El comerciante, sin deconfianza, la
dejó marchar. A lo largo de las silen-

&lt;·losas calles del villorrio, H.enata GilJóu, cargada de trajecitos ,de zapatos y ele juguetes, reverdecta la leyenda de los Reyes :Magos, amigos
de la infancia.
La pobre ~l me. Baret recibió PI
presente &lt;·on alegría:
-¿Quién te ha dado Psto?-e}.&lt;·lamó. ¿ Et; tu mamá?
Pero Renata, además de buena, es
modesta, con una modestia que la
impide ha&lt;·er de su bondad plataforma.
-No, tieñora repuso-; es una
señora caritativa, cuyo nombrt• n,&gt;
puedo decir.
:\Im¡¡, Baret aceptó el regalo y diO
a. la gen ti l mandader.i mu&lt;·hos b'.!~06. Aquella misma noche, el dueii;,
del bazar, temiendo haber sido vll:t ima dP un robo, avisó a la poli da
de lo ocurrido , y a la mañana si·
guieute dos gendarmes, clos terribles
gendarmes bigotudos y armados, llamaron a la puerta de los es¡JOSOR Gihón,
-Venimos a a prehender a su hik.
-Pues.... ¿que ha hecho?-interrogó la madre.
-Algo muy grave. UJ1a estafa que
asciende a un centenar Ul' fnanco;;.
i-'lal empieza la niña! ....
Ante Pi juez, la ¡,;!queil'I ltt-na, ...
&lt;·onfe,6 su delito.
- Yo 1&gt;0 ))odia ccnsrntir-ex1·l..imó- &lt;Lt1e los hijos del jardinero andu ,·iera1, descalzos sobre la, nie\'e y
110 tuviesen juguetes.
El matrimonio Gibón -:.bonó los
ciento dos francos a que ascendía
el robo de su hija, y Renata fué ah·
suelta. ¡ Niña deliciosa, niña san~;:.:. ..
Yo creo que sus padres, • en castigo
de su mala acción, se la habr án comido a besos.
~ DUARDO ZAMACOIS.

Los Marinos que defendieron Veracruz

•

Proctafua

al l?ueblo
deVeracruz
:a

LA "VDU - A L
TODO .'&gt;S ClUOADAN
. . . . .TAIICJa~- PAC•'1CO&amp; Pllr.D&amp;N CO

.J#'U M,o MI

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PU,llAIIENT&amp;

PCRIIA..

• • 'GCIINDO TalrJr COJ - - ,.

-...Jllffll~
..... I U D IISUIU.U OC UPACIO
~

UGUIIOI DE QUE RJIA
A PIIOTSGIOOS U 1111a
'llllt PUaCA.~ 6UIA"' IOKA&amp; Y P90flEJh\l)
tos DISTUDIOS QUS 11/t, Al1 ;."OIIO EN

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PARA

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,IIPR.O.
- ~ - - ' 1P.
TOC&gt;OI I.OI

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QU'l' SlllVU A LA IIVIGCS
l'Al.11&gt;AD Dlt aTlt 1'VSP

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Ql1EDAN JNVIT-

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DEU•Pl!.~0 LIE -

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Hlt,HO HIISTA At!ORA
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VM, IIISIITIIAS lll.
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.AL'1CIISII EII 1.1(

-

1
Cuando el del-emba rque de 1o~ nm1'ino~ ame1·kano, e n \ 'eract•uz. hubo l'&lt;''isten cia a t·mada, com o es fácil su¡&gt;0ne1·lo, por parte de los federales Y de n uestros m a rino-. que a hi ~az(m se ha llaban en la. Plaza . ..\11 te el c1·eciclo n úmero de in vasores, n uestr os hom bres tuviero~ q ue 1·e·
tirarse, dejándolos d ueños de la ciu &lt;la tl. El Genernl ~Iass instaló su ,·:, m pamento a corto espacio de Yer acruz donde actualmente se bailan
las a vanza.das ele nuest1·0 ejército. Los ma rinos vinier on a :\léxica y a 1;11 llegada a la. capital tomam os las p1·esen tes fotografías, así com o \ID8
r e1n'Oduccjón de la procla m a que l'l "onti·a.Jmin 111tc J&lt;''Jetche J· di rigió a l í,&gt;Ueblo de Yer ac1•µ z, cuando St' hubo po,esiona do del p uerto.

�EL
(Concluye.)
Un ave

negra huye volando 11or
Ja enrejada claraboya de la inquisitorial terrazuela, en la cual. a fa,or del ruec-hero, adivinanse unos
trabucos de chispa llenos de sienosa
herrumbre y astillados de las culil.·
tas, un montón de jergones polvorientos y un sospechoso lazo que
pende y se balancea ligeramente desde la carcomida viga del techo. Prosigue dando la veleta su chillido
quejumbroso y lúgubre. Los huéspedes sudorosos, descargan y el viejo
se despide con ese aire pulcro Y siempre respetuoso de los antiguos servidores. El humo hace lagrimear su11
ojillos lacayunos.
Reyes.-i\Iuchas gracias y que su
mercé la pase güena.
Nicodemo.-Diga: qué, de aldeveras espantan aquf?
Julián.-Y onque espantara. ¿ No
semos de a tres gandules·'.
.
Ñor Rosalfo. (bajando) .-Que s1
espanta, no me consta: sólo s_e ~dvEcrar que n.qut colgaban cristiano'!
cuando la guerra de Independencia.
Diz que a las doce en punto¡ escúchanse sus clamores. Yo, pecador,
no quiero jurar en vano. Eso dicten
las gentes de la Villa .... Yo no I&lt;?
creo. . . . Puede ser. . . . en fin. . . s1
algo ocurre, dad voces. . . . Aun que
las ánimas de los difuntos diz que
no vuelven .... Pero quién sabe! ...
vo nada aseguro ....
· Su voz se pie r de en la obscuridad
y los tres hermanos quedan sumidos
en una pem1rubra que las estrellas
::ilgo aclaran difusamente. Oye~e un
ir.quietante ruido.
Julián. (con voz cohibida).-Y
airnra qué hacemos?
· Reyes.-¡Esa! Pos cenar, lo JHimero; des¡&gt;Ués persignarnos y dormir,
que mañana Dios dirá.
Nicodemo.-Con efeuto, hermano
Reyes, muncha hambre tengo!
_
Julián.-¿Hambre, Nicodemo? ¡Tu
si que no tienes perdón. Toitito el
camino veniste embaulando! En fin,
sea. Abre tus alforjas, que yo abriré
las mfas. Con un par de requesones
de cabra, tres panes de juera con
aceite de olivo, tres piloncillos Y
unos rondochis habrA.
Reyes.-Todo eso paréceme bien
pensao, y mientras tanto yo tenderé
almohazas, que más son pa bestias
de carga que pa gentes cristianas de
carne y güeso; pero .... "a caballo
dao, no hay que mirarle el diente".
JuliAn.-¿ Y los instrumentos?
Reyes.-Dejarlos onde estAn. CuAnto :,¡ mi arpa, ya es otra cosa: no
quera que le dé ni el aigre! Pa eso
la he tenido bien guardada largos
seis meses.
.Julián.-Pónla en ese rincón.
Reyes.-¡Ni ora ni nunca! ¿No
ves qué rezumao está.? Estas cosas
échanse a perder con la humedad. Y
no haber por aqui ni un lazito ....
Nicoderno.-Tualmente a!H deviso
uno y hasta gancho tiene ....
¡Anda la brea! Si será. el que servia pa colgar ahorcaos ! ....
Reyes.-Haiga sido pa lo que haiga sido, agora servirá pa colgar mi
arpa ....
Juliá.n.- .... qué bien engüelta y
cosida y liada y arropada que la
tráis en su sá.bana: hasta parece una
siñora que acaba de salir de su cuidao.
Se esparce un incitante olor a
queso, y mientras el primogénito, alzAndose de puntillas sobre el hacinamiento de mantas, suspende el arpa de funda perfectamente cosida,
los otros hermanos van aderezando
la cena frugal, no l!lin que Nicodemo
11rce miradas de reojo a la puerta

ARPA
carcomida. Se oye de nuevo el inquietante ruido. El viento bate las
hojas de algún ventanillo abierto y
se cuela por las troneras y claraboyas. Reyes echa el aldabón de la puerta, los tres comen con gran apetito
v durante un buen rato sólo se escu~ha. el rumor gluUnoso de las maudibulas y lenguas que trasiegan ,1.
gran prisa.
Julián.-¡Bendito sea el Señor que
nos dá lo que no nos merecemos!
Reyes.-St, si: venga el botijo.
Nicodemo.-Toma: y agora a dormir.
Reyes.-¿Qué, tú, no bebes, Nicodemo?
Nicodemo.-No, que me duele el
estómago con ese vino. 11ejor voy a
chuparme un cigarro.
Sus hermanos se tienden lanzando un ¡ah! de satisfacción, estiran
sus miembros fatigados, rezan perezosamente y ahitos y aturdidos por
el vinillo agrio. a poco roncan como
unos benditos. 1'~1 menor, en cuclillas,
fuma y fuma con mAs temor que sueño. De vez en tarde alza la cabeza
para ver rApidamente el arpa colgada; pero figurá.ndosele la fantasma
blanca de un ajusticiado, Je acomete un temblor que en vano pretende
reprimir, y cierra los párpados par_&lt;i
no mirar la visión. Cesan los ronquidos de los felices durmientes. Reina
un imponente silencio en toda la casona, sólo interrumpido por el vago
quejido de los cerrojos }' de la velE&gt;ta
que mue,·e e l ,•iento. Es un silencio
arrullador, provinciano, conventual,
morh1orio. Nicodemo, después de una
hora, rueda sobre e l Jecho y duerme.
Todo es paz. Suenan las doce. . . . A
poco déjase ofr una vez más el inquietante ruido. Ahora viene en dirección del arpa. Nicodemo, a quien
sigue molestando la indigestión Y
que tiene el sueño ligero, despierta
amodorrado y medroso. El r uido se
repite. Luego suena una ruerda, sola.
Es de las bajas. Le conLesta una nol,;
aguda que vibra como temerosamente. En seguida vuelve a resonar la
cuerda baja; después un semitono;
a continuación las notas más a ltas, y
de pornto, como avalancha, una e,;cala descendente y, rá.pida acompañada por arpegios disonantes, de una
disonancia loca y extraña. Aquello
es para acobardar al más animoso.
Nicodemo tiembla como un azogado
y contiene hasta la respiración. Poquito a poco abre un ojo y escudriña
la semi,obscuridad. No hay nadie:
el arpa está. inmóvil, colgada y bien
envuelta en su funda. La fantástica
serenata prosigue rara, diabólica. Es
un cruzamiento de escalas ascendentes y desreudentes ejecutadas con
habilísim21 técnica; ora se truncan
de pronto, armonizadas por "pizz1catti" juguetones; ora bordan melocJ'as sobrenaturales, jamás ofdas. Ya
tiemblan acordes tor pes, ya fluye un
"vivacissimo" wagneriano, infernal,
interrumpido por cortos silencios,
para dar lugar a temas varios que
se suceden con inspiración de orate.
Hay un largo calderón, como si el
ejecutante invisible meditara, y repentinamente, de una en una puntea
notas Umidas, inarmónicas, divagadas. . . . Nicodemo está, a punto de
accidentarse. Un sudor copioso y fria
baña todo su cuerpo. Intenta hablarles a sus hermanos; pero la voz se
niega a salir de s u garganta seca y
anudada, que emite un agónico silbido. Quiere mover un brazo, levanta la diestra para despertar a Reyes
que estA a su lado; más sus músculos yacen inertes, abúlicos, rfgidos:
apenas si maquinalmente repite un
"¡Salve Maria, Reina y Madre!"
mier.tras el misterioso concierto va

(Del Libro ''Viejos Perfumes")
Para "El Mundo Ilustrado''

surgiendo del arpa inmóvil. El mozo
encomienda su alma a Dios, hace un
esfuerzo poderoso y al fin puede mover una mano que cautelosamente
toca a Reyes. Un fuerte gruñido de
éste le contesta. Insiste con más ansia. Su hermano despierta malhumorado. Cesa la música incomprensible
y macabra.
Reyes.-¡ Qué queres, hombre!
Nirodemo ( con acento angustiado
y leve) .-Hermano, hermanito, no
oyites? . . ..
Reyes.-El qué.
Nicodemo.-Que !'arpa ha tocao
sola: aquf espanta.
Reyes.-Ni oyf ni oigo natla. Duérmete y no seas callón. Afiguraciones
tuyas ....
Dá. una vuelta en el improvisado
lecho y prepárase a reconciliar su interrum¡&gt;ido sueño.
Nicodemo ( castañete-a do y con más
angustia) .-¡Reye:;:, Reyitos, no te
duermas!
Ni&lt;'oclemo.-¡Anda l'arpa! . ... digo .... ¡la brc-a! Te juro y le ripilo
que el instrumento ha toeao solo!
Reyes (ameclrentándose).-¿De aldeveras"!
Nicodemo.-¡Por vicia de todos los
santos de la corte celestial, que es,¡.
af)Ja está embrujada!
Reyes.-Estarías soñando.
Nicodemo.-¡No, que nó! ¡Que la
he escutbao como te e~toy e&gt;scuchando a U!
Reyes.-Pero si allf ei:tá como yo
la dejé y no suena al momento.
Nicodemo.-Callémonos un rato,
haz que te duermes y verás ....
Los dos, con los corazones sobresaltados, y los ofdos atentos esperan.
En efecto, t·omo a los cuatro minutos comienza a toear sólo el rualhaclado instrumento. Es Ul'ª tarantela
extravagante y desordenada. Esta vez
Reyes dá una gran voz al hermano
dormido, voz ele súbito terror que
el eco del aletargado raserón repite. Los perros ladran. Calla la r!'treta como por encanto.
Reyes.-Juliá.n, Julián, dispiértate
y vAmonos al punto, que aquí espa;1ta!
JuliAn.-¡Eh! ¿Qué dices?
Nicodemo y Reyes.-Que aqut es])anta, que !'arpa está enhechizada y
oue suena sóla!
· Reyes.-¡AÍl! ¡Qué bien mueles,
hombre! Deja dormir y duérmete,
(]ue habremos clt• madrugar!
Jul1áu.-¡Ave l\Tarfa! ¿No están
jerraos?
Nicoclemo.-No; tá llate y oi rAs ...
No hien habla cesado la ron venatLón rApida, cuando el espantable
fenómeno se repite. Los tres asustados músicos, ele aC'uerdo, no esneran
más; saltan tle sus lechos, levantan
la aldaba y &lt;·on los pelos de punta
echan a correr ciegamente escalera
abajo, dando gritos de miedo febril.
lJos alanos ladran enfurecidos. Cacarean los gallos y las gallinas desde el ¡¡ajar y des11ierta la servid umhre atemorizada.
Los tres.-¡Auxilio! ¡auxilio! Ñor
Rosalio! ¡Siñora Ama! ¡Allá arriba
es11anta!
Doña 11arfa Silveria, el portero.
el hortelano, Marta, la dueña, el a~"l
y las rriadas van ~aliendo ctiasi ,_,,,
paños menores, poco a poco, sorprendidos, alarmados, ron candelas
encendidas y hachas de cera, tiritando y eJJ.vueltos en mantas de lino
grueso: semejan un blanco y fúnebre cortejo de Animas.
Nicodemo.-;Auxilio! ¡auxilio! Ñor
RosaUo! ¡Siñora Ama! ¡Allá arriba
espanta!
Doña ?\Ta rta S!lveria.~¡Qué ('S!
¡Qué es!
Nicodemo.-¡Yengan de por el amo~·

- -- - - - - - - -

de Dios, que los ahorcados están tocando !' arpa de Reyes!
Jufián ( Hvido) .-Allá arriba en
la ....
Nicoden10 ( más U vid o) .-Si: allá
arriba en l¡l ata. . . . en la aya ....
en yatayala!
Ñor Rosalfo.-¿ Estáis seguros?
Reyes.-¡ Canicas! Como el estar
mirando a su mercé.
Doña :\1arfa Silveria.-¡Ah! eres
tú, Reyes? ¡Buena noche! . ... seran
ladrones . ...
Ni&lt;'odemo.-No smora: dijuntos
y muy dijuntos son! Que lo digan
estos. ¿ Yerdá, hermanos, que el instrumento suena solito?
Reyes y Juliá.n.-SI, si: suban y
lo oirán.
;\larta, la dueña, el aya y las criadas. (signándose).
;Ave :\1arla Purlsima! Nosotras
nos vamos a encerrar.
Doña l\1aria Silveria (temeraria y
altiva¡.-¡ Eh, sois unos mandrias!
Señor llosalto, señor Francisco: traed
\·11est10s arrabuc&lt;'s y vamos a ind~•gar
&lt;1 ué- es eso!
Señor Francisro y señor Rosalto.
-Seño1 a ama ....
Doña ;\Jarla SilvE'ria.-¡Nada! Hr,r~r pronto lo que os ordeno! Y vosotros, muchac·hos, subid también.
Nicodemo ( yai fanfarrón con la
compañia).· ¡\'amos! ¡No falta más!
¡ Soy capaz de retorcerles otra vez
el pest·uezo a los ahorcaos!
Todos asrienden a la atalaya, siguiendo medrosos a la animosa dama, que mareha renqueando C'On una
antorcha a l frente. Las mujeres, rezando, corren a encerrarse en el oratorio . El lebrel aúlla. La qulntañona
enciende la púr11úrea !Ampar a de
aceite dedi&lt;'ada a Nuestro Amo. Allá.
arriba g ime lúgubremente e l v iento.
l~J arpa está ahora muda.
Doña l\laria Silveria.-¡Uf! Ya
1c;stamos aqut ; má.s nada se oye. Ese
bulto es el arpa? .... Paréceme que
bien envuelta y resida est.1. ¿Estaríais wñando?
Nicodemo (cogido irr espetuosamente a su chalina de lana, negra).
- No, siñora, no! Bien dispier t os estábamos, y no embar gante, las dianches de ruerdas hacfan: clun, clan,
C'len, clin .... Y a lu ego a l revés ....
y ....

Reyes.-Y pa que su mercé no nos
crea mentirosos y gal Ji nas, apaguemos todas las l uces.
Doña Marfa Silveria.-Bien. Requerid vuestros arcabuces y dagas,
tonncl fósforoi,, y cuando oigáis que
su •na esa dicha arpa encantada, enC&lt;'ndedlos a un tiempo.
Todos r_allan suspensos. Las 1101 i1las roen y taladran el techo. V ibra
una nota, luego vibran tr es y des11ués dos violentas escalas a contratiempo. Al instante brillan las 11amas de los fósforos ... . y nada: el
arpa calla, intacta y naturalmente
inerme. Los dos criados viejos y Doña 1Iar!a Silveria1 se miran pálidos
y atónitos. El suceso es inexplicable.
Los wocetones dan '1 iPnte con d ie nte
y manotea11 el aire como para ahuyentar a los malos espíritus. La anc-iana frunc·e el ceño, medita un momento, liare la señal de la cruz y
solemnemente habla dirigiéndose a'
bulto.
Doña :\Iaría Sil veria.-En el n ombre de Dios te pido que me digas
si eres tle esta vida o de la otra! ...
Silencio de muerte. La pr egu nta
se repite otras dos veces, sin r esu ltado. EntoPces la valiente anciana
sonr!e y los presentes la contemplan
admirados.
Doñ::&gt;, l\farta Silveria.-Ñor Rosa(Pasa a la última página.)

-

C)

1 1

º'º

.

