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                    <text>•

México, 24 de mayo de 1914

+

-

-+

r,•

1

+

+

Capitán don José Azueta, muerto v&amp;lercsamente en Yel'ncruz por &lt;lefencle;• la inte¡:;1':idnd de la Patria.

l

�'

�A nuestros agentes que no pagan.

!
J

+

li

+

Toda solución de continuidad en la piel; toda herill::i por peque1h
que sea; un granito abierto; una ult:erita, es una puena a1Jie1 ta a h
iufecci6n; la mayor parte de los m icrobios patógenos se e~1cuentrau e. 1
el polvo de las calles; allr se ba.llan el de la tuberculosis, el del tt-tanQS, el d e l cáncer, etc., y estos m icrobio,; penetran en .el or~:.:ulsrn:,
cuando se ponen en contacto con la piel desnuda de ~u Cp1denm_s. A.d-·más, ldiS afeccio nes de la piel, granos, tumores, her11.las, erupcwnes }
otras, se hacen más graves, a medida que se les _cura Y se vuelve~1
crónicas y a ,eces incurables, por falta de tratam1ent? oportun~.
Tocfbs los facultativos recomiendan para et tratamiento de di cha-,
enfermedades, la Pomada Balsámica '.\larnvillosn como el medi camer.:to más eficaz y de resultados más seguros.

,¡,
&lt;it

Í

+

:¡:
~
i_

Participamos a los. agentes que tienen saldo pendiente con
esta Compañía, que si en el término de 15 días, no han cubierto
sus adeudos, haremos el cobro por conducto de este periódico.
LA DIRECCION.

más mada año, y 1 0,000 más caU1.
mil años.
El sol, aun en los tiempos más favc-rab les, no derrite al dfa sino unacapa de nieve de 50 a 70 cenUmetros
do espesor.
En 1 846 a b rióse paso un alud lMl'
entre un bosque del pueblecito pirenaico de Aragnonet y arrasó má.s &lt;J&lt;:i
15,000 abetos.
Hay alud es que arrastran 100, 00,l
metros cúbicos de nieve.

.;.

HE VENTA EN TOllAS LAS FAil)UCIAS A $0.~5 CT\'S . LA CAJA.

+

+
+
+

ADVERTENCIA:-Conviene sabe r, que comerciantes poco escrupulosos, tal vez por tener mayor utilidad, no vacilan en dar al .com·
prador medi camentos que ya por el nombre o por la semeJanz.1
de su envase se confunden con éste, por lo _qu.e recome ~damos
ex.da el nombre completo d~ PnmtHl.l Bah·.;1111 ll '.\lar·a,·illcsa y u :.
marca de fábri ca que es el águila de dos cabezas.
+

'

+

t++++,.-~+I ! ¡ ¡ ! 1 l ¡ iHs-♦ ..+-i&gt;++•+U++I 111111111 ti UI+&gt;'

UX PO{'O TARDE.
W1 iadividuo encuentra una señora en el parque y la sigue despu és poi·
distintas calles y paseos hasta que
toma. el tranvfa, baja de él y sigue
a pié basta el centro d e la población.
El individuo Eube también al coche; b señ-0-ra baja y continúa seguida d€! caballero.
La sefiora se vuelve de pronto y
exclama con indignadón:
-¡Imbécil! ¡Estúpido!
- Señora, podrfa usted habérmelo
dicho antes.

Una crónica inglesa dice que en
las mesas elegantes siguen triunfando como adorno las flores; pero las
artificiales, y no las de trapo; sino
Ja,s de papel.
Ahora, que parn. que tengan verdadero mérito requieren que s ean
!abo;- de la señora de la casa.

CURIOSIDADES
Graham Wbite, cree que dentro de
diez años los voladores serán tan comunes como los automóviles Y que
la aviación ofrecerá casi tan pocos
peligros como el automovilismo.

.,, .e!•

•~ ,¡, •E&gt;

+

El arte de escribir anuncios es YJ.
una rama importante de la literatnra .. Algunos escritores há.biles en eet,:.¡. especialidad, disfrutan de sueldos
que suben a 10,000 oro al año. En el
Instituto de periodistas hay una clase en que se da esta enseñanza.

Las personas crecen m!ís rápidamente el primer año de su vida. qui.~
en todo el resto de ella.

+++

+++

w .;:, +

El aparato telefónico m4s per•
fecto, cómoCo y elegante.

Las serpientes no suben a lCls árboles enroscá.ndo~e en ellos, sino sujettndose con las escama-s.
En Italia hay más teatros, en proporción de Ja pobJa,ción, que en pafs
alguno.

Una libra de corcho basta para
sostener a un hombre, de peso ordinario, en el agua.

i

Para domicilio, $6,25.
Para oficina y comercio, $8.33 .
Departamento de contratoa,
lila. Victoria 118-M.

+

i

"Cada subscriptor tiene su linea" :

,..a•••••••• ••••••••i'1st911,.

Algunas de las principales compañías a las

Compañía Petrolera ''Pecero", S. A.

"
"
"

"La Luz", ,,

"

"

Mexic¡¡na de Petróleo del Pánuco y
Tamesí.
Mexicana

de Petróleo "La

Espe-

ranza".

Union Oil Co., S. A.
JMPRENTA

\'ERDADES Y MENTIRAS
GRANlJES CAJIPANAS.

que les he hecho acciones:

DE

EDUARDO l. AGUILAR

La. de Krernlfn, en Moscou, pesa
30 1 ,266 kilogramos.
La de 1\fopaisk, cerca d s !\Ioscou,
297,000 .
Burmah, en Amarapura (Birruaria), 180,000.
La de Trotzkoi, 175,000.
:\fog,oung, ciudad de Birmania, ..
90,000.
Templo de las diez mil eda des, cercad:? P ekín, 55,000.
Saint-lvon, 58,000.
Pago-da de Ragún (Birmania), ..
30,000.
París (Nuestr2. Señora), 17 ,140.
Sem; (catedral), 16,230.
Wetminster (Inglaterra), 13 ,000.
Roma (San Pedro), 12,680.
Paml)lonh. (·cateqraL), 11,960.
Zaragoza (Torre Nueva), 9 ,2 00.
Londres (San Pablo), Escori~l, ..
6,000.

Talleres de Grabado en Acero y Cobre, Lito-

Mex. 684 Juárez.
Teléfonos {

Ericsson 1518.

1
-

1

NO ,:=¡~~e~~:~!
sean de compa.

ñías serias.

i
i

En enero de 1854 cayó en Yaconct
12. nieve a 46 grados sobre cero.
En el San Gotardo, a 2,903 metros
de altura, caen con frecuencia dos mE&gt;í-r~ de nieve tn una sola noche.
Si la nieve que cae actualmente en
los Alpes se conservara donde caP,
ten drfan estos montes 1,000 metr0s

TALLERES OE

GRABADO,

LITOGRAFIA,

IMPRENTA,

ENCUAOERNACION
RAYADOS

1 t:duardo l. Aguilar
+

! Sa de Bucarel! 116.

!~

+

.. ~ d o un remedio ha vivido por más de
treinta años, aumentando continuamente su popularidad é influencia, y miles de miles de mujeres
declaran que deben sus vidas á él, no es
lógico suponer que es un artículo de
gran ménto?
Desafiamos al mundo entero á que
se nos presente otro remedio para
cierta clase de enfermedad que haya
obtenido la inmensa demanda y man•
tenido la misma por tantos años como el
Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E.
Pinkham, el famoso remedio para enfer•
medades de señoras. Solamente siendo
una medicina que produce resultados
maravillosos y muy honrados los reclamos ,;¡~3 do ella se hacen, es posible
alcanzar el admirable éxito obtenido
por este remedio.

El COMPUESTO VEGETAL DE
LA SRA. LYDIA E. PINKHAM
(. "Elkhart, lndianL-'' Por espacio de catorce años estuve sufriendo de
inflamación orgánica, debilidad femenina é irregularidades. Los dolores
en mis costad.os aumentaban cuando camina.ba ó permanecía de pie y tenia
terrible dolores tirantes hacía abajo. Además, estaba triste, sentfa mis
ojos pesados, y me volví flaca y páhda. Seis '1.octores intentaron curarme,
pero el alivio que me proporcionaron fué sólo temporal.
Decidí probar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y usar
la Loción Sanativa. Durante cuatro meses estuve haciendo uso de los C'itados remedios y no tengo palabras ahora para darle las gracias p_or los
beneficios obtenidos. Si estas líneas pueden serle útiles, tiene Ud. mi
permiso para publicarlas. "-Sra. SADIE \VILLIAMS, 455 James Street,
Elkhart, Indiana.
~ S1 está Ud. surrfondo alguna de estas enfermedades y dcsC'a un cons(Ljo
especial. escriba oonftdencialmente á Lydia E. l.,inkham MC'diclne Co.,
Lynn, :Mass., E. U. de A. Su carta será abierta leida y contestada por
ana señora 1 considerada estrictamente con1ldc11clal.
·

Ap. 2029.
T léf
{ Mex. 684. Juárez.
e onos: Ericsson 1518.

en las redes metafisioas del juicio,
que nunca fué conceptuoso o pedante.
Y por este género de literatura, razonablemente, la gente muestra lauda.bl e atención .
Los letrados que gusten de ser sine ros sentirá.u, en e l
fondo, qu od
en este particular está.u acordes con
el vulgo. Se dirfa qu el supremo recurso literario de la época es el buen
humorismo y los a;critores empaquetados, predicadores de cosas ha mil
años sabidas, debieran ya guardar un
silencio decoroso y prudente y si uo
son capaces de animar su inerte vena
de humor, no debieran fatigar a uu
público que se niega a leerles, hastiado.
Debemos convenir con el admira•
ble señor France, prfncipe de los humoristas contemporá.neos, que otrJ.
cosa no es el grande ingenio, que sólo merecen la pena. de ser leídos aquellos libros como el Cándido de Voltaire donde tra,s la burla perenne Y
Ja más e.ruda iron1i se acrecienta la
figura. melancólica y regocijada. a un
tiempo mismo, ¡extr&lt;iña paradoja! del
profesor Panflos.
Y cuAnto ganarían algunos escritores jóvenes dejá.ndose llevar por las
corrientes del humorismo actual! La
gente no acepta las viejas ldeas sino
trajeadas con un plá.cido manto de
risa .....
Rical"do José clel Castillo.

Un Teatro original
EL DE SARCE EN BOLOXIA.

COMPRUEBE

que sean impresas
m1 casa, porque

!t--~-

,\)Contestad ÁEsta Pregunta ,

que se las enseñen yen

+

OE

.~LGO SOBRF. NTEYES

A parta1lo 2629.

óa. de llucareli 116.

¡,

EXIJA

y

grafía, Linotipia, Encuadernación y Rayados,

Fábrica de Libros en blanco.

México, 24 de mayo de 1914. ·

Año XXI.-Tomo 111.

-~:::

T•.

¡+
¡·
1+
:e +

1

•

Aeoletrado como artículo de segunda ~laae el 3 de Noviembre de 1894.

•¡

••••••••••••••••••••••••••

Busque usted "La Semana Ilustrada"

LOS ESCRITORES Y EL HUMORISMO
Ventaja innegable tienen los escritores má.s o menos preocupados dz
lo que tan poderosamente se ha datlo
en llamar "problemas del pensamiento." Ellos escriben cosas profun•
í!::1.s y graves y nadie los lee, aunqu ~
las personas simples rodeándole de
respeto que bastante se asemeja a la
admiración. Esta.n, pues, libres de lo~
furores de la critica que desprecilíndoles les respeta y no pocos de ellos
aisfrutan del atributo ma.s inefable
y envidiable que puede dá.reele al fer
humano, como lo es el de la sabidu-;
rfa. En cambio, los escritores de humor, gente de meollo trivial y ilgero
que de dos plumadas y entre cha rias
y comentarios de bulevar, de todo
juzga y sobre todo escribe. llcv§.ndo&lt;,e
la palma del favor públtc:1, son lefd06 profusamente y con satü,facción
y gusto que no se disimulan. Y a fe
que lo merecen. En efecto· ;, (i.Ué le
interesan ni cómo pueden agradarle
a la mayorfa de los hombres esas
largas, laboriosas y pesadas diserta,ciones sobre el "yo y el no yo" y
otros temas paralelos? Las gente;.,
tanto las personas cultas o letradas
como quienes apenas se dan cuenta de
su existencia sienten, al dfa, una profunda repugnancia por las ideas y es
que, realmente, las ideas no valen la
pena ,sino las formas de expresión
que toman. Y como quiera que el
mcnff3 entendido ha alcanzado ya la
convicción de que, en estos manejos
del pensamiento a la fecha todo es
repeUción monótona d~ lo que antes

se dijo, a medida que el hombre se
vuelve con más afán hacia la atmósfera mental que lo circunda, má'3
desesperado muéstrase por librarse
de ella o descomponer su antigüedad
en el aire más fino y ligero que no sofoque con presión terrible los impetu,s de la eterna fantasía. Y en esto,
caso extraño, la mayoria es bastant~
sensata.
Se principia ya a recibir con agrado la que pudiéramos llamar Intención oculta de los humoristas. Ellos
han tomado a su cargo, y gran número de escritores de nuestro tiempo
les siguen felizmente, el presentarnos
las más antiguas formas del pensamiento revestidas de gracia risueña.,
con nueva vida amable; y aquellos
asuntos áridos de toda fndole, sin excluir los poHticos y sociológicos, son
tratados con. un desenfado burlee.::o
que luego de habituarnos al sistema
del escritor nos deleita sin reservaH.
No estará fuera de lugar el que recordemos aquf aquel103 sabrosos comen
tarios que son una excelente muestra
de lo a-sentado, que a cada paso de
hallan en las crónicas literarias a '.1.
moda y aquella pura sal de ingenio
que derramó Ec;a de Quiroz en sus
consideraciones sobre la Doctrina de
Monroe y en su estudio sobre el pueblo chino, donde entre las má..s justas
y relevantes observaciones -corre el
rumor desenfrenado de la risa que se
quiebra ya en ironfa sutil , estalla en
franco estrépito de burla o disimulada y comprimida se contiene presa

Cerca de Praga, en pleno pafs de
Bohemia se ha inaugurado, con una
representación de "La novia robada."
un teatro al aire Jibre que ha te!lido
la suerte de hacerse popular i• n r-eguida y de congregar, para cada representación, má.s de 50,000 espectadores.
Dispuef3to el escenario en Una pequeña llanura y la enorme platea en
la cuesta de la colina, el teatro dió
poco trabajo y exigió poco capital.
Se halla en nuevo teatro al aire
libre, al que seguirAn otros mAs en
toda Bohemia en el pueblo de Sarce, y ha constitufdo para éste una
providencial 'loter'ía.

Número 47

••••••••••••••••••••••••••
♦

-,

+
ti,

DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO.
Arte 1 Ll.teratara.

• Editado por "El Mundo

+
+
,t

+
•

+
♦

•+
♦

+

do" y º'La Semana
da," S. A.

lik.

Entre otras cosas construyó un
pabellón de madera para el emperador. Este lo tomó bajo su prote~ción, casando al carpintero con su
hija mayor.
De esta manera el obrero de Bala
es convirtió en un dignatario de la

♦

•
•
•

♦

•

DIRECTOR GENERAL Y OJD.. •
RENTE:
♦
EDUARDO I. AGUILAR.
♦

Jl!JFE DE REDACCION:
MANUEL DE LA TORRB.

•
♦

♦

•

COLABORA.DORES:
•
Jo116 Juan Tablada.-LJc. Fe. ♦
• derico
Gamboa.-1.J.c.
Je.O.■ ♦
♦ M. Hábago.-Llc. N emeaio Gar. ♦
+ c(a Naranjo.-Llc. Rub6a Va-. •
+ lent.i,-Lic, Antonio Ramu Peo- •
♦ druesa.
♦
♦
OFICINAS:
•
♦ 6a. de Bucareli, 118.-Aparta- • ·
♦
do 149.-Telétono ■: M4ti:ica- ♦
♦
na, 684, Ju6.res; EriCNou.,
♦
♦
1618.
♦
♦
( con llneu de ei:ten■ IOn.)
•
♦ PRECIOS DE SUBSCRIPCION: ♦
+ Por trimestre en lo ■
♦
+ Estados.
. $ 4.60 ♦
+ Por sets mesea en lo ■
♦
+ Estados.
. . . .
9.00 ♦
+ Por 1 afio en 101 E ■ ta♦
+ dos. . . . . .
18.00 +
+ Por 6 me■ ea en e! ex•
•
+ tranjero. .
16.00 ♦
+ Por 1 año en el ei:tran♦
+ jera. .
. . . . 30.00 ♦
+ En México, aubscrlctOn
♦
+ por un mea. . . .
1.Z6 ♦
+ N11meros sueltos. . . . 0.36 ♦
+ Nümero ■ atrasadoa. . . 0.60 ♦
+ Todos loa pagos han de ■er pre-- ♦
♦
ciaamente adelantadoa.
♦
♦
Para la publlcaclOn de a?taoa •
♦ en eete per16dlco, dlrlglrae a ♦
,. B. &amp; O. Ooet■chel, .A.ven.ld11. 11 4• •
♦ Septiembre, 28. 801 agen.tu en ♦
♦ Buropa, la Boc16t, Mutuell• de •
+ Publ1clt,, 14 ru ■ de Roua:e. ♦
♦ mont, (t- e.)
♦
♦ NO BE DBVUELVIIIN ORIOI- ♦
&lt;•
NALES.
•
♦
♦
Toda corrNl)onden.cla 7 giro ■ ♦
+ deben r ■ mlUne al Director 0• ♦
+ rente General.
♦
♦

++ ♦♦♦♦ + ♦♦ ++++••·

--M•i i M 1 ! i U i 1 ! 1 i 11111 !

+
♦

.

CALEN])ARJO DE LA

~•

El alcalde del pueblo húngaro
Baia ha recibido hace pocos dias
una carta del ministro plenipotenciario de Alemania en Abisinia com unicá.ndole que el carpintero Bolbel,
habla fallecido en Adis Abeba.
La vida de Folbel es muy interesante.
Hace doce años abandonó la HUt;.grfa, dirigiéndose a Adis Abeba,
donde trabajó por cuenta de Menc-

♦

•

•

llE CARPINTERO A YERNO DEL
F.~fPERADOR.

llu■tra-

Ilu ■ tra-

•

•

~

+
SEMANA. ♦
+

MAYO.

♦

❖

•

&lt;!&gt; Lunes 25.-Sa.n Gregorio.

ti-

+ .'\lartes

26.-San ~'elipe Neri.
it•
+ lUél-coles 27.-San Ranullo má.r. +
+ til'.
fl&gt;
&lt;!• Jueves 28.-8an Agustin Cantu- t,i,
&lt;!•
riense.
·::O
♦ Yie1•nes 29.-Santa María Magda• +
&lt;!•
lena.
•~
&lt;S&gt; Súbaclo 30.-Sa.n Fernando Rey.,;
~ Domingo 31.-Sta. Angela virgen.&lt;:~

+

+++"¡ t l $ e i

f 9 11l11 l l l t I f t

+
t

corte y tom6 parte en los consejos
de ministroe.
Sin embargo, continu6 siendo el
carpintero de la corte de Menelik.
Ha muerto de Hna pará.lsis cardiaca.
La corte de Abisinia ha decretado
dos semanas de luto.

�EL MUNDO ILUSTRADO

POEMAS TRIVIALES
MUS/CA
Todas las mañanas llegaba a la
misma hora, ante las rejas del Ja_i:din. A través de las humedecidas \ ~drieras de mi ventana, atisb!ba cuidadosamente sus más pequenos movimientos.
Empujando el plano que descansaba sobre dos ruedas verdes se detenta ante la reja, Y al dete!1~rse comenzaba a desgranar la mus1ca quP.
dormla en el fondo de la caja armoniosa.
j
Era una chiquilla de pelo Y o os
negros Y labios encendidos Una ra~
paza, metropolitana que arribó a la:
costas inglesas como otros mucl10.
coterráneos suyos, a ganarse la tda
recorriendo los caminos. En el P auo
tenla prisioneros aires Y c:!:nciones ~~
todos los palses. A cambios de su:,
músicas la generosidad inglesa arrojaba pe~lques a sus plantas; monedas que la ra1iaza recogla al momento ¡)ara seguir más adelant~Bajo las nieblas de Bretana, aquella alma latina era ge11:1ela de ~a
mfa Errabunda Y o;olitana, camlna.ba . caminaba bajo las encinas de~nudas Y los cielos plomisos. Sus nrnsicas llenaban las &lt;'ampiñas de dond•!
emigraron los pájaros, que sus pla1.Í
tas andariegas se grababan en e
poi vo de todos Jos caminos. .
do•!
Una mañana, ante las re1as .
jardln faltó de pr~nto _la ~atln«I
visita. En vano mis pup1l~s mdag~on 106 contornos tranqmlos. A -~
~e'os la campiña inglesa se alargaba
m~r¡hita. En los ra~ajes escuetos_.
per.dla la nieve caprichosas figura .._.
blancas rstalactitas. A esa ~añaua
sucedieron otras, Y ante las re1as di'!
jardln no se detuvo el J)lano suspendido sobre sus ruedp.s verdes.
-¿Habní. muerto?-me dije.. Tornarla a Italia? Desde l'ntonces
~is párpados no se abrieron a ~:i
mañana ror&gt; Jas llamadas de la ~usica Permanecfa en el Jecho son!!liento Y perezoso; la ausencia del

•
Dice Que La Pe-ru-aa Es Un R.emedJc,

EXOTICA
1 tenla siempre mi alcoba en 11~~~mbras: porque apenas habla ~::
ella los proyectados reflejos de .
&lt;.himenea sobre los muebles Y par-2de~asi perdida la esperanza ?e olrla
otra vez escuchaba en suenos sus
músicas fugaces; Y tem!a que la ,;ustituyera otra 1esconocida ante las
rejas del iardln.
e
En el b~rding se notó la falta e
la rapaza. Aquellas mbs, hombronas
v s\ler&gt;ciosas, amantes de la costun.bre sintieron que a la hora del brra~.' lec; faltaba lo que por ª _g?-:1
u:1~1po les funa habitual. Y reqmriea la patrona para que hablar
ron llano andariego.
otro l
d "t,. ,. la I)atrona no•
A la hora e 1
"·
.
. 6 que a Ja mañana ,s iguiente
anu111c;
otra
vez
la
música
ante
lai&gt;_
venc r,a
. .
rejas del jardln. La nct1c1a me en
tristeci6; y un vago temor se i.p•Jder6 de mi esplritu.
Una inquietud extraña turbóme
el sueño; las ,h&lt;}ras pasaban c•J:I
aplastante lentitud. En el relox vecino conté la:; horas. En los chlsJ)orroteos de los troncos secos que ardlan
en mi estufa !el tristes presagios.
Fué eon i.as lu&lt;'es de la aurora
cuando cerré los J)árpados Y me e?tregué al sueño. Cuando el cans:rnc1'&gt;
me hubo rendido bien, Y en br~~os
del sueño viajaba por mis ca!111nnas
abrazadas de sol, ante las re1as dP.I
jardln echó un plano a volar las n~tas de "La l\latchlcha." Corrl al ba,~
6 miré a través d.e los cristales, ,
~a~~ aquel cielo p\omlso Y los lírbo·
les desnudos, senU los aleteos_ d~ la
música que agonizaba en el pa1saJe.
Desde entonces, pienso con honda
desventura en el "otro.'' en aquel
"otro" piano que rodaba sobre sus
ruedas verdes la rapaza andariega
de alma gemela de la mla, Y que b~jo el cielo inglés tocaba aires prop1. s dejando que durmieran en la
c10
caja, sonora las notas d e f u ego qui•
piden abrasantes rayos de sol, botas
de manzanilla Y de C'laveles de sangr~·.
R. BEX.\ynrns POX('K

----o----

lo De la moral provienen dos
cosa; esenciales: la cultura de la
n¡turaleza Inteligente Y la duración
de los pueblos.
2o. Es preciso que el ent~ndi~1iellto vaya adornado de la c1enc1a ,le
las cosas, a fin de separar el bien del
mal.
:le. Filósofo es aquel que co1~oc~
a fondo los libros y las &lt;"osas. • 1
que todo lo pesa y todo lo somete

Soy una fresca manzana
Que en el árbol sazonada
Ya a picar el ave hambrie ta
Picar quiero yo la grana
De tu boquita sangrienta
Como a una fresca manzana.

Manvilloso.
f=:~:~.: -

\;0tl::14t&lt;
.......:~:

~1e:

Cual un arrullo argentino
De melancólicos trinos,
De trinos convalecientes,
Es mi de.;eo prístino:
Serlín mis besos urentes
Cual un arrullo argentino.

❖

Qui~ro abandonar mi pena
Con vidalitas someras
Como un tristol de arambel,
Y embriagar mi indócil vena
~En tu bo&lt;'a toda miel
Quiero abandonar mi pena.
SI fuera mi dios quijotesco
Pidiera un solio en tu pecho
Para ser tu emperador,
Y sembrar mi afán dantesco
Sobre tus labios de amor
Si fuera un dios quijotesco!
TORRES.

DULCE RECUERDO
Pm·a mi fiel y buen
nn1igo, J)ara 1111 hermano l'l señor Junu

n. Gutiérrez, ak&lt;·tuosa y

TA. ANNIE HENDREN,deRocklyn,

certifica. como signe:
S"MeWashington,
siento mejor de lo que me ho sen-

eir.

fra-tN·nnl-

mente.

Lo recuerdas muy bien, porque en
medio de tanta pepa que arrastra
uno consigo en el pesado fardo de la
vida nos acontecen cosas que hasta
en ;1 momento de morir, las perc!bimo~ claramente y sin duda: Redio maravil/oso.
. memoro aquellas manos de língel,
"Hoy esta.riá de cama ~i no les hubiera
porque de nadie mAs .eran las _manos que yo vi un dla de esos en que
-::onsultado. II:t.bfa toma.do tocia clase
la dicha lo persigue a uno: un par d&lt;&gt;
d'.l remedios, perc. ninguno me hizo bien.
manos como dos lotos vhos de alaLa. Peruna me ha. herho fe//z y saludabastro, como dos lirios lánguido~.
ble. Ca.re2co do palabras con que elobellas, s1,aves, blancas, leves, ~ersai:';
giar la. Peruna."
como el azahar, como la azaha, co•
No solo bs damas de la aristocracia.
mo la azurena, como el ave; no agaelo~lon la Peruna, sino tambi-,n las do
naban, acariciaban siempre; unas
mediana. posición. Tocio.a confían en el
manos asl me subyugan, me en&lt;'anfamoso remedio del Dr. Ilartman, y
tan me enamoran. l\11 alma se exjamás están sin la. Peruna.
tre~1ece de alegrfa intensa, cuando
El Doctor receta. anualmente la. Pe • mis plírpados se cierran para hacer
runa, miles de da.mas, y nunca deja. de
que la imaginación consiga ver en el
recibir una. multitud de cartas, como la
confin lejano, la belleza de un par
ele la Sta. Ilendren, dándole las gracia&amp;
de manos que, a semejanza de dos
µor sns consejos médicos, y especial•
palomas blancas, revolotean alegres ~
refrenan su vuelo en torno de m1
ment9 por los mar:i.villoso resultadoa
mente. :\le enamoran, me encanta1:'
que les dá b Peruua,
me subyugan las manos tersas ,del,cadas, bellas. ¡ ~la nos femeninas, suaves, leves, virginales!! ... ¿Por qué
si sois tan bellas maltratásteis mi corazón con el puñal de la hermosura?
¡ Manos que no agarran, que siempr.:Extracto compuesto vejeta! Arvelina, 15 gramos;
acarician; ha.red eternamente que mi
•arabe compuesto de hipofosfitos,
45 gramos;
alma se extremezC'a de júbilo al im~Ja..--,.be compue5to de Zarzaparrilla, 6o gramos. ginaros entre sueños!!
[óm~n.. e1tos ingredientes en _cualquier
¿Las reC'ordaste, ,Juan"!

tido por cuatro afios. IIo tonmdo varios
frascos do Peruna, y uno do 111:lnalin.
"Ahora. puedo ha.cer todo el trabajo
demi casa., ordefiar l:l.s ,acns, a.tender ,
la leche, etc. Creo la Peruaa un reme-

RECETA PARA EL REUMATISMO.

di

Botica mbclelos cada uno en su pro~•~ casa
tómen una cucharadita despub de tau¿ comt
y al acostarse-

YIC'TOR B. \ "E L.\ZQl.'J,~Z.

al imJ)erio de la razón.
4o. Aparte del C"ielo, que pert_enec~
al hombre, está la naturaleza mtehgente: la C'onformidad con la n~t~1raleza constituye la regla: el cuidado de' hacerla efectiva y suJ)erarse ú.
ella, el ejercicio del sabio.
5o. El buen procedimiento consl'éte en ser en todo sinceros, Y &lt;'011formar el alma con la voluntad un:,·ersal: esto es, haC'er con los demlís
Jo que yo deseo hagan ellos conmi~o.
60. En el medio consiste la v!rtutl:
lo que logran los Infelices, 11nvadoss
de quien lo trasJ)one, no consl~ue
mlís que alcanzarlo.

o

PLJtCIDEZ

BELLA CAMPESINA.

A NUESTROS AGENTES
Rogamos a los señores que en seguida se citan, se sln■n arre~lar sus cuentas pendienteg a la mayor brevedad.
J. F. YILLASA...VA. . . . . .
Tul&amp;, Tam. •
!\l. CHUMACERO. . . .
Rio Blan~, 'er.
ROSALIO L. ORTEGA.
TancanhUJtz, S. L. P.
SA)[UEL l\flNUZURI.
Ac~pulco,.Gro.
DAVID ELIZONDO . .
Linares, :N. L;
VICTORIA&gt;.~O S. GARCIA.
Rio Blanco: ' er.
ENRIQUE PARAS. . . .
?tlontemorr~Ds, N. L.
EJ MUXDO ILUSTRADO Y LA SE:\lANA ILUSTRADA, S. A.

♦

Registrado como articulo de segunda c, ■ se al 3 da Noviembre do 1894.

Año XXI.-Tomo 111.

LA

Número 47-

México, 24 de mayo de 1914.

AMISTAD

Como a Ignacio Rarbel 4e dlú ea,•
, Pra no por ir toda,; los no&lt;'he,; a la
J)laza de Flores, ln\·ariablemente de.s_
pué,; de renar, tomaba el tranvla tlo
la &lt;'alle Hivadavia; de~ccndla frPnte
a la plaza, Iba al raré próximo; allf
~orbla de,paclcsamente sn té; si e,1contraba alg(in amlJ?:o depnrUn 11:i
momento, y luego, sólo o acompafü1do, &lt;'ruzaba al ¡,asco pt'lbllco, en donde permanecla hasta la horn del de,,;.
bande de las familias conc-nrrente•;.
Cuando la última muchacha hablas&lt;&gt;
marchado tomaba nuevamente s,1
tranvla, y a dormir. Tal programa
veraniego resultaba 11oro cn,ld!able,
11ero romo él decla "era higlénic·o";
ademlli,, entre el saludo a las ~eñoritas de Efe, o PI flirteo &lt;'011 la &lt;'hic·a de Ele, se pasaba entreteniendu
el tiempo; al!! bajo los tlruole~. al
fresco de las Porhes agradables ove1,do ura ,·ez a la semana los 'val!!"S
de la&gt;&lt; 011eretas Pn bo~a. ejer11tadu.,
por una anónima banda milltarmen.
te uniformada, Todo esto, pC'queiu•,
Insignificante, de aldra, Pra ec·onóml&lt;'o, cosa lm11crtaPte para ól, empleado modeetfsimo, t!P exigp¡I( ia ali;una &lt;'n su~ gusto~ de lmen hombre
a)go feliz. resigP'!do a su pobrP de,'.
tino,
l'na noche transcurrla enero 1&gt;as:rndo 11or 1·1 vered611 de la plaza
ron un amigo, la ,·16 a ella t'n un
banrc, acompafiadn 11or una ¡1pqueñuela de revueltos riz,,s. ~ra mor,1rha, de mirada vivaz: \·e!'tla con ell'gancla y. al sentar~e habln rl'rogirlo
11!1 poco la falda, deja1•do ni descu.
b1eno, ademé det pié, un tobillo terso, blanqulsimamente t raslul'ido po•·
el anc·ho &lt;"alado de In media negra ...
As!, en el abandono dP s:1 110¡,tur~
,·ista al reflrjo ape-,11:nhardo o.:. 11 ~
farol casi 11erdldo entre lo,; ramajes,
con su IP.~lnnante mirar. a¡1arerfa
atrayentP, perturbadora casi. Hul."l
miradas, J)a!u·os lePtos, rppr-ddos, d,•
Rarbel 11or frente al baJtCo esbozo~
de sonriea~. La 11eq1te1iuela, (•ntre&gt;tanto, rorrcte&gt;aba ,haC'la 11ir1tPtns ih::i,
\"E'ntl.
Cuando a las onC"e, 1•111111•zó f'! c., .sbande de las familias, Harbe!, nl(•n.
tado ))0r una insistente y larga mirada, la slgni6. Por vereda!&lt; diferente~. al'duvieror Yarias cuadras; ell:i,
de rato en rato, \'Oh-fa la c·aucza par:1
Mirarlo; él, ur. poco nen·lcso Iba fumando, haciendo molinetes' ron ..1
bastón. La ralle 11or dond:.i marC'haban estaba !'ola, In luz de los farol.-.,;¡
&lt;';ª penumbra, 1111a gran JJaz, un gran
s1lenrlo de,caPdla de la rnnica estrrllada de los cielo•, cerniéP.dosc ~,,.
bre el sueño del nrraual. En e;;e momento. la 11~quel1ucla, al cruzar u:ia
calzada, dió un traspié, rm1bal6, &lt;'ayendo con un grito. Entorccs se acercó solfcito.
-¿Se ha hecho dafio? .... Hay
tan poca luz. . . . el empedra1lo &lt;'8
tan malo ....
-:--o: creo que no e~ nada. A ver,
Eulalia, ¿ te lastimaste?
El heC'ho banal eirYl6 para pone.
los en comurlcaclón y siguieron el
camino hablando futilezcs,

DE

RARBEL

1
1

I

0

-

El &lt;·1·uc·t•1·0 frnnrí'~ ",Juuna. de .\reo,'' "urto en \'e1acruz.

Al \ oh c.· u.la c:;quina, ante la portada d,&gt; una quinta de jarcl!n amplio,
fro'ldoso, ella 6 ' detu\'o y ofreció,
cortés, su easa. Luego hizo sonar e 1
t!mbrt'. Al'udieron a nbrir. CamblaT0"1 un cordial "huenas noches": eib
se mtern6 m•tre los firboles con la
11cqctña tomada de In mano; Rarb:!l
11crmaneci6 todavta lll'. momento I&gt;il·
~e:rndo por la vereda, nervioso, pa!pltante ra~i 11or las miradas halagadoras de la dcsroncclda. Antes di)
marcharse, miró hacia la quinta. Eu
la ¡,ortada du la verja estaba escri•n
.. \'illa i,;111a11a•·, y por tras Jo.; ramajes, entre los árboles, velase una llt.,.
en el fondo de una ventana abierta.

l!

La amorosa relación se estrechó
ráJJlda. Ella contóh una historia ea
donde aparecfa engañada por un
hombre que para conquic;tarla habl,
ca llado sus ya contraldos lazos m~trimo1tiales; tal percance le ocurriera
cuando contaba diez y ocho años.
Fruto de esos amores era Tela, cuyo
))adre, generoso, rico, aseguró con
largueza el porvenir de la hija y ele
la madre.
Le11.taml'nte Harbe! se fué enamuraudo, mientrac; ella, hábil, conocedora ya de la vida, dominando con
J)ericia los movimientos de su corazón sintió placer en agregar a la vo-

luptuosidad de sus deseos flsicos, h
voluJ)tuosidad dP enamorar románlicamente a aquel hombre jovPn, recién llegado a la rno&lt;'edad, Lo vi6 algo sentimental y supo rodearse de
un cierto mlsterict doloroso, haciéndose c·ouoccr !Sólo como quiso y cor,villo: as!, magnifirada por su historia de mujer engañada, l'on una vag'l
aureola de ;,ufrlmiento, se le fué entrando a él en el corazón.
Al iniciar,;e el Invierno, ella, satisfechos ya sus pasionales apetitos,
comenzó a mostrar cansancio JJ0r el
amorfo. \"in!eron las citas frara,;adas,
las excusas, Por un amigo supo él
detalles de la pa.«ada vida de aquella
mujer, bien distintos a los que conc,cla. Sin embargo, no se desilusionó,
intentó continuar el idilio. Su asiduidad, su ternura, se J)erdleron en el
desvlo, cada vez mlís evidente, &lt;le
ella. Al fin, una noche, tuvo la certeza de que tenra un rival, . . . De:1¡1ués, definitiva, vino la ru1&gt;tura.
Sufrió mucho; en su vida de empleado humilde, sin alternath·as, sla
encumbramientos, aquel amorfo, sit:ndo el momento mAs álgido, más 11,tenso, dej6Je clavado perdurablemente un recuerdo que si era amargo por
el desenlace, era grato también por
la felicidad breve alcanzada a gusta,·.
Un dla le fué J)resentado un señor
Gáh-ez Y, con gran sorpresa, supo en
el giro de una conversación en la que
se contaban aventuras amorosas, que
su nuevo conocido y el rival entrevisto una noche en el jardln de "\":lla Eulalia" poco antes de la ruptura,
eran la misma persona. N'aturalmente, hablaron largo de "ella". Rarbe!,
disimulando su sentimiento, contó nn
forma agriduke cosas de "entonces".
Glílvez, sin sentimentalidad algun,,,
habló con acento práctico de su relación amorooa terminada también;
habló libre, desahogadamente: flícil
ora C'0nstatar que en su corazón no
habla dejado rastro alguna aquella
mujer de tan equhlco vivir, de la qu¿
decfa: "Es libre, vive como le conviene, es una rica tl11a".
Aún cuando el concepto sobre su
ex-amante fuera muy diverso al que
se forjara en los C'omienzos del finiquitado amorfo, Rarbcl supo con hou·d a pena silenciosa, detalles, rircunstancias. cosas de ella, de donde surgla como una mujer vulgar, enteramente concupiscente, relativamente
hAbil como para saber adoptar las
))oses convenientes al temperamento
de sus amantes. Sin embargo, ya que
no ella, el recuerdo del pasado amor
continuó siéndole querido.
Hiz6se amigo de Gálvez; Intimaron. Hoy, después de dos afios, son
irseparables. GAl\'ez ni recuerda va
a la dueña de "Villa Eulalia"; pero
Harbe!, incapaz de lograr otra aventur semejante, C'0ntinúa sin olvida1la e ignora, en su falt.a de comprensión de las cosas sutiles, que sn aml!,tad, s11 estima profunda por GlílV":t,
~61o €5 refl.t•jo del amorfo pasado. S·t
amigo, siendo testigo de \a hazaña
mayor de su vida inicua, aplastada,
i:ln porvenir, es algo que halaga .. u
lnvh¡ible vanidad.
~: ~zál~ Calderón.

il

�La Paleta del Futurismo
X o me so!'prendí al leer el núnwro &lt;ll' .. ~1 undo llustl',Hlo .. anterior al presente. en nn artículo inu•n•santt- de García ( 'a)dl•t·ím ..." cu
las ilustracio1ws 11ue lo acomp•.tiíaban. dl' cuadros &lt;lt• D1t&gt;go R1n•1·a.
encontrar a r-;tr mi qu e ri&lt;lo amigo y admi1-.1do piuto1·. co11,·ertido en
un cubista. matizado de simultaneismo y fnturismo.
Lejos de sorp1·ender1111• r l.'cordé &lt;tue hacP yoco 111Ít'i dl• dos aiios.
al Yisitarlo diY(•r,:as ocasion rs &lt;'11 s u tallpr par1sH•nst• dt• la AYenuc clu
~fai11e. lo encontré siemprt• paP.tdójicanwnlt• agitado. dPntro dl' sn adipo~a bonhomía por nna intensa tit&gt;br,• de palingt•nesrn. por uu lat&lt;•ntl•
a11lwlo de gestación ideal ....
Aqut&gt;l muchachote plácido. eon hasta11tt! tipo de marino holatulrs.
ingrnua!\ risas y palabra tardía. rra Yisihlt&gt;nh•11t1• un .'ltor111t•ntaclo.
Al 111ostra1·mt• sus cuadros, 110 st• ch•tl•11ía 11i teposa\rn l'll Pilos :,
a¡wnas si los considt&gt;1aha como a guisa dr piedrns mili,11·t",. co1'.10 Ptapas, &lt;tUt." cua111lo míts nrnre-aban el _aYaiH·t• ~-a gr_anclt&gt; pn 1111 cl1lat,y.lo
camino por l'('COIT&lt;'I'. luminoso c•amrno ele• E~el.'ls1or dP. cu~·a 11w1'.1 ntdiorn " dpfinitiYa ,tpenas eolurnhraha PI obstrnado cam111a111l• 1111 rndeciso r~sphrndor .....
ESl' era (•1ito11cc•s RiY('l'a \' ele 11all:1 más pr,•sumía. ('omo yo IIH'
&lt;ll'tuYil•ra anf(• alguna dl' su obras y quisiera disct&gt;rni1: excl•lt•ncias_ intrínsecas, el pintor me interrnmpió cou hrnsca sonnsa y nl'gaflyas
protestas:
¡ &lt;tnÍ' nÍ&gt; ! A1t11Pllo l'l':t otrn cosa 110 fin. 8ino t11l'dio. 110 1•palizaciú11
si110 pn•sagio y al 111ost1·arnH• PSl' cuadro JHll('CÍa q11P_ por su e011~t·mplació11 inte11h1ba s11g-erirn1t' €l otro, PI q111• soiiaha e rncull'aha 1111skriosanw11te en su ¡•spíritu alucinado y anlwloso.
Esto no l'S más qnt• 1111 Pspe,io. pan•cía t¡ll('l'&lt;'t' tlt&gt;ci1·11H·. 110 lo
min• lrnted; Yl'a 11wjo1· lo qrn' refh•ja ya dt&gt; 111i ,·isión int c•ma qm•
principia a matc&gt;tializarsp y qur S(' acerca!
Así 11H' mMtraba sus cuadros y parPcía t&gt; t11plazar111e para algún
gran aconteeimiento ele su drama idNt l. prúxi1110. jubiloso. inl'Yita hll' ...
~Incho de lo que reYt:&gt;laban los r,•cientt&gt;s cuaclt·os de Rivt•ra. re
producidos aquí. lo reflt•jaban ya los &lt;[Ul:' contemplé hace dos aíios.
Así fné que estimatHlo altanH•ntt• aq11ellas obrns. ca1·&lt;1ctPri~aclas
las más recit•ntes por un "pnntillismo ·' l11minoso. soh1·(• todo c1t·rtos
pai~ajl's ele Ca1aluiia. com pn•111lí (tUl' para juzgar a Hi,·era t'll plena
atti vida el de transformación.
Desgraciaclanwnte pan1 hacedo no ~011 m:ltt•1·ia has_laut&lt;' los fotogral,ados de sns ohrns qne apP11as si mm•stran c·onYt•11c1011almr111P los
mús gcneralt•s caratten•s.

Xo asombrándome que Rivera Sl'ª un cubista o un simultae11ista
o nn norvenirista, sí nw ha a11omhrado qut&gt; algunos nwxicauos interesado~&lt;; en el artr hayan declarado que Riwra Pstá ¡wrdido al Yer la
reproducción de i,,us recientes obras.
¿ Y por qué ha de estarlo? Refiriéndome al fu turismo cuya más
importante &lt;'xposición estudió 1•11 París a tin('S ele 1911. n_rn11ifrstr d&lt;'Stle
ltwgo el más respetuoso interés. He a11uí algunas de 1111s notas de entonces:
A los títulos singukues corresponcl,•11 ppisodios pictÓl'icos ch&gt; más
t•~tupenda fantasía: "La calle entra en la cal'a ·'; '· La ciudad sube&gt; .. :
"Tumbos de fiacre": "El moYimiento dPl claro dP lnna"; ''Lo que
me elijo el tranvía··; '' Las voces de mi recámara'·: '' Las fuerzas ele
una calle''.

Los cuadros son coúticos. tumultuosos, ele vioh•nto colorido. d(•
cromatización bárbara. obedic•ntes apenas a las leyes de un rudimentario complementarismo y de nn clivisionismo basto. triangular. cuneiforme a veces. como el mosaico hecho para el ojo de un cíclope.
La paleta del futurismo parece preferir los colores primarios del
canon espectral. desdeñando las melodías_ suavizadoras y las sordinas
de los gr:ises. Los colores enteros no están ligados por int{'rYalos armónicos. apenas si una preocupación tonométriea se adivina en cic&gt;rtos
conju11tos ligados por gamas neutralec; tloncle. el acorcle fundamental
rstá destruido por asfaltos requemados o negros casi absolutos. La
"paleta" dPl f,+,1ri~mo no t'S sólo inferi.Qr a la rfo los viejos coll)l'iS·

,,

Josi Juan Cablada

tas clásico~. ~ino a la l'ica y luminosa dt&gt; los i111pr1•sio11istas modernos.
A rn1 anaranjado cinabrio. a un Yioleta episC'Op.ll, a nn Yerdt:&gt; quetzal.
com¡1lt:&gt;m~11tados respectivamente pc1· un azul de sulfato de cobre, por
un amarillo azufrt&gt;. por un ,·er11wllím de China. J..¡ pintura que nos
ocupa p,nece confi..u todos sus prrstigios o hin1 las esealas de• sucios
gri~rs, -ahogados 1'11 amhient(•s fuliginosos. o en ll11Yias th• bl'tún. completau sus clenwntalPs recursos.

Fl dibujo l'll H'(1tellas obras ('S así mismo sorpl'ende11tt•. :'\o husqn&lt;•is silnl'tas. ni aralwscos. ni a1·111011iosos contornos. ni foco dt:&gt; composicitm. ni t'quilihrio de masas. ni nada dl' lo &lt;tut' un-a estética secular
¡•xigía como co11dicio1ws dt• bellPza en u11a cthra pictórica.
Al Yrrtigo dPl eolot· co1T,•spo11d1• Pl caos ele la lín('a.

l 'm•1·pos y objetos se compc•t1&lt;•tra11. se t'OJ tan. fil' fun(h•n. c·omo f&gt;ll•
c·t•dp c•n las placas fotográficas im¡n·t•sionacl.1s dos ,·ect•s. Ci1•rü1s fig11ra'-' corhHias c•n anguloso contorno sngiert•n c•l modelado arqnikcttínico ch•l 1·t•cir11t,• "cubismo .. , ot1·as dibujadas no por líneas, si110 poi·
,·alor('S. sPgím el proec•dimil•nto impn•sionista, n•c11erdan t'll s11 YHg;1
fiuüh•z los • · bak,• monos·· o t&gt;SJ&gt;l'ctros de la t&gt;stampc•ría japonesa. o
hir11 l')-'as gri~(•s fotogn1fías de l'~pírit11s dt&gt;sc•ncar11ados qttt' n•ntlr La
Lihrc&gt;1'Ía tt•os1ítica a un co~t-ado de• Xotre Dame. A veces formas y colon•fl en aquellas obt·a&lt;, cromáticas y truncas hatPll el pfecto confuso
tic• los Yid!'ios y oropPles d&lt;·l ohjl'tiYo antrs de cristalizarse t'll floral
simPlría.
Hé,lo 1111 c11adro dt&gt; las \'irjas (•scnt•las JHll'd &lt;' da1· illr,:t del hc•rYidp1·0
111011st rnoso v l'OútiC'o de 1111 lü•nzo fnt111·i.,ta: ·• l,n caída c!P los úngl'1(,s J'l'ht•ldc"/·. dt•I fü1111c&gt;11co Jp1•ó11i1110 Bosch. Húlo &lt;'H(' aquelar1•p clt&gt; tollos los híb1·idos abortos d(' la sPmonología girando Pn tot'lwllino dP
sahat c•n ton10 dl' loi,: a1·cángc•Jps c•xtc•rmm-adon•s pn,•clp ('Yoear.,e Pntn•
&lt;"l at'Pt'\'0 total dt• las pinacokcas para sugrrit· PI búratro li1wal de
una obra futurü;ta.
Hi el c•olor ,, la lín{'a. t•lenH•ntos funda11H•11L1h•s (lr 111{1-1 obra pictórica. no sol! la~ excelencias dP t•stos nueYos sact&gt;rdotcs del arte; ~i el
modPICI t'S tan pobre que t•n esas obras parect• ignorarse la terc1•ra
climt&gt;nsiúu de la matl't·ia: si la tfcnic-a. PI i.,imple • • mt'til•r · · l'S infp1•ior
a la ele los i111p1·1•~ionistas primitivos, ¿ qué queda, pfü•s, a !'Sta dPmoledo1·a ~· l'St1·ut•1Hlosa plé,vacle artística'?

Le ([IIC'da todo y (kstl'lt,\'l'tHlo cuanto l'Xistía anlt•s dt&gt; Pilos. se
1-:wza a la conquista d1• un nuevo y misterioso contint&gt;ntt• E:'lltrt•Yisto l'n
iluminacla vick11eia. 1~1 punto clc&gt; vista no está frpnt(• a la acción, sino
PU s11 propio núeleo: así qu.·da explicado t•I as¡H•cto coútico y simultaneo de las obrns.
Para (listinguir la imagen ch·l hombn1 vi,·o .,· clamoroso ele las ('S·
tátuas iumóYilc&gt;s v mudas. intervienen las "líneas fuerzas". 1•sas formas ardil•ntes o i&gt;áliclas st•mejantt&gt;s a t•sos diagramas pasionales del
ocultismo. con que los fl,(¡,ofos han querido dar forma y c·olor a los
estados PmOtiYos dl'l alma humana y que t'II la pintura pol'Veuit-ista
:;011 imp¡•tuoso&lt;; como surti&lt;lo1·es, o arhort&gt;!'ceute!-1 como áu1·c•as crisúba1as o lacios y candentes como ca 1·úmba11os de hielo ....

Y t•n cuanto a la violc&gt;ncia de las coloracionP~. hci aquí como la
justifican:
· '¡ ('()1110 pn¡•cle aún vt•rse color el&lt;• rosa t•l rostro humano. cuandn
mH•stra ,·icla d(nlohlada por ,,J noctambulismo ha multiplicado IHH'S ·
tra perct•pción ele coloristHs ! El rostro humano rs -.unarillo. 1·ojo n•rcle.
azul. Yiolda. J.a palidt&gt;z clt• una 111u.j1•1· qnP ront1•mpla l'l aparndor d,,
un _joyero. tiene una irisación más intc•nsa que los juPgos prismáti.:os
,],, las joyas &lt;flll' la fa!icin-an ......

Xo. no p1wdc Sl'l' la ris:a clesdeñosa el co111P11tario de estas oura-,
int en~as que intentan multiplicar la Psencia de la obra de arh•, su
poder emotivo.

Y en estos instantc's en que nuestra estética. cansada de aYe11ttuas.

en~ª"ª

--1_~_·_E_l_O_d_io__a_lo_s_R_ec_i_bo_s_~_.1/--

CRONICA SEMANAL POR

una cobarde regresión hacia las tradiciones grecorromanas.
clási~-:1s. ca~i académicas, ti{'lll' una gran hermosura her6ica el ímpetu
de esos sombríos vidt'ntes, satánicamente ambiciosos. quP todo &lt;¡uieren
destruirlo para conquistarlo todo!"

~I isia Pctrcna tiene casa de peui;ión y cinco hijas earndera5 que repre-rircsertan comedias, y a las que tien&lt;'
que nombrar ¡tor orden alfabétlc•J
para PO herir sns sentimientos arti,;-

tic08,'

Desd¿ c¡uc el terrible cagelo de lu
crisis se hizo sentir en los hogarei;,
misia Pt•trona, ha tomado tal odio a
los recibos, que hasta los que da semanalmente ha resuelto suprimirlos.
Al cnterarse las hijas de la materna resol nrión, prote~taron c-on tal
ruet,:o dramático, que los vecinos qu~
oynon el alboroto, sospecharon qu ~
ensayaban alguna tragedia espautog,1
en la que qveda sin vida hasta d
a1H• ntador.
:lladrc e hijas llttsl'aron u11 a transa&lt;'l'ióP, tlcs1rnE½; de haber quedado
afónicas. y cuando se vefan obligatla,
a entend¡,'rH• por señas.
-:ITamA. tlijo la mayor. en el ton·l
patfitico do los melodrama-: pueti,,;
clisminuir nt1estro gt•arclarropa, s•1
primir las extraH de locomoción y P.l
poRtr{', si a ello te obliga la criHii;;
11ero 11.0 nos c111ites los r:c&gt;cibos. porOUP E!'O serfa clrjan,os sin novio.
· -Tiene razón A.delin!I, c·ontestaro·1
n roro la-; otras.
Y misi:l Petron~. l.'11 la C'RJ)eranza
ele liquidar el saldo de hijas que
amargaba su c&gt;xistenrla, t'OP.sintió e:1
dar d último baile, lluscanclo nn final
jpstific·ado a la comc•dia dP la vid-i
oue terían que reJ)rf'sentar
La Poc·he clr la velada, misia Petrnna. a 1n·t texto ti,• que habla que deja,
el &lt;omedor listo para el bai!c. sin ¡r,
uu menú mermado a sus 111•nsionlsta,;, lo que hizo Pxclamar a 1111 jover
dl'Jlt'Pdien t• cte tienda 1111e suspira!,;
por su niH:igo 11 úm. :l.
Sefi01 a, 1·011 tsa comida no ha,
manera di' aiu,tar cuentas c-on el e~•
tómago, y si me signr tratando as:
jamás ll~garé n ser hombrP ck l&gt;L'ti"
para tt:nE'r de1echo &lt;!t• fe;tt!ar a .•t;
bij:1.
- ,SiPm11e l:•nla (JU(' SC'l' usted ~
qnn prote.-;tarfa! ...
-Xo le haga 1·aso, Sf'iicra, hallla
ele hambrP, o.iservó 1111 mozo con &lt;'!
l'atello ondulado qun ostentaba una
c!e;itadura (JUe 11arecfa el muestrar:•,
de u1, d~ntista.
-;Che, yo hablo J)0rqup tengo d ,.
rf'cho!
- Burno, no hay que ,lisgustarsu

r-t&lt;', i01· de la El'cuela

Xtl\'11]

ele YNatl uz, hnhita&lt;la

f n:nior de la E•cuelu Xn\'al de \'c1·,1

¡,111·

soldados invasores

&lt;·111z, JJena de soldados amcric·ano,.

Desde hoy no hallrá más recibos cu
mi casa Cste s~rá el último.
-¡Ya me lo dirá usted a fin &lt;l·l
mes! ....
-¡Déjese de bromas!
-Pero mám1, que te están oyend:1
las vecinas.
Se tranquilizaron los ánimos, ,-,,
retiraron las mfsas, llegaron algunas
amiguitas del barrio, la mayor se puso a matirizar el piano y los oldos,
cantaP.do el clásico "\'orrei morir," y
poro des1&gt;ués empezó la danza.
Aquello:; jóvenes y esforzadoo dependientes, acostumbr::dos a menej1r
bo1 dalesas, zangoloteaban a las nifias
al compás de un ,·aJ5 vienés traducid,&gt;
al criollo.
Las mamAs, arrinconadas como
trastos viejos, se q uejallan de lo carr.
que estaba todo.
:11 isia Petrona, que cra la iniciado.
ra del l€it moti\·, l'n aquel coro de lamentaciones, decfa:-Cuando no h.-.y
plata. ya se sabe, hasta en el Registro
Civil, en el libro de casamie•1tos, s !
nota la e:risis.
-Yo, dijo ur.a gorda que hablab.1
como dormida. me he hecho vegetariana para hacer economfas. Con do,;
papas y dos zanahorias hago el ga~to del dfa.
-Pues yo, contestó una alta y flaca como poste telegrMico, me he r,•d l'cido tanto, que Yi\•o ele milagro.
Se hizo oir un tango ,los jóv,mes
dependientes quisiernn demostrar qu~
tangueaban al rstilo ele Parfs, y empezaron a mett·rle firuletes con gra,1
contento de las muchachas.
Ooña Pl'trona, q ,,e con motivo tl .:i
la crisis no recibía pc&gt;riódicoR de modas, no podfa e&lt;tar al :auto de lo que
se danzaba en Parfs, se alzó furiosa,
y et&gt;.caráudose c·on el moc·ito ele Jlt·!o
cres110 y dentadura ele cierre a blancas le dijo :
-En mi casa no st&gt; llaila &lt;'tie bail,
guarango, que s'ha cre!do.
-Pero si está dt• moela esta en
Par!s.
-¡Pero no en mi casa! ;\'aya;
s'ac·abó el baile! ,Desde hoy i.:i quier,&gt;
más recibos!
Y cur.1plió su palabra. Aquel mes
no cobró el patrón d&lt;&gt; casa, el almacenero, ni ninguno ele los eros ciu,,
pesan sobre el presupne&lt;;to.
.. JULIO C.'.STEl,1,.\XOS.

\71SIONE5 DEL CREPUSCULO
!

:li u ere la tarde.
En el puerto cercano se hau at'a•
iiado los ruidos estridentes de h
brega diaria. Allá, a la distanC'ia,
!'rnzan los obreros silerH'iosos. Son
!os héroes de la jornada del tila quC'
s~ PxtinguP. \'an tranquilos, envueltos en sus b_l¡isas como en la gloria
dt• una baP~ra. :llás allá, quedan
&lt;10-.1:ida« las aguas turbisa de los dinPrs, quietas, romo los buques que
cle•cansan sobre {'llas, como los ¡&gt;,ltreos murallones que las encierra,1.
Ha Cfsado el vocer!o d:&gt; los hombr~s. el rechinar de los cbinrhe;, los
n , tumbcJ de las car5 .1~, el movimieuto de los b'.1.rros, el estridor de la~
sirenas. Lo, foros, relién encendido~.
:ewlandeccn sobre la quietud apa,;:;.
hle del paraje, elond e un momento

antes lodo era fragor y agitación l'i hraP.te .....
I!

Han cardo las suliles cortinas c]el
&lt; rl•¡¡úsc ulo, y {'n la inmensidad ::;idé-

ril'a abren sus broches de oro 1H\lido
las estrellas. El paseo de Colón es,,\
envuelto en la vaguedad fantástl&lt;':i
dt&gt; las primeras sombras y los !írbeles de las plazoletas, exornados por
la pompa verde de la primavera, co1.!ran, en la contem11lación distante
rn as11ecto de fronda poética y so:
lemne que la penumbra magnifica y
01·e la imaginación f'xalta. ~;n el ambierte, hay al!!o asf como una satu1 ación de pól.er•.. como una coleccit&gt;n
c1e perfumes ... El silencio es vasto
Las a ,·er&gt; idas breves, c•aprichooas y
pu Ju as y las copas verdes de plAtano.-; ,acacias y palmeras, y la luz de

los focos trazando al cortarse en la
11mbrfa hermosos clarobscuros y la
quietud reinante están llenas de hor.das evocaciones espirituales, La imaginación se exalta y ante ella desfilan memorias versallescas y reminis•
c-ePcias de novelas. Las visiones de~filan en una augusta y silenciosa caravana. Es algo asf como una sua'\e
11esadilla de añoranzas y nostalgias
que nos adormecieran en una dulce
languidez de un sueño. Todo lo que
de material hay en nosotros está
inf'fte: €/&gt;lo el espfritu se estrem,ise er&gt;. un temblor sua\'e ...... Y 1&gt;a,,;a
la caravaP.a ideal, y de ella se desprenden parejas de enamorados que
iuego !'e pierden nn la Jejanfa de h
fronda. Todas las .Julietas y todos los
Romeos desciend¡en, alados, ligero~,
cn\'ueltos en vaporosas túnicas ingrávidas de nubes blancas. Las págh~as románticas de los libros que

lefsteis se haP dl'sl.Jojado, y tius ho.roinas, ~os grandes es11fritus, las hondas 1&gt;as1ones que las hicieron tremar.
de_sfilan por vuestro lado, radiosas y
trwnfales en su blanca intangibilidad .... Es un :;ueño!
III

Despertamos.
Hemo.s ,·uelto la mirada y el encaPto fugaz ha muerto .... ~lás arr:ba vi4ra el Buenos Aires nocturno,
con sus luces encendidas y su trepidar sonoro de emporio llabilónico. Todo crepita en el gran horno dantesco, mientras allá, en la fronda de las
visiones fugitivas, sólo queda como
un resto persistente del ensueño, la
me!ancolfa de los árboles, aterci0lll'·
lacios por el blanco rayo de la luna ...
ENRIQUE AGETSA.

�~§ HISTORIA DE LAS GRANDES FORTUNAS~~,
~~-=======
En el orden -cronológico de las
grandes fortunas norteamericanas Estebar¡ Girard inicia la serie. Gira1 d
fué francés, bordalés por la cuna Y
americano por naturalización. Nació
en 17 5 O. Su padre, el capitán Pedro
Girard, era mari~o. Fué Esteban c.l
mavor de cinco hermar.os, y el mcnoi querido, porque habiéudose quedado tuerto del oio derecho. efl.'a deformidad le enajenó el afecto de sus
padres. No recibió educación nlnguua.
A los catorce años huyó de su casa Y
se enroló en un barco. Comenzó de
1&gt;inche y al cabo de orho años de se!·vicio entre Burdeos y las Indias occider.tales, ascendió a marinero. Burlando la ley francesa, que por entonces, para pilotear un barco requer,n
haber hecho dos cruceros en la :\-l~ri11.a. real y ser mayor de veintic1u~ ...
uños, Girard consiguió capitanear u•1
nav!o mercaT1te cuando aún. andaba
por los Yeintidós. Dedicóse a traer Y
llevar, entre América y Europa, cargamentos clandestinos ,que le dejaban mucho provecho.
Haciendo la derrota de Nueva Orleans a Canadá., una grar.de y peligrosa niebla le detuvo a la altur.:. _,;.,:!
cabo Delawere. Corr!a el año 177".
En disipándose la niebla, supo por un
barco americano que hab!a estallado
la guerra entre Inglaterra y sus colonias de América, hoy los Estados
Unidos. Girara tomó con toda diligencia rumbo a Filadelfia, y alH vendió,
astutamer.te, valiéndose de tan J&gt;ropicia oportunidad, el navfo, que 110
era suyo, y el cargamento, en el cu:.I
ter.fa mfnima participación. Con el
producto estableció una botlller!a y
tienda de comestibles en Water Street.
En este punto su fortuna comienL:1
a cundir a buen paso. Un año m.-ís
tarde casa con l\lary Lura, mujer de
baja condición, muy hermosa, y su
genio, tem¡iestuoso. Girard, que de su
parte era de carti.cter muy entero y
tirti.nlcas inclinaciones, probó a reducirla; pero no consiguió sil.Lo vo1·.-er1a
loca. Uno de los más bené,·olos biógrafos de Girard, de,;cribe as! su tr..za: "Era de corta estatua y ancho
de esqueleto. El rostro, obtuso ele p&lt;&gt;r
!!!, y naturalmente repulsivo, con las

---==,-----

aborrascadas cejas y aquel ojo solita- todos se muestra hosco y despectivo
rio llegaba a parecer nauseabundo. A los lamentos, insensible; ante las
Era frfo, calculador y reservado. Su&lt;; ;,úplicas, !!ordo. su ojo sanguinario y
con,·ecinos no gustaban de él, y la diabólico por nada se conmueve.
mayor parte le tem!an". ·
Cuéntanse circunstancias de su cruel
Durante la ocupación ele Filadelfl:.i. y a,·ariciosa cicatería para con los empor las tropas iuglesas, Girard. si bleJJ i,Ieados, que llegan a términos inhabla prestado juramento de fidelida,l creíbles. AJ morir un fiel cajero, quP.
a las Colonias, se entend!a secret.:i- le habla servido largos años a cambio
meP.te con los ingleses, y asf, nego- de mezquina remuneración, la famiciando ron sutil duplicidad, a co.:ta lia queda en la mise ria, y como ar11de unos ,· otros, en tanto los demás ciiese a Girard en demanda de algú'l
mer~aderes, uno por uno, se ib,111 soco1 ro, é,te responde que la \"ida es
:nruinaPdo, medraba él rin tasa.
un1 lucha con:inua y que cada cual
En 1780 dediclibai:o de UU:.'YO a h
c'ebe arreglársPlas como mejor se le
inctustria na,·iera y señal:ldamente a! alcance. Jamás ayudó a 11ingún nec:ceitado.
e c:-mercio de esclavos.
F:n el momento de le,·antarse los
He agur un detalle significati\o
1·1.'c ros de Santo Domingo contra lo;; de los grandes rendimientos que obrn'.oPistas france~es, Girard lenta dos te11ta por el comerc-io naval. Duran:-~
b11oues a11clados en uno de los ¡me~- la ¡¡:uerra erire Inglaterra y los Est::.tos· de aQuellas islas. Ante el posibl(! cJ03 t:nidos. 01 el año 1813, uno ele los
¡ eligro. muchos de los coloni3tas 11~- nav!os de Girard fué C'a1&gt;turado 1&gt;or
van a bordo gran copia de riqueza. un tan·o il,gJl, en la desembocadura
Les buques vuelven a Filadelfia, cl0- del rfo Delawere. Temiendo que esta
jardo l.'11 tierra a los pro¡&gt;ietario:, lo.; presa pudiera ser rec·uperada por un
cuales mt•rieron a poco a manos d~ barco de guerra ameriC'ano, el almIlos negros y Girard vende el carga- rar.te inglla notificó a Girard que demePto por 50.000 dólares. que inclu- iarfa libre su nav!o por un rescate &lt;1°
ye rn su cuenta particular del Ban- i80,000 dólares en moneda al contaco. Al año siguiente comier.za a cons- do. Girard envió por respuesta el ditruir magnfflcos buques ,con lo, cua- nero pedido, y aún después_de haber
les establece una red comercial qu,~ 1,agado esta suma, el cargamento de
c:&gt;lrtunda el orbe.
aq ,,e) na v!o ( casi todo seder!as y té)
En sus empresas y transacciones le dejó medio millón de dólares u.e
&lt;'omerciales dernrrolla a(Juella suma utilidad.
de malas artes, eimulaciones y fal,1l~n los últimos años de Girard, el
cias habituale;; entre mercaderes, qM' Banco Girard e:s la institución más
c-:•onces, como ahora, se soHan dc- formidable de los Estados U11idos. El
rominar listeza y eran admitidas co- ¡1arlameuto le favoreC'e con prh"ilumo Jeg!timos métodos mercantil"s. gios tales, que el Banco es punto meLos capitanes de sus barcos llevaban nos que un monopolio. La Prensa esinstrl'ccion€3 por lo menudo de cua11- tá. también de su lado. Y esto, porqc;,,
to deb!an hacer, inspiradas siempn, en lo único en que Girard s? ha mcse, la m(ls precavida malicia.
trado abierto ha sido en ejercer co~~n 1810 los Barings, de Lond,·es,
hecho con los poltticos y rnbo-rno con
11¡1arecen invirtiendo medio millón d~• los J&gt;t•riodistas. Pero 1.'l pueblo odia a
dólares el'. acciones del Banco de los Girard.
l~~tados Unidos, con dinero ele GiGirard es ya un viejecito que tanrard. En 1812 abre el_ Banco Girar,l, tea los umbrales de la muerte. \'iy0
c·on un ca11ital suyo propio de ..... apartado del trato de gentes, ron sor1.200,000 dólares, que etJ el año s;- clidez, en una e-asa pobretuca y det&lt;guiente acrecienta con 100,000 clóh,- tartalacla. \'a de casa a sus oficinas y
res más. Conviértese en dictador 1i- de sus oficinas a casa. El tiempo qu~
1•anciero de los Estados Unidos. Todos le dejan libro los negocios Jo em11le'l.
le temen, todos le adulan y él co,1 en leer a Voltaire, Dlderot, Rousseau,

----:V~

a quienes admira tanto que con ,.¡
nombre de ellos ha bautizado algune&gt;
de sus 11avfo3. Alardea de ser hombh'
sii,cero; no cree en la religión y aborrece la hipocrec!a. cierto que ha sido
come un ave de rapiña; pero nunc.1
ha disimulado sus intenciones y coPcupiscencias con ademanes y palabras de falsa piedad y m~ntida religiosidad. Ha engañado a mucha gente porque los nego&lt;'ios son ast: a ve:·
quién engaña a quién. Se r!e de absurdidades teológicas y de terron·s
supersticiosos. Si. 1&gt;0, ventura. el
clero 1irotesta11te solicita de él apoyo
para obra!l del culto, Girard lo re¡,ele co11 feroce;; !!arca,mos. A los oche11t a años un &lt;·1rro lo atro¡iella. m¡,dio le aplasta el eráneo, le desudla
el rostro. y le arranca una oreja a
cercén. Hecóbrase de c~ta peripecia.
que en nada hubo de modifica,. l,
entereza de su e;pfritu. :\luere a 10otbenta y un años, Gin haber he~h •&gt;
,·na sola obra de caridad. Arompañale a la tumba Pl c1,co no ele sus conciudadanos. Y el mismo 26 de Dicie:rhre¡ de 1831, día de e11terramiento,
en Filadelfia, ¡;e lee en público rn
última voluntad.
¡Oh, qué hombre! La Audiencia ~.,
quedó estupefacta. Girarcl dejaba legados de importacia a tocios sus ¡,ariertes, a cada uno de sus innumer.ibles depedientes y empleados, legados
también, y a los que llevaban algunoJ
añc3 sirviéndole, rer.tas vitalil-iab;
muy considerables rartidacles a tod0s
los institutos benéflros de la ciudad;
al :\lunicipio. 500,00 dólares para nn•joras urbanas; para, la obra dt' loa
canales dP Pensilvania, 300,000: una
pra,, porción de sus fincas rústicas en
T uisiana, a la ciudad de Nueva Orlea1c-., para munic-i¡&gt;alización. y el resto. de Gu caJ)ital, unos 6.000,000 &lt;I )
rtólares. como dotación para un Colr~io de huérfano~. en el cual se
acordó que se inscribiese la acl\'Ocación titular de Giran:.
Cuando hoy sr recuerda a Girar,)
no se habla- de Girard el mercader y
naviero. sino de Girard el filántrouo.
\'erdaderame11te. no se iiabe si Girard fué un hombre despreciable o
1·n hombre admirable.
R\\IOX Pl&lt;~HEZ

ni.:

AYAf,.\.

EL CINEMATOGRAFO EDUCATIVO
----------- - - -

En Londres €! cinematógrafo no se
considera exclu,ivamente como ur.n
distracción; por el contrario, se aprevecha como instrumento educativo y
está adoptado &lt;·a,i en todos los cohgios.
En los cerebros de los niños se
graba co11 mti.s facilidad lo que ve
que lo que oye, porque no tiene Fac111lades suficientes para hacer un:1
com¡losición de lugar mental; por le,
tanto, aprende de memoria sin coro·
prender, y todo aquello que no s&lt;'
comprende se olvida pronto.
El cinematógrafo de una impresión
tan perfecta ele la realidad, que los
alumnos llegan a familiarizarse con
los hechos históricos como si hubieran ocurrido en su tiempo, y se interesan de tal ma11era, que en las horas
de recreo, en vez de organizar uu
partido de "teTJnis," reproducen la
célebre batalla de Waterloo, y se pelean porque ninguno quiere ser Napoleón.
El método para aprender por este
eistema es el siguiente: El maestro
explica a grandes rasgos el episodio
histórico correspondiente; en seguida em¡&gt;iza la exhibición de la pellcu!a. ntercalada con letreros eplicat:,·os de las costumbres (]·:! la épocafl

carti.cter particular de los personajes,
topograf!as del pafs, etc., etc.
Despu{s ,e deja a los muchachos
en libertad media hora, ton el fin d e•
que respiren el aire puro y al mismo tiempo 1&gt;,ieda11 cambiar impresiones sobre lo que han visto, luego vuelven a entrar etJ clase, y el maest-o
so:;tiene uPa especie de discusión co'l
los alumnos, obligándolos a que rl'fic·ran el hecho histórico que se tiene ci,1

estudio y el juitio que a cada u110 J,,
merece.
En la m::;:,1a Forma re da cll•~•'
ele p-eograf!a, historia natural, ffsk-i
y qu[mica. anaicmh. cte. J~xisie uua
¡;elfc&gt;ula ideal. que dcmue,tra PI grado de perfecc·ió'l a qm• s~ ha llegado
rnn la fotcgraffa. Primero, se ve nJ
desa1 rollo ele una 11lanta casi sin hiias hasta Que se&gt; cubr·i ele flores; d-aspués la lenta evolución ele un huev'l

El Rey de los Judíos
Hace dos mei;:e-s que el g¡·an duque
Con,~antiPo, tfo del zar, leyó a varir,3
f1,timos su tragedia mfstica "El rey tJ;,
loe judíos." Los amigos, naturalmente, dijere!! que la obra era una maravilla. En vista de tal aprobación, el
gran duque entregó la obra al empresario de ur. teatro de San Petersbm·go. Fué puesta etJ escena en una fu!1ción privada y obtuvo gran éxito. P1:;ro los periódicos de la extrema derecha publicaron criticas terribles de la
tragedia. Dec.!an que ésta era impfa.
El gran duque lo negó, alegando que

nadie ha puesto en duda su ortodoxia. Una delegación de diputados (].,
la extrema derecha, que tiene a ID
cabeza a Zamyslorsky, acurndor del
judfo Bey'is en el proceso ele Kiew,
ba visitado al arzobispo de Yolodka
Nicom, miembro irfluyente del Sanro
Sfnodo, y le ha rogado que consiga de
éste la prohibiciól' de las representaciones. El eftrcno oficial no se ha c?lebrado toda,ia. La noche en que fué
pu€sta er escena la obra., la entrad;i
en el teatro era por invitación. El
gran duque está indignadisimo.

c'er.tro de la incubadora ha,ta co'lHrtirse en pollo· la oruga convertic'a en mariposa y lo!l mil det:illes rurioso::i que ofrecen los nidos de los
i&gt;ájaros salvajes.
Hasta aqut todas son maravillas v
ventajas: pero como todo en el mu1,clo tiene sus ir,,onvl.'n ientes, los directores de los colegios de Egton, Rugby y Wi11chester, 103 centros de en~eñanza más no:ables de Inglaterra,
afirman que el abuso del cinematógrafo romo medio educativo es perjudi&lt;'ial para los niños, 1&gt;orq1.c• produ1•·•
afeccic-nes r!'nio~as y enfermedacl"3
en la vista, por lo c,,al, a 1&gt;esar de reconocer que los alum1,os apren!J,.n
mucho mejor lo que ven, c.reen qu~
sólo debe clánele clase por medio de
poltculas l''la v-?z por ~mana a lo s,1.
modos.
Lo que se considerd. c!e extraorrlinaria importancia, y con 1uucha razón, es que en las peltculas ir.,trucci,ac no se cometa el menor error, y
que los personajes estén vesti:lo;; r
caracterizados con rigurosa ex::!ctituu
Pueeto que en 1.os cerebos i::if:intíles se graba cuanto se ofrece aTJte sa
vista, es preciso evitar la menor equivo-..ación, para que este medio de ~Jtudio sea provechoso.

Por medio del campo, en el tiem!lO
lle las flores fabulosas, c:iminaban los
do, amigos, bajo la iluminación dt.
los astros enorme;;.
Tomás era un m ichatho 3erio. Acababa de cumplir diez y ocho años. rn
11.unc!o se prasentaba. a su mente
g-raP.de, y heróico. La vida esa gran
cteformadora, no había !'eñalado ni
su rost~o ni su alma. Aspi11ba a ser
hombre para realizar un desti,10 extraordinario. Xo sabia cuál. Pre;e,1tfa temores. Ya no deseaba soñar e:itre 12.3 amal)oia:;. Ahora 1iens1ba 1'1:
que si aun existieran leones de :\v
mea, él los ataca1 !a al modo he rae 1€o. HabfaJ ,•isto la luna dorar la3
nub.i:, negras; pontr!es en ks bordti
orla3 de oro. ¿No su.:ñan al n:e110¡¡
111':1 vez, los hombres, con espada o
c-011 ideal, dorar la obscuridad de la J
multitud1:;s? Pod!a. 5¡ lo clellealJ.1,
adornHters~ en les trigall.'s: el á'. 1110 le r,n,·iarfa .;u sombra; su can . .i
las aves. O birn, perderse en las playas. doTJde florecen como estrellas la:,
c·ucurbitá&lt;'€as. Amata el océano e ,
la hora del sol recién nacido. L•J
amaba, cuando, tltár. tronador, arroja su etc·u1&gt;!da a los J&gt;ueblos de barcos. El viejo mar lo atra!a y a no ser
¡,cr la at;acción huma11.a, cómo qulP1era oír ~in ces:ir sus salvaj~s grito::;'
- 1 omá ,, cli:o de pronto Inocenclo \'era, he• he~ho m:il en no revela, le vn secreto que llevo aquf .... v
:-;ciialó el sitio del pecho en que s,1¡¡0nfa 11:L'artlarlo.
-Y ella ¿q1;é dice?
~

1

jo bajo les altos pinos y cuyo capital
era un chivo al que llevaban sus
cabras las gallinas. . . . Juntos, s~
guimos después las aventur_:1s de D&lt;&gt;n
Quijote y de d' Artagnan .... Hoy ...
¿Pero amas, de veras. a Alejandra.
la hija del juez de paz, que junto.;
c.cnoclmos en la fle;;ta de las trillas?

Inocencia palideció. A lo lejos dejóse oír el son melodioso -de una flauta. Los dos amigos pensaron inmediatame111e en Juan el vasco que vagaba
lo~o por los camino3 tocando aires
de sus montañas.
-L:l amo ... J)ero soy tan pobre y
ta!l !!ruido . . .. dijo d-, ¡ironto Yera.

l'n •oh[udu t'(•tlt'ral 11h1c·nclo ele inso lut'iún en Jus &lt;'ercanías &lt;le .\toyac.

Ah! ¿~ab,ls•.,

-Sc·,))ed10 ..... .
En rse instante voló una J)erdiz
bafo los t&gt;ieá &lt;ie lo,-; amigos.
Al sei&gt;ara,se, Tom is dirigióse h:icla
l'l !Ecjano arroyo, tarareando, sin e•1t rrgar at viEnto, la estrofa que rulilaba en su fantasía:
Cuando ,·eo rncir una estrella,
Lejana, lejana ....
:\1 e pa1 ece de mr má, cercana
Que ella!

-¡Tonto! No conoces a la muje¡•.
Lila sabe cuando se Je quiere verdaaeramente y no resiste a la constanc.ia del hombre apa~ionado. ¿~o se
rindió Paulina, la de Agarrete, aqu"lla morocha como el tngo, al grmr..
Bautista, todo lleno de pecas colorRdas, sólo porque él la querfa como U!l
~!l1ma1 !
'l: él no tenfa más que la yunta y
ti arado y los cinco dedos para jurar
a la murra. Y ella era rica. Si no,
¿,en qué comJ)ró el molino el gringo:
Juzgas mal a las mujeres, Tomá.,.
-Bueno, dejemo3 esto para mañana.

Cala la tarde.
Alejandra y el Umido Inocencio,
caminaban silenciosos a Jo largo :le•
los cañaverales. A su paso inclinaban
sus penachos sedosos las cañas de
Castilla.
\"lendo tan abismados al joven ;•
a la joven:
- ¿ Y a esto ve:u!an? parecfa inte •
rro¡?ar una vieja caña nudosa, y una
cañita nueva J)arecfa respo11derlc:
- ¿ Y a qué más"!
Un lagarto al ver aquella3 persotoP.as dejó de beber los postreros rayos de sol.
- ¿ No me responde, Alejandra?
-Eso deJ)ende de que me diga ¡1or
qu~ se mató su amigo.
¿Ac.a,o lo sé?
No me lo oculte ... Estoy seg,11:&gt; do que se mató por mL
-¿Segu ra?
-Sr, segura Y se lanzó al C'arnino
como una avecilla por 1.os H1rcu:&lt;.
Frente a ella fulguraba Yenus. Y al
mozo le pareció que su amada se e,1caminaba hacia la estrella.
\ "lf'TOR ARRE(WIXf:.

Los Anrnnautasl

1
Ante el fuegc, del sol los arad;&gt;s
roturaban la tiena extremecida slu
término ba:o el recloncto horizonte.
Se iba entregando, mansamente, !~.
virgen, a la brutal c:&gt;aricia del hierro
y anchas y negras heridas, los su, tos a¡nest5.bause a reci!&gt;ir el germ&lt;!:1
dP la subsiste11cia de las Raza3.
A un lado y otro de los arados
&lt;:atan dos olas de tierra morena. Que
la catástrofe en cada paso avancP.!
; CL'ánto !'&lt;'r pequeñito, culinto hogar
de ¡nnano, escondrijo de sierpes ,&gt;
e iudad ele&gt; hormigas, pcpulosa, pue&lt;itos a la luz del cielo por el desastn•!
Sudorosos iban los hombres azuzando a 103 bueyes de manchada piel, y
los mansos y fieles auxiliares de!
hombrt' segu!an en la tarea del surco, con. sus ojos profundos clavados
en invisibles visiones.
Gea Iba al fin a pagar s utributo
al esperado. Citeres soltaba su banda
de golondrinas en pos de los conqui~·
tadores.
Tomás y su amigo contemplaban
la victoria del esfuerzo. ~entados bajo un ombú de rafees corno muslos
de titanes, a punto de parecer que
ali! peleaban. revolclindose por lc,s
suelos los rudo~ rivales de los diu-

La novela del inmJgrante.-Por \ "i•
cente Blnseo lbañez.

Hes.

Todo aquel campo, hasta mti.s all{L
de donde iba la vista fatigada, pertcnec!a a un.a viejecita, prienta de Tornti.s, de quien era él único heredero
- ¿ Te acuerdas, empezó éste, de
nuestra infancia? Juntos trepti.bamos
a los mismos árboles; juntos recorríamos la misma playa; juntos h.1c!amos burla de aquel viejo de sombrero de copa, morador de un ranche-

Un aeroplano surcanclo los aires, sobre el puerto de Veracruz,

b:1 llUSirt- 1wtor d¡, "La Barraca, ..
"Entre Naranjos," y tantas otras joyas ele la novela moderna, después
de vivir algú11 tiempo atrafdo por ,a
vida de negorios de nuestro febril ambiente contagia flicilmente a los hombres de vigor y aspiraeiones, ha vuelto, felizmente p;ira las letras, a dejarse vencer por la inspiración gema)
de que él hacia uno de los mti.s gra,,des novelistas de la actualidad y co!1
las circunstancias de ser sus últimas y más hoTJdas Impresiones las
recogidas en sus seis años de residencia en la Argentina, su nue,a
obra va a ser en esta República doblemente interesante, puesto que con
sus costumbres, sus luchas, sus ama1·guras y sus triunfos, las que estarán
seguramente con mano maestra del:&gt;criptas y analizadas en la nueva nevela de Vicente Blasco Ibti.ñez.
Se titulará. ésta "Los Argonautas;•
ter.iendo como tema principal ese gigentesco, tan digno de estudiarse, de
la emigración de los hombres de t&lt;&gt;los los pafses, en busca de las riquezas de las Pampas argentinas,
brindadas a cambio del honesto trabajo.
Nuestro estimado colega "El Diario Español," se ha asegurado la primicia de la publicación de la obra
que seguramente despertará. tan grande interés,

�{~J;),_En la tierra de1S~1 Naciente.-Recuerdos d~ Yokohama (Se~~
Ya estoy en Yokohama, recién llegado el,&gt;! imperio chino, admirando
los progreso-; de la i:;lmpática nación
javanesa. Entre los dos pafses, aunque mo1•góll&lt;-os, hay marcadas dikrt&gt;UC·ias de tarazón, energias y cere.
bro.
Es Yokohama un nermoso puerto
11,·emunido de todos les adelantos Y
exigencias modernas que el genio ja¡,orés ha implantado en 40 años a
poco mlls. De u na mera residencia
de pese-adores hoy es i..11 punt~ de
arribo de grandes vapon•s. T1e11~
330 mil hal&gt;itant.?s, entre los cuales
figuran mucho.; extranjercs que s.i
esparcieron felites cuando el Japún
ilbrió sus ¡&gt;Uertas al comercio uni·
n-rsal, allá por el año de 1864 _ Y
cuando envió embajadas a los prmclpales J)aises de la \'leja Europa.
em11ezaP.do e11 .-,ta época los progn•.
sos de la slmpátlra nación nipona.
Al visitar el ,Japón se respira el
ambiente de un gran pais, tlé una soberbia ¡&gt;atrla dende nada hace falta
y donde todos los grand_es adela~to~.
c·omodidades e invenciones ex1ste,1
sir\ ha.bt-r llamado siquiera _la atención dé los japone;;es que nven d~dicados al e1;tudio. Es as[ &lt;JU.? alli sti
t•nruentran estadl&gt;¡tas tan 11reparados
como los más hábiles pclfticos euro.
¡&gt;eos ,hombrEs ¡&gt;úblic·os de sorpret!·
dente talento, buen juicio y de admirable ('i;pirítu di! trabajo dedicado~
c,cciusivamente al e11 graPdecimien1.J
del pafl!.
Los gobiernos se preocupan J)refl-rentemente de la educación pública,
en que gastan enormes sumas. Por
la edu&lt;·atión todo el mundo sient~
verdadero rariño y ambición. :-o es,
J)ucs. para los ja¡ioneses una obliga.
dón ¡1esada la del estudio, sino, llO ·
el contrario, un agradable pasatiempo motl\'O de sus desvelos y cau~.t
du su siempre creciente renombre.
Anualmente envfa e iudadanos a estudiar y perfeccionar estudios a lo,;
princl))ales establecimientos de educación del continente europeo. El Ja.
¡¡ón no ha descuidado, para llegar :l
ser lo que es, ninguna rama, preocupándose del mejoramiento de to&lt;los sus servicios. El ejérdto, por
ejemplo, con el que en 1905 derrotó
a la podt&gt;rosa Rusia, de la cual tnvo
c•omo botfn de guerra, al firmar3C'
el tratado de paz, Sakhalin, sigue 1:1
táctica alemana y usa sus uniformes,
teniendo romo instructores contratados Jos 1&gt;rincipales militares alema.
nes. Se ve que siempre ellos han sabido conquistar laureles en IO&lt;i camllOS de batallas, ya que si rccordamoi:; la guerra de 1895 con la China,
sabemo,; que adquirieron tambié:1
1·omo remuneración o indemnizació:1
la enorme isla Formc,a.
Las policfa¡;; han sido organizadas
1&gt;or los técnicos de más renombratla
J)reparación de )Pglaterra. En la con.
servación de camlPo,; y lineas férreas
el Japón ha empleado &lt;·onsiderable3
millones. Sus ltneas telegráficas alcanzan hoy una extensión de 15.0liil
kilómetros. Agrégue~e un cable sulJ·
marino que comunlra con Yladivostock, Shanghay y ::-;agazakl y otr.is
&lt;·on !ns clt&gt;más isL · l'ntre sf. Está
1wida ¡,or líneas de ,·apores al ~ledi.
terráneo, la India y la China. ~o l)S
ésto para admirar a ese pueblo? Su
son éstas, prueba~ de amor J)Or 1,1
J)atria, de la que vh·en eternanwntc,
¡, reoc·u pad os?
Yokohama es el puerto princip,1',
el más lm¡iortante del comercio exterior. En menos de diez afios ha duplicado su valor. Sus exportacio1ws
suman mucho más que las import~dones, secreto de su auge económico
no comprendido aún por los estadis.
tas chilenos, udemás en este progrl'i-;o debe haber tnflido e l hecho de que
nlugüu ¡,unto diste; en las islas jR-

----------------------------------_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_
LA TAZA DE TE
.-\ .-\nµ;&lt;&gt;l J&lt;~'-'tJ'lula, artista y ¡ioeta.

ponesas má~ de 100 kilómetros de l:.i
costa.
Su comercio princit&gt;al es &lt;'Oh ,os
Ec-;tados Unidos, Inglaterri&gt;., China y
Francia.
Es sensible que nuestro gobierno
no haya vigorizado nuestras relaclone3 amistosas y comerciales con los
japoneses, cuyo roce nos honrarla r
re¡&gt;ortaria evidentes beneficios. Ya
ellos ,;e han deme,;trado partidario~
de esta amistad, permitienúo &lt;·"üa&amp;.r
a sus ¡111ertos, libre.; ,¡Je derec)lo, nues.
tros salitr0!!, úrico produc·to que c 1 ,
la actualidad podemos embarcarles.
Por otra parte, diplomáticamente,
creo que es más siPcera la amistacl
que nos brinda el Japón que la otra
nación de Amérka, que mira muy por
debajo de la pierna a los nipones, nos
puede J)redlcar en los discursos d,,
sus internacionalista» que tienen la
fiebre de las jira.; ....
EP. Yokohama, la vida es delicio~n,
loF dias se pasan volando; tanta eutretentión, tanto movimiento, tanta
l!O\'edad.
La inmensa mayorla de las J)ers::ras
vestida con el traje de los na
th·c-~, ))ero mu('hos usan ya el euro.
peo, los uniformes, etc.
Como es natural, ruando se ,:a a
estos lugares en que )Jara uno todo
e.; nueYo y admirable, hay que mcterBe 1&gt;or todos los rincones para imponerse de loa más minimos det:tll"~
de la vida, y de las costumbrth d,!
estos habitantes del J)laneta que. tan
retirados de no::;otros, nos hacen sc:1ti r por ellos, sin embargo, muchas
s impatlas y acaso hasta cariño.
Dejándome llevar por estos d1:seo:;;,
me eP.caminé una noche, cuando ya
conocia las parte,; téntrkas, a lo,; :ii.
tíos donde se dirigen lo,; homb11:s
que dt:sean alegrarse y ol\'idar los
J)esares.
Lle 6 ué sin saber cómo, a un barr;o
iluml!!ado hermosamente y de un all'·
grl' ir y venir de c:irruajl.'s de hombres r de mujeres de cien nacionalidades.
LaB casas no muy alta!&lt;, cubierta-;
por el c lásico techo ja110P.és, st•nci.

"ª

llas v aseadas: las ventanas de toda;
1.llas· abiertas de par en ¡,ar y adornadas con precios01,; farolillos de n11l
tolores. En el interior de los dormitorios ~e absen·aba a veces el em11a¡,elado lacre, azul, verde.amarillo o
de oro pintado, que hac·ia el ml-s
hermoso &lt;·onjunto ('On la,; lamparillas del mismo cclor que, a media
Juz daban a las elegantes habitacione; uP aspecto seductor; el mismo
a::;¡&gt;€cto de e:::as mal'sioPes que cr,:a
la fantasia, que nos pintan la" no,·e•·
tas, los cuentos de badal! dond:.! u .. o
:;e crcuentra admirado tras de a1?rl!'.
se ::úbltamente una puerta, por eJern¡,lo, y tae despierta en esos gabinetes
\ujosislmos y misteriosos, ~onde todo parece mitad sueño y mitad real!.
ciad. E1•.onues abanicos dorados y t·o.t
paisaje; o aves y quitasoles ch1Hesco3,
haciau vers&lt;J más boPitos lo3 extr,1ños y pintorescos cuarto~. En los ~m!coues ~o velan apoyadas, pe!1sauva-.
o risueñas, las geishas ccn s_us trajes
hermoefsimos y \'arlados, luc,endo sn'I
chaRqu!Jlas, sus ojc.; abultados Y l~s
inevitables florcii. St• abanical&gt;an s1:1
nsar. El cuadro era tePta_dor. Las
habla muv bonitas. Las ge1shns hablan casi· todos los Idioma,, J?or ,,.,
menos los euro11eo~. Con sus m1rad.1"&gt;
provocadoras hat·ian acerrarse a ellag
a muthos transeuntes que la,; s:1!11.
daban amorcsamente, ma 1intecio¡¡adamente. . . . Sin embargo. C!!a 1•n·
che . . .. me recogf a bordo!
Fuime pensando en que las japc,ne,as me hablan gust'l.do mul'ho, Pu
que qué tendrla de raro que un _s11'1.
americano ,;e enamorara &lt;k 1&gt;na Ja¡ionesa ruando yo vi á tantcs europeos
que se enamorab~P de e!la!!,. Y al hacerle estas reflex1enes al J&gt;l'llner oflcial del ":\limosa", t'l va11or en CJ 11e
yo iba, y quien ya habia e,tado · e 1
otra ocasión en este J)afs, me ))ro.
mttió presentarme a una distinguhl 1
familia ja¡,one~a ele la cual él er;i.
amigo. :lt ejor que no me hubiera JI!"&lt;?·
sentado! ....
~11 compañero cumJ)lió RU palabnt
al dia s iguientt• y me hizo lkgar a

Para descongestionar las calles
Para evitar las rougestiones del
tráfico en las calles de Los Angell-s
(California). el Ayuntamiento ha dado una orden J)rohibiendo que los
\'ehiculos J)ermanezcan detenidos en
la orilla de las areras a menes de
treinta y cinco metroo de di!,tancia de
la esquina más próxima.

1 El pottr 41t nact ttl

a■or

11

¿Qué ¡ioder tien(•s sobre mf7, me
dices en tu última rarta.
Tengo ,obr&lt;' ti l'l J)Oder que emana
del amor noble y fuerte que te 11rofPi:;o, del amor equilibrado qut• nace ú,•
mi alnu como un efluvio divino, torno una corr iente magnética que lleg.&gt;
poderosa hasta tu ser, avasallflndo1e.
Eso que a ti te c-;orprende, eso que
me pregu,,tas, es una cosa natural y
corriente. ¿Sábes tú de los flufdos?
:\las ¿ para qué hablarte de razonP,
ciePtlficas si para U, alma sensible y
delicada, no bastaria sino una e:x))litación amorosa y de romance?
G.\STOX .-\. ~1.-\"l'\ºEL.

Y si no ba,;tase la indusión de est:1
nueva medida en las ordenanzas municipales, ha mandado 11om?r grandP.5
l'haJ&gt;3s en las farolas &lt;111e distan treinta y cin&lt;·o metros de las csquilldd,
con letras muy visibles que dicen·
"Prohibido a los vehfc-ulos ¡,arar,,•
de-sde aqni hasta la próxima esquina."

eot■tll or111111

1

:...------------:

U11. a¡iicultor alemáP ha rec·urrhh
a los enc·antos fenwninos )Jara Qlh' sus
abeias al!ide11 r hng:rn mu&lt;·ha miel,
-c·.om,truy·éndol&lt;,; 11•1a 1·olmena q t '
afec·ta la forma de II n-1 m ujt-r 1,1 uy
flamenca. la c111J ¡.:1-,. mane&lt;'e de ¡1i1
en &lt;!l jordfn &lt;"on 1111 sombren&gt; en l.:
cabPza y una c·esta de flores en la
mano.
Por delante no ~e a1llvina l'l ofic;..)
práctit-o de la figura, ¡,ero por detra&lt;;
no rs sino una colml!11a. as abejas
entran por una ventanilla que hay
detrás de la cabeza de la figura, y los
panales se saran ¡,or 1111 a puerta c¡ue
cubre la 11:ntc posterior del cuer¡io.

la casa, donde pasé momentos muy
dl1lres.
Sono, ese llalllaba la menor de l!l-;
·es hijas de e~e hol!;ar, y su nomllr•
nunrn he d, Ol\'idarlo. ¡,;ra tan bi;~na, tan , a ··iño&gt;a. sobre todo tan &lt;·anno,a..
Xo sé si fueroP. sus,att-n.
clones, o s I modo suave, o su clara
inteligenc1a. lati que me hacen ¡,._,,.
:;ar de~de entonce,; coPstantement"
e1\ mi amiga ~ono, ¡,ero es el hecho
que desde que la conocl, nunca deJ&lt;un dla sin ir a \'erla. Y fuimos amigos: .Muy amigos, amigo.; de confianza que nos contábamos nuestras al&lt;'.
grias y nuestras penas. t;u día ni-.
PXtrallmitf en las ccPfidenc:ias y ..•.
la dije que la queria, que des1111?;;
que yo dejara el Ja1&gt;6n, no sabía cúmo iba a acostumbrarme sin su co1;1.
¡,aMa, tuando ya me babia habituado a verla todos los dias v ronve•·sa"
con ella, y que cómo era ·1,osible Qt.:"
una distaP.cia tan enorme fut&gt;ra "
re)Jararnos ))ara si&lt;•mpre!
Y Sorio, la jovial Sono, respon&lt;1ió .... no recuerdo bieP lo que 1·,·•·
JlOI'.dló; ¡iero lo que no se me ha vl·
, idado ~s que me dijo que la, japr,.
nc.=as eran muy ,;incera~. que ellas
~! que sabfan quen•r, (JIIP c¡u(.'ri:iu a
m-orir, que 110 olvidaban 1111P&lt;'ll! ...
Xutstra amistad siguió creciendo
y cuando s:c acercó el dia de mi 11artitla, ~entl gran pei:;ar de alt'jarme ti~
Clias tierras donde iba a dejar ur.a
amiga tan buena y la que, al ¡iarec·er,
fria a recordarme. ( Au11que de las
mujerl's nunca se ¡rnede &lt;·onflar) ..~ó!o me faltaba u,, dla y no me atre\'i;1
a d€cir!t• que al morir dt&gt;l siguient&lt;'
yo me iba 1,ara no volver n,mca máJ,
y contrariando mi conci&lt;'ntia, y ah'.)ga1•do mis sentimientos y quie1; sa:;e
si torturado por remordlmienntos, la
menti dic-!Pndo que el barco salfa a
hitter carbón ¡¡ara regreear en 1111,1s
( t1antas horas des11ués de las rualcs
,·endrla la salida definitiva.
Llegó por fin la partida cnwl para
mí, con la que yo l'ngañaba a una
mujer y d('jaba la mitad del corazó·1
junto a ella. No podfa1 hat·erlo tl.'
otra manera. ¡.;1 destino 110 siem1&gt;rl'
1;; favorab le a los amon•s.
Salló el vapor de los diqu('s. L,)s
remolcadort•s soltaron sus cables, y
mientras desde el bar110 Re &gt;&lt;aludaba
la t•ntrada de un trasatlántico 111.
glés, c·cn el arreo de la bandera .te
J&gt;roa, y lo.; oficiales de los res1&gt;e(•1 i\'OS ¡mentes &lt;·harlaban por bo&lt;'inas.
S0110, junto a la orilla de 11110 de los
mtlt'lles, me des1wdia con 1111 pafiul'•
:!to color de rosa, que el aire de la
tarde que marchaba con nosotro-;,
hacia agitarse. El buqut&gt; sPgula tumando carrera y echando el humo a
I.Jo¡-auadas t•nonnes, hasta &lt;111e la fui
perdiendo de vista. Cuando la&gt;&lt; pri.
meras lu&lt;'es de la riudad dl' Yokolnma -'IDJJezaban a encenderse, fui a
ocultar mi carhio y mis lágrimas a
mi estrecho rarnarote. Por la vent:t·
nilla de ti! st•ntla la músfra del mar
al besar el ('asco del va¡ior. El l&lt;Ul'•
ño de e,;a norhe fué para mi de in.
somnio,; y amarguras. Al dfa siguiente, &lt;'liando ya no se divisaba ni tkrra, envié mi 1&gt;rlmer recuerdo doiorido a la Sono de mis ensue,ios y
mi, muertas ilusiones!

