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                    <text>Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

tiempo queda hecho el color y sirve
para pintar en miniatura.

muy espeso y muy dorado, á un
punto muy fuerte, que se vierte sobre el pastel para hacerle &lt;glacé&gt;.
También podéis emplear para el
pastel un molde en forma de corona
y poner en el centro, al mismo tiempo de servirle, una exquisita.crema
blanca batida.
Si queréis hacer un «Monte Blanco,&gt; se pone la pasta en un molde
liso de forma redonda; al sacarle
de dicho molde se le
adorna y cubre por
completo con cremabatida, echada. á cucharadas grandes figurando
las rocas, se espolvorea sobre esto azúcar
cristalizada y se pone
uno ó dos minutos en
el horno, que debe estar
muy fuerte.

:MORADO.
Este se hace del mismo modo que
el anterior,· con la sola. diferencia
que ha. de ponerse campeche en lugar de Brasil.
VERDE.

Se disolverá cardenillo en vinagre destilado, y después de filtrada
la disolución por un papel de estraza, se pone á evaporar hasta que
pierda la humedad, y queda concluido.
AMARILLO DE LIM6N.

Se toma una redoma semejante á
la que queda indicada; se echa dentro grana de Avignón quebrantada;
se llenará de orines clarificados,en
los cuales se haya disuelto media
libra de alumbre de roca pulverizado; se tapa bien y se expondrá al
soló encima de un horno en que se
cueza pan, por espacio de un mes,
y al cabo de este tiempo ya se ha·
llará hecho el color.

Es tan fácil engañ.a.rse uno á sí
mismo sin advertirlo, como difícil
engañ.ar á los demás sin que lo
noten.

RECETAS DE COCINA.
TORTA DE AUIENDRAS.

Apl"oximadamente se toman de
harina cua.tl"O onzas, okas cua.tl'o
de manteca fresca é igual cantidad
de azúcar en polvo; se machacan
tt"es onzas de almendras dulces, se
afta.de corteza de limón ó una ó dos
cucharadas de flor de naranja, se
echan cuatro ó seis huevos bien batidos, y se mezcla todo en el mortel"O para hacer una pasta; se toma
una tartel"a, se unta el fondo con
manteca y se hace cocer á fuego ·
lento con lumbre debajo y encima,
y se fwma. la torta, que se puede
servir fría ó ci,,liente, pero echándole siempl"e azúcar en polvo pol"
encima.

El secreto que dejáis escapar, es
como lfn enemigo á quien dais Ji.
bertad. Al momento se volverá contra vosotros mismos.

Bordado para cojines.

Al día siguiente se sacan lascastaílas, escuniéndolas bien, y se hace que el almíbai- cueza un poco,
pet"O un poco nada más; entonces se
echa sobt"e las castañas, y esta operación se repite cada veinticuatro
ho~as por e_spacio de cua.tl"O días,
temen do cuidado de que en la última
cocción llegue el a.lmíbat" al punto
de cat"amelo (34°). Las casta.nas se
han convertido en dulces; a.hora,
para que sean «glacés,&gt; hay que
sumergirlas en un almíbar a! punto
de caramelo, se las escurre y se las
seca ligeramente. El &lt;marrón glacé&gt;
no se conserva mucho tiempo bien;
se ponen las castaílas duras y co
rreosas.

*

PASTEL DE CASTARAS
Se toman 150 castañas y se las
quita la cáscara; se las pone á cocer en agua hirviendo y se las quita
la piel; se majan luego hasta que
queden perfectamente molidas, y se
las echa una media libra de azúcar
en polvo, la cáscara molida de un
limón, un poco de vainilla en polvo
y un vaso de leche. Esta pasta se
bate fuertemente con una cuchara
de madera y se pone en un molde
untado de manteca; se pone á un
fuego moderado y se tiene cociendo
una media hora. Cuando el pastel
se ha cocido, se saca del molde y se
hace con un poco de a.gua, azúcal"
y el jugo de medio limón, un almíbar

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

,

ADenver, ;Kansas City, St. Loois, Cbicago, llew York, .
San Franciseo J Los Angeles

La vanidad vive de la lisonja y
el orgullo se nutre de sí mismo.
PARA CURAR UN RUFRIADO IN UN DIA
To.me las paaúllaa Launtea de Bromo-Qalalaa.
SI botiCl&amp;rio le devolver, aa c1111ero al Do M catL
La lirma &amp;. W. GrOff M baila 1111 oada cajita.

Méxicc•, D. F., Marzo 7.
Desde que conozco la Emulsión
de Scott de aceite de hígado de
bacalao con hipofosfitos de cal y
de sosa-escribe el Dr. Don Francisco Gutiérrez,-la he aplicado en
niílos de ambos sexos de constitución delicada. Las funciones intestinales se ha.n conserva.do bien, y
pronto se ha hecho notar el robustecimiento de las fuerzas.
Sirvan estas palabras á los Sres.
Scott &amp; Bowne de satisfacción y
estímulo, para seguir elaborando
tan magnífica preparación en bien
de la humanidad.

~ -...........,!'!l'JIJi'l'!!llll!llll!R!!I"""

EL TESTAMENTO.

Dtl 111110. Sr. Jlrzoblspo ittban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

TORTA DE ARROZ.
Se pone una media libra de arl"oz
á cocet" y se le va echando poco á
poco un cuartillo de nata de leche
y un tt"ozo de manteca, la segunda
col"teza de limón y sal; cuando el
al"roz está bien espeso, se quita el
limón y se deja enfri:,,r en Otl"a vasija, aíladiendo seis yemas de huevos batidas con azúcat" y cuatro
clal"as batidas con una ó dos cucharadas de flol" de nat"anja; se unta con manteca una cazuela ó el
molde de la figura que se quiet"a
dat" á la tol"ta, polvoreándola con
miga de pan; en ella se echa el
al"roz y se pone al hornillo con mucho fuego en la cubierta. Cuando
la tol"ta haya tornado color suficiente, se le da vuelta sobl"e un plato. De este mismo modo se hacen
las tortas de fideos, de sémolas, etc.
MARRONS GLACÉS
Se escogen castaílas muy gol"das
y se ponen á cocel" para que se
ablanden un poco; en cuanto se ponen harinosas, se retfran, y entonces se las quita la cáscara y la piel,
haciendo esta opei-a.ción con mucho
cuidado pa.t"a que no se desmenucen
entre los dedos; se van echando en
a.gua fría, pat"a. que se consoliden un
poco, en un recipiente cua.lq uie~a de
cristal ó loza; después se hace Jarabe de a.zúcat" á punto de a.lmíbal", y
allí se meten Ias castaílas una á una
y con gran cuidado para que no se
rompan.

Explicación dt

nuutros grabados.

*

COLOR DE ORO.
Tómese una libra de achiote en
pasta, se disolverá en seis azumbres de orines,se cocerá esta disolución en un caldero de cobre por una
hol"a., se echa después med~a libr_a
de cenizas gt"avelada.s, se tiene cuidado al echar dichas cenizas á fin
de que no suba el licol", porque s~
frá todo poi:' la boca del caldero, si
éste no es muy grande; se deja que
cueza todo poi:' media hol"a; se separa del fuego y se deja reposa!:'; se
saca lo clat"o de él y se gual"da. en
botellas.

Domingo 14 de Junio de 1903.

Hace pocos d!as que se praetlc6 la
apertura del testamento del Ilustr!sl•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feeban
en la clndad de Cblcago, Illlnols.
La fortuna O:el distinguido prelado as~ndl6 11 cerca de $125,000 oro ame•
rlcano; y segt\n el Inventarlo que se ba
pnbllcado, los bienes que dej6 fueron
como signe:
Dos p61lzas de ' 'La Mutua.' ' Compa!l!a de beguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. , $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados eobre una de las p6llzas
9,329 oro.
Otra póliza de . seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San Franol•oo11 lllím. 8 11 Nlé•l0011

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Entre las disposiciones del sefior Ar·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
atas:
A su hermana, sefiorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro d'e una de las p6llzas de seguro ;
11 la eefiora Ana A. Feeban, viuda del
sefior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sefior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p6lizas, y $5,000 oro en
efectivo; 11 la Academia de :san Patrl·
clo de Chlcago, de la que es preceptora
eu hermana, Madre Maria Catallnn,
$10,000 oro de la o.ttlma p6llzn; !l la
escuela • 'Santa Maria' ' de enseilanza
prl1ctlca para va,rones, de FeehanvlUe,
Illlnols, que era la lnstltuclón por :a
que mas se Interesaba el selior /1. rzo·
hispo, se entregaron los $4,000 resta-:ites d'e la 1lltlma. póllza.

Número l. Este grabado representa dos trajecitos infantiles y un
vestido primaveral para.señoritas y
jóvenes; los dos primeros, de sencilla confección, tienen un elegante
corte, ajustado en todo á la moda
actual. Los anchos cuelloshombreras y los pliegues de las pequeñas
faldas constituyen el único adorno
de estos trajes infantiles. El traje
para señoritas hecho con tela de un
dibujo muy fino, consta de una falda lisa que por único adorno lleva.
un ligero plegadillo en la. parte
inferior; á lo la.l"go de la falda y
en la parte delantera, únicamente
corren paralelas dos aplicaciones
de cintas.
El corpifto lleva en el busto, además de menudos pliegues transversales, ti-es anchas aplicaciones de
tela rameadas. Las mangas, de
forma campanular, terminan en
ajustados puños de gasa y encaje.
Número 2. Traje de casa, para
seíloras recién casa.das. La tela es
de buena consistencia., y en la confección del vestido no se emplean
más adornos que un elegante cuello
de encaje en el corpiño y dos listones de seda. en la. parte inferior de
la. falda. Esta se corta de manera
de darle un vuelo de diez pliegues.
Los listones de seda se rematan en
la parte ·delantera del traje en dos
rocetones. El ancho cuellohombreras de encaje es de los llamados de
esclavina. La blusa se table~ haciendo juego con la falda y se aJ_usta
en la cintura. con un angosto cmturón de seda.
Número 5. Rep1·esenta nuestro
grabado dos trajes de visita y uno
de casa. Los pri':°eros reúne1:1 á su
vistosa confección la sencilla Y
original elegancia .del ~dorno.
· Aplicaciones de en?a.Je y cintas se
aplican á los corpiños, que, en su
parte delantera, imitan solapas.
Los anchos cuelloshombreras de
estos trajes cu bren pa_rte de las
mangas y ca.en por deba.JO del adorno delantero de la blusa. Los puños
son menos ajustados de lo que generalmente se acostumbra., pues
en este sentido se va i_nicia.ndo u~a
ligera reforma en la mdumentaria.
femenina. Nuestras lectoras pueden
separarse un poco de los modelos
iniciando en sus trajes las reformas
que creyeren convenientes; pero les
aconsejamos que no se aparten '!1u•
cho de las reglas generales. S1 el
vestuario femenino tiene á veces
grandes dificultades y aun extra.vagancias no podemos á nuestro antojo endtendarlo, ni mucho menos
innovarlo. Los grandes centros de
1.-Trajecitos infantiles y vestido de casa
cultura. y los grandes tall~res de
véstuario dirigidos por hábtl man~
y concienzudo criterio, son los úni- ~la parte delantera. queda abierto en
cos autodza.dos para ma.t"ca~ las
forma angular; dos bolsas de carépocas de evolución en el tra.Je fetera completan la hechura. de &lt;:ste
I
menino.
abrigo. Este no V!1' entallado, s1~0
antes bien se le deJa que forme ~lleNúmero 6. Elegante saco de viaje,
Los días en que á Petra tocaba
gues na.tura.les; ha de ser demasiado
confeccionado con te! a de color, la.•
recibir carta de su novio, eran de
largo, de manera. que sólo quede
bra.do y de medio tono, á fin de
un martirio punto menos que invisible una pequeña parte de la. falocultar en lo posible la caída del
quisitorial para el manojo de ner·
da.. El sombrero qu~ represe1:1ta
polvo. El corte es el d~ un paletó.
vios de la muchacha, bien que nada
nuestro grabado, tam_bién es de viaLleva. este abrigo dos hileras debodesasosiega é impacienta tanto coje y no debe usarse s10 un velo tutonaduras, y en los puños ~o~lados
mo las proximidades de la ventura
pido y vasto que cubra la cara de
de las mangas se hacen luc1~ igualque se a.guarda con ansia. El colas viajeras.
mente cuatro botones metálicos. El
rreo debía llegar a.l pueblo a.! anocuello esclavina es cuádruplo Y en

IL ANDAR DE U DICHA.

------

checido, pero eso hubiera. significado puntualidad en el servicio, y no
se estila.o ya antiguallas semejantes. No pecaba, sin embargo, el retraso por lo exagerado, que á lo
sumo, y estirando mucho, alcanzaría media hora larga; pero los tales treint'\ minutos se le antojaban
treinta siglos á la moz:,,, y no era
sarta de pestes que digamos, la que
soltaha de su preciosa boca contra
todo bicho vi viente, nacido y por
nacer.
Si no podía suceder otra cosa! Si

�Domingo 14 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
sión de rayos de sol de la amanecida.
Aquellas cartas periódicas eran
para Petra las rosadas auroras de
la ausencia., radiosas claridades
fugaces como relámpagos, que despejaban &lt;le cuando en cuando la
etei:-na noche de su forzosa sepai:-ación, por obra. y gracia de la malhadada carrera de medicina que el
no,io estudiaba. Y por otra parte,
s emejantes epístolas, jamás interrumpidas, prohaban bien á las
claras lo firme del cariño del estudiante, que es la ausencialapiedra
de toque del amor donde se depuran
y aquilatan las pasiones, y acusaba ser de muy buena ley la del que
con tan constante conducta. atestiguaba dónde tenía puestos sus pensamientos.
Dos, tres, cuatro veces, de la cruz
á la fecha, renglón poi· renglón,
párrafo á párrafo, se leía la muchacha todas las cartas. Estudiaba
el sentido de cada frase, la intención de cada inciso, el valor de cada coma., el enigma de ca.da hilera.
de puntos suspensivos, y con el alma. refrescada. por el blando rocío
&lt;.te los recuerdos y la vista anubla.da por las dulces lágrimas da la
esperanza, aprendía.se cada epísto1a punto menos que de memoria., y
no abandonaba. una hasta que otra
venía á reemplazarla. tres días después, tres eternos días que no acababan num.:a, como si Josúe anduviera en el ajo para alargarlos.
Y si al menos, y a que e1·a. la ausencia inevitable, hubiese podido 1·ecibir la muchacha más á menudo noticias del novio! . . .. Todos

la correspondencia no se perdía
cien veces por milagro divino, por
una casualidad repetida hasta el
infinito, qué sé yo por qué! Era cosa que no cabía en cabeza medianamente acondiciona.da, cómo el tío
Juan, el conductor, un pobre hombre que se caía de viejo, tardo por
el peso de los años, y según los maliciosos, por otros pesos que nada
atañían á la edad, y sí al fruto último de las viñas del término, sin
otro medio de locomoción que el
calmoso burro que le servía de cabalgadura, flaco y débil en fuerza

;
.-:-.--r~
,;¿,

'

-·

~,

4.-E legante sombrero de campo.

los días .... por una carta diaria
habría dado ella media vida! Pero
abl que el deseo tocaba en los lin des de lo absurdo mientras fuera el
tío Juan el rápido conductor del
correo, y mientras el silbido de la.
locomotora no ensordesiese con sus
ecos aquellos valles. Entonces, entonces sí que sería completa la felicidad de la moza, cuando el vapo1·, salvando las distancias,Ja trajese todas las tardes la epístolacodiciada. Bendito de Dios el progreso!

II
Pronto iba á cumplirse un afio
que los rieles de la vía férrea, cruzando montes y vegas en intermiaa.•
ble y doble líaea que formaba. elocuente dibujo sobre la tierra, tor11ban en el pueblecito de Petra. No
muy lejos de su casa alzábase la
esbelta estación, y todas las mañanas despertábale á la muchacha el
pitar de la máquina que llenaba de
silbidos alegres aquellos parajf's.
Ea,ya podía llamarsecontenta,yael
influjo de la civilización se extendía hasta tan apartados sitios, y el
estrépito de los trenes en marcha
ensordecía. allí el espacio coa sus
broncos rumores de terremotos; ya
la pujante locomotora, rugiendo de
impaciencia, venía todos los días
al lugar á decir á la anamorada
Petra, con el feroz silabeo del vapor: fu .... fu .... fu .... chas... chas...
fu .... fu .... fu .... vuii. ... Eo el vagón del correo traigo tu carta! ....
fu ... fu . . .. fu .... vuuii.. Entonces no
había ya temor de que se desbor-

EL MUNDO ILUSTRADO
dase el río, ni la. nieve importaba
un bledo, ni era cosa de preocuparse por los sueños del tío Juan,po1··
que aquel tío Juan de hieno, de
encendido vientre y potentes pulmones, no se dormía jamás ec el ejercicio de su cometido.
La moza creyó volverse loca de
jú hilo cuando se enteró del proyecto de h11cer tocar la línea férrea
en el pueblo, y co quiso creer que
fueran los hombt·es tos encargados
de realiza.i·lo. A su juicio sólo ángeles podían acometer la empresa,
porque á la muchacha no le cabía
duda de que la idea de enlazar el
lugar con la capital en que su novio estudiaba, procedía directamente del cielo. Iba por fi.c á tener la
anhelada carta diaria!
Pero ay I que el monstruo de hie-

rro fuerte y arrogante vico á hacer
bueno al pobre tio Juan,tan débil y
machucho. Al principio llegaron al
pueblo las cartas del ausente como
Petra deseaba; ella misma las recogía en la estación. Gon qué gusto le hubiera dado entonces un beso á aquella complaciente máquina.
que le t1,aía la felicidad en su seno!
Después el novio descuidó algo su
correspondencia; las enfermedades,
los quehaceres, los estudios .... Qué
triste le sonaba esos díus á la mu·
chacha el pitar de la locomotora!
Luego se pasaron algunos turnos
sin recibir Petra la epístola que le
correspondía por mutuo acuerdo
con su amante. La primera vez que
esto acouteció,echóle al tren la culpa. Bien podía haberse esperado
para recoger la amatoria misiva!..

Qué se le iba á hacer! .... Llegaría
á la siguiente mañana. La falta se
repitió, 1a muchacha esc,ri bió en seguida furiosa, amengua1·on sus entusiasmos por el ferrocarril, y ocuniósele que si el achacoso tío Juan
no la tl'Ría. carta diaria, en cambio
no dejaba de entregársela siempre
que ella salía á la puerta á espe1·a.rle.
Volaron ucos tras de los otros
los meses, cruzáronse entre Petra. y
su novio cartas explicatorias, los
celos metieron baza en el asunto,
se sucedie•on como consecuencia
pliegos enteros de acusaciones recíprocas, y el ausente concluyó por
no volver á coger la pluma para
escribirla y por darle un adiós defiaiti vo al pueblo.
Ec vano se gastó ella un dineral

de una penitencia continua, y allá,
allá coetáneo de su amo, cómo iba
á cumplir su importante cometido
según mandan Dios y las ordenanzas del cuerpo! Imposible! El más
leve soplo de viento era capaz
de llevarse en sus alas cartero y
rucio, sin contar coa que en el invierno se interceptaba el camino
por la nieve,3in tener en cuenta que
el campo todo se inundaba con frecuencia en la estación de las lluvias, merced á los arrebatos del
río vecino; pues basta ahora no se
sabe que comprenda al agua lo de
guardar á un funcionario público,
siquiera se tratase del tío Juan, los
fueros y preeminencias que le corresponden y que rezan los títulos
administrativos. Eso sin hacer mención de que el cartero echaba sus
sueños en el tránsito de la estación
del ferrocarril al pueblo, y de que
más de una vez se había dado el
caso de perderse pliegos con va.lores y aun la propia valija repleta
de correspondencia.
Pero si tarde, y en ocasiones con
veinticuatro horas de retraso, no le
faltaba á Petra nunca su carta dos
días á la. semana. El tío Juan llegaba á la aldea entre dos luces,
cuando la claridad huía monte arriba acosada por las sombras, y la
muchacha solía esperarle afanosa
á la puerta de su casa. Por fin,
tras de mucho impacientarse y tras
de mucho ir hasta un esquinazo
próximo desde donde se divisaba
la lejanía, asomaba á la entrada
de la calle la silueta. del conductor,
y anocheciendo entonces, de tal modo la alegría le llenaba á Petra el
alma de resplandores, que se le antoja ha el tío Juan el mismísimo
Apolo, dándole suelta á la explo5.-Colección de trajes de visita Y casa

Domingo 14 de Junio de 1903.
en sellos, inútilmente le envió epístola tras epístola hablándole al al·
roa; sólo obtuvo el más desdeñoso
silencio por respuesta, y entonces
la ruuchacha, hel"ida poi· modo tan
bru,co en su dignidad de muje1·,
mustias sus ilusiones, agobiada
por honda pena, tornó los ojos del
espíritu á aquellos tiempos dichosos en que tantas rabietas la p1·0ducía la calma de la cabalgadura del t\o Juan, y al considerar
las mucho más amarguras que el
tren le había. ocasionado, maldi·
jo con todo su corazón al vapor
y maldijo al progreso, sin caer en
la cuenta. la pobre despreciada que
la felicidad ha tenido siempre andares lle burro,mientrasel desengaño vuela con alas de locomotora.

�Domingo 14 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Ya, no pudiendo dudar
de lo que estaba dudando,
se dirigió al ronco mar,
que llega fiero bramando
la dura roca á besar.
Páróse un punto, y sereno,
del rudo oleaje al són,
dijo así con voz de trueno:
&lt;Acoge ¡oh mar! en tu seno
mi deshecho corazón.&gt;
Y desde pna. altiva peña
que al mar domin11. potente,
el infeliz se despeña,
como bramador torrente
que baja de breña en breña.

¡En su seno el ronco mar
aquel cadáver guardó,
y en su eterno murmurar,
por doquiera repitió
que murió de tanto a.mar!
Y el céfiro volador

murmuró en sus dulces sones,
de la. selva en el rumor:
&lt;i Mal hayan los corazones
que juegan con el amor!&gt;

PÁ&amp;INA DE ÁLBOI.
Hermosa, arrogante, erguida
Cual sacerdotisa. druida.
De las pasadas edades,
Tienes, amiga, el derecho
De agitar las tempestades
Si no en el mar, en el pecho.
Pareces la mensajera
De la esperanza primera;
Mensa.jera. soberana
Que anuncia. á los corazones
Las supremas emociones
De toda la vida huma.na!
CALIXTO VELADO.

OJOS NEGROS.
Con fijeza no es posible
ni a.un mirarlos un segundo;
ojos que van por el mundo,
de una luz irresistible.
El espíritu vacila
ante esos ojos tan bellos;
siendo negros, sus destellos
rojos son en su pupila..
6.-Saco-abrigo de viaje

Cuando la mirada encoge,
la. luz con más brillo arde;

luz en mitad de la tarde
que todo el fuego recoge.
Y son tantas las ha.za.i'ias
que al alma esa luz provoca,
que aún la. cantidad es poca
al sumarse sus pestai'ias.
Pestai'ias que en negros rizos
forman cortina de encaje,
y da. sombra ese ropaje
á la luz de sus hechizos.
Sin esa. sombra sería
la luz de sus ojos tanta,
que el mismo rayo se espanta
del volcán que traería.
Si brotan rayos tan rojos
del alma que los alienta,
¡bien haya quien se alimenta
con la. lumbre de esos ojos.

OJOS PARDOS.
Pardos son y soi'iadores!
que cantan todos los bardos;
porque son sus ojos pardos
ojos que inspiran a.mores.
Roban al arte el tamai!o
y dan belleza al semblante;
aunque de lumbre radiante
al mirar no causan daño.
Velan pestañas rizadas
irradiaciones tan bellas,
que servir pueden de estrellas
en las cumbres azuladas.
De su nacarado fondo
la parda pupila salta;
es luz que sube muy alta
porque sale de muy hondo.
Y en medio á tanto idealismo
que en su pupila rebosa,
no hay en su mirada hermosa
ni una sombra ni un abismo.
Ni la inquietud ni el desvelo,
en su retina se encierra;
¡así se sueña en la tierra
con los ángeles del cielo!

OJOS CLAROS.
Desde que sus ojos vi,
los miré con tal fijeza,
que en su mira.da advertí
lo raro de su belleza.
Son ojos raros, muy raros,
que alumbran, mas 'sin destellos;
porque son ojos tan claros
que la luz se pierde en.ellos.

Tanta. luz allí se encierra
que el pintor, de tonos falt&lt;'i
tintes no hallando en la tier:a
tiene que buscar más alto.
'
Algo que en los aires vive
algo que baja del cielo,
'
algo que su luz recibe
al descender á este suelo.
Al pincel todo resiste·
no hay tintes á su beld~d
pues su belleza consiste '
en su inmensa claridad.

RAFAEL.

Y es que no guardan enojos
ni pierden nunca la calma.
'
porque brota de esos ojo;
la claridad de su alma.

I
Luz clarísima resplandecía en los
grandes ojos, que grandes y hermosos eran, de Rafael; aquel esplen~or, _selia.l de otras claridades que
11 ~mrnaban su vigoroso entendimiento, denotaba. la alteza de su
alma así naturalmente ingenua
cuanto además por mucho enrique-

OJOS AZULES.
Ojos bellos, apacibles,
del color del mismo cielo·
color de las ilusiones
'
que forja tu pensamient.o.

ción determinada para que las palabras resultasen bien pronunciadas por el fácil juego de las llaves
aquellas del habla, tanto como la
voz se producía con fuerza y sonoridad en los robustísimos pulmones,
y se afinaba en ancha y flexible garganta. El cuerpo, de regular estatura y así en armónicos contornos.
Musculoso y ágil; y era el más vis-

sintiendo en mí que mi vida se partía en su vida; yo le acuné en las
palmas de mis manos para acercar
su carita á mis labios y darle el
primer beso, y luego le &amp;.euné en
mis brazos para darle mi pecho; yo
le crié,
le tuve á mi lado, yo le
enseñé rezar, yo le sostuve en sus
primeros pasos; yo le guié con el
índice de mi mano, siguiendo letra

lº

Marejaditas que ondulan
teniendo por lindo cerco
las riza.ditas pestañas
que orillan mar tan sereno.
Pupilas tiernas en donde
la luz se escapa en destellos
en diáfanas claridades
'
de hermosísimos reflejos.
Divina lumbre del alma,
nido de amorosos sueños,
azul~s, y siempre azules,
á tempestades ajenos.
Qué feliz el que se mire
en ese luciente espejo,
que refleja la ternura,
los ideales más bellos.

todos sus rayos, con los bienes todos, estaba en su alma; los dones
del Espíritu Santo, la prudencia, la
justicia, la fortaleza., la templanza.;
el dón de sabiduría, el dón de entendimiento, el dón de ciencia, el
dónde consejo.
-¡Se ha levantado ya!. ..... Iría
como siempre á la misa del alba...
Pero ¿por qué no ha vuelto?. . ..
Andrea empujó suavemente la
puerta del cuartito, asomó su ya
encanecida cabeza por el vano de la
puerta, y miró al fondo curiosa y
temerosa á la vez. No se oía ruido
3:Iguno en _toda la casa; mas de
tiempo en tiempo, el campaneo de
las cencerras de las vacas que estaban en el establo y el chaschás
del hacha del mozo que partía leños en el corral,se producían siendo inadvertidos por la cost~mbre
de oírlos.
La cama, la mesita de noche el
santo crucifijo colgado en la par'ed
el estante cargado de li~
bros, el baúl y la mesa de
estudio, todo lo recorrió
con sus ojos.
¡Ah!. • • ¡una jarra con
un ramo de rosas frescas
sobre la mesa!. ... ¿Qué era
aquello? ¿Quién había
puesto allí aquellas rosas?

Cuando á la beldad un día
se levante hermoso templo,
serás tú la blonda diosa,
la de los ojitos tiernos.
La de pupilas tan dulces,
á quien adoren los buenos,
al mirarse en esos ojos,
ojos de color de cielo.
B. Tío SEGARRA.

Repica, alegre campana,
No dejes de repicar,
Que cada vez que repicas,
Cada vez que al viento das
Tus metálicos acordes,
Que el aire lleva fugaz,
Nos dices: &lt;¡otro ha nacido!
¡En el mundo hay un ser más!&gt;
Repica, alegre campana;
No des tu doble jamás;
Que cuando doblas, tu acento
Es tan grave y sepulcral,
Que á todo aquel que lo escucha,
Profunda tristeza da;
¡Que es tu doble, de la muerte
el triste canoo triunfall
Repica, alegre campana,
No dejes de repicar;
¿Para qué infundir tristezas,
Pudiendo alegrías dar?
Mas... ¿qué digo? aunque quisie-

Escucha, amigo, el rumor
de las ondas cristalinas;
parece un canto de amor
que alzan las bellas ondinas
al poder de su Hacedor.
¡Ay amigo! si entendieras
como yo su dulce canto,
tan sereno no lo oyeras,
y tal vez, cual yo, vertieras,
al escucharlo, tu llanto.
Que en su vago murmurar
cuentan hoy, aunque te asombre
las olas del ronco mar,
'
la amarga historia. de un hombre
que murió de tanto amar.
De un hombre cuya pasión
tan pura y tan firme era,
que no había en la Creación
un ser que cual él sintiera
amor en su corazón.

ras

Adoraba á una mujer,
y en su célica hermosura
admiraba con placer
todo un mundo de ternura
sin mezcla de padecer.
'
Mas ¡ayl en noche callada
pudo escuchar con dolor
que aquella mujer amada
á otro hombr11 juraba amor
en la sombría enramada.

•

¿Son verdes?-Yo no lo sé.
¿Son azules?-No adivino.
Aunque tan~o los miré,
con sus matices no atino.

L.A. C.&amp;m:P A.BA.

UNA HISTORIA.

Al oír tal j urament.o,
un breve instante dudó;
mas volvió á escuchar su acento,
anduvo, y la.contempló
en amante arrobamiento.

Domingo 14 de Junio de 1903.

No tienen la irradiación
del rayo, que hiere ó mata·
s~ hay volcán, no hay irru'pción
si huracán,no se desata.
'

7.-Trajecitos de "sport" para niflos.

Solamente repicar,
Dando á la tierra alegrías,
Ofreciendo al hombre paz,
Como voz del alto cielo
Que eres, campana, tendrás
1'ambién que tocar á muerto,
Diciendo á la humanida:l:
&lt;¡Mirad que es corta la vida
&lt;Y pronto se pasará!
&lt;Mirad que viene la muerte
&lt;Sin que· se sienta llegar!&gt;
¡Ay! dobla, dobla, campana,
Con tu lengua de metal,
Que si tu doble á las almas,
Al pronto, tristeza da,
Es alegre, pues nos dice:
&lt;¡Un hombre va á déscansarl&gt;
En cambio... tu són alegre
Tristeza nos debe dar,
Puesto que dice á los hombres:
«¡Un hombre viene á penar!&gt;

J

~.-Coleccl6n de trajes Infantiles

cida ya con los acopios del estudio,
y llena de fortaleza lograda en los
severos y laboriosos ejercicios mentales de la meditación.
- Tengo orgullo puesto en mihijo-decía Andrea, -que aquí en el
campo se ha hecho robusto y de
muy segura salud, y allá en el semi•
nario ha sabido hacerse sabio con
toda prudencia y bueno como un
ángel.
Si iluminados tenía los ojos, trasluciéndose en ellos el brillo del
pensamiento, la frente era de amplio plano, despejada y tersa. La
nariz, ni pequeña ni grande, recta
y de noble forma, no demasiada·
mente saliente, ni aplastada; la boca, de labios carnosos y bien hechos; blanca la dentadura y firme
y pequei'ia., todo ello en la propor-

toso adorno natural del mancebo
un cabello de suyo rizado y de suave color castai'io, sin la feminidad
del rubio ni la demasiada braveza
varonil del negro.
Hecho estaba aquel joven con toda armonía de miembros, facultades de expresión, potencias del discurso y dones sobresalientes del 11;!ma para el peregrino arte de la elocuencia.
Suspensos todos los sentidos de
Andrea, atenta escucha.ha hablar á
Rafael. ... bien como si oyendo estuviese á un enviado del cielo, y
sentía entonces esa. incomparable
recreación, delicia celestial c,uasi
divina de contemplar la propia obra
y reconocerla como bien hecha.
--Yo, yo le tuve en mis entralias,

por letra, cuando aprendió á leer... j
yo le he hecho un hombre.... ¡Que
fuerte, qué sencillo, qué ilustrado,
qué justo, qué magnánimo, qué inocente, qué grande! ¡Cómo siente,
cómo imagina y razona!. ... ¡Cómo
habla!
Por lo serio parecía ya un sabio;
por lo sereno, correcto y digno, un
gran señor; por lo candoroso, un
nii'io; por austero, un santo ....
La gracia de Dios difundida con
todas las bandas prismáticas, con

Andrea tuvo un estremecimiento
Juanita, la casquivana, la traviesa, la alborotadora, la
peligrosamente hermosa Juanita,
había esta.e.lo allí y había puesto
aquel ramo .... para &lt;el santito.&gt;
Cumplía su promesa, mejor dicho
su amenaza, su temible amenaza.
No había olvidado Andrea las palabras de la chicuela.
-Sí, ¿eh? ¡Con que te gustan las
rosas, y tú en casa no tienes jardín,
y en el mío no te atreverías á corde terror...

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 14 de Junio de 1903.

BESOS.
Te a.cuerdas, mi tesoro?
Tu faz resplandecía.
Con luz deslumbradora
De esa eterna alegría
Que vive cua.l Señora
Dentro tu corazón.
Temblabas, indecisa,
De miedo, de emoción,
Y en esa tu boquita,
Rojo nido de amor,
Un beso palpitaba
Inquieto, tentador.
Te a.cuerdas, mi tesoro?
.
Se unieron nuestros labios,
Y al contacto divino,
Un solo aliento fueron
Tu aliento con mi aliento;
Una sola. alma fueron
Las almas de los dos.
Después, enajen ado,
Ca.si loco de amor,
Cautivo para siempre
Del beso virginal,
Te dije,contemplando
Esos negros abismos
.
De tus hermosos OJos:
-¿Te acordarás, mi v ida,
·
De este besoi'-Oh, síMe respondiste,
14.-Trajec it o pa ra niño de dos a ños
-Jamás olvido yo

*. *.
Mar zo de 1903.

.R ta Soñadora.
Bien le sé: no disimules
los noctívagos empeños
mientras pasan tus ensueños
como parvadas azules ... .
Bajo estas hondas l unares
muestre, una carcajada loca.,
l a granada de tu boca
doble collar de azahares ....
Sé que tus labios_ cerezos
á menudo se comprimen
y a.sí parece que exprimen
como un racimo de besos ....
Y que tienes sed de arcanos,
porque cruzas por la vida
con l a mirada perdida
en horizontes leja.nos ....
Tal vez si nube de efluvios
te dibujan los ant?jos,
y miras reír l os OJOS
de muchos prín cipes rubios ....
Deja ya l as obsesiones
y escucha callada.mente
cómo se puebla el ambiente
de extrañas resur recciones . ...
Mojada en tonos sedeños,
alza tu voz de cisueza .. . .
y al cáliz de mi,tristeza
vacía el licor de los sueños!. . . .
Ar monías estiva.les
se sacuden en el piano .. ..
óyeme: soy castellano
rico de versos ducales ....
Y allá en las noches de estrellas,
cuando á los jardines bajes,
mis versos serán tus pajes,
mis estrofas tus doncellas ... .
ERNESTO A. GUZMÁN.

Gua.dala.jara, Jal., mayo 10.~Esto escribe el doctor Miguel Mendoza
López á los señores Scott &amp; Bowne,
de Nueva York: «Hace a lgunos años
que uso la Emulsión de Scott de
a.ceite de bacalao que preparan
ustedes, y he obtenido efectos muy
notables en el tratamiento de la es. crófula, de la tuberculosis, del raquitismo y en general en todas las
ocasiones en que el organismo está
debilitado. Me consta que la Emulsión está perfecta y que goza de
sus propiedades curativas, y me
satisface mucho el felicitarles por
su magnífica. preparación, que ha
contribuido eficazmente al alivio de
los males de la humanidad.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ORGANILLO.
Los dos viejos esperaban la
m uerte. Serenos y tranquilos, aguardaban el fin de aquella existencia. llena de pesares y de amargur as, y dulcemente se dejaban r esbalar por la pendiente que conduce al mundo de la nada.
E l inventor ya no buscaba, se declara vencido. Solamente y en v irtud de una postrera aplicación de
su espíritu inventivo, babía construido con piezas inservibles de
otras máquinas y con pedazos de
madera recogidos aquí y allá, una
es¡,ecie de órgano de barbarie informe, encerrado en una caja de
madera groseramente tallada.
De aquella caja salían sc,nes raros, armonías dulces, pl añideras,
tristes, lloronas .. . .
Este traba.je le había llevado al
inventor tres años de desvelos, y
los dos viejos sentían por el informe artificio, resumen de su existen-

EL TESTAMENTO.

cía miserable y consagrada á invPnciones que nunca tuvieron un
r esulta.do práctico, un cariño Axagerado, una afección que no a.certa.ban á explicarse.
Todas las tardes l a pobre vieja
arrancaba de la miserable máquina
sonidos que l a hacían soñar y quedar aletargada.
Un día,de repente,la vieja murió
como una luz que se extingue.
E l hombre quedó solo sobre la
tierra con su organillo.

··· ···············,· ·· ·· ·· ··········
No le quedaba más que su extraño amor por el organillo, y por este producto de l a industria vivía,
en él depositaba todo el ca.r iño y
todo el cuidado que puso en sus antiguas invenciones.
Poco á poco el pobre viejo se iba
quedando sordo. Cada día veía
menos. Los r uidos de la calle le
eran indiferentes.
El cor ro que le rodeab a, en cuanta. tocaba,se disminuía siempre y
las entradas eran ca.da vez más escasas.
Caso extraño! la caridad pública
iba cesando á medida que sus necesidades aumentaban.
Veía pasar indiferentes á sus protectores antiguos. Entonces1inquieto, volvía con más ardor a. mover
el manu brio del organillo, hasta
que agotaba sus débiles fuerzas.
Pero el miserable instrumento,
estropeado por el uso, había quedado silencioso. De aquella caja no
salía más que un ruido á her raje,
resultado de la cadena de tr ansmi·
si~n.
L as demás piezas, gastadas por
el r oce, habían quedado mudas, Si
por casualidad los transeúntes se
paraban á esc..1chal'le, en vez de
apiadarse del viejo, rompían á reír
al oír el ruido cascado del organillo.
El no comprendía quellas risas y
proseguía ayunando y moviendo el
manubrio. Se había quedado ftaquísimo, diáfano, se le contaban

los huesos, y así andaba por las
calles pensando siempre en la causa de ~u desgracia.,que no acertaba
á explicarse.
Un día, un tendero, un protector
&lt;;ue no le habia adandona.do, le diJo:
- Dígame, abuelo, usted se figur a
que toca. algo?
El mendigo no comprendió y el
otro añadió alzando la voz:
- Ese organillo no s uena.
-Qué?
-Que no suena,que no se oye n ada.
- Que no suena?... Nada.'¡ respondió el viejo, y echó á andarestupefacto.
Pansó que sería U!38. broma; pero
preocupa.Jo por la. 1dE¡a, quiso pr o bar lo que había de verdad, y en
decto, en cuanto vió un muchacho
se llegó á él con mucho cuidado s¿
puso detrás de él y rompió á to~a.r
bruscamente.
El chico no se dió por entendido.
Entonces el vieJecillo se quedó
a._tónito; l_os ojos_ espantados, como
s1 se hubiera abierto un abismo a nte sus pl antas. Desde aquel día fuá
víctima de una angustia horrib le,
resumen de todos los sufrimientos
oasados.
Las gentes le veían pasar pasmadas, y él maquinalmente movía el
manubrio del organillo mudo.
Durante días y días, meses y meses, el viejo continuó aquella p antomima; las gent.es,estupefactas, le
veían en los rincones más aparta.dos, con una persistencia de idiota, dar al manubrio de aquella caja
de donde salía un extraño r uido de
cadenas removidas .. ..

€xpncadón dt
nutstros grabados.

1
¡

.,

H . ALIS.

La mujer,por fea que sea, si tiene
talento, siempre sabrá aparejar su
fealdad á la belleza de algún adolescente.

.................................
ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, ;lusas City, St. Loais, Cbicago, llew York.
San Franciseo J Los Angeles

---------

Dtl TlllllO. sr. Jlrzoblspo 'f«ban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado con-

sistía en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Companía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d(as que se practico la
apertura del testamento del Ilustr(sl•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A.. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Jlllnols.
La fortuna d:el distinguido prelado a.scend!O ll. cerca de $125,000 oro americano ; y segQn el In ventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejO fueron
como signe:
Dos pOllza.s de ' 'L a Mu•
tna.' • Compalifa d e beguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pOllzas
9,329 oro.
Otra pOilza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 87,000 oro.
Entre la.s disposiciones del seiior Arzobispo, en en testamento, se hicieron
etas:
A su hermana, seliorlta Ka.te Feehan,
que estuvo siempre con él ha.sta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro d:e una de las pOilzas de seguro ;
ll. la seliora A.na A. Feehan, viuda del
selior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del selior Arzobl.spo, $25,000 oro
de otra de la.s p6Ilzas, y $5,000 oro en
efectivo; ll. la Academia de ::san Pa tricio de Chlcago, dé la que es preceptora
an hermana, Madre Marra Catallna,
$10,000 oro de la tl.ltlma pOllza ; ll. la
eecnela • 'Santa Marra· • de enseiianza
prll.ctlca para va.rones, de Feehanvllle,
Illlnols, que era la lnstltucl6n por !a
que mAs se Interesaba el se!ior /J rzoblspo, se entregaron los $4,000 resta'ltcs le la tlltlma pOllza.

1

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los p untos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH. -Agente General.
ta. San Franolaoo. # iln,. 8 11 Mtbc/0011

a. 11.

····························~····

Domingo 21 de Junio de 1903-.

Número 2. R epresenta nuestro
grabado un traje de turista de falda corta y de poco vuelo. La blusa,
rematada por un ancho cuellohombreras, es enteramente lisa. y no
lleva más adornos que tres aplicaciones de pasamanería, repartidas
simétricamente á ln largo de la
parte delantera del busto. Un angosto cinturón, terminado en pico,
rodea el talle y sostiene la falda.
Las mangas, deformacampanular,
se rema.tan en angostos puños, y
próximos á su parte superior llevan
dos angostos pliegues. La ena,gua.,
de siete cuchillas, es mu.v ajustada,
de poco vuelo y llega úoicamente
hasta la parte media del pie. Com•
plementa el traje un ligero sombrero de paja con sencillos adornos de
pluma y gasa.
Número 4. Dos trajes parabañista representa nuestro grabado.
El primero, de blusa y faldilla, se
confecciona con tel ade«Vichy,&gt; así
como los pantalones, que deben llegar únicamente h asta la rodilla. El
segundo, aunque su confección es
muy semejante á la del primero,
difiere sólo en la calidad de la tela,
en el adorno de la blusa, que lleva
solapas al estilo jacquet, y en las
cenefas de la f aldilla. y pantalones.
La sábana.capota de este traje de
bañista no debe tener un gran vuelo, á fin de que ajuste perfectamente
en el cuerpo. Son estos trajes de
bañista los que más alteración su• fren en su forma, pues la moda europea intrudece continuas reformas
en estos trajes, durante las anuales
épocas balnearias.
Número 7. Elegantísimo traje de
visita, confecciona.do de acuerdo á
los más exigentes figurines de la
moda, es eJ que r epresenta nuestro
grabado. La tela de foulard finísima, se atavía con plisé de seda,
punto de Inglaterra, aplicaciones,
etc. Para proceder con orden, man ifestaremos que el talle lleva un
rico cuello de encaje inglés ter minado en una ráfaga de borlas de
seda. El peto es de plisé de seda, y
las mangas, á esotilo enteramente
moderno,constan de cuatro grandes
pliegues; los pequeños puñoi1 son
muy ajustados y se componen de
encaje y gasa. Rodea el talle un
ancho listón de seda, que se hace
rematar por dos grandes bandas
terminadas con adornos de pasamanería y ráfagas de borlas. La
falda, de corto cuello, lleva en su
parte superior tres hileras de angosto plegadillo, y en su parte inferior una ancha cenefa de plisé de
seda. El foulard de la parte inferior,
se pliega ligera.mente y se hace terminar por una pequeña cola. El
sombrero, ricamen te ataviado con
plumas y sedas, es un precioso complementu para el rico traje.

EL PÁJARO AZUL.
Cue nto.
Había una vez en el fon do de un
bosque encantado un po bre p aj arito, un p á jaro azul, que, aún muy
niño , causaba con su plumaje rid ículo la desesperación de s u familia y la. risa de sus camaradas.

1-E lega ntes t ra jes d e paseo.

¡Azul! ¡azul! ¡un pájaro azul! ¡No
se había visto jamás en el mundo
aéreo monstruosidad p ar ecida!,.Podría permitir se eso de nacer vestido
de azul? Encarnado, bueno. Un
plumaje encarnado siempre está
bien visto. Es emblema de alegría
y de prosperidades sin fin. El encarnado, en el ardor de los días
calurosos, brilla- al sol con un respl andor triunfante. Gris, podía pasar. Es un hermoso color, es el color de moda. El gris tiene matices
delicados, y da al que lo posee un
r elieve envidiable. E l negro es, como todo el mundo sabe, el color
distinguido por antonomasia. Es
u n color amado por los p á jaros serios. El blanco es símbolo de una

alma muy bella. El verde nada tiene de extraño á la vista, pues se
confunde con el brote de las bojas
en p rimavera y con la pompa de los
bosques. Hasta el amarillo, ¡mentira parecel, puede pasar como color
agr a da ble. ¡P ero azul!..... ¡Dios
mío ! .... Todavía si estuviese matizado de manchas blancas ó negras,
sombreado con reflejos varios que
atenuasen su crudeza, ¡si este azul
fuese obscuro, argentado, dorado,
irisado!.... ¡Pero todo azul! ..... .
¡suciamente, estúpidameµte azul!...
¡E l azu ll ¡El color del tiempo, del
cielo , del horizonte infinito l...... . .
¡Puf! .. . . ¡Habría.se v isto nunca semejante porquería! .... Con un plumaje azul es indudable que no se

puede ser pájaro honrado. Y en
tanto que bajo un rayo de sol los
demás pajaritos marchaban alegremente por el bosque á corretear ó
á volar hostigándose á picotazos y
batiendo ruidosamente sus alas. el,
pobre pájaro azul , desdeñado, burlado, quedaba melancólico en el
rincón de un árbol á gemir su in(or-.
tuna.da suerte.
·
Y quedando solo, pensando en su.
desolación, oía en torno suyo, dulcemente, bajo la brisa que las agitaba, á las r amas, los arroyuelos
y las flores hablarse y murmurarse
al oído fantásticas y dulces histor ias con lenguaje misterioso.
Y los arroyuelos, las ramas y las.
flores, arrullándose con sus mur-

'

�..
EL MUlu)O ILUSTRADO

Domingo 21 oe Junio de 1903.

,'\

•1
l

..,_

~-Ct

EL MUNDO ILUSTRADO

semejante!l dese.tinos? ¡Cantar! Preferible es que mate el tiempo viendo pa.sa.r las nubes.
Y la pobre madre, desconcertada
por estas burlas, llegó á su nido
indi!!'nada. contra su hijo por la
vergüenza. que sus absurdos proyectos le habían hecho pasar, y contra
el necio arte del canto, que desacreditaba á su niño, el pájaro azul.
Sin embargo, el pajarito, abandonando el nido paterno, como conviene á volátiles de cierta edad,
puso manos á la obra de uno que
había de edificar al lado del de sus
padres, y, según .el uso corriente,
quiso buscarse compañera..
Vió una jovencita gentil y gala.na,
que al borde de un riachuelo, en una
espesura de ogiacantos florecidos,
lucía sus plumas al sol, sonriendo
alegremente. ¡Qué encanta.dora eral
¡Qué bella.! El cora.zoncito de nuestro pobre pájaro palpitó fuertemente, y en honor de la pajarita dió á
los aires las magnificencias de su
canto.
A lo lejos la joven paja.rita. parec!a mostrarse reconocida, y entusiasmado en su lenguaje armonioso,
el pájaro azul le dió á entender la
dulce esperanza que alimentaba su
pequeí'lo corazón. Después se acercó V?l~ndo á su_ amada, á quien
acarició con el pico y las patitas.
Pero ella, no bien hubo notado el
azul pl urna.je de su amante, acometida de una risa loca, voló con ligereza., y de un vuelo llegó donde
estaba. un grupo de pájaros más
c~prichpsamente vestidos, y riendo,
riendo, les contó la audacia. de
aquel pájaro indecente.
Marchó el pobre pájaro azul dolorido y lastimado hacia el árbol

que le s~rví a. de asilo, donde estuvo
mucho tiempo llorando su soledad
A lo lejos, en el grupo de alegre~
pájaros, su amada se burlaba de
él, y todo~ reían estrepitosa.mente
con el cómico relatu de sus infelices
amores.
El pájaro azul, entretanto, gemía
Y gemía desolado. Un viejo roble
un roble de experiencia á quien res~
petaba.O: los demás árboles, tuvo
compasión de él, y adormeciéndole
al murmurio de sus ramas, le mostró en sueños el azul del cielo en el
fondo de las profundidades infinitas, los goces serenos y desconocidos que estaban destinados par a
que algún día los disfrutasen los
pájaros azules.
Y el pájaro azul, al despertarse
r~nunció á las embriagueces estú'.
pidas en que gozaba la turba inlJl:ensa de pájaros, y, fijando los
OJOS en el cielo, prometió no amar
en adelante sino el azul ide'a.l, el
azul celeste, el azul profundo é inmaculado del firma.mento infinito.
Alejóse de los suyos y fué á vivir
en I a.s espesas ramas de una. encina
que le prestó gustosísima su som:
bra. Y allí, embriagándose con la
música y con los a.romas primaverales, cantaba día y noche.
Y al melodioso ruido de su canto,
el arroyuelo alegre, deslizándose
por su lecho de arena y de musgos
verdes, resplandecía más en la
limpidez de su linfa.; la verdura. se
animaba con los más vivos colores;
las flores rojas, balanceándose en
sus cálices olorosos, exhalaban en
los aires embalsamados los suspiros más ardientes, los aromas más
exquisitos; las mariposas, en luminosos enjambres, venían tumultuo-

Domingo 21 de Junio de 1903.

Llegó fin de curso, me examiné y
obtuve buenas notas en todas las
a.signa.turas. La satisfacción de mis
padres se tradujo en algunas monedas de plata; y, ya con dinero en el
bolsillo, sólo pensé en realizar mi
sueño dorado.
Por última vez me detuve á contemplar el escaparate: á saborear mi
triunfo. Luego entré resueltamente
en la tienda.
Aquélla, sí: la segunda de la izquierda.
Guardé la pipa en el bolsillo y
pagué lo que me pidieron. Costaba
mucho menos de lo que yo había
creído y esto me hizo pensar en que
pude comprarla antes.
El ca.so es que ya tenía. la. dese&amp;.•
da pipa. y esto me satisfacía extraordinariamente. La cuidaba con carií'lo, la limpiaba todos los días, la
contemplaba cada cinco minutos.
Como era en tiempo de vacaciones, no tenía que estudiar y paseaba.
mucho.
Un día, al pasar por una calle,
vi, asomada a l balcón, una muchacha, blanca, rubia, con dos ojos
hermosísimos. La miré y desapareció del balcón. Yo seguí mi camino
vol viendo la cabeza atrás y pensando: ¡qué bonita es!
Al día siguiente volví á pasar por
la misma calle, y pude ver otra vez
á la niña del balcón, como yo la
llamaba, y al otro día también, y
al siguiente. Hasta que se convirtió
en costumbre imprescindible la de
ver la. rubia.
Por aquel tiempo, cuidaba mucho
menos de la pipa. Preocupado con
aquellos ojos azules objeto de mis
sueños y mis ilusiones, hubo vez
que pasé ocho días sin limpiarla, y
todo se reducía á pensar en la. niña
del balcón.
¿,Tendrá novio? ¡Bah! Aunque no
lo tuviese,no me haría caso. ¿Quién
soy yo? ¿Qué méritos tengo para
ello? ....

Al fin me atreví. Una noche, después de buscar frases durante cuatro horas, escribí una. carta.... como
todas las que se han escrito, se
escriben y se escribirán en casos
semejantes. Sin fecha, lacónica,
con el obligado principio de cSeí'lorita,&gt;dos puntos y media hora de
reflexionar antes de seguir escribiendo.
Cinco, seis ó siete . ... no sécuántos pliegos de papel emborroné para
poner en limpio la carta dichosa.
Y al día siguiente llegué, me detu ve frente u.l balconcito y . ... allá
fué _la carta por el aire basta llegar
arriba. Luege, como si hubiese hecho algo malo, seguí mi camino sin
atreverme á mirar hacia atrás.
Aquella. noche dormí poco, pero
fumé mucho. Quería suponer cuál
fuera la respuesta, y tantos argumentos como imagil:\aba en mi favor, quedaba.o dpstruídos porrazones en contra. Por fin, me dormí.
Esperando que llegase la hora de
ir &lt;allá,&gt; estuve toda la mañana.
paseando como un loco.
Cuando llegué frente á su casa.,
cella.&gt; estaba ya en el balcón; me
enseñó un papelito, I? dejó caer y,
como yo el día anterior, desapareció sin aguardar á que lo cogiera.
Al inclinarme para recogerle,
tropecé con una vieja que pasaba y
la pjpa. se me cayó de la boca. y se
hizo aí'licos contra las piedras. Y o
no hice caso, y marché apresuradamente en busca de sitio donde
leer con tranquilidad la deseada
respuesta. Me dijo &lt;que sí.&gt; Empezó
un~ ~mporada de chifladura y nos
quisimos &lt;eternamente&gt; .... dos meses.
Luego vino el cansancio; y, por
un motivo que no lu era., r eñimos
&lt;para siempre.&gt; Esta vez de veras.
Y ahora que ha transcurrido mucho tiempo desde entonces, rellexiono que me ba pasado con muchas
cosas lo mismo que con la novia y

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4.- T raj ea para bañistas.

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2.-Traje de turista.

murios, sin despreciar al pobre pajarito, lo pusieron al tanto de sus
secretos. Viéndole solo y entristecido, se apiadaron de él, le hicieron
su hijo adoptivo; le enseí'la.ron los
inefables cantos del a.mor, las
modulaciones extrañas y va.gas,
todos los sPcretos melodiosos que
en los días de prima.vera veían ellos
llota.r en el aire, y que, enla.1.a.ndo
las almas con una dulzura infinita.,
esparcían por toda la tierra. un ·
a.moroso encanto.
En aquella. escuela el pájaro no
tardó en instruirse, y después de
poco tiempo intentaba. él por sí
mismo encontrar melodías suaves
que incesantemente aplaudían las
mariposas de la vecindad.
Pero cuando saliendo de su aisla.miento, quiso hacer oír á los demás pájaros estas hermosas canciones, estos aires que tan dulcemente sonaban en el silencio de los
nidos, sus padres, enojados, le hicieron ca.llar. Los viejos, meneando
1a. cabeza, parecían demostrar su
disgusto por semejantes expansiones laríngeas; los jóvenes reían á
&lt;pico lleno&gt; la. audacia del pajarito
azul.
Cuando llegó á la. edad en que
podía. aletear por los aires, su madre, invitándole á salir del nido
paterno, le preguntó á qué quería.
dedicarse. &lt;Porque, decía ella., ya.
es tiempo de pensar en establecerse
y edificar una. mora.da; ya. es tiempo de emplearse en algo serio que
te proporcione un modo de vivir
decente y te permita tener un nido,

como los demás. Hacer lo que los
demás, ésa es nuestra vida.&gt; Entre
sus hermanos los pájaros, unos
aprendían á coger insectos por el
aire; éstos con su cola y sus pe.titas
recogían arena y cal para construir
sólidos boga.res; aquéllos sobresalían en la. lucha, é intrépidos ante
los picotazos, arrebataban á las
especies más débiles la. presa lastimosamente conqui~ta.da. ó el nido
pa.cientement.e hecho. En fin, todos
llegaban á gozar de una. posición
honrada., todos se ocupaban en algún oficio útil ó distinguido. Pero
él ¡,qué sabía? ¿qué podía hacer?
- Sé cantar - repuso el pájaro
azu 1;- a uiero cantar.
La pobre madre, horrorizada. ante la proposición de su bijo para
dedicarse á un arte bacía el que no
le reconocía aficiones positivas, fué
saltando de rama. en rama, en busca. de sus a.migas y conv1 cina.s. Y
gorjeando les contó la conversación que acababa de tener con su
bijo, el pájaro azul, y les preguntó
si podía tener esperanza. de que algún día cantase bien.
Pero aún no había, ac aba.do de
hablar, cuando las buenas comadres exclama.ron, riendo á carcajadas:
- ¡Cantar! ¡Oh Dios mío! ¡El pobre pájaro! Ese infeliz je.más podrá
llegar ni siquiera á edificar su nido.
¡ Si al menos canta.se como los demás! JPero lo que cantaesuna.cosa
chistosísimal ¡Ay berma.na! ¿cómo
usted, una. persona. tan discreta,
puede venir á contarnos seriamente

1

3.-Traje de paseo estilo sastre,

samente á saludar al pájaro azul;
las libélulas de a.las diáfanas, de
colores irisados ó azules, encendían
en los rayos del sol sus matices
dora.dos, sus encantadores prismas,
sus diamantes de mil facetas, y la
Na.tu raleza. toda cantaba en su honor el himno de la luz, de la alegría
y del amor.
En vano algunos pájaros perver•
sos le perseguían con sus burlas:
él olvidábase de todo cantando su
fealdad.
Además, la. N atura.leza, agr~decida., proveía á sus necesidades. Para
él vegetaban los granos m~s sabrosos en el seno de las espigas; las
zarzas y los arbustos le alargaban
sus humedecidas bojas; y para. perfumar sus banquetes, las flores reservába.nle en el fondo de sus cálices algunas gotas de su sangre purísima.
¡Felices aquellas donde ven~a á
posarse el pájaro azul, aquel páJ aro
que era el orgullo del bosque!
Así pasó el estfo para el solitario
pájaro; el estío, más corto que un
día de otoño, en perpetuo encanto.
Pero pronto las hojas comenzaron
á caer; laia: llores perecieron, las
mariposas huyeron, el sol quedó
velado por las nubes, y los ari:-o·
yuelos quejáronse monótona é m·
terminablemente.
Solo en el a.rbol deshojado, el
pobre pájaro azul, dando al aire
canciones tristes, tem blába de frío,
y la lluvia azotaba su plumaje _azul,
aquel plumaje azul tan despreciado.
Inútilmente las zarzas tomaban.
para él vedijas á )as ov~jas· que
pasaban. Sin sol, _su¡ ~bhg:o, llorando su primavera ext1ngmda, el
pobre pájaro, abandonado de los
suyos, se dejó morir.
Cuando murió el pájaro, hubo un
gran duelo en el bosque. Los árboles, agitando sus ramas, exhala.ron
hondos gemidos; los arroyuelos se
lamentaron tristemente, y un 'escalofrío de dolor corrió por todá. la
N atura.leza.
Mas los otros pájaros, indiferen•
tes y egoístas, a.rrebujad?s en sus
nidos, continuaron gorJeando Y
riendo tan burlona.mente como en

los días en que Je perseguían con su
risa. malvada ... . . .
Cuando la primavera. vistió al
bosque de nuevas y verdes hojas,
las ramas, agitándose, sacudían el
aire con soni¡los extraños, conca.nciones cuya tristeza armoniosa. encantaba al bosque.
Eran las queridas melodías que
el pobre pajarito infiltrara. en las
hojas, y que, penetrando en los árboles, había.ose dormido aletargadas como ellas, y como ellas despertaban ahora. adquiriendo nueva.
vida con la primavera a.morosa.
La noticia se esparció por los alreded01·es, y en los bosques, en los
melodiosos follajes, jóvenes y viejos se agrupaban para oír las aladas canciones; las jovencitas soñaban oyendo aquellos cantos, como
si un dios clemente les sonriera; y
todos bendecían a.l bosqueenca.,ntado, y los árboles que en otro tiempo habían prestado a.silo al pobre
pájaro abandonado, florecían cargados de años y promesas. r;ntoaces, también, los otros pá.¡aros,
aquellos que persiguiera.o perversamente al pajarito azul, acordándose
de que no podía resucitar, se enorgullecían con su memoria .. . .
PEDRO GONZÁLÉZ-BLANC0.

,,

La Novia y la Pipa.

Todos los días, al ir á la Universidad, pasaba por delante de a.quena tienda y siempre me detenía.para
contemplar el escaparate.
Había en él muchas pipas, una
colección completa. Desde la modestísima de cerezo hasta la más
lujosa. de ámbar y oro. Pero ninguna tan bonita como aquélla. ¡Qué
sencilla! ¡Qué elegante! ¡Cómo resaltaba la espuma de mar, blanca
y brillante, en a.q uel estuche de ter-,
ciopelo rojo!
·Hubiera dado cualquier cosa por
poseerla. Pero nunca tenía dinero
bastante para compra.ria. Debía
costar mucho.

5.-Vestido de calle, chaqueta torera.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Junio de 1903.

- A'•.-t.;:.,-,'
.,.

-

-

·,r

'

1

El Ptral dt mi PUtblO.
I
Recuerdo que á la salida de mi
pueblo había un hermosísimo peral
que daba gusto verle, particularmente á la entrada de 1a primavera.
No lejos hallábase situada la casa
del arrendador, el cual vivía con
su hija. Consuelo, novia mía.
II
Contaba mi novia diez y seis aflos
apenas y era un portento de hermosura; en sus mejill a.s aparecían tánta.s rosas como flores en el peral
por la primavera, y allí, bajo aquel
á rbol, fué donde yo la dije:
-Consuelo, Consuelo mía, ;.cuándo celebramos nuestras bodas?
III
Todo en ella sonreía: sus hermosos ca.bellos que jugaban con el
viento, su talle de diosa, su pie
desnudo aprisionado en pequeños
zapatos, sus lindas ma.necitas que
agachaban la colgante rama atrayéndola para respirar las flores de
oxiacanta, su pura frente, los blancos dientes que aparecían entre sus
carmíneos labios, todo en ella era
bello y encantador.
Ah! y cuánto la amaba yo!
A mi pregunta contestó con un
rubor que la hacía.más encantadora
todavf.a.
-Cuando empiece la próxima cosecha nos casaremos, si es que no
me toca ir 11.l servicio del rey.

IV
Llegó la época de las quintas y
fui incluido en el sorteo; á la sola
idea de alejarme de ella, temblaba
como un azogado; llegó mi turno y,
loado sea Dios! saqué el número
más alto .... pero Vicente, mi hermano de leche, cayó soldado.
Yo le hallé llorando y diciendo:
-Madre mía! mi pobre madre!

con la pipa. Mucho deseo de tenerlas primero; un poquito de indiferencia después; el hastío más tarde, y por fin, ¡á la fosa común! «¡al
olvido!&gt;
Y así tiene que ser, porque es ley
de la vida. Siglos y siglos hace que
los hombres viven de esta manera
y nadie conseguirá cambiar la mar~
cha de las sensaciones. En la escala
gradual están, primero las ilusiones, luego el hastío, más tarde el
desengaflo, después .... nada.
JOSÉ CAMPA-MORENO.

ta muntt dtl truxado.
Tranquila la noche,
La luna brillaba,
El ave en el bosque
Cantaba su amor,
Y allá en la espesura,
Oculta entre flores,
Alzaba la fuente
Su grato rumor.
En gótica reja
De altivo oastillo,
Se hallaba una nifla
De pálida faz;
Amante esperaba
Con dulce impaciencia,
Al hombre que un día
Robóle la paz.

Mas ¡abl que era inútil,
Que lejos se hallaba,
Del sol de la Libia
Sufriendo el ardor,
Acaso ya muerto,
Acaso luchando,
Mas siempre teniendo
Presente su amor.
La nifla esperaba
Su vuelta anhelante,
Y al cielo elevando
Sentida oración,
Rogaba ferviente
Al Dios poderoso
Que al fin bendijera
Su pura pasión.
Mas I ah I que u na noche
Tranquila y hermosa
Al pie de sus rejas '
Un bardo llegó,
Y en voz alterada,
Tal vez por el llanto,
De aquesta manera
Su canto elevó:
«No esperes, hermosa,
«Al ser que idolatras;
&lt;No esperes ya nuoca
&lt;Gozar de su amor;
cNo esperes que un día
«Su amor te repita ....
«Murió de un combate
«Al duro rigor.
«Murió, y de sus labios,
«Que en blancos tornara

I.

cLa pálida muerte,
cYo pude escuchar:
«-Ve,•y dile á la bella
«Que férvido adoro,
&lt;Que al pobre cruzado
«No llegue á olvidar.-

«Por eso me acerco
&lt;Al pie de tus rejas
cY elevo en la noche
cMi ca.oto fugaz;
«Por eso te digo,
«Oh niña hechicera:
c¡No olvides al héroe
&lt;Que ya duerme en paz!&gt;
Calló el triste bardo,
Y fuése ligero;
La niña quedóse
Llorando su amor,
Y en tanto la brisa,
Meciendo las flores,
Lanzaba en el bosque
S'u tenue rumor.
Y todas las noches
La pálida nifla,
Oyendo del ave
El dulce cantar,
Al fúlgido brillo
De estrella querida,
Se ve en su ventana
Gemir y llorar.

T . S. AR.TONA,

6.-Vlstosa colección de trajes
de caEa y paseo.

V
- Consuélate, Vicente, yo soy
huérfano y tu haces falta á tu madre; en lugar tuyo me marcharé
yo ......
Cuando fuí á buscar á Consuelo
bajo el peral, encontréla con los
ojos humedecUos por las lágrimas;
yo nunca había.la visto llorar, y
aquellas lágrimas me parecieron
mucho más bellas que su adorable
sonrisa.
Ella. me dijo:
- Has hecho muy bien; tienes un
corazón de oro; ver.e, Jaime de mi
alma, que yo esperaré tu regreso.
VI
Paso redoblado! adelante! marchen! .... y de un tfrón nos metimos
casi en las puertas del enemigo ....
Jaime, manténte fi.t·me en tu puesto y no seas cobarde ....
Entre densas capas de negro humo que me opri.rníao e l pecho, uescubrí las relucientes bocas de los
caflones enemigos, que clamaban á
la .-ez produciendo grandes destrozos en nuestras filas; por doquier
pasaba, deslizaba mis pies en sangre aún caliente ...... Tuve miedo,
y miré tras de mí. .... .
VII
Detrás estaba mi patria, y el pueblo y el peral cuyas flores había.ose
convertido en sazonadas frutas: cerré los ojos y vi á Oonsuelo que
rogaba á pios por mí; y entonces
no tuve miedo.

8.-Traje de paseo.

7.-Traje de v isita.

Heme aquí ya valiente! ... adelan-

te .... fuego! á la bayoneta! ....

-Bravo, valiente soldado! cómo
te llamas, muchacho? .
-Mi general, me llamo Jaime,
para. servir á vuestra sefloría.
-Jaime, desde este momeo to eres
capitán.
VIII
Consu·e10, oh Consuelo mía.!. .. yo
capitán!. .. viva la guerra!... pero
no nos descuidemos .. . . adelante!
fuego! á la bayoneta!
-Muy bien, Jaime, eres un valiente; pero cuidado, muchacho, que
el enemigo se echa encima .... fuego
en toda la línea!.. .... mil bombas!
siguen los contrarios ganando te·
rreno, quién atrinchera el primer
pontón?
-Y o, mi general.
- Tú, capitán?
Y me dió su cruz de caballero en
nombre del r ey.
IX
Consuelo, Consuelo querida, vas
á estar orgullosa de mí. Ha termi-

na.do la campaña victoriosa para.
nosotros y pido mi licencia.
Henchido el pecho de gratas ilusiones, emprendo mi via.je,y aunque
el trayecto es largo, la esperanza
va muy de prisa .... Ya casi be llegado; allá abajo, tras de ese monte,
está mi país natal; el pensamiento
de que pronto repicarán las campanas por nuestra boda, me hace desvanecer de placer.
Ya descubro el campanario de la
iglesia y me parece oír voltear las
campanas.

X
En efecto, no me engaño, pero ya
estoy en el pueblo y no veo el peral;
me fijo mejor y veo que ha sido
cortado, según parece, recientemente, pues por el suelo y en el sitio que
antes se levantaba, aparecen a:gunas ramas y flores esparcidas acá
y acullá. .... qué lástima! tenía tan
hermosas flores! be pasado momentos tan felices cobijado bajo su som•
bra!. . . ...

XI
-Por quién tocas, Mateo?
-Por una boda, señor capitán.
Mateo ya no me conocía. sin duda.
Una•boda? y decía. la verdad; los
novios entran en aquel momento en
.1a iglesia. La prometida es ..... .
Consuelo, mi Consuelo querida,
más risueña y encantadora que nunca; Vicente, mi hermano de leche,
aquel por quien m1&gt; sacrifiqué, es el
.esposo afortunado ..... .
A mi alrededor oía decir:
- Serán felices, porque se aman.
- Pero y Jaime? preguntaba yo.
- Qué Jaime'? contestaban.
Todos me habían olvidado yll.!. ..

XII
Entré en la iglesia, me arrodillé
en el sitio más apartado y obscuro
y rogué á Dios me diera fuerzas
para no olvidarme de que era cris~iano... hasta pude orar por &lt;ellos.&gt;
Terminada la misa, me levanté, y
dirigiéndome al lugar donde había
estado el peral, recogí una de las

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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Domingo 21 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
231

EL ESPEJO.
La. invención del espejo es de la.s
más antiguas, quizá la. más antigua.
de toda.s la.s invenciones. El espejo
vino a.l mundo con la. primera. mujer. Milton nos presenta. en el Pa.·
ra.íso. á Eva. mirándose en el cristal
de una. fuente. ¡Y eso que toda.vía.
no había. conocido á otro hombre
que Adán!
Esta. clase de espejos era. barata..
No tenía. más inconveniente sino que
había. que inclinarse pe.re. verse, y
la. postura. resultaba. molesta.. Es
posible que lanza.da. del Paraíso,
Eva. le exigiese á Adán que llevara.
consigo una fuente pe.re. que ella.
pudiera. mirarse siempre que se le
antoja.re..
Lo cierto es que entre los pueblos
de la. más remota. antigüedad se conocía. el espejo. Sólo que éste no
era. de cristal. Los espejos de cristal pertenecen á una. época. relativa.mente moderna..
En los sepulcros egipcios ba.n sido
halla.dos objetos de metal que por
su forma. indica.bao ba.bet· servido
de espejos. Probablemente los egipcios creerían que la. momia. de mujer no podía. estar tranquila. si no
tenía. un espejo al la.do.
Entre los judíos se usaban espejos de igua.l ele.se. La. Biblia. dice
que el mar de bronce del Tabernáculo fué fabricado con los espejos de las mujeres. Esta. debió de ser
la. prueba. más fuerte á que sometió
Moisés al pueblo elegido. ¡ Dejar á.
la.s mujeres sin espejo! Verdad que
no la.s deja.ría á todas. Esto habría
provoca.do una. sedición.
Los griegos y romanos usaban
espejos de una. mezcla de cobre,
antimonio y plomo, á la. cual sabía.o
dar una. superficie muy pulida. que
reflejaba. muy bien la.s imágtmes.
La.s personas ricas da.das a.l lujo
los usa.han de plata.. Algunos dicen
que también de ot·o; pero éstos tomaban sin duda la. parte por el to·
do, es decir, el marco por todo el
espejo.
Aquellos pueblos consideraban el
espejo como inseparable de la. mujer hermosa.. Por eso los pintot·es y
escultores solían representará Venus con el espejo en la. mano.
Estos espejos servían en un principio únicamente para el tocador.
Eran pequeíios, de forma. elíptica. y
con un mango para que los tuviese
en su me.no una esclava mientras
que la. seíiora. arreglaba su cabellera. y ponía. el carmín en sus labios.
Los espejos de gran ta.maíio fueron también usados en Roma, y á
veces servían para el adorno de la.s
habitaciones. Estaban clavados en
la. pared, y todos los días había que
limpiarlos cuidadosamente; por lo
cual a.l lado de ca.da uno había un
pedazo de piedra pómez y una. esponja..
Cuando el lujo de la Ciudad Eterna. llegó á un gro.do insupe,·a.ble,
había en los toca.dores de aquellas
orgullosas matronas espejos de plata. de cuerpo entero.
Así, decía. un escritor de aquel período que va.lía. más el espejo de
una. dama entonces, que el dote de
la. bija. de un cónsul en la. buena
época de la república..
En la. Edad Media., para.que todo
fuese característico de aquella edad
de hierro, los espejos eran de acero,
por ser este metal el q lie se traba.jaba mejor.
Pero ¿es que no habían observa.do los antiguos que el vidrio sobre
Guadalajara, Jal., Mayo 10.
Dice el Dr. Salvador Camarena: ((En mi concepto, la Emulsión de Scott es actualmente el
mejor medio para la administración del aceite de hígado de bacalao, de que disponemos siempre que es conveniente, en el tratamiento de enfermedades tan
numerosas que requieren su uso.
Es más fácil de digerirse que el
aceite puro, más fácil de tomarse
por su sabor, que no disgusta tan:
to á los enfermos, y sus resultados terapéuticos son tan ventajosos como los que se obtienen de
aquella preciosa suhstancia.»

á un alto grado de perfección esta
industria, los espejos de este género no prevalecieron.

