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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 20 de •Septiembre de 1903.

ALGO DE COCINA

esté cocido de un lado con la h .
de un cuchillo, y de u~ solo go1ºlª
se voltea para que se cueza del ot:!
se saca en seguiJa. y se coloca en u~
frutero ó plato de postres y se c
bre ~on una ~igera capa de merm~:
la.da, se contrnúa de la misma
n ~ra h a.cien
· d o panecillos hasta reumanir 20 ó 25; se van colocando unos
sobre otros, siempre recubiertos de
mermeladf!,, procurando terminar
con panecillo para que el todo resulte en forma de cúpula; este último no se c_ubre de mermelada, sino
que se salpica, como todo de azúcar
fina Y se sirve caliente. '

POTAJE Á LA CAMARINI
Se limpian y rehogan hígados de
gallina, que, siendo de un tamaño
regular, puede calcularse uno por
cada persona. Se lava con esmero
buena cantidad de apio, zanahorias,
una col tierna, nabos y puerros;
después de bien escurrido, se pica
todo muy menudito y se pone en una
cacerola con bastante manteca, sal
y pimienta, dejándolo cocerá fuego
moderado; cuando esté bien cocido,
se añaden los hí¡rndos, también pi•
caditos, teniendo cuidado de que no
se endurezcan.
Se pondrán á cocer aparte macarrones de un grueso regular y se
rallará queso parmesano. Un poco
antes de la hora de comer se escurren bien los macarrones, y en una
sopera que resista la lumbr;i y untada de manteca, se colocará una
capa de macarrones, otra del puré
que se ha hecho con las legumores
é hígados de aves (sin pasar por
ta.miz este puré), y en seguida. una
capa del queso rallado, y además,
algunos trocitos de manteca; se repite esta misma operación hasta. que
se concluya la. cantidad prepara.da,
pero cuidando de terminar con la
capa de queso, y entonces se pondrá la sopera á fuego lento, dejando que cueza algún tiewpo y sirviéndolo muy caliente.
POLLOS CON ALCACHOFAS!
Se trincha el pollo en crµdo, se
sazona con sal y pimienta y se rehoga. con manteca en una cacerola
que se tendrá á fuego vivo, para.
que el ave adquiera un bonito color:
pero teniendo cuidado de que no se
queme la manteca.. Cuando esté bien
dorado, se escogen tres alcachofas

á la lumbre, pero sin dejarlos que
lleguen á cocer.
Para servirlos los colocaréis en
una fuente redonda, formando corona, alternando con hígados de ganso rehogados en manteca; el centro
de la fuente se rellena con tt·ufas, y
se echa la salsa muy caliente sobre
los filetes.

mas de huevo con 150 6l'ramos de
azúcar en polvo; se añaden 150
gramos de manteca de vaca disuelta y templada, doscientos cincuenta gramos de harina y un litro de
leche también templada. Con esta

L.a moda en el Invierno

PASTA DE HfGADQS DE PATO
En una cacerola de barro que resista. bien el fuego, se ponen finas
lonchas de tocino, torrándola. completamente; se prepara un relleno
bien trufado con tiras de tocino en
el interior, de manera que resulte
en medio un hueco bastante grande.
Los hígados de pato (muy frescos
poi· supuesto) se cuecen en vino de
Madera, con trufas cortadas en redondelitos; hígados y trufas se ponen en la cace1·ola y se cubren con
una capa de relleno en forma de co·
berte1·a, terminando con una gran
loncha de tocino, y se deja cocer
lentamente en el horno durante unu.
hora. Si se dispone de hío-ados de
ganso, la pasta, ó doie gra:&gt;, resultará mucho más refinada.
UN BUEN POSTRE
Se baten en una cacerola seis ye-

S.-Prendas de ropa para niñoL

pasta. líquida se mezclan las seis
claras de los seis huevos, batidas á
nieve muy dura; se tendrá á la lumbre una sartén peq neña, untada muy
ligeramente de manteca con un pincel; se echa una cucharada. de la
pasta en la sartén, extendiéndola en
el fondo para que forme una capa
delgada, y en ci.anto este panecillo

México, D. F., mayo 6.
Cumplo con un deber de justicia-dice el Dr. Juan Collantes
-manifestando que en gener11l
han sido satisfactorios los resultados que he obtenido siempre
que he prescrito la Emulsión de
Scott, habiendo notado en particular, que en aquell~s er.fermos en quienes, con perseverancia y e?U1ctitud para las horas y
las dosis, la he usado algún tiempo, he obtenido siempre un aumento en sus fuerzas, un notable
mejoramiento en su nutrición y
pueJo afíadir, la desaparición' os:
tensible de sus padecimientos.
Como regla general, la he aconsejado en los casos de bronquitis
sobrevenidos en enfermos débiles y de constituciones estrumosas; en los niños con manifestaciones escrofulosas, y en los convalecientes que indican un estado de miseria fisiológica.

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzoblspo J«baa.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La M utua"
Compañia de Seguros sobre la'
vida, de Nueva York.

para ca.da pollo, no utilizando más
que los cogolfos; las hojas pueden
servir para algún otro plato del almuerzo de familia; después de bien
limpias y lavadas en a.gua salada
hirviendo y acidulada con jugo de
limón 6 un chorrito de vinagre, se
cuecen; en seguida. se las quita. el
agua., escurriéndolas bien, y se juntan al ave para dorarlas ligeramente; en cuanto empiezan á tomar color, se echa sobre todo un vaso de
vino blanco, cui.nto más bueno, mejor, y se deja cocer unos minutos,
echando en seguida un poco de jugo
de carne, un poquito de perejil picado y jugo de limón. Se coloca
todo en una fuente y se sirve muy
caliente.
FILETES

Á

Hace pocos u,as que se practic6 la
upertura del testamento del Ilustr!slmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago,
llllnols.
La fortuna del distinguido prelado aecendl6 O. cerca de $125,000 oro americano; Y seglln el Inventarlo que se ha
publicado. los bienes que dej6 fuerou
como sigue:

LA MAGNY

Se escogen buenos filetes de carne, se lirn pian con esmero y se parten en trozos regulares; después de
golpearlos ligera.mente y espolvorearlos con sal y pimienta, se les
pone en una sartén con manteca y
se les deja cocerá fuego vivo, volviéndolos de cuando en cuando; una
vez que estén bien fritos, se les quita la grasa, que se reemplaza por
un poco de vino de Madera, con el
que darán un hervor muy vivo para
que el vino se consuma en seguida;
y al quedarse en seco los filetes, se
echa en la sartén un poco de pimentón y otro poco de buen caldo; en
esta salsa se les tiene unos minutos

Dam.ingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

•
Se reservan camas en Carro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Lín~.ª d~ _Santa. Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para pree1os, 1tmerar10s y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
la. San F,-ano/•001 lliím. 81 ltll1Jxloo1 a. F.

••••••••••••••••••••••••••••••••••
lt

Dos p6llzas de '·La Mutua,'• Compaf!!a de Se•
guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
9,329 oro.
Ott·a p61lza de seguro. . . 14,vvO oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Bntre las d'lsposlclones del sefior Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sei'iorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las p6llzas de seguro :
1\ la sefiora Ana A. Feeban, viuda del
sefior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sei'ior Arzobispo, $25,0VO oro
de otra de las pólizas, y ~5,000 oro en
efectivo; 1\ la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Marra Catalina,
$10,000 oro de la 1'.iltlma p6llza; A la
escuela • 'Santa Maria' ' de ensei'ianza
práctica para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la lnstltuc16n por la
que ml!.s se Interesaba el sei'ior Arzobispo, se entregaron los $4,000 restantes de la 1'.iltlma p6llza.

El verano se ausenta. Parte con
él su cortejo de aires huracanados,
polvaredas y nubes grises quE' tristemente encapotan el cielo. El firmamento de nuestra patria y, especialmente,el de nuestro Valle de México, lucirá el azul mate, el verdadero «azul celeste&gt; que nosotros
siempre hemos visto con indiferencia pero que los extranjeros contem'plan con admiración. Son tan
pocos los países del mundo cuyas
bóvedas celestes ostentan un azul
tan puro y tan uniforme como el
nuestro, que con razón se deleitan
los extranjeros contemplándolo.
Con el verano que partE', parten
también algunas modas. He dicho
mal: no parten precisamente las
modas, sino algunos det~lles d~é3tas los detalles que particularizan
la.s'estaciones del año. No.vendrán
ya los trajes de colores grises, los
sombreros de encaje y seda y los
abrigos ligeros de sutil blonda; llegarán los vestidos oscuros, muy
oscuros, casi negros; los ~ombreros de fieltro y lana y las ricas capotas de paño irlandés con sus anchos cuelloshomhreras, sus grandes botonaduras de concha nácar
y sus dimensiones algo exageradas,
wuy exageradas, ~u diéramos decir,
puesto que las r1ca1.- capotas cubran el cuerpo todo de las damas.
La moda invernal es muy elegante: en Europa, suspira _la f!,ristocracia por la llegad a del m v1er1;1O, para tener oportunidad de lu~1r toda
la inventiva toda. la gracia, todo
el «chic&gt; de Íos artistas del vestuario. En Europa hay razón de qu_e
eso sea pues los fríos son crudis1mos y 1~ estación de invierno . se
prolonga demasiado. En ~éx1co
no sucede otro tanto, pero sm embargo nuestras damas elegantes
hacen 'un derroche de lujo y de b~en
tono, en la conf,,cción de tra:ll3s,
abrigos y sombreros.
.
La piel de nutria , tan rica y tan
estimada, no tiene lugar de ser en
nuestro país. Comprendo que éste
es un factor negativo para E'l mayor lucimiento de las da.mas, pues
en Europa y en los Estados Unidos,
la piel de nutria constituye, en la
estación de invierno, un element?
precioso para la confección d_e ab_r1gos adornos de trajes y apl1cac1Ones 'de sombreros. En los últimos
figm·ines del Viejo Mundo, ~omienza ya á iniciarse el camb10 lento
de la moda pues los grabados marcan ya los 'preparativos de una reforma en el vestuario. Como para
nosotras es muy anticipada esta
moda trato solamente por a.hora
de se'Jeccionar los trajes, formar
con ellos una variada colección Y
ofrecer é,ta., con toda galantería, _á
mis simpáticas lectoras. Y a veréis
dentro de pocos días, en estas ~á-.
ginas, la. bonita colección de traJes
que he formado, y espero que con
eUa quedaréis complacidas Y la
adoptaréis como modelo para vuestras confecciones. Sólo debo advertiros que los modelos á que me
refiero dan á conocer una nueva. tela., reciente creación de los talleres
~ranceses y alemanes, rica en dibuJOS y de &lt;estilo japonés&gt;, según la
han bautizado sus inventores. Esta
tela, de gran consistencia, es de al-

1.-Trajes de paseo.

ta lana y muy «abrigadora&gt;. Constituye una verdadera novedad.
MARÍA LUISA.

i:a t~tatua dd matstro
Que baya. quien se marche de un
pueblo porque Je levan~an 1;1na. estatua., es caso extraor~m.ari_o.
Que el objeto de Ja d1strnción sea
un maestro de escuela., es más extraordinario todavía.

