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                    <text>o
♦

Registrado como artículo de segunda clase el 3 de Noviembre de 1894.

Año XXI.-Tomo 111.

México, 15 de marzo de 1914.

----------------------

Número 37-

11

11

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• er.suflri.a,
ECX.,IO. SR. PAl,'L LEFAIVRE, :\ll~ISTRO DE FRAXCL\. E:\' l\lEXICO. Y SU DISTL.~GUIDA ESPOSA, QUE
l========:::::====H=A=.:N=:::;:::\=L=:\.R=C=HAD==:=O=A.=:P=AR:::::;I;::S::::::D::::O=X=D=E=PE=R=::\:::;:IA:==N:::;:E;::C=E::R;::A;::N:::;:T;::~:::;:.:::;:'A=L;::AR=G::::=:A TEMPORAD=A=.=========~

��e

CRONICA SEMANAL. DE

L'.A DIOS.A EN SU TQONO

•r

José Juan 'Cablada
R egistra do como a rt íc u lo de s e gun d a cl a se e l 3 d e No vie mb r e d e 1894.

Cumplid con los ritos de la Primavera. ld a la Catedral del bos- hace mil años. Todo trémulo amparará tu paso con su sombra,
que una noche de plenilunio en f[Ue Relene. blanca y silenciosa, celebra en un instante te besará mil n •ces y sonará para tí el clamor argensu eucaristía. Dt'jacl (Llle t.&gt;st1 em ..~zca vuestra alma la Pascua Florida de tino de sus pájaros como si en cada hoja tuviera suspendido 11n cascalos jardirws Henos de invisibles inciensos y de n•pi11ues de júbilo en bel de cristal. ... Sigue tu camino: sobre las tapias grises, las flores se
estas mañanas de mayo. diáfanas y doradas .... Que una mano amiga mo- asoman para verte. Es el pllllnbago más azul; es el floripondio copr.
vida por un rihno de amor, despiert(~ para tí, en el teclado 1 el hosam1t1
de marfil Cltte se invierte para regar tu senda con pel'fumes; es la mostriunfal y vibrnnte de la ''Primavera,. de ~Ieldelssohn y mientras sus queta con su aroma de flor divina. su palidez cadavérica y su virtud
notas per·fuman como flores, vuelan como mariposas e imitan la polifonía de nirvana. En plena Prima,·era abre sus labios perfumados para exde las aguas tJue se deshielan en. los ,,eneros de las selvas y en las fuen- halar una sentencia budista: "EJ primer encuentro de dos seres que
tes de los alcázHres. mientras abre el porfolio que atesora los graba- se aman es el principio de su SC'paración. ·· y las campánulas &lt;1ue hace
dos predilectos y las fotografías e,·ocacloras. ábrelo y toma de él la es- una hora se abrieron y ya ct&gt;mienzan a. cerrarse. y las hiedras olerotampa más propicia y más armoniosa para tu alma en fiesta .... Toma i?cas de veste morada. parece qne suspiran la misma melancólica verla "Primavera·· de Sandro Botticelli. el divino pintor. y deleita tus dad .... Rechinando ce&lt;l(• a tn 11131~,o la puerta de hierro del viejo parojos con esa gracia &lt;1ue se revrló un día y que para siempre se perdió que y de la arena húmeda nn tropel de aves alz.a el vuelo. Xo es que
sobre la tie!'ra .... Esa Yenus te dirá el secreto de su be-lleza. triunfa- huyan ante tí 1 es (1ne suben a los árboles para verte mejor. Los toldos
dora, esas Gracias que danzan asidas de la mano difunclirán sn euritmia frondosos filtran el sol y &lt;lejl:tn caer sobr&lt;• tu senda un chal lleno de
e.n la angustia y los sobresaltos de sn vidH, ese céfiro soplará sobre las arabe~cos de oro. A tns pies las pervincas parecen anchas gotas &lt;le
cenizas que entristecen 1u espíritu y Ella, la gentil diosa del peplo sem- lluvia que reflejaran el cielo de amatista .... Los nuev,os retoños dr
brado de corimbos. renovar;\ tu alma v ln llenará de flores eomo reJas acacias tienen to.nos de ámbar :,.r r1n,..azufre: los tiernos eucaliptus
nueva y enflora después de cada Jnvie.rno a la tierra dura y gris . . ..
parecen dr jade y los 1a•gros cipreses funerarios semejan obelisoos de
Escuchando la iuefable melodía del músico. soñando ante la a1·cangé- serpentina. Al borde de nua fuente de tazón musgoso, donde canta y so~
lica pintura del artífice, habrás preparaoo tu alma para la, floricla co- 11oza el agua. con10 e] v&lt;•rdadf'ro amor canta y solloza; dentro de un
cenador obscuro y eatnrndo de .un inebriante olor de madreselvas, abre
munión.
Deja l'aS citas, laS invitaciones. los compromisos sociales 1 - quédate tu alma y deja que- la abraccli los perfunws de todas las flores y los
coi:tigo mi~ma un &lt;lía del año. ten el e~oísmo de tu fecunda soledad. y murmurios de todo el jardín.
como en C'l umbral dr una mansión misteriosa. ávida de &lt;¡uietud y de
La Primavera piadosa te besará C'II la frente, colgará de tn cuello
silencio, t:scribe: 1 'No estoy en casa" en el dintel ele tns propios pensa- pPrfumados t;ili~manE's ele amor. y ruando al caer la tarde, precedida
J11irntos. Viste, lectora, el traje de linón ele Clara el "E1lebeuse 1 y, así por tu sombra 'lllf' alarga &lt;'l Sol Poniente. vuelvas a tn casa. en el jaHropatht de blaucura y de ingenuidad. vé a los jardines. a los campos. rrón cloncle deposites tn cosecha de flore..s, en tu jaula de canarios y en
a los bosques, a través ele las calles de la ciudad ll11luieta. Corre furtiva el chorro dl• la. fueuk que h• dé la bit•nve11ida, 1·econo.cPrás los dones
y anhelank como si fueras a una cita de amor .... Pasa extática y side la Primavt&gt;ra ;-· las virtudes de tu alma diáfana. perfumada. y sonora.
lenciosa como una sonámbula a la vera de un abismo .....
Fuera ele fa ciud11d, en los poblados v&lt;•raniegos, el primer árbol te
JOSE JUAN TABLADA.
~alndará como si fuera el novio. que soñando en tí, esperará tu llegada

•

HJtMLET
Al acabar la

l&lt;Jdad )1edia se encueP.tra entre 1as ruinas góticas un
personaje de la familia de Job Y del
Prometeo de Esquilo: el Hamlet, de
Shakespeare. S61o el enigma de la
suerte ¿sel mismo. Todo lo demé.s difiere. No 3e trata ya ck!l Cáucaso, de
Titán, ni de cadenas forjadas por los
dioses, siP.o de castillos feudales, cimitarra católica y cielo del Norte .
Otra vez, de un lado, una región poderoe.:1; del otro, un hombre que duda, niega y sufre; y de nuevo la maldad triunfante, coronada de inlqu;dad sobre el trono de Dinamarca. El
abismo torna abrirs~ par':L lanzar la
ar.ligua cuestió'l: ¿por qué, pues, viveP. los lm pfos? Qun.J"e el'go im¡)ii vivunt? ¿Cuál será. la respuesta? Un be~
lado sarcasmo, peor cien veces que
las lmprecaciores de .Job y Prometeo.
Cierto que el drama ha cambiado
mucho, JJUes a&lt;:i.uf se entiende por
todo el horizonte de las casas inv~sibles y se desarrolla, no sólo entro
inteligentes de una misma natural&lt;&gt;za, sino entre los vivos y los muerto:;.
Y a conversación pasa entre Hamlet y
el esp1:ritu de su padre. Aqut el esce1&gt;ticisrno del corazón provoca el
escepticismo del
er.teP.dimiento; y
Jato es lo que le hace má.s irremediab1e. No he visto n3.da más profunda
que haber hecho despertar la duda
absoluta de la P.eresidad de dudar de
su madre. Desde el secreto revelado
en el cementerio del castil1o todas
las creencias parecen en el a1ma ctel
ioven pr1:ncipe. Si su madre TIO es má.s
Que unll em·enenadora, ¿en qué hombre, en qué mujer, en qué sentimiento fiar'? ¿ En el amor? Pudiera ¡Jrobarlo, pero serfa preciso creer en él.
Asf pregunta a su prometida: "¿ Sois
bella, Ofelia ?" Pues ya no se ffa n1
del testimonio de sus ojos.
Un fantasma errante entre los e:;-

y

LA

EDAD

da no hubiese acabado por casualidad en aquel juego terrible de iR.s
es¡&gt;adas, ni11.gún otro paradero se le
veta sino la cafda irreparable, esto
es, la muerte del entendimiento.
Por eso este drama es más dese;:,J)erante que los de Job y Promet~o,
ya que en éstos al menos la razl'm
del hombre subsiste y sobrevive a todos los escombros.
La Naturaleza, tan viva aOn para
Job, está muerta para Hamlet; el cielo, la tienda. azulada de Jehová, no
es para él, sino una me-.r.da. de vaJ)01 es pestileuciules; el género humano,
para el Prometeo de la Edad Media
no pasa. de ser la esencia del pal V').
E l hombre no me ugrada~dice-----ni
tnm J)()t'O In. mujer. Lo má.s aterrad('lr
de todo esto es que un punto de p:utida está en las creencias má.s poi,•t ·
lares de la sociedad cristiana. Aún da
crédito a las apariciones y niega la
il'.moTtalidad. De la cima de las creencias C9tólicas, como desde lo alto &lt;11}
una torre, se ha lanzado de cabeza al
abismo. Todos estos rasgos hacen q..1u
"Revista Moderna;" un brilante ar- represente, al principio del mundo
Uculo al firmarse la paz después de
moderno, la sociedad de la. Edad Mela guerra del Japón coP Ru3ia; el
poema de "Hokusai," que mereció dia, joven todavfa en la a1&gt;arienci1,
el má.s entusiasta elogio del poeta auP.que vieja y gastada en el corazón,
Leopoldo Lugones y por fin, varias pues se vive aún de la fe de los macrónicas ja11onesas que escritas con
igual maestrfa ha insertado recien- yores, ya no abrasa ma.s que un fantasn!a del pasado. El Ideal de la Edad
temePte EL :.\IUNDO ILUSTRADO.
Actualmente uuestro cronista don Media '30 rompe con un sarcasmo que
José Juan Tablada prepara un libro a su manera todos los pueblos repique ya se está imprimiendo a todo te'" por boca de Rebeláis, de Ariosto
Lujo, titulado: "Hiroshigué;" "E~.
pintor de la Noche y de la Luna, de y Miguel Cervantes. Mas en Hamlet,
la Lluvia y de la Nieve," de cuya ese sarcasmo es helado como la carcaobra hemos conseguido las primicias jada de un fantasma en una tumta
para los lectores de EL MUNDO
ILUSTRADO.
EDGAR QUINET.

José Juan Tablada conde:orado
Nuestro cronista, el señor don José Juan Tablada, acaba de merecer
la alta distinción de ser condecorado por S. M. el Emperador del Japón con la Orden Imperial del Tesoro Sagrado.
a
Preemos que lladie, !como Josc.1
Juan Tablada que con su brillante
pi urna ha hecho conocer en nues•
tra Patria las bellezas del Imperio
del Sol Levante, merece tal distinción, por lo que nos complace e1
felicitarlo.
Aunque son muchas las obras óe,dicadas al Japón por .José Juan Tablada, citaremos como las principales, la s0rie de hermosas crónicas que
desde el Japón envió hace años R

El Trabajo de las
Mujeres No Tiene Fin

~ En ]a mayoría de los casos, ésta es

la pura verdad. Las mujeres trabajan
desde por la mañana basta por la noche,
cocinan, barren, sacuden, van al mercado y regresan á la casa con multitud
de paquetes para proceder luego á preparar ]as comidas. Todo esto significa
un desgaste de energías nerviosas las
cuales el deJi&lt;'~o sistema de la mujer
no debe perder.
Pero el trabajo tiene que hacerse
y el cuer po debe estar en buena condición, y para esto las mujeres deben de
tomar, cua.YJ.di, están mpJas,

EL COMPUESTO VEGETAL DE LA
SRA. LYDIA E. PINKHAM
HE AQUI UNA PRUEBA.
Providence, R. l. - ,. Le escribo para darle cuenta del mucho bien que
me ha hecho su medicina y p~ra que otras mujereP sepan que pueden enco1,trar ayuJa en este remedio. H ace unos tres añt,s estaba sufrienó&gt; .:;on
do.ores tirantes hacia abajo? menstruacion irregular, constipación y dolores
de cabeza. Estaba muy triste todo el, tiempo. Comeucé á tomar el Compuesto VegE;tal de la ?ra. Lydia E. ~inkham, las Píldoras del Hígado y á
usar la Loción Sanativa y al poco tiempo estaba curada y tan bien como
estoy ahora. Tengo una casa de huéspedes y trabajo todo el día pues yo
soy la que atiend~ á los l1uesped~s_. Conf ío en que toda mujer que sufre
pruebe sus r eme,hos. Sus med1cmas h acen esposas y madres fe1ices. " Sra. ANNA HANSEN, 579 Potter Avenue, Providence, R. I.

Si está. Ud. anfrlendo al~una de e!tas enfermedades y desf'a no
consrj o especial, escriba conftdenclalmente á Lydia E. Pinkham Med icinP Co. , Lynn , Mass., E. U. de A. Su ca r ta ser á abi erta, leid a y con ..
testada por una sefiera y considerada estrictamente confidencial.

MEDIA

combros de la inteligencia humana: Yoltaire y al Dante, y para colmo Ge
ese es I!amlet. Ha sufrido los mismos contradicciones, allt está su madre,
tormentos que Job y Prometeo, pero que hace el antiguo pa11el de Satanás.
'lo se ocupa como ellos en dolor. NaTales contrastes son en sumo grado
da tiene &lt;¡ue ver con la violencia de violer.tos para su espfritu pues hay
los antiguos; al contrario, siente en en él partes sanas y partes que cosu corazón la sert&gt;iente; tiene frío.
mie1?.zan a alterarse. Divfdese su raNo viste su desesperación con los zl:n, se pierde, se busca, se halla, y
símbolos suntuosos del Oriente n i con torna a 1,erderse, ofreciendo el eslas imt\genes sencillas y perfectas
J)ectáculo de un alma enorme que
de Grecia; su mal es profundo....
yacila entre la razón y la locura naFrío como el mundo moderno, "ª ciente, sin que se sepa cuá.l de ellos
qué discutir, si ya ha analizado y al fin prevalecerá.. ¡Espantosa tragedeshecho hasta la esperanza? La agu- dia de que todo hombre puede llegar
da ironía tiene una morada en su al- a ser el héroe! Hamlet se inclina soma. Antes que luchar contra la in- bre los abismo3 que quedaron ignorajusticia soberana, se da a la locura,
dos para la antigüedad sagrada y
que puede
imitar correctamente, profana; más allá. de la vida actual,
puesto que su razón está casi trans- persiste el reino de los muertos. Su
tornada. Profeta de la impiedad en inteligencia oscila sobre los bordes;
la Edad Media, vislumbra ya todo el luego el vértigo lo arrastra, y él, d"'esceptlclsmo del porvenir. Reúne ajándose arrastrar, se ríe; y si su vi-

Méxi co, 15 d e ma rzo de 19 14.

Año XX I.-Tomo 111.

•

Más fuerte
que la Muerte
(Tr aducido del ru so .)

-Adiós ....
-Oh, no, qu erido. . . . No diga:;;
adiós. . . . Hast2. la vista ... .
-Adiós ... .
-¿Qu iéres d ecir hasta nunca?
-Tú misma lo sabes .... adiós.
-¿Nunca, jamás?
E l no encontró contestación a esta pregunta apasionada. Estaba alegre porque par tfa, y porque habfa
roto por fin ese lazo penoso que tanto le hab1:a fatigado durante dos
años. No obstante, un vago sentimiento de compasión no le permiUa
ser cruel.
Sonaron dos toques de la campan111a.
El, junto a la entrada del vagón
y ella en el andén; la vefa pequeña y
triste, con el rostro sombrfo, que
tanto tiempo conocfa y vestida con
ese traje que él tamb1én conocfa tanto ... Y recordó una frase espiritual:
"La hufda del amor traé-- por consecuencia la victoria."
Dijo con impaciencia:
Para qué remover por centésima
vez Je,. mismo, puesto que tanto tú
como yo hemos consentido en que
la separación sea inevtta.ble?
Ella contestó en voz baja:
-St. Tú lo quieres.
.
- ¿ Y tú? ¿ Acaso no estA.s de
acuerdo conmigo? ¿O crees pocas
aún las bajezas que hemos soporta-

do durante esta vida conyugal entre tres?
-Tú eres justo--dtjo ella-y calló.
El encontró en la mirada de ella
una semejanza con la de un per ro,
después de ser castigado por su amo
encolerizado.
La campanilla emitió un trino
prolongado y menudo, luego se habfa extinguido por un instante, y
unq tras otro sonaron tres toques
largos y altos.
El bajó d e l estribo y ella ya habfa levantado el velo para darle el
beso de despedida, cuando un pensamiento repentino la obligó de ~úi&gt;ito a detenerse.
-Mi amor-murmuró suspirando.
-Mi amor, un solo ruego, el 1iltl-

mo.

-¿Qué?
-Pronto nos separaremos. . . Para siempre ... Yo te amo ... tü no .. .
Pero.... ded1:came una hora má.s ... .
Mira, son las once menos cuarto.
Dame tu palabra de Que a ]as doce
te acordarás de mr... ¿Seria eso
diffcil para U?
El se rió.
-Bien. Eu eso no hay ninguna
dificultad. Pero, ¿para qué' Jo quieres?
-Mira, al mismo tiempo, en ei
mismo minuto, en el mismo segundo. yo voy a pensar en U. Pero pensaré con todo el esfuerzo de mi vo1untad, con todo el poder de mi
amor. ¿Quién sabe? Es posible, que
para la volur.tad no existan distancias y nos veremos otra vez.
- i Qué extrafio lo que hablas!
-Pero recuerda. no has dado la
palabra . . ..

Núm e ro 37

-Y la cumpliré. Pierde cuidado.
- ¿ Tú vas a pensar fuerte, profunda, apasionadamente?
-Sf, sf. Adiós.
-Hasta la vista.
El est~ba sentado en el coche.
escuchando involuntariamente el ruido rrtmico de las ruedas . . . El sentimiento de libertad, extraordinariamente jubiloso, habfa desaparecido
casi momentA.neamente de su interior, para ceder el lugar a una angustia inesperada, turbia e insoportable . Cie:D"..a fuerza misteriosa le
hizo recordar con implacable claridad. los detalles má.s minuciosos e
insignificantes de esa novela a la
que acababa de poner término, ley,mdo con alivio la última pá.gina.
ETa cerca de media noche.
El ritmo de las ruedas, el ondular
de la cortina roja del farol, los silbidos nerviosos de la locomotora no
le dejaban dormir ... Y la. mente 5~
dirigfa con mayor intensidad hacia
la mujer pequeña, triste, conocida
desde hace mucho y abandonada ...
Este hombre orgul1oso y amante de
la libertad, sacrificarfa en ese momento su orgullo, su libertad, por la.
posibilidad de Yer un solo instant€&gt;
a la mujer abandonada. Y de pronto abriendo los ojos y como si despe'rtase de un sueño momentáneo, la
vió sentada a su trente, en el divá.n
cubierto con una funda de lienzo ...
Ella permanecia sin
hablar, 1&gt;ero
sus ojos miraban con un amor infinito y con un reproche silencioso.
-¿Quién eres? ¿PQr qué estás
aqui? exclamó é l, sa ltando con terror de su asiento.
Ello meneó tristemente la cab~za y en un instante se disipó, desapareció como la niebla de la aurora.
Al otro dfa supo que ella se habla envenenado la misma noche de
su partida de la ciudad.
A . K UP RJN.

---o.¡,o---

Nue1tr11 portada dtl número 35
En la portada de ese número pub lica mos la fotog rafl&amp; d e Ca rmft.Jl
Cau esade, artista del T ea t r o Arbe u ,
y nue11tr o estima b le colega "Noved,dee" reclama la pater nidad de ese
retrato, d iciendo que Lamenta nu est r o invo lu nta rio o lvi do al no mencion a r el origen de la fotogratfa.
Manl feat a mos al amable compañero
que, e ntre las muchas
foto gra.fi.a.a
que diariamente vienen a nue11t ra m e■ a d e t rabajo, llegó la de Carmen
Cau11ead e, im presa en tar je ta pOf!tal,
y ain ind icar su procedencia . A esto
se d ebe nuestr a omisión, que hoy
ael a.ra.moe g ustosos, p u es n u nc&amp; hem os acoetumbra do s upr im ir intenciona lm en te la proeedenct a. de Las
fotogra ttae que pnb llcamoe en na.est r os eem anarios.

4*&lt;i•++i&gt;+++++H&gt;&lt;~-~**.;~

+
+ CA LE:\'DARIO

+

♦

·3:•

UE LA SEl lANA +
MARZO.
~

+
+
0
+ Lunes l 6.- Sa n A brah a m H er- i!.•
+ mitañ o.
4&gt;
+ Martes 17.- San Patric io .
~$}
+ )li ércoles l 8 . -San Gab riel Ar- &lt;i&gt;
+ cán gel.
+
♦ J u eves 19.- Sa.n José.
-0
+ Viern es 20. -San Cu t b er to.
♦
+ Sábado 2 1.-San Beni to Abad . +
Domingo 22.-San Octavian o.

•!&gt;&lt;M&gt;&lt;!i+-+++# ♦+~1&gt;+&lt;!&gt;+€&gt;4'&lt;:&gt;&lt;~!o

Agradecimientos de nuestro
Director
"NOVEU ADES," e n s u ú lti mo nÚDlero, da cu enta d e l
faJ leciro.ie n to de l a r espeta ble
señora doñ a Guadalupe Herná nd ez viuda de Agu ilar, ma(lre tle nu estl·o lli rector don
E duardo I. Agujlru·, a q ui en
1&gt;re-sen ta
sentida. y ca.rtñosa
con dolencia.
Ag radecem os p rofU11dame n te, en nombre de- nuestro &lt;Li re&lt;&gt;tor, e l l)ésam .e de t.an estimable colega. ; y t.nmbi é n h a cemos exten s ivo n u estr o n.gra clecimie n to a las innumerables
personas que, e n ocasión tan
sen s ible, h a n
d e mos traclo s;1
esti m ación y cariño aJ señor
Agu ilar.

Boca voluptuosa, Labios deliciosos, sua
ve fragancia en el aliento

•

\'JOLETAS R USAS DE QUENTIN,
A

esa's

. bocas de
muje r ea-

tre cuyas
perlas s e
ar r ulla
la sonrisas
esta&lt;1 pas-

tillas I es
tr asmiten
s u fragancia celestial. Dejan sa l:o r de ambrosía y en la con ve rsación y e n su can to constituyen e l a lm a
fasci nado ra de la m ujer elegante. E n el
hombre son su espíritu conqu istador. Cajita artística de a umin io 50 cs . C ertificada
por correo 70 cs. En México, J . Labadie
Sucs. y Co. P .ofesa 5.-Jobanoseo F élix
1

Co. , Av. San F rancisco 39.- A. Vargás
Sucs.. Wbel la Cat6Hca 6.-J. Uihle in
Sucs . Coliseo, 3.

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EL MUNDO ILUSTRADO

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Sa. de Bucareli 116. Ap. 2629.
J Mex. 684. Juárez. .,.
Teléfonos: ! Ericsson 1518.

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.:

La segunda mujer
(Cuento de E~tlanclia.)

Mari, la primera mujer de_ Rooviku Jüri, jamás se habfa queJado de
su suerte y eso que ninguno en la
aldea ign'oraba que su marido trataba mejor a su caballo que a su
mujer. Se murmuraba, ade~ás, qu_e
si no hubiese sido por Mari, Roov1ku hubiera tenido que abandonar la
casa hacia tiempo, pues a pesar de
ser tan pequeña y débil, solLa trabajar a la par de la mejor, Y jamás
se le ocurrió a Rooviku ofrecerle la
ayuda de una sirviente. No solam~nte atendfa Mari a toda la casa, smo
solfa también levantarse a la madrugada, de invierno como de verano,
para dar la ración de pasto a los
animales y llevarlos al abrevadero.
Rooviku Jüri, era miembro del
consejo parroquial y durante varios
años se habia establecido la costumbre, después de cada reunión, de tomar una copita en la posada.
Rooviku no era borracho, pero
tampoco era hombre de negarse a
tomar una copa o dos, en buena
compañia, si se le ofrecia. Cuando
a hora avanzada de la noche llegab3
a su casa, hacia levantar a la mujer
para que desatara el "sulky" y si no
le obedecta, la castigaba durament~Mari lo soportaba todo, lo consideraba como parte de la cruz que
siempre habfa sentido pesar sobre
sus hombros....
Una noche de invierno, cuan.Jo !;;
pobre mujer fué mandada a rlesatar
el caballo, tomó un gran resfrí.:&gt;; al
d!a siguiente deliraba. Ji.iri dijo que
lo hacia de maña, y sólo al tercer
dia llamó al médico.
El vino. Examinó con cuidado a
la enferma; sacudió la cabeza y dijo:
-Aqul, sólo Dios puede ayudar.
Y ciertamente. . . ¡ Dios ayuda a

todos! Al dia siguiente Mari cerró
para siempre los ojos. . . . . .
En el primer tiempo RooV1ku senUase un poco triste, pero no tardó
mucho en buscarse otra mujer. La
tarea no fué muy fácil: era demasiado conocido y ninguna de las mujeres
en la comarca quiso correr el riesgo, sabiendo cómo habla tratado a
Ja pobre Mari. Pero el q~e busca ~ncuentra. La última a quien Rooviku
se declaró era a Lisa, niña alta, robusta, en el principio de los treinta.
Desde muy chica se babia gan~do el
pan entre extraños y !a honest1dl~d Y
fidelidad de Lisa eran reconocidas
por todas partes. Cuan.do Jüri tr~taba de .explicarse y en . col(!res v1vlsimos pintaba la gran necesidad de
encontrar una madre para las tres
huerfanitas, las hijas de ~lari, Y a
más daba la promesa de ser hom~re
recto, Lisa accedió a ser su muJer.
Pronto se notó que la casa de
Rooviku nuevamente fué mandada
por manos de mujer. Lisa se habia
puesto al corriente de tod~- ¿Las
tres criaturas estaban ahora siempre
limpias y bien arregladas.. Ja~ás
pidió Lisa consejo a su marido ,ah,
r.o! sabia bien qué y cóm? hacer
las cosas y eso le causó un inmenso
fastidio a Rooviku; se dió cuenta
cada d!a más claramente que la segunda mujer poco a poco lo puso
fuera de combate. Por fin empezó a
sentir tal rabia contra Lisa, que no
estudiaba sino encontrar ocasión de
buscar peleas con ella.
Cierto dfa, al llegar del campo,
se sentó en el banco fuera de la casa.
-Jüri-llamó Lisa-¿por qué no
vienes a almorzar? la comida está
servida.
-No tengo ganas.
-Bueno; te dejo entonces la comida tuya en la despensa, puedes
comer cuando te dé. gana ....
Rooviku se apretaba los dientes
de rabia. Cuando Mari lo babia visto de mal hum ,r le habla hecho tantoa agasajos que habla llenado su
corazón con un sentimiento de orgullo y alegria y habla sentido la
satisfacción de un rey qua da amnistia. Pero Lisa. . . . A Lisa no le
importaba que estuviera de buen o
de mal humor.
Una noche de invierno Rooviku
Jüri llegó muy tarde a su casa, de
Ja taberna, donde habla tomado más
copas que de costumbre.
-Ahora le voy a enseñar quién
es dueño ... -murmuró, y los dedos
crispáronse firmemente alrededor del
látigo.
Deja el "sulky" atado en el patio,
y entra con alboroto infernal al dormitorio donde Lisa duerme a pierna
suelta.
-¡Qué!-grita-¿estás roncando,
eh? Vete a desatar el caballo.
Lisa se despierta, mas no se mueve.
1--¡No oyes! Vete a desatar el
caballo.
-Si tú lo has atado, también podrás desatarle,-contesta tranquilamente la mujer.
-¡Qué!-grita Rooviku fuera de
si.-¡ Me contestas! Mari jamás se
habla atrevido a eso ....
-Jüri-dice Lisa con calma, sentándose en la cama-te aviso que
yo soy tu mujer y no tu esclava.
-¡Ah, si!---exclamó Rooviku perdiendo el último resto de dominio.¡Ab, sf!
Y en el mismo momento el lá.tigo
cortó el aire y cayó con toda fuerza
sobre las espaldas de Lisa. Pero tan
sólo una vez. Con la ligereza del rayo salta Lisa de la cama, arranca
el látigo de la mano de Rooviku,
quebrándoselo en tres pedazos Y con
agilidad fenomenal toma al hombre
asustado por el cuello, volteándolo
sobre la cama.
-Tengo brazos fuertes-dice--y
se usarlos en caso de necesidad ....
Vete ahora tú a desatar el "sulky".

Ni el siguiente dfa ni jamás h&lt;tbló
Rooviku una sola palabra de lo pasado. Desde aquella noche fué otro
hombre; jamás trataba de buscar
querellas con la mujer; todo lo_coutrario: cuando llegaba a su casa Je
ayudaba en sus quehaceres, Y entraba al dormitorio de puntillas, para
na despertar a Lisa.
La gente en la aldea se ha quedado estupefacta. No se explican un
cambio semejante; los más atre ;i~os opinan que Lisa ,debe haber
consultado a una adivina.
P. GRC~'FELDT.
----0---

RECETA PARA EL REUMATISMO.
Extracto compuesto vejeta! Arvel,na, 15 gramos;
'arabe compuesto de hipofosfitos.
4&gt; ¡;ramos;
Ja;,.be compuesto de Zarzaparrilla, 6ogramos.
[ómprense e,tos ingredientes en _rua1quier
Botica, mézclelos cada uno en su prop1c1 ca.. ~ Y
tómese una cucharadita después de cada comida
y :&lt;l acostarse.

En Tacubaya

++++~+++•+M-........1'+••
+

DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO.
Arw r Literatura.

oi&gt;

.Editado por "El Mundo Ilu11trado" y "La Semana Ilustrada," S. A.

+

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+

+ DIRECTOR GENERAL Y GERENTE:
+
EDUARDO l. AGUILAR.

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JEFE DE REDACCION:
MANUEL DE LA TORRE.

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COLABORADORES:
♦
José J'uan Tablada.-Lic. Fe_ ♦
,;, der:lco Gamboa.-Lic. Jea"6s ♦
•) M. Rábago.-Lic. Nemeaio Gar- ♦
.,. c[a Naranjo.-Lic. Rub6n V• ,.
+ lenti.-Lic. Antonio Ramos Pe- ,..
-&gt; drueza.
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OFICINAS:
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♦ 5a. de Bucarell, 116.-Aparta- ♦
+ do H9.-Teléfonos: Me:dc&amp;- ♦
+ na, 684, Juárez; Erlcs11on,
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1618.
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( con !!nea.a de exten11!6n.)
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+ PRECIOS DE SUBSCRIPCION: +
&lt;i• Por
trimestre en los
+
+ Estados.
. $ 4.50 +
+ Por seis meses en los
•!&gt;
+ Estados.
.
9.00 '9'
+ Por 1 año en los Esta••
+ dos . . . . . . . . . 18.00 +
+ Por 6 meses en el ex,;,
+ tranjero.
16.00 ·•
+ Por 1 año en el extran+
+ jero. .
30.00 .,.
+ En México, subscriclón
+
+ por un mes. . .
1.25 ..,
+ Números sueltos. . . . 0.35 +
+ Nümeros atrasados. . . 0.50 ••
+ Todos los pagos han de ser pre- +
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cisamente adelantados.
••
+ Para la publlcacl6n de avtsos +
♦ en este periódico, dirigirse a ♦
n. &amp; G. OoetEchel, Aven1dn 16 de •
+ Septiembre, 26. Sus agente11 en ♦
+ Europa, la Soclété Mutuelle de ♦
+ Publicité, 14 rue de Rouge_ •
♦ mont. (9 e.)
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♦ NO SE DEVUELVEN ORIGI- +
❖
NALES.
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+
Toda correspondencia y giro ■ ♦
+ deben remitirse al Director Ge- +
" rente General.
♦
,Jo

+

TODAVIA HAY CANIBALES EN AFRICA

QUB SER FUERfE,

:Para obtener en la vida. dichA

6 provecho es necesario poseer
cierto grado de fortaieza. La%
personas débiles se ven siempre
privadas de las cosas que constituyen la crema y nata de lo que
el mundo puede ofrecernos. Esas
personas darían sin vacilar todo
lo que poseen por adquirir fuerza
y vigor, pero no saben donde podrían efectuar el cambio. Tales
personas se fatigan en seguida y
caen en un estado de depresión
y melancolía. Con facilidadpierden peso y se quedan delgadas y
enclenques. Lo mismo los jóvenes que las personas de edad
mediana y aún los niños sufren
frecuentemente y hasta se mueren
de lo que parece ser un desgaste
visible y debilidad. El desarregfo
se halla en los nervios y en el
sistema digestivo. El remedio es,
pues, un t6nico eeguro y poderoso,
que limpie y fortifique, como es la

PREPARACION de WAMPOLE

SE ALQUILA UNA PRI!\IOROROSA CASA SOLA, A 2 CUADRAS DEL TREN, EN LA MEJOR CALLE DE TACUBAY,1:
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la cual nunca falla en.su empresa
de hacer Íl''.!rte al débil. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
una solución de un extracto que
se obtiene de Hígados Puros de
Bacalao, combinados con Hipofosfitos, }falta y Cerezo Silvestre.
Los productos de la ciencia médica más adelantada entran en su
compos1c10n. Miles de personas
la deben renovación de sus fuerzas y sus ánimos para trabajar y
p:ira estar alegres. En Anemia,
Escrófula, Debilidad General y
Enfermedades de los Pulmones,
no tiene igual. El Doctor M.
Gutierrez, Profesor e:n. la Escuela
Nacional de Medicina do México,
dice: "La Preparación de Wamp:ile se toma tanto por los adul,
tos como por los niños con el
mejor gusto, porque se vigorizan
con la mayor facilidad. Por este
motivo hace muchos años que yo
u so esta medicina y siempre he
obtenido los mejores resultados."
Una bot~lla basta para convencer,
venta. en todas las Boticas,

•

Pe

Suceso Extraordinario
En una de las regiones mineras
del norte de Francia, ha ocurrido
un extraño y dramático suceso. Una
noche, un minero quiso pasar por
una via férrea; un tren se Je echó
encima, le arrolló y prosiguió su
marcha. El infeliz quedó sin conocimiento en medio de los rieles. Durante toda la noche, continuaron pas2ndo trenes encima de su cuerpo.
Se calcula que pasaron, desde las
ocho de la noche, hasta las siete de
la mañana, cuarenta trenes. A esta
última hora, un guarda-agujas se
fijó en aquel informe y sangriento
bulto. Acercóse y reconoció, con espanto, que se trataba de un hombre. Apartólo de la vfa y pidió socorro. Llevaron al infeliz a una estación inmediata, donde recobró el conocimiento. Con voz débil, contó lo
que habla ocurrido. Presentaba innumerables heridas y contusiones,
varias de aquellas, mortales de necesidad. Los médicos que le operaron, maravilláronse de -1'l-U,e aún. no
hubiese muerto. Le transportaron a
un hospital, y en él falleció por la
tarde.

' ~1orales
La Academia de Ciencias
Polfticas de Parfs, acaba de otorgar
uno de sus grandes premios, a Monseñor Augouard, vicario apostólic-a
en el Alto Congo francés, y preconizado obispo en estos últimos meses,
como premio a su obra civilizadora
e1'. aquellas bárbaras regiones.
Para comprender la. utilidad de su
obra, baste decir que la ha encaminado contra dos plagas milenarias
del Continente negro; el canibalismo
y

y la esclavitud. El canibalismo es en
los negros un acto perfectamente razonable y considerado como privilegio de indiscutible superioridad. Devorar a sus enemigos vencidos l':ls
parece el complemento de la victoria; comer "carne que habla" según
su propia expresión les parece honor
grandfsimo. Los "pahulnos" de Gabon sacrifican a sus victimas y se
las comen después como signo de
perfecta venganza y de numillación

suprema. En la tribu de los bonjos
la antropofagia es )lo:,rible; para
celebrar los funerales de un sultán
el matrimonio de un.a princesa, la
muerte de un guerrero valeroso o
cualquier otro suceso histórico para
ellos de importancia, ofrecen banquetes de 300 cubiertos, es decir, de
300 esclavos, que sacrifican y los
or,ecer. al pueblo. Estas mismas tribus ceban a los cautivos como si
fuesen a los animales de corral, IQ!!

'Jle,·an ,después al mercado, donde
los compradores los examinan, los
p2 !pan, y escogen diferentes trozos,
que dejan cuando son decapitados, y
puestos a la venta.
Ya está. desapareciendo el canibalismo gracias a los continuos trabajos de los misioneros, y va '3ucediendo cosa igual con la esclavitud,
aun cuando ésta no ha sido posible
.aún extirparla por completo.

�~§ EL BESO DEL -~A"AR

COMEDIA POR

~~

==

jLas príncípales estatuas t,e ~arís

==

~~============u=,i=====c=a=~is=lao=t=óp=ti=n=egr=tt=t=~
(Continúa,)

..

PADRE.-¡Que st canto, vaya!
(Canturreando.)

que os vais a llevar tú Y su padre
cuando diga, sin pensarlo, que a mi,
al abuelo, al vejete ...
;\1ARUCA.-Ya es hora de que se
vaya usted a acostar; mañana es
dia de madrugar.
PADRE.-¿ Y qué más da madrugar? Para madrugar no se :u.e::esita
acostarse a las tantas. ¡Ni que estuviera yo viejo! ¡Bueno est!í!
( C'antnrreando.)

:\IARUCA.-No, no se vi:.
PADRE.-Canta aquello que te
sale tan bien, aquello de:

PADRE.-Si, creo que sf, vt lle"El que no canta,
gar en carros muchos heridos al pueQuien no se alegra ... "
blo. Ahora, al subir la cuesta, Ma"No sé por qué tengo
nolillo y yo, nos encontramos a ~u
Yo amor en el alma..... "
:\!ARUCA (interrumpiéndole).oficial y a unos soldados que baJaban con un herido, herido o muerto, Padre, es que la vi-da-es a veces muy
•
vé tú a saber, en una camilla ... • triste, mucho. . . .
•¿Recuerdas aquella tarde que la
PADRE.-¡Y dale con la · vida, y
Manolillo y yo nos hicimos a u~ dale con la tristeza! ¿:\le dir!ís que
cantabas, y se calló para escucharte
lado para dejarles el paso, nos quii.:quel jilguero que cantaba también
no somos aqui felices con
tamos los gorros, y le rezamos un nosotros
en el moral negro?
.
u u estros árboles, nuestros frutos y
"Yo soy viejo, per" tengo
Padre Nuestro. Aquel pobre~illo que nuestros canto;;? ¿No estamos tran:\IARUCA.-Ya no me guota can,Joven el a•ma;
iba dentro. era un m!írtir de la Pa- quilos con nuestra vida?
tar, ya no canto más.
Hay quien siendo joven
tria.. . . ;\lira, ;\laruca, me dió trisPADRE.-;Yaya! pues no está.s
La tiene anciana.
~fARUCA.-¡La felicidad! ... . La
teza, por él, sin c.onoc~le. . . . Los alegria, la dicha, se van muy proato,
hoy de humor. ¡Quién sabe que te
tambores y los pasos de los solda- y cuando llaman a nuestro coraz6n,
habrá picado!... ¿Pero sabes, :\-laMARUCA.-No cante, por piedatl. ruca, que con la charla y 13s cantados hacta·,1. al mismo tiempo: paro, parece que vienen de paso y que ti3PADRE.-Pero
¡qué
to.i.terfa
más
pam, paro. . . . hasta tristes se me nen mucha prisa en marcharse; en
tas se me ha secado u-.i tanto 11
garganta? Dame una poq uilla de
antojaron los aires de los soldados, cambio, el dolor dura mucho, o pa- grande!
:\IARUCA.-Dtga,me
usted,
¿y
agua, dámela tú del jarro, que cuanque oe alejaban cantando. . . . i Po- rece que dura.
,cuando ,ie sufre mucho, se sufre do la tomo yo no me sabe; será mabre del que iba en la camilla! ... •
PADRE.-¡Ah, ya caigo! De que basta morir?
nia si tú quieres, pero no ma sabe.
ha de haber catdo muerto o herido las muchachas a tus años se ponen
p ADRE.-A veces, en algunas all\IARUCA.-Si, padre, tome usted
en alguna quebrada del monte.
tristes ya me sé Jo que les hace fal- mas duran los pesares lo que la
(le da agua.)
MARUCA.-Si, tal vez, i pobreci- ta.
vida, y aun teniendo alegrtas, éstas
PADRE.-¡Qué rica! es de las pello! .... Padre ¡,y qué tal le fué a
(Cantando.)
se van pronto y queda el dolor. En ñas ....
usted por el pueblo?
cambio hay otras como la mh, en
MARUCA.-De las peñas es.
PADRE.-;\luy bien, te tengo que
"Al dejar de ser botones
las que bay contento de la vida Y
PADRE.-¡Qué buena! Como qu'"
contar muchas cosas buer.as, muy
las mujeres,
vienen tristezas y nos pegan hondo es del cielo, Maruca.
buenas.
quieren ser flores."
en el alma, pero se van, y queda la
l\fARUCA.-De la virgen.
:\TARUCA.-¡;\Juy bue11as!
_
alegria en ellas.
PADRE.-Es milagrosa. Me conPADRE.-¡Ah, pues ya verás tu!
MARUCA.-¿:\Iuy larga ei: la vida taban a mi de muchacho ¡calcula tú
.1\IARUCA.-No, no es eso; no esNo te lo digo desde Juego, porque
se sufre?
si hará tiempo de esto! que una enasi te Jo digo. . . si te lo digo, eres toy triste por eso; si es que ,10 es- cuando
PADRE.-J\1ucbo, muy larga, por morada dió de esta agua a beber a
muy capaz de quererte irlas a s~1~; toy triste ....
breve
que
sea
,es
la
vida
cuando
se
PADRE.-¿Por
qué
no
quhires
ensu galán, para que no olvidara sus
brar luego. Pero ¡qu~ ~rugo &lt;;OJ •
¡ Pues ya n·J te lo di3e! Nada, q1·e tonces que cante? A las mujerPs llora. Pero ¿a qué santo quiéres sa- promesas de amor. Y dizque años
ber tú ahora todas estas cosas? Nun- pasaron y no olvidó el mancebo; mas,
cuando
les
embarga
la
melancolia,
ya no tiene remedio (con mucll~ nlP;
gria.) ¡Que ya compré las semillas. no hay que preguntarles "por qué," ca se te babta ofrecido hacerme ta- cuando con el tiempo y la ausencia
preguntas.
se empezó a borrar su cariño, sintió
· las de los rosales de Orizaba, Y las sino "por quién" están tristes. No lesMARUCA.-Hasta
hoy no se me al punto una horrible sed; con· la
me vayas a salir con el tirito que
de los claveles y margaritas!
habla
ocurrido.
está.s enamorada.
sed, el gal!ín recordó aquella agua
l\lARUCA (simulanclo alegl'Ía).PADRE ( t·ienclo).- ¡A qué l\laru- fresca de las peñas de la montaña,
MARUCA.-¿Enamorada? Diga¿De verdad, l)adre? ¡ Qué bueno!
quilla!
Por
las
mañanas,
cada
dia,
me, ¿cómo es el amor?
nació de nuevo el amor en su co¿ Y las trajo usted?
amanece uno, a veces triste, otras razón. . . . y lloró de amor, y con
PADRE.-¿El amor?
PADRE.-Claro
que sí; pagué
alegre
luego
poeta
y
basta
enamoMARUCA.-¿Se puede llegar a olsus lágril'las, al punto, desap;Lreció
carillo pero las traje. Tómalas; por
Jrado;' y cada mañana más viejo, la sed.
aht ue'nen en las cubiertas sus nom- vidar cuando se ama?
esto
es
lo
grave.
¿Cómo
va
aquello,
PADRE.-Se puede.
MARUCA.-¿ Y es cierto todo eso?
bres; que no se te mezclen, porqu_e
MARUCA.-¿ Y cuando se ama -:hiquilla de: "dicen que tengo caP ADRE.-Claro está que si ¡ no
la haces buena; nace una barbannas?" (:\1aruca 1&gt;ensath-a no le con- faltaba má.s! Es tradición de mudad. Figúrate, donde nazca una ro- mucho?
testa). Si, ya me acuerdo,
PADRE.-No se olvida.
chos años, y muy cierta es. A mi, el
sa junto a un clavel ¡ nos hemos_ lu(Recitándol o.)
l\lARUCA.-¿ Y si es un sueño,
abuelo me la contó, al abuelo se la
cido! No se pueden ver. . . D1c1?n
contó el suyo, yo a U te lo digo, y
que tiene añejas rencillas Y res- una ilusión ese amor?
PADRE.-En.tonces. . . . entonrE:s
espero ser abuelo para contarlo.
quemores con el clavel la rosa, por
''Dicen que tengo canas
MARUCA.-¡Padre mio! (cogién"
cuestión de raza. Eso cuentan las no se olvida, se muere.
En la cabeza ....
MARUCA (con alegria) .-¿Se mue- En lo que eran babtan de volverse clole 1ma mano) . ). ¿Me quiere ust&lt;&gt;d
lenguas ¿sabes? Pero es mentira,
mucho?
mucha mentira ¡lo sé yo tanto! es re, padre? ...
Si tú las besas."
PADRE.-Cuando ames, si llegas
PADRE.-SI, hijita; eres mi aleasunto de celos: porque una mañagrfa; por U vivo feliz en la vida.
na ¡~ rosa se enamoró del tulip!ín, a amar, Maruca, ama mucho y no olMARUCA.-¿Qué hace uno cuanMARUCA.-Mucho, mucho me
cu.estión de gustos, Y despreció al vides nunca.
1\fARUCA.-Yo no olvido .... ¿Y do quiere morirse?
quiere?
clavel.
PADRE (sin escuc ha ,· a :\laruca) .
PADRE.-Mucbo, Maruca (acari.·
MARUCA.-Padre, ¿por qué no se cómo, por qué nace el amor?
PADRE.-¡Caramba con las pre- -Por nada me puedo acordar de ciámlol a). ¿Por qué me lo prPgunva usted a descansar ya? es mny
aquella endecha que le aprend1 al tas? No sé qué tienes hoy; si será
guntitas!
tarde.....
l\lARUCA.-¿Padre, se puede amar boticario.
aquello de:
PADRE.-¿Descansar yo? ¡pues
MARUCA.-EI beso del mar nos
me gustas! Tú si parece que estás en un instante, y amar mucho, pabesa
en
la
frente.
.
.
se
v?..
.
.
.
no
ra siempre?
"¿Qué cosa tendrá la niña,
con mucho sueño ....
PADRE.-Si 1oe puede amar en nos besa más. . . . ¿ No nos vueh·e
Que quien la mira
MARUCA.-St, fatigué mucho por
Se lo adivina?"
el huerto, bay tanto que hacer en un instante para siempre, o puetle a besar, padre?
P ADRE.-Abora st, ya me acuernacer el amor poco a poco, y se
él ....
MARUCA.-Tengo. . . . tengo una
PADRE.-¡Tengo una ilusión por puede no olvidar cuando se ama de do, verás, dice ....
MARUCA.-La golondrina veine pena.
sembrar esas semillas! i Habrá que largo. Es muy caprichoso el amor.
P ADRE.-Dtmela, Maruca.
verla,s cuando nazcan! Si viviera tu Almas bay que no ban conocido más cantando, se aleja. . . no vuelve a
MARUCA.-Muy grande, una pemadre, ¡ qué gusto se llevarta con que un amor; mira, te diré, como el cantar ...
PADRE.-Dice: "Si llego a perder na ....
ellas! Soñaba en las flores. . . Pero amor mio para tu madre.
MARUCA.-Y como el de ella.
PADRE.-¿Pena? La juventud no
mis ojos .. .. "
ya se fué, Maruca, y nos quedam~s,
1\fARUrA.-Padre, tengo el alma tiene penas. En los corazones jóvePADRE.-Y como el tuyo, Marutú y yo, con nuestras flores, .que trisnes, las penas se llaman amor.
tes me parecen cuando pienso en ca, cuar.do ames. No tengo más ilu- muy trisle.
PADRE.-"En tu ventana los busMARUCA.-Muy grande. padre.
aquellas que cortábamos con ella. sión que antes que me muera te cases; primero, bueno. . . . pues, para co . ... "
PADRE.-Hija, bija mia, ven a
¿ Te acuerdas?
l\JARUCA.-Viene el a.mor, nos mis brazos y dime tu pena, que si no
l\1ARUCA.-St, me acuerdo. (Se no dejarte solita en la vida. (Se
te consuelan los brazos de tu padre,
quedan los dos en silencio por 1mos limpia una lágrima y l'ie ul momeo- besa en el alma y se va ....
to). En segundo
lugar ... ¿Sabes
PADRE.-"También saben Ya mis debe ser, como dices, muy grande tu
instantes. c:omo ha.cien do recuerdos.)
tristeza.
PADRE (riendo ele pronto) .-Pe- para qué? porque tengo un capricho, ojos el camino de los tuyos."
l\tARUCA (acercán dose más a él ).
(La abraza y Maruca se echa a
ro, no nos entristezcamos, Maruca, una idea de viejo, la de mecer en
llorar.)
la vida, dicen que es triste, pero no mis brazos un nietecito. . . . tama- -Padre, no sé que tengo ...
PADRE.-¿ Te gusta la endecha,
MARUCA.-¡padre ... padre!
es más que como nosotros queramos ño de gordo.
MARUCA.-;Padre! ...
Maruca.?
PADRE.-Llora, llora, que es un
que sea.
PADRE.-De mirarme con sus MARUCA.-No sé qué tengo aqui bálsamo el llanto para los dolores.
(Canturr-eanclo.)
ojos iguales a los tuyo1o, es decir, a
Pero u.o llores, que me vas a hacer
(tocánclose el pecho.)
llorar, y las lágrimas de los viejos
los de tu madre; -1ue ue ria en la
PADRE.-¿Qué dices, Maruca?
''Que me quiten lo que tengo
cara cuando empiece a reir; que
MARUCA.-1\Ie duele mucho aqui. son muy amargas; los viejos st coQue rico me quedarta
me tire de las canas y que me pePADRE.-Ab1 duele cuando bay nocemos las penas ....
Si al quedarme yo sin nada,
gue cachetes. Y cuando crezca más, una pena. Mira, yo sé el remedio,
(:'lfaruca hace un esfuerza para
No s~ fuera mi alegria."
que empiece a balbucir palabras se suspira ast, muy hondo, se echa contenerse, y se levanta.)
:MARUCA.-No cante, no cante us- torpes, preguntarle que a quién al viento una balada, y se va con
q_ulere más en la vida; y la rabieta la balada la pena.
(Continuará.)
ted, padre.

Todas las celebridades francesas, ya sean sabioS, artistas, filósofos o guerreros, tienen erigida una estatua en París. 1\1:í:. de 500 se levi:.ntan en las principales avenidas, jardines y plazas de la gran capital y ele ellas damos a conocer las siau ient.es que son reputadas como las
primeras por su mérito artístico.
~
'

RE:-..AXOOT

Calle de Lutccia

-=:a

8BA1.P,tARC11AIS

ESTl!BAN MARCE14

Calle de !&gt;-in Antonio

Jard ín dt:I Ayuntamicnio

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PAR'.\11::,,;;11;:R

M I\RISCAI. ~ FY

CARXIER

AL del Obs.crv:i.10,io

A\', del Ob,er\atorio

Av. del Obscrutorio

CooPER

ALFONSO 0At"DET

MVSSRT

MAUPPASSANT

COMPTB

Plaza de S. Francisco Jarier

Campos Elíseos

Carrera de la Rcin:l

Parque Monceau

Plaza de la Sorbona

Gou:-wo
Pa.rquc Monccau

B UFFOX

Judtn de Pbnta.•

�Sensacionales fotografías de las mc;,ntañas de la Luna

Los últimos trabajos de los principales astl"ónomos ingleses los presentamos en esta página con emocionantes fotografías y dibujos, que
llemuestran claramente cómo son las montañas de la lona.-La última teoría a eiate respect-0 enseña que e .~ montañas han sido formadas por
meteoros gigantescos que han caido en la superficie lunar, con lo cual ha sido desechada la que afi.rmaba que esas prominencias venían de la
lava de los volcanes.

Señor General don .\m•eliuno l~I;t•1quet, \lilli~tt O {le la Guel'J'a
e
·
.
acaba de crear &lt;'Omo el más alto en la n1t·11·c1·a 111º .
u-• qu ha sido as&lt;'endulo a C'.eneral de ('uerpo de Ejér&lt;'ito, cargo que se
,:\.1cana.-=nor General don Igna&lt;'·10 A B •
·
·
l&lt;~jérc•ito.-Salida ele un cuerpo de eJ'ét·&lt;'ito pai· G
· iavo que ha sido ascendido a General ele Cuerpo lle
·
a
uaymas, a las órde ne-s del Ge
l J
' Tél
Presidente de la República, que ha Sido ascendido a Genel'al de Cuer
de E"ér ~er~ oaq~n
lez.-El senor General don Podlrio Díaz, ex•
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salir &lt;'On su &lt;'uerpo de ejército para Gua)mas.-El señor Gener
P
J. c•~· El senor Ge~eral don Joaquín Téllez, en el momento de
cit-0.-Señor General dou Rómulo Cuéllar que l1a sido a c . di:l do: J. Refugio \ eta.seo que ha sido ascendido a General de Cuerpo do EjérGuaymas.
'
s en
encral de Cuerpo de Ejército.-Un aspecto de la salida de tropas para

°ª

�VIDA NACIONAL

VIDA NACIONAL

lnt&lt;&gt;resantes momentos de la no,•illada que ise efectuó en la última semana en honor del señor )fi11istro de Conmnicaciones, Lic. don
José )laría Lo7..ano, por Jos empleados de la misma Sec1·etaria.-Reinas que presidieron la fiesta.-El señor don Jesíis Guzmán y Raz Guzmán,
secretario particular del señor )lin.lst1'0 de Relaciones, Lic. don José L6pez Portillo y Rojas, y aetivo colaborador de toda su obra en Jalisco.
-Seño1· don :Fernando Bermíidez ¡n1me1· mexicano que obtiene el título de Docto1· en Leyes en la Umversida&lt;l de París.-"Cn aspecto de
los funerales verificados 1&gt;or el etel'J10 descanso del padi·e &lt;lel señor Encargado de Negocios de los Estados Unidos, )fr. Shaughnessy.-La concurrencia saliemlo de las hom·as f(meb1'(?-S.-St"fio1· don Rafael de Arrilíaga, que acaba de se1· nombrado director de Ja Beneficencia Pública.Señor don Sah-ador }'lores y de la Peña, distinguido cronista taurino, que con suma imparcialidad y grandes conocilnientos, reseñó las corri•
das de la pasada tem,porada en EL l\IU:\'DO ILUSTRADO.

)lesa &lt;le honor en el ba:1quete celebrado para obsequfar al Dr. Licéaga con motivo de su jubilación, por llevar cincuenta años de servlcios.-Eu~ayando el 01fcón de ob1·eros en uno de los patios de la Escuela de la Col'l'egidorn.-El )l!nistro de Instrucción Pública roC:eado de
lo:; 1n•ofesores de la Esencia de )ledicina, en el acto de inaugurar el aula "Miguel Jiménez."-El maestro Ponce y directores de la Banda
del Orfeón antes citado.-Cn aspee o del banquete celebrado en honor del Dr. Licéaga.-Los maestros Beristáin y Torres Ovando que dirigen
el Orfeón de Obreros,-Los alumn os de la Escuela de Medicina en el act-0 de inaugurarse el aula ".Miguel Jiménez,"

•

�VIDA NACIONAL

ACTUALIDADES EUROPEAS

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l'.:l señor Gobernadot· del J&gt;is h·ito, Lic. Geneml don Ramón Cot·o n11, en la ceremonia del "l&gt;ia de Ar boles", celebrada en San Pedro ele
los pinos.-nhtinguidas damas 1ilanta11do el ¡H imer árbol en la refel'ida re1·emonia.-El confe1·encista señot• Angel Zifrraga, t·odeado ele un grupo de obret•os después de babet• dado una conferencia sob•·e un tema de arte, en la Univer,i&lt;iad Po1&gt;Ular.-.\specto del interior del t.e111plo de
Santa Catalina en la fiesta tra&lt;licional del Señot· clel Rebozo, que se veriflró en la ítltima semana.-La se1íorita Angel.a Camacho, que tomó
pu•·te bt·illantíSima en el último concierto que tuvo lugar en la Casa Alemana ele ~lúsica.

•

Los Estados mayores e uropeos hablan de la necesidad de armar, para la ofensiva, las diversas unidades
de las flotas aereas. En Francia el
Ministerio de la Guerra ha apr~bado, para el programa de 1914 una
serie de aeroplanos blindados 'y armados. La primera. ametralladora
se ha ensayado ya .sobre un monoplano con motor de 80 caballos.

l\Jontecarlo, el pafs de todas las
flores, está. siendo en estos momentos el primer centro de atracción europeo. Nobles millonarios de todo el
mundo, concurren a este famoso sitio donde también se han dado cita
los principales artistas alemanes
franceses, que en una sola semana y
en un solo teatro, han puesto "Parsifal," "Norma" y "Las Fiestas de

y

Hebe," tres obra.3 maestras tan diferentes y tan cautivadoras.
La célebre artista francesa Juana
D'Orliac, deseosa de documentarse
exactamente para representar en el
Teatro Renacimiento, la notable comedia, en tres actos "Les Chifonniers," estuvo personalmente en el
mercado de las "Pulgas," Jugar en

que los colillero:¡ exponen cada domingo lo que han recogido en las calles de Parfs, durante la semana.
El 7 de febrero se efectuó la apertura del Parlamento inglés. Nuestro grab~do representa la pompa
del corteJo que provocó inmensa curiosidad en la muchedumbre que
presenció el desfile.

�ternima por el suicidio de la pobre
mujer, y no falta entre los personajes un cura joven poco conocedor
por tanto, de las intrigas mundanas, y que dá la nota mfstica, en la
fábula sugestiva y apasionada.
El público no entró mucho en la
obra; aplaudiendo en cambio a Marfa Luisa Yillegas que tuvo momentos
muy inspirados; a Palacios,
siempre dentro de su Upo de enamor:i.do; a Clara tl!.lrUr.ez y Dora
Vlla al veterano Cervantes y al es-

al espectador hasta abrur::arle p:&gt;r
completo, con detrimento del inlürés. El conflcto entre la vida sencilla, económica, sin vanidad alguna,
de la dueña del almacén llamado "La
Morera de Plata" y su nueva "Catalina" que debió aparecer en el
teatro, dadas sus aficiones, y sus
progresos en el arte escénico, y que
asustada ante las dificultades de la
vida arUstica en lo que tiene de peligrosa, para la dignidad y honra
femenina, decide casarse de buenas

mo de '' Ricardo" gira el desenl:l.ce
de la comedia, y vemos que al fü.1
la dicha vuelve a la casa y aquellas
dos mujeres, se reconcilian, term~nando satisfactoriamente la pieza.
La interpretación fué corecta por
parte de todos; sobresaliendo el trabajo de Prudencia Griffel, siempre
natural e inspirada; bien l\1utio y
Paco MarUnez; Coss, dejándose llevar de lo cómico del papel; correcta Emilia Otazo; muy gracioso Rugama; y deficiente en extremo Matilde Cires Sánchez, a la cual !a
pesan mucho las canas en los papeles de carácter.

TEATRO IDEAL.-)laría Luisa Villegas y Palacios en el acto segundo
de "La Embustera."

TEATRO )IEXICANO.-Los señores )la1•tinez y )lutio en una escena
de "La )l01·era de Plata."
TEATRO IDEAL.-"La Embustera.''

Ha pasado ya, quizá para no volver, el triunfo de las obras teatrales
escritas ,~on efectos rebuscados . y
violentos, y desarrollándose en un
ambiente romántico. Y a este género
escénico pertenese el drama en tres
aclos "La Embustera" que se estrenó
en el Teatro Ideal, y que es un arreglo de la novela '• La Mentirosa" de
Alfonso Daudet, el literato insigne de
inmortal memoria.
La 1Hotagonista nos interesa desde la primer.a escena, por ser una
bel1a aventurera, que enamorada de
un noble, "Jorge Nattier," tiene
que idear mentiras, para encubrir
su pasado, su ·vida borrascosa de
amorfos, y su matrimonio con "Jaime Ollivier" que vive, y del que
está separado y para mayor de3gracia de "::\laria de Loche" es fntimo
amigo de su esposo actual, el bri·
liante aristócrata. Toda la fábula

TEATRO IDEAL.-)laria Luisa Villegas y Catalá en el acto tercero de
"La Embustel'a."

a primeras con el hijo de aquella
viuda, joven trabajador y afecto a
las labores comerciales de su tienda
que camina viento en popa, no es ni
TEATRO )IEXICAXO.-"La l\Iol'e- mucho menos materia bastante, p;tra sostener una obra tan extensa
J'a de Plata."
aunque en ella se ponga, el incidenUna comedia escrita con buen te del pintor de moda que consigue
sentido, con notas de sentimentalis- que la protagonista vaya a su estumo burgués, con su poquito de con- dio, sin consecuencias ulteriores de
yugal desavenencia, y con sus toques las que tuviera ella que avergonzarde gracia, es "La Morera de Plata" se.
Cuando la cita está en su apogao
obra traducida del francés por Ignacio Alberti, que ha sabido conser- y la charla del pintor seduce en exvar el espíritu del original que le tremo, recibe un anónimo diciéndole
imprimió su autor Pierre Decour- en él, que "Catalina" está a111 y que
celle, vertiéndola a un castellano vi- su marido y su suegra van a llegar.
Y, llegan y ni encuentran a la que
brante, correctfsimo y elocuente en
buscaban y resulta que la carta la
varios pasajes.
habia escrito el marido, para que
¿Quiere esto decir que haya sido un éxito la tal comedia?. . . No, su madre, que ya odiaba a la nuer11,
en manera alguna. Los cuatro actos no tuviese un motivo poderosísim ,,
son interminables, la fábula poco para el aumento del disgusto que
nueva está diluida de una manera tanto amargaba la vida de aquellos
esposos. Sibre este rasgo nob!Usipoco teatral y la fatiga se impone

tudioso Catalá, cuyos adei.nnto:s t·n
la escena son visibles y di~nos por
tanto de mencionarse.

* * *
En este mismo teatro de que me
acabo de ocupar, se estrenó en la
noche del último jueves una comedia
traducida del francés con el titulo
de "La Señorita del Almacén," debida a la pluma de Fonson y Wicheler, autores de otra obra, "La
l\Iariage de Mlle. de Benlemans" superior según aseguran los que la conocen a "La Demoiselle du Magasin"
para lo cual no se necesita mucho.
Y hago esta afirmación porque si
bien la comedia de que hablo tielle
un primer acto primoroso, rebosa!ldo ingenio, y con una gracia fina, como pocas veces he visto en la es&lt;)( na; luego decae de una manera lastimosa, llegando al fastidio y al ab.irrimiento. Y como además el desenlace nos lo figuramos desde casi al
principio de la obra, hay una mezcla de sentimentalismo y de bufonadas de mal gusto, y resulta como con-

'

secuencia de esto, que"La Señorita del
Almacén" tiene escaso valor literario.
El argumento es sencillo. La protagonista "Clarita" entra como em¡&gt;leada en un almacén de muebles
que iba camino de la ruina, Y con
sus mañas y buenas maneras, logra
evitar el desastre hasta el punto que
bien pronto es una de las mejorf's
casas en su gremio en Bruselas.
"Clarita" ama al hijo del dueño
siendo correspondida, pero el patrón
se niega a la boda, pues desea casar
al primogénito con una rica heredera tonta desde los pies a la cabezi\.
Y' como sabemos que al fin el amor
triunfará, resulta que nadie se preocupa de aquellas intrigas del hortera
·· p.adre, por cuya razón la comedla no
convence.
Muy bien la Griffel y Mercedes Navarro· v a muy buena altura Coss,
Mutio'. Rugama y demás intérpretes.
Hay obra en resumen, todo lo más para la semana r ee:lamentaria.
La misma comedia se representó en
fnnción de moda el viernes último en
el Teatro Ideal con éxito mediano,
es decir semeiante al que tuvo en
el mexic'ano. Merece nn elogio entusiasta l\113rfa Luisa Villegas que hace de "Clarita" una creación por
PI fino arte que pone en su trabajo.
T,os ctemás artistas q11e interpretaron
la obra, muy correctos.
TEATRO PRINCIPAL.

Ya conocfamos "Baldomero Parhón" por haber sido representada
hace tiempo en "l Lirico. v po, tanto
no puede conside,arse esta obra como Pstrenn y sólo hav en ella la
nnvPr1&lt;&gt;rl tRl y romo se ha nuesto en
.,¡ Prinrinal, dP que los dos actos
rle la nieza !'le ha:n reducido a 11no,
lo que hare que se le supriman alg11n11" escenR s.
F.n verd11rl nn importa. mncho. Se
t..11ta de ri&lt;licnlizar a la!=! ohras nn'liriacas. y los autores hacen. nara
pJJ.n ""ª ~ riP rlP Psc.,nas noliciac:,"
también. De manera que no veo el
0

TEATRO MEXICAXO,-Prudencia

G1iffel y Mutio en "La :\lo1-e1·a &lt;l~
Plata.

cuya encacia ha quedado bien demostrado en esta ocasión. Usadizaga ha llevado al agónico arte brisas
de juventud, y con ellas el remozamiento que le era necesario. El éxito sin medida alcanzado por el joven
compositor, aparte de lo que personalmente supone, permite esperar
que otros compositores animosos Y
de reconocido talento aprovecharán
esta corriente propicia para acometer
de una vez con todo entusiasmo la
implantación de la ópera española,
libre de la vergonzosa tutela de nuesTEATRO COLON.
tro primer teatro !frico, cuyo ambienA estas horas habrá vuelto nue- te más bien malogra que favorece
propósnto.
vamente Chole Alvarez y Tirado a el En
nuestral producción,
desde
este Coliseo después de algún des- "Don Lucas del Cigarral," de Vives,
canso y con buenos ánimos para seguir la tarea que al parecer les ba hasta ahora, nada verdaderamente
dado resultados satisfactorios. Del considerable se ha hecho. "Las Goestreno de "La Piedra Azul" habla- londrinas" viene a reanudar los éxiré en la crónica próxima, pues igual- tos grandes en este género. Sería
mente esta zarzuela de autores es- muy lamentable que esta nueva palpañoles, se estrenar!\ al mismo tiem- pitación no repercutiera en otras
obras; pero, por el momento, se ha
po en el Principal .
dado un paso gigantesco.
Usandizaga es un músico a la m,1LUIS DE LARROl&gt;ER.
derna. Sus procedimientos orquestales, la manera de tratar las voces. su
modo de acomedar la expresión dramática al sentimiento melódico, son
NUEV 4 8PERA. ESPA.NOlA
de una técnica vigoros3. y responden,
aun dentro de las Hne s generales,
uLA.S GOLONDRINAS"
a u.na personalfsima manera. La armonización es claramente sobria, sin
suoerposiciones de otros Pfectos oue
ohscu rezcan el diseño de la melodfa,
Dice un periódico español:
nue fluye lfmpidamente.
Martfnez
L11 reveli&gt;&lt;'ión c'IPl jovPn maPs,. o Sierra ha hecho en un bello cnento
TTsandizaga ba puesto en lo:. horizon- suyo el libro de "LaR G-olondrirnis."
tes de nuestro exhausto arte !frico ilonde la emoción v la ternurn &lt;'nnris11eños notimi"mos.
q11istan nuestro linin'o en aquellas
Acharábase al núblicn. con hari.a p:\P-inas ele ensueño.
lniusticia. un'I. extremRd:i indiferenLuisa Vela y Sagi B1rba Pn nrimeiria. 11n. m"nif\esto dP&lt;;vto hacia nuPs- t&lt;&gt;rmino. y en más modei::to Jue:ar Eva
tra dramática music:il. sin 011erer J,ópez. Paco Meana v R&lt;mto&lt;; Asendar!'"' nor enter11do&lt;;-Jos auP tal s11- sio. dinon a sus papeles acertada
ponfRn-dP nue est ealeiamiento n:i exnresión.
PT'I. imnntable a nri,:1, c11orirh0Ra acEl éxito culmini,nte de "Las Gotiturl. sinn a la hit" ele ohr'l.s que londrinas," puede decirse que absorsun;oflln intPresarle y 11traPrle.
He aquf bien elocnPn.te Pl caso aue bió por completo el interés de la sese ha producido en "Las Golondrin," mana tea,tral.

fin del sainete, que por otra. parte
tie e bastante gracia y hay ingenio
en algunas escenas. La música vaic
poco y la interpretación muy buena
destacándose el talento y gracia de
Marfa Caballé.
A juzgar por lo que se dice, el Principal entra por un camino mejor que
e l recorrido y veremos obras españolas de éxito perfectamente puestas
y con acertada interpretación.
Asf sea.

Ecos Teatrales
Uno de los últimos números de
"El Duende " la vibrante revist:1.
teatral de M~drid, nos trae una "casi" sensacional revelación: el secreto amoroso del excelso Jacinto Benavente.
Las intimidades de los grandes
hombres pertenecen al dominio público. "El Duende" ha recogido en
sus columnas una de las más inter&lt;'lsantes del autor de "Los intereses
creados." Nuestros lectores la recibirán con gusto.
Cuéntanos "El Duende" que un
hombre "débil como un niño, bueno como un niño también, generoso
como el dinero y el perdón, senciJlo
y alegre," se enamoró locameute
de una actriz de su tiempo, para ia
que creó todo un teatro, haciendo a.
sus pies ofrendas de oro, flores Y
genio ....
La felicidad para aquel hombra
-nos dice '' El Duende"-no era e l
genio, ni el el dinero, ni la admiración de su patria. La felicidad de
aquel hombre, como en un cuento
oriental, era el cuerpo y el alma
de aquella mujer. El alma la tuvo ,
es caro: lo más noble que habia en
ella él lo creó. Pero aquel cuerpo
lánguido y muy bello, que en más
de una ocasión fué dac;lo, en reg;.a
limosna, a algún profano, no lo tuvo el dramaturgo jamás. ¿Por qué?
Un amor grande, extraño y genial,
no está al alcance de todas las mujeres. Una actriz de suprema delicadeza no alcanzó a esas cimas de la
sensibilidad.
Y agrega "El Duende," en las lineas finales de este misterioso capitulo de sus "Hombres y cosas de
mi natria y de mi tiempo":
"De la historia intima y grande
de Jacinto Benavente el capitulo m~s
interesante serfa el de su amor por
Rosario Pino."

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1La obra gígantesca

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Consagramos esta págiu.1
al genial escultor español
Don :\Iariano Benlliure, con
motivo del gran premio que
le ha otorgado la Academia
de Artistas de Roma.
Algunos panegiristas tlP.
este famoso escultor, dicen
que entre la variedad de aspectos que son caracterfs,
ticos de su inspiración asombrosa, se destaca singularmente, por su sinmpaUa, y
1&gt;or la predilección que l'I

Vengo de ver dos exposicion,n
completaml'nte dife1entes:
una de
sombreros y otra de calzado, y, por
lo tanto, dedicaré l·sta crónica a los
pies y a la cabeza de mis amables
1e('toras.
Ya saben ustedes que aqul cambia
la moda c·ada quince dlas, con lo
cual resulta que, como no es posible renovar los sombreros constantemente, cada una se pone lo que
quiera: pero, no obstante, entre las
que viven exclusivamente para h.acer toilette-, se nota que la última
moda ha sido muy bien acogida.
~11 nen-a ha inspirado los "ue vos
modelos. He visto uno de tercio1&gt;elo, •
con un aro que ciñe la cabeza, pero
dejando el' moño completamente libre, cuyos rizos se confunden arUsticamente c·on el penacho de plumas
que corona el sombrero. ~lirándole
en conjunto es parecldfsimo al casco
de la diosa de las artes, lo cual prueba que el entusiasmo por las belli'zas aP.tiguas no se ha extinguido en
el espfritu del siglo XX.
Para que ustedes puedan formarse una idea bastante exacta de cómo son estos sombreros, les explicaré cómo se arman.
Sobre un arco de terciopelo que
rodea la cabeza, como las cintas que

)lotlelos de -,c11nh1·eroi, de gt·nn novedad.

u~abaP les romanos, se forma con
crino'ina una e;;pecie de capota con
media luna, por detrás, y con las
toque• corrientes por delante, un
poquito más inclinada hada el lacto
derecho que al izquierdo. Después
de hecha la forma, se forra de terciopelo negro ligeramente drapé y
~e adorna con un grupo de plumas
o dos alas de pájaro fantástico.
Dentro de este nuevo estilo hay
modelos más o menos exagerados,
como sucede siempre; pero los que
no se ajustan con exce3ivo rigor al
casco de la diosa mitológica son muy
graciosos y favorecen mucho, sobre
todo a las que tienen bonita cabeza
y pelo claro.

1Ahora, de un salto, pasemos a
la vitrina donde se exhiben multitud
de zapatos colocados en aparente
desorden.
Si alguna de mis lectoras quiere
proveerse del calzado necesario para merecer el titulo de elegante, a
juicio del zapatero que está de moda, necesita, por lo menos, triplicar
su presupuesto ordinario, aunque sea
persona que se calce muy bien.
Con las faldas estrechas
(sin
acentuar la nota) se descubre comJ&gt;letamente el pie, y a consecuencia
de esto ha nacido la moda de que
los zapatos hagan juego con las medias y la toilette, y que al cabo del
dfa se cambie de calzado tantas ve-

ces romo se cambie de sombrero o
de guantes.
Prescindiendo de las sandalias
que en nuestros tiempos deben que~
darse reservadas J)ara la3 bailarinas
o las couJ)letistas, que huyen de Ja
ropa como del enemigo, empezaré
mi desC'r!pción por el orden que me
los fueron enseñando.
Zapatos escotados con tacón Luis
X\', de raso amarillo y hebilla de
platino Y esmalte; zapatos de raso
gris acero, bordados en verde reseda
con medias verdes bordadas en gris;
otro, de raso negro con hebilla de esmalte rojo, y medias verde mar,
bordadas en seda roja.
Para una toilette de raso verde esmeralda, las medias serAn del mismo color, y los zapatos de gamuza
teñida el". un tono exact¿ al de aquéllas y sujeto con galgas de terciopelo.
Para un vestido de terciopelo negro son indispensables los zapatos de
gamuza blanca incrustados de gamuza negra, con hebilla de platino y
medias negras.
AdemAs, se hacen combinaciones de
dos colores. Por ejemplo: las medias y el vestido, de un tono, y los
zapatos y el abrigo, de otro, o la
falda y los zapatos marrón y las
medias y la blusa color de paja.
LUIS.-\.

Insigne artista parece dedicarle, &lt;..I
que se refiere a las esculturas de niños y a los trabajos en que estos
e1&gt;traT'., como factores esenciales y
princiJ)al!simos.
Nadie como Benlliure ha sorprendido el gesto vario, las actitudes traviesas y la alegria infantil, ni nadie
ha sabido esculpirlas con mAs soberana maestrfa, ni con más ajustadas y ricas ex¡&gt;resiones. Persiguiendo la perfección en la dificultad,
Benlliure se alejó de ese trabajo tnllado y vulgar de la postura hierAtlca, doP.de se advierte la dura rigidez en la ;&gt;iedra, en el gesto adu:,to,
en la actitud forzada y en las ciegas pupilas, que miran por uno.,
ojos, eternamente sin luz a las mumtas edades del pasado.
El brujo cincel de :\lariano Bcnlllure ha conseguido apoderarse del
movimiento, esclavizándolo el'. la
quietud. De esta afirmación paradól!'ica, responden mejor que nada, todas st1s obras, donde el motivo es la
,•i,•acidad, la gracia, la alegría y la
Inquietud infantiles, que frecuenta
mucho el maravilloso escultor, y que,
por sus grandes inconvenientes, Je
proporcionan éxitos brillantes.
En Benlliure se dá el caso portentoso, y no muy frecuente entre

t,e

un gran artísta
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artistas geniales, como el
de que sea un trabajador infatigable. Su labor extraordinaria, admirable por el
mérito y asombrosa por la
cantidad, no da treguas a
su inspiración, siempre ágil,
Y lozana, que va dejando en
los bloques de mármol, en
barros y bronces maravillosos, las huellas de su esJ)fritu refinado y culto.
Es un hombre de una voluPtad tenaz, firme y ente-

ra, que si no ha influido J)ara nada
en sus méritos e::traordinarios, ha
servido de cimiento seguro, para su
fama y prestigio universales. Hijo
de una familia modesta, nació en el
Grao (Yalencia) en 1862 ,Y desde
su iP.fancia la e;;casez que en su domi&lt;'ilio era dogal implacable que ensombrecía la vida familiar, le obligó a sumar su esfuerzo al trabajo
de todos, en la dichosa edad en que
las ilusiones, vue'an como mariposas en torno de las cabezas in Cantiles. A su indomable voluntad, a su
amor al trabajo, se deben las portentosas creaciones con que su genio ha enriquecido al mundo; y él,
a su propio mérito, huérfano de toda clase de protecciones, el renombre y la fortuna.
En su Hotel suntuoso y rico, t -ane Benlliure el estudio. Un estudio
especial, característico porQPe no se
limita a las 1&gt;aredes que circundan
los distintos salones que le dedicó el
artista. El estudio de Ber,lliure, es
la casa de Madrid, 1a finca de Vi11::.Jva con inclusióT' de sus Jardine~.
patios y alamedas. Donde quiera que
el escultor eminente vive, qnE&gt;da estelando las señales de su paro una
obra magistral.

�-

PA@INA

- HU~ORI5TICA /
.

&lt;tomíquería ímportaba.==JEI &lt;tasí Semíbí"o
Liborio Salmonete, natural de Villaviciosa, era, en sus mocedades, el
chico del pueblo que más satisfacla
al señor cura cada vez que se endilgaban letanías en la parroquia.
Los "ora pro nobis" se escapaban
d~ su garganta en forma tan dulc',
tan melosa, que se creerla oír al
más angelical de los ángeles que rodean al Todopoderoso, allá a unos
cuantos codos más arriba de las capas atmosféricas.

El buen pastor de almas se interesó por la vida de Liborio, quiea,
a la sazón, sólo se ocupaba en traeegar el exquisito zumo fermentado
de las manzanas que producían las
heredades de su padrino, el cosechero más acaudalado de los alrededores.
Dejó el chico las vasijas y entró
a formar parte integrante de la sacrisUa, con el envidiable cargo de
mon,ago a perpetuidad. Educó sus
cualidades vocales en tal forma que
resultaba un Gayane en miniatu1"1
en todas aquellas solemnidades religiosas en que se elevan cánticos sagrados.
Pero Liborio, no era de aquellos
legidos por el Señor; chicoteaba
demasiado con las niñas de la vecindad y era tan chilindrinero en sus
conversaciones, que su bueno y santo protector no tuvo a menos, ui1
cierto dia, que ponerle bajo el celeste techado universal; en términos
más sencillos: Liborio dejó, pese a
su estómago, el cargo de monacill ).
¡ Oh ingratitudes del destino! ...
El exquisito vino rancio con que ofi •
ciaba el santo padre y que él bebia
a seudas copas, se trocarfa en el Jfquido y vil elemento de los peces.
Las sabrosas gallináceas que los feli11:reses destinaban a la blanca meim.
del que era su maestro, se verian reducidas a !os pelados hL1esos que rola

el más enteco de los canes de Villaviciosa ....
Vagó varios dias por la provincia
hasta que, Umltes afuera, dió de ~-

beza, después de fatigoso peatonaje,
en la tierra de Maria SanUsima.
Tras breves dias de estadia trabó
relaciones con un maestro de "cante
jondo" Y, gracLas a la movilidad de
sus cuerdas vocales, no tardó en hacerse más popular que el Mochu~lo.
Arrancaba con cada coplita que
aquello era el despipórreo y el "descaderámen" del canto flamenco ....
De un colmado a otro, pasó do!'!
años cosechando más aplausos que e.
gaitero de Libardóu, l\fachaquito u
otra notabilidad cualquiera de la penfnsula. Un dia, husmeó las glorias
del templo de Taita y dejando la
guitarra en mejor sitio, ingresó como corista en una compafüa de cómicos desheredados que campaban en
prO\'incias.
Vamos, que no es por decirlo; pero al César lo que es del César y a
Liborio lo que le pertenece. El chico, modestia aparte, tenla facultad?.3
para lo !frico secciona!. . . Habla de
oirle en el
"Canta vagabundo,
tus miserias por el mundo" ....
No sé si porque et10 le hablaba al
alma, o le tocaba el corazón, o estaba en rimas muy onomatopéyicas, la
cosa es que el cuarto cuadro de ''Al-

ma de Dios le valió más triunfos que
chocolates con churros habta tomado
en su vida, los que, sea dicho de paso, constituían el nocturno coadyuvate de su existencia.

De un pueblo a otro, Liborio recorrió la escala artfstica del género
chico; del sainete Upico al melodrama !frico, de la zarzuela regional a
la opereta de visos vieneses, del juguete cómico-Hrico a
las revistas ::¡fantásticas, todo, todo, lo habia apechugado.
¡Ah! ~o si; nunca
le habian consagrado
en una capital. Y eso,
no porque no valiera... ¡Cá.! ... Es que
en provincias, decfa,
se ve las pesetas con
mayor facilidad. Sin
embargo, su carrera
arUstica requerfa el sello de un burgo cabeza de provincia. Y allá
fu2 Liborio.

Bueno; como ir "allá"
no fué; porque el destino, representado en la persona de un empresario,
le trajo aqui, a la Jauja americana.
Y, ¡cómo vino Liborlo! ... Fácil es

En la "chucheria" no hay más que
él; rodeado de sus ''admiradores"-y
que los hay por lujo, mediante el pago de un misero café-da rienda suelta a la narración de ideales aventuras galantes; señala ninfas avasalladas; muestra esquelas al "pachdlt" escritas y perfumad.as por
él mismo en las horas de nostalgia ....
Hoy el Liborio aquél de la grita, es el Salmonete del éxito. ¿A
qué obedece el \dmbio?
Puestas en peligro las pesetas de
la nómina, Liborio aguzó el ingenio; era necesario salvarlas.
Y fué su salvaYidas la primera
tiple. Joven, bonita, sin mamá, era
comprender que en uno de esos piróscafos que atraviesan el charco ....
Pero ¡cómo vino! ... Ni más ni menos que de primer divo de una "zarzue'era" por secciones, pasaje cubierto y setecientos nacionales del ala.

Debutó una noche de otoño. El coliseo repleto, "a reventar," hacfa las
delicias del empresario. . . . Daban
"Molinos de viento" y todo pasó en
silencio, hasta la romanza: "Niña de
los ojos bellos" .....
Cayó el telón en medio de una grita que, aunque pequeña, aqui donde
no se castiga ni a un barba cantando
"La donna e mobile" con música de
"La gatita blanca," parecfa el desborde del Nilo.
Liborio dejó correr tres lágrimas.....
¡Qué noche, la noche aquella! Por de pronto no sorbió el consuetudinario chocolate con churros; se encerró en la pensión y quis.:,
dormir, pero no pudo. . . El
astro rey le encontró desvelado, estrujando entre las
manos la partitura de Luna.
¡Ay, mfsero de m!, ay iufellce!-gritaba parodiando a
Segismundo de ''La vida es
sueño." aunque para él babia sido realidad.
Pasó un dfa, y pasaron
dos. . . . Transcurrió la semana. Deslizóse el mPs. Liborio, ya
no era Liborio; era
el tenor Salmonete,
el divo, el niño mimado de la compaf / \
ñia, el éxito de ia
temporada, el idolo
del público.

-A·•tA:t:lCJi_ .
~&gt;.

'

_;:,

r:

J *"t~..,. -~ .
el "clou" de la compañia; el público la adoraba. . . Li borio inició su
cpnqujsta; !muy , fácil le resu1tó.
Ella, conocedora del mundo, sabia que un marido contribufa a su
importancia, inter y extra bambalir.as .... Y, a las dos semanal! de
la noche aquella, el Regi~tro Civil,
anotaba un casamiento.
El, sabía que los matrimonios en
el teatro son indisolubles. Al lado
de ella, su puesto era eterno.
Y el público. . . Vaya uno a sasaberlo. ¡ Cualquiera entiende a
nuootro pabliquito! ...

---o--EL EFECTO DE UN BAÑO.

Recetaron a un enfermo, que se
hallaba grav!simo, que tomara un
baño.
Después de haberlo tomado, preguntó el médico al enfermo.
- ¿ Cómo se ha encontrado, usted
con el baño?
-Un poco htímedo-contestó el
enfermo.

CONSEJOS YENDO.

Y aún le tenemos en nuestra cos-

mópolis. Afeitado impecablemente,
empolvado como niña, ensortijado su
cabello de ébano, vistiendo sin tacha,
cuando sale a escena es el dueño d~
la casa el antiguo señor de horca y
cuchillo, el don Juan irresistible, el
l\fañara ardiente. En su meñique se
ajusta un soberbio anillo de oro sosteniendo un solitario que deslumbra..

Doctor, padezco horriblemeute del
estómago.
-Pues está usted lo mismo que
yo. Por lo tanto, nada de bebidas
alcohólicas, nada de féculas; tabaco, ni olerlo ....
-¿Pues, no fuma usted?
-¡Ah!, yo no hago caso de los
médicos.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Principales estatuas de París</name>
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        <name>Suceso extraordinario</name>
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                    <text>o
México, 5 de abril de 1914

SE'.\I.\X.-\ S.-\XT.-\.
Uno de los más hermosos lugares d r l mundo; el jardín Ge Getsemaní. (\.fase ('( texto en las 1&gt;áginas interio1es.)

��----------------------...-il!! ª'-------·-----•
LOTERIA de la BENEFICENCI~
del ESTADO de QIJERETARO

LOTEBIR JDCIORRl

d

Registrado como artículo de segunda clase al 3 de Noviembre da 1894,

l!A MAS BARATA Y EQUITATIVA.
CADA DOMINGO UN SORTEO

3'

...:-¡·.
,._

___
_;_J-

\.-=t~i

4a.

Calle de Medinas Número 93. México, D. F.

-======-==========

GRAN SORTEO CON
DE

COLORES PALI OOS

$10,000
OFICINAS:

Ninguna otra medicina. en . el
mundo, exclusivamente para ~uJercs ha hecho tantas curaciones
verdaderas ni se ha vendido en tan
grandes cantidades como el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E.
Pinkham.
Miles de mujeres han recuperado
la salud con este remedio, cuya
brillante historia es por mérito.
La mujer que está enferma y sufre no tiene
excusa en seguir sufriendo pues no hay duda alguna
da que este antiguo y gran remedio cut~ loa males ,
femeninos.
Cárdenas, Prov. de Matanzas, Cuba.-"Estuve
sufriendo por muchos años de males en el útero y
en los ovarios y segui tratamientos que me estuvieron !lando notables médicos por espacio de 12 años. Estos tratamientos
no me curaron y finalmente, los doctores opinaron que era necesaria una
operaci6n, pero yo no accedí á ello.
"Después de leer un folleto que publicó Ud. determiné probar el CompuestoVegetalde laSra.LydiaE.Pinkl1am aunque s\n fé algun_a, p~ro
después de tomar siete pomos estaba curada. Esto sucedi6 hace seis anos
y desde entonces no he experimentado la menor molestia. Antes de tomar
su remedio tenia todos los años fuertes dolores en el vientre los cuales me
obligaban á guardar cama por espacio de tres meses. Sólo siento n~ haber
conocido antes su medicina pues me hubiera evitado muchos sufrimientos.
" Puede U d. hacer público este testimonio para beneficio de las mujeres
que sufran. Cualquiera mujer puede venir á verme 6 escribirme. Estoy
segura que la convenceré de lo excelente que es el Compuesto Vegetal
de la Sra.Lydia E.Pinkham."-Sra. REBEIJA FLORES DE MORALES,
calle Anglona No. 153, Cárdenas, Prov. de Matanzas, Cuba.
Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfennedades y desea un con•
sejo espooial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinklinm Medicine
Co. Lynn, Mass,, E. u. de A. Su carta será abierta, leida y cont~stada
por una señora y considerada estrictamente oonfldenciaL
~

OFICINAS:

DE 1914

Vigésimo $0. 20

Entero, $2.00

Este
Paquete

Agentes. se solicitan bien retribuidos
en las poblaciones en donde no los haya

PARA EL DIA 7 DE ABRIL
PREMIO MAYOR

r Recordad

de $2,000 de $5,000 o de $10,000

EXlUUACIOI
ANÉMIAOEBIL/OAO

AGOTAMIENTO de las FUERZAS. etc
eurada1 radlcatm•nt, por 11

HIERRO
BRAVAIS

'l'~ Pilules Orientales

:~~Jg~:c!f
~:S.~1:o;
le firmeza del pec.."to sin causa,
dalloalgunoálasalud.Aprobado
por las not.abllldades medicas.
5, Pa.aaage Verdeau, Pana.

rrasro con iastruee:oaes ea Paris6'35
Mezico:
J LAIIAIIIJ'. Sucesores y!»-

5a. de Donceles Núm: 121. M EXICO, D. F.
Administrador, Pedro Sando1•al y Gual.

SENOS
Daurol/sdo•, Rscon1tituido1,
•
Hermouados, Fof'tificado1

ANEMIA

J

__,,J

La corriente misteriosa

¿QUIERE USTED. • •
au6 sus obras sGan l6idas?

•

mandelas imprimir a los talleres de

Acaba de salir el joven padre de
la habitación, donde durante muchll.Ei
noches habla vigilado, al borde de ia
camita, a su hijo enfermo, contemplando en silencio el rostro infantil
en la almohada, cual una flor marchita, viendo sin querer cree r que
pronto se extinguirfa la vida de ese
ser querido. Había luchado para no
dejarse vencer, estar preparado para
atr~nta:r ese algo que dibujábase
más y m{ls claramente, la extenuaci5n de sentimientos y de fuerzas
en. el cuerpecito delgado. Y ahora
había.se dejado conducir afuera para recobrar mediante un corto descanso, fuerzas para ir al traba.jo, a
los quehaceres que no permitían negligencias ni aún en un ~o como
éste ....
La madre estaba sola, sentada en
la ancha cama junto a la criatura

.

&lt;i+t&gt;&lt;t&gt;&lt;M&gt;&lt;M4~•.»++++,s,,s,++,s,+

Sa. DE BUCARELI 116.

~

.

• C.-\LEXJ)AJUO DE LA SE:'IIAXA. •

•

(;:,

TELEFONOS:

+

~

+

i• Lunes 6 . -San Sixto l. Papa..

Erícsson, 1518.

Mexicana 684 Juarez,

APARTADO POSTAL 2629.-MEXICO.
Clementina .Horin, aplaudida artista del Principal.

•
•:• :'lla1·tes 7.-San Epifa.nio obispo.•!•
,¡, ::\liércoles 8.-San Alberto conf. ..g.
.z, Jueves 9. -'lan Prócoro diácono. •:~
• Viernes 10.-San A.polonio pro-&lt;!&gt;
❖
feta .
+
• •t• Sábado 11.-San LeOn mago Pa· +
.;
¡&gt;a ,- confesor.
+
&lt;$• Dom.in~o 12.-San ,Julio confesor. &lt;S&gt;

..

Número40

México, 5 de abril de 1914.

Año XXI.-Tomo lit.

+

.,, .... +++++++++++++

enferma. Reposaba de vez en cuando la cabeza en la almohada, tratando de descansar ur;os minutos,
pero se sobresaltaba en el acto, cuando ante su imaginación presentábase
el semblante pálido del niño, donde
los rasgos particulares del sufrimiento cambiaban la expresión de las miradas fijas, que pa.reclan ver lo que
para ella era invisible: visiones maravillosas, que pasaban allá, donde
ella, la. madre, no percibía sino el
blanco cielorraso. Y una luz resplandeciente prestaba su brillo a esos
ojos infantiles, excluyendo la tierr::..
sombr{a. Llamaba una y otra. vez en
voz baja. su nombre, imploraba. en
v:i.no una sonrisa, anhelaba encontrar
un rayo consciente en la mirada pura.
y angelical del niño.
Los minutos pasaban unos tras
otros; ansiosa esperaba. la m ..,dre vel'
cortarse el hilo de la vida del sér
que habfa llevado en sus entrañas.
Tranquilidad. . . compleUll tranquilidad, ha.bian ordenaao los médieos
cuando lo trajeron desde el sanatorio
después de la operación peligrosa. No
moverlo ... quieto, sólo tenerlo quieto. . . ¿Serta. posible que nada pudiera hacer por el pobrecito que, cual
una una hermosa imagen de' cera,
estaba tan cerca de ella y, empero,
encontrábase fuera. de su alaance?
-¡Se muere!-gritó horrorizada,
y su corazón paralizóse como rozado
por un soplo frfo. ¿Serfa. posible que
se fuese sin que por una última vez
sintiera. el cuerpecito tibio entre sus
brazos. cerca de su corazón que le
amaba con un cariño incomparable
a todo amor
No, no y no; si debfa morir, mo, irfa entre sus brazos ... ya no le vaíía. la obediencia .... obró ciegamente; sólo guiada por el instinto del

amor, cobrando el valor de la a,ngustia. y el. tam.) r de perderlo. Suaven::.ente, con las manos trémulas, pero
fuertes, levantó a su hijo; recostada
en los almohadones lo coloeó junt:&gt; a
su seno, la cabecita a.poyada. en el
hombro. C:.ibriólo cuidados-amente con
la frazada, trató de calentar los pequeños pies con ·su mano ardiente,
respiró en las manecitrus para hacer
circular la sangre y, contemplando el
rostro adora.do ,dijo con firmeza:No quiero, no quiero que se muera....
-Puso toda s·u vida y voluntad en
este deseo interiso .... Y, en el mismo momento, parecióle como si todo
su sér se llenase de un.., fuerza y un
poder sobrenaturales. . . como si un
tejido compuesto de miles de hilos
il!visiblcs uniéranle con et hilo de la
vida de su hijito.
Las horas pasaban; no se atrevía
la madre a hacer el más leve movimiento, insensibles por la inmovilidad, se le volvieron los brazos y todo
el cuerpo. No quitaba la vista de la
carita pálida ,Ilamábale con baja -¡
suavfsima. voz por su nombre; pero
nq ' tenia el poder de antes. . . . no
llegó como otras veces al corazoncito siempre abierto para ella ....
Crecia su angustia y palpitante el
corazón, murmuró :-Quiero ... quiero que viva. .... - y la corriente misteriosa que sentía dentro de si, comunicábase al corazón 'del niño. Bajo
la impresión de aquella extraña. 'fuerza borróse el mundo. . . los contornos . .. no concebía otra vida que la
que reposaba en sus brazos. Poco a
poco cerráronse los ojos del niño, la
fij eza de las miradas su.1vizóse, cambió de expresión bajo un~. luz resola1taeciente que reconoció y que llenábale de esper¡¡,nza. Paciente ....
fuerte y silenciosa,, permaneció la
madre reclinada sobre su hijo, examinando con atención su sueño tan liviano como el del pajarito .. . .
Quieto. . . quietecito. Suave, casi
imperceptiblemente, comenzó a. mecer los bra,zos. Como una. flor se cierra en la noche, as! cerráronse lo~
ojos del niño. La corriente que le
llevaba hacia la vida penetrábale más
y más .... la palidez di,.ó Jugar a un
delicado color de rosa; la respiracióH.
corta y dificultosa, recuperó su regularidad.
No existfan plazos ni horas, p.ara
ella; no advirtió que el día confundiase con la luz artificial de la lámpara, ni que el sol enviaba su brillantes rayos entre las altas casas de
la ciudad .... No sintió el dolor agudo que producían los barrotes de
hierro contra los cuales reposaba. su
cabeza; vió que aquella luz doraba
los bucl.,s sedoi::os encre spados, cual
suave plumón sobre la frente del niño, que entre sus brazos dormia con
sueño inocente, puro y angelical. No
pensó en si misma; firme, fiel e incansable, blanca como una vestal,
cuidaba a su hijo, como aquella vigilara el fuego sagrado. Rabia salido vencedora en la lucha nocturna.
Años han pasado. . . . más aún no
conoce la madre el origen y el nombre de la corriente misteriosa que,
emanando de ella, penetró en el peque ño sér que poseía junto a su corazón. Suele creen que se llama el
amor maternal, y esa. idea le llena
de inmensa alegria.
SIGXE LAGERLOW.

••··················~··~··"
DIRECTORIO
••
EL MUNDO !LUSTRADO,

♦

♦

♦

AUQ 7 Ltteratara.

♦

Editado P1&gt;.r "El Mundo lllllltrado" Y "La Semana Ilustrada," S. A.

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+ DIRECTOR GENERAL

•

Y G~

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RENTE:
EDUARDO l. AGUILA.R.

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JEFE DE REDACCION:
MANUEL DE LA TORRB.

♦

COLABORADORES:

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♦

J'osé J'uan Tablada.-Llc. Fe. ♦
♦ derlco
Gamboa.-Llc. J'ed.a ♦
+ M. Ra\bago.-Lic. Nem"9io Gar- ♦

cfa Naranjo.-Lic, Rub6n Va- ♦
lenti.-Lic. Antonio Ramo• Pe- ♦
♦ druesa.
•
♦
OFICINAS:
♦
♦ 6a. de Bucarell, 116.-Aparta- ♦
♦
do 149.-Telé!onoa: Menea- ♦
+
na, 684, Juárez; Ericaaon,
♦
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+

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~618.

(con lfne8.8

de extena16Jl.)

♦
♦

+ PRECIOS DE SUBSCRIPCION: +
+ Por trimestre en loa
+

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&lt;l•

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Estados.
. • $ f.50
Por seis meses en loa
Estados. . . . . .
9.00
Por 1 año en los Estados . . . . . . . . . 18.00
Por 6 meses en el extranjero. .
15.00
Por 1 año en el extranjero. . . . . . . . 30.00
En México, subscrición
por un mes. . . . .
1.25
Números sueltos . . . .
0.35
Números atrasados. . • 0.50
Todos los pagos han de ser precisamente adelantados.
Para la publicación de a..-!aoa
en este periódico, dlrl,;lrse a
B. &amp; O. Goet1ellel, .A.venida 11 ••
Septiembre, 26. Sus agente■ en
Europa, la Société Mutuelle de
Publicité, H rue do Rouge_
mont (9 e.)
NO SE DE\'UF.:LVEN ORIOiNALES.
Toda correepondencia y gtroa
deben remitirse al Director Ge-

+ rente General.

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�o

EL MUNDO ILUSTRADO

IDe cocína
Para medio litro de crema tres yemas de huevo y una clara mezclándose todo con la harina necesaria. a
darle punto de atole; añadiéndole
sal y un.-3, poca de azúcar, todo lo
aual se pondrá en una budinera untada de mantequilla para cocerse en
baño de J\k1,rra con lumbre por encima; una vez cuajado se corta en
cuarterones y se pone en el caldillo
siguiente: se frfe un jitomate y una
cebolla de regular tama.ño partidos
por la mitad después de lo cnal se
muele. volviéndose a freir y añadiéndoe caldo de puchero en cantidad conveniente para el recaudo frito.

SOPA DE YE:\IAS.

Se deslíen quince yemas de huevo
en cuatro cuartillos de caldo de pucbero, póngase esto a cuajar en baño
de J\laria, después de lo cu.al se van
poniendo cucharaditas en una sopera
y ya para servirse se le pone el caldo
y un.:i. poca de pimienta en polvo.

Jrr"ACHlNANGO EN SAí,SA DE ALMENDRA.

Para un pescado de a kilo, cuatro
onzas de almendra, seis yemas de
huevo cocidas. Untese el pescado eo•1
jugo de limón y sal pimienta dejándose re¡&gt;osar. un rato, después de lo
cual se revuelca en harina y se frié,

- poniéndolo lueg0 en un platón, cubriéndose con la salsa siguiente: se
muelen las almendras que se tendrán
relll.:.)jadas desde la vispera, junto con
las yemas y un ped;;i,cito de nuez mosca-da; ya que está bien molida se
frié en aceite y se va aguando con vinagre hasta que sea suficiente para
cubrir el pescado. Córtense las claras .
en pedacitos pequeños para adornarlo, lo mismo que perejil, aceitunas y
chiles en vinagre.

guiente manera: en una poc1 de manteca se dora una cucharadita de harina a que tome color de canela., se
le sirve el jitomate que de antemano
se tendrá molidq, y se deja freír perfectamente, luego se le añade la piña
molida t-ambién y tres yemas cocidas y
disueltas en una poca de agua, zasónese con la sal necesaria, pimienta,
clavo y c:mela y en seguida mézclese
el pollo y unos chiles en vinagre a
que tome un ligero sabor de picante y
adórnese con las claras de hu evo y
hojas de lechuga.

Ht:ACHINANGO A LA \'ER.-\.CRl:-

BIEX:\IESABE.

'

El pescado limpio se pone por espacio de 15 minutos en agua de sal
y limón, al cabo de este tiempo se
saca y se enjuga, se señalan las raciones y se empaniza en harina: '!ll
b:1stante aceite en el que sé habrá
dorado un ajo, se frie el pescado, y
después en esta misma grasa se fri,3
el recaudo siguiente: jitomate asado
y molido con un poquito de pimienta,
cla.vo y canela, un pedacito de pan
dorado en manteca y apagado en vinagre con una poca de agua; muy
bien frito el recaudo con él se cubre
el pescado se decora con media&lt;,
aceitunas, metiéndolo al horno por
cinco o diez minutos y un vez sacado
se le pone por encima un poco de perejil y se sirve.

POLLO EN SALSA DE PL~A.

Se limpian y parten en raciones los
pollos, se pasan por manteca a que
:;e cuesan con su propio jugo; ya cocidos se prepara la salsa de la si-

JShS~@®-®IS!@B@@,ml&amp;í
~

@

¡@=======@
Taquigrafía 1
@
@

®

D

@

Es el conocimiento más
útil que puede adquirir
una persona.
Con el libro que ofrecemos a usted puede aprenderla rápida y

~

®
Ji
~
®

® Profundamente ®

~
~

Clarificando un cuartillo de almíbar
muy fuerte, becho con medio kil&lt;l
de azúcar y dos cuartos de kilo de
almendras dulces y dos amargas peladas y muy molidas antes. J\1oviéndolo, y a fuego Jento, va cociendo
poco a poco, y cuando salta la almendra, señal de que está en puuto.
se van echando lejos del fuego, muy
despacio y sin dejar de mover, ocho
yemas de huevo bien batidas, y todo
se pone al baño de Mana.
Cuando las yemas han tomado c•iIor obscuro, es que ya está, y entonces se vierte todo sobre unos platos
hondos o fruteros, cubierto GU fondo
con bizcocbos que se han tenido unCts
minutos en almibar, y cuando está
frfo se sirve, adornándolo con clara
de huevo batida con azúcar a puntu
de merengue, formando con ello unos
montoncitos salpicados de pistache.

8
MI
'A'
1m

+++o!o++++,a,,s.,s,+,s+i&gt;,t.,S,,S,,&amp;,S.,S,~

+

~iiH~~®~99li!í~®DB

+
+
&lt;E•*~+++cSi~++~++®+tii++rt~

-¿Cual es el te que ataca más los
nervios?
-El te-léfono.

+
&lt;?&gt;
+

Lea Ud. "La Revista" de Yo-•!&gt;
catán.
+

@

B

l~

y decimos profundamente

porque hay muchos taquigrafos, pero que
SOLO ELLOS

entienden Jo que
ben.

escri-

~

®

♦

Registrado como artículo de segunda c,ase el 3 de Noviembre de 1894.

A~XI -Tomo 111.

l

Número 4Q.

México, 5 de abril de 1914.

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Precio del ejemplar,

1.m
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$2.50

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A los libre1·os descuentos
especiales.
Oficinas: 5a. Bncareli,
116.-Ap. 149.- ~léxico,

®

1

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Cffl

"PITMAN''

D. F.

~
~

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®

ADl\'JN ANZA.

ExGursiones de Fin de semana aOGotlán, JalisGo
A ORILLAS DEL

'LAGO DE CHAPALA
No bay lugar en toda la República en donde se pase más agradablemente un ·día al aire libre que en Chnpala.

Entre la!&lt; diver-

siones que ofrece se hallan la Cazo, la Pesca. Paseos en bote o lanchas, Baños y Excursiones a Caballo.

México a Ocotlán y Regreso...... $25.49
Guanajuato a Ocotlán y Regreso. $11.22
En Ocotlán espera a todos los trenes un guayín o una lancba de gasolina (del Hotel Ribera Castellanos) para comodidad de los pasajeros
Los boletos se expiden con un límite de quince días después de su venta.

ferrocarriles Nacionales de México.

1

&gt;JI, CRISTO J&gt;E LOS ULTRAJES.-Céleb,e ,umh·o de &gt;lnnteg ha, qne ,e eneu,nt.-. en el '1nreo Ja,qae=&lt;-And•·e,,

~

Fo·aneia,

1

•:----------1--------------------------■
81BUOTECA UNlVERSIT,AíllA
"ALfON5'0 Rf'
1

ro R v,Rr0

rr'

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Al-(f.&lt;lle1'

�1
ORONIOA SEMANAL DE

DEL VIERNES DE DOLORES al VIERNES SANTO

José Juan t:ablada

!

1
·La mañana del pasado viernes lució un sol radiante que en las
primeras horas salió del claustro de las bnunas para iluminar espléndidamente el mundano cortejo del festival de las flores.
Por las avenidas principales, rumbo a la \'iga, iban desfilando
los lujosos trenes y los elegantes equipajes. Iban raúdos los ciclist-as
y al trote de los caballos criollos o "deuü-sang" se erguían los jinetes, como si corrieran hacia el "tm·f ·' de una fiesta hípica. Pasaban
también los automóviles, arrancando torbellinos de polvo del "macadam" y velando y enturbiando entre su niebla todo el mexicanismo
del brillante paisaje.
¡ Ah Fi&lt;lel ! El Paseo de las Flores ha muerto. el clásico y típico
festival ha perdido sus colores pr0pios y es hoy una ·fiesta sin entonación local. c-asi sin carácter nuestro, sin el pintoresco mexica!lÍsmo
que es la fragancia de acre flor moutañesa que dc1Tarna '' La l\Im,a
Callejera."
Ya no cantan las vib1,antes guitarras. los trémulos salterios. las
harpas ceñidas por moreuos brazos y en su lugar bandas de músiL&gt;o
arrojan l-a tempestad de sus latones y en vez del "Palomo'· o del "Jara be", atruenan los t.amborazos y los golpes de platillo que 1·iman los
"two-steps'' de allende el Bravo y los tangos y "matchiehas' · más
o menos internacionales.
¡ Ah Fidel ! El charro tiene que escabullirse para que el nutom6vil no lo atropelle y el castor de la antigua indumentaria femenina.
las rojas enaguas de la '·China,· · vienen a la memori-a sólo porque
miramos a las amapolas, cuyos pHalos se esponjan como el traje de
l•a poblana. e imitando lentejuelas de plata se cubren de gotas de
rocío .... De poblanas y tapatías. de las &lt;¡ne con arracadas de oro y
gargantillas d&lt;&gt; corales y breves pies desnudos en el chapín ele verde
raso, tacone-aban el jarabe al són de harpas y vihuelas. no queda ya
sino esa fl.oral reminiscencia . ....
Las amapolas sí han triunfado: kls ha~- ro,jas com:"J la sangt·c fresca
y amorat~das como la antigua sangre : las hay blancas. &lt;le s•1tinacla
blancura, blancas ebúrneas, blancas de nieve. blancas con manchaf.
roj-as como la túnica de una vestal asesinada ....
A las once del día, por la Avenida de Plateros. la vista no t•ncontra ba más 1¡ue anchas notas bermejas; amapolas en las mfü10s de
los vendedores. amapolas en los faroles de los carrnajes y en los radiadores de los automóviles, amapolas. amapol,J&lt;:. amapolas &lt;¡ut' se deshoj,abm marchitas sobre el corpiño de las mujeres .....
Un himno rojo, estruendoso, un apasionado cántico de escarlata.
levantaron las flores opulent•.ls la maiíana del Yiernes de Dolores ....
Y cuando el festival concln~•ó, sobre el gris asfalto de las grandes
avenidas. aparecen manchas trágicas como cuajarones de sangre.
De las flores apasionadas sólo queda ese crúor, inquietantt- como
el vestigio de una hecatombe inmensa!

Al vasto dolor del drama cristiano se incorporan en estos días
de prueba los infortunios de la Patria. y ambas tragedias confunden
en un mismo pésame solemne. su luto y su desolación.
La Patria parece una Dolorosa con el seno destrozado por infami;s
puñales y en los altares de los templos esa imagen enlutada, llorosa
y adolorida, se leYanta como el espectro mismo de la nación que es
nuestra madre.
Xunca los mexicanos hemos tenido un estado de alma más propicio para sentir el doloroso drama cristiano r la ternura hacia esa
víctima inocente y augusta, cn~·as lágrimas escintilan ahora entre la
penumbra de los templos, como astros en medio ele una noche profunda.
Al pésame ritual, al legendario dolor que a través de los siglos
llega basta nosotros desde el lívido horizonte del Calvario, se unen
ahora los pésames y las tristezas que el drama actual &lt;le nuestra patria
suscita en nuestras almas.
Así. entrando a un templo, bajo las frías naves sonoras, frente a
los altares tendidos ele funerarios p3ravientos, no puede movernoi::
idea o emoción -alguna que no trniga consigo una infinita fuerza trágica.
¡ Con &lt;1ué nueva significación brillan esos puñales clavados en el
seno inocente y virginal! ¡ Qu{&gt; fatal brillo el de esas lágrimas, qué
fúnebre solemnidad la dt• esos p:'sado5 t&lt;&gt;rciopelos, cuya negrura abruma el cspÍ!'itu consternado!
¡ Oh imagen doblemente venerable y sagrada que en estos días
trágicos, unes al divino dolor. el dolor de todo un pueblo y con el
místico amor exaltas ." n1blimas t•l amor a la Patria, que como tú es
i::anta. como tú inocente y como tú bárbam111eJ1ü• apuñaleada por infamt-s manos matricidas!
Como las cueutas ele un roirnrio tk ónices negros y de turbios ópalos, pasan las horas de estos días, horas 1wgras de pésame y s·alpicadas
dt's llanto .....
Si en todos tiempos ftié solemne el (lrama cristiano. ahora conme-morado. ho:v agravl-1 su tristeza )' •.¾honda su due lo.
Si el duelo de la "\'irgo Tristissima ·· fué siemp1·e conmovedor. hvv
fenwjante al de la Patria. de lo~ más duros corazones arranca la piedad. como agu-:1 milagrosa que brotara de las rocas. . ...
Y sólo mitiga pésames, y emal111a dolo1•ps la certeza de qne la identidad entre la augusta \'irgen y la madre Patria. se afirmará más gmtl¼
en días festivos.
Un ampo de esp&lt;&gt;ranza. cl:1ro y fre.,co eomo nna alborada nos mostmrá a la Patria como a la \'irgen hoy enlnta&lt;la, ascencli&lt;&gt;ndo en triunfal
apoteosis &lt;¡ue ;-erá como la gloria dt&gt; una Asunción divina!
JOSE JUAN TABLADA.

------ENTRADA EN JERUSALEM-----Al llegar el dfa de Ramos, se complace Jesús en dejar resplandecer la
admiración que los pueblos senUan
por El. Acuden a su paso llevando palmas en las manos y aclamándolo ru:dosamente como a su Rey, como al
H ijo de David que debfa venir, como
al Mestas que esperaban. Jam:ís pueblo alguno habfa hecho iguales manifestaciones a un soberano; a su paso
echaban por tierra sus vestiduras;
se disputaban el arrancar las ramas
para cubrir su camino, y hasta los
ll.rboles parecían querer inclinarse y
rendirse a El.
Los más ricos tapiceEI que se hayan
tendido a la entrada de los reyes, no
pueden igualar a aquellos sencill!simos ornatos. Los árboles desgajados
por la muchedumbre, y todo un pueblo que se despoja para engalanar el
camino por donde va a pasar su Rey,
constituyen un espectáculo grandioso.
En las entradas oe los monarcas se
ordena al pueblo que ordene las calles, y la alegria es un mandato;;
aqu! el sentimiento popul¡¡.r l&lt;;&gt; hace

todo. Nada a l exterior atrae las ruiradGs; un Rey pobre; montado sobre
un jumento, apacible y h umilde ca-

balgadura; no son los caba1.los fogosoo enganchados a h suntuosa carroza y llamando la atención por sus

NUESTRA PORTADA. EL JARDlN DE GEH~RMANI
P ublicamos en l a pot·t.acla de este número la última fotografía
del l&gt;íblico H uerto de Geth semaní, lu~ar de la T ie rra Santa que &lt;"O nocen toclOfl los peregrinos de Jerusalem, y cloDfl e m illares de ellos han
pru-aclo, q ui7,as, los instantes má'&gt; dulces ele su vicla. Salienclo ele la
ciudad, por l a p ue•·ta. oriental, y después de h aber at1·a,•esado e l tol'l'ente ele) Ce&lt;lrón, se atra,'iesa un pequeño puentE- de pied ra que cla
entrada al jardín de Getsemaní, CU)'OS l'el'des prados se extienclen al
pie del )lonte de l os Olivos. Allí era doncle Jesús o,·ab a frecuentemente con sus discipulos; allí estuvo después ele l a cena y a llí ,Ju das lo traicinó con el beso clenuncia&lt;lo1· J&gt;ara en tregarlo a los sayones
q u e iban a prenderle.
~
E l j ardín de Gethsemaní es hoy un lue:ar cerrado por blanco-; ♦
muros y salpicado aquí y allá con oli, ·as m ilen arias ele troncos mon ~truosos semejantes a rocas. Pertenece a los franciscanos one han le- .s,
van tado pequeños monumentos consagrad~ a cada. una de l as Estadoncs del Camino de la Cruz, y donde los peregrinos se arrodillan, llenos
de u nción religiosa, recordando el gran drama del Calvario.

:t

br!os. No rn vH1 satélites, ni guardias, ni la im1gen de ciudades vencida,3, ni los despojos, ni sus reyes
cautivos. Las palmas que llevan delanto de El son !;fmbolo de otr:is victorias; el ap~rato de vulgares triunfes está desterrado del suyo 1&gt;ero su
escolta la formaban los enfermo3 que
s:i.nó Y los muertos por El resucitados.
La persona del Rey y el recuerdo rlP.
sus milagros b:.i,staban para dar esplendor a esta fiesta.
Cuanto la adulación y el arte han
inventado para. honrar a los conqui.;tadores en sus dfas de gloria, se
eclipsa ante la sencillez y la verdad
que en ella ap:.i.recen.
As! con tan sagrada pompa, es llevado el Salvador por enmedlo de Jerusalem hast:i la montaña'del t -::m¡lle.
Fntra en aquel recinto como dueño
y señor e Hijo de Dios a qui,.n ala
se adora. NI Salomón su fundador, ni
los ponUfices que oficiaron con brillantes ceremoni!I.S, hablan jamás recibido tales honores.
BOSSUET.

1
1

é

1

�MAESTRAS SOBRE

EL

DRAMA DEL CALVARIO

Je~ús con la Cruz a cuestas.-C'opia del cua&lt;lr·o de Rafael, exjstente en el :\lusco de Pintm·as de :'.\Iad1·id y ronociclo con el 11omb1·e ele "El Pasmo
&lt;le Sicilia."

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.•

El Descencllmiento, Cuadro de Rubens.

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-~~-====JE=SU=--=S=E=N=C=U=E=N=T=R=A=A=S=U=M=A=D=R=E=~

LA SANTA FAZ

..

Cristo ent, a en la calle de la Amargura. Este paso del Salvador desde su
pretorio a su Calvario queda más impreso que ninguno otro en la conciencia y en la memoria human::i. ¿Quién
se ha criado e n los pueblos católicos no recuerd~ la triste proce:,ión
del Jueves Santo por al tarde? Yo
creo ver la de mi pueblo, y viéndola
tr.Jgo a mi corazó,1 los afectos primeros trágicos de la inocencia. La
torre del templo, muda; los hogares,
como si en todos hubiese algún difunto, C&lt;!rrados, sin ve:,tidura las aras
y siP sacras; los C'.lndelabros espar&lt;'idos; las lámparas exti ntas; e l ten,&gt;brario, apagándose y causándoLos con
su obscurida,ci sucesiva esc:.tlofr1os, con:o si el sepulcro se abriese a nue:;tras planas y el .Juicio final viniera
sobre nuestras f1 entes; todas estas

tristens de tan solemne día no llegaban ~ la coJ1goja sentida cuando
la Virgen i\1arra iba solitaria, envue;ta en túnicas negras y negros manto:,, sus manos amarill:.is coma las
de un cadáver, amarillo su rostro
cc-mo las manos y lleno de lágrimas
cuajadas cu3.l granizo, porque nueatlo terror trágico al verlr. ante las
elegfacas endechas del '• Miserere,"
entonado por voces lamentosfsimas,
no3 sugerfa la idea de que nosotros
pudiéramos en tal momento mori1ros, y quedarse como aquella mujer
sin consuelo, como aquella sombra de
la desesperación y de 131 muen•·,
nuestras pobres madres. No recuerdo
si la,! efigies aquellas me decfan o
no, según su valor artístico, la representación del religioso Paso; mas recuerdo cómo herfan mi corazón y

llegaban a sugerirnos pena tal, que
allf comenzaron los primel'os manantiales del río y del mar de nuestra:;
lágrimas. Cuando por un lado en
aquella ¡,,rocesión se vera la Soledad
y por otro lad , llega el Nazareno,
como 1a naturaleza humana se reproduce y se copia toda. ella en cada instante sublime, la inteligencia y el
corazón se ponfan en aquel caso, y
las penas horribles, y los desengaños
mortales, y los combates eternos, y
las tragedias infiniti.s e innumerables agolpábanse a nuestro corazón
y nos trafan el recuerdo comp,leto de
cuanto habfan sufrido todos en nuestros progenitores y el presagio de todo cuanto deberemos aún sufril' todavía en nuestros, descendientes. Las
angustias en el Huerto, angustias del
gáncro humano son. Todos tenemos

traiciones de judas en la triste vida.
Nos han neg;l.do personalmente los
discfpulos más queridos y han renegado una doctrina salvadora como si
fuese mal y error. Todos los labios
ban probado la hiel acerba que despiden las fauces del calumniador. Tod03 hemos bebido el agrio vinagre
'de los desengaños y lodos hemos amasado con hieles el pan de cada dfa.
La tierra es una infinita calle de la
Amargura por la cual vamos cayendo
y levantándonos con la cruz al hombro y las espinas en las sienes; ca.lle
de la Amargura terrible, a cuyo término sólo descubrimos el Calvario de
todos los patlbulos en las cimas y con
el sepulcro a las plantas.
E:\HLIO CAS'l'.ELAR.

- .----~~\t:L -~~

~~- ~e,.

J.as santas muje1•es en el Calvario.

LA SOLEDAD DE LA VIRGEN

C'amino del Gólgota.--Cuadro de Rodolfo de Ghirlan&lt;lajo, existente en

La leyenda sagrada refiere aue
cuando el Salvador iba camino del
Calvario, agobiado con el peso de la
cruz, una piadosa mujer de Jerusalén, llamada Verónica, movida a compasión, quitóse el manto que llevaba
a la cabeza y ofreciooelo a Jesús para que enjugase el sudor y la sang:·c
que inundaban su rostro. Asf lo hizo
el Divino Maestro, y cuando volvió el
lienzo a la Verónica, en él Iba im•

presa la imagen del sagrado semblante, el verdadero retrato de Jesús.
La Verónica conservó tan preciogísimo recuet do, que, andrindo el
tiempo y en sus manos hizo portentosos milagros. El emperador Tiberio, atacado de lepra, oyó hablar de
los prodigios que hacfa el lienzo que
llevaba impresa la Santa Faz, y movido por ello llamó a Roma, a, la Ve-

la "Xational Galle1·y" ele Lonclres.

rónica. Curó, en efecto, el emperador, y ante tal resultado ordenó la
destitución y destierro de Pilatos.
La Verónica retiróse a la Galia,
dond~ vivió como una carmelita hasta su muerte, acaecida el año 76.
Se admite que la imagen que en
Jaén se venera es la impresión de
de la Santa Faz tal como quedó reproducida en el manto de la Ver ónica; pero es el caso que en Roma, en

1\1 ilán y en, alguna otra ciudad del

orbe cristiano se conservan imágenes
semejantes y a las que se atribuye
el mismo sagrado origen.
Para explicar esta multiplicidad,
la tradición añade que la compasiva
hija de Jerusalén al presentar su
manto a Jesús, plególo en varios dobleces, y en todas las h-0jas quedó
igualmente impresa la imagen del
divino rostro.- Vicente Vera.

La virgen Ml.Crosanta, antes de r e- quebranto de la i\ladre, que de la
tirarse del sepulcro, bendijo la sagra- mPerte del Señor. Las piados:1.s muda loza, diciendo asI: "Piedra afortu- jeres le echaron encima un manto
nada, que ahcra encierras al que yo negro y al pasar por delante de la
tuve dendro "de mis entrañas. te ben- cruz, bañada. todavfa con la preciosa
digo mil veces, y te encargo le guar- sangre, se postró en tierra, y fué la
des cuidadosamente." Después, alzan- primera criatura que adoró aquel sando al cielo la voz y los afectos del al- to madero, diciendo de este modo:
ma, dijo asf: "Padre celestial, en
"¡ Sllltfsima Cruz! Yo te adoro y
vuestras manos queda este divino t~- beso devotamente, pues ya no eres
soro, Hijo de vuestras complacencias leño infame, sino trono de amor y
e Hijo de mi cor-a.zón." i\1ira de nue- altar de misericordia,
consagrado
vo el sepulcro, se despide otra vez del con la sangre del Cordero que quita
Hijo querido y se vuelve con aquel los peca.dos del mundo ,sacrificado
triste acompañamiento, tan llorosa y en U por ,l a salud del género humatan de1SOiada, que movió a lágrimas no." Luego que llegó a su pobre moa muchos de los que la vieron pasar, rada, volvió a todos lados la vista,
y los mismos discípulos y personas del
Y no viendo a. su dulcísimo Hijo, se
séquito lloraban ya más de la pena y le representaron viva,mente los hechos

y ejemplos de vida tan santa, la dulce memoria de aquella noche gloriosa de su sagrado n¡a.cimiento, los
regalados abrazos que le dió en su
seno maternal, las conversaciones intimas y suaves por tantos años en la
casa de Nazareth, e l tierno amor con
que ~utuamente se correspondían,
las miradas amorosas y las palabras
de vida eterna que salfan de su boca
divina.
Pero después se le volvió a renovar con ma.yor sentimiento y viveza
la dolorosa tragedia de aquel triste
dfa: los clavos, espinas y Hagas profundas, las carnes despedazadas, los
huesos descarnados, la boca sedienta,
Y los ojos obscurecidos y muertos.
¡Qué noche tan amarga! Preguntaba

al a,mado discipulo: Juan, ¿ dónde está tu Divino Maestro? Preguntaba a
la Magdalena: ¿ hija, ¿ dónde está tu
amado? ¿Quién nos ha quitado nuestro único bien? ¿Quién nos ha puE!6to en tan amarga soledad. Lloran sus
ojos virginales lloran todos con ella.
Y tú, alma,, ¿qué haces? Dile, por fin:
Señora, yo ,s oy quien debo llorar, y
no vos; yo soy el reo, y vos inocente.
Permitidme que siquiera os acompañe en vuestro llanto y soleldad. l&lt;~ac
ut tecum lugeam. Vuestras lágrimas
nacen de amor. Broten las mías de la
fuerza del dolor y arrepentimiento
de mis pecados. Estos y otros afectos
semejantes le has de decir con los labios y el corazón.
San Anfonso l\Iaría de Ligorio.

�jfragmentos ~el ,oíaje en @.ríe11te (1832)

-

POR -

ALFONSO DE LAMARTINE

El, S.-\XTO SEPrLCRO.
.r.iendo por horizonte más que montañas calcinadas por el fuego interior
Oc·tub1·e de 1832.
de los volcanes, un poco más distantes, se perciben las montañas de AraDespués de bajar a lgunas otras
bia y de Jericó, y Juego, por infecto
LA \"l.-\. DOLOROSA . ... .
mar, de Illaya:;; indecisas y quieto, sin C'.J.llt's, semejantes a la ,·ía. ))olorosa.,
que la navegación arrugue su imp:,.- llfg-amo:.; a una plazoleta, desde la
Octubre de 1832.
siblt'• y pesada superficie liquida, el cual, se des::ubri!n en la dirección
... . Nada de notable en ella, na- ~J,u ~lue1·to! He aquí la J ,1dea, la co- Xorte, el radiante sol de la Palesda de verosfmil ni que pueda afir- marca en que el destino ha condeua- tina, iluminando en primer término,
marse cou certidumbre; algunas pe- do a vivir a un pueblo, siempre de- el :\lonte de los Olivos; luego, desqueñas const1 ucciones de estilo mo- belado y pros~ripto en todas las é¡,o- &lt;"'ndiendo algunos escalones, situacas de su historia, y al que las otras dc, a 11 uestro lado siniestro, estuv'derno que los frailes maestrar. a los
peregrinos e o m o •- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - , , , ,
vestigios de las diversas estaciones de
Cristo, a lo largo
de la. Yfa Dolorosa. Ninguna dud'l.
~as mtradas suscitan alU en nuestra
mente, y todas la
confiani:i.. en las tradiciones locales se
ve
cont1·overt.ida,
de a11temano, ilOr
la historia misma
de los primeros
años del cristianismo, en los que Jerusalén no conservó
piedra sobre piedra,
y en que fueron
desterrados sus habitantes por hrgos
gos años. Excepto
piscinas y las tumbas de los reyes, la
ciudad no consen·a
hoy ningún monumento de sus grandes épocas; sólo algunos sitios son reconocidos, como el
que sustentaba el
Gran Templo, identificado por sus espaciosas terrazas, sitio en que ahora se
alza la hermosa. y
vasta. mezquita de
O&gt;lnll.'1.1', lill-Snkara;
el del 2'1onte u e
Sión, ocupado a ctualmente por el
convento armenio Y
la tumb:i. de David;
pero sólo con la historia en la mano, se
pueden señalar con
ilguna pre cisión que
satisfaciera. la curiosidad del viajero,
esos interesantes I ugares. Aparte de los
muros que sostienen
las terrazas que dan
sobre el v:tlle de
Josaphat, • ninguna
piedra ostenta t111a
sola fecha; todo lo
demás es polvo o
moderno. La mente
queda incierta en
cuanto al perfmetro
de la ciudad; pero
Jernsalén entera ilP.
F• onthJ)iC'io del edículo del 8anto ~t'pul(,1·0.
revela por la misma
colina cobre la cual
se asienta: es la
Sión ceñida por varios valles, en los naciones han disputado también 1~ ca- mos en un atrio descubierto. Elévique' crece el ondeante trigo, Y por pital de esos proscriptos y que es :i. se en él la imponente fachada del
un~ parte limitada por e l profun- manera de nido de águila. depositado Santo Sepulcro: templo famoso es
do en que corre el Cedrón; esa sobre un hacinamiento de abrupta~. éste, tan bien y tantas veces supees la santa Sión, asiento que fué siniestras montañas: y apesar de to- riormente descrito, que no lo descrlde la capital impotente Y desgra- do, ese pueblo llevaba consigo la biré nuevamente. Esta iglesia ofreciada de un gran pueblo; pudie- grande idea de la unidad de Dios, ce, en la parte exterior , un vasto y
ra decirse que fué más bien la ciu- y lo que habfa de verdad en esa ele- hermoso monumento de la época
dadela natural en que se refugió mental idea, bastábale para enorgu- bizantina; grave y solemne es su
un pueblo, elG)ulsado por los demás, llecerse de sus continuas prÓScr1,- arquitectura, grandiosa, imponente
llevando consigo su Dios Y su templo ciones, abroquelado tan sólo con sus y rica, tanto más si se considera el
providenciales destinos, y apercibiuo tiempo remoto en que fué construia e6e recinto, que ningún otro pueblo
pretende disputarse sobre rocas y confortado por su esperanza inmor- da: es un digno pabellón, tendido
por la piedad de la fé cristiana soinaccesibles, rodeado de valles sin tal! . . . . . . . . . . .
bre la tumba que depositó el cueragua, de clima estéril y rudo, no te-

(Traducción de Julio Zárate, qmen
la dedica a su querida hija Julia Zárate de Olaguíbel.)

quia que adora quien lleva el nombro de cristiano, sea accesible para
todos. Sin los Turcos, ese templo
disputado por los Griegos, católicos
y por las numerosas ramificaciones
de la idea cristiana, hubiera sido
motivo e infinitas v~ces, de luchas
entre esas comuniones entre sr, y
quizá habrfa 11asado su poder de
unas a otras, y quizás, alguna de
ellas, triunfante, prohibiera el acceso de los demás. Yo no encuentro razón fundaida para acusar e injuriar
'.l. los Turcos: la pretendida intolerancia brutal que los ignorantes les atribuyen no se manifiesta sino por el
respeto y la tolerancia por todo lo
que otros hombres veneran y adoran: donde quiera que los :'llusulmanes ven la idea de Dios en .il
corazón y 11ensamiento de los otros
hombres, se inclinan y los respetan, porque sienten que la idea
santifica la forma. Quizás sea hoy
ese pueblo verdaderamente tolerante. Que los cristianos se interroguen,
y se pregunten con entera bu~na fÉ
lo que ellos hubieran hecho, si la virtoria les entregara habría la Meca y
la Kaaba? ¿Los Turcos, si así la fortuna Jes hubiera negado sus favores,
vendrian de las comarcas qua. pu,;blan en Europa y Asia, a venerar
pacíficamente, y sin impedimento aiguno, los monumentos religioso.,
que so conservase del vencido Islamismo? ....
Después del vestíbulo nos hallamos bajo la grande cúpula de la
iglsia: la tradición local pretenrle
que el centro de esa cúpula co1-rP.sponde al centro de la Tie1 ra. Bajo
la ancha y hermosa cúpula se alza
ur. pequeño monumento que e,
respecto al grande (el templo) a
manera de piedra preciosa euga~.tad:i. er. otra mayor. Es un edfculo,
en forma de paralelógramo, sostenldo por algunas pilastras que soportan
una cornisa y sobre ésta una ma~móre,1, cúpula, todo ello es, sin embargo, de m.al gusto y de un est!.o

po del Hijo del Hombre. Compa1ando ente templo con todo lo que
la misma époc1 produjo, es superior a todas las creaciones que fu!'ron sus contemporáneas. . . . Santa
Sofía, de Con~tantinopla, aunque colosal, es en su forma, una bá.rbara
montaña de piedras, apoyada en colinas, también de piedras, edificaua
en tiempo de Constantino el Grande, obra. de lo:, arquitectos Antemlo
de Tralles e Isido1 o de r.Hleto, quiem.~ la echaron al :iire, a orillas del
Bósforo de orden de
r.qnel Emper1dor; el
teml,)lo del Santo Sepulafo presenta una
rú1n• la 2.érea, labrac1'.'. p1 imoros:imente,
y ofrece cor~es graciosos y elegantes
en sus puertas, ventanas, chapiteles ,cornisas, y decirs .•
pudiera que en h:.
masa del templo de
Jerusalén, cada piedra de las que la
forman, se ha convertido bajo las manos hábiles de sus
constructores en uu
&lt;leliC'ado encaje pard
que sean dignos Jü
decorar ese monumento, elevado a
im1&gt;nlso del más
grande pensamiento
humano, y tan granjioso pensamiento se
revela en todos sus
detalles, como en ei
conjunto 'del nobl e
e imponente edificio.
Verdad es que la actual Iglesia del Santo Sepulcro, no es
hoy tal como la
mandó erigir Santa
E 1 en a madre de
Constantino: los reyes cristianos, de
Jerus:alem, durante
el siglo XII, la retocaron a porfia coa
incansable y ardiente emulación, emb2lleciéndola con adornos de h arquitectura semi-occidental y
semi-morisca, cuyos
gustos y m•Jdelos encontraron en Oriente. Pero tal como se
ofrece, con su masa
bizanti11a y sus decoraciones griegas, góticas y arábigas. y
aún las mismas hu('llas iml)resas por el
tiempo y por las ma.
nos bárbaras de las
hordas persas de Sapor que muestra eu
su fachada, no hay
contradicción con el
pens~w.~ento q u e
pretendieron expre-

=:;.;. ._____________________J

sar sus constructores, y no se desprende la primera impresió'l de que corresponde a la grande
idea de sus creadores; por el contra1 :o, al contemplar el monumento se
dice uno a sí mismo: "esto es lo que
yo esperaba" ... El hombre ha heello
aquí lo mejor que le fué dable, y si
el monumento no es digno de tan sagrada tumba, sí digno es de la raza
humana que quiso honrar tanta
grandeza, y poseído de esa primera
y grave impresión se entra bajo el
abovedado vestfbulo y la sombrta
nave que le sigue.
A la izquierda de ese vestlbuio
se halla un amplio departamento, en

l

l:'asa a La aa. plana de avisos.:

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J
V

I,achnt!a ele la Basílica del Santo Sepulcl'o.

otro tiempo ocupado por estátuas; tran en la iglesi:i, sino para acompaen él han establecido hoy los Turcos ñar a los visitantes; su misión es
un diván: son los guardianes d,il la de guardar la puerta y hablan d
Santo Sepulcro, y ellos son los úni- los cristianos con la giavedad r,!Scos encargaóos de abrir y cerrar el 11etuosa que el Jugar y el objeto de
templo. Cuando yo pasé, vf cinco o los visitaotes imponen. Dueños, en
seis ,·euerables Turcos, de lu engas virtud de la ley de la guerra, del
para todos
barbas blancas, sentados a la usanza ;\Jonumento Sagrado
de ·su nación, en ese dil'án, cubierto los cristianos, no destruyen el mode ricas alfombras de Alepo, y sobre numento ni esparcen las cenizas de
éste al viento; lo conservan, guaresta(f se bailaban colocadas, en derredor del grupo, tazas de café Y pi- dando para ello un orden y una compas; saludáronme los guardianes postura de silenciosa reverencia, que
aquellos con graciosa dignidad, Y or- es de desear que imitaran las diverdenaron a uno de ellos que nos acom- sas comuniones cristianas que se
pañara. en la visita al templo. Nada disputan la guarda del Santo Sepulnoté en ellos ni en 15us graves ros- cro, y que np obcervan esas comutros, ni en sus palabras, ni en sus niones en otras dependencias que
ademanes, esa irreverencia. de que poseen en la ciudad santa. Esos guarotros viajeros les acusan. No en- dianes cuidan de que la gran reli-

La casa de la Santa Yerónica en la Yfa Dolo1·osa, Jerusalén.

�,

famosos de la República

Algunos de los templos mas

---------------------

------------------------

PRESEXTE XDIERO, .-\L RECr ,mDO STE:\[PRE \"EXER.-\BLE, DE LOS DI.-\S DF: L •.\ P.-\SIOX DE CRISTO, COXSil&gt;ER.UIOS
IGLESI.-\S C'RISTI.-\X.\S, Y Ql"E .-\TROS.-\S SF. LE\".-\XT.-\X E~ ])I\'ERSOS L-CG..\RES 0EL TERRITORIO )IEXIC.-\XO.

.-\HOR.-\ Qt"E EST.UlOS EX sE,t.\X.-\ S.\XT.-\, y co:uo XCESTROS LECI'ORES H.-\BR.-\X \ ' ISTO. HE.m)s ))lfül(' .-\HO L.-\ )1.-\YOR P.-\.RTl&lt;~ ])EL
n.-\R .-\ COXOC'ER .-\LGO.-\S JOYAS .-\RQl'ITEC'TO:\,.C'.-\.S I&gt;E IXESTDI.-\BLE \ º.\LOR, QrE sox CL.-\SICOS \IOl&gt;ELOS DE LAS

OPORT"CXO

•

'

,·a &lt;'n 1&gt;rime1· término &lt;'I t&lt;'nt;&gt;lo de la Saleta de ))olores Hidalgo, Guanajuato, de esbelta to1·1·ecilla fr,igil &lt;'omo fllig1•nna; sigue un detalle
&lt;l&lt;' In fachada de la C'atedt·al de Zarateca~, maravillosa construcción en que los artífices ele hace dos siglos. ·vaciaron tocio el 1audal de su tanta•

,ía; se ve de~1&gt;ués el tem¡ilo ele San Francisco, de Puebla, con torre maciza que 1·ecuerda Jad C'onstrucciones d&lt;' la época. feU&lt;lal, y ftnalnlt'nte,

iu·csentau1Os el altal' del templo de San Pranclsco, de Tlaxcala, que si no tiene grandes méritos artísticos, en cambio tiene el hi-.tórico de habl'r
sido el primer templo que se levantó en Amél'ica.

J&lt;,n esta otra. página se ve la fachada del templo de Tepozotlán que los frailes conquistadot•es le,·,t ntaron en 1&gt;leno llesiet·to, &lt;'E'l'Ca. ele
C'uautitlán, como pel'durable mon.1 mento de la Pe cristiana. Y &lt;'Orno es te templo ha sido considerado siem pre de riqueza nrtística excepC'ional,
por lo atrevido de sus arranques ) por lo afiligl'anado de sus moldura,; , no resistimos la tentación de dar a conoce1· detalles interiores de esa
Iglesia, como uno de los altares laterales, el altar mft.yo1• y la fachada.
L
Ut',
r

"AL~ ('NSC' RE.'C •
O º'C "&lt;ro cov,-~

FONtl

"

�Por tierras bíblicas.-El Pozo de Samaria

E,-t•• E'" &lt;'1 pozo &lt;'n l'I cual ;..e ,t·nt(, ,Jt&gt;,ús cuando 11&lt;'1,?;&lt;&gt; una mu,ier 1le ~11111111 ia con su cántaro a cuestas. En el ca1&gt;ítulo I\' ele San ,Juan se
let&gt;: Entont·t&gt;s ,·ino El a 111111 dudad 111• i'lama1·ia, llamada Sit·ar1l, &lt;'n la qut&gt; s(' hallaba el pozo de ,Jacob. Jesús, cansa.do de la jornada, se sentó
en el. ~.1 o~nl del 11ozo a e.~o dt&gt; la~ _'-t&gt;h ..1:&lt;&gt;,
ta1·1le, cuun_«lo !l&lt;'g6 u_na _mujer '.le Samal'ia a ,u car agua, r Jesús, dirigiéndose a ella, dijo: • 'Dame de
b~b&lt;&gt;1 • ~,ntonces 1,t~ mu.1e1·. le thJo: . ¡, &lt;01110 e-. que tn, !;1endo Jmho, le pules de beber a una mu,jer de Sama, ia. como ro?" Jes(1., Je con test&lt;,: "SI
tu l'0ooc1e,.t&gt;s al H1Jo dl' H1os, le d111·m-. di' beber."
,
Xuestm rotog;-afín ha sido tomndn hnre seis meses r se ve en ella una mujer &lt;le Samaria en la misma posi&lt;'ión en que según describe la
Biblia, e,tm·o hnee 20 siglos la Samaritana que negó el agna a Cristo,
'

!ª

Por tierras bíblicas.-La Fuente Pública de N azareth

En el cal)ítuJo II de San :\lateo se dice: "Y 1·a m11lo oró que .\queluo 1·einada en ,lmlea, l'omo sm·esor tic su 1&gt;n1he Hl'rotle.~, tuvo miedo dt&gt;
ir allá; '-in embargo, habiendo oído la palabra de llios en un ..sueño, !-.e fué a Galilea , · U('~&lt;&gt; a la l'iu&lt;latl Jla macla :.\"az1neth, 1¡11e l't'a la que lo,
profetas habían anun('indo." J&lt;}sta fotog1afía re¡n·esenta el sitio en donde la eb&lt;'em\ bíblka antedor tunl lug1n. En la actualidad es un pozo público
de Xazareth ,al que concurren clia1·iameute todas h\..s muje1·es en busca de agua, y es el 1111!,mo que fu(- ,isitado mu&lt;·ha,, yeees por la \'frgen )laría
durante el tiempo que Yivió allí. C'on ~utu,·e uno de los lugal'es mús visitados por los tm i-.rn-. y pe1·egl'inos y no hn~· uno de ello-. que &lt;·omo r(' cuenlo de su Yiaje 1&gt;or los Santos I,uga1·e,.., no obtenga agua de ese pozo y la conse1·,·e como .,agrada J'l'Ii&lt;¡uia.

�LA MAGDALENA ANTE LA CRUZ

•

UNA MUJER
Mientras que rudas manos golpeaban a nuestro Señor Jesucristo, y enroscaban la corona de espinas sobre
su frente pálida, babia un mozo que
se mostraba perverso entre todos.
Agarró la rama más espinosa y con
todas sus fuerzas la hundió en la espesa cabellera de Cristo.
Entonces uuestro Señor Jesucristo
alzó penosamente los párpados.
El mozo tembló todo él y se puso
pálido: inclinóse y del montón de ra-

mos tiernos, tomó uno qu~ llevaba
aún una flor, una r06a parecida a una
gota de sangre, y con manos suaves,
co'ocó la rama en torno de la cabeza
de Jesús.
La rosa se inclinó sobre la frente
del Señor.
E l Señor se estremeció y sus labios
sintieron un calosfr!o.
Después se le cargó con la cruz,
la cual se abatió sobre sus bombros,
pesada como de hierro.

De súbito, la sombra de una mujer
vino a colocarse sobre el polvo asoleado del camino y Jesús vió los pliegues muelles de una larga túnica.
Levantó loo ojos: ante él estaba una
mujer joven y deliciosa que lo miraba. Y é l que no debfa nunca amar a
las jóvenes tembló y su boca tuvo un
sollozo. Con las ojos suplicantes:
- "¡Oh!-le dijo,-refresca las heridas de mis sienes adientes y pon los
pétalos de tus manos en mis llagas."