RECETAS DE COCINA.
PASTEL DE GANSO

Escoged dos hígados de ganso
muy frescos y de un bonito blanco
ma.rfll; se cortan por medio y se
mechan con trufas cortadas en forma. de clavos. Se ponen en uua cacerola con 150 gramos de
trufas frescas bien limpias
y corta.das en trocitos; se
sazonan con sal, pimienta,
cuatro cabecillas de cl'a.vo
Y se tapa. la cacerola.. En
un mortero se majan 500
gramos de tocino y 500 de hígado de ganso
fresco, sa.zonándolo con sal y
pimienta., y ya
que esté bien
majado, se pasa
por un colador
fino.
Se reserva es•
ta especie dema.sa. en un a ca.zuela. y se prepara. otra picando muy menuditas dos bermos a.s trufas con
250 gramos de
jamón cocido;
11.-Traj ecito infa ntil.
cuando están
bien ma.ja.das,
una placa metálica. reflejaba bien
se deslíen con un vasito de ron de
la.s imágenes'? Sin duda.1a.lguna haJamaica y se pasa. por un tamiz muy
bía.nlo observado y hasta. lo habían
finito; en seguida se une esta. masa.
puesto por obra.; mas por la. clase
con la anterior y se echan trozos de
de vidrio que fabricaban, las imádoie gra.s,&gt; dándoles antes una.
genes no resultaban con nitidez ó
vuelta en manteca á fuego lento. Se
resultaban desfig-ura.da.s.
puede poner entonces, si se quiere,
Hasta que en Venecia y Mura.no
algo de picante.
se estableció la fabricación de crisTerminado todo esto, se coge un
tal, allá por el siglo XV, y se llevó
molde de los llamados forma Es-

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADen,er, _lusu City, Sl Loais, Chlcago, lew York.
San Franclseo J Los Angeles

tra.sburgo, se unta bien de manteca
Y se le pone en el fondo y todo alrededor una. ca.pe. de pasta. de un
centímetro ele espesor. De la. ma.Fa.
que se ha hecho se pone otra capa.
todo alrededor de la. pasta, y entonces se ponen trozos de biga.do y
trufas; se pone otra capa de masa.
Y _otra. de hígado, a.lterna.ndo, termrnacdo con la masa un poco eleva.da, de manera. que el pastel quede en fo1·ma de cúpula; sobre el todo se ponen lonjas de tocino muy
delgadita.s, y se hace con la pasta
una cobertera; después, con un cuchillo, pueden hacerse algunos dibujos en la. pasta..
Pero a.ún no os he dicho cómo se
prepara. esta. pasta. especial. A 250
gramos de manteca. se unen 500 gramos de harina ta.miza.da., y se echa.
en la. tabla. de pastelería; después,
en dos va.sos de a.gua, se deslíen 5
gramos de sal; se une todo y se trabaja, dejándolo luego reposar una.
ó dos horas.
Cuando el pastel se ha. terminado
y se le ha puesto la. cobertera., se
puede dorar la. pasta. con un huevo
oa.tido; entonces se mete en el horno, cuiáando que no esté muy fuerte, y se le tiene dos horas; se saca
bastante antes de la hora de comer,
porque debe servirse completa.mente frío.
CREMA BATIDA

Se pone en una tartera un litro
de nata muy espesa y se coloca en
una cueva muy fría, sobre hielo
molido 6 nieve, teniéndola. a.llí dos
horas; luego se coloca. este hielo 6
a.gua muy fría en una cacerola mayor, y se afta.de una tercera parte
de su peso de sal gorda, metiendo
en ella la. cacerola. que contiene la
crema.; a.iladid á ésta como una media cuchara.da. de las de café de goma tragacanto, 6, en su defecto, una.
clara. áe huevo batida y 100 gramos
de azúcar en polvo; en seguida. se
bate con un batidor hasta que haga
espuma., teniendo mucho cuidado de
que ~o se curte, para lo que podéis
a.íiadir un poco ae manteca. Ponéis
esta crema en un sitio muy fresco,
Y no dejéis pasar largo rato sin
servirla.. También se puede añadir
á esta. crema, para darle más consistencia y antes de batirla., pero
cuando esté muy fría, 20 gramos de
gelatina. derretiua. á la lumbre en un
poquito de agua.
La crema batida. puede aromatizarse con esencia. de almendras,
vainilla., café, chocolate, fresa., et-

cétera..

EL TESTAMENT O

Dtl 111■0.

sr. JlfZ01'1S,O f«baL

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor pa rte de lo testado con•
sistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Com pania de S eguros
sobre la vida, de Nueva York.

•
Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comodores de
Harvey en la Lín~a d~ _Santa_ Fti,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, 1tmeranos y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. llan Franol•oa,, #íi,n. 8,, llll4xloo,,

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Hace pocos días que se practicó la
apertura del testamento del Ilustrtslmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illlnols.
La fortuna cfel distinguido prelado a.scendl6 a cerca de $125,000 oro americano; y segQ.n el Inventarlo que se ha
publlcado, los bienes que deJ6 fueron
como elgue:
Dos p611ze.s de • 'La Mutua.• • Compallfa de b•guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,~oo
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumula.dos sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en etectlvo y en
Bancos. • . . . . . . 87,000 oro.
Entre las disposiciones del sefior Arzobispo, en su testamento, se hlclerou
stas:
A su hermana, senorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él basta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $:!5,000
oro cl'e una de las p0llzas de eeguro ;
a la eefiora Ana A. Feehan, viuda del
sel!or doctor l!Jduardo L. Feehan, hermano del sel!or Arzoblapo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; a la Academia oe Mn Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
eu hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la t11tlma póliza; A. la
escuela • 'Santa Marta· • de enseilanza
prf.ctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl0n por ?a
que mAa se Interesaba el aellor ,uzo•
blepo, se eutreguon los $4,000 rest-ln·
4fe la tUthna póliza.

EL MUNDo ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903.

Expllcadón dt
nutstros grabados.
Número l. Trajes de baño y paseo
son los que representa nuestro graba.do. Los primeros, confeccionados
con telas delgadas, son de bonita
forma y actualmente están muy en
boga en todos los establecimientos
balnearios. El segundo, hechura.
sastre, es un sencillo ti-a.je de play a, adecuado para. seño1·itas jóvenes.
~úmero 2. Traje de viaje, paseo
y visita., representa. nuestro grabado. El primero, de ta.Jle suelto, se
confecciona. generalmente con telas
de color gris, á fin de evitar la presencia del polvo; es muy sencillo en
su hechura y sola.mente debe procurarse que la. blusa asiente bien a.l
cuerpo, uo obstante la soltura. que
representa. El segundo traje, de
paseo, es muy seme.iante en su hechura. al represpctado en el graba.do número l. Sólo una. pequeíia.
diferencia en el tablea.do de la blusa., es el que constituye 111. variedad.
El tercer tra.ie, de visita, es verdadera.mente elegante y moderno. Lleva 1a blusa. un ancho cuellohombreras y una angosta. corhata de color
obscuro. La falda lleva al frent-e
una. ancha. cuchilla de lienzo.
Número 4. Graciosos vestidos
prima.vera.les de seda.lina. y foulard,
propios para seiloritas de ta.lle esbelto. Los dos, aunque aparentemente con recargo de adornos y de
difícil confección, son muy sencillos, pues los pliegues y plisés,
sobre todo, son los que dan á estos
trajes la apariencia. graciosa. que
tienen.
El primero se hace cruzar en la.
blusa por dos filas triples de angostos pliegues ribetea.dos con cinta. negra.. Eo las mangas se pliega
también triplemente el género basta darle la forma del graba.do. No
lleva.o puños. La falda, enteramente lisa, sólo lleva cuatro pliegues
SPmejantes á los del ta.lle y mangas.
Un listón ancho de seda, que se
hace caer en blondas, rodea. el ta.lle formando el cinturón.
El segundo traje es más difícil en
su hechura: el talle se hace cubrir
con un ancho cueJlohombrera.s de
encaje, y con este mismo enea.je se
cubre la parte superior de la falda.,
rodeando la. cintura. La falda se
plisea. finamente, y cerca de su parte
inferior se pliega transversalmente.
Una a.¡,licacióu de encitje se coloca.
a.l rededor de la parte inferior de la
en a.gua.
Número 6. Elegante traje de visita., propio únicamente para selloras
jóvenes. Un grncioso tul de gasa. de
seda. y recamado con aplicaciones
de eaca.je de Alenqon, cubre por
completo la tela del talle y de la
enagua. En esto precisa.mente estriba. la riqueza del traje, cuyos adornos pueden variar á elecct0n de las
da.mas. Lo que sí recomendamos
es que la forma de las mangas no
se altere en lo más mínimo, pues se
trastorna.ría. con ello la simetría. y
elegancia. del traje. El sombrero,
con adorno de gasa, colabora efic11,zmente á la. hermosa presencia
del traje.
Número ll. Graciosa colección de
trajecitos infantiles propios para.
&lt;sport,&gt; especialmente para el de la.
pesca.. En nuestro graba.do pueden

1.-Tra j es de baño y paseo.

verse vestiditos para niilos desde
dos a.!los de edad basta niilos de
ca.torce. La variedad de estos trajecitos se presta para elegir modelos con facilidad. Eo todos ellos
debe huirse del ente.lle estrecho 6
exagerado, pues eo los trajes de las
ni!los debe procurarse, sobre todo,
la soltura. para no viciar ni entorpecer los libr€1s movimientos.
Número 12. Elegante traje de reforma, confeccionado con tela. un
poco resistente, de color obscuro.
Estos vestidos reformas. que en
Europa se han generalizado sobre
manera., apenas si se usan en Mé.11:ico; aconsejamos á nuestras lectoras
el empleo de estos trajes, que son
suma.mente fáciles de hacer y llevar.
Las mangas de este vestido son
campa.nula.res. En la falda se colocan cuatro guías longitudinales de
cintas.

EL MENDIGO.
Es ~sta. un a historieta tan ligera.

y dehca.da., que a.l escribirla., temo

quitarle su frágil gracia y su tenue
sabor. ¿Luego por qué, cuacdo nos
fué relatada. una tarde, entre la. lujosa decoración complica.da de las
mesas modernas, por la .misma. heroína., una encanta.dora mujer, pot•
qué hizo en noscitros impresión tan
profunda. como para devenir, en este rincón de mundo parisiense, en
una de esas clásicas historias, patrimonio de ca.da grupo de sociedad, en las cuales la a.l usión está
siempre comprendida felizmente?
Quizá porque ella resalta. luminosa.mente entre las crónicas mundanas,
entre las ba.na.lida.des de la. política
y de la literatura. Quizá porque, á
veces,muy pocas pal&amp;.bras sinceras,
dichas por una mujer, son suficientes para mostrarnos la. desnudez de
su alma.
Se había habla.do de solicitaciones misteriosas hoy clasificadas y

nombt·ada.s por la ciencia, de las
cuales son pocos los exentos, y que
llevan invenciblemente á unos á
contar las .flores del papel de un
muro, los volúmenes de una biblioteca, todo lo que es adiciona.ble á
sus ojos; á otros á darse la ta.rea,
caminando en la. calle á lo largo
de una acera, de llegar á un farol
antes de ser alcanza.do por un coche que viniese detrás de ellos 6 la
campana de un reloj diese su último sonido; á otros, por último, imponerse cada noche antes de acostarse, prácticas extra.!las de disposiciones de objetos, de revisiones
de escritos y de cofres; todas las
ligeras enfermedades de nuestro cerebr9 contemporáneo, restos de monomanía y de locura., trasmitidos
de herencia. en herencia, y finalmente dispersa.dos por todas partes en
la. vieja. humanidad.
Y todas nuestras confesiones
nuestras debilidades, nuestras ridi~
culeces de maniáticos, recobraban
confianza con las confesiones de los
otros, admirándose de encontrarlas

�Domingo 28 de Junio de 1903.
semejantes ó peores que las nuestras.
Una. joven guardaba. silencio:
nos escuchaba.. Lleva.be. el cabello
al estilo antiguo, y bajo el negro
marco de sus pronunci11,das onoas
a.parecía su bello rostro apacible
un poco sorprendido.
Le pre¡untaron:
&lt;Y vos, seflora, estáis exenta de

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

un acto indiferente, como si fuese
de la vida. ...... &gt;
Se exigió la historia, que ella
contó gustosa, excusándose ocupar
la ateución de otros con tan nimia
!\Ventura.
He aquí lo que me sucedió,en dos
palabras .... Hace de eso ~loco ó
,-eis días .... yo había sahdo con
Susana mi pequefla de ocho anos,

en la mano derecha mi sombrilla y
con la izquierda recogía mi fa.Ida,
y sinceramente confieso que no tu•
ve la paciencia de detenerme, de
bu~l'ar mi portamonedas .... Y seguí, sin dar nada al mendigo.
Juntas continuábamos deseen·
diendo por los Campos Elíseos. La
pequefl.a había. dejado instantáneamente de hablar; yo misma, sin saber por qué, no decía nada. Llegamos ú la plaza de la Concordia sin
cambiarnos una palabra después
de nuestro encuentro"ºº el mendi
go. Y pe c, á poco,yo:;entía nacer,
crecer en mí, una especie de inquietud, de disgusto, la sensación de
haber ejecutado un acto irrepara-

más generosa con el próximo, eso
es todo .... Pero todos mis razonamientos no me convencían y mides-contento interior aumentaba, devenía en una especie de angustia, tan
grande, que diez vece11 tuve deseos
de volverme hacia atrás y llegar
hasta el sitio donde habíamos encontrado al mendigo. Lo creeréis?
Pero un mal respeto humano me detenía de hacerlo en presencia de mi
hija. Nosotros no valemos absolu·
tamert,e nad1\ desde el momento en
que ob ·amos en vista del juicio de
otro.
Estábamos al final de nuestro paseo é ibawos á. c1·uzar en la esquina
de la calle Laffltte, cuando Susa~a

Domingo 28 de Junio de 1903.

creerlo,no estábamos serenas. Si el
mendigo se hubiese ido? Si no pudiésemos encontrarle?
Tan pronto como llegamos á. la
plazoleta, saltamos á tierra é Inspeccionamos la avenida: ni un solo
mendigo. Entonces me dirigí á. una
alquiladora de sillas, quien me informó haberlo visto, como que era
uno de los mendigos habituados de
ahí, pero no sabía por dónde se había ido. La. hora nos apuraba y ya
nos íbamos, desoladas, cuando Susana alcanzó á ver el hombre recostadu contra del tronco de un árbol.
Dorm{a á. la sombra, con el sombrero sobre las rodillas.
Susl\na fué, de puntillas, y desli·
zó una pieza de oro dentro del som·
brero vacío: después regresamos
por la calle Laffitte. Era un absurdo, bien lo comprendo, pero coso·
tras nos abrazamos fuertemente como si viniésemos de escapar de un
gran peligro .... &gt;
La joven be calló, sonrosada por
haber hablado largo tiempo de sí
misma, en medio de un completo silencio. A nosotros, que la habíamos
escuchado religiosamente, nos parecía haber respirado un aire muy
puro ó haber bebido de una agua
muy fresca, en la propia fuente.
MARCEL PREVOST.

El [t6n Utnddo.
JllllltO tOIIÑO 4t H potl'II
4t Uicto, ll•eo.

Es una historia muy vieja,
de puro vieja olvidada.
Eran, dice la conseja,
león de crespa guedeja
y un nii'lo de tez rosada.
Era el nifto hijo de un rey
terror de propios y extra.nos;
era el león, en su grey,
tan temido por sus daños
como el otro por su ley.
Cierta mafl a.na en la arena.
del abrasado desierto,
bramido espantoso suena:
en el cubil entreabierto
lloraba el león su pena.
¿Por qué secreto motivo
marchaba. la augusta fiera,
con aspecto vengativo,
cautelosa y altanera,
grave el paso, el pecho erguido?
¿Por qué al alcázar llegó
donde el rey de hombresmoraba,
sus ám hitos recorrió
y al príncipe, que jugaba
en los jardines, robó':'
¿Por qué á carrera tendida
sobre las roca!! ardientes
busca ansioso su guarida'?
¿,Por qué respeta la vida
del que desmaya en sus dientes?
Ya el sol apagado había

4.-Veatidos primaverales de 1edaliria Y foulard.

el rojo bo¡zar de su lumbre,
y ya. la. luna ascendía
por la azulada techumbre
que la noche obscurecía.,
2.-Trajes de viaje, paseo y visita.

nuestras manías modernas? No te·
néis la más pequel'la miseria nerviosa que confesar?&gt;
Ella pareció buscar Rinceramente
en sus recuerdos y dijo: cno ..... .
no ...... &gt; con la.cabeza.
Nosotros comprendimos que decía
la verdad, por lo que sabíamos y
veíamos de ella, por su porte reposado; su renombre de esposa digna la colocaba. fuera. de esas muflecas mundanas que acababan de confesar sus locuras.
Sin duda, su modestia se admiraba de ostentar una indemnidad tan
completa, cuando todo el mundo á
su rededor, había confesado sus miserias. Entonces dijo:
&lt;Ohl..yo no puedo decir que sumo
habitualmente los números de los
coches ó que bago en mi interior la
relación completa de todos mis armarios, antes de acostarme .... Pero, sin embargo, un día, yo experi·
menté algo que se parece á lo que
vos habláis, si es que os he comprendido bien. . . una especie de
impulsión interior, una fuerza que
obliga á ejecutar inmediatamente

que ustedes conocen. La conducía á
sus clases, pues han de Raber que
i&gt;Rta 1n·a.n persona 11l¡zue ya claseR.
Como el día era bello. dPcidimoR ir
á pie por los Campo&lt;1 Elíseos y los
bule-vares. de nuestra casa á. la
ca.lle Laffltte. Caminábamos alP•
gremente, charlando juntas, cuando
en lo alto de la plazoleta, un mendigo. bastante joven, se arrastró
delante de nosotras y noR tendió la
mano, sin decir nada. Yo llevaba

ble, de estar amenaz11da, á causa
de eso mismo, de un vago peligro
en i&gt;I porvenir.
Frecuentemente, yo me esfuerzo
en ver lo más claro que puedo en
mi interior, y caminando yo, exa·
minaba .ni conciencil\. Veamos, me
decía, yo no he cometido una fu Ita
tan j?T&amp;vecontra la caridad no dan·
do nada á ese mendigo .... Jamás
he tenido la pretensión de dar á
todos los que encuentre. Yo seré

3.-Detalle de pintura para aplicacione1,

me cogió dulcemente por el vestido
para detenerme.
-cl\Iamá! dijo.
-Qué quie1·es, preciosa?&gt;
Ella fijó sobre mí sus grandes pupilas a.zules y me dijo gl'averuente:
&lt;Mamá, por qué no Je diste nada á
ese mendigo de los Campos Elíse,..s?&gt; Cdmo yo, ella no había peo•
sado en otra cosa, después de nues·
tro encuentro; su col'azón estaba.
oprimido como el mío; solamente,
mejor que su madre y más since1·a,
ella había confesado sencillamente
su inquietud.
Yo no titubeé un momento.
-Tienes razón, querida., le dije.
Habíamos ca.minado más ligero
que de costumbre, bajo la tenacidad
de nuestra común idea. Como vein·
te minutos nos faltaban para la. hora de las clases.
Llamé un coche, subí con Susana,
y el cochero partió precipitada.meo·
te hacia los Campos Elíseos, bala.·
gado por la promesa de una gene·
rosa propina.
Ya en camino, las manos de Su•
sana buscaron las mías y, podéis

,uando el silencio medroso
de aquel desierto africano
rompió un grito cavernoso:
era el aviso á. un tirano
que daba un rey rencoroso:
-&lt;¡Ay de ti, viejo maldito,
que heriste á la madre mía!
á fieste, regla te invito,
que al romper el nuevo día
he de vengar tu delito•&gt;

cDe tu palacio en las gradas,
antes que brille la aurora,
has de ver ensangrentadas
del hijo que tu alma adora
las carnes despedazadas.&gt;
Dijo, y en calma de muerte
el desierto se quedó;
sólo el príncipe,á. su suerte
ajeno,feliz durmió,
que el que ignora esel más fuerte.

~.-Sombrero d~ ntaci6n para aeñorita,

Antes de que el sol saliera,
en el alcázar se oía.
gritar la gente guerrera,
y en la puerta se veía
del rey1la l{Uardia primera,

Grave, solemne. pausado,
por el jardín adelante,
con el nlt'lo desmayado
en la boca. jadeante,
avanza el león osado.
Terror en la ~uardia fiel
infundió: del puesto huyeron
en espantad0 tropel
.
los¡zuardiA.s.cuando A.l rey vieron
temblar pálido ante él.
Ni en las anchas galerías,
ni en los largos corre~ores
ni en las angostas cru¡ías
detienen sus osadías
ni soldados ni seflores.
Llegó á un lejano para.je
que oculta una puerta_ obscura,
rasgó un rico cortina.Je
v halló .... débil criatura
Íendida. en lecho de encaje.
Era una tierna princesa
que apenas cuenta dos años,
de labios como la fresa,
ojos dulces, aunque huraflos,
melena blonda y espesa.
Miraba con descon"luelo
juguetes de gran va.HA.

espal'Qldos por el 1uelo:

que el campo de terciopelo
de joyas sembrado había.
Lanzó un rugido el león
que hizo temblar el palacio,
v entró en la áurea habitación.
'La nit'la miró despacio
la terrible aparición,
y hacia la terrible fiera
tendió inocente la. mano,
y cándida y hechicera.,
al verdugo de su hermano
amenazóle severa.

··········· ················ .....
Termina la tradición,
dulce y tierna cual ninguna,
que conmovido el león,
al nit'lo dejó en la cuna
con maternal atención.
)IANUEL F. V1Ll.EGA¡&lt;,

�..
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de, 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903. •

JUNIO.
Obscuros nubarrones
bajo del cielo
se a.pifla.n y parecen
tocas de duelo,
que ronco viento
flagela. despiadado,
rudo y violento.
De pronto el viento calma,
crece el nublado,
se entenebra., se hincha.;
el trueno a.ira.do
silba. y a.te1·ra.,
y cae la lluvia. entonces
sobre Ia. tierra..
La. lluvia. en los crista.les
de mi venta.na.
bate repiq uetea.ndo
vibrante diana.,
trémula. y loca.,
y argentina. es la alegre
diani~ que toca..

Diputado y Ptscador.
I
Había terminado la legisla.tura y
los sena.dores y diputa.dos disfrutaba.o de las vacaciones parla.meo-

En las verdes a.lfom bras
de la. pradera.,
cual si continuo golpe
lo sacudiera.,
limpio y reidero
derrama sus torrentes
el aguacero.

tarias, a.legres como colegia.les
cuando regresa.o al seno de sus familias.
Mientras unos preparaban sus
escopetas esperando la apertura. de
la ca.za., otros padres de la patria,
de aficiones menos· belicosas, buscaba.o placeres más tranquilos y

menos expuestos á percances. Entre
éstos figuraba. el diputa.do Riquois,
hombre de excelente carácter, que
se volvía loco por la. pesca., y todos
los vera.nos se pasaba. las horas
muertas junto al río.
Al día siguiente de su salida de
París, levantóse muy temprano M.

Sobre la. superficie
de las paredes
finge la. blanca. lluvia
nítidas redes,
y en los tejados,
proyectiles por muchas
roa.nos lanzados.
Y entretanto que llueve,
mi alma. se arroba.,
pues la. escucho angustioso
desde mi alcoba
triste y sombría.,
con mis pesa.res sólo
por compa.i'.lía..
MAESE VENTURA.

._....... ..

EL CUERVO.
(Prootrbto ~uso.)

~.-T raje de visita para señora joven

BESOS.
Te acuerdas, amor mío?
Era. una. noche tibia.,
Tranquila., sin rumor;
Había débile.s ecos
De una. música. extraña
De notas incoherentes

Arra.nea.das sin tino
De la acera.da. cuerda. ....
Perdíase tu semblante
En la. vaga penumbra.
Que rodeaba. á. los dos;
Y en medio de las sombras,
Las sombras a.un más negras
De tus lindas pestañas;
Deba.jo tus pupilas,
Y en ellas roncha. luz.
¡Oh lur. de tus pupilas
Que ha envuelto para siempre
En densas a.ma.rgura.s
La.s noches y los día.s
De mi triste existir!
Yo no puedo olvidarlo:
Tu cabeza. en mi pecho,
Tus ojos entornados
Y vueltos hacia. mí,
El a.liento sin ritmo,
Los labios que se encuentra.¡;¡,
Se oprimen y se estrechan,
Y un beso que no estalla. ....
Un íntimo secreto
Apenas rumoroso
De mi infinito a.mor.

Era un cuervo secular,
On cuervo de negra. pluma
Que quiso el nido la.orar
En un islote que el mar
Bate y corona. de espuma..
Pa.só el tiempo lenta.mente,
Y el pájaro graznador
Soñó intrépido y valiente
Con llevar a.l continente
A los hijos de su amor.
Tomó á su primer hijuelo
Y, con ansias de luchar,
Remontóse en raudo vuelo
Hasta las cumbres del cielo
Que se copia.o en el mar.
- Si necesito de tiEl cuervo graznando dijo, ;, Me transportarás a.sí? .... Y g1·aznó temblando el hijo:
- Te llevaré cual tú á mil
Pero el padre, grave y fiero,
Mirando a.1 hijo temblar
Y juzgándolo embustero,
Impasible y altanero
L 3 dió sepulcro en el mar.

7.-Blusa de casa, á cuadros.

-4

i

De su acción arrepentido
El pájaro graznador,
Tornó al solitario nido,
Y al otro hijuelo querido
Quiso probarle en su amor.
Volando con raudo vuelo,
Dijo, subiendo basta el cielo:
- ¡,Me transportarás así? ....
Y le contestó el polluelo:
-Nunca lo esperes de mí. ...
Porque cuando el tiempo venga.
En que no puedas volar,
Es muy fácil que yo tenga
Un hijo á quien me convenga.
Antes que á ti transportar.
-Hablaste como prudente,
Tu franqueza. te salvó- l
Dijo el padre tristemente.
Y á su polluelo llevó
Al remoto continente.
Luego, el cuervo secular,
El cuervo de oe¡ra pluma.,
Graznó con ronco graznar;
Buscó sudario de espuma
Y halló la muerte en el mar.

m. ~- Blanco-Btlmonte-

......
Hoy sé que tu alma. ignora.
Lo que entonces pasó.
Tú cantas y te ríes .... !
Mas yo por siempre llevo
Con mi dolor eterno,
Eü el alma. tu olvido,
En la. mente tu imagen
Y en los labios ca.liados
El a.margo resabio
D!l l&amp; miel de tu boca..
10.-Detallo 'de bordados.

**

0. - Corba.ta de seda., color obscuro, ·

s.-Eaclavina de seda y encaje.

11,-Colecci6n de trajecltos Infantiles.

Riquois, el cual, con su amplio
sombrero de paja. en la cabeza y
vestido con un traje de dril blanco,
corrió presuroso á entregarse á su
placer favorito, provisto de todos
los a.para.tos que el ca.so requería..
Había. un sitio de preferencia., del
que todos los años tomaba. posesión

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 26, Junio 28</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 30 de Agosto de 1903.
ascendían los escrúpulos morales
del sacerdote.
Y, sin embargo, él era injusto con
San Lucas, á cuya advocación pertenecía su parroquia. No quiere esto decir que desdeñase al evangelista, sino que sus predilecciones
eran evidentes para las &lt;Animas
del Purga.torio.&gt;
Cuando algún feligrés le encargaba una función de iglesia, le inducía á que fuese en sufragio de las
Animas; no había boda, ni bautizo
r.i entierro de que las Animas dejasen de sacar partido pot· consejo
del cura; él oficiaba con preferencia
en el altar de las Animas; la mayor
cantidad de aceite y las velas más
gordas, ardían en las lámparas y
candelabros de las Animas; ¡qué de
responsos, qué de flores, qué de
novenas y triduos por las Animas
b9nditas del Purgatorio! ¿Obedecería esto quizá á su doctrina de amar
á los débiles sobre los fuertes'I ¿Era
tal vez un poco monomaniaco el señor cura.?
El célebre aboga.do de la población, con tener cierta tacha de incrédulo, decía que en aquello había
algo de egoísmo, porque el cura de
San Luca.s era él propio un «ánima
bendita.&gt;
Ello es que, aparte de esta casi
chochez, el cura disfrutaba de todos
los prestigios de la bondad. Dirimía
contiendas de familia, cortaba p leitos incipientes, acercaba corazones
dispersos, y en más de una ocasión le debieron sus conciudadanos
hasta resolver cuestiones de orden
público. Lo que no arreglaba el
cura de San Lucas, no lo arregl aba
na.die.
Sobre todo, en asuntos religiosos
era una potencia. Ya podían darle
moribundos impenitentes ó simplemente fríos: él los calentaba y pet··
suadía con su sencilla oratoria en
términos dequenoseleescapabaninguno. Ese mismo abogado á quien se
aludió antes, doceañista y casi ateo,
aunque hombre de rectitud y de fibra, enfermó una vez con peligro
de muerte. El cura de San Lucas se
presentó desde luego en su casa con
la pretensión de hablarle á solas.
-¿Viene usted á fastidiarme?-le
dijo trabajosamente el enfermo.
-Al contrario-respondió el cura:-vengo á facilitarle á usted que
haga lo que se le antoje, evitando
que otro le moleste con sus visitas.
-¿Y cómo es ello?
- Pues nada: usted seguirá creyendo lo que quiera, pero como de
seguro no quiere el escándalo, impropio de un hombre de las condiciones de usted, ahora salgo y digo
que se ha confesado; voy á laparroquia por la Eucaristía y usted
la recibe ó no, para mí es lo mismo;
el pueblo aplaude y los devotos se
trnnquilizan: ¿qué va usted perdiendo en esto?
-¡Pero, señor cut·a!-exclamó el
paciente incorporándose en la cama
con ademán airado:- ¿por quién me
toma usted á mí? ¿Me cree usted capaz de una superchería semejante?
Primero me allano á que haga usted
de mí lo que quiera.
-Pues ¡de rodillas, penitente!gritó el sacerdote con voz de mando-y á depositar en mi oído sus
culpas y su arrepentimiento.
Debió decir el cura estas palabras con tan eficaz energía, que el
enfermo se abrazó á su cabeza permaneciendo largo rato en comunicación con él. En seguida fué absuelto, y poco más tarde trájole el
párroco solemnemente la sagrada
Forma, que el moribundo recibió
contrito, entre el asombro de cuantos le rodeaban.
Al salir del aposento, y antes de
entonar el -&lt;Te Deum laudamus&gt; del
ritual, hubo quien le oyó decir al
cura:
-¡Pues no hubie1·a faltado otra
cosal
Ci,,mpañas de esta especie se le
presentaban al bondadoso sacerdote todos los días. Habíalas de diferentes clases, como, por ejemplo, la
que le promovió una antigua sirvienta de la mayordoma de Animas
de la parroquia. Era esta última
una mujer entrada en años, de sangre azul y tostados pergaminos,
más rica de vanidad que de bienes,
autoritaria y casi despótica con sus
inferiores.

Domi,ngo 6 de 1:lept!embre de 1903-

EL MUNDO ILUSTRADO

El cargo que desempeñaba en la
iglesia la hacía grande amiga del
párroco, aunque con la distancia
propia de quien venera al ungido
muy por encima del hombre. La
viuda del mayorazgo1 que así se le
decía en la poblacion, echaba de
menos que el señor cura no fuera
&lt;de clase;&gt; pero aun así, las Animas
benditas y las mutuas virtudes les
unfan en una especie de sagrado
consorcio.
Sucedió, pues, en casa de esa señora, que al cabo de más de cuarenta años de servirla lealmente, puso
en la calle á la que cuando niña le
dió el pecho y que durante casi medio siglo fué, más que su sirvienta,
su esclava.
Era de ver la pobre vieja asida á
las manos del cura cubriéndolas de
besos y de lágrimas implorar con
ayes angustiosos su protección en
aquella catástrofe.
El cura, impresionado, en efecto,
corrió casa de la mayorazga á poner paz; pero ellá con malos modos
le salió al encuentro diciéndole:
-¿Viene usteJ ya á tomar parte
en los chismes de esa bribona'?
Porque todo el que va á hacer un
bien en casa ajen a es ordinariamen •
te mal recibido. El cura, sin embargo, que conocía á la señora, replicó con calma:·
-Ni esa infeliz mujer es una bribona, ni los dolores del corazón
pueden ser chismes.
-Pues yo soy dueña de mi casa
y hago en ella lo que quiero.
-Es que el dueño de una casa no
está autorizado para hacer en ella
lo que quiera, sino lo que deba.
¿Por qué despide usted á esa anciana\&gt;
-Por ladrona.
-¡Imposible! ¡Ella robar! ¿Qué
es lo que ha robado"?
-Cinco duros en oro de ese cajón.
-¿Y nada más?
-Nada más.
-¿Es la primera. vez?
-La primera, que yo sepa, en
cuarenta años.
- Pero ¿no me tiene usted dicho,
señora., que nunca ha cobrado su
salario entero, y que le guarda usted casi un capital? ¡Cómo se com•
pt·ende entonces! ....
-No se ven!la usted con argumentos especiosos, señor cura, está
confesa y convicta.

EL TEST AMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzoblspo 'fttban.

El sacerdote se dirigió en ademán
interrogante á la pobre vieja, que
de rodillas y anegada en llanto se
asía á los vestidos de su señora, y
la oyó expresar confusamente estas
palabras:
-¡Tiene razón, tiene razón!
-Pues ahora- dijo el cura revistiéndose de ese carácter que empleaba en casos difíciles-ya no me conformo con lo que aquí se ha hablado; necesito explicaciones concretas. ¡Ya. no soy amigo, no soy clérigo; soy juez!
La viuda del mayorazgo, sobrecogida por tan severa actitud, se
prestó á referir lo que había ocurrido.
Aquella •vieja estúpida tenía un
nieto á quien había dado en amar
como si el muy bribón se lo mereciese. Todas las cantidades que deducía de sus ahorros eran para el
nieto, el cual se hizo haragán, pendenciero, vicioso y endemoniado.
En tal situación le tocó la quinta,
y aun quería la abuela gastar seis
mil reales en redimirle la suerte;
pero la señora se opuso, negándole
el dinero. Consideraba ella preferible que lo domaran en el se1·vicio
del Rey, y, si esto se conseguía, á
la vuelta encontraba un capital para hacerse hombre. ¡Los disgustos
que le proporcionó el mozo mientras tanto! Llegó la hora de entrar
en caja, y el quinto exigió con malos
modos cinco duros para el viaje.
La señora l&lt;Js negó también, porque
temía que se gastaran en la taberna y se le declarase prófugo. Había
que dejarlo irá palo seco. La vieja lloró mucho: ¡era naturall Lo
que no lo era tanto es que con abuso de confianza sustrajese del cajón
de una cómoda, que sólo ella podía
abrir, la moneda de oro que le entregó al nieto.
Concluido el relato que se extrae•
ta, el cura condujo á la señor a á un
gabinete próximo, cuya puerta cerró, y con tono solemne dijo:
-Hay que perdona.r á esa mujer.

-¡Perdonarla!
--Sí, perdonarla. ¿Me tiene usted
por ho.nbre honrado"?
~Como no hay otro.
-¿Me considera usted capaz d
,una acción semejante?
e
-Primet:o dudaría de mí propia,
;-Pues bien, señor a, yo llevo conm1_¡l"O na_ torcedor queme amarga 1
existencia.
a
- ¿Cuál?
-Una vez me encontraba en tan
gra~de apuro de di_nero, que saqué
mecha oo~a del ceptllo de las &lt;Animas benditas.&gt;
JOSÉ DE CASTRO y

SERRANO,

CANTARES.
Hay quien se empeña en querer
y en vez de querer olvida,
¡yo me empeñé en olvidarte
y te amo más cada día!
A todos lados se inclina
esa flor que besa el viento,
¡es mudable como tú,
igual que tus pensamientos!
N. D. DE ESCOBAR.

México, D. F., julio 30.-El
Doctor Urrutia, Médico Cirujano
de la Escuela Práctica y dela Escuela de 1\Iedicina de México, ha
firmado lo siguiente:
«La Eruulsi6n que lleva el nom•
bre de Scott ( únicamente preparada por los Sres. Scott y Bowne)
es una preparación que llena los
requisitos de la ciencia, y á laque
deben la vi&lt;la muchos de los en•
fermos de mi clientela. »

;· ·······..........................

"S~!.t;,!!,:,,.~A~!!~•.~~!A ii
San Fr11nri,r.n v:n11 ,lng~leR

.

-~

!

- lit¡

♦

Los bienes fueron valuados
en $125,000

i

La mayor parte de lo testado con•
sistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Companía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York,
Hace pocos dlas que se practico la
apertura del testamento del llnstrlsl·
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illinols.
La fortuna d'el distinguido prelado 1111cendlO A cerca de $125,000 oro ame•
rlcano; y segQn el Inventarlo que se ba
publicado, loe bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pOllzas de • 'La Mutua.' • Compa!Ua de
guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pOllzas ll,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . • . . . . . 37,000 oro.
Entre las disposiciones del selior Arzobispo, en su testa.mento, se blcleron
sta.s:
A su hermana, seilorlta Kate Feehan,
que estuvo alempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,00U
oro .:e una de las pólizas de seguro;
A la sellora Ana A. Feeha.n, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feeban, ber•
mano del eellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pOllzas, y $5,000 oro en
efectivo; a. la Academia de Mn Patrl·
clo •e Chlcago, dé la que es preceptora
en hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la 1\ltlma póliza; A 111
escuela • 'Santa Marta·' de enseñanza
prll.ctlca para varones, de Feehanvllle,
llllnols, que era 111. lnstltucl6n por la
que mú ee Interesaba el sMor l rzoblspo, se entre¡raron los $4,000 resta•J·
. . la Qltlma p6llsa.

2.-T raje de paseo.
1.-Trajes de casa y visita,

El tertamen de modas.

1
♦

tie re:;ervan l;allia&lt;I eu (Jarro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Com'.)dores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San F,.anol•oo, Núm. B, Nléxloo,

a. 11-.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

La gran Exposición de Modas de
San Petersburgo, se ha transferido
para el mes de ener? del_ 3:ño entrante, según regia d1sposic1ón_ de
la Czarina. Parece ser que la real
orden ha traído algunos tt·astornos
para los exposito res, que habían ya
desembolsado buenas sumas para
la confección de prendas femenin~s.
Sea lo que fuere, la orden supert0r
es terminante, y de nada habrán de
servir las protestas que se levanten,
pues lo ordenado, ordena~o está Y
nadie habrá de contraventrlo.
Aunque no ha habido ~xpli&lt;:a~iones aclaratorias de la dtsposic1ón,
todo hace suponer que ésta obedece
á los empeiios de una encumbrada
Duquesa de la Corte rusa. Esta no·
ble, según las malas lenguas, está

en combinación con uno de los principales talleres moscovitas. de modas v como la Duquesa priva con
su ;o·beran a, consiguió ~e ésta que
la Exposición se transfiriera hasta
que el taller termine su co~ting".nte,
un contingente soberano, r1quísuno,
elegante, abrumador ....
¡Ah! Las finanzas no. se divor0;ian
ni de aquello que pudtera C?~side•
rar se como mer amente esp1ntual.
La evolución civilizadora de la humunidad es uoa vorágine en cuy a
sima cae todo lo que de alguna manera preocupa á los hombt·es. Y
cumo las finanzas ocupan lugar
principalísimo en esta&amp; preocupaciones, na.da tiene de raro que 18:s
finanzas evolucionen á p~sos gigantescos y arrastren co~sigo todo
aquello que jamás h8: tenido ~arácter comercial. No quiere decir esto

que las exposiciones dejen de ser
eminentemente comerciales; per o sí
bncemos constar que hace algunos
años. cuanéto en las cortes europeas
se han celebrado conrursos de modas femeninas. las utilidades pecuniarias ocupaban un lugar secundario, pues lo principal era dar á
conocer al mundo elegante las poderosas facultades de la inventiva.
Como el plazo se alarga para la
Exposición de Sa.n Petersburgo,
puede y debe suponerse que el Certamen resultará má~ brillante, pues
sus elementos se mnltiplicará~, .Y el
contingente de los talleres parisienses alemanes, italianos, ingleses,
etc.' se ha.rá pasar por el crisol de
la ~ás severa crítica, para qne alcance un grado irreprochable de
perfección.
Pronto veréis en estas páginas,

lectoras roías, los modelos que ha_n
sido aprobados y que, po~ co~stguiente, ocuparán l ue-ar di stmgu1do
en la Exposición. H_a1;&gt;rá de todo :
trajes de paseo, de vi_s1ta, de casa,
de reunión, de recepc1ón, de katro,
de sport, de dueloi sombreros para
niñas, para sefi:0r1tas, Pª:ª señ_oras · tocas de vrndez, matmés, llstoo~s, guantes, calzado, joyas, etc.,
etc. En una palabra, el Certamen
será tan vaisto, abarcará tanto Y
tao to, que difícilmente habrá perso:
na que en su guard_arr?Pª cuente Dl
siquiera con la v1gés1ma parte de
Jo que en San Petersburgo habrá de
presentarse. Se cabulan en más de
dos mil las prendas de ropa que
habrán de exhibirse, aparte de las
cpetites choses&gt; 9u1: n~ debe';! mencionarse por su msigmficancia.
Pronto estarán en mi poder esos

�Domingo G de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

r:om::i:;o G de Sep-,iembre de 1903-

===

EL MUNDO ILUSTRADO

modelos y en seguida. los da.remos :í.
conQCer en estas páginas, para complacencia. de nuestra.s lectoras, pues
creo que todas pasaréis un agrada.·
ble rato con examinarlos minuciosamente, estudiarlos con detenimiento, y formar un juicio exacto
de la. evolución que sufrirá. con ese
Certamen la indumentaria femenina..
MARÍA LUISA.

SACRIFICIO
La luz de la. tarde agoniza, penetrando por la estancia de una humilde buhardilla. Sobre duro jer•
gón de mal espa.rto se ve sentada.
una. mujer que oprime contra su
pecho un niño famélico, como si
quisiera con el calor de su seno
apagar el hambre devoradora. que
sentía a.quella. criatura., que de vez
en cuando levantaba. su dora.da cabecita., y fijando su vista. en la ele
su llorosa. madre, se escapaba.o de
sus labios secos y amoratados por
la. neceslda.d, estas terribles palabras: ¡pe.o .... ! ¡quiero pan .... !
Entretanto, y en otro rincón de
aquelh~ desta.rtalada. estancia, un
a.nciano, postrado sobre unos i·estos de sucio colchón, presa de terrible fi-'bre que le martiri,:a, lucha.
entre la vida y la muerte. pidiendo
en sus constantes delirios ser arrebatado ya. de este inundo, para,ter·
minar con su vida las penas y sufrimientos que tenían postrado su
cuerpo y rendida su alma.
Por último, y como marco de aquel'
terrible y doloroso cuadro, un pÓbre hombre, 'joven aún, pues apen:i.s
cuenta veintiséis años, vestido con
el humilde tt-aje de los hijos del trabajo, cubriendo con las mn.nos su
dema.:rado rostro y como no queriendo presenciar el desenlac• de
aquel terrible drama, llora ama.r·
ge.mente, rogando unas veces y maldiciecdo otras, mientras que por su
calenturienta imaginación cruzaban
distintas y encontradas ide:i.s que le
tienen petrificado en el dintel de la
pequeña pue1·ta que daba entrada á.
aquella pequeña sucursal del Purgatorio. ¡Y cómo no llorar! ¡Y &lt;'Ó·
mo no jurar! ¡ Si hacía veintiocho
horas que no había entrado un pedazo de pan en aquella estancia!
¡Si eran su esposa, su hijo y su pe.-

4.-Traje de casa.

ii

ü

1

1
it

u

dr!' los quP desfallecían de hambre
y de miseria!
El era el único amparo y sostén
de su familia: bacía un mes que se
encontraba sin trabajo; en vano recurría. á quien podía proporcionárselo, y irastados ya los pequeños
ahorros, fruto ele ~us privaciones,
en la enfermedacl de su padre y en
1as perPntorias necesidades de aquel
bumildísimo hogar, recurrió al último extremo, il' empeñando las ¡,ocas
y pobres ropas que tenían, habiendo llevado al usurero el día anterior
1as últimas y más preciadas prendas para ellos. Pero aquello también se acabó, y al pobre Juan, que
así se llamaba aquel desgraciado,
no le quedaba más que un recurso:
llamar de puerta en puerta, implorando la caridad pública para encontrar un pedazo de pan con que
mitil!'ar siquiera el hambre que sentían los cuatro. Lo pensó, y así lo
bizo.
-Espera le dijo á su mujer,oue pronto vnelvo. - Y abrazando
á su bijo:- Ahora te traeré panbalbuceó á su oído, mientras por
sus mejillas corrían abundantes lágrimas.
Y dirigiendo una lastimera mirada á. su padre, bajó, mejor dicho,
rodó a ,uellas escaleras, y tambaleándose recorrió I as aceras de la
ciudad, implorando una limosna
por amor de Dios.
Maquinalmente tal vez, ó por pedantería quizás, todo, menos por
caridad, un gomoso de esos que á
la caída de la tarde abundan en las
grandes capitales, alar,:ró dos monedas de diez céntimos áJuan, quien
se apresuró á.comprarua panecillo,
y ávido de llevarlo á su case, subió
volando aquellas pesadas escaleras
que poco antes bajara con el alma
angustiada. Porel caminnhabíaya
h echo el i·eparto; así es que alargo.o.

do un, pedaz_o á María sn espo~a,
oLro _l~ su h1Jo, se acercó á su ¡,udri
y m11tan11u et trozo que le curres~
¡,o.,día tu un 1wquPi1O perolito de
agua t t'mplada, porque ni cui Lón
t·osta?a y a para hacel'la hervit• le,·uuto la cul&gt;eza. ctel anciano, q~ien
ea un abnr y cei·rnr de ojos devoró
lo que ??u t,~nt1Holicituu le presentó bU h1¡0. ¡ ral era el hamlJt e que
sentía! Al poco rato un sueilo, al
pan ce~ reparador, engailaba aquel
1:mfe1·1111zo cuerpo.
-¡,Y tú no comes_, Juan mío'?-Je
preguntó María, viendo que su esposo gua,·daba en el bolsillo el último testo del panecillo.
Acrcó~e Juan á su esposa, y sea•~odose· sobre el duro esparto, Ja
dtJO muy quedo, pa1·a que no pudier,~ u.percibirse E:l viejo por si des¡,ertaba:
- Tengo un hambre de veintiocho
borns como la teníais vosot1·os hace poco; pero ya lo sabes, mi padre
IJSLIÍ. allí, y más falta le hace á él·
quiero cumplir hasta el fin con ei
sagrado deber de un hijo, y mienti-u.s yo pueda, mi padre no morirá
de hambre.
-l'uro morirá él y mol'iremos todos llObOtl'OS - replicó Marí11 mientras no hagas lo que tehedi~ho
huce y a mús de quince días, mientras no cojas á tu padre y lo conduzcas al Asilo.
-¡;\laría, por Dios!-dijo Juan,no me tortures más de esa manera·
y~ se apiadu.rá D_ios de nosotros;
mira, mañana. mismo comienzo á
ganur nuevo jornal¡ ya te be dicho
que lle encontrado trabajo, y, mal
que I.Jien, p&lt;.,dremos seguir tiranrto,
y creo que ya. no llegue otro día como el de hoy.
-Desengáñate, Juan, desengáilate; trnbajarlí.s mañana y te matarás
trabajando una semana, un mes,
seis. y siempre esta.rewos lo mismo:
la. nliberia uo S.3 apa1·tará nunca de
los umbrales de nuestra pobre mo1·ada1 porque tu jol'Dal escuo no
basta para atenderá la curación de
tu padi·e. Piensa que tu.mbién tienes
un hijo, y con él, contraído el deber
ue munLtoerlo, y no dejai·le perecer
dehambrecomohoy, porque,ya ves,
este íu1gd está más muei·to que vivo. Y todo por no hacerme caso,
Lodo por no llevará tu padre al
Asilo, doude estará mejor cuidado,
, onde no le ra.ltarán los alimentos,
donde ....

á Juan de su letargo, y cuando éste
se disponía á darle el mendrugo
que guardaba para sí, oyó la temblorosa voz de su padre que decía:
-Juan, hijo mío, ¡,dónde estií.s?
¿No tienes una sopita?
.
Y partiendo en dos su ración,
puso en las manecit&amp;s de su hijo un
pedazo, mienti·as que el otro lo volvió á. migar para darlo, como_ la
ración anterior, á su padre, quien
al tomar los primeros bocados, prorrumpió en amargos sollozos. , .
-¿Qué tenéis? ¿Por qué llorais,
padre rnío?-le di¡o Juan besánd~le en la frente y juntando sus lágri·
mas á. 1as del t~nciano.
-Porque be tenido un sueño horrible, ó delirio, no lo sé-repuso
el viejo,-pero te veía acompañado
de cuatro hombres que conducían
uoa. camilla pat·a llevu.rme al Asilo,
porque, cansado ya de mí, me abandonaste, y yo buscaba tu cariño...
tus cuidados .... pero en vano.
-;Padre mío!
-Espera, no me interrumpas; allí
en aquel asilo, falto de tus consue•
los para mayor castigo pa-,é much~s años no recuei•do el número,
y una d~ aquellas intermina.bl&lt;•s
noches vi que ocupaba la. cu~a al
lado de la. mía, un bombrE ¡oven
aún. Al amanecer aquel nuev~ día,
reconocí aquel compuiie,·o de_rnfoi·tunio. ¡ Era mi Juan! ¡e,·as tu, h1Jo
de mi alma!, lÍ. quien _habín co_adu•
citlo la noche anterior tu mism!)
hijo imitando lo que años auws hicist~ tú conmigo! ¿Sería aquello
una terrihle herencia que queual.Ja
de padi·es á hijos':' Nv puede ser,
porque no pued~ se~ ~ampoco que
aquel Juan de m1 deltrio fuei·as tú ,
¿ verdad hijo mío':'...... ¿Pet·o, por
qué lloras':' ¿,Por qué no me cont.estas·? ¿Por quó no me dices que todv
ha sido un sueño':'
Por toda contestación, Jua.n abrazó á su padre con tal fuenr.a, con
tal frenesí, que lo abogó coutra su
seno ca.yenuo ambas cabezas despJo0::ado.s sobre la sucia almohada,
mientras que en aquel momento be
oía una voz infantil que exclamaba:
-¡Pan! .... ¡Papá! .... ¡Mamá!...
¡Quiero más pan!
·

1

'

··· ····· ·········

Al día siguiente el Ju1.gado levantaba los cadáveres del anciano Y de
Juan, mientras que á. la puerta esperaba un coche celular para conducirá un manicomio á la pobre
María, á quien á duras_ penas pudieron arrancarle el mño, que de
paso dejaron los agentes de ~a. autoridad en la Inclusa, Hotel rnfan-

?.-Vestido de reunión.

6.-Traje de casa.

.

.

-

:»:?::~
/

5.-Vestido de paseo

-Buscará en vano el cariilo de
su hijo- le replicó Juan,-y al vei·
que no le encuentra á _su.lado, ~orirá de pena y de sentimient-0 vien·
do que yo le he abandonado en ~l
lecho de un Asilo, cuando ya s~ vi•
da se acaba, cuando más falta tiene
de mí, que no me be separado de él
un solo instante. No, María, perdóname. Sería un grandísimo remordimiento para mí.
..
-Pues, haz lo que quieras-d1¡O
entonces María;-pero yo_ tampoco
puedo consentir que sacrifiques la
vida de tu hijo por la de tu padre;
cuida.le enhorabuena, recoge su
posti·er suspiro, que no otra cosa
ya creo que puedas hacer por él, Y
perdóname que yo sea la q_ue -~usque en el Asilo pan para mi b1¡0 y
alimento para mí, que ya no puedo
más!_ y pretendiendo incorporarse le faltaron las fuerzas, cayendo
de'splomada. sobre el jergón, pr:esa
de uno de esos ataques que se sien·
ten por desfallecimiento, cuando el
estómago está vacío y la cabeza de·
jade funcionar.
Juan se sentía desfallecer por momentos contemplando el horroroso
cuadro' que á su vista se pre~eutaba luchando en su alma el dilema
bo~rible de mandar á su padre al
Asilo á terminar sus días, porque
los cuidados que su enfi:rmedad i·equería le robaban el tiempo para
ganar el mísero jornal, q~e no baJ'
taba á cubrir las nect&gt;s1dades e
todos ó dejar al anciano lanzar el
últim~ suspiro en sus brazos,. ex•
puesto ñ. que su hijo su~umbiera
también por falta ue alimento Y
cuidados.
-¡Pan!. ... ¡papá, da.me panlbalbuceó el pequell:o, despertando

-\_
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9.-Miltin6e con eneajea,
s .-Manteleta abrigo de paaeo,

�Domingo 6 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

.¡

til de los hijos del crimen y del infortunio; en una palabra, de los
desheredados de los hombres.
J. CRUZ RIVERA.

Domingo 6 de Septiembre de 1903.

&gt; -:~

LA CIGAB.B.A.
En los campos andaluces
que embelesaron mi infancia,
me enseñó desde pequeño
á cantar una cigarra.
Abierta a.l sol y á los ruidos
como una esponja mi alma,
bebió por sus lindos &lt;poros&gt;
cuanto en la tierra se guarda.
Sentí músico mi oído,
&lt;gustó&gt; el color mi mirada,
y en las líneas de las rocas
adiviné las estatuas.
Mi espíritu confundido
con mares, cielos y plantas,
llegué á dudar si yo fuera.
trozo de cuantv miraba.
Pájaro en medio del viento,
burbuja. en medio del agua,
molécula. en dura. piedra,
botón abierto en la rama,
era. mi ser todo á un tiempo,
y de un r11cirno colgada.,
una. cigarra ardorosa.
me decía: «¡canta., canta!&gt;

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10.-Ropa interior y blusa para casa.

Cantar? cómo? con qué cuerdas?
Entre las trémulas callas,
del viento gárrulo oyf'ndo
las melodiosas palabras,
y viendo rodar del río
el tropel de ondas perladas,
preguntaba tembloroso:
¡cantar! ¿y cómo se canta.?
Dondequj.t'ra, en torno mío,
bella canción preludiaban,
desde la tromba en el roble
hasta el insecto en la mata.
Opera para mí solo
era la tie1·ra acordada.,
y yo estaba en la gran fiesta
sin voz, sin nota y sin arpa.
Y entre el sonoro concierto,
desde el verdor de una parra.,
la cigarra abrasadora
me decía: «¡canta, canta!&gt;,

á oír su bella. palabra.
Los dáctilos de Virgilio
con voz ardiente declama,
y sudan de las estrofas
miel y resinas preciadas.
A Anacrl!onte interpreta.
y recita. sus estancias,
que llevi.n el sol heleno
y zumo de verdes pámpanas.
Tiene la sa.l&gt;ia. doctora
en una cepa su cátedra.,
en una cepa de Chipre
en andaluza injertada.
Y desde el claro racimo,
siempre redobla. mis ansias
con sus ardientes canciones
diciéndome: &lt;¡canta, canta!&gt;

Desde entonces me alecciono
ue mi &lt;maestra&gt; en las &lt;aulas,&gt;
y acudo en las rojas siestas

Versada. en letras !atinas,
las griegas entiende y habla,
y en la gran Naiuraleza
tiene su templo y su ara.
Yo la sigo en la vendimia

tras de las cestas colma.das,
qne en los pe.seros se tienden,
donde el calor las abrasa.
Yo sorprendo lo que dice
á los nidos en las ramas,
á la hormiga en su granero
y á la abeja entre la.s matas.
Cuando á. la tierra desciende
el sol en olas de llamas,
«¡fermentad!&gt; á. las bocegas
dice con voz abrasada.
Los sarmientos se retu&lt; rJen
al ronco son de su arpa,
y yo entretanto la escucho
que me dice: «¡canta, cantal&gt;

Con ella canto, y entiendo
el ritmo de su pentágrama;
ella es la. encendida. musa
que bal'la. en sol mis estancias.
Artista. que el arte adora.,
por la belleza se afana,
y las cuerdas de su lira
á ningún interés ata.
El gran crisol donde hierven
vidas de seres y plantas,
Na tu raleza. creadora,
es el portento á quien ama.
El fuego engendró su cuerpo
en una espig-a dorada,
y por lo ardiente parece
sol que en estío se cuaja.
Nunca se rompan tus élitros,
artista sublime y sabia,
y al son del arpa. que toco
¡canta tu música, canta!
SALVADOR RUEDA.

**
Tomad la. hija.*de
una buena ma-

dre, si queréis buena esposa.

Núm. l. :_Trajes de casa y visita.,
estilo reforma, co?feccionados, el
primero con tela hgera, color claro, y el segundo con tela más ~onsistente color oscuro. En el primero luce~ como únicos adornos pe·
queñas aplicaciones de_ cinta color
neuro ribeteados con crnta. muy a.ngo~ta,' de un col~r más cla1·0. Lo_s
pliegues del traJe parten de la mitad del corpido y llegan hasta cerca de la parte inferior de 19: f~ld9:,
desde donde el vestido contmua. h·
so. Un cuellohombre1·as de peque·
ñas d11nensiones cubre la parte ~uperior del corpiño,y las mangas, de
es,ilo moderno, se hacen tenn1uar
por angostos ¡,uños.
El segundo traJe, también de estilo reforma, no presenta en su confección novedades dignas de a.no
ta.rse.
.
Núm. 2.-Elegante traJe de paseo de estilo enteramente moderno
y n~table por su elegancia y bueu
gusto. Trajes como éste pl'lvan en
1as grandes poblaciones euro¡&gt;eas
y son apreciadísimos por las damas portadoras d~I chic y del bue_n
tono. La confección de esoo vest~do aun cuando no es muy compl1·
cada, requierl'I estricta aLt&gt;oción pa.·
raque eu todos sus detalles sa1ga
semeJante al modelo. En las mangas, particularmente, deb? por,e~·se
gran cuidauo para. que caigan bien
y no formen pliegue~ de ~al gusto
que alterarían la umforrn1dad. He·
corn..ndamos á nuestras lectoras este traje.
.;

Núm. 3.-Traje de calle, estilo
sastre, propio para sel'loritas. La
blusa cerrada enteramente y con
un lig~ro entable en la cintura, lleva
dos grandes solapas que en la parte superior se abren á manera de
cuellobornbreras. Las mangas, de
estilo japonés, luc_en ~n pequeña
adorno en su parte rnfer1or, forma.do con cinta ma1·avillosa é igual á
la que constituye los adornos d~I
cuello. La falda es enteramente h
sa, y lleva. por únicos ~do~nos, en
su parte inferior, aplicaciones d_e
cinta formando rectángulos obhcuos de lados salientes. El conjunto de este vestido es muy agradable y constituye una verdadera novedad.
ESPERANZA.

Traj.alto1 lnf1ntllN,

que me inspiró ese caril'I~ .
que es tan súbito en un v1eJO.
-Hola., ¿tú eres el pastor? ?
-Sí señor; ¿y qué se ofrece.
'
-¿Tienes
pa.d res..,
-No, ~el'lor._;
_•Cuántos años tienes•
e,
·Trece!
1
•
?
-¡.Y cuánto ganas, amigo.
-Un duro.
-¿Al día?
-¡Anda, ma.ño!
- ·Un duro alrnes?
e,
-¡Que no, digo!
Un duro «al año!&gt;
II

Le dejé que se marchara.
y en el monte me senté,

UN DURO AL AÑO
I
Monte arriba, cara al viento,
buscando reposo y calma,
íbarne yo muy contento
dándole descanso al alma;
y cuando á lo alto llegu~,
y al dar la vuelta á la.cima,
un rebaño me encon_tré
que se me venía encima.

Avanzaban las ovejas
.
marchando al paso _tranquilas,
y pasaba.e las pareJas
al sonar de las esqupas;
y á los últimos relleJ_os
de los rayos ve~pertt~os,
las vi perderse á lo l_eJos
por los ásperos camrnos.
Detrás de ellas. lentam~nte,
dando al aire una canción,
y sacando indiferente
su mendrugo del zurr? n,
venía un pastor, U? mño,
un imberbe zagaleJo,

y avergonzado, la. cara.
e~ las manos oculté.
Pasaron por mi memoria
tem¡&gt;los, palacios y re_yes,
los aplausos y la. gloria,
los discursos y las leyes,
los millones del banquero,
1as fiestas del potentado,
réditos del usurero,
ladrones en despoblado,
fortunas mal heredadas
en el tapete perdidas,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domllllgo 6 de Septiembre de 1903.

LA GRATITUD

•

Era el Sr. Juan un hombre robusto y fuerte, de edad indefinible
y si por su rostro alterado y rugoso se hubiese querido juzgar sus
años, podía haberse creído á la vez
que contaba cuarenta, ochenta 6
cien aílos.
Vivía solo, en una. casa vieja y
fea, que llena de grandes grietas en
sus débiles muros, amenazaba la rá·
pida descomposición de su inorgánico cuerpo.
Allá, en su juventud, fué un po·
bre obrero que á fuerza de grandes
sacrificios y nutriendo de escasa
alimentación su fuerte organismo,
logró, según se decía en el pueblo,
reunir unos dineros, que la fantasía popular hacía subirá inmensas
cantidades, y de aquí que gozase en
él fama de rico.
Con él llevaba siempre un her·
moso perro de talla gigantesca
que denotaba ser extremadamente
dócil; al retirarse á descansar, dormía á los pies de su lecho; en las
comidas, que eran escas&amp;.s y de pobres manjares, elegía lo mejor de
los alimentos, dándoselos en la boca al inteligente animal, que los engullía con gran presteza; tal era el
cariíIO que se tenían, que jamás se
separaban.
'renia en el perro un extraño confidente á quien contaba los sucesos
más interesantes del pueblacho; y
el animal, pendiente de sus labios, le
escuchaba atento, fija en él su mirada, como si entendiese tal vez lo
que su dueño le decía.
Si bondadoso era el señor Juan
con los animales, más aún lo era
con sus vecinos, á los que, en época
de escasa recolección, jamás negó
sus favores. El año anterior fué
de prueba para los labradores.
La sequía agotó sus plantaciones, y sus siembras, de fuertes y lozanas que hubieran sido, se quedaron en el más completo estado de
raquitismo que imaginarse puede.
El clamor de los labradores era
aterrador, grande, inmenso. Ante
aquellas numerosas familias ham•
brientas y furiosas, se conmovió el
buen corazón del señor Juan. Así,
brindó pequeñas cantidades metá·
licas, que fueron acogidas con gran
júbilo por parte de todos.
Extendióse la voz por el pueblo,
y como hormigas que van buscando un grano que aumente sus provisiones, al igual en número acudieron los labradores á casa del
señor Juan. Un coro de cientos de
voces entonaba himnos y alabanzas en honor del señor Juan, y la
gratitud de los labradores en aquel
entonces con nada podía compararse. Como á imagen adornrla le
rendían culto fervoroso.
-¡Gloria al amigo de los pob1·es!
¡Bendigámosle! ¡Vios se lo aumente!
Y así por el estilo, mil y miles
de exclamaciones lanzadas por los
labriegos, ciegos por su bienhechor.
Transcurrieron unos años. Ahora ya, aunque no todos, habfan pagado los préstamos, y el sPftor Juan
era mirado con indiferencia por el
olvidadizo pueblo.
Una noche, dormía el anciano con
el sueño del justo, cuando se despertó ahogado por un humo acre y
espeso que poco á poco iba invadiendo la habitación en que se hallaba. Momentos después oyó crujir de maderos y techos que s~
derrumbaban con gran estrépito;
inconscientemente levantóse de la
cama, y dirigiéndose hacia la pue,.
ta, la abrió intentando tal vez cono•
cer lo que pasaba, cuando una 111mensa llamarada intensamente roJa
subió por las escaleras con la v~locida.d del rayo; sobrecogido,lleno
de espanto, retrocedió hacía el fundo de la habitación; y ya allí, se
dió cuenta en su mente de lo que
ocurría; llamó á su per1·0, y abrieudo una pequeña ventana, se lanzaron los dos á la calle.
A la maílana siguiente contemplaba el seño1· Juan las cenizas de
aquella que fué su casa.; en ella
qnedaban los frutos conquistados
en sus juveniles años. ¡Ah! He hecho bien á muchos; ya me protegerán, dijo el viejo con voz lastimo-

EL MUNDO ILUSTRADO

sa, triste, como quien exhala un
gemido, á la vez que dos gruesos
lagrimones surcaban su tez. De
puerta en puerta, imploró la caridad de aquellos á quien favoreció,
y ahora corría la voz como regue·
ro de pólvora entr-e el vecindario.
¡Que viene el St:ñor Juan pidiendo!
exclamaban; y las puertas se cerraban ante sus ojos.
¡Oh! La gratitud de los hombres.
¡Pobre viejo solo en el mundo!
¿Solo? No, su perro le seguía.
SATURNINO PEREZ.

CANTILENA.
Febo se retiraba,
casi expiraba el día,
y la noche llegaba;
su fresca lozauía
marchitaba la rosa,
mustio quedaba el prado,
y el ave sonurosa,
dormida y silenciosa
en el olmo acopado,
cuando mi ninfa hermosa
salió á la fresca vega.
Y de sus ojos bellos
á la lumbre radiante,
y al esplendor brillante
de sus lindos cabellos,
de nuevo se despliega
la rosa ya adormida,
cobrando olor y vida;
torna el florido prado,
que ya estaba enlutado,
á matizar sus flores,
y á esparcir mil olores;
y las ya unidas aves,
dulcea trinos suaves
cantan muy dulcemente,
y vuelve de repente
á comenzarse el día:
que al ver á mi señora,
juzgaron que venía.
nuevamente la Aurora.

EL MUNDO ILUSTRADO

CANTARES.
DE ARRIBA ..... .

Allá en los montes están,
Robustos, como gigantes,
Y arden como pensamientos
En sus frentes, los volranes.
Entre montaña y montaña
'rendidos están los valles ....
Poi· ellos corren los ríos
Que en la enhiesta cumbre nacen ...
En la montaña está el fuego
Que luz y vigor esparce;
Arriba flotan las nubes
Que en arroyos se deshacen ....
Así se levanta el hombre
Que bien en torno reparte ....
¡Como la1S altas montañas
Se elev~n sobre los valles!
VENGANZA.

Has hablado mal de mí
Y me llegaste á ofender,
Compañero de mi vida,
Pero yo me vengaré.
Mira con mucho cuidado
En dónde pones los pies,
Que alguna vez te caerás
Y yo te levantaré.
Huye muy lejos de mí,
Que mi venganza es cruel. ...
Ancha es la herida del mal,
Pero es honda la del bien.
A. SÁNCHEZ RAMÓN.

RASTRO Y ALAS

EL DUQUE DE RIVAS.

Como un cartucho que la capri•
chosa naturaleza hubie1·a formado
de las hojas para llenarlo de rocío,
estaba un gusano sobre el gajo rugoso de una vid. El gusano había
recorrido durante el áía su dominio y reposaba. Su cuerpo blan·
do, verde, con sortijas punteadas
de un vivo color de leche, se bailaba tendido largo á largo. De p1·on.
to, en la ca.qeza apareciel'On dos a.o.
tenas, que volvieron á esconderse.

♦

t
♦

ii
tf

So'"""'"' eam"' en 0mo l'ulho= para todo, Jo, ponoo,

"n los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comodores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soii renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

i

w. s.

FARNSW0RTH.-Agente General.

ta. San Francl•oo11 lliín_,. B, llllf11cloo11

a. 1.

·······························•··

El cuerpo . se ~stremeció. Parecí
una respiración. Luego asorn:
ron otra vez,se dirigieron horizo
talmente hacia adelante y la m nire1•a t·mosa avanzó sus 'cuatro a 1
llos posteriores, levantando un
co en ~l centro. Y entonces los cu1t~o amllos anteriores siguieron h1c1a adelante. El gusano caminó. Detrás de su marcha quedaba un hilo
ar~entado. ¡Aquel repugnante ser
deJeba rastro! ¡Y subía! . . Sucedió
que un rayo de sol que a.tra.vesab&amp;
el dosel .formado por las hojas, vino á herirle. Y entonces se detuvo
Cas_ualmente cerca de él colgaba un
ra01mo nac~rado de uvas, donde
rebullí.an millares de insectos peq ueñísimos. El gusano se detuvo
C?ntemp!ándolos. Eran una especie de minúsculas mosquitas, pero
eran tantas, que, entre todas con
las al.as, pro~ucían un suaví~iJno
zumbido musical. ¡Cosa ex.tralla!
La oruga arrugó su piel como al
t1;1era un gesto que pudiera traducirse por estas palabras: ¡Oh, alin
hay seres despreciables con alas'
Y luego siguió su marcha ba~tÍ
un escondrijo húmedo dond~ yacía
enr&lt;;&gt;scado otro gusano. El reconoció que era su compañero y ,
s1;1 lado, hecho un espiral, se' recogió ....
Y por el dosel de las hojas ern,
pezó á temblar un rayo de sol.. ..

Doml.ngo 13 de Septiembre de 1903.

ªª'

!r:

JosE MARIA VELEz.

Calima.ya, Méx., julio 14.
El Dr. José de la Serna dice que
opina lo siguiente:
''Siendo el aceite de híg~do de
bacalao un maravilloso alimento
fácilm~nte asimilable, que exci~
el apetito y estimula las funcioms de nutrici6n, y hallándose dicho aceite en la Emulsión de ScoU
perfectamente mezclado con 108
hipof?~fitos de. cal y sosa, la preparac1on menc10nada resulta emi•
nentemente útil en todas las en•
fermedades en que predomina la
miseria fisiológica principalmente en la escrófula 'y tuberculosis.
En esta última enfermedad es sin
comparación superior á todas las
deruás preparaciones, y, por mi
parte, la u~o con muy buenos resultados en los niños y en la convalecencia de enfermedades agudas.''

EL TESTAMENTO
Dtl 11.110. Sr. Jlrzoblspo·Jetbal.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos u1as que se practicó la
,ipertura del testamento del Ilustrfslmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. FeehlD
en la ciudad de Chlcago, Illlnole.
La fortuna del distinguido prelado ascendió a. cerca de $125,000 oro americano ; y .según el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compañta de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean . . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobte una de las pólizas
9,329 oro.
Otra p0liza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre las &lt;tisposlclones del sellor Ar·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A s u hermana, seiiorita Kate FeebaD,
que estuvo siempre con él basta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro:
!l. la seilora Ana A. Feehan, viuda del
.sellor doctor Eduardo L. Feeban, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y ~5,000 oro eD
efectivo ; a. la Aeademla de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptor&amp;
su hermana Madre Marra Catallna,
$10,000 oro' de la llltlma póliza ; A la
escuela • 'Santa Maria'' de ensellanza
práctica para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la 1.nstltucl6n por la
que m!l.s se Interesaba el seiior Arz0 •
blspo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la llltlma póliza.

E1pllcad6n dt

-----~:::--~~

Htstros grabados
Núm. l. Traje de paseo, para señoritas,confeccionado con tela de
medio tono y adornado
en la blusa con un ancho cuellohombreras de
enea.je. Las mangas, de
hechura moderna y es·
tilo japonés, llevan en
sus extremidades inferiores una aplicación
de encaje semejante al
del cuello. Los puílos,
muy estrechos, también
llevan ig-uales aplicaciones. La fa.Ida se tablea en pequeños pliegues y en toda su longitud, y en la parte inferior sólo lleva como
adorno una aplicación
de encaje semejante á
los anteriores. El conjunto del vestido es ele•
gante y de buen gusto. Por lo que hace á
los sombreros que aparecen en nuestro gra·
bado ambos son propios pMa la actual es·
tació~ de otoño. y se confeccionan con fi?·
res de lienzo y gasas. Las formas de pa¡a
pueden variar á elección de las interesadas,
que siempre deben procurarse aquellas for·
mas que sienten bien con la estatura de las
personas, estilos de peinado que us~n.y traje que lleven, según sea éste de v1s1ta, de
paseo ó de teatro.
Núm. 2. Representa nuestro grabado dos
trajes para niñas de 14 á 15 años. ]~tos vestidos se confeccionan con telas propias para
la estación, y el corte debe ser adecuado á
las estaturas, pues en uno la falda se lleva
con un pliegue inferior, y en el .otro con dos.
Los corpiños pueden confecc1onarse á.".º.
!untad, pero sujetándose en sus genera.h?a·
des á los modelos respectivos. Un corp1ílo
lleva ancho cuellohombreras, y el otro se
adorna con aplicaciones de cintas coloca·
da! longitudinalmente.
.
Nún. 3. Trajes de duelo para señoras JÓ·
'Venes. El primero de falda lisa y saco suel·
· to, tableado, debe emplearse con toca de
crespón. Las bandas de este crespón se usan
muy largas, pues á veces tocan el suelo. En
la mayor parte de las veces deben llevarse
recogidas con la mano derecha. El segundo
modelo es propio para un luto algo avanzado y consta de falda lisa y corpiño de hge·
ros pliegues y pasamanerías negras.

~

ESPERANZA.