"A corazones herido.;,
sombra y sllenclo.-Bal-

zas.''
Ante el liquido rubio Y caliente,
pienso en el pa1s productor de 1:\
planta y por asociación de Ideas,
casi inconsciente, recuerdo las elevadas doctrinas morales del gran filósofo oriental. Imagino a Contucio,
sentado ,;obre su;; tobillos, bebiendo
a plácidos sorbos una taza de té mle~tra,; ex¡11íca a sus disri¡iulos las admirables teorias ·del mutuo amor. L.1
vi~ióP, menos hierática que ridfc1;11a.
me encanta, pero temiendo al for?arJa habl'r cometido una 1&gt;rofanac1ón.
1a' rechazo: y el &lt;!Sl&gt;irltu, causado de
su fuga a é¡&gt;ocas tan lejanas, se 1io;;a
ratigado en el bord~ brillante de la
taza.
loJI licor, que parect• hervir todavl3,
ha tomado una reloració11 más obscura, aunque permite ver t·n_ el fondo del reclpiePte una canud~d no
dii;uelta de azúcar en polvo. DiJér~s"
el ese:arn sedimento de una alma JO·
ven que 1,or perte11 ecer a la de un:1
don~ella , fui!ra mePo3 opaco. Agito el
li&lt;Juido ccu la &lt;'u&lt;·hani; y des~11are~:
11or completo.. . . Della, Cleha, L:·
lia · por qué no agltAis vuestras .a1m¡s '"con c.u&lt;"harillas mágicas?
Los nombres 11ronunciados traen
consigo Ja 1&gt;re,ePtación J)erfecta d&lt;'
algún ser real, y en el rondo de l,l
taza, 11':¡1 mujer rubia y pálida, se dibuja como evocada por los marnvill~~
608 genios de "Las mil y una noches.
~tira ron fuh;ores de idea Y en s1;1~
pupilas revt'la ansias supremas de .o
illlOt'JlOSCible. )! ultitud de palabrns
dulces, sin voz, hacen es[uerzo,; b~rnicos en sus labios por palpitar vivientes. después cruza sobre el pecho
Ja.; mar.os donde duermen ademane,;
intreados, que, manifestándose al
contacto del marfil de las teclas, se
traducir1an en un sonata de Beethoven. y mi alma se dirige a la virgen
pálida: Yo puedo hacer flota': ante
tus ojos !'!ara y distinta la visión de

1:s suficiente para extinguir mi aliento."
Resuel\'O entonces rechazar con
energfa las indl!:;cretas preguntas t.:.,•
la. virgen, aunque ello exija de mi
volu•ltad un esfuerzo suprahumaw1,
,· a una nue,·a interrogación contesto
bruscamente:: El :\listerio de mi nlma será para tl más incomprensibl&lt;3
que la idea de la dl\'inldad, tJOrq.1¿
e,~ el rondo de mi sér, su esencia tt~ne ocultas afi!!lc'ades con e1 Dios lin'co. Xo lo sabrás nunca.
-"Tü n.ie he- prometido el eecrn:o
de la \'ida y ahora exijo el cum¡&gt;Jimiento de tu prome.;a: hAblame."
El rostro de la bella, adqulriendr,
el gesto indefinible de la hermosura
Ideal, surge de reliev~ en el plano ti&lt;&gt;
In t:va bajo !:J. tr!lr~11:1rn1t' co 1orat io,1
del té. )le raus:i. frlo ~I sentir sobrt:
las arrugas de mi frente la caric·ia
de su!I miradas anhelante,, y a¡&gt;elll,'l
pue,lo articular una palabra:
-¡Ama!
Entre !al- contra&lt;'ciones nerviosas
de 1111u 60nrisa sartt\stica murmura la
de::c·on0clda: •·Bello ejemplar de t:i
Taza, homl&gt;re pigmeo! Quieres dnr
u11a exp!i!'ación fensata de esa existencia cu,·o misterio i¡;ncras en absoll'to y dlées mAs estupideces &lt;111e ve,·claaes ...• ¿ Y la fe y la caridad y la
contomplaclóu y el ascetismo? ¿Súh
c•l amor es \'ida?
Quédome abrnrto ante scmejant~
&lt;·ontestrrción scho))enhaueriaPn. y balbuceo l'nt re dientes: Perdó1•.ame, ;;eíiora.
Ti('lu•a-. (l tl ('lllllJ)llÍI;\ &lt;ll'l l',Ít'l'&lt;'ito ym, &lt;¡ui.
Conl))rendo que aquella mnjtr, alguna vez, ha amado con vehemen&lt;'ia.
y aú'l guarda c•l mortificante recu,erdo
fiarte &lt;'l oculto secreto del sér Y cal- Cisgusto la ab,;ol uta imposibilidad de de su felit-idad en ruina!'. )!edito la,·mi
quimera.
mar tus anisias de Infinito. Yo mlt'·
La bella, con más insistencia est:1 go rato, sobre la dolorosa sensación
garfa tu sed de lo I gnoto con una suproducida por las e\'OCaCIOJl('S indis\'CZ, interroga mi )listerio, y el ahnd,
la de mis palabra!\, porque he com·
t•J etas de los cnriíios muerto5, Y, J)endestonfiando
de
mf,
se
repliega
t•:prendido, antes de hablarte, la conisando con horror en mi propio paplil'ada trama de tus dl'seos, pero J'.O merosa en el más n•cóndito átomo dE' saJo. rasi teniéndome lástima a ll,¡
'"i
misma.
Cree
\'erse
desnuda
ante
las
consentiré jamás en rl'v•·larte mi
m:&gt;mo, hl'bo de un solo sorbo el ru11Enigma. Dlff&lt;•ilmente J)odremos se_r miradas brutales dt• un sér desco110- ll•:1icio. p frfo, d~ la taza de té.
amigos: apenas te conozco Y ya ex1- ,.¡110. y como lo baria una rolcgil!l,\
g1.cs de mf el rnflH espantooo de los ~a- l'asi núbil en idéntico e-aso, me due
1,rrn :\f.\lUA ,JOHI&gt;.\~.
a gritos: "Protégeme; una mirada
&lt;'rlflclos.

lo Infll•ito. ¿~le aceptas por esposo?
La bella ¡ialidece más aún, per"
sonriendo responde: "¿ Te atrevería,1
a enseñarme tu misterio y el secrc&gt;tc
de la Yida?"
~le arrepiento de haber il•iciado scml'jante conversación con quien quie•
re mirar las desnudeces de mi alma,
pero sacudiendo mi turbación, continúo: J\li )11,;ter!o ante tus ojos t·s
impen.etrable. . . . mas, ¡medo en,"•

La virgen desapareció un instante de su imposible mansión, pero dl)~11ués, toma1&gt;.do formas mucho m~s
reales, viene de nuevo a ocupar lé:U
~ltio. Ahora lleva sobre sus bucles
una guirnalda de camelias rojas como cuajarones de sangre. Pienso en
la fantasia de enrojecer aún más
esa, flores ron la sa\'ia de las Yenns
de un Petronio, pero comprzndo co,1

CORAZONES
1-&lt;;ra ~largot una pou¡1l- de linda, u~
blonda cabellera, sus rizos cafan sobre sus hombro~ como una casca,la
de oro. De ojos azules velados PO"
pronunciadas cejai; que daban más
sombra a las ojeras. Ulentl,&gt;S m.?m:dito,; y brillantes, tan finos l'omo perlas de Bassora, encer,auoJ en 1c1 ~,;:
tuche rojo de una boca cuyos labio~
a rada momento i;e he,aban dos vcces para prenunciar el Pombr e Je
Pepe, el joven gallardo e inconst~11te
que habfa abandonado aquella escu.tura sugestionado por otros amores.
E't capullo se hizo una hermo~a
rosa de Alejandrfa cuyo cAliz era una
naveta que derramaba lnebrlantes
perfunws. Pero nadie podrfa pen.:)·
trar en su corazón, en él no &lt;·ab!.\
sino su adorado Pelle,
_J,;s una mufieca &lt;'On corazón d,•
cartón, decfan los de&lt;•epclonados al
declarari;e en retirada.
y sin embargo, aquella a lmlta vi·
v{a alentado la es11eranza de que el
ingrato vol verla a lgún dia, arre1&gt;e:1tido, a renovarle sus J)romesas, más
enamorado que nunca.
El tlt•mpo, que lo mismo destruye
que repara, convirtió en Imposibles
los suefios de la niña.
Pepe a su vez se habfa visto abandonado por la mujer con qu2en cr&lt;?yó ser feliz. Lo babia enganado en
el momento mismo en que la desgra-

J.os iJwa , 01es &lt;&gt;n Ye1·ac1·uz
ela hacia la norhe &lt;•n sus PUJ&gt;ilas Y
en su corazón. Estaba ciego. ¡.;nto.1c.es rué cuando J)ensó en :&gt;!argot, peto ya era tarde.
El sufrimiento y la desesperaciOn

&lt;·aminó al cementerio y burlando d
svei\o del guardador de tumbas, buacó u11 azadón y abrió la ~e¡iultura de
:llargot. Cavando y cavando, no hal:ó
sinv despojos y cenizas. En vez 1!e
¡icrfumes u1l olor nauseabundo Je detenla la re.;plración. De 1&gt;ronto tro11ezó &lt;on al1;0: algo que latia y qu-~
tenia \'ida. Era un corazón. Loco
de coPterto lo estrechó contra su ¡1t&gt;cho y huyó, dando traspiés, temeroso
de S;)r visto.
-,Este es mi c·orazón!-exclamaba arnriciándolo convulso.
Pndido, sin rumbo fijo, huta lejos,
lejos &lt;·on aquel tesoro que acababa do?
robar.
-¡Este es mi rorazón!-repetí,1
enloquecido, jadeante, sin darse 1111
pu1!lo de reposo.
Aquel corazón se extreme!'ió y exh::la1:do l'IUl. queja, murmuró:
-;Te has equivocado, hijo mio!
Llevóse con ansia a los ojos aqutl
e J."az6n, cuya luz rasgó la venda que
los ¡•ubrla y Jllldo ver claro. Habla
robado el corazón de su madre.
en win tienda de c·ampañn.
El !'orazón de :llargot no J)Udo hallarlo. La carne y el J)erfume ~e co11sume•1 en la huesa. ¡Sólo el corazón
marchitaron aquella flor que acabade las madres es resJ)etado por los
ba de helar el cierzo de la muerte.
Xa&lt;la se aprecia en el mundo hasta gusanos!
c¡ue no se vierde.
Con mil dificultades el ciego se en-

�~======l======== EL DEMONIO INTERIOR.., ========== =====~
--------------------=~•..-.,,-------~~-~
Habfala conocido en una noche d&lt;!
bohemia. Y fué en esa hora de alcohol y de lirismo, cuando pude apreciar la fragilidad de su esptritu, intcuamente expuesto a las bruta!id&amp;des de la ,•ida.
Yino a mr, con las mismas ansias
que el caminante hacia la luz de la
s,::nda . .\li alma rué un hospital pan.
ia suya, sangrienta de dolor ....
Rotas las alas en el peregrinaje,
era una mariposa sin antenas, arra.;trando sus galas en la miseria del gusano. Pálida y rubia, como un Jesús
c;in barbas, tenia no sé qué sombra
luminosa en la frente; y en los ojot,
amargamente mansos y sombrtos, l"Om~ galerías de claustro, no sé qué
expresión de bo•1dad, no sé qui': mue
ca ¡¡ia'1osa,---algo asr como si la son ~

a fuerza de volar; pero aún nos quedaba la miseria gloriosa de los cautos ....
Fué entonces que ambos come:.izamo, a despreciar la vida un poco ru&gt;-'nos. Tentamos la visión de algo superior; y hasta llegamos a estrem, cernos ante la majestad de un cr¿púscnlo,-aeJ mismo modo q11e ante,
de compe11etrarnos nos vendáramos
de indiferencia. Eramos dos pájaro;;
con alma ....

- ¿ Y ('Jeonice?
-Amigo mío ... . Xo me lo

IH·C-

r~untes

- ¡ :"llttlva!la ! Tú que tanto la ama• . ¿ l&gt;{)ntle est111•ú?

~ has•..

res, porque, harto de vulgaridad fi!menina, hacta tiempo que ansiaba
tropezar con ur. espiritu un poquito
más suave que el de e:ta trcpilla de
maP.iquf€S acicalados con art.! d-e c,c!índalo. Cleonice me dió, entonces,
la Eensación de un hallazgo precioso
dentro de la cloaca. :\le ha contado la
amistad qu~ la ligaba c,ontig-o, r Je,:;
buenos momentos de confidencia. Dijome que conocla tus ver;;r.s, que eras
muy romántico, y que te apreciaba
muchtsimo. Pero me he convencid.J
que ella, como las demás, como toda.;,
lk,·a también su demonio interior
que la envenena, me he convencido
tarde, ])ara mi mal, porque .... en,pezaba a quererla. . . . Esta sará la
última vez que topiec? centra la~
piedras del camino. Es necesario qu-~

ca. Una mañana, toda aquella alegrfa
,e desvaneció como un sorbo ¿..,
ét?r .... El nido estaba vacio ... Habfa en él dos alas menos y un dolor
más. . . . Cleonice, desaparecida, t!.'&gt;
dejo sino un par de zapatos viejos ...
;qué ,·ulgaridad! Por cierto que los
arrojé por la ventana. . . Y no volví
a veri.a. Este e:&gt;iso11io, como compréuderá~. tué el plato del dfa en el café.
'l uve que alejarme un tiempo de las
1 e.rniones de camaradas para evita,me disgustos. 111i cuarto me parecía
más triste y pobre que de costumbre.
1&lt;,n lodos 10s muebles habla un poquito de perfume de Cleonice ... Fué
necesario neutralizarlo con alcanfor.
Y el cuarto me resultó entonces tan
mal oliente como un féretro ... Burno, pues: ast las co:.as, tuvP anoche

1

l

. Palco ocupado por las Heinas que pre,idieron las &lt;'a1·re1·a~ de bic!cietas efectuadas en ,,asado domi nao en la Conclesa .
co~·ne1on alnnmos p1·eparato1·ianos.-Señor Alejandro )lartínez, ,·encedo1· .d e la tercera cal'rera carr-era de 0:000 metro;-1,os ;encedoi-~s &lt;i: :;:~ ~~~
prnneras carrel'as Y los jueces de lle.e;ada. 7 Prepaníndose pat'&gt;\ salir en una de las carre1·as.- Gi·u¡lo de todos los que tonuu·on pm·te E'n las Cal'l'eras.

risa de sus labios secos hubiéraselc
aubido a las pupilas... .

Desde aquella noche, hicimos ju1:tos el camino. Una misma estrelli.
s.iiaba nuestros pasos. Un sólo dolor
encadenaba nuestras almas, y un:t
•nica luz de esperanza las vestfa ....
Nunca encontré un corazón tan amiao, después del de mi perro.
Sentfa a su lado las frescuras de
un baño oloroso; y en sus palabras
abrevaban su sed todas mis fatigas,
todas mis locuras, todo mi amor.
Ella era, como yo, un pájaro sin
nido. Colaboraba en silencio en mi
obra. Habíamos perdido el plumaje

-Xo í~1101·0 sn paradero ... .
- ¡ Cómo! ¿Lo sabei:? ... .
-Toma .... Lee ....

'·Pai¿ís, diciembre de 1913.-:,ii
querido camarada: Ante todo, al¡;o
que mucho te interesa: he encontrado
una personita que tiene para U recuerdos personales ... Por cierto que
pasé con Cleonice momentos agrad!'bilfsimo:s en Le Bruant. Es una chira
muy espiritual, muy discreta. Vario~
compañeros han sentido el hipnotismo ue sus ojos perverso3. . . . Yo
también .... te lo confieso sin rubo-

de'.al le una explicación: despt:És q ul.l
hnbimos éambiado impresiones, nos
sentimos mutuamente auaídos; y,
como nada estorbaba a nuestros 1&gt;royectos, desde aque·1a misma noche
nos cogimo:;; del brazo y echamos ¡
andar como dos viejos camarad·as.
Nuestro nido se nubló de alegria.
Clonice, era mi musa. A ella le debo
mis mejores versos. Mis ropas de buhernio no mostraban las manchas de
antes por las calles, y mi melena b:illaba, limpia y bien peinada: ten!.,,
por qué preocuparme. Ya te digo: un
hallazgo precioso dentro de la cloa-

una sorpresa .... ¡Y qué sorpresa!Parts estaba bajo la lluvia. Le )lou1in Rouge concluyó por aburrirm~
en diez minuto3, y me eché a la calJ'.!.
Ko tardó el agua en calarme las ropas. Busqué refugio en un almacé11
•de dulc~s. ;y all! estaba, asómbrate.
la fugitiva üleouice! Completamente
transformada. . . . Gorda. . . . Teñido
el pelo de negro .... Seria. . . . Indiferente ... Vulgar ... ¡Se ha casado
con el confitern!"

.,

El muchacho era de aquellos que
se reservan siempre el último cartucho. Su ingreso a la empresa canalizazadora par:&gt; dar salida a las aguas
en un provincia, le permitió al buen
Alvarado colocar en razonable €Gtado
su casita y sus finanzas, que estuvit?ron bastante en desacierto durante
muchos meses. El trato con los numerosos funcionarios públicos que iba,
y ventan al despacho, le proporcion.t
ba múltiples oportunidades 1&gt;ara sonreir con dejos de ironía. Porque Alvarado sonreta siempre, y hablaba cuando le interrogaba11 únicamente. En
11 n muchachote de apostura atlética,
de activo andar, que huta de las te1tulias oficinescas, dedicándose a hacer
monos en los papeles del e:scritorir¡
mie--tra:s que sus compañeros perdfa,1
horas enteras en conversaciones im-

tes sucesos, arreció el trabajo y fué
preciso ap1 etar la cincha, como deci:..
el jefe principal cuando Je urgfa a'gún trámite.
Los ingenieros triunfaban sin hacer otra cosa que tomar té y habl:&gt;.r
de mujeres bellas. Todo se hacta por
obra y gracia de la cohesión de labor realizada por eJ personal, que
dicho sea en honor de la gente hon1ada, hizo en aquella ocasió11, tod,•
Jo que es dable hacer a unos modestos amanuences con ribetes de inger.ierfa barata. Pero, como pasa en todo organismo bien e-carrilado, el a,1dar ce Gigue por propio impulso, y
la cabeza lleva los golpes y los aplausos.
Alvarado estaba am por necesida&lt;:.
Probablemente los cuatrociento:; pesos que le pagaban no eran tan Li-

ta gracia que muchas veces se mo;-ata la lengua para ahogar las comc-tidas de su risa burlona, mordaz, dañina como una bofetada. IndudablemePte él era un loco. Sus costumbres
en la oficina y fuera de ella le distauciaban encrmementQ de sus colegas
y de los admirables señores ingenif'ro:,. Un día circuló por todas partes
la noticia que daban alguno.; diarios
formulando cargos al gobierno que
habla con~entido negociaciones ilegales a la empresa constructora. El director general, hombre habituado a
los espectáculos de aparato reunió en
c,óP.clave al personal. No podta ser
aquello más que una traición. Nad;e
fuera de casa eEtaba al corriente de
las negociacio'!es que se hacfan, y era
entonces natural creer en un delato:·.
Todos los semblantes contratdos por

el personal, mi amigo, que frecuentaba cafés artísticos y domingueab1
con muchachos de prensa y letras,
era el culpable. Esto no importa saberlo todavfa. Primero asistamos al
desenlace, que fué como brindis de
hablador mal letrado.
Desde la entrevista con el directo?·
general, menudearon !os chismes que
decian de Alvarado cosas imposibles,
y cerno allf no habfa un solo caráctc•r,
pronto sobrevino el fin. :\fi amigo fué
despedido con todo el sigilo que a, 011sejaba la indudable prudencia de los
señores i11genieros.
Al presentarse al buffet, iba aquel
muchacho radiante de ironfa. Su ronrisa, ~us ojos, su respiración, su c0ntirente todo, desped!a centellas d,·
sorna y de gusto sentido allá dentro.
muy dentro del corazón.
0

l.'na s11ht de enfernws en elhos¡,ital de la C1·11z Hn,j,;, que ;;e ha &lt;:stahJcddo 01 la rasa lle Escauclóu, situada en la 1&gt;Inza de Gua1•&lt;liola.Ot n1, sala &lt;·on he1 idos, ruida&lt;los pot· la Cruz Roja.-Fiu·hadtl de In rn&lt;.;a E,; andún &lt;·e&lt;lida para hcs))ital de J,1, C1·uz Roj11.-Lo3 corredores del nue·
'"º hospital.
béciles en el buffet de los ingeniero;
directores. ,
Un dfa el subjefe preguntó por Alvarado, y el encargado de la oficina
respondió diciendo que era un maniático y que por eso no frecuentaba.
el despacho. A partir de entonces mi
amigo quedó descalificado por aquel
eenáculo.
Alguna vez que tuvo ocasión de entendérse con los directores, no qul'dó convencido de la capacidad de di·
rhos señores; ni ellos se explicaron
la psicolo~fa de aquel tipo que no se
inclinaba para saludar, que sonreí'.\.
con frecuencia, que contestaba con palabra brillante, a veces sonor!l como
un latigazo. . . . Pero, la empre:;;a.
iniciaba pingües negocios, los ho,nbres del gobireno acudfan con mí&gt;.s
asiduidad, y entre estos lnsigniflcau-

cil de conseguir en otro sitio. Pero
aquellos empleadillos acicalados, rutinarios, lo mismo el lunes que el vierr.es, bien peinatlos y tieeos como velas, le infundfan burla y desprecio.
Su3 jefeJ, ingenieros gr,.duados milagrosamente, hijos todos de familia,
bien, eran una especie de botarate&lt;i
henchidos de núme:-0s y citas georuetricas; hombres maniqutes a la cler niel' c1·i, muy amables, pero absolutamente superficiales, hasta el punto de
que no conocfan para qué pod!a serYir realmente cada uno de sus em¡ileadcs.. Y no cabe dilema: esta fa•ta de psicologta en quinenes dirigen
un negocio, es la ausencia total del
seso.
Alvarado miraba discretamente a
los señores ingenieros cuyas caras de
conejos a la moda le produc[an tau-

t?n g(;sto de pavor, se dirigieron a Al•
varado, que contemplaba frfamente la
escena. El director general advirtió
aquella serenidad ultrajante y se dirigió a mi amigo:
-Usted que anda entre esa gente
de periódicos .... ¿qué responde"?
-Que no me extraña ...
-¿Cómo?
-Naturalmmente.
No entiendo ,señor Al varado.
-Es muy fácil. Ustedes creen que
todos los amigos que vienen de tertu1ia son tales; y .sin duda entre ellos
ha habido un malquerer. . . . y, h&lt;'
ahí todo.
-Está bien. Retírese.
-Después de €sta estúpida escena, Alvarado regresó a su oficina,
convencido una vez más de la Infelicidad de sus jefes. Para éstos y para

Y cuando el señor dircetor general
se disponia a darle la mano para co11cluir, Alvarado, sonriente siempre,
sacó del bolsillo el contrato que la
tarde antes habta firmado con unes
capitalistas yaPkees para canalizar
todo e l pais, y cuyo proyecto sancionaban las cámaras esa semana. Eulonces, cuando enteró a los señores
ingenieros del documento, aguzand:i
la expresión de su sonrisa, se aprox:mó a la puerta y les gritó: "Lo siento
por ustedes que van a quedar sin CJ!.•
ma. . . . pero estoy a sus órdenes si
necesitan un puestito en mi empresa ..... " Y sonó en el pasillo uu:i.
carcajada tan feroz, que aquellos
ll!equetrefes tuvieron miedo.
Indiscutiblemente, Alvarado sabía
una ciencia muy útil.
Sautlngo l"uste1• Castresoy,

�1
1

POESIAS ~EXICANA5

Li\. JIEJOR JIUER'l'E

MI AMADA

HOJA DE ALBUll

(lntitnción de Lope 1le ,·egn.)

Sobre de blando césped reclinada
La diosa del amor, su gentileza
Mostraba sin un velo, y su belleza
Sorprendente, divina, inmaculada.
Venus, que
De sus senos,
Cuando hasta
Y s,1 aguijón

sent!asj enamorada
palpaba su firmeza
ella ,•ino con presteza
clavóle abeja alada.

(Que la abeja creyó que eran claveles
Los botones que ostenta cual de rosa,
Dond0 libar pudiera rica::., mieles.)
Cont1 a el seno a la abeja dió la muerte
Aquella estatua vivJ., majestuosa
\ .... ¡Quién !;OZ'.lr pudiera de i¡!nal rnerte !

··---. -· ··-O---- -

l&lt;"RU'fOS PROHIBIDOS

¿ Si es hermosa, preguntas?
Es tan dulce, es tan bella,
Que compararse a ella ....
Sólo las graci2.s juntas.
Capullo es de una rosa
Su fre3ca tez; de nieve

Sus die11.tes son, y es leve
Su cintura de diosa.
Asemejan dos soles
Sus grandes, negros ojos,
Y sus Ja.bios son rojos
Cual de aurora arreboles.
Y bien, esa hermosura
Que me encanta y fascina,
gs nada, si divina,
f'ontemplo su alma pura.

¿ Recuerdas que de goce enloquecido
Por la contemplación de tus encantos,
De beses los cubrla, tantos, tantos,
Que con besos tu cuerpo estaba ungido?

Asf tambié11 el hombre eu su locura
Por saciar sed de amor que lo tortura,
De l:i. ajena muj&lt;!r gozar pretende;

S! lo recordarás, porque no puedes
Olvidar que En mi alma tú prendiste
El fuego de tu amor, y que quisiste
Hacerme de tu amor gratas mercedes;

l\lá~.\ lejos de hallar calma a sus ardores,
Suel\l mirar trocado en sinsabores
rn1 ciego amor, que su pasión enciend&lt;'.

Mas, ¿dónde estás, mi bien, que no te escueho''
¿ Dónde estás, ¡ oh mi amor! dónde te escondes
Que a mi dolientes voz tú no respondes,
Ni miras las tristezas con que lucho?

- - --o------

lll LLA~'l'O
ALBERTO )l. CARRE31O.

---o

S~.\IHLA:XZA
•
DulC'e, afable, gentil y délicada
Cual de florns fragantes el aroma.,
Y amante c·ual tiernfsima paloma,
Es de mi alma la bella enamorada.
C'uando entreabr(' su boca sc,nrcs:irla,
Gratr,¡ sonrisa entre su labio asoma
Y su rostro semeja linda poma
Para encanto de dioses cultivada.
Orlados por suav!simas pestañas,
Ful.guran como el sol sus grandes ojos;
Es rubio su cabello como el trigo;
Su talle es frágil, cual lo son las cañai-;
Del Nilo azul, y cúbrenla sonrojos
Siempre que piensa en mi; si está conmigo.

- -----o

TU CABECl'l'A DE ORO

¿ Recuerdas que ante U, puesto de h incjos
Y de mi ardiente amor en c.i delino,
Tu perfume aspiraba ¡Oh blanco lirio!
Quemándome en la lumbre de tus ojos?

Y por robar el fruto codiciado
Y sus ansias calmar y su doovelo
D&lt; 1 árbol. cae, hiriéndose, el chicuelo
Y en('uentra su castigo en Sll pecado.

A mis labio3 llevarlo quise luego
C&lt;1al talismá11 divino, puro y santo;
:llas rl3 mis oies al rociarlo el llanto
Rus p&lt;ltalos q~1en,ó; que era de fuego.

Se d(:shojan las rosas, y nos queaan
L:i.s espinas punzantes; el veneno
NUEstras alma3 destruye y nuestras fuerzas,
Y en el abismo se hunde nuestro ensueño.

¿Recuerdas, que "es oe 01·0 tu cabezu"
¡Oh mi amada! yo siempre te dect::1,
En tanto que afanoso yo beb!a
En la fuente sin par de tu belleza?

A~í e.orno los frutos del c:ercado
Dond,, ePtrar jamás debe, el rapazuelo.
Se empeña en disfrutar l'On grande anhelo
Como el manjar más dulce y delicado;

~n et cofre do guardo, ya m1rchitas,
Las flores que d~ amor me diste en JlrenJ.a,
Un pensamiento hallé, valiosa ofrenda
ue tu pasion, en horas ¡ay! benditas.

Es el amor, de rosas y de espinas
Cadena que nos ata y nos subyuga;
Es copa de oro que veneno brinda;
Es flot ido ,ergel, que abismo oculta.

LA MUJER

¡ Oh., tú, de mi t,enar ,lulce c·onsuelo!
De mi dolor ardiente la querella;
Que si eres tan piadosa como bella,
Calmar ya sabes mi constante tluclo.
Ven a mis brazos, ven, yo te lo Imploro:
Y permite que un beso reverente
:llis labios depositen en tu frente
Y en tu adorada cabecita de oro!

estirpe! ....
lejano, vago
nas, alegre
insinuó. . . .

luego, como si trajese prisa por destruir un error, por e,•itar un eng:i.ño. . . . Y pasó el tranvla, pasó, como alegre c.larinad,i, de aurora, pr:-

De pronto, un tintineo
repiquetear de campasonido de bronces, se
se precisó luego, muy

MARAVILLOSOS

Instantáneas tomadas en las ült1•
mas carreras de c:i.ballos, y saltos de
obstáculos efcctuados el mes pasad0
en Londres en prPsencia de los rej·es
y de la nobleza. Tomaron parte en estas carreras los i:aballos m¿s famos,)s
de IPglaterra, y por
las i11i,tautáneas tomada;3 de ellas y
qua re¡&gt;rodudmo",
puede verse, en efer·to, cuán sorprendentes y atrevidos,
fueron los saltos
q u e tan admiratio
dejaron al públko
inglés.

SALTOS

i\lIS FLORES PREDILECTAS

F.s la virtud y es el vicio;
.,;s la v~rdad y el engaño;
Es la locura y el juicio,
La ilusión y el desengaño.

¿ Que cuáles son mis flore~ múr, amadas~
Me preguntas ¡oh dulce prenda m!a!
Para que te hablen ellas noche y dfa
De m!, por mlís que siempre estén calladas?

Cnando amor protesta, miente:
Si desdena, es porque ama
Y avivar quiere inclamente
En otros de amor la llama.

Prefiero las violetas delicadas,
Y su aroma, color y Jozan!a
:lle atraen y deleitan a porfia,
Que pocas rnn como ellas estimadas.

A veces sufriendo rfe;
A veces gozando llora;
Y entre caricias desHe
El odio que la devora.

Mas no rnn preferidas ellas solas
Y otras hay que me encantan y seducen:
Cual de seda las rojas amapolas.
Si tu modestia aquellas reproducen,
Estas imagen son de tu hermosura,
Que me arroba a la par que tu ternura.
ALBERTO ~r. C.\.RREsO.

ECUESTRES

Como curiosidad
damos otra fotograf!a tomada también
durante las carreras,
Que es de un arbol
que fué asaltado por
curiosos ¡&gt;ara tom~.r
asiento en sus ramas
durante el espectáculo.
Bien sabido es
que el espectlícuio
de las carreras tic
carallos en Inglaterra es uno de los
más concurridos no
solamente por las
altas clases que desplegan un gran lujo,
también por las clases populares y ha~ta por la burguesfa.

,

CRONICAS RETROSPECTIVAS.

¿Qué es la mujer, preguntas?
Decirlo yo no podrla;
Qn~ en ella se encuentran ju1ita.s
La ncche y la luz del día.

Por eso decir no acierto
Con absoluta certeza
Lo que hay en ella de cierto:
Si ruindad o si grandeza.

"¡ Las tres! . . . . No. . . . He ofdo
la última campanada y supongo ....
serán las doce. . . . o la una. La::;
¡¡alp1tacion1=s inquietar.t1=s de la notlle, continúan: ¡la canción de m;:,·
terio, gime aún! ¡Ne ile a,mtido crujir las articulaciones d¿ la naturaleza en el soberbio desperezo del d"!spertar! .... ::--o .... ¡es temprano!
.... " ¡ Y los ojos cobardes no miran e l reloj: y an oja la miseria de:
este engaño al corazón, que la re( c,,¡;e, ávidamente! '!res horas de e.;J.c:?. dolorosa, durante las cuale,,
1a imagir.acibn descendió a todos los
abiErnos, hablan tronchado los rojos
e ta veles de su carne; y la:;; ojeraJ,
erar. dos extrañas, paradojales sortijas de esmalte vicleta, sosteniendo
l'I engarl'e de dos extraordinario.;
c!iama•1tes negros ....
- '·¿~xiste peor verdugo que d
1é.~uerdo? Une. noche,-vo!Y!amcs
j, ntos de un paseo. Al dla siguie1:•
u, ll debla reanudar su interrum1&gt;ina tAtedra. Lo noté 1&gt;reocupado, tri,-to". "¿ Qué piensas '? "-11regunté. .
·· Pie1~s0 que mañana estaremos soe·
11arado3 alguPas horas"-dijo, y yo
i,.entl las locas cabriolas de mi cora·
7.0ll•lliñO .... "
¡Las tres y media! . . . . .::..a can,p:11,ada la sacudi'.\ cc,mo un lati~azt,.
hn la semi-obscuridad de la alco!Ja.
su elevada figura envuelta en el largo traje blanco, era como el rayo ,te
luna que pePetra por 1.a rendija Je
uPa ventana. Crujió un mueble. Ella
sabia biel'. que el crujir de ese mut&gt;ble l"ignificaba la aproximación tl..i
un veh!culo, que, invisible aún, s•!
anuncia a la distancia, por m edio t.le
sucesivas trepidaciones de la piedra,
la pared, la madera. . . . Tendió al
o!do, que se sutilizó como arpa eóli~a. . . . El coche pasó, arrastrand,,
11 n trasnochador y una es1&gt;eranza ...
Y c,tra vez el silencio, ese cómvlic•?
idiota, que lo mismo sirve al que lo
solicita y al que lo ultraja; absurdo
tercero inevitable, que sólo exige en
pago una lágrima o una sonrisa, una
mveca de dolor, o una c:ontorsión de
¡¡lacu, otra vez malogró su ansiedad.
¡Y estaba sola en la gran casa muda! .... ¡sola! .... ¡ella! que sentía
gravitar el peso de los mundos sobre sus hombros; ¡ella! ¡que tenh
e n sus entrañas el secreto de una

Sabido es que el célebre actor D. dlsimo efecto, la escalinata por donJosé Valero, de grata memoria, al de bajada se movió tan ostensible1&gt;ropio tiem1&gt;0 que era un genio ,-¡,, rnenta, que el autor vaciló y estuvo
la escena, tenla un genio mallsimo, a punto de caer; el público se aperun carácter irascible, a veces in1- cibió de aquel movimiento; el efe~to fué co1&gt;traproduce1~te; y el telón
gua1llable .
Siendo, como era un actor pura- cayó c·ompletamente en fr1o ....
\'alero llegó al paroxismo del fn.
mente efectista, por inexplicable contradicción, era a la vez partidario ror. " - ¡Que venga e l maquinista!"'
acérrimo de la verdad escénica, no -gritó, trémulo de ira-. El maquien lo fundamental, como fuera 16- nista se preesntó. D. José le cogió
gico, sino en lo accesorio, en lo com- pc,r · un brazo, le sacudió fuertemenplementario, en lo que se refiere a te y le dijo:
- ¡ Esa escalinata es ele piedra!
trajes, decoraciones, nh·ezzo, etc:.,
-No, señor, de madera-le co!lYo le vi por primera vez en ... i
teatro Principal, de Jl.lálaga, hace lo testó el maquinista desasiéndose cla
menos cincuenta años, y tuve ocasión la garra del león, que tal era aqul'de apreciar de visu el genio y el mal lla mano.
-¡Pero figura que es de piedra .. ,!
genio de D. José, que de ambos ha¿ Lo oye usted .... ?
cia entonces ostentosa gala.
-¡Déjeme usted en paz!
Re¡ireseutábase una noche el faY le volvió la espalda. Valero tiró
moso drama Guzmán el Bueno, que
era una de las obras favoritas del de la espada, Y, de no sujetarle prongran actor, y en la escena final, cuan- tamente las personas que alH se endo el defensor de Trifa baja de la contraban lo hubiera pasado mal e!
muralla después de arrojar el puñal pobre maquinista ....
En otra ocasión, en aquella mi"
al campo enemigo para, que sacrifiquen a su propio hijo, escena que ma temporada y en el mismo teat1 o.
siempre ensayaba Valero cuidadosa- se ensayaba una tarde un drama hiJ•
mer.te, y en la cual prodllcfa grau- tórico cuya acción se desarrollaba

LA

mera escála de la jornada laboriosa,
toque de alerta pJ.,a los voluntario,,,
¡ marcha tún-in1 e acompañando U1::i
ilusión! ....
¡Las cuatro! .... Los grandes d1:1mantes negros, titilan como estrella~
próximas a desvanecerse .... las sortijas de esmalte violeta, se tornaJ1
moradas a la luz incierta del anrnnecer. . . . ¡y ea bella la mujer quP
asf espera! l'iene la desolada, trágica belleza de A,1drómeda. . . . Y e,;
soberanamente hermcso el cuerpo
tendido en el rojo diván que lo ofrece (omo regio presente en una l.&gt;a11cteja, al dueño ausente ... . ¡Son ne·
grc,; enroscados, como lujuriosas
sierpes de ébano los cabellos, qu,,;
l'aén, pesados, hasi.a la altombra! ...
¡Oh! ¡qué bien ueben de hundirae
los dedos en los rizo3 espeses y odorantes ! . . . . 'f sol' sangneP.tos los
labios, e iP.citantes y f1 eicos y sa•
bies .... ¡el bc,so no guarda sacr.'tos para los dulces labios sensuales! ....
¡Las cinco! .... Ahcra, las soni;";:_s moradas, perdieron los grand~s
diámantes negros .... Ya no hay Si·
no pequeños fragmentos claros, cla1 os, que caén C'omo estrel'.itas diluícl.as, interminablemente, inexorabll•mente, cerno si no hubiesen de agolarse jamás. . . . ¡ pobrecitas! . . . ; Y
wrren por las mejillas y acarician
los labios y besan las orejas, y surcan el cuello y se pierden en la l)¡.
furcación de los senos en flor! La
compañia de la hermosa dolilen~e.
debe ser grata corno la de una selv;t
florecida; saturada de amor en las
corolas de los nardos, en los nido:;
de las palomas .... y su alma, "saU&lt;·ta santorum", dulce refugio para .,¡
dolor, rincól' propicio a las confidencias, amable sitial para reposar la
mente, nfvea hostia en el sagracl ,J
misterio de la vida-amor! ... .
¡Las cinco y media! .... Dos diumarrtitos Umidos, se han detenido
sobre el esmalte morado. . . . ¡ son
las dos gotas últimas de la cascada
impetuosa. Sobre el rojo diván, e l
ecuerpo blanco en el traje blanco e.,
como la ofrenda sangrienta de una
gacela a los dioses implacables ....
El sol, en tanto, piruetea canalle,scamente sobre el bello cuerpo exténuado ....
:\IIRED,L1•,.

'\/ERDAD ESCENICA

a pricipios del siglo XIII. Llegó un'!.
escena muy larga entre Valero y dos
actores, Fidel López y un tal Molin~,
ct•yc nombre de pila no recuerdo en
este momento.
Don José estaba en medio, y los
meeC'ionados actores, fumando seados puros del estanco, y sabiendo
que Valero aborrecfa el tabaco, sobre
todo el tabaco malo, no cesaban Ge
arrojarle el humo a la cara. Don José estaba haciendo coraje desde el
principio de aquella ¡,-terminable.,
ts('ena; trémulo de ira, cambiaba de
color a cada instante, y cuando y:i.
había pasado por tot.los los color&lt;s
del iris y empezaba a toser, se par0
en firme mandó callar al apuntador,
arrebató los cigarros a los imprudentes fumadores, pisoteó con furia
las taga1•11inas y exclamó:
-En la época a que se contraé la
acción de este drama, aún no se había descubierto América, y, por co,1 siguiente, no se conocfa el tabaco en
España. Partidario de la verdad e~cénica hasta en los ensayos, no pt&gt;r•
mito que fumen ustedes mientras se
ePsaye y se represente esta obra.
López y Jl.lolina, que conoc[an per-

rectamente el carácter de su director y que le quer!an y respetaban
mucho, bajaron la cabeza, sin atreverse a replicar cosa alguna; mG.s
cuando el inflexible e irascible director se disponfa a reanudar el ensayo, timidamente y como en bromabroma amistosa-, le arguyó Fidel
López:
-Tiene usted razón, Don José: a
principios del siglo XIII aún no se
conoch el tabaco en España; pero,
a mi vez, debo ad,·ertir a usted, velardo ahcra también por la verdad
escénica, que tampoco en •dicha época se conoclan los caramelos, no obstante lo cual los está usted chupando toda la tarde.
Don José frunció el entrecejo, señal evidente de su contrariedad; pero se repuso pronto de la sorpresa
que le causara la observación y, sonrier.do levemente, coPtestó:
- Si r.o (aramelos, habrfa algo
quivalente vara suavizar la garganta. Además, los caramelos no echan
humo ni molestan a nadie .... , ni
siquiera se ven. Hemos concluido.
Siga el ensayo.
F1·ancisco Flo1·es Gal'cía.

•

�o

ojo
1 1

I'

01 O

.

0

EL c.ARCON DE PALISANDRO

0

Del libro "\.iejos perfumes".
(Para "El )lu.udo Ilustrado").

•

º'º
1

1

¿¡¿
o

-

lor de callimir Yerdoso., bajito de
cuerpo, desdentado, aquilino, gran
catador y que suele dejar la mai1g:..
Jacintilla, la ahijada de señor derecha una cuarta más larga qu~
Francisco el hortelano, se casa con la izquierda; pero el novio, aunqu~
Juan Luis. Juan Luis ya es maestro apretujado y cohibido, se siente sade forjas desde que tata. Anselm'&gt; tisfecho. ::\lira y remira su camisa
no puede blandir el mazo, ni macha- a1;lar.chada, blanquisima, brillan:e
car el hierro, ni forjar una herra- tomo una coraza damasquina. Addura, ni abozalar un rocfn espanta- mira el mc,ño de su corbata roja, que
dizo y matrero. Está muy viejo y E? abre como amapola a la orilla de
muy cansado. El fogón de cuarent:i. una fuePte tranquila y argenteada.
y cuatro años Jo ha ido cociendo len- Su pantalón es de campana, abierto
tamente como el sol de est1o a un ro- de la rodilla abajo: sus calzado~.
ble de buena cepa. Una noche llamú ocrizos y rechinadores; de níquel la
a Juan Luis y Je dijo, dice:
leontina del reloj invi~ible; y ·;u
-Hijo: Agora es dfa de los San- sombrero castoreño con toquillas platos :\IarHn Papa y Aure!io :\Uírtires. teadas. \'a y viene inquieto, pegand()
Quere decir que somos 12 de noviem- puñetazos en la perniquebrada me~a
bre del año de gracia de mil ocho- de la salita como si machacase 11'1
eientos ochenta y tres. \'a para cua- hin-ro rebelde al mazo. Por la ve•1renta y cuatro 'invierl'os que estoy taPa abierta, que caé a la carreter·i.
dale que le dale al yunque y al mar- solitaria, penetra un airecillo fresn
tillo y al fuelle de allá abajo. ¡Chis- y picaP 1 e, oliente a raro olor de brupajos! Ya e.;; justo que dascanse y ma. Las arboledas, vagas romo pe,ique tú, que estás muchacho y juer- samiento:;; matutirus, tienen un tntc tomo u!~ potranco agostizo, ru:- Po frfo y ustoriamente pálido, esfures por mi vejez ya que yo he lll!- mado por la calina que degrad1 el
raJ pc,r tu ju qmtu. Yo ya me sier.- n:rde y el fSCarlata. fuertes de los
to lllllY acartonao, muy quemao y abertales sembrados de alfalfa y
muy derrePgao. Ya casi i:i miro y no amapola!'. El cielo comienz.!. a s0 11rf'sé ni a. ó1!de está m1 mano derecha. sarne con los primeros rubore3 el.,!
Bésala, pu~s. anti,:. que mi Comad1 e di&amp; lHimav&lt;'ral. Perezosamante se va
la :\Juert:! nH• la enfrfe, recibe mi tiñePdo con matices acoralados: •?3
b,:;iclición y quédate con la fragu,,. como la o:·aeión de una iP.mensa. e?Uio3 te ha de ayudar como a mi m~ perar.za. que asc-iende a lo infinito.·
ha. ayudado en tantcs lustro•¡¡. T!i La horizontalidad de sus celaj2s i·'ya eres todo un hombre. ¡qué chis- nue·, semeja cordones ele gasa que
pajc-3! Te sabeg ganar e~ paP con ·il sujftan trn I elo portentoso. Luep;o
sudor de tu rostro. !&lt;:res honrao a toma roFados de carn~ virgen, diluicarta. cabal. 'Iú ni chupas, tú ni jUC'· clos delic io3amente en maravilla &lt;1°
gas, tú ni bebes, tú ni .... er~3 mu- paz. a tiempo que las dúlcidas a10,1jerero como otros gandules de la Vi- clras empiezaP. a despertar cantancl o
lla. Que yo sepa, tan solamente J,1- maPsamente en los acebos cuajados
cin!:illa te ha vuelto el seso y te traé de rocic·. Los madrugadores e•31&gt;ia ·1
todo enamorisC'ao; pero yo aprel,c a las abejas del eolmenar cercano.
e::-tos amorfos porque columbro qu,· Un hal.cón chillón alea en los aires.
son honestos y que irán a parar al vigorosamente destacado sobre ::!l
altar pa que el Señor Cura los ben- rnave hematiles que ya colora el firdiga, como de antemano lo hace :11
mamento. /Algu1103 ·leclwros pa~an
vieJo padre. Ccn que .. . . a trabajar al trote de sus asnillos. Oyese e,
pa merecer a la doncella y cuidao co:i hueco chocar de los botes abollado'S
hacer un desacato. Mira que la tal y matE3, cerrados por ta1iones d&lt;&gt;
es ele las ele ley; quero decir, que es biznaga-s siP. espinas. Tatn Ans~lmo,
se ha criao clePcle chicampiana, que c-on ropas de cristianar ¡wnetra l'1'1!·
es muy mujer y qt&gt;c\ está acostum- queando, bostezando aún, encorvac'o,
brada a los buenos trapos. Dicho !() con los acarnazados ojillcs ac1Jo~os
que te lleve dicho, al rayar el día y lleros de lagañas. Las e:u¡uilas
de mañana, si e~ Señor es servido, rientes, 11 upciales, en son de fie 0 ta,
tú serás el ma.istro y yo. . . . c-1 t'antar las estrofas epitatimic: e ,IC'l
aprendiz, que aunque cegatón y e,1- alba, qui&gt; ,,,1enan a risas en el 'l•1e!I
fermo como estoy, ¡ qué chi:::pajos!, corazón del mozo. l'na que otra gud&lt;.&gt; cuando eP. cuando te daré la m,,- londrina, con brizna:s en el pico, í•liino siquiera sea pa agarrar las tena- lla fraternalmente y roza lo, abe •
zas II pa templarte un fierro. Cuela, l!ones de las ides renacidas. Bajo ,· 1
pues, a pelar la pava al ventanillo, olivar l'ecino las frescas rosas se
c¡ne ya miro que se te quema la miel. abrel'. al amor de la mañana, como
Atranca bien euando salgas, entie- bocas que ¡1ide11. un be.;o de &lt;'onfr.trra unas brasas pa mañana y que ternidad, y su perfume húmedo tra~Nuestro Señor San ::\1artfn te acorn- eiende a viejo arcón de abuela. Los
riañe.
gallos tcrnasoles haeen la primera
A partir de entonces, el mae.st.-o rueda a sus hembras tibias, trop,''Juan Luis comenzó a trabajar como zando 103 espolones de sus pluma-,.
todo un hombre y ahorró buenos rea- Cantan en las sementeras florida.,,
les, medios y tlacos para el dfa de bajo la gloriosa alegria del sol. y
sus bodas, que ha llegado.
allá abajo, a través de las romploJuan Luis es e' mozo más feliz nas higueras que adornan la fachad:i.
del puebluco. Está desconocido. Se ahumada, brilla la extensa laguna
ha bañado tres veces para de3holll- como un divino cuajarón de oro. Ali'narse el cuerpo impregnado de po:-- gremente ladran los albañariegos
fiado jorguin, y en fuerza de refre- azuzando a los ganados niveos qu•:!
. :rnes, cubetazos de agua y enjabo- van a trise.ar en la colina. Las viejas
naduras, la color de su rostro, de del barrio, cantando alabanzas, baacobrada y tiznada que era, aparee') rren con sus escobas de ramas el emlimpia, fresca y c-lara como un yel- pedrado enverdecido por la i11Yaso1a
mo recién desorinado y bruñido. E&lt;1 verdc,laga. A la puarta de la herr,1lo que él. dice:
rfa,- una puerta desastrosa y raja--Cuando un herrero Ee casa, tie- da.,- que abajo del farol roto, nene que estar en jabón ocho dias u grusco y torcido muestra una herramás ....
d1•.ra gastada, entre una girnalda u~
Tcdavla no amanece y ya es:á boj, algunos vecinos se reunen para.
listo y trajeado de nuevo. Su cha- acompañar al novio. Los chiquillo:.
queta es corta, confeccionada por r!en y saltan. Juan Luis sueña ....
Cárdenas, el único y mejor sastre del
Tata Anselmo.- ¡Olá.!
¡Buenos
villorrio, un parlanchín viejecillo co- dias te dé Dios, hijo!

Hada de azahares naturales es el sfmbolo de la Poesfa campestre. Sus oia•
zos negros, negros, miran fervorosamente a lo alto. A sus lados salen
los pad-inos: la noble dama Doña
~1ar1a Silveria del Olmo y Talaver'I.
y el antiguo sirviente, señor Francisco el hortelano. Hay otros máie,
de los muy principales. As1, entre
las representaciones unidas de la
Aristocracia y del Pueblo, saluda castamente al hijo del Trabajo, y su saludo es de progreso, de paz y de
amor. Agudos ¡ vivas! atruenan ia
plazita jovial, bañada de sol y lim•
- pía como eP dia de fiesta. La cenc1,&gt;rrada de los muchachos y las pastoriles flautas acompañan a las esquilas que repica11 alocadamente. El
cojo, sacristán, está en su element0
allá en la torrecilla colonial. donde
revuelan catorce palomas blancas,
blancas como los catorce bJa¡,cos ve!·sos de un divino soneto dedic:i.do a

Juan Luis.-¡i\lejores los teng.l
usté, padre!
Tata Anselmo.-¡Chispajos! Y qué
buen mozo que te encuentro! A legua¡¡ se adivina que va a tomar estao el nieto de mi madre.
Juan Luis.-La mesmo de remo3a•
da está su persona, señor. Parec:a
oue le han quitao veinte años de eutima!
Tata Anselmo.-¡ Chispajos con e:
Juanucbo! No te burles, hombre, no
te burle, de los ,•iejos, que se t¿
1rnedo secar la risa.
.Juan Luis.-No me burlo, señ0r
padre, sino que ron esa nueva zamarra, que le queda ni pintada, se ve
su mercé ma.s buen mozo y más mu(•hacho!
Tata Anselmo.-Güen mozo y m1;e:hacho como tú, lo juf cuando me
casé ron tu madre. ¡Aquel.las s1 que
jueron bodas y tornabodas! . . . . Se.!
c·omió asao, sa bebió vino del fresco, se bailó por tres dtas seguidos
y todal'ia sobró qué comer y quJ
beber ¡¡a otros tantos. ¿Eh? i Qué
t.! parece! Di tú que ni los comelitonES ele Su Alteza Serenfaima .... •
Juan Luis.-Aquellos eraP otros
tiempos. . . . Entonces babia muchas
ouzas y muchos pesos cuadrados t-,1
lo:; arc·ones ....
Tata Anselmc.-¡Claro que lo~
habla! Tu madre jué a 1.a iglesia co 1
güePos anillos de oro puro, no dublli
&lt;·omo el de agora, y con un vistirlo
de C'rinolina de gro morao, que nomás cruj1a ccmo los que usa la niila
Doña ::\Tarfa Silveria. Y ¡&gt;a que vean
que 1:0 miento, pregúntale a ésta ...
A lo que les casorios de estos maL
hadados tiempos se me af\guran velorio,, de probe .. . .
1&lt;:s que yo le he dado buenos tr.:i¡ios a Jacintilla. Ali! está. un vestido
verde perico, de pura seda, con au:i.nicos en el ¡¡echo, que no se puede
pedir más. Alli está otro color
rosa ron abalorios de azabache, que
no lo gasta ninguna encopetada d~l
Real de Zacatecas. Alli está una cas;taña fina, a la moda, que hasta paree.e de cabellos de ángel. AIH están
\'P.os botines de raso turco, ta:-:. :.'h·quillos, que más s~ gualan a los de
la hacia ::\lerlanda que a los de una
1iersona de carne y hue.o. AIH está11
una mantiJl.a y un tápalo de burarn
y unas arracadas de plata y tantas
y tantas cosas, que ni se las menc-io1,.o a usta porque ya las conoce ...
Otro Ef: He mercado tres toneles de
aloque puro, un botijo de Pinos ler;ttimo, media docena de anisado para las curritas, dos cientos de pasteles de horno y hartas colaciones.
caeahuates, cocos, peladillas y agu'l
fresca de chfa para los muchachos ..•
Otro más: He matado el toro aldineg.ro, tres puercos !b~en cebados,
un becerro, cinco guajolotes y dos
borregos .... Todavfa otro más: He
mercado ... .
Tata Anselmo.-¡Ya estará, hombre, tapa tus talegas! ¡ Qué chispajos!, ya sé que te has lucido y te felicito y me felic-ito pa que sepan por
al!f las malas lenguas, que el hijo
de tata Anselmo no es agarrao ni
codo duro. . . . Pero punto en boca
y Yámonos, que erogue ya están allf
los padrinos y nuestra gente nos esJ)era.
Juan Luis.- A la hora que su mercé lo ordene. ¡Ah, si viviera mi madrecita! ....
Tata Anselmo.-¡Calla! No te hace falta la diiu.nta. Era más rejega
que una yegua bruta al remacharle
la herradura. . . . ¿ Ya llevas la3
arras?
Juan Luis.-¡Ah, se me olvidaban!

º"

Tata Ar&gt;selmo.-¡Jesús, qué m;,chachc;; los de hoy en d1a! En mis
mocedades.... ¡je!.... comíamos
muncho ipazote del zorrillo pa ten,-:r
güena memoria. Yo me sabia del pe
al pa el Silabario, la Doctrina y la
:\laPtilla No. 2 ....
Les vecir&gt;.os. (desde afuera).-¡ Y'Ya el novio! ¡Viva Jacintilla! ¡Vi\·a
tata Anselmo!
Tata Anselmo.-Anda, Juan, q,;J
la 6 ente se impacienta!
Juan Luis.-Es que Po hallo m:
,·tbora de cuero.
Tata Anselmo.-¡Chispajos con h
viborita! ....
El sol esplende en toda su pureza.
La carretera está barrida, y rega,1.1
con agua y rosas deshojadas. Los
6 orrio11.es cruzan en parvadas, gorje:i.ndo deliciosamente. Las vides de
granos de oro saturan el ambient~
con un aroma vital, acre y tibio.
Verdean las milpas como ricas alfombras salpicadas de hermosos cimofanas, y un aire sereno, af!l.ble
y oportuno, impregna vigorosidades
C'n los pulmones de los campesino:,.
Todo caPta la Vida y el Amor. Hay
con~oladores contrastes en las flore~
y en los árboles, en lc-s pájaros y t;&gt;
los arroyuelos. Todo es rojo y viril
como la Fuerza; blanco y tierno como la Virtud.
Los niños de la escuela.-¡Viv-l
Jua.u Luis! ¡Viva tata Anselmo! ¡Viva Jacint!lla ! ¡ Viva el Cura Hidal•
go! ....
Padre e hijo, amorosamente dul
bracero, traspasan el umbral enfe'3tonado con guiJ•paldas de álamo joven. El entusiasta corro los recibe a
gritos y abrazos y echa a andar tras
de ellos hasta la grave heredad qu::!
atesora, como a linda castellana, la
rosa más bella del terruño. Muchos
aldeanos, mujeres y chiquillos, s¿
unen al cortijo. Las abuelas, desde
los quiciales y portalucos sunrien y
saludan al herrero. Otras le obsf'quian manojos de azahares recién
cortados.
Ul'a
abuela.-¡Adiós,
Juar&gt;il!o,
que seas feliz!
Otra.-Que tu mujP.r te dé muchos
hijos.
Esta.--Una esposa amante es pré•mio para el hombre honrado.
La de ahf.-Con buenas accion,es,
la casada más agria se domeña.
Esa.-Ttí las has he&lt;,ho y las harás, Juanucho, y que sea par.. l&gt;ien !
La de aqui.-Faja a tiempo a 111
mujer, que después todo es 1&gt;lace,·.
La de más allá.- El Dios Nuestro
Señor te bendiga hasta la cuarta gPneración!
Juan Luis. (emocionado).~¡Se
agradece, buenas alm-¡s, se agradec•p!
Tata Anselmo. ( 1forando, besaPd., y abrazando a su bijo) .- Sé muy
güeno ·siempre, hijo mto, anque el
mundo te quera hacer muy malo!
Todo el pueblo.-¡Alabado sea el
Dios de los pobres, que da tal padre
a tal hijo!
Tata Anselmo y Jnan Luis.- ¡Bendito! ¡Bendito!
Brillan lágrimas de religiosidad eo
muchos ojos y una gran oración sencilla se eleva hasta los cielos con10
el canto matutino de una mistica y
dulce torcaz. Parece entonces QU&lt;
la, luz se aviva, que las flores aroman aún más, que los manantial,•:,
son más diáfanos y que las aves trinan con más inecente trino. Jacintilla, de pié, bajo el ancho dintel
del portón señorial, aparece toda
blanca, má.s blanca que la plegaria
de una mártir moribunda. Sonrien
sus labios, algo J&gt;álidos como pétalos que van a marchitarse. Está bella, luminosa, sencilla, como sencilla,
luminosa y bella la Honradez. Coro-

nubecilla de póstuma esperanza. l'n
rayo de sol la dora. Despréndenst.
pétalos de las guirnaldas y una paloma vuela por el domo: tal un augurio de paz.
El señor Cura Párroco.-¡ C01uu·
matum est!
La multitud.-¡Consumatum est!

Un padrino garraspea. Cesa el mur-

m1!llo. Dos r.:ariposillas penetran por
la puerta del corredor y enlazadas
revuelan después sobre un aporcelanado florero colmado de claveles. Los
sombrios retratos de los antepasaclo:;
parecen admirados de aquella irru :ición plebeya. Las colgaduras de afio-

Dio~.

••

El 11otario.-¡Qué maja estás, Jacipti!la, pareces un botoPcito de azucena!
Ji;l escribiente.
(suspirando).--¡ Be 11a perla se l,leva .Juan Luis!
La dueña.-¡Ay, chula, ya se te
l'an defcom no11.iendo los caireles!
Pepilla la tahonera.-¡ A ver, a
ver, yo te los prendo con una horquilla!
Doña ::\farfa Silveria.-Andad, niñas. que se nos hace tarde.
El Uo Nicbo.-La mujer siempre
ha de ser un alfiletero.
El aya.-¡Mejor, mejor! Mejor calle mi señor Dionlsio, que los viejos
no tenemos vela en este entierro ...
Un padrino.-¡Ah, qué linda mañana! ¡Esta es mañana de juventud!
Tata Anselmo.-Yo me siento rejuvenecido.
El tendero Catarino.-Ganas m-'.!
dan de ver cómo me sale la tercern.
mujer. Esto de ootar viudo y todo •JI
d.fa tras el mostrador ....
Señor Francisco.-Bien dice el rPfrán, que son más frescas las tardes
que las mañanas.
Doña Maria Silveria.-Ya, ya vámonos a la iglesia.
Alvaro de Gómez.-Mire, madrina,
miro cuántos tordos hay en los árboles! Si yo hubiera traido mi flecha ....
Juan Luis. (acariciando a su 1&gt;r0metida) .- ¡ Qué feliz soy, Jacintilla ·
Jacintilla.-¡ Estate, tonto, que nos
están mirando! Después ....
Tata Ansel mo.
(filosofando).¡ Chispajos ! ¡De veras que la vida es
güena!
Pedrito el escolar.-¡Um .... !
To·dos los padrinos y el gentto atraviesan la plaza y penetran por par&lt;•jafl a Ja iglesia. La novia se apoya
en señor Franrisro: Doña :\!arfa Si!1·i&gt;ria en Juan Lni,. T~ta Anselmo 10"
i,iirue. moque11nd.o. rabisbaio. E l sol
d.e~ciende a torrP11tes por las ventanas ahiertas. eP Ji,s cu~les se car&lt;':i.·
.ie,in lo« mirln,; v las ahubillas. Hu,,,e~ !'&lt;tllT'OS r' mirra el incensario.
'Po/lo h11ple a hoi?&lt;; frescas ne encino.
H?" nP "'rlln rP"''1'ln&lt;lor eu las naves.
Brilla el oro vieio de los ornamentos sacros. Los retablos y los santos
parecen men.oq 11atinados nor el tien,no. RI marfilefio Cristo, rie:ido y triste. abre sus br,izos de infüüto perdón,
v la imal!"en de la Virgen. cérea. luic,sa aznlea como el ciel.o desnués
;1P. u'na lll•via eP el otoño. Don Abundio el ore-ari"&gt;ta ee siente ins1&gt;irado
con aonPlla-; juvePi!es nupcias. La3
voces ele! 6re:ano car.tan, tiemblan
como querelJas de pasión, suspiran
lm·emente y luego regocijadas crecen
v se elevan altizonantes, llenando el
Íímbito del templo con un gran coro
de fec11r&gt;didad. Los labios unciosos
rezan. LoR corazones laten aceleradamente. Las cabezas SP abaten ant~
la ,;olemnirla(, simole de la liturgia
" el señor Cura Párroco oficia duran•e toda l'l. reremonia con la dulc0 dumbre de u:i. Yerdadero apóstol de
de la Fe; su melena albea como una

.\1tiUería yanqui en Yeracrnz.

---------------.....-..-~-- -.-..... .. .....-..:..;:-----------.-.,,_-..-..._-;,..
~

Cuando el acto termina, y mientra:.&gt;
la chiquiller!a rec·oge los puñados d"
confites, avellanas, cocos, almendr¡•s
y tlacos arrojados liberalmente pur
los padrinos, el cortejo, al son de las
flautas y botes de petróleo, sube 1a.
ancha escalera de la mansión linajuda donde la nueva desposada pasara
su solterfa. Pero antes de marchar
a la comida de la boda, que será en
el huerto de la herrería, senor Francisco ha querido cumplir con un deber sagrado. Ya reunidos todos en la
gran sala severa, poniendo por testigos a la noble heredera y al notario, saca un bulto ePvuelto con cui-

rado Damasco eman::.l un cliscre:o
aroma de estoraque.
Jacintilla, de pie, a la derecha ue
Jllan Luis, espera con la vist1 cla,-ada en e1. piso de nogal bruñido.
Una alc-ndra triste y viuda, suspin
en la frondosa higuera agrisada del
inmenrn patio coP.ventual.
Señor Francisco.--Respetuosamente a mi señora ama, Doña :\!arfa Siiveria, 1iido venia ¡Jara hablar.
Doña :\Iarla Silveria.-Concedi;Ja
está.
Señor Francisco. (te-siendo) .-Han
ele saber todos los presentes, muy S"·
ñores rufos y prensi¡¡ales de esta real

0

J&lt;'ederales en Teje1·ía observando un ae1oplano.

dado en roJo pañuelo de yerbas y
contempla solemnemente a su ahij,1da confusa y sorprendida. El esposo
lo interroga con pupilas lelas. Lo.,
preseP.tes, en voz baja, se preguntan
en qué irá a parar aquello. Arréglause sus coronas de rosa¡¡ Jas doncellas.

Yilla, que cuando mi comadre Doña
'.llarfa del Refugio rindió ¡;u alma a
la Divina Provid encia, hizome un e11cargo qu e agora cumplo con la m:.:yor discreción y lealtad. Llamóme
con voz de otro mundo, ¡pobrecita!,

y en articulo de muerte, me dijo, dice:
-"Compadre: Se ha llegado mi
última hora. Voy a comparecer muy
pronto ante el Señor y es mi voluntad de encargarle a su mercé un humilde legado para mi adorada hija.
Es mi l'Oluntad, digo, que cuando
aquella llegare, si llega, a la mayor
edad y halla para su dicha un hombre bueno que por esposa la pida, le
sea entregado, como única herencia
v como único regalo de bodas mio,
~ste arcón de palo santo. No tengo
más que heredarle sino lo que su
mercé verá ahí dentro. Quiero y es
mi Yoluntad que ella n olo mire
i1asta el dfa de su felicidad y que ella
mesma lo reciba y abra con esta la
su llave que de am pende. . . . l\le
jura su mercé que asl lo hará•/"
Yo, girimiqueando, dije:
-Comadre: Por las cenizas de mis
tatarabuelos y por e;:ta Santa Cruz
,1eJ Señor, digo, prometo y juro que
ei nara etnonc·es 1·íYo, re! lo haré!
Ella añadió:
-"Entonces, ya vuedo morir en
paz" ....
JaciPtilla. (enjugándoso los diamantes de dos lágrimas).-¡ Pobre
madre mfa!
Señor Francisco.- Mis sent;ras y
amigos: El dicho arcón de palo santo aquf esta.. Den te•timonio sus mercedes de que he sabido y podido cumplir con el santo mandato de la di·
funta y que a U. mi ahijada adoptiva, mi único querer, el consuelo d~
mi vejez, mi niña bien amada Marfa
Jacinta, de apelativo Pingarrón ,
hoy de Castorcna, te lo entrego con
toda la formalidad debida.
Los presentes.-Damos testimonio
de la honradez de su mercé.
Señor Francisco.-Soy hombre dt!
bien y amamantado en el temor de
Dios.
Doña Maria Silveria. (toma11do el
arcón) .-Abrelo agora, hija mfa.
Los testigos, el novio y hasta la
misma interpelada creen encontrar!;&lt;;!
con un legado de buenas c-nzas o coJl
muchas de esas prendas y fruslerias
Que tan de gusto eran de nuestras
bisab,1 elas. Un soplo de curiosidad e
interés creciente flota en el vasto salón ob,curo. Los rostros, antes compungidos, se reaniman. Juan Luis
torna a reir con su risa franca de
robusto ebrero. Afuera se oye la algazara de los rapaces y el tañer de los
ritos de calabaza. El péndulo bron••;.
neo se balaP.cea impasiblemente: tic.
. . . tac. tic. . . . tac.
Algunas voces.- ¡A ver! ¡A ver!
Todos rodea11 !a coP.sola de caob&lt;1
historiada y fina. Una chiquilla echa
abajo el floreado alabastróP lleno de
lináloe. Jacintilla, sonriendo emocionada, abre con trémula mano el oloroso arcón ele palisandro y deja caer
la llave enmohecida, que salta con
í inti11.co metálico en el sonoro losauge.
Doña :\!arfa Silveria. (~orpren.lic!1).- ¡Está vac.'.c!
Señor Franci,co. ( cac:llazudo) .-Buscad bien ....
Juan Luis.- ¡Ah! ....
Todcs.-¿El qué ¿El qué?
Juan Luis.- ¡ Un pap-.:?l doblado:
Jacintilla.-¡ Daca!
Juan Luis.- Toma.
Se oye el aleteo de las moscas y
e\ ruido del papel al ser desdoblado.
.'\.lgunas bocas babean.
Jacintilla. (leyendo).-"Hija rula:
Sé honrada."
Tata Anselmo.- ¡Sí, qué chispajo3!
Todos.- ¡¡ ¡Aaaaab! ! ! ....
Pedrito el escolar.-¡Um! ....
Y el sol ríe.
SEVERO AMADOR.

�---=======:~-1\ LA MITAD DE LA JUSTICIA
.Señoras y i,eñores:-añadió el orador, saludando a la concurrencia,
que habfa aplaudido la primera parte de · su discurso. Yeo que estáis
conformes con mi sistema penal. P~ro, ¡,puede ser justa una rociedacl si
sólo ejerce la dura función de castigar, y no sua,·iza y completa la a"ción pública con premios y recompensas a las buenas acciones? ¿ Qu¿
justicia es e~a. que encarcela, áhF.rroja y da garrote al delincuenl~.
:1 no protege al benemérito? ¿Có·
mo se •ha e':crito un código penal Y
no existe otro código recom¡iensal?
¡ Ah, señores! La idea de la justiria eterna abraza los dos extremos.
De ella hemos tomado el limbo que
es la 1irevenció11; el purgatorio, que
es la cárcel; y el presidio, que es el
infierno. Como veis, nos hemos olvidado de la gloria. La justicia humana
sólo ha tomado la parte del demonio. No debe representarse en los
grabados con la espada y la balanza;
hay q11e quitarle el peso y dejarla el
espadón; o mejor dicho, substituir la
espada con dos cuernos.
-Si me dejan cesante, me decia
tlP anliguo magistrado, peor para el
gobierno, peor para todos. En mi
larga carrera s6lo be aprendido &amp;
ahorcar. ¡Ay de los que caigan!
i:;;¡ fuP.cionario público sólo conoc:a
el arte de hacer daño. ¿ Por qué n0
han de practicar esos personajes el
arte de hácer bien? La idea de l,t
justitia ~ólo llega a nosotros a&lt;·on,pañada de bastones con borlas, faj¡nes, birretes, sables, tricornios, r•lvólveres y varas de alguacil. ¡Qué
i11dumentaria tan desagradable! Yo
pro¡¡opgo alegrar sus artibutos c:m
faldas de ra!1o copas de champaña, coronas de laurel, joyas, pinturas Y
dorados uPiforme~. No creáis, sin
embargo, que trato de constituir la
senra toga del magistrado por sobrtfaldas de color de sal món bordadas
de oro, ('omo las que luce Sara Bc:·nhardt en l ,a dam a de l as ca melias.
No, y mil ,·eces no: conserven su tr¡tdicional furda de seda aquellos ¡)r6ceres, cúbranse con €1 birrete de borla que parece el estuche de las leyes.
No trato de alterar la forma arqu~ológica de aquella perrnnificación de la
justicia, ni descomponer la clásica
caída de los pliegues de su toga. Escuchen y distirgan: formulen y sentencien. ¡Felices ellos a quienes la.
ley y la costumbre, pre,·isoras, les
dieron ecos de antemano la fórmula
para discurrir, las penas que aplicar,
y hasta el lenguaje en que han de encajonar sus pensamientos, que viene
a ser la toga de su estilo!
Señoras y señores:
Perdonadmb
esta disgresión y permitid que exponga cómo debe el Estado ejecutar
el acto inverso al único que hoy ejerce; es decir, cómo ha de premiar a
ac, u ellos que lo merezcan.
Pues escribiendo el código y estableciendo con su escala gradual los
premios de las grandes accionis y los

m0ritos: nombrando tribunales qu•J
hagan felicet, a los buenos: instruyendo una policía de chicas guapas que
J)rendan a los sospechosos de bondad
y de buenos mozos que arresten a las
hembras. Unos u otras serán conducidos a la prevención en un landó, y
la J)rcvcnción será un:,, fonda: si hay
motivo para eJe,·ar a prisión aquel

POR

]ost 'ftrnándei Bremon

¡Oh! ;El J)residio! ¿Sabéis en q:;¿
lOr-;istirá el presidio de los ciwdadanos beneméritos? Una ,·ida de luj•&gt;
y abundancia, coche pro1&gt;io pagado
por el país, mesa espléndida, abono
t:n el Real, todos los caprichos realizados con un sim1&gt;le deseo, respeto
¡¡úblico, música cuando el ol'.do la
rec:lame, y un séquito de alabaJ·dero3

._.W:W.:W..._.tlD1CI00ilflll&gt;JtDll.lCJIIC»IClt.:lifJClftCIOCIIC.JCIRCIUCIICllfC~OC J l ~ ~ - = -~

Los Grandes Equilibristas del Aire

•

J.o que se ha esc1·ito acer ca de las ¡,roesas de lo-. gntndes aviad ores,
es ¡1m·o s i se Jes co1111m1·a con la 1·ealid1id. Ue n uesu·a fotografía "la i lll1,o,:ible" ¡,osición en que ha s ido &lt;·olocado úl tima me n te el ¡te1•oplan o de lo-,
aviadores ing leses Hamcl y Huzs que I enlizaron u na extt·aord iuaria sel'ie
1le evolu&lt;'ion es, 1·h·alizan,lo con cuan tmi h orub1·es ~~jm·os han causado
hasta ho~· la aclmit-aci6n del m u ndo.
.-\ este propósito, e~cl'ibe el co111&gt; 'ido l'ísko \\'iliam s l o q u e sigue:
"Hace dos años hubieni sido tenid,t por loca la persona que h ubiese d icho que e 1·a vo;.ible hace1· e,·o!uciones 11é1·e1ts más ah·e\'iclas y &lt;li fídles q ue
lals que hacen los mhmos pájaros. Y ho,· ,·emos 1101· fo1·tuna pa1·a la civ:Jiwción ;1· el ¡wo~reso, qne los pájaM!&gt; t(?ndrán que uprencle1· de los homlnes nne,·o.s métodos ::-ara volar.
arresto, serán conducidos a un pal.icio y mantenidos como prínc:¡h-'S,
mientras la causa se tramita. De a!l!
saldrán para su casa o desterr:idos
a baños, exposiciones y viajes de :ecreo, o condenados a presidio.

conseguir en este mundo haciemlo
picardfas.
Hay un triste funcionario el verdugo, eJlcargado de aplicar la últi•
ma pena, la pena irreparable. Pi•lo
o:ro funcionario que, Eea su antítesis, un hombre o una mujer, según
los sexos, dedicado a hacer la ve,:- ·
tura perpetua del sentenciado al ..íltimo placer, a la felicidad irreparable. Este ángel de la guarda vela~á su sueño haciéndole cosquillas
en los labios 1&gt;ara que sueñe cosas
gratas. Se sonreirá cuando despie1te ; adivi11ará sus caprichos para qui)
se ejecuten al instante; le adulará y
le hará dichoso, infundiéndole por
el hip11otismo ideas agradables. lil
sentenciado tendrá cuenta abierta en
todas las tesorerías para que gast.-~
Jo que quiera. Y ::.,í como cu Ori&lt;::1tte tienen los sultanes y bajáes un
esclavo con un abanico que ahuyenta los insectos tendrá el venturos.i
ciudadano una guardia que expulse
y haga huir a toda persona molesta
y fastidiosa.
Señoras y señores:
Hay en el mundo media justi&lt;·ia
Hada más, y pido que se establezca
la otra media. Hoy nadie tiene 3&lt;)·
guridad de no ser arrestado, enviado
a presidio o de morir en el patibulo;
pero todos tenemos la certidumh,e
de que por grande que sea nuestr.t
abnegación y filantropfa, la conten;¡,Iarán con indiferencia los encarg,1dos de la administración de justicia. Diréis que hay una cruz 11:nm•da de Beneficencia para premiar ciertas acciones. Yo me quedé sin rop,1
para salvar a una familia y me diiéron esa cruz. Como Yéis, por mi traje, no tengo sitio en él donde colgarla.
¡Ah!. Si existiera el presidio q 11e
J)ropongo, harta heroicidades I)ant
entrar en ese establecimiento, optan•
do por el s istema celular, para ai,!arme de los hombres. La felitifüul
suprema es tener un cuartito cómodo y elegante, y no saber quién ma1:da, ni quién se muere, ni Jo que se
habla y se €scribe, ni oir ruidos humanos, y dejar volar la imaginacióH
con sus alas infatigables y ligeras....
Soy un filántropo ignorado porque no he presentado a la nación el
recibo de mis méritos; estoy sólo entre ,·osotros; mi mujer se escapó,
dejá11dome su retrato y entregando el
origina! a mi pasante. Si hubiera justicia no estarla solo: la sociedad me
hubiera resarcido enviándome un coro de odaliscas que danzasen en terno mío, como hacen en el tercer acto
de Robe1 to. Estaría condenado a r,1dena perpetua de mujeres. . . . A la
jus,1cia humana le suced~ lo que a
la mía: le falta la mitad.

públicos que le aplaudan y celebren
todc, lo que diga. Quiero, señores,
&lt;;t1e las buenas acciones den derecho
a la prospc-ridad, al respeto, a l&lt;&gt;s
placeres, a todo lo que sólo se suele

Y el discurso terminó aquí, inl1•rrumpido por un correazo sonoro qun
recibió el orador en las espaldas.
Era c¡ue le llamaba al orden •l
loquero.

\:-_E_1_o_ca_so_
at_4_o_s_a1_m_a_s_\,
-¿Quién•s que salgamos, Stella·!...
Esta tarde estoy triste. :\te parece qu&lt;por toda la casa vaga un silencio qu"
¡iredispone a meditar. Todos los domingos me sucede igual. Estos cortinados, apenumbrando la sala, me e'l.trlstecen más. . . dadme la sensación
de un templo solitario y crepuscular.
Se diría una casa en la que, hace pocos dfas, ha muerto alguien. . . E,
verdad, no sé por qué se me figura
que desde hace tiempo algo extraño
apena ... que 110s adormece ... q11-?
ha entrado aquí. . . algo que nos
nos hastía ... algo que nos hace viújos... ¿ Quieres que salgamos, Es tell a?
Palermo estará animado; percibirá-;
el olor a la tierra húmeda y a yuyos frescos, que tanto te agrada·
contemplarás a muchas criaturas re~
tozando Y respirando a pulmón lleno, _Y la que tú me indiques, la más
rubia, 1?¡ más linda, hermosa y r')sada: !ª traeré a tu lado para que Ja
acaricies como siempre lo haces· y
esas "miedosas parejas de enam~rados," como laa llamas tú, y que tanto te gusta contemplar sin que :,,
vean, alegrarán tu espíritu. . . nun¡¡tro espfritu ...
-Como
tú
quieras-respondí,
ella,-y continuó recostada en el J·ván, caídos los brazos en un abandono deEfalleciente, como si descanzaran de una voluJ)tuosidad que acababa de extinguirse .. . .
Y cuando él dejó apenas J)ercibir
LJn suspiro que J)or querer contene1·lo se asemejó a una queja, ella ,.,_
vantó' los párpados y las dos pupilas az1.1.les miraron al esposo con un·,
exp_resióJ_J tierna, mezcla de dulzur;,
res1goac1ón y agradecimiento. . . v
vol vió a decir fríamente:
·
-Como tú quieras ... saldremot ..
; estoy tan bien así! ... pero, en fin ...
Acercóse Enrique al d iván, se se,,tó en el borde y, tomando con deli.
cadeza femenina las manos de Slellr,,
le habló con cierto tono de herma,1,1
bueno:
- ¿ Tú tamuién estás como yo? ..
¡Pobre amiga mía! El hastío pone en
toda tu persona un algo que despierta en quien la mira una dolorosa compa_slóu. Somos dos vencidos, con e.sas
tns_tes caras de incurables enfermos
;,es1goados. ¡ Y quién Jo creyera!
Nuestra dicha será eterna, " ¿ recuerdas estas palabras que repeUas hasta
el cansancio antes de casar nos? ¡Qu~
hermosa nuestra vida entonces! Vivfamos, ¿cómo te diré? ... vivíamos d&lt;&gt;
lo insegu ro; y por eso, la esperanza,
que es l.a juventud del alma, cantaba
su canción de ansias; n inguna hora
del d!a pasábamos sin pensar en lo
que h_abía de traernos la hor a siguiente; siempre la emoción a nuestro lado, la ilusión a nuestra vera, el ansia
acelerando el latir del corazón; s1eo 1pre la sonrisa a flor de la b io ante la
idea de lo que sería más tard~ el cumplimiento de una promesa juramentada; el sol mismo, desde su amanece,·,
parecía traernos mensajes del uno pae) otr_?; Y, a veces, era como un pnJe risueno y rubio, encargado de hacernos recordar Jo que en la noche
ant rior habíamos resuelto, para cumplirlo a l dfa siguiente ... Hoy ... ya
n? _tenemos en qué pensar ... ya no
:vi vimos en lo inseguro .. , ¡ Pobres
ilusos! ¡ Pobre amiga mía! Ni las lágrimas humedecen nuestros ojos; el
temor, la intranquilidad, la pena, el
dolor, de un sacrificio, que prolongaban ruestras dichas idas, se alejaron.
para siempre. Y es lógico, para qué
habrían. de hacernos compañía? Ya no
tenemos qué ocultar con el alma tcm~rosa nuestro idilio. Tenemos "permiso para amarnos libremente; quf;l
el mundo envidioso y egoísta, bien sabia que al otorgarnos permiso tal,
nos vedaba las dichas que en sus alas
lleva el Amor furtivo ....
Aquf hizo silensio Enrique, como si

:ª

euentcs brevu ...fiermanos
Frío ... La 11ieve, quieta en el ciei:J
blanco, amer.aza caer sobre las caJlEs gélidas. Un gran silencio puebla
la ciudad. Las casas, mudas en J:t
noche marzal, se cohiben, se arrebujan en la sombra, esquivas, inertes.
Ni un tranvía, ni un rumor, ni uu
eco ... .
-No te
impacientes,
hombre.
¡ Quietecito ! Asf, q uietecito, así. ...
Pero el caballo se resiste, obstina•
do, terco ... Su casco golpea levantando chispitas de lnmbre sobre los adoquines helados. Todo su cuerpo humea como el rescoldo triste de una
gran pira. Es viejo, marullero, cansino y remolón. Está cubierto de mataduras. En sus ojos enormes brilla
bárbaro de esa melancol!a espanto~:1.
un destello de melancolfa, fatídico,
que tienen los animales decrépitos.
- ¡ QuieUlcito, muchacho, quietecito!
El cochero, de pie junto al caballo,
patea, sacudié11dose desentumeciéndose. Es viejo, astroso, miserablC'.
Usa un gabán raído y una bufanda
pingajosa.El cabello, que cuelga so·
bre su faz en mechones hirsuto,;, es
do una blancura gualda y curtida.
Su faz hál.lase atezada, víctima de
todos los viertos y de todos los s0les.
En sus ojos, chiquitos, funge 1:na l:,z
de picardía malaventurada.
Fr!o ... Nadie tramita por las ralles en abandono. Un balcón, el •í ltimo
que permanecía iluminado, se arm~a
de súbito. La T'ieve del cielo se a:)elmaZ'a y tiembla como si vacilase.
-Yamos, no te impacientes, muchacho. Vaya, dame un beso, un Oo,so para el amo. A ,·er hombre, a
ver ....
Ha rodeado con su brazo protector
ei. cuello larguirucho y flaco del jamelgo, cácido cuello de girara, y ha
ido atrayendo la cabezota hacia sf,
romo pudiese hacerlo con un hijt•
m nstruoso y enfurruñado.
Cerca de la B asilica ele 81111 ;J uan de l ,etrá n, la C'at.en a l de Rom:.,
-Anda, mala persona, un beso
&gt;&lt;&gt; lei·auta un edificio en el q u e está la Esl'ala San ta, p uesta alií tJOL'
para el amo. ¿ Dices que no? ¿ Tienes
c1den d el P a pa Sixto \ ' . Esta :Escala se supone &lt;iuc es ht m ism a por la q,te
hambre? ¿Y fr!o? ¡Qué gracioso'
q ue ba.ió C:·isto de la casa d e J&gt;iJatos 1:I Calvn•·io; r l a lereu da asegur·.-t
También tengo yo frío y hambre y mP
tJ UO la e m1&gt;e1·a tt·iz Blen n llevó a Ronu desde Jcrusalem.
aguanto. A ver, un beso, a ver ....
Ti~n e 28 escalones d e már mol blan co veteado, y sólo llllede s ubir"'e
&lt;le 1·od1I1as po r ellos. Al final d e la escalera h ar u n 01·ato1·io llruna&lt;lo
El animal estremécese. A lo largo
"Sa.n tr, Sautoru.m," a l que sólo p u eden en trar los s u;:erllotes. E n ese 01·ude su epidermis corre una ondulació,1
t o rio está el 1·etrato clel Salva&lt;so1·, tenido por nillagrcso, ¡me,¡ se di&lt;"e
nerviosa. Luego, su belfo húmedo
que lo em pezó a p intar San L ucas ,. una noche fu é termin aclo sob1·em1acaricia la cara del cochero ancia1:n.
t ura lmen te m ienbas el npóstol dornúa.
-As! me gusta, hombre. ¡ Si tto
B n este grabado se ,•e a los flelc~ suuiefülo la l&lt;~sc-ala San ta , l o cu a l c•s
tenemos a nadie en el mundo! ¡Si esu n net o de 1&gt;enitencia, &lt;'0n lo que seganan ind ulgen cias. H ar fieles que
tamos solos! ¡ Si hemos de ser amigos
s~tl)('n esta escalera 200 ,•eces al a ñ o. P or esta es&lt;"alet•a sólo se vuede s1111or fuerza!
b11•, pues ¡m r a el d escenso h ay otr a, ,·ai-ia -; es&lt;·al eu13,
Hay una pausa honda, llena de silencio y de melancolfa. El caballo sigue humeando. El cochero prosigue
su charla interrum11ida:
-Ya verás cómo nos aniquila•t
cleseara descubrir el efecto que sas las de su esposa se empañaban t!n
palabras habfan producido en el co- uPa lenta insinuación de lágrima,,, pronto. No está la noche para ir a pie.
raz6n de su linda esposa, la que con- dijo en voz queda y como paras! m:f- \'erás cómo viene algún parroquiano
al calorcito del coche. Y Juego nos iretinuaba inmóvil. En su posición desfa- mo:
mos a casa. ¡ Qué pesebre te aguarda,
lleciente, hasta que, habiendo adivi-Hemos enterrado la Vida.
nado una súplica en la mirada de SteElla miró tristemente a. EnriquP, picarón! ;Y a mi qué camita m:ís
lla, puso en su frente un débil beso sacó de entre la manga un pequeño blanda! ¡Ah, pero si 11.0 llega el pade piedad. Y como si este acto traje- pañuelito blanco, se secó los ojos, e rroquiano! .... ¡Ah, si no llega! ....
El rocín se estremece de nuevo, hara a su memoria el recuerdo de otro incorporándose del diván diio con ,m
semejante, exhaló un suspiro y conti- tc,::io de forzada resol ución:
ciendo crujir los correajes. E l cochgnuó:
-Sí .... ¡ Salgamos! ... Voy a ves- ro le hace ur.a caricia resignada.
-Ha pasado tal' sólo un año y ya tirme ... ¡esta casa me da miedo! .. .
-¡Si no alquilamos, rapaz! ¡Adió:;
hasta la sensación del beso parece
tu avena! ¡Adiós mi puchero!
otra, ¿ verdad Stella, que es otra?
El aire, arremoliná11dose de súbito,
¿Recuerdas cuando, temerosa de que
ulula embraveido por las calles. Un
a lguien te viera me besabas? EntonLa fiesta del cielo llegaba hasta la ruido .... ¿Será? .... ¡No! ¡Es el
ces uníamos nuestros labios en un tierra; torrertes de sol iuundaban el
-;Vamos, no te impacientes, muóscul o intenso, silencioso y prolonga- paseo. U11 olor a campo y a flores fresdo, como si ante la inseguridad de cas se desprendía de todas partes. Por viento que hace gemir a los á1 :.ol es!
poder d1Wnos 'otro, pusié'ramis e·1 la avenida larga, ancha y fresca pasó chacho! ¡ Un beso al amo, un beso! ...
aquel beso todo el calor y toda el al- la lujosa victoria en la que ib an siFrío .... Nadie transita por las cama de dos enamorados que se despi- lenciosos y bien separados el uno dPl ilcs desoladas. El silencio ensordece.
dieran J)ara siempre ... Hoy nos po- otro, Stella y EnriquP. Y, como un
demos besar cuándo y cuánto se nos poeta, de ellos sabía la historia, al Ll'.cgo, chitos, menudos, los copos de
antoja. . . pero los besos de hoy ...
una nieve cr uel, primaveral, descien,·erlos pasar se dijo:
no saben a aquellos besos que fueDespojos son del amor, lo que ll.?- den, descienden . . ..
ron .....
va esa carroza.
Una breve pausa siguió a esto y,
Luis Antón lel Olmet.
al ver Enrique que las claras pupiALBERTO J . l\lAZA.

�--~---_-_-_-_-_-_-_-~-

---~--_-_-_-_-:_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_:-_-___ -_-_-_-_-_- - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - FELICIDAD @)
NOVELAS RELAMPAGO.

-_:-_-_

@)

EL MUNDO ILUSTRADO

,_~~-

LA VEJEZ NO ES NATURAL
---(0)---

-¡Adiós.' .. ! ¡Adiós todos .... !
¡Que no me olvidéis!
-¡Viva la novia!
-¡Viva!
-¡Ten cuidado, que el tren arranca .... ! No podrás quejarte de Frcdezz.a, como dicen los italianos, Laura. Toda la compañia ha bajado a ' despedirte.
-¡Ya, ya! Parece esto uµ fin:.11 de
primer acto a la moderna. ;So11 muy
buenos muchachos!
-¡Ea, hemos salido al campo!
Cerraremos la ventanilla, porque la
noche se entra frfa y .e.,;,c archa un
poco. No, siéntate aquf de espaldas
a la máquina. Asf no corres peligro
de atrapar un aire cuando se baje el
cristal ni de marearte1 ¡ Qué suerte
que vayamos solos!
- ¡ Qué bueno eres, Luis .... !
-Yo no sé si soy bueno. Lo que
sé es que te adoro.
· -¡Y yo a U . . . !
-¿No te parece un sueño que vayamos, ya casados, en este cocn_e,
que acabemos de "zarpar" de Madnd
en nuestro viaje de novios?
-¡Pues r.o me ha de parecer! Ocho
meses atrás no nos eoonoclamos, Y
sólo hace quince dlas que dejé de trabajar en el teatro.
- ¿ Te acuerdas de la noche que me
presentaron en tu cuarto?
-¡Que si me acuerdo ... ! Dábam06 la Locura de Amo,· . .. -Fué una singular coincidencia,
porque ambos enloqufclmos de amor
desde entonces.
-Afortunadamente, nuestra locttra ha conclufdo ma;; t·uerdamente.
- ¡SalEl la luna! Ya tenemos la
luna ... de nuestra luna ....
y también la miel. ¡Oame un beso!
11

-¡No puedo, Luis, no puedo!
¡Me repugna!
-Es ese exquisito pastel de Hebra
de casa de Lhardy que vimos ayer en
el escaparate y que dijiste que te gustaba tanto .....
-Ya lo sé, y te agradezco lJ. intención.
-;No ¡iones;; nada de tu pa,·t·:,
Sin la voluntad por parte del en fe~mo no hay médico que valga. Precisan'iente hoy trata ese tema un periódico eP un erudito ~rtlculo. Léelo.
- Lo haré. Pero una cosa es predicar .... ¡A ver! Un estreno en el
español. Otra obra admirable de Benavente ....
-S1, ya lo he visto. ü11 éxito.
-Para él y para la Gutiérrez. ¡ Oh,
qué rápidamente ha subido e-a muchacha, que 110 i~a más que una racionista cuando ) o dejé el teatro!
¡Menudos elogios la dedic.'.l la crHica .... ! Pero ¿cómo es posible que
se haya hecho en un aüo un astro d'-!
primera mognltud, ella, que no tenia
talen to alguno?
-¡Bah! ¿Qué nás te da a tí de
su encumbramiento"! ¡Tú ya no pert,'neces a la escen:?.!
- ¡No importa! ¡:\le gu"-ta aún saber .... ! El argumento ts interesanUsimo. ¡ Oh, el papel de que se ha
encargado la Gutiérrez me hubiera
venido a ml como anillo al de•lo! ¡ Yo
habr[a. hecho u.na gran c.re:ición!
- Pues parece que la Gutiérrcz
también ...
-¿También qué .... ? ¿Es que vas
a hacer caso de lo que dicen los periódicos?
- ¡Bueno, mujer, no te exaltes!
¡Quedamos en que no pasa de ser
una racionista la Gutlérrez! Pero . ..
¿ te pones mala? Pali-deces ....
-No ei. uada: un ligero vahído.

- ¡La debilidad! ;:\'o haces vor comer!
III

,

-:\le deja usted anonadado, doctor.
-A la enferma no le dirfa tan
cruelmente; pero a usted, que es s·1
marido, le debo decir la verdad desnt.da. Laura padere una intensa neurastenia, y la neura,tenia es siempre
una amenaza temible; es como una
1lUerta abierta de par en par a todos
los vientos.
- ¡ Pero habrá medicinas para combatirla!
- ¿ En la farmacopea? ¡Sl! Hay
dos drogas para todo: pero u,ste,l i.o
es un cliente sólo,
también un
amigo. Para esa dolencia, remedi&lt;JS
moral€s. ¡Su mujer tiene nostalgia
de la escena! Esa idea fija no saldrii.
de su cerebro sino volviendo a las
tablas, sintilia ;;inúlibus.
-¡Nunca! Para concluir por coi,-

e.,

venirme en el marido de la FuJftnez, no la hubiera exigido que renm,ciara al teatro.
- Ranciedades Lde pensa,miento.
-Tal vez; pero: genio y figun,
hasta la se1rnltura.
-¡Pues ya sabe el camino salrndor!
-Si, ya lo sé pero también s~
otra cosa.
-¿Cuál?
-Que Laura no me ama, y la prueba es lo que usted me acaba de derir, y que, por desgracia, viene a
corroborar mis sospechas.
-;No está usted en lo firme! Co1:,,~co a Laura desde muy jo,·en, s
concro a fondo, por ende, su corazón. Al casarse con usted ha reali~ado un verdadero matrimonio de
amor. Lo que sucede es que ha ido
al matrimonio sin haber dejado aún
de soñar, sin haberse convencido el-:!
que la gloria deslumbra, pero no Ja
calor a los que baña.

El Feminismo en la Historia
Sus precursoras en la Revo lución Francesa
dadero. Emt&gt;uüó el sable y se lanzó
Cuenta el feminismo,, entre sus mé
ritos, un abolengo ilustre. Dos da• a las jornadas más tumultuosas en
mas de gran inteligencia, Olimpie
las que dirigfa al puE'blo c:ou el asde Gouges y Rosa Lacombe, abogi.
cendiente &lt;le su distinción• y ermob,'.l n ya por lo•, ,derechos de la mu
sura. Fundó una as9ciació~ ele mu·
jer en el gran movimiento de 1789. jeres y por los fueros y &lt;1,erechos de
Olimpia de Gouges, la primera ora- éstas,_ filé que •Se present"ó temeraria
dora polftica que aparece en la His- y arrogante en la convención. El protoria, y que puede ser considerada curador Chaumette le contesta: "¿De
como el Mirabeau de las mujere-,, cuándo acá e-~tá en. uso Ver que IM
luchó ardientemente por el ideal,que
mujer"!s abandonan las &amp;agrada¡.
hoy persiguen lm1 partidos feminis-- atenciones de su casa p:ira pre.sentas. En El'lte sentido trabajó c01, su tarse en la p\aza pública, en la tri•
arostumbrada actividad arguyentl &gt; buna de los oradores. en las filas d"
razones tan contudentes como estas:
los ejércitos, para desempeñar dP"Supuesto que la mujer tiene el beres que la naturaleza tan sólo h'.\
derecho de subir al cadalso, también conferido al hombre? .... Dfgase ~i
debe tener el de subir a la tribuna. no, ¿a quién ha ccnfiado .esta maLa mujer concurre lo mismo que dre común los cuidados domésticos?
e l hombre a las cargas . públicas;
¿Será por ventura a vosotros? ¿Acapor consiguiente, tiene igual dern- so nos clió pecho para amamantar a
rho que él para pedir cuenta de sJ nuestros 1hijos? ¿Acaso nos dió una
achninistracióu a todo agente públi- mu,,culatura bastante flexible, qu-•
co..
seamos aptos para los cuidados J,?
Dirigiéndose al hombre, exclama'.
b choza, de la cabaña y de la ca¿ Quién te ha da,do derecho para sa"! ... .
oprimir a mi sexo? Examinemos los
i\fujeres imprudentes que asp1ra,3
dos a la naturaleza en toda su ex- a s:er hombres ¡. qué os hace falt a?
tensión y enséñame si puedes, un Domináis Fobre todos nt1estros se•1ejemplo del tiránico imperio qu~ tidos; el legislador, el magistrado ,
irrogas. Extiende la vista sobre todas se humill.an a vuntros piés; vueslas modificaciones de la materia or- tro despotismo es el único que resi~
g:i.nizada; consulta los eleme tos;
te a nuestras fuerzas, porque es el
examina, ,sigue y observa las rela- amor y por consiguiente, el de l,i.
ciones qne los sexos tienen .entre :;i n:ituraleza".
en la vasta administración de la naEstas y otras razones determinaturaleza, y doquier cooperando con ron a la asamblea por el orador )
simultane:i armonfa a la grande obra las mujeres fueron derrotadas. D~
u1.iversal".
haberlas escuchado en su dem:i.nda
Al igual que Olimpia, otras r,•- la Revolución, hubiera completado su
volucionarias hicieron propaganda cuadro u11os toqu€s de gran efecto.en pro de los derechos femeniles
debiendo desear que los hubiera da·
Pero los hombres, egoistones enton- do no en la medida que Chaumette
ces, más que ahora, ni siquiera. re- crilicabJ con razón, _sino en la quP
conocieron beligerancia a. las peticio- reivindica para la mujer ciertos aerenarias.
cho, que puede ella ejercitar fácilRosa Lacombe habla sido actriz m e11te sin menoscabar por eso lo que
de los teatros parisienses, y aburri • de sutil. delicado tiene adorable temda. de representar falsas urdimbre;,, peramento.
FAUSTO GARCIA RJVERA..
quiso tomru· parte en el drama ver-

Porción de Impureza del Intestino Mayor Es la Causa de la Yejez
-

¡Bravo, Laura, brav1simo! ¡Ha
usttll admlrable!
-!'-o es usted una artista; es usted el arte dramático!
-¡Y conste que nosotros no somos sino el portavoz del público!
Ya lo ha visto usted. ¡Un triunfo
¡:~i· aclamación!
-:\fe abruman ustedes con sus
alabanzas, hijas de exquisita galantería.
-¡Hijas de la más estricta. ju¡¡ticia!
-;Esta noche¡ nos compensa de
st1 ausencia de un año!
- Afortunadamente, 11 hemos rP·
t·obrado a usted. ¡ La escena española ha conquistado una de sus grandes
figuras!
-;Oh, por Dios!
- Lo dicho.
- Y su éxito es tanto mayor cuanto que en este mismo papel consiguió
una positiva victcria la Gutiérrez ...
- ¡Ah! ¿ Ustedes creen ... "!
-¡No llegó a su altura! ¡Ni con
mucho!
-Entre ustedes dos existe la distancia del gas a la. luz eléctrica.
- ¡Doña Laura! Se VJl . a empezar
el acto.
-A sus pies, Laurita.
-;A aplaudirla de nuevo!
-Luisa. . . Arréglame un poc:-i
el"ta gola. . . . ¡ As!!
Bueno, llévame el abrigo a la segunda caja. ¡ Y
Luis, sin subir en el palco! ¡Yo le
quiero mucho y él me idolatra! Es
buen!simo, pero, ¡tiene unas rarezas!

TODO HOMBRE TIENE LA MIS■AE ADAD QUE SUS ARTERIAS

'E ~tado

f

La ciencia, por fin,
acepta que si los
intestinos se conservan en estado
saludable, la vida
se prolonga.
Metschnnikoff, de
Rusia; von. Noorden, de Alemania;
Burfirave, de
Francia, y sir Andrew Clark, de Inglaterra, todos reconocidos en sus
respectivos palses como Jefes de la
l\fedicina, han demostrado que le estreñimiento y todos los males que de
él provienen son la causa directa de
casi todas las enfermedades. Esto
mismo lo he sostenido yo por muchos
años. Yo he mantenido que la descomposición de los alimentos y la
descomposición de la sangre, son
motivo de las impurezas formadas
de este modo, son la causa de la vejez. Combátase el estreñimiento y
las arterias no se agrandarán ni se

La ,renganza de Virgilio
Ignorábase en virtud de qué motivo, Publio Virgilio :\1arón nQ vefa
con buenos ojos a Antonio, el afortunado demagogo que aprovechó la
muerte de Julio César para granjearse la estimación del pueblo romano y el de la comunición de vida
inimitable con Cleopatra. Murmurábase en los ámbitos forenses y capitolinos que Antonio, orador campanudo de vana pompa asiática, ponla, en presencia de Augusto, sobre
la cabeza de Virgilio, a quien se saludaba con el nombre de prf11cip ·
de los poetas latinos, al mediocre
Batilo, el cual se apropio con cínico
desparpajo dos versos suyos y de
quien se decfa q ue acicalaba su estilo con la prolijidad afeminada con
que se peinaba la cabellera. Susnrrábase también que el poeta mantuano fué íntimo amigo de Cayn

V

· -¡Parece usted otra. Laur:i! ¡Tiene usted buen color, la mirada "S
viva! El teatro la ha devuelto la salud. Le asoma al semblante la satisfacción.
-¡No haga usted caso del semblante!
- ¡Hola! ¿Nubes? ¿Qué cielo no
las tiene?
- ¡ Pu es bien, si! Nubes. Yo quiero
entrañablemente a mi marido, y Luis
va a caer enfermo; se ha apoderado
de él una tristeza mor:il .... ; no come.
-Pero ustedes están juga •ido al
foot-ball con la neurastenia?
-¿.Qué dice usted?
- ¡\'aya! ¡Sépalo! En su m:.no
está el curar a su marido!
- ¿ En. mi mano?
-En su mano! ¡A Luis no le gufta que usted Ee dedique al teatro!
- ¡ Oh, me lo chba el corazón!

¡Importante!

\'I

- El gozo no me cabe en el pecho,
Lni, . Lo que yo deseaba. ¡ Una niñ:1!
- ¡Bienvenida sea! ¡Aunque mo
hubiera agradado más un v:irón!
- ¡ Es preciosa!
- ¡ i\Ion1sima!
- Yo encuentro que se parece a
O . . . . ; Tiene tus ojos!
-Pues a mí se me antoja que ha
sacado tus facciones! ¡Tu boca!
-Luis ... Ahora si que me rindo.
-¿Cómo?
-¡Que ahora sí que le digo adiós
al teatro definitivamente! l\ti tiempo
ya no me pertenece.... Tendré que
eP.,:eñarla a rezar, a leer ...
- ¡Caramba, qué modo de galopa:·•
- ¡S1, s1! ¡Tod1 mi vida para ella'
Representaré a su lado el papel d&lt;&gt;
madre joven. Tú serás mi público, s
nuestro hogar la escena. Es una escena más sólid1. ¿ Y cómo te parece
que la llamemos?
- ¡Oh! ¡No cabe duda! ¡Fellcidad!

.-\LFONSO PEREV NIEZA.

endurecerán. A la edad de 70 años
Ud. REPRESENTARA 35 y se SENTIRA de 35. No hay remedio que.
elimine los residuos de 106 alimentos corrompidos y fermentados y sin
dirigirse, como mis PILDORAS DE
PAW-PAW. Curan el estreñimiento
y conservan los intestinos limpios y
sanos.
Las PILDORAS DE PAW-PAW,
DE MUNYON, se venden en toda'&gt;
las farmacias. Se garantiza que cada
botella da resultados satisfactorios.
Botella de 45 Pildoras por 50 centavos.
Los RE:'11:EDIOS DE MUNYON se
venden en todas las farmacias y •.rn
las droguerlas de J. Labadie Sucs. y
Cia., J. Uihlein Sucs., Johannsen,
Félix y Cia., Droguería del Elefante,
:\léxico, y otras.
Consultas grntis por Correo.
'.\lu n yon 's 53rd y Jefferson, Sts.
P hilaclel phia, Pa., E . U. de A.

~ARTICIPAl\lOS a
nuestl'OS ª!Je utes
&lt;1ue d e no e n-~'ia r•nos

d esd e luego , sea c u a l
i u e re

e l m o th·o , Jo

&lt;ane n os ade uda n , l es
,..u!-pe ntle1•en1os

la s

.-em isi on&lt;'s d&lt;' nucs-

t r os periód ico s .

1

"El MUNDO ILUSTRADO" Y
"Ll SEMANA ILUSTRADA," S. A.