El lance ocurrió de la manera siguiente: Lleg/&gt; al lugar de Cumbres
del Fresno, perteneciente en lo antiguo á una encomienda de Santiago un maestro de escuf&gt;la de no
mJcbas letras, aunque sí de bastantes años; no hay que decir si
pobre, diciendo el. oficio; duro de
genio y amigo de disputar. En suma, un pedantón que no cayó en
gracia á la. gente.
La primera arremetida la tuvo
con el alcalde, y de ahí ya se sabe
Jo que vendría.
La. segunda la tuvo con los discípulos, y con harta razón por su

parte pues averiguado el caso.quedó ta~ claro como el sol que Periquillo el «Zorzal&gt;, que e1•a la pellica del diablo, hizo fiesta inaugm·al
metiendo dos castañas restallonas,
sin morder ni rajar, en el brasero
del maestro, 4 punto qu~ teniéndolo entre los pies, por hacer demasiado frío, enseiiaba la tabla de
multiplici.r á los mayores.
Las dos bombas esta.liaron juntas rociando de candela y ceniza
un ~ás que mediano espacio, y con
el súbito sobre¡¡aJto y turbación, el
digno profesor dió un brinco tal,
que rasgó el techo con el gol'!'o.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Septiembre de 1903.
Abierta información, y hallado el
culpable, &lt;incontinenti&gt; le fué apli- •
ce.do el castigo con unas buenas
disciplinas de cinco ramales que 01
maestro sabía esgrimir con verde.·
dera suficiencia.
Acaso con este. severa reprensión
hubiese podido conquistar el general aprecio, pues en el lugar era
unánime la opinión de que la letra
con sangre entra; y pol' lo que toca
á Periquillo, no habría quien dejase de recetarle sus tres ó cuatro pa·
lizas diarias para su completa regeneración moral.
Hijo de viuda pobre, crecía como
un espino majoleto, libre y empecatado, esperando el día en que lo
echasen á guardar cabras ó cerdos.
-Madre, pa eso, lo mismo da
que aprenda como que no. Me parece que voy á enseñar la tabla de
multiplicar á los guarretes.
Y con arreglo á esta filosofía
pueril, Periquillo asistía á la escuela porque no pod(a pasar por
otro punto, pero haciendo lo posible por no aprender cosa alguna.
¡Y en algo se había de entretener!
Una tarde, ya bien entrado el invierno, el maestro se quedó con las
ganas de dar lección-si alguna tuviera,-pues abierto el &lt;templo de
Minerva,&gt; preparado el brasero, á
salvo ya de toda acción explosiva.
merced á cierta discreta alambre·
ra, y apercibidos papel, plumas y
a lgodones con lo demás necesario,
pasó el tiempo sin que l a turba i nfantil apareciese. Aquélla fué una
&lt;rabona&gt; colectiva, que hoy se le
diría huelga pacífica de escolares.
La organizaron Periquillo el &lt;Zorzal&gt;, Tomasillo el de la &lt;Coja&gt; y
&lt;Celipe&gt;, el hijq_ del barbero. Delante de la escuela hay una plaza
que parece prado, con unos olmos
muy copudos, sitio asaz aparente
para el juego de la rayuela, del
trompo, y en general, para toda
clase de juegos, según las estat:iones.
Allí se fueron congregando en espera del maest1•0.
-Amos de &lt;r abona ?&gt;-dijo Celipe,
que era bizco y pecoso, y más malo que la quina.
-¿Y ánde nos metemos?
-En el casta.fiar. Echamos la
tarde de rebusco. Yo sé un sitio
que si no &lt;andar a&gt; por allí el guarda del molino, nos ponemos la barriga así-dijo Periquillo, experto
rebuscador de todo linaje de frutos
naturales y civiles.
-¡Ea! al avío! Hoy no hay escuela.

-Que se quede el«Calvo&gt; conlas
disciplinas.
-¿Veis este palitroque? ¿Veis
aquel medio cánto.1·0 que asoma por
la ventana de la escuela?-exclamó
&lt;Celipe&gt;.-Güeno, pues esto es la
escopeta y aquél el maestro... ¡pum!
castañazo.
Y con esa hipótesis balística desahogó sus rencores.
--¿ Y si nos pega?-se atrevió á
d€CÍ1' uno de los cbic-os.
-¡Ay qué gracia tiene el gu1·ripato ! ¡ Si nos pega l ¡Si nos pega,
no arrascamos!
Y confortados los párvulos con
la fanfarria de los mayores, echa.ron juntos hacia el extenso casta.fiar. El viento mansurrón y frío parecía gemir entr e las ramas peladas
de los casta.fios; el suelo estaba cubierto por una gruesa capa de hojas secas, que hacían un son de cosas tristes al ser removidas por el
pataleo de los chicos. El cielo lívido cobijaba el paisaje invernal con
su tono gris de abrumadora monotonía ....
Allí jugaron; se revolcaron como
animalillos sueltos;buscaron lacastafia olvidada entre las hojas, enterrada á la vera de los zarzales;
se punzaron las carnes con los er izos secos; se desgarr aron los calzones con las púas de los troncos.
En esto empezó á nevar. Los copos caían con airosa ondulación y
se deshacían sin ruido sobre las
hojas y l a .. ramas.
-¡Esto es nieve!
- Amonos á l a plaza pa hacer la
bola.
-¡Ea, á la bola! Ahora sí que
jugamos.
Y- ágiles como pájaros en bandada, salieron del castañar y tomaron la vuelta del pueblo.
La tari[e se iba obscureciendo con
l a. nevada; los copos llenaban el
aire, y la alfombra blanca tendida
sobre el campo crecía,cada vez más
blanda, cada vez más espesa ....
Los olmos de la pl aza. se iban ensabanando con a~uella nieve tan
pura, tomando aspecto de grandes
fantasmas, de gigantes esqueletos
de razas perdidas ....
-¡Aquí, recontral-gritó Periquillo-¡Venga tela; me jago tiestos, y vais á ver una cosa del otro
mundo!
Parecía inspirado; alguna súbita
concepción de artista le punzaba
en los sesos, le brillaba en los ojos.
-¡Nieve!-pidió en tono de mando.
Y no se lo dijo á sordos. En po -

2. -Vestidos de casa y paseo.

Domingo 27 de Septiembre de 1903.

E L MUNDO ILUSTRADO

maestr o Ciruela! Asín tenía de es•
tar pa que se le baje el argullo .. . .
Después fué un jubileo; todo el
vecindario quiso ver la car icatura,
y el propio maestro, llevado porla
natural curiosidad de ver qué bacía la gente, fué .... y se vió, y se
reconoció, con una amargura afrentosa, con wdo el ?º!ºr ctel ultraje.
No lo pudo res1st1r, y como no
había esperanza de paga, se marchó del pueblo escupiendo rencores.
. .
Al cerr arse la escuela, Per1qu1llo
se fué á guardar cabras y cerdos,
único fi n par a que fué creado.
En un mismo día perdió aquell a
gente u n maestro y un escult_or.
Por lo que toca. á éste, ¡qmén sabe! Acaso fuera una glol'ia perdida. . .. .
JOSF; NOGALES.

LOS JUGUETES
¿Los juguetes, tendrán alma?
¡Qué ironía!
A esa pregunta, con calma
se responderá algún día ....
Mir ad bien esa pastora
desde aquí,
¡esa, sin duda, me ado1·a,
muriéndose está por mí!
¡Ved aquel viejo! En ver dad
que muy bien
a.par ece. por su edad,
mayor que Matusalén.
¿Y aquel gallardo teno1·
de opereta?
¡Ni más dulce, ni mejor,
otro existe en el planeta!
Sobre mi mesa pl antado
vive un can,
debe estar desesperado,
¡sin un hueso, sin un pan!
¡Qué lindo aquel mosquete1·0!
¡Qué arrogante!
¡Con la mano en el acero
y la faz amenazante!
Un juguete me enajena.
mucho á mí:
¡es aquella Magdalena
q ue está despeinada allí!
cos minutos le amontona.ron cuanta
quería. Periquillo comenzó á mo•
delar la estatua hermética, el gran
busto asentado sobre una mole
blanoa que apelmazaban entre todos.
Poco á poco fué saliendo de entre sus manos amoratadas, á lasque
nn ciego i nstinto guiaba entre la
nieve, la ancha cara, con su abultado frontal y su enérgica mandíbula. -¡Je, jel-gritaban los entusiasmados compafieros del escultor.
De un hábil manotazo de filo quedó
abierta la boca, y con tres bellotas
la proveyeron de dentadura. En el
hueco de los ojos asentó Periquillo
dos elegantes bongos agujereados
en guisa de gafas, y con una sim·
ple coronilla de hojas secas compuso la melena lacia y amarillenta
que flotaba al viento .... Con dos
palos que sir vieron de armazón,
moldeó luego los robustos brazos;
en la una mano, que parecía un puñón, aferraron improvis11odas disciplinas, para cuyos ramales, cinco
exa..;tamente, cedieron gratuitamente s us tirantes de orillo algunos de
aquellos sefiores. De la otra salía
un índice colosal en actitud de reprender severamente ó de enseñar
profundas ver dades.
-Falta el gorro; ¡á. ver, buscar!
Y á poco que buscaron hallaron
un cesto de mimbres roto, que vino
pintiparado. Con el trozo de un
ataharre abandonado formaron la
bufanda,y con-un erizo seco, abierto del todo, puso Periquillo el clásico bigote, ancho, corto, punzante, tostado por las colillas bien y
lealmente apuradas.
El holgorio de la gente menuda
no tuvo límites. La pobre estatua
tuvo que sufrir mil aP,óstrc,f.is é
impertinencias, sin deshacer un
punto aquel gesto de ridícula majest11,d, de severidad acre y risible
que el escultor había acertado á.
darle.