Los ojos de la mujer, tan bellos por
no haber llorado nunca una sola lágrima, s e bajaron ante su mirada: alzó la mano y reconociendo a Jesús
cerró los ojos.
El sintió una sacudida en la corona
de espinas y cuando miró de nuevo,
la mujer tenia la rosa en la mano;
sonreia a la flor y la fijó en su abun dante cabellera negra.
HERALD KIDDE.
(Danés.)

l.

nue,•o Gobemado1· del Distrito Federal, senador don Eduardo Iturbide.-2. Seño1· don Serafin ele la Torre, que ha sido absuelto por
en la prensa una campaña en favor
&lt;le la 1&gt;acifkación ele! pais.--l. El General Hue1·ta. después del banquete con que fué obsequiado en casa del señor Coronel don Albe1·to B1·anüf.
- 3 ,. O. Dos escenas de la opereta, música de Leo FalJ, titulada "Los Lugareños," que se ha estrenado con buen éxito en el Teatro Colón Y en
cuya obm, Soledad Alval'ez y Tirado, han conseguido grandes aplausos, habiendo sido montada con verdadero lujo y p1·01&gt;iedad.-7. Una escena clel
sainete al'l'e~ado &lt;ldl francés titulado "El p1•emio Nobel," que se 1mso en escena en el Teatro :\Iedcano y también en el Icleal.-8. La señora
G1·iffel y el seño1· :\futio, en "El l&gt;l'Cmio Nobel," en donde consiguieron un triunfos estos artistas en sus respectivos papeles.
],~!

e l Cong1·eso de Puebla, ante e l cual fué l)l'Ocesado.-3. Señor don :\lanuel Antonio Pied1·a que ha sostenido

�VIDA NACIONAL

Los nm1 ino:. del cruc·eto es1m ñol "Ca1 los , .,, \'isilancio la Ca'-'a de ~loneda, ¡,resencian la acuñación &lt;le a)i:,1111a"' 1&gt;ieza ....-1.o.,. ma1 inos e n la
SS\cristía ele la Cate&lt;11 al viendo casullas ~- 01·11auientos 1le 111t"1·ito..-En el cm o de la mhm1a Cated1·al.-G1·u1&gt;0 de los m1u•inos y del General C'01·om1,
Gobet·nador que el'a del Distrito, cuando fué visitado en su des¡,acho.-Lo;; 111a1·inos en la sala de cabil&lt;los del Ayuntamiento en e l momento &lt;le
se1· declarados Hués1&gt;e&lt;les &lt;le Honor.-1:&lt;Jn el ti1•0 de pichún d&lt;· la Hacien&lt;la de ('oapa. Delfín Algara, tit'anclo, que fut" el ganado•· de la copa.-Grupo
ele damas y caballe1·os asistentes aJ ti,·o d e 1&gt;ichón.-1'n tinidor ,Joaquín L. Gm·cía. disponiéndose a tirar.-Dos a-.pectos ele la on1uest,.. llamada
"Xueva_típica ele Le!·do."

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>México, 26 de abril de 1914

Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria.

Niña Lorca, llamada· "La Muñeca Andaluza."

��¡

~--•········••• ••·•• +••••• ++•l•++ ++++++H•&lt;i&gt;#~-~
No deben descuidarse las eniermedades i
¡,,s,+ti

.¡

Toda'º'""'º

iui

poc '''"''ª

,!~~~~el;

do conti~~d~a
tooa hodda
que sea; un granito abierto; una ulcerita, es una puerta abie rta a la.
infección; la mayor parte de los microbios patógenos se encuentran en
el polvo de las calles; allI se ba.llan el de la tuberculosis, el del tétanos, el del clí.ncer, etc., y estos microbios penetran en el organismo
cuando se ponen en contacto con la piel desnuda de su epiderruis. Ad·•mlí.s, l.i.s afecciones de la piel, granos, tumores, heridas, erupciones y
otras, se hacen más graves, a medida que se les cura y se vuelven
♦ crónicas y a veces incurables, por falta de tratamiento oportuno.
i'
Todos los f~ultatirns recomiendan para el tratamiento de dichas
enfermedades, la Pom ada Balsámica Maravillosa. como el medicamen·
.,. to mlí.s eficaz y de resultados mtís seguros.

i
"'

1'

i

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DE \'ENTA E N TODAS L AS F AR::'IIACIAS A $0.25 CT\ "S. LA CAJA.

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+
+

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Evitad Operaciones
~ 1 Las mujeres no debían someterse
i operaciones q_uirúrgicas sin antes
probar lo suficiente el Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkhar:1.
Considerad qui casi toda operación que
s~ practica á las mujerl!s en los honp1tale~ ha sido hecha necesaria por
~escu1dos. de cier tos síntomas como
1~regular1dades y desvíos. Es muy
cierto que los males prouios del sexo
pueden llegar á un estado en que la
operación sea e l único r ecurso posible
per o muchas señor as han sido curad~s por

A nuestros agentes que no pagan.

l

++++i!•++•t&gt;~. .~

Participamos a. los. agentes que tienen s&amp;ldo pendiente con
esta. Compañía., que si en el término de 15 días, no han cubierto
sus adeudos, ha.remos el cobro por conducto de este periódico.

El Compuesto Vegetal de la
Sra. Lydia E. Pinkham

LA DIRECCION.

Manantialea

del Estado
Franda.

BZBN BSPBCZ'lf'lCA.R BL NOMBRB

Gou, EnfermedadeadelaPiedra
y Alecciooea de la Vejiga.

VICHY CÉLESTINS
VICHY GRANDE•GRILLE Ellfew::::."
VI eHY HopITA LEnfermedade■

del

\flCHY•ÉTAT
~~-v""-V---V--~'1rl
tloo, •agrad.abl
barato, tnalcara
, J\De

de■

}
•

que les he hecho acciones:

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,,

"La Luz", ,, ,,

noeer los titalos serios ~

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de Parta, explican la bop de
eae producto para todoa lo•
uao1 del tocador: Cuidadoa ue
la Boca a que puriftca, d• lo•
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■-lo- ~~

~

Exija que en las
nes que le ofrezcan esté este nombre impreao

~

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1~ EDU18D0 l. AGIJIL11 "?

DescoIJfiM se de /u ta lcif icacioaes

Mex. 684 Juárez.

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óa. de Bucareli 116.

}t

. . . . . . . . . . ...... - .. -..

Mexicana de Petróleo "La Espe-

Union Oil Co , S . A.

~

~

l~ ~•

'l"o~4-•tc__...,

Mexic¡,na de Petróleo del Pánuco y
Tamesí.

ranza".

Venga a ..,,n....,

señaremo• a eo- }

- •.Sobreb.,.__

estrictamente contidencW:l. 181 P

una. señora Y c1&gt;nslduada

petroleras? }

NO
::;::
;:~:=
}
?

rMmpluaod• 11
l'laego 1iD dolor DI
cahla del pelo. cara
rapida y •~ra. ••
, lao Cojera■. Eapan,

Compañía Petrolera ''Pecero", S. A.

,,

acciones

1

dNIMENTO GNAU í.
Boi.'Z'0P:Z0O

,,
,,

Piensa Ud. eomprar

)

8eaUX-AJ'ta. P

Algunas de las principales compañías a las.

después de creerse que sólo con una operación sanarían
Cienfu~gos, Cuba.-''. Por muchos años he estado ~nferma • tenia un
tu_m or, ca!da de la matriz, hemorragias y el cor azón casi no !~tia Era
JJ?-tiCr:t n{1aS no en_contrar salvación para mi. Entonces ví uno de Íos lib,
~ s _e a ra. Pmkham Y me decidí á hacerle una consulta
Se í su1:,
d1recc1ones y 4 .frascos del Com puesto Vegetal de Lydia E . Pinkhrm me
; e::i~ª!~fe~~d~~losi3menfte: _Al predsente encuéntrome en perfecta salud,
•
b
Y os su rrnuentos e antes han desapar ecido No puedo
pa1 ra~ para concer tar á U d_. mi agradecimiento por el ·socorro que
C proporcionado con sus marav1llosos remedios y consej os valiosos "
- ONCEPC:ION P~IETO, V:da. de Abreu, Cienfueg os, Cuba.
.
PiJh~;remta _anos ha ~ido el Compuesto Vegetal de la Sra. L dia E.
.
d el m~Jor remedio para los males f emeninos y ha devuelto Ía salud
á m11es e muJeres.
de:!a ~tá U d. ~ufrien&lt;!,o a lguna de estas enfe rmedades y
E , p· knl con,;.'leJo_ especial, e scriba confiden cia lme nte á L ydia
, 1n 1am n ed1cine Co L ynn ~Iass E u d A
s
será abierta, le ida y con fu~tada. •or
·• · · e • u c aru ~

: ~b! ª

Sunwi la piel 1
el.a una blancura nac.erada ptrfecta, J w,. ~
1rntaCJone1 y aabanoou. f'o rh Oca lu 11nu y lu da bnho., tnat,.,-.,ciaAGNEL. to'IUlf"CM ISTa, t8, A.venu• d • ro,,..... PAIQ&amp; ~

del Estómago.

~ASTILLES - SELS - u COMPRIMtS

a r tícu l o do s egunda c l ase e l 3 de N oviembre de 1894.

IMPRENTA

~ ES UNA GARANTIA.

}

i

l , ~ ~

Apartado 605. éxico,

~ ==========¿;

Busque usted "La Semana Ilustrada"

¿Sufragismo, idealís1no, Histerismo?
Una distinguida colaboradora de
"La Nación" de Buenos Aires-Ana
M. Berry-acaba de escribir en ''La
Revista de América" de Parfs, su
opinión acerca del sufragismo. Es
un artrculo notable que debe interesar a nuestros lectores y a nuestras
lectoras. De tan hermoso traba jo extractamos los p§.rrofos siguientes:
"Alguna vez, la muj er inglesa tuvo
s u visifm de derecho poHtico,-si
la tuvo ella, o si se la sugirió un
hombre no sabrfamos decir, porque
lo c ier to es que, en aquel ent-0ncE.s,
un economista,- nada menos que
J ob n Stuar t Mili- tu vo la peregrina
idea de escr ibir un lbro sobre la nesesidad del s ufragio femen ino,-visión que, eil/ el cor rer de los años,
se ha hecho más tangible.
Quedo, muy quedo habló de ella,
en un pri ncipio, Y, como era natur a l, nadie la tomó en cuenta: la primera. petición de sufragio femenino
cayó e n la Cámara como hab ría caíd! una S-Olicitud para convertir una
cancha en aeródromo; nadie crey(J
en ello, como nadie habría creído en
el fantástico volar.
Pasó una generación y vino otra
propia de la época de emancipación
e i ndividu alización.
Y esta nueva generación, levantó
la voz; Y, ¡cosa inaudita!, la levantó
eñ público.
Poco se imaginaria ella entonces e l
resultado de ese acto sin precedente;
poco soñaría que aquello se traduciría en un llamado poderoso a una vol untad ineipiente, destir'l.da a rees-

forzarse en la contienda de una l ucha tenaz.
En efecto, la historia del sufr agismo mi litante--y nos detenemos en el
militante, porque es el que ha sa.cado la cuestión a la luz del dfa-data de esa primera interrupció11 de
mujer en un meeting político.
Y desde ese acto, podemos seguir
el desarrollo de una· voluntad que se
manifiesta en un movimiento curioso que ha ven ido a dar el desmentido al viejo adagio: "palabras son
de muj er; la acción es del hombre."

La sorpres~ debió ser grande al
ver que procedfan de dos mujeres
casi niñas: se las expulsó con violen:
cia, Y por tamaña impertinencia se
las hizo comparecer ante el juez de
policía.
Una pequeña multa, sin duda, debería terminar un incidente sin importancia; mas, ¡caso curioso!, las
mujeres rehusaron pagarla.
Para escarmiento de tal empecinamiento se les decreta una severa
condena en la tercera división.
Al día siguiente, la pr ensa relataba el hecho extraño, y el país entero
se daba cuenta que, por la chifladura
del voto para la m ujer, había prisioneras: una, bij a de un abogado d istinguido, llamlí.base Cristabel Pankhurst; la otra, An nie Kenney, era
una slml)le obrera.

De la clí.rcel deberían salir dos rebeldes al poco; Annie Kenney sa1e
cte Mtínchester con sólo dos libras en
el bolsillo " a despertar a Londres,"
y &lt;.,;ristabel Pankhurst esbosa su plan
ue campaña activa.
Se extiende a la m etrópoli la W.
S. P. U.-la unión social y política
cte mujeres-y se lleva a etecto el
programa: inu~rrumpir todo meeting
pohuco con preguntas relativas al
voto; demandar, resistentemente, auct1encias a los ministros del gabinete;
conseguir entrevistas privadas con
los ministros de la Clí.mara; trabajar
en las campañas electorales en contra
de los candidatos hostiles al sufragio
femenino .
Durante algún tiempo, los hechos
no sobrepasaron los límites designados; pero un día llegó en que uua
mujer arrojaba una piedra a una de
las ventanas de las oficinas del gobierno, como protesta por el tratamiento que recibían. Fuá el primer
atentado contra la propiedad; no tardaron en s urgir imitadoras. La guer r illa estaba declarada: las prisiones
se llenaban; las escaramuzas frecuentes con la policía eran seguidas de
severas condenas en la segunda y tercera d ivisión, con todo el rigor del
reglamento u sual.
Mas, las delincuentes no escarmentaban.
Al poco, ocurre un caso extraordinario: u na rebelde protesta contr a el
tr atamiento, y como se le negara los
privilegios de presos políticos, declara la huelga de hambre. En breve,
catorce segu1an su ejemplo.
Con esto el gobierno encuéntrasfl
en el conflicto de dej a rlas morir en
prisió f -lo que es contr a r io a las
leyes-o ponerlas en liber tad, con lo
cual escapaban su condena.
¿Qué hacer? Aterrorizarlas con el
sistema de la a limentación forzada,
medida que jamlí.s había fallado. Mai:&lt;,
las "suffragettes" no eran criminales ordi narios. La resistencia fué más
tenaz qu e nunca: moribundas, quebr antadas salían; pero incorregibles
s iempre.
El asunto se ventila en la prensa:
algunos protestan contra una forru:.1.
de tortura medioeval ; otros, porque
no se a plica con impar cialidad. E l
gobierno contesta que se exa geran los
peligros de la tortura de la alimenta.-ción forzada, y que los casos de excepción eran por prescripción médica .
Lu ego, una muj er de alcurnia y de
pr estigio viene a dar un desmentido
público; disfrazada de obrera, Lady
Constance Lytton como J ane Warton,
va a par ar a la cárcel, y es alimentada por la fuerza sin pr evio examen
médico; la misma que, semanas antes, había sido exceptuada a causa de
su afección cardiaca. Cuatro años
han transcurrido y aún no se reponfl
de las consecuencias de esa operación
desastrosa. Los hechos se r ecrudecen.
Después de la disposición parlamentar ia del "Speaker,"--en enero pasado,-que entorpeció el pr oyecto del
sufragio, que contaba con la palabra
e mpeñada del gobierno, las militantes, que acababan de cumplir su tregua escrupulosamente, se convierten
en terr oristas: se estropea la correspondencia; se destruyen las canchas
(P asa a la seguncla plana).

~···~

Número 43

México, 26 de abril de 1914.

Año XX I.-Tomo 111.

El único Y/NO auténtiec, de
u i, el 1010
que es legitimo y de que se hace mención en el formulario del
Profesor BOUCHAROAT es el de M" CLEMENT yC'• dt1 Valeace
(Dr,1me, Francia). - Cada. Botella lleva la. marca de la Un/4n tia
10,'4 Fabricantes y en 11 pescuezo un medallón anrmciudc, el
" CLETEAS ''. - Los dema.s son groseras y peligrosas fa.l8i/l.cacio11es.

como

S. RAPHAtL, el solo que tiene el derecho de llama.rae

~-

ADVE R T ENCIA:-Conviene saber, que c-0mer ciantes poco escrupulosos, tal vez por tener mayor utilidad, no vacilan en dar al com- .¡.
pr a dor medicamentos que ya por el nombre o por la semejanza Í
'de s u envase se confunden con éste, por lo que recomendamos se ~exija el nombre completo d~ P omada Balsánti('a :\lai-avillosa y la
marca de flí.b rica, que es el águila de dos cabezas.
:t,

~.¡,.¡,,¡ .¡,,¡,.¡. l •H+f

R e g i stra d o

AV ISO MUY IMPORTANTE. -

z_·~

l
t

Vino fortificante, digestivo, tonico, reconstituyente, de ubor
..xcelente, mas eficaz para las personas debilitadaa que loe
ferruginosos y las quinas . Conserv ado por el m,toc10 ele
lll. Pasteur. Prescrihese en las m ole stias del estómago_ la
clorosis. la a nemia y la s conv alecencias ; este vino MI recom ienda á las personas de edad, al u m u jeres, jóvenes 7 á losniñoa.

....................

~

•
♦
♦

•

DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRA.DO.
Arw 7 Literatura.

+

+ Editado por "El Mundo Ilu1tra+ do" Y '"La Sem ana Ilu1tra+

da ," S . A .

♦

+ DIRECTOR GENE RAL
•
+

+
•
+

♦

-♦
♦

•
♦
♦

•
Y GE- ♦

RENTE:
ED UARDO J. AGUILAR.

•

+

•

•

J E FE DE R EDACCION:
MANUEL DE L A TORRE.

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♦
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♦

COLABORA.DORES:
•
Juan Tablada.-Lic. Fe. ♦
+ derico Gamboa.-Lic. Jema +
+ M. Hábago.-Lic. Nemeaio G&amp;r• •
+ C[a Na ranJo.-Lic. Rubén Va- -.
.. lenti.-Lic. Antonio Ramo• Pe- •
+ druesa.
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OFICINAS:
•
+ 6a . de Bucarell, 116.-Aparta- ♦
+ do H 9.-Telé!onoa: Mexlca- ♦
+ na, 6 84, J uárez; Erlcaon, +
♦
161 8.
♦
+
( con Une1141 de exten■lón. )
♦
+ P RECIOS DE SUBSCRIPCION: ♦
+ Por trimest r e en loa '
+
+ Esta dos.
.$ 4.60 ♦
+ Por se is meses en lo■
.•Jt
+ E stados . . . . . . 9.00 +
+ P or 1 año en los Esta••
+ dos. . . . . . . . . 18.00 •
+ P or 6 meses en e! ex+
+ t r a njero . . . . . . 16.00 +
+ P or 1 año en el extran♦
+ jP.ro . . . . . . . . 30.00 +
+ En México, subscrición
♦
+
por un mes . . . . .
1.26 &lt;t
+ Nú meros sueltos. . . . 0.36 ♦
+ Números atrasadoe . . .
0.60 +
+ Todos los pagos han de ser pre- +
'='
cisamente adelantados.
+
+
Parn la l&gt;Ubllcaclón de &amp;Tilos ♦
~• eu e&amp;te periódico, dirigirse a ♦
,\: IJ Go&lt;:t,ch el, A ventd11. lS de •
+ Septiembre, 26. Sus agentea en ♦
+ E uro pa, la Société Mutuelle de ♦
+ P ubllclt é, H r ue de Rouge_ +
+ mont, (9 e . )
+
♦ NO BE DEVUELVEN ORIGI- ♦
Y
NALES.
♦
+ Toda correa;iondencla y giro, +
+ deben remitirse al Dlrectol' Ge- ♦
i- r ente Gon&lt;&gt;ral.
♦

+ José

+++++

+.

+ + + + + ♦• + ,.

Mllll 1A'l'llltU II UI LWO IMWI ,

~~ - u ~ .-

�o

EL MUNDO ILUST&amp;A.DO

¿Sufragismo, idealismo,
Histerismo?
(\'iene de la ¡,rimera ¡,lana).
de gol!; se incendia, se lanzan bombas.
l\frs~ Pankhurst toma la responsabilidad del atentado en la cn:;a que
se construfa. para. Lloyd George, el
gobierno aprésala Y, para no verse
burlado una. vez más, a.presúrase en
hacer votar por la. Cámara una ley
de reencarcelación: ley que se conoce ahora bajo el nombre que Je diera
Crista.bel:. '• Cat and Mouse Bell"la. ley del gato y la rata. Con esta ley
y con las enérgicas medidas que se
toman, se cree por fin sofocar un
movimiento que tiene cada dfa, mas
en peligro.
!\las las "suffragettes" resultan invencibleis: ~e allanan las oficinas, se
aprisiona el pereonal, y al dfa siguiente la W. S. P. U. reanuda el trabajo
de rutina, como si nada. hubiera sucedido· se amenazan los tondos Y a
los do~adores, y las donaciones se
hacen más cuantiosas; se les prohiben los meetings en los J&gt;arques, sólo
para que haya. protestas públicas de
sufragistas, socialistas y obreros, en
contra de un decreto que arriesga la
libertad de palabra.
Otro tanto sucede con "El Sufragette," el semanariq incitante, que,
a. ralz de las severas amenaza.e de
prisión del juez para. escritores e impresores, no deja de 1&gt;ublicarse 110a
sola. vez;~omo era. otro atentado en
contra de la. libertad de imprenta,
hasta. el partido ob.rero ofrf;!cló lmprimlrselo.
En cuanto a. .la. ley qel gato y la
rata, ha sido el fallo más completo.
encal'Celación con espionaje diario Y
reencarcelaclón con la. huelga obligada de hambre,. h¡m puesto delante
del pdbllco el pésimo estado de las
cárceles, la lnsu.ficiencia de leyes anticuadas y la por lo tanto injusticia
de ciertas condenas Judicialee. Y es
a sus persistentl!s denuncias,-según
se ha reconocido públicamente,--que
se deben algunas de laa últimas tentativas de reformas: es éste el haber
qua tienen a su favor.
Como fenómeno fisiológico tenemo:;
el caso de una. resistencia ffsica, sin
Igual: resisten donde, para. otros, habrfa sido una muerte segura: la huelga. de hambre-y en muchos casos de
sed--eon el olor de apetit&lt;H!os manji,.res que se les deja dfa y noche; el
terror de la locura. q11e puede sobrevenir en tal estado de debilidad; y
el terror aún mayor del suplicio de
la alimentación forzada, que efectúa
el médico brutalmente, con el concurso de cuatro o &lt;'inco guardianes;
y esto, durante dfas, en la celda
obl!lcura. y solitaria, donde no llegan
mAs ruidos que los gritos de las compañeras arrancados por el mismo procedimiento de tortura.
Es un cuadro que hace pensar:no se crea qu~ exageramms; las primeras personalidades del mundo cieuUflco y literario expusieron los he-

chos en el gran meeting de protesta
en contra de la allmeñtaclón forzada
- y uno se pregunta: ¿qué signllica
ese de temor al dolor y a la muerte?
Con t'.sto, nos eneontramos en el
terreno de la pslcolugfa: descartamos,
por cierto, la suposición de que cc:in
degeneradas, de sensioilldad perver.:da, y nos detenemos en el fenómeno
de la voluntad: !a voluntad que conquista la. materia: la voluntad que
hace a esta!; mujeres resistir mental
y fisicamenta las largas y doloros-'ls
pruebas .....
Y es una voluntad, al servicio d"
una idea,"

----o----

Examine usted
Cuidadosamente su

COMPLEXION
\' ca al'l(cd. si lu1 poros te
han abic:no, o Ji están ob•truidos; si IU cuti!l ba perdido su 1uvid11l y sa color
No olridc u11cd que la pid
y d (UCro cabelludo nertlJl:ln
nutrirse y rdrc:scanc. Para c:no

nada ha)· can bueno como el
Jabón de verbena
ca lenduJ ■ do •s1ren•
Utclo usted durante do~ ff'DII•
nas y lucro obscnc u11cd los

aorprc:o.dcnteS resultados en el
cmbclJecimlc:nto de: su p,d. Jamás usari aatcd otro j.riW,n , La
pattiUa u rra11de y tólída, dura
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11.00 Por correo ccrtlflt11d&lt;' ••

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43. J. Labadic Suc,. Co,, A•c-nida San Francisco 19 A Var·
rn Sucs Avenida lsabc:1 Ja Ca•
ólica 6 . J. Uiblcin S cs. Co.
ColilC'O J Méxiro

El n1odus vivendi
de un turco

"Tengo tierras en Turquía y Pn
Italia-añadió-y necesito mil francos para ir a venderlas."
Yo, cándida de mf, le df todas mis
economías y partit.
Al cabo de algún tiepo regresó a
Par!s y fué a verme.
:\le contó una extraña historia.
Uno de sus parientes, genavés, le
había raptado en un "auto" y Je habla. encerado en un foso casi lleno de
agua. Por fin logró escaparse y volvió a Par!s, pobre y desamparado.
Conmovida le df más dinero. renovó sus peticiones, y poco a poco mis
alhajitas, el importe de mi sueldo,
todo quedó en poder suyo.
Ayer consulté con mi ama, y ésta
me dijo que Jorge era un estatado1,
y en vista de ello vengo a pedirle que
lo prendan."
El comisario aconsejó a. Paulina
diese a. Jorge una nueva cita.
Asf lo hizo ella y Jorge rué preso.
Declaró llamarse Antonio :\!arengo,
de 29 años, nacido en Esmirna, y por
lo tanto, súbdito otomano.
\'ivfa en el número 6 de la calle
dP Hoche&lt;'h uart.
Encontraron en su C'asa inflnida.d·de
SR. D~. J'OSt CURBCLO.
c11tas de mujeres.
El Sr. Dn. José Curbeio, Director y
:\!arengo tenia últimamente 12
Propietariode"El Diario do la Fa.milla,"
novias. De todas ellas recibía. dinero.
pcriódiC'o encano que lucha. incesa.nteEstaban a juzgar ,por las cartas,
mcn to por el bien de su patria, nos ha
enamoradas de é l de un modo frenéhonrado con su muy valiosa recomentico.
.
dación, que dice como sigue:
He aquf una de las misivas:
The Peruna Drng Co.,
"Amado mfo: He corrido todo el
Columbus, Ohio, E. U. A.
dfa para procurarme los 50 trancos
Muy Srs. mios:-Por alp;unos a.íios, al
que necesitas ¡&gt;ara esta noche. Pero
¡ ay! No sólo no los he procurado, silevantarme de la cama, ho padecido de
no que me han reclamado el dinero
una tos constan to, por espacio d e medie.
que he pedido para U.
hora, "ºn int(,n·alos de cinco minutos
Si no consigo satisfacer tu deseo.
apróximad:unentC', y despué.-; de tener
no me queda sino morir. Ven a. vercatarro, entonces me duraba. mas tiemme o me suicido."
po, haciéndome sufrir bastante.
Marengo dice que no ha. cometido
A una hija. mía, se le ocurrió que
ninguna mala acción, y que en su
pats el que una¡ mujer dé dinero a •- tomára, el afio pasado, la l:'eruna, y
co::i solo d os pomos, me sentí aliviado,
un hombre no tiene ninguna. impory hasta la. fecha.no he vuelto á tener tos,
tancia.
ni extremo do haber tenido un catarro
Sin embargo, ha ingresada en la
fuette, y Jo pasé sin que me dejára b tos
C'árcel. Y la mayorfa de sus novias
pertinaz, que siempre me.quede.ha deshan ido a. verle y a llevarle din~ro.
p•lés de esa enfermedad.
De Vds, Atto. A. S.
Jo~é Curbelo.

VARIOS EDITORES ELOGIAN
LA PERUNA.

♦

Registrado co~o artloule de aegunda c•••e el 3 de Noviembre de 1894.

Año XXI

Tomo 111.

México, 26 de abril de 1914.

Número 43.

VERLAfNE

Hace algunos dfas, Paulina. Levassseur, doncella de oficio, rué a. ver
Verlaine, el encantador poeta parial comisario Duponois y Je dijo Jo sisién, como la mayor ¡&gt;arte de sus coguiente:
legas, era rico en ideas; pero pobre
"El 16 de julio último mi señora en dinero. Una vez, acosado por las
me ordenó sacara a pasear a sus ni- necesidades, buscaba un puesto de
ños.
profesor de &lt;'ualquier cosa y en cualLos llevé al ''square" Laborde, y quier colegio.
cuando vigilaba. sus juegoe, un señor
Propusiéronle una cátedra de injovea, bien vestido, de acento ex- glés y aunque Paul Verlaine no posefa
tranjero, se me acercó y me hizo al- absolutamente la preparación necesagunas preguntas.
ria, aceptó encantado. Habfa residido
Entablamos conversación y simpati- en Inglaterra en la época de la publicé con él, y conc-luyó pidiéndome una cación
de su famoso poema "Sagesse,''
cita.
~scrito en horas de contrición en
Se la concedí, y al dfa siguiente simple papel de escolar.
nos vimos y me declaró su amor.
Sin embargo, el pobre poeta enconMe dijo que era extranjero, que se contróse molesto para dictar su curso
llamaba. Jorge Carnegié, que tenfa y tomó el partido de no enseñar a sus
un tfo en América, a quien hereda- alumnos una sola palabra de Inglés.
rla en breve y que deseaba casarsl· Abrió un libro que habla llevado y
conmigo.
comenzó a hacerles una lectura .....
en francés, por supuesto.
Todo marchó bien durante dos semanas; pero un buen dfa. el director
del colegio entró de improviso en la
clase para darse cuenta de los progrc&gt;Rogamos a los seiiorcs que en scguicla se citan, se sirvan arresos realizados por los pupilos del nue;.:h,r sus cuentas pendientes a la ma)·or brevedad.
vo profesor. Verlaine entonces comJULIAN S. SOTO. .
Onxaca.
prendiendo que todo estaba pedido,
J. F. VILLASANA. .
Tilla, Tam.
tomó un partido heroico. Eligió en el
M. CllmlACERO. . .
Río Blanco, \'er.
libro que había llevado un trozo cualROSALIO L. ORTEG.-\.
Tancanhuitz, S. L. 1'.
quiera. y püsose a leer en francés;
SAMUEL MlNUZURI.
Acapulco, Gro.
pero con marcado acento británico.
DAVID ELIZONDO. .
Linares, N. L.
El director, estupefacto, J,&gt;idlóle exVICTORIANO S. GARCIA.
Río Blanco, Ver.
plicaciones, y Verlaine, impertérrito,
ENRIQUE PARAS. . . .
:\lontemor,:os, N. L.
le respondió:
- He comprobado que la. "entonaEL MUNJ&gt;O ILUSTRADO Y LA SE:\IANA ILUSTRADA, S. A.
ción" es la dificultad mayor de la Jengua inglesa; entonces, antes de abordar el estudio del idlom·a, me dedico

A NUEST ROS AGEN TES

/•

OERTIFIOO: Que he tenido ocaslon
de exporiment~r la P-&gt;runa. en varios
casos de tos r ebelde, asi como en toda.
clase de catarros bronquiales y pnlmo::i:i.rcs, y particularmente en la grippe,
h:i.biendome dado siempre un brillante
resultado, por lo que recomiendo tan
valiosa. preparación.
Dr. Fernando Aloman,
Arecibo. Puerto Rico.
++l• . .
•'1 I IH

•+••+•&lt;!o .......
•+
&lt;S•

••H ...

CALE:SDARIO DE LA SE:\IA..~A •
+
•
ABUIL.
+

.
~

11

+

~

•i• L u nes 27.-

S. To1·ihio )fo~le;;ejo•?•
28.--San Pablo &lt;le la Cruz +
&lt;t•
eonresm·.
+
•: .\lifrcol&lt;'s 29.-San Pedro de Ye-+
1·ona nuírtfr.
••
':• ,Jueves 30.-Santa Catalina de +
Sena.
+
~ )lartes

.;,

)1 .\ Y O

'l&gt;

,;, \ 'ierne, 1"-La ,\scen~iún ele! Se· )
•S&gt;
ño1·.
+
,~. S,ibado 2.-S:,.n ..\tana&lt;,io obis¡&gt;O •
•
)' &lt;'onfesor.
•!•
._. llominµ;o 3 .-L1t ln\'enC'i◄ín de la ,S.
~• Santa Cruz.
,¡,

•

•

't"!&gt;&lt;S&gt;&lt;t+&lt;i&gt;oio+W&lt;i•t,+..,.w&lt;S+S,-•.;. -~••!&gt;oi&gt;+

a incul&lt;'arles el acento a mis discfpulos.
Parece que la explicación no satisfizo al director, pues el mismo dfa el
famoso poeta recibió su "congé."

----0-----

~~

El señor )linistro ele Instl'Ucción Pública l' Bellas Artes entt·eganclo el nombramient-0 de Sargento a
uu alunmo· ele Escuela ::S. Pre¡)llrator·ia, en la fte~ta que c-on este motivo tuyo logar en la pasada semana.

~

~======= =-=======--===========:===========::==,,,_,,...,=;::;=::=·

�1------------------------------------------

LA GUERRA EN MEXICO

o

POR

º'º
1 1

VIC'COR 11060

J,lb

LAS ULTIMAS AGITACIONES DE IRLANDA

o

Aunc¡ne digno de todas las s everidades de la historia. el prinll'r
imperio fné glorioso: el segundo fué Yergonzoso.
La ~uerr,~ dt• ~léxico estalló: fué un odioso lwcho dl' fuer1.a co1•tra un pueblo libre. )l{&gt;xico resisti(í y fn{&gt; tratado militarme11te: el
asalto d e Puebla fné 1111 (•riml'II en el crinH'II: fué uno de &lt;&gt;sas tl1:strfü•ciones de cindadl'S 11m• deshonnw una c.tu;;a justa, y completan la i:ifamia dl' 1111a gm•rrn inícua. Puebla se deft·1Hlía heróica111enh•: micutras dnrú el sitio. se publicaha allí 1111 1writ',clico. impr&lt;&gt;so en dos columnas. una eu francÍ', y otra en espaíiol. 'l'otlos los 11ú111Pros ch•l !Jl'riódico emp.:zahim por una página ,obre Napoleón el Pequeño, y así
los combatientes ele Pu&lt;!bla &lt;&gt;xplic3ba11 al t•jÍ'rcito del imperio lo qm•
era su emperador. Est&lt;&gt; periódico contenía el sigui,,utl' Jl.:'lmamicuto
de Yíctor Ilugo: · · QnÍ' sois ? sohlaclos tic 1111 tirano. La nH•jor Francia
&lt;&gt;stá con nosotros: Y0sotros · telll•is a Xapolcón y uosotro&lt;a; a \'íctor
Hugo ... Este respondió lo siguil•ntt•:
"Habi tantt•s de Pnl'hla :
Tc•nÍ'is razón l'll cr1•Pr111e c·on Yosot ros.
Xo o;: hace la guP1Ta Franeia: l'S el i1111wrio. Estoy eon Yosotr,,,.,
Vosotl'os ,\' _vo co111b1:timos co11tr•a t.&gt;l impel'io; vosotros l'II vuPstn1 patria. ~·o l'll el d(•stierro.
Luchad. combatid. sl•tl IPl'l'ibh•s y. si creéis qne 111i 110111hl'e os
pue&lt;l1• Sl•J·Yir dt• algo. apron•chadlc Apuntacl a t'Sl' hombre a la e:tbl'za con l'I ¡ ro&gt; (•ctil dl• la lilll'rtacl.
Ila&gt;· dos harl(lt•ras tr·icolorPs, }a (le la R1•púhlic·a ? la llt&gt;l im¡H'rio ·
no va contra ,osotros la primera, sino la st&gt;gun&lt;la. En la pri11w1,a )'C

CANTO
.\lma tll• ('uanhtrmoc qne t&gt;stás en el cielo
Tit•ncle hasf.:t nosotros tu aquilino vurlo
Huja el himno hrnvo tl1• tu caracol.
¡ Ya los 1•Jll•migos hollal'on tu suelo
Y ¡,orno mi1·arlos se ha nuhlado el sol!
.:\1 uéstrenuos la ruta tus a 1·client l'S plantas.
Y 1kl 11101111me11to cloucle h&gt; agigantas
\ ' l'll hast(t uosot 1·os parn co111 batir.
j I&gt;ú.r :s la lien•za qtw mostrast1· &lt;•ntonCL'S
( 'trando tus vil'! u des ful'!"0ll e orno hr·onccs
(t\l(' 11i las hog111·1·as p11diel'on fundir!
Ante las 1rail·ioue-; .,· ank los 11ltrnj&lt;•s
A\'i,·a 1•n la raza las r•. thias :-al\'ajes
Y clt•I "yanyoxoehil" p] sacro forol',
(J11P ya l•l (•sta)l(lctrte la pati·ia levanta
l}p la nohle lucha. clP la pugna ~:-.111ta
El lábaro aztPca de l:t &lt;lnerrn-l&lt;'lor !
Flor de corazon&lt;&gt;s qm• abrasa tn 1•jt&gt;mplo:
l&lt;'lor de l'Oja ~angr'l' qui• ung'ir·á tu tPmplo
Diintotl' una nul•va plÍrpura imperial.
lfrot:mdo Pn tor'l'l'nte quc rnrnca se corte
De~&lt;lt• las malditas rt&gt;gio1l&lt;'s d&lt;'l '\01•tp
Hasta los hasaltos d1• tu p,•&lt;ll'"tal !
l&gt;únos el dE-spn•cio ele la triste dela
::\frjor que a la Patria mirar someti(la
X tH•stros corazones d&lt;&gt;jl'n de• latir,
::\las :mtes que cada Yaliente !-Ucurnha
Ha,: &lt;¡ne• un enemigo desplome en la tumba
Y entonces felices podremos morir ..... !
Dános el anhelo de la heróica muerte!
Anles qui' a la Patria eontemplar i1wrtc
Y afpctos ;\. amores y hienes ~- honor
Y ÍlPntes ~&lt;' a1wianos llenas ele sonrojos,

lee: Libertad, Igualdad, Fnternidad; en la s egunda se lee: Tolón, 18

Brumario.-2 diciembre, Tolón.
Oigo el grito con que me llamáis. y 11ms1era colocarme entre los
soldados franceses r entr&lt;&gt; Yosotros, pero sólo soy una sombra. Los pobres sol&lt;laclos 110 tienen la culpa de esta guerra; la sufren lo mismo
que vosotros; cstúu condenados al horror de hacerla. detestándola. ,
La lt.&gt;y de la historia tkht• ser castigar a los generales y absolver a los
ejércitos. Los ejt~1-citos son glorias ciPgas, son fuerzas a la ,¡ue se &lt;¡uita
la conciencia: cuallllo un ejército consigue la opresión df. los pueblos.
comienza por su propi-:1 l'--;claYitnd: los inYasores están eneadcnadns.
ellos mismos son los prinwros esclaYos. Dl'spués de un 18 Brumario o
un 2 diciembre, un ejército sólo l'S ya t'l &lt;&gt;spectro ele una nación.
\'alü•ntcs hombres de ::\léxico. n·sistid.
La RPpública n;tá con Yosot:i:os y· hacl' ondl•ar sobl'e vnl•stras cabezas la handera ch• Franci-a con su arco Íl'is.
Esperad. Yuestra lwrúica re,isfl'ncia se apoya en el derecho, y
tiene &lt;'11 su fayor ln ce1·tidumbn• de la justicia.
El atentado contra J.:t República ~Iexieana continúa t&gt;l atentado
coni'i·a la Rl'pública, Franc1•sa. una emboscada completa la otra. El
inipt•rio fracasarít t•n tsta tent~1tiYa infame, así lo creo, y Y0sotros vencerÍ'is. Pero. ya n•nuti;; o ya seais Vl'nciclos, la Prancia continuará
siendo Yuestra hermana. hermana c]p vuestra glori,a y ele vuestro infortunio; y ;\'O, ya qm• apeláis a rni uomhrl', os repito ,¡ne estoy con
vosotros: si sois Y!'ncedorps, os of1·rzco mi . t:raterniclatl de ciudaclauo,
si sois ,cncidos, mi frat&lt;&gt;miclacl ele proscripto.

DE GUERRA
Y nuestras mujeres con llanto l'll los ojos
Y toclo el ~rbitrio clel conquistador ...
. Que pague el coloso la ley (le la Guerra
Y mai·qrn• su paso ;;obr·e nuestrn tiena
Con hu&lt;&gt;sos y ~ang1·c• cll' su juventud:
Y allá lflll' hlasf&lt;&gt;mPn las madres y l'sposas
Que aquí se rcsiguan, ..ip¿nas lloro~1s,
8i :11lú está la ilrfamia y aquí la virllHl !
(-i!ni&lt;•n hoy nos ofrn1h• no es un purblo todo;
Bs uu puritano con alma dr lodo
Des¡wcho \'Pstido ele moralida1l:
_ Bhl'io 11P pasio111•s. CÍl'go ele l'St ulticia.
Ha :mcrificado derccho, justicia
'roelas las cor1t1nistas de la Humanidad!
Wilson maldecirlo. i.i hoy tu orgullo arde
l,~u próxi1t10 &lt;lb l.t•mblarás .... . ¡ coharlll• !
Ya l'II el horiiorrtt&gt; tu llrstiuo n•s ....
Es para no~oti·o.., alba ch• 1•spPran1.a
Y para tí ti~nl' rnyor (ll' Yenganza
Bl l'tt&lt;•go invencih]p clC'l ~ol .Japonés.

Y t'll uestros dolorcs ~, en nuestra agonía
Xo-, alumbra el fupgo ell• Psa profesb,
La ,JUl&lt;ticia llc•ga (le la infamia &lt;'11 pos ...
f;ohn• un capitolio brilla 1111 Sol Xacicute
Y arrojando rayos lucirá en Oriente
Llena de Yengauzaf&lt;. J.a mano ,Je Dios!
l\Iientras, sin rencores, todos mexicanos
Sin Yer el pasado y unidas las manos
A pelear marchemos amigos y hermanos . . .
Que ;va nos contemplan mientras la ho1,a suena
Para nuestras armas propicia o fatal,
Allá en su santna110 la Yirg&lt;&gt;n l\Iorena
Y el bravo Cuaulltémoc l'll su pl'destal !

JOSE JUAN TABLADA.

'.
1

•

?T'r
01 11
o

o

El Parlament de Londres aprobó
El problema sigue en pie y es de
últimamente para Irlanda el "Hom•• sol uctón dificiUsima, pues consiste
Rule" o sea un gobierno propio, au- nada menos que en haC'er la felic1tónomo, y solamente ligado al de In- 11~d de Irlanda sin desagradar a
glaterra por ciertos lazos muy déb:- Ulster.
les. Y est:i. decisión parlamentaria
Con motivo de los sucesm; ele Irque parecerla haberse acogido con universal aplauso por
parte del pueblo irlandés, ha sido sia
embargo una terrible manzana de la
discordia que a punto ha estado de e:1cel!der formidable
guerra civil en el t ,_
rritorio de Irlanda y
Gl'U)IO dl'
quizás en el de Inglaterra.
'¿Por qué? La razó:i ts esta; las provincias
irlandesas
profesan la religión
católica con excepción de la de Ulstt!r
que es protestante.
Las católicas ace¡¡taron gustoslsimas
el "Home Rule" que
las desligaba del
gobierno Británico.
haciéndolas autónomao, pero los pro- Sir Edouard Carson , dueño de la
testantes de U!S t er
s it uación , a la ho1·a actual.
se opusie ron terminantemente a la determinación del Par.
lamento y dileron que con las a1·- landa, hubo \'arias
mas en Ja mano se opondrlan a esa.-' discusiones en las
reforma de gobierno irlandés, puPs Cámaras Inglesas.
era su voluntad seguir dependiendo El ;\1inistro de l:.i
po11ticamente de la corona inglesa. Guerra manifesY he aqul cómo surgió un caso tó ante e l Parlncomprometldlsimo para el gobierno mento que se -~..tinglés, pues vióse obligado a prepa- btan dado segurrnarar el ejército pa1·:L
hacer que la fuerza
se desprendiera d"
su manto y patn1cinio, la Providencia que slemv1 ..querta estar a su i.:do. Más grave fué b
complicación cuan
do los generales )
soldados
lngleseQ,
que son protestante~
comenraaron a po·•
ner dificultades pa·
ra abatir a sus co
rreliglonarlos y a
presQntar la dim ·sión de sus cargo;
antes de ir contr..'
su volunta&lt;i al campo· de Ir.. lucha. E.,ta a c t i t u d
del
ejército que se tomó como lndisciI&gt;lina y hasta corno
rebelión, obligó al
gobierPo Inglés &lt;1
tomar e11.érgicas m• didas contra lo~
desobedientes y a
imponer severos eaEtigos a los jefes q tH'
se negaban a ir a
Ulster.
El Ministerio lle
.,
la Guerra, para detener ese movimiento declaró que las
tropas que estaba
Inmensa mnche dumb,·e reunida
reuniendo en la provincia hablan Ido
ali{ únicamente 11ara guardar los monumentos, los edi- des a los oficiales del ejército en viaficios militares y las fábriC:J.s de pól- dos a la provincia de• Ulster, de que
\'0ra, y al fin consiguió que fuesen no se les obligarla a hacer armas conretiradas las dimisiones que habtan tra lo9 descontentos de aquel pafs
pesentado varios generales y oficia- para imponer por la fuerza de la aules.
tonomla, una vez votada por el Par-

lamento británico, añadiendo que habla firmado un documento en que asr
se hace constar. Pero los generales
French y Wart han declaado, por su
parte, que aun cuando en cierto que
tales seguridades hablan sido dadas a

\'O)unh11·ios.

landa, pero que se ha negado a aceptar 1!!, adición que figuraba en dicho
documento, porque su contenido, aunque de poca importancia en sl mismo, parecla responder a las con&lt;ii•iones exigidas por e l coronel Scley.
Sir Edward Grey
ha confirmado, además, que el Gobierno nunca pensó
en utilizar las fuerzas del ejército,
para sujetar a los
ciudadanos del Ulster, pero s1 que estaba dispuesto a
hacer uso de ellas
para hacer respetar
la voluntad del pals.
La situación en que
ha quedado el coronel Scley en este debate, no fué
muy airosa y por
este motivo p1·esentó su dimisión.
Actualmente Irlanda se divide en 32
rond(&gt;.dos,
correspondiendo a la región de Ulster, nueve de los, principales, teniendo un miquinientos mil
:u . Bonar, jefe del partido conser"\·a- llón
habitantes. Todo el
d m•, respondiendo a l discu rso
terreno €Sl á lleno
de )f. Asq u.it h .
de minas de hulla,
y de c a n t &lt;' ,- ,'\ s
de pequeños lagos,
los oficiale6, no era mármol blanco, y su riqueza es granpor orden del Go- de, por lo cual siempre ha desempebierno, sino a esüado gran papel en todas las continpaldas de éste.
gencias de la historia Irlandesa, que
El MiP.istro de Ne- como se sabe, ha sido muy accidengocios Extranjeros tada.
declaró en la Cáma-

Las---«•
Sufragistas
Inglesas~

l

1m1·a escuchar e l discur so e.e Ca.rsou.
ra de los Comunes en una de las sesiones en las cuales se trató del asunto de Irlanda, que el Gobierno ha
atendido a la primera parte de la c?munlcación dirigida por el General
Gough, dimitiendo su puesto en Ir-

Una estadfstica escrupulosamente formada de las sufragistas inglesas milita n t e s verdadcram e n t e peligrosas,
especialmente 1 a s
incendiarias, n o e s
superior a cuarenta.
Las aficiona.das a las
pedreas en las c!l.6as
de los hombres públicos o en lo.; editlcios del Gobierno y
las que tomaron a
su cargo la destrucción de la correspondencia en los buzones públicos ha
c a,s i desaparecido
según la misma estadlstica. La estricta aplicación del sistema de aprisionamiento conocido con
el nombre de el gato
y el ratón, que consiste en dejar en libertad! a las sufragistas que practicaban la huelga del
hambre, para volver después a detenerlas, ha deducido el número ,lE' di,litos de una manera considerable. Otra
causa del aniquilamiento de las campañas destructoras, consiste en la escasés de recursos de las batalladoras.

�LOS ~VIADORES HERIDOS

trontca dtl Dutndt dt
ta toltgiata

homenajes a cupletistas y toreros,
España se puede enorgullecer de las corridas, y enterarnos de la pá- gos vitales qne determinan la exis- ¿no creéis que estamos obligados a
haber sido la nación designada por gina heróica de nuestros bravos avia- tencia de una raza.
Hasta ahora nos ha salvado la le- preparar algo grande, definitivo, en
la 1-Iistoria para que la aviación mi- dores por un telegrama lacónico?
armonía con la magnitud del hecho
España está agonizando; estamos yenda; la bravura de nuestra r~za heróico para que perdure la epopelitar celebrase su bautismo de sanen una decadencia vergonzosa; no,; no;; ha destacado siempre a los OJOS ya de los aires que una etapa trágre en campaña.
pn,ocupan las pequeñeces; vitorea- de• mundo. El heroísmo de Barreirc gica han inmortalizado esos dos hé; Y en qué condiciones! ...
El capitán Barreiro y el teniente mos a los arrh·istas: homena,ieamos v Rfos es una de las postreras ¡ialpi- 1oes?
Ríos, en un aeroplano, hicieron ex- a cualquier amigo por haberse afei- ·taciones de la legendaria bran1ra
❖ f$J ~
tado; empequeñecemos la vida nacio- española. ¿ Es justo que la contemploraciones sobre el campo enemigo.
He preguntado su opinión autoriLos moros hicieron una descarga so- nal, y, en cambio, con un gesto de plemos indiferentes?
Vosotros, compañeros de profesióu, zada, sobre el acto de heroísmo de
indiferencia, pasamos por alto las
bre el apat ato volador. Las balas hinuestros bravos a,·iadores militares,
riero'l blanco. Los dos bravos oficia- noticias de nuestras tropas, los ras- vosotos los que eEtáis organizando
al excelentísimo seJu fuero heridos.
ñor ministro de la
Y en este instante
Guerra, el pundonoconmeinza Ja eporoso general don
peya. El piloto del
Ramón Echa.güe y
aeroµJar.o,
gra,·e!\léndez Vigo, conde
mente herido, sindel Serrallo, y , el
tiendo los honible3
ministro de la Guedclon:s de los tejirra, que encarna la
dos clesgatrados por
~er,resentadón
del
las balas, tenia en
Ejército y cerca
sus manos las vidas
de la Corona es
suJa y la de su comuna personalidad d~
pañero.
gran relieve, con la
¡Jamás una traausteridad militar
gedia se rodeó de
que caracterizó a los
más peligros!
Si
espartanos dibuja el
dEsfallecfa, el aeroel entusiasmo de un
plano. al perder la
guerrillero y el conestabilidad, caerfa
vencimiento de un
a tierra desde trespatriota.
cientos metros de
EL )IJNISTRO DE
altura, matando a
LA GUERRA.
los militares; si ateCon su proverbial
1rizaban para no
amabili,:laj, con la
morir de la caida,
cortesta Que caracen el campo enemiteriza al cou:le del
f!O hubiesen siclo
Serrallo, ha tenido
\:t~timas de los mola atención de dero3; ¡no les quedacirme:
ba más camino de
-Creo innecesasalvación que contirio derrochar palanuar volando hasta
bras para expre::iarel campamento esJe mi opinión sobre
pañol! Pero las heel acto de heróica
ridas ardtan, ardtan;
serer:.idi:.d realizado
l'l., bala.s, dentro de
por el capitá.n Balo~ c ue1 pos, iban
rreiro y el teniente
mot dieP.do: la sanRíos.
gre brotaba por los
Ambos han cumJab:os rojos de las
plido como buenos,
herid'l.S ....
demostrando
una
¡Y sin embargo,
vez más, las virtuP!'Í lo hicieron! ....
des de la raza, y Je
Lo&lt;; héroes. en un
aseguro que no me
&lt;1s fuerzo sobreh u ruaha sorprendido sn
no de lucha épica,
hazaña, porq ue, viclominaron al dolor.
viendo siempre en
y con energla de tiel seno del Ejército,
tanes condujeron ,.¡
sé muy bien que la
aeronlano por la atPatria y la civilizamósfera, y por 1&gt;rición pueden esperar
me1 a vez en la Hisde él cuantas a bnetor ia de la aviación
gaciones y heroísmilitar. el raudo
mos necesiten.
vuelo de los héroes
No es, este que
fu/1 dejando una esnos ocupa, e l pritela de sangre humer sacrificio, no
m,wa en el espacio ...
será el último, 1 .1es
¡Los hombres, hasta
los peligros, en vez
ahora, habían purlde contrariedad, son
fic11do con s u sangre
un estímulo para
la tierra, el mar, las
nuestros aviadores,
entrañas de la tiey el cumplimiento
rra, en las minas ....
del deber es pa ra
lJPro el esnacio. no!
ellos, como para lo;Y los héroes Bados los militares, el
1-i-eiro y Rfos, han
princi¡lio, el objeto y
esrrito en el espael fin de sus accion~s
cio, ron su sangre,
.-s, -e!• &lt;?,
una página gloriosst
Oída la opinión de
&lt;Je nnestra Historia'
tau dign!sima perso;.No O$ parece, Jernalidad, puede afirtore&lt;i. one es triste,
marse:
a'"
1•1i,v tri-tC'. que la
Que los militares
Pren~a y la opinión
esJ)añoles son unos
llavap dedicado a
bnwos, y por las
este asunto tan po,•irt:udes de nuest1·a
co espario y atenraza y la disciplina
ción? ¿No causa pe&lt;le nuestro Ejérdto
El habilísimo aviador )l. Hanoui!le tt·ató tle ejecuta1· vistosas y difídle-; maniobrns en un monoplano
na, lectore'3, ver los Bleriot J' en presencia de una concu n e ncia numerosa y elegante, en San Sebastián, (J&lt;Jspaña). Estaba Yolanlos pelig1·os que rodean a nuest,·os va·
dfas de toros ocu- do c a ~ aba.io ). ti-ataba !le enderez.u•se, cuando en un l&gt;rusco movimie11to pe,·&lt;lió el ~ontrol de la máquina
lientes, son el estípadas todas las pla- que cayó como 1&gt;1·o~·ectil cles&lt;le una altllJ'a de 300 Pies, y monoplano y aviador se i&gt;e•·dier~m en el mar donde
mulo del que s1u·nas de los periódi- momentos después flotaban el cadáver de Hanouille r los 1-es tos &lt;lel monoplano. Estas mteresantes fotogragen los h éroes.
fías
r
e1n•esentan
todos
los
incidentes
de
la
anterior
catásti·ofe
aérea.
cos con reseña de

EL

•
1

Reyes.-;Yálame Dios, hermanoE,
y qué tarde que llegaremos a la Villa!
Nicodemo.-Por la culpa de ésta.
Si no hubiese gritao cuando pasamos
el barranco, la mula no se espantass
y aquella no se cayese! Helo dicho
y lo repito: que la mujer, siempre ha
de ser mujer ....
'.\farta.-Sí, er. . . . Tamién la vereda estaba rete muy angosta. El
mulo trompieza y yo que le hago pelos pa ver de Jevantallo, cuando ...
Julián.- .... ¡Prum!, que rueda
la probe de mi hermana hasta el fondo del barranco; que se araña toitita la car a y los brazos con las zarzas, y .. ...
Nicodemo.- .... y que aistá pior
que el Santo Cristo de mi cuñada, y
con un ojo que se me afigura a l modo de tomate sazonao.
Reyes.-Si padre la viera, ya podrtamos ir tronchando malvas pa los
Yerdugones.
1\larta.-¡Adió! la culpa no jué de
ustedes.
Julián.-¡Claro! Fué de la víbora
que se atravesara de adrede.
Reyes.-1\fas como mi padre e5
terco y de razones no entiende ....
Nicodemo.-Como güen vizcaino
que es ....
Reyes.-Valiente cintareada qn"
puesto nos hubiese donde yo me sé!
Julián.-Y a U principalmente, que
eres el jacoyote y el jefe de la partida.
Marta.-Pero, madré, que no es
gachupina, sin~ mexicana pura, habrfanos defendido.
Nicodemo.-¡Anda la brea! Y .:.
güenas horas; cuando ya tuviésemos
más de cuatro marcas de armer11
estampadas en las espaldas!
Reyes.-Lo cierto del caso es QU"
por angas o por mangas la noche s&lt;e
nos ha echado encima y que entoavi~
nos faltan güenas cinco leguas por
caminar.
Nicodemo.-Que no las andará el
que habla, sino el otro que debajo
va.
Marta.-¿ Qué n ?
Nicodemo.-¡Anda la brea! Pos mi
macho. ¿ Quén había de ser?
Julián.-Y a fe que es el que más
carga lleva. ¡Probecito! Apenas puede ya con el compañero y con el toJolochi.
1\1arta.-Lo mesmo de cansan cio va
mi mula. Y onde que se raspó los corvejones.
Nicodemo.-;Anda la brea! Po r
bestia ella tamién. ¿A quén se Je oc11rre espantarse con una viborilla de
cascabel, que cuando mucho lo mata a uno? Me rfo de esas hembras.
Lo he dicho y lo repito: que la mujer, siempre ha de ser mujer ....
Reyes.-¡Y dale con la cantaleta!. ..
Este amigo del contrabajo ya de que
comienza: '' ¡Anda la brea!" y "¡anda Ja brea!," ni quén Jo acalle.
Nicodem-0.-Eso debe hacer el mi
siñor máistrQI del arpa: acallarse y
no ser mal averiguao, que aqu1 todos semos hermanos y no estamos en
ningún fandango u boda.
Julián. -¡Eh, acabóse! Tú, Reyes,
afianza bien l'arpa al borrén, que paréceme que se va cayendo.
Marta.-Y tú, Julián, échale un
ojo a tu viol!n. ¿No oyes cómo zangolotea en la alforja?
Julián.-La hermana tiene razón
que le sobra. Ya va todo reventao de
las cuerdas!
Reyes.-¡Canlcas! Y si se ofrece
una tocada por el camino, ¿qué jacemos, atreguao?
Julián.-Para eso llevo primas de
refaición. Tú cuida tu arpa vieja y deja que chille la corneja!

ARPA
'.\larta.-Sólo Nicodemo ya ni pto
dice.
Nicodemo.-¡Anda la brea! ¿Cómo
he de callar si llevo la mi boca Jl :~na de hojaza con piloncillo y queso ·1
Reyes.-¡Hombre, hermano, haz la
mercé de no acabarte el itacate! Mira que cuando nos apiemos en el poblao ya todas las ventanas estar:1•1
cerradas, y esa gente no es capaz de
darle un jarro de agua ni al gallo
de la Pasión.
.Marta.-Entonces, ¿aónde vanH,5
a parar?

( Del Libro " Viejos Perfumes")
Para "El Mundo Ilustrado''

contao! La dicha ñora dijunta, que
Dios háiga perdonao, murióse de susto.
Reyes.-¿Eh? ¿De susto dices? ¿ Y
cómo ha sido eso?
Nicodemo.-De susto digo y digo
bien. Sus hijos Mariano y Lucas,
asigún cuentan las malas lenguas,
la jallaron una mañana en el huertezuelo del corral, tiesa, tiesa como un
olote, mala la comparación y más
fría que las entrañas de una ingrata.
A un Jao diz que tenla un arcón de
puras onzas de oro, sartas de rubises

1

1
1

Nicodemo.-Que le costó el pellejo. Porque el marido dijunto, que
no era dejao, me la agarró a !'hora
de llevarse el teS-Oro y ella murióse
del susto.
.
Reyes.-¡Por manera de que ya no
hay mesón!
Nicodemo.- ¡Anda la brea! De
haberlo si que lo hay; mas ningún
caminante es tan valiente que se
arriesgue a pasar la noche en una
casa que espanta. Tocante a mí, yo
la pasarla ....
Julián.-Y habrá. razón: con los
vi vos, güeno, yo me las avendría·
más con las cosas del otro munde'
ni agora ni nunca!
'
l\farta.-¿Entonces no cenamos ni
dor mimos u qué?
Reyes.-Pediremos l'&gt;OSada onde
se pueda, y si no, iremos ca doña
Maria Silveria, siñora de todo mi
respeto.
Julián.-¡Eso! Este habla como
u~ cu~rvo de feria: poquito; pero
bien dicho. Píquenle, pues, a los mulos Y andando. No sea que nos salgan los tulises.....
Todos.-¡Arre, mula! ¡Arre!
Y por el camino real, apenas alumb_rado vagamente con el Jfmpido titilar de las estrellas, van los cuatro
hermanos labriegos trotando en sus
fla~~chas ~abalgaduras. Chispean Iaa
gu1Jas baJo las herraduras y se oye
uq tr ~queteo ~e maderas sonoras,
metálicos estnbos y de cueros secos.
~s una bella y húmeda noch e de otono. Las i:anas croan entre I:;_s zanjas
que espeJean el constelado cielo, baJo
~os o_bscuros mezquitales de la campina f1 ~sea Y olorosa. Los ruiseñores
salvaJes, ocultos cabe el vasto carde~chal que se extiende hasta las
Pn~eras casucas del villorrio, dan
al viento sus arpegios melodiosos.
A V:ª':1zan las cuatro sombras de los
mus1cos trashumantes, ya por alfombratl de tupido césped y balsámicas
alcaparrosas, que los cascos de las
caballerías chafan, ya por sendas estr echas,. tapizadas de hojas podridas
Y burraJo. Las eras cónicas, tendidas
ª. la vera de los arvejales, con brunal
silueta se levantan al uno y otro lado
de la carr etera. Grandes álamos y ciclamores centenarios bordan algún
recodo del camino, y cuando Ja brisa
mueye sus frondosos follajes, fingen
s~spirar una campanela rústica Hr~ca, de una armonización que ~onv~da a la somnolencia. Van apar eciendo I ucesillas allá y acá de las
chozas diseminadas en la sábana que
exhala _como un gran vaho de yerba
aromática. Las luciérnagas rubrican
el verdinegro vaporoso de los tulares, que a la orilla de las acequias
Yerguen los cañutos de sus escuetas
flores negras; zigzaguean a través
de las ramazones de las higueras e
indican con el fosfóreo ritmo de sus
vuelos versátiles la proximidad de Jo
poblado. En veces cruza silenciosa~ente algún tecolote, como cruza
un mal pensamiento la soledad constelada del poeta. Marta va dormitando, rendida de cansancio. Se entrevé
el borrón de su figura encor vada sobre el aparejo abultado por las aguaderas. Sus hermanos silenciosos bostezan al vaivén dei trotinante. Vienen de muy lejos y se dirigen a la
anual feria de Proaño; pero como
aún les falta una jornada, pernoctarán una noche en la Villa; que ya
empieza a adivinarse tras la ligera
giba del lomerfo. Una qu~ otra racha les lleva acres olores de leña
quemada v lejanos a1~l!idos de coyotes. Apresuran el paso. El firmamento está limpid1simo: la Osa Menor
ostenta su coliar de siete brillantes;
el ~!fa del Centauro, su ojo panida.
A Juzgar por la altura de ciertos

ª"'

Reyes.-;Quie..abes!' Por eso dígoles que espolién reeio a las cabal'ertas.
J ulián.- Posaremos, como en otras
ocasiones en el mesón de doña Juanita.
Nicodemo.-¡Pero mfa qué bruto
es éste! . . . . . ¿ Qué, no sabes, alma
de cántaro, que cuantisimá que ñora
.Juana es dij unta?
Marta.-¡Ave :\!arfa! ¿ Y dende
cuándo?
Nicodemo.-¡Va pa un mes, mal

dtl grandor de una albellana, collares
de albines, herretes de diamantes y
qué se yo! l\las, tocante a mi, al
muerto le hobiese hablao anque juera del otro mundo !
J ulián y l\Iarta.-¿De oro? Eso
es fábula.
Nicodemo.-¡Si que si: lo advero!
Diz que dió con una relación de a
más de seis mil u de ocho mil y pico
de pesos!
Marta.-¡Uuuuuúy! . ...
¡cuánto
dinero!

�astros que aquellos, como buenos
campi~anos conocen, la campana ?e
la Parroquia irá a dar las nue~e.
En efecto: una onda traé el eco e
badajadas. La hermana se
sonoras
usto reposo
alegra Y rompe el aug
l d
Naturaleza
eon
un.a ba ª
1
de
t
que se difunde inculta Y
campes re
&lt;
badulce Sus tres hermanas r,en y
ten_ palmas. F!~~s d~em~::'t~~0 : : ;
meJantes a s
ár anse basta la
coronas condales, al g. Alli no ha
enu:ada Ddel primp':iv~~:i;;~~ envue\ve11
llovido. ensas
rros de loa
a los caminantes, Y los pe 1 ruido de
d pertados por e
pastores, es
.
á riamente, amela car;~~~!•c~~~::;0 s;s canillas d&lt;: las
nazan Ni una alma por las calle3uc:
mulas._
onótonas: apenas s1
las tristes Y
d
en las ruinosas
los faroles vo a os
reducido c~r. ,, alumbran un
esquina"
d do lleno de baches,
culo del empe _ra s rispidos al sonoque levanta rmdo .
Un alguacil
de las bestias.
ro paso
damente en el poyo
duerme _prodfun 1 Casa consistorial.
e
d e granito des
faroles 1nchna d os ,
Cuatro
gran
t
ci·no~
.
y mor e
"• se alzan so•
must ,os, .
d hierro en las esqu1bre sus eJe~ e_ herbosa desolados
nas de la P azeJa rolsticos 'que velan
como ~!andones do frente a la. igleun ataud. A _un 1ª tr~vés de \os cipresla que se m1rt :n calandrajos de beses donde cu~a~hada dell caserón bino, está l~ bita la última dama nodalgo que
contornos Es una
ble de aq~~ os despostillada, sucia,
fachada vieJa, tón de hojas ferran su gran por
co
d
talladas en tableros
das Y v~re etichonan bollones tomato-scos q . . su fila de arriates que
do3 de óxido,
u-cos· sus poamparan troenos raqu . 1sus' balcones
yos de piedra ro us;i:~•brosos Y acar-

ª

ª

jaro canoro su dulcfshno nocturno.
Las madreselvas que trepan por las
ba\uastrales despiden un grato aroma de aristocracia. La cabalgadura
de Nicodemo se desespera Y a cada
movimiento los gruesos bordones del
contrabajo rozan contra una rama:
ron. . . . ran. . . . run .... De pronto
se oyen pesados pasos en las baldosas
del zaguán y una lucesilla medroi,...
brilla a través de las rendijas. Nicodemo percibe la figura indecisa de
u~ viejo alto y delgado que g_ruñe
y expectora escandalosamente. es
nor Rosal!o, el fiel portero y el más

f

ª

. ·

\1

~!~~1~!aitds~s;t!:didos lpaorpa~:~~el:~
,
empotra as a
• .
oblicuas
ntera, altivo Y serio, viescudo de ca
!menas truncas,
rreynal Y fosco, sus a
lo \argo
enfiladas como le_c~~za~a~o el cual
de\ verdoso corn1s '
hen1
troneras sus negras
::~~asª~ivididas por tabiq~es ~ev~~~
_
. en forma de cruz, su
~::a~ºl1::' vidrios rotos Y ~mpl?muª!~!:
enreJado • sd te
de fendidos por recioIta
de agu 0
laya cuadrada Y a •
.
gallo
bÓ rematado por el cunoso
~e la veleta, una veleta fér:e8: Y an_ogante que aún parece chirriar
º;
testas contra la plebeya época. o
sicastros han pedido albergue en
~~tro o cinco casas; más todos sus
habitantes se quejaron de escasez.
ues bajo el portalón centi-~~ª::~•a Peas¡ Grande, (as! conocida
por todos los villanos)• Y llaman con
fuertes aldabonazos que truenan sonoramente en el silencio de la ~laza
hacen ladrar al lebrel favonto y
los decrépitos alanos de la tramc1.
desusada. Nadie contesta Y tornan 3;
llamar. Pasa un largo rato du_rant•,
el cual \as caballer!as cocean impacientes el empedrado Y estornudan
coa el frlo de la noche. Un mulo se
echa fatigad!simo. Otro, el que carga eÍ contrabajo, se pone ª ram~near
las pámpanas de la frondosa higuera que en dias de sol pleno sombrea
los poyos laterales. Reyes esp~a el
interior a través del enorme OJO de
la cerradura; ve un fragmento de patio sombr!o, una fuente con su colonial friso de azulejos Y escucha - el
rumor cristalino de ella acompan~do por el solitario gorjeo de un pajaro que¡ canta románticamente en
las floridas enramadas.
Reyes. (en voz baja.)-No h3:?":
naiden: todo está solo Y escuro. ::,1
se habrá ido pal Ria! la siñora. • • •
Nicodemo.- ¡Anda la noch~! ¿Esas
tenemos? Lo digo y lo repito_: que
la mujer siempre ha de ser muJer • · ·
Marta.- Ni muertos que estuvieran. Llama, pues, Nicodemo.
Nicodemo.-Sea.
Por la tercera vez resuenan los aldabonazos con más br1o. Vuelven a
ladrar los perros e interrumpe el p!i.-

Ñor RosaHo.-Más os habéis de
conformar con un. humilde aloja~
miento, que esperamos a huéspedes
de enjundia y ya no quedan más alcobas.
Nicodemo.-Con 10 que haiga será muy agradecido.
Reyes.-¡Sf, con lo que haiga!
Rechina y cruje el pesado portón
que abre una de sus hoja~. Sale arrmada ráfaga oliente a hmoneros Y
naranjos en fruto y aparece la escurrida sombra del anciano envuelto
en su bufanda, con el chambergo de
plateadas toquillas sumido ba-sta las
orejas, un manojo de llaves herrumbrosas en la mano derecha Y una antorcha en la izquierda.
Ñor Rosal!o.-¡Pasad, bueras gentes y entrad la recua, que por lo que
ve¿ ven!s dende muy lejos!
É1 cuarteto.-¡ Alabado sea J?.ios,
i;iñor! Entenga su mercé muy guenc1.
noche!
Ñor Rosallo.-Mejor la tengáis,
amigos. Y amigos habé:s de ser, o yo
ya ni miro de puro viejo o e~os los
vuestros rostros ya son de m1 conocencia.
Nicodemo.-¡Anda la brea! ¡Cómo que hemos pasao munchas ocasiones por el pueblo!
Marta.-St, siñor, si: semos lo.!
músicos de "El Jaralillo".
Reyes.-Este Nicodemo le intelige
al tolo\ochi.
Nicodemo.-Julián toca el viol!n.
Julián.-Marta es la cantadora.
Marta.-Y nuestro hermano ru11yor, Reyes, es el málstro: rasca \'arpa.
Ñor. Rosalfo.-¿Músicos en casa
triste? ¡De perlas! Hame ordenado
el Ama que la doncella presente duerma con la dueña y con el aya, que
en cuanto a vosotros, que sois mozos y no teméis a cosas del otro mundo, paséis la velada en la atalaya :le
la veleta: alH encargaré de echarles
un buen pienso. ¿Queréis de yantar"/
Todavfa hay lumbre en el escoldo de
la cocina yí se os podrán dar unas
tajadas de tocinete ahumado, una
sopilla de habichuelas Y panes de
avena. Mañana será otro dfa ....
Julián.-La güena voluntá de esta
santa casa es lo que se agradece, siñor; más sepa su mercé que trayemos las alforjas bien repletas de todo aquello que es menester pa dale
gusto al gargüero. Con que asi, sea
slrvldo de dicirno~ ónde queda esa
dicha atalaya, que ya nos murlmos
de sueño.
Ñor Rosalfo.-Por aquL . . . por
la escalera prencipal. Vos, niña, esperadme alH en esa banca de cedro,
que bajo en seguida. ¡Ah!, y echadle un vistazo a los mulos.
Siguen los tres hermanos al anciano que sube los anchos peldaños
de piedra, pujando y apoyándose en
el baluastral de lomo liso. Cruzan
el ala izquierda del corredor alto;
atÍ'aviesan una puertecilla de hojas
verdes tallada en tableros; dan vuelta hacia la derecha para continuar
por otro pasillo obscuro en cuyo fondo se abre un arco de medio punto,
enano y derruido, que ampara una
escalera de caracol, tétrica, frfa y es•
toposa. Los pasos del grupo despiertan ecos sonoros en la mansión silenciosa. Bufa la llama de la antorcha
con el aire que desciende a travé?
Ñor Rosal!o.- ¿Traéis caballerias? del torreón, antaño feudal, y la veJulián.- Cuatro, que como noso- leta chirrfa con gemidos ásperos,
agudos y funerarios. El grupo, con
tros vienen.
Los pasos se alejan al choque de los instrument-OS y cestos a cuestas
[erreas llaves y desaparece la luz. A voltea sobre los escaños que se despoco rechina el pasador del volado moronan y que huelen a cal húmeda
balcón y a la luz de una hacha de y a mohos de sacristta. Nicodemo va
cera se asoma el rostro del viejo que atrás, desconfiado y supersticioso.
sondea Ja semiobscuridad, tratando Oyese el choque hueco del contrabajo que golpeá la circular pared por
de, reconocer a los viajeros.
Ñor Rosalfo.- Bajo al punto, pues, la que asoman las canteras sus cacarañas polvosas.
que ya se os permite la entrada.
Los cuatro.---!¡ En gloria esté el
(Continuará,)
alma de la. siñora!

damos un besamanos, que es nuestra.
ñora y que venemos rendidos de sueño y de cansancio.
Ñor RosaUo.-;Eh! ¿Alguna mujer hay por ah{?
.
:\farta.-Si que la hay, pa servir
a usra. Y viene con sus tres hermanos a pidir ....
Ñor Rosal!o.- Desconfiad, que en
seguida pido venia a la dicha mi señora Ama para que os permita entrar: aquf no se niega la bospitali·
dad a persona alguna.
:\larta.-Vaya y que el Nuestro Seiior Jesucristo se lo pague.

t

!

antiguo servidor de la heredad. Desde el interior grazna su voz cascada
y ladina.
Ñor Rosallo.-¡Eh, quién vá!
Ju Iián .- ¡Nosotros!
Ñor Rosa\Io.-¡ Quiénes son nosotros!
Reyes y Nicodemo.- Nosotros:
gente güena y de paz; probes caminantes que no jallaron posada y viénenla a pidir a esta muy noble casa.
Ñor RosaUo.- ¡Ah, esperad! Voy a
dar el recado a mi Ama.
Marta.-D1gale su mercé que le

L&amp; Junta Dfrectiva del Club de San 1&gt;ecb·o de los Pinos, que el pasado domingo organizó uua jira ele campo muy a..'lillla.da..-Llegada de
un tr·en ele peregrinos de Puebla, que celebraron i,;u fum:ión en la Basílica de Gnadalupe.-Grupo ele las pe1·sonas que concurrieron al día de
campo en San Angel.-Pbro. Don Ru¡&gt;erto Rubio, que pronunció el sermón en la fiesta .Je los poblanos.-Señor D01, Agusti."l Le.,.orret.a, nom•
brado recientemente ~ubgerente del Banco Nacional, nombra_miento muy bien recibido, por los antecedentes del señor Legorrei:, que ha hecho su carrera por l'lgm·oso escalaf ón.-El banquete en el día de campo.-La Cruz Blanca celebrando una función religiosa en b Villa de Gua•
dalupe,

�VIDA NACIONAL

VIDA NACIONAL

l
J

r

1

El señor Ge1u•1·al Co,·01111, ,JeJ'&lt;.' !!el J&lt;}stado :\layor (lel Presidente de ]a He1&gt;úbli&lt;'1t, presidiendo la mesa ele honor, en el acto de entrar el
aguad&lt;&gt; Xochimilco en la \"iUa (le Guadalupe.-Tr&lt;•n saliendo de Sayula gue descarriló J}Or haber·se abi.. 1·to la. via.-Ingeniero y pabellón oft·
cinl levantado l"ll cli&lt;'110 sitio, pm·a hl ce,·emonia. indicada autes.-Excursionistas 1·egl'esaudo a Guadalajam en el tren que descarriló.-Lo mis·
1110s bañándose en la playa de Cuyutlún.-rn pl'ecioso aspecto del camino,-El agu,. potable en Gnadalupe.-Llega.c:la de los excursionistas a la
Estación,

rna de las entradas del Pahu·io de Hiet·ro en la 11od1e clel iucendio.-Lo;, pisos altos (lel nu"mo e&lt;lificio clevo,·ado;, por las Uamas.--Oti·o
aspecto del incendio.- Ltl 1oton da, de la grnu ca'&lt;a comercial, dr s1&gt;Ufs de la catÍl'-trofe.-1:o}l seño1· Genen,l Kue,ta p1't'sencianclo el
lncendio.-Las llamas saliendo por las grandes vitrinas del editlcio.-Desmol'onánclose la marquesina de cristnl.-J&lt;;_¡ercicios de 11111·nlelas ejecuta·
&lt;los t&gt;Ol' los gendam1es que están redbiendo lecciones de atletlsmo.-La
pil'úmide humana.-Ot1·0 ejercido ele fuerza ele los mismo8,

�VIDA NACIONAL

ª~=~=TEATRALES
Yillegas para encarnar est as hembras apasionadas y locua~es como
ning~nas, se estrelló contra el me?io
y el ambiente de la fábula. Palacios
estuvo a buena altura y el resto de
los intérpretes, pasaderos, nada más
y. • . . quizás sea mucho.

TEATRO )IEX.IC.\XO.-"EL POBJ~r,;
l&gt;OX BEXITO''.

..

Cn las ¡iostrimerfas de la que pudiera llamarse C.ltima temporada teatral, nada ha habido digno de caluroso elogio, y quien sabe cuando de
nuevo se alza1·án los telones de los
Coliseos de )léxico, que atraviesa
gravfsima crisis J)olfti&lt;·a, en la cual
Dios quiera ayudarnos.
De todas ma11eras y hecha ya está
c-sta )llana teatral, antes de s1:!cedidos los acontecimiePtos qu¿ estan en
la mente de todos, J)rec isa dec·ir algo
de las obras nuevas ¡iuestas en estena el sábado 19 del corriente. Alientos faltan a mi pluma, para correr
por las cuartillas como ante~. pero
las exigencias del pe1iodismo asf lo
exige, y a cumplirlas voy. .
.
El sainete español, o meJor dicho,
juguete cómiro ,titulado: "El Pobre
Don Benito", y debido a la J)luma no
muy conocida, de Fernando l~~mtes,
('S una de tant:is obras regoc1Jada~.
que sin J&gt;retensfones de alta liter;'ltura y con el ~olo fin de hacer re,r,
se escriben, se represC'ntan y gustan.
El p1 otagonista es un infeliz serviría! hasta más no poder, que efecto
de ese carácter ,' de su condición
modesta y humilde y buena, es el
¡&gt;agano de todo, y dá motivo a graciosa intriga de la cual no sale muy
bien !)arado'. Todo esto origina la
presentación de tipos que si no muy
bein acabados, por lo menos entretienen casi siempre, pues algunas
veces la accióP pesada y monótona.
,nerva y fatiga. Los artistas que tomaban parte cn la interpretacióll se
afanaro11 porc¡ ne la ob1 a gustase, Y
tanto la Griffel como Coss, )lutio Y
demás intérpn't&lt;'s, merecieron aplausos.

TJ&lt;-:.\TROS PHIX('IPAL Y C'OLOX.

Una zarzuela de Yiergol y de Calleja es siempre plato apetitoso, pero esta vez no ha resultado muy bien
sazonado. )le refie1 o a "La hija del
guarda," que si bien divertida, no Interesa y asI lo comprenderán nuestros lectores enterá1&gt;dose del argumento.
A un cortijo andaluz llega de pronto su dueño, acompañado de uua mujer bonita llamada TriPi y también
va a aparecer pronto la esposa del
11ropit tario. Este matrimonio, hecho
por c·onvenie1!cia, pues ella es vieja y
él es jo,·en, y como el conflicto se
avecina, el guarda facilita la solución,
lia~iendo que la Tri ni pase por hija suya, para Jo cual se clisfrazará con e!
traje de Jenara.
Aparece la temida esposa y la mentira es completa. :llas un sobrino de
la ridfcula vieja que la acompaña se
enamora de la supuesta criada, y su
audacia al querer entrar en el cuarto
de la moza provoe:i el desenlace, ·3 •
deicubre todo, y la aventura termina
en boda, cosa que los es¡&gt;ectadores se
suponen desde las 1nimeras escenas.
El maestro Calleja ha escrito una
música que sin ser una cosa del otro
juen•s, tien&lt;' algunos números de buena rartura y animados. La canción
flamenca, en la cual se destacan las
¡;oleares y las mala~ueñas, y la mach icha pantomfmi&lt;·a, merecen la pena
de sn celebradas y f'I público as! lo
comprendió, siendo ambas piezas
aplaudidas.

...

'

Tentro Ideal. "I,a ,Jue1·ga".-Te at,-o Pl'in&lt;ii&gt;al. rna. escena de "l.a Hija (lel Guarcla".-Teat,·o )lexican o. "El llob1·e non Ucuito".

'

TEATRO IDK\L.-"I,.\ ,Jl'J.-:RG.\,
O )I.\Hl.\ m,; L.-\S )IERCEr&gt;1'~S".

El ¡&gt;erio&lt;lista r 1&gt;0eta non Eduanlo Gómez dt' Ha1·0, p1·ommciando una. poesía. en la cet·emonia ,·erificada en Puebla con m?th,o del pr~e•·
cententll'io del in.signe insurgente l)on )li¡:-uel Bra,·o.-Llegada de In l'Omith-a. oficial a la tribuna pura celebrar
ceremonm.-~ comJs1ón
1.,ftcial retirándose concluida. aquelln.-Otra "posse" del señor Hare&gt;,-El Secretario del Gobie1·no de Puebla prl"si(hendo la ceremorua. El O1•a•
do1· oflciaJ.-nescubriendo la placa en la casa que dará nombre a la Pfazuela de )figueI Bravo.-Premlos disputados en el campeonato de 1914
en )férlda y Junta Directiva de este Centro ele "sport".

!ª

Viejecita es la obra que con mal
acierto se exhumó en este Teatro. y
además su autor Federico Oliver, es110s0 de la insigne actriz Carmen Cobeña, nunca fué un literato de I enombre, en ninguna de sus comedias
y dramas, como ''La l\luralla" la Ñe-

ña" y ")fo1·a ele la Sierra". Como
buen andaluz de nacimiento, senUa
la hermosura de la tierr,1¡•a, la daba
color, y abusando de los efectismos,
consegufa &lt;l,Ue hasta gi.1~tasen sus
tngendros e~cénico&gt;&lt;. al g1an públko
y nada m!is.
"La Juerga" es uua de sus comedias dramáticas más endebles, pues
esa vida de toreros y de chulos, lle-

vada a la escena, suele resultar antipática , para la mayor!a de las gentt:s que no rnn afectas a esa vida
"sui gene1is", cn la que la manzanilla campea en las ro¡ias rebosantes,
y entre pañuelos de seda y muchas
flores en la cabeza do las muj ere':l.
Por todo esto el drama de O!i,·er fué
nn fracaso y todo el talento de la

La interpr tac·ión fué buena, luciendo la Caballé su gracia y su talento que se va destacando, aunque
no tanto como sus ciegos admiradores
lo pregonan. Chole Alvarez estuvo
bien, i lo mismo los demás artista!..
de ambos teatros.

LL'IS DE LARRODER.

�Apenas c-onocido el ignominioso
atentado
de los yanquis , d e d esemb
arcar armados en territorio mex1·caPo ' cundió
· como chis1&gt;a eléctrica
·
1~ rotlcia en todo el ten itorio Nac10nal, y' todos los esptritus ardiero en fuego patriótico. De entonces
acá, la vida de la Nación se ba cond~nsado en una sóla actividad Y mamfe•t
1 n• 1
· ª c·ó
de prepararse a defender la Patria, c.astigando al invasor. Las fotografías de esta plana
repre~entan los primeros pasos dados
para tan patrióticos fines. ¡,;n primer
lugar. una escena desarrollada en el
Co!epo :\1 ilitar, donde su Directo,
el General Ga1 eta Cuéllar, arengó

D E LA PAT RIA

HEN DEFENSA

"
••

ª

t
a los alumncs recordanc
~cs:ts hazañas de los solda~o~ª:e~~lr
espués se v(!n los
,
mexicanas de S
retratos de tres
onora las s Fclicitai:; R d Q . •
enoras
Lizardi . · e e m~tana, Guadalu¡ie
· )
oncepc1ón Tama
ofrecieron $'&gt;Oo 000
YO, que
guerra•
- ·
· para gastos de
.
' Y en las dos fotograff
·
fenorcs
tá
as 111.
• es n los periodistas de 'Jé
x•co
·' · , cel eb rando una reun·ó
1 11
Casi
e
en el
f
no omcrcial, para discutir la
orma más ¡1ráctica en que deberá
prestar su con t·mgente para la d n
fcnsa de la República. '
eLástima qu e 1as premuras de tiempo nos hayan impedido consagrar E'J,•

te número c&gt;ntero como era nuestro
&lt;'es~o Y deber, a dar cuenta ponneur,nzada de cuanto ('] E&gt;spfritu nacional ha hecho Y está haciendo en si-

tuación
tan aflictiva.• pero nuestros
ó ·
pr x1mos números sintetizarán 10
dque el patriotismo m exicano emprene en tan dolorosa p.rueba.

En esta plana aparecen los retratos de a.lgunos generales 'que ya
e~t~n al frente de las tropas Y ,¡ue
d1ngen las operaciones de g ucrra:

viéndose en el centro al señor f;,?neral Huerta • que en esos iusta•ites enarbola la baudera del h . . .
Nacional.
01101

�La ele~aQcia

------------~

mentos en su composición. Los adornos, muy sencillos, consisten, generalmente, en una sola pluma, en un
lazo prendido con perlas, en frucidos
de gasa dispuestos con sabidurta y
nada más.
Una tePdencia simpática se advierte como norma a través de tan multiples orientaciones: la de no ocultar
la cara, ni cubrir la frente y contar

eIJ

LA

la casa

De su origen antiquísimo no quiero hablaros hoy. Ya sabéis, queridas
lectoras, que soy poco amiga de amargaros la existencia con citas históricas, siempre áridas e insopotables.
Está nuestro tiempo reclamado
por exigencias de la toilette o por la
delicadeza de las labores.
Sabed que aparece la toca, que a
su vista evocaremos aqueJl.os tiem-

~TESTROS PEINADOS.

---o--Todo el mundo protesta; y clam:i.
contra la moda; pero no tienen valor
para rechazarla enérgicamente, sin
contemplaciones, como rechazarfan al
que francamente se presentase diciendo: "Señoras, aquí estoy par-a
vestir a ustede§ de máscara y obligarlas a ponerse todo lo mAs feo, incorrecto y antiartístico que se me
antoje". Si la moda fuese un ser viviente y nos hablase ast, no hubiera
encontrado rincón bastante oculto
donde refuiiarse; pero se nos presenta parapetada tras el lápiz de un
dibujante insigne o envuelta entre
las frases seductoras de un buen articulista, y encuentra muchas victique caen entre sus redes.
La moda, como todo tirano, va
siendo más exigente a medida que
aumenta el número de sometidos;
quiere que la silueta femenina se
com¡&gt;lete con una cabeza inmensa y
desproporcionada como la que vamos
a describir.
Se divide el pelo en una raya desde la frente a la nuca, y en la parle
alta de la cabeza se coloca una armadura muy ligera en forma de casquete puntiagudo, sobre el cual se echa
~I pelo previamente ondulado, deJando la frente al aire y las orejas
ta1&gt;adas. P1 imero se le,·anta el pelo

-Me llamo Serpentina-dijo la
máscara.-Tengo veinte años, juventud eterna, soy rubia, de ojos azules,
de boca hambrienta y sensual. Bu,;co los placeres más refinados, las
pasiones más brutales, las quimeras
mAs imposibles, para ir poniendo, a
lo largo de la vida,
que es un Carnaval que no se acaba nunca, la dulzura de mi cuerpo qua
es un ensueño, mi
esptritu, mi alma
toda, que es eso:
esp(ritu, alma, alma de Serpentina,
mi nombre, che, mi
nombre, ja ja ja,
otra copa, otra copa... ¡un beso!
Estaban en el buffet del teatro. Habfa orgta en la música, en el baile, en
la luz, en los disfraces, en las palabras, en el champaña y en las serpentinas de colores
!!a.rdientes que se enroscaban en personas Y &lt;:osas, como
las ilusiones se enroscan en el corazón. Serpentina había ido sola al bailE;. _A la entrada un
v1eJo le salió al paso. Aquello para él
fut1 como un deslumbramiento·
la
siguió, atra(d~ por
su Porte, la convidó, casi la empezó a
querer un
poco
cuando ella de pron:
to se le escapó de
las manos, se le escapó del deseo, desapareciendo como
una visión.
Serpentina se llamaba aquella noche. En su casa en
sociedad, era Teresina Fuster de Arméndola, mujer superior, - decfan _
admirable por su
talento y por su cultura, de natural distinción y cortesfa.
No era rica. Cuando
se casó infundió a
su esposo un ansia
loca de trabajar, de
ga~ar dinero, para
u.n1r el homenaje del
oro a .la pleitesía
del sentimiento. Vivieron felices sin
hijos, más de 'cinc0
años. El era un
apuesto
caballero
lleno de vigor &lt;le
inteligencia y ' de
generosidad . Jamá.s
contrarió a su mujercita en lo más
minimo y acaso estu viera en esta concordancia delicada
la clave de la felicidad que tan amorosamente disfrutaban.
En 1909, al llegar Carnaval, Arméndola dió en manifestarse preocupado. Su mujer queria ir a un
baile, querfa, por un · capricho prnPio del sexo, adornar su tocado con
libras esterlinas. Cuando ella se lo
dijo a Arméndola, impeliéndole, para poder realizar su objeto, al robo,
-1 sintió que al ruido de la voz de
ella, se le iba saltando dentro del
pecho el corazón en pedazos. Comprendió que su mujer que hasta entonces habfa sido por él juzgada co-

SERPENTINA

mo reina entre todas las mujeres, 110
era_ni siquiera una mujer interesante, ni honesta, ni buena, sino un:t
mujer vulgar, aburrida de la paz y
de la dicha, entregada ya al vórtice
del sufrimiento y del pecado. ¡ Infeliz ! Había hecho de su existencia,

¡rnr ella y p:ira ella. Durante esas
luchas, entabladas a muerte, consigo mismo, no hablaba con Teresina
y la despreciaba. Finjfa despreciarla,
porque la ambicionaba con locura.
Robó, pues.
Cómo él tardó en traer el dinero,

Dibu jos tomados (lui•ante los últimos
bailes de C'at•n a va l , cclebnt&lt;los
recientemente en el tea·
tro lle La Opera
de París.

J

Toillette de noche.

Distintas veces nos hemos acupado de que los sombreros que han de
usarse en Ja estación primaveral y
a pesar de lo dicho repetidament••,
no hemos podido concretar una afirmación con respecto a la forma, ni
al estilo o gusto en los adornos que
los mismos deban tener.
La Moda no descansa. Inquiere,
estudia, transforma, crea. Su actitud es nerviosa, febril y a cada paso,
siP que como antes le preocupe •~l
tiempo ni la estación, somete al rallo de las elegantes algún nuevo capricho o alguna revolucionaria idea.
Parando la atención con algún detenimiento, en estas variaciones de
los sombreros y fijándose en las evo1uciones por que van pasando, se
adquiere la certidumbre de su cercana desaparición como elemento
importanUsimo en nuestros tocado~.
Esta predicción nuestra, sostenida
cuantas veces hemos tenido oportunidad de hablar del asunto, se con- con la exhibición del peinado para
conseguir un artístico conjunto en la
firma más cada dta.
Desde el sombrero ancho, enorme, preparación de la cabeza.
Y hay también una novedad llaopulento en la riqueza de sus plumas
y en la gallarda altivez de sus sprits, mada a producir verdadera sensación
hasta el actual, pequeñfu, coquetón, porque se presta como ninguna otra
ciñéndose acariciante a la redondez a la interpretación personal del arte.
de la cabeza, parco en adornos y ufa- :\1e refiero a las tocas. Las tocas sen
no de su sencillez, ¡ cuántas formas, este año la originalidad mayor y su
qué diversas hechuras no han surgi- feliz empleo, determinará la muerte
do, pasando fugazmente, viviendo y del sombrero y preparará. el advenimuriendo sin llegar a imponer su miento de nuestra mantilla, imponiendo universalmente su uso.
uso!
La toca, sencilla en apariencia, tieLos últimos modelos confeccionados para la primavera son también ne encerrado entre los ltmites pequepequeños y gracioros. :\loaré o paja ·ños del tejido delgado y suelto con
fina ,de seda, gasas sutiles y tules que se confecciona, todo un catálogo
vaporosos entran como únicos ele- de formas y de influencias de época.

pos de dueñas quintoí1auas y
caballeros romá.nticos que morían de amor-¡lo mismo qu0
toy!-y cuyo acero estaba siewpre propicio a vengar las ofensas inferidas al honor de las damas y cuya sangre era ofrenda generosa, voto desinteresado en los alta1es del cariño.
Preparad vuestras lindas cabecita!.'
y prestad hospitalidad al nuevo adorno, que él, repito, servirá. de transición entre el sombrero de origen
francés y la mantilla española, prenda la más airosa, confidencial, favorecedora e incitante de cuantas
pudo inventar el divino genio de 'a
coqueterta.

Traje estilo sasti·e.

de delante; después, el de los costados, y, por último, la parte posterior,
escondiendo las puntas de modo que
resulte una especie de pirámide ~in
moño. Para sujetar este pequeño monumento, se necesita una peineta
g1 ande, de concha, con pedrerfa, que
se coloca al mismo aire del pelo.
LUISA.

..
de su amor y de su vida un Carnaval
audaz, nefando. ¡Cómo mintieron sus
ojos, sus caricias, su adoración que
parecta muda y ciega y era un sacrilegio para su hogar. ¡Horror!
Y, ·a1 propio tiempo, ¡cómo la amaba! la amaba desesperado, con la
desesperación de no poder volver a
idealizarla. Haciéndose digresiones
más consoladoras, pero menos sutiles se sugestionó y pensó en el desfalco. ¿Cómo, dónde? Falsificando un
cheque, en un Banco, 1000 libras

ella tuyo que abandonar su primera
idea, respecto del disfraz que iba a
llevar y se vistió de serpentina. Sali·5
para el baile. Se divertió mucho. Entretanto él, en su casa, no hacta más
que preguntarse dónde estaría ella
¿dónde? con mil libras en un bolsillo, robadas por ella y para ella tomó
un coche, se fué al teatro y allí. en
aquel mundo de alborozo y de estruendo, la encontró.
Pero la policía acababa de detenerle. Entonces fué cuando la orquesta

empezó a tocar el tango má.s bonito
de la noche. Tango lascivo, tango que
tenfa el Utulo de "Irresistible."

Ella Yió cómo se lo llevaban, con satisfacción. Era una
mujer perversa, indómita,
un poco
misteriosa y un poco fea. Parecfa absurdo que en un talle delgado y flexible, en una cara de
parisién, picante de
seducción y de finura, hubiera vivido,
en secreto, el dolor
y el crimen, el sarcasmo, la farsa y la
traición. ¡Qué Carnaval tan absoluto
el de sus encantos,
el de sus pensamientos, el Carnaval de
toda ella, desde el
:erciopelo nacarado
del zapato, hasta el
rizo de su sonrosada
frente!
Aquel año que estuvo su marido en
la cárcel, ella por
uP.
fenómeno
de
temperamento, hubo
de volverse loca.
Un frenópata famoso que intervino a
tiempo la devolvió
con la flor de s~
ciencia, la salud. Parientes cercanos pasá.banla una pensión
mensual, con la condición expresa de
que su vida r esultara modesta. y canlada. ;No hablaba
con nadie. Pasaba
los dfas encerrada
en su casa, meditando sobre su porvenir desprovisto de
honor y de alegrta.
Apenas si recordadaba lo feliz que hizo a Ar méndola, i.t
quien j uzgaba
con menosprecio, duran to un lustro de
juventud y de cariño. Y él, en la celda de su prisión, se
preguntaba por qué
aquel bienestar, aún
ficticio, se había acaba ·o tan pronto, por
qué la verdad habfa
s ido tan cruel, por
qué su probidad y
discreción no constituyeron un obstá.culo a sus disparates,
por qué, en fin, no
acababa Le una vez
muriendo desesperado y arrepentido.

Ella en Cama va:
de 1910 volvió a
jisfrazarse. Fué a la
cárcel a ver a su
esposo vestida de negro. ¿Para
qué usar otra vez el traje de serpentina? Convenfa variar. La cuestión
era divertirse buscando siempre h
nuevo, lo vistoso, Jo llamativo. Y parecer más hermosa, y conqui~tar más
admiradores, engañando siempre,
siempre.
¡Oh Can1aval, Vid:i, Sfmbolo!
,J. E. Barnn da ICAZA.

Carnaval de 1912.

�PA©INA

EL MUNDO ILUSTRADO

Si la antiguedad hubiese conocido nuestros inventos.....
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El correo de \laratón bubie,se tenido uoa motecicleta para desempeñu su inmortal comisión.

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.•.

'e~:.•

Se hubiése visto a
Diógenes buscando un
hombre con una lám·
para eléctrica.

Y César hubiese telefoneado: iHcla, Roma¡ !Veni, vidi. viocii

Homero bobiése dictado la Iliada
a una mecanógrafa.

EL CANDADO
HISTORL\ CO:.lICA
Flora v Tadeo, llevaban más dt•
veinte ai\~s de matri:1.0010, y aunquu
parezca extraño, segula:n c¡uerié1trtl)•
se.
Pocas borrascas hablan turbado el
sereno horizonte de su vida tranquila.

no

Tadeo
tenfa más que un defecto: el juego. Entendámonos, no Pl
bacm·at, ni el ti·einta ) cmu&lt;'nta, ni
siquiera las siete , me!lia, nada de
eso; lo que le encantaba era una pa.·lidita de t1 esillo, tutE' o doudnó.
Intercsáhale de tal modo, que muchas veces, se olv:daba de la hora
justa en que un marido debe encontrarse en el domicilio conyugal, para
que la amada esposita no tenga derecho a pedirle explicaciones.
No bay que decir, conociendo al
infelizote de Tadeo, lo qu::&gt; éste sufria cuando cala en la cue!lta de q:1c
ya era pasada Ja media noche, ¡ •&gt;P:·o
la picara afición a las cartas! ....
La idea de desagradar a su cónyuge, dq incurrir en el en.ojo, de s&lt;&gt;r
blanco de sus imprope1 ios, bien que
dulces, Je porla nenioso, mal humorado, y l•acfale inacabable el camino hasta su casa.
Al entlar e:&lt;1 ella, discurr[a uu ,,;·~texto para disculparse de la tar&lt;lan•
za, tranquilizando a Flora, ta1~ inquieta como celosa.
Ella tenfa buen corazón y entern•1·
cfase fácilmente. Tad.ao, que conccla
las virtudes más recónditas d':l su
media naraujita. apelaba a. la bondad de sus sentimie•1tos, fingiendo
cualquier bistc1 ia; ya 110 la desa&lt;'reditadlsinrn del velorio a un amiJo
gravemente enfermo; otra la de un
compañero de oficina, cuya mujer
habfa dado a I uz tres cbiqttillos aquella misma nocbe-;.cómo no ofrecerse en tan criticas circllllstancias? ; otas veces un viajecito en automóvil,
un accidente que les tuvo más de tres
horas en la carretera; en fin, lo que
buenamente se le ocuri fa a Tadeo.
que no era por cierto un imaginati\'O.
A Flora estos cuentos no le convencian, ¡ pero estaba siempre tan bien
dispuesta! ¡Eran tan propicios :m
corazón y su ternura! Y luego ¿cómo frustrar el proJlósito? :Cl amado
consorte describia c:on tan conmove-

dor acento la tragedia de su amigo,
la enfermedad del compañero, con
un gesto tan contristado y abatido,
que invitaba ha:;ta al aplauso.
Además, Tadeo utilizaba un recurso formidable, decisivo, que no le habfa fallado Punta, pata poner término
a las recrimi,..:aciones co11yugales. Y
era el siguiente:
:\Tientras su mujer Le recordaba
cuáles eran sus deberas de buen marido, él se iba desnudando poco a poco, y ya una Yez en camisa, no se
metfa en el Jecho basta que Flora le
babfa perdonado.
Para conseguirlo más fácilmente,
Tadeo fiugla que su cuerpo se escalofriaba, dando tal cual titironcillo,
basta que Flora se compadecfa de él
y bada las paces.
Y asi se deslizaron los ¡)rimeros
veinte años de luna conyugal, repitilindose estas escenas una o dos veces por semana.
Un buen dia, al sal.ir Tadeo de la
oficina, se encontró con un amigo d
la juventud, compañero de correrlas
de aquellos tiempos.
:\lás de veinte años que no se hablan visto. Después de efusivos y re&gt;c.lprocos abrazos y felicitaciones, decidieron pasar la 1•oche juntos.
- ¡ Pero-dijo Tadeo-nada más
oue hasta las once y media! ¿Eh?
Y explicó a su amigo sus astucias sentimentales y las mañas de que se valla para conseguir el perdón de su
mujer cuando regresaba tarde a·cua.
-Yo tengo un medio estupendo para que tu mujn no te diga naJa
u:ando eso ocurra.
-:.En qué co11siste?
-El amigo, que era médico, se
lo explic·ó.

En tres o &lt;'uatro dfas hubo el buen
Tadeo de tener que velar a dos amigos gravemente enfermos, por lo que
tu,·o que regresar un poco tarde a su
domicilio.
Aouella noche era11 ya las tres;
Flora estaba fuera ele st ¡Tadeo iba
a ver qué mujercita era la suya! ¡Y:i
eran muchos los amigos enfermos pa-

ra tolerarle una epidemia tan insisten te!
Registrando los bolsillos del gabán de Tadeo, babia encontrado Flora una tentadora invitación del amigote de la juventud de su marhlo,
citándole en el cuarto de una cupl&lt;:!·
tista. Flora estaba imponente de furia. Eni aquel momento hubiera cogido a Tadeo y le habrfa hecho añicos como si fuera de biscuit. ¡ Podla
prepararse para cuando llegara! El
escándalo iba a ser epopéyico.
Sonaron pausada y lentamente las
cuatro. Un leve rurn,)r p,,:so sotre
aviso a Flora de que el t1·adito1 e entraba bajo el hos)li tal ario tacho.
Tadeo, camina11do quedamente de
puntillas, penetró en la alcoba nupcial, que de tantos trastornos er..i
testigo, y salió nuevamente ron el
mayor sigilo. l'.n ruido, como el que
produce un objeto al caer, atrajo la
atención c'/e F1ora. Efecthtamente,
habla un papelito en el suelo, ¡ quizá
la pi ueba acusadora del adulterio!
Flora alzóse rápida y viva como una
Jlamarada, cogió y abrió el paquete...
Eran unas pastillas para aliviar el
&lt;'Ostipado. ¡ El infame se preven fa!
:\Taquinalmeute tomó dos pastillas
y se las llevó a la boca.
Tadeo se acercaba. El furor :-e
habla apoderado de Flora. Aguardábale narviosa; con los dientes a¡&gt;re·
tados, rechinantes. Cuál no sería su
sorpresa al ver a su consorte entrar
En la alcoba con unas fiambres y una
botellita de vino de Rioja. Toda la
indignación, la cólera más exasperada
ele u11a mujer ofendida de aquel Yillano modo, quiso I omper, estallar
co11 violencia, pe&gt;ro inútilmente; Flora no podf~ abrir la boca.
Su mirada fulminante, caía como
brasa sobre el traidor, pero sus labios, berm¡'ticamente 1ee11rad,os, no
porlfa11. abrirse.
Fl.ora querfa hablar, confundir a
su marido en un aluvión de improperios, rero el esfuerzo era ineficaz;
sus labios pmmaban por abrirse sin
conseguirlo. Por un momento creyó
enloquecer. y aferrándose al cuelio
de su marido, le suplicó que viniera
un médico.
Retorciase con convulsiones, en es-

pasmos n&lt;'nio:-;os, y por fin, agotada,
t·ayó al suelo.
Tadeo, para que volviera e11 sí, ,a
requerla con los nombres mf\s dulces,
con las palabras más apasionadab,
creye11.clo, angustiado, en un caso de
ap.plegia fu\min 11te, en un desastre
irreparable.
El médieo, e&gt;mpleando una solución
quimica y algunos lavado~, consiguió
separar los apretados dieñte:, de Flora ....
Las famosas pastillas que el amigo
de infancia dió a Tadeo par asegurar
el mutismo de la esposa estaban compuestas de una substancia mástil que
se endurecía con la humedad.
¡Qué asombro tan cómico el de
Tadeo, que echó a correr, temeroso
de una represalia brutal!

u.as

CABALllOX.

----o----CHASCARRILLOS
EXTRE :\l.\URl&lt;j B

Hl.J.'..

-'.\lira, niüa, si Jua.nito te dice
algo de casamiento, dile que bable
conmigo.
Y si no me dice nada?
-E11tonces, habl:tré yo coa él.

TIE;\IPO PERl)IBO.

-'.\lira qué mujer tau hermosa,
elegante y disti11guida! l\le lanzo a
ella y me declaro.
-No lo intentes. Te ba ,·isto conmigo y te envia1 á al c·uerno.
-¿Cómo lo sabes?
-Es mi esposa.
CO;\lO SE PIOE.

-Hijas me tenéis aburido: no o;;
oigo hablar más que de vestidos; as
menester que os ocupéis en cosas
más elevadas.
-Sf, papá; eso hacemos. Ahora
estamos hablando de sombreros ....

EL VENCEDOR DE LEIPZIG
En el año 1813, al ver palidecer Napoleón su estrella en las llanuras
de Leipzig, se bailó al frente de las
tropas aliadas al principe Carlos
Scbwarzenberg, a quien sus contemporáneos otogaron el triunfo de "Vencedor de Leipzig." Oriundo de una tle
las más ilustres familias austriacas,
Schwarzenberg desepeñó desde joven
los más altos cargos diplomáticos y
miltiares, se vió colmado de honores y
condecoraciones; su figura, c o m o
hombre público, se cuenta entre las
más salientes del siglo XIX; sus
biógrafos han ensalzado sus méritos y los servicios que prestó a la
causa de Europa durante la guerra
de la independencia; pero solamente
ahora, al cabo ele un siglo, se encontró quien haciendo abstracción del
brillante militar y hombre de Estado,
se ocupa en dar a conocer al mundo
la figura del príncipe Schwarzenberg
Intimo, del esposo y padre amante que
anhela la vida en C'I seno ele la familia, de la que tan a menudo se encont: aba separado.
Federico Norvark, al publicar las
"Cartas" del gran mariscal, príncipe
Schwarzeuberg a su esposa, 17991816," ha enriquecido la literatura de
memorias con una obra sumamente
interesante. El mayor atractivo de esta::; eplstolas consiste en las expansiones tiernas, íntimas, con las cuales
el prfncipe demuestra a su esposa que
el recuerdo de ella flota intenso, domin:i.dor, por encima de todns las impresiones. "'.\Ji dicha, mi satisfacciónescribe en el año de 1810-no las hallo en el mu1.do en que vivo, sino ahí
en Worlik (su castillo en Bohemia),
al lado tuyo y de los niños." "Vivir
sin U-dice en otra misiva-no es
vivir sino sufrir. Sólo la dicha doméstica tiene valor J&gt;ara mi." Y en otro
párrafo confiesa: "?.1i amor hacia ti
está tau estrechamente unido a mi
.existencia, que forma parte esenchl
ele mi ser."
A rafa de la victoria de Leipzig,
el vencedor escribe a su esposa diciéndole: "A tus pies Nani mía, depongo los laureles que el Todopoderoso me ha otorgado. Dios ben di jo
nuestras. armas. Jamás vi 1111 campo
de batalla más horroroso. . " Con
pocas palabras menciona luego las
condc:Jc,Qraciones con que Je babfan
distinguido los tres soberanos, de
Prusia, Austria y Rusia, que presenciaron la batalla, y pide a su mujer
que ella le envíe un pequeño recuerdo, que para él será. el más preciado,
el único, entre las distinciones que le
otorgaron en Leipzig. Le envió un
sencillo medallón con sus iniciales,

que conteuia estas palabras: "¡Destino.. . . Consérvame su vida, su d,cha y su amor!'.
,
1',iguraba la princesa ::\Iaría Ana
entre las mujeres más hermosas e
interesantes de la casa de Schwrzenberg. Dama de la alta ociedad, supo
representar brillantemente a la corte
de Austria en Paris durante el corto
matrimonio de la emperacriz :\!arfa
Luü;a; como mujer supo ganar y conservar el amor de un hombre tan
culto, experto y de se".ltimientos exquisitos como Jo era el principe. Naturalezas en el fondo muy diferente,s,
supieron adaptarse y completarse
mutuamente. La educación y cultura
del príncipe eran esencialmente franc\!sas.
Los poetas y filósofos franceses le
atrafan más que los alemanes; se
seuUa máll. parisiense que vienés.
Bien diferentes fueron las inclinaciones de la princesa, que demostró
amor y entusiasmo por la vida intelectual alemana de la época. Además
fué profundamente religiosa y a su
lado el esposo volvió a encontrar la
fe perdida. As! en el angustioso año
de 1812 pudo escribirla: "Ruega al
cielo por mi, y en los aras anhelados,
ruando volveremos a vernos reunidos,
tú, mi bien, me enseñarás a rogar."
Des¡H1és de lo dicho, se comprende
la veracidad del siguiente episodio:
"Durante el cruel invierno de 1812,
se le heló al prrncipe el dedo anular,
y el cirujano a fin de poderlo curar
mejor, !~ exi~ió que se quitase el
anillo nupcial. Pero el prrncipe se
negó a ello, exclamando: "Hace catorce años que llevo este anillo de la
dicha, Y en este mismo dedo lo quiero llevar a la tumba." El cirujano
tuvo que ingeniarse para llevar a
cabo, a pesar de todo, la curación.

EL FUTURISMO
EN EL TEArrRO
El futurismo se extiende al teatro.
En San Petesburgo se ha estrenado una extraña producción del "egofuturista" Vladimiro 1\lajakowsky,
que representó el papel del protagonista.
Se trata de un drama en dos actos,
con prólogo y epilogo, y que lleva por
titulo el nombre del autor. Los otros
personajes son: dos muje,·es, una de
las cuales carece de cabeza; un hombre sin ojos; un hombre sin orejas;
un multimillonario con tres cabezas,
y unos gatitos negros.
En el epUogo del drama la escena
representa una ciudad con casas, techo~, muestras de negocios, cabezas
Y J)leS humanos, ruedas de bicicletas
etc., etc., todo en mezcla confusa, si~
pm:spectiva; en el centro, con la espalda curvada en forma de media luna, el perfil alargado de. . . . Vlaa1mi ro Majakowsky. Colores amarillos
Y rojos vivfsimos. Por la escena desfilan figuras extrañas, de las cuales
la primera recuerda una antorcha y
la última una coma sobre la cabeza.
En último término aparece V ladimiro :'.'.lajakowsky, el que sot&gt;re un
taburete recita un breve rosario de
insolencias contra el público. En el
primer acto, después de un diálogo
mcomprensible con el viejo d.e las tres
cabezas y de los tres gatitos negros
Vladimiro se dispone a celebrar su~
bodas con su propia locura, y descubre un torso de mujer del género de
los "maniquies" de sastre; pero grande, d~forme Y rojizo, baciéndo rodar
por tierra. En el segundo acto Yl&lt;&gt;dimiro se sienta entre un cúm~lo
pantuflas desparejadas, mientras el
pueblo grita contra él.
A los gritos res)londe con un lar¡:;o

de

discurso. En el epílogo, Vladimiro se
limita a un monólogo, en el que dice
tener ideas extrañas: a veces se le
antoja ser un gallo, otra un rayo de
luz, y concluye: "Pero en el fondo,
¿sabéis qué es lo que más me agrada·? ¡~li propio nombre!" El drama
fué interpretado por estudiantes y
duról menos de una hora, incluidos
los intervalos.
~ruchos pretendieron la devolucióu
del importe de la entrada.
LIQL"EF.-\.CCIOX HEL GAS DEL
ALmmRADO.

En Nueva York se trabaja para
conseguir liquidar el gas del alumbrado.
Después de comprimido el gas, se
podrá. almacenar en pequeños recipientes, provistos de un mechero especial, gue permitirá. la obtención
de una luz mucho má.s intensa que
la de los mecheros ordinarios.
De esta manera podrá. emplearse
en muchas clrcustancias en que parecta excluido para siempre: las instalaciones temporales, explotaciones
agrrcolas, etc.

BRAZOS VELLUDOS
como los del mono, o

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como los de un hombre.
Una tola aoJicaci6n de REAL EXTIRPADOR DE VlLLOS, SIREN." basta para extir¡,2.r en pocos minutos coda clue de pelos en cualquiera parte del cuerpo; ro

mpona cuantos afios haYM
c:"i't ido a.JU. En:a modernlsima r,rcparaci6n cuenta muchos años de ter favorecida
en México. p•c• no sólo es
suma.mente eficaz, sino Que
no causa molestia ni irritación en la piel, por dcliada
que sea. Y la deja fresca.
liD;ipia Y suave como si ja.
mu hubiese tenido vellos

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~~~asco 39.-A. Varrat h:cs., ha.bel la Católica, 6,-MC.,.,,, .•,,, ,,·

«n Jlrticulo dt Jurero
. Guillermo Ferrero ,el historiador
r;_c 1~ dec3,dencia romana no es part1da n~ de la libertad sin Jtmites que
la muJer moderna disfruta en ciertas
e:l_ase_s, n_i tampoco de las grandes reiv111d1cac1ones feministas. Estas ideas
que el publicista sustenta, ilustradas
con la enseñanza de las historias y
con la experiencia personal de los
dfas en que vivimos, le valdrá sin
duda las diatribas co11siguientes por
aprte del sufragismo cosmopolita.
. El b,toriador italiano, si bien con~1dera que es justamente cruel e inJusto s(lmet~r a la mujer a un régi~e~ despótico, a fin de obligarla a
v1v1r para la sociedad y para pcrpetu~r la especie, más que para su
propia dicha, juzga no menos dudoso que si la mujer abusa de la Ji.
bertad de vivir exclusivamente para
el placer Y la dicha, puede abusar
de ambas cosas de una manera mucho ~ás peligrosa que el hombre. Ord!nanamente. sucede que la. mujer
eJerce sobre el hombre una atracción
mucho más intensa y violenta que la
~jercida por el hombre sobre la muJer; en la cla~s acomodadas, por lo
menos la muJer vive mucho más
exenta. que el hombre de toda responsabilidad de orden diferente.
Por g1 ande que sea la libertad de
que el hombre disfrute en un régimen social, siempre se verá obligado a limitar su egoísmo, en cierta

PELIG~OS

de

la

juventud..
Desgraci.-ada.•
mente, el marino encuentra con
frecuencia los escollos más peligrosos en las aguas tranq1úlas,
y vemos á menudo buques qué
escaparon indemnes de las furiosas olas del Océano, chocar y
hundirse á la vista del puerto y
de la patria. En el ID\l,r de la
vi~a, el golfo. entre dieciseis y
tremta. es especialmente peligroso,
y el número de naufragios es incalculable. Es en ese período
cuando las afecciones de los pulmones, de los nervios y de la sangre recog,m su presa., y las semillas de las enfennedades que estaban adormentí 'i.as desde la niíl.ez,
brotan y se desarrollan. En el
joven la ambición sobrepuja á la
resistencia, y en la muchacha
la. misteriosa transformación que
1a convierte en mujer, está llena
de especiales riesgos.
En esa.
época-para ambos sexos-un remedio y un preventivo como la

PREPARACION de WAMPOLE
se requiere con urgencia. Ayuda
á la digestión, limpia la sa:.1gre,
y con sus propiedades tónicas
aviva la acción de cada órgano
y de cada función del sistema.
Es tan sabrosa como la miol y
contit'ne una solución de un extracto que se obtiene de llíga&lt;los
Puros de Bacalao, combinados
con Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de l\Ialta y
Cerezo Silvestre. Es un científico ant.ídoto contra las causas de
Clorosis, Debilidad, Desórdenes
de la Sangre, Escrófula, y las
Afecciones de los Pulmones. El
Doctor D. Orbafl.anos, Profesor
en la Escuela Nacional de Medicina de México, dice: "He
usado con el mejor éxito la Pre·
paración de W11,mpole en los ni·
íl.os débiles, linfáticos y anémicos,
en las personas convalecientes y
en las afecciones de las vías respiratorias." Nadie sufre un desengallo con esta. De venta en
todas las Droguerías y Boticas.

medida al menos, ya para la necesidad de defenderse contra sus rivales, ya por la ambición de acrecentar su situación social, politica o económica. La mujer egofata no limita
su ego!'lmo en las clases ricas; si está. autorizada a vivir tan solo para
gustar las dulzuras de la vida, si la
opinión que la impone cierta pureza en las costumbres llega a debilitarse, ningún frenoi podrá oponerse
a los instintos egoistas. Porque es
evidente que para la mayorfa de los
seres humanos, hombres y mujeres,
los frenos interiores son muy débiles,
capaces de escasa contención cuando la limitación exterior no los ayuda.
Estas severas apreciaciones acerca de la vi rtud femenina fueron acaso sugeridas a M. Ferrero por el espectáculo de la mujer moderna en
las grandes capitales europeas y americanas.
Roma, que concedió a la mujer
una libertad mayor que todas las antiguas civilizaciones creyó sin embarco necesario oponer, como freno y compensación, la moral puritana, engendradora de tantas tragedias
que en el dfa, según sienta M. Ferrero, nos parecen tan inexplicables.

�EL MUNDO ILUSTRADO

BBBBBBBmtmtB&amp;~B

LA VEJEZ NO ES NATURAL
bsorción de Impureza del Intestino llayor Es la Causa de la Vejez

JODO HOMBRE TIENE LA MISIIA EADAD QUE SUS ARTl:RIAS
La ciencia, por fin,
acepta que si los
intestinos se conservan en estado
saludable, la vida
se prolonga.
l\Ietschnnikoff, de
Rusia; von Noortlen, de Alemania;
Burlirave, de
Francia, y sir Andrew Clark, de Inglaterra, todos reconocidos en sus
respectivos paises como Jefes de la
'.\ledicina, han demostrad,) que le estrei\imiento y todos los males que de
él provienen son la causa directa de
casi todas las enfermedades. Esto
mismo Jo he sostenido yo por muchos
años. Yo he mantenido que la descomposición de los aliment08 y la
descomposición de la sangre, son
motivo de las impurezas formadas
de este modo, son la causa de la vejez. Combátase el estreñimiento y
las arterias no se agrandarán ni se

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SOPA DE RABIOLBS
A media libra de harina, dos yemas
de huevo, dos onzas de manteca, sal
y una poca de agua caliente, amásese bastante y extiéndase con un palote a quedar Jo mAs delgado posible,
para ponerle el relleno siguiente: se
frie una cebolla, agregando después
acelgas cocidas y sesos de ternera del
mismo modo, pedacitos de jamón, pimienta molida y queso añejo en polvo, después de frito se pondrA este
relleno en pequelias fracciones sobre
la masa extendida, cuidando de que
la distancia entre unas y otras sea
como de dos centimetros. La mitad de
la ruasa que se habrá apartado, se
extiende y se pone sobre la otra y el
relleno, apretándole los extremos sobre los que se habrá puesto clara de
huevo para que peguen bien, frtanse,
y pónganse en caldillo de jitomate.

GALAXTIXA I&gt;E TERNERA

Para 2 3 O gramos de carne de puerco picada y molida, 115 gramos tle
carne de aguayón, también molida,
la misma cantidad de jamón, hierbas de olor, un huevo entero, un bolillo remojado sin la corteza y exprimido, y una copa de vino Jerez.
:\U.:\'ERA DE HACERLO

El cuete abierto y ligeramente aplanado se roela con sal, se le pone una
capa de relleno, otra de trufas y otra
de tiras d~ jamón, repitiendo estas
capas mismas hasta terminar la carne, se envuelve el cuete y se cierra
con una hebra de hilo, luego se ata
para darle una buena forma, y se pone a cocer en bastante agua, sal y
hirbas de olor enteras, bastantes ajos,
cebolla y un pedazo de jamón, (si se
desea que la carne quede muy colorida se le pone un pedacito de sal
nitro) ya codda se saca del agua y
se exprime en una servilleta y se pone
en la prensa lo menos por tres horas.
Para servirse se prepara una salsa de
aceite y vinagre emulsionados y se
decora con lo que se quiera.

AGL'ACATES RELLENOS DE PICA·
DILLO.

Dispuesto el picadillo de lomo de
cerdo se frie con especies de toda clase, jitomate, alcaparras, perejil y la
sal correspondiente, se mondan los
aguacates y se dividen en dos partes
a lo largo ; se rellenan y se cubren
con huevo batido y se frien, poniéndose después el caldillo en salsa de
ji tomate.
DURAZNOS EN HNO

Estos se preparan con anticipación,
hirviendo las frutas ( que se deben escoger antes de la completa madurez),
e,n agua medio endulzada, después se
ponen dentro de grandes frascos con
aguardiente, y al cabo de un mes se
sirven bañándolos con alm1bar de
punto de conserva.
HELADOS DE LDION

Se hace el alm1bar con bastante
azúcar clarificándose con jugo de limón y después de fr1o se bate un
huevo mAs una yema, a quedar perfectamente incorporado, .agnjgando
poco a poco el almfbar, la corteza del
limón rayada y si le falta gusto se
le pone un poco de jugo del mismo.
Para cuajarse se pone una capa de
hielo en pequeños trozos y otra de
sal, y se cubre con un género de lana.
LEONO:R.

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Jltroplano qut "•tia solo
Después de varios años de constante estudio y trabajo, los hermano»
Moreau acaban de realizar en Francia uno de los mAs útiles inventos,
que viene a ser una completa revolución en el campo de la aviación.
La mejora introducida por los hermanos Moreau consiste en la estabilidad automAtica que puede darse a
un aeroplano, mediante un yrocedimiento nuevo: una vez de que la navecilla esté rfgidamente fija al cuerpo
del aeroplano, como sucede en la mayor parte de los aparatos hasta hoy
constru1dos, va suspendid&amp; en el eje
transversal situado a la derecha del
centro de presión media, y de este
modo puede permanecer constantemente en posi ción vertical, pudiendo llevar en su interior a dos personas ademAs de la caja de los equipos.
Entre los dos asientos que lleva
en su interior la navecilla, está colocado el timón de profundidad que
oscila entre dos cremalleras, y que,
por medio de un doble trinquete,
puede detenerse én cualquier punto
de las cremalleras. Este sistema permite arreglar fácilmente la incidencia relativ&amp; de la cola del aparato
dejando en completa libertad la navecilla¡ para moverse o permanecer
fija.
Sobre el eje del timón está montado_ el gran piñón doble, que por
medio de dos cadenas pone en movimiento un pequeño piñón doble fijo
bajo la navecilla y sobre el árb~l de
proa está colocada una pequeña biela
que acciona dlrectamente sobre la
biela de conexión qtie une el timón
de la cola con la. navecilla pendular.
Delante del piloto hay un timón de
movimiento transversal que puede
accionar sobre las alas y a sus pies
lleva un gran pedal que sirve para
regir la dirección.
En el momento de la partida, el piloto lleva en su manos loa timones;
pero una vez que ha alcanazdo cierta

•

■============== ■

+

altura, separa la navecilla por medio
de un manubrio que hace bajar o subir la cremallera de los frenos hasta
dejar suspendida la navecilla en la
parte inferior del aparato. Arregla
entonces su incidencia por medio de
un timón que ha lijado de antemano
en un punto de la doble cremallera y
no hace más que esperar los acontecimientos.
Si quiere subir, mueve uno o dos
diente de los 'piñones; si quiere
descender, ejecuta una operación contraria, y la navecilla siempre permanece en equilibrio, pudiendo recobrarlo instantáneamente en el caso
de que llegue a perderlo.
Esto no quiere decir que los aeroplanos del nuevo tipo deban atravesar
el aire siguiendo una trayectoria determinada, pues eso serla imposible,
al menos por ahora. Los aeroplanos
de estabilidad automá.tica no se atreven a combatir con las fuertes corrientes del viento, sino que las siguen en todas sus ondulaciones caprichosas, para no tener que lamentar
una catástrofe.
Esta nueva combinación en el funcionamiento de los aeroplanos hace
experimentar dos sensaciones completamente distintas, según que la
navecilla esté fija o libre, pues en este
último caso, los tripulantes pueden
perfectamente tomar alimentos, leer,
escribir y hasta obtener fotografías
del panorama debido a la relativa
quietud de su pequeña embarcación.

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RECETA PARA EL REUMATISMO.
Extracto compuesto vejeta! Ar velina, 15 gramos;
~arabe compuesto de hipofosfitos,
~5 gramos;
Ja...be compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
{:6mprense e,tos ingredientes en _cualquier
Botica, mézclelos cada uno en su prOJlla cas'! y
tómeH una cucharadita después de cada conudá
r al acostarse.

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ANEMIA

CURIOSII)ADES.

;\listreso Martinau es la esposa de
un ilustre abogadi de Londres. Ha
estudiado la floricultura con entusiasmo y es autora de una revolución
en el arte de la jardi-ner1a.
Actualmente se encuentra en América del Norte dando conferencias y
dirigiendo los traabjos de modiflcacl6n de jardines en muchos de los
mAs importantes parques de aquella
gran ciudad.
Mistress Martinau, sin renegar de
lo que se desconoce por jar1dineria
inglesa, lleva a e lla lo que considera su complemento. De ello, lo más
esencial es la agrupación de flores
por su color. Hasta aqu1 conocíamos
los macizos de plantas con flores de
todos los colires. El sistema de esta
innovadora establece los macizos de
color uniforme.

todo 10 q1t ts butno tn ti
tognac, lo tltnt ti
@@®~@me~

ID)lE:llftlP'

ExGUISiones de Fin de Semana aOGOtlán, JaliSGO
A ORILLAS DEL

LAGO DE CHAPALA
No hay lugar en toda la República en donde se pase más agradablemente un día al aire libre que en Cha.pala.
siones que ofrece se hallan la Caz&amp;, la Pesca, Paseos en bote o lanchas, Baños y Excursiones a Caballo.

Entre las diver-

México a Ocotlán y Regreso...... $25.49
Guanajuato a Ocotlán y Regreso. $11.22
En Ocotlán espera a todos los trenes un guayín o una lancha de gasolina (del Hotel Ribera Castellanos) para comodidad de los pasajeros.
Los boletos se expiden con un límite de quince días después de su venta.

ferrocarriles Nacionales de México.

�t

Cin matrimonio
'
infeliz
o
Cuando Rosita y su esposo
se unieron en dulce lazo,
suspendieron el abrazo
y el ósculo cariñoso,
por no darles re1&gt;oso
aquella gente latosa
que le hiw exclamar a Rosa
"¡ Qué amigos tienes, Cardoso ! "
Y aquel infeliz marido,
quedó triste y compungido,
sin saber qué responder;
pero yo, bien enterado,
sé que está relacionado
con gente de gran valer,
pues sé que en algún lugar
fué candidato a suplente
de un diputado incipiente
que no quiso reventar.
Y ustedes dirán ¿ por qué
en aquel dfa memorable
no fué esa gente estimable
de la que nos habla usted?
Pues porque en tan aflictivos
dias de fuego constante,
no pudo el esposo amante
hacer sus preparativos,
ni llegar hasta la Imprenta
de Eduardo l. Aguilar,
en Bucareli, el lugar
q\le la gente "chic" frecuenta,
no pudiendo r epartir,
como eran sus intenciones,
las pulcras invitaciones
que alli saben imprimir;
que si ha llegado hasta allá
· en ese dfa dichoso,
entonces sf que "¡ Cardoso,
ni quien te moleste ya!"

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Se necesitan buenos agentes para la ciudad

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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Agitaciones de Irlanda</name>
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                    <text>o
México, 3 de mayo de 1914

Capilla Ali
.
Bibl .
onsrna
LOteca lJ. nivcrsitari,a
Rr.móu )loya, uno ele los marinos ele la J&lt;~scueh XaYal de Ye1·acruz, que
más se &lt;listinguierm1 en el ataque ,ontra los americanos.

BlBUO
•11

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AL 170"50 Rl:.-YE$

FC~l")C.

h.. A~DO COVARRUBI A~

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.. ••••••¡,.¡.+t++uu,, s tu•++H++i t +++'r..
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¡
¡

No deben descuidarse las eniermedades

de la piel!

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¡
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DE VEXTA EN TODAS LAS F AR)IACI:\S A $0.25 CT\-S. LA CAJA.

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+
+

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Toda solución de continuidad i&gt;n la piel: toda herida por pequeña
que sea; un gr anito a bier to; una ulcerita. es una puerta abierta a la
infección· la mayor par te de los mic robios patógenos se encuentran en
el polvo •de las calles; am se hallan el de la tuberculosis. el de~ tétanos el del cáncer. etc.• y estos m icrobios penetran en el orgams1no
cuando se ponen en contacto con la piel desnuda de su epidermis. Ad••más )"'5 afecciones de la piel. granos. tumores, heridas. erupciones Y
otr a's se hacen más graves. a medida que se les cura y se vuelven
crón i~as y a veces incurables. por fa lta de tratamient? oportun~.
Todos los facultativos recomiendan para eJ tratamiento de dichas
enfermedades, la P omada Balsá mica )laravillosa como el medicamento más eficaz y de result ados m ás seguros.
ADVERT ENCIA:-Conviene saber. que comerciantes poco escrupulosos ta l vez por ten er mayor utilidad, no vacilan en dar al com•
·
·
pr ador
m edicamen
tos que ya por e ¡ nomb r e o por 1a semeJanz.i
de su envase se confunden con éste. por lo que recomendamos se
exija el n ombre completo d~ P omada Balsámica )fa1·a\'illosa y la
marca de fáb r ica. que es e l águila de dos cabezas.

¡

A nuestros agentes que no pagan.

;_

Participamos a. los, agentes que tienen saldo pendiente con
esta Compañía, que si en el término de 15 días, no han cubierto

'f

sus adeudos, haremos el cobro por conducto de este periódico.

¡
!

!.;.

Regi strado como ertí cule de segunda c ¡ase el 3 de Novi embre de 1894.

+
'!

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..,

+
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~ ES UNA. GA.R.:\NTIA. ~

clina más bien hacia una política de
alianza; pero las circunstancias favorecen los designios del principe. La
l ucha se decide. Luis Fernando se
supone al frente de un ej-rcito. y fenece eomo un héroe en el campo lle
batalla de Saalteld. La Reina Luisa,
que ha defendido a su marido contra
el prfncipe muerto, exclama al recibir la nueva trágica: "¡Ya no h_ay
lll usianos!"
La vieja P rusia debla ser derrotada y desaparecer para que la Prusia
joven y moderna pudiera progresa1.
Esta parece ser la idea que sirve de
resorte al drama de Fritz von Unrhue. El príncipe Luis F ernando compr ende que s u pais no puede salvarse con las iniciativas de estadistas
pu ilánimes, ni tampoco con el concurso de jóvenes r.ománticos e irreflexivos. Por eso busca un a solución. y muere antes de haberla hallado. Tal es en esencia. este dram&lt;1.
histórico. en el cual predomina la
i nspi raciór patr iótica.
A la opinión a lemana ha sorprendido la prohibición de la obra, atrlbuyéndola algunos a la circunstancia
de evocar un pasado lleno de desventuras, y otros a que su representación hubiera sido susceptible de
originar manifestaciones de actualidad nada gratas. Los periódicos
be:·Jineses no atinan con la Yerdadera causa que haya podido determilH'.l" el acto del emperador. y se pierden en conjeturas de todas clases
para explicarla.

/,...,.J'\,-.f',.l\.,...,.J'\,-.f\.-..f'.~

~i*.é''i'~&lt;to&lt;!• ¡, !• t•+++&lt;B&gt;+&lt;t ,. ••

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acciones

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Piensa Ud. comprar

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petroleras? ~

Venga a vernos:
v e ndemos aeeio- ~
nes; pe ro le cn-

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sellaremos a eo-

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noce1· los lilulos se.-ios ~

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s olame nte pa.-a •• . . . , • )

AVISO MUY IMPORTAN TE. - El único V!NO a.uténticv de
S. RAPHAEL, el solo que tiene el derecho .~e llamarse así, e~ solo
que es legítimo y de que se hace menc1on en el formulario del
Profesor BOUCHA ROA T es el de M" CLEMENT Y C1• de Valence
(Dr.'ime Francia). - Ca.da Botella lleva la marca. de la. Unión de
10. FÓbrlcontes y en 11 pescuezo un me~allón anul!cian~1.1 el
"CLETEAS ·•. - Los dema s son groseras y pelJgrosas fals1tlcac10nes.

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y los que son imp.-esos

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Exija que e n las a ecio-

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nes que le ofrezcan esté este nombre imp.-e so ~
al pie del an,·crso:
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México, 3 de mayo de 1914.

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Año XXI.-Tomo 111.

Núme ro 44-

;¡:

Vino fortificante, digestivo, lomeo. rec ou.,,tlt.~rente, de aabor
~xcelente, mas eficaz para las personas deb1htadae que loa
ferruginosos y las quin as Conservado por el método de
M. Pastour. Prescribese en las molestias del e_stomago, la
olorosia la anemia y las convalecencias; este vino se recomienda 'uas personas de edad, á lae- mujeres. jovenes y á loa ni:ñoa.

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♦

LA DIRECCION.

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L.+s-..ci•• •+....•ot&gt;&lt;t&gt;&lt;i&gt;+!++#++++&lt;i&gt;+i&gt;&lt;Ho+ff+&lt;M&gt;+++!&gt;++!&gt;♦+&lt;i"fo l&gt;+&lt;f&gt;&lt;i➔f'

que les he hecho acciones:

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y

l f"l?Ur.&amp;. oa

!u Cojeraa . E s para..
vanea.Sobrebueeo&amp;,
Torc• d uraa.etc.,etc.

_ Revula,vo , r•ola•
Uvo 1u1u~Jorable.

P:i ~. 16!; Rue $ &lt;-Honoré y todll ,~rmar:z:

J¡ERICSSON! ¡ERICSSO~I

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Un Urama Patriotico
El emperador Guillermo acaba d~
mo3trarse baj o una nueva fase a la
consideración de sus contemporáneos: como censor teatr al.
Mediante una di¡¡pos ición de BU
~1inistro del Interior ha prohibido la
1 e~,res.enlación de un d rama t itulado
'· Luis F ern ando, pr incipe de Prusia,"
comp uesto por u n escr itor j oven que
se llama Fritz von Unruhe.
La obra babia de r epr esen tarse en
el mes actual. en el teatro alemán de
l\Jax Rebinbardt, y es un cuadro del
aspecto moral que ofrec1a la P rusia
a ntigua y decad ente en los t iempos
pr óximos a la batalla de J e na .
En e l dr:i,ma s upr imido por el cen so· augusto. e l pr fncipe L uis Fernando ansia una gue rra libertadora contra Napoleón. Mientras esto acontece.
el r ey F ederico Guillermo II se iu-

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LOS BARCOS DE GUERRA EN TAMPICO

Los puert-0s mexica nos, espe cialmente Ye1·ii&lt;'1·11z )' Tnmpico está n siend
•·
P-Onsal en el último punto indicado, nos e n,·ía las s ig uientes foto ratíus O muy ~'isitados 1&gt;01' . biu·cos ~e gue rra extranje ros y nuesti·o con ·c.senfe1mos ele la malina yanqui; nuestro barco de l?Uerra " Za r a oza"g · · t &lt;luq son. barco h ospital ame1•1cano "Sola ce" ; donde están todos lo,¡
6 . P•·~a; ..crucei o. alemán "Dresden ", que junto con barcos a me,·icanos e ingleses, &lt;list&gt;aró sus cañon es J&gt;ara saludar "'nuestra ban~era· • e~~
alemán "Dresde n" saliendo de la visita de co,-tesía que Wcie t•on al' co º a t lo llltgldesl "ZHermom e", anclando a m edio r ío, y oficiales d el crucc1·u
•
n 1 n &lt;a n e e
a1·agoza''•

e:.

�¡ - ~

POR UN BES_O =D=E=-_
-=T
=U
~ B=O=C=A= =---il~
Todos los aromas de la Casa de
Campo 't;e la vieja :\1onclova y de
l2s riberas del rfo, hánse entraéio
en la Yilla Cortesana y cierto qt.u
si como ellos son saludable Y lozanos, que dan la vid~ al colarse por
los poros, fuesen de las intencione:;
de los madrileños, no dejaran un
Aab:u·ho con isalud.
· ¿Por qué no Jo querrá. Dios?
Tiene la noche sus punticos y ritetes de boC'horno agosteño. Esta. 1&gt;esado el cielo y de la tierra pare.,e
que sube un vaho pegajoso que desmaya los cuerpos.
Ello no es propio de la estación.
¿Será la vergüenz:i del pueblo ca-;tellano, que comienza a her\'ir porque lo pisan plantas extrañas?
llno de :\Yayo ....
¡ \·h·e Cristo. que parece 30 de Julio!
Xo hay &lt;·ot.:t que desazone tauto
como el aguante, y ha dias que :\ladrid está &lt;'01110 si tuviera sarnilla ga,
tuna y quiere ral'o:u,-;c.
Las tropas de :\lurat, tomaron y,t
¡ior tan sun/ la Cortl' de Españe1,
que al)enas hay espacio de t ierra desde el Portillo de Embajadores a 1a
Puerta de Fuencarral, en que no s~
baile un franC'és.
No es la gente madrileña muy a
propósito 11ara sufrir im¡1osicion.!:.
ni tutorias, y asi anda como Dios
quierP, y no quiere bien, con esto~
ayo~ que nos envia Napoleón.
Toda la villa suena a hierro y \'O
ces incom¡Jrcnsibles.
Las taberniJlas y los figones adrui·
ten de mala gana, a la par de los
habit tiales parroquianos. la soldadesca gabacha, que es devota del Vil!!llo de Yepes y Arganda y aficionada dl! la bullanga y tra¡1fo de la gente ele&gt; bronce.
La media noche va por filo y aú,1
está :\[adrid con poca1, ganas ele sosiego.
No &lt;1iuere dormir, la indignació11
le ha hecho el efecto del café, le ha
quitado el suefio.
II
En una de las caJJejas cercanas al
Parque de Monteleón, que a estt?
punto no se me acuerda si es la de
San Pedro Nue, a la de San ::\Tlg•1el
o la de San José, hay ;• 11:1. re]a florida que vale por estuche a la guap,:1 más guapa ele lllaravillas.
Guárdala por defuera todas las noches. hasta poco antes de rayar e,
alba, ,Jual}illo e l Cid, que en este modo Je dicen con sutil ironfa, J&gt;orqu"
jamás se distinguió en jaranas y camorras, que siempre la,; rehuye &lt;'Orno
el diablo a la Cruz. Dizque ,·ez hubo
en que algún cachete escurriósele n i
am1&gt;lio campo de la cara, que era algo a lo luna llena, y con el pañuelo
impiclióse el golpe como si fuera sudorcillo, y echándose a que la caricia
no iba para é l, dejaba el agravio sin
vcnl!;auza.
Cierto que se entendía mal su a1&gt;0camiento, 1ior&lt;1ue no le autorizaba la
&lt;'Ontestura, que era alto y fornido
como un roble.
Ha más ele medio año que anda en
amores con Pepilla la S ale1·ito y ha
de ser ésta la penúltima noche de
novios, puesto que e,1 clfa de la Cru.1:
de :\Yayo ha ele cuajarse el noviazgo
en boda.
-:\lira tú que es m:ila suerte-dice ella,-ahora que va a empezar
nuestra ,·entura, comienza :\ladrid a
poner~e triste. Verás tú como hog&amp;.ño se moja la Cruz.
--Si que es verdad ~responde Juanillo acogie11do en su ánimo pusilánime les temores de la moza.-Y
que dice la gente que como salgan
los reyes de ::\Tadrid, que esos rumores corren, van a tener los franchutes que llamar a cachana con dos tejas.

- ¿ Y tú, que die~. Juanico?
-Que te quiero.
-Digo al respecto de~tas zalagardas.
-¿Qué quieres tú que diga? Que
si conmigo no va nada, no pieuso meterme en el fregao que so arme.
-:\lira, he ¡,en,ao una cosa: u.\
de rumbo1:; 11.i monsergas en la boda;
desde la iglesia, tomaremos el cal•&gt;
sín de mi ¡&gt;rimo el albeitar y no:;
larg1mos a Aranjuez en &lt;·asa de n:i
tío el pintor ele los reales palacioc,
que anr como están la Corte y too;,.
los ministros, digo yo que habrá más
¡,eguridades ....
Y así por este orden t·outinuó, como hablan por costumbre, el t·oll)quio, hasta que el airecillo 6util l!u
h madrugada advir tióles (Jtte era
tiempo de apartarse ....
-:\le voy, reina.
-Pues anda &lt;·ou Dios, vrinciPl'.
-Necesito una cosa p 1i el eamino:
8i no uo "ºY a poder llegar a l'as.1.
Pida u-,íit por esa boca.
Y el usia pidió un beso. . ..... .
Y la maja rortando ~racios'.l llll'llte la &lt;"harla, dijo:
-Hoy es muy tarde, Sl' aC'abó el
¡:,énero; venga usted mailana, antes
Oel medio dfa, que quizá que hay'l
a lguno.
Sonó estridente la falleba de una
ventana a l cerrarse y el ligero com11ás de unos pasos rompieron el silencio de las últimas hor as de la noche.

lll

tle ~fayo.
Fué aquel el dia aue escribió~t•
t'Oll letras de oro en la historia &lt;1~
las graneles epopeyas.
·Ya)¡!'·1 Dios &lt;"ómo estaba :\Iatlri&lt;l!
La salida de los lnfantitos, fué un
r..;guero de sangre y pólvora oue comenzó en las mismas puertas del Alc·ázar y extendlóse por la capital.
Juanillo el Ci d que por erecto d•J
las amoriadas y l uengas velas, slem11re amanecfale en las fronteras dc&gt;l
medio día, despertóle aquella m.1ñana el bárbaro estruendo de la calle.
Las Yoces que más claras subían
hasta sus oídos dec·ían:
-¡Al Parque, al Parque! AIU nos
da1·án armas.
Y Juego, como una avalancha colosal, impuls'.lda por enorme rugido tk
Hera herida. senUa deslizarse la muchedumbre hacia el s itio indicado.
J ua11 ec·bóse de la &lt;'ama, y a medio
vestir, €3116 al corredor.
-¿Qué es ello?-preguntó a una
vieja, que Jlegaba como aturdida, 1a
ct•al I espondióll':
-lo que no podía menos de se,·.
oue esos infames borraeh os, ardiendo los vea yo en hs bodegas de Pearillo Botero se han llevado a lo,;
reves. v ahora c¡uieren acabar con
torio :\Tadrid.
Y ,·ohiéndose de pronto airada ha&lt;·'l- el mozallón increpóle ele e~ta
suerte:
-Y tú, baldragas ele tocios los dt?monios, ¿qué haces aout. ruando todos los hombres de redaños están haclepdo falta en la calle Jl'.lra que esos
sinvergüenzas, malos cristianos, n•)
fe ría •1 rte nosotros 7
Juanillo tornó ránido a su cuarte.
ac-abóse de \'estir, como pudo, y r&lt;'l:6
es&lt;'&lt;ilen abajo.
T.,. san¡!'re esoañol~. humillada
ndfale en las venas? No. sino et ll'e·
so prometido al nle dP la reja, er.i
quien iuguetelibale en los labios, diciéndole:
-¿A que no me coges?
Cuando faltábale un tramo par'l
ganar el zag-uán y salir a la cal:P
oyó que cerraban la puerta.
Las más reftnadas pécoras de la
2

De la habitación contigua olase la
vecindad habían logrado echar la uiía
a un granadero, y arrastrábaule ha- l'11arla apagada ele unas cuantas percia el patio, acribilláudole como ac,,_ • sonas.
-¿Quién lo pensara?-decia una
rrico. No ,·elanse en el infeliz más
qiw girones i.anguinolentos.
voz.-EI de SUYO, tau apocado.
Juanillo no hizo nada para impe- Pues para ser la 1&gt;rimera vezdir aquella horrible represalia, por- respondió otra,-lo hizo como los
que todos sus anhelos llevábalos
buenos.
puestos en una de aquella:; furias c¡utl
Y otra bañada en sollozos.
sostenía en la mano la lla\'e del
Pero no lo hará más qua se me
postigo.
muere a borbotones.
Abalanz61:;e a ella sin hacer &lt;·aso
La que hablaba con tal desesper.ide las ad\'ertencias engarzadas d~ clo pesimismo era Pepilla. •
impro1&gt;erios que lanzábanle las m_ujfY entró a mirarse en su amor mores, conminándole a que si quería ribundo que se le escapaba en los
salir hiciéralo ))Or el tejado; abrió, y mismos dinteles de la iglesia.
El tfo ~l auo-1·eda, padre de la Pcal fin, Yióse en la calle.
C'orrjó como un poseso por todos va, cljio filosófi&lt;·amente, mientras pilos diablos ele! infierno, hacia donde caba l)acienzudamcnte un cigarro de
e~ta!Ja la ermita ele su amor.
a cuatro:
Toda la angosta via era un hen i-Paret·e que no, y ahí tienen sud
dl'ro de odios y de sangre.
mercedes de lo que es capaz un homSobre su l'a!Jeza .. ruzaban la 1&gt;i,•- bre! por la patria, el que menos cl.i
d I as y las !Jalas, y ~I &lt;·orrí:i &lt;·orno si que pn1sa1lo.
fuera invulneralJI.? a sus mortffE&gt;ros
Y J:rnnillo, mirando a Pc1iilla, díl'l'et·tos.
jole ton \'OZ que 11aclic sino ella pudo
Al dobl.!r la esquina en que dall.t oir:
al¡uella reja, vínosele eudma la Hera
--Por un Ileso de tu boca, aque:
mole de un coracero .. Puesto dt• pi&lt;• 11ue n1c• ofreciste ayer. ¿l\Ie lo das?
sobre los estribos, pre\'enía con toda
En la estancia sonó 1111 breve y sola saña que &lt;la el odio, un furibundo 1:oro chasquido.
tajo ....
La tertulia entera, miróse solapaJuanillo a))retóse cuanto pudo con- d-amente, y el tio ~rano-t·&lt;'Cia~ dijo
tra el caballo, mientras con la die~- • mientras echaba yescas para encender
tra apoderábai;e ele una de las pisto- él monumental cigarro:
tolas que iban en el arzón.
• ~
-pues, señor, los titeres han sido
Descargó e l brazo el ginete y el buenos; di&lt;:e11 que ha muerto don
enorme charrasco ln111dióse en la t•s- Luis Daoiz.
t&gt;alda del chisvero.
Un fraile gilito que era como el
A tiempo de C'aer éste, apretó el
presidente de la reunión, 'replicó toclisparaclor de la pistola y el coraceM mándole la mecha encendida pa1a
se desplomó con la eabeza deshecha... prender su tabaco:
Pasaron dos dfas. Juanillo encon- Y don Pedro Yelardc.
tróse envuelto en tra))os y acostad,,
en un lecho c¡uC' no era el suyo.
DIEGO S .\X J OSE.