1~~

)larcelo, el primer es1ioso de Octavia, y que el matrimonio de ésta con
Antonio, concertado por razones de
Estado, entraba por mucho en la
declarada hostilidad entre el emperntlor y el vate. La estrecha amistad
que ligaba a Virgilio con August.o
tampoco parecía ajena a esta recíproca ojeriza. Fuese de ello lo que
hubiere sido, lo cierto era qua e1
¡Joeta no desperdiciaba coyontura alguna que se le ofreciese para desacreditar a Antonio, tarea por lo demás
fácil, pues el colega y rival de A11gusto observaba un tenor de v1ú,1
poco digno.
Esta animadversión subió de pun•
to cuando V1rgilio supo que Antonio
habla manifestado públicamente, a
propósito de los cinco primeros cap[tulos de la "Eneida.," que Homero
los hubiera hecho con más elevación,
claridad y elegancia. Tal afirmación
significaba a las cl aras desconocer In.
inspiración poética a Virgilio. Entendiólo as1 éste e hizo decir a Antoniri
que, si bien él no aspiraba a I laurel
de la invención del poema épico,
pretendla, por lo menos, la glona d•·
haber logrado imitar a Homero con
cierta perfección, aventajando en esto a Batilo, que antonizaba.
Desde entonces buscó el poeta ¿l
modo y la forma de vengarse de Antonio e igualmente de Octavia, porque
€Sta mujer, de extraordinaria hermosura y .'." singular talento, compar·
Ua los odios y los amores de su se·
gundo esposo, perdidamente enamorada, como se hallaba, de él, a mr:d1da que la tentadora e irresistiule
egipcia se lo disputaba con mtis ahinco con sus artes gitaniles de secl:1~ción.
)Jargen dióle para ello la mu.la!lza de los sucesos que sobre,·inil•rnn
luego. Instado con encarecimiento por
Cleopatra, Antonio partió a Egip~::,.
lleváP.dose consigo a Ortavia ha;;:ta
Atenas. donde la dejó J)ara correr al
lado de la soberana egipcia, pre!&lt;'Xtando fútiles motivos. Octavia Mn,prendió la verdadera causa del a lejamiento de su e,poso y lloró 2,margamente su infortunio.
Como nada lograra de Anton•., , 0?1

sus súplicas, regresó a Roma, yend9
a habitar en la casa de su esposo, no
obstante el parecer contrario de Ai:.gusto. Poco tiempo después, su afortunada rival consiguió de su amant,..
que enviara emisarios a Roma coil
el objeto de arrojar a Octavia de la
casa que ocupaba como legitima esposa de Antonio, iniquidad que s..
lle,·ó a cabo con gran pesar de ella
y no menor sentimiento de Augusto.
La discordia latente entre los dos
emperadores, momentáneamente sofocada, renació con más fuerza par.i
desenlazarse más tarde en la batalla naval de Accio.
Yirgilio se condolió de estos sucesos, porque vefa en ellos el germe,1
de una nueva guerra civil luctuosa
para el pueblo romano; pero al mismo tiempo decidió sacar partido dP,
ellos para sus propios fines. A tal
efecto, anunció a Augusto que estaba poniendo término la capitulo sexto de la "Eneida." ...
-Nadie mejor que yo aprecia LL
poema-dljole el divino Octavio;as! que no me -niegues el placer d -:l
venir a leérmelo en cuanto esté terminado. Sean cuales fueren los negocios en que ande ocupado, siempre
habrá Jugar para oír a Yirgilio, d l'I
propio modo que Alejandro, en mt!dio de sus conquistas, tenfa siempre
tiempo para leer de noche, en s•J
tienda di'! campaña, la "!liada."
Complació sobremanera al poeta la
contestación del César, en la cual sq
traasparentaba su grandeza de ánimo y su noble deseo de asemejarse
al magno capitán macedón.
Una vez que concluyó Virgilio su
trabajo, solicitó audiencia de Augusto para leérselo al dfa siguiente. Llegada la hora convenida, encaminóse
a la morada cesárea con su poema
bajo el brazo. Aguardábale am d
emperador en compañia de su herma.na Octavia, que era aficionada también a la poesía. Al verla, el vate
no pudo menos de saludarla respetuosamente y de sonreir para su sayo.
Sagrado silencio hízose en el recinto, al comenzar Virgilio la l~ctura. con su voz dulce y candenc106a.
El verso adquiría en boca del hom~rida mantuano su máximo valor rEmico y verbal. Todo su ser se tran~figuraba entonces por obra Y gracm
de la inspiración apolfnea que ll ameaba en su canto. Ya no era un
mortal el que recitaba el poema, sino el propio númen de la poesla humanado en la envoltura corporal de
Virgilio.
Todo el episodio del descenso d&lt;l
Eneas se encuentra con Anquisis en
la región de los bienaventurados, e-,
interés de ambos creció ae pronto.
La exaltación lírica del vate comunicóse a sus oyentes. Vefan pasar coi1
los ojos del espíritu las errantes
sombras de los varones ilustres de la
repúblka, evocadas por la :illusa épica. Al sonar el nombre de 1\1. Clandio i\1arcelo en el recinto, Octavia
palideció intensamente, pensando en
su primer esposo. Cayó Marcelo, cuyo rendido amor contrastaba con el
abandono en que le tenfa Antonio, y
en su hijo l\.Iarcelo, recientemente
arrebatado a la esperanza de los romanos. Augusto inclinó la frente Y
se cubrió el rostro con el manto, al
mismo tiempo que Octavia estallaba en sollozos. "Tu :ilfarcellus eri:i.
;\Ianibus date lilia plenis .... ", gimió dulcemente la entrecortada v.iz
de Virgilio; un grito siguió a ella, Y
Octavia cayó desmayada en brazos del
César. Cuando a los pocos minutos
volvió en s1, dijo con acento acongojado al vate:
- Dime, oh Yirgilio, ¿qué quieres?
-Habla y e l imperio del orbe comparto contigo-añadió Augusto.
- :\le basta la amistad del César-r espondió Virgilio cortesano.
Pero a Octavia no satisfizo es':.a
respuesta, pues ordenó que se le e•1tregaran diez sextercios por cada una

Se Non e V ero ...
Relata un diario pans1en que un
empresario de un music-hall de la
capital francesa decidió recientemente completar los espectáculos que venfa ofreciendo al público con representaciones de óperas y exhibiciones
de números de circo. Al efecto, em¡Hzó las negociaciones con artistas de
diversas clases. Ultimamente contrató
a un tenor para que cantase "El Trovador" Y a un domador de focas. PerC1 este ú ltimo pedia además de s,1
sueldo, 40 libras diarias de arenques
frescos para sus animalitos. El empresario dictó a un empleado los s: guientes despachos telegráficos. "Venr:a en seguida a debutar con "El Trovador." Tendrá usted sus cuarenta Jilibras diarias de arenques fresco.;."
El empleado equivocóse y envió d
despacho dirigido al tenor, al domador de focas, y viceversa. Al dfa siguiente el empresario recibió dos telegramas que le dejaron estupefacto.
Uno era del tenor. Y éste le decfa &lt;'JI
el mismo: "Jamás he recibido arenques en pago de mi arte. Considero
su oferta como una injuria y rompo
el contrato que habíamos hecho." Eí
otro era del domado rde focas que tl'legrafiaba: "Le participo respetuosa•
mente que mis focas no saben cantm·
ni "El Trovador" ni ópera alguna.':
Y el pobre empresario tuvo que renunciar a sus planes artlsticos.

RESPUESTA TARDIA.

El ~elegado de Instrucción pública,
exammando una clase de niños:
-Vamos a ver, ¿con qué instrumento. mató Sansón a tantos fiHstéos ·¡
Nadie responde.
-¡Cómo! ¿No .os acordáis? ¿Q11é
es esto~_(señalando su maudfbill a}.
Un mno.-Una quijada de butro.

--------------Examine -usted
Cuidadosamente su

COMPLEXION
V u usted si lut poros se
han abierto. o si están obs•
r ui.fios; si au cuti11 ha perdido •u 1uavidad y su color
No olvide usted qu• la piel
y el cuero cabelludo necesitan

nutrirte y rdrcscar.se, Para esto
nada hay tan bueno como el
J a b ó n de v e rb e na
ca lendu la d o ' S lren '
Usclo usted durante dos Rmanas y lucro obscr,c usted los
sorprendenteS resultJtlos en el
embellecimiento de su piel. Jamás usará. usted otro j.1bón. La
paslilla es 1?Tandc r sólida, dura
perfuma más que ninrún utro
$1.40 P.,1r correo ccmficad&lt;' • . .
$l. 70
DEPOSITOS: Jobanntcn. Fé·
lix Co., A\"cnida ~,n Francisúo
-43, J. LabadicSue,.. Co,. Are•
nida San Francisco 39 A Varias Sucs Avenida Isabel la Ca·
ólica 6. J, Uib1cin S cs. Co.
Coliseo 3 México

de las letras de los versos del elogio
fúnebre de l\.larcelo.
El poeta regresó a su casa suficientemente vengado de Antonio en
las lágrimas vertidas por Octavia en
memoria del hijo muerto habido en
su primer mat,·lmonio, Y, CC7 el dinero re¡¡;alado, mandó escu1vir u t:a
estatua de Apelo y la colocó en s,1
iard1n remo un homenaje al dio'&gt;
d€1fico pc.r el beneficio que le había
disp,.nsado, al poner en sus manos
e l ·,eñorío de las almas mediante el
c.1.1 ;ino poder de la belleza.
ELOR FARL~.-\. :XUxF,Z_

,,

�\

EL MUNDO ILUSTRADO

Este Hombre puede adivinaF la
vida de Ud.
Sus Podet'es )fa1•1wUlosos pal'a. Adi, ·ina.r los Sec1·etos Hun1anos ,en
todas partes del )tundo, dejan sorprendidos a todos los que le Con sultan.

Millares de personas, de todas la s
clases sociales, han sido b eneflciada6

con los consejos de este hombre. El
adivina las capacidades de una PNsona e indica la mane ra de emplea,·las para obtene r buen éxito. Menciona los amigos y en e migos Y describe
los buenos y ma
los p~r!odos de la
vida. H ace u n a
descripción exa~ta de l pasadO\ d ei
presente y del fl1-

turo.
Si Vd.

quiere

consultarlo,
necesita

no

mandar

más que su nom-

bre (escrito de !"U
prop io ¡rnfio y let r a), la fecha lle

su nacimiento y
designar al sexo a
que pertenece. No
hay que enviar
ningún dinero. Si
menciona este periódico, se Je mandará gratis un Ht•róscopo de Prueba. Si usted dese~
aprovechar esta oportunidad precio;;a
para conocer los detalles de su vida,
no tiene más que mandar su nombr0,
su dirección, el dta, mes Y año en
que Ud. nació (que todo esto escrito
con claridad), mencione si es Vd.
Sr .. Sra. o Srita., y copie el siguiente
verso de su propio puño y letra:
"Prodigiosos son los dones,
Asf dice todo el mundo.
Dfgame, al leer mi vida,
Si es mi porven ir profundo."
Si le parece bien, puede adjuntar
10 centavos oro americano (o su equivalente en timbres 1de su propio pafs),
para pagar los gastos de correo y e l
trabajo de oficina. Dirija su carta a
Clay Burton Vanee, Serie 1834A, Pa.lais Royal, Parls, Francia. No a d juute ninguna clase de moneda en su
carta. Ponga el timJ.)re correspondiente para las cartas que se mandan a
Francia.

Bicicleta Trineo
La hélice aérea habfa sido emplead"a ya para pi opulsión por tierra, p~r
agua y por aire, y se le habfa aplicado el motor humano en e l agua,
para los hidrópedos y el aire para los
aviones, y ahora se ha inventado ~n
nuevo aparato que utiliza la hélice
aérea movida por el hombre para
deslizarse por el hi lo.
M. G. Puiseux ha ideado una bícicleta trineo a la q· e denomina el
Edelweiss.
Un cuadro de bicicleta va fijo a
un trineo. Por medio de una cadena
sin fin los pedales ponen en movimiento una hélice que va montada
en el guia, el cual rige un avantrén
móvil articulado.
Tal es el nuevo modo de locomoción sobre el hielo. La hélice ha permitido ya circular por los abrasados
llanos del Sabara. ¿ Conquistará el
mundo helado de las altas montaña3
y de las r e giones polare s?

~ctualidad Extrangera

----

La Biblioteca de Berlín.
. El emperador Gulll ermo inaugu!·ó
la se man a últim a con un di sc urso sole mne la te rminación de las nuevds
obras d e la biblioteca r eal berlinesa.
En la perora,ción impe rial hul&gt;v
expresiones de elogio y de r econoc· ~
mi en t o para los vivos y para h s
mue rtos, para las glorias germánicas
de todas las é pocas, para los arquit ectos, para los bibliotecarios. El
empe rador no economiza 12. :;; alabd.Ilzas a sus stÍbditos la'S que se le ofrece ocasión de hablar en público. Todas las manifestaciones del espfritJ.
alemán encuentran e n el monarca un
modelo de apologistas y de propagandistas, y si el Gobi erno, por cuyas
miras vela, no es todo lo paternal
que los socialistas anhelaran, no será porque el monarca. dej e de ej e rcer
de padre máxímo d e su pueblo.
"Consagramos hoy un palacio a
la ciencia-dijo Guillermo II a los
circunstantes.~Su rotonda hermosa
é Imponente, es una obra maestra de
J-a arquitectura alemana. Asf para los
contemporáneos como para las genecaclones que se sucedan, estas obras
constituirán, un testimonio de nuestro respeto hacia los trabajos de\ .....~pfrltu. Gracla sean dadas a los arq.uttect0'3, a los artesanos, a los
obreros, por el trabajo excelente quP.
realizaron."
Después ,el emperadol' trazó la
historia de la. biblioteca desde sus
ortgenes, con la ·misma competencia
que hubiera podido ha.cerio e l director del establecimiento. Enalteció la
memoria del gran Federico, que fué
el primero en procurar albergue a los
volúmenes de l a Biblioteca real, y puso de manifiesto los teso r os q u e ésta
guarda, ast como e l orden admirable
de sus catálogos, circunsta ncias una
y otra que la colocan entre las primeras bibliotecas del paneta.
Leyendo los discursoo de l emperador, parece increfble que Alemania
sea patria de Hartmann y Schopenhauer. Guillermo II, ideológicamente
considerado, constituye la antftesls
más acabada de las doctrinas que
ambos fi lósofos razonaron, En e l discurso no aparecen esos nombres, mencionados entre las glorias nacionale;;,
sin duda porque et soberano hallara
sus doctrinas de¡trimentes para la más
grande y fecunda eXpansitn imperial
¡rnr el Universo.
EXPOSICION D E A R TE I NGL ES.

Los franceses celebrará.u en la pri,
mavera próxima una Exposición de
ate decoi·ativo inglés moderno. Es la
primera vez que Francia trata de
darse cuenta cabal y exacta de la a i:!tividad artlstica moder na de sus Vt:!cfnos. Hasta ahora h:!.bla habido en
Parls Exposiciones de arte a lemán.
Los ingleses son hombres de imaginación sosegada, y poseen una hermosa tradición decorativa; no tienen
necesidad de buscar lo nuevo por todos los medios posibles, como a los
alemanes les sucede en punto a decoración; tienen un pasado euya tr.1dición se mantiene animada y viviente, como la mayor parte de las tradiciones britAnica.s.
Pero los ingleses renovaron a sa
manera su pasado artfstico decorativo; ellos han sido igualmente los pr!meros renovadores. Cuando a medhdos del siglo último, en ocasión en que
toda Europa se estancaba Umidamel.Jte en la interpretación del estilo clásico, William Morris fué q·1ien pri mero rompió las ligaduras, emanc¡piindose. Todas las manifestaciones
de a ctividad arUstica inglesa, desde
William Morris hasta. nuestros dlas,
fifiurará en la Exposición de qu e ha-

b lamos : e n ella se erá n tapi cerias y
cristal erlas de los pre rrafaelistaa,
2ct1.arelas de Walter Crane, ilu"Stracion e 3 de Aubry Beardslye , abanicos de
Co n t.ler y otras muchas cosas admirabl es.
El Gobi e rno inglés ,a ruego de la
Unión Ce ntral de B e llas Artes, ha
consentido en encargarse de la organización. Los objetos han sido escogidos por artistas competentes, por
los mismos que organizaron la Exposición de Gante, en la que alcanzaron
un triunfo legítimo.
El Pabellón de Marsan , donde la
Exposición tendrá lugar, s erá decorado a la inglesa para el efecto. La Exposición será inaugura.da durante la
estancia del rey Jorge en Parfs, Y
constituirá, sin duda, uno de los acontecimientos artrstlcos de la\ estación
próxima.
AVENTURAS DEL RADIO.

Como todas las cosas singulares e
de gran valer el radio experimenta
de cuando en cuando extrañas aventuras. Un enfermo atacado de un tumor corrosivo en el rostro se. hallaba
en el hospital de Liverpool; curábanle con el radio, habiéndo le a p licado
a la cura dos t u bitos: e l uno contenta
áO milfgramos de radio , y 30 el otro.
Llegado¡ el momento de levantar la
cura, uno de los dos tubos ,el mayor
p r ecisamente, el que contenta 25,000
francos de la sub stancia más costosa
gue en el mundo existe, había desaparecido. E ntre facu ltativos y enfermeros u n a. especie de ,conster nación cundió en segu ida; ee inspeccionó e l suelo, el lecho , a l paciente; pero todo fué
en vano: radio y recipiente se hablan
evaporado. I nterrogada una enfer ml?ra., dijo g ue su conc iencia l a acusaba
de haber incur r ido en descu ido consintiendo q u e el enfermo se levantara.
y se dirigiera a su lavabo; al efectuar
sus abl u ciones acaso hubiera absorbido por equivocación el remedio que
se destinaba al uso externo. Sometióse al individuo a los rayos X, y éstos
nada dejaron entrever Nl) lavatorio
interior eficaz tampoco dló dingún
resultado práctico. En med io d e estas
difí-ciles circunstancias, ( un médic'J
vió desde la sala un acar reta llena d~
cestos de basura y ordenó que el v~hfcu lo se detuviera; la alta fisic.1.
habta sido movilizada; con el auxilio
del electroscopio un profesor naDf:l.
examinado todo el teatro del rapto,
sin que la aguja diera signo sde vi d a.
Entonces, siempre provisto de su aparato, se encaminó al patio odnde se
hallaba e l carro, se acercó a é l y la
aguja empezó a animarse: los 25,000
franc.::.a de radio se encontraban en
medio de la basura; sólo faltaba d:ir
con ellos, como, efectivamente, sucedió, para tranquilidad del benéfico establecimiento.
Prueba esta sencilla historia que
el electroscopio es un excel"'r.te servldor, un vigfa que denuncia el radl;:,
con la misma sutileza que el perro olfatea la caza; muesctra también la
posibilidad de adoptar prtcauclonP.s
para evitar l apérdtda de una substancia tan valiosa. Juzgan los mej or advertidos que debiera reverUrsele de
una envo ltura digna de su valo r , d ~\
propio modo que un volumen de precio se decora con encuadernación suntuosa.
E l siguiente infortunio aconteci6
en un hospital de Viena a un enfermo atacado del llamado cáncer de l os
fumadores: hablasele obligado al paciente a introducir en la boca 16,00U
francos de radio, que se tragó en un
instante de descuido. Fué preciso extraer el tubo , no tanto por la salvación
del enfermo como por el de la suma

NEOLIOENCIA FATAL,
U na tremenda mayoría de los
males en este mundo proviene de
mera negligencia. Las peores enfermedades que sufrimos, aqu ellas que acarrean la muerte, penetran en nosotros sin que lo advirtamos. Una herida que sangra. ó
un r epentino dolor agudo nos
lucen coITer en busca de un alivio
inmediato. Pero la pesadez do
cabeza, pérdida del apetito, tristeza y depresión sin causa. especial,
¿por qué nos hemos de preocupar
por nada de eso? Seguramente
que se disiparán esas cosas, y uno
se encontrará bien otra vez. K o
encontrando oposicit/n y comprendido sólo á mediss, el d es- .
arreglo se propaga hasta que
llega :.í convertirse en una afeccin local orgánica, difícil de
curar; en enfermedades mantenidas por alguna condfoión extenuante del sistema nervioso, 6
en alguna forma de debilidad que
poco á poco consume la vida.
E so puede evitarse usando la
PREPARACION de W AMPOLE
la cual, al fortalecer , li mpia segura y rápidamente la sangre de
su peso mortal, estimula el apetito, pone el aparato digestivo en
plena acción, y pronto r enueva
todas las cosas. Pero no h ay que
d escuidarse á, uno mismo por más
tiempo, no hay que confiar en la
suerte. Este eficaz remedio es
tan sabroso como la miel y contiene una sol ución d e un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
con J arabe de H ipofosfitos Comp uesto, y Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. E l D r . J. Valenzuela, Miembro de las Facultades
d e MP..u~o y P arí s.; dice : " La
P reparación de Wampole tiene la
ven taja de ser tan inocente como
103 nifios, p ara quienes est:L destinada, los que la. aceptan con buena voluntad .". No p uede fallar
y obra desde la primera dosis. , E l
desengaño es imposible. D e venta en las Dl'.'ognerías y Boticas.

fl tll l lllte1 t •11 t t t ttlltll t&gt;+-+&lt;!iititlilli!iiilt♦ iiiiii~

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No deben descuidarse las eniermedades
de la piel!

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1

Acaba de descubrirse en Sn o homis (W.ashin gton), e l árbo l más gi•
gantesco qu e exist e en los Estado;;
Unidos, y q u e ecli psa a todos loo q ue
hasta ahora eran orgullo de la fl o resta d e este r:i.rs.
Ese gigante de los bosq uea tiene
63 pies de circunferencia e n el tronco y l a primera r ama está a una a lt ura de 128 pies de l suelo, m idiendo 109 pu lgadas de circunferen c ia.
la altu r a t otal del á r bol es de 305.
pies.
A su a lrededor han sido der r ibados var ios árboles menores , en los
cuales los troncos tenfan de 100 a.
500 c(r.culos concéntr icos, q u e, según
se dice, representan cada uno un año
de vida de esos árboles. Se calcula
que el árbol en cuestión tiene más
de dos mil años de edad.
oculta. El enfermo tampoco hub iera
podido retenerlos má.s tiempo sin perjuicio, porque e l radio no es solamente la substancia más costosa; ~s.· al
l)ropio tiempo, una de las menos digestivas.
H. s.

aquellos que lieaen düllH lo■ PULMONES y lo■ BRONQUIOS 1
Un .._\IITISÉPTICO y un RECOIISTITUYEIITE

f

i

Toda solución de continuidad en la piel; toda herida por pequeña,
que sea; un granito abierto; una ulce rita, es una pue rta abierta a la +
infección; la mayor parte de los microbios patóge nos se encuentran en
el polvo de las calles; alH se hallan el de la tuberculosis, el del tétanos, el del cáncer, e tc., y estos microbios penetran en e l organismo
cuando se ponen en contacto con la piel desnuda de su e pidermis. Ade- ;
más, las afecciones de la piel, granos, tumores, heridas, erupciones Y +
otras, s e hacen más graves, a m e dida que se les cura y se vuelven +
crónicas y a veces incurables, por falta de tratamiento oportuno.
Í
Todos los f aicultativos recomiendan para el tratamiento de dichas +
enfermedades, la Pomada Balsámi ca Manwillosa como el medicamen- +
to más eficaz y de resultados más seguros.

li•J lll@t81l1ºj¡ffiª1Xíj:J ~ ¡{ij ~

que en forma apropiada, reúne el antisép tico y el r ec~-stituyente mú
poderosos, la Creosota y el Clorhidtolosfato de Cal.
Constituyo el remedio soberano contra los CAT~RROS, las BRONQUITIS
crónlcu, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Anmenta el
apetito 7 lu fuerzas, agota las secreciones y previene la

i

DE VENTA EN TODAS LAS FAR) lACIAS A $0.25 CT\ "S. LA CAJA.

i:¡:

&lt;.,.~"""&gt;-:

i

+
ADVERTENCIA:-Convi ene saber, que comerciantes poco escrupulo- !:
sos, tal vez por tener mayor utilidad, no vacilan en dar al coro- ¡
&lt;ji
prador medicamentos que ya por el nombre o por la semejanz·.t +
'de su e nvase se confunden con éste, por lo que recomendamos se +
T
exija el nombre completo d ~ Pomada Balsántica. ~laravillosa y ia :
l
marca de fábrica, que es et águila de dos cabezas.
+
~++H&gt;++&lt;!&gt;+&lt;i!•l

$

&amp; ! ti!! !•i11!lHf+ril!

s,++ f iil + !

TUBERCULOSIS
__,.__

[

POLVOS ADHERENTES
INVISIBLES

El único VINO auténtico de
S. RAPHAEL, el solo que tiene el derecho de llamarse así, el solo
que es legítimo y de que se hace mención en el formulario del
Pror,sor BOUCHARDA T es el de M" CLEMENT y C'• de Valence
(Dr.1me, Francia) . - Cada Botella lleva la marca de la Untdn de
/o.-.FalJrtcantes y en JI pescuezo un medallón anunciandv el
" CJ,ETEAS '', - Los dema.s son groseras y peligrosas falsitlcaciones.

(j\,

Natural de

(

VICHY

Manantiales
del Estado
Franctl3.

BZBN BBPBCZlfZOA.H BL NDMBRB

VICHY CÉLESTINS G~ttr::::.::~~:!:~!¡r;:~·
VICHY GRANDE•GRILLE
VICHY HOPITAL Enfermedade■ E■tómagO.
del

~ASTILLES - SELS , :_yCOMPRIMtS

1flCHv.. ,rAT

AGNE L. PP.llru••sn, 18. A Tlll'.I.UII d:11

tomad alguna• medida.

o r dia.

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Pie n s a Ud. eomprar ~

)

~

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S

acc iones

pe t roleras ?

Venga a vf&gt;rnos:

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No :::;I::::~ ~~~'.:: l
s e ña ••~,mos a co-

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noce r los ti tu los se1•io s

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los que s on impresos

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s olame n t e para. . . .

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E xij a qu e en las a eeio-

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n es que Je ofrezcan es-

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té es t e nombr•e impre »o

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al pie d e l an,•erso :

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~

IMPR E NTA

~

~

EDUlRDO l. AGUILtR

~

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~ ES UNA GAR ANTIA. ~

PIPERAC'INA. MIDY
GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS

r o~..... PARIS

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~

{

¿.vJ&gt;-.._,.."--.._,..vJ'wvJ'---.)

:El mayor
disolvente del Acido úrico
.'Para abreviar 7 ev1'ar la.a Cri•i• de

voa ma u ,,.illon

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Agua Mineral

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6xcelente, mas eficaz para las personas debilitada ■ que lo■
ferruginosos y laa quinas. Conservado por el método de
M. Pasteur. Prescribese en las molestias del estómago, la
clorosis la anemia y las convalecen cias¡ este vino se reco•
mienda 'uas personas de edad, alu mujeres, jóvenes y i. loa ni:ñoa.

,,...

f •t"'

11

"'"••"Q.e_ 0CU7RJu.:Vo:m-PA1US, 1 111 tod•'

l l l I t 12•+18 t i i l ¡,¡ ~

EnJe'ift;:::.e• del

El arbol más grande

¿ QUt ES LO QUE NECESITAN

loa DEBILITADOS, los FATIGADOS

B11 la, ú111tú l'cirmdcia, r Dro1wr1u.

oso
MATI

HIGIENE

del

TOCADOR""

cualidade■ antl8'ptleul
deteraivas y cieatr izantea que
Las

h an m er ecido a l

CDAL TAR SAOPONINO
LO BEUF

s u a dmisión e:a los Hoapitales
de Pañs, ei:pLican la boga de
ese p r od u cto ,para todos los
uso■ d el toca dor: Cuidad os de
la Boca a qu e purifica, d e lo,
Cabello■ cuya Ca.fda detiene,·
Lociones d e Iaa Crfaa, C uidad QB fnti m os, etc.

II

Descoufia.rse de la~ talcificacioues
E N LA.S F A RMACIAS.

Agentes: Gugenheim y Balaresque .
A?Htad::, 6)i é,tic::i ,

~ ========d)

SEÍiORAS

EL APIOL DE LOS

O"'JORETvHOMOLLE

cu-, ,,. Dolores, Retardos
Supresiones d, 'º' Menstruos

FI• SEGUI N, 16 6,1.St~H-;noré,Puls ,J ttiu lua• .

Busque Ud. "La Semana lluStrada,"

�ELIXIR ESTOMACAL

11

(ESTOMACAL/X)

[

1

,

Hace quince años dimos a conocer esta especialidad farmacéutica a los médic.os y hoy lo reeetan
en las cinco partes del mundo, porque es el trata.
miento más racional y seguro para la curacion de
las enfermedades del EST01fAGO e ~TESTINOS aunque tengan una antigüedad de treinta
años y no se hayan curado con otros medicamentos, siendo sus efectos quitar el DOLOR y todas
las molestias de la DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONfFICAR EL APARA'l'O DIGESTIVO y la ecoMmía en general, pues el enfermo COME MAS, DIGIERE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA LAS ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL
DOLOR Y ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA,
INDIGES'l'IONES, DfLATACION Y ULCERA
DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRIOA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIARREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR
Y LOS GASES. Es un poderoso VIGORIZADOR
Y ANTISEPTICO gastrointestinal.
Los niños padecen con frecuencia DIARREA.3
más o menos graves que se CURAN, incluso en la
época del destete y dentición, hasta el punto de
restituir a la vida enfermos irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo, aunque no todos, presentan el siguiente
cuadro de síntomas o parte de él: al levantarsa,
lengua sucia; mal olor de aliento, aguas de bocr,,
estado bilioso, i11apetencia, abatimiento y tristeza
después de las comidas, eructos agrios, gases, pirosis, váhidos, pesadez de cabeza, ruido de oídos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al estómago, vientre y espaldas, vómitos, estreñimiento alteTJ:lando a veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, está febril a veces,
se irrita por la menor causa, evita el trato social.
teniendo por la noche ensueños, sueño agitadn y
res pi ración difícil.

Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el 98 por
100 de los enfermos que lo toman y por sus propios méritos es conocido y de uso general en las
cinco partes del mundo para las enfermedades del
aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. Cura la NEURASTENIA y
afecciones nerviosas, siendo el mejor TONICO
para curar el RAQUITISMO, recetándolo los médicos en cuantos casos están indicados el aceite de
hígado de I bacalao y emulsiones con hipofosfitos
tomándolo los niños con verdadero placer, a los que
transforma de P ALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS y FUERTES. Cura la ANEMIA, CLOROSIS, colores pálidos, por ser el mejor RECONSTI'l'UYENTE para todas las edades y ambos sexos

DINAMOGENO
l

SAIZ DE CARLOS. Cura el CATARRO bronquial agudo y crónico, la TOS, la TISIS y ENFERl\IEDADES DEL PECHO, produciendo los siguientes efectos: la nutrición se acelera, habiendo aumento de peso, los esputos, disnea y fiebre disminuyen; la tos cesa y aumentan laB fuerzas y el
apetito, notándose el alivio con uno o dos frascos.

PUMOF()SFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura
el REUl\lATISJ\10 agudo y
crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA.
Se elimina el ácido úrico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina, tornándose de turbia y sedimentosa en clara y transparente.

REUMATOL

~INA
PURGA
J
l

SAIZ DE CARLOS. Cura
el estreñimiento, pudiendo
conseguir, con su uso, una deposición diaria los
enfermos biliosos y los que tienen indigestiones y
atonía intestinal, por ser un tónico-laxante suave
y eficaz.

De venta en Farmacias y Dro~uerías. Pídanse folletos
Carlos S. Prats, Apartado, 468, México, D. F.
PIDASE CATALOGO ILUSTRADO.

SE REMITE GRATIS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1914, Año 21, Tomo 3, No 47, Mayo 24</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Amistad de Rarbel</name>
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        <name>Capitán José Azueta</name>
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                    <text>firaa Joyería y Relojería

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 29 de Marzo de 1903.

la. Dlatero~ 12 y 14 &lt;;,

La. Fosfatina. Falieres
es el alimento más agradable y el mAa
recomendado para los niños Jesde la
edad de seis A siete meses sobre todo
en el momento del destele y dura:ile
el periodo del c reclmient'&gt;. "Facilita
la dentición, asegura la buena forma·
ción de los bue.sos."
PARIS, 6, Avenue Victoria, y en todas
las farmacias.

~~

Enrique 6. Schafer.

t:lÍtEl
11
I

AVISO IMPORTANTE.
ARTIC'ULOS

El fosfato de cflll que entra eJ: Is
composlt.!1:0n ele :ia Fosfatina "1&lt;,allE&gt;·
rl'll." PStA prE&gt;paraclo r,or uu pro,...,_¡¡1
n•\rnto especial con aparato A propósito. y no se encuentra en el comercio.
Desconf!en de las Imitaciones y falslflcaclones.

º'AHT

"li~++H-++....+ffff++..++M..ff ..+++ff#

:-.'OVl':,\P. º

AGENCIA DEL RELOJ OMEGA
l'ldase C&amp;tllogo,

~ ·- :!

Aparta•lo t7 L

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Id·

CARTA A LAS DAMAS

"Señoras: el mayor realce de la be•
lleza es un crtis fresco y limpio:
Cullndo una dama conserva el cutis
suave, n!tido y lozano, cautiva siempre, y, sus encantos son imperclura·
bles, sea cual fuere su edad.
Con el uso de la " AGUA TROPI•
CAL" oblendréis una belleza imborrable y disminuiréis la edad, que es
todo lo que puede des'.'arse. Un par
de frascos bastan para convencerse de
esa verdad." Jeany \V. Groshs.
De venta en la calle del Coliseo Nue•
vo, 5, y en la Droguerla de Uihlein.
Los pedidos á A. E. Betancourt.

I

'

TOMEN

Vino San Qarmsn.

1.-Trajes de paseo Y para automóvil. Este, con vuelos de pélerina.

�EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 29 de Marzo de 1903.

EL VESTIDO.
LA MODISTA, NUESTRA PESADILLA.
Si en «Para ser amada.&gt; be tratado esta grave y capital cuestión del
vestido para las mujeres cuyo presupuesto es ilimitado y que tienen

lidad el vestido es el punto capital
del t¿cado femenino. El peinado, el
sombrero, á. pesar de su influencia
más directa, más estrecha sobre la
belleza del rostro, sólo se considera, sin embargo, como un accesorio
del tocado, puesto que sólo se lleva durante algunas horas, mientras
que el vestido es de todos los momentos, y algunas mujeres hay que
se ponen varios vestidos al día. En

sei'las de un modisto ó modista
quienes no tenían inconveniente en
pagar un prec_io _exorbit_ant~ con tal
de que las v1strnran s1qmera una
vez de manera elegante!
Hay en París un número incalculable de modistas. Todas dicen que
proceden de una casa acreditada,
pero no hay que hacerles caso.
Unas se dan corno cortadoras, y
basta como primeras oficialas ó di-

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banca abierta, aquí, por el contrario, voy á. ocuparme del tocado de
las mujeres que tienen que calcular
lo que pueden gastar, y tengo la
pretensión de bacel'ies ver que gastando poco1 es posible, sin embargo, llegar a ser elegante, con menos riqueza sin duda, como primeras materias, pero con la misma
perfección.
El vestido, ¡preocupación y pesadilla de todas las mujeres! En rea-

fin, el sombrero es el que se debe
armonizar con el vestido, su color
y su carácter.
Para hacer un vestido, generalmente se llama á una modista; ¿y
quién es laque no ha conocido las
impacienci&amp;.s, los sinsabores, y diré basta las angustias y tormentos
físicos y morales que nos hacen pa•
decer las modistas? Cuántos cargos
be oído hacer sobre ese particula1·I
Cuántas veces me han pedido las

rectoras. Pero qué desencanw cuando al ve1·las trabajar, se descub1 e
que la mayor parte no conocen siquiera los principios elementales de
la línea y del bu~n gust&lt;,! 'J_'opas sin
duda, han hecho un aprendizaje; re·
ro qué aprendizaje!
En una palabra, la pesadilla de
la mujer elegante hoy día es lamodista.
En,re el número incalculable de
costureras que hacen nuestra deses-

peración, cuán pocas saben verda
deramente componer, ejecutar ese
verdadero objeto de arte, el vestido. pedazo de tela que arregl~do
con habilidad, sirve para embellecernos! ;.Dónde ballar esa perlarara, ese fénix, esa artista, que á primera vista, conozca el carácter de
nuestra persona, vea los defectos
que hay que disimular y las gracias
que hay que hacer resaltar?
Otra de las dificultades para la
modista es saber probar los trajes,
y sobre todo cortar bien los cuerpos.
Tengo amigas que tienen accesos
ele fiebre y ataques de bilis debidos
á las impaciencias que les causa la
modista, tardt\ndo en ensay at•, ó al
mal humor que muestra cuando
se le hace una pequeila observacion, ó á la indiferencia que pone
en la obra, y sobre todo á los malos resultados obtenidos.
Todas las modistas tienen defectos. Las hay que cuidan y hacen
bien las gua1·niciones, saben a rmoniza1· los colores, pero no saben
componer un conjuuto de modo sa·
tisfactorio. Efectivamente, la mayor parte de las veces el conjunto
carece ó de aplomo, ó ele gracia ó
de armonía.
Se ve, por ejemplo, un ves\ido
que al primer golpe de vista parece
muy bonito, pero que en cuanto se
mirh con detenimiento,empieza una
á descubrir defect-Os, porque los detalles no han sido ejecutados con
cuidado ó esmero: una costura que
biice un pliegue en la espalda ó un
lado del cuerpo que forma nr1 ugas
en la cadera, ó á vec~s los repulgos
mal disimulados, ó demasiado tirantes, ó demasiado flojos.
Oh el cuerpo! be aquí el gran escollo paro. la. modista! Se ve á menudo que las más hábiles cometen
faltas garrafales; no es de extrailar que las otras, con menos experiencia. en el arte de la costura,
agobiadas de trabajo, mal secundadas por obreras, ver~aderas_ ca.':'8·
zas de chorlito que siguen sm mnguna aplicación las indi&lt;;aciones recibidas cometan faltas 1mperdona·
bles qu~ echen á perder por completo el cuerpo de un traje.
Así es que un vestido que parecía bonito al probarlo, cuando está concluído no sienta bien, pues
el cuerpo entonces está Jadead?, ó
demasiado estrecho, ó demasiado
ancho, ó el recogido no prod~1c~ el
efecto deseado. Y traen el traJe Justo en el momento en que hace falta
para salir, cuando no llega demasiado tarde, comb también aconte·
ce algunas veces.
Quería una tener el traje en cues·
tión para tal baile ó tal comida, se
ha estado esperando á la modista
con verdadera impaciencia Jlena de
ira, y cuando al tia llega, imposi·
ble de ponerlo: está mal. La im·
paciencia ha hecho subir la sangre
á la cabeza, está. una roja como un
pimiento, fea, enervada.
He conocido sei'loras que por una
contral"iedad, pat·ecida, lloraban
de rabia y renunciaban á salir ao•
tes que ponerse un vestido que se
ha llevado otras veces y que todo
el mundo conoce.
Hay seiloras que se ponen enfermas cada vez que tienen que ir ~
probarse un vestido, pue~ hoy ca~1
todas las modistas se megan á ir
á probarlo á domicilio.
llay-que esperar durante mucho
tiempo por regla general en las sa·
las de espera de las modistas de
quinto ó sexto orden, y antes de ha·
cer la entrega definitiva le hacen á
una volver para hacer la última
pmeba; segundo suplicio, pues casi siempre hay que hacer algún
arreglo.
Si después de sufrir todos es~s
sinsabores tuviera una la seguridad de ir bien vestida, menos ma};
pe1·0 generalmente hay qu~ d~vo •
ver el vestido, y por cons1gu1ente
tercera espera: y se puede u~a dar
por contenta si no hay que 1r por
cua1·ta vez á probarlo, á no ser que
cansada se resuelva una á retocar
el traje con la ayuda de su don·
cella .
Oh las modistas! oh los cría·
dos! éstas son las exclamaciones é
improperios que sin ces11,1• es~
oyendo constantemente. Compren

Domingo 29 de Marzo de 1903.

perfectamente, por todo lo que veo
que es muy difícil ser bien servid~
ó vestirse á su gusto.
Pero por lo que á mí me toca1 be
bailado el remedio contra esas dos
plagas de la existencia femenina· y
quiero, queridas lectoras, que ap;o.
vechen ustedes mi experiencia.
)

......

-¡O este ailo la apruebo, ó pierdo el nombre que tengo!
Y el pobre l&lt;'ernaodo arrojó la infamante papeletn sobre la desvencijada mesi,., único mueble que con
la cama y dos sillas, formaba el
ajua1· de su habitación de siete reales con principio.
Lo que á él le pasaba ya iba picando en histol'ia. Alumno aventajado en toda la carrera, se había
«plantado&gt; en la última asignatura
de la licenciatura, y no había forma de salir adelante. ¿Era porque
no la estudiaba:&gt; Ya se la sabía de
coro, pe1•0 el p1•ofesor le había tomado «tirria.&gt;
. Esta, oor lo general, suele ser la
disculpa de todo mal estudiante pero en la. presente ocasión era 'verdad; y era ve_rclad por lo siguiente:
El catedrático de la asignatura
D. Francisco de la Roca., era un se~
llor de esos chapados á la. antigua
solterón empedernido; gran levitón~
carrik; '.lhistera de tres pisos con entresu~lo y sotabanco y gruesas gafas
de cristales perfectamente circulares,q ue cuando.recibían luz directa
daban á su amo el aspecto ele la cara de un buho. De carácter agrio y
rudo, más parecía que gruñía cuando hablaba, y esto lo hizo siempre
mezclando dicterios ignominiosos
para el pobre alumno que, ó largo
de vagancia, no se sabía lo. lección
ó corto de genio, se aturrulla.b~
siemp1·e que oía aquellas preo-untas
hechas con tono agresivo. "
Tales condiciones le valieron el
sobrenombre que, por su desgracia
le aplicó un día Fernando: D. Fran'
cisco se convirtió en &lt;Don Ruqucsco,&gt; y desde entonces no so le conoció en la Uní versidad por &lt;'tro nombre que, naturalmente, llegó en brevísimo tiempo á oídos del interesado, el cual, según se decía, juró vengarse-con el único medio deque disponía: los exámenes.
En efecto, tres veces consecutivas
halló pretexto el bilioso catedrático
para suspenderá Fernando, s iendo
la última la en que presentamos á
éste en escena.
Comunicar á. sus padres el nuevo
descalabro era terrible, pero no había más remedio, y si mucho lo sen·
tía. el joven por ellos, no lo era menos por su Rosa., por su lindísima
prima Rosa., que le esperaba aquel
año con la carrera concluída, para

arrojarse inmediatamente en brazos
de Ilimeneo.
Los padres de Fernando eran unos
labradores acomodados, que viendo en su hijo, según el sei'lor
Cura, disposición bastante para el
estudio, p1·efirieron gastar se unas
cuantas onzas y verle con la borla
encarnada, á mandarle al campo en
compañía de un arado, á destripar
tet•rones, en «dulce&gt; contacto con
mulas, vacas y gañanes.
Desde pequeilos se notó cierta inclinación entre Rosa y Ferni.ndo:
los progenitores de a.q uélla, también
en buena posición, no vieron inconveniente en favorecer la mutua simpatía: primero, por tratarsa de parientes cerca.nos: segundo, por la felicidad de los muchachos: y tercero,
porque tal alianza aumentaba las
tierras, ganados y capital. Me par ece que he invertido el orden de
importancia de las razones, pero
allá el lector malicioso, si es que lo
es, las colocará. coo arreglo á sus
conocimientos psicológico-metalúrgico-sociales.
Estas mismas causas fueron las
que motivaron que los padres de
Fernando estuviesen en un todo
conformes con los de Rosa. En consejo de familia se acordó que el muchacho viniese á estudiar á la corte, y en la misma sesión quedó aprobada la boda de los chicos para cinco ó seis ailos después, es decir, para cuando el Licurgo novel r egr esase á sus lares con la cédula personal
en que, después del nombre y naturaleza, se leyese «edad,&gt; veinticinco años, y «profesión&gt; AHOGADO.
No hay para qué decir que no hubo un solo voto en contra.
El ai'lo ante1·ior, como ya dijimos,
debió haber terminado, si el atribilario «Don Ruquesco&gt; no lo hubiese dispuesto de ot1·a manera.
Todas estas cosas que apuntadas
quedan, y otras muchas más, pasaban y repasaban por la imagina-

ción del mísero estudiante, cuando,
harto de darle vueltas al caletre 1
debió de concebir alguna salvadora
idea, porque se levantó de un salto,
exclamando:
-¡ Sí, diablo, buena idea; superior, archisuperior! ... Total, unos
~u~n~os malos ratos...... , quizá la
1rr1s1ón ele los compañero!f .... , de
la vecindad .... , del mundo entero
..... ; pe1·0 ¡bah! ¿qué impo1·ta? El
grado, primero, y mi Rosa, después. Soy un Séneca, un Licurgo,
un Cbámberlain, un ....
-¡Animal!-gritó una voz por la
parte exterior de la puerta.-¡.Qué
nueva. locura. te ha entrado, que
parece que estás en las Cortes?
-Entra, Felipe, entra.
-¡Vaya unas voces!
Y entró Felipe, un muchacho poco más joven que Fernando, estudianteno muy aprovechado de cuarto ai'lo de Derecho.
- ¡Poco alegre que estás! ¿.Qné te
pasa?
-Que me han suspendido ....
-¿Y por eso estás alegre? Pues
no lo entiendo.
- Pero no me volverán á suspender, porque be ideado un medio ....
-No sigas ya lo he adivinado;
no V&lt;'l verte a1 presentar.
•
- Hombre .... no es eso!
-Sí, hombre, sí; es probado. Gedeón te mirará con envidia, Calínez te estrechará la mano, y Pía.ve
se honrará con tu compañía.
- Si no me dejas hablar .... He
baila.do un medio para presentarme y salir aprobado. Perdona que
no te lo diga, porque es un secreto.
- Pues mira, yo no estoy para secretos, porque la alegría me rebosa
por todo al cuerpo.
-¿Por .... ?
-Me han suspendido.
-&gt;Tu quoquel&gt;
-Pero Luisa me ha dicho que sí.
-Vamos la ley de las compensaciones. Te felicito.

3.-V~etidos do pa11eo y traJo lnf.-ntil do cuello an¡¡ul~r.

-No tiene nada de particular;
ya me lo espe1·a.ba: me lo habían
predicho.
-A ti, ¿quién?
-1\lad. Esc:-oc, la adivinadora
de moda.
-¡.Has ido á verla?
-:-Claro, hace una semana. Verás:
la mterrogué, me miró la cabeza
me reconoció la mano, escribió e~
un papelito, lo metió bajo un sobre
q~e pegó, y me lo dió, d iciéndome:
&lt;::So lo abra usted hasta dentro de
ocho días,&gt; y me marché .. .. es decir, me marché después de abonar
dos duros por su trabajo.
-¿,Y ~briste el sobre hoy?
.
-¡Ca. En cuanto salí de ali{·
cualquiera. tenía paciencia. para es~
perar.
-;.Y qué decía?
-Sí y no: no y sí: narla más.
-¡Ilombre, te ha tomado el pelo!
-¿Qoe me ha tomado el pelo? No
seas idiota,hombre; si está más claro que el agua. l\Iira: yo le pregunté si aprobaría, y si me querría
Luisa. l\Ie presentó ayer á examen,
y á la segunda. pregunta. me dice el
tribunal: «Puede usted retirarse;&gt;
total, calabazas: veo hoy á Luisa,
y, naturalmente, me dice que sí.
Corresponde, pues, el resultado á.
la segunda contesta&lt;'ión. ¡Oh, es
una mujer muy hábil!
-Chico, ¿sabes que me estáu dando ganas de irá verla?
-Pues mira, para luego es tarde:
te acompai'lo.
Y, en efecto, media hora después
estaban ambos en el doruicilio de
la émula de Mad. Thebes. No sabemos lo que allí pasó, pero sí que á
las nueve de la noche, abierto el
misterioso pliego ante una taza de
café, una botella de agua y una. copa con gotas, como testigos, en
Fornos1 leyeron los dos amigos esta 9rofetica frase :
-;CAI.ABAZAS HAN D~ SE&amp;l

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 29 de Marzo de 1903.

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EL MUNDO ILUSTR ADO.

cartas. ¡Bien conocía las letras!
De sus padres y de Rosa.
¡No sé qué tienen las cart~s de la
novia, que se suelen abrir an~s
que las de los padres! Esto hizo
Fernando. Sabía que sus padres se
habían de alegrar; quería ver qué
decía Rosa.
Y esto era lo que decía:
«Querido primo Fernando: Te fe.
licito poi· tu triunfo, aunque algo
tardío, y te felicito doble~ente porque sin perder tus estud10s, sé que
~stás muy distraído por ahí. Conserva la proporción, porque ere?
que es muy buena, según me escribe Nati, que vive muy cerca de tu
«adorado tormento&gt; y te ve muy á
menudo, aunque tú no' la veas á
ella. Antonio ha regresado con el
empleo de capitán; me ba pedido á
mis padres, y éstos, enterados de
tu proceder, le ba.n dicho que sí. Al
buen entendedor, salud.-Tu prima, Rosa.&gt;
No ha.y para qué decir cómo se
quedaría Fernando. Entre maldiciones á Nati, &lt;Don Ruquesco&gt; y
Gorgonia, se le oía t·epetir:
.
-¡ Y yo que me burlaba de la sibila! ¡Qué rnzón tenía!
.
¡¡CALABAZAS HABÍAN DE SER!!
MANUEL J. GARCÍA.

ADIOS!
Noche serena y plácida
En cuyo hermoso cielo
Viajera sola y lánguida
La luna triste va;
IIacia l a bella patria
Do se meció mi cuna
Haz que tu brisa llévese

***
&lt;Don Ruquesco&gt; vivía en un entresuelo de la calle de la Flor, con
una sobrina llamada. Gorgonia,
cuyas faldas fueron las únicas q_ue
vieron aquellas paredes desde tremta. y cinco años, Jo menos, basta la
fecha.
Justo es que la presentemos.
De esta.tura, más baja que alta;
de cuerpo, más grueso que delgado; de pelo, más rojo que rubio;
cutis emblanquecido á fuerza de albayalde y otras materias «ejúsdem .
fúrfuris;&gt; ojos ribete.a.dos como los
conejos, y un sí es no es agobiada
de espaldas, era la pobre Gorgonia
'.ln vi viente mentís á la frase vulgar de que todo lo creado por Dios
es perfecto. Malas lenguas afirmaban que ni todos los dientes ni todo el pelo que lucía eran suyos,
más que por
·
Haberle costa.do su dinero,
y aún no faltaba quien atribuyese
su incierto y vacilante paso á alguna pequeña. desviación de la recta
en la tibia, el peroné y el fémur.
Sea de ello que quiera, que no
nos b~mos de meter en interioridades el ca.so es que la doncella esti.b~ hambrienta de novio, que su
tío estaba harto de ella, y que por
la. reja. . . . . no pasaba una. alma, ni
aun por ganas de «matar el tiempo.&gt;
Pero un día (muy pocos después
del comienzo de esta historia.) PASÓ.
Pasó y repasó y 1·etepa.só un alma., encerrada en un cuerpo cubier-

Mi triste suspirar.
De esta ciudad espléndida
Me agobia la grandeza.;
Y las memorias férvidas
De mi niñez fugaz,
Hacen brotar las lágrimas
De mis opacos ojos
Y entre ellas aún diviso
Mi humilde y dulce bogar.
Allá todo inocencia,
Dichas y a.mores cándidos;
Aquí todo mentira,
Dolor y deslealtad.
Durango, pueblo humilde,
La tierra de mis padr es,
¿Cuándo tus campos fé rtiles
Podré ot1·a vez pisar ?
Allá mis dulces risas,
Aquí mi eterno llanto;
Allá un amor del a lma,
Aquí un mentido a.mor.
Allá la paz bendita,
Aquí los desencantos;
Allá las flores cándidas,
Aquí las del dolor .. .. . .
Presto veré tus campos;
¡Mas que cambiada torna
A su paterno nido
El ave que voló!
Torna con la alma h erida,
Las alas destrozadas ,
Las ilusiones muertas,
Y a sin arrullo y voz.
Prepárele tu suelo
Lugar para el reposo,
Para el postrero s ueño
Que anhela mi dolor.
Mas ¡ay! ¿por qué llor osa
Dejo y con pena mísera
La ciudad que bul'! a.ra
Mi pobre corazón?
¿Por qué?... calla, mi labio,
«Su nombre&gt; te quemara . . ..
Actiós, suelo del a lma ,
Ingrato suelo, adiós .. ..

***

Al día siguiente le despertó de la
siesta la patt·ona., entregándole dos .

MATINÉES.
He aquí ahora algunas ideas que
pueden servir para hacer las matinées, que podrán ustedes modificar
según sus gustos y sus recursos:
19 Matinée muy elegante: el cuerpo es de terciopelo capuchi no, con
faldones dentados cayendo sobre un
volante de encajes blancos. Un encaje igual, formando ropaje, acom•
paña el delantero de seda amarilla
ó azul pálido; los manguitos, for mando pelerina, también dentados,
caen sobre la, mangas de seda amarilla ó azul pálido, muy rizadas.
Puños de terciopelo capuchino. En
la garganta, por bajo del cuello de
terciopelo capuchino, la chorrera
de abad.
29 Cuerpo de crespón rosa amarilla de una sola pieza, cellido al
talle por medio de un ancho cintur ón de galón dorado bordado con
turquesas. Pequeña taleguilla torera de te1·ciopelo ó satín azul marino.
Este mismo cuerpo, muy fácil de
ejecutar,puede componerse de cualquier color que case bien con otro,
ó con cualquier tela que siente bien,
según el rostro de cada cual.
39 Espalda sencilla, fruncida en
el talle, con delanteros rectos de
bengalina azul Labrador; Jos delanteros abiertos sobre una camiseta de muselina blanca, fruncida en
el cuello,y un cinturón muy ceñido;
volante de encajes fruncido en el
h ombro, y por detrás en el cuello, cayendo en for ma de abertura.
Mangas anchas de bengalina con
un alto volante de encaje, abullonado á l a altura del codo. Adorno
de plumas negras.
49 Cuino mucho más sencillo para levantarse de la cama, el Perezoso de surá rojo, guarnecido con
franela. Adorno de encajes negros.
Es muy caliente y elegante. Se puede hacer de cualquíer otro color,
por ejemplo, de surá heliotropo,
botón de oro, quisquilia, azul pálido, guarnecido con encajes negros
ó blancos.

DOLORES GUERRERO.

to por un terno gris, coronado por
un simpático rostro, de negro bigote y lánguida mirada. No hay
para qué decir que era Fernando
el que se lanzaba á tal empresa, ni
que el corazón de la. ardiente doncellita de cuarenta abriles se encontrara. preso á las primeras de
cambio en la trama de aquel terno.
A escondites primero, y más á las
claras después, siguieron aquellos
amores, hasta el punto de que se
enterara «Don Ruquesco,&gt; quien,
al principio, cogió el cielo con las
manos (sobre todo al conocer el
pretendiente), y después cogió.....
la. ocasión por los cabellos, no ignorando que la. fortuna del estudiante no era mala, y que la me1·cancía era de difícil salida.
Ello es que «Don Requesco&gt; depuso su ira al ver el sesgo que las
cosas tomaban; que Fernando persuadió á Gorgonia, y ésta dominó
á su tío hasta el extremo de que en
Septiembre pudo el joven leer, con
la natural satisfa::ción, un &lt;notable&gt; como una casa, en su papeleta
de examen.
¡ Se ha «cbicbado&gt; la sibila!-decía Fernando, corriendo hacia el
telégrafo, para comunicar lo más
pronto la alegría que 16 dominaba
á su familia, y sob1·e todc, á su Rc;&gt;sa.- ¡Cómo que me iba á mí á fa.llar la combinación! Mañana ó pasado tomo el tren, y . .... ¡que averigüen!

Domingo 29 de Marzo de 1903.

VESTIDOS

PARA

RECEPCIONES

Y FIVE O'CLOCK.

J

4.-Trajes de. ciclista y de paseo. El primero de falda corta Y
chaqueta "sport'."

19 Falda de terciopelo verde de
mimbre, con un gran delantal de
seda blanca ó rosa y aplicaciones de
terciopelo. El cuerpo de terciopelo
verde se abre sobre una camiseta de
muselina de seda blanca. Mangas
iguales con puntillas de rosas, Sólo hacen falt.i. para este vestido muy
sencillo, de cola regular, seis metros de terciopelo y seis de satín de
seda lustrada.
29 Vestido de tafetán de la India
color de cáscara de almendra, adorn ado con un galón de cabujones
multicolores, abierto sobre una camiseta de s.eda blanca. Galones
iguales en los puños, en el cuello y
en la cintura.
39Vestido de lana amapola guarnecido con terciopeJo negro, muy
bien para una mujer que sea rubia;
su precio es módico.
49 Vestido de paño ó lana verde
Nito, falda guarnecida con terciopelo del mismo color, cuerpo con
faldones largos, de lana 6 terciopelo.
59 Vestido de la.na gris y terciopelo gobelino. Falda de lana, cuerpo de terciopelo abierto sobre una
camiseta de seda del mismo color
que la lana, cinturón de seda con
un lazo muy ancho de lado.
69 Vestido muy elegante de pallo
bl anco muy fino,guarnecido con terciopelo tornasol, cinturón de plata,

5. -Vestidos de visita Y de casa. El primero de blusa ajustada y mangas japonesas.

jockey de terciopelo negro con galones de oro y volante de encajes.
79 De lana mordoré, ó sea castaño dorado y terciopelo igual.
SQ Vestido ligero de bengalina
amatista guarnecido con encajes
finos. Cuello, puños y cinturón de
terciopelo blanco.
Estos trajes de recepción pueden
servir, por lo menos los oscuros,
como trajes de visita v matinées.
He aquí, para visitas solamente,
unos cuantos vestidos más oscuros:
VESTIDOS PARA VISITAS.
l. 9 Fay a parisiense, verde tallo,
guarnecida con galones de azabache negro, abiertos en el cuello, puños y bajo de la falda.
2º Vestido de lana verde guarne-

cido con terciopelo más oscuro.
Gran visita con chaleco de terciopelo abierto sobre un delantero de
piqué blanco. Puños altos de terciopelo formando solapa en la bocamanga.
31,&gt; Vestido de siciliana verde marino, adornos de crespón recogidos
con lazos de satín blanco de plata.
49 Vestido de piel de seda vino
de Burdeos y terciopelo igual color,
un poco más oscuro. Cuerpo de terciopelo con solapas de seda blanca
y cinturón ancho de la misma seda.
59 Vestido de terciopelo de lana
verde almendra, y terciopelo negro,
guarniciones de pasamanería crema y oro y botones negros.
6&lt;.l Un vestido de gran estilo:
cuerpo princesa de piel de seda, ó
terciopelo, ó pafio, ó lana fina, pan

tostado, con solapas de pafio blanco, abiertas sobre una camiseta de
seda gruesa azul celeste, recogida
en la cintura con un fruncido de
terciopelo con cascabeles dorados.
El azul y el blanco tal vez parezcan
algo fríos pero revelan una alta
distinción.
79 De mucha etiqueta: vestido de
piel de seda gris, con galones de
acero en el chaleco y en la falda.
Cuerpo abierto sobre fruncido fino
· de seda rosa pálido.
89 Vestido vellón claro y corse. lete de terciopelo azul, abierto sobre una camiseta azufre.
99 Brocado malva y terciopelo
color &lt;le pensamiento.
109 Gasa negra, guarnecida con
encajes, adornada con lazos de satín oro pálido, cinturón de crespón
de seda del mismo color,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.
La garbosa,
La galana,
La sultana
del verjel,

Huyó, y el surco de la luz querida
Se perdió de la noche en el ciapuz:
Palpé la.s sombras, la alma atormentada
Huérfana, busca la fuga.ce luz.
'

La. que brinda
En copa de oro
El tesoro
Del placer,

Al descender fosfórica alumbrando
Mi ser to1•nóse de delicias mar:
'
Al postrarme, ay demíl se fué borrando
Y en mí dejó tristeza y soledad!
'
Su talle ví como flotando al viento,
Y en su contorno estrellas y zafit·:
Llanto sentí cuando vibró su acento:
En ella, de ella, y con su ser viví.
Fugaz placer, encantadora estrella
Que en nube tempestuosa se envolvió,
Ten tumba en mi recuerdo, ilusión bella,
Mi última luz, misterio de dolor!

Abre á mi alma
Tu ternm·a,
Visión pura
Del Edén;
Que mi acento
Ser te aclama
De la llama
De mi ser ....
a.mar,&gt; Ovidio, no se ha desdeña.do
de consagrar a.l peinado unos versos encantadores, y sobre todo muy
juiciosos; lo cual prueba. que, desde
los tiempos más remot.os, la. forma
del peim,do era uno de los medios
más poderosos de seducción para la
mujer.
&lt;Que vuestros cabellos no estén
nunca desordenados, la limpieza es
lo que más nos agrada. Vuestras
gracias dependen de vuestras manos; pero existen varias maneras de
variar la disposición de vuestra cabellera; que ca.da cual consulte 11,nte todo su espejo!
«Un rostro alargado exige que se
separen los cabellos sencillamente
sobre la frente: tal era. el peinado
de La.oda.mía.. Un moño ligero enlo
alto de la cabeza, que deje las orejas al descubierto, sienta muy bien
á lascaras redondas. Esta dejará
caer sus cabellos sebre ambos hombros, como Apolo cuando lleva. su
lira; esta. otra recogerá las trenzas
á la. manera de Diana cuando persigue los anima.les salvajes. La una
encanta por los bucles flotantes de
su cabellera.; la otra, poi· el peinado apretado y liso en las sienes. La
una sé complace en adornar sus cabellos con una cohcha brillante; la
otra., en dar á las sienes las ondulaciones de las olas.
«Mejor se contarían las bellotas
de una encina gigante, las abejas
del Hibla ó las fieras que habitan
en los Alpes, que los adornos ó las
modas nuevas que cada día aparecen.
«Hay muchas mujeres á quienes
sienta muy bien un peinado poco
cuidado en apariencia: parece hecho de la víspera, y sin embargo,
hace un rato que está concluido.
&lt;El arte debe imitar lo imprevisto
ó espontáneo. Este era el amable
dtisorden de Eola cuando Hércules
la vió por primera vez en una ciudad tomada por asalto, y exclamó:
&lt;¡La quiero!&gt;
&lt;Así era la princesa que fué abandona.da sobre las orillas de Naxos,
cuando Baco la raptó enmedio de las
aclamaciones de los sátiros, que
gritaban: c¡Evohé! .... &gt;
Esta cita es curiosa por la íntima
relación que establece entre lascoquetas romanas de aquel tiempo y
nuestras coquetas de hoy. Ovidio
sabía tanto sobre este particular,
como hoy los Lefevre y los Croisat.
La moda siempre es igual en su
eterna renovación.
Aun menos que los t1·ajes, el peinado debe acatar servilmente los decretos de la moda. Ante todo, debe
una peinarse según el carácter de 3u
fisonomía,y sobre wdo, de su perfil.
Repetiré aquí, por lo tanto, casi
exactamente lo que he dicho respecto al traje.
El perfil recto, tranquilo, severo,
exige necesariamente un peina.do serio, simétrico. Los conti:astes, los
rizos, el capricho, serían una nota
discordante.
Por el contrario, un perfil decidido, cuya bonita nariz es movible y
sensual, no estaría bien con un peinado grave y majestuoso.
La nariz chata, á la. Roxelana,
exige todavía más imprevisión: un
lazo de cinta muy alto, unas plumas
ó una flor puesta de lado, unos rizos caprichosos, darán á ese rostro
un aspecto encantador y delicioso.
Existen fisonomías que se salen
or completo de lo vulgar y que llaa.n la atención: fisonomías dtl ra-

za, cabezas caracterizadas. A esas
cabezas convienen preferentemente
los a;.n~dos algo serios, majestuosos, ""l'5' peinados completamente peculiares. Hay que ser realmente artista, improvisador, para descubrir
el peinado que conviene en absoluto á esos tipos de bellezas.
Claro está que para hallar y ejecutar tales obras de arte, mucho
más importantes para nosotras que
un cuadro de mérito, hace falta recurrir, como ya lo he aconsejado
tratándose del cuerpo, á una artista afamado, indicándole lo que se
desea, es decir, un peinado original, si puede ser, que no se a.parte
demasiado de la moda, que oculte
los defectos del rostro y que haga
resaltar sus bellezas.
Después, sólo habrá que copiar.
Será preciso algún tiempo de práctica para llegar á la perfección; pero con la ayuda de la doncella, si
es mañosa é inteligente, se puede
conseguir fácilmente.
Además, resulta de gran economía si se frecuenta la socibdad, pues
esos grandes artistas piden por lo
menos veinte francos ó á veces más
por cada sesión.
Los grandes peluqueros tienen
oficiales que peinen su numerosa
clientela.
Conozco uno que á las cinco de la
tarde próximamente manda enganchar- tiene coche propio-y pasa
revista de cinco á once á unas cuantos señoras que no consentirían jamás presentarse ante gente sin que
el maestro haya dado el último toque, echado la ultima ojeada, impreso su sello en la fugitiva obra
edificada para unas cuantas horas.

GUILLERMO PRIETO.

8.-Tejidos para áplicaciones.

·······••·······················
"SANTA •FE,"
LA MEJOR RUTA
ADenver, lusas Cíty, St. Loais, Chicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

~----:----'!"'!!"'--·

ILUSÍÓN FUGAZ.
La que arruya
Cuando canta,
La que encanta
Con mfrar,
En la tierra,
La azucena,
La sirena
De la mar,
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN DIA

Tome las pastillas Laxante■ de Brom~IDL
BI botiC1Ario le devolver, 1u dinero 111 no se cura.
La firma B. W. Gro,re " halla an cada cajita.

Silao, Guanajuato, Mayo 25. Así se expresa el ilustrado Dr. D.
Juan Villaseñor:
"Haciendo justicia al mérito
verdadero y para bien universal,
tengo satisfacción en decir que la
preparación eminentemente reparadora, denomiuada la Emulsión
de Scott, compuesta de aceite de
hígado de bacalao con hipofosfitos de cal y de sosa, me ha proporcionado excelentes resultados
clínicos en las distintas afecciones de origen desnutritivo y en
las que hay elementos discrásicos, dominando los glóbulos blan_gos de la sangre, como escrofulosis, leucocitemia, tuberculosis,
etc., etc."

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntoa
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.- Agente General.
ta. San Franol•oo,, lliím. 8 11 1166:,c/ao,, a. F.

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Vestido Princesa guarnecido con rico bordado de seda,

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 12 Id~ Al:mil de 1903

Jldornos 'floralu.
De los grandes secretos de la mujer, uno de los más importantes es
saber adornarse. Cuando la moda
exige que los adornos consistan en
flot·es, muchas señoras están sujetas al gusto ó al capricho de lamodista, poi· ignorar ellas mismas lo
que necesitan.
Casar los colores, he aquí el gran
sec1·eto, el que pocas damas conocen, y, s in embargo, no constituye
-,en sí ninguna ciencia.

Ciertos matices se llevan y otros
parece que se arañan cuando se les
acerca el uno al otro.
Con un vestido blanco, van bien
las violetas y las rosas de varias
clases; á una tela color de lila., la
acompañan las violetas y las rosas
blancas; para el negro, l as rosas
encarnadas; con el vet·de nilo, flores blancas cuya corola tire á verde, y para las telas de colores obscuros, las rosas amarillas.
Las telas amarillas requieren flores amarillas de diferente tono ó de
color blanco aperlado. Para el pá-

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 12 de Ab-r:il de 1903

li~o sale bien e) color de rosa, y los
cnsántemos ro¡os a rmonizan con el
color ~astaño. E l color de púrpura.
~rmo_mza con el bl aneo, pero el roJO chillante le cae muy mal.
Par':'- adornos de mesa, ¡ 0 más
a_propiado es escoger de las flores
silvestres l as de tallo largo y arreg)arlas en_ fuentes y vasos grandes
bien provistos de follaj,i.
Los ~ardos sil ves tres constituyen
un bomto adorno.
CRISÁNTEMOS

Estam_os en la estación en queestas prec10sas flores despliegan toda

dot·a do, blanco, violado
lila, morado obscuro fre~
sa, castaño y color de vino. Las flores, una vez cortadas, pueden durar basta
tres semanas sin marcbitarsP, con tal que se les
cambie el agua diariamente. Córtense los tallos á
media vara distante de la
flor, y colocados sueltos y
con a1·te en una vasija honda, se tend1·á un adorno
floral de muy .buen gusto.

La conciencia.

Vestido para compañera de des.
posada, guarnecido con entredosell,

Vestido de desposada, guarnecido con
dobladillos y bulloncitos.

Traje para boda, con cuerpo drapeado
para señora,

Era el µadre Jerónimo
na hombre alto, fornido
ne mira? a penetrante y fría:
&lt;le facciones proporcionarla~: anaque joven. tenía
completamente blancos sus
c•ahellos y su luenga barba;
f'n su rostro, demacrado y
1»í.lido, se advertían las
hnellas de horribles sufrimientos.
Haría más rlP cinco años
0 11P habfa profesado. y
d&lt;'sde Pn tonces los frailes
PO hablahannadamiís que
a... su carácter retraído y
silencioso : también solían
hablar de los sollozos que
ea su celda se oían du rante
la noche y cuando los demás dPscaasaban en las suVestido con cuello doble y cinturón
Vestido para paseo con cuerpo torera
Paletó de tafetán guarnecido
yas. Varias vPces le habían preguntado cuál era
con labor de encaje inglés,
la causa desuhabitual silencio y de las lágrimas
la gala de su bell eza; y, aunque
Los matices de los crisántemos
de c_alor artificial; basta uaa pieza
que
solía
de1·ramar cuando por las
e~casas entre nosotros, y a se notf,
son variadísimos, y múltiples los
ª?r1gada para resgua~darlas del
noches á su celda se retiraba. El
cierta predi!Pccióa por su cultivo.
tonos de cada color. Algunos ejemhielo: y cuando los aci,dos 6 &lt;piPs&gt;
contestaba con evasivas, y solaplares presentan ua conjunto siméEl c)i~a de México es apropiado al
se pl antan, Po necesario también
mente decía que algún tlía lo sacrectmteato de los preciosos critrico, semejando la flor uaa cabeza
proteg¡,rlos del viento basta que
brían, quizás aquel en que se viera
sáatemos, y proporcionaría su cuiperfectamente peinada; pero en
echan la raíz, nara. lo cual se ená las puertas dPl sepulcro el cual
otros, los pétalos son desiguales en
da.do una ocupación muy ª"radable
bren con un vaso /le vidrio. El teno veía muy lejano, pues ~on tanpara las señoritas, cuya "refinada
longitud, representand0 el conjunto
rreno propicio para los crisántetos sufrimientos como le torturaeducación y exquisito gusto las
una cabeza de Medusa.
mos, debe ser rico en barro v aboban no podría durar mucho su
acercaná sus poéticás hermanas las
n_ado con estiércol, en la J)roporAl género &lt;cbrysántbemum&gt; perexistencia.
flores.
c1ón de una tercera parte de éste
tenecen las margaritas de París muy
Como de costumbre, un día al
por dos de aquél. Los acodos ó
estimadas por durar el período de
Largo tiempo antes que l as planamanecer, la campana del vetusto
&lt;pies&gt;
se
siemb1·an
durante
los
mesu
floración
todo
el
otoño
y
parte
tas del género «chr ysánthemum&gt;
convento tocó á maitines y tonos
ses de noviembre, diciembre y enedi'! invierno;producea, además. mufuesel! conocidas en Europa y en
los monjes se reunieron e~ la capiro.
debietido
permanecer
encerrachos
capullos
y
requiere
poca
labor
América, los jardine1·os de China y
lla. Entre todos se notó una falta
dos,
como
hemos
indicado
arriba
su
cu
lt
ivo.
Las
hay
de
numerosas
el Japón se dedica1·on con tal entu la del padre Jerónimo. Unavezqu~
basta
!IlªYº,
época
en
que
ya
no
co'.
variedades,
bastantes
á
formar
un
siasmo á las ya mencionadas planhubieron terminado sus rezos, el
rren riesgo las plantas afuera y
dep_a rtameato atractivo en una extas, que lograron añadir renombre
p~dre prior y otros monjes se diripor
el
contrario,
la
luz
y
el
c¡lo;.
posición.
á. sus respectivos países, dándolos
gieron á su celda, la cual estaba en
solar les son benéficos.
El corte de los crisántemos coá conocer del resto del mundo por
el lugar más apartado. Al llegará
mienza en noviembrt, y dura hasta
el nombre ideal de &lt;Tierra de las
Los colores más hermosos y geella y después de abrir la puerta
Flores&gt;.
enero. Las plantas no han menester
nerales de los crisántemos, son:
un horrible cuadro, imposible d~

�Domingo 12 de .i}bril de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

describir en todos sus detalles, se
descubrió á sus ojos.
Estaba el padre Jerónimo acostado en el duro jergón, con la vista
clavada en el t,echo y rezando;contra su pecho y con las dos manos
fuertemente apretaba un Crucifijo;
por sus amoratadas mejillas á raudales las lágrimas se deslizaba.o;
en su rostro, cadavérico, fácilmente se advertían las huellas de titánica lucha con la. conciencia.
Cuando oyó abrir la puerta, volvió á ella su tétrica mirada, y viendo á sus visitantes, separó del Crucifijo una de sus descarnad as manos,
v con ella les indicó que se acercasen; ellos le obedecieron, y una vez
que los tuvo junto á él, con una voz
entrecortada por los sollozos y apenas perceptible, comenzó diciendo:
&lt;Hermanos: siento que mi vida
por momentos se extingue, y creo
no me quedan los suficientes para.
contaros un secreto que no quiero
llevarme á la tumba, y el cual es la
causa de mi muerte; la conciencia.
me mata; oíd, pues:
&lt;Hoy hace cinco años conocí en la
aldea á una. hermosa campesina, de
la que mi corazón se quedó prendado; desde que la vi la amé, pero no
con amor vulgar, sino con una pasión ciega, avasalladora. Varias
veces la ofrecí mi amor, que ella
nunca quiso aceptar, mostrándose
conmigo esquiva y desdeñosa. Así
transcurrió algún tiempo. Como yo
no podía contener en mi pecho aquel
amor que me devoraba y la inmensa tristeza proporcionada por los
desdenes de la mujer á quien con
loco frenesí quería, buscaba en la
hermosa soledad del campo algún
alivio para mi citiga desesperación.
&lt;Al caer de una de esas tardes
estivales, en que el sol, al ocultarse
en su oca.so, tiñe el cielo con rojos
matices, volvía yo á mi aldea, después de haber dado en el bosque
expansión á mi amargura. Por una
senda que .blanca serpentea entre
los verdes prados, vi hacia mí venir una enamorada pareja; ella era
la mujer á quien yo adoraba; él era
uno de mis hermanos, al que yo más
quería .... ¡pobrecillo! .... &gt;

~; i

··E. .•:....;;·.

Al llegar aquí no pudo continuar;
rompió á llorar como un niño. El
padre Prior, viendo que el fiaa.l de
su existencia se aproximaba con
pasos agigantados, procurócalmarlo con dulces palabras de caritativo
consuelo y le mandó siguiese. El padre Jerónimo continuó diciendo:
&lt;Al pronto vi que era mi hermano; mas después, los rugientes celos
que en mi pecho se agitaban n1;1blaron mi vista, y sólo sentí una rnsa-

ciable sed de sangre y de venganza
Saqué de mi faja un ancho y agud¿
puñal; me abalancé sobre él.. .. , y
en su pecho lo clavé hasta el mango .... ; cayó herido en tierra .... ; y
al caer, pronunció estas palabras
que no be olvidado y que en toda~
partes escucho: «¡Miserable!. ..... ,
&lt;¡Caín!. ..... : me has matado..... ;
&lt; pero te perdono.&gt; Entonces, en el
momento de verle caer, volví mi
vista hacia ella y la vi con sus ojazos penetrantes clavados en mí·
aquella mirada me dió miedo y eché
á correr á través de los campos
creyéndome siempre perseguido po;
la sombra de mi hermano, que incesantemente me gritaba: «¡Misera&lt;ble! .... , ¡Caín! .... : me has mata&lt; do .... ; pero te perdono.&gt; Más que
de estas palabras, que ya empezaban á morderme la conciencia, huía
de aquella penetrante mirada que
tanto miedo me causó.
«Largo tiempo corrí, siempre huyendo, siempre creyéndome perseguido. Y a de noche JI egué aquí;
llegué á esta sagrada mansión; y
no atreviéndome á llamar, creyéndome que la profanaría si entrase
en ella para ocultar mi crimen, caí
rendido en la puerta, y escondien•
do mi cabeza.entre mis manos, lloré;
sí, largo tiempo lloré; mas escuché
lejano el galopar de unos caballos
que hacia aquí venían; supuse que
era la justicia que me buscaba como al asesino, y poseído uel terrible miedo que invade el alma de
todo criminal después de babel' saciado sus instintos de hambrienta
fiera, llamé, me a.bristeis, y como
un nuevo fraile profesé.
«Desde entonces, desde que ma\é
á mi hermano, no he tenido un momento de 1·eposo; desde entonces mi
conciencia cruelmente muerde mis
entrañas, y poco á poco ha ido minando mi vida, hasta que ya hoy se
terminará y con ella los sufrimientos que la torturaban ...... &gt;
Terminadas estas palabras, con
efusión y entusiasmo besó el C1·ucifijo · dió un tenue suspiro, y después
dti pronunciar dos nombres, expiró.
Et padre Prior, vol viéndose á los
demás monjes, les dijo: &lt;Ha comeliido un horrible crimen, mas no era
un criminal; tenía un alma hermosa. y un corazón muy noble; s_u conciencia bastante le ha castigado;
Dios le acogerá en su seno.
«Marchemos todos á la capilla á
rezal' por un mártir del amor y de
su propia conciencia.»
La campana del convento _lanzaba al aire los tl'istes y agomzantes
tañidos que á los muertos se dedican, y al mismo tiempo,_ tod?s los
monjes pensativos y s1lene1osos,
como s¿mbras que del mundo huían,
se encaminaban al templo por un
largo y obscu1·O claustro .... . .

• 1

De su agujero, muy obscuro. sa.
lió un día la Muerte.-¿A dónde irá
la implacable?, dijo, al verla pasar frente á su mansión de luz, la
noble Piedad.-Y con la inquietud
que se apodera del bueno ante el
presentimiento de que algo malo se
va á realizar. la Piedad se fué detrás de la siniestra aparición.¡Qué contraste ofrecían la vieja negra, envuelta en sombras, y la dulce deidad, cruzada de brillantes
rayos!
Cuando la hubo alcanzado, díjole:-Muerte, ¿á quién vas á matar
ahora? - Todavía no lo sé. Voy
en busca de mis predilectos. Si quieres, acompáñame, y verás que no
destruyo vidas al capricho, sino
que elijo cuidadosamente gente buena.
La Piedad se estremeció.-¿Qué
entendería. la Muerte por gente
buena·~
Dicho esto, continuaron las dos
su marcha invisible pol' el mundo.
A cada momento la muerte dirigía
miradas oblicuas á la Piedad, como
burlándose de ella y de su impotencia para consolar á los homb1·es en
su miseria irreparable.
De súbito, un vasto edificio surgió ante las dos. Era un manicomio.
-Muerte-dijo la Piedad.- ahí
tienes centenares de infelices, en
plena inconciencia.. Y a no s?n racionales. De esta triste mansión no
salen sonidos articulados, sino gritos espantosos. Los unos son locos
de atar, los otros idiotas incurables.
La Muerte meneó la cabeza:
-Esta gente no es buena, exclamó. Sigamos.
Llegaron á un hospital de leprosos.
-¡Desventurados!- dijo la Piedad. ¡Qué ho1Tible situación la de
estos enfermos! Se van pudriendo
en vida. No están muertos y, para
ellos ha empezado ya la descomposició; orgánica, la putrefacción.
Están infestados y envenenan el aire que los demás respiran.
-Esa gente no es buena-repitió
la muerte.- Continuemos nuestra.
marcha.
Llegaron á un edificio, construido
todo de piedra y hierro. Era un presidio.
-Ahí tienes-exclamó la Piedad
-todas las variantes del crimen,
hecho carne y hueso. En esos presos se ha encarnado la maldad humana. No hay infracción que no
tenga representante~ dentro de esa
penitenciaría:- Ase~10C?s, ladr?nes,
violadores mcendiar1os, falsificadores. Esa' es la escoria social. Si
se desbordara, todo lo ahogaría
bajo su ola de cien?:
Por te1·ce1·a vez d1Jo la Muerte:
--Esta gente no es buena. Yo nv
gozo matando locos, leprosos ni
bandidos.
'
-¿A quién quieres matar, pu~s?
-preguntó ansiosamente la P1e-

ALBERTO DE MARTOS.

Madrid.

FUNERARIA.
Cava, buen sepulturero,
al golpe del azad?n,
una fosa. Anda ligero,
.
porque en ella enterrar quiero
una pálida ilusión.
·Te asombra que se haya muerto,
. te'.1
si c.ayer hermosa 1.ª vis
Pues ve su despoJo yerto . . ••
·Ay! sólo el dolor es cier~o
torque la vida. es muy triste.
El llanto de mis pesares
cubra ese negro cajón;
lluevan rosas á millares
y gardenias y_ ~za11:ares .. • •
¡era virgen mi 1lus1ón!

Vestido con blusa de debajo cambiable para niñas de 5 á 7 años
Traje marinero para niños de 8 á 10
años,

Vestidito casacón, para niños ele 1 á
2 años.
Vstidito campana aplegadillado, para
niñas de 2 á 4 años.

SALVADOR GUTIERREZ

NÁ.TERA·

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'~'(,,·+
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.--:.

dae1.

Y a se fué mi bOñadora,
tendió el ala mi quimera,
y hoy en la tierra que mora
echa, 'amigo, en buena hora
la paletada p0strera.
Mas oye, sepulturero,
toma otra vez tu azadón,
abl'e la fosa ligero,
.
poi·que en ella también quiero
sepultar mi col'a.zón.

Domingo 12 de Abril de 1903

t

-Yo quiero matar á gente que
ame y sea amada, por_que so0: los
únicos dichosos. ¿No dlJO el Ci:1sto,
en el más admfrable de sus sermo·
nes que son bienavénturados los
que' aman? ¡Adelante!
La Piedad se estremeció por segunda vez.
Siguieron I a ruta y en un punto
se detuvo la Muerte. Puso su mano
l'Ígida sobre la Piedad, y le se~aló
una casita que había en el cammo.
Era un albergue muy modesto. _La
embellecían dos criaturas; una mña
muy blanca, de ojos colo1· de cielo,
de cabellos de color de oro. Ella
estaba sentada en las piernas de

Vestido con pliegues cosidos y cuello de encaje.

una joven, casi niña, morena, de
ojos brillantes, de cabellos negros.
¡Qué contentas estaban las dos!
La niña reía á carcajadas. La
joven no cesaba de sonreír. Las dos
vestían siempre del mismo ~olor.

Preferían el blanco y el rosado.
Su::. trajes eran sencillos y bonitos.
La familia de ambas niñas se recreaba en ellas, y las cuidaba y
contemplaba con tel'nul'a indecible.
Ellas eran el encanto de los 541yos.

Vestido con cuello-hombreras.

Ellas embellecían todo aquel lugar.
Regaban sus arbolitos. Echaban
agua y alpiste á Jos dos pajal'itos
qu~ tenían: un m1r~o, regalo de una
am!ga., y un cana.r10, regalo de un
amigo.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Adornos florales</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 12 Id.e Abril de 1903

ELECCIÓN DE CASA.
Uno de los factores más impoctantes para la salud, cuando se escoge habitación, es la atinada elección de sitio en que aquélla está
colocada.
El clima el rumbo á que cae su
fachada, 1~ altura de los pisos_, la
altitud en que está colocada (si en
valle, ladera ó cima),las porciones
de agua que existen á sus alredeaores, y su calidad de lagos, ríos,
pantanos,charcas ó estanques, etc. ,
y la naturaleza de su suelo, todo
debe ser considerado.
Sabido es que varían en las localidades la severidad de los rayos
del sol la dirección del viento, la
temper~tura y la humedad atmosférica, y de ahí dependen las cualidades ó inconvenientes de una residencia.
Conviene saber que los cuartos
con vista al sur son más calientes
que los que caen al norte, pero que
mientras en éstos la temperatura es
constante, en aquéllos varía sin cesar.
Las casas situadas en los bosques ó rodeadas de arbolados espesos y altos son mal sanas á causa de la humedad; mas si el bosque
está situado á un lado y á corta
distancia de la finca, aquél le proporciona abundante oxígeno, la
defiende de los vientos fuertes, sin
privarla del beneficio de los rayos
solares.
Debe evitarse cuidadosamente escoger habitación junto de fábricas,
hospitales, minas y grandes almacenes, pues en ellos se desarrollan
gases y partículas muy pequeñas
de polvo, muy nocivas para lasalud.
Los pantanos, charcas y e3tanques de aguas mue1;'tas son mal~s
vecinos porque el aire húmedo, y1ciado á menudo por las emanaciones de materias vegetales y animales en descomposición, acarrean
consigo el paludismo, la malaria y
toda suerte de fiebres por lo general mortíferas. En las tierras tropicales y subtropic~les, d_onde los
vientos reinantes m provienen del
norte ni son fríos, tales depósitos
de aguas estancadas pueden llegar
á hacer inofensivos los pantanos,
plantando en su vecindad árboles
de eucaliptos; y en las zonas templadas se puede obtener el mismo
resultado, basta cierto punto, por
medio de las plantas llamadas vulgarmente &lt;flores del sol.&gt;
El aire húmedo, cuando es frío al
mismo tiempo, es más dañoso que
el húmedo caliente; y el aire ~uy
seco en las babitaciones,es también
nocivo. Esta circunstancia se nota
claramente en los cuartos de la:s
casas de clima frío, que por el rigor del tiempo es necesario ~alentar, bien á vapor, por medio de
agua caliente ó por estufas calorí:feras ú hornillos.
El aire calentado por medio de
hornillos de~ pasar por un depósito de agua antes de entrl!-r en la~
habitaciones, siendo lo meJor tener
en cada una de éstas una gran vasija con agua. Lo mejor de todo es
mantener las habitaciones frías y
bien aireadas, pero en los climas
rigorosos eso es imposible. El que
abrigándose puede resguadarrse ~el
frío sin necesidad de calor artificial' goza de excelente salud.

1
1

•
•
Bordado para aplicaciones.

J:ttrilla
No siempre amor prepara
De rosas sus cadenas,
Ni están de fruto llenas
Las ramas del placer.
De ti ya me separa
Crudo deber tirano;
Tu rostro soberano
No be visto desde ayer.
En vigilancia activa,
Junto al arnés y espada,
Sólo el pensar me agrada
Que atiendo al común pro;
Y mientras que festiva
Pasas la noche ufana,
Velando po1· Rosa.na
Paso la noche yo.
Mi pecho apesadumbra.
Del sitio la aspereza
Si alivian mi tristeza
Los brazos de esa cruz.
La negra. estancia alumbra,
Del que rendido te ama,
La vacilante llama
De moribunda luz.
Sitial de tablas duras
Y capas protectoras
Con:fot·tan pocas horas
Del día que ayer vi;
Y entre armas y. armaduras,
Caballos y guerreros,·

A ti vuela, señora,
Mi amante corazón.

Dos fieles compañeros
Descansan junto á mí.
¡Descansan!.. ¡Ah! Su pecho
Está de amor vacío,
Y yo siento en el mío
Abrasador volcán.
¡Descansan, y en mi lecho
Yo agito mi quebranto,
Y turbo con mi llanto
Los sueños que tendrán!
Si cedo al sueño, un eco
De pronto me despierta
Y del cansado ¡alerta!. ...
Escucho el largo son;
O el relinchido hueco
Del alazán brioso,
Que aumenta estrepitoso
El cóncavo artesón.
Al que apartado gime
De tus divinos ojos.
La vida es toda enoJOS
y á aborrecerla voy,
•
Si tu ,beldad no imprime
En mi ánimo la calma;
Si como teme el alma,
N~ vuelvo á verte hoy.
Mas ya á mi lecho dnro
Su rayo el sol envía;
Ya dora el nuevo día
Mi lóbrega prisión:
Y del recinto obscuro,
Donde penando mora,

i

•

JUAN DE LA PEZUELA.

(Cona.e de Cheste.)

RECETA DE COCINA.
BUDIN EMPLUMADO.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver,:Kansas Cíty, St. Louis, Chicago, New York,
San Franci11co y Los Anueles

Para hacer este rico budín, que es
uno de los mejores postres en las
mesas europeas, se mezclan una taza de mantequilla derretida y dos
de polvos de azúcar, tamizados.
Después de bien batidos, se agregan á una taza, no muy llena, de
almidón de trigo, otra de leche y
dos de harina flor, á la cual se hayan echado con anticipación ~os
cucharaditas cafeteras de &lt;Bákmg
Pówder.&gt; Incorpórese todo y añádase una cucharadita de extracto
de naranja; acomódese la mezcla
en una tortera honda untada de
mantequilla, y déjese cocer por media hora en el horno templado.
Una vez cocido el budín, se le hace una corona con siete claras de
huevo batidas y polvo de azúcar al
gusto; volviendo . á ponerse en el
horno por diez mmutos.
SOPA Á LA JULIANA
Se toma igual cantidad de zanahorias, apio, lech?ga, acederas,
guisantes y habas tiernas, se reI:i-ogan en manteca con unas roda¡as
de cebolla, se echa después caldo
del puchero y se cuece á fuego lento, y después viértase sobre rebanadas de pan muy delgadas.

EL TESTAMENTO.

Dtl Tllmo. Sr. JlrZObispo 'f«ban.
Los bienes fueron valuados
en$ 125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York,
Ha.ce pocos dia.s que se pra.ctlc6 la
apertura. del testa.mento del Ilustrlslmo
Sr. Arzobispo Don Pa.trlclo A. Feeban
en la. eluda.el! de Chlcago, Illlnols. La
,ortuna. di dlstlDKUldo prelado ascendió a, cerca de $125,000 oro americano;
y segdn el Inventarlo que se ha pub-lea.do, los bienes que dejó fueron como
Jlgue:
Dos p6llzaa de ' 'La Mutua,' • Compal!la de Seguros sobre la. Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada. una, ó sean. . • •$50,000
Dividendos acu~ulados SO·
bre una d'e las póllzas. . 9,829
Otra p0llza de seguro. · • • 14,0~
Acciones en efectivo Y en
Bancos. . , . . . . . . 37,000

PARA CURAR UN RESFRIADO tN UN DIA
Tome las pastillas Launtea de Bromo-Qnlnlna.
Bl boticurio le devolverA 10 dinero II n'! se cnra.
La firma B, W. GrOTe ■o baila en cada ca¡lta.

!

I'

t•

oro
ro
0

oro
or0

Entre la.s dlsposlclones del se!lor Arzobispo, en au testamento, se hicieron

México D. F., marzo 3.-Siempre he he~ho y sigo haciendo ID: uy
buena apreciaci6n de la Emulsi6n
de Scott de aceite de hígado de
bacalao prescribiéndola constantement~ en mi cli~ntela, por el
buen resultado que siempre he
obtenido con su administraci?n,
desde hace quince años_ que ~Jerzo mi profesi6n de médico y cirujano.
Las anteriores palabras fueron
escritas y firmadas por el doctor
Manuel S. Izaguirre.

,,t'

1'

"

l!stas:

A su hermana, sellorlta Ka.te Feeh•:~
que estuvo siempre con l!I basta
muerte, $40,000 oro en bonos Y $25,0~
oro de una de las póllza.s de seguro
a, la se!lora Anna A . Feeba.n, viuda de
se!lor doctor Eduardo L • Feehan, hermano del se!lor Arzobispo, $25,000 oro
de otra. de las póllzas, Y $5,000 ºp
r o/~
efectivo· a, la Academia de San a r •
clo de éhlcago, de la que es precepto·
ra su hermana, Madre Maria Catallna,
$10 000 oro de la tlltlma póllza; a, la
esc~ela • 'Santa Maria' ' de ensel!anza
prli.ctlca para va.rones, de Feehanvlll:;
Illlnole, que era la Institución por
que mlls se interesaba. el sel!or Arsoblspo, se entregaron los $4,000 reatan·
tes lle la 111tlma pólls&amp;.

¡

Se reservan camaR en Carro Pullman para todos los punto::;
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Harvey en la Linea de Santá Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San Francisca, llilm. 8 11 Wláxlca,

l

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

1.-Elegantísimos vestidos de paseo, propios para señoritas.

Explicación dt
nutstros grabaaos.
Número l. De verdadero buen
gusto y airosísimos poi· su modernista y elegante confección, son los
cuatro vestidos que representa este
grabado. Todos son apropiados
para séñoritas de talle esbelto 1
deben llevarse en paseos vespertinos. Aunque á primera vista parece complicad a la confección de estos

trajes, no lo es en realidad, pues
para ella sólo se requiere un buen
gusto en la elección de_la~ aplicaciones, que son de enea.Je irlandés,
seda rameada, gasa vaporosa y
cintas de terciopelo. También contribuye en gran manera la. elección
de la tela, que debe_rá ser ~util, propia para la estación primaveral.
De preferencia deben anq uirfrse colores claros, que son los más apropiados para rostros agraciados y
talles gentiles.
Nuestras simpáticas lectoras de-

ben también fijarse muy detenidamente en los g1·aciosos y elegantes
sombreros de estos figurines. La
moda actual es muy estricta en lo
que se refiere á los sombreros femeninos, pues éstos no deben cubrir el
peinado, sino antes bien, ayudar al
lucimiento de éste. En la mayor
parte de los tocados femeninos, y
sobre todo, cuando el cabello no es
muy abundante, es preciso llevar
&lt;crepés&gt; que abulten el peinado y
contribuyan á hacerlo de gran vista. El cabello debe llevarse lo más

suelto posible, excepto en tocados
especiales en que es preciso sujetarlo y restringirlo. Esto último
viene á constituir una estética especial adecuada solamente para
cierta clase de rostros.
,8
Número 2. Para paseos campestres son apropiados los vestidos
que representa este grabado: Los
laterales son de paño color claro,
encubridores del polvo y de sencilla y vistosa confección. El del
centro es para amazonas y se confecciona con cheviot color obscuro.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 19 de Abril de 1903
La falda de este vestido es enteramente lisa, y el talle, después de
ajustar perfectamente en la cintura,
lo cual es indispensable para dar
una vista airosa al cuerpo de la
amazona, cuelga algunos centímetros bajo el ajuste. Al sombrero de
copa, se le pliega graciosamente
una ancha cinta de gasa, ribeteada
en la parte superior, con adornos

más 6 menos vistosos y elegantes.
El cuello y la corbata de este traje,
enteramente varoniles, son de todo
punto indispensables para una perfecta amazona.
Número 3. Este .,legante vestido,
de estilo ente1·amente moderno y cuy a confección se ajusta á los más
estrictos principios de la moda,
puede construirse con cheviot, paño cebellina ó paño
de damas, de colores claros. El de
estilo «Princesa&gt; y
cuello esclavina.do,
,,
debe ser de paño
('"·2-,:
obscuro, y propio
para señoras de
1 '
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edad. El her. ,,i::.
.-i~ cierta
moso vestido taque se halla
¡ .. ~
{J, •..o•,_ bleado
en primer término,
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O,':\:!;' •
lleva en parte de
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1~1.~:'1 ~ --

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•

.~

la espalda y sobre los hombros,
graciosas aplicaciones de encaje
il'landés, que hacen sumamente original la confección de este traje.
Un cinturón de seda, tableado, ajusta el talle y por la espalda se pliega en dos grandes rosas y se hace
terminar por vistosas y flotantes
bandas. Las aplicaciones de cinta
del traje «Princesa,&gt; le dan á éste
un elegante aspecto. Los otros dos
vestidos, de estilo sastre, son también sumamente originales y vistosos por lo modernísimo de su con·
fecci6n.
Número 4. La colección de sim·
páticos y graciosos trajes infantiles que hoy presentamos en este
grabado á las madres de familia,
debe dejarlas complacidas en extre•
mo, pues en ella podrán encontrar
diversidad de estilos y de gustos.
Todos estos trajecitos, de confec-

EL MUNDO ILUSTRADO.

ci6n enteramentemoderna,como los
dem~s que hemos presentado, son
prop10s para ~aseo y de telas no
muy pesadas, srno propias para la
ª&lt;?tual estación de calores. Las fa.
lhtas y sombreros que llevan estos
bebés, son de paja unos y otros d
ai·mazón ~e alambre cubierto co~
gasas y m_ntas. Las aplicaciones de
estos tra¡es infantiles dPben ser

~uy sencillas y vistosas, pues prec1sai:nente la elegancia de los trajes
de nulos, debe consistir en una cuidadosa sencillez.
Rec_omendamos á Jas madi·es de
fa.mil~~ que todos los trajes para
sus hi¡os, deben ser confeccionados
con teJas y adornos poco exagerad?s, pues nada cuadra mejor en un
mño que 1~ sencillez de su traje en
consonancia con la inocencia de su
alma.
Como en la hechura de todos es-

14.-Vista posterior del grabado número 2.

•

\

'

~os trnjes infantiles juega un papel
i1;0portante el gusto y ta.lento especial de las madres, sólo nos limitamos _á presentar modelos para que
en v_ista de eJ los se ejecuten las confecc1ones, ma~ ó menos alteradas,
segun la estética especial. De antem1mo debe~os_ manifestar que todos los tra¡ec1 tos de nuestro grabado son sencillos y elegantes.
Número 5.-Habiendo dado ya en
nuestros números pasados detallada explicación de labo1·es semejantes á la que representa este grabado
nos limitamos poi'.
hoy á decir que esta clase de bordado,; es de suma utilidad para aplicaciones de forros y
oubiertas de co jines, almobado nes,etc. Deben combinarse los colo-

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traje

2.-Trajes de paseo y de Amazona.

de paseo,

estilo Renacimiento y Princesa.

Do,mlrngo 19 de Abril de 1903
res del tejido de tal manera
que_se aproximen lo más que se~
posible á la realidad. Los colores
t&lt;?rna:;olados Y una artística combrnaci6n de claro obscuro deben ser
la base ce esta clase de labores.
N~mero 6.-:Muy seria es la confec~ión de ,este sencillo traje. Debe
huu·se e~ 8 \ de toda clase de adornos _y hm1tarse ÚQicamente á un
senc1l!o tableado y un cuello de enea.Je nbeteado con cinta mai·avillosa. Además de este cuello, debe llevarse ot1·0 doblado de lino, corbata de_ plastrón de una tela igual ó
semeJante á ~a ctel vestido. El sombrero, de pa¡a Y flores, debe estar
en consonancia, por la sencillez de
su confección, con el vestido. Por
10 demás, S?lo d_ebemos añadir que
en la parte mfer10r y posterior de
la fa\da se coloca una doble cenefa
de cmtas, que constituye todo el
adorno en esa parte del traje.
Número 7.-El tarjetero de seda

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 19 de Abril d{;l 1903

EL l'IHJNDO ILUSTRADO.

que;representa este grabado, es de
suma elegancia y buen gusto. El raso deberá ser de color verde Nilo y
las pinturas han de ostentar una
policromía verdaderamente artística. Restírase primeramente la tela
sobre el bastidor y se traza en seguida el dibujo con lápiz suave y
líneas muy delgadas. Puede emplear se también la tinta de china,
la cual pod r ía s¡¡t•, ir pat·a dar una
ligerísima sombt·a á los contornos
del dibujo. La pintura, hechas ya
estas operaciones preliminares, se
ejecuta de la manera que ya hemos
indicado varias veces.
0

EL CUAB TO QE TOCAD8B.

•

1

''

4.-Colecc ión de trajes infantil es para
niños y niñas de 3 á 10 a ños.

PÁGINAS DE UN LIBRO.
LAS ENCANTADORAS,

.

Número 9. -(Ver la explicación
del número 5.)
Número 12.-La pintura y confección de esta cubierta para cojines
.ó almohadones se ajusta en todo á
la explicación que hemos dado para.el grabado del núm. 1. Con excepción de la forma un poco más alargada de esta funda y de los motivos del dibujo, el procedimiento es
igual. Las tintas debeu ser un poco
más obscuras para. el almohadón.

La belleza moderna es s~peri&lt;?r fi,
la belleza antigua, qu~ resid~a umcamente en la perfección de ,a forma, en la armonía de las proporciones, en la pureza de la línea, en
la amplitud de los modelados y en
la nobleza del porte.
Hoy día, la bell_eza reside ~obre
todo en la exprl;sión1 la ¡¡:rama,. el
sentimiento, la mtehgencia, la mtensidad de vida.
Además hay la belleza natural
y la belle~a adquirida. &lt;Hay dos
clases de belleza, &lt;escribió Mme.
Girardín:&gt;la que se recibe y la que
se adquiere.&gt;
La belleza natural consiste en ese
conjunto de líneas que solicita, encanta y cautiva la mirada.
La belleza adquirida es la que
proviene del arte de peinar~e, de
vestirse, de reformar ó modificar
los defectos de la naturaleza. Esa
belleza, cualquier mujer de gusto
puede adquirirla.
Diremos más: la que sabe vestirse, calzarse, amueblarse, la 9-~e
tiene el gusto de las cosas exquisitas, la que imprime á su manera de
ser, á sus gestos, á su_ a~d~r, á su
interior un sello de d1stmc1ón y de
elegancia, será reputada como mujer hermosa mejor que la que, siendo realmente bella, no sabe ballar
el marco á propósito para su belleza, dándole relieve, ó no cuida

•
su persona y comete faltas de gusto. En una palabra, la que no tiene conciencia de su poder y de su
valor.
Por consiguiente, para ser hermosa basta con querer, y toda
mujer que comprenda su verdadera
misión debe querer.
Pero existen aún otras distintas
maneras de ser bonita ó hermosa.
Gracias á los recursos del tocado
y de la coquetería, se pueden modificar y amoldar á voluntad el carácter y la expresión de la belleza.
Una encantadora, la que hace del
a_rte de agra~ar la primera ocupa'
ción de su vida, el fin de su existencia, sabrá hallar, sin que se lo
enseñen, ciertas_ modificaciones y
modulaciones. A esas mujeres de
genio nada hay que enseñ11,r; pero
hay otras que necesitan tener un
guía.
Así es que la mujer encantadora
podrá ser embriagadora ó melancólica, sugestiva ó sentimental, interesante ó sencillamente arrebatadora.
Para llegar á esos efectos múltiples y complicados, la expresión de
la mirada, de la sonrisa, de los
modales, no es suficiente; tiene que
sa.ber preparar su marco y modificar, según el fin que quiere alcanzar, su peinado ó su vestido. El color ambiente y los efectos de luz
desempeñan un papel importantísimo en estas transformaciones.

MINIATURA.
Estancia angosta y sombría
donde un débil nimbo vaga,~
entre un candil que se apaga
y un primer albor del día.
En un lecho un moribundo;
junto al lecho una mujer,
y allí, entre set· y no ser,
todo el abismo de un mundo.
De criaturas un enjambre
cet·ca á un hoo-ar
no encendido,
0
y allí, entre h at·apos tendido,
1
mudo el fantasma del hambre. •••• •
MIGUEL ULLOA,

Las buenas intenciones de una al·
ma honrada pero débil, hace pensar
en esos arbustos siempre en flo r que
no dan fruto.

*

Hay una cosa más triste que cesar.
de vivir, y es la de sentir que no se
ha sabido vivir.

*

La &lt;toillette&gt; es el prefacio de una
mujer y á veces el libro entero ; pero
un ·llbro puede estar bien encu adernado, dorado por los cantos Y perfectamente insignificante.