Los que venían óel campo se pa·
raban bajo los olmos á ver e.que·
lo.-Mira, ¡condenao! propio al
maestro.
-Este es el maestro, q ue sa llenao de jarina.
-Anda, y cómo gasta fantesía el

llll l l llll ll l l ll l lll l lll ll l l lll l llll l l l l l l ll ll 111111111111111111111111111111111111111111111111 1111111111111111111.·ll l: IIIIIIIII 1111111111111 llllmttff

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1llll&amp;maffllllll 1111111111111111111111 II II III I II II II II I III II II II II I I II IIIII
Ulllllllllllllllllllll llll l l ll l l l l llll ll 1111111111111111 '.I 1_11111111111111 I . 6 de trajecitos infantiles.a.-Trajes de v 1111ta y co ecc1 n

•

¡Un acróbata en mi.casa!
No lo aprecio,
porque la vida sepas~
oscilando en el trapee o ....
Aquella es una jauría:
siempre allí
persiguieod_o noche y día
á invisible Jabalí . ...
Aquel otro es don Quijote:
gallardea
de su Rocinante al trote
y en busca de Dulcinea.
Ofelia y Hámlet-los dosallí están;
¡parecen decirse adiós
mir ándose con afán!
Hay otro en que estoy fijando
mis miradas:
¡Lady Macbeth procurando
lavar sus manos manchadas!
¡Ved aquel espadachín!:
no está mal,
porque á su contrario, al fin,
le abrió en el pecho un ojal.
Hay otro que está adornando
un rincón:
es un loco, apuñaleando
de una ingrata el corazón!
A veces yo me figuro
que respiran,
y que merced á un co~juro,
sé me acercan y me miran ... .
Pero al que yó más respeto,
es á aquél:
representa un esqueleto
perseguido por Luzbel!
De noche, si me desvelo
-¡cosa rara!le arrojo encima un .. . . nañuelo:
¡tanto horror me da su cara!
¿Los juo-uetes tendrán alma?
¡Qué ironía!
A esa pregunta, con calma
se responcterá algún día.
BONIFACIO BYRNE,

...

�Domingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Furiosa, hizo tomar las grietas y
calafatear los intersticios, creyéndose á salvo de atrevimientos y demasías; mas no contaba con lo ducho que es en tretas y picardigüelas
el Amor.
El muy maldito se disolvió en los
átomos del aire, y, envuelto en ellos,
se le metió en la boca y en los pulmones, de modo que se pasó el día
respirándole, exalti,.da, loca, con
una fiebre muy semejante á la que
causa la atmósfera saturada de oxígeno.
Ya fuera de tino y desesperada de
no poder tener á raya al malvado
Amor, Eva comenzó á pensar seriamente en la manera de librarse de
él definitivamente, á toda costa, sin
parar en medios ni tropezar en escrúpulos.
Entre el Amor y Eva la lucha.era
á muerte, y no importaba el cómo
se vencía, sino sólo obtener la. victoria.
Eva se conocía bien, no porque
fuese muy reflexiva, sino porque
poseía un instinto sagaz y certero;
y conociéndose, sabía que era capaz
de engatuzar con maulas y zalamerías al mismo diablo, que no a.l
Amor, de suyo Inflamable y fácil de
seducir.
Prupúsose, pues, engañar al
Amor, y desembarazarse de él sobre
seguro y traicionera.mente, asesinándole.
P1·eparó sus redes y anzuelos, y
poniendo en ellos cebos de flores y
de miel dulcísima, atrajo al Amor
haciéndole graciosos guiños y dirigiéndole sonrisas de embriagadora
ternura y palabras entre graves y
mimosa~, ae notas más melodiosas
que las del agua cuando se destrenza sobre guijas ó cae suspirando en
morisca fuente.
Y el Amor acudió volando, alegre, gallardo, feliz, aturdido y confiado cvmo un niño, impetuoso y
engreído como mancebo, plácido y
sereno como varón granado y vigoroso.
. Eva lo cog~ó en su regazo; acaric1óle con fehoa dulzura; sirvióle
golosinas; lo arrulló para que se
durmiese tranquilo, y así que le vió
calmarse recostando en su pecbo la
cabeza, se preparó á estrangularle
apretánllole la garganta con rabia.
Un sentimiento de pena y lástima
la cootu vo breves instantes, sin embargo. ¡Estaba tan lin.do, tan divinamente hermoso el condenado
Amor aquel! Sobre sus mejillas de
nácar, palidecidas por la felicidad
caía una. lluvia.de rizos de oro,
nos como las mismas hebras de luz,

No se podrá decir que la infeliz
Eva omitió ningún medio lícito de
zafarse de aquel tunantuelo de Amor
que la. perseguía. sin dejarla punto
de reposo.
Empezó ponie1:1do tierra en medio,
viajando, para poner el hechizo que
sujeta al alma. á los lugares donde por primera vez se nos aparece
el Amor. Precaución inútil, tiempo
perdido, pues el pícaro rapaz se subió á la zaga del coche, se agazapó
bajo los cojines del tren,ya más adelante se deslizó en el saquillo de
mano, y, por último, en los bolsillo'! de la viajera.
En cada punto donde Eva. se detenía., sacaba. el Amor su cabecita.
maliciosa. y la decía con sonrisa picaresca y confidencia.):
-No me sepa.ro de ti. Vamos juntos.
Entonces Eva, que no se dormía,
mandó construir una altísima torre
bien resguardada con cubos, bastiones, fosos y contrufosos, defendida por fuertes guardias, y cerrada, día y noche, con rastrillos y
macizas puertas de roble, chapeadas y claveteadas de hierro. Pero
al abrir la ventana. una. noc:he que
se asomó agobiada de tedio, á mirar el campo y á gozar la apacible
y melancólica luz de la. luna, el rapaz se coló en la estación; y aun
cuando le expulsó de ella, colocó
rejas dobles con agudos pinchos y
se encarceló voluntaria.mente, sólo
consiguió Eva que el Amor entrase
por la.s hendiduras de la pared, por
los canalones del tejado 6 por el
agujero de la llave.

Cuando el noble león tomó posesión de sus dominios, pensó cuerdamente que le convendría casarse,
y llamando al águila viajera, le
dijo:
-Veloz mensajera: tú qne traspasas los montes y los ríos; tú que incansable te ciernes en las alturas y
desciendes rápida. por los valles
llevada por el viento de tus potentes alas, recorre todas las regiones
de mis estados. lasque se extienden
al levante y que el sol alumbra con
la púrpura de las alboradas, las
que en el brumoso poniente baña.o
sus playas en el verde océano, las
que se envuelven en las melancólicas nieblas del helado Norte y las
que el sol radiante del mediodía
· alumbra con su rayo abrasador, y
avisa. á mis súbditos que el rey ofrece su mano á la. joven que posea la
más bella de las virtudes.
Y el águila hendió los afres esparciendo la buena nueva.
Y vinieron la cigüeña., desde las
remotas llaouri.s del oriente; lagolondrina, desde los países abrasados por el sol de los trópicos; la
alondra, desde las regiones que se
envuelven en el manto delas nieblas
invernales, y dejaron los bosques y
los valles la corneja, la urraca., la
paloma . ... . .
Y una vez en presencia del noble
león, empezaron á exponer sus respectivas virtudes.
-Yo-dijo la. cigüeíia-oo puedo
menos de declarar que la virtud ddmioante en mí es la. bondad. Ese
sentimiento delicado que es la base
de los afectos más puros y ca.paz
por sí solo de remediar todos los
males de la humanidad, lo poseo en
alto grado y gobierna todas las acciones de mi vida. Es ésa, pues, la
virtud que me vanaglorio de poseer.
-El desinterés es mi mejor cualidad-continuó la a.loodra;-creo que
es la virtud de más precio, y si ella
fuese la. norma de las gentes, como
lo es mía, el mundo sería feliz.
-No lo creo yo así-interrumpió
la golondrioa;-yo opino que la. grao
virtud es la sinceridad [ virtud que
yo poseo, por ciertoJ, y si ella. fuese cultivada por la humanidad, to·
dos vivida.o contentos de sí mismos
y satisfechos de sus semejantes.
-Sobre todas esas virtudes hay
una muy principal que ustedes han
olvidado-dijo la comeja;-bablo
de la inteligencia. Si ustedes poseyeran esa. virtud en un grado tan
a}to como yo la poseo, se encont~anan dotadas de todas las otras virtudes, y juzgada.o con altura. todi.s
las cosas; es, á mi parecer, la. mejor virtud, la virtud de las vfrtu.des.
Y siguiendo este tono, el resto de
la asamblea continuó hablando de ~:X::X:X::X::JCX::X::X:::X::JCX::X::X::X::XCC:X::X:X::XC~~X~~~~X::X:X:::X::JCX::X::X:::X::JCX::X::X::::&gt;
sus respectivas virtudes y encomians.-Dos elegantes abrigos de otoño.
do su trascendencia.
-¿Y tú qué dices·t-preguntóle el
león á la. paloma, que hasta entonquejas?-respondió el rosal. -SinPero la paloma no contestó, porsu favor. No habló de sus virtudes,
ces no había hablado.
gular delicadeza la tuya. Sufres con
que era muda..
porque,
poseyéndolas
todas,
cr~yó
La blanca paloma bajó los ojos
calma que te manchen con la suela
inútil
elogiarlas,
llevada
por
el
msJULIO
F.
Rm;L.
Y permaneció callada.
del calzado, y te ofende que caigan
tinto general de las gentes, que ol-¡ Bienl-dijo el león- la. cigüeña
sobre ti hojas de rosa. delicadas y
vidan
sus
propias
virtudes
p~ra
habló de su bondad; la golondrina.
aromáticas.
alabarse de las que les faltan. EhJo,
de su sinceridad; la alondra, de su
ta
falsa
dtllcadtza
pues
por
esposa
á
la.
paloma,.
porJOSÉ F. BREMÓN,
desinterés, y siguiendo el mismo
que 'su mayor virtud es la discrerumbo, los demás han alabado sus
ción, virtud que reasume todas las
-¡Sucio! ¿no ves que m~ estás
respectivas virtudes, abundando en
manchando y me pones perd1da.?luengos elogios para consigo misotras.
~
1 a le
1
y
dirigiéndose
,.
a
pa
om
•
djjo al rosal la. calle enarenada. de
mos. Onicameote la. paloma,llevada
dijo:
J
í
por su discreción, ha. dejado de haun jardín.
-¿No
es
verdad,
pa
om~
m
a,
-¿No te pisan las gentes y no te
cer su apología., y esto, lejos de ser
que
piensas
del
mismo
modo.
un mal para ella, habla mucho en