N 1 ·1'1 Jt

PRODIGIO

811 el villorrio ele•, Lamaldreric,
cerca de la hi8tórica ciudad ele Nonaucourt, vive una "niña prodigio," cu)'O torazón ¡,osee las savias de car!dad, los tesoros maternales de emoción, de desinterés ,de sacrificio, de
una Teresa de Jesús o de una Luisa
l\lichel. Esta niña admirable, l'apa:,;
cJe destrui r c·on sólo su ejemplo tuanto malo elijo Platón de la infauéia,
se llama Rl•nata Gihon y tiene treC&lt;' afios.
Renata, unigénita de ricos lallrado1 es, Po comprendía que cuatr o hijo,;
del jardinero Baret tarecieseu de juguetes. Los pobrecitos andaban, la
mayor parte del afio, descalzos y rotos y con cara ele hambre. l&lt;Jsto, sin
embargo, era lo de menos. Un 11iii•:&gt;
puede vivir sin za)latcs, sin ropa, y
hasta. si11 comer; ¡ pero no sin juguetes! ... Los juguetes son para el niño, lo que el amor vara el hombrl•, lo
que ,,ara t•l misterio la fe.
Reflexionando así y volviendo al
cielo los enternecidos ojos, la pequeña RE&gt;nata se decía:
-No E'S justo, no PS &lt;'ristiano, que
yo tenga tanto y (tlll' los hijos df)I
jardinero Baret can•zt·an de todo.
Arrastrada por tan 11obles medi&lt;'iones, Renata i;e pre&gt;~t•11.tó en 1111 bazar dende pidió 11·u-es de za))t:tos, \'arios trajes y un montón d1• juguetes: muñe&lt;'as, tambores, "Polichir.elas," ferrocarriles. J•JI importe de
la compra ascendía a &lt;'iento clos francos. La niña rogó al dependiente que
colo&lt;·ase aquellos objetos en un paquete. Luego, con notable desparpajo,
dijo:
-Ahora le pagaré a usted. Antes
YO)i a colocar esto en el coche qtH'
ha quedado aJJí, en la esquina.
El comerciante, sin deconfianza, la
dejó marchar. A lo largo de las silen-

&lt;·losas calles del villorrio, H.enata GilJóu, cargada de trajecitos ,de zapatos y ele juguetes, reverdecta la leyenda de los Reyes :Magos, amigos
de la infancia.
La pobre ~l me. Baret recibió PI
presente &lt;·on alegría:
-¿Quién te ha dado Psto?-e}.&lt;·lamó. ¿ Et; tu mamá?
Pero Renata, además de buena, es
modesta, con una modestia que la
impide ha&lt;·er de su bondad plataforma.
-No, tieñora repuso-; es una
señora caritativa, cuyo nombrt• n,&gt;
puedo decir.
:\Im¡¡, Baret aceptó el regalo y diO
a. la gen ti l mandader.i mu&lt;·hos b'.!~06. Aquella misma noche, el dueii;,
del bazar, temiendo haber sido vll:t ima dP un robo, avisó a la poli da
de lo ocurrido , y a la mañana si·
guieute dos gendarmes, clos terribles
gendarmes bigotudos y armados, llamaron a la puerta de los es¡JOSOR Gihón,
-Venimos a a prehender a su hik.
-Pues.... ¿que ha hecho?-interrogó la madre.
-Algo muy grave. UJ1a estafa que
asciende a un centenar Ul' fnanco;;.
i-'lal empieza la niña! ....
Ante Pi juez, la ¡,;!queil'I ltt-na, ...
&lt;·onfe,6 su delito.
- Yo 1&gt;0 ))odia ccnsrntir-ex1·l..imó- &lt;Lt1e los hijos del jardinero andu ,·iera1, descalzos sobre la, nie\'e y
110 tuviesen juguetes.
El matrimonio Gibón -:.bonó los
ciento dos francos a que ascendía
el robo de su hija, y Renata fué ah·
suelta. ¡ Niña deliciosa, niña san~;:.:. ..
Yo creo que sus padres, • en castigo
de su mala acción, se la habr án comido a besos.
~ DUARDO ZAMACOIS.

Los Marinos que defendieron Veracruz

•

Proctafua

al l?ueblo
deVeracruz
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LA "VDU - A L
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. . . . .TAIICJa~- PAC•'1CO&amp; Pllr.D&amp;N CO

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..... I U D IISUIU.U OC UPACIO
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UGUIIOI DE QUE RJIA
A PIIOTSGIOOS U 1111a
'llllt PUaCA.~ 6UIA"' IOKA&amp; Y P90flEJh\l)
tos DISTUDIOS QUS 11/t, Al1 ;."OIIO EN

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1
Cuando el del-emba rque de 1o~ nm1'ino~ ame1·kano, e n \ 'eract•uz. hubo l'&lt;''isten cia a t·mada, com o es fácil su¡&gt;0ne1·lo, por parte de los federales Y de n uestros m a rino-. que a hi ~az(m se ha llaban en la. Plaza . ..\11 te el c1·eciclo n úmero de in vasores, n uestr os hom bres tuviero~ q ue 1·e·
tirarse, dejándolos d ueños de la ciu &lt;la tl. El Genernl ~Iass instaló su ,·:, m pamento a corto espacio de Yer acruz donde actualmente se bailan
las a vanza.das ele nuest1·0 ejército. Los ma rinos vinier on a :\léxica y a 1;11 llegada a la. capital tomam os las p1·esen tes fotografías, así com o \ID8
r e1n'Oduccjón de la procla m a que l'l "onti·a.Jmin 111tc J&lt;''Jetche J· di rigió a l í,&gt;Ueblo de Yer ac1•µ z, cuando St' hubo po,esiona do del p uerto.

�EL
(Concluye.)
Un ave

negra huye volando 11or
Ja enrejada claraboya de la inquisitorial terrazuela, en la cual. a fa,or del ruec-hero, adivinanse unos
trabucos de chispa llenos de sienosa
herrumbre y astillados de las culil.·
tas, un montón de jergones polvorientos y un sospechoso lazo que
pende y se balancea ligeramente desde la carcomida viga del techo. Prosigue dando la veleta su chillido
quejumbroso y lúgubre. Los huéspedes sudorosos, descargan y el viejo
se despide con ese aire pulcro Y siempre respetuoso de los antiguos servidores. El humo hace lagrimear su11
ojillos lacayunos.
Reyes.-i\Iuchas gracias y que su
mercé la pase güena.
Nicodemo.-Diga: qué, de aldeveras espantan aquf?
Julián.-Y onque espantara. ¿ No
semos de a tres gandules·'.
.
Ñor Rosalfo. (bajando) .-Que s1
espanta, no me consta: sólo s_e ~dvEcrar que n.qut colgaban cristiano'!
cuando la guerra de Independencia.
Diz que a las doce en punto¡ escúchanse sus clamores. Yo, pecador,
no quiero jurar en vano. Eso dicten
las gentes de la Villa .... Yo no I&lt;?
creo. . . . Puede ser. . . . en fin. . . s1
algo ocurre, dad voces. . . . Aun que
las ánimas de los difuntos diz que
no vuelven .... Pero quién sabe! ...
vo nada aseguro ....
· Su voz se pie r de en la obscuridad
y los tres hermanos quedan sumidos
en una pem1rubra que las estrellas
::ilgo aclaran difusamente. Oye~e un
ir.quietante ruido.
Julián. (con voz cohibida).-Y
airnra qué hacemos?
· Reyes.-¡Esa! Pos cenar, lo JHimero; des¡&gt;Ués persignarnos y dormir,
que mañana Dios dirá.
Nicodemo.-Con efeuto, hermano
Reyes, muncha hambre tengo!
_
Julián.-¿Hambre, Nicodemo? ¡Tu
si que no tienes perdón. Toitito el
camino veniste embaulando! En fin,
sea. Abre tus alforjas, que yo abriré
las mfas. Con un par de requesones
de cabra, tres panes de juera con
aceite de olivo, tres piloncillos Y
unos rondochis habrA.
Reyes.-Todo eso paréceme bien
pensao, y mientras tanto yo tenderé
almohazas, que más son pa bestias
de carga que pa gentes cristianas de
carne y güeso; pero .... "a caballo
dao, no hay que mirarle el diente".
JuliAn.-¿ Y los instrumentos?
Reyes.-Dejarlos onde estAn. CuAnto :,¡ mi arpa, ya es otra cosa: no
quera que le dé ni el aigre! Pa eso
la he tenido bien guardada largos
seis meses.
.Julián.-Pónla en ese rincón.
Reyes.-¡Ni ora ni nunca! ¿No
ves qué rezumao está.? Estas cosas
échanse a perder con la humedad. Y
no haber por aqui ni un lazito ....
Nicoderno.-Tualmente a!H deviso
uno y hasta gancho tiene ....
¡Anda la brea! Si será. el que servia pa colgar ahorcaos ! ....
Reyes.-Haiga sido pa lo que haiga sido, agora servirá pa colgar mi
arpa ....
Juliá.n.- .... qué bien engüelta y
cosida y liada y arropada que la
tráis en su sá.bana: hasta parece una
siñora que acaba de salir de su cuidao.
Se esparce un incitante olor a
queso, y mientras el primogénito, alzAndose de puntillas sobre el hacinamiento de mantas, suspende el arpa de funda perfectamente cosida,
los otros hermanos van aderezando
la cena frugal, no l!lin que Nicodemo
11rce miradas de reojo a la puerta

ARPA
carcomida. Se oye de nuevo el inquietante ruido. El viento bate las
hojas de algún ventanillo abierto y
se cuela por las troneras y claraboyas. Reyes echa el aldabón de la puerta, los tres comen con gran apetito
v durante un buen rato sólo se escu~ha. el rumor gluUnoso de las maudibulas y lenguas que trasiegan ,1.
gran prisa.
Julián.-¡Bendito sea el Señor que
nos dá lo que no nos merecemos!
Reyes.-St, si: venga el botijo.
Nicodemo.-Toma: y agora a dormir.
Reyes.-¿Qué, tú, no bebes, Nicodemo?
Nicodemo.-No, que me duele el
estómago con ese vino. 11ejor voy a
chuparme un cigarro.
Sus hermanos se tienden lanzando un ¡ah! de satisfacción, estiran
sus miembros fatigados, rezan perezosamente y ahitos y aturdidos por
el vinillo agrio. a poco roncan como
unos benditos. 1'~1 menor, en cuclillas,
fuma y fuma con mAs temor que sueño. De vez en tarde alza la cabeza
para ver rApidamente el arpa colgada; pero figurá.ndosele la fantasma
blanca de un ajusticiado, Je acomete un temblor que en vano pretende
reprimir, y cierra los párpados par_&lt;i
no mirar la visión. Cesan los ronquidos de los felices durmientes. Reina
un imponente silencio en toda la casona, sólo interrumpido por el vago
quejido de los cerrojos }' de la velE&gt;ta
que mue,·e e l ,•iento. Es un silencio
arrullador, provinciano, conventual,
morh1orio. Nicodemo, después de una
hora, rueda sobre e l Jecho y duerme.
Todo es paz. Suenan las doce. . . . A
poco déjase ofr una vez más el inquietante ruido. Ahora viene en dirección del arpa. Nicodemo, a quien
sigue molestando la indigestión Y
que tiene el sueño ligero, despierta
amodorrado y medroso. El r uido se
repite. Luego suena una ruerda, sola.
Es de las bajas. Le conLesta una nol,;
aguda que vibra como temerosamente. En seguida vuelve a resonar la
cuerda baja; después un semitono;
a continuación las notas más a ltas, y
de pornto, como avalancha, una e,;cala descendente y, rá.pida acompañada por arpegios disonantes, de una
disonancia loca y extraña. Aquello
es para acobardar al más animoso.
Nicodemo tiembla como un azogado
y contiene hasta la respiración. Poquito a poco abre un ojo y escudriña
la semi,obscuridad. No hay nadie:
el arpa está. inmóvil, colgada y bien
envuelta en su funda. La fantástica
serenata prosigue rara, diabólica. Es
un cruzamiento de escalas ascendentes y desreudentes ejecutadas con
habilísim21 técnica; ora se truncan
de pronto, armonizadas por "pizz1catti" juguetones; ora bordan melocJ'as sobrenaturales, jamás ofdas. Ya
tiemblan acordes tor pes, ya fluye un
"vivacissimo" wagneriano, infernal,
interrumpido por cortos silencios,
para dar lugar a temas varios que
se suceden con inspiración de orate.
Hay un largo calderón, como si el
ejecutante invisible meditara, y repentinamente, de una en una puntea
notas Umidas, inarmónicas, divagadas. . . . Nicodemo está, a punto de
accidentarse. Un sudor copioso y fria
baña todo su cuerpo. Intenta hablarles a sus hermanos; pero la voz se
niega a salir de s u garganta seca y
anudada, que emite un agónico silbido. Quiere mover un brazo, levanta la diestra para despertar a Reyes
que estA a su lado; más sus músculos yacen inertes, abúlicos, rfgidos:
apenas si maquinalmente repite un
"¡Salve Maria, Reina y Madre!"
mier.tras el misterioso concierto va

(Del Libro ''Viejos Perfumes")
Para "El Mundo Ilustrado''

surgiendo del arpa inmóvil. El mozo
encomienda su alma a Dios, hace un
esfuerzo poderoso y al fin puede mover una mano que cautelosamente
toca a Reyes. Un fuerte gruñido de
éste le contesta. Insiste con más ansia. Su hermano despierta malhumorado. Cesa la música incomprensible
y macabra.
Reyes.-¡ Qué queres, hombre!
Nirodemo ( con acento angustiado
y leve) .-Hermano, hermanito, no
oyites? . . ..
Reyes.-El qué.
Nicodemo.-Que !'arpa ha tocao
sola: aquf espanta.
Reyes.-Ni oyf ni oigo natla. Duérmete y no seas callón. Afiguraciones
tuyas ....
Dá. una vuelta en el improvisado
lecho y prepárase a reconciliar su interrum¡&gt;ido sueño.
Nicodemo ( castañete-a do y con más
angustia) .-¡Reye:;:, Reyitos, no te
duermas!
Ni&lt;'oclemo.-¡Anda l'arpa! . ... digo .... ¡la brc-a! Te juro y le ripilo
que el instrumento ha toeao solo!
Reyes (ameclrentándose).-¿De aldeveras"!
Nicodemo.-¡Por vicia de todos los
santos de la corte celestial, que es,¡.
af)Ja está embrujada!
Reyes.-Estarías soñando.
Nicodemo.-¡No, que nó! ¡Que la
he escutbao como te e~toy e&gt;scuchando a U!
Reyes.-Pero si allf ei:tá como yo
la dejé y no suena al momento.
Nicodemo.-Callémonos un rato,
haz que te duermes y verás ....
Los dos, con los corazones sobresaltados, y los ofdos atentos esperan.
En efecto, t·omo a los cuatro minutos comienza a toear sólo el rualhaclado instrumento. Es Ul'ª tarantela
extravagante y desordenada. Esta vez
Reyes dá una gran voz al hermano
dormido, voz ele súbito terror que
el eco del aletargado raserón repite. Los perros ladran. Calla la r!'treta como por encanto.
Reyes.-Juliá.n, Julián, dispiértate
y vAmonos al punto, que aquí espa;1ta!
JuliAn.-¡Eh! ¿Qué dices?
Nicodemo y Reyes.-Que aqut es])anta, que !'arpa está enhechizada y
oue suena sóla!
· Reyes.-¡AÍl! ¡Qué bien mueles,
hombre! Deja dormir y duérmete,
(]ue habremos clt• madrugar!
Jul1áu.-¡Ave l\Tarfa! ¿No están
jerraos?
Nicoclemo.-No; tá llate y oi rAs ...
No hien habla cesado la ron venatLón rApida, cuando el espantable
fenómeno se repite. Los tres asustados músicos, ele aC'uerdo, no esneran
más; saltan tle sus lechos, levantan
la aldaba y &lt;·on los pelos de punta
echan a correr ciegamente escalera
abajo, dando gritos de miedo febril.
lJos alanos ladran enfurecidos. Cacarean los gallos y las gallinas desde el ¡¡ajar y des11ierta la servid umhre atemorizada.
Los tres.-¡Auxilio! ¡auxilio! Ñor
Rosalio! ¡Siñora Ama! ¡Allá arriba
es11anta!
Doña 11arfa Silveria, el portero.
el hortelano, Marta, la dueña, el a~"l
y las rriadas van ~aliendo ctiasi ,_,,,
paños menores, poco a poco, sorprendidos, alarmados, ron candelas
encendidas y hachas de cera, tiritando y eJJ.vueltos en mantas de lino
grueso: semejan un blanco y fúnebre cortejo de Animas.
Nicodemo.-;Auxilio! ¡auxilio! Ñor
RosaUo! ¡Siñora Ama! ¡Allá arriba
espanta!
Doña ?\Ta rta S!lveria.~¡Qué ('S!
¡Qué es!
Nicodemo.-¡Yengan de por el amo~·

- -- - - - - - - -

de Dios, que los ahorcados están tocando !' arpa de Reyes!
Jufián ( Hvido) .-Allá arriba en
la ....
Nicoden10 ( más U vid o) .-Si: allá
arriba en l¡l ata. . . . en la aya ....
en yatayala!
Ñor Rosalfo.-¿ Estáis seguros?
Reyes.-¡ Canicas! Como el estar
mirando a su mercé.
Doña :\1arfa Silveria.-¡Ah! eres
tú, Reyes? ¡Buena noche! . ... seran
ladrones . ...
Ni&lt;'odemo.-No smora: dijuntos
y muy dijuntos son! Que lo digan
estos. ¿ Yerdá, hermanos, que el instrumento suena solito?
Reyes y Juliá.n.-SI, si: suban y
lo oirán.
;\larta, la dueña, el aya y las criadas. (signándose).
;Ave :\1arla Purlsima! Nosotras
nos vamos a encerrar.
Doña l\1aria Silveria (temeraria y
altiva¡.-¡ Eh, sois unos mandrias!
Señor llosalto, señor Francisco: traed
\·11est10s arrabuc&lt;'s y vamos a ind~•gar
&lt;1 ué- es eso!
Señor Francisro y señor Rosalto.
-Seño1 a ama ....
Doña ;\Jarla SilvE'ria.-¡Nada! Hr,r~r pronto lo que os ordeno! Y vosotros, muchac·hos, subid también.
Nicodemo ( yai fanfarrón con la
compañia).· ¡\'amos! ¡No falta más!
¡ Soy capaz de retorcerles otra vez
el pest·uezo a los ahorcaos!
Todos asrienden a la atalaya, siguiendo medrosos a la animosa dama, que mareha renqueando C'On una
antorcha a l frente. Las mujeres, rezando, corren a encerrarse en el oratorio . El lebrel aúlla. La qulntañona
enciende la púr11úrea !Ampar a de
aceite dedi&lt;'ada a Nuestro Amo. Allá.
arriba g ime lúgubremente e l v iento.
l~J arpa está ahora muda.
Doña l\laria Silveria.-¡Uf! Ya
1c;stamos aqut ; má.s nada se oye. Ese
bulto es el arpa? .... Paréceme que
bien envuelta y resida est.1. ¿Estaríais wñando?
Nicodemo (cogido irr espetuosamente a su chalina de lana, negra).
- No, siñora, no! Bien dispier t os estábamos, y no embar gante, las dianches de ruerdas hacfan: clun, clan,
C'len, clin .... Y a lu ego a l revés ....
y ....

Reyes.-Y pa que su mercé no nos
crea mentirosos y gal Ji nas, apaguemos todas las l uces.
Doña Marfa Silveria.-Bien. Requerid vuestros arcabuces y dagas,
tonncl fósforoi,, y cuando oigáis que
su •na esa dicha arpa encantada, enC&lt;'ndedlos a un tiempo.
Todos r_allan suspensos. Las 1101 i1las roen y taladran el techo. V ibra
una nota, luego vibran tr es y des11ués dos violentas escalas a contratiempo. Al instante brillan las 11amas de los fósforos ... . y nada: el
arpa calla, intacta y naturalmente
inerme. Los dos criados viejos y Doña 1Iar!a Silveria1 se miran pálidos
y atónitos. El suceso es inexplicable.
Los wocetones dan '1 iPnte con d ie nte
y manotea11 el aire como para ahuyentar a los malos espíritus. La anc-iana frunc·e el ceño, medita un momento, liare la señal de la cruz y
solemnemente habla dirigiéndose a'
bulto.
Doña :\Iaría Sil veria.-En el n ombre de Dios te pido que me digas
si eres tle esta vida o de la otra! ...
Silencio de muerte. La pr egu nta
se repite otras dos veces, sin r esu ltado. EntoPces la valiente anciana
sonr!e y los presentes la contemplan
admirados.
Doñ::&gt;, l\farta Silveria.-Ñor Rosa(Pasa a la última página.)

-

C)

1 1

º'º

.

¿ 1b

..

o

La muerte de Abundio Martinez

0

Ha muerto rodeado de estrecheces ~e fortuna el
i.nspirado .composl◄
tor mexicano
Aundio Martfnez del
C'ual no hace mucho tiempo se ocuJlÓ la prensa, con
motivo de su aflictiva- situarión.
Fué el extinto autor ele murhas v
prec-iosas romposi&lt;' i o n e s musicale;;,
&lt;lanzas, valses, fo¡¡
cuales se han hecho
muy po¡&gt;ulares, sobre todo el vals titulado "En alta mar,"
que por dequiera h t
aido celebraclo.
Los grabados adjuntos dan una idea
de &lt;'ómo era la vida de Abundio Marttnez en estos últimos t iE'mpos y ele
las pr ivaciones por
las ruales hubo de
J)a.sar . E l aspecto
exterior de la mfsera vi\'ienda en que
ba muerto su po brfsimo lecho, la falta
ele vestidos, etc.,
Ptr., d enotan hasta
qué pu nto era. la
pobreza dE'I clifunt0
c·ompooitor.
La tercera Demarc:ación recibió aviso
1e la m uerte de Martfnez, recogiendo e l
1·adáver, y en la comisaria estuvo hasta
1ue un empleado de
la casa de Wagn Pr
y Levien lo recogió,
ruya rasa, desde que
empezó a estar enfi:&gt;r mo, le pasaba
mensual mente cierta cantidad. E l duelo partió de la agenc·ia funerar ia sieu do
llevado el cadá.ver al
P anteón de Dolores,
donde un as cuantas
flores cayero11. sobre

1 1

º'º

e1 ¡o1

-

0

la modsta caja mortuoria, que b i e u
pronto se hundió e11
las profundidades tle
la tierra.
Abund,io l\IarUnez,
tenía 5 O años tlc
edad y era originario de HuichApan,
J~stado de Hidalgo.
Como antes dijimos, las composicio111!6

m usical es

Je abundio ::.rarUne:i
son muchas y ent:·e
las más conocida-,,
debemos citar !as i,iguientes:
"El Eco de las
Olas," "La Onda
Cristalina," "Libertad," "Consuelo,"
"IJ:res un Angel,"
"Soñando Amorro,"
"Cwca.," "Arpa de
Oro," "Recuerdo5 ele
Puebla," "Sé que no
n1e amas,"

c/,411t el; v040vtt:'w____

Muerte de un Aetor Inglés
g¡ teatro inglés acaba tlc experimentar una gran pérdida con la
muerte de C'harles Brookfield, que s,·
contaba entre los actores t·ómiros
más po¡iulares ele Londres.
Fué un hombre de buena sombra;
multitud de sus rhistes corren de bvca en boca.
Cuéntase que su familia se oponia a que se dedicara al teatro; aun
en la vtspera de su debut,-recibió un
telegrama de su hermano, concebido
e n los siguientes términos;

---:--...

"Noche

Apacible," "En alt:t
mar," "Soñando e.1tre las Olas," "A la
~lOJ ia," "HidalguenEe," "Cielo Mexic:ino," "Suprimientri
,~ amor,'' "i\lensaj('-;
de amor," "Ensui...-

ños de oro," "Sonrisas de Angel,
"1Tuchachas y Flores," "En el Olimpo," "Esther," "L'l
Ciencia en lo oculto," "Toreo Hida.gucnse," "Las tres
a1 tistas," "Baile c1,~
Hadas," "Unión y
Progreso,"' "Lo infin i t o," "Bizarría,"
"Los Chamacos, '
e· u a t r o danzo ne:;.
"Clotilde," "Jovita;•
etc-. ; "Qué lindo
)ie," "En el cielo me
hace soñar," "Secn,tos del alma," "México Nuevo," "Inmortales," "Soñar Jo
bello," "L,~ I magen
Soñé," y otras má:;.

''No te presentes en las tablas, e11
nombre de Dios."
Brookfild contestó con otro, que
clecía:
"TranquiUzate; me presentaré con
mi propio nombre.''
En otra ocasión, no habiendo ob!{-nido una de sus comedias el éxito
&lt;Sperado, envió a todos los elegantes
de Londres una tarjeta perfumada,
con estas Hneas:
"Preséntese usted esta noche en
la platea con una orqufdea en el
.ojal."
En efecto; por la noche, la platea
ofreció el aspecto de un 'nmenso parterre ele orqufdeas, y la situación financiera del teatro quedó sal\·ada.

LA ISLA MISTERIOSA
Puede creerse que en el año .le
1 814 existfa, próxima a un gran ron

t i nente, una isla tasi desconocida,
habitada sólo por indioo absol utamente salvajes, que impiden el desembarco a quien se atreve a inte11tarlo. Pues bien, por increfble que1
parezca, esa isla inhospitalaria existe; es la del Tiburón, si tuada en el
Golfo de California y separada de
México por el estrecho denominado
Camino del Infierno.
Los indios que la habitan ahuyentan o matan a. flechazos a. todo d

que intenta acercarse allf Por excepción logró desembarcar una expedición armada; pero no se ha vuelto a saber de ella.
3e dice que en aquella isla existen
grandes yacimientos de oro y del mineral del cual se extraé el radio, para procurarse el cual organizó en 1904
u na. expedición a dicha isla el profesor Millies. Ni de él ni de sus compañeros se ha tenido más noticia. La
misma suerte han tenido todos los
que atrafdos por las riquezas naturales de la. isla, pretendieron entrar
en ella,

�SOBRE CIERTAS cJ\tlUTILACIONES

~

tar!amos de él sin el esfuerzo, de loJo hubieron de quedar tuertas con&lt;'e~o, vo. que hay muy pocos actores
Hay dos cualldades supremas, las cierta incongruente comicidad. Sólo de ba!Stante ámbito intelectual y se·1- grarlo 1 La suma bondad del mundo
postreras y mát; duras de adquirir, he de volver, sin embargo, sobre cJo;: timental que acierten a comprender- reside, pues, en la. capacidad indefinida de perfeccionamiento, en su apasf en la vida como en el arte y sin aseveraciones &lt;'ircunstanclales que Ja,; y a sentirlas.
titud eterna para pasar de lo peor o
ella todo el haz de las otras virtu- aparecen hec-has por mi y que yo no
La \;egunda mutilación suprimió
lo mejor, según la cual todo momend!':; se e!&lt;terilizan, o cuando menos hice.
1&gt;or la cepa una )lequeña fantasla to histórico es mejor que el que le
pierden su eficacia Inmediata. Son el
Es la primera : que toda obra dra- ideológica sobre el optimismo y .-1
tono y la medida. El ;;entido del tono m1tica. es desustan&lt;'iada y tediosa pe!'imi!Smo, Jo cual. al fin y al cabo, anteceda y peor que el que le ha. de
seguir. Esta buena voluntad de euy de la medida es lo que hace que
cuando Jefda, 11orque se escribió 1ia- no imJ)ortar!a cosa, si no fuera por- ¡ierar el pre.;ente, este descontento
la ,ida individual encaje y se aco- ra ser re¡&gt;resenta-da, comando ron la que en el art!&lt;'ulo resultó dl&lt;'lell\lJ de lo malo actual, expresado a veces
modf' acordadamente dentro de la. S'&gt;- colabora&lt;'ión del autor. Esto podr1 !!er ewe media Yuelta a la derecha y mt?con ademanes desabridos &lt;'omo coucicdad. ¿De qué scnir1 tener razón verdad de ciertas obras dramáticas. e!la vuelta a la Izquierda son la m1,-- ,·iene
a Jo que hondamente se siencuando se caree-e del tono adecuado pero no -de todas. En la afirmación ma cosa. lo que yo escribfa es que
con qué ¡iersuadirla, Y de la ponde- de que una obra dramátic-a no ,,,; pesimi;:mo y o¡itimlsmo son térmi- te, este anhelo de ¡,erfecclón, e!( lo
rada medida con qué exponerla? Pur buena 11ara Jefcla vá impl!clto el jui- :&gt;os reve1 tibies el uno en el otro. que en la. historia de la filosofla tic
el momento no sin-e de nada. Las so- cío de que no es lluena de ninguna &lt;oincldentes en cierto punto, ma'i;; llama optimismo absoluto, si bien los
ciedades m1!! ¡ierfcctas han sido Y manera. La naturalcsza dramática, d' que maneras ele pensar, maneras c!e hermanos Alvarez Quintero, por un
so1t aquellas en que el mayor núme- una obra literaria no depende .i,, sentir. Dijérase que hay hombr,'3 antojo de picaresco paradojismo, Jo
ro de ciudadanos poseen el sentido que el autor la haya destinado para c;ue )levan ~fas ahumadas en el &lt;'O- callflc·an de pesimismo, y también,
del tono y de la medida. ~o en balde la. esrena, sino de otras caracterlci- razón, y otJ os que Jo cobijan de por muy 11intoret;ramente, de "sucia depara de!-ignar estas cualidad9S ae tlcas de fondo. caracteres, clesarrello ,ida bajo un gorrlllo albo y leve co- leitación en las propias llagas". e:
empican voceo; tomadas de la técntca y expret;ión, todas las cuales tienen mo los que ~e ac·ostumbra 11oner a lo~ cosa• s:;L
Este del ¡11.'slmismo y del optlml.,musical, tono y medida, troquele:!, un valor lntrtnsec-o lnde¡wndiente de l•clJi&lt;,;. El\ una zarzuelilla del género
en donde Jo que hubiere sido alga- la incorporación histórka que el ac- e hic·o, un 11icador ele toros define en mo e; asunto ¡iara tratar frecuentemente y al cual deben aportar sus
rabia desa11acible ~e funde en un tor les d1. Si una agudeza en los la- fcrma 1·011cluyeute estos concepto,. 11rh·at1,as sugestiones todos nuestros
conjunto armonioso.
bios de un actor cómico que tiene diCil•nclo: "pisimista es el que 160 es&lt;'rltores, pues no es un problem:l
;Qué ¡,ocos e!Spañoles poseen el el don ele la gracia, nos hace relr, y lo ve llc'!ff0 y otimista el que tóo lo
sentido del tono y de la medida! 12, mif'ma agudl.'za al leerla no nos , e ele color de roRa". Por murh:i.s lnclh·:ctual, antes es problema de raSolemos :;er destemplados cuando ,e ¡,olicita la hilaridad, parece Hcito de- , ueltas 1¡11t• se le dé, no ,..;e pue-le :;:a, r se complican en deflnltlva con
no.; exige mansedumbre, y manso,- ducir que no es tal agudeza, y que ~allr 11&lt;' este anlagouismo radical, Ja susceptibilidad de un pueblo para
cuando la esperanza o destemplanza el donaire no era de quien inventó que es un a11tagonlsmo de i;cntimien- Ja cultura. Esto es, el problema del
1rndie1a ser provecho,-a: sobrema111.:- la frase, sino del gPsto de quien 1:l tos, o mejor dlc·ho, ele temperamen- 011t1mismo y del pesimismo es a mora someros si se nos pregunta mu- dijo. Obra draml\tica que no es va- tos. De aqu! que pretender crear una do de atmói;fera dentro de la. cual el
rho, y latos con exrE',;o si no hay na- ra lefcla, no es 11ropiamente obra t'SJH?Cie de artll c•uya substancia sea denomi11ado p1 oblem;i España, que
die que nos escuche. Yo, ¡iecador, dram1tica; a Jo sumo, i;erá esquem:1 un optimi;mo terapúut!l-o para co- tanto nos preocupa, adquiere la desoy uno de tanto,-, si bien ata por o J)retexto para el arle J)antomlmlc·o rrcgir la murria de los tempera- 1,lda vitalidad y densidad. No quiero
terminar sin referir al lector al a~d!IL procuro corregi1 me. Ahf estli ro- de una ('\ladrilla clt• cómicos.
mentos 11eslmlstas, es una simpleza. Uctilo que sobre Tagore h:1 escrito
mo 1irueba, no de que J)rocuro 1·orrPYo no pocl!a de&lt;·ir que una ollra Ahor:i bi•'ll, c-uanclo aquella manern
gi1 me, sino lle que soy uno de tantos, dram(ltica no es buena para Jl'11l.1 de sentir hu~ca su fundamento y r,1- &lt;~on Rami10 d,• :.taeztu en esta mismi articulo -:Ú1terior y })rimero ele mi cuando de la lec-tura de ¡.;gquilo, Só- zón ele spr e•n •a manera de Jll'nsar. ma revista, la última semana. Se refiere al optimismo y al pesimismo, y
colaboración en "Nuevo )1 undo..
foc·le'-, Eur!picles y señaladamente ele ll'toncl•s o¡nimbmo y pesimismo rcEl antculo era de 11roporclone•s tlt- ShakesJ)eare recibo rasi a diario lo~ basan la zona del antagonismo ten1- es una contribución muy certera 1y
s:.igaz al vroblema. En él, como e 1
lcs, que Po halh1ndose manera !!e
mfü, 1111ros deleites, Pmo&lt;'iones y MI- pl.'ramental y Yienen a· coincidir t•n
inscrilllrlo en una plana, hubo nec·e- sei\anzas. Para c·onocer a esto, au- un punto. Este ¡wnto es: que el pre- todos los trabajos del mismo auto1·,
sldad de apelaJ'I al recurso extrem'l tores, lo mismo que a otros moder- se1 1 te c-s eiC'mpre malo con respecto se patentiza una peregrina virtud de
en semejante3 rasos: la mutilación. 1&gt;0s, ,·omo Ibsen y Bernard Shaw, al futuro. que será mejor. El optl- Infundir a las Ideas que son por
Una c·er('enadura es siempre una ce1- ;. qué I enwclio ~ino lcl'r ~us obras? Y mismo n•ronoce &lt;-01110 nece~aria :a esencia serenas e Incorruptibles, como decla Platón, un temblor emotitP11adura, por mucha 11ericia q11irilr- es justo declarar que son mejores ¡in- e:&gt;.isteuda del mal, 11orque, ¿cómo 3a
vo, vehemente y c-ordial.
gk.'\ c¡ue se tenga, y asf orurre, c-ora leidas que para representadas, y brfamos dl"I lllen, si no es porque io
R am ón Pérez de .\ yal a.
mo no 11odr!a menos, que alguna, no 1&gt;or defecto de ellas, l'ino por ex• fontraRtamos ron PI mal. y cómo gu.-ideas y expresiones ele aquel arUcu-

LA FERIA DE LOS DISPARATES

•

Pe•ro, señor, ¿en qué mundo yi\·imos? En el mundo al revés. La ¡lUe1 II ft(•ción ele antai10 se 11r, trocado
1.:11 n•alidad universal. Tocio· estA mvertldo: desde las nociones mds elementales de la moral y del gusto,
hasta las más rudimentarias Jey¡,s
flsiológitas; desde lo que estaba sec,ularmente consagraelo, ha1;ta los
adelantos y des&lt;'ubrimentoi; más rcC'lentt?s.
Ah1 está la maravillosa a,·iac-lón
¿Cuál es su última palabra? Remontarse en los aires 11ara descender en
seguida al suelo, volando ('abeza abajo. Es &lt;'orno si hiciéramos funcionar
el cinematógrafo en sentido lnveri;o
o si en la bocina lle! gramófono m~·
tiéramos un JlUñado de• estopa.
No 1;on las Ideas estéti&lt;·as las que
están menos vueltas del revés. Y
adviértase que estoy a cien leguas d&lt;'
referirme a futuristas, cubistas, orlilsta,i y otros cblllados o farsante~.
A estos no se les ¡rnede decir que se
havan subvertido ni lnve1 tido; J&gt;orque nunca han estado ni andado :i
clere&lt;'has. )le refiero a artistas que
hasta ahora balitan tenido la cabez:1
encima ele los hombros y Po rolgada
a la cintura, a guisa de ralabaza ucbañi.;ta.
Yarios escultores de Parfs, y aú.1
de tanto fuste como )!arelé, lnjalllert y Saint-)Jarceaur, se han puesto a. formar parte-pero con toda
la seriedad que les c-ararteriza-cte
un concurso que dejarla estupefactos
a Fidlas y Praxiteles, si tuYieran el
mal gusto de volver a este medio valle de lágrimas, medio baile de ro1scaras.
El premio se clar1 a la estátua qu~

exprese y realice "la forma femenina
i,ieal, que mejor se a1lapte al tra;e
moderno ... J&lt;;sto es, como em11ezar a
C'o11struir la c·asa por el tejado o lo
que nuestros abuelos llamaban poner
la horca antes que el Jugar. Soberbia. les parecerá la tal ''ldelca" a
ciertos paradojistas que ,;e ei;tllan
por aquf.
Lo ¡irimero que a uno se Je ocun e
es lo que ya se le ha ocurrido a
un cronista pa1 isiense de los poros
que todav!a no llevan los sesos en d
bazo. El traje es que debe adaptars••
al cuerpo. Pero esta es 1:1. e-tét lea de
nuestro antlruaclo Perogrullo, y ahora, como dicen en E l m .-&lt;liÍ'o a 11u·
lo..,, Jo hemos arreglado de otro modo, y el corazón se lleva a la den!&lt;'ha o en la ralladllla.
El concurso de que hablamos, al
pedir una "fo1 ma femenina !den!"'
que ~q acomode a los ca))richos el"
l&lt;-s modl~tos, es un c-on&lt;'urso de i&lt;'onoclastas, un atentado a todas la&lt;,
formas ele la belleza femenil, que
in ¡u ni" nat urulibu,, por ser el desnudo Jo fijo y permanente l1abfan
ron"a!!;raclo la estatuaria y la pintura, clesde la gloriosa ,rntigücdaa 11elé11ica hasta Cánova con su Paulina
Bona11arte y Goya con su. . . . maj,,
desnuda. (Huyamos de loo nombre•;
JHO))iOS).
;Ah, se1iores :.tercié, Saint-)Jarc·eaux e lnjalbert ! Sin quererlo, vi...'nen ustedes, c-on ese verdadero dl'lito de letia estética, a ser cómpllc.;s
del marima&lt;'ho sufragista que en h
GaJerfa Nacional de Londres dió de
cu&lt;'hllladas a la "\"enus" ele \"el1zquez.
Pero no nos indignemos más de

la &lt;·uPnta. t:n c·ont!uelo nos c¡uetl:i quiera para los que presumen de
11ara nue:-tro regocijo. ¡.;¡ susodicho guapos y elegantrs ¿ nol habrá tamC0IIC'Ul"S0 110 )IUede (•(&gt;)ebrarRI' di' unr. bién otro &lt;'oncurso en q ue se premi ~
, o:-z pa1 a si('m))rP. Tendrá que se, la "forma Ideal mas&lt;·ullna que meanual, y al menos, como c-iertos 11- jor se acla11te al traje moderno""!
St•gún cuenta las crónicas, y ron::;brejos que se ,cuelen en la puerta
del Sol, ¡1ro11orc·lonarán "risa para te que nada Invento, en e l verano
todo el a110·•. Como cacla año-por- ))róxlmo se van a. llevar muchlsimu
que c•n la va1 iedad c•stá el gusto, ~· las barrigas decePtemente amuebl asobre todo el gasto-varfa eso qu-1 da!!. Los sastres ele Londres van :i.
se llama el traje moderno, cada ailo laPzar un nue,'o corte ele pantalón
variará también la. "forma femen!- que• pondrá de relieve, ron todo asr,o
na ideal". Unas vere&gt;s, la \'enus Je: y dl¡,1•reción las redonderes del abdo)lidi&lt;'is será cleriotada por algo JIR- mt•n masculino. No es cosa. de qu t
1ecido a un ~aco de 1iatatas. y al si- ,;olamente las damas se luzcan de q\1'3
guiente turno, las tres Gracias ele semejante parte. Están de enhoraRuben.-; ,mcumbir1n ver,:onzosame11- buena los cuarentones, los cincuente ante tres manojlllos de esp1rru- tones, y l'n general todo aquel sujeto redondeado, cuj us 1le u., ,·ente•·
!?0S trigueros.
)lieutras tanto, ¿&lt;'uál ser(I la con- e;..t.
, Buen año para el que esté a.,
sallida "forma Ideal" de&gt; la mujer
en este ~1ño de inversión y subver- buen año y ele anc-ha pretina! Mal
sión? ¡.;¡ gran raricat urista Sem, co•1 año, en c·ambio, 11ara el Apolo y el
s,ítira de&gt;'))iaclada, acaba cln den!os- Antinoo del Belvedere, e l Hércules
trar-manejnndo a la 11ar el 11))iz Farnesio y demás tipos consagrados
y la ))luma-que las actuales figuras
de la hermosura ,·aronil. Quedan ta,,
del chic y la bellc-za femenina han iclo d{ 1rotados como 1~ grand&lt;!s modea buscar sus modelos en t•I Jangm,- los de la belleza remenina. Ahora. e!lti11.o, l'I saltamontes, la oruga multi- tarán en auge Slleno y GarganUía,
color. . . ; Picio el ))remio 11ara Se1n ! Fa•~tarf y Sancho Panza, el cerdo de
Sin 1nimo de emularle, y en ¡1re- San Antón y el caballo que mon ta
sencia de las pro11orclon(s que la FeliJ&gt;e 111 en la )liaza )tayor de los
moda de hoy clá al abdómen sobr·• )Jaclriles.
las dem(ls hechuras femeniles, redu¿Cómo se las &lt;'ompondrán los flacidas a su mfnlma expresión, yo me &lt;'0S? Hay recursos JJara todo. Aquel
atreyerla a ¡&gt;rescntar en el &lt;'0ll&lt;'ur,;o polisón que llevaban las mujeres
1111 1inlo ele e ...roba e·on l a" 1·1unas h a - cuarenta años ha en la "parte pósda urrihu. . . . )' entrado en 1ne•.t•, tuma", lo llevarán ogaño los cab1nm,·o•·~. Esto monstruoso disparate lleros de poras carnes enc-ima ele!
t,; a la hora 11resente el supremu ombligo.
ideal de la hermosura y la c-leganc-ia.
:\I.\Rl.\XO l&gt;E (',\ \ "TA.
Y 1&gt;ara los pobrerltos hombres, si-

~,
_;;;;-,e

i.:_..íi /t

Tráiico accideot~ de Autom6vil
lo resbaladizo y la m1quina corrfa
a todo correr; Pircunstanrias ésta..
que hicieron derrapar al automóvil
en una curva clt&gt;I r amino y lanzario
como, cat:ipulpa a uno de· los seculares ahuehuetes. ,Jr,ncle se produjo
un choque rormidaiJJe, qui' destrozó
el auto e hizo que ~ns ti ipulantt&gt;s E!aliei:en disp:irados a 111t1C'hos metro:;
de distancia.
Los te~tigos pre,;enl'iales t uviero,1
un momento de estupor, e instantes
de~-1111&lt;-s &lt;'orrieron 111' aqu! 1ia1 a allá

s,·.

en auxilio de las vlctimas: casi todas
ootaban 1&gt;rivadas de sentido, y presentando le:;iones dt: más o menos
gr;iveclad. Pero la escena rué doloros!sima junto al cuerpo de Don
Juan Gutiérrez Barrenechea, pues
l'SI' c·aballero tenla el rráneo hech')
pedazo~ y la masa enrefállca sal1.i
11or 01Ye1sos Jugares. ~o e:;taba aún
muerto ruando lo rN•ogieron; per'J
momentos dei;pués y al llegar a un
Puesto ele Socorros de la Cruz RoJ:1
dió el postrer aliento. De las otras

i-r.

I&gt;. ,JOUl)IIÍ II Gu1du.

se registró en 1111E&gt;~tro bosque ele C'hapulteper uno de log más gran's a&lt;'c,dente" a.utomovillsticos habidOti en
:\léxlo. El magn!flco carro "His1&gt;a1w
Sulz:i." del sPñor don .José Ignacio
Liman tour iba trl¡rnlado por jóvellf s
acaudalados, entl e los que i;e hallaban los sei\orl.'s Juan Gutiérrez B:,rrene&lt;'hea, Francisco del Hoyo y J oaqu!n Garcfa, que manejaba la rn:.11uina.
La mai\ana estalla lluviosa, e l sue-

nui,i
allá! . . . . . Tal l'S PI J&lt;&gt;,nr. ele t&gt;stos
c-entauros del airl' ,ele estos. héro•·'!
dP la epopeya &lt;'Ontem11or1nea; los
que f'n un d!a y en otro dla nos h,1ren olvidar un asombro &lt;'on el poi-ible illll)O~ible de 0ll'0 :1'-'0lllbro n1·tyor.
FuP pri mc•ro Bleriot . . . . Dl' tit'n a f1a111·esa pasó a tierra ingJ¡,sa
el hombre-pi.\jaro, en un vuelo que
entonces nos 1&gt;areció maravilla y, &lt;'Orno tal, l!mltt&gt; de las humana11 audacias ...
Mas, Juego a11arel'ló Chávez ... Y
Ch1,·ez alzó el albedr!o clc- Sil YOJuntad sobre la. blan&lt;'a y muda tragedia de los Alpes, y al caer en
Domo-D'Ossola. &lt;'0n el corazón roto,
renovó la leyenda antigua y sublime
clc- Icaro ....
Pero, ¡ba!... La muerte no es
ya dama del misterio y de la som1&gt;1 a. . . La muerte, para estos esforzados do venturas, es dueña que
brinda una &lt;·arirla de gloria ....
\"an, 11ues, hacia ella, imp1vlclos y
prócer1•s, y al hacerlo, sonrfen, romo pudif'r;}n som efr ante una gran
señora que, adem[ '!, fuera la señora de sus 1&gt;ensamientos ....
Y as!, Brlndejonr. des :.loulinal3,
J)renclienclo sus alas en las del viento, voló en una. r1raga del hura&lt;'ún
desde Parls hasta \"arsovia. . . Y
Pégoud, en sus expc-riencias inauditas, cla hoy Jec&lt;'iones a Jo,; p1jaros,
i;u maestros de ayer, y ciisputa y gana el señorfo del aire a las pro¡ilas
águilas caudales .. . . Y, en fin, Garros, emprendiendo la. ruta que fué
mortal para el teniente Bade, salva
t-n prodigioso impulso la extensión
ele! mediterr1neo, desde la rosta Azul
hasta la ribera tuReC'ina ....
Pero en tanto, ¡ cu1nt:i.s vf&lt;'tlmas
van quedando atrA.s, . marcando etai :,1¡h; allá! . . . .

\; HIIE&gt;11t·io

,Juan Guti(-1·1·ez Unnenechen.

¡iersonas, las que sufrieron mrui se1ias lesiones, fueron Don Joaqula
Gar&lt;'!a y Don Francisco del Hoyo,
quienes, aunque el,' gravedad en estos momentos, no t':;tán por fortun:.
en peligro de muerte.
Los funerales del señor Gutlérrcz
Barrenechea constituyeron una sen
t ida manifest~&lt;'ión de dolor, pues este c-aballero joven aún, y emprendc-dor, pero muy estimado en nuestros
mejores ctrculos sociales.

A mediados de la semana. illtlmn,

l'OS

n.

D[L AIQI
11ai; d&lt;' dolor solH'P la sentla ingrata! ...
La l'Stad!stira de los sac-rifil•ndos,
de los Yencldos en la &lt;'Ontlend", ofrece números que aterran ... En c·ambio, pueden rontarse• por los cleclos
ele la m.rno de los triunfadores .. y «i
por tal lw&lt;'atomhe no fuC&gt;ra 1&gt;rec-lo
harto raro do est- &lt;·it&gt;lo en que osamos clecifrar Joc·as am biclones, 111'
aqu! que el avión, el pájaro humano,
apenas naC'ido, sc- truc-&lt;"a en arma ele
rombate.
Del vuelo tle Carros nadie habla
como de una hazaña puramente cle,p~rtiva o Pomo d1• una gallarclla
más dE&gt;I hombre en su afán de im¡&gt;erio sobre los elementos. . . En rambio, todos los comentarlos giran en
torno de este eje, patriotero y mezquino: "El vuelo de Garron reduce
~ ocho horaH la distancia que &lt;•1
tiempo se11ara a Francia de&gt; Argelia
y además, hare 11osible una comu11!&lt;'arión dlrPctl~ entre la metrópoli y
su colonia, burlando a cuantas psr.uadras enemigas ~" Jll'O!IUHieron inten u m1&gt;i ria.
Se anuncian, al mitlmo tiempo, lo:t
próximos ensayoi; de aeroplanos blindados y ¡iroYlstos ck artillc-rfa, qnr•
han de t·onstituir ))ara el ejfrcíto
franrés ,la e:-;cuaclrilla ele los Ca,a'./.íe¡&gt;¡&gt;elin, es decir, una lc&gt;gión que ha
de hac-Pr frente a lii dP los dirigible¡,
alema1\l's, en las jornadas ele la próxima guerra. harto ))revista y temida... . .
•
De tal modo se conYierte la ollrn
- de la inteligenc-ia en instrumento del
odio y la gala del progreso en mf quina de muerte ... ¡Ah, maldad ele
los hombres, eterna como la esperie: ..
;Qué firmes sin tus cadenas, esas coclenas que nos sujetan &lt;'0mo a cuerde ele galeotes, ell perpetua y doliente pena de irredenrión! ¿Cu1nd"&gt;

)loclremos ha&lt;·t•r ele la ciencia e·osa tan
alta y sag1 ada que esté por encima
de las miserias y de los ren&lt;'ores U.!
los hombres y n1yas fuerzas y C'uyos
11rocliglos se nieguen a todo Jo que
no sea obra de vicia y de paz? ... .
¿ C'u1ndo ·•. . . , Quién Jo sabe! ... .
Para ello rue, a menester librar a la
humanidad de los estigmas: el do e~tu))ldez y el dC' perversión; y cuando
eso no lo cont!iguleron Zoroastro, ni
Bu da, ni Jesús, .... ¿quién ha de ser
capaz ele tal milagro? ....
1'Jn vano es que en nuestro corazón
una, reliquia de bondad quiere '!Cr
chispa c·apaz ele e1\cender ele nue\0
la hoguera. de re . . .. En vano e;i que,
!'speranzados nuestros labios, murmuren:-¡Alguien quizá!! .. . . All1 en
el rondo de nuestra conclenC'il'., una
voz de amargo escepticismo, nos im11om• la sentencia fatal, escrita sobre
f'I clintE·I ele los inflemos por el Dante.
,\XT OXI O ( l. l&gt;I&lt;, l ,lN ARJ&lt;,S .

LA PROT)UC'CION DE LIBROS.

Alemania habh sido hasto, :·hora, la
más gra,1de productora ele libro-; del
mundo enter o, pero a&lt;·P.ba ele J)erdcr la
su¡n em:i.cfa y t•:; el japón quien la ha
destronado. Tal vez va a admirar esto
un poco, pero asf es y es uno de nuestros colegas del otro lado del Rhin el
c¡uc Jo romprueba no Hin dolor. El Ja))ón ha edllado el año último 41,6"!0
obras, mientras qeu Alemania. se contentab~ con la cifra de 31,281, y, dPtalle ¡ne.a nte sobre esta enorme cantidad de libros hay muy pocos que
sean novelas o colecciones de poes!a.
Lr. mayor parte de estos vol:'.:menes
están consagrdos a, la pol!tic!'.. Y nosotros que crefamos cán.i!jam6r.te que
sólo se ocupaban el~ pol!tlc:i Franrl:i.
y España.

Mujer notable
:1-1 rs. Kate WooJs Hay, es la prime1 a mujer en los Estados Unidos
c¡ue ha obtenido la dh1tinción de qlltc?
He la designe' para clesempei\ar un
¡,uesto ))úblico de los que hasta nhvra !&lt;e &lt;'onslderaban reser\'ados 11ar1i
hombres "muy hombres".
El alcalcl(l ele Gary, Indiana, l\It·.
Knotts, des¡,ués de deliberar durant"
más de dos meses buscando la persona más adecuada para desempeñar
el puesto ele prefecto de Policta. y
jefe del Cuer¡&gt;o de Bomberos, clecidió c•onlerlr ambos nombramientos a
la señora \Voods Hav.
DesdP el primer dfa, la esi\ora. ha.
demostrado su capa&lt;'idacl reorganizando la Polic!a c·on una activlda,l
tan grande, que !SUS subalternos no
pueden explicarse, pues parece estar
en todas partes al mtsmo tlPmJJo, y
esto sin dejar de atenil.er sus debe·
res como jefe del Cuerpo de Bomberos, siendo la primera que acude
a todos los incendios, en los que demuei;tra la mayor intrepidez.
Su primera demostración de energ!a la &lt;lió en la primera semana de
&lt;lesempeñar eso• &lt;'argos.
Gary, entre otras c-osas, se distingu!' por contar dos mujeres en PI
Cuer110 de Polic!a: )frs. )lary Azymonga y R. l\f. C'harlton.
l"no de los peores ruflant&gt;s ele Ja
c-iudad habfa Rielo arrestado por Ja.s
dos mujeres polic1as; pero, al llegar a un sitio QUI' r.reyó conveniente,
se desembarazó ele ellas y emprendió la fuga. Quiso su mala suerte que
pasara por ali! :.trs. WooclJ Ray, la
que, al enterarse del hec-ho Jo perRiguió en un automóvil, y' despuós
ele alcanzarlo, sin, a&lt;'eptar la ayudn
del chauffeur, arre5tó al rufl(ln, t.inlendo que someterlo a garrota:rn
limpio cuando int&lt;?ntó ata&lt;'arla co,1'
un puñal.

�Cornelia, la madre
de los Gracos

POESIAS SELECTA5
Nuevos Psalmos
Ni la virtud austera
que de todo l'.p&lt;:tito vive ayun~
y que en la~ noches de la Primavera,
a la luz de la lui::a,
cuando el deseo Lincha la garganta,
de su Ita.cho de pied1 a se levanta,
y con los oje&gt;s fijos en el cielo
a la. carne rebelde disciplina,
hasta que sangra y de dolor se inclina
como una flor de púrpura en el Sllelo;
ni el vicio a quien sorprende la alboraoa
1eclinado en el seno de una amante,
la sién de frescas rosas coronada
y en las manos Ja copa rebosante;
ni el demarrado asceta,
ni el joven libertino,
se podrán evadir de la saeta.
que dispara en las. sombras el De6tiuo.
;Y ambos he1idos por la misma muerte,
bajo el silencio de los ataúdes
confundirán sus ncios y virtudes
en el árido l)Olvo de la muerte!

¿ De qué le sirve al sabio que olvidado
de todo vano ruido
en s,1 encierro, estudiando, ha encanecido
sobre rancios volúmenes curvado,
cegar los ojos y quemar las cejas
descifrando borrosas escrituras,
))ara basar en experiencias v1t!Jas
la moral de las m:iximas futuras?
Los signos que su mano va trazando
~siduamente con temblor divino,
la esvonja de la muerte va boirando
hasta dejar en blanco el pergamino!
y es inútil su efímer a quimera
y rnn vanoc; sus frágiles intentos.
¡ Como si un loco labrador quisiera
arar las ag1ws y encauzar los vientos!
l&lt;'AXCJSCO \'1LLAE SPES.\ .

El Baño
A bañarse fu,~ Cloris cierto dfa
Al r!o del lugar, claro y undc.ao,
\ la orilla e~cogió donde un coposo
Arbol su sombra en c[rculo tendfa.
Nada Cloris en torno descubrla
Que turbase su intento delicioso,
Asf que, con e l á n ima gozoso,
La ropa se quitó que la c-ubría.
~ras dió apenas la flor de su hermosura
A los besos del aire sin cuidado,
Cuando su gusto se trocó en pavura:
Que un toro alU, del monte disparado,
Llega, mrrala, muge de bravura .. .
Y el anca la volvió ¡ruborizado! .. .
L IC'. :'\I.\X l. EI. G JROX.

Me miraron tus ojos
~le miraron tus o.ior. melanrólicarnl·nte
en una sobrehum¡¡na floración clu cariiio,
v vi tu alma. de a•·mlño
Íulgurar en la tierna ¡;alidez de lu frente.
Tus )lupilas vf IIE•1ias de grandes ii:quietudes,
de mil fulguracio,,ts ¡.xquisitas ~ extrañas,
óe un mlllón de alimañas
que me llenaron, todo, de un número infinito de vlcisi(tudes.
Tus miradas es1¡11ivas me desilusionaron ......... .
Y entonces, mis ojos, tenaces se ]losaron
sobre el apasionamleto de tu mirada negra.
Si me miraras siempre con tu tierna mirada, tal vez no
este mal contagiosu de la :\1elaucol1a. . . . .
(sufrirfa
Tú sabes que hace tiempo que ya nada me alegra.
E XRTQCE C'AZADE.

-

Collares rotos

La a lcoba y el espejo

I

( \ ºe1·,ic'in e·, pañoJa 1)01· .\l ax Hem·íque.q Ureña.)

¡Estoy triste, señor! Anhelos siento
de llorar en algún rincón obscuro
igual que en mi niñez. Presentimiento
de algo que va a llegar, sombra en el
(muro,
eco de ignota voz, fugaz alieuto
que empaña mi &lt;.:ristal, ¿a qué conjuro
forma habéis de adquirir? Es un
(convento
la estrecha vida que vivir procuro:
Siento sobre mis hombros el agobio
de veinte siglos de prejuicios.... Llora
dentro del corazón mi emrneño herido.
, ¡ Oh, virgen~ita., no vendrá tu novio!
Pasó como un relámpago la hora.... .
¡Loo dos inútilmente hemos vivido! .. .

El espejo es el alma gemela de la alcoba.
Es su amor: contemplá.n'llose en él ella se arroba,
J)ues todo alll rcfléjase en callado himineo:
el baúl, la estatuilla, el antiguo trofeo.
El amor .... J}or ,·entura, ¿no es ,·erso acompañado
y en un yo más hermoso sentirse duplicado?
La alcoba se duplica al fondo del espejo
con reeuerdos de ensueños y juventud. Lo viejo
renace. . . . ~I as las cosas en su marco dorado,
dijérase que sutren con la Yida in:i.ctiva :
e\ esvejo, egolsta, las guarda enamorado,
como un retroteso d" existencia cautiva!
El amor del espejo, v• ofundo y absorbente
de lnfiuito ensombrece la alcoba que vacila
cuando llega la noch~, pues ccmp1 ende, intranquila,
que el E&gt;spejo su imagen no en&lt;:ierra lntegramente.
GEOR GJ.JS RODE:SBACH.

II

En la no&lt;.:turna soledad derram,l
el plenilunio su blancor, Alisa
.
mi melena un rec·uerdo. Una sonrua
Inol\·idable brota en cada rama.
como una flor de 1&gt;úr¡1ura ... En l,1
(gama
de las bojas ,parc ce que indecisa
mi nombre dice, al resbalar, la brisa ...
(¡Amor!, la brisa o Ella, ¿quién m¡,
(llama?)
Todas las ros:u; del cariiio ausentt&gt;
Jeshojo en e l jardfn, una por una,
bajo la paz de la arboleda espesa ...
Sobre el pálido mármol de mi fren0

(fr

deja un beso la luna.... (¡Amor!, b
(luna
e; su mirada, climP ¿quiPn me besa·: ¡
I 11

;.AIÍn al vic•jo ja1 dfn bajas tl'm¡1ra•
(110

1·omo otras veces? Junto al claro rfo
te peinas? ... Los diamantes del rocto
1ero ges en el cá.liz de tu mano?
¿Aún coronas de rosas al pagano
má.rmol del Niño-Dios en honor rolo?
La.;; tórtolas se arrullan en el pto
silencio matinal? ¿Brotó el m:inzano?
¿Zumban en los rosales las abejas?
¿ De la oriental J)almera los r acimos
recu('rdan ya el c·olor d(' tus cabcllo.,?
¿ Y a alegrar el silencio de tus rej.t&lt;;
volvió la golondrina a quien ceii!mos
una cinta d~ secta azul al cuello?
IV

¿A(ln subes a los altos paloman·~
a darles de comer a los JJichones,
mientras el lis de las anunciacione~
&lt;i&lt;'ja &lt;'I Angel al pie de los Altares?
¿Aún llaman las palomas familiares
con el ala al cristal de tus balcones.
para que las ado1 nes con listones
y engarces a su cuello tus collares?
También como Francisco el solitari,1
ele Asls que al expirar tuvo un sudario
de golondrinas, en su sueño esperas
-;oh, lis, que de piedad mi vicia
(aromas;que amortajen tus r&lt;'stos, cuando
(mueras,
con sus cándidas alas. las palomas?
V
No volveré a gozar en tu mirada
la luz del paralso ni el fragante
reposo de tu seno palJlitante
sen-irá a mis cansancios de almohada,
que un á'ngel silencioso, con su i&gt;.,(padn
de flwgo, en los umbrales vigilante,
guarda la estrecha 1&gt;uerta de &lt;liama11(t",

de mi verdido Edén, única entrada.
Jamás mi alma renacer espera
en la paz de tu eterna primavera ... .
Para siempre tus rosas he perdido .. .
¡ Oh, paralso de mi amor postre ro,
cuya entrada detiende con su acero
el Angel silencioso del Olvido!
FR.\XCJSCO YJLLAESPESA,

As1 fué
Lo senll. no fué una
separación sino un desgarramiento:
quedó atónita 3I alma, y sin ninguna
luz, se durmió en la sombra el pensamiellto.
Asl fué: como un gran gol pe de viento
en la serenidad del aire. Vfano,
en la noche tremenda,
llevaba yo en la mano,
una antorcha con qué alumbrar la senda.
y que de pronto se apagó: la obscura
asE&gt;rhanza del mal y del destino,
Pxtinguió asf la. llama y mi lorura.
Vi un árbol a la orilla del camino
y me senté a llorar mi desventura.
Asl fué, caminante
que me contempla¡¡ con mirada absorta
y curioso semblante.
Yo estoy cansado, sigue tú adelante;
mi pena t·s muy vulgar y no te importa.
Amé, sufrr, goré, Gentf el divino
soplo de la Ilusión y la locura;
tuve una antorcha, la apagó el destino,
y me senté a llorar mi desventmia
a la sombra de un árbol del ramino.
LUIS G. l'RBIX..\ .

---0----Romance

l~n torno del poeta formamos sus di V('rsos
discfpulos ei himno de una canción profana,
y nuestra voz rera sobre los hilos tersos
de nieve que ahora esmaltan su cabellera a n ciana.
C'omo los juncos blandos al soplo de los cie rzos
·¡g u:ql _tc,m biaba •aquella ·natt~raileza •• humah a

y al escuchar el ritmo de sus mejores versos
1lilufdo c·on la seda de una emoción pagana.
1'~1 nos habló al lnsta11le con frases de ternu ras
de su pasado lleno de alardes y aventuras,
11oniE&gt;ndo en sus recuerdos un ténue frenest:
Y terminó mootrando su faz rugosa y vieja:
- hoy, triste, soñadores, la juventud me dc•ja;
Asf mueren los sueños, la vida acaba ast .....
PRDllTJ\·o H EIUUm.\.

- - -0 - -- - -

Apoteosjs
En su ilusión el sentimiento human~
va por el mundo alado y presuroso,
sedlendo de plareres y afanoso
queriendo hallar el triunfo soberano.
Levanta el hombre su pujante man.&gt;
asphando a la dicha venturoso;
1&gt;ero al tender el brazo codicioso
logra sólo encontrar el humo vano.
Después, rotas las alas, dolorido
rueda sin fin el Q,ue ansioso y fuerte
se irguió con fe ... ¡y se hunde en el olvido!
Y bajo el polvo que le cubre inerte,
el que esperaba triunfos ha obtenido
la inmensa gloria: ¡Un beso de la m~erte!
DA'\-'TD F . cmrnz.

..

. ... S{; tienes razón, hijo mfo.
Cornella fué una madre ejemplar
y admirable, que por su cultura e:..
qulsita y elevado origen, lógicamen·
te debió decir, lo que la historia con
dJE&gt;licado ¡placer, Je atribuye. Hij:i
de un gran hombre, de Scip16n el
africano y esposa de un verdade:-o
patricio y ciudadano, educó a sus
hijos, no con el esp{rit~ estrecho de
casta, que s6lo tienen OJOS y corazón
para los suyos sino con el amplio Y
hermoso concepto de los espfrituo;
superiores, que ven en los demiia
J:ombres, por humildes y miserables
que Jo sean, sus semejantes. Sf, fué
una madre admirable y por eso en
su )lecho cabfan ampliamente el noble y santo orgullo de tener descendientes que la hicieran honor, como
que sus enseñanzas, ejemplos Y lecclones eran hijas legftimas de los
sentirñ'ientos más puros y elevados, Y
fué, pues, con toda razón, que pu~o
decir a la vanidosa dama campamana, que hablara de s_us alhajas ~:U
la orgullosa petulancia de los enuquecldos, al vresentarle_ sus dos hijos, que ellos eran sus unlcas Y más
preciadas joyas.
Si· esto es cierto y me alegro que
cono~cas esa historia, tan simple como b ella, tan noble como educativa;
pero lo que tú no sabes, hijo mío,
fué Jo que respondieron los hijos de
Cornella, Graco y Tiberio,- cuand_o
fueron asr presentados ante la "ª!'1dosa dama. La historia lo ha ral1a.do, ¡iorque la ristoria su~le te_ner
esos silencio~ que serran rnex1&gt;hcab les si no supiéramos cuanto de lntfresado hay en sus pá.glnas. Yo lo ~~.
sin embargo, aunquE&gt; ella no lo registre, Jo sé perfectamem.e, ayudada por
esa clarividencia de las madr es, que
las indica sin necesidad de confesión
esponté.nea,. cuando cometes ~ma
fal ta o realizas uua buena acción.
Las madres sabemos estas cosas 1~or
Intuición, don precioso con que Dios
nos ha favorecido, para uni~nos m_áR
estrechamente a nuestros hlJOS qu1fnes no son otra cosa que carne uc
n uestra carne y alma de nuestra a lma. Voy a declrtelo, pues, vero t&gt;s
necesario que te fijes bien Y lo r')cuer des en el futuro, porque a uuq_t~e
yo no sea Cornelia ni ampoco h1Ja
de Sclplón el Africano, en caso an.llogo no tendr(a, dlflculad a lguna ea
presentarte como la alhaja más 1irec-!osa de mi vida, de quien espero
tanto, sino más que de sus h ijos, la
noble y virtuosa romana.
- ¿ Y qué contestaron los hijos ele
C'ornel!a mamita querida?, ¿Q11é l•)
))arecc• que contestarfan, hi j o querido? Pero, no, no me contestes. Voy
a declrtelo, como te lo he prometld'l.
Al olr a Cornelia, los dos niños se
arrojaron en sus brazos y mientras
c ubrfan de besos sus mejillas en el
entusiasmo rariñoso de sus alm.1s
infantiles murmuraron du lcemente a
su olclo las palabras que tú también
murmurarras en Igual situación: Madre, madre querida, te juramos hacer Jo posible par a que siempre y en
todo momento nos consideres, cowv
lo haces ahora, tus joyas. Y ese compromiso fué tenido solemnemente
durante toda su existencia. Tiberio
y Graco fueron dignos de su nombre
y de sus promesas y cuando con sac·rificio de su tranquilidad y bajo lt:
influencia de sus ideas generosas en
favor de los que sufrían encontraron
la m uerte, Cornella, al encerrarse
en el austero silencio de su res¡iet.tdo retiro, pudo, conservar hasta el
ú ltimo momento de su vida, como el
mayor adorno de su persona, el titulo para siempr e honroso, y lleno
de enseñanzas, de m adre ele Jos G •·acos.
LUI S AGOTE.

Como ha de presta r sus
servicios La Cruz Roja

C'o1·onel y Dr . n . Akjni:ch-o Ro •, en los mom211tos ele su conferencia.
E n la E,;cue la de )Jelli&lt;-ina ise efectuó 11l timamente un a confe1·e11cia , da cia pot· &lt;&gt;l J&gt;oetor )' Coro nel Don Ale,iandro R oss, sobre un tem a muy inte r esante; la ma u e1·a d 11 ¡westat• s u s se1·vicios e n crunJ&gt;aiía l a
Cr uz Ro ja. Xunra como ahor a es de aqtualictacl ~~te asunto, pu es las
clesgraciaclas &lt;·01\Cliciones l)orqu e ati·aviesa nuestra P atria, hacen que l a
b&lt;'néflra Jn stitudón se acli&lt;&gt;stre a iln de p,•estar s u vaJio!&lt;a ayuda e n )os
cam¡&gt;0s, clon de muy 1n-onto quizás, lib1·a1•cmos batallas &lt;·ontr a e l ene migo
a merirano.

Grupo ele médicos asistentes a la cou ,•1•en cla,

¡Que le ahorquen!
Era en 1805--comenzó mi veterano
amigo,-poco tiempo antes de Austerlitz. El regimiento en que servia
YO estaba de operación en l\foravia.
· Se nos tenla severamente prohibido molestar a los habitantes; aún
as', nos miraba de reojo, por más
que éramos aliados.
Era mi asistente un antiguo criado de mi madre, que tenla por nombre Jegor. Era un hombre honrad'.&gt;
y pacifico. Conocíale desde la infar.cia y le trataba como a un amigo.
He aqul que cierto dfa hubo gritos
y denuestos en la casa donde estábamos alojados: habfau robado a la patrona dos gallinas, y acusaba de ello
a mi asistente. Defendlase y me llamaba en su ayuda. ¡Ladrón él, Jegor
Atamonof! Di testimonio de su houraLl...z a la patrona, mas ésta no quiso
esc uchar nada.
De pronto se oyó en la calle un
gran ruido de caballos: era el general en jefe, COJl su estado mayor. Iba
al t&gt;aso, grande, obeso, achaparrado,
inclinada la cabeza y colgándole 1.1s
chaparreras J)or el 11echo.
Le vló Ja patrona; tirándose a través del caballo, agarró el estribo, cayó de rodillas ,Y con la ropa en desorden, sueltos los cabellos, se puso a
quejarse, apuntando con las manos a
mi asistente.
-¡General!- exclamó.-¡Júzguenos, defléndanos, sálvenos Vuestra Excelencia! Ese soldado me robó.
Jegor estaba en el quicio de la
puerta, dererho como una I, sacando
el pecho, juntos los pies, gorra en
mano; y .... ¡ni siquiera chistó!
¿Le habla trastornado la vista de
todos f.'sos generales dett&gt;nidos delante de él en medio de la ralle? ¿Estaba ya petrificado por la proximidad
de la desgracia que se le venta encima? Lo cierto es que mi Jegor estaba rfgi'd o, pestañeando; pálido como
un sudario.
El general en jefe le dirigió un:i
mirada distralda y sombrla y gruü~
un ropc•o: "¿Y qué dices :,. eso?"
Jegor contin11aba siemJJre inmóv:l
y rfgido, enseñando los diE&gt;ntes como
un bobo.
Entonces, el general en jefe pronunció bruscamente: "¡Qu€' le ahotqucn!" Picó espuelas al caballo
y rrosiguió su &lt;·amino, primero al
1&gt;aso, des1&gt;ués al trote largo. Todo
el estado mayor se lanzó en pos de
él. Sólo un ayudante de &lt;·ampo, vo•\ iéndoee un momento sobre la silla
dirigió uPa mirada a Jegor.
¡Imposible desobedecer! Apoder:ronse de Jegor, para ll evarlo al s1:plicio.
Se puso 1&gt;álido, exclamó por do:;
veces con esfuerzo: "¡l\lis padres! . ..
¡PadrE&gt;cilos mfos!" Y luego murmt,ro:
-;Juro ante Dios quf.' yo no h~
sido!
Lloraba amargamentl' al despedi rse de mt. Yo estaba desesperado.
-¡Jegor! ¡Jegor! ¿C'ómo no lrn;
dicho nada al genpral?
¡Juro por Dios que yo no he sido!
-repetfa sollozando el pobrecillo.
La misma patrona estaba t rémula
de terror; no esperaba una orden tan
cruel. Echóse a llorar a rugir, comePzó a suplicar a cada uno de nosotros
el perdón del desdichado, a asegurar
que hablan parecido sus gallinas, que
iba a explicarlo todo.
Naturalmente, de nada sirvió todo
eso. ¡ Asuntos de guerra, raballeros!
¡La discil)lina! ... La patrona sollozaba a más y mejor.
Jegor, a quien había ronfesado ya
el sacerdote, volvi6se hacia mf.
-Dlgale Vuestro Honor que no S&lt;!
me desconsuele tanto. . . ;Ya la h .!
perdonado!
.l\Ji amigo repitió estas últimas p,1labras de su asistente, y murmuró:
"¡:M1 buen J egor, palomita mfa, hom·
bre justo!" Y una tras otra rodaron
las JAgrimas por sus curtidas mejill.4P.
JOA~ Tl'HGUE:SEEP.

�LA PERSONALIDAD DE DON JOSE A. SILVA

LA

CON MOTIYO DE LA XUEYA EDICIOX DE SGS POESIAS

r

La educación de Silva, la seriedad
con que miró siempre &lt;!.a vida y la
uecesidad en que estuvo de entrar
en los negocios a la muerte de sn
padre, en circunstancias desfavorau1es, Je obligaron en su propio concepto a hacer de sus preocu1&gt;acion es
Jneiarias una especie cte vicio nefancto, que quiso siempre tener ocuito
ae 103 indiferentes. Durante su vida
publicó pocas cosas. Su obra comen.,ó a a¡rn.recer indiscretamente en los
diarios de Colombia, durante su a,1senc1a de la c:ipital colombina, cua1.uo, tué a sen-ir el cugo de secretario
ue Legación en Caracas. Lo que apareció antes de su muerte, no fué si110 la menor parte de su obra poética, y no la má.s caraetertstica, segurameme. Pero sus poesfas se difundieron rá.pidamente por los cená.culos literarios de Bogotá., desde qu~
tue1on producidas. 'l'enfa Silva una
memoria transparente como el agua
ue manantial andino, que se gol¡le:L
(·ontra las rocas. Los versos que tm.;gmaba y ponfa en el papel, bajo e
impulso d~ una inspiración tirá.nir•a,
le quedaban grabados en la mente en
101rna definitiva. Recitaba como. uu
artista avezado, con una voz hermosa, con cadencias sabias, con un timure fascinador, a que le prestaba entanto singular sn apostura. 'li,in sar
publicadas muchas de esas poesia,1
adquirieron carta de naturaleza en
les salones donde habfa preocupa&lt;iones literarias. Llegaron a ser propiedad del público sin salir a la prensa, cuando amigos y admiradores las
recibieron en la memoria, y por 1rna
especie de tradición anticipada, la
distribuyeron a los cuatro vientos.
\ ejeces, copiada por él en pergamino, iluminada con una bella pá.gina
de libro de horas, adornaba la biblioteca de 1111 generoso cultor de las ¡,,_
tras, que nunca Je ha cedido al públiC'o el tesoro de sus conocimientos
y buen gusto. Las Gotas amargas, en
edkiones m :muscritas, llenas &lt;&gt;~ _,-re5res de copistas, iban de mano en mano y se posaban con frecuencia en
las de aquellos que buscaban am h
nota lúbric.a más bien que los caudales de pensamiento y de belleza que
en&lt;'il'rran. El Noch11·110, que em11icza:
l'111\

no&lt;'he, una noche toda llena,

apareció por vez primera en un semanario ilustrado áe provincia. La
capital ya habla sabido de esta poesla a1 robadora. La sens3.ción del grau
público fué de estupor. Los menos
inteligentes la tomaron de memoria
para reírse a solas, juzgfmdola obra
de un mistificador. No le hiciero,
justicia sino tarde y a regañadientes.

cuando la prensa del continente se
apoderó de ella con asombrado amor.
Admiradores e inc:.tpaces la tuvieron
por pasmosa innovación, y la señalaron a la C'onsideración de las edad!'S
como una nueva forma de la mHrica castellana. Silva, para quien la
prosidia y la métrica c:.1stellanas
DO tuvierl}n secretos, scnr¿fa amabJ¿roente delante de los ambiguos comentatorios.- "; Si supieran-me dec:fa-de dónde he sac:.tdo la idea d•J
1•sa1/ e3te metro!" Nada menos qu.,,
de aquella tá.bula de Iriarte, C'uyo
¡;rin&lt;'iJlio dice:
.-\ una
11111,·

mona

tnhnada

!lij¡, un clí1\
t•iC'I

ta

111 t•atit,

A !03 intonsos les ¡,ar~·&lt;·ió metro

n ul vo, porque las cuatro stlabas ó~
cada verso, en vez ele estar dist1ibuídas en renglones coTtos, se añadtau
a hs siguientes 11'.lsta exceder el au('ho de la cclumTJa en las hojas pe-1i6d i&lt;'as. A los ,•a¡i:..ces de contar silabas y de aquilatar el ritmo ks sor¡,rePdió el arte exquisito y la i,1tole1ancia retinada con que estaban distribuidos los a&lt;'entos. Iriarte, qu,,
e1 a un ma5no Yersifkador, y &lt;le
quitn Silva extrajo más de un bue1,
consf~C en esta materia. (véase? Un
ponra), no conserva en ~u l'ábul:.L
los ¡:r·entos con la misma virtuosida,l
que el poe:a del '.\'oC'turno. Todav:a
leo en gent&lt;'!s discretas que habla am
UP'l. forma métrica innovada. No lmbla ml!is que un perfeccionamiento.
Habla un pulrn firme guiado por
una concie11ci:i. poética Jncorruptiblo.
La pureza del ritmo en este Xocttu·•
no. f'S tan absoluta, que en ocasiones no me son&gt;rendo de que haya
ocasiona11do sensaciones de novedad.
La métric:t latina y la griega, tentan
pies de dos, de tl'fs y de ('Uatro sílabas, distribuidas eu aquellas formas, c-uyos nombre-s i11sonoros y pedantes es desapacil&gt;le repetir. Las
lenguas modernas, ha latinas espe:cial mente, hechas \lara pulmones de
a~máticos, se han e·ontentado ron
los pies de dos y tres sflabas en sus
va1 ias c·ombinaciones, no siempre
seguidas con rigor por los poetac;,
aún los más escrupulosos. Pero los
1&gt;ies de cuatro stlabas han desaparecido. En la fábula de Iriarte, rada
\ erso está dividido en dos pies de a
dos sllab:.ts, lo mismo que en Silva.
Pero en el Xoct111·no hay una feliz
tende:1cia a hacer desaparecer cu
cada c•uatro s11abas el acento de l:J.
primera, segunda y cuarta, y a afirmarlo en al tercera, lo que en realidad le da al metro una apari enci&lt;1.
ele novedad, porque no parece que se

tratara de dos troqueos, sino de uu
verd·aclero pié griego de cuatro sílabas, cosa que en rigurosa métrica
romance ya no existe.

La edición, que le dió al ¡&gt;úblico
en 1908 un e ditor de Barcelona, contiene alteraciones voluntarias del
texto y erratas notables. Entre las
primeras es de notar en el Xo&lt;·tu1·110
de la pá.gina 142, 1·e111,id11 tú a 1111-.
,ítplica~ ( banalidad insoportable 1,
en vez de "desnuda tú eTJ mis brazos" corno imaginó el poe::i. Cs bueno hacer la historia ele algunos el~
e3tos errores. Como dejo dic:ho, a 1'\
muerte de Silva, sus poeslas estaban
inéditas. l'no de sus amigos y admi1adores, don Roberto Suá.rez, depositario de los manusc·1 itos preparó
para el "Repertorio Colombiano" de
Bogotá una notich lite1aria, copiosamente aderezada de citas, para. satisfa(•er la morbosa curiosidad dr,
público en esos dlas dE&gt; expectativa.
li:J Sr. Suá.rez, hombre dis('reto, que
no le ofrecta al público una edició11
defi•1itiva, sino un estudio ameno, .;e
creyó obligado por lo re(•iente de la
muerte del poeta, a modificar en s11s
citas lo que a ~I le 1&gt;:Hecfan c·rudezas de Silva ....
Otra deplorable máruh tie1,e la
l•diC'ión de 1908. Quiso adornar,a
el editor, y la desfigu1 ó toscamente
(•on dos grabados: uno para acompañar al XO&lt;'tm·no, y otro al cual habla de servirle de comenta1 io el l&gt;ía
ele dif'u11t-0s. 1m primero de estos dos
infaustos grabados ha dado nacimiento a una leyenda acogida por
el público sin escrúpulo alguno. H'.l
tornado tanto cuerpo la espeeie, qu e•
acaba de aparecer en un bello artírulo del Sr. Blanco Fombona, publirado en la R&lt;&gt;vista dP .-\ 111(,1•icu. Es•J
grabado puso dos figuras human¿-;
en actitud de besarsE'. J;Jn la 1111a reronoció el públiro el cuerpo y la cara de Silva. En la otra no puede negarse que hubo la intención de sug"rir a su hermana. De alll ha nacido
la especie de que estos seres se qu:sleron ron un afecto qnf' excedia a,,
los Hmites del cariño fraternal. Es
una mera leyenda, procedente ele uria
limitación necesaria en la mayoría
de los lectores aficionados a colecciones de poestas )[ricas. Este curioso
género de lectores no ha podido Lodavta llegar a disociar el amor de
sus manifestaciones sexuales. Y,
puesto que en el Noctun10 se trataba de un vivo afecto sentimental,
e ra necesario que ese afecto estuvier1 acompañado ele la rigurooa complicación sexual. Fuera de esta inca¡ acictad de disociar ideas tan ctifl'-

úAS SOLTEROX AS Y EL a...,IOR.

rentes como el amor y el instinto, n•)
hay en toda leyenda nada verdad.:ro ....
El origen de l Xocturno es sencillamente otro. Va a referirlo un esp1ritu desligado de toda clase de con~
sideraciones, qut&gt; asistió, por su buena fortuna, al nacimiento de esa poe,sta: En 1894, Silva no estaba todavta repuesto del dolor que le habfan
causado 13. muerte de su padre y la.
má.s reciente de su hermana. Su dolor se complicaba en ese momento
con penosas dificultades comerciales.
Don Ricardo Silva habta dejado al
morir una deuda de decena de miles,
rPspaldada tan sólo por su gran voJuntad y por su buen crédito. El hijo creyó qua era necesario, por res·
peto a la memoria ele su padre, tomar sobre sf la deuda, darles garanUas a los acreedores, y rontinuu los
negocios de don Ricardo¡ hasta restablecer el buen nomb1 e de la casa.
Estaba en el rigor de la lucha cuando murió su hermana. ~Jste suceso
lastimó graveme11te la estructura
~enlimental de Silva. Al dolor S"
ag1 egaron en ese momento las circunstancias de una crisis eeonómica que sacudió fortunas bien cimentadas y deshizo omo polvo las combinac·iones artifiriales del crédito.
En estos dtas azarosos Silva viví::
er, el campo. Paseaba sólo de nochl'
por un ramlno que en vida de s11
!termina solfa frecuentar con elht.
Era¡ una vereda alta, tajada en ua
barranco. Arriba se veta la colina
enhiesta. Abajo, y a lo lejos, sP extendh la sábana uniforme vestida de ..,
trigos seros, "consonancia de uua
desolación incomparable". Cuando la
Iun:i. llena salla por los cerros en las
primeras horas de la noche proyectaba como espectros sobre la llanura solitaria, las sombras de los qu.,
pas:i.ban por el &lt;'amino, entre la luz
plenilunar. Silva habta recorrido esa
vereda con su hermana fr&lt;&gt;cuenten,ente y se habia entretenido con ésta en contemplar sus sombras deformadas y evanecentes, sobre e l sileJJcio inexpresivo da' la sabana. Recor1 iendo ese camino, después de muerta su hermana, ·a solas, en comp~ñfa de un amigo predispuesto por
su natural a la tristeza. y al silencio, pPrsegulan a Silva los recuerdos
de Elvira. Ese dolor Irrefrenable es
el que ha venido a fijar en Uneas
inmortales las exquisitas cadencias
de l Noctm·no. La desnuda emoción
del abandono ele los hombres une sus
acordes a la amargura del recuerdo.
Tal es la historia de esa poesta. Sobre ella ha ectiflrado la gente indi.
fPrente una novela de d'Annunzio ....
B. SANTN ('ANO.

EL PADRE NUESTRO DE LOS HUMILDES
- Por el pan de cada dta
recemos un padrenuestro ...
En el hogar campesino
se queman los troncos secos.
La leña que arde defl.?1Hle
del frio el hogar estrec·ho:
c,on ronca voz de tormenta
canta la noche de invierno.
- Por los que mueren dr Crio
recemos un patren u estro;
por los que no tiene pan,
por los que no tienen Jecho.
La abuela inclina la frente ... ,
la madre aduerme en su seno
al niño; el zagal contempla

c·Jmo arden los troncos SC'COS.
Un gato anciano se enrosca
jnnto a la lumbre aúlla nn Jlf'JTo .... ;
escúC'hase el poderoso
hali r de alas del vie11to.
- Por la virgen de los rarn¡ios
recemos un patrenuestro:
por la salud de los pobres.
por el alma de los muertos.
Hondas tinieblas enlutan
todo el campo, todo el cielo ... .
Al 1,iño dormido acosan
los espfritus del miedo.
La abuela inclina la frente ... ;
trenza los seniles dedos,

r, fo,,¡; en sus ojos grises
hay tristezas de recuerdos.
-Por las ánimas benditas
1eeemos un patrenuestro:
por la gloria ele los niños,
por el amor de los nuestros.
La madre estrecha a su hijo
entre sus brazos, y el pecl10
le presta. calor ele nielo.
r•al.or de amor y consuelo.
- Por todos los que no rezar.·
1e&lt;'emos un patrenuestro:
por los dolores del alma
y por los males del cuerpo.
En los labios hay fervor;

cn los ojos hay misterio;
&lt;'ll sus corazones, una
humildad que sube al rielo.
- Por todos los niños pobres
recemo~, 1111 patrenuestro:
1101· los que no tienen madre,
por los que no tienen besos.
.T~n el hogar oampesino
5e queman los troncos secos .....
C'on triste voz de tormenta
&lt;:'anta la noche de invierno.
,J. 01·tiz de PinNlo.

•

r

El problema sentimental de Ja:;
solteronas eft tan irresoluble, como
el de la cuadratura del circulo.
En las jornadas del amor, las solteras encuentran una posada, que es
el novio. Si el noviazgo va bien, la
soltera se casa y la posada se hace
hogar. Si el hogar se deshace por
la viudez, la viuda puede permanecer
en el desca11so, o 1&gt;ue de proseguir la
marcha, buscando en la segunda posada el segundo esposo. Pero, ¿y la
solterona? ¿ Cuá.ndo descansa, cómo
y dónde?
La jornada sentimenal de la solterona no tiene término ni fin. La
solterona es el Asheverus, el Judio
errante del amor. ¿ Cómo hacer en
el camino ella sóla, sin práctico ni
gula, a través del boscaj&lt;I del engaño, de las malezas de la humillación, de los senderos infinitos de la
ansiedad?
Los sentimientos de la solterona
recuerdan a los hijos de Perrau:t
extraviados e.o el bosque. Si no surge, con el enbnto, el hada madrina,
les cogerá. la nochp y serán devorados por los Jobos ....
En las jornadas del amor, igual
dá una solterona pobre que una rica. La misma incertidumbte, iguales congojas apesadumbran a esas
pensionistas, e¡ u~ pasean su3 treinta
y tantos años de jamonas, con un gabá.n peludo, un sombrero arreglado
en casa y un manguito espantosamente calvo, que Pl esas •·crepusculares" de autimóvil que exhiben en
la Castellana sus costosas pieles, sa
gran sombrero plumeado y su "manchón" de cuatro martas. Unas y otras
se delatan por el grandor de sus ojeras, por su ensimismamiento y por
sus ojos pensativos. . . . Sus esp1ritus mancos, almas cojas, vidas trunradas por el hacha sentimental.
¿A qué podemos atribuir la soledad sentimental de las solterona5?
Una frase da, La Rochefoucauld en
sus "Reflexiones morales", nos ila
llamado la atención .srbre este puuto. La frase dice as1:- "EI orgullo
no quiere deber, pero el amor propio no quiere pagar". El encastillamiento, la autonomia sentimental •Je
las solteronas, ¿no será algo de esto? La solterona es una soltera impenitente. Si de soltera. hubiese arriado el estandar te de sus gustos, de su
carácter, de sus ambiciones, no fuera
solterona, probablemente. Por lo tanto, en la soltera que es solteron.i,,
hay indicios de una firmeza o de una
obstinación; en todo caso, de un cará.cter, de un ideal. Desdeñaron la
·•auea mediocritas" del empleado,
del militar, del escritor, para seguir
soñando. con el príncipe tuso, que
nunaa viene. Volvieron las espaldas
al amor real, para seguir en s u avatar interminable de amor idealista.
Renunciaron a todas las vanidades
del noviazgo y del casamiento, por
continuar siendo fieles a la vanidall
de las vanidades, que es la vanidad
ele sf mismas.
La soltera, cuando se casa por
amor, realiza enteramente sus ideales. La solterona, cuando sigue solterona, es porque su ideal pasó de
largo. En la frase del duque, amigo de madama de Lafayette, el orgullo de la solterona no quiere d.iber nada a su humillación social;
pero su amor propio de autónoma,
de independiente, det idealista, no
quiere pagar nada a la confesió..,.
Jamá.s dirá. una solterona que :,o
se ha casado porque el hombre de
sus ensueños no la buscó. Dirá. sierui,re que no se casa porque el matrimonio es un dogal, o porque ella.
está. bien as1, o porque los hombres
son esto y Jo otro; todo, menos decir que el hombre de sus sueños no
la miró a la cara siquiera; todo, an•

EXAHECTEXUO EL füU'llUTU llB :\TF,STHOS ('.-\l)J&lt;JTF.S

~i

J&gt;h'.isiona1•io l)on l'cd1·0 Ojc ,•i•itó ret'ientemente el Colegio
)Jilitar y at·engó a sus cadetes, eum eleC'ientlo ,u-; ju,·l•niJes espíritus )º
haciendo vibra1· las fllwas ele su patl'iotismo. So efcctwí esta visita apenas se supo que los ma1·inos yanquis habían desemb111·caclo en Ye1·ac1•u.1;;
y ¡&gt;01· set· tan opo1·tt111a tu,·o el étito que e1·a ele esper1wse, pues los
alumno., estallaron en vivas a la l'11t1·ia, j11l'llndo clat· poi· ella su vida
y su sang1·e.
Acompañó al General Ojecla el J&gt;irector del Colegio :\lilitai· Don
Samuel García Cuélhn•, quien igualm&lt;&gt;nte se dirigió a los cadetes, exort&gt;ínclolos al cumplimiento &lt;lel deber.

Junta de la Asociación del Colegio )liUtar pa1·a tomar acuerdos en vis·
ta de las difíciles condi &lt;:iones de la República.

tes que confesar el fracaso de su ambición o de su idealismo.
Otro aspecto sentimental de la1s
¡,olteronas, el de su soledad espiritual, ofrece caracteres curiostsimos.
La carga de nuestras pasiones es tan
pesada, que es diftcil llevarla sin
ayuda. Unas veces, el Cirineo se llama amor; otras se llama ciencia o
arte; otras, sed de riqueza o de fama. Los séres que están huérfanos
de estas cosas, salen del siglo y van
al clausttro, o salen de la vida natu1al y rue·dan a los fondos ae los "cxhombres".
¿Cómo las solteronas, forzada o
voluntariamente excluidas del amo;,
y en general poco incluidas en ciencias y en artes, mantienen una vida
i.atural, sn buscar refugio en el claustro, ni caer en el abismo de los "bajos fondos". ¿ Qué Cirinao, que ni es
amcr, ni · arte, ni ciencia, ni misticismo, ni depravarión, ayuda a estas mujeres a llevar su cruz pasional? Prescindimos, en estas observaciones, de aquellos "tipo literarios·•
que, corno J:i "titf" de "La reliquia",
o como "La comendadora" de Alarrón, no se refieren a las solterona:1
naturales, sino a las maniá.ticas. Nosotros procuramo;; ooservar 1&lt;:::: solteronas que ni por su traje, ni por
sus modos, ni por su conversación,
acusan excentricidades o extravagancias. Nos referimos a las solteronas
que vemos por abI todos los dtas: a
las que viven en familia o solas. dP.
su trabajo o del de los suyos, cou ebcasez o con holgura, en coche o ll
pié. Esta legión de desencauiac"s.._
¿en dónde se refugian sentimenta,mente'! Puesto que no tienen amores,
¿con quién C'omparthá.n su amo.-?
Refugiadas en si mismas,. Con Cirineos de sI mismas; de ah1 su encastillamiento, su intransigencia, su 1·;gidez, su vanidad. De ahi que se encuentren, en la frase de Rochfoucauld, entre la espada y la pared:"El orgullo no quiere deber, pe1·0
el amor propio no quiere pagav".
¿Qué hace cuando sil orgullo de .m\tjeres les habla de su humillación d~
solteronas, si su amor propio de solteronas les arrastra a ser ecos de st
mismas, refugios de sf mismas y C'irineos de st mismas?
Cristóbal de Castillejo en su "S~:·món de amores", llama a las solteronas a capitulo, acusá.ndolas ue
egotstas y de incapaces del "servicio
humano". El cargo del donoso poe~8,
tal vez oculta, entre la sátira, un .¡follozo. La mayorfa de las solteron;:is
no se excluyeron del "servicio humo•
no" por egoismo, sino por cortas de
talla. . . . sentimental. Para el "se.-vicio humano" se precisan cualidades de flexibilidad y renovación, de
intercambio espiritual, de agilidades
y cultivos interiores propicios y hasta deseos de mutualismo. Es que las
solteronas, encastill adas en sf mi~mas, intransigentes, impenitentes y
1elapsas, no reducen su mundo senti·
mental, convirtiéndolo en "cá.rcel ele
amor", como la que, maravillosamente cantará. Diego de San Pedro.
¿Por qué no quitan llaves de prejuicios y cerrojos de vanidad, saliendo de sus torres de marfil, de sus
ambiciones, de la angustisoa y mortal espe~a de ese prlncipe ruso, que
nunca viene?
Se dirá. que intentamos abatir f·l
penacho romá.ntico de las solterona!;.
Responderemos que el romanticismo
no se vincula con el penacho, sino
en el corazón. Cuando en el corazóu
se troncha el amor, se ha tronchado
el mejor capullo del rosal .... Y el
amor, es el penacho má.s romá.ntico.
Pero las sclteronas, a pesar de todo, se obstinan en sus soliloquios y
en su apartamiento... Quieren poner
en su divisa la de la vieja guardia
napoleónica:-"La guardia muere
pero no se rind&amp;". . . .
·
CRISTOBAL DE CASTRO.

�~~

tt\
~~-==S=U=E=N=O=-==
D=E==
P=A=T=R=IA==~

.Mi alma trovera
La hirió la ráfaga,
Con sus preludios, con sus arpegioJ,
Con sus lejanas rapsodias raras,
Con sus tristezas,
Con sus vagancias ,
Con sus quejumbres
De notas largas ...
Y yo he gu:.irdado del ritmo de oro
De una balada
Músicas rotas,
:\Júsicas viejas, rotas y extrañas ...
¡ Por eso suelo soñar a veces,
Soñar a solas, Sueño de Patria!

Las sierras tristes. Et sol se pout'.
Las lobregueces de la quebrada
Cubre de vagas fosforescencias

La tarde cárdena,
Y se cincelan las lejanfas
Como fgneos hilos de luz volcada.
Y ya se escuchaban
Las quejas blandas
De l alma en pena
De algún curaca,
Que allá a lo lejos
Gime cuitada,
mient1 as, errante por ta espesura,
C'aml r&gt;a el Brujo de la Montaña,

( Que as! llamaran a un indio viejo,
Las campesinas gentes de Salta.)
Por los S!'nderos que serpentean,
Por las to1 cidas rutas far.tásticais,
Por los caminos de la aventura
Donde grabaron antiguas razas
Largas leyendas del ciclo heroico
De sus hazañas,
Relampaguea
La Cabalgata ....
¡ lrrupción b1 usca
De huestes clásicas!
¡Son las falanges que G,iemes guí:,!
¡ Son las que pasan,
Y que muy luego de3a1iareceu
l~nte la sombra de la enramada,
Las Que pasando v¡,ngan denuesten
Y ensayan armas!
; Son tas que brotan mágicanw11te
De las marañas
Y que al poniente dora de gloria
Y orla de mimbcs de luz ta fama!
Los opresores miran atónitos
A los que surgen como fantasma.;; ...
l&lt;~I cuello arqueado bajo la bricla
C'on el impulso de ta batalla,
Los raudos potros espumajean.
¡ Y qutl jornada!
; C'ómo pelean los campE&gt;adores

Bravos de Salta,
Soberbio el pecho, nervudo el brazo.
Y alborozada
La faz guerrera!-Cual en los cuenCual en las fábulas,
tos,
Los paladines
Solo pelearanYmientras luchan, y mientas salen
De lo siniestro de la &lt;&gt;mbosrada
Nuevos jinetes, ,·ib~rndo cuestas,
('1 ujiendo matas,
Y uno tras otro
Corre a la carga,
'f fiero intNTlllllllt'
Corno avalancha
Que un soplo inmenso de libertades
A la magnffi&lt;·a licl lo arrastra,
Ya diseña,
Ya se destaca,
Sobre una cumbre
:\luy triste y árida,
Como árbol se1·0,
La descarnada
Figura tétrica, espeluznante
&lt;.le! viejoBrujo ele la Montaña ...
Levanta el indio
La mano trágic·a
Hacia los rielos,
Cual si evocara
Genios amigos

De la Gran causa .. . .
Los opresores miran su gesto
Y se estremecen con hondas ansias,
Presos del pánico misterioso
De aquellas tierras americanas,
De aquellas tierras, donde a la tar,1::,
Plañen las ánimas ....
Y las iberas cabalgaduras

Hacen cabriolas endemoniadas,
Y algunos giran
Y algunos saltan,
Ruedan algunas
, Y otras disparan!
Y tras la pista,
Por l!ondonadas,
Y por ot1;&gt;ros y matorrales,
Noble y apuesta, recia y bizarra,
Alzando al fmpetu del galo¡ie
Poi vo &lt;le 1ila,ta,
E iluminand-o con su &lt;"l1is1&gt;azo
Las lobregueces de ta quebrada.
Gallardamente,
La Cabalgata
Barre en la ráfaga solariega
romo un gigante Sueño de Patria ...
¡ Y escucha el aire
Latido de almas! ...

~fah'lmonio de In señor·ita Concepción He1'llández con el )laym• clon \'feto•· Huel'ttt,

SARA ~IONTBS DF. OCA.

~

La Esuada del Comandante Tho1nson
( Leyenda dedicada afectuosamente a Manuel Tbompson, artista i&gt;Íl'tor, hijo del comandante y hoy entre nosotros, de retorno de Paris).

Acercándose el aniversario de la
captura del "Huáscar" en la guerra del Pacifico, fué en dlas pasados
a visitarlo en su apostadero. En :a
luciente mañana primaveral emergí'\
de la superficie del mar azul y cri,talino el barco glorioso, en una ac-titud de gigante adormecido. Al pisar su cubierta regada con la sangre
de tantos héroes, el• ánimo se siente cohibido, temeroso en una intensa emoción religiosa. Se dijera que
las sangres ahi cafd1s se enrojecen
en una viva licuefacción, y que s'
cornete un sacrificio al 11oner las
p lantas profanas en esa cubiert:i. silenciosa.
La bandera dP la e¡;trt&gt;lla solitaria, en su mástil, flameab:t. &lt;·on gracia, en la delicada y salina brisa matinal. En la popa hay un r:i nai d:
vidrio, ahí donde la espada del comandante Thom¡¡son quedó enterraJa
hondamente. !\le detuve, y ví que la
espada hablaba. asf:
-Tú, quien quiera que seas escucha mi leyenda de gloria, mi historia santa. Yo fuf de un valiente,
de un héroe, cuyas virtudes heróicas, at recordarlas, me llenan de júbilo; de enternecimiento, de orgullo ..
y de ira cuando cuento los años QUt?
)),asan y miro como se va empalid,~cien'do en la memoria de los hijo,
de Chile el culto de sus héroees.
Yo fu! la amada guerrera de l\lanuel Thompson.. l\li amado, desde
\'alpara!so, la ciudad florana de ce•
rros en cuyas crester!as cuelgan lo$
jardines y lu&lt;·en los ojos azules, fué
su cuna. El tenía en sus venas rsaugre marina de Escandinavia y Argentina, y era hermoso como esús
efebos que coro1111dos mirtos, celebran cantando las victorias de J:.i
Grecia antigua.
Su primera gloria fué Papu:do en
1865, cuando joveu teniente lo., fué
e l temerario de la (•aptura de la "Covadonga". Por esta hazaña, justamente lo ascendieron a capitán de
corbeta y le dieron el mando del
barco apresado. Después él ganó; el
combate de Abtao contra la escuadrilla española, ¡llles, Williahs Rebolledo, por estar en Ancucl c·ou su
buque Po pudo dirigir esta acción
naval. Este triunfo se debió sólo a
la pericia y al valor incontrastable
(11;&gt;! joven mari no ....
Hizo aquf la espada una }Jausa
&lt;'Orta. Yo vi cómo se extremec1a ia
larga boja ele acero. Yo asegurarfa
que dió un suspiro antes de &lt;"ontinuar:
-Después, el marino Manuel
Thompson., cuando la i11tentona de la
reconquista es}Jañola se frustró y vi•
no el tiempo de la tranquilidad, ilustró su nombre t•n arriesgadas exploraciones hidráulicas.
Talento, valentía, altivez de carác·ter, nobleza de alma y varonil he,·mosura se juntaban en él. Su rectitud y su hombría de bien estaban
reñidas con las ductibilidades de los
subalternos que en tiempos de paz
buscaban los ascensos en las humi1la tes genuflexiones de la espina
dorsal. Por esto el noble Thopson se
retiró de la marina y se hizo ingeniero agrimensor. Se casó después
eón una distinguida y hermosa señórita limeña. Y siguió la vida. V
pasaron los años. Hasta que la Patria en peligro Jlarnó a todos sus hijos a defenderla el 79.

¡Ah! tiemblo, tiemblo todavía de
emoción y de coraje al recor&lt;lar los
año.s heróicos !
Entonces Tho1&gt;son me ciñó de nu~vo y yo me regocijé en mi vaina y
quedé en espera de la hora inmo1·tal. Recorrimos el Pacffico en busca
de ta hazaña; pero la suerte no fué
para nosotros. La fortuna nos fué
esquiva. Prat de un salto se etevlj
a las excelsitudes de la gloria. Latorre iba de triunfo en triunfo. Y
Thom¡1son triste, iracundo a las VP.ces, en una loca persecución de re-

1

j

POR

Hntonío Borquez Solar

Arica-1880. Aqui había que conquistar Ja fortuna o morir con gloria. De
aqui tenía que salir el héroe. Era menester que la estrella solitaria alumbrara de nuevo una hazaña de prodigio o un nuevo €aCrificio, que así
lo quería Thom¡¡sou con temericiad.
ron locura, con tanta locura de amor
;,. la Patria.
Y fué el 27 de Febrero de 1880,
en un porfiado combate con las fo·!atezas del :\forro de Arica y con t'I
monitor ":Manco Capac" en la rada,
a cubierto, bajo las formidables ba-

!la tremenda lluvia de fuego. Luego
una bala del "Manco Capac" de 500,
tocó de rebote al "Huáscar" y después de deslizarse por la regala del
bote de ba~r y se llevase el 1&gt;ra..10 de
popa donde estaba colocado el compás magistral, aquí en la toldilla.
donde estaba el comandante Thompson, tenié1idome rulgurante en la
mano, junto al telégrafo ele la máquina, le dió de lleno en el cuerpo
del valiente y lo hizo pedazos. Fué
súbita su muerte. Yo con ta fuerza
del choque salté aquf y me enterré.
.\liré. ¡Horror! No vf del cuerpo del
comandante Thompson más que el
brazo derecho y la cabeza, y la toldilla y parte de la cubierta manchados de sangre tibia. El rostro de mi
comandante Manu~t Tbompsou tenía la misma expresión serena, caai
risueña, de antes de empezar el combate ....

-¡Sea por siempre glorificada la
memoria del heróico comandante
Tbompson! -añadió ta espada, 6USpirando.
- Amén- respondí, descubriéndome reverentemente.

-----o----

COPLAS
1&lt;;11 alaba117,n ele 1111 amor lejano.

Como mi amor PO tenía
la experiencia de este mu:.ido,
iba penando y sufriendo
pesares hondos y mudos.
Y en su tristeza enco11traba
mi pobre amor un consuelo,
y en gozar se complacfa
del horror de st1 tormento.
Los más sublimes pesares
se llegaban hacia él,
y todo en él parecla
pretexto para querer.
Creció mucho y en silencio
llegó a transformar mi vica;
poderoso y temerar io,
fl mandaba y yo ceclfa.
Y mientras más si lencioso,
se hacía mucho más grande.
¡ Bien profundo y bien guardado,
no lo sospechaba. nadie!
Tanto, que yo, muchas veces,
no comprend! su grandez!!.:
nadie reconoc~ el a lor
de los tesoros que lle,·a.

i,;,·ita. .\ na .\l:11·ía Omaiía, cli"tin~nicla ~· h ermosa ,lama d o nuestra S,1ciedad.

1·om bre, enfermo de la sed ele inmortalidad, ni hallaba siquiera en el anC'ho mar breve espacio a su 6epul·
tura.

Nueva pausa, nuevo suspiro y de;;pués siguió la espada:
- Pero lo que está escrito en el
Libro del Destino tiene que cumplirse.
Después de la toma del '' Huáscar·•,
des te buque en el cual Yo rememo, 0
la última gloria que tuviera, le dil!ron su comando al valiente y biza1ro Thompson. El fué u primer co•
mandante chileno. Y al bloqueo c.i.

tcrfas de tierra. Fueron siete horas
de un combate increlble en qu'
Tompson desafiaba mil veces ta muerte, en su porfía de hundir o de capturar al barco enemigo. Se jugab-i
la ,·ida cen la serenidad del que asi;te a un sarao.
Hubo un momento en que Tbom,)son estuvo a punto de rendir al ",\fauco Capac" por medio de una atrevldísima maniobra, a toda fuerza do.
máquina y en medio del horroroso
cañoneo que hacian al "Huáscar" las
taterías del Norte, el Morro y el buque perual'o. P ero re11entinamente en
una virada la máquina del "Húscar"
te para y asf durante veinte minutos queda inmóvil soportando ague-

Hoy lo sé; y al recordar,
cierro los ojos y digo:
-¡Cómo te comprendo ahora,
después de h aberte perdido !
Hafael La""º ele la , ·e~n .

-----~----

QUtGO
.\

J◄~ l , I ,.\

....

l\l ujer divina del ideal nacida.
Bella como una rosa inmaculada;
Casta virgen a l'..I tierra enviada
Para formar la gloria de mi vida.

Yirgen hermosa como luz de au(rora,
Virgen más pura que botón de rosa,
En encantos y gracias prodigiosa,
Deja, por Dios, de ser tau seductora!
L. C. TELJS.

�1,.\ Hl&lt;JI\TSIIIC.-\CIO~ l)l&lt;J ZOLA.

Los lectores recordarán sin duda el
e cándalo que lormaron sus enemigo,;
t·uando acaec·ió la muerte accidental
de Emilio Zolá. Ni siqu1era la tumba.
atajó a sus detractores en el camino
de las peores vociferaciones y de las
má: atroces contumelias. Es oportuno
1ccord.ir que "El Cojo 11.ustrado" en
aquella época defendió la memoria
ilrs: re del mue1to contra los enconados vilipendios qu2 cierta prensa se
C'rt&gt;yó en la obligatión de tributarle
PPro el. escánd'.I lo mayor sobrevin·&gt;
p·, Francia &lt;·uando ,e trató de tranl'ladar al ))anteón los dni¡iojos del gran
escritor. Los conservado1 es, los católicos, loE r€•1ccionarios armaron una
s::.carela estrepitosa y 1&gt;usiero11 de oro
y azul, e•1 todc-3 los tonos, al autor,:·!
"llouc-011-:..Jacq11Hd," dándole de in•
moral, obsceno y pcruicio,o. En todo
P,to intnvino, 1nturalme11te, más q,•e
el odio lite1ario, la co11 vicción estét;c1 e las tendencia3 morales, la cuestión política, \)lles Emilio Zolá, con óU
celebérrimo j',u·cu•e se situó francamente en un campo definido de la
política unh·ersal. Los conservadores,
les reaccionarios, los nacionalista~.
los antiEemitas lo consideraban, co•1
razón., c-omo uno de sus más poderosos adversarios, y de ahi s11rjían los
den11eHos rontra Sll vida y contra s11
obra.
La obra devu• '.ldora del tiemvo ha
rnrido realizándose naturalmente; Y
a la hora actual ya nadie ¡Horrumve
en protestas Pi di:itrivas cuando se
nombra al autor de I J .-\~~ommoh-. La
c-rltica imparcial y desapasionada lla
re&lt;&gt;obr'.ldo sus fueros. A propósito del
monumento que va a erigín;ele al esc·rltor en II na plaza ele París, se es0

tán escribiendo a,·erca de Zolá y d~
sus obras estudios y notas de interé.!,
de los cuales está proscrita la pasión
sectaria, tanto política como estética.
~Iaurice Le Blo,'d. en el "i11ercure
de France," dice a e,te Jlropósito:
" ... Su memoria, poco a po(•O, viere ap,1ciguándose en una gloriosa serenidad. Es verdad que este apaciguamiento v6stumo no re In producido
de repente. Du1 ante c·uarenta años
de su exiEtencia planteó muchos problem1s despertó muchas pasiones, hirió rnuc·hos prejuicios y muchos intereses para que sa muerte lograra
drnarmar a aq11~1lc3 de sus aclverc;arios que debia,1. de sobrevivirle. Durante toda su vida la substancia de
su obra, sus tc-orías y hasta la carne
misma de su~ J&gt;er&lt;onaj:.&gt;s alimentaron
polémicas mundLde3 ... Ho~· los Jll'i.J.&lt;'ipales a&lt;:tores tle las grandes batallas
de antaño han de,apareC'ido casi todos. Las generacic-nfR Puevas, que no
tornaron parte en aquellas lm·has tiene!' en sus juicios, ur'.I visión más
desivteresada y objc.tiva. Las humaredas y las nubes de las tempestades se
han disipado y ahora es 11 obra formidable del maes'.1 o la que se yergue
ante nosotros con toda la solidez de
su arquitectura, tan imponente por
sus dimensiones y por sus -audacias
como por su inquebrantable equilibrio; y que es y ¡,eguirá siendo uno
c)Q los más g1a11.r1_;osos monumento,;
qu!l se han construido en lengua
francesa ....
Los años pasan y luego los siglos....
Se han olvidado las rnuues que empujaron a los antepasados a luchar 10s
u1ws contra los otros. Las ciudad·)s
se derrumb:in o ~e t1ansforma11. Téofilo &lt;:lautier tiene razóP: lo único
q1•c• in:¡iorta es el Arte eterno. Dentro

ELLOS
L11 n•11lidnd ei, e l ideal
\·eniclo a menos.
Goethl'.

)tire 1u;ted, mire u.;;ted, dijo Cordelia con S',1 voz suave ~e contralto.
)&lt;:;se ¡;igautesco: personaJ~ que sube
ah&lt; rn. por la ram1)a del barco, es d
negro Johnson.
Las tres muchachas rubias st' as,1maro11 a la borda. Revolotearon b:tjo el sol las cintas rojas y azules que
anudaban sus capotas caprichosac
tremolando ví\'idas corno gallardete,.,
¡n oclamando al triunfador en la lisa.
Los ojos 11egros, los ojos azules,
les ojos verdes y misteriosos corno i!;
mar profundo. envolvieron al atleta
l·roncineo en prolongada interrog.,c·ión.
¡Oh! ¡ Es terrible ese hombre &lt;·élebre! ... -dijo Marión desdeñosa,
feP.tándo~e en un sillórt de lona.
Es espaPtosamente bello-dijJ
Aurelia tiendo. ¿No han visto ustedPo
ea los retratos, qué cuello y qué cu.tura de Hércules, qué grandes y poderosas manos?
-¡Dios mio! ... Y1 a usted, uua
mujercita tan cuidadosa tan delicademente es¡iiritual, ¡,le parec·en cualidades Psos vestigios del hombre primitiro?
-¿ Pero quién le ha dicho a mtvl
c:uc soy espiritual?
-l&lt;JEo me ha parerido. Durante lo.,
diez días que llevamos de travesía, lw
creido ver en usted un espfritu refinaúo, silercioso, incapaz de interesa•·se por el primero que llega
-Porque el primero que ha lleg,,do ha sido nn hombre insoportable ...
-¿Se refiere usted al poeta portugués?
- Al mismo.
- Pues, mire usted lo que es la vi-

de tincuenta años los altos hechos de
nt1€stra época, los c1 {menes y las hazañas del presente no despertarán
más que la. curiosidad y la controVE&gt;rsia de algunos eruditos. Se h,1.bün con ,•ertido en ternas históri·
ricos, &lt;'apaces de interesar a lo sumo a un contado grupo de especialistas. Pero Coupeau y L:wtier, FoJ:&gt;1:
y Garvasie ,•ivirán como tipos eternos
Los frescos heroicos de La Debacle
despertarán el mismo horror, las guc1 ras inútiles y hs impías matanzaa.
Hab:·á siemprE&gt; jóvenes que, inclinadc;•3 sobre las páginas de Germin•,l
se tuntirán invadido,-, 1ior el súbito
impulso de las fuerzas des&lt;'onoc-idas.
Y la gené6ica ;iventura dE&gt; Albina,
d idilio de Parado11, no dejarán de
se 1 1&gt;11nca el maravilloso ¡loema de
las feli&lt;·idades terrPstres. cuyas páginas tremularán siempre entre las manos de los enamo·ados .... "

En los periódicos y revistas liternrios franceses lublan de un poeta
joven de que nadie se h:tb!a ocu¡iado
antes. En este ca-.io, como en muchos
otros, ha sido menester que el poeta pusiera término a su vicia para que
la atención de la gente se fijara en él
y en su obra. H:H:e poco, en efecto,
que el poeta puso fin a sus dias. Y
eso, más que la hermosura de sus
po mas es lo que ha depertado el interés y la curiosidad del público. Luis
Pcrgaud, el iutor ya famoso de las
historias de animales, cuenta en 111,a
revista francesa la vida atormentada,
Jl'.'.Jgada de iPfortunios de Leé11 Deubel.
Parece que el origen ele las desgracie:.s que afligieron toda su exi3-

tencia provino principalmente de si;
amor ¡lor las musas. Cuando salló del
colegio un su Uo tendero le ofreció
un puesto en su establecimiento. El
bardo tu,·o la audacia y la irreverencia de renunciarlo. Es sabido QU.J
aquellos que se suponen destinado a
ser grandes Hricos desdeñan implacablemen.te los ofi&lt;'ios de este linaje, y
suelell recibir como pago de sus desdenes la mieria &lt;'On sus inquietudes y
dolores.
I11stitutor primero, salió de su puesto disgustado l·on sus superiores y
&lt;'onoció días negros de hambre y angustia, viviendo el verso de uno do
los más lindos po2mas de sus Cantos
du Jo,; Caminos:
Seigncur, je sub; san." pain sans ren,
el sans demem e.
Después emprendió una vida in11uieta e instable, viajando casi a la
continua sin adquirir arraigo en parte alguua. La idea del suicidio pare("e que lo Jlerseguía de tiempo atrás.
Soñaba un \loco antes de GU muerte
en trasladarse a Alemania y aprenen ella su poesf:t.
Dice Pcrgaud, a 1iropósito de s1
muerte:
"Que algunos fabricadores oficiales de ~lorias efimeras P.o hayan comprendido, cuando se les h1 hecho seutir su ignorancia y su bajeza que no
tenian más que inclinar ia cabeza y
aceptar en silencio el insulto tremendo con que los abofeteaba la muerte
de este iusto! Aún cuando tengamos
que sublevarnos contra los destinos,
c:leben•os pensar que acaso aquella
de 11obleza y mi~ria le hacia falta,
para que fuera mejor comprendida, la suprema coronación de esta
muerte, sin glo1 h y sin frases!!"

y NOSOTRAS

d.a. Para mi gusto, es el único hombre, zas que fracasan, de nuestra voluntad
que flaquea de nuestro corazón que
del pasaje, que me interesa.
-¡Ah! ¡\'amos! ... es que uste,J se torna taciturno de nuestra fantasfa.
admira a los eruditos. Le encanta, que quiere remontar el vuelo hacia
por lo visto, que [lara decirla que SP el loco pais de la quimera. No, no es
ha enamorado de usted la reciten ".Vil a fuerza de puño como se consigue ei
cantar de los cantares." Quiere uste1l reino ideal.
-Esas son aguedades, querida !II::i.que su enamorado baje con Virgilio
a los infle111os, y tenga el perfil torvo rión. ¿A que Cordelia piensa como yo
y el aspecto enfenniso de casi tod;u; pienso? ¿No prefiere usted un puñetazo del negro Johnson a un end&lt;.:esas arañas ele biblioteca.
Y Aurelia se reía bulliciosa, po- casflabo del poeta portugués ·t
-No sé. Aún no he definido 111i
11iérdos&lt;&gt; los guantes con un airecillo
tillO.
desenfadado ele desafio.
-Sin embargo, usted fué quien
-;. Le hast!an, ¡¡ues. los hombrP:;
refinados. cultos, sensibles, cultivado- POS llamó la atenc-ión cuando el atl~ta subia la rampa del barco.
1es de 1.a belleza?
¡No! No es que me llastíeu 11re·
-¡Ah, si! Yo soy una curiosa, una
cisanwnte .E.s que me son indiferente,;, inquieta c·uriosa: todo me impresiona,
mientras quP me interesan y mr pero nada me cautiva. Y así somo:,;
a l'"tr.'n m11c·ho más, Pstos granclt•~ muchas, asl somos casi todas las mul·ombres estatuario~. !'Stos hombres jer('s. No definimos el sentimiento: vor
que sie11ten más que piensan, y que 01,0 llegamos a ser casi felices. Luego
no ofrecen la pasión diluida en pá- nos conformamos con el hombre qu,1
1raros brillantPS. Esos otros hombre., tiene un poco ele atleta y otro pocv
que se 11ierden en digresiones sin firi, d&lt;' poeta .... sin llegar a serlo: con
-me intranquilizan mucho: me haceu el hombre vulgar en fin, con lo que
l·l mismo efPclo que los cuadros sihl- podriamos llamar "la dase media;•
J,6liros: nunra llego a romprenderlo3. eP amor.
En cambio, ado•o a estos granaes ni- ¿ Y usted se resigna?. . . . ¡ .Elso
ños fuertPs enérgicos, alegres, qu0,
es ',horrible!
cuando quieren, quieren mu(•ho. !ma-¡Qu&lt;&gt; ha de h1cerse! Además ...
rinemos a Johnson enamorado .....
;.No., roge 11r,3 mano'! .... ¡y nos la ;.qué quiere usted que sea de esos
pobres? ¿ Vamos a abandonarlos pordeshace! .... ;.:-los abraza? ....
- ¡ Y nos mata! . . . ¡ Pues, vaya que no son, ni lo bastante brutos ni
,·na gracia! ¡Eso es un salvajismo! ... lo bastante sensibles?
- ¿ Y la emoción? . . . . ¿ Y la senY las tres mucha.chas rubias se
sación ele aquellos brazos que nos de;,somarou a la borda.
fenderán siempre?
Revolotearon, bajo el sol, las eru-Per,¡ ¿ para qué quiere usted !?.
defensa? En nuestra vida, en nues- tas roja~ y azules, como vividos gatros días, la defensa moral ea la úni- llardetea, proclamandQ el triunfo del
ca que necesitamos; no es la salv,i- , ePC·edor en la lidia.
ción de nuestra vida lo q11.e peligra,
ADET,A CARBONE.
sino la salvación de nuestras esperan-

VIDA BARBARA
Las caravanas nómadas envidio
y quisiera seguir sur, largas rutas
por la arena, ahuyentando mi fastidio
en las cavernas e ignoradas grutas.
en mis viajes cruzar ("On mi es( pingard·t
sobre la jiba. de uu camello tardo,
entre las altas hierbas donde aguard,t
rauteloso a sus presas el leopardo.
Y

Luchar con los salvajes más feroces,
y huir en los caballos más veloces
a través de la etapa o de las pampas

Ha ¡&gt;asado mucho tiempo y no obstante el rec·uerclo de una lectura agradable, ele llll cuento que atesora rauclales de ternura y de amores, el recuerdo, digo, ha ,•ivido siem¡1re con-

{,1·11110 de

hermosa muchacha ele la nobleza el•!
aquel tiempo.
Sintióse enamorado, coi-rió ¡n·esuro~o a la casa de su adorada y con
todas las formalidades ofreció a ,a

estudiantes &lt;le Jtn•isprudrnc·ii, &lt;lllt' nuu·cluuún al
Guan11,juato a jnculrat· el amor a la Patlin.

migo y cuando mis afectos se han
inrlinado a una mujer, la imagen de'
enamorado de la historia es 1&gt;ercib'da claramente por mi imaginación.
Como la leyenda es de procedencia
ch ina tierra distante y a la que S"·
guramente no veremos muchos, enc·aja 1w1 fertamente aquello de que "e5te rra un, rey," nada más que est,•
rey 110 era como el de todos los cuentos. sino que en vez de tener tr"S
1,ijas, tenla un hijo. Príncipe nobili~imo de aficiones a todo lo grande;
batallador, enamorado; babia peleado
infinidad ele veces y su c·uerpo, lleno
ele cicatrices, J)odta demostrar de un
modo claro que por su arrojo se ha.lía encontrado en los sitios de mayor
peligro. Como todo hombre ele voluntad firme y d&lt;' grandes euergías, a s,1
derredor siem))re tenfa multitud ele
amigos: unos le admiraban por &amp;U
,·alor, y otros por su arrojo, otros por
las collq ui8tas hechas con la espada J
lo; más por las c·onquistas de b..:llas m11 .i eres.
Como ,~ todo pe1 so u aje de leyei,&lt;la, lp llegó su turno y un día sintió::e subyugado por la belleza de Nasika,

l❖,t11do

(le

belleza de sus pnsueños, no sula111c:1te su uom bre, sino su oon1zón llen,,
ele ternura y de amor.
Todo fué c-oncertado. Los 1&gt;reJ)arati vos para la unió11 ele los dos jórnnes, eran hechos con gran entusiasme y las familias de ambos satisfechas del próximo enlace, esperaban
c·ou alegría el dia de los esponsales
.E:11os, los jóveJ1es, estimabait que los
dlas transcurrfan más lentamente e¡,.,,.
ele costumbre; pensaban que la tierra
giraba muy despac·io y en su afán rle
llegar a la soiiatla realización de sus
ideales, se les J)arecia a veces que la
felicidad que ya tenfan en ias ma1ws,
podfa esc·apari,e en cualquier instaute. Apenas el día dejab1 asomar su luminoso rostro, el principe enamorado
c·orrla en busca de su amada; llegaLa
a ella, estrechaba con gran ternun,
s11s manos, y aquel guerrero, homb,·"
el e valor temerario, sen tía tem bla ,.
sus labios con la proximidad de la:,
suaves manos ele su prometida.
Un día, el i;-itio del jardín en qnc
siemJ)re le aguardaba e11a parec ía
trisi.e, pues la flor de perfume más
exquisito, el alma viviente de aq11 •' '

sitio, no estaba ahí. Con gran pesadumbre supo el principe que su amada había tenilo que guardar cama:
1111 mal extraño, sin nombre, pe!·c,
que consumía cruelmente a la {utu-

de vez en cuando al cerrarse sus pá,pados. Pasaron más días; el cansaacio se hizo más grande; el prfncipe
había agotado el saber de los médicos para permanecer despierto, pero

1 a B, iga(la (le la Crnz Ho.1·a

C}Ut' s,tlio' cc111 1·11111bo al cam¡&gt;o de 011e1·acio·
nes en el Estado de \ 'cl'11cn1z.

ni. pri111·e~a hacía temer un desnnlare fnPesto. Los mejores lllédi&lt;'o~ ele
la t·o1 te, y a las pocas horas de r¡ne
aparec·ió el mal,. Je Nisika, estaban
C'n torno del lecho observando los
menores slntomas, los menore-s indicio;;, y trataban de enc·ontrar un r 9meclio violento par a sus males. Pasaban f]fas, Nasika no sufria pero e'l
su rostro se reflejaba 1111 gran dolor,
dolor moral, pues parecíale que tod,1
o que le rodeaba iba alejándose lentamente. Entre tanto, el ))ríncipe no
habla dejado un solo momento ele espiar ansiosamente al rostro de ~-11
amada. Confundiase, para él, el dfa
c·on la noche; h noción del tiempo
no existía; sabía solamente que su
JJI ometida estaba enferma y fijos en
ella sus ojos, con una ansiedad cruel
pasaba siempre, todo el tiempo, ahi
a su lado sin dejarla de ver un sólo
iP stante, en una adoración continua.
El cansancio dejó al fin sentir su:,
erec·tos eu el agitado cuerpo del principe; l1acía _graneles esfuerzos 1&gt;or
permanecer siempre alerta y viendo
a la enferma, pero sus ojos, ya can~:i.clc':l de no dormir, se obscurec-1,,•1

el sueño lo había i.uvadido y contra
su 1·01.tmtad, basta entonces de hierro,
sus párpados caían y velaban sus miradas. No querfa dormir y para lograrlo e11 un arranque de energla, de
deseo \'ehemente de siempre ver .~ la
amada, hizo que un cirujano le cortas los párpados. Sus ojos al fin y,t
no podlan cerrarse; la ¡iiel que los
n1bría por la influencia del sueño
había sido separada de ellos y arrojada al jardin.
;Triste amor! Murió la proroetid:i.
Y llevóse, al hacerlo, el eusueño c1,,
oro del príncipe. Quedó solo y sin poder rcrra r los ojos y ante ellos refl•~_iábase, cada vez más distinta, la imagen de la muerta. Trató de cubrir-sú
el ro~tro para no ver, buscó con ahinco un remedio para no mirar siemprl}
a la desaparecida, y en su afán el:,
encontrarlo, llegó al sitio donde cayeron los párpados que le habían
sido cortados: Allf era: lo recordaba
lo $abla ciertamente, pero los ti-ozo¿
de carne ,hablan germinado y dado
Yida a uPa planta. nueva: un arbusto
de té.

como 11 no de esos c-azadores fieros
que ,-eí'.t de niño en las estampas
antiguas de los libros e)(' viajero!
I!

Contigo huir del mundo mercacbitlo,
y en el desierto vegetar, sin otro
am¡laro ni defensa que mi rifle
Y sin más camarada que mi ))Otro.
Hacer que toda tú de espanto vibr,,s
ante esc-enas de horror y en Tombuctú
comprar esclavos, para hacerlos Jibr':!~
Cl'ando quisieras ordenarlo tú.
Y hac-er que nuestros miseros des(pojos,
1
c1 ando a la luz cerremos nuestnJs
( ojo~,
Y del cuerpo mortal el alma e migre,
duerman bajo la arena-de una luna,
sintiendo encima el resoplar del tigre
y el beso luminoso de la luna.
José del Río Sáim;.

Co,·onel Carl'illO que fué he•·ido en ,-eracmz clumnte el desembn,·quc de
los yanquis, arenga a sus solclados después del combate.

Gmpo de oficiales de la segunda 1·e sel'va, que fné 1lamado para la defensa. de la Patria.

��EL MUNDO ILUSTRADO

Las Píldoras han causado
más Muertes que las Balas
- - - - ' '- - - -

":'\ffRIO DE TO)lAR Fl.'ERTES
DOSIS" PODRL\ GRABARSE EX
LAS LA.PIDAS DE :'\ffiCHAS
SEPl'LTURAS.

Da lástim:. recordar las pen::.s Y
sufrimientos Gue h:!.n sobre,enido Y
sobrevienen experimentándose de una
m!!nera viciosa e ignorante combinaciones de drogas en los enfermos.
Ya llegará _l'I dfa en que sea un
crimen el estafar a la humanidad enferma, prestándole una asistencia
médica estúpida y mercenaria.
Cúrese Ud. mismo en su propia
casa. Sea su propio médico y el de
su familia. Los Remedios de Munyon para el reumatismo, para • la
Dispepsia, para el Catarro, los Riñones, la Vejiga, el Higado, el ~streñimiento, la Sangre los Nervios,
las Almorranas, las Fiebres, el Paludismo, etc., le facilitarán el curarse sin llamar a ningún médico y sin
tener que pagar fabulosas sumas
por asistencia facultativa.
Sea cual fueUII REMEDIO PARA re su enferCADA ENFERMEDAD medad, va}'.a
a la farmacia
y compre el correspondiente Remede }1unyon para su enfermedad.

1

dio

Si tiene Reumatismo, pi 'a el Remedio de }Iunyon para el Reumatisn•o; si tiene dolort en los Riñones,
pida el Remedio de }Iunyou para los
Riñones, y asf sucesivamente. Botellas de 35 dosis, a 50 centavos.
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na! y de tocaDE MUIIJOII
dor que seconoce. Cura tod~a~s:-;l~a~s~e~r-u~pc~i~o-n_e_s- cutáneas, cura
la caspa¡ impide la cafda del cabello. Pone el cutis tan terso como la
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\'enden en t das las farmacias y en
las droguer[as de J. Labadie Sucs.
y era., J. Uihlein Sucs., Johannsen,
Félix y era., Droguerfa del Elefante, México, y otras.

1

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:'\fnnyon's 531·d y Jefel'son Sts.
Philaclelphia, Pa., E. U. de .\.

El Seguro Forestal
El seguro contra los incendios de
los bosques, es todavta una de , las
ramas de la aseguración menos extendida a causa d_e la especial dificultad que ,se opone a un desarrollo.
Por esto el lm,tituto Internacion11l
lle .\p;ricultm·a se propone des&lt;'rib1ico:1 cuidado las organizaciones Y.l
existentes y exponer sus progresos.
En marzo último, el Boletín mensual
y de Jnstitu&lt;'iones Económi&lt;'a'-' r So•
~iales, contenta un importante estl:dio sobre los l.3eguros forestales en
Francia· en el número de s2ptiemb, 2 del 'mismo Boletín se describe &lt;·l
funcionamiento de este seguro e.1
Noruega, donde como es sabido, la
superficie cubierta de bosques es muy
extensa.
.
Las medidas de protección q u"
constituyen también en Noruega una
€specie de seguro preve~tivo,_ ~on se:
veras y precisas. Por dlspos1c1ón &lt;k
las leyes del 14 de Julio de 1893 Y
de 27 del mismo mes de 1896, est!\
especialmente prohibido en periodos
de sequla. y cuando el viePto sopla
c-on ruerza, encender fue~o en lo;,
t•osques o en los campos, en s~·.i_us
o en condiciones que puedan ocasionar un incendio en el bosque. Ad•'más, durante los meses de juriio, julio y agosto, está absoi.utamente llrohibida la destrucción por medio dPI
fuego, de los despojos de la madera y de la turba, tampoco en los
otros meses podla hacerse por iris
arrendatarios del bosque, sin el consentimiento del propietario. En fin,
en el reglamento 1elativo a los bcendios adaJltado en los cartoPes, ,,¡
territorio se divide en circunscri¡,ciones y para c·ada una se nombra
un jefe. Según la extensión del terreno, cada propietario fore&amp;car está
obligado a tener un cierto númern
re hombres, dedicados a la vigilancia del bosque y debe también poseer el material de extinción necesario. En caso de incendio, la direlción de los trabajos de extinci6n estará a cargo del jefe de la circunscripción, que tendrá derecho a reclamar el concurso de todos los obreros aptos para el trabajo, domiciliados en ~¡ cantón.

En cua1,to aJ seguro réparador, está ejercido por sociedades comerciales que cuenta con pocos miembros·
en cambio la Sociedad mutua noruega de seguros contra incendios c 1 1
los bosques, recientemente fundada,
retine el mayor número de socios.
La sociedad sólo asegura las pJant:icicnes jó,·eues y el suelo. En efecto, en caso de i'.1re1Hlio, el monte tallar y el suelo sol' ics que más daños sufren; los árboles preparados
para ~er derribados cori en un riesgo
menor. El seguro se C'0ntrata por cinC'O años y dá derecho a la indemnización dQ todos los daños sufridos,
dentro de los Hmites del terreno indicado en la póliza, a consecuenC'ia
de incendio o rayos o también a cansa de las medidas tomadas con objeto de extinguir el incendio. Sin
embargo, el contrato no garantiza los
daiios que se limitan a menos de una
hec-tárea, salvo que se trate de una
propiedad forestal inferior a 5 he,:táreas. En este caso, el limite de s~guros se fija en 50 áreas.
Las primas varían de 1,25 por
ciento a 1,75 por ciento. Los bosques cruzados por una Unea férrea
no pagan prima suplementaria, e.otando la compañia de ferrocarriles
obligada a pagar una indemnización
si ·resultase que sus locomotoras futron la causa del inC'endio.
Al terminar el ejercicio ,los asegurados pedeu ser también obligados
a pagar una prima suplementaria,
])€ro, pero ésta no podrá nunca exc-eder de tres veces el importe da !a
prima principal, no quedando obligados los aso&lt;'iados sobre este limite.
En lo. de Eenero de 1913, los
bosques asegurados por la sociedad
mutua noruega de seguros contra
los incendios, abarcaba 553,259 he&lt;&gt;
táreas de terreno. Entre los socios ':!&lt;!
cotaba con 24 cantones que aseguraron los bosques municipaloo que
tienen una superficie total de 34,472
hectáreas. Es un ejemplo muy interesante, de colaboración de los poderes públicos, con la iniciativa privada.

--------------------.....

LA NOCHE

La Música en América

Cuando la diosa Luz cierra los
ojos, surge la noche vaporosa y tr;:,te.
La noche es negra como todo Jo
impenetrable; bajo sus tupidos Yelos no existen horizontes, ni alturas,
ni abismos: todo se confunde en una
sóla-, masa: el color muere y la Unea se pierde.
Una noche sin estrellas es un inmenso dolor sin esperanza: 1os aatros irradiando en la extensión del
firmamento, son la piedad consolaudo una desgracia.
La diosa Luz da su magnificenci:t
a las montañas, su encanto a los
cielos, su irización a llll!&gt; .tguas; i:tflama las gotas de roclo, los vapores de las uubes, ~ da a la vida de
la tierra las auroras y los crepúsculos.
La noche todo Jo borra! En ell::i
se diluyen montañas, cielos, aguas.
Ninguna belleza se destaca ni brilla.
Bajo su manto, triste y denso, sólo
alienta el sonido como una voz eni~mática.
·
La noche es el sueño, es el olvido,
es la sombra. La sombra es la clámide que,..5obre sus mondados hombros, lleva Ja muerte. La sombra es
u· a ausencia, es un •luto, es u11a
negación: la negación implacable y
et rna con que responde el mistt·rio inex&lt;'rutable a todas las interrogaciones del hombre!

A juzgar por la suma que a
ella dedican, se creerla que los Estados Unidos ocupan el primer lugar entre las naciones amantes de
la música. Se calcula, en efecto, que
am se gastan para este arte 3,000 m1Jlo!les al año; es decir, el triple de
Jo que cuesta a su Gobierno el Ejército y la Armada. Al contr:i.rio, Alemania, nación por excelencia amante
de la música dedicada a la misma, una
décima parte de la suma que consagra a la defensa nac:onal. En América contribuyen a aumentar el balance musical las iglesi:lS, provistas
en su mayoría de óptimas orquestas, tan numerosas como las teatrales, que producen en conjunto un
gasto de 250 millones de francos al
año.
Ga parte muy importante está.
también representada por la producción y el comercio de instrumentos
musicales; los piainos figuran con 563
millones anuales; los órganos con
50, en inmensa difusión van tomando incremento los instrumentos mec:áuicos; pianolaG, autopianos, pianos melódicos, eléctricos •Y fotopia~
nos. Pero la vedadera pasión nocional es. . . . el fonógrafo, en el cual
gastan lo:; ac1ericanos 325 millones
al año.
Añ~dase a esto los sueldos señalados a los artistas Hricos teatrales
por la gloria de disputárselos al viejo mundo, y se verá que no siempre
la elo&lt;'uencia de las cifras dice la
,·erdad.

S11lnHl01· Palencia He1·ena.

A NUESTROS AGENTES
Rogamos a los señores que en seguida se citan, se skvan arrei:la r sus cuentas pendientes a la mayor brevedad.
JULIAN S. SOTO. . . . . .
OaJ1:aca.
J. F. VffiLASANA. . .
Tula, Tam.
M. CHUMACERO. . . .
Río Blanco, Ver.
ROSALIO L. ORTEGA.
Tancanhu,itz, S. L. P.
SA.MUEL MOlÑUZURI.
Acapulco, Gro.
DAVID ELlZONDO. . .
Linares, N. L.
VICTORIANO S. GARCIA.
Rfo Blanco, Ver.
ENRIQUE PARAS. . . .
MontemorP:,Os, N. L.
EL :\fUNl)O TLUSTRADO Y LA SE:'\lANA ILUSTRADA, S. A.

EL ARPA
(\"iene de l:t 4a. plana)
!fo: ésto no es cosa del ot1 o mundo.
Dejad ahi vuestra arma, de:.:;colgad
el arpa y desenvolvedla.
Ñor RosaHo.-Pero mi señora
ama ....
Doiía }larra Silveria.-No hay pero que os valga, seor temeroso. Haced lo que os digo: un viejo sol dallo
de la Religión no es cobarde.
El aludido baja el em·oltorio. Hay
tensa expectación. Una mosca vuel::.,
Todos forman circulo. Ñor Rosalio
descose la cubierta y el descubrir ei
arpa salta una nidada alegre de ratoncillos que huyen deslumbrados
por la luz!
Ji:l corro.-¡ ¡ ¡ Aaaah ! ! ! ....
Nicodemo (escupiendo de lado con
desprecio, metiéndose las manos en
los bolsillo~ de los pontalones, ele,·:!.ndo los hombros, balancr&gt;ando Ja
cabeza risueña y dirigiéndose a su
hermano mayor).-¡APda la brea!
Y que háigas tenido congoja de ánimo, Reyes! ....
SE\-ERO .Ul.-\.BOR.
J a tinta para mai·cai· !'aeos y fardos. Y en general l.od~ las telas ordinarias, se hace con negro de humo
disuelto en aceite de linaza hervido,
en cantidades proporcionales.

¡Tenla razón!
L'P muchacho, que ten.fa fama· u.;.
ser muy holgazán dijo a su madre:
-Hoy, cuando pasé cerca del molino, me vf acometido por un enjambre de abejas ...
-Irran sin duda. hijo mío, en busca de un zángano,-repuso la mad•·e
significativamente.

Registrado como artículo de segunda clase el 3 de Noviembre de 1894.

Año XXI.-Tomo 111.

Pues Señor....

Much~c~as Que Trabajan

i

~as senontas que trabajan están
par~cularmente propensas á males fen:iemnos, y muy en espP.cial cuando
t1e'!en que permanecer de pie desde la
manana hasta la noche. Día por día
durante ~o el año, tiene la muchach~
que trabaJar pues en muchos casos es
ell~ la que sostiene la familia : es necesan~ que ella gane el pan para que otros
~u_bs1s:.~n. ~ señorita está obligada
a 11: al ,:rabaJo y cumplir con Jo q_ue Je
e~tá , e~.comendado aunque se sienta
bien o no, aunque llueva ó brille el sol ~
. Los síntomas de enfermedades pro: ~""\
del i:exo que P,roducen estas con1c1~~es se mam.fiestan pronto por ~
cleb1hdad y d~lores en la espalda, dolores. en las piernas y parte baja del
estól!1ago. Como resultado de mojarse
les pies con frecuencia, sus periodos se
Jl_resentan irregulares y dolorosos y i:1eu te desmayos, pierde el apetito y, \:li
1
'i:i
í,na.mente,_Ja
vida se Je hace amarga
Y apenas s1 puede cumplir penosamente con sus deberes.

S!~

ii:

El Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham
es altarue!lte recumendado para las muchachas que trabajan y es casi universalmente u~ado por gran número de las núsmas.

d IGrand! Caymán, !ndias Inglesas. - "Sufrí por años con menstruación
cu~n:ema_ acompañada 1e dolores á través de la espalda y en
1~
de la Sra. Lydia E ªp·1g:hme aconseJó. q1;1e pr?b_ara el Compuesto Vegecal
"Al acto . : . _m am Y yo dec1d1 escr1b1rle y obtener su ayuda.
al terminar 1r~ii~~iae á tomar el Compue~to_y mi sufrimiento desapareció
todas 1
.
botella. Nunca deJare de recomendar su remedio á
Caymá:~ fual:ein1l~s!tfren. ")- Sra. RHONA McCoY, East End, Gran
SI está Ud. sofriendo aknna de
t
f
ei;.~~'\1~t:;;ibE cl~11~d~1cin)1::11~!
nfc1:!!~Me~•jn
testada 'por llll'a sefi¿;a y· con~idl';.tl(i~l"~t:ll:tat Sl'l';itabiertn •. 1Pifln y co·
~s ne aml'n e conUdc!lcfal.