--------------11usión... infantil
Una mañana de invierno,de aquel invierno
de 1890 en el que se heló el Sena, un rayo de
sol suave y triste, de un sol frío, entró en
la elegante alcoba de María, mi leal amiguita, acababa de cumplir nueve años; á esa
edad las niñas, en Europa, son todavía candorosas ....
El rayo de sol penetró por ent1·e las c&lt;;&gt;r·
tinas semicorridas, saltó sobre la camita
de la niña, se miró al espejo y jug.ueteó en
el suelo ... La nii'ia seguía con los OJOS. gran·
des y abiertos el curso fugaz y caprichoso
del rayito de sol... .
Decidió encerrar, guardar, conser_var la
nií'la de pupilas ras~adas aquel ray1to de
sol, y, levantándose ¡ubilosa, tomó un fras-

co de suave perfume que
yo le había regalado,
lo vació en cual1uier
1
~
parte, creo que enel i;ue\
lo, y con graciosísimo
afán se apresuró á em·
bocar en el lindo frasco
el rayo tentador. Luchó largo t,iempo,y después de algunas burlitas del rayito, que se
deslizaba á lo largo del
brazo, del cuello y del
seno de la niña y pasaba por sus labios be·
sándolos alegremente,
la criatura logró &lt;ence·
rra.r&gt; á su perseguido;
tapó inmediata y cuidadosamente su lindofrasco.
-1Ya. está dentro! 1Y
es el rayo de sol más
bonito que he vistolexclamó María.
-¿Para qué lo quieres?-le dije.
-Para tenerlo en los
días que el frío sea muy
grande y esté muy obs•
cura esta casa.
Guardó en su armario el frasco &lt;que ha•
hía llenado&gt; de alegría y de luz, y como un
reproche á mi sonrisa de burla, díjome:
-¡Ya verás ... ya verás!
Y vinieron días sin sol. El primer día la
niña nada hizo; el segundo, tampoco. Se supo abstener de tocar•su tesoro. Pero al
tercero, fué día obscurísimo y mi amiguita
se lanzó sobre su a.rmario, sacó el frasco
donde &lt;guardaba&gt; luminosas esperanzas..•.
y lo abrió ....
Del frasco también se había ido la viva
luz del sol. ...
María lloró la primera decepción de su
vida.
Con los ojos llenos de lágrimas me dijo:
-¿Por qué se ha escapado el rayito de
sol que yo quería tanto y con el que iba hoy
á estar tan contenta?
-Por eso. Porque ibas á estar muy con·
tenta. Porque ésa era tu dicha, y la dicha
es tan fugaz como un rayito de sol; y como
la luz, cuando queremos coger y retener la
dicha, se nos escapa de entre las manos.
-Pero yo lo babia.cogido y encerrado·:·
No quise dejar mayor germen de esc~pticismo en aquel corazón lleno de credulidad
.... pero sentí mi alma casi amargada, viendo en aquel minúsculo episodio del frasco
y 1s. niíla otra prueba, entre mil que he observado, de que &lt;la ilusión&gt; es la que con·
cibe, aviva, engendra., sustenta y hace crecer
la felicidad.
FRANCISCO HERMIDA.

MADRIGAL.
Ibas á suspirar, dulce embeleso,
y yo que muero si tu encanto admiro,
cerré tus labios con mi ardiente beso
y se adurmió en tu pecho ese suspiro.
Tu seno como un lirio se agitaba
á la brisa de amor que difundía
cálido el beso en que mi ser te daba;
y al sentir que mi vida se exhalaba.,
-Quién el suspiro tuyo
pudiera ser-me dije conmovido, - .
y allá en tu corazón, como en un 01do,
adormirse de un ósculo al arrullo,
al perpetuo rumor de su 1atido !
1.-Traje d e paseo Y sombrero de laestación.

H. RODRÍGUEZ.

•

�EL MUNDO ILUSTRADO
E L WJNDO ILUSTRADO

Domingo H de Septiembre de 1903.

LA CAJA DE ORO
Siempre la. había visto sobre su
mesa a.l alcance de su mano bonita, que á veces se entretenía en acariciar la tapa suavemente; pero no
me era posible averiguar lo que encerraba aquella caja de filigrana de
oro con esmaltes finísimos, porque
apenas intentaba apoderarme d~l
juguete,su dueña lo escondía. precipitada y nerviosamente en los bol sillos de la bata ó en lugares todavía más recóndito$,dentro del seno,
haciéndola así inaccesible.
y cuando más lo ocultaba su dueña, mayor era mi. afán por enter~rme de lo que la caJa contenía. ¡Misterio irritante y tentador! ¿Qué
guardaba el artísticv chirimbolo?
¿Bombones? ¿Polvos de arroz?
¿Esenciás? Si encerraba. alguna de
estas cosas tan inofensivas, ¿á qué
venía. la ocultación? ¿Encubría un
retrato, una H0r seca, pelo? Imposible: ta.les prendas, ó se llevan mucho más cerca ó se custodian mucho más lejos: 6 descansan sobre el
corazón ó se archivan en un secreter bien cerrado, bien seguro ....
No eran despojos de amorosa. historia. los que dormían én la cajita
de oro esmaltada de azules quimeras, fa.~tásticas rosas y volutas de
verde opaca.oto.
.
Califiquen como gusten m1 conducta. los inca.paces de segui1· la
pista á una historia, tal vez á una
novela. Llámenme enhorabuena. in·
discreto, antojadizo, y por contera,
entrometido y •fisgón impertinente.
Lo cierto es que l a ca.jita. me volvía. tar umba., y, agota.dos los medios lega.les, puse en juego los ilícitos y heroicos . . . . Mostréme perdida.mente enamora.do de la. dueña.,
cuando sólo lo estaba de la. cajita.
de oro· cortejé en apariencia. á una
mujer,'cuando sólo ?ortej_ab~ á un
secreto; hice como s1 pers1gu1ese la.
dicha .... cuando sólo perseguía la.
satisfacción de la curiosidact. Y la
suerte, que a.ca.so me negaría. 1a.
victoria, si la. victoria realmente
me importase, me la concedió ... .
por lo mismo que al concedérmela.
me echaba encima un remordimiento.
No obstante, después demi triunfo la. que ya. me entregaba cuanto
entregaba la voluntad rendida., defendía. aún, con invencible obstinación, el misterio de la. ca.jita de
oro. Un día tras otrti, con zalameras coqueterías ó repe~tin9:s y me~
lancólicas reservas, d1scut1endo o

bromeando, apurando los ardides
de la. ternura. ó las amenazas del
desamor, supJici,.nte ó enoja.do, la.
dueña de la ca.jita persistió en negarse A que yo me enterase de su
contenido, como si dentro del lindo
objeto existiese la prueba. de algún
crimen.
Repugnába.me emplear la. fuerz,a. y
proceder como procedería un patán,y, además, exaltado y ami amor
propio (á falta de otra exaltación
más dulce y profunda.), quise deber
al cariño y sólo al ca.dño de la hermosa la clave del enigma. Insistí,
porfié, me sob1·epujé á mí mismo;
desplegué todos los recursos, y como el artista que cultiva por medio
de I as reglas la inspiración, llegué
á tal grado de maestría en la. comedia. del sentimiento, que logré arrebatar al auditorio. Un día que algunas .fingidas lágrimas acredita.ron mis celos, mi persuasión de que
la ca.jita encerraba la imagen de algún rival, de alguien que aún me
disputaba el alma de aquella. mujer,
la vi demudarse, temblar, palidecer, echarme al cuello los brazos,
y exclamar por fin, con sinceridad
que me avergonzó:
-¡Qué no haría. yo por ti! Lo
has querido que sea. Ahora. mismo
verás lo que hay en la caja.
Apretó un resorte, la tapa de la
caja se alzó y divisé en el fondo
unas cuantas bolitas tamafl.as como
grisa.ntes, blanquecinas, secas. Miré sin comprender, y ella, reprimiendo un gemido, dijo solemne·
mente:
-Esas píldoras me las vendió un
curandero que realizaba curas ca.si milagrosas en la. gente de mi aldea. Se las pagué muy caras, y me
aseguró que al tomarme una al sentirme enferma, tengo asegurada la
vida. Sólo que me advirtió que si
las apartaba. de mi ó las enseñaba.
á alguien, perdían su virtud. Ser á
superstición, lo que quieras, lo cierto es que he seguido 1a prescripción
del curandero, y no sólo se me quita.ron achaques que padecía, pues
soy muy débil, sino que he gozado
salud envidiable. Te empeñaste en
a.veriguar .... lo conseguiste. Para
mi vales tú más que la salud y que
la vida. Y a no tengo panacea., y a
mi remedio ha perdido su eficacia:
sírveme de remedio tú; quiéreme
mucho, y viviré.
Quedéme frío. Logrado mi empeño, no encontraba dentro de la cajita sinu el desencanto de una supercher ía y el cargo de conciencia
del daño causado á la persona. que

3.-Trajes de duelo,

La Aldea de las Rosas

2. T raj es para niñas de 13 á 15 añor..

al fin me amaba. Mi curiosidad,
corno todas las curiosidades, desde
la falta del Paraíso hasta. la no menos funesta de la conciencia contemporánea. llevaba en sí misma su
castigo y su maldición. Daría entonces algo bueno por no haber
puesto en la cajita. los ojos. Y tan
arrepentido, que me creí enamora.do, cayendo de rodillas á los pies
de la mujer que sollozaba: tartamudeé.
-No tengas miedo . . . T«&gt;do eso
es una. farsa, un indigno embuste
. ... El curandero mintió .... Vivirás, vivirás mil años .... Y aunque
•hubiesen perdido su virtud las píldoras, ¿qué? Nos vamos á la aldea
y comprarnos otras .... Todo mi
capital le doy al curandero po1·
ellas.
Me estrechó, y sonriendo en medio de su angustia., balbuceó á mi
oído:
-El curandero ha muerto.
Desde entonces, la dueña de la.
cajita-que ya no la ocultaba. ni la
miraba siquiera., dejándola cubrirse de polvo en un rincón de la estantería, forrada de felpa azul-empezó á decaer, á com,umirse, pre-sentando todos los síntomas de una
enfermedad de languidez refractaria á los remedios. Cualquiera.que
no me tenga por un monstruo, supondrá que me instalé á su cabecera y la. cuidé con caridad y a.bne·
gación. Caridad y abnegación, digo, porque otra cosa no había en
mí para aquella criatura de quien
había sido involuntario verdugo.
Ella se moría, quizás de pasión de
ánimo, quizás de aprensión, pero
por mi culpa; y yo no podía ofrecerla, en desquite de la vida que le
había robado, lo qne todo lo compensa., el don de mí mismo, incondicional, absoluto. Intenté engaB.arla santamente para hacerla dichosa, y ella, con tardía lucidez,

adivinó mi indiferencia y mi dlsi·
mu lado tedio, y ca.da vez se iooli·
nó más hacia el sepulcro.
Y al fin cayó en él, sin que oi los
recursos de 1a ciencia ni mis out•
dados consiguiesen sal varla. De
cuantas memorias quiso legarme su
afE&gt;cto, sólo recogí la caja de oro.
Aún contenía las píldoras, y cierto
dfa se me ocurrió que las analizaRe
un químico a.ro igo 10ío, pues aún
no se daba por satisfecha mi mal·
dita curiosidad. Al preguntar el
resultado del análisis, el químico
se echó á reír:
-Ya podrá usted figurarse-dijo
-que las píldoras er a n de migas de
pan. El curandero (¡si sería. listo!)
mandó que no las viese . .. . nadie,
para que á nadie se le ocu~riese
analizarl as. ¡El maldito a.oá hslslo
seca todo!
EM ILIA PARDO BA7..ÁN.

DE HEI!1E.
Graciosa pescadorcill a,
tu barca de audaces remos
atraca. á esa mansa o rilla,
y mano á mano hablaremos
sin temor y sin mancill a.
En mi pecho reclin ar
bien puedes tú la cabeza,
¿.no fias sin vacilar
en la bonanza ó fierE&gt;za
del alborotado mai·'?
Mi coraz~n, dulce bien,
es un mar inmenso Y hondo,
tie ne su eterno vaivén,
sus escollos, y también
blancas pel'las en el fon do.

teoltoro tJoreaft.

E ra una. aldea como lamayoría de las aldeas que adornan el territorio normando.
Una ca.t•retera blanca.que pasa á tr aves de los monótonos
prado s y desemboca de repente en un a doble valla de saúcos, det r ás de los c_ua.les hay
una serie de huertecitos llenos
de frondosos manzanos, en
donde se a.lineaban en re¡¡etición rectilínea. las mismas casas de madera. con el techo de
bálago . ... Así formada la
aldea, que se agru_Pa ~lred~dor de una relluc1da 1gles1a.
de pobre aspecto, al nivel
de l a balsa comunal, el cochero la nombró, sonriendo
mister iosamente, la aldea de
las rosas.
Aunque desde Jo alto de la
diligencia habíamos visto la
semej a nza de los trepadores
rosales que cubrían las paredes de las casas y que daban
á l a. a.Idea un aspecto uniforme la dE&gt;nominación nos extr~üó mucbo, y la sonrisa.
del cochero que la acentuaba. ... ,
Tres kilómetros fa. l taba.o
para llegar á la aldea, y nos
decidimo~ á recorrerlos á pie,
á fin de desentumecer las piernas ....
Nos detuvimos en la posa.da. de los relevos. . . . El cochero dijo: «¡Hasta más ver,
señores!&gt; hizo chasquear el
látigo, dirigió un saludo á la
criada del mesón que estaba
pl&amp;.ntada en la puerta., y desapareció la diligencia. entre
una. nube de blanco polvo de
la carretera.
.... En l a sala grande del parador , desnuda, fresca y si·
lenciosa, estábamos solos...
La criada arrastraba los pies
de una manera perezosa y pasaba y repasaba maquinalmente el paño por encima de
las mesitas de madera. Nosotros preguntamos diskaídamente:-¿Así, pues, es ésta la.
aldea de las rosas·t-Pero sí,
seño res .... &gt; Y se ruborizó
suavemente y se sonrió, exacta.me nte como lo babia hecho
el cochero. -¿Puede usted decirnos el porqué de este título'! Pareció quedar sorprendida y contestó, creyendo era burla.:-¿Por qué? ¡Vaya! probablemente lo sabrán
ustedes. Se encogió de hombros y añadió:- He ahí justamente al señor rector que
se lo dirá.
El párr oco entró en la sala
fresca y desnuda .... Su bondadosa. y jovial fisonomía se
puso sonriente al oír estas palabras, de l as cuales adivinó
el se ntido.... Saludó; saludamos . .. . -¿El sacristán ha
deja.do la llave, FranciscarSi, señor rector .. . . Después
de un instante de vacilación,
cordi al y francamente se dir igió á nosotl'os:- ¿Estos señores serán forasteros y les
interesa el apodo de nuestra
aldea?-Singularmente, seño1·
rector, es la sonrisa especial
del cochero que nos ha. traído, y de esta. linda muchacha
.. . . que pa1·ecen hacer de ello
un misterio.
-¡Oh!-dijo el buen sacerdote,sentándose familiarmente, a r reglando los pliegues de
la sota.na y abanicándose oon
el pañuelo .... -Si eso les inter esa, se lo puedo muy bien
..-plica.r ....
- Con mucho gusto-nos apr esuramos á contestar.-Ev i dentemente-comenzó no es sola.mente en nuestra
aldea que las casas estén cubiertas de rosales, pues la
moda. es muy corriente en país
norma ndo. . . . Pero lo que
puedo asegu1 ar es que no hay
otra en donde sea. seguida con
una regula.riuad tan perfecta,
t an conmovedora y sobre todo ... . por el mismo motivo
•· •. -¿Un motivo?-Si, a.qui
es r egla., señores, y vean el

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4. -Trajes de v isita y paseo.

Domingo 13 de Septiembre de 1903.
po1·qué: la aldea cuenta con
cincuenta. y tres hogares. Cincuenta y dos casas están ha.bitadas, una sóla hay vacía
. ... desde . ... ¡Oh! .... desde
hace más de veinte años, que
yo sepa, y es la única que no
tiene rosal en la fachada ....
-¿Es una leyenda, pues·?-Si,
sei'lores una leyenda.... ¿Y
ustedes no creerán tal vez en
las leyendas?-dijo maliciosamente
Se volvió, dirigiéndose á
la criada, que había vuelto á
entrar en la. sala desnuda y
silenciosa, con un jarro de sidra fresca y vasos.-Las leyendas, por otra parte-dijo
-no son realmente hermosas
más que para los que creen
en ellas . . .. ¿verdad, Francisca·?- Seguramente, señor
rector.-Y F1·ancisca cree en
ella como todas las novias y
todos los novios de la aldea . . .. &gt; La dorada sidra espumeaba en los vasos. El rector, según costumbre, levantó el va,;o y dijo: «¡A su salud, señores!&gt; Lo vació, lo
dejó encima de la mesa, al la.do del breviario y continuó:
«Había una vez un mal muchacho, pet·ezoso para el trabajo y aficionado á recorrer
las tabernas del contorno.
Causaba la desesperación de
su familia, pero no habían
logrado corregirle, pues todos los castigos resultaban
inútiles.-Hijo mío-le dijo
u~ día el bueno de su padre,
-ignoro lo que te reserva el
porvenir, y tawpoco debeo sabedo . . . . ¡tengo tantos y tantos temores!.... Soy viejo y
pronto dejaré de existir. Te
dejaré doce mojadas de tiert' S.S que me dejaron mis padres, y la casa, que es nuestra desde hace cuatro generaciones. He hecbo lo que habían hecho. Haz lo mismo.&gt;
El anciano hablaba. de este
modo en el dintel de la puerta.. Era. en prima.vera y, al
hablar, su mano acariciaba
las ramas del rosal que adornaba la fachada. Y con otro
tono de voz, sin reproche y
sin amargura, añadió: «Mira hijo mío . . .. este rosal tiene tanto apego al terruño como los viejos; es así algo como su imagen .... y, desde el
corazón de la tierra, cada primavera y en cada ca.pullo está el corazón de uno de nuestros abuelos que cada. año
vuelve á florecer. ¡Pues bien!
el día en que por falta de cuidados dejaras mo1·ir el rosal,
nuestra raza se extinguirá. ..
te verás desterrado del suelo
de tus antepasados y serás
menos que nada ... . ¡Adiós!&gt;
Y el buen hombre murió algún tiempo después,en la época en t,.ue las rosas están ya
ajadas. El malmuchacbocontinuó, sin hacer caso de los
consejos paternales, llevando la. mala vida de antes. La
gente se apartaba de su lado,
las muchachas le rechazaban.
El rosal, falto de cuidados,
se puso mustio y se convirtió
en madera seca. Y el mal muchacho, de quien se apartaba
la gente de la aldea, y á quien
habían rechazado las mucha.chas casaderas, murió sin
descendencia, solo y arruina.do - menos que nada.&gt; - El
buen rector, de fisonomía jovial, tosió y continuó, acariciando su vaso vacío: «Desde
aquella. fecha, stñores, de cincuenta y tres hogares, no hay
más que cincuenta y dos ha.bita.dos en la. aldea; pero para estos cincuenta y dos es
una lección pe'rmanente la. casa. vacía.. He a.qui por qué la
aldea está orgullosa. de su leyenda. Por otra parte, en las
ramas tutelares suspenden las
niflas los corazones y allí van
á recogerlos los muchachos
... . No hay un solo aldeano
que no cuide de su rosal como
de su propia existencia.. Los
cuidan con mimo, y sus cuidados son recompensados. En
fin, puede haber aldeas con,

•

�Domingo 13 de Septiembre -de 1903.
rOiales tan numerosos, no lo niego; pero, seguramente, no hay otra
en que el culto á nuestra leyenda
baya da.do tan buenos resultados.
-¿.Qué resultados?
El rector se inclinó hacia nosotros, y como aún quedaba sidra
0;ora.da en el fondo del jarro, la ver·
tió_ en los vasos y continuó en voz
baJa.:
-Lo bonito de las leyendas es
que se prestan á toda clase de interpretaciones ... para los que creen
en ellas. Mis feligreses la han tomado al revés.-¿Al revés?-preguntamos.-Sí; aparentan creer que
el mal muchacho no murió por la
mue:te del rosal, sino que el rosal
~ur1ó por su mu~rte sin descendencia., solo y arrumado-menos que
na.da, como dijo su padre. Y para
que los rosa.les vivan á toda. costa
no ha.y, buenos seffores, escuche¿
esta. maravilla, ¡pues en esto sola.mente ha.y maravilla!. . .. y es que
desde hace diez áí'los, que yo sepa
. . . . no ha.y aquí ni una. solterona.
que ha.ya quedado para vestirimágenes, como decimos nosotros, ni
un solterón . . . . ¿comprenden ustedes? en la aldea de las rosas aldea
única., convengan en ello a.b~ra que
comprenden la sonrisa. del cochero
que les ha traído y de Francisca. su
prometida. .. ..
-¡Eh!-dijo uno de nosotros e~ preciso enviar la receta. á M.
P10t.
Pero sea que el buen rector ignorase lo que la. imaginación del ilustre senador tiene de pueril y a.gra.d a.ble á !a. vez, sea que creyera. ha.her explica.do clara.mente la origi·
na.lida.d de su aldea, semejante, sin
embargo, á todas las aldeas del territorio normando, se levantó y se
despidió de nosotros con a.grada.ble afabilidad.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Septiembre de 1903.

TÚ Y Y O.

1:º

vivo entre sombras
y tu entre esplendores· '
yo tengo dolores
'
tú tienes placer. '
A ti te acarician
ensueí'los de gloria
á mí la memoria '
me ofusca el pesar.

,Y? vivo gimiendo,
tu vives contenta,
yo soy la tormenta.,
la calma eres tú.
Tú eres el ritmo
de vt&gt;rso armonioso;
yo soy el sollozo
de intenso dolor.
fume; los egipcios eran extra.ordinariamente aficiona.dos á toda
suerte de prepara.dos olorosos y contaban entre sus sacerdotes
con hábiles confeccionadores de tales compuestos; los hebreos
cultiva.ron á su vez esta industria., que importa.ron de Egipto; de
los cartagineses y fenicios sabemos que traficaban también en
perfumería; y, por fin, entre los griegos y los romanos llegó á
ser cosa corriente el empleo de grasas y aceites aromáticos para
ungirse el cuerpo, y el uso de toda clase de menjurges olorosos.
En cambio, en la Europa de la Edad Media fué, en general,
escaso el uso de perfumes; pero éste fué creciendo luego paulatinamente, basta alcanzar gran boga en el siglo XVIII, especialmente en Francia, donde goza.ron de grande estima las pieles de
España para la fabricación de guantes, bolsas y otros
objetos, y donde se dictaron numerosas ordenanzas relacionadas con la industl'ia. de cueros perfumados. Desde entonces ha habido en esto, como en todo, sus corresponJientes modas, no sólo en la elección de los perfumes, sino en su mayor ó menor consumo: pero, en conjunto, éste se ha ido generalizando de día en ~ía Y
mantiene una importantísima industria en Francia., en
Inglaterra., que se distingue por la finura de sus productos, en Alemania, en Rusia, y basta en España, donde
la producción, en estos últimos años, ha aumentado
considerablemente.
Las substancias aromáticas propia.mente dichas proceden, en su mayor parte, del reino vegetal, por más que
algunas, como el almizcle, se deriven de la secreción de
un animal, y por más que en la industria. de la perfumería se utilicen á veces substancias, por cierto nada limpias, de ratones ú otros animales, para obtener determi-

Yo soy hoja seca,
tú lirio entreabierto
yo soy el desierto, '
el o a.si eres tú.

A mí ya me cansa,
me pesa la vida,
y á ti te convida
la tuya á gozar.

Olt11ar10 u. Jladradt.

Detrás de las cortinillas de in·
rlia.na. se dibujó su silueta. sobre el
fondo de la ba.18a comunal. Y en
la sala gi::a.nde, fresca y si!fmciosa,
permanecimos nosotros, calla.dos
como baffados en una atmósfer~
de paz y de quietud.
Nos faltaban recorrer tres kilómetros á ~ie para llegar á la ciu•
dad. Partimos, pero partimos con
pesar de abandonar una aldea tan

bonita, a.Idea apega.da. á la conservación dl:l una raza por una insignificante historia., á la cual los
campesinos aparentaban dar crédito sin creer en ella: la aldea en
que las leyendas florecen naturalmente, aun en el dintel de las viejas
casas de madera, como las rosas.
ALBERTO DorssrÉRE.

Tienen las mujeres
En todos los casos,
valor y denuedo;·
y nos vuelven locos
y hacen del más listo
juguete ligero.
Rompen corazones,
maltratan y hieren
sin pizca de miedo;
y al mirar las lágrimas
de los tristes ojos,
nunca sienten duelo.

-.. -! ..

LOS PERFUMES
SU EMPLEO EN LOS PUEBLOS ANTIGUOS.-AROMAS NATURALES.-LA MÚSICA DELOS PERFUMES,

.\

Ignoro, amigo lector, si eres ó no aficiona.do á los perfumes; pero de mí sé decirte que la costumbre de usar d~
ellos dentro de los debidos límites, no me parece _defecto ~i •¡.
contrariedad en la vida, y antes la reputo de cualidad envidiable y positivo beneficio.
. .
Declaro, pues, sin ambages, qi;e gusto de recrear mi_s o¡os L.:======~'I
con las bellezas del color y la línea; que ena.mor_an mi oído
las creaciones de la música y los vagos murmurios del mar
.
Y, de la selva.; que pala.deo con delicia manj_ares delica.d_os Y exquisitos vinos; que me apetece el tl\cto suavísimo del _terc1opel_o Y la
seda, y que me hechiza de igual modo un perfum':ldiscreto, piadoso
a.migo y generoso ha.lago de mi olfato.
•
.
El uso ordinario de substac.cias aromáticas resulta ser ca.si tan
antiguo como el hombre. En los pueblos primitivos las vemos empleadas en las ceremonias del culto, especialmente quemándolas
ante los altares, de donde deriva sin duda alguna la palabra. per·

na.dos matices olorosos. La química, por su parte, y
hasta a.hora con v11,riada fortuna., ha trata.do de producir perfumes, sintéticos reconstituyendo científicamente
los de tales ó cuales flores; mas de otro lado ha conseguido la. obtención de esencias artificiales que imitan las
de la grosella, el limón, la piffa y otras frutas, y que se
emplean frecuentemente en toda suerte de trabajos de
repostería, y otras muchas, como la nerolina, el terpino] ó la del salicilato de metilo ( ácido salicílico tratado por el sulfúrico en presencia de alcohol metílico],
que ha logrado ponerse en moda entre los yanquis; mas
na.da, hasta hoy día, ha conseguido igualar siquiera. la
suavidad y frescura. de los aromas na.tura.les.

***

-··-·

. --·-· -··-

... ·;~Mod11lo1 de bordados y pinturas.

6.-Bordado de punto y colecc16n de trajee para nli'loa.

Estos han sido objeto de distintas clasificaciones,
agrupándolos en diez y_ocho clases_, denominad!Ls, respectivamente, rosada, Jazmínea, violácea., almizclada.,
balsámica, ambarada., herbácea, etc., según el prototipo
de ca.da una, al que se han referido los demás tipos secundarios; pero la clasificación más nota.ble en la materia. es la que hizo Delpino en 1873.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 13 de Septiembre de 1903.

&lt;No te apures-le decía en sus
cartas:-si tú no consigues ahí nada; si pierdes toda probabilidad de
lograr lo que deseas, vente acá;
tengo algún dinerillo y con él podremos hacer los gastos de la boda
y buscar tú alguna colocación.&gt;
Pero á Leonardo se le había despertado la ambición.
-¡Tornará la pa.tria-pensa.bata.n pobre, tan miserable como cuando la abandoné! No se reirían todos poco de mí!
Y el amor propio era más poderoso que el amor á Rosa, y le inducía á proseguir sus estériles esfuerzos para mejorar de fortuna y de
condición.

IV
Así trancurrieron algunos años;
durante dos ó tres, la triste plan•
chadora. no tuvo siquiera el consuelo de ver los garra.patos del que
amaba cada vez con mayor ternura.
En varias ocasiones había desecha.do proposiciones de matrimonio, más ó menos ventajosas: un
za.patero bastante acomodado había pretendido su mano; el dueño
de un café muy concurrido quiso
también toma.ria. por esposa, apreciando sus dotes de laboriosidad y
recato; pero ¡faltar ella á su compromiso! ¡Casarse como no fuera
con Leonardo! Ni un solo momento le ocurrió semejante pensamiento; sería mujer del emigrado ó moriría. soltera.
En.balde sus amigas, enteradas
de lo que ocurría, después de cen ·
surar su proceder, la aconsejaban
aceptase las proposiciones de sus
dos adoradores; la joven, aunque
había cesado de serlo, rechazaba.
ta.les cónsejos, indignándose al oírlos.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Poco á poco la iglesia se fué llenando de curiosos y desocupa.dos,
atraídos por la pompa desplegada
para solemnizar la ceremonia..
-¿Quienes serán los cónyuges?
- preguntábanse unos á otros.
Los comentarios eran infinitos;
las suposiciones eran diferentes y
opuestas.
Asegut·aban unos que se trataba.
de un marqués opulentísimo, que
daba su mano á una señorita ilustre; otros suponían ser el n(lvio un
banquero muy conocido en el distrito por su caudal y su luio; en fin,
no faltaba quien pretendiese que el
futuro era un industrial famoso por
su lujo y boato.
Pero cuando á las nueve, poco
más ó menos, se abrieron las puertas y apareció la nuprial pareja,
todos quedaron atónitos, asombrados.
Los conkayentes eran dos ancianos: ella con el abundante cabello
enteramente blanco, aunque conservando el semblante restos de pe·
regrina hermosura; él enteramente
desprovisto de pelo, y llevando en
el rostro las huellas de largos trabajos y penalidades.
Los futuros esposos vestían trajes populares; pero ostentaban valiosas alhajas: ella, pendientes de
perlas y brillantes; él, gruesa cadena de reloj y magníficos botones d'e
perlas en la camisa.
Los padrinos pertenecían á la
misma clase que los novios: parecían gente rica, aunque humilde.
Pronto circularon entre los presentes los nombres de los esposos:
ella se llamaba Rosa Alvarez; él
Leonardo Sánchez; la una era plancha.dora; &lt;retirada&gt;; el otro hacía
apenas un mes que había regresado de América con un capital de
consideración, debido á haberletocado el premio grande en la lotería.
He ahí la verdad: Leonardo, á
pesar de su laboriosidad, de su
honradez, no había conseguido r;ealizar sus modestas aspiraciones,
cuandu una tarde le ocurrió tomar

9.-Abrigo con esclavina y espalderos de trajes de paseo,

un billete entero para el próximo
sorteo, creyendo volverse loco al
saber pocos días despu_és que podía cobrar cincuenta mil duros.
No pensó entonces s~no en.~rnar
á la patria; en cumplir r~hg1osamente sus promesas, sus Juramentos.
ó .
Animado de tan nobles prop sitos, hizo un viaje rápido y teliz;
llegó á. Madrid, fué en seguida á
casa. dA Rosa., y le pareció que l_a.
encontraba tan joven y tan hechicera como antes.
En el contrato matrimonial constaba que la novia tenía sesenta
años, y el que iba á ser &lt;cornoañero de su vida&gt;, cuatro más.
Imagínese si la. ce!'emonia nupcial llamaría la atención de losque
la presenciaban, y si después . se
harían comentarios svbre &lt;la. ¡uventud&gt; de ambos consortes.
Lo que sabían poquísimos era.que
debían admirar ca.so tan extraordinario de consecuencia y de formalidad, digno de servir de ejem-

plo á la generación presente, que
no se distingue por semejantes dotes y circunstancias.
RAMON DE NA VAR RETE.

Mi cariño es como un mar:
Es muy hondo y es inmenso,
A veces tiene borrascas
Y á veces está sereno.
Cada lágrima que viertes
Es cual gota de rocío,
Que va á refrescar las flores
Del jardín de mi cariño.

México, D. E., mayo 8.
La primera médica Cirujana de
la Escuela de Mé:xico, Doctora
Matilde P. Montoya, ha escrito y
firmado lo siguiente, que bi.en merece ser leído:
«En esta epoca y en este país,
en donde tanto abundan los nifios escrofulosos y débiles, difícilmente habrá un médico que
no recete todos los días la
Emulsión de Scott, que por el
aceite de bacalao y los hipofosfitos que contiene, se considera como uno de los más preciosos remedios de la terapéutica infantil.

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrioblspo JttbaL
♦-

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañia de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos ~,as que se practicó la
11pertura del testamento del Ilustr1slmo Sr Arzobispo D. Patricio A. ll'eehaD
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La fortuna del distinguido prelado ascendió 11 cerca de $125,000 oro americano ; y segnn el Inventarlo que se ha
publicado. los bienes que dej6 tueroo
como sigue:

V·
Ha poco más de dos meses, laparroquia del barrio de Maravillas
ofrecía un aspecto inusitado: en to•
dos los altares había luces y flores;
el mayor estaba ma.g-níficamente
ilumina.do; se iba á celebrar una
boda de rumbo, y según decían el
sacristán y los monaguillos ácuantos les preguntaban, el casamiento
era entre un hombre muy rico y
&lt;una señora&gt; muy conocida y esti·
mada.

Dos pólizas de '·La Mutua,' ' Compall!a de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,llllO oro.
Acciones en efectivo y eu
Bancos . . . . . . . . 37,000 oro.
Ent re las d1sposlclones del sef!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas :

Se reservan camas en Carro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

F.A.RNSWORTH.-Agente General.

ta. San FPanolaoo!I llflm. B!I llllthc/oo!I

a. #.

••••••••••••••••••••••••••••••••••

A su h ermana, se!lorita Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos Y $25,000
oro en. una de las pólizas de seguro:
11 la seliora Ana A. Feehan, viuda del
sef!or doctor Eduardo L. Feehan, hermano del seilor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo ; 11 la Academia de San Patricio de Chicago, de la que es preceptora
su hermana Madre Marfa Catalina,
$10,000 oro' de la O.ltima póliza; ll la
escuela • 'Santa Marta'• de ensef!anza
pnl.ctica para varones, de Feehanvllle,
Illinois, que era la lnstltuc16n por la
que ml1s se Interesaba el sef!or Arzobispo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la O.ltlma póliza.

1.-Trajes para paseos campestres

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

�Domingo 20 de SeptiembTe de 1903.

Ios sombreros tn los teatros
Tema de muchos artículos y de
muchas conversaciones ha sido, y
lo seguirá siendo, el empleo de los
sombreros en el teatro ó espectáculos de determinada naturaleza.
Quiero terciar oo el asunto, no para
emitir mi opinión, que por cierto
nada vale, sino para sintetizar en
breves frases el pro y el contra de
tan debatida cuestión. Ante todo,
manifestarl, á mis lectoras que voy
á referirme únicamente al público
mexicano, pues por lo que hace al
europeo, ya los cronistas están convencidos de que es un poco ino-obernable y voluntarioso.
"
Hace algúa tiempo, dos años poco ~ás á menos, la precsa de la
Capital, y en su seguimiento la de
toda la República, tomaron con
verdadero calor la cruzada contra
el empleo de los sombreros femeninos en_ los teatros y á fe que el
asunteJo se prestó á mucho: sobre
él ~e e~cribieron artículos jocosos,
editoriales de carácter «tendencioso&gt;, crónicas literarias de ni!lgún
valer, y aún recuerdo haber leído
un artículo indigesto y cansadísimo que quería darle al asunto un
sesgo filosófico. Todo esto quedó convertido en palabras, palabras y más palabras. No se obtuvo resultado práctico, y en vista de
ello, los periodista~ nos dejaron
descansar un poco con sus bromas
ligeras y algunas de mal gusto.
Yo, que me intereso por todo lo
q~e á las mujeres concierne, diré á
mis lectoras que en ningún país del
mundo se ha logrado obligar á las
damas á la privación de los sombreros en los ~atros. Es claro que en
representaciones de determinado
gén_ero_, ta!es como óperas, veladas
de rnvitaciÓ!l, etc., ninguna seffora
se atrevería á. presentarse sin la.cabeza descubierta; pero en las zarzuel~s, circo~, comedias, etc., vespertrnas, ~mcame~te vespertinas,
hay que fi¡ars~ bien, las mujeres
podemos atav_iarnos como mejor
n?s plazca, sin temor del ridículo
i;ii mucho menos de la cui·silería.
Po~ r egla general, en las representaciones nocturnas, es de mal gusto
presentarnos luciendo un sombrero
«1 ast fashion&gt;; pero cuando esta
p_renda no es de exageradas dimens10nes, resulta bien vista y aun elegante.
Hay que hablar con toda fran6ueza: el ataque rudísimo que en
pocas pasadas se nos vino encima
Y que probablemente se reanudará
fiarte del s~xo masculino, poco ga:
ante por cierto en esta ocasión que
antepone á los principios más :udi-

i,
-; .. .\_
.

\,.

\ --~.-"!'
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~e';)tarios de la cortesía, los principios, un poco reprochables por
cierto, de la poltronería y la comodidad. Si los caballeros tratan de
presenciar los espectáculos teatrales basta en sus detalles más mínimos, y quieren para ello estar con
todas las comodidades apetecibles,

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

busquen la manera delog1·arlo, sin
tratar de que nosotras, que como
uno de los principales goces tenemos el de la elegancia, aun cuando
ésta sea un poco vanidosilla nos
sacrifiquemos por complac~rlos
cuando todas las consideraciones
amabilidades deben estar de su

y

edad, y á consecuencia de una pulmonía, se le había declarado la tisis. El se hallaba arriba en su cuarto, con r?stro e~f:laquecido y brillantes o¡os, sufriendo bajo las cortinas de su lecho. La. sombra de este cuarto abrumaba á todos los habitantes de la casa, donde los ojos
ansiosos no tenían para alumbrarse más que el pálido resplandor de
una lamparilla nocturna.
La Hermanita llegada á la hora
del crepúsculo. al punto transformó
el ambiente. Parecía traer consigo
una ráfaga de aire puro, un rayo
de luz y un vago perfume de primavera.
Ella iba y venía, preparaba las
pociones, arreglándolo todo con
gracia encantadora. Felipe contemplaba á la Hermanita azul con arrobamiento.
-¿.Cómo os llamáis?
-La Hermana Lucila.
Al pronunciar ella su nombt·e pareció iluminarse el aposento. '
-No os apartéis de mí, Hermana
Lucila, me siento mejor cuando estáis al lado mío.
Ella se sentó cerca del enfermo,
colando sobre las enflaquecidas manos y la ardorosa frente de éste,
las delicadas suya.s, mirándolo al
mismo tiempo con apacible sonrisa.
Una sensación desconocida se
apoderó del joven bajo el poder de
este encanto. No era una fantástica visión, sino nna figura real y
efectiva la que acudía á aliviar su
sufrimiento y á comunicarle vida
al contacto de sus manos.
Ellos permaneciei·on silenciosos.
Nadie vino á turbarla calma de este idilio. Pero una tarde Felipe dijo en voz baja:

-Tenéis bonitas manos y bellos ojos, Het·mana
Lucila.
Las manos temblaron y se evadieron, y bajo los
párpados, súbitamente abatidos, la mirada pareció
también querer escapar.
-Señor Felipe, si repetís cosas semejantes, me veré en la forzosa necesidad de partir.
El se puso muy pálido y cerró los ojos.
Ella desde entonces evitaba, en todo lo que podía,
el roce de sus vestidos y el contacto de sus manos,
que eran de aquellas que comunican ternura doquiera que se posan.
Al día siguiente él la llamó:
-Hermana Lucilal
Ella se aproximó.
-¿.Está usted enojada?
-Psit! .... Tranquilícese y tome
su alimento.
Mas, al acercar la taza, ella acercó también la mano que la sostenía
y Felipe impl'imió sobre ésta un
beso.

parte. Próximamente me referiré á
artículos que sobre el particularba
publicado la prensa europea y la
norteamericana, en los cuales toda
la razón está de nuestra parte.
:MARÍA LUISA.

LA HERMANA DE LA CARIDAD
La hermanita llegó una tarde á la hora del crepúsculo.
Ella apareció en el umbral de la puerta, llevando por todo
bagaje una estrecha y negra caja de madera. Oyóse una melodiosa voz:
-Soy la. enfermera enviada por nuestra superiora.
Y entró deslizándose suavemente por la sombra de la antecámara. La lámpara, traída al punto, iluminó un rost1·0 juvenil, de tez pura, grandes ojos claros y fresca boca de bl_a.';lca
dentadura. Fué ésta para la triste casa como una aparición
del auxilio divino, como una linda luz que, apagada durante
mucho tiempo, se encendie1·a súbitamente c~:,n su vigor perdido,y como el renacimiento de unir cosa olvidada, de una sonrisa.
-Conducidme cerca de mi enfermo.
Ella entró en el triste aposento de Felipe y con dulce sonrisa se acercó á la silla de extensión donde él estaba envuelto
en cobertores é inclinándose gentilmente, apoyó con suavidad su pequefla mano en la del joven.
-Os devolveremos la salud, dijo ella.
Oh! qué mirada. la que didgió la madre á aquella que t_raía
consigo la esperanza'. Y esa noche, en el comedor, que no_r~unía en torno de los insípidos manjares sino ca.ras ail!i-ust1adas y profundo silencio lleno de inquietud, los rostros todos
estaban serenos, los vasos sonaban con más cla.ridad,
la intimidad se extendió con una dulce confianza, Y la
comida, por vez prímera desde hacía mucho tiempo, fué
casi alegre. De tal modo que al llegar á los postres,
dijo el padre:
-Beberemos una botella de champaña, Hermana, para festejar vuestra llegada.
-Con mucho gusto.
Ella aceptó sin gaz:moñería. Las reglas de s~ orden
eran bastante tolerantes, y en su naturaleza _misma no
había un átomo de rigidez ni de unción monástica. Aquella. cofia de tosco género y aquella tela az~l de su vestido cubrían un ser en la primavera de la vida.

***

Ha.cía dos meses que á. Felipe, á los veintidós años de
2.-Vestidos de visita y paseo,

3.-Trajes de calle y casa.

La Hermana Lucila volvió á colocar bajo su brazo su cajita de
madera negra. Ella se disponía á
marchar al punto de la casa donde
acababa de ser ofendida .... Pero
la madre la esperaba en la puerta
y con mirada suplicante le atajaba
el paso:
-Nosoti·os no podemos prescindir de vos aquí. ... y vuestra. partida lo mataría.
Pobre madre! no se le ocurría estar celosa de la extranjera que le
había usurpado el puesto cerca de
su hijo. Ella apartaba sus miradas de aquella peligrosa intimidad.
Bastá.bale la esperanza de que él
pudiera vivir y ser feliz.
-Por favor, no partáis.
La Hermana Lucila dejó su caja
de madera negra y, con aspecto imponente y rostro austero, volvió al
cuarto del paciente. Pero en esta
vez la sonrisa había desaparecido
de sus labios.
La primavera se anunciaba en
las campánulas de las lilas. Los
médicos permitiel'On á Felipe que
saliese á la terraza. Instalado en
su silla de extensión y rodeado de
cojines, él ponía á la luz sus enflaquecidas manos, como si quisiera
atraerla y envolverse en ella.. .. .
El cielo ostentaba una profunda
limpidez. Había solamente apagadas líneas de pequeñas nubecillas
blancas que danzaban muy elevadas en el espacio, acaso la blanca
vestidura de los ángeles tendida
sobre invisibles cuerdas.
Felipe y la Hermana Lucila permanecian allí el uno cet·ca del otro,
envueltos en la tibieza de la atmósfera y en el aliento que despedían
los jardines de ahril. Por encima
del muro de la terraza, una acacia
extendía sus ramas, que, al agitarlas el viento, cubrían el suelo con
los rojos pétalos de sus flores.
Y fué en un mediodía y en una
hora de apacible luz que el joven
se atrevió á declarársele:
-Hermana Lucila ..... .
La cofia se inclinó con un batir
de alas.
-Yo os amo.
Las alas de la cofia se agitaron
bruscamente, así como las de un
pájaro herido.

�Domingo 20 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

*

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

rosos sacrificios? ¿Y si pecaba contra
las reglas monásticas escandalizando la.
moral huma.na., deja.ría ella, por esto, de
ser la atenta. servidora y la fiel prometí·
da. de su divino a.migo?
Y el encanta.miento continuó. La mentira. de la. Herma.na Lucila mantuvo fascinado al pobre joven hasta. en su supremo instante, en que con a.paga.da. voz
murmuró agonizando:
- Dadme un beso, Hermana. Lucila..
Ella, i nclinándose sobre él, a.sí lo hizo.
Y fué con aquel delicioso beso estampado sobre su boca,
que el desgraciado
joven exhaló su último a.liento.
Y solamente entonces, aquella angelical criatura acudió
á buscar la absolución de su culpa..

Las alas blancas*se* habían fugado sin
que nada pudiese retenerlas; y rápidas
volaron hacia la calle, donde labora vespertina se acercaba, yendo á posarse sobre las losas de una iglesia.
Aquella ofensiva. declaración no había
inquietado el corazón de. la Hermana. Lucila; pero sí profanado el recinto donde
la religiosa se resguardaba de las tentaciones humanas.
Iba en busca de un sacerdote para confesarse y_puri~carse del ultraje .... Pero
el confesionario estaba vacío desierta
la iglesia, y la noche cercana.'
La pobre Hermanita se encontraba
aislada, sin guía, sin adoyo en el trastorno de su
conciencia. Ella no podía
volver al convento con esa
mancha. ....
¡María Santísima, iluminadmel ¡Jesús, dirigid mis
pasos,ya que me encuentro
sola en tu presencia.!
Durante largo t iempo la
Herma.nita permaneció allí,
prosternada en espera de
la protección divina que
descendería sobre ella..
Las alas blancas cruzaban de nuevo la calle. ¿A
dónde se dirigía.!l en la
obscuridad de la noche'?
Impulsadas por brisa misteriosa, ellas tornaban á la
casa de donde poco antes
habían volado. Cerca de la
puerta cesaron tle agitarse, manteniéndose inmóviles en la. sombra.
La Hermana Lucila contemplaba la fachada; vislumbrábanse luces tras las
,
ventanas, no la claridad
.
de tranquilas lámparas, sino ~esplandores mquietos y agitados. Soplo siniestro mvadfa esta morada. Abl'ióse la puerta dando
paso á un hombre, en el que la Hermana Lucila reconoció al médico.
-¿Sigue peor el enfermo? pl'eguntó ella adelantándose hacia él.
'
-Ah! ¿sois vos, Hermana? El pobre muchacho está perdido; una violenta emoción ha roto sin duda
sus delicadas fibras .... Acaso su existencia no se
plolongará más de quince días .... No nos resta más
que dulcificar su fin.

JUAN lllADELINE,

explicadón dt

nutstros grabados.

Núm. !.-Representa nuestro grabado una bonita colección de trajes de paseo campestre y un vestí·
dito infantil. Los trajes para señoritas á que se refieren estos figurines, se confeccionan con telas de
colores claros y uniformes. Dos de
estos trajes llevan cuelloshombreras con aplicaciones de encaje, y el
tercero-el del centro-imita en su
corpiño un torero, aunque sin ser-

lo, biendefinido. Las faldas son Ji.
sas. y sólo en su longitud llevan
aplicaciones de pasamanería. El
vestidito infantil luce un abrigo de
anchas solapas y cuello doblado,
y de doble fila de botones.
ESPERANZA.

Lo que sobra.
Yo no sé cómo se llama,
Ni me importa nada, un tal
Que fué á la estación central

A expedir un telegrama.
Sólo sé que el tal, con suma
Presteza y estilo gráfico,
Puso el parte telegráfico
Así, al correr de la pluma:
«Don Cayetano Solar,
Farmacéutico. -Algodor,
Te a.visamos, gran dolor,
Padre acaba de expirar.
Ven á Madrid al momento
Arreglar disposiciones;
Heredamos seis millones;
Martes abre testamento.&gt;
Y firmando l a receta.
Saca el precio del bolsillo
De un telegrama sencillo,

.,
Erguida y llena de gravedad, resolvió la
Hermana Lucila traspasar de nuevo el dintel en donde ella había posado su planta
una tarde, á la. hora crPpuscular; y ascendió la escalera que conducía al aposen·
to del moribundo; y todo el .encanto de su
gracia y de su sonrisa se esparció nueva•
mente en aquel recinto.
-¿Sois vos? dijo cuando estuvieron solos
¿sois vos la que habéis vuelto? ¿Luego m~
habéis perdonado'?
Ella inclinó sobre aquel sufrimiento su
d~lce rostro, y con delicada castidad imprimió un beso sobre los párpados del joven.
-Oh! Herma.na Lucila. ... . Herma.na Lucila, ¿por ventura me amáis también vos?
-Yo os amo, dijo ella.

***

La piadosa. mentira produjo un efecto maravilloso en el enfermo.
Por la ventana abierta entraba. el esplendor de la. pdmavera. Mas no era esa luz la
que lo fascinaba, sino la que emanaba aquella criatura encantadora.
La Herm.ana. Lucila. no rechazó ya las palabras ardientes; ella las acogió, no por corresponder á su amor, pero sí para dulcificar su sufrimiento.
-Dadme vuestras manos, Hermana Lucila, otorga.dme vuestras mira.das ellas me
devuelven la vida.
'
Y puso al servicio del agonizante no solamente toda la gracia y toda la dehcadeza
de que ella. disponía, sino tal vez hasta su
salvación eterna.
Pues ella era la prometida de Cristo y no
d~bía dar oído á las protestas amorosas de
nm~ún hombre: Mas no era amor, sino compasión, el móvil de sus acciones y
donde hay compasión hay·siempre
algo de Cristo.
¿Su piedad debía detenerse en la
asistencia del enfermo? ¿Y prodi1tándole más ternura á fin de dulcificar sus últimos momentos, traicionaría ella sus juramentos y la sublime misión á la cual se había consagrado:
¿~o demostraría esto, por el contrario, una excelsa piedad, una muy
alta caridad, y más nobles y gene-

""
5.- Modelo d e bordados para aplicaciones.
4.-Vestidos de paseo y reunión

es decir, una peseta.
-Aquí hay palabras de más,
Dice uno de los que cobran;
O hay que quitar las que sobran,
O hay que pagar algo más.
Y el hijo, desconsolado
Leyendo en acento quedo,
Y contando con el dedo
Las palabras que ha estampado,
Dice por fin:-Sí, señor,
Sobran dos; da el telegrama:
Y tras una. pausa exclama:
-Quítele usted, &lt;gran dolor.&gt;
EUSEBIO BLASCO.

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 20 de •Septiembre de 1903.

ALGO DE COCINA

esté cocido de un lado con la h .
de un cuchillo, y de u~ solo go1ºlª
se voltea para que se cueza del ot:!
se saca en seguiJa. y se coloca en u~
frutero ó plato de postres y se c
bre ~on una ~igera capa de merm~:
la.da, se contrnúa de la misma
n ~ra h a.cien
· d o panecillos hasta reumanir 20 ó 25; se van colocando unos
sobre otros, siempre recubiertos de
mermeladf!,, procurando terminar
con panecillo para que el todo resulte en forma de cúpula; este último no se c_ubre de mermelada, sino
que se salpica, como todo de azúcar
fina Y se sirve caliente. '

POTAJE Á LA CAMARINI
Se limpian y rehogan hígados de
gallina, que, siendo de un tamaño
regular, puede calcularse uno por
cada persona. Se lava con esmero
buena cantidad de apio, zanahorias,
una col tierna, nabos y puerros;
después de bien escurrido, se pica
todo muy menudito y se pone en una
cacerola con bastante manteca, sal
y pimienta, dejándolo cocerá fuego
moderado; cuando esté bien cocido,
se añaden los hí¡rndos, también pi•
caditos, teniendo cuidado de que no
se endurezcan.
Se pondrán á cocer aparte macarrones de un grueso regular y se
rallará queso parmesano. Un poco
antes de la hora de comer se escurren bien los macarrones, y en una
sopera que resista la lumbr;i y untada de manteca, se colocará una
capa de macarrones, otra del puré
que se ha hecho con las legumores
é hígados de aves (sin pasar por
ta.miz este puré), y en seguida. una
capa del queso rallado, y además,
algunos trocitos de manteca; se repite esta misma operación hasta. que
se concluya la. cantidad prepara.da,
pero cuidando de terminar con la
capa de queso, y entonces se pondrá la sopera á fuego lento, dejando que cueza algún tiewpo y sirviéndolo muy caliente.
POLLOS CON ALCACHOFAS!
Se trincha el pollo en crµdo, se
sazona con sal y pimienta y se rehoga. con manteca en una cacerola
que se tendrá á fuego vivo, para.
que el ave adquiera un bonito color:
pero teniendo cuidado de que no se
queme la manteca.. Cuando esté bien
dorado, se escogen tres alcachofas

á la lumbre, pero sin dejarlos que
lleguen á cocer.
Para servirlos los colocaréis en
una fuente redonda, formando corona, alternando con hígados de ganso rehogados en manteca; el centro
de la fuente se rellena con tt·ufas, y
se echa la salsa muy caliente sobre
los filetes.

mas de huevo con 150 6l'ramos de
azúcar en polvo; se añaden 150
gramos de manteca de vaca disuelta y templada, doscientos cincuenta gramos de harina y un litro de
leche también templada. Con esta

L.a moda en el Invierno

PASTA DE HfGADQS DE PATO
En una cacerola de barro que resista. bien el fuego, se ponen finas
lonchas de tocino, torrándola. completamente; se prepara un relleno
bien trufado con tiras de tocino en
el interior, de manera que resulte
en medio un hueco bastante grande.
Los hígados de pato (muy frescos
poi· supuesto) se cuecen en vino de
Madera, con trufas cortadas en redondelitos; hígados y trufas se ponen en la cace1·ola y se cubren con
una capa de relleno en forma de co·
berte1·a, terminando con una gran
loncha de tocino, y se deja cocer
lentamente en el horno durante unu.
hora. Si se dispone de hío-ados de
ganso, la pasta, ó doie gra:&gt;, resultará mucho más refinada.
UN BUEN POSTRE
Se baten en una cacerola seis ye-

S.-Prendas de ropa para niñoL

pasta. líquida se mezclan las seis
claras de los seis huevos, batidas á
nieve muy dura; se tendrá á la lumbre una sartén peq neña, untada muy
ligeramente de manteca con un pincel; se echa una cucharada. de la
pasta en la sartén, extendiéndola en
el fondo para que forme una capa
delgada, y en ci.anto este panecillo

México, D. F., mayo 6.
Cumplo con un deber de justicia-dice el Dr. Juan Collantes
-manifestando que en gener11l
han sido satisfactorios los resultados que he obtenido siempre
que he prescrito la Emulsión de
Scott, habiendo notado en particular, que en aquell~s er.fermos en quienes, con perseverancia y e?U1ctitud para las horas y
las dosis, la he usado algún tiempo, he obtenido siempre un aumento en sus fuerzas, un notable
mejoramiento en su nutrición y
pueJo afíadir, la desaparición' os:
tensible de sus padecimientos.
Como regla general, la he aconsejado en los casos de bronquitis
sobrevenidos en enfermos débiles y de constituciones estrumosas; en los niños con manifestaciones escrofulosas, y en los convalecientes que indican un estado de miseria fisiológica.

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzoblspo J«baa.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La M utua"
Compañia de Seguros sobre la'
vida, de Nueva York.

para ca.da pollo, no utilizando más
que los cogolfos; las hojas pueden
servir para algún otro plato del almuerzo de familia; después de bien
limpias y lavadas en a.gua salada
hirviendo y acidulada con jugo de
limón 6 un chorrito de vinagre, se
cuecen; en seguida. se las quita. el
agua., escurriéndolas bien, y se juntan al ave para dorarlas ligeramente; en cuanto empiezan á tomar color, se echa sobre todo un vaso de
vino blanco, cui.nto más bueno, mejor, y se deja cocer unos minutos,
echando en seguida un poco de jugo
de carne, un poquito de perejil picado y jugo de limón. Se coloca
todo en una fuente y se sirve muy
caliente.
FILETES

Á

Hace pocos u,as que se practic6 la
upertura del testamento del Ilustr!slmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago,
llllnols.
La fortuna del distinguido prelado aecendl6 O. cerca de $125,000 oro americano; Y seglln el Inventarlo que se ha
publicado. los bienes que dej6 fuerou
como sigue:

LA MAGNY

Se escogen buenos filetes de carne, se lirn pian con esmero y se parten en trozos regulares; después de
golpearlos ligera.mente y espolvorearlos con sal y pimienta, se les
pone en una sartén con manteca y
se les deja cocerá fuego vivo, volviéndolos de cuando en cuando; una
vez que estén bien fritos, se les quita la grasa, que se reemplaza por
un poco de vino de Madera, con el
que darán un hervor muy vivo para
que el vino se consuma en seguida;
y al quedarse en seco los filetes, se
echa en la sartén un poco de pimentón y otro poco de buen caldo; en
esta salsa se les tiene unos minutos

Dam.ingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

•
Se reservan camas en Carro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Lín~.ª d~ _Santa. Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para pree1os, 1tmerar10s y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
la. San F,-ano/•001 lliím. 81 ltll1Jxloo1 a. F.

••••••••••••••••••••••••••••••••••
lt

Dos p6llzas de '·La Mutua,'• Compaf!!a de Se•
guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
9,329 oro.
Ott·a p61lza de seguro. . . 14,vvO oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Bntre las d'lsposlclones del sefior Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sei'iorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las p6llzas de seguro :
1\ la sefiora Ana A. Feeban, viuda del
sefior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sei'ior Arzobispo, $25,0VO oro
de otra de las pólizas, y ~5,000 oro en
efectivo; 1\ la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Marra Catalina,
$10,000 oro de la 1'.iltlma p6llza; A la
escuela • 'Santa Maria' ' de ensei'ianza
práctica para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la lnstltuc16n por la
que ml!.s se Interesaba el sei'ior Arzobispo, se entregaron los $4,000 restantes de la 1'.iltlma p6llza.

El verano se ausenta. Parte con
él su cortejo de aires huracanados,
polvaredas y nubes grises quE' tristemente encapotan el cielo. El firmamento de nuestra patria y, especialmente,el de nuestro Valle de México, lucirá el azul mate, el verdadero «azul celeste&gt; que nosotros
siempre hemos visto con indiferencia pero que los extranjeros contem'plan con admiración. Son tan
pocos los países del mundo cuyas
bóvedas celestes ostentan un azul
tan puro y tan uniforme como el
nuestro, que con razón se deleitan
los extranjeros contemplándolo.
Con el verano que partE', parten
también algunas modas. He dicho
mal: no parten precisamente las
modas, sino algunos det~lles d~é3tas los detalles que particularizan
la.s'estaciones del año. No.vendrán
ya los trajes de colores grises, los
sombreros de encaje y seda y los
abrigos ligeros de sutil blonda; llegarán los vestidos oscuros, muy
oscuros, casi negros; los ~ombreros de fieltro y lana y las ricas capotas de paño irlandés con sus anchos cuelloshomhreras, sus grandes botonaduras de concha nácar
y sus dimensiones algo exageradas,
wuy exageradas, ~u diéramos decir,
puesto que las r1ca1.- capotas cubran el cuerpo todo de las damas.
La moda invernal es muy elegante: en Europa, suspira _la f!,ristocracia por la llegad a del m v1er1;1O, para tener oportunidad de lu~1r toda
la inventiva toda. la gracia, todo
el «chic&gt; de Íos artistas del vestuario. En Europa hay razón de qu_e
eso sea pues los fríos son crudis1mos y 1~ estación de invierno . se
prolonga demasiado. En ~éx1co
no sucede otro tanto, pero sm embargo nuestras damas elegantes
hacen 'un derroche de lujo y de b~en
tono, en la conf,,cción de tra:ll3s,
abrigos y sombreros.
.
La piel de nutria , tan rica y tan
estimada, no tiene lugar de ser en
nuestro país. Comprendo que éste
es un factor negativo para E'l mayor lucimiento de las da.mas, pues
en Europa y en los Estados Unidos,
la piel de nutria constituye, en la
estación de invierno, un element?
precioso para la confección d_e ab_r1gos adornos de trajes y apl1cac1Ones 'de sombreros. En los últimos
figm·ines del Viejo Mundo, ~omienza ya á iniciarse el camb10 lento
de la moda pues los grabados marcan ya los 'preparativos de una reforma en el vestuario. Como para
nosotras es muy anticipada esta
moda trato solamente por a.hora
de se'Jeccionar los trajes, formar
con ellos una variada colección Y
ofrecer é,ta., con toda galantería, _á
mis simpáticas lectoras. Y a veréis
dentro de pocos días, en estas ~á-.
ginas, la. bonita colección de traJes
que he formado, y espero que con
eUa quedaréis complacidas Y la
adoptaréis como modelo para vuestras confecciones. Sólo debo advertiros que los modelos á que me
refiero dan á conocer una nueva. tela., reciente creación de los talleres
~ranceses y alemanes, rica en dibuJOS y de &lt;estilo japonés&gt;, según la
han bautizado sus inventores. Esta
tela, de gran consistencia, es de al-

1.-Trajes de paseo.

ta lana y muy «abrigadora&gt;. Constituye una verdadera novedad.
MARÍA LUISA.

i:a t~tatua dd matstro
Que baya. quien se marche de un
pueblo porque Je levan~an 1;1na. estatua., es caso extraor~m.ari_o.
Que el objeto de Ja d1strnción sea
un maestro de escuela., es más extraordinario todavía.

El lance ocurrió de la manera siguiente: Lleg/&gt; al lugar de Cumbres
del Fresno, perteneciente en lo antiguo á una encomienda de Santiago un maestro de escuf&gt;la de no
mJcbas letras, aunque sí de bastantes años; no hay que decir si
pobre, diciendo el. oficio; duro de
genio y amigo de disputar. En suma, un pedantón que no cayó en
gracia á la. gente.
La primera arremetida la tuvo
con el alcalde, y de ahí ya se sabe
Jo que vendría.
La. segunda la tuvo con los discípulos, y con harta razón por su

parte pues averiguado el caso.quedó ta~ claro como el sol que Periquillo el «Zorzal&gt;, que e1•a la pellica del diablo, hizo fiesta inaugm·al
metiendo dos castañas restallonas,
sin morder ni rajar, en el brasero
del maestro, 4 punto qu~ teniéndolo entre los pies, por hacer demasiado frío, enseiiaba la tabla de
multiplici.r á los mayores.
Las dos bombas esta.liaron juntas rociando de candela y ceniza
un ~ás que mediano espacio, y con
el súbito sobre¡¡aJto y turbación, el
digno profesor dió un brinco tal,
que rasgó el techo con el gol'!'o.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Septiembre de 1903.
Abierta información, y hallado el
culpable, &lt;incontinenti&gt; le fué apli- •
ce.do el castigo con unas buenas
disciplinas de cinco ramales que 01
maestro sabía esgrimir con verde.·
dera suficiencia.
Acaso con este. severa reprensión
hubiese podido conquistar el general aprecio, pues en el lugar era
unánime la opinión de que la letra
con sangre entra; y pol' lo que toca
á Periquillo, no habría quien dejase de recetarle sus tres ó cuatro pa·
lizas diarias para su completa regeneración moral.
Hijo de viuda pobre, crecía como
un espino majoleto, libre y empecatado, esperando el día en que lo
echasen á guardar cabras ó cerdos.
-Madre, pa eso, lo mismo da
que aprenda como que no. Me parece que voy á enseñar la tabla de
multiplicar á los guarretes.
Y con arreglo á esta filosofía
pueril, Periquillo asistía á la escuela porque no pod(a pasar por
otro punto, pero haciendo lo posible por no aprender cosa alguna.
¡Y en algo se había de entretener!
Una tarde, ya bien entrado el invierno, el maestro se quedó con las
ganas de dar lección-si alguna tuviera,-pues abierto el &lt;templo de
Minerva,&gt; preparado el brasero, á
salvo ya de toda acción explosiva.
merced á cierta discreta alambre·
ra, y apercibidos papel, plumas y
a lgodones con lo demás necesario,
pasó el tiempo sin que l a turba i nfantil apareciese. Aquélla fué una
&lt;rabona&gt; colectiva, que hoy se le
diría huelga pacífica de escolares.
La organizaron Periquillo el &lt;Zorzal&gt;, Tomasillo el de la &lt;Coja&gt; y
&lt;Celipe&gt;, el hijq_ del barbero. Delante de la escuela hay una plaza
que parece prado, con unos olmos
muy copudos, sitio asaz aparente
para el juego de la rayuela, del
trompo, y en general, para toda
clase de juegos, según las estat:iones.
Allí se fueron congregando en espera del maest1•0.
-Amos de &lt;r abona ?&gt;-dijo Celipe,
que era bizco y pecoso, y más malo que la quina.
-¿Y ánde nos metemos?
-En el casta.fiar. Echamos la
tarde de rebusco. Yo sé un sitio
que si no &lt;andar a&gt; por allí el guarda del molino, nos ponemos la barriga así-dijo Periquillo, experto
rebuscador de todo linaje de frutos
naturales y civiles.
-¡Ea! al avío! Hoy no hay escuela.

-Que se quede el«Calvo&gt; conlas
disciplinas.
-¿Veis este palitroque? ¿Veis
aquel medio cánto.1·0 que asoma por
la ventana de la escuela?-exclamó
&lt;Celipe&gt;.-Güeno, pues esto es la
escopeta y aquél el maestro... ¡pum!
castañazo.
Y con esa hipótesis balística desahogó sus rencores.
--¿ Y si nos pega?-se atrevió á
d€CÍ1' uno de los cbic-os.
-¡Ay qué gracia tiene el gu1·ripato ! ¡ Si nos pega l ¡Si nos pega,
no arrascamos!
Y confortados los párvulos con
la fanfarria de los mayores, echa.ron juntos hacia el extenso casta.fiar. El viento mansurrón y frío parecía gemir entr e las ramas peladas
de los casta.fios; el suelo estaba cubierto por una gruesa capa de hojas secas, que hacían un son de cosas tristes al ser removidas por el
pataleo de los chicos. El cielo lívido cobijaba el paisaje invernal con
su tono gris de abrumadora monotonía ....
Allí jugaron; se revolcaron como
animalillos sueltos;buscaron lacastafia olvidada entre las hojas, enterrada á la vera de los zarzales;
se punzaron las carnes con los er izos secos; se desgarr aron los calzones con las púas de los troncos.
En esto empezó á nevar. Los copos caían con airosa ondulación y
se deshacían sin ruido sobre las
hojas y l a .. ramas.
-¡Esto es nieve!
- Amonos á l a plaza pa hacer la
bola.
-¡Ea, á la bola! Ahora sí que
jugamos.
Y- ágiles como pájaros en bandada, salieron del castañar y tomaron la vuelta del pueblo.
La tari[e se iba obscureciendo con
l a. nevada; los copos llenaban el
aire, y la alfombra blanca tendida
sobre el campo crecía,cada vez más
blanda, cada vez más espesa ....
Los olmos de la pl aza. se iban ensabanando con a~uella nieve tan
pura, tomando aspecto de grandes
fantasmas, de gigantes esqueletos
de razas perdidas ....
-¡Aquí, recontral-gritó Periquillo-¡Venga tela; me jago tiestos, y vais á ver una cosa del otro
mundo!
Parecía inspirado; alguna súbita
concepción de artista le punzaba
en los sesos, le brillaba en los ojos.
-¡Nieve!-pidió en tono de mando.
Y no se lo dijo á sordos. En po -

2. -Vestidos de casa y paseo.

Domingo 27 de Septiembre de 1903.

E L MUNDO ILUSTRADO

maestr o Ciruela! Asín tenía de es•
tar pa que se le baje el argullo .. . .
Después fué un jubileo; todo el
vecindario quiso ver la car icatura,
y el propio maestro, llevado porla
natural curiosidad de ver qué bacía la gente, fué .... y se vió, y se
reconoció, con una amargura afrentosa, con wdo el ?º!ºr ctel ultraje.
No lo pudo res1st1r, y como no
había esperanza de paga, se marchó del pueblo escupiendo rencores.
. .
Al cerr arse la escuela, Per1qu1llo
se fué á guardar cabras y cerdos,
único fi n par a que fué creado.
En un mismo día perdió aquell a
gente u n maestro y un escult_or.
Por lo que toca. á éste, ¡qmén sabe! Acaso fuera una glol'ia perdida. . .. .
JOSF; NOGALES.

LOS JUGUETES
¿Los juguetes, tendrán alma?
¡Qué ironía!
A esa pregunta, con calma
se responderá algún día ....
Mir ad bien esa pastora
desde aquí,
¡esa, sin duda, me ado1·a,
muriéndose está por mí!
¡Ved aquel viejo! En ver dad
que muy bien
a.par ece. por su edad,
mayor que Matusalén.
¿Y aquel gallardo teno1·
de opereta?
¡Ni más dulce, ni mejor,
otro existe en el planeta!
Sobre mi mesa pl antado
vive un can,
debe estar desesperado,
¡sin un hueso, sin un pan!
¡Qué lindo aquel mosquete1·0!
¡Qué arrogante!
¡Con la mano en el acero
y la faz amenazante!
Un juguete me enajena.
mucho á mí:
¡es aquella Magdalena
q ue está despeinada allí!
cos minutos le amontona.ron cuanta
quería. Periquillo comenzó á mo•
delar la estatua hermética, el gran
busto asentado sobre una mole
blanoa que apelmazaban entre todos.
Poco á poco fué saliendo de entre sus manos amoratadas, á lasque
nn ciego i nstinto guiaba entre la
nieve, la ancha cara, con su abultado frontal y su enérgica mandíbula. -¡Je, jel-gritaban los entusiasmados compafieros del escultor.
De un hábil manotazo de filo quedó
abierta la boca, y con tres bellotas
la proveyeron de dentadura. En el
hueco de los ojos asentó Periquillo
dos elegantes bongos agujereados
en guisa de gafas, y con una sim·
ple coronilla de hojas secas compuso la melena lacia y amarillenta
que flotaba al viento .... Con dos
palos que sir vieron de armazón,
moldeó luego los robustos brazos;
en la una mano, que parecía un puñón, aferraron improvis11odas disciplinas, para cuyos ramales, cinco
exa..;tamente, cedieron gratuitamente s us tirantes de orillo algunos de
aquellos sefiores. De la otra salía
un índice colosal en actitud de reprender severamente ó de enseñar
profundas ver dades.
-Falta el gorro; ¡á. ver, buscar!
Y á poco que buscaron hallaron
un cesto de mimbres roto, que vino
pintiparado. Con el trozo de un
ataharre abandonado formaron la
bufanda,y con-un erizo seco, abierto del todo, puso Periquillo el clásico bigote, ancho, corto, punzante, tostado por las colillas bien y
lealmente apuradas.
El holgorio de la gente menuda
no tuvo límites. La pobre estatua
tuvo que sufrir mil aP,óstrc,f.is é
impertinencias, sin deshacer un
punto aquel gesto de ridícula majest11,d, de severidad acre y risible
que el escultor había acertado á.
darle.

Los que venían óel campo se pa·
raban bajo los olmos á ver e.que·
lo.-Mira, ¡condenao! propio al
maestro.
-Este es el maestro, q ue sa llenao de jarina.
-Anda, y cómo gasta fantesía el

llll l l llll ll l l ll l lll l lll ll l l lll l llll l l l l l l ll ll 111111111111111111111111111111111111111111111111 1111111111111111111.·ll l: IIIIIIIII 1111111111111 llllmttff

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Ulllllllllllllllllllll llll l l ll l l l l llll ll 1111111111111111 '.I 1_11111111111111 I . 6 de trajecitos infantiles.a.-Trajes de v 1111ta y co ecc1 n

•

¡Un acróbata en mi.casa!
No lo aprecio,
porque la vida sepas~
oscilando en el trapee o ....
Aquella es una jauría:
siempre allí
persiguieod_o noche y día
á invisible Jabalí . ...
Aquel otro es don Quijote:
gallardea
de su Rocinante al trote
y en busca de Dulcinea.
Ofelia y Hámlet-los dosallí están;
¡parecen decirse adiós
mir ándose con afán!
Hay otro en que estoy fijando
mis miradas:
¡Lady Macbeth procurando
lavar sus manos manchadas!
¡Ved aquel espadachín!:
no está mal,
porque á su contrario, al fin,
le abrió en el pecho un ojal.
Hay otro que está adornando
un rincón:
es un loco, apuñaleando
de una ingrata el corazón!
A veces yo me figuro
que respiran,
y que merced á un co~juro,
sé me acercan y me miran ... .
Pero al que yó más respeto,
es á aquél:
representa un esqueleto
perseguido por Luzbel!
De noche, si me desvelo
-¡cosa rara!le arrojo encima un .. . . nañuelo:
¡tanto horror me da su cara!
¿Los juo-uetes tendrán alma?
¡Qué ironía!
A esa pregunta, con calma
se responcterá algún día.
BONIFACIO BYRNE,

...

�Domingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Furiosa, hizo tomar las grietas y
calafatear los intersticios, creyéndose á salvo de atrevimientos y demasías; mas no contaba con lo ducho que es en tretas y picardigüelas
el Amor.
El muy maldito se disolvió en los
átomos del aire, y, envuelto en ellos,
se le metió en la boca y en los pulmones, de modo que se pasó el día
respirándole, exalti,.da, loca, con
una fiebre muy semejante á la que
causa la atmósfera saturada de oxígeno.
Ya fuera de tino y desesperada de
no poder tener á raya al malvado
Amor, Eva comenzó á pensar seriamente en la manera de librarse de
él definitivamente, á toda costa, sin
parar en medios ni tropezar en escrúpulos.
Entre el Amor y Eva la lucha.era
á muerte, y no importaba el cómo
se vencía, sino sólo obtener la. victoria.
Eva se conocía bien, no porque
fuese muy reflexiva, sino porque
poseía un instinto sagaz y certero;
y conociéndose, sabía que era capaz
de engatuzar con maulas y zalamerías al mismo diablo, que no a.l
Amor, de suyo Inflamable y fácil de
seducir.
Prupúsose, pues, engañar al
Amor, y desembarazarse de él sobre
seguro y traicionera.mente, asesinándole.
P1·eparó sus redes y anzuelos, y
poniendo en ellos cebos de flores y
de miel dulcísima, atrajo al Amor
haciéndole graciosos guiños y dirigiéndole sonrisas de embriagadora
ternura y palabras entre graves y
mimosa~, ae notas más melodiosas
que las del agua cuando se destrenza sobre guijas ó cae suspirando en
morisca fuente.
Y el Amor acudió volando, alegre, gallardo, feliz, aturdido y confiado cvmo un niño, impetuoso y
engreído como mancebo, plácido y
sereno como varón granado y vigoroso.
. Eva lo cog~ó en su regazo; acaric1óle con fehoa dulzura; sirvióle
golosinas; lo arrulló para que se
durmiese tranquilo, y así que le vió
calmarse recostando en su pecbo la
cabeza, se preparó á estrangularle
apretánllole la garganta con rabia.
Un sentimiento de pena y lástima
la cootu vo breves instantes, sin embargo. ¡Estaba tan lin.do, tan divinamente hermoso el condenado
Amor aquel! Sobre sus mejillas de
nácar, palidecidas por la felicidad
caía una. lluvia.de rizos de oro,
nos como las mismas hebras de luz,

No se podrá decir que la infeliz
Eva omitió ningún medio lícito de
zafarse de aquel tunantuelo de Amor
que la. perseguía. sin dejarla punto
de reposo.
Empezó ponie1:1do tierra en medio,
viajando, para poner el hechizo que
sujeta al alma. á los lugares donde por primera vez se nos aparece
el Amor. Precaución inútil, tiempo
perdido, pues el pícaro rapaz se subió á la zaga del coche, se agazapó
bajo los cojines del tren,ya más adelante se deslizó en el saquillo de
mano, y, por último, en los bolsillo'! de la viajera.
En cada punto donde Eva. se detenía., sacaba. el Amor su cabecita.
maliciosa. y la decía con sonrisa picaresca y confidencia.):
-No me sepa.ro de ti. Vamos juntos.
Entonces Eva, que no se dormía,
mandó construir una altísima torre
bien resguardada con cubos, bastiones, fosos y contrufosos, defendida por fuertes guardias, y cerrada, día y noche, con rastrillos y
macizas puertas de roble, chapeadas y claveteadas de hierro. Pero
al abrir la ventana. una. noc:he que
se asomó agobiada de tedio, á mirar el campo y á gozar la apacible
y melancólica luz de la. luna, el rapaz se coló en la estación; y aun
cuando le expulsó de ella, colocó
rejas dobles con agudos pinchos y
se encarceló voluntaria.mente, sólo
consiguió Eva que el Amor entrase
por la.s hendiduras de la pared, por
los canalones del tejado 6 por el
agujero de la llave.