--

y de su boca. purpúrea, risueña aún,
de entre la doble sarta de pií'loues
mondados de sus dientes, salía un
soplo aromático, igual, puro. Sus
azules pupilas entreabiertas y hú·
medas, cooservalJan la languidez
dichosa tle sus últimos instantes; y .
plegadas soore su cuerpo de heléoi·
cas proporciones, sus alas colorde
rosa. parecían pétalos a1Tancados.
ll:va. notó ganas de llorar .. . .. No
había remedio: tenía que asesinarle
si quería vivir digna., respetada,
libre..... Y cerra.nao los ojos para
no ver al muchacho, apretó las manos enérgicamente, largo, largo
tiempo, -horrorizada del estertor
que oía, del quejido sordo y Júgu•
bre exhalado por el Amor agoni•
zaote.
Al fin Eva soltó á su víctima y la
contempló... El Amor estaba muer~
to, tan muerto como mi abuela: 01
respiraba. ni se rebullfa.
Y al punto mismo que se cercio·
raba de esto, la asesina percibió uo
dolor terrible, extraí'lo, ioexplica·
ble; algo como una. ola de sangre
que ascendía á su cerebro, y como
un arco de hierro que comprimía
gradualmente su pecho, asfixiándo·
la. Comprendía lo que sucedía ... •
El Amor, á quien creía tener eo
brazos, estaba más adentro, en su
mismo corazón, y Eva, al asesinar·
le, se había sutcidado.
EM1LIA PARDO BAZÁN.

4.-Veatldos de l,1 eatacl6n

Domingo 27 de Septiembre ,de 1903.

ta más \11rtuosa

fi:

El Jlmor asesinado

EL MUNDO ILUSTRADO

=

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 27 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

boga.res, dignos émulos de los de
la. Eda.d de Oro, en los que en otro
tiempo no se acaparaban tesoros
ruines y se pensaba más cuerdamente en lo que somos, despojados
del aliento vital que nos anima.
Los ignorantes -á 1 o menosde las épocas bárbaras que pasaron, discurrían con criterio más
espiritualista; pensaban en la muerte, y temblaban ante la. idea de ser
sorprendidos por ella 1 rindiendo
culto imouro al escándalo, á la avaricia. ó al crimen!
J. SANTIAGO E_$PINOSA [CIIILENO].

SE M0RIA..... .
En la tarde silente
Se moría la hermosa
Y su voz dolorosa.
En l a tarde expiró ..... .
Como Belkiss murieote,
Con su voz cadenciosa.,
Ella., en rima harmoniosa,
Su agonía. cantó :
&lt;La. tristeza. me mata
Cual veneno sutil.
Y a. no soy la. gentil
Que a.doró el amador.
Por mi faz de mar.fil
Tristes perl as desata
El recuerdo: la. grata.
Embriaguez de mi amor.

¡Oh mi amado! la muerte
Me acaricia , bien mío ....
Y a. siento el roce frío
De la sierpe . .. . Amor! ven!
Baña helado rocío
Mi floral cuerpo inerte .. ..
Ven; con tu brazo fuerte
La caricia detén!
Oh amado! cuán leja.na
La hora, dulce hora
En que con luz de aut·ora
Amor me iluminó.
Oía. en la. mañana
Mucha fibra. sonora
Y en el lecho de F,ora
Mi a.lma virgen vibt·ó.
En la selva florida.
Decía Primavera
La. cadencia. primera
Del a.mor de su Abril.
Campo de lirios era
Mi a.lbo seno; mi vida,
Dulce fuente impelida
Por tu aliento sutil.

8.-Sombrero de la estación.

Y su voz dolorosa.
En la ta1·de expiró ....
Y cual Belkiss muriente,
Con su voz cadenciosa,
Ella, en rima. harmoniosa,
Su agonía cantó.
:J. t. Jlrttaza ea1atrua.

Fábulas en prosa
El tUtrPO y la sombra
El cuerpo estaba muy disgustado
de la compai'lía de la. sombra. Caminaba hacia el sol, y la sombra le
seguía; volvía la. espalda al sol
cuando andaba, y la. sombra iba delante. Se paraba, y la sombra taro-

bién se detenía. U o día no pudo más
y dijo á la sombra con tono descortés:
-Retírate de una vez. Quiero estar solo.
-Nopuedodejarte; tengo obligación de ir contigo donde vayas.
-Me retiraré de ti.
-No lo conseguirás; soy tu compai'lera de cadena en este mundo.
-Saldré a.l sol cuando éste caiga
sobre mí verticalmente desde el cenit.
-Y estaré bajo tus plantas.
-Pasearé siempre en el crepúsculo.
-Yteseguirédisimuladamente en
la penumbra.
-Cerraré de noche mis puertas y
ventanas y no encenderé luz en mi
alcoba.
-Entonces serás mío por completo y te estrecharé tan íntimamente,
que no habrá un solo punto de tus
formas libres de mi abrazo.
-Mema.taré.
- Y me acostaré al lado de tu cadáver; y si te entierran, te envolveré en el sepulcro; y cuando exhumen tus restos, me dividiré en tantas
partes como ellos; y rodaré con tu
cráneo y haré guardia á tus últimos
despojos mientras existan sobre la
tierra..
-¿Y mi alma?
-Esa te abandonará para irse al
mundo de la luz; tú eres esclavo de
la sombra.

CAUSAS Y EFECTOS.
Cuando dormida
te contemplaba,
y tu albo seno
se levantaba,
fiel testimonio
de vida cierta,
decía yo triste:
-¿Si estará muerta? ... .
Fúnebre lecho
alzóse un día.
Allí arrojada
te vi, alma mía!

f·-~Siii¡-;E,:,·¡¡·¡joR··¡u;A··
ADenver, ;Kansas Cíly, St. Louis, Chicago, 1'ew York,
San Francisco y Los Angeles

Como níveos corderos,
Revestidos de flores,
Bebieron tus amores
Agua de rosa. y miel.
Y y a. sin sed ni ardores,
Al perderse ligeros,
Sus balidos postreros
Me decían: es él! ....

:J. s. dt eastro.
OJOS NEGROS
Ojos negros como el broche
De una noche singular
Ojos de color de noche'·
Ojos donde hay un der~oche
De lumbre crepuscular.
Ojos de mirar ardientes
C~ya. pupila enamora:
ÜJOS tao resplandecientes
Cual l_as luces refulgentes
De pr1mavPral aurora.
Color de ébano, luz clara·
Red de pestañas oscuras '
C~mo mi amor las soñara,
ÜJOS de luz que eclipsara
A la luz de las alturas.
Ojos que brillan airados
En fondo color de Za.Ha
Por l~s que están enojados
Los OJOS enamorados
De las vírgenes de Italia.
Ojos cuya. lumbre ciega
Cuya luz que en amorbafta
Y a\ o:iás altiv~ doblega,
Env1d1a la muJer griega
Y las mujeres de España.
Miradme, ojos hechiceros
Y dadme así la. fortuna
'
Negros ojos altaneros '
Ojos que sois dos luce~os
En una. noche de luna!
MEANY Y MEANY.

ESCARLATA
Ayer, cuando el crepúsculo moría
y PI cielo, lentamente
'
de luminosos astros se cubría
los recuerdos cantaron en mi m'eote
Y queriendo soñar, de mi ventana'
trémulo cas~, descorrí el postigo, '
y evoqué m1 ventura. ta.o lej ana,
que no me a.legra., porgue está .contigo!

Un rayo del crepúsculo, indiscret.o,
llegó basta mí, como si así quisiera
revelar á mi espíritu el secreto
de un muerto amor . . ..
y tan hermoso era,
que atónito quedóse y deslumbrado
mi corazón, que al evocarte á. solas,
se halló súbitamente iluminado,
como si en él se hubiese deshojado
un ramo de encendidas amapolas!.
JUAN DUZÁN.

EL TEST AMENTO

Dtt 11.mo. sr. Jlriobts,o 'fttbal.
Los bienes fueron valuados
en $125,000

Y, enferma de tristeza,
En mi lenta agonía
Cual pebete encendía
Pa.ra. ti el corazón. . .
Y vida., a.lma y belleza
Mi fiebre te ofrecía. ....
¡Ta.l fué la. ofrenda mía
Oh! mi rey Sa.lomóu!&gt;

La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.