•••
I

Hay tocadores de todos géneros
muy elegantes, suntuosos; alguno~
son verdaderos saloncillos, en los
cuales las señoras pertenecientes á
la más alta sociedad reciben constantemente á sus amigas íntimas.
En el siglo XVIII, el cuarto de
tocador, pintado por los más afama.dos artistas de la. época, Watteau, Boucher, Fra.gonar d era una
habitación abierta. hasta' para los
&lt;amigos,&gt; mientras peinaban, empolvaban y mosqueaban á lascoquetas marquesas.
Es verdad que entonces se lavaban muy someramente, un poco
más sin embargo que durante el siglo anterior, en el cual ignoraban
aun entre la clase más elevada ei
uso de los baños. c¡Mil años ~in
baño 1&gt; exclama 8Jl no sé qué escrito Michelet.
Por consiguiente, como se lavab an muy poco, los tocadores eran
más bien gabinetes, en los cuales
se oían galantes conversaciones.
Pero hoy día, en que las modas
inglesas se han introducido entre
nosot1·os, ese lavatorio se hace con
mucha agua: se usa cada día el
&lt;tub&gt; para el baño con esponja,
cu ando no se puede tomar un b año
completo.
Nuestro siglo es realmente el siglo del agua.
El lavado ocupa un lugar preeminente en el tocado de las mujeres, y generalmente se reemplaza el
tocador duquesa por una ancha
mesa de mármol, muy larga, donde
están colocados todos los bonitos
instrumentos de acero, los frascos
de cristal, las cajas de polvos de
porcelana de China antigua y las
finas esponjas, todo lo cual es indispensable para una señora.
Los jarros, cubos, etc., se esconden en un armario á propósito, ó
se llevan á un gabinetecontiguo de
menos importancia. A pesar de todo, en la clase media, á la cual me
dirijo, es muy raro que se tengan
dos cuartos tocadores; gracias si
se tiene uno solo. Sin embargo, en
todas las casas nuevamente construídas, se encuentra un cuarto tocador.
¿De qué manera hay que decorar
ese cuat·to? Cuando sirve al mismo
tiempo de cuarto de baño, las paredes están generalmente cubiertas
de azulejos; los hay encantadores.
Sin duda algun a, no hay nada más
bonito, más apropiado para el uso,
y sobre todo más limpio y tal vez
rnás barato; pues si el tocador está
tapizado, por ejemplo, con tela de
Jouy ó con andrinopla, será necesario de cuando en cuando descolgar las telas para limpiarlas, y la
limpieza, así como la.mano de obra,
serán necesariamente muy costosas
á no ser que se haga pet·sonalmente con la doncella.
L as que no puedan procurarse
un tocador elegante ó una de esas
grandes mesas de mármol, tan de
moda hoy día, podrán fácilmente
confeccionarse un tocador. Una mesa cualquiera, de tamaño apropiado á la extensión del cuarto, de roble ó de pino en último caso, será
bastante si se sabe cubrir y adornat· con grandes volantes de tela
igual á la de los cortinones. Sobre
esta mesa se coloca un paño fino de
hilo gual'llecido de encajes. En un
marcu de pino se coloca un espejo,
Y se cubre el marco con un plegado de tela y muselina transparente.
Sin duda es una cosa sencilla, pero
suficientemente elegante, sobre todo
si no se permite la entt·ada á nadie
para visitar.
En este cuarto de tocador es donde se debe colocar, si _es ¡bastante

Domingo 19 de Abrhl de 1903

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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Domingo 19 de Abril de 1903

Ef:,

MUNDO ILUSTRAOO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

llas, cerezas, guindas, fresas, frambuesas, y las segundas, como albaricoques y melocotones, se escogen
maduras, pero que no lo estén demasiado; se desgranan las grosellas, se quitan los palitos á las cerezas y los huesos á los albaricoques y melocotones; puestas con
separación estas frutas en las botellas, se las deja. dar un hervor en el
baño de María.
Para las frutas rojas no deben
emplearse vasos de hojalata, porque el hierro y el estaño las altera
el color.
Las fresas pierden un tanto su
perfume; pero esto no sucede, si
estrujándolas se las mezcla como
la mitad de su peso de azúcar y un
poco de ácido de limón.

.
•

DoIOlingo 26 de Abril die 1903

'

•

15.-Valioso y elegante cuello de encaje de la India para sobreponerse sobre fondos obscuros.

RECETAS DE COCINA.
SOPA DE PAN

Á

LA .JARDINERA

Se coloca sobre el fuego una cazuela con aceite ó manteca y se fríen
en él tqmate cortado en pequeños
pedazos, cebolla menuda, ajos, perejil y un poco de pimiento; cuando
esté todo á medio freir, se echa el
pan cortado en pedazos muy delgados, y se fríe todo junto hasta que
esté dorado; luego se echa el caldo
del cocido, dejándolo reposar un
poco, y se sirve.
OTRA SOPA DE PAN
En una sopera proporcionada se
cortan cortezas de pan secas ó tos-

dos se mezclan un11. cucharada copeteada de mantequilla, una cucharadita cafetera rasada de sal, y la
mitad de esta cantidad de pimienta.
Fórmese con la pasta unos cilindros
de las dimensiones de un chorizo;
envuélvanse en huevo cortado y pan
rallado después, y finalmente, fríanse en bastante manteca hirviendo
como para buí'juelos.

EL ABANICO.
«¡Qué gracia da el abanico á una
mujel' que sabe manejarlo! escribía
madame de Stael. ¡Serpentea, vuela, se cierra, se abre, se levanta, se
baja, según las circunstancias! ¡Oh!
apuesto que en todo el toci.do de la
mgjer más coqueta y mejor engalanada no hay ningún adorno del cual
pueda sacar más partido.&gt;
En. España, principalmente, el
aba.meo desempeña un papel importante en cuestión de amores. ¡Cuántas citas se dan, cuántas confesio-

nes se hacen, según la manera de
abrir ó cerrar el abanico! ¡Cuántas
cosas tapa este velo elegante y caprichoso: las miradas apasionadas,
los besos tímidos, los hipócl'itas
pudores!
Nuestras abuelas poseían uno ú
dos abanicos. Hoy día, el tono de
la moda exige que se tenga un abanico para cada vestido. No encuentro en esto ningún inconveniente,
si la fortuna permite tener tantos
abanicos preciosos como trajes.
Pero á no ser así, aconsejo, como
en todo, que se tenga poco, pero
bueno y bello.
Bello,no en el sentido que generalmente se da á esta palabra, quepara la. mayoría significa riqueza; yo
entiendo por bello lo que es artístico y distinguido. Dos ó tres abanicos, y si no, uno solo que vaya con
todos los trajes; pero entonces una
verdadera obra de arte, un abanico antiguo, por ejemplo, ó un asunto moderno hecho por un pintor de
fama, ó también un hermoso abanico de plumas de avestruz montado

sobre varillas de concha ó carey.
Se hacen ahot·a, en estos distintos
géneros, cosas muy bonitas; pero
hay que saber encontrarlas, y noes
recorriendo los almacenes ó bazares como se encuentra la obra maestra que conviene á la fina belleza
de cada cual.
PARA CURAR UN RIESFRIADO EN UN DIA
Tome las pastillas Laxantea de Brom~lu.
Bl botie11rlo lo devolver, 111 dinero al no ae cma.
t. lirma B. W. GrOTe ao baila ancada cajita.

...."SANTA
.............................
FE," LA!MEJOR RUTA

,

~

ADenver.~lansas Cíty, St. Lonis, Chicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

La falta de nutrición es la causa primordial de las enfermedades extenuantes.
Véase lo que dice el muy prominente Dr. D. Pablo Córdova y
Valois, de la Ciudad de México:
«Tengo el gusto de manifestarles que el uso de la Emulsión de
Scott en mi práctica de muchos
años ha sido siempre satisfactorio, pues ((supera á toda otra preparación» cuando se trata de enfermedades de ,clos órganos respiratorios&gt;&gt; ó de afecciones por falta
de nutrición. Reúne, además&gt; la
ventaja de tener un gusto agradable, pues los enfermos en general no la rehusan.»

EL TEST AMENTO.

Dtl Tllmo. sr. Jlriobispo Jttban.
17.-Detalle de labor para
ap licaciones.

ta.das, pero no quemadas, y se les
echa pot· encima el caldo que baste
para remojarlas, y al tiempo de
servirla se les echa otro poco de
caldo bien caliente, cubriéndola de
algunas legumbt·es. Observad que
nunca se debe hacer cocer el pan en
el caldo, pues esta mala costumbre
le quita el gusto.
SOPA DE CEBOLLA CON LECHE
Se prepara y rehoga como la precedente, y cuando haya tomadocolor la cebolla, se añade la leche y
un poco de sal; hágase cocer un
cuarto de hora y mójese el pan.
SOPA DE CEBOLLAS,
Se limpian unas cebollas; después de bien lavadas, se rebanan y
fríen en manteca basta que estén
bien escaldadas, sin llegará dorarse; échese después un poco de harina en la misma cazuela hasta que
dore, y añádR.nse unas cucharadas
de ca.Ido desgrasado, ó agua, si no
se tiene á mano aquél. Se deja hervir por media hora, y cuando vaya
á servirse en la mesa, se le añaden
unos coscorroncitos de pan fritos
en mantequilla.. El resultado es una
sopa sabt·osísima y muy alimenticia.
GAZNATES DE CAMOTE,
Se ponen á asa!' en el horno los
camotes hasta que estén tiernos; entonces se sacan de la cáscara, á
punta de cuchara, y se muelen. A
dos tazas llenas de camotes moli-

♦

i

i

I♦

•

1

i

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

i

FARNSWORTH.-Agente Genel

ta. San Frano/•001 Nilm. 81 Má:r/001 a.-F.

································~

Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado consistí a en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mútua"
Compañia de Seguros
sobre la vida, de Nue,va York,
Hace pocos d1aa que se practicó la
apertura del testamento del Ilustrlslmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A- FeebllD
en la eluda~ de Cbicago, Illlnols. La
lortuna di dlstlni\lldo prelado aecendló A cerca de f125,000 oro americano;
y segün el inventarlo que se ha pub!lcado, los bienes que dejó fueron como
sigue:
Dos pOllzas de ' 'La Mutua,' ' Compallfa de Seguros sobre la Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada una, O sean. . . . $50,000
Dividendos acu~ulados sobre una ere las p6llzas. • 9,829
Otra pOllza de seguro. . . 14,000
Acciones en efectivo y en
Bancoa. . . • . . • . . 37,000

oro
oro
oro
oro

Entre las dlsposlclones del sellor Ar•
zoblspo, en eu testamento, se hicieron

éstas :

A su hermana, seilorlta Kate FeebaD,
que estuvo siempre con él basta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro de una de las pólizas de aegqro ;
A la sellora Anna A. Feeban, viuda del
seilor doctor Eduardo L. Feeban, hermano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo ; A la Academia de San Patricio de Cblcago, de la que es preceptora su hermana, Madre Marta Catalina,
$10,000 oro de la 11Jtlma póliza ; l la
escuela ' 'Santa Marta' • de ensellan za
practica para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la IDstltoclón por la
que mAs se interesaba el seilor ArlOblspo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la O.ltlma p6llaa.

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J

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Explicadón dt

nuestros grabados.

Número l. Traje de paseo,•con
cuello de esclavina y aplicaciones
de cintas, de elegantísima confección y graciosa vista. El cuello,
que como ven nuestras lectoras es
de mucho efecto por las airosas y
abultadas hombreras, encaja perfectamente con la índole general del
traje y lo complementa. El pequeño
y cuadrado escote, cubierto con fina gasa 1 va rodeado de encaje inglés igual al que lleva.o los puños.
Las aplicaciones de abalorio en las
dos cenefas del peto, cuelgan junto
á la cintura, que va. rodeada de un
listón no muy ancho y terminado
por la parte posterior en vistosa
moña. Por lo que respecta á los
sombreros del grabado, debemos
manifestar que cons tituyen los últimos modelos de pi:imavera, y que
su elegante y airosa forma será ,
i ndudablemente, del agrado de nnestras lectoras. Los principales adornos de estos somb,·et·os son fl.01·ales
y uno de ellos lleva una pequeña.
guarnición ó cuerpo de terciopelo.
Número ~- Completamos en el
presente número la colección de
trajes infantiles que dimos á cono·
cer en el número pasado. Como se
puede ver, la di. versidacl de estilos
y formas de estos trajecitos, cons·
tituy e una verdade1·a °:oveclad, pu~s
la evol ución de la 10dumental'1a
infantil ha sido verdaderamente .
notable en estos últimos tiempos. Las madres de familia podrán, á su
aot, jo, alterar los detalles_ de estos
trajecitos, pero les iicooseJamos no
los alte1·en con reformas de mal
gusto., _

Número 3. Elegantísimo por su
c~rte y tle ID:Ucha vista por su artística confección, es el traje que representa este /frabado y que única.mente caerá bien á sefforitas que
tenlfªº ~n talle airoso y gentil. Las
aphcac1ooes de abalorios en las
solapas del talle, se combinan de
manera que armonicen con el resto
de los adornos, especialmente de
los puños. El escote angular se cubt·e _con fino punto de Inglaterra y
el cmturón se une en la parte del antera con un juego triple de broches.
Número 9. Como las explicaciones de estos trajes se amoldan perfectamente á la ~e trajes análogos
que h~mos 1,ubhcado en números
anteriores, sólo manifestaremos á
nuestras lectoras que el que se encuentra_ en primer término es deconfecc~ón que pudiéramos llamar
mo~erm sta. El ta lle, en su pat'te infet·10r, l leva un pequeño y elegante
blusa.do de gasa, que es lo que constL_tuye la nota verdaderamente orig10al de este vestido. A pequeila
a~tura_ del hombro y siguiendo esa.
dlrecctón hasta. la mitad anterior
del cor~iño, se lleva un tejido de
ancha c:iota, rematado con pequeños b~tones metá licos. Este adorno
se reptte en la parte inferior y Jateral d_e la falda, en cuyo centro y
á la mtsma altura se colocan tres
grupos de cordonciJlos triples. El
cuello se _hace rematar por· tres pequeños picos de encaje.

�•
Domd,ngo 26 de Abril de 1903

Eh MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

PÁGINAS DE UN LIBRO.
LA POÉTICA.-Es un capricho de
la naturaleza, generalmente sin saberlo. pues es muy raro hoy día ver
una mujer poética. Es un género
completamente pasado de moda.
Nuestras abuelas, amantes de la literatura de su juventud, eran mu•
jeres poéticas.
.
El lirismo se revelaba en sus miradas, en sus ademanes, en sus_ trajes: mangas afaroladas, especie de
a.las que parecían modelarse sobre
el énfasis del romanticismo, moño
alto y cinturones con las puntas
caídas, que se balan.::eaban con los
movimientos ondulosos del andar.
Sin embargo, existen todavía algunas señoras y algunas muchachas que, sin querer entrar por el
aro que hoy priva, desean conservar la gracia poética que la naturaleza les ha dispensado.
La mujer ó muchacha poética
tendrá una manera sencilla, graciosa de vestirse, de hablar, de andar, de mirar.
Claro está que estamos lejos del
traje de muselina blanca de nuestras abuelas; pero hay vestidos muy
sencillos, poco costosos, de lana,
velo ó cachemira de las Indias, sedas blancas, ligeras, surá, satín
maravilloso de color blanco dorado, rubio, que permiten hacer trajes
á la vez deliciosos y baratos.
Faldas completamente plegadas,
cu.vos pliegues ondulan y producen
reflejos deliciosos á cada movimiento; un cinturón con un lazo flojo, de color pálido; una berta ó pelerina de encaje, una flor en el pelo
ó en el pecho, componen un conjunto joven, gracioso, esenci:i.lmente
poético, y, sobre todo, al alcance
de todas las fortunas.
Su habitación tiene la misma sencillez exquisita; pero gracias al
encanto radiante de su belleza, de

~-

~

-;i;r,.~

.,.., ... _,, '(-. "f~,it."..
,.1 ...

~ ·,'&gt;t,

s~gún el capricho _del momento,
sin que puedan explicar el motivo.
Se las ve pasar de los trajes obscuros á los más claros, de los más
serios á los más provocativos, según su humor, cambiadizo cual las
ondas.
La encantadora y arrebatadora,
ó la que quiere serlo, varía también
de peinado á cada instante. Como
es coqueta, sabe darle una gracia, un &lt;chic,&gt; que la hace picante,
original. Hay que confesarlo, esos
cambios, para ciertos espíritus
masculinos que aman la variedad,
bastan para atraerlos y subyugarlos.
Lo mismo debe ser para el mobiliario. Debe variar á ~a.da paso su
instalación, cambiar los muebles
de sitio y cambiar el plegado de los
cortinones. Debe ser muy aficionada á los bibelots; debe haber en su
casa una multitud de bibelots raros, disparatados, pues su espíritu,
su gusto caprichoso se complace
con las originalidades, llegando á
veces hasta la excentricidad.
La despreocupación es el fondo
de esa naturaleza movediza, fácil
de distraer. Pero si, á pesar de todo,
quiere conquistar el afecto duradero de su marido, importa en extt·emo que consiga, haciendo un esfuerzo, recogerse de cuando en cuando;
que la muier, por momentos, pueda
más que el niño; que sepa mostrarse seria y cuide de su casa, de donde depende el bienestar de los suyos; que sepa también hacer el sacrificio de all,l'unos caprichos demasiado costosos, que podrían desequilibrar el presupuesto del matri-

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3.-Traje "Renacimiento" para paseo campestre.

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2.-Variada colección de trajes infantiles.

su mirada bañada de un fluido luminoso, alumbra y embellece todo
lo que la rodea: no es su tocado,
no es su marco la que le da realce;
ella es la que embellece su toci.do,
es su distinción verdadera la que
da valc.r á todo lo que la rodea.
LA SENTIMENTAL,-La mujer naturalmente sentimental es seria y
algo indolente. Su mirada se reconcentra habitualmente, como la de
las personas que tienen la cos_tumbre de mirar con más frecuencia en
su corazón que en la vida. Tiene la
actitud algo lánguida de la melancólica y la indolencia graciosa de
la poética, pues tiene mucho de
ambas; es una reconcentrada, y no
una exuberante.
Su infinita necesidad de cariño se
lee en su sonrisa enternecida, en su
mirada profunda, de órbitas bien
seííaladas, la pupila cambiante, c~si siempre azul ó de un color gris
parecido á la amatista.
Sus delicados párpados tienen
una manera especial para abrirse y
cerrarse indicando las ternuras
descono¿idas que le oprimen el corazón. Adorables rayas azuladas
obscurecen y marcan las sienes y
forman ojeras.
Para sus trajes de casa usará un
abandono gracioso. Su_s_ faldas
tendrán ondulaciones fug1t1vas; se
vestirá de preferenci_a de azul muy
pálido, tirando á gris, con una_ nota restrinaida de encarnado vivo:
sea un ch"'aleco muy estrecho, sea

una flor, sea un rubí en el dedo, ese
rojo dejará, por decirlo así, transparentar la llama interior y profunda que la devora: el azul, símbolo de amor puro; el encarnado,
de pasión ardiente.
Hay en los azules y enea.roa.dos,
matices que se armonizan admirablemente y producen no efecto muy
atractivo; el blanco igualmente, si
se le ai'iade un lazo que vaya bien
con el color del pelo y del rostro.
El malva, el heliotropo, todas esas
medias tintas, le convendrán mucho mejor que los tonos bruscos ó
chillones.
Su interior estará decora.do de
manera sobria y elegante; las colgaduras serán de colores obscuros,
y aquí y allá algunos toques vivos
de color, indicando, como en el tocado, el fuego que cubren las cenizas.
Su perfume será penetrante y
dulce personal; no Jo cambiará.
Su n~turaleza, en la. que predominan el ca.riño y la constancia, rechaza todos los movimientos caprichosos ó fantásticos.
LA ARREBATADORA. -La mujer
alegre, movible, es también una encantadora, á veces muy tentadora
á causa de la multiplicidad de sus
aspectos y de sus expresiones. Verdadero calidoscopio viviente, divierte á lo primero, luego interesa
y por último cautiva.
Sus t1·ajes deslumbradores están
en armonía con su carácter: varían

Domlingo

2~~ de

Abril de 1903

monio, pues de este equilibrio bien
entendido depende, no solamente la.
propia felicidad, sino también la
de los seres que nos son más queridos: nuestro esposo y nuestros hijos; nuestros hijos, sobre todo, cuyo porvenir entero podría verse
comprometido por la frivolidad ó
la imprevisión.
Tengan, pues, la seguridad las
caprichosas, las más arrebatadoras de todas, que entre las variedades de humor, la que mejor atraerá
á su marido será la que sepa mostrarse seria algunas veces y económica cuando haga falta.
LA VERDADERA ENCANTADORA.
-Hay algunas mujeres, más de las
que se figuran algunos, mujeres de
talento y de buen sentido, que saben ordenar su vida con juicio,
conservando á la par la apariencia
de elegantes fútiles enteramente
preocupadas de sus placeres y de su
coquetería.
A éstas nada hay que enseñarles,
pero se trata de convertirá los principios de orden y de economía las
cabezas jóvenes mal equilibradas,
que entran en el mundo con todo
género de aspiraciones más ó menos
vanidosas, que creen que todo les es
debido, que no admiten que se resista á uno de sus deseos, que para
obtenet· una alhaja deseada ó para
igualar á sus rivales en elegancia,
se condenan á sufrir verdaderas
privaciones que comparten con sus
hijos.
La coquetería, llevada basta tal
punto, es un vicio verdadero, con
tra el cual toda mujer debe protestar, si no quiere exponerse á mil

�Dom!Lngo 26 de Alxri.l d~ 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domil.ngo 26 de Aba.il dA! 1901

El toco dt los ltlOjts.

7.-Trajecito bata con cuello
esclavl na para niñas de 3 i 4 años,.

11insabores, que podrían alterar, no
sólo la paz de su interior, sinotam
bién su belleza.
Efectivamente, para conservar la
belleza hace falta, ante todo, la paz
del alma, la serenidad d.e l corazón,
una vida exenta de cuidados, que
producen el insomnio, arrugan la
frente, contraen la boca y adelantan por tanto la edad de las arru¡¡-as.

A la frívolá, graciosa, en'oquecedora y encantadora va dirigido
especialmente este sermón, pues con
su graciosa cabeza de chorlito, que
gira cual las veletas, se puede temer
que, loca de su cuerpo encantador,
mimada por su marido, mimada
por todo el mundo, riendo, baih.ndo y jugando, se deje, sin embargo, arrastrar hacia una catástrofe
irremediable.
Son muy numerosas estas divinas
seductoras, á quienes no se puede
rehusar nada.
Sin embargo, á propósito de esas
catástrofes, tan frecuentes hoy día,
¡cuántos maridos hay tan culpables
ó más que sus esposas! Soberanos,
dueños de la fortuna, por ministerio de la ley, á veces no quieren
revelar á sus esposas, eternos menores de edad, la situación exacta
de sus negocios. ¡Hablar seriamente con una niña! es preferible que
desconozca una verdad que la inquietaría tal vez.
-¿Pero vamos á ver-decía un
día una mujer á su marido, que
veía á veces preocupado,-cuáles
son nuestros r ecursos verdaderos?
-¡Qué te importa!-le contestó
con impaciencia;-haz cuantas economías puedas, lo demás es cuenta
mía.
La mujer no hizo caso de esta vaga contestación y continuó gastando sin ton ni son, viendo además
que su marido no se privaba de satisfacer sus propios caprichos. Pocos años después sobrevino la ruina completa. Hoy día han desaparecido y expían en la miseria su
falta de orden, de previsión, y, sobre todo, de unidad en la administración de su fortuna, que en el
momento de casarse ascendía á algunos millones.
Cuando un marido hace conocer
á su mujer el estado de sus negocios,
da pruebas de que no la ti-ata como
á una niña irresponsable. La mujer
entonces, sintiéndose elevada por
esta confianz11,, querrá mostra rse
digna de ella y pondrá atención,
cuidando de la administración de
su casa.
La verdadera enc11,ntadora, la
que quiere serlo á cada instante de
su vida en sus mil qetalles, es la

5,-Trajeeito para niñas de 7 i 8 años.

mujer que al mismo tiempo cuida su
belleza y su reputación de alta elegancia, ocupando en el mundo la
posición que le dan su fortuna y su
el ase, y sabe dirigir y llevar su casa con sabia economía. Ahí es donde se despliegan los recursos del
genio femenmo: el orden, un orden
elegante en su interior, en su &lt;home&gt;
como dicen los ingleses.
Empleamos esta palabra á propósito, porque el &lt;home&gt; en Inglaterra es verdaderamente el santuario de la mujer.
Todo está ordenado y coordinado
en armonía con la felicidad del esposo, del porvenir de los hijos, del
confort de todos.
Esta encantadora tiene casi la seguridad de adquirir un gran ascendiente sobre el espíritu de su marido y de conservar su cariño.

~

.--Otro trajo infantil para niñas de
11, 7 añ08.

del manto real que cobije
desde el pie hasta la caben.

¡cuántos claveles de púrpur&amp;
en torno del pecho juega.ni

Tijeras de oro y de plat&amp;
los sabios dedos manejan
en el obrador luciente
del palacio de la reina,
hasta que al cabo del día,
sobre el blancor de la piedr&amp;,
terminada y primorosa
da la vestidura. espléndida.

De claveles &lt;de corona&gt;
está la corona hecha
y de grandes el a velo~es
el manto que arrastra y cuelga.
Está en capullos el traje
Y no en corolas abiertas
que abiertas se desharí¡n
solamente con tejerlas.

¡Qué orla de claveles blancos
forma la linda gorguera!
¡qué de claveles de oro
en los .vo;antes se mezcla.ni
¡cuántos claveles de sangre
enke la falda se enredan!

A~ dar la siguiente auror&amp;
al cielo su lnz primera,
p~ra entretener su hastío
viste su traje la reina
Y por que el día entr~abra
su vestidura soberbia
~n su jardín se reclin~
Junto á una fuente de perlas·
Y á medida que la luz
'
va dorando cielo y tierra,
los capullos de su traje
se hacen corolas risueñas.

DUQUESA LAUREANA.

EL HASTIO.

Pero la reina suspira
entre tanta pompa bella,
Y e~ porque la flor del alma
la tiene cerrada y muerta.

De este país que ve en suei:ioB
todo el que los ojos cierra,
dicen que muere de hastío
&lt;Mari- posa,&gt; que es la reina.

¡Reina infeliz que te vistes
de frescas flores por fuera:
abre por d_entro esas flores
= Y serás feliz, oh reina!
SALVADOR RUEDA ~~

Es su constante manía
tener en lindas macetas
cuantas flores delicadas
contiene la primavera,
porque quiere á cada aurora
estrenar, hecho por ella, ·
un vestido de claveles
que cubra su estatua regia.

MANERA DE LIMPIAR GUANTES

El método más sencillo y más barato, consiste en calzarse el guante
que se va á limpia1· y frotarlo suavemente con un pedazo de franela
hume.decido con agua de jab6n. Una
vez limpio, se frota con otro pedazo
de franela seco hasta que toda la
humedad haya desaparecido.
Téngase cuidado de no descalzarse el guante hasta que haya secado
perfectamente para que no se frunza ó encoja.

Apenas despunta el día,
va recorriendo ligera
con sus damas los jardines
del palacio que la encierra,
y hasta él regresan trayendo,
sobre sus trajes de seda,
llenas las faldas de flo1·es
de tinta y forma diversas.

ALCACHOFAS RELLENAS.

En salón de fresco mármol,
de una blancura que ciega,
dan los cálices brilla ntes
como una lluvia risueña,
y así el mármol salpicado,
dirige la mi'sma reina
los tejidos de su traje
hechos en mágicas ruecas.
Pone á una dama á que rice
volantes color de crema,
á otra encajes de escarlata,
á otra tules de violeta.
Otras damas se entretienen
en labrar la fina tela

6.--.Trajecito con saco palet6 para
niñas de 8 i 9 afíos.

se despojan de las hojas exteriores Y se les hace dar un hervor en
agua y sal, se ponen en un tablero
á. que escurran bien, se tiene manteca en una cazuela, y después ~e
rellenar las alcachofas con up picado de ajo crudo, perejil, a.cei~
y pan ralli.do ó con carne muy p1cadita, se les pone en ellas á fuego
dulce, cubriendo la cazuela con una
tapadera de hierro con rescoldo
hasta que se tuesten. Si se quiere
con salsa, se pasan por un batido
de yemas y se echa una salsa de
avella nas.

1

Con este nombre designaban en
uno cde nuestros primeros manicomios&gt; á un pobre demente, que antes de serlo se llamaba D. Isidoro
V alterra.
r Fué hombre de talento, sin duda
para que no fallase el refrán que
dice que &lt;ningún tonto se vuelve loco.&gt;
Era rico, y gozó de la vida ampliamente: la moral no me permite
el uso de otro adverbio.
Pero á los cuarenta y cinco años
empezó á tener manías; fueron creciendo, fueron acentuándose y llegaron á ser peligrosas.
Al fin y al cabo, hubo necesidad
de encerrará D. Isidoro.
En sus últimos días de libertad le
dió por los relojes, y los paraba
todos. Cuando veía un reloj andando (naturalmente, en la forma que
andan los relojes), se ponía furioso. Quiso matar á su criado porque había dado cuerda al reloj del
gabinete, llamando a l fámulo á voz
en grito asesino, traidor, endemoniado. Intervino el juez; intervinieron los médicos; le formaron causa
por heridas; se dieron inf?rm1;s J?ericiales, y, es claro, la c1enc1a Jurídica y la medicina legal llevaron
á D. Isidoro al manicomio. No podía resultar otra cosa de tal conjunción.
En tal estado vivió muchos aíios,
no muchos, y sus únicas ocupaciones en este período final de su existencia consistían en escribir esu historia,&gt; según luego se vió, y en
romper las cuerdas de cuantos relojes encontraba ó se hacía llevar;
porque, como era rico, los parientes que habían de heredarle satisfacían de cuando en cuando los caprichos de D. Isidoro sin excesiva.
tacai'lería: no se pue&lt;le hacer menos
por quien nos va á dejar unos cuantos millones. Pe1·0 en fin, á fuerza
de romper las cuerdas de todos los
relojes que caían en su P?der, ro~pió la cuerda de su p1·op1a máquina.
Después de morir el pobre señor,
se recogieron muchos papelotes que
contenían «sus recuerdos,&gt; y entresacando los menos desatinados, y
dándoles forma semirracional, se
han escrito los siguientes apuntes.
Claro es que en ellos se habla de
cuenta de D. Isidoro, ·y que se escriben las cosas, no como fueron,
sino como él, en sn imaginación calenturienta, creyó verlas.
Y aquí empieza la vida de,nuestro héroe.

***

Hasta los cuarenta años, D. Isidoro gozó de perfecta salud. Pero al
cumplir da cuarentena&gt; le asaltaron como por sorpresa varias enfermedades, todas ellas provistas
de nombres formidables. D. Isidoro empeñóseen que semoría, y, sobre todo, se le metió en la cabeza
que había de morir en el mes de enero ó en el mes de diciembre.
&lt;Al acabar un año, azabaré yo,&gt;
decía con profundo convencimiento. Así es que el 31 de diciembre era
en estos últimos tiempos para el pobre señor un día tr.-istísimo, un día
de crisis y de angustia.
¡Morir en un Sao Silvestre! ¡Qué
crueldad del destino y qué falta de
respeto para con una pe1·sona de
tan altas cualidades!
En uno de estos días nefastos volvía D. Isidoro en su coche de ver
al médico, y había adquirido en
aquella consulta la evidencia de
que no le quedaban ni veinticuatro
horas de vida.

9.-Trajes de paseo. Uno de chaquetacorta y el otro de tela escocesa.

Subió, ó lo subieron, la escalera.
Entró en su gabinete. Echó á todo
el mundo fuera, y se entregó á la
más negra desesperación.
¡Morir! ¿Por qué? ¿Para qué? ¿A
quién estorbaba en el universo?
¿Qué mal bacía á nadie? ¿Qué iba
ganando el Cosmos con que él muriese?
El no era una mala persona, ni
era un imbécil. Admiraba la naturaleza, admiraba las artes. Así es
que por awor á la naturaleza viajaba mucho, visitaba los Alpes, los
Pirineos, Sniza y Andalucía. Así
es, repetimos, que, á .fin de proteger las artes, compraba cuadros y
asistía á los conciertos y á los estrenos de los dramas.

¡Qué más se le puede pedir á un
hombre honrado!
El daba limosnas, muchas limosnas; siempre llevaba los bolsillos
llenos de perros chicos y grandes y
volvía á casa con los bolsillos vacíos.
Luego amaba al prójimo. ¿Qué
más se le puede pedir al ser humano?
No era muy seguro que creyese
en Dios; pero, por si acaso, procu. rii.ba. no ofenderle, y de todas maneras casi creía en el diablo. Y esto
es ya un principio de religiosidad.
Digámoslo de una vez, aunque D.
Isidoro no lo confiesa: siempre fué
&lt;supersticioso,&gt; muy supersticioso.
Dados estos antecedentes, se com-

prende que el hombre se diera á todos los diablos.
Y, en efecto, resolvió darse al
diablo.
D. Isidoro había llamado al cielo, como Don Juan Tenorio; pero
el cielo no le había oído, sin duda
porque no lo merecía. Se había hecJ:io. devoto, h_abía rezado, siempre
pidiendo á Dios que le devolviese
la salud, p~ro en vano; le parecía,
en sus dehr1os, que bajaba de lo alto una voz, diciéndole en tono burlón: c¡La salud! ¿Conque la salud?
Ya sé para lo q1Je quieres tú lasalud; espera un poco.&gt;
Acaso era la propia conciencia de
D. Isidoro la que así hablaba.
¡Darse al diablo! Esto ei·a su úni-

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL ).1.1.JNDO ILUSTRADO.

Dom!lngo 26. d.e A.brll die 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 3 de Mayo de 1903.

PASTEL DE PATATAS.

dos circunstancias muy notables.
Por disposición suya le llevaron
en aquel día. el reloj de su gabinete y los adornos de la chim9nea.Pe•
ro sólo le llevaron una figura de
bronce, la de Fausto.
Del Mefistófeles na.da se supo.
D. Isidoro tampoco preguntó por
él. Dió cuerda al reloj; se ~entó
enfrente, y al da.r las doce,. d1~ ~u
a.lma á . . . . ¿á quién? A la Just101a
eterna..
. .
Algunas horas después no v101eron prt,0isa.mente los diablos á llevárselo· pero vinieron los herederos con '1a.s cara.'I tristes, los dedos
engarabitados y vestidos de luto.
JOSÉ ECREGARAY,

Se a.san las pata.tas sobre la.ceniza., se pelan y reducen á masa. Se
deslíe ésta en seis yemas de huevo
por libra de masa y cuatro onzas
de azúcar en polvo. Se amasa todo
junto. Se echa en seguida. la cáscara. de de limón rallad u, su zumo Y
claras de huevo; hecho esto, se ponen en una tartera ligeramente unta.da. de manteca. de vacas, se le hace
formar la corteza y tomar color ba•
jo el horno de campaila.

RECETAS DE COCINA.
PATATAS

Á

LA ALEMANA,

Pélense y pártanse en rE'banadas
las patatas cosidas en estofa.do,
córtense peda.citos de pan delgados
y cuadrados, fria.se todo con man·
teca de vacas, póngase en un_plato
hondo y riéguese con un coc1do ~e
harina de patatas. Antes de servirlas se puede dar color el gniso rociándolo co azúcar y poniéndolo en
el -horno de campaña. .Ta.mb,én
se puede bañar con pala hecha as·
cua..
PATATAS

Á

PATATAS

Después de cocidas, peladas y
cortadas, se pone en una cacerula
un pedazo de manteca. de vacas
a.masado con harina, se deslíe con
nata, se sazona con sal y pimienta.,
se mezcla esta salsa: cuando esté
próxima á cocer, se echan las pata.tas, se saltean y sirven bien ca·
lientas.
PATATAS

Á

Á

Expllcad6n dt

nuutros grabados.

LA HOLANDESA ,

Hágase una masa de las patatas
como las precedentes; rebóguese,
sazonándola. con sal, pimienta. y
yerba finas picadas; se moja con un
poco de jugo de vaca, se forman
bolas, se rebozan en yemas de hue·
vo batidas, se fríen y se sirven
guarnecidas de perejil frito.

LA POLACA.

Pónganse á coser patatas bien la·
v11.das en agua con un poco de man·
teca de vacas, dos cebollas grandes
en cuatro pedazos, tomi}l~, Ja.u1·el,
basílica, clavo, sal, y p1m1enta en
grano; déjese coser hasta que se
pueda hundir un dedo dentro; póngase en una. criba á que escurran;
se pelan, se parten en do~ ó tres
partes y por encima se cubren con
salsa blanca ó con alca.parras.
PATATAS

Á LA CREMA, ·

ALCACHOFAS

Á LA

PEBRE.

Se escogen las m~s pequenas, se
parten en cuatro pedazos, se las
quitan las primeras bojas, se corta
la parte superior de las otras y_el
tronco, se cuecen en agua, y se sir· .
ven en agua fría conla.s vinagreras,
sal y pimienta.
ALCACHOFAS

Á LA

1

SALS.A. BLANCA
Traje de visita y casa.

Se limpian, cuecen y ponen en
agua fría como las anteriores. Se

LA m::QUESA.

Pélense y córtense en pedazos,que
se deberán haber cocido en agua de
sal con un manojo de ajedrea.; pón·
ganseen una cacerola con algunas
cucharadas de salsa corta.da, espesa· des líense en ella yemas de huevo' y sala ligeramente, se afta.de un
buen pedazo de manteca de vacas
y se liga. todo meneándolo con ra.•
pidez.

.. ................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

__ ____

ADenter,:1ansa1 City, SL Loals, Cblcago, llew York.
..,....
'"""'\
San Francirco J Los Aueles

vuelven á calentar a l tiempo de
servirlas, metiéndolas en agua hirviendo después de quitada la pana
inferior. Se ponen en un plat.o
ecbádolas salsa blanca en el hueco
del cogollo. Se puede también ser·
vir la. salsa aparte en una salsera.

EL TEST AMENTO.

Dtl 111110. Sr. Jlrzoblspo ittbaL

PATATAS ENSARTEN,
Se pelan y cortan en rebanadas
delga.das después de cocidas, se ponen E'n un sartén con muy poca. man·
teca de vacas ó de cerdo, y se vuel·
ven hasta que tomen un color subi·
do; se sirven las salsas. Para guarnecerlas se pueden emplear las espinacas, relleno de carne ó de ropa
vieja, en lugar de l as cortezas de
pan fritas.

♦

nace pocos c'lfa1 qoe ■e practlc:6 la
apertura. del testamento del Jluatrlalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. Feebd
en la ciudad' de Cblcair;o, Jlllnola. La
lortuna di dl1tln111ldo prelado uceD•
dl6 A cerca de $1:.!5,000 oro amerl&lt;:no;
y sect1.n el lonntarlo que ae ha pull 1·
c.ado, lo■ blene■ que tlej6 foeroo como
,11ue :

PARA CURAR UN R!SFRIADO EN UN DIA
'fowe las patullas Launt" de Brom~loa.
Bl botu:..rlo lo devolYOr, 111 dinero II oo 10 cura.
La ñrma K. W. Gro-n M baila eo cada cajita.

Una vez renovadas las fuerzas,
los enfermos pueden dormir tranquilos y _n? tem_e~ á los ataques
de la imo&lt;l1osa t1s1s y de otras enfermedades. Para reconstituir el
organismo y purificar la sangre,
el ui;o continuo de la Emulsi6n
&lt;le Scott de aceite de hígado de
bacalao, es el gran recmso. Sírvanse nuer-tros lectores enterarse
de lo que dice sobre el asunto el
Dr. Luis A. -Díaz y Díaz, de la
ciudad de México:
''Me es grato manifestar á ustedes, que los res.~ltados obtenidos con la Emuls1on de Scott, en
mi práctica médica, han sido enteramente satisfactorios tratándose de enfermos á quienes les ha
sido nPcesario reparar sus fuerzas ya en conYalecientes de enfer~iedades cr6nicas, que tanto
dPstruyen el organismo, como la
escr6fula, tisis, etc.''

Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
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Entre las •11poalclones del seflor Azsoblapo, en ■u testamento, ■e hlcleroD
éatae:
A sn hermana, sel!orlta Kate Feeht.n,
qoe estovo siempre con él huta aa
muerte $40 000 oro en bonos y $:.!Cí,ooO
oro d; una' de Ju póllzas de 1eguro;
l la sellora Anna A. Feehan, viuda c'lel
sellor doctor Eduardo L. Feeban, hermano del sellor A rzoblspo, $:!5,000 oro
de otra de lt.8 p6llzas, y $5,000 oro en
efectivo; l la Academia de San Patrl·
clo de Cblcago, de la que es preceptora 1u hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro lle la dltlma p6llza; A 1•
escuela • 'Santa Maria'' de en■ellanaa
prtletlca para varones, de Feehaovllle,
Illlnole que era la ID1tltoclón por la
que mÁ1 se Interesaba el ■ellor A~
blapo, se entregaron los $4,000 reataD·
tea •e la dltlma p6llu.

~úmero l. Estos elegantísimos
traJes de casa y paseo, requieren
un verda.dero gusto para su confección. El corpii'lo del primero lleva
un ele¡¡-antisimo cuellohombreras
de traje inglés, y en los puilos colócase el fino encaje de igual manera.
Deben fijarse nuestras lectoras en
que la parte superior y anterior del
sombrero luce un adorno de encaje
idéntico al del vestido. En la falda de éste y basta un poco después
de la. mitad, se hacen a.parecer las
aplicaciones de cordoncillo de seda
que parten desde el ta.lle. Por lo
que respecta. al segundo modelo,
nuestras simpáticas lectoras deben
fijarse en lo graciosa. que es la ancha cinta que cae á lo la.rgo de la
falda., sirviendo como de cenefa al
elegante adorno de eo&lt;'aje inglés.
Número 11. De una. teta mui fina
y propia para la presente estación
de ca.lores, se confecciona el traje
que representa este figurín. Lo que
contribuye esencialmente para darle la bonita y elegante vista que
ostenta, es el peto de tela diversa.,
de cruzadillo, y la. ancha y fina gasa
de encaje que de allf pende basta la
pa.rte inferior de la falda. Por lo
demás, el traje es de sencillisima
confección, y ya. nuestras lectoras,
por explicaciones que hemos hecho
a.nteriormente, conocen los proced i•
mientos que deben emplearse.
Número 13. De exquisita forma y
confección es el sombrero de este
grabado. A una forma de paja, resistente y de buen tamaño, se la hace cubrir con gasa de seda, y sobre
ésta y rodeando á la forma, secolocan cuatro hileras de pequeilos
pliegues. En uno de los lados, como puede verse en la figura, se colocan dos plumas de avestruz: una
de ellas ca.yendo sobre el tocado, y
la otra, en pequeña forma de resplandor, levantú.ndose sobre la primera.. Un a.nchl) botón forrado de
seda, completa el sencillo adorno
de este sombrero, que en todo se ha
sujeta.do á la forma de bolero. • ,.
Número H. Sobre una armazón de
paja, cuya forma puede variar de
acuerdo á. los gustos personales, se
coloca., con gracia.y buen gusto, un
ancho plegado de gasa de seda,
cuyo color ha de semejarse un poco
a.l de la forma de paja. Sobr·e este
plegado de gasa, y en lavarte posterior c..el sombrero, se hace pasar
un a guía de fio1·es. Como se ve, no
puede ser más sencilla la confección
de este sombrero, y, sin embargo,
el resulta.do que aquélla produce,
es de muy buen efecto. Mientras más
claro sea el color de este sombrero,
es más elegante. Aconsejamos un
fino azul pálido.
Número 16. Propio pa.ra.sel'loritas
es el sencillo y vistoso traje que representa nuestro grabado. La tela,
de color claro y muy poca resistencia, propia para la estación primaveral , contribuye también en gran
manera para. el buen efecto del vestido. El ancho cuellobombreras es
de muy bonita. vista, y, partiendo
de él á lo largo del talle, una vistosa. aplicación de cintilla y borlas.
La fa.Ida no lleva más adornos que
los pliegues representados en el fi.
gurín.
Numero 20. No nos cansaremos de
recomendar á nuestras lectoras este

1.-Traje de etamina con guarnición renacimiento.

elegante figurín, que representa un
traje muy serio y muy valioso. A
la buena calidad de la tela, debe
agregarse también la buena calidad
del adorno, pues aun cuando este
último no i.e encuentra. muy recargado, sin embargo, su calidad deberá ser de lo mejor. El doble cuello, uno sencillo y el otro de hombreras, produce uua. hermosa vista.;
el primero de estos cuellos se hace
cubrir con terciopelo, interi-umpido
con pequeilas aplicaciones decintas.
Las mangas, dobles en su parte infel'ior, a.sí como el cuellohombreras,

se hacen ribetear por cinta terciopelada de color obscuro.

EL MISTERIO.
Vestida con las galas nupciales,
flotando sobre sus hombros el amplio y sutil velo de desposada., sujeto á su gentil cabeza por un aro
de oro cua.jado de pedrería, bajó
Elena de Agramont á la cripta del
castillo, donde en labrados sepul•
cros de mármol, adosados de dos

en dos á los muros, dormían el sueno eterno sus poderosos antepasados.
En perpetuo testimonio de fidelidad conyugal, al lado del sarcófago que contenía. los restos de uno de
los varones de Agramont veíase la.
tumba de su esposa, ostentando
aquél y ésta las estatuas yacentes
de los en ellos sepultados. Escudos
é inscripciones esculpidos en el mármol de las tumbas parejas, pregonaban linajes y apellidos de a.mbos
esposos, fechas de su fallecimiento
empresas por él realizadas y virtu~

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 3 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

***

Pensemos, al sonreír
el abril de i:uestt-a vida
que en ftores de abril adida
el fruto del porvenir.
J. ALCOVER.

cripta familiar donde los antepasados de la enamorarla doncella dormían su éterno sueño.
Oculto en el fondo de su pecho
este desesperado amor, Elena, por
instigación de sus parientes y aun
por súplicas de sus propi os vasallos para que salvara haciendas y
vidas de las codicias de poderosos
vecinos, dió palabra de espos a á su
primo el conde de Servet, y á punto de celebrar con él sus bodas en
el castillo de Agratnont, bajó á la
cripta vestida con las gal as nupciales. Detúvose delante de la tumba solita.ria y contempló una vez
más la estatua yacente del caballero murmurando al mirarla: &lt;iQué
di¿hosa. hubiese sido al lado suyo!&gt;
Ioclioóse, después de recorre1· coa
rápida ojeada. todo el reci nto de la
cripta, lo mismo que si fuera á comete!' un crimen, y acercó sus labios de púrpura á la blancura del
mármol. El beso depositado en
aquella faz sepulcral fu~ largo y silencioso, pero en la qmetud de la
muerte le respondió un c rujido. Un
ci·ujido como de brote que se rompe· uno de esos chasquidos que suena'n en primavera pregonando la
expansión violenta de la vid a que
nace. Elena de Agramont, a terrada.
y cubriéndose el rostro con el velo
nupcial, cruzó la cripta, g anó la
puerta y subió por tortuosa escalera á los salones del castillo. Su esposo y sus parientes, ostentando
magníficos trnjes y ricas preseas,
la esperaban en ellos. L a comitiva.
nupcial se dirigió á la cap illa, y la
enamorada del mister io pronunció
un &lt;SÍ&gt; tembloroso y mentido delante de los altares.

Para un Album.
Ana, tu esposo te dice
en sus bien sentidos versos
lo que él sólo decir debe '
lo que yo decir no puedo'.

des q ue ella practicó en vid a y que
mer ecier on loa de las gentes. Contemplando sus t umbas, parecía que
no h abían muerto, sino que descansaban, unidos en el largo reposo
como en la efímera existencia, y en
a quella a mplia cripta creyérase aspirar el aliento tibio de las tranquil as d ich as conyugales, no el acre
y frío vaho de la muerte.
Elen a fué deteniéndose delante de
los sarcófagos gemelos, dedicando
una o r ación á la.común felicidad de
los que en ellos dor mían. Conocía.les como s i en vida les hubier a contempl ado, y por los manuscri tos del
castillo, por las poesías de los trovadores y por las leyendas de las
dueñas, podía reconstrttir año t r as
año la accidentada existencia ctel
esposo, l a domést ica vi rtu d, la piadosa devoción de su coinpañe1·a.
Títulos, honores, dignidades, riquezas, cuanto compartieron en vida y

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Como la fuente que riega
la palmera en el desierto
1~ ".ºz de tu amante espo;a
v1v1ficará tu pecho.

◄

La última de los Agramo nt fué
tan feliz en su matrimonio como
todas aquellas sus abuelas ilustres
que descansaban en la cripta al amparo; &lt;post mórtem,&gt; de los famosos guerreros cuyos. títulos y preeminencias compar tieron en vida.
El conde de Servet, ganoso siempre
de glori a y fortuna, abandoóa.ba.
continuamente el castillo para lograr una y otra, ya en la corte de
los reyes, ya en. los cam pos de batalla. Marido sin te1·nura, alcanzó,
si no el afecto, la fidelidad mate·
rial de su esposa, y ésta, durante
sus largas ausencias, b aj aba un día
y otro día á la cripta familiar.
Elena de Agramont pensó al fin
que la felicidad amorosa pregonada por los sarcófagos gemelos era
mentira, y que la única tumba entre cuyos mármoles desca psa.ban
restos que habían a.ma.d_o er_a tal
vez la solitaria, la del m1ster10 .. • •
Mas cuando los poder osos _condes de Servet murieron, el mismo
escultor labró sus magnífica s tum
bas gemelas con estatuas, escudos é
insaripciones, y allí, en un á!1gulo
de la cripta, quedó tan humilde Y
tan solitaria como siempre la del
desconocido caballero, ú nico acaso
que en vida había am ado mucho,
único que después de la muerte ha·
bía s ido intensamente amado.