¿ 1b

..

o

La muerte de Abundio Martinez

0

Ha muerto rodeado de estrecheces ~e fortuna el
i.nspirado .composl◄
tor mexicano
Aundio Martfnez del
C'ual no hace mucho tiempo se ocuJlÓ la prensa, con
motivo de su aflictiva- situarión.
Fué el extinto autor ele murhas v
prec-iosas romposi&lt;' i o n e s musicale;;,
&lt;lanzas, valses, fo¡¡
cuales se han hecho
muy po¡&gt;ulares, sobre todo el vals titulado "En alta mar,"
que por dequiera h t
aido celebraclo.
Los grabados adjuntos dan una idea
de &lt;'ómo era la vida de Abundio Marttnez en estos últimos t iE'mpos y ele
las pr ivaciones por
las ruales hubo de
J)a.sar . E l aspecto
exterior de la mfsera vi\'ienda en que
ba muerto su po brfsimo lecho, la falta
ele vestidos, etc.,
Ptr., d enotan hasta
qué pu nto era. la
pobreza dE'I clifunt0
c·ompooitor.
La tercera Demarc:ación recibió aviso
1e la m uerte de Martfnez, recogiendo e l
1·adáver, y en la comisaria estuvo hasta
1ue un empleado de
la casa de Wagn Pr
y Levien lo recogió,
ruya rasa, desde que
empezó a estar enfi:&gt;r mo, le pasaba
mensual mente cierta cantidad. E l duelo partió de la agenc·ia funerar ia sieu do
llevado el cadá.ver al
P anteón de Dolores,
donde un as cuantas
flores cayero11. sobre

1 1

º'º

e1 ¡o1

-

0

la modsta caja mortuoria, que b i e u
pronto se hundió e11
las profundidades tle
la tierra.
Abund,io l\IarUnez,
tenía 5 O años tlc
edad y era originario de HuichApan,
J~stado de Hidalgo.
Como antes dijimos, las composicio111!6

m usical es

Je abundio ::.rarUne:i
son muchas y ent:·e
las más conocida-,,
debemos citar !as i,iguientes:
"El Eco de las
Olas," "La Onda
Cristalina," "Libertad," "Consuelo,"
"IJ:res un Angel,"
"Soñando Amorro,"
"Cwca.," "Arpa de
Oro," "Recuerdo5 ele
Puebla," "Sé que no
n1e amas,"

c/,411t el; v040vtt:'w____

Muerte de un Aetor Inglés
g¡ teatro inglés acaba tlc experimentar una gran pérdida con la
muerte de C'harles Brookfield, que s,·
contaba entre los actores t·ómiros
más po¡iulares ele Londres.
Fué un hombre de buena sombra;
multitud de sus rhistes corren de bvca en boca.
Cuéntase que su familia se oponia a que se dedicara al teatro; aun
en la vtspera de su debut,-recibió un
telegrama de su hermano, concebido
e n los siguientes términos;

---:--...

"Noche

Apacible," "En alt:t
mar," "Soñando e.1tre las Olas," "A la
~lOJ ia," "HidalguenEe," "Cielo Mexic:ino," "Suprimientri
,~ amor,'' "i\lensaj('-;
de amor," "Ensui...-

ños de oro," "Sonrisas de Angel,
"1Tuchachas y Flores," "En el Olimpo," "Esther," "L'l
Ciencia en lo oculto," "Toreo Hida.gucnse," "Las tres
a1 tistas," "Baile c1,~
Hadas," "Unión y
Progreso,"' "Lo infin i t o," "Bizarría,"
"Los Chamacos, '
e· u a t r o danzo ne:;.
"Clotilde," "Jovita;•
etc-. ; "Qué lindo
)ie," "En el cielo me
hace soñar," "Secn,tos del alma," "México Nuevo," "Inmortales," "Soñar Jo
bello," "L,~ I magen
Soñé," y otras má:;.

''No te presentes en las tablas, e11
nombre de Dios."
Brookfild contestó con otro, que
clecía:
"TranquiUzate; me presentaré con
mi propio nombre.''
En otra ocasión, no habiendo ob!{-nido una de sus comedias el éxito
&lt;Sperado, envió a todos los elegantes
de Londres una tarjeta perfumada,
con estas Hneas:
"Preséntese usted esta noche en
la platea con una orqufdea en el
.ojal."
En efecto; por la noche, la platea
ofreció el aspecto de un 'nmenso parterre ele orqufdeas, y la situación financiera del teatro quedó sal\·ada.

LA ISLA MISTERIOSA
Puede creerse que en el año .le
1 814 existfa, próxima a un gran ron

t i nente, una isla tasi desconocida,
habitada sólo por indioo absol utamente salvajes, que impiden el desembarco a quien se atreve a inte11tarlo. Pues bien, por increfble que1
parezca, esa isla inhospitalaria existe; es la del Tiburón, si tuada en el
Golfo de California y separada de
México por el estrecho denominado
Camino del Infierno.
Los indios que la habitan ahuyentan o matan a. flechazos a. todo d

que intenta acercarse allf Por excepción logró desembarcar una expedición armada; pero no se ha vuelto a saber de ella.
3e dice que en aquella isla existen
grandes yacimientos de oro y del mineral del cual se extraé el radio, para procurarse el cual organizó en 1904
u na. expedición a dicha isla el profesor Millies. Ni de él ni de sus compañeros se ha tenido más noticia. La
misma suerte han tenido todos los
que atrafdos por las riquezas naturales de la. isla, pretendieron entrar
en ella,

�SOBRE CIERTAS cJ\tlUTILACIONES

~

tar!amos de él sin el esfuerzo, de loJo hubieron de quedar tuertas con&lt;'e~o, vo. que hay muy pocos actores
Hay dos cualldades supremas, las cierta incongruente comicidad. Sólo de ba!Stante ámbito intelectual y se·1- grarlo 1 La suma bondad del mundo
postreras y mát; duras de adquirir, he de volver, sin embargo, sobre cJo;: timental que acierten a comprender- reside, pues, en la. capacidad indefinida de perfeccionamiento, en su apasf en la vida como en el arte y sin aseveraciones &lt;'ircunstanclales que Ja,; y a sentirlas.
titud eterna para pasar de lo peor o
ella todo el haz de las otras virtu- aparecen hec-has por mi y que yo no
La \;egunda mutilación suprimió
lo mejor, según la cual todo momend!':; se e!&lt;terilizan, o cuando menos hice.
1&gt;or la cepa una )lequeña fantasla to histórico es mejor que el que le
pierden su eficacia Inmediata. Son el
Es la primera : que toda obra dra- ideológica sobre el optimismo y .-1
tono y la medida. El ;;entido del tono m1tica. es desustan&lt;'iada y tediosa pe!'imi!Smo, Jo cual. al fin y al cabo, anteceda y peor que el que le ha. de
seguir. Esta buena voluntad de euy de la medida es lo que hace que
cuando Jefda, 11orque se escribió 1ia- no imJ)ortar!a cosa, si no fuera por- ¡ierar el pre.;ente, este descontento
la ,ida individual encaje y se aco- ra ser re¡&gt;resenta-da, comando ron la que en el art!&lt;'ulo resultó dl&lt;'lell\lJ de lo malo actual, expresado a veces
modf' acordadamente dentro de la. S'&gt;- colabora&lt;'ión del autor. Esto podr1 !!er ewe media Yuelta a la derecha y mt?con ademanes desabridos &lt;'omo coucicdad. ¿De qué scnir1 tener razón verdad de ciertas obras dramáticas. e!la vuelta a la Izquierda son la m1,-- ,·iene
a Jo que hondamente se siencuando se caree-e del tono adecuado pero no -de todas. En la afirmación ma cosa. lo que yo escribfa es que
con qué ¡iersuadirla, Y de la ponde- de que una obra dramátic-a no ,,,; pesimi;:mo y o¡itimlsmo son térmi- te, este anhelo de ¡,erfecclón, e!( lo
rada medida con qué exponerla? Pur buena 11ara Jefcla vá impl!clto el jui- :&gt;os reve1 tibies el uno en el otro. que en la. historia de la filosofla tic
el momento no sin-e de nada. Las so- cío de que no es lluena de ninguna &lt;oincldentes en cierto punto, ma'i;; llama optimismo absoluto, si bien los
ciedades m1!! ¡ierfcctas han sido Y manera. La naturalcsza dramática, d' que maneras ele pensar, maneras c!e hermanos Alvarez Quintero, por un
so1t aquellas en que el mayor núme- una obra literaria no depende .i,, sentir. Dijérase que hay hombr,'3 antojo de picaresco paradojismo, Jo
ro de ciudadanos poseen el sentido que el autor la haya destinado para c;ue )levan ~fas ahumadas en el &lt;'O- callflc·an de pesimismo, y también,
del tono y de la medida. ~o en balde la. esrena, sino de otras caracterlci- razón, y otJ os que Jo cobijan de por muy 11intoret;ramente, de "sucia depara de!-ignar estas cualidad9S ae tlcas de fondo. caracteres, clesarrello ,ida bajo un gorrlllo albo y leve co- leitación en las propias llagas". e:
empican voceo; tomadas de la técntca y expret;ión, todas las cuales tienen mo los que ~e ac·ostumbra 11oner a lo~ cosa• s:;L
Este del ¡11.'slmismo y del optlml.,musical, tono y medida, troquele:!, un valor lntrtnsec-o lnde¡wndiente de l•clJi&lt;,;. El\ una zarzuelilla del género
en donde Jo que hubiere sido alga- la incorporación histórka que el ac- e hic·o, un 11icador ele toros define en mo e; asunto ¡iara tratar frecuentemente y al cual deben aportar sus
rabia desa11acible ~e funde en un tor les d1. Si una agudeza en los la- fcrma 1·011cluyeute estos concepto,. 11rh·at1,as sugestiones todos nuestros
conjunto armonioso.
bios de un actor cómico que tiene diCil•nclo: "pisimista es el que 160 es&lt;'rltores, pues no es un problem:l
;Qué ¡,ocos e!Spañoles poseen el el don ele la gracia, nos hace relr, y lo ve llc'!ff0 y otimista el que tóo lo
sentido del tono y de la medida! 12, mif'ma agudl.'za al leerla no nos , e ele color de roRa". Por murh:i.s lnclh·:ctual, antes es problema de raSolemos :;er destemplados cuando ,e ¡,olicita la hilaridad, parece Hcito de- , ueltas 1¡11t• se le dé, no ,..;e pue-le :;:a, r se complican en deflnltlva con
no.; exige mansedumbre, y manso,- ducir que no es tal agudeza, y que ~allr 11&lt;' este anlagouismo radical, Ja susceptibilidad de un pueblo para
cuando la esperanza o destemplanza el donaire no era de quien inventó que es un a11tagonlsmo de i;cntimien- Ja cultura. Esto es, el problema del
1rndie1a ser provecho,-a: sobrema111.:- la frase, sino del gPsto de quien 1:l tos, o mejor dlc·ho, ele temperamen- 011t1mismo y del pesimismo es a mora someros si se nos pregunta mu- dijo. Obra draml\tica que no es va- tos. De aqu! que pretender crear una do de atmói;fera dentro de la. cual el
rho, y latos con exrE',;o si no hay na- ra lefcla, no es 11ropiamente obra t'SJH?Cie de artll c•uya substancia sea denomi11ado p1 oblem;i España, que
die que nos escuche. Yo, ¡iecador, dram1tica; a Jo sumo, i;erá esquem:1 un optimi;mo terapúut!l-o para co- tanto nos preocupa, adquiere la desoy uno de tanto,-, si bien ata por o J)retexto para el arle J)antomlmlc·o rrcgir la murria de los tempera- 1,lda vitalidad y densidad. No quiero
terminar sin referir al lector al a~d!IL procuro corregi1 me. Ahf estli ro- de una ('\ladrilla clt• cómicos.
mentos 11eslmlstas, es una simpleza. Uctilo que sobre Tagore h:1 escrito
mo 1irueba, no de que J)rocuro 1·orrPYo no pocl!a de&lt;·ir que una ollra Ahor:i bi•'ll, c-uanclo aquella manern
gi1 me, sino lle que soy uno de tantos, dram(ltica no es buena para Jl'11l.1 de sentir hu~ca su fundamento y r,1- &lt;~on Rami10 d,• :.taeztu en esta mismi articulo -:Ú1terior y })rimero ele mi cuando de la lec-tura de ¡.;gquilo, Só- zón ele spr e•n •a manera de Jll'nsar. ma revista, la última semana. Se refiere al optimismo y al pesimismo, y
colaboración en "Nuevo )1 undo..
foc·le'-, Eur!picles y señaladamente ele ll'toncl•s o¡nimbmo y pesimismo rcEl antculo era de 11roporclone•s tlt- ShakesJ)eare recibo rasi a diario lo~ basan la zona del antagonismo ten1- es una contribución muy certera 1y
s:.igaz al vroblema. En él, como e 1
lcs, que Po halh1ndose manera !!e
mfü, 1111ros deleites, Pmo&lt;'iones y MI- pl.'ramental y Yienen a· coincidir t•n
inscrilllrlo en una plana, hubo nec·e- sei\anzas. Para c·onocer a esto, au- un punto. Este ¡wnto es: que el pre- todos los trabajos del mismo auto1·,
sldad de apelaJ'I al recurso extrem'l tores, lo mismo que a otros moder- se1 1 te c-s eiC'mpre malo con respecto se patentiza una peregrina virtud de
en semejante3 rasos: la mutilación. 1&gt;0s, ,·omo Ibsen y Bernard Shaw, al futuro. que será mejor. El optl- Infundir a las Ideas que son por
Una c·er('enadura es siempre una ce1- ;. qué I enwclio ~ino lcl'r ~us obras? Y mismo n•ronoce &lt;-01110 nece~aria :a esencia serenas e Incorruptibles, como decla Platón, un temblor emotitP11adura, por mucha 11ericia q11irilr- es justo declarar que son mejores ¡in- e:&gt;.isteuda del mal, 11orque, ¿cómo 3a
vo, vehemente y c-ordial.
gk.'\ c¡ue se tenga, y asf orurre, c-ora leidas que para representadas, y brfamos dl"I lllen, si no es porque io
R am ón Pérez de .\ yal a.
mo no 11odr!a menos, que alguna, no 1&gt;or defecto de ellas, l'ino por ex• fontraRtamos ron PI mal. y cómo gu.-ideas y expresiones ele aquel arUcu-

LA FERIA DE LOS DISPARATES

•

Pe•ro, señor, ¿en qué mundo yi\·imos? En el mundo al revés. La ¡lUe1 II ft(•ción ele antai10 se 11r, trocado
1.:11 n•alidad universal. Tocio· estA mvertldo: desde las nociones mds elementales de la moral y del gusto,
hasta las más rudimentarias Jey¡,s
flsiológitas; desde lo que estaba sec,ularmente consagraelo, ha1;ta los
adelantos y des&lt;'ubrimentoi; más rcC'lentt?s.
Ah1 está la maravillosa a,·iac-lón
¿Cuál es su última palabra? Remontarse en los aires 11ara descender en
seguida al suelo, volando ('abeza abajo. Es &lt;'orno si hiciéramos funcionar
el cinematógrafo en sentido lnveri;o
o si en la bocina lle! gramófono m~·
tiéramos un JlUñado de• estopa.
No 1;on las Ideas estéti&lt;·as las que
están menos vueltas del revés. Y
adviértase que estoy a cien leguas d&lt;'
referirme a futuristas, cubistas, orlilsta,i y otros cblllados o farsante~.
A estos no se les ¡rnede decir que se
havan subvertido ni lnve1 tido; J&gt;orque nunca han estado ni andado :i
clere&lt;'has. )le refiero a artistas que
hasta ahora balitan tenido la cabez:1
encima ele los hombros y Po rolgada
a la cintura, a guisa de ralabaza ucbañi.;ta.
Yarios escultores de Parfs, y aú.1
de tanto fuste como )!arelé, lnjalllert y Saint-)Jarceaur, se han puesto a. formar parte-pero con toda
la seriedad que les c-ararteriza-cte
un concurso que dejarla estupefactos
a Fidlas y Praxiteles, si tuYieran el
mal gusto de volver a este medio valle de lágrimas, medio baile de ro1scaras.
El premio se clar1 a la estátua qu~

exprese y realice "la forma femenina
i,ieal, que mejor se a1lapte al tra;e
moderno ... J&lt;;sto es, como em11ezar a
C'o11struir la c·asa por el tejado o lo
que nuestros abuelos llamaban poner
la horca antes que el Jugar. Soberbia. les parecerá la tal ''ldelca" a
ciertos paradojistas que ,;e ei;tllan
por aquf.
Lo ¡irimero que a uno se Je ocun e
es lo que ya se le ha ocurrido a
un cronista pa1 isiense de los poros
que todav!a no llevan los sesos en d
bazo. El traje es que debe adaptars••
al cuerpo. Pero esta es 1:1. e-tét lea de
nuestro antlruaclo Perogrullo, y ahora, como dicen en E l m .-&lt;liÍ'o a 11u·
lo..,, Jo hemos arreglado de otro modo, y el corazón se lleva a la den!&lt;'ha o en la ralladllla.
El concurso de que hablamos, al
pedir una "fo1 ma femenina !den!"'
que ~q acomode a los ca))richos el"
l&lt;-s modl~tos, es un c-on&lt;'urso de i&lt;'onoclastas, un atentado a todas la&lt;,
formas ele la belleza femenil, que
in ¡u ni" nat urulibu,, por ser el desnudo Jo fijo y permanente l1abfan
ron"a!!;raclo la estatuaria y la pintura, clesde la gloriosa ,rntigücdaa 11elé11ica hasta Cánova con su Paulina
Bona11arte y Goya con su. . . . maj,,
desnuda. (Huyamos de loo nombre•;
JHO))iOS).
;Ah, se1iores :.tercié, Saint-)Jarc·eaux e lnjalbert ! Sin quererlo, vi...'nen ustedes, c-on ese verdadero dl'lito de letia estética, a ser cómpllc.;s
del marima&lt;'ho sufragista que en h
GaJerfa Nacional de Londres dió de
cu&lt;'hllladas a la "\"enus" ele \"el1zquez.
Pero no nos indignemos más de

la &lt;·uPnta. t:n c·ont!uelo nos c¡uetl:i quiera para los que presumen de
11ara nue:-tro regocijo. ¡.;¡ susodicho guapos y elegantrs ¿ nol habrá tamC0IIC'Ul"S0 110 )IUede (•(&gt;)ebrarRI' di' unr. bién otro &lt;'oncurso en q ue se premi ~
, o:-z pa1 a si('m))rP. Tendrá que se, la "forma Ideal mas&lt;·ullna que meanual, y al menos, como c-iertos 11- jor se acla11te al traje moderno""!
St•gún cuenta las crónicas, y ron::;brejos que se ,cuelen en la puerta
del Sol, ¡1ro11orc·lonarán "risa para te que nada Invento, en e l verano
todo el a110·•. Como cacla año-por- ))róxlmo se van a. llevar muchlsimu
que c•n la va1 iedad c•stá el gusto, ~· las barrigas decePtemente amuebl asobre todo el gasto-varfa eso qu-1 da!!. Los sastres ele Londres van :i.
se llama el traje moderno, cada ailo laPzar un nue,'o corte ele pantalón
variará también la. "forma femen!- que• pondrá de relieve, ron todo asr,o
na ideal". Unas vere&gt;s, la \'enus Je: y dl¡,1•reción las redonderes del abdo)lidi&lt;'is será cleriotada por algo JIR- mt•n masculino. No es cosa. de qu t
1ecido a un ~aco de 1iatatas. y al si- ,;olamente las damas se luzcan de q\1'3
guiente turno, las tres Gracias ele semejante parte. Están de enhoraRuben.-; ,mcumbir1n ver,:onzosame11- buena los cuarentones, los cincuente ante tres manojlllos de esp1rru- tones, y l'n general todo aquel sujeto redondeado, cuj us 1le u., ,·ente•·
!?0S trigueros.
)lieutras tanto, ¿&lt;'uál ser(I la con- e;..t.
, Buen año para el que esté a.,
sallida "forma Ideal" de&gt; la mujer
en este ~1ño de inversión y subver- buen año y ele anc-ha pretina! Mal
sión? ¡.;¡ gran raricat urista Sem, co•1 año, en c·ambio, 11ara el Apolo y el
s,ítira de&gt;'))iaclada, acaba cln den!os- Antinoo del Belvedere, e l Hércules
trar-manejnndo a la 11ar el 11))iz Farnesio y demás tipos consagrados
y la ))luma-que las actuales figuras
de la hermosura ,·aronil. Quedan ta,,
del chic y la bellc-za femenina han iclo d{ 1rotados como 1~ grand&lt;!s modea buscar sus modelos en t•I Jangm,- los de la belleza remenina. Ahora. e!lti11.o, l'I saltamontes, la oruga multi- tarán en auge Slleno y GarganUía,
color. . . ; Picio el ))remio 11ara Se1n ! Fa•~tarf y Sancho Panza, el cerdo de
Sin 1nimo de emularle, y en ¡1re- San Antón y el caballo que mon ta
sencia de las pro11orclon(s que la FeliJ&gt;e 111 en la )liaza )tayor de los
moda de hoy clá al abdómen sobr·• )Jaclriles.
las dem(ls hechuras femeniles, redu¿Cómo se las &lt;'ompondrán los flacidas a su mfnlma expresión, yo me &lt;'0S? Hay recursos JJara todo. Aquel
atreyerla a ¡&gt;rescntar en el &lt;'0ll&lt;'ur,;o polisón que llevaban las mujeres
1111 1inlo ele e ...roba e·on l a" 1·1unas h a - cuarenta años ha en la "parte pósda urrihu. . . . )' entrado en 1ne•.t•, tuma", lo llevarán ogaño los cab1nm,·o•·~. Esto monstruoso disparate lleros de poras carnes enc-ima ele!
t,; a la hora 11resente el supremu ombligo.
ideal de la hermosura y la c-leganc-ia.
:\I.\Rl.\XO l&gt;E (',\ \ "TA.
Y 1&gt;ara los pobrerltos hombres, si-