Cuando el noble león tomó posesión de sus dominios, pensó cuerdamente que le convendría casarse,
y llamando al águila viajera, le
dijo:
-Veloz mensajera: tú qne traspasas los montes y los ríos; tú que incansable te ciernes en las alturas y
desciendes rápida. por los valles
llevada por el viento de tus potentes alas, recorre todas las regiones
de mis estados. lasque se extienden
al levante y que el sol alumbra con
la púrpura de las alboradas, las
que en el brumoso poniente baña.o
sus playas en el verde océano, las
que se envuelven en las melancólicas nieblas del helado Norte y las
que el sol radiante del mediodía
· alumbra con su rayo abrasador, y
avisa. á mis súbditos que el rey ofrece su mano á la. joven que posea la
más bella de las virtudes.
Y el águila hendió los afres esparciendo la buena nueva.
Y vinieron la cigüeña., desde las
remotas llaouri.s del oriente; lagolondrina, desde los países abrasados por el sol de los trópicos; la
alondra, desde las regiones que se
envuelven en el manto delas nieblas
invernales, y dejaron los bosques y
los valles la corneja, la urraca., la
paloma . ... . .
Y una vez en presencia del noble
león, empezaron á exponer sus respectivas virtudes.
-Yo-dijo la. cigüeíia-oo puedo
menos de declarar que la virtud ddmioante en mí es la. bondad. Ese
sentimiento delicado que es la base
de los afectos más puros y ca.paz
por sí solo de remediar todos los
males de la humanidad, lo poseo en
alto grado y gobierna todas las acciones de mi vida. Es ésa, pues, la
virtud que me vanaglorio de poseer.
-El desinterés es mi mejor cualidad-continuó la a.loodra;-creo que
es la virtud de más precio, y si ella
fuese la. norma de las gentes, como
lo es mía, el mundo sería feliz.
-No lo creo yo así-interrumpió
la golondrioa;-yo opino que la. grao
virtud es la sinceridad [ virtud que
yo poseo, por ciertoJ, y si ella. fuese cultivada por la humanidad, to·
dos vivida.o contentos de sí mismos
y satisfechos de sus semejantes.
-Sobre todas esas virtudes hay
una muy principal que ustedes han
olvidado-dijo la comeja;-bablo
de la inteligencia. Si ustedes poseyeran esa. virtud en un grado tan
a}to como yo la poseo, se encont~anan dotadas de todas las otras virtudes, y juzgada.o con altura. todi.s
las cosas; es, á mi parecer, la. mejor virtud, la virtud de las vfrtu.des.
Y siguiendo este tono, el resto de
la asamblea continuó hablando de ~:X::X:X::X::JCX::X::X:::X::JCX::X::X::X::XCC:X::X:X::XC~~X~~~~X::X:X:::X::JCX::X::X:::X::JCX::X::X::::&gt;
sus respectivas virtudes y encomians.-Dos elegantes abrigos de otoño.
do su trascendencia.
-¿Y tú qué dices·t-preguntóle el
león á la. paloma, que hasta entonquejas?-respondió el rosal. -SinPero la paloma no contestó, porsu favor. No habló de sus virtudes,
ces no había hablado.
gular delicadeza la tuya. Sufres con
que era muda..
porque,
poseyéndolas
todas,
cr~yó
La blanca paloma bajó los ojos
calma que te manchen con la suela
inútil
elogiarlas,
llevada
por
el
msJULIO
F.
Rm;L.
Y permaneció callada.
del calzado, y te ofende que caigan
tinto general de las gentes, que ol-¡ Bienl-dijo el león- la. cigüeña
sobre ti hojas de rosa. delicadas y
vidan
sus
propias
virtudes
p~ra
habló de su bondad; la golondrina.
aromáticas.
alabarse de las que les faltan. EhJo,
de su sinceridad; la alondra, de su
ta
falsa
dtllcadtza
pues
por
esposa
á
la.
paloma,.
porJOSÉ F. BREMÓN,
desinterés, y siguiendo el mismo
que 'su mayor virtud es la discrerumbo, los demás han alabado sus
ción, virtud que reasume todas las
-¡Sucio! ¿no ves que m~ estás
respectivas virtudes, abundando en
manchando y me pones perd1da.?luengos elogios para consigo misotras.
~
1 a le
1
y
dirigiéndose
,.
a
pa
om
•
djjo al rosal la. calle enarenada. de
mos. Onicameote la. paloma,llevada
dijo:
J
í
por su discreción, ha. dejado de haun jardín.
-¿No
es
verdad,
pa
om~
m
a,
-¿No te pisan las gentes y no te
cer su apología., y esto, lejos de ser
que
piensas
del
mismo
modo.
un mal para ella, habla mucho en

--

y de su boca. purpúrea, risueña aún,
de entre la doble sarta de pií'loues
mondados de sus dientes, salía un
soplo aromático, igual, puro. Sus
azules pupilas entreabiertas y hú·
medas, cooservalJan la languidez
dichosa tle sus últimos instantes; y .
plegadas soore su cuerpo de heléoi·
cas proporciones, sus alas colorde
rosa. parecían pétalos a1Tancados.
ll:va. notó ganas de llorar .. . .. No
había remedio: tenía que asesinarle
si quería vivir digna., respetada,
libre..... Y cerra.nao los ojos para
no ver al muchacho, apretó las manos enérgicamente, largo, largo
tiempo, -horrorizada del estertor
que oía, del quejido sordo y Júgu•
bre exhalado por el Amor agoni•
zaote.
Al fin Eva soltó á su víctima y la
contempló... El Amor estaba muer~
to, tan muerto como mi abuela: 01
respiraba. ni se rebullfa.
Y al punto mismo que se cercio·
raba de esto, la asesina percibió uo
dolor terrible, extraí'lo, ioexplica·
ble; algo como una. ola de sangre
que ascendía á su cerebro, y como
un arco de hierro que comprimía
gradualmente su pecho, asfixiándo·
la. Comprendía lo que sucedía ... •
El Amor, á quien creía tener eo
brazos, estaba más adentro, en su
mismo corazón, y Eva, al asesinar·
le, se había sutcidado.
EM1LIA PARDO BAZÁN.

4.-Veatldos de l,1 eatacl6n

Domingo 27 de Septiembre ,de 1903.

ta más \11rtuosa

fi:

El Jlmor asesinado

EL MUNDO ILUSTRADO

=

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

boga.res, dignos émulos de los de
la. Eda.d de Oro, en los que en otro
tiempo no se acaparaban tesoros
ruines y se pensaba más cuerdamente en lo que somos, despojados
del aliento vital que nos anima.
Los ignorantes -á 1 o menosde las épocas bárbaras que pasaron, discurrían con criterio más
espiritualista; pensaban en la muerte, y temblaban ante la. idea de ser
sorprendidos por ella 1 rindiendo
culto imouro al escándalo, á la avaricia. ó al crimen!
J. SANTIAGO E_$PINOSA [CIIILENO].

SE M0RIA..... .
En la tarde silente
Se moría la hermosa
Y su voz dolorosa.
En l a tarde expiró ..... .
Como Belkiss murieote,
Con su voz cadenciosa.,
Ella., en rima harmoniosa,
Su agonía. cantó :
&lt;La. tristeza. me mata
Cual veneno sutil.
Y a. no soy la. gentil
Que a.doró el amador.
Por mi faz de mar.fil
Tristes perl as desata
El recuerdo: la. grata.
Embriaguez de mi amor.

¡Oh mi amado! la muerte
Me acaricia , bien mío ....
Y a. siento el roce frío
De la sierpe . .. . Amor! ven!
Baña helado rocío
Mi floral cuerpo inerte .. ..
Ven; con tu brazo fuerte
La caricia detén!
Oh amado! cuán leja.na
La hora, dulce hora
En que con luz de aut·ora
Amor me iluminó.
Oía. en la. mañana
Mucha fibra. sonora
Y en el lecho de F,ora
Mi a.lma virgen vibt·ó.
En la selva florida.
Decía Primavera
La. cadencia. primera
Del a.mor de su Abril.
Campo de lirios era
Mi a.lbo seno; mi vida,
Dulce fuente impelida
Por tu aliento sutil.

8.-Sombrero de la estación.

Y su voz dolorosa.
En la ta1·de expiró ....
Y cual Belkiss muriente,
Con su voz cadenciosa,
Ella, en rima. harmoniosa,
Su agonía cantó.
:J. t. Jlrttaza ea1atrua.

Fábulas en prosa
El tUtrPO y la sombra
El cuerpo estaba muy disgustado
de la compai'lía de la. sombra. Caminaba hacia el sol, y la sombra le
seguía; volvía la. espalda al sol
cuando andaba, y la. sombra iba delante. Se paraba, y la sombra taro-

bién se detenía. U o día no pudo más
y dijo á la sombra con tono descortés:
-Retírate de una vez. Quiero estar solo.
-Nopuedodejarte; tengo obligación de ir contigo donde vayas.
-Me retiraré de ti.
-No lo conseguirás; soy tu compai'lera de cadena en este mundo.
-Saldré a.l sol cuando éste caiga
sobre mí verticalmente desde el cenit.
-Y estaré bajo tus plantas.
-Pasearé siempre en el crepúsculo.
-Yteseguirédisimuladamente en
la penumbra.
-Cerraré de noche mis puertas y
ventanas y no encenderé luz en mi
alcoba.
-Entonces serás mío por completo y te estrecharé tan íntimamente,
que no habrá un solo punto de tus
formas libres de mi abrazo.
-Mema.taré.
- Y me acostaré al lado de tu cadáver; y si te entierran, te envolveré en el sepulcro; y cuando exhumen tus restos, me dividiré en tantas
partes como ellos; y rodaré con tu
cráneo y haré guardia á tus últimos
despojos mientras existan sobre la
tierra..
-¿Y mi alma?
-Esa te abandonará para irse al
mundo de la luz; tú eres esclavo de
la sombra.

CAUSAS Y EFECTOS.
Cuando dormida
te contemplaba,
y tu albo seno
se levantaba,
fiel testimonio
de vida cierta,
decía yo triste:
-¿Si estará muerta? ... .
Fúnebre lecho
alzóse un día.
Allí arrojada
te vi, alma mía!

f·-~Siii¡-;E,:,·¡¡·¡joR··¡u;A··
ADenver, ;Kansas Cíly, St. Louis, Chicago, 1'ew York,
San Francisco y Los Angeles

Como níveos corderos,
Revestidos de flores,
Bebieron tus amores
Agua de rosa. y miel.
Y y a. sin sed ni ardores,
Al perderse ligeros,
Sus balidos postreros
Me decían: es él! ....

:J. s. dt eastro.
OJOS NEGROS
Ojos negros como el broche
De una noche singular
Ojos de color de noche'·
Ojos donde hay un der~oche
De lumbre crepuscular.
Ojos de mirar ardientes
C~ya. pupila enamora:
ÜJOS tao resplandecientes
Cual l_as luces refulgentes
De pr1mavPral aurora.
Color de ébano, luz clara·
Red de pestañas oscuras '
C~mo mi amor las soñara,
ÜJOS de luz que eclipsara
A la luz de las alturas.
Ojos que brillan airados
En fondo color de Za.Ha
Por l~s que están enojados
Los OJOS enamorados
De las vírgenes de Italia.
Ojos cuya. lumbre ciega
Cuya luz que en amorbafta
Y a\ o:iás altiv~ doblega,
Env1d1a la muJer griega
Y las mujeres de España.
Miradme, ojos hechiceros
Y dadme así la. fortuna
'
Negros ojos altaneros '
Ojos que sois dos luce~os
En una. noche de luna!
MEANY Y MEANY.

ESCARLATA
Ayer, cuando el crepúsculo moría
y PI cielo, lentamente
'
de luminosos astros se cubría
los recuerdos cantaron en mi m'eote
Y queriendo soñar, de mi ventana'
trémulo cas~, descorrí el postigo, '
y evoqué m1 ventura. ta.o lej ana,
que no me a.legra., porgue está .contigo!

Un rayo del crepúsculo, indiscret.o,
llegó basta mí, como si así quisiera
revelar á mi espíritu el secreto
de un muerto amor . . ..
y tan hermoso era,
que atónito quedóse y deslumbrado
mi corazón, que al evocarte á. solas,
se halló súbitamente iluminado,
como si en él se hubiese deshojado
un ramo de encendidas amapolas!.
JUAN DUZÁN.

EL TEST AMENTO

Dtt 11.mo. sr. Jlriobts,o 'fttbal.
Los bienes fueron valuados
en $125,000

Y, enferma de tristeza,
En mi lenta agonía
Cual pebete encendía
Pa.ra. ti el corazón. . .
Y vida., a.lma y belleza
Mi fiebre te ofrecía. ....
¡Ta.l fué la. ofrenda mía
Oh! mi rey Sa.lomóu!&gt;

La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.

•••
Y en la tarde silente
Se moría. la. hermosa

México, D. F. , julio 8.
«Hace más de veinte afios»-escribe el Dr. Francisco F. Huacuja- «que uso la Emulsi6n de Scott
de aceite de hígado de bacalao
con hipofosfitos de cal y de sosa,
y nunca ha dejado de darme mag11íficos resultados, tanto en enfermos escrofulosos, como en los
tuberculosos. Sobre todo, en los
niíios pequeños hago uso de tan
buena preparaci6n, por ver la facilidad con que éstos la captan,
llegándola á tomar hasta con deleite, y he visto que lloran cuando no se les da más cantidad.
«En cuanto á su aspecto como
preparaci6n farmacéutica»-termina el Dr. Huacuja, - «me párece
inmejorable, pues es la Emulsi6n
mejor preparada que conozco.,,

Besé tus labios
conchas de hiel~
Y exclamé ufano····
- ¡Duerme!. .. . y~·~elo.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados U nidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ft,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FA.RNSWORTB.-Agente General.
ta. San Franolaoa* Núm. 8 1 Wltbc/001

a. F.

································~

nace pocos ~,as que se practicó la
apertura del testamento del Ilustrlslmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeebU
en la ciudad de Chlcago, Jlllnoll .
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 ll. cerca de $125,000 oro americano; y seg&lt;in el Inventarlo que se b&amp;
publicado, los bienes que dej6 fueron
como sigue:
Dos p611za.s de "La l\lu.
tua,' ' Compo.llfa de Se•
guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulo.dos sobre una de las pólizas
9,329 oro.
Ot ra póliza de seguro. . . 14,W0 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos . . . . . . . . 37,000 oro.
Ent re las d'lsposlclones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, señorita Kate ~'eeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro ;
ll. la sellora Ana A. Feehan, viuda del
seiior doctor Eduardo L. Feeban, ber•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo ; ll. la Academia de San Patricio de Cblcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalloa,
$10,000 oro de la llltlma póliza; A la
escuela ' 'Santa Maria'' de ensellaoza
práctica para varones, de Feebanvllle,
Jlllnols, que era la lnstltucl6n por la
que mlis se Interesaba el selior Arzobispo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la llltlma p6Jlza.

1.-Colección de trajes de visita, paseo y casa.

Do:mingo 4 de Octubre ele 1903.

�Domingo 4 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de 1903.

CELIA
I
Celia. era una preciosa muchacha.,
rubia como el oro, que traba.jaba
para vivir, consagra.da. á la. elaboración de flores artificiales.
Huérfana. de padre y madre, cuantos la veían se enamoraban de ella.
Dos hombres la amaban, al parecer, con delirio: un poeta, llamado Fabio, y un oficial del ejército,
llamado Esteban. Aunque rivales,
los dos es~aban unidos por una
amistad fraternal.
Uno y otl'o vivían en la misma
casa que Celia; el poeta en el cuarto
de encima, y en el de abajo el oficial. La habitación de Celia estaba en el piso tercero, la. de Fabio
en el cuarto y la de Esteban en el
segundo.
El principal estaba ocupa.do por
un banquero entrado en a.fios, llamado Isaac Góldsmith, un judío
muy feo, panzudo y nada. simpático, que también estaba enamora.do
de Celia, á la que nunca había dirigido la palabra..
La muchacha se reía de su fealdad, de su vientre y de sus gafas
de oro.
II

EL MUNDO ILUSTRADO

· vez. Ustedes dos me aman, y 'i!eseo
decidirme por el uno ó por el otro,
á fin de otorgar mi blanca mano al
preferido. Mafia.na. comeré con uno
de ustedes en el domicilio del elegido.
Los dos palidecieron, y Celia prosiguió en estos términos:
-No tengo motivo alguno que
me induzca á. pt•eferir á Fa.bio ó á
Esteban, pues los dos me son igualmente simpáticos. A ustedes toca
decidir. Que ca.da cua.l baga valer
sus derechos y pinte su pasión del
mejor modo que pueda. See;ún la
elocuencia. de que ustedes hayan
hecho gala en la carta &lt;¡ue han de
dirigirme á la hora de comer, subiré á casa de Fabio ó bajaré á casa
de Esteban. Hasta ese momento no
podré concederles la entrevista. que
de mí solicitan. Mafia.na tempra·
nito me enviarán ustedes sus car·
tas. Las leeré y resolveré lo que
mejor me parezca.
Acto continuo se retiró Celia á
su habitación, dejando estupefactos
al poeta y al militar.
IV
Fa.bio y Esteban se dirigieron á
sus respectivos cuartos y se pasaron toda la noche esr-ribiendo.
Emborronaron infinidad de
pliegos de papel, sobre todo
Fabio, el cual hizo un con-

sumo extraordinario de dicho ar·
tículo.
Al día siguiente, en el momento
en que Celia salía de su habitación,
encontró junto á su puerta al poeta, el cual le entregó su carta sin
decir una palabra y se alejó precipitadamente.
El documento consistía. en una
interminable t irada de versos, de
la. que renunciamos á. dar una idea
á nuestros lectores.

ta., retiróse el militar sin proferi
una sola palabra..
r
VI
. En el Ill:omento en que la. florista.
iba á. sa.hr á la. calle, l a. portera
entregó á Celia. una tercera carta
No es posible describir la. ansia'
dad horrible con que pasaron ei
día Fabio y Esteban.
A las seis de la tarde salieron de

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Celia se levantaba diariamente
á. las seis y media. de la maña.na. y
á las siete salía á entregar sus flores á. sus aristocráticas parroquia.nas. A las nueve regresaba á. su
domicilio, donde traba.jaba hasta
la hora de comer.
Había conocido á Fa.bio y á ll,steba.n al subir ó bajar la escalera
y allí se entretenía á veces hablan:
do con ellos. Al fin el poeta y el
~ficial le declara.ron su amor, y Ceha les escu?hó á. los dos con igual
compla.cena1a.. Los tres llega.ron á
ser muy buenos amigos. ·
Pero no se podía averiguar si prefería á. Fabio
ó á Esteban. Y hasta
es posible que no lo supiera ella misma.
Los dos la esperaban
á su regreso, bajando
de su casa el poeta y
subiendo algunos escalones el oficial.
Charlaban un rato con
ella., y una. vez terminada la estrevista, cada
cual se dirigía á su respectivo domicilio.
Fabio decía para sí:
-Me parece que está
más amableconmigoque
con Esteban, Sin embargo, no debo fiarme
de él.
Y Esteban, por su parte, pensaba.:
-Creo que me prefiere á Fa.bio. No obstante, debo estar muy sobre.aviso.
En realidad, Celia se
había mantenido en el
fiel de la balanza. con
r especto á sus dos a.doradores, si bien semostraba algo más complaciente con el poeta que
con el oficial.
III
A veces, cuando el militar había cobra.do su
paga., cuando el poeta
había recibido el importe de sus versos y cuando la. florista había. tenido un buen ingreso,
comían juntos los tres,
siempre en casa de Ce-

3.-Vesti dos de casa y visita.

2, -TraJes de reuni6n.

lia..

A pesar de las respetuosas súplicas de Fa.bio y de Esteban, jamás
consintió Celia en comer sola.mente con
uno de ellos.
Un día. le dijeron
los dos galanes:
- ¿Quiereusted,Celia, que comamos maña.na. juntos?
La florista. guardó
silencio durante un
rato, y después dijo:
-Acabemos de una.

V

A los pocos momentos en contró la florista. en la.escalera. á Esteban, el cual, á su
vez, le entregó la consabida.
carta, que, escrita. en prosa
formaba. nota.ble contras~
con la poética. misiva de Fa.bio. Pero Esteban había agregado á su carta. un precioso
ramo de flores.
Celia. cogió el ramo y la.
carta., y lo mismo que el poe-

•

sus respectivas habitaciones y , por
primera. vez en su vida, se cruzó en·
tre ellos una. mirada de odio.
Al poco tiempo se presentó Celia.,
elegantísima.mente vestida. Los dos
enamorados se dirigieron hacia.
ella.
-¿Qué ha resuelto usted ?-la pre·
gunta.ron los dos á la. vez con acen·
to tembloroso.
-Sus versos, amigo Fa.bio-con·
testó Celia-son bellísimos, por más
que yo no entienda. el lenguaje que
usted emplea. Sus rosas, amigo

Esteba n, son una preciosidad; pero
su estilo no me ha gustado ni me
han convencido sus razonamientos.
Por consiguiente, no puedo elegir
entre ustedes.
-¿Pues á dónde va usted, vestida.
de ese modo?
.-A casa de una persona que tam·
b1én me ha escrito esta mañana,
proponiéndome si quiero ser su es·
posa.
Celia enseñó á sus dos a.dorado·
res la. carta en cuestión y les hizo

leer la firma del banquero Isaac
Góldsmitb.
Fabio y Esteban inclina.ron la ca•
beza. sin decir una palabra., Y ~ lia. bajó lentamente la esca.lera. sm
volver siquiera l a cabeza..
J.UIS GRAMONT.

FELINA
Del diván donde reposa.
Mi gatita pendenciera.,
En actitud belicosa.
Se ls.nza, ura.íl.a. y ligera,
Tras la frágil mariposa.;
La a.ceoha., se acerca luego,
Pa.,ra. inspirarla confianza,
Paso á paso, con sosiego;
Al .fin sobre ella se Jaeza
Y se hace que no la alcanza.,
Por que no se a.cabe el juego.

O si a.ca.so, por cautela,
Le da. con mucho cuidado
Un golpe que no le duela,
Y el insectillo, asustado,
Bate sus a.las y vuela ....

¡Mariposa., ten prudencia:
Ve que hay gatitas muy malas;
Lo digo por experiencia.,
Y habrá alguna, sin conciencia.,
Que te destroce las alas .... !
FÉLIX CALLEJAS.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 4 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de 1903.

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4.- Traje de casa y paseo.

ta Pluma, la mano y la fabtza
No recuerdo en qué lugar,
ni á qué fin ni en qué ocasión
se b ailaron en un rincón,
'
reunidas al azar,
mm pluma muy usada,
pot· el sarro ennegrecida,
una mano desprendida
y una cabeza cortada.
Comprarlas quiso un inglés
y á verlas se aproximó
y pensativo quedó
'
oyendo hablar á las tres.
En su cartera apuntando
fué sus frases una á una;
cartera que, el tiempo andando
á_ mí llegó por fortuna,
'
srn saber cómo ni cuándo.
LA PLUMA

-Olvidada duermo aquí;
pero aunque en el polvo estoy
no me quita lo que soy
'
la gloria de lo que fuí.
Yo la historia enriquecí
los misterios aclaré,
'
las luces multipliqué,
y de la. nada en lo obscuro
brotaron á mi conjuro
amor, entusiasmo y fe.
LA JIIANO

-Mucho te enorgulleciste
y yo tu poder no acato,
que sólo de mi mandato
dócil instrumento fuiste
y de mí marchaste en pos.
¿Quién vale más de las dos?
¿Cuál debe ser más sagrada?

;.La pluma por mi guiada
ó yo movida por Dios. '
LA CABEZA

-Callad, vuestro orgullo vano
yo desharé como espuma:
¿.Qué fuera srn mí la pluma?
;.9né, sin mí, fuera la mauo,
srn el soplo soberano
del genio que alienta en mí?
¿A_qué vinierais aquí?
¿,Oibfmtarais, ni aun delejos
d~ mis glorias los reflejos
'
DI la ventura que os dí"?
EL INGLÉS

-Dice la cabeza bien
Y sus razones son grav~s
que µ.lumas tienen las av~s
Y el cerdo manos también.
pe!'º cabe~a en que ardiente
brille del rngenio el sol
¿qui~n la tiene? ¿Mucb~ gente?
Los rngleses sola.mente
Y acaso algún español'.
Lector, quienquiera. que seas
de cuantas cabezas veas
'
pocas hallarás vacías· '
pero diez tienen ideas '
Y noventa, tonterías. '
EDUARDO DEL PALACIO.

[a Uida dd Ocio
Qué dichoso destino
el del mortal que de seguir no cura.
el mundano camino
Y que labrar procUJ!a
•
un templo solitario á su ventura'.
Que mira indife1·ente
cuant? le cei·ca en el esquivo snelo
que DI honda pena siente
'
por el extraño duelo
ni en el ajeno bien h¡lla consuelo.
_¿(;lué aguardo yo del mundo
v~vien~o loco entre su ruido ~ao-o
st á mt anhelo profundo
"' '
ha d_e ofrecer en pago
glorias fugaces 6 mentido halago?
¡Oh blanda, ociosa vida'
IBh tresagio del goce de ~tra esfe
ama. combatida
ra'
torna por vez postrera
·
á tu lado de calma placentera.
. No vana ciencia quiero,
~i dó se oculta el bien al cabo ianoG9-ué más saber espero
"ro·
si sé que l .. que adoro
'
de amores para- mí guarda un tesoro?
Uno luche y padezca
·
en pes corriendo del laurel ansiado·
ora el otro encanezca
'
c_o n e~ peso abrumado
hsonJero, más grave, del Estado.
Aquel lea y maldiga.
e1 libro que su duda no resuelve
6 el curso al astro siga
'
que al horizonte vuelve
ó quiera el velo alzar que á Dios
envuelve.

Consúmanse estudiando
Y en vigilia. tenaz les baile el día·

Y yo en el sueño blando

'
pase la noche fría
reclinado en tu seno, Laura. mía.
Despiérteme tu beso
cua.nd o ~l cenit el sol haya subido,
Y, de ocio en el exceso
ele tu cintura asido
'
vay ª á sentarme en el cojín mullido .
Allí apure, delante
ªi
l_a. alta estufa, entre abriaad a ro•
e hco1· excitante
"'
pa

que e~ la chinesca copa
'
el Asia ofrece á la gastada Europa.
Y dé al aura liviana
por que á las horas á 'volar coad·
la planta americana
yuvl',
que en amorosa. nub¡,
á figurar las esperanzas sube.
5.- Variada colección de trajes de paseo.

Así trascurra el día
Y otro venga con él sie:npre conteo·

téngase su alegría,
to:
no entera,, el que, sediento,
en el festín se arroja tur bulento.
Yo_ libre de pesa.res,
e~ ocio adoro en plácido retir o
srn .ambición ni azares,
'
Y. aire puro respiro
srn exhalar ponzoña en mi suspiro.
Y cuando el mundo rueda
e°: n~gro torbellino de rencores,
m1 vida ociosa. y leda
·
huy a, Laura., entre llores,
ocupada tan sólo en tus amores.
EUGENIO SELLÉ~.

ta rdorma dd traj~ Jtm~nino
Pocas cosas hay que cambien con
más frecuencia que las modas de los
trajes femeninos, y, sin embargo,
en virtud de un fenómeno bastante
inexplicable, ca.da creación nueva
de esta moda se impone inmediata•
mente á nuestros ojos. Hoy día,
cl!'si no se puede creer que baya habido un tiempo en que el miriñaque
Y otros accesorios por el estilo pa•
r ecían indispensables; 6, para no
remontarnos tan lejos, que la cho·
carrera invención de los tontillos
h aya sido aceptada, hace veinte
años, por la generalidad de las ele·

gantes. Con casi todos los detalles
del traje femenino pasa. lo mismo:
son efímeros, y, mientras duran,
uno los creería. eternos. Ha.y algo
de lo ridículo, de lo imposible, en
la. moda de ayer y en la de mañana¡
hay una especie de necesidad en la
moda. de hoy.
No se debe perder de vista esta
doble observación cuando se quie·
ra.n presagiar los cambios que el
porvenir ha. de imponer al traje de
las mujeres. Prepárense ustedes
para aguant~r protestas, y también
burlas, si se les ocurre insinuar
que una pieza dada de la. vestimen·
ta actual ha de llegará abolirse un
día, ó á transformarse radica.lmen·

te. Un escritor a.migo pasó por esto
no ha mucho. Dedicó á estas roo'.
destas profecías un capítulo entero
de un libro que apareció el afio pa·
sado. Al final de ese capítulo el
autor llegaba á la hipótesis de 'un
vestido más holgado, más sencillo,
más uniforme .... Pueden imaainar·
se ustedes si recibiría. el hombre
cartas en las que se le bacía saber
que no entendía. jota de la. cuestión,
que estaba divagando.
Ahora bien: no ha transcurrido
aún un año Jesde entonces, y ya se
nos dice que la. reforma del traje
femenino está en vías de realizarse
en casi todos los países del Norte...
¿Se sonríen ustedes? ¿No creen que

las mod1:,,s holandesas lleguen á im·
ponerse en París? ¡Tengan cuidado!
Ha caído en mis manos un la.rao
artículo reciente, de una. de las p:rsonas más calificadas para. hablar
seria.mente de cintas y de moños 1 de
Mme. de Broutelles: no se trata a.b·
solutamente de copiar costumbres
de La_ Haya. ó de Dresde; se nos
anuncia, se nos demuestra un &lt;tra·
je reforma&gt; nacional, bien francés,
un traje reforma refinado, traído á
f'.arís. Croquis, patrones, comenta•
rios, na.da falta .... La sobria ves·
timenta del porvenir aparece allí al
lado, frente á frente, de los famosos
trajes modernos de Mlles. Toutáin,
Lender, Adiny .... Y esta intrusión

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de _1903.

EL STRADIVARIUS
I
Mr. Lebonnat'd, primer violín en
los conciertos del Conse1·vatorio, se
dirigía cierta maíl.ana á casa, de su
bija Ana, casada con 1fr. Deroy,
modesto empleado de Hacienda, en
busca de noticias de su nietecita
Paulina.
La niña, preciosa criatura de seis
años estaba enferma bacía dos meses. devorada por la anemia.
Cuando Mr. Lebonnard hubo llegado al quinto piso de la casa del
bulevar Aragó, donde vivía su
bija, se detuvo para tomar aliento
antes de ll&lt;\mar, y se quedó dolorosamente impresionado al oír la
voz del médico:
-Ya sabe usted, señor, lo que
le tengo dicho. Esa nil'ia se marchita en el clima de París, y necesita mucbc; aire y mucho sol. Lo
mejor sería llevarla al Mediodía,
á Niza .... Con que pasara dos meses á las orillas del mar, estaba
completamente curada. Es preciso
que á toda costa bagan ustedes un
sacrificio. De lo contrario, no res pondo de la niña.
Salió el médico, y acto continuo
entró Mr. Lebonnard.
-¡Conque, según parece, eso anda mal!-dijo el abuelo de Paulina.
-¡Vaya con tu médico! Habla de
ir á Niza., como si se tratara de ir
á un pueblo de las inmediaciones
de París! ¡Todos son lo mismo!
Francamente, los médicos no deberían asistir más que á príncipes
rusos y á tenores italianos. Voy á
ve1· á Paulina y vuelvo en seguida.
Tengo que decfrte una cosa muy curiosa.

II
Mr. Lebonnard estaba en la sala
sentado junto á Mad. Deroy, y hablaba con animación:
-Figú r ate, hija mía, que días
atrás recibí la visita de un inglés
que deseaba. comprarme .... ¿qué
dirías? .... ¡nada menos que mi
violín, mi Stradivarius! .. Me ofrecía por él diez mil francos! Le desp.:,dí diciéndole: &lt;Aunque llenara
usted esta habitación de guineas y
de medias coronas con la efigie de
Su Majestad la Reina Victoria, no
le daría mi violín, esa joya fabricada en 1102, en Cremona, por el
propio Antonio Stradiva.rius.
-Ya veo la escena-dijo Ana,
sonriéndose melancólicamente. ¡Aviado estaba el inglés con un fanático como tú! Aunque te ofrecieran las minas de Golconda, no te
desprenderías de tu violín.
-¡Pues es clar o! Pero son 1-as
tres y tengo que irme al ensayo.
Recuerdos á tu marido y cuida mucho á Paulina. El domingo vend1·é
á almorzar con vosotros y traeré
una langosta. ¡Vaya, adiós, hija
, 1
mia
.....
Y uniendo la acción á la pal abra,
Mr. Lebonnard, todavía muy ágil,
á pesa1· de sus sesenta y cinco años,
bajó á toda prisa la escalera, temeroso de faltar al cumplimiento de
su deber.

8.-Modelo de pint ura y tejido.

inducirle á que se desprendiera de
aquel objeto maravi;loso y extraordinario que constituía todas las
ilusiones del anciano.
Y la desventurada madre, persuadida de que era preciso renunciar á aquella espe1·anza, entrevista por un instante, dió rienda suelta á su llanto.

IV
Paulina no mejoraba; Mad . Deroy y su marido esLaban desolados.
Llegó el domingo y Mr. Lebonnard se presentó á la hora de almorzar.
Estaba, al parecer, muy contento, y antes de sentarse á la mesa
dijo á sus hijos:
-Vais á tratarme de gorrón. Os
había prometido una langosta y
no la traigo. Pero, en cambio, os
daré una noticia que va á colmaros
de alegría. Figuraos g ue se me ha
ocurrido la idea de que vendiendo
el Stradivarius, podría permitil'me

el lujo de pagar el viaje de Paulina á Niza.. Por consiguiente, con
el violín bajo el brazo,corrí en busca del inglés, á quien encontré en el
hotel Brístol. Y el asuntó marchó
á peñir de boca. Como el milord se
mostraba sorprendido por el brusco cambio operado en mí, saqué de
uno de los bolsillos de mi gabán el
retrato de Paulina y se lo enseñé.
«Caballero-le dije,-si le vendo á
usted el violín, es porque con el dinero que va usted á darme pienso
salvar la vida de mi nieta, cuyo
estado de salud exige un vi.aje al
Mediodía.&gt; ¿Y sabéis lo que me
contestó el demonio del inglés?
Pues bién, me miró cara á cara y
me contestó: &lt;Señor Lebonnard, no
soy tan mala persona como pudiera usted suponer. Hagamos el trato que voy á proponerle. Le regalo á usted cinco mil francos, con
una condición. Tiene usted sesenta y cinco años, y yo treinta y cuatro. Lógicamente se moriI-á usted
antes que yo. Si, como espero, me
precede usted en el otro mundo, be-

Toluca, M:éx., agosto 21.
La Presidencia del ConsPjo Huperior de Salubridad de T oluca
Esta.do de l\Iéxico, ocupad a po~
e~ Dr. Juan N. Campos, revistió,
sm duda, de peso, autorización é
interés á las siguientes pa labras
firmadas por ese facultativo:
"Con buen éxito y en gran escala he venido haciendo uso durante muchos años de la excelente preparací6n denominada Emulsi6n de Scott, notando que en
muchas enfermedades, como en
la tuberculosis, escr6fula, etc., y
sobre todo en la infancia, da resultados superiores á los qu e se
obtendrían con cualquier a otra
preparaci6n de su género.»

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de N ueva York.
Ilace pocos u1as que se practicó la
apertura del testamento del I lustrlslmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feeban
en la ciudad de Cblcago, Illinols .
La fortuna del distinguido prelado ascendió ll. cerca de $125,000 oro ame·
ricano; y segñn el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejó !ueroo
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compaiíla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . ~ r;o,ooo oro.
Dividendos acumulados so!l,3:!!J oro.
bre una de las pólizas
Otra póliza de seguro. . . 14,vvO oro.
Aceioues en efectivo y en
Bancos . . . . . 'r" . 117,000 oro.

♦
♦
Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Esta.dos Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSW0RTB.-Agente General.

ta. Ban F,-anol•oo, llflm. B, Wltbc/oo,

a. F .

································~

á r iesgo de hacer suponer al otro
que sus argumentos son incontestables. Naturalmente, este silencio
tiene que ser cortés, discreto, no el
silencio odioso de los matrimonios
mal avenidos, que es un silencio de
disgusto y aborrecimiento. Pero si
el marido y la mujer son de genio
vivo y no pueden evitar las discusiones acaloradas, entonces deben
ponerles término inmediatamente;
auu más: deben separarse é ir, él á
fumar un cigarro en la biblioteca ó
en el jardín, ella á tocar el piano ó
á segui1· una novela., hasta que am·
bos hayan olvidado toda la cuestión.
Un error en que incurren muchos
casados, es evitar toda conversación sobre asuntos de dinero. Pero
ni la pareja más eni,.morada puede
vivir sólo de amor y del aire que
respira; no es dado á todas ellas,

Un solo agravio puede destruir
una larga a.mistad, á semejanza de
una cadena que para romperse Je
basta con que se le quiebre un eslabón.

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzobispo fttbn.

1

r

AUGUSTO FAURE.

EL TEST AMENTO

III
Madame Deroy pensaba que con
los t1·es mil francos de sueldo de su
marido y las pocas economías que
había en la casa, no era posible enviar á Paulina á Niza.
Había que renuncia1· á semejantt&gt;
propósito.
Y la pobre mad1·e se echó á llorar, en la creencia de que su adornda hija moriría quizás ¡.ior falta
de un rayo de sol.
De pronto se estremeció.
La historia del Stradivarius oprimía su pensamiento. Aquellos diez
mil francos ofrecidos por el inglés
á Mr. Lebonnard, eran una tabla
de salvación. Significaba.o el viaje
de Paulina á Niza. ¡Diez mil francos! Indudablemente, el inglés debía estar loco; pe1·0 aquella demencia bienhechora podía salvar la vida de su hija.
Sí, pero•. ,. ¿se preshría :M.r. Lebonnard á vender su violín? En su
pasión de artista y dominado por
su fanatismo, no habría medio de

redo el Stradivarius, que me legará usted en ~u te.staID:ento. En el
caso contr~rio, mis exigencias quedan destruidas por sí m ismas · se
queda usted con los cinco mil f; anco.s, con la obligación de tocar en
mis funerales el &lt;Ave María&gt; de
nuestro di vinolGounod. ¿Le conviene á usted el trato?&gt;
¡Vaya una pregunta! Como podéis figuraros, inmediatamente quedó a1·rreglado el asunto.
Madame Deroy estaba loca de
alegría.
-Y:-afiadió ~r. Lebonnard con
ID:ªh.c10sa sonrisa-tengo la conv1cc1ón de que be hecho un excelente negocio y de que tocaré el &lt;Ave
María&gt; de Gounod, en el entierro
del inglés. Y ahora, hijos míos, á
la ~esa, porque tengo un hambre
ca.moa.
Después de almorzar haréis el
equipaje. Esta misma tarde me llevo á Paulina á Niza, y dentro de
dos ó tres meses os la devolveré
completamente curada. iA la mesa
hijos míos, á la mesa!
'

Ent1·e las d"isposlclones del senor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él basta sn
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro:
r, la seilora Ana A. Feeban, viuda del
señor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del seilor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y i5,000 oro en
efectivo ; A la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la Qltima póllza; A la
escuela • 'Santa Mar!a' ' de ensenanza
p~ctlca para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la lnstltuc!0n por la
que mlls se Interesaba el sef!or Arzobispo, se entregaron los $4,000 restantes de la 111tlma póliza.

Domingo 11 de Octubre de 1903.

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Rtfltxionts al azar
sobrt ti matrimonio
Hubo un tiempo, que yo mismo
recuerdo, en que, tanto los hombres
como las mujeres, usaban anillos
de compromiso. En mi opinión, esta costumbre era linda. El anillo
de compromiso deberían usarlo el
marido y la mujer, no sólo como recordativo constante de la fe jurada, sino ta.m bién como un talismá u;
debería se1· una joya querida, dada
al marido por la mujer, así como á
la. mujer por el marido, é imprimiendo en ella en uno y otro caso
un beso ardiente de amor.
El anillo ele compromiso es una
joya tan preciosa para las mujeres
amantes, que be sabido de algunas
que se enloquecie1·on al perderlo.
;,Cómo no ha de ser también inapreciable para el hombre que ama á su
mujer '?
Siem1ll'e que dos personas que
hacen vida común no son de la misma opinión ó del mismo gusto, tiene que haber concesiones por parte
del uno ó del otro ó de Jo contrario ocurrid u11 co~fiicto. En el lenguaje conyugal, «concesión&gt; equivale á «dc·ber&gt;. H ;, y que hacer coneesiones hasta en la co11versación
dia1·ia, y d, ben evitarse siempre, Y
con el mayor cuidado, las discusiones largas. Las discusiones son,~ o ,·
lo general. inútiles: nunca llevan el
convencinü~nto, y pueden hacer co1·rer á uno u11 grave riesgo: el de
que ¡,ierda el dominio de sí mismo.
Con el deseo vehemente de probar
que tiene razón, el hombre deja esc,apar palabras que después lamenta haber pronunciado, traiciona
P.e usamientos que siempre ha quer~do reserv a r, y cuando la discu sión termina, esas palabras quedan
Y el dafio está hecho.
En cuanto una discusión toma un
giro demasiado vivo, uno de los
dos debe tener bastante dominio de
sí para dejar de echar más leña al
fuego; debe quedarse callado, aun

1.

1.- Trajes de paseo y sombreros de la estaci6n.

sino á mu.v pocas, por cierto, el
gastar sin llevar cuenta. El marido y la mujer son dos amigos, dos
socios que deben reunirse constantemente en «petit comité&gt;, para tratar de todos los asuntos de interés
pecuniario y equilibrar su presupuesto de gastos é ingresos. Una
vez á l a semana, por lo menos, deben dedicar una hora á esto, mano
á mano, como dos grandes amigos.
De ese modo, con la confianza mutua, cada cual alentará al otro á
pensar en el porvenir, y poco tí. poco llegarán á encnntrarse en posesión del mícleo de una pequeña fortuna., que iní inspirándoles un interés cada vez mayor, y que un buen
día resultará ser, para sorpresa de
ambos, bastante abultada y productora de un interés que acrecienta conside1•ablemente la renta ele
que disponen.
Una mujer casada no debería
consentir nunca en recibir tanto á
la semana para los gastos domésticos, tanto al mes para sus vestidos,
y ser tratada, por decirlo así, como
un dependiente de su marido. Ella
es la que debería resol ver, teniendo
en cuenta la situación económica, si
puede permití rse comprarse dos
sombreros ó uno solo. Ni la i11clicación de esto, ni mucho menos la
orden, deberían partfr del marido,
sino de ella.
l\Ie gusta el sistema francés, en el
que el hombre consulta á la mujer
sobre todas las cuestiones importantes ele carácter económico, como
la inversión de los ahorros, etc.
Pero esto es porque, desde el día de
su casamieuto, el marido francés se
pone á instruir {L la mujer en los
detalles de su profesión ó negocio.
y en las especulaciones mejores y
más seguras de la época; y siempre
é inmediatamente la nombra su ministro de hacienda [en la masa del
pueblo, á lo menos]; y, no vacilo
absolutamente eu asegu1·arlo, por
eso la fortuna de Fran~ia es estable y sólida. En efecto, gracias
á la in fluencia de la m uje1·, las familias francesas han in ve1·tido su
dine1·0 en los títulos más seguros

�Domingo 11 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

del gobierno. En tanto que pul'den
trabajar, se contentan con un interés muy pequeño, con tal de tener
la seguridad completa. de que, cuando llegue el momento del descanso,
ese ci,.pital estará allí para sostenerlas, si no en la. opulencia, á lo
menos en la comodidad y en entera
independencia.
Cuando marido y mujer no tuvieran nada. mejor que hacer, deberían
entretenerse en idear toda clase de
planes para el porvenir, proyectando viajes á países remotos, haciendo castillos en el aire, suponiendo
que compran casas de campo, consultándose el uno al otro para resol ver cómo deben amueblarlas y
cómo van á disponer el terreno adyacente. Estos planes son como barricadas .... engañan el porvenir;
además, entretienen y nada cuestan. Y ¿,quién sabe? Quizá, entre
tantos, baya uno predilecto que se
pueda realizar positivamente. ¿Qué
sucede entonces? Los planes son
hermanos de las caricias; unos y
otras marchan de la mano; son los
placeres gratuitos de la dulce intimidad.
Los recién casados deberían evitar ser demasiado extremosos, no
sólo en público, sino también en privado, sobre todo durante los primeros años. Deberían tener siempre
presente que entran en el estado
matrimonial con cierto capital de
amor, y que no deben derrochar
ese capital, sino vivir de su interés
únicamente.
Hay parejas jóvenes que sienten
muy á menudo la necesidad de manifestar su amor con exageradas
pruebas de ternura, tales como la
de propinarse mutuamente nomb1·es
de pájaros ó de cuadrúpedos domésticos t·egalones, de cubrirse de besos y de darse palma.ditas en la cara. La exagerada frecuencia de estos actos produce una reacción, y á
menudo, una leve sensación de enervamiento que no debe1 ía r esultar
nunca de las caricias. Además, como esas manifestaciones exteriores
tienen que ir disminuyendo en número y fuerza, hay peligro de que
lleguen á convertirse entonces en
un signo ó prueba de decaimiento
del cariño.
En público, tales demostraciones
son ridículas y vulgares; ponen en
una situación molesta á los que las
presencian, y éstos sen ríen y se burlan, y basta dicen: &lt;Pronto se les
pasará&gt;.
MAXO'RELL.

Al contemplar tu ca.riño
tan helado y tan sin vida
pienso que flor trasplant~da
tiene las hojas marchitas.

~

CARTA DE UNA PARISIENSE
Jaldas cortas v ~1sos. - €uguas.- "t1seu«".
-modo dt componer ti cr«p6n lnglk

Permitidme que os hable de la
falda corta, porque es problema
siempre importante para una señora que va á encargar una falda á
su modista, un tt-aje debería decir,
porque la falda de vestir se hace
larga y eso no ofrece la menor duda.

2.-Trajes de paseo, peinado, sombrero y abrigo infantil.

Así, pues,la primera pregunta que
dirige la modista es ésta.:
-¿Quiere la falda corta.?
¿Que responderá? es un caso du·
doso, po1·que si la falda larga es
más linda, en cambio la corta es
mucho más cómoda para. llevar.
Sin embargo, no hay que ocultarlo: la falda corta ha dejado de ser
una excepción; se ve sin a.sombro
que mucho se usa en los trajes de
hilo que se llevan este verano.
Entendemos como corta la falda
que to:¡ue dos ó tres centímetros por
tierra; era, por lo demás, la longi·
tud corriente hace unos quince años
para todos los trajes y los de más
vestir.
Parece que se vuelve á ella suavemente. De todos modos, una señora algo gruesa, una mamá que
ya no es muy joven, no se singularizará adoptando esta longitud de
falda, porque se ve mucho más
corta aún, por ejemplo, la falda
que no pasa del tobillo y que es muy
cómoda para los largos paseos á
pie y para la vida activa al aire libre.
Pero ¿sabéis lo que es el refinamiento del refinamiento y que se
usa mucho actualmente?
Es tener dos faldas para cada traje: una muy larga, que se arrastra,
á la cual un corte algo complicado
ó una sobria. ornamentación da cierto refinamiento; otra, francamente corta, lisa, cuyo
único objeto debe ser dejar
la mayor libertad de movimientos.
La misma chaqueta ó el
mismo bolero sirven indiferentemente á las dos faldas. Y la ventaja resultante de esta combinación, es
real en las numerosas circusta.ncias en que se debe
limitar el equipaje a lo necesario sin viajar, no obs-

tante, c9mo turista de_sprendida. de
todo cU1dad9 de apanencia: al pas:i-r por tal ci~d:i,d, ha.y la obli a,ción de una v1s1ta, ó en tal hor[ el
recreo de algunas horas en el oasino; la falda corta es entonces reemplazada en el acto por la falda larga, que s~ pone generalmente sin
emplear t1em]?O en cambiar de blusa; y el cambt? os viste en un abrir
y c~rrar de o¡os, de un modo convemente.
Las se~oras diestras saben arreglarse bien y sacar partido de todo. Conviene enseñar á las niiias
desde el principio á poner todo en
obra para estar siempre á la altura
de las circunstancias.
Es la verdadera escuela que 88
debe seguir y que las madres juiciosas saben inculcar á sus bijas
desde su más tierna edad.
'
Os haré notar que con las fa.Idas
cortas hay que ir muy bien calza.da
con tac?nes semi altos, empeine;
proporcionados á la longitud efectiva del pie, y con puntas redondeadas.
Un pie con tscón plano que perfila su lar~a punta debajo de una falda corta, en excursión ó viaje carece de gracia y es hasta l'idículo
visto en silueta.
Fijaos también en la importancia
de las enaguas, no con la falda
completamente corta bajo la cual
con frecuencia se lleva un calzón
de raso negro, sino con la faldasemicorta, que no se aleja del suelo
sino dos ó tres centímetros, cuand~
más.
No es fácil, en verdad, combinar
una enagua cuyas ventajas prác\icas no excluyen cierta nota de eh,gancia; aparte del tafet,án, de una
solidez siempre problemática., por
caro que sea, y de todos modos nunca muy duradero, no hay para la
estación estival sino las telas de
hilo, los cefiros, los cuales es necesario lavar ó al menos planchar
ti:ecuentemente; todas estas operaciones son costosas tan pronto como se sale fuera de casa, y muchas
señoras educadas en ideas de lim·
pieza, nunca quisieran ponerse uoa
enagua arrugada sin hacerla planchar.
Así, pues, he aquí lo que se ha
ideado este añc, para los viajes de
campo. Son unas graciosas ena•
guas que se pueden hacer sin gran
gasto con los &lt;tussors&gt; nuevos, muy
de moda.
Se encuentran en tonos claros y

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Octubre de 1903.
cinco centímetros del suelo por dela.nt~ y unos sesenta por detrás, para si.mular un volante, ondulante y
gracioso, á consecuencia de la amplitud que sueltan.
Detrás un inmenso pliegue Wateau acompaña la cola semilarga.
Sobre los hombros un gran cuelloesclavina, de forma cuadrada,
cuyas puntas colgantes acompaflan
al brazo, bordado alrededor por
un festón decot·doncillo grueso azul
pastel.
Como mangas ó más bien como
semima.ngas, un cuadrado de telas
surcado de pliegues y orlado por
un festón azul.
En el centro, se quita un redondel para dejar pasar el brazo, y esta manga original está montada
como para que una punta de la tela caiga justamente encima del brazo, es decir, contrariando la punta
del cuello.

~~

-r~~~

,,,_
/

***

Y a que os estoy hablando de cosas prácticas para la &lt;toilette&gt;, he
aquí un sencillo medio de componer
y arreglar como nuevo el crespón
inglés.
En la estación húmeda, los grandes velos de luto se ajan muy pronto, lo mismo que todas las guarniciones de este tejido.
Se coloca el crespón entre ctos
franelas, puesto el conjunto sobre
el tupido cobertor de planchar, y
por encima ~e pasa un lienzo mojado.
Bastará planchar este último con
una plancha muy caliente hasta que
esté bien seco. El crespón saldrá
como nuevo con esta sencilla operación.
Otra receta útil, si volvéis á casa
un día de lluvia con los bajos del
traje mojados: en vez de ponerlo
cerca del fuego, sobre todo si es de
seda, colgadlo y enjugad el agua
con un trapo muy seco, y colocando
debajo una almohadilla de lienzo,
estirad suavemente la tela.
La operación sale «á merveille&gt;.
BARONEí,A LTYET.

Dios, con rodear de espinas
las rosas de los rosales,
nos enseñó que lo bueno
se logra á fuerza de sangre.
suaves: rosa, azul, verde pálido;
hasta hay encarnadas cuyo brillo,
mur atenuado, se armoniza con to•
dos los matices claros y oscuros de
los trajes.
En cuanto al ctussor&gt; crudo, no
aconsejaría yo su empleo en esta
circunstancia, pues ese color aplica.do á los visos hasta con encajes
y_guipures, no tiene ninguna elegancia; sería entonces caer en la vulgaridad de la enagua económica de
ctussor&gt; que hace años se ve en todas las tiendas de novedades.
La ventaja de estos ctussors&gt; sobre el tafetán, es la de ser muy fuertes y poder lavarse en caso necesario &lt;como un pañuelo de bolsillo&gt;.
Sobre los tejidos ligeros, cbaconás, cefiros, percal, etc., tienen I a
superioridad de ser mucho más resistentes, de no arrugarse y de proporcionar más abullonado, sin
amontonarse en pliegues falsos con
el uso.
Una manera de ejecución muy
sencilla y que da buen resultado es
la siguiente: el cuerpo de la enagua
cortado con una costura. delante y
otra detrás, como una.falda ordinaria, sobre unos dos metros y medio
de e vuelta.&gt;, y terminado por un volantito barredera, dobladilla.do, pasado en el borde y en falso.
Un primer volante sesgado, enjaretado con tres hileras de voladitos de unos doce centímetros de ancho y en cuvo borde se coloca un
volante semejante, pero éste más
ampliamente enjaretado arriba, calado con uno ó varios entredoses
cle guipur ó de encaje, mucho más
fuertes y prácticos que un encaje
puesto en el bordo del volante, que
se engancha y se desgarra,
Contar para el primer volante
unos cuatro metros y medio de vuel~a, .Y seis y medio al menos para el
U!t1mo. Poner en proporción l a Ion·
g1tud general con la altura del tobillo; observar que para dar una.
perspectiva de r edondeado exacto,
1~ línea de una enagua debe subir
siempre ligeramente por detrás sin

caer á los lados; y para asegurarse
de ello, probar siempre, en último
lugar, la enagua con una. falda larga, que se levanta con la mano para figurar el efecto de la marcha.
¡Cuántas veces, en efecto, una
enagua que nos satisfacía en la
prueba por su vuelo, nos ~ar_eceen
la ca.lle, desigual, con movimientos
pesados que nos golpean los talones!
No me cansaré de recomendar á
mis queridas lectoras, que no dudo
son señoras de gusto, tengan mucho cuidado con la ropa interior.
Esos ligeros detalles que pueden
pasar inadvertidos á los ojos del
común de los mortales, denotan, sin
embargo, á la mujer bien nacida y
educada.
La enagua, sea cual fuere I a tela,
debe ser limpia y tan elegante como
sea posible.
Si no tenéis una criada que pueda componer un_ desgarr?º.• una
guarnición descosida, no de¡éisnunca semejante desorden; haced vosotras mismas la. compostura.
Otra cosa hay que evitar y es ponerse una enagua ó viso oscuro con
un traje de tela cl~ra. Hacer lo C&lt;?D·
trario será lo me¡or; nada más llndo y elegante que divisar bajo un
simple traje ctailleur&gt; de paño negro por ejemplo, un frufrú de foulard rosa ó azul celeste, todo guarnecido de encajes.
Se obtienen efectos encantadores
con volantes de muselina blanca,
adornados con encajes prendidos á
un viso de tafetán claro por un en·
tredós estrecho por el cual se pasa
una cinta.
El mismo enkedós se veen el cuerpo del viso, de modo que para hacerlo lavar, no hay más que sacar
la cinta del entredós.
Esto es muy práctico y muy empleado por las se_ñoras razonables.
En invierno, el viso más cómod~ de
llevar es de raso negro, gu&lt;\rnec1do
en los bajos por un ancho volante
de tul cruzado por cintas de color.

Se encuentran aquí estos volantes
ya preparados en las tiendas.
Como es de suponer, estos visos
negros no sientan bien sino contrajes oscuros y de poco vestir. El pekín blanco y nPgro con volante de
muselina de seda guarnecido de
aplicaciones de Chantilly negro, se
lleva mucho con todos los trajes.
He visto últimamente en la expo·
sición de un ajuar de novia, una
variedad encantadora de lo que llamamos cliseuses&gt;.
Son casaquillas muy cortas que
se usan en el lecho, para no tener
frío en los brazos mientras se tienen fuera de la. cobija para sostener el libro que se lee.
Se cortan en redondo por del ante,
y como longitud, no exceden de las
caderas.
Algunas estaban hechas de organdi blanco ó cplumetis&gt;, forrado de
raso flexible de color, guarnecidas
alrededor por un ancho encaje.
El mismo encaje se ve en el borde
del ancho cuello, muy doblado para
no estorbar, y en la parte inferior
de las mangas, que son muy anchas
de hombros para poder ponérselas
fácilmente y no molestar los movimientos.
Un abullonado de cinta acompa·
ñaba los delanteros.
Para el tiempo frío, las había muy
lindas, de raso flexible a.colchado
por dentro, y hasta más ordinarias,
también de buen aspecto, de lanilla
de los Pirineos, con rayas azules ó
rosadas sobre fondo blanco.
Además,había en ese ajuar un lindo peinador de mucha originalidad.
Era todo de tela de hilo, color natural, lo que la ha.ce poco susceptible; se pliega, sin embargo, por los
detalles de su ornamentación, á todas las exigencias de la elegancia
más minuciosa.
Era de una sola pieza de arriba
abajo. Unos pliegues alterna.dos
desiguales, separados por entredoses de bordado inglés, lo cortan de
distancia en distancia.
Los pliegues se detienen á veinti-

3.-Vestidos para calle y abrigo para niña.

�Domingo 11 de Octubre de 1903.

.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Octubre de 1903.

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EN_NUESTRA CASA
EL CU ARTO DEL ENFERMO

4.-Monogramas para mantelería.

Mucho deseo, amigas mías, que
los consejos que voy á daros no les
utilicéis por el momento; mas des•
graciadameote, en una época. 6 en
otra., rara es la familia. que no tiene que cuidar algún enfermo; cuan•
do menos lo esperamos, nos acechan
Y nos hieren los males; entonces las
esposas é hijas cariñosas mitigan
lc;s sufrimientos del enfermo con sus
atenciones y cuidados, sobre todo
con una esmerada limpieza, por ser
uno de los mejores remedios; bien
puede decirse que en nuestras femo·
ninas manos está el reposo, el va·
lar y hasta. la vida del que sufre Y
tanto nos interesa; pero el cariño y
la buena voluntad no bastan, ni el
saber cuidar enfermos es cosa que
de repente se improvisa: requiere
mucha reflexión y es preciso aprender.
Las diversas enfermedades exigen
distintos cuidados, pero hay a.lgu•
nos que siempre son idénticos; el
primero y más importante es el

5.-Traje de paseo, capota y saco de abrigo,

arreglo del cuarto del enfermo, pues
la alegría, la ventilación y la limpieza influyen considerablemente
en su curación, por lo que no debéis
dudar en llevar al enfet·mo á la me•
jor habitación y más tranquila de
la casa, á no ser que estuviera tan
grave que hubiera peligro en transladarle.
Antes quitaréis la alfombra y to•
das las colgaduras, tan difíciles de
limpiar, y de ningún modo debe re•
moverse el polvo microbiano en el
cuarto del enfermo; si el mal ha sido tan repentino que no ha dado
tiempo de tomar esta precaución,
no permitáis nunca que se barra la
alfombra, pero cuidaréis de que se
pase un pallo humedecido con agua
y vinagre. Los cepillos ml)cánicos
pueden emplearse alguna vez, pero
las menos posibles.
El aspecto de una habitación de
enfermo debe ser muy alegre, sobre
todo en caso de enfermedad crónica. Si es posible, las paredes deben
estar pintadas de color claro y
adornadas con algunos cuadros boIl:itos; estos detalles influyen pode•
rosa.mente en el ánimo del enfermo,
y le sostienen en un estado satis•
factorio que ayuda mucho al médi•

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 18 de Octubre de 1903,

EL MUNDu ILUSTRADO
EL MlJN[)() ILUSTRADO

zar sus siniestros intentos hasta el
día en que Fox tuviese su pata sa•
na, y estaba resuelto á consignar
una pequeffa renta, oo á favor de
Mad. Beooit oi de su hija, sino pa·
ra que se mejorase la pitanza del
animal.
Sus visitas hubie1·an sido muy
breve$ sio la charla interminable
de Mad. Beooit.
La hija, en cambio, hablaba po·
co, con una voz harmoniosa y siem•
pre coo muy buen sentido.
El americano oo escuchaba á la
madre, pero empezaba á oír coo
agrado á la hija.
X hasta la. miraba, Jo cual le perm1t1ó notar que era una criatura
encantadora., dotada. de uoa belleza verdaderamente singular.
Aquel examen, repetido con exceso, tuvo consecuencias imprevistas,
dado el carácter habitualmente insensible de Roberto Réynolds.

amaba con toda su alma, pero sin
esperanza alguna, {L un joven llamado Luis Lenoir, contramaestré
en una fábrica situada eo una pro-

viocia lejana. Era un buen obrero,
cargado de familia, á !a. que tenía.
que mantener con el sudor de su
rostro. Sus abuelos estaban enfer•
mos, su padre había perdido la vista., y su madre se hallaba imposibi·
litada para el trabajo.
¿Podría acaso imponerse la. nueva carga. de atender á la subsisten•
cia de Mad. Benoity de su hija?
Roberto experimentó algo así como una violenta sacudida. en el corazón, que le impedía respirar con
libertad; pero no tardó en reponerse y en dominar la emoción que embargaba su espíritu.
El americano se retiró á los pocos momentos, después de haber
hecho á Clara. varias preguntas
acerca. del sitio donde su amado
trabajaba, anunciando que iba á
ausentarse por algunos días para
regresar muy pronto á París.

El bordado y los tncaJts
tn 14$ tXPOSidonts

La Madre y la Niña

Siempre sincero consigo mismo,
reconocía al fin que hacía tiempo
que Fox estaba. curado, y que si
volvía á casa. de Mad. Beooit, era
porque se complacía extraordinaria.mente en conversar con la her•
mosa Clara.
Esto le indujo á hacer una serie
de atinadas reflexiones.
-Aunque no dependo de nadiedijo para sí,-no quiero ponerme
en ridículo casándome con esa muchacha. Soy viejo y ella es joven,
y prob~blemente seríamos desgraciados. No hay más remedio que
reanudar mi proyecto, que á estas
horas debería haber realizado ya.
Dejaré un importante legado á Clara Benoit y otro al pobre Fox.
Y salió de su casa con el propó·
sito de hacer á Mad. Beooit la última visita y aouocia.rle que iba á
emprender uo largo viaje.

V
Y, en efecto, regresó all~cabo de
una semana.
El mismo día. de su llPgada corrió
~casa.de Mad. Beooit, á la. que di- '
JO á quemarropa:
- Señora., vengo á pedirle á usted
la mano de Clara. para Luis L'3noir,
que acaba de set• nombrado director de uoa fábrica de San Germán
Y dirigiéndose á Clara, añadió:·
- Su futuro esposo disfruta de un
gran ~ueldo, .Y ante sus ojos se abre
un b.r1llantís1mo porvenir.
Clara lanzó un grito, y en su rostro se reveló un aire de duda y de
interrogación.
-¡Es muy sencillol-exclamó el
poteota.do.-Acabo de comprar ra
fábrica de San Germán, á cuyo
frente he puesto á Luis Lenoir.

VI

IV
Aquel día encontró á Clara sola.
Esto contrarió uo tanto al ame·
rica.no, eo cuyas palabras se nota•
ba cierta. emoción, que contrastaba
notablemente con su acostumbra.da
sequedad.
Entablada la conversación, que
pronto llegó á adquirir un carácter
de extraordinaria. franqueza, a ve·
riguó Roberto Réynolds que Clara

4.-Elegantes esoLaivlna,,s de seda y
encaje; traje para nifía.s y ca¡pota
abrrlgo paira recién nacidos.

Roberto Réynolds ha modificado
por completo su carácter. Ahora. se
sonríe con frecuencia, admira el
espectáculo de la naturaleza, le
gu~tan las flores, contempla á las
mu¡e_res que pasan por su la.do y
no piensa eo suicidarse.
'
. Ha en~ontrado el fuego que calienta é ilumina el espíritu, el goce
verdadero y supremo: ser bueno
amar y practicar el bien.
'

L.

FORGET,

Domingo 18 de Octubre de 1903,

- Yo no quiero morirme,
dice la niña
tendiendo hacia su madre
dos manecita.s
calenturientas,
cual dos blancos jazmines
que el viento seca.
Un silencio de muerte
la madre guarda.,
¡ay! si hablara, vertiera
mares de lágrimas!
Besa á su hija
y aun la fingen sus labios
una sonrisa..
Del cuello de la madre
la hija se cuelga
y, pegada á su oído,
pálida y trémula.,
con sordo acento
dícela horrorizada:
-Oye un secreto:
¿Sabes por qué á morirme
le temo tanto?
Porque luego me llevan
toda de blanco
al cementerio ....
¡y de verme allí sola
va á darme miedo!
-¡Hija de mis entrañas,
grita la. madre,
Dios querrá que me vivas ....
y aunque te mate,
descuida, hermosa.,
que tú en el cementerio
no estarás sola.l
PEDRO A. DE ALARCÓN.

El título de este artículo, hace
unos cuantos años hubiera. hecho
a.parecer una irónica sonrisa en los
labios de los señores artistas.
¡Cómo! ¿la aguja. al la.do de nuestros buriles y pinceles? Felizmente
ha pasado el tiempo del exclusivismo, y el Salón de los Artistas franceses y el Salón Nacional de Bellas
Ar\es, en París, abren espontáneamente sus puertas á los productos
tanto tiempo desdeñados; lo que
prueba una vez más que, en habiendo mérito, á todo se llega con la
paciencia.
El ensayo, aunque oportuno, todavía es tímido, ó como si dijéra·
mos temeroso; así que, la vasta galería reservada por los artistas
franceses d. las Artes decorativas&gt;,
está muy lejos de llenarse.
La misma luz que ilumina losantiguos cueros repujados, hace brillar las alhajas modernistas eo las
vitrina.s y acaricia con uno de sus
reflejos las sedas pálidas que se incrustan lo mismo en la batista que
en el terciopelo.
Ante estos maravillosos trabajos
á l a. aguja, no podemos menos de
estudiarlos, admirarlos y la.mentar
que oo sean más numerosos.
El bordado y el encaje deben to·
mar en el presente siglo un nuevo y
difi.nitivo impulso, porque no sólo
forman parte integrante de la &lt;toilette&gt; femenina, sino también del
mobiliario y otros mil objetos.
Eo el salón de los Artistas fran·
ceses llaman la atención dos espléndidos proyectos, cuyos dibujos
son de una finura. y una riqueza ex•
traordinarias; se trata de un camino
de mesa presentado por Mme. Valeotioe Ducheoe; es un gran cuadro
de tela con hábiles recortes que figuran una guirnalda de hortensias
rodeada de bordado. La artista ha.
sabido sacar gran partido de esta
sencilla. flor, obteniendo un hermo·
so efecto decorativo.
El cuello, debido al lápiz de ma·
demoiselle Cécile Couraot, repre•
sentados ramas de madreselva de·
liciosamente enlazadas; los ligeros
tallos y las airosas hojas se unen
á las flores con exquisita. gracia.
Un poco más lejos se admira también la obra compuesta por madame Pauline Gobert y ejecutada por
mada.me Fourrier; se trata de un
cuello en tafetán crema adornado
de fucbsias. Las flores están dispuestas en grupos formando círculo; cada. pétalo está bordado con
malva clara al pasado unido, y rodeado de una hebra de seda. malva
más oscura; los tallos alterna.o con
verdes claros y oscuros.
Este cuello es rico, elegante y dis•
tinguido.
Un &lt;sacbet&gt; de raso verde páli·
do, adornado con tres motivos de
flores malva; dos de estos motivos
se extienden en los dos ángulos a.1tos,y el otro en medio; todo el bor·
da.do es al pasado unido, las flores
con s€das malva,y las hojas con sedas verdes; unas graciosas líneas
crema. y marrón dan á esta obra
mucha originalidad.
Mme. Maurice Testa.rd ha sido
premiada este año en el Salón de
los Artistas franceses por el conjunto de sus dos vitrinas, en las
que se veían terciopelos grabados
Y pintados, encajes con incrusta·
ciones,y varios bordados, entre los
que figura. la composición de que
os hablo.

5.-Trajes reforma, para casa y para reunión.
Desde el punto de vista. de artes
decorativas, el Salón Nacional de
Bellas Artes se sobrepone á su vecino, siendo de las mejores obras
un motivo para bajo de &lt;store&gt; de
M. F. Courteix; es una fina guirnalda. delicada.mente aplica.da sobre el tul, un trabajo de hadas.
A su lado hay un cuello con bordado de aplicación, hecho por Mlles.
Blaoche y Henriette Morisset. Las
aplicaciones son de tafetán sobre
tela cruda, formando cinta en lo
alto y flores abajo; el tafetán es
amarillo oro, rodeado de punto de
Bolonia; los tallos y hojas, verdes
muy pálidos, todos bordados al pasado unido. Mas la.s perlas de las
Exposiciones son indudablemente

las obras de Jacques y Madeleine
Bille; en todas descuella la idea ingeniosa personal y la ejecución perfecta.
Entre las que más llaman la atención está un ta.petillo bordado de
violetas; las hojas verdes, con las
venas brillantes y oscuras, están
bordadas á punto de cadeneta; las
flores, al pasa.do unido ,con seda
malva.
Los dos cuellos que exponen di·
chas artistas merecen también men·
ción especial por su trabajo delica·
do y artístico.
Conque animaros, queridas lectoras, é ir pensando en preparar be·
llísimos dibujos y magníficos bor•
dados para. estas Jl.xposiciones, que

si hoy se celebran en París no hao
de tardar mucho en celebr~rlas en
otras partes.

El cuarto dtl niño
Sería muy conveniente que las
madres jóvenes, las consagradas
llºr completo al cuidado de sus hi•
Jos Y que hacen de la maternidad
un sacerdocio, tuviesen en sus cas~s una habitación destinada exclus1 vamente al niño.
Es muy agradahle poderse instal~r cómodamente en una pieza provista de todos los objetos necesa-

�..
,Domingo 18 de Octubre de

moa.

ríos á la &lt;toilette&gt; de nuestros chiquitines.
De todos los miembros de la familia, el niño es el que necesita más
sitio; sus cuidados incesantes, para
los que no se puede prescindir de
bastante espacio, hacen que sea una
necesidad el destinarles un cuarto.
Todas las funciones de su cuerpecito se repiten varias veces al día
por lo que los objetos destinados á,
su uso personal hay que tenerlos
siempre á la mano.
En las casas modestas y poco elegantes no es raro ver en todas las
piezas ropitas puestas á secar, vestiditos por aquí, zapatitos por allá,
todo lo cual da un aspecto desordenado á la habitación; felices,
pues, las madres que pueden reunir
en un cuarto claro y ventilado el
mobiliario frágil y delicado, pero
indispensable a l recién nacido.
A falta de un cuarto especial, se
puede arreglar un sitio cualquiera
donde tener en orden todos los accesorios que veis aquí.
Primeramente, si vuestros medios
lo permiten y podéis arreglar el
cuarto á vuestro gusto, escoged para las paredes azulejos ó estucado,
y para menos lujo,papel barnizado,
que pueda sufrir el contacto de la
húmeda esponja.