2.-Saco-pañolón para paseo.

~~~"]

Domingo 3 de Mayo de 1903.

Que es el amor conyugal
el solo amor verda.del'o ·
el fuego de las pasiones'
no es amor, es sólo fuego.
Y fuego que abrasa y mata
e ntre espantosos tormentos
q~e al~f no viven la paz, '
m la risa, ni el consuelo.
Consuelo que el hombre encuentra.
en los b r azos de Himeneo·
fuera d'el es un arbusto '
en un campo estéril, yermo.
De las aguas comba tido
comb~tido de los vientos '
que á su desjugado tronco
amontonan cardos secos.
Si hay placeres en la vida
es, Ana, el placer pr imero,
ser esposa y ser amada
Y amar á sú esposo á u~ tiempo.
Así felices vosotros
veréis con rostro ser eno
las tempestades que rugen
y que estremecen el suelo.
Cuando recordéis alegres
vuestros amigos sinceros
de vosotros, como amigo '
también exijo un recuerd~.

; .,4-'! . ~:{

7.-Saco-paletó con adornos de encaje.

contra un peiiasco se estrella
en él haciéndose a stillas.
Cuando ese golfo dél mundo
quisieres surcar , Sqfía,
acuér date del naufragio
de la orgullos a bar quilla .

LA BARQUILLA.
De un árbol al tronco atada
y por las olas mecida,
en la rib era del mar
flotaba leve barquilla.
Bar quilla de un pescador
y su esperanza y delicia,
de los mar es vencedor·a
de cien barqueros envidia.
¡Cuántas veces viento en popa
toda la vela. tendida,
'
mar adentro fué el orgullo
del piloto que la guía!
Como el arado á la tierra
cortaba el agua su quilla,

PÁGINAS DE UN LIBRO

i
6.- Ves t ido d e ca lle y paseo.

JOSÉ DE R O'.rRE.

3.-Tra je de v isit a con fald a de vo lante.

4,-Sencil los trajes de paseo.

de lo que daban sucinta idea las
inscri pciones sepulcrale~, ballábase en la me,noria de la poderos¡¡.
doncella de Agramont, única heredera de tanto poderío, huérfana
desde los primeros años de su v ida,
·desposada sin amor y enamorada
ele un misterio que en vano intentaba descifrar acudiendo con terca
porfía á los empolvados pergaminos ó á la vaga memoria de las leyendas.
Allí, en un ángulo de la cripta,
como rechazado por los invencibles
guerreros y las virtuosas dueñas,
cuyos sepulcros aparejados perpetuaban las dichas conyugales de la
familia de Agramont, veía.se en humilde sarcófago sin escudos heráldicos y sin inscripción alguna la
estatua yacente de un joven caballero, vestido en efigie con sencilla.
armadura y mostrando ea su rostro, debido á habilísimo cincel, un
sello de melancolía que contrastaba
rudamente con el aspecto augusto y
tranquilo de las demás cabezas sepulcrales.
La soledad de aquella tumba, su
carencia de adornos é inscripciones
y el no sé qué de tristeza que el es-

cultor había comunicado á la marmórea figura, inspiraban á todos
los que la veían nn sentimiento de
piedad. Elena, mujer al fin, tras de
compadecerse un día y otro día del
i¡?norado caballero, tan solo y tan
triste en aquella cripta de tumbas
gemelas que con su aparejamiento
pregonaban más allá de la muerte
la ventura de amar y ser amado,
fué insensible,nente cayendo en la
misma melancolía que reflejaba el
rostro ele mármol del desconocido
caballero, y al fin, en el silencio
del subterráneo enterramiento, se
confesó á sí misma la locura de
amará aquel muerto anónimo con
la honda é intensa ansiedad con que
se ama al misterio.
En vano revolvió febrilmente los
manuscritos del castillo, buscando
en ellos por lo me nos su nombre; en
vano suplicó á los trovadores que
la refiriesen todas las leyendas de
su familia, aun aquellas ennegrecidas por el crimen; en vano apeló á
la memoria de los más viejos servidores y vasallos de los Agramont;
na.die supo decirle quién fué aquel
muerto adorado, ni por qué extraña circunstancia se le enterró en la

Ia flor dtl 6ranado.
Un doncel enamorado,
para tributo de amor ,
iba á arrancar una flor,
la roja flor del grana do.
En su cáliz coronado
suspiró una voz arcana;
.....:coge la rosa galana,
coge el clavel encendido, .
mas no la flor que ha n acido
para ser fruto mañana.

6.-Bordado de aplicaciones,

..

cual ave que cruza el viento
las olas cruzaba altiva.
De cien tormentas se vió
rudamente combatida,
y las ondas alteradas
en su proa se rompían.
Que era diestro el pescador
y velera su barquilla.,
de los mares vencedora,
de cien barqueros envidia.
En la ribera arenosa
l as redes al sol tendidas,
el pescador recostado
tranquila.mente dormía.
Y de las glorias recientes
orgullosa la bar quilla,
a.sí discurre insensata
ha.blando consigo misma:
&lt;Si yo de los mares
las tormentas venzo
domando las aguas,
domando los vientos;
Si yo soy la envidia
de tantos barqueros,

y á todas las barcas

atl'ás me las dejo;
¿Por qué en esta orilla,
mi fama perdiendo.
del tronco de un ái·bol
atada me veo?
No más sujeciones:
yo libre ser quiero,
no quiero más l?UÍa.,
no quiero más dueño.
Yo sola cruzando
los mares soberbios,
eterna mi gloria,
mi nombre haré eterno.&gt;
Por negra nube agitada
arrecia entonces la brisa,
y del tronco que la gyarda
desamarra la barquilla;
De los vientos y I as olas
fu1·iosamente impelida,
pierde de vista á su dueño,
pierde la tierra de vista.
Débil juguete del agua,
sin rumbo cierto ni guía,

LA EMBRIAGADORA. - ¿Nuestra
encanta.dora, ó la que aspira á ser·lo, es rubia? ¿Tiene la exp1·esión
del r ostro viva y provocativa, con
las mej illas pálidas, los labio'l rojos, reflejos dorados en la cabellera, la nuca redonda y firme, matizada de ámbar?
Hará pa.lidecer todavía más sus
mejill as, enrojecerá sus labios, sea
humedeciéndolos, sea poniéndoles
carmín; dará á su cabellera una
coloración más ardiente, y sobre
su nuca, que enseñará, colocar á,
con un desor den á propósito, pequeños bucles, á los cuales dará un
aspecto indomable.
Si es de noche, colocar á en sus
cabellos rizados un lazo ó una flor
encar nada; el vestido de tul rojo1
con un escote muy abierto, dejara
ver sus h ombros nacarados; largas
mangas de tul, flotantes, dejarán
al descubierto sus brazos muy blancos; un cinturón de muaré rojo, ceñirá su talle flex ible, no muy apretado.
Si la línea del cuello es put·a y
los brazos son hermosos, no se pondrá ninguna alhaja.
Y esa rubia que, vestida de azul
ó de gris, de mal va ó a.un de rosa,
parecería sosa, con ese t r aje de co_.
lor vivo toma un aspecto a.pa.siom,do.
Y de todos los cuerpos, el más
sencillo es el que mejor sienta. co..i
ese ti·aje; es decir, el cuerpo fruncido en forma de abanico por delante
y ,por detrás. Las hombreras estái:i
formadas por un lazo gracioso de
muaré ó satín encarnado.
La morena de ojos negros, de
mi rada intensa, si tiene la tez pálida, podrá ponerse este mismo t r aje
con igual éxito. Sin embargo, hay
algunas á quienes no sienta bien.
Parece que el cutis se pone a.ro arillo
ó rojo de color de ladrillo. En este
caso, habría que reemplazarlo por
el amarillo pálido ó el botón de 01·0.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 3 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

1)oonjngu 3 de Mayo "!li8 1903.

pecie de va.sos místicos, flores exhalando el último suspiro con un perfume de ensueño exquisito.
Si es de noche, una. claridad discreta, atenuada por las pantallas
de encajes.
Por último, vestidos de seda rubia, con lazos malva. ó azul muy
pálido ó de color gris; ha.y en el
gris tintes de una delicadeza muy
asombrosa. Todo lo que rodea á. la
bella y triste melancólica debe ser
de una. elegancia dulce, particularmente distmguida.; distinguida. en
su peinado sencillo y no riz~do, en
sus meneos de cabeza. algo inclinados, en sus posturas llenas de seriedad, en su sonrisa, qúe nunca.
debe estallar, en sus maneras llenas
de cansancio, como si no pudiera.
sufrir el peso de la vida. Habla con
gesto pausado, con voz doliente,
muy dulce, como oprimida, entrecortada. por los suspiros, con reticencias, que son como misterios
a.ñadictos a. los misterios de su tristeza., al misterio de sus ojos de esJinge cansada.
La encantadora melancólica, con
su mirada. vaga, que parece implo•
rar la p1eda.&lt;1 y el il.mor, es una. mujer adorable, a la cual un hombre
que tiene en el corazón cierta t.er•
uura. no sabe cómo resistir.

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INTROITO.
Musa: roza. con tu ala.
las cuerdas del guitarrillo,
y sopla en el caramillo
las quejas que Pan exhala.
Flexiblemente resbala
por estas rimas sin brillo
y en su ropa.je sencillo
prende siquiera una gala..
El surco aguarda tu grano:
Ruth-con hoz de plata-siega
la ortiga. del ripio vano;
y, como niña que juega,
junta. el ritmo castellano
á la. bucólica. griega.
JUAN B. DELGADO.
Despreciar la vida no es prueba
de indiferencia ante la muerte.
9.-Vestido de amazona con talle Jaquet.

En los ca.bellos, dos plumas negras,
coloca.das á la. Mefistófeles, recogi·
das por una. peineta de oro bien
cincela.da., ó también por alfileres de
oro 6 broches guarnecidos de topacios, si no se tienen brillantes.
Son unos trajes preciosos dentro
de su sencillez y hasta. ricos por su
colorido. Todas las mujeres pueden
gásta.rlos y hasta. hacerlos ellas
mismas.
Estos trajes son esencialmente
embriagadores.
LA· SUGESTIVA. -¿Qué se entiende
por sugestivo, palabra que se a.plica. hoy á ca.da paso?
La. palabra sugestión tenía antigua.mente mala. significación: sugerir malos propósitos.
Desde las experiencias del hipnotismo, en las cuales un médium ejecuta. un movimiento detei·minado'
por ca.usa de la. sugestión, esta. palabra., que está de moda, se aplica.,
en la. literatura. actual, para todo
efecto que somete ó aniquila. la voluntad.
La. belleza sugestiva es, por consiguiente, la. que atrae la atención
sin quererlo, la. que sugiere pensamientos a.morosos ó cualquiera. otro
atractivo imperioso al cual es imposible substraerse. Es la. obsesión
del espíritu y del corazón, por un
género de belleza. particularmente
atractiva. ó penetrante: por ejemplo,
una mira.da. repercute en el corazón
y se incrusta.
'El recuerdo de esa mirada nos
persigue, nos acompaña á todas
partes.
Tal sonido de voz, de r epente, hace vibrar en nosotros ciertas cuerdas, nos causa una impres ión que
desconocíamos antes y que no podemos definir: permanece en nuestro
oído, en nuestra. memor~. Pensar
ell ell!l e¡¡ seguir oyénd9la., y el re•

11.-Traje reforma para casa.

cuerdo nos cnusa la misma. emoción.
A no dudar, ha.y bellezas naturalmente sugestivas y conmovedoras;
pero tal toca.do, tal efecto de color
ó de luz, pueden dar á un rostro
que hasta. entonces había pasa.do
inadvertido ese atractivo singularmente sugestivo y conmovedor.
A veces, un solo detalle en el toca.do basta. para. producir ese efecto.
Ejemplo: Una. mujer morena de
tez de color de ámbar, con un cuerpo escotado de terciopelo a.ma.ra.nw, borda.do de azabache y guarnecido con encajes negros, es decir,
la chaquetilla española ó Fígaro,
adquirirá, sólo por el color del corpiño, un aspecto meridional, algo
exótico, que llamará la atención.
Una mujer rubia, con traje de satín maravilloso color crema, muy
vaporoso, con franjas de hierbas
verdes, mezcladas con nenúfar, y un
· peina.do en armonía con el -traje,
tomará el aspecto sugestivo de una.
Ofelia en traje de baile; ó si no, el
vestido blanco y sencillo dela Margarita de Fausto, ó cualquiera otro
vestido que recuerde trajes históricos ó románticos, en armonía con
fa náturaleza y el estilo de la belleza de la que lo lleva.
A veces, basta para producir un
gran atractivo, para llamar y retener la atención, un pequeño detalle
en el tocado: una plurua, un ramo
de flores, una. cinta, un mechón de
pelo dispuesto con arte, ó mejor dicho, con cierto &lt;chic.&gt;
LA MELANCÓLICA. - Ciertas mujeres gustan por la expresión melancólica del rostro. Una joven
melancólica despierta la.curiosidad
de los corazones tiernos. Y entre
los hombres hay muchos que son
susceptibles de ser conmovidos profundamente por esla. clase de sensi-

bilidad,

El hombre tiene afición á proteger
teme sobremanera la dominació~
fem~nina; ve en ello, y es un absurd_o, un ataque á su virilidacl, como
s1 en resumen no fuera él siempre
el dominado. A pesar de todo la
mujer algo triste, enfermiza., si'cabe, que parece implorar protección
y apoyo, le gustará más que una
mujer fuerte y alegre.
Es una de sus debilidades: sentir
su corazón tiranizado por un ser
débil, sin pensar que no hay nada
~ás peligroso para su independencia que esas déspotas débiles y encantadoras.
_Esa. tristeza., esa melancolía, empiezan por despertar su curiosidad.
¿Cuál será el motivo de su tristeza·~
¿Qué decepción a.morosa causa es~
melancolía? En todo caso, necesita
que se la consuele, está pidiéndolo
¡Cuántas mujeres saben perfecta:
mente hacer vibrar en el hombre
que la mayor parte del tiempo sól~
es un I:i~o grande, la cuerda. del enternecimiento!
Las ~a.y muy hábiles, que saben
ma.ra v1llosamente parecer melancólicas C?n aires de desengañadas.
No decrmos que sea pura. comedia.
de su pa.rte;pero las hermosasdesengañ9:das, tien~n una propensión á
la tristeza., 6 independientemente de
su mane ra de ser, tienen en su rostro ciertas líneas, ciertos gestos en
los labios que expresan la melancolía, como otras ex presan la alegría.
Además, hay adornos ó trajes que
acentúan estas expresiones 6 estas
.actitudes: l as telas de colores matizados , el malva, el h eliotropo p álido, el ver de tierno, el azul obscuro.
Si es de día, una claridad d ulce
ta mizada por cortinas triples e n u~
gabinete en que r eina un sile~cio de
iglesia, y en gra.ndes ja rrones, es-

.
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13.-Sombrero en forma de bolero.

•

La Casita Triste.
Yo tengo una cása
en medio del campo,
con las venta.nita.s pintadas de verde
y en las ventanitas macetas de nardos,
y tras las macetas,
a.legres cantando,
prisioneros en jaulas de alambre
están los canarios.
¡Qué tiernas y dulces son las carceleras
que cantan mis pájaros!

*

En verdad el presente no es más
que un instante mostrado científica·
mente por el cronómetro.

Y o tengo una. casa

'-..
/
--=---

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14.-Sombrero de primavera.

en medio del campo,
con un huertecillo sembrado de rosas
lleno de claveles granates y blancos, '
y una fuentezuela
al pie de un peñasco,
donde el agua sa.le tan fresca y tan limpia
con rumor tan blando,
que parece un murmullo de besos
que viene lejano.
¡Ay qué fresca y que limpia es el a.gua
de la fuentezuela del pie del peiia.scol

Yo tengo una.casa
en medio del campo,
donde hay una parra muy vieja que entolda.
con sus pámpanos verdes el patio.
El patio risueño
donde el sol de Agosto detiene sus rayos
El patio risueño,
·
con su pozo al lado,
y las uvas que penden del tacho
en racimos que apiñan los granos
y aquel airecillo
'
que viene del campo
y refresca al llegar á la sombra,
su a.liento balsámico.
¡Qué sombra más rica que presta la parra
que entolda mi patio!
_
Y o tengo una casa
en medio del campo,
y en ella una moza como el a.gua limpia
más blanca que un nardo
'
y es rubio su pelo como las mazorc~s
como las mazorcas del maizar cercan~.
Su cuerfJO es de junco,
son rojos sus labios,
sus labios son rojos, como las cerezas
que penden del árbol.
Y tiene los dientes,
los dientes tan blancos,
que parecen flores del jazmín frondoso
que crece gallardo
muy cerca del agua de la fuentezuela
de la fuentezuela del pie del peñasco'.
¡Qué linda. es la. moza de aquella·casita
que tengo en el campo,
con su tez de nieve,
cou sus ojos garzos! .... ·

Yo tengo una. c&amp;.sa.
en medio del campo
con sus venta.nitas que la lluvia azota.·
secas las macetas que tuvieron nardos· '
sin rosas el huerto;
'
sin pámpanos verdes que entolden el patio·
y en la fuentezuela,
'
en la. fuentezuel!' qel pie del peí'l'.11,s&lt;;g
10.-Saco-palet6 con cuello hombrera•

i:

12.-Traje de paseo con falda de volante en forma.
y_a º? se oyen nunca rumores de besos
srno_de sollozos que vienen lejanos.

En aquella casa

ei:i medio del campo,
n~ crecen las flore;;

tu cantan los pájaros.

Al caer una tarde de invierno
dentro de una. caja forrada de blanco
con la cara de un ángel dormido,
'_
las.manos cruzadas, marchitos los labios,
sahó de la casa la moza. tan linda
del pelo colgando,
'
de la tez de nieve,
de los ojos garzos ... .. .
Yo t,engo una casa
muy triste en el.campo!
ALFREDO

C.AZA.BAN.

-

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domdingo 3 de Mlaiyo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

y la coquetería, que se traduce por
el deseo de agradar; ésas son nuestras armas.
El divino Sófocles pone en los labios de Antígona. el verdadero concepto de mujer, cuando exclama:
&lt;Yo para amar nací,nopara odiar;&gt;
y el inspirado Espronceda, al que
se le ha at1·ibuído tanto de lo que
no escribió, hace decir á un héroe
de &lt;El Diablo Mundo,&gt; dirigiéndose á un salvaje amante:
&lt;Llevar un ramo de flores,
mejor que un puta! te cae.&gt;
Pero dejando digresiones nacidas
del título de este artículo, vamos á
ocuparnos de las «armas&gt; de que
pienso tratar.
La &lt;toilette&gt; femenina es un arte
verdadero; combinar los colores
para que la. figura alcance el .náximun de intensidad sin destruir la.
armonía, y hacer que los matices
de las telas y adornos se combinen
con la. tonalidad del cutis, de los
ojos y del cuello, requiere condiciones de verdadera artista.
Pero aún más que las líneas generales, tienen importancia los que
hemos dado en llamar «pequeños
cleta.lles.&gt;
En el zapato, el pañuelo, el manguito, el quitasol y el abanico, se
encuentra siempre la distinción
completa. entre la dama. verdadera.
y la que aspira á imitarla..
Hoy que las brisas primavera.les
llegan hasta nosotras, voy á ocuparme de los abanicos y de las sombrillas.
Unos y otras son verdaderas armas femeninas que aumentan la.
gr11;cia. y belleza. del conjunto de la
«toilette&gt; y revel a.n el gusto delicado de su dueña.
La industria moderna ha creado
preciosos y ricos modelos en abanicos y sombrillas.
Los bellos abanicos «imperio,&gt;
con sus vitelas sombreadas de lentejuelas de plata; los preciosos abanicos de gusto moderno, en los que
domina el brillante bordado de
cuentas de a.cero; los delicados bor23.-Blusa suelta con adornos de encaje.

dados de encaje, y los que ostentan
elegantes pinturas, lucen sus primores al lado de los sencillos japoneses.
Los varillajes de nácar, metal,
madera y marfil son preciosos, y lo
más notable son los precios,que ponen las más lindas imitaciones al
alcance de todas las fortunas, atestiguando así las ventajas que nos
reporta la moderna industria..
Las sombrillas bordadas á mano
constituyen el celou&gt; de 1a. novedad,
y las hay de los colores y matices
más delicados.
Siguen también disfrutando el favor de la moda las sombrillas lisas
y con adornos de eneaies cal a.dos,
representando formas de pájaros,
lazos y mariposas transparentes.
Para las señoras de cierta edad,
nada más á propósito que los centout-cas,&gt; de riquísimas sedas y
suaves colores.
Otra. novedad modernista presentan este año los quitasoles, los púños de plata, metal y esmalte, de
un trabajo primoroso.
El puño de acero de Eibar con
sus lindos a.damasquinados de oro,
verdaderos é imitados, gozan del
favor de las damas; cuyas delicadas manos resaltan con suma blancura sobre el obscuro y bruñido
metal.
Estas son las armas de que hoy
pensaba hablar á las señoras, y segura de no infundirles miedo, creo
que padres y esnosos se apresurarán á proporcionárselas.
¡Oh pretendida debilidad de la
mujer, que eres fuerte con el trozo
de nácar entre las manos!
LA VIZCONDESA
DE CHATEAU D'EAU.

A UNA ROSA.
Vagando en el prado un día
En que la multitud de flores
Sus diferentes colores
Ostentaban á porfía.

anciano, que lentamente volvió á
sentarse en su banco de piedra.
Se cambiaron caballos; los sirvientes del grao señor habían arrojado debajo del carruaje algunos
restos de su espléndido desayuno:
los perros del pobre y del soldado
se precipitaron encima¡ los caballos partie1·on ...... uno de los perros fué aplastado .... era el del pobre. Lanzó un grito, y su última mirada fué para su amo, !,. ue arrodi·
Hado cerca de él, no podía hallar
una lágrima.
-Tomad, buen hombre- le dijo mi
hermana, y dos monedas rodaron á
un lado¡ no les prestó atención,contemplaba á su perro.
El soldado lloraba y parecía indeciso¡ en fin, pareciendo hace1· un
esfuerzo sobre sí mismo, se acercó
bruscamente al anciano, poniéndole
en la mano la cuerda que ataba á
su perro, y le dijo:
-Tomad, buen viejo, luego voy á
llegará la choza de mi padre..... os
dejo á mi fiel Medoro. Adiós:
Y enjugando sus ojos con el revés de su mano mutilada, tomó su
saco y se fué precipitadamente.
El pobre acariciaba :í. su nuevo
compañero; pero sus miradas estaban siempre fijas en el cuerpo de su
pobre y viejo perro.
Mi hermana me dijo:
- Ese soldado es más afortunado
que nosotros: ha dado un amigo al
infeliz..... nosotros no hemos podido ofrecerle más que dinero.

Explicadón dt

nuutros grabados.

G. CARBÓ.

PARA CURAR UN R!IFRIADO I N UN D1A

Tome _las pastilla■ Launt• de Bro m ~
BI botu:wio le devolved: ■u dinero 11 110 ■e can.
La firma K. W. Gran N halla u ceda oajla.

Cuandoun médico eminente dice
que ha usado un preparado por varios afios, no hay lugar para dudar de la eficacia de ese preparado. Las siguientes palabras son
del Dr. D. J. R. Icaza, de la ciudad de México:
«Tengo la satisfacción de decirles que hace varios afios he recomendado á muchos de mis enfermos la Emulsión de Scott y estoy
convencido de que esa preparación
es un buen tónico reconstituyente
y tiene la ventaja de que muchos
niños la toman con verdadero
gusto."

Dtl Tllmo., Sr. Jlrzobispo J «ba1.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado e, .,.
slstía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

Hace pocos d1u que sé practlc6 la
apertura del testamento del Ilnetrfalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. Feellu
en la eluda• de Chlcago, Illlnola. La
lOrtUDa di dlstln&amp;11ldo prela•o uceadlG 11. cerca de $125,000 oro amerlca■o ;
7 segO.n el lnnntarlo que ae ha pub'I·
cado, los bienes que •eJG fueron como
Jlgue:
Dos pGllzas de • 'La Mutua,' • Compa111a de Besoroa sobre la Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada una, o sean . . . .$50,000
Dlvlllendoa acu!!lulados 80·
bre una Ce las pGUzas. • 9,829
Otra pG!lza de seguro. • . 14,000
Acciones en efectivo 7 en
Bancoe. • . • . . . . • 87,000

oro
oro
oro

oro

Entre las •1sposlclonea del aellor A'Zzoblspo, en au testamento, 11e hicieron
éataa:

ARMAS FEMENINAS.
Tranquilizaos, quel'idas lectoras¡
no pienso hablar de ninguna de
las máquinas de destrucción antiguas ó modernas, que por mucho
que se preseqten en formas delicaqas y encantadoras, yo 'no consideraré nunca. como armas de la mujer.
La mujer no tiene más armas que
las naturales; la gracia, la belleza

Su aroma. intenté aspirar,
Y le aspiré delicioso,
Y luego quise afanoso
Sus frescas bojas besar.
Lleno de loca alegría
La acerqué á mis labios presto,
Mas un gusano funesto
En su corola escondía..
Y cuando encontrar soñé
En su cáliz ambrosía.,
Del insecto que tenía
La ponzoña sólo hallé.
La apariencia me engañaba:
¿Quién dijera de esa. rosa,
Al mirarla tan preciosa,
Que un vil gusano guardaba.?
Así hay mujeres que son
A la faz der mundo hermosas
Y que ocultan cual las rosas'
Veneno en el corazón.

EL TESTAMENTO.

E. SUE.

Se reservan camas en,carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,sol1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San Franolsoo, llilm. 8, ltll,Jxloo,

a. 11.

••••••••••••••••••••••••••••••••••
loo

Domingo 17 de May-o die 1908.

. Una rosa allí encontré,
Cuya. belleza y encanto
Cautivó mi atención tanto,
Que á contemplarla llegué.
Me pareció de las flores •
Que perfumaban el prado
La. de olor más delicado
Y de más lindos colores.

A su hermana, sellorlta Kate Feehan,
que estúvo siempre con él huta • •
muerte, $40,000 oro en bonos 1 $25,000
oro de una de las pGJlzas de aesuro ;
11. la sellora Auna A. Feehau, viuda del
sellor doctor Eduardo L. FeehaD, hermano del sellor Arzobispo, $21S,000 oro
de otra de las pGllzas, 7 $5,000 oro en
efectivo ; 11. la Academia de San Patrl·
clo de Chlcago, de la que es precep~
ra su hermana., Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la 1l.ltlma pGllza ; i la
escuela • 'Santa Maria'• de enaellansa
prlctlca para varouea, de FeebanTllle.
llllnols, que era la lnstltuclGn por la
que mll.s se Interesaba el aellor .A.nOblspo, se entregaron 101 $4,000 reataJI·
tes •• la 1l.ltlma pGIIIL

Número l. Los elegantes trajes
de casa y de visita que representa
este graba.do, son de sencilla y
vistosa confección. El primero, de
falda lisa y con guarniciones de
cintas en su parte inferior, no lleva
más adornos en la blusa. que un
ligero tableado en la parte delantera, y botonadura de metal en las
mangas. Una corbata. de1;eda negra.
con gasa blanca en las extremidades, completa el adorno de este
· elegante vestido. Por lo que respecta
á los otros dos, de paseo, debemos
manifestar á nuestras lectoras que
las telas de estos vestidos son de poca.
resistencia y lo más ligeros posible,
en consonancia con la actual estación primaveral. Uno de los trajes
es sumamente original y vistoso, lo
cual se logra haciendo rematar en
picos el sobretalle, que ha de ser de
un color más obscuro al resto del
vestido. En la falda se sigue disposición análoga á la de la blusa.. El
último de estos trajes lleva como
único adorno un eleganti&gt; cuello de
encajes de guipur, y cuello, pujios
y cinturón forma.dos con cintas de
terciopelo negro.
Número 2. Vistosos y ricos trajes
de paseo propios para señoritas de
talle esbelto, y cuya confección tiene que ser muy cuidadosa para que
produzca el efecto que se desea. El
primero de estos trajes, de blusa
torera, lleva un magnífico cuello de
punto de Inglaterra rematado con
cinta maravillosa y fleco de seda.
El peto, de gasa de seda blanca,
tiene en su parte inferior un rosetón,
también de cinta maravillosa, terminado con fleco. Un ancho cinturón
de seda rodea el talle, y los puños
tienen un pequeño adorno de punto
de Inglaterra, igual al del cuello.
El segundo grabado representa un
traje de gasa de seda, color crema,
con anchocuellohombreras y canesú
de encaje, rematado en su pa1·te
inferior con dos aplicaciones de seda
y cordoncillo. La parte inferior de
las mangas, se hace rodear con
angostas cintas de encaje igual al
de los puños. La falda es enteramente lisa.
Número 3. El grabado representa
un elegante saco paletó con botonadura de concha nácar, mangas de
campana y bolsas cruza.das. El
cuello debe ser muy ajustado para
dar á esta. pieza de ropa el i_i.specto
de elegaDcia que la caracteriza. La
tela de este saco paletó, es de paño
color gris.
Número 4. Corpiño'J blusa_ para
niños de corta edad. El primero
lleva un triple cuellohombreras y
cintas de seda adornadas con grupos de botonaduras de metal. Un
cinturón de la misma tela del vestido, rib~teado con la misma cinta de
seda, rodea el talle; los puños se
confeccionan de manera de hacer
juego con el tl'iple cuellohombreras.
I,,a. blusa, para niños de7 á S_añus,
se tablea en la parte anterior de
mod.o deformar una angosta. pechera. El cuello doblado es de la misma
tela,y una pequeña corbata de color
obscuro complementa la blusa.
Número 5. Para este traje de paseo, semejante á otros qufl hemos publicado en números anteriores, de-

1.-Colecci6n de vestidos de casa y

ben ohserva.rselas explicaciones que
con toda oportunidad hemos dado
á conocer á nuestras lectoras. Un
ancho cuello de encaje inglés cubre
la parte superior del talle, y el
cinturón, de ancho listón de seda,
se ha.ce terminar por un moño, con
dos grandes bandas colgantes, en
la parte posterior del vestido.
Número 6. Sombreros de flores y
plumas, adecuados á la actual-estación calurosa. El que ostenta la
ancha pluma, debe llevar al principio de ésta un vistoso broche de
metal. Aparte de estos adornos,
sól-o se hace rodear la forma de paja
con gasa de seda, que se pliega con
gusto y elegancia. El segundo de

los sombreros lleva tan sólo adornos flora.les y de listones de seda.
Ambos sombreros son elegantísimos
y producen un efecto sorprendente.
Número 8. Trajecilo infantil para.
niilas de 6 á 8 años, confeccionado
con tela de poco cuerpo y arreglado
á los últimos figurines infantiles.
En la parte inferior del pequeño
traje se adhiere un lienzo de la misma tela, que se pliega y se adorna
con cintas angostas. Al cuello, con
pequeños adornos de enea.je, se le
hace tomar cierto vuelo en sus dos
extremidades, de manera de cubrir
los hombros. En la parte inferior y
delantera de este cuello, se ponen,
como único adorno, dos listones de

visita.

color semejante al del trajecito.
Por lo demás, el vestido no requiere
minuciosidades de ninguna especie,
y las niñas deben de llevarlo únicamente en juegos y paseos campestres.

El Grano de Arena.
En la playa dilatada
que baña la mar serena
ó rugiendo alborotada,
un tenue grano de arena
nada significa, nada.
Mas, si se llega á observar
cómo marca en un reló

�EL MUNDO ILU STRADO.
Domingo 17 de Mayo de 1903.

Domingo 17 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

el tiempo que va á llegary el tiempo que ya. pasó
par-a. nunca más tornar-. . ..
Exclama. el alma con pena:
-¡No r-uedes, grano de a.r-ena,
detente! que, en tu ca.ida,
quizás r-ompas l a. cadena
que une á la tierra mi vida.!
,S i a.l lado del Oceano
no es nada ese tenue grano,
también indica., en verdad,
dónde acaba el ser- humano
y empieza la. eterni dad!

•

E L MA~UÉS DE VIVEL.

SED DE 8L8BIA.

E l tío Esquilón adivinó más que
v~ó l a caída de la llave, y comprendiendo que estaba encel'I'ado stn escape posible, quiso cogerla al vuelo; á pique de estrel l arse, se abalan zó á detenerla. y la si&lt;Yuió con
estúpida. mirada en su d~sce nso.
Desp ués, rápido, veloz, anhelante
angustiado, corl'ió á la puerta del
campanario, la golpeó con todas
sus fuerzas, la molió á patadas intentó arranca.ria de cuajo. Tod~ en
vano; la cerradura. resistió al t r emendo empuje, y fallida su esper-anza de violenta.ria., 1·ugiendo de
ira comenzó á gritar el pobre hombre para que le abriesen, pero sus
voces se perdieron en aquella altura, y entonces, jadeante, fatigoso,
de strozadas sus ropas y llenas de
polvo y telarañas, con las manos
acardena.da.s y r-ota.s l as uñas, se

ta Ultima l;oJa.

111 mejor parte del alma!
Tú infundes sublime calma
y tristeza. bienhechora.!
Ay de mí! . .. . tu seductora
y celestial armonía
cuántas veces calmaría.
este afán que me devora.

Hoja, de tantas en pos
dad á un triste que os escoja,
Y comprenderán poi· vos
que es trist-e como uu adiós
la última boja.

A. LóPEZ DE AYALA.

Ay! cu ande el chopo aterido
rudo el aquilón despoja
con monótono ruido
siempre le arranca ~n gemido
la última boja .

ANACR EONTlCA
Hoy mi Dol'isa
se va á la aldea,
pues se recrea
viendo tl'illar.
Sígol a a.prisa·
cuantos placeres
Ma.otua tuvieres '
voy á olvidar. '

Pobre de gala y encanto
tal vez un libro se arroja
tal vez i nte1·esa. tanto
'
que se humedece de llanto
1a última b oj a.
S i bojas de fecunda palma

Que ya no quiero
más dignidades :
las vanidades
me quitó a.mor.
Ni fama espero
ni anhelo á nada·
sólo me agra da '
ser labrador.

E nt r-e l a bruma del monte
na.ce á lo lejos la nnbe,
á impul sos del viento sube
y atraviesa el h orizonte;
y va ma rcando su vuelo,
en lluvi a siempre fecundo,
con un arroyo en el mun do,
con una estr ella en el cielo.

Voy amoroso
para servirl a,
quiero segui rla.
por donde va.
Ver á el hermoso
tri6ro a marillo
l uego en el triÚo
se sentará.

En l as brumas del misterio
n ace e l hombre, y peregr i no
m a r ch a. á illlpulsos del desti no
á p a rar- a l cementeri o.
¡Oh, q uién pudier a su no~bre .
g r-a b ar con llanto en l a b 1stor1a,
y con un r-ayo de glor-ia
en l a memoria del hombre!

Y o i ré con ella

I GNACIO MENDIZÁBAL.

Y el diestro braz¿

en s u regazo
reclin aré.
La ninfa bella
me dará vida
agradecida.,
viendo mi fe.

ta tocura 4d tampanarto.

,

Como acostumbr aba. á ' ejecutar
durante l as funciones religiosas,
desde q ue a ntaño le acontecieron
no se sabe q ué lances con un muc hach o, cerró el tío Esquilón 111,
p uerta del campana r io para que no
se col asen los chicos, guardóse l a
ll ave en l a chaqueta dentro del bolsillo externo del pecho, bol sillo que
esta.ría r-epleto sin dud a., pues se
queda.ron las guarda s asomando, y
luego de encender u na. colilla. de
puro y de quitar se dos ó tres veces
la gorra, para. rascarse la enmara.fiad a ¡ielambre, r equir ió el r-eci o
cáñamo, y talán , tolón, comenzó á
sonar e n lo alto de la torre el doble de d ifuntos, mientras en l as espaci osas na.ves de la. i glesia repercutía.o, como contestándole, los sonoros acordes del órgano y las lú gubres sal modias de los sacerdotes.
Había. funer-a.l para rato, pues
era. el muerto de arraigo en el p ueblo y de posibles. Otras veces aprovechaba. el tío Esquilón el tiempo
que duraban las misas de cuerpo
presente, en repasar en su memor ia
los repiques extr aordinarios, l os
sepelios pro b ables y las fiestas de
primera que acontecerían en el mes,
listín mental que siempre estaba
estudiando el buen hombr e por- virtud de los tl'es i mportantes cargos
de campanero, sepulturero y sacristán menor- que en la pal'l'oquia desempei!a.ba. Y el tío Esquilón se entregaba á reflexiones tale s sin descuidar por eso el doble, en fuerza
de l a costumbre; aunque calmoso
i,or naturaleza y seguro de que lo
mismo le valdría campanada más ó
menos, allá til'aba. de la cuerda del
b adajo, sólo cada cinco minutos.
Aquella maña.na mostrábase el
pobre tío Esquilón ceñudo y som br ío, con el rostro l le uo de sombras. A no dudarlo, la tormenta se
desencadenaba deshecha en el alma
de aquel hombre,teniendo el vértice
en su cer-ebro, pues su frente a.parecía surca.da de profundas arrugas, caía.ale los párpados como si
fuesen de plomo é inclinaba su cabeza; abrumada tal vez por la cer-razón de sus pensamientos. Varias veces se olvidó, en su éxtasis,
de darle al bronce, y cuando salía
de su distracción, vacilaba en tocar la grande ó la chica, como si
hubiese perdido la cuenta. A lo mejor se oía, entre toque y toque, como el rumor de un suspiro ahogado por la vibración de las campana.das; y afel'l'a.do á las cuerdas, de
pie, d~recho, con la rigidez de una
estatua, de cara. al mechina! de la
torre, que le circundaba á mallera
de una hornacina, tendiendo la vis-

De esotros trillos
que están más lejos,
los zaga.lejos
me eo vidiar-án.
Mil cupidillos,
viendo á la bella,
en torno de ella
revolarán.

4.-Corpiño y blusa, pa ra niños de corta edad.

2.-Elegantes tra j es de paseo.

ta por el paisaje sin detenerl a en
ningún punto, sin fij arla en oiugun a parte, sin ver acaso, con la
mente extraviada por la borrasca.
de sus ideas, y el pecho oprimido
por el huracán de sus sentimientos,
fué aflojando en el doble el campanero basta soltar las cuerdas; cayéronsele los brazos, y dos l ágrimas silenciosas le resbalaron por
las mejillas, lluvia tardíaé ineficaz
que no disminuyó en na.da el fluido
de aquella tempestad solita.ria presenciada sólo por las grandes ci.güeñas de la torre del reloj, que
apoya.das sobre una zanca, se preguntaban para su buche, qué diantres acontecería al vecino de al lado, para haber así enmudecido tan
de repente las campanas'?
¡Ah! ¡Mentira.! ...... ¡Imposible !
aquella revelación era una infame
calumnia., un repugnante salivajo
que la envidia escupía sobre el
buen nombre de su bija, más pura
que el &amp;,ire que ali í en el campa.o ario se respiraba. ¡Imposible! ¡Cómo
ella, tan cándida, tan pudorosa.,
tan formal, había sido capaz de enlodar las canas de su padre, de
amargarsu vejez µara siempre!La.s
palabras mentidas del hijo del alcalde, de aquel libertino sin conciencia., habían tenido fuerza par a
vencer la virtud de la débil muchacha, sin que hubiera sido capaz de

detenerla en la pendiente el recuerdo del pobre viejo, para el que ella
era el rayo de sol que animaba el
iovier-no de su vida!.... No se podía creer eso; ¡nunc a! P ero el veneno de la duda intoxicaba. ya e l
corazón del infeliz ca.mpa.oel'O, y á
pesar de su lucha cicló pea con la
voluntad rebelde, se ntíaseimpotente para alejar de su pecho la horrible leva.dura. de las sospec has.
Y en éstas, sus mfradas erran tes
se fijaron maquinalmente en uno de
los patinillos de la iglesia, por el
que se entraba á. las c ovachas que
de habitación le se1·vían. Allí, junto á la añosa parra, recosta.da. sobre la pila de pied1·a. del Ja.vadel'O,
en la que descansaba. un montó o de
r etorcida. 1·opa. blanc a, con las man
gas recogidas sobre el codo y la
cabeza baja, ballábase la muc ha.cha, escuchando á un hombre que
la hablaba con impetuoso fuego, á
juzgar por sus ademanes v io le ntos.
El tío Esquiló n se puso ver de,
a.cometió le un temblor coovu!si vo,
abrió inmensa mente los ojos, se los
rest regó luego cowo temiendo ver
visiones, le ca.sr.añetearoo lo s dientes, y arrancándose de pro nto á s u
e nsimismamiento, se aba l a nzó al
mécbi nal del cam panario, como si
foera á arrojarse al espac io, y t rémulo, sin voz, sin alientos, s ujeto

por los dos brazos abiertos en cruz,
y apoya.das las manos en el marco
de Ia mechina, con medio euer-po in·
clinado hacia fuera, sobre el abismo, se asomó r.uaotu pudo para
distinguir bien á la inca.uta p areja.
La o pinión pública no mentía,
l as sospechas del infeliz no eran
infundadas; ya no le quedaba el recurso de a.t ribuir Ias a.fr9n tosas es·
pecies á c a lumnias de la envidia,
ni le r e staba el a.margo consuelo de
la duda· la ce1·teza brutal se le un·
ponía b ~uscamente. Pero el cáli_z
no estaba lleno, la horrible rea.h·
dad no le había aún descarg a.do el
último golpe . Súbito el hombre 9-ue
cha rlaba con l a moza, se a pr ox11nó
á e lla basta pega.1· rostro con ros•
tro, abrió los bra zos, y e l tío Es·
quiló n no pudo resistir más, no tu·
vo valo r para convence1·se hasta la
evidencia de la deslealtad de su
hij a.
Con los o jos iny ectados de sang1·e, con l a e xpresión sal va.je de la
locura, se ecbó hacia atrás el po·
bre pa dr e, y tao brusco fué su retroceso q ue la llave que g uardaba.
en el p~cbo y que al inclin arse so·
bre e l espacio, bahía.se i do escu- .
rriendo del bolsillo poco á poco,
salió de e stampida con la rapidez
de una bala, y dando_ v1:1elta.s por
el aire , c ayó e n un te¡ad1llo de la
iglesia.

quedó ante la p uerta anonadado,
inca.paz de coordinar sus ideas, con
un espantoso alud bajo el or-áneo,
medio imbécil.
S u misma situación le inspiró al
tío E squilón un pensamiento salva•
dor; plantóse de un salto entre las
dos campanas; bl asfemando como
un condenado y más con garfas de
fier a que con mano de per sona, se
agarró á las cuerdas de los badajos; l as sacudió con furia apretando bien los puños b asta señalarse
la trenzad ura. del cáñamo en 1as
palmas, y . . . . . . tao, tan, tan, tan,
tan, impetuoso, violento, acelerado , atropellándose los sonidos, ensordeció los aires de repente el toque de arrebato, que allá desde las
alturas de la torre lanzaba sus ecos
atronadores y a.la.r-mantes.
T odo el pueblo corrió á la pl aza
lleno de espa nto al oír aquel inces a nte tocará fuego que s ustituía
de improviso al doble de Difuntos;
nadie se explicaba. lo que acontecía.
La iglesia fué invadida., la escalerilla de la torre tomada al asalto;
arriba continuaba aturdiendo el
bronce echado á vuelo. Pero no se
podía seguir; la puerta estaba
a tr ancada.. Veinte puños cayeron
sobre sus cuarterones, llamando
con uo aporreo estruendoso ; . no.
respondieron de adentro; gr1tósel e al campanero que abriese; todo
inút il, y mientras, no par-aba._ ~l
tan, tan, tao, cada vez más p reCII~lta.do y angustioso; el campa.na.r-10
se había vuelto locv. Echóse por
fin l a puerta a.bajo, invadió la gente el piso de las campa.nas, y abandonando entonces las cuerdas el tío
Esquilón, al comprender q ue estaba.
libre, apartando á unos y á otros
con furia, se precipitó en busca de
la salida, y sintiendo de pront o en
el cerebro el martillazo de apoplejía, cayó el pobre hombre sin
sentido en el primer peldaño de la
escalera., como nna masa abandonada á su peso.

son en placer y en congoja
las ilusiones del alma,
guarda en tempestad y e n calma,
la última boj a .
EULOGIO SANZ.

3.-Saco palet6, con bolsas cruzadas.

La Bija de la Ventera.
A orilla del R i a ca.min an
tres mozos de bravo humor,
y á una venta se encaminan,
que otra vez les albergó.
Venter-a: vino y cerveza
de lo bueno, traiga acá: ·
mas nos miran con tristeza
su linda hijita, dó está?
Mi cerveza hierve clara.J
buen vi no hallaréis aquí;
á 10i hijita, ay I p renda cara,
sobre el féretro tendí.
De la pieza. en que reposa
traspasaron el umbral,
y allí vieron á l a hermosa
sobre el lech o funeral.
Y el uno con mano osada
de su rostro el velo alzó;
fijó en ella su mirada,
y entristecido exclamó:
&lt;Si vivieras toña.vía,
bella niila, de a.Iba tez,
juro que desde este día
te amara con honda fe.&gt;
El segundo cogi ó el manto
y la yerta faz veló;
y vertiendo amargo llanto,
de ella la vista apartó.
&lt;¿Y be de verte, ay! desdichado
en el fúnebre ataúd,
yo que tan constante be amado
tu belleza y t u virtud?&gt;
Y el otr o con pasión loca
nuevamente el v~lo alzó,
y en su mustia y f rla boca,
frenético la besó.
Antes te ama b a , hoy te quiero
con igual 6 mayor fe,
y á pesar del h ado fiero,
viva ó muerta te amaré.
L. UHLAND,

J:a Ultia y la J:ámpara.

Yo alboroza.do
c_o n dulces sones,
tiernas canciones
l a cantaré.
Ni habrá cuidado
ni habrá fatiga, '

A l t r iste amparo del techo
dt&gt; una casa derruida.,
y en un aposento estrecho,
está una vieja en un lecho,
y una lámpara encendida.
La anciana, débil, se queja,
suspira y besa una cruz;
y haciPndo mortal pareja
se está muriendo l a vieja
y apagándose la luz.
De la anciana con dol or
el pecho agitado ruge,
y al compás de. su estertor,
con pavoroso rumor
la llama en el vaso cruje.
La mori bunda aún respfra.:
aún l a luz alumbra vaga,
se inflama, aquélla suspira,
la anciana lánguida expira,
la lúgubre luz se apaga.
A un sepulcro se asemeja
la estancia en fúnebre calma ·
murió la luz con la vieja;
'
la luz un fanal que deja,·
un cuerpo que deja el a lma.. .... .
ACACIO CÁCERES.

E1' 11!1' ALBlJI![,
Es l a música ·e1 acento
que el mundo arrob!}dO lanza
cuando á dar forma no alcanza
á su mejor pensamiento;
de la flor del sentimiento
es el aroma lozano;
es del bien más soberano
presentimiento suave,
y es todo lo que no cabe
dentro del lenguaje humano.
Dichosa tú que su palma
has llegado á merecer,
conmoviendo á tu placer

6.- Vlata posterior para traje do· paseo.

I

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 17 de Mayo de 1903.

que con mi amiga
no aliviaré.
N. F. DE MORATÍN.

SOLEDAD.
I
Declina el día. ..... .
Es la hora melancólica en que se
perciben esos vagos rumores salidos del seno de la tierra y que parecen el estertor de agonía. de las
cosas creadas ..... .
¡Todo muere!
Hasta el astro rey, hundiéndose
tras la~s montañas y difundiendo
sus últimos rayos, parece la cara
de un muerto ....
¡Oh tarde majestuosa! Al ~ontem:
plarte, siento que se dulcifica mi
ser y que mi alma se recoge y vuela por un instante en alas de ensueños extra.humanos. ·

EL MUNDO ILUSTRADO.

himno de gratitud á su omnipotente
Hacedor.
Sus labios murmuran una. plegaria.. Después, obsesionado por un.a.
idea. dolorosa, se levanta. suspirando:
-¡Ay de mí!, ¡cuán dulce resuena
aún en las profundidades de mi _alma. su adorada. voz! ¿Por qué, Dios
mío me privaste de mi única felicidad' sobre la tierra?
Llorando siempre, llorando lágrimas acerbas, dirígese á una habitación herméticamente cerrada.
Con mano insegura abre la. puerta
y penetra. en la. estancia con el respeto con que se entra. en un santuario.
Un olor capitoso de flores fresca.~
y secas sa.tu.·a. la. atmósfera del pequeño cuarto, parecido á una tumba por el silencio y 1~ lobreguez
que reina en él. Este m~smo pensamiento debe asaltar, sm duda., la.
mente del anciano; porque, estremeciéndose de pies á. cabeza, ~orre
á abrir una ventana. Los últimos
resplandores de la tarde pen~tran
por ella súbita.mente, p~od~ciendo
una maravillosa combinación de
matices.
.
Pero ¡ah!, lo más digno de admiración es el retrato de una hermosa
joven cuya fisonomía parece animada'en aquel instante por la refracción de la luz. Los OJOS del anciano se clavan ansiosos en ella, Y
los de ella, hermosos y tristes, parecen fijarse también en él ~on expresión inefable.

El 1;110 Bueno vti 1;110 mato.
'j

:r

•

III

6.-Elegantes sombreros de primavera.

Ha anochecido.
.
El anciano seguía contemplando
el retrato y Dios sabe cuánto tiempo habrí¡ permanecido en. e_sa actitud si la voz de una v1eJa y fiel
cri~da no le hubiera sacado de su
ensimismamiento,recordándole que
era hora de recogerse.
-Adiós, Olga mía-murmuró;no sabes cuán amarga es para mí
esta vida transitoria, no viéndote á
mi lado. ¡Coántas veces he deseado
la muerte en medio de esta espantosa soledad! Para mí la felicidad
no existe, hija mía. ..... .
Y agregó, exhalando un ronco
gemido:
. .
,
-¿Ni cómo ha de existir para ~1
la felicidad, si fué enterrada contigo en la misma. fosa?
Y salió de la. 1:1sta.ncia con inseguro paso, cerrando tras sí la
puerta.
JUANA LóPEZ CARRILLO.

PBIJIIAVEB.A.
Na.cara.do crepúsculo amanece,
amanece pomposa primavera;
dora el sol en su rápida carrera.
el ambiente y el suelo que enriquece;
y dora el cauce que sus aguas mece,
las espigas tupidas de la. era;
de lúz inunda la creación entera;
grato calor Apolo nos ofrece.
Y fulge la radiante luz del día,
que invade hasta la. bóveda. sombría
del antro que está obscuro cual
averno;
pronto cede, no obstante, su osadía.:
cual la vejez,y con escarcha. fría.,
ha de llegar el aterido invierno.
CANDAMO.

8.-Trajecito infantil para niña
de 6 á 8 años.

9.-Barrendero con guarniciones de cordoncillo.
CONSEJOS.

II
Vese á lo lejos una humilde y solitaria casita, medio oculta por corpulentos ár~oles . . Com? en los c~menterios, simétricas hileras de cipreses cuadran el patio, y una trepadora yedra. cubre parte de la.
galería..
Los pálidos reflejos del sol poniente bañan la. casita, dándole un
aspecto fantástico.
Un soplo de aire levísimo, al mecer la yedra., hace que la. vista. se
aparte con horror de aquel sitio,
porque aquella. yedra., cubierta de
una negra capa de polvo, semeja
multitud de enormes a.rañas entrelaza.das, moviéndose simultánea.mente, como si se entregaran á una
danza. macabra.
Más allá, dos grandes árboles,
secos y de color ceniciento, parecen
dos gigantes petrifica.dos, abriendo
los brazos en actitud a.mena.za.dora.
Todo y,a.ce en calma.. Sólo de vez
en cuando turban el sepulcral silencio que reina en la. misteriosa. ca.sita
los a.compasados pasos de un venera.ble anciano, que extasiado en la.
contemplación de las mara.villas
celestes, acaba por caer de rodillas
sobre la. tierra.
Gruesas lágrimas ruedan por sus
pálidas y hundidas lll:ejilla.s. ¡Pobre
a.ncianol; una. pena. inmensa., profunda., lacera su alma.
En esa. actitud hierática., parece
la bella. y triste personificación de
la Naturaleza. elevando el último

Domingo 17 de Mayo de 1903.

Quieres casarte, buen Juan,
y pides con impaciencia
consejos á mi experiencia.:
no es así? pues allá van.

Había una vez dos hermanos: el
bueno y el malo. El primero era
uno de esos imbéciles que figuran
entre los mejores alumnos de su clase. Sin ninguna idea. personal é incapaz de reflexión, hacía con' indiferencia. todo cuanto le mandaban
hacer y era en extremo a.plica.do.
Como carecía de imaginación, se
había llenado el cerebro de fórmulas hechas, que no siempre comprendía, pero que en momentos da.dos le prestaban un grandísimo servicio.
Sus padres estaban orgullosos de
él y decían:
-¡Es una criatura excelente!
El segundo era la desesperación
de sus profesores. Su inteligencia.,
siempre despierta., no podía fijarse
en los adocenados programas del
colegio y había materias que le inspiraban una repugnancia. invencible. Otras le gustaban; pero las comentaba. de tal modo, que desconcertaba con sus palabras á sus rutinarios maestros. Siempre soñador y corriendo en pos ue alguna
quimera, no hacía caso de las explicaciones que se daban en clase,
por cuyo motivo era castiga.do con
frecuencia.
Sus padres estaban disgusta.dísimos con él y decían con amargura.:
-¡Demonio de muchacho! ¡Qué
malo es!
Cuando los dos hermanos estuvieron en edad de elegir carrera.,
sus padres trataron de hacerles ingresar en la Administración pública..
El hermano bueno aceptó con entusiasmo la. proposición, sin duda
para evitarse el trabajo de meditar. Y como temía la lucha por la
existencia, se dejó tentar por la
perspectiva de una vida tranquila,
sin brillo, pero sin sufrimientos;
sin grandes provechos, pero sin peligros de ningún género.
El otro, que no trataba de evitar
ninguna clasede responsabilidades,
prefirió emplear de un modo distinto su a.cti vid ad. Sus aficiones le
a.rra.stra.ba.n al estudio de la pintura.. En vano sus padres le manifestaron que aquello era un capricho
pasajero, y que se forjaba ilusiones engañosas acerca del porvenir.

. .1 . , .

.

"
,!

12.-Colecci6n de trajes para "sport."

'

\

Estos son, ansias, desvelos,
temores, citas, desvíos,
trasnocha.das, desafíos
· y peloteras y celos.
Amanece con el día
y vela; no hay más recurso;
yo, de novio, estudié un curso
completo de astronomía..
Decídeste á ser esposo;
y sufres, que es la. más negra.,
de la veterana suegra
el examen codicioso.
Entra el gasto, es cosa obvia.:
y te exprimen sin piedad,
cuando no la vanidad,
los caprichos de la novia.

7,-Trajes de la eatacl6n, para paseo.

A, G. GUTIÉREZ.

..

1

7

Oye: tiene mil azares
eso de tomar mujer:
por el pronto, suelen ser
malos los preliminares.

Llegamos al desposorio:
da s el suspira.do sí.
Gracias á. Dios I hasta a.q uí
has pasa.do el purgatorio.
Mas preso en el lazo tierno
tu amoroso afán reposa.
Ay! Juan esto es otra cosa:
como que' empieza. el infierno.

'

11,-Colección de sombrillas para primavera,

El hijo malo no quería que na.die
se ocupa.se en labrar su felicidad.
Para. ello era condición indispensable que se respetase su vocación.
Y, fuesen las que fuesen las dificultades que se le presentasen, prefe•
ría arrostrarlas todas á. renunciar
á. su ideal.
El hijo bueno llevaba una vida
en extremo regular y metódica.. Diaria.mente partía á la.
misma. hora para su
oficina.. Al llegar á
su despaho, se sentaba con el mismo
monótono m o vimiento, y comenzaba. á esperar pacífica.mente la hora de
salida.
Durante el curso
de aquella.vida.neutra logró disfrutar
de lo que pudiera.
llamarse una felicidad perfecta.. Y
hasta llegó á interesarse por una serie de pequeños detalles que le proporciona.ron un placer
no sospecha.do al
ingresar en la carrera. administrativa. No había día en
que no arrancara
con verdadera delicia la hoja de¡
calendario. Antes

de tirarla. al suelo, leía el contenido del dorso y luego se permitía
echar una mira.da á. la página:siguttmte.
Este ejercicio le proporcionó infinidad de conocimientos de indiscutible utilidad: los aniversarios
históricos, las fases de la. luna, número de días transcurridos desde
el comienzo del año y de los que
faltaban hasta el 31 de diciembre,
las fiestas religiosas y el nombre y
las señas del impresor.
Su sitio se distinguía. por una.colección de reglas, de corta.plumas,
de lápices y de gomas, alinea.dos,
según su tamaño, con una corrección absoluta.
Indudablemente se había aficiona.do de un modo especial á los ohtos de escritorio.
Conocía hasta diez y siete maneras de cortar lápices, y hacía mil
combinaciones ingeniosas para
convertir un periódico en varios
objetos de aspecto deco1·ativo: paja.ritas, barquitos, saleros, abanicos y acordeones. Sus uñas se perfilaban en puntas maravillosas.
Los padres estaban encantados
ante aquella. vida. tan ordenada.
En la mesa hacían á su hijo muchas
preguntas acerca de su trabajo y
de su jefe, y á fin de mes se regocijaban ante la idea del dinero que
el chico había ganado con el sudor
de su rostro.
Así es que el padre decía con frecuencia, lleno de orgullo:

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 20, Mayo 17</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 17 de

~

EL MUNDO ILUSTR&amp;DO.

de 1908.

deja en la esfera azulada;
la corriente de la vida
,:.qué deja en el mundo? Nada.
Que así cual rápidamente
se eleva, ca.e tu torrente,
y de la vida trasunto
vas á goza.r solamente
de vida en el aire un punto.
Viendo esa fuente serena
pensó olvidar sus enojos
el alma. de angustias llena;
del manantial de su pena ·
fuente le sobra. á mis ojos!
Y adiós! que en celos ardiendo
el volcán que mi alma abrasa
en vano apagar pretendo:
también mi vida se pasa
como tus onda.s: gimiendo!
De sesenta minutos
consta la hora,
y unas veces es larga
y otras es corta,
Quien no lo crea,
ten1;ra un día de goces.
y otro de penas.

PARA CURAR UM ffUFRIADO IN UN D1A

Tom&amp; las _paetlllu Luantea dt Bromo-Oalalaa.

11\l boticario le devolved III dlnito d 110 M cva.
La firma K. W, GrOft H baila u oada.oajba.

EL TESTAMENTO.

Dtl .1111110. Sr. Jlrzoblspo ittban.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado e ,.
alstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dlu que ae praetlc6 la
apertura del testamento del Iluatrfalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. hüq
en la clu•at de Chlcago, IlllnolL La
lortuna dl dlstln¡uldo prela•o uceaU6 f. cerca de $125,000 oro amerlca■e;
1 seJ11D el Inventarlo que ■e ha p11ll'.lcado, loa blene1 que tej6 fueron ce1lcue:
Doa p6llzaa de ' 'La Mutua,' • Compallta. de Secu·
ro■ sobre la Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada una, 6 sean. . . . $50,000 ero
Dlvl•endo■ aCU!!lU!a4o■

Valle de Bravo, Méx.,Enero2.
-Soy el primero en reconocer
-asegura el Dr. Vicente Beracochea, Médico Cirujano de la Facultad de Guadalajara, Jaliscola gran bondad y el siempre seguro éxito en la curación de las
afecciones pulmonares por la
Emulsión de Scott, pues en la
práctica de mi profesión, durante 11 años, siempre he encontrado una poderosa arma para combatir la tuberculosis pulmonar,
la escrófula, el raquitismo, estado caquéctico y debilidad constitucional, en las largas convalecencias, en la bien preparada
Emulsión de Scott que fabrican
JOB Sres. Scott &amp; Bowne.

1
u

1

tt~

• &lt;

.

10-

bre una Ce las póltsaa-. . 11,829 oro
Otra póliza de seguro. • • 14,000 oro
Acciones en efectlTo 1 en
Bancos. . . . . . . . . 87,000 oro
Entre laa • 1spoelclonea del aenor Arzobispo, en au testamento, ae hicieron
é■tas:
.
A au hermana, seftorlta Kate Feehu,
que estuvo siempre con él haata ■a
muerte, $40,000 oro en bonos 1 $25,000
oro lle una lle las p611zaa de ae¡uro ;
a la seftora A.una. A. Feehan, viuda del
11ellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del seflor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, 1 $5,000 oro en
efectivo ; A la Academia. de San Patrl•
clo de Chlcago, de la. que ea preceptora su hermana, Madre Marta Ca.tallna,
$10 000 oro lle la tUtlma. p611za.; l la
esc~ela ' 'Santa Marta' • de enaellanaa
prf.ctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnola, que era la. lnstltuc16n por la
que mli-B se Interesaba el aellor ~noblspo, se entregaron los $4;000 réltaD·
tes • e la dltlma póllsa..

1-

· ~~~:
·• --.-'

• •

.................................
..SANTA¡FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, ;18Dsas City, Sl Lou.is, Cbicago, l'few York.
San Francisco y Los Angeles
___
~--,,.;,;;..

~

....
Elegante bata de casa.

Á UNA FUENTE
Ved sus soberbios caudales:
como plateadas centellas
los impetuosos raudales,
en guirnaldas de cristales
van á bordar las estrellas
O brotando confundidos
entre lirios y abedules,
van por las auras mecidos,
arcos de perlas,perdidos,
en los espacios azules.

Y apenas á orlar se h.treve
con su planta el firmamento,
menudos diamantes llueve
con sus penachos de nieve
engalanándose el v lento.
Ya su raudal espumante
la luz del sol centellante
baña en coral y topacios,
queriendo atar los es¡Íacio·s
con sus eintas de diamante.
Y matizando las flores
caen sus gotas, que al verterlas
tornasolan los albores;
pintan iris de colores
en la lluvia de sus perlas.
Ya inquieta rielando mueve
en caprichosos reflejos
las blondas de gasa leve,
ó ya con rizada nieve
orla quebrados e;;pejos.
Ya coronas argentinas
dibujan sus manantiales;
cóncavos caen sus cristales
sobre gayas clavellinas
tornasolados fanales.

,,.,,,.,.,.._.,...,.....,,,..,.,

♦

Ya sus hilos enlazando
los teje en trenza rizada;
ya su corriente quebrada
quejosa va murmurando
en sonorosa cascada.

,,¡

O ya con nudos de perlas
redes tiende al firmamento,
y el viento ayuda á tejerlas
y luego por no romperlas
se queda parado el viento.

Y á las luce! matinales,
entre albores de corales,
por el espacio, esplendentes,
van sus rizados cristales
en enroscadas serpientes.
Ya gfran veloz, surcando
cual cisne de nívea pluma
columpios del aire blando,
los espacios argentando
globos de rizada espuma.

1;-n
1

Ya ensortija entre crespones
su melena vagarosa;
ya de sus mismos florúnes
en soberbios borbot.ones
va murmurando envidiosa.
Ya en rizos abrillantados
nublando la luz del día,
se elevan ó caen lanzados
del cielo en aljofarados
diluvios de argentería.
Mas ayl que presto agotando
t us tesoros transparentes,
breves gotas destilando,
por tus perdidas corrientes
te quedas como llorando.
Como el viento, de pasada.
nada tu huella perdida

'

1.-Colección de trajes para casa y visita.

Explicación dt
nutstros grabados.

♦

Se reservan camas en Carro Pullmltn para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

.

w. s. FARNSWORTH.-Agente Generai.

ta. San Franolaoa, llt'ím. B, Mthclca,

!

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Número 2. El traje que representa
este grabado, es propio para paseos
campestres, no sólo por su color
cl aro y el adorno floral del som1?rero1 sino también por su senc1ll_a
confección. Aun cuando ésta, á primera v ista, aparece un poco complicada, no lo es, pues basta un
doblecuellohombreras de campana,

ribeteado en la parte anterior, con
cintillas maravillosas. El escote, en
pico,secubrecon encaje de Alenq6n,
y un pequeño broche de pasamanería, de cuatro puntos, da nacimiento á una pequeíla corbata de encaje
remat a0a en peq uei'las borlas. El
corpii'lo se tablea en el frente y blusea en los lados. Un cinturón de
seda negra, rematado en su parte
delantera y en el centro por un broche metálico, rodea el ta.lle. Las
mangas se hacen llegar un poco más

abajo del codo, y desde este punto
principia. el puño, de finísimo enea.je, que casi cubre por completo las
manos y que lleva en el centro-una
aplic!,lción de seda. igual á la del
cinturón. La falda se tablea en dos
en la parte delanter·a solamente·, y·e1
resto es liso, llevando únicamente
en su parte inferior t.os superposiciones, á manera de cenefas, de la
misma tela.
Número 3. El hermoso saco de
punto y seda que representa. nues-

tro grabado, se corta según los
mismos moldes de matinée y se arre,?la de modo que el ancho cuellohombreras caiga en forma de esclavina, tanto en la parte anterior como posterior del cuerpo. Una corbata formada con cintas de terciopelo, cae desde la parte superior del
cuellohombreras, y una gasa de
seda cubre la parte superior del
cuello. Las mangas debe procurarse que sean lo más anchas posibles
en su parte terminal.

�'Doming'O 24 de Malvo d-e 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
~L MUNDO ILUSTRADO.

ajustan á los miís estrictos. princi·
pios de la woda y son de vistosa á
la vez que sencilla conferción. La
fantasía fecunda de las 1·einas de la
moda. buce que los fi¡rurines difie•
raa unos de l11Q otro, á voluntad y
cap1·icho de las cortadoi:as,. pero
esto no obstante, todas persiguen
un mismo fin, como son la lenta .
transformaci6n de los corpiños y el
ma1 cado impulso hacia el estil.o reforma. Como puede verse en los
vestidos de este grabado, los t1\l1Ps
son de fantasía y constan de multitud úe tal.Jlea.&lt;los y pasamanerías de
cinta.
Número 8. Variados trajecitos
pa1 a niños y niñas representa. PI
grabado á que nos r~ftorimos. El
traje para niña de 10 á 13 afios, es
&lt;le muy bonita. vista; tanto el corpiño como ht falda se tablean estrechamente, y de la misma tela se
forma un angosto cinturón µara el
talle. Pu1· lo demás, sólo un am:ho
cuello lle encaje forma el adorno de

La Chispa Eléctrica.
-Nada, que nome acuerdo ni una
. jota. de loquP repasé anoche ... . Está visto; como no traslade á otra.
Universidad la matrícula, no voy á
aprobar la Física en la vida. ¡Luego esos catedráticos son unas fieras
en los exámenes!. ... ¡Vaya un modo de preguntar! .. ¿ Dónde he guardado la petaca?...... ¡A que me la
dejé sobre la mesa de noche!. .¡Vamos, no: por fortuna. 1a tengo e n el
bolsillo!. ... Anda, anda, qué jaleo
traen los grillos entre la ye1·ba! ....
Si tuvieran que estudiar, no cantarían tanto! ..... ¡Ya Jes daría yo el
preparatorio de Medicina. para que
se divirtiera.ni. .. ¡Valientes holgazanes!. ... ¡Pues señor, encenderemos un cigarro y á trabajar!. ...
¡Buenos domingos los del mes de
mayo!. ...

Y el mozo sacó un pitillo, le mudó el papel con ágiles dedos,le prendió fuego después en la llama de
una cerilla, chupó con deleite, y
arrojando humo por boca y narices,
abrió el barrigudo volumen, forra.do e n un periódico, y clavando !os
ojos en las páginas del libro,se dispuso á hundir su entendimiento en
los abismos de la ciencia. Todas las
maña.nas entre cinco y seis, llevando un tomo bajo el brazo, entraba
aquel joven en el Retiro, dejábase
atrás el estar.que g-rande, tomaba
por el paseo de coches, y apartándose de la monumental estufa, tiraba por la parte opuesta y sesenta ba sobre el musgo del terreno enmarañado y casi virgen que se empina sobre el antiguo olivar de Atocha; allí se pasaba entre distraído
y estudiando tres ó cuatro horas;
almorzaba después un trozo de carne fiambre ó una tortilla. fría, y se
iba luego á clase á punto que sonaban las diez en el reloj del Ministerio de la Guerra.
La lección que le tocaba repasar
aquel día era tremenda.: 1a eJectri·
cidad. ¡Qué disparate de lección! Y
la tenía e n blanco. Sólo sabía en
el asunto que el rayo c11e cuando
hay tormenta. y que los truenos meten mucho ruido. ¡Pero las ca usas! ... ¡Dios nos dé que dar respecto á las causas! ..... ¡no había más
remedio que aprenderlas!. .... ¡Esa
definí&lt; i ín! ... ... al diablo no se le
ocurriría. perjeñar definiciones tan
enrevesadas! ...... ¡La chispa eléctrica es .... la chispa eléctrica es ..
es . .. Nada, no sabía lo que era. Y
el estudiante abda el libro, leía dos
ó tres líneas á escape, lo volvía á
cerrar y trataba de decirlas de memoria mirando al cielo. Pero ni por

ésas.

2.-Traje de paseo.

Por lo que hace al hermoso tt:aie
del calle que reP,resenta el otro grado debemos manifestar que el corpiflo, enteramente liso, lleva un
alto cuello redondo de encaje y
grandes aplicaciones de este mismo
~nea.je á los lados del talle, de manera de imitar torera. Las mangas,
también enteramente lisns, llevan
p1,1t\os estrechos de ~ncaje. De la
misma tela del ·corpiño y falda, se
forma un ancb~ cinturón que rodea

el talle y que se hace terminar con
largo pico en la parte delanter¡1,,
Cerca de lá. cintura. rodea á la falda
una cinta de encaje que, más angosta, parte' del centro y sigue á lo lar•
go de la falda para no terminar
~ino en la parte inferior. El resto
de la enag-ua eQ liso enteramente y
só·o se plisea lo más menudo posiblP.
Número 4. Todos los· vestidos represen~ados en este ,grabado, se

este vestido. Los trajecitos i nfantiles varían en su confección, µero
todos llevan anchos cuelloshombrera.s y adornitos de encaje.
Dióle á un mulo cebada
El buen Zibulo,
Y una coz como un templo
La.rgóle el mulo:
La gente innoble,
Por eJ bien que recibe
Devuelve coces. ·

Aquella mañana se distraía el
mozo con harta frecuencia; su sangre le hormigueaba en las venas
pidiéndole uu paseo y corno pro•
testando de semejante taob.servan·
cia del domingo, cualquier cosita
tiraba de sus miradas bacía el es•
pacio.
El agudo silbo con que se despedían de la cercana.estación del Mediodía los trenes en march a, hacíale· levantar la cabrza, aparta·
ba los ojos del libro y se quedaba
atisbando por entre los jirones de
ramaje; primero veía un buruujeo
de humo blarco, después 1..na cule•
bra pardusca que se alejaba rast1·eaudo ea l¡1, lontananza: el treo.
Las 01·ug-as subiendu y bajando
po1• sus hebras de luz, trrándose al
suelo desde las ramas fingiéndose
las muertas cuando el joven las
hurgaba los anillos con su bastón,
le a1Tancaban á cada instante del
estudio, filtrándole en el ánimo con
su anda1· remiso una invenci ble pe·
reza..
No µa1·ec(a sino que las rnaripo·
sas Sl:l habían dado cita en tal pa·
raje, y locas, inquietas, en un re·
vuelo continuo, corno espantadas,
cabrilleándoles el polvillo lumino·
·so de las ¡1,l a.s al bati1· el aire, pa·
saban y repasaban por junto almo·
zo; por fin, una se posó un mo~en· •
to 1:n el tomo doaae el estudiante
leía. y se alzó en seguida perdiéado·
se en la altura. El estudiante aparó•
tó los ojos del volumen, los eafil
por entre los desgarros de la arbo·
Jeda d e lilas y se quedó conte~plan·
do con fijeza, con algo de triste en

'

las pupilas, la campifla que se descubría por la rotura del rama.je,
verde, bordada en primer tP.rruino
con alguaas cenefas de vegetación
amarillenta á lo lejos y corona&lt;l~
al fondo por el azuloso cerrillo de
los Angeles vecino á Getafe. Lamañana. era esµléndida y el b1·uta.zo
del sol doraba el paisaje con un
inmenso y deslumbrador reflejo de
fragua.
De pronto sacóle al mozo de su
éxtasis cierta. repentina explosión
de risas juveniles satu1·adas de reuocijo y alegría. Incorporóse sobre la yerba y miró; á pocos pasos,
a.l pie de un árbol, descansando en
el musgo, había una pareja deliciosa. Ella era una rubia fresquísima,
delgada, turbulenta, apenas frontera en los veinte afios; vestía un
airoso traje de percal azul celeste
y por bajo de la laldaens~ñaoa los
menudos pies calzados con zaµatitos rojos y dos preciosos ananques de pierna blaodameníe contorneados por lisa media pizarra.
Junto á la niña, con el chaleco desabrochado y la corbata suelta, mir a ndo á hurtadillas á su compañera, se hallaba un mozo ba1·bilampifio en actitud de tigre acechando
la presa. sobre la que ha de lanzarse; ella trascendía. á la legua á costurera; él olía sin género de duda
á estudiantillo, y ambos jóvenes y
llenos de vida formaban un todo
radioso, sonriente y adorable.Conc luían de almorzar; aún se veían
por allí pellejos de salchichón y
papeles con manchas de grasa y dl:l
postre; de sob1·emesa, satisfechos y
felices retozaban sin levantarse del
suelo; ella. le apedreaba con un chaparreo de lilas que acoplaba del
montón que en la falda tt:nía; él se
defendía Je la. lluvia de lilaze&gt;s esquivando el cuerpo y poniendo el
brazo para. ]tbertar la cara, y en
medio del combate se reían como
descosidos.
El estudiante de la física no pudo
más, se alzó con brusco arranque
como despedido por la tierra,envi ó
el libro á dos metros, de un puntapié, y pegando una patada en el suelo y estirándose con delicia para
dominar la galbana, exclamó á media voz:
-¡Váyase la ciencia á la mi!,mísim a. y que estudie eJ cemícalo del
Preste Juan!... ¡La chispa eléctrica. es eso, el amor!. ..... ¡Me voy á
buscar á mis amigos á ve1· si quieren que nos vayamos de bureo con
las de la. tiend;,, de modas! ....
Y echó á andar muy decidido sin
a.cordarse del volumen; pero al llegar junto al tomo terrible, lo vió;
a.vínole la reacción; antojósele que
en vez de su nombre decía en el ¡,e·
riódico del forro: «suspenso,&gt; en
garabatosas letras azules; la descarnada realidad se le impuso: él
podría ser (:!esaplicado, pero tenía
pundonor y conciencia; junio esta1:!a y11, á. la puerta y apena$ si sesa.·
bfa. (los lewas,
Ent,onceii ¡¡e detuvo, ¡¡e agachó,
~ol~ó un juramento espantoso, cogió la física, eicha.ló un profundo
auapiro, tornó á 11entar11e y volvien·
do á. abrir el libro, murmuró ha.•
ciando un mohín elocuente:
-¡ No jeringuemos ... . y no jerin•
¡uemos, que también la chispa eléc•
trice. son las calabazas!

BL REY. YEL SABIO.
Por los tiempos en que César
daba que hacer á Pompeyo,
tuvo lugar esta historia
que hoy relataros pretendo;
pues si es que la escucháis
lo mismo q-ue yo deseo,
tal vez os ensene algo
de lo que saquéis pro vP~bo.
Escuchad, que ya comienza
la narración de mi cuento:
De las tierras del Oriente
en un apartado extremo
murió un rey, dejando un hijo
m.uy joven por heredero
de sus inmensos Esta.dos,
sus tesoros y pecheros.
El nuevo rey, al mirarse
en tan elevado puesto,
pensó eternizar su nombre
con tan mágnffi.cos hechos,
que otro rey con igual fama
no conocieran los tiempos.

Domlngc 24 de Maiyo de 1903.

S,-Confoccl6n do punto bordado y Hda y traje de paeeo para ae~orae J6venea.
Mucho pensaba el monarca
buscando seguros medios
para en un plazo muy corto
ver realizados sus sueños.
Al cabo un día decidió
poner guerra al mundo entero,
y hacer sus viles esclavos
del mundo todos los pueblos.
Mas una tarde.en que estaba
presidiendo su conse¡o,
al que pedía parecer
sobre su bélico intento,
vió que cuando lo aprobaban
sus más nombra.dos guerreros
y casi todos sus sabios,
uno de éstos, ya muy viejo,
en apartado rincón
guardaba él solo silencio.
~ I rey á él se dirigió
de esta manera diciendo:
-¿Qué piensas de mi ambición
y qué piensas de mi-.intento
de usar la sangrienta. guerra •
para realizar mis sueños:&gt;A lo cual el sabio dijo:
-Señor, ha m•Jcho que vengo
estudiando de este mundo

el admirable concierto;
por eso é. deciros voy
lo que observo hace ya tiempo.
Siendo este valle de lágrimas,
de orgullo y ambición centro,
Dios concedió á cada ser,
prob~ndo así su talento,
medios para que pudieran
mediante un prudente esfuerzo,
el hacerse superior;
y de esta manera vemos
que al leon le dió las garras
con que reina en los desiertos,
al águila el corvo pico
con que domina. en los vientos,
y al hombre dió la. razón,
que reina en el universo.
Si queréis, rey y señor,
alcanzar renombre eterno,
no os confundáis con las fieras,
sangre de hermanos vertiendo;
que las conquistas de sangre,
conforme lo que yo entiendo,
«son tan sólo calla. seca.,
que puede tronchar el viento.&gt;
Haced que el más ilustra.do
de todos sea vuestro pueblo,

y con la raz6n que manda
seréis rey del universo.

*

Que el hombre que usa de manos,
razón y lengua teniendo,
dejando de ser un hombre,
casi se iguala al jumenr,o.
Hizo comprar don Andrés
Tres libras de carne, á Inés;
Y como faltaran dos,
Exclamó: «bueno, por Dios!
Dos libras de sisa en tres?
EJJa echó la culpa. al gato:
Y él, por ver si era comedia,
De una balanza en el plato
Puso a.l. gato...... y el ingrato
S61.o pesó libra y media!!

*

Un tuerto se reía
A un bizco viendo,
Y el bizco se chungaba
Al ver al tuerto.
Al estribillo:
La Humanidad es toda
Tuertos y bizcos.

�Domingo 2~ 'de Me(yo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

LOS CRIADOS.
e6•o dtbf dlriglrH t i Hl'lllclo CllHdO s61o u
llflt IU Cl'lld.l.

4.-Variad a colecc i6n de trajes para
casa, visita y paseo.

Unos versos te ofrecí,
pues no me pedistes más,
y yo no falto jamás
á la palabra que di.
Otros genios cantarán
de tu rostro 1a belleza,
de tu alma la pureza,
y aplausos mil te darán.
Mas lay! que yo sola.mente
puedo ofrecerte en mi anhelo,
pues genio no medió el cielo,
pobre flor para tu frente.
Acéptala, y, cariñosa.,
no arrojes mi pensamiento
cual los suspiros al viento,
Ajándolo desdeilosa.
Que él, aunque modesta flor,
simboliza. mi ca.rilio,
que es tan pll.rb como el niflo
y grande como el dolor,

En to las las casas de familias
modesta.s, una.de las cuestiones más
importantes es la. de los criados·
no habrá seilora formal y reftexiv~
á quien no preocupe mucho la elección de sirvienta, puesto que en mil
ocasiones es preciso confiarla el
cuidado del hogar, aun á cambio de
recibir mil desengaños por su incuria, su desorden y su despillarro.
Se dice generalmente que los buenos amos hacen los buenos criados, pero el axioma no es siempre verdad; hay infinidad de amos
que poco á poco se van haciendo
excesiva.mente severos con sus criados, porque habiéndose mostrado
indulgentes durante algún tiempo
no han recibido más que ingratitudes; claro está que, de una y otra
parte, muchas veces pagan justos
por pecadores.
Eotremes en materia, suponiendo
que una muchachita llega directamente de su pueblo á México ú otra
ciudhd, sin haber servido aún en
ninguna parte.
Supongamos igualmente que la
futura sirvienta., sin estar dotada 1
de inteligencia superior, posee la
dosis necesaria de comprensión,
buena voluntad y buen ánimo, sin
lo cual es imposible llegar á un estado satisfactorio. Pues bien, hay
que tener presente muchas consideraciones.
l?' Para hacerse obedecer hay que
saber mandar: esto, que parece muy
sencillo á primera vista, no es tanto como se cree.
Desde luego se comprende que las
señoras de cierta edad son mucho
más expertas en esta materia que
las a.mas de casa muy jóvenes; á éstas les fa.ita la
práctica, y por esta razón
suelen ser exigentes é intransigentes; veían en casa de sus padres algunos
a.busos, pero como allí no
ha.cían más que un papel
pasivo,seca.lla.ban, prometiéndose que cuando estuvieran en &lt;su casa&gt; no lo
consentirían, y queriendo
hacerlo mejor, caerán en
el extremo opuesto, comprobándose una vez más
que lo mejor es el enemigo
de lo bueno.
2 ?' El ama de casa debe
tener el carácter dulce y
paciente. Na.die puede iJnaginar las reyertas domésticas, la animosidad y el
resentimiento que provocan en la persona colocada en condición inferior, el recibir
las órdenes. imperiosas dictadas
con impaciencia. Inmediata.mente
la tendréis presa del desa.liento1
y por su despecho no comprendera.
lo que se la manda y se imaginará que no lo comprende nunca, Y
en lugar de concentrar sus esfuerzos hacia el bien, se encerrará en
su torpeza y obstinación.
3?' No hay que exigir á ninguna
sirvienta una suma de traba.jo desproporcionado á sus fuerzas y á su
edad ; ésta es una cuestión de humanidad, que muchos amos descartan á: sabiendas.
Desde la llegada de la recién venida (á la que llamaremos Catalina) debe ponérsela en posesión de
su CQarto; suele ser éste un cuarto
pequeilo, muy caluroso en verano y
muy frío en invierno, pero esto es
secundario ( por lo menos para el
plan qúe nos preocupa) ;sería de desear que fuese una. habitación dé -

5.-Sencillos vestidos de

buenas condiciones, pero 1as exigencias de la vida son tales que las mejores intenciones se encuentran paralizadas por tiranías independientes de nuestra voluntad.
Sin perjuicio de que la habitación
sea mejor ó peor, debe estar siempre muy limpia y tener una cama
decente. Hay casas en que las ropas de cama destinadas á los cria·
dos no se pueden mirar; bajo pretexto de que era nueva y los criados precedentes la han destrozado,
a.provechan las seilora.s toda la
vieja, porque dicen que el cuarto
de la criada nadie lo ve; es un cálculo falto de lógica, porque como
la criada que entra 6 D la casa ve
la ropa en mal estado, no la toma
afición, no la cuida, y por lo tanto
dura menos.
Doy por supuesto que vosotras
no sois de ese sistema.
Diréis á vuestra Catalina: &lt;Aquí
tiene usted su cuarto, está muy

campo.

bien arreglado y yo deseo que lo
conserve siempre en este buen orden; advierto á usted que vendré
de cuando en cuando á visitarlo.&gt;
Es un detalle muy importante y para el cual nunca se tendrá excesiva.
tolerancia. La criada, aunque sea
muy madrugadora, nunca debe ponerse á los quehaceres sin lavarse
y peinarse. Su vestido, para los
trabajos más rudos de la mai'lana,
puede ser más modesto que el que
se poüga por la tarde; pero de ninguna manera debe permitírsela que
se pasee por toda la casa en enaguas, por reservar su vestido, con
un delantal sucio y desgrei'lada.
Nada produce peor impresió.n en
una casa como la vista de una muchacha desaseada y que arrastra
los zapatos, produciendo una sinfonía muy desagradable. Catalina.
debe dirigirse desde su cuarto á la
cocina, y su primer cuidado será
ence¡¡der lumbre para. hacer el des a-

Domln.gK) R de Ma,yo de 1903.

yuno; mientras se calienta la leche,
el agua, el café, etc., se limpia el
comedor, principiando por levantar
las cortinas en los alzapai'los, doblar los tapetillos sueltos, cerrar
los cajones de los aparadores y las
puertas que estén entreabiertas. En
seguida abrir de par en par los
balcones; claro es que consigo ha
debido llevar escoba, zorros, plu•
meros, paños, en una palabra, todos los utensilios necesarios para la limpieza. En invierno, antes
de barrer, debe quita.r la ceniza á
la chimenea y prepa.rar el fuego.
Si la habitación es grande, la. barrerá en dos ó más partes; la basura que se traslada. de un punto á.
otro,se disminuye en los traslados
porque se a.loja. en las hendiduras
del piso.
A primera vista conoceréis si Ca.ta.Una es torpe ó lista; en el primer
ca.so la corregiréis en seguida sus
torpezas, á fin de no deja.ria. ad•
quirir malas mañas; la diréis que
la escoba debe manejarse suavemente sin lanza.ria. adelante con rapidez, porque se aumenta mucho el
polvo. Conviene barrer en el mismo sentido en que esté entarimado,
para que las ranuras más 6 menos
grande~ qu~den bie~ limpias, y
la obligaréis á re.imr las basuras para echarlas en la lata ó espuerta destinada á ella.s, y no meterla.s bajo la trampilla de la chimenea.
Termina.do el barrido, se frotará
ell suelo con una rodilla de la.na
envuelta en una escoba vieja; bajo
los muebles poco elevados del suelo
se pasará el pai'lo con ayuda de la
escoba, cogiéndola por el mango
para que llegue bien á los rincones,
y esta precaución ha.y que tenerla
t.odos los días, para que no se baga
ta.mo bajo los aparadores y en los rincones: el trapo debe sacudirse muy á menudo.
Antes de limpia.r
los muebles conviene
esperar un rato para dejar caer el polvo, y es el momento oportuno de recorrer con el plumero las galerías de las
cortina.s y todas las
molduras donde alcance la mano.
La. limpieza de una
habitación requiere
método, cuida.do y
minuciosidad ;ésta es
la piedra de toque de
la limpieza; en la
manera de manejar
los muebles y limpiarlos se conoce en
seguida si una. muchacha. es cuidadosa.

ICASTIGADOI
Aquel día se levantó Casildita.
con un dolor de cabeza terrible; las
sienes le tableteaban y le ardían
como si le pasasen un ascua por la
frente. ¡Qué noche tan atroz! ..... .
En cua.nto se acostó comenzó á soi'lar y no le dejó basta muy entrada
la mai'lana la pesadilla. Sin embargo, la muchacha sentía el despertarse, y lo primero que hizo al abrir
los párpados fué ecbar una tierna
mirada á la esta.moa de San Antonio, colgada en el ·tabique á la cabecera. del lecho, y sonreír á la imagen; diríase que le daba. las gracias
de algo, con los ojos.
¡Y vaya si se las daba!. .... ¡Así
que el santo no se había portado
con ella poco bien! .... ¡Qué locura
son los suenos!.... Todo fué una,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 21, Mayo 24</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Chispa eléctrica</name>
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                    <text>Domin~ 24 de l\fa\yo de 190!.

EL MUNDO ILUSTRADO,

EL MUNDO ILUSTRADO

-Yo no; he de llevar á la tierra
mi epístola, y la tengo "'º casa ~el
encuadernador .... De lo contra.no,
ya á usted le consta que le complacería con mucho gusto.
- No, no;_por mí noquieroquese
moleste nadie ..... .
-¡Vea usted si Santiago!. ...
-Está en ca.mpaña ..... .
-¡Qué contrariedad, Verano .... !
-¡Qué le vamos á hacer ... . ! paciencia .... vaya, señores santos; no
quiero molestar más.
-Usted no molesta nunca.
1Parezco un apesta.do! ¡Nadie
quiere venir conmigo!..
.
¡Exhalaciones!... . . . . Pues me iré
solo á la tierra, y como me p_ongan
mala cara, les voy á sacudir una
tormenta que no va á quedar títere
sano.
y el Verano se puso en marcha
jurando como un demonio, y el temporal ai:reció trocándose el chaparrón en una lluvia deshecha. Sopló
el huracán con furia doblando veletas y tronchando árboles; las nubes se atropellaban pegándose de
jironazos; unos tras otros los r~lámpagos empeñáronse en fundir
los pararrayos; en un terremo~
continuo pugnaban los truenos por
ensordecer el rugir del vien~; huían
los pájaros asustados srn saber
dónde esconderse, y miE:ntras,_ un
grupo de segadores refugiados ]Unto á las tapias de una casucha, decía tristemente contemplando los
mojados trigos.
-¡Va.va un humor que trae este
año el Verano!

EL REGALO DE S. PABLO
-Dios os bendiga!....
.
-El señor San Pablo .... Bien haya su merced!....
.
- Cuánto me alegro de veros, hijitas!. ...
-Pues bien creímos nosotras que
habíamos hecho el viaje en b~lde y
que nos teníamos que vol ver sm poderle besar la orla del sayo!. ...
-Qué, si no me dejan e_n paz _d~sde amanecida!.. .. A las cmco v101eron á cantar diana los pájaros nuevos y, es claro!. ... hubo que_obsequiarles con cañ~mone~ y alpiste .. :
Luego bajé á mi ermita, á ver s1
estaba á punto y colgada,y fn cuanto me atisbó la pobeda, comenzó á
murmurar con su follaje: eel saa.1.1,to!. ... eel saauto!. ... Para q~é quisieron más las rosas .... ArroJá.ronse en tropel de capullos sobre mí,
pidiéndome por favor un sitio entre los candeleros del altar; enterá.ronse de mi presencia los pollos y
los perdigones y me rodearon en
pelotón gritándome á ¡,íos y golpe~:
trigo .... trigo .... Un cohete subió
á. contarle al sol que estaba yo allí,
y el sol se empeffó en romper la techumbre del alamillo para saludar·
me, la campana se lanzó á vuelo,
se alborotó toda la romería. y ....
sa.lí escapado .... Si no,me paso el
día en la hoyada!
-Pues á eso venimos nosotras
las hermanas de la archicofradía,
señor San Pablo. Hemos concluido
la novena de su merced, y mientras
se rifaban en el atrio las tortas de
nuégados, nos hemos acercado en
una correndita á felicitarle ....
- Muchas gracias, hijitas,muchas
gracias!... Y qué tal os va en vuestro nuevo estado? .... Qué tal el nido? ....
- Muy bien, señor! No hay nada
en el mundo como el matrimonio!..
Qué bueno es . .. Mejor que la primavera! ....
- Vaya, vaya, me alegro!. ... Veo
que habláis de la institución con
verdadero entusiasmo!. ...
-Mi-re,señor San Pablo, tod? es
cuestión de maña! A los maridos
debe ponérseles como los pichones
caseros: á medio vuelo, sin que
nuestros amados esposos tengan necesidad de advertir las plumas que
les faltan ... .
-Qué? .... Qué decís? .... Ese repiqueteo de esquila que sube alborotando de !a•pobeda,no me ha dejado
oír vuestras últimas frases!. . . .
-Que la felicidad de la mujer se
funda en que sepa mandar aparentando obedecer!.• ..
- Ji. ... ji. ... ji. .. . Por ahí, por
ahí os come el de~onio, por el afá11

9.-Barrendero de seda con aplicaciones de cinta y encaje.

de poneros los pantalones!. ... Las
mujE'res sois muy codornices!. ...
-Pues los hombres tienen la culpa, señor santo!. ... Nada estimula
á la libertad como la prisión!. ...
De solteros la meten á una en un fa•
nal para que no se la pegue la m_á.s
ligera mota,y de casados nos encierran en una jaula... Díganos su
merced si eso es vivir! ....
- Pero cuánto sabéis para reciéu
casadas, hijitas! ... .
-Bah, seffor! .... -Cómo se ve
que su merced es la bondad pura y
no anda al tanto de lo que sucede
ab~jo! . . .. Las mujeres y las rosas saben para qué nacen desde
niñas.
- Eso quiere decir que estáis pesarosas de pertenecer á la herma.o-

dad de mi amigo sa.n Marcos ....
- Cá, no señor!. ... Ncsotras hemos sido muy afortunadas y en
prueba de ello que acordamos venir á darle los días concluida la novena. .... y á la vez .... si su merced
no se incomoda! ... .
- Qué me dais aquí? ....
-Náda, señor San Pablo, no va·
le nada, pero tenga su merced en
cuenta, más que el obsequio la in·
tención y el fe1·vor con que se lq
ofrecemos! ....
-Pero, hijitas, por qué os habéis
inr.omodado? .... Vamos, yo siento
mucho lo que habéis hecho.y no os
lo rechazo, porque no lo toméis á
desaire ....
- Pues no faltaba otra cosa, señor santo!. ... Conque traíamos los

•••••••••••••••••••••••••••••••••

..SA~TA~ FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, lansas Cíty, St. Louis, .Cbicago, New York,
San Francisco J Los Angeles

~---~"""~IP\

DomilaJ.go 31 ile Mayo de 1903.

cinco sentidos puestos en el regalillo!. ... Así se acordará su merced
más de nosotras!!. .Chiss .. pum!. ...
Ea., la pólvora comienza y su merced no puede dejar de 11.sistir á los
fuegos de la. romería! .... Echenos
su bendición[ que el año que viene
le volvamos felicitar . .. .
- Así sea,hijas mías! .... Idos con
Dios ..••
Y de que las mujeres se alejaron
perdiéndose en lontananza, muerto
de curiosidad y sin vislumbrar lo
que aquello sería, abrió el seffor
San Pablo la preciosa caja de roja
felpa que Je habían dejado sus devotas, y sacó del estuche un volumen en folio, ricamente empastado
en tafilete y cerrado con broches de
plata. El apóstol se sonrió con plácida dulzura, el suave resplandor
de una intensa alegría le iluminó el
semblante; abrió con febriles manos
el tomo y en la primera página,
descollando los garabatos negros
de los renglones sobre el fondo pajizo de la vitela, leyó la dedicatoria del libro, que decía á la. letra:
&lt;Al señor San Pablo, consagran
este ejemplar de su Epístola en recuerdo de la que oyeron en la sacristía de su parroquia el día de la
boda.- Varias casadas.&gt;
San Pablo se sonrió con expresión beatífica, y murmuró complacido: Qué buenas son! .... y guardando el tomo en el estuche, se lo
echó bajo el brazo y se fué en busca de San Pedro para irse á la romería que le llamaba con el bullanguero acento del repiqueteo de la
campana.
PARA CURAR UN R!SFRIADO (N UN OIA
Tome las pastlllaa Luaote■ de Brom~olalu.
Bl botiClllio lo devolver, 111 di.llero 11 oo M cura.
La 6rma 8. W. GrOTe M halla eo cada cajllL

México, D. F., mayo7.-Mees
grato manifestar- escribe el Doctor Francisco de P. Leal - que me
es muy conocida la preparación
llamada Emulsión de Scott, y que
la recomiendo con bastante empeño á todos aquellos de mis clientes que se encuentran demasiado
linfáticos, lo mismo que en los escrofuloso~, pues son muy satisfactorios los brillantes resultados
que siempre he obtenido con dicha
preparación, la cual posee ta.m bién
la cualidad de no ser desagradable
ni Á los niños, que son los 4ue hacen mayor consumo.

EL TESTAMENTO.

Dtl Tllmo. Sr. Jlrzoblspo 'fttbat.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado c
alstla en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

Hace poco■ dlu que ee practlc6 la
apertura del testamento del Iiuatrtalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. Feellu
en la ctu•a• de Chlcago, Illlnola. La
lortuna di distinguido prela•o ucea•
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a. ,.

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que estuvo siempre con él ha■ta ■a
muerte, $40,000 oro en bonos 7 $25,000
oro •e una de las p6llzu de ■esaro ;
l la eellora A.una A. Feehan., viuda del
aellor doctor Eduardo L. ll'eehu, hermano del sellor Arzobispo, i211,000 oro
de otra de laa p6llza.a, -, $5,000 oro en
efectivo; l ·1a Academia de San Patrl·
clo lle Chlcago, de la que ea preceptora su hermana, Madre Maria Catalina.
$10,000 oro de la 1Utlma p6llza; &amp; la
escuela • 'Santa Marta'• de ensellansa
prActlca para varonea, de FeebanvUle,
llllnola, que era la tnetltucl6n por la
que mAa se Interesaba el aellor .A.raoblepo, se entregaron 101 $f,000 reatan·
tes •e la 1!ltlma p611sa.

1,-Elegantes sombreros de primavera.

¡
1

�DomlLngo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MU?IIDO ILUSTRADO.

son más sencillos en su hechura y la sola. vista
de los grabados lo manifiesta así. Esta colección de modelos es indispensable que aparezca
en todos los hogares, pues como hemos dicho
ya, hay aquí sombreros para. todos los gustos y
condiciones.
Número 2. Variada colección de trajes de visita y de casa, todos apropiados para la actual
estación de primavera.. Nuestras lectoras harán
bien en fijarse detenidamente en estos figurines
que sirven para marcar la transición lenta del
vestuario femenino, de acuerdo á los más estrictos principios de la moda moderna. Si los vestidos &lt;reforma&gt; y &lt;princesa&gt; estuvieron en uso durante algún tiempo con mucho éxito, vienen ahora las modificaciones de esos trajes, ó metamorfosis lentas, como se les ha dado en llamar. Al talle
ajustado y formando una sola. pieza con la falda, se subs~ituye boy por un corpiño elegante y
que forme ¡uego con la enagua. Poco se usan !as
blusas sueltas, ó sea de distinta tela á la. de la
falda, pe1·0 aseguramos que pronto volverá esa
moda que tan en auge estuvo por algún tiempo. El
traje obscuro, uno de los que a.parecen en el cen.
tro de nuestro grabado, tiene varias y hermo-

sa.s aplicaciones que imitan motivos de uva y que constituyen el
cuel)o de en_caje sobrepuesto. Confección de igual naturaleza se encuentra en los puños, cayendo con
!sraci_a y delicadeza sobre la parte
inferJOr de las mangas campaña.
Por lo demás, un estrecho cinturón
de cordoncillo de seda, rodea el talle:
dándole un aspecto de esbeltez. La
falda, t_ableada en la parte delantera., es lisa en el resto, con excepción
de la parte inferior, que ostenta un
angosto tableado que la agracia. El
otro de los vestidos que se encuentran al centro del grabado es también de preciosa confecció~ y fácil
hechura. Uno de los elementos de
ma,ror gracia con que cuenta este
tra¡e, es el cuello esclavina que cu
bre parte del corpiño y los hombros.
Las mangas se adornan con tres
b?tone~ de metal colocados á igual
d1stanc~a unos de otros y teniendo
en medio pequeñas aplicaciones de
cinta. Una corbata de gasa de seda
que rodea por entero el cuello, coro'.
pleta el adorno de este elegante ves.
~ido.
Número 3. Presentamos aquí á

€xplicadón dt nutstros grabados.
Número l. Seis elegantes y vistosos sombreros de verano
representa nuestro grabado. Todos son de última moda y
se estilan mucho en los principales centros de reunión europeos. Tocas, sombreros á la pastora, de paja y velo, de
jardinera, etc., etc., se encuentran aquí. Para su confección, que es muy sencilla, basta solamente
tener materiales de buena calidad y sujetarse en todo al modelo, aun cuando sea permitido hacer las innovacior.es que las sefloras juzguen oportuno. El grabado de¡
centro representa, además de un
elegantísimo sombrero, un exquisito y costoso cuello de encaje á
la esclavina, y que rodea el busto
hasta una. altura próximamente de
la tercera parte del talle. A la forma
de paja de este sombrero se orla.
con fino plissé de seda y listones
también de seda y de un ancho regular. Flores de diversas clases
y policromatizadas completan el
adorno. En la parte posterior del
bonito sombrero se hace colgar,
con gracia, un pequefia guía de flores y listones. Los demás sombreros

2.-Colecfi6n de trajes de casa y paseo.
3.-Colección de trajes de visita y casa.

Domingo 31 de May-0 de 1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Dommgo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Siguió lloviendo en los días sucesivos, y no los hubo tampoco
mientras mi madre y yo permanecimos en la capital.
Partimos para el pueblo, y llevé á
mi país el amargo sentimiento de
no haber podido lograr mi deseo y
la vaga esperanza de realizarlo algún día.
Con tal motivo me decía: Volveré á París, y en París satisfaré mi
ardiente anhelo; subiré al coche de
las cabritas y realizaré mi secreta
ambición de pasearme en él por uno
de los jardines de la gran ciudad.
Cuando fuí á la capital á proseguir mis estudios, era ya demasiado grande para tomar asiento en el
coche de mis ensueños.
Mis compafferos de paseo se habrían burlado de mí, y por lo pronto no tuve más remedio que renunciar á, mi tenaz propósito.
Crecí y he envejecido sin subir al
coche de las cabritas_. Y ba s ido por
culpa mía, porque si bien me arrastraba el deseo, con_teníame la vergüenza. Un hombre- :&lt;1ecía yo para
mí -un hombre á quien han represe~tado obras en el Odeón, un candidato al Instituto, un i:o,dividuo
que pasa por persona seria y formal ·puede pasearse en un coche
tirad¿' por un par de cabras? Y no
me resolvía á subir, y veía pasar y
pasar ante mis ojos, como una visión irónica, el eterno, el encanta¡ior el glorioso coche con sus casca~les sus bridas y una multitud
de niño's en el interior.
Han transcurrido los años. He
perdido todas las ilusiones, y no
tengo más que recuerdos; y en honor
de la verdad, bendeciría al destino
si á todos los goces de_que me h_a
p~rmitido disfrutar, hubiese añadido la dicha de hacerme pasear en el
coche de las cabritas. ¡Y pe1;1sar que
he de morir sin haber realizado el
sueffo de mi nifiez "! de mi juye:o,tud!
Lo cierto es que mientras _vivimo~,
deploramos alguna decepción sufrida pues todos tenemos nuestro coch; de las cabritas, al que no hemos conseguido subir jamás...... .
-¡Dame otra copa de Kummel,
Julio!

Domillllgo 31 de Mayo de 1903.

(.

.. ········· ........... . ........ ... . .

4.-Traje de bata suelta, para hogar.

nuestras lectoras una colección
completa de trajes de casa, visita y
paseo. También ajustados á las últimas reglas del vestuario femenino, son de corte elegante y hermoso
aspecto. El 9.ue aparece en primer
término, es quizás uno de los mejores. Las graciosas culebrillas de
cinta que se hacen aparecer, tanto
en el talle como en la falda, son un
poderoso elemento de distinción y
de buen gusto. El tableado de la
enagua. da principio desde la culebrilla superior y termina. en la parte
inferior del vestido. El resto de la
falda debe ser enteramente liso,
para lograr con eso que resalte más
el bonito adorno. En la blusa se
sigue disposición análoga á la de
la enagua, con excepción del peto,
que luce unas guías de pequeñas
aplicaciones. La. tela deberá ser de
un color obscuro, y debe procurarse
que el encrespado del sombrero haga juego con el vestido. Otro delos
grabados inferiores representa un
sa.copaletó de esbelta forma y sencilla hechura. La gracia principal
de este saco consiste en los dos anchos ribetes y cintilla maravillosa
que se colocan á, los lados de las
solapas y en la parte inferior de las
mangas. Por lo demás, basta abrocharlo con tres grandes botones
metálicos ó de concha. El paletó, aunque á primera vista parece
suelto, no lo está en realidad, pues
debe llevar su pequefio entalle, para
que siente con gracia.

5.-Vestido de calle, para señoritas.

.€1 eocbt 4t las fabrltas.
Una tarde, mientras fumábamos
y bebíamos alegremente, decía.nos
el poeta Cbantepleure:
- He tenido en mi vida grandes
triunfos; amores venturosos que me
han hecho llorar, y amores desgra·
ciados que después de ocasionarme
mil torturas, me han hecho reír;
grandes éxitos teatrales y grandes
éxitos oratorios, porque también be
mojado mis labios en el vaso de
agua azucarada del conferenciante;
be recibido profundas cartas de mis
adoradoras, y todo esto, amores,
aplausos, honores y distinciones,
constituiría lo que comunmente se
llama una existencia feliz, es decir,
menos del!graciada q1.1.e la del prójimo, si en otro tiempo hubiese yo
realizado una aspiración y gustado
un placer que be deseado toda mi
vida; si hubiese pvdidQ, se van ustedes á reír de mí, pero no hay que
burlarse de ningún ideal, si hubiese
podido subir ..... .
-¿Al Capitolio?
-No, á u"n coche tirado por dos
cabritas.
Y al oírnos reír, affadió Cbantepleure:
-Sí, seffores; me refiero á ese
coche de dos cabritas que ven ustedes en las Tullerías y en los Campos
Elíseos, transladando de un árbol á
otro un cargamento de niffos. ¡El
coche de la!! cabritas! Esa ha constituido toda la ambición de mi vida

y no be podido verla realizada jamás. ·
Desde mi infancia, hasta la edad
de cincuenta affos, no be cesado de
decir para mis adentros: ¡Qué dichosos son los niffos que pueden
pasearse en el coche de las cabritas!
·
Un día que mi madre, hace ya de
esto mucho tiempo, me trajo desde
el pueblo á París, donde la. llamaban asuntos de familia, vi por primera vez el coche de las cabritas en
el jardín de Luxemburgo. Le vi con
sus bridas de cuero rojo, con sus
cascabeles y con un muchacho que,
vestido de terciopelo, gui¡i.ba el
vehículo desde el pescante con su
látigo en la mano:
-Quisiera, dije á mi madre, subir
al coche de las cabritas.
- No, hijo, hoy no es posible.
¡Mañana!
Y durante toda la noahe no hice
más que pensar en la promesa de
mi madre y se me aparecía en sueffos el coche de las cabritas, los
cascabeles, las bridas, el látigo y
el muchacho vestido cte terciopelo.
También iba yo á sentarme como él
en el carruaje y á estimular con mis
voces el paso de aquellos animalitos.
Amaneció al fin el deseado día, y
llegó esa mafia.na que el hombre está condenado á esperat· eternamente.
Pero ¡oh desdicha! Llovía á mar es en París y no había coche alguno de cabritás en los senderos y
a venidas de Luxemburgo.

No hay que desconfiar nunc3: de
la realización de nuestras aspiraciones.
En los primeros días del último
otoño encontré á Chantepleure en
el parque de Monceau. El célebre
poeta estaba muy cambiado. ~enía
la cabeza cana, el rostro macilento
y la mirada triste.
Víctima de una parálisis iba, sentado en un cochecillo mecánico y
conducido por un criad&lt;;&gt;, que le
acompaffaba como á un mño.
Al verme se sonrió é indicó al
criado que se detuviera.
El pobre p~_ralítico me alar gó la
mano y me diJo:
- ¡Ya ve usted cómo al fin se han
cumplido mis deseos! Antes de morir me ha deparado el destino lo
único que me faltaba. Ahí tiene us•
ted el cochecito de mis ensueños.
JULIO CLARETIE.

7.-Traje y saco de viaje y sombrero de verano.

LEJOS DH LA TIERRA
De los diez ó doce compinches
que dormían hacinados en la nauseabunda alcoba, sólo quedaban
Joan y Antucbo, Jos amigos inseparables, paisanos por dos veces
como nacidos en la misma provincia y en la misma aldea; los demás
a_guadores habían ya. dejado la. vec!ndad de Manzanares, unos para
siempre, apretando en el bolso de
estambre, de hechura de culebra,
los pesos duros con que contaban
para r edondear la hortiña, com6.-81usa de cuello homb reras.

prándole al vecino el terreno colindante, y otros, que aún no podían
traspasar su plaza, de temporada
tan sólo, para ver qué tal iban la
muje1·, la vaca y el maíz.
Aquella ma!lana despertóle á
Joan el sonoro campaneo con que
la iglesia próxima saludaba al sol
naciente; el adormilado mozo se incorporó en su jergón de paja, se
restregó los ojos al moverse perezosamente, bostezó dejando escapar un aullido y murmurando: ¡Mira la torre qué buen humor le tiene'.
y de pronto, avínole al hombre la
memoria, recvrdó la fecha del día,
y abotargado aún por el sueffo, ex-

clamó poniéndose en pie de un respingo:
¡Lléveme el demonio si esas badaj.,.das no son las de la gr·ande de
la catedral! ....
Creyóse en la tierra, junto al Sar,
vereda adelante en derechura á la
ciudad del apóstol, bajando el Pedroso, y basta le pareció oler el
perfume a.ere y salvaje de las misteriosas corredoiras de sus camp1ños nativos. Pero poco á poco fué
despabilándose y volviendo á la
realidad; su lucidez arrambló con
la hermosa ilusión á la manera que
el v iento arranca los vilanos de las
sementeras, y dejando esca{lar , µn

suspiro de las hoyadas del pecho,
ri:iurmuró con pena: ¡Maña, que lástima que no le fuera verdad! y agarrando por un pie á su amigote, le
gritó sacudiéndole: ¡Arriba! ..... .
¡no seas tardón! .... como si el:pobre J oan temiera estar solo con su
tristeza.
Antucbo cesó de roncar, se levantó y se quedó sentado en la cama·
no desplegó los labios. Luego pen~
só en el día que era, y tendiendo su
ID:~nte 13:s alas al valle de Ulla, le
diJo el mozo á su amigo: ¡,Qué harán ahora en ca.sal' .... ¡Hablaron
del país! .... ¡Toma! .... Sus nenas
estarían vistiéndose el mantelo de
lujo,el de broches de plata, para ir
á la Santa Catedral á misa mayor
y adorar la pértiga del Seflor Santiago! ...... ¡Buena maffana para
el buey marelo que andaría á sus
anchas pastando orzagas y trébol
por las praderas! .... Por supuesto
que la gaita habría empezado por
l&amp; mañanita á. tocar la alborada en
los pinares y en el robledal!. .... . .
¿Te acuerdas de Manoeliño el gaitero? .... -¡Sí que me acuerdo!. ...
¡Partióse á, Buenos Aires! ...... La
nostalgia les agobiaba; un buen rato permanecieron callados y al fin
Antucbo levantó la cabeza y exclamó: ¡Vaya que ser, hombre!. .. . ..
¡Pues si nos dejamos, que nos pueda la morrifla! ..... .
Ea, fuera penas y á divertirse
Pusiéronse ambos camaradas su~
chalecos de raído veludillo, única
prenda que conservaban del campesino traje, y abriendo Joan el
arcó~ de la ropa, sacó la gaita
querida; la abrazó con cariffo• me~ióse el punteiro en la boca; ;opló
10fl.3:ndo los carrillazos; el fuelle,
vestido de azul, se hinchó basta estalla_,. de esponjoso; cubrió y descubrió con los dedos los agujeritos
del embudete, haciendo las notas·
el fleco de torzal de seda grana'
que guarnecía en un cairel colgan~

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

l)om!ingo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
no abres el fúnebre muro
como un tiempo los crista.les
de tu reja.?

EL AVARO.

A. PRAT,

En lo más abrupto y solitario de
enmarañado bosque, un andrajoso
y escuálido anciano tanteaba. el terreno con un bastón y dirigía. inquietas miradas en torno suyo, reconociendo minuciosamente el terreno y el hueco de algún afloso
árbol.
Buscaba sitio seguro donde esconder un gran bolsón de monedas
de oro, que llevaba á cuestas con
gran trabajo.
El pavimento de su buhardilla estaba literalmente repleto de dinero;
ya no cabía más; era preciso guardarlo en otra parte.
Samvel, que así se llamaba este
viejo judío, hubiera vendido su alma al diablo, á ser éste tan tonto
que quisiera comprar lo que ya era.
suyo.
Pues, señor, cuando más atareado estaba Samuel buscando un escondrijo, se le apareció, sin saber
cómo ni por dónde, una hermosísima hada, envuelta en una. gasa
color de rosa, que apenas velaba
sus mórbidas y esculturales formas.
Otro se hubiera animado al ver
tan seductora aparición y segura.mente no se satisface con menos de
declararse e;clavo de sus ojos dominadores y brillantes, intentando,
por vía de prueba, darle un abrazo.
Pero el avaro creyó que le iba. á
arrebatar su tesoc·o, y abrazando
el saco del dinero, cual si fuera un
hijo de sus entrañas, se puso á llorar como un Jeremías, rogando por
Jehová á aquella señora que le hiciera el honor de retirarse.
-¡Necio!-le dijo ella.-¿Qué me
importa tu oro si á mí me sobra?
Y o quiero bacerte una merced; acabas de desencantarme tocando con
un bastón la roca que me apl'isionaba ..... .
-¿Y me vais á dar dinero? preguntó Samuel con ojos chispeantes
de codicia.
-No tal; algo mejor que eso.
-¡Dios poderoso! ¿Hay algo mejor que eso, acaso?
-Tú juzgarás: toma este frasco
que contiflne el «agua de la vida;&gt;
cada gota de esta agua que bebas,
alargará un año tu existencia., a.un
cuando estés ya en la agonía.; el
frasco contiene trescientas gotas,
por lo tanto te doy tres siglos de
vida..
Sa.muel tomó con mano trémula
el precioso donativo, y la. hermosa
hada desapareció.
Apresuróse entonces el viejo á
enterrar el oro que llevaba y regresó á la ciudad, anunciando inmediatamente que vendía una a.gua
maravillosa que alargaba la vida;
el precio de cada gota. era de cien
monedas de oro.
Apenas los ancianos más pudientes se enteraron del suceso, acudieron, más numerosos que las abejas
de una colmena, ácasa. de Samuel,
que despachó bien pronto casi toda
el «agua de la vida.&gt;
La casa del avaro estaba. llena de
dinero; Samuel se revolcaba. en él
frenético de alegría deseando cada
vez más, más ..... .
Pero su salud se resintió; como
era muy anciano, no tenía ya ni vista para reconocer las monedas, ni
inteligencia para contar tantos caudales; sin embargo, no se atrevió á.
tomar ni una sola. gota del precioso
líquido, por&lt;i_ue las vendía ya al
precio de un millón; sólo los príncipes se las compraban.
Por fin; no le quedaba más que
una gota; Samuel agonizaba sobre
montones de oro .... podía alargar
un año su vida...... pero ¿cómo, si
aquella última gota. ,alía un imperio?
Cuando ya ca.si daba. las últimas
boqueadas se decidió á beber.....
pero entonces llegó á su casa un
rey muy anciano, le ofreció su reino por la. gota del «agua de la vida e el a.varo se la. dió, y apenas
ter'minado el trato, exhaló el último
suspiro.
RAMIRO BLANCO.

PARA CURAR UN RDFRIADO IN UN D1A
Tome laa pullllaa Luantn d• Brom.~
BI boticario le devol•er, 111 diDaro al ao .. can.
te firma E. W, Gron .. halla .. Dada oajlta.

Toluca, Méx., Marzo 21.
La presidencia del Consejo Superior de Salubridad de Toluca
Estado de México, ocupada po~
el Dr. Juan N. Campos, revi'sti6
sin duda, de peso, autorizaci6n é
interés á las siguientes palabras
firmadas por ese facultativo:
"Con buen éxito y en gran escala he venido haciendo uso durante muchos años de la Emulsi6n de Scott, notando que en
muchas enfermedades, como en
la tuberculosis, escr6fula, etc., y
sobre todo en la infancia, da resultados superiores á los que se
obtendrían con cualquiera otra
preparaci6n de su género.
15.-Detalle de bordadura.

EN UNA TUMBA
Abre tu sepulcro obscuro,
oye los ecos mortales
de mi queja..
Abre ese fúnebre muro,
como un tiempo los cristales
de tu reja.
Deja que arranque á mi lira
todo lo que siente el alma
que te a.dora;
oye que por ti suspira
en esta lúgubre calma.
como llora..
Rompe los eternos lazos
de la muerte que te oprime,
seca flor,
Y ven, hermosa., á. mis brazos,
que no es para Dios un crimen
nuestro a.mor.

Explicadón dt
UUHtrOS

EL TESTAMENTO.

Entreestas pálidas flores,
de un ciprés bajo las ramas
aún te velo;
ven á escuchar mis amores,
ven á decir que me a.mas
desde el cielo.
Despierta á mi voz y dime,
si viviendo en esta calma
vuelvo á verte,
¿Por qué el cuerpo al alma oprime
si vive después el alma
de la. muerte?
Sal; ¿no sales? ven; ¿no vienes?
cual de mi lira. al acorde
te lo imploro;
¿no ves qué triste me tienes?
¿no ves de la tumba. al borde,