~,
_;;;;-,e

i.:_..íi /t

Tráiico accideot~ de Autom6vil
lo resbaladizo y la m1quina corrfa
a todo correr; Pircunstanrias ésta..
que hicieron derrapar al automóvil
en una curva clt&gt;I r amino y lanzario
como, cat:ipulpa a uno de· los seculares ahuehuetes. ,Jr,ncle se produjo
un choque rormidaiJJe, qui' destrozó
el auto e hizo que ~ns ti ipulantt&gt;s E!aliei:en disp:irados a 111t1C'hos metro:;
de distancia.
Los te~tigos pre,;enl'iales t uviero,1
un momento de estupor, e instantes
de~-1111&lt;-s &lt;'orrieron 111' aqu! 1ia1 a allá

s,·.

en auxilio de las vlctimas: casi todas
ootaban 1&gt;rivadas de sentido, y presentando le:;iones dt: más o menos
gr;iveclad. Pero la escena rué doloros!sima junto al cuerpo de Don
Juan Gutiérrez Barrenechea, pues
l'SI' c·aballero tenla el rráneo hech')
pedazo~ y la masa enrefállca sal1.i
11or 01Ye1sos Jugares. ~o e:;taba aún
muerto ruando lo rN•ogieron; per'J
momentos dei;pués y al llegar a un
Puesto ele Socorros de la Cruz RoJ:1
dió el postrer aliento. De las otras

i-r.

I&gt;. ,JOUl)IIÍ II Gu1du.

se registró en 1111E&gt;~tro bosque ele C'hapulteper uno de log más gran's a&lt;'c,dente" a.utomovillsticos habidOti en
:\léxlo. El magn!flco carro "His1&gt;a1w
Sulz:i." del sPñor don .José Ignacio
Liman tour iba trl¡rnlado por jóvellf s
acaudalados, entl e los que i;e hallaban los sei\orl.'s Juan Gutiérrez B:,rrene&lt;'hea, Francisco del Hoyo y J oaqu!n Garcfa, que manejaba la rn:.11uina.
La mai\ana estalla lluviosa, e l sue-

nui,i
allá! . . . . . Tal l'S PI J&lt;&gt;,nr. ele t&gt;stos
c-entauros del airl' ,ele estos. héro•·'!
dP la epopeya &lt;'Ontem11or1nea; los
que f'n un d!a y en otro dla nos h,1ren olvidar un asombro &lt;'on el poi-ible illll)O~ible de 0ll'0 :1'-'0lllbro n1·tyor.
FuP pri mc•ro Bleriot . . . . Dl' tit'n a f1a111·esa pasó a tierra ingJ¡,sa
el hombre-pi.\jaro, en un vuelo que
entonces nos 1&gt;areció maravilla y, &lt;'Orno tal, l!mltt&gt; de las humana11 audacias ...
Mas, Juego a11arel'ló Chávez ... Y
Ch1,·ez alzó el albedr!o clc- Sil YOJuntad sobre la. blan&lt;'a y muda tragedia de los Alpes, y al caer en
Domo-D'Ossola. &lt;'0n el corazón roto,
renovó la leyenda antigua y sublime
clc- Icaro ....
Pero, ¡ba!... La muerte no es
ya dama del misterio y de la som1&gt;1 a. . . La muerte, para estos esforzados do venturas, es dueña que
brinda una &lt;·arirla de gloria ....
\"an, 11ues, hacia ella, imp1vlclos y
prócer1•s, y al hacerlo, sonrfen, romo pudif'r;}n som efr ante una gran
señora que, adem[ '!, fuera la señora de sus 1&gt;ensamientos ....
Y as!, Brlndejonr. des :.loulinal3,
J)renclienclo sus alas en las del viento, voló en una. r1raga del hura&lt;'ún
desde Parls hasta \"arsovia. . . Y
Pégoud, en sus expc-riencias inauditas, cla hoy Jec&lt;'iones a Jo,; p1jaros,
i;u maestros de ayer, y ciisputa y gana el señorfo del aire a las pro¡ilas
águilas caudales .. . . Y, en fin, Garros, emprendiendo la. ruta que fué
mortal para el teniente Bade, salva
t-n prodigioso impulso la extensión
ele! mediterr1neo, desde la rosta Azul
hasta la ribera tuReC'ina ....
Pero en tanto, ¡ cu1nt:i.s vf&lt;'tlmas
van quedando atrA.s, . marcando etai :,1¡h; allá! . . . .

\; HIIE&gt;11t·io

,Juan Guti(-1·1·ez Unnenechen.

¡iersonas, las que sufrieron mrui se1ias lesiones, fueron Don Joaqula
Gar&lt;'!a y Don Francisco del Hoyo,
quienes, aunque el,' gravedad en estos momentos, no t':;tán por fortun:.
en peligro de muerte.
Los funerales del señor Gutlérrcz
Barrenechea constituyeron una sen
t ida manifest~&lt;'ión de dolor, pues este c-aballero joven aún, y emprendc-dor, pero muy estimado en nuestros
mejores ctrculos sociales.

A mediados de la semana. illtlmn,

l'OS

n.

D[L AIQI
11ai; d&lt;' dolor solH'P la sentla ingrata! ...
La l'Stad!stira de los sac-rifil•ndos,
de los Yencldos en la &lt;'Ontlend", ofrece números que aterran ... En c·ambio, pueden rontarse• por los cleclos
ele la m.rno de los triunfadores .. y «i
por tal lw&lt;'atomhe no fuC&gt;ra 1&gt;rec-lo
harto raro do est- &lt;·it&gt;lo en que osamos clecifrar Joc·as am biclones, 111'
aqu! que el avión, el pájaro humano,
apenas naC'ido, sc- truc-&lt;"a en arma ele
rombate.
Del vuelo tle Carros nadie habla
como de una hazaña puramente cle,p~rtiva o Pomo d1• una gallarclla
más dE&gt;I hombre en su afán de im¡&gt;erio sobre los elementos. . . En rambio, todos los comentarlos giran en
torno de este eje, patriotero y mezquino: "El vuelo de Garron reduce
~ ocho horaH la distancia que &lt;•1
tiempo se11ara a Francia de&gt; Argelia
y además, hare 11osible una comu11!&lt;'arión dlrPctl~ entre la metrópoli y
su colonia, burlando a cuantas psr.uadras enemigas ~" Jll'O!IUHieron inten u m1&gt;i ria.
Se anuncian, al mitlmo tiempo, lo:t
próximos ensayoi; de aeroplanos blindados y ¡iroYlstos ck artillc-rfa, qnr•
han de t·onstituir ))ara el ejfrcíto
franrés ,la e:-;cuaclrilla ele los Ca,a'./.íe¡&gt;¡&gt;elin, es decir, una lc&gt;gión que ha
de hac-Pr frente a lii dP los dirigible¡,
alema1\l's, en las jornadas ele la próxima guerra. harto ))revista y temida... . .
•
De tal modo se conYierte la ollrn
- de la inteligenc-ia en instrumento del
odio y la gala del progreso en mf quina de muerte ... ¡Ah, maldad ele
los hombres, eterna como la esperie: ..
;Qué firmes sin tus cadenas, esas coclenas que nos sujetan &lt;'0mo a cuerde ele galeotes, ell perpetua y doliente pena de irredenrión! ¿Cu1nd"&gt;

)loclremos ha&lt;·t•r ele la ciencia e·osa tan
alta y sag1 ada que esté por encima
de las miserias y de los ren&lt;'ores U.!
los hombres y n1yas fuerzas y C'uyos
11rocliglos se nieguen a todo Jo que
no sea obra de vicia y de paz? ... .
¿ C'u1ndo ·•. . . , Quién Jo sabe! ... .
Para ello rue, a menester librar a la
humanidad de los estigmas: el do e~tu))ldez y el dC' perversión; y cuando
eso no lo cont!iguleron Zoroastro, ni
Bu da, ni Jesús, .... ¿quién ha de ser
capaz ele tal milagro? ....
1'Jn vano es que en nuestro corazón
una, reliquia de bondad quiere '!Cr
chispa c·apaz ele e1\cender ele nue\0
la hoguera. de re . . .. En vano e;i que,
!'speranzados nuestros labios, murmuren:-¡Alguien quizá!! .. . . All1 en
el rondo de nuestra conclenC'il'., una
voz de amargo escepticismo, nos im11om• la sentencia fatal, escrita sobre
f'I clintE·I ele los inflemos por el Dante.
,\XT OXI O ( l. l&gt;I&lt;, l ,lN ARJ&lt;,S .

LA PROT)UC'CION DE LIBROS.

Alemania habh sido hasto, :·hora, la
más gra,1de productora ele libro-; del
mundo enter o, pero a&lt;·P.ba ele J)erdcr la
su¡n em:i.cfa y t•:; el japón quien la ha
destronado. Tal vez va a admirar esto
un poco, pero asf es y es uno de nuestros colegas del otro lado del Rhin el
c¡uc Jo romprueba no Hin dolor. El Ja))ón ha edllado el año último 41,6"!0
obras, mientras qeu Alemania. se contentab~ con la cifra de 31,281, y, dPtalle ¡ne.a nte sobre esta enorme cantidad de libros hay muy pocos que
sean novelas o colecciones de poes!a.
Lr. mayor parte de estos vol:'.:menes
están consagrdos a, la pol!tic!'.. Y nosotros que crefamos cán.i!jam6r.te que
sólo se ocupaban el~ pol!tlc:i Franrl:i.
y España.

Mujer notable
:1-1 rs. Kate WooJs Hay, es la prime1 a mujer en los Estados Unidos
c¡ue ha obtenido la dh1tinción de qlltc?
He la designe' para clesempei\ar un
¡,uesto ))úblico de los que hasta nhvra !&lt;e &lt;'onslderaban reser\'ados 11ar1i
hombres "muy hombres".
El alcalcl(l ele Gary, Indiana, l\It·.
Knotts, des¡,ués de deliberar durant"
más de dos meses buscando la persona más adecuada para desempeñar
el puesto ele prefecto de Policta. y
jefe del Cuer¡&gt;o de Bomberos, clecidió c•onlerlr ambos nombramientos a
la señora \Voods Hav.
DesdP el primer dfa, la esi\ora. ha.
demostrado su capa&lt;'idacl reorganizando la Polic!a c·on una activlda,l
tan grande, que !SUS subalternos no
pueden explicarse, pues parece estar
en todas partes al mtsmo tlPmJJo, y
esto sin dejar de atenil.er sus debe·
res como jefe del Cuerpo de Bomberos, siendo la primera que acude
a todos los incendios, en los que demuei;tra la mayor intrepidez.
Su primera demostración de energ!a la &lt;lió en la primera semana de
&lt;lesempeñar eso• &lt;'argos.
Gary, entre otras c-osas, se distingu!' por contar dos mujeres en PI
Cuer110 de Polic!a: )frs. )lary Azymonga y R. l\f. C'harlton.
l"no de los peores ruflant&gt;s ele Ja
c-iudad habfa Rielo arrestado por Ja.s
dos mujeres polic1as; pero, al llegar a un sitio QUI' r.reyó conveniente,
se desembarazó ele ellas y emprendió la fuga. Quiso su mala suerte que
pasara por ali! :.trs. WooclJ Ray, la
que, al enterarse del hec-ho Jo perRiguió en un automóvil, y' despuós
ele alcanzarlo, sin, a&lt;'eptar la ayudn
del chauffeur, arre5tó al rufl(ln, t.inlendo que someterlo a garrota:rn
limpio cuando int&lt;?ntó ata&lt;'arla co,1'
un puñal.

�Cornelia, la madre
de los Gracos

POESIAS SELECTA5
Nuevos Psalmos
Ni la virtud austera
que de todo l'.p&lt;:tito vive ayun~
y que en la~ noches de la Primavera,
a la luz de la lui::a,
cuando el deseo Lincha la garganta,
de su Ita.cho de pied1 a se levanta,
y con los oje&gt;s fijos en el cielo
a la. carne rebelde disciplina,
hasta que sangra y de dolor se inclina
como una flor de púrpura en el Sllelo;
ni el vicio a quien sorprende la alboraoa
1eclinado en el seno de una amante,
la sién de frescas rosas coronada
y en las manos Ja copa rebosante;
ni el demarrado asceta,
ni el joven libertino,
se podrán evadir de la saeta.
que dispara en las. sombras el De6tiuo.
;Y ambos he1idos por la misma muerte,
bajo el silencio de los ataúdes
confundirán sus ncios y virtudes
en el árido l)Olvo de la muerte!

¿ De qué le sirve al sabio que olvidado
de todo vano ruido
en s,1 encierro, estudiando, ha encanecido
sobre rancios volúmenes curvado,
cegar los ojos y quemar las cejas
descifrando borrosas escrituras,
))ara basar en experiencias v1t!Jas
la moral de las m:iximas futuras?
Los signos que su mano va trazando
~siduamente con temblor divino,
la esvonja de la muerte va boirando
hasta dejar en blanco el pergamino!
y es inútil su efímer a quimera
y rnn vanoc; sus frágiles intentos.
¡ Como si un loco labrador quisiera
arar las ag1ws y encauzar los vientos!
l&lt;'AXCJSCO \'1LLAE SPES.\ .

El Baño
A bañarse fu,~ Cloris cierto dfa
Al r!o del lugar, claro y undc.ao,
\ la orilla e~cogió donde un coposo
Arbol su sombra en c[rculo tendfa.
Nada Cloris en torno descubrla
Que turbase su intento delicioso,
Asf que, con e l á n ima gozoso,
La ropa se quitó que la c-ubría.
~ras dió apenas la flor de su hermosura
A los besos del aire sin cuidado,
Cuando su gusto se trocó en pavura:
Que un toro alU, del monte disparado,
Llega, mrrala, muge de bravura .. .
Y el anca la volvió ¡ruborizado! .. .
L IC'. :'\I.\X l. EI. G JROX.

Me miraron tus ojos
~le miraron tus o.ior. melanrólicarnl·nte
en una sobrehum¡¡na floración clu cariiio,
v vi tu alma. de a•·mlño
Íulgurar en la tierna ¡;alidez de lu frente.
Tus )lupilas vf IIE•1ias de grandes ii:quietudes,
de mil fulguracio,,ts ¡.xquisitas ~ extrañas,
óe un mlllón de alimañas
que me llenaron, todo, de un número infinito de vlcisi(tudes.
Tus miradas es1¡11ivas me desilusionaron ......... .
Y entonces, mis ojos, tenaces se ]losaron
sobre el apasionamleto de tu mirada negra.
Si me miraras siempre con tu tierna mirada, tal vez no
este mal contagiosu de la :\1elaucol1a. . . . .
(sufrirfa
Tú sabes que hace tiempo que ya nada me alegra.
E XRTQCE C'AZADE.

-

Collares rotos

La a lcoba y el espejo

I

( \ ºe1·,ic'in e·, pañoJa 1)01· .\l ax Hem·íque.q Ureña.)

¡Estoy triste, señor! Anhelos siento
de llorar en algún rincón obscuro
igual que en mi niñez. Presentimiento
de algo que va a llegar, sombra en el
(muro,
eco de ignota voz, fugaz alieuto
que empaña mi &lt;.:ristal, ¿a qué conjuro
forma habéis de adquirir? Es un
(convento
la estrecha vida que vivir procuro:
Siento sobre mis hombros el agobio
de veinte siglos de prejuicios.... Llora
dentro del corazón mi emrneño herido.
, ¡ Oh, virgen~ita., no vendrá tu novio!
Pasó como un relámpago la hora.... .
¡Loo dos inútilmente hemos vivido! .. .

El espejo es el alma gemela de la alcoba.
Es su amor: contemplá.n'llose en él ella se arroba,
J)ues todo alll rcfléjase en callado himineo:
el baúl, la estatuilla, el antiguo trofeo.
El amor .... J}or ,·entura, ¿no es ,·erso acompañado
y en un yo más hermoso sentirse duplicado?
La alcoba se duplica al fondo del espejo
con reeuerdos de ensueños y juventud. Lo viejo
renace. . . . ~I as las cosas en su marco dorado,
dijérase que sutren con la Yida in:i.ctiva :
e\ esvejo, egolsta, las guarda enamorado,
como un retroteso d" existencia cautiva!
El amor del espejo, v• ofundo y absorbente
de lnfiuito ensombrece la alcoba que vacila
cuando llega la noch~, pues ccmp1 ende, intranquila,
que el E&gt;spejo su imagen no en&lt;:ierra lntegramente.
GEOR GJ.JS RODE:SBACH.