•••
Y en la tarde silente
Se moría. la. hermosa

México, D. F. , julio 8.
«Hace más de veinte afios»-escribe el Dr. Francisco F. Huacuja- «que uso la Emulsi6n de Scott
de aceite de hígado de bacalao
con hipofosfitos de cal y de sosa,
y nunca ha dejado de darme mag11íficos resultados, tanto en enfermos escrofulosos, como en los
tuberculosos. Sobre todo, en los
niíios pequeños hago uso de tan
buena preparaci6n, por ver la facilidad con que éstos la captan,
llegándola á tomar hasta con deleite, y he visto que lloran cuando no se les da más cantidad.
«En cuanto á su aspecto como
preparaci6n farmacéutica»-termina el Dr. Huacuja, - «me párece
inmejorable, pues es la Emulsi6n
mejor preparada que conozco.,,

Besé tus labios
conchas de hiel~
Y exclamé ufano····
- ¡Duerme!. .. . y~·~elo.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados U nidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ft,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FA.RNSWORTB.-Agente General.
ta. San Franolaoa* Núm. 8 1 Wltbc/001

a. F.

································~

nace pocos ~,as que se practicó la
apertura del testamento del Ilustrlslmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeebU
en la ciudad de Chlcago, Jlllnoll .
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 ll. cerca de $125,000 oro americano; y seg&lt;in el Inventarlo que se b&amp;
publicado, los bienes que dej6 fueron
como sigue:
Dos p611za.s de "La l\lu.
tua,' ' Compo.llfa de Se•
guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulo.dos sobre una de las pólizas
9,329 oro.
Ot ra póliza de seguro. . . 14,W0 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos . . . . . . . . 37,000 oro.
Ent re las d'lsposlclones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, señorita Kate ~'eeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro ;
ll. la sellora Ana A. Feehan, viuda del
seiior doctor Eduardo L. Feeban, ber•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo ; ll. la Academia de San Patricio de Cblcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalloa,
$10,000 oro de la llltlma póliza; A la
escuela ' 'Santa Maria'' de ensellaoza
práctica para varones, de Feebanvllle,
Jlllnols, que era la lnstltucl6n por la
que mlis se Interesaba el selior Arzobispo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la llltlma p6Jlza.

1.-Colección de trajes de visita, paseo y casa.

Do:mingo 4 de Octubre ele 1903.

�Domingo 4 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de 1903.

CELIA
I
Celia. era una preciosa muchacha.,
rubia como el oro, que traba.jaba
para vivir, consagra.da. á la. elaboración de flores artificiales.
Huérfana. de padre y madre, cuantos la veían se enamoraban de ella.
Dos hombres la amaban, al parecer, con delirio: un poeta, llamado Fabio, y un oficial del ejército,
llamado Esteban. Aunque rivales,
los dos es~aban unidos por una
amistad fraternal.
Uno y otl'o vivían en la misma
casa que Celia; el poeta en el cuarto
de encima, y en el de abajo el oficial. La habitación de Celia estaba en el piso tercero, la. de Fabio
en el cuarto y la de Esteban en el
segundo.
El principal estaba ocupa.do por
un banquero entrado en a.fios, llamado Isaac Góldsmith, un judío
muy feo, panzudo y nada. simpático, que también estaba enamora.do
de Celia, á la que nunca había dirigido la palabra..
La muchacha se reía de su fealdad, de su vientre y de sus gafas
de oro.
II

EL MUNDO ILUSTRADO

· vez. Ustedes dos me aman, y 'i!eseo
decidirme por el uno ó por el otro,
á fin de otorgar mi blanca mano al
preferido. Mafia.na. comeré con uno
de ustedes en el domicilio del elegido.
Los dos palidecieron, y Celia prosiguió en estos términos:
-No tengo motivo alguno que
me induzca á. pt•eferir á Fa.bio ó á
Esteban, pues los dos me son igualmente simpáticos. A ustedes toca
decidir. Que ca.da cua.l baga valer
sus derechos y pinte su pasión del
mejor modo que pueda. See;ún la
elocuencia. de que ustedes hayan
hecho gala en la carta &lt;¡ue han de
dirigirme á la hora de comer, subiré á casa de Fabio ó bajaré á casa
de Esteban. Hasta ese momento no
podré concederles la entrevista. que
de mí solicitan. Mafia.na tempra·
nito me enviarán ustedes sus car·
tas. Las leeré y resolveré lo que
mejor me parezca.
Acto continuo se retiró Celia á
su habitación, dejando estupefactos
al poeta y al militar.
IV
Fa.bio y Esteban se dirigieron á
sus respectivos cuartos y se pasaron toda la noche esr-ribiendo.
Emborronaron infinidad de
pliegos de papel, sobre todo
Fabio, el cual hizo un con-

sumo extraordinario de dicho ar·
tículo.
Al día siguiente, en el momento
en que Celia salía de su habitación,
encontró junto á su puerta al poeta, el cual le entregó su carta sin
decir una palabra y se alejó precipitadamente.
El documento consistía. en una
interminable t irada de versos, de
la. que renunciamos á. dar una idea
á nuestros lectores.

ta., retiróse el militar sin proferi
una sola palabra..
r
VI
. En el Ill:omento en que la. florista.
iba á. sa.hr á la. calle, l a. portera
entregó á Celia. una tercera carta
No es posible describir la. ansia'
dad horrible con que pasaron ei
día Fabio y Esteban.
A las seis de la tarde salieron de

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Celia se levantaba diariamente
á. las seis y media. de la maña.na. y
á las siete salía á entregar sus flores á. sus aristocráticas parroquia.nas. A las nueve regresaba á. su
domicilio, donde traba.jaba hasta
la hora de comer.
Había conocido á Fa.bio y á ll,steba.n al subir ó bajar la escalera
y allí se entretenía á veces hablan:
do con ellos. Al fin el poeta y el
~ficial le declara.ron su amor, y Ceha les escu?hó á. los dos con igual
compla.cena1a.. Los tres llega.ron á
ser muy buenos amigos. ·
Pero no se podía averiguar si prefería á. Fabio
ó á Esteban. Y hasta
es posible que no lo supiera ella misma.
Los dos la esperaban
á su regreso, bajando
de su casa el poeta y
subiendo algunos escalones el oficial.
Charlaban un rato con
ella., y una. vez terminada la estrevista, cada
cual se dirigía á su respectivo domicilio.
Fabio decía para sí:
-Me parece que está
más amableconmigoque
con Esteban, Sin embargo, no debo fiarme
de él.
Y Esteban, por su parte, pensaba.:
-Creo que me prefiere á Fa.bio. No obstante, debo estar muy sobre.aviso.
En realidad, Celia se
había mantenido en el
fiel de la balanza. con
r especto á sus dos a.doradores, si bien semostraba algo más complaciente con el poeta que
con el oficial.
III
A veces, cuando el militar había cobra.do su
paga., cuando el poeta
había recibido el importe de sus versos y cuando la. florista había. tenido un buen ingreso,
comían juntos los tres,
siempre en casa de Ce-

3.-Vesti dos de casa y visita.

2, -TraJes de reuni6n.

lia..

A pesar de las respetuosas súplicas de Fa.bio y de Esteban, jamás
consintió Celia en comer sola.mente con
uno de ellos.
Un día. le dijeron
los dos galanes:
- ¿Quiereusted,Celia, que comamos maña.na. juntos?
La florista. guardó
silencio durante un
rato, y después dijo:
-Acabemos de una.

V

A los pocos momentos en contró la florista. en la.escalera. á Esteban, el cual, á su
vez, le entregó la consabida.
carta, que, escrita. en prosa
formaba. nota.ble contras~
con la poética. misiva de Fa.bio. Pero Esteban había agregado á su carta. un precioso
ramo de flores.
Celia. cogió el ramo y la.
carta., y lo mismo que el poe-

•

sus respectivas habitaciones y , por
primera. vez en su vida, se cruzó en·
tre ellos una. mirada de odio.
Al poco tiempo se presentó Celia.,
elegantísima.mente vestida. Los dos
enamorados se dirigieron hacia.
ella.
-¿Qué ha resuelto usted ?-la pre·
gunta.ron los dos á la. vez con acen·
to tembloroso.
-Sus versos, amigo Fa.bio-con·
testó Celia-son bellísimos, por más
que yo no entienda. el lenguaje que
usted emplea. Sus rosas, amigo

Esteba n, son una preciosidad; pero
su estilo no me ha gustado ni me
han convencido sus razonamientos.
Por consiguiente, no puedo elegir
entre ustedes.
-¿Pues á dónde va usted, vestida.
de ese modo?
.-A casa de una persona que tam·
b1én me ha escrito esta mañana,
proponiéndome si quiero ser su es·
posa.
Celia enseñó á sus dos a.dorado·
res la. carta en cuestión y les hizo

leer la firma del banquero Isaac
Góldsmitb.
Fabio y Esteban inclina.ron la ca•
beza. sin decir una palabra., Y ~ lia. bajó lentamente la esca.lera. sm
volver siquiera l a cabeza..
J.UIS GRAMONT.

FELINA
Del diván donde reposa.
Mi gatita pendenciera.,
En actitud belicosa.
Se ls.nza, ura.íl.a. y ligera,
Tras la frágil mariposa.;
La a.ceoha., se acerca luego,
Pa.,ra. inspirarla confianza,
Paso á paso, con sosiego;
Al .fin sobre ella se Jaeza
Y se hace que no la alcanza.,
Por que no se a.cabe el juego.

O si a.ca.so, por cautela,
Le da. con mucho cuidado
Un golpe que no le duela,
Y el insectillo, asustado,
Bate sus a.las y vuela ....

¡Mariposa., ten prudencia:
Ve que hay gatitas muy malas;
Lo digo por experiencia.,
Y habrá alguna, sin conciencia.,
Que te destroce las alas .... !
FÉLIX CALLEJAS.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 4 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de 1903.