º{~!a!

~r,~:~:.

--...--R·

....•
.

Mexico, 3 de mayo de 1914.

•

Energía Norteamericana
Uu publicista y catedrático francés,
y a la vez eminente filósofo, M. Bou
troux, acaba de regresar de los Estados Unidos, en donde ha dado una serie de conferencias que Je encargaron
los representantes de varias universidades de la unióu americana.
M. Boutrox habla con entusiasmo
férvido de los centros superiores de
instrucción de los Estados Unidos. Lo
que más le sorprende son las cantidades inmensas que se destinan a la
enseñanza.
El presupuesto de las univerisdadee
amHicanas no tiene Umites; los particulares. estimulados por el buen
ejemplo que dan los Carnegie y los
Rockefeller, se acuerdan también, en
los actos de última vol.untad, de nutrir la suma de donativos.
Puede decirse, sin exageracióu,
que las universidades nortearueri&lt;'a
nas vense envueltas en una danza de
millones, cap;,,z de lleYar el optim,~mo de un pueblo hasta sus más ~xage.rados limites.
Como prueba de lo que afirma 1\1.
Boutrox, véase lo que dice en las
siguientes lfneas:
"El presidente Butler, rector de
la universidad de Columbia es un
mago a cuyo llamamiento llu~ven los
dólares por millones, y que trueca
no precisamente en oro el vil met.al:
sino la riqueza material en ciencia,
educación y espfitu."
De este modo el dinero del Estado y el de los bolsillos de los particulares recibe el mejor empleo posible. Es una semilla que produce co-

JllL~·~tt'.;~:d;f

JJiosos frtrtos. Y viendo el dinero bien
empleado, los donatirns son tambi"n
inagotables.
Añade el . insigne filósofo francés
que en ninguna parte como en Nor~
t';l América hay tanta fo en el podeno Y en la eficacia de la instrucción
)-"de la educación moral para realizar los fines del progreso social. Los
P.orteamericanos tien1:&gt;11 fe ciega en
su porvenir, y esto les da una fuerza
incalculable.
Pero no se crea por esto que les
ciegue el orgullo naciouál. Saben que
en Europa hay una cultura selecta ,
superior, y procuran asimilársela en
todo lo que sea posible y conveniente.
A este fin envfan a Europa cierto
núero de estudiantes. Y como si esto
no fuera suficiente, fundan e¡ "Graduate College," centro en el cual los
jóvenes norteamericanos, sin movere de su pats podrán nutrirse con la
cultura europea, que ya se encargarán
de darles profesores reclutados en las
diversas naciones de Europa.
Sin embargo, nosotros creemos que
una universidad es. algo más que un
edificio grande y un ruadro de profesores. Una universi.dad es algo indeterminado y vago que flota en el
espfritu de los antepasados y de la
sociedad misma; es un árbol secular
que no puede trasplantarse sin pena
de verle morir. Y por esa razón creemos que los Estados Unidos yerran
el ..camino por lo a este punto recpecta. No logrará•1 alcanzar los frutos
que ellos se 1&gt;roponen al trasplantar a
su pais esquejes de las viejas universidades de Oxford, Berlln o Parfs.
Aparte este reparo fundamental, só-

Pues, según cuentan las crónicas,
sucedió que la otra tarde
en la calle de Carretas,
muy cerca de la de Cádiz,
una señora muy guapa,
de buen porte y lindo talle,
capaz por su,. mil encantos
de dar celos a un tomate,
fué atracada por un rata
modelo de hombres audaces,
que, sin meditar los riesgos
de su hazaña, ni su alcance,
le arrebató una pulsera,
un alfiler de brillantes
y un bolsillo, en que guardaba
algunos miles de reales.
Presenciaron el suceso
un sacerdote, el alcalde,
un sargento de orden · público,
una_ monja, cuatro frailes,
Ct!3CO coi:,4eros de punto,
un mspector de carruajes,
una castañera y varios
vendedores ambulantes.
Y sucedió que, po;:1 uno
de esos milagros casuales
dignos de ser perpetuados'
en lienzos, bronces y mármoles,
el fresco y audaz ratero
fué sorprendido infraganti,
Y ante el señor Juez, con todos
los testigos presenciales
se le condujo en el a'.cto
seguido de centenares
'
de C'uriosos, que gritaban:
; a la cárcel! ¡a la cárcel!
-;Soy iu.ocente!-decta;Soy inocente! ;Soltad~e!
Y el Juez le gritó:-;Sileneio!
-;Soy inocente!
- ; A callarse!
¿ Ya uted a negar lo que han Yisto
personas tan respetables
como las aquf presentes
que presenciaron el lan'ce?
- ¡ Soy inocente!
-¡Habrá cfnico!
i'\'a ~sted a pudrirse en la cárcel'
-Senor Juez, ¡yo se lo juro
por mi padre, por mi madre
por Santa Rita de Casia
'
Y por la VirgeP. del Carmen
que soy inocente!
·
-¡Vamos;
;No vr un Pillo semejante!
-Si señor; yo se lo juro
Y lo juri1;ré aunque me a;pen,
que soy mocente.
-¿Cómo?
- ; Soy Inocente. . . . González !

Número 44

......................;~

•

♦
♦
♦

DIRECTORIO
Js:L MUNUO ILUSTRA.DO.
Art.., T J,fteratllra.

..

+ Editado por "El Mundo Iluatra+ do" y "La Semana Ilustra+

da," S. A.

Qh}NERAL Y GIi- ♦
RENTE:
♦
l!:I&gt;UAR.00 l. AGUILA.R.
♦

♦

+
+

+

•+

♦

♦
♦

•

• DIRECTOR
♦
♦

•
, ,.
· +

•

JEFE DE RED.A.CCION:
MANUEL DE LA. TORRIII.

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•

COLABORADORES:
♦
Joaé Juan Tablada.-LJc. Fe. ♦
+ llerlco Oamboa.-Llc. J'eds ♦
♦ M. Uábago.-Lic. Neme■io Gar- ♦
♦ eta Na.ranjo.-Lic. Rob6n Va- •
+ lenti.-Lic. Antonio Ramo■ Pe- +
♦ drue:r.11.
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O.l!'ICINAS:
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+ 6a. de Bucarell, 116.-Aparta- ♦
+ do 149.-Telé!onoa: Mexica- ♦
+ na, 684, Juáre:r.; Eric.e ■on,
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1618.
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( con Uneaa de oxtenalón.)
+
+ PRECIOS DE SUBSCRIPCION: ♦
+ Por trimestre en los
+
+ Estados.
. $ 4.50 +
+ Por seis meses en los
•Jo
&lt;!&gt;
Estados. . . . . .
9.00 ♦
•Z• l'or 1 aiio en los Esta,,.
-:•
dos. . . .
18.00 +
&lt;e&gt; Por 6 meses en ei ex••
+
tranjero. .
15.00 +
&lt;i&gt; Por 1 año en el extran••
1•
jero. . . .
30.00 +
+ En llléxico, subscrición
+
+
por un mes. . . . .
1.25 -,.
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más pacifico ct0l munJo cuan,lo después de haber comido, con un cigarrillo _entre los labios, se deleita
con el ligero humo azulado haciendo con beatitud su digestión. Asf
se e~presa Miss Arabella Spencer,
un ¡oven profesora que. ha sosten ido una tesis con este tHulo: "La 11ecesida&lt;l de fumar para vivir mejor.''
Y añade aún que los hombres que no
fuman son a la vez irupacic&gt;ntes y
¡,endcP.cieros.
lo plácemes merecen aquellos grandes
centros de ensefü,nza, de los cuales
mucho tiene que aprender el viejo
li.rnndo en que vivimos.
'

1

�Lotería Nacional

EL MUNDO I L U S T R A D ~ . . : . . º - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

El Doctor Vicente Santoni,
De La f acuitad De Medicina
'/Hl!f!llt;'?ff/!l\fl/Ulil~ de Paris, Recomienda La
Peruna.

DR. VICENTE SANTONI.

La Peruaa Ea Paises C'1/dos.
En paisee cálidos no es tan frecu•
ente el catarro de la cabeza y gargan•
ta, como lo es el cab,rro del est6ma¡1;0,
intestinos, riflones y órganos pl!lvicos.
El catarro en paises cálidos asume
fases peculiares de dichos paises.
Puede asemejarse 6 no al catarro d e
paises fríos, pero no deja de ser la
misma enfermedad.

i

•

l:!f;:;:;:-~~:;;;:;::;
l

las de la nariz, garganta, pulmones y
, cavidades de la. cabeza..
En paises cálidos afecta también la.
nariz, la garganta y los pulmones,
pero con m:LS frecuen cia. los orga.nos
abdominales y pélvicos.
El ca.tarro es la. enfermedad que
mas persigue á la raza humana.
Hace tiempo que la Peruna goza de
fama universal, como el mejor reme·
dio para el ca.tarro.

El facultativo que subscribe,
Doctor Vicente
Santoni, de la facultad
de Medicina de Paris, y
con ejercicio de su pro•
fesión en la ciudad de
Ponce, Puerto Rico.
Certifica: Que desde
hace algún tiempo viene
empleándo en su numerosa clíentela, el preparado
farmaceútico con oc id o
con el nombre de "Peruna" en las afecciones ca..
tarrales, obteniendo siem•
pre excelentes resultados.
Es una preparación de
gusto agradable, que re ..
cetaré siempre, en todos
aquellos casos que su empleo esté indicado.
DR.. V. SANTONI,
Ponce, Porto R.ico.
La Vlctor/oSll Peruaa.
Carta Del Reputado Dr. J. M. Bsrbá.

Muy Señores mios : -Tengo el
gusto de comunicar A Vds. que los
resultados obtenidos de "La Peruna"
entre varios enfermos de catarro,
tanto nasal como también de las
primeras porciones de las vtas respiLa Peruna gusta. en 10!1 patses
cA.lldos por sus p ropiedades tónicas.
ratorias, han sido notables. Algunos
DA. fuerzas actlvA.ndo la función \ se expresan d el remedio con frases
de los órganos nutritivos.
a ltamente encomlA.sticas, y sin duda
Estimula la circulación de la estas personas serA.n por aqut la
sangre y al mismo tiempo dé. vigor mejor recomendación que puede tener
A. la digestión y asimilación.
un medlcameuto que empieza 6. dar
Fortalece gradualmente sin actuar sus pruebas.
en el sistema como estimulante temDe Vds. afmo. y atto. S. S.,
DOCTOR J . M. BARBA.
poral.
'-"',..,........_.._...,.,...,..,.,..
.._..,.,,.. ....,.._...,......,..,..,..-., 1 Catorce, San :Luis, Potosi, México.

Timidamente, .a hurtadillas, como
el que comete un delito, se dirige al
segador más próximo:
-¿No trairán agua? ¿tú, di, no
trairán?
-Suerte has tenido, borrego! ahi
viene junto con ella la Sordica.
Anselmo alza la cabeza, y a lo lejos, sobre un horizonte de un amarillo anaranjado, el segador ve recortarse la figura airosa de la mozuela, portadora del odre cuya sola
vista le refrigera el alma.
De la fuente de los almendrucos
es el agua cristalina que la Sor&lt;lica
lraé-agua más helada cuanto más
ardorosa es la temperatura, sorbete
que la Naturaleza preparó allá en
sus misteriosos laboratorios, para
col'.solar al trabajador, en los crueles dfas caniculares.
¡ Si Anselmo no se contiene, al encuentro de la zagala, saltarfa a manera de corzo, cuando ventea el manantial cercano!
Como la Sonlica adivinase dontle
estaba el másl aediento, el más ansioso de aquellos desheredados, recta venia hacia Anselmo, gallardamente enhiesta, para sostener el odre
mejor, y e n la mane una canta.rita
de barro salpicada de divinas gol!l.S
de humedad, que a la luz del sol relucfan como sueltos brillantes.
Y llegándose al segador novicio-leyendo en su cara amortecida la
necesidad-le tendió la cantarita a la
cual pegó Anselmo los labios con un
suspiro violento, que parecia un sollozo ....
Al anochecer, cuando los enormes
carros iba~ caminando de las eras,
cargados de gavillas, Selmo y la Sor·
dica ,·olvfan juntos por la senda que
ro:lea el lugar, y el mozo decfa a la
zagala, muy cerca del otdo, sin dud11
a causa del defectillo que declara el
apodo:
-Ná, mujer, en la chola se ma l:a
meUo, y en el querer muy a.entro . . .
Tú vas a ser mi novia . . . No me des
un €Saire, borrega, que me gustas
m1s que el agua de tu cantarita.
E)lJLJ..\ PAUDO BAZAX.

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LA SORDJCA
Las c uatro de la tarde ya, y aún
no se ha levantado un so1&gt;lo de brisa. El calor solar, que agrieta la
tierra, derrite y liquida a los negru7,00s segadores, encorvados sobre
e l mar d e oro de la mies sazonada.
Uno, sobre todo, Se-lmo, que por pr:mera vez se dedica a tan ruda faeu.1,
siéntese desfallecer; el sudor se en!r[a en sus sienes y un vértigo paraliza su corazón.
¡Ay, si no fuese la vergüenza!
¡ Qué dirán los compañeros si tira la
hoz y se echa al surco!
Ya se ha re[do de él a carcajadas
por que se abalanzó al botijón vaclo,
que los demás hablan apurado ....

Maquinalmente, el brazo derechc,
de Anselmo, baja y sube, reluce l:i
t:,oz, :tplooando mies, desci.briendo
la tierra negra y requemada, sobre
la cual , al desaparecer el trigo qu~
las amparaba, langidecen y se agostan aprisa las amapolas sangrientas
y l a manzanilla de acre perfume..
La terca Yoluntad del segadorcillo
mueve el brazo; pero un sufrimient:i
cada vez mayor hace doloroso el esfuerzo.
Se asfixia, lo que respira es fuego,
lluvia de brazas que le calcina la
boca y le retuesta los -i:JUlmones. ¿A
que ce deja caer? ¿A c:ué rompe a
llorar?

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SOLO ELLOS
entienden lo que
ben.

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escri-

"PITMAN''
Precio del ejemplar,

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El' el m:smo cementerio
están dos tumbas ce rcanas,
una con reja de flores
otra con reja doraC:a.

Y al llegar la media noche
sobre ellas flotan dos almas,
la de un rico que .;;olloza,
la de un pobre que descansa.
])faz ele Escobar.

DELIRIO

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Ella nos hunde su acicate agudo
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a sacudir el sueño nos provoca,
enciende el entusiasmo en nuestro
(pecho,
y el grito de protesta en nuestra boca

Contra todo impostor, todo tirano
que cometa injusticias a mansalva,
con espfritu fuerte, altivo, ufano,
con esa fe que nos redime y salva,
salir debemos, llenos de a lborozo
cual salió Don Quijote con el a lba'.

'

Gustemos siempre del sublime gozl,
de adorar a, l a excelsa Rebel-dfa,
que a su amante más viejo trueca
(en mozo;
inflame n uestras venas la osadfa.
con varonil y enérgico deseo;
aspiremos a un mundo sin falsia,
donde no haya verdugo, juez n i reo
irritando a los dioses, si es preciso'.
con la audaci:.&gt;, inmortal de Prometeo.
Bendigamos a E,·a porque quiso
librarnos, con rebelde inobedienc;a,
de un burgués y tedioso Paraiso.
S[, seamos r ebeldes de la Ciencia
el fruto hay que morder, pues fuerá
( odios:.t
la vegetal y estúpida existencia.
Es servil, despreciable y vergon(zosa
la rastrera y perruna mansedumbre
del que besa la mano que le esposa ...

E.'IIUO FERRAZ UEVENGA.

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Pa1·a el g1·an rebel&lt;le
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REBELDIA

Salud a U, poeta, que a la cumbre
llegaste con firmeza y valenUa;
¡ que por siem¡&gt;re nos gu[e y nos
(alumbri?
11uestra santa deidad la Rebeld[a!

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TODOS LOS MARTES

A ESTRELLA.
~lentira es el Universo ,
la vida una falsedad,
mentira el Sol que me alumbra,
mentira la humanidad.
~lentira el azul del cielo,
mentira el verde del mar,
y sólo tus ojos bellos
son los que dicen verdad.
J. Tai·1·inda &lt;lel Mármol.

Salve, adalid: mi corazón te envia
un efusivo y fraternal saludo,
en nombre de la madre Rebeldfa.

Vino fortificante, digestivo, tónico, reconstituyente, de aahor
sxcelente, mas eficaz para las personas debilitadas que 1011
ferruginosos y las quinas. Conservado por el método de
M. Pasteur. Prescribese en las molestias del estómago, la
clorosis la anemia y las convalecencias ; este vino se recomienda 'á las personas de edad, á la!.' mujeres, jóvenes y á los mños.

AVISO MUY IMPORTANTE. - El único VINO a.utentic11 de
S. RAPHAEL, el solo que tiene el derecho de llamarse así, el aolo
que es legítimo y de que se hace mención en el formulario del
Profesor BOUCHARDAT es el de M" CLEMENT yC1• de Valence
(Dríime, Francia). - Cada Botella lleva fa marca de la Untón da
to. fabrtcantes y en Jl pescuezo 11.ll medallón anunciand11 el
" OLETEAS'', - Los demas son groseras y peligrosas fa.lsit1.caciones.

Por deudos y por a;:nigoc
fueron las dos \·isitadas,
en una vertieron oro,
en otra vertieron lágrimas.

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quede en polvo el misero gusano
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1914, Año 21, Tomo 3, No 44, Mayo 3</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Abundio Martínez</name>
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        <name>Accidente de automóvil</name>
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        <name>Actor inglés</name>
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      <tag tagId="6336">
        <name>Beso de tu boca</name>
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        <name>Centauros del aire</name>
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        <name>Cruz Roja</name>
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        <name>El arpa</name>
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        <name>Feria de los disparates</name>
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        <name>Isla misteriosa</name>
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        <name>José A. Silva</name>
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        <name>Marinos</name>
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      <tag tagId="6345">
        <name>Mujer notable</name>
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        <name>Niña prodigio</name>
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        <name>Poesías selectas</name>
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                    <text>•

México, 24 de mayo de 1914

+

-

-+

r,•

1

+

+

Capitán don José Azueta, muerto v&amp;lercsamente en Yel'ncruz por &lt;lefencle;• la inte¡:;1':idnd de la Patria.

l

�'

�A nuestros agentes que no pagan.

!
J

+

li

+

Toda solución de continuidad en la piel; toda herill::i por peque1h
que sea; un granito abierto; una ult:erita, es una puena a1Jie1 ta a h
iufecci6n; la mayor parte de los m icrobios patógenos se e~1cuentrau e. 1
el polvo de las calles; allr se ba.llan el de la tuberculosis, el del tt-tanQS, el d e l cáncer, etc., y estos m icrobio,; penetran en .el or~:.:ulsrn:,
cuando se ponen en contacto con la piel desnuda de ~u Cp1denm_s. A.d-·más, ldiS afeccio nes de la piel, granos, tumores, her11.las, erupcwnes }
otras, se hacen más graves, a medida que se les _cura Y se vuelve~1
crónicas y a ,eces incurables, por falta de tratam1ent? oportun~.
Tocfbs los facultativos recomiendan para et tratamiento de di cha-,
enfermedades, la Pomada Balsámica '.\larnvillosn como el medi camer.:to más eficaz y de resultados más seguros.

,¡,
&lt;it

Í

+

:¡:
~
i_

Participamos a los. agentes que tienen saldo pendiente con
esta Compañía, que si en el término de 15 días, no han cubierto
sus adeudos, haremos el cobro por conducto de este periódico.
LA DIRECCION.

más mada año, y 1 0,000 más caU1.
mil años.
El sol, aun en los tiempos más favc-rab les, no derrite al dfa sino unacapa de nieve de 50 a 70 cenUmetros
do espesor.
En 1 846 a b rióse paso un alud lMl'
entre un bosque del pueblecito pirenaico de Aragnonet y arrasó má.s &lt;J&lt;:i
15,000 abetos.
Hay alud es que arrastran 100, 00,l
metros cúbicos de nieve.

.;.

HE VENTA EN TOllAS LAS FAil)UCIAS A $0.~5 CT\'S . LA CAJA.

+

+
+
+

ADVERTENCIA:-Conviene sabe r, que comerciantes poco escrupulosos, tal vez por tener mayor utilidad, no vacilan en dar al .com·
prador medi camentos que ya por el nombre o por la semeJanz.1
de su envase se confunden con éste, por lo _qu.e recome ~damos
ex.da el nombre completo d~ PnmtHl.l Bah·.;1111 ll '.\lar·a,·illcsa y u :.
marca de fábri ca que es el águila de dos cabezas.
+

'

+

t++++,.-~+I ! ¡ ¡ ! 1 l ¡ iHs-♦ ..+-i&gt;++•+U++I 111111111 ti UI+&gt;'

UX PO{'O TARDE.
W1 iadividuo encuentra una señora en el parque y la sigue despu és poi·
distintas calles y paseos hasta que
toma. el tranvfa, baja de él y sigue
a pié basta el centro d e la población.
El individuo Eube también al coche; b señ-0-ra baja y continúa seguida d€! caballero.
La sefiora se vuelve de pronto y
exclama con indignadón:
-¡Imbécil! ¡Estúpido!
- Señora, podrfa usted habérmelo
dicho antes.

Una crónica inglesa dice que en
las mesas elegantes siguen triunfando como adorno las flores; pero las
artificiales, y no las de trapo; sino
Ja,s de papel.
Ahora, que parn. que tengan verdadero mérito requieren que s ean
!abo;- de la señora de la casa.

CURIOSIDADES
Graham Wbite, cree que dentro de
diez años los voladores serán tan comunes como los automóviles Y que
la aviación ofrecerá casi tan pocos
peligros como el automovilismo.

.,, .e!•

•~ ,¡, •E&gt;

+

El arte de escribir anuncios es YJ.
una rama importante de la literatnra .. Algunos escritores há.biles en eet,:.¡. especialidad, disfrutan de sueldos
que suben a 10,000 oro al año. En el
Instituto de periodistas hay una clase en que se da esta enseñanza.

Las personas crecen m!ís rápidamente el primer año de su vida. qui.~
en todo el resto de ella.

+++

+++

w .;:, +

El aparato telefónico m4s per•
fecto, cómoCo y elegante.

Las serpientes no suben a lCls árboles enroscá.ndo~e en ellos, sino sujettndose con las escama-s.
En Italia hay más teatros, en proporción de Ja pobJa,ción, que en pafs
alguno.

Una libra de corcho basta para
sostener a un hombre, de peso ordinario, en el agua.

i

Para domicilio, $6,25.
Para oficina y comercio, $8.33 .
Departamento de contratoa,
lila. Victoria 118-M.

+

i

"Cada subscriptor tiene su linea" :

,..a•••••••• ••••••••i'1st911,.

Algunas de las principales compañías a las

Compañía Petrolera ''Pecero", S. A.

"
"
"

"La Luz", ,,

"

"

Mexic¡¡na de Petróleo del Pánuco y
Tamesí.
Mexicana

de Petróleo "La

Espe-

ranza".

Union Oil Co., S. A.
JMPRENTA

\'ERDADES Y MENTIRAS
GRANlJES CAJIPANAS.

que les he hecho acciones:

DE

EDUARDO l. AGUILAR

La. de Krernlfn, en Moscou, pesa
30 1 ,266 kilogramos.
La de 1\fopaisk, cerca d s !\Ioscou,
297,000 .
Burmah, en Amarapura (Birruaria), 180,000.
La de Trotzkoi, 175,000.
:\fog,oung, ciudad de Birmania, ..
90,000.
Templo de las diez mil eda des, cercad:? P ekín, 55,000.
Saint-lvon, 58,000.
Pago-da de Ragún (Birmania), ..
30,000.
París (Nuestr2. Señora), 17 ,140.
Sem; (catedral), 16,230.
Wetminster (Inglaterra), 13 ,000.
Roma (San Pedro), 12,680.
Paml)lonh. (·cateqraL), 11,960.
Zaragoza (Torre Nueva), 9 ,2 00.
Londres (San Pablo), Escori~l, ..
6,000.

Talleres de Grabado en Acero y Cobre, Lito-

Mex. 684 Juárez.
Teléfonos {

Ericsson 1518.

1
-

1

NO ,:=¡~~e~~:~!
sean de compa.

ñías serias.

i
i

En enero de 1854 cayó en Yaconct
12. nieve a 46 grados sobre cero.
En el San Gotardo, a 2,903 metros
de altura, caen con frecuencia dos mE&gt;í-r~ de nieve tn una sola noche.
Si la nieve que cae actualmente en
los Alpes se conservara donde caP,
ten drfan estos montes 1,000 metr0s

TALLERES OE

GRABADO,

LITOGRAFIA,

IMPRENTA,

ENCUAOERNACION
RAYADOS

1 t:duardo l. Aguilar
+

! Sa de Bucarel! 116.

!~

+

.. ~ d o un remedio ha vivido por más de
treinta años, aumentando continuamente su popularidad é influencia, y miles de miles de mujeres
declaran que deben sus vidas á él, no es
lógico suponer que es un artículo de
gran ménto?
Desafiamos al mundo entero á que
se nos presente otro remedio para
cierta clase de enfermedad que haya
obtenido la inmensa demanda y man•
tenido la misma por tantos años como el
Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E.
Pinkham, el famoso remedio para enfer•
medades de señoras. Solamente siendo
una medicina que produce resultados
maravillosos y muy honrados los reclamos ,;¡~3 do ella se hacen, es posible
alcanzar el admirable éxito obtenido
por este remedio.

El COMPUESTO VEGETAL DE
LA SRA. LYDIA E. PINKHAM
(. "Elkhart, lndianL-'' Por espacio de catorce años estuve sufriendo de
inflamación orgánica, debilidad femenina é irregularidades. Los dolores
en mis costad.os aumentaban cuando camina.ba ó permanecía de pie y tenia
terrible dolores tirantes hacía abajo. Además, estaba triste, sentfa mis
ojos pesados, y me volví flaca y páhda. Seis '1.octores intentaron curarme,
pero el alivio que me proporcionaron fué sólo temporal.
Decidí probar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y usar
la Loción Sanativa. Durante cuatro meses estuve haciendo uso de los C'itados remedios y no tengo palabras ahora para darle las gracias p_or los
beneficios obtenidos. Si estas líneas pueden serle útiles, tiene Ud. mi
permiso para publicarlas. "-Sra. SADIE \VILLIAMS, 455 James Street,
Elkhart, Indiana.
~ S1 está Ud. surrfondo alguna de estas enfermedades y dcsC'a un cons(Ljo
especial. escriba oonftdencialmente á Lydia E. l.,inkham MC'diclne Co.,
Lynn, :Mass., E. U. de A. Su carta será abierta leida y contestada por
ana señora 1 considerada estrictamente con1ldc11clal.
·

Ap. 2029.
T léf
{ Mex. 684. Juárez.
e onos: Ericsson 1518.

en las redes metafisioas del juicio,
que nunca fué conceptuoso o pedante.
Y por este género de literatura, razonablemente, la gente muestra lauda.bl e atención .
Los letrados que gusten de ser sine ros sentirá.u, en e l
fondo, qu od
en este particular está.u acordes con
el vulgo. Se dirfa qu el supremo recurso literario de la época es el buen
humorismo y los a;critores empaquetados, predicadores de cosas ha mil
años sabidas, debieran ya guardar un
silencio decoroso y prudente y si uo
son capaces de animar su inerte vena
de humor, no debieran fatigar a uu
público que se niega a leerles, hastiado.
Debemos convenir con el admira•
ble señor France, prfncipe de los humoristas contemporá.neos, que otrJ.
cosa no es el grande ingenio, que sólo merecen la pena. de ser leídos aquellos libros como el Cándido de Voltaire donde tra,s la burla perenne Y
Ja más e.ruda iron1i se acrecienta la
figura. melancólica y regocijada. a un
tiempo mismo, ¡extr&lt;iña paradoja! del
profesor Panflos.
Y cuAnto ganarían algunos escritores jóvenes dejá.ndose llevar por las
corrientes del humorismo actual! La
gente no acepta las viejas ldeas sino
trajeadas con un plá.cido manto de
risa .....
Rical"do José clel Castillo.

Un Teatro original
EL DE SARCE EN BOLOXIA.

COMPRUEBE

que sean impresas
m1 casa, porque

!t--~-

,\)Contestad ÁEsta Pregunta ,

que se las enseñen yen

+

OE

.~LGO SOBRF. NTEYES

A parta1lo 2629.

óa. de llucareli 116.

¡,

EXIJA

y

grafía, Linotipia, Encuadernación y Rayados,

Fábrica de Libros en blanco.

México, 24 de mayo de 1914. ·

Año XXI.-Tomo 111.

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Aeoletrado como artículo de segunda ~laae el 3 de Noviembre de 1894.

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Busque usted "La Semana Ilustrada"

LOS ESCRITORES Y EL HUMORISMO
Ventaja innegable tienen los escritores má.s o menos preocupados dz
lo que tan poderosamente se ha datlo
en llamar "problemas del pensamiento." Ellos escriben cosas profun•
í!::1.s y graves y nadie los lee, aunqu ~
las personas simples rodeándole de
respeto que bastante se asemeja a la
admiración. Esta.n, pues, libres de lo~
furores de la critica que desprecilíndoles les respeta y no pocos de ellos
aisfrutan del atributo ma.s inefable
y envidiable que puede dá.reele al fer
humano, como lo es el de la sabidu-;
rfa. En cambio, los escritores de humor, gente de meollo trivial y ilgero
que de dos plumadas y entre cha rias
y comentarios de bulevar, de todo
juzga y sobre todo escribe. llcv§.ndo&lt;,e
la palma del favor públtc:1, son lefd06 profusamente y con satü,facción
y gusto que no se disimulan. Y a fe
que lo merecen. En efecto· ;, (i.Ué le
interesan ni cómo pueden agradarle
a la mayorfa de los hombres esas
largas, laboriosas y pesadas diserta,ciones sobre el "yo y el no yo" y
otros temas paralelos? Las gente;.,
tanto las personas cultas o letradas
como quienes apenas se dan cuenta de
su existencia sienten, al dfa, una profunda repugnancia por las ideas y es
que, realmente, las ideas no valen la
pena ,sino las formas de expresión
que toman. Y como quiera que el
mcnff3 entendido ha alcanzado ya la
convicción de que, en estos manejos
del pensamiento a la fecha todo es
repeUción monótona d~ lo que antes

se dijo, a medida que el hombre se
vuelve con más afán hacia la atmósfera mental que lo circunda, má'3
desesperado muéstrase por librarse
de ella o descomponer su antigüedad
en el aire más fino y ligero que no sofoque con presión terrible los impetu,s de la eterna fantasía. Y en esto,
caso extraño, la mayoria es bastant~
sensata.
Se principia ya a recibir con agrado la que pudiéramos llamar Intención oculta de los humoristas. Ellos
han tomado a su cargo, y gran número de escritores de nuestro tiempo
les siguen felizmente, el presentarnos
las más antiguas formas del pensamiento revestidas de gracia risueña.,
con nueva vida amable; y aquellos
asuntos áridos de toda fndole, sin excluir los poHticos y sociológicos, son
tratados con. un desenfado burlee.::o
que luego de habituarnos al sistema
del escritor nos deleita sin reservaH.
No estará fuera de lugar el que recordemos aquf aquel103 sabrosos comen
tarios que son una excelente muestra
de lo a-sentado, que a cada paso de
hallan en las crónicas literarias a '.1.
moda y aquella pura sal de ingenio
que derramó Ec;a de Quiroz en sus
consideraciones sobre la Doctrina de
Monroe y en su estudio sobre el pueblo chino, donde entre las má..s justas
y relevantes observaciones -corre el
rumor desenfrenado de la risa que se
quiebra ya en ironfa sutil , estalla en
franco estrépito de burla o disimulada y comprimida se contiene presa

Cerca de Praga, en pleno pafs de
Bohemia se ha inaugurado, con una
representación de "La novia robada."
un teatro al aire Jibre que ha te!lido
la suerte de hacerse popular i• n r-eguida y de congregar, para cada representación, má.s de 50,000 espectadores.
Dispuef3to el escenario en Una pequeña llanura y la enorme platea en
la cuesta de la colina, el teatro dió
poco trabajo y exigió poco capital.
Se halla en nuevo teatro al aire
libre, al que seguirAn otros mAs en
toda Bohemia en el pueblo de Sarce, y ha constitufdo para éste una
providencial 'loter'ía.

Número 47

••••••••••••••••••••••••••
♦

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ti,

DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO.
Arte 1 Ll.teratara.

• Editado por "El Mundo

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+

do" y º'La Semana
da," S. A.

lik.

Entre otras cosas construyó un
pabellón de madera para el emperador. Este lo tomó bajo su prote~ción, casando al carpintero con su
hija mayor.
De esta manera el obrero de Bala
es convirtió en un dignatario de la

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DIRECTOR GENERAL Y OJD.. •
RENTE:
♦
EDUARDO I. AGUILAR.
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Jl!JFE DE REDACCION:
MANUEL DE LA TORRB.

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COLABORA.DORES:
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Jo116 Juan Tablada.-LJc. Fe. ♦
• derico
Gamboa.-1.J.c.
Je.O.■ ♦
♦ M. Hábago.-Llc. N emeaio Gar. ♦
+ c(a Naranjo.-Llc. Rub6a Va-. •
+ lent.i,-Lic, Antonio Ramu Peo- •
♦ druesa.
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OFICINAS:
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do 149.-Telétono ■: M4ti:ica- ♦
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na, 684, Ju6.res; EriCNou.,
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1618.
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( con llneu de ei:ten■ IOn.)
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♦ PRECIOS DE SUBSCRIPCION: ♦
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+ Estados.
. $ 4.60 ♦
+ Por sets mesea en lo ■
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+ Estados.
. . . .
9.00 ♦
+ Por 1 afio en 101 E ■ ta♦
+ dos. . . . . .
18.00 +
+ Por 6 me■ ea en e! ex•
•
+ tranjero. .
16.00 ♦
+ Por 1 año en el ei:tran♦
+ jera. .
. . . . 30.00 ♦
+ En México, aubscrlctOn
♦
+ por un mea. . . .
1.Z6 ♦
+ N11meros sueltos. . . . 0.36 ♦
+ Nümero ■ atrasadoa. . . 0.60 ♦
+ Todos loa pagos han de ■er pre-- ♦
♦
ciaamente adelantadoa.
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Para la publlcaclOn de a?taoa •
♦ en eete per16dlco, dlrlglrae a ♦
,. B. &amp; O. Ooet■chel, .A.ven.ld11. 11 4• •
♦ Septiembre, 28. 801 agen.tu en ♦
♦ Buropa, la Boc16t, Mutuell• de •
+ Publ1clt,, 14 ru ■ de Roua:e. ♦
♦ mont, (t- e.)
♦
♦ NO BE DBVUELVIIIN ORIOI- ♦
&lt;•
NALES.
•
♦
♦
Toda corrNl)onden.cla 7 giro ■ ♦
+ deben r ■ mlUne al Director 0• ♦
+ rente General.
♦
♦

++ ♦♦♦♦ + ♦♦ ++++••·

--M•i i M 1 ! i U i 1 ! 1 i 11111 !

+
♦

.

CALEN])ARJO DE LA

~•

El alcalde del pueblo húngaro
Baia ha recibido hace pocos dias
una carta del ministro plenipotenciario de Alemania en Abisinia com unicá.ndole que el carpintero Bolbel,
habla fallecido en Adis Abeba.
La vida de Folbel es muy interesante.
Hace doce años abandonó la HUt;.grfa, dirigiéndose a Adis Abeba,
donde trabajó por cuenta de Menc-

♦

•

•

llE CARPINTERO A YERNO DEL
F.~fPERADOR.

llu■tra-

Ilu ■ tra-

•

•

~

+
SEMANA. ♦
+

MAYO.

♦

❖

•

&lt;!&gt; Lunes 25.-Sa.n Gregorio.

ti-

+ .'\lartes

26.-San ~'elipe Neri.
it•
+ lUél-coles 27.-San Ranullo má.r. +
+ til'.
fl&gt;
&lt;!• Jueves 28.-8an Agustin Cantu- t,i,
&lt;!•
riense.
·::O
♦ Yie1•nes 29.-Santa María Magda• +
&lt;!•
lena.
•~
&lt;S&gt; Súbaclo 30.-Sa.n Fernando Rey.,;
~ Domingo 31.-Sta. Angela virgen.&lt;:~

+

+++"¡ t l $ e i

f 9 11l11 l l l t I f t

+
t

corte y tom6 parte en los consejos
de ministroe.
Sin embargo, continu6 siendo el
carpintero de la corte de Menelik.
Ha muerto de Hna pará.lsis cardiaca.
La corte de Abisinia ha decretado
dos semanas de luto.

�EL MUNDO ILUSTRADO

POEMAS TRIVIALES
MUS/CA
Todas las mañanas llegaba a la
misma hora, ante las rejas del Ja_i:din. A través de las humedecidas \ ~drieras de mi ventana, atisb!ba cuidadosamente sus más pequenos movimientos.
Empujando el plano que descansaba sobre dos ruedas verdes se detenta ante la reja, Y al dete!1~rse comenzaba a desgranar la mus1ca quP.
dormla en el fondo de la caja armoniosa.
j
Era una chiquilla de pelo Y o os
negros Y labios encendidos Una ra~
paza, metropolitana que arribó a la:
costas inglesas como otros mucl10.
coterráneos suyos, a ganarse la tda
recorriendo los caminos. En el P auo
tenla prisioneros aires Y c:!:nciones ~~
todos los palses. A cambios de su:,
músicas la generosidad inglesa arrojaba pe~lques a sus plantas; monedas que la ra1iaza recogla al momento ¡)ara seguir más adelant~Bajo las nieblas de Bretana, aquella alma latina era ge11:1ela de ~a
mfa Errabunda Y o;olitana, camlna.ba . caminaba bajo las encinas de~nudas Y los cielos plomisos. Sus nrnsicas llenaban las &lt;'ampiñas de dond•!
emigraron los pájaros, que sus pla1.Í
tas andariegas se grababan en e
poi vo de todos Jos caminos. .
do•!
Una mañana, ante las re1as .
jardln faltó de pr~nto _la ~atln«I
visita. En vano mis pup1l~s mdag~on 106 contornos tranqmlos. A -~
~e'os la campiña inglesa se alargaba
m~r¡hita. En los ra~ajes escuetos_.
per.dla la nieve caprichosas figura .._.
blancas rstalactitas. A esa ~añaua
sucedieron otras, Y ante las re1as di'!
jardln no se detuvo el J)lano suspendido sobre sus ruedp.s verdes.
-¿Habní. muerto?-me dije.. Tornarla a Italia? Desde l'ntonces
~is párpados no se abrieron a ~:i
mañana ror&gt; Jas llamadas de la ~usica Permanecfa en el Jecho son!!liento Y perezoso; la ausencia del

•
Dice Que La Pe-ru-aa Es Un R.emedJc,

EXOTICA
1 tenla siempre mi alcoba en 11~~~mbras: porque apenas habla ~::
ella los proyectados reflejos de .
&lt;.himenea sobre los muebles Y par-2de~asi perdida la esperanza ?e olrla
otra vez escuchaba en suenos sus
músicas fugaces; Y tem!a que la ,;ustituyera otra 1esconocida ante las
rejas del iardln.
e
En el b~rding se notó la falta e
la rapaza. Aquellas mbs, hombronas
v s\ler&gt;ciosas, amantes de la costun.bre sintieron que a la hora del brra~.' lec; faltaba lo que por ª _g?-:1
u:1~1po les funa habitual. Y reqmriea la patrona para que hablar
ron llano andariego.
otro l
d "t,. ,. la I)atrona no•
A la hora e 1
"·
.
. 6 que a Ja mañana ,s iguiente
anu111c;
otra
vez
la
música
ante
lai&gt;_
venc r,a
. .
rejas del jardln. La nct1c1a me en
tristeci6; y un vago temor se i.p•Jder6 de mi esplritu.
Una inquietud extraña turbóme
el sueño; las ,h&lt;}ras pasaban c•J:I
aplastante lentitud. En el relox vecino conté la:; horas. En los chlsJ)orroteos de los troncos secos que ardlan
en mi estufa !el tristes presagios.
Fué eon i.as lu&lt;'es de la aurora
cuando cerré los J)árpados Y me e?tregué al sueño. Cuando el cans:rnc1'&gt;
me hubo rendido bien, Y en br~~os
del sueño viajaba por mis ca!111nnas
abrazadas de sol, ante las re1as dP.I
jardln echó un plano a volar las n~tas de "La l\latchlcha." Corrl al ba,~
6 miré a través d.e los cristales, ,
~a~~ aquel cielo p\omlso Y los lírbo·
les desnudos, senU los aleteos_ d~ la
música que agonizaba en el pa1saJe.
Desde entonces, pienso con honda
desventura en el "otro.'' en aquel
"otro" piano que rodaba sobre sus
ruedas verdes la rapaza andariega
de alma gemela de la mla, Y que b~jo el cielo inglés tocaba aires prop1. s dejando que durmieran en la
c10
caja, sonora las notas d e f u ego qui•
piden abrasantes rayos de sol, botas
de manzanilla Y de C'laveles de sangr~·.
R. BEX.\ynrns POX('K

----o----

lo De la moral provienen dos
cosa; esenciales: la cultura de la
n¡turaleza Inteligente Y la duración
de los pueblos.
2o. Es preciso que el ent~ndi~1iellto vaya adornado de la c1enc1a ,le
las cosas, a fin de separar el bien del
mal.
:le. Filósofo es aquel que co1~oc~
a fondo los libros y las &lt;"osas. • 1
que todo lo pesa y todo lo somete

Soy una fresca manzana
Que en el árbol sazonada
Ya a picar el ave hambrie ta
Picar quiero yo la grana
De tu boquita sangrienta
Como a una fresca manzana.

Manvilloso.
f=:~:~.: -

\;0tl::14t&lt;
.......:~:

~1e:

Cual un arrullo argentino
De melancólicos trinos,
De trinos convalecientes,
Es mi de.;eo prístino:
Serlín mis besos urentes
Cual un arrullo argentino.

❖

Qui~ro abandonar mi pena
Con vidalitas someras
Como un tristol de arambel,
Y embriagar mi indócil vena
~En tu bo&lt;'a toda miel
Quiero abandonar mi pena.
SI fuera mi dios quijotesco
Pidiera un solio en tu pecho
Para ser tu emperador,
Y sembrar mi afán dantesco
Sobre tus labios de amor
Si fuera un dios quijotesco!
TORRES.

DULCE RECUERDO
Pm·a mi fiel y buen
nn1igo, J)ara 1111 hermano l'l señor Junu

n. Gutiérrez, ak&lt;·tuosa y

TA. ANNIE HENDREN,deRocklyn,

certifica. como signe:
S"MeWashington,
siento mejor de lo que me ho sen-

eir.

fra-tN·nnl-

mente.

Lo recuerdas muy bien, porque en
medio de tanta pepa que arrastra
uno consigo en el pesado fardo de la
vida nos acontecen cosas que hasta
en ;1 momento de morir, las perc!bimo~ claramente y sin duda: Redio maravil/oso.
. memoro aquellas manos de língel,
"Hoy esta.riá de cama ~i no les hubiera
porque de nadie mAs .eran las _manos que yo vi un dla de esos en que
-::onsultado. II:t.bfa toma.do tocia clase
la dicha lo persigue a uno: un par d&lt;&gt;
d'.l remedios, perc. ninguno me hizo bien.
manos como dos lotos vhos de alaLa. Peruna me ha. herho fe//z y saludabastro, como dos lirios lánguido~.
ble. Ca.re2co do palabras con que elobellas, s1,aves, blancas, leves, ~ersai:';
giar la. Peruna."
como el azahar, como la azaha, co•
No solo bs damas de la aristocracia.
mo la azurena, como el ave; no agaelo~lon la Peruna, sino tambi-,n las do
naban, acariciaban siempre; unas
mediana. posición. Tocio.a confían en el
manos asl me subyugan, me en&lt;'anfamoso remedio del Dr. Ilartman, y
tan me enamoran. l\11 alma se exjamás están sin la. Peruna.
tre~1ece de alegrfa intensa, cuando
El Doctor receta. anualmente la. Pe • mis plírpados se cierran para hacer
runa, miles de da.mas, y nunca deja. de
que la imaginación consiga ver en el
recibir una. multitud de cartas, como la
confin lejano, la belleza de un par
ele la Sta. Ilendren, dándole las gracia&amp;
de manos que, a semejanza de dos
µor sns consejos médicos, y especial•
palomas blancas, revolotean alegres ~
refrenan su vuelo en torno de m1
ment9 por los mar:i.villoso resultadoa
mente. :\le enamoran, me encanta1:'
que les dá b Peruua,
me subyugan las manos tersas ,del,cadas, bellas. ¡ ~la nos femeninas, suaves, leves, virginales!! ... ¿Por qué
si sois tan bellas maltratásteis mi corazón con el puñal de la hermosura?
¡ Manos que no agarran, que siempr.:Extracto compuesto vejeta! Arvelina, 15 gramos;
acarician; ha.red eternamente que mi
•arabe compuesto de hipofosfitos,
45 gramos;
alma se extremezC'a de júbilo al im~Ja..--,.be compue5to de Zarzaparrilla, 6o gramos. ginaros entre sueños!!
[óm~n.. e1tos ingredientes en _cualquier
¿Las reC'ordaste, ,Juan"!

tido por cuatro afios. IIo tonmdo varios
frascos do Peruna, y uno do 111:lnalin.
"Ahora. puedo ha.cer todo el trabajo
demi casa., ordefiar l:l.s ,acns, a.tender ,
la leche, etc. Creo la Peruaa un reme-

RECETA PARA EL REUMATISMO.

di

Botica mbclelos cada uno en su pro~•~ casa
tómen una cucharadita despub de tau¿ comt
y al acostarse-

YIC'TOR B. \ "E L.\ZQl.'J,~Z.

al imJ)erio de la razón.
4o. Aparte del C"ielo, que pert_enec~
al hombre, está la naturaleza mtehgente: la C'onformidad con la n~t~1raleza constituye la regla: el cuidado de' hacerla efectiva y suJ)erarse ú.
ella, el ejercicio del sabio.
5o. El buen procedimiento consl'éte en ser en todo sinceros, Y &lt;'011formar el alma con la voluntad un:,·ersal: esto es, haC'er con los demlís
Jo que yo deseo hagan ellos conmi~o.
60. En el medio consiste la v!rtutl:
lo que logran los Infelices, 11nvadoss
de quien lo trasJ)one, no consl~ue
mlís que alcanzarlo.

o

PLJtCIDEZ

BELLA CAMPESINA.

A NUESTROS AGENTES
Rogamos a los señores que en seguida se citan, se sln■n arre~lar sus cuentas pendienteg a la mayor brevedad.
J. F. YILLASA...VA. . . . . .
Tul&amp;, Tam. •
!\l. CHUMACERO. . . .
Rio Blan~, 'er.
ROSALIO L. ORTEGA.
TancanhUJtz, S. L. P.
SA)[UEL l\flNUZURI.
Ac~pulco,.Gro.
DAVID ELIZONDO . .
Linares, :N. L;
VICTORIA&gt;.~O S. GARCIA.
Rio Blanco: ' er.
ENRIQUE PARAS. . . .
?tlontemorr~Ds, N. L.
EJ MUXDO ILUSTRADO Y LA SE:\lANA ILUSTRADA, S. A.

♦

Registrado como articulo de segunda c, ■ se al 3 da Noviembre do 1894.

Año XXI.-Tomo 111.

LA

Número 47-

México, 24 de mayo de 1914.

AMISTAD

Como a Ignacio Rarbel 4e dlú ea,•
, Pra no por ir toda,; los no&lt;'he,; a la
J)laza de Flores, ln\·ariablemente de.s_
pué,; de renar, tomaba el tranvla tlo
la &lt;'alle Hivadavia; de~ccndla frPnte
a la plaza, Iba al raré próximo; allf
~orbla de,paclcsamente sn té; si e,1contraba alg(in amlJ?:o depnrUn 11:i
momento, y luego, sólo o acompafü1do, &lt;'ruzaba al ¡,asco pt'lbllco, en donde permanecla hasta la horn del de,,;.
bande de las familias conc-nrrente•;.
Cuando la última muchacha hablas&lt;&gt;
marchado tomaba nuevamente s,1
tranvla, y a dormir. Tal programa
veraniego resultaba 11oro cn,ld!able,
11ero romo él decla "era higlénic·o";
ademlli,, entre el saludo a las ~eñoritas de Efe, o PI flirteo &lt;'011 la &lt;'hic·a de Ele, se pasaba entreteniendu
el tiempo; al!! bajo los tlruole~. al
fresco de las Porhes agradables ove1,do ura ,·ez a la semana los 'val!!"S
de la&gt;&lt; 011eretas Pn bo~a. ejer11tadu.,
por una anónima banda milltarmen.
te uniformada, Todo esto, pC'queiu•,
Insignificante, de aldra, Pra ec·onóml&lt;'o, cosa lm11crtaPte para ól, empleado modeetfsimo, t!P exigp¡I( ia ali;una &lt;'n su~ gusto~ de lmen hombre
a)go feliz. resigP'!do a su pobrP de,'.
tino,
l'na noche transcurrla enero 1&gt;as:rndo 11or 1·1 vered611 de la plaza
ron un amigo, la ,·16 a ella t'n un
banrc, acompafiadn 11or una ¡1pqueñuela de revueltos riz,,s. ~ra mor,1rha, de mirada vivaz: \·e!'tla con ell'gancla y. al sentar~e habln rl'rogirlo
11!1 poco la falda, deja1•do ni descu.
b1eno, ademé det pié, un tobillo terso, blanqulsimamente t raslul'ido po•·
el anc·ho &lt;"alado de In media negra ...
As!, en el abandono dP s:1 110¡,tur~
,·ista al reflrjo ape-,11:nhardo o.:. 11 ~
farol casi 11erdldo entre lo,; ramajes,
con su IP.~lnnante mirar. a¡1arerfa
atrayentP, perturbadora casi. Hul."l
miradas, J)a!u·os lePtos, rppr-ddos, d,•
Rarbel 11or frente al baJtCo esbozo~
de sonriea~. La 11eq1te1iuela, (•ntre&gt;tanto, rorrcte&gt;aba ,haC'la 11ir1tPtns ih::i,
\"E'ntl.
Cuando a las onC"e, 1•111111•zó f'! c., .sbande de las familias, Harbe!, nl(•n.
tado ))0r una insistente y larga mirada, la slgni6. Por vereda!&lt; diferente~. al'duvieror Yarias cuadras; ell:i,
de rato en rato, \'Oh-fa la c·aucza par:1
Mirarlo; él, ur. poco nen·lcso Iba fumando, haciendo molinetes' ron ..1
bastón. La ralle 11or dond:.i marC'haban estaba !'ola, In luz de los farol.-.,;¡
&lt;';ª penumbra, 1111a gran JJaz, un gran
s1lenrlo de,caPdla de la rnnica estrrllada de los cielo•, cerniéP.dosc ~,,.
bre el sueño del nrraual. En e;;e momento. la 11~quel1ucla, al cruzar u:ia
calzada, dió un traspié, rm1bal6, &lt;'ayendo con un grito. Entorccs se acercó solfcito.
-¿Se ha hecho dafio? .... Hay
tan poca luz. . . . el empedra1lo &lt;'8
tan malo ....
-:--o: creo que no e~ nada. A ver,
Eulalia, ¿ te lastimaste?
El heC'ho banal eirYl6 para pone.
los en comurlcaclón y siguieron el
camino hablando futilezcs,

DE

RARBEL

1
1

I

0

-

El &lt;·1·uc·t•1·0 frnnrí'~ ",Juuna. de .\reo,'' "urto en \'e1acruz.

Al \ oh c.· u.la c:;quina, ante la portada d,&gt; una quinta de jarcl!n amplio,
fro'ldoso, ella 6 ' detu\'o y ofreció,
cortés, su easa. Luego hizo sonar e 1
t!mbrt'. Al'udieron a nbrir. CamblaT0"1 un cordial "huenas noches": eib
se mtern6 m•tre los firboles con la
11cqctña tomada de In mano; Rarb:!l
11crmaneci6 todavta lll'. momento I&gt;il·
~e:rndo por la vereda, nervioso, pa!pltante ra~i 11or las miradas halagadoras de la dcsroncclda. Antes di)
marcharse, miró hacia la quinta. Eu
la ¡,ortada du la verja estaba escri•n
.. \'illa i,;111a11a•·, y por tras Jo.; ramajes, entre los árboles, velase una llt.,.
en el fondo de una ventana abierta.

l!

La amorosa relación se estrechó
ráJJlda. Ella contóh una historia ea
donde aparecfa engañada por un
hombre que para conquic;tarla habl,
ca llado sus ya contraldos lazos m~trimo1tiales; tal percance le ocurriera
cuando contaba diez y ocho años.
Fruto de esos amores era Tela, cuyo
))adre, generoso, rico, aseguró con
largueza el porvenir de la hija y ele
la madre.
Le11.taml'nte Harbe! se fué enamuraudo, mientrac; ella, hábil, conocedora ya de la vida, dominando con
J)ericia los movimientos de su corazón sintió placer en agregar a la vo-

luptuosidad de sus deseos flsicos, h
voluJ)tuosidad dP enamorar románlicamente a aquel hombre jovPn, recién llegado a la rno&lt;'edad, Lo vi6 algo sentimental y supo rodearse de
un cierto mlsterict doloroso, haciéndose c·ouoccr !Sólo como quiso y cor,villo: as!, magnifirada por su historia de mujer engañada, l'on una vag'l
aureola de ;,ufrlmiento, se le fué entrando a él en el corazón.
Al iniciar,;e el Invierno, ella, satisfechos ya sus pasionales apetitos,
comenzó a mostrar cansancio JJ0r el
amorfo. \"in!eron las citas frara,;adas,
las excusas, Por un amigo supo él
detalles de la pa.«ada vida de aquella
mujer, bien distintos a los que conc,cla. Sin embargo, no se desilusionó,
intentó continuar el idilio. Su asiduidad, su ternura, se J)erdleron en el
desvlo, cada vez mlís evidente, &lt;le
ella. Al fin, una noche, tuvo la certeza de que tenra un rival, . . . De:1¡1ués, definitiva, vino la ru1&gt;tura.
Sufrió mucho; en su vida de empleado humilde, sin alternath·as, sla
encumbramientos, aquel amorfo, sit:ndo el momento mAs álgido, más 11,tenso, dej6Je clavado perdurablemente un recuerdo que si era amargo por
el desenlace, era grato también por
la felicidad breve alcanzada a gusta,·.
Un dla le fué J)resentado un señor
Gáh-ez Y, con gran sorpresa, supo en
el giro de una conversación en la que
se contaban aventuras amorosas, que
su nuevo conocido y el rival entrevisto una noche en el jardln de "\":lla Eulalia" poco antes de la ruptura,
eran la misma persona. N'aturalmente, hablaron largo de "ella". Rarbe!,
disimulando su sentimiento, contó nn
forma agriduke cosas de "entonces".
Glílvez, sin sentimentalidad algun,,,
habló con acento práctico de su relación amorooa terminada también;
habló libre, desahogadamente: flícil
ora C'0nstatar que en su corazón no
habla dejado rastro alguna aquella
mujer de tan equhlco vivir, de la qu¿
decfa: "Es libre, vive como le conviene, es una rica tl11a".
Aún cuando el concepto sobre su
ex-amante fuera muy diverso al que
se forjara en los C'omienzos del finiquitado amorfo, Rarbcl supo con hou·d a pena silenciosa, detalles, rircunstancias. cosas de ella, de donde surgla como una mujer vulgar, enteramente concupiscente, relativamente
hAbil como para saber adoptar las
))oses convenientes al temperamento
de sus amantes. Sin embargo, ya que
no ella, el recuerdo del pasado amor
continuó siéndole querido.
Hiz6se amigo de Gálvez; Intimaron. Hoy, después de dos afios, son
irseparables. GAl\'ez ni recuerda va
a la dueña de "Villa Eulalia"; pero
Harbe!, incapaz de lograr otra aventur semejante, C'0ntinúa sin olvida1la e ignora, en su falt.a de comprensión de las cosas sutiles, que sn aml!,tad, s11 estima profunda por GlílV":t,
~61o €5 refl.t•jo del amorfo pasado. S·t
amigo, siendo testigo de \a hazaña
mayor de su vida inicua, aplastada,
i:ln porvenir, es algo que halaga .. u
lnvh¡ible vanidad.
~: ~zál~ Calderón.

il

�La Paleta del Futurismo
X o me so!'prendí al leer el núnwro &lt;ll' .. ~1 undo llustl',Hlo .. anterior al presente. en nn artículo inu•n•santt- de García ( 'a)dl•t·ím ..." cu
las ilustracio1ws 11ue lo acomp•.tiíaban. dl' cuadros &lt;lt• D1t&gt;go R1n•1·a.
encontrar a r-;tr mi qu e ri&lt;lo amigo y admi1-.1do piuto1·. co11,·ertido en
un cubista. matizado de simultaneismo y fnturismo.
Lejos de sorp1·ender1111• r l.'cordé &lt;tue hacP yoco 111Ít'i dl• dos aiios.
al Yisitarlo diY(•r,:as ocasion rs &lt;'11 s u tallpr par1sH•nst• dt• la AYenuc clu
~fai11e. lo encontré siemprt• paP.tdójicanwnlt• agitado. dPntro dl' sn adipo~a bonhomía por nna intensa tit&gt;br,• de palingt•nesrn. por uu lat&lt;•ntl•
a11lwlo de gestación ideal ....
Aqut&gt;l muchachote plácido. eon hasta11tt! tipo de marino holatulrs.
ingrnua!\ risas y palabra tardía. rra Yisihlt&gt;nh•11t1• un .'ltor111t•ntaclo.
Al 111ostra1·mt• sus cuadros, 110 st• ch•tl•11ía 11i teposa\rn l'll Pilos :,
a¡wnas si los considt&gt;1aha como a guisa dr piedrns mili,11·t",. co1'.10 Ptapas, &lt;tUt." cua111lo míts nrnre-aban el _aYaiH·t• ~-a gr_anclt&gt; pn 1111 cl1lat,y.lo
camino por l'('COIT&lt;'I'. luminoso c•amrno ele• E~el.'ls1or dP. cu~·a 11w1'.1 ntdiorn " dpfinitiYa ,tpenas eolurnhraha PI obstrnado cam111a111l• 1111 rndeciso r~sphrndor .....
ESl' era (•1ito11cc•s RiY('l'a \' ele 11all:1 más pr,•sumía. ('omo yo IIH'
&lt;ll'tuYil•ra anf(• alguna dl' su obras y quisiera disct&gt;rni1: excl•lt•ncias_ intrínsecas, el pintor me interrnmpió cou hrnsca sonnsa y nl'gaflyas
protestas:
¡ &lt;tnÍ' nÍ&gt; ! A1t11Pllo l'l':t otrn cosa 110 fin. 8ino t11l'dio. 110 1•palizaciú11
si110 pn•sagio y al 111ost1·arnH• PSl' cuadro JHll('CÍa q11P_ por su e011~t·mplació11 inte11h1ba s11g-erirn1t' €l otro, PI q111• soiiaha e rncull'aha 1111skriosanw11te en su ¡•spíritu alucinado y anlwloso.
Esto no l'S más qnt• 1111 Pspe,io. pan•cía t¡ll('l'&lt;'t' tlt&gt;ci1·11H·. 110 lo
min• lrnted; Yl'a 11wjo1· lo qrn' refh•ja ya dt&gt; 111i ,·isión int c•ma qm•
principia a matc&gt;tializarsp y qur S(' acerca!
Así 11H' mMtraba sus cuadros y parPcía t&gt; t11plazar111e para algún
gran aconteeimiento ele su drama idNt l. prúxi1110. jubiloso. inl'Yita hll' ...
~Incho de lo que reYt:&gt;laban los r,•cientt&gt;s cuaclt·os de Rivt•ra. re
producidos aquí. lo reflt•jaban ya los &lt;[Ul:' contemplé hace dos aíios.
Así fné que estimatHlo altanH•ntt• aq11ellas obrns. ca1·&lt;1ctPri~aclas
las más recit•ntes por un "pnntillismo ·' l11minoso. soh1·(• todo c1t·rtos
pai~ajl's ele Ca1aluiia. com pn•111lí (tUl' para juzgar a Hi,·era t'll plena
atti vida el de transformación.
Desgraciaclanwnte pan1 hacedo no ~011 m:ltt•1·ia has_laut&lt;' los fotogral,ados de sns ohrns qne apP11as si mm•stran c·onYt•11c1011almr111P los
mús gcneralt•s caratten•s.

Xo asombrándome que Rivera Sl'ª un cubista o un simultae11ista
o nn norvenirista, sí nw ha a11omhrado qut&gt; algunos nwxicauos interesado~&lt;; en el artr hayan declarado que Riwra Pstá ¡wrdido al Yer la
reproducción de i,,us recientes obras.
¿ Y por qué ha de estarlo? Refiriéndome al fu turismo cuya más
importante &lt;'xposición estudió 1•11 París a tin('S ele 1911. n_rn11ifrstr d&lt;'Stle
ltwgo el más respetuoso interés. He a11uí algunas de 1111s notas de entonces:
A los títulos singukues corresponcl,•11 ppisodios pictÓl'icos ch&gt; más
t•~tupenda fantasía: "La calle entra en la cal'a ·'; '· La ciudad sube&gt; .. :
"Tumbos de fiacre": "El moYimiento dPl claro dP lnna"; ''Lo que
me elijo el tranvía··; '' Las voces de mi recámara'·: '' Las fuerzas ele
una calle''.

Los cuadros son coúticos. tumultuosos, ele vioh•nto colorido. d(•
cromatización bárbara. obedic•ntes apenas a las leyes de un rudimentario complementarismo y de nn clivisionismo basto. triangular. cuneiforme a veces. como el mosaico hecho para el ojo de un cíclope.
La paleta del futurismo parece preferir los colores primarios del
canon espectral. desdeñando las melodías_ suavizadoras y las sordinas
de los gr:ises. Los colores enteros no están ligados por int{'rYalos armónicos. apenas si una preocupación tonométriea se adivina en cic&gt;rtos
conju11tos ligados por gamas neutralec; tloncle. el acorcle fundamental
rstá destruido por asfaltos requemados o negros casi absolutos. La
"paleta" dPl f,+,1ri~mo no t'S sólo inferi.Qr a la rfo los viejos coll)l'iS·

,,

Josi Juan Cablada

tas clásico~. ~ino a la l'ica y luminosa dt&gt; los i111pr1•sio11istas modernos.
A rn1 anaranjado cinabrio. a un Yioleta episC'Op.ll, a nn Yerdt:&gt; quetzal.
com¡1lt:&gt;m~11tados respectivamente pc1· un azul de sulfato de cobre, por
un amarillo azufrt&gt;. por un ,·er11wllím de China. J..¡ pintura que nos
ocupa p,nece confi..u todos sus prrstigios o hin1 las esealas de• sucios
gri~rs, -ahogados 1'11 amhient(•s fuliginosos. o en ll11Yias th• bl'tún. completau sus clenwntalPs recursos.

Fl dibujo l'll H'(1tellas obras ('S así mismo sorpl'ende11tt•. :'\o husqn&lt;•is silnl'tas. ni aralwscos. ni a1·111011iosos contornos. ni foco dt:&gt; composicitm. ni t'quilihrio de masas. ni nada dl' lo &lt;tut' un-a estética secular
¡•xigía como co11dicio1ws dt• bellPza en u11a cthra pictórica.
Al Yrrtigo dPl eolot· co1T,•spo11d1• Pl caos ele la lín('a.

l 'm•1·pos y objetos se compc•t1&lt;•tra11. se t'OJ tan. fil' fun(h•n. c·omo f&gt;ll•
c·t•dp c•n las placas fotográficas im¡n·t•sionacl.1s dos ,·ect•s. Ci1•rü1s fig11ra'-' corhHias c•n anguloso contorno sngiert•n c•l modelado arqnikcttínico ch•l 1·t•cir11t,• "cubismo .. , ot1·as dibujadas no por líneas, si110 poi·
,·alor('S. sPgím el proec•dimil•nto impn•sionista, n•c11erdan t'll s11 YHg;1
fiuüh•z los • · bak,• monos·· o t&gt;SJ&gt;l'ctros de la t&gt;stampc•ría japonesa. o
hir11 l')-'as gri~(•s fotogn1fías de l'~pírit11s dt&gt;sc•ncar11ados qttt' n•ntlr La
Lihrc&gt;1'Ía tt•os1ítica a un co~t-ado de• Xotre Dame. A veces formas y colon•fl en aquellas obt·a&lt;, cromáticas y truncas hatPll el pfecto confuso
tic• los Yid!'ios y oropPles d&lt;·l ohjl'tiYo antrs de cristalizarse t'll floral
simPlría.
Hé,lo 1111 c11adro dt&gt; las \'irjas (•scnt•las JHll'd &lt;' da1· illr,:t del hc•rYidp1·0
111011st rnoso v l'OútiC'o de 1111 lü•nzo fnt111·i.,ta: ·• l,n caída c!P los úngl'1(,s J'l'ht•ldc"/·. dt•I fü1111c&gt;11co Jp1•ó11i1110 Bosch. Húlo &lt;'H(' aquelar1•p clt&gt; tollos los híb1·idos abortos d(' la sPmonología girando Pn tot'lwllino dP
sahat c•n ton10 dl' loi,: a1·cángc•Jps c•xtc•rmm-adon•s pn,•clp ('Yoear.,e Pntn•
&lt;"l at'Pt'\'0 total dt• las pinacokcas para sugrrit· PI búratro li1wal de
una obra futurü;ta.
Hi el c•olor ,, la lín{'a. t•lenH•ntos funda11H•11L1h•s (lr 111{1-1 obra pictórica. no sol! la~ excelencias dP t•stos nueYos sact&gt;rdotcs del arte; ~i el
modPICI t'S tan pobre que t•n esas obras parect• ignorarse la terc1•ra
climt&gt;nsiúu de la matl't·ia: si la tfcnic-a. PI i.,imple • • mt'til•r · · l'S infp1•ior
a la ele los i111p1·1•~ionistas primitivos, ¿ qué queda, pfü•s, a !'Sta dPmoledo1·a ~· l'St1·ut•1Hlosa plé,vacle artística'?

Le ([IIC'da todo y (kstl'lt,\'l'tHlo cuanto l'Xistía anlt•s dt&gt; Pilos. se
1-:wza a la conquista d1• un nuevo y misterioso contint&gt;ntt• E:'lltrt•Yisto l'n
iluminacla vick11eia. 1~1 punto clc&gt; vista no está frpnt(• a la acción, sino
PU s11 propio núeleo: así qu.·da explicado t•I as¡H•cto coútico y simultaneo de las obrns.
Para (listinguir la imagen ch·l hombn1 vi,·o .,· clamoroso ele las ('S·
tátuas iumóYilc&gt;s v mudas. intervienen las "líneas fuerzas". 1•sas formas ardil•ntes o i&gt;áliclas st•mejantt&gt;s a t•sos diagramas pasionales del
ocultismo. con que los fl,(¡,ofos han querido dar forma y c·olor a los
estados PmOtiYos dl'l alma humana y que t'II la pintura pol'Veuit-ista
:;011 imp¡•tuoso&lt;; como surti&lt;lo1·es, o arhort&gt;!'ceute!-1 como áu1·c•as crisúba1as o lacios y candentes como ca 1·úmba11os de hielo ....

Y t•n cuanto a la violc&gt;ncia de las coloracionP~. hci aquí como la
justifican:
· '¡ ('()1110 pn¡•cle aún vt•rse color el&lt;• rosa t•l rostro humano. cuandn
mH•stra ,·icla d(nlohlada por ,,J noctambulismo ha multiplicado IHH'S ·
tra perct•pción ele coloristHs ! El rostro humano rs -.unarillo. 1·ojo n•rcle.
azul. Yiolda. J.a palidt&gt;z clt• una 111u.j1•1· qnP ront1•mpla l'l aparndor d,,
un _joyero. tiene una irisación más intc•nsa que los juPgos prismáti.:os
,],, las joyas &lt;flll' la fa!icin-an ......

Xo. no p1wdc Sl'l' la ris:a clesdeñosa el co111P11tario de estas oura-,
int en~as que intentan multiplicar la Psencia de la obra de arh•, su
poder emotivo.

Y en estos instantc's en que nuestra estética. cansada de aYe11ttuas.

en~ª"ª

--1_~_·_E_l_O_d_io__a_lo_s_R_ec_i_bo_s_~_.1/--

CRONICA SEMANAL POR

una cobarde regresión hacia las tradiciones grecorromanas.
clási~-:1s. ca~i académicas, ti{'lll' una gran hermosura her6ica el ímpetu
de esos sombríos vidt'ntes, satánicamente ambiciosos. quP todo &lt;¡uieren
destruirlo para conquistarlo todo!"

~I isia Pctrcna tiene casa de peui;ión y cinco hijas earndera5 que repre-rircsertan comedias, y a las que tien&lt;'
que nombrar ¡tor orden alfabétlc•J
para PO herir sns sentimientos arti,;-

tic08,'

Desd¿ c¡uc el terrible cagelo de lu
crisis se hizo sentir en los hogarei;,
misia Pt•trona, ha tomado tal odio a
los recibos, que hasta los que da semanalmente ha resuelto suprimirlos.
Al cnterarse las hijas de la materna resol nrión, prote~taron c-on tal
ruet,:o dramático, que los vecinos qu~
oynon el alboroto, sospecharon qu ~
ensayaban alguna tragedia espautog,1
en la que qveda sin vida hasta d
a1H• ntador.
:lladrc e hijas llttsl'aron u11 a transa&lt;'l'ióP, tlcs1rnE½; de haber quedado
afónicas. y cuando se vefan obligatla,
a entend¡,'rH• por señas.
-:ITamA. tlijo la mayor. en el ton·l
patfitico do los melodrama-: pueti,,;
clisminuir nt1estro gt•arclarropa, s•1
primir las extraH de locomoción y P.l
poRtr{', si a ello te obliga la criHii;;
11ero 11.0 nos c111ites los r:c&gt;cibos. porOUP E!'O serfa clrjan,os sin novio.
· -Tiene razón A.delin!I, c·ontestaro·1
n roro la-; otras.
Y misi:l Petron~. l.'11 la C'RJ)eranza
ele liquidar el saldo de hijas que
amargaba su c&gt;xistenrla, t'OP.sintió e:1
dar d último baile, lluscanclo nn final
jpstific·ado a la comc•dia dP la vid-i
oue terían que reJ)rf'sentar
La Poc·he clr la velada, misia Petrnna. a 1n·t texto ti,• que habla que deja,
el &lt;omedor listo para el bai!c. sin ¡r,
uu menú mermado a sus 111•nsionlsta,;, lo que hizo Pxclamar a 1111 jover
dl'Jlt'Pdien t• cte tienda 1111e suspira!,;
por su niH:igo 11 úm. :l.
Sefi01 a, 1·011 tsa comida no ha,
manera di' aiu,tar cuentas c-on el e~•
tómago, y si me signr tratando as:
jamás ll~garé n ser hombrP ck l&gt;L'ti"
para tt:nE'r de1echo &lt;!t• fe;tt!ar a .•t;
bij:1.
- ,SiPm11e l:•nla (JU(' SC'l' usted ~
qnn prote.-;tarfa! ...
-Xo le haga 1·aso, Sf'iicra, hallla
ele hambrP, o.iservó 1111 mozo con &lt;'!
l'atello ondulado qun ostentaba una
c!e;itadura (JUe 11arecfa el muestrar:•,
de u1, d~ntista.
-;Che, yo hablo J)0rqup tengo d ,.
rf'cho!
- Burno, no hay que ,lisgustarsu

r-t&lt;', i01· de la El'cuela

Xtl\'11]

ele YNatl uz, hnhita&lt;la

f n:nior de la E•cuelu Xn\'al de \'c1·,1

¡,111·

soldados invasores

&lt;·111z, JJena de soldados amcric·ano,.

Desde hoy no hallrá más recibos cu
mi casa Cste s~rá el último.
-¡Ya me lo dirá usted a fin &lt;l·l
mes! ....
-¡Déjese de bromas!
-Pero mám1, que te están oyend:1
las vecinas.
Se tranquilizaron los ánimos, ,-,,
retiraron las mfsas, llegaron algunas
amiguitas del barrio, la mayor se puso a matirizar el piano y los oldos,
cantaP.do el clásico "\'orrei morir," y
poro des1&gt;ués empezó la danza.
Aquello:; jóvenes y esforzadoo dependientes, acostumbr::dos a menej1r
bo1 dalesas, zangoloteaban a las nifias
al compás de un ,·aJ5 vienés traducid,&gt;
al criollo.
Las mamAs, arrinconadas como
trastos viejos, se q uejallan de lo carr.
que estaba todo.
:11 isia Petrona, que cra la iniciado.
ra del l€it moti\·, l'n aquel coro de lamentaciones, decfa:-Cuando no h.-.y
plata. ya se sabe, hasta en el Registro
Civil, en el libro de casamie•1tos, s !
nota la e:risis.
-Yo, dijo ur.a gorda que hablab.1
como dormida. me he hecho vegetariana para hacer economfas. Con do,;
papas y dos zanahorias hago el ga~to del dfa.
-Pues yo, contestó una alta y flaca como poste telegrMico, me he r,•d l'cido tanto, que Yi\•o ele milagro.
Se hizo oir un tango ,los jóv,mes
dependientes quisiernn demostrar qu~
tangueaban al rstilo ele Parfs, y empezaron a mett·rle firuletes con gra,1
contento de las muchachas.
Ooña Pl'trona, q ,,e con motivo tl .:i
la crisis no recibía pc&gt;riódicoR de modas, no podfa e&lt;tar al :auto de lo que
se danzaba en Parfs, se alzó furiosa,
y et&gt;.caráudose c·on el moc·ito ele Jlt·!o
cres110 y dentadura ele cierre a blancas le dijo :
-En mi casa no st&gt; llaila &lt;'tie bail,
guarango, que s'ha cre!do.
-Pero si está dt• moela esta en
Par!s.
-¡Pero no en mi casa! ;\'aya;
s'ac·abó el baile! ,Desde hoy i.:i quier,&gt;
más recibos!
Y cur.1plió su palabra. Aquel mes
no cobró el patrón d&lt;&gt; casa, el almacenero, ni ninguno ele los eros ciu,,
pesan sobre el presupne&lt;;to.
.. JULIO C.'.STEl,1,.\XOS.

\71SIONE5 DEL CREPUSCULO
!

:li u ere la tarde.
En el puerto cercano se hau at'a•
iiado los ruidos estridentes de h
brega diaria. Allá, a la distanC'ia,
!'rnzan los obreros silerH'iosos. Son
!os héroes de la jornada del tila quC'
s~ PxtinguP. \'an tranquilos, envueltos en sus b_l¡isas como en la gloria
dt• una baP~ra. :llás allá, quedan
&lt;10-.1:ida« las aguas turbisa de los dinPrs, quietas, romo los buques que
cle•cansan sobre {'llas, como los ¡&gt;,ltreos murallones que las encierra,1.
Ha Cfsado el vocer!o d:&gt; los hombr~s. el rechinar de los cbinrhe;, los
n , tumbcJ de las car5 .1~, el movimieuto de los b'.1.rros, el estridor de la~
sirenas. Lo, foros, relién encendido~.
:ewlandeccn sobre la quietud apa,;:;.
hle del paraje, elond e un momento

antes lodo era fragor y agitación l'i hraP.te .....
I!

Han cardo las suliles cortinas c]el
&lt; rl•¡¡úsc ulo, y {'n la inmensidad ::;idé-

ril'a abren sus broches de oro 1H\lido
las estrellas. El paseo de Colón es,,\
envuelto en la vaguedad fantástl&lt;':i
dt&gt; las primeras sombras y los !írbeles de las plazoletas, exornados por
la pompa verde de la primavera, co1.!ran, en la contem11lación distante
rn as11ecto de fronda poética y so:
lemne que la penumbra magnifica y
01·e la imaginación f'xalta. ~;n el ambierte, hay al!!o asf como una satu1 ación de pól.er•.. como una coleccit&gt;n
c1e perfumes ... El silencio es vasto
Las a ,·er&gt; idas breves, c•aprichooas y
pu Ju as y las copas verdes de plAtano.-; ,acacias y palmeras, y la luz de

los focos trazando al cortarse en la
11mbrfa hermosos clarobscuros y la
quietud reinante están llenas de hor.das evocaciones espirituales, La imaginación se exalta y ante ella desfilan memorias versallescas y reminis•
c-ePcias de novelas. Las visiones de~filan en una augusta y silenciosa caravana. Es algo asf como una sua'\e
11esadilla de añoranzas y nostalgias
que nos adormecieran en una dulce
languidez de un sueño. Todo lo que
de material hay en nosotros está
inf'fte: €/&gt;lo el espfritu se estrem,ise er&gt;. un temblor sua\'e ...... Y 1&gt;a,,;a
la caravaP.a ideal, y de ella se desprenden parejas de enamorados que
iuego !'e pierden nn la Jejanfa de h
fronda. Todas las .Julietas y todos los
Romeos desciend¡en, alados, ligero~,
cn\'ueltos en vaporosas túnicas ingrávidas de nubes blancas. Las págh~as románticas de los libros que

lefsteis se haP dl'sl.Jojado, y tius ho.roinas, ~os grandes es11fritus, las hondas 1&gt;as1ones que las hicieron tremar.
de_sfilan por vuestro lado, radiosas y
trwnfales en su blanca intangibilidad .... Es un :;ueño!
III

Despertamos.
Hemo.s ,·uelto la mirada y el encaPto fugaz ha muerto .... ~lás arr:ba vi4ra el Buenos Aires nocturno,
con sus luces encendidas y su trepidar sonoro de emporio llabilónico. Todo crepita en el gran horno dantesco, mientras allá, en la fronda de las
visiones fugitivas, sólo queda como
un resto persistente del ensueño, la
me!ancolfa de los árboles, aterci0lll'·
lacios por el blanco rayo de la luna ...
ENRIQUE AGETSA.

�~§ HISTORIA DE LAS GRANDES FORTUNAS~~,
~~-=======
En el orden -cronológico de las
grandes fortunas norteamericanas Estebar¡ Girard inicia la serie. Gira1 d
fué francés, bordalés por la cuna Y
americano por naturalización. Nació
en 17 5 O. Su padre, el capitán Pedro
Girard, era mari~o. Fué Esteban c.l
mavor de cinco hermar.os, y el mcnoi querido, porque habiéudose quedado tuerto del oio derecho. efl.'a deformidad le enajenó el afecto de sus
padres. No recibió educación nlnguua.
A los catorce años huyó de su casa Y
se enroló en un barco. Comenzó de
1&gt;inche y al cabo de orho años de se!·vicio entre Burdeos y las Indias occider.tales, ascendió a marinero. Burlando la ley francesa, que por entonces, para pilotear un barco requer,n
haber hecho dos cruceros en la :\-l~ri11.a. real y ser mayor de veintic1u~ ...
uños, Girard consiguió capitanear u•1
nav!o mercaT1te cuando aún. andaba
por los Yeintidós. Dedicóse a traer Y
llevar, entre América y Europa, cargamentos clandestinos ,que le dejaban mucho provecho.
Haciendo la derrota de Nueva Orleans a Canadá., una grar.de y peligrosa niebla le detuvo a la altur.:. _,;.,:!
cabo Delawere. Corr!a el año 177".
En disipándose la niebla, supo por un
barco americano que hab!a estallado
la guerra entre Inglaterra y sus colonias de América, hoy los Estados
Unidos. Girara tomó con toda diligencia rumbo a Filadelfia, y alH vendió,
astutamer.te, valiéndose de tan J&gt;ropicia oportunidad, el navfo, que 110
era suyo, y el cargamento, en el cu:.I
ter.fa mfnima participación. Con el
producto estableció una botlller!a y
tienda de comestibles en Water Street.
En este punto su fortuna comienL:1
a cundir a buen paso. Un año m.-ís
tarde casa con l\lary Lura, mujer de
baja condición, muy hermosa, y su
genio, tem¡iestuoso. Girard, que de su
parte era de carti.cter muy entero y
tirti.nlcas inclinaciones, probó a reducirla; pero no consiguió sil.Lo vo1·.-er1a
loca. Uno de los más bené,·olos biógrafos de Girard, de,;cribe as! su tr..za: "Era de corta estatua y ancho
de esqueleto. El rostro, obtuso ele p&lt;&gt;r
!!!, y naturalmente repulsivo, con las

---==,-----

aborrascadas cejas y aquel ojo solita- todos se muestra hosco y despectivo
rio llegaba a parecer nauseabundo. A los lamentos, insensible; ante las
Era frfo, calculador y reservado. Su&lt;; ;,úplicas, !!ordo. su ojo sanguinario y
con,·ecinos no gustaban de él, y la diabólico por nada se conmueve.
mayor parte le tem!an". ·
Cuéntanse circunstancias de su cruel
Durante la ocupación ele Filadelfl:.i. y a,·ariciosa cicatería para con los empor las tropas iuglesas, Girard. si bleJJ i,Ieados, que llegan a términos inhabla prestado juramento de fidelida,l creíbles. AJ morir un fiel cajero, quP.
a las Colonias, se entend!a secret.:i- le habla servido largos años a cambio
meP.te con los ingleses, y asf, nego- de mezquina remuneración, la famiciando ron sutil duplicidad, a co.:ta lia queda en la mise ria, y como ar11de unos ,· otros, en tanto los demás ciiese a Girard en demanda de algú'l
mer~aderes, uno por uno, se ib,111 soco1 ro, é,te responde que la \"ida es
:nruinaPdo, medraba él rin tasa.
un1 lucha con:inua y que cada cual
En 1780 dediclibai:o de UU:.'YO a h
c'ebe arreglársPlas como mejor se le
inctustria na,·iera y señal:ldamente a! alcance. Jamás ayudó a 11ingún nec:ceitado.
e c:-mercio de esclavos.
F:n el momento de le,·antarse los
He agur un detalle significati\o
1·1.'c ros de Santo Domingo contra lo;; de los grandes rendimientos que obrn'.oPistas france~es, Girard lenta dos te11ta por el comerc-io naval. Duran:-~
b11oues a11clados en uno de los ¡me~- la ¡¡:uerra erire Inglaterra y los Est::.tos· de aQuellas islas. Ante el posibl(! cJ03 t:nidos. 01 el año 1813, uno ele los
¡ eligro. muchos de los coloni3tas 11~- nav!os de Girard fué C'a1&gt;turado 1&gt;or
van a bordo gran copia de riqueza. un tan·o il,gJl, en la desembocadura
Les buques vuelven a Filadelfia, cl0- del rfo Delawere. Temiendo que esta
jardo l.'11 tierra a los pro¡&gt;ietario:, lo.; presa pudiera ser rec·uperada por un
cuales mt•rieron a poco a manos d~ barco de guerra ameriC'ano, el almIlos negros y Girard vende el carga- rar.te inglla notificó a Girard que demePto por 50.000 dólares. que inclu- iarfa libre su nav!o por un rescate &lt;1°
ye rn su cuenta particular del Ban- i80,000 dólares en moneda al contaco. Al año siguiente comier.za a cons- do. Girard envió por respuesta el ditruir magnfflcos buques ,con lo, cua- nero pedido, y aún después_de haber
les establece una red comercial qu,~ 1,agado esta suma, el cargamento de
c:&gt;lrtunda el orbe.
aq ,,e) na v!o ( casi todo seder!as y té)
En sus empresas y transacciones le dejó medio millón de dólares u.e
&lt;'omerciales dernrrolla a(Juella suma utilidad.
de malas artes, eimulaciones y fal,1l~n los últimos años de Girard, el
cias habituale;; entre mercaderes, qM' Banco Girard e:s la institución más
c-:•onces, como ahora, se soHan dc- formidable de los Estados U11idos. El
rominar listeza y eran admitidas co- ¡1arlameuto le favoreC'e con prh"ilumo Jeg!timos métodos mercantil"s. gios tales, que el Banco es punto meLos capitanes de sus barcos llevaban nos que un monopolio. La Prensa esinstrl'ccion€3 por lo menudo de cua11- tá. también de su lado. Y esto, porqc;,,
to deb!an hacer, inspiradas siempn, en lo único en que Girard s? ha mcse, la m(ls precavida malicia.
trado abierto ha sido en ejercer co~~n 1810 los Barings, de Lond,·es,
hecho con los poltticos y rnbo-rno con
11¡1arecen invirtiendo medio millón d~• los J&gt;t•riodistas. Pero 1.'l pueblo odia a
dólares el'. acciones del Banco de los Girard.
l~~tados Unidos, con dinero ele GiGirard es ya un viejecito que tanrard. En 1812 abre el_ Banco Girar,l, tea los umbrales de la muerte. \'iy0
c·on un ca11ital suyo propio de ..... apartado del trato de gentes, ron sor1.200,000 dólares, que etJ el año s;- clidez, en una e-asa pobretuca y det&lt;guiente acrecienta con 100,000 clóh,- tartalacla. \'a de casa a sus oficinas y
res más. Conviértese en dictador 1i- de sus oficinas a casa. El tiempo qu~
1•anciero de los Estados Unidos. Todos le dejan libro los negocios Jo em11le'l.
le temen, todos le adulan y él co,1 en leer a Voltaire, Dlderot, Rousseau,

----:V~

a quienes admira tanto que con ,.¡
nombre de ellos ha bautizado algune&gt;
de sus 11avfo3. Alardea de ser hombh'
sii,cero; no cree en la religión y aborrece la hipocrec!a. cierto que ha sido
come un ave de rapiña; pero nunc.1
ha disimulado sus intenciones y coPcupiscencias con ademanes y palabras de falsa piedad y m~ntida religiosidad. Ha engañado a mucha gente porque los nego&lt;'ios son ast: a ve:·
quién engaña a quién. Se r!e de absurdidades teológicas y de terron·s
supersticiosos. Si. 1&gt;0, ventura. el
clero 1irotesta11te solicita de él apoyo
para obra!l del culto, Girard lo re¡,ele co11 feroce;; !!arca,mos. A los oche11t a años un &lt;·1rro lo atro¡iella. m¡,dio le aplasta el eráneo, le desudla
el rostro. y le arranca una oreja a
cercén. Hecóbrase de c~ta peripecia.
que en nada hubo de modifica,. l,
entereza de su e;pfritu. :\luere a 10otbenta y un años, Gin haber he~h •&gt;
,·na sola obra de caridad. Arompañale a la tumba Pl c1,co no ele sus conciudadanos. Y el mismo 26 de Dicie:rhre¡ de 1831, día de e11terramiento,
en Filadelfia, ¡;e lee en público rn
última voluntad.
¡Oh, qué hombre! La Audiencia ~.,
quedó estupefacta. Girarcl dejaba legados de importacia a tocios sus ¡,ariertes, a cada uno de sus innumer.ibles depedientes y empleados, legados
también, y a los que llevaban algunoJ
añc3 sirviéndole, rer.tas vitalil-iab;
muy considerables rartidacles a tod0s
los institutos benéflros de la ciudad;
al :\lunicipio. 500,00 dólares para nn•joras urbanas; para, la obra dt' loa
canales dP Pensilvania, 300,000: una
pra,, porción de sus fincas rústicas en
T uisiana, a la ciudad de Nueva Orlea1c-., para munic-i¡&gt;alización. y el resto. de Gu caJ)ital, unos 6.000,000 &lt;I )
rtólares. como dotación para un Colr~io de huérfano~. en el cual se
acordó que se inscribiese la acl\'Ocación titular de Giran:.
Cuando hoy sr recuerda a Girar,)
no se habla- de Girard el mercader y
naviero. sino de Girard el filántrouo.
\'erdaderame11te. no se iiabe si Girard fué un hombre despreciable o
1·n hombre admirable.
R\\IOX Pl&lt;~HEZ

ni.:

AYAf,.\.

EL CINEMATOGRAFO EDUCATIVO
----------- - - -

En Londres €! cinematógrafo no se
considera exclu,ivamente como ur.n
distracción; por el contrario, se aprevecha como instrumento educativo y
está adoptado &lt;·a,i en todos los cohgios.
En los cerebros de los niños se
graba co11 mti.s facilidad lo que ve
que lo que oye, porque no tiene Fac111lades suficientes para hacer un:1
com¡losición de lugar mental; por le,
tanto, aprende de memoria sin coro·
prender, y todo aquello que no s&lt;'
comprende se olvida pronto.
El cinematógrafo de una impresión
tan perfecta ele la realidad, que los
alumnos llegan a familiarizarse con
los hechos históricos como si hubieran ocurrido en su tiempo, y se interesan de tal ma11era, que en las horas
de recreo, en vez de organizar uu
partido de "teTJnis," reproducen la
célebre batalla de Waterloo, y se pelean porque ninguno quiere ser Napoleón.
El método para aprender por este
eistema es el siguiente: El maestro
explica a grandes rasgos el episodio
histórico correspondiente; en seguida em¡&gt;iza la exhibición de la pellcu!a. ntercalada con letreros eplicat:,·os de las costumbres (]·:! la épocafl

carti.cter particular de los personajes,
topograf!as del pafs, etc., etc.
Despu{s ,e deja a los muchachos
en libertad media hora, ton el fin d e•
que respiren el aire puro y al mismo tiempo 1&gt;,ieda11 cambiar impresiones sobre lo que han visto, luego vuelven a entrar etJ clase, y el maest-o
so:;tiene uPa especie de discusión co'l
los alumnos, obligándolos a que rl'fic·ran el hecho histórico que se tiene ci,1

estudio y el juitio que a cada u110 J,,
merece.
En la m::;:,1a Forma re da cll•~•'
ele p-eograf!a, historia natural, ffsk-i
y qu[mica. anaicmh. cte. J~xisie uua
¡;elfc&gt;ula ideal. que dcmue,tra PI grado de perfecc·ió'l a qm• s~ ha llegado
rnn la fotcgraffa. Primero, se ve nJ
desa1 rollo ele una 11lanta casi sin hiias hasta Que se&gt; cubr·i ele flores; d-aspués la lenta evolución ele un huev'l

El Rey de los Judíos
Hace dos mei;:e-s que el g¡·an duque
Con,~antiPo, tfo del zar, leyó a varir,3
f1,timos su tragedia mfstica "El rey tJ;,
loe judíos." Los amigos, naturalmente, dijere!! que la obra era una maravilla. En vista de tal aprobación, el
gran duque entregó la obra al empresario de ur. teatro de San Petersbm·go. Fué puesta etJ escena en una fu!1ción privada y obtuvo gran éxito. P1:;ro los periódicos de la extrema derecha publicaron criticas terribles de la
tragedia. Dec.!an que ésta era impfa.
El gran duque lo negó, alegando que

nadie ha puesto en duda su ortodoxia. Una delegación de diputados (].,
la extrema derecha, que tiene a ID
cabeza a Zamyslorsky, acurndor del
judfo Bey'is en el proceso ele Kiew,
ba visitado al arzobispo de Yolodka
Nicom, miembro irfluyente del Sanro
Sfnodo, y le ha rogado que consiga de
éste la prohibiciól' de las representaciones. El eftrcno oficial no se ha c?lebrado toda,ia. La noche en que fué
pu€sta er escena la obra., la entrad;i
en el teatro era por invitación. El
gran duque está indignadisimo.

c'er.tro de la incubadora ha,ta co'lHrtirse en pollo· la oruga convertic'a en mariposa y lo!l mil det:illes rurioso::i que ofrecen los nidos de los
i&gt;ájaros salvajes.
Hasta aqut todas son maravillas v
ventajas: pero como todo en el mu1,clo tiene sus ir,,onvl.'n ientes, los directores de los colegios de Egton, Rugby y Wi11chester, 103 centros de en~eñanza más no:ables de Inglaterra,
afirman que el abuso del cinematógrafo romo medio educativo es perjudi&lt;'ial para los niños, 1&gt;orq1.c• produ1•·•
afeccic-nes r!'nio~as y enfermedacl"3
en la vista, por lo c,,al, a 1&gt;esar de reconocer que los alum1,os apren!J,.n
mucho mejor lo que ven, c.reen qu~
sólo debe clánele clase por medio de
poltculas l''la v-?z por ~mana a lo s,1.
modos.
Lo que se considerd. c!e extraorrlinaria importancia, y con 1uucha razón, es que en las peltculas ir.,trucci,ac no se cometa el menor error, y
que los personajes estén vesti:lo;; r
caracterizados con rigurosa ex::!ctituu
Pueeto que en 1.os cerebos i::if:intíles se graba cuanto se ofrece aTJte sa
vista, es preciso evitar la menor equivo-..ación, para que este medio de ~Jtudio sea provechoso.

Por medio del campo, en el tiem!lO
lle las flores fabulosas, c:iminaban los
do, amigos, bajo la iluminación dt.
los astros enorme;;.
Tomás era un m ichatho 3erio. Acababa de cumplir diez y ocho años. rn
11.unc!o se prasentaba. a su mente
g-raP.de, y heróico. La vida esa gran
cteformadora, no había !'eñalado ni
su rost~o ni su alma. Aspi11ba a ser
hombre para realizar un desti,10 extraordinario. Xo sabia cuál. Pre;e,1tfa temores. Ya no deseaba soñar e:itre 12.3 amal)oia:;. Ahora 1iens1ba 1'1:
que si aun existieran leones de :\v
mea, él los ataca1 !a al modo he rae 1€o. HabfaJ ,•isto la luna dorar la3
nub.i:, negras; pontr!es en ks bordti
orla3 de oro. ¿No su.:ñan al n:e110¡¡
111':1 vez, los hombres, con espada o
c-011 ideal, dorar la obscuridad de la J
multitud1:;s? Pod!a. 5¡ lo clellealJ.1,
adornHters~ en les trigall.'s: el á'. 1110 le r,n,·iarfa .;u sombra; su can . .i
las aves. O birn, perderse en las playas. doTJde florecen como estrellas la:,
c·ucurbitá&lt;'€as. Amata el océano e ,
la hora del sol recién nacido. L•J
amaba, cuando, tltár. tronador, arroja su etc·u1&gt;!da a los J&gt;ueblos de barcos. El viejo mar lo atra!a y a no ser
¡,cr la at;acción huma11.a, cómo qulP1era oír ~in ces:ir sus salvaj~s grito::;'
- 1 omá ,, cli:o de pronto Inocenclo \'era, he• he~ho m:il en no revela, le vn secreto que llevo aquf .... v
:-;ciialó el sitio del pecho en que s,1¡¡0nfa 11:L'artlarlo.
-Y ella ¿q1;é dice?
~

1

jo bajo les altos pinos y cuyo capital
era un chivo al que llevaban sus
cabras las gallinas. . . . Juntos, s~
guimos después las aventur_:1s de D&lt;&gt;n
Quijote y de d' Artagnan .... Hoy ...
¿Pero amas, de veras. a Alejandra.
la hija del juez de paz, que junto.;
c.cnoclmos en la fle;;ta de las trillas?

Inocencia palideció. A lo lejos dejóse oír el son melodioso -de una flauta. Los dos amigos pensaron inmediatame111e en Juan el vasco que vagaba
lo~o por los camino3 tocando aires
de sus montañas.
-L:l amo ... J)ero soy tan pobre y
ta!l !!ruido . . .. dijo d-, ¡ironto Yera.

l'n •oh[udu t'(•tlt'ral 11h1c·nclo ele inso lut'iún en Jus &lt;'ercanías &lt;le .\toyac.

Ah! ¿~ab,ls•.,

-Sc·,))ed10 ..... .
En rse instante voló una J)erdiz
bafo los t&gt;ieá &lt;ie lo,-; amigos.
Al sei&gt;ara,se, Tom is dirigióse h:icla
l'l !Ecjano arroyo, tarareando, sin e•1t rrgar at viEnto, la estrofa que rulilaba en su fantasía:
Cuando ,·eo rncir una estrella,
Lejana, lejana ....
:\1 e pa1 ece de mr má, cercana
Que ella!

-¡Tonto! No conoces a la muje¡•.
Lila sabe cuando se Je quiere verdaaeramente y no resiste a la constanc.ia del hombre apa~ionado. ¿~o se
rindió Paulina, la de Agarrete, aqu"lla morocha como el tngo, al grmr..
Bautista, todo lleno de pecas colorRdas, sólo porque él la querfa como U!l
~!l1ma1 !
'l: él no tenfa más que la yunta y
ti arado y los cinco dedos para jurar
a la murra. Y ella era rica. Si no,
¿,en qué comJ)ró el molino el gringo:
Juzgas mal a las mujeres, Tomá.,.
-Bueno, dejemo3 esto para mañana.

Cala la tarde.
Alejandra y el Umido Inocencio,
caminaban silenciosos a Jo largo :le•
los cañaverales. A su paso inclinaban
sus penachos sedosos las cañas de
Castilla.
\"lendo tan abismados al joven ;•
a la joven:
- ¿ Y a esto ve:u!an? parecfa inte •
rro¡?ar una vieja caña nudosa, y una
cañita nueva J)arecfa respo11derlc:
- ¿ Y a qué más"!
Un lagarto al ver aquella3 persotoP.as dejó de beber los postreros rayos de sol.
- ¿ No me responde, Alejandra?
-Eso deJ)ende de que me diga ¡1or
qu~ se mató su amigo.
¿Ac.a,o lo sé?
No me lo oculte ... Estoy seg,11:&gt; do que se mató por mL
-¿Segu ra?
-Sr, segura Y se lanzó al C'arnino
como una avecilla por 1.os H1rcu:&lt;.
Frente a ella fulguraba Yenus. Y al
mozo le pareció que su amada se e,1caminaba hacia la estrella.
\ "lf'TOR ARRE(WIXf:.

Los Anrnnautasl

1
Ante el fuegc, del sol los arad;&gt;s
roturaban la tiena extremecida slu
término ba:o el recloncto horizonte.
Se iba entregando, mansamente, !~.
virgen, a la brutal c:&gt;aricia del hierro
y anchas y negras heridas, los su, tos a¡nest5.bause a reci!&gt;ir el germ&lt;!:1
dP la subsiste11cia de las Raza3.
A un lado y otro de los arados
&lt;:atan dos olas de tierra morena. Que
la catástrofe en cada paso avancP.!
; CL'ánto !'&lt;'r pequeñito, culinto hogar
de ¡nnano, escondrijo de sierpes ,&gt;
e iudad ele&gt; hormigas, pcpulosa, pue&lt;itos a la luz del cielo por el desastn•!
Sudorosos iban los hombres azuzando a 103 bueyes de manchada piel, y
los mansos y fieles auxiliares de!
hombrt' segu!an en la tarea del surco, con. sus ojos profundos clavados
en invisibles visiones.
Gea Iba al fin a pagar s utributo
al esperado. Citeres soltaba su banda
de golondrinas en pos de los conqui~·
tadores.
Tomás y su amigo contemplaban
la victoria del esfuerzo. ~entados bajo un ombú de rafees corno muslos
de titanes, a punto de parecer que
ali! peleaban. revolclindose por lc,s
suelos los rudo~ rivales de los diu-

La novela del inmJgrante.-Por \ "i•
cente Blnseo lbañez.

Hes.

Todo aquel campo, hasta mti.s all{L
de donde iba la vista fatigada, pertcnec!a a un.a viejecita, prienta de Tornti.s, de quien era él único heredero
- ¿ Te acuerdas, empezó éste, de
nuestra infancia? Juntos trepti.bamos
a los mismos árboles; juntos recorríamos la misma playa; juntos h.1c!amos burla de aquel viejo de sombrero de copa, morador de un ranche-

Un aeroplano surcanclo los aires, sobre el puerto de Veracruz,

b:1 llUSirt- 1wtor d¡, "La Barraca, ..
"Entre Naranjos," y tantas otras joyas ele la novela moderna, después
de vivir algú11 tiempo atrafdo por ,a
vida de negorios de nuestro febril ambiente contagia flicilmente a los hombres de vigor y aspiraeiones, ha vuelto, felizmente p;ira las letras, a dejarse vencer por la inspiración gema)
de que él hacia uno de los mti.s gra,,des novelistas de la actualidad y co!1
las circunstancias de ser sus últimas y más hoTJdas Impresiones las
recogidas en sus seis años de residencia en la Argentina, su nue,a
obra va a ser en esta República doblemente interesante, puesto que con
sus costumbres, sus luchas, sus ama1·guras y sus triunfos, las que estarán
seguramente con mano maestra del:&gt;criptas y analizadas en la nueva nevela de Vicente Blasco Ibti.ñez.
Se titulará. ésta "Los Argonautas;•
ter.iendo como tema principal ese gigentesco, tan digno de estudiarse, de
la emigración de los hombres de t&lt;&gt;los los pafses, en busca de las riquezas de las Pampas argentinas,
brindadas a cambio del honesto trabajo.
Nuestro estimado colega "El Diario Español," se ha asegurado la primicia de la publicación de la obra
que seguramente despertará. tan grande interés,

�{~J;),_En la tierra de1S~1 Naciente.-Recuerdos d~ Yokohama (Se~~
Ya estoy en Yokohama, recién llegado el,&gt;! imperio chino, admirando
los progreso-; de la i:;lmpática nación
javanesa. Entre los dos pafses, aunque mo1•góll&lt;-os, hay marcadas dikrt&gt;UC·ias de tarazón, energias y cere.
bro.
Es Yokohama un nermoso puerto
11,·emunido de todos les adelantos Y
exigencias modernas que el genio ja¡,orés ha implantado en 40 años a
poco mlls. De u na mera residencia
de pese-adores hoy es i..11 punt~ de
arribo de grandes vapon•s. T1e11~
330 mil hal&gt;itant.?s, entre los cuales
figuran mucho.; extranjercs que s.i
esparcieron felites cuando el Japún
ilbrió sus ¡&gt;Uertas al comercio uni·
n-rsal, allá por el año de 1864 _ Y
cuando envió embajadas a los prmclpales J)aises de la \'leja Europa.
em11ezaP.do e11 .-,ta época los progn•.
sos de la slmpátlra nación nipona.
Al visitar el ,Japón se respira el
ambiente de un gran pais, tlé una soberbia ¡&gt;atrla dende nada hace falta
y donde todos los grand_es adela~to~.
c·omodidades e invenciones ex1ste,1
sir\ ha.bt-r llamado siquiera _la atención dé los japone;;es que nven d~dicados al e1;tudio. Es as[ &lt;JU.? alli sti
t•nruentran estadl&gt;¡tas tan 11reparados
como los más hábiles pclfticos euro.
¡&gt;eos ,hombrEs ¡&gt;úblic·os de sorpret!·
dente talento, buen juicio y de admirable ('i;pirítu di! trabajo dedicado~
c,cciusivamente al e11 graPdecimien1.J
del pafl!.
Los gobiernos se preocupan J)refl-rentemente de la educación pública,
en que gastan enormes sumas. Por
la edu&lt;·atión todo el mundo sient~
verdadero rariño y ambición. :-o es,
J)ucs. para los ja¡ioneses una obliga.
dón ¡1esada la del estudio, sino, llO ·
el contrario, un agradable pasatiempo motl\'O de sus desvelos y cau~.t
du su siempre creciente renombre.
Anualmente envfa e iudadanos a estudiar y perfeccionar estudios a lo,;
princl))ales establecimientos de educación del continente europeo. El Ja.
¡¡ón no ha descuidado, para llegar :l
ser lo que es, ninguna rama, preocupándose del mejoramiento de to&lt;los sus servicios. El ejérdto, por
ejemplo, con el que en 1905 derrotó
a la podt&gt;rosa Rusia, de la cual tnvo
c•omo botfn de guerra, al firmar3C'
el tratado de paz, Sakhalin, sigue 1:1
táctica alemana y usa sus uniformes,
teniendo romo instructores contratados Jos 1&gt;rincipales militares alema.
nes. Se ve que siempre ellos han sabido conquistar laureles en IO&lt;i camllOS de batallas, ya que si rccordamoi:; la guerra de 1895 con la China,
sabemo,; que adquirieron tambié:1
1·omo remuneración o indemnizació:1
la enorme isla Formc,a.
Las policfa¡;; han sido organizadas
1&gt;or los técnicos de más renombratla
J)reparación de )Pglaterra. En la con.
servación de camlPo,; y lineas férreas
el Japón ha empleado &lt;·onsiderable3
millones. Sus ltneas telegráficas alcanzan hoy una extensión de 15.0liil
kilómetros. Agrégue~e un cable sulJ·
marino que comunlra con Yladivostock, Shanghay y ::-;agazakl y otr.is
&lt;·on !ns clt&gt;más isL · l'ntre sf. Está
1wida ¡,or líneas de ,·apores al ~ledi.
terráneo, la India y la China. ~o l)S
ésto para admirar a ese pueblo? Su
son éstas, prueba~ de amor J)Or 1,1
J)atria, de la que vh·en eternanwntc,
¡, reoc·u pad os?
Yokohama es el puerto princip,1',
el más lm¡iortante del comercio exterior. En menos de diez afios ha duplicado su valor. Sus exportacio1ws
suman mucho más que las import~dones, secreto de su auge económico
no comprendido aún por los estadis.
tas chilenos, udemás en este progrl'i-;o debe haber tnflido e l hecho de que
nlugüu ¡,unto diste; en las islas jR-

----------------------------------_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_
LA TAZA DE TE
.-\ .-\nµ;&lt;&gt;l J&lt;~'-'tJ'lula, artista y ¡ioeta.

ponesas má~ de 100 kilómetros de l:.i
costa.
Su comercio princit&gt;al es &lt;'Oh ,os
Ec-;tados Unidos, Inglaterri&gt;., China y
Francia.
Es sensible que nuestro gobierno
no haya vigorizado nuestras relaclone3 amistosas y comerciales con los
japoneses, cuyo roce nos honrarla r
re¡&gt;ortaria evidentes beneficios. Ya
ellos ,;e han deme,;trado partidario~
de esta amistad, permitienúo &lt;·"üa&amp;.r
a sus ¡111ertos, libre.; ,¡Je derec)lo, nues.
tros salitr0!!, úrico produc·to que c 1 ,
la actualidad podemos embarcarles.
Por otra parte, diplomáticamente,
creo que es más siPcera la amistacl
que nos brinda el Japón que la otra
nación de Amérka, que mira muy por
debajo de la pierna a los nipones, nos
puede J)redlcar en los discursos d,,
sus internacionalista» que tienen la
fiebre de las jira.; ....
EP. Yokohama, la vida es delicio~n,
loF dias se pasan volando; tanta eutretentión, tanto movimiento, tanta
l!O\'edad.
La inmensa mayorla de las J)ers::ras
vestida con el traje de los na
th·c-~, ))ero mu('hos usan ya el euro.
peo, los uniformes, etc.
Como es natural, ruando se ,:a a
estos lugares en que )Jara uno todo
e.; nueYo y admirable, hay que mcterBe 1&gt;or todos los rincones para imponerse de loa más minimos det:tll"~
de la vida, y de las costumbrth d,!
estos habitantes del J)laneta que. tan
retirados de no::;otros, nos hacen sc:1ti r por ellos, sin embargo, muchas
s impatlas y acaso hasta cariño.
Dejándome llevar por estos d1:seo:;;,
me eP.caminé una noche, cuando ya
conocia las parte,; téntrkas, a lo,; :ii.
tíos donde se dirigen lo,; homb11:s
que dt:sean alegrarse y ol\'idar los
J)esares.
Lle 6 ué sin saber cómo, a un barr;o
iluml!!ado hermosamente y de un all'·
grl' ir y venir de c:irruajl.'s de hombres r de mujeres de cien nacionalidades.
LaB casas no muy alta!&lt;, cubierta-;
por el c lásico techo ja110P.és, st•nci.

"ª

llas v aseadas: las ventanas de toda;
1.llas· abiertas de par en ¡,ar y adornadas con precios01,; farolillos de n11l
tolores. En el interior de los dormitorios ~e absen·aba a veces el em11a¡,elado lacre, azul, verde.amarillo o
de oro pintado, que hac·ia el ml-s
hermoso &lt;·onjunto ('On la,; lamparillas del mismo cclor que, a media
Juz daban a las elegantes habitacione; uP aspecto seductor; el mismo
a::;¡&gt;€cto de e:::as mal'sioPes que cr,:a
la fantasia, que nos pintan la" no,·e•·
tas, los cuentos de badal! dond:.! u .. o
:;e crcuentra admirado tras de a1?rl!'.
se ::úbltamente una puerta, por eJern¡,lo, y tae despierta en esos gabinetes
\ujosislmos y misteriosos, ~onde todo parece mitad sueño y mitad real!.
ciad. E1•.onues abanicos dorados y t·o.t
paisaje; o aves y quitasoles ch1Hesco3,
haciau vers&lt;J más boPitos lo3 extr,1ños y pintorescos cuarto~. En los ~m!coues ~o velan apoyadas, pe!1sauva-.
o risueñas, las geishas ccn s_us trajes
hermoefsimos y \'arlados, luc,endo sn'I
chaRqu!Jlas, sus ojc.; abultados Y l~s
inevitables florcii. St• abanical&gt;an s1:1
nsar. El cuadro era tePta_dor. Las
habla muv bonitas. Las ge1shns hablan casi· todos los Idioma,, J?or ,,.,
menos los euro11eo~. Con sus m1rad.1"&gt;
provocadoras hat·ian acerrarse a ellag
a muthos transeuntes que la,; s:1!11.
daban amorcsamente, ma 1intecio¡¡adamente. . . . Sin embargo. C!!a 1•n·
che . . .. me recogf a bordo!
Fuime pensando en que las japc,ne,as me hablan gust'l.do mul'ho, Pu
que qué tendrla de raro que un _s11'1.
americano ,;e enamorara &lt;k 1&gt;na Ja¡ionesa ruando yo vi á tantcs europeos
que se enamorab~P de e!la!!,. Y al hacerle estas reflex1enes al J&gt;l'llner oflcial del ":\limosa", t'l va11or en CJ 11e
yo iba, y quien ya habia e,tado · e 1
otra ocasión en este J)afs, me ))ro.
mttió presentarme a una distinguhl 1
familia ja¡,one~a ele la cual él er;i.
amigo. :lt ejor que no me hubiera JI!"&lt;?·
sentado! ....
~11 compañero cumJ)lió RU palabnt
al dia s iguientt• y me hizo lkgar a

Para descongestionar las calles
Para evitar las rougestiones del
tráfico en las calles de Los Angell-s
(California). el Ayuntamiento ha dado una orden J)rohibiendo que los
\'ehiculos J)ermanezcan detenidos en
la orilla de las areras a menes de
treinta y cinco metroo de di!,tancia de
la esquina más próxima.

1 El pottr 41t nact ttl

a■or

11

¿Qué ¡ioder tien(•s sobre mf7, me
dices en tu última rarta.
Tengo ,obr&lt;' ti l'l J)Oder que emana
del amor noble y fuerte que te 11rofPi:;o, del amor equilibrado qut• nace ú,•
mi alnu como un efluvio divino, torno una corr iente magnética que lleg.&gt;
poderosa hasta tu ser, avasallflndo1e.
Eso que a ti te c-;orprende, eso que
me pregu,,tas, es una cosa natural y
corriente. ¿Sábes tú de los flufdos?
:\las ¿ para qué hablarte de razonP,
ciePtlficas si para U, alma sensible y
delicada, no bastaria sino una e:x))litación amorosa y de romance?
G.\STOX .-\. ~1.-\"l'\ºEL.

Y si no ba,;tase la indusión de est:1
nueva medida en las ordenanzas municipales, ha mandado 11om?r grandP.5
l'haJ&gt;3s en las farolas &lt;111e distan treinta y cin&lt;·o metros de las csquilldd,
con letras muy visibles que dicen·
"Prohibido a los vehfc-ulos ¡,arar,,•
de-sde aqni hasta la próxima esquina."

eot■tll or111111

1

:...------------:

U11. a¡iicultor alemáP ha rec·urrhh
a los enc·antos fenwninos )Jara Qlh' sus
abeias al!ide11 r hng:rn mu&lt;·ha miel,
-c·.om,truy·éndol&lt;,; 11•1a 1·olmena q t '
afec·ta la forma de II n-1 m ujt-r 1,1 uy
flamenca. la c111J ¡.:1-,. mane&lt;'e de ¡1i1
en &lt;!l jordfn &lt;"on 1111 sombren&gt; en l.:
cabPza y una c·esta de flores en la
mano.
Por delante no ~e a1llvina l'l ofic;..)
práctit-o de la figura, ¡,ero por detra&lt;;
no rs sino una colml!11a. as abejas
entran por una ventanilla que hay
detrás de la cabeza de la figura, y los
panales se saran ¡,or 1111 a puerta c¡ue
cubre la 11:ntc posterior del cuer¡io.

la casa, donde pasé momentos muy
dl1lres.
Sono, ese llalllaba la menor de l!l-;
·es hijas de e~e hol!;ar, y su nomllr•
nunrn he d, Ol\'idarlo. ¡,;ra tan bi;~na, tan , a ··iño&gt;a. sobre todo tan &lt;·anno,a..
Xo sé si fueroP. sus,att-n.
clones, o s I modo suave, o su clara
inteligenc1a. lati que me hacen ¡,._,,.
:;ar de~de entonce,; coPstantement"
e1\ mi amiga ~ono, ¡,ero es el hecho
que desde que la conocl, nunca deJ&lt;un dla sin ir a \'erla. Y fuimos amigos: .Muy amigos, amigo.; de confianza que nos contábamos nuestras al&lt;'.
grias y nuestras penas. t;u día ni-.
PXtrallmitf en las ccPfidenc:ias y ..•.
la dije que la queria, que des1111?;;
que yo dejara el Ja1&gt;6n, no sabía cúmo iba a acostumbrarme sin su co1;1.
¡,aMa, tuando ya me babia habituado a verla todos los dias v ronve•·sa"
con ella, y que cómo era ·1,osible Qt.:"
una distaP.cia tan enorme fut&gt;ra "
re)Jararnos ))ara si&lt;•mpre!
Y Sorio, la jovial Sono, respon&lt;1ió .... no recuerdo bieP lo que 1·,·•·
JlOI'.dló; ¡iero lo que no se me ha vl·
, idado ~s que me dijo que la, japr,.
nc.=as eran muy ,;incera~. que ellas
~! que sabfan quen•r, (JIIP c¡u(.'ri:iu a
m-orir, que 110 olvidaban 1111P&lt;'ll! ...
Xutstra amistad siguió creciendo
y cuando s:c acercó el dia de mi 11artitla, ~entl gran pei:;ar de alt'jarme ti~
Clias tierras donde iba a dejar ur.a
amiga tan buena y la que, al ¡iarec·er,
fria a recordarme. ( Au11que de las
mujerl's nunca se ¡rnede &lt;·onflar) ..~ó!o me faltaba u,, dla y no me atre\'i;1
a d€cir!t• que al morir dt&gt;l siguient&lt;'
yo me iba 1,ara no volver n,mca máJ,
y contrariando mi conci&lt;'ntia, y ah'.)ga1•do mis sentimientos y quie1; sa:;e
si torturado por remordlmienntos, la
menti dic-!Pndo que el barco salfa a
hitter carbón ¡¡ara regreear en 1111,1s
( t1antas horas des11ués de las rualcs
,·endrla la salida definitiva.
Llegó por fin la partida cnwl para
mí, con la que yo l'ngañaba a una
mujer y d('jaba la mitad del corazó·1
junto a ella. No podfa1 hat·erlo tl.'
otra manera. ¡.;1 destino 110 siem1&gt;rl'
1;; favorab le a los amon•s.
Salló el vapor de los diqu('s. L,)s
remolcadort•s soltaron sus cables, y
mientras desde el bar110 Re &gt;&lt;aludaba
la t•ntrada de un trasatlántico 111.
glés, c·cn el arreo de la bandera .te
J&gt;roa, y lo.; oficiales de los res1&gt;e(•1 i\'OS ¡mentes &lt;·harlaban por bo&lt;'inas.
S0110, junto a la orilla de 11110 de los
mtlt'lles, me des1wdia con 1111 pafiul'•
:!to color de rosa, que el aire de la
tarde que marchaba con nosotro-;,
hacia agitarse. El buqut&gt; sPgula tumando carrera y echando el humo a
I.Jo¡-auadas t•nonnes, hasta &lt;111e la fui
perdiendo de vista. Cuando la&gt;&lt; pri.
meras lu&lt;'es de la riudad dl' Yokolnma -'IDJJezaban a encenderse, fui a
ocultar mi carhio y mis lágrimas a
mi estrecho rarnarote. Por la vent:t·
nilla de ti! st•ntla la músfra del mar
al besar el ('asco del va¡ior. El l&lt;Ul'•
ño de e,;a norhe fué para mi de in.
somnio,; y amarguras. Al dfa siguiente, &lt;'liando ya no se divisaba ni tkrra, envié mi 1&gt;rlmer recuerdo doiorido a la Sono de mis ensue,ios y
mi, muertas ilusiones!

"A corazones herido.;,
sombra y sllenclo.-Bal-

zas.''
Ante el liquido rubio Y caliente,
pienso en el pa1s productor de 1:\
planta y por asociación de Ideas,
casi inconsciente, recuerdo las elevadas doctrinas morales del gran filósofo oriental. Imagino a Contucio,
sentado ,;obre su;; tobillos, bebiendo
a plácidos sorbos una taza de té mle~tra,; ex¡11íca a sus disri¡iulos las admirables teorias ·del mutuo amor. L.1
vi~ióP, menos hierática que ridfc1;11a.
me encanta, pero temiendo al for?arJa habl'r cometido una 1&gt;rofanac1ón.
1a' rechazo: y el &lt;!Sl&gt;irltu, causado de
su fuga a é¡&gt;ocas tan lejanas, se 1io;;a
ratigado en el bord~ brillante de la
taza.
loJI licor, que parect• hervir todavl3,
ha tomado una reloració11 más obscura, aunque permite ver t·n_ el fondo del reclpiePte una canud~d no
dii;uelta de azúcar en polvo. DiJér~s"
el ese:arn sedimento de una alma JO·
ven que 1,or perte11 ecer a la de un:1
don~ella , fui!ra mePo3 opaco. Agito el
li&lt;Juido ccu la &lt;'u&lt;·hani; y des~11are~:
11or completo.. . . Della, Cleha, L:·
lia · por qué no agltAis vuestras .a1m¡s '"con c.u&lt;"harillas mágicas?
Los nombres 11ronunciados traen
consigo Ja 1&gt;re,ePtación J)erfecta d&lt;'
algún ser real, y en el rondo de l,l
taza, 11':¡1 mujer rubia y pálida, se dibuja como evocada por los marnvill~~
608 genios de "Las mil y una noches.
~tira ron fuh;ores de idea Y en s1;1~
pupilas revt'la ansias supremas de .o
illlOt'JlOSCible. )! ultitud de palabrns
dulces, sin voz, hacen es[uerzo,; b~rnicos en sus labios por palpitar vivientes. después cruza sobre el pecho
Ja.; mar.os donde duermen ademane,;
intreados, que, manifestándose al
contacto del marfil de las teclas, se
traducir1an en un sonata de Beethoven. y mi alma se dirige a la virgen
pálida: Yo puedo hacer flota': ante
tus ojos !'!ara y distinta la visión de

1:s suficiente para extinguir mi aliento."
Resuel\'O entonces rechazar con
energfa las indl!:;cretas preguntas t.:.,•
la. virgen, aunque ello exija de mi
volu•ltad un esfuerzo suprahumaw1,
,· a una nue,·a interrogación contesto
bruscamente:: El :\listerio de mi nlma será para tl más incomprensibl&lt;3
que la idea de la dl\'inldad, tJOrq.1¿
e,~ el rondo de mi sér, su esencia tt~ne ocultas afi!!lc'ades con e1 Dios lin'co. Xo lo sabrás nunca.
-"Tü n.ie he- prometido el eecrn:o
de la \'ida y ahora exijo el cum¡&gt;Jimiento de tu prome.;a: hAblame."
El rostro de la bella, adqulriendr,
el gesto indefinible de la hermosura
Ideal, surge de reliev~ en el plano ti&lt;&gt;
In t:va bajo !:J. tr!lr~11:1rn1t' co 1orat io,1
del té. )le raus:i. frlo ~I sentir sobrt:
las arrugas de mi frente la caric·ia
de su!I miradas anhelante,, y a¡&gt;elll,'l
pue,lo articular una palabra:
-¡Ama!
Entre !al- contra&lt;'ciones nerviosas
de 1111u 60nrisa sartt\stica murmura la
de::c·on0clda: •·Bello ejemplar de t:i
Taza, homl&gt;re pigmeo! Quieres dnr
u11a exp!i!'ación fensata de esa existencia cu,·o misterio i¡;ncras en absoll'to y dlées mAs estupideces &lt;111e ve,·claaes ...• ¿ Y la fe y la caridad y la
contomplaclóu y el ascetismo? ¿Súh
c•l amor es \'ida?
Quédome abrnrto ante scmejant~
&lt;·ontestrrción scho))enhaueriaPn. y balbuceo l'nt re dientes: Perdó1•.ame, ;;eíiora.
Ti('lu•a-. (l tl ('lllllJ)llÍI;\ &lt;ll'l l',Ít'l'&lt;'ito ym, &lt;¡ui.
Conl))rendo que aquella mnjtr, alguna vez, ha amado con vehemen&lt;'ia.
y aú'l guarda c•l mortificante recu,erdo
fiarte &lt;'l oculto secreto del sér Y cal- Cisgusto la ab,;ol uta imposibilidad de de su felit-idad en ruina!'. )!edito la,·mi
quimera.
mar tus anisias de Infinito. Yo mlt'·
La bella, con más insistencia est:1 go rato, sobre la dolorosa sensación
garfa tu sed de lo I gnoto con una suproducida por las e\'OCaCIOJl('S indis\'CZ, interroga mi )listerio, y el ahnd,
la de mis palabra!\, porque he com·
t•J etas de los cnriíios muerto5, Y, J)endestonfiando
de
mf,
se
repliega
t•:prendido, antes de hablarte, la conisando con horror en mi propio paplil'ada trama de tus dl'seos, pero J'.O merosa en el más n•cóndito átomo dE' saJo. rasi teniéndome lástima a ll,¡
'"i
misma.
Cree
\'erse
desnuda
ante
las
consentiré jamás en rl'v•·larte mi
m:&gt;mo, hl'bo de un solo sorbo el ru11Enigma. Dlff&lt;•ilmente J)odremos se_r miradas brutales dt• un sér desco110- ll•:1icio. p frfo, d~ la taza de té.
amigos: apenas te conozco Y ya ex1- ,.¡110. y como lo baria una rolcgil!l,\
g1.cs de mf el rnflH espantooo de los ~a- l'asi núbil en idéntico e-aso, me due
1,rrn :\f.\lUA ,JOHI&gt;.\~.
a gritos: "Protégeme; una mirada
&lt;'rlflclos.

lo Infll•ito. ¿~le aceptas por esposo?
La bella ¡ialidece más aún, per"
sonriendo responde: "¿ Te atrevería,1
a enseñarme tu misterio y el secrc&gt;tc
de la Yida?"
~le arrepiento de haber il•iciado scml'jante conversación con quien quie•
re mirar las desnudeces de mi alma,
pero sacudiendo mi turbación, continúo: J\li )11,;ter!o ante tus ojos t·s
impen.etrable. . . . mas, ¡medo en,"•

La virgen desapareció un instante de su imposible mansión, pero dl)~11ués, toma1&gt;.do formas mucho m~s
reales, viene de nuevo a ocupar lé:U
~ltio. Ahora lleva sobre sus bucles
una guirnalda de camelias rojas como cuajarones de sangre. Pienso en
la fantasia de enrojecer aún más
esa, flores ron la sa\'ia de las Yenns
de un Petronio, pero comprzndo co,1

CORAZONES
1-&lt;;ra ~largot una pou¡1l- de linda, u~
blonda cabellera, sus rizos cafan sobre sus hombro~ como una casca,la
de oro. De ojos azules velados PO"
pronunciadas cejai; que daban más
sombra a las ojeras. Ulentl,&gt;S m.?m:dito,; y brillantes, tan finos l'omo perlas de Bassora, encer,auoJ en 1c1 ~,;:
tuche rojo de una boca cuyos labio~
a rada momento i;e he,aban dos vcces para prenunciar el Pombr e Je
Pepe, el joven gallardo e inconst~11te
que habfa abandonado aquella escu.tura sugestionado por otros amores.
E't capullo se hizo una hermo~a
rosa de Alejandrfa cuyo cAliz era una
naveta que derramaba lnebrlantes
perfunws. Pero nadie podrfa pen.:)·
trar en su corazón, en él no &lt;·ab!.\
sino su adorado Pelle,
_J,;s una mufieca &lt;'On corazón d,•
cartón, decfan los de&lt;•epclonados al
declarari;e en retirada.
y sin embargo, aquella a lmlta vi·
v{a alentado la es11eranza de que el
ingrato vol verla a lgún dia, arre1&gt;e:1tido, a renovarle sus J)romesas, más
enamorado que nunca.
El tlt•mpo, que lo mismo destruye
que repara, convirtió en Imposibles
los suefios de la niña.
Pepe a su vez se habfa visto abandonado por la mujer con qu2en cr&lt;?yó ser feliz. Lo babia enganado en
el momento mismo en que la desgra-

J.os iJwa , 01es &lt;&gt;n Ye1·ac1·uz
ela hacia la norhe &lt;•n sus PUJ&gt;ilas Y
en su corazón. Estaba ciego. ¡.;nto.1c.es rué cuando J)ensó en :&gt;!argot, peto ya era tarde.
El sufrimiento y la desesperaciOn

&lt;·aminó al cementerio y burlando d
svei\o del guardador de tumbas, buacó u11 azadón y abrió la ~e¡iultura de
:llargot. Cavando y cavando, no hal:ó
sinv despojos y cenizas. En vez 1!e
¡icrfumes u1l olor nauseabundo Je detenla la re.;plración. De 1&gt;ronto tro11ezó &lt;on al1;0: algo que latia y qu-~
tenia \'ida. Era un corazón. Loco
de coPterto lo estrechó contra su ¡1t&gt;cho y huyó, dando traspiés, temeroso
de S;)r visto.
-,Este es mi c·orazón!-exclamaba arnriciándolo convulso.
Pndido, sin rumbo fijo, huta lejos,
lejos &lt;·on aquel tesoro que acababa do?
robar.
-¡Este es mi rorazón!-repetí,1
enloquecido, jadeante, sin darse 1111
pu1!lo de reposo.
Aquel corazón se extreme!'ió y exh::la1:do l'IUl. queja, murmuró:
-;Te has equivocado, hijo mio!
Llevóse con ansia a los ojos aqutl
e J."az6n, cuya luz rasgó la venda que
los ¡•ubrla y Jllldo ver claro. Habla
robado el corazón de su madre.
en win tienda de c·ampañn.
El !'orazón de :llargot no J)Udo hallarlo. La carne y el J)erfume ~e co11sume•1 en la huesa. ¡Sólo el corazón
marchitaron aquella flor que acabade las madres es resJ)etado por los
ba de helar el cierzo de la muerte.
Xa&lt;la se aprecia en el mundo hasta gusanos!
c¡ue no se vierde.
Con mil dificultades el ciego se en-

�~======l======== EL DEMONIO INTERIOR.., ========== =====~
--------------------=~•..-.,,-------~~-~
Habfala conocido en una noche d&lt;!
bohemia. Y fué en esa hora de alcohol y de lirismo, cuando pude apreciar la fragilidad de su esptritu, intcuamente expuesto a las bruta!id&amp;des de la ,•ida.
Yino a mr, con las mismas ansias
que el caminante hacia la luz de la
s,::nda . .\li alma rué un hospital pan.
ia suya, sangrienta de dolor ....
Rotas las alas en el peregrinaje,
era una mariposa sin antenas, arra.;trando sus galas en la miseria del gusano. Pálida y rubia, como un Jesús
c;in barbas, tenia no sé qué sombra
luminosa en la frente; y en los ojot,
amargamente mansos y sombrtos, l"Om~ galerías de claustro, no sé qué
expresión de bo•1dad, no sé qui': mue
ca ¡¡ia'1osa,---algo asr como si la son ~

a fuerza de volar; pero aún nos quedaba la miseria gloriosa de los cautos ....
Fué entonces que ambos come:.izamo, a despreciar la vida un poco ru&gt;-'nos. Tentamos la visión de algo superior; y hasta llegamos a estrem, cernos ante la majestad de un cr¿púscnlo,-aeJ mismo modo q11e ante,
de compe11etrarnos nos vendáramos
de indiferencia. Eramos dos pájaro;;
con alma ....

- ¿ Y ('Jeonice?
-Amigo mío ... . Xo me lo

IH·C-

r~untes

- ¡ :"llttlva!la ! Tú que tanto la ama• . ¿ l&gt;{)ntle est111•ú?

~ has•..

res, porque, harto de vulgaridad fi!menina, hacta tiempo que ansiaba
tropezar con ur. espiritu un poquito
más suave que el de e:ta trcpilla de
maP.iquf€S acicalados con art.! d-e c,c!índalo. Cleonice me dió, entonces,
la Eensación de un hallazgo precioso
dentro de la cloaca. :\le ha contado la
amistad qu~ la ligaba c,ontig-o, r Je,:;
buenos momentos de confidencia. Dijome que conocla tus ver;;r.s, que eras
muy romántico, y que te apreciaba
muchtsimo. Pero me he convencid.J
que ella, como las demás, como toda.;,
lk,·a también su demonio interior
que la envenena, me he convencido
tarde, ])ara mi mal, porque .... en,pezaba a quererla. . . . Esta sará la
última vez que topiec? centra la~
piedras del camino. Es necesario qu-~

ca. Una mañana, toda aquella alegrfa
,e desvaneció como un sorbo ¿..,
ét?r .... El nido estaba vacio ... Habfa en él dos alas menos y un dolor
más. . . . Cleonice, desaparecida, t!.'&gt;
dejo sino un par de zapatos viejos ...
;qué ,·ulgaridad! Por cierto que los
arrojé por la ventana. . . Y no volví
a veri.a. Este e:&gt;iso11io, como compréuderá~. tué el plato del dfa en el café.
'l uve que alejarme un tiempo de las
1 e.rniones de camaradas para evita,me disgustos. 111i cuarto me parecía
más triste y pobre que de costumbre.
1&lt;,n lodos 10s muebles habla un poquito de perfume de Cleonice ... Fué
necesario neutralizarlo con alcanfor.
Y el cuarto me resultó entonces tan
mal oliente como un féretro ... Burno, pues: ast las co:.as, tuvP anoche

1

l

. Palco ocupado por las Heinas que pre,idieron las &lt;'a1·re1·a~ de bic!cietas efectuadas en ,,asado domi nao en la Conclesa .
co~·ne1on alnnmos p1·eparato1·ianos.-Señor Alejandro )lartínez, ,·encedo1· .d e la tercera cal'rera carr-era de 0:000 metro;-1,os ;encedoi-~s &lt;i: :;:~ ~~~
prnneras carrel'as Y los jueces de lle.e;ada. 7 Prepaníndose pat'&gt;\ salir en una de las carre1·as.- Gi·u¡lo de todos los que tonuu·on pm·te E'n las Cal'l'eras.

risa de sus labios secos hubiéraselc
aubido a las pupilas... .

Desde aquella noche, hicimos ju1:tos el camino. Una misma estrelli.
s.iiaba nuestros pasos. Un sólo dolor
encadenaba nuestras almas, y un:t
•nica luz de esperanza las vestfa ....
Nunca encontré un corazón tan amiao, después del de mi perro.
Sentfa a su lado las frescuras de
un baño oloroso; y en sus palabras
abrevaban su sed todas mis fatigas,
todas mis locuras, todo mi amor.
Ella era, como yo, un pájaro sin
nido. Colaboraba en silencio en mi
obra. Habíamos perdido el plumaje

-Xo í~1101·0 sn paradero ... .
- ¡ Cómo! ¿Lo sabei:? ... .
-Toma .... Lee ....

'·Pai¿ís, diciembre de 1913.-:,ii
querido camarada: Ante todo, al¡;o
que mucho te interesa: he encontrado
una personita que tiene para U recuerdos personales ... Por cierto que
pasé con Cleonice momentos agrad!'bilfsimo:s en Le Bruant. Es una chira
muy espiritual, muy discreta. Vario~
compañeros han sentido el hipnotismo ue sus ojos perverso3. . . . Yo
también .... te lo confieso sin rubo-

de'.al le una explicación: despt:És q ul.l
hnbimos éambiado impresiones, nos
sentimos mutuamente auaídos; y,
como nada estorbaba a nuestros 1&gt;royectos, desde aque·1a misma noche
nos cogimo:;; del brazo y echamos ¡
andar como dos viejos camarad·as.
Nuestro nido se nubló de alegria.
Clonice, era mi musa. A ella le debo
mis mejores versos. Mis ropas de buhernio no mostraban las manchas de
antes por las calles, y mi melena b:illaba, limpia y bien peinada: ten!.,,
por qué preocuparme. Ya te digo: un
hallazgo precioso dentro de la cloa-

una sorpresa .... ¡Y qué sorpresa!Parts estaba bajo la lluvia. Le )lou1in Rouge concluyó por aburrirm~
en diez minuto3, y me eché a la calJ'.!.
Ko tardó el agua en calarme las ropas. Busqué refugio en un almacé11
•de dulc~s. ;y all! estaba, asómbrate.
la fugitiva üleouice! Completamente
transformada. . . . Gorda. . . . Teñido
el pelo de negro .... Seria. . . . Indiferente ... Vulgar ... ¡Se ha casado
con el confitern!"

.,

El muchacho era de aquellos que
se reservan siempre el último cartucho. Su ingreso a la empresa canalizazadora par:&gt; dar salida a las aguas
en un provincia, le permitió al buen
Alvarado colocar en razonable €Gtado
su casita y sus finanzas, que estuvit?ron bastante en desacierto durante
muchos meses. El trato con los numerosos funcionarios públicos que iba,
y ventan al despacho, le proporcion.t
ba múltiples oportunidades 1&gt;ara sonreir con dejos de ironía. Porque Alvarado sonreta siempre, y hablaba cuando le interrogaba11 únicamente. En
11 n muchachote de apostura atlética,
de activo andar, que huta de las te1tulias oficinescas, dedicándose a hacer
monos en los papeles del e:scritorir¡
mie--tra:s que sus compañeros perdfa,1
horas enteras en conversaciones im-

tes sucesos, arreció el trabajo y fué
preciso ap1 etar la cincha, como deci:..
el jefe principal cuando Je urgfa a'gún trámite.
Los ingenieros triunfaban sin hacer otra cosa que tomar té y habl:&gt;.r
de mujeres bellas. Todo se hacta por
obra y gracia de la cohesión de labor realizada por eJ personal, que
dicho sea en honor de la gente hon1ada, hizo en aquella ocasió11, tod,•
Jo que es dable hacer a unos modestos amanuences con ribetes de inger.ierfa barata. Pero, como pasa en todo organismo bien e-carrilado, el a,1dar ce Gigue por propio impulso, y
la cabeza lleva los golpes y los aplausos.
Alvarado estaba am por necesida&lt;:.
Probablemente los cuatrociento:; pesos que le pagaban no eran tan Li-

ta gracia que muchas veces se mo;-ata la lengua para ahogar las comc-tidas de su risa burlona, mordaz, dañina como una bofetada. IndudablemePte él era un loco. Sus costumbres
en la oficina y fuera de ella le distauciaban encrmementQ de sus colegas
y de los admirables señores ingenif'ro:,. Un día circuló por todas partes
la noticia que daban alguno.; diarios
formulando cargos al gobierno que
habla con~entido negociaciones ilegales a la empresa constructora. El director general, hombre habituado a
los espectáculos de aparato reunió en
c,óP.clave al personal. No podta ser
aquello más que una traición. Nad;e
fuera de casa eEtaba al corriente de
las negociacio'!es que se hacfan, y era
entonces natural creer en un delato:·.
Todos los semblantes contratdos por

el personal, mi amigo, que frecuentaba cafés artísticos y domingueab1
con muchachos de prensa y letras,
era el culpable. Esto no importa saberlo todavfa. Primero asistamos al
desenlace, que fué como brindis de
hablador mal letrado.
Desde la entrevista con el directo?·
general, menudearon !os chismes que
decian de Alvarado cosas imposibles,
y cerno allf no habfa un solo caráctc•r,
pronto sobrevino el fin. :\fi amigo fué
despedido con todo el sigilo que a, 011sejaba la indudable prudencia de los
señores i11genieros.
Al presentarse al buffet, iba aquel
muchacho radiante de ironfa. Su ronrisa, ~us ojos, su respiración, su c0ntirente todo, desped!a centellas d,·
sorna y de gusto sentido allá dentro.
muy dentro del corazón.
0

l.'na s11ht de enfernws en elhos¡,ital de la C1·11z Hn,j,;, que ;;e ha &lt;:stahJcddo 01 la rasa lle Escauclóu, situada en la 1&gt;Inza de Gua1•&lt;liola.Ot n1, sala &lt;·on he1 idos, ruida&lt;los pot· la Cruz Roja.-Fiu·hadtl de In rn&lt;.;a E,; andún &lt;·e&lt;lida para hcs))ital de J,1, C1·uz Roj11.-Lo3 corredores del nue·
'"º hospital.
béciles en el buffet de los ingeniero;
directores. ,
Un dfa el subjefe preguntó por Alvarado, y el encargado de la oficina
respondió diciendo que era un maniático y que por eso no frecuentaba.
el despacho. A partir de entonces mi
amigo quedó descalificado por aquel
eenáculo.
Alguna vez que tuvo ocasión de entendérse con los directores, no qul'dó convencido de la capacidad de di·
rhos señores; ni ellos se explicaron
la psicolo~fa de aquel tipo que no se
inclinaba para saludar, que sonreí'.\.
con frecuencia, que contestaba con palabra brillante, a veces sonor!l como
un latigazo. . . . Pero, la empre:;;a.
iniciaba pingües negocios, los ho,nbres del gobireno acudfan con mí&gt;.s
asiduidad, y entre estos lnsigniflcau-

cil de conseguir en otro sitio. Pero
aquellos empleadillos acicalados, rutinarios, lo mismo el lunes que el vierr.es, bien peinatlos y tieeos como velas, le infundfan burla y desprecio.
Su3 jefeJ, ingenieros gr,.duados milagrosamente, hijos todos de familia,
bien, eran una especie de botarate&lt;i
henchidos de núme:-0s y citas georuetricas; hombres maniqutes a la cler niel' c1·i, muy amables, pero absolutamente superficiales, hasta el punto de
que no conocfan para qué pod!a serYir realmente cada uno de sus em¡ileadcs.. Y no cabe dilema: esta fa•ta de psicologta en quinenes dirigen
un negocio, es la ausencia total del
seso.
Alvarado miraba discretamente a
los señores ingenieros cuyas caras de
conejos a la moda le produc[an tau-

t?n g(;sto de pavor, se dirigieron a Al•
varado, que contemplaba frfamente la
escena. El director general advirtió
aquella serenidad ultrajante y se dirigió a mi amigo:
-Usted que anda entre esa gente
de periódicos .... ¿qué responde"?
-Que no me extraña ...
-¿Cómo?
-Naturalmmente.
No entiendo ,señor Al varado.
-Es muy fácil. Ustedes creen que
todos los amigos que vienen de tertu1ia son tales; y .sin duda entre ellos
ha habido un malquerer. . . . y, h&lt;'
ahí todo.
-Está bien. Retírese.
-Después de €sta estúpida escena, Alvarado regresó a su oficina,
convencido una vez más de la Infelicidad de sus jefes. Para éstos y para

Y cuando el señor dircetor general
se disponia a darle la mano para co11cluir, Alvarado, sonriente siempre,
sacó del bolsillo el contrato que la
tarde antes habta firmado con unes
capitalistas yaPkees para canalizar
todo e l pais, y cuyo proyecto sancionaban las cámaras esa semana. Eulonces, cuando enteró a los señores
ingenieros del documento, aguzand:i
la expresión de su sonrisa, se aprox:mó a la puerta y les gritó: "Lo siento
por ustedes que van a quedar sin CJ!.•
ma. . . . pero estoy a sus órdenes si
necesitan un puestito en mi empresa ..... " Y sonó en el pasillo uu:i.
carcajada tan feroz, que aquellos
ll!equetrefes tuvieron miedo.
Indiscutiblemente, Alvarado sabía
una ciencia muy útil.
Sautlngo l"uste1• Castresoy,

�1
1

POESIAS ~EXICANA5

Li\. JIEJOR JIUER'l'E

MI AMADA

HOJA DE ALBUll

(lntitnción de Lope 1le ,·egn.)

Sobre de blando césped reclinada
La diosa del amor, su gentileza
Mostraba sin un velo, y su belleza
Sorprendente, divina, inmaculada.
Venus, que
De sus senos,
Cuando hasta
Y s,1 aguijón

sent!asj enamorada
palpaba su firmeza
ella ,•ino con presteza
clavóle abeja alada.

(Que la abeja creyó que eran claveles
Los botones que ostenta cual de rosa,
Dond0 libar pudiera rica::., mieles.)
Cont1 a el seno a la abeja dió la muerte
Aquella estatua vivJ., majestuosa
\ .... ¡Quién !;OZ'.lr pudiera de i¡!nal rnerte !

··---. -· ··-O---- -

l&lt;"RU'fOS PROHIBIDOS

¿ Si es hermosa, preguntas?
Es tan dulce, es tan bella,
Que compararse a ella ....
Sólo las graci2.s juntas.
Capullo es de una rosa
Su fre3ca tez; de nieve

Sus die11.tes son, y es leve
Su cintura de diosa.
Asemejan dos soles
Sus grandes, negros ojos,
Y sus Ja.bios son rojos
Cual de aurora arreboles.
Y bien, esa hermosura
Que me encanta y fascina,
gs nada, si divina,
f'ontemplo su alma pura.

¿ Recuerdas que de goce enloquecido
Por la contemplación de tus encantos,
De beses los cubrla, tantos, tantos,
Que con besos tu cuerpo estaba ungido?

Asf tambié11 el hombre eu su locura
Por saciar sed de amor que lo tortura,
De l:i. ajena muj&lt;!r gozar pretende;

S! lo recordarás, porque no puedes
Olvidar que En mi alma tú prendiste
El fuego de tu amor, y que quisiste
Hacerme de tu amor gratas mercedes;

l\lá~.\ lejos de hallar calma a sus ardores,
Suel\l mirar trocado en sinsabores
rn1 ciego amor, que su pasión enciend&lt;'.

Mas, ¿dónde estás, mi bien, que no te escueho''
¿ Dónde estás, ¡ oh mi amor! dónde te escondes
Que a mi dolientes voz tú no respondes,
Ni miras las tristezas con que lucho?

- - --o------

lll LLA~'l'O
ALBERTO )l. CARRE31O.

---o

S~.\IHLA:XZA
•
DulC'e, afable, gentil y délicada
Cual de florns fragantes el aroma.,
Y amante c·ual tiernfsima paloma,
Es de mi alma la bella enamorada.
C'uando entreabr(' su boca sc,nrcs:irla,
Gratr,¡ sonrisa entre su labio asoma
Y su rostro semeja linda poma
Para encanto de dioses cultivada.
Orlados por suav!simas pestañas,
Ful.guran como el sol sus grandes ojos;
Es rubio su cabello como el trigo;
Su talle es frágil, cual lo son las cañai-;
Del Nilo azul, y cúbrenla sonrojos
Siempre que piensa en mi; si está conmigo.