II

En la no&lt;.:turna soledad derram,l
el plenilunio su blancor, Alisa
.
mi melena un rec·uerdo. Una sonrua
Inol\·idable brota en cada rama.
como una flor de 1&gt;úr¡1ura ... En l,1
(gama
de las bojas ,parc ce que indecisa
mi nombre dice, al resbalar, la brisa ...
(¡Amor!, la brisa o Ella, ¿quién m¡,
(llama?)
Todas las ros:u; del cariiio ausentt&gt;
Jeshojo en e l jardfn, una por una,
bajo la paz de la arboleda espesa ...
Sobre el pálido mármol de mi fren0

(fr

deja un beso la luna.... (¡Amor!, b
(luna
e; su mirada, climP ¿quiPn me besa·: ¡
I 11

;.AIÍn al vic•jo ja1 dfn bajas tl'm¡1ra•
(110

1·omo otras veces? Junto al claro rfo
te peinas? ... Los diamantes del rocto
1ero ges en el cá.liz de tu mano?
¿Aún coronas de rosas al pagano
má.rmol del Niño-Dios en honor rolo?
La.;; tórtolas se arrullan en el pto
silencio matinal? ¿Brotó el m:inzano?
¿Zumban en los rosales las abejas?
¿ De la oriental J)almera los r acimos
recu('rdan ya el c·olor d(' tus cabcllo.,?
¿ Y a alegrar el silencio de tus rej.t&lt;;
volvió la golondrina a quien ceii!mos
una cinta d~ secta azul al cuello?
IV

¿A(ln subes a los altos paloman·~
a darles de comer a los JJichones,
mientras el lis de las anunciacione~
&lt;i&lt;'ja &lt;'I Angel al pie de los Altares?
¿Aún llaman las palomas familiares
con el ala al cristal de tus balcones.
para que las ado1 nes con listones
y engarces a su cuello tus collares?
También como Francisco el solitari,1
ele Asls que al expirar tuvo un sudario
de golondrinas, en su sueño esperas
-;oh, lis, que de piedad mi vicia
(aromas;que amortajen tus r&lt;'stos, cuando
(mueras,
con sus cándidas alas. las palomas?
V
No volveré a gozar en tu mirada
la luz del paralso ni el fragante
reposo de tu seno palJlitante
sen-irá a mis cansancios de almohada,
que un á'ngel silencioso, con su i&gt;.,(padn
de flwgo, en los umbrales vigilante,
guarda la estrecha 1&gt;uerta de &lt;liama11(t",

de mi verdido Edén, única entrada.
Jamás mi alma renacer espera
en la paz de tu eterna primavera ... .
Para siempre tus rosas he perdido .. .
¡ Oh, paralso de mi amor postre ro,
cuya entrada detiende con su acero
el Angel silencioso del Olvido!
FR.\XCJSCO YJLLAESPESA,

As1 fué
Lo senll. no fué una
separación sino un desgarramiento:
quedó atónita 3I alma, y sin ninguna
luz, se durmió en la sombra el pensamiellto.
Asl fué: como un gran gol pe de viento
en la serenidad del aire. Vfano,
en la noche tremenda,
llevaba yo en la mano,
una antorcha con qué alumbrar la senda.
y que de pronto se apagó: la obscura
asE&gt;rhanza del mal y del destino,
Pxtinguió asf la. llama y mi lorura.
Vi un árbol a la orilla del camino
y me senté a llorar mi desventura.
Asl fué, caminante
que me contempla¡¡ con mirada absorta
y curioso semblante.
Yo estoy cansado, sigue tú adelante;
mi pena t·s muy vulgar y no te importa.
Amé, sufrr, goré, Gentf el divino
soplo de la Ilusión y la locura;
tuve una antorcha, la apagó el destino,
y me senté a llorar mi desventmia
a la sombra de un árbol del ramino.
LUIS G. l'RBIX..\ .

---0----Romance

l~n torno del poeta formamos sus di V('rsos
discfpulos ei himno de una canción profana,
y nuestra voz rera sobre los hilos tersos
de nieve que ahora esmaltan su cabellera a n ciana.
C'omo los juncos blandos al soplo de los cie rzos
·¡g u:ql _tc,m biaba •aquella ·natt~raileza •• humah a

y al escuchar el ritmo de sus mejores versos
1lilufdo c·on la seda de una emoción pagana.
1'~1 nos habló al lnsta11le con frases de ternu ras
de su pasado lleno de alardes y aventuras,
11oniE&gt;ndo en sus recuerdos un ténue frenest:
Y terminó mootrando su faz rugosa y vieja:
- hoy, triste, soñadores, la juventud me dc•ja;
Asf mueren los sueños, la vida acaba ast .....
PRDllTJ\·o H EIUUm.\.

- - -0 - -- - -

Apoteosjs
En su ilusión el sentimiento human~
va por el mundo alado y presuroso,
sedlendo de plareres y afanoso
queriendo hallar el triunfo soberano.
Levanta el hombre su pujante man.&gt;
asphando a la dicha venturoso;
1&gt;ero al tender el brazo codicioso
logra sólo encontrar el humo vano.
Después, rotas las alas, dolorido
rueda sin fin el Q,ue ansioso y fuerte
se irguió con fe ... ¡y se hunde en el olvido!
Y bajo el polvo que le cubre inerte,
el que esperaba triunfos ha obtenido
la inmensa gloria: ¡Un beso de la m~erte!
DA'\-'TD F . cmrnz.

..

. ... S{; tienes razón, hijo mfo.
Cornella fué una madre ejemplar
y admirable, que por su cultura e:..
qulsita y elevado origen, lógicamen·
te debió decir, lo que la historia con
dJE&gt;licado ¡placer, Je atribuye. Hij:i
de un gran hombre, de Scip16n el
africano y esposa de un verdade:-o
patricio y ciudadano, educó a sus
hijos, no con el esp{rit~ estrecho de
casta, que s6lo tienen OJOS y corazón
para los suyos sino con el amplio Y
hermoso concepto de los espfrituo;
superiores, que ven en los demiia
J:ombres, por humildes y miserables
que Jo sean, sus semejantes. Sf, fué
una madre admirable y por eso en
su )lecho cabfan ampliamente el noble y santo orgullo de tener descendientes que la hicieran honor, como
que sus enseñanzas, ejemplos Y lecclones eran hijas legftimas de los
sentirñ'ientos más puros y elevados, Y
fué, pues, con toda razón, que pu~o
decir a la vanidosa dama campamana, que hablara de s_us alhajas ~:U
la orgullosa petulancia de los enuquecldos, al vresentarle_ sus dos hijos, que ellos eran sus unlcas Y más
preciadas joyas.
Si· esto es cierto y me alegro que
cono~cas esa historia, tan simple como b ella, tan noble como educativa;
pero lo que tú no sabes, hijo mío,
fué Jo que respondieron los hijos de
Cornella, Graco y Tiberio,- cuand_o
fueron asr presentados ante la "ª!'1dosa dama. La historia lo ha ral1a.do, ¡iorque la ristoria su~le te_ner
esos silencio~ que serran rnex1&gt;hcab les si no supiéramos cuanto de lntfresado hay en sus pá.glnas. Yo lo ~~.
sin embargo, aunquE&gt; ella no lo registre, Jo sé perfectamem.e, ayudada por
esa clarividencia de las madr es, que
las indica sin necesidad de confesión
esponté.nea,. cuando cometes ~ma
fal ta o realizas uua buena acción.
Las madres sabemos estas cosas 1~or
Intuición, don precioso con que Dios
nos ha favorecido, para uni~nos m_áR
estrechamente a nuestros hlJOS qu1fnes no son otra cosa que carne uc
n uestra carne y alma de nuestra a lma. Voy a declrtelo, pues, vero t&gt;s
necesario que te fijes bien Y lo r')cuer des en el futuro, porque a uuq_t~e
yo no sea Cornelia ni ampoco h1Ja
de Sclplón el Africano, en caso an.llogo no tendr(a, dlflculad a lguna ea
presentarte como la alhaja más 1irec-!osa de mi vida, de quien espero
tanto, sino más que de sus h ijos, la
noble y virtuosa romana.
- ¿ Y qué contestaron los hijos ele
C'ornel!a mamita querida?, ¿Q11é l•)
))arecc• que contestarfan, hi j o querido? Pero, no, no me contestes. Voy
a declrtelo, como te lo he prometld'l.
Al olr a Cornelia, los dos niños se
arrojaron en sus brazos y mientras
c ubrfan de besos sus mejillas en el
entusiasmo rariñoso de sus alm.1s
infantiles murmuraron du lcemente a
su olclo las palabras que tú también
murmurarras en Igual situación: Madre, madre querida, te juramos hacer Jo posible par a que siempre y en
todo momento nos consideres, cowv
lo haces ahora, tus joyas. Y ese compromiso fué tenido solemnemente
durante toda su existencia. Tiberio
y Graco fueron dignos de su nombre
y de sus promesas y cuando con sac·rificio de su tranquilidad y bajo lt:
influencia de sus ideas generosas en
favor de los que sufrían encontraron
la m uerte, Cornella, al encerrarse
en el austero silencio de su res¡iet.tdo retiro, pudo, conservar hasta el
ú ltimo momento de su vida, como el
mayor adorno de su persona, el titulo para siempr e honroso, y lleno
de enseñanzas, de m adre ele Jos G •·acos.
LUI S AGOTE.

Como ha de presta r sus
servicios La Cruz Roja

C'o1·onel y Dr . n . Akjni:ch-o Ro •, en los mom211tos ele su conferencia.
E n la E,;cue la de )Jelli&lt;-ina ise efectuó 11l timamente un a confe1·e11cia , da cia pot· &lt;&gt;l J&gt;oetor )' Coro nel Don Ale,iandro R oss, sobre un tem a muy inte r esante; la ma u e1·a d 11 ¡westat• s u s se1·vicios e n crunJ&gt;aiía l a
Cr uz Ro ja. Xunra como ahor a es de aqtualictacl ~~te asunto, pu es las
clesgraciaclas &lt;·01\Cliciones l)orqu e ati·aviesa nuestra P atria, hacen que l a
b&lt;'néflra Jn stitudón se acli&lt;&gt;stre a iln de p,•estar s u vaJio!&lt;a ayuda e n )os
cam¡&gt;0s, clon de muy 1n-onto quizás, lib1·a1•cmos batallas &lt;·ontr a e l ene migo
a merirano.

Grupo ele médicos asistentes a la cou ,•1•en cla,

¡Que le ahorquen!
Era en 1805--comenzó mi veterano
amigo,-poco tiempo antes de Austerlitz. El regimiento en que servia
YO estaba de operación en l\foravia.
· Se nos tenla severamente prohibido molestar a los habitantes; aún
as', nos miraba de reojo, por más
que éramos aliados.
Era mi asistente un antiguo criado de mi madre, que tenla por nombre Jegor. Era un hombre honrad'.&gt;
y pacifico. Conocíale desde la infar.cia y le trataba como a un amigo.
He aqul que cierto dfa hubo gritos
y denuestos en la casa donde estábamos alojados: habfau robado a la patrona dos gallinas, y acusaba de ello
a mi asistente. Defendlase y me llamaba en su ayuda. ¡Ladrón él, Jegor
Atamonof! Di testimonio de su houraLl...z a la patrona, mas ésta no quiso
esc uchar nada.
De pronto se oyó en la calle un
gran ruido de caballos: era el general en jefe, COJl su estado mayor. Iba
al t&gt;aso, grande, obeso, achaparrado,
inclinada la cabeza y colgándole 1.1s
chaparreras J)or el 11echo.
Le vló Ja patrona; tirándose a través del caballo, agarró el estribo, cayó de rodillas ,Y con la ropa en desorden, sueltos los cabellos, se puso a
quejarse, apuntando con las manos a
mi asistente.
-¡General!- exclamó.-¡Júzguenos, defléndanos, sálvenos Vuestra Excelencia! Ese soldado me robó.
Jegor estaba en el quicio de la
puerta, dererho como una I, sacando
el pecho, juntos los pies, gorra en
mano; y .... ¡ni siquiera chistó!
¿Le habla trastornado la vista de
todos f.'sos generales dett&gt;nidos delante de él en medio de la ralle? ¿Estaba ya petrificado por la proximidad
de la desgracia que se le venta encima? Lo cierto es que mi Jegor estaba rfgi'd o, pestañeando; pálido como
un sudario.
El general en jefe le dirigió un:i
mirada distralda y sombrla y gruü~
un ropc•o: "¿Y qué dices :,. eso?"
Jegor contin11aba siemJJre inmóv:l
y rfgido, enseñando los diE&gt;ntes como
un bobo.
Entonces, el general en jefe pronunció bruscamente: "¡Qu€' le ahotqucn!" Picó espuelas al caballo
y rrosiguió su &lt;·amino, primero al
1&gt;aso, des1&gt;ués al trote largo. Todo
el estado mayor se lanzó en pos de
él. Sólo un ayudante de &lt;·ampo, vo•\ iéndoee un momento sobre la silla
dirigió uPa mirada a Jegor.
¡Imposible desobedecer! Apoder:ronse de Jegor, para ll evarlo al s1:plicio.
Se puso 1&gt;álido, exclamó por do:;
veces con esfuerzo: "¡l\lis padres! . ..
¡PadrE&gt;cilos mfos!" Y luego murmt,ro:
-;Juro ante Dios quf.' yo no h~
sido!
Lloraba amargamentl' al despedi rse de mt. Yo estaba desesperado.
-¡Jegor! ¡Jegor! ¿C'ómo no lrn;
dicho nada al genpral?
¡Juro por Dios que yo no he sido!
-repetfa sollozando el pobrecillo.
La misma patrona estaba t rémula
de terror; no esperaba una orden tan
cruel. Echóse a llorar a rugir, comePzó a suplicar a cada uno de nosotros
el perdón del desdichado, a asegurar
que hablan parecido sus gallinas, que
iba a explicarlo todo.
Naturalmente, de nada sirvió todo
eso. ¡ Asuntos de guerra, raballeros!
¡La discil)lina! ... La patrona sollozaba a más y mejor.
Jegor, a quien había ronfesado ya
el sacerdote, volvi6se hacia mf.
-Dlgale Vuestro Honor que no S&lt;!
me desconsuele tanto. . . ;Ya la h .!
perdonado!
.l\Ji amigo repitió estas últimas p,1labras de su asistente, y murmuró:
"¡:M1 buen J egor, palomita mfa, hom·
bre justo!" Y una tras otra rodaron
las JAgrimas por sus curtidas mejill.4P.
JOA~ Tl'HGUE:SEEP.

�LA PERSONALIDAD DE DON JOSE A. SILVA

LA

CON MOTIYO DE LA XUEYA EDICIOX DE SGS POESIAS

r

La educación de Silva, la seriedad
con que miró siempre &lt;!.a vida y la
uecesidad en que estuvo de entrar
en los negocios a la muerte de sn
padre, en circunstancias desfavorau1es, Je obligaron en su propio concepto a hacer de sus preocu1&gt;acion es
Jneiarias una especie cte vicio nefancto, que quiso siempre tener ocuito
ae 103 indiferentes. Durante su vida
publicó pocas cosas. Su obra comen.,ó a a¡rn.recer indiscretamente en los
diarios de Colombia, durante su a,1senc1a de la c:ipital colombina, cua1.uo, tué a sen-ir el cugo de secretario
ue Legación en Caracas. Lo que apareció antes de su muerte, no fué si110 la menor parte de su obra poética, y no la má.s caraetertstica, segurameme. Pero sus poesfas se difundieron rá.pidamente por los cená.culos literarios de Bogotá., desde qu~
tue1on producidas. 'l'enfa Silva una
memoria transparente como el agua
ue manantial andino, que se gol¡le:L
(·ontra las rocas. Los versos que tm.;gmaba y ponfa en el papel, bajo e
impulso d~ una inspiración tirá.nir•a,
le quedaban grabados en la mente en
101rna definitiva. Recitaba como. uu
artista avezado, con una voz hermosa, con cadencias sabias, con un timure fascinador, a que le prestaba entanto singular sn apostura. 'li,in sar
publicadas muchas de esas poesia,1
adquirieron carta de naturaleza en
les salones donde habfa preocupa&lt;iones literarias. Llegaron a ser propiedad del público sin salir a la prensa, cuando amigos y admiradores las
recibieron en la memoria, y por 1rna
especie de tradición anticipada, la
distribuyeron a los cuatro vientos.
\ ejeces, copiada por él en pergamino, iluminada con una bella pá.gina
de libro de horas, adornaba la biblioteca de 1111 generoso cultor de las ¡,,_
tras, que nunca Je ha cedido al públiC'o el tesoro de sus conocimientos
y buen gusto. Las Gotas amargas, en
edkiones m :muscritas, llenas &lt;&gt;~ _,-re5res de copistas, iban de mano en mano y se posaban con frecuencia en
las de aquellos que buscaban am h
nota lúbric.a más bien que los caudales de pensamiento y de belleza que
en&lt;'il'rran. El Noch11·110, que em11icza:
l'111\

no&lt;'he, una noche toda llena,

apareció por vez primera en un semanario ilustrado áe provincia. La
capital ya habla sabido de esta poesla a1 robadora. La sens3.ción del grau
público fué de estupor. Los menos
inteligentes la tomaron de memoria
para reírse a solas, juzgfmdola obra
de un mistificador. No le hiciero,
justicia sino tarde y a regañadientes.

cuando la prensa del continente se
apoderó de ella con asombrado amor.
Admiradores e inc:.tpaces la tuvieron
por pasmosa innovación, y la señalaron a la C'onsideración de las edad!'S
como una nueva forma de la mHrica castellana. Silva, para quien la
prosidia y la métrica c:.1stellanas
DO tuvierl}n secretos, scnr¿fa amabJ¿roente delante de los ambiguos comentatorios.- "; Si supieran-me dec:fa-de dónde he sac:.tdo la idea d•J
1•sa1/ e3te metro!" Nada menos qu.,,
de aquella tá.bula de Iriarte, C'uyo
¡;rin&lt;'iJlio dice:
.-\ una
11111,·

mona

tnhnada

!lij¡, un clí1\
t•iC'I

ta

111 t•atit,

A !03 intonsos les ¡,ar~·&lt;·ió metro

n ul vo, porque las cuatro stlabas ó~
cada verso, en vez ele estar dist1ibuídas en renglones coTtos, se añadtau
a hs siguientes 11'.lsta exceder el au('ho de la cclumTJa en las hojas pe-1i6d i&lt;'as. A los ,•a¡i:..ces de contar silabas y de aquilatar el ritmo ks sor¡,rePdió el arte exquisito y la i,1tole1ancia retinada con que estaban distribuidos los a&lt;'entos. Iriarte, qu,,
e1 a un ma5no Yersifkador, y &lt;le
quitn Silva extrajo más de un bue1,
consf~C en esta materia. (véase? Un
ponra), no conserva en ~u l'ábul:.L
los ¡:r·entos con la misma virtuosida,l
que el poe:a del '.\'oC'turno. Todav:a
leo en gent&lt;'!s discretas que habla am
UP'l. forma métrica innovada. No lmbla ml!is que un perfeccionamiento.
Habla un pulrn firme guiado por
una concie11ci:i. poética Jncorruptiblo.
La pureza del ritmo en este Xocttu·•
no. f'S tan absoluta, que en ocasiones no me son&gt;rendo de que haya
ocasiona11do sensaciones de novedad.
La métric:t latina y la griega, tentan
pies de dos, de tl'fs y de ('Uatro sílabas, distribuidas eu aquellas formas, c-uyos nombre-s i11sonoros y pedantes es desapacil&gt;le repetir. Las
lenguas modernas, ha latinas espe:cial mente, hechas \lara pulmones de
a~máticos, se han e·ontentado ron
los pies de dos y tres sflabas en sus
va1 ias c·ombinaciones, no siempre
seguidas con rigor por los poetac;,
aún los más escrupulosos. Pero los
1&gt;ies de cuatro stlabas han desaparecido. En la fábula de Iriarte, rada
\ erso está dividido en dos pies de a
dos sllab:.ts, lo mismo que en Silva.
Pero en el Xoct111·no hay una feliz
tende:1cia a hacer desaparecer cu
cada c•uatro s11abas el acento de l:J.
primera, segunda y cuarta, y a afirmarlo en al tercera, lo que en realidad le da al metro una apari enci&lt;1.
ele novedad, porque no parece que se

tratara de dos troqueos, sino de uu
verd·aclero pié griego de cuatro sílabas, cosa que en rigurosa métrica
romance ya no existe.