En el suelo, un clinoleum&gt; susceptible de poderse lavar todos los
días con jabón.
Después agruparéis con arte, según las necesidades y la manera
que tengáis de usarlos, todos esos
monísimos mueblecitos, cuya descripción sigue aquí:
19 Una silla de madera blanca
pintada al esmalte, guarnecida de
almohadones.
. El del a~iento es redondo y se suJeta á la ~11la oor unas cintas.
Los del respaldo, que son tres,
también se sujetan con cintas, lo
que permite levantarlos, mullirlos
y sacarlos al aire de cuando en
cuando.
La tela de estos almohadones es
de algodón crudo, con aplicaciones
de bordado.
29 Funda para tapar y ocultar el
baño. Invención tan ingeniosa como práctica..
Esta funda tiene la. misma forma
que el baño. Una cinta puesta de
un lado al otro, permite levantar la
funda cuando se quiere destapar el
baño.
La costura de alrededor va tapa•
da por un rizadito; la tela es de algodón con flores.
39 Encantadora. cestita., muy á
propósito para la ropa limpia. Es-

•
EL MUNDO ILUSTRADO

ta cestita tiene su cubierta de tela
guateada; cuando se pone en ella. la.
ropita y se cubre con ella, como es
de abrigo, la conserva templada.
El adorno se compone de muselina. y cintas colocadas sobra fondo
de raso. El interior es igualmente
de raso guateado. Lazos en las cuatro esquinas. El asa enrollada de
cinta, con un lazo en medio; rizado
de encaje por todo el borde de la
cesta.
49 Si es agradable tener á mano
la. ropa. limpia para mudar al &lt;bebé&gt;, no lo es menos tener alguna.
cosa. donde desaparezca la sucia,
según vamos despojando de su envoltura á la criaturita.
Este saco, redondo en las dos extremidades, está armado sobre dos
círculos de alambre. Un enea.jito
adorna la base y otro la cima, y le
cierra un retazo de tela formando
bolsa., con un cordón pasado por la
jareta. La tela es de algodón crudo y se bordan unas ama.polas.
59 Pequeña manoplia es el complemento de la mesa de &lt;toilette&gt;;
se la cuelga á la izquierda del lavabo, de manera que se puedan coger todos los objetos sin necesidad
de levantarse. Es de tela impermeable, forrada de tela lavable, porque

en las bolsitas se dejan todas las
esponjas de la «toilette&gt; del nifio.
69 Mesa de tocador, destinada á
los cepillos, peines, alfileres, etc.
Esta mesa de mimbres está completamente cubierta de volantes de
encaje y de cintas. El interior está
forrado de rasete: tiene la forma de
bandeJa, para poderla levantar
cuando se quiera sacudirla y cepillarla.
Todo alrededor bolsitas, donde
se colocan todos los utensilios que
hacen falta.
La bandeja de abajo está igualmente forrada de rasete. Un doble
volante, sostenido por escarapelas
de cinta cometa, adorna el alto, y
un volante sencillo oculta los pies
del mueblecito.
79 Estuche csachet&gt; en tela de seda y bordadas las caras exteriores.
En el interior bolsitas para guardar las medias y los za.patitos. Se
cierra por lazos de cinta.
89 Cunita de hierro, barnizada de
blanco y guarnecida de muselina
con entredoses. Volante ca.yendo
sobre el borde superior de la cuna.
Colgadura de muselina y entredós, sujeta al hierro por un gran
lazo.

Domingo 18 de Octubre de 1903,

EL MUNOO ILUSTRADO

las plaotl!-s· Pero esta larga&lt;&amp; 1......_
os ha fatigado y sentís la n~-•de reposar; al retiraros dejál ida4
turalmeote, apagar el fue ~• nasalón no está caldeado porg~~f1el
feros, como fuera hace frío el or{.
mómetl'o desciende algunos
tiere~to realmente no tiene imp0 ,...?_!i
c1a.
,,,__
Lo que la tiene, y mucha 88
al retiraros habéis olvidad'o Qll8
. á
pre,e,
01r vues t ra d oncella que ant.ea
empezar la limpieza del salón de
ga las_ plantas en otra habi~n~o p_r1mero que hace á la mallan.
11
s1gu1ente es abrir los balcones ª
colocar en _uno la magnífica palmer!
que acabáis de comprar, admilllatrá~dola así un _bailo de aire de
varios grados baJo cero, pues fuera
los marca: el termómetro. Creed
que ella piensa que con esto haoe
mucho bi~n á vuestra palmera, J•
tá muy dispuesta á. repetirlo toda.a
las mañanas.
La limpieza 'requiere algún üempo; además, viene la cocinera her
de la partida para charlaren grande de la recepción de la seilora, de

grad

99 cEtagere&gt; portátil; se pone en
un rincón del cuarto y sirve de refugio á todos los juguetes del niño.
Este mueblecito es sumamente
útil; sin él, reinará siempre el desorden en el cuarto del cbebé&gt;; los
anima.les de goma, las pelotas y
muñecas tiradas por el suelo, dan á
la pieza más limpia un aspecto de
suciedad y desorden.
Es de madera blanca forrada de
cretona. Una cortina separa la ti,.•
bla. superior del medio.
·
Otra cortina parte de la tabla del
medio hasta la de abajo, cubriéndola por completo. Estas cortinas
son de cretona cruda, guarnecidas
por una tira de cretona floreada.
En estas dos cajas ( ó casas) se aloja el polichinela del &lt;bebé&gt;, su carro, su perro y todos los pobres
lisiados, que harían muy triste figura. sobre el &lt;étagere&gt;, y que, sin
embargo, aún divierten muchísimo
al niño.

tas plantas tn las babitadonts
¿Cuántas veces, queridas lectoras, a.l notar que hace mucho calor
en vuestra habitación, habéis puesto al balcón las plantas que la adornan, creyendo que es bueno refrescarlas lo mismo en el mes de enero
que en el de junio? Falta de reflexión, sin duda alguna.
Cuando dais una recepción, las
plantas completan el adorno general del salón y participan durante
ella de una temperatura muy elevada. En cuanto vuestros invitados
;,e marchan, sentís la necesidad de
renovar el aire; abrís los balcones
y la atmósfera, demasiado caliente;
c~mbia bruscamente por el aire glacial que entra y del cual participan
vuestras plantas.
Es posible que alguna de vosotras
se abstenga de abrir los balcones
por haber reflexionado que esta aireación intem'{lestiva puede dai'lar

los invitados, de los refrescos, etc.,
etc. El tiempo pasa, los balcnDel
siguen abiertos y las plant&amp;a recl•
hiendo el aire frío.
Por la tarde, la seflora advierte con muchísimo disgusto el •
ta.do lastimoso de su preciosa plil•
mera.
Estoy persuadida de que este mal
rato lo habéis pasado muchas de
vosotras, queridas lectoras; así que,
no me cansaré de recomendaroaqae
cuidéis mucho vuestras plantas; 80D
pequeños seres muy delicados, que
no cogen constipados ni bronquidl

por estos cambios de temperatura.,
pero que mueren de ~us resultas.
No es solamente por la. mañana,
durante la limpieza, cuando se exponen las plantas á las consecuencias de temperaturas más frías.
Cuantas veces por la tarde se siente el calor, nada más natural que
abrir el balcón, cerca del cual están las plantas, y entonces reciben
ráfagas de aire frío, que no les son
na.da favorables.
Es evidente que las plantas cultivadas en las habitaciones necesiten aire puro y que les conviene
aun en el rigor del invierno la aireación de la pieza, que por dife·
rentes causas no es posible dejar de
ventilarla, abriéndola cuando se
hace la limpie1.a. Pero hay que hacerlo con precaución para no perjudicará las plantas.
Cuando el termómetro ha descendido basta. bajo cero, de ningún
modo deben tenerse las plantas en
la habitación abierta; se las lleva
á. la. inmediata. mientras se airea la
primera, y no se vuelven á su sitio
basta que estén cerrados los balcones y la temperatura haya vuelto á
subir á un grado conveniente.
Todas estas mudanzas dan bastante trabajo y requieren un tiempo del que no siempre se puede disponer. En este caso es fácil remediarlo poniendo durante la aireación de la pieza un biombo delante
de las plantas, que las evita el contacto directo del aire frío; así y todo, los ha.leones deben permanecer
abiertos el menos tiempo posible.
Es preciso que no haya. corrientes
de aire frío; esto perjudica aún más
á las plantas que el solo contacto
del aire.
Si se tl'ata de plantas más duras
que exigen menos calor, como la
aralia, dracena, aspidiestra, fórmium, etc. , se las puede exponer á
la aireación directa, sobre todo si
la pieza está al Mediodía y la temperatura exterior no baja de 3 á 4
grados sobre cero. Pero mejor es
que el termómetro marque de 8 á 10
grados en las mismas condiciones,
para airear directamente las plantas más delicadas y que necesitan
más c&amp;.lor: cocotero, begonia real,
caucho, antbúl'ium, así como las
plantas de flores tempranas, que
son todas muy frágiles.
Al terminar el período estacionario de las plantas, es cuando debe
aireárselas, á fin de no tenerlas en
una. atmósfera caliente y concentra-

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da, que activaría demasiado su desarrollo, con detrimento de su futu·
ra salud.
Los brotes deseo vueltos prematuramente en 1ma atmósfera poco ven-

tila.da, se vuelven cloróticos, faltos
de consistencia, y se ven muy pronto atacados por los insectos y por
los bongos, si no se pudren antes
por el exceso de la humedad. De

modo que no debéis olvidar que el
aire, así como la luz, favorece la
elaboración de la savia y fortalece
las raíces; pero cuando el tiempo
está brumoso, no debéis exponer demasiado las plantas á la acción
malsana de la humedad.
En verano es mucho más fácil airear las plantas; la temperatura
exterior no se opone á ello. Sin
embargu, también deben tomarse
las precauciones necesarias para
que no las coja una corriente de aire, y las de follaje delicado no pueden ponerse en contacto dilecto con
los rayos solares durante su aireación.
Por fin, he termina.do mis recomeoda.ciones, queridas lectoras; di·
réis que son muy numerosas, pero
es bien fácil ponerlas en práctica,
y las que antes no tomabais estas
precauciones, estoy persuadida de
que las tomaréis de ahora en a.delante.
Yo os aseguro que seréis muy recompensadas al contemplar vuestras hermosas plantas, que se dese.rollarán y conservarán así admirablemente.
LEONOR•

El cariño de mi madre
dejé por probar el tuyo.
¡Torpe del hombre, que toma
lo incierto por lo seguro! ....

,,;fi
.

.1

;',,/

/
.•'

6.-Minuciosos detalles de tejidos

y bordaidoo para aplicaciones.

7.- Viestldos de casa y

C81lle estilo "renacimiento", y saco abrigo para se!íora.s de edad.

Tu vida, de infamias llena,
fué del infierno antesala.
Y, vieja, quieres ser buena ... .
¡porque no puedes ser mala! .... .
A Dios le pedía un hijo
Y El me dió gozo tan grande.
Y hora, entre zozobras vivo,
por si me lo arrebata.sel. ...
Ilusiones engañosas
y mentidas esperanza.s._. ._.
El hvmbre que os acar1c1a
va en pos de vanos fantasmas.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 18 de Octubre de 1903-

Leyenda escoces a

:-Y:ff.?;io.C::. ,,--;·c~, ~C\ _;' ::-

En otro tiempo, cuando los alegres trovadores iban de castillo en
castillo, lejos, muy lejos, en unas
islas cubiertas de peffascos vivía
un señor cuyo nombre era Mac
Dónald. Tenía gran número de servidores, sus arqueros eran temibles
y los terrazgueros que cultivaban
sus tierras ha.cíanles producir cosechas abundantes.
De entre ellos había uno conocido por Jan Du Mac Gillaspick. L argo parecerá, sin duda, el nombre,
pero nada. es, comparado con el de
su granja, llama.da Ca.rnemor e--NaTubberbrandon .

-·. .,,.,,

., .

: ;~ ~

_..,_,.'-

..,1 _;

.. ' .,,.•,.

.. .., .. ... .................. ....

Un día., mientr as Jan bajaba. hacia el mar disponiéndose á meterse
en su barca, se llegó á él un hombre de luengos ca.bellos y noble fisonomía..
-¿Serías tú, por ventura., Jan?le preguntó el extr anjer o.
-Efectivamente, magnífico señor,
soy Jan, colono de est a isl a..
-Y yo-su interlocutor dijo-soy
San Bra.ndón, patrón de los desdichados. Sé que tu puerta se halla
abierta de continuo par a los desgraciados; así, en r ecompensa de
tu caridad, voy á concederte un favor.
y sacando de su bolsillo una hermosa tabaquera de encina, ofreciéndola á Jan, añadió:
-Tómala; pero recuerda siempre
estas palabras: Por mucho tiempo
que transcurra, mientras l a tapa se
conserve generosamente abierta para todo el mundo, la caja estará
siempre llena; pero se vaciará muy
de prisa si la cierras á un extranjero.
Dichas estas palabras, desapareció el Santo.
Jan. lleno de alegría, corrió á l a
playa para ofrecer tab aco á todos
los mariner os y pescadores que encontrase. La maravillosa t a.baquera no menguó en lo más mínimo.
Al propio tiempo vino la felicidad
a l due!l.o de ella; á partir de aquel
día., tuvo Gillaspick tan buenas cosechas, que en dondequiera le miraban como el más rico colono de
las Hébridas.
Entre tanto, murió el viejo señor,
y, según costumbre de aquel tiempo, su hijo recorrió el señorío para
conocer sus ter razgueros. Preparó•
se Jan lo mejor que pudo para recibir á su nuevo amo. Presentóse
con todos los de su casa á Mac Dónald, se inclinó tres veces y, temblando, le ofreció la. preciosa. ta.baquera completa.mente abierta.. Al
obrar así, anda.ba. equivocado , pues
en Francia., donde se educara. el
nuevo seffor, al ofrecer tabaco á los
superiores, es costumbre presentar
la ta.baquera. cerrada; hacerlo de
otro modo, se considera como injuria.
-¿Qué significa semejante insulto?-exclamó el caballero, rojo de
ira.- ¡Mísero villa.no! ¿Te burl as
de míi' En el pecado llevarás la. penitencia.. ¡Arqueros: atad á ese
hombre de pies y manos, y sujetadle a.sí á la puerta. de su casa!
Ejecutóse la orden en seguida., á
pesar de l os lamentos del pobre colono, el cual juzgaba la. penitencia
harto dura para. ofensa. tan leve.
Sor otra parte, ¿cómo hubiera podido ofrecer la taba.quera cerrada,
habiéndole recomendado el santo
que la presentara siempre abierta?
Bien habría.querido, en descargo
suyo, conta.r la historia; sin embargo, impidióselo el temor, y las pocas palabras que balbuceara. sólo
consiguieron exasperará Mac Dónald.
E n cuanto estuvo sólo llorando
s u cuita, el desventurado vió llegar
á San Brandón.
- ¡Qué desdicha la. mía!. ... ¡Vos,
que sois tan poderoso, socorredrue!
- excl amó Jan en tono desesperado.
- Nada temas, Jan- le decía el
bienaventurado sonriendo.- Tú no
eres responsa.ble de la falta de que
se te acusa.
Y hablando así, con la punta de
los dedos el celeste persona.je tocó
las cuerdas, dejándolas rotas. Al
quedar libre, Jan frotó vigorosa-

Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRA:DO

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t:raltt 4t niños y niñas

~]¡ ,•• r ::f J,

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8.-Sombrero y gorritas para niños.
mente sus piernas doloridas y dió
gracias á su libertador, quien pronunció estas últimas pa labras:
- Oye, J A.n: tu seffor se encuentra
ahora en la granja vecina; ve á encontrarle, cuéntale la. h istoria. de la.
ta.baquer a. y haz lo que él te diga.
Aun cuando altivo, Mac Dóna.ld
era. justo. Así que oyó el extra!l.o
relato del colono, comprendió el
yerro que había padecido con respecto al pobre hombre. Hizo más
aún. &lt;Quiero- dijo á éste-reparar
mi falta. por completo; dame, pues,
la. tabaquera., y, en cambio de este
pre~ioso talis!Jl~n, te hago propietar io del dom1mo que cultivas&gt;Jan Du Ma.c Gillaspick fué manumitido, y desde entonces él y sus

No se sabetodoloquepuedecontener el baúl, modesto en apariencia, de una mujer elegante, por
ejemplo, que va de veraneo.
Sólo tiene una vaga é hipotética
rercepción el mozo de cordel que
con gemidos de angustia. lo toma.
de la cubierta del coche,_el ~mpl~ado que lo pesa con sonrisa 1rómca
y una ojeada burlona, declarando
en alta é ininteligible voz su peso
formidable, y el marido que, con la
nariz a lgo larga, va á pagar, con
un suspiro, el exorbitante exceso
de equipaje.
Lo preveía, pero no tanto. No se
prevé nunca el exceso á que llega.
una mujer elegante.
Lo preveía, porque alrededor de
ese baúl-ó de esos baúles, mejor
dicho-ha. asistido á escenas tragi·
cómicas.
Ha visto, hasta el último minuto,
á l a mucama. Pnloquecida, galopar
de una. pieza á otra, excitada por
las interrog-aciones desesperadas,
las interjecciones apremiantes y urgentes y las reprimendas de su se-ñora.
Lo preveía, porque, al sentarse
sobre la tapa, él mismo ha debido
concentrar todas sus fuerzas p&lt;1ra.
cerrarla, dispuesto á abrirlo ot ra
vez inmediatamente para que se pueda meter aún algún objeto de pri·
mera. ó de última necesidad.
Por último, todo está preparado,
como se dice en lenguaje mar ítimo.
La composición difiere naturalmente, según se trate de una excursión
de algunos días, ó de una de esas
largas ausencias que mis queridas
lrntoras conocen bien.
Combinaciones múltiples de arquitectura., han conseguido dispo ner sobre las divisiones paralelas

El tquipajt dt una tltgantt

descendientes vivieron libres en la
tierra que todavía se llama.en gaélico Carnemore - Na- Tubberbrandon.
JAIME D'ALÉS.

¡. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA

Toluca, México, agosto 30.El Redactor en Jefe del .-Boletín
de la H igiene», órgano oficial del
Consejo Superior de Salubridad
del Estado de México, Dr. Ricardo Marín, dijo de la Emulai6n
de Scott:
.,«Dondeq~era que la medicacion reconstituyente está indicada, hago uso preferente de la
Emulsión de Scott. Sus resultados han sido siempre inmediatos
y completos, sobre todo en las
enfermedades diatésicas y constitucionales. Cumplo gustoso con
un deber humanitario al recomendarla como la primera en su
clase, y con un deber de justicia
al felicitar á los sefiores Scott &amp;
Bowne por su valiosa preparación».

ADenver, ;lansas City, St. Loais, Chlcago, Kew York,

San Francisco J Los Angeles

EL TESTAMENTO

Dtl 11.110. Sr. Jfrzoblspo JttlNL
L os bienes fueron valuadoe
en $125,000
La mayor p arte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25.IXIO
c ada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
v ida, de Nueva York.
Hace pocos u las que se practlc6 la
apertura del testamento d el Ilaltrfll•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. J.l'eellU
en la ciudad de Chlca~o, Illlaoll.
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l cerca de $125,000 oro americano ; y seg1ln el invent arlo que ee 11&amp;
publicado, los bienes que dejó tueNJII
como sigue:
Dos pólizas de " La Mu.
tua,' ' Compafffa de Se•
guroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 aean. . $
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
Otra póliza de seguro. . .
Acciones en efectivo y en
Bancos . . . . . . .

Se reservan Cl!-mas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Lín~a d~ _Santa_ Fe,sol1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itmerar10s y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.!.
la. San F,-anoleoo, #ib•• B, llll1hc/oo, a. F.

································~

}',7-,.tzl
ff. ,
y;_,'.

.l &gt;-

/' A:/
A

S,
,&gt;,

,/ z~f[:f(j?J:}·;:
, . 0{·'

50,000 oro.
9,329 oro.
14,000 oro.

37,000 oro.

Entre las &lt;tlaposlciones del sel!or Ar·
zobispo, en su teetamento, se hicieron
éstas :
A su hermana, eefforl ta Kate Feell&amp;D,
que estuvo siempre con él huta 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de aeraro:
l la seí'iora Ana A. Feehan, viada del
seí'ior doct or Eduardo L. Feehan, hermano del seffor Arzobispo, $25,000 oro
de ot ra de las pólizas, y $5,000 oro •
efectivo ; l la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Marta Catallll&amp;,
$10,000 oro de la 111tlma p611sa ; f. la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellaJIA
prActlca para varones, de Feehanvlllt,
Illlnole, que era la lnstltncl6D por la
que m!l.s se interesaba el 1el!or Anoblspo, se en trecaron loe
reataa·
tee de la dltlma p61111&amp;.

Actualmente en París, todo el
mundo se prepara á salir, unos par a. los balnearios, otros á orillas
del mar, ó para viajar por Suiza,
Noruega, etc.
El asunto del equipaje es siempr e muy importante para la mujer
cuidadosa de sus trajes y de las
chucherías que lleva consigo.
Algunas personas se aficionan á
sus baúles, los cuidan, los siguen
con ojos enternecidos mientras los
peones de las estaciones los zarandean á cual má.s, y ellas no se instalan tr anquilamente en su compar timiento sino cuando han ido á
asegurarse por sí mismas de que
los queridos bultos están cuidadosamente alineados en el vagón de
equipajes.
Es, por lo demás, una precaución
muy útil, digna de recomendarse á
todas las personas que ponen el pie
en un ferrocarril.
¡Cuántas veces los empleados dejan un baúl en el andén de la estación, ó lo colocan en una línea que
no es la ver dadera!
¿Y conocéis algo más desagr adable que llegar fatigada al término
de vuestro viaje, deseosa. de repar ar el desorden que producen siem·
pr e algunas horas pasadas en ferrocarril, y oír al hombre encar ga.do de los equipajes deciros con ese
ai re estúpido y burlón, patrimonio
de todas esas gentes, en todos los
países del mundo:
-Señora, es imposible encontrar
el equipaje de usted. Se ha extraviado y no lo tendrá hasta maffana.
Eso me ha sucedido varias veces:
hablo, pues, con conocimiento de
ca.usa; estad alerta con vuestros
equipajes cuando lleguéis al andén.
No es exageración.
El cariño al aquipaje está extend ido entre las mujeres de tal modo,
que ahora es uno de los regalos que
más se ofrecen para las bodas.
Voy á daros otro consejo: ~o escojáis vosotras mismas el baul 9ue
queráis ofrecer, porque los bau!es
son objetos muy personales. Os
aseguro q ue son algo como perso-

,,,ooo

nas. Tienen su carácter, su edad,
su fisonomía. y su histori a..
Ante todo, ,:,no est á escrita su his•
toria en sus flancos en innumerables y multicolores r ótulos que los
dueffos de hoteles, ávidos de «recia.·
me,&gt; y los empleados de ferrocai:-l'il
les pegan en todas partes?
Señalan sus campañas y sus hojas de servicio.
Su fisonomía, los viajes- forman
la. juventud, pero deforman los baúles viejos- se l a. dan.
Por último, su carácter es a lgo
de particular, una. disposición, un
don na.tura! é innato que sólo conocen sus propietarios.
Los ha.y grull.ones, suáceptlbles,

insoportables, que, con un cofre
enorme .V un aire de querer tra.gar
todo, no ilig ieren casi nada. Los
ha.y dóciles, maleables, elásticos
podría decirse, que se prestan á todo, hasta. á las invas iones más exageradas, premeditadas por incons·
cientes personas que no dudan de
nada. y no conocen, en las relaciones inmutables del continente con
el contenido, límites á sus caprichos más desordenados.
Lo mismo que la naturaleza., tie·
nen honor al vacío. Con desprecio
de su salud y de su vida misma,
ciertos baúles de buena. composi·
ción hacen prodigios para. satisfa.·
cerlos.

1.-Traje de paseo y abrigo Inf antil,

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 16, Octubre 18</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 18 de Octubre de 1903-

Leyenda escoces a

:-Y:ff.?;io.C::. ,,--;·c~, ~C\ _;' ::-

En otro tiempo, cuando los alegres trovadores iban de castillo en
castillo, lejos, muy lejos, en unas
islas cubiertas de peffascos vivía
un señor cuyo nombre era Mac
Dónald. Tenía gran número de servidores, sus arqueros eran temibles
y los terrazgueros que cultivaban
sus tierras ha.cíanles producir cosechas abundantes.
De entre ellos había uno conocido por Jan Du Mac Gillaspick. L argo parecerá, sin duda, el nombre,
pero nada. es, comparado con el de
su granja, llama.da Ca.rnemor e--NaTubberbrandon .

-·. .,,.,,

., .

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_..,_,.'-

..,1 _;

.. ' .,,.•,.

.. .., .. ... .................. ....

Un día., mientr as Jan bajaba. hacia el mar disponiéndose á meterse
en su barca, se llegó á él un hombre de luengos ca.bellos y noble fisonomía..
-¿Serías tú, por ventura., Jan?le preguntó el extr anjer o.
-Efectivamente, magnífico señor,
soy Jan, colono de est a isl a..
-Y yo-su interlocutor dijo-soy
San Bra.ndón, patrón de los desdichados. Sé que tu puerta se halla
abierta de continuo par a los desgraciados; así, en r ecompensa de
tu caridad, voy á concederte un favor.
y sacando de su bolsillo una hermosa tabaquera de encina, ofreciéndola á Jan, añadió:
-Tómala; pero recuerda siempre
estas palabras: Por mucho tiempo
que transcurra, mientras l a tapa se
conserve generosamente abierta para todo el mundo, la caja estará
siempre llena; pero se vaciará muy
de prisa si la cierras á un extranjero.
Dichas estas palabras, desapareció el Santo.
Jan. lleno de alegría, corrió á l a
playa para ofrecer tab aco á todos
los mariner os y pescadores que encontrase. La maravillosa t a.baquera no menguó en lo más mínimo.
Al propio tiempo vino la felicidad
a l due!l.o de ella; á partir de aquel
día., tuvo Gillaspick tan buenas cosechas, que en dondequiera le miraban como el más rico colono de
las Hébridas.
Entre tanto, murió el viejo señor,
y, según costumbre de aquel tiempo, su hijo recorrió el señorío para
conocer sus ter razgueros. Preparó•
se Jan lo mejor que pudo para recibir á su nuevo amo. Presentóse
con todos los de su casa á Mac Dónald, se inclinó tres veces y, temblando, le ofreció la. preciosa. ta.baquera completa.mente abierta.. Al
obrar así, anda.ba. equivocado , pues
en Francia., donde se educara. el
nuevo seffor, al ofrecer tabaco á los
superiores, es costumbre presentar
la ta.baquera. cerrada; hacerlo de
otro modo, se considera como injuria.
-¿Qué significa semejante insulto?-exclamó el caballero, rojo de
ira.- ¡Mísero villa.no! ¿Te burl as
de míi' En el pecado llevarás la. penitencia.. ¡Arqueros: atad á ese
hombre de pies y manos, y sujetadle a.sí á la puerta. de su casa!
Ejecutóse la orden en seguida., á
pesar de l os lamentos del pobre colono, el cual juzgaba la. penitencia
harto dura para. ofensa. tan leve.
Sor otra parte, ¿cómo hubiera podido ofrecer la taba.quera cerrada,
habiéndole recomendado el santo
que la presentara siempre abierta?
Bien habría.querido, en descargo
suyo, conta.r la historia; sin embargo, impidióselo el temor, y las pocas palabras que balbuceara. sólo
consiguieron exasperará Mac Dónald.
E n cuanto estuvo sólo llorando
s u cuita, el desventurado vió llegar
á San Brandón.
- ¡Qué desdicha la. mía!. ... ¡Vos,
que sois tan poderoso, socorredrue!
- excl amó Jan en tono desesperado.
- Nada temas, Jan- le decía el
bienaventurado sonriendo.- Tú no
eres responsa.ble de la falta de que
se te acusa.
Y hablando así, con la punta de
los dedos el celeste persona.je tocó
las cuerdas, dejándolas rotas. Al
quedar libre, Jan frotó vigorosa-

Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRA:DO

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t:raltt 4t niños y niñas

~]¡ ,•• r ::f J,

..

8.-Sombrero y gorritas para niños.
mente sus piernas doloridas y dió
gracias á su libertador, quien pronunció estas últimas pa labras:
- Oye, J A.n: tu seffor se encuentra
ahora en la granja vecina; ve á encontrarle, cuéntale la. h istoria. de la.
ta.baquer a. y haz lo que él te diga.
Aun cuando altivo, Mac Dóna.ld
era. justo. Así que oyó el extra!l.o
relato del colono, comprendió el
yerro que había padecido con respecto al pobre hombre. Hizo más
aún. &lt;Quiero- dijo á éste-reparar
mi falta. por completo; dame, pues,
la. tabaquera., y, en cambio de este
pre~ioso talis!Jl~n, te hago propietar io del dom1mo que cultivas&gt;Jan Du Ma.c Gillaspick fué manumitido, y desde entonces él y sus

No se sabetodoloquepuedecontener el baúl, modesto en apariencia, de una mujer elegante, por
ejemplo, que va de veraneo.
Sólo tiene una vaga é hipotética
rercepción el mozo de cordel que
con gemidos de angustia. lo toma.
de la cubierta del coche,_el ~mpl~ado que lo pesa con sonrisa 1rómca
y una ojeada burlona, declarando
en alta é ininteligible voz su peso
formidable, y el marido que, con la
nariz a lgo larga, va á pagar, con
un suspiro, el exorbitante exceso
de equipaje.
Lo preveía, pero no tanto. No se
prevé nunca el exceso á que llega.
una mujer elegante.
Lo preveía, porque alrededor de
ese baúl-ó de esos baúles, mejor
dicho-ha. asistido á escenas tragi·
cómicas.
Ha visto, hasta el último minuto,
á l a mucama. Pnloquecida, galopar
de una. pieza á otra, excitada por
las interrog-aciones desesperadas,
las interjecciones apremiantes y urgentes y las reprimendas de su se-ñora.
Lo preveía, porque, al sentarse
sobre la tapa, él mismo ha debido
concentrar todas sus fuerzas p&lt;1ra.
cerrarla, dispuesto á abrirlo ot ra
vez inmediatamente para que se pueda meter aún algún objeto de pri·
mera. ó de última necesidad.
Por último, todo está preparado,
como se dice en lenguaje mar ítimo.
La composición difiere naturalmente, según se trate de una excursión
de algunos días, ó de una de esas
largas ausencias que mis queridas
lrntoras conocen bien.
Combinaciones múltiples de arquitectura., han conseguido dispo ner sobre las divisiones paralelas

El tquipajt dt una tltgantt

descendientes vivieron libres en la
tierra que todavía se llama.en gaélico Carnemore - Na- Tubberbrandon.
JAIME D'ALÉS.

¡. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA

Toluca, México, agosto 30.El Redactor en Jefe del .-Boletín
de la H igiene», órgano oficial del
Consejo Superior de Salubridad
del Estado de México, Dr. Ricardo Marín, dijo de la Emulai6n
de Scott:
.,«Dondeq~era que la medicacion reconstituyente está indicada, hago uso preferente de la
Emulsión de Scott. Sus resultados han sido siempre inmediatos
y completos, sobre todo en las
enfermedades diatésicas y constitucionales. Cumplo gustoso con
un deber humanitario al recomendarla como la primera en su
clase, y con un deber de justicia
al felicitar á los sefiores Scott &amp;
Bowne por su valiosa preparación».

ADenver, ;lansas City, St. Loais, Chlcago, Kew York,

San Francisco J Los Angeles

EL TESTAMENTO

Dtl 11.110. Sr. Jfrzoblspo JttlNL
L os bienes fueron valuadoe
en $125,000
La mayor p arte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25.IXIO
c ada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
v ida, de Nueva York.
Hace pocos u las que se practlc6 la
apertura del testamento d el Ilaltrfll•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. J.l'eellU
en la ciudad de Chlca~o, Illlaoll.
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l cerca de $125,000 oro americano ; y seg1ln el invent arlo que ee 11&amp;
publicado, los bienes que dejó tueNJII
como sigue:
Dos pólizas de " La Mu.
tua,' ' Compafffa de Se•
guroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 aean. . $
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
Otra póliza de seguro. . .
Acciones en efectivo y en
Bancos . . . . . . .

Se reservan Cl!-mas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Lín~a d~ _Santa_ Fe,sol1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itmerar10s y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.!.
la. San F,-anoleoo, #ib•• B, llll1hc/oo, a. F.

································~

}',7-,.tzl
ff. ,
y;_,'.

.l &gt;-

/' A:/
A

S,
,&gt;,

,/ z~f[:f(j?J:}·;:
, . 0{·'

50,000 oro.
9,329 oro.
14,000 oro.

37,000 oro.

Entre las &lt;tlaposlciones del sel!or Ar·
zobispo, en su teetamento, se hicieron
éstas :
A su hermana, eefforl ta Kate Feell&amp;D,
que estuvo siempre con él huta 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de aeraro:
l la seí'iora Ana A. Feehan, viada del
seí'ior doct or Eduardo L. Feehan, hermano del seffor Arzobispo, $25,000 oro
de ot ra de las pólizas, y $5,000 oro •
efectivo ; l la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Marta Catallll&amp;,
$10,000 oro de la 111tlma p611sa ; f. la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellaJIA
prActlca para varones, de Feehanvlllt,
Illlnole, que era la lnstltncl6D por la
que m!l.s se interesaba el 1el!or Anoblspo, se en trecaron loe
reataa·
tee de la dltlma p61111&amp;.

Actualmente en París, todo el
mundo se prepara á salir, unos par a. los balnearios, otros á orillas
del mar, ó para viajar por Suiza,
Noruega, etc.
El asunto del equipaje es siempr e muy importante para la mujer
cuidadosa de sus trajes y de las
chucherías que lleva consigo.
Algunas personas se aficionan á
sus baúles, los cuidan, los siguen
con ojos enternecidos mientras los
peones de las estaciones los zarandean á cual má.s, y ellas no se instalan tr anquilamente en su compar timiento sino cuando han ido á
asegurarse por sí mismas de que
los queridos bultos están cuidadosamente alineados en el vagón de
equipajes.
Es, por lo demás, una precaución
muy útil, digna de recomendarse á
todas las personas que ponen el pie
en un ferrocarril.
¡Cuántas veces los empleados dejan un baúl en el andén de la estación, ó lo colocan en una línea que
no es la ver dadera!
¿Y conocéis algo más desagr adable que llegar fatigada al término
de vuestro viaje, deseosa. de repar ar el desorden que producen siem·
pr e algunas horas pasadas en ferrocarril, y oír al hombre encar ga.do de los equipajes deciros con ese
ai re estúpido y burlón, patrimonio
de todas esas gentes, en todos los
países del mundo:
-Señora, es imposible encontrar
el equipaje de usted. Se ha extraviado y no lo tendrá hasta maffana.
Eso me ha sucedido varias veces:
hablo, pues, con conocimiento de
ca.usa; estad alerta con vuestros
equipajes cuando lleguéis al andén.
No es exageración.
El cariño al aquipaje está extend ido entre las mujeres de tal modo,
que ahora es uno de los regalos que
más se ofrecen para las bodas.
Voy á daros otro consejo: ~o escojáis vosotras mismas el baul 9ue
queráis ofrecer, porque los bau!es
son objetos muy personales. Os
aseguro q ue son algo como perso-

,,,ooo

nas. Tienen su carácter, su edad,
su fisonomía. y su histori a..
Ante todo, ,:,no est á escrita su his•
toria en sus flancos en innumerables y multicolores r ótulos que los
dueffos de hoteles, ávidos de «recia.·
me,&gt; y los empleados de ferrocai:-l'il
les pegan en todas partes?
Señalan sus campañas y sus hojas de servicio.
Su fisonomía, los viajes- forman
la. juventud, pero deforman los baúles viejos- se l a. dan.
Por último, su carácter es a lgo
de particular, una. disposición, un
don na.tura! é innato que sólo conocen sus propietarios.
Los ha.y grull.ones, suáceptlbles,

insoportables, que, con un cofre
enorme .V un aire de querer tra.gar
todo, no ilig ieren casi nada. Los
ha.y dóciles, maleables, elásticos
podría decirse, que se prestan á todo, hasta. á las invas iones más exageradas, premeditadas por incons·
cientes personas que no dudan de
nada. y no conocen, en las relaciones inmutables del continente con
el contenido, límites á sus caprichos más desordenados.
Lo mismo que la naturaleza., tie·
nen honor al vacío. Con desprecio
de su salud y de su vida misma,
ciertos baúles de buena. composi·
ción hacen prodigios para. satisfa.·
cerlos.

1.-Traje de paseo y abrigo Inf antil,

�FlL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO lLUSTR.ADO

caje ó de guipur de I r landa, puest
sobre un transpareo r.e del mis a
color y guarnecida de abullonafº
de cometa.
os
Si e~ tiempo es bueno y cálido
esa misma blusa de muselina blan~
ca, bordada y forrada de tafeLán
rosa ó celeste, es verdaderamente
encantadora.
De~de los tres ó cuatro años hasta
los siete ú . ocho, se reemplaza la
~lusa america~a. coo un traje que
tiene uo corp1ilo muy p arecido á
blusa, cerrado eo la espalda y una
fal~a cuy11. forma tieoe alg~na semeJanza con las nuestras.
. Sin _embargo, esa falda se adapta
rnvariablemente al corpiño que
plegado ó fruncido, está gu~rn6Ci'.
do geoeralmente por uoa gran «collerette&gt; adornada de eocajes ó bordados.
El cioturón también es el principal oroame~to d~ este traje, sea
que no requiera sino una sencilla
banda pespuoteada. de l a misma tela que el traje, ó una c:écharpe&gt; de
seda blanda cuyo lazo cae en tiras.
Desde los doce ó trect:1 años el
traje de las niñas se inspira g;ne•
ralmente en el nuestro,con la. condición expresa de suprimir todo lo
que po&lt;.lría acentuar las proporcioues, más bien sin gracia, de esa
edad iograta.
Para todo servicio, el c:mohair&gt;
gris azul a.do ó &lt;beige&gt; es la tela
prefedda para ouestras hijitas, lo
mismo que los tejidos escoceses á
cua.dritos, la serga. azul marino, la
&lt;bure&gt;, el &lt;cheviot&gt; y el terciopelo
inglés para los trajes de ve&amp;tir de
iovieroo.
El velo plegado sol, se usa mu•
pilas de sábanas llenarán el fondo
los innumerables trajes de mañana,
del baúl.
de tarde, de noche, que forman el
El saco de piel de gama guarneguardarro~a de una elegante y lincerá la c:couchete del sleeping-car&gt;.
da señora ¡oven que hace un corto
Y ahí está la lámpara de alcohol,
viaje. La ropa blanca fina encuendispuesta para todas las necesidatra su puesto y no hablemos de ella.
des, si no se ha reemplazado por
Tampoco de los sombreros que se
muchos aparatos eléctricos, calen·
bao colocado en la caja destinada
tadora.s, tenacillas de rizari etc. ,
para ellos, de las botinas dispues·
que son la última palabra de c:contas confortablemente en el baúl del
fort&gt;
calzado,y delas sombrillas que bai;i
La electricidad también está en
ocupado su lugar en su estuche.
la lampa.rita portátil que se ha enLa valija de mimbre es siempre
cendido en el vagón para leer en el
muy cómoda y muy buscada por su
camino, con la cabeza apoyada soligereza.
bre ese cojín neumático cubierto
!"'iPero la última novedad en este
de raso c:líberty&gt;, en que el marido
género, es la &lt;americana&gt;, que se
ha empleado hace poco su último
abre á un lado como un armario,
aliento para hincharlo.
en que los trajes están colgados cóSacos di versos, destinados á múlmodamente ca.da uno de su gancho,
tiples usos, cobijas ligeras, many que frustran absolutamente, por
tas, velos y capelinas para el c:ausu estructura, los cálculos malicioto&gt;, la higiene, la elegancia, llenan
sos de los empleados, que no llegabasta el borde ese lindo baúl que
rán, según su deseo secreto, á poveis timbrado con iniciales, en esé
nerlos boca aba.jo, á zarandearlos
andén de estación, y que no pesa
en todos sentidos para producir
otra parte más de 154 kilos.
una confusión premeditada en el
arreglo.
Pero poner lo necesario eo un
***
baúl, es un juego de niños y nada
De vez en cuando creo que no ha·
interesante. Lo divertido y d ifícil
go mal en ocuparme de nuestras
comienza en lo superfluo.
hijitas, porque para ellas también
¿Qué es para. una. mujer lo super·
la moda e3 oaprichosa y cambiante.
fluo? Voy á intentar hacéroslo com· Espero, pues, que las mamás jóprender, por más que vosotras, que
ven.,s me ~gradecerán que las ponsois mujeres también, queridas lec•
ga al corrieote de lo que se hace
toras, lo habéis y a adivinado.
para las niñas.
Lo que ella quiere llevar consigo,
A pesar de la faotasía del mosi se aleja por algún tiempo, es su
mento actual que, de pies áca.beza,
preciosa atmósfera que vive á su
viste de enea.roa.do á nuestras nialrededor y la.hace vivir, que hace
ñas, ct·eo que los tejidos de colores
en cierto modo parte de sí misma,
claros son todavía los que, para la
chucherías familiares é indispensaprimera edad, debeo de preferencia.
bles, libros favoritos ó reservados,
servirnos para coofeccionar la blucojines, esos cojines que han tomasa a.merica.oa, siempre muy en bodo poco á poco la forma de su cuerga.
po y le son amigos, g1·abados preFlotaote y recta, moota.da. eo un
&lt;empiecement&gt;, en cuya parte infeferidos, etc.
Para que la pieza que la cobije alrior se eocuentra. sea un vola.ote,
gunvs días tenga un aire de habisea un encaje, se ha.ce de batista,
tación, unas sedas, unas telas, tiras
de percal, de piqué, de lanilla lige·
de encajes sacadas del baúl, vestira, de popelioa, de jacooá ó de naorán la chimenea, las mesas.
sú, segúo las oecesida.des ó las
Se encontrará el espejo en que
prefereocias.
ella acostumbra contemplarse, que
Muy seocilla eo su
es algún tanto su consejero y confiforma, puedeconverdente.
tirse eo uoa &lt;toiletLas grandes fotografías Je traete&gt; que vista mucho,
rán el recuerdo de alguien á quien
ó ser el traje de mano olvida, ni aun en viaje, y á quien
ñaoa. por excelencia,
ama bien; otras fotografías evocasegún los bordados,
rán el recuerdo de queridos ausen ·
los en e aj es ó las
tes, en los cuales piensa con freguarniciooes coo que
cuencia..
se juzgue á propósiLa guarnición de &lt;toilette&gt; salto eoriquecerla.
drá por sí sola, si se la. olvidara,
Para los juegos en
de su c:necessa.ire&gt;, y también el c:té
la c:nursery&gt;, ó fueinglés, práctico y ligero, de su cesra, en el jardío, será
ta. Las sábanas, son algo tan íntitanto más apropiada.
mo, que las _del hotel. no tocarán
cuanto menos comuna epidermis su,;ceptible.
plicada, y dejará toPor eso, con frecuencia, algunas
l

cho, lo mismo que para las perso nas mayores.
L as capelinas á lo vieja, de terciopelo con abullonados de cometa
y grupo de flores, las tocas contorneadas de forma extraña, con &lt;ruches&gt; y «pompons&gt; de muselioa. de
seda, son los toca.dos de las muy
niñ as.
Desde los tres años, el sombrero
Directorio, el &lt;caootier&gt;, soo los
sombreros que se deben preferir.
Este vera.oo se veo grandes capelinas de paja ligera guarnecidas de
&lt;muguet&gt;, de cerezas, de marga.ritas, de abullonados y de lazos de
cinta y de terciopelo, y estas capeJinas son ciertamente los tocados '
que sieota.o mejor á las niñas. Se
van á hacer de fieltro y de terciope- ;.
...◄
.
.
lo para este invieroo,
'
En cuaoto al calzado, el botín coo
·,· ~ -.,-.-.. ·
,
cordones ó el zapa.to de cuero ama~
t . ;¡: ~ -;~-:'.;:· ~:: ~
rillo, pertenecen á casi todas las
~- !"
c:toilettes&gt;, sobre todo en veraoo.
: -~
De siete ú ocho años aba.jo , el za.patito coo bridas, de vaca, cha.rol ado, parece muy indicado con el
:;.::;;~ ..
calcetín de seda oegra..
.
Para los niños de hasta siete á
ocho años, el paotalóo corto de serga azul marino, coo la camiseta de
franela blanca, guarnecida de cuello y puños de hilo blaoco, es el tr aje más práctico.
Acompailados de botines rojizos
y calcetines del mismo color, este
.f:,.?~
✓_ _~V
traje se completa coo el gran som.:.;;· .
l.
brero marioo.
-~
--~:

r

.........
,.. _

Domingo 25 de Octubre de 1903.

~

--~-

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"'.

l.': ,-

'-.

~@J.t, ;, - ~- --

BARONESA LIVET.

-~-

• 't"

;-.;__

da la. libertad á los movimientos de
los oiños.
Para la salid a, en que los niños
estáo obligados á usar un traje elegante, iodicaré la blusa americana ne raso c:líberty&gt;, calada de bordado inglés ó de entredoses de eo·

Sor Marcela.
Al salir de la iglesia, antes de regresar á casa, almorzar y cambiarse de traje para emprender el camino de Lisboa, donde pasarían la
primer quincena de luna de miel,
los novios se dirigieron, en coche,
al Asilo-Escuela de párvulos. Querían despedirse de Sor Ma.rcela,
hermana de la novia .... . .. y de la
Caridad.
Cua.odu Sor Marcela entró eo el

locutorio y se abrazó á su herma•
na, el contraste fué vivo y curioso.
Cootra el burel y el algodón de ropaje y delantal, el raso blanco de
la nupcial toilette; contra la toca
almidonada y tiesa, el delicado tul
del velo y los nítidos azahares de
la corona. Las figuras contrastaban no menos que los trajes. Clara, la novi a, uoa mujerona basta,
y a algo aj amonada á los veintiséis, de protuberantes curvas y cutis encendido; Marcela, la Sor, una
criaturita delgada y menuda, uo
delicioso semblante iofantil, que
alumbraban ojos oegros de ricas
pestañas y dientes cristalinos en
una boca inocente y fresca, como
vaso lleoo de agua pura.
Excla.maciooes de asombro y alegría salían de los labios de Sor
Ma.rcela, que ala.baba y admiraba.
todo: el vestido de boda, las joyas,
la corona de azahar, el devociona-

rio de marfil, los zapatos de seda ....
-¡Jesús mío, Dios! ¡Si pareces
una imagen! ¡Ay, qué cosr.s tan
hermosas traes encima! iY tu esposo .... qué guapo está! tLa. Virgen
vaya con vosotros!
Trataba el novio de sonreír, de
chaocearse con la monjita, pero una
emocióo profuoda y mal disimulada le quitó el aplomo: sufría cruelmente. Enamorado de Marcela desde que la conoció, desde que puso
los pies en casa de los señores de
Ramos, creía.se curado de la pasión.
Habían corrido tres años ó más
desde entonces; el ingreso de Marcela en el ooviciado de las Hermanas, equivalía á la. muerte; Cla.-a
se presentaba. insinuante, coqueta,
&lt;buen partido,&gt; y Antonio se dejaba arrastrar á cortejarla, á pedir1 a, á casarse. Y ahora, vol viendo á

3.-Trajes de casa y paseo.
2,-Elejantes trages de reunión.

ver á Marcela, encootrándola tan
niffa, tao cándida, tan ideal, el corazóo le advertía: &lt;No la has olvidado, la quieres. Mentiste a l tomar
otra esposa. Esta era la destioa.da
para ti.&gt;
Mientras las dos hermanas charlaban, sentadas en el duro sofá del
locutorio, el recién casado evocaba
recuerdos. El nunca le había dicho
claro á Marcela, allá eo el siglo,
que se moría por ella, que la adoraba.
Un respeto, un recogimiento extraño, la veneración que infunde la
inocencia., le cooteníao. Soñaba
mucho, la traía flores, la.embromaba dulcemente ...... y esperaba la
ocasióo, la hora, el eotreabrirse
del capullo .... Más vigilaote y re-

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

suelto que él, Cristo se había adelantado. ¡La niña era monja .... I
No se podía escalar el Noviciado, ni romper rejas ni saltar tapias.
La prosa de la vida, dominante
hasta entre la poesía del misticismo y del amor, se interponía; Antonio se resignaba ó creía resignarse; si se tratase de un cariño
humano, de una boda para Marcela, se hubiese sublevado, furiOSOj
pero ¡monja! Ante eso, ¿qué haceri'
Con secreta satisfacción pensaba:
&lt;Y a no se casará.&gt; Y, estúpidamente, por rutina, se hab(a casado él,
sujeto quizás á la casa de los señores de Ramos por lo que en ella
1,.uedaba de la atmósfera y del perfume de Marcela ...... Sólo ahora,
llegado el momento, cumplida la
suerte, Antonio se daba cuenta de
su verdadero estado moral. No quería á su mujer ni podría quererla
nunca, y su corazón se quedaba
allí, entre I as paredes del locutorio, al lado de la monjita encantadora, su único, su verdadero anhelo en la tierra.
Cabizbajo, lleno de tristeza y áe
abatimiento in vencible, el novio
permanecía allí, inmóvil, sin tomar
parte en la plática de las dos het··
tnanas.
Marcela, que en la vida monástica había adquirido ya la costumbre de la curiosidad pueril, se deshacía en preguntas: ¿A dónde iban
los recién casados? ¿Dónde se detendrían primero? ¿Llevaban mucho equipa.je'? ¿Tenía.o propósito de
visitar el santuario del «Bom Jesus,&gt; una cosa tan bonita?
Por fin, Clara, en un girar de pupilas, observó la actitud de su esposo. Era inequívoca.. Aquellos
ojos ardientemente clavados en Sor
Marcela, aquella. fisonomía entristecida y ansiosa, aquella. palidez,
no engallaban. Clara, asociando

Domingo 25 de Octubre de 1903.

AMOR QUE MATA

ideas, con su suspicacia de mujer,
de celosa instintiva, recordó.... . . .
Ha.y detalles que, insignificantes en
apariencia, de repente, por su en1a.ce con otras circunstancias mínimas, adquieren terrible rea.lee.. . ..
Este trabajo mental, de concordancia y conexión, se verificaba en
el cerebro de la novia, que veía lúcidamente lo pasado y lo actual.
Y mientras en su alma se producía
el desgarra.miento de la ilusión, sus
labios profirieron atropelladamente, sarcásticamente, estas palabras:
-Adiód, Marcela .. . ... Tenewos
prisa, ¿ verdad, Antonio? Hoy nos
hace mal tercio cualquiera ....... .
Adiós ....
Y como la Sor, cariñosamente,
formulase una pregunta, la desposada respondió con risa amarga y
dura:
-¿Volver por aquí? ¡Hija, muy
tarde!. .... . .. Nosotros somos del
mundo y tú eres de Dios ....

I
A las cinco de la malla.na, el trasatlántico inglés que hace la travesía entre Glasgow y Nueva York
comenzó á estremecerse bajo la tre~
pidación de sus calderas; el monómetro marcó una presión de cuatro atmósferas; el vapor empezó á
silbar por las válvulas: estaba la
marea tendida; el día permitía reconocer ya los pasos de la Clyde
entre las palizas y los montecillos
de arena que marca el canal, cuyos
faros iban poco á poco cediendo su
luz al alba naciente. Era el momento de partir.
Todos los pasajeros estábamos
sobre cubierta.
El «Celtie&gt; lanzó vigorosos silbidos, largó sus amarras, separóse
de los demás buques, púsose la hélice en movimiento y empujó al barco por el canal. Pronto se ofreció
á nuestra vista un nuevo paisaje,
sienao reemplazadas las últimas
fábricas de la costa por lindas casas de recreo que coronan las alturas de Glasgow, y poco á poco se
desvanecieron los últimos rumores
de la ciudad.
Una hora después, el «Celtie&gt; pasó cerca de las rocas de Dúmbarton, y pasadas otras dos horas, se
hallaba en el golfo de Clyde.
A la nueve de la mañana dobló
el cabo de Canty, resalió del canal
del Norte y navegó en pleno océano.

Aunque las piedras den gritos,
Y el sol deje de correr
Y el agua del mar se acabe,
Yo te tengo que querer.

II

.á.J~¡i
(tr;~;; ·,

..... ,

Debo confesar que no es muy
agradable-aun en los confortables
camarotes de primera-una travesía tan larga no disfrutando de más
paisaje que el inmenso océano,
siempre igual, y el azulado cielo
del Atlántico.
En aquella larga travesía adquirí un buen amigo, un nillo de ocho
á nueve años, rubio como el oro y
más alegre que un pajarillo en libertad. Era un francesito de Dunquerque que, acompañado de sumadre, iba á Nueva York á reunirse

1 '
1

'§,

~:

•

con su padre, rico comerciante, establecido á la sazón en la ciudad
de Hudson.
La mayor parte de la travesía la
pasamos mi amiguito Carlos y yo
sentados en la popa del buque,
charlando sobre infinidad de cosas
que me preguntaba, y en particular
sobre náutica y geografía, que eran
sus pasiones favoritas.
Pero nuestra alegría vino pronto
á turbarse, cuando ya casi tocábamos al final del viaje, con un triste
suceso que nunca podré desechar
de mi mente.
Hacía dos días que mi amiguito
no parecía por cubierta; pregunté y
me dijeron que Garlitos estaba en
cama, preso de grave dolencia.
Adquirir esta nueva y presentarme en el camarote del francesito,
fué todo uno .

secos y sin color,que marcaban huellas de una vida que se extinguía
por momentos. Sus salientes pómulos más parecían de cera que de
carne.
La respiración salía entrecortada
y con mil fatigas de sus labios, en
forma de ronquido que desgarraba
el oído de la angustiada madre.

-Hijo mío, no; te morirías y no
podrías ver América, ni abrazar á
tu padre, que nos espera.
-Una poca, nada más .. . .
-No puedo dártela, el médico me
lo ha prohibido.
-¡Que me 10uero, por Dios!
-¡Virgen Santísima!
-Que me ahogo!

III
¡Pobre madre! Estaba sentada
junto al Jecho donde el úiño enfer·
mo ya.cía expirante, sin expresión
en sus lindísimos ojos, los labios

EMILIA PARDO BAZÁN.

Página de !lbum
Al calor de la mirada
de tus ojos soñadores,
en el alma enamorada
brotan .llores, muchás .llores 1
Bastará, pues, que la oscura
magia de tus ojos bellos
vierta sobre la blancura
de este libro, sus destellos,
Para que al punto la rosa
y el jacinto y el laurel
'
surjan, como una olorosa
trinidad sobre un vergel.
Porque este libro que arriba
como un beso á. tu alba mano
tiene una alma sensitiva
'
cual un corazón humano:
Alma que es la conjunción
de todas las que han impreso
en él una vibración,
al dejar en él un beso
cual si fuese una canción.
EMILIO FRUOONI.

Esta an vano trataba de ocultar
un torrente de lágrimas que de su
lindo corazón arrancaba el fantasma de un triste desenlace.
El médico de á bordo había dicho
en tono bajo que no sabía .... y estas palabras constituían para aq uell a desgraciada madre todo un poema de dolor.

rv·

,,
4.-Elegantes vestidos de reunión y 1spectAculo.
5,-Bordados para corta y cojines.

Garlitos pedía agua, y el médico
había ordenado que no se le diera...
Pero ¿qué madre no pospone su
amor maternal á la ciencia, dando
un poco de agua para calmar las
ansias del ser que es vida de su
vida? .
-¡Agua.l-decía Garlitos.

-Voy á escape-añadió con angustiado acento aquella madre; y
alcanzando un vaso lleno del precioso líquido, se lo dió diciendo:
-Garlitos ... hijo mío, bebe un poco nada más, lo bastante para que
apegues el ardorquetedevora. Trae
el vaso, que vas á morir.
Era ya tarde.
Sus labios, secos por la ardiente
fiebre, guedat·on materialmente ligados al vidrio refrescante y de un
sorbo bebió hasta el fondo.
Al poco rato, un sudor frío inundó su pálida frente.
Después, nada .... sus ojos se cerraron y el niño se tornó en cadáver.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Algo de cocina,
La &lt;tortilla soufflée&gt;, que es un
antiguo plato azucarado de la cocina francesa, se ha generalizado
tanto en España y otros países porque es muy á propósito para el almuerzo y comida de familia y por·
que su preparación, sencilla y rá·
pida, nos permite improvisar un
postre excelente cuando nos sor•
prende algún convidado á la hora
cdtica de sentarnos á la mesa.
La «tortilla soufflée&gt; ha de servirse en el mismo plato ó fuente en que
se hace : puede dársela gran varie•
dad y llamarla de vainilla, de na·
ranja, de hmón, etc., según lo que
se emplea para darla algún sabor
especial; también resulta muy a.pe·
titosa preparada con los purés de
frutas, de almendras, de nueces ó
de avellanas; en licores podéis em·
plear el ron, el marrasquino, el
kirsch, etc. ect. Dada esta idea ge·
neral, vamos á entrar de lleno en
el trabajo, que consta de las ope•
raciones siguientes:
1 :¡. Clarificar los huevos y batir
las yemas con el azúcar.
2'), Batir las claras aparte.
3'), Mezclar las yemas y las claras.
4 1~ Preparar la fuente y verter en
ella esta mezcla.
50). Colocar y adornar la tortilla.
6,1 Hacerla cocer y servirla inmediatamente.
Para una «tortilla soufflée&gt; destinada á cinco 6 seis personas, emplearéis las siguientes proporcio•
nes:
Azúcar en polvo .... 150 gram.
Huevos.............. 6
Sal fina, muy poquita, la que se
puede coger en dos dedos.
Para. darla sa.bor,se ai'lade á esto
lo que á cada cual guste más, pudiendo elegir entre un poquito de
vainilla en polvo, un decilitro de
puré de frutas ( albaricoques, fresas
ó melocotón), 30 gramos de almendras, nueces ó avellanas, la raspa·
dura de una cáscara de limón óna·
ranja en el azúcar, y dos cuchara·
1
das de licor (ron, marrasquino,
etc. , etc.)
MODO DE CLARIFICAR LOS HUEVOS
Y BATIR LAS! YEMAS CON
EL AZÚCAR.
Empezaréis por separar las yemas
de las claras; esta operación, que
parece tan sencilla, tiene su impor·
tancia, pues no haciéndola muy cuidadosamente, bien podría suceder
que se incorporase á los demás un
huevo rancio ó con mal olor, en cuyo caso la tortilla se estropea á veces hasta el punto de no poderla
comer, por lo que ha.y que mirar y
oler los huevos uno por uno.
Después de clarifica.dos los seis
huevos, se ponen las claras en un
recipiente y las yemas en otro. Se
pesan 125 gramos de azúcar en pol·
vo, y a.ña.aiendo el poquito de sal
fini. y la pequeña cantidad de vainilla en polvo, se reúnen las tres
cosas en uni. torterita.
Ahora, con una cuchai·a. de madera mezcláis las yemas y el azú·
car, de manera que formen una ma.·
sa blanda, lo que conseguiréis trabajánJola suavemente con la cuchara durante cuetro ó cinco minu·
tos, hasta que la veáis espumosa y
un poco bhmquecina.
.liecho esto, se baten las claras á
nieve muy dura; para ello podéis
servit'os ae una. ensa.la.de1·a ó una
cacerola cuyo interior de porcelana no esté saltado por ninguna.
parte; en este caso es preferibltl una.
ruenttl honda.; cualquiera que sea
él recipiente, na de estar extremada•
mente limpio, porque de lo contrario, las claras no se pondrán á nie·
ve dura; una vez colocadas en el
más conveniente, que será el más
hondo, las b'l.tis con un batidor de
alambre, empezando muy lentamente, hasta que vayan uniéndose y for•
mando un cuerpo ligero blanio y
~spumoso; entonces batís más de
prisa, y seguís aumentando progresivamtJnte 1a. hgtireza según van po·
niéndose más cturas y tispumosas.
MODO DE MEZCLAR LAS CLARAS
Y LAS YEMAS.
Cuando estén las claras lo bastante duras para soportar enci-

ma. el batidor sin que se hunda
dentro, es el momento en que po·
déis mezclarlas con las yemas. Para esta operación empezaréis por
tomar la tercera. parte de las cla.•
ras y las pondréis en la cacerola
donde están las yemas con el azúcar,y al incorporarlas, no dejéis de
mover el conjunto con 11!- cuchara;
hay que proceder muy rápidamen·
te, pero con delicadeza, pai·a. no
aplastar las claras, que revolveréis
constantemente con la cuchara. Al
mezclar esta parte de las claras
con las yemas, éstas se aligeran ba stante, y entonces se incorpora el
resto de las claras batidas á nieve;
pero nome cansaré de repetiros que
rápida y delicadamente, pues lo
esencial es que esta mezcla. se conserva dura y ligera.
MODO DE DISPONER LA FUEN'l'E
Y VF.RTER EN ELLA
EL PREPARADO.
Para la ctortilla soufflée&gt; es preciso una fuente ovalada de porcelana
que resista elfuego,6 de metal, bien
sea níquel, aluminio, plata., etc.
Como ha de servirse en esta misma
fuente después que se haya cuaja.do, no tengo que advertiros que ha
de estar presentable para comparecer en la mesa. El fondo de esta
fuente se unta ligeramente con man·
teca de vaca., y después se vierte
en medio todo el preparado, sir·
viéndose de la cuchara, que tendréis en la mano derecha para raspar ó &lt;rebañar&gt; las paredes interiores de la cacerola, que inclinaréis por encima de la fuente, sosteniéndola con la mano izquierda.
MODO DE DAR FORMA Á LA TORTILLA.
-Cuando hayáis vertido todo el
preparado en el centro de la fuen·
te, su forma natural será la de un
monte ova.lado; alisad bien toda la
superficie hasta que resulte muy
tersa y formad una. cúpula alargada como de 10 6 12 centímetros, y
con la hoja un poco ancha de un
cuchillo haced una abertura en el
centro á lo largo de la cúpula.
DUQUESA LAURA,

ta filia dt la Utnttra.
A orilla del Rin camina.o
tres mozos de bravo humor,
y á una venta se encaminan
que otra vez les albergó.
-Ventera: vino y cerveza
de lo bueno traiga acá.
Mas nos miran con tristeza.;
¿su linda hijita dó está?
-Mi cerveza. hierve clara,
buen vino hallaréis aquí;
á mi hijita, ¡a.y prenda cara!
sobre el féretro tendí.
De la pieza en que reposa
traspasaron el umbral,
y allí vieron á la hermosa
sobre el lecho funeral.
Y el uno con mano osada
de su rostro el velo alzó;
fijó en ella su mirada,
y entristecido exclamó:
-Si vivieras todavía,
bella niña de alba tez,
juro que desde este dfa.
te amara con honda fe.
El segundo cogió el manto
y la yerta faz veló;
y vertiendo amargo llanto,
de ella la vista apartó.

-¿Y he de verte, ¡ay desdichado!
en el fúnebre ataúd,
yo que tan constante he amado
tu belleza y tu virtud?
Y el otro, con pasión loca,
nuevamente el velo alzó,
y en su mustia y fría. boca
frenético la besó.
-Antes te amaba, hoy te quiero
con igual ó mayor fe,
y á pesar del hado fiero,
viva ó muerta te amaré.
LUD'WIG UHLAND.

8.-Silla de bambú con bordados.

Luce, carita morena,
Que al lucir en tu ventana,
De sus diamelas v rosas
Será la mejor tu cara.

«Valle de Bravo, l\Iéx., octubre 2.
«Soy el primero en reconocer))asegura el Dr. Vicente Beracochea, Médico Cirujano de la Facultad de Guadalajara, .Jalisco"]ª gran bondad y el siempre seguro éxito de la curaci6n de las afecciones pulmonares por la Emulsi6n de Scott, pues en la práctica
de mi profesi6n, durante once
años, siempre be encontrado una
poderosa arma para combatir la
tuberculosis pulmonar, la escr6fula, el raquitismo, estado caquéctico y debilidad constitucional,
en las largas convalecencias, en
la bien preparada Emulsi6n de
Scott que fabrican los señores
Scott &amp; Bowne».

EL TESTAMENTO

Dtl n.mo. sr. Jlrzobispo 'f«baa.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos uías que se practicó la
1tpertura del testamento del IlustrlBlmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeehlD
en la ciudad de Chlcago, I1llnol1,
La fortuna del distinguido prelado ascendió 11. cerca de $125,000 oro americano; y segfin el Inventarlo que se ba
publicado, los bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,• ' Compali1a de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . $
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
Otra póliza de seguro. . .
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . , .

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ftl,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
la. San Franol•oo,, .,,,,.. B,, MtJxlao,,

a. F.

50,000 oro.
9,329 oro.
14,000 oro.
37,000 oro.

Entre las &lt;tisposlclones del sel!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, seflorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro:
A la seilora Ana A. Feehan, viuda del
sefior doctor Eduardo L. Feehan, her·
mano del se!Ior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p6llzae, y $5,000 oro en
efectivo ; A la. Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana Madre Maria Catalina,
$10,000 oro' de la O.ltlma póliza; A la
escuela. ''Santa Maria'' de ensel!ansa
prtctlca para. varones, de Feehanvllle.
Illlnols, que era la Institución por la
qne mll.a ■e Interesaba el 1el!or Arsc&gt;blspo, ae entrecaron los ,4,000 re1taa•
tN de la tl.ltlma p6lla.

T~IJH di 1'11,1nl6n '/ paHO,

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

�l!JL MUNOO ILUSTRADO

Domingo 1o. d'e Noviembre de 1903.

mL MUNOO lliUS'NUDO

La Luna de Miel
I
Una. ma.ña.na de septiembre dirigía.me yo hacia. Castello, preciosa
aldea corsa desde la cual se divisa
un magnífico panorama.
La caza había sido mala y mi
estómago estaba vacío después de
seis horas de paseo. No había. disparado más que un tiro contra un
desdichado pájaro, que me b abía yo
metido en un bolsillo.
Al acercarme á la aldea, pasé por
delante de un estanque, en el que
lava.bao seis ó siete muchachas,
cantando alegres canciones del
país.
Me detuve para preguntar á las
lava.nderas si sabían dónde vivía.
en Castello el señor Passalaqua,
pa.ra. quien tenía una carta de recomendación.
-¿Sí lo sé?-dijo una de ellas levantándose.-¡Ya lo creo! ¡Como
que le lavo la ropa! Antonio Passalaqua se casó hace ya. días con
Asunción, y el matrimonio está
ahora. en plena luna de miel. Son
muy felices, porque él es un guapo
~ozo cargado de dinero. Yo misma
voy á acompaña.rle á usted,
Jl:mprendimos la marcha, y al
poco rato la lavandera se detuvo
ante una case. de buen aspecto y me
dijo:
-¡Ya. hemos llegado!
II
La muchacha empujó la puerta.,
que estaba entornada., y entró le.
primera. gritando:
-¡Antonio! ¡Asunción! ¡He.y aquí
un caballero que desea verles á ustedes!
Pasé á un se.la inmediata., dejé mi
escopete. en un rincón, y puse instintiva.mente el pájaro en un velador, y á los pocos instantes me halla.be. ante el señor Pe.sse.le.que..
Era éste un hombre de unos treinta y cinco años, alto, grueso, fornido y bien planta.do; pero de aspecto vulgar, acusador de escasa
inteligencia..
La conversación comenzaba á decaer, cuando se presentó Asunción
Passale.qua, que era. la antítesis de
su marido.
Delgada, esbelta, hermosa y elegante, se captaba. desde luego las
simpatías de quien por primera vez
la contemplaba.

Después del se.ludo de ordenanza.,
me dijo:
-¿Es usted quien be. matado elle
mirlo?
-No es un mirlo-eontestó su
marido,-es un tordo.
-¡Te digo que es un mirlo!
-¡Y yo te repito que es un tordo!
¡Si seré yo entendido en la material
-¡Pues á pesar de tu sabiduría
-exclamó la mujer en tono agrio y
displicente,-no podrás impedir que
ese pájaro sea un mirlo!
-¡Qué testaruda. eres, vive Cristo! ¡Te he dicho que es un tordo, y
no tolero que me contradigas!
-¡Qué triste es, Dios mío, haberse casado con un hombre tan estúpido como tú!
La discusión se enconó de un modo lamentable y temí que el matrimonio llegára, al fin, á las manos.
;Vaya. una luna de miel!
Para ver si le ponía en paz, dije
que lo mismo daba que el pájaro
fuese un mirlo ó un tordo, y queme
moría de sed.
III

Calmáronse los espo¡;os, y Passalaq ua sacó de un armario varias
botellas de vino de diferentes clases.
Al colocarlas en la mesa, me dijo
al oído :
-¡Puede usted estar seguro de que
ese pájaro es un tordo!
-¡Le digo á usted que es un mirlo! -exclamó la mujer.
Reanudóse la disputa, y los dos esposos, mirándose con
indignación, repetían:
-¡Es un tordo!
-¡Es un mirlo!
-¡Un tordo!
-¡Un mirlo!
Yo estaba aterra.do. ¿Qué había ocurrido, Dios mío, para que aquellos recién casados promoviesen por una cuestión tan insignificante una escena horriblemente desagradable? Aunque viva yo
cien años, no me olv i d a r é j a m á s de
aquella disputa inconcebible.

Trajea de vl•lta y de

Trataba de convencer á aquellos
desgraciados de lo absurdo de su
pendencia, cuando Passalaqua, en
el paroxismo de su furor, gritó:
-¡ Si no te callas, te cojo y te tiro
al río!
-¡ Si eres hombre, hazlo !-contestó la mujer, cruzándose de brazos
como desafiando á su marido.
La paciencia es una virtud muy
rara en el continente; en Córcege.
es del todo desconocida.
Antonio, ciego de ira, se quitó el
chaquetón que llevabi., y con sus
brazos se echó á su mujer á cuestas,
dirigiéndose presuroso hacia el jardín.
Tehliendo un trágico desenlace,
corrí tras ellos.
IV
El río estaba inmediato á la finca y lamía las paredes del huerto
de Passalaqua.
Cuando alcancé á la siniestra pareja, oí la voz de Asunción, que repetía en tono amenazador:
-¡Es un mirlo! ¡Te digo que es
un mirlo!
Al imbécil de su marido no le
faltaba más que esta nueva provocación.
En el momento en que yo llegué,
antes de que hubiese tenido tiempo
de oponerme á un movimiento ya
previsto, por más que lo considerara como irrealizable por lo monstruosamente absurdo, el marido
lanzó al agua á su mujer, con una

casa

fuerza impulsiva únicamente comparable á la de un maravilloso
atleta.
La desdichada. desapareció de
nuestra vista.
No pude contener un grito de indig~a.ción. Iba á precipitarme en
auxilio de aquella víctima de su
propia obstinación y de la estúpida
testarudez de un bárbaro, cuando
vi que Asunción, que sin duda era
una excelente nadadora., se presentaba en la superficie del río. A los
pocos instantes, la. infeliz ganó la.
orilla..
Todo su cuerpo estaba cubierto
de relucientes yerbas verdes, que le
daban un aspecto verdaderamente
fantástico.
Asunción sacudió la cabeza y se
sonrió con un aire satánico indescriptible.
Con la. ropa pegada al cuerpo
parecía. una estatua griega.
'
Echó á andar lentamente, con la
cabeza hacia atrás y la mirada fija.
en el firmamento.

Asunción Pe.ssalaqua, que daba
una prueba. de su amor á su marido en el preciso momento en que
éste se hacía indigno de semejante
demostración de afecto, pasó por
mi lado, inundada de agua, y sin
volver la cabeza, sin mover casi los
labios, como si estuviera ca.si soí!ando, me dijo á media voz:
-¡Qué carácter! ¡Qué energía!
¡Qué fuerza! ¡Desde.hoy adoro más

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

que nunca á mi marido! ¡Pero conste que el pájaro no es un tordo sino un mirlo!
'
J. TURQUAN.

La Moneda Falsa
En le. ter raza del Casino de Monte Cario se habl aba. de a.venturas

V

Antonio Pe.ssalaqua, digno en su
indignidad, la. esperaba á la puerta del huerto.
-¡Antonio! ¡Antoniol-gritó con
voz aguda Asunción. -Creo que tie•
nes razón. ¡Indudablemente el pájaro ese es un tordo, porque. .. . . . .
has demostrado tu carácter, porque
eres todo un hombre y . .. porque.. .
te amo!

de juego, cuando de pronto tomó la
palabra. el barón de Cbenaux y
dijo:
.
-Entre las muchas víctimas del
juego, recuerdo ~ u~ indiv~duo
cuya interesante historia es digna
de ser referida.. El jugador de que
hablo se suicidó, no por haber per·
dido, sino, al contrario, porque le
perseguía la fatalidad de una. suerte loca. é inverosímil.
.
El caso que voy á contar ocurrió
el affo de 1875,

y sombrero de lnvl-erno.

Modelos de somb11ero1 para señora Y aeñorltaa,

El príncipe Boriskoff¡era el últi·
mo descendiente de una ilustre familia rusa. Entre todas las distracciones que su inmensa fortuna le
ofrecía, la del juego era la preferida por el príncipe.
No hay recuerdo de un jugador
tan desenfrenado.
La rareza de sus martingalas era
legendaria. Hubo noches en que se
levantó de le. mesa con una ganancia de muchos miles de francos; pe·

�Domingo lo. de Noviembre de 1903.
ro sus pérdidas enormes no eran
menos célebres y comentadas.
Al cabo de algunos años, el príncipe se quedó completamente arruinado.
Una tarde se presentó en un grán
Casino de los Pirineos Cl)D los últimos diez mil francos de su fortu·
na.
A los pocos minutos no tenía ni
un solo céntimo
Impasible y silencioso, abandonó su asiento y se dirigió hacia la
puerta, resuelto á suicidarse en el
acto.
Maquinalmente se registró los
bolsillos del chaleco y en uno de
ellos encontró un luis. Después de
un natural momento de alegría, recordó que el luis era. falso. Un co-

mL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
en medio de la general confusión,
la ilegalidad de aquella moneda~
¿Quién podría sospecbarunengaño
por parte de un jugador que había
perdido muchos millones y que aca·
baba de perder diez mil francos?
Además, la moneda tenía muy buen
aspecto y estaba muy bien imitada.
El sonido era lo único que revelaba su falsedad.
Sobre estos repugnantes razona•
mientns que ofuscaban los escrúpulos de la conciencia., dominaba la
voilenta tentación de hacer la últi·
ma tentativa. El príncipe no pudo
más y cedió.
Pálido el rostro y con las manos
temblorosas, se acercó á una mesa
de baca.rá y jugó el luis.
Su corazón latía con extraordi·

Ganó y no se atrevió á retirar el
luis.
La suerte le favoreció diez veces
seguidas sin haber recogido lamoneda.
El prícipe ganaba más de diez
mil francos.
Confundido entre un montón de
oro y de billetes, el luis falso no
hubiera pódido sorprenderá nadie.
Enardecida su pasión y no pen•
sando más que en jugar, el príncipe se puso á tallar y siguió ganando de un modo extraordinario.
Durante dos horas no le abandonó la suerte ni un instante, y á la
mañana siguiente salió del Casino
con quinientos mil francos en la
cartera.
Entre el aturdimiento que provo•

, . . J'li'
\

;,

\

,.

l

1

Bol'iskoff abandonó los Pirineos
y r~corrió Itali_a y Egipto, siempre Jugando y siempre perseguido
por su escandalosa suerte.
Todo_s l_os sistemas y todos los
procedtm1entos que anteriormente
le habían 9:rruinado, le daban ahora mat·av11losos resultados propo_rcionándole incalculables beneficios.
Sus martingalas triunfaban constentemente eu todas partes.
En los círculos de jugadores no
se hablaba más que de aquel fenómeno, de aquella suerte loca y en
su superstición tradicional, todos se
preguntaban la causa de tan extraordinario acierto, tratando de
a~erig_uar qué fetiche, qué talismán
misterioso, qué amuleto especial ó
qué táctica secreta podía poseer
aquel hombre.
Al cabo de algunos meses el
príncipe había recuperado con ~reces la inmensa fortuna que había
dilapidado.
Pe~o sus remordimientos y su terror iban en aumento.
El luis falso le perseguía. sin cesar. Bo~iskoff se consideraba coID:º un miserable, como un villano
digno del mayor desprecio, y deploraba. con toda su alma el deber
todo aquel dinero á. un robo á un
robo inicial, satánica.mente :Oultiplicado. Se tenía por un malhechor
por un infame que ilegítimamen~
se había apodera.do de la fortuna
de infinidad de personas honradas
que habían jugado contra ~l.
No le dominaba más que la idea
de verse privado de la emoción del
juego en condiciones normales, seguro como estaba de su ganancia
irremediable.
De día en día le fué pareciendo
más odioso el tapete verde, basta el
punto de que llegara á serle indiferente el juego.
¿De qué iba á servirle la vida si
el azar no había de intervenir pa•
ra naila en sus costumbres y en 11u
manera de ser?
La crisis llego á adquirir gran•
des proporciones.
_Poco tiempo después, el príncipe
b1zo testamento, en el cual daba
cuenta de su singular aventura y
legaba todos sus millones á los pobres.
A la ma!íana siguiente, se le encontró muerto.
¡Hacía pocos días que había cumplido veintiséis a.í:Ios !