- -----o

TU CABECl'l'A DE ORO

¿ Recuerdas que ante U, puesto de h incjos
Y de mi ardiente amor en c.i delino,
Tu perfume aspiraba ¡Oh blanco lirio!
Quemándome en la lumbre de tus ojos?

Y por robar el fruto codiciado
Y sus ansias calmar y su doovelo
D&lt; 1 árbol. cae, hiriéndose, el chicuelo
Y en('uentra su castigo en Sll pecado.

A mis labio3 llevarlo quise luego
C&lt;1al talismá11 divino, puro y santo;
:llas rl3 mis oies al rociarlo el llanto
Rus p&lt;ltalos q~1en,ó; que era de fuego.

Se d(:shojan las rosas, y nos queaan
L:i.s espinas punzantes; el veneno
NUEstras alma3 destruye y nuestras fuerzas,
Y en el abismo se hunde nuestro ensueño.

¿Recuerdas, que "es oe 01·0 tu cabezu"
¡Oh mi amada! yo siempre te dect::1,
En tanto que afanoso yo beb!a
En la fuente sin par de tu belleza?

A~í e.orno los frutos del c:ercado
Dond,, ePtrar jamás debe, el rapazuelo.
Se empeña en disfrutar l'On grande anhelo
Como el manjar más dulce y delicado;

~n et cofre do guardo, ya m1rchitas,
Las flores que d~ amor me diste en JlrenJ.a,
Un pensamiento hallé, valiosa ofrenda
ue tu pasion, en horas ¡ay! benditas.

Es el amor, de rosas y de espinas
Cadena que nos ata y nos subyuga;
Es copa de oro que veneno brinda;
Es flot ido ,ergel, que abismo oculta.

LA MUJER

¡ Oh., tú, de mi t,enar ,lulce c·onsuelo!
De mi dolor ardiente la querella;
Que si eres tan piadosa como bella,
Calmar ya sabes mi constante tluclo.
Ven a mis brazos, ven, yo te lo Imploro:
Y permite que un beso reverente
:llis labios depositen en tu frente
Y en tu adorada cabecita de oro!

estirpe! ....
lejano, vago
nas, alegre
insinuó. . . .

luego, como si trajese prisa por destruir un error, por e,•itar un eng:i.ño. . . . Y pasó el tranvla, pasó, como alegre c.larinad,i, de aurora, pr:-

De pronto, un tintineo
repiquetear de campasonido de bronces, se
se precisó luego, muy

MARAVILLOSOS

Instantáneas tomadas en las ült1•
mas carreras de c:i.ballos, y saltos de
obstáculos efcctuados el mes pasad0
en Londres en prPsencia de los rej·es
y de la nobleza. Tomaron parte en estas carreras los i:aballos m¿s famos,)s
de IPglaterra, y por
las i11i,tautáneas tomada;3 de ellas y
qua re¡&gt;rodudmo",
puede verse, en efer·to, cuán sorprendentes y atrevidos,
fueron los saltos
q u e tan admiratio
dejaron al públko
inglés.

SALTOS

i\lIS FLORES PREDILECTAS

F.s la virtud y es el vicio;
.,;s la v~rdad y el engaño;
Es la locura y el juicio,
La ilusión y el desengaño.

¿ Que cuáles son mis flore~ múr, amadas~
Me preguntas ¡oh dulce prenda m!a!
Para que te hablen ellas noche y dfa
De m!, por mlís que siempre estén calladas?

Cnando amor protesta, miente:
Si desdena, es porque ama
Y avivar quiere inclamente
En otros de amor la llama.

Prefiero las violetas delicadas,
Y su aroma, color y Jozan!a
:lle atraen y deleitan a porfia,
Que pocas rnn como ellas estimadas.

A veces sufriendo rfe;
A veces gozando llora;
Y entre caricias desHe
El odio que la devora.

Mas no rnn preferidas ellas solas
Y otras hay que me encantan y seducen:
Cual de seda las rojas amapolas.
Si tu modestia aquellas reproducen,
Estas imagen son de tu hermosura,
Que me arroba a la par que tu ternura.
ALBERTO ~r. C.\.RREsO.

ECUESTRES

Como curiosidad
damos otra fotograf!a tomada también
durante las carreras,
Que es de un arbol
que fué asaltado por
curiosos ¡&gt;ara tom~.r
asiento en sus ramas
durante el espectáculo.
Bien sabido es
que el espectlícuio
de las carreras tic
carallos en Inglaterra es uno de los
más concurridos no
solamente por las
altas clases que desplegan un gran lujo,
también por las clases populares y ha~ta por la burguesfa.

,

CRONICAS RETROSPECTIVAS.

¿Qué es la mujer, preguntas?
Decirlo yo no podrla;
Qn~ en ella se encuentran ju1ita.s
La ncche y la luz del día.

Por eso decir no acierto
Con absoluta certeza
Lo que hay en ella de cierto:
Si ruindad o si grandeza.

"¡ Las tres! . . . . No. . . . He ofdo
la última campanada y supongo ....
serán las doce. . . . o la una. La::;
¡¡alp1tacion1=s inquietar.t1=s de la notlle, continúan: ¡la canción de m;:,·
terio, gime aún! ¡Ne ile a,mtido crujir las articulaciones d¿ la naturaleza en el soberbio desperezo del d"!spertar! .... ::--o .... ¡es temprano!
.... " ¡ Y los ojos cobardes no miran e l reloj: y an oja la miseria de:
este engaño al corazón, que la re( c,,¡;e, ávidamente! '!res horas de e.;J.c:?. dolorosa, durante las cuale,,
1a imagir.acibn descendió a todos los
abiErnos, hablan tronchado los rojos
e ta veles de su carne; y la:;; ojeraJ,
erar. dos extrañas, paradojales sortijas de esmalte vicleta, sosteniendo
l'I engarl'e de dos extraordinario.;
c!iama•1tes negros ....
- '·¿~xiste peor verdugo que d
1é.~uerdo? Une. noche,-vo!Y!amcs
j, ntos de un paseo. Al dla siguie1:•
u, ll debla reanudar su interrum1&gt;ina tAtedra. Lo noté 1&gt;reocupado, tri,-to". "¿ Qué piensas '? "-11regunté. .
·· Pie1~s0 que mañana estaremos soe·
11arado3 alguPas horas"-dijo, y yo
i,.entl las locas cabriolas de mi cora·
7.0ll•lliñO .... "
¡Las tres y media! . . . . .::..a can,p:11,ada la sacudi'.\ cc,mo un lati~azt,.
hn la semi-obscuridad de la alco!Ja.
su elevada figura envuelta en el largo traje blanco, era como el rayo ,te
luna que pePetra por 1.a rendija Je
uPa ventana. Crujió un mueble. Ella
sabia biel'. que el crujir de ese mut&gt;ble l"ignificaba la aproximación tl..i
un veh!culo, que, invisible aún, s•!
anuncia a la distancia, por m edio t.le
sucesivas trepidaciones de la piedra,
la pared, la madera. . . . Tendió al
o!do, que se sutilizó como arpa eóli~a. . . . El coche pasó, arrastrand,,
11 n trasnochador y una es1&gt;eranza ...
Y c,tra vez el silencio, ese cómvlic•?
idiota, que lo mismo sirve al que lo
solicita y al que lo ultraja; absurdo
tercero inevitable, que sólo exige en
pago una lágrima o una sonrisa, una
mveca de dolor, o una c:ontorsión de
¡¡lacu, otra vez malogró su ansiedad.
¡Y estaba sola en la gran casa muda! .... ¡sola! .... ¡ella! que sentía
gravitar el peso de los mundos sobre sus hombros; ¡ella! ¡que tenh
e n sus entrañas el secreto de una

Sabido es que el célebre actor D. dlsimo efecto, la escalinata por donJosé Valero, de grata memoria, al de bajada se movió tan ostensible1&gt;ropio tiem1&gt;0 que era un genio ,-¡,, rnenta, que el autor vaciló y estuvo
la escena, tenla un genio mallsimo, a punto de caer; el público se aperun carácter irascible, a veces in1- cibió de aquel movimiento; el efe~to fué co1&gt;traproduce1~te; y el telón
gua1llable .
Siendo, como era un actor pura- cayó c·ompletamente en fr1o ....
\'alero llegó al paroxismo del fn.
mente efectista, por inexplicable contradicción, era a la vez partidario ror. " - ¡Que venga e l maquinista!"'
acérrimo de la verdad escénica, no -gritó, trémulo de ira-. El maquien lo fundamental, como fuera 16- nista se preesntó. D. José le cogió
gico, sino en lo accesorio, en lo com- pc,r · un brazo, le sacudió fuertemenplementario, en lo que se refiere a te y le dijo:
- ¡ Esa escalinata es ele piedra!
trajes, decoraciones, nh·ezzo, etc:.,
-No, señor, de madera-le co!lYo le vi por primera vez en ... i
teatro Principal, de Jl.lálaga, hace lo testó el maquinista desasiéndose cla
menos cincuenta años, y tuve ocasión la garra del león, que tal era aqul'de apreciar de visu el genio y el mal lla mano.
-¡Pero figura que es de piedra .. ,!
genio de D. José, que de ambos ha¿ Lo oye usted .... ?
cia entonces ostentosa gala.
-¡Déjeme usted en paz!
Re¡ireseutábase una noche el faY le volvió la espalda. Valero tiró
moso drama Guzmán el Bueno, que
era una de las obras favoritas del de la espada, Y, de no sujetarle prongran actor, y en la escena final, cuan- tamente las personas que alH se endo el defensor de Trifa baja de la contraban lo hubiera pasado mal e!
muralla después de arrojar el puñal pobre maquinista ....
En otra ocasión, en aquella mi"
al campo enemigo para, que sacrifiquen a su propio hijo, escena que ma temporada y en el mismo teat1 o.
siempre ensayaba Valero cuidadosa- se ensayaba una tarde un drama hiJ•
mer.te, y en la cual prodllcfa grau- tórico cuya acción se desarrollaba

LA

mera escála de la jornada laboriosa,
toque de alerta pJ.,a los voluntario,,,
¡ marcha tún-in1 e acompañando U1::i
ilusión! ....
¡Las cuatro! .... Los grandes d1:1mantes negros, titilan como estrella~
próximas a desvanecerse .... las sortijas de esmalte violeta, se tornaJ1
moradas a la luz incierta del anrnnecer. . . . ¡y ea bella la mujer quP
asf espera! l'iene la desolada, trágica belleza de A,1drómeda. . . . Y e,;
soberanamente hermcso el cuerpo
tendido en el rojo diván que lo ofrece (omo regio presente en una l.&gt;a11cteja, al dueño ausente ... . ¡Son ne·
grc,; enroscados, como lujuriosas
sierpes de ébano los cabellos, qu,,;
l'aén, pesados, hasi.a la altombra! ...
¡Oh! ¡qué bien ueben de hundirae
los dedos en los rizo3 espeses y odorantes ! . . . . 'f sol' sangneP.tos los
labios, e iP.citantes y f1 eicos y sa•
bies .... ¡el bc,so no guarda sacr.'tos para los dulces labios sensuales! ....
¡Las cinco! .... Ahcra, las soni;";:_s moradas, perdieron los grand~s
diámantes negros .... Ya no hay Si·
no pequeños fragmentos claros, cla1 os, que caén C'omo estrel'.itas diluícl.as, interminablemente, inexorabll•mente, cerno si no hubiesen de agolarse jamás. . . . ¡ pobrecitas! . . . ; Y
wrren por las mejillas y acarician
los labios y besan las orejas, y surcan el cuello y se pierden en la l)¡.
furcación de los senos en flor! La
compañia de la hermosa dolilen~e.
debe ser grata corno la de una selv;t
florecida; saturada de amor en las
corolas de los nardos, en los nido:;
de las palomas .... y su alma, "saU&lt;·ta santorum", dulce refugio para .,¡
dolor, rincól' propicio a las confidencias, amable sitial para reposar la
mente, nfvea hostia en el sagracl ,J
misterio de la vida-amor! ... .
¡Las cinco y media! .... Dos diumarrtitos Umidos, se han detenido
sobre el esmalte morado. . . . ¡ son
las dos gotas últimas de la cascada
impetuosa. Sobre el rojo diván, e l
ecuerpo blanco en el traje blanco e.,
como la ofrenda sangrienta de una
gacela a los dioses implacables ....
El sol, en tanto, piruetea canalle,scamente sobre el bello cuerpo exténuado ....
:\IIRED,L1•,.

'\/ERDAD ESCENICA

a pricipios del siglo XIII. Llegó un'!.
escena muy larga entre Valero y dos
actores, Fidel López y un tal Molin~,
ct•yc nombre de pila no recuerdo en
este momento.
Don José estaba en medio, y los
meeC'ionados actores, fumando seados puros del estanco, y sabiendo
que Valero aborrecfa el tabaco, sobre
todo el tabaco malo, no cesaban Ge
arrojarle el humo a la cara. Don José estaba haciendo coraje desde el
principio de aquella ¡,-terminable.,
ts('ena; trémulo de ira, cambiaba de
color a cada instante, y cuando y:i.
había pasado por tot.los los color&lt;s
del iris y empezaba a toser, se par0
en firme mandó callar al apuntador,
arrebató los cigarros a los imprudentes fumadores, pisoteó con furia
las taga1•11inas y exclamó:
-En la época a que se contraé la
acción de este drama, aún no se había descubierto América, y, por co,1 siguiente, no se conocfa el tabaco en
España. Partidario de la verdad e~cénica hasta en los ensayos, no pt&gt;r•
mito que fumen ustedes mientras se
ePsaye y se represente esta obra.
López y Jl.lolina, que conoc[an per-

rectamente el carácter de su director y que le quer!an y respetaban
mucho, bajaron la cabeza, sin atreverse a replicar cosa alguna; mG.s
cuando el inflexible e irascible director se disponfa a reanudar el ensayo, timidamente y como en bromabroma amistosa-, le arguyó Fidel
López:
-Tiene usted razón, Don José: a
principios del siglo XIII aún no se
conoch el tabaco en España; pero,
a mi vez, debo ad,·ertir a usted, velardo ahcra también por la verdad
escénica, que tampoco en •dicha época se conoclan los caramelos, no obstante lo cual los está usted chupando toda la tarde.
Don José frunció el entrecejo, señal evidente de su contrariedad; pero se repuso pronto de la sorpresa
que le causara la observación y, sonrier.do levemente, coPtestó:
- Si r.o (aramelos, habrfa algo
quivalente vara suavizar la garganta. Además, los caramelos no echan
humo ni molestan a nadie .... , ni
siquiera se ven. Hemos concluido.
Siga el ensayo.
F1·ancisco Flo1·es Gal'cía.

•

�o

ojo
1 1

I'

01 O

.

0

EL c.ARCON DE PALISANDRO

0

Del libro "\.iejos perfumes".
(Para "El )lu.udo Ilustrado").

•

º'º
1

1

¿¡¿
o

-

lor de callimir Yerdoso., bajito de
cuerpo, desdentado, aquilino, gran
catador y que suele dejar la mai1g:..
Jacintilla, la ahijada de señor derecha una cuarta más larga qu~
Francisco el hortelano, se casa con la izquierda; pero el novio, aunqu~
Juan Luis. Juan Luis ya es maestro apretujado y cohibido, se siente sade forjas desde que tata. Anselm'&gt; tisfecho. ::\lira y remira su camisa
no puede blandir el mazo, ni macha- a1;lar.chada, blanquisima, brillan:e
car el hierro, ni forjar una herra- tomo una coraza damasquina. Addura, ni abozalar un rocfn espanta- mira el mc,ño de su corbata roja, que
dizo y matrero. Está muy viejo y E? abre como amapola a la orilla de
muy cansado. El fogón de cuarent:i. una fuePte tranquila y argenteada.
y cuatro años Jo ha ido cociendo len- Su pantalón es de campana, abierto
tamente como el sol de est1o a un ro- de la rodilla abajo: sus calzado~.
ble de buena cepa. Una noche llamú ocrizos y rechinadores; de níquel la
a Juan Luis y Je dijo, dice:
leontina del reloj invi~ible; y ·;u
-Hijo: Agora es dfa de los San- sombrero castoreño con toquillas platos :\IarHn Papa y Aure!io :\Uírtires. teadas. \'a y viene inquieto, pegand()
Quere decir que somos 12 de noviem- puñetazos en la perniquebrada me~a
bre del año de gracia de mil ocho- de la salita como si machacase 11'1
eientos ochenta y tres. \'a para cua- hin-ro rebelde al mazo. Por la ve•1renta y cuatro 'invierl'os que estoy taPa abierta, que caé a la carreter·i.
dale que le dale al yunque y al mar- solitaria, penetra un airecillo fresn
tillo y al fuelle de allá abajo. ¡Chis- y picaP 1 e, oliente a raro olor de brupajos! Ya e.;; justo que dascanse y ma. Las arboledas, vagas romo pe,ique tú, que estás muchacho y juer- samiento:;; matutirus, tienen un tntc tomo u!~ potranco agostizo, ru:- Po frfo y ustoriamente pálido, esfures por mi vejez ya que yo he lll!- mado por la calina que degrad1 el
raJ pc,r tu ju qmtu. Yo ya me sier.- n:rde y el fSCarlata. fuertes de los
to lllllY acartonao, muy quemao y abertales sembrados de alfalfa y
muy derrePgao. Ya casi i:i miro y no amapola!'. El cielo comienz.!. a s0 11rf'sé ni a. ó1!de está m1 mano derecha. sarne con los primeros rubore3 el.,!
Bésala, pu~s. anti,:. que mi Comad1 e di&amp; lHimav&lt;'ral. Perezosamante se va
la :\Juert:! nH• la enfrfe, recibe mi tiñePdo con matices acoralados: •?3
b,:;iclición y quédate con la fragu,,. como la o:·aeión de una iP.mensa. e?Uio3 te ha de ayudar como a mi m~ perar.za. que asc-iende a lo infinito.·
ha. ayudado en tantcs lustro•¡¡. T!i La horizontalidad de sus celaj2s i·'ya eres todo un hombre. ¡qué chis- nue·, semeja cordones ele gasa que
pajc-3! Te sabeg ganar e~ paP con ·il sujftan trn I elo portentoso. Luep;o
sudor de tu rostro. !&lt;:res honrao a toma roFados de carn~ virgen, diluicarta. cabal. 'Iú ni chupas, tú ni jUC'· clos delic io3amente en maravilla &lt;1°
gas, tú ni bebes, tú ni .... er~3 mu- paz. a tiempo que las dúlcidas a10,1jerero como otros gandules de la Vi- clras empiezaP. a despertar cantancl o
lla. Que yo sepa, tan solamente J,1- maPsamente en los acebos cuajados
cin!:illa te ha vuelto el seso y te traé de rocic·. Los madrugadores e•31&gt;ia ·1
todo enamorisC'ao; pero yo aprel,c a las abejas del eolmenar cercano.
e::-tos amorfos porque columbro qu,· Un hal.cón chillón alea en los aires.
son honestos y que irán a parar al vigorosamente destacado sobre ::!l
altar pa que el Señor Cura los ben- rnave hematiles que ya colora el firdiga, como de antemano lo hace :11
mamento. /Algu1103 ·leclwros pa~an
vieJo padre. Ccn que .. . . a trabajar al trote de sus asnillos. Oyese e,
pa merecer a la doncella y cuidao co:i hueco chocar de los botes abollado'S
hacer un desacato. Mira que la tal y matE3, cerrados por ta1iones d&lt;&gt;
es ele las ele ley; quero decir, que es biznaga-s siP. espinas. Tatn Ans~lmo,
se ha criao clePcle chicampiana, que c-on ropas de cristianar ¡wnetra l'1'1!·
es muy mujer y qt&gt;c\ está acostum- queando, bostezando aún, encorvac'o,
brada a los buenos trapos. Dicho !() con los acarnazados ojillcs ac1Jo~os
que te lleve dicho, al rayar el día y lleros de lagañas. Las e:u¡uilas
de mañana, si e~ Señor es servido, rientes, 11 upciales, en son de fie 0 ta,
tú serás el ma.istro y yo. . . . c-1 t'antar las estrofas epitatimic: e ,IC'l
aprendiz, que aunque cegatón y e,1- alba, qui&gt; ,,,1enan a risas en el 'l•1e!I
fermo como estoy, ¡ qué chi:::pajos!, corazón del mozo. l'na que otra gud&lt;.&gt; cuando eP. cuando te daré la m,,- londrina, con brizna:s en el pico, í•liino siquiera sea pa agarrar las tena- lla fraternalmente y roza lo, abe •
zas II pa templarte un fierro. Cuela, l!ones de las ides renacidas. Bajo ,· 1
pues, a pelar la pava al ventanillo, olivar l'ecino las frescas rosas se
c¡ne ya miro que se te quema la miel. abrel'. al amor de la mañana, como
Atranca bien euando salgas, entie- bocas que ¡1ide11. un be.;o de &lt;'onfr.trra unas brasas pa mañana y que ternidad, y su perfume húmedo tra~Nuestro Señor San ::\1artfn te acorn- eiende a viejo arcón de abuela. Los
riañe.
gallos tcrnasoles haeen la primera
A partir de entonces, el mae.st.-o rueda a sus hembras tibias, trop,''Juan Luis comenzó a trabajar como zando 103 espolones de sus pluma-,.
todo un hombre y ahorró buenos rea- Cantan en las sementeras florida.,,
les, medios y tlacos para el dfa de bajo la gloriosa alegria del sol. y
sus bodas, que ha llegado.
allá abajo, a través de las romploJuan Luis es e' mozo más feliz nas higueras que adornan la fachad:i.
del puebluco. Está desconocido. Se ahumada, brilla la extensa laguna
ha bañado tres veces para de3holll- como un divino cuajarón de oro. Ali'narse el cuerpo impregnado de po:-- gremente ladran los albañariegos
fiado jorguin, y en fuerza de refre- azuzando a los ganados niveos qu•:!
. :rnes, cubetazos de agua y enjabo- van a trise.ar en la colina. Las viejas
naduras, la color de su rostro, de del barrio, cantando alabanzas, baacobrada y tiznada que era, aparee') rren con sus escobas de ramas el emlimpia, fresca y c-lara como un yel- pedrado enverdecido por la i11Yaso1a
mo recién desorinado y bruñido. E&lt;1 verdc,laga. A la puarta de la herr,1lo que él. dice:
rfa,- una puerta desastrosa y raja--Cuando un herrero Ee casa, tie- da.,- que abajo del farol roto, nene que estar en jabón ocho dias u grusco y torcido muestra una herramás ....
d1•.ra gastada, entre una girnalda u~
Tcdavla no amanece y ya es:á boj, algunos vecinos se reunen para.
listo y trajeado de nuevo. Su cha- acompañar al novio. Los chiquillo:.
queta es corta, confeccionada por r!en y saltan. Juan Luis sueña ....
Cárdenas, el único y mejor sastre del
Tata Anselmo.- ¡Olá.!
¡Buenos
villorrio, un parlanchín viejecillo co- dias te dé Dios, hijo!

Hada de azahares naturales es el sfmbolo de la Poesfa campestre. Sus oia•
zos negros, negros, miran fervorosamente a lo alto. A sus lados salen
los pad-inos: la noble dama Doña
~1ar1a Silveria del Olmo y Talaver'I.
y el antiguo sirviente, señor Francisco el hortelano. Hay otros máie,
de los muy principales. As1, entre
las representaciones unidas de la
Aristocracia y del Pueblo, saluda castamente al hijo del Trabajo, y su saludo es de progreso, de paz y de
amor. Agudos ¡ vivas! atruenan ia
plazita jovial, bañada de sol y lim•
- pía como eP dia de fiesta. La cenc1,&gt;rrada de los muchachos y las pastoriles flautas acompañan a las esquilas que repica11 alocadamente. El
cojo, sacristán, está en su element0
allá en la torrecilla colonial. donde
revuelan catorce palomas blancas,
blancas como los catorce bJa¡,cos ve!·sos de un divino soneto dedic:i.do a

Juan Luis.-¡i\lejores los teng.l
usté, padre!
Tata Anselmo.-¡Chispajos! Y qué
buen mozo que te encuentro! A legua¡¡ se adivina que va a tomar estao el nieto de mi madre.
Juan Luis.-La mesmo de remo3a•
da está su persona, señor. Parec:a
oue le han quitao veinte años de eutima!
Tata Anselmo.-¡ Chispajos con e:
Juanucbo! No te burles, hombre, no
te burle, de los ,•iejos, que se t¿
1rnedo secar la risa.
.Juan Luis.-No me burlo, señ0r
padre, sino que ron esa nueva zamarra, que le queda ni pintada, se ve
su mercé ma.s buen mozo y más mu(•hacho!
Tata Anselmo.-Güen mozo y m1;e:hacho como tú, lo juf cuando me
casé ron tu madre. ¡Aquel.las s1 que
jueron bodas y tornabodas! . . . . Se.!
c·omió asao, sa bebió vino del fresco, se bailó por tres dtas seguidos
y todal'ia sobró qué comer y quJ
beber ¡¡a otros tantos. ¿Eh? i Qué
t.! parece! Di tú que ni los comelitonES ele Su Alteza Serenfaima .... •
Juan Luis.-Aquellos eraP otros
tiempos. . . . Entonces babia muchas
ouzas y muchos pesos cuadrados t-,1
lo:; arc·ones ....
Tata Anselmc.-¡Claro que lo~
habla! Tu madre jué a 1.a iglesia co 1
güePos anillos de oro puro, no dublli
&lt;·omo el de agora, y con un vistirlo
de C'rinolina de gro morao, que nomás cruj1a ccmo los que usa la niila
Doña ::\Tarfa Silveria. Y ¡&gt;a que vean
que 1:0 miento, pregúntale a ésta ...
A lo que les casorios de estos maL
hadados tiempos se me af\guran velorio,, de probe .. . .
1&lt;:s que yo le he dado buenos tr.:i¡ios a Jacintilla. Ali! está. un vestido
verde perico, de pura seda, con au:i.nicos en el ¡¡echo, que no se puede
pedir más. Alli está otro color
rosa ron abalorios de azabache, que
no lo gasta ninguna encopetada d~l
Real de Zacatecas. Alli está una cas;taña fina, a la moda, que hasta paree.e de cabellos de ángel. AIH están
\'P.os botines de raso turco, ta:-:. :.'h·quillos, que más s~ gualan a los de
la hacia ::\lerlanda que a los de una
1iersona de carne y hue.o. AIH está11
una mantiJl.a y un tápalo de burarn
y unas arracadas de plata y tantas
y tantas cosas, que ni se las menc-io1,.o a usta porque ya las conoce ...
Otro Ef: He mercado tres toneles de
aloque puro, un botijo de Pinos ler;ttimo, media docena de anisado para las curritas, dos cientos de pasteles de horno y hartas colaciones.
caeahuates, cocos, peladillas y agu'l
fresca de chfa para los muchachos ..•
Otro más: He matado el toro aldineg.ro, tres puercos !b~en cebados,
un becerro, cinco guajolotes y dos
borregos .... Todavfa otro más: He
mercado ... .
Tata Anselmo.-¡Ya estará, hombre, tapa tus talegas! ¡ Qué chispajos!, ya sé que te has lucido y te felicito y me felic-ito pa que sepan por
al!f las malas lenguas, que el hijo
de tata Anselmo no es agarrao ni
codo duro. . . . Pero punto en boca
y Yámonos, que erogue ya están allf
los padrinos y nuestra gente nos esJ)era.
Juan Luis.- A la hora que su mercé lo ordene. ¡Ah, si viviera mi madrecita! ....
Tata Anselmo.-¡Calla! No te hace falta la diiu.nta. Era más rejega
que una yegua bruta al remacharle
la herradura. . . . ¿ Ya llevas la3
arras?
Juan Luis.-¡Ah, se me olvidaban!

º"

Tata Ar&gt;selmo.-¡Jesús, qué m;,chachc;; los de hoy en d1a! En mis
mocedades.... ¡je!.... comíamos
muncho ipazote del zorrillo pa ten,-:r
güena memoria. Yo me sabia del pe
al pa el Silabario, la Doctrina y la
:\laPtilla No. 2 ....
Les vecir&gt;.os. (desde afuera).-¡ Y'Ya el novio! ¡Viva Jacintilla! ¡Vi\·a
tata Anselmo!
Tata Anselmo.-Anda, Juan, q,;J
la 6 ente se impacienta!
Juan Luis.-Es que Po hallo m:
,·tbora de cuero.
Tata Anselmo.-¡Chispajos con h
viborita! ....
El sol esplende en toda su pureza.
La carretera está barrida, y rega,1.1
con agua y rosas deshojadas. Los
6 orrio11.es cruzan en parvadas, gorje:i.ndo deliciosamente. Las vides de
granos de oro saturan el ambient~
con un aroma vital, acre y tibio.
Verdean las milpas como ricas alfombras salpicadas de hermosos cimofanas, y un aire sereno, af!l.ble
y oportuno, impregna vigorosidades
C'n los pulmones de los campesino:,.
Todo caPta la Vida y el Amor. Hay
con~oladores contrastes en las flore~
y en los árboles, en lc-s pájaros y t;&gt;
los arroyuelos. Todo es rojo y viril
como la Fuerza; blanco y tierno como la Virtud.
Los niños de la escuela.-¡Viv-l
Jua.u Luis! ¡Viva tata Anselmo! ¡Viva Jacint!lla ! ¡ Viva el Cura Hidal•
go! ....
Padre e hijo, amorosamente dul
bracero, traspasan el umbral enfe'3tonado con guiJ•paldas de álamo joven. El entusiasta corro los recibe a
gritos y abrazos y echa a andar tras
de ellos hasta la grave heredad qu::!
atesora, como a linda castellana, la
rosa más bella del terruño. Muchos
aldeanos, mujeres y chiquillos, s¿
unen al cortijo. Las abuelas, desde
los quiciales y portalucos sunrien y
saludan al herrero. Otras le obsf'quian manojos de azahares recién
cortados.
Ul'a
abuela.-¡Adiós,
Juar&gt;il!o,
que seas feliz!
Otra.-Que tu mujP.r te dé muchos
hijos.
Esta.--Una esposa amante es pré•mio para el hombre honrado.
La de ahf.-Con buenas accion,es,
la casada más agria se domeña.
Esa.-Ttí las has he&lt;,ho y las harás, Juanucho, y que sea par.. l&gt;ien !
La de aqui.-Faja a tiempo a 111
mujer, que después todo es 1&gt;lace,·.
La de más allá.- El Dios Nuestro
Señor te bendiga hasta la cuarta gPneración!
Juan Luis. (emocionado).~¡Se
agradece, buenas alm-¡s, se agradec•p!
Tata Anselmo. ( 1forando, besaPd., y abrazando a su bijo) .- Sé muy
güeno ·siempre, hijo mto, anque el
mundo te quera hacer muy malo!
Todo el pueblo.-¡Alabado sea el
Dios de los pobres, que da tal padre
a tal hijo!
Tata Anselmo y Jnan Luis.- ¡Bendito! ¡Bendito!
Brillan lágrimas de religiosidad eo
muchos ojos y una gran oración sencilla se eleva hasta los cielos con10
el canto matutino de una mistica y
dulce torcaz. Parece entonces QU&lt;
la, luz se aviva, que las flores aroman aún más, que los manantial,•:,
son más diáfanos y que las aves trinan con más inecente trino. Jacintilla, de pié, bajo el ancho dintel
del portón señorial, aparece toda
blanca, má.s blanca que la plegaria
de una mártir moribunda. Sonrien
sus labios, algo J&gt;álidos como pétalos que van a marchitarse. Está bella, luminosa, sencilla, como sencilla,
luminosa y bella la Honradez. Coro-

nubecilla de póstuma esperanza. l'n
rayo de sol la dora. Despréndenst.
pétalos de las guirnaldas y una paloma vuela por el domo: tal un augurio de paz.
El señor Cura Párroco.-¡ C01uu·
matum est!
La multitud.-¡Consumatum est!

Un padrino garraspea. Cesa el mur-

m1!llo. Dos r.:ariposillas penetran por
la puerta del corredor y enlazadas
revuelan después sobre un aporcelanado florero colmado de claveles. Los
sombrios retratos de los antepasaclo:;
parecen admirados de aquella irru :ición plebeya. Las colgaduras de afio-

Dio~.

••

El 11otario.-¡Qué maja estás, Jacipti!la, pareces un botoPcito de azucena!
Ji;l escribiente.
(suspirando).--¡ Be 11a perla se l,leva .Juan Luis!
La dueña.-¡Ay, chula, ya se te
l'an defcom no11.iendo los caireles!
Pepilla la tahonera.-¡ A ver, a
ver, yo te los prendo con una horquilla!
Doña ::\farfa Silveria.-Andad, niñas. que se nos hace tarde.
El Uo Nicbo.-La mujer siempre
ha de ser un alfiletero.
El aya.-¡Mejor, mejor! Mejor calle mi señor Dionlsio, que los viejos
no tenemos vela en este entierro ...
Un padrino.-¡Ah, qué linda mañana! ¡Esta es mañana de juventud!
Tata Anselmo.-Yo me siento rejuvenecido.
El tendero Catarino.-Ganas m-'.!
dan de ver cómo me sale la tercern.
mujer. Esto de ootar viudo y todo •JI
d.fa tras el mostrador ....
Señor Francisco.-Bien dice el rPfrán, que son más frescas las tardes
que las mañanas.
Doña Maria Silveria.-Ya, ya vámonos a la iglesia.
Alvaro de Gómez.-Mire, madrina,
miro cuántos tordos hay en los árboles! Si yo hubiera traido mi flecha ....
Juan Luis. (acariciando a su 1&gt;r0metida) .- ¡ Qué feliz soy, Jacintilla ·
Jacintilla.-¡ Estate, tonto, que nos
están mirando! Después ....
Tata Ansel mo.
(filosofando).¡ Chispajos ! ¡De veras que la vida es
güena!
Pedrito el escolar.-¡Um .... !
To·dos los padrinos y el gentto atraviesan la plaza y penetran por par&lt;•jafl a Ja iglesia. La novia se apoya
en señor Franrisro: Doña :\!arfa Si!1·i&gt;ria en Juan Lni,. T~ta Anselmo 10"
i,iirue. moque11nd.o. rabisbaio. E l sol
d.e~ciende a torrP11tes por las ventanas ahiertas. eP Ji,s cu~les se car&lt;':i.·
.ie,in lo« mirln,; v las ahubillas. Hu,,,e~ !'&lt;tllT'OS r' mirra el incensario.
'Po/lo h11ple a hoi?&lt;; frescas ne encino.
H?" nP "'rlln rP"''1'ln&lt;lor eu las naves.
Brilla el oro vieio de los ornamentos sacros. Los retablos y los santos
parecen men.oq 11atinados nor el tien,no. RI marfilefio Cristo, rie:ido y triste. abre sus br,izos de infüüto perdón,
v la imal!"en de la Virgen. cérea. luic,sa aznlea como el ciel.o desnués
;1P. u'na lll•via eP el otoño. Don Abundio el ore-ari"&gt;ta ee siente ins1&gt;irado
con aonPlla-; juvePi!es nupcias. La3
voces ele! 6re:ano car.tan, tiemblan
como querelJas de pasión, suspiran
lm·emente y luego regocijadas crecen
v se elevan altizonantes, llenando el
Íímbito del templo con un gran coro
de fec11r&gt;didad. Los labios unciosos
rezan. LoR corazones laten aceleradamente. Las cabezas SP abaten ant~
la ,;olemnirla(, simole de la liturgia
" el señor Cura Párroco oficia duran•e toda l'l. reremonia con la dulc0 dumbre de u:i. Yerdadero apóstol de
de la Fe; su melena albea como una

.\1tiUería yanqui en Yeracrnz.

---------------.....-..-~-- -.-..... .. .....-..:..;:-----------.-.,,_-..-..._-;,..
~

Cuando el acto termina, y mientra:.&gt;
la chiquiller!a rec·oge los puñados d"
confites, avellanas, cocos, almendr¡•s
y tlacos arrojados liberalmente pur
los padrinos, el cortejo, al son de las
flautas y botes de petróleo, sube 1a.
ancha escalera de la mansión linajuda donde la nueva desposada pasara
su solterfa. Pero antes de marchar
a la comida de la boda, que será en
el huerto de la herrería, senor Francisco ha querido cumplir con un deber sagrado. Ya reunidos todos en la
gran sala severa, poniendo por testigos a la noble heredera y al notario, saca un bulto ePvuelto con cui-

rado Damasco eman::.l un cliscre:o
aroma de estoraque.
Jacintilla, de pie, a la derecha ue
Jllan Luis, espera con la vist1 cla,-ada en e1. piso de nogal bruñido.
Una alc-ndra triste y viuda, suspin
en la frondosa higuera agrisada del
inmenrn patio coP.ventual.
Señor Francisco.--Respetuosamente a mi señora ama, Doña :\!arfa Siiveria, 1iido venia ¡Jara hablar.
Doña :\Iarla Silveria.-Concedi;Ja
está.
Señor Francisco. (te-siendo) .-Han
ele saber todos los presentes, muy S"·
ñores rufos y prensi¡¡ales de esta real

0

J&lt;'ederales en Teje1·ía observando un ae1oplano.

dado en roJo pañuelo de yerbas y
contempla solemnemente a su ahij,1da confusa y sorprendida. El esposo
lo interroga con pupilas lelas. Lo.,
preseP.tes, en voz baja, se preguntan
en qué irá a parar aquello. Arréglause sus coronas de rosa¡¡ Jas doncellas.

Yilla, que cuando mi comadre Doña
'.llarfa del Refugio rindió ¡;u alma a
la Divina Provid encia, hizome un e11cargo qu e agora cumplo con la m:.:yor discreción y lealtad. Llamóme
con voz de otro mundo, ¡pobrecita!,

y en articulo de muerte, me dijo, dice:
-"Compadre: Se ha llegado mi
última hora. Voy a comparecer muy
pronto ante el Señor y es mi voluntad de encargarle a su mercé un humilde legado para mi adorada hija.
Es mi l'Oluntad, digo, que cuando
aquella llegare, si llega, a la mayor
edad y halla para su dicha un hombre bueno que por esposa la pida, le
sea entregado, como única herencia
v como único regalo de bodas mio,
~ste arcón de palo santo. No tengo
más que heredarle sino lo que su
mercé verá ahí dentro. Quiero y es
mi Yoluntad que ella n olo mire
i1asta el dfa de su felicidad y que ella
mesma lo reciba y abra con esta la
su llave que de am pende. . . . l\le
jura su mercé que asl lo hará•/"
Yo, girimiqueando, dije:
-Comadre: Por las cenizas de mis
tatarabuelos y por e;:ta Santa Cruz
,1eJ Señor, digo, prometo y juro que
ei nara etnonc·es 1·íYo, re! lo haré!
Ella añadió:
-"Entonces, ya vuedo morir en
paz" ....
JaciPtilla. (enjugándoso los diamantes de dos lágrimas).-¡ Pobre
madre mfa!
Señor Francisco.- Mis sent;ras y
amigos: El dicho arcón de palo santo aquf esta.. Den te•timonio sus mercedes de que he sabido y podido cumplir con el santo mandato de la di·
funta y que a U. mi ahijada adoptiva, mi único querer, el consuelo d~
mi vejez, mi niña bien amada Marfa
Jacinta, de apelativo Pingarrón ,
hoy de Castorcna, te lo entrego con
toda la formalidad debida.
Los presentes.-Damos testimonio
de la honradez de su mercé.
Señor Francisco.-Soy hombre dt!
bien y amamantado en el temor de
Dios.
Doña Maria Silveria. (toma11do el
arcón) .-Abrelo agora, hija mfa.
Los testigos, el novio y hasta la
misma interpelada creen encontrar!;&lt;;!
con un legado de buenas c-nzas o coJl
muchas de esas prendas y fruslerias
Que tan de gusto eran de nuestras
bisab,1 elas. Un soplo de curiosidad e
interés creciente flota en el vasto salón ob,curo. Los rostros, antes compungidos, se reaniman. Juan Luis
torna a reir con su risa franca de
robusto ebrero. Afuera se oye la algazara de los rapaces y el tañer de los
ritos de calabaza. El péndulo bron••;.
neo se balaP.cea impasiblemente: tic.
. . . tac. tic. . . . tac.
Algunas voces.- ¡A ver! ¡A ver!
Todos rodea11 !a coP.sola de caob&lt;1
historiada y fina. Una chiquilla echa
abajo el floreado alabastróP lleno de
lináloe. Jacintilla, sonriendo emocionada, abre con trémula mano el oloroso arcón ele palisandro y deja caer
la llave enmohecida, que salta con
í inti11.co metálico en el sonoro losauge.
Doña :\!arfa Silveria. (~orpren.lic!1).- ¡Está vac.'.c!
Señor Franci,co. ( cac:llazudo) .-Buscad bien ....
Juan Luis.- ¡Ah! ....
Todcs.-¿El qué ¿El qué?
Juan Luis.- ¡ Un pap-.:?l doblado:
Jacintilla.-¡ Daca!
Juan Luis.- Toma.
Se oye el aleteo de las moscas y
e\ ruido del papel al ser desdoblado.
.'\.lgunas bocas babean.
Jacintilla. (leyendo).-"Hija rula:
Sé honrada."
Tata Anselmo.- ¡Sí, qué chispajo3!
Todos.- ¡¡ ¡Aaaaab! ! ! ....
Pedrito el escolar.-¡Um! ....
Y el sol ríe.
SEVERO AMADOR.

�---=======:~-1\ LA MITAD DE LA JUSTICIA
.Señoras y i,eñores:-añadió el orador, saludando a la concurrencia,
que habfa aplaudido la primera parte de · su discurso. Yeo que estáis
conformes con mi sistema penal. P~ro, ¡,puede ser justa una rociedacl si
sólo ejerce la dura función de castigar, y no sua,·iza y completa la a"ción pública con premios y recompensas a las buenas acciones? ¿ Qu¿
justicia es e~a. que encarcela, áhF.rroja y da garrote al delincuenl~.
:1 no protege al benemérito? ¿Có·
mo se •ha e':crito un código penal Y
no existe otro código recom¡iensal?
¡ Ah, señores! La idea de la justiria eterna abraza los dos extremos.
De ella hemos tomado el limbo que
es la 1irevenció11; el purgatorio, que
es la cárcel; y el presidio, que es el
infierno. Como veis, nos hemos olvidado de la gloria. La justicia humana
sólo ha tomado la parte del demonio. No debe representarse en los
grabados con la espada y la balanza;
hay q11e quitarle el peso y dejarla el
espadón; o mejor dicho, substituir la
espada con dos cuernos.
-Si me dejan cesante, me decia
tlP anliguo magistrado, peor para el
gobierno, peor para todos. En mi
larga carrera s6lo be aprendido &amp;
ahorcar. ¡Ay de los que caigan!
i:;;¡ fuP.cionario público sólo conoc:a
el arte de hacer daño. ¿ Por qué n0
han de practicar esos personajes el
arte de hácer bien? La idea de l,t
justitia ~ólo llega a nosotros a&lt;·on,pañada de bastones con borlas, faj¡nes, birretes, sables, tricornios, r•lvólveres y varas de alguacil. ¡Qué
i11dumentaria tan desagradable! Yo
pro¡¡opgo alegrar sus artibutos c:m
faldas de ra!1o copas de champaña, coronas de laurel, joyas, pinturas Y
dorados uPiforme~. No creáis, sin
embargo, que trato de constituir la
senra toga del magistrado por sobrtfaldas de color de sal món bordadas
de oro, ('omo las que luce Sara Bc:·nhardt en l ,a dam a de l as ca melias.
No, y mil ,·eces no: conserven su tr¡tdicional furda de seda aquellos ¡)r6ceres, cúbranse con €1 birrete de borla que parece el estuche de las leyes.
No trato de alterar la forma arqu~ológica de aquella perrnnificación de la
justicia, ni descomponer la clásica
caída de los pliegues de su toga. Escuchen y distirgan: formulen y sentencien. ¡Felices ellos a quienes la.
ley y la costumbre, pre,·isoras, les
dieron ecos de antemano la fórmula
para discurrir, las penas que aplicar,
y hasta el lenguaje en que han de encajonar sus pensamientos, que viene
a ser la toga de su estilo!
Señoras y señores:
Perdonadmb
esta disgresión y permitid que exponga cómo debe el Estado ejecutar
el acto inverso al único que hoy ejerce; es decir, cómo ha de premiar a
ac, u ellos que lo merezcan.
Pues escribiendo el código y estableciendo con su escala gradual los
premios de las grandes accionis y los

m0ritos: nombrando tribunales qu•J
hagan felicet, a los buenos: instruyendo una policía de chicas guapas que
J)rendan a los sospechosos de bondad
y de buenos mozos que arresten a las
hembras. Unos u otras serán conducidos a la prevención en un landó, y
la J)rcvcnción será un:,, fonda: si hay
motivo para eJe,·ar a prisión aquel

POR

]ost 'ftrnándei Bremon

¡Oh! ;El J)residio! ¿Sabéis en q:;¿
lOr-;istirá el presidio de los ciwdadanos beneméritos? Una ,·ida de luj•&gt;
y abundancia, coche pro1&gt;io pagado
por el país, mesa espléndida, abono
t:n el Real, todos los caprichos realizados con un sim1&gt;le deseo, respeto
¡¡úblico, música cuando el ol'.do la
rec:lame, y un séquito de alabaJ·dero3

._.W:W.:W..._.tlD1CI00ilflll&gt;JtDll.lCJIIC»IClt.:lifJClftCIOCIIC.JCIRCIUCIICllfC~OC J l ~ ~ - = -~

Los Grandes Equilibristas del Aire

•

J.o que se ha esc1·ito acer ca de las ¡,roesas de lo-. gntndes aviad ores,
es ¡1m·o s i se Jes co1111m1·a con la 1·ealid1id. Ue n uesu·a fotografía "la i lll1,o,:ible" ¡,osición en que ha s ido &lt;·olocado úl tima me n te el ¡te1•oplan o de lo-,
aviadores ing leses Hamcl y Huzs que I enlizaron u na extt·aord iuaria sel'ie
1le evolu&lt;'ion es, 1·h·alizan,lo con cuan tmi h orub1·es ~~jm·os han causado
hasta ho~· la aclmit-aci6n del m u ndo.
.-\ este propósito, e~cl'ibe el co111&gt; 'ido l'ísko \\'iliam s l o q u e sigue:
"Hace dos años hubieni sido tenid,t por loca la persona que h ubiese d icho que e 1·a vo;.ible hace1· e,·o!uciones 11é1·e1ts más ah·e\'iclas y &lt;li fídles q ue
lals que hacen los mhmos pájaros. Y ho,· ,·emos 1101· fo1·tuna pa1·a la civ:Jiwción ;1· el ¡wo~reso, qne los pájaM!&gt; t(?ndrán que uprencle1· de los homlnes nne,·o.s métodos ::-ara volar.
arresto, serán conducidos a un pal.icio y mantenidos como prínc:¡h-'S,
mientras la causa se tramita. De a!l!
saldrán para su casa o desterr:idos
a baños, exposiciones y viajes de :ecreo, o condenados a presidio.

conseguir en este mundo haciemlo
picardfas.
Hay un triste funcionario el verdugo, eJlcargado de aplicar la últi•
ma pena, la pena irreparable. Pi•lo
o:ro funcionario que, Eea su antítesis, un hombre o una mujer, según
los sexos, dedicado a hacer la ve,:- ·
tura perpetua del sentenciado al ..íltimo placer, a la felicidad irreparable. Este ángel de la guarda vela~á su sueño haciéndole cosquillas
en los labios 1&gt;ara que sueñe cosas
gratas. Se sonreirá cuando despie1te ; adivi11ará sus caprichos para qui)
se ejecuten al instante; le adulará y
le hará dichoso, infundiéndole por
el hip11otismo ideas agradables. lil
sentenciado tendrá cuenta abierta en
todas las tesorerías para que gast.-~
Jo que quiera. Y ::.,í como cu Ori&lt;::1tte tienen los sultanes y bajáes un
esclavo con un abanico que ahuyenta los insectos tendrá el venturos.i
ciudadano una guardia que expulse
y haga huir a toda persona molesta
y fastidiosa.
Señoras y señores:
Hay en el mundo media justi&lt;·ia
Hada más, y pido que se establezca
la otra media. Hoy nadie tiene 3&lt;)·
guridad de no ser arrestado, enviado
a presidio o de morir en el patibulo;
pero todos tenemos la certidumh,e
de que por grande que sea nuestr.t
abnegación y filantropfa, la conten;¡,Iarán con indiferencia los encarg,1dos de la administración de justicia. Diréis que hay una cruz 11:nm•da de Beneficencia para premiar ciertas acciones. Yo me quedé sin rop,1
para salvar a una familia y me diiéron esa cruz. Como Yéis, por mi traje, no tengo sitio en él donde colgarla.
¡Ah!. Si existiera el presidio q 11e
J)ropongo, harta heroicidades I)ant
entrar en ese establecimiento, optan•
do por el s istema celular, para ai,!arme de los hombres. La felitifüul
suprema es tener un cuartito cómodo y elegante, y no saber quién ma1:da, ni quién se muere, ni Jo que se
habla y se €scribe, ni oir ruidos humanos, y dejar volar la imaginacióH
con sus alas infatigables y ligeras....
Soy un filántropo ignorado porque no he presentado a la nación el
recibo de mis méritos; estoy sólo entre ,·osotros; mi mujer se escapó,
dejá11dome su retrato y entregando el
origina! a mi pasante. Si hubiera justicia no estarla solo: la sociedad me
hubiera resarcido enviándome un coro de odaliscas que danzasen en terno mío, como hacen en el tercer acto
de Robe1 to. Estaría condenado a r,1dena perpetua de mujeres. . . . A la
jus,1cia humana le suced~ lo que a
la mía: le falta la mitad.

públicos que le aplaudan y celebren
todc, lo que diga. Quiero, señores,
&lt;;t1e las buenas acciones den derecho
a la prospc-ridad, al respeto, a l&lt;&gt;s
placeres, a todo lo que sólo se suele

Y el discurso terminó aquí, inl1•rrumpido por un correazo sonoro qun
recibió el orador en las espaldas.
Era c¡ue le llamaba al orden •l
loquero.

\:-_E_1_o_ca_so_
at_4_o_s_a1_m_a_s_\,
-¿Quién•s que salgamos, Stella·!...
Esta tarde estoy triste. :\te parece qu&lt;por toda la casa vaga un silencio qu"
¡iredispone a meditar. Todos los domingos me sucede igual. Estos cortinados, apenumbrando la sala, me e'l.trlstecen más. . . dadme la sensación
de un templo solitario y crepuscular.
Se diría una casa en la que, hace pocos dfas, ha muerto alguien. . . E,
verdad, no sé por qué se me figura
que desde hace tiempo algo extraño
apena ... que 110s adormece ... q11-?
ha entrado aquí. . . algo que nos
nos hastía ... algo que nos hace viújos... ¿ Quieres que salgamos, Es tell a?
Palermo estará animado; percibirá-;
el olor a la tierra húmeda y a yuyos frescos, que tanto te agrada·
contemplarás a muchas criaturas re~
tozando Y respirando a pulmón lleno, _Y la que tú me indiques, la más
rubia, 1?¡ más linda, hermosa y r')sada: !ª traeré a tu lado para que Ja
acaricies como siempre lo haces· y
esas "miedosas parejas de enam~rados," como laa llamas tú, y que tanto te gusta contemplar sin que :,,
vean, alegrarán tu espíritu. . . nun¡¡tro espfritu ...
-Como
tú
quieras-respondí,
ella,-y continuó recostada en el J·ván, caídos los brazos en un abandono deEfalleciente, como si descanzaran de una voluJ)tuosidad que acababa de extinguirse .. . .
Y cuando él dejó apenas J)ercibir
LJn suspiro que J)or querer contene1·lo se asemejó a una queja, ella ,.,_
vantó' los párpados y las dos pupilas az1.1.les miraron al esposo con un·,
exp_resióJ_J tierna, mezcla de dulzur;,
res1goac1ón y agradecimiento. . . v
vol vió a decir fríamente:
·
-Como tú quieras ... saldremot ..
; estoy tan bien así! ... pero, en fin ...
Acercóse Enrique al d iván, se se,,tó en el borde y, tomando con deli.
cadeza femenina las manos de Slellr,,
le habló con cierto tono de herma,1,1
bueno:
- ¿ Tú tamuién estás como yo? ..
¡Pobre amiga mía! El hastío pone en
toda tu persona un algo que despierta en quien la mira una dolorosa compa_slóu. Somos dos vencidos, con e.sas
tns_tes caras de incurables enfermos
;,es1goados. ¡ Y quién Jo creyera!
Nuestra dicha será eterna, " ¿ recuerdas estas palabras que repeUas hasta
el cansancio antes de casar nos? ¡Qu~
hermosa nuestra vida entonces! Vivfamos, ¿cómo te diré? ... vivíamos d&lt;&gt;
lo insegu ro; y por eso, la esperanza,
que es l.a juventud del alma, cantaba
su canción de ansias; n inguna hora
del d!a pasábamos sin pensar en lo
que h_abía de traernos la hor a siguiente; siempre la emoción a nuestro lado, la ilusión a nuestra vera, el ansia
acelerando el latir del corazón; s1eo 1pre la sonrisa a flor de la b io ante la
idea de lo que sería más tard~ el cumplimiento de una promesa juramentada; el sol mismo, desde su amanece,·,
parecía traernos mensajes del uno pae) otr_?; Y, a veces, era como un pnJe risueno y rubio, encargado de hacernos recordar Jo que en la noche
ant rior habíamos resuelto, para cumplirlo a l dfa siguiente ... Hoy ... ya
n? _tenemos en qué pensar ... ya no
:vi vimos en lo inseguro .. , ¡ Pobres
ilusos! ¡ Pobre amiga mía! Ni las lágrimas humedecen nuestros ojos; el
temor, la intranquilidad, la pena, el
dolor, de un sacrificio, que prolongaban ruestras dichas idas, se alejaron.
para siempre. Y es lógico, para qué
habrían. de hacernos compañía? Ya no
tenemos qué ocultar con el alma tcm~rosa nuestro idilio. Tenemos "permiso para amarnos libremente; quf;l
el mundo envidioso y egoísta, bien sabia que al otorgarnos permiso tal,
nos vedaba las dichas que en sus alas
lleva el Amor furtivo ....
Aquf hizo silensio Enrique, como si

:ª

euentcs brevu ...fiermanos
Frío ... La 11ieve, quieta en el ciei:J
blanco, amer.aza caer sobre las caJlEs gélidas. Un gran silencio puebla
la ciudad. Las casas, mudas en J:t
noche marzal, se cohiben, se arrebujan en la sombra, esquivas, inertes.
Ni un tranvía, ni un rumor, ni uu
eco ... .
-No te
impacientes,
hombre.
¡ Quietecito ! Asf, q uietecito, así. ...
Pero el caballo se resiste, obstina•
do, terco ... Su casco golpea levantando chispitas de lnmbre sobre los adoquines helados. Todo su cuerpo humea como el rescoldo triste de una
gran pira. Es viejo, marullero, cansino y remolón. Está cubierto de mataduras. En sus ojos enormes brilla
bárbaro de esa melancol!a espanto~:1.
un destello de melancolfa, fatídico,
que tienen los animales decrépitos.
- ¡ QuieUlcito, muchacho, quietecito!
El cochero, de pie junto al caballo,
patea, sacudié11dose desentumeciéndose. Es viejo, astroso, miserablC'.
Usa un gabán raído y una bufanda
pingajosa.El cabello, que cuelga so·
bre su faz en mechones hirsuto,;, es
do una blancura gualda y curtida.
Su faz hál.lase atezada, víctima de
todos los viertos y de todos los s0les.
En sus ojos, chiquitos, funge 1:na l:,z
de picardía malaventurada.
Fr!o ... Nadie tramita por las ralles en abandono. Un balcón, el •í ltimo
que permanecía iluminado, se arm~a
de súbito. La T'ieve del cielo se a:)elmaZ'a y tiembla como si vacilase.
-Yamos, no te impacientes, muchacho. Vaya, dame un beso, un Oo,so para el amo. A ,·er hombre, a
ver ....
Ha rodeado con su brazo protector
ei. cuello larguirucho y flaco del jamelgo, cácido cuello de girara, y ha
ido atrayendo la cabezota hacia sf,
romo pudiese hacerlo con un hijt•
m nstruoso y enfurruñado.
Cerca de la B asilica ele 81111 ;J uan de l ,etrá n, la C'at.en a l de Rom:.,
-Anda, mala persona, un beso
&gt;&lt;&gt; lei·auta un edificio en el q u e está la Esl'ala San ta, p uesta alií tJOL'
para el amo. ¿ Dices que no? ¿ Tienes
c1den d el P a pa Sixto \ ' . Esta :Escala se supone &lt;iuc es ht m ism a por la q,te
hambre? ¿Y fr!o? ¡Qué gracioso'
q ue ba.ió C:·isto de la casa d e J&gt;iJatos 1:I Calvn•·io; r l a lereu da asegur·.-t
También tengo yo frío y hambre y mP
tJ UO la e m1&gt;e1·a tt·iz Blen n llevó a Ronu desde Jcrusalem.
aguanto. A ver, un beso, a ver ....
Ti~n e 28 escalones d e már mol blan co veteado, y sólo llllede s ubir"'e
&lt;le 1·od1I1as po r ellos. Al final d e la escalera h ar u n 01·ato1·io llruna&lt;lo
El animal estremécese. A lo largo
"Sa.n tr, Sautoru.m," a l que sólo p u eden en trar los s u;:erllotes. E n ese 01·ude su epidermis corre una ondulació,1
t o rio está el 1·etrato clel Salva&lt;so1·, tenido por nillagrcso, ¡me,¡ se di&lt;"e
nerviosa. Luego, su belfo húmedo
que lo em pezó a p intar San L ucas ,. una noche fu é termin aclo sob1·em1acaricia la cara del cochero ancia1:n.
t ura lmen te m ienbas el npóstol dornúa.
-As! me gusta, hombre. ¡ Si tto
B n este grabado se ,•e a los flelc~ suuiefülo la l&lt;~sc-ala San ta , l o cu a l c•s
tenemos a nadie en el mundo! ¡Si esu n net o de 1&gt;enitencia, &lt;'0n lo que seganan ind ulgen cias. H ar fieles que
tamos solos! ¡ Si hemos de ser amigos
s~tl)('n esta escalera 200 ,•eces al a ñ o. P or esta es&lt;"alet•a sólo se vuede s1111or fuerza!
b11•, pues ¡m r a el d escenso h ay otr a, ,·ai-ia -; es&lt;·al eu13,
Hay una pausa honda, llena de silencio y de melancolfa. El caballo sigue humeando. El cochero prosigue
su charla interrum11ida:
-Ya verás cómo nos aniquila•t
cleseara descubrir el efecto que sas las de su esposa se empañaban t!n
palabras habfan producido en el co- uPa lenta insinuación de lágrima,,, pronto. No está la noche para ir a pie.
raz6n de su linda esposa, la que con- dijo en voz queda y como paras! m:f- \'erás cómo viene algún parroquiano
al calorcito del coche. Y Juego nos iretinuaba inmóvil. En su posición desfa- mo:
mos a casa. ¡ Qué pesebre te aguarda,
lleciente, hasta que, habiendo adivi-Hemos enterrado la Vida.
nado una súplica en la mirada de SteElla miró tristemente a. EnriquP, picarón! ;Y a mi qué camita m:ís
lla, puso en su frente un débil beso sacó de entre la manga un pequeño blanda! ¡Ah, pero si 11.0 llega el pade piedad. Y como si este acto traje- pañuelito blanco, se secó los ojos, e rroquiano! .... ¡Ah, si no llega! ....
El rocín se estremece de nuevo, hara a su memoria el recuerdo de otro incorporándose del diván diio con ,m
semejante, exhaló un suspiro y conti- tc,::io de forzada resol ución:
ciendo crujir los correajes. E l cochgnuó:
-Sí .... ¡ Salgamos! ... Voy a ves- ro le hace ur.a caricia resignada.
-Ha pasado tal' sólo un año y ya tirme ... ¡esta casa me da miedo! .. .
-¡Si no alquilamos, rapaz! ¡Adió:;
hasta la sensación del beso parece
tu avena! ¡Adiós mi puchero!
otra, ¿ verdad Stella, que es otra?
El aire, arremoliná11dose de súbito,
¿Recuerdas cuando, temerosa de que
ulula embraveido por las calles. Un
a lguien te viera me besabas? EntonLa fiesta del cielo llegaba hasta la ruido .... ¿Será? .... ¡No! ¡Es el
ces uníamos nuestros labios en un tierra; torrertes de sol iuundaban el
-;Vamos, no te impacientes, muóscul o intenso, silencioso y prolonga- paseo. U11 olor a campo y a flores fresdo, como si ante la inseguridad de cas se desprendía de todas partes. Por viento que hace gemir a los á1 :.ol es!
poder d1Wnos 'otro, pusié'ramis e·1 la avenida larga, ancha y fresca pasó chacho! ¡ Un beso al amo, un beso! ...
aquel beso todo el calor y toda el al- la lujosa victoria en la que ib an siFrío .... Nadie transita por las cama de dos enamorados que se despi- lenciosos y bien separados el uno dPl ilcs desoladas. El silencio ensordece.
dieran J)ara siempre ... Hoy nos po- otro, Stella y EnriquP. Y, como un
demos besar cuándo y cuánto se nos poeta, de ellos sabía la historia, al Ll'.cgo, chitos, menudos, los copos de
antoja. . . pero los besos de hoy ...
una nieve cr uel, primaveral, descien,·erlos pasar se dijo:
no saben a aquellos besos que fueDespojos son del amor, lo que ll.?- den, descienden . . ..
ron .....
va esa carroza.
Una breve pausa siguió a esto y,
Luis Antón lel Olmet.
al ver Enrique que las claras pupiALBERTO J . l\lAZA.

�--~---_-_-_-_-_-_-_-~-

---~--_-_-_-_-:_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_:-_-___ -_-_-_-_-_- - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - FELICIDAD @)
NOVELAS RELAMPAGO.

-_:-_-_

@)

EL MUNDO ILUSTRADO

,_~~-

LA VEJEZ NO ES NATURAL
---(0)---

-¡Adiós.' .. ! ¡Adiós todos .... !
¡Que no me olvidéis!
-¡Viva la novia!
-¡Viva!
-¡Ten cuidado, que el tren arranca .... ! No podrás quejarte de Frcdezz.a, como dicen los italianos, Laura. Toda la compañia ha bajado a ' despedirte.
-¡Ya, ya! Parece esto uµ fin:.11 de
primer acto a la moderna. ;So11 muy
buenos muchachos!
-¡Ea, hemos salido al campo!
Cerraremos la ventanilla, porque la
noche se entra frfa y .e.,;,c archa un
poco. No, siéntate aquf de espaldas
a la máquina. Asf no corres peligro
de atrapar un aire cuando se baje el
cristal ni de marearte1 ¡ Qué suerte
que vayamos solos!
- ¡ Qué bueno eres, Luis .... !
-Yo no sé si soy bueno. Lo que
sé es que te adoro.
· -¡Y yo a U . . . !
-¿No te parece un sueño que vayamos, ya casados, en este cocn_e,
que acabemos de "zarpar" de Madnd
en nuestro viaje de novios?
-¡Pues r.o me ha de parecer! Ocho
meses atrás no nos eoonoclamos, Y
sólo hace quince dlas que dejé de trabajar en el teatro.
- ¿ Te acuerdas de la noche que me
presentaron en tu cuarto?
-¡Que si me acuerdo ... ! Dábam06 la Locura de Amo,· . .. -Fué una singular coincidencia,
porque ambos enloqufclmos de amor
desde entonces.
-Afortunadamente, nuestra locttra ha conclufdo ma;; t·uerdamente.
- ¡SalEl la luna! Ya tenemos la
luna ... de nuestra luna ....
y también la miel. ¡Oame un beso!
11

-¡No puedo, Luis, no puedo!
¡Me repugna!
-Es ese exquisito pastel de Hebra
de casa de Lhardy que vimos ayer en
el escaparate y que dijiste que te gustaba tanto .....
-Ya lo sé, y te agradezco lJ. intención.
-;No ¡iones;; nada de tu pa,·t·:,
Sin la voluntad por parte del en fe~mo no hay médico que valga. Precisan'iente hoy trata ese tema un periódico eP un erudito ~rtlculo. Léelo.
- Lo haré. Pero una cosa es predicar .... ¡A ver! Un estreno en el
español. Otra obra admirable de Benavente ....
-S1, ya lo he visto. ü11 éxito.
-Para él y para la Gutiérrez. ¡ Oh,
qué rápidamente ha subido e-a muchacha, que 110 i~a más que una racionista cuando ) o dejé el teatro!
¡Menudos elogios la dedic.'.l la crHica .... ! Pero ¿cómo es posible que
se haya hecho en un aüo un astro d'-!
primera mognltud, ella, que no tenia
talen to alguno?
-¡Bah! ¿Qué nás te da a tí de
su encumbramiento"! ¡Tú ya no pert,'neces a la escen:?.!
- ¡No importa! ¡:\le gu"-ta aún saber .... ! El argumento ts interesanUsimo. ¡ Oh, el papel de que se ha
encargado la Gutiérrez me hubiera
venido a ml como anillo al de•lo! ¡ Yo
habr[a. hecho u.na gran c.re:ición!
- Pues parece que la Gutiérrcz
también ...
-¿También qué .... ? ¿Es que vas
a hacer caso de lo que dicen los periódicos?
- ¡Bueno, mujer, no te exaltes!
¡Quedamos en que no pasa de ser
una racionista la Gutlérrez! Pero . ..
¿ te pones mala? Pali-deces ....
-No ei. uada: un ligero vahído.

- ¡La debilidad! ;:\'o haces vor comer!
III

,

-:\le deja usted anonadado, doctor.
-A la enferma no le dirfa tan
cruelmente; pero a usted, que es s·1
marido, le debo decir la verdad desnt.da. Laura padere una intensa neurastenia, y la neura,tenia es siempre
una amenaza temible; es como una
1lUerta abierta de par en par a todos
los vientos.
- ¡ Pero habrá medicinas para combatirla!
- ¿ En la farmacopea? ¡Sl! Hay
dos drogas para todo: pero u,ste,l i.o
es un cliente sólo,
también un
amigo. Para esa dolencia, remedi&lt;JS
moral€s. ¡Su mujer tiene nostalgia
de la escena! Esa idea fija no saldrii.
de su cerebro sino volviendo a las
tablas, sintilia ;;inúlibus.
-¡Nunca! Para concluir por coi,-

e.,

venirme en el marido de la FuJftnez, no la hubiera exigido que renm,ciara al teatro.
- Ranciedades Lde pensa,miento.
-Tal vez; pero: genio y figun,
hasta la se1rnltura.
-¡Pues ya sabe el camino salrndor!
-Si, ya lo sé pero también s~
otra cosa.
-¿Cuál?
-Que Laura no me ama, y la prueba es lo que usted me acaba de derir, y que, por desgracia, viene a
corroborar mis sospechas.
-;No está usted en lo firme! Co1:,,~co a Laura desde muy jo,·en, s
concro a fondo, por ende, su corazón. Al casarse con usted ha reali~ado un verdadero matrimonio de
amor. Lo que sucede es que ha ido
al matrimonio sin haber dejado aún
de soñar, sin haberse convencido el-:!
que la gloria deslumbra, pero no Ja
calor a los que baña.

El Feminismo en la Historia
Sus precursoras en la Revo lución Francesa
dadero. Emt&gt;uüó el sable y se lanzó
Cuenta el feminismo,, entre sus mé
ritos, un abolengo ilustre. Dos da• a las jornadas más tumultuosas en
mas de gran inteligencia, Olimpie
las que dirigfa al puE'blo c:ou el asde Gouges y Rosa Lacombe, abogi.
cendiente &lt;le su distinción• y ermob,'.l n ya por lo•, ,derechos de la mu
sura. Fundó una as9ciació~ ele mu·
jer en el gran movimiento de 1789. jeres y por los fueros y &lt;1,erechos de
Olimpia de Gouges, la primera ora- éstas,_ filé que •Se present"ó temeraria
dora polftica que aparece en la His- y arrogante en la convención. El protoria, y que puede ser considerada curador Chaumette le contesta: "¿De
como el Mirabeau de las mujere-,, cuándo acá e-~tá en. uso Ver que IM
luchó ardientemente por el ideal,que
mujer"!s abandonan las &amp;agrada¡.
hoy persiguen lm1 partidos feminis-- atenciones de su casa p:ira pre.sentas. En El'lte sentido trabajó c01, su tarse en la p\aza pública, en la tri•
arostumbrada actividad arguyentl &gt; buna de los oradores. en las filas d"
razones tan contudentes como estas:
los ejércitos, para desempeñar dP"Supuesto que la mujer tiene el beres que la naturaleza tan sólo h'.\
derecho de subir al cadalso, también conferido al hombre? .... Dfgase ~i
debe tener el de subir a la tribuna. no, ¿a quién ha ccnfiado .esta maLa mujer concurre lo mismo que dre común los cuidados domésticos?
e l hombre a las cargas . públicas;
¿Será por ventura a vosotros? ¿Acapor consiguiente, tiene igual dern- so nos clió pecho para amamantar a
rho que él para pedir cuenta de sJ nuestros 1hijos? ¿Acaso nos dió una
achninistracióu a todo agente públi- mu,,culatura bastante flexible, qu-•
co..
seamos aptos para los cuidados J,?
Dirigiéndose al hombre, exclama'.
b choza, de la cabaña y de la ca¿ Quién te ha da,do derecho para sa"! ... .
oprimir a mi sexo? Examinemos los
i\fujeres imprudentes que asp1ra,3
dos a la naturaleza en toda su ex- a s:er hombres ¡. qué os hace falt a?
tensión y enséñame si puedes, un Domináis Fobre todos nt1estros se•1ejemplo del tiránico imperio qu~ tidos; el legislador, el magistrado ,
irrogas. Extiende la vista sobre todas se humill.an a vuntros piés; vueslas modificaciones de la materia or- tro despotismo es el único que resi~
g:i.nizada; consulta los eleme tos;
te a nuestras fuerzas, porque es el
examina, ,sigue y observa las rela- amor y por consiguiente, el de l,i.
ciones qne los sexos tienen .entre :;i n:ituraleza".
en la vasta administración de la naEstas y otras razones determinaturaleza, y doquier cooperando con ron a la asamblea por el orador )
simultane:i armonfa a la grande obra las mujeres fueron derrotadas. D~
u1.iversal".
haberlas escuchado en su dem:i.nda
Al igual que Olimpia, otras r,•- la Revolución, hubiera completado su
volucionarias hicieron propaganda cuadro u11os toqu€s de gran efecto.en pro de los derechos femeniles
debiendo desear que los hubiera da·
Pero los hombres, egoistones enton- do no en la medida que Chaumette
ces, más que ahora, ni siquiera. re- crilicabJ con razón, _sino en la quP
conocieron beligerancia a. las peticio- reivindica para la mujer ciertos aerenarias.
cho, que puede ella ejercitar fácilRosa Lacombe habla sido actriz m e11te sin menoscabar por eso lo que
de los teatros parisienses, y aburri • de sutil. delicado tiene adorable temda. de representar falsas urdimbre;,, peramento.
FAUSTO GARCIA RJVERA..
quiso tomru· parte en el drama ver-

Porción de Impureza del Intestino Mayor Es la Causa de la Yejez
-

¡Bravo, Laura, brav1simo! ¡Ha
usttll admlrable!
-!'-o es usted una artista; es usted el arte dramático!
-¡Y conste que nosotros no somos sino el portavoz del público!
Ya lo ha visto usted. ¡Un triunfo
¡:~i· aclamación!
-:\fe abruman ustedes con sus
alabanzas, hijas de exquisita galantería.
-¡Hijas de la más estricta. ju¡¡ticia!
-;Esta noche¡ nos compensa de
st1 ausencia de un año!
- Afortunadamente, 11 hemos rP·
t·obrado a usted. ¡ La escena española ha conquistado una de sus grandes
figuras!
-;Oh, por Dios!
- Lo dicho.
- Y su éxito es tanto mayor cuanto que en este mismo papel consiguió
una positiva victcria la Gutiérrez ...
- ¡Ah! ¿ Ustedes creen ... "!
-¡No llegó a su altura! ¡Ni con
mucho!
-Entre ustedes dos existe la distancia del gas a la. luz eléctrica.
- ¡Doña Laura! Se VJl . a empezar
el acto.
-A sus pies, Laurita.
-;A aplaudirla de nuevo!
-Luisa. . . Arréglame un poc:-i
el"ta gola. . . . ¡ As!!
Bueno, llévame el abrigo a la segunda caja. ¡ Y
Luis, sin subir en el palco! ¡Yo le
quiero mucho y él me idolatra! Es
buen!simo, pero, ¡tiene unas rarezas!

TODO HOMBRE TIENE LA MIS■AE ADAD QUE SUS ARTERIAS

'E ~tado

f

La ciencia, por fin,
acepta que si los
intestinos se conservan en estado
saludable, la vida
se prolonga.
Metschnnikoff, de
Rusia; von. Noorden, de Alemania;
Burfirave, de
Francia, y sir Andrew Clark, de Inglaterra, todos reconocidos en sus
respectivos palses como Jefes de la
l\fedicina, han demostrado que le estreñimiento y todos los males que de
él provienen son la causa directa de
casi todas las enfermedades. Esto
mismo lo he sostenido yo por muchos
años. Yo he mantenido que la descomposición de los alimentos y la
descomposición de la sangre, son
motivo de las impurezas formadas
de este modo, son la causa de la vejez. Combátase el estreñimiento y
las arterias no se agrandarán ni se

La ,renganza de Virgilio
Ignorábase en virtud de qué motivo, Publio Virgilio :\1arón nQ vefa
con buenos ojos a Antonio, el afortunado demagogo que aprovechó la
muerte de Julio César para granjearse la estimación del pueblo romano y el de la comunición de vida
inimitable con Cleopatra. Murmurábase en los ámbitos forenses y capitolinos que Antonio, orador campanudo de vana pompa asiática, ponla, en presencia de Augusto, sobre
la cabeza de Virgilio, a quien se saludaba con el nombre de prf11cip ·
de los poetas latinos, al mediocre
Batilo, el cual se apropio con cínico
desparpajo dos versos suyos y de
quien se decfa q ue acicalaba su estilo con la prolijidad afeminada con
que se peinaba la cabellera. Susnrrábase también que el poeta mantuano fué íntimo amigo de Cayn

V

· -¡Parece usted otra. Laur:i! ¡Tiene usted buen color, la mirada "S
viva! El teatro la ha devuelto la salud. Le asoma al semblante la satisfacción.
-¡No haga usted caso del semblante!
- ¡Hola! ¿Nubes? ¿Qué cielo no
las tiene?
- ¡ Pu es bien, si! Nubes. Yo quiero
entrañablemente a mi marido, y Luis
va a caer enfermo; se ha apoderado
de él una tristeza mor:il .... ; no come.
-Pero ustedes están juga •ido al
foot-ball con la neurastenia?
-¿.Qué dice usted?
- ¡\'aya! ¡Sépalo! En su m:.no
está el curar a su marido!
- ¿ En. mi mano?
-En su mano! ¡A Luis no le gufta que usted Ee dedique al teatro!
- ¡ Oh, me lo chba el corazón!

¡Importante!

\'I

- El gozo no me cabe en el pecho,
Lni, . Lo que yo deseaba. ¡ Una niñ:1!
- ¡Bienvenida sea! ¡Aunque mo
hubiera agradado más un v:irón!
- ¡ Es preciosa!
- ¡ i\Ion1sima!
- Yo encuentro que se parece a
O . . . . ; Tiene tus ojos!
-Pues a mí se me antoja que ha
sacado tus facciones! ¡Tu boca!
-Luis ... Ahora si que me rindo.
-¿Cómo?
-¡Que ahora sí que le digo adiós
al teatro definitivamente! l\ti tiempo
ya no me pertenece.... Tendré que
eP.,:eñarla a rezar, a leer ...
- ¡Caramba, qué modo de galopa:·•
- ¡S1, s1! ¡Tod1 mi vida para ella'
Representaré a su lado el papel d&lt;&gt;
madre joven. Tú serás mi público, s
nuestro hogar la escena. Es una escena más sólid1. ¿ Y cómo te parece
que la llamemos?
- ¡Oh! ¡No cabe duda! ¡Fellcidad!

.-\LFONSO PEREV NIEZA.

endurecerán. A la edad de 70 años
Ud. REPRESENTARA 35 y se SENTIRA de 35. No hay remedio que.
elimine los residuos de 106 alimentos corrompidos y fermentados y sin
dirigirse, como mis PILDORAS DE
PAW-PAW. Curan el estreñimiento
y conservan los intestinos limpios y
sanos.
Las PILDORAS DE PAW-PAW,
DE MUNYON, se venden en toda'&gt;
las farmacias. Se garantiza que cada
botella da resultados satisfactorios.
Botella de 45 Pildoras por 50 centavos.
Los RE:'11:EDIOS DE MUNYON se
venden en todas las farmacias y •.rn
las droguerlas de J. Labadie Sucs. y
Cia., J. Uihlein Sucs., Johannsen,
Félix y Cia., Droguería del Elefante,
:\léxico, y otras.
Consultas grntis por Correo.
'.\lu n yon 's 53rd y Jefferson, Sts.
P hilaclel phia, Pa., E . U. de A.

~ARTICIPAl\lOS a
nuestl'OS ª!Je utes
&lt;1ue d e no e n-~'ia r•nos

d esd e luego , sea c u a l
i u e re

e l m o th·o , Jo

&lt;ane n os ade uda n , l es
,..u!-pe ntle1•en1os

la s

.-em isi on&lt;'s d&lt;' nucs-

t r os periód ico s .

1

"El MUNDO ILUSTRADO" Y
"Ll SEMANA ILUSTRADA," S. A.

1~~

)larcelo, el primer es1ioso de Octavia, y que el matrimonio de ésta con
Antonio, concertado por razones de
Estado, entraba por mucho en la
declarada hostilidad entre el emperntlor y el vate. La estrecha amistad
que ligaba a Virgilio con August.o
tampoco parecía ajena a esta recíproca ojeriza. Fuese de ello lo que
hubiere sido, lo cierto era qua e1
¡Joeta no desperdiciaba coyontura alguna que se le ofreciese para desacreditar a Antonio, tarea por lo demás
fácil, pues el colega y rival de A11gusto observaba un tenor de v1ú,1
poco digno.
Esta animadversión subió de pun•
to cuando V1rgilio supo que Antonio
habla manifestado públicamente, a
propósito de los cinco primeros cap[tulos de la "Eneida.," que Homero
los hubiera hecho con más elevación,
claridad y elegancia. Tal afirmación
significaba a las cl aras desconocer In.
inspiración poética a Virgilio. Entendiólo as1 éste e hizo decir a Antoniri
que, si bien él no aspiraba a I laurel
de la invención del poema épico,
pretendla, por lo menos, la glona d•·
haber logrado imitar a Homero con
cierta perfección, aventajando en esto a Batilo, que antonizaba.
Desde entonces buscó el poeta ¿l
modo y la forma de vengarse de Antonio e igualmente de Octavia, porque
€Sta mujer, de extraordinaria hermosura y .'." singular talento, compar·
Ua los odios y los amores de su se·
gundo esposo, perdidamente enamorada, como se hallaba, de él, a mr:d1da que la tentadora e irresistiule
egipcia se lo disputaba con mtis ahinco con sus artes gitaniles de secl:1~ción.
)Jargen dióle para ello la mu.la!lza de los sucesos que sobre,·inil•rnn
luego. Instado con encarecimiento por
Cleopatra, Antonio partió a Egip~::,.
lleváP.dose consigo a Ortavia ha;;:ta
Atenas. donde la dejó J)ara correr al
lado de la soberana egipcia, pre!&lt;'Xtando fútiles motivos. Octavia Mn,prendió la verdadera causa del a lejamiento de su e,poso y lloró 2,margamente su infortunio.
Como nada lograra de Anton•., , 0?1

sus súplicas, regresó a Roma, yend9
a habitar en la casa de su esposo, no
obstante el parecer contrario de Ai:.gusto. Poco tiempo después, su afortunada rival consiguió de su amant,..
que enviara emisarios a Roma coil
el objeto de arrojar a Octavia de la
casa que ocupaba como legitima esposa de Antonio, iniquidad que s..
lle,·ó a cabo con gran pesar de ella
y no menor sentimiento de Augusto.
La discordia latente entre los dos
emperadores, momentáneamente sofocada, renació con más fuerza par.i
desenlazarse más tarde en la batalla naval de Accio.
Yirgilio se condolió de estos sucesos, porque vefa en ellos el germe,1
de una nueva guerra civil luctuosa
para el pueblo romano; pero al mismo tiempo decidió sacar partido dP,
ellos para sus propios fines. A tal
efecto, anunció a Augusto que estaba poniendo término la capitulo sexto de la "Eneida." ...
-Nadie mejor que yo aprecia LL
poema-dljole el divino Octavio;as! que no me -niegues el placer d -:l
venir a leérmelo en cuanto esté terminado. Sean cuales fueren los negocios en que ande ocupado, siempre
habrá Jugar para oír a Yirgilio, d l'I
propio modo que Alejandro, en mt!dio de sus conquistas, tenfa siempre
tiempo para leer de noche, en s•J
tienda di'! campaña, la "!liada."
Complació sobremanera al poeta la
contestación del César, en la cual sq
traasparentaba su grandeza de ánimo y su noble deseo de asemejarse
al magno capitán macedón.
Una vez que concluyó Virgilio su
trabajo, solicitó audiencia de Augusto para leérselo al dfa siguiente. Llegada la hora convenida, encaminóse
a la morada cesárea con su poema
bajo el brazo. Aguardábale am d
emperador en compañia de su herma.na Octavia, que era aficionada también a la poesía. Al verla, el vate
no pudo menos de saludarla respetuosamente y de sonreir para su sayo.
Sagrado silencio hízose en el recinto, al comenzar Virgilio la l~ctura. con su voz dulce y candenc106a.
El verso adquiría en boca del hom~rida mantuano su máximo valor rEmico y verbal. Todo su ser se tran~figuraba entonces por obra Y gracm
de la inspiración apolfnea que ll ameaba en su canto. Ya no era un
mortal el que recitaba el poema, sino el propio númen de la poesla humanado en la envoltura corporal de
Virgilio.
Todo el episodio del descenso d&lt;l
Eneas se encuentra con Anquisis en
la región de los bienaventurados, e-,
interés de ambos creció ae pronto.
La exaltación lírica del vate comunicóse a sus oyentes. Vefan pasar coi1
los ojos del espíritu las errantes
sombras de los varones ilustres de la
repúblka, evocadas por la :illusa épica. Al sonar el nombre de 1\1. Clandio i\1arcelo en el recinto, Octavia
palideció intensamente, pensando en
su primer esposo. Cayó Marcelo, cuyo rendido amor contrastaba con el
abandono en que le tenfa Antonio, y
en su hijo l\.Iarcelo, recientemente
arrebatado a la esperanza de los romanos. Augusto inclinó la frente Y
se cubrió el rostro con el manto, al
mismo tiempo que Octavia estallaba en sollozos. "Tu :ilfarcellus eri:i.
;\Ianibus date lilia plenis .... ", gimió dulcemente la entrecortada v.iz
de Virgilio; un grito siguió a ella, Y
Octavia cayó desmayada en brazos del
César. Cuando a los pocos minutos
volvió en s1, dijo con acento acongojado al vate:
- Dime, oh Yirgilio, ¿qué quieres?
-Habla y e l imperio del orbe comparto contigo-añadió Augusto.
- :\le basta la amistad del César-r espondió Virgilio cortesano.
Pero a Octavia no satisfizo es':.a
respuesta, pues ordenó que se le e•1tregaran diez sextercios por cada una

Se Non e V ero ...
Relata un diario pans1en que un
empresario de un music-hall de la
capital francesa decidió recientemente completar los espectáculos que venfa ofreciendo al público con representaciones de óperas y exhibiciones
de números de circo. Al efecto, em¡Hzó las negociaciones con artistas de
diversas clases. Ultimamente contrató
a un tenor para que cantase "El Trovador" Y a un domador de focas. PerC1 este ú ltimo pedia además de s,1
sueldo, 40 libras diarias de arenques
frescos para sus animalitos. El empresario dictó a un empleado los s: guientes despachos telegráficos. "Venr:a en seguida a debutar con "El Trovador." Tendrá usted sus cuarenta Jilibras diarias de arenques fresco.;."
El empleado equivocóse y envió d
despacho dirigido al tenor, al domador de focas, y viceversa. Al dfa siguiente el empresario recibió dos telegramas que le dejaron estupefacto.
Uno era del tenor. Y éste le decfa &lt;'JI
el mismo: "Jamás he recibido arenques en pago de mi arte. Considero
su oferta como una injuria y rompo
el contrato que habíamos hecho." Eí
otro era del domado rde focas que tl'legrafiaba: "Le participo respetuosa•
mente que mis focas no saben cantm·
ni "El Trovador" ni ópera alguna.':
Y el pobre empresario tuvo que renunciar a sus planes artlsticos.

RESPUESTA TARDIA.

El ~elegado de Instrucción pública,
exammando una clase de niños:
-Vamos a ver, ¿con qué instrumento. mató Sansón a tantos fiHstéos ·¡
Nadie responde.
-¡Cómo! ¿No .os acordáis? ¿Q11é
es esto~_(señalando su maudfbill a}.
Un mno.-Una quijada de butro.

--------------Examine -usted
Cuidadosamente su

COMPLEXION
V u usted si lut poros se
han abierto. o si están obs•
r ui.fios; si au cuti11 ha perdido •u 1uavidad y su color
No olvide usted qu• la piel
y el cuero cabelludo necesitan

nutrirte y rdrcscar.se, Para esto
nada hay tan bueno como el
J a b ó n de v e rb e na
ca lendu la d o ' S lren '
Usclo usted durante dos Rmanas y lucro obscr,c usted los
sorprendenteS resultJtlos en el
embellecimiento de su piel. Jamás usará. usted otro j.1bón. La
paslilla es 1?Tandc r sólida, dura
perfuma más que ninrún utro
$1.40 P.,1r correo ccmficad&lt;' • . .
$l. 70
DEPOSITOS: Jobanntcn. Fé·
lix Co., A\"cnida ~,n Francisúo
-43, J. LabadicSue,.. Co,. Are•
nida San Francisco 39 A Varias Sucs Avenida Isabel la Ca·
ólica 6. J, Uib1cin S cs. Co.
Coliseo 3 México

de las letras de los versos del elogio
fúnebre de l\.larcelo.
El poeta regresó a su casa suficientemente vengado de Antonio en
las lágrimas vertidas por Octavia en
memoria del hijo muerto habido en
su primer mat,·lmonio, Y, CC7 el dinero re¡¡;alado, mandó escu1vir u t:a
estatua de Apelo y la colocó en s,1
iard1n remo un homenaje al dio'&gt;
d€1fico pc.r el beneficio que le había
disp,.nsado, al poner en sus manos
e l ·,eñorío de las almas mediante el
c.1.1 ;ino poder de la belleza.
ELOR FARL~.-\. :XUxF,Z_

,,

�\

EL MUNDO ILUSTRADO

Este Hombre puede adivinaF la
vida de Ud.
Sus Podet'es )fa1•1wUlosos pal'a. Adi, ·ina.r los Sec1·etos Hun1anos ,en
todas partes del )tundo, dejan sorprendidos a todos los que le Con sultan.

Millares de personas, de todas la s
clases sociales, han sido b eneflciada6

con los consejos de este hombre. El
adivina las capacidades de una PNsona e indica la mane ra de emplea,·las para obtene r buen éxito. Menciona los amigos y en e migos Y describe
los buenos y ma
los p~r!odos de la
vida. H ace u n a
descripción exa~ta de l pasadO\ d ei
presente y del fl1-

turo.
Si Vd.

quiere

consultarlo,
necesita

no

mandar

más que su nom-

bre (escrito de !"U
prop io ¡rnfio y let r a), la fecha lle

su nacimiento y
designar al sexo a
que pertenece. No
hay que enviar
ningún dinero. Si
menciona este periódico, se Je mandará gratis un Ht•róscopo de Prueba. Si usted dese~
aprovechar esta oportunidad precio;;a
para conocer los detalles de su vida,
no tiene más que mandar su nombr0,
su dirección, el dta, mes Y año en
que Ud. nació (que todo esto escrito
con claridad), mencione si es Vd.
Sr .. Sra. o Srita., y copie el siguiente
verso de su propio puño y letra:
"Prodigiosos son los dones,
Asf dice todo el mundo.
Dfgame, al leer mi vida,
Si es mi porven ir profundo."
Si le parece bien, puede adjuntar
10 centavos oro americano (o su equivalente en timbres 1de su propio pafs),
para pagar los gastos de correo y e l
trabajo de oficina. Dirija su carta a
Clay Burton Vanee, Serie 1834A, Pa.lais Royal, Parls, Francia. No a d juute ninguna clase de moneda en su
carta. Ponga el timJ.)re correspondiente para las cartas que se mandan a
Francia.

Bicicleta Trineo
La hélice aérea habfa sido emplead"a ya para pi opulsión por tierra, p~r
agua y por aire, y se le habfa aplicado el motor humano en e l agua,
para los hidrópedos y el aire para los
aviones, y ahora se ha inventado ~n
nuevo aparato que utiliza la hélice
aérea movida por el hombre para
deslizarse por el hi lo.
M. G. Puiseux ha ideado una bícicleta trineo a la q· e denomina el
Edelweiss.
Un cuadro de bicicleta va fijo a
un trineo. Por medio de una cadena
sin fin los pedales ponen en movimiento una hélice que va montada
en el guia, el cual rige un avantrén
móvil articulado.
Tal es el nuevo modo de locomoción sobre el hielo. La hélice ha permitido ya circular por los abrasados
llanos del Sabara. ¿ Conquistará el
mundo helado de las altas montaña3
y de las r e giones polare s?

~ctualidad Extrangera

----

La Biblioteca de Berlín.
. El emperador Gulll ermo inaugu!·ó
la se man a últim a con un di sc urso sole mne la te rminación de las nuevds
obras d e la biblioteca r eal berlinesa.
En la perora,ción impe rial hul&gt;v
expresiones de elogio y de r econoc· ~
mi en t o para los vivos y para h s
mue rtos, para las glorias germánicas
de todas las é pocas, para los arquit ectos, para los bibliotecarios. El
empe rador no economiza 12. :;; alabd.Ilzas a sus stÍbditos la'S que se le ofrece ocasión de hablar en público. Todas las manifestaciones del espfritJ.
alemán encuentran e n el monarca un
modelo de apologistas y de propagandistas, y si el Gobi erno, por cuyas
miras vela, no es todo lo paternal
que los socialistas anhelaran, no será porque el monarca. dej e de ej e rcer
de padre máxímo d e su pueblo.
"Consagramos hoy un palacio a
la ciencia-dijo Guillermo II a los
circunstantes.~Su rotonda hermosa
é Imponente, es una obra maestra de
J-a arquitectura alemana. Asf para los
contemporáneos como para las genecaclones que se sucedan, estas obras
constituirán, un testimonio de nuestro respeto hacia los trabajos de\ .....~pfrltu. Gracla sean dadas a los arq.uttect0'3, a los artesanos, a los
obreros, por el trabajo excelente quP.
realizaron."
Después ,el emperadol' trazó la
historia de la. biblioteca desde sus
ortgenes, con la ·misma competencia
que hubiera podido ha.cerio e l director del establecimiento. Enalteció la
memoria del gran Federico, que fué
el primero en procurar albergue a los
volúmenes de l a Biblioteca real, y puso de manifiesto los teso r os q u e ésta
guarda, ast como e l orden admirable
de sus catálogos, circunsta ncias una
y otra que la colocan entre las primeras bibliotecas del paneta.
Leyendo los discursoo de l emperador, parece increfble que Alemania
sea patria de Hartmann y Schopenhauer. Guillermo II, ideológicamente
considerado, constituye la antftesls
más acabada de las doctrinas que
ambos fi lósofos razonaron, En e l discurso no aparecen esos nombres, mencionados entre las glorias nacionale;;,
sin duda porque et soberano hallara
sus doctrinas de¡trimentes para la más
grande y fecunda eXpansitn imperial
¡rnr el Universo.
EXPOSICION D E A R TE I NGL ES.

Los franceses celebrará.u en la pri,
mavera próxima una Exposición de
ate decoi·ativo inglés moderno. Es la
primera vez que Francia trata de
darse cuenta cabal y exacta de la a i:!tividad artlstica moder na de sus Vt:!cfnos. Hasta ahora h:!.bla habido en
Parls Exposiciones de arte a lemán.
Los ingleses son hombres de imaginación sosegada, y poseen una hermosa tradición decorativa; no tienen
necesidad de buscar lo nuevo por todos los medios posibles, como a los
alemanes les sucede en punto a decoración; tienen un pasado euya tr.1dición se mantiene animada y viviente, como la mayor parte de las tradiciones britAnica.s.
Pero los ingleses renovaron a sa
manera su pasado artfstico decorativo; ellos han sido igualmente los pr!meros renovadores. Cuando a medhdos del siglo último, en ocasión en que
toda Europa se estancaba Umidamel.Jte en la interpretación del estilo clásico, William Morris fué q·1ien pri mero rompió las ligaduras, emanc¡piindose. Todas las manifestaciones
de a ctividad arUstica inglesa, desde
William Morris hasta. nuestros dlas,
fifiurará en la Exposición de qu e ha-

b lamos : e n ella se erá n tapi cerias y
cristal erlas de los pre rrafaelistaa,
2ct1.arelas de Walter Crane, ilu"Stracion e 3 de Aubry Beardslye , abanicos de
Co n t.ler y otras muchas cosas admirabl es.
El Gobi e rno inglés ,a ruego de la
Unión Ce ntral de B e llas Artes, ha
consentido en encargarse de la organización. Los objetos han sido escogidos por artistas competentes, por
los mismos que organizaron la Exposición de Gante, en la que alcanzaron
un triunfo legítimo.
El Pabellón de Marsan , donde la
Exposición tendrá lugar, s erá decorado a la inglesa para el efecto. La Exposición será inaugura.da durante la
estancia del rey Jorge en Parfs, Y
constituirá, sin duda, uno de los acontecimientos artrstlcos de la\ estación
próxima.
AVENTURAS DEL RADIO.

Como todas las cosas singulares e
de gran valer el radio experimenta
de cuando en cuando extrañas aventuras. Un enfermo atacado de un tumor corrosivo en el rostro se. hallaba
en el hospital de Liverpool; curábanle con el radio, habiéndo le a p licado
a la cura dos t u bitos: e l uno contenta
áO milfgramos de radio , y 30 el otro.
Llegado¡ el momento de levantar la
cura, uno de los dos tubos ,el mayor
p r ecisamente, el que contenta 25,000
francos de la sub stancia más costosa
gue en el mundo existe, había desaparecido. E ntre facu ltativos y enfermeros u n a. especie de ,conster nación cundió en segu ida; ee inspeccionó e l suelo, el lecho , a l paciente; pero todo fué
en vano: radio y recipiente se hablan
evaporado. I nterrogada una enfer ml?ra., dijo g ue su conc iencia l a acusaba
de haber incur r ido en descu ido consintiendo q u e el enfermo se levantara.
y se dirigiera a su lavabo; al efectuar
sus abl u ciones acaso hubiera absorbido por equivocación el remedio que
se destinaba al uso externo. Sometióse al individuo a los rayos X, y éstos
nada dejaron entrever Nl) lavatorio
interior eficaz tampoco dló dingún
resultado práctico. En med io d e estas
difí-ciles circunstancias, ( un médic'J
vió desde la sala un acar reta llena d~
cestos de basura y ordenó que el v~hfcu lo se detuviera; la alta fisic.1.
habta sido movilizada; con el auxilio
del electroscopio un profesor naDf:l.
examinado todo el teatro del rapto,
sin que la aguja diera signo sde vi d a.
Entonces, siempre provisto de su aparato, se encaminó al patio odnde se
hallaba e l carro, se acercó a é l y la
aguja empezó a animarse: los 25,000
franc.::.a de radio se encontraban en
medio de la basura; sólo faltaba d:ir
con ellos, como, efectivamente, sucedió, para tranquilidad del benéfico establecimiento.
Prueba esta sencilla historia que
el electroscopio es un excel"'r.te servldor, un vigfa que denuncia el radl;:,
con la misma sutileza que el perro olfatea la caza; muesctra también la
posibilidad de adoptar prtcauclonP.s
para evitar l apérdtda de una substancia tan valiosa. Juzgan los mej or advertidos que debiera reverUrsele de
una envo ltura digna de su valo r , d ~\
propio modo que un volumen de precio se decora con encuadernación suntuosa.
E l siguiente infortunio aconteci6
en un hospital de Viena a un enfermo atacado del llamado cáncer de l os
fumadores: hablasele obligado al paciente a introducir en la boca 16,00U
francos de radio, que se tragó en un
instante de descuido. Fué preciso extraer el tubo , no tanto por la salvación
del enfermo como por el de la suma

NEOLIOENCIA FATAL,
U na tremenda mayoría de los
males en este mundo proviene de
mera negligencia. Las peores enfermedades que sufrimos, aqu ellas que acarrean la muerte, penetran en nosotros sin que lo advirtamos. Una herida que sangra. ó
un r epentino dolor agudo nos
lucen coITer en busca de un alivio
inmediato. Pero la pesadez do
cabeza, pérdida del apetito, tristeza y depresión sin causa. especial,
¿por qué nos hemos de preocupar
por nada de eso? Seguramente
que se disiparán esas cosas, y uno
se encontrará bien otra vez. K o
encontrando oposicit/n y comprendido sólo á mediss, el d es- .
arreglo se propaga hasta que
llega :.í convertirse en una afeccin local orgánica, difícil de
curar; en enfermedades mantenidas por alguna condfoión extenuante del sistema nervioso, 6
en alguna forma de debilidad que
poco á poco consume la vida.
E so puede evitarse usando la
PREPARACION de W AMPOLE
la cual, al fortalecer , li mpia segura y rápidamente la sangre de
su peso mortal, estimula el apetito, pone el aparato digestivo en
plena acción, y pronto r enueva
todas las cosas. Pero no h ay que
d escuidarse á, uno mismo por más
tiempo, no hay que confiar en la
suerte. Este eficaz remedio es
tan sabroso como la miel y contiene una sol ución d e un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
con J arabe de H ipofosfitos Comp uesto, y Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. E l D r . J. Valenzuela, Miembro de las Facultades
d e MP..u~o y P arí s.; dice : " La
P reparación de Wampole tiene la
ven taja de ser tan inocente como
103 nifios, p ara quienes est:L destinada, los que la. aceptan con buena voluntad .". No p uede fallar
y obra desde la primera dosis. , E l
desengaño es imposible. D e venta en las Dl'.'ognerías y Boticas.

fl tll l lllte1 t •11 t t t ttlltll t&gt;+-+&lt;!iititlilli!iiilt♦ iiiiii~

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No deben descuidarse las eniermedades
de la piel!

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1

Acaba de descubrirse en Sn o homis (W.ashin gton), e l árbo l más gi•
gantesco qu e exist e en los Estado;;
Unidos, y q u e ecli psa a todos loo q ue
hasta ahora eran orgullo de la fl o resta d e este r:i.rs.
Ese gigante de los bosq uea tiene
63 pies de circunferencia e n el tronco y l a primera r ama está a una a lt ura de 128 pies de l suelo, m idiendo 109 pu lgadas de circunferen c ia.
la altu r a t otal del á r bol es de 305.
pies.
A su a lrededor han sido der r ibados var ios árboles menores , en los
cuales los troncos tenfan de 100 a.
500 c(r.culos concéntr icos, q u e, según
se dice, representan cada uno un año
de vida de esos árboles. Se calcula
que el árbol en cuestión tiene más
de dos mil años de edad.
oculta. El enfermo tampoco hub iera
podido retenerlos má.s tiempo sin perjuicio, porque e l radio no es solamente la substancia más costosa; ~s.· al
l)ropio tiempo, una de las menos digestivas.
H. s.

aquellos que lieaen düllH lo■ PULMONES y lo■ BRONQUIOS 1
Un .._\IITISÉPTICO y un RECOIISTITUYEIITE

f

i

Toda solución de continuidad en la piel; toda herida por pequeña,
que sea; un granito abierto; una ulce rita, es una pue rta abierta a la +
infección; la mayor parte de los microbios patóge nos se encuentran en
el polvo de las calles; alH se hallan el de la tuberculosis, el del tétanos, el del cáncer, e tc., y estos microbios penetran en e l organismo
cuando se ponen en contacto con la piel desnuda de su e pidermis. Ade- ;
más, las afecciones de la piel, granos, tumores, heridas, erupciones Y +
otras, s e hacen más graves, a m e dida que se les cura y se vuelven +
crónicas y a veces incurables, por falta de tratamiento oportuno.
Í
Todos los f aicultativos recomiendan para el tratamiento de dichas +
enfermedades, la Pomada Balsámi ca Manwillosa como el medicamen- +
to más eficaz y de resultados más seguros.

li•J lll@t81l1ºj¡ffiª1Xíj:J ~ ¡{ij ~

que en forma apropiada, reúne el antisép tico y el r ec~-stituyente mú
poderosos, la Creosota y el Clorhidtolosfato de Cal.
Constituyo el remedio soberano contra los CAT~RROS, las BRONQUITIS
crónlcu, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Anmenta el
apetito 7 lu fuerzas, agota las secreciones y previene la

i

DE VENTA EN TODAS LAS FAR) lACIAS A $0.25 CT\ "S. LA CAJA.

i:¡:

&lt;.,.~"""&gt;-:

i

+
ADVERTENCIA:-Convi ene saber, que comerciantes poco escrupulo- !:
sos, tal vez por tener mayor utilidad, no vacilan en dar al coro- ¡
&lt;ji
prador medicamentos que ya por el nombre o por la semejanz·.t +
'de su e nvase se confunden con éste, por lo que recomendamos se +
T
exija el nombre completo d ~ Pomada Balsántica. ~laravillosa y ia :
l
marca de fábrica, que es et águila de dos cabezas.
+
~++H&gt;++&lt;!&gt;+&lt;i!•l

$

&amp; ! ti!! !•i11!lHf+ril!

s,++ f iil + !

TUBERCULOSIS
__,.__

[

POLVOS ADHERENTES
INVISIBLES

El único VINO auténtico de
S. RAPHAEL, el solo que tiene el derecho de llamarse así, el solo
que es legítimo y de que se hace mención en el formulario del
Pror,sor BOUCHARDA T es el de M" CLEMENT y C'• de Valence
(Dr.1me, Francia) . - Cada Botella lleva la marca de la Untdn de
/o.-.FalJrtcantes y en JI pescuezo un medallón anunciandv el
" CJ,ETEAS '', - Los dema.s son groseras y peligrosas falsitlcaciones.

(j\,

Natural de

(

VICHY

Manantiales
del Estado
Franctl3.

BZBN BBPBCZlfZOA.H BL NDMBRB

VICHY CÉLESTINS G~ttr::::.::~~:!:~!¡r;:~·
VICHY GRANDE•GRILLE
VICHY HOPITAL Enfermedade■ E■tómagO.
del

~ASTILLES - SELS , :_yCOMPRIMtS

1flCHv.. ,rAT

AGNE L. PP.llru••sn, 18. A Tlll'.I.UII d:11

tomad alguna• medida.

o r dia.

(:'

'

Pie n s a Ud. eomprar ~

)

~

~
~

S

acc iones

pe t roleras ?

Venga a vf&gt;rnos:

~

~

No :::;I::::~ ~~~'.:: l
s e ña ••~,mos a co-

)

noce r los ti tu los se1•io s

~

los que s on impresos

)

~

s olame n t e para. . . .

~

~

... . ....... . .....

~

~

E xij a qu e en las a eeio-

~

~

n es que Je ofrezcan es-

~

té es t e nombr•e impre »o

"';)

al pie d e l an,•erso :

)

~

IMPR E NTA

~

~

EDUlRDO l. AGUILtR

~

~
$

~ ES UNA GAR ANTIA. ~

PIPERAC'INA. MIDY
GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS

r o~..... PARIS

&lt;

~

{

¿.vJ&gt;-.._,.."--.._,..vJ'wvJ'---.)

:El mayor
disolvente del Acido úrico
.'Para abreviar 7 ev1'ar la.a Cri•i• de

voa ma u ,,.illon

~"'1./"'-v"'"V"''\/"'-v"'"'\I~

~ y

Verdadera
Agua Mineral

._i l'&lt;loW'O

~,,:~~~!:o!"'~~~~:.
b~~~ml:!:C:~ ;nR~~~r~~~ ~~~';."~
•b.so'·•·.~Soa lo~ polwa, de arw~ di, lH nemas:, l os neytt dt le» polTOS d• ••ro&amp;

SAINT-RAPHAEL
AVISO M.!!! IMPORTANTE, -

'

FLOR DE BHUZA

F'J NURA. PUREZA. PER FUME IDEA L. - CO'ln1u1u:a

V'ino fortificante , digestivo , tónico , rec onstituyente, de aahor
6xcelente, mas eficaz para las personas debilitada ■ que lo■
ferruginosos y laa quinas. Conservado por el método de
M. Pasteur. Prescribese en las molestias del estómago, la
clorosis la anemia y las convalecen cias¡ este vino se reco•
mienda 'uas personas de edad, alu mujeres, jóvenes y i. loa ni:ñoa.

,,...

f •t"'

11

"'"••"Q.e_ 0CU7RJu.:Vo:m-PA1US, 1 111 tod•'

l l l I t 12•+18 t i i l ¡,¡ ~

EnJe'ift;:::.e• del

El arbol más grande

¿ QUt ES LO QUE NECESITAN

loa DEBILITADOS, los FATIGADOS

B11 la, ú111tú l'cirmdcia, r Dro1wr1u.

oso
MATI

HIGIENE

del

TOCADOR""

cualidade■ antl8'ptleul
deteraivas y cieatr izantea que
Las

h an m er ecido a l

CDAL TAR SAOPONINO
LO BEUF

s u a dmisión e:a los Hoapitales
de Pañs, ei:pLican la boga de
ese p r od u cto ,para todos los
uso■ d el toca dor: Cuidad os de
la Boca a qu e purifica, d e lo,
Cabello■ cuya Ca.fda detiene,·
Lociones d e Iaa Crfaa, C uidad QB fnti m os, etc.

II

Descoufia.rse de la~ talcificacioues
E N LA.S F A RMACIAS.

Agentes: Gugenheim y Balaresque .
A?Htad::, 6)i é,tic::i ,

~ ========d)

SEÍiORAS

EL APIOL DE LOS

O"'JORETvHOMOLLE

cu-, ,,. Dolores, Retardos
Supresiones d, 'º' Menstruos

FI• SEGUI N, 16 6,1.St~H-;noré,Puls ,J ttiu lua• .

Busque Ud. "La Semana lluStrada,"

�ELIXIR ESTOMACAL

11

(ESTOMACAL/X)

[

1

,

Hace quince años dimos a conocer esta especialidad farmacéutica a los médic.os y hoy lo reeetan
en las cinco partes del mundo, porque es el trata.
miento más racional y seguro para la curacion de
las enfermedades del EST01fAGO e ~TESTINOS aunque tengan una antigüedad de treinta
años y no se hayan curado con otros medicamentos, siendo sus efectos quitar el DOLOR y todas
las molestias de la DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONfFICAR EL APARA'l'O DIGESTIVO y la ecoMmía en general, pues el enfermo COME MAS, DIGIERE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA LAS ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL
DOLOR Y ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA,
INDIGES'l'IONES, DfLATACION Y ULCERA
DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRIOA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIARREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR
Y LOS GASES. Es un poderoso VIGORIZADOR
Y ANTISEPTICO gastrointestinal.
Los niños padecen con frecuencia DIARREA.3
más o menos graves que se CURAN, incluso en la
época del destete y dentición, hasta el punto de
restituir a la vida enfermos irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo, aunque no todos, presentan el siguiente
cuadro de síntomas o parte de él: al levantarsa,
lengua sucia; mal olor de aliento, aguas de bocr,,
estado bilioso, i11apetencia, abatimiento y tristeza
después de las comidas, eructos agrios, gases, pirosis, váhidos, pesadez de cabeza, ruido de oídos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al estómago, vientre y espaldas, vómitos, estreñimiento alteTJ:lando a veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, está febril a veces,
se irrita por la menor causa, evita el trato social.
teniendo por la noche ensueños, sueño agitadn y
res pi ración difícil.

Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el 98 por
100 de los enfermos que lo toman y por sus propios méritos es conocido y de uso general en las
cinco partes del mundo para las enfermedades del
aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. Cura la NEURASTENIA y
afecciones nerviosas, siendo el mejor TONICO
para curar el RAQUITISMO, recetándolo los médicos en cuantos casos están indicados el aceite de
hígado de I bacalao y emulsiones con hipofosfitos
tomándolo los niños con verdadero placer, a los que
transforma de P ALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS y FUERTES. Cura la ANEMIA, CLOROSIS, colores pálidos, por ser el mejor RECONSTI'l'UYENTE para todas las edades y ambos sexos

DINAMOGENO
l

SAIZ DE CARLOS. Cura el CATARRO bronquial agudo y crónico, la TOS, la TISIS y ENFERl\IEDADES DEL PECHO, produciendo los siguientes efectos: la nutrición se acelera, habiendo aumento de peso, los esputos, disnea y fiebre disminuyen; la tos cesa y aumentan laB fuerzas y el
apetito, notándose el alivio con uno o dos frascos.

PUMOF()SFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura
el REUl\lATISJ\10 agudo y
crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA.
Se elimina el ácido úrico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina, tornándose de turbia y sedimentosa en clara y transparente.

REUMATOL

~INA
PURGA
J
l

SAIZ DE CARLOS. Cura
el estreñimiento, pudiendo
conseguir, con su uso, una deposición diaria los
enfermos biliosos y los que tienen indigestiones y
atonía intestinal, por ser un tónico-laxante suave
y eficaz.

De venta en Farmacias y Dro~uerías. Pídanse folletos
Carlos S. Prats, Apartado, 468, México, D. F.
PIDASE CATALOGO ILUSTRADO.

SE REMITE GRATIS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>firaa Joyería y Relojería

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 29 de Marzo de 1903.

la. Dlatero~ 12 y 14 &lt;;,

La. Fosfatina. Falieres
es el alimento más agradable y el mAa
recomendado para los niños Jesde la
edad de seis A siete meses sobre todo
en el momento del destele y dura:ile
el periodo del c reclmient'&gt;. "Facilita
la dentición, asegura la buena forma·
ción de los bue.sos."
PARIS, 6, Avenue Victoria, y en todas
las farmacias.

~~

Enrique 6. Schafer.

t:lÍtEl
11
I

AVISO IMPORTANTE.
ARTIC'ULOS

El fosfato de cflll que entra eJ: Is
composlt.!1:0n ele :ia Fosfatina "1&lt;,allE&gt;·
rl'll." PStA prE&gt;paraclo r,or uu pro,...,_¡¡1
n•\rnto especial con aparato A propósito. y no se encuentra en el comercio.
Desconf!en de las Imitaciones y falslflcaclones.

º'AHT

"li~++H-++....+ffff++..++M..ff ..+++ff#

:-.'OVl':,\P. º

AGENCIA DEL RELOJ OMEGA
l'ldase C&amp;tllogo,

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CARTA A LAS DAMAS

"Señoras: el mayor realce de la be•
lleza es un crtis fresco y limpio:
Cullndo una dama conserva el cutis
suave, n!tido y lozano, cautiva siempre, y, sus encantos son imperclura·
bles, sea cual fuere su edad.
Con el uso de la " AGUA TROPI•
CAL" oblendréis una belleza imborrable y disminuiréis la edad, que es
todo lo que puede des'.'arse. Un par
de frascos bastan para convencerse de
esa verdad." Jeany \V. Groshs.
De venta en la calle del Coliseo Nue•
vo, 5, y en la Droguerla de Uihlein.
Los pedidos á A. E. Betancourt.

I

'

TOMEN

Vino San Qarmsn.

1.-Trajes de paseo Y para automóvil. Este, con vuelos de pélerina.

�EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 29 de Marzo de 1903.

EL VESTIDO.
LA MODISTA, NUESTRA PESADILLA.
Si en «Para ser amada.&gt; be tratado esta grave y capital cuestión del
vestido para las mujeres cuyo presupuesto es ilimitado y que tienen

lidad el vestido es el punto capital
del t¿cado femenino. El peinado, el
sombrero, á. pesar de su influencia
más directa, más estrecha sobre la
belleza del rostro, sólo se considera, sin embargo, como un accesorio
del tocado, puesto que sólo se lleva durante algunas horas, mientras
que el vestido es de todos los momentos, y algunas mujeres hay que
se ponen varios vestidos al día. En

sei'las de un modisto ó modista
quienes no tenían inconveniente en
pagar un prec_io _exorbit_ant~ con tal
de que las v1strnran s1qmera una
vez de manera elegante!
Hay en París un número incalculable de modistas. Todas dicen que
proceden de una casa acreditada,
pero no hay que hacerles caso.
Unas se dan corno cortadoras, y
basta como primeras oficialas ó di-

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banca abierta, aquí, por el contrario, voy á. ocuparme del tocado de
las mujeres que tienen que calcular
lo que pueden gastar, y tengo la
pretensión de bacel'ies ver que gastando poco1 es posible, sin embargo, llegar a ser elegante, con menos riqueza sin duda, como primeras materias, pero con la misma
perfección.
El vestido, ¡preocupación y pesadilla de todas las mujeres! En rea-

fin, el sombrero es el que se debe
armonizar con el vestido, su color
y su carácter.
Para hacer un vestido, generalmente se llama á una modista; ¿y
quién es laque no ha conocido las
impacienci&amp;.s, los sinsabores, y diré basta las angustias y tormentos
físicos y morales que nos hacen pa•
decer las modistas? Cuántos cargos
be oído hacer sobre ese particula1·I
Cuántas veces me han pedido las

rectoras. Pero qué desencanw cuando al ve1·las trabajar, se descub1 e
que la mayor parte no conocen siquiera los principios elementales de
la línea y del bu~n gust&lt;,! 'J_'opas sin
duda, han hecho un aprendizaje; re·
ro qué aprendizaje!
En una palabra, la pesadilla de
la mujer elegante hoy día es lamodista.
En,re el número incalculable de
costureras que hacen nuestra deses-

peración, cuán pocas saben verda
deramente componer, ejecutar ese
verdadero objeto de arte, el vestido. pedazo de tela que arregl~do
con habilidad, sirve para embellecernos! ;.Dónde ballar esa perlarara, ese fénix, esa artista, que á primera vista, conozca el carácter de
nuestra persona, vea los defectos
que hay que disimular y las gracias
que hay que hacer resaltar?
Otra de las dificultades para la
modista es saber probar los trajes,
y sobre todo cortar bien los cuerpos.
Tengo amigas que tienen accesos
ele fiebre y ataques de bilis debidos
á las impaciencias que les causa la
modista, tardt\ndo en ensay at•, ó al
mal humor que muestra cuando
se le hace una pequeila observacion, ó á la indiferencia que pone
en la obra, y sobre todo á los malos resultados obtenidos.
Todas las modistas tienen defectos. Las hay que cuidan y hacen
bien las gua1·niciones, saben a rmoniza1· los colores, pero no saben
componer un conjuuto de modo sa·
tisfactorio. Efectivamente, la mayor parte de las veces el conjunto
carece ó de aplomo, ó ele gracia ó
de armonía.
Se ve, por ejemplo, un ves\ido
que al primer golpe de vista parece
muy bonito, pero que en cuanto se
mirh con detenimiento,empieza una
á descubrir defect-Os, porque los detalles no han sido ejecutados con
cuidado ó esmero: una costura que
biice un pliegue en la espalda ó un
lado del cuerpo que forma nr1 ugas
en la cadera, ó á vec~s los repulgos
mal disimulados, ó demasiado tirantes, ó demasiado flojos.
Oh el cuerpo! be aquí el gran escollo paro. la. modista! Se ve á menudo que las más hábiles cometen
faltas garrafales; no es de extrailar que las otras, con menos experiencia. en el arte de la costura,
agobiadas de trabajo, mal secundadas por obreras, ver~aderas_ ca.':'8·
zas de chorlito que siguen sm mnguna aplicación las indi&lt;;aciones recibidas cometan faltas 1mperdona·
bles qu~ echen á perder por completo el cuerpo de un traje.
Así es que un vestido que parecía bonito al probarlo, cuando está concluído no sienta bien, pues
el cuerpo entonces está Jadead?, ó
demasiado estrecho, ó demasiado
ancho, ó el recogido no prod~1c~ el
efecto deseado. Y traen el traJe Justo en el momento en que hace falta
para salir, cuando no llega demasiado tarde, comb también aconte·
ce algunas veces.
Quería una tener el traje en cues·
tión para tal baile ó tal comida, se
ha estado esperando á la modista
con verdadera impaciencia Jlena de
ira, y cuando al tia llega, imposi·
ble de ponerlo: está mal. La im·
paciencia ha hecho subir la sangre
á la cabeza, está. una roja como un
pimiento, fea, enervada.
He conocido sei'loras que por una
contral"iedad, pat·ecida, lloraban
de rabia y renunciaban á salir ao•
tes que ponerse un vestido que se
ha llevado otras veces y que todo
el mundo conoce.
Hay seiloras que se ponen enfermas cada vez que tienen que ir ~
probarse un vestido, pue~ hoy ca~1
todas las modistas se megan á ir
á probarlo á domicilio.
llay-que esperar durante mucho
tiempo por regla general en las sa·
las de espera de las modistas de
quinto ó sexto orden, y antes de ha·
cer la entrega definitiva le hacen á
una volver para hacer la última
pmeba; segundo suplicio, pues casi siempre hay que hacer algún
arreglo.
Si después de sufrir todos es~s
sinsabores tuviera una la seguridad de ir bien vestida, menos ma};
pe1·0 generalmente hay qu~ d~vo •
ver el vestido, y por cons1gu1ente
tercera espera: y se puede u~a dar
por contenta si no hay que 1r por
cua1·ta vez á probarlo, á no ser que
cansada se resuelva una á retocar
el traje con la ayuda de su don·
cella .
Oh las modistas! oh los cría·
dos! éstas son las exclamaciones é
improperios que sin ces11,1• es~
oyendo constantemente. Compren

Domingo 29 de Marzo de 1903.

perfectamente, por todo lo que veo
que es muy difícil ser bien servid~
ó vestirse á su gusto.
Pero por lo que á mí me toca1 be
bailado el remedio contra esas dos
plagas de la existencia femenina· y
quiero, queridas lectoras, que ap;o.
vechen ustedes mi experiencia.
)

......

-¡O este ailo la apruebo, ó pierdo el nombre que tengo!
Y el pobre l&lt;'ernaodo arrojó la infamante papeletn sobre la desvencijada mesi,., único mueble que con
la cama y dos sillas, formaba el
ajua1· de su habitación de siete reales con principio.
Lo que á él le pasaba ya iba picando en histol'ia. Alumno aventajado en toda la carrera, se había
«plantado&gt; en la última asignatura
de la licenciatura, y no había forma de salir adelante. ¿Era porque
no la estudiaba:&gt; Ya se la sabía de
coro, pe1•0 el p1•ofesor le había tomado «tirria.&gt;
. Esta, oor lo general, suele ser la
disculpa de todo mal estudiante pero en la. presente ocasión era 'verdad; y era ve_rclad por lo siguiente:
El catedrático de la asignatura
D. Francisco de la Roca., era un se~
llor de esos chapados á la. antigua
solterón empedernido; gran levitón~
carrik; '.lhistera de tres pisos con entresu~lo y sotabanco y gruesas gafas
de cristales perfectamente circulares,q ue cuando.recibían luz directa
daban á su amo el aspecto ele la cara de un buho. De carácter agrio y
rudo, más parecía que gruñía cuando hablaba, y esto lo hizo siempre
mezclando dicterios ignominiosos
para el pobre alumno que, ó largo
de vagancia, no se sabía lo. lección
ó corto de genio, se aturrulla.b~
siemp1·e que oía aquellas preo-untas
hechas con tono agresivo. "
Tales condiciones le valieron el
sobrenombre que, por su desgracia
le aplicó un día Fernando: D. Fran'
cisco se convirtió en &lt;Don Ruqucsco,&gt; y desde entonces no so le conoció en la Uní versidad por &lt;'tro nombre que, naturalmente, llegó en brevísimo tiempo á oídos del interesado, el cual, según se decía, juró vengarse-con el único medio deque disponía: los exámenes.
En efecto, tres veces consecutivas
halló pretexto el bilioso catedrático
para suspenderá Fernando, s iendo
la última la en que presentamos á
éste en escena.
Comunicar á. sus padres el nuevo
descalabro era terrible, pero no había más remedio, y si mucho lo sen·
tía. el joven por ellos, no lo era menos por su Rosa., por su lindísima
prima Rosa., que le esperaba aquel
año con la carrera concluída, para

arrojarse inmediatamente en brazos
de Ilimeneo.
Los padres de Fernando eran unos
labradores acomodados, que viendo en su hijo, según el sei'lor
Cura, disposición bastante para el
estudio, p1·efirieron gastar se unas
cuantas onzas y verle con la borla
encarnada, á mandarle al campo en
compañía de un arado, á destripar
tet•rones, en «dulce&gt; contacto con
mulas, vacas y gañanes.
Desde pequeilos se notó cierta inclinación entre Rosa y Ferni.ndo:
los progenitores de a.q uélla, también
en buena posición, no vieron inconveniente en favorecer la mutua simpatía: primero, por tratarsa de parientes cerca.nos: segundo, por la felicidad de los muchachos: y tercero,
porque tal alianza aumentaba las
tierras, ganados y capital. Me par ece que he invertido el orden de
importancia de las razones, pero
allá el lector malicioso, si es que lo
es, las colocará. coo arreglo á sus
conocimientos psicológico-metalúrgico-sociales.
Estas mismas causas fueron las
que motivaron que los padres de
Fernando estuviesen en un todo
conformes con los de Rosa. En consejo de familia se acordó que el muchacho viniese á estudiar á la corte, y en la misma sesión quedó aprobada la boda de los chicos para cinco ó seis ailos después, es decir, para cuando el Licurgo novel r egr esase á sus lares con la cédula personal
en que, después del nombre y naturaleza, se leyese «edad,&gt; veinticinco años, y «profesión&gt; AHOGADO.
No hay para qué decir que no hubo un solo voto en contra.
El ai'lo ante1·ior, como ya dijimos,
debió haber terminado, si el atribilario «Don Ruquesco&gt; no lo hubiese dispuesto de ot1·a manera.
Todas estas cosas que apuntadas
quedan, y otras muchas más, pasaban y repasaban por la imagina-

ción del mísero estudiante, cuando,
harto de darle vueltas al caletre 1
debió de concebir alguna salvadora
idea, porque se levantó de un salto,
exclamando:
-¡ Sí, diablo, buena idea; superior, archisuperior! ... Total, unos
~u~n~os malos ratos...... , quizá la
1rr1s1ón ele los compañero!f .... , de
la vecindad .... , del mundo entero
..... ; pe1·0 ¡bah! ¿qué impo1·ta? El
grado, primero, y mi Rosa, después. Soy un Séneca, un Licurgo,
un Cbámberlain, un ....
-¡Animal!-gritó una voz por la
parte exterior de la puerta.-¡.Qué
nueva. locura. te ha entrado, que
parece que estás en las Cortes?
-Entra, Felipe, entra.
-¡Vaya unas voces!
Y entró Felipe, un muchacho poco más joven que Fernando, estudianteno muy aprovechado de cuarto ai'lo de Derecho.
- ¡Poco alegre que estás! ¿.Qné te
pasa?
-Que me han suspendido ....
-¿Y por eso estás alegre? Pues
no lo entiendo.
- Pero no me volverán á suspender, porque be ideado un medio ....
-No sigas ya lo he adivinado;
no V&lt;'l verte a1 presentar.
•
- Hombre .... no es eso!
-Sí, hombre, sí; es probado. Gedeón te mirará con envidia, Calínez te estrechará la mano, y Pía.ve
se honrará con tu compañía.
- Si no me dejas hablar .... He
baila.do un medio para presentarme y salir aprobado. Perdona que
no te lo diga, porque es un secreto.
- Pues mira, yo no estoy para secretos, porque la alegría me rebosa
por todo al cuerpo.
-¿Por .... ?
-Me han suspendido.
-&gt;Tu quoquel&gt;
-Pero Luisa me ha dicho que sí.
-Vamos la ley de las compensaciones. Te felicito.

3.-V~etidos do pa11eo y traJo lnf.-ntil do cuello an¡¡ul~r.

-No tiene nada de particular;
ya me lo espe1·a.ba: me lo habían
predicho.
-A ti, ¿quién?
-1\lad. Esc:-oc, la adivinadora
de moda.
-¡.Has ido á verla?
-:-Claro, hace una semana. Verás:
la mterrogué, me miró la cabeza
me reconoció la mano, escribió e~
un papelito, lo metió bajo un sobre
q~e pegó, y me lo dió, d iciéndome:
&lt;::So lo abra usted hasta dentro de
ocho días,&gt; y me marché .. .. es decir, me marché después de abonar
dos duros por su trabajo.
-¿,Y ~briste el sobre hoy?
.
-¡Ca. En cuanto salí de ali{·
cualquiera. tenía paciencia. para es~
perar.
-;.Y qué decía?
-Sí y no: no y sí: narla más.
-¡Ilombre, te ha tomado el pelo!
-¿Qoe me ha tomado el pelo? No
seas idiota,hombre; si está más claro que el agua. l\Iira: yo le pregunté si aprobaría, y si me querría
Luisa. l\Ie presentó ayer á examen,
y á la segunda. pregunta. me dice el
tribunal: «Puede usted retirarse;&gt;
total, calabazas: veo hoy á Luisa,
y, naturalmente, me dice que sí.
Corresponde, pues, el resultado á.
la segunda contesta&lt;'ión. ¡Oh, es
una mujer muy hábil!
-Chico, ¿sabes que me estáu dando ganas de irá verla?
-Pues mira, para luego es tarde:
te acompai'lo.
Y, en efecto, media hora después
estaban ambos en el doruicilio de
la émula de Mad. Thebes. No sabemos lo que allí pasó, pero sí que á
las nueve de la noche, abierto el
misterioso pliego ante una taza de
café, una botella de agua y una. copa con gotas, como testigos, en
Fornos1 leyeron los dos amigos esta 9rofetica frase :
-;CAI.ABAZAS HAN D~ SE&amp;l

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 29 de Marzo de 1903.

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EL MUNDO ILUSTR ADO.

cartas. ¡Bien conocía las letras!
De sus padres y de Rosa.
¡No sé qué tienen las cart~s de la
novia, que se suelen abrir an~s
que las de los padres! Esto hizo
Fernando. Sabía que sus padres se
habían de alegrar; quería ver qué
decía Rosa.
Y esto era lo que decía:
«Querido primo Fernando: Te fe.
licito poi· tu triunfo, aunque algo
tardío, y te felicito doble~ente porque sin perder tus estud10s, sé que
~stás muy distraído por ahí. Conserva la proporción, porque ere?
que es muy buena, según me escribe Nati, que vive muy cerca de tu
«adorado tormento&gt; y te ve muy á
menudo, aunque tú no' la veas á
ella. Antonio ha regresado con el
empleo de capitán; me ba pedido á
mis padres, y éstos, enterados de
tu proceder, le ba.n dicho que sí. Al
buen entendedor, salud.-Tu prima, Rosa.&gt;
No ha.y para qué decir cómo se
quedaría Fernando. Entre maldiciones á Nati, &lt;Don Ruquesco&gt; y
Gorgonia, se le oía t·epetir:
.
-¡ Y yo que me burlaba de la sibila! ¡Qué rnzón tenía!
.
¡¡CALABAZAS HABÍAN DE SER!!
MANUEL J. GARCÍA.

ADIOS!
Noche serena y plácida
En cuyo hermoso cielo
Viajera sola y lánguida
La luna triste va;
IIacia l a bella patria
Do se meció mi cuna
Haz que tu brisa llévese

***
&lt;Don Ruquesco&gt; vivía en un entresuelo de la calle de la Flor, con
una sobrina llamada. Gorgonia,
cuyas faldas fueron las únicas q_ue
vieron aquellas paredes desde tremta. y cinco años, Jo menos, basta la
fecha.
Justo es que la presentemos.
De esta.tura, más baja que alta;
de cuerpo, más grueso que delgado; de pelo, más rojo que rubio;
cutis emblanquecido á fuerza de albayalde y otras materias «ejúsdem .
fúrfuris;&gt; ojos ribete.a.dos como los
conejos, y un sí es no es agobiada
de espaldas, era la pobre Gorgonia
'.ln vi viente mentís á la frase vulgar de que todo lo creado por Dios
es perfecto. Malas lenguas afirmaban que ni todos los dientes ni todo el pelo que lucía eran suyos,
más que por
·
Haberle costa.do su dinero,
y aún no faltaba quien atribuyese
su incierto y vacilante paso á alguna pequeña. desviación de la recta
en la tibia, el peroné y el fémur.
Sea de ello que quiera, que no
nos b~mos de meter en interioridades el ca.so es que la doncella esti.b~ hambrienta de novio, que su
tío estaba harto de ella, y que por
la. reja. . . . . no pasaba una. alma, ni
aun por ganas de «matar el tiempo.&gt;
Pero un día (muy pocos después
del comienzo de esta historia.) PASÓ.
Pasó y repasó y 1·etepa.só un alma., encerrada en un cuerpo cubier-

Mi triste suspirar.
De esta ciudad espléndida
Me agobia la grandeza.;
Y las memorias férvidas
De mi niñez fugaz,
Hacen brotar las lágrimas
De mis opacos ojos
Y entre ellas aún diviso
Mi humilde y dulce bogar.
Allá todo inocencia,
Dichas y a.mores cándidos;
Aquí todo mentira,
Dolor y deslealtad.
Durango, pueblo humilde,
La tierra de mis padr es,
¿Cuándo tus campos fé rtiles
Podré ot1·a vez pisar ?
Allá mis dulces risas,
Aquí mi eterno llanto;
Allá un amor del a lma,
Aquí un mentido a.mor.
Allá la paz bendita,
Aquí los desencantos;
Allá las flores cándidas,
Aquí las del dolor .. .. . .
Presto veré tus campos;
¡Mas que cambiada torna
A su paterno nido
El ave que voló!
Torna con la alma h erida,
Las alas destrozadas ,
Las ilusiones muertas,
Y a sin arrullo y voz.
Prepárele tu suelo
Lugar para el reposo,
Para el postrero s ueño
Que anhela mi dolor.
Mas ¡ay! ¿por qué llor osa
Dejo y con pena mísera
La ciudad que bul'! a.ra
Mi pobre corazón?
¿Por qué?... calla, mi labio,
«Su nombre&gt; te quemara . . ..
Actiós, suelo del a lma ,
Ingrato suelo, adiós .. ..

***

Al día siguiente le despertó de la
siesta la patt·ona., entregándole dos .

MATINÉES.
He aquí ahora algunas ideas que
pueden servir para hacer las matinées, que podrán ustedes modificar
según sus gustos y sus recursos:
19 Matinée muy elegante: el cuerpo es de terciopelo capuchi no, con
faldones dentados cayendo sobre un
volante de encajes blancos. Un encaje igual, formando ropaje, acom•
paña el delantero de seda amarilla
ó azul pálido; los manguitos, for mando pelerina, también dentados,
caen sobre la, mangas de seda amarilla ó azul pálido, muy rizadas.
Puños de terciopelo capuchino. En
la garganta, por bajo del cuello de
terciopelo capuchino, la chorrera
de abad.
29 Cuerpo de crespón rosa amarilla de una sola pieza, cellido al
talle por medio de un ancho cintur ón de galón dorado bordado con
turquesas. Pequeña taleguilla torera de te1·ciopelo ó satín azul marino.
Este mismo cuerpo, muy fácil de
ejecutar,puede componerse de cualquier color que case bien con otro,
ó con cualquier tela que siente bien,
según el rostro de cada cual.
39 Espalda sencilla, fruncida en
el talle, con delanteros rectos de
bengalina azul Labrador; Jos delanteros abiertos sobre una camiseta de muselina blanca, fruncida en
el cuello,y un cinturón muy ceñido;
volante de encajes fruncido en el
h ombro, y por detrás en el cuello, cayendo en for ma de abertura.
Mangas anchas de bengalina con
un alto volante de encaje, abullonado á l a altura del codo. Adorno
de plumas negras.
49 Cuino mucho más sencillo para levantarse de la cama, el Perezoso de surá rojo, guarnecido con
franela. Adorno de encajes negros.
Es muy caliente y elegante. Se puede hacer de cualquíer otro color,
por ejemplo, de surá heliotropo,
botón de oro, quisquilia, azul pálido, guarnecido con encajes negros
ó blancos.

DOLORES GUERRERO.

to por un terno gris, coronado por
un simpático rostro, de negro bigote y lánguida mirada. No hay
para qué decir que era Fernando
el que se lanzaba á tal empresa, ni
que el corazón de la. ardiente doncellita de cuarenta abriles se encontrara. preso á las primeras de
cambio en la trama de aquel terno.
A escondites primero, y más á las
claras después, siguieron aquellos
amores, hasta el punto de que se
enterara «Don Ruquesco,&gt; quien,
al principio, cogió el cielo con las
manos (sobre todo al conocer el
pretendiente), y después cogió.....
la. ocasión por los cabellos, no ignorando que la. fortuna del estudiante no era mala, y que la me1·cancía era de difícil salida.
Ello es que «Don Requesco&gt; depuso su ira al ver el sesgo que las
cosas tomaban; que Fernando persuadió á Gorgonia, y ésta dominó
á su tío hasta el extremo de que en
Septiembre pudo el joven leer, con
la natural satisfa::ción, un &lt;notable&gt; como una casa, en su papeleta
de examen.
¡ Se ha «cbicbado&gt; la sibila!-decía Fernando, corriendo hacia el
telégrafo, para comunicar lo más
pronto la alegría que 16 dominaba
á su familia, y sob1·e todc, á su Rc;&gt;sa.- ¡Cómo que me iba á mí á fa.llar la combinación! Mañana ó pasado tomo el tren, y . .... ¡que averigüen!

Domingo 29 de Marzo de 1903.

VESTIDOS

PARA

RECEPCIONES

Y FIVE O'CLOCK.

J

4.-Trajes de. ciclista y de paseo. El primero de falda corta Y
chaqueta "sport'."

19 Falda de terciopelo verde de
mimbre, con un gran delantal de
seda blanca ó rosa y aplicaciones de
terciopelo. El cuerpo de terciopelo
verde se abre sobre una camiseta de
muselina de seda blanca. Mangas
iguales con puntillas de rosas, Sólo hacen falt.i. para este vestido muy
sencillo, de cola regular, seis metros de terciopelo y seis de satín de
seda lustrada.
29 Vestido de tafetán de la India
color de cáscara de almendra, adorn ado con un galón de cabujones
multicolores, abierto sobre una camiseta de s.eda blanca. Galones
iguales en los puños, en el cuello y
en la cintura.
39Vestido de lana amapola guarnecido con terciopeJo negro, muy
bien para una mujer que sea rubia;
su precio es módico.
49 Vestido de paño ó lana verde
Nito, falda guarnecida con terciopelo del mismo color, cuerpo con
faldones largos, de lana 6 terciopelo.
59 Vestido de la.na gris y terciopelo gobelino. Falda de lana, cuerpo de terciopelo abierto sobre una
camiseta de seda del mismo color
que la lana, cinturón de seda con
un lazo muy ancho de lado.
69 Vestido muy elegante de pallo
bl anco muy fino,guarnecido con terciopelo tornasol, cinturón de plata,

5. -Vestidos de visita Y de casa. El primero de blusa ajustada y mangas japonesas.

jockey de terciopelo negro con galones de oro y volante de encajes.
79 De lana mordoré, ó sea castaño dorado y terciopelo igual.
SQ Vestido ligero de bengalina
amatista guarnecido con encajes
finos. Cuello, puños y cinturón de
terciopelo blanco.
Estos trajes de recepción pueden
servir, por lo menos los oscuros,
como trajes de visita v matinées.
He aquí, para visitas solamente,
unos cuantos vestidos más oscuros:
VESTIDOS PARA VISITAS.
l. 9 Fay a parisiense, verde tallo,
guarnecida con galones de azabache negro, abiertos en el cuello, puños y bajo de la falda.
2º Vestido de lana verde guarne-

cido con terciopelo más oscuro.
Gran visita con chaleco de terciopelo abierto sobre un delantero de
piqué blanco. Puños altos de terciopelo formando solapa en la bocamanga.
31,&gt; Vestido de siciliana verde marino, adornos de crespón recogidos
con lazos de satín blanco de plata.
49 Vestido de piel de seda vino
de Burdeos y terciopelo igual color,
un poco más oscuro. Cuerpo de terciopelo con solapas de seda blanca
y cinturón ancho de la misma seda.
59 Vestido de terciopelo de lana
verde almendra, y terciopelo negro,
guarniciones de pasamanería crema y oro y botones negros.
6&lt;.l Un vestido de gran estilo:
cuerpo princesa de piel de seda, ó
terciopelo, ó pafio, ó lana fina, pan

tostado, con solapas de pafio blanco, abiertas sobre una camiseta de
seda gruesa azul celeste, recogida
en la cintura con un fruncido de
terciopelo con cascabeles dorados.
El azul y el blanco tal vez parezcan
algo fríos pero revelan una alta
distinción.
79 De mucha etiqueta: vestido de
piel de seda gris, con galones de
acero en el chaleco y en la falda.
Cuerpo abierto sobre fruncido fino
· de seda rosa pálido.
89 Vestido vellón claro y corse. lete de terciopelo azul, abierto sobre una camiseta azufre.
99 Brocado malva y terciopelo
color &lt;le pensamiento.
109 Gasa negra, guarnecida con
encajes, adornada con lazos de satín oro pálido, cinturón de crespón
de seda del mismo color,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.
La garbosa,
La galana,
La sultana
del verjel,

Huyó, y el surco de la luz querida
Se perdió de la noche en el ciapuz:
Palpé la.s sombras, la alma atormentada
Huérfana, busca la fuga.ce luz.
'

La. que brinda
En copa de oro
El tesoro
Del placer,

Al descender fosfórica alumbrando
Mi ser to1•nóse de delicias mar:
'
Al postrarme, ay demíl se fué borrando
Y en mí dejó tristeza y soledad!
'
Su talle ví como flotando al viento,
Y en su contorno estrellas y zafit·:
Llanto sentí cuando vibró su acento:
En ella, de ella, y con su ser viví.
Fugaz placer, encantadora estrella
Que en nube tempestuosa se envolvió,
Ten tumba en mi recuerdo, ilusión bella,
Mi última luz, misterio de dolor!

Abre á mi alma
Tu ternm·a,
Visión pura
Del Edén;
Que mi acento
Ser te aclama
De la llama
De mi ser ....
a.mar,&gt; Ovidio, no se ha desdeña.do
de consagrar a.l peinado unos versos encantadores, y sobre todo muy
juiciosos; lo cual prueba. que, desde
los tiempos más remot.os, la. forma
del peim,do era uno de los medios
más poderosos de seducción para la
mujer.
&lt;Que vuestros cabellos no estén
nunca desordenados, la limpieza es
lo que más nos agrada. Vuestras
gracias dependen de vuestras manos; pero existen varias maneras de
variar la disposición de vuestra cabellera; que ca.da cual consulte 11,nte todo su espejo!
«Un rostro alargado exige que se
separen los cabellos sencillamente
sobre la frente: tal era. el peinado
de La.oda.mía.. Un moño ligero enlo
alto de la cabeza, que deje las orejas al descubierto, sienta muy bien
á lascaras redondas. Esta dejará
caer sus cabellos sebre ambos hombros, como Apolo cuando lleva. su
lira; esta. otra recogerá las trenzas
á la. manera de Diana cuando persigue los anima.les salvajes. La una
encanta por los bucles flotantes de
su cabellera.; la otra, poi· el peinado apretado y liso en las sienes. La
una sé complace en adornar sus cabellos con una cohcha brillante; la
otra., en dar á las sienes las ondulaciones de las olas.
«Mejor se contarían las bellotas
de una encina gigante, las abejas
del Hibla ó las fieras que habitan
en los Alpes, que los adornos ó las
modas nuevas que cada día aparecen.
«Hay muchas mujeres á quienes
sienta muy bien un peinado poco
cuidado en apariencia: parece hecho de la víspera, y sin embargo,
hace un rato que está concluido.
&lt;El arte debe imitar lo imprevisto
ó espontáneo. Este era el amable
dtisorden de Eola cuando Hércules
la vió por primera vez en una ciudad tomada por asalto, y exclamó:
&lt;¡La quiero!&gt;
&lt;Así era la princesa que fué abandona.da sobre las orillas de Naxos,
cuando Baco la raptó enmedio de las
aclamaciones de los sátiros, que
gritaban: c¡Evohé! .... &gt;
Esta cita es curiosa por la íntima
relación que establece entre lascoquetas romanas de aquel tiempo y
nuestras coquetas de hoy. Ovidio
sabía tanto sobre este particular,
como hoy los Lefevre y los Croisat.
La moda siempre es igual en su
eterna renovación.
Aun menos que los t1·ajes, el peinado debe acatar servilmente los decretos de la moda. Ante todo, debe
una peinarse según el carácter de 3u
fisonomía,y sobre wdo, de su perfil.
Repetiré aquí, por lo tanto, casi
exactamente lo que he dicho respecto al traje.
El perfil recto, tranquilo, severo,
exige necesariamente un peina.do serio, simétrico. Los conti:astes, los
rizos, el capricho, serían una nota
discordante.
Por el contrario, un perfil decidido, cuya bonita nariz es movible y
sensual, no estaría bien con un peinado grave y majestuoso.
La nariz chata, á la. Roxelana,
exige todavía más imprevisión: un
lazo de cinta muy alto, unas plumas
ó una flor puesta de lado, unos rizos caprichosos, darán á ese rostro
un aspecto encantador y delicioso.
Existen fisonomías que se salen
or completo de lo vulgar y que llaa.n la atención: fisonomías dtl ra-

za, cabezas caracterizadas. A esas
cabezas convienen preferentemente
los a;.n~dos algo serios, majestuosos, ""l'5' peinados completamente peculiares. Hay que ser realmente artista, improvisador, para descubrir
el peinado que conviene en absoluto á esos tipos de bellezas.
Claro está que para hallar y ejecutar tales obras de arte, mucho
más importantes para nosotras que
un cuadro de mérito, hace falta recurrir, como ya lo he aconsejado
tratándose del cuerpo, á una artista afamado, indicándole lo que se
desea, es decir, un peinado original, si puede ser, que no se a.parte
demasiado de la moda, que oculte
los defectos del rostro y que haga
resaltar sus bellezas.
Después, sólo habrá que copiar.
Será preciso algún tiempo de práctica para llegar á la perfección; pero con la ayuda de la doncella, si
es mañosa é inteligente, se puede
conseguir fácilmente.
Además, resulta de gran economía si se frecuenta la socibdad, pues
esos grandes artistas piden por lo
menos veinte francos ó á veces más
por cada sesión.
Los grandes peluqueros tienen
oficiales que peinen su numerosa
clientela.
Conozco uno que á las cinco de la
tarde próximamente manda enganchar- tiene coche propio-y pasa
revista de cinco á once á unas cuantos señoras que no consentirían jamás presentarse ante gente sin que
el maestro haya dado el último toque, echado la ultima ojeada, impreso su sello en la fugitiva obra
edificada para unas cuantas horas.

GUILLERMO PRIETO.