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4.- Traje de casa y paseo.

ta Pluma, la mano y la fabtza
No recuerdo en qué lugar,
ni á qué fin ni en qué ocasión
se b ailaron en un rincón,
'
reunidas al azar,
mm pluma muy usada,
pot· el sarro ennegrecida,
una mano desprendida
y una cabeza cortada.
Comprarlas quiso un inglés
y á verlas se aproximó
y pensativo quedó
'
oyendo hablar á las tres.
En su cartera apuntando
fué sus frases una á una;
cartera que, el tiempo andando
á_ mí llegó por fortuna,
'
srn saber cómo ni cuándo.
LA PLUMA

-Olvidada duermo aquí;
pero aunque en el polvo estoy
no me quita lo que soy
'
la gloria de lo que fuí.
Yo la historia enriquecí
los misterios aclaré,
'
las luces multipliqué,
y de la. nada en lo obscuro
brotaron á mi conjuro
amor, entusiasmo y fe.
LA JIIANO

-Mucho te enorgulleciste
y yo tu poder no acato,
que sólo de mi mandato
dócil instrumento fuiste
y de mí marchaste en pos.
¿Quién vale más de las dos?
¿Cuál debe ser más sagrada?

;.La pluma por mi guiada
ó yo movida por Dios. '
LA CABEZA

-Callad, vuestro orgullo vano
yo desharé como espuma:
¿.Qué fuera srn mí la pluma?
;.9né, sin mí, fuera la mauo,
srn el soplo soberano
del genio que alienta en mí?
¿A_qué vinierais aquí?
¿,Oibfmtarais, ni aun delejos
d~ mis glorias los reflejos
'
DI la ventura que os dí"?
EL INGLÉS

-Dice la cabeza bien
Y sus razones son grav~s
que µ.lumas tienen las av~s
Y el cerdo manos también.
pe!'º cabe~a en que ardiente
brille del rngenio el sol
¿qui~n la tiene? ¿Mucb~ gente?
Los rngleses sola.mente
Y acaso algún español'.
Lector, quienquiera. que seas
de cuantas cabezas veas
'
pocas hallarás vacías· '
pero diez tienen ideas '
Y noventa, tonterías. '
EDUARDO DEL PALACIO.

[a Uida dd Ocio
Qué dichoso destino
el del mortal que de seguir no cura.
el mundano camino
Y que labrar procUJ!a
•
un templo solitario á su ventura'.
Que mira indife1·ente
cuant? le cei·ca en el esquivo snelo
que DI honda pena siente
'
por el extraño duelo
ni en el ajeno bien h¡lla consuelo.
_¿(;lué aguardo yo del mundo
v~vien~o loco entre su ruido ~ao-o
st á mt anhelo profundo
"' '
ha d_e ofrecer en pago
glorias fugaces 6 mentido halago?
¡Oh blanda, ociosa vida'
IBh tresagio del goce de ~tra esfe
ama. combatida
ra'
torna por vez postrera
·
á tu lado de calma placentera.
. No vana ciencia quiero,
~i dó se oculta el bien al cabo ianoG9-ué más saber espero
"ro·
si sé que l .. que adoro
'
de amores para- mí guarda un tesoro?
Uno luche y padezca
·
en pes corriendo del laurel ansiado·
ora el otro encanezca
'
c_o n e~ peso abrumado
hsonJero, más grave, del Estado.
Aquel lea y maldiga.
e1 libro que su duda no resuelve
6 el curso al astro siga
'
que al horizonte vuelve
ó quiera el velo alzar que á Dios
envuelve.

Consúmanse estudiando
Y en vigilia. tenaz les baile el día·

Y yo en el sueño blando

'
pase la noche fría
reclinado en tu seno, Laura. mía.
Despiérteme tu beso
cua.nd o ~l cenit el sol haya subido,
Y, de ocio en el exceso
ele tu cintura asido
'
vay ª á sentarme en el cojín mullido .
Allí apure, delante
ªi
l_a. alta estufa, entre abriaad a ro•
e hco1· excitante
"'
pa

que e~ la chinesca copa
'
el Asia ofrece á la gastada Europa.
Y dé al aura liviana
por que á las horas á 'volar coad·
la planta americana
yuvl',
que en amorosa. nub¡,
á figurar las esperanzas sube.
5.- Variada colección de trajes de paseo.

Así trascurra el día
Y otro venga con él sie:npre conteo·

téngase su alegría,
to:
no entera,, el que, sediento,
en el festín se arroja tur bulento.
Yo_ libre de pesa.res,
e~ ocio adoro en plácido retir o
srn .ambición ni azares,
'
Y. aire puro respiro
srn exhalar ponzoña en mi suspiro.
Y cuando el mundo rueda
e°: n~gro torbellino de rencores,
m1 vida ociosa. y leda
·
huy a, Laura., entre llores,
ocupada tan sólo en tus amores.
EUGENIO SELLÉ~.

ta rdorma dd traj~ Jtm~nino
Pocas cosas hay que cambien con
más frecuencia que las modas de los
trajes femeninos, y, sin embargo,
en virtud de un fenómeno bastante
inexplicable, ca.da creación nueva
de esta moda se impone inmediata•
mente á nuestros ojos. Hoy día,
cl!'si no se puede creer que baya habido un tiempo en que el miriñaque
Y otros accesorios por el estilo pa•
r ecían indispensables; 6, para no
remontarnos tan lejos, que la cho·
carrera invención de los tontillos
h aya sido aceptada, hace veinte
años, por la generalidad de las ele·

gantes. Con casi todos los detalles
del traje femenino pasa. lo mismo:
son efímeros, y, mientras duran,
uno los creería. eternos. Ha.y algo
de lo ridículo, de lo imposible, en
la. moda de ayer y en la de mañana¡
hay una especie de necesidad en la
moda. de hoy.
No se debe perder de vista esta
doble observación cuando se quie·
ra.n presagiar los cambios que el
porvenir ha. de imponer al traje de
las mujeres. Prepárense ustedes
para aguant~r protestas, y también
burlas, si se les ocurre insinuar
que una pieza dada de la. vestimen·
ta actual ha de llegará abolirse un
día, ó á transformarse radica.lmen·

te. Un escritor a.migo pasó por esto
no ha mucho. Dedicó á estas roo'.
destas profecías un capítulo entero
de un libro que apareció el afio pa·
sado. Al final de ese capítulo el
autor llegaba á la hipótesis de 'un
vestido más holgado, más sencillo,
más uniforme .... Pueden imaainar·
se ustedes si recibiría. el hombre
cartas en las que se le bacía saber
que no entendía. jota de la. cuestión,
que estaba divagando.
Ahora bien: no ha transcurrido
aún un año Jesde entonces, y ya se
nos dice que la. reforma del traje
femenino está en vías de realizarse
en casi todos los países del Norte...
¿Se sonríen ustedes? ¿No creen que

las mod1:,,s holandesas lleguen á im·
ponerse en París? ¡Tengan cuidado!
Ha caído en mis manos un la.rao
artículo reciente, de una. de las p:rsonas más calificadas para. hablar
seria.mente de cintas y de moños 1 de
Mme. de Broutelles: no se trata a.b·
solutamente de copiar costumbres
de La_ Haya. ó de Dresde; se nos
anuncia, se nos demuestra un &lt;tra·
je reforma&gt; nacional, bien francés,
un traje reforma refinado, traído á
f'.arís. Croquis, patrones, comenta•
rios, na.da falta .... La sobria ves·
timenta del porvenir aparece allí al
lado, frente á frente, de los famosos
trajes modernos de Mlles. Toutáin,
Lender, Adiny .... Y esta intrusión

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Octubre de _1903.

EL STRADIVARIUS
I
Mr. Lebonnat'd, primer violín en
los conciertos del Conse1·vatorio, se
dirigía cierta maíl.ana á casa, de su
bija Ana, casada con 1fr. Deroy,
modesto empleado de Hacienda, en
busca de noticias de su nietecita
Paulina.
La niña, preciosa criatura de seis
años estaba enferma bacía dos meses. devorada por la anemia.
Cuando Mr. Lebonnard hubo llegado al quinto piso de la casa del
bulevar Aragó, donde vivía su
bija, se detuvo para tomar aliento
antes de ll&lt;\mar, y se quedó dolorosamente impresionado al oír la
voz del médico:
-Ya sabe usted, señor, lo que
le tengo dicho. Esa nil'ia se marchita en el clima de París, y necesita mucbc; aire y mucho sol. Lo
mejor sería llevarla al Mediodía,
á Niza .... Con que pasara dos meses á las orillas del mar, estaba
completamente curada. Es preciso
que á toda costa bagan ustedes un
sacrificio. De lo contrario, no res pondo de la niña.
Salió el médico, y acto continuo
entró Mr. Lebonnard.
-¡Conque, según parece, eso anda mal!-dijo el abuelo de Paulina.
-¡Vaya con tu médico! Habla de
ir á Niza., como si se tratara de ir
á un pueblo de las inmediaciones
de París! ¡Todos son lo mismo!
Francamente, los médicos no deberían asistir más que á príncipes
rusos y á tenores italianos. Voy á
ve1· á Paulina y vuelvo en seguida.
Tengo que decfrte una cosa muy curiosa.

II
Mr. Lebonnard estaba en la sala
sentado junto á Mad. Deroy, y hablaba con animación:
-Figú r ate, hija mía, que días
atrás recibí la visita de un inglés
que deseaba. comprarme .... ¿qué
dirías? .... ¡nada menos que mi
violín, mi Stradivarius! .. Me ofrecía por él diez mil francos! Le desp.:,dí diciéndole: &lt;Aunque llenara
usted esta habitación de guineas y
de medias coronas con la efigie de
Su Majestad la Reina Victoria, no
le daría mi violín, esa joya fabricada en 1102, en Cremona, por el
propio Antonio Stradiva.rius.
-Ya veo la escena-dijo Ana,
sonriéndose melancólicamente. ¡Aviado estaba el inglés con un fanático como tú! Aunque te ofrecieran las minas de Golconda, no te
desprenderías de tu violín.
-¡Pues es clar o! Pero son 1-as
tres y tengo que irme al ensayo.
Recuerdos á tu marido y cuida mucho á Paulina. El domingo vend1·é
á almorzar con vosotros y traeré
una langosta. ¡Vaya, adiós, hija
, 1
mia
.....
Y uniendo la acción á la pal abra,
Mr. Lebonnard, todavía muy ágil,
á pesa1· de sus sesenta y cinco años,
bajó á toda prisa la escalera, temeroso de faltar al cumplimiento de
su deber.