La edición, que le dió al ¡&gt;úblico
en 1908 un e ditor de Barcelona, contiene alteraciones voluntarias del
texto y erratas notables. Entre las
primeras es de notar en el Xo&lt;·tu1·110
de la pá.gina 142, 1·e111,id11 tú a 1111-.
,ítplica~ ( banalidad insoportable 1,
en vez de "desnuda tú eTJ mis brazos" corno imaginó el poe::i. Cs bueno hacer la historia ele algunos el~
e3tos errores. Como dejo dic:ho, a 1'\
muerte de Silva, sus poeslas estaban
inéditas. l'no de sus amigos y admi1adores, don Roberto Suá.rez, depositario de los manusc·1 itos preparó
para el "Repertorio Colombiano" de
Bogotá una notich lite1aria, copiosamente aderezada de citas, para. satisfa(•er la morbosa curiosidad dr,
público en esos dlas dE&gt; expectativa.
li:J Sr. Suá.rez, hombre dis('reto, que
no le ofrecta al público una edició11
defi•1itiva, sino un estudio ameno, .;e
creyó obligado por lo re(•iente de la
muerte del poeta, a modificar en s11s
citas lo que a ~I le 1&gt;:Hecfan c·rudezas de Silva ....
Otra deplorable máruh tie1,e la
l•diC'ión de 1908. Quiso adornar,a
el editor, y la desfigu1 ó toscamente
(•on dos grabados: uno para acompañar al XO&lt;'tm·no, y otro al cual habla de servirle de comenta1 io el l&gt;ía
ele dif'u11t-0s. 1m primero de estos dos
infaustos grabados ha dado nacimiento a una leyenda acogida por
el público sin escrúpulo alguno. H'.l
tornado tanto cuerpo la espeeie, qu e•
acaba de aparecer en un bello artírulo del Sr. Blanco Fombona, publirado en la R&lt;&gt;vista dP .-\ 111(,1•icu. Es•J
grabado puso dos figuras human¿-;
en actitud de besarsE'. J;Jn la 1111a reronoció el públiro el cuerpo y la cara de Silva. En la otra no puede negarse que hubo la intención de sug"rir a su hermana. De alll ha nacido
la especie de que estos seres se qu:sleron ron un afecto qnf' excedia a,,
los Hmites del cariño fraternal. Es
una mera leyenda, procedente ele uria
limitación necesaria en la mayoría
de los lectores aficionados a colecciones de poestas )[ricas. Este curioso
género de lectores no ha podido Lodavta llegar a disociar el amor de
sus manifestaciones sexuales. Y,
puesto que en el Noctun10 se trataba de un vivo afecto sentimental,
e ra necesario que ese afecto estuvier1 acompañado ele la rigurooa complicación sexual. Fuera de esta inca¡ acictad de disociar ideas tan ctifl'-

úAS SOLTEROX AS Y EL a...,IOR.

rentes como el amor y el instinto, n•)
hay en toda leyenda nada verdad.:ro ....
El origen de l Xocturno es sencillamente otro. Va a referirlo un esp1ritu desligado de toda clase de con~
sideraciones, qut&gt; asistió, por su buena fortuna, al nacimiento de esa poe,sta: En 1894, Silva no estaba todavta repuesto del dolor que le habfan
causado 13. muerte de su padre y la.
má.s reciente de su hermana. Su dolor se complicaba en ese momento
con penosas dificultades comerciales.
Don Ricardo Silva habta dejado al
morir una deuda de decena de miles,
rPspaldada tan sólo por su gran voJuntad y por su buen crédito. El hijo creyó qua era necesario, por res·
peto a la memoria ele su padre, tomar sobre sf la deuda, darles garanUas a los acreedores, y rontinuu los
negocios de don Ricardo¡ hasta restablecer el buen nomb1 e de la casa.
Estaba en el rigor de la lucha cuando murió su hermana. ~Jste suceso
lastimó graveme11te la estructura
~enlimental de Silva. Al dolor S"
ag1 egaron en ese momento las circunstancias de una crisis eeonómica que sacudió fortunas bien cimentadas y deshizo omo polvo las combinac·iones artifiriales del crédito.
En estos dtas azarosos Silva viví::
er, el campo. Paseaba sólo de nochl'
por un ramlno que en vida de s11
!termina solfa frecuentar con elht.
Era¡ una vereda alta, tajada en ua
barranco. Arriba se veta la colina
enhiesta. Abajo, y a lo lejos, sP extendh la sábana uniforme vestida de ..,
trigos seros, "consonancia de uua
desolación incomparable". Cuando la
Iun:i. llena salla por los cerros en las
primeras horas de la noche proyectaba como espectros sobre la llanura solitaria, las sombras de los qu.,
pas:i.ban por el &lt;'amino, entre la luz
plenilunar. Silva habta recorrido esa
vereda con su hermana fr&lt;&gt;cuenten,ente y se habia entretenido con ésta en contemplar sus sombras deformadas y evanecentes, sobre e l sileJJcio inexpresivo da' la sabana. Recor1 iendo ese camino, después de muerta su hermana, ·a solas, en comp~ñfa de un amigo predispuesto por
su natural a la tristeza. y al silencio, pPrsegulan a Silva los recuerdos
de Elvira. Ese dolor Irrefrenable es
el que ha venido a fijar en Uneas
inmortales las exquisitas cadencias
de l Noctm·no. La desnuda emoción
del abandono ele los hombres une sus
acordes a la amargura del recuerdo.
Tal es la historia de esa poesta. Sobre ella ha ectiflrado la gente indi.
fPrente una novela de d'Annunzio ....
B. SANTN ('ANO.

EL PADRE NUESTRO DE LOS HUMILDES
- Por el pan de cada dta
recemos un padrenuestro ...
En el hogar campesino
se queman los troncos secos.
La leña que arde defl.?1Hle
del frio el hogar estrec·ho:
c,on ronca voz de tormenta
canta la noche de invierno.
- Por los que mueren dr Crio
recemos un patren u estro;
por los que no tiene pan,
por los que no tienen Jecho.
La abuela inclina la frente ... ,
la madre aduerme en su seno
al niño; el zagal contempla

c·Jmo arden los troncos SC'COS.
Un gato anciano se enrosca
jnnto a la lumbre aúlla nn Jlf'JTo .... ;
escúC'hase el poderoso
hali r de alas del vie11to.
- Por la virgen de los rarn¡ios
recemos un patrenuestro:
por la salud de los pobres.
por el alma de los muertos.
Hondas tinieblas enlutan
todo el campo, todo el cielo ... .
Al 1,iño dormido acosan
los espfritus del miedo.
La abuela inclina la frente ... ;
trenza los seniles dedos,

r, fo,,¡; en sus ojos grises
hay tristezas de recuerdos.
-Por las ánimas benditas
1eeemos un patrenuestro:
por la gloria ele los niños,
por el amor de los nuestros.
La madre estrecha a su hijo
entre sus brazos, y el pecl10
le presta. calor ele nielo.
r•al.or de amor y consuelo.
- Por todos los que no rezar.·
1e&lt;'emos un patrenuestro:
por los dolores del alma
y por los males del cuerpo.
En los labios hay fervor;

cn los ojos hay misterio;
&lt;'ll sus corazones, una
humildad que sube al rielo.
- Por todos los niños pobres
recemo~, 1111 patrenuestro:
1101· los que no tienen madre,
por los que no tienen besos.
.T~n el hogar oampesino
5e queman los troncos secos .....
C'on triste voz de tormenta
&lt;:'anta la noche de invierno.
,J. 01·tiz de PinNlo.

•

r

El problema sentimental de Ja:;
solteronas eft tan irresoluble, como
el de la cuadratura del circulo.
En las jornadas del amor, las solteras encuentran una posada, que es
el novio. Si el noviazgo va bien, la
soltera se casa y la posada se hace
hogar. Si el hogar se deshace por
la viudez, la viuda puede permanecer
en el desca11so, o 1&gt;ue de proseguir la
marcha, buscando en la segunda posada el segundo esposo. Pero, ¿y la
solterona? ¿ Cuá.ndo descansa, cómo
y dónde?
La jornada sentimenal de la solterona no tiene término ni fin. La
solterona es el Asheverus, el Judio
errante del amor. ¿ Cómo hacer en
el camino ella sóla, sin práctico ni
gula, a través del boscaj&lt;I del engaño, de las malezas de la humillación, de los senderos infinitos de la
ansiedad?
Los sentimientos de la solterona
recuerdan a los hijos de Perrau:t
extraviados e.o el bosque. Si no surge, con el enbnto, el hada madrina,
les cogerá. la nochp y serán devorados por los Jobos ....
En las jornadas del amor, igual
dá una solterona pobre que una rica. La misma incertidumbte, iguales congojas apesadumbran a esas
pensionistas, e¡ u~ pasean su3 treinta
y tantos años de jamonas, con un gabá.n peludo, un sombrero arreglado
en casa y un manguito espantosamente calvo, que Pl esas •·crepusculares" de autimóvil que exhiben en
la Castellana sus costosas pieles, sa
gran sombrero plumeado y su "manchón" de cuatro martas. Unas y otras
se delatan por el grandor de sus ojeras, por su ensimismamiento y por
sus ojos pensativos. . . . Sus esp1ritus mancos, almas cojas, vidas trunradas por el hacha sentimental.
¿A qué podemos atribuir la soledad sentimental de las solterona5?
Una frase da, La Rochefoucauld en
sus "Reflexiones morales", nos ila
llamado la atención .srbre este puuto. La frase dice as1:- "EI orgullo
no quiere deber, pero el amor propio no quiere pagar". El encastillamiento, la autonomia sentimental •Je
las solteronas, ¿no será algo de esto? La solterona es una soltera impenitente. Si de soltera. hubiese arriado el estandar te de sus gustos, de su
carácter, de sus ambiciones, no fuera
solterona, probablemente. Por lo tanto, en la soltera que es solteron.i,,
hay indicios de una firmeza o de una
obstinación; en todo caso, de un cará.cter, de un ideal. Desdeñaron la
·•auea mediocritas" del empleado,
del militar, del escritor, para seguir
soñando. con el príncipe tuso, que
nunaa viene. Volvieron las espaldas
al amor real, para seguir en s u avatar interminable de amor idealista.
Renunciaron a todas las vanidades
del noviazgo y del casamiento, por
continuar siendo fieles a la vanidall
de las vanidades, que es la vanidad
ele sf mismas.
La soltera, cuando se casa por
amor, realiza enteramente sus ideales. La solterona, cuando sigue solterona, es porque su ideal pasó de
largo. En la frase del duque, amigo de madama de Lafayette, el orgullo de la solterona no quiere d.iber nada a su humillación social;
pero su amor propio de autónoma,
de independiente, det idealista, no
quiere pagar nada a la confesió..,.
Jamá.s dirá. una solterona que :,o
se ha casado porque el hombre de
sus ensueños no la buscó. Dirá. sierui,re que no se casa porque el matrimonio es un dogal, o porque ella.
está. bien as1, o porque los hombres
son esto y Jo otro; todo, menos decir que el hombre de sus sueños no
la miró a la cara siquiera; todo, an•

EXAHECTEXUO EL füU'llUTU llB :\TF,STHOS ('.-\l)J&lt;JTF.S

~i

J&gt;h'.isiona1•io l)on l'cd1·0 Ojc ,•i•itó ret'ientemente el Colegio
)Jilitar y at·engó a sus cadetes, eum eleC'ientlo ,u-; ju,·l•niJes espíritus )º
haciendo vibra1· las fllwas ele su patl'iotismo. So efcctwí esta visita apenas se supo que los ma1·inos yanquis habían desemb111·caclo en Ye1·ac1•u.1;;
y ¡&gt;01· set· tan opo1·tt111a tu,·o el étito que e1·a ele esper1wse, pues los
alumno., estallaron en vivas a la l'11t1·ia, j11l'llndo clat· poi· ella su vida
y su sang1·e.
Acompañó al General Ojecla el J&gt;irector del Colegio :\lilitai· Don
Samuel García Cuélhn•, quien igualm&lt;&gt;nte se dirigió a los cadetes, exort&gt;ínclolos al cumplimiento &lt;lel deber.

Junta de la Asociación del Colegio )liUtar pa1·a tomar acuerdos en vis·
ta de las difíciles condi &lt;:iones de la República.

tes que confesar el fracaso de su ambición o de su idealismo.
Otro aspecto sentimental de la1s
¡,olteronas, el de su soledad espiritual, ofrece caracteres curiostsimos.
La carga de nuestras pasiones es tan
pesada, que es diftcil llevarla sin
ayuda. Unas veces, el Cirineo se llama amor; otras se llama ciencia o
arte; otras, sed de riqueza o de fama. Los séres que están huérfanos
de estas cosas, salen del siglo y van
al clausttro, o salen de la vida natu1al y rue·dan a los fondos ae los "cxhombres".
¿Cómo las solteronas, forzada o
voluntariamente excluidas del amo;,
y en general poco incluidas en ciencias y en artes, mantienen una vida
i.atural, sn buscar refugio en el claustro, ni caer en el abismo de los "bajos fondos". ¿ Qué Cirinao, que ni es
amcr, ni · arte, ni ciencia, ni misticismo, ni depravarión, ayuda a estas mujeres a llevar su cruz pasional? Prescindimos, en estas observaciones, de aquellos "tipo literarios·•
que, corno J:i "titf" de "La reliquia",
o como "La comendadora" de Alarrón, no se refieren a las solterona:1
naturales, sino a las maniá.ticas. Nosotros procuramo;; ooservar 1&lt;:::: solteronas que ni por su traje, ni por
sus modos, ni por su conversación,
acusan excentricidades o extravagancias. Nos referimos a las solteronas
que vemos por abI todos los dtas: a
las que viven en familia o solas. dP.
su trabajo o del de los suyos, cou ebcasez o con holgura, en coche o ll
pié. Esta legión de desencauiac"s.._
¿en dónde se refugian sentimenta,mente'! Puesto que no tienen amores,
¿con quién C'omparthá.n su amo.-?
Refugiadas en si mismas,. Con Cirineos de sI mismas; de ah1 su encastillamiento, su intransigencia, su 1·;gidez, su vanidad. De ahi que se encuentren, en la frase de Rochfoucauld, entre la espada y la pared:"El orgullo no quiere deber, pe1·0
el amor propio no quiere pagav".
¿Qué hace cuando sil orgullo de .m\tjeres les habla de su humillación d~
solteronas, si su amor propio de solteronas les arrastra a ser ecos de st
mismas, refugios de sf mismas y C'irineos de st mismas?
Cristóbal de Castillejo en su "S~:·món de amores", llama a las solteronas a capitulo, acusá.ndolas ue
egotstas y de incapaces del "servicio
humano". El cargo del donoso poe~8,
tal vez oculta, entre la sátira, un .¡follozo. La mayorfa de las solteron;:is
no se excluyeron del "servicio humo•
no" por egoismo, sino por cortas de
talla. . . . sentimental. Para el "se.-vicio humano" se precisan cualidades de flexibilidad y renovación, de
intercambio espiritual, de agilidades
y cultivos interiores propicios y hasta deseos de mutualismo. Es que las
solteronas, encastill adas en sf mi~mas, intransigentes, impenitentes y
1elapsas, no reducen su mundo senti·
mental, convirtiéndolo en "cá.rcel ele
amor", como la que, maravillosamente cantará. Diego de San Pedro.
¿Por qué no quitan llaves de prejuicios y cerrojos de vanidad, saliendo de sus torres de marfil, de sus
ambiciones, de la angustisoa y mortal espe~a de ese prlncipe ruso, que
nunca viene?
Se dirá. que intentamos abatir f·l
penacho romá.ntico de las solterona!;.
Responderemos que el romanticismo
no se vincula con el penacho, sino
en el corazón. Cuando en el corazóu
se troncha el amor, se ha tronchado
el mejor capullo del rosal .... Y el
amor, es el penacho má.s romá.ntico.
Pero las sclteronas, a pesar de todo, se obstinan en sus soliloquios y
en su apartamiento... Quieren poner
en su divisa la de la vieja guardia
napoleónica:-"La guardia muere
pero no se rind&amp;". . . .
·
CRISTOBAL DE CASTRO.

�~~

tt\
~~-==S=U=E=N=O=-==
D=E==
P=A=T=R=IA==~

.Mi alma trovera
La hirió la ráfaga,
Con sus preludios, con sus arpegioJ,
Con sus lejanas rapsodias raras,
Con sus tristezas,
Con sus vagancias ,
Con sus quejumbres
De notas largas ...
Y yo he gu:.irdado del ritmo de oro
De una balada
Músicas rotas,
:\Júsicas viejas, rotas y extrañas ...
¡ Por eso suelo soñar a veces,
Soñar a solas, Sueño de Patria!

Las sierras tristes. Et sol se pout'.
Las lobregueces de la quebrada
Cubre de vagas fosforescencias

La tarde cárdena,
Y se cincelan las lejanfas
Como fgneos hilos de luz volcada.
Y ya se escuchaban
Las quejas blandas
De l alma en pena
De algún curaca,
Que allá a lo lejos
Gime cuitada,
mient1 as, errante por ta espesura,
C'aml r&gt;a el Brujo de la Montaña,

( Que as! llamaran a un indio viejo,
Las campesinas gentes de Salta.)
Por los S!'nderos que serpentean,
Por las to1 cidas rutas far.tásticais,
Por los caminos de la aventura
Donde grabaron antiguas razas
Largas leyendas del ciclo heroico
De sus hazañas,
Relampaguea
La Cabalgata ....
¡ lrrupción b1 usca
De huestes clásicas!
¡Son las falanges que G,iemes guí:,!
¡ Son las que pasan,
Y que muy luego de3a1iareceu
l~nte la sombra de la enramada,
Las Que pasando v¡,ngan denuesten
Y ensayan armas!
; Son tas que brotan mágicanw11te
De las marañas
Y que al poniente dora de gloria
Y orla de mimbcs de luz ta fama!
Los opresores miran atónitos
A los que surgen como fantasma.;; ...
l&lt;~I cuello arqueado bajo la bricla
C'on el impulso de ta batalla,
Los raudos potros espumajean.
¡ Y qutl jornada!
; C'ómo pelean los campE&gt;adores

Bravos de Salta,
Soberbio el pecho, nervudo el brazo.
Y alborozada
La faz guerrera!-Cual en los cuenCual en las fábulas,
tos,
Los paladines
Solo pelearanYmientras luchan, y mientas salen
De lo siniestro de la &lt;&gt;mbosrada
Nuevos jinetes, ,·ib~rndo cuestas,
('1 ujiendo matas,
Y uno tras otro
Corre a la carga,
'f fiero intNTlllllllt'
Corno avalancha
Que un soplo inmenso de libertades
A la magnffi&lt;·a licl lo arrastra,
Ya diseña,
Ya se destaca,
Sobre una cumbre
:\luy triste y árida,
Como árbol se1·0,
La descarnada
Figura tétrica, espeluznante
&lt;.le! viejoBrujo ele la Montaña ...
Levanta el indio
La mano trágic·a
Hacia los rielos,
Cual si evocara
Genios amigos

De la Gran causa .. . .
Los opresores miran su gesto
Y se estremecen con hondas ansias,
Presos del pánico misterioso
De aquellas tierras americanas,
De aquellas tierras, donde a la tar,1::,
Plañen las ánimas ....
Y las iberas cabalgaduras

Hacen cabriolas endemoniadas,
Y algunos giran
Y algunos saltan,
Ruedan algunas
, Y otras disparan!
Y tras la pista,
Por l!ondonadas,
Y por ot1;&gt;ros y matorrales,
Noble y apuesta, recia y bizarra,
Alzando al fmpetu del galo¡ie
Poi vo &lt;le 1ila,ta,
E iluminand-o con su &lt;"l1is1&gt;azo
Las lobregueces de ta quebrada.
Gallardamente,
La Cabalgata
Barre en la ráfaga solariega
romo un gigante Sueño de Patria ...
¡ Y escucha el aire
Latido de almas! ...