8.-Tejidos para áplicaciones.

·······••·······················
"SANTA •FE,"
LA MEJOR RUTA
ADenver, lusas Cíty, St. Loais, Chicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

~----:----'!"'!!"'--·

ILUSÍÓN FUGAZ.
La que arruya
Cuando canta,
La que encanta
Con mfrar,
En la tierra,
La azucena,
La sirena
De la mar,
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN DIA

Tome las pastillas Laxante■ de Brom~IDL
BI botiC1Ario le devolver, 1u dinero 111 no se cura.
La firma B. W. Gro,re " halla an cada cajita.

Silao, Guanajuato, Mayo 25. Así se expresa el ilustrado Dr. D.
Juan Villaseñor:
"Haciendo justicia al mérito
verdadero y para bien universal,
tengo satisfacción en decir que la
preparación eminentemente reparadora, denomiuada la Emulsión
de Scott, compuesta de aceite de
hígado de bacalao con hipofosfitos de cal y de sosa, me ha proporcionado excelentes resultados
clínicos en las distintas afecciones de origen desnutritivo y en
las que hay elementos discrásicos, dominando los glóbulos blan_gos de la sangre, como escrofulosis, leucocitemia, tuberculosis,
etc., etc."

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntoa
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.- Agente General.
ta. San Franol•oo,, lliím. 8 11 1166:,c/ao,, a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••
t+t-+++M+J•t•+·M++++++++H-of++M·l+H•ft+-H+++H++++++++++++++H
Vestido Princesa guarnecido con rico bordado de seda,

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 12 Id~ Al:mil de 1903

Jldornos 'floralu.
De los grandes secretos de la mujer, uno de los más importantes es
saber adornarse. Cuando la moda
exige que los adornos consistan en
flot·es, muchas señoras están sujetas al gusto ó al capricho de lamodista, poi· ignorar ellas mismas lo
que necesitan.
Casar los colores, he aquí el gran
sec1·eto, el que pocas damas conocen, y, s in embargo, no constituye
-,en sí ninguna ciencia.

Ciertos matices se llevan y otros
parece que se arañan cuando se les
acerca el uno al otro.
Con un vestido blanco, van bien
las violetas y las rosas de varias
clases; á una tela color de lila., la
acompañan las violetas y las rosas
blancas; para el negro, l as rosas
encarnadas; con el vet·de nilo, flores blancas cuya corola tire á verde, y para las telas de colores obscuros, las rosas amarillas.
Las telas amarillas requieren flores amarillas de diferente tono ó de
color blanco aperlado. Para el pá-

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 12 de Ab-r:il de 1903

li~o sale bien e) color de rosa, y los
cnsántemos ro¡os a rmonizan con el
color ~astaño. E l color de púrpura.
~rmo_mza con el bl aneo, pero el roJO chillante le cae muy mal.
Par':'- adornos de mesa, ¡ 0 más
a_propiado es escoger de las flores
silvestres l as de tallo largo y arreg)arlas en_ fuentes y vasos grandes
bien provistos de follaj,i.
Los ~ardos sil ves tres constituyen
un bomto adorno.
CRISÁNTEMOS

Estam_os en la estación en queestas prec10sas flores despliegan toda

dot·a do, blanco, violado
lila, morado obscuro fre~
sa, castaño y color de vino. Las flores, una vez cortadas, pueden durar basta
tres semanas sin marcbitarsP, con tal que se les
cambie el agua diariamente. Córtense los tallos á
media vara distante de la
flor, y colocados sueltos y
con a1·te en una vasija honda, se tend1·á un adorno
floral de muy .buen gusto.

La conciencia.

Vestido para compañera de des.
posada, guarnecido con entredosell,

Vestido de desposada, guarnecido con
dobladillos y bulloncitos.

Traje para boda, con cuerpo drapeado
para señora,

Era el µadre Jerónimo
na hombre alto, fornido
ne mira? a penetrante y fría:
&lt;le facciones proporcionarla~: anaque joven. tenía
completamente blancos sus
c•ahellos y su luenga barba;
f'n su rostro, demacrado y
1»í.lido, se advertían las
hnellas de horribles sufrimientos.
Haría más rlP cinco años
0 11P habfa profesado. y
d&lt;'sde Pn tonces los frailes
PO hablahannadamiís que
a... su carácter retraído y
silencioso : también solían
hablar de los sollozos que
ea su celda se oían du rante
la noche y cuando los demás dPscaasaban en las suVestido con cuello doble y cinturón
Vestido para paseo con cuerpo torera
Paletó de tafetán guarnecido
yas. Varias vPces le habían preguntado cuál era
con labor de encaje inglés,
la causa desuhabitual silencio y de las lágrimas
la gala de su bell eza; y, aunque
Los matices de los crisántemos
de c_alor artificial; basta uaa pieza
que
solía
de1·ramar cuando por las
e~casas entre nosotros, y a se notf,
son variadísimos, y múltiples los
ª?r1gada para resgua~darlas del
noches á su celda se retiraba. El
cierta predi!Pccióa por su cultivo.
tonos de cada color. Algunos ejemhielo: y cuando los aci,dos 6 &lt;piPs&gt;
contestaba con evasivas, y solaplares presentan ua conjunto siméEl c)i~a de México es apropiado al
se pl antan, Po necesario también
mente decía que algún tlía lo sacrectmteato de los preciosos critrico, semejando la flor uaa cabeza
proteg¡,rlos del viento basta que
brían, quizás aquel en que se viera
sáatemos, y proporcionaría su cuiperfectamente peinada; pero en
echan la raíz, nara. lo cual se ená las puertas dPl sepulcro el cual
otros, los pétalos son desiguales en
da.do una ocupación muy ª"radable
bren con un vaso /le vidrio. El teno veía muy lejano, pues ~on tanpara las señoritas, cuya "refinada
longitud, representand0 el conjunto
rreno propicio para los crisántetos sufrimientos como le torturaeducación y exquisito gusto las
una cabeza de Medusa.
mos, debe ser rico en barro v aboban no podría durar mucho su
acercaná sus poéticás hermanas las
n_ado con estiércol, en la J)roporAl género &lt;cbrysántbemum&gt; perexistencia.
flores.
c1ón de una tercera parte de éste
tenecen las margaritas de París muy
Como de costumbre, un día al
por dos de aquél. Los acodos ó
estimadas por durar el período de
Largo tiempo antes que l as planamanecer, la campana del vetusto
&lt;pies&gt;
se
siemb1·an
durante
los
mesu
floración
todo
el
otoño
y
parte
tas del género «chr ysánthemum&gt;
convento tocó á maitines y tonos
ses de noviembre, diciembre y enedi'! invierno;producea, además. mufuesel! conocidas en Europa y en
los monjes se reunieron e~ la capiro.
debietido
permanecer
encerrachos
capullos
y
requiere
poca
labor
América, los jardine1·os de China y
lla. Entre todos se notó una falta
dos,
como
hemos
indicado
arriba
su
cu
lt
ivo.
Las
hay
de
numerosas
el Japón se dedica1·on con tal entu la del padre Jerónimo. Unavezqu~
basta
!IlªYº,
época
en
que
ya
no
co'.
variedades,
bastantes
á
formar
un
siasmo á las ya mencionadas planhubieron terminado sus rezos, el
rren riesgo las plantas afuera y
dep_a rtameato atractivo en una extas, que lograron añadir renombre
p~dre prior y otros monjes se diripor
el
contrario,
la
luz
y
el
c¡lo;.
posición.
á. sus respectivos países, dándolos
gieron á su celda, la cual estaba en
solar les son benéficos.
El corte de los crisántemos coá conocer del resto del mundo por
el lugar más apartado. Al llegará
mienza en noviembrt, y dura hasta
el nombre ideal de &lt;Tierra de las
Los colores más hermosos y geella y después de abrir la puerta
Flores&gt;.
enero. Las plantas no han menester
nerales de los crisántemos, son:
un horrible cuadro, imposible d~

�Domingo 12 de .i}bril de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

describir en todos sus detalles, se
descubrió á sus ojos.
Estaba el padre Jerónimo acostado en el duro jergón, con la vista
clavada en el t,echo y rezando;contra su pecho y con las dos manos
fuertemente apretaba un Crucifijo;
por sus amoratadas mejillas á raudales las lágrimas se deslizaba.o;
en su rostro, cadavérico, fácilmente se advertían las huellas de titánica lucha con la. conciencia.
Cuando oyó abrir la puerta, volvió á ella su tétrica mirada, y viendo á sus visitantes, separó del Crucifijo una de sus descarnad as manos,
v con ella les indicó que se acercasen; ellos le obedecieron, y una vez
que los tuvo junto á él, con una voz
entrecortada por los sollozos y apenas perceptible, comenzó diciendo:
&lt;Hermanos: siento que mi vida
por momentos se extingue, y creo
no me quedan los suficientes para.
contaros un secreto que no quiero
llevarme á la tumba, y el cual es la
causa de mi muerte; la conciencia.
me mata; oíd, pues:
&lt;Hoy hace cinco años conocí en la
aldea á una. hermosa campesina, de
la que mi corazón se quedó prendado; desde que la vi la amé, pero no
con amor vulgar, sino con una pasión ciega, avasalladora. Varias
veces la ofrecí mi amor, que ella
nunca quiso aceptar, mostrándose
conmigo esquiva y desdeñosa. Así
transcurrió algún tiempo. Como yo
no podía contener en mi pecho aquel
amor que me devoraba y la inmensa tristeza proporcionada por los
desdenes de la mujer á quien con
loco frenesí quería, buscaba en la
hermosa soledad del campo algún
alivio para mi citiga desesperación.
&lt;Al caer de una de esas tardes
estivales, en que el sol, al ocultarse
en su oca.so, tiñe el cielo con rojos
matices, volvía yo á mi aldea, después de haber dado en el bosque
expansión á mi amargura. Por una
senda que .blanca serpentea entre
los verdes prados, vi hacia mí venir una enamorada pareja; ella era
la mujer á quien yo adoraba; él era
uno de mis hermanos, al que yo más
quería .... ¡pobrecillo! .... &gt;

~; i

··E. .•:....;;·.

Al llegar aquí no pudo continuar;
rompió á llorar como un niño. El
padre Prior, viendo que el fiaa.l de
su existencia se aproximaba con
pasos agigantados, procurócalmarlo con dulces palabras de caritativo
consuelo y le mandó siguiese. El padre Jerónimo continuó diciendo:
&lt;Al pronto vi que era mi hermano; mas después, los rugientes celos
que en mi pecho se agitaban n1;1blaron mi vista, y sólo sentí una rnsa-

ciable sed de sangre y de venganza
Saqué de mi faja un ancho y agud¿
puñal; me abalancé sobre él.. .. , y
en su pecho lo clavé hasta el mango .... ; cayó herido en tierra .... ; y
al caer, pronunció estas palabras
que no be olvidado y que en toda~
partes escucho: «¡Miserable!. ..... ,
&lt;¡Caín!. ..... : me has matado..... ;
&lt; pero te perdono.&gt; Entonces, en el
momento de verle caer, volví mi
vista hacia ella y la vi con sus ojazos penetrantes clavados en mí·
aquella mirada me dió miedo y eché
á correr á través de los campos
creyéndome siempre perseguido po;
la sombra de mi hermano, que incesantemente me gritaba: «¡Misera&lt;ble! .... , ¡Caín! .... : me has mata&lt; do .... ; pero te perdono.&gt; Más que
de estas palabras, que ya empezaban á morderme la conciencia, huía
de aquella penetrante mirada que
tanto miedo me causó.
«Largo tiempo corrí, siempre huyendo, siempre creyéndome perseguido. Y a de noche JI egué aquí;
llegué á esta sagrada mansión; y
no atreviéndome á llamar, creyéndome que la profanaría si entrase
en ella para ocultar mi crimen, caí
rendido en la puerta, y escondien•
do mi cabeza.entre mis manos, lloré;
sí, largo tiempo lloré; mas escuché
lejano el galopar de unos caballos
que hacia aquí venían; supuse que
era la justicia que me buscaba como al asesino, y poseído uel terrible miedo que invade el alma de
todo criminal después de babel' saciado sus instintos de hambrienta
fiera, llamé, me a.bristeis, y como
un nuevo fraile profesé.
«Desde entonces, desde que ma\é
á mi hermano, no he tenido un momento de 1·eposo; desde entonces mi
conciencia cruelmente muerde mis
entrañas, y poco á poco ha ido minando mi vida, hasta que ya hoy se
terminará y con ella los sufrimientos que la torturaban ...... &gt;
Terminadas estas palabras, con
efusión y entusiasmo besó el C1·ucifijo · dió un tenue suspiro, y después
dti pronunciar dos nombres, expiró.
Et padre Prior, vol viéndose á los
demás monjes, les dijo: &lt;Ha comeliido un horrible crimen, mas no era
un criminal; tenía un alma hermosa. y un corazón muy noble; s_u conciencia bastante le ha castigado;
Dios le acogerá en su seno.
«Marchemos todos á la capilla á
rezal' por un mártir del amor y de
su propia conciencia.»
La campana del convento _lanzaba al aire los tl'istes y agomzantes
tañidos que á los muertos se dedican, y al mismo tiempo,_ tod?s los
monjes pensativos y s1lene1osos,
como s¿mbras que del mundo huían,
se encaminaban al templo por un
largo y obscu1·O claustro .... . .

• 1

De su agujero, muy obscuro. sa.
lió un día la Muerte.-¿A dónde irá
la implacable?, dijo, al verla pasar frente á su mansión de luz, la
noble Piedad.-Y con la inquietud
que se apodera del bueno ante el
presentimiento de que algo malo se
va á realizar. la Piedad se fué detrás de la siniestra aparición.¡Qué contraste ofrecían la vieja negra, envuelta en sombras, y la dulce deidad, cruzada de brillantes
rayos!
Cuando la hubo alcanzado, díjole:-Muerte, ¿á quién vas á matar
ahora? - Todavía no lo sé. Voy
en busca de mis predilectos. Si quieres, acompáñame, y verás que no
destruyo vidas al capricho, sino
que elijo cuidadosamente gente buena.
La Piedad se estremeció.-¿Qué
entendería. la Muerte por gente
buena·~
Dicho esto, continuaron las dos
su marcha invisible pol' el mundo.
A cada momento la muerte dirigía
miradas oblicuas á la Piedad, como
burlándose de ella y de su impotencia para consolar á los homb1·es en
su miseria irreparable.
De súbito, un vasto edificio surgió ante las dos. Era un manicomio.
-Muerte-dijo la Piedad.- ahí
tienes centenares de infelices, en
plena inconciencia.. Y a no s?n racionales. De esta triste mansión no
salen sonidos articulados, sino gritos espantosos. Los unos son locos
de atar, los otros idiotas incurables.
La Muerte meneó la cabeza:
-Esta gente no es buena, exclamó. Sigamos.
Llegaron á un hospital de leprosos.
-¡Desventurados!- dijo la Piedad. ¡Qué ho1Tible situación la de
estos enfermos! Se van pudriendo
en vida. No están muertos y, para
ellos ha empezado ya la descomposició; orgánica, la putrefacción.
Están infestados y envenenan el aire que los demás respiran.
-Esa gente no es buena-repitió
la muerte.- Continuemos nuestra.
marcha.
Llegaron á un edificio, construido
todo de piedra y hierro. Era un presidio.
-Ahí tienes-exclamó la Piedad
-todas las variantes del crimen,
hecho carne y hueso. En esos presos se ha encarnado la maldad humana. No hay infracción que no
tenga representante~ dentro de esa
penitenciaría:- Ase~10C?s, ladr?nes,
violadores mcendiar1os, falsificadores. Esa' es la escoria social. Si
se desbordara, todo lo ahogaría
bajo su ola de cien?:
Por te1·ce1·a vez d1Jo la Muerte:
--Esta gente no es buena. Yo nv
gozo matando locos, leprosos ni
bandidos.
'
-¿A quién quieres matar, pu~s?
-preguntó ansiosamente la P1e-

ALBERTO DE MARTOS.

Madrid.

FUNERARIA.
Cava, buen sepulturero,
al golpe del azad?n,
una fosa. Anda ligero,
.
porque en ella enterrar quiero
una pálida ilusión.
·Te asombra que se haya muerto,
. te'.1
si c.ayer hermosa 1.ª vis
Pues ve su despoJo yerto . . ••
·Ay! sólo el dolor es cier~o
torque la vida. es muy triste.
El llanto de mis pesares
cubra ese negro cajón;
lluevan rosas á millares
y gardenias y_ ~za11:ares .. • •
¡era virgen mi 1lus1ón!

Vestido con blusa de debajo cambiable para niñas de 5 á 7 años
Traje marinero para niños de 8 á 10
años,

Vestidito casacón, para niños ele 1 á
2 años.
Vstidito campana aplegadillado, para
niñas de 2 á 4 años.

SALVADOR GUTIERREZ

NÁ.TERA·

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'~'(,,·+
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.--:.

dae1.

Y a se fué mi bOñadora,
tendió el ala mi quimera,
y hoy en la tierra que mora
echa, 'amigo, en buena hora
la paletada p0strera.
Mas oye, sepulturero,
toma otra vez tu azadón,
abl'e la fosa ligero,
.
poi·que en ella también quiero
sepultar mi col'a.zón.

Domingo 12 de Abril de 1903

t

-Yo quiero matar á gente que
ame y sea amada, por_que so0: los
únicos dichosos. ¿No dlJO el Ci:1sto,
en el más admfrable de sus sermo·
nes que son bienavénturados los
que' aman? ¡Adelante!
La Piedad se estremeció por segunda vez.
Siguieron I a ruta y en un punto
se detuvo la Muerte. Puso su mano
l'Ígida sobre la Piedad, y le se~aló
una casita que había en el cammo.
Era un albergue muy modesto. _La
embellecían dos criaturas; una mña
muy blanca, de ojos colo1· de cielo,
de cabellos de color de oro. Ella
estaba sentada en las piernas de

Vestido con pliegues cosidos y cuello de encaje.

una joven, casi niña, morena, de
ojos brillantes, de cabellos negros.
¡Qué contentas estaban las dos!
La niña reía á carcajadas. La
joven no cesaba de sonreír. Las dos
vestían siempre del mismo ~olor.

Preferían el blanco y el rosado.
Su::. trajes eran sencillos y bonitos.
La familia de ambas niñas se recreaba en ellas, y las cuidaba y
contemplaba con tel'nul'a indecible.
Ellas eran el encanto de los 541yos.

Vestido con cuello-hombreras.

Ellas embellecían todo aquel lugar.
Regaban sus arbolitos. Echaban
agua y alpiste á Jos dos pajal'itos
qu~ tenían: un m1r~o, regalo de una
am!ga., y un cana.r10, regalo de un
amigo.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 12 Id.e Abril de 1903

ELECCIÓN DE CASA.
Uno de los factores más impoctantes para la salud, cuando se escoge habitación, es la atinada elección de sitio en que aquélla está
colocada.
El clima el rumbo á que cae su
fachada, 1~ altura de los pisos_, la
altitud en que está colocada (si en
valle, ladera ó cima),las porciones
de agua que existen á sus alredeaores, y su calidad de lagos, ríos,
pantanos,charcas ó estanques, etc. ,
y la naturaleza de su suelo, todo
debe ser considerado.
Sabido es que varían en las localidades la severidad de los rayos
del sol la dirección del viento, la
temper~tura y la humedad atmosférica, y de ahí dependen las cualidades ó inconvenientes de una residencia.
Conviene saber que los cuartos
con vista al sur son más calientes
que los que caen al norte, pero que
mientras en éstos la temperatura es
constante, en aquéllos varía sin cesar.
Las casas situadas en los bosques ó rodeadas de arbolados espesos y altos son mal sanas á causa de la humedad; mas si el bosque
está situado á un lado y á corta
distancia de la finca, aquél le proporciona abundante oxígeno, la
defiende de los vientos fuertes, sin
privarla del beneficio de los rayos
solares.
Debe evitarse cuidadosamente escoger habitación junto de fábricas,
hospitales, minas y grandes almacenes, pues en ellos se desarrollan
gases y partículas muy pequeñas
de polvo, muy nocivas para lasalud.
Los pantanos, charcas y e3tanques de aguas mue1;'tas son mal~s
vecinos porque el aire húmedo, y1ciado á menudo por las emanaciones de materias vegetales y animales en descomposición, acarrean
consigo el paludismo, la malaria y
toda suerte de fiebres por lo general mortíferas. En las tierras tropicales y subtropic~les, d_onde los
vientos reinantes m provienen del
norte ni son fríos, tales depósitos
de aguas estancadas pueden llegar
á hacer inofensivos los pantanos,
plantando en su vecindad árboles
de eucaliptos; y en las zonas templadas se puede obtener el mismo
resultado, basta cierto punto, por
medio de las plantas llamadas vulgarmente &lt;flores del sol.&gt;
El aire húmedo, cuando es frío al
mismo tiempo, es más dañoso que
el húmedo caliente; y el aire ~uy
seco en las babitaciones,es también
nocivo. Esta circunstancia se nota
claramente en los cuartos de la:s
casas de clima frío, que por el rigor del tiempo es necesario ~alentar, bien á vapor, por medio de
agua caliente ó por estufas calorí:feras ú hornillos.
El aire calentado por medio de
hornillos de~ pasar por un depósito de agua antes de entrl!-r en la~
habitaciones, siendo lo meJor tener
en cada una de éstas una gran vasija con agua. Lo mejor de todo es
mantener las habitaciones frías y
bien aireadas, pero en los climas
rigorosos eso es imposible. El que
abrigándose puede resguadarrse ~el
frío sin necesidad de calor artificial' goza de excelente salud.

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Bordado para aplicaciones.

J:ttrilla
No siempre amor prepara
De rosas sus cadenas,
Ni están de fruto llenas
Las ramas del placer.
De ti ya me separa
Crudo deber tirano;
Tu rostro soberano
No be visto desde ayer.
En vigilancia activa,
Junto al arnés y espada,
Sólo el pensar me agrada
Que atiendo al común pro;
Y mientras que festiva
Pasas la noche ufana,
Velando po1· Rosa.na
Paso la noche yo.
Mi pecho apesadumbra.
Del sitio la aspereza
Si alivian mi tristeza
Los brazos de esa cruz.
La negra. estancia alumbra,
Del que rendido te ama,
La vacilante llama
De moribunda luz.
Sitial de tablas duras
Y capas protectoras
Con:fot·tan pocas horas
Del día que ayer vi;
Y entre armas y. armaduras,
Caballos y guerreros,·

A ti vuela, señora,
Mi amante corazón.

Dos fieles compañeros
Descansan junto á mí.
¡Descansan!.. ¡Ah! Su pecho
Está de amor vacío,
Y yo siento en el mío
Abrasador volcán.
¡Descansan, y en mi lecho
Yo agito mi quebranto,
Y turbo con mi llanto
Los sueños que tendrán!
Si cedo al sueño, un eco
De pronto me despierta
Y del cansado ¡alerta!. ...
Escucho el largo son;
O el relinchido hueco
Del alazán brioso,
Que aumenta estrepitoso
El cóncavo artesón.
Al que apartado gime
De tus divinos ojos.
La vida es toda enoJOS
y á aborrecerla voy,
•
Si tu ,beldad no imprime
En mi ánimo la calma;
Si como teme el alma,
N~ vuelvo á verte hoy.
Mas ya á mi lecho dnro
Su rayo el sol envía;
Ya dora el nuevo día
Mi lóbrega prisión:
Y del recinto obscuro,
Donde penando mora,

i

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JUAN DE LA PEZUELA.

(Cona.e de Cheste.)

RECETA DE COCINA.
BUDIN EMPLUMADO.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver,:Kansas Cíty, St. Louis, Chicago, New York,
San Franci11co y Los Anueles

Para hacer este rico budín, que es
uno de los mejores postres en las
mesas europeas, se mezclan una taza de mantequilla derretida y dos
de polvos de azúcar, tamizados.
Después de bien batidos, se agregan á una taza, no muy llena, de
almidón de trigo, otra de leche y
dos de harina flor, á la cual se hayan echado con anticipación ~os
cucharaditas cafeteras de &lt;Bákmg
Pówder.&gt; Incorpórese todo y añádase una cucharadita de extracto
de naranja; acomódese la mezcla
en una tortera honda untada de
mantequilla, y déjese cocer por media hora en el horno templado.
Una vez cocido el budín, se le hace una corona con siete claras de
huevo batidas y polvo de azúcar al
gusto; volviendo . á ponerse en el
horno por diez mmutos.
SOPA Á LA JULIANA
Se toma igual cantidad de zanahorias, apio, lech?ga, acederas,
guisantes y habas tiernas, se reI:i-ogan en manteca con unas roda¡as
de cebolla, se echa después caldo
del puchero y se cuece á fuego lento, y después viértase sobre rebanadas de pan muy delgadas.

EL TESTAMENTO.

Dtl Tllmo. Sr. JlrZObispo 'f«ban.
Los bienes fueron valuados
en$ 125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York,
Ha.ce pocos dia.s que se pra.ctlc6 la
apertura. del testa.mento del Ilustrlslmo
Sr. Arzobispo Don Pa.trlclo A. Feeban
en la. eluda.el! de Chlcago, Illlnols. La
,ortuna. di dlstlDKUldo prelado ascendió a, cerca de $125,000 oro americano;
y segdn el Inventarlo que se ha pub-lea.do, los bienes que dejó fueron como
Jlgue:
Dos p6llzaa de ' 'La Mutua,' • Compal!la de Seguros sobre la. Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada. una, ó sean. . • •$50,000
Dividendos acu~ulados SO·
bre una d'e las póllzas. . 9,829
Otra p0llza de seguro. · • • 14,0~
Acciones en efectivo Y en
Bancos. . , . . . . . . 37,000

PARA CURAR UN RESFRIADO tN UN DIA
Tome las pastillas Launtea de Bromo-Qnlnlna.
Bl boticurio le devolverA 10 dinero II n'! se cnra.
La firma B, W. GrOTe ■o baila en cada ca¡lta.

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oro
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oro
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Entre la.s dlsposlclones del se!lor Arzobispo, en au testamento, se hicieron

México D. F., marzo 3.-Siempre he he~ho y sigo haciendo ID: uy
buena apreciaci6n de la Emulsi6n
de Scott de aceite de hígado de
bacalao prescribiéndola constantement~ en mi cli~ntela, por el
buen resultado que siempre he
obtenido con su administraci?n,
desde hace quince años_ que ~Jerzo mi profesi6n de médico y cirujano.
Las anteriores palabras fueron
escritas y firmadas por el doctor
Manuel S. Izaguirre.

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1'

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l!stas:

A su hermana, sellorlta Ka.te Feeh•:~
que estuvo siempre con l!I basta
muerte, $40,000 oro en bonos Y $25,0~
oro de una de las póllza.s de seguro
a, la se!lora Anna A . Feeba.n, viuda de
se!lor doctor Eduardo L • Feehan, hermano del se!lor Arzobispo, $25,000 oro
de otra. de las póllzas, Y $5,000 ºp
r o/~
efectivo· a, la Academia de San a r •
clo de éhlcago, de la que es precepto·
ra su hermana, Madre Maria Catallna,
$10 000 oro de la tlltlma póllza; a, la
esc~ela • 'Santa Maria' ' de ensel!anza
prli.ctlca para va.rones, de Feehanvlll:;
Illlnole, que era la Institución por
que mlls se interesaba. el sel!or Arsoblspo, se entregaron los $4,000 reatan·
tes lle la 111tlma pólls&amp;.

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Se reservan camaR en Carro Pullman para todos los punto::;
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entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San Francisca, llilm. 8 11 Wláxlca,

l

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

1.-Elegantísimos vestidos de paseo, propios para señoritas.

Explicación dt
nutstros grabaaos.
Número l. De verdadero buen
gusto y airosísimos poi· su modernista y elegante confección, son los
cuatro vestidos que representa este
grabado. Todos son apropiados
para séñoritas de talle esbelto 1
deben llevarse en paseos vespertinos. Aunque á primera vista parece complicad a la confección de estos

trajes, no lo es en realidad, pues
para ella sólo se requiere un buen
gusto en la elección de_la~ aplicaciones, que son de enea.Je irlandés,
seda rameada, gasa vaporosa y
cintas de terciopelo. También contribuye en gran manera la. elección
de la tela, que debe_rá ser ~util, propia para la estación primaveral.
De preferencia deben anq uirfrse colores claros, que son los más apropiados para rostros agraciados y
talles gentiles.
Nuestras simpáticas lectoras de-

ben también fijarse muy detenidamente en los g1·aciosos y elegantes
sombreros de estos figurines. La
moda actual es muy estricta en lo
que se refiere á los sombreros femeninos, pues éstos no deben cubrir el
peinado, sino antes bien, ayudar al
lucimiento de éste. En la mayor
parte de los tocados femeninos, y
sobre todo, cuando el cabello no es
muy abundante, es preciso llevar
&lt;crepés&gt; que abulten el peinado y
contribuyan á hacerlo de gran vista. El cabello debe llevarse lo más

suelto posible, excepto en tocados
especiales en que es preciso sujetarlo y restringirlo. Esto último
viene á constituir una estética especial adecuada solamente para
cierta clase de rostros.
,8
Número 2. Para paseos campestres son apropiados los vestidos
que representa este grabado: Los
laterales son de paño color claro,
encubridores del polvo y de sencilla y vistosa confección. El del
centro es para amazonas y se confecciona con cheviot color obscuro.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 19 de Abril de 1903
La falda de este vestido es enteramente lisa, y el talle, después de
ajustar perfectamente en la cintura,
lo cual es indispensable para dar
una vista airosa al cuerpo de la
amazona, cuelga algunos centímetros bajo el ajuste. Al sombrero de
copa, se le pliega graciosamente
una ancha cinta de gasa, ribeteada
en la parte superior, con adornos

más 6 menos vistosos y elegantes.
El cuello y la corbata de este traje,
enteramente varoniles, son de todo
punto indispensables para una perfecta amazona.
Número 3. Este .,legante vestido,
de estilo ente1·amente moderno y cuy a confección se ajusta á los más
estrictos principios de la moda,
puede construirse con cheviot, paño cebellina ó paño
de damas, de colores claros. El de
estilo «Princesa&gt; y
cuello esclavina.do,
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debe ser de paño
('"·2-,:
obscuro, y propio
para señoras de
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edad. El her. ,,i::.
.-i~ cierta
moso vestido taque se halla
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en primer término,
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la espalda y sobre los hombros,
graciosas aplicaciones de encaje
il'landés, que hacen sumamente original la confección de este traje.
Un cinturón de seda, tableado, ajusta el talle y por la espalda se pliega en dos grandes rosas y se hace
terminar por vistosas y flotantes
bandas. Las aplicaciones de cinta
del traje «Princesa,&gt; le dan á éste
un elegante aspecto. Los otros dos
vestidos, de estilo sastre, son también sumamente originales y vistosos por lo modernísimo de su con·
fecci6n.
Número 4. La colección de sim·
páticos y graciosos trajes infantiles que hoy presentamos en este
grabado á las madres de familia,
debe dejarlas complacidas en extre•
mo, pues en ella podrán encontrar
diversidad de estilos y de gustos.
Todos estos trajecitos, de confec-

EL MUNDO ILUSTRADO.

ci6n enteramentemoderna,como los
dem~s que hemos presentado, son
prop10s para ~aseo y de telas no
muy pesadas, srno propias para la
ª&lt;?tual estación de calores. Las fa.
lhtas y sombreros que llevan estos
bebés, son de paja unos y otros d
ai·mazón ~e alambre cubierto co~
gasas y m_ntas. Las aplicaciones de
estos tra¡es infantiles dPben ser

~uy sencillas y vistosas, pues prec1sai:nente la elegancia de los trajes
de nulos, debe consistir en una cuidadosa sencillez.
Rec_omendamos á Jas madi·es de
fa.mil~~ que todos los trajes para
sus hi¡os, deben ser confeccionados
con teJas y adornos poco exagerad?s, pues nada cuadra mejor en un
mño que 1~ sencillez de su traje en
consonancia con la inocencia de su
alma.
Como en la hechura de todos es-

14.-Vista posterior del grabado número 2.

•

\

'

~os trnjes infantiles juega un papel
i1;0portante el gusto y ta.lento especial de las madres, sólo nos limitamos _á presentar modelos para que
en v_ista de eJ los se ejecuten las confecc1ones, ma~ ó menos alteradas,
segun la estética especial. De antem1mo debe~os_ manifestar que todos los tra¡ec1 tos de nuestro grabado son sencillos y elegantes.
Número 5.-Habiendo dado ya en
nuestros números pasados detallada explicación de labo1·es semejantes á la que representa este grabado
nos limitamos poi'.
hoy á decir que esta clase de bordado,; es de suma utilidad para aplicaciones de forros y
oubiertas de co jines, almobado nes,etc. Deben combinarse los colo-

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traje

2.-Trajes de paseo y de Amazona.

de paseo,

estilo Renacimiento y Princesa.

Do,mlrngo 19 de Abril de 1903
res del tejido de tal manera
que_se aproximen lo más que se~
posible á la realidad. Los colores
t&lt;?rna:;olados Y una artística combrnaci6n de claro obscuro deben ser
la base ce esta clase de labores.
N~mero 6.-:Muy seria es la confec~ión de ,este sencillo traje. Debe
huu·se e~ 8 \ de toda clase de adornos _y hm1tarse ÚQicamente á un
senc1l!o tableado y un cuello de enea.Je nbeteado con cinta mai·avillosa. Además de este cuello, debe llevarse ot1·0 doblado de lino, corbata de_ plastrón de una tela igual ó
semeJante á ~a ctel vestido. El sombrero, de pa¡a Y flores, debe estar
en consonancia, por la sencillez de
su confección, con el vestido. Por
10 demás, S?lo d_ebemos añadir que
en la parte mfer10r y posterior de
la fa\da se coloca una doble cenefa
de cmtas, que constituye todo el
adorno en esa parte del traje.
Número 7.-El tarjetero de seda

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 19 de Abril d{;l 1903

EL l'IHJNDO ILUSTRADO.

que;representa este grabado, es de
suma elegancia y buen gusto. El raso deberá ser de color verde Nilo y
las pinturas han de ostentar una
policromía verdaderamente artística. Restírase primeramente la tela
sobre el bastidor y se traza en seguida el dibujo con lápiz suave y
líneas muy delgadas. Puede emplear se también la tinta de china,
la cual pod r ía s¡¡t•, ir pat·a dar una
ligerísima sombt·a á los contornos
del dibujo. La pintura, hechas ya
estas operaciones preliminares, se
ejecuta de la manera que ya hemos
indicado varias veces.
0

EL CUAB TO QE TOCAD8B.

•

1

''

4.-Colecc ión de trajes infantil es para
niños y niñas de 3 á 10 a ños.

PÁGINAS DE UN LIBRO.
LAS ENCANTADORAS,

.

Número 9. -(Ver la explicación
del número 5.)
Número 12.-La pintura y confección de esta cubierta para cojines
.ó almohadones se ajusta en todo á
la explicación que hemos dado para.el grabado del núm. 1. Con excepción de la forma un poco más alargada de esta funda y de los motivos del dibujo, el procedimiento es
igual. Las tintas debeu ser un poco
más obscuras para. el almohadón.

La belleza moderna es s~peri&lt;?r fi,
la belleza antigua, qu~ resid~a umcamente en la perfección de ,a forma, en la armonía de las proporciones, en la pureza de la línea, en
la amplitud de los modelados y en
la nobleza del porte.
Hoy día, la bell_eza reside ~obre
todo en la exprl;sión1 la ¡¡:rama,. el
sentimiento, la mtehgencia, la mtensidad de vida.
Además hay la belleza natural
y la belle~a adquirida. &lt;Hay dos
clases de belleza, &lt;escribió Mme.
Girardín:&gt;la que se recibe y la que
se adquiere.&gt;
La belleza natural consiste en ese
conjunto de líneas que solicita, encanta y cautiva la mirada.
La belleza adquirida es la que
proviene del arte de peinar~e, de
vestirse, de reformar ó modificar
los defectos de la naturaleza. Esa
belleza, cualquier mujer de gusto
puede adquirirla.
Diremos más: la que sabe vestirse, calzarse, amueblarse, la 9-~e
tiene el gusto de las cosas exquisitas, la que imprime á su manera de
ser, á sus gestos, á su_ a~d~r, á su
interior un sello de d1stmc1ón y de
elegancia, será reputada como mujer hermosa mejor que la que, siendo realmente bella, no sabe ballar
el marco á propósito para su belleza, dándole relieve, ó no cuida

•
su persona y comete faltas de gusto. En una palabra, la que no tiene conciencia de su poder y de su
valor.
Por consiguiente, para ser hermosa basta con querer, y toda
mujer que comprenda su verdadera
misión debe querer.
Pero existen aún otras distintas
maneras de ser bonita ó hermosa.
Gracias á los recursos del tocado
y de la coquetería, se pueden modificar y amoldar á voluntad el carácter y la expresión de la belleza.
Una encantadora, la que hace del
a_rte de agra~ar la primera ocupa'
ción de su vida, el fin de su existencia, sabrá hallar, sin que se lo
enseñen, ciertas_ modificaciones y
modulaciones. A esas mujeres de
genio nada hay que enseñ11,r; pero
hay otras que necesitan tener un
guía.
Así es que la mujer encantadora
podrá ser embriagadora ó melancólica, sugestiva ó sentimental, interesante ó sencillamente arrebatadora.
Para llegar á esos efectos múltiples y complicados, la expresión de
la mirada, de la sonrisa, de los
modales, no es suficiente; tiene que
sa.ber preparar su marco y modificar, según el fin que quiere alcanzar, su peinado ó su vestido. El color ambiente y los efectos de luz
desempeñan un papel importantísimo en estas transformaciones.

MINIATURA.
Estancia angosta y sombría
donde un débil nimbo vaga,~
entre un candil que se apaga
y un primer albor del día.
En un lecho un moribundo;
junto al lecho una mujer,
y allí, entre set· y no ser,
todo el abismo de un mundo.
De criaturas un enjambre
cet·ca á un hoo-ar
no encendido,
0
y allí, entre h at·apos tendido,
1
mudo el fantasma del hambre. •••• •
MIGUEL ULLOA,

Las buenas intenciones de una al·
ma honrada pero débil, hace pensar
en esos arbustos siempre en flo r que
no dan fruto.

*

Hay una cosa más triste que cesar.
de vivir, y es la de sentir que no se
ha sabido vivir.

*

La &lt;toillette&gt; es el prefacio de una
mujer y á veces el libro entero ; pero
un ·llbro puede estar bien encu adernado, dorado por los cantos Y perfectamente insignificante.

•••
I

Hay tocadores de todos géneros
muy elegantes, suntuosos; alguno~
son verdaderos saloncillos, en los
cuales las señoras pertenecientes á
la más alta sociedad reciben constantemente á sus amigas íntimas.
En el siglo XVIII, el cuarto de
tocador, pintado por los más afama.dos artistas de la. época, Watteau, Boucher, Fra.gonar d era una
habitación abierta. hasta' para los
&lt;amigos,&gt; mientras peinaban, empolvaban y mosqueaban á lascoquetas marquesas.
Es verdad que entonces se lavaban muy someramente, un poco
más sin embargo que durante el siglo anterior, en el cual ignoraban
aun entre la clase más elevada ei
uso de los baños. c¡Mil años ~in
baño 1&gt; exclama 8Jl no sé qué escrito Michelet.
Por consiguiente, como se lavab an muy poco, los tocadores eran
más bien gabinetes, en los cuales
se oían galantes conversaciones.
Pero hoy día, en que las modas
inglesas se han introducido entre
nosot1·os, ese lavatorio se hace con
mucha agua: se usa cada día el
&lt;tub&gt; para el baño con esponja,
cu ando no se puede tomar un b año
completo.
Nuestro siglo es realmente el siglo del agua.
El lavado ocupa un lugar preeminente en el tocado de las mujeres, y generalmente se reemplaza el
tocador duquesa por una ancha
mesa de mármol, muy larga, donde
están colocados todos los bonitos
instrumentos de acero, los frascos
de cristal, las cajas de polvos de
porcelana de China antigua y las
finas esponjas, todo lo cual es indispensable para una señora.
Los jarros, cubos, etc., se esconden en un armario á propósito, ó
se llevan á un gabinetecontiguo de
menos importancia. A pesar de todo, en la clase media, á la cual me
dirijo, es muy raro que se tengan
dos cuartos tocadores; gracias si
se tiene uno solo. Sin embargo, en
todas las casas nuevamente construídas, se encuentra un cuarto tocador.
¿De qué manera hay que decorar
ese cuat·to? Cuando sirve al mismo
tiempo de cuarto de baño, las paredes están generalmente cubiertas
de azulejos; los hay encantadores.
Sin duda algun a, no hay nada más
bonito, más apropiado para el uso,
y sobre todo más limpio y tal vez
rnás barato; pues si el tocador está
tapizado, por ejemplo, con tela de
Jouy ó con andrinopla, será necesario de cuando en cuando descolgar las telas para limpiarlas, y la
limpieza, así como la.mano de obra,
serán necesariamente muy costosas
á no ser que se haga pet·sonalmente con la doncella.
L as que no puedan procurarse
un tocador elegante ó una de esas
grandes mesas de mármol, tan de
moda hoy día, podrán fácilmente
confeccionarse un tocador. Una mesa cualquiera, de tamaño apropiado á la extensión del cuarto, de roble ó de pino en último caso, será
bastante si se sabe cubrir y adornat· con grandes volantes de tela
igual á la de los cortinones. Sobre
esta mesa se coloca un paño fino de
hilo gual'llecido de encajes. En un
marcu de pino se coloca un espejo,
Y se cubre el marco con un plegado de tela y muselina transparente.
Sin duda es una cosa sencilla, pero
suficientemente elegante, sobre todo
si no se permite la entt·ada á nadie
para visitar.
En este cuarto de tocador es donde se debe colocar, si _es ¡bastante

Domingo 19 de Abrhl de 1903

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 16, Abril 19</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>..
Domingo 19 de Abril de 1903

Ef:,

MUNDO ILUSTRAOO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

llas, cerezas, guindas, fresas, frambuesas, y las segundas, como albaricoques y melocotones, se escogen
maduras, pero que no lo estén demasiado; se desgranan las grosellas, se quitan los palitos á las cerezas y los huesos á los albaricoques y melocotones; puestas con
separación estas frutas en las botellas, se las deja. dar un hervor en el
baño de María.
Para las frutas rojas no deben
emplearse vasos de hojalata, porque el hierro y el estaño las altera
el color.
Las fresas pierden un tanto su
perfume; pero esto no sucede, si
estrujándolas se las mezcla como
la mitad de su peso de azúcar y un
poco de ácido de limón.

.
•

DoIOlingo 26 de Abril die 1903

'

•

15.-Valioso y elegante cuello de encaje de la India para sobreponerse sobre fondos obscuros.

RECETAS DE COCINA.
SOPA DE PAN

Á

LA .JARDINERA

Se coloca sobre el fuego una cazuela con aceite ó manteca y se fríen
en él tqmate cortado en pequeños
pedazos, cebolla menuda, ajos, perejil y un poco de pimiento; cuando
esté todo á medio freir, se echa el
pan cortado en pedazos muy delgados, y se fríe todo junto hasta que
esté dorado; luego se echa el caldo
del cocido, dejándolo reposar un
poco, y se sirve.
OTRA SOPA DE PAN
En una sopera proporcionada se
cortan cortezas de pan secas ó tos-

dos se mezclan un11. cucharada copeteada de mantequilla, una cucharadita cafetera rasada de sal, y la
mitad de esta cantidad de pimienta.
Fórmese con la pasta unos cilindros
de las dimensiones de un chorizo;
envuélvanse en huevo cortado y pan
rallado después, y finalmente, fríanse en bastante manteca hirviendo
como para buí'juelos.

EL ABANICO.
«¡Qué gracia da el abanico á una
mujel' que sabe manejarlo! escribía
madame de Stael. ¡Serpentea, vuela, se cierra, se abre, se levanta, se
baja, según las circunstancias! ¡Oh!
apuesto que en todo el toci.do de la
mgjer más coqueta y mejor engalanada no hay ningún adorno del cual
pueda sacar más partido.&gt;
En. España, principalmente, el
aba.meo desempeña un papel importante en cuestión de amores. ¡Cuántas citas se dan, cuántas confesio-

nes se hacen, según la manera de
abrir ó cerrar el abanico! ¡Cuántas
cosas tapa este velo elegante y caprichoso: las miradas apasionadas,
los besos tímidos, los hipócl'itas
pudores!
Nuestras abuelas poseían uno ú
dos abanicos. Hoy día, el tono de
la moda exige que se tenga un abanico para cada vestido. No encuentro en esto ningún inconveniente,
si la fortuna permite tener tantos
abanicos preciosos como trajes.
Pero á no ser así, aconsejo, como
en todo, que se tenga poco, pero
bueno y bello.
Bello,no en el sentido que generalmente se da á esta palabra, quepara la. mayoría significa riqueza; yo
entiendo por bello lo que es artístico y distinguido. Dos ó tres abanicos, y si no, uno solo que vaya con
todos los trajes; pero entonces una
verdadera obra de arte, un abanico antiguo, por ejemplo, ó un asunto moderno hecho por un pintor de
fama, ó también un hermoso abanico de plumas de avestruz montado

sobre varillas de concha ó carey.
Se hacen ahot·a, en estos distintos
géneros, cosas muy bonitas; pero
hay que saber encontrarlas, y noes
recorriendo los almacenes ó bazares como se encuentra la obra maestra que conviene á la fina belleza
de cada cual.
PARA CURAR UN RIESFRIADO EN UN DIA
Tome las pastillas Laxantea de Brom~lu.
Bl botie11rlo lo devolver, 111 dinero al no ae cma.
t. lirma B. W. GrOTe ao baila ancada cajita.

...."SANTA
.............................
FE," LA!MEJOR RUTA

,

~

ADenver.~lansas Cíty, St. Lonis, Chicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

La falta de nutrición es la causa primordial de las enfermedades extenuantes.
Véase lo que dice el muy prominente Dr. D. Pablo Córdova y
Valois, de la Ciudad de México:
«Tengo el gusto de manifestarles que el uso de la Emulsión de
Scott en mi práctica de muchos
años ha sido siempre satisfactorio, pues ((supera á toda otra preparación» cuando se trata de enfermedades de ,clos órganos respiratorios&gt;&gt; ó de afecciones por falta
de nutrición. Reúne, además&gt; la
ventaja de tener un gusto agradable, pues los enfermos en general no la rehusan.»

EL TEST AMENTO.

Dtl Tllmo. sr. Jlriobispo Jttban.
17.-Detalle de labor para
ap licaciones.

ta.das, pero no quemadas, y se les
echa pot· encima el caldo que baste
para remojarlas, y al tiempo de
servirla se les echa otro poco de
caldo bien caliente, cubriéndola de
algunas legumbt·es. Observad que
nunca se debe hacer cocer el pan en
el caldo, pues esta mala costumbre
le quita el gusto.
SOPA DE CEBOLLA CON LECHE
Se prepara y rehoga como la precedente, y cuando haya tomadocolor la cebolla, se añade la leche y
un poco de sal; hágase cocer un
cuarto de hora y mójese el pan.
SOPA DE CEBOLLAS,
Se limpian unas cebollas; después de bien lavadas, se rebanan y
fríen en manteca basta que estén
bien escaldadas, sin llegará dorarse; échese después un poco de harina en la misma cazuela hasta que
dore, y añádR.nse unas cucharadas
de ca.Ido desgrasado, ó agua, si no
se tiene á mano aquél. Se deja hervir por media hora, y cuando vaya
á servirse en la mesa, se le añaden
unos coscorroncitos de pan fritos
en mantequilla.. El resultado es una
sopa sabt·osísima y muy alimenticia.
GAZNATES DE CAMOTE,
Se ponen á asa!' en el horno los
camotes hasta que estén tiernos; entonces se sacan de la cáscara, á
punta de cuchara, y se muelen. A
dos tazas llenas de camotes moli-

♦

i

i

I♦

•

1

i

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

i

FARNSWORTH.-Agente Genel

ta. San Frano/•001 Nilm. 81 Má:r/001 a.-F.

································~

Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado consistí a en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mútua"
Compañia de Seguros
sobre la vida, de Nue,va York,
Hace pocos d1aa que se practicó la
apertura del testamento del Ilustrlslmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A- FeebllD
en la eluda~ de Cbicago, Illlnols. La
lortuna di dlstlni\lldo prelado aecendló A cerca de f125,000 oro americano;
y segün el inventarlo que se ha pub!lcado, los bienes que dejó fueron como
sigue:
Dos pOllzas de ' 'La Mutua,' ' Compallfa de Seguros sobre la Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada una, O sean. . . . $50,000
Dividendos acu~ulados sobre una ere las p6llzas. • 9,829
Otra pOllza de seguro. . . 14,000
Acciones en efectivo y en
Bancoa. . . • . . • . . 37,000

oro
oro
oro
oro

Entre las dlsposlclones del sellor Ar•
zoblspo, en eu testamento, se hicieron

éstas :

A su hermana, seilorlta Kate FeebaD,
que estuvo siempre con él basta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro de una de las pólizas de aegqro ;
A la sellora Anna A. Feeban, viuda del
seilor doctor Eduardo L. Feeban, hermano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo ; A la Academia de San Patricio de Cblcago, de la que es preceptora su hermana, Madre Marta Catalina,
$10,000 oro de la 11Jtlma póliza ; l la
escuela ' 'Santa Marta' • de ensellan za
practica para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la IDstltoclón por la
que mAs se interesaba el seilor ArlOblspo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la O.ltlma p6llaa.

J

J

__ ~.: ~ft~: .

·4:/Jft

..

•

l

..:-f

Explicadón dt

nuestros grabados.

Número l. Traje de paseo,•con
cuello de esclavina y aplicaciones
de cintas, de elegantísima confección y graciosa vista. El cuello,
que como ven nuestras lectoras es
de mucho efecto por las airosas y
abultadas hombreras, encaja perfectamente con la índole general del
traje y lo complementa. El pequeño
y cuadrado escote, cubierto con fina gasa 1 va rodeado de encaje inglés igual al que lleva.o los puños.
Las aplicaciones de abalorio en las
dos cenefas del peto, cuelgan junto
á la cintura, que va. rodeada de un
listón no muy ancho y terminado
por la parte posterior en vistosa
moña. Por lo que respecta á los
sombreros del grabado, debemos
manifestar que cons tituyen los últimos modelos de pi:imavera, y que
su elegante y airosa forma será ,
i ndudablemente, del agrado de nnestras lectoras. Los principales adornos de estos somb,·et·os son fl.01·ales
y uno de ellos lleva una pequeña.
guarnición ó cuerpo de terciopelo.
Número ~- Completamos en el
presente número la colección de
trajes infantiles que dimos á cono·
cer en el número pasado. Como se
puede ver, la di. versidacl de estilos
y formas de estos trajecitos, cons·
tituy e una verdade1·a °:oveclad, pu~s
la evol ución de la 10dumental'1a
infantil ha sido verdaderamente .
notable en estos últimos tiempos. Las madres de familia podrán, á su
aot, jo, alterar los detalles_ de estos
trajecitos, pero les iicooseJamos no
los alte1·en con reformas de mal
gusto., _

Número 3. Elegantísimo por su
c~rte y tle ID:Ucha vista por su artística confección, es el traje que representa este /frabado y que única.mente caerá bien á sefforitas que
tenlfªº ~n talle airoso y gentil. Las
aphcac1ooes de abalorios en las
solapas del talle, se combinan de
manera que armonicen con el resto
de los adornos, especialmente de
los puños. El escote angular se cubt·e _con fino punto de Inglaterra y
el cmturón se une en la parte del antera con un juego triple de broches.
Número 9. Como las explicaciones de estos trajes se amoldan perfectamente á la ~e trajes análogos
que h~mos 1,ubhcado en números
anteriores, sólo manifestaremos á
nuestras lectoras que el que se encuentra_ en primer término es deconfecc~ón que pudiéramos llamar
mo~erm sta. El ta lle, en su pat'te infet·10r, l leva un pequeño y elegante
blusa.do de gasa, que es lo que constL_tuye la nota verdaderamente orig10al de este vestido. A pequeila
a~tura_ del hombro y siguiendo esa.
dlrecctón hasta. la mitad anterior
del cor~iño, se lleva un tejido de
ancha c:iota, rematado con pequeños b~tones metá licos. Este adorno
se reptte en la parte inferior y Jateral d_e la falda, en cuyo centro y
á la mtsma altura se colocan tres
grupos de cordonciJlos triples. El
cuello se _hace rematar por· tres pequeños picos de encaje.

�•
Domd,ngo 26 de Abril de 1903

Eh MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

PÁGINAS DE UN LIBRO.
LA POÉTICA.-Es un capricho de
la naturaleza, generalmente sin saberlo. pues es muy raro hoy día ver
una mujer poética. Es un género
completamente pasado de moda.
Nuestras abuelas, amantes de la literatura de su juventud, eran mu•
jeres poéticas.
.
El lirismo se revelaba en sus miradas, en sus ademanes, en sus_ trajes: mangas afaroladas, especie de
a.las que parecían modelarse sobre
el énfasis del romanticismo, moño
alto y cinturones con las puntas
caídas, que se balan.::eaban con los
movimientos ondulosos del andar.
Sin embargo, existen todavía algunas señoras y algunas muchachas que, sin querer entrar por el
aro que hoy priva, desean conservar la gracia poética que la naturaleza les ha dispensado.
La mujer ó muchacha poética
tendrá una manera sencilla, graciosa de vestirse, de hablar, de andar, de mirar.
Claro está que estamos lejos del
traje de muselina blanca de nuestras abuelas; pero hay vestidos muy
sencillos, poco costosos, de lana,
velo ó cachemira de las Indias, sedas blancas, ligeras, surá, satín
maravilloso de color blanco dorado, rubio, que permiten hacer trajes
á la vez deliciosos y baratos.
Faldas completamente plegadas,
cu.vos pliegues ondulan y producen
reflejos deliciosos á cada movimiento; un cinturón con un lazo flojo, de color pálido; una berta ó pelerina de encaje, una flor en el pelo
ó en el pecho, componen un conjunto joven, gracioso, esenci:i.lmente
poético, y, sobre todo, al alcance
de todas las fortunas.
Su habitación tiene la misma sencillez exquisita; pero gracias al
encanto radiante de su belleza, de

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s~gún el capricho _del momento,
sin que puedan explicar el motivo.
Se las ve pasar de los trajes obscuros á los más claros, de los más
serios á los más provocativos, según su humor, cambiadizo cual las
ondas.
La encantadora y arrebatadora,
ó la que quiere serlo, varía también
de peinado á cada instante. Como
es coqueta, sabe darle una gracia, un &lt;chic,&gt; que la hace picante,
original. Hay que confesarlo, esos
cambios, para ciertos espíritus
masculinos que aman la variedad,
bastan para atraerlos y subyugarlos.
Lo mismo debe ser para el mobiliario. Debe variar á ~a.da paso su
instalación, cambiar los muebles
de sitio y cambiar el plegado de los
cortinones. Debe ser muy aficionada á los bibelots; debe haber en su
casa una multitud de bibelots raros, disparatados, pues su espíritu,
su gusto caprichoso se complace
con las originalidades, llegando á
veces hasta la excentricidad.
La despreocupación es el fondo
de esa naturaleza movediza, fácil
de distraer. Pero si, á pesar de todo,
quiere conquistar el afecto duradero de su marido, importa en extt·emo que consiga, haciendo un esfuerzo, recogerse de cuando en cuando;
que la muier, por momentos, pueda
más que el niño; que sepa mostrarse seria y cuide de su casa, de donde depende el bienestar de los suyos; que sepa también hacer el sacrificio de all,l'unos caprichos demasiado costosos, que podrían desequilibrar el presupuesto del matri-

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3.-Traje "Renacimiento" para paseo campestre.

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2.-Variada colección de trajes infantiles.

su mirada bañada de un fluido luminoso, alumbra y embellece todo
lo que la rodea: no es su tocado,
no es su marco la que le da realce;
ella es la que embellece su toci.do,
es su distinción verdadera la que
da valc.r á todo lo que la rodea.
LA SENTIMENTAL,-La mujer naturalmente sentimental es seria y
algo indolente. Su mirada se reconcentra habitualmente, como la de
las personas que tienen la cos_tumbre de mirar con más frecuencia en
su corazón que en la vida. Tiene la
actitud algo lánguida de la melancólica y la indolencia graciosa de
la poética, pues tiene mucho de
ambas; es una reconcentrada, y no
una exuberante.
Su infinita necesidad de cariño se
lee en su sonrisa enternecida, en su
mirada profunda, de órbitas bien
seííaladas, la pupila cambiante, c~si siempre azul ó de un color gris
parecido á la amatista.
Sus delicados párpados tienen
una manera especial para abrirse y
cerrarse indicando las ternuras
descono¿idas que le oprimen el corazón. Adorables rayas azuladas
obscurecen y marcan las sienes y
forman ojeras.
Para sus trajes de casa usará un
abandono gracioso. Su_s_ faldas
tendrán ondulaciones fug1t1vas; se
vestirá de preferenci_a de azul muy
pálido, tirando á gris, con una_ nota restrinaida de encarnado vivo:
sea un ch"'aleco muy estrecho, sea

una flor, sea un rubí en el dedo, ese
rojo dejará, por decirlo así, transparentar la llama interior y profunda que la devora: el azul, símbolo de amor puro; el encarnado,
de pasión ardiente.
Hay en los azules y enea.roa.dos,
matices que se armonizan admirablemente y producen no efecto muy
atractivo; el blanco igualmente, si
se le ai'iade un lazo que vaya bien
con el color del pelo y del rostro.
El malva, el heliotropo, todas esas
medias tintas, le convendrán mucho mejor que los tonos bruscos ó
chillones.
Su interior estará decora.do de
manera sobria y elegante; las colgaduras serán de colores obscuros,
y aquí y allá algunos toques vivos
de color, indicando, como en el tocado, el fuego que cubren las cenizas.
Su perfume será penetrante y
dulce personal; no Jo cambiará.
Su n~turaleza, en la. que predominan el ca.riño y la constancia, rechaza todos los movimientos caprichosos ó fantásticos.
LA ARREBATADORA. -La mujer
alegre, movible, es también una encantadora, á veces muy tentadora
á causa de la multiplicidad de sus
aspectos y de sus expresiones. Verdadero calidoscopio viviente, divierte á lo primero, luego interesa
y por último cautiva.
Sus t1·ajes deslumbradores están
en armonía con su carácter: varían

Domlingo

2~~ de

Abril de 1903

monio, pues de este equilibrio bien
entendido depende, no solamente la.
propia felicidad, sino también la
de los seres que nos son más queridos: nuestro esposo y nuestros hijos; nuestros hijos, sobre todo, cuyo porvenir entero podría verse
comprometido por la frivolidad ó
la imprevisión.
Tengan, pues, la seguridad las
caprichosas, las más arrebatadoras de todas, que entre las variedades de humor, la que mejor atraerá
á su marido será la que sepa mostrarse seria algunas veces y económica cuando haga falta.
LA VERDADERA ENCANTADORA.
-Hay algunas mujeres, más de las
que se figuran algunos, mujeres de
talento y de buen sentido, que saben ordenar su vida con juicio,
conservando á la par la apariencia
de elegantes fútiles enteramente
preocupadas de sus placeres y de su
coquetería.
A éstas nada hay que enseñarles,
pero se trata de convertirá los principios de orden y de economía las
cabezas jóvenes mal equilibradas,
que entran en el mundo con todo
género de aspiraciones más ó menos
vanidosas, que creen que todo les es
debido, que no admiten que se resista á uno de sus deseos, que para
obtenet· una alhaja deseada ó para
igualar á sus rivales en elegancia,
se condenan á sufrir verdaderas
privaciones que comparten con sus
hijos.
La coquetería, llevada basta tal
punto, es un vicio verdadero, con
tra el cual toda mujer debe protestar, si no quiere exponerse á mil

�Dom!Lngo 26 de Alxri.l d~ 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domil.ngo 26 de Aba.il dA! 1901

El toco dt los ltlOjts.

7.-Trajecito bata con cuello
esclavl na para niñas de 3 i 4 años,.

11insabores, que podrían alterar, no
sólo la paz de su interior, sinotam
bién su belleza.
Efectivamente, para conservar la
belleza hace falta, ante todo, la paz
del alma, la serenidad d.e l corazón,
una vida exenta de cuidados, que
producen el insomnio, arrugan la
frente, contraen la boca y adelantan por tanto la edad de las arru¡¡-as.

A la frívolá, graciosa, en'oquecedora y encantadora va dirigido
especialmente este sermón, pues con
su graciosa cabeza de chorlito, que
gira cual las veletas, se puede temer
que, loca de su cuerpo encantador,
mimada por su marido, mimada
por todo el mundo, riendo, baih.ndo y jugando, se deje, sin embargo, arrastrar hacia una catástrofe
irremediable.
Son muy numerosas estas divinas
seductoras, á quienes no se puede
rehusar nada.
Sin embargo, á propósito de esas
catástrofes, tan frecuentes hoy día,
¡cuántos maridos hay tan culpables
ó más que sus esposas! Soberanos,
dueños de la fortuna, por ministerio de la ley, á veces no quieren
revelar á sus esposas, eternos menores de edad, la situación exacta
de sus negocios. ¡Hablar seriamente con una niña! es preferible que
desconozca una verdad que la inquietaría tal vez.
-¿Pero vamos á ver-decía un
día una mujer á su marido, que
veía á veces preocupado,-cuáles
son nuestros r ecursos verdaderos?
-¡Qué te importa!-le contestó
con impaciencia;-haz cuantas economías puedas, lo demás es cuenta
mía.
La mujer no hizo caso de esta vaga contestación y continuó gastando sin ton ni son, viendo además
que su marido no se privaba de satisfacer sus propios caprichos. Pocos años después sobrevino la ruina completa. Hoy día han desaparecido y expían en la miseria su
falta de orden, de previsión, y, sobre todo, de unidad en la administración de su fortuna, que en el
momento de casarse ascendía á algunos millones.
Cuando un marido hace conocer
á su mujer el estado de sus negocios,
da pruebas de que no la ti-ata como
á una niña irresponsable. La mujer
entonces, sintiéndose elevada por
esta confianz11,, querrá mostra rse
digna de ella y pondrá atención,
cuidando de la administración de
su casa.
La verdadera enc11,ntadora, la
que quiere serlo á cada instante de
su vida en sus mil qetalles, es la

5,-Trajeeito para niñas de 7 i 8 años.

mujer que al mismo tiempo cuida su
belleza y su reputación de alta elegancia, ocupando en el mundo la
posición que le dan su fortuna y su
el ase, y sabe dirigir y llevar su casa con sabia economía. Ahí es donde se despliegan los recursos del
genio femenmo: el orden, un orden
elegante en su interior, en su &lt;home&gt;
como dicen los ingleses.
Empleamos esta palabra á propósito, porque el &lt;home&gt; en Inglaterra es verdaderamente el santuario de la mujer.
Todo está ordenado y coordinado
en armonía con la felicidad del esposo, del porvenir de los hijos, del
confort de todos.
Esta encantadora tiene casi la seguridad de adquirir un gran ascendiente sobre el espíritu de su marido y de conservar su cariño.

~

.--Otro trajo infantil para niñas de
11, 7 añ08.

del manto real que cobije
desde el pie hasta la caben.

¡cuántos claveles de púrpur&amp;
en torno del pecho juega.ni

Tijeras de oro y de plat&amp;
los sabios dedos manejan
en el obrador luciente
del palacio de la reina,
hasta que al cabo del día,
sobre el blancor de la piedr&amp;,
terminada y primorosa
da la vestidura. espléndida.

De claveles &lt;de corona&gt;
está la corona hecha
y de grandes el a velo~es
el manto que arrastra y cuelga.
Está en capullos el traje
Y no en corolas abiertas
que abiertas se desharí¡n
solamente con tejerlas.

¡Qué orla de claveles blancos
forma la linda gorguera!
¡qué de claveles de oro
en los .vo;antes se mezcla.ni
¡cuántos claveles de sangre
enke la falda se enredan!

A~ dar la siguiente auror&amp;
al cielo su lnz primera,
p~ra entretener su hastío
viste su traje la reina
Y por que el día entr~abra
su vestidura soberbia
~n su jardín se reclin~
Junto á una fuente de perlas·
Y á medida que la luz
'
va dorando cielo y tierra,
los capullos de su traje
se hacen corolas risueñas.

DUQUESA LAUREANA.

EL HASTIO.

Pero la reina suspira
entre tanta pompa bella,
Y e~ porque la flor del alma
la tiene cerrada y muerta.

De este país que ve en suei:ioB
todo el que los ojos cierra,
dicen que muere de hastío
&lt;Mari- posa,&gt; que es la reina.

¡Reina infeliz que te vistes
de frescas flores por fuera:
abre por d_entro esas flores
= Y serás feliz, oh reina!
SALVADOR RUEDA ~~

Es su constante manía
tener en lindas macetas
cuantas flores delicadas
contiene la primavera,
porque quiere á cada aurora
estrenar, hecho por ella, ·
un vestido de claveles
que cubra su estatua regia.

MANERA DE LIMPIAR GUANTES

El método más sencillo y más barato, consiste en calzarse el guante
que se va á limpia1· y frotarlo suavemente con un pedazo de franela
hume.decido con agua de jab6n. Una
vez limpio, se frota con otro pedazo
de franela seco hasta que toda la
humedad haya desaparecido.
Téngase cuidado de no descalzarse el guante hasta que haya secado
perfectamente para que no se frunza ó encoja.

Apenas despunta el día,
va recorriendo ligera
con sus damas los jardines
del palacio que la encierra,
y hasta él regresan trayendo,
sobre sus trajes de seda,
llenas las faldas de flo1·es
de tinta y forma diversas.

ALCACHOFAS RELLENAS.

En salón de fresco mármol,
de una blancura que ciega,
dan los cálices brilla ntes
como una lluvia risueña,
y así el mármol salpicado,
dirige la mi'sma reina
los tejidos de su traje
hechos en mágicas ruecas.
Pone á una dama á que rice
volantes color de crema,
á otra encajes de escarlata,
á otra tules de violeta.
Otras damas se entretienen
en labrar la fina tela

6.--.Trajecito con saco palet6 para
niñas de 8 i 9 afíos.

se despojan de las hojas exteriores Y se les hace dar un hervor en
agua y sal, se ponen en un tablero
á. que escurran bien, se tiene manteca en una cazuela, y después ~e
rellenar las alcachofas con up picado de ajo crudo, perejil, a.cei~
y pan ralli.do ó con carne muy p1cadita, se les pone en ellas á fuego
dulce, cubriendo la cazuela con una
tapadera de hierro con rescoldo
hasta que se tuesten. Si se quiere
con salsa, se pasan por un batido
de yemas y se echa una salsa de
avella nas.

1

Con este nombre designaban en
uno cde nuestros primeros manicomios&gt; á un pobre demente, que antes de serlo se llamaba D. Isidoro
V alterra.
r Fué hombre de talento, sin duda
para que no fallase el refrán que
dice que &lt;ningún tonto se vuelve loco.&gt;
Era rico, y gozó de la vida ampliamente: la moral no me permite
el uso de otro adverbio.
Pero á los cuarenta y cinco años
empezó á tener manías; fueron creciendo, fueron acentuándose y llegaron á ser peligrosas.
Al fin y al cabo, hubo necesidad
de encerrará D. Isidoro.
En sus últimos días de libertad le
dió por los relojes, y los paraba
todos. Cuando veía un reloj andando (naturalmente, en la forma que
andan los relojes), se ponía furioso. Quiso matar á su criado porque había dado cuerda al reloj del
gabinete, llamando a l fámulo á voz
en grito asesino, traidor, endemoniado. Intervino el juez; intervinieron los médicos; le formaron causa
por heridas; se dieron inf?rm1;s J?ericiales, y, es claro, la c1enc1a Jurídica y la medicina legal llevaron
á D. Isidoro al manicomio. No podía resultar otra cosa de tal conjunción.
En tal estado vivió muchos aíios,
no muchos, y sus únicas ocupaciones en este período final de su existencia consistían en escribir esu historia,&gt; según luego se vió, y en
romper las cuerdas de cuantos relojes encontraba ó se hacía llevar;
porque, como era rico, los parientes que habían de heredarle satisfacían de cuando en cuando los caprichos de D. Isidoro sin excesiva.
tacai'lería: no se pue&lt;le hacer menos
por quien nos va á dejar unos cuantos millones. Pe1·0 en fin, á fuerza
de romper las cuerdas de todos los
relojes que caían en su P?der, ro~pió la cuerda de su p1·op1a máquina.
Después de morir el pobre señor,
se recogieron muchos papelotes que
contenían «sus recuerdos,&gt; y entresacando los menos desatinados, y
dándoles forma semirracional, se
han escrito los siguientes apuntes.
Claro es que en ellos se habla de
cuenta de D. Isidoro, ·y que se escriben las cosas, no como fueron,
sino como él, en sn imaginación calenturienta, creyó verlas.
Y aquí empieza la vida de,nuestro héroe.

***

Hasta los cuarenta años, D. Isidoro gozó de perfecta salud. Pero al
cumplir da cuarentena&gt; le asaltaron como por sorpresa varias enfermedades, todas ellas provistas
de nombres formidables. D. Isidoro empeñóseen que semoría, y, sobre todo, se le metió en la cabeza
que había de morir en el mes de enero ó en el mes de diciembre.
&lt;Al acabar un año, azabaré yo,&gt;
decía con profundo convencimiento. Así es que el 31 de diciembre era
en estos últimos tiempos para el pobre señor un día tr.-istísimo, un día
de crisis y de angustia.
¡Morir en un Sao Silvestre! ¡Qué
crueldad del destino y qué falta de
respeto para con una pe1·sona de
tan altas cualidades!
En uno de estos días nefastos volvía D. Isidoro en su coche de ver
al médico, y había adquirido en
aquella consulta la evidencia de
que no le quedaban ni veinticuatro
horas de vida.

9.-Trajes de paseo. Uno de chaquetacorta y el otro de tela escocesa.

Subió, ó lo subieron, la escalera.
Entró en su gabinete. Echó á todo
el mundo fuera, y se entregó á la
más negra desesperación.
¡Morir! ¿Por qué? ¿Para qué? ¿A
quién estorbaba en el universo?
¿Qué mal bacía á nadie? ¿Qué iba
ganando el Cosmos con que él muriese?
El no era una mala persona, ni
era un imbécil. Admiraba la naturaleza, admiraba las artes. Así es
que por awor á la naturaleza viajaba mucho, visitaba los Alpes, los
Pirineos, Sniza y Andalucía. Así
es, repetimos, que, á .fin de proteger las artes, compraba cuadros y
asistía á los conciertos y á los estrenos de los dramas.

¡Qué más se le puede pedir á un
hombre honrado!
El daba limosnas, muchas limosnas; siempre llevaba los bolsillos
llenos de perros chicos y grandes y
volvía á casa con los bolsillos vacíos.
Luego amaba al prójimo. ¿Qué
más se le puede pedir al ser humano?
No era muy seguro que creyese
en Dios; pero, por si acaso, procu. rii.ba. no ofenderle, y de todas maneras casi creía en el diablo. Y esto
es ya un principio de religiosidad.
Digámoslo de una vez, aunque D.
Isidoro no lo confiesa: siempre fué
&lt;supersticioso,&gt; muy supersticioso.
Dados estos antecedentes, se com-

prende que el hombre se diera á todos los diablos.
Y, en efecto, resolvió darse al
diablo.
D. Isidoro había llamado al cielo, como Don Juan Tenorio; pero
el cielo no le había oído, sin duda
porque no lo merecía. Se había hecJ:io. devoto, h_abía rezado, siempre
pidiendo á Dios que le devolviese
la salud, p~ro en vano; le parecía,
en sus dehr1os, que bajaba de lo alto una voz, diciéndole en tono burlón: c¡La salud! ¿Conque la salud?
Ya sé para lo q1Je quieres tú lasalud; espera un poco.&gt;
Acaso era la propia conciencia de
D. Isidoro la que así hablaba.
¡Darse al diablo! Esto ei·a su úni-

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 17, Abril 26</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL ).1.1.JNDO ILUSTRADO.

Dom!lngo 26. d.e A.brll die 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 3 de Mayo de 1903.

PASTEL DE PATATAS.

dos circunstancias muy notables.
Por disposición suya le llevaron
en aquel día. el reloj de su gabinete y los adornos de la chim9nea.Pe•
ro sólo le llevaron una figura de
bronce, la de Fausto.
Del Mefistófeles na.da se supo.
D. Isidoro tampoco preguntó por
él. Dió cuerda al reloj; se ~entó
enfrente, y al da.r las doce,. d1~ ~u
a.lma á . . . . ¿á quién? A la Just101a
eterna..
. .
Algunas horas después no v101eron prt,0isa.mente los diablos á llevárselo· pero vinieron los herederos con '1a.s cara.'I tristes, los dedos
engarabitados y vestidos de luto.
JOSÉ ECREGARAY,

Se a.san las pata.tas sobre la.ceniza., se pelan y reducen á masa. Se
deslíe ésta en seis yemas de huevo
por libra de masa y cuatro onzas
de azúcar en polvo. Se amasa todo
junto. Se echa en seguida. la cáscara. de de limón rallad u, su zumo Y
claras de huevo; hecho esto, se ponen en una tartera ligeramente unta.da. de manteca. de vacas, se le hace
formar la corteza y tomar color ba•
jo el horno de campaila.

RECETAS DE COCINA.
PATATAS

Á

LA ALEMANA,

Pélense y pártanse en rE'banadas
las patatas cosidas en estofa.do,
córtense peda.citos de pan delgados
y cuadrados, fria.se todo con man·
teca de vacas, póngase en un_plato
hondo y riéguese con un coc1do ~e
harina de patatas. Antes de servirlas se puede dar color el gniso rociándolo co azúcar y poniéndolo en
el -horno de campaña. .Ta.mb,én
se puede bañar con pala hecha as·
cua..
PATATAS

Á

PATATAS

Después de cocidas, peladas y
cortadas, se pone en una cacerula
un pedazo de manteca. de vacas
a.masado con harina, se deslíe con
nata, se sazona con sal y pimienta.,
se mezcla esta salsa: cuando esté
próxima á cocer, se echan las pata.tas, se saltean y sirven bien ca·
lientas.
PATATAS

Á

Á

Expllcad6n dt

nuutros grabados.

LA HOLANDESA ,

Hágase una masa de las patatas
como las precedentes; rebóguese,
sazonándola. con sal, pimienta. y
yerba finas picadas; se moja con un
poco de jugo de vaca, se forman
bolas, se rebozan en yemas de hue·
vo batidas, se fríen y se sirven
guarnecidas de perejil frito.

LA POLACA.

Pónganse á coser patatas bien la·
v11.das en agua con un poco de man·
teca de vacas, dos cebollas grandes
en cuatro pedazos, tomi}l~, Ja.u1·el,
basílica, clavo, sal, y p1m1enta en
grano; déjese coser hasta que se
pueda hundir un dedo dentro; póngase en una. criba á que escurran;
se pelan, se parten en do~ ó tres
partes y por encima se cubren con
salsa blanca ó con alca.parras.
PATATAS

Á LA CREMA, ·

ALCACHOFAS

Á LA

PEBRE.

Se escogen las m~s pequenas, se
parten en cuatro pedazos, se las
quitan las primeras bojas, se corta
la parte superior de las otras y_el
tronco, se cuecen en agua, y se sir· .
ven en agua fría conla.s vinagreras,
sal y pimienta.
ALCACHOFAS

Á LA

1

SALS.A. BLANCA
Traje de visita y casa.

Se limpian, cuecen y ponen en
agua fría como las anteriores. Se

LA m::QUESA.

Pélense y córtense en pedazos,que
se deberán haber cocido en agua de
sal con un manojo de ajedrea.; pón·
ganseen una cacerola con algunas
cucharadas de salsa corta.da, espesa· des líense en ella yemas de huevo' y sala ligeramente, se afta.de un
buen pedazo de manteca de vacas
y se liga. todo meneándolo con ra.•
pidez.

.. ................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

__ ____

ADenter,:1ansa1 City, SL Loals, Cblcago, llew York.
..,....
'"""'\
San Francirco J Los Aueles

vuelven á calentar a l tiempo de
servirlas, metiéndolas en agua hirviendo después de quitada la pana
inferior. Se ponen en un plat.o
ecbádolas salsa blanca en el hueco
del cogollo. Se puede también ser·
vir la. salsa aparte en una salsera.

EL TEST AMENTO.

Dtl 111110. Sr. Jlrzoblspo ittbaL

PATATAS ENSARTEN,
Se pelan y cortan en rebanadas
delga.das después de cocidas, se ponen E'n un sartén con muy poca. man·
teca de vacas ó de cerdo, y se vuel·
ven hasta que tomen un color subi·
do; se sirven las salsas. Para guarnecerlas se pueden emplear las espinacas, relleno de carne ó de ropa
vieja, en lugar de l as cortezas de
pan fritas.

♦

nace pocos c'lfa1 qoe ■e practlc:6 la
apertura. del testamento del Jluatrlalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. Feebd
en la ciudad' de Cblcair;o, Jlllnola. La
lortuna di dl1tln111ldo prelado uceD•
dl6 A cerca de $1:.!5,000 oro amerl&lt;:no;
y sect1.n el lonntarlo que ae ha pull 1·
c.ado, lo■ blene■ que tlej6 foeroo como
,11ue :

PARA CURAR UN R!SFRIADO EN UN DIA
'fowe las patullas Launt" de Brom~loa.
Bl botu:..rlo lo devolYOr, 111 dinero II oo 10 cura.
La ñrma K. W. Gro-n M baila eo cada cajita.

Una vez renovadas las fuerzas,
los enfermos pueden dormir tranquilos y _n? tem_e~ á los ataques
de la imo&lt;l1osa t1s1s y de otras enfermedades. Para reconstituir el
organismo y purificar la sangre,
el ui;o continuo de la Emulsi6n
&lt;le Scott de aceite de hígado de
bacalao, es el gran recmso. Sírvanse nuer-tros lectores enterarse
de lo que dice sobre el asunto el
Dr. Luis A. -Díaz y Díaz, de la
ciudad de México:
''Me es grato manifestar á ustedes, que los res.~ltados obtenidos con la Emuls1on de Scott, en
mi práctica médica, han sido enteramente satisfactorios tratándose de enfermos á quienes les ha
sido nPcesario reparar sus fuerzas ya en conYalecientes de enfer~iedades cr6nicas, que tanto
dPstruyen el organismo, como la
escr6fula, tisis, etc.''

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A sn hermana, sel!orlta Kate Feeht.n,
qoe estovo siempre con él huta aa
muerte $40 000 oro en bonos y $:.!Cí,ooO
oro d; una' de Ju póllzas de 1eguro;
l la sellora Anna A. Feehan, viuda c'lel
sellor doctor Eduardo L. Feeban, hermano del sellor A rzoblspo, $:!5,000 oro
de otra de lt.8 p6llzas, y $5,000 oro en
efectivo; l la Academia de San Patrl·
clo de Cblcago, de la que es preceptora 1u hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro lle la dltlma p6llza; A 1•
escuela • 'Santa Maria'' de en■ellanaa
prtletlca para varones, de Feehaovllle,
Illlnole que era la ID1tltoclón por la
que mÁ1 se Interesaba el ■ellor A~
blapo, se entregaron los $4,000 reataD·
tea •e la dltlma p6llu.

~úmero l. Estos elegantísimos
traJes de casa y paseo, requieren
un verda.dero gusto para su confección. El corpii'lo del primero lleva
un ele¡¡-antisimo cuellohombreras
de traje inglés, y en los puilos colócase el fino encaje de igual manera.
Deben fijarse nuestras lectoras en
que la parte superior y anterior del
sombrero luce un adorno de encaje
idéntico al del vestido. En la falda de éste y basta un poco después
de la. mitad, se hacen a.parecer las
aplicaciones de cordoncillo de seda
que parten desde el ta.lle. Por lo
que respecta. al segundo modelo,
nuestras simpáticas lectoras deben
fijarse en lo graciosa. que es la ancha cinta que cae á lo la.rgo de la
falda., sirviendo como de cenefa al
elegante adorno de eo&lt;'aje inglés.
Número 11. De una. teta mui fina
y propia para la presente estación
de ca.lores, se confecciona el traje
que representa este figurín. Lo que
contribuye esencialmente para darle la bonita y elegante vista que
ostenta, es el peto de tela diversa.,
de cruzadillo, y la. ancha y fina gasa
de encaje que de allf pende basta la
pa.rte inferior de la falda. Por lo
demás, el traje es de sencillisima
confección, y ya. nuestras lectoras,
por explicaciones que hemos hecho
a.nteriormente, conocen los proced i•
mientos que deben emplearse.
Número 13. De exquisita forma y
confección es el sombrero de este
grabado. A una forma de paja, resistente y de buen tamaño, se la hace cubrir con gasa de seda, y sobre
ésta y rodeando á la forma, secolocan cuatro hileras de pequeilos
pliegues. En uno de los lados, como puede verse en la figura, se colocan dos plumas de avestruz: una
de ellas ca.yendo sobre el tocado, y
la otra, en pequeña forma de resplandor, levantú.ndose sobre la primera.. Un a.nchl) botón forrado de
seda, completa el sencillo adorno
de este sombrero, que en todo se ha
sujeta.do á la forma de bolero. • ,.
Número H. Sobre una armazón de
paja, cuya forma puede variar de
acuerdo á. los gustos personales, se
coloca., con gracia.y buen gusto, un
ancho plegado de gasa de seda,
cuyo color ha de semejarse un poco
a.l de la forma de paja. Sobr·e este
plegado de gasa, y en lavarte posterior c..el sombrero, se hace pasar
un a guía de fio1·es. Como se ve, no
puede ser más sencilla la confección
de este sombrero, y, sin embargo,
el resulta.do que aquélla produce,
es de muy buen efecto. Mientras más
claro sea el color de este sombrero,
es más elegante. Aconsejamos un
fino azul pálido.
Número 16. Propio pa.ra.sel'loritas
es el sencillo y vistoso traje que representa nuestro grabado. La tela,
de color claro y muy poca resistencia, propia para la estación primaveral , contribuye también en gran
manera para. el buen efecto del vestido. El ancho cuellobombreras es
de muy bonita. vista, y, partiendo
de él á lo largo del talle, una vistosa. aplicación de cintilla y borlas.
La fa.Ida no lleva más adornos que
los pliegues representados en el fi.
gurín.
Numero 20. No nos cansaremos de
recomendar á nuestras lectoras este

1.-Traje de etamina con guarnición renacimiento.

elegante figurín, que representa un
traje muy serio y muy valioso. A
la buena calidad de la tela, debe
agregarse también la buena calidad
del adorno, pues aun cuando este
último no i.e encuentra. muy recargado, sin embargo, su calidad deberá ser de lo mejor. El doble cuello, uno sencillo y el otro de hombreras, produce uua. hermosa vista.;
el primero de estos cuellos se hace
cubrir con terciopelo, interi-umpido
con pequeilas aplicaciones decintas.
Las mangas, dobles en su parte infel'ior, a.sí como el cuellohombreras,

se hacen ribetear por cinta terciopelada de color obscuro.

EL MISTERIO.
Vestida con las galas nupciales,
flotando sobre sus hombros el amplio y sutil velo de desposada., sujeto á su gentil cabeza por un aro
de oro cua.jado de pedrería, bajó
Elena de Agramont á la cripta del
castillo, donde en labrados sepul•
cros de mármol, adosados de dos

en dos á los muros, dormían el sueno eterno sus poderosos antepasados.
En perpetuo testimonio de fidelidad conyugal, al lado del sarcófago que contenía. los restos de uno de
los varones de Agramont veíase la.
tumba de su esposa, ostentando
aquél y ésta las estatuas yacentes
de los en ellos sepultados. Escudos
é inscripciones esculpidos en el mármol de las tumbas parejas, pregonaban linajes y apellidos de a.mbos
esposos, fechas de su fallecimiento
empresas por él realizadas y virtu~

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 3 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

***

Pensemos, al sonreír
el abril de i:uestt-a vida
que en ftores de abril adida
el fruto del porvenir.
J. ALCOVER.

cripta familiar donde los antepasados de la enamorarla doncella dormían su éterno sueño.
Oculto en el fondo de su pecho
este desesperado amor, Elena, por
instigación de sus parientes y aun
por súplicas de sus propi os vasallos para que salvara haciendas y
vidas de las codicias de poderosos
vecinos, dió palabra de espos a á su
primo el conde de Servet, y á punto de celebrar con él sus bodas en
el castillo de Agratnont, bajó á la
cripta vestida con las gal as nupciales. Detúvose delante de la tumba solita.ria y contempló una vez
más la estatua yacente del caballero murmurando al mirarla: &lt;iQué
di¿hosa. hubiese sido al lado suyo!&gt;
Ioclioóse, después de recorre1· coa
rápida ojeada. todo el reci nto de la
cripta, lo mismo que si fuera á comete!' un crimen, y acercó sus labios de púrpura á la blancura del
mármol. El beso depositado en
aquella faz sepulcral fu~ largo y silencioso, pero en la qmetud de la
muerte le respondió un c rujido. Un
ci·ujido como de brote que se rompe· uno de esos chasquidos que suena'n en primavera pregonando la
expansión violenta de la vid a que
nace. Elena de Agramont, a terrada.
y cubriéndose el rostro con el velo
nupcial, cruzó la cripta, g anó la
puerta y subió por tortuosa escalera á los salones del castillo. Su esposo y sus parientes, ostentando
magníficos trnjes y ricas preseas,
la esperaban en ellos. L a comitiva.
nupcial se dirigió á la cap illa, y la
enamorada del mister io pronunció
un &lt;SÍ&gt; tembloroso y mentido delante de los altares.

Para un Album.
Ana, tu esposo te dice
en sus bien sentidos versos
lo que él sólo decir debe '
lo que yo decir no puedo'.

des q ue ella practicó en vid a y que
mer ecier on loa de las gentes. Contemplando sus t umbas, parecía que
no h abían muerto, sino que descansaban, unidos en el largo reposo
como en la efímera existencia, y en
a quella a mplia cripta creyérase aspirar el aliento tibio de las tranquil as d ich as conyugales, no el acre
y frío vaho de la muerte.
Elen a fué deteniéndose delante de
los sarcófagos gemelos, dedicando
una o r ación á la.común felicidad de
los que en ellos dor mían. Conocía.les como s i en vida les hubier a contempl ado, y por los manuscri tos del
castillo, por las poesías de los trovadores y por las leyendas de las
dueñas, podía reconstrttir año t r as
año la accidentada existencia ctel
esposo, l a domést ica vi rtu d, la piadosa devoción de su coinpañe1·a.
Títulos, honores, dignidades, riquezas, cuanto compartieron en vida y

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Como la fuente que riega
la palmera en el desierto
1~ ".ºz de tu amante espo;a
v1v1ficará tu pecho.

◄

La última de los Agramo nt fué
tan feliz en su matrimonio como
todas aquellas sus abuelas ilustres
que descansaban en la cripta al amparo; &lt;post mórtem,&gt; de los famosos guerreros cuyos. títulos y preeminencias compar tieron en vida.
El conde de Servet, ganoso siempre
de glori a y fortuna, abandoóa.ba.
continuamente el castillo para lograr una y otra, ya en la corte de
los reyes, ya en. los cam pos de batalla. Marido sin te1·nura, alcanzó,
si no el afecto, la fidelidad mate·
rial de su esposa, y ésta, durante
sus largas ausencias, b aj aba un día
y otro día á la cripta familiar.
Elena de Agramont pensó al fin
que la felicidad amorosa pregonada por los sarcófagos gemelos era
mentira, y que la única tumba entre cuyos mármoles desca psa.ban
restos que habían a.ma.d_o er_a tal
vez la solitaria, la del m1ster10 .. • •
Mas cuando los poder osos _condes de Servet murieron, el mismo
escultor labró sus magnífica s tum
bas gemelas con estatuas, escudos é
insaripciones, y allí, en un á!1gulo
de la cripta, quedó tan humilde Y
tan solitaria como siempre la del
desconocido caballero, ú nico acaso
que en vida había am ado mucho,
único que después de la muerte ha·
bía s ido intensamente amado.