PERLISTA
El gran escritor no est_aba. aquella tarde da humor de literaturas. Hay
días así en que la vocamón se sube á. la garganta., produciendo un cosquilleo de náuseas y de antipatía. Los místicos llaman &lt;sequedad&gt; á estos sucesos de desaliento. Y los temen, porque devastan el alma.
-¿Quiere usted que salgamos, que vayamos por ahí,
á casa de algún librero de viejo, á los almacenes de obje·
tos del Japón?
Conociendo su afición á la bibliografía, su pasión por el
arte del remoto Oriente, creí que le proponía una distracción grata. Pero era indudable qne tenía los nervios lo
mismo que cuerdas finas de guitarra, pues bufó y se alar·
mó como si lo indujese á un crimen.
-¿Libreros de viejo? ¿Tragar polvo cuatro horas pa-

RAÚL ETTERT.

Los amores para el hombre
Son las flores de la. vida.:
En los niños son jazmines,
Azucenas en las niilas,
~ioletas en las esposas,
Y en las madres siemprevivas.
Cuando á mis manos llegó
Tu carta, dueño querido,
Todo el pesar que tenía
Se convirtió en regocijo.

mercia.nte se lo bahía dado al devolverle un cambio, y el principe
se lo había metido en el bolsillo
con objeto de anojarlo á una cloa·
ca para retirarlo de I a circulación.
De todos aquellos millones perdidos en las principales bancas del
mundo, de todos aquellos castillos,
bosques y territorios que constituían la colosal fortuna del príncipe Boriskoff, sólo quedaba aquella
miserable moneda falsa.
Una idea asaltó de repente la
imaginación de aquel desdichado.
-¿Por qué no bahía de probar
fortuna con aquel lui.,?
Al principio, su sólida honradez,
el sentimiento de probidad que le
habían legado sus antepasados, su
altivez aristocrática, se sublevaron
contra el mezquino intento.
,¡Cómo era posible que el príncipe Boriskoff se presentara á. realizar una de esas infamias que sólo
ponen en práctica los bribones de
la peor estofa?
Pero no le abandonaba la maldita. idea, que seguía insinuándose
con la sutileza de los deseos vergonzosos. ¿Quién podría conocer,

naria violencia. El jugador no disponía de otra moneda para poder
alegar su error en caso de que se
descubriera la falsedad. Su intento
criminal sería notorio y la muerte
no habria de librarle de la infa·
mia.
Estuvo á punto de echará correr,
pero una fuerza irresistible le detu, o.

ca la ganancia continua, que cons·
tituye todo lo contrario de la lucidez resultado de la sucesión en la
pérdida, el príncipe, al regresar á.
su hotel. sintió remordimientos por
haber adquirido aquel dinero con
una moneda falsa. Aquellos quinientos mil francos procedían de
un engalío ignominioso é indigno
de él.
Su angustia duró algunos roo•
mentos; pero la desvaneció sin tardanza el egoísmo de haber obtenido
el medio de satisfacer su pasión.
El príncipe sig-uió jugando y ganando siempre. El recuerdo del luis
falso se le imponía como una idea
fija. ¿Qué misterio encerraba aquella moneda falsa y sin valor para
que de ella surgiera aquel río de
oro, aquel Pactolo incesante? ¿Qué
tenebrosa. divinidsd dirigía aquella sorprendente maquinación de
azar?
Y sus remordimientos se acentuaban más y más. Al príncipe le quemaba. las manos el oro de sus fabulosas ganancias.
El terror se asociaba á. la vergüenza de que el aristócrata se hallaba poseído.

Colección de trajes infantiles de casa
y paseo.

Trajes de calle y delantaleel.

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

ra descubrir finalmente un libro nuestro, con expresiva dedicatoria á.
alguien, que lo ha vendido ó lo ha prestado por toda la eternidad? ¿,Japonerias? ¡Buscarlas! Son mu!Iecos de cartón y juguetes de zinc fabricados
en París mismo, recuerdo grosero de las preciosidades que antaño le metían á uno por los ojos casi de balde. Eso subleva. el estómago. ¡Pufl
-Pues demos un paseíto sin objeto, sólo por esca.par de estas cuatro paredes. Nos convidan el tiempo hermoso y la ciudad animada y hasta embalsamada por la primavera. Los árboles de los &lt;squares&gt; están en flor y huelen á gloria. Y á.
falta de árboles, trascienden los buñuelos de las freidu•
rías, la. ropa de las mujeres, el cuero flamante de los arneses de los caballos, los respiraderos de las cocinas .... Sí;
la manteca de los guisos tiene en París un vaho delicioso. ¡A mí me da alegría el olor de París!
El maestro, pasando del enojo infantil á una especie
de tristeza envidiosa, me fijó, me escrutó con lenta mirada penetrante.
-Tengo ese olor-murmuró hablando consigo mismo
-metido en los poros del cuerpo; si me retuercen, sale á
chorros. ¡Qué no daría yo por encontrar regocijador y
tónico el olor de París, como allá en 181101 En fin ... . porque á uno se le acabe la cuerda, no se van á parar los demás relojes. ¡A la calle! Calina .... mi sombrero, mi abrigo, mi bastón, mi portamonedas ... .
El ómnibus nos soltó en el bulevar, á tales horas-las

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo lo. de Noviembre de 1903.
-¿Lo imprevisto quieres?-contestó Fromont.-Búsca.lo desde a.hora.. Pero tú huyes de él. ¿Cómo es
posible que éntre en tu vida. m~c~nica.'! Te has impuesto una. disciplina de autómata.. Es preciso que
sepas vivir.
-Sí --afia.día. Acol,-nosotros tememos lo desconocido. Nuestra
casta., nuestro esta.do de fortuna,
nuestro estado de familia, la!! conveniencias, los hábitos, los prejuicios, todo nos ma.ntiene,de la. mañana hasta. la noche, en un círculo estrecho de ideas y de actos, de sentimientos y de sensaciones, del cual
no nos sabemos evadir. ¿,Por ventura. saldríamos á la. ca.lle sin sombrero? ¿Comeríamos tres horas antes ó después de lo acostumbrado?
¿Iríamos por curiosidad ó con intención caritativa á instalarnos en
un zaquizamí de un barrio de trabajadores? Por temor de caer en el
ridículo ó de que se nos tachase de
incorrección, no sabríamos arries•
ga.rnos á romper con nada de lo
que nos es ba.bitnal.
Fromont volvió á tomar la pe.labra. en estos términos:
-Ha.y personas á las cuales un
instinto particular pone sobre la
pista. de la a.ventura, y éstos son la
presa desesperada ó arrebatada de
los dramas más agitados, de las
desventuras más extravaga~tes. Estos hacen fortuna y se arruman sú·
bita.mente; boy sabemos qu_e _se casan y mañana tenemos noticia de
que han buido al fin del mundo; pasan por todas las metamorfosis,
caen en todas las zanjas, saltan en
todos los trampolines. Son las víctimas y los triunfadores de lo impensado.
Gervoise zampóse un bocado de
fresas y frambuesas y sólo se detuvo ante un pedazo de limón que fué
á atravesársela. Tras de lo cual
respiró.
-¡ Bah!-murmuraba. entonces. Si ha.y que darse tanta p~na para
procurarse algunas emomones ....
En verdad, Gervoise estaba. resuelto á no darse ninguna. Hallándose bien colocado en una grande
administración, se encarnaba en él
la. reaularidad llevada. hasta. lamanía. Calzar zapatos nuevos le hacía desgracia.do. Era preciso que
el pantalón formase determina.dos
pliegues. Iba por tal acer~ y no
por otra. Exigía pla~os guisados
en cierto número de mrnutos,contados reloj en mano. ¡ Y él,. él ei:a.
quien pretendía que la existencia
está falta de variedad!
-No-dijo Acol,-no es necesario ir muy lejos para encontrarse
cara á cara con el suceso que trabuca para siempre el destino de un
hombre. ¿No has resbala.do nunca.
en una corteza de naranja? Por
más que entonces ibas tieso y con
aire vencedor, ¡crac! te ves patas
arriba. Te levantas hecho una lástima, y los circunstan~es se ríen _á
tu costa. Ya traiga dicha ó desdicha, !o imprevisto no puede ser cosa larga. En cuanto á. mí, en vez
de llamarle, le consagraría cierta
desconfianza supersticiosa. ¿Has
pensado en lo que una mirada, un
amor súbito, pueden hacer que_si
pierda. del presente y del porvemr.
Lo imprevisto es el telegrama mortal, la enfermad y sus terrores; rara
vez trae buena cara. ni sonrisa de
buen augurio. Lo dicbo, yo le temo.
Acol había sido desgraciado casándose joven y sin reflexión. Aquella boda concluyó trágicamente, en
un duelo, en la muerte de un hombre y en la reclusión de una, mujer,
la cual se volvió loca. Por más que
hubiese transcurrido mucho tiempo desde entonces y todo se hubiera olvidado ya, quedaba de ello
una sombra de melancolía en el
flaco y altivo rostro de Acol.
Fromont continuó así:
-Lo mismo que el premio gordo
de la lotería, lo imprevisto se ofrece á ciertas personas sóla una vez,
y entonces es como un genio bienhechor que cuanto toca lo transforma y embellece. ¿Conocéis á Ménal
y á su linda esposa? Seres dichosos, si los hay, aquéllos.
Sacudió la ceniza del cigarrillo
y evocó en su mente el recuerdo de
la. jóven pe.reja.. Méne.l, médico de
una. población agrícola., era colega
1uyo¡ loa do■ habían ■ido ca.mara·

EL MUNDO ILUSTRAOO

das de colegio, y Ménal, pobre en
aquellos tiempos, era ya rico; Ménal, con no ser gallardo ni hermoso, era amado de una mujer encantadora, en tanto que él, el pobre
F1·omoot, luchaba trabajosa.mente
en París pa.ra hacerse una clientela. Este no sentía envidia alguna:
sin embargo, consideraba que el
azar había. hecho bien las cosas....
para. ot10.
-¿Y qué?-preguntó Gervoise.
-¿Sabes cómo, de la noche á la
mafia.na, encontró mujer, posición
y fortuna?-continuó Fromon~.
-No-respondió Acol.-Lo que
sí sé es que los esposos llevan un
buen tren, aun cuando vivan sencilla.mente. Tienen caballos y automóviles y su propiedad es muy hermosa.
-Pues nada - siguió diciendo
Fromont,- que Ménal, una vez,
viajando, equivocó el tren. Al notarlo, encontróse en una ciudad de
poca importancia y allí se detuvo.
No había medio práctico para volverse hasta cuatro hora.s más tarde. Ya está, pues, divagando por
el clásico paseo, y luego por la.s
calles medio desiertas; procura ver
cómo matará el tiempo. Ve la iglesia con su porta.da. El café del Comercio, donde hay muchas moscas en la cerveza.... . ... Periódicos ilustrados de en mes atrás ....
Se pasea por el espacio desierto
del juego del mallo, pasa frente al
cuartel de la gendarmería .... se
dirige otra vez á la estación. Aún
faltan tres horas. Entra en una peluquería. para que le corten el pelo;
ha ganado media hora. Busca.cambalacheros, pero allí no los hay.
Y el fastidio y el deseo del tren, que
no llega, y la consideración de un
día perdido, le hacen aquella población odiosa .... Silencio abrumador .... aceras sucias .... perros
llenos de lodo, tomando el sol. ...
escasos viandantes, 1 abra doras
fea.s, ciudadanos engreídos, todos
ellos con aire torpe . . . . ¡va.ya una
atmósfera de estupidez y esplín! . . .
Aquello era insoportable.

¡ Y falta.bao aún dos horas! Ména.l volvía por tercera vez á la. estación, cuando, a.traído por la. verdura de un hermoso y fresco jardín, entró maquinalm@nte en una
callejuela. Vió una verja., tras de
la cual había césped y grupos de
plantas; las calles enarenadas aparecían limpias; á travós de los árboles levantábase una casa de ladrillo rojo, con galería exterior y
escalinata, y a.domaban las ventanas cortinillas de seda obscura; todo aquello respira.ha una calma. dichosa. En una luciente plancha. de
cobre leyó Ménal un nombre que,
aun cua.ndo le era desconocido, causóle un pequefio sufrimiento, pues
á a.quel nombre precedía la palabra.
&lt;Doctor&gt;. No podía menos de confesarse que el colega no estaba mal
instala.do. Ménal leyó después:
&lt;Consulta de una á cuatro&gt;. De
pronto se oyó un piano á intervalos, cesó luego la. música, y surgiendo de entre las flores, una aparición radiante, una luz dorada,
una joven, subió á la galería.
Cogido en flagrante delito de espionaje, Ménal ruborizóse. ¿Le tomaría acaso por un mendigo ó un
soplón? La joven había mira.do algo sorprendida á aquel forastero
.... Este no vaciló ya, y con ademán espontáneo é irresistible, tiró
del cordón de la campafiilla, sin
darse cuenta. de la extravagancia
de aquel acto hasta que la aparición hubo salido de la galería y
llegó una criada.
-¿El doctor? . . . .
Si éste no se be.liaba. en casa,
aún podía Ménal escaparse del
lance.
-Allí esta el doctor-contestó la
sirvienta.
¿Qué hacer? ¿Qué decir? Pretextaría. una consulta·? Pero he ahí que
se le presenta sonriendo un caballero de rostro franco é inteligente
mirada. Un hombre excelente con
seguridad. Ménal no tuvo valor
para mentir: explicóle su visita, lo
del tren equivocado .... Le habló
como de colega á colega, conclu-

··•······......................... .
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver,;l.ansas Cíty, St. Lonis, Cbicago, lew York,
San Francisco J Los Angeles

yendo por revelarle lo que poco
~ntes _no osara, ~sto es, el súbito é
imperioso atractivo de la joven
El b?e.n doctor, que sería un h~tnbre origma.l, encontró naturalísima la ?Osa.. Hubo preguntas conversación y refrescos.
'
_-¡Teresa! ¡ reresa!-gritó el médico.
Y presentó al forastero su única
bija. El médico era viudo. Al pronto, Ménal no sabía qué hacerse ....
después fué tomando a.lientos. Conversaron á más y mejor .... y los
tres gustáronse uno á otro. Ménal
fu~ in vitado á vol verá la. casa. No
deJÓ de hacerlo. Por fin, casóse
Fromonte vació su vaso.
·
-S_í-dijo_ pensativo Acol,-eso
es lo imprevisto.
.-Y de lo _mejor en su clase--convmo G~rvo1s~;- pero sólo una vez
entre men mil, llega en semejante
forma.

-

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

Pablo v Uictor margutrlttt.

LOS DOS EN UN ABANICO
EL

Cuando perfumado el viento
Carmen, tu abanico mueva '
no olvides que el pensa.mie~to
de tu fiel amante lleva
con su cora.zón y aliento.
ELLA

Como una alegre canción
tu aliento y tu corazón
Aureo, en mi abanico ;iento.
¿Cómo olvidarte un momento
si ellos mi esperanza. son? '
€1 eantor dt 6uadamiu.
Texcoco, México, Agosto 16.
Siendo universa.lmente reconocidos los benéficos efectos del aceite
de hígado de _bacalao y los hipofosfitos-escribe el Dr. Rodrigo
López Parra, de la. Facultad de
México, á los Sres. Scott &amp; Bowne, -ha cabido la satisfacción de
poder presentar á. la humanidad
doliente esos valiosos agentes en
feliz combinación, que ha salvado
la vida á gran número de enfermos.
Su grato sabor y excelentes propiedades reparadoras de las fuerzas
hacen de la Emulsión de Scott 1~
medicina predilecta para toda esa
seri~ de enfer~_edades en que el organismo debilitado necesita una
reparación rápida y segura.

_ _ _ _ _.,.,.-.:'.I'__

i

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ft:,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San F,-anol•oo,, 1u,,.. 11,, ltll1b!Cloo,

o. F.

f'ARA CURAR UN RESFRIADO EN UN OO.
Tome _las _pastillas Luantea de Bromo-QIIÚÚIII,
81 boucutao le devolverá 1u dinero II ao se c11ra
La lirma E. W, Groye ao halla en cada -.illa,

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. sr. Jlrzobts,o Jttba
Los bienes fueron valuado■
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañia de Seguros sobre 11
vida, de Nueva York.
Hace pocos u1as que se practicó ta
llpertura del testamento del llustrlal•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feeball
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La tortuna del distinguido prelado ucendló a cerca de $125,000 oro americano; y segOn el Inventarlo que ae ba
publicado, los bienes que dejó tuel'OII
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compallla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $215",000
oro cada una, ó sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.
Entre las &lt;llsposlclones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan.
que estuvo siempre con él haata 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seg11ro :
a la sellora Ana A. Feehan, viuda del
se!!or doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $15,000 oro •
efectivo ; a la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
Sil hermana, Madre
María Cat&amp;llna.
$10,000 oro de la di tima pó!IZ&amp;; &amp; la
escuela • 'Santa Marta' • de enaellaDIII
prlctlca para varones, de Feehan-rllle.
llllnola, que era la 1D1t1tuclón por la
que mla ■e lntereaaba el Hllor .Ar■o­
bllll)O, ■e e11tresaroa loa
ill ele la dlil■I pOIIII,

,,,ooo ,_...

1.-Trajes de casa y visita.

La Contemplación del Cielo
(PARA LAS DAMAS)

El sol acaba de hundir en el océano su disco de púrpura,. El inmenso mar se adorna con los tonos ar·
d_ientes del astro, reflejados por el
cielo, y semeja un espejo de tur•

quesa. y esmeralda. L~s olas arrollan oro y plata, y vienen á romperse ruidosamente sobre la p~aya,
ya asombrada por la desaparición
de la celeste antorcha.
.
Se siente pesar por la ausencia
del astro del día, que con tanta generosidad derramaba sus gozosos
resplandores en tantos corazones
henchidos de dicha y de alegría._. ..
Se sueiia. contempla.odo el grandlo-

so espectáculo, y el ensueiio hace
olvidar que los minutos vuelan rápidamente. Pero poco á poco aumenta la obscuri!dad y el crepúsculo cede á la noche.
La mirada más indiferente que
asistiese á la puesta del sol que baja tras las ondas del distante ~or_i·
zonte del mar, no podría res1~tir
en aquella hora al espectáculo imponente de la naturaleza..

Ya la. claridad del creciente lunar, que parece una barquilla luminosa suspendida en los cielos, es
bastante viva para soltar en el mar
lentejuelas de plata, movibles y esciotilantes. Lentamei¡te, baja también el astro de la noche bacía el
horizonte occidental. Un mundo
resplandeciente, que domina el cielo del ocaso, atrae nuestras miradas: es la estrella del Pastor, es

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

llJL MUNDO ILUSTRADO
mL MUNDO ILUSTRADO

Venus, de brillantes fulgores. Poco á poco, una á una, aparecen lucientes estrellas; la blanca Vega de
la Lira, el ardiente Arcturus, las
siete estrellas de la Osa Mayor, Y
toda una población si~eral q~e radia como innúmeros OJOS abiert~s
sobre el infinito. Es una. nueva vida que se revela á nuestro pensamiento y que lo invita á viajar _por
aquellas misteriosas profundidades.
.
Oh! Noche matizada de fuegos mnúmerosl Has escrito en las constelaciones con letras resplandecientes, las palabras del grande eni~a
del Universo! Tu contemplación
nos admira y nos arroba. Con cuánta rapidez desvaneces los pesares
que nos deja la ausencia del S&lt;?l
amigo!. ... Qué bellezas y cuán ricas reservas á las almas! Espíritu
alguno podría ser indiferente á _tu
espectáculo y sordo á tu lengu!l'Je.
Hacia cualquier punto del _cielo
que dirijamos la.mirada, desphegan
sus maravillas los resplandores de
la noche .... Los ojos celestes parece que también nos miran y. nos
interrogan. Y, en efecto, han rnterrogado á todos los espíritus pensadores desde que existe la humanidad.
Homero ha. visto esas estrelli\s r
las ha cantado· han brilla.do sobre
la lenta sucesión de las civiliza.ciones hoy desaparecidas, desde el
E.,.ipto de la época de las Pirámid:s desde la Grecia de los tiempos
de ia. guerra de Troya, desde Roma
y Cartago, desde Consta.nti_no '!
Carlomagno hasta nuestro v1gé~imo siglo. Duermen las gene~ac10nes bajo el polvo de los antiguos
templos· brillan todavía las estrellas coO::.o símbolos de la Eternidad.
El silencio de los grandes cielos
estrellados nos sobrecoge, la inmensidad nos anona.di,,. Pero nuestro curioso pensamiento, arrebatado por el ensueño, vuela ávido haci:,. las más remotas regiones de lo
visible. Va posándose sobre una y
otra estrella, como unA. mariposa
sobre las flores. Busca la que mejor responda á sus aspiraciones, y
se establece, entre ellas y nosotros,
una especie de comunicación que la
naturaleza entera parece proteger
con la religiosidad de sus silencios.
Desaparece el sentimiento dela soledad, sentimos que, aunque átomos minúsculos, formamos parte
de este inmenso Universo, y el mudo lenguaje de la noche estrellada
es más elocuente que todos los discursos. Cada estrella se hace una
amiga, una discreta confidente, á
veces una preciosa consejera, porque todos los pensamientos que nos
sugiere son puros y elevados.
¿_Hay un poema más bello que el
libro escrito con letras de fuego en
el fondo de los cielos'? No, ni más
ideal. Sin embargo, el sentimiento
poético que la belleza de los cielos
despierta en nuestras almas, no debe impedirnos estudiar la realidad.
Esta no es menos maravillosa que
el misterio que aparenta.
¡Cuántos seres humanos, hombres
y mujeres, de los que levantan sus
ojos al cielo, no desean, con real
sinceridad, hacar más íntimo conocimiento con esos puntos fulguran tes, con esos astros inaccesibles!

Preguntad, indaga.el, informaos
en las tertulias femeninas: vosotras las que leéis estas páginas,
que ya amáis el cielo, que ya lo
comprendéis, que ya deseáis daros
cuenta de nuestra existencia en este
mundo, que deseáis saber lo que es
la Tierra y lo que será el Cielo, veréis que el número de los que desean conocer la verdad, es mayor
de lo que se piensa.
La astronomía es la ciencia por
excelencia. Es la más bella y la más
antigua de todas, puesto que alca.nía hasta los días más retirados de
la antigüedad. Su misión no se reduce solamente á hacernos conocer
esos astros innumerables que alumbran las noches, sino que, gracias
á ella, sabemos en dónde estamos
y lo que somos. l:!in su auxilio viviríamos como a.mmales,comoplantas, ignorando las c_ondic~ones mismas de nuestra existencia terrestre· estaríamos todavía sepultados
en ~l cándido l)rror de reducir todo

lícense, pues, mis lectoras: no voy
á proponerles que descifren jerogl~ficos de álgebra: ni de geometría;
leJos de mí seme¡a.nte idea. Por
otra parte, los números son una
armazón_, métodos: en la naturaleza no existen.
.Deseo solamente que se abran los
OJOS, para mostrar el sitio en donde se está, á fin de que se conozca
el camino de la verdad, y por él la
dicha. Cuando se está en él, dingún esfuerzo es necesario para permanecer y se experimenta. la íntima
cornpla:cencia de saber que se está
en lo eterto y que es infinitamente
más !1-gradable ser instruído que
ser ignorante. La realidad está
muy por encima de todo lo que se
puede imaginar, aun en los sue-

ños máa fantásticos. Las decoraciones más feéricas de los mejores
teatros, el brillante or opel de las
revistas militares, las suntuosidades más extra.ordinar ias de que se
enorgullece la estirpe huma.na, todo lo que admiramos, todo cuanto
envidiamos sobre la Tierra, es nada ante las inauditas mara.vill a s
aglomeradas en el infinito. H a y en
él más de lo que se pieLsa.; l as mir adas asombradas no saben qué a dmi rar.
Si las lt,vantáis hacia las tinieblas de la noche, en verdad que no
os arrepentiréis de los rápidos i nst antes pasa.dos en la contempl ación
del cielo.
Los diamantes, las turquesas , los
r ubíes, las esmeraldas, todas las
Piedras precic-sas que a.man las mujeres, las encontramos más puras,
más bellas, más espléndidas , suspendidas en el fondo de los cielos.
Vemos venir hacia nosotros, en los
campos del telescopio, ejércitos de
soles majestuosos y potentes. cuya
ferocidad no tememos. Y los cometas vagabundos de ricas cabelleras,
y la~ estrellas errantes y las neb ulosas estelíferas .... No hay novela. comparable á la histori a de la
n aturaleza.
S ubir hacia lo infinito es purificar el alma de todas las bajezas del
mundo, es aspirar á ser mejor y
más inteligente.

gua.je celeste, porque no tienen sino
una r~lativa significación en la suderficie ter:estre. En realidad, para _los habitantes de la Tierra lo
baJo es el interior, el centro del
globo: y lo alto es lo que está so·bre nuestras cabezas, á nuestro rededor. El cielo es todo lo que nos
rodea, el infinito.....
La Tierra es como sus semejantes: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, uno
de los planetas de la gran familia
solar ....
. El sol, su padre, la protege, dirige_ todos sus actos. Ella le obedece ciegamente. Todos bogan en perf~cta armonía por el océano de los
cielos.
-Pero, ~e diréis, sobre qué reposa la Tierra en su navegación
aérea?
Sobre nada. La Tierra gira en
torno del sol; globillo relativamen•
te ligero, aislado por todas partes
en el espacio, tal como una burbuja de jabón aventa.da por un niño.
Por encima, por debajo, por todas partes, millones de globos sern~j_antes á ella, agrupados por famihas, forman otros sistemas de
mundos que evolucionan en torno
de numerosas y lejanas estrellas
poblando el infinito soles más 6
menos análogos al que nos alumbra y en general más voluminosos
que él, aunque sea millones de veces mayor que nuestro planeta.
En la antigüedad, antes de que se
conociese el aislamiento de nuestro
globo en el espacio y los movimientos que lo desalojan sin cesar,
se representaba. á la Tierra como
la mitad inferior inmóvil del Universo. El cielo se consideraba como la parte superior. Los antiguos habían dado á nuestro mundo
soportes fantásticos que se prolon-

gaban hasta los infiernos. No podían admitir el aislamiento de la
Tierra, porque tenían una idea falsa
de la pesantez. Pero hoy sabemos
de una manera incontestada que la
Tierra no reposa absolutamente sobre nada. Los innumerables viajes
realizados alrededor de ella en todas direcciones, son la mejor prueba de esta afirmación. Como lo
acabamos de decir, en el universo
no hay_alto ni bajo. Lo que llamamos baJo, es el centro de la Tierra.
Esta gira, además, sobre sí misma
en veinte y cuatro horas. La noch¿
no es sino un fenómeno parcial debido precisa.mente al movimient~ de
rotación del planeta, movimiento
que no puede existir sino á condición de que nuestro globo esté abssolutamente aisla.do en el espacio.
. Como el sol no puede alumbrar
srno un lado de nuestro globo esto es, un hemisferio, resulta q;e la
noche no es otra cosa sino el estado de la parte no alumbrada. Como
la Tierra gira sobre sí misma, todas las partes expuestas sucesivamente al sol tienen día, en tanto
que las que quedan opuestas al sol,
e~ el cono de sombra que la misma
Tierra por su interposición produce, se hallan en 1a noche. Pero sea
mediodía. ó medianoche, las e;trellas ocupan siempre sus puestos en
el c~elo, aunque, ofuscados por la
ardiente luz del astro del día dejamos de verlas. Cuando nos ~ncontramos sumergidos en la noche el
sol continúa derramando su luz 'sobre los países que están vueltos hacia él.
La sucesión de nuestros días y
nuestras noches es un fenómeno que
perte!lece exclusiva.mente á la Tierra y del cual no participa el resto
Jel universo. Igual cosa acontece
con cada globo ilumina.do por un

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

sol Y que tenga un movimiento de
rotación.
Sontenida en el espacio por fuer zas que m~s adelante explicaremos,
nuestl'a Tierra boga en pleno cielo
en torno del sol.
Imaginaos un magnífico aerostato que ligera y rápidamente hienda el espacio. Rodea.dio de och.o
globillos de diferentes mag~itudes;
representa.os ese grupo cerméndose
en los aires, y tendréis en miniatura nuestro sistemo de mundos.
En esto no debe verse sino una
imagen, una comparación. Los globos están sostenidos por la atmósfera, _en la cual flotan en equilibrio.
La Tierra no está sostenida por
nada material. Lo que la mantiene en el vacío etéreo es una fuerza
inmaterial, es la gravitación. El
sol la atrae, y si ella misma no girase, ca.ería sobre él; pero como al
dar vueltas sobre sí misma con una
velocidad de 107.000 kilómetros por

\1 1
r

, '¡} l t-

t

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. f

.-:....~.
.

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~;

*

2.-Elegante toilette para recepciones,
el universo á nuest,,:-o oiminuto glóbulo, haciendo de nuestra humanidad el objeto de la creación, y no
teadríamos idea de la inmensa realidad.
Hoy, gracias á la labor intelectual de tantos siglos, gracias al genio inmortal de los sabios que han

consagrado su vida á la investigación de la verdad, los Copérnicos,
los Galileos, los Kepleros, los Newton, ha caído el velo de la ignorancia, dejando ver, al pensador deslumbrado,las maravillas de lo creado en su espléndida verdad.
Estudiar astronomía no es como

generalmente se ha creído, entregarse á una tortura cerebr al qu~
suprimiría toda belleza, todo en
canto toda grandiosidad al espec·
tácul¿ de la naturaleza. Núroer 0
nada más que números, no s~r
nada seductor ni para los espírit~
más ávidos de instruirse. Ti•anqui-

1!,

En primer lugar, &lt;¿qué es el cielo'?&gt; Esta bóveda nos anonada; j amás osaremos emprender su estudio.
Comenzaré por deciros qneel cielo no es una bóveda; es una inmensidad sin límites, inimaginable, insondable, que nos rodea por todas
partes y en el seno de la cual flota
nuestro globo; &lt;el cielo es todo Jo
que existe&gt;, y aun lo que no vemos;
es la Tierra sobre la cual vivimos
y que nos lleva consigo en su rán icto vuelo; es la luna que la acompaila y derrama su luz sobre nuestras noches silenciosas; son las estrellas, soles del infinito; en una
palabra, es toda la creación.
Sí, nuestra Tierra es un astro del
cielo; el cielo es su dominio, y
nuestro sol, que brilla sobre nosotros y fecunda las estaciones, es
una estrella, tanto como los bellos
puntos brillantes quo cintilan á lo
lejos, muy arriba, y embellecen con
su fulgor la paz de la noche. Todos estamos en el cielo, puesto que
la Tierra, en su viaje por el espacio, nos transporta. al seno del infinito.
En el cielo no hay ni alto ni bajo.
Ta.les palabras no existen en el len-

l... -

3.- Vestidos de casa y calle y trajes de niños.

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.
hora., produce una. fuerza. centrífuga.
-tal como una. piedra. en una. honda.
-precisamente igual y de signo contrario á su tendencia. hacia. el a.stto
central, ésta. la mantiene á la. misma. distancia media. del sol.
Este grupo solar y planetario no
existe sólo en el vacío inmenso que
nos rodea indefinidamente. Como
lo hemos dicho ya., todas las estrellas que a.dmframos en el fondo de
los cielos, hacia. las cuales dirigimos nuestras mira.das y nuestros
pens&amp;.mientos durante las horas
apacibles de la noche, son otros
tantos soles que brillan con su luz
propia., jefes de familias más ó menos numerosas que se renuevan á
todas las distancias por el infinito.
A pesar de todas estas inmensas
distancias entre los soles-estrellas,
el espacio es tan vasto y el número
de aquéllas es tan grande, que por
un efecto de perspectiva, debido
precisamente al alejamiento, las
apariencias nos hacen creer que las
estrellas se tocan. Aun en ciertas
visiones telescópicas y en ciertas
fotografías parecen realmente tocarse.
El universo es infinito. El espacio
no tiene limites. Si llevados por
nuestro amor al cielo, nos ocurriese y tuviésemos los medios de emprender un viaje hasta donde él termina.se, nos sorprendería que, al
llegar á los confines de la Vía. Láctea., viéramos renovarse ante nuestros ojos deslumbra.dos el espectáculo grandioso y fenomenal de un
universo nuevo; y si pasásemos ese
nuevo archipiélago de mundos y
nos lanzásemos en persecución de
la. barrera. de los cielos, encontraríamos siempre, eternamente, ante
nosotros, universos sucediéndose á
universos. Millones de soles ruedan en el inmenso espacio. Poi·
dondequiera, á los lados, la creación se renueva. en variedades infinitas.
Según todas las probabilidades,
la. vida universal existe allá corno
aquí y ha sernbrado el germen de la
inteligencia por todos esos mundos
lejanos que adivinamos en las cercanías de los soles innumerables
que surcan el éter, puesto que todo
prueba sobre la. Tierra que la vida,
es el objeto de la. na.tura.lez~. Focos a.rdrentes, fuentes ina~ota.bles
de calor y de vida., esos varios soles, múltiples, colorados, vierten
sus rayos sobre las tierras que les
pertenecen y las fecundan.
Nuestro globo no es una. excepción en el universo. Es un astro
del cielo, nutrido, calentado, ilumina.do, vivificado por el sol, que no
es sino una estrella.
¿,Quién nos dice que los habitantes de esos mundos desconocidos no
piensan en nosotros y que el espa·
cio no esté atravesado por vuelos
de pensamientos, corno lo está por
los efluvios de la. gravitación universal y de la. luz'? ¿No existirá entre 1as humanidades celestes, de que
la. Tierra. no es sino una alquería.,
una. inmensa solidi,,ridad, a.penas
presentida por nuestros sentidos
imperfectos?
Levantemos nuestras meditaciones hacia el infinito! No dejemos

EL MUNIDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

1

Explicad6n dt

nuestros grabados.
Núm. l. Representa nuestro grabado tres elegantes trajes: dos de
casa y uno de visita.,confeccionados
de acuerdo con los últimos patrones y usando telas de lana, de colores medios tonos, que son los que
hoy más se estilan. Los dos trajes de
casa, a.unq ue distintos en su hechura
tienen marcados puntos de semejan'.
za. Ambos son de estilo sastre. En
uno de ellos la falda es entera.mente lisa, y en el otro lleva por únicas
aplicaciones cuatro franjas delanteras de cinta. maravillosa, que se
prolongan en la. parte posterior
basta llegar á la terminación de la
enagua.. Los corpiños, si algo tienen de nota.ble, es sólo su sencillez
y elegancia. Se adorna.o con pasamanerías de cinta. Uno de los corpiños lleva. cuellobornbreras, y el

esca.par la oportunidad de emplear
las mejores de nuestras horas, las
del silencio y la paz de nuestras
noches, permitiéndole al espíritu
que contemple, que admire, que ba.1buta.la.s pa.la.bra.sescrita.s en el gran
libro de los cielos! Dejemos al al
ma, libre en su vuelo, gue vaya. rá·
pida y feliz hacia esas regiones maravillosas que le reservan inena·
rra.bles venturas,y rindamos home·
na.je á la más bella de las ciencias,
á. la. Astronomía, que derrama sobre nosotros la luz de la verdad.
Para. los espíritus poéticos, la
contemplación del cielo transporta.
el pensamiento á regiones superiores, á. las que no llegaría ninguna.
meditación. ¿Quién no recuerda. los
bellos versos de Víctor Hugo en
sus &lt;Orientales&gt;? El inmortal poeta era. astróoomo. Más de una vez
tuve el honor de entretenerme á su
la.do sobre los problemas del cielo
estrella.do. Y yo me decía que los
astrónomos, á. veces, ' pueden ser
poetas.
Es difícil, en efecto, librarse de
un sentimiento éle profunda emoción ante los abismos del espacio
infinito, a.n te el es pectácu Io de 1a
innumerable multitud de mundós
suspendidos sobre nosotros. Sentimos, en esa contemplación solitaria. del cielo, que en el universo b ay
otr!I' cosa. que la materia tangible y
visible: fuerzas, leyes, destinos.
Nuestros cerebros de hormigas se
reconocen sin duda minúsculos, pero sentimos que hay algo más grande que la Tierra: el cielo; más absoluto que lo visible, lo invisible;
algo superior á los intereses más 6
menos vulgares de la. vida: el sentimiento de lo bello, de lo verdadero y del bien. En esto también la.
Astronomíasobrepa.samucbas cien .

cías y se hace directriz soberana,
faro de la. moderna filosofía.
Noche misteriosa., noche sublime,
infinita noche! Tú ha.ces dese.pare·
cer de nuestros ojos el velo que la
luz del día. corre sobre nuestras cabezas, devuelves a.l cielo su transparencia. y nos muestras la. realidad prodigiosa., el estuche cintilan·
te de los diamantes celestes, las in·
núrneras estrellas sucediéndose sin
fin en el incomensurable espacio!
Sin ti no sabríamos nada.. Sin ti,
nuestros ojos no habrían adivinado
jamás la población sideral, nuestro
espíritu no se habría da.do cuenta
de la armonía de los cielos y sería.·
mos aún los ciegos y sordos parásitos de un mundo aislado del resto del universo. Oh noche sagra.·
da.! Si te ciernes, superior al día,
desde la aftura. de la Verdad, por

otro, á guisa de este adminículo
una. angosta. aplicación de pa.ñ~
obscuro,quetermina. sobre los hombros y nace del cuello.
El traje de visita de falda plegada. y corpii'lo sastre, se lleva., como
lo representa. nuestro grabado, con
un hermoso saco abrigo de invierno, rico en sus atavíos, de fino punto de Inglaterra, y elegante en su
corte. Consta este abrigo de una
graciosa. esclavina, enteramente lisa, y sólo rematada en su parte inferior por fleco de rejilla. de seda.
Las mangas, de estilo japonés, se
rematan en los puños por aplicaciones de encaje inglés, igual al
que se emplea en el delantero del
saco abrigo. Corno pueden ver
nuestras lectoras,estaelegante prenda es muy sencilla. en su confección
y, sin embargo, resulta de magnífico
aspeeto y aun con la apariencia de
riquísimo abrigo.
ESPERANZA.

sobre toda ilusión, también viertes,
desde lo alto de tus urnas invisi·
bles, la. paz silenciosa. y tranquila.,
la calma. penetrante, en nuestr~s
almas, fatigadas á veces de las agitaciones de la vida., y nos haces olvidar las luchas, las intrigas, l&lt;J.s
mentiras, las perfidias, las miserias
de las horas de afán, de a::tivida.d
y de bullicio. El reposo y los en·
suel!.os son tu imperio. Te a.ml).mos
por esa. paz, por esa.calma, por esa.
tranquilidad. Te amamos porque
eres verdad. Te amamos porque
nos pones en comunicación con
otros mundos, porque nos haces
presentir la vida universal y eter·
na., porque nos das la espera.nis.,
porque nos proclamas ciudadanos
del cielo.
CAMILLE FLAMMARION,

5.-Trajes de visita y paseo.

4.-Vestidos de calle y cojln de seda.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>munyon's
Remedio para los Resfriados

EL JdUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Jullo de 1903.

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"

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1
•

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BOTIC AS.

Número l. Colección de trajecitos y abrigos infantiles de último
corte y agradable perspectiva. Se
usa.o actua.lmente los abrigos liger os doblemente abotonados¡ llevan todos anchos cuelloshombre •
r as, se les adorna con algunas ce•
nefas de cinta maravillosa y se procura. que sean dichos abrigos un
poco más cortos que el trajecito, de
manera. que éste sobrese.lga en la
pa.rte inferior.
Número 2. Traje de desposada..
La. tela es piel de seda. granulea.da.,
lo que constituye el buen tono europeo. Cuatro grandes pliegue!J que
a.b arca.o toda. l a longitud de la enagua, aparecen en ésta; á corta. dist ancia de la parte inferior terminan
estos pliegues mediante cuatro ramos de azahares La. cola del traje
debe ser dema.sia.do la.rga. 1 pues este vistoso adminículo es un importante factor de elegancia.. El talle
se tablea con pliegues muy a.ngos•
tos, de manera á. llenarlo y cúbrase la mita.d con fino cuellobombrera de punto de Inglaterra. En el
centro de este cuello se hará aparecer unbermoso ramo de azah&amp;.res. El
escote se cubre con fina. gasa de seda De la. parte superior del toca.do: que ha de ser lo más sencillo y
artístico posible, se prende el velo de desposa.da,confeceionado con
fino tul de seda y gasa.. El velo no se
lleva actualmente dema.sia.do largo
pues llega. sólo hasta el a.rrra.nque
de la cola.
Número 3. Traje de paseo,propio
para. seiloritas, confeccionado con
tela. ligera. y cuyo entalle se logr a
mediante un forro resistente. La
confección es sencilla y vistosa. En
la blusa se lleva. un cuellohombre·
r a. y el escote se cubre media.nte una.
tel'e. de seda de color obscuro. Dos
p asamanerías de esta tela, cruzadas se colocan á. lo largo del ta.lle
y e~ la partesuperior ·é inferior de
ésta.. La. ena.gua es completa.mente
lisa. y sólo lleva en su parte _inferior una ancha cenefa. de la misma.
tela ribetea.da. con cintilla maravillos~. Las mangas son campa.nula.das y se hacen terminar por angostos pufl:os de la misma. tela. Todos
los bordes del traje se pespuntean
con cintilla.
Número 4. Vestido moderno para
seffora&amp; jóvenes, confeccionado con
tela. de cuerpo y adorna.do con sen·
cillez y buen gusto. El ta.lle, suelto
anterior y posteriormente, lleva. un
pequei'lo cuello dobla.do y a.dorna.do con sobreforro. Los bolsillos,
de pequeila cartera, se encuentran
abotonados con broche metálico.
El talle se ajusta. mediante cuatro
botones. La falda. es Usa y sólo
lleva haciendo cpenda.nt&gt; con la
blus~, adornos de cinta colocada
longitudinalmente. Las manga.s
ta.mbién son lisas, y los puflos, de
cortas dimensiones, imitan un doblez de la parte inferior de la manga. Como se ve por el grabado,. este traje de paseo es de muy sencilla.
confección y vistoso aspecto.
Número 5. Traje de re.unión,para
seílorita.s. El estilo es de lo más
moderno y está en boga. en los salones europeos, especialmente en
los berlineses. Deben hacerse cargo nuestras lectora.s de las modifia. ciones interesantes que está su-

friendo en este tiempo el vestuario
femenino, pues al reca.rgode adornos
que ai'ios antes priva.ha, hoy reina
una verdadera parsimonia, pues todo a.quel adorno que resulta exagerado, peca. sin duda alguna contra
las reglas del buen gusto. Nuestro
grabado represent&amp; un elegante vestido. Sobrio en el adorno, presenta.
no obstante, un simpático con¡·unto. Con cintas de pasamaner a y
un pequei'io listón de seda.,se forma
el atavío del traje. La tela es de
medio tono y las mangas de forma
Campanular, que son la.s que en la
&amp;etualidad se llevan más.

EL ALMA DE ISAACS.
Fué una noche invernal, bien me
acuerdo! cuando leí por primera.
vez la historia del más triste a.mor,
los tiernos episodios de un idilio
desarrolla.do en medio de la más
ftoreclda. vegetación, al pie de una.
montai'ia. america.na donde a.bren
las rosas del alma y las campa.ni·
Ua.s de la inocencia.
María! .... .. . Ya. venía escuchan·
do desde niño el nombre de la inmortal creación de Jorge Isa.aes,
con. un presentimiento de lo que la
lectura de la obra. iba á producir
en mi corazón; como el nombre de
un poema deleitable y doloroso,

cuyas notas, como aves, nido ten~
drán siempre en mi alma.; y cuya
tristeza. que de noche insinúa el ra·
yo de mi pupila ha.cía el leja.no
camposanto de mi pueblo.
Embelesada la. fante.sía., ebrio el
pensamiento va siempre al través
de las páginas esas, hermosas páginas sa.lpica.das de diamantinas lágrimas de mujer, hacia aquel torrentoso Amaime, a.l que se finge
arrastrando en su desbordada corriente las casi potentes fuerzas de
un noble bruto, y las desfallecidas
esperanzas de un corazón enamora.do : va hacia. aquel balcón á. cuyo
frente las noches se entristecían, y
en donde, como siniestra. sombra,
cayó sol;)re la frente de María el

�Domingo 12 de Julio de 1903.

3.- Traje de paseo.

EL MUNDO ILUSTRADO

ala vibrante del ominoso pájaro:
va hacia la iglesia del pueblo
aquel, risueila en el fondo de la
salvaje llanura, en donde el ángel
de unas extrailas bodas, al huir al
cielo, con dolorosa elocuencia halló el imposible anhelo de Efraín...
y noblemente piadoso, va también
hacia el lecho de Nay, la esclava
muerta, la africana que, envt&gt;jecida
en el amor y en el dolor, t&gt;ntre¡ró á
Dios su alma sin vol ver á ver "las
montailas de su patria, donde su
cuna se meció baJO los bosques que
no cubrirán su tumba. "
Y luego de empaparse en el olor
de las flores, besando junto con las
bl'isas, todas las rosas que engalanaban el huerto de la campestre
mansión, y luego de mirar el azul
del cielo en las ondas del bullicioso Za.baletas y posarse en la cuesta de la montaña encendida bajo
las postreras últimas ca.ricias del
sol otoñal, viene, en las noches
del idilio, {L llorar por la partida
de Efraín, á velar, en los cándidos
diálogos st&gt;ntidos, y á murmurar al
oído de :María, de esa ?uaría
inmortal como el sentimiento, como
las al mas, como el dolor, las hondas frases del amante fortalecido la
víspera del obrehuma.no golpe ....
"Que al recordar yo las últimas
horas que pasamos juntos, te pueda ver como hoy, resignada, casi
feliz .. . . "
El pensamiento no se escapa á
sugestión t an divina. Del pensamiento, la impresión desdende al
alma, y fijo en ella el panorama del
Cauce., sonrosado y
espléndido, la melancolía del idilio
llega á nuestro corazón, y la inspiración
del poeta resplandeciendo sobre el idilio
como el sol sobre la
tierra, llena el cerebro de poesía...... .
de la hermosa poesía
del más hermoso de
los dolores!
Y esos dolores dormidos pasan por las
primeras páginas del
libro, y los dolores
del almadequienlas
lee, dormidos pasan!
.... como si de los
árboles que cercan
aquel edén florido é
inocente, de los y a-

EL MUNDO ILUST RADO

rumos, de las ceibas , de los
higuerones, de los naranjos,
se escapara adormecedor,
campestre susurro; pero ároedida que se van volviendo
páginas, las bojas caen de
los árboles, de las cosas huyen los ensueños, sobreviene
la noche trágica, y al propio
tiempo que las queridas pá-

A donde quise llevé mi vuelo,
Entre horizontes, luz y arrebol,
Que en todas partes encontré cielo,
Y encontré nubes y encontré sol.
Y si afanosa pasó mi vida,
Si me miraron todos pasar,
Cual ave errante que va perdida,
Volando á locas, sin reposar;

Fuéroome oasis los más seguros
Para el descanso repat•ador,
Las altas torres, los viejos muros,
Y el techo humilde del labrador;
Mas hoy advierto cansada y triste,
Que mi reposo me lo dejé
Con el alet·o, que ya. no existe,
Que fué mi cuna que tanto amé.
Do■1n90 1t1■6a

OJOS AZULES

5.-Traje de reu nión.

Canto de la Golondrina.
Dejé el alero donde vi vía,
Crucé los mares, hit&gt;go torné;
l\fas el alero ya no existía,
Que fué mi cuna que tanto amé.
B usqué otro techo donde abrigar me
Y lo hallé rico; mas, ¡ay de mí!
Que yo no puedo nunca olvidarme
Del pobre techo donde nací.
2.-Traje de desposada.

g in as tiemblan entre las roanos, el
alma llora... el alma llora!
No se escribió María sólo para
los hermanos de Efraín; taro bién
para los que sufren del Ideal extinto, del amor truoco; también para
los que sufren de la juventud marchi ta por la ausencia del sol del
cariño, tiene ese libro adorables
atractivos: con él se ennoblece
más el dolor, viste la desgracia
atavíos más diáfanos, menos pesados: y la tristeza, la honda tristeza que alimenta el alma del poeta, florece como un blanco jazmín, como una milagrosa siempreviva, al pensamiento de la prematura muerte de María, la prometida del cielo, y al la de desespera
ción del desdichado Efraín ....
Bardo! por los follajes del recuerdo va el espíritu llamando al
Ideal, cual llamando á María fuera. Efraín; y bajo la sombra del
florido huerto, frente á la salvaje
llanura infinita., los ecos nos devuelven el nombre del Ideal, como
una saeta asesina de nuestras últimas esperanzas.

Y por 9sto, los humanos
siempre en su insaciable afá n,
cuando á tocarlas ya van,
heridos en alma ó manos
se ven, gracias á Satán.
Por lo cual mi corazón,
aunque mucho le ha costado
tomar tal resolución,
ha tiempo que ha perdon ado
el pan por el coscorrón.

Mis tiernos padres allí miraron
Por vez primera la luz brillar,
Y allí más tarde me acariciaron,
Fuerza me dieron y eché á vol ar.
Naturaleza me dió un tesoro
Que siempre avara gocé feliz,
Ya en el insecto volátil de oro,
Y a en el rastrero, rico en matiz.
Y entre los brillos matutioales
Valles y montes atravesé,
Rocé mis plumas con los rosales
Y en los arroyos me reflejé.

FRANCISCO lliRIN .

Para calmar los dolores
dándonos dulee alegría,
al mundo Dios nos envía
las mujeres y las flores.

2 bls.-Trajes para paseo Campestre.

l!ernhdn.

Pero al verlas tan hermosas
que casi que son divinas,
Satán dió á unas, espinas,
y á otras hizo desdei'iosas.

6.- Falda para casa,
3 bis.-Esclavina de gasa Y seda,

Cuando visité la Feria de Nijni
Novgorod, hiciéronme fijar la atención en un mercader persa llamado
Adín, hombre de algo más de cuarenta ailos, alto, delgado, muy moreno, de rostro enjuto y de mirada
triste y melancólica.
Adín comerciaba en sedas y en
piedras preciosas, realizando en
estos artículos soberbios negocios,
y era uno de los más ricos mercaderes de su país que anua.lmente
acudían á la Gran Feria rusa.
No tardé en sauer que un dolor
inmenso desgarraba su corazón y
que una terrible desdicha llenaba
de amargura. su alma.
Al volver el ailo anterior á su casa de Teherán, una. vez cerrada la
Feria y deshecho el puente del Oka,
Adín volvía gozoso y feliz, no sólo
por las ganancias enormes que había obtenido, sino principalmente
porque iba á ver de nuevo los ojos
azules de Sira.
Aquellos ojos habían despertado
su alma al amor; por ellos babia
hecho á Sira su esposa. Con aquellos ojos soñaba; por ellos vivía.
En el incomparable color azul de
aquellos hermosísimos ojos embriagábase Adín enloquecido. Contemplándolos encantado permanecía
horas y horas, y cuando una sonrisa amante de Sira animaba aquellas pupilas celestes, Adín sentíase
esclavo de un mágico Jlecbizo que
lo subyugaba deleitosamente colmándolo de indecible ventura.
El rico y dichoso mercader que
regresaba á Persia sin habet• visto
desde hacía tres meses aquellos
amados ojos azules. volvía resuelto á no ir más á la Feria ele Nijni
Novgorod- á la «Yarmarka&gt; (de
la palabra alemana «Jabrmarkt&gt;,
que significa mercado ófet·ia anual),
como la llamaban los feriantes.
r
-¿Para qué quería más riquezas?
Con la.s que tenía le bastaba. Aquel
sería, pue!i, su último viaje y no se
separaría ya nunca de Sira.
Cuando por fin llegó á su casa y
Sira corrió á abrazarlo dando gritos de alegría, Adío la miró á los
ojos y retrocedió espantado.
¿Qué había visto en ellosl Algo
que le pareció horrible. ¡Los ojos
de su esposa ya no eran a.zulesl
Los volvió á mirar, creyéndose
dominado por una pesadilla.... ¡y
no eran azules, no!. . . ¡Su vista. no
le engañaba!
Hasta se figuró Adío por un insta.nte que aquella mujer no era la
suya.
Sira, desconsolada al ver la. exasperación de su marido, le dijo con
la más ca.ri!losa. voz del mundo:
-¡Soy yo, Adío! ¡Soy tu mujer!
¡ Soy la misma.! . . .. 1Y éstos son mis
ojos!
-¡ No es verdad!- gritó él fuera
de sí.-¡Tus ojos eran azules!
-¡Cálma.te, Adín, cálmatel-replicó ella.- ¡Te lo voy á contar
todo!
Y Sira explicó á su esposo aquel
cambio que tanto lo exaltaba.
Cierto sabio oculista europeo babia descubierto la manera de ca.mbiar el color de las pupilas, y apenas la descubrió, uno de los mejores discípulos del sabio se fué á
Persia. á poner en práctica. tan ma-

ravilloso descubrimiento. El si~tE'ma era infalible, y cada cual podía
tener los ojos del color que quería.
Sira., como mujer muy mimada, E'ra
muy caprichosa y sintió el vivísi mo deseo de dar á sus pupilas un
nuevo color. ¡,Se pondría los ojos
ne¡rros ó verdt&gt;s, ó pardos ó gri ses? .... rDe ninguno de esos colores! Negros ya los tienen las moras
y las andaluzas; verdes, las bretonas; gris~s ó pardos, una infinidad
de mujerAs .... Y á fuerza de buscar
algo distinto, algo verdaderamente
nuevo, al,:ro que ninguna mujer tuviera, se le ocurrió la mayor rareza, la mayor extravagancia que
podía habérsela ocurrido. Se hizo
poner los ojos. . . . ¿De qué color
pensáis? .... Pues . . ·. . ¡de color de
rosal
Así e~ que se comprende la. terrible impresión que recibió Adín al
encontrarse, en lugar de los dos
magníficos ojos de cielo que locamente adoraba, con aquellos nuevos Y extraños ~jos.. . . ¡Ojos de
color de rosa páliqa sin vida y sin
perfume! ¡Ojo~ de coior de rosa como el sol de Filandia. sin calor y
sin brillo!
'
Adío ll?ró, se desesperó.. . .. Ya
para _él Sira no era. Sira .... ¡La de
los ?JOS azules había muerto!
. V1end&lt;? tan_ grao dolor, arre pint1óse la 1ofehz mujer de lo qua había hecho en ausencia &lt;le Adío. v
éste se p_uso á buscar por todos 111·dos al discípulo del sabio oculis1a
p~ra que devolviese á los ojos .IE'
Sira el color azul que tu vieron o.utes.
-¡Ab! -:-contestó el doctor, &lt;•n
cuanto d1ó con él el infortunado
esposo._-¡Puedo poner sus ojos &lt;le
cualquier color que se rne pida. mPº?ª de aquel que han tenido! '¡Los
OJOS, una vez que se les quita t&gt;l
color que tienen, .va no vuelven á
recobrarlo nunca!
Adío cayó en la. más honda tristez~, y al año siguiente, echando al
olvido el propósito que á Teherán
ll~vaba deº? hacer más viajes, voJ·v1ó á la Feria de Nijoi Novgorod.
Como su fisonomía quedó grabada en mi memoria desde que me lo
enseñaron, Jo reconocí sin grande
esfuer zo eu Moscou pocos días después de haberlo visto en Nijni. Salía de casa de un doctor famosísimo, de cuyos labios quiso sabet• si
habría medio humano de devolver
su color azul á los ojos de Sira.
-¡No, tú ya no volverás nunca á
ver azules los ojos de tu esposa! mu!'muró el doctor. - ¡Un nuevo
amor, únicamente, querenovasedel
todo su alma, podría devolverles el
color q~e perdieron, y como sólo á
su marido puede amar una mujer
honrada, los ojos de tu esposa no
p~drán recobrar su primer color
mientras tú vivas!
Ba.Jó la cabeza Adín al oír estas
p9:l abras, que para él fueron una terr_1ble sentencia, y volvió á tomar
tr1s~mente el camino de Teherán ...
Sira, entretanto, no descansaba
no dormía, buscando sin cesar 1~
manet·a de devolverle el color azul
á sus _ojos, hasta que siguiendo el
conseJo de un santón, se decidió á
~ber, no, &lt;:omo Cleopatra, perlas
disueltas, smo dos zafiros disueltos por un procedimiento misterioso que el santón le había indicado.
Cuando regresó Adío á su casa
le salió Sira. a l encuentro, g r itand~
llepa de júbilo:
_- ¡Adín! ¡Adío! ¡Mírame á los
OJos! .... ¡Han vuelto á ser azules!
Y el mercader persa, en cuyos
oídos aún sonaban las palabras del
doctor de Moscou, al ver de nuevo
\os azules ojos de Sira, fué á. arroJarse sobre ella, ciego de cólera,
exclamando:
-¡Me has sido infiel! ¡Amas á
otro! ¡Te voy á matar, infame!. ...
Adín había perdido de pronto la
razón.
Sira huyó aterrada, y nunca pudo explicarse la ca.usa de aquellas
sospechas de infidelidad que volvieron loco á su marido.

4. -Vestido de calle.

fiistoria dt un 6rtto.
La nuche era fría como todas las
de diciembre. Quejábase el viento
sobre las vecinas play as, y de momento á momento el lejano•misterioso Ca~atumbo encendía el espacio con sus relámpagos. Sólo se
percibían muy vagamente el rumor
de los ríos y lás perdidas notas de
una flauta, que acaso en aque)la
hora silenciosa, vertía en cadenciosos sones los pesares ó alegrías de
inocente amor.
En la desierta encrucijada de una
calle dos jóvenes se detienen cautelos~mente, hablando en voz baja
y con misterio.
-Hemos llegado, Marcos.
-¡Ah! ¿Es esta la pared del fondo?

... '

ERNESTO GARCÍA LADEVESE.

'

~ ' ;,: ..
,

~~,

7.-Tocado para baile.

��</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 8 de Nov-iembre de 1903.
pués de alabar de mil modos lo
perfecto de su traje, consignió que
le alquilase la levita.
El fondista se la cedió con mil
amores, pero añadió:
-Le advierto al señor que esta
es la segunda levita que presto hoy.
Hace un momento he prestado otra
al señor Vánderbilt.
Al entrar en el comedor el señor
B .... , observó que á otros tres
invitados les sentaba bastante mal
la levita, y con mucha discreción
comenzó á hacer indagaciones, de
las que resultó que el caballero inglés llevaba puesta la levita de su
pedicuro, y que el cónsul se la había pedido prestada al burgomaestre de Ostende, que es bastante gordo.

Conocimientos Utiles
UN BARO DE VAPOR BARATO

Hay muchos casos en que son necesarias las fumigaciones de vapor
caliente, aplicadas localmente. La
ciática, el reumatismo crónico y el
traumatismo de las articulaciones,
son afecciones que, si no curadas,
al menos pueden ser calmadas conservando la parte afectada con una.
temperatura. húmeda y elevada.
Por desgracia para los que viven
fuera de la.s grandes ciudades, sólo
en éstas hay establecimientos en los
que pueden llevarse á cabo dichas
fumigaciones.
Sin embargo, hay un medio sumamente sencillo, rápido y barato,
para llegar al mismo resultado: un
poco de cal viva, otro poco de
agua y una vasija, es todo lo que
se necesita.
Se ponen en la vasija algunos
pedazos de cal del tamaño del puño, y se echa encima agua, muy
poco á poco. La cal se calienta al
instante, y de ella empiezan á des
prenderse vapores en abundancia.
Entonces se coloca la parte afectada sobre la vasija, y el todo se cubre con una manta ú otra cubierta
gruesa.
Cuando la temperatura sea demasiado elevada, puede levantarse
una punta de la cubierta; si, por el
contrario, tarda mucho en elevarse, debe echarse un poco más de
agua sobre la cal.
El primer baño de vapor administrado en esta forma, alivia considerablemente la ciática, que desaparecerá del todo repitiendo la
operación cada día un cuarto de
hora.
El mismo método da resultados
igualmente satisfactorios cuando
se trata de reumatismos crónicos,
sea en una ó en varias articulaciones.
La economía, la rapidez, la sencillez y la eficacia, hacen recomendable en alto grado este medio de
obtener un baño de vapor caliente.

EL MUNDO ILUSTRADO

El té ocasiona siempre un ligero
retra.so en la digestión, pero sus
efectos son más perjudiciales cuando se toma al mismo tiempo que la
carne. El mejor té de la China contiene un ocho por ciento de tanino,
y esta sustancia convierte la carne
en algo muy semejante al cuero,
haciéndola, por consiguiente, muy
poco á propósito para la nutrición.
Un célebre médico inglés aconseja tomar el té muy claro, y nunca durante la comida, sino después;
es el único modo de no echarse á.
perder el estómago. Un poco de
bicarbonato de sosa añadido al té,
en proporción de uno por cincuenta, es también muy conveniente.
Es muy común creer que el queso
es una sustancia que se digiere por
sí misma; pero, por eso mismo, nadie debiera comerlo sin tener antes
la completa seguridad de noseer un
estómago muy resistente.
Lo peor de todo es comer, juntamente con el queso, cebolla cruda
ó carne. La carne es ya suficientemente nutritiva para que necesite
esta mezcla.

ENSUEÑOS

Rayo de sol que se adhiere
á. una gota pasajera,
que un punto luce hechicera
y al tocar la sombra muere.
Dulce memoria que hiere
con los recuerdos de un cielo,
murmurios de un arroyuelo
que en inaccesible hondura
brinda al sediento frescura
con imposible consuelo.
En inquietud, como el mar,
y sin dejar de sufrir,
ni es mi descanso dormir,
ni me consuela llorar.
En vano quiero ocultar
lo que el pecho infeliz siente;
tras cada sueño aparente,
tras cada mentida calma,
hay mas sombras en el alma,
más arrugas en la frente.
Si vienen tras este empefío
en que tan doliente gimo
la esperanza de un arrimo,
de un halago en un ensueño,
si de mí no siendo dueilo,
sonreír grato me veis,
os ruego que recordéis
que estoy de dolor rendido ... .
Pasad .... dejadme dormido ... .
Pasad .... no me despertéis .... 1
JUAN

Eco sin voz que conduce
el huracán que se aleja,
ola que vaga refleja
á. la estrella que reluce;
recuerdo que me seduce
con ensueí'ios de alegría;
amorosa melodía
vibrando de tierno llanto:
¿qué dices á mi quebranto,
qué me quieres, quién te envía?
Tiende su ala el pensamiento
buscando una sombra amiga
y se rinde de fatiga
'
en los mares del tormento;
de pronto florido asiento
ve que en la orilla aparE&gt;ce,
y cuando y a desf,dlece
y más se acerca y le alcanza,
ve que su hermosa esperanza.
es nube que desparece.

B.

At&gt;RIAZA,

LA tXPIAGION
BALADA

Llorando está. el pescador
A los pies de la que adora;
Ven, la dice, á ser señora
De mi barco y de mi amor;
Yo endulzaré tu pesar;
Bendeciré tu abandono;
Mi barquilla será. un trono,
Y tú, la reina del mar;
Y besará nuestro Edéu
La luz que en el mar rYela,
Y el viento dirá. á la vela
Nuestra dicha y nuestro bien.

1

Y van en la barca huyendo
Del céfiro al soplo blando
Y siguen ellos gozando
'
Y sigue el padre muriendo! .. .•

EL MUNDO ILUSrrRADO

Dom.lingo 15 de Noviembre de 1903.

1

De repente, el huracán
Riza el piélago bravío;
Ruge el trueno en el vacío
Con incomparable afán;
Allá. ... en la roca gigante
Se eleva triste un anciano,
Tiene tendida la mano
Sobre el golfo palpitante,
Y de la borrasca al son
Que el eco de Dios remeda,
Ronca y formidable rueda
La paterna maldición;

Y los dos amantes gimen
A aquella voz que estremece;
Y hasta la barca parece
Que se espanta de su crimen,
Y al fin con grito fa.tal,
Del mar al empuje fuerte,
Ruedan sábanas de muerte
sobre el lecho criminal.

Hijos, arrojad en pos
Cuanto á la virtud no cuadre,
Pues cuando maldice un padre,
Está. maldiciendo Dios!
B. LóPEZ GARCÍA.

México, Septiembre 30.
Tengo el placer de manifestar
-declara el Dr. J. Fajonar, Cirujano asistente del Ferrocarril
Central Mexicano-que he obtenido siempre muy buenos ·resultados, desde hace diez años, con
la excelente Emulsi6n de Scott,
en la tuberculosis, anemia y ago•
ta miento producido por exceso de
trabajo, ofreciendo este medicamento gran confianza. en los casos en que se necesita un agente
reparador.
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN DD.
Tome las pastillas Luantea de Bromo-Qalala
&amp;l boticario le deYolveri 111 dinero ll ao N car.
. . lirma B. W. Gr099 N halla 911 cada _ .

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzot,lspo Jttba

Alimentos que son peligrosos cuando se combinan

Hay muchas sustancias alimenticias que son saludables y nutritivas cuando se comen solas, pero
que resultan perjudiciales para la
salud, y aun para la vida, si se toman en combinación.
Todos los que han viajado por
los países tropicales de América,
saben que allí nadie bebe vino ni
licores fuertes después de comer
plátanos, pues de hacerlo así, sobrevienen estreñimientos y cólicos
violentos. El peligro es, sobre todo,
inevitable si la bebida es aguardientf&gt;.
El vinagre en las ensaladas
tarda la digestión. Por muy poca
cantidad que se ponga, la digestión dura de cuatro á treinta minutos más que de ordinario; y si la
proporción es muy grande, puede
la digestión cesar durante largo
rato. El vinagre con sal parece ser
singularmente dañino; en Inglaterra murió hace poco una jovencita
de quince años, por haber bebido
una pequeiia dosis de vinagre y
sal.
Jamás deben comerse cerezas con
leche. Esta mezcla mató al Presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce.

Sígueme .... Y la niña impía.
Al pescador acompaña,
Y no escucha en su ca.baila
De su padre la agonía;

re-

Se reserv11n &lt;'~maR en Carro Pull111a11 ¡,ara todol'I los puntos
en los Estado,- Urn&lt;los. Loi,, Restauranti- ,, Carros ComndorPi-de
Harvey t&gt;n la LínPa &lt;le 8anui Fe,~on rt-11¡,11d,ra&lt;loF1 e11 PI mundo
entero. P&gt;1r&gt;1 pri;cios, itinflrarioil y otro&gt;&lt; inforu1t&gt;F1, din)'ir,-p á
w.

s.

P'AR:-fi;¡\\ OR'l'H , -Al!PDte

la. San Franol•oo,, #t'lm. 8,, lflllJxloo.

Gt&gt;Der·al.

a. 1.

································~

Los bienes fueron valuado•
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos uuts que se practicó la
11pertura del testamento del Iluatrfal•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. l'eeha
en la ciudad de Chicago, Illlnoll .
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l!. cerca de $125,000 oro americano ; y seg1l.n el Inventarlo que ee ha
publicado, los bienes que dejo tueroa
como sigue:
Dos pOllzas de '"La Mutua,' ' Compafi!a de Seguroo sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, O aean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acümulados sobre Ulla de las pólizas
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.
Eatre las disposiciones del sefior Uzoblspo, ea su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sef'.lorlta Kate Feehan.
que estuvo siempre con él hasta 111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro;
l!. la sefiora Ana A. Feehan, viuda dal
sef'.lor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sefior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro tll
efectivo ; l!. la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que ea preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina.
$10,000 oro de la O.ltlma póliza; &amp; la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellanl&amp;
prlctlca para varones, de Feehu"Jllle,
llllnols, que era la lnstltuc!On por la
que mb se Interesaba el 1ef'.lor ArsobtA¡,o. sP ..,t~amn loa S4,000 ?Mtan·
te. t. 1&amp; 11.ltlma p611a.

1.-Sacos abrigos de la estación.

Loque Valen los Diamantes
La Condesa. de Z .... lucía en el
baile una portentosa diadema ~e
brillantes, que provdcaba l~ ~od1·
cia de los hombres y la env1d1a de
las mujeres. Era una fortuna en
compendio.
. .
Mi amigo Faustino, per1od1sta Y
bohemio en una pieza, exclamó ante un grupo de amigos al contemplar aquella riqueza:
-Denme esa diadema y se ª&lt;?ª'
baron mis constantes preocupac10·
nes.
-¿Qué quie1·e usted significar c~m
esto·t preguntóle con sorna un JOven belga, corresponsal de un gran
periódico extranjero.
-Sencillamente que y a no existirían para mí privaciones ni a~reedores, esas dos grandes calamidades que me persiguen desde la cuna.
-¡ Cuán ena añado está usted! -repuso el extra~je1·0. El diamante va~
le, si hay quien lo apreci_e; pero s1
nadie lo solicita, maldito lo que
importa. Esto pasa con los bomb1·es y con las cosas.
-Denme los diamantes y aseguro

á usted que no me faltarán compradores. A nadie se le ocurre pensar
que, á mayor ó menor precio, puedan quedar sin colocación los diamantes.
-Crea usted que se dan casos, y
si no les molest-o, voy á referir á
ustedes lo que sucedió á un pobrA
hermano mío, no baCTe muchos aiios;
lo be recordado precisamente al
ver á. Fa.ustino tan entusiasmado
ante aquella. espléndida diadema.
-Cuente usted, cuente, exclamamos ácoro.
-Pues bien: mi hermano pasó
una larga temporada en el Cabo,
entre los buscadores de diamantes.
Nacido como yo en una pob1·e aldea de Flandes, acostumbrado á.
trabajar desde niño, dejó un día
nuestro hoaar, llevado de la ambición y de ;u espíritu aventurero,
yéndose en compañía de algunos
jóvenes holan~eses á explotar un
criadero próximo á Kím_berley. ~l
negocio les fué á las mil marav1)las, y en pocos años ~ueron dueños de un caudal de brillantes, suficiente para coronará. m~dia doce·
na de princesas. A los s~1s afíos de
trabajo cedieron el criadero, en
buenas ~ondiciones, á unos bóeros
y emprendieron el regreso á. Euro-

pa., llevando consigo los codiciados y diminutos cristales. Eran
cuatro, y en unas pequeñas talegas
cosidas á. los hábitos, encerraron
el espléndido fruto de su labor, que
en el mercado de Amsterdam tenía
que ser justipreciado con largueza.
Embarcáronse en un vapor holandés y, con júbilo infinito, seme·
jante al del desterrado que vuelve
triunfador á la patria, emprendieron el regreso por el canal de Suez.
El tiempo, que fué bonancible durante los primeros días, se trocó en
temporal deshecho, y el vapor corrió á. merced del huracán por espacio de cuarenta y ocho horas.
Al cesar la fuerza impetuosa del
ciclón, descubrióse en el va.por,
desarbolado y maltrecho, una gran
vía de agua que amenazaba hundirlo en el fondo del mar. La máquina bahía dejado de funcionar, y las
bombas no podían achicar el líquido que anegaba las bodegas. E l pe·
ligro se hizo inminente, y en aquellos aciagos instantes, los tripulantes y los viajeros se lanzaron á las
canoas, procurando llevar consigo
algunos víveres.
En una delas canoas se salvaron
mi hermano y sus tres compa.Beros
con las cuatro talegas que forma-

ban parte integrante de su indumentaria.
Despu~s _de mil peripecias y largos sufr1m1entos, llegaron á un islote del mar Indico, escasamente
poblado de habitantes. Al verles
acercarse, los salvajes huyeron
apresurada!Dente, sin hacer caso
de los signos y voces tranquilizadores con que intent aron retenerles.
Durante la travesía se agotaron
las provisiones, y para colmo de
desdichas, el agua$alada que entró en la canoa se mezcló con el
agua dulce de los barriles de á bordo, inutilizando la indispensablebebida. Devorábales la sed y su
primer impulso fué buscar unS: fuente próxima á la orilla. En aquella.
isla, de origen mad1·epó~ico, árida
y yerma en su parte baJa, las pequefías corrientes arrastraban la
sal de que estaba saturado el terreno, lo cual bacía de todo punto el
agua impotablE'.
Sentados los cuatro compañeros
en las peladas rocas, requemados
por la sed, sentían tristemente la
opresión de la riqueza estéril que
llevaban encima.
En aquel momento, el caudal de
diamantes nada valía, porque no

�Domingo 15 de Noviembre de 1903.
habíaallí nadiequelos demandase.
Mi hermano, que sufría. una. dolorosa neuralgia, sincera.mente exclamaba:
-Daría todos mis diawantes por
unas obleas de antipirina.
-Y yo, por un vaso de agua,
añadía. el otro con las fauces abrasadas por una sed homicida.
Por fin, vieron acercarse á una.
muchacha con dos vasijas llenas
de agua, y cua.ndo se levantaron
dispuestos á arrebatárselas, apareció un grupo de hombres,• a.rmados de flechas, que rodearon de improviso á los náufragos, privándoles la acometida.
Acostumbrados á tratar con los
europeos, quienes acudían allí para
adquirir con baratijas sus productos, los indígenas se decidieron á
a.proxima.r¡,e á los nuestros, viéúdoles indefensos, desvanecido el temor de los primeros insta.ntes.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Los naturales ofrecieron á los
náufragos una abundante partida
de coral y perlas. Poco caso hicieron éstos entonces de aquellos preciosos productos del mar, y con
signos dieron á entender que lo que
anhelaban á toda costa, e1·a agua
para ca.lmar la sed il'resistible que
les atormenta.ha. Los salvajes, codiciosos, expresaron con sus ademanes que era. el agua allí cosa.
p1·eciada, ya que debían irá una.
isla próxima. pa.ra tenerla., y claramente manifesta.ron que querían a.1go en cambio.
Mi her'11ano, vencido por la sed,

tomó la heroica resolución de abrir
su talega y ofrecerles unos cuantos
diamantes. Los indígenas contempla.ron con mdifereocia aquellos
cristales en b1·uto y no se dieron
por satisfechos. Uno de ellos indicó perfectamente, mostrando los
abalorios que lucía alrededor de
su cuello, que no tenían aquellos
crista.les valor alguno, porqueeran
pequeños y, además, porque no estaban agujereados. Otro señaló,como
cosa de valor, los botones de latón
que conservaba toda.vía el chaleco
de uno de los náufragos. Cua.lquiera. a.divina 4"~, apenas notada la

preferencia del salvaje, fuero 0
arrancados los botones, que tomaron con gran contentamiento los
indios, dando, en cambio, el agua
apetecida,que en aquellos instantes
fué para los náufragos más sabrosa que el néctar de los Dioses.
Véase, pues, cómo el coral y las
pe1·las, en la ocasión referida, por
la fa.Ita absoluta de demanda, no
tuvieron valor alguno, de igual modo que los diamantes ni siquiera.
pudieron trocarse por un vaso de
agua, por no haber quien los quisiese. Entonces hubieran va.lido
mucho más, porque eran solicita.dos, los vulgares y pobres abalorios.
El deseo ó la necesidad empuja la
demanda de las cosas, y esto las
hace permutables. El valor de las
cosas es hijo de la demanda, y está
en razón directa del deseo de poseerlas, y en razón inversa de la can-

......