cómo lloro?
No abres tu sepulcro obscuro
ni oyes los ecos mortales
de mi queja;

.................................

;

"SANTA FE,''r LA MEJOR · RU·TA
ADenver, ;lansas Cíty, St. Loais, Cbicago, llew York,
Bao Francisco J Los Angeles

Dtl 1111110. Sr. Jlr%Oblspo Jttba1.
Los bienes fueron valuados
en$ 125,000
La mayor parte de lo testado e
sistia en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañia de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d1u que ae practlc6 la
apertura del testameuto del Ilustrfatae
Sr. Arsoblapo Don Patricio A. ll'Mlau
en la clu... de Chlcaso, Illlllola. i .
lortuna di dlatlneuldo prelato - ·
'16 A. cerca de $1211,000 oro amert-;
7 eeg11n el lllnntarlo que H ha pull:1cado, IOII bleDes qu• •eJ6 tuero• eeao

•~e:

p61lzu de • 'La Mutua," Compaft1&amp; de Besur011 IIObre la Vida, ele Naeva York, por ,211,000 oro
cada una, 6 ee1111. • • •fll0,000 tN
Dlv141endot1 &amp;ell!!lula4011 IIO••
bre UDS lle tu p61lua, • 11,121 ON
Otra p6llza de •eeuro. • • H,000 ON
Acciones en efectivo 7 e11
BanC011. • • • . . . • . 87,000 oro
Entre lu •1spolllclone1 del 1ellor ..u1oblspo, en iru testamento, N blcl•ro•
Dos

élltu:

A su berm1111a, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con l!l huta H
muerte, ,40,000 oro en bonos 7 ,211,000
oro •• una 4le las p6II.H1 de •ecuo:
l la sellora Auna A. Feehan, viuda 4•1
sellor doctor Eduardo L. B'eeb.u, hermano del sellor An:oblspo, ,25,000 oro
de otra de las pOllzas, 7 $5,000 oro en
efectivo : l la Academia de San Patricio •e Chlcago, de la que et preceptora 10 hermana, Madre Harfa Catalina,
,10,000 oro •e la 1Utlma póliza: , la
esc~ela ''Santa Haría'• de ensellanu
pr4ctlca para varones, ie Feellanv111e,
llll11ols, que era la lnstltucl6n por la
que m4B se Interesaba el eellor .A.noblspo, se entregaron 1011 ,4,000 re■taa·
tea 41e la 111tlma 1)61111&amp;.

-------------tiran Joyería y Relojería
la. Dlatero~ 12 y 14

Martín Schafer y Hoo.
•

Se reservan camas en Carra Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harv ey en la Línea de Santa Fe soií renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San #,aano/•001 llflm. 8 1 WIIJxloo1

a.#.

r
ARTICULO$ "ART NOVEAU'
AGENCIA DEL RELOJ OMEGA

••••••••••••••••••••••••••••••••• ------

Pídase Cat4logo, Apartado !!7 L.

"

grabados.

Número l. -Trajes de paseo. El
primero, de blusa. corpiño, es de
elegante forma, como puede observarse en el graba.do. Córta.se el ta.lle á. semejanza. de torera, y el fondo
se confecciona. con fina gasa de seda.
bluseada. en pequeñísimos pliegues.
Parte de los hombros y las extremidades de las mangas y solapas, se cubren con anchas
cintas de una. tela. que no presente gran desacuerdo con la.
del vestido. Un cinturón de
seda. ajusta la falda, que es
lisa y de siete cuchillas. Por
lo que hace al segundo figurín que representa. nuestro
grabado, puede verse desde
luego la sencillez y corrección
de su corte. No lleva el ta.lle
otro adorno que seis pequel'Ia.s pa.sa.manería.s en el frente y dos iguales en las mangas. Un estrecho cuello de
encaje remata la parte superior de la. blusa y la inferior
de las mangas, formando los
puños. La. falda. es entera.mente lisa. y sólo lleva en su
parte inferior pequeños adornos de pasamanería., colocados de trecho en trecho.
Número 2. Elegantes trajes
de prima.vera propios para
señoritas de esbeltos talles.
El primero lleva un ancho
cuellohombrera.s de enea.je inglés, rema.ta.do en la parte
anterior por dos medallones,
de los que cuelgan cordoncillos de seda. termina.dos en
pequeñas borlas. Un angosto
peto de plissé luce en el centro del ta.lle, que termina en
dos grandes solapas angulares, de enoaje también. Las
mangas van cortadas en ángulo en su parte inferior, llevando un ahueca.do de encaje y puños estrechos de la.
misma. naturaleza.. Estos son
los únicos adornos del corpiño, pues por lo que hace á.
la. falda, ésta. sólo lleva pequeñas gnía.s formadas con
tiras de punto y que partiendo de la cintura., terminan en
la. parte inferior de la enagua..
El segundo traje es de gasa. de seda pliseada, en el
que tanto el corpiño como
la. falda. son enteramente lisos. Lleva el primero por únicos adornos un a.nchocuello·
hombreras, remata.do en picos, Y
cerca del hombro izquierdo un gran
moño de listón de seda. Las mangas
son lisas y solamente los puños son
de punto, imitando a.l cuellohombreras en su forma y disposición.
Llev a.n también los puiios pequeñas
rosetas de listón de seda., á semejanza de la. que luce el corpiño.
Graba.do A. Vestido reforma. para
paseo campestre. Los trajes de reforma. no han sido aún muy generaliza.dos en nuestro país, debiéndose esto, indudablemente, á la. poca
propaganda que de ellos se ha hecho. Nuestras da.mas ha.rían bien
en lucir estos vestidos. El que representa nuestro grabado, es de una.
tela. ligera y propia de la. actual

estación. Armado el fondo, cúbrase
con la tela. dándole las disposiciones del modelo. Se imita una. sobrefalda bordeando las extremidades de éste con cordoncillo de seda.,
y con éste mismo se dibujan los
diferentes detalles del vestido. Una
aplicación de tela á cuadros imita.
el cuellohombrera.s, y en la. parte
inferior de las mq,ngas, en pliegues
volados, otra porción de tela á. cuadros. El conjunto del vestido resulta vistoso y elegante,

tos 'fósforos dtl Burro.
Sosteniéndose por instinto, haciendo esfuerzos heroicos para no
soltar el ronzPl que se le escapaba
de entre los flojos dedos, sintiendo
que dos manazas de plomo le tiraban de los párpados y le cerraban
los ojos, adelantaba. por el sendero
el tío Agallas, dejándose conducir
por el macilento pollino, que, a.bruma.do por el calor de aquella. tarde,

1.-Trajes de paseo.

Grabado B. Elegante traje refurma para paseo. Nuestras lectoras
harán bien en fijarse detalladamente
en este figurín, q1..e es uno de los más
hermosos en cuestión de vestidos
reforma. El ancho cuellohombreras
esclavina, la imitación de un saco
paletó mediante cinta obscura. de
seda., las hermosas mangas ca.mpanula.da.s y el sencillo y elegante plega.dillo de la falda., son factores da
armonía. y de buen gusto. Sen_cillísimo en su hechura., este traJe representa una labor doblemente difícil de lo que en realidad es. En el
centro del cuello se anuda. una corbata. rematada en dos peq ueña.s
bandas que terminan con borlas metálicas.-MARÍA ANTONIETA,

caminaba. con las orejas gachas y
la. cabeza caída, entrega.do al sueño y sin acortar por eso el trotecillo. Los mozos del lugar que trillaban en las eras, acertaron á distinguir, alejándose hacia la trocha,
la figura del labriego moviéndose
con un ex:traño balanceo sobre el
rucio, y exclama.ron, entre cantar
y cantar: ¡ buena la lleva hoy el tío
Agallas! ..... celebrando la aparición de su convecino con recias
risas.
Y buena la. llevaba. No había más
que ver sus mejillas arrebola.das,
sus sienes llenas de sangre, sufrente encendida con ese calor ardiente
de la hierba quemada. por el sol,
sus ojos vetea.dos y sus pupilas sin

Domingo 7 de Junio de 1903.

�Domingo 7 de Junio de 1903.

EL CLAVEL ROJO.
En ese sitio el río separa á sus
orillas con grao distancia, se ex•
pande de golpe. Sus aguas,que ron•
cas de rumores han escarbado sin
tregua. entre arenas, pe!lascos y
troncos ca.idos, llegan cansadas,
¡vienen de tan lejos! .... El impre•
visto ensanche las contenta., y se
dejan resbalar tranquilas, haciéndole a.l Sol un cristal inmenso en
que maca.brean sus rayos: la. super·
ficie disimula. temblores en sonrisas .... es que la corriente no des·
cansa., y desde el fondo marca sus
musculaciones.
Los sauces hacen militarmente la
línea compacta. y umbrosa; con la
mirada hipnotizada en las ondas:
filósofos llorones del verde secular,
creen en el flo de todas las cosas
con fatalismo de doctrina. pobre, y
allí e~tán desde que nacen, espera.o•
do la última onda.
Haciéndole carrera al río, va constalándolo una franja de tierra blan·
cuzco., muy tenue y muy amiga del
aire, con el cual juguetea. levantándose á él al menor cosquilleo de
cualquier vientito transeúnte.
Es el ca.mino: Pasó una vez un
hombre, después otro, y otro y mu•
chos; sus cabalgaduras dejaron miles de huellas sobrepuestas quemataron los gérmenes de la vegetación
más atrevida; las carretas pesadas,
de poderosas ruedas ,chirriantes,
concluyeron el croquis con líneas
profundas. La tierra triturad a, amasada., vencida en su afán celoso de
maternidad, se hace ahora fangal
con las lluvias y polvo sofocante
con los soles: es su venganza. El
hombre cruza por ella impasible,
acarreando la vida, para eso se ha.ce caminos, con la mensura infalible del rumbo ó la fuerza incontrarrestable de la costumbre.

...

:...

Al trotecito y bien sentado en un
ruano nervioso de linda pinta, viene un paisano joven y simpático.
El chambergo levanta el a.la sobre la frente, dejando completo el
óvalo de una cara donde la alegría
va haciendo dulces rozamientos.
En el cuello está anudado con coquetería. campera, un pa.iluelo de
seda negra, y en el nudo va apreta.•
do por el cabo un soberbio clavel
rojo,que en el plegado lujoso de sus
pétalos ha de llevar signos ó palabras legibles para el joven, porque
lo contempla á. cada rato y pasan
por sus ojos brilla.zones de gozo.
Viene de verla y ella se lo ha da·
do. Viene de allá, y no se explica
cómo viene pareciéndole que allá se
le ha quedado alguna cosa.
Ella es una linda criolla, moro•
cha rosácea; tiene la epidermis del
rostro tostada. por la resolana ar•
dedora. de los campos, pero en el
seno hacen su color de vida los glóbulos sanguíneos: es un clavel regio que da a.romas en tibieces ener·
vantes.
El fuellazo de un viento vagabundo barre el camino bajo las patas
del ruano, y Je levanta por delante
grandes espirales de polvo que se
retuercen pesadas en el espacio, como vestiduras perdidas de hadas
de poetas románticos. En las dislocaciones indolentes de una que va
á esconderse entre los sauces de la
orilla, ha visto el joven algo como
figura de mujer, y a.tajando el resuello detiene al ruano ....
Después, se sonríe con gusto: ha
visto fantasma. de enamorados .. . .
Su prenda palpita f:n su imagina-

EL MUNDO ILUSTRADO

• EL MUNDO ILUSTRADO

cióo ardiente, por eso los ojos en
todas partes le dan formas. Entona
una décima. muy sentida mientras
el ca.bailo vuelve á su trote.
Llegan á una sendita. que se escapa del ca.mino¡ baja á meterse en
el río: allí est el paso.
E l ruano tantea el terreno bajo
las a.guas, se asegura que es el de
otras veces, y entra. Aún no ha llegado á la mitad del vado cuando se
siente detenido con la sorpresa. de
una sofrenada imprevista: el joven
ha hecho cierta exclamación un poco dura y se ha quedado con la vista ansiosa persiguiendo un objeto
que la corriente se lleva en su a.puro: es el clavel que se ha escapa.do
del nudo en un descuido de su due·
!lo. Cosa perdida. Iufinita. tristeza
hace en el paisano la suplencia
de su reciente regocijo.
Ya no ve más la Oor por mucho
que a.largue la vista por la superfi·
cíe inquieta de las aguas.
Sigue pasando.
La imaginación, artista pícara
que mala.barea. á. su ca.pricbo1 con
todos los acontecimientos de la vida en que las preocupaciones le
ayuden, esta vez se a.socia. á la. superstición de los amores sencillos,
y le hace pensar al joven que, así
como al clavel, puede llevarle su
prenda la corriente de algún otro
a.mor más impetuoso.
La broma. del polvo del camino,
se renueva en su mente con seriedades de persecución intencionada.
Ha vadeado el río.
Esa otra ribera es una. cuesta,
porque el nivel de la tierra se levanta por sobre los sauces; resultado
de los tra.bajos prehistóricos del
agua cuando se abrió camino.
El joven, siempre pensativo, su~ la cuesta y se detiene arriba: su
vista aba.rea buen a parte del río.
Las aguas siguen corriendo y con·
versando incansables: ¿por dónde
andará el clavel?
En cada burbuja, en cada remolinito espumoso, el enamorado paisano ve un punto rojo..... . En las
orillas, donde los raigones detienen
para su adorno algas y yuyos
arrancados y les hacen formar guir·
oa.ldas de tallos y filamentos, hay
grandes manchas rojas, como ramos de claveles .... En la.s alisaduras que hace la correotada donde
pasa con más fuerza, huyen infinidad de claveles rojos ...... . En los
giros circulares de las aguas de los
rema.nsos,se persiguen unos á. otros
muchos claveles rojos ...... Y en el
ensanche, sobre las aguas lisas,
ha.y una flotación uniforme y como
dormida de claveles rojos! .... los
rayos del Sol cbicotean en la supe. ficie como víboras rojizas perseguida.si
El paisano abre los ojos con espanto, aprieta. el chambergo sobre
la frente, arrima un bárbaro lonja.zo al ruano y dese.parece.
¡Ha visto el río todo color de san·
grel
VICENTE Rossr.

tas nocbts dd J;ogar.
Tienen las auras rumores
que el arte no osa imita.r,
tienen las campiñas flores
y los tiernos ruiseñores
mela.ncólico cantar.
Tiene el cielo mil estrellas,
de las noches alegría,
el mar tiene perlas bellas

3.-Sendero de seda para mesa.

Domingo 7 de Junio de 1903.

cio!}es Y quiero que ha.ble usted con toda franqueza.. ¿E~toy en verdadero
pehgro de muerte? ¿No hay salvación posible para. mí?
El doc~r vaciló un momento y al fln exclamó:
-1M1entras hay vida ha.y esperaoza.l
. -:-No me oculte usted la. verdad, porque se trata de un caso de con·
c1enc1a. que ~eseo resolver cuanto antes.
. -Pues bien; ya que usted me lo exige, debomanifesta.rleque no hay
t 1empo que perder.

.-

II

Lleg:ó la noche, cesó en absoluto el ruiilo de la ca.He, y el enfermo
convenc1do de que su muerte era inevitable, resolvió abrir su corazó~
á. su esposa.
Catalina Louvier, que no había podido dormir
más que una hora., había entra.do pa.ra sustituir á. la.
enfermera. que velaba á su marido.
r
El paciente rechazó la medicina que su mujer le
daba, y dijo:
--;.Pa.ra. qué? ¡Todo es inútil, Cat&amp;lioa.! ... ¡No hay
remedio para mí!
-Estás en un error.
-Siéntate y hablemos ...... por últi·
ma vez. Creo que moriré esta noche, y
por tanto,es preciso que nos despidamos.
y

.

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2.-Trajea de primavera, para paseos campestres.

que sienten tristes querellas
de aquellas que el a.Iba envía..
El humano corazón
tiene continuos pesares
que endulza nuestra ilusión;
y tienen muy dulce son,
si es que se aduermen, los mares.
Que todo lo que en el mundo
puede atraer nuestra vista,
desde el cielo á lo profundo,
lo hizo en bellezas fecundo
el incomparable Artista.
El ~ue, cual prueba de amor,
nos d1ó una joya. sin par
de inapreciable valor,
lenitivo del dolor,
en las noches del hogar.
Noches del hogar benditas,
terror del rey del A veroo
vosotras sois florecitas '
que nunca os miráis marchitas
por decreto del Eterno.
Vosotras sois, á. mi ver,
para el hombre, noble escuela
en. donde aprende el deber;
sois un mundo de placer
donde alegre el alma vuela;
sois una fuente serena.
donde al beber el sediento
y descansu.1· en su arena,
deja que su triste pena
lejos se I a lleve el viento.
En la sociedad huma.na.,
noches del bogar, sois luz,
dando prueba. que no es vana
esa doctrina cristiana.
cuya enseña. es una cruz.

•

En vuestro tranquilo seno
sólo se baila la verdad,
sois la perla, sois lo bueno,
del mar del mundo.y el cieno
lo que llaman sociedad.
Por experiencia lo sé,
que en el mundo lo a.prendí,
pues sufriendo averigüé
que amistad, a.mor y fe
el hogar tiene tras sí.
Mientras que &amp;.quese bullicio
al que llama.o sociedad,
es el impe1·io del vicio,
es el infame ejercicio
de mentir sin dignidad.
Noches del hogar benditas,
sed vosotras, noches mías,
las que consuelen mis cuitas¡
huyan de ro( las malditas
noches de impuras orgías.

Grabado B.

\.
¡,

1

•

Huyan, sí, como el va.por
que muy lejos lleva el viento
con su soplo volador;
huyan como el resplandor
del relámpago violento.
Y tú, veo, no huyas de m(,
noche del bogar sagrada.,
pues que en el mundo aprendí
que bueno no existe nada
si es que no se funda en ti.

UNA CONFESIÓN.
I
El enfermo se incorporó penosa•
mente en el lecho. Al caer la tarde,
aumentósele Ia fiebre, inundándole
de sudor y haciéndole presentir una
noche horrible.
Hacía dos meses que la. enfermedad le ten(a. postrado en cama y, á
pesar de su antigua robustez y de
sus cuarenta. años, había agotado
casi todas sus fue1·zas.
Además, le atormentaba la idea
de un secreto que no se atrevía á
confiar á na.die. Su mujer era una
santa, y no osaba decirle Jo que
tanto le torturaba.
Enrique Louvier manifestó que
deseaba quedarse solo con el doc(·
tor Depas, que aquel día. le baca
la tercera visita.
- Doctor- dijo el enfermo- te!lgo
que tomar importantes determina·

$.-Variada coleccl6n de trajes de visita, paseo Y reunl6n.

Catalina, que no podía contener sus lágrimas, di·
jo á su marido:
-No te desesperes y ten confianza en Dios.
Louvier miró á su esposa y le murm_ur6 al oído:
-No he deja.do de quererte nunca y siempre te he
admirado por tus virtudes. ¿Serás capa.z de tener a.ho•
ra un rasgo sublime de caridad y de per~ooar á un
moribundo? Muy dolorosa. me es la coofes16n que voy
á. hacerte: pero sería un misera.ble si no ~abla.ra en
~stos críticos momentos. La vida es una serie de con•
tra.dicciones. ¡Perdóname, por Dios!. .. Tengo una. amiga y una bija .... Una. pob1·e niila. de nueve a.ilos .... No
me eches en cara mi mal proceder, porque no tendría.
fuerzas para soportar tu justa indignación. ¡Qué_ v!I- á
ser de esas dos infelices!. ... Viviendo como be v1v1do
de mi, trabajo, no me ha sido posible asegurar su porvenir. No sé cómo se mantienen desde que estoy enfer·
mo. Tu dote está intacto ..... Con lo que roe pertentiee,
procura que no se mueran de hambre. ¿Lo harás así'?
;.Me permites morit· tranquilo? ¡No me conde~es, Y_ ten
lástima de tu desgraciado esposo! ... ... Be.Jo m1 a.1mo'"-qnR ....,...nnt1•n"6" .,., c;obre con el nombre de esa
mujer. ¡Ya lo sabes todo!
Catalina. estaba a.nonada.da. al pensar que su ma.•
r1do la había estado eoga.!'iando por espacio de diez
a.!io~

Grabado A.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Junio de 1903.

1

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Junio de 1903.

_Sin ~mbargo, á pesar de su hu•
m1llación y de su enojo, mostróse
compasiva con aquel hombre que
momeqtos antes de morir se entregab_a en cuerpo y alma. á su generosidad.
. -Te juro-exclamó la. sa.nta mu•
¡er-que no carecerán de na.da.!

III
La. naturaleza. dispone de recur·
sos superiores á la. previsión huma.na.. Enrique Louvier tuvo a.l día
siguiente una. crisis terrible, á la.
cual nadie creía. que pudiese resistir. Al amanecer durmió tranquila.mente, y el doctor Depa.s no volvía
de su asombro a.l ver el cambio que
en el enfermo se había operado.
-¡Es un caso extra.ordinario, un
caso nunca visto!-decía el insigne
médico.
Louvier recobró la salud y su
convalecencia. fué muy rápida. Aunque muy débil, levantóse al cabo
de po~os días, completamente fuera.
de cmdadv. Sin embargo, en su
rostro se refl.ej aba. la. viva inq uietud de que se hallaba poseído. No
se atrevía á. mirar á. Catalina., que
siempre ámorosa. y compasiva., no
dejaba. de prodigarle todo género
de atenciones y cuidados. ¿Qué fatalidad le había obligado á martirizar el corazón de aquella. santa.
con una. confesión completa.mente
inútili'El recuerdo de a.q uella escena
íntima. ante el umbral de la. muerte,
le ca.usaba verdadero espanto.
Aunque Catalina. Louvier procuraba estar siempre de buen humor
para animar a.l convaleciente, notábanse en su rostro las huellas de
la. traición de que había sido víctima..
Su marido sufría con los pesa.res
de su esposa., comprendiendo que
ésta. los ocultaba piadosa.mente para. respetar la. debilidad de un enfermo vuelto por milagro á la. vida..
Pero, sin duda alguna, habría de
llegar el momento de una. explicación, en que Catalina. le reprendie•
ra. por su conducta., y en su dignida.u de esposa. ultra.jada, le indujera. á elegir entre su pl'opio domicilio y el otro hogar cuya. existencia. había confesauo. ¡Qué cruel era.
todo aquello!
La. muerte borra. muchas faltas,
pero son pocas las que la vida perdona.. Una vez salva.do Enrique, no
era. posible que Catalina. olvida.se
la. grave ofensa que su esposo le
había inferido.
Louvier veía venir el castigo y
hasta el momento de una sepa.ración.
Un día en que le pareció que Catalina. estaba triste y pensativa.,
trató de a.bordar de frente el asunto .... ¡Ah! Si hubiera. podido inventar una medida salvadora.. . ... .
-Hija mía-dijo el conva.leciente,-ya. sabesqué esfuerzo tan grande me- costó la. confesión que te hice
cuando creí que iba á morir ....
Catalina. se estremeció convulsiva.mente. Los celos que procuraba. /
ocultar le destroza... ¡
ba.n el corazón. No
. '1
obstante, sintió in'
mensa. piedad por a.quel hombre que en
tan a.pu rado trance
le había confiado su
secreto. Adem á s ,
aquella confesión la
había hecho &lt;in extremis,&gt; y, por tanto, ._,,
la magnánima espo - /
sa. se consideraba co- · . ·
mo un sacerdote que,
después de haber absuelto al penitente1 no tiene derecho a
recordar sus pecados. Tal vez entre
las ruinas de su
amor na.cía en ella.
algo maternal en favor de su marido.
. -¡Ah!- exclamó
· Catalina. con un acento de angelical
bondad, en que se
revelaba. un esfuerzo heroico sublime. -¡No sé de qué me habla.si
No recuerdo nada de lo que me dices. Tenías una. fiebre altísima
aquella noche y no hice caso de tus
palabras. ¡Qué modo de delirar!.••

1

«¿Qué gigante habrá lanzado
proyectil tan colosal?&gt;
¿Qué ser todopoderoso
le impulsó con tanto brío?
.... Pero al fin llegó el Estío;
fueron á ver al coloso,
que espantando al más sereno,
descendió por la. vertiente,
y hallaron .... á la. serpiente
revolcándose en el cieno.
No me importa, ni me extraña
que, haciendo lo ínfimo enorme,
la opinión pública forme
el alud de la patraña.
A impulsos del ser más vil,
la indiferencia se mueve,
pero se funde la nieve,
y sólo queda. el reptil.

CUENTO.
Voy á contarte una. historia
que me con ta.ron dos .llores,
y que es historia de amores
que siempre va en mi memoria.
Fíjate en mi narración
porque a.sí que la. comprendas,
es muy fácil que algo a.prendas
útil á tu coraz_ó n.
En una hermosa mañana
del hermoso mes de abril,
en un bético pensil
brotó una rosa temprana,
de a.roma tan delicado
que todo el pensil llenaba,
y 4.ue aquel que lo aspiraba
de ella. quedaba. prenda.do.

I

LEOPOLDO CANO.

Era, en fin, entre las .llores,
lo que eres tú entre las bellas,
la envidia de todas ellas,
la reina de los amores.
Un clavel enfrente había
que con frenesí la. amaba,
y que con ella. soñaba
y que por ella. moría.
Ma.s la purpurina. rosa,
viendo lo bella. que era.,
no reparaba siquiera.
en tal pasión amorosa..
Pues que sólo daba oído
por ha.lagar á su orgullo,
a.l placentero murmullo
de un ar.royuelo escondido.
¡Ay! del mísero clavel
que por la rosa moría;
que ella insensata. no oía
su desventura. cruel.

7.-Cojín de seda y pintura.
Una tarde, al resplandor
último del sol poniente,
alzó la. rosa. la frente
y pudo ver,con dolor,
que el arroyo murmurante
á quien oído prestaba,
dichoso y feliz se hallaba
en los brazos de su amante ....•.
Entonces miró al clavel,
pero marchito lo halló,
y sin amor se encontró
en el seno del verjel.
Y como si no es amada

¡Ay de la galana rosa
que en el arroyo fiaba!
sin ver que éste idolatraba
á una. fuente rumorosa!

.. ····················· ...... .

·····. ······ ......... ·········
····················· ····· ....
.... .. ..... ······ ············.

,_J

•t

1a flor,no vive ni un día,

allí empezó la agonía
de la. rosa delicada.
Y .... todo su mal ¿cuál fué?
el confundir por orgullo
de la lisonja el arrullo,
de amor con la. pura fe.
F. SÁNCHEZ A.

¿QUÉ SERA?
¿Será una mujer hermosa
que al mismo sol cause enojos
con el brillo de sus ojos?
¿O será a.ca.so una diosa?

Si alguno te dijere, bella niña,
que no te quiero yo,
pregúntale si odiar pueden los hombres
á la lumbre del sol.
Si alguno te dijere que inconstante
busco de otra el amor,
pregunta. si es posible que en el
· mundo
exista más de un Dios.
Y en fin, si algún infame te asegura
que ingrato te olvidé,
¡pregúntate á ti misma si es posible
y responde después1
F. LóPEZ,

No lo sé, jamás la vi,
que de mí se ba.lla. muy lejos,
de sus ojos los espejos
no me retrata.o á mi.
Mas .... en la noche callada,
cuando la argentada luna
se refleja. en la laguna
de sí misma enamorada,
Cuando triste el ruiseñor,
eleva al cielo su canto,
c11.nto que parece el llanto
de uno que muere de amor,
Allá en el cielo estrellado,
pienso que miro su rostro,
y al contemplarlo we postro
de su belleza prendado.
Buscándola sin cesar
voy vagando pot· el mundo,
sin que á mi dolor profundo
un término llegue á hallar.

_•i
.. ~f
·,

Y por eso en mi angustiosa.
situación,por donde voy,
siempre preguntando estoy:
¿Es mujer? ¿O es una diosa?

F.

SANCHEZ A.RJONA.

LA CALUMNIA.

5.-Tres elegantes vestidos de teatro y concierto.
¿.Cómo quieres que me acuerde de
los disparates de un enfermo durante su delirio?

P.

GINISTY.

Ha.y personas muy honrada&lt;: que
suponen haber hecho buena com·
pra, cuando creen haber robado al
comerciante.

*

3:1 infortunio y la lucha. hacen á
los hombres generosos y les dan un
temple de alma de granito; la tor·
tuna. y el poder los hacen suspicaces, ingratos y tira.nos.

8.-Delantales de punto Y seda

j

Por hacer injusta guerra
á una paloma inocente,
desplomóse una. serpiente
de las cumbres de la siena.
Dió una vuelta y luego mil,
y por la ladera., 1:10 breve
rhdó una bola de nieve
cuyo núcleo era el reptil.
Tanto el alud aumentaba,
con tal estruendo caía,
que en el va.lle se creía
que el monte se desplomaba..
Al ver la masa glacial
decía. el vulgo admirado:

6.-Silla de comedor, estilo "Renacimiento."

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 23, Junio 7</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Clavel Rojo</name>
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                    <text>Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

tiempo queda hecho el color y sirve
para pintar en miniatura.

muy espeso y muy dorado, á un
punto muy fuerte, que se vierte sobre el pastel para hacerle &lt;glacé&gt;.
También podéis emplear para el
pastel un molde en forma de corona
y poner en el centro, al mismo tiempo de servirle, una exquisita.crema
blanca batida.
Si queréis hacer un «Monte Blanco,&gt; se pone la pasta en un molde
liso de forma redonda; al sacarle
de dicho molde se le
adorna y cubre por
completo con cremabatida, echada. á cucharadas grandes figurando
las rocas, se espolvorea sobre esto azúcar
cristalizada y se pone
uno ó dos minutos en
el horno, que debe estar
muy fuerte.

:MORADO.
Este se hace del mismo modo que
el anterior,· con la sola. diferencia
que ha. de ponerse campeche en lugar de Brasil.
VERDE.

Se disolverá cardenillo en vinagre destilado, y después de filtrada
la disolución por un papel de estraza, se pone á evaporar hasta que
pierda la humedad, y queda concluido.
AMARILLO DE LIM6N.

Se toma una redoma semejante á
la que queda indicada; se echa dentro grana de Avignón quebrantada;
se llenará de orines clarificados,en
los cuales se haya disuelto media
libra de alumbre de roca pulverizado; se tapa bien y se expondrá al
soló encima de un horno en que se
cueza pan, por espacio de un mes,
y al cabo de este tiempo ya se ha·
llará hecho el color.

Es tan fácil engañ.a.rse uno á sí
mismo sin advertirlo, como difícil
engañ.ar á los demás sin que lo
noten.

RECETAS DE COCINA.
TORTA DE AUIENDRAS.

Apl"oximadamente se toman de
harina cua.tl"O onzas, okas cua.tl'o
de manteca fresca é igual cantidad
de azúcar en polvo; se machacan
tt"es onzas de almendras dulces, se
afta.de corteza de limón ó una ó dos
cucharadas de flor de naranja, se
echan cuatro ó seis huevos bien batidos, y se mezcla todo en el mortel"O para hacer una pasta; se toma
una tartel"a, se unta el fondo con
manteca y se hace cocer á fuego ·
lento con lumbre debajo y encima,
y se fwma. la torta, que se puede
servir fría ó ci,,liente, pero echándole siempl"e azúcar en polvo pol"
encima.

El secreto que dejáis escapar, es
como lfn enemigo á quien dais Ji.
bertad. Al momento se volverá contra vosotros mismos.

Bordado para cojines.

Al día siguiente se sacan lascastaílas, escuniéndolas bien, y se hace que el almíbai- cueza un poco,
pet"O un poco nada más; entonces se
echa sobt"e las castañas, y esta operación se repite cada veinticuatro
ho~as por e_spacio de cua.tl"O días,
temen do cuidado de que en la última
cocción llegue el a.lmíbat" al punto
de cat"amelo (34°). Las casta.nas se
han convertido en dulces; a.hora,
para que sean «glacés,&gt; hay que
sumergirlas en un almíbar a! punto
de caramelo, se las escurre y se las
seca ligeramente. El &lt;marrón glacé&gt;
no se conserva mucho tiempo bien;
se ponen las castaílas duras y co
rreosas.

*

PASTEL DE CASTARAS
Se toman 150 castañas y se las
quita la cáscara; se las pone á cocer en agua hirviendo y se las quita
la piel; se majan luego hasta que
queden perfectamente molidas, y se
las echa una media libra de azúcar
en polvo, la cáscara molida de un
limón, un poco de vainilla en polvo
y un vaso de leche. Esta pasta se
bate fuertemente con una cuchara
de madera y se pone en un molde
untado de manteca; se pone á un
fuego moderado y se tiene cociendo
una media hora. Cuando el pastel
se ha cocido, se saca del molde y se
hace con un poco de a.gua, azúcal"
y el jugo de medio limón, un almíbar

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

,

ADenver, ;Kansas City, St. Loois, Cbicago, llew York, .
San Franciseo J Los Angeles

La vanidad vive de la lisonja y
el orgullo se nutre de sí mismo.
PARA CURAR UN RUFRIADO IN UN DIA
To.me las paaúllaa Launtea de Bromo-Qalalaa.
SI botiCl&amp;rio le devolver, aa c1111ero al Do M catL
La lirma &amp;. W. GrOff M baila 1111 oada cajita.

Méxicc•, D. F., Marzo 7.
Desde que conozco la Emulsión
de Scott de aceite de hígado de
bacalao con hipofosfitos de cal y
de sosa-escribe el Dr. Don Francisco Gutiérrez,-la he aplicado en
niílos de ambos sexos de constitución delicada. Las funciones intestinales se ha.n conserva.do bien, y
pronto se ha hecho notar el robustecimiento de las fuerzas.
Sirvan estas palabras á los Sres.
Scott &amp; Bowne de satisfacción y
estímulo, para seguir elaborando
tan magnífica preparación en bien
de la humanidad.

~ -...........,!'!l'JIJi'l'!!llll!llll!R!!I"""

EL TESTAMENTO.

Dtl 111110. Sr. Jlrzoblspo ittban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

TORTA DE ARROZ.
Se pone una media libra de arl"oz
á cocet" y se le va echando poco á
poco un cuartillo de nata de leche
y un tt"ozo de manteca, la segunda
col"teza de limón y sal; cuando el
al"roz está bien espeso, se quita el
limón y se deja enfri:,,r en Otl"a vasija, aíladiendo seis yemas de huevos batidas con azúcat" y cuatro
clal"as batidas con una ó dos cucharadas de flol" de nat"anja; se unta con manteca una cazuela ó el
molde de la figura que se quiet"a
dat" á la tol"ta, polvoreándola con
miga de pan; en ella se echa el
al"roz y se pone al hornillo con mucho fuego en la cubierta. Cuando
la tol"ta haya tornado color suficiente, se le da vuelta sobl"e un plato. De este mismo modo se hacen
las tortas de fideos, de sémolas, etc.
MARRONS GLACÉS
Se escogen castaílas muy gol"das
y se ponen á cocel" para que se
ablanden un poco; en cuanto se ponen harinosas, se retfran, y entonces se las quita la cáscara y la piel,
haciendo esta opei-a.ción con mucho
cuidado pa.t"a que no se desmenucen
entre los dedos; se van echando en
a.gua fría, pat"a. que se consoliden un
poco, en un recipiente cua.lq uie~a de
cristal ó loza; después se hace Jarabe de a.zúcat" á punto de a.lmíbal", y
allí se meten Ias castaílas una á una
y con gran cuidado para que no se
rompan.

Explicación dt

nuutros grabados.

*

COLOR DE ORO.
Tómese una libra de achiote en
pasta, se disolverá en seis azumbres de orines,se cocerá esta disolución en un caldero de cobre por una
hol"a., se echa después med~a libr_a
de cenizas gt"avelada.s, se tiene cuidado al echar dichas cenizas á fin
de que no suba el licol", porque s~
frá todo poi:' la boca del caldero, si
éste no es muy grande; se deja que
cueza todo poi:' media hol"a; se separa del fuego y se deja reposa!:'; se
saca lo clat"o de él y se gual"da. en
botellas.

Domingo 14 de Junio de 1903.

Hace pocos d!as que se praetlc6 la
apertura del testamento del Ilustr!sl•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feeban
en la clndad de Cblcago, Illlnols.
La fortuna O:el distinguido prelado as~ndl6 11 cerca de $125,000 oro ame•
rlcano; y segt\n el Inventarlo que se ba
pnbllcado, los bienes que dej6 fueron
como signe:
Dos p61lzas de ' 'La Mutua.' ' Compa!l!a de beguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. , $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados eobre una de las p6llzas
9,329 oro.
Otra póliza de . seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
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entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San Franol•oo11 lllím. 8 11 Nlé•l0011

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Entre las disposiciones del sefior Ar·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
atas:
A su hermana, sefiorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro d'e una de las p6llzas de seguro ;
11 la eefiora Ana A. Feeban, viuda del
sefior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sefior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p6lizas, y $5,000 oro en
efectivo; 11 la Academia de :san Patrl·
clo de Chlcago, de la que es preceptora
eu hermana, Madre Maria Catallnn,
$10,000 oro de la o.ttlma p6llzn; !l la
escuela • 'Santa Maria' ' de enseilanza
prl1ctlca para va,rones, de FeehanvlUe,
Illlnols, que era la lnstltuclón por :a
que mas se Interesaba el selior /1. rzo·
hispo, se entregaron los $4,000 resta-:ites d'e la 1lltlma. póllza.

Número l. Este grabado representa dos trajecitos infantiles y un
vestido primaveral para.señoritas y
jóvenes; los dos primeros, de sencilla confección, tienen un elegante
corte, ajustado en todo á la moda
actual. Los anchos cuelloshombreras y los pliegues de las pequeñas
faldas constituyen el único adorno
de estos trajes infantiles. El traje
para señoritas hecho con tela de un
dibujo muy fino, consta de una falda lisa que por único adorno lleva.
un ligero plegadillo en la. parte
inferior; á lo la.l"go de la falda y
en la parte delantera, únicamente
corren paralelas dos aplicaciones
de cintas.
El corpifto lleva en el busto, además de menudos pliegues transversales, ti-es anchas aplicaciones de
tela rameadas. Las mangas, de
forma campanular, terminan en
ajustados puños de gasa y encaje.
Número 2. Traje de casa, para
seíloras recién casa.das. La tela es
de buena consistencia., y en la confección del vestido no se emplean
más adornos que un elegante cuello
de encaje en el corpiño y dos listones de seda. en la. parte inferior de
la. falda. Esta se corta de manera
de darle un vuelo de diez pliegues.
Los listones de seda se rematan en
la parte ·delantera del traje en dos
rocetones. El ancho cuellohombreras de encaje es de los llamados de
esclavina. La blusa se table~ haciendo juego con la falda y se aJ_usta
en la cintura. con un angosto cmturón de seda.
Número 5. Rep1·esenta nuestro
grabado dos trajes de visita y uno
de casa. Los pri':°eros reúne1:1 á su
vistosa confección la sencilla Y
original elegancia .del ~dorno.
· Aplicaciones de en?a.Je y cintas se
aplican á los corpiños, que, en su
parte delantera, imitan solapas.
Los anchos cuelloshombreras de
estos trajes cu bren pa_rte de las
mangas y ca.en por deba.JO del adorno delantero de la blusa. Los puños
son menos ajustados de lo que generalmente se acostumbra., pues
en este sentido se va i_nicia.ndo u~a
ligera reforma en la mdumentaria.
femenina. Nuestras lectoras pueden
separarse un poco de los modelos
iniciando en sus trajes las reformas
que creyeren convenientes; pero les
aconsejamos que no se aparten '!1u•
cho de las reglas generales. S1 el
vestuario femenino tiene á veces
grandes dificultades y aun extra.vagancias no podemos á nuestro antojo endtendarlo, ni mucho menos
innovarlo. Los grandes centros de
1.-Trajecitos infantiles y vestido de casa
cultura. y los grandes tall~res de
véstuario dirigidos por hábtl man~
y concienzudo criterio, son los úni- ~la parte delantera. queda abierto en
cos autodza.dos para ma.t"ca~ las
forma angular; dos bolsas de carépocas de evolución en el tra.Je fetera completan la hechura. de &lt;:ste
I
menino.
abrigo. Este no V!1' entallado, s1~0
antes bien se le deJa que forme ~lleNúmero 6. Elegante saco de viaje,
Los días en que á Petra tocaba
gues na.tura.les; ha de ser demasiado
confeccionado con te! a de color, la.•
recibir carta de su novio, eran de
largo, de manera. que sólo quede
bra.do y de medio tono, á fin de
un martirio punto menos que invisible una pequeña parte de la. falocultar en lo posible la caída del
quisitorial para el manojo de ner·
da.. El sombrero qu~ represe1:1ta
polvo. El corte es el d~ un paletó.
vios de la muchacha, bien que nada
nuestro grabado, tam_bién es de viaLleva. este abrigo dos hileras debodesasosiega é impacienta tanto coje y no debe usarse s10 un velo tutonaduras, y en los puños ~o~lados
mo las proximidades de la ventura
pido y vasto que cubra la cara de
de las mangas se hacen luc1~ igualque se a.guarda con ansia. El colas viajeras.
mente cuatro botones metálicos. El
rreo debía llegar a.l pueblo a.! anocuello esclavina es cuádruplo Y en

IL ANDAR DE U DICHA.

------

checido, pero eso hubiera. significado puntualidad en el servicio, y no
se estila.o ya antiguallas semejantes. No pecaba, sin embargo, el retraso por lo exagerado, que á lo
sumo, y estirando mucho, alcanzaría media hora larga; pero los tales treint'\ minutos se le antojaban
treinta siglos á la moz:,,, y no era
sarta de pestes que digamos, la que
soltaha de su preciosa boca contra
todo bicho vi viente, nacido y por
nacer.
Si no podía suceder otra cosa! Si

�Domingo 14 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
sión de rayos de sol de la amanecida.
Aquellas cartas periódicas eran
para Petra las rosadas auroras de
la ausencia., radiosas claridades
fugaces como relámpagos, que despejaban &lt;le cuando en cuando la
etei:-na noche de su forzosa sepai:-ación, por obra. y gracia de la malhadada carrera de medicina que el
no,io estudiaba. Y por otra parte,
s emejantes epístolas, jamás interrumpidas, prohaban bien á las
claras lo firme del cariño del estudiante, que es la ausencialapiedra
de toque del amor donde se depuran
y aquilatan las pasiones, y acusaba ser de muy buena ley la del que
con tan constante conducta. atestiguaba dónde tenía puestos sus pensamientos.
Dos, tres, cuatro veces, de la cruz
á la fecha, renglón poi· renglón,
párrafo á párrafo, se leía la muchacha todas las cartas. Estudiaba
el sentido de cada frase, la intención de cada inciso, el valor de cada coma., el enigma de ca.da hilera.
de puntos suspensivos, y con el alma. refrescada. por el blando rocío
&lt;.te los recuerdos y la vista anubla.da por las dulces lágrimas da la
esperanza, aprendía.se cada epísto1a punto menos que de memoria., y
no abandonaba. una hasta que otra
venía á reemplazarla. tres días después, tres eternos días que no acababan num.:a, como si Josúe anduviera en el ajo para alargarlos.
Y si al menos, y a que e1·a. la ausencia inevitable, hubiese podido 1·ecibir la muchacha más á menudo noticias del novio! . . .. Todos

la correspondencia no se perdía
cien veces por milagro divino, por
una casualidad repetida hasta el
infinito, qué sé yo por qué! Era cosa que no cabía en cabeza medianamente acondiciona.da, cómo el tío
Juan, el conductor, un pobre hombre que se caía de viejo, tardo por
el peso de los años, y según los maliciosos, por otros pesos que nada
atañían á la edad, y sí al fruto último de las viñas del término, sin
otro medio de locomoción que el
calmoso burro que le servía de cabalgadura, flaco y débil en fuerza

;
.-:-.--r~
,;¿,

'

-·

~,

4.-E legante sombrero de campo.

los días .... por una carta diaria
habría dado ella media vida! Pero
abl que el deseo tocaba en los lin des de lo absurdo mientras fuera el
tío Juan el rápido conductor del
correo, y mientras el silbido de la.
locomotora no ensordesiese con sus
ecos aquellos valles. Entonces, entonces sí que sería completa la felicidad de la moza, cuando el vapo1·, salvando las distancias,Ja trajese todas las tardes la epístolacodiciada. Bendito de Dios el progreso!

II
Pronto iba á cumplirse un afio
que los rieles de la vía férrea, cruzando montes y vegas en intermiaa.•
ble y doble líaea que formaba. elocuente dibujo sobre la tierra, tor11ban en el pueblecito de Petra. No
muy lejos de su casa alzábase la
esbelta estación, y todas las mañanas despertábale á la muchacha el
pitar de la máquina que llenaba de
silbidos alegres aquellos parajf's.
Ea,ya podía llamarsecontenta,yael
influjo de la civilización se extendía hasta tan apartados sitios, y el
estrépito de los trenes en marcha
ensordecía. allí el espacio coa sus
broncos rumores de terremotos; ya
la pujante locomotora, rugiendo de
impaciencia, venía todos los días
al lugar á decir á la anamorada
Petra, con el feroz silabeo del vapor: fu .... fu .... fu .... chas... chas...
fu .... fu .... fu .... vuii. ... Eo el vagón del correo traigo tu carta! ....
fu ... fu . . .. fu .... vuuii.. Entonces no
había ya temor de que se desbor-

EL MUNDO ILUSTRADO
dase el río, ni la. nieve importaba
un bledo, ni era cosa de preocuparse por los sueños del tío Juan,po1··
que aquel tío Juan de hieno, de
encendido vientre y potentes pulmones, no se dormía jamás ec el ejercicio de su cometido.
La moza creyó volverse loca de
jú hilo cuando se enteró del proyecto de h11cer tocar la línea férrea
en el pueblo, y co quiso creer que
fueran los hombt·es tos encargados
de realiza.i·lo. A su juicio sólo ángeles podían acometer la empresa,
porque á la muchacha no le cabía
duda de que la idea de enlazar el
lugar con la capital en que su novio estudiaba, procedía directamente del cielo. Iba por fi.c á tener la
anhelada carta diaria!
Pero ay I que el monstruo de hie-

rro fuerte y arrogante vico á hacer
bueno al pobre tio Juan,tan débil y
machucho. Al principio llegaron al
pueblo las cartas del ausente como
Petra deseaba; ella misma las recogía en la estación. Gon qué gusto le hubiera dado entonces un beso á aquella complaciente máquina.
que le t1,aía la felicidad en su seno!
Después el novio descuidó algo su
correspondencia; las enfermedades,
los quehaceres, los estudios .... Qué
triste le sonaba esos díus á la mu·
chacha el pitar de la locomotora!
Luego se pasaron algunos turnos
sin recibir Petra la epístola que le
correspondía por mutuo acuerdo
con su amante. La primera vez que
esto acouteció,echóle al tren la culpa. Bien podía haberse esperado
para recoger la amatoria misiva!..

Qué se le iba á hacer! .... Llegaría
á la siguiente mañana. La falta se
repitió, 1a muchacha esc,ri bió en seguida furiosa, amengua1·on sus entusiasmos por el ferrocarril, y ocuniósele que si el achacoso tío Juan
no la tl'Ría. carta diaria, en cambio
no dejaba de entregársela siempre
que ella salía á la puerta á espe1·a.rle.
Volaron ucos tras de los otros
los meses, cruzáronse entre Petra. y
su novio cartas explicatorias, los
celos metieron baza en el asunto,
se sucedie•on como consecuencia
pliegos enteros de acusaciones recíprocas, y el ausente concluyó por
no volver á coger la pluma para
escribirla y por darle un adiós defiaiti vo al pueblo.
Ec vano se gastó ella un dineral

de una penitencia continua, y allá,
allá coetáneo de su amo, cómo iba
á cumplir su importante cometido
según mandan Dios y las ordenanzas del cuerpo! Imposible! El más
leve soplo de viento era capaz
de llevarse en sus alas cartero y
rucio, sin contar coa que en el invierno se interceptaba el camino
por la nieve,3in tener en cuenta que
el campo todo se inundaba con frecuencia en la estación de las lluvias, merced á los arrebatos del
río vecino; pues basta ahora no se
sabe que comprenda al agua lo de
guardar á un funcionario público,
siquiera se tratase del tío Juan, los
fueros y preeminencias que le corresponden y que rezan los títulos
administrativos. Eso sin hacer mención de que el cartero echaba sus
sueños en el tránsito de la estación
del ferrocarril al pueblo, y de que
más de una vez se había dado el
caso de perderse pliegos con va.lores y aun la propia valija repleta
de correspondencia.
Pero si tarde, y en ocasiones con
veinticuatro horas de retraso, no le
faltaba á Petra nunca su carta dos
días á la. semana. El tío Juan llegaba á la aldea entre dos luces,
cuando la claridad huía monte arriba acosada por las sombras, y la
muchacha solía esperarle afanosa
á la puerta de su casa. Por fin,
tras de mucho impacientarse y tras
de mucho ir hasta un esquinazo
próximo desde donde se divisaba
la lejanía, asomaba á la entrada
de la calle la silueta. del conductor,
y anocheciendo entonces, de tal modo la alegría le llenaba á Petra el
alma de resplandores, que se le antoja ha el tío Juan el mismísimo
Apolo, dándole suelta á la explo5.-Colección de trajes de visita Y casa

Domingo 14 de Junio de 1903.
en sellos, inútilmente le envió epístola tras epístola hablándole al al·
roa; sólo obtuvo el más desdeñoso
silencio por respuesta, y entonces
la ruuchacha, hel"ida poi· modo tan
bru,co en su dignidad de muje1·,
mustias sus ilusiones, agobiada
por honda pena, tornó los ojos del
espíritu á aquellos tiempos dichosos en que tantas rabietas la p1·0ducía la calma de la cabalgadura del t\o Juan, y al considerar
las mucho más amarguras que el
tren le había. ocasionado, maldi·
jo con todo su corazón al vapor
y maldijo al progreso, sin caer en
la cuenta. la pobre despreciada que
la felicidad ha tenido siempre andares lle burro,mientrasel desengaño vuela con alas de locomotora.

�Domingo 14 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Ya, no pudiendo dudar
de lo que estaba dudando,
se dirigió al ronco mar,
que llega fiero bramando
la dura roca á besar.
Páróse un punto, y sereno,
del rudo oleaje al són,
dijo así con voz de trueno:
&lt;Acoge ¡oh mar! en tu seno
mi deshecho corazón.&gt;
Y desde pna. altiva peña
que al mar domin11. potente,
el infeliz se despeña,
como bramador torrente
que baja de breña en breña.

¡En su seno el ronco mar
aquel cadáver guardó,
y en su eterno murmurar,
por doquiera repitió
que murió de tanto a.mar!
Y el céfiro volador

murmuró en sus dulces sones,
de la. selva en el rumor:
&lt;i Mal hayan los corazones
que juegan con el amor!&gt;

PÁ&amp;INA DE ÁLBOI.
Hermosa, arrogante, erguida
Cual sacerdotisa. druida.
De las pasadas edades,
Tienes, amiga, el derecho
De agitar las tempestades
Si no en el mar, en el pecho.
Pareces la mensajera
De la esperanza primera;
Mensa.jera. soberana
Que anuncia. á los corazones
Las supremas emociones
De toda la vida huma.na!
CALIXTO VELADO.

OJOS NEGROS.
Con fijeza no es posible
ni a.un mirarlos un segundo;
ojos que van por el mundo,
de una luz irresistible.
El espíritu vacila
ante esos ojos tan bellos;
siendo negros, sus destellos
rojos son en su pupila..
6.-Saco-abrigo de viaje

Cuando la mirada encoge,
la. luz con más brillo arde;

luz en mitad de la tarde
que todo el fuego recoge.
Y son tantas las ha.za.i'ias
que al alma esa luz provoca,
que aún la. cantidad es poca
al sumarse sus pestai'ias.
Pestai'ias que en negros rizos
forman cortina de encaje,
y da. sombra ese ropaje
á la luz de sus hechizos.
Sin esa. sombra sería
la luz de sus ojos tanta,
que el mismo rayo se espanta
del volcán que traería.
Si brotan rayos tan rojos
del alma que los alienta,
¡bien haya quien se alimenta
con la. lumbre de esos ojos.

OJOS PARDOS.
Pardos son y soi'iadores!
que cantan todos los bardos;
porque son sus ojos pardos
ojos que inspiran a.mores.
Roban al arte el tamai!o
y dan belleza al semblante;
aunque de lumbre radiante
al mirar no causan daño.
Velan pestañas rizadas
irradiaciones tan bellas,
que servir pueden de estrellas
en las cumbres azuladas.
De su nacarado fondo
la parda pupila salta;
es luz que sube muy alta
porque sale de muy hondo.
Y en medio á tanto idealismo
que en su pupila rebosa,
no hay en su mirada hermosa
ni una sombra ni un abismo.
Ni la inquietud ni el desvelo,
en su retina se encierra;
¡así se sueña en la tierra
con los ángeles del cielo!

OJOS CLAROS.
Desde que sus ojos vi,
los miré con tal fijeza,
que en su mira.da advertí
lo raro de su belleza.
Son ojos raros, muy raros,
que alumbran, mas 'sin destellos;
porque son ojos tan claros
que la luz se pierde en.ellos.

Tanta. luz allí se encierra
que el pintor, de tonos falt&lt;'i
tintes no hallando en la tier:a
tiene que buscar más alto.
'
Algo que en los aires vive
algo que baja del cielo,
'
algo que su luz recibe
al descender á este suelo.
Al pincel todo resiste·
no hay tintes á su beld~d
pues su belleza consiste '
en su inmensa claridad.

RAFAEL.

Y es que no guardan enojos
ni pierden nunca la calma.
'
porque brota de esos ojo;
la claridad de su alma.

I
Luz clarísima resplandecía en los
grandes ojos, que grandes y hermosos eran, de Rafael; aquel esplen~or, _selia.l de otras claridades que
11 ~mrnaban su vigoroso entendimiento, denotaba. la alteza de su
alma así naturalmente ingenua
cuanto además por mucho enrique-

OJOS AZULES.
Ojos bellos, apacibles,
del color del mismo cielo·
color de las ilusiones
'
que forja tu pensamient.o.

ción determinada para que las palabras resultasen bien pronunciadas por el fácil juego de las llaves
aquellas del habla, tanto como la
voz se producía con fuerza y sonoridad en los robustísimos pulmones,
y se afinaba en ancha y flexible garganta. El cuerpo, de regular estatura y así en armónicos contornos.
Musculoso y ágil; y era el más vis-

sintiendo en mí que mi vida se partía en su vida; yo le acuné en las
palmas de mis manos para acercar
su carita á mis labios y darle el
primer beso, y luego le &amp;.euné en
mis brazos para darle mi pecho; yo
le crié,
le tuve á mi lado, yo le
enseñé rezar, yo le sostuve en sus
primeros pasos; yo le guié con el
índice de mi mano, siguiendo letra

lº

Marejaditas que ondulan
teniendo por lindo cerco
las riza.ditas pestañas
que orillan mar tan sereno.
Pupilas tiernas en donde
la luz se escapa en destellos
en diáfanas claridades
'
de hermosísimos reflejos.
Divina lumbre del alma,
nido de amorosos sueños,
azul~s, y siempre azules,
á tempestades ajenos.
Qué feliz el que se mire
en ese luciente espejo,
que refleja la ternura,
los ideales más bellos.

todos sus rayos, con los bienes todos, estaba en su alma; los dones
del Espíritu Santo, la prudencia, la
justicia, la fortaleza., la templanza.;
el dón de sabiduría, el dón de entendimiento, el dón de ciencia, el
dónde consejo.
-¡Se ha levantado ya!. ..... Iría
como siempre á la misa del alba...
Pero ¿por qué no ha vuelto?. . ..
Andrea empujó suavemente la
puerta del cuartito, asomó su ya
encanecida cabeza por el vano de la
puerta, y miró al fondo curiosa y
temerosa á la vez. No se oía ruido
3:Iguno en _toda la casa; mas de
tiempo en tiempo, el campaneo de
las cencerras de las vacas que estaban en el establo y el chaschás
del hacha del mozo que partía leños en el corral,se producían siendo inadvertidos por la cost~mbre
de oírlos.
La cama, la mesita de noche el
santo crucifijo colgado en la par'ed
el estante cargado de li~
bros, el baúl y la mesa de
estudio, todo lo recorrió
con sus ojos.
¡Ah!. • • ¡una jarra con
un ramo de rosas frescas
sobre la mesa!. ... ¿Qué era
aquello? ¿Quién había
puesto allí aquellas rosas?

Cuando á la beldad un día
se levante hermoso templo,
serás tú la blonda diosa,
la de los ojitos tiernos.
La de pupilas tan dulces,
á quien adoren los buenos,
al mirarse en esos ojos,
ojos de color de cielo.
B. Tío SEGARRA.

Repica, alegre campana,
No dejes de repicar,
Que cada vez que repicas,
Cada vez que al viento das
Tus metálicos acordes,
Que el aire lleva fugaz,
Nos dices: &lt;¡otro ha nacido!
¡En el mundo hay un ser más!&gt;
Repica, alegre campana;
No des tu doble jamás;
Que cuando doblas, tu acento
Es tan grave y sepulcral,
Que á todo aquel que lo escucha,
Profunda tristeza da;
¡Que es tu doble, de la muerte
el triste canoo triunfall
Repica, alegre campana,
No dejes de repicar;
¿Para qué infundir tristezas,
Pudiendo alegrías dar?
Mas... ¿qué digo? aunque quisie-

Escucha, amigo, el rumor
de las ondas cristalinas;
parece un canto de amor
que alzan las bellas ondinas
al poder de su Hacedor.
¡Ay amigo! si entendieras
como yo su dulce canto,
tan sereno no lo oyeras,
y tal vez, cual yo, vertieras,
al escucharlo, tu llanto.
Que en su vago murmurar
cuentan hoy, aunque te asombre
las olas del ronco mar,
'
la amarga historia. de un hombre
que murió de tanto amar.
De un hombre cuya pasión
tan pura y tan firme era,
que no había en la Creación
un ser que cual él sintiera
amor en su corazón.

ras

Adoraba á una mujer,
y en su célica hermosura
admiraba con placer
todo un mundo de ternura
sin mezcla de padecer.
'
Mas ¡ayl en noche callada
pudo escuchar con dolor
que aquella mujer amada
á otro hombr11 juraba amor
en la sombría enramada.

•

¿Son verdes?-Yo no lo sé.
¿Son azules?-No adivino.
Aunque tan~o los miré,
con sus matices no atino.

L.A. C.&amp;m:P A.BA.

UNA HISTORIA.

Al oír tal j urament.o,
un breve instante dudó;
mas volvió á escuchar su acento,
anduvo, y la.contempló
en amante arrobamiento.

Domingo 14 de Junio de 1903.

No tienen la irradiación
del rayo, que hiere ó mata·
s~ hay volcán, no hay irru'pción
si huracán,no se desata.
'

7.-Trajecitos de "sport" para niflos.

Solamente repicar,
Dando á la tierra alegrías,
Ofreciendo al hombre paz,
Como voz del alto cielo
Que eres, campana, tendrás
1'ambién que tocar á muerto,
Diciendo á la humanida:l:
&lt;¡Mirad que es corta la vida
&lt;Y pronto se pasará!
&lt;Mirad que viene la muerte
&lt;Sin que· se sienta llegar!&gt;
¡Ay! dobla, dobla, campana,
Con tu lengua de metal,
Que si tu doble á las almas,
Al pronto, tristeza da,
Es alegre, pues nos dice:
&lt;¡Un hombre va á déscansarl&gt;
En cambio... tu són alegre
Tristeza nos debe dar,
Puesto que dice á los hombres:
«¡Un hombre viene á penar!&gt;

J

~.-Coleccl6n de trajes Infantiles

cida ya con los acopios del estudio,
y llena de fortaleza lograda en los
severos y laboriosos ejercicios mentales de la meditación.
- Tengo orgullo puesto en mihijo-decía Andrea, -que aquí en el
campo se ha hecho robusto y de
muy segura salud, y allá en el semi•
nario ha sabido hacerse sabio con
toda prudencia y bueno como un
ángel.
Si iluminados tenía los ojos, trasluciéndose en ellos el brillo del
pensamiento, la frente era de amplio plano, despejada y tersa. La
nariz, ni pequeña ni grande, recta
y de noble forma, no demasiada·
mente saliente, ni aplastada; la boca, de labios carnosos y bien hechos; blanca la dentadura y firme
y pequei'ia., todo ello en la propor-

toso adorno natural del mancebo
un cabello de suyo rizado y de suave color castai'io, sin la feminidad
del rubio ni la demasiada braveza
varonil del negro.
Hecho estaba aquel joven con toda armonía de miembros, facultades de expresión, potencias del discurso y dones sobresalientes del 11;!ma para el peregrino arte de la elocuencia.
Suspensos todos los sentidos de
Andrea, atenta escucha.ha hablar á
Rafael. ... bien como si oyendo estuviese á un enviado del cielo, y
sentía entonces esa. incomparable
recreación, delicia celestial c,uasi
divina de contemplar la propia obra
y reconocerla como bien hecha.
--Yo, yo le tuve en mis entralias,

por letra, cuando aprendió á leer... j
yo le he hecho un hombre.... ¡Que
fuerte, qué sencillo, qué ilustrado,
qué justo, qué magnánimo, qué inocente, qué grande! ¡Cómo siente,
cómo imagina y razona!. ... ¡Cómo
habla!
Por lo serio parecía ya un sabio;
por lo sereno, correcto y digno, un
gran señor; por lo candoroso, un
nii'io; por austero, un santo ....
La gracia de Dios difundida con
todas las bandas prismáticas, con

Andrea tuvo un estremecimiento
Juanita, la casquivana, la traviesa, la alborotadora, la
peligrosamente hermosa Juanita,
había esta.e.lo allí y había puesto
aquel ramo .... para &lt;el santito.&gt;
Cumplía su promesa, mejor dicho
su amenaza, su temible amenaza.
No había olvidado Andrea las palabras de la chicuela.
-Sí, ¿eh? ¡Con que te gustan las
rosas, y tú en casa no tienes jardín,
y en el mío no te atreverías á corde terror...

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 14 de Junio de 1903.

BESOS.
Te a.cuerdas, mi tesoro?
Tu faz resplandecía.
Con luz deslumbradora
De esa eterna alegría
Que vive cua.l Señora
Dentro tu corazón.
Temblabas, indecisa,
De miedo, de emoción,
Y en esa tu boquita,
Rojo nido de amor,
Un beso palpitaba
Inquieto, tentador.
Te a.cuerdas, mi tesoro?
.
Se unieron nuestros labios,
Y al contacto divino,
Un solo aliento fueron
Tu aliento con mi aliento;
Una sola. alma fueron
Las almas de los dos.
Después, enajen ado,
Ca.si loco de amor,
Cautivo para siempre
Del beso virginal,
Te dije,contemplando
Esos negros abismos
.
De tus hermosos OJos:
-¿Te acordarás, mi v ida,
·
De este besoi'-Oh, síMe respondiste,
14.-Trajec it o pa ra niño de dos a ños
-Jamás olvido yo

*. *.
Mar zo de 1903.

.R ta Soñadora.
Bien le sé: no disimules
los noctívagos empeños
mientras pasan tus ensueños
como parvadas azules ... .
Bajo estas hondas l unares
muestre, una carcajada loca.,
l a granada de tu boca
doble collar de azahares ....
Sé que tus labios_ cerezos
á menudo se comprimen
y a.sí parece que exprimen
como un racimo de besos ....
Y que tienes sed de arcanos,
porque cruzas por la vida
con l a mirada perdida
en horizontes leja.nos ....
Tal vez si nube de efluvios
te dibujan los ant?jos,
y miras reír l os OJOS
de muchos prín cipes rubios ....
Deja ya l as obsesiones
y escucha callada.mente
cómo se puebla el ambiente
de extrañas resur recciones . ...
Mojada en tonos sedeños,
alza tu voz de cisueza .. . .
y al cáliz de mi,tristeza
vacía el licor de los sueños!. . . .
Ar monías estiva.les
se sacuden en el piano .. ..
óyeme: soy castellano
rico de versos ducales ....
Y allá en las noches de estrellas,
cuando á los jardines bajes,
mis versos serán tus pajes,
mis estrofas tus doncellas ... .
ERNESTO A. GUZMÁN.

Gua.dala.jara, Jal., mayo 10.~Esto escribe el doctor Miguel Mendoza
López á los señores Scott &amp; Bowne,
de Nueva York: «Hace a lgunos años
que uso la Emulsión de Scott de
a.ceite de bacalao que preparan
ustedes, y he obtenido efectos muy
notables en el tratamiento de la es. crófula, de la tuberculosis, del raquitismo y en general en todas las
ocasiones en que el organismo está
debilitado. Me consta que la Emulsión está perfecta y que goza de
sus propiedades curativas, y me
satisface mucho el felicitarles por
su magnífica. preparación, que ha
contribuido eficazmente al alivio de
los males de la humanidad.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ORGANILLO.
Los dos viejos esperaban la
m uerte. Serenos y tranquilos, aguardaban el fin de aquella existencia. llena de pesares y de amargur as, y dulcemente se dejaban r esbalar por la pendiente que conduce al mundo de la nada.
E l inventor ya no buscaba, se declara vencido. Solamente y en v irtud de una postrera aplicación de
su espíritu inventivo, babía construido con piezas inservibles de
otras máquinas y con pedazos de
madera recogidos aquí y allá, una
es¡,ecie de órgano de barbarie informe, encerrado en una caja de
madera groseramente tallada.
De aquella caja salían sc,nes raros, armonías dulces, pl añideras,
tristes, lloronas .. . .
Este traba.je le había llevado al
inventor tres años de desvelos, y
los dos viejos sentían por el informe artificio, resumen de su existen-

EL TESTAMENTO.

cía miserable y consagrada á invPnciones que nunca tuvieron un
r esulta.do práctico, un cariño Axagerado, una afección que no a.certa.ban á explicarse.
Todas las tardes l a pobre vieja
arrancaba de la miserable máquina
sonidos que l a hacían soñar y quedar aletargada.
Un día,de repente,la vieja murió
como una luz que se extingue.
E l hombre quedó solo sobre la
tierra con su organillo.

··· ···············,· ·· ·· ·· ··········
No le quedaba más que su extraño amor por el organillo, y por este producto de l a industria vivía,
en él depositaba todo el ca.r iño y
todo el cuidado que puso en sus antiguas invenciones.
Poco á poco el pobre viejo se iba
quedando sordo. Cada día veía
menos. Los r uidos de la calle le
eran indiferentes.
El cor ro que le rodeab a, en cuanta. tocaba,se disminuía siempre y
las entradas eran ca.da vez más escasas.
Caso extraño! la caridad pública
iba cesando á medida que sus necesidades aumentaban.
Veía pasar indiferentes á sus protectores antiguos. Entonces1inquieto, volvía con más ardor a. mover
el manu brio del organillo, hasta
que agotaba sus débiles fuerzas.
Pero el miserable instrumento,
estropeado por el uso, había quedado silencioso. De aquella caja no
salía más que un ruido á her raje,
resultado de la cadena de tr ansmi·
si~n.
L as demás piezas, gastadas por
el r oce, habían quedado mudas, Si
por casualidad los transeúntes se
paraban á esc..1chal'le, en vez de
apiadarse del viejo, rompían á reír
al oír el ruido cascado del organillo.
El no comprendía quellas risas y
proseguía ayunando y moviendo el
manubrio. Se había quedado ftaquísimo, diáfano, se le contaban

los huesos, y así andaba por las
calles pensando siempre en la causa de ~u desgracia.,que no acertaba
á explicarse.
Un día, un tendero, un protector
&lt;;ue no le habia adandona.do, le diJo:
- Dígame, abuelo, usted se figur a
que toca. algo?
El mendigo no comprendió y el
otro añadió alzando la voz:
- Ese organillo no s uena.
-Qué?
-Que no suena,que no se oye n ada.
- Que no suena?... Nada.'¡ respondió el viejo, y echó á andarestupefacto.
Pansó que sería U!38. broma; pero
preocupa.Jo por la. 1dE¡a, quiso pr o bar lo que había de verdad, y en
decto, en cuanto vió un muchacho
se llegó á él con mucho cuidado s¿
puso detrás de él y rompió á to~a.r
bruscamente.
El chico no se dió por entendido.
Entonces el vieJecillo se quedó
a._tónito; l_os ojos_ espantados, como
s1 se hubiera abierto un abismo a nte sus pl antas. Desde aquel día fuá
víctima de una angustia horrib le,
resumen de todos los sufrimientos
oasados.
Las gentes le veían pasar pasmadas, y él maquinalmente movía el
manubrio del organillo mudo.
Durante días y días, meses y meses, el viejo continuó aquella p antomima; las gent.es,estupefactas, le
veían en los rincones más aparta.dos, con una persistencia de idiota, dar al manubrio de aquella caja
de donde salía un extraño r uido de
cadenas removidas .. ..

€xpncadón dt
nutstros grabados.

1
¡

.,

H . ALIS.

La mujer,por fea que sea, si tiene
talento, siempre sabrá aparejar su
fealdad á la belleza de algún adolescente.

.................................
ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, ;lusas City, St. Loais, Cbicago, llew York.
San Franciseo J Los Angeles

---------

Dtl TlllllO. sr. Jlrzoblspo 'f«ban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado con-

sistía en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Companía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d(as que se practico la
apertura del testamento del Ilustr(sl•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A.. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Jlllnols.
La fortuna d:el distinguido prelado a.scend!O ll. cerca de $125,000 oro americano ; y segQn el In ventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejO fueron
como signe:
Dos pOllza.s de ' 'L a Mu•
tna.' • Compalifa d e beguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pOllzas
9,329 oro.
Otra pOilza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 87,000 oro.
Entre la.s disposiciones del seiior Arzobispo, en en testamento, se hicieron
etas:
A su hermana, seliorlta Ka.te Feehan,
que estuvo siempre con él ha.sta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro d:e una de las pOilzas de seguro ;
ll. la seliora A.na A. Feehan, viuda del
selior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del selior Arzobl.spo, $25,000 oro
de otra de la.s p6Ilzas, y $5,000 oro en
efectivo; ll. la Academia de ::san Pa tricio de Chlcago, dé la que es preceptora
an hermana, Madre Marra Catallna,
$10,000 oro de la tl.ltlma pOllza ; ll. la
eecnela • 'Santa Marra· • de enseiianza
prll.ctlca para va.rones, de Feehanvllle,
Illlnols, que era la lnstltucl6n por !a
que mAs se Interesaba el se!ior /J rzoblspo, se entregaron los $4,000 resta'ltcs le la tlltlma pOllza.

1

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a. 11.

····························~····

Domingo 21 de Junio de 1903-.

Número 2. R epresenta nuestro
grabado un traje de turista de falda corta y de poco vuelo. La blusa,
rematada por un ancho cuellohombreras, es enteramente lisa. y no
lleva más adornos que tres aplicaciones de pasamanería, repartidas
simétricamente á ln largo de la
parte delantera del busto. Un angosto cinturón, terminado en pico,
rodea el talle y sostiene la falda.
Las mangas, deformacampanular,
se rema.tan en angostos puños, y
próximos á su parte superior llevan
dos angostos pliegues. La ena,gua.,
de siete cuchillas, es mu.v ajustada,
de poco vuelo y llega úoicamente
hasta la parte media del pie. Com•
plementa el traje un ligero sombrero de paja con sencillos adornos de
pluma y gasa.
Número 4. Dos trajes parabañista representa nuestro grabado.
El primero, de blusa y faldilla, se
confecciona con tel ade«Vichy,&gt; así
como los pantalones, que deben llegar únicamente h asta la rodilla. El
segundo, aunque su confección es
muy semejante á la del primero,
difiere sólo en la calidad de la tela,
en el adorno de la blusa, que lleva
solapas al estilo jacquet, y en las
cenefas de la f aldilla. y pantalones.
La sábana.capota de este traje de
bañista no debe tener un gran vuelo, á fin de que ajuste perfectamente
en el cuerpo. Son estos trajes de
bañista los que más alteración su• fren en su forma, pues la moda europea intrudece continuas reformas
en estos trajes, durante las anuales
épocas balnearias.
Número 7. Elegantísimo traje de
visita, confecciona.do de acuerdo á
los más exigentes figurines de la
moda, es eJ que r epresenta nuestro
grabado. La tela de foulard finísima, se atavía con plisé de seda,
punto de Inglaterra, aplicaciones,
etc. Para proceder con orden, man ifestaremos que el talle lleva un
rico cuello de encaje inglés ter minado en una ráfaga de borlas de
seda. El peto es de plisé de seda, y
las mangas, á esotilo enteramente
moderno,constan de cuatro grandes
pliegues; los pequeños puñoi1 son
muy ajustados y se componen de
encaje y gasa. Rodea el talle un
ancho listón de seda, que se hace
rematar por dos grandes bandas
terminadas con adornos de pasamanería y ráfagas de borlas. La
falda, de corto cuello, lleva en su
parte superior tres hileras de angosto plegadillo, y en su parte inferior una ancha cenefa de plisé de
seda. El foulard de la parte inferior,
se pliega ligera.mente y se hace terminar por una pequeña cola. El
sombrero, ricamen te ataviado con
plumas y sedas, es un precioso complementu para el rico traje.

EL PÁJARO AZUL.
Cue nto.
Había una vez en el fon do de un
bosque encantado un po bre p aj arito, un p á jaro azul, que, aún muy
niño , causaba con su plumaje rid ículo la desesperación de s u familia y la. risa de sus camaradas.

1-E lega ntes t ra jes d e paseo.

¡Azul! ¡azul! ¡un pájaro azul! ¡No
se había visto jamás en el mundo
aéreo monstruosidad p ar ecida!,.Podría permitir se eso de nacer vestido
de azul? Encarnado, bueno. Un
plumaje encarnado siempre está
bien visto. Es emblema de alegría
y de prosperidades sin fin. El encarnado, en el ardor de los días
calurosos, brilla- al sol con un respl andor triunfante. Gris, podía pasar. Es un hermoso color, es el color de moda. El gris tiene matices
delicados, y da al que lo posee un
r elieve envidiable. E l negro es, como todo el mundo sabe, el color
distinguido por antonomasia. Es
u n color amado por los p á jaros serios. El blanco es símbolo de una

alma muy bella. El verde nada tiene de extraño á la vista, pues se
confunde con el brote de las bojas
en p rimavera y con la pompa de los
bosques. Hasta el amarillo, ¡mentira parecel, puede pasar como color
agr a da ble. ¡P ero azul!..... ¡Dios
mío ! .... Todavía si estuviese matizado de manchas blancas ó negras,
sombreado con reflejos varios que
atenuasen su crudeza, ¡si este azul
fuese obscuro, argentado, dorado,
irisado!.... ¡Pero todo azul! ..... .
¡suciamente, estúpidameµte azul!...
¡E l azu ll ¡El color del tiempo, del
cielo , del horizonte infinito l...... . .
¡Puf! .. . . ¡Habría.se v isto nunca semejante porquería! .... Con un plumaje azul es indudable que no se

puede ser pájaro honrado. Y en
tanto que bajo un rayo de sol los
demás pajaritos marchaban alegremente por el bosque á corretear ó
á volar hostigándose á picotazos y
batiendo ruidosamente sus alas. el,
pobre pájaro azul , desdeñado, burlado, quedaba melancólico en el
rincón de un árbol á gemir su in(or-.
tuna.da suerte.
·
Y quedando solo, pensando en su.
desolación, oía en torno suyo, dulcemente, bajo la brisa que las agitaba, á las r amas, los arroyuelos
y las flores hablarse y murmurarse
al oído fantásticas y dulces histor ias con lenguaje misterioso.
Y los arroyuelos, las ramas y las.
flores, arrullándose con sus mur-

'

�..
EL MUlu)O ILUSTRADO

Domingo 21 oe Junio de 1903.

,'\

•1
l

..,_

~-Ct

EL MUNDO ILUSTRADO

semejante!l dese.tinos? ¡Cantar! Preferible es que mate el tiempo viendo pa.sa.r las nubes.
Y la pobre madre, desconcertada
por estas burlas, llegó á su nido
indi!!'nada. contra su hijo por la
vergüenza. que sus absurdos proyectos le habían hecho pasar, y contra
el necio arte del canto, que desacreditaba á su niño, el pájaro azul.
Sin embargo, el pajarito, abandonando el nido paterno, como conviene á volátiles de cierta edad,
puso manos á la obra de uno que
había de edificar al lado del de sus
padres, y, según .el uso corriente,
quiso buscarse compañera..
Vió una jovencita gentil y gala.na,
que al borde de un riachuelo, en una
espesura de ogiacantos florecidos,
lucía sus plumas al sol, sonriendo
alegremente. ¡Qué encanta.dora eral
¡Qué bella.! El cora.zoncito de nuestro pobre pájaro palpitó fuertemente, y en honor de la pajarita dió á
los aires las magnificencias de su
canto.
A lo lejos la joven paja.rita. parec!a mostrarse reconocida, y entusiasmado en su lenguaje armonioso,
el pájaro azul le dió á entender la
dulce esperanza que alimentaba su
pequeí'lo corazón. Después se acercó V?l~ndo á su_ amada, á quien
acarició con el pico y las patitas.
Pero ella, no bien hubo notado el
azul pl urna.je de su amante, acometida de una risa loca, voló con ligereza., y de un vuelo llegó donde
estaba. un grupo de pájaros más
c~prichpsamente vestidos, y riendo,
riendo, les contó la audacia. de
aquel pájaro indecente.
Marchó el pobre pájaro azul dolorido y lastimado hacia el árbol

que le s~rví a. de asilo, donde estuvo
mucho tiempo llorando su soledad
A lo lejos, en el grupo de alegre~
pájaros, su amada se burlaba de
él, y todo~ reían estrepitosa.mente
con el cómico relatu de sus infelices
amores.
El pájaro azul, entretanto, gemía
Y gemía desolado. Un viejo roble
un roble de experiencia á quien res~
petaba.O: los demás árboles, tuvo
compasión de él, y adormeciéndole
al murmurio de sus ramas, le mostró en sueños el azul del cielo en el
fondo de las profundidades infinitas, los goces serenos y desconocidos que estaban destinados par a
que algún día los disfrutasen los
pájaros azules.
Y el pájaro azul, al despertarse
r~nunció á las embriagueces estú'.
pidas en que gozaba la turba inlJl:ensa de pájaros, y, fijando los
OJOS en el cielo, prometió no amar
en adelante sino el azul ide'a.l, el
azul celeste, el azul profundo é inmaculado del firma.mento infinito.
Alejóse de los suyos y fué á vivir
en I a.s espesas ramas de una. encina
que le prestó gustosísima su som:
bra. Y allí, embriagándose con la
música y con los a.romas primaverales, cantaba día y noche.
Y al melodioso ruido de su canto,
el arroyuelo alegre, deslizándose
por su lecho de arena y de musgos
verdes, resplandecía más en la
limpidez de su linfa.; la verdura. se
animaba con los más vivos colores;
las flores rojas, balanceándose en
sus cálices olorosos, exhalaban en
los aires embalsamados los suspiros más ardientes, los aromas más
exquisitos; las mariposas, en luminosos enjambres, venían tumultuo-

Domingo 21 de Junio de 1903.

Llegó fin de curso, me examiné y
obtuve buenas notas en todas las
a.signa.turas. La satisfacción de mis
padres se tradujo en algunas monedas de plata; y, ya con dinero en el
bolsillo, sólo pensé en realizar mi
sueño dorado.
Por última vez me detuve á contemplar el escaparate: á saborear mi
triunfo. Luego entré resueltamente
en la tienda.
Aquélla, sí: la segunda de la izquierda.
Guardé la pipa en el bolsillo y
pagué lo que me pidieron. Costaba
mucho menos de lo que yo había
creído y esto me hizo pensar en que
pude comprarla antes.
El ca.so es que ya tenía. la. dese&amp;.•
da pipa. y esto me satisfacía extraordinariamente. La cuidaba con carií'lo, la limpiaba todos los días, la
contemplaba cada cinco minutos.
Como era en tiempo de vacaciones, no tenía que estudiar y paseaba.
mucho.
Un día, al pasar por una calle,
vi, asomada a l balcón, una muchacha, blanca, rubia, con dos ojos
hermosísimos. La miré y desapareció del balcón. Yo seguí mi camino
vol viendo la cabeza atrás y pensando: ¡qué bonita es!
Al día siguiente volví á pasar por
la misma calle, y pude ver otra vez
á la niña del balcón, como yo la
llamaba, y al otro día también, y
al siguiente. Hasta que se convirtió
en costumbre imprescindible la de
ver la. rubia.
Por aquel tiempo, cuidaba mucho
menos de la pipa. Preocupado con
aquellos ojos azules objeto de mis
sueños y mis ilusiones, hubo vez
que pasé ocho días sin limpiarla, y
todo se reducía á pensar en la. niña
del balcón.
¿,Tendrá novio? ¡Bah! Aunque no
lo tuviese,no me haría caso. ¿Quién
soy yo? ¿Qué méritos tengo para
ello? ....

Al fin me atreví. Una noche, después de buscar frases durante cuatro horas, escribí una. carta.... como
todas las que se han escrito, se
escriben y se escribirán en casos
semejantes. Sin fecha, lacónica,
con el obligado principio de cSeí'lorita,&gt;dos puntos y media hora de
reflexionar antes de seguir escribiendo.
Cinco, seis ó siete . ... no sécuántos pliegos de papel emborroné para
poner en limpio la carta dichosa.
Y al día siguiente llegué, me detu ve frente u.l balconcito y . ... allá
fué _la carta por el aire basta llegar
arriba. Luege, como si hubiese hecho algo malo, seguí mi camino sin
atreverme á mirar hacia atrás.
Aquella. noche dormí poco, pero
fumé mucho. Quería suponer cuál
fuera la respuesta, y tantos argumentos como imagil:\aba en mi favor, quedaba.o dpstruídos porrazones en contra. Por fin, me dormí.
Esperando que llegase la hora de
ir &lt;allá,&gt; estuve toda la mañana.
paseando como un loco.
Cuando llegué frente á su casa.,
cella.&gt; estaba ya en el balcón; me
enseñó un papelito, I? dejó caer y,
como yo el día anterior, desapareció sin aguardar á que lo cogiera.
Al inclinarme para recogerle,
tropecé con una vieja que pasaba y
la pjpa. se me cayó de la boca. y se
hizo aí'licos contra las piedras. Y o
no hice caso, y marché apresuradamente en busca de sitio donde
leer con tranquilidad la deseada
respuesta. Me dijo &lt;que sí.&gt; Empezó
un~ ~mporada de chifladura y nos
quisimos &lt;eternamente&gt; .... dos meses.
Luego vino el cansancio; y, por
un motivo que no lu era., r eñimos
&lt;para siempre.&gt; Esta vez de veras.
Y ahora que ha transcurrido mucho tiempo desde entonces, rellexiono que me ba pasado con muchas
cosas lo mismo que con la novia y

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4.- T raj ea para bañistas.

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2.-Traje de turista.

murios, sin despreciar al pobre pajarito, lo pusieron al tanto de sus
secretos. Viéndole solo y entristecido, se apiadaron de él, le hicieron
su hijo adoptivo; le enseí'la.ron los
inefables cantos del a.mor, las
modulaciones extrañas y va.gas,
todos los sPcretos melodiosos que
en los días de prima.vera veían ellos
llota.r en el aire, y que, enla.1.a.ndo
las almas con una dulzura infinita.,
esparcían por toda la tierra. un ·
a.moroso encanto.
En aquella. escuela el pájaro no
tardó en instruirse, y después de
poco tiempo intentaba. él por sí
mismo encontrar melodías suaves
que incesantemente aplaudían las
mariposas de la vecindad.
Pero cuando saliendo de su aisla.miento, quiso hacer oír á los demás pájaros estas hermosas canciones, estos aires que tan dulcemente sonaban en el silencio de los
nidos, sus padres, enojados, le hicieron ca.llar. Los viejos, meneando
1a. cabeza, parecían demostrar su
disgusto por semejantes expansiones laríngeas; los jóvenes reían á
&lt;pico lleno&gt; la. audacia del pajarito
azul.
Cuando llegó á la. edad en que
podía. aletear por los aires, su madre, invitándole á salir del nido
paterno, le preguntó á qué quería.
dedicarse. &lt;Porque, decía ella., ya.
es tiempo de pensar en establecerse
y edificar una. mora.da; ya. es tiempo de emplearse en algo serio que
te proporcione un modo de vivir
decente y te permita tener un nido,

como los demás. Hacer lo que los
demás, ésa es nuestra vida.&gt; Entre
sus hermanos los pájaros, unos
aprendían á coger insectos por el
aire; éstos con su cola y sus pe.titas
recogían arena y cal para construir
sólidos boga.res; aquéllos sobresalían en la. lucha, é intrépidos ante
los picotazos, arrebataban á las
especies más débiles la. presa lastimosamente conqui~ta.da. ó el nido
pa.cientement.e hecho. En fin, todos
llegaban á gozar de una. posición
honrada., todos se ocupaban en algún oficio útil ó distinguido. Pero
él ¡,qué sabía? ¿qué podía hacer?
- Sé cantar - repuso el pájaro
azu 1;- a uiero cantar.
La pobre madre, horrorizada. ante la proposición de su bijo para
dedicarse á un arte bacía el que no
le reconocía aficiones positivas, fué
saltando de rama. en rama, en busca. de sus a.migas y conv1 cina.s. Y
gorjeando les contó la conversación que acababa de tener con su
bijo, el pájaro azul, y les preguntó
si podía tener esperanza. de que algún día cantase bien.
Pero aún no había, ac aba.do de
hablar, cuando las buenas comadres exclama.ron, riendo á carcajadas:
- ¡Cantar! ¡Oh Dios mío! ¡El pobre pájaro! Ese infeliz je.más podrá
llegar ni siquiera á edificar su nido.
¡ Si al menos canta.se como los demás! JPero lo que cantaesuna.cosa
chistosísimal ¡Ay berma.na! ¿cómo
usted, una. persona. tan discreta,
puede venir á contarnos seriamente

1

3.-Traje de paseo estilo sastre,

samente á saludar al pájaro azul;
las libélulas de a.las diáfanas, de
colores irisados ó azules, encendían
en los rayos del sol sus matices
dora.dos, sus encantadores prismas,
sus diamantes de mil facetas, y la
Na.tu raleza. toda cantaba en su honor el himno de la luz, de la alegría
y del amor.
En vano algunos pájaros perver•
sos le perseguían con sus burlas:
él olvidábase de todo cantando su
fealdad.
Además, la. N atura.leza, agr~decida., proveía á sus necesidades. Para
él vegetaban los granos m~s sabrosos en el seno de las espigas; las
zarzas y los arbustos le alargaban
sus humedecidas bojas; y para. perfumar sus banquetes, las flores reservába.nle en el fondo de sus cálices algunas gotas de su sangre purísima.
¡Felices aquellas donde ven~a á
posarse el pájaro azul, aquel páJ aro
que era el orgullo del bosque!
Así pasó el estfo para el solitario
pájaro; el estío, más corto que un
día de otoño, en perpetuo encanto.
Pero pronto las hojas comenzaron
á caer; laia: llores perecieron, las
mariposas huyeron, el sol quedó
velado por las nubes, y los ari:-o·
yuelos quejáronse monótona é m·
terminablemente.
Solo en el a.rbol deshojado, el
pobre pájaro azul, dando al aire
canciones tristes, tem blába de frío,
y la lluvia azotaba su plumaje _azul,
aquel plumaje azul tan despreciado.
Inútilmente las zarzas tomaban.
para él vedijas á )as ov~jas· que
pasaban. Sin sol, _su¡ ~bhg:o, llorando su primavera ext1ngmda, el
pobre pájaro, abandonado de los
suyos, se dejó morir.
Cuando murió el pájaro, hubo un
gran duelo en el bosque. Los árboles, agitando sus ramas, exhala.ron
hondos gemidos; los arroyuelos se
lamentaron tristemente, y un 'escalofrío de dolor corrió por todá. la
N atura.leza.
Mas los otros pájaros, indiferen•
tes y egoístas, a.rrebujad?s en sus
nidos, continuaron gorJeando Y
riendo tan burlona.mente como en

los días en que Je perseguían con su
risa. malvada ... . . .
Cuando la primavera. vistió al
bosque de nuevas y verdes hojas,
las ramas, agitándose, sacudían el
aire con soni¡los extraños, conca.nciones cuya tristeza armoniosa. encantaba al bosque.
Eran las queridas melodías que
el pobre pajarito infiltrara. en las
hojas, y que, penetrando en los árboles, había.ose dormido aletargadas como ellas, y como ellas despertaban ahora. adquiriendo nueva.
vida con la primavera a.morosa.
La noticia se esparció por los alreded01·es, y en los bosques, en los
melodiosos follajes, jóvenes y viejos se agrupaban para oír las aladas canciones; las jovencitas soñaban oyendo aquellos cantos, como
si un dios clemente les sonriera; y
todos bendecían a.l bosqueenca.,ntado, y los árboles que en otro tiempo habían prestado a.silo al pobre
pájaro abandonado, florecían cargados de años y promesas. r;ntoaces, también, los otros pá.¡aros,
aquellos que persiguiera.o perversamente al pajarito azul, acordándose
de que no podía resucitar, se enorgullecían con su memoria .. . .
PEDRO GONZÁLÉZ-BLANC0.

,,

La Novia y la Pipa.

Todos los días, al ir á la Universidad, pasaba por delante de a.quena tienda y siempre me detenía.para
contemplar el escaparate.
Había en él muchas pipas, una
colección completa. Desde la modestísima de cerezo hasta la más
lujosa. de ámbar y oro. Pero ninguna tan bonita como aquélla. ¡Qué
sencilla! ¡Qué elegante! ¡Cómo resaltaba la espuma de mar, blanca
y brillante, en a.q uel estuche de ter-,
ciopelo rojo!
·Hubiera dado cualquier cosa por
poseerla. Pero nunca tenía dinero
bastante para compra.ria. Debía
costar mucho.

5.-Vestido de calle, chaqueta torera.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Junio de 1903.

- A'•.-t.;:.,-,'
.,.

-

-

·,r

'

1

El Ptral dt mi PUtblO.
I
Recuerdo que á la salida de mi
pueblo había un hermosísimo peral
que daba gusto verle, particularmente á la entrada de 1a primavera.
No lejos hallábase situada la casa
del arrendador, el cual vivía con
su hija. Consuelo, novia mía.
II
Contaba mi novia diez y seis aflos
apenas y era un portento de hermosura; en sus mejill a.s aparecían tánta.s rosas como flores en el peral
por la primavera, y allí, bajo aquel
á rbol, fué donde yo la dije:
-Consuelo, Consuelo mía, ;.cuándo celebramos nuestras bodas?
III
Todo en ella sonreía: sus hermosos ca.bellos que jugaban con el
viento, su talle de diosa, su pie
desnudo aprisionado en pequeños
zapatos, sus lindas ma.necitas que
agachaban la colgante rama atrayéndola para respirar las flores de
oxiacanta, su pura frente, los blancos dientes que aparecían entre sus
carmíneos labios, todo en ella era
bello y encantador.
Ah! y cuánto la amaba yo!
A mi pregunta contestó con un
rubor que la hacía.más encantadora
todavf.a.
-Cuando empiece la próxima cosecha nos casaremos, si es que no
me toca ir 11.l servicio del rey.

IV
Llegó la época de las quintas y
fui incluido en el sorteo; á la sola
idea de alejarme de ella, temblaba
como un azogado; llegó mi turno y,
loado sea Dios! saqué el número
más alto .... pero Vicente, mi hermano de leche, cayó soldado.
Yo le hallé llorando y diciendo:
-Madre mía! mi pobre madre!

con la pipa. Mucho deseo de tenerlas primero; un poquito de indiferencia después; el hastío más tarde, y por fin, ¡á la fosa común! «¡al
olvido!&gt;
Y así tiene que ser, porque es ley
de la vida. Siglos y siglos hace que
los hombres viven de esta manera
y nadie conseguirá cambiar la mar~
cha de las sensaciones. En la escala
gradual están, primero las ilusiones, luego el hastío, más tarde el
desengaflo, después .... nada.
JOSÉ CAMPA-MORENO.

ta muntt dtl truxado.
Tranquila la noche,
La luna brillaba,
El ave en el bosque
Cantaba su amor,
Y allá en la espesura,
Oculta entre flores,
Alzaba la fuente
Su grato rumor.
En gótica reja
De altivo oastillo,
Se hallaba una nifla
De pálida faz;
Amante esperaba
Con dulce impaciencia,
Al hombre que un día
Robóle la paz.

Mas ¡abl que era inútil,
Que lejos se hallaba,
Del sol de la Libia
Sufriendo el ardor,
Acaso ya muerto,
Acaso luchando,
Mas siempre teniendo
Presente su amor.
La nifla esperaba
Su vuelta anhelante,
Y al cielo elevando
Sentida oración,
Rogaba ferviente
Al Dios poderoso
Que al fin bendijera
Su pura pasión.
Mas I ah I que u na noche
Tranquila y hermosa
Al pie de sus rejas '
Un bardo llegó,
Y en voz alterada,
Tal vez por el llanto,
De aquesta manera
Su canto elevó:
«No esperes, hermosa,
«Al ser que idolatras;
&lt;No esperes ya nuoca
&lt;Gozar de su amor;
cNo esperes que un día
«Su amor te repita ....
«Murió de un combate
«Al duro rigor.
«Murió, y de sus labios,
«Que en blancos tornara

I.

cLa pálida muerte,
cYo pude escuchar:
«-Ve,•y dile á la bella
«Que férvido adoro,
&lt;Que al pobre cruzado
«No llegue á olvidar.-

«Por eso me acerco
&lt;Al pie de tus rejas
cY elevo en la noche
cMi ca.oto fugaz;
«Por eso te digo,
«Oh niña hechicera:
c¡No olvides al héroe
&lt;Que ya duerme en paz!&gt;
Calló el triste bardo,
Y fuése ligero;
La niña quedóse
Llorando su amor,
Y en tanto la brisa,
Meciendo las flores,
Lanzaba en el bosque
S'u tenue rumor.
Y todas las noches
La pálida nifla,
Oyendo del ave
El dulce cantar,
Al fúlgido brillo
De estrella querida,
Se ve en su ventana
Gemir y llorar.

T . S. AR.TONA,

6.-Vlstosa colección de trajes
de caEa y paseo.

V
- Consuélate, Vicente, yo soy
huérfano y tu haces falta á tu madre; en lugar tuyo me marcharé
yo ......
Cuando fuí á buscar á Consuelo
bajo el peral, encontréla con los
ojos humedecUos por las lágrimas;
yo nunca había.la visto llorar, y
aquellas lágrimas me parecieron
mucho más bellas que su adorable
sonrisa.
Ella. me dijo:
- Has hecho muy bien; tienes un
corazón de oro; ver.e, Jaime de mi
alma, que yo esperaré tu regreso.
VI
Paso redoblado! adelante! marchen! .... y de un tfrón nos metimos
casi en las puertas del enemigo ....
Jaime, manténte fi.t·me en tu puesto y no seas cobarde ....
Entre densas capas de negro humo que me opri.rníao e l pecho, uescubrí las relucientes bocas de los
caflones enemigos, que clamaban á
la .-ez produciendo grandes destrozos en nuestras filas; por doquier
pasaba, deslizaba mis pies en sangre aún caliente ...... Tuve miedo,
y miré tras de mí. .... .
VII
Detrás estaba mi patria, y el pueblo y el peral cuyas flores había.ose
convertido en sazonadas frutas: cerré los ojos y vi á Oonsuelo que
rogaba á pios por mí; y entonces
no tuve miedo.

8.-Traje de paseo.

7.-Traje de v isita.

Heme aquí ya valiente! ... adelan-

te .... fuego! á la bayoneta! ....

-Bravo, valiente soldado! cómo
te llamas, muchacho? .
-Mi general, me llamo Jaime,
para. servir á vuestra sefloría.
-Jaime, desde este momeo to eres
capitán.
VIII
Consu·e10, oh Consuelo mía.!. .. yo
capitán!. .. viva la guerra!... pero
no nos descuidemos .. . . adelante!
fuego! á la bayoneta!
-Muy bien, Jaime, eres un valiente; pero cuidado, muchacho, que
el enemigo se echa encima .... fuego
en toda la línea!.. .... mil bombas!
siguen los contrarios ganando te·
rreno, quién atrinchera el primer
pontón?
-Y o, mi general.
- Tú, capitán?
Y me dió su cruz de caballero en
nombre del r ey.
IX
Consuelo, Consuelo querida, vas
á estar orgullosa de mí. Ha termi-

na.do la campaña victoriosa para.
nosotros y pido mi licencia.
Henchido el pecho de gratas ilusiones, emprendo mi via.je,y aunque
el trayecto es largo, la esperanza
va muy de prisa .... Ya casi be llegado; allá abajo, tras de ese monte,
está mi país natal; el pensamiento
de que pronto repicarán las campanas por nuestra boda, me hace desvanecer de placer.
Ya descubro el campanario de la
iglesia y me parece oír voltear las
campanas.

X
En efecto, no me engaño, pero ya
estoy en el pueblo y no veo el peral;
me fijo mejor y veo que ha sido
cortado, según parece, recientemente, pues por el suelo y en el sitio que
antes se levantaba, aparecen a:gunas ramas y flores esparcidas acá
y acullá. .... qué lástima! tenía tan
hermosas flores! be pasado momentos tan felices cobijado bajo su som•
bra!. . . ...

XI
-Por quién tocas, Mateo?
-Por una boda, señor capitán.
Mateo ya no me conocía. sin duda.
Una•boda? y decía. la verdad; los
novios entran en aquel momento en
.1a iglesia. La prometida es ..... .
Consuelo, mi Consuelo querida,
más risueña y encantadora que nunca; Vicente, mi hermano de leche,
aquel por quien m1&gt; sacrifiqué, es el
.esposo afortunado ..... .
A mi alrededor oía decir:
- Serán felices, porque se aman.
- Pero y Jaime? preguntaba yo.
- Qué Jaime'? contestaban.
Todos me habían olvidado yll.!. ..

XII
Entré en la iglesia, me arrodillé
en el sitio más apartado y obscuro
y rogué á Dios me diera fuerzas
para no olvidarme de que era cris~iano... hasta pude orar por &lt;ellos.&gt;
Terminada la misa, me levanté, y
dirigiéndome al lugar donde había
estado el peral, recogí una de las

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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Domingo 21 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
231

EL ESPEJO.
La. invención del espejo es de la.s
más antiguas, quizá la. más antigua.
de toda.s la.s invenciones. El espejo
vino a.l mundo con la. primera. mujer. Milton nos presenta. en el Pa.·
ra.íso. á Eva. mirándose en el cristal
de una. fuente. ¡Y eso que toda.vía.
no había. conocido á otro hombre
que Adán!
Esta. clase de espejos era. barata..
No tenía. más inconveniente sino que
había. que inclinarse pe.re. verse, y
la. postura. resultaba. molesta.. Es
posible que lanza.da. del Paraíso,
Eva. le exigiese á Adán que llevara.
consigo una fuente pe.re. que ella.
pudiera. mirarse siempre que se le
antoja.re..
Lo cierto es que entre los pueblos
de la. más remota. antigüedad se conocía. el espejo. Sólo que éste no
era. de cristal. Los espejos de cristal pertenecen á una. época. relativa.mente moderna..
En los sepulcros egipcios ba.n sido
halla.dos objetos de metal que por
su forma. indica.bao ba.bet· servido
de espejos. Probablemente los egipcios creerían que la. momia. de mujer no podía. estar tranquila. si no
tenía. un espejo al la.do.
Entre los judíos se usaban espejos de igua.l ele.se. La. Biblia. dice
que el mar de bronce del Tabernáculo fué fabricado con los espejos de las mujeres. Esta. debió de ser
la. prueba. más fuerte á que sometió
Moisés al pueblo elegido. ¡ Dejar á.
la.s mujeres sin espejo! Verdad que
no la.s deja.ría á todas. Esto habría
provoca.do una. sedición.
Los griegos y romanos usaban
espejos de una. mezcla de cobre,
antimonio y plomo, á la. cual sabía.o
dar una. superficie muy pulida. que
reflejaba. muy bien la.s imágtmes.
La.s personas ricas da.das a.l lujo
los usa.han de plata.. Algunos dicen
que también de ot·o; pero éstos tomaban sin duda la. parte por el to·
do, es decir, el marco por todo el
espejo.
Aquellos pueblos consideraban el
espejo como inseparable de la. mujer hermosa.. Por eso los pintot·es y
escultores solían representará Venus con el espejo en la. mano.
Estos espejos servían en un principio únicamente para el tocador.
Eran pequeíios, de forma. elíptica. y
con un mango para que los tuviese
en su me.no una esclava mientras
que la. seíiora. arreglaba su cabellera. y ponía. el carmín en sus labios.
Los espejos de gran ta.maíio fueron también usados en Roma, y á
veces servían para el adorno de la.s
habitaciones. Estaban clavados en
la. pared, y todos los días había que
limpiarlos cuidadosamente; por lo
cual a.l lado de ca.da uno había un
pedazo de piedra pómez y una. esponja..
Cuando el lujo de la Ciudad Eterna. llegó á un gro.do insupe,·a.ble,
había en los toca.dores de aquellas
orgullosas matronas espejos de plata. de cuerpo entero.
Así, decía. un escritor de aquel período que va.lía. más el espejo de
una. dama entonces, que el dote de
la. bija. de un cónsul en la. buena
época de la república..
En la. Edad Media., para.que todo
fuese característico de aquella edad
de hierro, los espejos eran de acero,
por ser este metal el q lie se traba.jaba mejor.
Pero ¿es que no habían observa.do los antiguos que el vidrio sobre
Guadalajara, Jal., Mayo 10.
Dice el Dr. Salvador Camarena: ((En mi concepto, la Emulsión de Scott es actualmente el
mejor medio para la administración del aceite de hígado de bacalao, de que disponemos siempre que es conveniente, en el tratamiento de enfermedades tan
numerosas que requieren su uso.
Es más fácil de digerirse que el
aceite puro, más fácil de tomarse
por su sabor, que no disgusta tan:
to á los enfermos, y sus resultados terapéuticos son tan ventajosos como los que se obtienen de
aquella preciosa suhstancia.»

á un alto grado de perfección esta
industria, los espejos de este género no prevalecieron.

RECETAS DE COCINA.
PASTEL DE GANSO

Escoged dos hígados de ganso
muy frescos y de un bonito blanco
ma.rfll; se cortan por medio y se
mechan con trufas cortadas en forma. de clavos. Se ponen en uua cacerola con 150 gramos de
trufas frescas bien limpias
y corta.das en trocitos; se
sazonan con sal, pimienta,
cuatro cabecillas de cl'a.vo
Y se tapa. la cacerola.. En
un mortero se majan 500
gramos de tocino y 500 de hígado de ganso
fresco, sa.zonándolo con sal y
pimienta., y ya
que esté bien
majado, se pasa
por un colador
fino.
Se reserva es•
ta especie dema.sa. en un a ca.zuela. y se prepara. otra picando muy menuditas dos bermos a.s trufas con
250 gramos de
jamón cocido;
11.-Traj ecito infa ntil.
cuando están
bien ma.ja.das,
una placa metálica. reflejaba bien
se deslíen con un vasito de ron de
la.s imágenes'? Sin duda.1a.lguna haJamaica y se pasa. por un tamiz muy
bía.nlo observado y hasta. lo habían
finito; en seguida se une esta. masa.
puesto por obra.; mas por la. clase
con la anterior y se echan trozos de
de vidrio que fabricaban, las imádoie gra.s,&gt; dándoles antes una.
genes no resultaban con nitidez ó
vuelta en manteca á fuego lento. Se
resultaban desfig-ura.da.s.
puede poner entonces, si se quiere,
Hasta que en Venecia y Mura.no
algo de picante.
se estableció la fabricación de crisTerminado todo esto, se coge un
tal, allá por el siglo XV, y se llevó
molde de los llamados forma Es-

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADen,er, _lusu City, Sl Loais, Chlcago, lew York.
San Franclseo J Los Angeles

tra.sburgo, se unta bien de manteca
Y se le pone en el fondo y todo alrededor una. ca.pe. de pasta. de un
centímetro ele espesor. De la. ma.Fa.
que se ha hecho se pone otra capa.
todo alrededor de la. pasta, y entonces se ponen trozos de biga.do y
trufas; se pone otra capa de masa.
Y _otra. de hígado, a.lterna.ndo, termrnacdo con la masa un poco eleva.da, de manera. que el pastel quede en fo1·ma de cúpula; sobre el todo se ponen lonjas de tocino muy
delgadita.s, y se hace con la pasta
una cobertera; después, con un cuchillo, pueden hacerse algunos dibujos en la. pasta..
Pero a.ún no os he dicho cómo se
prepara. esta. pasta. especial. A 250
gramos de manteca. se unen 500 gramos de harina ta.miza.da., y se echa.
en la. tabla. de pastelería; después,
en dos va.sos de a.gua, se deslíen 5
gramos de sal; se une todo y se trabaja, dejándolo luego reposar una.
ó dos horas.
Cuando el pastel se ha. terminado
y se le ha puesto la. cobertera., se
puede dorar la. pasta. con un huevo
oa.tido; entonces se mete en el horno, cuiáando que no esté muy fuerte, y se le tiene dos horas; se saca
bastante antes de la hora de comer,
porque debe servirse completa.mente frío.
CREMA BATIDA

Se pone en una tartera un litro
de nata muy espesa y se coloca en
una cueva muy fría, sobre hielo
molido 6 nieve, teniéndola. a.llí dos
horas; luego se coloca. este hielo 6
a.gua muy fría en una cacerola mayor, y se afta.de una tercera parte
de su peso de sal gorda, metiendo
en ella la. cacerola. que contiene la
crema.; a.iladid á ésta como una media cuchara.da. de las de café de goma tragacanto, 6, en su defecto, una.
clara. áe huevo batida y 100 gramos
de azúcar en polvo; en seguida. se
bate con un batidor hasta que haga
espuma., teniendo mucho cuidado de
que ~o se curte, para lo que podéis
a.íiadir un poco ae manteca. Ponéis
esta crema en un sitio muy fresco,
Y no dejéis pasar largo rato sin
servirla.. También se puede añadir
á esta. crema, para darle más consistencia y antes de batirla., pero
cuando esté muy fría, 20 gramos de
gelatina. derretiua. á la lumbre en un
poquito de agua.
La crema batida. puede aromatizarse con esencia. de almendras,
vainilla., café, chocolate, fresa., et-

cétera..

EL TESTAMENT O

Dtl 111■0.

sr. JlfZ01'1S,O f«baL

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor pa rte de lo testado con•
sistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Com pania de S eguros
sobre la vida, de Nueva York.

•
Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comodores de
Harvey en la Lín~a d~ _Santa_ Fti,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, 1tmeranos y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. llan Franol•oa,, #íi,n. 8,, llll4xloo,,

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Hace pocos días que se practicó la
apertura del testamento del Ilustrtslmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illlnols.
La fortuna cfel distinguido prelado a.scendl6 a cerca de $125,000 oro americano; y segQ.n el Inventarlo que se ha
publlcado, los bienes que deJ6 fueron
como elgue:
Dos p611ze.s de • 'La Mutua.• • Compallfa de b•guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,~oo
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumula.dos sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en etectlvo y en
Bancos. • . . . . . . 87,000 oro.
Entre las disposiciones del sefior Arzobispo, en su testamento, se hlclerou
stas:
A su hermana, senorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él basta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $:!5,000
oro cl'e una de las p0llzas de eeguro ;
a la eefiora Ana A. Feehan, viuda del
sel!or doctor l!Jduardo L. Feehan, hermano del sel!or Arzoblapo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; a la Academia oe Mn Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
eu hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la t11tlma póliza; A. la
escuela • 'Santa Marta· • de enseilanza
prf.ctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl0n por ?a
que mAa se Interesaba el aellor ,uzo•
blepo, se eutreguon los $4,000 rest-ln·
4fe la tUthna póliza.

EL MUNDo ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903.

Expllcadón dt
nutstros grabados.
Número l. Trajes de baño y paseo
son los que representa nuestro graba.do. Los primeros, confeccionados
con telas delgadas, son de bonita
forma y actualmente están muy en
boga en todos los establecimientos
balnearios. El segundo, hechura.
sastre, es un sencillo ti-a.je de play a, adecuado para. seño1·itas jóvenes.
~úmero 2. Traje de viaje, paseo
y visita., representa. nuestro grabado. El primero, de ta.Jle suelto, se
confecciona. generalmente con telas
de color gris, á fin de evitar la presencia del polvo; es muy sencillo en
su hechura y sola.mente debe procurarse que la. blusa asiente bien a.l
cuerpo, uo obstante la soltura. que
representa. El segundo traje, de
paseo, es muy seme.iante en su hechura. al represpctado en el graba.do número l. Sólo una. pequeíia.
diferencia en el tablea.do de la blusa., es el que constituye 111. variedad.
El tercer tra.ie, de visita, es verdadera.mente elegante y moderno. Lleva 1a blusa. un ancho cuellohombreras y una angosta. corhata de color
obscuro. La falda lleva al frent-e
una. ancha. cuchilla de lienzo.
Número 4. Graciosos vestidos
prima.vera.les de seda.lina. y foulard,
propios para seiloritas de ta.lle esbelto. Los dos, aunque aparentemente con recargo de adornos y de
difícil confección, son muy sencillos, pues los pliegues y plisés,
sobre todo, son los que dan á estos
trajes la apariencia. graciosa. que
tienen.
El primero se hace cruzar en la.
blusa por dos filas triples de angostos pliegues ribetea.dos con cinta. negra.. Eo las mangas se pliega
también triplemente el género basta darle la forma del graba.do. No
lleva.o puños. La falda, enteramente lisa, sólo lleva cuatro pliegues
SPmejantes á los del ta.lle y mangas.
Un listón ancho de seda, que se
hace caer en blondas, rodea. el ta.lle formando el cinturón.
El segundo traje es más difícil en
su hechura: el talle se hace cubrir
con un ancho cueJlohombrera.s de
encaje, y con este mismo enea.je se
cubre la parte superior de la falda.,
rodeando la. cintura. La falda se
plisea. finamente, y cerca de su parte
inferior se pliega transversalmente.
Una a.¡,licacióu de encitje se coloca.
a.l rededor de la parte inferior de la
en a.gua.
Número 6. Elegante traje de visita., propio únicamente para selloras
jóvenes. Un grncioso tul de gasa. de
seda. y recamado con aplicaciones
de eaca.je de Alenqon, cubre por
completo la tela del talle y de la
enagua. En esto precisa.mente estriba. la riqueza del traje, cuyos adornos pueden variar á elecct0n de las
da.mas. Lo que sí recomendamos
es que la forma de las mangas no
se altere en lo más mínimo, pues se
trastorna.ría. con ello la simetría. y
elegancia. del traje. El sombrero,
con adorno de gasa, colabora efic11,zmente á la. hermosa presencia
del traje.
Número ll. Graciosa colección de
trajecitos infantiles propios para.
&lt;sport,&gt; especialmente para el de la.
pesca.. En nuestro graba.do pueden

1.-Tra j es de baño y paseo.

verse vestiditos para niilos desde
dos a.!los de edad basta niilos de
ca.torce. La variedad de estos trajecitos se presta para elegir modelos con facilidad. Eo todos ellos
debe huirse del ente.lle estrecho 6
exagerado, pues eo los trajes de las
ni!los debe procurarse, sobre todo,
la soltura. para no viciar ni entorpecer los libr€1s movimientos.
Número 12. Elegante traje de reforma, confeccionado con tela. un
poco resistente, de color obscuro.
Estos vestidos reformas. que en
Europa se han generalizado sobre
manera., apenas si se usan en Mé.11:ico; aconsejamos á nuestras lectoras
el empleo de estos trajes, que son
suma.mente fáciles de hacer y llevar.
Las mangas de este vestido son
campa.nula.res. En la falda se colocan cuatro guías longitudinales de
cintas.

EL MENDIGO.
Es ~sta. un a historieta tan ligera.

y dehca.da., que a.l escribirla., temo

quitarle su frágil gracia y su tenue
sabor. ¿Luego por qué, cuacdo nos
fué relatada. una tarde, entre la. lujosa decoración complica.da de las
mesas modernas, por la .misma. heroína., una encanta.dora mujer, pot•
qué hizo en noscitros impresión tan
profunda. como para devenir, en este rincón de mundo parisiense, en
una de esas clásicas historias, patrimonio de ca.da grupo de sociedad, en las cuales la a.l usión está
siempre comprendida felizmente?
Quizá porque ella resalta. luminosa.mente entre las crónicas mundanas,
entre las ba.na.lida.des de la. política
y de la literatura. Quizá porque, á
veces,muy pocas pal&amp;.bras sinceras,
dichas por una mujer, son suficientes para mostrarnos la. desnudez de
su alma.
Se había habla.do de solicitaciones misteriosas hoy clasificadas y

nombt·ada.s por la ciencia, de las
cuales son pocos los exentos, y que
llevan invenciblemente á unos á
contar las .flores del papel de un
muro, los volúmenes de una biblioteca, todo lo que es adiciona.ble á
sus ojos; á otros á darse la ta.rea,
caminando en la. calle á lo largo
de una acera, de llegar á un farol
antes de ser alcanza.do por un coche que viniese detrás de ellos 6 la
campana de un reloj diese su último sonido; á otros, por último, imponerse cada noche antes de acostarse, prácticas extra.!las de disposiciones de objetos, de revisiones
de escritos y de cofres; todas las
ligeras enfermedades de nuestro cerebr9 contemporáneo, restos de monomanía y de locura., trasmitidos
de herencia. en herencia, y finalmente dispersa.dos por todas partes en
la. vieja. humanidad.
Y todas nuestras confesiones
nuestras debilidades, nuestras ridi~
culeces de maniáticos, recobraban
confianza con las confesiones de los
otros, admirándose de encontrarlas

�Domingo 28 de Junio de 1903.
semejantes ó peores que las nuestras.
Una. joven guardaba. silencio:
nos escuchaba.. Lleva.be. el cabello
al estilo antiguo, y bajo el negro
marco de sus pronunci11,das onoas
a.parecía su bello rostro apacible
un poco sorprendido.
Le pre¡untaron:
&lt;Y vos, seflora, estáis exenta de

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

un acto indiferente, como si fuese
de la vida. ...... &gt;
Se exigió la historia, que ella
contó gustosa, excusándose ocupar
la ateución de otros con tan nimia
!\Ventura.
He aquí lo que me sucedió,en dos
palabras .... Hace de eso ~loco ó
,-eis días .... yo había sahdo con
Susana mi pequefla de ocho anos,

en la mano derecha mi sombrilla y
con la izquierda recogía mi fa.Ida,
y sinceramente confieso que no tu•
ve la paciencia de detenerme, de
bu~l'ar mi portamonedas .... Y seguí, sin dar nada al mendigo.
Juntas continuábamos deseen·
diendo por los Campos Elíseos. La
pequefl.a había. dejado instantáneamente de hablar; yo misma, sin saber por qué, no decía nada. Llegamos ú la plaza de la Concordia sin
cambiarnos una palabra después
de nuestro encuentro"ºº el mendi
go. Y pe c, á poco,yo:;entía nacer,
crecer en mí, una especie de inquietud, de disgusto, la sensación de
haber ejecutado un acto irrepara-

más generosa con el próximo, eso
es todo .... Pero todos mis razonamientos no me convencían y mides-contento interior aumentaba, devenía en una especie de angustia, tan