2.-Saco-pañolón para paseo.

~~~"]

Domingo 3 de Mayo de 1903.

Que es el amor conyugal
el solo amor verda.del'o ·
el fuego de las pasiones'
no es amor, es sólo fuego.
Y fuego que abrasa y mata
e ntre espantosos tormentos
q~e al~f no viven la paz, '
m la risa, ni el consuelo.
Consuelo que el hombre encuentra.
en los b r azos de Himeneo·
fuera d'el es un arbusto '
en un campo estéril, yermo.
De las aguas comba tido
comb~tido de los vientos '
que á su desjugado tronco
amontonan cardos secos.
Si hay placeres en la vida
es, Ana, el placer pr imero,
ser esposa y ser amada
Y amar á sú esposo á u~ tiempo.
Así felices vosotros
veréis con rostro ser eno
las tempestades que rugen
y que estremecen el suelo.
Cuando recordéis alegres
vuestros amigos sinceros
de vosotros, como amigo '
también exijo un recuerd~.

; .,4-'! . ~:{

7.-Saco-paletó con adornos de encaje.

contra un peiiasco se estrella
en él haciéndose a stillas.
Cuando ese golfo dél mundo
quisieres surcar , Sqfía,
acuér date del naufragio
de la orgullos a bar quilla .

LA BARQUILLA.
De un árbol al tronco atada
y por las olas mecida,
en la rib era del mar
flotaba leve barquilla.
Bar quilla de un pescador
y su esperanza y delicia,
de los mar es vencedor·a
de cien barqueros envidia.
¡Cuántas veces viento en popa
toda la vela. tendida,
'
mar adentro fué el orgullo
del piloto que la guía!
Como el arado á la tierra
cortaba el agua su quilla,

PÁGINAS DE UN LIBRO

i
6.- Ves t ido d e ca lle y paseo.

JOSÉ DE R O'.rRE.

3.-Tra je de v isit a con fald a de vo lante.

4,-Sencil los trajes de paseo.

de lo que daban sucinta idea las
inscri pciones sepulcrale~, ballábase en la me,noria de la poderos¡¡.
doncella de Agramont, única heredera de tanto poderío, huérfana
desde los primeros años de su v ida,
·desposada sin amor y enamorada
ele un misterio que en vano intentaba descifrar acudiendo con terca
porfía á los empolvados pergaminos ó á la vaga memoria de las leyendas.
Allí, en un ángulo de la cripta,
como rechazado por los invencibles
guerreros y las virtuosas dueñas,
cuyos sepulcros aparejados perpetuaban las dichas conyugales de la
familia de Agramont, veía.se en humilde sarcófago sin escudos heráldicos y sin inscripción alguna la
estatua yacente de un joven caballero, vestido en efigie con sencilla.
armadura y mostrando ea su rostro, debido á habilísimo cincel, un
sello de melancolía que contrastaba
rudamente con el aspecto augusto y
tranquilo de las demás cabezas sepulcrales.
La soledad de aquella tumba, su
carencia de adornos é inscripciones
y el no sé qué de tristeza que el es-

cultor había comunicado á la marmórea figura, inspiraban á todos
los que la veían nn sentimiento de
piedad. Elena, mujer al fin, tras de
compadecerse un día y otro día del
i¡?norado caballero, tan solo y tan
triste en aquella cripta de tumbas
gemelas que con su aparejamiento
pregonaban más allá de la muerte
la ventura de amar y ser amado,
fué insensible,nente cayendo en la
misma melancolía que reflejaba el
rostro ele mármol del desconocido
caballero, y al fin, en el silencio
del subterráneo enterramiento, se
confesó á sí misma la locura de
amará aquel muerto anónimo con
la honda é intensa ansiedad con que
se ama al misterio.
En vano revolvió febrilmente los
manuscritos del castillo, buscando
en ellos por lo me nos su nombre; en
vano suplicó á los trovadores que
la refiriesen todas las leyendas de
su familia, aun aquellas ennegrecidas por el crimen; en vano apeló á
la memoria de los más viejos servidores y vasallos de los Agramont;
na.die supo decirle quién fué aquel
muerto adorado, ni por qué extraña circunstancia se le enterró en la

Ia flor dtl 6ranado.
Un doncel enamorado,
para tributo de amor ,
iba á arrancar una flor,
la roja flor del grana do.
En su cáliz coronado
suspiró una voz arcana;
.....:coge la rosa galana,
coge el clavel encendido, .
mas no la flor que ha n acido
para ser fruto mañana.

6.-Bordado de aplicaciones,

..

cual ave que cruza el viento
las olas cruzaba altiva.
De cien tormentas se vió
rudamente combatida,
y las ondas alteradas
en su proa se rompían.
Que era diestro el pescador
y velera su barquilla.,
de los mares vencedora,
de cien barqueros envidia.
En la ribera arenosa
l as redes al sol tendidas,
el pescador recostado
tranquila.mente dormía.
Y de las glorias recientes
orgullosa la bar quilla,
a.sí discurre insensata
ha.blando consigo misma:
&lt;Si yo de los mares
las tormentas venzo
domando las aguas,
domando los vientos;
Si yo soy la envidia
de tantos barqueros,

y á todas las barcas

atl'ás me las dejo;
¿Por qué en esta orilla,
mi fama perdiendo.
del tronco de un ái·bol
atada me veo?
No más sujeciones:
yo libre ser quiero,
no quiero más l?UÍa.,
no quiero más dueño.
Yo sola cruzando
los mares soberbios,
eterna mi gloria,
mi nombre haré eterno.&gt;
Por negra nube agitada
arrecia entonces la brisa,
y del tronco que la gyarda
desamarra la barquilla;
De los vientos y I as olas
fu1·iosamente impelida,
pierde de vista á su dueño,
pierde la tierra de vista.
Débil juguete del agua,
sin rumbo cierto ni guía,

LA EMBRIAGADORA. - ¿Nuestra
encanta.dora, ó la que aspira á ser·lo, es rubia? ¿Tiene la exp1·esión
del r ostro viva y provocativa, con
las mej illas pálidas, los labio'l rojos, reflejos dorados en la cabellera, la nuca redonda y firme, matizada de ámbar?
Hará pa.lidecer todavía más sus
mejill as, enrojecerá sus labios, sea
humedeciéndolos, sea poniéndoles
carmín; dará á su cabellera una
coloración más ardiente, y sobre
su nuca, que enseñará, colocar á,
con un desor den á propósito, pequeños bucles, á los cuales dará un
aspecto indomable.
Si es de noche, colocar á en sus
cabellos rizados un lazo ó una flor
encar nada; el vestido de tul rojo1
con un escote muy abierto, dejara
ver sus h ombros nacarados; largas
mangas de tul, flotantes, dejarán
al descubierto sus brazos muy blancos; un cinturón de muaré rojo, ceñirá su talle flex ible, no muy apretado.
Si la línea del cuello es put·a y
los brazos son hermosos, no se pondrá ninguna alhaja.
Y esa rubia que, vestida de azul
ó de gris, de mal va ó a.un de rosa,
parecería sosa, con ese t r aje de co_.
lor vivo toma un aspecto a.pa.siom,do.
Y de todos los cuerpos, el más
sencillo es el que mejor sienta. co..i
ese ti·aje; es decir, el cuerpo fruncido en forma de abanico por delante
y ,por detrás. Las hombreras estái:i
formadas por un lazo gracioso de
muaré ó satín encarnado.
La morena de ojos negros, de
mi rada intensa, si tiene la tez pálida, podrá ponerse este mismo t r aje
con igual éxito. Sin embargo, hay
algunas á quienes no sienta bien.
Parece que el cutis se pone a.ro arillo
ó rojo de color de ladrillo. En este
caso, habría que reemplazarlo por
el amarillo pálido ó el botón de 01·0.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 3 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

1)oonjngu 3 de Mayo "!li8 1903.

pecie de va.sos místicos, flores exhalando el último suspiro con un perfume de ensueño exquisito.
Si es de noche, una. claridad discreta, atenuada por las pantallas
de encajes.
Por último, vestidos de seda rubia, con lazos malva. ó azul muy
pálido ó de color gris; ha.y en el
gris tintes de una delicadeza muy
asombrosa. Todo lo que rodea á. la
bella y triste melancólica debe ser
de una. elegancia dulce, particularmente distmguida.; distinguida. en
su peinado sencillo y no riz~do, en
sus meneos de cabeza. algo inclinados, en sus posturas llenas de seriedad, en su sonrisa, qúe nunca.
debe estallar, en sus maneras llenas
de cansancio, como si no pudiera.
sufrir el peso de la vida. Habla con
gesto pausado, con voz doliente,
muy dulce, como oprimida, entrecortada. por los suspiros, con reticencias, que son como misterios
a.ñadictos a. los misterios de su tristeza., al misterio de sus ojos de esJinge cansada.
La encantadora melancólica, con
su mirada. vaga, que parece implo•
rar la p1eda.&lt;1 y el il.mor, es una. mujer adorable, a la cual un hombre
que tiene en el corazón cierta t.er•
uura. no sabe cómo resistir.

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INTROITO.
Musa: roza. con tu ala.
las cuerdas del guitarrillo,
y sopla en el caramillo
las quejas que Pan exhala.
Flexiblemente resbala
por estas rimas sin brillo
y en su ropa.je sencillo
prende siquiera una gala..
El surco aguarda tu grano:
Ruth-con hoz de plata-siega
la ortiga. del ripio vano;
y, como niña que juega,
junta. el ritmo castellano
á la. bucólica. griega.
JUAN B. DELGADO.
Despreciar la vida no es prueba
de indiferencia ante la muerte.
9.-Vestido de amazona con talle Jaquet.

En los ca.bellos, dos plumas negras,
coloca.das á la. Mefistófeles, recogi·
das por una. peineta de oro bien
cincela.da., ó también por alfileres de
oro 6 broches guarnecidos de topacios, si no se tienen brillantes.
Son unos trajes preciosos dentro
de su sencillez y hasta. ricos por su
colorido. Todas las mujeres pueden
gásta.rlos y hasta. hacerlos ellas
mismas.
Estos trajes son esencialmente
embriagadores.
LA· SUGESTIVA. -¿Qué se entiende
por sugestivo, palabra que se a.plica. hoy á ca.da paso?
La. palabra sugestión tenía antigua.mente mala. significación: sugerir malos propósitos.
Desde las experiencias del hipnotismo, en las cuales un médium ejecuta. un movimiento detei·minado'
por ca.usa de la. sugestión, esta. palabra., que está de moda, se aplica.,
en la. literatura. actual, para todo
efecto que somete ó aniquila. la voluntad.
La. belleza sugestiva es, por consiguiente, la. que atrae la atención
sin quererlo, la. que sugiere pensamientos a.morosos ó cualquiera. otro
atractivo imperioso al cual es imposible substraerse. Es la. obsesión
del espíritu y del corazón, por un
género de belleza. particularmente
atractiva. ó penetrante: por ejemplo,
una mira.da. repercute en el corazón
y se incrusta.
'El recuerdo de esa mirada nos
persigue, nos acompaña á todas
partes.
Tal sonido de voz, de r epente, hace vibrar en nosotros ciertas cuerdas, nos causa una impres ión que
desconocíamos antes y que no podemos definir: permanece en nuestro
oído, en nuestra. memor~. Pensar
ell ell!l e¡¡ seguir oyénd9la., y el re•

11.-Traje reforma para casa.

cuerdo nos cnusa la misma. emoción.
A no dudar, ha.y bellezas naturalmente sugestivas y conmovedoras;
pero tal toca.do, tal efecto de color
ó de luz, pueden dar á un rostro
que hasta. entonces había pasa.do
inadvertido ese atractivo singularmente sugestivo y conmovedor.
A veces, un solo detalle en el toca.do basta. para. producir ese efecto.
Ejemplo: Una. mujer morena de
tez de color de ámbar, con un cuerpo escotado de terciopelo a.ma.ra.nw, borda.do de azabache y guarnecido con encajes negros, es decir,
la chaquetilla española ó Fígaro,
adquirirá, sólo por el color del corpiño, un aspecto meridional, algo
exótico, que llamará la atención.
Una mujer rubia, con traje de satín maravilloso color crema, muy
vaporoso, con franjas de hierbas
verdes, mezcladas con nenúfar, y un
· peina.do en armonía con el -traje,
tomará el aspecto sugestivo de una.
Ofelia en traje de baile; ó si no, el
vestido blanco y sencillo dela Margarita de Fausto, ó cualquiera otro
vestido que recuerde trajes históricos ó románticos, en armonía con
fa náturaleza y el estilo de la belleza de la que lo lleva.
A veces, basta para producir un
gran atractivo, para llamar y retener la atención, un pequeño detalle
en el tocado: una plurua, un ramo
de flores, una. cinta, un mechón de
pelo dispuesto con arte, ó mejor dicho, con cierto &lt;chic.&gt;
LA MELANCÓLICA. - Ciertas mujeres gustan por la expresión melancólica del rostro. Una joven
melancólica despierta la.curiosidad
de los corazones tiernos. Y entre
los hombres hay muchos que son
susceptibles de ser conmovidos profundamente por esla. clase de sensi-

bilidad,

El hombre tiene afición á proteger
teme sobremanera la dominació~
fem~nina; ve en ello, y es un absurd_o, un ataque á su virilidacl, como
s1 en resumen no fuera él siempre
el dominado. A pesar de todo la
mujer algo triste, enfermiza., si'cabe, que parece implorar protección
y apoyo, le gustará más que una
mujer fuerte y alegre.
Es una de sus debilidades: sentir
su corazón tiranizado por un ser
débil, sin pensar que no hay nada
~ás peligroso para su independencia que esas déspotas débiles y encantadoras.
_Esa. tristeza., esa melancolía, empiezan por despertar su curiosidad.
¿Cuál será el motivo de su tristeza·~
¿Qué decepción a.morosa causa es~
melancolía? En todo caso, necesita
que se la consuele, está pidiéndolo
¡Cuántas mujeres saben perfecta:
mente hacer vibrar en el hombre
que la mayor parte del tiempo sól~
es un I:i~o grande, la cuerda. del enternecimiento!
Las ~a.y muy hábiles, que saben
ma.ra v1llosamente parecer melancólicas C?n aires de desengañadas.
No decrmos que sea pura. comedia.
de su pa.rte;pero las hermosasdesengañ9:das, tien~n una propensión á
la tristeza., 6 independientemente de
su mane ra de ser, tienen en su rostro ciertas líneas, ciertos gestos en
los labios que expresan la melancolía, como otras ex presan la alegría.
Además, hay adornos ó trajes que
acentúan estas expresiones 6 estas
.actitudes: l as telas de colores matizados , el malva, el h eliotropo p álido, el ver de tierno, el azul obscuro.
Si es de día, una claridad d ulce
ta mizada por cortinas triples e n u~
gabinete en que r eina un sile~cio de
iglesia, y en gra.ndes ja rrones, es-

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13.-Sombrero en forma de bolero.

•

La Casita Triste.
Yo tengo una cása
en medio del campo,
con las venta.nita.s pintadas de verde
y en las ventanitas macetas de nardos,
y tras las macetas,
a.legres cantando,
prisioneros en jaulas de alambre
están los canarios.
¡Qué tiernas y dulces son las carceleras
que cantan mis pájaros!

*

En verdad el presente no es más
que un instante mostrado científica·
mente por el cronómetro.

Y o tengo una. casa

'-..
/
--=---

.h

14.-Sombrero de primavera.

en medio del campo,
con un huertecillo sembrado de rosas
lleno de claveles granates y blancos, '
y una fuentezuela
al pie de un peñasco,
donde el agua sa.le tan fresca y tan limpia
con rumor tan blando,
que parece un murmullo de besos
que viene lejano.
¡Ay qué fresca y que limpia es el a.gua
de la fuentezuela del pie del peiia.scol

Yo tengo una.casa
en medio del campo,
donde hay una parra muy vieja que entolda.
con sus pámpanos verdes el patio.
El patio risueño
donde el sol de Agosto detiene sus rayos
El patio risueño,
·
con su pozo al lado,
y las uvas que penden del tacho
en racimos que apiñan los granos
y aquel airecillo
'
que viene del campo
y refresca al llegar á la sombra,
su a.liento balsámico.
¡Qué sombra más rica que presta la parra
que entolda mi patio!
_
Y o tengo una casa
en medio del campo,
y en ella una moza como el a.gua limpia
más blanca que un nardo
'
y es rubio su pelo como las mazorc~s
como las mazorcas del maizar cercan~.
Su cuerfJO es de junco,
son rojos sus labios,
sus labios son rojos, como las cerezas
que penden del árbol.
Y tiene los dientes,
los dientes tan blancos,
que parecen flores del jazmín frondoso
que crece gallardo
muy cerca del agua de la fuentezuela
de la fuentezuela del pie del peñasco'.
¡Qué linda. es la. moza de aquella·casita
que tengo en el campo,
con su tez de nieve,
cou sus ojos garzos! .... ·

Yo tengo una. c&amp;.sa.
en medio del campo
con sus venta.nitas que la lluvia azota.·
secas las macetas que tuvieron nardos· '
sin rosas el huerto;
'
sin pámpanos verdes que entolden el patio·
y en la fuentezuela,
'
en la. fuentezuel!' qel pie del peí'l'.11,s&lt;;g
10.-Saco-palet6 con cuello hombrera•

i:

12.-Traje de paseo con falda de volante en forma.
y_a º? se oyen nunca rumores de besos
srno_de sollozos que vienen lejanos.

En aquella casa

ei:i medio del campo,
n~ crecen las flore;;

tu cantan los pájaros.

Al caer una tarde de invierno
dentro de una. caja forrada de blanco
con la cara de un ángel dormido,
'_
las.manos cruzadas, marchitos los labios,
sahó de la casa la moza. tan linda
del pelo colgando,
'
de la tez de nieve,
de los ojos garzos ... .. .
Yo t,engo una casa
muy triste en el.campo!
ALFREDO

C.AZA.BAN.

-

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domdingo 3 de Mlaiyo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

y la coquetería, que se traduce por
el deseo de agradar; ésas son nuestras armas.
El divino Sófocles pone en los labios de Antígona. el verdadero concepto de mujer, cuando exclama:
&lt;Yo para amar nací,nopara odiar;&gt;
y el inspirado Espronceda, al que
se le ha at1·ibuído tanto de lo que
no escribió, hace decir á un héroe
de &lt;El Diablo Mundo,&gt; dirigiéndose á un salvaje amante:
&lt;Llevar un ramo de flores,
mejor que un puta! te cae.&gt;
Pero dejando digresiones nacidas
del título de este artículo, vamos á
ocuparnos de las «armas&gt; de que
pienso tratar.
La &lt;toilette&gt; femenina es un arte
verdadero; combinar los colores
para que la. figura alcance el .náximun de intensidad sin destruir la.
armonía, y hacer que los matices
de las telas y adornos se combinen
con la. tonalidad del cutis, de los
ojos y del cuello, requiere condiciones de verdadera artista.
Pero aún más que las líneas generales, tienen importancia los que
hemos dado en llamar «pequeños
cleta.lles.&gt;
En el zapato, el pañuelo, el manguito, el quitasol y el abanico, se
encuentra siempre la distinción
completa. entre la dama. verdadera.
y la que aspira á imitarla..
Hoy que las brisas primavera.les
llegan hasta nosotras, voy á ocuparme de los abanicos y de las sombrillas.
Unos y otras son verdaderas armas femeninas que aumentan la.
gr11;cia. y belleza. del conjunto de la
«toilette&gt; y revel a.n el gusto delicado de su dueña.
La industria moderna ha creado
preciosos y ricos modelos en abanicos y sombrillas.
Los bellos abanicos «imperio,&gt;
con sus vitelas sombreadas de lentejuelas de plata; los preciosos abanicos de gusto moderno, en los que
domina el brillante bordado de
cuentas de a.cero; los delicados bor23.-Blusa suelta con adornos de encaje.

dados de encaje, y los que ostentan
elegantes pinturas, lucen sus primores al lado de los sencillos japoneses.
Los varillajes de nácar, metal,
madera y marfil son preciosos, y lo
más notable son los precios,que ponen las más lindas imitaciones al
alcance de todas las fortunas, atestiguando así las ventajas que nos
reporta la moderna industria..
Las sombrillas bordadas á mano
constituyen el celou&gt; de 1a. novedad,
y las hay de los colores y matices
más delicados.
Siguen también disfrutando el favor de la moda las sombrillas lisas
y con adornos de eneaies cal a.dos,
representando formas de pájaros,
lazos y mariposas transparentes.
Para las señoras de cierta edad,
nada más á propósito que los centout-cas,&gt; de riquísimas sedas y
suaves colores.
Otra. novedad modernista presentan este año los quitasoles, los púños de plata, metal y esmalte, de
un trabajo primoroso.
El puño de acero de Eibar con
sus lindos a.damasquinados de oro,
verdaderos é imitados, gozan del
favor de las damas; cuyas delicadas manos resaltan con suma blancura sobre el obscuro y bruñido
metal.
Estas son las armas de que hoy
pensaba hablar á las señoras, y segura de no infundirles miedo, creo
que padres y esnosos se apresurarán á proporcionárselas.
¡Oh pretendida debilidad de la
mujer, que eres fuerte con el trozo
de nácar entre las manos!
LA VIZCONDESA
DE CHATEAU D'EAU.

A UNA ROSA.
Vagando en el prado un día
En que la multitud de flores
Sus diferentes colores
Ostentaban á porfía.

anciano, que lentamente volvió á
sentarse en su banco de piedra.
Se cambiaron caballos; los sirvientes del grao señor habían arrojado debajo del carruaje algunos
restos de su espléndido desayuno:
los perros del pobre y del soldado
se precipitaron encima¡ los caballos partie1·on ...... uno de los perros fué aplastado .... era el del pobre. Lanzó un grito, y su última mirada fué para su amo, !,. ue arrodi·
Hado cerca de él, no podía hallar
una lágrima.
-Tomad, buen hombre- le dijo mi
hermana, y dos monedas rodaron á
un lado¡ no les prestó atención,contemplaba á su perro.
El soldado lloraba y parecía indeciso¡ en fin, pareciendo hace1· un
esfuerzo sobre sí mismo, se acercó
bruscamente al anciano, poniéndole
en la mano la cuerda que ataba á
su perro, y le dijo:
-Tomad, buen viejo, luego voy á
llegará la choza de mi padre..... os
dejo á mi fiel Medoro. Adiós:
Y enjugando sus ojos con el revés de su mano mutilada, tomó su
saco y se fué precipitadamente.
El pobre acariciaba :í. su nuevo
compañero; pero sus miradas estaban siempre fijas en el cuerpo de su
pobre y viejo perro.
Mi hermana me dijo:
- Ese soldado es más afortunado
que nosotros: ha dado un amigo al
infeliz..... nosotros no hemos podido ofrecerle más que dinero.

Explicadón dt

nuutros grabados.

G. CARBÓ.

PARA CURAR UN R!IFRIADO I N UN D1A

Tome _las pastilla■ Launt• de Bro m ~
BI botu:wio le devolved: ■u dinero 11 110 ■e can.
La firma K. W. Gran N halla u ceda oajla.

Cuandoun médico eminente dice
que ha usado un preparado por varios afios, no hay lugar para dudar de la eficacia de ese preparado. Las siguientes palabras son
del Dr. D. J. R. Icaza, de la ciudad de México:
«Tengo la satisfacción de decirles que hace varios afios he recomendado á muchos de mis enfermos la Emulsión de Scott y estoy
convencido de que esa preparación
es un buen tónico reconstituyente
y tiene la ventaja de que muchos
niños la toman con verdadero
gusto."

Dtl Tllmo., Sr. Jlrzobispo J «ba1.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado e, .,.
slstía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

Hace pocos d1u que sé practlc6 la
apertura del testamento del Ilnetrfalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. Feellu
en la eluda• de Chlcago, Illlnola. La
lOrtUDa di dlstln&amp;11ldo prela•o uceadlG 11. cerca de $125,000 oro amerlca■o ;
7 segO.n el lnnntarlo que ae ha pub'I·
cado, los bienes que •eJG fueron como
Jlgue:
Dos pGllzas de • 'La Mutua,' • Compa111a de Besoroa sobre la Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada una, o sean . . . .$50,000
Dlvlllendoa acu!!lulados 80·
bre una Ce las pGUzas. • 9,829
Otra pG!lza de seguro. • . 14,000
Acciones en efectivo 7 en
Bancoe. • . • . . . . • 87,000

oro
oro
oro

oro

Entre las •1sposlclonea del aellor A'Zzoblspo, en au testamento, 11e hicieron
éataa:

ARMAS FEMENINAS.
Tranquilizaos, quel'idas lectoras¡
no pienso hablar de ninguna de
las máquinas de destrucción antiguas ó modernas, que por mucho
que se preseqten en formas delicaqas y encantadoras, yo 'no consideraré nunca. como armas de la mujer.
La mujer no tiene más armas que
las naturales; la gracia, la belleza

Su aroma. intenté aspirar,
Y le aspiré delicioso,
Y luego quise afanoso
Sus frescas bojas besar.
Lleno de loca alegría
La acerqué á mis labios presto,
Mas un gusano funesto
En su corola escondía..
Y cuando encontrar soñé
En su cáliz ambrosía.,
Del insecto que tenía
La ponzoña sólo hallé.
La apariencia me engañaba:
¿Quién dijera de esa. rosa,
Al mirarla tan preciosa,
Que un vil gusano guardaba.?
Así hay mujeres que son
A la faz der mundo hermosas
Y que ocultan cual las rosas'
Veneno en el corazón.

EL TESTAMENTO.

E. SUE.

Se reservan camas en,carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,sol1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San Franolsoo, llilm. 8, ltll,Jxloo,

a. 11.

••••••••••••••••••••••••••••••••••
loo

Domingo 17 de May-o die 1908.

. Una rosa allí encontré,
Cuya. belleza y encanto
Cautivó mi atención tanto,
Que á contemplarla llegué.
Me pareció de las flores •
Que perfumaban el prado
La. de olor más delicado
Y de más lindos colores.

A su hermana, sellorlta Kate Feehan,
que estúvo siempre con él huta • •
muerte, $40,000 oro en bonos 1 $25,000
oro de una de las pGJlzas de aesuro ;
11. la sellora Auna A. Feehau, viuda del
sellor doctor Eduardo L. FeehaD, hermano del sellor Arzobispo, $21S,000 oro
de otra de las pGllzas, 7 $5,000 oro en
efectivo ; 11. la Academia de San Patrl·
clo de Chlcago, de la que es precep~
ra su hermana., Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la 1l.ltlma pGllza ; i la
escuela • 'Santa Maria'• de enaellansa
prlctlca para varouea, de FeebanTllle.
llllnols, que era la lnstltuclGn por la
que mll.s se Interesaba el aellor .A.nOblspo, se entregaron 101 $4,000 reataJI·
tes •• la 1l.ltlma pGIIIL

Número l. Los elegantes trajes
de casa y de visita que representa
este graba.do, son de sencilla y
vistosa confección. El primero, de
falda lisa y con guarniciones de
cintas en su parte inferior, no lleva
más adornos en la blusa. que un
ligero tableado en la parte delantera, y botonadura de metal en las
mangas. Una corbata. de1;eda negra.
con gasa blanca en las extremidades, completa el adorno de este
· elegante vestido. Por lo que respecta
á los otros dos, de paseo, debemos
manifestar á nuestras lectoras que
las telas de estos vestidos son de poca.
resistencia y lo más ligeros posible,
en consonancia con la actual estación primaveral. Uno de los trajes
es sumamente original y vistoso, lo
cual se logra haciendo rematar en
picos el sobretalle, que ha de ser de
un color más obscuro al resto del
vestido. En la falda se sigue disposición análoga á la de la blusa.. El
último de estos trajes lleva como
único adorno un eleganti&gt; cuello de
encajes de guipur, y cuello, pujios
y cinturón forma.dos con cintas de
terciopelo negro.
Número 2. Vistosos y ricos trajes
de paseo propios para señoritas de
talle esbelto, y cuya confección tiene que ser muy cuidadosa para que
produzca el efecto que se desea. El
primero de estos trajes, de blusa
torera, lleva un magnífico cuello de
punto de Inglaterra rematado con
cinta maravillosa y fleco de seda.
El peto, de gasa de seda blanca,
tiene en su parte inferior un rosetón,
también de cinta maravillosa, terminado con fleco. Un ancho cinturón
de seda rodea el talle, y los puños
tienen un pequeño adorno de punto
de Inglaterra, igual al del cuello.
El segundo grabado representa un
traje de gasa de seda, color crema,
con anchocuellohombreras y canesú
de encaje, rematado en su pa1·te
inferior con dos aplicaciones de seda
y cordoncillo. La parte inferior de
las mangas, se hace rodear con
angostas cintas de encaje igual al
de los puños. La falda es enteramente lisa.
Número 3. El grabado representa
un elegante saco paletó con botonadura de concha nácar, mangas de
campana y bolsas cruza.das. El
cuello debe ser muy ajustado para
dar á esta. pieza de ropa el i_i.specto
de elegaDcia que la caracteriza. La
tela de este saco paletó, es de paño
color gris.
Número 4. Corpiño'J blusa_ para
niños de corta edad. El primero
lleva un triple cuellohombreras y
cintas de seda adornadas con grupos de botonaduras de metal. Un
cinturón de la misma tela del vestido, rib~teado con la misma cinta de
seda, rodea el talle; los puños se
confeccionan de manera de hacer
juego con el tl'iple cuellohombreras.
I,,a. blusa, para niños de7 á S_añus,
se tablea en la parte anterior de
mod.o deformar una angosta. pechera. El cuello doblado es de la misma
tela,y una pequeña corbata de color
obscuro complementa la blusa.
Número 5. Para este traje de paseo, semejante á otros qufl hemos publicado en números anteriores, de-

1.-Colecci6n de vestidos de casa y

ben ohserva.rselas explicaciones que
con toda oportunidad hemos dado
á conocer á nuestras lectoras. Un
ancho cuello de encaje inglés cubre
la parte superior del talle, y el
cinturón, de ancho listón de seda,
se ha.ce terminar por un moño, con
dos grandes bandas colgantes, en
la parte posterior del vestido.
Número 6. Sombreros de flores y
plumas, adecuados á la actual-estación calurosa. El que ostenta la
ancha pluma, debe llevar al principio de ésta un vistoso broche de
metal. Aparte de estos adornos,
sól-o se hace rodear la forma de paja
con gasa de seda, que se pliega con
gusto y elegancia. El segundo de

los sombreros lleva tan sólo adornos flora.les y de listones de seda.
Ambos sombreros son elegantísimos
y producen un efecto sorprendente.
Número 8. Trajecilo infantil para.
niilas de 6 á 8 años, confeccionado
con tela de poco cuerpo y arreglado
á los últimos figurines infantiles.
En la parte inferior del pequeño
traje se adhiere un lienzo de la misma tela, que se pliega y se adorna
con cintas angostas. Al cuello, con
pequeños adornos de enea.je, se le
hace tomar cierto vuelo en sus dos
extremidades, de manera de cubrir
los hombros. En la parte inferior y
delantera de este cuello, se ponen,
como único adorno, dos listones de

visita.

color semejante al del trajecito.
Por lo demás, el vestido no requiere
minuciosidades de ninguna especie,
y las niñas deben de llevarlo únicamente en juegos y paseos campestres.

El Grano de Arena.
En la playa dilatada
que baña la mar serena
ó rugiendo alborotada,
un tenue grano de arena
nada significa, nada.
Mas, si se llega á observar
cómo marca en un reló

�EL MUNDO ILU STRADO.
Domingo 17 de Mayo de 1903.

Domingo 17 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

el tiempo que va á llegary el tiempo que ya. pasó
par-a. nunca más tornar-. . ..
Exclama. el alma con pena:
-¡No r-uedes, grano de a.r-ena,
detente! que, en tu ca.ida,
quizás r-ompas l a. cadena
que une á la tierra mi vida.!
,S i a.l lado del Oceano
no es nada ese tenue grano,
también indica., en verdad,
dónde acaba el ser- humano
y empieza la. eterni dad!

•

E L MA~UÉS DE VIVEL.

SED DE 8L8BIA.

E l tío Esquilón adivinó más que
v~ó l a caída de la llave, y comprendiendo que estaba encel'I'ado stn escape posible, quiso cogerla al vuelo; á pique de estrel l arse, se abalan zó á detenerla. y la si&lt;Yuió con
estúpida. mirada en su d~sce nso.
Desp ués, rápido, veloz, anhelante
angustiado, corl'ió á la puerta del
campanario, la golpeó con todas
sus fuerzas, la molió á patadas intentó arranca.ria de cuajo. Tod~ en
vano; la cerradura. resistió al t r emendo empuje, y fallida su esper-anza de violenta.ria., 1·ugiendo de
ira comenzó á gritar el pobre hombre para que le abriesen, pero sus
voces se perdieron en aquella altura, y entonces, jadeante, fatigoso,
de strozadas sus ropas y llenas de
polvo y telarañas, con las manos
acardena.da.s y r-ota.s l as uñas, se

ta Ultima l;oJa.

111 mejor parte del alma!
Tú infundes sublime calma
y tristeza. bienhechora.!
Ay de mí! . .. . tu seductora
y celestial armonía
cuántas veces calmaría.
este afán que me devora.

Hoja, de tantas en pos
dad á un triste que os escoja,
Y comprenderán poi· vos
que es trist-e como uu adiós
la última boja.

A. LóPEZ DE AYALA.

Ay! cu ande el chopo aterido
rudo el aquilón despoja
con monótono ruido
siempre le arranca ~n gemido
la última boja .

ANACR EONTlCA
Hoy mi Dol'isa
se va á la aldea,
pues se recrea
viendo tl'illar.
Sígol a a.prisa·
cuantos placeres
Ma.otua tuvieres '
voy á olvidar. '

Pobre de gala y encanto
tal vez un libro se arroja
tal vez i nte1·esa. tanto
'
que se humedece de llanto
1a última b oj a.
S i bojas de fecunda palma

Que ya no quiero
más dignidades :
las vanidades
me quitó a.mor.
Ni fama espero
ni anhelo á nada·
sólo me agra da '
ser labrador.

E nt r-e l a bruma del monte
na.ce á lo lejos la nnbe,
á impul sos del viento sube
y atraviesa el h orizonte;
y va ma rcando su vuelo,
en lluvi a siempre fecundo,
con un arroyo en el mun do,
con una estr ella en el cielo.

Voy amoroso
para servirl a,
quiero segui rla.
por donde va.
Ver á el hermoso
tri6ro a marillo
l uego en el triÚo
se sentará.

En l as brumas del misterio
n ace e l hombre, y peregr i no
m a r ch a. á illlpulsos del desti no
á p a rar- a l cementeri o.
¡Oh, q uién pudier a su no~bre .
g r-a b ar con llanto en l a b 1stor1a,
y con un r-ayo de glor-ia
en l a memoria del hombre!

Y o i ré con ella

I GNACIO MENDIZÁBAL.

Y el diestro braz¿

en s u regazo
reclin aré.
La ninfa bella
me dará vida
agradecida.,
viendo mi fe.

ta tocura 4d tampanarto.

,

Como acostumbr aba. á ' ejecutar
durante l as funciones religiosas,
desde q ue a ntaño le acontecieron
no se sabe q ué lances con un muc hach o, cerró el tío Esquilón 111,
p uerta del campana r io para que no
se col asen los chicos, guardóse l a
ll ave en l a chaqueta dentro del bolsillo externo del pecho, bol sillo que
esta.ría r-epleto sin dud a., pues se
queda.ron las guarda s asomando, y
luego de encender u na. colilla. de
puro y de quitar se dos ó tres veces
la gorra, para. rascarse la enmara.fiad a ¡ielambre, r equir ió el r-eci o
cáñamo, y talán , tolón, comenzó á
sonar e n lo alto de la torre el doble de d ifuntos, mientras en l as espaci osas na.ves de la. i glesia repercutía.o, como contestándole, los sonoros acordes del órgano y las lú gubres sal modias de los sacerdotes.
Había. funer-a.l para rato, pues
era. el muerto de arraigo en el p ueblo y de posibles. Otras veces aprovechaba. el tío Esquilón el tiempo
que duraban las misas de cuerpo
presente, en repasar en su memor ia
los repiques extr aordinarios, l os
sepelios pro b ables y las fiestas de
primera que acontecerían en el mes,
listín mental que siempre estaba
estudiando el buen hombr e por- virtud de los tl'es i mportantes cargos
de campanero, sepulturero y sacristán menor- que en la pal'l'oquia desempei!a.ba. Y el tío Esquilón se entregaba á reflexiones tale s sin descuidar por eso el doble, en fuerza
de l a costumbre; aunque calmoso
i,or naturaleza y seguro de que lo
mismo le valdría campanada más ó
menos, allá til'aba. de la cuerda del
b adajo, sólo cada cinco minutos.
Aquella maña.na mostrábase el
pobre tío Esquilón ceñudo y som br ío, con el rostro l le uo de sombras. A no dudarlo, la tormenta se
desencadenaba deshecha en el alma
de aquel hombre,teniendo el vértice
en su cer-ebro, pues su frente a.parecía surca.da de profundas arrugas, caía.ale los párpados como si
fuesen de plomo é inclinaba su cabeza; abrumada tal vez por la cer-razón de sus pensamientos. Varias veces se olvidó, en su éxtasis,
de darle al bronce, y cuando salía
de su distracción, vacilaba en tocar la grande ó la chica, como si
hubiese perdido la cuenta. A lo mejor se oía, entre toque y toque, como el rumor de un suspiro ahogado por la vibración de las campana.das; y afel'l'a.do á las cuerdas, de
pie, d~recho, con la rigidez de una
estatua, de cara. al mechina! de la
torre, que le circundaba á mallera
de una hornacina, tendiendo la vis-

De esotros trillos
que están más lejos,
los zaga.lejos
me eo vidiar-án.
Mil cupidillos,
viendo á la bella,
en torno de ella
revolarán.

4.-Corpiño y blusa, pa ra niños de corta edad.

2.-Elegantes tra j es de paseo.

ta por el paisaje sin detenerl a en
ningún punto, sin fij arla en oiugun a parte, sin ver acaso, con la
mente extraviada por la borrasca.
de sus ideas, y el pecho oprimido
por el huracán de sus sentimientos,
fué aflojando en el doble el campanero basta soltar las cuerdas; cayéronsele los brazos, y dos l ágrimas silenciosas le resbalaron por
las mejillas, lluvia tardíaé ineficaz
que no disminuyó en na.da el fluido
de aquella tempestad solita.ria presenciada sólo por las grandes ci.güeñas de la torre del reloj, que
apoya.das sobre una zanca, se preguntaban para su buche, qué diantres acontecería al vecino de al lado, para haber así enmudecido tan
de repente las campanas'?
¡Ah! ¡Mentira.! ...... ¡Imposible !
aquella revelación era una infame
calumnia., un repugnante salivajo
que la envidia escupía sobre el
buen nombre de su bija, más pura
que el &amp;,ire que ali í en el campa.o ario se respiraba. ¡Imposible! ¡Cómo
ella, tan cándida, tan pudorosa.,
tan formal, había sido capaz de enlodar las canas de su padre, de
amargarsu vejez µara siempre!La.s
palabras mentidas del hijo del alcalde, de aquel libertino sin conciencia., habían tenido fuerza par a
vencer la virtud de la débil muchacha, sin que hubiera sido capaz de

detenerla en la pendiente el recuerdo del pobre viejo, para el que ella
era el rayo de sol que animaba el
iovier-no de su vida!.... No se podía creer eso; ¡nunc a! P ero el veneno de la duda intoxicaba. ya e l
corazón del infeliz ca.mpa.oel'O, y á
pesar de su lucha cicló pea con la
voluntad rebelde, se ntíaseimpotente para alejar de su pecho la horrible leva.dura. de las sospec has.
Y en éstas, sus mfradas erran tes
se fijaron maquinalmente en uno de
los patinillos de la iglesia, por el
que se entraba á. las c ovachas que
de habitación le se1·vían. Allí, junto á la añosa parra, recosta.da. sobre la pila de pied1·a. del Ja.vadel'O,
en la que descansaba. un montó o de
r etorcida. 1·opa. blanc a, con las man
gas recogidas sobre el codo y la
cabeza baja, ballábase la muc ha.cha, escuchando á un hombre que
la hablaba con impetuoso fuego, á
juzgar por sus ademanes v io le ntos.
El tío Esquiló n se puso ver de,
a.cometió le un temblor coovu!si vo,
abrió inmensa mente los ojos, se los
rest regó luego cowo temiendo ver
visiones, le ca.sr.añetearoo lo s dientes, y arrancándose de pro nto á s u
e nsimismamiento, se aba l a nzó al
mécbi nal del cam panario, como si
foera á arrojarse al espac io, y t rémulo, sin voz, sin alientos, s ujeto

por los dos brazos abiertos en cruz,
y apoya.das las manos en el marco
de Ia mechina, con medio euer-po in·
clinado hacia fuera, sobre el abismo, se asomó r.uaotu pudo para
distinguir bien á la inca.uta p areja.
La o pinión pública no mentía,
l as sospechas del infeliz no eran
infundadas; ya no le quedaba el recurso de a.t ribuir Ias a.fr9n tosas es·
pecies á c a lumnias de la envidia,
ni le r e staba el a.margo consuelo de
la duda· la ce1·teza brutal se le un·
ponía b ~uscamente. Pero el cáli_z
no estaba lleno, la horrible rea.h·
dad no le había aún descarg a.do el
último golpe . Súbito el hombre 9-ue
cha rlaba con l a moza, se a pr ox11nó
á e lla basta pega.1· rostro con ros•
tro, abrió los bra zos, y e l tío Es·
quiló n no pudo resistir más, no tu·
vo valo r para convence1·se hasta la
evidencia de la deslealtad de su
hij a.
Con los o jos iny ectados de sang1·e, con l a e xpresión sal va.je de la
locura, se ecbó hacia atrás el po·
bre pa dr e, y tao brusco fué su retroceso q ue la llave que g uardaba.
en el p~cbo y que al inclin arse so·
bre e l espacio, bahía.se i do escu- .
rriendo del bolsillo poco á poco,
salió de e stampida con la rapidez
de una bala, y dando_ v1:1elta.s por
el aire , c ayó e n un te¡ad1llo de la
iglesia.

quedó ante la p uerta anonadado,
inca.paz de coordinar sus ideas, con
un espantoso alud bajo el or-áneo,
medio imbécil.
S u misma situación le inspiró al
tío E squilón un pensamiento salva•
dor; plantóse de un salto entre las
dos campanas; bl asfemando como
un condenado y más con garfas de
fier a que con mano de per sona, se
agarró á las cuerdas de los badajos; l as sacudió con furia apretando bien los puños b asta señalarse
la trenzad ura. del cáñamo en 1as
palmas, y . . . . . . tao, tan, tan, tan,
tan, impetuoso, violento, acelerado , atropellándose los sonidos, ensordeció los aires de repente el toque de arrebato, que allá desde las
alturas de la torre lanzaba sus ecos
atronadores y a.la.r-mantes.
T odo el pueblo corrió á la pl aza
lleno de espa nto al oír aquel inces a nte tocará fuego que s ustituía
de improviso al doble de Difuntos;
nadie se explicaba. lo que acontecía.
La iglesia fué invadida., la escalerilla de la torre tomada al asalto;
arriba continuaba aturdiendo el
bronce echado á vuelo. Pero no se
podía seguir; la puerta estaba
a tr ancada.. Veinte puños cayeron
sobre sus cuarterones, llamando
con uo aporreo estruendoso ; . no.
respondieron de adentro; gr1tósel e al campanero que abriese; todo
inút il, y mientras, no par-aba._ ~l
tan, tan, tao, cada vez más p reCII~lta.do y angustioso; el campa.na.r-10
se había vuelto locv. Echóse por
fin l a puerta a.bajo, invadió la gente el piso de las campa.nas, y abandonando entonces las cuerdas el tío
Esquilón, al comprender q ue estaba.
libre, apartando á unos y á otros
con furia, se precipitó en busca de
la salida, y sintiendo de pront o en
el cerebro el martillazo de apoplejía, cayó el pobre hombre sin
sentido en el primer peldaño de la
escalera., como nna masa abandonada á su peso.

son en placer y en congoja
las ilusiones del alma,
guarda en tempestad y e n calma,
la última boj a .
EULOGIO SANZ.

3.-Saco palet6, con bolsas cruzadas.

La Bija de la Ventera.
A orilla del R i a ca.min an
tres mozos de bravo humor,
y á una venta se encaminan,
que otra vez les albergó.
Venter-a: vino y cerveza
de lo bueno, traiga acá: ·
mas nos miran con tristeza
su linda hijita, dó está?
Mi cerveza hierve clara.J
buen vi no hallaréis aquí;
á 10i hijita, ay I p renda cara,
sobre el féretro tendí.
De la pieza. en que reposa
traspasaron el umbral,
y allí vieron á l a hermosa
sobre el lech o funeral.
Y el uno con mano osada
de su rostro el velo alzó;
fijó en ella su mirada,
y entristecido exclamó:
&lt;Si vivieras toña.vía,
bella niila, de a.Iba tez,
juro que desde este día
te amara con honda fe.&gt;
El segundo cogi ó el manto
y la yerta faz veló;
y vertiendo amargo llanto,
de ella la vista apartó.
&lt;¿Y be de verte, ay! desdichado
en el fúnebre ataúd,
yo que tan constante be amado
tu belleza y t u virtud?&gt;
Y el otr o con pasión loca
nuevamente el v~lo alzó,
y en su mustia y f rla boca,
frenético la besó.
Antes te ama b a , hoy te quiero
con igual 6 mayor fe,
y á pesar del h ado fiero,
viva ó muerta te amaré.
L. UHLAND,

J:a Ultia y la J:ámpara.

Yo alboroza.do
c_o n dulces sones,
tiernas canciones
l a cantaré.
Ni habrá cuidado
ni habrá fatiga, '

A l t r iste amparo del techo
dt&gt; una casa derruida.,
y en un aposento estrecho,
está una vieja en un lecho,
y una lámpara encendida.
La anciana, débil, se queja,
suspira y besa una cruz;
y haciPndo mortal pareja
se está muriendo l a vieja
y apagándose la luz.
De la anciana con dol or
el pecho agitado ruge,
y al compás de. su estertor,
con pavoroso rumor
la llama en el vaso cruje.
La mori bunda aún respfra.:
aún l a luz alumbra vaga,
se inflama, aquélla suspira,
la anciana lánguida expira,
la lúgubre luz se apaga.
A un sepulcro se asemeja
la estancia en fúnebre calma ·
murió la luz con la vieja;
'
la luz un fanal que deja,·
un cuerpo que deja el a lma.. .... .
ACACIO CÁCERES.

E1' 11!1' ALBlJI![,
Es l a música ·e1 acento
que el mundo arrob!}dO lanza
cuando á dar forma no alcanza
á su mejor pensamiento;
de la flor del sentimiento
es el aroma lozano;
es del bien más soberano
presentimiento suave,
y es todo lo que no cabe
dentro del lenguaje humano.
Dichosa tú que su palma
has llegado á merecer,
conmoviendo á tu placer

6.- Vlata posterior para traje do· paseo.

I

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 17 de Mayo de 1903.

que con mi amiga
no aliviaré.
N. F. DE MORATÍN.

SOLEDAD.
I
Declina el día. ..... .
Es la hora melancólica en que se
perciben esos vagos rumores salidos del seno de la tierra y que parecen el estertor de agonía. de las
cosas creadas ..... .
¡Todo muere!
Hasta el astro rey, hundiéndose
tras la~s montañas y difundiendo
sus últimos rayos, parece la cara
de un muerto ....
¡Oh tarde majestuosa! Al ~ontem:
plarte, siento que se dulcifica mi
ser y que mi alma se recoge y vuela por un instante en alas de ensueños extra.humanos. ·

EL MUNDO ILUSTRADO.

himno de gratitud á su omnipotente
Hacedor.
Sus labios murmuran una. plegaria.. Después, obsesionado por un.a.
idea. dolorosa, se levanta. suspirando:
-¡Ay de mí!, ¡cuán dulce resuena
aún en las profundidades de mi _alma. su adorada. voz! ¿Por qué, Dios
mío me privaste de mi única felicidad' sobre la tierra?
Llorando siempre, llorando lágrimas acerbas, dirígese á una habitación herméticamente cerrada.
Con mano insegura abre la. puerta
y penetra. en la. estancia con el respeto con que se entra. en un santuario.
Un olor capitoso de flores fresca.~
y secas sa.tu.·a. la. atmósfera del pequeño cuarto, parecido á una tumba por el silencio y 1~ lobreguez
que reina en él. Este m~smo pensamiento debe asaltar, sm duda., la.
mente del anciano; porque, estremeciéndose de pies á. cabeza, ~orre
á abrir una ventana. Los últimos
resplandores de la tarde pen~tran
por ella súbita.mente, p~od~ciendo
una maravillosa combinación de
matices.
.
Pero ¡ah!, lo más digno de admiración es el retrato de una hermosa
joven cuya fisonomía parece animada'en aquel instante por la refracción de la luz. Los OJOS del anciano se clavan ansiosos en ella, Y
los de ella, hermosos y tristes, parecen fijarse también en él ~on expresión inefable.

El 1;110 Bueno vti 1;110 mato.
'j

:r

•

III

6.-Elegantes sombreros de primavera.

Ha anochecido.
.
El anciano seguía contemplando
el retrato y Dios sabe cuánto tiempo habrí¡ permanecido en. e_sa actitud si la voz de una v1eJa y fiel
cri~da no le hubiera sacado de su
ensimismamiento,recordándole que
era hora de recogerse.
-Adiós, Olga mía-murmuró;no sabes cuán amarga es para mí
esta vida transitoria, no viéndote á
mi lado. ¡Coántas veces he deseado
la muerte en medio de esta espantosa soledad! Para mí la felicidad
no existe, hija mía. ..... .
Y agregó, exhalando un ronco
gemido:
. .
,
-¿Ni cómo ha de existir para ~1
la felicidad, si fué enterrada contigo en la misma. fosa?
Y salió de la. 1:1sta.ncia con inseguro paso, cerrando tras sí la
puerta.
JUANA LóPEZ CARRILLO.

PBIJIIAVEB.A.
Na.cara.do crepúsculo amanece,
amanece pomposa primavera;
dora el sol en su rápida carrera.
el ambiente y el suelo que enriquece;
y dora el cauce que sus aguas mece,
las espigas tupidas de la. era;
de lúz inunda la creación entera;
grato calor Apolo nos ofrece.
Y fulge la radiante luz del día,
que invade hasta la. bóveda. sombría
del antro que está obscuro cual
averno;
pronto cede, no obstante, su osadía.:
cual la vejez,y con escarcha. fría.,
ha de llegar el aterido invierno.
CANDAMO.

8.-Trajecito infantil para niña
de 6 á 8 años.

9.-Barrendero con guarniciones de cordoncillo.
CONSEJOS.

II
Vese á lo lejos una humilde y solitaria casita, medio oculta por corpulentos ár~oles . . Com? en los c~menterios, simétricas hileras de cipreses cuadran el patio, y una trepadora yedra. cubre parte de la.
galería..
Los pálidos reflejos del sol poniente bañan la. casita, dándole un
aspecto fantástico.
Un soplo de aire levísimo, al mecer la yedra., hace que la. vista. se
aparte con horror de aquel sitio,
porque aquella. yedra., cubierta de
una negra capa de polvo, semeja
multitud de enormes a.rañas entrelaza.das, moviéndose simultánea.mente, como si se entregaran á una
danza. macabra.
Más allá, dos grandes árboles,
secos y de color ceniciento, parecen
dos gigantes petrifica.dos, abriendo
los brazos en actitud a.mena.za.dora.
Todo y,a.ce en calma.. Sólo de vez
en cuando turban el sepulcral silencio que reina en la. misteriosa. ca.sita
los a.compasados pasos de un venera.ble anciano, que extasiado en la.
contemplación de las mara.villas
celestes, acaba por caer de rodillas
sobre la. tierra.
Gruesas lágrimas ruedan por sus
pálidas y hundidas lll:ejilla.s. ¡Pobre
a.ncianol; una. pena. inmensa., profunda., lacera su alma.
En esa. actitud hierática., parece
la bella. y triste personificación de
la Naturaleza. elevando el último

Domingo 17 de Mayo de 1903.

Quieres casarte, buen Juan,
y pides con impaciencia
consejos á mi experiencia.:
no es así? pues allá van.

Había una vez dos hermanos: el
bueno y el malo. El primero era
uno de esos imbéciles que figuran
entre los mejores alumnos de su clase. Sin ninguna idea. personal é incapaz de reflexión, hacía con' indiferencia. todo cuanto le mandaban
hacer y era en extremo a.plica.do.
Como carecía de imaginación, se
había llenado el cerebro de fórmulas hechas, que no siempre comprendía, pero que en momentos da.dos le prestaban un grandísimo servicio.
Sus padres estaban orgullosos de
él y decían:
-¡Es una criatura excelente!
El segundo era la desesperación
de sus profesores. Su inteligencia.,
siempre despierta., no podía fijarse
en los adocenados programas del
colegio y había materias que le inspiraban una repugnancia. invencible. Otras le gustaban; pero las comentaba. de tal modo, que desconcertaba con sus palabras á sus rutinarios maestros. Siempre soñador y corriendo en pos ue alguna
quimera, no hacía caso de las explicaciones que se daban en clase,
por cuyo motivo era castiga.do con
frecuencia.
Sus padres estaban disgusta.dísimos con él y decían con amargura.:
-¡Demonio de muchacho! ¡Qué
malo es!
Cuando los dos hermanos estuvieron en edad de elegir carrera.,
sus padres trataron de hacerles ingresar en la Administración pública..
El hermano bueno aceptó con entusiasmo la. proposición, sin duda
para evitarse el trabajo de meditar. Y como temía la lucha por la
existencia, se dejó tentar por la
perspectiva de una vida tranquila,
sin brillo, pero sin sufrimientos;
sin grandes provechos, pero sin peligros de ningún género.
El otro, que no trataba de evitar
ninguna clasede responsabilidades,
prefirió emplear de un modo distinto su a.cti vid ad. Sus aficiones le
a.rra.stra.ba.n al estudio de la pintura.. En vano sus padres le manifestaron que aquello era un capricho
pasajero, y que se forjaba ilusiones engañosas acerca del porvenir.

. .1 . , .

.

"
,!

12.-Colecci6n de trajes para "sport."

'

\

Estos son, ansias, desvelos,
temores, citas, desvíos,
trasnocha.das, desafíos
· y peloteras y celos.
Amanece con el día
y vela; no hay más recurso;
yo, de novio, estudié un curso
completo de astronomía..
Decídeste á ser esposo;
y sufres, que es la. más negra.,
de la veterana suegra
el examen codicioso.
Entra el gasto, es cosa obvia.:
y te exprimen sin piedad,
cuando no la vanidad,
los caprichos de la novia.

7,-Trajes de la eatacl6n, para paseo.

A, G. GUTIÉREZ.

..

1

7

Oye: tiene mil azares
eso de tomar mujer:
por el pronto, suelen ser
malos los preliminares.

Llegamos al desposorio:
da s el suspira.do sí.
Gracias á. Dios I hasta a.q uí
has pasa.do el purgatorio.
Mas preso en el lazo tierno
tu amoroso afán reposa.
Ay! Juan esto es otra cosa:
como que' empieza. el infierno.

'

11,-Colección de sombrillas para primavera,

El hijo malo no quería que na.die
se ocupa.se en labrar su felicidad.
Para. ello era condición indispensable que se respetase su vocación.
Y, fuesen las que fuesen las dificultades que se le presentasen, prefe•
ría arrostrarlas todas á. renunciar
á. su ideal.
El hijo bueno llevaba una vida
en extremo regular y metódica.. Diaria.mente partía á la.
misma. hora para su
oficina.. Al llegar á
su despaho, se sentaba con el mismo
monótono m o vimiento, y comenzaba. á esperar pacífica.mente la hora de
salida.
Durante el curso
de aquella.vida.neutra logró disfrutar
de lo que pudiera.
llamarse una felicidad perfecta.. Y
hasta llegó á interesarse por una serie de pequeños detalles que le proporciona.ron un placer
no sospecha.do al
ingresar en la carrera. administrativa. No había día en
que no arrancara
con verdadera delicia la hoja de¡
calendario. Antes

de tirarla. al suelo, leía el contenido del dorso y luego se permitía
echar una mira.da á. la página:siguttmte.
Este ejercicio le proporcionó infinidad de conocimientos de indiscutible utilidad: los aniversarios
históricos, las fases de la. luna, número de días transcurridos desde
el comienzo del año y de los que
faltaban hasta el 31 de diciembre,
las fiestas religiosas y el nombre y
las señas del impresor.
Su sitio se distinguía. por una.colección de reglas, de corta.plumas,
de lápices y de gomas, alinea.dos,
según su tamaño, con una corrección absoluta.
Indudablemente se había aficiona.do de un modo especial á los ohtos de escritorio.
Conocía hasta diez y siete maneras de cortar lápices, y hacía mil
combinaciones ingeniosas para
convertir un periódico en varios
objetos de aspecto deco1·ativo: paja.ritas, barquitos, saleros, abanicos y acordeones. Sus uñas se perfilaban en puntas maravillosas.
Los padres estaban encantados
ante aquella. vida. tan ordenada.
En la mesa hacían á su hijo muchas
preguntas acerca de su trabajo y
de su jefe, y á fin de mes se regocijaban ante la idea del dinero que
el chico había ganado con el sudor
de su rostro.
Así es que el padre decía con frecuencia, lleno de orgullo:

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 17 de

~

EL MUNDO ILUSTR&amp;DO.

de 1908.

deja en la esfera azulada;
la corriente de la vida
,:.qué deja en el mundo? Nada.
Que así cual rápidamente
se eleva, ca.e tu torrente,
y de la vida trasunto
vas á goza.r solamente
de vida en el aire un punto.
Viendo esa fuente serena
pensó olvidar sus enojos
el alma. de angustias llena;
del manantial de su pena ·
fuente le sobra. á mis ojos!
Y adiós! que en celos ardiendo
el volcán que mi alma abrasa
en vano apagar pretendo:
también mi vida se pasa
como tus onda.s: gimiendo!
De sesenta minutos
consta la hora,
y unas veces es larga
y otras es corta,
Quien no lo crea,
ten1;ra un día de goces.
y otro de penas.

PARA CURAR UM ffUFRIADO IN UN D1A

Tom&amp; las _paetlllu Luantea dt Bromo-Oalalaa.

11\l boticario le devolved III dlnito d 110 M cva.
La firma K. W, GrOft H baila u oada.oajba.

EL TESTAMENTO.

Dtl .1111110. Sr. Jlrzoblspo ittban.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado e ,.
alstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dlu que ae praetlc6 la
apertura del testamento del Iluatrfalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. hüq
en la clu•at de Chlcago, IlllnolL La
lortuna dl dlstln¡uldo prela•o uceaU6 f. cerca de $125,000 oro amerlca■e;
1 seJ11D el Inventarlo que ■e ha p11ll'.lcado, loa blene1 que tej6 fueron ce1lcue:
Doa p6llzaa de ' 'La Mutua,' • Compallta. de Secu·
ro■ sobre la Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada una, 6 sean. . . . $50,000 ero
Dlvl•endo■ aCU!!lU!a4o■

Valle de Bravo, Méx.,Enero2.
-Soy el primero en reconocer
-asegura el Dr. Vicente Beracochea, Médico Cirujano de la Facultad de Guadalajara, Jaliscola gran bondad y el siempre seguro éxito en la curación de las
afecciones pulmonares por la
Emulsión de Scott, pues en la
práctica de mi profesión, durante 11 años, siempre he encontrado una poderosa arma para combatir la tuberculosis pulmonar,
la escrófula, el raquitismo, estado caquéctico y debilidad constitucional, en las largas convalecencias, en la bien preparada
Emulsión de Scott que fabrican
JOB Sres. Scott &amp; Bowne.

1
u

1

tt~

• &lt;

.

10-

bre una Ce las póltsaa-. . 11,829 oro
Otra póliza de seguro. • • 14,000 oro
Acciones en efectlTo 1 en
Bancos. . . . . . . . . 87,000 oro
Entre laa • 1spoelclonea del aenor Arzobispo, en au testamento, ae hicieron
é■tas:
.
A au hermana, seftorlta Kate Feehu,
que estuvo siempre con él haata ■a
muerte, $40,000 oro en bonos 1 $25,000
oro lle una lle las p611zaa de ae¡uro ;
a la seftora A.una. A. Feehan, viuda del
11ellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del seflor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, 1 $5,000 oro en
efectivo ; A la Academia. de San Patrl•
clo de Chlcago, de la. que ea preceptora su hermana, Madre Marta Ca.tallna,
$10 000 oro lle la tUtlma. p611za.; l la
esc~ela ' 'Santa Marta' • de enaellanaa
prf.ctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnola, que era la. lnstltuc16n por la
que mli-B se Interesaba el aellor ~noblspo, se entregaron los $4;000 réltaD·
tes • e la dltlma póllsa..

1-

· ~~~:
·• --.-'

• •

.................................
..SANTA¡FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, ;18Dsas City, Sl Lou.is, Cbicago, l'few York.
San Francisco y Los Angeles
___
~--,,.;,;;..

~

....
Elegante bata de casa.

Á UNA FUENTE
Ved sus soberbios caudales:
como plateadas centellas
los impetuosos raudales,
en guirnaldas de cristales
van á bordar las estrellas
O brotando confundidos
entre lirios y abedules,
van por las auras mecidos,
arcos de perlas,perdidos,
en los espacios azules.

Y apenas á orlar se h.treve
con su planta el firmamento,
menudos diamantes llueve
con sus penachos de nieve
engalanándose el v lento.
Ya su raudal espumante
la luz del sol centellante
baña en coral y topacios,
queriendo atar los es¡Íacio·s
con sus eintas de diamante.
Y matizando las flores
caen sus gotas, que al verterlas
tornasolan los albores;
pintan iris de colores
en la lluvia de sus perlas.
Ya inquieta rielando mueve
en caprichosos reflejos
las blondas de gasa leve,
ó ya con rizada nieve
orla quebrados e;;pejos.
Ya coronas argentinas
dibujan sus manantiales;
cóncavos caen sus cristales
sobre gayas clavellinas
tornasolados fanales.

,,.,,,.,.,.._.,...,.....,,,..,.,

♦

Ya sus hilos enlazando
los teje en trenza rizada;
ya su corriente quebrada
quejosa va murmurando
en sonorosa cascada.

,,¡

O ya con nudos de perlas
redes tiende al firmamento,
y el viento ayuda á tejerlas
y luego por no romperlas
se queda parado el viento.

Y á las luce! matinales,
entre albores de corales,
por el espacio, esplendentes,
van sus rizados cristales
en enroscadas serpientes.
Ya gfran veloz, surcando
cual cisne de nívea pluma
columpios del aire blando,
los espacios argentando
globos de rizada espuma.

1;-n
1

Ya ensortija entre crespones
su melena vagarosa;
ya de sus mismos florúnes
en soberbios borbot.ones
va murmurando envidiosa.
Ya en rizos abrillantados
nublando la luz del día,
se elevan ó caen lanzados
del cielo en aljofarados
diluvios de argentería.
Mas ayl que presto agotando
t us tesoros transparentes,
breves gotas destilando,
por tus perdidas corrientes
te quedas como llorando.
Como el viento, de pasada.
nada tu huella perdida

'

1.-Colección de trajes para casa y visita.

Explicación dt
nutstros grabados.

♦

Se reservan camas en Carro Pullmltn para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

.

w. s. FARNSWORTH.-Agente Generai.

ta. San Franolaoa, llt'ím. B, Mthclca,

!

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Número 2. El traje que representa
este grabado, es propio para paseos
campestres, no sólo por su color
cl aro y el adorno floral del som1?rero1 sino también por su senc1ll_a
confección. Aun cuando ésta, á primera v ista, aparece un poco complicada, no lo es, pues basta un
doblecuellohombreras de campana,

ribeteado en la parte anterior, con
cintillas maravillosas. El escote, en
pico,secubrecon encaje de Alenq6n,
y un pequeño broche de pasamanería, de cuatro puntos, da nacimiento á una pequeíla corbata de encaje
remat a0a en peq uei'las borlas. El
corpii'lo se tablea en el frente y blusea en los lados. Un cinturón de
seda negra, rematado en su parte
delantera y en el centro por un broche metálico, rodea el ta.lle. Las
mangas se hacen llegar un poco más

abajo del codo, y desde este punto
principia. el puño, de finísimo enea.je, que casi cubre por completo las
manos y que lleva en el centro-una
aplic!,lción de seda. igual á la del
cinturón. La falda se tablea en dos
en la parte delanter·a solamente·, y·e1
resto es liso, llevando únicamente
en su parte inferior t.os superposiciones, á manera de cenefas, de la
misma tela.
Número 3. El hermoso saco de
punto y seda que representa. nues-

tro grabado, se corta según los
mismos moldes de matinée y se arre,?la de modo que el ancho cuellohombreras caiga en forma de esclavina, tanto en la parte anterior como posterior del cuerpo. Una corbata formada con cintas de terciopelo, cae desde la parte superior del
cuellohombreras, y una gasa de
seda cubre la parte superior del
cuello. Las mangas debe procurarse que sean lo más anchas posibles
en su parte terminal.

�'Doming'O 24 de Malvo d-e 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
~L MUNDO ILUSTRADO.

ajustan á los miís estrictos. princi·
pios de la woda y son de vistosa á
la vez que sencilla conferción. La
fantasía fecunda de las 1·einas de la
moda. buce que los fi¡rurines difie•
raa unos de l11Q otro, á voluntad y
cap1·icho de las cortadoi:as,. pero
esto no obstante, todas persiguen
un mismo fin, como son la lenta .
transformaci6n de los corpiños y el
ma1 cado impulso hacia el estil.o reforma. Como puede verse en los
vestidos de este grabado, los t1\l1Ps
son de fantasía y constan de multitud úe tal.Jlea.&lt;los y pasamanerías de
cinta.
Número 8. Variados trajecitos
pa1 a niños y niñas representa. PI
grabado á que nos r~ftorimos. El
traje para niña de 10 á 13 afios, es
&lt;le muy bonita. vista; tanto el corpiño como ht falda se tablean estrechamente, y de la misma tela se
forma un angosto cinturón µara el
talle. Pu1· lo demás, sólo un am:ho
cuello lle encaje forma el adorno de

La Chispa Eléctrica.
-Nada, que nome acuerdo ni una
. jota. de loquP repasé anoche ... . Está visto; como no traslade á otra.
Universidad la matrícula, no voy á
aprobar la Física en la vida. ¡Luego esos catedráticos son unas fieras
en los exámenes!. ... ¡Vaya un modo de preguntar! .. ¿ Dónde he guardado la petaca?...... ¡A que me la
dejé sobre la mesa de noche!. .¡Vamos, no: por fortuna. 1a tengo e n el
bolsillo!. ... Anda, anda, qué jaleo
traen los grillos entre la ye1·ba! ....
Si tuvieran que estudiar, no cantarían tanto! ..... ¡Ya Jes daría yo el
preparatorio de Medicina. para que
se divirtiera.ni. .. ¡Valientes holgazanes!. ... ¡Pues señor, encenderemos un cigarro y á trabajar!. ...
¡Buenos domingos los del mes de
mayo!. ...

Y el mozo sacó un pitillo, le mudó el papel con ágiles dedos,le prendió fuego después en la llama de
una cerilla, chupó con deleite, y
arrojando humo por boca y narices,
abrió el barrigudo volumen, forra.do e n un periódico, y clavando !os
ojos en las páginas del libro,se dispuso á hundir su entendimiento en
los abismos de la ciencia. Todas las
maña.nas entre cinco y seis, llevando un tomo bajo el brazo, entraba
aquel joven en el Retiro, dejábase
atrás el estar.que g-rande, tomaba
por el paseo de coches, y apartándose de la monumental estufa, tiraba por la parte opuesta y sesenta ba sobre el musgo del terreno enmarañado y casi virgen que se empina sobre el antiguo olivar de Atocha; allí se pasaba entre distraído
y estudiando tres ó cuatro horas;
almorzaba después un trozo de carne fiambre ó una tortilla. fría, y se
iba luego á clase á punto que sonaban las diez en el reloj del Ministerio de la Guerra.
La lección que le tocaba repasar
aquel día era tremenda.: 1a eJectri·
cidad. ¡Qué disparate de lección! Y
la tenía e n blanco. Sólo sabía en
el asunto que el rayo c11e cuando
hay tormenta. y que los truenos meten mucho ruido. ¡Pero las ca usas! ... ¡Dios nos dé que dar respecto á las causas! ..... ¡no había más
remedio que aprenderlas!. .... ¡Esa
definí&lt; i ín! ... ... al diablo no se le
ocurriría. perjeñar definiciones tan
enrevesadas! ...... ¡La chispa eléctrica es .... la chispa eléctrica es ..
es . .. Nada, no sabía lo que era. Y
el estudiante abda el libro, leía dos
ó tres líneas á escape, lo volvía á
cerrar y trataba de decirlas de memoria mirando al cielo. Pero ni por

ésas.

2.-Traje de paseo.

Por lo que hace al hermoso tt:aie
del calle que reP,resenta el otro grado debemos manifestar que el corpiflo, enteramente liso, lleva un
alto cuello redondo de encaje y
grandes aplicaciones de este mismo
~nea.je á los lados del talle, de manera de imitar torera. Las mangas,
también enteramente lisns, llevan
p1,1t\os estrechos de ~ncaje. De la
misma tela del ·corpiño y falda, se
forma un ancb~ cinturón que rodea

el talle y que se hace terminar con
largo pico en la parte delanter¡1,,
Cerca de lá. cintura. rodea á la falda
una cinta de encaje que, más angosta, parte' del centro y sigue á lo lar•
go de la falda para no terminar
~ino en la parte inferior. El resto
de la enag-ua eQ liso enteramente y
só·o se plisea lo más menudo posiblP.
Número 4. Todos los· vestidos represen~ados en este ,grabado, se

este vestido. Los trajecitos i nfantiles varían en su confección, µero
todos llevan anchos cuelloshombrera.s y adornitos de encaje.
Dióle á un mulo cebada
El buen Zibulo,
Y una coz como un templo
La.rgóle el mulo:
La gente innoble,
Por eJ bien que recibe
Devuelve coces. ·

Aquella mañana se distraía el
mozo con harta frecuencia; su sangre le hormigueaba en las venas
pidiéndole uu paseo y corno pro•
testando de semejante taob.servan·
cia del domingo, cualquier cosita
tiraba de sus miradas bacía el es•
pacio.
El agudo silbo con que se despedían de la cercana.estación del Mediodía los trenes en march a, hacíale· levantar la cabrza, aparta·
ba los ojos del libro y se quedaba
atisbando por entre los jirones de
ramaje; primero veía un buruujeo
de humo blarco, después 1..na cule•
bra pardusca que se alejaba rast1·eaudo ea l¡1, lontananza: el treo.
Las 01·ug-as subiendu y bajando
po1• sus hebras de luz, trrándose al
suelo desde las ramas fingiéndose
las muertas cuando el joven las
hurgaba los anillos con su bastón,
le a1Tancaban á cada instante del
estudio, filtrándole en el ánimo con
su anda1· remiso una invenci ble pe·
reza..
No µa1·ec(a sino que las rnaripo·
sas Sl:l habían dado cita en tal pa·
raje, y locas, inquietas, en un re·
vuelo continuo, corno espantadas,
cabrilleándoles el polvillo lumino·
·so de las ¡1,l a.s al bati1· el aire, pa·
saban y repasaban por junto almo·
zo; por fin, una se posó un mo~en· •
to 1:n el tomo doaae el estudiante
leía. y se alzó en seguida perdiéado·
se en la altura. El estudiante aparó•
tó los ojos del volumen, los eafil
por entre los desgarros de la arbo·
Jeda d e lilas y se quedó conte~plan·
do con fijeza, con algo de triste en

'

las pupilas, la campifla que se descubría por la rotura del rama.je,
verde, bordada en primer tP.rruino
con alguaas cenefas de vegetación
amarillenta á lo lejos y corona&lt;l~
al fondo por el azuloso cerrillo de
los Angeles vecino á Getafe. Lamañana. era esµléndida y el b1·uta.zo
del sol doraba el paisaje con un
inmenso y deslumbrador reflejo de
fragua.
De pronto sacóle al mozo de su
éxtasis cierta. repentina explosión
de risas juveniles satu1·adas de reuocijo y alegría. Incorporóse sobre la yerba y miró; á pocos pasos,
a.l pie de un árbol, descansando en
el musgo, había una pareja deliciosa. Ella era una rubia fresquísima,
delgada, turbulenta, apenas frontera en los veinte afios; vestía un
airoso traje de percal azul celeste
y por bajo de la laldaens~ñaoa los
menudos pies calzados con zaµatitos rojos y dos preciosos ananques de pierna blaodameníe contorneados por lisa media pizarra.
Junto á la niña, con el chaleco desabrochado y la corbata suelta, mir a ndo á hurtadillas á su compañera, se hallaba un mozo ba1·bilampifio en actitud de tigre acechando
la presa. sobre la que ha de lanzarse; ella trascendía. á la legua á costurera; él olía sin género de duda
á estudiantillo, y ambos jóvenes y
llenos de vida formaban un todo
radioso, sonriente y adorable.Conc luían de almorzar; aún se veían
por allí pellejos de salchichón y
papeles con manchas de grasa y dl:l
postre; de sob1·emesa, satisfechos y
felices retozaban sin levantarse del
suelo; ella. le apedreaba con un chaparreo de lilas que acoplaba del
montón que en la falda tt:nía; él se
defendía Je la. lluvia de lilaze&gt;s esquivando el cuerpo y poniendo el
brazo para. ]tbertar la cara, y en
medio del combate se reían como
descosidos.
El estudiante de la física no pudo
más, se alzó con brusco arranque
como despedido por la tierra,envi ó
el libro á dos metros, de un puntapié, y pegando una patada en el suelo y estirándose con delicia para
dominar la galbana, exclamó á media voz:
-¡Váyase la ciencia á la mi!,mísim a. y que estudie eJ cemícalo del
Preste Juan!... ¡La chispa eléctrica. es eso, el amor!. ..... ¡Me voy á
buscar á mis amigos á ve1· si quieren que nos vayamos de bureo con
las de la. tiend;,, de modas! ....
Y echó á andar muy decidido sin
a.cordarse del volumen; pero al llegar junto al tomo terrible, lo vió;
a.vínole la reacción; antojósele que
en vez de su nombre decía en el ¡,e·
riódico del forro: «suspenso,&gt; en
garabatosas letras azules; la descarnada realidad se le impuso: él
podría ser (:!esaplicado, pero tenía
pundonor y conciencia; junio esta1:!a y11, á. la puerta y apena$ si sesa.·
bfa. (los lewas,
Ent,onceii ¡¡e detuvo, ¡¡e agachó,
~ol~ó un juramento espantoso, cogió la física, eicha.ló un profundo
auapiro, tornó á 11entar11e y volvien·
do á. abrir el libro, murmuró ha.•
ciando un mohín elocuente:
-¡ No jeringuemos ... . y no jerin•
¡uemos, que también la chispa eléc•
trice. son las calabazas!

BL REY. YEL SABIO.
Por los tiempos en que César
daba que hacer á Pompeyo,
tuvo lugar esta historia
que hoy relataros pretendo;
pues si es que la escucháis
lo mismo q-ue yo deseo,
tal vez os ensene algo
de lo que saquéis pro vP~bo.
Escuchad, que ya comienza
la narración de mi cuento:
De las tierras del Oriente
en un apartado extremo
murió un rey, dejando un hijo
m.uy joven por heredero
de sus inmensos Esta.dos,
sus tesoros y pecheros.
El nuevo rey, al mirarse
en tan elevado puesto,
pensó eternizar su nombre
con tan mágnffi.cos hechos,
que otro rey con igual fama
no conocieran los tiempos.

Domlngc 24 de Maiyo de 1903.

S,-Confoccl6n do punto bordado y Hda y traje de paeeo para ae~orae J6venea.
Mucho pensaba el monarca
buscando seguros medios
para en un plazo muy corto
ver realizados sus sueños.
Al cabo un día decidió
poner guerra al mundo entero,
y hacer sus viles esclavos
del mundo todos los pueblos.
Mas una tarde.en que estaba
presidiendo su conse¡o,
al que pedía parecer
sobre su bélico intento,
vió que cuando lo aprobaban
sus más nombra.dos guerreros
y casi todos sus sabios,
uno de éstos, ya muy viejo,
en apartado rincón
guardaba él solo silencio.
~ I rey á él se dirigió
de esta manera diciendo:
-¿Qué piensas de mi ambición
y qué piensas de mi-.intento
de usar la sangrienta. guerra •
para realizar mis sueños:&gt;A lo cual el sabio dijo:
-Señor, ha m•Jcho que vengo
estudiando de este mundo

el admirable concierto;
por eso é. deciros voy
lo que observo hace ya tiempo.
Siendo este valle de lágrimas,
de orgullo y ambición centro,
Dios concedió á cada ser,
prob~ndo así su talento,
medios para que pudieran
mediante un prudente esfuerzo,
el hacerse superior;
y de esta manera vemos
que al leon le dió las garras
con que reina en los desiertos,
al águila el corvo pico
con que domina. en los vientos,
y al hombre dió la. razón,
que reina en el universo.
Si queréis, rey y señor,
alcanzar renombre eterno,
no os confundáis con las fieras,
sangre de hermanos vertiendo;
que las conquistas de sangre,
conforme lo que yo entiendo,
«son tan sólo calla. seca.,
que puede tronchar el viento.&gt;
Haced que el más ilustra.do
de todos sea vuestro pueblo,

y con la raz6n que manda
seréis rey del universo.

*

Que el hombre que usa de manos,
razón y lengua teniendo,
dejando de ser un hombre,
casi se iguala al jumenr,o.
Hizo comprar don Andrés
Tres libras de carne, á Inés;
Y como faltaran dos,
Exclamó: «bueno, por Dios!
Dos libras de sisa en tres?
EJJa echó la culpa. al gato:
Y él, por ver si era comedia,
De una balanza en el plato
Puso a.l. gato...... y el ingrato
S61.o pesó libra y media!!

*

Un tuerto se reía
A un bizco viendo,
Y el bizco se chungaba
Al ver al tuerto.
Al estribillo:
La Humanidad es toda
Tuertos y bizcos.

�Domingo 2~ 'de Me(yo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

LOS CRIADOS.
e6•o dtbf dlriglrH t i Hl'lllclo CllHdO s61o u
llflt IU Cl'lld.l.

4.-Variad a colecc i6n de trajes para
casa, visita y paseo.

Unos versos te ofrecí,
pues no me pedistes más,
y yo no falto jamás
á la palabra que di.
Otros genios cantarán
de tu rostro 1a belleza,
de tu alma la pureza,
y aplausos mil te darán.
Mas lay! que yo sola.mente
puedo ofrecerte en mi anhelo,
pues genio no medió el cielo,
pobre flor para tu frente.
Acéptala, y, cariñosa.,
no arrojes mi pensamiento
cual los suspiros al viento,
Ajándolo desdeilosa.
Que él, aunque modesta flor,
simboliza. mi ca.rilio,
que es tan pll.rb como el niflo
y grande como el dolor,

En to las las casas de familias
modesta.s, una.de las cuestiones más
importantes es la. de los criados·
no habrá seilora formal y reftexiv~
á quien no preocupe mucho la elección de sirvienta, puesto que en mil
ocasiones es preciso confiarla el
cuidado del hogar, aun á cambio de
recibir mil desengaños por su incuria, su desorden y su despillarro.
Se dice generalmente que los buenos amos hacen los buenos criados, pero el axioma no es siempre verdad; hay infinidad de amos
que poco á poco se van haciendo
excesiva.mente severos con sus criados, porque habiéndose mostrado
indulgentes durante algún tiempo
no han recibido más que ingratitudes; claro está que, de una y otra
parte, muchas veces pagan justos
por pecadores.
Eotremes en materia, suponiendo
que una muchachita llega directamente de su pueblo á México ú otra
ciudhd, sin haber servido aún en
ninguna parte.
Supongamos igualmente que la
futura sirvienta., sin estar dotada 1
de inteligencia superior, posee la
dosis necesaria de comprensión,
buena voluntad y buen ánimo, sin
lo cual es imposible llegar á un estado satisfactorio. Pues bien, hay
que tener presente muchas consideraciones.
l?' Para hacerse obedecer hay que
saber mandar: esto, que parece muy
sencillo á primera vista, no es tanto como se cree.
Desde luego se comprende que las
señoras de cierta edad son mucho
más expertas en esta materia que
las a.mas de casa muy jóvenes; á éstas les fa.ita la
práctica, y por esta razón
suelen ser exigentes é intransigentes; veían en casa de sus padres algunos
a.busos, pero como allí no
ha.cían más que un papel
pasivo,seca.lla.ban, prometiéndose que cuando estuvieran en &lt;su casa&gt; no lo
consentirían, y queriendo
hacerlo mejor, caerán en
el extremo opuesto, comprobándose una vez más
que lo mejor es el enemigo
de lo bueno.
2 ?' El ama de casa debe
tener el carácter dulce y
paciente. Na.die puede iJnaginar las reyertas domésticas, la animosidad y el
resentimiento que provocan en la persona colocada en condición inferior, el recibir
las órdenes. imperiosas dictadas
con impaciencia. Inmediata.mente
la tendréis presa del desa.liento1
y por su despecho no comprendera.
lo que se la manda y se imaginará que no lo comprende nunca, Y
en lugar de concentrar sus esfuerzos hacia el bien, se encerrará en
su torpeza y obstinación.
3?' No hay que exigir á ninguna
sirvienta una suma de traba.jo desproporcionado á sus fuerzas y á su
edad ; ésta es una cuestión de humanidad, que muchos amos descartan á: sabiendas.
Desde la llegada de la recién venida (á la que llamaremos Catalina) debe ponérsela en posesión de
su CQarto; suele ser éste un cuarto
pequeilo, muy caluroso en verano y
muy frío en invierno, pero esto es
secundario ( por lo menos para el
plan qúe nos preocupa) ;sería de desear que fuese una. habitación dé -

5.-Sencillos vestidos de

buenas condiciones, pero 1as exigencias de la vida son tales que las mejores intenciones se encuentran paralizadas por tiranías independientes de nuestra voluntad.
Sin perjuicio de que la habitación
sea mejor ó peor, debe estar siempre muy limpia y tener una cama
decente. Hay casas en que las ropas de cama destinadas á los cria·
dos no se pueden mirar; bajo pretexto de que era nueva y los criados precedentes la han destrozado,
a.provechan las seilora.s toda la
vieja, porque dicen que el cuarto
de la criada nadie lo ve; es un cálculo falto de lógica, porque como
la criada que entra 6 D la casa ve
la ropa en mal estado, no la toma
afición, no la cuida, y por lo tanto
dura menos.
Doy por supuesto que vosotras
no sois de ese sistema.
Diréis á vuestra Catalina: &lt;Aquí
tiene usted su cuarto, está muy

campo.

bien arreglado y yo deseo que lo
conserve siempre en este buen orden; advierto á usted que vendré
de cuando en cuando á visitarlo.&gt;
Es un detalle muy importante y para el cual nunca se tendrá excesiva.
tolerancia. La criada, aunque sea
muy madrugadora, nunca debe ponerse á los quehaceres sin lavarse
y peinarse. Su vestido, para los
trabajos más rudos de la mai'lana,
puede ser más modesto que el que
se poüga por la tarde; pero de ninguna manera debe permitírsela que
se pasee por toda la casa en enaguas, por reservar su vestido, con
un delantal sucio y desgrei'lada.
Nada produce peor impresió.n en
una casa como la vista de una muchacha desaseada y que arrastra
los zapatos, produciendo una sinfonía muy desagradable. Catalina.
debe dirigirse desde su cuarto á la
cocina, y su primer cuidado será
ence¡¡der lumbre para. hacer el des a-

Domln.gK) R de Ma,yo de 1903.

yuno; mientras se calienta la leche,
el agua, el café, etc., se limpia el
comedor, principiando por levantar
las cortinas en los alzapai'los, doblar los tapetillos sueltos, cerrar
los cajones de los aparadores y las
puertas que estén entreabiertas. En
seguida abrir de par en par los
balcones; claro es que consigo ha
debido llevar escoba, zorros, plu•
meros, paños, en una palabra, todos los utensilios necesarios para la limpieza. En invierno, antes
de barrer, debe quita.r la ceniza á
la chimenea y prepa.rar el fuego.
Si la habitación es grande, la. barrerá en dos ó más partes; la basura que se traslada. de un punto á.
otro,se disminuye en los traslados
porque se a.loja. en las hendiduras
del piso.
A primera vista conoceréis si Ca.ta.Una es torpe ó lista; en el primer
ca.so la corregiréis en seguida sus
torpezas, á fin de no deja.ria. ad•
quirir malas mañas; la diréis que
la escoba debe manejarse suavemente sin lanza.ria. adelante con rapidez, porque se aumenta mucho el
polvo. Conviene barrer en el mismo sentido en que esté entarimado,
para que las ranuras más 6 menos
grande~ qu~den bie~ limpias, y
la obligaréis á re.imr las basuras para echarlas en la lata ó espuerta destinada á ella.s, y no meterla.s bajo la trampilla de la chimenea.
Termina.do el barrido, se frotará
ell suelo con una rodilla de la.na
envuelta en una escoba vieja; bajo
los muebles poco elevados del suelo
se pasará el pai'lo con ayuda de la
escoba, cogiéndola por el mango
para que llegue bien á los rincones,
y esta precaución ha.y que tenerla
t.odos los días, para que no se baga
ta.mo bajo los aparadores y en los rincones: el trapo debe sacudirse muy á menudo.
Antes de limpia.r
los muebles conviene
esperar un rato para dejar caer el polvo, y es el momento oportuno de recorrer con el plumero las galerías de las
cortina.s y todas las
molduras donde alcance la mano.
La. limpieza de una
habitación requiere
método, cuida.do y
minuciosidad ;ésta es
la piedra de toque de
la limpieza; en la
manera de manejar
los muebles y limpiarlos se conoce en
seguida si una. muchacha. es cuidadosa.

ICASTIGADOI
Aquel día se levantó Casildita.
con un dolor de cabeza terrible; las
sienes le tableteaban y le ardían
como si le pasasen un ascua por la
frente. ¡Qué noche tan atroz! ..... .
En cua.nto se acostó comenzó á soi'lar y no le dejó basta muy entrada
la mai'lana la pesadilla. Sin embargo, la muchacha sentía el despertarse, y lo primero que hizo al abrir
los párpados fué ecbar una tierna
mirada á la esta.moa de San Antonio, colgada en el ·tabique á la cabecera. del lecho, y sonreír á la imagen; diríase que le daba. las gracias
de algo, con los ojos.
¡Y vaya si se las daba!. .... ¡Así
que el santo no se había portado
con ella poco bien! .... ¡Qué locura
son los suenos!.... Todo fué una,

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domin~ 24 de l\fa\yo de 190!.

EL MUNDO ILUSTRADO,

EL MUNDO ILUSTRADO

-Yo no; he de llevar á la tierra
mi epístola, y la tengo "'º casa ~el
encuadernador .... De lo contra.no,
ya á usted le consta que le complacería con mucho gusto.
- No, no;_por mí noquieroquese
moleste nadie ..... .
-¡Vea usted si Santiago!. ...
-Está en ca.mpaña ..... .
-¡Qué contrariedad, Verano .... !
-¡Qué le vamos á hacer ... . ! paciencia .... vaya, señores santos; no
quiero molestar más.
-Usted no molesta nunca.
1Parezco un apesta.do! ¡Nadie
quiere venir conmigo!..
.
¡Exhalaciones!... . . . . Pues me iré
solo á la tierra, y como me p_ongan
mala cara, les voy á sacudir una
tormenta que no va á quedar títere
sano.
y el Verano se puso en marcha
jurando como un demonio, y el temporal ai:reció trocándose el chaparrón en una lluvia deshecha. Sopló
el huracán con furia doblando veletas y tronchando árboles; las nubes se atropellaban pegándose de
jironazos; unos tras otros los r~lámpagos empeñáronse en fundir
los pararrayos; en un terremo~
continuo pugnaban los truenos por
ensordecer el rugir del vien~; huían
los pájaros asustados srn saber
dónde esconderse, y miE:ntras,_ un
grupo de segadores refugiados ]Unto á las tapias de una casucha, decía tristemente contemplando los
mojados trigos.
-¡Va.va un humor que trae este
año el Verano!

EL REGALO DE S. PABLO
-Dios os bendiga!....
.
-El señor San Pablo .... Bien haya su merced!....
.
- Cuánto me alegro de veros, hijitas!. ...
-Pues bien creímos nosotras que
habíamos hecho el viaje en b~lde y
que nos teníamos que vol ver sm poderle besar la orla del sayo!. ...
-Qué, si no me dejan e_n paz _d~sde amanecida!.. .. A las cmco v101eron á cantar diana los pájaros nuevos y, es claro!. ... hubo que_obsequiarles con cañ~mone~ y alpiste .. :
Luego bajé á mi ermita, á ver s1
estaba á punto y colgada,y fn cuanto me atisbó la pobeda, comenzó á
murmurar con su follaje: eel saa.1.1,to!. ... eel saauto!. ... Para q~é quisieron más las rosas .... ArroJá.ronse en tropel de capullos sobre mí,
pidiéndome por favor un sitio entre los candeleros del altar; enterá.ronse de mi presencia los pollos y
los perdigones y me rodearon en
pelotón gritándome á ¡,íos y golpe~:
trigo .... trigo .... Un cohete subió
á. contarle al sol que estaba yo allí,
y el sol se empeffó en romper la techumbre del alamillo para saludar·
me, la campana se lanzó á vuelo,
se alborotó toda la romería. y ....
sa.lí escapado .... Si no,me paso el
día en la hoyada!
-Pues á eso venimos nosotras
las hermanas de la archicofradía,
señor San Pablo. Hemos concluido
la novena de su merced, y mientras
se rifaban en el atrio las tortas de
nuégados, nos hemos acercado en
una correndita á felicitarle ....
- Muchas gracias, hijitas,muchas
gracias!... Y qué tal os va en vuestro nuevo estado? .... Qué tal el nido? ....
- Muy bien, señor! No hay nada
en el mundo como el matrimonio!..
Qué bueno es . .. Mejor que la primavera! ....
- Vaya, vaya, me alegro!. ... Veo
que habláis de la institución con
verdadero entusiasmo!. ...
-Mi-re,señor San Pablo, tod? es
cuestión de maña! A los maridos
debe ponérseles como los pichones
caseros: á medio vuelo, sin que
nuestros amados esposos tengan necesidad de advertir las plumas que
les faltan ... .
-Qué? .... Qué decís? .... Ese repiqueteo de esquila que sube alborotando de !a•pobeda,no me ha dejado
oír vuestras últimas frases!. . . .
-Que la felicidad de la mujer se
funda en que sepa mandar aparentando obedecer!.• ..
- Ji. ... ji. ... ji. .. . Por ahí, por
ahí os come el de~onio, por el afá11

9.-Barrendero de seda con aplicaciones de cinta y encaje.

de poneros los pantalones!. ... Las
mujE'res sois muy codornices!. ...
-Pues los hombres tienen la culpa, señor santo!. ... Nada estimula
á la libertad como la prisión!. ...
De solteros la meten á una en un fa•
nal para que no se la pegue la m_á.s
ligera mota,y de casados nos encierran en una jaula... Díganos su
merced si eso es vivir! ....
- Pero cuánto sabéis para reciéu
casadas, hijitas! ... .
-Bah, seffor! .... -Cómo se ve
que su merced es la bondad pura y
no anda al tanto de lo que sucede
ab~jo! . . .. Las mujeres y las rosas saben para qué nacen desde
niñas.
- Eso quiere decir que estáis pesarosas de pertenecer á la herma.o-

dad de mi amigo sa.n Marcos ....
- Cá, no señor!. ... Ncsotras hemos sido muy afortunadas y en
prueba de ello que acordamos venir á darle los días concluida la novena. .... y á la vez .... si su merced
no se incomoda! ... .
- Qué me dais aquí? ....
-Náda, señor San Pablo, no va·
le nada, pero tenga su merced en
cuenta, más que el obsequio la in·
tención y el fe1·vor con que se lq
ofrecemos! ....
-Pero, hijitas, por qué os habéis
inr.omodado? .... Vamos, yo siento
mucho lo que habéis hecho.y no os
lo rechazo, porque no lo toméis á
desaire ....
- Pues no faltaba otra cosa, señor santo!. ... Conque traíamos los

•••••••••••••••••••••••••••••••••

..SA~TA~ FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, lansas Cíty, St. Louis, .Cbicago, New York,
San Francisco J Los Angeles

~---~"""~IP\

DomilaJ.go 31 ile Mayo de 1903.

cinco sentidos puestos en el regalillo!. ... Así se acordará su merced
más de nosotras!!. .Chiss .. pum!. ...
Ea., la pólvora comienza y su merced no puede dejar de 11.sistir á los
fuegos de la. romería! .... Echenos
su bendición[ que el año que viene
le volvamos felicitar . .. .
- Así sea,hijas mías! .... Idos con
Dios ..••
Y de que las mujeres se alejaron
perdiéndose en lontananza, muerto
de curiosidad y sin vislumbrar lo
que aquello sería, abrió el seffor
San Pablo la preciosa caja de roja
felpa que Je habían dejado sus devotas, y sacó del estuche un volumen en folio, ricamente empastado
en tafilete y cerrado con broches de
plata. El apóstol se sonrió con plácida dulzura, el suave resplandor
de una intensa alegría le iluminó el
semblante; abrió con febriles manos
el tomo y en la primera página,
descollando los garabatos negros
de los renglones sobre el fondo pajizo de la vitela, leyó la dedicatoria del libro, que decía á la. letra:
&lt;Al señor San Pablo, consagran
este ejemplar de su Epístola en recuerdo de la que oyeron en la sacristía de su parroquia el día de la
boda.- Varias casadas.&gt;
San Pablo se sonrió con expresión beatífica, y murmuró complacido: Qué buenas son! .... y guardando el tomo en el estuche, se lo
echó bajo el brazo y se fué en busca de San Pedro para irse á la romería que le llamaba con el bullanguero acento del repiqueteo de la
campana.
PARA CURAR UN R!SFRIADO (N UN OIA
Tome las pastlllaa Luaote■ de Brom~olalu.
Bl botiClllio lo devolver, 111 di.llero 11 oo M cura.
La 6rma 8. W. GrOTe M halla eo cada cajllL

México, D. F., mayo7.-Mees
grato manifestar- escribe el Doctor Francisco de P. Leal - que me
es muy conocida la preparación
llamada Emulsión de Scott, y que
la recomiendo con bastante empeño á todos aquellos de mis clientes que se encuentran demasiado
linfáticos, lo mismo que en los escrofuloso~, pues son muy satisfactorios los brillantes resultados
que siempre he obtenido con dicha
preparación, la cual posee ta.m bién
la cualidad de no ser desagradable
ni Á los niños, que son los 4ue hacen mayor consumo.

EL TESTAMENTO.

Dtl Tllmo. Sr. Jlrzoblspo 'fttbat.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado c
alstla en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

Hace poco■ dlu que ee practlc6 la
apertura del testamento del Iiuatrtalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. Feellu
en la ctu•a• de Chlcago, Illlnola. La
lortuna di distinguido prela•o ucea•
1116 l cerca de $126,000 oro amerlcH!;
1 aegdn el lnnntarlo que ae ha poli l•
tado, 101 blene1 que •eJ6 fueron ~me
llsue:
Doe pOllzu de ' 'La Mutua,' • Compallfa de Betra·
roa sobre la Vida, de Nueva York, por $26,000 oro
cada una, 6 sean . . . •,110,000 oro
Dividendos acu'!luladoa ■obre una lle la• p6llzaa. • 11,829 ore
Otra p6llza de aeguro. . . 14,000 oro
Acciones en efectivo 7 en
Bancoa. . . . . . . . . 87,000 oro
Entre lu •1spoetclonea del aellor Uzoblapo, en 1u testamento, ae hlcteroa
Mtaa:

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comódores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,so:ó. renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.L

la. San Franclaoo11 #flm. 811 MtJx/0011

a. ,.

····························~····

A au hermana, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él ha■ta ■a
muerte, $40,000 oro en bonos 7 $25,000
oro •e una de las p6llzu de ■esaro ;
l la eellora A.una A. Feehan., viuda del
aellor doctor Eduardo L. ll'eehu, hermano del sellor Arzobispo, i211,000 oro
de otra de laa p6llza.a, -, $5,000 oro en
efectivo; l ·1a Academia de San Patrl·
clo lle Chlcago, de la que ea preceptora su hermana, Madre Maria Catalina.
$10,000 oro de la 1Utlma p6llza; &amp; la
escuela • 'Santa Marta'• de ensellansa
prActlca para varonea, de FeebanvUle,
llllnola, que era la tnetltucl6n por la
que mAa se Interesaba el aellor .A.raoblepo, se entregaron 101 $f,000 reatan·
tes •e la 1!ltlma p611sa.

1,-Elegantes sombreros de primavera.

¡
1

�DomlLngo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MU?IIDO ILUSTRADO.

son más sencillos en su hechura y la sola. vista
de los grabados lo manifiesta así. Esta colección de modelos es indispensable que aparezca
en todos los hogares, pues como hemos dicho
ya, hay aquí sombreros para. todos los gustos y
condiciones.
Número 2. Variada colección de trajes de visita y de casa, todos apropiados para la actual
estación de primavera.. Nuestras lectoras harán
bien en fijarse detenidamente en estos figurines
que sirven para marcar la transición lenta del
vestuario femenino, de acuerdo á los más estrictos principios de la moda moderna. Si los vestidos &lt;reforma&gt; y &lt;princesa&gt; estuvieron en uso durante algún tiempo con mucho éxito, vienen ahora las modificaciones de esos trajes, ó metamorfosis lentas, como se les ha dado en llamar. Al talle
ajustado y formando una sola. pieza con la falda, se subs~ituye boy por un corpiño elegante y
que forme ¡uego con la enagua. Poco se usan !as
blusas sueltas, ó sea de distinta tela á la. de la
falda, pe1·0 aseguramos que pronto volverá esa
moda que tan en auge estuvo por algún tiempo. El
traje obscuro, uno de los que a.parecen en el cen.
tro de nuestro grabado, tiene varias y hermo-

sa.s aplicaciones que imitan motivos de uva y que constituyen el
cuel)o de en_caje sobrepuesto. Confección de igual naturaleza se encuentra en los puños, cayendo con
!sraci_a y delicadeza sobre la parte
inferJOr de las mangas campaña.
Por lo demás, un estrecho cinturón
de cordoncillo de seda, rodea el talle:
dándole un aspecto de esbeltez. La
falda, t_ableada en la parte delantera., es lisa en el resto, con excepción
de la parte inferior, que ostenta un
angosto tableado que la agracia. El
otro de los vestidos que se encuentran al centro del grabado es también de preciosa confecció~ y fácil
hechura. Uno de los elementos de
ma,ror gracia con que cuenta este
tra¡e, es el cuello esclavina que cu
bre parte del corpiño y los hombros.
Las mangas se adornan con tres
b?tone~ de metal colocados á igual
d1stanc~a unos de otros y teniendo
en medio pequeñas aplicaciones de
cinta. Una corbata de gasa de seda
que rodea por entero el cuello, coro'.
pleta el adorno de este elegante ves.
~ido.
Número 3. Presentamos aquí á

€xplicadón dt nutstros grabados.
Número l. Seis elegantes y vistosos sombreros de verano
representa nuestro grabado. Todos son de última moda y
se estilan mucho en los principales centros de reunión europeos. Tocas, sombreros á la pastora, de paja y velo, de
jardinera, etc., etc., se encuentran aquí. Para su confección, que es muy sencilla, basta solamente
tener materiales de buena calidad y sujetarse en todo al modelo, aun cuando sea permitido hacer las innovacior.es que las sefloras juzguen oportuno. El grabado de¡
centro representa, además de un
elegantísimo sombrero, un exquisito y costoso cuello de encaje á
la esclavina, y que rodea el busto
hasta una. altura próximamente de
la tercera parte del talle. A la forma
de paja de este sombrero se orla.
con fino plissé de seda y listones
también de seda y de un ancho regular. Flores de diversas clases
y policromatizadas completan el
adorno. En la parte posterior del
bonito sombrero se hace colgar,
con gracia, un pequefia guía de flores y listones. Los demás sombreros

2.-Colecfi6n de trajes de casa y paseo.
3.-Colección de trajes de visita y casa.

Domingo 31 de May-0 de 1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Dommgo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Siguió lloviendo en los días sucesivos, y no los hubo tampoco
mientras mi madre y yo permanecimos en la capital.
Partimos para el pueblo, y llevé á
mi país el amargo sentimiento de
no haber podido lograr mi deseo y
la vaga esperanza de realizarlo algún día.
Con tal motivo me decía: Volveré á París, y en París satisfaré mi
ardiente anhelo; subiré al coche de
las cabritas y realizaré mi secreta
ambición de pasearme en él por uno
de los jardines de la gran ciudad.
Cuando fuí á la capital á proseguir mis estudios, era ya demasiado grande para tomar asiento en el
coche de mis ensueños.
Mis compafferos de paseo se habrían burlado de mí, y por lo pronto no tuve más remedio que renunciar á, mi tenaz propósito.
Crecí y he envejecido sin subir al
coche de las cabritas_. Y ba s ido por
culpa mía, porque si bien me arrastraba el deseo, con_teníame la vergüenza. Un hombre- :&lt;1ecía yo para
mí -un hombre á quien han represe~tado obras en el Odeón, un candidato al Instituto, un i:o,dividuo
que pasa por persona seria y formal ·puede pasearse en un coche
tirad¿' por un par de cabras? Y no
me resolvía á subir, y veía pasar y
pasar ante mis ojos, como una visión irónica, el eterno, el encanta¡ior el glorioso coche con sus casca~les sus bridas y una multitud
de niño's en el interior.
Han transcurrido los años. He
perdido todas las ilusiones, y no
tengo más que recuerdos; y en honor
de la verdad, bendeciría al destino
si á todos los goces de_que me h_a
p~rmitido disfrutar, hubiese añadido la dicha de hacerme pasear en el
coche de las cabritas. ¡Y pe1;1sar que
he de morir sin haber realizado el
sueffo de mi nifiez "! de mi juye:o,tud!
Lo cierto es que mientras _vivimo~,
deploramos alguna decepción sufrida pues todos tenemos nuestro coch; de las cabritas, al que no hemos conseguido subir jamás...... .
-¡Dame otra copa de Kummel,
Julio!

Domillllgo 31 de Mayo de 1903.

(.

.. ········· ........... . ........ ... . .

4.-Traje de bata suelta, para hogar.

nuestras lectoras una colección
completa de trajes de casa, visita y
paseo. También ajustados á las últimas reglas del vestuario femenino, son de corte elegante y hermoso
aspecto. El 9.ue aparece en primer
término, es quizás uno de los mejores. Las graciosas culebrillas de
cinta que se hacen aparecer, tanto
en el talle como en la falda, son un
poderoso elemento de distinción y
de buen gusto. El tableado de la
enagua. da principio desde la culebrilla superior y termina. en la parte
inferior del vestido. El resto de la
falda debe ser enteramente liso,
para lograr con eso que resalte más
el bonito adorno. En la blusa se
sigue disposición análoga á la de
la enagua, con excepción del peto,
que luce unas guías de pequeñas
aplicaciones. La. tela deberá ser de
un color obscuro, y debe procurarse
que el encrespado del sombrero haga juego con el vestido. Otro delos
grabados inferiores representa un
sa.copaletó de esbelta forma y sencilla hechura. La gracia principal
de este saco consiste en los dos anchos ribetes y cintilla maravillosa
que se colocan á, los lados de las
solapas y en la parte inferior de las
mangas. Por lo demás, basta abrocharlo con tres grandes botones
metálicos ó de concha. El paletó, aunque á primera vista parece
suelto, no lo está en realidad, pues
debe llevar su pequefio entalle, para
que siente con gracia.

5.-Vestido de calle, para señoritas.

.€1 eocbt 4t las fabrltas.
Una tarde, mientras fumábamos
y bebíamos alegremente, decía.nos
el poeta Cbantepleure:
- He tenido en mi vida grandes
triunfos; amores venturosos que me
han hecho llorar, y amores desgra·
ciados que después de ocasionarme
mil torturas, me han hecho reír;
grandes éxitos teatrales y grandes
éxitos oratorios, porque también be
mojado mis labios en el vaso de
agua azucarada del conferenciante;
be recibido profundas cartas de mis
adoradoras, y todo esto, amores,
aplausos, honores y distinciones,
constituiría lo que comunmente se
llama una existencia feliz, es decir,
menos del!graciada q1.1.e la del prójimo, si en otro tiempo hubiese yo
realizado una aspiración y gustado
un placer que be deseado toda mi
vida; si hubiese pvdidQ, se van ustedes á reír de mí, pero no hay que
burlarse de ningún ideal, si hubiese
podido subir ..... .
-¿Al Capitolio?
-No, á u"n coche tirado por dos
cabritas.
Y al oírnos reír, affadió Cbantepleure:
-Sí, seffores; me refiero á ese
coche de dos cabritas que ven ustedes en las Tullerías y en los Campos
Elíseos, transladando de un árbol á
otro un cargamento de niffos. ¡El
coche de la!! cabritas! Esa ha constituido toda la ambición de mi vida

y no be podido verla realizada jamás. ·
Desde mi infancia, hasta la edad
de cincuenta affos, no be cesado de
decir para mis adentros: ¡Qué dichosos son los niffos que pueden
pasearse en el coche de las cabritas!
·
Un día que mi madre, hace ya de
esto mucho tiempo, me trajo desde
el pueblo á París, donde la. llamaban asuntos de familia, vi por primera vez el coche de las cabritas en
el jardín de Luxemburgo. Le vi con
sus bridas de cuero rojo, con sus
cascabeles y con un muchacho que,
vestido de terciopelo, gui¡i.ba el
vehículo desde el pescante con su
látigo en la mano:
-Quisiera, dije á mi madre, subir
al coche de las cabritas.
- No, hijo, hoy no es posible.
¡Mañana!
Y durante toda la noahe no hice
más que pensar en la promesa de
mi madre y se me aparecía en sueffos el coche de las cabritas, los
cascabeles, las bridas, el látigo y
el muchacho vestido cte terciopelo.
También iba yo á sentarme como él
en el carruaje y á estimular con mis
voces el paso de aquellos animalitos.
Amaneció al fin el deseado día, y
llegó esa mafia.na que el hombre está condenado á esperat· eternamente.
Pero ¡oh desdicha! Llovía á mar es en París y no había coche alguno de cabritás en los senderos y
a venidas de Luxemburgo.

No hay que desconfiar nunc3: de
la realización de nuestras aspiraciones.
En los primeros días del último
otoño encontré á Chantepleure en
el parque de Monceau. El célebre
poeta estaba muy cambiado. ~enía
la cabeza cana, el rostro macilento
y la mirada triste.
Víctima de una parálisis iba, sentado en un cochecillo mecánico y
conducido por un criad&lt;;&gt;, que le
acompaffaba como á un mño.
Al verme se sonrió é indicó al
criado que se detuviera.
El pobre p~_ralítico me alar gó la
mano y me diJo:
- ¡Ya ve usted cómo al fin se han
cumplido mis deseos! Antes de morir me ha deparado el destino lo
único que me faltaba. Ahí tiene us•
ted el cochecito de mis ensueños.
JULIO CLARETIE.

7.-Traje y saco de viaje y sombrero de verano.

LEJOS DH LA TIERRA
De los diez ó doce compinches
que dormían hacinados en la nauseabunda alcoba, sólo quedaban
Joan y Antucbo, Jos amigos inseparables, paisanos por dos veces
como nacidos en la misma provincia y en la misma aldea; los demás
a_guadores habían ya. dejado la. vec!ndad de Manzanares, unos para
siempre, apretando en el bolso de
estambre, de hechura de culebra,
los pesos duros con que contaban
para r edondear la hortiña, com6.-81usa de cuello homb reras.

prándole al vecino el terreno colindante, y otros, que aún no podían
traspasar su plaza, de temporada
tan sólo, para ver qué tal iban la
muje1·, la vaca y el maíz.
Aquella ma!lana despertóle á
Joan el sonoro campaneo con que
la iglesia próxima saludaba al sol
naciente; el adormilado mozo se incorporó en su jergón de paja, se
restregó los ojos al moverse perezosamente, bostezó dejando escapar un aullido y murmurando: ¡Mira la torre qué buen humor le tiene'.
y de pronto, avínole al hombre la
memoria, recvrdó la fecha del día,
y abotargado aún por el sueffo, ex-

clamó poniéndose en pie de un respingo:
¡Lléveme el demonio si esas badaj.,.das no son las de la gr·ande de
la catedral! ....
Creyóse en la tierra, junto al Sar,
vereda adelante en derechura á la
ciudad del apóstol, bajando el Pedroso, y basta le pareció oler el
perfume a.ere y salvaje de las misteriosas corredoiras de sus camp1ños nativos. Pero poco á poco fué
despabilándose y volviendo á la
realidad; su lucidez arrambló con
la hermosa ilusión á la manera que
el v iento arranca los vilanos de las
sementeras, y dejando esca{lar , µn

suspiro de las hoyadas del pecho,
ri:iurmuró con pena: ¡Maña, que lástima que no le fuera verdad! y agarrando por un pie á su amigote, le
gritó sacudiéndole: ¡Arriba! ..... .
¡no seas tardón! .... como si el:pobre J oan temiera estar solo con su
tristeza.
Antucbo cesó de roncar, se levantó y se quedó sentado en la cama·
no desplegó los labios. Luego pen~
só en el día que era, y tendiendo su
ID:~nte 13:s alas al valle de Ulla, le
diJo el mozo á su amigo: ¡,Qué harán ahora en ca.sal' .... ¡Hablaron
del país! .... ¡Toma! .... Sus nenas
estarían vistiéndose el mantelo de
lujo,el de broches de plata, para ir
á la Santa Catedral á misa mayor
y adorar la pértiga del Seflor Santiago! ...... ¡Buena maffana para
el buey marelo que andaría á sus
anchas pastando orzagas y trébol
por las praderas! .... Por supuesto
que la gaita habría empezado por
l&amp; mañanita á. tocar la alborada en
los pinares y en el robledal!. .... . .
¿Te acuerdas de Manoeliño el gaitero? .... -¡Sí que me acuerdo!. ...
¡Partióse á, Buenos Aires! ...... La
nostalgia les agobiaba; un buen rato permanecieron callados y al fin
Antucbo levantó la cabeza y exclamó: ¡Vaya que ser, hombre!. .. . ..
¡Pues si nos dejamos, que nos pueda la morrifla! ..... .
Ea, fuera penas y á divertirse
Pusiéronse ambos camaradas su~
chalecos de raído veludillo, única
prenda que conservaban del campesino traje, y abriendo Joan el
arcó~ de la ropa, sacó la gaita
querida; la abrazó con cariffo• me~ióse el punteiro en la boca; ;opló
10fl.3:ndo los carrillazos; el fuelle,
vestido de azul, se hinchó basta estalla_,. de esponjoso; cubrió y descubrió con los dedos los agujeritos
del embudete, haciendo las notas·
el fleco de torzal de seda grana'
que guarnecía en un cairel colgan~

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 22, Mayo 31</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

l)om!ingo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
no abres el fúnebre muro
como un tiempo los crista.les
de tu reja.?

EL AVARO.

A. PRAT,

En lo más abrupto y solitario de
enmarañado bosque, un andrajoso
y escuálido anciano tanteaba. el terreno con un bastón y dirigía. inquietas miradas en torno suyo, reconociendo minuciosamente el terreno y el hueco de algún afloso
árbol.
Buscaba sitio seguro donde esconder un gran bolsón de monedas
de oro, que llevaba á cuestas con
gran trabajo.
El pavimento de su buhardilla estaba literalmente repleto de dinero;
ya no cabía más; era preciso guardarlo en otra parte.
Samvel, que así se llamaba este
viejo judío, hubiera vendido su alma al diablo, á ser éste tan tonto
que quisiera comprar lo que ya era.
suyo.
Pues, señor, cuando más atareado estaba Samuel buscando un escondrijo, se le apareció, sin saber
cómo ni por dónde, una hermosísima hada, envuelta en una. gasa
color de rosa, que apenas velaba
sus mórbidas y esculturales formas.
Otro se hubiera animado al ver
tan seductora aparición y segura.mente no se satisface con menos de
declararse e;clavo de sus ojos dominadores y brillantes, intentando,
por vía de prueba, darle un abrazo.
Pero el avaro creyó que le iba. á
arrebatar su tesoc·o, y abrazando
el saco del dinero, cual si fuera un
hijo de sus entrañas, se puso á llorar como un Jeremías, rogando por
Jehová á aquella señora que le hiciera el honor de retirarse.
-¡Necio!-le dijo ella.-¿Qué me
importa tu oro si á mí me sobra?
Y o quiero bacerte una merced; acabas de desencantarme tocando con
un bastón la roca que me apl'isionaba ..... .
-¿Y me vais á dar dinero? preguntó Samuel con ojos chispeantes
de codicia.
-No tal; algo mejor que eso.
-¡Dios poderoso! ¿Hay algo mejor que eso, acaso?
-Tú juzgarás: toma este frasco
que contiflne el «agua de la vida;&gt;
cada gota de esta agua que bebas,
alargará un año tu existencia., a.un
cuando estés ya en la agonía.; el
frasco contiene trescientas gotas,
por lo tanto te doy tres siglos de
vida..
Sa.muel tomó con mano trémula
el precioso donativo, y la. hermosa
hada desapareció.
Apresuróse entonces el viejo á
enterrar el oro que llevaba y regresó á la ciudad, anunciando inmediatamente que vendía una a.gua
maravillosa que alargaba la vida;
el precio de cada gota. era de cien
monedas de oro.
Apenas los ancianos más pudientes se enteraron del suceso, acudieron, más numerosos que las abejas
de una colmena, ácasa. de Samuel,
que despachó bien pronto casi toda
el «agua de la vida.&gt;
La casa del avaro estaba. llena de
dinero; Samuel se revolcaba. en él
frenético de alegría deseando cada
vez más, más ..... .
Pero su salud se resintió; como
era muy anciano, no tenía ya ni vista para reconocer las monedas, ni
inteligencia para contar tantos caudales; sin embargo, no se atrevió á.
tomar ni una sola. gota del precioso
líquido, por&lt;i_ue las vendía ya al
precio de un millón; sólo los príncipes se las compraban.
Por fin; no le quedaba más que
una gota; Samuel agonizaba sobre
montones de oro .... podía alargar
un año su vida...... pero ¿cómo, si
aquella última gota. ,alía un imperio?
Cuando ya ca.si daba. las últimas
boqueadas se decidió á beber.....
pero entonces llegó á su casa un
rey muy anciano, le ofreció su reino por la. gota del «agua de la vida e el a.varo se la. dió, y apenas
ter'minado el trato, exhaló el último
suspiro.
RAMIRO BLANCO.

PARA CURAR UN RDFRIADO IN UN D1A
Tome laa pullllaa Luantn d• Brom.~
BI boticario le devol•er, 111 diDaro al ao .. can.
te firma E. W, Gron .. halla .. Dada oajlta.

Toluca, Méx., Marzo 21.
La presidencia del Consejo Superior de Salubridad de Toluca
Estado de México, ocupada po~
el Dr. Juan N. Campos, revi'sti6
sin duda, de peso, autorizaci6n é
interés á las siguientes palabras
firmadas por ese facultativo:
"Con buen éxito y en gran escala he venido haciendo uso durante muchos años de la Emulsi6n de Scott, notando que en
muchas enfermedades, como en
la tuberculosis, escr6fula, etc., y
sobre todo en la infancia, da resultados superiores á los que se
obtendrían con cualquiera otra
preparaci6n de su género.
15.-Detalle de bordadura.

EN UNA TUMBA
Abre tu sepulcro obscuro,
oye los ecos mortales
de mi queja..
Abre ese fúnebre muro,
como un tiempo los cristales
de tu reja.
Deja que arranque á mi lira
todo lo que siente el alma
que te a.dora;
oye que por ti suspira
en esta lúgubre calma.
como llora..
Rompe los eternos lazos
de la muerte que te oprime,
seca flor,
Y ven, hermosa., á. mis brazos,
que no es para Dios un crimen
nuestro a.mor.

Explicadón dt
UUHtrOS

EL TESTAMENTO.

Entreestas pálidas flores,
de un ciprés bajo las ramas
aún te velo;
ven á escuchar mis amores,
ven á decir que me a.mas
desde el cielo.
Despierta á mi voz y dime,
si viviendo en esta calma
vuelvo á verte,
¿Por qué el cuerpo al alma oprime
si vive después el alma
de la. muerte?
Sal; ¿no sales? ven; ¿no vienes?
cual de mi lira. al acorde
te lo imploro;
¿no ves qué triste me tienes?
¿no ves de la tumba. al borde,
cómo lloro?
No abres tu sepulcro obscuro
ni oyes los ecos mortales
de mi queja;

.................................

;

"SANTA FE,''r LA MEJOR · RU·TA
ADenver, ;lansas Cíty, St. Loais, Cbicago, llew York,
Bao Francisco J Los Angeles

Dtl 1111110. Sr. Jlr%Oblspo Jttba1.
Los bienes fueron valuados
en$ 125,000
La mayor parte de lo testado e
sistia en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañia de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d1u que ae practlc6 la
apertura del testameuto del Ilustrfatae
Sr. Arsoblapo Don Patricio A. ll'Mlau
en la clu... de Chlcaso, Illlllola. i .
lortuna di dlatlneuldo prelato - ·
'16 A. cerca de $1211,000 oro amert-;
7 eeg11n el lllnntarlo que H ha pull:1cado, IOII bleDes qu• •eJ6 tuero• eeao

•~e:

p61lzu de • 'La Mutua," Compaft1&amp; de Besur011 IIObre la Vida, ele Naeva York, por ,211,000 oro
cada una, 6 ee1111. • • •fll0,000 tN
Dlv141endot1 &amp;ell!!lula4011 IIO••
bre UDS lle tu p61lua, • 11,121 ON
Otra p6llza de •eeuro. • • H,000 ON
Acciones en efectivo 7 e11
BanC011. • • • . . . • . 87,000 oro
Entre lu •1spolllclone1 del 1ellor ..u1oblspo, en iru testamento, N blcl•ro•
Dos

élltu:

A su berm1111a, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con l!l huta H
muerte, ,40,000 oro en bonos 7 ,211,000
oro •• una 4le las p6II.H1 de •ecuo:
l la sellora Auna A. Feehan, viuda 4•1
sellor doctor Eduardo L. B'eeb.u, hermano del sellor An:oblspo, ,25,000 oro
de otra de las pOllzas, 7 $5,000 oro en
efectivo : l la Academia de San Patricio •e Chlcago, de la que et preceptora 10 hermana, Madre Harfa Catalina,
,10,000 oro •e la 1Utlma póliza: , la
esc~ela ''Santa Haría'• de ensellanu
pr4ctlca para varones, ie Feellanv111e,
llll11ols, que era la lnstltucl6n por la
que m4B se Interesaba el eellor .A.noblspo, se entregaron 1011 ,4,000 re■taa·
tea 41e la 111tlma 1)61111&amp;.

-------------tiran Joyería y Relojería
la. Dlatero~ 12 y 14

Martín Schafer y Hoo.
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Se reservan camas en Carra Pullman para todos los puntos
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entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San #,aano/•001 llflm. 8 1 WIIJxloo1

a.#.

r
ARTICULO$ "ART NOVEAU'
AGENCIA DEL RELOJ OMEGA

••••••••••••••••••••••••••••••••• ------

Pídase Cat4logo, Apartado !!7 L.

"

grabados.

Número l. -Trajes de paseo. El
primero, de blusa. corpiño, es de
elegante forma, como puede observarse en el graba.do. Córta.se el ta.lle á. semejanza. de torera, y el fondo
se confecciona. con fina gasa de seda.
bluseada. en pequeñísimos pliegues.
Parte de los hombros y las extremidades de las mangas y solapas, se cubren con anchas
cintas de una. tela. que no presente gran desacuerdo con la.
del vestido. Un cinturón de
seda. ajusta la falda, que es
lisa y de siete cuchillas. Por
lo que hace al segundo figurín que representa. nuestro
grabado, puede verse desde
luego la sencillez y corrección
de su corte. No lleva el ta.lle
otro adorno que seis pequel'Ia.s pa.sa.manería.s en el frente y dos iguales en las mangas. Un estrecho cuello de
encaje remata la parte superior de la. blusa y la inferior
de las mangas, formando los
puños. La. falda. es entera.mente lisa. y sólo lleva en su
parte inferior pequeños adornos de pasamanería., colocados de trecho en trecho.
Número 2. Elegantes trajes
de prima.vera propios para
señoritas de esbeltos talles.
El primero lleva un ancho
cuellohombrera.s de enea.je inglés, rema.ta.do en la parte
anterior por dos medallones,
de los que cuelgan cordoncillos de seda. termina.dos en
pequeñas borlas. Un angosto
peto de plissé luce en el centro del ta.lle, que termina en
dos grandes solapas angulares, de enoaje también. Las
mangas van cortadas en ángulo en su parte inferior, llevando un ahueca.do de encaje y puños estrechos de la.
misma. naturaleza.. Estos son
los únicos adornos del corpiño, pues por lo que hace á.
la. falda, ésta. sólo lleva pequeñas gnía.s formadas con
tiras de punto y que partiendo de la cintura., terminan en
la. parte inferior de la enagua..
El segundo traje es de gasa. de seda pliseada, en el
que tanto el corpiño como
la. falda. son enteramente lisos. Lleva el primero por únicos adornos un a.nchocuello·
hombreras, remata.do en picos, Y
cerca del hombro izquierdo un gran
moño de listón de seda. Las mangas
son lisas y solamente los puños son
de punto, imitando a.l cuellohombreras en su forma y disposición.
Llev a.n también los puiios pequeñas
rosetas de listón de seda., á semejanza de la. que luce el corpiño.
Graba.do A. Vestido reforma. para
paseo campestre. Los trajes de reforma. no han sido aún muy generaliza.dos en nuestro país, debiéndose esto, indudablemente, á la. poca
propaganda que de ellos se ha hecho. Nuestras da.mas ha.rían bien
en lucir estos vestidos. El que representa nuestro grabado, es de una.
tela. ligera y propia de la. actual

estación. Armado el fondo, cúbrase
con la tela. dándole las disposiciones del modelo. Se imita una. sobrefalda bordeando las extremidades de éste con cordoncillo de seda.,
y con éste mismo se dibujan los
diferentes detalles del vestido. Una
aplicación de tela á cuadros imita.
el cuellohombrera.s, y en la. parte
inferior de las mq,ngas, en pliegues
volados, otra porción de tela á. cuadros. El conjunto del vestido resulta vistoso y elegante,

tos 'fósforos dtl Burro.
Sosteniéndose por instinto, haciendo esfuerzos heroicos para no
soltar el ronzPl que se le escapaba
de entre los flojos dedos, sintiendo
que dos manazas de plomo le tiraban de los párpados y le cerraban
los ojos, adelantaba. por el sendero
el tío Agallas, dejándose conducir
por el macilento pollino, que, a.bruma.do por el calor de aquella. tarde,

1.-Trajes de paseo.

Grabado B. Elegante traje refurma para paseo. Nuestras lectoras
harán bien en fijarse detalladamente
en este figurín, q1..e es uno de los más
hermosos en cuestión de vestidos
reforma. El ancho cuellohombreras
esclavina, la imitación de un saco
paletó mediante cinta obscura. de
seda., las hermosas mangas ca.mpanula.da.s y el sencillo y elegante plega.dillo de la falda., son factores da
armonía. y de buen gusto. Sen_cillísimo en su hechura., este traJe representa una labor doblemente difícil de lo que en realidad es. En el
centro del cuello se anuda. una corbata. rematada en dos peq ueña.s
bandas que terminan con borlas metálicas.-MARÍA ANTONIETA,

caminaba. con las orejas gachas y
la. cabeza caída, entrega.do al sueño y sin acortar por eso el trotecillo. Los mozos del lugar que trillaban en las eras, acertaron á distinguir, alejándose hacia la trocha,
la figura del labriego moviéndose
con un ex:traño balanceo sobre el
rucio, y exclama.ron, entre cantar
y cantar: ¡ buena la lleva hoy el tío
Agallas! ..... celebrando la aparición de su convecino con recias
risas.
Y buena la. llevaba. No había más
que ver sus mejillas arrebola.das,
sus sienes llenas de sangre, sufrente encendida con ese calor ardiente
de la hierba quemada. por el sol,
sus ojos vetea.dos y sus pupilas sin

Domingo 7 de Junio de 1903.

�Domingo 7 de Junio de 1903.

EL CLAVEL ROJO.
En ese sitio el río separa á sus
orillas con grao distancia, se ex•
pande de golpe. Sus aguas,que ron•
cas de rumores han escarbado sin
tregua. entre arenas, pe!lascos y
troncos ca.idos, llegan cansadas,
¡vienen de tan lejos! .... El impre•
visto ensanche las contenta., y se
dejan resbalar tranquilas, haciéndole a.l Sol un cristal inmenso en
que maca.brean sus rayos: la. super·
ficie disimula. temblores en sonrisas .... es que la corriente no des·
cansa., y desde el fondo marca sus
musculaciones.
Los sauces hacen militarmente la
línea compacta. y umbrosa; con la
mirada hipnotizada en las ondas:
filósofos llorones del verde secular,
creen en el flo de todas las cosas
con fatalismo de doctrina. pobre, y
allí e~tán desde que nacen, espera.o•
do la última onda.
Haciéndole carrera al río, va constalándolo una franja de tierra blan·
cuzco., muy tenue y muy amiga del
aire, con el cual juguetea. levantándose á él al menor cosquilleo de
cualquier vientito transeúnte.
Es el ca.mino: Pasó una vez un
hombre, después otro, y otro y mu•
chos; sus cabalgaduras dejaron miles de huellas sobrepuestas quemataron los gérmenes de la vegetación
más atrevida; las carretas pesadas,
de poderosas ruedas ,chirriantes,
concluyeron el croquis con líneas
profundas. La tierra triturad a, amasada., vencida en su afán celoso de
maternidad, se hace ahora fangal
con las lluvias y polvo sofocante
con los soles: es su venganza. El
hombre cruza por ella impasible,
acarreando la vida, para eso se ha.ce caminos, con la mensura infalible del rumbo ó la fuerza incontrarrestable de la costumbre.

...

:...

Al trotecito y bien sentado en un
ruano nervioso de linda pinta, viene un paisano joven y simpático.
El chambergo levanta el a.la sobre la frente, dejando completo el
óvalo de una cara donde la alegría
va haciendo dulces rozamientos.
En el cuello está anudado con coquetería. campera, un pa.iluelo de
seda negra, y en el nudo va apreta.•
do por el cabo un soberbio clavel
rojo,que en el plegado lujoso de sus
pétalos ha de llevar signos ó palabras legibles para el joven, porque
lo contempla á. cada rato y pasan
por sus ojos brilla.zones de gozo.
Viene de verla y ella se lo ha da·
do. Viene de allá, y no se explica
cómo viene pareciéndole que allá se
le ha quedado alguna cosa.
Ella es una linda criolla, moro•
cha rosácea; tiene la epidermis del
rostro tostada. por la resolana ar•
dedora. de los campos, pero en el
seno hacen su color de vida los glóbulos sanguíneos: es un clavel regio que da a.romas en tibieces ener·
vantes.
El fuellazo de un viento vagabundo barre el camino bajo las patas
del ruano, y Je levanta por delante
grandes espirales de polvo que se
retuercen pesadas en el espacio, como vestiduras perdidas de hadas
de poetas románticos. En las dislocaciones indolentes de una que va
á esconderse entre los sauces de la
orilla, ha visto el joven algo como
figura de mujer, y a.tajando el resuello detiene al ruano ....
Después, se sonríe con gusto: ha
visto fantasma. de enamorados .. . .
Su prenda palpita f:n su imagina-

EL MUNDO ILUSTRADO

• EL MUNDO ILUSTRADO

cióo ardiente, por eso los ojos en
todas partes le dan formas. Entona
una décima. muy sentida mientras
el ca.bailo vuelve á su trote.
Llegan á una sendita. que se escapa del ca.mino¡ baja á meterse en
el río: allí est el paso.
E l ruano tantea el terreno bajo
las a.guas, se asegura que es el de
otras veces, y entra. Aún no ha llegado á la mitad del vado cuando se
siente detenido con la sorpresa. de
una sofrenada imprevista: el joven
ha hecho cierta exclamación un poco dura y se ha quedado con la vista ansiosa persiguiendo un objeto
que la corriente se lleva en su a.puro: es el clavel que se ha escapa.do
del nudo en un descuido de su due·
!lo. Cosa perdida. Iufinita. tristeza
hace en el paisano la suplencia
de su reciente regocijo.
Ya no ve más la Oor por mucho
que a.largue la vista por la superfi·
cíe inquieta de las aguas.
Sigue pasando.
La imaginación, artista pícara
que mala.barea. á. su ca.pricbo1 con
todos los acontecimientos de la vida en que las preocupaciones le
ayuden, esta vez se a.socia. á la. superstición de los amores sencillos,
y le hace pensar al joven que, así
como al clavel, puede llevarle su
prenda la corriente de algún otro
a.mor más impetuoso.
La broma. del polvo del camino,
se renueva en su mente con seriedades de persecución intencionada.
Ha vadeado el río.
Esa otra ribera es una. cuesta,
porque el nivel de la tierra se levanta por sobre los sauces; resultado
de los tra.bajos prehistóricos del
agua cuando se abrió camino.
El joven, siempre pensativo, su~ la cuesta y se detiene arriba: su
vista aba.rea buen a parte del río.
Las aguas siguen corriendo y con·
versando incansables: ¿por dónde
andará el clavel?
En cada burbuja, en cada remolinito espumoso, el enamorado paisano ve un punto rojo..... . En las
orillas, donde los raigones detienen
para su adorno algas y yuyos
arrancados y les hacen formar guir·
oa.ldas de tallos y filamentos, hay
grandes manchas rojas, como ramos de claveles .... En la.s alisaduras que hace la correotada donde
pasa con más fuerza, huyen infinidad de claveles rojos ...... . En los
giros circulares de las aguas de los
rema.nsos,se persiguen unos á. otros
muchos claveles rojos ...... Y en el
ensanche, sobre las aguas lisas,
ha.y una flotación uniforme y como
dormida de claveles rojos! .... los
rayos del Sol cbicotean en la supe. ficie como víboras rojizas perseguida.si
El paisano abre los ojos con espanto, aprieta. el chambergo sobre
la frente, arrima un bárbaro lonja.zo al ruano y dese.parece.
¡Ha visto el río todo color de san·
grel
VICENTE Rossr.

tas nocbts dd J;ogar.
Tienen las auras rumores
que el arte no osa imita.r,
tienen las campiñas flores
y los tiernos ruiseñores
mela.ncólico cantar.
Tiene el cielo mil estrellas,
de las noches alegría,
el mar tiene perlas bellas

3.-Sendero de seda para mesa.

Domingo 7 de Junio de 1903.

cio!}es Y quiero que ha.ble usted con toda franqueza.. ¿E~toy en verdadero
pehgro de muerte? ¿No hay salvación posible para. mí?
El doc~r vaciló un momento y al fln exclamó:
-1M1entras hay vida ha.y esperaoza.l
. -:-No me oculte usted la. verdad, porque se trata de un caso de con·
c1enc1a. que ~eseo resolver cuanto antes.
. -Pues bien; ya que usted me lo exige, debomanifesta.rleque no hay
t 1empo que perder.

.-

II

Lleg:ó la noche, cesó en absoluto el ruiilo de la ca.He, y el enfermo
convenc1do de que su muerte era inevitable, resolvió abrir su corazó~
á. su esposa.
Catalina Louvier, que no había podido dormir
más que una hora., había entra.do pa.ra sustituir á. la.
enfermera. que velaba á su marido.
r
El paciente rechazó la medicina que su mujer le
daba, y dijo:
--;.Pa.ra. qué? ¡Todo es inútil, Cat&amp;lioa.! ... ¡No hay
remedio para mí!
-Estás en un error.
-Siéntate y hablemos ...... por últi·
ma vez. Creo que moriré esta noche, y
por tanto,es preciso que nos despidamos.
y

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2.-Trajea de primavera, para paseos campestres.

que sienten tristes querellas
de aquellas que el a.Iba envía..
El humano corazón
tiene continuos pesares
que endulza nuestra ilusión;
y tienen muy dulce son,
si es que se aduermen, los mares.
Que todo lo que en el mundo
puede atraer nuestra vista,
desde el cielo á lo profundo,
lo hizo en bellezas fecundo
el incomparable Artista.
El ~ue, cual prueba de amor,
nos d1ó una joya. sin par
de inapreciable valor,
lenitivo del dolor,
en las noches del hogar.
Noches del hogar benditas,
terror del rey del A veroo
vosotras sois florecitas '
que nunca os miráis marchitas
por decreto del Eterno.
Vosotras sois, á. mi ver,
para el hombre, noble escuela
en. donde aprende el deber;
sois un mundo de placer
donde alegre el alma vuela;
sois una fuente serena.
donde al beber el sediento
y descansu.1· en su arena,
deja que su triste pena
lejos se I a lleve el viento.
En la sociedad huma.na.,
noches del bogar, sois luz,
dando prueba. que no es vana
esa doctrina cristiana.
cuya enseña. es una cruz.

•

En vuestro tranquilo seno
sólo se baila la verdad,
sois la perla, sois lo bueno,
del mar del mundo.y el cieno
lo que llaman sociedad.
Por experiencia lo sé,
que en el mundo lo a.prendí,
pues sufriendo averigüé
que amistad, a.mor y fe
el hogar tiene tras sí.
Mientras que &amp;.quese bullicio
al que llama.o sociedad,
es el impe1·io del vicio,
es el infame ejercicio
de mentir sin dignidad.
Noches del hogar benditas,
sed vosotras, noches mías,
las que consuelen mis cuitas¡
huyan de ro( las malditas
noches de impuras orgías.

Grabado B.

\.
¡,

1

•

Huyan, sí, como el va.por
que muy lejos lleva el viento
con su soplo volador;
huyan como el resplandor
del relámpago violento.
Y tú, veo, no huyas de m(,
noche del bogar sagrada.,
pues que en el mundo aprendí
que bueno no existe nada
si es que no se funda en ti.

UNA CONFESIÓN.
I
El enfermo se incorporó penosa•
mente en el lecho. Al caer la tarde,
aumentósele Ia fiebre, inundándole
de sudor y haciéndole presentir una
noche horrible.
Hacía dos meses que la. enfermedad le ten(a. postrado en cama y, á
pesar de su antigua robustez y de
sus cuarenta. años, había agotado
casi todas sus fue1·zas.
Además, le atormentaba la idea
de un secreto que no se atrevía á
confiar á na.die. Su mujer era una
santa, y no osaba decirle Jo que
tanto le torturaba.
Enrique Louvier manifestó que
deseaba quedarse solo con el doc(·
tor Depas, que aquel día. le baca
la tercera visita.
- Doctor- dijo el enfermo- te!lgo
que tomar importantes determina·

$.-Variada coleccl6n de trajes de visita, paseo Y reunl6n.

Catalina, que no podía contener sus lágrimas, di·
jo á su marido:
-No te desesperes y ten confianza en Dios.
Louvier miró á su esposa y le murm_ur6 al oído:
-No he deja.do de quererte nunca y siempre te he
admirado por tus virtudes. ¿Serás capa.z de tener a.ho•
ra un rasgo sublime de caridad y de per~ooar á un
moribundo? Muy dolorosa. me es la coofes16n que voy
á. hacerte: pero sería un misera.ble si no ~abla.ra en
~stos críticos momentos. La vida es una serie de con•
tra.dicciones. ¡Perdóname, por Dios!. .. Tengo una. amiga y una bija .... Una. pob1·e niila. de nueve a.ilos .... No
me eches en cara mi mal proceder, porque no tendría.
fuerzas para soportar tu justa indignación. ¡Qué_ v!I- á
ser de esas dos infelices!. ... Viviendo como be v1v1do
de mi, trabajo, no me ha sido posible asegurar su porvenir. No sé cómo se mantienen desde que estoy enfer·
mo. Tu dote está intacto ..... Con lo que roe pertentiee,
procura que no se mueran de hambre. ¿Lo harás así'?
;.Me permites morit· tranquilo? ¡No me conde~es, Y_ ten
lástima de tu desgraciado esposo! ... ... Be.Jo m1 a.1mo'"-qnR ....,...nnt1•n"6" .,., c;obre con el nombre de esa
mujer. ¡Ya lo sabes todo!
Catalina. estaba a.nonada.da. al pensar que su ma.•
r1do la había estado eoga.!'iando por espacio de diez
a.!io~

Grabado A.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Junio de 1903.

1

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Junio de 1903.

_Sin ~mbargo, á pesar de su hu•
m1llación y de su enojo, mostróse
compasiva con aquel hombre que
momeqtos antes de morir se entregab_a en cuerpo y alma. á su generosidad.
. -Te juro-exclamó la. sa.nta mu•
¡er-que no carecerán de na.da.!

III
La. naturaleza. dispone de recur·
sos superiores á la. previsión huma.na.. Enrique Louvier tuvo a.l día
siguiente una. crisis terrible, á la.
cual nadie creía. que pudiese resistir. Al amanecer durmió tranquila.mente, y el doctor Depa.s no volvía
de su asombro a.l ver el cambio que
en el enfermo se había operado.
-¡Es un caso extra.ordinario, un
caso nunca visto!-decía el insigne
médico.
Louvier recobró la salud y su
convalecencia. fué muy rápida. Aunque muy débil, levantóse al cabo
de po~os días, completamente fuera.
de cmdadv. Sin embargo, en su
rostro se refl.ej aba. la. viva inq uietud de que se hallaba poseído. No
se atrevía á. mirar á. Catalina., que
siempre ámorosa. y compasiva., no
dejaba. de prodigarle todo género
de atenciones y cuidados. ¿Qué fatalidad le había obligado á martirizar el corazón de aquella. santa.
con una. confesión completa.mente
inútili'El recuerdo de a.q uella escena
íntima. ante el umbral de la. muerte,
le ca.usaba verdadero espanto.
Aunque Catalina. Louvier procuraba estar siempre de buen humor
para animar a.l convaleciente, notábanse en su rostro las huellas de
la. traición de que había sido víctima..
Su marido sufría con los pesa.res
de su esposa., comprendiendo que
ésta. los ocultaba piadosa.mente para. respetar la. debilidad de un enfermo vuelto por milagro á la. vida..
Pero, sin duda alguna, habría de
llegar el momento de una. explicación, en que Catalina. le reprendie•
ra. por su conducta., y en su dignida.u de esposa. ultra.jada, le indujera. á elegir entre su pl'opio domicilio y el otro hogar cuya. existencia. había confesauo. ¡Qué cruel era.
todo aquello!
La. muerte borra. muchas faltas,
pero son pocas las que la vida perdona.. Una vez salva.do Enrique, no
era. posible que Catalina. olvida.se
la. grave ofensa que su esposo le
había inferido.
Louvier veía venir el castigo y
hasta el momento de una sepa.ración.
Un día en que le pareció que Catalina. estaba triste y pensativa.,
trató de a.bordar de frente el asunto .... ¡Ah! Si hubiera. podido inventar una medida salvadora.. . ... .
-Hija mía-dijo el conva.leciente,-ya. sabesqué esfuerzo tan grande me- costó la. confesión que te hice
cuando creí que iba á morir ....
Catalina. se estremeció convulsiva.mente. Los celos que procuraba. /
ocultar le destroza... ¡
ba.n el corazón. No
. '1
obstante, sintió in'
mensa. piedad por a.quel hombre que en
tan a.pu rado trance
le había confiado su
secreto. Adem á s ,
aquella confesión la
había hecho &lt;in extremis,&gt; y, por tanto, ._,,
la magnánima espo - /
sa. se consideraba co- · . ·
mo un sacerdote que,
después de haber absuelto al penitente1 no tiene derecho a
recordar sus pecados. Tal vez entre
las ruinas de su
amor na.cía en ella.
algo maternal en favor de su marido.
. -¡Ah!- exclamó
· Catalina. con un acento de angelical
bondad, en que se
revelaba. un esfuerzo heroico sublime. -¡No sé de qué me habla.si
No recuerdo nada de lo que me dices. Tenías una. fiebre altísima
aquella noche y no hice caso de tus
palabras. ¡Qué modo de delirar!.••

1

«¿Qué gigante habrá lanzado
proyectil tan colosal?&gt;
¿Qué ser todopoderoso
le impulsó con tanto brío?
.... Pero al fin llegó el Estío;
fueron á ver al coloso,
que espantando al más sereno,
descendió por la. vertiente,
y hallaron .... á la. serpiente
revolcándose en el cieno.
No me importa, ni me extraña
que, haciendo lo ínfimo enorme,
la opinión pública forme
el alud de la patraña.
A impulsos del ser más vil,
la indiferencia se mueve,
pero se funde la nieve,
y sólo queda. el reptil.

CUENTO.
Voy á contarte una. historia
que me con ta.ron dos .llores,
y que es historia de amores
que siempre va en mi memoria.
Fíjate en mi narración
porque a.sí que la. comprendas,
es muy fácil que algo a.prendas
útil á tu coraz_ó n.
En una hermosa mañana
del hermoso mes de abril,
en un bético pensil
brotó una rosa temprana,
de a.roma tan delicado
que todo el pensil llenaba,
y 4.ue aquel que lo aspiraba
de ella. quedaba. prenda.do.

I

LEOPOLDO CANO.

Era, en fin, entre las .llores,
lo que eres tú entre las bellas,
la envidia de todas ellas,
la reina de los amores.
Un clavel enfrente había
que con frenesí la. amaba,
y que con ella. soñaba
y que por ella. moría.
Ma.s la purpurina. rosa,
viendo lo bella. que era.,
no reparaba siquiera.
en tal pasión amorosa..
Pues que sólo daba oído
por ha.lagar á su orgullo,
a.l placentero murmullo
de un ar.royuelo escondido.
¡Ay! del mísero clavel
que por la rosa moría;
que ella insensata. no oía
su desventura. cruel.

7.-Cojín de seda y pintura.
Una tarde, al resplandor
último del sol poniente,
alzó la. rosa. la frente
y pudo ver,con dolor,
que el arroyo murmurante
á quien oído prestaba,
dichoso y feliz se hallaba
en los brazos de su amante ....•.
Entonces miró al clavel,
pero marchito lo halló,
y sin amor se encontró
en el seno del verjel.
Y como si no es amada

¡Ay de la galana rosa
que en el arroyo fiaba!
sin ver que éste idolatraba
á una. fuente rumorosa!

.. ····················· ...... .

·····. ······ ......... ·········
····················· ····· ....
.... .. ..... ······ ············.

,_J

•t

1a flor,no vive ni un día,

allí empezó la agonía
de la. rosa delicada.
Y .... todo su mal ¿cuál fué?
el confundir por orgullo
de la lisonja el arrullo,
de amor con la. pura fe.
F. SÁNCHEZ A.

¿QUÉ SERA?
¿Será una mujer hermosa
que al mismo sol cause enojos
con el brillo de sus ojos?
¿O será a.ca.so una diosa?

Si alguno te dijere, bella niña,
que no te quiero yo,
pregúntale si odiar pueden los hombres
á la lumbre del sol.
Si alguno te dijere que inconstante
busco de otra el amor,
pregunta. si es posible que en el
· mundo
exista más de un Dios.
Y en fin, si algún infame te asegura
que ingrato te olvidé,
¡pregúntate á ti misma si es posible
y responde después1
F. LóPEZ,

No lo sé, jamás la vi,
que de mí se ba.lla. muy lejos,
de sus ojos los espejos
no me retrata.o á mi.
Mas .... en la noche callada,
cuando la argentada luna
se refleja. en la laguna
de sí misma enamorada,
Cuando triste el ruiseñor,
eleva al cielo su canto,
c11.nto que parece el llanto
de uno que muere de amor,
Allá en el cielo estrellado,
pienso que miro su rostro,
y al contemplarlo we postro
de su belleza prendado.
Buscándola sin cesar
voy vagando pot· el mundo,
sin que á mi dolor profundo
un término llegue á hallar.

_•i
.. ~f
·,

Y por eso en mi angustiosa.
situación,por donde voy,
siempre preguntando estoy:
¿Es mujer? ¿O es una diosa?

F.

SANCHEZ A.RJONA.

LA CALUMNIA.

5.-Tres elegantes vestidos de teatro y concierto.
¿.Cómo quieres que me acuerde de
los disparates de un enfermo durante su delirio?

P.

GINISTY.

Ha.y personas muy honrada&lt;: que
suponen haber hecho buena com·
pra, cuando creen haber robado al
comerciante.

*

3:1 infortunio y la lucha. hacen á
los hombres generosos y les dan un
temple de alma de granito; la tor·
tuna. y el poder los hacen suspicaces, ingratos y tira.nos.

8.-Delantales de punto Y seda

j

Por hacer injusta guerra
á una paloma inocente,
desplomóse una. serpiente
de las cumbres de la siena.
Dió una vuelta y luego mil,
y por la ladera., 1:10 breve
rhdó una bola de nieve
cuyo núcleo era el reptil.
Tanto el alud aumentaba,
con tal estruendo caía,
que en el va.lle se creía
que el monte se desplomaba..
Al ver la masa glacial
decía. el vulgo admirado:

6.-Silla de comedor, estilo "Renacimiento."

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 23, Junio 7</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

tiempo queda hecho el color y sirve
para pintar en miniatura.

muy espeso y muy dorado, á un
punto muy fuerte, que se vierte sobre el pastel para hacerle &lt;glacé&gt;.
También podéis emplear para el
pastel un molde en forma de corona
y poner en el centro, al mismo tiempo de servirle, una exquisita.crema
blanca batida.
Si queréis hacer un «Monte Blanco,&gt; se pone la pasta en un molde
liso de forma redonda; al sacarle
de dicho molde se le
adorna y cubre por
completo con cremabatida, echada. á cucharadas grandes figurando
las rocas, se espolvorea sobre esto azúcar
cristalizada y se pone
uno ó dos minutos en
el horno, que debe estar
muy fuerte.

:MORADO.
Este se hace del mismo modo que
el anterior,· con la sola. diferencia
que ha. de ponerse campeche en lugar de Brasil.
VERDE.

Se disolverá cardenillo en vinagre destilado, y después de filtrada
la disolución por un papel de estraza, se pone á evaporar hasta que
pierda la humedad, y queda concluido.
AMARILLO DE LIM6N.

Se toma una redoma semejante á
la que queda indicada; se echa dentro grana de Avignón quebrantada;
se llenará de orines clarificados,en
los cuales se haya disuelto media
libra de alumbre de roca pulverizado; se tapa bien y se expondrá al
soló encima de un horno en que se
cueza pan, por espacio de un mes,
y al cabo de este tiempo ya se ha·
llará hecho el color.

Es tan fácil engañ.a.rse uno á sí
mismo sin advertirlo, como difícil
engañ.ar á los demás sin que lo
noten.

RECETAS DE COCINA.
TORTA DE AUIENDRAS.

Apl"oximadamente se toman de
harina cua.tl"O onzas, okas cua.tl'o
de manteca fresca é igual cantidad
de azúcar en polvo; se machacan
tt"es onzas de almendras dulces, se
afta.de corteza de limón ó una ó dos
cucharadas de flor de naranja, se
echan cuatro ó seis huevos bien batidos, y se mezcla todo en el mortel"O para hacer una pasta; se toma
una tartel"a, se unta el fondo con
manteca y se hace cocer á fuego ·
lento con lumbre debajo y encima,
y se fwma. la torta, que se puede
servir fría ó ci,,liente, pero echándole siempl"e azúcar en polvo pol"
encima.

El secreto que dejáis escapar, es
como lfn enemigo á quien dais Ji.
bertad. Al momento se volverá contra vosotros mismos.

Bordado para cojines.

Al día siguiente se sacan lascastaílas, escuniéndolas bien, y se hace que el almíbai- cueza un poco,
pet"O un poco nada más; entonces se
echa sobt"e las castañas, y esta operación se repite cada veinticuatro
ho~as por e_spacio de cua.tl"O días,
temen do cuidado de que en la última
cocción llegue el a.lmíbat" al punto
de cat"amelo (34°). Las casta.nas se
han convertido en dulces; a.hora,
para que sean «glacés,&gt; hay que
sumergirlas en un almíbar a! punto
de caramelo, se las escurre y se las
seca ligeramente. El &lt;marrón glacé&gt;
no se conserva mucho tiempo bien;
se ponen las castaílas duras y co
rreosas.

*

PASTEL DE CASTARAS
Se toman 150 castañas y se las
quita la cáscara; se las pone á cocer en agua hirviendo y se las quita
la piel; se majan luego hasta que
queden perfectamente molidas, y se
las echa una media libra de azúcar
en polvo, la cáscara molida de un
limón, un poco de vainilla en polvo
y un vaso de leche. Esta pasta se
bate fuertemente con una cuchara
de madera y se pone en un molde
untado de manteca; se pone á un
fuego moderado y se tiene cociendo
una media hora. Cuando el pastel
se ha cocido, se saca del molde y se
hace con un poco de a.gua, azúcal"
y el jugo de medio limón, un almíbar

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

,

ADenver, ;Kansas City, St. Loois, Cbicago, llew York, .
San Franciseo J Los Angeles

La vanidad vive de la lisonja y
el orgullo se nutre de sí mismo.
PARA CURAR UN RUFRIADO IN UN DIA
To.me las paaúllaa Launtea de Bromo-Qalalaa.
SI botiCl&amp;rio le devolver, aa c1111ero al Do M catL
La lirma &amp;. W. GrOff M baila 1111 oada cajita.

Méxicc•, D. F., Marzo 7.
Desde que conozco la Emulsión
de Scott de aceite de hígado de
bacalao con hipofosfitos de cal y
de sosa-escribe el Dr. Don Francisco Gutiérrez,-la he aplicado en
niílos de ambos sexos de constitución delicada. Las funciones intestinales se ha.n conserva.do bien, y
pronto se ha hecho notar el robustecimiento de las fuerzas.
Sirvan estas palabras á los Sres.
Scott &amp; Bowne de satisfacción y
estímulo, para seguir elaborando
tan magnífica preparación en bien
de la humanidad.

~ -...........,!'!l'JIJi'l'!!llll!llll!R!!I"""

EL TESTAMENTO.

Dtl 111110. Sr. Jlrzoblspo ittban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

TORTA DE ARROZ.
Se pone una media libra de arl"oz
á cocet" y se le va echando poco á
poco un cuartillo de nata de leche
y un tt"ozo de manteca, la segunda
col"teza de limón y sal; cuando el
al"roz está bien espeso, se quita el
limón y se deja enfri:,,r en Otl"a vasija, aíladiendo seis yemas de huevos batidas con azúcat" y cuatro
clal"as batidas con una ó dos cucharadas de flol" de nat"anja; se unta con manteca una cazuela ó el
molde de la figura que se quiet"a
dat" á la tol"ta, polvoreándola con
miga de pan; en ella se echa el
al"roz y se pone al hornillo con mucho fuego en la cubierta. Cuando
la tol"ta haya tornado color suficiente, se le da vuelta sobl"e un plato. De este mismo modo se hacen
las tortas de fideos, de sémolas, etc.
MARRONS GLACÉS
Se escogen castaílas muy gol"das
y se ponen á cocel" para que se
ablanden un poco; en cuanto se ponen harinosas, se retfran, y entonces se las quita la cáscara y la piel,
haciendo esta opei-a.ción con mucho
cuidado pa.t"a que no se desmenucen
entre los dedos; se van echando en
a.gua fría, pat"a. que se consoliden un
poco, en un recipiente cua.lq uie~a de
cristal ó loza; después se hace Jarabe de a.zúcat" á punto de a.lmíbal", y
allí se meten Ias castaílas una á una
y con gran cuidado para que no se
rompan.

Explicación dt

nuutros grabados.

*

COLOR DE ORO.
Tómese una libra de achiote en
pasta, se disolverá en seis azumbres de orines,se cocerá esta disolución en un caldero de cobre por una
hol"a., se echa después med~a libr_a
de cenizas gt"avelada.s, se tiene cuidado al echar dichas cenizas á fin
de que no suba el licol", porque s~
frá todo poi:' la boca del caldero, si
éste no es muy grande; se deja que
cueza todo poi:' media hol"a; se separa del fuego y se deja reposa!:'; se
saca lo clat"o de él y se gual"da. en
botellas.

Domingo 14 de Junio de 1903.

Hace pocos d!as que se praetlc6 la
apertura del testamento del Ilustr!sl•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feeban
en la clndad de Cblcago, Illlnols.
La fortuna O:el distinguido prelado as~ndl6 11 cerca de $125,000 oro ame•
rlcano; y segt\n el Inventarlo que se ba
pnbllcado, los bienes que dej6 fueron
como signe:
Dos p61lzas de ' 'La Mutua.' ' Compa!l!a de beguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. , $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados eobre una de las p6llzas
9,329 oro.
Otra póliza de . seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San Franol•oo11 lllím. 8 11 Nlé•l0011

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Entre las disposiciones del sefior Ar·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
atas:
A su hermana, sefiorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro d'e una de las p6llzas de seguro ;
11 la eefiora Ana A. Feeban, viuda del
sefior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sefior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p6lizas, y $5,000 oro en
efectivo; 11 la Academia de :san Patrl·
clo de Chlcago, de la que es preceptora
eu hermana, Madre Maria Catallnn,
$10,000 oro de la o.ttlma p6llzn; !l la
escuela • 'Santa Maria' ' de enseilanza
prl1ctlca para va,rones, de FeehanvlUe,
Illlnols, que era la lnstltuclón por :a
que mas se Interesaba el selior /1. rzo·
hispo, se entregaron los $4,000 resta-:ites d'e la 1lltlma. póllza.

Número l. Este grabado representa dos trajecitos infantiles y un
vestido primaveral para.señoritas y
jóvenes; los dos primeros, de sencilla confección, tienen un elegante
corte, ajustado en todo á la moda
actual. Los anchos cuelloshombreras y los pliegues de las pequeñas
faldas constituyen el único adorno
de estos trajes infantiles. El traje
para señoritas hecho con tela de un
dibujo muy fino, consta de una falda lisa que por único adorno lleva.
un ligero plegadillo en la. parte
inferior; á lo la.l"go de la falda y
en la parte delantera, únicamente
corren paralelas dos aplicaciones
de cintas.
El corpifto lleva en el busto, además de menudos pliegues transversales, ti-es anchas aplicaciones de
tela rameadas. Las mangas, de
forma campanular, terminan en
ajustados puños de gasa y encaje.
Número 2. Traje de casa, para
seíloras recién casa.das. La tela es
de buena consistencia., y en la confección del vestido no se emplean
más adornos que un elegante cuello
de encaje en el corpiño y dos listones de seda. en la. parte inferior de
la. falda. Esta se corta de manera
de darle un vuelo de diez pliegues.
Los listones de seda se rematan en
la parte ·delantera del traje en dos
rocetones. El ancho cuellohombreras de encaje es de los llamados de
esclavina. La blusa se table~ haciendo juego con la falda y se aJ_usta
en la cintura. con un angosto cmturón de seda.
Número 5. Rep1·esenta nuestro
grabado dos trajes de visita y uno
de casa. Los pri':°eros reúne1:1 á su
vistosa confección la sencilla Y
original elegancia .del ~dorno.
· Aplicaciones de en?a.Je y cintas se
aplican á los corpiños, que, en su
parte delantera, imitan solapas.
Los anchos cuelloshombreras de
estos trajes cu bren pa_rte de las
mangas y ca.en por deba.JO del adorno delantero de la blusa. Los puños
son menos ajustados de lo que generalmente se acostumbra., pues
en este sentido se va i_nicia.ndo u~a
ligera reforma en la mdumentaria.
femenina. Nuestras lectoras pueden
separarse un poco de los modelos
iniciando en sus trajes las reformas
que creyeren convenientes; pero les
aconsejamos que no se aparten '!1u•
cho de las reglas generales. S1 el
vestuario femenino tiene á veces
grandes dificultades y aun extra.vagancias no podemos á nuestro antojo endtendarlo, ni mucho menos
innovarlo. Los grandes centros de
1.-Trajecitos infantiles y vestido de casa
cultura. y los grandes tall~res de
véstuario dirigidos por hábtl man~
y concienzudo criterio, son los úni- ~la parte delantera. queda abierto en
cos autodza.dos para ma.t"ca~ las
forma angular; dos bolsas de carépocas de evolución en el tra.Je fetera completan la hechura. de &lt;:ste
I
menino.
abrigo. Este no V!1' entallado, s1~0
antes bien se le deJa que forme ~lleNúmero 6. Elegante saco de viaje,
Los días en que á Petra tocaba
gues na.tura.les; ha de ser demasiado
confeccionado con te! a de color, la.•
recibir carta de su novio, eran de
largo, de manera. que sólo quede
bra.do y de medio tono, á fin de
un martirio punto menos que invisible una pequeña parte de la. falocultar en lo posible la caída del
quisitorial para el manojo de ner·
da.. El sombrero qu~ represe1:1ta
polvo. El corte es el d~ un paletó.
vios de la muchacha, bien que nada
nuestro grabado, tam_bién es de viaLleva. este abrigo dos hileras debodesasosiega é impacienta tanto coje y no debe usarse s10 un velo tutonaduras, y en los puños ~o~lados
mo las proximidades de la ventura
pido y vasto que cubra la cara de
de las mangas se hacen luc1~ igualque se a.guarda con ansia. El colas viajeras.
mente cuatro botones metálicos. El
rreo debía llegar a.l pueblo a.! anocuello esclavina es cuádruplo Y en

IL ANDAR DE U DICHA.

------

checido, pero eso hubiera. significado puntualidad en el servicio, y no
se estila.o ya antiguallas semejantes. No pecaba, sin embargo, el retraso por lo exagerado, que á lo
sumo, y estirando mucho, alcanzaría media hora larga; pero los tales treint'\ minutos se le antojaban
treinta siglos á la moz:,,, y no era
sarta de pestes que digamos, la que
soltaha de su preciosa boca contra
todo bicho vi viente, nacido y por
nacer.
Si no podía suceder otra cosa! Si

�Domingo 14 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
sión de rayos de sol de la amanecida.
Aquellas cartas periódicas eran
para Petra las rosadas auroras de
la ausencia., radiosas claridades
fugaces como relámpagos, que despejaban &lt;le cuando en cuando la
etei:-na noche de su forzosa sepai:-ación, por obra. y gracia de la malhadada carrera de medicina que el
no,io estudiaba. Y por otra parte,
s emejantes epístolas, jamás interrumpidas, prohaban bien á las
claras lo firme del cariño del estudiante, que es la ausencialapiedra
de toque del amor donde se depuran
y aquilatan las pasiones, y acusaba ser de muy buena ley la del que
con tan constante conducta. atestiguaba dónde tenía puestos sus pensamientos.
Dos, tres, cuatro veces, de la cruz
á la fecha, renglón poi· renglón,
párrafo á párrafo, se leía la muchacha todas las cartas. Estudiaba
el sentido de cada frase, la intención de cada inciso, el valor de cada coma., el enigma de ca.da hilera.
de puntos suspensivos, y con el alma. refrescada. por el blando rocío
&lt;.te los recuerdos y la vista anubla.da por las dulces lágrimas da la
esperanza, aprendía.se cada epísto1a punto menos que de memoria., y
no abandonaba. una hasta que otra
venía á reemplazarla. tres días después, tres eternos días que no acababan num.:a, como si Josúe anduviera en el ajo para alargarlos.
Y si al menos, y a que e1·a. la ausencia inevitable, hubiese podido 1·ecibir la muchacha más á menudo noticias del novio! . . .. Todos

la correspondencia no se perdía
cien veces por milagro divino, por
una casualidad repetida hasta el
infinito, qué sé yo por qué! Era cosa que no cabía en cabeza medianamente acondiciona.da, cómo el tío
Juan, el conductor, un pobre hombre que se caía de viejo, tardo por
el peso de los años, y según los maliciosos, por otros pesos que nada
atañían á la edad, y sí al fruto último de las viñas del término, sin
otro medio de locomoción que el
calmoso burro que le servía de cabalgadura, flaco y débil en fuerza

;
.-:-.--r~
,;¿,

'

-·

~,

4.-E legante sombrero de campo.

los días .... por una carta diaria
habría dado ella media vida! Pero
abl que el deseo tocaba en los lin des de lo absurdo mientras fuera el
tío Juan el rápido conductor del
correo, y mientras el silbido de la.
locomotora no ensordesiese con sus
ecos aquellos valles. Entonces, entonces sí que sería completa la felicidad de la moza, cuando el vapo1·, salvando las distancias,Ja trajese todas las tardes la epístolacodiciada. Bendito de Dios el progreso!

II
Pronto iba á cumplirse un afio
que los rieles de la vía férrea, cruzando montes y vegas en intermiaa.•
ble y doble líaea que formaba. elocuente dibujo sobre la tierra, tor11ban en el pueblecito de Petra. No
muy lejos de su casa alzábase la
esbelta estación, y todas las mañanas despertábale á la muchacha el
pitar de la máquina que llenaba de
silbidos alegres aquellos parajf's.
Ea,ya podía llamarsecontenta,yael
influjo de la civilización se extendía hasta tan apartados sitios, y el
estrépito de los trenes en marcha
ensordecía. allí el espacio coa sus
broncos rumores de terremotos; ya
la pujante locomotora, rugiendo de
impaciencia, venía todos los días
al lugar á decir á la anamorada
Petra, con el feroz silabeo del vapor: fu .... fu .... fu .... chas... chas...
fu .... fu .... fu .... vuii. ... Eo el vagón del correo traigo tu carta! ....
fu ... fu . . .. fu .... vuuii.. Entonces no
había ya temor de que se desbor-

EL MUNDO ILUSTRADO
dase el río, ni la. nieve importaba
un bledo, ni era cosa de preocuparse por los sueños del tío Juan,po1··
que aquel tío Juan de hieno, de
encendido vientre y potentes pulmones, no se dormía jamás ec el ejercicio de su cometido.
La moza creyó volverse loca de
jú hilo cuando se enteró del proyecto de h11cer tocar la línea férrea
en el pueblo, y co quiso creer que
fueran los hombt·es tos encargados
de realiza.i·lo. A su juicio sólo ángeles podían acometer la empresa,
porque á la muchacha no le cabía
duda de que la idea de enlazar el
lugar con la capital en que su novio estudiaba, procedía directamente del cielo. Iba por fi.c á tener la
anhelada carta diaria!
Pero ay I que el monstruo de hie-

rro fuerte y arrogante vico á hacer
bueno al pobre tio Juan,tan débil y
machucho. Al principio llegaron al
pueblo las cartas del ausente como
Petra deseaba; ella misma las recogía en la estación. Gon qué gusto le hubiera dado entonces un beso á aquella complaciente máquina.
que le t1,aía la felicidad en su seno!
Después el novio descuidó algo su
correspondencia; las enfermedades,
los quehaceres, los estudios .... Qué
triste le sonaba esos díus á la mu·
chacha el pitar de la locomotora!
Luego se pasaron algunos turnos
sin recibir Petra la epístola que le
correspondía por mutuo acuerdo
con su amante. La primera vez que
esto acouteció,echóle al tren la culpa. Bien podía haberse esperado
para recoger la amatoria misiva!..

Qué se le iba á hacer! .... Llegaría
á la siguiente mañana. La falta se
repitió, 1a muchacha esc,ri bió en seguida furiosa, amengua1·on sus entusiasmos por el ferrocarril, y ocuniósele que si el achacoso tío Juan
no la tl'Ría. carta diaria, en cambio
no dejaba de entregársela siempre
que ella salía á la puerta á espe1·a.rle.
Volaron ucos tras de los otros
los meses, cruzáronse entre Petra. y
su novio cartas explicatorias, los
celos metieron baza en el asunto,
se sucedie•on como consecuencia
pliegos enteros de acusaciones recíprocas, y el ausente concluyó por
no volver á coger la pluma para
escribirla y por darle un adiós defiaiti vo al pueblo.
Ec vano se gastó ella un dineral

de una penitencia continua, y allá,
allá coetáneo de su amo, cómo iba
á cumplir su importante cometido
según mandan Dios y las ordenanzas del cuerpo! Imposible! El más
leve soplo de viento era capaz
de llevarse en sus alas cartero y
rucio, sin contar coa que en el invierno se interceptaba el camino
por la nieve,3in tener en cuenta que
el campo todo se inundaba con frecuencia en la estación de las lluvias, merced á los arrebatos del
río vecino; pues basta ahora no se
sabe que comprenda al agua lo de
guardar á un funcionario público,
siquiera se tratase del tío Juan, los
fueros y preeminencias que le corresponden y que rezan los títulos
administrativos. Eso sin hacer mención de que el cartero echaba sus
sueños en el tránsito de la estación
del ferrocarril al pueblo, y de que
más de una vez se había dado el
caso de perderse pliegos con va.lores y aun la propia valija repleta
de correspondencia.
Pero si tarde, y en ocasiones con
veinticuatro horas de retraso, no le
faltaba á Petra nunca su carta dos
días á la. semana. El tío Juan llegaba á la aldea entre dos luces,
cuando la claridad huía monte arriba acosada por las sombras, y la
muchacha solía esperarle afanosa
á la puerta de su casa. Por fin,
tras de mucho impacientarse y tras
de mucho ir hasta un esquinazo
próximo desde donde se divisaba
la lejanía, asomaba á la entrada
de la calle la silueta. del conductor,
y anocheciendo entonces, de tal modo la alegría le llenaba á Petra el
alma de resplandores, que se le antoja ha el tío Juan el mismísimo
Apolo, dándole suelta á la explo5.-Colección de trajes de visita Y casa

Domingo 14 de Junio de 1903.
en sellos, inútilmente le envió epístola tras epístola hablándole al al·
roa; sólo obtuvo el más desdeñoso
silencio por respuesta, y entonces
la ruuchacha, hel"ida poi· modo tan
bru,co en su dignidad de muje1·,
mustias sus ilusiones, agobiada
por honda pena, tornó los ojos del
espíritu á aquellos tiempos dichosos en que tantas rabietas la p1·0ducía la calma de la cabalgadura del t\o Juan, y al considerar
las mucho más amarguras que el
tren le había. ocasionado, maldi·
jo con todo su corazón al vapor
y maldijo al progreso, sin caer en
la cuenta. la pobre despreciada que
la felicidad ha tenido siempre andares lle burro,mientrasel desengaño vuela con alas de locomotora.

�Domingo 14 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Ya, no pudiendo dudar
de lo que estaba dudando,
se dirigió al ronco mar,
que llega fiero bramando
la dura roca á besar.
Páróse un punto, y sereno,
del rudo oleaje al són,
dijo así con voz de trueno:
&lt;Acoge ¡oh mar! en tu seno
mi deshecho corazón.&gt;
Y desde pna. altiva peña
que al mar domin11. potente,
el infeliz se despeña,
como bramador torrente
que baja de breña en breña.

¡En su seno el ronco mar
aquel cadáver guardó,
y en su eterno murmurar,
por doquiera repitió
que murió de tanto a.mar!
Y el céfiro volador

murmuró en sus dulces sones,
de la. selva en el rumor:
&lt;i Mal hayan los corazones
que juegan con el amor!&gt;

PÁ&amp;INA DE ÁLBOI.
Hermosa, arrogante, erguida
Cual sacerdotisa. druida.
De las pasadas edades,
Tienes, amiga, el derecho
De agitar las tempestades
Si no en el mar, en el pecho.
Pareces la mensajera
De la esperanza primera;
Mensa.jera. soberana
Que anuncia. á los corazones
Las supremas emociones
De toda la vida huma.na!
CALIXTO VELADO.

OJOS NEGROS.
Con fijeza no es posible
ni a.un mirarlos un segundo;
ojos que van por el mundo,
de una luz irresistible.
El espíritu vacila
ante esos ojos tan bellos;
siendo negros, sus destellos
rojos son en su pupila..
6.-Saco-abrigo de viaje

Cuando la mirada encoge,
la. luz con más brillo arde;

luz en mitad de la tarde
que todo el fuego recoge.
Y son tantas las ha.za.i'ias
que al alma esa luz provoca,
que aún la. cantidad es poca
al sumarse sus pestai'ias.
Pestai'ias que en negros rizos
forman cortina de encaje,
y da. sombra ese ropaje
á la luz de sus hechizos.
Sin esa. sombra sería
la luz de sus ojos tanta,
que el mismo rayo se espanta
del volcán que traería.
Si brotan rayos tan rojos
del alma que los alienta,
¡bien haya quien se alimenta
con la. lumbre de esos ojos.

OJOS PARDOS.
Pardos son y soi'iadores!
que cantan todos los bardos;
porque son sus ojos pardos
ojos que inspiran a.mores.
Roban al arte el tamai!o
y dan belleza al semblante;
aunque de lumbre radiante
al mirar no causan daño.
Velan pestañas rizadas
irradiaciones tan bellas,
que servir pueden de estrellas
en las cumbres azuladas.
De su nacarado fondo
la parda pupila salta;
es luz que sube muy alta
porque sale de muy hondo.
Y en medio á tanto idealismo
que en su pupila rebosa,
no hay en su mirada hermosa
ni una sombra ni un abismo.
Ni la inquietud ni el desvelo,
en su retina se encierra;
¡así se sueña en la tierra
con los ángeles del cielo!

OJOS CLAROS.
Desde que sus ojos vi,
los miré con tal fijeza,
que en su mira.da advertí
lo raro de su belleza.
Son ojos raros, muy raros,
que alumbran, mas 'sin destellos;
porque son ojos tan claros
que la luz se pierde en.ellos.

Tanta. luz allí se encierra
que el pintor, de tonos falt&lt;'i
tintes no hallando en la tier:a
tiene que buscar más alto.
'
Algo que en los aires vive
algo que baja del cielo,
'
algo que su luz recibe
al descender á este suelo.
Al pincel todo resiste·
no hay tintes á su beld~d
pues su belleza consiste '
en su inmensa claridad.

RAFAEL.

Y es que no guardan enojos
ni pierden nunca la calma.
'
porque brota de esos ojo;
la claridad de su alma.

I
Luz clarísima resplandecía en los
grandes ojos, que grandes y hermosos eran, de Rafael; aquel esplen~or, _selia.l de otras claridades que
11 ~mrnaban su vigoroso entendimiento, denotaba. la alteza de su
alma así naturalmente ingenua
cuanto además por mucho enrique-

OJOS AZULES.
Ojos bellos, apacibles,
del color del mismo cielo·
color de las ilusiones
'
que forja tu pensamient.o.

ción determinada para que las palabras resultasen bien pronunciadas por el fácil juego de las llaves
aquellas del habla, tanto como la
voz se producía con fuerza y sonoridad en los robustísimos pulmones,
y se afinaba en ancha y flexible garganta. El cuerpo, de regular estatura y así en armónicos contornos.
Musculoso y ágil; y era el más vis-

sintiendo en mí que mi vida se partía en su vida; yo le acuné en las
palmas de mis manos para acercar
su carita á mis labios y darle el