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

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3.-Elegantes vestidos de reunión y concierto.

2...--Trajes de calle; elegante ba•
ta de hogar y blusa para reu
.nl6n.

tidad de las cosas que se nos ofrecen. Suprimid el deseo de poseer diamantes, corno
pasó allí, y los diamantes carecen de --:alor
porque no pueden cambiarse por ob¡~to.6
servicio alguno. Aumentad la sed y d1sm1·
nuid el agua, y en seguida veréis cómo _un
vaso de agua puede valer más que los d1a•
ruantes de mayor tamaño.
Permitidme una comparac-ión: todas las
cosas tienen color, pero sin la. luz ,el color
no aparece; asimismo, todas tienen valor,
pero sin la demanda, es un valor muerto.

Por fin, señores, terminó diciendo el bel·
ga,, dispensen ustedes la lata económica, en
gracia de ser un hecho real y de haberme
dado ocasión para demostrar al amigo Faustino que pudiera darse muy bien el caso deque ~on tan deslumbrante diadema, no rematase esas privaciones de que nos habla,
en su coquetería de bohemio, y en que no
creo mucho.
Allá va a.hora el reverso de la medalla:
mi hermano y sus compañeros, en un buque
de vela llegaron á Madagascar, y una vez
allí, prosiguieron el viaje en un _vapor delas Mensajerías, pagando el pasa¡e d_e los
cuatro con un solo aiamante que caut1 vó á
una inglesa que estaba dando la vuelta al
mundo en compañía de su esposo, como

�-

EL '.MUNIDO ILUSTRADO

Dom:lingo 15 de Noviembre de 1903.

quien da la vuelta á una colmena,
pues estaban en plena luna de miel.
Faustino calló, y como era muy
enamoradizo, se limitó á a!iadir
por todo comentario:
-Después de lo que usted ha contado 1 me a.traen mucho más los
ojos de la Condesa que su constela.·
ción de brillantes.
DAVÍD DE MONJOY.

TUS MANOS

~~~ 1

1

Cuando yo te conocí,
antes que mirar tus ojos,
antes que tus labios roi_os,
tus manos, tus manos vi.

,_,,

"-""';

¡Viéra.las él, y querría
robármelas para sí!
Dime, ¿qué fuera de mí
sin tus manos, vida mía?

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-11t1.:J 1 ·,.¡!

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a,11cadón dt
ftUHtrOS

¡Tan breves!. ... la~ modeló
amor con ámbar y miel;
y el jugo de su clavel,
Flora., para. ungirlas dió.

¡Alma! Pigmalión las vea,
é implorará. de tu mano
aquel fuego soberano
que faltó á su Gala.tea.!

Número 2.-Representa nuestro

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Si las tomo por sorpresa,
se turban, ruborizadas;
y están, á. veces, heladas
cuando mi labio las besa.
Cuando en ardiente efusión
en las mías las estrecho,
ó las pongo sobre el pecho,
donde la.te el corazón,
Ya se duermen en mi palma,
que á. ambas iuntas da cabida;
ó despiertan y encendida
me comunican su alma.
las pulso, y en cada nota

que bajo mis dedos brota,
devuelve amor eco suave.
Y si nuestra paz se altera
por mi ardor ó por mi arrojo,
sabe amena.zar su enojo ·
con gracia tan hechicera,
que por ver su movimiento
de tanto hechizo colma.do,
mil veces las he enojado,
feliz en su descontento.
Escala por do subí
á. tus labios, ellas son
cómplices de mi pasión:
¿Cómo no quererla.si'¡Di!
Sin ellas, tal vez sufrie¡a.
tu desdén, tu odio tal vez ....
¡Déjame que, sin doblez,
mucho más que á. ti las quiera!
Además, dos ellas son
y me quieren por igual;
tú eres una, y paga mal
sólo un alma mi pasión.
Si obtuvieron las primicias
de mi amor, si me aman más,
mi bien, ¿les perdonarás
4ue te roben mis caricias?
Perdóname si las canto;
no sientas celos por ellas,
alma mía; ¡son tan bellas
y las quiero tanto, tanto!
E. BORRERO ECHEVARRÍA.

JUA.NITA.
I
En un va.lle de palmeras,
allá cerca de la Costa,
vive la dulce Jua.nita,
vive Juanita la. hermosa.
Tiene los ojos azules
y la hoquita muy roja,
la tez color de azucena
y la. cabellera blonda.

II

¡ya vuelvo á mi patria hermosa!
Mas las aves están tristes,
tristes sollozan las olas.
Me encamino al camposanto,

'Y en la sepultura angosta
de mi Jua.nita, han nacido
muchas violetas y rosas,
que, triste, beso pensando
en aquella linda boca
y en los ojos tan azules
de mi niña encanta.dora.
V

······ ········ ···· .... ....... .
Mira qué azul está el cielo,
mira qué azul está el mar,
y qué azules son tus ojos,
oh Juanita. angelical!
Adiós, alma de mi alma!. ...
El vapor ya va á zarpar.
Me iré pensando en tus ojos
al ver el cielo y el mar.

..............................
..............................
III
Cuando regresó del puerto
á su valle de la Costa,
Juanita fué sorprendida
por la Pálida traidora.,
que le dió besos de hielo
en su boquita. de rosa,
mientras cantaban las a ves
y sollozaban las olas.
• • • • • --· • • • • • • • 1 • • • • • • • • • • • • • • •

IV
4.-Trajes de paseo y vestido
para ni 1ios.

grabados.

grabado dos trajes de paseo, un
abrigo de estación y un traje de
baile, prendas que se hallan sujetas
en su corte á las últimas exigencias

Ellas con grata presión
su amor, blandas, me insinuaron;
ellas, tímidas, temblaron
con mi primera emoción.

r:_ Como las teclas de un clave

Domingo 16 de Noviembre de 1903.

111

Perdóname si las canto;
no sientas celos por ellas,
alma mía; ¡son tan bellas,
y las quiero tanto, tanto!. ...

Y, al contemplar que la calma
con su belleza. perdía.,
absorto me repetía.:
«¿También ellas tienen alma?&gt;

EL MUNDO ILUSTR.ADO

Vuelvo á mi patria querida,

En un bosque de palmeras,
allá cerca de la Costa,
duerme mi dulce Juanita.,
duerme Juanita la hermosa.
JUAN A. SOLÓRZANO,
~N Ul'IALDUM

Puso un ángel su candor
en tu donaire criollo
para que fueses pimpollo
de algún gentil pica.flor;
y es tu aroma el de la flor
que mis nostalgias destierra.,
porque en tu gracia se encierra
y tu frescura resume
todo el divino perfume
que da el clavel de mi tierra.
H. F. RODRÍGUEZ,

m

de la moda.
ntos trajes de paseo, confeccionados con tela de lana, llevan la enagua plegada ligeramente y adornada con aplicaciones de cintas. Estas
aplicaciones son longitudinales en
una falda y transversales en otra,
se~n lo representan los figurines.
El hermoso abrigo que se halla á
continuación de los trajes anteriores, es de confección sencilla, Jo
cual no obsts. para que la prenda
resulte muy vistosa. El abrigo es de
piel ó pelerina, luce peque!ia esclavina y manga abultada, rematada
eon pequeños puíios formados de
cinta maravillosa.. El cuello del
abrigo fórmase también con cinta
semejante á la de los pu!ios, y en la
parte delantera. del abrigo, á. lo largo de éste, aplica.se también cinta.
111aravillosa, á guisa de ribete, pa.•
,a formar un atavío sencillo y de
1,uen gusto.
Finalmente, el traje de baile, estilo roma.no, consta de enagua larga,
plegada longitudinalmente, de CO';·
)ilio escotado en parábola y termi·
aado por anchas hombreras en su
parte posterior, y por ángulos de
111.adroíio en su ii:1ferior, semejantes
f. los que llevan los vestidos de arlequín. Entre el madroíio y el cuellobombrerasJ cíñese el talle por
ancho cinturon de seda. Las man·
gas son muy origina.les y vistosas:
confeccionadas con gasa, pliéga.nse
longitudinalmente y hácense rema·
tar por picos ribeteados, digámoslo así, con- pequeñas borlitas de se·
da. El traje, en su conjunto, es muy
vistoso.

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ESPERANZA.

AM6&amp; DE ULTRATUMBA
Rafael, reputa.dísimo mé~ic&lt;;&gt;, sin
haber cumplido aún los vemt10cho
a!ios, conservaba en su rostro las

lineas del tipo árabe, y en su cora·
zón el avasa.Ba.dor impulso de las
pasiones musulmanas.
Rafael amaba: con pasión á Ma:·
garita, la morena de más gracia
que pisaba los cármenes de Anda·
lucía, presLando, con la luz de sus
ojos y el carmín de su s~mbla:nte,
esplendideces al cielo, dia.famda.d
al espacio.
.
.
Marga.rita era una Joven de die•
eiocho años, hermosa sobre toda
ponderación, y en cuy a naturaleza.
se mezclaban y confundían, J?r~stándole mayor encanto, remini~eencia.s viriles de l~ raza g&lt;;&gt;da, fih·
granas del pensamiento é mdolen·
cías del suelo americano.
Rafael amaba á Marga.rita Y ésta a.doraba á Rafael.
La vida de uno y otro era un
constante idilio.
Ni la más ligera nube empa!iab_a
el horizonte espléndido de su feh·
eidad.
Consentidos sus amores por los
padres de Marga.rita., habíase fija·
do ya la fecha para el enlace.
Y en tanto que el plazo se cum·
plia y olas de dicha inundaban la
existencia. de los dos ama.ntes,la. na·
turaleza enMira formaba para ellos

embriagador concierto de armonías
E!··hombre propone y Dºios d"s
i poT~das las cosas de esta vida ~álla.nse expuestas á contingencias
impensocéa.da.s.os de luz y la insonda•
Los
an
b
no están
ble masa de las som ras,
la
· s entre sí más que por
separaao .. ón de un crepúsculo.
breve transici
· á la deses·
De la complacencia

pera.ción, suele n~ ~ediar más que
un rápido acontecimiento.
.
De la vida á. la.muerte, no media,
á. veces, ni el estertor de 1~ agonía.
Marga.rita., a.legre, gentil Y e!1a·
morada, cayó un día, como herida
or una bala, ~n los brazos de su
~adre, á los OJOS de Raf~el.
Ni una descarga el~ctrica la hubiera privado de la vida con más
rapidez.
.
•
Todos los recursos de 1a ciencia,

toda la solicitud de la pasión, todo
el cari!io materna.}, fueron inúti·
les.
La densidad de las sombras ha·
bía sustituido en un instante á los
océanos de luz.
La desesperación de Rafael fué
espantosa.
Aquella mente volcánica. y aquel
corazón de fuego, libraron batalla
horrible ante los restos de la flor
ma.rchit~.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 15 de Noviembre de 1903.

Recetas útiles
CREMA DE FRHlllllES!S
Frambuesas mondadas
de sus pedúnculos. 2 kgs.
Alcohol de 85 grados 2 litros.
Azúcar.. . .......... 2 kgs. 250 gr,
Agua.. . . . . . . . . . . . . . . 3 litros.
Disuélvase el azúcar con el agua,
échese hirviendo sobre las frambuesas, las cuales ban de esta_rbien
machacadas, cúbrase el con¡unto,
déjese enfriar, añádase el alcohol
y espérese la clarificación natural
del licor, ó bien, fíltrese.
Otro medio

Frambuesas monda.das, alcohol,
azúcar y a.gua; la. misma cantidad
que en el anterior.
Procúrese que las frambuesas
permanezcan enteras y pónganse en
el alcohol.
Al cabo de un mes pásese por un
ta.miz de crin ó por una. tela clara.,
con ligera presión, y añádase el azúcar disuelto en el agua..
Este licor es uno de los más a.grada.bles; se clarifica por sí mismo en
pocos días.

CREMA DE FRF.S!S
Para. ba.cer este licor en un instante, tómese:
Fresas recién cogidas
y mondadas 2 kgs.
Alcohol. . . . . . . . . . . . . . 2 litros.
Azúcar blanco. . . . . . . 2 kgs. 50 gr.
Agua . . . . . . . . . . . . . . . . 3 litros.
Macháquense las fresas, pónganse sobre un tamiz y échense encima
el azúcar y el a.gua bien hirviendo y meneándolo poco á poco; cúbrase, y después de frío, fíl~rese exprimiéndolo sobre un ta.miz, añádase el a.lcobol, tápese y al cabo
de algunos días fíltrese.
Otro medio

Para bacer este mismo licor a.l
frío:
Pónganse á infusionar las fresas
en el alcohol por espacio de quince
días ó un mes, fíltrese exprimiéndolo sobre un tamiz, añádase el
azúcar, disuelto en la cantidad de
aaua indicada, y déjese clarificar.
El primero de estos dos medios
produce un licor más rico en aroma., y el segundo una diafanidad
más pronta.
Para las cremas de moras y de ce·
rezas, síganse los mismos procedimientos que acabamos de anunciar
para las fresas.
0

-

EL MUNDO ILUSTRADO

Móndense las flores á medida.que
se esparcen por la. tierra, extiéndanse en una. vasija, alternando
con capas sucesivas de azúcar en
polvo; así que la. vasija. esté llena,
póngase en la cueva ó en lugar húmedo por espacio de ocho ó diez
días; al cabo de este tiempo sáquense las flores para lavarlas con tantos litros de aguardiente como 375
gramos (12 onzas) de azúcar, em·
pleado con el fin de extraerles el
poco azúcar que puedan retener;
disuélvase en este mismo aguar·
diente, siempre en frío, el azúcar
a.roma.tiza.do, y después de una disolución completa, póngase el licor
en botellas, o fíltrese si hay necesidad.
Este licor tiene un rico aroma y
sin amargor; lo preferimos al mis·
mo licor hecho por destilación.
Asimis111v se obtiene,por est~ mismo procedimiento, la. esencia ó a.ro•
ma de las rosas, de la jeringuilla.,
de geráoío de olor, de la flor de
lis y de todas las flores en general.
Pero cuando se tengan flores en
cantidad suficiente y se quiera obtener su esencia. ó perfume para.
hacer licores particulares ó de fantasía, se deberá recurrir á los procedimientos que anteriormente hemos indica.do para. confeccionar las
cremas de fresa., es decir, que después de haber mondado las flores,
es preciso ecba.rla.s encima. el azúcar disuelto en agua. é hirviendo,
aiiadfr en seguida el alcohol en las
proporciones antes indica.das, ta.parlo herméticamente y dejarlo enfriar.
Por una. modificación de los diversos procedimientos que acabamos de indicar, se puede, a.demás,
no solamente procurar á los diversos licores un aroma. muy suave,
sino una clarificación más pronta.
y más completa.
Móndense las flores y pónganse
entre dos bojas de papel á secar á
la sombra; colóquense Juego en un
va.so hermética.mente cenado, en un
aposento bien seco, hasta el momento en que se quiera. usar.

Es cosa indispensable, sean las
flores que se quieran, el echarlas el
azúcar y el a.gua. en estado de ebullición y aiia.dir luego el alcohol,
cowo anteriormente se ha dicho. La.
dosis de flores necesaria para cada.
litro de licor, es de 25 á 30 gramos,
según sea. mayor ó menor su principio aromático.
Se consigue lo mismo poniendo
las flores á macerar en alcohol; pero, como ya. hemos observado, este
medio tiene el inconveniente, á causa de la. gt•a.nde propiedad disolvente del alcohol, de producir el
a.margo, por poco que se prolongue
la. maceración.
Debe a.veriguarse,por los diferentes procedimientos que acabamos
de describir, cuándo es fá:iil procurarse perfumes de jazmín,de resada,
de lirio, de violeta y de otras flores
de nuestros jardines, y crear, con
ayuda del a.lcobol, una infinita. variedad de licores, todos nota.bles
por el olor que les es peculiar.
En todas las estaciones se podrán fabricar licores con ayuda de
los medios de extraer y de conservar el perfume de las flores que acabamos de indicar.
Los licores se llaman sencillos
. cuando provienen del perfume de
una. sola flor, y compuestos cuando son el resultado de varios perfumes reunidos.
De todos los procedimientos, merece la preferencia el que emplearemos para. el licor siguiente, en
cuanto formarán parte de su composición las flores de todas las estaciones:
·

CREMA DE 111 FLORF.S
Tómense, á medida. que vayan floreciendo, violetas, rosas, claveles,
alelíes, heliotropos, flores de resada., de melocotón, de almendro, etc.
Cójanse las flores en el momento
en que se abran, móndense, superpónganse alternativa.mente por ligeras capas de azúcar en polvo, en
una vasija. cualquiera.; tápese convenientemente y enciérrese en un lugar seco.

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, lansas Cíty, St. Louis, Chicago, llew York.
San Francisco y Los Angeles

CRElllA DE AZAHAR
No menos interesante que losanteriores, y que además puede aplicarse á un gran núwero de flores es,
el siguiente:
Cuando se tengan algunos naranjos floridos y se desee utilizar sus
flores para hacer licor, el medio
q 11e se na de emplear es tan sencillo
como fácil, teniendo el mejor éxito
las más veces.

1

AGUA OCRW DE ANGELICA
Tallos tiernos de angélica. . . . . . . . . . . . .
Semillas de angélica
Alcohol de58 grados
Azúcar. . . . . . . . . . . . . .
Agua. para. disolver
el azúcar.. . . . . . . . .

200 gramos.

50 gramos.
6 litros.

2 kgs.,625 gr.

1 litro.

Háganse macerar los tallos y la.a
semillas de angélica. en el a.lcobol,
por espacio de 24 horas, cuélese,
a.íláda.se el azúcar disuelto en el
agua, frío ó caliente, déjese clarificar el licor y fíltrese.

México, D. F., octubre 7.
Desde que conozco la. Emulsión
de Scott de aceite de hígado de bacalao con bipofosfitos de cal y de
sosa-escribe el Dr. Francisco Gu
tiérrez,-la. he aplica.do á niílos de
ambos sexos de constitución delicada.. Las funciones intestinales se
han conservado bien, y pronto se ba
becbo notar el robustecimiento de
las fuerzas. Sirvan estas palabras
á los Sres. Scott y Bowne de satisfacción y estímulo para. seguir elaborando tan benéfica preparación,
en bien de la humanidad.
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN DDi.
Tome las pastillas Laxantes de Bro-o,dalM.
BI botiCl&amp;fio le devolveri aa dinero al 110 se c -

La tirma &amp; W,GrCl'ft .. hallaeocadacailla.

EL TEST AMENTO
Los bienes fueron valuadoa
en $125,000
La mayor parte de lo tesado conslstla en dos p6Iizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutuan,
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.

♦

Hace pocos uías que se practlc6 la
apertura del testamento del Ilu1trfalmo Sr Arzobispo D. Patricio A. l'eella
en la ciudad de Chlca¡ro, Illlnol8,
La fortU11a del distinguido prelado ucendló 11. cerca de $125,000 oro americano ; y segt\n el Inventarlo que 11e 11&amp;
publicado, loe bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compallla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25;ooo
oro cada una, 6 aean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
9,329 oro.
otra p(lllza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y eu
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.

Otro medio

Pónganse el azúcar y el agua en
ebullición, échense las flores de
azahar mondadas, cúbrase el vaso,
quítese inmediatamente dt::l fuego y,
después de cinco 6 diez min_utos de
infusión, pásese por un tamiz ó por
una tela fina, añádase el alcohol,
tápese y déjese clarificar ó filtrar,
cuando esté frío.
Este procedimiento es aplicable á
todas las flores aromáticas.

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

Dtl 11.110. Sr. Jfrzoblspo 'f«NL

CREMA DEAZ!ll!R
Flores de azahar
mondadas ..... . 125 gramos.
Aguardiente ó alcohol
de 58 grados ..... . 2 litros.
Azúcar .. ... ........ . '750 gramos.
Agua para disolver
el azúcar ..... . medio litro.
Déjese macerar en el aguardiente
por espacio de dos, tres 6 más horas, deoántese, añádase el azúcar
disuelto, mézclese y fíltrese.
Este licor es de los más agradables cuando no se le deja contrner el
amargo por una. infusión desmedida. También se puede confeccionar,
y con mayor éxito, obrando por los
medios siguientes:

Es conveniente, en cuanto sea. posible, que la va.siia. se rellene completa.mente, á fin de evitar á la mezcla el contacto con el aire, y también par!\ que el azúcar no se sepa.re de las flores cuando la vasija se
cambie de lugar, sobre todo si 00
se tiene cuida.do de no moverla. mucho.
Cuando se quiera. hacer el licor
con los perfumes conserva.dos de
este modo, se procederá como hemos indicado ¡,ara. la. crema de
a.za.bar, observando si el licor está
muy ca.1·gado de perfumes. Ha.y que
a.íladir el a.lcobol, el azúcar y ei
agua en las cantidades necesarias
para. proporcionar al licor el sabor y la suavidad que se desee.

EL MUNDO Il.JUSTRA[)()

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•••••••••••••••••••••••••••••••••

Entre las d'fsposlclones del sellor AJzoblspo, en su testamento, se hicieron
fstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro :
11. la sellora Ana A. Feehan, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sellor Arzoblepo, $25,000 oro
de otra de las p(lllzas, y $5,000 oro 111
efectivo ; 11. la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre María Catalina,
$10,000 oro de la di tima póliza; &amp; la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellan•
prtctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl6D por la
que mis 1e Interesaba el sellor Anoblspo, se entrep.ron loe $4,000 restall·
tea de la ftltlma [6llaa

.,dos de desposorio, baile y reuni6n.
1.-Elegantes Vest

GRO~IGA
Guerra al polvo.--Nuevos
modelos de Sombreros.

Nada es más indispensable para.
1~ higiene en general, que la lim·
pieza. de la casa.
El polvo es el enemigo íntimo de
todas las señoras hacendosas. Y
sin embargo, creo que, en general,
oo se preocupan lo bastante.
No saben probablementtl que él

1 a.usa de muchas eofermeda
i~s ªg~av~s, con inclusión de la tu
berculos1s.
Puede decirse que es lo que counica. al aire sus caracteres mór~· dos El polvo sirve de vehículo
l~s microbios y los introduce.ente
orgao1·smo por las vías respira ori~~ovoca., por las pa~tic_ula~ miles que arrastra, irritaciones
noe~!1es
y basta. erosiones en latmul
. to · y produce amcoss respira ria,
t da por la.
biéo una. puerta de en ra

1

cual los gérmenes patógenos penetran en nosotros.
.
La. irritación sola es muy fácil
de observar en las personas que
tienen la. laringe muy sensible.
Basta. una. salida en un día de
viento, para que se vuelva. á casa.
con un dolor de garganta pronunciado, seguido á veces de bronquitis.
Basta también, en una bi"bl"10teca., remover libros. para que con
frecuencia. se contraiga. fiebre y un
malestar· general.

El poi vo es el enemigo más grande del hombre.
No se sabe nunca. lo que trasporta. consigo: minerales que desg~rran nuestros tejidos interoos,ant1guos restos infestados, microbios,
bongos peligrosos, etc.
Y todo esto no solamente nos
persigue en las calles, en las plazas sino que fuerza la puerta de
oue'stra. morada. é introduce en nuestros pulmones los organismos más
temibles.
No me tachéis de exagerada. No

�Domingo 22 de Noviembre de 1903.
soy yo quien habla, sino los sabios
que han escrito muchos artículos
sobre este t.ema, que interesa á toda la humanidad.
Hace unos veinte ailos se prestaba mucho menos at.ención á, este
maldito polvo; hasta se sonreían
cnando alguna voz autorizada se
levantaba para recomendar el cuidado.
Recuerdo haber leído en una revista esta frase que comenzaba un
artículo muy int.eresante sobre este
asunto: &lt;No sacudáis el polvo: enjugad.&gt;
Conviene evitar el barrido como
antes, haciendo volar el poi vo: se
debe secarlo con un trapo húmedo.
En efecto, ¿por qné barrer y sacudir el polvo?
Es un trabajo no sólo superfluo,
sino peligroso. Se levanta polvo
que se va al aire y vuelve á caer
lentamente. Ectonces hay que empezar otra vez sin cesar.
Además, por poco que haya sobre un mueble, en un pliegue de cortina, un antiguo germen de difte·
ria, de escarlatina, de tuberculosis
que dormía tranquilamente, sin hacer daño á nadie, al sacudir lo ha·
céis salir de su escondrijo, cae en
el aire y se introduce en las vías
respiratorias. Según parece, nada
es tan fácil como eso.
Pero entonces, diréis, ¿es preciso
vivir en medio de muebles y chuche·
rías llenas ae polvo·? Porque siempre se vive en medio del poi vo: las
ventanas abiertas, al mismo tiempo
que nos traen el aire, introducen el
polvo.
La cuestión es, pues, purificar el
aire infecto en lo posible.
El aire deja caer como un sedimento todo lo q"e transporta consigo sobre todo lo que le rodea. El
aire de una habitación cerrada no
contiene ya polvo al cabo de cuarenta y ocho horas. Todo se ha depositado sobre las paredes, los pisos, los muebles, etc.
Allí,se puede recogerlo. Así, pues,
en la práctica actual, á escobazos,
á, plumerazos, se deshace lo que el
reposo había producido, se vuelve
á, poner el poi vo en circulación y
nuestros pulmones se apoderan de
él.
Eso es, pues, absurdo. Es preciso cautivar los microbios y lo demás, mientras están al alcance de
nuestra mano.
Hay que pasar el trapo sua.vement.e, barrer despacio con trapos
húmedos, de modo que todos esos
sedimentos de composición compleja. queden en el tejido bien a.prisioLa.dos.
La operación es más larga en
apariencia.; pero como es más eficaz, conviene exigirla de los sirvientes.

EL MUNDO ILUSTRADO

1

sostiene firme si está forrado con
una tela. gruesa.
.
Los cinturones de cuero pirograbado que muchas señoras hacen
ellas 'mismas, en armonía. con el dibujo que forman para el uso á que
se destine este cintur~n, están en
moda. y son muy artísticos.

dedores en el traje; se dejl\ suelto
de manera que caiga con su mayor
vuelo. Finalment.e, el traje de baile,
para seiloras, confecciónase también según1los patrones "reforma",
que en este caso no carecen de originalidad, pues como fácilmente
puede verse, el traje consta de tres
cuerpos, á manera de sobrefaldas de
di versas dimensiones. Por adornos
lleva únicamente pliegues y cuellohombreras-escotado-de encaje de
Inglaterra. El conjunto del traje
es encantador.

BARONNE LlVET.

expucadóndt
nutstros grabados.
Número l. Representa. nuestro
grabado cuatro elegantes trajes:
dos de ellos, estilo princesa, propios pa.r a reuniones; otro, para desposa.das, y el cu~rto, para baile: En
ocasiones anteriores hemos dicho
que el estilo "princesa" ó "reforma" se usa mucho en las ciudades
europeas y que su moda no se ha
extendido de igual manera en nuestr o país. Sin embargo, como numerosas da.mas elegantes de nuestra
sociedad cuentan en su vestuario
con tra. jes "princec;a", creemos que
quedarán complacidas con los figurines de nuestro grabado, ~ue se
ajustan en todo á los más r1g~rosos principios de la. elegancia y
buen tono. El traje de desposada,
también de estilo' 'reforma ó "princesa.", se confecciona con fina piel
de seda adornándose con punto de
Ale nc;o~ y llevando, á g uisa de
aplicaciones, los simbóhcos ramos

Por lo demás, se me ha hablado
recientemente de un nuevo instru•
mento que es una especie de escoba que en vez de empujar y levantar el polvo, lo absorbe por completo.
Según parece, es muy útil para
limpiar las alfombras y evita a.sí el
inconveniente que constituye el te·
ma. de esta crónica..
Aparte de este instrumento, ba.·
rrer los pisos, pasar un trapo húmedo á las estatuítas, los muebles,
las paredes, es la seguridad contra
las enfermedades y es la limpieza.
asegura.da de la habitacion.
1 Barrer, sacudir, es sencillamente
el arte de remover el polvo é introducirlo en la habitación.
El &lt;desiderátum&gt; de los médicos
es poder llegar á filtrar el aire como se filtra el agua.
Se conseguirá, quizás un día,
pues la ciencia no ha dicho su última palabra.
Una sociedad inglesa. se ocupa
de ello muy seriamente en este momento; pero quizás sólo llegarán
dentro de muchos años á un resultado práctico.
Mientras tanto, ocupémonos de
hacer guerra, á todo trance, al polvo, y creo que los sencillos medios
que acabo de indicaros, serán eficaces.
Se ve mucho actualmente en las
playas de moda, un singular sombrerito que me parece se adoptará
hasta en invierno.
Es de paja, pero se hará de fieltro, según parece. Es un sombrero
muy original, plano, como lo sería
un plato al revós sobre la cabeza.
Este sombrero, sencillamente ad o rn ado con estrellas de terciopelo negro y lazos de cinta de terciopelo,
puestos debajo de la copa, anudados con dos tiras muy largas, cae
sobre el cabello, y muy bajo sobre
la nuca, y se llama ahora «sombrero anamita.&gt;
Otro gran éxito es el sombrero
«panamá.&gt; Se lleva mucho en Inglaterra. y todas las sefloritas están muy bien así cubiertas; se baja
por delante, se levanta por detrás
y debe estar muy poco guarnecido:
un &lt;foulard&gt;, una ancha. cinta arrollada. alrededor de la copa, á un
la.do, por delante, basta para que

siente bien. Hasta se pnede poner
una larga pluma cuchillo en la travesera del lazo.
Con el gusto cada vez más pronunciado que adoptamos para la
vida al aire libre, para los «sports&gt;
de todo género,las mujeres apreciamos los objetos de «toilette&gt; cómodos y pr,á cticos, y ciertamente el

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

'EL MUNDO ILUSTRiA.DO

ESPERANZA.

MIS PASEOS
Cual el sol traspasa.
l os últimos cerros
y envuelve los campos
en abrazo estrecho,
al darles sus rayos
el adiós postrero,
sin más compañía.
que mis pensamientos,
tomo el caminico
que me lleva recto
donde están mis ansias,
donde están mis sueños
de azahar. El cuello es un hermoso
"reflector" de encaje; las mangas,
cortas, complétanse con encaje; el
velo, cuy as dimensiones no de~en
ser exageradas, se prende graciosamente y sin ajustarlo r.on pren-

A orillas del río,
cercada de almendros,
está un a ca.sica
y en ella mi cielo;
la gentil pastora

«panamá&gt; puede ser calific&amp;.do como tal.
Se lleva siempre toda clase de
cinturones, y con las blusas, este
accesorio es indispensable.
El cinturón de cuero blanco está
algo destronado por el cinturón de
piqué blanco con broche de acero ó
dorado: se limpia fácilmente y se

1

3.-Tra.jes d.,~ la.na ."""fª
.,.. la estación Y sa,co a
2.-Elegantes trajes de paseo y peinadores de hogar.

brigo de invierno.

de cabellos negros,
la de labios rojos,
la del alto .s.eno.
Y aunque son baldíos
todos mis anhelos,
pues jamás de verla
la ventura. tengo,
yo todos los días
repito el paseo
cuando el sol traspasa
los últimos cerros,
por si consiguiera,
de cerca ó de lejos,
ver á la pastora
de cabellos negros,
l a de labios rojos,
la del alto seno.
J. ASENSIO .ALEDO.

�Domingo 22 de Noviembre de 1903.

l!JL MUNOO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Ofélidas

AVES SIN NIDO

De engaflarme no trates:
de nuevo intentas á tus pies rendirme...
Sé que vendrás á herirme,
pero vuelve otra vez, aunque me matea!

Yo quise hacer un libro
para las flores mustias
que_ nacen entre duelos
Y. viven entre angustias
sm qut1 una voz amiga
consuele su pesar!

Con mis regalos tu beldad destella
Y sin pensa~lo infiérome una herid~:
yo soy la pi~dra de afilar, querida,
que hace al hierro cortar sin cortar ella.

Yo quise en mis endechas

PIC

Como en el amor, existe
humo y luz en todo fuego:
¡qué asfixiante es tu humareda
y qué abi·asador mi incendio!

¡Desgraciado! Al verlo era. cosa
de preguntarse si la Naturaleza no
había abusado de su fantasía y no
se había permitido una fumada de
mal gusto al hacerle don de la vida. El día en que ella había ejecutado esa obra de que voy á. tener el
honor de hablaros, estaba sin duda
en uno de sus instantes de buen bu•
m_or, per? no de caridad, pues hu•
b1era deJado dormir en la nada á
es~ fragmento de materia, en vez de
ammarlo con su soplo y tt·ansfor•
marlo en una desg1·aciada nulidad
viviente.
No contentándose su padre con
haber contribuido á. su entrada en
el mundo,y pareciéndole tal vez pe•
queña. la responsabilidad asumida
volvió á dar pruebas de su totai
a~sencia. &lt;le sentido común, al propmar á. su vástago infeliz el nombre aún más infeliz de «Pie&gt;.
_Con:io. los !1ombres tienen, segµn
m1 opmión, rnlluencia considerable
~obre nuestro carácter, debería deJársenos la facultad de elegirlos á
nuestro antojo. ¿,Qué cosa buena
puede hacer, os lo pregunto 1 una
doña Sinforosa ó un don Cunegundo't ¿Quién no se vuelve imbécil al
oír continuamente esas silabas antiarmónicas? Hasta los doce años
debería ll~mársenos, según los gustos: «el chico, el muchacho, el niño&gt;,
y á esa edad se nos preguntaría:
«¿Cómo quieres que te llamemos?&gt;

Este consejo mío no descuides
consola_dor y sabio á todas vi~tas:
&lt;!u destmo es amar mientras existas;
si no puedes amar, muere, no olvides.&gt;
Serás otra más, no temo·
nada me asusta tratarte:'
que pierde el sepulturero
el horror á los cadáveres.

Princesita del Hogar
Yo soy una princesita
de un encantado reino·
m~ séquito es de llores'.
mi corona es de besos.
Son mis leyes mis mimos
papá Y mamá mis siervos '
un regazo mi trono
'
mi muBeca mi cetro'.

Y son mis regias joyas
estos dos ojos negros,
negros como la noche
Y hermosos como el cielo.
Bien cuidada estoy siempre
pues~ ~i lado tengo
'
un pa¡euito alado
muy dulce y muy risueño.
¡Es mi ángel! Me custodia
de día, cuando juego,
Y con sus alas cúbreme
de noche, cuando duermo.
Me cuenta cosas bellas
de nuestra patria, el cielo;
cuando yo canto, canta,
Y reza cuando rezo.
Al jardín va conmigo·
él conduce mi cesto
'
Y á ponerlo me ayuda
de lindas llores lleno.
Me corona de rosas
Y me colma de besos·

con él estoy contenta.'
con él no tengo mied~.
Es paje misterioso
que tan sólo yo veo
con los &lt;_&gt;jos de mi alma
Y con mi pensamiento.

Tu cariBo ligero
cual hoja de rosal, pr~nto se arruina
y el mío es duradero
'
como la hoja perenne de la encina.
Quiéreme, y verás de fijo
que el ardor con quti te adoro
dará. brillo á. ese tesoro
porque, como Tirso dij~
&lt;sin luz no reluce el oro:&gt;
Clavel que te columpias satisfecho
flor, tú no has vivido
'
porque no has conocido
la gloria. de morir sobre su pecho.
Porque !uera.s di_ch~sa,luz de mi alma,
te ofreciera. con Júbilo, en seguida
lo que no llego á. conseguir: la cali'n a
bien mayor que el que tengo ya: la vid~
MANUEL S. PICHARDO.

)J

Yo quise alzar un canto
para los pobt·es niños
que_ cruzan por la tierra
s~dientos de cariBos,
s~n nombre, sin amparo,
sm padres, sin hogar!

No quieras pronto saber
lo que es tu hermoso ignorar
encanto de mi existir·
'
si en el mundo, todo ;er
cuando empieza á investigar
es cuando empieza á sufrir. '

No_te cansas nunca, ¡oh muerte!
Y. sm plazo ni medida
siempre vieja y siemp~e fuerte
vencerás sobre la vida
'

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

Mas no soy egoísta
Y digo mi secreto

'
del hermoso ángel rubio
que de custodio tengo.

*

llorar con los que lloran
sufrir con los que sufren'
rezar con los que implor~n,
y, como buen hermano,
sintiendo su dolor,
G7mir con los que gimen,
ansiar con los que anhélan
Y hacer, para las aves
que por el mundo vuelan
un nido con mis versos '
un trono con mi amor!'
Si al terminar mi libro
-como el dolor, doliente ponéis piadoso beso
'
en la marchita frente
del huerfanillo triste
que por el mundo va
mi gozo será. el gozo'
de un pecho agradecido,
porque las pobres aves
que conocí sin nido,
en vuestras nobles almas
su nido tienen ya!. ...
M. R. BLANCO BELMONTF~

¿No lo veis? Aquí cerca
me acompaña. risueño
Y me dice os envíe
'
con los dedos .... un beso!
ROMÁN

MAYORGA RIBAS.

ct.:SUSPIRO

En un_ ser entristecido,
un suspiro es la expresión
de un algo que se ha perdido;
Es una reveláción
de un sufrimiento causado
por alguna decepción.
Es un gemido escapado
de un corazón dolorido•
grito de dolor, ahogadJ
que sale de un pecho her'ido.
4.-Trajes de concierto, visita y teatro
y palet6 para jóvenes de 16 añOe,

* * la ley común,
El joven Pie siguió
y su personita era de por sí bastante desgraciada para que se le
agregara todavía. ese nombre falto
de gL·acia.
Cuando la nodriza y el padre se
inclinaron sobre su cuna, pensaron
ambos: «¡Dios mío, y qué feo es!&gt;
y lo era.
*

La fealdad no* *se atenuó con el
tiempo, como es común, sino que
creció y se perfeccionó. Era una
hermosa fealdad, una fealdad completa, una obra maestra de fealdad, una fealdad absolutamente espléndida en su género.
Pero no era eso todo.
.Pie era horl'iblemente desgracia·
do; conocía su ignominÍ!l, física y
sufría. tanto más cuanto menos se
le compadecía. La vista de ese des•
heredado no inspiraba piedad, sino
irresistible alegría.
La gente estallaba en carcajadas
cuanao él pasaba; no era «el hom·
breque ríe&gt;, sino &lt;el hombre que
hace reír&gt;. Su boca, cortada á. guisa de largo y delgado tajo de na•
vaja, tenia en su comisura un eterno pliegue doloroso, mientras infundía júbilo á su pi·ojimo implacable.
Sin embargo, el amor á la existencia está de tal modo arraigado
en nuestra alma, quehastalosmar·
tirizados por ella se le aferran des·
esperada.mente y bsperan, contra
toda probabilidad, un aplacamien·
to que nunca les brinda. Como tan·
tos otros, se figu1·aba que sobre las
espinas de su camino, algún día
crecería alguna flor.
Su ideal era un poco de tierno
afecto, alguna palabra acariciadora, pronunciada por labios femeni!lOS. ¡Sí, Dios míol Esas son las
iro_nías de la vida. Ese joven de
quien todos se apartaban con sarcástico horror, esa pobre planta
que el viento abrasador de las burlas crueles había secado, deseaba
refrescar su ex istencia en las gotas
de rocío del amor.

5.-Trajecitos infantiles.

Una noche, al atravesar la plaza
de la Concordia, de vuelta al hogar
paterno, se vió sorprendido por
una espesa niebla. En la plaza. los
escasos transeúntes tenían mucho
trabajo para seguir el rumbo en esa
atmósfera opaca, y Pie, desorienta·
do, buscaba el puente de la Concordia y acababa de pasar por su lado
sin notarlo. En ese momento, una
forma envuelta en brumas lo rozó
en la obscuridad.
-No se ve nada, dijo al mismo
tiempo una voz femenina, creo que
me he perdido.
-Lo mismo me sucede, dijo Pie;
no puedo dar con el puente, voy á
dar la vuelta de la plaza.
Caminaron al lado uno de otro, y
la joven dijo de repente:
-:Es usted soltero?
-Á mí nadie me ama, suspiró
Pie.
-A mí tampoco.
Y quedaron un rato sin hablar.
Ese silencio equivalía á una mutua
interrogación que no se atrevían á
expresar. Sin embargo, se habían
adivinado.
-Qué triste cosa es ser feo! dijo
Pie.

-¡Ay! ¿Y á quién se Jo cuenta
usted? exclamó ella con convicción.
Pie presintió un alma buena que
lo comprendería. y se mostró confiado, contra su costumbre.
-Todos se burlan de mí. No soy
feliz por cierto. Si no fuera por mi
padre...
No prosiguió, pero con un gesto
indeciso indicó el río escondido por
allí cerca entre la bruma.
¡Y eso que tiene usted la felicidad
de tener parientes! Para mí es peor
Yo soy sola...
Se habían detenido y permanecían
frente el uno del otro, sin verse; pe·
ro su compasión recíproca penetra•
ba en i::us almas desconsoladas, como un bálsamo suave y desconocido.
-Tal vez si usted quisiera, dijo
Pie, podría no estar más sola. A
veces sucede qne sin ser lindos, al·
gunos se comprenden y luego con
el tiempo viene la amistad. Siendo
dos, se soporta más facilmente la
vida... Mi padre no se opondría seguramente...
Ella se detuvo estupefacta. Nun·
ca hubiera creído que pudiese diri·
gírsele un pedido de casamiento.

Pero tuvo inmediatamente una las•
timosa sonrisa en la obscuridad.
-¡Oh! dijo balbuceando, soy de·
wasiado fea y usted nunca pensa•
ría en pedirme.
-¡Ay pobre amiga, si usted me
viera, dijo Pie.
Se iban acercando á. la Rue Ro·
ya.le y la luz de un foco eléctrico
atravesó de repente las tinieblas.
Sus corazones latieron y cada uno
temió que la fealdad desconcertara
el matrimonio incipiente.
-Debe de ser menos fea que yo
pensaba Pie.
'
-No puede ser tan horrible como
yo, se decía ella.
Sin embargo, tuvieron el valor de
mirarse, se contemplaron un ins·
tante y después se sonrieron con
olímpica gravedad.
Ocho días des pués, fuá bendecida.
la union de los dos novios más feos
que existían sobre la tierra, pero
nunca hubo esposos más felices, en
compensación de Jo mucho que la
naturaleza los había hecho sufrir.
L. GARCÍA DE LARNAGE.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
También puede hacerse, en términos del arte, un oleosácaro, frotanª? ó raspa_ndo toda la parte ama•
rilla exterior de las naranjas con
pedazos de azúcar. Pronto se forma ?na pasta.muy amarilla, que se
adhiere al azuca1· y que se desprende con ayuda de un cuchillo· de este mo_do se co~tinúa la ope~ación,
aílad1endo azucar pulverizado al
que fo1:ma pasta. El aceite esencial
contenido en la corteza se hace soluble, por la presencia del azúcar
en el agua y el alcohol reunidos · y
por lo tanto, para bace1• el lic~r .
basta emplear las proporciones in~
dicadas de las tres cosas, clarifi.
cando después como se ha dicho repetidas veces.
. A?nque es muy bueno este procedlm1~nto, porque produce un licor
que_tien~ todo el aroma de la na1·an¡a sm amargor ninguno sin
emb!),rgo, es preferible el pr'imer
medio, p_or c?anto su ejecución es
menos m10uc10sa,y porque, a.demás
el licor obtenido por el segundo'
pierde con el tiempo algo de
ti-ansparencia..

Recetas útiles
AGUA DII CORTEZ! DE NUEZ
Cójanse nuPces verdes, con su corteza, en cantidad de 100 á 150. se·
gún su magnitud, macbáquense bien
y añádase:
Alcohol de 85 grados ... 10 litros.
Clavo .................. 15 flores.
Canela ..... . ........... 15 gramos.
Macias .................. 2
,,
Después de un mes de maceración, trasiéguese y añádase:
Azúcar ....... .4 kgs., 250 gr.
Agua para di·
solver el azúcar.1 ½litros.
Déjese reposar y fíltrese. Este licor es tónico y un poco astringente, y adquiere muy buena calidad
con el tiempo.
Su calidail se aumenta á voluntad, aiiadiendo alcohol ó aguardiente, azúcar y agua, y también se
pueden variar los aromas como se
quiera.

o&amp;mm

sJ

cos

AGUA
DE FRUT.lS
HUESO
Tómese cierta cantidad de albérchigos, albericoques, cfruelas ú
otras frutas; macbáquense de ma•
nera que se forme una pasta con la
pulpa y los huesos; añád~se por
cada litro de pasta un litro de
aguardiente; déjese ma~erar por espacio de un mes, trasiégu1::se, ex·
primase el orujo, añiídase el azúcar
en la proporción de 375 gramos ( ó
12 onzas) por cada litro de lfquido
obtenido, déjese clarificar ó fílt1·ese.

Jamás seré rencoroso,
aunque me rasguen el alma;
siempre mi pecho concede
perdón á los que le dai!an.

México, D. F., agosto 6.

AGUA DE BL'ESOS DE ALBERICOQUES
Huesos de albaricoque..125 gramos.
Aguardiente . . . . . . . . . . . ~ litro.
Azúcar ................ 62o gramos.
Agua para disolver el
.
azúcar . . . . . . . . . . . . . . . ½l!t1·0.
Macháquense los huesos de albe·
ricoque todo lo posible, y póngase
á macerar la pasta en el aguardien•
te por espacio de uno ó dos meses;
trasiéguese, añádase el azúcar disuelto en el agua, y déjese clarifi·
car ó fíltrese.
Pueden prepararse de la misma
manera:
Las aguas e.e huesos de melocotón.
Las aguas de huesos de ciruelas.
Las aguas de huesos de cerezas y
otras.
Hemos observado por experiencia que, empleando sólo las cásea•
ras de los huesos, reducidas á poi•
vo fino, y dejándolas largo tiempo
en maceración en el ag1..ardiente,
se obüene en seguida, con ayuda del
azúcar, un licor que aventaja en fi·
nura a~ que se fabrica con la pepi·
ta, y aun con la fruta entera, pues·
ta en maceración, y podemos aña·
dir que cada uno de estos licores,
hechos así, adquieren una finura y
un aroma particular á cada uno de
ellos. El licor sacado del hueso de
cereza negra, tiene la propiedad
particular de adquirir con el tiempo el sabor del marrasquino.

8.-Modelo de tejido al gancho-crochet.

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

f'ARA CURAR UN RESFRIADO EN UN Oli-.
Tome las paotillas Laxante■ de Bromo-Qalld&amp;
&amp;l boticurio le devolver, 111 dinero al 110 oe cat•
La firma 11. W. GrOYe eehalla encadacailla.

ADenver, lansas Cíty, St. Loois, Cbicago, llew York,
San Francisco y Los Angeles

EL TEST AMENTO

Dd 11.1110. Sr. J1rzo111spo f«ba
♦

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace poco:; uias que se practicó la
apertura del testamento del Iluatrúlmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeehU
en la ciudad de Chlcago, llllnola.
La fortuna del dlstlnguldo prelado ucendl6 a cerca de $125,000 oro americano; y segtln el Inventarlo que ae ha
publicado, los bienes que dej6 tuenJII
como sigue:

LICOR DE NARUJA
Naranjas escogidas ....... 8
Alcohol de 85
grados ..... .4 litros.
Azúcar........ 2 kilog1·amos, 250 gr.
Agua ..... , .... 3 litros.
Ningún aroma, ó á lo más una
cantidad mínima del que se prefiera,
pues la naranja es ya bastante aromática por sí misma.
Píquense las naranjas con un al•
ftler grueso, y pónganse á macerar
en alcohol de 85 grados; después de
un mes ó más, añádase el azúcar
disuelto en el agua; déjese combinar el conjunto el tiempo que se
quiera, y fíltrese si hay necesidad.

Dos pólizas de "La Mu.
tua,' ' Compalila de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,829 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . • . . . . . 37,000 oro.

LICOR DE CORTEZA DE N!RANJAS DULCF.8
Tómense cortezas de naranjas
frescas y finas, en la cantidad que
se quiera; sepárese la parte amarilla solamente y póngase á macerar en alcohol de 85 grados, en la
proporción de 125 gramos por cada
2 litros de este último; trasiéguese
al cabo de ocho días ó un mes, aiiá•
dase un kilogramo y medio de azúcar disuelto en 2 litro., de agua., y
fíltrese.

Hace más deve;nte años-escribe
el Dr. Manuel S. Soriano -que uso
la Emulsión de Scott, lo mismo en
mi clientela particular que en lo·s
hospitales á que be pertenecido y
pertenezco,y enelnotahlecolegio de
La Paz, donde se usa. en grande esca.la. Debo manifestar que siempre
be obtenido brillantes resultados
de la mencionada Emulsión de
Scott, que es un tónico y recostituyente que el estómago soporta per·
fectamente .

::le res1:1rvan camas en Uarro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San Francl•oa!I llilm. B!I M4xloa!I

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Entre las disposiciones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, eellorlta Kate FeeblJI,
que estuvo siempre con él basta 111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro ;
a la seflora Ana A. Feehan, viuda del
seflor doctor Eduardo L. FeehBD, her·
mano del sef!or Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p61lzas, y $5,000 oro 111
efectivo ; a la Academia. de SBD Patricio de Chlca.go, de la. que es preceptora
su hermana Madre Maria Catalina.
$10,000 oro' de la. tlltlma póliza.; &amp; la
escuela. ' 'Santa. Maria.' ' de ensellalll&amp;
pñctlca para varones, . de Feeba.nvllle.
llllnols, que era la Institución por la
que mil.a se Interesaba el ■ellor A~
blspo, se entreearon loe $4,000 reatall·
tea de la tlltlma ¡;óllu.

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

r

Explicactón dt
nutstros grabados.
Número l. Representa nuestro
gra:bado tres figuras de sombrero
tra¡es y abri~o de invierno. El pri'.
mero confeccionado con terciopelos
y plumas, está de acuerdo con los
últimos figurines de esta clase de
prendas. Las dos alas laterales on•
dean graciosamente con pequeños
remangues hacia arriba, y en el
centro se levanta, á guisa de penacho, una gran pluma,que indudablemente constituye el mejor adorno
de este sombrero. Bajo el ala iz•
quierda hay un gracioso mofio de
terciopelo que, sin cubrir parte del
toca.do, ayuda poderosamente al
hermoso asoecto de la prenda.
El traje de invierno está confec·
cionado con pafio de alta lana. La
falda es lisa y como úuico adorno
lleva pequeñas aplicaciones de cinta ma~avillosa,iniciad_as en la parte
superior y que termman á corta
distancia, como lo muestra el gra·
ba.do. El corpiño
lleva un ancho cuellobombreras q uese
prolonga basta la
cintura y que imitando las solapas
de una chaqueta to·
rera, constituye el
adorno princio al
de este corpiño. En
las mangas hay en
su terminación unos puños confec·
cionados con la
misma tela que las
solapas de la blusa.
Este traje es muy
elegante y constituye, sin duda algu•
na, una novedad
para nuestras lectoras.
Por último, el abrigo de pafio que
representa nuestro
tercer grabado, es
una rica prenda de
invierno, con doble
cuellobomb re ras,
de la misma tela, y
un pequeño cuello
de terciopelo. Los
forros interiores de
este abrigo, son de
seda y lleva además
vueltas de piel, tanto en estos forros
como en los puños.
Para completar un
adorno vistoso y original, se colocan
dos grandes botones de pasamanería
en la parte supe·
rior del cuello, y de
esos botones se hacen colgar caden·i·
llas de cuentas, terminadas con punzones metálicos.
ESPERANZA.

1 .

t\OJf\ SUtLTf\
María, hermosa.
criatura,cuyo cuerpo delicado y blanco parecía hecho
con pétalos de ro·
sa., se moría . ...

1.--SO.mbrero y abrigo de Invierno y traje de la estacl6n,

Su novio el poeta de los versos
tristes la miraba fijamente, clavándole sus ojos azules y melancólicos.
Después, unos instantes de doloroso silencio, interrumpido ·a.Jgunas veces por sollozos del poeta,
María se incorporó en el lecho, dejando entrever su alasbastrino cuello entre un mar de gasas y terciopelos, causando en el ánimo una.
impresión tierna, sentimental.. . . algo así como el estado psicológico
que produce la contemplación de
una blanca azucena en el campo casi obscuro .. y díjole al poeta:
Amado mío: alguien me llama·
siento que me besan unos labio~
yertos y escucho una voz muy apagada que me invita
á emprender un viaje largo,muy largo,
sin retorno; adiós!
Amado de mi corazón, no llores .. ! 1
Y dejando caer su
cabecita rubia sobre la almohada,
miró por última.vez
al triste poeta, con
los ojos inundados
en lágrimas.
Su alma voló, á
la patria prometida
de las almas, y el
eco ardiente y sonoro de un beso en
los espacios, flotó
has ta extinguirse
para siempre.
Unahorrible maldición brotó de los
labios de a q u e 1
bombre,que quedaba. solo en este mísero valle de lágrimas, para ser pe·
rennementeun mártir, ante el recuerdo de aquella hermosa mujer, que
habíase marchado
á las insondables
regiones de la vida
eterna; y bajando
la vista, quedó sorprendido ante un
cuadro magnífico
que se le presentaba: las flores que
habíale traído á su
novia. para obsequiarla como de
costumbre, habían
escondido sus moribundos pétalos y
yacían mustias, en
sefial de duelo, por1a desaparición de
aquel ángel,que los
cuidaba con sus
manecitas de marfil.
Aquel bombre,con
la faz desencajada,
contempló por espacio de algunos
msta.ntes ese maravilloso y sagrado
cua&lt;l ro; y, temblo•
roso, cogió la pluma ¡,ara describirlo,.,, ,·ersostristes,
de e,,, que él sa·
bía 1&amp; ,i:er, pero no
pudo. ,u alma de
poet,, gigante voló
a.! ch·lv, junto con
la de María.
M.S. ALIER

�FlL !MUNIDO ILUSTRADO
Domingo 29 de Noviembre de 1903.

illJL MUNOO II:.US'l'RADO

vista .... Creo ver á. esa señora, la
veo de una belleza negra, maléfica...
Y entonces, no sé por qué, me parece que tú mientes un poco.
-¡Loquilla! Tú sola eres hermosa.
-¡Oh, tengo tanto miedo! ... Mira:
¿no habrá. aquí, en mis mejillas,
alguna arruga? ¿No me habrá salido, de ayer á hoy, alguna cana?
1Quisiera que el tiempo se detuviese
sobre la imagen que te recordara
todavía un poco á la bella ],lisa, á.
quien adorabas tú tan amorosamente!
Y se alzaban otra vez sus pálidas
manos, finas y brillantes orquídeas
agitadas por una vida misteriosa;
sus dedos parecían estar tejiendo
siempre sedas impalpables, con los
hilos del aire. La ciega a.trajo el
rostro de Juan junto al suyo á la
claridad de las ventanas, lo miró
con sus pupilas muertas como si lo
viera realmente, como si hubiera.
querido leer en los ojos de él sus
pensamientos.
-No, no, Elisa. Ni un pliegue,
ni una cana ..... Tus mejillas son
siempre rosadas; el estío de los trigales dora tu querida frente sin
arru!!'as.
-Tú también, tú eres hermoso,
mi Juan; tú has permanecido eterna.mente joven y bermoso en la.
muerte de mis ojos ... Nunca be dejado de verte tal como te amé en
otro tiempo .... Sin embargo, á veces me parece que algo hubiera cambiado en ti: tu voz y a no es la misma cuando me dices que sigo siendo
tan hermosa como siempre.

*

* *que Elisa babia.
Diez años hacía

La Muerte del Delfín

perdido la vista. Después de haber
declinado lentamente, la ll!z se había ido al fin del todo; el fino esmalte
de sus ojos se veló. Ella creía vivir
detrás de un tabique ohscuro ligada únicamente al mundo por la
afección carií'!osa de su marido, de
eseJuan q ueera para ella la claridad
animada y tangible que sus manos
palpaban delicadamente. Como una
rosa deshojada, pétalo por pétalo
su rostro amable se ajó, se arrugó
en torno de la horrible llaga de las
órbitas. La savia vital se retiró
también del oro ensortijado de sus
cabellos, que entonces estaban ya
completamente blancos. Aquello no
era más que la pobre apariencia
h umillada y el leve fantasma de la
graciosa Elisa.
Pero un milagro de amor la hizo
creer que no había perdido su juventud. Hacia diez años que Juan
la engañaba piadosamente con la
mentira de su belleza eter¡üzada á
través del ultraje de la ceguera. De
modo que la ilusión fué para ella
la delicada casa de cristal, el frágil
palacio encantado en que se~uia
viviendo como en sueños. Su vida
se inmovilizó en el tiempo que había precedido al desvanecimiento
de la luz. Esta no dejó de iluminar
en el fondo de su pensamiento las
supremas imágenes que habían acariciado la agonía de su miru.da. Y,
mago hasta el limite extremo del
mundo quimérico, cuya nube de oro
dejaba flotar sobre la espesa noche
de las pupilas de su esposa, Juan,
por una conmovedora superchería,
la convenció también de que nada
había cambiado alrededor de ella,
de que las flores de la alfombra
conservaban siempre sus vivos co-

El del finito está enfermo, el pequeño delfín se muere. En todas las iglesias del reino
el Sacramento permanece expuesto noche y
día, Y grandes cirios arden para la curación
del. real _enfermo. Las calles de la antigua.
residencia yacen tristes y silenciosas, las
campanas no suenan ya, los coches caminan
lentam~nte, y e~ los alrededores del palacio
lo~ vecm?s ~ur~osos_ atisban por entre las
reJas ~acia el mterior de los patios donde
los suizos conversan con aire triste
Todo el castillo está. conmovido; ·chambelanes y mayordomos suben y bajan á la carrera los escal~nes de mármol. Li.s galerías
rebosan de pa¡es y cortesanos vestidos de
seda, que van de corrillo en corrillo indagando en baja voz las últimas noticias. En
los vastos corredores, las damas de honor
desconsoladas, se hacen O'ra ves reverencias'
enjugándose los ojos c3n lindos paí'!uelo~
bordados.
En el Naranjal se efectúan numerosas consultas de médicos togados. A través de los
vidrios se les distingue cómo agigantan sus
anchas mangas negras, cómo inclinaódoctoralmente sus descomunales pelucas. El ayo
y el caballero del delfinito se pasean por
d~laote de la puerta, aguardando las decisiones de la facultad. Los marmitones pasan
á su lado sin saludarlos. El caballerizo reniega como un pagano, el ayo recita versos
de Hora.cío. Y á la vez, por el lado de las
caballerizas, se oye un largo y quejumbroso
relincho. El alazán del delfioito, el alazán
olvida.do de los palafreneros, que llama tristemente al pie de su pesebre vacío. ¡,Y el rey?
¿Qué es de su majestad el rey? El rey, completamente solo, se ha encerrado en un cuarto, al extremo del castillo. ¡Las majestades
no gustan de que las vean llorar! Respecto
á la reiu a, la cosa es distinta: sentada á. la
cabecera. del delfinito, con el hermoso rostro
bañado de lágrimas,
solloza á gritos en pre•
sencia de todos, como lo
haría una verdulera..
En su camita de encajes, más blanco que los
almohadones en que se
baila extendido, el delfülito reposa con los
ojos cerrados. Parece

lores, de que los aí'ios habían respetado el rostro de las amigas de
ella. En medio de la primavera de
sus ficciones, Elisano sabía que las
telas de tonos leves y las cintas con
que se encantaba su coqueteríapues quería vestirse siempre como
en los tiempos en que se veía en los
espejos,-disonaban con la decadencia de su pobre cuerpo envejecido.

La casa de Cristal
-¿Eres tú, mi Juan?
Ahogando sus pasos en la alfom•
bra, acababa de entrar él en la pieza, donde, junto á. la ventana entreabierta, estaba. ella adormecida..
Pero el oído de Elisa percibía. sutilmente los más pequei'!os rumores.
-Tu Juan en persona.
Y entonces avanzó hacia las delicadas manos pálidas que ella extendía delante de su cuerpo, como
si hubiera palpado ya en las ondas
agitadas del aire la presencia. de él.
Sus manos tocaron las ropas, subieron hasta el rostro que se inclinaba sobre el sillón, y sus labios
murmuraron:
-Sí; eres tú, efectivamente ..... .
Siento siempre la misma dicha al
verte con estas manos adonde han
bajado mil' pobres ojos... Ven más
cerca .... ¡Qué perfumado está.si Toda tu persona trasciende el perfume
de esta hermosa mañana ....
- ¡Amiga! ¡buena amigal-exclamó él.
Y besó los tristes párpados velados en medio de la blancura ajada
del rostro, y ella no le dejaba levantarse; le retenía con 1as dos manos la cabeza contra sus mejillas;
apoyaba en sus ojos muertos el beso de fidelidad.
-Así, así, ¡ob, siempre!. .... Me
parece que van á volver á abrirse
al calor de tu boca. Te veo otra vez,
mi Juan, tal como te be perdido.
El hizo un imperceptible movimiento de fastidio.
-Vamos, Elisa.
-Es cierto; yo también soy demasiado exigente. Riñeme. Me que-

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

daría así horas enteras, sin sentido,
con la felicidad de tenerte cerca de
mi. .. Cooside.ra un poco: yo ya no
veo, yo ya no vivo más que para.
ti..... Siéntate ahí, mi Juan ..... .
¡Hace tanto tiempo que te fuiste! .. .
¡Me parece que tienes tantas cosas
que contarme!. ...
El atrajo un taburete y se sentó,
con las pequeñas manos entrelazadas como anillos en sus dedos.
-Los árboles de los bulevares
están todos cubiertos de hojasdijo.-He visto á. tus amigas Juana
y Emiliana .... Se conservan siempre hermosas, hermosas como tú,
mi Elisa...
Una sonrisa iluminó la profunda
noche de la ciega.
-Repiteme eso, amigo mío ....
¡Me hace tanto bien pensar que los
demás no han cambiado!. .... ¡que
todo está á mi alrededor como cuando yo lo veía, cuando yo no era aún
una pequer. a sombra de manos siempre á tientas!. ... ¿Y no te has encontrado también con esa señora
que me demuestra tanto interés, y
con la cual yo ¡oy tan injusta'/
-¿La señora Dulac? ¡Ob! ésa no
se parece á ti en nada. Está completamente encanecida; es una de
las mujeres más feas q ne be visto
en mi vida.
-Su voz, su voz es lo que me hace dallo. . . . Esa mujer tiene una
voz por la que no se le puede conocer el alma. Sin embargo, su voz
es musical; tiene notas líquidas como el canto de la curruca.... á veces me parece que viene aquí por
algo que no comprendo. Perdóname, mi querido Juan, que ~é u.las~
mi ima~inación. Todos mis sentidos tienen ojos desde que no tengo

¡/

***
Un día que, sentada como de costumbre junto R la ventana, se babia
adormecido con los ruidos de la
calle, la despertó de pronto un susurro de palabras. Reconoció la
voz de Juan, y otra que le respondía, con acento irónico: la voz de
la señora Dulac, esa voz que le causaba siempre un malestar extraí'!o.
Se levantó del sillón, y, con las
manos extendidas, echó á anda.1· Y se
deslizó con pasos silenciosos sobre
las alfombras basta el salón de don·
de salían las voces.
-¡Quéhermosaeres!-decíaJuan.
-Tú eres para mí la belleza del
deseo y del deldte .... Ht&gt;me aquí á
tus pies; no vivo desde que te espero.
Vibró una l'isita incrédula.
-¿Acaso no dices estas mismas
cosas á tu pobre mujeri' ¿No cr~e
ella también, con su máscara horrible y sus cabellos blancos, que ella
es para ti el ideal de la belleza'? ¡Ay
amigo mío! ¡qué ridículo es todo
esto!
En ese mismo momento una sombra
delgada se dibujaba sobre la cortina transparente de la puerta del
salón, y se oyó un grito:
-¡Juan! ¡miJua.al
.
La casa de crbtal se venía aba.Jo,
el corazón se rompía .... El isa ctió
su último µaso y fué á desplomarbe
á los pies de su marido.
CAMILLE LEMONNIER,

2.-Vestldos de casa, de vlslta y de concierto.

··
de 14 á 16 años.
3.-Trajes de casa y abrigo para nanas

que duerme; pero no; el delfinito no du_erme. Se vuelve
hacia su madre, y al ver~a. llo~ar. le d1_ce: &lt;Se!l.ora. rei•
na ¿por qué llora su maJestad? ¿También cree como los
de~ás que voy á morirme?&gt; La reina quiere responder,
los sollozos ahogan sus palabras.
«No llore pues, señora reina. Olvida.su majestadque
yo soy el d~lfín y que los delfines no pueden morir de
este modo&gt; .... .'. La reina. solloza con más fuerzi,., y el
delfinito empieza á tener miedo. «¡Hola-dice,- no quiero que la muerte venga á. llevarme, y yo sabré impedir
que llegue hasta. aquí. . .. Que ahora mismo vengan cuarenta de los más fornidos lasquenetes para montar la.
guardia alrededor de nuestra cama ...... Que cien cañones de grueso calibre velen noche y día. con la m~cha
encendida, al pie de nuestra~ v~nta.nas. Y desgraciada
de la muerte si tiene el atrev1m1ento de acercarse á nosotros!&gt; ..... .
Por complacer al real enfermo, la reina hace una seí'ia. Al instante se oye ruido de gruesos caño~es arrastrados en el patio, y cuarenta de los más f?rmdos lansquenetes, con la partesana en el puí'lo, vienen á_ colocarse alrededor del cuarto. Son veteranos de bigotes
grises. El delfinito, al verlos, empieza á p3:lmotear. Conoce á uno, y le llama: c¡Lorráin! _1Lorrá1n!&gt; _El veterano avanza un paso hacia la camita. «Te quiero mucbo mi viejo Lot·ráio .... Enseña un pedazo de tu enorme ;able .... Si la muerte quiere llevarme, habrá que
matarla .... ¿no es así't&gt;-Lorrá.in respond~:
-Sí, monseñor ... -y dos gruesas lágrimas corren
por sus curtidas mejillas.
.
En este momento el capellán se acerca ..,1 del~m_to Y le
babia. mucho en voz baja, ensei'!ándole un cruc~fiJo, El
deltinito le escucha con aire de asombro, Y súbitamente
le interrumpe:
.
-No comprendo bien lo quP. :isted me dice, seño~ abad;
ro en fin ;mi amiguito Deppo no podr1a morirse en
Pe ,
, u
..._
d'
?
mi lugar, pagándole muc.uo 10ero.
.
E l capellán sigue h9 bldndole en voz baJa, y el delfinito tiene un aire más asombrado.
.
.
Cuando el capelJ 4u ha coocluído, el delfin1to prosigue,
dando un hondo s..1spiro:
.
-Todo lo que usted acaba. de decirme es muy triste,

�Domingo 29 de 1./oviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUS'l'RIADO

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

NAUFRAGOS
r Eran condíscipulos. Vivían á me-

d_ia _cuadra uno de otro; y como ce.s10mpre se encontraban en el camino al ir y volver de la escuela
hacían el trayecto jnntos, conver:
sando de todo un poco; haciéndose
preguntas y respuestas recíprocas
-sobre sus lecciones y deberes escolares; contándose extrañas a.venturas de muchachos traviesos1 ó dis•cutiendo sobre quién podrta más
en caso de una lucha entre un toro
y un_ león, un tigre y dos lobos, una
serp10nte y una ballena. A veces
hacían cálculos sobre cuántos caballos más ó menos tendrían la
misma fuerza y resistencia que un
tren de carga ....
C_oncluyeron por hacerse grandes
amigos, con esa fuerza de sinceridad sólida y encantadora con que
sees amigo á los doce años. ¡Ah! la
amistan de la infancia siempre es
verdadera!
Roberto, muchacho rollizo, blan-co, de cabeza rubia y redondita, de
ojoz azules y mirada. dulca y tran~uila, era reflexivo, más bien parecía taciturno.
Tenía una pena, una pena inmensa., inconsolable: era huérfano, mejor dicho, era expósito.
El lo sospechaba porque algunas
veces cuando había intentado des-correr el espeso velo qui) le ocultaba su origen, preguntándole á la
señora que lo criaba quién era su
madre y dónde estaba-porque él
también debía tener madre como
los demás ninos,-la. señora le había contestado con evasivas ó re-

111

huído directamente sus preguntas.
Esto Jo preocupaba muchísimo...
¡Oh I qué fatalidad tan grande no
tener madre!.. .. sospechar que vive, que está en alguna parte y no
saber dónde ....
Roberto se criaba aislado, taciturno, pensando siempre en el secreto de su origen incóanito. Era
dócil y obediente, pero su tutora
no le tenía gran cariño. Nunca le
dió un beso ni Je hizo jamás una
caricia.
Juan era. el otro, su condiscípulo
y vecino, compañero de excursión
diaria ha.sta la escuela. y amigo inseparable, completamente opuesto.
Juan era negro, pero no de esos
negros de cara grosera y expresión
tosca; Juan era un negrito de pelo ensortijado, carita redonda, me•

~-;'"~- - _--...,..-

4.-TraJes de !'lecepcl6n, casa y paseo.

señor abad; pero una cosa me con·
suela: arriba, en el paraíso de las
estrellas, voy á ser todavía el del·
fin. Sé que Dios es mi primo, y roe
tratará según mi jerarquía.-Después agrega volviéndose á su ro&amp;·
dre:-Que me traigan mis vesti?os
m4s hermosos, mi jubón de arro1~0
blanco y mis escarpines de terCIO·
pelo. Quiero adornarme como rey
para los ángeles y entrar en el pa·
raíso con vestido de delfín.
.
Por tercera vez el capellán se in·
clina hacia el delfinito y le ha?la
mucho en voz baja .... A lo ID;e¡or
del discurso, el niiio real le rnte·
rrumpe con rabia:
-¿Pues entonces no es nada ser
delfín?
Y sin querer oír más, el delfinito
se vuelve hacia la pared y llora
amargamente.-ALFONS0 DAUDET,

5.-Modelo de tegldos y bordados para aplicaciones.

1'

dio ñatito l de ojos vivarachos que
miraban r,1pidamente, manifestando un espíritu sin pereza, diligente
y humilde á la vez.
Roberto tenía una pesadilla. y Juan
otra.
Roberto se creía el ser más desdichado del Universo porque erabastardo.-Llevaba el anatema de la
desdicha en su apellido anónimo,
obscuro, ilegítimo, de procedencia
dudosa: &lt;Roberto de Santa Ana.&gt;
Juan pensaba siempre con tristeza en el color de su cara, estigma
de su raza, siempre despreciada,
siempre tachada por el hombre
blanco. Se miraba negro y se convencía de que el color de su piel le
descontaba la mitad de los derechos
al goce amplio del ambiente social
en que se desenvuelve la humanidad civiliza.da.
Eran muy niños aún y, sin embargo, á veces caminaba.a en silencio,
con las cabecitas gachas, desde sus
casas á la escuela, pensando cada
uno en lo que era su espectro, su
eterna pesadilla.
-Soy anónimo-pensaba Rober•
to, --Juan es mucho más feliz que yo
y lo será siempre. El tiene madre,
que le quiere, le besa y acaricia, y yo .... ¡ ah! quién tuviera madre! quién la tuviera para. adorarla!
-Soy negro - pensaba. Juan;Roberto es muy feliz .... ¡ah, quién
fuera blanco como él; rubio como
él, para poder ser un hombre notable! ....
Un día Roberto notó que su amiguito Juan había llorado y caminaba más triste y pensativo que de
costumbre
-¿Qué tienes, pcr qué lloras?
-Mi padre me ha pegado.
-;,Por qué?
-Porque rompí una taza.
-¡Ah!. ..... ¿cómo se llama tu
papá?
-Roque.
-¿Y tu mamá?
-Carmel a.
-¿Los quieres mucho?
- A mamá sí; pero á papá no tanto; es muy grosero y por cua.lquiera cosita me reta y me pega. .. . . Mamá me defiende siempre .... Ella es
muy buena!
Roberto se sintió más que nunca
en las tinieblas de su orfandad maldita. Eovidiaba á Juan .... ¡Ah, él
no podía decir que su ma.má le de•
fendíal. ... Debía ser muy dulce tener una madre que le defendiera...
Los dos niños ocultaban instintivamente su pena en lo más profundo de su alma. Ninguno de los

dos había confiado hasta enton•
ces el secreto ae su pesadilla constante. Ninguno de los dos sabia
que el otro sufría en silencio.
-¡Ahl dijo Juan, yo quisiera ser
como tú; á ti no te pegan nunca. en
tu casa.
- ¿Por eso no más?
-Por eso y por otra cosa.
-¿Porqué? preguntó Roberto con
curiosidad.
Juan bajó un momento la vist11.;
Juego, clavando en su amiguito una
mirada. desbordante de amargura,
exclamó.
-Yo soy negro!
-Sí, pero tienes madre, y yo ...•
-También es negra mi mamá, interrumpió Juan; los negros no va•
lemos nada; tú algún día. serás &lt;el
sei'ior Santa.na&gt;, y yo, en cambio,
nunca seré más que el hijo de la negra Carmela ....
Hubo una pausa, como si aque•
llos dos chiquitines miraran el
porvenir, midiendo y pensando serenamente de antemano el capital
heredado para vivir en el mundo.
-¡Yo quisiera ser blanco! excl a•
mó Juan.
-Ah, yo quisiera tener madre! dijo Roberto.
Fué la revelación espontánea, incondicional é ingenua del secreto;
fué la dulce comunión de dos pesares infantiles, ocultados cuidadosamente por esa previsión del hombre contra el hombre; fué la. ruptura súbita del estuche donde cada
uno guardaba sus penas y oculta.
be. sus inquietudes; estuche que se
rompía de golpe por la fuerza expansiva de sentimientos tiernos, en
la delicada y sincera amistad de la.
infancia.
Se miraron un momento y se
abrazaron por esa fuerza secreta
que impulsa á los que sufren, á los
que lloran, á Rostenersemutua.mente en la superficie del mar donde
naufragan juntos.
El niño expósito y el niño negro
comprendieron que naufragaban
juntos en el mismo mar por diferentes causas.
EDUARDO A. CANO.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 29 de Noviembre de 1903.

Eb MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

GILDA!
No ha. mucho que la. ví; se sonreía ,
triunfadora. y radiante de belleza,
cuando le dijeyoqueel sol prendía
en su griega y artística. cabeza . .. .
Flor de gracia., de encanto y galanura,
impregnada, de tenue y g rato aroma,
su cuerpo semejaba una escultura,
y su cuello era un cuello de paloma.
Blanca, de una blancura irresistible
que hasta la. nieve le causara enojos,
brillaban con sn luz inextinguible
dos ¡j,Stros, en el cielo de sus ojos.

i

Una noche en que triste ó delirante,
me abismaba en el mar de mis ensuelios,
la vi pasar, como visión errante,
por el divino alcázar de los sueños .. . .

8.-Nuevos modelos de tejidos y bordados

Vestida. de blanco estaba.,
la mano de reina. inerte,
y en su faz se dibujaba.
la palidez de la. muerte.
¡Trece abriles! ¡Oh delirio!
El beso de la enlutada.
heló su frente de lirio
envidia. de la alborada..

en la cruz el aire mece
campánulas de colores,
y una. plegaria. parece
que murmura. entre las flores ..
Por la tumba.,en rondas suaves
húmeda y recién movida.,
pasan cantando las a.ves
una. endecha. no aprendida..

¡la niiia. de ojos azules
y dora.da. cabellera. . .. . l
JOSÉ M. CARBONEL.

o
Se ofendió porque la dije:
tú no tienes corazón,
porque si no, paga.rías
la. inmensidad de mi a.mor.

en la. dulce prima.vera.
de la. maña.na radiosa.,
cayó triste en la. pradera.
como un pétalo de rosa..

México, D. F. septiembre 5.
Me es grato manifestar-escribe el Dr. Francisco de P. Leal-=que me es muy conocida la preparaci6n llamada Emulsi6n de
Scott, y que la recomiendo con
bastante empefio á todos aquellos
de mis clientes que se encuentren demasiado linfáticos, lo mismo que en los escrofulosos, pues
son muy satisfactorios los brillantes resultados que siempre he obtenido con dicha preparaci6n, la
cual posee también la cualidad
de no ser desagradable ni á los
nifios, que son los que hacen
mayor consumo.

Sintió nostalgias del cielo
la. preciosa. niiia.- ángel,
y protegida. en su vuelo
por el ala. de un arcángel,
subió á la. región leja.na
que negruzca. sombra envuelve,
donde la. materia. hnmana.
en átomos se disuelve ....
De un ciprés verde y añoso
la niña. duerme á la sombra:
sobre su lecho, a.moroso
extiende el musgo su alfombra.;

La niña de ojos 11.zules
y dora.da. cabellera.,
envuelta. en ligeros tules
duerme la noche postrera.:

,.................................

..SANTA FE," LA MEJOR RUTA
Las fúlgidas estrellas. ..... sorprendidas
al verla, se inclinaban reverentes,
como ante las imágenes queridas
los misteriosos pálidos creyentes.

PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN ~

ADenver, lansas Cíty, St. Loais, Cbicago, lew York,
San Francisco J Los Angeles
.........

-·--~-

Tome laa paatlllaa Luantea da Bromo-QalalM,
&amp;l boticario le devolveri au dinero II ao • La firma B. W, Gr°" H halla a cada a.11&amp;

EL TESTAMENTO

Las a.ves entonaban dulces cantos,
a.l mirarla. cruzar mórbida y leda.,
l a aurora le prestaba sus encantos,
sus murmullos la idílica. arboleda .. ..

Dtl 11.110. sr. Jlrzobls,o f«ba
Los bienes fueron valuadoe
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstla en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañia de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocu~ ulas que se practicó Is
apertura del testamento del Ilulltrfllmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. l'eebU
en la ciudad de Ch Icaco, Illlnoll.
La fort1111a del distinguido prelado ucendl6 A cerca de $1215,000 oro am•
rlcano ; y segQn el Inventarlo que ae ha
publicado, los bienes que &lt;1eJ6 taeroo
como sigue :

ii{i~ió·~~~~-{i~~ ºii~~-~~t~i~~~ii~ .. ... .
que dobla su corola al venda.val,
y fué su dulce vida.
pura. esencia. cuaja.da. en el cristal.
En el fa.stoso ataúd
reposaba. entre las flores,
dormida. como el laúd
de los viejos trovadores.

......
1na••K•M••

Dos p6llzas de "La Mutua,' • Compallta de Seguroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $21í,OOO
oro cada una, 6 aean. . $ 150,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de Jaa p6llzas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . • H,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.

u:::::::::•
11,ttu"•"'""•••
~:::::~:t:::

:::;:::::::
?::::~::"

llftM •fUl.ftll.• 1

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Rarvey en la Línea de Santa Fti,soií renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros inlormes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

.. .

..

-·

.,,':":'!"~-..........
"
... ~:' '!.:'!'..! ..
! '!"'!"'.• · ........... ................ !'" ' .. ...... ! ....... .

'j

ta. San Franolaoo, #ilm. 8 11 ltlllixloo,

a. F.

Entre las ltlsposlclones del eellor /J·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, eellorlta Kate FeehBD,
que estuvo siempre con él hasta so
muerte, $40,000 oro en bonos y ,215,000
oro en una de las pólizas de seguro;
A la sellora Ana A. Feehan, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p6Uzas, y $15,000 oro 111
efectivo ; 4 la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre María Catalina,
$10,000 oro de la 1mlma póliza; l la
escuela ' 'San ta María' ' de enseliansa
prtctlca para varones, de Feehllllvllle,
Illlnols, que era la lnatltucl6n por la
qne mAs se lnreresaba el 1ellor Arsoblspo, se entregaron loe
restan·
tea ds I&amp; 1lltlma ¡;6llsa.

··································-

,,,ooo

&lt;X&gt;

rel!ni6n.

Domingo 6 de D1ciembre de 1903

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de Diciembre de 1903

EL MUNDO IL:JSTRADO

á Un_a. sacudida. brusca del tren, despabiló
Jaime Y al padre de l a. niña:
:-&gt;t:7
-Qué, ¿hemos cbocado?-preguntó éste
a ] a.rmado.
-¡Ojalá!- dijo entre dientes Jaime, asom á adose á la. ventanilla.
-¡Qué animal!-dijo el novio á Ja muchacha, respondiendo á la exclamación de Jaime, que permaneció un rato asomado sin
preocuparse de nadie.
- Ese infeli~ debe de estar loco--añadió
e~a.-Pues ¡&lt;!1go! no sería poco triste morir
ora qua somos tan dichosos, y cuando
d!~amo~ ~amino de serlo mucho más, ¿ ver' Luis . .. ..
- ~o pienses en eso, bien mío. La. Providencia vela por los enamorados. Nada temas. No ha de cometer la. crueldad de robarnos con la vida un bien legítimo, una dicha que merecemos,
una ventura que nos
pertenece. Piensa sólo en que te adoro y
que me adoras; felicidad tanta sólo está
reservada á quienes
como nosotros, se
aman locamente. Y o
de mí sé decirte que
vivo por ti. ...
Otra sacudida brusca. que dió la máquina, indicó que se ponía en movimiento el
tren.
Volvió Jaime fastidiado y mohíno á
ocupar su sitio, á encogerse, á cerrar los

ll

,.

2.-Vistosos traJ·es de bai·le, t ea t ro y v:sita.

Una Lágrima por el Muerto
Un disgustillo ligero que tuvo en cas
una ofensa grave de la mujer en quien~~
bía pue~to su alma, soliviantaron de tal m~do á Jaime, que de la noche á la mañana .
esperar á consejos de nadie po~;~~
tampoco los solicitó, ni reflexionar
el.caso con la frialdad que reco~11inda la experiencia, desapareció
e hogar paterno, en el que era el
ser m~s ~on~iderado, y dirigióse á
Madrid sm dmero ni ilusiones como
el c~dáver yerto se deja lleva;. en el
ataud á la última morada En 1
volu~tad. del joven no qued~ban d:_
termmac10nes·
tad
•' en su mente, d eb·1·
1 1. ª po_r e1 msomnio,
todo eran
ideas tristes Y planes siniestros....

en su. corazón morían, por falta de calor,
afec~10nes y ternuras con la suavidad progre3iva con que se borran las últimas tintas
de la tarde al morir el día.
_Clavado en el asiento del coche, con los
OJOS cerrados, las piernas encogidas y las
manos entrelazadas, iba. en el tren ensimis·
mado gozando con el traqueteo del vagón,
recordando sucesos penosos recientes y aje·
no á cuanto ocurría á su alrededor donde
una prec~osa joven de diez y ocho abriles y un
apuesto Joven de veintitrés, hija. ella de un
seí?-or sexagenario que dormitaba. en el
asiento de enfrente, habla.han tierna. y dul·
cemente, entre 'lonrisa.s insinua.ntes y miradas ardorosas.
La casua.lidad había cc,locado en el mismo departamento, frente por fre nte al amor
desventurado y al dichoso á la de~gracia Y
á la felicidad, al corazón' que llora en la
desesperación y a.l que goza en la. gloria.

3.-Abrigo de la estación y traje de baile.

Domingo 6 de Diciembre de 1903

ojos y á enfadarse en aquellas lúgubres
cavilaciones .... Pero apenas hizo esto, notó muy cerca. arrullos tiernos, cariñosas
palabras que Je recordaban horas de inefa.ble encanto, e!Ilbelesos que había sentido y
ensuefios que disipó el desengaño .... Calló
y escuchó atentamente. El infernal ruido del
tren en marcha, apagaba los murmullos,
cortaba las palabras y ahogaba los ,.uspiros con que 10s amantes envolvían muchas
de sus frases.
El viento fresco que se colaba por la ventanilla Je iba enfriando; aquel fuego de los
enamorados Je quemaba las entrañas.
Se apoderó de él una especie de fiebre tan
intensa, que en un rato de locura, estuvo á
punto de dirigirse al novio y decirle:
--¡No sea. usted necio! Usted vale más que
esa mujer. Sepa usted conservar su dignidad. Está perdiendo el tiempo en cosas inútiles y malsana.s. Las mujeres son nuestra.
perdición. No se enamore usted, porque es·
tá perdido para siempre... No I as crea usted,
porque son fa.Isas. ¡Malditas todas!. ...
Pero limitóse á abrir los ojos y mirarles
con curiosidad primero, con lástima después, y, finaJ!Ilente, con envidia.
Entonces e!Ilpezó á meditar la manera de
trabar conversación con ellos. Sentía misteriosa simpatía por ambos; todo espíritu
noble, aun en la desgracia, se interesa por
la felicidad de lo&amp; demás.
Jaime creía que en aquella ventura llevaba parte ....
En vano buscó ocasión. Los novios no se
preocupaban !Ilás que de ellos mismos. En
voz baja cuchicheaban, y por la risueña expresión de sus a.nimados rostros, se colegía..
que estabanen uno de esos períodos arreba-

�Domingo 6 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

¡Los copos se desatan
con furia loca
sobre el ángel dormido,
que no se mueve,
y la madre, besando
la fría boca,
con sus besos deshace
la blanca nieve!

tados de amor que ~elevan el-alma
á regiones ideales. Si la gloria
existe en el mundo, es en uao de
esos momentos.
Pensó Jaime, contemplando escena tan opuesta á la que él representaba, en la dicha que le había arre•
batado vil y alevosamente la mujer
á quien quiso con locura; recordó
plácidos transportes de amor íntimo con su adorada; promesas y
juramentos tan rep.,tidos como fa.
laces; traiciones y celos que habían
oscurecido su felicidad y envenena•
do su sangre; ilusiones y desenga·
í'los amargos; burlas que dejaba
impunes, ansias que no lograba y
tormentos que no merecía .... Tan
feliz como sus compaí'leros de viaje
debía ser él, y amando más que
ellos, mucho más, se veía sumido
en la trist.eza, olvidado en la sole•
dad y en brazos de la desesperación ......
Una ola de sangre le subió á la
cabeza. Se precipitó sobre la portezuela, convulso y furioso, abrióla
con violencia, y gritando:
-¡Yo la mato! ¡La mato!-desapareció, dejando á los circunstantes estupefa,ctos.
Poco después el Juzgado levanta·
ba el cadáver de Jaime.
El sumario atribuía ácdi;sgracia&gt;
su muerte. Pero si bien esto era
cierto, la autora real había sido
una mujer infame; los cómplices,
aquellos enamorados del coche; el
arma... la casualidad.
En el camino de la vida hay que
temer á esos tres factores: al amor,
al contrast.e y á la fatalidad.
¡Una lágrima por el muerto!

Cuando logra entre nubes
romper el día,
al calor de la madre
aún vive el nií'lo ....
¡Toda una eterna noche
de nieve fría
no amortiguó la hoguera
de su carií'lol

U\ MEJOR DIE.TI\

Ya descienden los copos
desde la altura,
como mariposillas
que el viento mueve,
y al tocarlos, me digo
con amargura:
¿ por qué será tan fría
la blanca nieve'?
¿Cómo, si es hermosa,
la muerte encierra,
y nos hiela en el alma
las ilusiones?
¡También con sus desdenes,
sobre la tierra,
hay hermosas que matan
los corazones!

Como la muerte es negra,
no les da espanto
la espléndida blancura
falsa y aleve,
y se mueren cte frío
bajo aquel manto
que en los sembrados surcos
tendió la nieve.

LA MAQUINA

o

~~p

El mudo pajarillo
que á helarse empieza,
por la desnuda rama
ni á andar se atreve:
siendo el símbolo hermoso
de la pureza,
&lt;¿por qué será tan fría
la blanca nieve?&lt;

Por eso no seducen
sus resplandores
y causa su blancura
melancolía,
y por eso las aves
y los pastores
temen del crudo invierno
la nieve fría.

Aunque el sol baña triste
el horizonte,
en las dormidas chozas
nadie se mueve.
¡No pueden los pastores
subir al monte!
¡Les cerró la salida
la blanca nieve!

Una madre harapienta,
triste y llorosa,
con un niño en los brazos
camina errante ....
¡La sorprende la noche
fría y medrosa,
y oprime contra el pecho
al hijo amante!

En vanoldel arroyo
la linfa ¡,ura
busca el ave sedienta
al nuevo día.
¡El arroyo no baja
desde la altura,
porque lo heló en el1montie
la meve fría!

Es general la creencia de que la
dieta es el mejor remedio para cura1· ciertas enfermedades; pero el
hambre es la voz de la naturaleza.
que nos avisa que el estómago ne•
cesita al!IDento; y ·como este tcque
de atención debe ser atendido muchas personas, ó casi todas, c~men
mucho y muy ámenudo;masnoca.•
be duda de que la dieta absoluta.es
un remedio heroico. Cuando un estómago está enfermo, no hay cosa
m~jor que dejarle sin
ah mento; pero existe
un medio de no quedarse sin comer: el de ingerir frutas solamente,
porque el jugo de éstas
obra como desinfectan•
te y mata los gérmenes
que el estómago contie•
ne.
Por lo general, con
seguir solamente dos
días el trata.miento de
la dieta de fruta, se consigue exterminar todos
los gérmenes daí'linos
que contiene el estómago.
También puede co•
merse un poco de pan
esterilizado, que no im·
pide que la dieta haga
sus efectos.

o

CANTARES
Es tan gracioso tu cuerpo
y tan bonita tu cara,
que sé que te tiene envidia
basta el ángel de tu Guarda.
Como eres tan bondadosa,
yo te comparo á las nubes
que toman agua de mar
y van lloviendo agua dulce.
Me aconsejan que suspire
para que tenga descanso;
pero el suspiro es muy corto
y el mal que tengo muy largo.
MELCHOR DE PALAU.

4.-Vestidos para calle y trajecitos infantiles.

Domingo 6 de Diciembre de 1903

1

J. JACKSÓN VEYÁN,

LA BLANCA NIEVE

Por la sábana inmensa
de la llanura
revuelan de perdices
bandos enteros,
y eLcuentran en la nieve
su sepultura
cuando bajan del monte
los ventisqueros.

l

Y al ver caer los copos
desde la altura
como rizadas plumas
que el viento mueve,
suspiraba la madre
con amargura:
c¿9or qué será tan fría
la blanca nieve?&gt;

F. IlOIG BATALLER.

EL MUNDO ILUS'l'RIAOO

.

La babitación ,estaba convertida
en un taller dirigido pvr la actividad femenil de una cabeza bien organizada.
Media docena de sillones de yute
bastante usados, dos maniquíes de
mimbre, una mesita de labores en
el centro, y cerca de la ventana una
máquina de coser que parecía demandar el movimiento continuo de
unas manos hábiles y de un pie diestro y chiquito. Por las ventanas entraba mucho sol, un sol de abril,
cuyos purísimos rayos alegraban
las almas despertando las flores,
saludadas por los primeros gorjeos de los pájaros,que de ese modo
comienzan á entonar un himno
grandioso y dulce á la Naturaleza,
como imprescindible prólogo á sus
primeros amores.
Madre é bija, una anciana de
semblante de nácar y de pelo de
nieve, y una muchacha de cabecita
rubia, de negros ojos y de facciones
puras y delicadísimas, hablaban
animadamente cerca de la ventana
del sotabanco, que parecía dorada
á fuego por los rayos del astro del
día. Era aquél un coloquio de ánge•
les; la antigüedad respetable y respeta.da del pasado hablando con el
incipiente porvenir. El sol que nace y el sol que muere del gran
Echegaray.
-Estoy contentísima, mamá, decía Julia; estoy tan satisfecha, que
apenas quepo en el pellejo...... .
¿Sabes lo que ha pasado? Hoy .he
visto á Ernesto, y siguiendo tus
instrucciones, le hablé con formali·
dad, seria, muy seria .... ¡Mira! No
estoy segura de si he llorado; lo
que sé es que he sentido en los ojos
primero mucho fuego y después mucha frialdad .... ¡Vamos .... que ....
lágrimas se llama esa figura!
-¡Qué tontuna! murmuró la anciana haciendo un puchero entre risas.
-Yo comencé así mi discurso:
mire usted- le dije,-es probable
que hoy sea la última vez que nos
veamos . . .. No se asombre, soy sin·
cera y no finjo, verá usted . . .. Dicen los médicos que la constante

costura de lamáquinaperjudicami
salud, que me debilita mucho, que
me martiriza demasiado, que si no
estoy enferma, puedo enfermar,
y que ¡Dios sabe lo que será de mí!
Me quedan, pues, tres caminos que
elegir:uno, casarme con un hombre
que me quiera y á quien yo ame;
otro, marcharme con mi pobre ma•
dre á la Mancha, á casa de mis
tíos; el último, morir al lado de mi
máquina entre cintas, sedas, encajes, flores y terciopelos ... La muerte sería, á no dudar, dulce, alegre,
elegantísima; pero es que yo no me

quiero mot·ir tan joven.
Veo en medio de mis a•
marguras una perspectiva tan alegre, tan dulce, tan consoladora! ....
Son tres los ca.minos,
¡tres! ¿Cuál sigo,_Ernesto?
-¿Cuál?-me contestó.-El primero.
-¿Y el hombre?
-¿Quién puede serlo
más que yo, constituyendo usted la felicidad de toda mi
vida, el ideal más santo y la aspiración más grande?
-Yo sentí, mamá, que me ponía
colorada. Experimenté una ver•
güenza tan grande y una alegría.
tan dulce, que sólo pude preguntarle, haciendo por sonreír:
-Y el camino, ¿será muy largo?
-Dentro de media hora lo sabre·
mos-me contestó.-Yo iré ádecír·
selo á su madre, que quiero que
muy pronto sea la mía. Ahora bien;
después de la concesión formulada.,
no recabo más que otra.con verdadero empeño: destruir, Julia, la
máquina de su martirio; acabar, ó
anular por lo menos, ese instru·
mento de trabajo que á poco agosta. la vida apenas indicada de la
mujer de mis sueños. ¿Acepta us•
ted?
-Dije que no con la cabeza; pe·
ro no estoy segura de si afirmé lo
contrario con los ojos, que son los
Judas que ponen de relieve h hipo·
cresía; lo que sé, madre, es que va
á venir y que desearía mucho que
tuviéramos que defender de sus iras
la.máquina.
En el rostro, bañado en lágrimas
y abierto de pa.1 en par á la ~icba,
besó la bija á la madre, poniendo
término al más elocuente discurso

5.-Trajes de casa, cuello de encaje y
esclavina con volantes.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 6 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUS'l'RAIDO
EL MUNDO ILUSTRADO

FRUTAS CONSERVADAS
CIRUELAS
Tómese una cantidad cualquiera
de ciruelas, cogidas antes de su
madurez, córteselas la extremidad
de la cola, píquense basta el hueso por tres ócuatropartes, y luego
pónganse en agua fría.
Aparte, prepárese agua para el
blanqueo de las frutas; con este
objeto, háganse bervfr por espacio
de una hora, en una vasija de cobre
sin estañar, quince ó veinte litros
de agua, medio puriado de sal común y todas las ciruelas que se hayan desechado por muy maduras
ó demasiado pequeñas, las cuales
deben picarse anticipadamente; esta operación reporta la utilidad de
extraer una gran parte de la acidez
de que están provistas algunas frutas, y aderciás tiene la gran propiedad de que, disuelta dicha acidez
en el agua, reverdece á las ciruel11,s.
Así preparada el agua para el
blanqueo, sáquense con la.espumadera. todos los residuos de las fru·
tas que han servido para preparar·
lo, luego caliéntese esta agua casi
hasta la. ebullición, échense las ciruelas puestas anteriormente en
agua fría, con cuidado de que ninguna se superponga sobre otra, y
a.si que se eleven basta la superficie del agua, váyallile sacando con
la. espumadera y pónganse en agua
muy fría ó helada, la cual ha de renovarse varias veces, para que las
frutas se enfríen más pronto.
Estando ya las frutas blanqueadas, reverdecidas y enfriadas del
modo que acaba de decirse, sáquense del agua con cuidado, con auxilio de una espumadera,para ponerlas á degotar en un tamiz; pónganse en vasijas de vidrio, de tierra 6
de madera y cúbranse con aguar·
diente 6 alcohol de 58 grados.
Después de seis semanas de maceración, azucárense á razón de 225
á 250 gramos de azúcar por litro
de aguardiente empleado, 6 según
la cantidad de conserva que se
quiera obtener.
OBSERVACIÓN. Aunque el modo
de preparación que acabamos de
describir, es el generalmente em·
pleado por los licoristas al por me·
nor que desean ofrecer al público
ciruelas bien preparadas-; hay otro
que es wás convemente, aunque más
ca.ro.
Consiste en pasar las ciruelas
una 6 varias veces por el azúcar, á
fin de que éste, impregnándose en
ellas, las haga. más delicadas y más
finas.
Para disponer las ciruelas en
azúcar, deposítense con mucho cuidado en el lebrillo, así que estén
blanqueadas ó reverdecidas como
se ha dicho antel'iormente. Echese
encima. un jarabe de azúcar birvien·
do de modo que marque 12 grados
en el pesa.jarabes, y cúbrase; al
cabo de veinte y cuatro horas, decántese el mismo jarabe en una vasija colocada al fuego, hágasele
coser basta 16 grados y échese de
nuevo sobre frutas ,Y por fin, pasadas veinte y cuatro horas, vuélvase
á. recocer por última vez el jarabe
aun de 4 grados, es decir,que llegue
á los 20, y échese sobre las frutas.
Después de frío, pónganse las ci•
ruelab en tarros, c ú b r a n s e con
aguardiente de 55 á. 58 grados, conteniendo 200 gramos de azúcar por
litro, y tápense herméticamente.
ALBARICOQUES
Escójanse albaricoques, de un color amarillo claro, bien sanos y co•
gidos un poco antes de la completa
madurez; enjúguense 6 cepíllense
para sacarles el polvo y la pelusi·
Ua, píquense hasta el hueso por
varias partes y blanquéense echandolos en agua tibia, al fondo de la
cual se precipitarán en seguida, para sobrenadar luego; sáquense uno
á uno por medio de la espumadera
y sumérjanse en agua mezclada con
alumbre 6 alcali:.lada, esto según
el color t,_ue se desee obtener, á sa·
ber: agua muy fría conteniendo 10
gramos de alumbre por cada 20 liwos de agua, si se desea que los
albaricoques conserven el color
blanco que les comunica el agua
caliente; y en una primera agua,
igualmente muy fría, conteniendo 5
gramos de bicarbonato de potasa.
por ca.da. 20 litros, si se quiere co-

cada litro que del mismo se baya
empleado para cubrir la fruta .
Mas c:u,ando los albaricoques estén destmados al consumo doméstico 6 s~a para obte1;erlos de primera !lahda.d, es preciso pasarlos por
azucar; para; esto hágase lo mismo
que hemos dicho para las ciruelas
es decir, que se han de pasar tre~
veces por el mismo jarabe, alcanzando 12 grados de ebullición Ja
primera vez, 16 grados la segunda
y 20 la tercera; déjese un intervalo
de 24 horas de una á otra opera•
ción. Una. vez azucarados los albaricoques de este modo, pónganse á
~acerar _en aguardiente, por espacio de seis semanas, y entonces so•
lamente se azucararán como se ha
dicho ya para li,,s ciruelas. Haciendo la operación de este mod0 el jugo adquiere mayor pPrfume,' y la
carne más color y fortaleza.
MELOCOTONES
Escójanse !os melocotones de la
clase que más gusten, enjúguense
ligeramente para quitarles el polvo, agujeréense por una parte solamente, basta el hueso, y continúense las operaciones subsiguientes, conforme acabamos de indicar
para los albaricoques.
MEMBRILLO

Despójense los membrillos de su
piel, córtense en cuatro trozos para quitarles el·corazón, pónganse
en agua con vinagre 6 alumbre
del modo que dejamos dicho par~
las peras; pásense en seguida tres
veces 6 más por azúcar,como se ha
dicho para las ciruelas, y termínese
la operación del mismo modo.

8.-Sombr,ero de la estacián.

municar á los albaricoques un hermoso color amarillo. Colóquense
después de haberse enfriado, con el
objeto de fijar su coloracióu, en una
segunda agua, que contenga 10
gramos de alumbre por cada 20 li·
tros.
Después de haber verificado,esto
por uno ú otro procedimiento, y ya
se destine la fruta para la venta, ó

ya. se conserve para. prepararse de
un modo más azucarado, póngase
á degota.r en un tamiz, colóq u11se en
una vasija cualquiera., cúbrase con
alcohol de 55 á 58 grados, y al ca•
bo de seis semanas de maceración,
ariádanse de 150 á 200 gramos de
azúcar y dos gotas de esencia de
noyó, disuelto en muy poca cantidad de alcohol y en proporción, á

1••·······························
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, lansas Cíty, St. Loais, Cbicago, llew York,
San Francisco J Los Angeles
_ _ ........,,,........,.,4...
. -)

Tacubaya, D. F., Septiembre 9.
Me es altamer..te satisfactorioescribe el Dr. Alberto Cerrnntes-manifestar que considero laEmulsi6n de Scott como el mejor reconstituyente que se puede emplear en todos los casos en que la
nutrici6n languidece por cualquer
motivo, haciendo incompleta la
asimilaci6n. Por este motivo nunca vacilo en prescribirla en estas
circunstancias, obteniendo siempre el exito más lisongero que
puede esperarse.
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w. s. FARNSW0RTH.-Agente General.

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a. #.

···························•-•·······•-

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzot,lspo i«baa.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Ilace pocu. uias que se practlcO la
apertura del testamento del Jlostrl1lmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feebu
en la ciudad de Chlcago, llllnol■ .
La fortuna del distinguido prelado ascendlO ll cerca de $125,000 oro americano; y segtln el Inventarlo que se ha
publlcado, los bienes que ceJO toeroa
como sigue:
Dos pOllzas de "La Mutua,' • Compal!!a de Seguros sobre la. Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, o aean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre la.a d'lsposlclones del sel!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
l!Btas:
A so hermana, sel!orlta Ka.te Feeban,
que estuvo siempre con él basta so
muerte, $40,000 oro en bonos y ,2:1,000
oro en una de las pólizas de seguro:
11 la. seftora Ana A. Feehan, viuda del
seilor doct or Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las póllzas, y $5,000 oro en
efectivo; &amp;. la Academia de San Patricio de Chlcago, de la. que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la t\ltlma. póliza; &amp; la
escuela ''Santa. Marla' • de ense!iansa
p~ctlca. para varones, de Feehanvllle,
Illlnols, que era la Institución por la
que má.e se Interesaba el se!ior Arsoblspo, se en trep.ron 109 ,4,000 re,t&amp;ll·
tee de I&amp; 1lltlma r;6llu.

Domingo 13 de Diciembre de 1903

Carta de una Parisiense
El té de las chito en casa de una señora
de posición sendlla.
Los sombreros.-E1:pe1nado.

Se usa tanto servir un té en el día
seíiala.do para recepción, que todas
las seíioras, basta las que no disfrutan de gran renta y que se ven
obligadas á cuidar mucho el gasto,
consiaeran imprescindible ofrecer
algunos refrescos á sus visitas.
Falta saber cómo arreglarse para
que este ligero lujo no sea ni dema.siado costoso ni molesto en exceso.
He aquí á este respecto algunos
consejos que mi experiencia me permite daros:
Admitamos que no tengáis sino
una. doméstica. para todo servicio.
Es preciso entonces arreglar lascosas de antemano.
La víspera. del día enquerecibáis,
se desocupará el salón; la víspera
también, cuidaréis de tener un plato bastante fuerte, que os permita.
reservar los restos para el almuerzo. Rodeando este fiambre de huevos y legumbres calientes, el mari•
do no puede quejarse, y dais así á
vuestra sirvienta mayor tiempo para preparar past.eles en ca.so necesario.
Tan pronto como ha. servido el
almuerzo y ella misma ha almorzado, la sirvienta lava la poca vajilla
del almuerzo, mientras la señora en
persona ayuda al trabajo poniendo
el comedor en orden; se viste la sir·
vienta para estar dispuesta de ante·
mano con el fin de abrir la puerta,
aun antes de que la seilora. baya.
concluído de arreglarse.
Podéis, pues, excusaros por hacer
esperar algunos instantes á. la pri·
mera visita que llegue; pero la ca.sa
debe estar prepara.da é irreprochable lo mismo que la sirvienta. Es,
pu~s, prudente estar bajo las armas
desde temprano.
El traje de la sirvienta tie_ne su
importancia. Sienta muy brnn á
una joven esbelta el delantal blan•
co con pechera y hombrera.; pero
para una mujer grues~ y de cierta.
edad conviene el sencillo delantal
de p~rcal fino, muy blanco, re&lt;?ientemente planchado, con volad1tos,
sin guipur ni festón.
La falda negra será lo mejor, con
la blusa en armonía, y algo blanco
y muy limpio en el Cl~ello.; na~a de
joyas falsas extraord10ar1as m cor·
bata de color.
Ese día como apenas debe salir
de la anU:sala, no ?ebéis darle mu•
cho traba.jo de coc.ma. ~o encarguéis pa.ra. la comida. smo platos
hechos á última hora y, sobre todo,
que no desoidan mal olor en la ha.•
bitaci6n.
El puchero, por ejemplo, es una
de las cosas que huelen pe?r· El
pollo asado se escogería me¡or.
Avisad de antemano á la sirvien·
ta que encienda las lámpa1·as cuan·
do llegue la. noche.
Cerna del marco de la puerta que
da al comedor, si quei:éis, com~ pa·
ra poder moveros fácilmente s1 no
tenéis á na.die para ayudaros, colocáis la. mesa de té; á menos que
os sea más cómodo organizar el té
sobre la misma mesa ctel comedor,
á. cuyo alrededor se agruparán las
a.migas.
.
¿Qué debe ofrecerse en cuest16 n

1.-Trajes de paseo, última moda.

de golosinas que no sea ó costoso
6 mísero? Cosas muy sencillas, pero muy frescas y en gran cantidad.
Un «pluncake&gt;, por e¡tmplo, he•
cho la víspera, galletitas, pa.s~litos secos, que se conservan var10s
días.
Con una. gran torta cortada e.n
rebanadas, un plato de esas masitas secas, podéis disponer también
«tartines&gt; de pan de centeno, con
manteca, que prepararéis de antemano; les gustan á muchas pers~nas, son poco costosos y podéis

servirlos en abundancia., porque, si
quedan, servirán para el almuerzo
ctel día siguiente, sea por la mañana., con el chocolate, sea. á medio
día. con jamón ahumado.
No se necesita que el té sea de 6
francos libra, si lo hacéis con cuidado y, sobre todo, si os cuidáis de
darlo muy caliente, y para que esté
así mucho tiempo, es indispensable
tener siempre agua verdaderamente
hirviendo al alcance y aseguraros
de ella en persona, porque, á. menos
de ser chino, el sirviente más refi-

nado no entiende na.da; no se bebe
té realmente caliente sino en las ca·
sas donde la seíiora lo vigila ella
misma.
Si no empleáis la tetera de que
usáis diariamente, tened cuidado de
que no quede té viejo ni se note nin·
gún 0!01· de humedad. La mayoría.
de las teteras vistosas que adornan
las mesas de té, tienen desi;racia•
da.mente ese gusto. Podéis agregar
en la mesa toda clase de golosinas
imprevistas si llega la ocasión:
dulce de ca;a, mandarinas, dátiles,

�EL MUNDO

Domingo 13 de Diciembre de 1903

n:,usrrruoo
EL MUNDO ILUSTRADO

higos recibidos de los países donde
maduran.
Hay a.hora afición á. to~ar nna
porción de cosas que unp1den comer; por eso la última golosina en
moda, y que se encuentra en todas
las mesas de té, son almendras tostadas, que se toman durante la conversación.
.
Todo esto es pretexto para serv1lletitas, platitos y todas esas monadas fútiles y encantadoras que
ca.usan placer á las selioritas .... Y
á las selioras de edad.
No olvidéis prepara.ros un lindo
dosy&gt;, es decir, una boliita. acolchada con que se cubre la tetera para mantener caliente el té.
De este modo el té no necesita.ser
raca.lentado con la adición de a.gua.
hirviendo, cuando se echa. en la.
taza.
La provisión de flores para. adornar el salón, es también bastante
difícil, poL·que, en invierno sobre
todo, son raras y costosas.
Pero no ha.y necesidad de esparcirlas en pl•ofusión, y además, se
pueden también dejar las más caras.
Entre nosotros, las violetas son
bastante baratas: con uno ó dos
ramos de esas flores olorosas que
se suelten, dos ó tres claveles y u_na
rosa, tenéis con qué llenar un J&amp;rroncito, sobre la mesa, y esta sencilla. nota de flores frescas es suficiente.
El tocado de la señora que recibe
puede ser tan sencillo como se quiera con tal que no sea el que le sirve1para hacer visitas.
Adorna.os lo mejor posible, pero
siempre sencillamente. Si tenéis u_na
posición sencilla, ¿á qué arroJar
pólvora á los ojos?
Todas vuestras amigas saben á
qué a.tenerse más ó menos respecto
á vuestra fortuna, y no engañaréis
á nadie poniéndoos un traje dema•
sía.do elegante.
Vestid traje claro si queréis, pero
que esté en armonía con lo que os

El género flojo y flexible es siempre el más admitido para el peina.do. A pesar del perjuicio efectivo
que causa la ondulación á los cabellos, todas las señoras quieren
usarlo.
Las peinetas de todas clases,
adornadas con perlas, brillantes,
sirven para detener los &lt;baodeaux. &gt;
Para estar bien de moda, conviene
no aparentar estar peinada.
Se recogen los cabellos por detrás; se los levanta y están sujetos
sencillamente por las peinetas: eso
es todo.
Pues bien: á pesar de esa sencillez, que parece desprvvista de todo artificio, se ha llegado á hacer
postizos tao perfectos, que las señoras que tienen pocos cabellos parecen tener muchos.
No hay que mirar al precio, porque los cabellos deben ser finos y
flexibles como cabellos «\·ivos,&gt; y
esto cuesta bastante caro.

sentidas plegarias ..... •
¡orad por los muertos! ....
parece que clama.o,
trayendo á la mente
ledas remembranzas
í
de los seres amados que iroP a.
venciera la parca.

IV
Como arista leve
que el turbión arrastra,
locas ilusiones,
dulces esperanzas
quedaron deshechas.
Doblan las campanas,
y á impulsos van rápidas
del cruel desengaño,
mostrándose amarga
d
la verdad de la vida.. las bon as
miserias humanas!
V

¿Qué fué de l&amp; hermosa
que dichas soñaba,.
cuando, entre los giros
de la bris.a plácida,
hasta el casto lecho
las notas llegaban
de tiernas canciones,
de músicas gratas
.
que en concierto armoo10so
y sublime
?
de amores le hablaban.

BARONESA LIVET.

o
,,..-

Noche de Animas.

_.;.N•

I
Allá .... por oriente
ligeras avanzan,
gigantes, las sombras
de noche callada;
de noche que trae
recuerdos al alma
de seres que fueron,
de dichas pasadas,
evocadas al son misterioso
de tristes campanas.