grande, que diez vece11 tuve deseos
de volverme hacia atrás y llegar
hasta el sitio donde habíamos encontrado al mendigo. Lo creeréis?
Pero un mal respeto humano me detenía de hacerlo en presencia de mi
hija. Nosotros no valemos absolu·
tamert,e nad1\ desde el momento en
que ob ·amos en vista del juicio de
otro.
Estábamos al final de nuestro paseo é ibawos á. c1·uzar en la esquina
de la calle Laffltte, cuando Susa~a

Domingo 28 de Junio de 1903.

creerlo,no estábamos serenas. Si el
mendigo se hubiese ido? Si no pudiésemos encontrarle?
Tan pronto como llegamos á. la
plazoleta, saltamos á tierra é Inspeccionamos la avenida: ni un solo
mendigo. Entonces me dirigí á. una
alquiladora de sillas, quien me informó haberlo visto, como que era
uno de los mendigos habituados de
ahí, pero no sabía por dónde se había ido. La. hora nos apuraba y ya
nos íbamos, desoladas, cuando Susana alcanzó á ver el hombre recostadu contra del tronco de un árbol.
Dorm{a á. la sombra, con el sombrero sobre las rodillas.
Susl\na fué, de puntillas, y desli·
zó una pieza de oro dentro del som·
brero vacío: después regresamos
por la calle Laffitte. Era un absurdo, bien lo comprendo, pero coso·
tras nos abrazamos fuertemente como si viniésemos de escapar de un
gran peligro .... &gt;
La joven be calló, sonrosada por
haber hablado largo tiempo de sí
misma, en medio de un completo silencio. A nosotros, que la habíamos
escuchado religiosamente, nos parecía haber respirado un aire muy
puro ó haber bebido de una agua
muy fresca, en la propia fuente.
MARCEL PREVOST.

El [t6n Utnddo.
JllllltO tOIIÑO 4t H potl'II
4t Uicto, ll•eo.

Es una historia muy vieja,
de puro vieja olvidada.
Eran, dice la conseja,
león de crespa guedeja
y un nii'lo de tez rosada.
Era el nifto hijo de un rey
terror de propios y extra.nos;
era el león, en su grey,
tan temido por sus daños
como el otro por su ley.
Cierta mafl a.na en la arena.
del abrasado desierto,
bramido espantoso suena:
en el cubil entreabierto
lloraba el león su pena.
¿Por qué secreto motivo
marchaba. la augusta fiera,
con aspecto vengativo,
cautelosa y altanera,
grave el paso, el pecho erguido?
¿Por qué al alcázar llegó
donde el rey de hombresmoraba,
sus ám hitos recorrió
y al príncipe, que jugaba
en los jardines, robó':'
¿Por qué á carrera tendida
sobre las roca!! ardientes
busca ansioso su guarida'?
¿,Por qué respeta la vida
del que desmaya en sus dientes?
Ya el sol apagado había

4.-Veatidos primaverales de 1edaliria Y foulard.

el rojo bo¡zar de su lumbre,
y ya. la. luna ascendía
por la azulada techumbre
que la noche obscurecía.,
2.-Trajes de viaje, paseo y visita.

nuestras manías modernas? No te·
néis la más pequel'la miseria nerviosa que confesar?&gt;
Ella pareció buscar Rinceramente
en sus recuerdos y dijo: cno ..... .
no ...... &gt; con la.cabeza.
Nosotros comprendimos que decía
la verdad, por lo que sabíamos y
veíamos de ella, por su porte reposado; su renombre de esposa digna la colocaba. fuera. de esas muflecas mundanas que acababan de confesar sus locuras.
Sin duda, su modestia se admiraba de ostentar una indemnidad tan
completa, cuando todo el mundo á
su rededor, había confesado sus miserias. Entonces dijo:
&lt;Ohl..yo no puedo decir que sumo
habitualmente los números de los
coches ó que bago en mi interior la
relación completa de todos mis armarios, antes de acostarme .... Pero, sin embargo, un día, yo experi·
menté algo que se parece á lo que
vos habláis, si es que os he comprendido bien. . . una especie de
impulsión interior, una fuerza que
obliga á ejecutar inmediatamente

que ustedes conocen. La conducía á
sus clases, pues han de Raber que
i&gt;Rta 1n·a.n persona 11l¡zue ya claseR.
Como el día era bello. dPcidimoR ir
á pie por los Campo&lt;1 Elíseos y los
bule-vares. de nuestra casa á. la
ca.lle Laffltte. Caminábamos alP•
gremente, charlando juntas, cuando
en lo alto de la plazoleta, un mendigo. bastante joven, se arrastró
delante de nosotras y noR tendió la
mano, sin decir nada. Yo llevaba

ble, de estar amenaz11da, á causa
de eso mismo, de un vago peligro
en i&gt;I porvenir.
Frecuentemente, yo me esfuerzo
en ver lo más claro que puedo en
mi interior, y caminando yo, exa·
minaba .ni conciencil\. Veamos, me
decía, yo no he cometido una fu Ita
tan j?T&amp;vecontra la caridad no dan·
do nada á ese mendigo .... Jamás
he tenido la pretensión de dar á
todos los que encuentre. Yo seré

3.-Detalle de pintura para aplicacione1,

me cogió dulcemente por el vestido
para detenerme.
-cl\Iamá! dijo.
-Qué quie1·es, preciosa?&gt;
Ella fijó sobre mí sus grandes pupilas a.zules y me dijo gl'averuente:
&lt;Mamá, por qué no Je diste nada á
ese mendigo de los Campos Elíse,..s?&gt; Cdmo yo, ella no había peo•
sado en otra cosa, después de nues·
tro encuentro; su col'azón estaba.
oprimido como el mío; solamente,
mejor que su madre y más since1·a,
ella había confesado sencillamente
su inquietud.
Yo no titubeé un momento.
-Tienes razón, querida., le dije.
Habíamos ca.minado más ligero
que de costumbre, bajo la tenacidad
de nuestra común idea. Como vein·
te minutos nos faltaban para la. hora de las clases.
Llamé un coche, subí con Susana,
y el cochero partió precipitada.meo·
te hacia los Campos Elíseos, bala.·
gado por la promesa de una gene·
rosa propina.
Ya en camino, las manos de Su•
sana buscaron las mías y, podéis

,uando el silencio medroso
de aquel desierto africano
rompió un grito cavernoso:
era el aviso á. un tirano
que daba un rey rencoroso:
-&lt;¡Ay de ti, viejo maldito,
que heriste á la madre mía!
á fieste, regla te invito,
que al romper el nuevo día
he de vengar tu delito•&gt;

cDe tu palacio en las gradas,
antes que brille la aurora,
has de ver ensangrentadas
del hijo que tu alma adora
las carnes despedazadas.&gt;
Dijo, y en calma de muerte
el desierto se quedó;
sólo el príncipe,á. su suerte
ajeno,feliz durmió,
que el que ignora esel más fuerte.

~.-Sombrero d~ ntaci6n para aeñorita,

Antes de que el sol saliera,
en el alcázar se oía.
gritar la gente guerrera,
y en la puerta se veía
del rey1la l{Uardia primera,

Grave, solemne. pausado,
por el jardín adelante,
con el nlt'lo desmayado
en la boca. jadeante,
avanza el león osado.
Terror en la ~uardia fiel
infundió: del puesto huyeron
en espantad0 tropel
.
los¡zuardiA.s.cuando A.l rey vieron
temblar pálido ante él.
Ni en las anchas galerías,
ni en los largos corre~ores
ni en las angostas cru¡ías
detienen sus osadías
ni soldados ni seflores.
Llegó á un lejano para.je
que oculta una puerta_ obscura,
rasgó un rico cortina.Je
v halló .... débil criatura
Íendida. en lecho de encaje.
Era una tierna princesa
que apenas cuenta dos años,
de labios como la fresa,
ojos dulces, aunque huraflos,
melena blonda y espesa.
Miraba con descon"luelo
juguetes de gran va.HA.

espal'Qldos por el 1uelo:

que el campo de terciopelo
de joyas sembrado había.
Lanzó un rugido el león
que hizo temblar el palacio,
v entró en la áurea habitación.
'La nit'la miró despacio
la terrible aparición,
y hacia la terrible fiera
tendió inocente la. mano,
y cándida y hechicera.,
al verdugo de su hermano
amenazóle severa.

··········· ················ .....
Termina la tradición,
dulce y tierna cual ninguna,
que conmovido el león,
al nit'lo dejó en la cuna
con maternal atención.
)IANUEL F. V1Ll.EGA¡&lt;,

�..
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de, 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903. •

JUNIO.
Obscuros nubarrones
bajo del cielo
se a.pifla.n y parecen
tocas de duelo,
que ronco viento
flagela. despiadado,
rudo y violento.
De pronto el viento calma,
crece el nublado,
se entenebra., se hincha.;
el trueno a.ira.do
silba. y a.te1·ra.,
y cae la lluvia. entonces
sobre Ia. tierra..
La. lluvia. en los crista.les
de mi venta.na.
bate repiq uetea.ndo
vibrante diana.,
trémula. y loca.,
y argentina. es la alegre
diani~ que toca..

Diputado y Ptscador.
I
Había terminado la legisla.tura y
los sena.dores y diputa.dos disfrutaba.o de las vacaciones parla.meo-

En las verdes a.lfom bras
de la. pradera.,
cual si continuo golpe
lo sacudiera.,
limpio y reidero
derrama sus torrentes
el aguacero.

tarias, a.legres como colegia.les
cuando regresa.o al seno de sus familias.
Mientras unos preparaban sus
escopetas esperando la apertura. de
la ca.za., otros padres de la patria,
de aficiones menos· belicosas, buscaba.o placeres más tranquilos y

menos expuestos á percances. Entre
éstos figuraba. el diputa.do Riquois,
hombre de excelente carácter, que
se volvía loco por la. pesca., y todos
los vera.nos se pasaba. las horas
muertas junto al río.
Al día siguiente de su salida de
París, levantóse muy temprano M.

Sobre la. superficie
de las paredes
finge la. blanca. lluvia
nítidas redes,
y en los tejados,
proyectiles por muchas
roa.nos lanzados.
Y entretanto que llueve,
mi alma. se arroba.,
pues la. escucho angustioso
desde mi alcoba
triste y sombría.,
con mis pesa.res sólo
por compa.i'.lía..
MAESE VENTURA.

._....... ..

EL CUERVO.
(Prootrbto ~uso.)

~.-T raje de visita para señora joven

BESOS.
Te acuerdas, amor mío?
Era. una. noche tibia.,
Tranquila., sin rumor;
Había débile.s ecos
De una. música. extraña
De notas incoherentes

Arra.nea.das sin tino
De la acera.da. cuerda. ....
Perdíase tu semblante
En la. vaga penumbra.
Que rodeaba. á. los dos;
Y en medio de las sombras,
Las sombras a.un más negras
De tus lindas pestañas;
Deba.jo tus pupilas,
Y en ellas roncha. luz.
¡Oh lur. de tus pupilas
Que ha envuelto para siempre
En densas a.ma.rgura.s
La.s noches y los día.s
De mi triste existir!
Yo no puedo olvidarlo:
Tu cabeza. en mi pecho,
Tus ojos entornados
Y vueltos hacia. mí,
El a.liento sin ritmo,
Los labios que se encuentra.¡;¡,
Se oprimen y se estrechan,
Y un beso que no estalla. ....
Un íntimo secreto
Apenas rumoroso
De mi infinito a.mor.

Era un cuervo secular,
On cuervo de negra. pluma
Que quiso el nido la.orar
En un islote que el mar
Bate y corona. de espuma..
Pa.só el tiempo lenta.mente,
Y el pájaro graznador
Soñó intrépido y valiente
Con llevar a.l continente
A los hijos de su amor.
Tomó á su primer hijuelo
Y, con ansias de luchar,
Remontóse en raudo vuelo
Hasta las cumbres del cielo
Que se copia.o en el mar.
- Si necesito de tiEl cuervo graznando dijo, ;, Me transportarás a.sí? .... Y g1·aznó temblando el hijo:
- Te llevaré cual tú á mil
Pero el padre, grave y fiero,
Mirando a.1 hijo temblar
Y juzgándolo embustero,
Impasible y altanero
L 3 dió sepulcro en el mar.

7.-Blusa de casa, á cuadros.

-4

i

De su acción arrepentido
El pájaro graznador,
Tornó al solitario nido,
Y al otro hijuelo querido
Quiso probarle en su amor.
Volando con raudo vuelo,
Dijo, subiendo basta el cielo:
- ¡,Me transportarás así? ....
Y le contestó el polluelo:
-Nunca lo esperes de mí. ...
Porque cuando el tiempo venga.
En que no puedas volar,
Es muy fácil que yo tenga
Un hijo á quien me convenga.
Antes que á ti transportar.
-Hablaste como prudente,
Tu franqueza. te salvó- l
Dijo el padre tristemente.
Y á su polluelo llevó
Al remoto continente.
Luego, el cuervo secular,
El cuervo de oe¡ra pluma.,
Graznó con ronco graznar;
Buscó sudario de espuma
Y halló la muerte en el mar.

m. ~- Blanco-Btlmonte-

......
Hoy sé que tu alma. ignora.
Lo que entonces pasó.
Tú cantas y te ríes .... !
Mas yo por siempre llevo
Con mi dolor eterno,
Eü el alma. tu olvido,
En la. mente tu imagen
Y en los labios ca.liados
El a.margo resabio
D!l l&amp; miel de tu boca..
10.-Detallo 'de bordados.

**

0. - Corba.ta de seda., color obscuro, ·

s.-Eaclavina de seda y encaje.

11,-Colecci6n de trajecltos Infantiles.

Riquois, el cual, con su amplio
sombrero de paja. en la cabeza y
vestido con un traje de dril blanco,
corrió presuroso á entregarse á su
placer favorito, provisto de todos
los a.para.tos que el ca.so requería..
Había. un sitio de preferencia., del
que todos los años tomaba. posesión

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 26, Junio 28</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 30 de Agosto de 1903.
ascendían los escrúpulos morales
del sacerdote.
Y, sin embargo, él era injusto con
San Lucas, á cuya advocación pertenecía su parroquia. No quiere esto decir que desdeñase al evangelista, sino que sus predilecciones
eran evidentes para las &lt;Animas
del Purga.torio.&gt;
Cuando algún feligrés le encargaba una función de iglesia, le inducía á que fuese en sufragio de las
Animas; no había boda, ni bautizo
r.i entierro de que las Animas dejasen de sacar partido pot· consejo
del cura; él oficiaba con preferencia
en el altar de las Animas; la mayor
cantidad de aceite y las velas más
gordas, ardían en las lámparas y
candelabros de las Animas; ¡qué de
responsos, qué de flores, qué de
novenas y triduos por las Animas
b9nditas del Purgatorio! ¿Obedecería esto quizá á su doctrina de amar
á los débiles sobre los fuertes'I ¿Era
tal vez un poco monomaniaco el señor cura.?
El célebre aboga.do de la población, con tener cierta tacha de incrédulo, decía que en aquello había
algo de egoísmo, porque el cura de
San Luca.s era él propio un «ánima
bendita.&gt;
Ello es que, aparte de esta casi
chochez, el cura disfrutaba de todos
los prestigios de la bondad. Dirimía
contiendas de familia, cortaba p leitos incipientes, acercaba corazones
dispersos, y en más de una ocasión le debieron sus conciudadanos
hasta resolver cuestiones de orden
público. Lo que no arreglaba el
cura de San Lucas, no lo arregl aba
na.die.
Sobre todo, en asuntos religiosos
era una potencia. Ya podían darle
moribundos impenitentes ó simplemente fríos: él los calentaba y pet··
suadía con su sencilla oratoria en
términos dequenoseleescapabaninguno. Ese mismo abogado á quien se
aludió antes, doceañista y casi ateo,
aunque hombre de rectitud y de fibra, enfermó una vez con peligro
de muerte. El cura de San Lucas se
presentó desde luego en su casa con
la pretensión de hablarle á solas.
-¿Viene usted á fastidiarme?-le
dijo trabajosamente el enfermo.
-Al contrario-respondió el cura:-vengo á facilitarle á usted que
haga lo que se le antoje, evitando
que otro le moleste con sus visitas.
-¿Y cómo es ello?
- Pues nada: usted seguirá creyendo lo que quiera, pero como de
seguro no quiere el escándalo, impropio de un hombre de las condiciones de usted, ahora salgo y digo
que se ha confesado; voy á laparroquia por la Eucaristía y usted
la recibe ó no, para mí es lo mismo;
el pueblo aplaude y los devotos se
trnnquilizan: ¿qué va usted perdiendo en esto?
-¡Pero, señor cut·a!-exclamó el
paciente incorporándose en la cama
con ademán airado:- ¿por quién me
toma usted á mí? ¿Me cree usted capaz de una superchería semejante?
Primero me allano á que haga usted
de mí lo que quiera.
-Pues ¡de rodillas, penitente!gritó el sacerdote con voz de mando-y á depositar en mi oído sus
culpas y su arrepentimiento.
Debió decir el cura estas palabras con tan eficaz energía, que el
enfermo se abrazó á su cabeza permaneciendo largo rato en comunicación con él. En seguida fué absuelto, y poco más tarde trájole el
párroco solemnemente la sagrada
Forma, que el moribundo recibió
contrito, entre el asombro de cuantos le rodeaban.
Al salir del aposento, y antes de
entonar el -&lt;Te Deum laudamus&gt; del
ritual, hubo quien le oyó decir al
cura:
-¡Pues no hubie1·a faltado otra
cosal
Ci,,mpañas de esta especie se le
presentaban al bondadoso sacerdote todos los días. Habíalas de diferentes clases, como, por ejemplo, la
que le promovió una antigua sirvienta de la mayordoma de Animas
de la parroquia. Era esta última
una mujer entrada en años, de sangre azul y tostados pergaminos,
más rica de vanidad que de bienes,
autoritaria y casi despótica con sus
inferiores.

Domi,ngo 6 de 1:lept!embre de 1903-

EL MUNDO ILUSTRADO

El cargo que desempeñaba en la
iglesia la hacía grande amiga del
párroco, aunque con la distancia
propia de quien venera al ungido
muy por encima del hombre. La
viuda del mayorazgo1 que así se le
decía en la poblacion, echaba de
menos que el señor cura no fuera
&lt;de clase;&gt; pero aun así, las Animas
benditas y las mutuas virtudes les
unfan en una especie de sagrado
consorcio.
Sucedió, pues, en casa de esa señora, que al cabo de más de cuarenta años de servirla lealmente, puso
en la calle á la que cuando niña le
dió el pecho y que durante casi medio siglo fué, más que su sirvienta,
su esclava.
Era de ver la pobre vieja asida á
las manos del cura cubriéndolas de
besos y de lágrimas implorar con
ayes angustiosos su protección en
aquella catástrofe.
El cura, impresionado, en efecto,
corrió casa de la mayorazga á poner paz; pero ellá con malos modos
le salió al encuentro diciéndole:
-¿Viene usteJ ya á tomar parte
en los chismes de esa bribona'?
Porque todo el que va á hacer un
bien en casa ajen a es ordinariamen •
te mal recibido. El cura, sin embargo, que conocía á la señora, replicó con calma:·
-Ni esa infeliz mujer es una bribona, ni los dolores del corazón
pueden ser chismes.
-Pues yo soy dueña de mi casa
y hago en ella lo que quiero.
-Es que el dueño de una casa no
está autorizado para hacer en ella
lo que quiera, sino lo que deba.
¿Por qué despide usted á esa anciana\&gt;
-Por ladrona.
-¡Imposible! ¡Ella robar! ¿Qué
es lo que ha robado"?
-Cinco duros en oro de ese cajón.
-¿Y nada más?
-Nada más.
-¿Es la primera. vez?
-La primera, que yo sepa, en
cuarenta años.
- Pero ¿no me tiene usted dicho,
señora., que nunca ha cobrado su
salario entero, y que le guarda usted casi un capital? ¡Cómo se com•
pt·ende entonces! ....
-No se ven!la usted con argumentos especiosos, señor cura, está
confesa y convicta.

EL TEST AMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzoblspo 'fttban.

El sacerdote se dirigió en ademán
interrogante á la pobre vieja, que
de rodillas y anegada en llanto se
asía á los vestidos de su señora, y
la oyó expresar confusamente estas
palabras:
-¡Tiene razón, tiene razón!
-Pues ahora- dijo el cura revistiéndose de ese carácter que empleaba en casos difíciles-ya no me conformo con lo que aquí se ha hablado; necesito explicaciones concretas. ¡Ya. no soy amigo, no soy clérigo; soy juez!
La viuda del mayorazgo, sobrecogida por tan severa actitud, se
prestó á referir lo que había ocurrido.
Aquella •vieja estúpida tenía un
nieto á quien había dado en amar
como si el muy bribón se lo mereciese. Todas las cantidades que deducía de sus ahorros eran para el
nieto, el cual se hizo haragán, pendenciero, vicioso y endemoniado.
En tal situación le tocó la quinta,
y aun quería la abuela gastar seis
mil reales en redimirle la suerte;
pero la señora se opuso, negándole
el dinero. Consideraba ella preferible que lo domaran en el se1·vicio
del Rey, y, si esto se conseguía, á
la vuelta encontraba un capital para hacerse hombre. ¡Los disgustos
que le proporcionó el mozo mientras tanto! Llegó la hora de entrar
en caja, y el quinto exigió con malos
modos cinco duros para el viaje.
La señora l&lt;Js negó también, porque
temía que se gastaran en la taberna y se le declarase prófugo. Había
que dejarlo irá palo seco. La vieja lloró mucho: ¡era naturall Lo
que no lo era tanto es que con abuso de confianza sustrajese del cajón
de una cómoda, que sólo ella podía
abrir, la moneda de oro que le entregó al nieto.
Concluido el relato que se extrae•
ta, el cura condujo á la señor a á un
gabinete próximo, cuya puerta cerró, y con tono solemne dijo:
-Hay que perdona.r á esa mujer.

-¡Perdonarla!
--Sí, perdonarla. ¿Me tiene usted
por ho.nbre honrado"?
~Como no hay otro.
-¿Me considera usted capaz d
,una acción semejante?
e
-Primet:o dudaría de mí propia,
;-Pues bien, señor a, yo llevo conm1_¡l"O na_ torcedor queme amarga 1
existencia.
a
- ¿Cuál?
-Una vez me encontraba en tan
gra~de apuro de di_nero, que saqué
mecha oo~a del ceptllo de las &lt;Animas benditas.&gt;
JOSÉ DE CASTRO y

SERRANO,

CANTARES.
Hay quien se empeña en querer
y en vez de querer olvida,
¡yo me empeñé en olvidarte
y te amo más cada día!
A todos lados se inclina
esa flor que besa el viento,
¡es mudable como tú,
igual que tus pensamientos!
N. D. DE ESCOBAR.

México, D. F., julio 30.-El
Doctor Urrutia, Médico Cirujano
de la Escuela Práctica y dela Escuela de 1\Iedicina de México, ha
firmado lo siguiente:
«La Eruulsi6n que lleva el nom•
bre de Scott ( únicamente preparada por los Sres. Scott y Bowne)
es una preparación que llena los
requisitos de la ciencia, y á laque
deben la vi&lt;la muchos de los en•
fermos de mi clientela. »

;· ·······..........................

"S~!.t;,!!,:,,.~A~!!~•.~~!A ii
San Fr11nri,r.n v:n11 ,lng~leR

.

-~

!

- lit¡

♦

Los bienes fueron valuados
en $125,000

i

La mayor parte de lo testado con•
sistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Companía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York,
Hace pocos dlas que se practico la
apertura del testamento del llnstrlsl·
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illinols.
La fortuna d'el distinguido prelado 1111cendlO A cerca de $125,000 oro ame•
rlcano; y segQn el Inventarlo que se ba
publicado, loe bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pOllzas de • 'La Mutua.' • Compa!Ua de
guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pOllzas ll,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . • . . . . . 37,000 oro.
Entre las disposiciones del selior Arzobispo, en su testa.mento, se blcleron
sta.s:
A su hermana, seilorlta Kate Feehan,
que estuvo alempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,00U
oro .:e una de las pólizas de seguro;
A la sellora Ana A. Feeha.n, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feeban, ber•
mano del eellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pOllzas, y $5,000 oro en
efectivo; a. la Academia de Mn Patrl·
clo •e Chlcago, dé la que es preceptora
en hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la 1\ltlma póliza; A 111
escuela • 'Santa Marta·' de enseñanza
prll.ctlca para varones, de Feehanvllle,
llllnols, que era 111. lnstltucl6n por la
que mú ee Interesaba el sMor l rzoblspo, se entre¡raron los $4,000 resta•J·
. . la Qltlma p6llsa.

2.-T raje de paseo.
1.-Trajes de casa y visita,

El tertamen de modas.

1
♦

tie re:;ervan l;allia&lt;I eu (Jarro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Com'.)dores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San F,.anol•oo, Núm. B, Nléxloo,

a. 11-.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

La gran Exposición de Modas de
San Petersburgo, se ha transferido
para el mes de ener? del_ 3:ño entrante, según regia d1sposic1ón_ de
la Czarina. Parece ser que la real
orden ha traído algunos tt·astornos
para los exposito res, que habían ya
desembolsado buenas sumas para
la confección de prendas femenin~s.
Sea lo que fuere, la orden supert0r
es terminante, y de nada habrán de
servir las protestas que se levanten,
pues lo ordenado, ordena~o está Y
nadie habrá de contraventrlo.
Aunque no ha habido ~xpli&lt;:a~iones aclaratorias de la dtsposic1ón,
todo hace suponer que ésta obedece
á los empeiios de una encumbrada
Duquesa de la Corte rusa. Esta no·
ble, según las malas lenguas, está

en combinación con uno de los principales talleres moscovitas. de modas v como la Duquesa priva con
su ;o·beran a, consiguió ~e ésta que
la Exposición se transfiriera hasta
que el taller termine su co~ting".nte,
un contingente soberano, r1quísuno,
elegante, abrumador ....
¡Ah! Las finanzas no. se divor0;ian
ni de aquello que pudtera C?~side•
rar se como mer amente esp1ntual.
La evolución civilizadora de la humunidad es uoa vorágine en cuy a
sima cae todo lo que de alguna manera preocupa á los hombt·es. Y
cumo las finanzas ocupan lugar
principalísimo en esta&amp; preocupaciones, na.da tiene de raro que 18:s
finanzas evolucionen á p~sos gigantescos y arrastren co~sigo todo
aquello que jamás h8: tenido ~arácter comercial. No quiere decir esto

que las exposiciones dejen de ser
eminentemente comerciales; per o sí
bncemos constar que hace algunos
años. cuanéto en las cortes europeas
se han celebrado conrursos de modas femeninas. las utilidades pecuniarias ocupaban un lugar secundario, pues lo principal era dar á
conocer al mundo elegante las poderosas facultades de la inventiva.
Como el plazo se alarga para la
Exposición de Sa.n Petersburgo,
puede y debe suponerse que el Certamen resultará má~ brillante, pues
sus elementos se mnltiplicará~, .Y el
contingente de los talleres parisienses alemanes, italianos, ingleses,
etc.' se ha.rá pasar por el crisol de
la ~ás severa crítica, para qne alcance un grado irreprochable de
perfección.
Pronto veréis en estas páginas,

lectoras roías, los modelos que ha_n
sido aprobados y que, po~ co~stguiente, ocuparán l ue-ar di stmgu1do
en la Exposición. H_a1;&gt;rá de todo :
trajes de paseo, de vi_s1ta, de casa,
de reunión, de recepc1ón, de katro,
de sport, de dueloi sombreros para
niñas, para sefi:0r1tas, Pª:ª señ_oras · tocas de vrndez, matmés, llstoo~s, guantes, calzado, joyas, etc.,
etc. En una palabra, el Certamen
será tan vaisto, abarcará tanto Y
tao to, que difícilmente habrá perso:
na que en su guard_arr?Pª cuente Dl
siquiera con la v1gés1ma parte de
Jo que en San Petersburgo habrá de
presentarse. Se cabulan en más de
dos mil las prendas de ropa que
habrán de exhibirse, aparte de las
cpetites choses&gt; 9u1: n~ debe';! mencionarse por su msigmficancia.
Pronto estarán en mi poder esos

�Domingo G de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

r:om::i:;o G de Sep-,iembre de 1903-

===

EL MUNDO ILUSTRADO

modelos y en seguida. los da.remos :í.
conQCer en estas páginas, para complacencia. de nuestra.s lectoras, pues
creo que todas pasaréis un agrada.·
ble rato con examinarlos minuciosamente, estudiarlos con detenimiento, y formar un juicio exacto
de la. evolución que sufrirá. con ese
Certamen la indumentaria femenina..
MARÍA LUISA.

SACRIFICIO
La luz de la. tarde agoniza, penetrando por la estancia de una humilde buhardilla. Sobre duro jer•
gón de mal espa.rto se ve sentada.
una. mujer que oprime contra su
pecho un niño famélico, como si
quisiera con el calor de su seno
apagar el hambre devoradora. que
sentía a.quella. criatura., que de vez
en cuando levantaba. su dora.da cabecita., y fijando su vista. en la ele
su llorosa. madre, se escapaba.o de
sus labios secos y amoratados por
la. neceslda.d, estas terribles palabras: ¡pe.o .... ! ¡quiero pan .... !
Entretanto, y en otro rincón de
aquelh~ desta.rtalada. estancia, un
a.nciano, postrado sobre unos i·estos de sucio colchón, presa de terrible fi-'bre que le martiri,:a, lucha.
entre la vida y la muerte. pidiendo
en sus constantes delirios ser arrebatado ya. de este inundo, para,ter·
minar con su vida las penas y sufrimientos que tenían postrado su
cuerpo y rendida su alma.
Por último, y como marco de aquel'
terrible y doloroso cuadro, un pÓbre hombre, 'joven aún, pues apen:i.s
cuenta veintiséis años, vestido con
el humilde tt-aje de los hijos del trabajo, cubriendo con las mn.nos su
dema.:rado rostro y como no queriendo presenciar el desenlac• de
aquel terrible drama, llora ama.r·
ge.mente, rogando unas veces y maldiciecdo otras, mientras que por su
calenturienta imaginación cruzaban
distintas y encontradas ide:i.s que le
tienen petrificado en el dintel de la
pequeña pue1·ta que daba entrada á.
aquella pequeña sucursal del Purgatorio. ¡Y cómo no llorar! ¡Y &lt;'Ó·
mo no jurar! ¡ Si hacía veintiocho
horas que no había entrado un pedazo de pan en aquella estancia!
¡Si eran su esposa, su hijo y su pe.-

4.-Traje de casa.

ii

ü

1

1
it

u

dr!' los quP desfallecían de hambre
y de miseria!
El era el único amparo y sostén
de su familia: bacía un mes que se
encontraba sin trabajo; en vano recurría. á quien podía proporcionárselo, y irastados ya los pequeños
ahorros, fruto ele ~us privaciones,
en la enfermedacl de su padre y en
1as perPntorias necesidades de aquel
bumildísimo hogar, recurrió al último extremo, il' empeñando las ¡,ocas
y pobres ropas que tenían, habiendo llevado al usurero el día anterior
1as últimas y más preciadas prendas para ellos. Pero aquello también se acabó, y al pobre Juan, que
así se llamaba aquel desgraciado,
no le quedaba más que un recurso:
llamar de puerta en puerta, implorando la caridad pública para encontrar un pedazo de pan con que
mitil!'ar siquiera el hambre que sentían los cuatro. Lo pensó, y así lo
bizo.
-Espera le dijo á su mujer,oue pronto vnelvo. - Y abrazando
á su bijo:- Ahora te traeré panbalbuceó á su oído, mientras por
sus mejillas corrían abundantes lágrimas.
Y dirigiendo una lastimera mirada á. su padre, bajó, mejor dicho,
rodó a ,uellas escaleras, y tambaleándose recorrió I as aceras de la
ciudad, implorando una limosna
por amor de Dios.
Maquinalmente tal vez, ó por pedantería quizás, todo, menos por
caridad, un gomoso de esos que á
la caída de la tarde abundan en las
grandes capitales, alar,:ró dos monedas de diez céntimos áJuan, quien
se apresuró á.comprarua panecillo,
y ávido de llevarlo á su case, subió
volando aquellas pesadas escaleras
que poco antes bajara con el alma
angustiada. Porel caminnhabíaya
h echo el i·eparto; así es que alargo.o.

do un, pedaz_o á María sn espo~a,
oLro _l~ su h1Jo, se acercó á su ¡,udri
y m11tan11u et trozo que le curres~
¡,o.,día tu un 1wquPi1O perolito de
agua t t'mplada, porque ni cui Lón
t·osta?a y a para hacel'la hervit• le,·uuto la cul&gt;eza. ctel anciano, q~ien
ea un abnr y cei·rnr de ojos devoró
lo que ??u t,~nt1Holicituu le presentó bU h1¡0. ¡ ral era el hamlJt e que
sentía! Al poco rato un sueilo, al
pan ce~ reparador, engailaba aquel
1:mfe1·1111zo cuerpo.
-¡,Y tú no comes_, Juan mío'?-Je
preguntó María, viendo que su esposo gua,·daba en el bolsillo el último testo del panecillo.
Acrcó~e Juan á su esposa, y sea•~odose· sobre el duro esparto, Ja
dtJO muy quedo, pa1·a que no pudier,~ u.percibirse E:l viejo por si des¡,ertaba:
- Tengo un hambre de veintiocho
borns como la teníais vosot1·os hace poco; pero ya lo sabes, mi padre
IJSLIÍ. allí, y más falta le hace á él·
quiero cumplir hasta el fin con ei
sagrado deber de un hijo, y mienti-u.s yo pueda, mi padre no morirá
de hambre.
-l'uro morirá él y mol'iremos todos llObOtl'OS - replicó Marí11 mientras no hagas lo que tehedi~ho
huce y a mús de quince días, mientras no cojas á tu padre y lo conduzcas al Asilo.
-¡;\laría, por Dios!-dijo Juan,no me tortures más de esa manera·
y~ se apiadu.rá D_ios de nosotros;
mira, mañana. mismo comienzo á
ganur nuevo jornal¡ ya te be dicho
que lle encontrado trabajo, y, mal
que I.Jien, p&lt;.,dremos seguir tiranrto,
y creo que ya. no llegue otro día como el de hoy.
-Desengáñate, Juan, desengáilate; trnbajarlí.s mañana y te matarás
trabajando una semana, un mes,
seis. y siempre esta.rewos lo mismo:
la. nliberia uo S.3 apa1·tará nunca de
los umbrales de nuestra pobre mo1·ada1 porque tu jol'Dal escuo no
basta para atenderá la curación de
tu padi·e. Piensa que tu.mbién tienes
un hijo, y con él, contraído el deber
ue munLtoerlo, y no dejai·le perecer
dehambrecomohoy, porque,ya ves,
este íu1gd está más muei·to que vivo. Y todo por no hacerme caso,
Lodo por no llevará tu padre al
Asilo, doude estará mejor cuidado,
, onde no le ra.ltarán los alimentos,
donde ....

á Juan de su letargo, y cuando éste
se disponía á darle el mendrugo
que guardaba para sí, oyó la temblorosa voz de su padre que decía:
-Juan, hijo mío, ¡,dónde estií.s?
¿No tienes una sopita?
.
Y partiendo en dos su ración,
puso en las manecit&amp;s de su hijo un
pedazo, mienti·as que el otro lo volvió á. migar para darlo, como_ la
ración anterior, á su padre, quien
al tomar los primeros bocados, prorrumpió en amargos sollozos. , .
-¿Qué tenéis? ¿Por qué llorais,
padre rnío?-le di¡o Juan besánd~le en la frente y juntando sus lágri·
mas á. 1as del t~nciano.
-Porque be tenido un sueño horrible, ó delirio, no lo sé-repuso
el viejo,-pero te veía acompañado
de cuatro hombres que conducían
uoa. camilla pat·a llevu.rme al Asilo,
porque, cansado ya de mí, me abandonaste, y yo buscaba tu cariño...
tus cuidados .... pero en vano.
-;Padre mío!
-Espera, no me interrumpas; allí
en aquel asilo, falto de tus consue•
los para mayor castigo pa-,é much~s años no recuei•do el número,
y una d~ aquellas intermina.bl&lt;•s
noches vi que ocupaba la. cu~a al
lado de la. mía, un bombrE ¡oven
aún. Al amanecer aquel nuev~ día,
reconocí aquel compuiie,·o de_rnfoi·tunio. ¡ Era mi Juan! ¡e,·as tu, h1Jo
de mi alma!, lÍ. quien _habín co_adu•
citlo la noche anterior tu mism!)
hijo imitando lo que años auws hicist~ tú conmigo! ¿Sería aquello
una terrihle herencia que queual.Ja
de padi·es á hijos':' Nv puede ser,
porque no pued~ se~ ~ampoco que
aquel Juan de m1 deltrio fuei·as tú ,
¿ verdad hijo mío':'...... ¿Pet·o, por
qué lloras':' ¿,Por qué no me cont.estas·? ¿Por quó no me dices que todv
ha sido un sueño':'
Por toda contestación, Jua.n abrazó á su padre con tal fuenr.a, con
tal frenesí, que lo abogó coutra su
seno ca.yenuo ambas cabezas despJo0::ado.s sobre la sucia almohada,
mientras que en aquel momento be
oía una voz infantil que exclamaba:
-¡Pan! .... ¡Papá! .... ¡Mamá!...
¡Quiero más pan!
·

1

'

··· ····· ·········

Al día siguiente el Ju1.gado levantaba los cadáveres del anciano Y de
Juan, mientras que á. la puerta esperaba un coche celular para conducirá un manicomio á la pobre
María, á quien á duras_ penas pudieron arrancarle el mño, que de
paso dejaron los agentes de ~a. autoridad en la Inclusa, Hotel rnfan-

?.-Vestido de reunión.

6.-Traje de casa.

.

.

-

:»:?::~
/

5.-Vestido de paseo

-Buscará en vano el cariilo de
su hijo- le replicó Juan,-y al vei·
que no le encuentra á _su.lado, ~orirá de pena y de sentimient-0 vien·
do que yo le he abandonado en ~l
lecho de un Asilo, cuando ya s~ vi•
da se acaba, cuando más falta tiene
de mí, que no me be separado de él
un solo instante. No, María, perdóname. Sería un grandísimo remordimiento para mí.
..
-Pues, haz lo que quieras-d1¡O
entonces María;-pero yo_ tampoco
puedo consentir que sacrifiques la
vida de tu hijo por la de tu padre;
cuida.le enhorabuena, recoge su
posti·er suspiro, que no otra cosa
ya creo que puedas hacer por él, Y
perdóname que yo sea la q_ue -~usque en el Asilo pan para mi b1¡0 y
alimento para mí, que ya no puedo
más!_ y pretendiendo incorporarse le faltaron las fuerzas, cayendo
de'splomada. sobre el jergón, pr:esa
de uno de esos ataques que se sien·
ten por desfallecimiento, cuando el
estómago está vacío y la cabeza de·
jade funcionar.
Juan se sentía desfallecer por momentos contemplando el horroroso
cuadro' que á su vista se pre~eutaba luchando en su alma el dilema
bo~rible de mandar á su padre al
Asilo á terminar sus días, porque
los cuidados que su enfi:rmedad i·equería le robaban el tiempo para
ganar el mísero jornal, q~e no baJ'
taba á cubrir las nect&gt;s1dades e
todos ó dejar al anciano lanzar el
últim~ suspiro en sus brazos,. ex•
puesto ñ. que su hijo su~umbiera
también por falta ue alimento Y
cuidados.
-¡Pan!. ... ¡papá, da.me panlbalbuceó el pequell:o, despertando

-\_
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.

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9.-Miltin6e con eneajea,
s .-Manteleta abrigo de paaeo,

�Domingo 6 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

.¡

til de los hijos del crimen y del infortunio; en una palabra, de los
desheredados de los hombres.
J. CRUZ RIVERA.

Domingo 6 de Septiembre de 1903.

&gt; -:~

LA CIGAB.B.A.
En los campos andaluces
que embelesaron mi infancia,
me enseñó desde pequeño
á cantar una cigarra.
Abierta a.l sol y á los ruidos
como una esponja mi alma,
bebió por sus lindos &lt;poros&gt;
cuanto en la tierra se guarda.
Sentí músico mi oído,
&lt;gustó&gt; el color mi mirada,
y en las líneas de las rocas
adiviné las estatuas.
Mi espíritu confundido
con mares, cielos y plantas,
llegué á dudar si yo fuera.
trozo de cuantv miraba.
Pájaro en medio del viento,
burbuja. en medio del agua,
molécula. en dura. piedra,
botón abierto en la rama,
era. mi ser todo á un tiempo,
y de un r11cirno colgada.,
una. cigarra ardorosa.
me decía: «¡canta., canta!&gt;

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nu«tros grabados.

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L._......... ······

10.-Ropa interior y blusa para casa.

Cantar? cómo? con qué cuerdas?
Entre las trémulas callas,
del viento gárrulo oyf'ndo
las melodiosas palabras,
y viendo rodar del río
el tropel de ondas perladas,
preguntaba tembloroso:
¡cantar! ¿y cómo se canta.?
Dondequj.t'ra, en torno mío,
bella canción preludiaban,
desde la tromba en el roble
hasta el insecto en la mata.
Opera para mí solo
era la tie1·ra acordada.,
y yo estaba en la gran fiesta
sin voz, sin nota y sin arpa.
Y entre el sonoro concierto,
desde el verdor de una parra.,
la cigarra abrasadora
me decía: «¡canta, canta!&gt;,

á oír su bella. palabra.
Los dáctilos de Virgilio
con voz ardiente declama,
y sudan de las estrofas
miel y resinas preciadas.
A Anacrl!onte interpreta.
y recita. sus estancias,
que llevi.n el sol heleno
y zumo de verdes pámpanas.
Tiene la sa.l&gt;ia. doctora
en una cepa su cátedra.,
en una cepa de Chipre
en andaluza injertada.
Y desde el claro racimo,
siempre redobla. mis ansias
con sus ardientes canciones
diciéndome: &lt;¡canta, canta!&gt;

Desde entonces me alecciono
ue mi &lt;maestra&gt; en las &lt;aulas,&gt;
y acudo en las rojas siestas

Versada. en letras !atinas,
las griegas entiende y habla,
y en la gran Naiuraleza
tiene su templo y su ara.
Yo la sigo en la vendimia

tras de las cestas colma.das,
qne en los pe.seros se tienden,
donde el calor las abrasa.
Yo sorprendo lo que dice
á los nidos en las ramas,
á la hormiga en su granero
y á la abeja entre la.s matas.
Cuando á. la tierra desciende
el sol en olas de llamas,
«¡fermentad!&gt; á. las bocegas
dice con voz abrasada.
Los sarmientos se retu&lt; rJen
al ronco son de su arpa,
y yo entretanto la escucho
que me dice: «¡canta, cantal&gt;

Con ella canto, y entiendo
el ritmo de su pentágrama;
ella es la. encendida. musa
que bal'la. en sol mis estancias.
Artista. que el arte adora.,
por la belleza se afana,
y las cuerdas de su lira
á ningún interés ata.
El gran crisol donde hierven
vidas de seres y plantas,
Na tu raleza. creadora,
es el portento á quien ama.
El fuego engendró su cuerpo
en una espig-a dorada,
y por lo ardiente parece
sol que en estío se cuaja.
Nunca se rompan tus élitros,
artista sublime y sabia,
y al son del arpa. que toco
¡canta tu música, canta!
SALVADOR RUEDA.

**
Tomad la. hija.*de
una buena ma-

dre, si queréis buena esposa.

Núm. l. :_Trajes de casa y visita.,
estilo reforma, co?feccionados, el
primero con tela hgera, color claro, y el segundo con tela más ~onsistente color oscuro. En el primero luce~ como únicos adornos pe·
queñas aplicaciones de_ cinta color
neuro ribeteados con crnta. muy a.ngo~ta,' de un col~r más cla1·0. Lo_s
pliegues del traJe parten de la mitad del corpido y llegan hasta cerca de la parte inferior de 19: f~ld9:,
desde donde el vestido contmua. h·
so. Un cuellohombre1·as de peque·
ñas d11nensiones cubre la parte ~uperior del corpiño,y las mangas, de
es,ilo moderno, se hacen tenn1uar
por angostos ¡,uños.
El segundo traJe, también de estilo reforma, no presenta en su confección novedades dignas de a.no
ta.rse.
.
Núm. 2.-Elegante traJe de paseo de estilo enteramente moderno
y n~table por su elegancia y bueu
gusto. Trajes como éste pl'lvan en
1as grandes poblaciones euro¡&gt;eas
y son apreciadísimos por las damas portadoras d~I chic y del bue_n
tono. La confección de esoo vest~do aun cuando no es muy compl1·
cada, requierl'I estricta aLt&gt;oción pa.·
raque eu todos sus detalles sa1ga
semeJante al modelo. En las mangas, particularmente, deb? por,e~·se
gran cuidauo para. que caigan bien
y no formen pliegue~ de ~al gusto
que alterarían la umforrn1dad. He·
corn..ndamos á nuestras lectoras este traje.
.;

Núm. 3.-Traje de calle, estilo
sastre, propio para sel'loritas. La
blusa cerrada enteramente y con
un lig~ro entable en la cintura, lleva
dos grandes solapas que en la parte superior se abren á manera de
cuellobornbreras. Las mangas, de
estilo japonés, luc_en ~n pequeña
adorno en su parte rnfer1or, forma.do con cinta ma1·avillosa é igual á
la que constituye los adornos d~I
cuello. La falda es enteramente h
sa, y lleva. por únicos ~do~nos, en
su parte inferior, aplicaciones d_e
cinta formando rectángulos obhcuos de lados salientes. El conjunto de este vestido es muy agradable y constituye una verdadera novedad.
ESPERANZA.

Traj.alto1 lnf1ntllN,

que me inspiró ese caril'I~ .
que es tan súbito en un v1eJO.
-Hola., ¿tú eres el pastor? ?
-Sí señor; ¿y qué se ofrece.
'
-¿Tienes
pa.d res..,
-No, ~el'lor._;
_•Cuántos años tienes•
e,
·Trece!
1
•
?
-¡.Y cuánto ganas, amigo.
-Un duro.
-¿Al día?
-¡Anda, ma.ño!
- ·Un duro alrnes?
e,
-¡Que no, digo!
Un duro «al año!&gt;
II

Le dejé que se marchara.
y en el monte me senté,

UN DURO AL AÑO
I
Monte arriba, cara al viento,
buscando reposo y calma,
íbarne yo muy contento
dándole descanso al alma;
y cuando á lo alto llegu~,
y al dar la vuelta á la.cima,
un rebaño me encon_tré
que se me venía encima.

Avanzaban las ovejas
.
marchando al paso _tranquilas,
y pasaba.e las pareJas
al sonar de las esqupas;
y á los últimos relleJ_os
de los rayos ve~pertt~os,
las vi perderse á lo l_eJos
por los ásperos camrnos.
Detrás de ellas. lentam~nte,
dando al aire una canción,
y sacando indiferente
su mendrugo del zurr? n,
venía un pastor, U? mño,
un imberbe zagaleJo,

y avergonzado, la. cara.
e~ las manos oculté.
Pasaron por mi memoria
tem¡&gt;los, palacios y re_yes,
los aplausos y la. gloria,
los discursos y las leyes,
los millones del banquero,
1as fiestas del potentado,
réditos del usurero,
ladrones en despoblado,
fortunas mal heredadas
en el tapete perdidas,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domllllgo 6 de Septiembre de 1903.

LA GRATITUD

•

Era el Sr. Juan un hombre robusto y fuerte, de edad indefinible
y si por su rostro alterado y rugoso se hubiese querido juzgar sus
años, podía haberse creído á la vez
que contaba cuarenta, ochenta 6
cien aílos.
Vivía solo, en una. casa vieja y
fea, que llena de grandes grietas en
sus débiles muros, amenazaba la rá·
pida descomposición de su inorgánico cuerpo.
Allá, en su juventud, fué un po·
bre obrero que á fuerza de grandes
sacrificios y nutriendo de escasa
alimentación su fuerte organismo,
logró, según se decía en el pueblo,
reunir unos dineros, que la fantasía popular hacía subirá inmensas
cantidades, y de aquí que gozase en
él fama de rico.
Con él llevaba siempre un her·
moso perro de talla gigantesca
que denotaba ser extremadamente
dócil; al retirarse á descansar, dormía á los pies de su lecho; en las
comidas, que eran escas&amp;.s y de pobres manjares, elegía lo mejor de
los alimentos, dándoselos en la boca al inteligente animal, que los engullía con gran presteza; tal era el
cariíIO que se tenían, que jamás se
separaban.
'renia en el perro un extraño confidente á quien contaba los sucesos
más interesantes del pueblacho; y
el animal, pendiente de sus labios, le
escuchaba atento, fija en él su mirada, como si entendiese tal vez lo
que su dueño le decía.
Si bondadoso era el señor Juan
con los animales, más aún lo era
con sus vecinos, á los que, en época
de escasa recolección, jamás negó
sus favores. El año anterior fué
de prueba para los labradores.
La sequía agotó sus plantaciones, y sus siembras, de fuertes y lozanas que hubieran sido, se quedaron en el más completo estado de
raquitismo que imaginarse puede.
El clamor de los labradores era
aterrador, grande, inmenso. Ante
aquellas numerosas familias ham•
brientas y furiosas, se conmovió el
buen corazón del señor Juan. Así,
brindó pequeñas cantidades metá·
licas, que fueron acogidas con gran
júbilo por parte de todos.
Extendióse la voz por el pueblo,
y como hormigas que van buscando un grano que aumente sus provisiones, al igual en número acudieron los labradores á casa del
señor Juan. Un coro de cientos de
voces entonaba himnos y alabanzas en honor del señor Juan, y la
gratitud de los labradores en aquel
entonces con nada podía compararse. Como á imagen adornrla le
rendían culto fervoroso.
-¡Gloria al amigo de los pob1·es!
¡Bendigámosle! ¡Vios se lo aumente!
Y así por el estilo, mil y miles
de exclamaciones lanzadas por los
labriegos, ciegos por su bienhechor.
Transcurrieron unos años. Ahora ya, aunque no todos, habfan pagado los préstamos, y el sPftor Juan
era mirado con indiferencia por el
olvidadizo pueblo.
Una noche, dormía el anciano con
el sueño del justo, cuando se despertó ahogado por un humo acre y
espeso que poco á poco iba invadiendo la habitación en que se hallaba. Momentos después oyó crujir de maderos y techos que s~
derrumbaban con gran estrépito;
inconscientemente levantóse de la
cama, y dirigiéndose hacia la pue,.
ta, la abrió intentando tal vez cono•
cer lo que pasaba, cuando una 111mensa llamarada intensamente roJa
subió por las escaleras con la v~locida.d del rayo; sobrecogido,lleno
de espanto, retrocedió hacía el fundo de la habitación; y ya allí, se
dió cuenta en su mente de lo que
ocurría; llamó á su per1·0, y abrieudo una pequeña ventana, se lanzaron los dos á la calle.
A la maílana siguiente contemplaba el seño1· Juan las cenizas de
aquella que fué su casa.; en ella
qnedaban los frutos conquistados
en sus juveniles años. ¡Ah! He hecho bien á muchos; ya me protegerán, dijo el viejo con voz lastimo-

EL MUNDO ILUSTRADO

sa, triste, como quien exhala un
gemido, á la vez que dos gruesos
lagrimones surcaban su tez. De
puerta en puerta, imploró la caridad de aquellos á quien favoreció,
y ahora corría la voz como regue·
ro de pólvora entr-e el vecindario.
¡Que viene el St:ñor Juan pidiendo!
exclamaban; y las puertas se cerraban ante sus ojos.
¡Oh! La gratitud de los hombres.
¡Pobre viejo solo en el mundo!
¿Solo? No, su perro le seguía.
SATURNINO PEREZ.

CANTILENA.
Febo se retiraba,
casi expiraba el día,
y la noche llegaba;
su fresca lozauía
marchitaba la rosa,
mustio quedaba el prado,
y el ave sonurosa,
dormida y silenciosa
en el olmo acopado,
cuando mi ninfa hermosa
salió á la fresca vega.
Y de sus ojos bellos
á la lumbre radiante,
y al esplendor brillante
de sus lindos cabellos,
de nuevo se despliega
la rosa ya adormida,
cobrando olor y vida;
torna el florido prado,
que ya estaba enlutado,
á matizar sus flores,
y á esparcir mil olores;
y las ya unidas aves,
dulcea trinos suaves
cantan muy dulcemente,
y vuelve de repente
á comenzarse el día:
que al ver á mi señora,
juzgaron que venía.
nuevamente la Aurora.

EL MUNDO ILUSTRADO

CANTARES.
DE ARRIBA ..... .

Allá en los montes están,
Robustos, como gigantes,
Y arden como pensamientos
En sus frentes, los volranes.
Entre montaña y montaña
'rendidos están los valles ....
Poi· ellos corren los ríos
Que en la enhiesta cumbre nacen ...
En la montaña está el fuego
Que luz y vigor esparce;
Arriba flotan las nubes
Que en arroyos se deshacen ....
Así se levanta el hombre
Que bien en torno reparte ....
¡Como la1S altas montañas
Se elev~n sobre los valles!
VENGANZA.

Has hablado mal de mí
Y me llegaste á ofender,
Compañero de mi vida,
Pero yo me vengaré.
Mira con mucho cuidado
En dónde pones los pies,
Que alguna vez te caerás
Y yo te levantaré.
Huye muy lejos de mí,
Que mi venganza es cruel. ...
Ancha es la herida del mal,
Pero es honda la del bien.
A. SÁNCHEZ RAMÓN.

RASTRO Y ALAS

EL DUQUE DE RIVAS.

Como un cartucho que la capri•
chosa naturaleza hubie1·a formado
de las hojas para llenarlo de rocío,
estaba un gusano sobre el gajo rugoso de una vid. El gusano había
recorrido durante el áía su dominio y reposaba. Su cuerpo blan·
do, verde, con sortijas punteadas
de un vivo color de leche, se bailaba tendido largo á largo. De p1·on.
to, en la ca.qeza apareciel'On dos a.o.
tenas, que volvieron á esconderse.

♦

t
♦

ii
tf

So'"""'"' eam"' en 0mo l'ulho= para todo, Jo, ponoo,

"n los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comodores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soii renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

i

w. s.

FARNSW0RTH.-Agente General.

ta. San Francl•oo11 lliín_,. B, llllf11cloo11

a. 1.

·······························•··

El cuerpo . se ~stremeció. Parecí
una respiración. Luego asorn:
ron otra vez,se dirigieron horizo
talmente hacia adelante y la m nire1•a t·mosa avanzó sus 'cuatro a 1
llos posteriores, levantando un
co en ~l centro. Y entonces los cu1t~o amllos anteriores siguieron h1c1a adelante. El gusano caminó. Detrás de su marcha quedaba un hilo
ar~entado. ¡Aquel repugnante ser
deJeba rastro! ¡Y subía! . . Sucedió
que un rayo de sol que a.tra.vesab&amp;
el dosel .formado por las hojas, vino á herirle. Y entonces se detuvo
Cas_ualmente cerca de él colgaba un
ra01mo nac~rado de uvas, donde
rebullí.an millares de insectos peq ueñísimos. El gusano se detuvo
C?ntemp!ándolos. Eran una especie de minúsculas mosquitas, pero
eran tantas, que, entre todas con
las al.as, pro~ucían un suaví~iJno
zumbido musical. ¡Cosa ex.tralla!
La oruga arrugó su piel como al
t1;1era un gesto que pudiera traducirse por estas palabras: ¡Oh, alin
hay seres despreciables con alas'
Y luego siguió su marcha ba~tÍ
un escondrijo húmedo dond~ yacía
enr&lt;;&gt;scado otro gusano. El reconoció que era su compañero y ,
s1;1 lado, hecho un espiral, se' recogió ....
Y por el dosel de las hojas ern,
pezó á temblar un rayo de sol.. ..

Doml.ngo 13 de Septiembre de 1903.

ªª'

!r:

JosE MARIA VELEz.

Calima.ya, Méx., julio 14.
El Dr. José de la Serna dice que
opina lo siguiente:
''Siendo el aceite de híg~do de
bacalao un maravilloso alimento
fácilm~nte asimilable, que exci~
el apetito y estimula las funcioms de nutrici6n, y hallándose dicho aceite en la Emulsión de ScoU
perfectamente mezclado con 108
hipof?~fitos de. cal y sosa, la preparac1on menc10nada resulta emi•
nentemente útil en todas las en•
fermedades en que predomina la
miseria fisiológica principalmente en la escrófula 'y tuberculosis.
En esta última enfermedad es sin
comparación superior á todas las
deruás preparaciones, y, por mi
parte, la u~o con muy buenos resultados en los niños y en la convalecencia de enfermedades agudas.''

EL TESTAMENTO
Dtl 11.110. Sr. Jlrzoblspo·Jetbal.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos u1as que se practicó la
,ipertura del testamento del Ilustrfslmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. FeehlD
en la ciudad de Chlcago, Illlnole.
La fortuna del distinguido prelado ascendió a. cerca de $125,000 oro americano ; y .según el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compañta de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean . . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobte una de las pólizas
9,329 oro.
Otra p0liza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre las &lt;tisposlclones del sellor Ar·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A s u hermana, seiiorita Kate FeebaD,
que estuvo siempre con él basta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro:
!l. la seilora Ana A. Feehan, viuda del
.sellor doctor Eduardo L. Feeban, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y ~5,000 oro eD
efectivo ; a. la Aeademla de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptor&amp;
su hermana Madre Marra Catallna,
$10,000 oro' de la llltlma póliza ; A la
escuela • 'Santa Maria'' de ensellanza
práctica para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la 1.nstltucl6n por la
que m!l.s se Interesaba el seiior Arz0 •
blspo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la llltlma póliza.

E1pllcad6n dt

-----~:::--~~

Htstros grabados
Núm. l. Traje de paseo, para señoritas,confeccionado con tela de
medio tono y adornado
en la blusa con un ancho cuellohombreras de
enea.je. Las mangas, de
hechura moderna y es·
tilo japonés, llevan en
sus extremidades inferiores una aplicación
de encaje semejante al
del cuello. Los puílos,
muy estrechos, también
llevan ig-uales aplicaciones. La fa.Ida se tablea en pequeños pliegues y en toda su longitud, y en la parte inferior sólo lleva como
adorno una aplicación
de encaje semejante á
los anteriores. El conjunto del vestido es ele•
gante y de buen gusto. Por lo que hace á
los sombreros que aparecen en nuestro gra·
bado ambos son propios pMa la actual es·
tació~ de otoño. y se confeccionan con fi?·
res de lienzo y gasas. Las formas de pa¡a
pueden variar á elección de las interesadas,
que siempre deben procurarse aquellas for·
mas que sienten bien con la estatura de las
personas, estilos de peinado que us~n.y traje que lleven, según sea éste de v1s1ta, de
paseo ó de teatro.
Núm. 2. Representa nuestro grabado dos
trajes para niñas de 14 á 15 años. ]~tos vestidos se confeccionan con telas propias para
la estación, y el corte debe ser adecuado á
las estaturas, pues en uno la falda se lleva
con un pliegue inferior, y en el .otro con dos.
Los corpiños pueden confecc1onarse á.".º.
!untad, pero sujetándose en sus genera.h?a·
des á los modelos respectivos. Un corp1ílo
lleva ancho cuellohombreras, y el otro se
adorna con aplicaciones de cintas coloca·
da! longitudinalmente.
.
Nún. 3. Trajes de duelo para señoras JÓ·
'Venes. El primero de falda lisa y saco suel·
· to, tableado, debe emplearse con toca de
crespón. Las bandas de este crespón se usan
muy largas, pues á veces tocan el suelo. En
la mayor parte de las veces deben llevarse
recogidas con la mano derecha. El segundo
modelo es propio para un luto algo avanzado y consta de falda lisa y corpiño de hge·
ros pliegues y pasamanerías negras.

~

ESPERANZA.

--------------11usión... infantil
Una mañana de invierno,de aquel invierno
de 1890 en el que se heló el Sena, un rayo de
sol suave y triste, de un sol frío, entró en
la elegante alcoba de María, mi leal amiguita, acababa de cumplir nueve años; á esa
edad las niñas, en Europa, son todavía candorosas ....
El rayo de sol penetró por ent1·e las c&lt;;&gt;r·
tinas semicorridas, saltó sobre la camita
de la niña, se miró al espejo y jug.ueteó en
el suelo ... La nii'ia seguía con los OJOS. gran·
des y abiertos el curso fugaz y caprichoso
del rayito de sol... .
Decidió encerrar, guardar, conser_var la
nií'la de pupilas ras~adas aquel ray1to de
sol, y, levantándose ¡ubilosa, tomó un fras-

co de suave perfume que
yo le había regalado,
lo vació en cual1uier
1
~
parte, creo que enel i;ue\
lo, y con graciosísimo
afán se apresuró á em·
bocar en el lindo frasco
el rayo tentador. Luchó largo t,iempo,y después de algunas burlitas del rayito, que se
deslizaba á lo largo del
brazo, del cuello y del
seno de la niña y pasaba por sus labios be·
sándolos alegremente,
la criatura logró &lt;ence·
rra.r&gt; á su perseguido;
tapó inmediata y cuidadosamente su lindofrasco.
-1Ya. está dentro! 1Y
es el rayo de sol más
bonito que he vistolexclamó María.
-¿Para qué lo quieres?-le dije.
-Para tenerlo en los
días que el frío sea muy
grande y esté muy obs•
cura esta casa.
Guardó en su armario el frasco &lt;que ha•
hía llenado&gt; de alegría y de luz, y como un
reproche á mi sonrisa de burla, díjome:
-¡Ya verás ... ya verás!
Y vinieron días sin sol. El primer día la
niña nada hizo; el segundo, tampoco. Se supo abstener de tocar•su tesoro. Pero al
tercero, fué día obscurísimo y mi amiguita
se lanzó sobre su a.rmario, sacó el frasco
donde &lt;guardaba&gt; luminosas esperanzas..•.
y lo abrió ....
Del frasco también se había ido la viva
luz del sol. ...
María lloró la primera decepción de su
vida.
Con los ojos llenos de lágrimas me dijo:
-¿Por qué se ha escapado el rayito de
sol que yo quería tanto y con el que iba hoy
á estar tan contenta?
-Por eso. Porque ibas á estar muy con·
tenta. Porque ésa era tu dicha, y la dicha
es tan fugaz como un rayito de sol; y como
la luz, cuando queremos coger y retener la
dicha, se nos escapa de entre las manos.
-Pero yo lo babia.cogido y encerrado·:·
No quise dejar mayor germen de esc~pticismo en aquel corazón lleno de credulidad
.... pero sentí mi alma casi amargada, viendo en aquel minúsculo episodio del frasco
y 1s. niíla otra prueba, entre mil que he observado, de que &lt;la ilusión&gt; es la que con·
cibe, aviva, engendra., sustenta y hace crecer
la felicidad.
FRANCISCO HERMIDA.

MADRIGAL.
Ibas á suspirar, dulce embeleso,
y yo que muero si tu encanto admiro,
cerré tus labios con mi ardiente beso
y se adurmió en tu pecho ese suspiro.
Tu seno como un lirio se agitaba
á la brisa de amor que difundía
cálido el beso en que mi ser te daba;
y al sentir que mi vida se exhalaba.,
-Quién el suspiro tuyo
pudiera ser-me dije conmovido, - .
y allá en tu corazón, como en un 01do,
adormirse de un ósculo al arrullo,
al perpetuo rumor de su 1atido !
1.-Traje d e paseo Y sombrero de laestación.

H. RODRÍGUEZ.

•

�EL MUNDO ILUSTRADO
E L WJNDO ILUSTRADO

Domingo H de Septiembre de 1903.

LA CAJA DE ORO
Siempre la. había visto sobre su
mesa a.l alcance de su mano bonita, que á veces se entretenía en acariciar la tapa suavemente; pero no
me era posible averiguar lo que encerraba aquella caja de filigrana de
oro con esmaltes finísimos, porque
apenas intentaba apoderarme d~l
juguete,su dueña lo escondía. precipitada y nerviosamente en los bol sillos de la bata ó en lugares todavía más recóndito$,dentro del seno,
haciéndola así inaccesible.
y cuando más lo ocultaba su dueña, mayor era mi. afán por enter~rme de lo que la caJa contenía. ¡Misterio irritante y tentador! ¿Qué
guardaba el artísticv chirimbolo?
¿Bombones? ¿Polvos de arroz?
¿Esenciás? Si encerraba. alguna de
estas cosas tan inofensivas, ¿á qué
venía. la ocultación? ¿Encubría un
retrato, una H0r seca, pelo? Imposible: ta.les prendas, ó se llevan mucho más cerca ó se custodian mucho más lejos: 6 descansan sobre el
corazón ó se archivan en un secreter bien cerrado, bien seguro ....
No eran despojos de amorosa. historia. los que dormían én la cajita
de oro esmaltada de azules quimeras, fa.~tásticas rosas y volutas de
verde opaca.oto.
.
Califiquen como gusten m1 conducta. los inca.paces de segui1· la
pista á una historia, tal vez á una
novela. Llámenme enhorabuena. in·
discreto, antojadizo, y por contera,
entrometido y •fisgón impertinente.
Lo cierto es que l a ca.jita. me volvía. tar umba., y, agota.dos los medios lega.les, puse en juego los ilícitos y heroicos . . . . Mostréme perdida.mente enamora.do de la. dueña.,
cuando sólo lo estaba de la. cajita.
de oro· cortejé en apariencia. á una
mujer,'cuando sólo ?ortej_ab~ á un
secreto; hice como s1 pers1gu1ese la.
dicha .... cuando sólo perseguía la.
satisfacción de la curiosidact. Y la
suerte, que a.ca.so me negaría. 1a.
victoria, si la. victoria realmente
me importase, me la concedió ... .
por lo mismo que al concedérmela.
me echaba encima un remordimiento.
No obstante, después demi triunfo la. que ya. me entregaba cuanto
entregaba la voluntad rendida., defendía. aún, con invencible obstinación, el misterio de la. ca.jita de
oro. Un día tras otrti, con zalameras coqueterías ó repe~tin9:s y me~
lancólicas reservas, d1scut1endo o

bromeando, apurando los ardides
de la. ternura. ó las amenazas del
desamor, supJici,.nte ó enoja.do, la.
dueña de la ca.jita persistió en negarse A que yo me enterase de su
contenido, como si dentro del lindo
objeto existiese la prueba. de algún
crimen.
Repugnába.me emplear la. fuerz,a. y
proceder como procedería un patán,y, además, exaltado y ami amor
propio (á falta de otra exaltación
más dulce y profunda.), quise deber
al cariño y sólo al ca.dño de la hermosa la clave del enigma. Insistí,
porfié, me sob1·epujé á mí mismo;
desplegué todos los recursos, y como el artista que cultiva por medio
de I as reglas la inspiración, llegué
á tal grado de maestría en la. comedia. del sentimiento, que logré arrebatar al auditorio. Un día que algunas .fingidas lágrimas acredita.ron mis celos, mi persuasión de que
la ca.jita encerraba la imagen de algún rival, de alguien que aún me
disputaba el alma de aquella. mujer,
la vi demudarse, temblar, palidecer, echarme al cuello los brazos,
y exclamar por fin, con sinceridad
que me avergonzó:
-¡Qué no haría. yo por ti! Lo
has querido que sea. Ahora. mismo
verás lo que hay en la caja.
Apretó un resorte, la tapa de la
caja se alzó y divisé en el fondo
unas cuantas bolitas tamafl.as como
grisa.ntes, blanquecinas, secas. Miré sin comprender, y ella, reprimiendo un gemido, dijo solemne·
mente:
-Esas píldoras me las vendió un
curandero que realizaba curas ca.si milagrosas en la. gente de mi aldea. Se las pagué muy caras, y me
aseguró que al tomarme una al sentirme enferma, tengo asegurada la
vida. Sólo que me advirtió que si
las apartaba. de mi ó las enseñaba.
á alguien, perdían su virtud. Ser á
superstición, lo que quieras, lo cierto es que he seguido 1a prescripción
del curandero, y no sólo se me quita.ron achaques que padecía, pues
soy muy débil, sino que he gozado
salud envidiable. Te empeñaste en
a.veriguar .... lo conseguiste. Para
mi vales tú más que la salud y que
la vida. Y a no tengo panacea., y a
mi remedio ha perdido su eficacia:
sírveme de remedio tú; quiéreme
mucho, y viviré.
Quedéme frío. Logrado mi empeño, no encontraba dentro de la cajita sinu el desencanto de una supercher ía y el cargo de conciencia
del daño causado á la persona. que

3.-Trajes de duelo,

La Aldea de las Rosas

2. T raj es para niñas de 13 á 15 añor..

al fin me amaba. Mi curiosidad,
corno todas las curiosidades, desde
la falta del Paraíso hasta. la no menos funesta de la conciencia contemporánea. llevaba en sí misma su
castigo y su maldición. Daría entonces algo bueno por no haber
puesto en la cajita. los ojos. Y tan
arrepentido, que me creí enamora.do, cayendo de rodillas á los pies
de la mujer que sollozaba: tartamudeé.
-No tengas miedo . . . T«&gt;do eso
es una. farsa, un indigno embuste
. ... El curandero mintió .... Vivirás, vivirás mil años .... Y aunque
•hubiesen perdido su virtud las píldoras, ¿qué? Nos vamos á la aldea
y comprarnos otras .... Todo mi
capital le doy al curandero po1·
ellas.
Me estrechó, y sonriendo en medio de su angustia., balbuceó á mi
oído:
-El curandero ha muerto.
Desde entonces, la dueña de la.
cajita-que ya no la ocultaba. ni la
miraba siquiera., dejándola cubrirse de polvo en un rincón de la estantería, forrada de felpa azul-empezó á decaer, á com,umirse, pre-sentando todos los síntomas de una
enfermedad de languidez refractaria á los remedios. Cualquiera.que
no me tenga por un monstruo, supondrá que me instalé á su cabecera y la. cuidé con caridad y a.bne·
gación. Caridad y abnegación, digo, porque otra cosa no había en
mí para aquella criatura de quien
había sido involuntario verdugo.
Ella se moría, quizás de pasión de
ánimo, quizás de aprensión, pero
por mi culpa; y yo no podía ofrecerla, en desquite de la vida que le
había robado, lo qne todo lo compensa., el don de mí mismo, incondicional, absoluto. Intenté engaB.arla santamente para hacerla dichosa, y ella, con tardía lucidez,

adivinó mi indiferencia y mi dlsi·
mu lado tedio, y ca.da vez se iooli·
nó más hacia el sepulcro.
Y al fin cayó en él, sin que oi los
recursos de 1a ciencia ni mis out•
dados consiguiesen sal varla. De
cuantas memorias quiso legarme su
afE&gt;cto, sólo recogí la caja de oro.
Aún contenía las píldoras, y cierto
dfa se me ocurrió que las analizaRe
un químico a.ro igo 10ío, pues aún
no se daba por satisfecha mi mal·
dita curiosidad. Al preguntar el
resultado del análisis, el químico
se echó á reír:
-Ya podrá usted figurarse-dijo
-que las píldoras er a n de migas de
pan. El curandero (¡si sería. listo!)
mandó que no las viese . .. . nadie,
para que á nadie se le ocu~riese
analizarl as. ¡El maldito a.oá hslslo
seca todo!
EM ILIA PARDO BA7..ÁN.

DE HEI!1E.
Graciosa pescadorcill a,
tu barca de audaces remos
atraca. á esa mansa o rilla,
y mano á mano hablaremos
sin temor y sin mancill a.
En mi pecho reclin ar
bien puedes tú la cabeza,
¿.no fias sin vacilar
en la bonanza ó fierE&gt;za
del alborotado mai·'?
Mi coraz~n, dulce bien,
es un mar inmenso Y hondo,
tie ne su eterno vaivén,
sus escollos, y también
blancas pel'las en el fon do.

teoltoro tJoreaft.

E ra una. aldea como lamayoría de las aldeas que adornan el territorio normando.
Una ca.t•retera blanca.que pasa á tr aves de los monótonos
prado s y desemboca de repente en un a doble valla de saúcos, det r ás de los c_ua.les hay
una serie de huertecitos llenos
de frondosos manzanos, en
donde se a.lineaban en re¡¡etición rectilínea. las mismas casas de madera. con el techo de
bálago . ... Así formada la
aldea, que se agru_Pa ~lred~dor de una relluc1da 1gles1a.
de pobre aspecto, al nivel
de l a balsa comunal, el cochero la nombró, sonriendo
mister iosamente, la aldea de
las rosas.
Aunque desde Jo alto de la
diligencia habíamos visto la
semej a nza de los trepadores
rosales que cubrían las paredes de las casas y que daban
á l a. a.Idea un aspecto uniforme la dE&gt;nominación nos extr~üó mucbo, y la sonrisa.
del cochero que la acentuaba. ... ,
Tres kilómetros fa. l taba.o
para llegar á la aldea, y nos
decidimo~ á recorrerlos á pie,
á fin de desentumecer las piernas ....
Nos detuvimos en la posa.da. de los relevos. . . . El cochero dijo: «¡Hasta más ver,
señores!&gt; hizo chasquear el
látigo, dirigió un saludo á la
criada del mesón que estaba
pl&amp;.ntada en la puerta., y desapareció la diligencia. entre
una. nube de blanco polvo de
la carretera.
.... En l a sala grande del parador , desnuda, fresca y si·
lenciosa, estábamos solos...
La criada arrastraba los pies
de una manera perezosa y pasaba y repasaba maquinalmente el paño por encima de
las mesitas de madera. Nosotros preguntamos diskaídamente:-¿Así, pues, es ésta la.
aldea de las rosas·t-Pero sí,
seño res .... &gt; Y se ruborizó
suavemente y se sonrió, exacta.me nte como lo babia hecho
el cochero. -¿Puede usted decirnos el porqué de este título'! Pareció quedar sorprendida y contestó, creyendo era burla.:-¿Por qué? ¡Vaya! probablemente lo sabrán
ustedes. Se encogió de hombros y añadió:- He ahí justamente al señor rector que
se lo dirá.
El párr oco entró en la sala
fresca y desnuda .... Su bondadosa. y jovial fisonomía se
puso sonriente al oír estas palabras, de l as cuales adivinó
el se ntido.... Saludó; saludamos . .. . -¿El sacristán ha
deja.do la llave, FranciscarSi, señor rector .. . . Después
de un instante de vacilación,
cordi al y francamente se dir igió á nosotl'os:- ¿Estos señores serán forasteros y les
interesa el apodo de nuestra
aldea?-Singularmente, seño1·
rector, es la sonrisa especial
del cochero que nos ha. traído, y de esta. linda muchacha
.. . . que pa1·ecen hacer de ello
un misterio.
-¡Oh!-dijo el buen sacerdote,sentándose familiarmente, a r reglando los pliegues de
la sota.na y abanicándose oon
el pañuelo .... -Si eso les inter esa, se lo puedo muy bien
..-plica.r ....
- Con mucho gusto-nos apr esuramos á contestar.-Ev i dentemente-comenzó no es sola.mente en nuestra
aldea que las casas estén cubiertas de rosales, pues la
moda. es muy corriente en país
norma ndo. . . . Pero lo que
puedo asegu1 ar es que no hay
otra en donde sea. seguida con
una regula.riuad tan perfecta,
t an conmovedora y sobre todo ... . por el mismo motivo
•· •. -¿Un motivo?-Si, a.qui
es r egla., señores, y vean el

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4. -Trajes de v isita y paseo.

Domingo 13 de Septiembre de 1903.
po1·qué: la aldea cuenta con
cincuenta. y tres hogares. Cincuenta y dos casas están ha.bitadas, una sóla hay vacía
. ... desde . ... ¡Oh! .... desde
hace más de veinte años, que
yo sepa, y es la única que no
tiene rosal en la fachada ....
-¿Es una leyenda, pues·?-Si,
sei'lores una leyenda.... ¿Y
ustedes no creerán tal vez en
las leyendas?-dijo maliciosamente
Se volvió, dirigiéndose á
la criada, que había vuelto á
entrar en la. sala desnuda y
silenciosa, con un jarro de sidra fresca y vasos.-Las leyendas, por otra parte-dijo
-no son realmente hermosas
más que para los que creen
en ellas . . .. ¿verdad, Francisca·?- Seguramente, señor
rector.-Y F1·ancisca cree en
ella como todas las novias y
todos los novios de la aldea . . .. &gt; La dorada sidra espumeaba en los vasos. El rector, según costumbre, levantó el va,;o y dijo: «¡A su salud, señores!&gt; Lo vació, lo
dejó encima de la mesa, al la.do del breviario y continuó:
«Había una vez un mal muchacho, pet·ezoso para el trabajo y aficionado á recorrer
las tabernas del contorno.
Causaba la desesperación de
su familia, pero no habían
logrado corregirle, pues todos los castigos resultaban
inútiles.-Hijo mío-le dijo
u~ día el bueno de su padre,
-ignoro lo que te reserva el
porvenir, y tawpoco debeo sabedo . . . . ¡tengo tantos y tantos temores!.... Soy viejo y
pronto dejaré de existir. Te
dejaré doce mojadas de tiert' S.S que me dejaron mis padres, y la casa, que es nuestra desde hace cuatro generaciones. He hecbo lo que habían hecho. Haz lo mismo.&gt;
El anciano hablaba. de este
modo en el dintel de la puerta.. Era. en prima.vera y, al
hablar, su mano acariciaba
las ramas del rosal que adornaba la fachada. Y con otro
tono de voz, sin reproche y
sin amargura, añadió: «Mira hijo mío . . .. este rosal tiene tanto apego al terruño como los viejos; es así algo como su imagen .... y, desde el
corazón de la tierra, cada primavera y en cada ca.pullo está el corazón de uno de nuestros abuelos que cada. año
vuelve á florecer. ¡Pues bien!
el día en que por falta de cuidados dejaras mo1·ir el rosal,
nuestra raza se extinguirá. ..
te verás desterrado del suelo
de tus antepasados y serás
menos que nada ... . ¡Adiós!&gt;
Y el buen hombre murió algún tiempo después,en la época en t,.ue las rosas están ya
ajadas. El malmuchacbocontinuó, sin hacer caso de los
consejos paternales, llevando la. mala vida de antes. La
gente se apartaba de su lado,
las muchachas le rechazaban.
El rosal, falto de cuidados,
se puso mustio y se convirtió
en madera seca. Y el mal muchacho, de quien se apartaba
la gente de la aldea, y á quien
habían rechazado las mucha.chas casaderas, murió sin
descendencia, solo y arruina.do - menos que nada.&gt; - El
buen rector, de fisonomía jovial, tosió y continuó, acariciando su vaso vacío: «Desde
aquella. fecha, stñores, de cincuenta y tres hogares, no hay
más que cincuenta y dos ha.bita.dos en la. aldea; pero para estos cincuenta y dos es
una lección pe'rmanente la. casa. vacía.. He a.qui por qué la
aldea está orgullosa. de su leyenda. Por otra parte, en las
ramas tutelares suspenden las
niflas los corazones y allí van
á recogerlos los muchachos
... . No hay un solo aldeano
que no cuide de su rosal como
de su propia existencia.. Los
cuidan con mimo, y sus cuidados son recompensados. En
fin, puede haber aldeas con,

•

�Domingo 13 de Septiembre -de 1903.
rOiales tan numerosos, no lo niego; pero, seguramente, no hay otra
en que el culto á nuestra leyenda
baya da.do tan buenos resultados.
-¿.Qué resultados?
El rector se inclinó hacia nosotros, y como aún quedaba sidra
0;ora.da en el fondo del jarro, la ver·
tió_ en los vasos y continuó en voz
baJa.:
-Lo bonito de las leyendas es
que se prestan á toda clase de interpretaciones ... para los que creen
en ellas. Mis feligreses la han tomado al revés.-¿Al revés?-preguntamos.-Sí; aparentan creer que
el mal muchacho no murió por la
mue:te del rosal, sino que el rosal
~ur1ó por su mu~rte sin descendencia., solo y arrumado-menos que
na.da, como dijo su padre. Y para
que los rosa.les vivan á toda. costa
no ha.y, buenos seffores, escuche¿
esta. maravilla, ¡pues en esto sola.mente ha.y maravilla!. . .. y es que
desde hace diez áí'los, que yo sepa
. . . . no ha.y aquí ni una. solterona.
que ha.ya quedado para vestirimágenes, como decimos nosotros, ni
un solterón . . . . ¿comprenden ustedes? en la aldea de las rosas aldea
única., convengan en ello a.b~ra que
comprenden la sonrisa. del cochero
que les ha traído y de Francisca. su
prometida. .. ..
-¡Eh!-dijo uno de nosotros e~ preciso enviar la receta. á M.
P10t.
Pero sea que el buen rector ignorase lo que la. imaginación del ilustre senador tiene de pueril y a.gra.d a.ble á !a. vez, sea que creyera. ha.her explica.do clara.mente la origi·
na.lida.d de su aldea, semejante, sin
embargo, á todas las aldeas del territorio normando, se levantó y se
despidió de nosotros con a.grada.ble afabilidad.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Septiembre de 1903.

TÚ Y Y O.

1:º

vivo entre sombras
y tu entre esplendores· '
yo tengo dolores
'
tú tienes placer. '
A ti te acarician
ensueí'los de gloria
á mí la memoria '
me ofusca el pesar.

,Y? vivo gimiendo,
tu vives contenta,
yo soy la tormenta.,
la calma eres tú.
Tú eres el ritmo
de vt&gt;rso armonioso;
yo soy el sollozo
de intenso dolor.
fume; los egipcios eran extra.ordinariamente aficiona.dos á toda
suerte de prepara.dos olorosos y contaban entre sus sacerdotes
con hábiles confeccionadores de tales compuestos; los hebreos
cultiva.ron á su vez esta industria., que importa.ron de Egipto; de
los cartagineses y fenicios sabemos que traficaban también en
perfumería; y, por fin, entre los griegos y los romanos llegó á
ser cosa corriente el empleo de grasas y aceites aromáticos para
ungirse el cuerpo, y el uso de toda clase de menjurges olorosos.
En cambio, en la Europa de la Edad Media fué, en general,
escaso el uso de perfumes; pero éste fué creciendo luego paulatinamente, basta alcanzar gran boga en el siglo XVIII, especialmente en Francia, donde goza.ron de grande estima las pieles de
España para la fabricación de guantes, bolsas y otros
objetos, y donde se dictaron numerosas ordenanzas relacionadas con la industl'ia. de cueros perfumados. Desde entonces ha habido en esto, como en todo, sus corresponJientes modas, no sólo en la elección de los perfumes, sino en su mayor ó menor consumo: pero, en conjunto, éste se ha ido generalizando de día en ~ía Y
mantiene una importantísima industria en Francia., en
Inglaterra., que se distingue por la finura de sus productos, en Alemania, en Rusia, y basta en España, donde
la producción, en estos últimos años, ha aumentado
considerablemente.
Las substancias aromáticas propia.mente dichas proceden, en su mayor parte, del reino vegetal, por más que
algunas, como el almizcle, se deriven de la secreción de
un animal, y por más que en la industria. de la perfumería se utilicen á veces substancias, por cierto nada limpias, de ratones ú otros animales, para obtener determi-

Yo soy hoja seca,
tú lirio entreabierto
yo soy el desierto, '
el o a.si eres tú.

A mí ya me cansa,
me pesa la vida,
y á ti te convida
la tuya á gozar.

Olt11ar10 u. Jladradt.

Detrás de las cortinillas de in·
rlia.na. se dibujó su silueta. sobre el
fondo de la ba.18a comunal. Y en
la sala gi::a.nde, fresca y si!fmciosa,
permanecimos nosotros, calla.dos
como baffados en una atmósfer~
de paz y de quietud.
Nos faltaban recorrer tres kilómetros á ~ie para llegar á la ciu•
dad. Partimos, pero partimos con
pesar de abandonar una aldea tan

bonita, a.Idea apega.da. á la conservación dl:l una raza por una insignificante historia., á la cual los
campesinos aparentaban dar crédito sin creer en ella: la aldea en
que las leyendas florecen naturalmente, aun en el dintel de las viejas
casas de madera, como las rosas.
ALBERTO DorssrÉRE.

Tienen las mujeres
En todos los casos,
valor y denuedo;·
y nos vuelven locos
y hacen del más listo
juguete ligero.
Rompen corazones,
maltratan y hieren
sin pizca de miedo;
y al mirar las lágrimas
de los tristes ojos,
nunca sienten duelo.

-.. -! ..

LOS PERFUMES
SU EMPLEO EN LOS PUEBLOS ANTIGUOS.-AROMAS NATURALES.-LA MÚSICA DELOS PERFUMES,

.\

Ignoro, amigo lector, si eres ó no aficiona.do á los perfumes; pero de mí sé decirte que la costumbre de usar d~
ellos dentro de los debidos límites, no me parece _defecto ~i •¡.
contrariedad en la vida, y antes la reputo de cualidad envidiable y positivo beneficio.
. .
Declaro, pues, sin ambages, qi;e gusto de recrear mi_s o¡os L.:======~'I
con las bellezas del color y la línea; que ena.mor_an mi oído
las creaciones de la música y los vagos murmurios del mar
.
Y, de la selva.; que pala.deo con delicia manj_ares delica.d_os Y exquisitos vinos; que me apetece el tl\cto suavísimo del _terc1opel_o Y la
seda, y que me hechiza de igual modo un perfum':ldiscreto, piadoso
a.migo y generoso ha.lago de mi olfato.
•
.
El uso ordinario de substac.cias aromáticas resulta ser ca.si tan
antiguo como el hombre. En los pueblos primitivos las vemos empleadas en las ceremonias del culto, especialmente quemándolas
ante los altares, de donde deriva sin duda alguna la palabra. per·

na.dos matices olorosos. La química, por su parte, y
hasta a.hora con v11,riada fortuna., ha trata.do de producir perfumes, sintéticos reconstituyendo científicamente
los de tales ó cuales flores; mas de otro lado ha conseguido la. obtención de esencias artificiales que imitan las
de la grosella, el limón, la piffa y otras frutas, y que se
emplean frecuentemente en toda suerte de trabajos de
repostería, y otras muchas, como la nerolina, el terpino] ó la del salicilato de metilo ( ácido salicílico tratado por el sulfúrico en presencia de alcohol metílico],
que ha logrado ponerse en moda entre los yanquis; mas
na.da, hasta hoy día, ha conseguido igualar siquiera. la
suavidad y frescura. de los aromas na.tura.les.

***

-··-·

. --·-· -··-

... ·;~Mod11lo1 de bordados y pinturas.

6.-Bordado de punto y colecc16n de trajee para nli'loa.

Estos han sido objeto de distintas clasificaciones,
agrupándolos en diez y_ocho clases_, denominad!Ls, respectivamente, rosada, Jazmínea, violácea., almizclada.,
balsámica, ambarada., herbácea, etc., según el prototipo
de ca.da una, al que se han referido los demás tipos secundarios; pero la clasificación más nota.ble en la materia. es la que hizo Delpino en 1873.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 13 de Septiembre de 1903.

&lt;No te apures-le decía en sus
cartas:-si tú no consigues ahí nada; si pierdes toda probabilidad de
lograr lo que deseas, vente acá;
tengo algún dinerillo y con él podremos hacer los gastos de la boda
y buscar tú alguna colocación.&gt;
Pero á Leonardo se le había despertado la ambición.
-¡Tornará la pa.tria-pensa.bata.n pobre, tan miserable como cuando la abandoné! No se reirían todos poco de mí!
Y el amor propio era más poderoso que el amor á Rosa, y le inducía á proseguir sus estériles esfuerzos para mejorar de fortuna y de
condición.

IV
Así trancurrieron algunos años;
durante dos ó tres, la triste plan•
chadora. no tuvo siquiera el consuelo de ver los garra.patos del que
amaba cada vez con mayor ternura.
En varias ocasiones había desecha.do proposiciones de matrimonio, más ó menos ventajosas: un
za.patero bastante acomodado había pretendido su mano; el dueño
de un café muy concurrido quiso
también toma.ria. por esposa, apreciando sus dotes de laboriosidad y
recato; pero ¡faltar ella á su compromiso! ¡Casarse como no fuera
con Leonardo! Ni un solo momento le ocurrió semejante pensamiento; sería mujer del emigrado ó moriría. soltera.
En.balde sus amigas, enteradas
de lo que ocurría, después de cen ·
surar su proceder, la aconsejaban
aceptase las proposiciones de sus
dos adoradores; la joven, aunque
había cesado de serlo, rechazaba.
ta.les cónsejos, indignándose al oírlos.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Poco á poco la iglesia se fué llenando de curiosos y desocupa.dos,
atraídos por la pompa desplegada
para solemnizar la ceremonia..
-¿Quienes serán los cónyuges?
- preguntábanse unos á otros.
Los comentarios eran infinitos;
las suposiciones eran diferentes y
opuestas.
Asegut·aban unos que se trataba.
de un marqués opulentísimo, que
daba su mano á una señorita ilustre; otros suponían ser el n(lvio un
banquero muy conocido en el distrito por su caudal y su luio; en fin,
no faltaba quien pretendiese que el
futuro era un industrial famoso por
su lujo y boato.
Pero cuando á las nueve, poco
más ó menos, se abrieron las puertas y apareció la nuprial pareja,
todos quedaron atónitos, asombrados.
Los conkayentes eran dos ancianos: ella con el abundante cabello
enteramente blanco, aunque conservando el semblante restos de pe·
regrina hermosura; él enteramente
desprovisto de pelo, y llevando en
el rostro las huellas de largos trabajos y penalidades.
Los futuros esposos vestían trajes populares; pero ostentaban valiosas alhajas: ella, pendientes de
perlas y brillantes; él, gruesa cadena de reloj y magníficos botones d'e
perlas en la camisa.
Los padrinos pertenecían á la
misma clase que los novios: parecían gente rica, aunque humilde.
Pronto circularon entre los presentes los nombres de los esposos:
ella se llamaba Rosa Alvarez; él
Leonardo Sánchez; la una era plancha.dora; &lt;retirada&gt;; el otro hacía
apenas un mes que había regresado de América con un capital de
consideración, debido á haberletocado el premio grande en la lotería.
He ahí la verdad: Leonardo, á
pesar de su laboriosidad, de su
honradez, no había conseguido r;ealizar sus modestas aspiraciones,
cuandu una tarde le ocurrió tomar

9.-Abrigo con esclavina y espalderos de trajes de paseo,

un billete entero para el próximo
sorteo, creyendo volverse loco al
saber pocos días despu_és que podía cobrar cincuenta mil duros.
No pensó entonces s~no en.~rnar
á la patria; en cumplir r~hg1osamente sus promesas, sus Juramentos.
ó .
Animado de tan nobles prop sitos, hizo un viaje rápido y teliz;
llegó á. Madrid, fué en seguida á
casa. dA Rosa., y le pareció que l_a.
encontraba tan joven y tan hechicera como antes.
En el contrato matrimonial constaba que la novia tenía sesenta
años, y el que iba á ser &lt;cornoañero de su vida&gt;, cuatro más.
Imagínese si la. ce!'emonia nupcial llamaría la atención de losque
la presenciaban, y si después . se
harían comentarios svbre &lt;la. ¡uventud&gt; de ambos consortes.
Lo que sabían poquísimos era.que
debían admirar ca.so tan extraordinario de consecuencia y de formalidad, digno de servir de ejem-

plo á la generación presente, que
no se distingue por semejantes dotes y circunstancias.
RAMON DE NA VAR RETE.

Mi cariño es como un mar:
Es muy hondo y es inmenso,
A veces tiene borrascas
Y á veces está sereno.
Cada lágrima que viertes
Es cual gota de rocío,
Que va á refrescar las flores
Del jardín de mi cariño.

México, D. E., mayo 8.
La primera médica Cirujana de
la Escuela de Mé:xico, Doctora
Matilde P. Montoya, ha escrito y
firmado lo siguiente, que bi.en merece ser leído:
«En esta epoca y en este país,
en donde tanto abundan los nifios escrofulosos y débiles, difícilmente habrá un médico que
no recete todos los días la
Emulsión de Scott, que por el
aceite de bacalao y los hipofosfitos que contiene, se considera como uno de los más preciosos remedios de la terapéutica infantil.

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrioblspo JttbaL
♦-

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañia de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos ~,as que se practicó la
11pertura del testamento del Ilustr1slmo Sr Arzobispo D. Patricio A. ll'eehaD
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La fortuna del distinguido prelado ascendió 11 cerca de $125,000 oro americano ; y segnn el Inventarlo que se ha
publicado. los bienes que dej6 tueroo
como sigue:

V·
Ha poco más de dos meses, laparroquia del barrio de Maravillas
ofrecía un aspecto inusitado: en to•
dos los altares había luces y flores;
el mayor estaba ma.g-níficamente
ilumina.do; se iba á celebrar una
boda de rumbo, y según decían el
sacristán y los monaguillos ácuantos les preguntaban, el casamiento
era entre un hombre muy rico y
&lt;una señora&gt; muy conocida y esti·
mada.

Dos pólizas de '·La Mutua,' ' Compall!a de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,llllO oro.
Acciones en efectivo y eu
Bancos . . . . . . . . 37,000 oro.
Ent re las d1sposlclones del sef!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas :

Se reservan camas en Carro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

F.A.RNSWORTH.-Agente General.

ta. San FPanolaoo!I llflm. B!I llllthc/oo!I

a. #.

••••••••••••••••••••••••••••••••••

A su h ermana, se!lorita Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos Y $25,000
oro en. una de las pólizas de seguro:
11 la seliora Ana A. Feehan, viuda del
sef!or doctor Eduardo L. Feehan, hermano del seilor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo ; 11 la Academia de San Patricio de Chicago, de la que es preceptora
su hermana Madre Marfa Catalina,
$10,000 oro' de la O.ltima póliza; ll la
escuela • 'Santa Marta'• de ensef!anza
pnl.ctica para varones, de Feehanvllle,
Illinois, que era la lnstltuc16n por la
que ml1s se Interesaba el sef!or Arzobispo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la O.ltlma póliza.

1.-Trajes para paseos campestres

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

�Domingo 20 de SeptiembTe de 1903.

Ios sombreros tn los teatros
Tema de muchos artículos y de
muchas conversaciones ha sido, y
lo seguirá siendo, el empleo de los
sombreros en el teatro ó espectáculos de determinada naturaleza.
Quiero terciar oo el asunto, no para
emitir mi opinión, que por cierto
nada vale, sino para sintetizar en
breves frases el pro y el contra de
tan debatida cuestión. Ante todo,
manifestarl, á mis lectoras que voy
á referirme únicamente al público
mexicano, pues por lo que hace al
europeo, ya los cronistas están convencidos de que es un poco ino-obernable y voluntarioso.
"
Hace algúa tiempo, dos años poco ~ás á menos, la precsa de la
Capital, y en su seguimiento la de
toda la República, tomaron con
verdadero calor la cruzada contra
el empleo de los sombreros femeninos en_ los teatros y á fe que el
asunteJo se prestó á mucho: sobre
él ~e e~cribieron artículos jocosos,
editoriales de carácter «tendencioso&gt;, crónicas literarias de ni!lgún
valer, y aún recuerdo haber leído
un artículo indigesto y cansadísimo que quería darle al asunto un
sesgo filosófico. Todo esto quedó convertido en palabras, palabras y más palabras. No se obtuvo resultado práctico, y en vista de
ello, los periodista~ nos dejaron
descansar un poco con sus bromas
ligeras y algunas de mal gusto.
Yo, que me intereso por todo lo
q~e á las mujeres concierne, diré á
mis lectoras que en ningún país del
mundo se ha logrado obligar á las
damas á la privación de los sombreros en los ~atros. Es claro que en
representaciones de determinado
gén_ero_, ta!es como óperas, veladas
de rnvitaciÓ!l, etc., ninguna seffora
se atrevería á. presentarse sin la.cabeza descubierta; pero en las zarzuel~s, circo~, comedias, etc., vespertrnas, ~mcame~te vespertinas,
hay que fi¡ars~ bien, las mujeres
podemos atav_iarnos como mejor
n?s plazca, sin temor del ridículo
i;ii mucho menos de la cui·silería.
Po~ r egla general, en las representaciones nocturnas, es de mal gusto
presentarnos luciendo un sombrero
«1 ast fashion&gt;; pero cuando esta
p_renda no es de exageradas dimens10nes, resulta bien vista y aun elegante.
Hay que hablar con toda fran6ueza: el ataque rudísimo que en
pocas pasadas se nos vino encima
Y que probablemente se reanudará
fiarte del s~xo masculino, poco ga:
ante por cierto en esta ocasión que
antepone á los principios más :udi-

i,
-; .. .\_
.

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~e';)tarios de la cortesía, los principios, un poco reprochables por
cierto, de la poltronería y la comodidad. Si los caballeros tratan de
presenciar los espectáculos teatrales basta en sus detalles más mínimos, y quieren para ello estar con
todas las comodidades apetecibles,

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

busquen la manera delog1·arlo, sin
tratar de que nosotras, que como
uno de los principales goces tenemos el de la elegancia, aun cuando
ésta sea un poco vanidosilla nos
sacrifiquemos por complac~rlos
cuando todas las consideraciones
amabilidades deben estar de su

y

edad, y á consecuencia de una pulmonía, se le había declarado la tisis. El se hallaba arriba en su cuarto, con r?stro e~f:laquecido y brillantes o¡os, sufriendo bajo las cortinas de su lecho. La. sombra de este cuarto abrumaba á todos los habitantes de la casa, donde los ojos
ansiosos no tenían para alumbrarse más que el pálido resplandor de
una lamparilla nocturna.
La Hermanita llegada á la hora
del crepúsculo. al punto transformó
el ambiente. Parecía traer consigo
una ráfaga de aire puro, un rayo
de luz y un vago perfume de primavera.
Ella iba y venía, preparaba las
pociones, arreglándolo todo con
gracia encantadora. Felipe contemplaba á la Hermanita azul con arrobamiento.
-¿.Cómo os llamáis?
-La Hermana Lucila.
Al pronunciar ella su nombt·e pareció iluminarse el aposento. '
-No os apartéis de mí, Hermana
Lucila, me siento mejor cuando estáis al lado mío.
Ella se sentó cerca del enfermo,
colando sobre las enflaquecidas manos y la ardorosa frente de éste,
las delicadas suya.s, mirándolo al
mismo tiempo con apacible sonrisa.
Una sensación desconocida se
apoderó del joven bajo el poder de
este encanto. No era una fantástica visión, sino nna figura real y
efectiva la que acudía á aliviar su
sufrimiento y á comunicarle vida
al contacto de sus manos.
Ellos permaneciei·on silenciosos.
Nadie vino á turbarla calma de este idilio. Pero una tarde Felipe dijo en voz baja:

-Tenéis bonitas manos y bellos ojos, Het·mana
Lucila.
Las manos temblaron y se evadieron, y bajo los
párpados, súbitamente abatidos, la mirada pareció
también querer escapar.
-Señor Felipe, si repetís cosas semejantes, me veré en la forzosa necesidad de partir.
El se puso muy pálido y cerró los ojos.
Ella desde entonces evitaba, en todo lo que podía,
el roce de sus vestidos y el contacto de sus manos,
que eran de aquellas que comunican ternura doquiera que se posan.
Al día siguiente él la llamó:
-Hermana Lucilal
Ella se aproximó.
-¿.Está usted enojada?
-Psit! .... Tranquilícese y tome
su alimento.
Mas, al acercar la taza, ella acercó también la mano que la sostenía
y Felipe impl'imió sobre ésta un
beso.

parte. Próximamente me referiré á
artículos que sobre el particularba
publicado la prensa europea y la
norteamericana, en los cuales toda
la razón está de nuestra parte.
:MARÍA LUISA.

LA HERMANA DE LA CARIDAD
La hermanita llegó una tarde á la hora del crepúsculo.
Ella apareció en el umbral de la puerta, llevando por todo
bagaje una estrecha y negra caja de madera. Oyóse una melodiosa voz:
-Soy la. enfermera enviada por nuestra superiora.
Y entró deslizándose suavemente por la sombra de la antecámara. La lámpara, traída al punto, iluminó un rost1·0 juvenil, de tez pura, grandes ojos claros y fresca boca de bl_a.';lca
dentadura. Fué ésta para la triste casa como una aparición
del auxilio divino, como una linda luz que, apagada durante
mucho tiempo, se encendie1·a súbitamente c~:,n su vigor perdido,y como el renacimiento de unir cosa olvidada, de una sonrisa.
-Conducidme cerca de mi enfermo.
Ella entró en el triste aposento de Felipe y con dulce sonrisa se acercó á la silla de extensión donde él estaba envuelto
en cobertores é inclinándose gentilmente, apoyó con suavidad su pequefla mano en la del joven.
-Os devolveremos la salud, dijo ella.
Oh! qué mirada. la que didgió la madre á aquella que t_raía
consigo la esperanza'. Y esa noche, en el comedor, que no_r~unía en torno de los insípidos manjares sino ca.ras ail!i-ust1adas y profundo silencio lleno de inquietud, los rostros todos
estaban serenos, los vasos sonaban con más cla.ridad,
la intimidad se extendió con una dulce confianza, Y la
comida, por vez prímera desde hacía mucho tiempo, fué
casi alegre. De tal modo que al llegar á los postres,
dijo el padre:
-Beberemos una botella de champaña, Hermana, para festejar vuestra llegada.
-Con mucho gusto.
Ella aceptó sin gaz:moñería. Las reglas de s~ orden
eran bastante tolerantes, y en su naturaleza _misma no
había un átomo de rigidez ni de unción monástica. Aquella. cofia de tosco género y aquella tela az~l de su vestido cubrían un ser en la primavera de la vida.

***

Ha.cía dos meses que á. Felipe, á los veintidós años de
2.-Vestidos de visita y paseo,

3.-Trajes de calle y casa.

La Hermana Lucila volvió á colocar bajo su brazo su cajita de
madera negra. Ella se disponía á
marchar al punto de la casa donde
acababa de ser ofendida .... Pero
la madre la esperaba en la puerta
y con mirada suplicante le atajaba
el paso:
-Nosoti·os no podemos prescindir de vos aquí. ... y vuestra. partida lo mataría.
Pobre madre! no se le ocurría estar celosa de la extranjera que le
había usurpado el puesto cerca de
su hijo. Ella apartaba sus miradas de aquella peligrosa intimidad.
Bastá.bale la esperanza de que él
pudiera vivir y ser feliz.
-Por favor, no partáis.
La Hermana Lucila dejó su caja
de madera negra y, con aspecto imponente y rostro austero, volvió al
cuarto del paciente. Pero en esta
vez la sonrisa había desaparecido
de sus labios.
La primavera se anunciaba en
las campánulas de las lilas. Los
médicos permitiel'On á Felipe que
saliese á la terraza. Instalado en
su silla de extensión y rodeado de
cojines, él ponía á la luz sus enflaquecidas manos, como si quisiera
atraerla y envolverse en ella.. .. .
El cielo ostentaba una profunda
limpidez. Había solamente apagadas líneas de pequeñas nubecillas
blancas que danzaban muy elevadas en el espacio, acaso la blanca
vestidura de los ángeles tendida
sobre invisibles cuerdas.
Felipe y la Hermana Lucila permanecian allí el uno cet·ca del otro,
envueltos en la tibieza de la atmósfera y en el aliento que despedían
los jardines de ahril. Por encima
del muro de la terraza, una acacia
extendía sus ramas, que, al agitarlas el viento, cubrían el suelo con
los rojos pétalos de sus flores.
Y fué en un mediodía y en una
hora de apacible luz que el joven
se atrevió á declarársele:
-Hermana Lucila ..... .
La cofia se inclinó con un batir
de alas.
-Yo os amo.
Las alas de la cofia se agitaron
bruscamente, así como las de un
pájaro herido.

�Domingo 20 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

*

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

rosos sacrificios? ¿Y si pecaba contra
las reglas monásticas escandalizando la.
moral huma.na., deja.ría ella, por esto, de
ser la atenta. servidora y la fiel prometí·
da. de su divino a.migo?
Y el encanta.miento continuó. La mentira. de la. Herma.na Lucila mantuvo fascinado al pobre joven hasta. en su supremo instante, en que con a.paga.da. voz
murmuró agonizando:
- Dadme un beso, Hermana. Lucila..
Ella, i nclinándose sobre él, a.sí lo hizo.
Y fué con aquel delicioso beso estampado sobre su boca,
que el desgraciado
joven exhaló su último a.liento.
Y solamente entonces, aquella angelical criatura acudió
á buscar la absolución de su culpa..

Las alas blancas*se* habían fugado sin
que nada pudiese retenerlas; y rápidas
volaron hacia la calle, donde labora vespertina se acercaba, yendo á posarse sobre las losas de una iglesia.
Aquella ofensiva. declaración no había
inquietado el corazón de. la Hermana. Lucila; pero sí profanado el recinto donde
la religiosa se resguardaba de las tentaciones humanas.
Iba en busca de un sacerdote para confesarse y_puri~carse del ultraje .... Pero
el confesionario estaba vacío desierta
la iglesia, y la noche cercana.'
La pobre Hermanita se encontraba
aislada, sin guía, sin adoyo en el trastorno de su
conciencia. Ella no podía
volver al convento con esa
mancha. ....
¡María Santísima, iluminadmel ¡Jesús, dirigid mis
pasos,ya que me encuentro
sola en tu presencia.!
Durante largo t iempo la
Herma.nita permaneció allí,
prosternada en espera de
la protección divina que
descendería sobre ella..
Las alas blancas cruzaban de nuevo la calle. ¿A
dónde se dirigía.!l en la
obscuridad de la noche'?
Impulsadas por brisa misteriosa, ellas tornaban á la
casa de donde poco antes
habían volado. Cerca de la
puerta cesaron tle agitarse, manteniéndose inmóviles en la. sombra.
La Hermana Lucila contemplaba la fachada; vislumbrábanse luces tras las
,
ventanas, no la claridad
.
de tranquilas lámparas, sino ~esplandores mquietos y agitados. Soplo siniestro mvadfa esta morada. Abl'ióse la puerta dando
paso á un hombre, en el que la Hermana Lucila reconoció al médico.
-¿Sigue peor el enfermo? pl'eguntó ella adelantándose hacia él.
'
-Ah! ¿sois vos, Hermana? El pobre muchacho está perdido; una violenta emoción ha roto sin duda
sus delicadas fibras .... Acaso su existencia no se
plolongará más de quince días .... No nos resta más
que dulcificar su fin.

JUAN lllADELINE,

explicadón dt

nutstros grabados.

Núm. !.-Representa nuestro grabado una bonita colección de trajes de paseo campestre y un vestí·
dito infantil. Los trajes para señoritas á que se refieren estos figurines, se confeccionan con telas de
colores claros y uniformes. Dos de
estos trajes llevan cuelloshombreras con aplicaciones de encaje, y el
tercero-el del centro-imita en su
corpiño un torero, aunque sin ser-

lo, biendefinido. Las faldas son Ji.
sas. y sólo en su longitud llevan
aplicaciones de pasamanería. El
vestidito infantil luce un abrigo de
anchas solapas y cuello doblado,
y de doble fila de botones.
ESPERANZA.

Lo que sobra.
Yo no sé cómo se llama,
Ni me importa nada, un tal
Que fué á la estación central

A expedir un telegrama.
Sólo sé que el tal, con suma
Presteza y estilo gráfico,
Puso el parte telegráfico
Así, al correr de la pluma:
«Don Cayetano Solar,
Farmacéutico. -Algodor,
Te a.visamos, gran dolor,
Padre acaba de expirar.
Ven á Madrid al momento
Arreglar disposiciones;
Heredamos seis millones;
Martes abre testamento.&gt;
Y firmando l a receta.
Saca el precio del bolsillo
De un telegrama sencillo,

.,
Erguida y llena de gravedad, resolvió la
Hermana Lucila traspasar de nuevo el dintel en donde ella había posado su planta
una tarde, á la. hora crPpuscular; y ascendió la escalera que conducía al aposen·
to del moribundo; y todo el .encanto de su
gracia y de su sonrisa se esparció nueva•
mente en aquel recinto.
-¿Sois vos? dijo cuando estuvieron solos
¿sois vos la que habéis vuelto? ¿Luego m~
habéis perdonado'?
Ella inclinó sobre aquel sufrimiento su
d~lce rostro, y con delicada castidad imprimió un beso sobre los párpados del joven.
-Oh! Herma.na Lucila. ... . Herma.na Lucila, ¿por ventura me amáis también vos?
-Yo os amo, dijo ella.

***

La piadosa. mentira produjo un efecto maravilloso en el enfermo.
Por la ventana abierta entraba. el esplendor de la. pdmavera. Mas no era esa luz la
que lo fascinaba, sino la que emanaba aquella criatura encantadora.
La Herm.ana. Lucila. no rechazó ya las palabras ardientes; ella las acogió, no por corresponder á su amor, pero sí para dulcificar su sufrimiento.
-Dadme vuestras manos, Hermana Lucila, otorga.dme vuestras mira.das ellas me
devuelven la vida.
'
Y puso al servicio del agonizante no solamente toda la gracia y toda la dehcadeza
de que ella. disponía, sino tal vez hasta su
salvación eterna.
Pues ella era la prometida de Cristo y no
d~bía dar oído á las protestas amorosas de
nm~ún hombre: Mas no era amor, sino compasión, el móvil de sus acciones y
donde hay compasión hay·siempre
algo de Cristo.
¿Su piedad debía detenerse en la
asistencia del enfermo? ¿Y prodi1tándole más ternura á fin de dulcificar sus últimos momentos, traicionaría ella sus juramentos y la sublime misión á la cual se había consagrado:
¿~o demostraría esto, por el contrario, una excelsa piedad, una muy
alta caridad, y más nobles y gene-

""
5.- Modelo d e bordados para aplicaciones.
4.-Vestidos de paseo y reunión

es decir, una peseta.
-Aquí hay palabras de más,
Dice uno de los que cobran;
O hay que quitar las que sobran,
O hay que pagar algo más.
Y el hijo, desconsolado
Leyendo en acento quedo,
Y contando con el dedo
Las palabras que ha estampado,
Dice por fin:-Sí, señor,
Sobran dos; da el telegrama:
Y tras una. pausa exclama:
-Quítele usted, &lt;gran dolor.&gt;
EUSEBIO BLASCO.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 12, Septiembre 20</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 20 de •Septiembre de 1903.

ALGO DE COCINA

esté cocido de un lado con la h .
de un cuchillo, y de u~ solo go1ºlª
se voltea para que se cueza del ot:!
se saca en seguiJa. y se coloca en u~
frutero ó plato de postres y se c
bre ~on una ~igera capa de merm~:
la.da, se contrnúa de la misma
n ~ra h a.cien
· d o panecillos hasta reumanir 20 ó 25; se van colocando unos
sobre otros, siempre recubiertos de
mermeladf!,, procurando terminar
con panecillo para que el todo resulte en forma de cúpula; este último no se c_ubre de mermelada, sino
que se salpica, como todo de azúcar
fina Y se sirve caliente. '

POTAJE Á LA CAMARINI
Se limpian y rehogan hígados de
gallina, que, siendo de un tamaño
regular, puede calcularse uno por
cada persona. Se lava con esmero
buena cantidad de apio, zanahorias,
una col tierna, nabos y puerros;
después de bien escurrido, se pica
todo muy menudito y se pone en una
cacerola con bastante manteca, sal
y pimienta, dejándolo cocerá fuego
moderado; cuando esté bien cocido,
se añaden los hí¡rndos, también pi•
caditos, teniendo cuidado de que no
se endurezcan.
Se pondrán á cocer aparte macarrones de un grueso regular y se
rallará queso parmesano. Un poco
antes de la hora de comer se escurren bien los macarrones, y en una
sopera que resista la lumbr;i y untada de manteca, se colocará una
capa de macarrones, otra del puré
que se ha hecho con las legumores
é hígados de aves (sin pasar por
ta.miz este puré), y en seguida. una
capa del queso rallado, y además,
algunos trocitos de manteca; se repite esta misma operación hasta. que
se concluya la. cantidad prepara.da,
pero cuidando de terminar con la
capa de queso, y entonces se pondrá la sopera á fuego lento, dejando que cueza algún tiewpo y sirviéndolo muy caliente.
POLLOS CON ALCACHOFAS!
Se trincha el pollo en crµdo, se
sazona con sal y pimienta y se rehoga. con manteca en una cacerola
que se tendrá á fuego vivo, para.
que el ave adquiera un bonito color:
pero teniendo cuidado de que no se
queme la manteca.. Cuando esté bien
dorado, se escogen tres alcachofas

á la lumbre, pero sin dejarlos que
lleguen á cocer.
Para servirlos los colocaréis en
una fuente redonda, formando corona, alternando con hígados de ganso rehogados en manteca; el centro
de la fuente se rellena con tt·ufas, y
se echa la salsa muy caliente sobre
los filetes.

mas de huevo con 150 6l'ramos de
azúcar en polvo; se añaden 150
gramos de manteca de vaca disuelta y templada, doscientos cincuenta gramos de harina y un litro de
leche también templada. Con esta

L.a moda en el Invierno

PASTA DE HfGADQS DE PATO
En una cacerola de barro que resista. bien el fuego, se ponen finas
lonchas de tocino, torrándola. completamente; se prepara un relleno
bien trufado con tiras de tocino en
el interior, de manera que resulte
en medio un hueco bastante grande.
Los hígados de pato (muy frescos
poi· supuesto) se cuecen en vino de
Madera, con trufas cortadas en redondelitos; hígados y trufas se ponen en la cace1·ola y se cubren con
una capa de relleno en forma de co·
berte1·a, terminando con una gran
loncha de tocino, y se deja cocer
lentamente en el horno durante unu.
hora. Si se dispone de hío-ados de
ganso, la pasta, ó doie gra:&gt;, resultará mucho más refinada.
UN BUEN POSTRE
Se baten en una cacerola seis ye-

S.-Prendas de ropa para niñoL

pasta. líquida se mezclan las seis
claras de los seis huevos, batidas á
nieve muy dura; se tendrá á la lumbre una sartén peq neña, untada muy
ligeramente de manteca con un pincel; se echa una cucharada. de la
pasta en la sartén, extendiéndola en
el fondo para que forme una capa
delgada, y en ci.anto este panecillo

México, D. F., mayo 6.
Cumplo con un deber de justicia-dice el Dr. Juan Collantes
-manifestando que en gener11l
han sido satisfactorios los resultados que he obtenido siempre
que he prescrito la Emulsión de
Scott, habiendo notado en particular, que en aquell~s er.fermos en quienes, con perseverancia y e?U1ctitud para las horas y
las dosis, la he usado algún tiempo, he obtenido siempre un aumento en sus fuerzas, un notable
mejoramiento en su nutrición y
pueJo afíadir, la desaparición' os:
tensible de sus padecimientos.
Como regla general, la he aconsejado en los casos de bronquitis
sobrevenidos en enfermos débiles y de constituciones estrumosas; en los niños con manifestaciones escrofulosas, y en los convalecientes que indican un estado de miseria fisiológica.

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzoblspo J«baa.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La M utua"
Compañia de Seguros sobre la'
vida, de Nueva York.

para ca.da pollo, no utilizando más
que los cogolfos; las hojas pueden
servir para algún otro plato del almuerzo de familia; después de bien
limpias y lavadas en a.gua salada
hirviendo y acidulada con jugo de
limón 6 un chorrito de vinagre, se
cuecen; en seguida. se las quita. el
agua., escurriéndolas bien, y se juntan al ave para dorarlas ligeramente; en cuanto empiezan á tomar color, se echa sobre todo un vaso de
vino blanco, cui.nto más bueno, mejor, y se deja cocer unos minutos,
echando en seguida un poco de jugo
de carne, un poquito de perejil picado y jugo de limón. Se coloca
todo en una fuente y se sirve muy
caliente.
FILETES

Á

Hace pocos u,as que se practic6 la
upertura del testamento del Ilustr!slmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago,
llllnols.
La fortuna del distinguido prelado aecendl6 O. cerca de $125,000 oro americano; Y seglln el Inventarlo que se ha
publicado. los bienes que dej6 fuerou
como sigue:

LA MAGNY

Se escogen buenos filetes de carne, se lirn pian con esmero y se parten en trozos regulares; después de
golpearlos ligera.mente y espolvorearlos con sal y pimienta, se les
pone en una sartén con manteca y
se les deja cocerá fuego vivo, volviéndolos de cuando en cuando; una
vez que estén bien fritos, se les quita la grasa, que se reemplaza por
un poco de vino de Madera, con el
que darán un hervor muy vivo para