~fah'lmonio de In señor·ita Concepción He1'llández con el )laym• clon \'feto•· Huel'ttt,

SARA ~IONTBS DF. OCA.

~

La Esuada del Comandante Tho1nson
( Leyenda dedicada afectuosamente a Manuel Tbompson, artista i&gt;Íl'tor, hijo del comandante y hoy entre nosotros, de retorno de Paris).

Acercándose el aniversario de la
captura del "Huáscar" en la guerra del Pacifico, fué en dlas pasados
a visitarlo en su apostadero. En :a
luciente mañana primaveral emergí'\
de la superficie del mar azul y cri,talino el barco glorioso, en una ac-titud de gigante adormecido. Al pisar su cubierta regada con la sangre
de tantos héroes, el• ánimo se siente cohibido, temeroso en una intensa emoción religiosa. Se dijera que
las sangres ahi cafd1s se enrojecen
en una viva licuefacción, y que s'
cornete un sacrificio al 11oner las
p lantas profanas en esa cubiert:i. silenciosa.
La bandera dP la e¡;trt&gt;lla solitaria, en su mástil, flameab:t. &lt;·on gracia, en la delicada y salina brisa matinal. En la popa hay un r:i nai d:
vidrio, ahí donde la espada del comandante Thom¡¡son quedó enterraJa
hondamente. !\le detuve, y ví que la
espada hablaba. asf:
-Tú, quien quiera que seas escucha mi leyenda de gloria, mi historia santa. Yo fuf de un valiente,
de un héroe, cuyas virtudes heróicas, at recordarlas, me llenan de júbilo; de enternecimiento, de orgullo ..
y de ira cuando cuento los años QUt?
)),asan y miro como se va empalid,~cien'do en la memoria de los hijo,
de Chile el culto de sus héroees.
Yo fu! la amada guerrera de l\lanuel Thompson.. l\li amado, desde
\'alpara!so, la ciudad florana de ce•
rros en cuyas crester!as cuelgan lo$
jardines y lu&lt;·en los ojos azules, fué
su cuna. El tenía en sus venas rsaugre marina de Escandinavia y Argentina, y era hermoso como esús
efebos que coro1111dos mirtos, celebran cantando las victorias de J:.i
Grecia antigua.
Su primera gloria fué Papu:do en
1865, cuando joveu teniente lo., fué
e l temerario de la (•aptura de la "Covadonga". Por esta hazaña, justamente lo ascendieron a capitán de
corbeta y le dieron el mando del
barco apresado. Después él ganó; el
combate de Abtao contra la escuadrilla española, ¡llles, Williahs Rebolledo, por estar en Ancucl c·ou su
buque Po pudo dirigir esta acción
naval. Este triunfo se debió sólo a
la pericia y al valor incontrastable
(11;&gt;! joven mari no ....
Hizo aquf la espada una }Jausa
&lt;'Orta. Yo vi cómo se extremec1a ia
larga boja ele acero. Yo asegurarfa
que dió un suspiro antes de &lt;"ontinuar:
-Después, el marino Manuel
Thompson., cuando la i11tentona de la
reconquista es}Jañola se frustró y vi•
no el tiempo de la tranquilidad, ilustró su nombre t•n arriesgadas exploraciones hidráulicas.
Talento, valentía, altivez de carác·ter, nobleza de alma y varonil he,·mosura se juntaban en él. Su rectitud y su hombría de bien estaban
reñidas con las ductibilidades de los
subalternos que en tiempos de paz
buscaban los ascensos en las humi1la tes genuflexiones de la espina
dorsal. Por esto el noble Thopson se
retiró de la marina y se hizo ingeniero agrimensor. Se casó después
eón una distinguida y hermosa señórita limeña. Y siguió la vida. V
pasaron los años. Hasta que la Patria en peligro Jlarnó a todos sus hijos a defenderla el 79.

¡Ah! tiemblo, tiemblo todavía de
emoción y de coraje al recor&lt;lar los
año.s heróicos !
Entonces Tho1&gt;son me ciñó de nu~vo y yo me regocijé en mi vaina y
quedé en espera de la hora inmo1·tal. Recorrimos el Pacffico en busca
de ta hazaña; pero la suerte no fué
para nosotros. La fortuna nos fué
esquiva. Prat de un salto se etevlj
a las excelsitudes de la gloria. Latorre iba de triunfo en triunfo. Y
Thom¡1son triste, iracundo a las VP.ces, en una loca persecución de re-

1

j

POR

Hntonío Borquez Solar

Arica-1880. Aqui había que conquistar Ja fortuna o morir con gloria. De
aqui tenía que salir el héroe. Era menester que la estrella solitaria alumbrara de nuevo una hazaña de prodigio o un nuevo €aCrificio, que así
lo quería Thom¡¡sou con temericiad.
ron locura, con tanta locura de amor
;,. la Patria.
Y fué el 27 de Febrero de 1880,
en un porfiado combate con las fo·!atezas del :\forro de Arica y con t'I
monitor ":Manco Capac" en la rada,
a cubierto, bajo las formidables ba-

!la tremenda lluvia de fuego. Luego
una bala del "Manco Capac" de 500,
tocó de rebote al "Huáscar" y después de deslizarse por la regala del
bote de ba~r y se llevase el 1&gt;ra..10 de
popa donde estaba colocado el compás magistral, aquí en la toldilla.
donde estaba el comandante Thompson, tenié1idome rulgurante en la
mano, junto al telégrafo ele la máquina, le dió de lleno en el cuerpo
del valiente y lo hizo pedazos. Fué
súbita su muerte. Yo con ta fuerza
del choque salté aquf y me enterré.
.\liré. ¡Horror! No vf del cuerpo del
comandante Thompson más que el
brazo derecho y la cabeza, y la toldilla y parte de la cubierta manchados de sangre tibia. El rostro de mi
comandante Manu~t Tbompsou tenía la misma expresión serena, caai
risueña, de antes de empezar el combate ....

-¡Sea por siempre glorificada la
memoria del heróico comandante
Tbompson! -añadió ta espada, 6USpirando.
- Amén- respondí, descubriéndome reverentemente.

-----o----

COPLAS
1&lt;;11 alaba117,n ele 1111 amor lejano.

Como mi amor PO tenía
la experiencia de este mu:.ido,
iba penando y sufriendo
pesares hondos y mudos.
Y en su tristeza enco11traba
mi pobre amor un consuelo,
y en gozar se complacfa
del horror de st1 tormento.
Los más sublimes pesares
se llegaban hacia él,
y todo en él parecla
pretexto para querer.
Creció mucho y en silencio
llegó a transformar mi vica;
poderoso y temerar io,
fl mandaba y yo ceclfa.
Y mientras más si lencioso,
se hacía mucho más grande.
¡ Bien profundo y bien guardado,
no lo sospechaba. nadie!
Tanto, que yo, muchas veces,
no comprend! su grandez!!.:
nadie reconoc~ el a lor
de los tesoros que lle,·a.

i,;,·ita. .\ na .\l:11·ía Omaiía, cli"tin~nicla ~· h ermosa ,lama d o nuestra S,1ciedad.

1·om bre, enfermo de la sed ele inmortalidad, ni hallaba siquiera en el anC'ho mar breve espacio a su 6epul·
tura.

Nueva pausa, nuevo suspiro y de;;pués siguió la espada:
- Pero lo que está escrito en el
Libro del Destino tiene que cumplirse.
Después de la toma del '' Huáscar·•,
des te buque en el cual Yo rememo, 0
la última gloria que tuviera, le dil!ron su comando al valiente y biza1ro Thompson. El fué u primer co•
mandante chileno. Y al bloqueo c.i.

tcrfas de tierra. Fueron siete horas
de un combate increlble en qu'
Tompson desafiaba mil veces ta muerte, en su porfía de hundir o de capturar al barco enemigo. Se jugab-i
la ,·ida cen la serenidad del que asi;te a un sarao.
Hubo un momento en que Tbom,)son estuvo a punto de rendir al ",\fauco Capac" por medio de una atrevldísima maniobra, a toda fuerza do.
máquina y en medio del horroroso
cañoneo que hacian al "Huáscar" las
taterías del Norte, el Morro y el buque perual'o. P ero re11entinamente en
una virada la máquina del "Húscar"
te para y asf durante veinte minutos queda inmóvil soportando ague-

Hoy lo sé; y al recordar,
cierro los ojos y digo:
-¡Cómo te comprendo ahora,
después de h aberte perdido !
Hafael La""º ele la , ·e~n .

-----~----

QUtGO
.\

J◄~ l , I ,.\

....

l\l ujer divina del ideal nacida.
Bella como una rosa inmaculada;
Casta virgen a l'..I tierra enviada
Para formar la gloria de mi vida.

Yirgen hermosa como luz de au(rora,
Virgen más pura que botón de rosa,
En encantos y gracias prodigiosa,
Deja, por Dios, de ser tau seductora!
L. C. TELJS.

�1,.\ Hl&lt;JI\TSIIIC.-\CIO~ l)l&lt;J ZOLA.

Los lectores recordarán sin duda el
e cándalo que lormaron sus enemigo,;
t·uando acaec·ió la muerte accidental
de Emilio Zolá. Ni siqu1era la tumba.
atajó a sus detractores en el camino
de las peores vociferaciones y de las
má: atroces contumelias. Es oportuno
1ccord.ir que "El Cojo 11.ustrado" en
aquella época defendió la memoria
ilrs: re del mue1to contra los enconados vilipendios qu2 cierta prensa se
C'rt&gt;yó en la obligatión de tributarle
PPro el. escánd'.I lo mayor sobrevin·&gt;
p·, Francia &lt;·uando ,e trató de tranl'ladar al ))anteón los dni¡iojos del gran
escritor. Los conservado1 es, los católicos, loE r€•1ccionarios armaron una
s::.carela estrepitosa y 1&gt;usiero11 de oro
y azul, e•1 todc-3 los tonos, al autor,:·!
"llouc-011-:..Jacq11Hd," dándole de in•
moral, obsceno y pcruicio,o. En todo
P,to intnvino, 1nturalme11te, más q,•e
el odio lite1ario, la co11 vicción estét;c1 e las tendencia3 morales, la cuestión política, \)lles Emilio Zolá, con óU
celebérrimo j',u·cu•e se situó francamente en un campo definido de la
política unh·ersal. Los conservadores,
les reaccionarios, los nacionalista~.
los antiEemitas lo consideraban, co•1
razón., c-omo uno de sus más poderosos adversarios, y de ahi s11rjían los
den11eHos rontra Sll vida y contra s11
obra.
La obra devu• '.ldora del tiemvo ha
rnrido realizándose naturalmente; Y
a la hora actual ya nadie ¡Horrumve
en protestas Pi di:itrivas cuando se
nombra al autor de I J .-\~~ommoh-. La
c-rltica imparcial y desapasionada lla
re&lt;&gt;obr'.ldo sus fueros. A propósito del
monumento que va a erigín;ele al esc·rltor en II na plaza ele París, se es0

tán escribiendo a,·erca de Zolá y d~
sus obras estudios y notas de interé.!,
de los cuales está proscrita la pasión
sectaria, tanto política como estética.
~Iaurice Le Blo,'d. en el "i11ercure
de France," dice a e,te Jlropósito:
" ... Su memoria, poco a po(•O, viere ap,1ciguándose en una gloriosa serenidad. Es verdad que este apaciguamiento v6stumo no re In producido
de repente. Du1 ante c·uarenta años
de su exiEtencia planteó muchos problem1s despertó muchas pasiones, hirió rnuc·hos prejuicios y muchos intereses para que sa muerte lograra
drnarmar a aq11~1lc3 de sus aclverc;arios que debia,1. de sobrevivirle. Durante toda su vida la substancia de
su obra, sus tc-orías y hasta la carne
misma de su~ J&gt;er&lt;onaj:.&gt;s alimentaron
polémicas mundLde3 ... Ho~· los Jll'i.J.&lt;'ipales a&lt;:tores tle las grandes batallas
de antaño han de,apareC'ido casi todos. Las generacic-nfR Puevas, que no
tornaron parte en aquellas lm·has tiene!' en sus juicios, ur'.I visión más
desivteresada y objc.tiva. Las humaredas y las nubes de las tempestades se
han disipado y ahora es 11 obra formidable del maes'.1 o la que se yergue
ante nosotros con toda la solidez de
su arquitectura, tan imponente por
sus dimensiones y por sus -audacias
como por su inquebrantable equilibrio; y que es y ¡,eguirá siendo uno
c)Q los más g1a11.r1_;osos monumento,;
qu!l se han construido en lengua
francesa ....
Los años pasan y luego los siglos....
Se han olvidado las rnuues que empujaron a los antepasados a luchar 10s
u1ws contra los otros. Las ciudad·)s
se derrumb:in o ~e t1ansforma11. Téofilo &lt;:lautier tiene razóP: lo único
q1•c• in:¡iorta es el Arte eterno. Dentro

ELLOS
L11 n•11lidnd ei, e l ideal
\·eniclo a menos.
Goethl'.

)tire 1u;ted, mire u.;;ted, dijo Cordelia con S',1 voz suave ~e contralto.
)&lt;:;se ¡;igautesco: personaJ~ que sube
ah&lt; rn. por la ram1)a del barco, es d
negro Johnson.
Las tres muchachas rubias st' as,1maro11 a la borda. Revolotearon b:tjo el sol las cintas rojas y azules que
anudaban sus capotas caprichosac
tremolando ví\'idas corno gallardete,.,
¡n oclamando al triunfador en la lisa.
Los ojos 11egros, los ojos azules,
les ojos verdes y misteriosos corno i!;
mar profundo. envolvieron al atleta
l·roncineo en prolongada interrog.,c·ión.
¡Oh! ¡ Es terrible ese hombre &lt;·élebre! ... -dijo Marión desdeñosa,
feP.tándo~e en un sillórt de lona.
Es espaPtosamente bello-dijJ
Aurelia tiendo. ¿No han visto ustedPo
ea los retratos, qué cuello y qué cu.tura de Hércules, qué grandes y poderosas manos?
-¡Dios mio! ... Y1 a usted, uua
mujercita tan cuidadosa tan delicademente es¡iiritual, ¡,le parec·en cualidades Psos vestigios del hombre primitiro?
-¿ Pero quién le ha dicho a mtvl
c:uc soy espiritual?
-l&lt;JEo me ha parerido. Durante lo.,
diez días que llevamos de travesía, lw
creido ver en usted un espfritu refinaúo, silercioso, incapaz de interesa•·se por el primero que llega
-Porque el primero que ha lleg,,do ha sido nn hombre insoportable ...
-¿Se refiere usted al poeta portugués?
- Al mismo.
- Pues, mire usted lo que es la vi-

de tincuenta años los altos hechos de
nt1€stra época, los c1 {menes y las hazañas del presente no despertarán
más que la. curiosidad y la controVE&gt;rsia de algunos eruditos. Se h,1.bün con ,•ertido en ternas históri·
ricos, &lt;'apaces de interesar a lo sumo a un contado grupo de especialistas. Pero Coupeau y L:wtier, FoJ:&gt;1:
y Garvasie ,•ivirán como tipos eternos
Los frescos heroicos de La Debacle
despertarán el mismo horror, las guc1 ras inútiles y hs impías matanzaa.
Hab:·á siemprE&gt; jóvenes que, inclinadc;•3 sobre las páginas de Germin•,l
se tuntirán invadido,-, 1ior el súbito
impulso de las fuerzas des&lt;'onoc-idas.
Y la gené6ica ;iventura dE&gt; Albina,
d idilio de Parado11, no dejarán de
se 1 1&gt;11nca el maravilloso ¡loema de
las feli&lt;·idades terrPstres. cuyas páginas tremularán siempre entre las manos de los enamo·ados .... "

En los periódicos y revistas liternrios franceses lublan de un poeta
joven de que nadie se h:tb!a ocu¡iado
antes. En este ca-.io, como en muchos
otros, ha sido menester que el poeta pusiera término a su vicia para que
la atención de la gente se fijara en él
y en su obra. H:H:e poco, en efecto,
que el poeta puso fin a sus dias. Y
eso, más que la hermosura de sus
po mas es lo que ha depertado el interés y la curiosidad del público. Luis
Pcrgaud, el iutor ya famoso de las
historias de animales, cuenta en 111,a
revista francesa la vida atormentada,
Jl'.'.Jgada de iPfortunios de Leé11 Deubel.
Parece que el origen ele las desgracie:.s que afligieron toda su exi3-

tencia provino principalmente de si;
amor ¡lor las musas. Cuando salló del
colegio un su Uo tendero le ofreció
un puesto en su establecimiento. El
bardo tu,·o la audacia y la irreverencia de renunciarlo. Es sabido QU.J
aquellos que se suponen destinado a
ser grandes Hricos desdeñan implacablemen.te los ofi&lt;'ios de este linaje, y
suelell recibir como pago de sus desdenes la mieria &lt;'On sus inquietudes y
dolores.
I11stitutor primero, salió de su puesto disgustado l·on sus superiores y
&lt;'onoció días negros de hambre y angustia, viviendo el verso de uno do
los más lindos po2mas de sus Cantos
du Jo,; Caminos:
Seigncur, je sub; san." pain sans ren,
el sans demem e.
Después emprendió una vida in11uieta e instable, viajando casi a la
continua sin adquirir arraigo en parte alguua. La idea del suicidio pare("e que lo Jlerseguía de tiempo atrás.
Soñaba un \loco antes de GU muerte
en trasladarse a Alemania y aprenen ella su poesf:t.
Dice Pcrgaud, a 1iropósito de s1
muerte:
"Que algunos fabricadores oficiales de ~lorias efimeras P.o hayan comprendido, cuando se les h1 hecho seutir su ignorancia y su bajeza que no
tenian más que inclinar ia cabeza y
aceptar en silencio el insulto tremendo con que los abofeteaba la muerte
de este iusto! Aún cuando tengamos
que sublevarnos contra los destinos,
c:leben•os pensar que acaso aquella
de 11obleza y mi~ria le hacia falta,
para que fuera mejor comprendida, la suprema coronación de esta
muerte, sin glo1 h y sin frases!!"