~~~-~

II

Sin luz en los cielos,
ni a.roma en las auras,

rodea, sin I demasiad as fruslerías.
exageradas en una posición en que
antes de ser elegante, de-béis ser
práctica. Por lo demás, lo uno no
excluye lo otro.
Sin ruborizaros, podéis confesar
que no tenéis sino una. sola sirvienta, declarar que habéis heC?,O los
dulces con vuestras manos, s1, conservando la. desenvoltura usual, se
aceptan franca.mente esas naturales
consecuencias de una posición de
fortuna de que no ha.y por qué ex-.
cusarse.
Y aun cuando vengan millonarias á vuestra casa, en esas circunstancias, veréis que ni ellas ni vosotras conoceréis diferencia, siendo
vuestra educacióo la. misma. que la
suya, si con sencillez y amabilidad
les dais á comprender vuestro género de vida tal como es, sin excusas de que ellas estarían cohibidas, sin supercherías mezquinas...
y completamente inútiles.

***

2.-Trajes, abrigos y capotas de irtvie rno.

Domingo 13 de Diciembre de 1903

¿Queréis un resumen de algo muy
importante en materia de sombreros para la próxima primavera?
Os daré ideas que podréis ensa.•
yar en fieltro 6 en terciopelo. Pero
la forma, en todo caso, puede quedar la misma.
A primera vista, los sombreros
no difieren muebo de los del año
pasado. Pero si después de guardado en la caja un sombrero de la
primavera última, os proponéis
usarlo tal como está y sin más sobre la cabeza, preparaos á un desengaño, porque habrá pasado de
moda.
Y por muy poca cosa: Un detalle
de forma, de guarnición, que el año
pasado indicaba solamente una tendencia naciente, se ha afirmado después amplificándose.
. O bien, es al contrario: el éxito
lo ha vulgariza.do y hecho insoportable.
El mismo peinado, los c¡¡.bellos,
son los que insensiblemente han

sufrido alguna transformación: el
rodete algo más bajo ó más alto,
¿qué seyo?
Así, pues, por muy adornado que
esté el sombrero y se haya usado
poco, es indispensable ponerlo en
la corriente del día, y esto podéis
hacerlo vosotras mismas.
□ Pero no sé si en vuestro país hay
la manía, como en el nuestro, de
hacerse sombreros por sí mismas.
Nunca se ha visto tantas señoras hacerse sus sombreros. Hasta
se han organizado lecciones de he•
churas de sombreros,que dan lugar
á reuniones encanta.doras de señoras jóvenes y sei'ioritas que aprenden de una modista á confeccionar
esas capotas y ca.pelioa.s que se
compran tan ca.ras en las casas de
fama.
Os decía, pues, que los s9mbreros
de este ai\o no tienen nada de
nuevo, según parece: la forma
ó más bien la silueta de las for·
mas parece casi la.misma, cor., algo
plano que no tenían las antiguas.
Las capelina.s son muy elegantes
con su ala muy ancha,que avanza,
a.poyándose detrás sobre el rodete.
Su guarnición está hecha con un
sencillo arrolla.do de esa gasa bor•
dada y, sobre todo, de guirnaldas
de rosas puestas con regularidad
unas al lado de otras, ampliamente
abiertas y tan planas que sus pétalos no parecen formar relieves.
He aquí un primoroso sombrero:
La capelina. toda de crin negra fi.
na.mente trenzada; una guirnalda
formada de ramitos de botones de
rosas musgosas, se mezcla alrede•
dor del abullonado de raso azul
turquí. Nada más juvenil y fresco
que ese sombrero.
Para. los sombreros corrientes,
grandes tocas planas adornadas
sencillamente con «choux de cintas
y plumas costosas, ó lo que se ha
puesto en moda por Réjame, con
una paloma blanca recosta.da en el
borde del sombrero.
La forma más nueva es el som-

VI

sin flores el valle,
brumosa la playa ..... .
cubierta de nieve
la agreste montaña .. . .. .
¡Con cuánto misterio,
qué lóbrega avanza,

de los muertos la noche fatídica.
la noche de lágrima.si ....
III
En tétrlcos sones
pidiendo al creyente

brerito género tricornio, pero sin
tener más que dos cuernos de tamaño irregular.
Estos sombreros se harán el
próximo año de fieltro y de tercio•
pelo trenzado.
Las plumas rizadas, las «aigrettes&gt; guarnecen siempre los sombreros de vestir.
Los pensamientos de terciopelo,
los miosotis, las rosas té, son las
floL·es de moda. Es muy nuevo tambié·n prender en el corpiño ó en la
chaqueta un ramo de flores seme·
jantes á las que se llevan en el sombrero.

*

Una nueva mod: de peinado parece ser universal mente adoptada:
es un doble cilindro de cabellos
bastante estrecho, que se pone muy
adelante de la frente, á la que forma marco por completo, dejando
escapar una coL·ta franja de cabellos ligeros, que cae recta, basta
las cejas.
Es un lindo marco del rostro,
que toma una expresión de juven·
tud muy graciosa.
Los cabellos por detrás se reúnen
en un rodete bajo, formando un
abultado «touffe&gt; muy musgoso.
Sobre todo, con cabellos rubios
y ligeros, esta disposición es encantadora y sienta admirablemen·
te bien con la forma toca de los
sombreros.
,

,//~)

'

/
.. 3.-Cole&lt;:ción de trajes de baile y reunión y sombreros de invierno.

¿Qué fué del gallardo
doncel que entonaba
al pie de la reja
bellísimas cántigas,
cuando en los balcones
del Oriente, el alba
radiante y espléodida
su faz asomaba,
í
y en el valle extendía el roe 0
su chal de escarlata?

�•
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Diciembre de 1903

•

EL MUNDO ILUSTR.ADO

Domingo 13 de Diciembre de 1903

A una Niña
Quisiera, bella niña,
Que en tu alma pura
No entraran los pesares
Con su amargura.
Que fuera tu camino
Senda de flores,
Y que arrullen tu sueños
Los ruiseíiores.
Quisiera que tu vida
Feliz corriera.
Como manso arroyuelo
Por la pradera.
Que ni una nube vele
tus lindos ojos,
Ni una queja exhalen
Tus labios rojos.
Si fuera un Dios potente,
Yo re daría,
No sólo lo que digo,
Más todavía;
Porque habría de darte
Todo el poder
Que el Dios más poderoso
Pueda tener.
Mas como nada tengo,
Sólo te envío
Estos pobres cantares
-¡Lo único míoly en ellos te aconsejo
Se1· siempre pura,
Que en ello se substeota
Toda ventura.

{~

&gt;.

.;,.t-&gt;.·:";·..

-~ir~

V. MENÉNDEZ

o

La Niña Muerta

VII
De nuestros mayores,
¿qué fué .... ¿Dónde se hallan
el padre amoroso,
la madre adorada? ..... .
¿Qué fué de los seres
queridos que faltan
de nuestros bogares'? ....
Su ausencia llorada
durará eternamente .... lo dicen
las tristes campanas! ... .

MIS HIJAS
¿Que cómo son? Para mí,
que estoy mirándome en ellas,
son hermosas como estrellas,
valen más que un Potosí;
porque ellas son mi embeleso;
porque sabeo co~ exceso
mi acendrado amor pagar
cuando me dan á gustar
toda la gloria de un beso.

I
¡Qué preciosa está la niña
en su cunita durmiendo!
¡con sus bracítos desnudos
parece un ángel del cielo!
En sus labios inocentes,
que dibujan placenteros
una sonrisa divina,
imprime su madre uo beso,
beso que es todo un poema
de ternura y sentimiento,
beso que del amor puro
es un sublime compendio .... !
¡Bendito sea mil veces
-exclama la. madre-el cielo
que me ha dejado mis hijos
para tener un consuelo
que mitigue mis tristezas
de que está lleno mi pecho!
¡Oh! ¡Si te viera tu padre,
aogel mío, así durmiendo,
solamente por besarte
descendería del cielo ...... !

las flores que van mezcladas
con lágrimas y C()n besos
de una madre cariñosa,
toda amor y sentimiento.... .
Ya no sonríe la.niña,
está allá .... en el cementerio,
bajo una tumba cubierta
de nardos y pensamientos
que expresan cuán hermosa. era
y el indeleble recuerdo
que ha deja.do por el mundo
su paso breve y risueño ...
Ya no sonríe la oiíia;
pero mira desde el cielo
á su madre que llorando
está desde que elJa ha muerto,
y desde allí cariñosa
la envía Un amante beso
lleno de dulce ternura
¡para que lo imprima luego
en la carita de rosa
de su hermanito pequeño!

. II

VIII

1'

'· '
.

.,

·e
~ ·

~

'.
.~

...
~

\

SANTIAGO A. NARRO.

Ya no sonríe la niña,
¡la pobrecita se ha mu_erto!
La han colocado en la caja
y de flores la han cub1erto,
que par,a su cara hermosa
son ~l adorno más bello

¡Volvió el polvo al polvo!. ..
¡La nada á la nada!. .....
A ser esto vienen
la torpe arrogancia,
la gloria mentida,
lá. soberbia humanas,
al fid encontrando,
de nuestra jornada,
la justicia de un Dios inmutable
que á todos alcanza! ....
J. H. y HERNÁNDEZ.

De la inocencia al calor
duermen en paz todavía
y ntesoran más poesía
que el pá.jar·o y que la flor.
Almas llenas de candor
por quienes yo,me desvelo,
pára ellas ferviente anhelo
todo cuan~o bien se encierra,
no solamente eo la tieri-a,
sino también en el cielo.
Sus penas me hacen sufrir,
su alegría es mi placer,
y corno las vi nacer,
no quiero verlas morir.
Pensar que pueda ocurrir,
me causa intensa aflicción.
¡Hijas de mi corazón,
cuyas gracias me cautivan!. ...
¡Que siempre, Seíior, me vivan,
porque mi vida ellas son!
T. TOLOSA H'ERNÁNDEZ.

~

-·: .-:;.~ ~ -7~~ ~~:?~

... ~;:e:-~ ~-;: ,. -":~4.-Elcgantcs ab•igos de la eEti:cion y trajecitos infantiles.
5.-Trajes de

•,nv·,erno, abrigos para damas y niñas y pelerina de medio vuelo

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 13 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

Convaleciente
¿Sería ilusión? ¿Sería vaporosa
imagen creada por mi febril estado?
No lo sé, pero lo cierto es que no
vivo en mí, sino en su ser, y sólo
siento la felicidad cuando en la belleza de su rostro me recreo. Al
contrario, el hastío y el dolot: apodéranse de mí al no encontrar el
original (si existe) que me infundió
el inmenso amor que corroe mi débil existeilcia, pero procuraré con·
tarte todo lo que me sucedió en
aquel extraordinario caso.
Estaba enfermo. Acostumbrado
á aquella artificial atmósfera de la
alcoba, érame imposible soportar
los aromas de las siel'ras,demasiado fuertes para mí. No podía respirarlos sin sentirme vacilante y con
la cabeza desvanecida.
Mi débil cuerpo sentía mucho
bien cuando llegaban hasta mí los
aires puros de la pródiga naturaleza.
Una mañana en que el sol obsequiaba á las plantas con todo su
esplendor, vi un delicioso. ra~o de
luz que penetró enla estancia, mundándola de una envidiada aureola
de felicidad.
Por la venta.na penetraban la a.le·
gría y los perfumes en que na.tura se ahogaba. Reclina.do sobre
ella, contemplé los árboles yel jar·
dincillo qua a.nte la puert~ de ent~ada. había. Hubiera querido baJa.r
al bosque para dar un paseo por
entre aquellos mares de desbordante salud; pero no tuve más remedio
que dejarlo para más adelante, an·
te el temor de no poder resistirlo.
Bien entra.da la primavera y con
todo mi ser lleno de ese vigor, de
esa energía que ostentan en esta
estación los campos y montanas,
pero con la razón un poco desequilibrada á causa de la fiebre producida por esa misma pujanza. bajé
á pasear por la selva.
El día estaba hermoso. Lucía el
sol en medio de aquel salvaje crecimiento de hojas, como si fuera. una
gasa de oro tendida sobre los ver•
des prados; sus rayos quedaban
pendientes de los 4rboles Y la naturaleza presentábase libremente
sin embozo ni careta alguna, tal
cual era, mostrando sus alegr~as y
asperezas, sus flores y sus espmas.
En el jardincillo crecían los rosales á capricho. Algunos espa.rcía.n sus ramas por el suelo, alfombrándolo de verdemusgo; las rosas
parecían en ellos como bellos dia.·
mantas que lucieran sus irisa.dos
colores ante los rayos del sol.
Otros, ena.mora.doa de las alturas,
dirigían sus trepadoras ramas _ha·
cia arriba.,y con el entrecru11_am1ento de sus tallos formaban vistosos
arcos, salpica.dos de sonrisas a.legres y retozonas.
Entre ellos mismos había rivalidades. Utilizaban.. sus ramajes co·
mo prensoras armas de com.Jate.
Los vencedores eran siempre los
que ascendían; aba.jo quedaban
los anémicos, los faltos de robustez y vida, que sin energía para
continuar luchando, dábanse por
vencidos á los pies de los otros.
Presuroso y aspirando los fuertes perfumes que las rosas desprendían, pasé por debajo ~e los arcos.
Reconocidos á los m1mos que en
otros tiempos Je¡¡ prodigar~, inclinába.nse á mi paso y sus hoJa.s desprendidas alfombraban el suelo
que había de pisar.
Entre aquellas dulces ca.ricias llegué á le selva. Los ar:~oyuelos estremecía.nse de regoc1JO ,Y murmuraban á mis oídos los ruidos de los
ardientes besoc; del sol.
No sé si soña.ba,ó estaba despier·
to ó padecía un ata.que de fiebre; lo
cierto es que aquel delicioso momento no hubiese querido termina·
ra nunca.
Fatiga.do por el cansancio, dejéme caer en el suelo cubierto de musgoCreí distinguir á lo lejos la silue•
ta de encantadora joven que amorosa acercábase hacia mí. Llegó á
donde yo estaba, y dirigiéndome
una de sus más cariñosas sonrisas,
sentóse á mi lado. Pronto su flexi•
ble talle vióse a.caricia.do por fe·
bril mano; sus ca.bellos caían en
desorden sobre sus espaldas; ¡qué
melena tan hermosa! me infundía

EL MUNDO ILUSTRADO

tasiarme en aquel mar de felicidad
que la casua.lidad me depa.1·aba
Al mi1·ar á mi alrededor, me 'hallé completamente solo al abandonarme la. ilusión.
En mi corazón quedó grabada la.
impresión de aquel prodigio de belleza. No la he podido olvidar y
desde entonces base apoderado de
mi al_ma una melancólica nostálgica tristeza, que de seguro vivirá en
mí hasta la muerte.
Todo lo que te he contado, pasó
como un sueño rápido, fugaz, pero
de los qu·e dejan huella de su paso.
Yo creo que la naturaleza. tieneno poca culpa en mi mal, en mi
desgracia..
La voy buscanélo y no la encuentro; al fin de mis desenga.iios resul•
tará que ha sido una ilusión hija
de mi febril estado, en medio deaquellos mares de dicha y felicidad
por las impresiones, en mi imagi,
nación, de sus abigarrados colorines.
J. P. DEL H. MONTEAGUDO,
México, D. F., Septiembre 8.

Ullllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllti
8.-Espaldar de capota-abrigo.

el deseo de comérmela. á besos, pero me resistía ante el temor de deshacer sus bucles, sus rizos, al contacto de mis labios.
Ante mi pueril temor, lanzó una
sonora carcajada. ¡Qué risa más
inocente la suya! parecía. los gor·
jeos y trinos en oue se arrullan los
pajarillos, entre los verdes ramajes de los árboles.

Era su hermosura. una hermosura retozona. que salía por todo su
ser, por lo a.gracia.do de su rostro,
por las finas y delicadas líneas de
sus formas, en donde anidaban el
placer y la alegría, y por nosé qué
que emanaba de toda ella.
Fué tal la atracción y el poder de
su belleza, que no pude menos de
estrecharla. entre mis manos y ex·

..
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

,• ••••••• ••• •••••••••• ••••• •••••
ADenver, laasas City, St. Louis, Chlcago, llew York,
San Francisco y Los Angeles

'IIP'"J:.'l~~~n.

Siempre he hecho y E'igo haciendo muy buena apreciaci6n
de la Emulsión de Scott de aceite de hígado de bacalao, prescribiéndola constantemente á mi
clientela, por el buen resultado
que siempre he obtenido con su
administración, desde hace quince años que ejerzo mi profesi6n
de médico y cirujano.
Las anteriores palabras fueron
escritas y firmadas por el Dr.
Manuel S. Izaguirre.
CURACIÓN DE ALMORRANAS GARANTIZADA.

Bn todu 1a1 formas. Si no u earan no se ¡,ap,
Los droguistas estin autorizados por loa f-br1cu•
tea del cUNGUENTO PAZO• paradevolnr el im•
porte, oi falla. Cara caso• ordinarios eu 6 dlu, J
los mú desesperados en 14. La primera cura tru
la tranquilidad, Quita la come16n instantaneamente. Ea un nuevo descubrimiento y el único que p•
rantiu una curación completa y que devuelve •
importe ai no cura. Si no lo encuentra en lu Droguerlu, pídalo adjuntando estampillas por valor So
cu. oro á la París Medicine Co., St. Louis, Mo.,
U. S. A., fabricantes de las famosas pastilw Lanates de Bromo-Quinina para curar un resfriado.

PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN ~

Tome las putillaa Luantea de ~

aada...,

al botica&amp;rlo le de•ol•er6 n cllDero II ao • &amp;. firma L W. Gron • balla ea

EL TESTAMENTO

Dtl

n.■o.

sr. Jlrzobtspo 'f«li1.

Los bienes fueron valuadOI
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos p6llza11 de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañia de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comodores de
Harvey en la Línea de Santa Ft,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSW0RTH.-Agente General.

••• San F,-anol•oo, #ilm. 8, IIIIIJxloo,

a. F.

·······························•··

Hace pocu~ u1as que se practicó la
apertura del testamento del I l u ~
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. l'MIII&amp;
en la ciudad de Chlca¡o, Illlnoll.
La fortuna del distinguido prelado UcendlO a. cerca de $125,000 oro am•
rlcano ; y segdn el Inventarlo que N 11&amp;
publicado, los bienes que cejO tueroa
como sigue:
Dos pOllzas de "La Mutua,' • Companra de Seguroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, O sean. . $ 50,000 oro,
Dividendos acumulados sobre una de laa pOllzas 9,329 oro.
Otra pOllza de seguro . . • H,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre las f!sposlclones del eellor Az·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
éltal:
A so hermana, senorlta Ka.te FeehU.
que estuvo siempre con él hasta. 1111
muerte $40,000 oro en bonos , $25,000
oro ei{ una de las pOllzas de seguro;
a. la senora Ana A. Feehan, .-luda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del eellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de laa pOllzas, y $5,000 oro 1111
efectivo ; a. la Academia de San Patrl·
clo de Chlcqo, de la que es preceptora
su hermana Madre Maria Catalina,
$10,000 oro' de la dltlma pOIII&amp;; l la
escuela • 'Santa Marta' ' de enaellaDD
practica para varones, ie Feeha11,'ille.
llllnola, que era la tnstltuclOn por la
qne mf.s se Interesaba el aellor Anoblepo, ae entreproo loa St,000 rwtaD·
tea de la 1lltlma ¡:6llaa.

~mingo 20 de Diciembre de 1903

Carta de una Parisiense
Flores y jarrones
La mujer que no ama. las flores, no
es verdadera mujer, y el salón desprovisto de flores parecería sin encanto y sin vida.
Así, pues, ucupémonos de las flores de salón, porque este culto necesita ser sostenido entre nosotras.
&amp;Llenar de flnres la habitación,
colocar en jarrones, en canastillas,
los haces olorosos que ha ido á buscar una por sí misma, por la maña.na, ó que la vendedora de flores ha.
enviado, ó lo que es aún más agradable, que se recogen en su propio
jardín, es una de las ocupaciones
más delicadas á que puede dedicarse una mujer.
Hay todo un arte en disponer las
lores en ramos como para obtener,
del conjunto de bUS matices, de la
combinación de sus perfumes, una.
variedad infinita de sensaciones,
como las que excitan en nosotras la
música y la poesía.
Los japoneses han complica.do este arte de la comoosición de los ramos, hasta .ninuciosidades impracticables para personas tan presurosas de vivir como nosotras.
Hay en el Japón una gran diversidad de tipos y hasta de escuelas,
en este arte de arreglar grupos de
flores.
Todos esos estilos y escuelas tienen, sin embargo, algunos princi•
píos comunes.
Consienten en dar á las composiciones cierta impresión y expresión adaptarse á la naturaleza particular de la vegetación, de las
plantas usadas, conocer la estación
en que conviene emplear tal ó cual
flor, saber lo que convendrá hacer
de lo botones de flor, de las flores
abiertas, de las flores ajadas, etc.
Se debe, ante todo, en una combinación floral, sea cual fuere, prestar gran atención á la dirección que
deberá imprimirse á los tallos y á
las ramas.
Desde el punto de vista técnico,
la superficie del agua de donde se
levantan las flores es como el verdadero suelo en que han crecido.
No es indispensable mantener los
tallos ve1·ticales; pero si están inclinados es preciso que lo sean fuerte y n~tamente: se deben evitar las
curvas y ángulos poco marcados.
Para ser conservadas, las flores,
antes de ser arregladas en los ja·
rrones deben ponerse en un sitio
fresco en agua: de este modo los
ta.llos se empapan de agua y quedan en un buen estado basta el momento en que se reúnen_ en ramo.
Ct\9 ndo transcurre cierto tiempo
entre la recolección y la colocación
en agua- ó bien c~ando se trata_ de
flores que han viaJa.do-es prec1s_o
tener cuidado de cortar la extremidad de los tallos, cerca de un centímetro.
Los vasos conductores del agua,
están compuestos de una substancia muy permeable, cuando el tallo
está en la planta ó en el a.gua, pero
que pierde su porosida? al s~r cortada la flor y quedar c10rto tiempo
sin ser puesta en el agua, P?rq;1e la
· evaporación .1a deseca, prmcipalmente P,Ct ca del corte.

y

1.-Trajes de baile, de gasa y seda.

Una rama cuyo extremo se dese·
ca así, sumergida en _el agu_a, queda tan ajada como si se _de1ara al
aire libre, pues la desecación, y por
consiguiente, la contracción de los
vasos por el corte, son un obstáculo á la aspiración del :i,g:ua.
.
Y si las flores han v1a1ado en m-

vierno, después de haber cortad? el
extremo de sus tallos, es preciso
sumergirlos antes en el agua algo
tibia.
Por eso la lila blanca que vive
en invernáculos en invierno, ómás
bien en los sótanos, si está algo
ajada, vuelve á adquirir su vida y

á erguirse, si se sumerge la. rama.
por la cabeza en un jarrón lleno de

a.gua caliente.

***
Otro consejo: no recoger nunca
las flores en pleno calor se a.jan

�..
EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 20 de Diciembre de 1903

, •

Domingo 20 de Dí&lt;:íembre lle 1903

EL MUNDO ILUSTRADO
hojas herrumbra.das por el cierzo,
se pueden agregar semillas de muérdago, de acebo, etc.
Con gusto, una señora puede embellecer su hogar con muy poca
cosa..

mucho más pronto; y no ponerlas
nunca en un jarrón cuya agua fuera muy fría.
Lo mismo que para. regar las
plantas de salón, el agua. que se emplea debe tener la. temperatura. de la
pieza. donde se ponen.
Cuando las flores están reunidas
en ramo en los jarrones, se observa
con frecuencia que se a.jan, mientras que una. de esas flores puesta.
a.parte, en un jarrón ó en un vaso,
queda. en buen estado.
Lo que pasa. es fácilmente comprensible: estando las flores puestas en un jarrón, no hay sino una.
corta cantidad de agua para todas
ellas, esa agua se agota rápidamente en parte y el resto se corrompe
no menos rápida.mente.
Además, las materias fermentadas obstruyen los va.sos é impiden
la. ascensión del agua.
Para colocar las flores corta.das
en buenas condiciones de conservación, se debe todos los días, ó al
menos ca.da dos días, sacarlas del
jarrón, renovar el a.gua y refrescar
el extremo de los tallos cortándolos.
Huelga decir, que, mientras tanto, el jarrón se llena de agua á medida que se evapora.
Es lo que hacen las vendedoras
de flores, que cada noche las sacan
de los jarrones, las ponen en grandes baldes llenos de agua, y al día
siguiente cortan el extremo de los
tallos antes de arreglarlas en los
jarrones cuya agua seha renovado,
y á esto se deben atribuir los resultados que obtienen en el aumento de la duración de 1as flores cortad as.
Con el objeto de aumentar la facilidad de penetración del a.gua.,mucha.s de ellas sa.ca.n tiras de corteza
sobre la parte de la rama que está
en el a.gua, especialmente pa.ra. las
rosas de tallo muy largo.
Se aconseja. también introducir
un trozo de carbón de leña en el
fondo de los jarrones que contienen
las flores, para conservar más tiempo la frescura.
La.s plantas verdes, en plena tierra, en vasijas, no deben ser regadas; se debe sumergir el jarrón y
tenerlo en el a.gua hasta que no se
eleve ya ninguna. burbuja en la superficie del a.gua en que está sumergido.
Los cultivadores de viila.s conservan igualmente las u.vas corta.das
en cuartos obscuros, el tallo sumergido en botellas. de agua en que se
ha introducido un pedazo de carbón
de leí'Ia.

¿Por qué he de estar tan triste
y tan cal~a.do
Yo mismo, nift&amp;, d1?
¿Por qué me abandonaste,
dueño ama.do,
Y me dejaste así?

BARONESA LIVET.

Lágrimas vertí en mi suei\o:
Que habías rnuerto soñe;
Me desperté1 pero el llanto
Aún no ceso de correr.

·i:

Lágrimas vertí en mi sueí'Io:
Que me dejabas soiíé;
Me desperté, y aún lloraba
Mucho más que la otra. vez.
Lágrimas vertí en mi sueño:
Que me querías soñé;
Me despert.í, y todavía.
Corre mi llanto cruel.
Í2

~·

1'
..~

~

~"-

Zafiros son tus ojos,
Más bellos no los ha.y,
Y el hombre á quien auguren
Amor, feliz será.

I' !

,,,ji

Tu pecho es u_n diamante
Que arroja claridad,
Y el hombre por quien arda
De a.mor, felizserá.
Rubíes son tus labios,
Más rojos oo los ha.y, Y el hombre á quien suspiren
De a.mor, feliz será

CANTARES

A solas con ese hombre
Yo me quisiera. ha.llar:
¡Qué pronto fin da.ría.
A su felicidad!

(DE REINE)

Te quise, mi pecho aún te ama,
Y aun cuando el mundo se hundiera.,
Viva de mi a.mor la llama,
De sus escombros saliera..

Viajamos los dos en posta.
Solos una noche entera,
Y en mi seno aquella. noche
Reposaste placentera..
Y al sa.Jír el sol radiante,
¡Cuál nos admiramos luego,
Viendo entre los dos sentado
A un rapaz a.la.do y ciego!

Mi canto está emponzoí'Ia.do,
Por fuerza. ¿No lo ha. de estar,
Si en el cáliz de mi vida.
Veneno arrojas no más?

Me dije desespera.do,
Agua.nta.;lo no podré;
Y con todo, lo he aguanta.do . . ••
¡Con qué angustia, no os diré!

Mi canto está emponzoña.do,
Por fuerza. ¿No lo ha. de estar,
Si en mi corazón se anidan
Víboras, y tú además?

Soñaba profundamente,
y su rostro contemplaba.,
y mi sueño lentamente
Vida. y expresión le daba..

Si fuera. golondrina..
Volara á donde estás,
Para. colgar mi nido
Do tus venta.nas dan.

Para arreglar flores en jarrones,
no ha.y reglas propia.mente dichas;
sólo el gusto innato en todas las
mujeres necesita. ser desarrolla.do.
Sin embargo, sé que existen en
París escuelas de este género,y hasta en cada exposición floral se organizan concursos de ja.rrones,con
distribución de medallas para las
que han crea.do los más lindos ramos.
*
**

He aquí en dos palabras la.mane·
ra. más elemental para adornar jarrones.
.
Ante todo, escoged jarrones en
forma de tulipán, es decir, estre·
chos a.ba¡o y que se ensanchen en
forma de cáliz.

Después, colocad ante todo vues·
t ro folla.je y meted las flores al
a.zar, teniendo cuida.do de no a.cerca. rla.s demasiado unas á otras, á
fin de que no se rompan las hojas.
Es preciso,pa.ra. que un ramo sea
lindo, que sea muy va.poroso y no
tenga el aspecto de haber sido prepara.do.
Cnando vuestro jarrón os parezca. suficientemente a.dorna.do, para.
darle aún más ligereza., reunid todas las flores en vuestras manos,
por arriba., saca.dlas del jarrón,
pero no por completo, y dejadlas
caer de nuevo, con naturalidad.
Si poseéis una bella flor, con su
tallo largo, sus botones y sus ho·

j as, ponedla a.parte, sola., en unja·
rroncito estrecho, de cuello largo:
a.sí se destacará mejor su belleza..
El gran mérito consiste en a.dor ·
na.r muchos jarrones con pocas flo·
res. Se necesita. mucho folla.je para
conseguir este resulta.do.
En invierno, en el campo, como
donde no ha.y flores, se pone folla·
je en todas partes; á esas hermosas

' , ~Y:
, ;,._~¡

¿,Por qué tan mnstia.s cuelgan en la mata.
Las rosas, di? ¿Por qué
No vierte la violeta. eseneia. grata,
La. flor que ta.oto amé?
Dime, mi bien, ¿por qué la. alondra. trina
Con notas de dolor?
Por qué la fresca. hierba no germina.
Ni exhala. grato olor?
r:Por qué ilumina. el sol con rayo enfermo
Del campo la ancha faz?
;,Por qué aparece como vasto yermo
La. tierra. tan feraz?

3.-Trajes de reunión, sombrero de
inVl:-erno y vestidos infantiles.

2.-Trajes de casa y -paseo, esclavinas y sombr-e.roa.

Asomó á, sus labios rojos
Encantadora. sonrisa.,
y de sus azules ojos
El llanto corría a.prisa.

�!Qnl'llgo 20 de Dl&lt;llembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
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INVERNAL
No sé por qué el invierno trae á
mi a.lma. una. sensación dolorosa. de
tristeza. y hastío. Ese cielo eterna.mente gris y eterna.mente mop6tono,
ese ambiente penetrante y frío como
el hielo de las tumbas, parece que
vinieron á cubrir mi corazón con
una. mortaja y á arrebatar traidora.mente mis ilusiones y el vigor poderoso de la. vida., sostenido hora
tras hora por el impulso secreto del
que quiere endulzar la lucha por la
existencia. Los recuerdos tristes
acuden en tropel á mi mente, y des•
ordenados y confusos, brillan y desaparecen para perderse en las tinieblas de mi alma. AlH, en mi última
contemplación, y como un calidoscopio, v:eo pas:i.r á la sociedad con
su oompa y sus miserias, sus placeres y sus lágrimas.
Contemplo esa sociedad elegante
y culta, que arrastra lujosa librea
y cubre su cuerpo con tupidas pieles, siempre feliz y siempre sonl'iente, aunque muchas veces la punzadora de la conciencia. ó el fantasma
de la de,sgracia hayan querido oponer una valla insalvable á las legítimas ó ilegítimas ambiciones hu·
manas.
Salid de vuestra casa. y la veréis
pordoq uiera,en los regios alcázares
con escalinatas de mármol, en los
templos, en los paseos, en los teatros, en los clubs. Allí, la alegría.
tiene su imperio, y si no, un cambio
de luz natural por la luz artificial;
el oro, que todo lo puede, les presenta á. la Naturaleza muerta, con
nuevos atractivos de vida, con n uevos encantos que alimentan su fantasía. soñadora.
Pero dentro de esa entidad social
á donde no ha llegado la voluptuosa sensación que da la fortuna ....
.donde todo es tétrico y frío, donde

..

no se siente la risa. franca y retozona del que n-:&gt; tiene qué pensar en el
mañana, para ésos .... el invierno
es un sudario que cubre temporalmente sus cuerpos exhaustos y fatigados por el traba.jo y por el hambre,
La lucha por la existencia se le
ha.ce al pobre más difícil y costosa.
Parece que la Natura.laza llora con
ellos las miserias del mundo; parece que quisiera confundir las lágri
mas del cielo con I as de los desgracia.dos que tan trabajosamente suben la cuesta de la vida.
¿Queréis conocerlos? ¿queréis aliviar su existencia? ¿queréis demostrarles que el oro no envilece las
conciencias y no apaga los generosos sentimientos del corazón? Id y
buscadles p1·esurosos, que los hall aréis por todas partes ; llevad veneros amente vuestro óbolo, que la.

recompensa va siempre acompañada con la nob'eza de la acción.
A URELIO MURILLO.

o
SERtNf\Tf\
Graciosa niña, deja tu lecho,
Ven al balcón;
Que emocionado llega á cantarte
Mi corazón.
Si es que tú duermes,
¿Duermes acaso
Pensando en mí,
Cuando en tu sueño
Por otros mundos
Vagas feliz?
ra.1 vez ingrato tu pensamiento

Lejos esté,

Mientras el mío volando cerca
Besa tu sien.
Graciosa niña,
Deja tu lecho,
Despierta ya:
Porque tus ojos
Le dan á mi alma
Consuelo y paz.
Cuando mis noches
Tienen por cielo
Negro capuz,
Las sombras huyen si compasiva
Me miras tú.
DANIEL UREJ-1A,

~ijp
Para lograr que te olvide
no sé lo que hará tu madre;
pues la muerte, con ser muerte,
no tiene poder baf&gt;tante.

..

s.-&lt;:olección de vestidos para visita Y reunión,
4.-Trajes de luto y de medio luto.

Doml'llgo 20 de Diciembre d8 1903

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 25, Diciembre 20</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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