8.-Modelo de pint ura y tejido.

inducirle á que se desprendiera de
aquel objeto maravi;loso y extraordinario que constituía todas las
ilusiones del anciano.
Y la desventurada madre, persuadida de que era preciso renunciar á aquella espe1·anza, entrevista por un instante, dió rienda suelta á su llanto.

IV
Paulina no mejoraba; Mad . Deroy y su marido esLaban desolados.
Llegó el domingo y Mr. Lebonnard se presentó á la hora de almorzar.
Estaba, al parecer, muy contento, y antes de sentarse á la mesa
dijo á sus hijos:
-Vais á tratarme de gorrón. Os
había prometido una langosta y
no la traigo. Pero, en cambio, os
daré una noticia que va á colmaros
de alegría. Figuraos g ue se me ha
ocurrido la idea de que vendiendo
el Stradivarius, podría permitil'me

el lujo de pagar el viaje de Paulina á Niza.. Por consiguiente, con
el violín bajo el brazo,corrí en busca del inglés, á quien encontré en el
hotel Brístol. Y el asuntó marchó
á peñir de boca. Como el milord se
mostraba sorprendido por el brusco cambio operado en mí, saqué de
uno de los bolsillos de mi gabán el
retrato de Paulina y se lo enseñé.
«Caballero-le dije,-si le vendo á
usted el violín, es porque con el dinero que va usted á darme pienso
salvar la vida de mi nieta, cuyo
estado de salud exige un vi.aje al
Mediodía.&gt; ¿Y sabéis lo que me
contestó el demonio del inglés?
Pues bién, me miró cara á cara y
me contestó: &lt;Señor Lebonnard, no
soy tan mala persona como pudiera usted suponer. Hagamos el trato que voy á proponerle. Le regalo á usted cinco mil francos, con
una condición. Tiene usted sesenta y cinco años, y yo treinta y cuatro. Lógicamente se moriI-á usted
antes que yo. Si, como espero, me
precede usted en el otro mundo, be-

Toluca, M:éx., agosto 21.
La Presidencia del ConsPjo Huperior de Salubridad de T oluca
Esta.do de l\Iéxico, ocupad a po~
e~ Dr. Juan N. Campos, revistió,
sm duda, de peso, autorización é
interés á las siguientes pa labras
firmadas por ese facultativo:
"Con buen éxito y en gran escala he venido haciendo uso durante muchos años de la excelente preparací6n denominada Emulsi6n de Scott, notando que en
muchas enfermedades, como en
la tuberculosis, escr6fula, etc., y
sobre todo en la infancia, da resultados superiores á los qu e se
obtendrían con cualquier a otra
preparaci6n de su género.»

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de N ueva York.
Ilace pocos u1as que se practicó la
apertura del testamento del I lustrlslmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feeban
en la ciudad de Cblcago, Illinols .
La fortuna del distinguido prelado ascendió ll. cerca de $125,000 oro ame·
ricano; y segñn el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejó !ueroo
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compaiíla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . ~ r;o,ooo oro.
Dividendos acumulados so!l,3:!!J oro.
bre una de las pólizas
Otra póliza de seguro. . . 14,vvO oro.
Aceioues en efectivo y en
Bancos . . . . . 'r" . 117,000 oro.

♦
♦
Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Esta.dos Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSW0RTB.-Agente General.

ta. Ban F,-anol•oo, llflm. B, Wltbc/oo,

a. F .

································~

á r iesgo de hacer suponer al otro
que sus argumentos son incontestables. Naturalmente, este silencio
tiene que ser cortés, discreto, no el
silencio odioso de los matrimonios
mal avenidos, que es un silencio de
disgusto y aborrecimiento. Pero si
el marido y la mujer son de genio
vivo y no pueden evitar las discusiones acaloradas, entonces deben
ponerles término inmediatamente;
auu más: deben separarse é ir, él á
fumar un cigarro en la biblioteca ó
en el jardín, ella á tocar el piano ó
á segui1· una novela., hasta que am·
bos hayan olvidado toda la cuestión.
Un error en que incurren muchos
casados, es evitar toda conversación sobre asuntos de dinero. Pero
ni la pareja más eni,.morada puede
vivir sólo de amor y del aire que
respira; no es dado á todas ellas,

Un solo agravio puede destruir
una larga a.mistad, á semejanza de
una cadena que para romperse Je
basta con que se le quiebre un eslabón.

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzobispo fttbn.

1

r

AUGUSTO FAURE.

EL TEST AMENTO

III
Madame Deroy pensaba que con
los t1·es mil francos de sueldo de su
marido y las pocas economías que
había en la casa, no era posible enviar á Paulina á Niza.
Había que renuncia1· á semejantt&gt;
propósito.
Y la pobre mad1·e se echó á llorar, en la creencia de que su adornda hija moriría quizás ¡.ior falta
de un rayo de sol.
De pronto se estremeció.
La historia del Stradivarius oprimía su pensamiento. Aquellos diez
mil francos ofrecidos por el inglés
á Mr. Lebonnard, eran una tabla
de salvación. Significaba.o el viaje
de Paulina á Niza. ¡Diez mil francos! Indudablemente, el inglés debía estar loco; pe1·0 aquella demencia bienhechora podía salvar la vida de su hija.
Sí, pero•. ,. ¿se preshría :M.r. Lebonnard á vender su violín? En su
pasión de artista y dominado por
su fanatismo, no habría medio de

redo el Stradivarius, que me legará usted en ~u te.staID:ento. En el
caso contr~rio, mis exigencias quedan destruidas por sí m ismas · se
queda usted con los cinco mil f; anco.s, con la obligación de tocar en
mis funerales el &lt;Ave María&gt; de
nuestro di vinolGounod. ¿Le conviene á usted el trato?&gt;
¡Vaya una pregunta! Como podéis figuraros, inmediatamente quedó a1·rreglado el asunto.
Madame Deroy estaba loca de
alegría.
-Y:-afiadió ~r. Lebonnard con
ID:ªh.c10sa sonrisa-tengo la conv1cc1ón de que be hecho un excelente negocio y de que tocaré el &lt;Ave
María&gt; de Gounod, en el entierro
del inglés. Y ahora, hijos míos, á
la ~esa, porque tengo un hambre
ca.moa.
Después de almorzar haréis el
equipaje. Esta misma tarde me llevo á Paulina á Niza, y dentro de
dos ó tres meses os la devolveré
completamente curada. iA la mesa
hijos míos, á la mesa!
'

Ent1·e las d"isposlclones del senor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él basta sn
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro:
r, la seilora Ana A. Feeban, viuda del
señor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del seilor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y i5,000 oro en
efectivo ; A la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la Qltima póllza; A la
escuela • 'Santa Mar!a' ' de ensenanza
p~ctlca para varones, de Feebanvllle,
Illlnols, que era la lnstltuc!0n por la
que mlls se Interesaba el sef!or Arzobispo, se entregaron los $4,000 restantes de la 111tlma póliza.

Domingo 11 de Octubre de 1903.

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Rtfltxionts al azar
sobrt ti matrimonio
Hubo un tiempo, que yo mismo
recuerdo, en que, tanto los hombres
como las mujeres, usaban anillos
de compromiso. En mi opinión, esta costumbre era linda. El anillo
de compromiso deberían usarlo el
marido y la mujer, no sólo como recordativo constante de la fe jurada, sino ta.m bién como un talismá u;
debería se1· una joya querida, dada
al marido por la mujer, así como á
la. mujer por el marido, é imprimiendo en ella en uno y otro caso
un beso ardiente de amor.
El anillo ele compromiso es una
joya tan preciosa para las mujeres
amantes, que be sabido de algunas
que se enloquecie1·on al perderlo.
;,Cómo no ha de ser también inapreciable para el hombre que ama á su
mujer '?
Siem1ll'e que dos personas que
hacen vida común no son de la misma opinión ó del mismo gusto, tiene que haber concesiones por parte
del uno ó del otro ó de Jo contrario ocurrid u11 co~fiicto. En el lenguaje conyugal, «concesión&gt; equivale á «dc·ber&gt;. H ;, y que hacer coneesiones hasta en la co11versación
dia1·ia, y d, ben evitarse siempre, Y
con el mayor cuidado, las discusiones largas. Las discusiones son,~ o ,·
lo general. inútiles: nunca llevan el
convencinü~nto, y pueden hacer co1·rer á uno u11 grave riesgo: el de
que ¡,ierda el dominio de sí mismo.
Con el deseo vehemente de probar
que tiene razón, el hombre deja esc,apar palabras que después lamenta haber pronunciado, traiciona
P.e usamientos que siempre ha quer~do reserv a r, y cuando la discu sión termina, esas palabras quedan
Y el dafio está hecho.
En cuanto una discusión toma un
giro demasiado vivo, uno de los
dos debe tener bastante dominio de
sí para dejar de echar más leña al
fuego; debe quedarse callado, aun

1.