y NOSOTRAS

d.a. Para mi gusto, es el único hombre, zas que fracasan, de nuestra voluntad
que flaquea de nuestro corazón que
del pasaje, que me interesa.
-¡Ah! ¡\'amos! ... es que uste,J se torna taciturno de nuestra fantasfa.
admira a los eruditos. Le encanta, que quiere remontar el vuelo hacia
por lo visto, que [lara decirla que SP el loco pais de la quimera. No, no es
ha enamorado de usted la reciten ".Vil a fuerza de puño como se consigue ei
cantar de los cantares." Quiere uste1l reino ideal.
-Esas son aguedades, querida !II::i.que su enamorado baje con Virgilio
a los infle111os, y tenga el perfil torvo rión. ¿A que Cordelia piensa como yo
y el aspecto enfenniso de casi tod;u; pienso? ¿No prefiere usted un puñetazo del negro Johnson a un end&lt;.:esas arañas ele biblioteca.
Y Aurelia se reía bulliciosa, po- casflabo del poeta portugués ·t
-No sé. Aún no he definido 111i
11iérdos&lt;&gt; los guantes con un airecillo
tillO.
desenfadado ele desafio.
-Sin embargo, usted fué quien
-;. Le hast!an, ¡¡ues. los hombrP:;
refinados. cultos, sensibles, cultivado- POS llamó la atenc-ión cuando el atl~ta subia la rampa del barco.
1es de 1.a belleza?
¡No! No es que me llastíeu 11re·
-¡Ah, si! Yo soy una curiosa, una
cisanwnte .E.s que me son indiferente,;, inquieta c·uriosa: todo me impresiona,
mientras quP me interesan y mr pero nada me cautiva. Y así somo:,;
a l'"tr.'n m11c·ho más, Pstos granclt•~ muchas, asl somos casi todas las mul·ombres estatuario~. !'Stos hombres jer('s. No definimos el sentimiento: vor
que sie11ten más que piensan, y que 01,0 llegamos a ser casi felices. Luego
no ofrecen la pasión diluida en pá- nos conformamos con el hombre qu,1
1raros brillantPS. Esos otros hombre., tiene un poco ele atleta y otro pocv
que se 11ierden en digresiones sin firi, d&lt;' poeta .... sin llegar a serlo: con
-me intranquilizan mucho: me haceu el hombre vulgar en fin, con lo que
l·l mismo efPclo que los cuadros sihl- podriamos llamar "la dase media;•
J,6liros: nunra llego a romprenderlo3. eP amor.
En cambio, ado•o a estos granaes ni- ¿ Y usted se resigna?. . . . ¡ .Elso
ños fuertPs enérgicos, alegres, qu0,
es ',horrible!
cuando quieren, quieren mu(•ho. !ma-¡Qu&lt;&gt; ha de h1cerse! Además ...
rinemos a Johnson enamorado .....
;.No., roge 11r,3 mano'! .... ¡y nos la ;.qué quiere usted que sea de esos
pobres? ¿ Vamos a abandonarlos pordeshace! .... ;.:-los abraza? ....
- ¡ Y nos mata! . . . ¡ Pues, vaya que no son, ni lo bastante brutos ni
,·na gracia! ¡Eso es un salvajismo! ... lo bastante sensibles?
- ¿ Y la emoción? . . . . ¿ Y la senY las tres mucha.chas rubias se
sación ele aquellos brazos que nos de;,somarou a la borda.
fenderán siempre?
Revolotearon, bajo el sol, las eru-Per,¡ ¿ para qué quiere usted !?.
defensa? En nuestra vida, en nues- tas roja~ y azules, como vividos gatros días, la defensa moral ea la úni- llardetea, proclamandQ el triunfo del
ca que necesitamos; no es la salv,i- , ePC·edor en la lidia.
ción de nuestra vida lo q11.e peligra,
ADET,A CARBONE.
sino la salvación de nuestras esperan-

VIDA BARBARA
Las caravanas nómadas envidio
y quisiera seguir sur, largas rutas
por la arena, ahuyentando mi fastidio
en las cavernas e ignoradas grutas.
en mis viajes cruzar ("On mi es( pingard·t
sobre la jiba. de uu camello tardo,
entre las altas hierbas donde aguard,t
rauteloso a sus presas el leopardo.
Y

Luchar con los salvajes más feroces,
y huir en los caballos más veloces
a través de la etapa o de las pampas

Ha ¡&gt;asado mucho tiempo y no obstante el rec·uerclo de una lectura agradable, ele llll cuento que atesora rauclales de ternura y de amores, el recuerdo, digo, ha ,•ivido siem¡1re con-

{,1·11110 de

hermosa muchacha ele la nobleza el•!
aquel tiempo.
Sintióse enamorado, coi-rió ¡n·esuro~o a la casa de su adorada y con
todas las formalidades ofreció a ,a

estudiantes &lt;le Jtn•isprudrnc·ii, &lt;lllt' nuu·cluuún al
Guan11,juato a jnculrat· el amor a la Patlin.

migo y cuando mis afectos se han
inrlinado a una mujer, la imagen de'
enamorado de la historia es 1&gt;ercib'da claramente por mi imaginación.
Como la leyenda es de procedencia
ch ina tierra distante y a la que S"·
guramente no veremos muchos, enc·aja 1w1 fertamente aquello de que "e5te rra un, rey," nada más que est,•
rey 110 era como el de todos los cuentos. sino que en vez de tener tr"S
1,ijas, tenla un hijo. Príncipe nobili~imo de aficiones a todo lo grande;
batallador, enamorado; babia peleado
infinidad ele veces y su c·uerpo, lleno
ele cicatrices, J)odta demostrar de un
modo claro que por su arrojo se ha.lía encontrado en los sitios de mayor
peligro. Como todo hombre ele voluntad firme y d&lt;' grandes euergías, a s,1
derredor siem))re tenfa multitud ele
amigos: unos le admiraban por &amp;U
,·alor, y otros por su arrojo, otros por
las collq ui8tas hechas con la espada J
lo; más por las c·onquistas de b..:llas m11 .i eres.
Como ,~ todo pe1 so u aje de leyei,&lt;la, lp llegó su turno y un día sintió::e subyugado por la belleza de Nasika,

l❖,t11do

(le

belleza de sus pnsueños, no sula111c:1te su uom bre, sino su oon1zón llen,,
ele ternura y de amor.
Todo fué c-oncertado. Los 1&gt;reJ)arati vos para la unió11 ele los dos jórnnes, eran hechos con gran entusiasme y las familias de ambos satisfechas del próximo enlace, esperaban
c·ou alegría el dia de los esponsales
.E:11os, los jóveJ1es, estimabait que los
dlas transcurrfan más lentamente e¡,.,,.
ele costumbre; pensaban que la tierra
giraba muy despac·io y en su afán rle
llegar a la soiiatla realización de sus
ideales, se les J)arecia a veces que la
felicidad que ya tenfan en ias ma1ws,
podfa esc·apari,e en cualquier instaute. Apenas el día dejab1 asomar su luminoso rostro, el principe enamorado
c·orrla en busca de su amada; llegaLa
a ella, estrechaba con gran ternun,
s11s manos, y aquel guerrero, homb,·"
el e valor temerario, sen tía tem bla ,.
sus labios con la proximidad de la:,
suaves manos ele su prometida.
Un día, el i;-itio del jardín en qnc
siemJ)re le aguardaba e11a parec ía
trisi.e, pues la flor de perfume más
exquisito, el alma viviente de aq11 •' '

sitio, no estaba ahí. Con gran pesadumbre supo el principe que su amada había tenilo que guardar cama:
1111 mal extraño, sin nombre, pe!·c,
que consumía cruelmente a la {utu-

de vez en cuando al cerrarse sus pá,pados. Pasaron más días; el cansaacio se hizo más grande; el prfncipe
había agotado el saber de los médicos para permanecer despierto, pero

1 a B, iga(la (le la Crnz Ho.1·a

C}Ut' s,tlio' cc111 1·11111bo al cam¡&gt;o de 011e1·acio·
nes en el Estado de \ 'cl'11cn1z.

ni. pri111·e~a hacía temer un desnnlare fnPesto. Los mejores lllédi&lt;'o~ ele
la t·o1 te, y a las pocas horas de r¡ne
aparec·ió el mal,. Je Nisika, estaban
C'n torno del lecho observando los
menores slntomas, los menore-s indicio;;, y trataban de enc·ontrar un r 9meclio violento par a sus males. Pasaban f]fas, Nasika no sufria pero e'l
su rostro se reflejaba 1111 gran dolor,
dolor moral, pues parecíale que tod,1
o que le rodeaba iba alejándose lentamente. Entre tanto, el ))ríncipe no
habla dejado un solo momento ele espiar ansiosamente al rostro de ~-11
amada. Confundiase, para él, el dfa
c·on la noche; h noción del tiempo
no existía; sabía solamente que su
JJI ometida estaba enferma y fijos en
ella sus ojos, con una ansiedad cruel
pasaba siempre, todo el tiempo, ahi
a su lado sin dejarla de ver un sólo
iP stante, en una adoración continua.
El cansancio dejó al fin sentir su:,
erec·tos eu el agitado cuerpo del principe; l1acía _graneles esfuerzos 1&gt;or
permanecer siempre alerta y viendo
a la enferma, pero sus ojos, ya can~:i.clc':l de no dormir, se obscurec-1,,•1

el sueño lo había i.uvadido y contra
su 1·01.tmtad, basta entonces de hierro,
sus párpados caían y velaban sus miradas. No querfa dormir y para lograrlo e11 un arranque de energla, de
deseo \'ehemente de siempre ver .~ la
amada, hizo que un cirujano le cortas los párpados. Sus ojos al fin y,t
no podlan cerrarse; la ¡iiel que los
n1bría por la influencia del sueño
había sido separada de ellos y arrojada al jardin.
;Triste amor! Murió la proroetid:i.
Y llevóse, al hacerlo, el eusueño c1,,
oro del príncipe. Quedó solo y sin poder rcrra r los ojos y ante ellos refl•~_iábase, cada vez más distinta, la imagen de la muerta. Trató de cubrir-sú
el ro~tro para no ver, buscó con ahinco un remedio para no mirar siemprl}
a la desaparecida, y en su afán el:,
encontrarlo, llegó al sitio donde cayeron los párpados que le habían
sido cortados: Allf era: lo recordaba
lo $abla ciertamente, pero los ti-ozo¿
de carne ,hablan germinado y dado
Yida a uPa planta. nueva: un arbusto
de té.

como 11 no de esos c-azadores fieros
que ,-eí'.t de niño en las estampas
antiguas de los libros e)(' viajero!
I!

Contigo huir del mundo mercacbitlo,
y en el desierto vegetar, sin otro
am¡laro ni defensa que mi rifle
Y sin más camarada que mi ))Otro.
Hacer que toda tú de espanto vibr,,s
ante esc-enas de horror y en Tombuctú
comprar esclavos, para hacerlos Jibr':!~
Cl'ando quisieras ordenarlo tú.
Y hac-er que nuestros miseros des(pojos,
1
c1 ando a la luz cerremos nuestnJs
( ojo~,
Y del cuerpo mortal el alma e migre,
duerman bajo la arena-de una luna,
sintiendo encima el resoplar del tigre
y el beso luminoso de la luna.
José del Río Sáim;.

Co,·onel Carl'illO que fué he•·ido en ,-eracmz clumnte el desembn,·quc de
los yanquis, arenga a sus solclados después del combate.

Gmpo de oficiales de la segunda 1·e sel'va, que fné 1lamado para la defensa. de la Patria.

��EL MUNDO ILUSTRADO

Las Píldoras han causado
más Muertes que las Balas
- - - - ' '- - - -

":'\ffRIO DE TO)lAR Fl.'ERTES
DOSIS" PODRL\ GRABARSE EX
LAS LA.PIDAS DE :'\ffiCHAS
SEPl'LTURAS.

Da lástim:. recordar las pen::.s Y
sufrimientos Gue h:!.n sobre,enido Y
sobrevienen experimentándose de una
m!!nera viciosa e ignorante combinaciones de drogas en los enfermos.
Ya llegará _l'I dfa en que sea un
crimen el estafar a la humanidad enferma, prestándole una asistencia
médica estúpida y mercenaria.
Cúrese Ud. mismo en su propia
casa. Sea su propio médico y el de
su familia. Los Remedios de Munyon para el reumatismo, para • la
Dispepsia, para el Catarro, los Riñones, la Vejiga, el Higado, el ~streñimiento, la Sangre los Nervios,
las Almorranas, las Fiebres, el Paludismo, etc., le facilitarán el curarse sin llamar a ningún médico y sin
tener que pagar fabulosas sumas
por asistencia facultativa.
Sea cual fueUII REMEDIO PARA re su enferCADA ENFERMEDAD medad, va}'.a
a la farmacia
y compre el correspondiente Remede }1unyon para su enfermedad.

1

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El Seguro Forestal
El seguro contra los incendios de
los bosques, es todavta una de , las
ramas de la aseguración menos extendida a causa d_e la especial dificultad que ,se opone a un desarrollo.
Por esto el lm,tituto Internacion11l
lle .\p;ricultm·a se propone des&lt;'rib1ico:1 cuidado las organizaciones Y.l
existentes y exponer sus progresos.
En marzo último, el Boletín mensual
y de Jnstitu&lt;'iones Económi&lt;'a'-' r So•
~iales, contenta un importante estl:dio sobre los l.3eguros forestales en
Francia· en el número de s2ptiemb, 2 del 'mismo Boletín se describe &lt;·l
funcionamiento de este seguro e.1
Noruega, donde como es sabido, la
superficie cubierta de bosques es muy
extensa.
.
Las medidas de protección q u"
constituyen también en Noruega una
€specie de seguro preve~tivo,_ ~on se:
veras y precisas. Por dlspos1c1ón &lt;k
las leyes del 14 de Julio de 1893 Y
de 27 del mismo mes de 1896, est!\
especialmente prohibido en periodos
de sequla. y cuando el viePto sopla
c-on ruerza, encender fue~o en lo;,
t•osques o en los campos, en s~·.i_us
o en condiciones que puedan ocasionar un incendio en el bosque. Ad•'más, durante los meses de juriio, julio y agosto, está absoi.utamente llrohibida la destrucción por medio dPI
fuego, de los despojos de la madera y de la turba, tampoco en los
otros meses podla hacerse por iris
arrendatarios del bosque, sin el consentimiento del propietario. En fin,
en el reglamento 1elativo a los bcendios adaJltado en los cartoPes, ,,¡
territorio se divide en circunscri¡,ciones y para c·ada una se nombra
un jefe. Según la extensión del terreno, cada propietario fore&amp;car está
obligado a tener un cierto númern
re hombres, dedicados a la vigilancia del bosque y debe también poseer el material de extinción necesario. En caso de incendio, la direlción de los trabajos de extinci6n estará a cargo del jefe de la circunscripción, que tendrá derecho a reclamar el concurso de todos los obreros aptos para el trabajo, domiciliados en ~¡ cantón.

En cua1,to aJ seguro réparador, está ejercido por sociedades comerciales que cuenta con pocos miembros·
en cambio la Sociedad mutua noruega de seguros contra incendios c 1 1
los bosques, recientemente fundada,
retine el mayor número de socios.
La sociedad sólo asegura las pJant:icicnes jó,·eues y el suelo. En efecto, en caso de i'.1re1Hlio, el monte tallar y el suelo sol' ics que más daños sufren; los árboles preparados
para ~er derribados cori en un riesgo
menor. El seguro se C'0ntrata por cinC'O años y dá derecho a la indemnización dQ todos los daños sufridos,
dentro de los Hmites del terreno indicado en la póliza, a consecuenC'ia
de incendio o rayos o también a cansa de las medidas tomadas con objeto de extinguir el incendio. Sin
embargo, el contrato no garantiza los
daiios que se limitan a menos de una
hec-tárea, salvo que se trate de una
propiedad forestal inferior a 5 he,:táreas. En este caso, el limite de s~guros se fija en 50 áreas.
Las primas varían de 1,25 por
ciento a 1,75 por ciento. Los bosques cruzados por una Unea férrea
no pagan prima suplementaria, e.otando la compañia de ferrocarriles
obligada a pagar una indemnización
si ·resultase que sus locomotoras futron la causa del inC'endio.
Al terminar el ejercicio ,los asegurados pedeu ser también obligados
a pagar una prima suplementaria,
])€ro, pero ésta no podrá nunca exc-eder de tres veces el importe da !a
prima principal, no quedando obligados los aso&lt;'iados sobre este limite.
En lo. de Eenero de 1913, los
bosques asegurados por la sociedad
mutua noruega de seguros contra
los incendios, abarcaba 553,259 he&lt;&gt;
táreas de terreno. Entre los socios ':!&lt;!
cotaba con 24 cantones que aseguraron los bosques municipaloo que
tienen una superficie total de 34,472
hectáreas. Es un ejemplo muy interesante, de colaboración de los poderes públicos, con la iniciativa privada.

--------------------.....

LA NOCHE

La Música en América

Cuando la diosa Luz cierra los
ojos, surge la noche vaporosa y tr;:,te.
La noche es negra como todo Jo
impenetrable; bajo sus tupidos Yelos no existen horizontes, ni alturas,
ni abismos: todo se confunde en una
sóla-, masa: el color muere y la Unea se pierde.
Una noche sin estrellas es un inmenso dolor sin esperanza: 1os aatros irradiando en la extensión del
firmamento, son la piedad consolaudo una desgracia.
La diosa Luz da su magnificenci:t
a las montañas, su encanto a los
cielos, su irización a llll!&gt; .tguas; i:tflama las gotas de roclo, los vapores de las uubes, ~ da a la vida de
la tierra las auroras y los crepúsculos.
La noche todo Jo borra! En ell::i
se diluyen montañas, cielos, aguas.
Ninguna belleza se destaca ni brilla.
Bajo su manto, triste y denso, sólo
alienta el sonido como una voz eni~mática.
·
La noche es el sueño, es el olvido,
es la sombra. La sombra es la clámide que,..5obre sus mondados hombros, lleva Ja muerte. La sombra es
u· a ausencia, es un •luto, es u11a
negación: la negación implacable y
et rna con que responde el mistt·rio inex&lt;'rutable a todas las interrogaciones del hombre!

A juzgar por la suma que a
ella dedican, se creerla que los Estados Unidos ocupan el primer lugar entre las naciones amantes de
la música. Se calcula, en efecto, que
am se gastan para este arte 3,000 m1Jlo!les al año; es decir, el triple de
Jo que cuesta a su Gobierno el Ejército y la Armada. Al contr:i.rio, Alemania, nación por excelencia amante
de la música dedicada a la misma, una
décima parte de la suma que consagra a la defensa nac:onal. En América contribuyen a aumentar el balance musical las iglesi:lS, provistas
en su mayoría de óptimas orquestas, tan numerosas como las teatrales, que producen en conjunto un
gasto de 250 millones de francos al
año.
Ga parte muy importante está.
también representada por la producción y el comercio de instrumentos
musicales; los piainos figuran con 563
millones anuales; los órganos con
50, en inmensa difusión van tomando incremento los instrumentos mec:áuicos; pianolaG, autopianos, pianos melódicos, eléctricos •Y fotopia~
nos. Pero la vedadera pasión nocional es. . . . el fonógrafo, en el cual
gastan lo:; ac1ericanos 325 millones
al año.
Añ~dase a esto los sueldos señalados a los artistas Hricos teatrales
por la gloria de disputárselos al viejo mundo, y se verá que no siempre
la elo&lt;'uencia de las cifras dice la
,·erdad.

S11lnHl01· Palencia He1·ena.

A NUESTROS AGENTES
Rogamos a los señores que en seguida se citan, se skvan arrei:la r sus cuentas pendientes a la mayor brevedad.
JULIAN S. SOTO. . . . . .
OaJ1:aca.
J. F. VffiLASANA. . .
Tula, Tam.
M. CHUMACERO. . . .
Río Blanco, Ver.
ROSALIO L. ORTEGA.
Tancanhu,itz, S. L. P.
SA.MUEL MOlÑUZURI.
Acapulco, Gro.
DAVID ELlZONDO. . .
Linares, N. L.
VICTORIANO S. GARCIA.
Rfo Blanco, Ver.
ENRIQUE PARAS. . . .
MontemorP:,Os, N. L.
EL :\fUNl)O TLUSTRADO Y LA SE:'\lANA ILUSTRADA, S. A.

EL ARPA
(\"iene de l:t 4a. plana)
!fo: ésto no es cosa del ot1 o mundo.
Dejad ahi vuestra arma, de:.:;colgad
el arpa y desenvolvedla.
Ñor RosaHo.-Pero mi señora
ama ....
Doiía }larra Silveria.-No hay pero que os valga, seor temeroso. Haced lo que os digo: un viejo sol dallo
de la Religión no es cobarde.
El aludido baja el em·oltorio. Hay
tensa expectación. Una mosca vuel::.,
Todos forman circulo. Ñor Rosalio
descose la cubierta y el descubrir ei
arpa salta una nidada alegre de ratoncillos que huyen deslumbrados
por la luz!
Ji:l corro.-¡ ¡ ¡ Aaaah ! ! ! ....
Nicodemo (escupiendo de lado con
desprecio, metiéndose las manos en
los bolsillo~ de los pontalones, ele,·:!.ndo los hombros, balancr&gt;ando Ja
cabeza risueña y dirigiéndose a su
hermano mayor).-¡APda la brea!
Y que háigas tenido congoja de ánimo, Reyes! ....
SE\-ERO .Ul.-\.BOR.
J a tinta para mai·cai· !'aeos y fardos. Y en general l.od~ las telas ordinarias, se hace con negro de humo
disuelto en aceite de linaza hervido,
en cantidades proporcionales.