primer beso, y luego le &amp;.euné en
mis brazos para darle mi pecho; yo
le crié,
le tuve á mi lado, yo le
enseñé rezar, yo le sostuve en sus
primeros pasos; yo le guié con el
índice de mi mano, siguiendo letra

lº

Marejaditas que ondulan
teniendo por lindo cerco
las riza.ditas pestañas
que orillan mar tan sereno.
Pupilas tiernas en donde
la luz se escapa en destellos
en diáfanas claridades
'
de hermosísimos reflejos.
Divina lumbre del alma,
nido de amorosos sueños,
azul~s, y siempre azules,
á tempestades ajenos.
Qué feliz el que se mire
en ese luciente espejo,
que refleja la ternura,
los ideales más bellos.

todos sus rayos, con los bienes todos, estaba en su alma; los dones
del Espíritu Santo, la prudencia, la
justicia, la fortaleza., la templanza.;
el dón de sabiduría, el dón de entendimiento, el dón de ciencia, el
dónde consejo.
-¡Se ha levantado ya!. ..... Iría
como siempre á la misa del alba...
Pero ¿por qué no ha vuelto?. . ..
Andrea empujó suavemente la
puerta del cuartito, asomó su ya
encanecida cabeza por el vano de la
puerta, y miró al fondo curiosa y
temerosa á la vez. No se oía ruido
3:Iguno en _toda la casa; mas de
tiempo en tiempo, el campaneo de
las cencerras de las vacas que estaban en el establo y el chaschás
del hacha del mozo que partía leños en el corral,se producían siendo inadvertidos por la cost~mbre
de oírlos.
La cama, la mesita de noche el
santo crucifijo colgado en la par'ed
el estante cargado de li~
bros, el baúl y la mesa de
estudio, todo lo recorrió
con sus ojos.
¡Ah!. • • ¡una jarra con
un ramo de rosas frescas
sobre la mesa!. ... ¿Qué era
aquello? ¿Quién había
puesto allí aquellas rosas?

Cuando á la beldad un día
se levante hermoso templo,
serás tú la blonda diosa,
la de los ojitos tiernos.
La de pupilas tan dulces,
á quien adoren los buenos,
al mirarse en esos ojos,
ojos de color de cielo.
B. Tío SEGARRA.

Repica, alegre campana,
No dejes de repicar,
Que cada vez que repicas,
Cada vez que al viento das
Tus metálicos acordes,
Que el aire lleva fugaz,
Nos dices: &lt;¡otro ha nacido!
¡En el mundo hay un ser más!&gt;
Repica, alegre campana;
No des tu doble jamás;
Que cuando doblas, tu acento
Es tan grave y sepulcral,
Que á todo aquel que lo escucha,
Profunda tristeza da;
¡Que es tu doble, de la muerte
el triste canoo triunfall
Repica, alegre campana,
No dejes de repicar;
¿Para qué infundir tristezas,
Pudiendo alegrías dar?
Mas... ¿qué digo? aunque quisie-

Escucha, amigo, el rumor
de las ondas cristalinas;
parece un canto de amor
que alzan las bellas ondinas
al poder de su Hacedor.
¡Ay amigo! si entendieras
como yo su dulce canto,
tan sereno no lo oyeras,
y tal vez, cual yo, vertieras,
al escucharlo, tu llanto.
Que en su vago murmurar
cuentan hoy, aunque te asombre
las olas del ronco mar,
'
la amarga historia. de un hombre
que murió de tanto amar.
De un hombre cuya pasión
tan pura y tan firme era,
que no había en la Creación
un ser que cual él sintiera
amor en su corazón.

ras

Adoraba á una mujer,
y en su célica hermosura
admiraba con placer
todo un mundo de ternura
sin mezcla de padecer.
'
Mas ¡ayl en noche callada
pudo escuchar con dolor
que aquella mujer amada
á otro hombr11 juraba amor
en la sombría enramada.

•

¿Son verdes?-Yo no lo sé.
¿Son azules?-No adivino.
Aunque tan~o los miré,
con sus matices no atino.

L.A. C.&amp;m:P A.BA.

UNA HISTORIA.

Al oír tal j urament.o,
un breve instante dudó;
mas volvió á escuchar su acento,
anduvo, y la.contempló
en amante arrobamiento.

Domingo 14 de Junio de 1903.

No tienen la irradiación
del rayo, que hiere ó mata·
s~ hay volcán, no hay irru'pción
si huracán,no se desata.
'

7.-Trajecitos de "sport" para niflos.

Solamente repicar,
Dando á la tierra alegrías,
Ofreciendo al hombre paz,
Como voz del alto cielo
Que eres, campana, tendrás
1'ambién que tocar á muerto,
Diciendo á la humanida:l:
&lt;¡Mirad que es corta la vida
&lt;Y pronto se pasará!
&lt;Mirad que viene la muerte
&lt;Sin que· se sienta llegar!&gt;
¡Ay! dobla, dobla, campana,
Con tu lengua de metal,
Que si tu doble á las almas,
Al pronto, tristeza da,
Es alegre, pues nos dice:
&lt;¡Un hombre va á déscansarl&gt;
En cambio... tu són alegre
Tristeza nos debe dar,
Puesto que dice á los hombres:
«¡Un hombre viene á penar!&gt;

J

~.-Coleccl6n de trajes Infantiles

cida ya con los acopios del estudio,
y llena de fortaleza lograda en los
severos y laboriosos ejercicios mentales de la meditación.
- Tengo orgullo puesto en mihijo-decía Andrea, -que aquí en el
campo se ha hecho robusto y de
muy segura salud, y allá en el semi•
nario ha sabido hacerse sabio con
toda prudencia y bueno como un
ángel.
Si iluminados tenía los ojos, trasluciéndose en ellos el brillo del
pensamiento, la frente era de amplio plano, despejada y tersa. La
nariz, ni pequeña ni grande, recta
y de noble forma, no demasiada·
mente saliente, ni aplastada; la boca, de labios carnosos y bien hechos; blanca la dentadura y firme
y pequei'ia., todo ello en la propor-

toso adorno natural del mancebo
un cabello de suyo rizado y de suave color castai'io, sin la feminidad
del rubio ni la demasiada braveza
varonil del negro.
Hecho estaba aquel joven con toda armonía de miembros, facultades de expresión, potencias del discurso y dones sobresalientes del 11;!ma para el peregrino arte de la elocuencia.
Suspensos todos los sentidos de
Andrea, atenta escucha.ha hablar á
Rafael. ... bien como si oyendo estuviese á un enviado del cielo, y
sentía entonces esa. incomparable
recreación, delicia celestial c,uasi
divina de contemplar la propia obra
y reconocerla como bien hecha.
--Yo, yo le tuve en mis entralias,

por letra, cuando aprendió á leer... j
yo le he hecho un hombre.... ¡Que
fuerte, qué sencillo, qué ilustrado,
qué justo, qué magnánimo, qué inocente, qué grande! ¡Cómo siente,
cómo imagina y razona!. ... ¡Cómo
habla!
Por lo serio parecía ya un sabio;
por lo sereno, correcto y digno, un
gran señor; por lo candoroso, un
nii'io; por austero, un santo ....
La gracia de Dios difundida con
todas las bandas prismáticas, con

Andrea tuvo un estremecimiento
Juanita, la casquivana, la traviesa, la alborotadora, la
peligrosamente hermosa Juanita,
había esta.e.lo allí y había puesto
aquel ramo .... para &lt;el santito.&gt;
Cumplía su promesa, mejor dicho
su amenaza, su temible amenaza.
No había olvidado Andrea las palabras de la chicuela.
-Sí, ¿eh? ¡Con que te gustan las
rosas, y tú en casa no tienes jardín,
y en el mío no te atreverías á corde terror...

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El andar de la dicha</name>
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                    <text>Domingo 14 de Junio de 1903.

BESOS.
Te a.cuerdas, mi tesoro?
Tu faz resplandecía.
Con luz deslumbradora
De esa eterna alegría
Que vive cua.l Señora
Dentro tu corazón.
Temblabas, indecisa,
De miedo, de emoción,
Y en esa tu boquita,
Rojo nido de amor,
Un beso palpitaba
Inquieto, tentador.
Te a.cuerdas, mi tesoro?
.
Se unieron nuestros labios,
Y al contacto divino,
Un solo aliento fueron
Tu aliento con mi aliento;
Una sola. alma fueron
Las almas de los dos.
Después, enajen ado,
Ca.si loco de amor,
Cautivo para siempre
Del beso virginal,
Te dije,contemplando
Esos negros abismos
.
De tus hermosos OJos:
-¿Te acordarás, mi v ida,
·
De este besoi'-Oh, síMe respondiste,
14.-Trajec it o pa ra niño de dos a ños
-Jamás olvido yo

*. *.
Mar zo de 1903.

.R ta Soñadora.
Bien le sé: no disimules
los noctívagos empeños
mientras pasan tus ensueños
como parvadas azules ... .
Bajo estas hondas l unares
muestre, una carcajada loca.,
l a granada de tu boca
doble collar de azahares ....
Sé que tus labios_ cerezos
á menudo se comprimen
y a.sí parece que exprimen
como un racimo de besos ....
Y que tienes sed de arcanos,
porque cruzas por la vida
con l a mirada perdida
en horizontes leja.nos ....
Tal vez si nube de efluvios
te dibujan los ant?jos,
y miras reír l os OJOS
de muchos prín cipes rubios ....
Deja ya l as obsesiones
y escucha callada.mente
cómo se puebla el ambiente
de extrañas resur recciones . ...
Mojada en tonos sedeños,
alza tu voz de cisueza .. . .
y al cáliz de mi,tristeza
vacía el licor de los sueños!. . . .
Ar monías estiva.les
se sacuden en el piano .. ..
óyeme: soy castellano
rico de versos ducales ....
Y allá en las noches de estrellas,
cuando á los jardines bajes,
mis versos serán tus pajes,
mis estrofas tus doncellas ... .
ERNESTO A. GUZMÁN.

Gua.dala.jara, Jal., mayo 10.~Esto escribe el doctor Miguel Mendoza
López á los señores Scott &amp; Bowne,
de Nueva York: «Hace a lgunos años
que uso la Emulsión de Scott de
a.ceite de bacalao que preparan
ustedes, y he obtenido efectos muy
notables en el tratamiento de la es. crófula, de la tuberculosis, del raquitismo y en general en todas las
ocasiones en que el organismo está
debilitado. Me consta que la Emulsión está perfecta y que goza de
sus propiedades curativas, y me
satisface mucho el felicitarles por
su magnífica. preparación, que ha
contribuido eficazmente al alivio de
los males de la humanidad.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ORGANILLO.
Los dos viejos esperaban la
m uerte. Serenos y tranquilos, aguardaban el fin de aquella existencia. llena de pesares y de amargur as, y dulcemente se dejaban r esbalar por la pendiente que conduce al mundo de la nada.
E l inventor ya no buscaba, se declara vencido. Solamente y en v irtud de una postrera aplicación de
su espíritu inventivo, babía construido con piezas inservibles de
otras máquinas y con pedazos de
madera recogidos aquí y allá, una
es¡,ecie de órgano de barbarie informe, encerrado en una caja de
madera groseramente tallada.
De aquella caja salían sc,nes raros, armonías dulces, pl añideras,
tristes, lloronas .. . .
Este traba.je le había llevado al
inventor tres años de desvelos, y
los dos viejos sentían por el informe artificio, resumen de su existen-

EL TESTAMENTO.

cía miserable y consagrada á invPnciones que nunca tuvieron un
r esulta.do práctico, un cariño Axagerado, una afección que no a.certa.ban á explicarse.
Todas las tardes l a pobre vieja
arrancaba de la miserable máquina
sonidos que l a hacían soñar y quedar aletargada.
Un día,de repente,la vieja murió
como una luz que se extingue.
E l hombre quedó solo sobre la
tierra con su organillo.

··· ···············,· ·· ·· ·· ··········
No le quedaba más que su extraño amor por el organillo, y por este producto de l a industria vivía,
en él depositaba todo el ca.r iño y
todo el cuidado que puso en sus antiguas invenciones.
Poco á poco el pobre viejo se iba
quedando sordo. Cada día veía
menos. Los r uidos de la calle le
eran indiferentes.
El cor ro que le rodeab a, en cuanta. tocaba,se disminuía siempre y
las entradas eran ca.da vez más escasas.
Caso extraño! la caridad pública
iba cesando á medida que sus necesidades aumentaban.
Veía pasar indiferentes á sus protectores antiguos. Entonces1inquieto, volvía con más ardor a. mover
el manu brio del organillo, hasta
que agotaba sus débiles fuerzas.
Pero el miserable instrumento,
estropeado por el uso, había quedado silencioso. De aquella caja no
salía más que un ruido á her raje,
resultado de la cadena de tr ansmi·
si~n.
L as demás piezas, gastadas por
el r oce, habían quedado mudas, Si
por casualidad los transeúntes se
paraban á esc..1chal'le, en vez de
apiadarse del viejo, rompían á reír
al oír el ruido cascado del organillo.
El no comprendía quellas risas y
proseguía ayunando y moviendo el
manubrio. Se había quedado ftaquísimo, diáfano, se le contaban

los huesos, y así andaba por las
calles pensando siempre en la causa de ~u desgracia.,que no acertaba
á explicarse.
Un día, un tendero, un protector
&lt;;ue no le habia adandona.do, le diJo:
- Dígame, abuelo, usted se figur a
que toca. algo?
El mendigo no comprendió y el
otro añadió alzando la voz:
- Ese organillo no s uena.
-Qué?
-Que no suena,que no se oye n ada.
- Que no suena?... Nada.'¡ respondió el viejo, y echó á andarestupefacto.
Pansó que sería U!38. broma; pero
preocupa.Jo por la. 1dE¡a, quiso pr o bar lo que había de verdad, y en
decto, en cuanto vió un muchacho
se llegó á él con mucho cuidado s¿
puso detrás de él y rompió á to~a.r
bruscamente.
El chico no se dió por entendido.
Entonces el vieJecillo se quedó
a._tónito; l_os ojos_ espantados, como
s1 se hubiera abierto un abismo a nte sus pl antas. Desde aquel día fuá
víctima de una angustia horrib le,
resumen de todos los sufrimientos
oasados.
Las gentes le veían pasar pasmadas, y él maquinalmente movía el
manubrio del organillo mudo.
Durante días y días, meses y meses, el viejo continuó aquella p antomima; las gent.es,estupefactas, le
veían en los rincones más aparta.dos, con una persistencia de idiota, dar al manubrio de aquella caja
de donde salía un extraño r uido de
cadenas removidas .. ..

€xpncadón dt
nutstros grabados.

1
¡

.,

H . ALIS.

La mujer,por fea que sea, si tiene
talento, siempre sabrá aparejar su
fealdad á la belleza de algún adolescente.

.................................
ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, ;lusas City, St. Loais, Cbicago, llew York.
San Franciseo J Los Angeles

---------

Dtl TlllllO. sr. Jlrzoblspo 'f«ban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado con-

sistía en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Companía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d(as que se practico la
apertura del testamento del Ilustr(sl•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A.. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Jlllnols.
La fortuna d:el distinguido prelado a.scend!O ll. cerca de $125,000 oro americano ; y segQn el In ventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejO fueron
como signe:
Dos pOllza.s de ' 'L a Mu•
tna.' • Compalifa d e beguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pOllzas
9,329 oro.
Otra pOilza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 87,000 oro.
Entre la.s disposiciones del seiior Arzobispo, en en testamento, se hicieron
etas:
A su hermana, seliorlta Ka.te Feehan,
que estuvo siempre con él ha.sta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro d:e una de las pOilzas de seguro ;
ll. la seliora A.na A. Feehan, viuda del
selior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del selior Arzobl.spo, $25,000 oro
de otra de la.s p6Ilzas, y $5,000 oro en
efectivo; ll. la Academia de ::san Pa tricio de Chlcago, dé la que es preceptora
an hermana, Madre Marra Catallna,
$10,000 oro de la tl.ltlma pOllza ; ll. la
eecnela • 'Santa Marra· • de enseiianza
prll.ctlca para va.rones, de Feehanvllle,
Illlnols, que era la lnstltucl6n por !a
que mAs se Interesaba el se!ior /J rzoblspo, se entregaron los $4,000 resta'ltcs le la tlltlma pOllza.

1

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los p untos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH. -Agente General.
ta. San Franolaoo. # iln,. 8 11 Mtbc/0011

a. 11.

····························~····

Domingo 21 de Junio de 1903-.

Número 2. R epresenta nuestro
grabado un traje de turista de falda corta y de poco vuelo. La blusa,
rematada por un ancho cuellohombreras, es enteramente lisa. y no
lleva más adornos que tres aplicaciones de pasamanería, repartidas
simétricamente á ln largo de la
parte delantera del busto. Un angosto cinturón, terminado en pico,
rodea el talle y sostiene la falda.
Las mangas, deformacampanular,
se rema.tan en angostos puños, y
próximos á su parte superior llevan
dos angostos pliegues. La ena,gua.,
de siete cuchillas, es mu.v ajustada,
de poco vuelo y llega úoicamente
hasta la parte media del pie. Com•
plementa el traje un ligero sombrero de paja con sencillos adornos de
pluma y gasa.
Número 4. Dos trajes parabañista representa nuestro grabado.
El primero, de blusa y faldilla, se
confecciona con tel ade«Vichy,&gt; así
como los pantalones, que deben llegar únicamente h asta la rodilla. El
segundo, aunque su confección es
muy semejante á la del primero,
difiere sólo en la calidad de la tela,
en el adorno de la blusa, que lleva
solapas al estilo jacquet, y en las
cenefas de la f aldilla. y pantalones.
La sábana.capota de este traje de
bañista no debe tener un gran vuelo, á fin de que ajuste perfectamente
en el cuerpo. Son estos trajes de
bañista los que más alteración su• fren en su forma, pues la moda europea intrudece continuas reformas
en estos trajes, durante las anuales
épocas balnearias.
Número 7. Elegantísimo traje de
visita, confecciona.do de acuerdo á
los más exigentes figurines de la
moda, es eJ que r epresenta nuestro
grabado. La tela de foulard finísima, se atavía con plisé de seda,
punto de Inglaterra, aplicaciones,
etc. Para proceder con orden, man ifestaremos que el talle lleva un
rico cuello de encaje inglés ter minado en una ráfaga de borlas de
seda. El peto es de plisé de seda, y
las mangas, á esotilo enteramente
moderno,constan de cuatro grandes
pliegues; los pequeños puñoi1 son
muy ajustados y se componen de
encaje y gasa. Rodea el talle un
ancho listón de seda, que se hace
rematar por dos grandes bandas
terminadas con adornos de pasamanería y ráfagas de borlas. La
falda, de corto cuello, lleva en su
parte superior tres hileras de angosto plegadillo, y en su parte inferior una ancha cenefa de plisé de
seda. El foulard de la parte inferior,
se pliega ligera.mente y se hace terminar por una pequeña cola. El
sombrero, ricamen te ataviado con
plumas y sedas, es un precioso complementu para el rico traje.

EL PÁJARO AZUL.
Cue nto.
Había una vez en el fon do de un
bosque encantado un po bre p aj arito, un p á jaro azul, que, aún muy
niño , causaba con su plumaje rid ículo la desesperación de s u familia y la. risa de sus camaradas.

1-E lega ntes t ra jes d e paseo.

¡Azul! ¡azul! ¡un pájaro azul! ¡No
se había visto jamás en el mundo
aéreo monstruosidad p ar ecida!,.Podría permitir se eso de nacer vestido
de azul? Encarnado, bueno. Un
plumaje encarnado siempre está
bien visto. Es emblema de alegría
y de prosperidades sin fin. El encarnado, en el ardor de los días
calurosos, brilla- al sol con un respl andor triunfante. Gris, podía pasar. Es un hermoso color, es el color de moda. El gris tiene matices
delicados, y da al que lo posee un
r elieve envidiable. E l negro es, como todo el mundo sabe, el color
distinguido por antonomasia. Es
u n color amado por los p á jaros serios. El blanco es símbolo de una

alma muy bella. El verde nada tiene de extraño á la vista, pues se
confunde con el brote de las bojas
en p rimavera y con la pompa de los
bosques. Hasta el amarillo, ¡mentira parecel, puede pasar como color
agr a da ble. ¡P ero azul!..... ¡Dios
mío ! .... Todavía si estuviese matizado de manchas blancas ó negras,
sombreado con reflejos varios que
atenuasen su crudeza, ¡si este azul
fuese obscuro, argentado, dorado,
irisado!.... ¡Pero todo azul! ..... .
¡suciamente, estúpidameµte azul!...
¡E l azu ll ¡El color del tiempo, del
cielo , del horizonte infinito l...... . .
¡Puf! .. . . ¡Habría.se v isto nunca semejante porquería! .... Con un plumaje azul es indudable que no se

puede ser pájaro honrado. Y en
tanto que bajo un rayo de sol los
demás pajaritos marchaban alegremente por el bosque á corretear ó
á volar hostigándose á picotazos y
batiendo ruidosamente sus alas. el,
pobre pájaro azul , desdeñado, burlado, quedaba melancólico en el
rincón de un árbol á gemir su in(or-.
tuna.da suerte.
·
Y quedando solo, pensando en su.
desolación, oía en torno suyo, dulcemente, bajo la brisa que las agitaba, á las r amas, los arroyuelos
y las flores hablarse y murmurarse
al oído fantásticas y dulces histor ias con lenguaje misterioso.
Y los arroyuelos, las ramas y las.
flores, arrullándose con sus mur-

'

�..
EL MUlu)O ILUSTRADO

Domingo 21 oe Junio de 1903.

,'\

•1
l

..,_

~-Ct

EL MUNDO ILUSTRADO

semejante!l dese.tinos? ¡Cantar! Preferible es que mate el tiempo viendo pa.sa.r las nubes.
Y la pobre madre, desconcertada
por estas burlas, llegó á su nido
indi!!'nada. contra su hijo por la
vergüenza. que sus absurdos proyectos le habían hecho pasar, y contra
el necio arte del canto, que desacreditaba á su niño, el pájaro azul.
Sin embargo, el pajarito, abandonando el nido paterno, como conviene á volátiles de cierta edad,
puso manos á la obra de uno que
había de edificar al lado del de sus
padres, y, según .el uso corriente,
quiso buscarse compañera..
Vió una jovencita gentil y gala.na,
que al borde de un riachuelo, en una
espesura de ogiacantos florecidos,
lucía sus plumas al sol, sonriendo
alegremente. ¡Qué encanta.dora eral
¡Qué bella.! El cora.zoncito de nuestro pobre pájaro palpitó fuertemente, y en honor de la pajarita dió á
los aires las magnificencias de su
canto.
A lo lejos la joven paja.rita. parec!a mostrarse reconocida, y entusiasmado en su lenguaje armonioso,
el pájaro azul le dió á entender la
dulce esperanza que alimentaba su
pequeí'lo corazón. Después se acercó V?l~ndo á su_ amada, á quien
acarició con el pico y las patitas.
Pero ella, no bien hubo notado el
azul pl urna.je de su amante, acometida de una risa loca, voló con ligereza., y de un vuelo llegó donde
estaba. un grupo de pájaros más
c~prichpsamente vestidos, y riendo,
riendo, les contó la audacia. de
aquel pájaro indecente.
Marchó el pobre pájaro azul dolorido y lastimado hacia el árbol

que le s~rví a. de asilo, donde estuvo
mucho tiempo llorando su soledad
A lo lejos, en el grupo de alegre~
pájaros, su amada se burlaba de
él, y todo~ reían estrepitosa.mente
con el cómico relatu de sus infelices
amores.
El pájaro azul, entretanto, gemía
Y gemía desolado. Un viejo roble
un roble de experiencia á quien res~
petaba.O: los demás árboles, tuvo
compasión de él, y adormeciéndole
al murmurio de sus ramas, le mostró en sueños el azul del cielo en el
fondo de las profundidades infinitas, los goces serenos y desconocidos que estaban destinados par a
que algún día los disfrutasen los
pájaros azules.
Y el pájaro azul, al despertarse
r~nunció á las embriagueces estú'.
pidas en que gozaba la turba inlJl:ensa de pájaros, y, fijando los
OJOS en el cielo, prometió no amar
en adelante sino el azul ide'a.l, el
azul celeste, el azul profundo é inmaculado del firma.mento infinito.
Alejóse de los suyos y fué á vivir
en I a.s espesas ramas de una. encina
que le prestó gustosísima su som:
bra. Y allí, embriagándose con la
música y con los a.romas primaverales, cantaba día y noche.
Y al melodioso ruido de su canto,
el arroyuelo alegre, deslizándose
por su lecho de arena y de musgos
verdes, resplandecía más en la
limpidez de su linfa.; la verdura. se
animaba con los más vivos colores;
las flores rojas, balanceándose en
sus cálices olorosos, exhalaban en
los aires embalsamados los suspiros más ardientes, los aromas más
exquisitos; las mariposas, en luminosos enjambres, venían tumultuo-

Domingo 21 de Junio de 1903.

Llegó fin de curso, me examiné y
obtuve buenas notas en todas las
a.signa.turas. La satisfacción de mis
padres se tradujo en algunas monedas de plata; y, ya con dinero en el
bolsillo, sólo pensé en realizar mi
sueño dorado.
Por última vez me detuve á contemplar el escaparate: á saborear mi
triunfo. Luego entré resueltamente
en la tienda.
Aquélla, sí: la segunda de la izquierda.
Guardé la pipa en el bolsillo y
pagué lo que me pidieron. Costaba
mucho menos de lo que yo había
creído y esto me hizo pensar en que
pude comprarla antes.
El ca.so es que ya tenía. la. dese&amp;.•
da pipa. y esto me satisfacía extraordinariamente. La cuidaba con carií'lo, la limpiaba todos los días, la
contemplaba cada cinco minutos.
Como era en tiempo de vacaciones, no tenía que estudiar y paseaba.
mucho.
Un día, al pasar por una calle,
vi, asomada a l balcón, una muchacha, blanca, rubia, con dos ojos
hermosísimos. La miré y desapareció del balcón. Yo seguí mi camino
vol viendo la cabeza atrás y pensando: ¡qué bonita es!
Al día siguiente volví á pasar por
la misma calle, y pude ver otra vez
á la niña del balcón, como yo la
llamaba, y al otro día también, y
al siguiente. Hasta que se convirtió
en costumbre imprescindible la de
ver la. rubia.
Por aquel tiempo, cuidaba mucho
menos de la pipa. Preocupado con
aquellos ojos azules objeto de mis
sueños y mis ilusiones, hubo vez
que pasé ocho días sin limpiarla, y
todo se reducía á pensar en la. niña
del balcón.
¿,Tendrá novio? ¡Bah! Aunque no
lo tuviese,no me haría caso. ¿Quién
soy yo? ¿Qué méritos tengo para
ello? ....

Al fin me atreví. Una noche, después de buscar frases durante cuatro horas, escribí una. carta.... como
todas las que se han escrito, se
escriben y se escribirán en casos
semejantes. Sin fecha, lacónica,
con el obligado principio de cSeí'lorita,&gt;dos puntos y media hora de
reflexionar antes de seguir escribiendo.
Cinco, seis ó siete . ... no sécuántos pliegos de papel emborroné para
poner en limpio la carta dichosa.
Y al día siguiente llegué, me detu ve frente u.l balconcito y . ... allá
fué _la carta por el aire basta llegar
arriba. Luege, como si hubiese hecho algo malo, seguí mi camino sin
atreverme á mirar hacia atrás.
Aquella. noche dormí poco, pero
fumé mucho. Quería suponer cuál
fuera la respuesta, y tantos argumentos como imagil:\aba en mi favor, quedaba.o dpstruídos porrazones en contra. Por fin, me dormí.
Esperando que llegase la hora de
ir &lt;allá,&gt; estuve toda la mañana.
paseando como un loco.
Cuando llegué frente á su casa.,
cella.&gt; estaba ya en el balcón; me
enseñó un papelito, I? dejó caer y,
como yo el día anterior, desapareció sin aguardar á que lo cogiera.
Al inclinarme para recogerle,
tropecé con una vieja que pasaba y
la pjpa. se me cayó de la boca. y se
hizo aí'licos contra las piedras. Y o
no hice caso, y marché apresuradamente en busca de sitio donde
leer con tranquilidad la deseada
respuesta. Me dijo &lt;que sí.&gt; Empezó
un~ ~mporada de chifladura y nos
quisimos &lt;eternamente&gt; .... dos meses.
Luego vino el cansancio; y, por
un motivo que no lu era., r eñimos
&lt;para siempre.&gt; Esta vez de veras.
Y ahora que ha transcurrido mucho tiempo desde entonces, rellexiono que me ba pasado con muchas
cosas lo mismo que con la novia y

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4.- T raj ea para bañistas.

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2.-Traje de turista.

murios, sin despreciar al pobre pajarito, lo pusieron al tanto de sus
secretos. Viéndole solo y entristecido, se apiadaron de él, le hicieron
su hijo adoptivo; le enseí'la.ron los
inefables cantos del a.mor, las
modulaciones extrañas y va.gas,
todos los sPcretos melodiosos que
en los días de prima.vera veían ellos
llota.r en el aire, y que, enla.1.a.ndo
las almas con una dulzura infinita.,
esparcían por toda la tierra. un ·
a.moroso encanto.
En aquella. escuela el pájaro no
tardó en instruirse, y después de
poco tiempo intentaba. él por sí
mismo encontrar melodías suaves
que incesantemente aplaudían las
mariposas de la vecindad.
Pero cuando saliendo de su aisla.miento, quiso hacer oír á los demás pájaros estas hermosas canciones, estos aires que tan dulcemente sonaban en el silencio de los
nidos, sus padres, enojados, le hicieron ca.llar. Los viejos, meneando
1a. cabeza, parecían demostrar su
disgusto por semejantes expansiones laríngeas; los jóvenes reían á
&lt;pico lleno&gt; la. audacia del pajarito
azul.
Cuando llegó á la. edad en que
podía. aletear por los aires, su madre, invitándole á salir del nido
paterno, le preguntó á qué quería.
dedicarse. &lt;Porque, decía ella., ya.
es tiempo de pensar en establecerse
y edificar una. mora.da; ya. es tiempo de emplearse en algo serio que
te proporcione un modo de vivir
decente y te permita tener un nido,

como los demás. Hacer lo que los
demás, ésa es nuestra vida.&gt; Entre
sus hermanos los pájaros, unos
aprendían á coger insectos por el
aire; éstos con su cola y sus pe.titas
recogían arena y cal para construir
sólidos boga.res; aquéllos sobresalían en la. lucha, é intrépidos ante
los picotazos, arrebataban á las
especies más débiles la. presa lastimosamente conqui~ta.da. ó el nido
pa.cientement.e hecho. En fin, todos
llegaban á gozar de una. posición
honrada., todos se ocupaban en algún oficio útil ó distinguido. Pero
él ¡,qué sabía? ¿qué podía hacer?
- Sé cantar - repuso el pájaro
azu 1;- a uiero cantar.
La pobre madre, horrorizada. ante la proposición de su bijo para
dedicarse á un arte bacía el que no
le reconocía aficiones positivas, fué
saltando de rama. en rama, en busca. de sus a.migas y conv1 cina.s. Y
gorjeando les contó la conversación que acababa de tener con su
bijo, el pájaro azul, y les preguntó
si podía tener esperanza. de que algún día cantase bien.
Pero aún no había, ac aba.do de
hablar, cuando las buenas comadres exclama.ron, riendo á carcajadas:
- ¡Cantar! ¡Oh Dios mío! ¡El pobre pájaro! Ese infeliz je.más podrá
llegar ni siquiera á edificar su nido.
¡ Si al menos canta.se como los demás! JPero lo que cantaesuna.cosa
chistosísimal ¡Ay berma.na! ¿cómo
usted, una. persona. tan discreta,
puede venir á contarnos seriamente

1

3.-Traje de paseo estilo sastre,

samente á saludar al pájaro azul;
las libélulas de a.las diáfanas, de
colores irisados ó azules, encendían
en los rayos del sol sus matices
dora.dos, sus encantadores prismas,
sus diamantes de mil facetas, y la
Na.tu raleza. toda cantaba en su honor el himno de la luz, de la alegría
y del amor.
En vano algunos pájaros perver•
sos le perseguían con sus burlas:
él olvidábase de todo cantando su
fealdad.
Además, la. N atura.leza, agr~decida., proveía á sus necesidades. Para
él vegetaban los granos m~s sabrosos en el seno de las espigas; las
zarzas y los arbustos le alargaban
sus humedecidas bojas; y para. perfumar sus banquetes, las flores reservába.nle en el fondo de sus cálices algunas gotas de su sangre purísima.
¡Felices aquellas donde ven~a á
posarse el pájaro azul, aquel páJ aro
que era el orgullo del bosque!
Así pasó el estfo para el solitario
pájaro; el estío, más corto que un
día de otoño, en perpetuo encanto.
Pero pronto las hojas comenzaron
á caer; laia: llores perecieron, las
mariposas huyeron, el sol quedó
velado por las nubes, y los ari:-o·
yuelos quejáronse monótona é m·
terminablemente.
Solo en el a.rbol deshojado, el
pobre pájaro azul, dando al aire
canciones tristes, tem blába de frío,
y la lluvia azotaba su plumaje _azul,
aquel plumaje azul tan despreciado.
Inútilmente las zarzas tomaban.
para él vedijas á )as ov~jas· que
pasaban. Sin sol, _su¡ ~bhg:o, llorando su primavera ext1ngmda, el
pobre pájaro, abandonado de los
suyos, se dejó morir.
Cuando murió el pájaro, hubo un
gran duelo en el bosque. Los árboles, agitando sus ramas, exhala.ron
hondos gemidos; los arroyuelos se
lamentaron tristemente, y un 'escalofrío de dolor corrió por todá. la
N atura.leza.
Mas los otros pájaros, indiferen•
tes y egoístas, a.rrebujad?s en sus
nidos, continuaron gorJeando Y
riendo tan burlona.mente como en

los días en que Je perseguían con su
risa. malvada ... . . .
Cuando la primavera. vistió al
bosque de nuevas y verdes hojas,
las ramas, agitándose, sacudían el
aire con soni¡los extraños, conca.nciones cuya tristeza armoniosa. encantaba al bosque.
Eran las queridas melodías que
el pobre pajarito infiltrara. en las
hojas, y que, penetrando en los árboles, había.ose dormido aletargadas como ellas, y como ellas despertaban ahora. adquiriendo nueva.
vida con la primavera a.morosa.
La noticia se esparció por los alreded01·es, y en los bosques, en los
melodiosos follajes, jóvenes y viejos se agrupaban para oír las aladas canciones; las jovencitas soñaban oyendo aquellos cantos, como
si un dios clemente les sonriera; y
todos bendecían a.l bosqueenca.,ntado, y los árboles que en otro tiempo habían prestado a.silo al pobre
pájaro abandonado, florecían cargados de años y promesas. r;ntoaces, también, los otros pá.¡aros,
aquellos que persiguiera.o perversamente al pajarito azul, acordándose
de que no podía resucitar, se enorgullecían con su memoria .. . .
PEDRO GONZÁLÉZ-BLANC0.

,,

La Novia y la Pipa.

Todos los días, al ir á la Universidad, pasaba por delante de a.quena tienda y siempre me detenía.para
contemplar el escaparate.
Había en él muchas pipas, una
colección completa. Desde la modestísima de cerezo hasta la más
lujosa. de ámbar y oro. Pero ninguna tan bonita como aquélla. ¡Qué
sencilla! ¡Qué elegante! ¡Cómo resaltaba la espuma de mar, blanca
y brillante, en a.q uel estuche de ter-,
ciopelo rojo!
·Hubiera dado cualquier cosa por
poseerla. Pero nunca tenía dinero
bastante para compra.ria. Debía
costar mucho.

5.-Vestido de calle, chaqueta torera.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Junio de 1903.

- A'•.-t.;:.,-,'
.,.

-

-

·,r

'

1

El Ptral dt mi PUtblO.
I
Recuerdo que á la salida de mi
pueblo había un hermosísimo peral
que daba gusto verle, particularmente á la entrada de 1a primavera.
No lejos hallábase situada la casa
del arrendador, el cual vivía con
su hija. Consuelo, novia mía.
II
Contaba mi novia diez y seis aflos
apenas y era un portento de hermosura; en sus mejill a.s aparecían tánta.s rosas como flores en el peral
por la primavera, y allí, bajo aquel
á rbol, fué donde yo la dije:
-Consuelo, Consuelo mía, ;.cuándo celebramos nuestras bodas?
III
Todo en ella sonreía: sus hermosos ca.bellos que jugaban con el
viento, su talle de diosa, su pie
desnudo aprisionado en pequeños
zapatos, sus lindas ma.necitas que
agachaban la colgante rama atrayéndola para respirar las flores de
oxiacanta, su pura frente, los blancos dientes que aparecían entre sus
carmíneos labios, todo en ella era
bello y encantador.
Ah! y cuánto la amaba yo!
A mi pregunta contestó con un
rubor que la hacía.más encantadora
todavf.a.
-Cuando empiece la próxima cosecha nos casaremos, si es que no
me toca ir 11.l servicio del rey.

IV
Llegó la época de las quintas y
fui incluido en el sorteo; á la sola
idea de alejarme de ella, temblaba
como un azogado; llegó mi turno y,
loado sea Dios! saqué el número
más alto .... pero Vicente, mi hermano de leche, cayó soldado.
Yo le hallé llorando y diciendo:
-Madre mía! mi pobre madre!

con la pipa. Mucho deseo de tenerlas primero; un poquito de indiferencia después; el hastío más tarde, y por fin, ¡á la fosa común! «¡al
olvido!&gt;
Y así tiene que ser, porque es ley
de la vida. Siglos y siglos hace que
los hombres viven de esta manera
y nadie conseguirá cambiar la mar~
cha de las sensaciones. En la escala
gradual están, primero las ilusiones, luego el hastío, más tarde el
desengaflo, después .... nada.
JOSÉ CAMPA-MORENO.

ta muntt dtl truxado.
Tranquila la noche,
La luna brillaba,
El ave en el bosque
Cantaba su amor,
Y allá en la espesura,
Oculta entre flores,
Alzaba la fuente
Su grato rumor.
En gótica reja
De altivo oastillo,
Se hallaba una nifla
De pálida faz;
Amante esperaba
Con dulce impaciencia,
Al hombre que un día
Robóle la paz.

Mas ¡abl que era inútil,
Que lejos se hallaba,
Del sol de la Libia
Sufriendo el ardor,
Acaso ya muerto,
Acaso luchando,
Mas siempre teniendo
Presente su amor.
La nifla esperaba
Su vuelta anhelante,
Y al cielo elevando
Sentida oración,
Rogaba ferviente
Al Dios poderoso
Que al fin bendijera
Su pura pasión.
Mas I ah I que u na noche
Tranquila y hermosa
Al pie de sus rejas '
Un bardo llegó,
Y en voz alterada,
Tal vez por el llanto,
De aquesta manera
Su canto elevó:
«No esperes, hermosa,
«Al ser que idolatras;
&lt;No esperes ya nuoca
&lt;Gozar de su amor;
cNo esperes que un día
«Su amor te repita ....
«Murió de un combate
«Al duro rigor.
«Murió, y de sus labios,
«Que en blancos tornara

I.

cLa pálida muerte,
cYo pude escuchar:
«-Ve,•y dile á la bella
«Que férvido adoro,
&lt;Que al pobre cruzado
«No llegue á olvidar.-

«Por eso me acerco
&lt;Al pie de tus rejas
cY elevo en la noche
cMi ca.oto fugaz;
«Por eso te digo,
«Oh niña hechicera:
c¡No olvides al héroe
&lt;Que ya duerme en paz!&gt;
Calló el triste bardo,
Y fuése ligero;
La niña quedóse
Llorando su amor,
Y en tanto la brisa,
Meciendo las flores,
Lanzaba en el bosque
S'u tenue rumor.
Y todas las noches
La pálida nifla,
Oyendo del ave
El dulce cantar,
Al fúlgido brillo
De estrella querida,
Se ve en su ventana
Gemir y llorar.

T . S. AR.TONA,

6.-Vlstosa colección de trajes
de caEa y paseo.

V
- Consuélate, Vicente, yo soy
huérfano y tu haces falta á tu madre; en lugar tuyo me marcharé
yo ......
Cuando fuí á buscar á Consuelo
bajo el peral, encontréla con los
ojos humedecUos por las lágrimas;
yo nunca había.la visto llorar, y
aquellas lágrimas me parecieron
mucho más bellas que su adorable
sonrisa.
Ella. me dijo:
- Has hecho muy bien; tienes un
corazón de oro; ver.e, Jaime de mi
alma, que yo esperaré tu regreso.
VI
Paso redoblado! adelante! marchen! .... y de un tfrón nos metimos
casi en las puertas del enemigo ....
Jaime, manténte fi.t·me en tu puesto y no seas cobarde ....
Entre densas capas de negro humo que me opri.rníao e l pecho, uescubrí las relucientes bocas de los
caflones enemigos, que clamaban á
la .-ez produciendo grandes destrozos en nuestras filas; por doquier
pasaba, deslizaba mis pies en sangre aún caliente ...... Tuve miedo,
y miré tras de mí. .... .
VII
Detrás estaba mi patria, y el pueblo y el peral cuyas flores había.ose
convertido en sazonadas frutas: cerré los ojos y vi á Oonsuelo que
rogaba á pios por mí; y entonces
no tuve miedo.

8.-Traje de paseo.

7.-Traje de v isita.

Heme aquí ya valiente! ... adelan-

te .... fuego! á la bayoneta! ....

-Bravo, valiente soldado! cómo
te llamas, muchacho? .
-Mi general, me llamo Jaime,
para. servir á vuestra sefloría.
-Jaime, desde este momeo to eres
capitán.
VIII
Consu·e10, oh Consuelo mía.!. .. yo
capitán!. .. viva la guerra!... pero
no nos descuidemos .. . . adelante!
fuego! á la bayoneta!
-Muy bien, Jaime, eres un valiente; pero cuidado, muchacho, que
el enemigo se echa encima .... fuego
en toda la línea!.. .... mil bombas!
siguen los contrarios ganando te·
rreno, quién atrinchera el primer
pontón?
-Y o, mi general.
- Tú, capitán?
Y me dió su cruz de caballero en
nombre del r ey.
IX
Consuelo, Consuelo querida, vas
á estar orgullosa de mí. Ha termi-

na.do la campaña victoriosa para.
nosotros y pido mi licencia.
Henchido el pecho de gratas ilusiones, emprendo mi via.je,y aunque
el trayecto es largo, la esperanza
va muy de prisa .... Ya casi be llegado; allá abajo, tras de ese monte,
está mi país natal; el pensamiento
de que pronto repicarán las campanas por nuestra boda, me hace desvanecer de placer.
Ya descubro el campanario de la
iglesia y me parece oír voltear las
campanas.

X
En efecto, no me engaño, pero ya
estoy en el pueblo y no veo el peral;
me fijo mejor y veo que ha sido
cortado, según parece, recientemente, pues por el suelo y en el sitio que
antes se levantaba, aparecen a:gunas ramas y flores esparcidas acá
y acullá. .... qué lástima! tenía tan
hermosas flores! be pasado momentos tan felices cobijado bajo su som•
bra!. . . ...

XI
-Por quién tocas, Mateo?
-Por una boda, señor capitán.
Mateo ya no me conocía. sin duda.
Una•boda? y decía. la verdad; los
novios entran en aquel momento en
.1a iglesia. La prometida es ..... .
Consuelo, mi Consuelo querida,
más risueña y encantadora que nunca; Vicente, mi hermano de leche,
aquel por quien m1&gt; sacrifiqué, es el
.esposo afortunado ..... .
A mi alrededor oía decir:
- Serán felices, porque se aman.
- Pero y Jaime? preguntaba yo.
- Qué Jaime'? contestaban.
Todos me habían olvidado yll.!. ..

XII
Entré en la iglesia, me arrodillé
en el sitio más apartado y obscuro
y rogué á Dios me diera fuerzas
para no olvidarme de que era cris~iano... hasta pude orar por &lt;ellos.&gt;
Terminada la misa, me levanté, y
dirigiéndome al lugar donde había
estado el peral, recogí una de las

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 25, Junio 21</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>..
Domingo 21 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
231

EL ESPEJO.
La. invención del espejo es de la.s
más antiguas, quizá la. más antigua.
de toda.s la.s invenciones. El espejo
vino a.l mundo con la. primera. mujer. Milton nos presenta. en el Pa.·
ra.íso. á Eva. mirándose en el cristal
de una. fuente. ¡Y eso que toda.vía.
no había. conocido á otro hombre
que Adán!
Esta. clase de espejos era. barata..
No tenía. más inconveniente sino que
había. que inclinarse pe.re. verse, y
la. postura. resultaba. molesta.. Es
posible que lanza.da. del Paraíso,
Eva. le exigiese á Adán que llevara.
consigo una fuente pe.re. que ella.
pudiera. mirarse siempre que se le
antoja.re..
Lo cierto es que entre los pueblos
de la. más remota. antigüedad se conocía. el espejo. Sólo que éste no
era. de cristal. Los espejos de cristal pertenecen á una. época. relativa.mente moderna..
En los sepulcros egipcios ba.n sido
halla.dos objetos de metal que por
su forma. indica.bao ba.bet· servido
de espejos. Probablemente los egipcios creerían que la. momia. de mujer no podía. estar tranquila. si no
tenía. un espejo al la.do.
Entre los judíos se usaban espejos de igua.l ele.se. La. Biblia. dice
que el mar de bronce del Tabernáculo fué fabricado con los espejos de las mujeres. Esta. debió de ser
la. prueba. más fuerte á que sometió
Moisés al pueblo elegido. ¡ Dejar á.
la.s mujeres sin espejo! Verdad que
no la.s deja.ría á todas. Esto habría
provoca.do una. sedición.
Los griegos y romanos usaban
espejos de una. mezcla de cobre,
antimonio y plomo, á la. cual sabía.o
dar una. superficie muy pulida. que
reflejaba. muy bien la.s imágtmes.
La.s personas ricas da.das a.l lujo
los usa.han de plata.. Algunos dicen
que también de ot·o; pero éstos tomaban sin duda la. parte por el to·
do, es decir, el marco por todo el
espejo.
Aquellos pueblos consideraban el
espejo como inseparable de la. mujer hermosa.. Por eso los pintot·es y
escultores solían representará Venus con el espejo en la. mano.
Estos espejos servían en un principio únicamente para el tocador.
Eran pequeíios, de forma. elíptica. y
con un mango para que los tuviese
en su me.no una esclava mientras
que la. seíiora. arreglaba su cabellera. y ponía. el carmín en sus labios.
Los espejos de gran ta.maíio fueron también usados en Roma, y á
veces servían para el adorno de la.s
habitaciones. Estaban clavados en
la. pared, y todos los días había que
limpiarlos cuidadosamente; por lo
cual a.l lado de ca.da uno había un
pedazo de piedra pómez y una. esponja..
Cuando el lujo de la Ciudad Eterna. llegó á un gro.do insupe,·a.ble,
había en los toca.dores de aquellas
orgullosas matronas espejos de plata. de cuerpo entero.
Así, decía. un escritor de aquel período que va.lía. más el espejo de
una. dama entonces, que el dote de
la. bija. de un cónsul en la. buena
época de la república..
En la. Edad Media., para.que todo
fuese característico de aquella edad
de hierro, los espejos eran de acero,
por ser este metal el q lie se traba.jaba mejor.
Pero ¿es que no habían observa.do los antiguos que el vidrio sobre
Guadalajara, Jal., Mayo 10.
Dice el Dr. Salvador Camarena: ((En mi concepto, la Emulsión de Scott es actualmente el
mejor medio para la administración del aceite de hígado de bacalao, de que disponemos siempre que es conveniente, en el tratamiento de enfermedades tan
numerosas que requieren su uso.
Es más fácil de digerirse que el
aceite puro, más fácil de tomarse
por su sabor, que no disgusta tan:
to á los enfermos, y sus resultados terapéuticos son tan ventajosos como los que se obtienen de
aquella preciosa suhstancia.»

á un alto grado de perfección esta
industria, los espejos de este género no prevalecieron.

RECETAS DE COCINA.
PASTEL DE GANSO

Escoged dos hígados de ganso
muy frescos y de un bonito blanco
ma.rfll; se cortan por medio y se
mechan con trufas cortadas en forma. de clavos. Se ponen en uua cacerola con 150 gramos de
trufas frescas bien limpias
y corta.das en trocitos; se
sazonan con sal, pimienta,
cuatro cabecillas de cl'a.vo
Y se tapa. la cacerola.. En
un mortero se majan 500
gramos de tocino y 500 de hígado de ganso
fresco, sa.zonándolo con sal y
pimienta., y ya
que esté bien
majado, se pasa
por un colador
fino.
Se reserva es•
ta especie dema.sa. en un a ca.zuela. y se prepara. otra picando muy menuditas dos bermos a.s trufas con
250 gramos de
jamón cocido;
11.-Traj ecito infa ntil.
cuando están
bien ma.ja.das,
una placa metálica. reflejaba bien
se deslíen con un vasito de ron de
la.s imágenes'? Sin duda.1a.lguna haJamaica y se pasa. por un tamiz muy
bía.nlo observado y hasta. lo habían
finito; en seguida se une esta. masa.
puesto por obra.; mas por la. clase
con la anterior y se echan trozos de
de vidrio que fabricaban, las imádoie gra.s,&gt; dándoles antes una.
genes no resultaban con nitidez ó
vuelta en manteca á fuego lento. Se
resultaban desfig-ura.da.s.
puede poner entonces, si se quiere,
Hasta que en Venecia y Mura.no
algo de picante.
se estableció la fabricación de crisTerminado todo esto, se coge un
tal, allá por el siglo XV, y se llevó
molde de los llamados forma Es-

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADen,er, _lusu City, Sl Loais, Chlcago, lew York.
San Franclseo J Los Angeles

tra.sburgo, se unta bien de manteca
Y se le pone en el fondo y todo alrededor una. ca.pe. de pasta. de un
centímetro ele espesor. De la. ma.Fa.
que se ha hecho se pone otra capa.
todo alrededor de la. pasta, y entonces se ponen trozos de biga.do y
trufas; se pone otra capa de masa.
Y _otra. de hígado, a.lterna.ndo, termrnacdo con la masa un poco eleva.da, de manera. que el pastel quede en fo1·ma de cúpula; sobre el todo se ponen lonjas de tocino muy
delgadita.s, y se hace con la pasta
una cobertera; después, con un cuchillo, pueden hacerse algunos dibujos en la. pasta..
Pero a.ún no os he dicho cómo se
prepara. esta. pasta. especial. A 250
gramos de manteca. se unen 500 gramos de harina ta.miza.da., y se echa.
en la. tabla. de pastelería; después,
en dos va.sos de a.gua, se deslíen 5
gramos de sal; se une todo y se trabaja, dejándolo luego reposar una.
ó dos horas.
Cuando el pastel se ha. terminado
y se le ha puesto la. cobertera., se
puede dorar la. pasta. con un huevo
oa.tido; entonces se mete en el horno, cuiáando que no esté muy fuerte, y se le tiene dos horas; se saca
bastante antes de la hora de comer,
porque debe servirse completa.mente frío.
CREMA BATIDA

Se pone en una tartera un litro
de nata muy espesa y se coloca en
una cueva muy fría, sobre hielo
molido 6 nieve, teniéndola. a.llí dos
horas; luego se coloca. este hielo 6
a.gua muy fría en una cacerola mayor, y se afta.de una tercera parte
de su peso de sal gorda, metiendo
en ella la. cacerola. que contiene la
crema.; a.iladid á ésta como una media cuchara.da. de las de café de goma tragacanto, 6, en su defecto, una.
clara. áe huevo batida y 100 gramos
de azúcar en polvo; en seguida. se
bate con un batidor hasta que haga
espuma., teniendo mucho cuidado de
que ~o se curte, para lo que podéis
a.íiadir un poco ae manteca. Ponéis
esta crema en un sitio muy fresco,
Y no dejéis pasar largo rato sin
servirla.. También se puede añadir
á esta. crema, para darle más consistencia y antes de batirla., pero
cuando esté muy fría, 20 gramos de
gelatina. derretiua. á la lumbre en un
poquito de agua.
La crema batida. puede aromatizarse con esencia. de almendras,
vainilla., café, chocolate, fresa., et-

cétera..

EL TESTAMENT O

Dtl 111■0.

sr. JlfZ01'1S,O f«baL

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor pa rte de lo testado con•
sistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Com pania de S eguros
sobre la vida, de Nueva York.

•
Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comodores de
Harvey en la Lín~a d~ _Santa_ Fti,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, 1tmeranos y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. llan Franol•oa,, #íi,n. 8,, llll4xloo,,

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Hace pocos días que se practicó la
apertura del testamento del Ilustrtslmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illlnols.
La fortuna cfel distinguido prelado a.scendl6 a cerca de $125,000 oro americano; y segQ.n el Inventarlo que se ha
publlcado, los bienes que deJ6 fueron
como elgue:
Dos p611ze.s de • 'La Mutua.• • Compallfa de b•guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,~oo
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumula.dos sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en etectlvo y en
Bancos. • . . . . . . 87,000 oro.
Entre las disposiciones del sefior Arzobispo, en su testamento, se hlclerou
stas:
A su hermana, senorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él basta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $:!5,000
oro cl'e una de las p0llzas de eeguro ;
a la eefiora Ana A. Feehan, viuda del
sel!or doctor l!Jduardo L. Feehan, hermano del sel!or Arzoblapo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; a la Academia oe Mn Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
eu hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la t11tlma póliza; A. la
escuela • 'Santa Marta· • de enseilanza
prf.ctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl0n por ?a
que mAa se Interesaba el aellor ,uzo•
blepo, se eutreguon los $4,000 rest-ln·
4fe la tUthna póliza.

EL MUNDo ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903.

Expllcadón dt
nutstros grabados.
Número l. Trajes de baño y paseo
son los que representa nuestro graba.do. Los primeros, confeccionados
con telas delgadas, son de bonita
forma y actualmente están muy en
boga en todos los establecimientos
balnearios. El segundo, hechura.
sastre, es un sencillo ti-a.je de play a, adecuado para. seño1·itas jóvenes.
~úmero 2. Traje de viaje, paseo
y visita., representa. nuestro grabado. El primero, de ta.Jle suelto, se
confecciona. generalmente con telas
de color gris, á fin de evitar la presencia del polvo; es muy sencillo en
su hechura y sola.mente debe procurarse que la. blusa asiente bien a.l
cuerpo, uo obstante la soltura. que
representa. El segundo traje, de
paseo, es muy seme.iante en su hechura. al represpctado en el graba.do número l. Sólo una. pequeíia.
diferencia en el tablea.do de la blusa., es el que constituye 111. variedad.
El tercer tra.ie, de visita, es verdadera.mente elegante y moderno. Lleva 1a blusa. un ancho cuellohombreras y una angosta. corhata de color
obscuro. La falda lleva al frent-e
una. ancha. cuchilla de lienzo.
Número 4. Graciosos vestidos
prima.vera.les de seda.lina. y foulard,
propios para seiloritas de ta.lle esbelto. Los dos, aunque aparentemente con recargo de adornos y de
difícil confección, son muy sencillos, pues los pliegues y plisés,
sobre todo, son los que dan á estos
trajes la apariencia. graciosa. que
tienen.
El primero se hace cruzar en la.
blusa por dos filas triples de angostos pliegues ribetea.dos con cinta. negra.. Eo las mangas se pliega
también triplemente el género basta darle la forma del graba.do. No
lleva.o puños. La falda, enteramente lisa, sólo lleva cuatro pliegues
SPmejantes á los del ta.lle y mangas.
Un listón ancho de seda, que se
hace caer en blondas, rodea. el ta.lle formando el cinturón.
El segundo traje es más difícil en
su hechura: el talle se hace cubrir
con un ancho cueJlohombrera.s de
encaje, y con este mismo enea.je se
cubre la parte superior de la falda.,
rodeando la. cintura. La falda se
plisea. finamente, y cerca de su parte
inferior se pliega transversalmente.
Una a.¡,licacióu de encitje se coloca.
a.l rededor de la parte inferior de la
en a.gua.
Número 6. Elegante traje de visita., propio únicamente para selloras
jóvenes. Un grncioso tul de gasa. de
seda. y recamado con aplicaciones
de eaca.je de Alenqon, cubre por
completo la tela del talle y de la
enagua. En esto precisa.mente estriba. la riqueza del traje, cuyos adornos pueden variar á elecct0n de las
da.mas. Lo que sí recomendamos
es que la forma de las mangas no
se altere en lo más mínimo, pues se
trastorna.ría. con ello la simetría. y
elegancia. del traje. El sombrero,
con adorno de gasa, colabora efic11,zmente á la. hermosa presencia
del traje.
Número ll. Graciosa colección de
trajecitos infantiles propios para.
&lt;sport,&gt; especialmente para el de la.
pesca.. En nuestro graba.do pueden

1.-Tra j es de baño y paseo.

verse vestiditos para niilos desde
dos a.!los de edad basta niilos de
ca.torce. La variedad de estos trajecitos se presta para elegir modelos con facilidad. Eo todos ellos
debe huirse del ente.lle estrecho 6
exagerado, pues eo los trajes de las
ni!los debe procurarse, sobre todo,
la soltura. para no viciar ni entorpecer los libr€1s movimientos.
Número 12. Elegante traje de reforma, confeccionado con tela. un
poco resistente, de color obscuro.
Estos vestidos reformas. que en
Europa se han generalizado sobre
manera., apenas si se usan en Mé.11:ico; aconsejamos á nuestras lectoras
el empleo de estos trajes, que son
suma.mente fáciles de hacer y llevar.
Las mangas de este vestido son
campa.nula.res. En la falda se colocan cuatro guías longitudinales de
cintas.

EL MENDIGO.
Es ~sta. un a historieta tan ligera.

y dehca.da., que a.l escribirla., temo

quitarle su frágil gracia y su tenue
sabor. ¿Luego por qué, cuacdo nos
fué relatada. una tarde, entre la. lujosa decoración complica.da de las
mesas modernas, por la .misma. heroína., una encanta.dora mujer, pot•
qué hizo en noscitros impresión tan
profunda. como para devenir, en este rincón de mundo parisiense, en
una de esas clásicas historias, patrimonio de ca.da grupo de sociedad, en las cuales la a.l usión está
siempre comprendida felizmente?
Quizá porque ella resalta. luminosa.mente entre las crónicas mundanas,
entre las ba.na.lida.des de la. política
y de la literatura. Quizá porque, á
veces,muy pocas pal&amp;.bras sinceras,
dichas por una mujer, son suficientes para mostrarnos la. desnudez de
su alma.
Se había habla.do de solicitaciones misteriosas hoy clasificadas y

nombt·ada.s por la ciencia, de las
cuales son pocos los exentos, y que
llevan invenciblemente á unos á
contar las .flores del papel de un
muro, los volúmenes de una biblioteca, todo lo que es adiciona.ble á
sus ojos; á otros á darse la ta.rea,
caminando en la. calle á lo largo
de una acera, de llegar á un farol
antes de ser alcanza.do por un coche que viniese detrás de ellos 6 la
campana de un reloj diese su último sonido; á otros, por último, imponerse cada noche antes de acostarse, prácticas extra.!las de disposiciones de objetos, de revisiones
de escritos y de cofres; todas las
ligeras enfermedades de nuestro cerebr9 contemporáneo, restos de monomanía y de locura., trasmitidos
de herencia. en herencia, y finalmente dispersa.dos por todas partes en
la. vieja. humanidad.
Y todas nuestras confesiones
nuestras debilidades, nuestras ridi~
culeces de maniáticos, recobraban
confianza con las confesiones de los
otros, admirándose de encontrarlas

�Domingo 28 de Junio de 1903.
semejantes ó peores que las nuestras.
Una. joven guardaba. silencio:
nos escuchaba.. Lleva.be. el cabello
al estilo antiguo, y bajo el negro
marco de sus pronunci11,das onoas
a.parecía su bello rostro apacible
un poco sorprendido.
Le pre¡untaron:
&lt;Y vos, seflora, estáis exenta de

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

un acto indiferente, como si fuese
de la vida. ...... &gt;
Se exigió la historia, que ella
contó gustosa, excusándose ocupar
la ateución de otros con tan nimia
!\Ventura.
He aquí lo que me sucedió,en dos
palabras .... Hace de eso ~loco ó
,-eis días .... yo había sahdo con
Susana mi pequefla de ocho anos,

en la mano derecha mi sombrilla y
con la izquierda recogía mi fa.Ida,
y sinceramente confieso que no tu•
ve la paciencia de detenerme, de
bu~l'ar mi portamonedas .... Y seguí, sin dar nada al mendigo.
Juntas continuábamos deseen·
diendo por los Campos Elíseos. La
pequefl.a había. dejado instantáneamente de hablar; yo misma, sin saber por qué, no decía nada. Llegamos ú la plaza de la Concordia sin
cambiarnos una palabra después
de nuestro encuentro"ºº el mendi
go. Y pe c, á poco,yo:;entía nacer,
crecer en mí, una especie de inquietud, de disgusto, la sensación de
haber ejecutado un acto irrepara-

más generosa con el próximo, eso
es todo .... Pero todos mis razonamientos no me convencían y mides-contento interior aumentaba, devenía en una especie de angustia, tan
grande, que diez vece11 tuve deseos
de volverme hacia atrás y llegar
hasta el sitio donde habíamos encontrado al mendigo. Lo creeréis?
Pero un mal respeto humano me detenía de hacerlo en presencia de mi
hija. Nosotros no valemos absolu·
tamert,e nad1\ desde el momento en
que ob ·amos en vista del juicio de
otro.
Estábamos al final de nuestro paseo é ibawos á. c1·uzar en la esquina
de la calle Laffltte, cuando Susa~a

Domingo 28 de Junio de 1903.

creerlo,no estábamos serenas. Si el
mendigo se hubiese ido? Si no pudiésemos encontrarle?
Tan pronto como llegamos á. la
plazoleta, saltamos á tierra é Inspeccionamos la avenida: ni un solo
mendigo. Entonces me dirigí á. una
alquiladora de sillas, quien me informó haberlo visto, como que era
uno de los mendigos habituados de
ahí, pero no sabía por dónde se había ido. La. hora nos apuraba y ya
nos íbamos, desoladas, cuando Susana alcanzó á ver el hombre recostadu contra del tronco de un árbol.
Dorm{a á. la sombra, con el sombrero sobre las rodillas.
Susl\na fué, de puntillas, y desli·
zó una pieza de oro dentro del som·
brero vacío: después regresamos
por la calle Laffitte. Era un absurdo, bien lo comprendo, pero coso·
tras nos abrazamos fuertemente como si viniésemos de escapar de un
gran peligro .... &gt;
La joven be calló, sonrosada por
haber hablado largo tiempo de sí
misma, en medio de un completo silencio. A nosotros, que la habíamos
escuchado religiosamente, nos parecía haber respirado un aire muy
puro ó haber bebido de una agua
muy fresca, en la propia fuente.
MARCEL PREVOST.

El [t6n Utnddo.
JllllltO tOIIÑO 4t H potl'II
4t Uicto, ll•eo.

Es una historia muy vieja,
de puro vieja olvidada.
Eran, dice la conseja,
león de crespa guedeja
y un nii'lo de tez rosada.
Era el nifto hijo de un rey
terror de propios y extra.nos;
era el león, en su grey,
tan temido por sus daños
como el otro por su ley.
Cierta mafl a.na en la arena.
del abrasado desierto,
bramido espantoso suena:
en el cubil entreabierto
lloraba el león su pena.
¿Por qué secreto motivo
marchaba. la augusta fiera,
con aspecto vengativo,
cautelosa y altanera,
grave el paso, el pecho erguido?
¿Por qué al alcázar llegó
donde el rey de hombresmoraba,
sus ám hitos recorrió
y al príncipe, que jugaba
en los jardines, robó':'
¿Por qué á carrera tendida
sobre las roca!! ardientes
busca ansioso su guarida'?
¿,Por qué respeta la vida
del que desmaya en sus dientes?
Ya el sol apagado había

4.-Veatidos primaverales de 1edaliria Y foulard.

el rojo bo¡zar de su lumbre,
y ya. la. luna ascendía
por la azulada techumbre
que la noche obscurecía.,
2.-Trajes de viaje, paseo y visita.

nuestras manías modernas? No te·
néis la más pequel'la miseria nerviosa que confesar?&gt;
Ella pareció buscar Rinceramente
en sus recuerdos y dijo: cno ..... .
no ...... &gt; con la.cabeza.
Nosotros comprendimos que decía
la verdad, por lo que sabíamos y
veíamos de ella, por su porte reposado; su renombre de esposa digna la colocaba. fuera. de esas muflecas mundanas que acababan de confesar sus locuras.
Sin duda, su modestia se admiraba de ostentar una indemnidad tan
completa, cuando todo el mundo á
su rededor, había confesado sus miserias. Entonces dijo:
&lt;Ohl..yo no puedo decir que sumo
habitualmente los números de los
coches ó que bago en mi interior la
relación completa de todos mis armarios, antes de acostarme .... Pero, sin embargo, un día, yo experi·
menté algo que se parece á lo que
vos habláis, si es que os he comprendido bien. . . una especie de
impulsión interior, una fuerza que
obliga á ejecutar inmediatamente

que ustedes conocen. La conducía á
sus clases, pues han de Raber que
i&gt;Rta 1n·a.n persona 11l¡zue ya claseR.
Como el día era bello. dPcidimoR ir
á pie por los Campo&lt;1 Elíseos y los
bule-vares. de nuestra casa á. la
ca.lle Laffltte. Caminábamos alP•
gremente, charlando juntas, cuando
en lo alto de la plazoleta, un mendigo. bastante joven, se arrastró
delante de nosotras y noR tendió la
mano, sin decir nada. Yo llevaba

ble, de estar amenaz11da, á causa
de eso mismo, de un vago peligro
en i&gt;I porvenir.
Frecuentemente, yo me esfuerzo
en ver lo más claro que puedo en
mi interior, y caminando yo, exa·
minaba .ni conciencil\. Veamos, me
decía, yo no he cometido una fu Ita
tan j?T&amp;vecontra la caridad no dan·
do nada á ese mendigo .... Jamás
he tenido la pretensión de dar á
todos los que encuentre. Yo seré

3.-Detalle de pintura para aplicacione1,

me cogió dulcemente por el vestido
para detenerme.
-cl\Iamá! dijo.
-Qué quie1·es, preciosa?&gt;
Ella fijó sobre mí sus grandes pupilas a.zules y me dijo gl'averuente:
&lt;Mamá, por qué no Je diste nada á
ese mendigo de los Campos Elíse,..s?&gt; Cdmo yo, ella no había peo•
sado en otra cosa, después de nues·
tro encuentro; su col'azón estaba.
oprimido como el mío; solamente,
mejor que su madre y más since1·a,
ella había confesado sencillamente
su inquietud.
Yo no titubeé un momento.
-Tienes razón, querida., le dije.
Habíamos ca.minado más ligero
que de costumbre, bajo la tenacidad
de nuestra común idea. Como vein·
te minutos nos faltaban para la. hora de las clases.
Llamé un coche, subí con Susana,
y el cochero partió precipitada.meo·
te hacia los Campos Elíseos, bala.·
gado por la promesa de una gene·
rosa propina.
Ya en camino, las manos de Su•
sana buscaron las mías y, podéis

,uando el silencio medroso
de aquel desierto africano
rompió un grito cavernoso:
era el aviso á. un tirano
que daba un rey rencoroso:
-&lt;¡Ay de ti, viejo maldito,
que heriste á la madre mía!
á fieste, regla te invito,
que al romper el nuevo día
he de vengar tu delito•&gt;

cDe tu palacio en las gradas,
antes que brille la aurora,
has de ver ensangrentadas
del hijo que tu alma adora
las carnes despedazadas.&gt;
Dijo, y en calma de muerte
el desierto se quedó;
sólo el príncipe,á. su suerte
ajeno,feliz durmió,
que el que ignora esel más fuerte.

~.-Sombrero d~ ntaci6n para aeñorita,

Antes de que el sol saliera,
en el alcázar se oía.
gritar la gente guerrera,
y en la puerta se veía
del rey1la l{Uardia primera,

Grave, solemne. pausado,
por el jardín adelante,
con el nlt'lo desmayado
en la boca. jadeante,
avanza el león osado.
Terror en la ~uardia fiel
infundió: del puesto huyeron
en espantad0 tropel
.
los¡zuardiA.s.cuando A.l rey vieron
temblar pálido ante él.
Ni en las anchas galerías,
ni en los largos corre~ores
ni en las angostas cru¡ías
detienen sus osadías
ni soldados ni seflores.
Llegó á un lejano para.je
que oculta una puerta_ obscura,
rasgó un rico cortina.Je
v halló .... débil criatura
Íendida. en lecho de encaje.
Era una tierna princesa
que apenas cuenta dos años,
de labios como la fresa,
ojos dulces, aunque huraflos,
melena blonda y espesa.
Miraba con descon"luelo
juguetes de gran va.HA.

espal'Qldos por el 1uelo:

que el campo de terciopelo
de joyas sembrado había.
Lanzó un rugido el león
que hizo temblar el palacio,
v entró en la áurea habitación.
'La nit'la miró despacio
la terrible aparición,
y hacia la terrible fiera
tendió inocente la. mano,
y cándida y hechicera.,
al verdugo de su hermano
amenazóle severa.

··········· ················ .....
Termina la tradición,
dulce y tierna cual ninguna,
que conmovido el león,
al nit'lo dejó en la cuna
con maternal atención.
)IANUEL F. V1Ll.EGA¡&lt;,

�..
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de, 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903. •

JUNIO.
Obscuros nubarrones
bajo del cielo
se a.pifla.n y parecen
tocas de duelo,
que ronco viento
flagela. despiadado,
rudo y violento.
De pronto el viento calma,
crece el nublado,
se entenebra., se hincha.;
el trueno a.ira.do
silba. y a.te1·ra.,
y cae la lluvia. entonces
sobre Ia. tierra..
La. lluvia. en los crista.les
de mi venta.na.
bate repiq uetea.ndo
vibrante diana.,
trémula. y loca.,
y argentina. es la alegre
diani~ que toca..

Diputado y Ptscador.
I
Había terminado la legisla.tura y
los sena.dores y diputa.dos disfrutaba.o de las vacaciones parla.meo-

En las verdes a.lfom bras
de la. pradera.,
cual si continuo golpe
lo sacudiera.,
limpio y reidero
derrama sus torrentes
el aguacero.

tarias, a.legres como colegia.les
cuando regresa.o al seno de sus familias.
Mientras unos preparaban sus
escopetas esperando la apertura. de
la ca.za., otros padres de la patria,
de aficiones menos· belicosas, buscaba.o placeres más tranquilos y

menos expuestos á percances. Entre
éstos figuraba. el diputa.do Riquois,
hombre de excelente carácter, que
se volvía loco por la. pesca., y todos
los vera.nos se pasaba. las horas
muertas junto al río.
Al día siguiente de su salida de
París, levantóse muy temprano M.

Sobre la. superficie
de las paredes
finge la. blanca. lluvia
nítidas redes,
y en los tejados,
proyectiles por muchas
roa.nos lanzados.
Y entretanto que llueve,
mi alma. se arroba.,
pues la. escucho angustioso
desde mi alcoba
triste y sombría.,
con mis pesa.res sólo
por compa.i'.lía..
MAESE VENTURA.

._....... ..

EL CUERVO.
(Prootrbto ~uso.)

~.-T raje de visita para señora joven

BESOS.
Te acuerdas, amor mío?
Era. una. noche tibia.,
Tranquila., sin rumor;
Había débile.s ecos
De una. música. extraña
De notas incoherentes

Arra.nea.das sin tino
De la acera.da. cuerda. ....
Perdíase tu semblante
En la. vaga penumbra.
Que rodeaba. á. los dos;
Y en medio de las sombras,
Las sombras a.un más negras
De tus lindas pestañas;
Deba.jo tus pupilas,
Y en ellas roncha. luz.
¡Oh lur. de tus pupilas
Que ha envuelto para siempre
En densas a.ma.rgura.s
La.s noches y los día.s
De mi triste existir!
Yo no puedo olvidarlo:
Tu cabeza. en mi pecho,
Tus ojos entornados
Y vueltos hacia. mí,
El a.liento sin ritmo,
Los labios que se encuentra.¡;¡,
Se oprimen y se estrechan,
Y un beso que no estalla. ....
Un íntimo secreto
Apenas rumoroso
De mi infinito a.mor.

Era un cuervo secular,
On cuervo de negra. pluma
Que quiso el nido la.orar
En un islote que el mar
Bate y corona. de espuma..
Pa.só el tiempo lenta.mente,
Y el pájaro graznador
Soñó intrépido y valiente
Con llevar a.l continente
A los hijos de su amor.
Tomó á su primer hijuelo
Y, con ansias de luchar,
Remontóse en raudo vuelo
Hasta las cumbres del cielo
Que se copia.o en el mar.
- Si necesito de tiEl cuervo graznando dijo, ;, Me transportarás a.sí? .... Y g1·aznó temblando el hijo:
- Te llevaré cual tú á mil
Pero el padre, grave y fiero,
Mirando a.1 hijo temblar
Y juzgándolo embustero,
Impasible y altanero
L 3 dió sepulcro en el mar.

7.-Blusa de casa, á cuadros.

-4

i

De su acción arrepentido
El pájaro graznador,
Tornó al solitario nido,
Y al otro hijuelo querido
Quiso probarle en su amor.
Volando con raudo vuelo,
Dijo, subiendo basta el cielo:
- ¡,Me transportarás así? ....
Y le contestó el polluelo:
-Nunca lo esperes de mí. ...
Porque cuando el tiempo venga.
En que no puedas volar,
Es muy fácil que yo tenga
Un hijo á quien me convenga.
Antes que á ti transportar.
-Hablaste como prudente,
Tu franqueza. te salvó- l
Dijo el padre tristemente.
Y á su polluelo llevó
Al remoto continente.
Luego, el cuervo secular,
El cuervo de oe¡ra pluma.,
Graznó con ronco graznar;
Buscó sudario de espuma
Y halló la muerte en el mar.

m. ~- Blanco-Btlmonte-

......
Hoy sé que tu alma. ignora.
Lo que entonces pasó.
Tú cantas y te ríes .... !
Mas yo por siempre llevo
Con mi dolor eterno,
Eü el alma. tu olvido,
En la. mente tu imagen
Y en los labios ca.liados
El a.margo resabio
D!l l&amp; miel de tu boca..
10.-Detallo 'de bordados.

**

0. - Corba.ta de seda., color obscuro, ·

s.-Eaclavina de seda y encaje.

11,-Colecci6n de trajecltos Infantiles.

Riquois, el cual, con su amplio
sombrero de paja. en la cabeza y
vestido con un traje de dril blanco,
corrió presuroso á entregarse á su
placer favorito, provisto de todos
los a.para.tos que el ca.so requería..
Había. un sitio de preferencia., del
que todos los años tomaba. posesión

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 26, Junio 28</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 30 de Agosto de 1903.
ascendían los escrúpulos morales
del sacerdote.
Y, sin embargo, él era injusto con
San Lucas, á cuya advocación pertenecía su parroquia. No quiere esto decir que desdeñase al evangelista, sino que sus predilecciones
eran evidentes para las &lt;Animas
del Purga.torio.&gt;
Cuando algún feligrés le encargaba una función de iglesia, le inducía á que fuese en sufragio de las
Animas; no había boda, ni bautizo
r.i entierro de que las Animas dejasen de sacar partido pot· consejo
del cura; él oficiaba con preferencia
en el altar de las Animas; la mayor
cantidad de aceite y las velas más
gordas, ardían en las lámparas y
candelabros de las Animas; ¡qué de
responsos, qué de flores, qué de
novenas y triduos por las Animas
b9nditas del Purgatorio! ¿Obedecería esto quizá á su doctrina de amar
á los débiles sobre los fuertes'I ¿Era
tal vez un poco monomaniaco el señor cura.?
El célebre aboga.do de la población, con tener cierta tacha de incrédulo, decía que en aquello había
algo de egoísmo, porque el cura de
San Luca.s era él propio un «ánima
bendita.&gt;
Ello es que, aparte de esta casi
chochez, el cura disfrutaba de todos
los prestigios de la bondad. Dirimía
contiendas de familia, cortaba p leitos incipientes, acercaba corazones
dispersos, y en más de una ocasión le debieron sus conciudadanos
hasta resolver cuestiones de orden
público. Lo que no arreglaba el
cura de San Lucas, no lo arregl aba
na.die.
Sobre todo, en asuntos religiosos
era una potencia. Ya podían darle
moribundos impenitentes ó simplemente fríos: él los calentaba y pet··
suadía con su sencilla oratoria en
términos dequenoseleescapabaninguno. Ese mismo abogado á quien se
aludió antes, doceañista y casi ateo,
aunque hombre de rectitud y de fibra, enfermó una vez con peligro
de muerte. El cura de San Lucas se
presentó desde luego en su casa con
la pretensión de hablarle á solas.
-¿Viene usted á fastidiarme?-le
dijo trabajosamente el enfermo.
-Al contrario-respondió el cura:-vengo á facilitarle á usted que
haga lo que se le antoje, evitando
que otro le moleste con sus visitas.
-¿Y cómo es ello?
- Pues nada: usted seguirá creyendo lo que quiera, pero como de
seguro no quiere el escándalo, impropio de un hombre de las condiciones de usted, ahora salgo y digo
que se ha confesado; voy á laparroquia por la Eucaristía y usted
la recibe ó no, para mí es lo mismo;
el pueblo aplaude y los devotos se
trnnquilizan: ¿qué va usted perdiendo en esto?
-¡Pero, señor cut·a!-exclamó el
paciente incorporándose en la cama
con ademán airado:- ¿por quién me
toma usted á mí? ¿Me cree usted capaz de una superchería semejante?
Primero me allano á que haga usted
de mí lo que quiera.
-Pues ¡de rodillas, penitente!gritó el sacerdote con voz de mando-y á depositar en mi oído sus
culpas y su arrepentimiento.
Debió decir el cura estas palabras con tan eficaz energía, que el
enfermo se abrazó á su cabeza permaneciendo largo rato en comunicación con él. En seguida fué absuelto, y poco más tarde trájole el
párroco solemnemente la sagrada
Forma, que el moribundo recibió
contrito, entre el asombro de cuantos le rodeaban.
Al salir del aposento, y antes de
entonar el -&lt;Te Deum laudamus&gt; del
ritual, hubo quien le oyó decir al
cura:
-¡Pues no hubie1·a faltado otra
cosal
Ci,,mpañas de esta especie se le
presentaban al bondadoso sacerdote todos los días. Habíalas de diferentes clases, como, por ejemplo, la
que le promovió una antigua sirvienta de la mayordoma de Animas
de la parroquia. Era esta última
una mujer entrada en años, de sangre azul y tostados pergaminos,
más rica de vanidad que de bienes,
autoritaria y casi despótica con sus
inferiores.

Domi,ngo 6 de 1:lept!embre de 1903-

EL MUNDO ILUSTRADO

El cargo que desempeñaba en la
iglesia la hacía grande amiga del
párroco, aunque con la distancia
propia de quien venera al ungido
muy por encima del hombre. La
viuda del mayorazgo1 que así se le
decía en la poblacion, echaba de
menos que el señor cura no fuera
&lt;de clase;&gt; pero aun así, las Animas
benditas y las mutuas virtudes les
unfan en una especie de sagrado
consorcio.
Sucedió, pues, en casa de esa señora, que al cabo de más de cuarenta años de servirla lealmente, puso
en la calle á la que cuando niña le
dió el pecho y que durante casi medio siglo fué, más que su sirvienta,
su esclava.
Era de ver la pobre vieja asida á
las manos del cura cubriéndolas de
besos y de lágrimas implorar con
ayes angustiosos su protección en
aquella catástrofe.
El cura, impresionado, en efecto,
corrió casa de la mayorazga á poner paz; pero ellá con malos modos
le salió al encuentro diciéndole:
-¿Viene usteJ ya á tomar parte
en los chismes de esa bribona'?
Porque todo el que va á hacer un
bien en casa ajen a es ordinariamen •
te mal recibido. El cura, sin embargo, que conocía á la señora, replicó con calma:·
-Ni esa infeliz mujer es una bribona, ni los dolores del corazón
pueden ser chismes.
-Pues yo soy dueña de mi casa
y hago en ella lo que quiero.
-Es que el dueño de una casa no
está autorizado para hacer en ella
lo que quiera, sino lo que deba.
¿Por qué despide usted á esa anciana\&gt;
-Por ladrona.
-¡Imposible! ¡Ella robar! ¿Qué
es lo que ha robado"?
-Cinco duros en oro de ese cajón.
-¿Y nada más?
-Nada más.
-¿Es la primera. vez?
-La primera, que yo sepa, en
cuarenta años.
- Pero ¿no me tiene usted dicho,
señora., que nunca ha cobrado su
salario entero, y que le guarda usted casi un capital? ¡Cómo se com•
pt·ende entonces! ....
-No se ven!la usted con argumentos especiosos, señor cura, está
confesa y convicta.

EL TEST AMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzoblspo 'fttban.

El sacerdote se dirigió en ademán
interrogante á la pobre vieja, que
de rodillas y anegada en llanto se
asía á los vestidos de su señora, y
la oyó expresar confusamente estas
palabras:
-¡Tiene razón, tiene razón!
-Pues ahora- dijo el cura revistiéndose de ese carácter que empleaba en casos difíciles-ya no me conformo con lo que aquí se ha hablado; necesito explicaciones concretas. ¡Ya. no soy amigo, no soy clérigo; soy juez!
La viuda del mayorazgo, sobrecogida por tan severa actitud, se
prestó á referir lo que había ocurrido.
Aquella •vieja estúpida tenía un
nieto á quien había dado en amar
como si el muy bribón se lo mereciese. Todas las cantidades que deducía de sus ahorros eran para el
nieto, el cual se hizo haragán, pendenciero, vicioso y endemoniado.
En tal situación le tocó la quinta,
y aun quería la abuela gastar seis
mil reales en redimirle la suerte;
pero la señora se opuso, negándole
el dinero. Consideraba ella preferible que lo domaran en el se1·vicio
del Rey, y, si esto se conseguía, á
la vuelta encontraba un capital para hacerse hombre. ¡Los disgustos
que le proporcionó el mozo mientras tanto! Llegó la hora de entrar
en caja, y el quinto exigió con malos
modos cinco duros para el viaje.
La señora l&lt;Js negó también, porque
temía que se gastaran en la taberna y se le declarase prófugo. Había
que dejarlo irá palo seco. La vieja lloró mucho: ¡era naturall Lo
que no lo era tanto es que con abuso de confianza sustrajese del cajón
de una cómoda, que sólo ella podía
abrir, la moneda de oro que le entregó al nieto.
Concluido el relato que se extrae•
ta, el cura condujo á la señor a á un
gabinete próximo, cuya puerta cerró, y con tono solemne dijo:
-Hay que perdona.r á esa mujer.

-¡Perdonarla!
--Sí, perdonarla. ¿Me tiene usted
por ho.nbre honrado"?
~Como no hay otro.
-¿Me considera usted capaz d
,una acción semejante?
e
-Primet:o dudaría de mí propia,
;-Pues bien, señor a, yo llevo conm1_¡l"O na_ torcedor queme amarga 1
existencia.
a
- ¿Cuál?
-Una vez me encontraba en tan
gra~de apuro de di_nero, que saqué
mecha oo~a del ceptllo de las &lt;Animas benditas.&gt;
JOSÉ DE CASTRO y

SERRANO,

CANTARES.
Hay quien se empeña en querer
y en vez de querer olvida,
¡yo me empeñé en olvidarte
y te amo más cada día!
A todos lados se inclina
esa flor que besa el viento,
¡es mudable como tú,
igual que tus pensamientos!
N. D. DE ESCOBAR.

México, D. F., julio 30.-El
Doctor Urrutia, Médico Cirujano
de la Escuela Práctica y dela Escuela de 1\Iedicina de México, ha
firmado lo siguiente:
«La Eruulsi6n que lleva el nom•
bre de Scott ( únicamente preparada por los Sres. Scott y Bowne)
es una preparación que llena los
requisitos de la ciencia, y á laque
deben la vi&lt;la muchos de los en•
fermos de mi clientela. »

;· ·······..........................

"S~!.t;,!!,:,,.~A~!!~•.~~!A ii
San Fr11nri,r.n v:n11 ,lng~leR

.

-~

!

- lit¡

♦

Los bienes fueron valuados
en $125,000

i

La mayor parte de lo testado con•
sistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Companía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York,
Hace pocos dlas que se practico la
apertura del testamento del llnstrlsl·
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illinols.
La fortuna d'el distinguido prelado 1111cendlO A cerca de $125,000 oro ame•
rlcano; y segQn el Inventarlo que se ba
publicado, loe bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pOllzas de • 'La Mutua.' • Compa!Ua de
guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pOllzas ll,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . • . . . . . 37,000 oro.
Entre las disposiciones del selior Arzobispo, en su testa.mento, se blcleron
sta.s:
A su hermana, seilorlta Kate Feehan,
que estuvo alempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,00U
oro .:e una de las pólizas de seguro;
A la sellora Ana A. Feeha.n, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feeban, ber•
mano del eellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pOllzas, y $5,000 oro en
efectivo; a. la Academia de Mn Patrl·
clo •e Chlcago, dé la que es preceptora
en hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la 1\ltlma póliza; A 111
escuela • 'Santa Marta·' de enseñanza
prll.ctlca para varones, de Feehanvllle,
llllnols, que era 111. lnstltucl6n por la
que mú ee Interesaba el sMor l rzoblspo, se entre¡raron los $4,000 resta•J·
. . la Qltlma p6llsa.

2.-T raje de paseo.
1.-Trajes de casa y visita,

El tertamen de modas.

1
♦

tie re:;ervan l;allia&lt;I eu (Jarro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Com'.)dores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San F,.anol•oo, Núm. B, Nléxloo,

a. 11-.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

La gran Exposición de Modas de
San Petersburgo, se ha transferido
para el mes de ener? del_ 3:ño entrante, según regia d1sposic1ón_ de
la Czarina. Parece ser que la real
orden ha traído algunos tt·astornos
para los exposito res, que habían ya
desembolsado buenas sumas para
la confección de prendas femenin~s.
Sea lo que fuere, la orden supert0r
es terminante, y de nada habrán de
servir las protestas que se levanten,
pues lo ordenado, ordena~o está Y
nadie habrá de contraventrlo.
Aunque no ha habido ~xpli&lt;:a~iones aclaratorias de la dtsposic1ón,
todo hace suponer que ésta obedece
á los empeiios de una encumbrada
Duquesa de la Corte rusa. Esta no·
ble, según las malas lenguas, está

en combinación con uno de los principales talleres moscovitas. de modas v como la Duquesa priva con
su ;o·beran a, consiguió ~e ésta que
la Exposición se transfiriera hasta
que el taller termine su co~ting".nte,
un contingente soberano, r1quísuno,
elegante, abrumador ....
¡Ah! Las finanzas no. se divor0;ian
ni de aquello que pudtera C?~side•
rar se como mer amente esp1ntual.
La evolución civilizadora de la humunidad es uoa vorágine en cuy a
sima cae todo lo que de alguna manera preocupa á los hombt·es. Y
cumo las finanzas ocupan lugar
principalísimo en esta&amp; preocupaciones, na.da tiene de raro que 18:s
finanzas evolucionen á p~sos gigantescos y arrastren co~sigo todo
aquello que jamás h8: tenido ~arácter comercial. No quiere decir esto

que las exposiciones dejen de ser
eminentemente comerciales; per o sí
bncemos constar que hace algunos
años. cuanéto en las cortes europeas
se han celebrado conrursos de modas femeninas. las utilidades pecuniarias ocupaban un lugar secundario, pues lo principal era dar á
conocer al mundo elegante las poderosas facultades de la inventiva.
Como el plazo se alarga para la
Exposición de Sa.n Petersburgo,
puede y debe suponerse que el Certamen resultará má~ brillante, pues
sus elementos se mnltiplicará~, .Y el
contingente de los talleres parisienses alemanes, italianos, ingleses,
etc.' se ha.rá pasar por el crisol de
la ~ás severa crítica, para qne alcance un grado irreprochable de
perfección.
Pronto veréis en estas páginas,

lectoras roías, los modelos que ha_n
sido aprobados y que, po~ co~stguiente, ocuparán l ue-ar di stmgu1do
en la Exposición. H_a1;&gt;rá de todo :
trajes de paseo, de vi_s1ta, de casa,
de reunión, de recepc1ón, de katro,
de sport, de dueloi sombreros para
niñas, para sefi:0r1tas, Pª:ª señ_oras · tocas de vrndez, matmés, llstoo~s, guantes, calzado, joyas, etc.,
etc. En una palabra, el Certamen
será tan vaisto, abarcará tanto Y
tao to, que difícilmente habrá perso:
na que en su guard_arr?Pª cuente Dl
siquiera con la v1gés1ma parte de
Jo que en San Petersburgo habrá de
presentarse. Se cabulan en más de
dos mil las prendas de ropa que
habrán de exhibirse, aparte de las
cpetites choses&gt; 9u1: n~ debe';! mencionarse por su msigmficancia.
Pronto estarán en mi poder esos

�Domingo G de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

r:om::i:;o G de Sep-,iembre de 1903-

===

EL MUNDO ILUSTRADO

modelos y en seguida. los da.remos :í.
conQCer en estas páginas, para complacencia. de nuestra.s lectoras, pues
creo que todas pasaréis un agrada.·
ble rato con examinarlos minuciosamente, estudiarlos con detenimiento, y formar un juicio exacto
de la. evolución que sufrirá. con ese
Certamen la indumentaria femenina..
MARÍA LUISA.

SACRIFICIO
La luz de la. tarde agoniza, penetrando por la estancia de una humilde buhardilla. Sobre duro jer•
gón de mal espa.rto se ve sentada.
una. mujer que oprime contra su
pecho un niño famélico, como si
quisiera con el calor de su seno
apagar el hambre devoradora. que
sentía a.quella. criatura., que de vez
en cuando levantaba. su dora.da cabecita., y fijando su vista. en la ele
su llorosa. madre, se escapaba.o de
sus labios secos y amoratados por
la. neceslda.d, estas terribles palabras: ¡pe.o .... ! ¡quiero pan .... !
Entretanto, y en otro rincón de
aquelh~ desta.rtalada. estancia, un
a.nciano, postrado sobre unos i·estos de sucio colchón, presa de terrible fi-'bre que le martiri,:a, lucha.
entre la vida y la muerte. pidiendo
en sus constantes delirios ser arrebatado ya. de este inundo, para,ter·
minar con su vida las penas y sufrimientos que tenían postrado su
cuerpo y rendida su alma.
Por último, y como marco de aquel'
terrible y doloroso cuadro, un pÓbre hombre, 'joven aún, pues apen:i.s
cuenta veintiséis años, vestido con
el humilde tt-aje de los hijos del trabajo, cubriendo con las mn.nos su
dema.:rado rostro y como no queriendo presenciar el desenlac• de
aquel terrible drama, llora ama.r·
ge.mente, rogando unas veces y maldiciecdo otras, mientras que por su
calenturienta imaginación cruzaban
distintas y encontradas ide:i.s que le
tienen petrificado en el dintel de la
pequeña pue1·ta que daba entrada á.
aquella pequeña sucursal del Purgatorio. ¡Y cómo no llorar! ¡Y &lt;'Ó·
mo no jurar! ¡ Si hacía veintiocho
horas que no había entrado un pedazo de pan en aquella estancia!
¡Si eran su esposa, su hijo y su pe.-

4.-Traje de casa.

ii

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1

1
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u

dr!' los quP desfallecían de hambre
y de miseria!
El era el único amparo y sostén
de su familia: bacía un mes que se
encontraba sin trabajo; en vano recurría. á quien podía proporcionárselo, y irastados ya los pequeños
ahorros, fruto ele ~us privaciones,
en la enfermedacl de su padre y en
1as perPntorias necesidades de aquel
bumildísimo hogar, recurrió al último extremo, il' empeñando las ¡,ocas
y pobres ropas que tenían, habiendo llevado al usurero el día anterior
1as últimas y más preciadas prendas para ellos. Pero aquello también se acabó, y al pobre Juan, que
así se llamaba aquel desgraciado,
no le quedaba más que un recurso:
llamar de puerta en puerta, implorando la caridad pública para encontrar un pedazo de pan con que
mitil!'ar siquiera el hambre que sentían los cuatro. Lo pensó, y así lo
bizo.
-Espera le dijo á su mujer,oue pronto vnelvo. - Y abrazando
á su bijo:- Ahora te traeré panbalbuceó á su oído, mientras por
sus mejillas corrían abundantes lágrimas.
Y dirigiendo una lastimera mirada á. su padre, bajó, mejor dicho,
rodó a ,uellas escaleras, y tambaleándose recorrió I as aceras de la
ciudad, implorando una limosna
por amor de Dios.
Maquinalmente tal vez, ó por pedantería quizás, todo, menos por
caridad, un gomoso de esos que á
la caída de la tarde abundan en las
grandes capitales, alar,:ró dos monedas de diez céntimos áJuan, quien
se apresuró á.comprarua panecillo,
y ávido de llevarlo á su case, subió
volando aquellas pesadas escaleras
que poco antes bajara con el alma
angustiada. Porel caminnhabíaya
h echo el i·eparto; así es que alargo.o.

do un, pedaz_o á María sn espo~a,
oLro _l~ su h1Jo, se acercó á su ¡,udri
y m11tan11u et trozo que le curres~
¡,o.,día tu un 1wquPi1O perolito de
agua t t'mplada, porque ni cui Lón
t·osta?a y a para hacel'la hervit• le,·uuto la cul&gt;eza. ctel anciano, q~ien
ea un abnr y cei·rnr de ojos devoró
lo que ??u t,~nt1Holicituu le presentó bU h1¡0. ¡ ral era el hamlJt e que
sentía! Al poco rato un sueilo, al
pan ce~ reparador, engailaba aquel
1:mfe1·1111zo cuerpo.
-¡,Y tú no comes_, Juan mío'?-Je
preguntó María, viendo que su esposo gua,·daba en el bolsillo el último testo del panecillo.
Acrcó~e Juan á su esposa, y sea•~odose· sobre el duro esparto, Ja
dtJO muy quedo, pa1·a que no pudier,~ u.percibirse E:l viejo por si des¡,ertaba:
- Tengo un hambre de veintiocho
borns como la teníais vosot1·os hace poco; pero ya lo sabes, mi padre
IJSLIÍ. allí, y más falta le hace á él·
quiero cumplir hasta el fin con ei
sagrado deber de un hijo, y mienti-u.s yo pueda, mi padre no morirá
de hambre.
-l'uro morirá él y mol'iremos todos llObOtl'OS - replicó Marí11 mientras no hagas lo que tehedi~ho
huce y a mús de quince días, mientras no cojas á tu padre y lo conduzcas al Asilo.
-¡;\laría, por Dios!-dijo Juan,no me tortures más de esa manera·
y~ se apiadu.rá D_ios de nosotros;
mira, mañana. mismo comienzo á
ganur nuevo jornal¡ ya te be dicho
que lle encontrado trabajo, y, mal
que I.Jien, p&lt;.,dremos seguir tiranrto,
y creo que ya. no llegue otro día como el de hoy.
-Desengáñate, Juan, desengáilate; trnbajarlí.s mañana y te matarás
trabajando una semana, un mes,
seis. y siempre esta.rewos lo mismo:
la. nliberia uo S.3 apa1·tará nunca de
los umbrales de nuestra pobre mo1·ada1 porque tu jol'Dal escuo no
basta para atenderá la curación de
tu padi·e. Piensa que tu.mbién tienes
un hijo, y con él, contraído el deber
ue munLtoerlo, y no dejai·le perecer
dehambrecomohoy, porque,ya ves,
este íu1gd está más muei·to que vivo. Y todo por no hacerme caso,
Lodo por no llevará tu padre al
Asilo, doude estará mejor cuidado,
, onde no le ra.ltarán los alimentos,
donde ....

á Juan de su letargo, y cuando éste
se disponía á darle el mendrugo
que guardaba para sí, oyó la temblorosa voz de su padre que decía:
-Juan, hijo mío, ¡,dónde estií.s?
¿No tienes una sopita?
.
Y partiendo en dos su ración,
puso en las manecit&amp;s de su hijo un
pedazo, mienti·as que el otro lo volvió á. migar para darlo, como_ la
ración anterior, á su padre, quien
al tomar los primeros bocados, prorrumpió en amargos sollozos. , .
-¿Qué tenéis? ¿Por qué llorais,
padre rnío?-le di¡o Juan besánd~le en la frente y juntando sus lágri·
mas á. 1as del t~nciano.
-Porque be tenido un sueño horrible, ó delirio, no lo sé-repuso
el viejo,-pero te veía acompañado
de cuatro hombres que conducían
uoa. camilla pat·a llevu.rme al Asilo,
porque, cansado ya de mí, me abandonaste, y yo buscaba tu cariño...
tus cuidados .... pero en vano.
-;Padre mío!
-Espera, no me interrumpas; allí
en aquel asilo, falto de tus consue•
los para mayor castigo pa-,é much~s años no recuei•do el número,
y una d~ aquellas intermina.bl&lt;•s
noches vi que ocupaba la. cu~a al
lado de la. mía, un bombrE ¡oven
aún. Al amanecer aquel nuev~ día,
reconocí aquel compuiie,·o de_rnfoi·tunio. ¡ Era mi Juan! ¡e,·as tu, h1Jo
de mi alma!, lÍ. quien _habín co_adu•
citlo la noche anterior tu mism!)
hijo imitando lo que años auws hicist~ tú conmigo! ¿Sería aquello
una terrihle herencia que queual.Ja
de padi·es á hijos':' Nv puede ser,
porque no pued~ se~ ~ampoco que
aquel Juan de m1 deltrio fuei·as tú ,
¿ verdad hijo mío':'...... ¿Pet·o, por
qué lloras':' ¿,Por qué no me cont.estas·? ¿Por quó no me dices que todv
ha sido un sueño':'
Por toda contestación, Jua.n abrazó á su padre con tal fuenr.a, con
tal frenesí, que lo abogó coutra su
seno ca.yenuo ambas cabezas despJo0::ado.s sobre la sucia almohada,
mientras que en aquel momento be
oía una voz infantil que exclamaba:
-¡Pan! .... ¡Papá! .... ¡Mamá!...
¡Quiero más pan!
·

1

'

··· ····· ·········

Al día siguiente el Ju1.gado levantaba los cadáveres del anciano Y de
Juan, mientras que á. la puerta esperaba un coche celular para conducirá un manicomio á la pobre
María, á quien á duras_ penas pudieron arrancarle el mño, que de
paso dejaron los agentes de ~a. autoridad en la Inclusa, Hotel rnfan-

?.-Vestido de reunión.

6.-Traje de casa.

.

.

-

:»:?::~
/

5.-Vestido de paseo

-Buscará en vano el cariilo de
su hijo- le replicó Juan,-y al vei·
que no le encuentra á _su.lado, ~orirá de pena y de sentimient-0 vien·
do que yo le he abandonado en ~l
lecho de un Asilo, cuando ya s~ vi•
da se acaba, cuando más falta tiene
de mí, que no me be separado de él
un solo instante. No, María, perdóname. Sería un grandísimo remordimiento para mí.
..
-Pues, haz lo que quieras-d1¡O
entonces María;-pero yo_ tampoco
puedo consentir que sacrifiques la
vida de tu hijo por la de tu padre;
cuida.le enhorabuena, recoge su
posti·er suspiro, que no otra cosa
ya creo que puedas hacer por él, Y
perdóname que yo sea la q_ue -~usque en el Asilo pan para mi b1¡0 y
alimento para mí, que ya no puedo
más!_ y pretendiendo incorporarse le faltaron las fuerzas, cayendo
de'splomada. sobre el jergón, pr:esa
de uno de esos ataques que se sien·
ten por desfallecimiento, cuando el
estómago está vacío y la cabeza de·
jade funcionar.
Juan se sentía desfallecer por momentos contemplando el horroroso
cuadro' que á su vista se pre~eutaba luchando en su alma el dilema
bo~rible de mandar á su padre al
Asilo á terminar sus días, porque
los cuidados que su enfi:rmedad i·equería le robaban el tiempo para
ganar el mísero jornal, q~e no baJ'
taba á cubrir las nect&gt;s1dades e
todos ó dejar al anciano lanzar el
últim~ suspiro en sus brazos,. ex•
puesto ñ. que su hijo su~umbiera
también por falta ue alimento Y
cuidados.
-¡Pan!. ... ¡papá, da.me panlbalbuceó el pequell:o, despertando

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9.-Miltin6e con eneajea,
s .-Manteleta abrigo de paaeo,

�Domingo 6 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

.¡

til de los hijos del crimen y del infortunio; en una palabra, de los
desheredados de los hombres.
J. CRUZ RIVERA.

Domingo 6 de Septiembre de 1903.

&gt; -:~

LA CIGAB.B.A.
En los campos andaluces
que embelesaron mi infancia,
me enseñó desde pequeño
á cantar una cigarra.
Abierta a.l sol y á los ruidos
como una esponja mi alma,
bebió por sus lindos &lt;poros&gt;
cuanto en la tierra se guarda.
Sentí músico mi oído,
&lt;gustó&gt; el color mi mirada,
y en las líneas de las rocas
adiviné las estatuas.
Mi espíritu confundido
con mares, cielos y plantas,
llegué á dudar si yo fuera.
trozo de cuantv miraba.
Pájaro en medio del viento,
burbuja. en medio del agua,
molécula. en dura. piedra,
botón abierto en la rama,
era. mi ser todo á un tiempo,
y de un r11cirno colgada.,
una. cigarra ardorosa.
me decía: «¡canta., canta!&gt;

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10.-Ropa interior y blusa para casa.

Cantar? cómo? con qué cuerdas?
Entre las trémulas callas,
del viento gárrulo oyf'ndo
las melodiosas palabras,
y viendo rodar del río
el tropel de ondas perladas,
preguntaba tembloroso:
¡cantar! ¿y cómo se canta.?
Dondequj.t'ra, en torno mío,
bella canción preludiaban,
desde la tromba en el roble
hasta el insecto en la mata.
Opera para mí solo
era la tie1·ra acordada.,
y yo estaba en la gran fiesta
sin voz, sin nota y sin arpa.
Y entre el sonoro concierto,
desde el verdor de una parra.,
la cigarra abrasadora
me decía: «¡canta, canta!&gt;,

á oír su bella. palabra.
Los dáctilos de Virgilio
con voz ardiente declama,
y sudan de las estrofas
miel y resinas preciadas.
A Anacrl!onte interpreta.
y recita. sus estancias,
que llevi.n el sol heleno
y zumo de verdes pámpanas.
Tiene la sa.l&gt;ia. doctora
en una cepa su cátedra.,
en una cepa de Chipre
en andaluza injertada.
Y desde el claro racimo,
siempre redobla. mis ansias
con sus ardientes canciones
diciéndome: &lt;¡canta, canta!&gt;

Desde entonces me alecciono
ue mi &lt;maestra&gt; en las &lt;aulas,&gt;
y acudo en las rojas siestas

Versada. en letras !atinas,
las griegas entiende y habla,
y en la gran Naiuraleza
tiene su templo y su ara.
Yo la sigo en la vendimia

tras de las cestas colma.das,
qne en los pe.seros se tienden,
donde el calor las abrasa.
Yo sorprendo lo que dice
á los nidos en las ramas,
á la hormiga en su granero
y á la abeja entre la.s matas.
Cuando á. la tierra desciende
el sol en olas de llamas,
«¡fermentad!&gt; á. las bocegas
dice con voz abrasada.
Los sarmientos se retu&lt; rJen
al ronco son de su arpa,
y yo entretanto la escucho
que me dice: «¡canta, cantal&gt;

Con ella canto, y entiendo
el ritmo de su pentágrama;
ella es la. encendida. musa
que bal'la. en sol mis estancias.
Artista. que el arte adora.,
por la belleza se afana,
y las cuerdas de su lira
á ningún interés ata.
El gran crisol donde hierven
vidas de seres y plantas,
Na tu raleza. creadora,
es el portento á quien ama.
El fuego engendró su cuerpo
en una espig-a dorada,
y por lo ardiente parece
sol que en estío se cuaja.
Nunca se rompan tus élitros,
artista sublime y sabia,
y al son del arpa. que toco
¡canta tu música, canta!
SALVADOR RUEDA.

**
Tomad la. hija.*de
una buena ma-

dre, si queréis buena esposa.

Núm. l. :_Trajes de casa y visita.,
estilo reforma, co?feccionados, el
primero con tela hgera, color claro, y el segundo con tela más ~onsistente color oscuro. En el primero luce~ como únicos adornos pe·
queñas aplicaciones de_ cinta color
neuro ribeteados con crnta. muy a.ngo~ta,' de un col~r más cla1·0. Lo_s
pliegues del traJe parten de la mitad del corpido y llegan hasta cerca de la parte inferior de 19: f~ld9:,
desde donde el vestido contmua. h·
so. Un cuellohombre1·as de peque·
ñas d11nensiones cubre la parte ~uperior del corpiño,y las mangas, de
es,ilo moderno, se hacen tenn1uar
por angostos ¡,uños.
El segundo traJe, también de estilo reforma, no presenta en su confección novedades dignas de a.no
ta.rse.
.
Núm. 2.-Elegante traJe de paseo de estilo enteramente moderno
y n~table por su elegancia y bueu
gusto. Trajes como éste pl'lvan en
1as grandes poblaciones euro¡&gt;eas
y son apreciadísimos por las damas portadoras d~I chic y del bue_n
tono. La confección de esoo vest~do aun cuando no es muy compl1·
cada, requierl'I estricta aLt&gt;oción pa.·
raque eu todos sus detalles sa1ga
semeJante al modelo. En las mangas, particularmente, deb? por,e~·se
gran cuidauo para. que caigan bien
y no formen pliegue~ de ~al gusto
que alterarían la umforrn1dad. He·
corn..ndamos á nuestras lectoras este traje.
.;

Núm. 3.-Traje de calle, estilo
sastre, propio para sel'loritas. La
blusa cerrada enteramente y con
un lig~ro entable en la cintura, lleva
dos grandes solapas que en la parte superior se abren á manera de
cuellobornbreras. Las mangas, de
estilo japonés, luc_en ~n pequeña
adorno en su parte rnfer1or, forma.do con cinta ma1·avillosa é igual á
la que constituye los adornos d~I
cuello. La falda es enteramente h
sa, y lleva. por únicos ~do~nos, en
su parte inferior, aplicaciones d_e
cinta formando rectángulos obhcuos de lados salientes. El conjunto de este vestido es muy agradable y constituye una verdadera novedad.
ESPERANZA.

Traj.alto1 lnf1ntllN,

que me inspiró ese caril'I~ .
que es tan súbito en un v1eJO.
-Hola., ¿tú eres el pastor? ?
-Sí señor; ¿y qué se ofrece.
'
-¿Tienes
pa.d res..,
-No, ~el'lor._;
_•Cuántos años tienes•
e,
·Trece!
1
•
?
-¡.Y cuánto ganas, amigo.
-Un duro.
-¿Al día?
-¡Anda, ma.ño!
- ·Un duro alrnes?
e,
-¡Que no, digo!
Un duro «al año!&gt;
II

Le dejé que se marchara.
y en el monte me senté,

UN DURO AL AÑO
I
Monte arriba, cara al viento,
buscando reposo y calma,
íbarne yo muy contento
dándole descanso al alma;
y cuando á lo alto llegu~,
y al dar la vuelta á la.cima,
un rebaño me encon_tré
que se me venía encima.

Avanzaban las ovejas
.
marchando al paso _tranquilas,
y pasaba.e las pareJas
al sonar de las esqupas;
y á los últimos relleJ_os
de los rayos ve~pertt~os,
las vi perderse á lo l_eJos
por los ásperos camrnos.
Detrás de ellas. lentam~nte,
dando al aire una canción,
y sacando indiferente
su mendrugo del zurr? n,
venía un pastor, U? mño,
un imberbe zagaleJo,

y avergonzado, la. cara.
e~ las manos oculté.
Pasaron por mi memoria
tem¡&gt;los, palacios y re_yes,
los aplausos y la. gloria,
los discursos y las leyes,
los millones del banquero,
1as fiestas del potentado,
réditos del usurero,
ladrones en despoblado,
fortunas mal heredadas
en el tapete perdidas,

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domllllgo 6 de Septiembre de 1903.

LA GRATITUD

•

Era el Sr. Juan un hombre robusto y fuerte, de edad indefinible
y si por su rostro alterado y rugoso se hubiese querido juzgar sus
años, podía haberse creído á la vez
que contaba cuarenta, ochenta 6
cien aílos.
Vivía solo, en una. casa vieja y
fea, que llena de grandes grietas en
sus débiles muros, amenazaba la rá·
pida descomposición de su inorgánico cuerpo.
Allá, en su juventud, fué un po·
bre obrero que á fuerza de grandes
sacrificios y nutriendo de escasa
alimentación su fuerte organismo,
logró, según se decía en el pueblo,
reunir unos dineros, que la fantasía popular hacía subirá inmensas
cantidades, y de aquí que gozase en
él fama de rico.
Con él llevaba siempre un her·
moso perro de talla gigantesca
que denotaba ser extremadamente
dócil; al retirarse á descansar, dormía á los pies de su lecho; en las
comidas, que eran escas&amp;.s y de pobres manjares, elegía lo mejor de
los alimentos, dándoselos en la boca al inteligente animal, que los engullía con gran presteza; tal era el
cariíIO que se tenían, que jamás se
separaban.
'renia en el perro un extraño confidente á quien contaba los sucesos
más interesantes del pueblacho; y
el animal, pendiente de sus labios, le
escuchaba atento, fija en él su mirada, como si entendiese tal vez lo
que su dueño le decía.
Si bondadoso era el señor Juan
con los animales, más aún lo era
con sus vecinos, á los que, en época
de escasa recolección, jamás negó
sus favores. El año anterior fué
de prueba para los labradores.
La sequía agotó sus plantaciones, y sus siembras, de fuertes y lozanas que hubieran sido, se quedaron en el más completo estado de
raquitismo que imaginarse puede.
El clamor de los labradores era
aterrador, grande, inmenso. Ante
aquellas numerosas familias ham•
brientas y furiosas, se conmovió el
buen corazón del señor Juan. Así,
brindó pequeñas cantidades metá·
licas, que fueron acogidas con gran
júbilo por parte de todos.
Extendióse la voz por el pueblo,
y como hormigas que van buscando un grano que aumente sus provisiones, al igual en número acudieron los labradores á casa del
señor Juan. Un coro de cientos de
voces entonaba himnos y alabanzas en honor del señor Juan, y la
gratitud de los labradores en aquel
entonces con nada podía compararse. Como á imagen adornrla le
rendían culto fervoroso.
-¡Gloria al amigo de los pob1·es!
¡Bendigámosle! ¡Vios se lo aumente!
Y así por el estilo, mil y miles
de exclamaciones lanzadas por los
labriegos, ciegos por su bienhechor.
Transcurrieron unos años. Ahora ya, aunque no todos, habfan pagado los préstamos, y el sPftor Juan
era mirado con indiferencia por el
olvidadizo pueblo.
Una noche, dormía el anciano con
el sueño del justo, cuando se despertó ahogado por un humo acre y
espeso que poco á poco iba invadiendo la habitación en que se hallaba. Momentos después oyó crujir de maderos y techos que s~
derrumbaban con gran estrépito;
inconscientemente levantóse de la
cama, y dirigiéndose hacia la pue,.
ta, la abrió intentando tal vez cono•
cer lo que pasaba, cuando una 111mensa llamarada intensamente roJa
subió por las escaleras con la v~locida.d del rayo; sobrecogido,lleno
de espanto, retrocedió hacía el fundo de la habitación; y ya allí, se
dió cuenta en su mente de lo que
ocurría; llamó á su per1·0, y abrieudo una pequeña ventana, se lanzaron los dos á la calle.
A la maílana siguiente contemplaba el seño1· Juan las cenizas de
aquella que fué su casa.; en ella
qnedaban los frutos conquistados
en sus juveniles años. ¡Ah! He hecho bien á muchos; ya me protegerán, dijo el viejo con voz lastimo-

EL MUNDO ILUSTRADO

sa, triste, como quien exhala un
gemido, á la vez que dos gruesos
lagrimones surcaban su tez. De
puerta en puerta, imploró la caridad de aquellos á quien favoreció,
y ahora corría la voz como regue·
ro de pólvora entr-e el vecindario.
¡Que viene el St:ñor Juan pidiendo!
exclamaban; y las puertas se cerraban ante sus ojos.
¡Oh! La gratitud de los hombres.
¡Pobre viejo solo en el mundo!
¿Solo? No, su perro le seguía.
SATURNINO PEREZ.

CANTILENA.
Febo se retiraba,
casi expiraba el día,
y la noche llegaba;
su fresca lozauía
marchitaba la rosa,
mustio quedaba el prado,
y el ave sonurosa,
dormida y silenciosa
en el olmo acopado,
cuando mi ninfa hermosa
salió á la fresca vega.
Y de sus ojos bellos
á la lumbre radiante,
y al esplendor brillante
de sus lindos cabellos,
de nuevo se despliega
la rosa ya adormida,
cobrando olor y vida;
torna el florido prado,
que ya estaba enlutado,
á matizar sus flores,
y á esparcir mil olores;
y las ya unidas aves,
dulcea trinos suaves
cantan muy dulcemente,
y vuelve de repente
á comenzarse el día:
que al ver á mi señora,
juzgaron que venía.
nuevamente la Aurora.

EL MUNDO ILUSTRADO

CANTARES.
DE ARRIBA ..... .

Allá en los montes están,
Robustos, como gigantes,
Y arden como pensamientos
En sus frentes, los volranes.
Entre montaña y montaña
'rendidos están los valles ....
Poi· ellos corren los ríos
Que en la enhiesta cumbre nacen ...
En la montaña está el fuego
Que luz y vigor esparce;
Arriba flotan las nubes
Que en arroyos se deshacen ....
Así se levanta el hombre
Que bien en torno reparte ....
¡Como la1S altas montañas
Se elev~n sobre los valles!
VENGANZA.

Has hablado mal de mí
Y me llegaste á ofender,
Compañero de mi vida,
Pero yo me vengaré.
Mira con mucho cuidado
En dónde pones los pies,
Que alguna vez te caerás
Y yo te levantaré.
Huye muy lejos de mí,
Que mi venganza es cruel. ...
Ancha es la herida del mal,
Pero es honda la del bien.
A. SÁNCHEZ RAMÓN.

RASTRO Y ALAS

EL DUQUE DE RIVAS.

Como un cartucho que la capri•
chosa naturaleza hubie1·a formado
de las hojas para llenarlo de rocío,
estaba un gusano sobre el gajo rugoso de una vid. El gusano había
recorrido durante el áía su dominio y reposaba. Su cuerpo blan·
do, verde, con sortijas punteadas
de un vivo color de leche, se bailaba tendido largo á largo. De p1·on.
to, en la ca.qeza apareciel'On dos a.o.
tenas, que volvieron á esconderse.

♦

t
♦

ii
tf

So'"""'"' eam"' en 0mo l'ulho= para todo, Jo, ponoo,

"n los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comodores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soii renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

i

w. s.

FARNSW0RTH.-Agente General.

ta. San Francl•oo11 lliín_,. B, llllf11cloo11

a. 1.

·······························•··

El cuerpo . se ~stremeció. Parecí
una respiración. Luego asorn:
ron otra vez,se dirigieron horizo
talmente hacia adelante y la m nire1•a t·mosa avanzó sus 'cuatro a 1
llos posteriores, levantando un
co en ~l centro. Y entonces los cu1t~o amllos anteriores siguieron h1c1a adelante. El gusano caminó. Detrás de su marcha quedaba un hilo
ar~entado. ¡Aquel repugnante ser
deJeba rastro! ¡Y subía! . . Sucedió
que un rayo de sol que a.tra.vesab&amp;
el dosel .formado por las hojas, vino á herirle. Y entonces se detuvo
Cas_ualmente cerca de él colgaba un
ra01mo nac~rado de uvas, donde
rebullí.an millares de insectos peq ueñísimos. El gusano se detuvo
C?ntemp!ándolos. Eran una especie de minúsculas mosquitas, pero
eran tantas, que, entre todas con
las al.as, pro~ucían un suaví~iJno
zumbido musical. ¡Cosa ex.tralla!
La oruga arrugó su piel como al
t1;1era un gesto que pudiera traducirse por estas palabras: ¡Oh, alin
hay seres despreciables con alas'
Y luego siguió su marcha ba~tÍ
un escondrijo húmedo dond~ yacía
enr&lt;;&gt;scado otro gusano. El reconoció que era su compañero y ,
s1;1 lado, hecho un espiral, se' recogió ....
Y por el dosel de las hojas ern,
pezó á temblar un rayo de sol.. ..

Doml.ngo 13 de Septiembre de 1903.

ªª'

!r:

JosE MARIA VELEz.

Calima.ya, Méx., julio 14.
El Dr. José de la Serna dice que
opina lo siguiente:
''Siendo el aceite de híg~do de
bacalao un maravilloso alimento
fácilm~nte asimilable, que exci~
el apetito y estimula las funcioms de nutrici6n, y hallándose dicho aceite en la Emulsión de ScoU
perfectamente mezclado con 108
hipof?~fitos de. cal y sosa, la preparac1on menc10nada resulta emi•
nentemente útil en todas las en•
fermedades en que predomina la
miseria fisiológica principalmente en la escrófula 'y tuberculosis.
En esta última enfermedad es sin
comparación superior á todas las
deruás preparaciones, y, por mi
parte, la u~o con muy buenos resultados en los niños y en la convalecencia de enfermedades agudas.''

EL TESTAMENTO
Dtl 11.110. Sr. Jlrzoblspo·Jetbal.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos u1as que se practicó la
,ipertura del testamento del Ilustrfslmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. FeehlD
en la ciudad de Chlcago, Illlnole.
La fortuna del distinguido prelado ascendió a. cerca de $125,000 oro americano ; y .según el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compañta de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean . . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobte una de las pólizas
9,329 oro.
Otra p0liza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre las &lt;tisposlclones del sellor Ar·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A s u hermana, seiiorita Kate FeebaD,
que estuvo siempre con él basta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro:
!l. la seilora Ana A. Feehan, viuda del
.sellor doctor Eduardo L. Feeban, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y ~5,000 oro eD
efectivo ; a. la Aeademla de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptor&amp;
su hermana Madre Marra Catallna,
$10,000 oro' de la llltlma póliza ; A la
escuela • 'Santa Maria'' de ensellanza
práctica para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la 1.nstltucl6n por la
que m!l.s se Interesaba el seiior Arz0 •
blspo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la llltlma póliza.

E1pllcad6n dt

-----~:::--~~

Htstros grabados
Núm. l. Traje de paseo, para señoritas,confeccionado con tela de
medio tono y adornado
en la blusa con un ancho cuellohombreras de
enea.je. Las mangas, de
hechura moderna y es·
tilo japonés, llevan en
sus extremidades inferiores una aplicación
de encaje semejante al
del cuello. Los puílos,
muy estrechos, también
llevan ig-uales aplicaciones. La fa.Ida se tablea en pequeños pliegues y en toda su longitud, y en la parte inferior sólo lleva como
adorno una aplicación
de encaje semejante á
los anteriores. El conjunto del vestido es ele•
gante y de buen gusto. Por lo que hace á
los sombreros que aparecen en nuestro gra·
bado ambos son propios pMa la actual es·
tació~ de otoño. y se confeccionan con fi?·
res de lienzo y gasas. Las formas de pa¡a
pueden variar á elección de las interesadas,
que siempre deben procurarse aquellas for·
mas que sienten bien con la estatura de las
personas, estilos de peinado que us~n.y traje que lleven, según sea éste de v1s1ta, de
paseo ó de teatro.
Núm. 2. Representa nuestro grabado dos
trajes para niñas de 14 á 15 años. ]~tos vestidos se confeccionan con telas propias para
la estación, y el corte debe ser adecuado á
las estaturas, pues en uno la falda se lleva
con un pliegue inferior, y en el .otro con dos.
Los corpiños pueden confecc1onarse á.".º.
!untad, pero sujetándose en sus genera.h?a·
des á los modelos respectivos. Un corp1ílo
lleva ancho cuellohombreras, y el otro se
adorna con aplicaciones de cintas coloca·
da! longitudinalmente.
.
Nún. 3. Trajes de duelo para señoras JÓ·
'Venes. El primero de falda lisa y saco suel·
· to, tableado, debe emplearse con toca de
crespón. Las bandas de este crespón se usan
muy largas, pues á veces tocan el suelo. En
la mayor parte de las veces deben llevarse
recogidas con la mano derecha. El segundo
modelo es propio para un luto algo avanzado y consta de falda lisa y corpiño de hge·
ros pliegues y pasamanerías negras.

~

ESPERANZA.

--------------11usión... infantil
Una mañana de invierno,de aquel invierno
de 1890 en el que se heló el Sena, un rayo de
sol suave y triste, de un sol frío, entró en
la elegante alcoba de María, mi leal amiguita, acababa de cumplir nueve años; á esa
edad las niñas, en Europa, son todavía candorosas ....
El rayo de sol penetró por ent1·e las c&lt;;&gt;r·
tinas semicorridas, saltó sobre la camita
de la niña, se miró al espejo y jug.ueteó en
el suelo ... La nii'ia seguía con los OJOS. gran·
des y abiertos el curso fugaz y caprichoso
del rayito de sol... .
Decidió encerrar, guardar, conser_var la
nií'la de pupilas ras~adas aquel ray1to de
sol, y, levantándose ¡ubilosa, tomó un fras-

co de suave perfume que
yo le había regalado,
lo vació en cual1uier
1
~
parte, creo que enel i;ue\
lo, y con graciosísimo
afán se apresuró á em·
bocar en el lindo frasco
el rayo tentador. Luchó largo t,iempo,y después de algunas burlitas del rayito, que se
deslizaba á lo largo del
brazo, del cuello y del
seno de la niña y pasaba por sus labios be·
sándolos alegremente,
la criatura logró &lt;ence·
rra.r&gt; á su perseguido;
tapó inmediata y cuidadosamente su lindofrasco.
-1Ya. está dentro! 1Y
es el rayo de sol más
bonito que he vistolexclamó María.
-¿Para qué lo quieres?-le dije.
-Para tenerlo en los
días que el frío sea muy
grande y esté muy obs•
cura esta casa.
Guardó en su armario el frasco &lt;que ha•
hía llenado&gt; de alegría y de luz, y como un
reproche á mi sonrisa de burla, díjome:
-¡Ya verás ... ya verás!
Y vinieron días sin sol. El primer día la
niña nada hizo; el segundo, tampoco. Se supo abstener de tocar•su tesoro. Pero al
tercero, fué día obscurísimo y mi amiguita
se lanzó sobre su a.rmario, sacó el frasco
donde &lt;guardaba&gt; luminosas esperanzas..•.
y lo abrió ....
Del frasco también se había ido la viva
luz del sol. ...
María lloró la primera decepción de su
vida.
Con los ojos llenos de lágrimas me dijo:
-¿Por qué se ha escapado el rayito de
sol que yo quería tanto y con el que iba hoy
á estar tan contenta?
-Por eso. Porque ibas á estar muy con·
tenta. Porque ésa era tu dicha, y la dicha
es tan fugaz como un rayito de sol; y como
la luz, cuando queremos coger y retener la
dicha, se nos escapa de entre las manos.
-Pero yo lo babia.cogido y encerrado·:·
No quise dejar mayor germen de esc~pticismo en aquel corazón lleno de credulidad
.... pero sentí mi alma casi amargada, viendo en aquel minúsculo episodio del frasco
y 1s. niíla otra prueba, entre mil que he observado, de que &lt;la ilusión&gt; es la que con·
cibe, aviva, engendra., sustenta y hace crecer
la felicidad.
FRANCISCO HERMIDA.

MADRIGAL.
Ibas á suspirar, dulce embeleso,
y yo que muero si tu encanto admiro,
cerré tus labios con mi ardiente beso
y se adurmió en tu pecho ese suspiro.
Tu seno como un lirio se agitaba
á la brisa de amor que difundía
cálido el beso en que mi ser te daba;
y al sentir que mi vida se exhalaba.,
-Quién el suspiro tuyo
pudiera ser-me dije conmovido, - .
y allá en tu corazón, como en un 01do,
adormirse de un ósculo al arrullo,
al perpetuo rumor de su 1atido !
1.-Traje d e paseo Y sombrero de laestación.

H. RODRÍGUEZ.

•

�EL MUNDO ILUSTRADO
E L WJNDO ILUSTRADO

Domingo H de Septiembre de 1903.

LA CAJA DE ORO
Siempre la. había visto sobre su
mesa a.l alcance de su mano bonita, que á veces se entretenía en acariciar la tapa suavemente; pero no
me era posible averiguar lo que encerraba aquella caja de filigrana de
oro con esmaltes finísimos, porque
apenas intentaba apoderarme d~l
juguete,su dueña lo escondía. precipitada y nerviosamente en los bol sillos de la bata ó en lugares todavía más recóndito$,dentro del seno,
haciéndola así inaccesible.
y cuando más lo ocultaba su dueña, mayor era mi. afán por enter~rme de lo que la caJa contenía. ¡Misterio irritante y tentador! ¿Qué
guardaba el artísticv chirimbolo?
¿Bombones? ¿Polvos de arroz?
¿Esenciás? Si encerraba. alguna de
estas cosas tan inofensivas, ¿á qué
venía. la ocultación? ¿Encubría un
retrato, una H0r seca, pelo? Imposible: ta.les prendas, ó se llevan mucho más cerca ó se custodian mucho más lejos: 6 descansan sobre el
corazón ó se archivan en un secreter bien cerrado, bien seguro ....
No eran despojos de amorosa. historia. los que dormían én la cajita
de oro esmaltada de azules quimeras, fa.~tásticas rosas y volutas de
verde opaca.oto.
.
Califiquen como gusten m1 conducta. los inca.paces de segui1· la
pista á una historia, tal vez á una
novela. Llámenme enhorabuena. in·
discreto, antojadizo, y por contera,
entrometido y •fisgón impertinente.
Lo cierto es que l a ca.jita. me volvía. tar umba., y, agota.dos los medios lega.les, puse en juego los ilícitos y heroicos . . . . Mostréme perdida.mente enamora.do de la. dueña.,
cuando sólo lo estaba de la. cajita.
de oro· cortejé en apariencia. á una
mujer,'cuando sólo ?ortej_ab~ á un
secreto; hice como s1 pers1gu1ese la.
dicha .... cuando sólo perseguía la.
satisfacción de la curiosidact. Y la
suerte, que a.ca.so me negaría. 1a.
victoria, si la. victoria realmente
me importase, me la concedió ... .
por lo mismo que al concedérmela.
me echaba encima un remordimiento.
No obstante, después demi triunfo la. que ya. me entregaba cuanto
entregaba la voluntad rendida., defendía. aún, con invencible obstinación, el misterio de la. ca.jita de
oro. Un día tras otrti, con zalameras coqueterías ó repe~tin9:s y me~
lancólicas reservas, d1scut1endo o

bromeando, apurando los ardides
de la. ternura. ó las amenazas del
desamor, supJici,.nte ó enoja.do, la.
dueña de la ca.jita persistió en negarse A que yo me enterase de su
contenido, como si dentro del lindo
objeto existiese la prueba. de algún
crimen.
Repugnába.me emplear la. fuerz,a. y
proceder como procedería un patán,y, además, exaltado y ami amor
propio (á falta de otra exaltación
más dulce y profunda.), quise deber
al cariño y sólo al ca.dño de la hermosa la clave del enigma. Insistí,
porfié, me sob1·epujé á mí mismo;
desplegué todos los recursos, y como el artista que cultiva por medio
de I as reglas la inspiración, llegué
á tal grado de maestría en la. comedia. del sentimiento, que logré arrebatar al auditorio. Un día que algunas .fingidas lágrimas acredita.ron mis celos, mi persuasión de que
la ca.jita encerraba la imagen de algún rival, de alguien que aún me
disputaba el alma de aquella. mujer,
la vi demudarse, temblar, palidecer, echarme al cuello los brazos,
y exclamar por fin, con sinceridad
que me avergonzó:
-¡Qué no haría. yo por ti! Lo
has querido que sea. Ahora. mismo
verás lo que hay en la caja.
Apretó un resorte, la tapa de la
caja se alzó y divisé en el fondo
unas cuantas bolitas tamafl.as como
grisa.ntes, blanquecinas, secas. Miré sin comprender, y ella, reprimiendo un gemido, dijo solemne·
mente:
-Esas píldoras me las vendió un
curandero que realizaba curas ca.si milagrosas en la. gente de mi aldea. Se las pagué muy caras, y me
aseguró que al tomarme una al sentirme enferma, tengo asegurada la
vida. Sólo que me advirtió que si
las apartaba. de mi ó las enseñaba.
á alguien, perdían su virtud. Ser á
superstición, lo que quieras, lo cierto es que he seguido 1a prescripción
del curandero, y no sólo se me quita.ron achaques que padecía, pues
soy muy débil, sino que he gozado
salud envidiable. Te empeñaste en
a.veriguar .... lo conseguiste. Para
mi vales tú más que la salud y que
la vida. Y a no tengo panacea., y a
mi remedio ha perdido su eficacia:
sírveme de remedio tú; quiéreme
mucho, y viviré.
Quedéme frío. Logrado mi empeño, no encontraba dentro de la cajita sinu el desencanto de una supercher ía y el cargo de conciencia
del daño causado á la persona. que

3.-Trajes de duelo,

La Aldea de las Rosas

2. T raj es para niñas de 13 á 15 añor..

al fin me amaba. Mi curiosidad,
corno todas las curiosidades, desde
la falta del Paraíso hasta. la no menos funesta de la conciencia contemporánea. llevaba en sí misma su
castigo y su maldición. Daría entonces algo bueno por no haber
puesto en la cajita. los ojos. Y tan
arrepentido, que me creí enamora.do, cayendo de rodillas á los pies
de la mujer que sollozaba: tartamudeé.
-No tengas miedo . . . T«&gt;do eso
es una. farsa, un indigno embuste
. ... El curandero mintió .... Vivirás, vivirás mil años .... Y aunque
•hubiesen perdido su virtud las píldoras, ¿qué? Nos vamos á la aldea
y comprarnos otras .... Todo mi
capital le doy al curandero po1·
ellas.
Me estrechó, y sonriendo en medio de su angustia., balbuceó á mi
oído:
-El curandero ha muerto.
Desde entonces, la dueña de la.
cajita-que ya no la ocultaba. ni la
miraba siquiera., dejándola cubrirse de polvo en un rincón de la estantería, forrada de felpa azul-empezó á decaer, á com,umirse, pre-sentando todos los síntomas de una
enfermedad de languidez refractaria á los remedios. Cualquiera.que
no me tenga por un monstruo, supondrá que me instalé á su cabecera y la. cuidé con caridad y a.bne·
gación. Caridad y abnegación, digo, porque otra cosa no había en
mí para aquella criatura de quien
había sido involuntario verdugo.
Ella se moría, quizás de pasión de
ánimo, quizás de aprensión, pero
por mi culpa; y yo no podía ofrecerla, en desquite de la vida que le
había robado, lo qne todo lo compensa., el don de mí mismo, incondicional, absoluto. Intenté engaB.arla santamente para hacerla dichosa, y ella, con tardía lucidez,

adivinó mi indiferencia y mi dlsi·
mu lado tedio, y ca.da vez se iooli·
nó más hacia el sepulcro.
Y al fin cayó en él, sin que oi los
recursos de 1a ciencia ni mis out•
dados consiguiesen sal varla. De
cuantas memorias quiso legarme su
afE&gt;cto, sólo recogí la caja de oro.
Aún contenía las píldoras, y cierto
dfa se me ocurrió que las analizaRe
un químico a.ro igo 10ío, pues aún
no se daba por satisfecha mi mal·
dita curiosidad. Al preguntar el
resultado del análisis, el químico
se echó á reír:
-Ya podrá usted figurarse-dijo
-que las píldoras er a n de migas de
pan. El curandero (¡si sería. listo!)
mandó que no las viese . .. . nadie,
para que á nadie se le ocu~riese
analizarl as. ¡El maldito a.oá hslslo
seca todo!
EM ILIA PARDO BA7..ÁN.

DE HEI!1E.
Graciosa pescadorcill a,
tu barca de audaces remos
atraca. á esa mansa o rilla,
y mano á mano hablaremos
sin temor y sin mancill a.
En mi pecho reclin ar
bien puedes tú la cabeza,
¿.no fias sin vacilar
en la bonanza ó fierE&gt;za
del alborotado mai·'?
Mi coraz~n, dulce bien,
es un mar inmenso Y hondo,
tie ne su eterno vaivén,
sus escollos, y también
blancas pel'las en el fon do.

teoltoro tJoreaft.

E ra una. aldea como lamayoría de las aldeas que adornan el territorio normando.
Una ca.t•retera blanca.que pasa á tr aves de los monótonos
prado s y desemboca de repente en un a doble valla de saúcos, det r ás de los c_ua.les hay
una serie de huertecitos llenos
de frondosos manzanos, en
donde se a.lineaban en re¡¡etición rectilínea. las mismas casas de madera. con el techo de
bálago . ... Así formada la
aldea, que se agru_Pa ~lred~dor de una relluc1da 1gles1a.
de pobre aspecto, al nivel
de l a balsa comunal, el cochero la nombró, sonriendo
mister iosamente, la aldea de
las rosas.
Aunque desde Jo alto de la
diligencia habíamos visto la
semej a nza de los trepadores
rosales que cubrían las paredes de las casas y que daban
á l a. a.Idea un aspecto uniforme la dE&gt;nominación nos extr~üó mucbo, y la sonrisa.
del cochero que la acentuaba. ... ,
Tres kilómetros fa. l taba.o
para llegar á la aldea, y nos
decidimo~ á recorrerlos á pie,
á fin de desentumecer las piernas ....
Nos detuvimos en la posa.da. de los relevos. . . . El cochero dijo: «¡Hasta más ver,
señores!&gt; hizo chasquear el
látigo, dirigió un saludo á la
criada del mesón que estaba
pl&amp;.ntada en la puerta., y desapareció la diligencia. entre
una. nube de blanco polvo de
la carretera.
.... En l a sala grande del parador , desnuda, fresca y si·
lenciosa, estábamos solos...
La criada arrastraba los pies
de una manera perezosa y pasaba y repasaba maquinalmente el paño por encima de
las mesitas de madera. Nosotros preguntamos diskaídamente:-¿Así, pues, es ésta la.
aldea de las rosas·t-Pero sí,
seño res .... &gt; Y se ruborizó
suavemente y se sonrió, exacta.me nte como lo babia hecho
el cochero. -¿Puede usted decirnos el porqué de este título'! Pareció quedar sorprendida y contestó, creyendo era burla.:-¿Por qué? ¡Vaya! probablemente lo sabrán
ustedes. Se encogió de hombros y añadió:- He ahí justamente al señor rector que
se lo dirá.
El párr oco entró en la sala
fresca y desnuda .... Su bondadosa. y jovial fisonomía se
puso sonriente al oír estas palabras, de l as cuales adivinó
el se ntido.... Saludó; saludamos . .. . -¿El sacristán ha
deja.do la llave, FranciscarSi, señor rector .. . . Después
de un instante de vacilación,
cordi al y francamente se dir igió á nosotl'os:- ¿Estos señores serán forasteros y les
interesa el apodo de nuestra
aldea?-Singularmente, seño1·
rector, es la sonrisa especial
del cochero que nos ha. traído, y de esta. linda muchacha
.. . . que pa1·ecen hacer de ello
un misterio.
-¡Oh!-dijo el buen sacerdote,sentándose familiarmente, a r reglando los pliegues de
la sota.na y abanicándose oon
el pañuelo .... -Si eso les inter esa, se lo puedo muy bien
..-plica.r ....
- Con mucho gusto-nos apr esuramos á contestar.-Ev i dentemente-comenzó no es sola.mente en nuestra
aldea que las casas estén cubiertas de rosales, pues la
moda. es muy corriente en país
norma ndo. . . . Pero lo que
puedo asegu1 ar es que no hay
otra en donde sea. seguida con
una regula.riuad tan perfecta,
t an conmovedora y sobre todo ... . por el mismo motivo
•· •. -¿Un motivo?-Si, a.qui
es r egla., señores, y vean el

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4. -Trajes de v isita y paseo.

Domingo 13 de Septiembre de 1903.
po1·qué: la aldea cuenta con
cincuenta. y tres hogares. Cincuenta y dos casas están ha.bitadas, una sóla hay vacía
. ... desde . ... ¡Oh! .... desde
hace más de veinte años, que
yo sepa, y es la única que no
tiene rosal en la fachada ....
-¿Es una leyenda, pues·?-Si,
sei'lores una leyenda.... ¿Y
ustedes no creerán tal vez en
las leyendas?-dijo maliciosamente
Se volvió, dirigiéndose á
la criada, que había vuelto á
entrar en la. sala desnuda y
silenciosa, con un jarro de sidra fresca y vasos.-Las leyendas, por otra parte-dijo
-no son realmente hermosas
más que para los que creen
en ellas . . .. ¿verdad, Francisca·?- Seguramente, señor
rector.-Y F1·ancisca cree en
ella como todas las novias y
todos los novios de la aldea . . .. &gt; La dorada sidra espumeaba en los vasos. El rector, según costumbre, levantó el va,;o y dijo: «¡A su salud, señores!&gt; Lo vació, lo
dejó encima de la mesa, al la.do del breviario y continuó:
«Había una vez un mal muchacho, pet·ezoso para el trabajo y aficionado á recorrer
las tabernas del contorno.
Causaba la desesperación de
su familia, pero no habían
logrado corregirle, pues todos los castigos resultaban
inútiles.-Hijo mío-le dijo
u~ día el bueno de su padre,
-ignoro lo que te reserva el
porvenir, y tawpoco debeo sabedo . . . . ¡tengo tantos y tantos temores!.... Soy viejo y
pronto dejaré de existir. Te
dejaré doce mojadas de tiert' S.S que me dejaron mis padres, y la casa, que es nuestra desde hace cuatro generaciones. He hecbo lo que habían hecho. Haz lo mismo.&gt;
El anciano hablaba. de este
modo en el dintel de la puerta.. Era. en prima.vera y, al
hablar, su mano acariciaba
las ramas del rosal que adornaba la fachada. Y con otro
tono de voz, sin reproche y
sin amargura, añadió: «Mira hijo mío . . .. este rosal tiene tanto apego al terruño como los viejos; es así algo como su imagen .... y, desde el
corazón de la tierra, cada primavera y en cada ca.pullo está el corazón de uno de nuestros abuelos que cada. año
vuelve á florecer. ¡Pues bien!
el día en que por falta de cuidados dejaras mo1·ir el rosal,
nuestra raza se extinguirá. ..
te verás desterrado del suelo
de tus antepasados y serás
menos que nada ... . ¡Adiós!&gt;
Y el buen hombre murió algún tiempo después,en la época en t,.ue las rosas están ya
ajadas. El malmuchacbocontinuó, sin hacer caso de los
consejos paternales, llevando la. mala vida de antes. La
gente se apartaba de su lado,
las muchachas le rechazaban.
El rosal, falto de cuidados,
se puso mustio y se convirtió
en madera seca. Y el mal muchacho, de quien se apartaba
la gente de la aldea, y á quien
habían rechazado las mucha.chas casaderas, murió sin
descendencia, solo y arruina.do - menos que nada.&gt; - El
buen rector, de fisonomía jovial, tosió y continuó, acariciando su vaso vacío: «Desde
aquella. fecha, stñores, de cincuenta y tres hogares, no hay
más que cincuenta y dos ha.bita.dos en la. aldea; pero para estos cincuenta y dos es
una lección pe'rmanente la. casa. vacía.. He a.qui por qué la
aldea está orgullosa. de su leyenda. Por otra parte, en las
ramas tutelares suspenden las
niflas los corazones y allí van
á recogerlos los muchachos
... . No hay un solo aldeano
que no cuide de su rosal como
de su propia existencia.. Los
cuidan con mimo, y sus cuidados son recompensados. En
fin, puede haber aldeas con,

•

�Domingo 13 de Septiembre -de 1903.
rOiales tan numerosos, no lo niego; pero, seguramente, no hay otra
en que el culto á nuestra leyenda
baya da.do tan buenos resultados.
-¿.Qué resultados?
El rector se inclinó hacia nosotros, y como aún quedaba sidra
0;ora.da en el fondo del jarro, la ver·
tió_ en los vasos y continuó en voz
baJa.:
-Lo bonito de las leyendas es
que se prestan á toda clase de interpretaciones ... para los que creen
en ellas. Mis feligreses la han tomado al revés.-¿Al revés?-preguntamos.-Sí; aparentan creer que
el mal muchacho no murió por la
mue:te del rosal, sino que el rosal
~ur1ó por su mu~rte sin descendencia., solo y arrumado-menos que
na.da, como dijo su padre. Y para
que los rosa.les vivan á toda. costa
no ha.y, buenos seffores, escuche¿
esta. maravilla, ¡pues en esto sola.mente ha.y maravilla!. . .. y es que
desde hace diez áí'los, que yo sepa
. . . . no ha.y aquí ni una. solterona.
que ha.ya quedado para vestirimágenes, como decimos nosotros, ni
un solterón . . . . ¿comprenden ustedes? en la aldea de las rosas aldea
única., convengan en ello a.b~ra que
comprenden la sonrisa. del cochero
que les ha traído y de Francisca. su
prometida. .. ..
-¡Eh!-dijo uno de nosotros e~ preciso enviar la receta. á M.
P10t.
Pero sea que el buen rector ignorase lo que la. imaginación del ilustre senador tiene de pueril y a.gra.d a.ble á !a. vez, sea que creyera. ha.her explica.do clara.mente la origi·
na.lida.d de su aldea, semejante, sin
embargo, á todas las aldeas del territorio normando, se levantó y se
despidió de nosotros con a.grada.ble afabilidad.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Septiembre de 1903.

TÚ Y Y O.

1:º

vivo entre sombras
y tu entre esplendores· '
yo tengo dolores
'
tú tienes placer. '
A ti te acarician
ensueí'los de gloria
á mí la memoria '
me ofusca el pesar.

,Y? vivo gimiendo,
tu vives contenta,
yo soy la tormenta.,
la calma eres tú.
Tú eres el ritmo
de vt&gt;rso armonioso;
yo soy el sollozo
de intenso dolor.
fume; los egipcios eran extra.ordinariamente aficiona.dos á toda
suerte de prepara.dos olorosos y contaban entre sus sacerdotes
con hábiles confeccionadores de tales compuestos; los hebreos
cultiva.ron á su vez esta industria., que importa.ron de Egipto; de
los cartagineses y fenicios sabemos que traficaban también en
perfumería; y, por fin, entre los griegos y los romanos llegó á
ser cosa corriente el empleo de grasas y aceites aromáticos para
ungirse el cuerpo, y el uso de toda clase de menjurges olorosos.
En cambio, en la Europa de la Edad Media fué, en general,
escaso el uso de perfumes; pero éste fué creciendo luego paulatinamente, basta alcanzar gran boga en el siglo XVIII, especialmente en Francia, donde goza.ron de grande estima las pieles de
España para la fabricación de guantes, bolsas y otros
objetos, y donde se dictaron numerosas ordenanzas relacionadas con la industl'ia. de cueros perfumados. Desde entonces ha habido en esto, como en todo, sus corresponJientes modas, no sólo en la elección de los perfumes, sino en su mayor ó menor consumo: pero, en conjunto, éste se ha ido generalizando de día en ~ía Y
mantiene una importantísima industria en Francia., en
Inglaterra., que se distingue por la finura de sus productos, en Alemania, en Rusia, y basta en España, donde
la producción, en estos últimos años, ha aumentado
considerablemente.
Las substancias aromáticas propia.mente dichas proceden, en su mayor parte, del reino vegetal, por más que
algunas, como el almizcle, se deriven de la secreción de
un animal, y por más que en la industria. de la perfumería se utilicen á veces substancias, por cierto nada limpias, de ratones ú otros animales, para obtener determi-

Yo soy hoja seca,
tú lirio entreabierto
yo soy el desierto, '
el o a.si eres tú.

A mí ya me cansa,
me pesa la vida,
y á ti te convida
la tuya á gozar.

Olt11ar10 u. Jladradt.

Detrás de las cortinillas de in·
rlia.na. se dibujó su silueta. sobre el
fondo de la ba.18a comunal. Y en
la sala gi::a.nde, fresca y si!fmciosa,
permanecimos nosotros, calla.dos
como baffados en una atmósfer~
de paz y de quietud.
Nos faltaban recorrer tres kilómetros á ~ie para llegar á la ciu•
dad. Partimos, pero partimos con
pesar de abandonar una aldea tan

bonita, a.Idea apega.da. á la conservación dl:l una raza por una insignificante historia., á la cual los
campesinos aparentaban dar crédito sin creer en ella: la aldea en
que las leyendas florecen naturalmente, aun en el dintel de las viejas
casas de madera, como las rosas.
ALBERTO DorssrÉRE.

Tienen las mujeres
En todos los casos,
valor y denuedo;·
y nos vuelven locos
y hacen del más listo
juguete ligero.
Rompen corazones,
maltratan y hieren
sin pizca de miedo;
y al mirar las lágrimas
de los tristes ojos,
nunca sienten duelo.

-.. -! ..

LOS PERFUMES
SU EMPLEO EN LOS PUEBLOS ANTIGUOS.-AROMAS NATURALES.-LA MÚSICA DELOS PERFUMES,

.\

Ignoro, amigo lector, si eres ó no aficiona.do á los perfumes; pero de mí sé decirte que la costumbre de usar d~
ellos dentro de los debidos límites, no me parece _defecto ~i •¡.
contrariedad en la vida, y antes la reputo de cualidad envidiable y positivo beneficio.
. .
Declaro, pues, sin ambages, qi;e gusto de recrear mi_s o¡os L.:======~'I
con las bellezas del color y la línea; que ena.mor_an mi oído
las creaciones de la música y los vagos murmurios del mar
.
Y, de la selva.; que pala.deo con delicia manj_ares delica.d_os Y exquisitos vinos; que me apetece el tl\cto suavísimo del _terc1opel_o Y la
seda, y que me hechiza de igual modo un perfum':ldiscreto, piadoso
a.migo y generoso ha.lago de mi olfato.
•
.
El uso ordinario de substac.cias aromáticas resulta ser ca.si tan
antiguo como el hombre. En los pueblos primitivos las vemos empleadas en las ceremonias del culto, especialmente quemándolas
ante los altares, de donde deriva sin duda alguna la palabra. per·

na.dos matices olorosos. La química, por su parte, y
hasta a.hora con v11,riada fortuna., ha trata.do de producir perfumes, sintéticos reconstituyendo científicamente
los de tales ó cuales flores; mas de otro lado ha conseguido la. obtención de esencias artificiales que imitan las
de la grosella, el limón, la piffa y otras frutas, y que se
emplean frecuentemente en toda suerte de trabajos de
repostería, y otras muchas, como la nerolina, el terpino] ó la del salicilato de metilo ( ácido salicílico tratado por el sulfúrico en presencia de alcohol metílico],
que ha logrado ponerse en moda entre los yanquis; mas
na.da, hasta hoy día, ha conseguido igualar siquiera. la
suavidad y frescura. de los aromas na.tura.les.

***

-··-·

. --·-· -··-

... ·;~Mod11lo1 de bordados y pinturas.

6.-Bordado de punto y colecc16n de trajee para nli'loa.

Estos han sido objeto de distintas clasificaciones,
agrupándolos en diez y_ocho clases_, denominad!Ls, respectivamente, rosada, Jazmínea, violácea., almizclada.,
balsámica, ambarada., herbácea, etc., según el prototipo
de ca.da una, al que se han referido los demás tipos secundarios; pero la clasificación más nota.ble en la materia. es la que hizo Delpino en 1873.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 13 de Septiembre de 1903.

&lt;No te apures-le decía en sus
cartas:-si tú no consigues ahí nada; si pierdes toda probabilidad de
lograr lo que deseas, vente acá;
tengo algún dinerillo y con él podremos hacer los gastos de la boda
y buscar tú alguna colocación.&gt;
Pero á Leonardo se le había despertado la ambición.
-¡Tornará la pa.tria-pensa.bata.n pobre, tan miserable como cuando la abandoné! No se reirían todos poco de mí!
Y el amor propio era más poderoso que el amor á Rosa, y le inducía á proseguir sus estériles esfuerzos para mejorar de fortuna y de
condición.

IV
Así trancurrieron algunos años;
durante dos ó tres, la triste plan•
chadora. no tuvo siquiera el consuelo de ver los garra.patos del que
amaba cada vez con mayor ternura.
En varias ocasiones había desecha.do proposiciones de matrimonio, más ó menos ventajosas: un
za.patero bastante acomodado había pretendido su mano; el dueño
de un café muy concurrido quiso
también toma.ria. por esposa, apreciando sus dotes de laboriosidad y
recato; pero ¡faltar ella á su compromiso! ¡Casarse como no fuera
con Leonardo! Ni un solo momento le ocurrió semejante pensamiento; sería mujer del emigrado ó moriría. soltera.
En.balde sus amigas, enteradas
de lo que ocurría, después de cen ·
surar su proceder, la aconsejaban
aceptase las proposiciones de sus
dos adoradores; la joven, aunque
había cesado de serlo, rechazaba.
ta.les cónsejos, indignándose al oírlos.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Poco á poco la iglesia se fué llenando de curiosos y desocupa.dos,
atraídos por la pompa desplegada
para solemnizar la ceremonia..
-¿Quienes serán los cónyuges?
- preguntábanse unos á otros.
Los comentarios eran infinitos;
las suposiciones eran diferentes y
opuestas.
Asegut·aban unos que se trataba.
de un marqués opulentísimo, que
daba su mano á una señorita ilustre; otros suponían ser el n(lvio un
banquero muy conocido en el distrito por su caudal y su luio; en fin,
no faltaba quien pretendiese que el
futuro era un industrial famoso por
su lujo y boato.
Pero cuando á las nueve, poco
más ó menos, se abrieron las puertas y apareció la nuprial pareja,
todos quedaron atónitos, asombrados.
Los conkayentes eran dos ancianos: ella con el abundante cabello
enteramente blanco, aunque conservando el semblante restos de pe·
regrina hermosura; él enteramente
desprovisto de pelo, y llevando en
el rostro las huellas de largos trabajos y penalidades.
Los futuros esposos vestían trajes populares; pero ostentaban valiosas alhajas: ella, pendientes de
perlas y brillantes; él, gruesa cadena de reloj y magníficos botones d'e
perlas en la camisa.
Los padrinos pertenecían á la
misma clase que los novios: parecían gente rica, aunque humilde.
Pronto circularon entre los presentes los nombres de los esposos:
ella se llamaba Rosa Alvarez; él
Leonardo Sánchez; la una era plancha.dora; &lt;retirada&gt;; el otro hacía
apenas un mes que había regresado de América con un capital de
consideración, debido á haberletocado el premio grande en la lotería.
He ahí la verdad: Leonardo, á
pesar de su laboriosidad, de su
honradez, no había conseguido r;ealizar sus modestas aspiraciones,
cuandu una tarde le ocurrió tomar

9.-Abrigo con esclavina y espalderos de trajes de paseo,

un billete entero para el próximo
sorteo, creyendo volverse loco al
saber pocos días despu_és que podía cobrar cincuenta mil duros.
No pensó entonces s~no en.~rnar
á la patria; en cumplir r~hg1osamente sus promesas, sus Juramentos.
ó .
Animado de tan nobles prop sitos, hizo un viaje rápido y teliz;
llegó á. Madrid, fué en seguida á
casa. dA Rosa., y le pareció que l_a.
encontraba tan joven y tan hechicera como antes.
En el contrato matrimonial constaba que la novia tenía sesenta
años, y el que iba á ser &lt;cornoañero de su vida&gt;, cuatro más.
Imagínese si la. ce!'emonia nupcial llamaría la atención de losque
la presenciaban, y si después . se
harían comentarios svbre &lt;la. ¡uventud&gt; de ambos consortes.
Lo que sabían poquísimos era.que
debían admirar ca.so tan extraordinario de consecuencia y de formalidad, digno de servir de ejem-

plo á la generación presente, que
no se distingue por semejantes dotes y circunstancias.
RAMON DE NA VAR RETE.

Mi cariño es como un mar:
Es muy hondo y es inmenso,
A veces tiene borrascas
Y á veces está sereno.
Cada lágrima que viertes
Es cual gota de rocío,
Que va á refrescar las flores
Del jardín de mi cariño.

México, D. E., mayo 8.
La primera médica Cirujana de
la Escuela de Mé:xico, Doctora
Matilde P. Montoya, ha escrito y
firmado lo siguiente, que bi.en merece ser leído:
«En esta epoca y en este país,
en donde tanto abundan los nifios escrofulosos y débiles, difícilmente habrá un médico que
no recete todos los días la
Emulsión de Scott, que por el
aceite de bacalao y los hipofosfitos que contiene, se considera como uno de los más preciosos remedios de la terapéutica infantil.

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrioblspo JttbaL
♦-

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañia de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos ~,as que se practicó la
11pertura del testamento del Ilustr1slmo Sr Arzobispo D. Patricio A. ll'eehaD
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La fortuna del distinguido prelado ascendió 11 cerca de $125,000 oro americano ; y segnn el Inventarlo que se ha
publicado. los bienes que dej6 tueroo
como sigue:

V·
Ha poco más de dos meses, laparroquia del barrio de Maravillas
ofrecía un aspecto inusitado: en to•
dos los altares había luces y flores;
el mayor estaba ma.g-níficamente
ilumina.do; se iba á celebrar una
boda de rumbo, y según decían el
sacristán y los monaguillos ácuantos les preguntaban, el casamiento
era entre un hombre muy rico y
&lt;una señora&gt; muy conocida y esti·
mada.

Dos pólizas de '·La Mutua,' ' Compall!a de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,llllO oro.
Acciones en efectivo y eu
Bancos . . . . . . . . 37,000 oro.
Ent re las d1sposlclones del sef!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas :

Se reservan camas en Carro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

F.A.RNSWORTH.-Agente General.

ta. San FPanolaoo!I llflm. B!I llllthc/oo!I

a. #.

••••••••••••••••••••••••••••••••••

A su h ermana, se!lorita Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos Y $25,000
oro en. una de las pólizas de seguro:
11 la seliora Ana A. Feehan, viuda del
sef!or doctor Eduardo L. Feehan, hermano del seilor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo ; 11 la Academia de San Patricio de Chicago, de la que es preceptora
su hermana Madre Marfa Catalina,
$10,000 oro' de la O.ltima póliza; ll la
escuela • 'Santa Marta'• de ensef!anza
pnl.ctica para varones, de Feehanvllle,
Illinois, que era la lnstltuc16n por la
que ml1s se Interesaba el sef!or Arzobispo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la O.ltlma póliza.

1.-Trajes para paseos campestres

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

�Domingo 20 de SeptiembTe de 1903.

Ios sombreros tn los teatros
Tema de muchos artículos y de
muchas conversaciones ha sido, y
lo seguirá siendo, el empleo de los
sombreros en el teatro ó espectáculos de determinada naturaleza.
Quiero terciar oo el asunto, no para
emitir mi opinión, que por cierto
nada vale, sino para sintetizar en
breves frases el pro y el contra de
tan debatida cuestión. Ante todo,
manifestarl, á mis lectoras que voy
á referirme únicamente al público
mexicano, pues por lo que hace al
europeo, ya los cronistas están convencidos de que es un poco ino-obernable y voluntarioso.
"
Hace algúa tiempo, dos años poco ~ás á menos, la precsa de la
Capital, y en su seguimiento la de
toda la República, tomaron con
verdadero calor la cruzada contra
el empleo de los sombreros femeninos en_ los teatros y á fe que el
asunteJo se prestó á mucho: sobre
él ~e e~cribieron artículos jocosos,
editoriales de carácter «tendencioso&gt;, crónicas literarias de ni!lgún
valer, y aún recuerdo haber leído
un artículo indigesto y cansadísimo que quería darle al asunto un
sesgo filosófico. Todo esto quedó convertido en palabras, palabras y más palabras. No se obtuvo resultado práctico, y en vista de
ello, los periodista~ nos dejaron
descansar un poco con sus bromas
ligeras y algunas de mal gusto.
Yo, que me intereso por todo lo
q~e á las mujeres concierne, diré á
mis lectoras que en ningún país del
mundo se ha logrado obligar á las
damas á la privación de los sombreros en los ~atros. Es claro que en
representaciones de determinado
gén_ero_, ta!es como óperas, veladas
de rnvitaciÓ!l, etc., ninguna seffora
se atrevería á. presentarse sin la.cabeza descubierta; pero en las zarzuel~s, circo~, comedias, etc., vespertrnas, ~mcame~te vespertinas,
hay que fi¡ars~ bien, las mujeres
podemos atav_iarnos como mejor
n?s plazca, sin temor del ridículo
i;ii mucho menos de la cui·silería.
Po~ r egla general, en las representaciones nocturnas, es de mal gusto
presentarnos luciendo un sombrero
«1 ast fashion&gt;; pero cuando esta
p_renda no es de exageradas dimens10nes, resulta bien vista y aun elegante.
Hay que hablar con toda fran6ueza: el ataque rudísimo que en
pocas pasadas se nos vino encima
Y que probablemente se reanudará
fiarte del s~xo masculino, poco ga:
ante por cierto en esta ocasión que
antepone á los principios más :udi-

i,
-; .. .\_
.

\,.

\ --~.-"!'
½

\ :.
""·

'

'l.
l

'

«

\

~e';)tarios de la cortesía, los principios, un poco reprochables por
cierto, de la poltronería y la comodidad. Si los caballeros tratan de
presenciar los espectáculos teatrales basta en sus detalles más mínimos, y quieren para ello estar con
todas las comodidades apetecibles,

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

busquen la manera delog1·arlo, sin
tratar de que nosotras, que como
uno de los principales goces tenemos el de la elegancia, aun cuando
ésta sea un poco vanidosilla nos
sacrifiquemos por complac~rlos
cuando todas las consideraciones
amabilidades deben estar de su

y

edad, y á consecuencia de una pulmonía, se le había declarado la tisis. El se hallaba arriba en su cuarto, con r?stro e~f:laquecido y brillantes o¡os, sufriendo bajo las cortinas de su lecho. La. sombra de este cuarto abrumaba á todos los habitantes de la casa, donde los ojos
ansiosos no tenían para alumbrarse más que el pálido resplandor de
una lamparilla nocturna.
La Hermanita llegada á la hora
del crepúsculo. al punto transformó
el ambiente. Parecía traer consigo
una ráfaga de aire puro, un rayo
de luz y un vago perfume de primavera.
Ella iba y venía, preparaba las
pociones, arreglándolo todo con
gracia encantadora. Felipe contemplaba á la Hermanita azul con arrobamiento.
-¿.Cómo os llamáis?
-La Hermana Lucila.
Al pronunciar ella su nombt·e pareció iluminarse el aposento. '
-No os apartéis de mí, Hermana
Lucila, me siento mejor cuando estáis al lado mío.
Ella se sentó cerca del enfermo,
colando sobre las enflaquecidas manos y la ardorosa frente de éste,
las delicadas suya.s, mirándolo al
mismo tiempo con apacible sonrisa.
Una sensación desconocida se
apoderó del joven bajo el poder de
este encanto. No era una fantástica visión, sino nna figura real y
efectiva la que acudía á aliviar su
sufrimiento y á comunicarle vida
al contacto de sus manos.
Ellos permaneciei·on silenciosos.
Nadie vino á turbarla calma de este idilio. Pero una tarde Felipe dijo en voz baja:

-Tenéis bonitas manos y bellos ojos, Het·mana
Lucila.
Las manos temblaron y se evadieron, y bajo los
párpados, súbitamente abatidos, la mirada pareció
también querer escapar.
-Señor Felipe, si repetís cosas semejantes, me veré en la forzosa necesidad de partir.
El se puso muy pálido y cerró los ojos.
Ella desde entonces evitaba, en todo lo que podía,
el roce de sus vestidos y el contacto de sus manos,
que eran de aquellas que comunican ternura doquiera que se posan.
Al día siguiente él la llamó:
-Hermana Lucilal
Ella se aproximó.
-¿.Está usted enojada?
-Psit! .... Tranquilícese y tome
su alimento.
Mas, al acercar la taza, ella acercó también la mano que la sostenía
y Felipe impl'imió sobre ésta un
beso.

parte. Próximamente me referiré á
artículos que sobre el particularba
publicado la prensa europea y la
norteamericana, en los cuales toda
la razón está de nuestra parte.
:MARÍA LUISA.

LA HERMANA DE LA CARIDAD
La hermanita llegó una tarde á la hora del crepúsculo.
Ella apareció en el umbral de la puerta, llevando por todo
bagaje una estrecha y negra caja de madera. Oyóse una melodiosa voz:
-Soy la. enfermera enviada por nuestra superiora.
Y entró deslizándose suavemente por la sombra de la antecámara. La lámpara, traída al punto, iluminó un rost1·0 juvenil, de tez pura, grandes ojos claros y fresca boca de bl_a.';lca
dentadura. Fué ésta para la triste casa como una aparición
del auxilio divino, como una linda luz que, apagada durante
mucho tiempo, se encendie1·a súbitamente c~:,n su vigor perdido,y como el renacimiento de unir cosa olvidada, de una sonrisa.
-Conducidme cerca de mi enfermo.
Ella entró en el triste aposento de Felipe y con dulce sonrisa se acercó á la silla de extensión donde él estaba envuelto
en cobertores é inclinándose gentilmente, apoyó con suavidad su pequefla mano en la del joven.
-Os devolveremos la salud, dijo ella.
Oh! qué mirada. la que didgió la madre á aquella que t_raía
consigo la esperanza'. Y esa noche, en el comedor, que no_r~unía en torno de los insípidos manjares sino ca.ras ail!i-ust1adas y profundo silencio lleno de inquietud, los rostros todos
estaban serenos, los vasos sonaban con más cla.ridad,
la intimidad se extendió con una dulce confianza, Y la
comida, por vez prímera desde hacía mucho tiempo, fué
casi alegre. De tal modo que al llegar á los postres,
dijo el padre:
-Beberemos una botella de champaña, Hermana, para festejar vuestra llegada.
-Con mucho gusto.
Ella aceptó sin gaz:moñería. Las reglas de s~ orden
eran bastante tolerantes, y en su naturaleza _misma no
había un átomo de rigidez ni de unción monástica. Aquella. cofia de tosco género y aquella tela az~l de su vestido cubrían un ser en la primavera de la vida.

***

Ha.cía dos meses que á. Felipe, á los veintidós años de
2.-Vestidos de visita y paseo,

3.-Trajes de calle y casa.

La Hermana Lucila volvió á colocar bajo su brazo su cajita de
madera negra. Ella se disponía á
marchar al punto de la casa donde
acababa de ser ofendida .... Pero
la madre la esperaba en la puerta
y con mirada suplicante le atajaba
el paso:
-Nosoti·os no podemos prescindir de vos aquí. ... y vuestra. partida lo mataría.
Pobre madre! no se le ocurría estar celosa de la extranjera que le
había usurpado el puesto cerca de
su hijo. Ella apartaba sus miradas de aquella peligrosa intimidad.
Bastá.bale la esperanza de que él
pudiera vivir y ser feliz.
-Por favor, no partáis.
La Hermana Lucila dejó su caja
de madera negra y, con aspecto imponente y rostro austero, volvió al
cuarto del paciente. Pero en esta
vez la sonrisa había desaparecido
de sus labios.
La primavera se anunciaba en
las campánulas de las lilas. Los
médicos permitiel'On á Felipe que
saliese á la terraza. Instalado en
su silla de extensión y rodeado de
cojines, él ponía á la luz sus enflaquecidas manos, como si quisiera
atraerla y envolverse en ella.. .. .
El cielo ostentaba una profunda
limpidez. Había solamente apagadas líneas de pequeñas nubecillas
blancas que danzaban muy elevadas en el espacio, acaso la blanca
vestidura de los ángeles tendida
sobre invisibles cuerdas.
Felipe y la Hermana Lucila permanecian allí el uno cet·ca del otro,
envueltos en la tibieza de la atmósfera y en el aliento que despedían
los jardines de ahril. Por encima
del muro de la terraza, una acacia
extendía sus ramas, que, al agitarlas el viento, cubrían el suelo con
los rojos pétalos de sus flores.
Y fué en un mediodía y en una
hora de apacible luz que el joven
se atrevió á declarársele:
-Hermana Lucila ..... .
La cofia se inclinó con un batir
de alas.
-Yo os amo.
Las alas de la cofia se agitaron
bruscamente, así como las de un
pájaro herido.

�Domingo 20 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

*

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

rosos sacrificios? ¿Y si pecaba contra
las reglas monásticas escandalizando la.
moral huma.na., deja.ría ella, por esto, de
ser la atenta. servidora y la fiel prometí·
da. de su divino a.migo?
Y el encanta.miento continuó. La mentira. de la. Herma.na Lucila mantuvo fascinado al pobre joven hasta. en su supremo instante, en que con a.paga.da. voz
murmuró agonizando:
- Dadme un beso, Hermana. Lucila..
Ella, i nclinándose sobre él, a.sí lo hizo.
Y fué con aquel delicioso beso estampado sobre su boca,
que el desgraciado
joven exhaló su último a.liento.
Y solamente entonces, aquella angelical criatura acudió
á buscar la absolución de su culpa..

Las alas blancas*se* habían fugado sin
que nada pudiese retenerlas; y rápidas
volaron hacia la calle, donde labora vespertina se acercaba, yendo á posarse sobre las losas de una iglesia.
Aquella ofensiva. declaración no había
inquietado el corazón de. la Hermana. Lucila; pero sí profanado el recinto donde
la religiosa se resguardaba de las tentaciones humanas.
Iba en busca de un sacerdote para confesarse y_puri~carse del ultraje .... Pero
el confesionario estaba vacío desierta
la iglesia, y la noche cercana.'
La pobre Hermanita se encontraba
aislada, sin guía, sin adoyo en el trastorno de su
conciencia. Ella no podía
volver al convento con esa
mancha. ....
¡María Santísima, iluminadmel ¡Jesús, dirigid mis
pasos,ya que me encuentro
sola en tu presencia.!
Durante largo t iempo la
Herma.nita permaneció allí,
prosternada en espera de
la protección divina que
descendería sobre ella..
Las alas blancas cruzaban de nuevo la calle. ¿A
dónde se dirigía.!l en la
obscuridad de la noche'?
Impulsadas por brisa misteriosa, ellas tornaban á la
casa de donde poco antes
habían volado. Cerca de la
puerta cesaron tle agitarse, manteniéndose inmóviles en la. sombra.
La Hermana Lucila contemplaba la fachada; vislumbrábanse luces tras las
,
ventanas, no la claridad
.
de tranquilas lámparas, sino ~esplandores mquietos y agitados. Soplo siniestro mvadfa esta morada. Abl'ióse la puerta dando
paso á un hombre, en el que la Hermana Lucila reconoció al médico.
-¿Sigue peor el enfermo? pl'eguntó ella adelantándose hacia él.
'
-Ah! ¿sois vos, Hermana? El pobre muchacho está perdido; una violenta emoción ha roto sin duda
sus delicadas fibras .... Acaso su existencia no se
plolongará más de quince días .... No nos resta más
que dulcificar su fin.

JUAN lllADELINE,

explicadón dt

nutstros grabados.

Núm. !.-Representa nuestro grabado una bonita colección de trajes de paseo campestre y un vestí·
dito infantil. Los trajes para señoritas á que se refieren estos figurines, se confeccionan con telas de
colores claros y uniformes. Dos de
estos trajes llevan cuelloshombreras con aplicaciones de encaje, y el
tercero-el del centro-imita en su
corpiño un torero, aunque sin ser-

lo, biendefinido. Las faldas son Ji.
sas. y sólo en su longitud llevan
aplicaciones de pasamanería. El
vestidito infantil luce un abrigo de
anchas solapas y cuello doblado,
y de doble fila de botones.
ESPERANZA.

Lo que sobra.
Yo no sé cómo se llama,
Ni me importa nada, un tal
Que fué á la estación central

A expedir un telegrama.
Sólo sé que el tal, con suma
Presteza y estilo gráfico,
Puso el parte telegráfico
Así, al correr de la pluma:
«Don Cayetano Solar,
Farmacéutico. -Algodor,
Te a.visamos, gran dolor,
Padre acaba de expirar.
Ven á Madrid al momento
Arreglar disposiciones;
Heredamos seis millones;
Martes abre testamento.&gt;
Y firmando l a receta.
Saca el precio del bolsillo
De un telegrama sencillo,

.,
Erguida y llena de gravedad, resolvió la
Hermana Lucila traspasar de nuevo el dintel en donde ella había posado su planta
una tarde, á la. hora crPpuscular; y ascendió la escalera que conducía al aposen·
to del moribundo; y todo el .encanto de su
gracia y de su sonrisa se esparció nueva•
mente en aquel recinto.
-¿Sois vos? dijo cuando estuvieron solos
¿sois vos la que habéis vuelto? ¿Luego m~
habéis perdonado'?
Ella inclinó sobre aquel sufrimiento su
d~lce rostro, y con delicada castidad imprimió un beso sobre los párpados del joven.
-Oh! Herma.na Lucila. ... . Herma.na Lucila, ¿por ventura me amáis también vos?
-Yo os amo, dijo ella.

***

La piadosa. mentira produjo un efecto maravilloso en el enfermo.
Por la ventana abierta entraba. el esplendor de la. pdmavera. Mas no era esa luz la
que lo fascinaba, sino la que emanaba aquella criatura encantadora.
La Herm.ana. Lucila. no rechazó ya las palabras ardientes; ella las acogió, no por corresponder á su amor, pero sí para dulcificar su sufrimiento.
-Dadme vuestras manos, Hermana Lucila, otorga.dme vuestras mira.das ellas me
devuelven la vida.
'
Y puso al servicio del agonizante no solamente toda la gracia y toda la dehcadeza
de que ella. disponía, sino tal vez hasta su
salvación eterna.
Pues ella era la prometida de Cristo y no
d~bía dar oído á las protestas amorosas de
nm~ún hombre: Mas no era amor, sino compasión, el móvil de sus acciones y
donde hay compasión hay·siempre
algo de Cristo.
¿Su piedad debía detenerse en la
asistencia del enfermo? ¿Y prodi1tándole más ternura á fin de dulcificar sus últimos momentos, traicionaría ella sus juramentos y la sublime misión á la cual se había consagrado:
¿~o demostraría esto, por el contrario, una excelsa piedad, una muy
alta caridad, y más nobles y gene-

""
5.- Modelo d e bordados para aplicaciones.
4.-Vestidos de paseo y reunión

es decir, una peseta.
-Aquí hay palabras de más,
Dice uno de los que cobran;
O hay que quitar las que sobran,
O hay que pagar algo más.
Y el hijo, desconsolado
Leyendo en acento quedo,
Y contando con el dedo
Las palabras que ha estampado,
Dice por fin:-Sí, señor,
Sobran dos; da el telegrama:
Y tras una. pausa exclama:
-Quítele usted, &lt;gran dolor.&gt;
EUSEBIO BLASCO.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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