que el vino se consuma en seguida;
y al quedarse en seco los filetes, se
echa en la sartén un poco de pimentón y otro poco de buen caldo; en
esta salsa se les tiene unos minutos

Dam.ingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

•
Se reservan camas en Carro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Lín~.ª d~ _Santa. Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para pree1os, 1tmerar10s y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
la. San F,-ano/•001 lliím. 81 ltll1Jxloo1 a. F.

••••••••••••••••••••••••••••••••••
lt

Dos p6llzas de '·La Mutua,'• Compaf!!a de Se•
guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
9,329 oro.
Ott·a p61lza de seguro. . . 14,vvO oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Bntre las d'lsposlclones del sefior Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sei'iorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las p6llzas de seguro :
1\ la sefiora Ana A. Feeban, viuda del
sefior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sei'ior Arzobispo, $25,0VO oro
de otra de las pólizas, y ~5,000 oro en
efectivo; 1\ la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Marra Catalina,
$10,000 oro de la 1'.iltlma p6llza; A la
escuela • 'Santa Maria' ' de ensei'ianza
práctica para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la lnstltuc16n por la
que ml!.s se Interesaba el sei'ior Arzobispo, se entregaron los $4,000 restantes de la 1'.iltlma p6llza.

El verano se ausenta. Parte con
él su cortejo de aires huracanados,
polvaredas y nubes grises quE' tristemente encapotan el cielo. El firmamento de nuestra patria y, especialmente,el de nuestro Valle de México, lucirá el azul mate, el verdadero «azul celeste&gt; que nosotros
siempre hemos visto con indiferencia pero que los extranjeros contem'plan con admiración. Son tan
pocos los países del mundo cuyas
bóvedas celestes ostentan un azul
tan puro y tan uniforme como el
nuestro, que con razón se deleitan
los extranjeros contemplándolo.
Con el verano que partE', parten
también algunas modas. He dicho
mal: no parten precisamente las
modas, sino algunos det~lles d~é3tas los detalles que particularizan
la.s'estaciones del año. No.vendrán
ya los trajes de colores grises, los
sombreros de encaje y seda y los
abrigos ligeros de sutil blonda; llegarán los vestidos oscuros, muy
oscuros, casi negros; los ~ombreros de fieltro y lana y las ricas capotas de paño irlandés con sus anchos cuelloshomhreras, sus grandes botonaduras de concha nácar
y sus dimensiones algo exageradas,
wuy exageradas, ~u diéramos decir,
puesto que las r1ca1.- capotas cubran el cuerpo todo de las damas.
La moda invernal es muy elegante: en Europa, suspira _la f!,ristocracia por la llegad a del m v1er1;1O, para tener oportunidad de lu~1r toda
la inventiva toda. la gracia, todo
el «chic&gt; de Íos artistas del vestuario. En Europa hay razón de qu_e
eso sea pues los fríos son crudis1mos y 1~ estación de invierno . se
prolonga demasiado. En ~éx1co
no sucede otro tanto, pero sm embargo nuestras damas elegantes
hacen 'un derroche de lujo y de b~en
tono, en la conf,,cción de tra:ll3s,
abrigos y sombreros.
.
La piel de nutria , tan rica y tan
estimada, no tiene lugar de ser en
nuestro país. Comprendo que éste
es un factor negativo para E'l mayor lucimiento de las da.mas, pues
en Europa y en los Estados Unidos,
la piel de nutria constituye, en la
estación de invierno, un element?
precioso para la confección d_e ab_r1gos adornos de trajes y apl1cac1Ones 'de sombreros. En los últimos
figm·ines del Viejo Mundo, ~omienza ya á iniciarse el camb10 lento
de la moda pues los grabados marcan ya los 'preparativos de una reforma en el vestuario. Como para
nosotras es muy anticipada esta
moda trato solamente por a.hora
de se'Jeccionar los trajes, formar
con ellos una variada colección Y
ofrecer é,ta., con toda galantería, _á
mis simpáticas lectoras. Y a veréis
dentro de pocos días, en estas ~á-.
ginas, la. bonita colección de traJes
que he formado, y espero que con
eUa quedaréis complacidas Y la
adoptaréis como modelo para vuestras confecciones. Sólo debo advertiros que los modelos á que me
refiero dan á conocer una nueva. tela., reciente creación de los talleres
~ranceses y alemanes, rica en dibuJOS y de &lt;estilo japonés&gt;, según la
han bautizado sus inventores. Esta
tela, de gran consistencia, es de al-

1.-Trajes de paseo.

ta lana y muy «abrigadora&gt;. Constituye una verdadera novedad.
MARÍA LUISA.

i:a t~tatua dd matstro
Que baya. quien se marche de un
pueblo porque Je levan~an 1;1na. estatua., es caso extraor~m.ari_o.
Que el objeto de Ja d1strnción sea
un maestro de escuela., es más extraordinario todavía.

El lance ocurrió de la manera siguiente: Lleg/&gt; al lugar de Cumbres
del Fresno, perteneciente en lo antiguo á una encomienda de Santiago un maestro de escuf&gt;la de no
mJcbas letras, aunque sí de bastantes años; no hay que decir si
pobre, diciendo el. oficio; duro de
genio y amigo de disputar. En suma, un pedantón que no cayó en
gracia á la. gente.
La primera arremetida la tuvo
con el alcalde, y de ahí ya se sabe
Jo que vendría.
La. segunda la tuvo con los discípulos, y con harta razón por su

parte pues averiguado el caso.quedó ta~ claro como el sol que Periquillo el «Zorzal&gt;, que e1•a la pellica del diablo, hizo fiesta inaugm·al
metiendo dos castañas restallonas,
sin morder ni rajar, en el brasero
del maestro, 4 punto qu~ teniéndolo entre los pies, por hacer demasiado frío, enseiiaba la tabla de
multiplici.r á los mayores.
Las dos bombas esta.liaron juntas rociando de candela y ceniza
un ~ás que mediano espacio, y con
el súbito sobre¡¡aJto y turbación, el
digno profesor dió un brinco tal,
que rasgó el techo con el gol'!'o.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Septiembre de 1903.
Abierta información, y hallado el
culpable, &lt;incontinenti&gt; le fué apli- •
ce.do el castigo con unas buenas
disciplinas de cinco ramales que 01
maestro sabía esgrimir con verde.·
dera suficiencia.
Acaso con este. severa reprensión
hubiese podido conquistar el general aprecio, pues en el lugar era
unánime la opinión de que la letra
con sangre entra; y pol' lo que toca
á Periquillo, no habría quien dejase de recetarle sus tres ó cuatro pa·
lizas diarias para su completa regeneración moral.
Hijo de viuda pobre, crecía como
un espino majoleto, libre y empecatado, esperando el día en que lo
echasen á guardar cabras ó cerdos.
-Madre, pa eso, lo mismo da
que aprenda como que no. Me parece que voy á enseñar la tabla de
multiplicar á los guarretes.
Y con arreglo á esta filosofía
pueril, Periquillo asistía á la escuela porque no pod(a pasar por
otro punto, pero haciendo lo posible por no aprender cosa alguna.
¡Y en algo se había de entretener!
Una tarde, ya bien entrado el invierno, el maestro se quedó con las
ganas de dar lección-si alguna tuviera,-pues abierto el &lt;templo de
Minerva,&gt; preparado el brasero, á
salvo ya de toda acción explosiva.
merced á cierta discreta alambre·
ra, y apercibidos papel, plumas y
a lgodones con lo demás necesario,
pasó el tiempo sin que l a turba i nfantil apareciese. Aquélla fué una
&lt;rabona&gt; colectiva, que hoy se le
diría huelga pacífica de escolares.
La organizaron Periquillo el &lt;Zorzal&gt;, Tomasillo el de la &lt;Coja&gt; y
&lt;Celipe&gt;, el hijq_ del barbero. Delante de la escuela hay una plaza
que parece prado, con unos olmos
muy copudos, sitio asaz aparente
para el juego de la rayuela, del
trompo, y en general, para toda
clase de juegos, según las estat:iones.
Allí se fueron congregando en espera del maest1•0.
-Amos de &lt;r abona ?&gt;-dijo Celipe,
que era bizco y pecoso, y más malo que la quina.
-¿Y ánde nos metemos?
-En el casta.fiar. Echamos la
tarde de rebusco. Yo sé un sitio
que si no &lt;andar a&gt; por allí el guarda del molino, nos ponemos la barriga así-dijo Periquillo, experto
rebuscador de todo linaje de frutos
naturales y civiles.
-¡Ea! al avío! Hoy no hay escuela.

-Que se quede el«Calvo&gt; conlas
disciplinas.
-¿Veis este palitroque? ¿Veis
aquel medio cánto.1·0 que asoma por
la ventana de la escuela?-exclamó
&lt;Celipe&gt;.-Güeno, pues esto es la
escopeta y aquél el maestro... ¡pum!
castañazo.
Y con esa hipótesis balística desahogó sus rencores.
--¿ Y si nos pega?-se atrevió á
d€CÍ1' uno de los cbic-os.
-¡Ay qué gracia tiene el gu1·ripato ! ¡ Si nos pega l ¡Si nos pega,
no arrascamos!
Y confortados los párvulos con
la fanfarria de los mayores, echa.ron juntos hacia el extenso casta.fiar. El viento mansurrón y frío parecía gemir entr e las ramas peladas
de los casta.fios; el suelo estaba cubierto por una gruesa capa de hojas secas, que hacían un son de cosas tristes al ser removidas por el
pataleo de los chicos. El cielo lívido cobijaba el paisaje invernal con
su tono gris de abrumadora monotonía ....
Allí jugaron; se revolcaron como
animalillos sueltos;buscaron lacastafia olvidada entre las hojas, enterrada á la vera de los zarzales;
se punzaron las carnes con los er izos secos; se desgarr aron los calzones con las púas de los troncos.
En esto empezó á nevar. Los copos caían con airosa ondulación y
se deshacían sin ruido sobre las
hojas y l a .. ramas.
-¡Esto es nieve!
- Amonos á l a plaza pa hacer la
bola.
-¡Ea, á la bola! Ahora sí que
jugamos.
Y- ágiles como pájaros en bandada, salieron del castañar y tomaron la vuelta del pueblo.
La tari[e se iba obscureciendo con
l a. nevada; los copos llenaban el
aire, y la alfombra blanca tendida
sobre el campo crecía,cada vez más
blanda, cada vez más espesa ....
Los olmos de la pl aza. se iban ensabanando con a~uella nieve tan
pura, tomando aspecto de grandes
fantasmas, de gigantes esqueletos
de razas perdidas ....
-¡Aquí, recontral-gritó Periquillo-¡Venga tela; me jago tiestos, y vais á ver una cosa del otro
mundo!
Parecía inspirado; alguna súbita
concepción de artista le punzaba
en los sesos, le brillaba en los ojos.
-¡Nieve!-pidió en tono de mando.
Y no se lo dijo á sordos. En po -

2. -Vestidos de casa y paseo.

Domingo 27 de Septiembre de 1903.

E L MUNDO ILUSTRADO

maestr o Ciruela! Asín tenía de es•
tar pa que se le baje el argullo .. . .
Después fué un jubileo; todo el
vecindario quiso ver la car icatura,
y el propio maestro, llevado porla
natural curiosidad de ver qué bacía la gente, fué .... y se vió, y se
reconoció, con una amargura afrentosa, con wdo el ?º!ºr ctel ultraje.
No lo pudo res1st1r, y como no
había esperanza de paga, se marchó del pueblo escupiendo rencores.
. .
Al cerr arse la escuela, Per1qu1llo
se fué á guardar cabras y cerdos,
único fi n par a que fué creado.
En un mismo día perdió aquell a
gente u n maestro y un escult_or.
Por lo que toca. á éste, ¡qmén sabe! Acaso fuera una glol'ia perdida. . .. .
JOSF; NOGALES.

LOS JUGUETES
¿Los juguetes, tendrán alma?
¡Qué ironía!
A esa pregunta, con calma
se responderá algún día ....
Mir ad bien esa pastora
desde aquí,
¡esa, sin duda, me ado1·a,
muriéndose está por mí!
¡Ved aquel viejo! En ver dad
que muy bien
a.par ece. por su edad,
mayor que Matusalén.
¿Y aquel gallardo teno1·
de opereta?
¡Ni más dulce, ni mejor,
otro existe en el planeta!
Sobre mi mesa pl antado
vive un can,
debe estar desesperado,
¡sin un hueso, sin un pan!
¡Qué lindo aquel mosquete1·0!
¡Qué arrogante!
¡Con la mano en el acero
y la faz amenazante!
Un juguete me enajena.
mucho á mí:
¡es aquella Magdalena
q ue está despeinada allí!
cos minutos le amontona.ron cuanta
quería. Periquillo comenzó á mo•
delar la estatua hermética, el gran
busto asentado sobre una mole
blanoa que apelmazaban entre todos.
Poco á poco fué saliendo de entre sus manos amoratadas, á lasque
nn ciego i nstinto guiaba entre la
nieve, la ancha cara, con su abultado frontal y su enérgica mandíbula. -¡Je, jel-gritaban los entusiasmados compafieros del escultor.
De un hábil manotazo de filo quedó
abierta la boca, y con tres bellotas
la proveyeron de dentadura. En el
hueco de los ojos asentó Periquillo
dos elegantes bongos agujereados
en guisa de gafas, y con una sim·
ple coronilla de hojas secas compuso la melena lacia y amarillenta
que flotaba al viento .... Con dos
palos que sir vieron de armazón,
moldeó luego los robustos brazos;
en la una mano, que parecía un puñón, aferraron improvis11odas disciplinas, para cuyos ramales, cinco
exa..;tamente, cedieron gratuitamente s us tirantes de orillo algunos de
aquellos sefiores. De la otra salía
un índice colosal en actitud de reprender severamente ó de enseñar
profundas ver dades.
-Falta el gorro; ¡á. ver, buscar!
Y á poco que buscaron hallaron
un cesto de mimbres roto, que vino
pintiparado. Con el trozo de un
ataharre abandonado formaron la
bufanda,y con-un erizo seco, abierto del todo, puso Periquillo el clásico bigote, ancho, corto, punzante, tostado por las colillas bien y
lealmente apuradas.
El holgorio de la gente menuda
no tuvo límites. La pobre estatua
tuvo que sufrir mil aP,óstrc,f.is é
impertinencias, sin deshacer un
punto aquel gesto de ridícula majest11,d, de severidad acre y risible
que el escultor había acertado á.
darle.

Los que venían óel campo se pa·
raban bajo los olmos á ver e.que·
lo.-Mira, ¡condenao! propio al
maestro.
-Este es el maestro, q ue sa llenao de jarina.
-Anda, y cómo gasta fantesía el

llll l l llll ll l l ll l lll l lll ll l l lll l llll l l l l l l ll ll 111111111111111111111111111111111111111111111111 1111111111111111111.·ll l: IIIIIIIII 1111111111111 llllmttff

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Ulllllllllllllllllllll llll l l ll l l l l llll ll 1111111111111111 '.I 1_11111111111111 I . 6 de trajecitos infantiles.a.-Trajes de v 1111ta y co ecc1 n

•

¡Un acróbata en mi.casa!
No lo aprecio,
porque la vida sepas~
oscilando en el trapee o ....
Aquella es una jauría:
siempre allí
persiguieod_o noche y día
á invisible Jabalí . ...
Aquel otro es don Quijote:
gallardea
de su Rocinante al trote
y en busca de Dulcinea.
Ofelia y Hámlet-los dosallí están;
¡parecen decirse adiós
mir ándose con afán!
Hay otro en que estoy fijando
mis miradas:
¡Lady Macbeth procurando
lavar sus manos manchadas!
¡Ved aquel espadachín!:
no está mal,
porque á su contrario, al fin,
le abrió en el pecho un ojal.
Hay otro que está adornando
un rincón:
es un loco, apuñaleando
de una ingrata el corazón!
A veces yo me figuro
que respiran,
y que merced á un co~juro,
sé me acercan y me miran ... .
Pero al que yó más respeto,
es á aquél:
representa un esqueleto
perseguido por Luzbel!
De noche, si me desvelo
-¡cosa rara!le arrojo encima un .. . . nañuelo:
¡tanto horror me da su cara!
¿Los juo-uetes tendrán alma?
¡Qué ironía!
A esa pregunta, con calma
se responcterá algún día.
BONIFACIO BYRNE,

...

�Domingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Furiosa, hizo tomar las grietas y
calafatear los intersticios, creyéndose á salvo de atrevimientos y demasías; mas no contaba con lo ducho que es en tretas y picardigüelas
el Amor.
El muy maldito se disolvió en los
átomos del aire, y, envuelto en ellos,
se le metió en la boca y en los pulmones, de modo que se pasó el día
respirándole, exalti,.da, loca, con
una fiebre muy semejante á la que
causa la atmósfera saturada de oxígeno.
Ya fuera de tino y desesperada de
no poder tener á raya al malvado
Amor, Eva comenzó á pensar seriamente en la manera de librarse de
él definitivamente, á toda costa, sin
parar en medios ni tropezar en escrúpulos.
Entre el Amor y Eva la lucha.era
á muerte, y no importaba el cómo
se vencía, sino sólo obtener la. victoria.
Eva se conocía bien, no porque
fuese muy reflexiva, sino porque
poseía un instinto sagaz y certero;
y conociéndose, sabía que era capaz
de engatuzar con maulas y zalamerías al mismo diablo, que no a.l
Amor, de suyo Inflamable y fácil de
seducir.
Prupúsose, pues, engañar al
Amor, y desembarazarse de él sobre
seguro y traicionera.mente, asesinándole.
P1·eparó sus redes y anzuelos, y
poniendo en ellos cebos de flores y
de miel dulcísima, atrajo al Amor
haciéndole graciosos guiños y dirigiéndole sonrisas de embriagadora
ternura y palabras entre graves y
mimosa~, ae notas más melodiosas
que las del agua cuando se destrenza sobre guijas ó cae suspirando en
morisca fuente.
Y el Amor acudió volando, alegre, gallardo, feliz, aturdido y confiado cvmo un niño, impetuoso y
engreído como mancebo, plácido y
sereno como varón granado y vigoroso.
. Eva lo cog~ó en su regazo; acaric1óle con fehoa dulzura; sirvióle
golosinas; lo arrulló para que se
durmiese tranquilo, y así que le vió
calmarse recostando en su pecbo la
cabeza, se preparó á estrangularle
apretánllole la garganta con rabia.
Un sentimiento de pena y lástima
la cootu vo breves instantes, sin embargo. ¡Estaba tan lin.do, tan divinamente hermoso el condenado
Amor aquel! Sobre sus mejillas de
nácar, palidecidas por la felicidad
caía una. lluvia.de rizos de oro,
nos como las mismas hebras de luz,

No se podrá decir que la infeliz
Eva omitió ningún medio lícito de
zafarse de aquel tunantuelo de Amor
que la. perseguía. sin dejarla punto
de reposo.
Empezó ponie1:1do tierra en medio,
viajando, para poner el hechizo que
sujeta al alma. á los lugares donde por primera vez se nos aparece
el Amor. Precaución inútil, tiempo
perdido, pues el pícaro rapaz se subió á la zaga del coche, se agazapó
bajo los cojines del tren,ya más adelante se deslizó en el saquillo de
mano, y, por último, en los bolsillo'! de la viajera.
En cada punto donde Eva. se detenía., sacaba. el Amor su cabecita.
maliciosa. y la decía con sonrisa picaresca y confidencia.):
-No me sepa.ro de ti. Vamos juntos.
Entonces Eva, que no se dormía,
mandó construir una altísima torre
bien resguardada con cubos, bastiones, fosos y contrufosos, defendida por fuertes guardias, y cerrada, día y noche, con rastrillos y
macizas puertas de roble, chapeadas y claveteadas de hierro. Pero
al abrir la ventana. una. noc:he que
se asomó agobiada de tedio, á mirar el campo y á gozar la apacible
y melancólica luz de la. luna, el rapaz se coló en la estación; y aun
cuando le expulsó de ella, colocó
rejas dobles con agudos pinchos y
se encarceló voluntaria.mente, sólo
consiguió Eva que el Amor entrase
por la.s hendiduras de la pared, por
los canalones del tejado 6 por el
agujero de la llave.

Cuando el noble león tomó posesión de sus dominios, pensó cuerdamente que le convendría casarse,
y llamando al águila viajera, le
dijo:
-Veloz mensajera: tú qne traspasas los montes y los ríos; tú que incansable te ciernes en las alturas y
desciendes rápida. por los valles
llevada por el viento de tus potentes alas, recorre todas las regiones
de mis estados. lasque se extienden
al levante y que el sol alumbra con
la púrpura de las alboradas, las
que en el brumoso poniente baña.o
sus playas en el verde océano, las
que se envuelven en las melancólicas nieblas del helado Norte y las
que el sol radiante del mediodía
· alumbra con su rayo abrasador, y
avisa. á mis súbditos que el rey ofrece su mano á la. joven que posea la
más bella de las virtudes.
Y el águila hendió los afres esparciendo la buena nueva.
Y vinieron la cigüeña., desde las
remotas llaouri.s del oriente; lagolondrina, desde los países abrasados por el sol de los trópicos; la
alondra, desde las regiones que se
envuelven en el manto delas nieblas
invernales, y dejaron los bosques y
los valles la corneja, la urraca., la
paloma . ... . .
Y una vez en presencia del noble
león, empezaron á exponer sus respectivas virtudes.
-Yo-dijo la. cigüeíia-oo puedo
menos de declarar que la virtud ddmioante en mí es la. bondad. Ese
sentimiento delicado que es la base
de los afectos más puros y ca.paz
por sí solo de remediar todos los
males de la humanidad, lo poseo en
alto grado y gobierna todas las acciones de mi vida. Es ésa, pues, la
virtud que me vanaglorio de poseer.
-El desinterés es mi mejor cualidad-continuó la a.loodra;-creo que
es la virtud de más precio, y si ella
fuese la. norma de las gentes, como
lo es mía, el mundo sería feliz.
-No lo creo yo así-interrumpió
la golondrioa;-yo opino que la. grao
virtud es la sinceridad [ virtud que
yo poseo, por ciertoJ, y si ella. fuese cultivada por la humanidad, to·
dos vivida.o contentos de sí mismos
y satisfechos de sus semejantes.
-Sobre todas esas virtudes hay
una muy principal que ustedes han
olvidado-dijo la comeja;-bablo
de la inteligencia. Si ustedes poseyeran esa. virtud en un grado tan
a}to como yo la poseo, se encont~anan dotadas de todas las otras virtudes, y juzgada.o con altura. todi.s
las cosas; es, á mi parecer, la. mejor virtud, la virtud de las vfrtu.des.
Y siguiendo este tono, el resto de
la asamblea continuó hablando de ~:X::X:X::X::JCX::X::X:::X::JCX::X::X::X::XCC:X::X:X::XC~~X~~~~X::X:X:::X::JCX::X::X:::X::JCX::X::X::::&gt;
sus respectivas virtudes y encomians.-Dos elegantes abrigos de otoño.
do su trascendencia.
-¿Y tú qué dices·t-preguntóle el
león á la. paloma, que hasta entonquejas?-respondió el rosal. -SinPero la paloma no contestó, porsu favor. No habló de sus virtudes,
ces no había hablado.
gular delicadeza la tuya. Sufres con
que era muda..
porque,
poseyéndolas
todas,
cr~yó
La blanca paloma bajó los ojos
calma que te manchen con la suela
inútil
elogiarlas,
llevada
por
el
msJULIO
F.
Rm;L.
Y permaneció callada.
del calzado, y te ofende que caigan
tinto general de las gentes, que ol-¡ Bienl-dijo el león- la. cigüeña
sobre ti hojas de rosa. delicadas y
vidan
sus
propias
virtudes
p~ra
habló de su bondad; la golondrina.
aromáticas.
alabarse de las que les faltan. EhJo,
de su sinceridad; la alondra, de su
ta
falsa
dtllcadtza
pues
por
esposa
á
la.
paloma,.
porJOSÉ F. BREMÓN,
desinterés, y siguiendo el mismo
que 'su mayor virtud es la discrerumbo, los demás han alabado sus
ción, virtud que reasume todas las
-¡Sucio! ¿no ves que m~ estás
respectivas virtudes, abundando en
manchando y me pones perd1da.?luengos elogios para consigo misotras.
~
1 a le
1
y
dirigiéndose
,.
a
pa
om
•
djjo al rosal la. calle enarenada. de
mos. Onicameote la. paloma,llevada
dijo:
J
í
por su discreción, ha. dejado de haun jardín.
-¿No
es
verdad,
pa
om~
m
a,
-¿No te pisan las gentes y no te
cer su apología., y esto, lejos de ser
que
piensas
del
mismo
modo.
un mal para ella, habla mucho en

--

y de su boca. purpúrea, risueña aún,
de entre la doble sarta de pií'loues
mondados de sus dientes, salía un
soplo aromático, igual, puro. Sus
azules pupilas entreabiertas y hú·
medas, cooservalJan la languidez
dichosa tle sus últimos instantes; y .
plegadas soore su cuerpo de heléoi·
cas proporciones, sus alas colorde
rosa. parecían pétalos a1Tancados.
ll:va. notó ganas de llorar .. . .. No
había remedio: tenía que asesinarle
si quería vivir digna., respetada,
libre..... Y cerra.nao los ojos para
no ver al muchacho, apretó las manos enérgicamente, largo, largo
tiempo, -horrorizada del estertor
que oía, del quejido sordo y Júgu•
bre exhalado por el Amor agoni•
zaote.
Al fin Eva soltó á su víctima y la
contempló... El Amor estaba muer~
to, tan muerto como mi abuela: 01
respiraba. ni se rebullfa.
Y al punto mismo que se cercio·
raba de esto, la asesina percibió uo
dolor terrible, extraí'lo, ioexplica·
ble; algo como una. ola de sangre
que ascendía á su cerebro, y como
un arco de hierro que comprimía
gradualmente su pecho, asfixiándo·
la. Comprendía lo que sucedía ... •
El Amor, á quien creía tener eo
brazos, estaba más adentro, en su
mismo corazón, y Eva, al asesinar·
le, se había sutcidado.
EM1LIA PARDO BAZÁN.

4.-Veatldos de l,1 eatacl6n

Domingo 27 de Septiembre ,de 1903.

ta más \11rtuosa

fi:

El Jlmor asesinado

EL MUNDO ILUSTRADO

=

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 13, Septiembre 27</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Estatua del maestro</name>
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                    <text>Domingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

boga.res, dignos émulos de los de
la. Eda.d de Oro, en los que en otro
tiempo no se acaparaban tesoros
ruines y se pensaba más cuerdamente en lo que somos, despojados
del aliento vital que nos anima.
Los ignorantes -á 1 o menosde las épocas bárbaras que pasaron, discurrían con criterio más
espiritualista; pensaban en la muerte, y temblaban ante la. idea de ser
sorprendidos por ella 1 rindiendo
culto imouro al escándalo, á la avaricia. ó al crimen!
J. SANTIAGO E_$PINOSA [CIIILENO].

SE M0RIA..... .
En la tarde silente
Se moría la hermosa
Y su voz dolorosa.
En l a tarde expiró ..... .
Como Belkiss murieote,
Con su voz cadenciosa.,
Ella., en rima harmoniosa,
Su agonía. cantó :
&lt;La. tristeza. me mata
Cual veneno sutil.
Y a. no soy la. gentil
Que a.doró el amador.
Por mi faz de mar.fil
Tristes perl as desata
El recuerdo: la. grata.
Embriaguez de mi amor.

¡Oh mi amado! la muerte
Me acaricia , bien mío ....
Y a. siento el roce frío
De la sierpe . .. . Amor! ven!
Baña helado rocío
Mi floral cuerpo inerte .. ..
Ven; con tu brazo fuerte
La caricia detén!
Oh amado! cuán leja.na
La hora, dulce hora
En que con luz de aut·ora
Amor me iluminó.
Oía. en la. mañana
Mucha fibra. sonora
Y en el lecho de F,ora
Mi a.lma virgen vibt·ó.
En la selva florida.
Decía Primavera
La. cadencia. primera
Del a.mor de su Abril.
Campo de lirios era
Mi a.lbo seno; mi vida,
Dulce fuente impelida
Por tu aliento sutil.

8.-Sombrero de la estación.

Y su voz dolorosa.
En la ta1·de expiró ....
Y cual Belkiss muriente,
Con su voz cadenciosa,
Ella, en rima. harmoniosa,
Su agonía cantó.
:J. t. Jlrttaza ea1atrua.

Fábulas en prosa
El tUtrPO y la sombra
El cuerpo estaba muy disgustado
de la compai'lía de la. sombra. Caminaba hacia el sol, y la sombra le
seguía; volvía la. espalda al sol
cuando andaba, y la. sombra iba delante. Se paraba, y la sombra taro-

bién se detenía. U o día no pudo más
y dijo á la sombra con tono descortés:
-Retírate de una vez. Quiero estar solo.
-Nopuedodejarte; tengo obligación de ir contigo donde vayas.
-Me retiraré de ti.
-No lo conseguirás; soy tu compai'lera de cadena en este mundo.
-Saldré a.l sol cuando éste caiga
sobre mí verticalmente desde el cenit.
-Y estaré bajo tus plantas.
-Pasearé siempre en el crepúsculo.
-Yteseguirédisimuladamente en
la penumbra.
-Cerraré de noche mis puertas y
ventanas y no encenderé luz en mi
alcoba.
-Entonces serás mío por completo y te estrecharé tan íntimamente,
que no habrá un solo punto de tus
formas libres de mi abrazo.
-Mema.taré.
- Y me acostaré al lado de tu cadáver; y si te entierran, te envolveré en el sepulcro; y cuando exhumen tus restos, me dividiré en tantas
partes como ellos; y rodaré con tu
cráneo y haré guardia á tus últimos
despojos mientras existan sobre la
tierra..
-¿Y mi alma?
-Esa te abandonará para irse al
mundo de la luz; tú eres esclavo de
la sombra.

CAUSAS Y EFECTOS.
Cuando dormida
te contemplaba,
y tu albo seno
se levantaba,
fiel testimonio
de vida cierta,
decía yo triste:
-¿Si estará muerta? ... .
Fúnebre lecho
alzóse un día.
Allí arrojada
te vi, alma mía!

f·-~Siii¡-;E,:,·¡¡·¡joR··¡u;A··
ADenver, ;Kansas Cíly, St. Louis, Chicago, 1'ew York,
San Francisco y Los Angeles

Como níveos corderos,
Revestidos de flores,
Bebieron tus amores
Agua de rosa. y miel.
Y y a. sin sed ni ardores,
Al perderse ligeros,
Sus balidos postreros
Me decían: es él! ....

:J. s. dt eastro.
OJOS NEGROS
Ojos negros como el broche
De una noche singular
Ojos de color de noche'·
Ojos donde hay un der~oche
De lumbre crepuscular.
Ojos de mirar ardientes
C~ya. pupila enamora:
ÜJOS tao resplandecientes
Cual l_as luces refulgentes
De pr1mavPral aurora.
Color de ébano, luz clara·
Red de pestañas oscuras '
C~mo mi amor las soñara,
ÜJOS de luz que eclipsara
A la luz de las alturas.
Ojos que brillan airados
En fondo color de Za.Ha
Por l~s que están enojados
Los OJOS enamorados
De las vírgenes de Italia.
Ojos cuya. lumbre ciega
Cuya luz que en amorbafta
Y a\ o:iás altiv~ doblega,
Env1d1a la muJer griega
Y las mujeres de España.
Miradme, ojos hechiceros
Y dadme así la. fortuna
'
Negros ojos altaneros '
Ojos que sois dos luce~os
En una. noche de luna!
MEANY Y MEANY.

ESCARLATA
Ayer, cuando el crepúsculo moría
y PI cielo, lentamente
'
de luminosos astros se cubría
los recuerdos cantaron en mi m'eote
Y queriendo soñar, de mi ventana'
trémulo cas~, descorrí el postigo, '
y evoqué m1 ventura. ta.o lej ana,
que no me a.legra., porgue está .contigo!

Un rayo del crepúsculo, indiscret.o,
llegó basta mí, como si así quisiera
revelar á mi espíritu el secreto
de un muerto amor . . ..
y tan hermoso era,
que atónito quedóse y deslumbrado
mi corazón, que al evocarte á. solas,
se halló súbitamente iluminado,
como si en él se hubiese deshojado
un ramo de encendidas amapolas!.
JUAN DUZÁN.

EL TEST AMENTO

Dtt 11.mo. sr. Jlriobts,o 'fttbal.
Los bienes fueron valuados
en $125,000

Y, enferma de tristeza,
En mi lenta agonía
Cual pebete encendía
Pa.ra. ti el corazón. . .
Y vida., a.lma y belleza
Mi fiebre te ofrecía. ....
¡Ta.l fué la. ofrenda mía
Oh! mi rey Sa.lomóu!&gt;

La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.

•••
Y en la tarde silente
Se moría. la. hermosa

México, D. F. , julio 8.
«Hace más de veinte afios»-escribe el Dr. Francisco F. Huacuja- «que uso la Emulsi6n de Scott
de aceite de hígado de bacalao
con hipofosfitos de cal y de sosa,
y nunca ha dejado de darme mag11íficos resultados, tanto en enfermos escrofulosos, como en los
tuberculosos. Sobre todo, en los
niíios pequeños hago uso de tan
buena preparaci6n, por ver la facilidad con que éstos la captan,
llegándola á tomar hasta con deleite, y he visto que lloran cuando no se les da más cantidad.
«En cuanto á su aspecto como
preparaci6n farmacéutica»-termina el Dr. Huacuja, - «me párece
inmejorable, pues es la Emulsi6n
mejor preparada que conozco.,,

Besé tus labios
conchas de hiel~
Y exclamé ufano····
- ¡Duerme!. .. . y~·~elo.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados U nidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ft,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FA.RNSWORTB.-Agente General.
ta. San Franolaoa* Núm. 8 1 Wltbc/001

a. F.

································~

nace pocos ~,as que se practicó la
apertura del testamento del Ilustrlslmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeebU
en la ciudad de Chlcago, Jlllnoll .
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 ll. cerca de $125,000 oro americano; y seg&lt;in el Inventarlo que se b&amp;
publicado, los bienes que dej6 fueron
como sigue:
Dos p611za.s de "La l\lu.
tua,' ' Compo.llfa de Se•
guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulo.dos sobre una de las pólizas
9,329 oro.
Ot ra póliza de seguro. . . 14,W0 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos . . . . . . . . 37,000 oro.
Ent re las d'lsposlclones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, señorita Kate ~'eeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro ;
ll. la sellora Ana A. Feehan, viuda del
seiior doctor Eduardo L. Feeban, ber•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo ; ll. la Academia de San Patricio de Cblcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalloa,
$10,000 oro de la llltlma póliza; A la
escuela ' 'Santa Maria'' de ensellaoza
práctica para varones, de Feebanvllle,
Jlllnols, que era la lnstltucl6n por la
que mlis se Interesaba el selior Arzobispo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la llltlma p6Jlza.

1.-Colección de trajes de visita, paseo y casa.

Do:mingo 4 de Octubre ele 1903.

�Domingo 4 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de 1903.

CELIA
I
Celia. era una preciosa muchacha.,
rubia como el oro, que traba.jaba
para vivir, consagra.da. á la. elaboración de flores artificiales.
Huérfana. de padre y madre, cuantos la veían se enamoraban de ella.
Dos hombres la amaban, al parecer, con delirio: un poeta, llamado Fabio, y un oficial del ejército,
llamado Esteban. Aunque rivales,
los dos es~aban unidos por una
amistad fraternal.
Uno y otl'o vivían en la misma
casa que Celia; el poeta en el cuarto
de encima, y en el de abajo el oficial. La habitación de Celia estaba en el piso tercero, la. de Fabio
en el cuarto y la de Esteban en el
segundo.
El principal estaba ocupa.do por
un banquero entrado en a.fios, llamado Isaac Góldsmith, un judío
muy feo, panzudo y nada. simpático, que también estaba enamora.do
de Celia, á la que nunca había dirigido la palabra..
La muchacha se reía de su fealdad, de su vientre y de sus gafas
de oro.
II

EL MUNDO ILUSTRADO

· vez. Ustedes dos me aman, y 'i!eseo
decidirme por el uno ó por el otro,
á fin de otorgar mi blanca mano al
preferido. Mafia.na. comeré con uno
de ustedes en el domicilio del elegido.
Los dos palidecieron, y Celia prosiguió en estos términos:
-No tengo motivo alguno que
me induzca á. pt•eferir á Fa.bio ó á
Esteban, pues los dos me son igualmente simpáticos. A ustedes toca
decidir. Que ca.da cua.l baga valer
sus derechos y pinte su pasión del
mejor modo que pueda. See;ún la
elocuencia. de que ustedes hayan
hecho gala en la carta &lt;¡ue han de
dirigirme á la hora de comer, subiré á casa de Fabio ó bajaré á casa
de Esteban. Hasta ese momento no
podré concederles la entrevista. que
de mí solicitan. Mafia.na tempra·
nito me enviarán ustedes sus car·
tas. Las leeré y resolveré lo que
mejor me parezca.
Acto continuo se retiró Celia á
su habitación, dejando estupefactos
al poeta y al militar.
IV
Fa.bio y Esteban se dirigieron á
sus respectivos cuartos y se pasaron toda la noche esr-ribiendo.
Emborronaron infinidad de
pliegos de papel, sobre todo
Fabio, el cual hizo un con-

sumo extraordinario de dicho ar·
tículo.
Al día siguiente, en el momento
en que Celia salía de su habitación,
encontró junto á su puerta al poeta, el cual le entregó su carta sin
decir una palabra y se alejó precipitadamente.
El documento consistía. en una
interminable t irada de versos, de
la. que renunciamos á. dar una idea
á nuestros lectores.

ta., retiróse el militar sin proferi
una sola palabra..
r
VI
. En el Ill:omento en que la. florista.
iba á. sa.hr á la. calle, l a. portera
entregó á Celia. una tercera carta
No es posible describir la. ansia'
dad horrible con que pasaron ei
día Fabio y Esteban.
A las seis de la tarde salieron de

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Celia se levantaba diariamente
á. las seis y media. de la maña.na. y
á las siete salía á entregar sus flores á. sus aristocráticas parroquia.nas. A las nueve regresaba á. su
domicilio, donde traba.jaba hasta
la hora de comer.
Había conocido á Fa.bio y á ll,steba.n al subir ó bajar la escalera
y allí se entretenía á veces hablan:
do con ellos. Al fin el poeta y el
~ficial le declara.ron su amor, y Ceha les escu?hó á. los dos con igual
compla.cena1a.. Los tres llega.ron á
ser muy buenos amigos. ·
Pero no se podía averiguar si prefería á. Fabio
ó á Esteban. Y hasta
es posible que no lo supiera ella misma.
Los dos la esperaban
á su regreso, bajando
de su casa el poeta y
subiendo algunos escalones el oficial.
Charlaban un rato con
ella., y una. vez terminada la estrevista, cada
cual se dirigía á su respectivo domicilio.
Fabio decía para sí:
-Me parece que está
más amableconmigoque
con Esteban, Sin embargo, no debo fiarme
de él.
Y Esteban, por su parte, pensaba.:
-Creo que me prefiere á Fa.bio. No obstante, debo estar muy sobre.aviso.
En realidad, Celia se
había mantenido en el
fiel de la balanza. con
r especto á sus dos a.doradores, si bien semostraba algo más complaciente con el poeta que
con el oficial.
III
A veces, cuando el militar había cobra.do su
paga., cuando el poeta
había recibido el importe de sus versos y cuando la. florista había. tenido un buen ingreso,
comían juntos los tres,
siempre en casa de Ce-

3.-Vesti dos de casa y visita.

2, -TraJes de reuni6n.

lia..

A pesar de las respetuosas súplicas de Fa.bio y de Esteban, jamás
consintió Celia en comer sola.mente con
uno de ellos.
Un día. le dijeron
los dos galanes:
- ¿Quiereusted,Celia, que comamos maña.na. juntos?
La florista. guardó
silencio durante un
rato, y después dijo:
-Acabemos de una.

V

A los pocos momentos en contró la florista. en la.escalera. á Esteban, el cual, á su
vez, le entregó la consabida.
carta, que, escrita. en prosa
formaba. nota.ble contras~
con la poética. misiva de Fa.bio. Pero Esteban había agregado á su carta. un precioso
ramo de flores.
Celia. cogió el ramo y la.
carta., y lo mismo que el poe-

•

sus respectivas habitaciones y , por
primera. vez en su vida, se cruzó en·
tre ellos una. mirada de odio.
Al poco tiempo se presentó Celia.,
elegantísima.mente vestida. Los dos
enamorados se dirigieron hacia.
ella.
-¿Qué ha resuelto usted ?-la pre·
gunta.ron los dos á la. vez con acen·
to tembloroso.
-Sus versos, amigo Fa.bio-con·
testó Celia-son bellísimos, por más
que yo no entienda. el lenguaje que
usted emplea. Sus rosas, amigo

Esteba n, son una preciosidad; pero
su estilo no me ha gustado ni me
han convencido sus razonamientos.
Por consiguiente, no puedo elegir
entre ustedes.
-¿Pues á dónde va usted, vestida.
de ese modo?
.-A casa de una persona que tam·
b1én me ha escrito esta mañana,
proponiéndome si quiero ser su es·
posa.
Celia enseñó á sus dos a.dorado·
res la. carta en cuestión y les hizo

leer la firma del banquero Isaac
Góldsmitb.
Fabio y Esteban inclina.ron la ca•
beza. sin decir una palabra., Y ~ lia. bajó lentamente la esca.lera. sm
volver siquiera l a cabeza..
J.UIS GRAMONT.

FELINA
Del diván donde reposa.
Mi gatita pendenciera.,
En actitud belicosa.
Se ls.nza, ura.íl.a. y ligera,
Tras la frágil mariposa.;
La a.ceoha., se acerca luego,
Pa.,ra. inspirarla confianza,
Paso á paso, con sosiego;
Al .fin sobre ella se Jaeza
Y se hace que no la alcanza.,
Por que no se a.cabe el juego.

O si a.ca.so, por cautela,
Le da. con mucho cuidado
Un golpe que no le duela,
Y el insectillo, asustado,
Bate sus a.las y vuela ....

¡Mariposa., ten prudencia:
Ve que hay gatitas muy malas;
Lo digo por experiencia.,
Y habrá alguna, sin conciencia.,
Que te destroce las alas .... !
FÉLIX CALLEJAS.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 4 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de 1903.

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4.- Traje de casa y paseo.

ta Pluma, la mano y la fabtza
No recuerdo en qué lugar,
ni á qué fin ni en qué ocasión
se b ailaron en un rincón,
'
reunidas al azar,
mm pluma muy usada,
pot· el sarro ennegrecida,
una mano desprendida
y una cabeza cortada.
Comprarlas quiso un inglés
y á verlas se aproximó
y pensativo quedó
'
oyendo hablar á las tres.
En su cartera apuntando
fué sus frases una á una;
cartera que, el tiempo andando
á_ mí llegó por fortuna,
'
srn saber cómo ni cuándo.
LA PLUMA

-Olvidada duermo aquí;
pero aunque en el polvo estoy
no me quita lo que soy
'
la gloria de lo que fuí.
Yo la historia enriquecí
los misterios aclaré,
'
las luces multipliqué,
y de la. nada en lo obscuro
brotaron á mi conjuro
amor, entusiasmo y fe.
LA JIIANO

-Mucho te enorgulleciste
y yo tu poder no acato,
que sólo de mi mandato
dócil instrumento fuiste
y de mí marchaste en pos.
¿Quién vale más de las dos?
¿Cuál debe ser más sagrada?

;.La pluma por mi guiada
ó yo movida por Dios. '
LA CABEZA

-Callad, vuestro orgullo vano
yo desharé como espuma:
¿.Qué fuera srn mí la pluma?
;.9né, sin mí, fuera la mauo,
srn el soplo soberano
del genio que alienta en mí?
¿A_qué vinierais aquí?
¿,Oibfmtarais, ni aun delejos
d~ mis glorias los reflejos
'
DI la ventura que os dí"?
EL INGLÉS

-Dice la cabeza bien
Y sus razones son grav~s
que µ.lumas tienen las av~s
Y el cerdo manos también.
pe!'º cabe~a en que ardiente
brille del rngenio el sol
¿qui~n la tiene? ¿Mucb~ gente?
Los rngleses sola.mente
Y acaso algún español'.
Lector, quienquiera. que seas
de cuantas cabezas veas
'
pocas hallarás vacías· '
pero diez tienen ideas '
Y noventa, tonterías. '
EDUARDO DEL PALACIO.

[a Uida dd Ocio
Qué dichoso destino
el del mortal que de seguir no cura.
el mundano camino
Y que labrar procUJ!a
•
un templo solitario á su ventura'.
Que mira indife1·ente
cuant? le cei·ca en el esquivo snelo
que DI honda pena siente
'
por el extraño duelo
ni en el ajeno bien h¡lla consuelo.
_¿(;lué aguardo yo del mundo
v~vien~o loco entre su ruido ~ao-o
st á mt anhelo profundo
"' '
ha d_e ofrecer en pago
glorias fugaces 6 mentido halago?
¡Oh blanda, ociosa vida'
IBh tresagio del goce de ~tra esfe
ama. combatida
ra'
torna por vez postrera
·
á tu lado de calma placentera.
. No vana ciencia quiero,
~i dó se oculta el bien al cabo ianoG9-ué más saber espero
"ro·
si sé que l .. que adoro
'
de amores para- mí guarda un tesoro?
Uno luche y padezca
·
en pes corriendo del laurel ansiado·
ora el otro encanezca
'
c_o n e~ peso abrumado
hsonJero, más grave, del Estado.
Aquel lea y maldiga.
e1 libro que su duda no resuelve
6 el curso al astro siga
'
que al horizonte vuelve
ó quiera el velo alzar que á Dios
envuelve.

Consúmanse estudiando
Y en vigilia. tenaz les baile el día·

Y yo en el sueño blando

'
pase la noche fría
reclinado en tu seno, Laura. mía.
Despiérteme tu beso
cua.nd o ~l cenit el sol haya subido,
Y, de ocio en el exceso
ele tu cintura asido
'
vay ª á sentarme en el cojín mullido .
Allí apure, delante
ªi
l_a. alta estufa, entre abriaad a ro•
e hco1· excitante
"'
pa

que e~ la chinesca copa
'
el Asia ofrece á la gastada Europa.
Y dé al aura liviana
por que á las horas á 'volar coad·
la planta americana
yuvl',
que en amorosa. nub¡,
á figurar las esperanzas sube.
5.- Variada colección de trajes de paseo.

Así trascurra el día
Y otro venga con él sie:npre conteo·

téngase su alegría,
to:
no entera,, el que, sediento,
en el festín se arroja tur bulento.
Yo_ libre de pesa.res,
e~ ocio adoro en plácido retir o
srn .ambición ni azares,
'
Y. aire puro respiro
srn exhalar ponzoña en mi suspiro.
Y cuando el mundo rueda
e°: n~gro torbellino de rencores,
m1 vida ociosa. y leda
·
huy a, Laura., entre llores,
ocupada tan sólo en tus amores.
EUGENIO SELLÉ~.

ta rdorma dd traj~ Jtm~nino
Pocas cosas hay que cambien con
más frecuencia que las modas de los
trajes femeninos, y, sin embargo,
en virtud de un fenómeno bastante
inexplicable, ca.da creación nueva
de esta moda se impone inmediata•
mente á nuestros ojos. Hoy día,
cl!'si no se puede creer que baya habido un tiempo en que el miriñaque
Y otros accesorios por el estilo pa•
r ecían indispensables; 6, para no
remontarnos tan lejos, que la cho·
carrera invención de los tontillos
h aya sido aceptada, hace veinte
años, por la generalidad de las ele·

gantes. Con casi todos los detalles
del traje femenino pasa. lo mismo:
son efímeros, y, mientras duran,
uno los creería. eternos. Ha.y algo
de lo ridículo, de lo imposible, en
la. moda de ayer y en la de mañana¡
hay una especie de necesidad en la
moda. de hoy.
No se debe perder de vista esta
doble observación cuando se quie·
ra.n presagiar los cambios que el
porvenir ha. de imponer al traje de
las mujeres. Prepárense ustedes
para aguant~r protestas, y también
burlas, si se les ocurre insinuar
que una pieza dada de la. vestimen·
ta actual ha de llegará abolirse un
día, ó á transformarse radica.lmen·

te. Un escritor a.migo pasó por esto
no ha mucho. Dedicó á estas roo'.
destas profecías un capítulo entero
de un libro que apareció el afio pa·
sado. Al final de ese capítulo el
autor llegaba á la hipótesis de 'un
vestido más holgado, más sencillo,
más uniforme .... Pueden imaainar·
se ustedes si recibiría. el hombre
cartas en las que se le bacía saber
que no entendía. jota de la. cuestión,
que estaba divagando.
Ahora bien: no ha transcurrido
aún un año Jesde entonces, y ya se
nos dice que la. reforma del traje
femenino está en vías de realizarse
en casi todos los países del Norte...
¿Se sonríen ustedes? ¿No creen que

las mod1:,,s holandesas lleguen á im·
ponerse en París? ¡Tengan cuidado!
Ha caído en mis manos un la.rao
artículo reciente, de una. de las p:rsonas más calificadas para. hablar
seria.mente de cintas y de moños 1 de
Mme. de Broutelles: no se trata a.b·
solutamente de copiar costumbres
de La_ Haya. ó de Dresde; se nos
anuncia, se nos demuestra un &lt;tra·
je reforma&gt; nacional, bien francés,
un traje reforma refinado, traído á
f'.arís. Croquis, patrones, comenta•
rios, na.da falta .... La sobria ves·
timenta del porvenir aparece allí al
lado, frente á frente, de los famosos
trajes modernos de Mlles. Toutáin,
Lender, Adiny .... Y esta intrusión

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 14, Octubre 4</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de _1903.

EL STRADIVARIUS
I
Mr. Lebonnat'd, primer violín en
los conciertos del Conse1·vatorio, se
dirigía cierta maíl.ana á casa, de su
bija Ana, casada con 1fr. Deroy,
modesto empleado de Hacienda, en
busca de noticias de su nietecita
Paulina.
La niña, preciosa criatura de seis
años estaba enferma bacía dos meses. devorada por la anemia.
Cuando Mr. Lebonnard hubo llegado al quinto piso de la casa del
bulevar Aragó, donde vivía su
bija, se detuvo para tomar aliento
antes de ll&lt;\mar, y se quedó dolorosamente impresionado al oír la
voz del médico:
-Ya sabe usted, señor, lo que
le tengo dicho. Esa nil'ia se marchita en el clima de París, y necesita mucbc; aire y mucho sol. Lo
mejor sería llevarla al Mediodía,
á Niza .... Con que pasara dos meses á las orillas del mar, estaba
completamente curada. Es preciso
que á toda costa bagan ustedes un
sacrificio. De lo contrario, no res pondo de la niña.
Salió el médico, y acto continuo
entró Mr. Lebonnard.
-¡Conque, según parece, eso anda mal!-dijo el abuelo de Paulina.
-¡Vaya con tu médico! Habla de
ir á Niza., como si se tratara de ir
á un pueblo de las inmediaciones
de París! ¡Todos son lo mismo!
Francamente, los médicos no deberían asistir más que á príncipes
rusos y á tenores italianos. Voy á
ve1· á Paulina y vuelvo en seguida.
Tengo que decfrte una cosa muy curiosa.

II
Mr. Lebonnard estaba en la sala
sentado junto á Mad. Deroy, y hablaba con animación:
-Figú r ate, hija mía, que días
atrás recibí la visita de un inglés
que deseaba. comprarme .... ¿qué
dirías? .... ¡nada menos que mi
violín, mi Stradivarius! .. Me ofrecía por él diez mil francos! Le desp.:,dí diciéndole: &lt;Aunque llenara
usted esta habitación de guineas y
de medias coronas con la efigie de
Su Majestad la Reina Victoria, no
le daría mi violín, esa joya fabricada en 1102, en Cremona, por el
propio Antonio Stradiva.rius.
-Ya veo la escena-dijo Ana,
sonriéndose melancólicamente. ¡Aviado estaba el inglés con un fanático como tú! Aunque te ofrecieran las minas de Golconda, no te
desprenderías de tu violín.
-¡Pues es clar o! Pero son 1-as
tres y tengo que irme al ensayo.
Recuerdos á tu marido y cuida mucho á Paulina. El domingo vend1·é
á almorzar con vosotros y traeré
una langosta. ¡Vaya, adiós, hija
, 1
mia
.....
Y uniendo la acción á la pal abra,
Mr. Lebonnard, todavía muy ágil,
á pesa1· de sus sesenta y cinco años,
bajó á toda prisa la escalera, temeroso de faltar al cumplimiento de
su deber.

8.-Modelo de pint ura y tejido.

inducirle á que se desprendiera de
aquel objeto maravi;loso y extraordinario que constituía todas las
ilusiones del anciano.
Y la desventurada madre, persuadida de que era preciso renunciar á aquella espe1·anza, entrevista por un instante, dió rienda suelta á su llanto.

IV
Paulina no mejoraba; Mad . Deroy y su marido esLaban desolados.
Llegó el domingo y Mr. Lebonnard se presentó á la hora de almorzar.
Estaba, al parecer, muy contento, y antes de sentarse á la mesa
dijo á sus hijos:
-Vais á tratarme de gorrón. Os
había prometido una langosta y
no la traigo. Pero, en cambio, os
daré una noticia que va á colmaros
de alegría. Figuraos g ue se me ha
ocurrido la idea de que vendiendo
el Stradivarius, podría permitil'me

el lujo de pagar el viaje de Paulina á Niza.. Por consiguiente, con
el violín bajo el brazo,corrí en busca del inglés, á quien encontré en el
hotel Brístol. Y el asuntó marchó
á peñir de boca. Como el milord se
mostraba sorprendido por el brusco cambio operado en mí, saqué de
uno de los bolsillos de mi gabán el
retrato de Paulina y se lo enseñé.
«Caballero-le dije,-si le vendo á
usted el violín, es porque con el dinero que va usted á darme pienso
salvar la vida de mi nieta, cuyo
estado de salud exige un vi.aje al
Mediodía.&gt; ¿Y sabéis lo que me
contestó el demonio del inglés?
Pues bién, me miró cara á cara y
me contestó: &lt;Señor Lebonnard, no
soy tan mala persona como pudiera usted suponer. Hagamos el trato que voy á proponerle. Le regalo á usted cinco mil francos, con
una condición. Tiene usted sesenta y cinco años, y yo treinta y cuatro. Lógicamente se moriI-á usted
antes que yo. Si, como espero, me
precede usted en el otro mundo, be-

Toluca, M:éx., agosto 21.
La Presidencia del ConsPjo Huperior de Salubridad de T oluca
Esta.do de l\Iéxico, ocupad a po~
e~ Dr. Juan N. Campos, revistió,
sm duda, de peso, autorización é
interés á las siguientes pa labras
firmadas por ese facultativo:
"Con buen éxito y en gran escala he venido haciendo uso durante muchos años de la excelente preparací6n denominada Emulsi6n de Scott, notando que en
muchas enfermedades, como en
la tuberculosis, escr6fula, etc., y
sobre todo en la infancia, da resultados superiores á los qu e se
obtendrían con cualquier a otra
preparaci6n de su género.»

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de N ueva York.
Ilace pocos u1as que se practicó la
apertura del testamento del I lustrlslmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feeban
en la ciudad de Cblcago, Illinols .
La fortuna del distinguido prelado ascendió ll. cerca de $125,000 oro ame·
ricano; y segñn el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejó !ueroo
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compaiíla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . ~ r;o,ooo oro.
Dividendos acumulados so!l,3:!!J oro.
bre una de las pólizas
Otra póliza de seguro. . . 14,vvO oro.
Aceioues en efectivo y en
Bancos . . . . . 'r" . 117,000 oro.

♦
♦
Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Esta.dos Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSW0RTB.-Agente General.

ta. Ban F,-anol•oo, llflm. B, Wltbc/oo,

a. F .

································~

á r iesgo de hacer suponer al otro
que sus argumentos son incontestables. Naturalmente, este silencio
tiene que ser cortés, discreto, no el
silencio odioso de los matrimonios
mal avenidos, que es un silencio de
disgusto y aborrecimiento. Pero si
el marido y la mujer son de genio
vivo y no pueden evitar las discusiones acaloradas, entonces deben
ponerles término inmediatamente;
auu más: deben separarse é ir, él á
fumar un cigarro en la biblioteca ó
en el jardín, ella á tocar el piano ó
á segui1· una novela., hasta que am·
bos hayan olvidado toda la cuestión.
Un error en que incurren muchos
casados, es evitar toda conversación sobre asuntos de dinero. Pero
ni la pareja más eni,.morada puede
vivir sólo de amor y del aire que
respira; no es dado á todas ellas,

Un solo agravio puede destruir
una larga a.mistad, á semejanza de
una cadena que para romperse Je
basta con que se le quiebre un eslabón.

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzobispo fttbn.

1

r

AUGUSTO FAURE.

EL TEST AMENTO

III
Madame Deroy pensaba que con
los t1·es mil francos de sueldo de su
marido y las pocas economías que
había en la casa, no era posible enviar á Paulina á Niza.
Había que renuncia1· á semejantt&gt;
propósito.
Y la pobre mad1·e se echó á llorar, en la creencia de que su adornda hija moriría quizás ¡.ior falta
de un rayo de sol.
De pronto se estremeció.
La historia del Stradivarius oprimía su pensamiento. Aquellos diez
mil francos ofrecidos por el inglés
á Mr. Lebonnard, eran una tabla
de salvación. Significaba.o el viaje
de Paulina á Niza. ¡Diez mil francos! Indudablemente, el inglés debía estar loco; pe1·0 aquella demencia bienhechora podía salvar la vida de su hija.
Sí, pero•. ,. ¿se preshría :M.r. Lebonnard á vender su violín? En su
pasión de artista y dominado por
su fanatismo, no habría medio de

redo el Stradivarius, que me legará usted en ~u te.staID:ento. En el
caso contr~rio, mis exigencias quedan destruidas por sí m ismas · se
queda usted con los cinco mil f; anco.s, con la obligación de tocar en
mis funerales el &lt;Ave María&gt; de
nuestro di vinolGounod. ¿Le conviene á usted el trato?&gt;
¡Vaya una pregunta! Como podéis figuraros, inmediatamente quedó a1·rreglado el asunto.
Madame Deroy estaba loca de
alegría.
-Y:-afiadió ~r. Lebonnard con
ID:ªh.c10sa sonrisa-tengo la conv1cc1ón de que be hecho un excelente negocio y de que tocaré el &lt;Ave
María&gt; de Gounod, en el entierro
del inglés. Y ahora, hijos míos, á
la ~esa, porque tengo un hambre
ca.moa.
Después de almorzar haréis el
equipaje. Esta misma tarde me llevo á Paulina á Niza, y dentro de
dos ó tres meses os la devolveré
completamente curada. iA la mesa
hijos míos, á la mesa!
'

Ent1·e las d"isposlclones del senor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él basta sn
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro:
r, la seilora Ana A. Feeban, viuda del
señor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del seilor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y i5,000 oro en
efectivo ; A la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la Qltima póllza; A la
escuela • 'Santa Mar!a' ' de ensenanza
p~ctlca para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la lnstltuc!0n por la
que mlls se Interesaba el sef!or Arzobispo, se entregaron los $4,000 restantes de la 111tlma póliza.

Domingo 11 de Octubre de 1903.

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Rtfltxionts al azar
sobrt ti matrimonio
Hubo un tiempo, que yo mismo
recuerdo, en que, tanto los hombres
como las mujeres, usaban anillos
de compromiso. En mi opinión, esta costumbre era linda. El anillo
de compromiso deberían usarlo el
marido y la mujer, no sólo como recordativo constante de la fe jurada, sino ta.m bién como un talismá u;
debería se1· una joya querida, dada
al marido por la mujer, así como á
la. mujer por el marido, é imprimiendo en ella en uno y otro caso
un beso ardiente de amor.
El anillo ele compromiso es una
joya tan preciosa para las mujeres
amantes, que be sabido de algunas
que se enloquecie1·on al perderlo.
;,Cómo no ha de ser también inapreciable para el hombre que ama á su
mujer '?
Siem1ll'e que dos personas que
hacen vida común no son de la misma opinión ó del mismo gusto, tiene que haber concesiones por parte
del uno ó del otro ó de Jo contrario ocurrid u11 co~fiicto. En el lenguaje conyugal, «concesión&gt; equivale á «dc·ber&gt;. H ;, y que hacer coneesiones hasta en la co11versación
dia1·ia, y d, ben evitarse siempre, Y
con el mayor cuidado, las discusiones largas. Las discusiones son,~ o ,·
lo general. inútiles: nunca llevan el
convencinü~nto, y pueden hacer co1·rer á uno u11 grave riesgo: el de
que ¡,ierda el dominio de sí mismo.
Con el deseo vehemente de probar
que tiene razón, el hombre deja esc,apar palabras que después lamenta haber pronunciado, traiciona
P.e usamientos que siempre ha quer~do reserv a r, y cuando la discu sión termina, esas palabras quedan
Y el dafio está hecho.
En cuanto una discusión toma un
giro demasiado vivo, uno de los
dos debe tener bastante dominio de
sí para dejar de echar más leña al
fuego; debe quedarse callado, aun

1.

1.- Trajes de paseo y sombreros de la estaci6n.

sino á mu.v pocas, por cierto, el
gastar sin llevar cuenta. El marido y la mujer son dos amigos, dos
socios que deben reunirse constantemente en «petit comité&gt;, para tratar de todos los asuntos de interés
pecuniario y equilibrar su presupuesto de gastos é ingresos. Una
vez á l a semana, por lo menos, deben dedicar una hora á esto, mano
á mano, como dos grandes amigos.
De ese modo, con la confianza mutua, cada cual alentará al otro á
pensar en el porvenir, y poco tí. poco llegarán á encnntrarse en posesión del mícleo de una pequeña fortuna., que iní inspirándoles un interés cada vez mayor, y que un buen
día resultará ser, para sorpresa de
ambos, bastante abultada y productora de un interés que acrecienta conside1•ablemente la renta ele
que disponen.
Una mujer casada no debería
consentir nunca en recibir tanto á
la semana para los gastos domésticos, tanto al mes para sus vestidos,
y ser tratada, por decirlo así, como
un dependiente de su marido. Ella
es la que debería resol ver, teniendo
en cuenta la situación económica, si
puede permití rse comprarse dos
sombreros ó uno solo. Ni la i11clicación de esto, ni mucho menos la
orden, deberían partfr del marido,
sino de ella.
l\Ie gusta el sistema francés, en el
que el hombre consulta á la mujer
sobre todas las cuestiones importantes ele carácter económico, como
la inversión de los ahorros, etc.
Pero esto es porque, desde el día de
su casamieuto, el marido francés se
pone á instruir {L la mujer en los
detalles de su profesión ó negocio.
y en las especulaciones mejores y
más seguras de la época; y siempre
é inmediatamente la nombra su ministro de hacienda [en la masa del
pueblo, á lo menos]; y, no vacilo
absolutamente eu asegu1·arlo, por
eso la fortuna de Fran~ia es estable y sólida. En efecto, gracias
á la in fluencia de la m uje1·, las familias francesas han in ve1·tido su
dine1·0 en los títulos más seguros

�Domingo 11 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

del gobierno. En tanto que pul'den
trabajar, se contentan con un interés muy pequeño, con tal de tener
la seguridad completa. de que, cuando llegue el momento del descanso,
ese ci,.pital estará allí para sostenerlas, si no en la. opulencia, á lo
menos en la comodidad y en entera
independencia.
Cuando marido y mujer no tuvieran nada. mejor que hacer, deberían
entretenerse en idear toda clase de
planes para el porvenir, proyectando viajes á países remotos, haciendo castillos en el aire, suponiendo
que compran casas de campo, consultándose el uno al otro para resol ver cómo deben amueblarlas y
cómo van á disponer el terreno adyacente. Estos planes son como barricadas .... engañan el porvenir;
además, entretienen y nada cuestan. Y ¿,quién sabe? Quizá, entre
tantos, baya uno predilecto que se
pueda realizar positivamente. ¿Qué
sucede entonces? Los planes son
hermanos de las caricias; unos y
otras marchan de la mano; son los
placeres gratuitos de la dulce intimidad.
Los recién casados deberían evitar ser demasiado extremosos, no
sólo en público, sino también en privado, sobre todo durante los primeros años. Deberían tener siempre
presente que entran en el estado
matrimonial con cierto capital de
amor, y que no deben derrochar
ese capital, sino vivir de su interés
únicamente.
Hay parejas jóvenes que sienten
muy á menudo la necesidad de manifestar su amor con exageradas
pruebas de ternura, tales como la
de propinarse mutuamente nomb1·es
de pájaros ó de cuadrúpedos domésticos t·egalones, de cubrirse de besos y de darse palma.ditas en la cara. La exagerada frecuencia de estos actos produce una reacción, y á
menudo, una leve sensación de enervamiento que no debe1 ía r esultar
nunca de las caricias. Además, como esas manifestaciones exteriores
tienen que ir disminuyendo en número y fuerza, hay peligro de que
lleguen á convertirse entonces en
un signo ó prueba de decaimiento
del cariño.
En público, tales demostraciones
son ridículas y vulgares; ponen en
una situación molesta á los que las
presencian, y éstos sen ríen y se burlan, y basta dicen: &lt;Pronto se les
pasará&gt;.
MAXO'RELL.

Al contemplar tu ca.riño
tan helado y tan sin vida
pienso que flor trasplant~da
tiene las hojas marchitas.

~

CARTA DE UNA PARISIENSE
Jaldas cortas v ~1sos. - €uguas.- "t1seu«".
-modo dt componer ti cr«p6n lnglk

Permitidme que os hable de la
falda corta, porque es problema
siempre importante para una señora que va á encargar una falda á
su modista, un tt-aje debería decir,
porque la falda de vestir se hace
larga y eso no ofrece la menor duda.

2.-Trajes de paseo, peinado, sombrero y abrigo infantil.

Así, pues,la primera pregunta que
dirige la modista es ésta.:
-¿Quiere la falda corta.?
¿Que responderá? es un caso du·
doso, po1·que si la falda larga es
más linda, en cambio la corta es
mucho más cómoda para. llevar.
Sin embargo, no hay que ocultarlo: la falda corta ha dejado de ser
una excepción; se ve sin a.sombro
que mucho se usa en los trajes de
hilo que se llevan este verano.
Entendemos como corta la falda
que to:¡ue dos ó tres centímetros por
tierra; era, por lo demás, la longi·
tud corriente hace unos quince años
para todos los trajes y los de más
vestir.
Parece que se vuelve á ella suavemente. De todos modos, una señora algo gruesa, una mamá que
ya no es muy joven, no se singularizará adoptando esta longitud de
falda, porque se ve mucho más
corta aún, por ejemplo, la falda
que no pasa del tobillo y que es muy
cómoda para los largos paseos á
pie y para la vida activa al aire libre.
Pero ¿sabéis lo que es el refinamiento del refinamiento y que se
usa mucho actualmente?
Es tener dos faldas para cada traje: una muy larga, que se arrastra,
á la cual un corte algo complicado
ó una sobria. ornamentación da cierto refinamiento; otra, francamente corta, lisa, cuyo
único objeto debe ser dejar
la mayor libertad de movimientos.
La misma chaqueta ó el
mismo bolero sirven indiferentemente á las dos faldas. Y la ventaja resultante de esta combinación, es
real en las numerosas circusta.ncias en que se debe
limitar el equipaje a lo necesario sin viajar, no obs-

tante, c9mo turista de_sprendida. de
todo cU1dad9 de apanencia: al pas:i-r por tal ci~d:i,d, ha.y la obli a,ción de una v1s1ta, ó en tal hor[ el
recreo de algunas horas en el oasino; la falda corta es entonces reemplazada en el acto por la falda larga, que s~ pone generalmente sin
emplear t1em]?O en cambiar de blusa; y el cambt? os viste en un abrir
y c~rrar de o¡os, de un modo convemente.
Las se~oras diestras saben arreglarse bien y sacar partido de todo. Conviene enseñar á las niiias
desde el principio á poner todo en
obra para estar siempre á la altura
de las circunstancias.
Es la verdadera escuela que 88
debe seguir y que las madres juiciosas saben inculcar á sus bijas
desde su más tierna edad.
'
Os haré notar que con las fa.Idas
cortas hay que ir muy bien calza.da
con tac?nes semi altos, empeine;
proporcionados á la longitud efectiva del pie, y con puntas redondeadas.
Un pie con tscón plano que perfila su lar~a punta debajo de una falda corta, en excursión ó viaje carece de gracia y es hasta l'idículo
visto en silueta.
Fijaos también en la importancia
de las enaguas, no con la falda
completamente corta bajo la cual
con frecuencia se lleva un calzón
de raso negro, sino con la faldasemicorta, que no se aleja del suelo
sino dos ó tres centímetros, cuand~
más.
No es fácil, en verdad, combinar
una enagua cuyas ventajas prác\icas no excluyen cierta nota de eh,gancia; aparte del tafet,án, de una
solidez siempre problemática., por
caro que sea, y de todos modos nunca muy duradero, no hay para la
estación estival sino las telas de
hilo, los cefiros, los cuales es necesario lavar ó al menos planchar
ti:ecuentemente; todas estas operaciones son costosas tan pronto como se sale fuera de casa, y muchas
señoras educadas en ideas de lim·
pieza, nunca quisieran ponerse uoa
enagua arrugada sin hacerla planchar.
Así, pues, he aquí lo que se ha
ideado este añc, para los viajes de
campo. Son unas graciosas ena•
guas que se pueden hacer sin gran
gasto con los &lt;tussors&gt; nuevos, muy
de moda.
Se encuentran en tonos claros y

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Octubre de 1903.
cinco centímetros del suelo por dela.nt~ y unos sesenta por detrás, para si.mular un volante, ondulante y
gracioso, á consecuencia de la amplitud que sueltan.
Detrás un inmenso pliegue Wateau acompaña la cola semilarga.
Sobre los hombros un gran cuelloesclavina, de forma cuadrada,
cuyas puntas colgantes acompaflan
al brazo, bordado alrededor por
un festón decot·doncillo grueso azul
pastel.
Como mangas ó más bien como
semima.ngas, un cuadrado de telas
surcado de pliegues y orlado por
un festón azul.
En el centro, se quita un redondel para dejar pasar el brazo, y esta manga original está montada
como para que una punta de la tela caiga justamente encima del brazo, es decir, contrariando la punta
del cuello.

~~

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***

Y a que os estoy hablando de cosas prácticas para la &lt;toilette&gt;, he
aquí un sencillo medio de componer
y arreglar como nuevo el crespón
inglés.
En la estación húmeda, los grandes velos de luto se ajan muy pronto, lo mismo que todas las guarniciones de este tejido.
Se coloca el crespón entre ctos
franelas, puesto el conjunto sobre
el tupido cobertor de planchar, y
por encima ~e pasa un lienzo mojado.
Bastará planchar este último con
una plancha muy caliente hasta que
esté bien seco. El crespón saldrá
como nuevo con esta sencilla operación.
Otra receta útil, si volvéis á casa
un día de lluvia con los bajos del
traje mojados: en vez de ponerlo
cerca del fuego, sobre todo si es de
seda, colgadlo y enjugad el agua
con un trapo muy seco, y colocando
debajo una almohadilla de lienzo,
estirad suavemente la tela.
La operación sale «á merveille&gt;.
BARONEí,A LTYET.

Dios, con rodear de espinas
las rosas de los rosales,
nos enseñó que lo bueno
se logra á fuerza de sangre.
suaves: rosa, azul, verde pálido;
hasta hay encarnadas cuyo brillo,
mur atenuado, se armoniza con to•
dos los matices claros y oscuros de
los trajes.
En cuanto al ctussor&gt; crudo, no
aconsejaría yo su empleo en esta
circunstancia, pues ese color aplica.do á los visos hasta con encajes
y_guipures, no tiene ninguna elegancia; sería entonces caer en la vulgaridad de la enagua económica de
ctussor&gt; que hace años se ve en todas las tiendas de novedades.
La ventaja de estos ctussors&gt; sobre el tafetán, es la de ser muy fuertes y poder lavarse en caso necesario &lt;como un pañuelo de bolsillo&gt;.
Sobre los tejidos ligeros, cbaconás, cefiros, percal, etc., tienen I a
superioridad de ser mucho más resistentes, de no arrugarse y de proporcionar más abullonado, sin
amontonarse en pliegues falsos con
el uso.
Una manera de ejecución muy
sencilla y que da buen resultado es
la siguiente: el cuerpo de la enagua
cortado con una costura. delante y
otra detrás, como una.falda ordinaria, sobre unos dos metros y medio
de e vuelta.&gt;, y terminado por un volantito barredera, dobladilla.do, pasado en el borde y en falso.
Un primer volante sesgado, enjaretado con tres hileras de voladitos de unos doce centímetros de ancho y en cuvo borde se coloca un
volante semejante, pero éste más
ampliamente enjaretado arriba, calado con uno ó varios entredoses
cle guipur ó de encaje, mucho más
fuertes y prácticos que un encaje
puesto en el bordo del volante, que
se engancha y se desgarra,
Contar para el primer volante
unos cuatro metros y medio de vuel~a, .Y seis y medio al menos para el
U!t1mo. Poner en proporción l a Ion·
g1tud general con la altura del tobillo; observar que para dar una.
perspectiva de r edondeado exacto,
1~ línea de una enagua debe subir
siempre ligeramente por detrás sin

caer á los lados; y para asegurarse
de ello, probar siempre, en último
lugar, la enagua con una. falda larga, que se levanta con la mano para figurar el efecto de la marcha.
¡Cuántas veces, en efecto, una
enagua que nos satisfacía en la
prueba por su vuelo, nos ~ar_eceen
la ca.lle, desigual, con movimientos
pesados que nos golpean los talones!
No me cansaré de recomendar á
mis queridas lectoras, que no dudo
son señoras de gusto, tengan mucho cuidado con la ropa interior.
Esos ligeros detalles que pueden
pasar inadvertidos á los ojos del
común de los mortales, denotan, sin
embargo, á la mujer bien nacida y
educada.
La enagua, sea cual fuere I a tela,
debe ser limpia y tan elegante como
sea posible.
Si no tenéis una criada que pueda componer un_ desgarr?º.• una
guarnición descosida, no de¡éisnunca semejante desorden; haced vosotras mismas la. compostura.
Otra cosa hay que evitar y es ponerse una enagua ó viso oscuro con
un traje de tela cl~ra. Hacer lo C&lt;?D·
trario será lo me¡or; nada más llndo y elegante que divisar bajo un
simple traje ctailleur&gt; de paño negro por ejemplo, un frufrú de foulard rosa ó azul celeste, todo guarnecido de encajes.
Se obtienen efectos encantadores
con volantes de muselina blanca,
adornados con encajes prendidos á
un viso de tafetán claro por un en·
tredós estrecho por el cual se pasa
una cinta.
El mismo enkedós se veen el cuerpo del viso, de modo que para hacerlo lavar, no hay más que sacar
la cinta del entredós.
Esto es muy práctico y muy empleado por las se_ñoras razonables.
En invierno, el viso más cómod~ de
llevar es de raso negro, gu&lt;\rnec1do
en los bajos por un ancho volante
de tul cruzado por cintas de color.

Se encuentran aquí estos volantes
ya preparados en las tiendas.
Como es de suponer, estos visos
negros no sientan bien sino contrajes oscuros y de poco vestir. El pekín blanco y nPgro con volante de
muselina de seda guarnecido de
aplicaciones de Chantilly negro, se
lleva mucho con todos los trajes.
He visto últimamente en la expo·
sición de un ajuar de novia, una
variedad encantadora de lo que llamamos cliseuses&gt;.
Son casaquillas muy cortas que
se usan en el lecho, para no tener
frío en los brazos mientras se tienen fuera de la. cobija para sostener el libro que se lee.
Se cortan en redondo por del ante,
y como longitud, no exceden de las
caderas.
Algunas estaban hechas de organdi blanco ó cplumetis&gt;, forrado de
raso flexible de color, guarnecidas
alrededor por un ancho encaje.
El mismo encaje se ve en el borde
del ancho cuello, muy doblado para
no estorbar, y en la parte inferior
de las mangas, que son muy anchas
de hombros para poder ponérselas
fácilmente y no molestar los movimientos.
Un abullonado de cinta acompa·
ñaba los delanteros.
Para el tiempo frío, las había muy
lindas, de raso flexible a.colchado
por dentro, y hasta más ordinarias,
también de buen aspecto, de lanilla
de los Pirineos, con rayas azules ó
rosadas sobre fondo blanco.
Además,había en ese ajuar un lindo peinador de mucha originalidad.
Era todo de tela de hilo, color natural, lo que la ha.ce poco susceptible; se pliega, sin embargo, por los
detalles de su ornamentación, á todas las exigencias de la elegancia
más minuciosa.
Era de una sola pieza de arriba
abajo. Unos pliegues alterna.dos
desiguales, separados por entredoses de bordado inglés, lo cortan de
distancia en distancia.
Los pliegues se detienen á veinti-

3.-Vestidos para calle y abrigo para niña.

�Domingo 11 de Octubre de 1903.

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EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Octubre de 1903.

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EN_NUESTRA CASA
EL CU ARTO DEL ENFERMO

4.-Monogramas para mantelería.

Mucho deseo, amigas mías, que
los consejos que voy á daros no les
utilicéis por el momento; mas des•
graciadameote, en una época. 6 en
otra., rara es la familia. que no tiene que cuidar algún enfermo; cuan•
do menos lo esperamos, nos acechan
Y nos hieren los males; entonces las
esposas é hijas cariñosas mitigan
lc;s sufrimientos del enfermo con sus
atenciones y cuidados, sobre todo
con una esmerada limpieza, por ser
uno de los mejores remedios; bien
puede decirse que en nuestras femo·
ninas manos está el reposo, el va·
lar y hasta. la vida del que sufre Y
tanto nos interesa; pero el cariño y
la buena voluntad no bastan, ni el
saber cuidar enfermos es cosa que
de repente se improvisa: requiere
mucha reflexión y es preciso aprender.
Las diversas enfermedades exigen
distintos cuidados, pero hay a.lgu•
nos que siempre son idénticos; el
primero y más importante es el

5.-Traje de paseo, capota y saco de abrigo,

arreglo del cuarto del enfermo, pues
la alegría, la ventilación y la limpieza influyen considerablemente
en su curación, por lo que no debéis
dudar en llevar al enfet·mo á la me•
jor habitación y más tranquila de
la casa, á no ser que estuviera tan
grave que hubiera peligro en transladarle.
Antes quitaréis la alfombra y to•
das las colgaduras, tan difíciles de
limpiar, y de ningún modo debe re•
moverse el polvo microbiano en el
cuarto del enfermo; si el mal ha sido tan repentino que no ha dado
tiempo de tomar esta precaución,
no permitáis nunca que se barra la
alfombra, pero cuidaréis de que se
pase un pallo humedecido con agua
y vinagre. Los cepillos ml)cánicos
pueden emplearse alguna vez, pero
las menos posibles.
El aspecto de una habitación de
enfermo debe ser muy alegre, sobre
todo en caso de enfermedad crónica. Si es posible, las paredes deben
estar pintadas de color claro y
adornadas con algunos cuadros boIl:itos; estos detalles influyen pode•
rosa.mente en el ánimo del enfermo,
y le sostienen en un estado satis•
factorio que ayuda mucho al médi•

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 15, Octubre 11</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 18 de Octubre de 1903,

EL MUNDu ILUSTRADO
EL MlJN[)() ILUSTRADO

zar sus siniestros intentos hasta el
día en que Fox tuviese su pata sa•
na, y estaba resuelto á consignar
una pequeffa renta, oo á favor de
Mad. Beooit oi de su hija, sino pa·
ra que se mejorase la pitanza del
animal.
Sus visitas hubie1·an sido muy
breve$ sio la charla interminable
de Mad. Beooit.
La hija, en cambio, hablaba po·
co, con una voz harmoniosa y siem•
pre coo muy buen sentido.
El americano oo escuchaba á la
madre, pero empezaba á oír coo
agrado á la hija.
X hasta la. miraba, Jo cual le perm1t1ó notar que era una criatura
encantadora., dotada. de uoa belleza verdaderamente singular.
Aquel examen, repetido con exceso, tuvo consecuencias imprevistas,
dado el carácter habitualmente insensible de Roberto Réynolds.

amaba con toda su alma, pero sin
esperanza alguna, {L un joven llamado Luis Lenoir, contramaestré
en una fábrica situada eo una pro-

viocia lejana. Era un buen obrero,
cargado de familia, á !a. que tenía.
que mantener con el sudor de su
rostro. Sus abuelos estaban enfer•
mos, su padre había perdido la vista., y su madre se hallaba imposibi·
litada para el trabajo.
¿Podría acaso imponerse la. nueva carga. de atender á la subsisten•
cia de Mad. Benoity de su hija?
Roberto experimentó algo así como una violenta sacudida. en el corazón, que le impedía respirar con
libertad; pero no tardó en reponerse y en dominar la emoción que embargaba su espíritu.
El americano se retiró á los pocos momentos, después de haber
hecho á Clara. varias preguntas
acerca. del sitio donde su amado
trabajaba, anunciando que iba á
ausentarse por algunos días para
regresar muy pronto á París.

El bordado y los tncaJts
tn 14$ tXPOSidonts

La Madre y la Niña

Siempre sincero consigo mismo,
reconocía al fin que hacía tiempo
que Fox estaba. curado, y que si
volvía á casa. de Mad. Beooit, era
porque se complacía extraordinaria.mente en conversar con la her•
mosa Clara.
Esto le indujo á hacer una serie
de atinadas reflexiones.
-Aunque no dependo de nadiedijo para sí,-no quiero ponerme
en ridículo casándome con esa muchacha. Soy viejo y ella es joven,
y prob~blemente seríamos desgraciados. No hay más remedio que
reanudar mi proyecto, que á estas
horas debería haber realizado ya.
Dejaré un importante legado á Clara Benoit y otro al pobre Fox.
Y salió de su casa con el propó·
sito de hacer á Mad. Beooit la última visita y aouocia.rle que iba á
emprender uo largo viaje.

V
Y, en efecto, regresó all~cabo de
una semana.
El mismo día. de su llPgada corrió
~casa.de Mad. Beooit, á la. que di- '
JO á quemarropa:
- Señora., vengo á pedirle á usted
la mano de Clara. para Luis L'3noir,
que acaba de set• nombrado director de uoa fábrica de San Germán
Y dirigiéndose á Clara, añadió:·
- Su futuro esposo disfruta de un
gran ~ueldo, .Y ante sus ojos se abre
un b.r1llantís1mo porvenir.
Clara lanzó un grito, y en su rostro se reveló un aire de duda y de
interrogación.
-¡Es muy sencillol-exclamó el
poteota.do.-Acabo de comprar ra
fábrica de San Germán, á cuyo
frente he puesto á Luis Lenoir.

VI

IV
Aquel día encontró á Clara sola.
Esto contrarió uo tanto al ame·
rica.no, eo cuyas palabras se nota•
ba cierta. emoción, que contrastaba
notablemente con su acostumbra.da
sequedad.
Entablada la conversación, que
pronto llegó á adquirir un carácter
de extraordinaria. franqueza, a ve·
riguó Roberto Réynolds que Clara

4.-Elegantes esoLaivlna,,s de seda y
encaje; traje para nifía.s y ca¡pota
abrrlgo paira recién nacidos.

Roberto Réynolds ha modificado
por completo su carácter. Ahora. se
sonríe con frecuencia, admira el
espectáculo de la naturaleza, le
gu~tan las flores, contempla á las
mu¡e_res que pasan por su la.do y
no piensa eo suicidarse.
'
. Ha en~ontrado el fuego que calienta é ilumina el espíritu, el goce
verdadero y supremo: ser bueno
amar y practicar el bien.
'

L.

FORGET,

Domingo 18 de Octubre de 1903,

- Yo no quiero morirme,
dice la niña
tendiendo hacia su madre
dos manecita.s
calenturientas,
cual dos blancos jazmines
que el viento seca.
Un silencio de muerte
la madre guarda.,
¡ay! si hablara, vertiera
mares de lágrimas!
Besa á su hija
y aun la fingen sus labios
una sonrisa..
Del cuello de la madre
la hija se cuelga
y, pegada á su oído,
pálida y trémula.,
con sordo acento
dícela horrorizada:
-Oye un secreto:
¿Sabes por qué á morirme
le temo tanto?
Porque luego me llevan
toda de blanco
al cementerio ....
¡y de verme allí sola
va á darme miedo!
-¡Hija de mis entrañas,
grita la. madre,
Dios querrá que me vivas ....
y aunque te mate,
descuida, hermosa.,
que tú en el cementerio
no estarás sola.l
PEDRO A. DE ALARCÓN.

El título de este artículo, hace
unos cuantos años hubiera. hecho
a.parecer una irónica sonrisa en los
labios de los señores artistas.
¡Cómo! ¿la aguja. al la.do de nuestros buriles y pinceles? Felizmente
ha pasado el tiempo del exclusivismo, y el Salón de los Artistas franceses y el Salón Nacional de Bellas
Ar\es, en París, abren espontáneamente sus puertas á los productos
tanto tiempo desdeñados; lo que
prueba una vez más que, en habiendo mérito, á todo se llega con la
paciencia.
El ensayo, aunque oportuno, todavía es tímido, ó como si dijéra·
mos temeroso; así que, la vasta galería reservada por los artistas
franceses d. las Artes decorativas&gt;,
está muy lejos de llenarse.
La misma luz que ilumina losantiguos cueros repujados, hace brillar las alhajas modernistas eo las
vitrina.s y acaricia con uno de sus
reflejos las sedas pálidas que se incrustan lo mismo en la batista que
en el terciopelo.
Ante estos maravillosos trabajos
á l a. aguja, no podemos menos de
estudiarlos, admirarlos y la.mentar
que oo sean más numerosos.
El bordado y el encaje deben to·
mar en el presente siglo un nuevo y
difi.nitivo impulso, porque no sólo
forman parte integrante de la &lt;toilette&gt; femenina, sino también del
mobiliario y otros mil objetos.
Eo el salón de los Artistas fran·
ceses llaman la atención dos espléndidos proyectos, cuyos dibujos
son de una finura. y una riqueza ex•
traordinarias; se trata de un camino
de mesa presentado por Mme. Valeotioe Ducheoe; es un gran cuadro
de tela con hábiles recortes que figuran una guirnalda de hortensias
rodeada de bordado. La artista ha.
sabido sacar gran partido de esta
sencilla. flor, obteniendo un hermo·
so efecto decorativo.
El cuello, debido al lápiz de ma·
demoiselle Cécile Couraot, repre•
sentados ramas de madreselva de·
liciosamente enlazadas; los ligeros
tallos y las airosas hojas se unen
á las flores con exquisita. gracia.
Un poco más lejos se admira también la obra compuesta por madame Pauline Gobert y ejecutada por
mada.me Fourrier; se trata de un
cuello en tafetán crema adornado
de fucbsias. Las flores están dispuestas en grupos formando círculo; cada. pétalo está bordado con
malva clara al pasado unido, y rodeado de una hebra de seda. malva
más oscura; los tallos alterna.o con
verdes claros y oscuros.
Este cuello es rico, elegante y dis•
tinguido.
Un &lt;sacbet&gt; de raso verde páli·
do, adornado con tres motivos de
flores malva; dos de estos motivos
se extienden en los dos ángulos a.1tos,y el otro en medio; todo el bor·
da.do es al pasado unido, las flores
con s€das malva,y las hojas con sedas verdes; unas graciosas líneas
crema. y marrón dan á esta obra
mucha originalidad.
Mme. Maurice Testa.rd ha sido
premiada este año en el Salón de
los Artistas franceses por el conjunto de sus dos vitrinas, en las
que se veían terciopelos grabados
Y pintados, encajes con incrusta·
ciones,y varios bordados, entre los
que figura. la composición de que
os hablo.

5.-Trajes reforma, para casa y para reunión.
Desde el punto de vista. de artes
decorativas, el Salón Nacional de
Bellas Artes se sobrepone á su vecino, siendo de las mejores obras
un motivo para bajo de &lt;store&gt; de
M. F. Courteix; es una fina guirnalda. delicada.mente aplica.da sobre el tul, un trabajo de hadas.
A su lado hay un cuello con bordado de aplicación, hecho por Mlles.
Blaoche y Henriette Morisset. Las
aplicaciones son de tafetán sobre
tela cruda, formando cinta en lo
alto y flores abajo; el tafetán es
amarillo oro, rodeado de punto de
Bolonia; los tallos y hojas, verdes
muy pálidos, todos bordados al pasado unido. Mas la.s perlas de las
Exposiciones son indudablemente

las obras de Jacques y Madeleine
Bille; en todas descuella la idea ingeniosa personal y la ejecución perfecta.
Entre las que más llaman la atención está un ta.petillo bordado de
violetas; las hojas verdes, con las
venas brillantes y oscuras, están
bordadas á punto de cadeneta; las
flores, al pasa.do unido ,con seda
malva.
Los dos cuellos que exponen di·
chas artistas merecen también men·
ción especial por su trabajo delica·
do y artístico.
Conque animaros, queridas lectoras, é ir pensando en preparar be·
llísimos dibujos y magníficos bor•
dados para. estas Jl.xposiciones, que

si hoy se celebran en París no hao
de tardar mucho en celebr~rlas en
otras partes.

El cuarto dtl niño
Sería muy conveniente que las
madres jóvenes, las consagradas
llºr completo al cuidado de sus hi•
Jos Y que hacen de la maternidad
un sacerdocio, tuviesen en sus cas~s una habitación destinada exclus1 vamente al niño.
Es muy agradahle poderse instal~r cómodamente en una pieza provista de todos los objetos necesa-

�..
,Domingo 18 de Octubre de

moa.

ríos á la &lt;toilette&gt; de nuestros chiquitines.
De todos los miembros de la familia, el niño es el que necesita más
sitio; sus cuidados incesantes, para
los que no se puede prescindir de
bastante espacio, hacen que sea una
necesidad el destinarles un cuarto.
Todas las funciones de su cuerpecito se repiten varias veces al día
por lo que los objetos destinados á,
su uso personal hay que tenerlos
siempre á la mano.
En las casas modestas y poco elegantes no es raro ver en todas las
piezas ropitas puestas á secar, vestiditos por aquí, zapatitos por allá,
todo lo cual da un aspecto desordenado á la habitación; felices,
pues, las madres que pueden reunir
en un cuarto claro y ventilado el
mobiliario frágil y delicado, pero
indispensable a l recién nacido.
A falta de un cuarto especial, se
puede arreglar un sitio cualquiera
donde tener en orden todos los accesorios que veis aquí.
Primeramente, si vuestros medios
lo permiten y podéis arreglar el
cuarto á vuestro gusto, escoged para las paredes azulejos ó estucado,
y para menos lujo,papel barnizado,
que pueda sufrir el contacto de la
húmeda esponja.

En el suelo, un clinoleum&gt; susceptible de poderse lavar todos los
días con jabón.
Después agruparéis con arte, según las necesidades y la manera
que tengáis de usarlos, todos esos
monísimos mueblecitos, cuya descripción sigue aquí:
19 Una silla de madera blanca
pintada al esmalte, guarnecida de
almohadones.
. El del a~iento es redondo y se suJeta á la ~11la oor unas cintas.
Los del respaldo, que son tres,
también se sujetan con cintas, lo
que permite levantarlos, mullirlos
y sacarlos al aire de cuando en
cuando.
La tela de estos almohadones es
de algodón crudo, con aplicaciones
de bordado.
29 Funda para tapar y ocultar el
baño. Invención tan ingeniosa como práctica..
Esta funda tiene la. misma forma
que el baño. Una cinta puesta de
un lado al otro, permite levantar la
funda cuando se quiere destapar el
baño.
La costura de alrededor va tapa•
da por un rizadito; la tela es de algodón con flores.
39 Encantadora. cestita., muy á
propósito para la ropa limpia. Es-

•
EL MUNDO ILUSTRADO

ta cestita tiene su cubierta de tela
guateada; cuando se pone en ella. la.
ropita y se cubre con ella, como es
de abrigo, la conserva templada.
El adorno se compone de muselina. y cintas colocadas sobra fondo
de raso. El interior es igualmente
de raso guateado. Lazos en las cuatro esquinas. El asa enrollada de
cinta, con un lazo en medio; rizado
de encaje por todo el borde de la
cesta.
49 Si es agradable tener á mano
la. ropa. limpia para mudar al &lt;bebé&gt;, no lo es menos tener alguna.
cosa. donde desaparezca la sucia,
según vamos despojando de su envoltura á la criaturita.
Este saco, redondo en las dos extremidades, está armado sobre dos
círculos de alambre. Un enea.jito
adorna la base y otro la cima, y le
cierra un retazo de tela formando
bolsa., con un cordón pasado por la
jareta. La tela es de algodón crudo y se bordan unas ama.polas.
59 Pequeña manoplia es el complemento de la mesa de &lt;toilette&gt;;
se la cuelga á la izquierda del lavabo, de manera que se puedan coger todos los objetos sin necesidad
de levantarse. Es de tela impermeable, forrada de tela lavable, porque

en las bolsitas se dejan todas las
esponjas de la «toilette&gt; del nifio.
69 Mesa de tocador, destinada á
los cepillos, peines, alfileres, etc.
Esta mesa de mimbres está completamente cubierta de volantes de
encaje y de cintas. El interior está
forrado de rasete: tiene la forma de
bandeJa, para poderla levantar
cuando se quiera sacudirla y cepillarla.
Todo alrededor bolsitas, donde
se colocan todos los utensilios que
hacen falta.
La bandeja de abajo está igualmente forrada de rasete. Un doble
volante, sostenido por escarapelas
de cinta cometa, adorna el alto, y
un volante sencillo oculta los pies
del mueblecito.
79 Estuche csachet&gt; en tela de seda y bordadas las caras exteriores.
En el interior bolsitas para guardar las medias y los za.patitos. Se
cierra por lazos de cinta.
89 Cunita de hierro, barnizada de
blanco y guarnecida de muselina
con entredoses. Volante ca.yendo
sobre el borde superior de la cuna.
Colgadura de muselina y entredós, sujeta al hierro por un gran
lazo.

Domingo 18 de Octubre de 1903,

EL MUNOO ILUSTRADO

las plaotl!-s· Pero esta larga&lt;&amp; 1......_
os ha fatigado y sentís la n~-•de reposar; al retiraros dejál ida4
turalmeote, apagar el fue ~• nasalón no está caldeado porg~~f1el
feros, como fuera hace frío el or{.
mómetl'o desciende algunos
tiere~to realmente no tiene imp0 ,...?_!i
c1a.
,,,__
Lo que la tiene, y mucha 88
al retiraros habéis olvidad'o Qll8
. á
pre,e,
01r vues t ra d oncella que ant.ea
empezar la limpieza del salón de
ga las_ plantas en otra habi~n~o p_r1mero que hace á la mallan.
11
s1gu1ente es abrir los balcones ª
colocar en _uno la magnífica palmer!
que acabáis de comprar, admilllatrá~dola así un _bailo de aire de
varios grados baJo cero, pues fuera
los marca: el termómetro. Creed
que ella piensa que con esto haoe
mucho bi~n á vuestra palmera, J•
tá muy dispuesta á. repetirlo toda.a
las mañanas.
La limpieza 'requiere algún üempo; además, viene la cocinera her
de la partida para charlaren grande de la recepción de la seilora, de

grad

99 cEtagere&gt; portátil; se pone en
un rincón del cuarto y sirve de refugio á todos los juguetes del niño.
Este mueblecito es sumamente
útil; sin él, reinará siempre el desorden en el cuarto del cbebé&gt;; los
anima.les de goma, las pelotas y
muñecas tiradas por el suelo, dan á
la pieza más limpia un aspecto de
suciedad y desorden.
Es de madera blanca forrada de
cretona. Una cortina separa la ti,.•
bla. superior del medio.
·
Otra cortina parte de la tabla del
medio hasta la de abajo, cubriéndola por completo. Estas cortinas
son de cretona cruda, guarnecidas
por una tira de cretona floreada.
En estas dos cajas ( ó casas) se aloja el polichinela del &lt;bebé&gt;, su carro, su perro y todos los pobres
lisiados, que harían muy triste figura. sobre el &lt;étagere&gt;, y que, sin
embargo, aún divierten muchísimo
al niño.

tas plantas tn las babitadonts
¿Cuántas veces, queridas lectoras, a.l notar que hace mucho calor
en vuestra habitación, habéis puesto al balcón las plantas que la adornan, creyendo que es bueno refrescarlas lo mismo en el mes de enero
que en el de junio? Falta de reflexión, sin duda alguna.
Cuando dais una recepción, las
plantas completan el adorno general del salón y participan durante
ella de una temperatura muy elevada. En cuanto vuestros invitados
;,e marchan, sentís la necesidad de
renovar el aire; abrís los balcones
y la atmósfera, demasiado caliente;
c~mbia bruscamente por el aire glacial que entra y del cual participan
vuestras plantas.
Es posible que alguna de vosotras
se abstenga de abrir los balcones
por haber reflexionado que esta aireación intem'{lestiva puede dai'lar

los invitados, de los refrescos, etc.,
etc. El tiempo pasa, los balcnDel
siguen abiertos y las plant&amp;a recl•
hiendo el aire frío.
Por la tarde, la seflora advierte con muchísimo disgusto el •
ta.do lastimoso de su preciosa plil•
mera.
Estoy persuadida de que este mal
rato lo habéis pasado muchas de
vosotras, queridas lectoras; así que,
no me cansaré de recomendaroaqae
cuidéis mucho vuestras plantas; 80D
pequeños seres muy delicados, que
no cogen constipados ni bronquidl

por estos cambios de temperatura.,
pero que mueren de ~us resultas.
No es solamente por la. mañana,
durante la limpieza, cuando se exponen las plantas á las consecuencias de temperaturas más frías.
Cuantas veces por la tarde se siente el calor, nada más natural que
abrir el balcón, cerca del cual están las plantas, y entonces reciben
ráfagas de aire frío, que no les son
na.da favorables.
Es evidente que las plantas cultivadas en las habitaciones necesiten aire puro y que les conviene
aun en el rigor del invierno la aireación de la pieza, que por dife·
rentes causas no es posible dejar de
ventilarla, abriéndola cuando se
hace la limpie1.a. Pero hay que hacerlo con precaución para no perjudicará las plantas.
Cuando el termómetro ha descendido basta. bajo cero, de ningún
modo deben tenerse las plantas en
la habitación abierta; se las lleva
á. la. inmediata. mientras se airea la
primera, y no se vuelven á su sitio
basta que estén cerrados los balcones y la temperatura haya vuelto á
subir á un grado conveniente.
Todas estas mudanzas dan bastante trabajo y requieren un tiempo del que no siempre se puede disponer. En este caso es fácil remediarlo poniendo durante la aireación de la pieza un biombo delante
de las plantas, que las evita el contacto directo del aire frío; así y todo, los ha.leones deben permanecer
abiertos el menos tiempo posible.
Es preciso que no haya. corrientes
de aire frío; esto perjudica aún más
á las plantas que el solo contacto
del aire.
Si se tl'ata de plantas más duras
que exigen menos calor, como la
aralia, dracena, aspidiestra, fórmium, etc. , se las puede exponer á
la aireación directa, sobre todo si
la pieza está al Mediodía y la temperatura exterior no baja de 3 á 4
grados sobre cero. Pero mejor es
que el termómetro marque de 8 á 10
grados en las mismas condiciones,
para airear directamente las plantas más delicadas y que necesitan
más c&amp;.lor: cocotero, begonia real,
caucho, antbúl'ium, así como las
plantas de flores tempranas, que
son todas muy frágiles.
Al terminar el período estacionario de las plantas, es cuando debe
aireárselas, á fin de no tenerlas en
una. atmósfera caliente y concentra-

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da, que activaría demasiado su desarrollo, con detrimento de su futu·
ra salud.
Los brotes deseo vueltos prematuramente en 1ma atmósfera poco ven-

tila.da, se vuelven cloróticos, faltos
de consistencia, y se ven muy pronto atacados por los insectos y por
los bongos, si no se pudren antes
por el exceso de la humedad. De

modo que no debéis olvidar que el
aire, así como la luz, favorece la
elaboración de la savia y fortalece
las raíces; pero cuando el tiempo
está brumoso, no debéis exponer demasiado las plantas á la acción
malsana de la humedad.
En verano es mucho más fácil airear las plantas; la temperatura
exterior no se opone á ello. Sin
embargu, también deben tomarse
las precauciones necesarias para
que no las coja una corriente de aire, y las de follaje delicado no pueden ponerse en contacto dilecto con
los rayos solares durante su aireación.
Por fin, he termina.do mis recomeoda.ciones, queridas lectoras; di·
réis que son muy numerosas, pero
es bien fácil ponerlas en práctica,
y las que antes no tomabais estas
precauciones, estoy persuadida de
que las tomaréis de ahora en a.delante.
Yo os aseguro que seréis muy recompensadas al contemplar vuestras hermosas plantas, que se dese.rollarán y conservarán así admirablemente.
LEONOR•

El cariño de mi madre
dejé por probar el tuyo.
¡Torpe del hombre, que toma
lo incierto por lo seguro! ....

,,;fi
.

.1

;',,/

/
.•'

6.-Minuciosos detalles de tejidos

y bordaidoo para aplicaciones.

7.- Viestldos de casa y

C81lle estilo "renacimiento", y saco abrigo para se!íora.s de edad.

Tu vida, de infamias llena,
fué del infierno antesala.
Y, vieja, quieres ser buena ... .
¡porque no puedes ser mala! .... .
A Dios le pedía un hijo
Y El me dió gozo tan grande.
Y hora, entre zozobras vivo,
por si me lo arrebata.sel. ...
Ilusiones engañosas
y mentidas esperanza.s._. ._.
El hvmbre que os acar1c1a
va en pos de vanos fantasmas.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 18 de Octubre de 1903-

Leyenda escoces a

:-Y:ff.?;io.C::. ,,--;·c~, ~C\ _;' ::-

En otro tiempo, cuando los alegres trovadores iban de castillo en
castillo, lejos, muy lejos, en unas
islas cubiertas de peffascos vivía
un señor cuyo nombre era Mac
Dónald. Tenía gran número de servidores, sus arqueros eran temibles
y los terrazgueros que cultivaban
sus tierras ha.cíanles producir cosechas abundantes.
De entre ellos había uno conocido por Jan Du Mac Gillaspick. L argo parecerá, sin duda, el nombre,
pero nada. es, comparado con el de
su granja, llama.da Ca.rnemor e--NaTubberbrandon .

-·. .,,.,,

., .

: ;~ ~

_..,_,.'-

..,1 _;

.. ' .,,.•,.

.. .., .. ... .................. ....

Un día., mientr as Jan bajaba. hacia el mar disponiéndose á meterse
en su barca, se llegó á él un hombre de luengos ca.bellos y noble fisonomía..
-¿Serías tú, por ventura., Jan?le preguntó el extr anjer o.
-Efectivamente, magnífico señor,
soy Jan, colono de est a isl a..
-Y yo-su interlocutor dijo-soy
San Bra.ndón, patrón de los desdichados. Sé que tu puerta se halla
abierta de continuo par a los desgraciados; así, en r ecompensa de
tu caridad, voy á concederte un favor.
y sacando de su bolsillo una hermosa tabaquera de encina, ofreciéndola á Jan, añadió:
-Tómala; pero recuerda siempre
estas palabras: Por mucho tiempo
que transcurra, mientras l a tapa se
conserve generosamente abierta para todo el mundo, la caja estará
siempre llena; pero se vaciará muy
de prisa si la cierras á un extranjero.
Dichas estas palabras, desapareció el Santo.
Jan. lleno de alegría, corrió á l a
playa para ofrecer tab aco á todos
los mariner os y pescadores que encontrase. La maravillosa t a.baquera no menguó en lo más mínimo.
Al propio tiempo vino la felicidad
a l due!l.o de ella; á partir de aquel
día., tuvo Gillaspick tan buenas cosechas, que en dondequiera le miraban como el más rico colono de
las Hébridas.
Entre tanto, murió el viejo señor,
y, según costumbre de aquel tiempo, su hijo recorrió el señorío para
conocer sus ter razgueros. Preparó•
se Jan lo mejor que pudo para recibir á su nuevo amo. Presentóse
con todos los de su casa á Mac Dónald, se inclinó tres veces y, temblando, le ofreció la. preciosa. ta.baquera completa.mente abierta.. Al
obrar así, anda.ba. equivocado , pues
en Francia., donde se educara. el
nuevo seffor, al ofrecer tabaco á los
superiores, es costumbre presentar
la ta.baquera. cerrada; hacerlo de
otro modo, se considera como injuria.
-¿Qué significa semejante insulto?-exclamó el caballero, rojo de
ira.- ¡Mísero villa.no! ¿Te burl as
de míi' En el pecado llevarás la. penitencia.. ¡Arqueros: atad á ese
hombre de pies y manos, y sujetadle a.sí á la puerta. de su casa!
Ejecutóse la orden en seguida., á
pesar de l os lamentos del pobre colono, el cual juzgaba la. penitencia
harto dura para. ofensa. tan leve.
Sor otra parte, ¿cómo hubiera podido ofrecer la taba.quera cerrada,
habiéndole recomendado el santo
que la presentara siempre abierta?
Bien habría.querido, en descargo
suyo, conta.r la historia; sin embargo, impidióselo el temor, y las pocas palabras que balbuceara. sólo
consiguieron exasperará Mac Dónald.
E n cuanto estuvo sólo llorando
s u cuita, el desventurado vió llegar
á San Brandón.
- ¡Qué desdicha la. mía!. ... ¡Vos,
que sois tan poderoso, socorredrue!
- excl amó Jan en tono desesperado.
- Nada temas, Jan- le decía el
bienaventurado sonriendo.- Tú no
eres responsa.ble de la falta de que
se te acusa.
Y hablando así, con la punta de
los dedos el celeste persona.je tocó
las cuerdas, dejándolas rotas. Al
quedar libre, Jan frotó vigorosa-

Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRA:DO

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t:raltt 4t niños y niñas

~]¡ ,•• r ::f J,

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8.-Sombrero y gorritas para niños.
mente sus piernas doloridas y dió
gracias á su libertador, quien pronunció estas últimas pa labras:
- Oye, J A.n: tu seffor se encuentra
ahora en la granja vecina; ve á encontrarle, cuéntale la. h istoria. de la.
ta.baquer a. y haz lo que él te diga.
Aun cuando altivo, Mac Dóna.ld
era. justo. Así que oyó el extra!l.o
relato del colono, comprendió el
yerro que había padecido con respecto al pobre hombre. Hizo más
aún. &lt;Quiero- dijo á éste-reparar
mi falta. por completo; dame, pues,
la. tabaquera., y, en cambio de este
pre~ioso talis!Jl~n, te hago propietar io del dom1mo que cultivas&gt;Jan Du Ma.c Gillaspick fué manumitido, y desde entonces él y sus

No se sabetodoloquepuedecontener el baúl, modesto en apariencia, de una mujer elegante, por
ejemplo, que va de veraneo.
Sólo tiene una vaga é hipotética
rercepción el mozo de cordel que
con gemidos de angustia. lo toma.
de la cubierta del coche,_el ~mpl~ado que lo pesa con sonrisa 1rómca
y una ojeada burlona, declarando
en alta é ininteligible voz su peso
formidable, y el marido que, con la
nariz a lgo larga, va á pagar, con
un suspiro, el exorbitante exceso
de equipaje.
Lo preveía, pero no tanto. No se
prevé nunca el exceso á que llega.
una mujer elegante.
Lo preveía, porque alrededor de
ese baúl-ó de esos baúles, mejor
dicho-ha. asistido á escenas tragi·
cómicas.
Ha visto, hasta el último minuto,
á l a mucama. Pnloquecida, galopar
de una. pieza á otra, excitada por
las interrog-aciones desesperadas,
las interjecciones apremiantes y urgentes y las reprimendas de su se-ñora.
Lo preveía, porque, al sentarse
sobre la tapa, él mismo ha debido
concentrar todas sus fuerzas p&lt;1ra.
cerrarla, dispuesto á abrirlo ot ra
vez inmediatamente para que se pueda meter aún algún objeto de pri·
mera. ó de última necesidad.
Por último, todo está preparado,
como se dice en lenguaje mar ítimo.
La composición difiere naturalmente, según se trate de una excursión
de algunos días, ó de una de esas
largas ausencias que mis queridas
lrntoras conocen bien.
Combinaciones múltiples de arquitectura., han conseguido dispo ner sobre las divisiones paralelas

El tquipajt dt una tltgantt

descendientes vivieron libres en la
tierra que todavía se llama.en gaélico Carnemore - Na- Tubberbrandon.
JAIME D'ALÉS.

¡. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA

Toluca, México, agosto 30.El Redactor en Jefe del .-Boletín
de la H igiene», órgano oficial del
Consejo Superior de Salubridad
del Estado de México, Dr. Ricardo Marín, dijo de la Emulai6n
de Scott:
.,«Dondeq~era que la medicacion reconstituyente está indicada, hago uso preferente de la
Emulsión de Scott. Sus resultados han sido siempre inmediatos
y completos, sobre todo en las
enfermedades diatésicas y constitucionales. Cumplo gustoso con
un deber humanitario al recomendarla como la primera en su
clase, y con un deber de justicia
al felicitar á los sefiores Scott &amp;
Bowne por su valiosa preparación».

ADenver, ;lansas City, St. Loais, Chlcago, Kew York,

San Francisco J Los Angeles

EL TESTAMENTO

Dtl 11.110. Sr. Jfrzoblspo JttlNL
L os bienes fueron valuadoe
en $125,000
La mayor p arte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25.IXIO
c ada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
v ida, de Nueva York.
Hace pocos u las que se practlc6 la
apertura del testamento d el Ilaltrfll•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. J.l'eellU
en la ciudad de Chlca~o, Illlaoll.
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l cerca de $125,000 oro americano ; y seg1ln el invent arlo que ee 11&amp;
publicado, los bienes que dejó tueNJII
como sigue:
Dos pólizas de " La Mu.
tua,' ' Compafffa de Se•
guroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 aean. . $
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
Otra póliza de seguro. . .
Acciones en efectivo y en
Bancos . . . . . . .

Se reservan Cl!-mas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Lín~a d~ _Santa_ Fe,sol1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itmerar10s y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.!.
la. San F,-anoleoo, #ib•• B, llll1hc/oo, a. F.

································~

}',7-,.tzl
ff. ,
y;_,'.

.l &gt;-

/' A:/
A

S,
,&gt;,

,/ z~f[:f(j?J:}·;:
, . 0{·'

50,000 oro.
9,329 oro.
14,000 oro.

37,000 oro.

Entre las &lt;tlaposlciones del sel!or Ar·
zobispo, en su teetamento, se hicieron
éstas :
A su hermana, eefforl ta Kate Feell&amp;D,
que estuvo siempre con él huta 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de aeraro:
l la seí'iora Ana A. Feehan, viada del
seí'ior doct or Eduardo L. Feehan, hermano del seffor Arzobispo, $25,000 oro
de ot ra de las pólizas, y $5,000 oro •
efectivo ; l la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Marta Catallll&amp;,
$10,000 oro de la 111tlma p611sa ; f. la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellaJIA
prActlca para varones, de Feehanvlllt,
Illlnole, que era la lnstltncl6D por la
que m!l.s se interesaba el 1el!or Anoblspo, se en trecaron loe
reataa·
tee de la dltlma p61111&amp;.

Actualmente en París, todo el
mundo se prepara á salir, unos par a. los balnearios, otros á orillas
del mar, ó para viajar por Suiza,
Noruega, etc.
El asunto del equipaje es siempr e muy importante para la mujer
cuidadosa de sus trajes y de las
chucherías que lleva consigo.
Algunas personas se aficionan á
sus baúles, los cuidan, los siguen
con ojos enternecidos mientras los
peones de las estaciones los zarandean á cual má.s, y ellas no se instalan tr anquilamente en su compar timiento sino cuando han ido á
asegurarse por sí mismas de que
los queridos bultos están cuidadosamente alineados en el vagón de
equipajes.
Es, por lo demás, una precaución
muy útil, digna de recomendarse á
todas las personas que ponen el pie
en un ferrocarril.
¡Cuántas veces los empleados dejan un baúl en el andén de la estación, ó lo colocan en una línea que
no es la ver dadera!
¿Y conocéis algo más desagr adable que llegar fatigada al término
de vuestro viaje, deseosa. de repar ar el desorden que producen siem·
pr e algunas horas pasadas en ferrocarril, y oír al hombre encar ga.do de los equipajes deciros con ese
ai re estúpido y burlón, patrimonio
de todas esas gentes, en todos los
países del mundo:
-Señora, es imposible encontrar
el equipaje de usted. Se ha extraviado y no lo tendrá hasta maffana.
Eso me ha sucedido varias veces:
hablo, pues, con conocimiento de
ca.usa; estad alerta con vuestros
equipajes cuando lleguéis al andén.
No es exageración.
El cariño al aquipaje está extend ido entre las mujeres de tal modo,
que ahora es uno de los regalos que
más se ofrecen para las bodas.
Voy á daros otro consejo: ~o escojáis vosotras mismas el baul 9ue
queráis ofrecer, porque los bau!es
son objetos muy personales. Os
aseguro q ue son algo como perso-

,,,ooo

nas. Tienen su carácter, su edad,
su fisonomía. y su histori a..
Ante todo, ,:,no est á escrita su his•
toria en sus flancos en innumerables y multicolores r ótulos que los
dueffos de hoteles, ávidos de «recia.·
me,&gt; y los empleados de ferrocai:-l'il
les pegan en todas partes?
Señalan sus campañas y sus hojas de servicio.
Su fisonomía, los viajes- forman
la. juventud, pero deforman los baúles viejos- se l a. dan.
Por último, su carácter es a lgo
de particular, una. disposición, un
don na.tura! é innato que sólo conocen sus propietarios.
Los ha.y grull.ones, suáceptlbles,

insoportables, que, con un cofre
enorme .V un aire de querer tra.gar
todo, no ilig ieren casi nada. Los
ha.y dóciles, maleables, elásticos
podría decirse, que se prestan á todo, hasta. á las invas iones más exageradas, premeditadas por incons·
cientes personas que no dudan de
nada. y no conocen, en las relaciones inmutables del continente con
el contenido, límites á sus caprichos más desordenados.
Lo mismo que la naturaleza., tie·
nen honor al vacío. Con desprecio
de su salud y de su vida misma,
ciertos baúles de buena. composi·
ción hacen prodigios para. satisfa.·
cerlos.

1.-Traje de paseo y abrigo Inf antil,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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