¡Tenla razón!
L'P muchacho, que ten.fa fama· u.;.
ser muy holgazán dijo a su madre:
-Hoy, cuando pasé cerca del molino, me vf acometido por un enjambre de abejas ...
-Irran sin duda. hijo mío, en busca de un zángano,-repuso la mad•·e
significativamente.

Registrado como artículo de segunda clase el 3 de Noviembre de 1894.

Año XXI.-Tomo 111.

Pues Señor....

Much~c~as Que Trabajan

i

~as senontas que trabajan están
par~cularmente propensas á males fen:iemnos, y muy en espP.cial cuando
t1e'!en que permanecer de pie desde la
manana hasta la noche. Día por día
durante ~o el año, tiene la muchach~
que trabaJar pues en muchos casos es
ell~ la que sostiene la familia : es necesan~ que ella gane el pan para que otros
~u_bs1s:.~n. ~ señorita está obligada
a 11: al ,:rabaJo y cumplir con Jo q_ue Je
e~tá , e~.comendado aunque se sienta
bien o no, aunque llueva ó brille el sol ~
. Los síntomas de enfermedades pro: ~""\
del i:exo que P,roducen estas con1c1~~es se mam.fiestan pronto por ~
cleb1hdad y d~lores en la espalda, dolores. en las piernas y parte baja del
estól!1ago. Como resultado de mojarse
les pies con frecuencia, sus periodos se
Jl_resentan irregulares y dolorosos y i:1eu te desmayos, pierde el apetito y, \:li
1
'i:i
í,na.mente,_Ja
vida se Je hace amarga
Y apenas s1 puede cumplir penosamente con sus deberes.

S!~

ii:

El Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham
es altarue!lte recumendado para las muchachas que trabajan y es casi universalmente u~ado por gran número de las núsmas.

d IGrand! Caymán, !ndias Inglesas. - "Sufrí por años con menstruación
cu~n:ema_ acompañada 1e dolores á través de la espalda y en
1~
de la Sra. Lydia E ªp·1g:hme aconseJó. q1;1e pr?b_ara el Compuesto Vegecal
"Al acto . : . _m am Y yo dec1d1 escr1b1rle y obtener su ayuda.
al terminar 1r~ii~~iae á tomar el Compue~to_y mi sufrimiento desapareció
todas 1
.
botella. Nunca deJare de recomendar su remedio á
Caymá:~ fual:ein1l~s!tfren. ")- Sra. RHONA McCoY, East End, Gran
SI está Ud. sofriendo aknna de
t
f
ei;.~~'\1~t:;;ibE cl~11~d~1cin)1::11~!
nfc1:!!~Me~•jn
testada 'por llll'a sefi¿;a y· con~idl';.tl(i~l"~t:ll:tat Sl'l';itabiertn •. 1Pifln y co·
~s ne aml'n e conUdc!lcfal.

º{~!a!

~r,~:~:.

--...--R·

....•
.

Mexico, 3 de mayo de 1914.

•

Energía Norteamericana
Uu publicista y catedrático francés,
y a la vez eminente filósofo, M. Bou
troux, acaba de regresar de los Estados Unidos, en donde ha dado una serie de conferencias que Je encargaron
los representantes de varias universidades de la unióu americana.
M. Boutrox habla con entusiasmo
férvido de los centros superiores de
instrucción de los Estados Unidos. Lo
que más le sorprende son las cantidades inmensas que se destinan a la
enseñanza.
El presupuesto de las univerisdadee
amHicanas no tiene Umites; los particulares. estimulados por el buen
ejemplo que dan los Carnegie y los
Rockefeller, se acuerdan también, en
los actos de última vol.untad, de nutrir la suma de donativos.
Puede decirse, sin exageracióu,
que las universidades nortearueri&lt;'a
nas vense envueltas en una danza de
millones, cap;,,z de lleYar el optim,~mo de un pueblo hasta sus más ~xage.rados limites.
Como prueba de lo que afirma 1\1.
Boutrox, véase lo que dice en las
siguientes lfneas:
"El presidente Butler, rector de
la universidad de Columbia es un
mago a cuyo llamamiento llu~ven los
dólares por millones, y que trueca
no precisamente en oro el vil met.al:
sino la riqueza material en ciencia,
educación y espfitu."
De este modo el dinero del Estado y el de los bolsillos de los particulares recibe el mejor empleo posible. Es una semilla que produce co-

JllL~·~tt'.;~:d;f

JJiosos frtrtos. Y viendo el dinero bien
empleado, los donatirns son tambi"n
inagotables.
Añade el . insigne filósofo francés
que en ninguna parte como en Nor~
t';l América hay tanta fo en el podeno Y en la eficacia de la instrucción
)-"de la educación moral para realizar los fines del progreso social. Los
P.orteamericanos tien1:&gt;11 fe ciega en
su porvenir, y esto les da una fuerza
incalculable.
Pero no se crea por esto que les
ciegue el orgullo naciouál. Saben que
en Europa hay una cultura selecta ,
superior, y procuran asimilársela en
todo lo que sea posible y conveniente.
A este fin envfan a Europa cierto
núero de estudiantes. Y como si esto
no fuera suficiente, fundan e¡ "Graduate College," centro en el cual los
jóvenes norteamericanos, sin movere de su pats podrán nutrirse con la
cultura europea, que ya se encargarán
de darles profesores reclutados en las
diversas naciones de Europa.
Sin embargo, nosotros creemos que
una universidad es. algo más que un
edificio grande y un ruadro de profesores. Una universi.dad es algo indeterminado y vago que flota en el
espfritu de los antepasados y de la
sociedad misma; es un árbol secular
que no puede trasplantarse sin pena
de verle morir. Y por esa razón creemos que los Estados Unidos yerran
el ..camino por lo a este punto recpecta. No logrará•1 alcanzar los frutos
que ellos se 1&gt;roponen al trasplantar a
su pais esquejes de las viejas universidades de Oxford, Berlln o Parfs.
Aparte este reparo fundamental, só-

Pues, según cuentan las crónicas,
sucedió que la otra tarde
en la calle de Carretas,
muy cerca de la de Cádiz,
una señora muy guapa,
de buen porte y lindo talle,
capaz por su,. mil encantos
de dar celos a un tomate,
fué atracada por un rata
modelo de hombres audaces,
que, sin meditar los riesgos
de su hazaña, ni su alcance,
le arrebató una pulsera,
un alfiler de brillantes
y un bolsillo, en que guardaba
algunos miles de reales.
Presenciaron el suceso
un sacerdote, el alcalde,
un sargento de orden · público,
una_ monja, cuatro frailes,
Ct!3CO coi:,4eros de punto,
un mspector de carruajes,
una castañera y varios
vendedores ambulantes.
Y sucedió que, po;:1 uno
de esos milagros casuales
dignos de ser perpetuados'
en lienzos, bronces y mármoles,
el fresco y audaz ratero
fué sorprendido infraganti,
Y ante el señor Juez, con todos
los testigos presenciales
se le condujo en el a'.cto
seguido de centenares
'
de C'uriosos, que gritaban:
; a la cárcel! ¡a la cárcel!
-;Soy iu.ocente!-decta;Soy inocente! ;Soltad~e!
Y el Juez le gritó:-;Sileneio!
-;Soy inocente!
- ; A callarse!
¿ Ya uted a negar lo que han Yisto
personas tan respetables
como las aquf presentes
que presenciaron el lan'ce?
- ¡ Soy inocente!
-¡Habrá cfnico!
i'\'a ~sted a pudrirse en la cárcel'
-Senor Juez, ¡yo se lo juro
por mi padre, por mi madre
por Santa Rita de Casia
'
Y por la VirgeP. del Carmen
que soy inocente!
·
-¡Vamos;
;No vr un Pillo semejante!
-Si señor; yo se lo juro
Y lo juri1;ré aunque me a;pen,
que soy mocente.
-¿Cómo?
- ; Soy Inocente. . . . González !

Número 44

......................;~

•

♦
♦
♦

DIRECTORIO
Js:L MUNUO ILUSTRA.DO.
Art.., T J,fteratllra.

..

+ Editado por "El Mundo Iluatra+ do" y "La Semana Ilustra+

da," S. A.

Qh}NERAL Y GIi- ♦
RENTE:
♦
l!:I&gt;UAR.00 l. AGUILA.R.
♦

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+
+

+

•+

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• DIRECTOR
♦
♦

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, ,.
· +

•

JEFE DE RED.A.CCION:
MANUEL DE LA. TORRIII.

♦
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•

COLABORADORES:
♦
Joaé Juan Tablada.-LJc. Fe. ♦
+ llerlco Oamboa.-Llc. J'eds ♦
♦ M. Uábago.-Lic. Neme■io Gar- ♦
♦ eta Na.ranjo.-Lic. Rob6n Va- •
+ lenti.-Lic. Antonio Ramo■ Pe- +
♦ drue:r.11.
+
♦
O.l!'ICINAS:
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+ 6a. de Bucarell, 116.-Aparta- ♦
+ do 149.-Telé!onoa: Mexica- ♦
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+ Toda correapondencla y giro■ •
+ deben remitirse al Director O&amp;- ♦
• r-•nte Gnneral.

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+&lt;i-+++++++++++ ♦♦•

•

Fumemos, pues
"Todo indivic!uo, pronto .t 1:, cólera Y de mal genio se convierte en el
más pacifico ct0l munJo cuan,lo después de haber comido, con un cigarrillo _entre los labios, se deleita
con el ligero humo azulado haciendo con beatitud su digestión. Asf
se e~presa Miss Arabella Spencer,
un ¡oven profesora que. ha sosten ido una tesis con este tHulo: "La 11ecesida&lt;l de fumar para vivir mejor.''
Y añade aún que los hombres que no
fuman son a la vez irupacic&gt;ntes y
¡,endcP.cieros.
lo plácemes merecen aquellos grandes
centros de ensefü,nza, de los cuales
mucho tiene que aprender el viejo
li.rnndo en que vivimos.
'

1

�Lotería Nacional

EL MUNDO I L U S T R A D ~ . . : . . º - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

El Doctor Vicente Santoni,
De La f acuitad De Medicina
'/Hl!f!llt;'?ff/!l\fl/Ulil~ de Paris, Recomienda La
Peruna.

DR. VICENTE SANTONI.

La Peruaa Ea Paises C'1/dos.
En paisee cálidos no es tan frecu•
ente el catarro de la cabeza y gargan•
ta, como lo es el cab,rro del est6ma¡1;0,
intestinos, riflones y órganos pl!lvicos.
El catarro en paises cálidos asume
fases peculiares de dichos paises.
Puede asemejarse 6 no al catarro d e
paises fríos, pero no deja de ser la
misma enfermedad.

i

•

l:!f;:;:;:-~~:;;;:;::;
l

las de la nariz, garganta, pulmones y
, cavidades de la. cabeza..
En paises cálidos afecta también la.
nariz, la garganta y los pulmones,
pero con m:LS frecuen cia. los orga.nos
abdominales y pélvicos.
El ca.tarro es la. enfermedad que
mas persigue á la raza humana.
Hace tiempo que la Peruna goza de
fama universal, como el mejor reme·
dio para el ca.tarro.

El facultativo que subscribe,
Doctor Vicente
Santoni, de la facultad
de Medicina de Paris, y
con ejercicio de su pro•
fesión en la ciudad de
Ponce, Puerto Rico.
Certifica: Que desde
hace algún tiempo viene
empleándo en su numerosa clíentela, el preparado
farmaceútico con oc id o
con el nombre de "Peruna" en las afecciones ca..
tarrales, obteniendo siem•
pre excelentes resultados.
Es una preparación de
gusto agradable, que re ..
cetaré siempre, en todos
aquellos casos que su empleo esté indicado.
DR.. V. SANTONI,
Ponce, Porto R.ico.
La Vlctor/oSll Peruaa.
Carta Del Reputado Dr. J. M. Bsrbá.

Muy Señores mios : -Tengo el
gusto de comunicar A Vds. que los
resultados obtenidos de "La Peruna"
entre varios enfermos de catarro,
tanto nasal como también de las
primeras porciones de las vtas respiLa Peruna gusta. en 10!1 patses
cA.lldos por sus p ropiedades tónicas.
ratorias, han sido notables. Algunos
DA. fuerzas actlvA.ndo la función \ se expresan d el remedio con frases
de los órganos nutritivos.
a ltamente encomlA.sticas, y sin duda
Estimula la circulación de la estas personas serA.n por aqut la
sangre y al mismo tiempo dé. vigor mejor recomendación que puede tener
A. la digestión y asimilación.
un medlcameuto que empieza 6. dar
Fortalece gradualmente sin actuar sus pruebas.
en el sistema como estimulante temDe Vds. afmo. y atto. S. S.,
DOCTOR J . M. BARBA.
poral.
'-"',..,........_.._...,.,...,..,.,..
.._..,.,,.. ....,.._...,......,..,..,..-., 1 Catorce, San :Luis, Potosi, México.

Timidamente, .a hurtadillas, como
el que comete un delito, se dirige al
segador más próximo:
-¿No trairán agua? ¿tú, di, no
trairán?
-Suerte has tenido, borrego! ahi
viene junto con ella la Sordica.
Anselmo alza la cabeza, y a lo lejos, sobre un horizonte de un amarillo anaranjado, el segador ve recortarse la figura airosa de la mozuela, portadora del odre cuya sola
vista le refrigera el alma.
De la fuente de los almendrucos
es el agua cristalina que la Sor&lt;lica
lraé-agua más helada cuanto más
ardorosa es la temperatura, sorbete
que la Naturaleza preparó allá en
sus misteriosos laboratorios, para
col'.solar al trabajador, en los crueles dfas caniculares.
¡ Si Anselmo no se contiene, al encuentro de la zagala, saltarfa a manera de corzo, cuando ventea el manantial cercano!
Como la Sonlica adivinase dontle
estaba el másl aediento, el más ansioso de aquellos desheredados, recta venia hacia Anselmo, gallardamente enhiesta, para sostener el odre
mejor, y e n la mane una canta.rita
de barro salpicada de divinas gol!l.S
de humedad, que a la luz del sol relucfan como sueltos brillantes.
Y llegándose al segador novicio-leyendo en su cara amortecida la
necesidad-le tendió la cantarita a la
cual pegó Anselmo los labios con un
suspiro violento, que parecia un sollozo ....
Al anochecer, cuando los enormes
carros iba~ caminando de las eras,
cargados de gavillas, Selmo y la Sor·
dica ,·olvfan juntos por la senda que
ro:lea el lugar, y el mozo decfa a la
zagala, muy cerca del otdo, sin dud11
a causa del defectillo que declara el
apodo:
-Ná, mujer, en la chola se ma l:a
meUo, y en el querer muy a.entro . . .
Tú vas a ser mi novia . . . No me des
un €Saire, borrega, que me gustas
m1s que el agua de tu cantarita.
E)lJLJ..\ PAUDO BAZAX.

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LA SORDJCA
Las c uatro de la tarde ya, y aún
no se ha levantado un so1&gt;lo de brisa. El calor solar, que agrieta la
tierra, derrite y liquida a los negru7,00s segadores, encorvados sobre
e l mar d e oro de la mies sazonada.
Uno, sobre todo, Se-lmo, que por pr:mera vez se dedica a tan ruda faeu.1,
siéntese desfallecer; el sudor se en!r[a en sus sienes y un vértigo paraliza su corazón.
¡Ay, si no fuese la vergüenza!
¡ Qué dirán los compañeros si tira la
hoz y se echa al surco!
Ya se ha re[do de él a carcajadas
por que se abalanzó al botijón vaclo,
que los demás hablan apurado ....

Maquinalmente, el brazo derechc,
de Anselmo, baja y sube, reluce l:i
t:,oz, :tplooando mies, desci.briendo
la tierra negra y requemada, sobre
la cual , al desaparecer el trigo qu~
las amparaba, langidecen y se agostan aprisa las amapolas sangrientas
y l a manzanilla de acre perfume..
La terca Yoluntad del segadorcillo
mueve el brazo; pero un sufrimient:i
cada vez mayor hace doloroso el esfuerzo.
Se asfixia, lo que respira es fuego,
lluvia de brazas que le calcina la
boca y le retuesta los -i:JUlmones. ¿A
que ce deja caer? ¿A c:ué rompe a
llorar?

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SOLO ELLOS
entienden lo que
ben.

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escri-

"PITMAN''
Precio del ejemplar,

$2.50

El' el m:smo cementerio
están dos tumbas ce rcanas,
una con reja de flores
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Y al llegar la media noche
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la de un rico que .;;olloza,
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])faz ele Escobar.

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a sacudir el sueño nos provoca,
enciende el entusiasmo en nuestro
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y el grito de protesta en nuestra boca

Contra todo impostor, todo tirano
que cometa injusticias a mansalva,
con espfritu fuerte, altivo, ufano,
con esa fe que nos redime y salva,
salir debemos, llenos de a lborozo
cual salió Don Quijote con el a lba'.

'

Gustemos siempre del sublime gozl,
de adorar a, l a excelsa Rebel-dfa,
que a su amante más viejo trueca
(en mozo;
inflame n uestras venas la osadfa.
con varonil y enérgico deseo;
aspiremos a un mundo sin falsia,
donde no haya verdugo, juez n i reo
irritando a los dioses, si es preciso'.
con la audaci:.&gt;, inmortal de Prometeo.
Bendigamos a E,·a porque quiso
librarnos, con rebelde inobedienc;a,
de un burgués y tedioso Paraiso.
S[, seamos r ebeldes de la Ciencia
el fruto hay que morder, pues fuerá
( odios:.t
la vegetal y estúpida existencia.
Es servil, despreciable y vergon(zosa
la rastrera y perruna mansedumbre
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Salud a U, poeta, que a la cumbre
llegaste con firmeza y valenUa;
¡ que por siem¡&gt;re nos gu[e y nos
(alumbri?
11uestra santa deidad la Rebeld[a!

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TODOS LOS MARTES

A ESTRELLA.
~lentira es el Universo ,
la vida una falsedad,
mentira el Sol que me alumbra,
mentira la humanidad.
~lentira el azul del cielo,
mentira el verde del mar,
y sólo tus ojos bellos
son los que dicen verdad.
J. Tai·1·inda &lt;lel Mármol.

Salve, adalid: mi corazón te envia
un efusivo y fraternal saludo,
en nombre de la madre Rebeldfa.

Vino fortificante, digestivo, tónico, reconstituyente, de aahor
sxcelente, mas eficaz para las personas debilitadas que 1011
ferruginosos y las quinas. Conservado por el método de
M. Pasteur. Prescribese en las molestias del estómago, la
clorosis la anemia y las convalecencias ; este vino se recomienda 'á las personas de edad, á la!.' mujeres, jóvenes y á los mños.

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S. RAPHAEL, el solo que tiene el derecho de llamarse así, el aolo
que es legítimo y de que se hace mención en el formulario del
Profesor BOUCHARDAT es el de M" CLEMENT yC1• de Valence
(Dríime, Francia). - Cada Botella lleva fa marca de la Untón da
to. fabrtcantes y en Jl pescuezo 11.ll medallón anunciand11 el
" OLETEAS'', - Los demas son groseras y peligrosas fa.lsit1.caciones.

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en una vertieron oro,
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                  </elementText>
                </elementTextContainer>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>1914</text>
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          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
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          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
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              <text>3</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1914, Año 21, Tomo 3, No 44, Mayo 3</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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