1.- Trajes de paseo y sombreros de la estaci6n.

sino á mu.v pocas, por cierto, el
gastar sin llevar cuenta. El marido y la mujer son dos amigos, dos
socios que deben reunirse constantemente en «petit comité&gt;, para tratar de todos los asuntos de interés
pecuniario y equilibrar su presupuesto de gastos é ingresos. Una
vez á l a semana, por lo menos, deben dedicar una hora á esto, mano
á mano, como dos grandes amigos.
De ese modo, con la confianza mutua, cada cual alentará al otro á
pensar en el porvenir, y poco tí. poco llegarán á encnntrarse en posesión del mícleo de una pequeña fortuna., que iní inspirándoles un interés cada vez mayor, y que un buen
día resultará ser, para sorpresa de
ambos, bastante abultada y productora de un interés que acrecienta conside1•ablemente la renta ele
que disponen.
Una mujer casada no debería
consentir nunca en recibir tanto á
la semana para los gastos domésticos, tanto al mes para sus vestidos,
y ser tratada, por decirlo así, como
un dependiente de su marido. Ella
es la que debería resol ver, teniendo
en cuenta la situación económica, si
puede permití rse comprarse dos
sombreros ó uno solo. Ni la i11clicación de esto, ni mucho menos la
orden, deberían partfr del marido,
sino de ella.
l\Ie gusta el sistema francés, en el
que el hombre consulta á la mujer
sobre todas las cuestiones importantes ele carácter económico, como
la inversión de los ahorros, etc.
Pero esto es porque, desde el día de
su casamieuto, el marido francés se
pone á instruir {L la mujer en los
detalles de su profesión ó negocio.
y en las especulaciones mejores y
más seguras de la época; y siempre
é inmediatamente la nombra su ministro de hacienda [en la masa del
pueblo, á lo menos]; y, no vacilo
absolutamente eu asegu1·arlo, por
eso la fortuna de Fran~ia es estable y sólida. En efecto, gracias
á la in fluencia de la m uje1·, las familias francesas han in ve1·tido su
dine1·0 en los títulos más seguros

�Domingo 11 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

del gobierno. En tanto que pul'den
trabajar, se contentan con un interés muy pequeño, con tal de tener
la seguridad completa. de que, cuando llegue el momento del descanso,
ese ci,.pital estará allí para sostenerlas, si no en la. opulencia, á lo
menos en la comodidad y en entera
independencia.
Cuando marido y mujer no tuvieran nada. mejor que hacer, deberían
entretenerse en idear toda clase de
planes para el porvenir, proyectando viajes á países remotos, haciendo castillos en el aire, suponiendo
que compran casas de campo, consultándose el uno al otro para resol ver cómo deben amueblarlas y
cómo van á disponer el terreno adyacente. Estos planes son como barricadas .... engañan el porvenir;
además, entretienen y nada cuestan. Y ¿,quién sabe? Quizá, entre
tantos, baya uno predilecto que se
pueda realizar positivamente. ¿Qué
sucede entonces? Los planes son
hermanos de las caricias; unos y
otras marchan de la mano; son los
placeres gratuitos de la dulce intimidad.
Los recién casados deberían evitar ser demasiado extremosos, no
sólo en público, sino también en privado, sobre todo durante los primeros años. Deberían tener siempre
presente que entran en el estado
matrimonial con cierto capital de
amor, y que no deben derrochar
ese capital, sino vivir de su interés
únicamente.
Hay parejas jóvenes que sienten
muy á menudo la necesidad de manifestar su amor con exageradas
pruebas de ternura, tales como la
de propinarse mutuamente nomb1·es
de pájaros ó de cuadrúpedos domésticos t·egalones, de cubrirse de besos y de darse palma.ditas en la cara. La exagerada frecuencia de estos actos produce una reacción, y á
menudo, una leve sensación de enervamiento que no debe1 ía r esultar
nunca de las caricias. Además, como esas manifestaciones exteriores
tienen que ir disminuyendo en número y fuerza, hay peligro de que
lleguen á convertirse entonces en
un signo ó prueba de decaimiento
del cariño.
En público, tales demostraciones
son ridículas y vulgares; ponen en
una situación molesta á los que las
presencian, y éstos sen ríen y se burlan, y basta dicen: &lt;Pronto se les
pasará&gt;.
MAXO'RELL.

Al contemplar tu ca.riño
tan helado y tan sin vida
pienso que flor trasplant~da
tiene las hojas marchitas.

~

CARTA DE UNA PARISIENSE
Jaldas cortas v ~1sos. - €uguas.- "t1seu«".
-modo dt componer ti cr«p6n lnglk

Permitidme que os hable de la
falda corta, porque es problema
siempre importante para una señora que va á encargar una falda á
su modista, un tt-aje debería decir,
porque la falda de vestir se hace
larga y eso no ofrece la menor duda.

2.-Trajes de paseo, peinado, sombrero y abrigo infantil.

Así, pues,la primera pregunta que
dirige la modista es ésta.:
-¿Quiere la falda corta.?
¿Que responderá? es un caso du·
doso, po1·que si la falda larga es
más linda, en cambio la corta es
mucho más cómoda para. llevar.
Sin embargo, no hay que ocultarlo: la falda corta ha dejado de ser
una excepción; se ve sin a.sombro
que mucho se usa en los trajes de
hilo que se llevan este verano.
Entendemos como corta la falda
que to:¡ue dos ó tres centímetros por
tierra; era, por lo demás, la longi·
tud corriente hace unos quince años
para todos los trajes y los de más
vestir.
Parece que se vuelve á ella suavemente. De todos modos, una señora algo gruesa, una mamá que
ya no es muy joven, no se singularizará adoptando esta longitud de
falda, porque se ve mucho más
corta aún, por ejemplo, la falda
que no pasa del tobillo y que es muy
cómoda para los largos paseos á
pie y para la vida activa al aire libre.
Pero ¿sabéis lo que es el refinamiento del refinamiento y que se
usa mucho actualmente?
Es tener dos faldas para cada traje: una muy larga, que se arrastra,
á la cual un corte algo complicado
ó una sobria. ornamentación da cierto refinamiento; otra, francamente corta, lisa, cuyo
único objeto debe ser dejar
la mayor libertad de movimientos.
La misma chaqueta ó el
mismo bolero sirven indiferentemente á las dos faldas. Y la ventaja resultante de esta combinación, es
real en las numerosas circusta.ncias en que se debe
limitar el equipaje a lo necesario sin viajar, no obs-

tante, c9mo turista de_sprendida. de
todo cU1dad9 de apanencia: al pas:i-r por tal ci~d:i,d, ha.y la obli a,ción de una v1s1ta, ó en tal hor[ el
recreo de algunas horas en el oasino; la falda corta es entonces reemplazada en el acto por la falda larga, que s~ pone generalmente sin
emplear t1em]?O en cambiar de blusa; y el cambt? os viste en un abrir
y c~rrar de o¡os, de un modo convemente.
Las se~oras diestras saben arreglarse bien y sacar partido de todo. Conviene enseñar á las niiias
desde el principio á poner todo en
obra para estar siempre á la altura
de las circunstancias.
Es la verdadera escuela que 88
debe seguir y que las madres juiciosas saben inculcar á sus bijas
desde su más tierna edad.
'
Os haré notar que con las fa.Idas
cortas hay que ir muy bien calza.da
con tac?nes semi altos, empeine;
proporcionados á la longitud efectiva del pie, y con puntas redondeadas.
Un pie con tscón plano que perfila su lar~a punta debajo de una falda corta, en excursión ó viaje carece de gracia y es hasta l'idículo
visto en silueta.
Fijaos también en la importancia
de las enaguas, no con la falda
completamente corta bajo la cual
con frecuencia se lleva un calzón
de raso negro, sino con la faldasemicorta, que no se aleja del suelo
sino dos ó tres centímetros, cuand~
más.
No es fácil, en verdad, combinar
una enagua cuyas ventajas prác\icas no excluyen cierta nota de eh,gancia; aparte del tafet,án, de una
solidez siempre problemática., por
caro que sea, y de todos modos nunca muy duradero, no hay para la
estación estival sino las telas de
hilo, los cefiros, los cuales es necesario lavar ó al menos planchar
ti:ecuentemente; todas estas operaciones son costosas tan pronto como se sale fuera de casa, y muchas
señoras educadas en ideas de lim·
pieza, nunca quisieran ponerse uoa
enagua arrugada sin hacerla planchar.
Así, pues, he aquí lo que se ha
ideado este añc, para los viajes de
campo. Son unas graciosas ena•
guas que se pueden hacer sin gran
gasto con los &lt;tussors&gt; nuevos, muy
de moda.
Se encuentran en tonos claros y

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Octubre de 1903.
cinco centímetros del suelo por dela.nt~ y unos sesenta por detrás, para si.mular un volante, ondulante y
gracioso, á consecuencia de la amplitud que sueltan.
Detrás un inmenso pliegue Wateau acompaña la cola semilarga.
Sobre los hombros un gran cuelloesclavina, de forma cuadrada,
cuyas puntas colgantes acompaflan
al brazo, bordado alrededor por
un festón decot·doncillo grueso azul
pastel.
Como mangas ó más bien como
semima.ngas, un cuadrado de telas
surcado de pliegues y orlado por
un festón azul.
En el centro, se quita un redondel para dejar pasar el brazo, y esta manga original está montada
como para que una punta de la tela caiga justamente encima del brazo, es decir, contrariando la punta
del cuello.

~~

-r~~~

,,,_
/

***

Y a que os estoy hablando de cosas prácticas para la &lt;toilette&gt;, he
aquí un sencillo medio de componer
y arreglar como nuevo el crespón
inglés.
En la estación húmeda, los grandes velos de luto se ajan muy pronto, lo mismo que todas las guarniciones de este tejido.
Se coloca el crespón entre ctos
franelas, puesto el conjunto sobre
el tupido cobertor de planchar, y
por encima ~e pasa un lienzo mojado.
Bastará planchar este último con
una plancha muy caliente hasta que
esté bien seco. El crespón saldrá
como nuevo con esta sencilla operación.
Otra receta útil, si volvéis á casa
un día de lluvia con los bajos del
traje mojados: en vez de ponerlo
cerca del fuego, sobre todo si es de
seda, colgadlo y enjugad el agua
con un trapo muy seco, y colocando
debajo una almohadilla de lienzo,
estirad suavemente la tela.
La operación sale «á merveille&gt;.
BARONEí,A LTYET.

Dios, con rodear de espinas
las rosas de los rosales,
nos enseñó que lo bueno
se logra á fuerza de sangre.
suaves: rosa, azul, verde pálido;
hasta hay encarnadas cuyo brillo,
mur atenuado, se armoniza con to•
dos los matices claros y oscuros de
los trajes.
En cuanto al ctussor&gt; crudo, no
aconsejaría yo su empleo en esta
circunstancia, pues ese color aplica.do á los visos hasta con encajes
y_guipures, no tiene ninguna elegancia; sería entonces caer en la vulgaridad de la enagua económica de
ctussor&gt; que hace años se ve en todas las tiendas de novedades.
La ventaja de estos ctussors&gt; sobre el tafetán, es la de ser muy fuertes y poder lavarse en caso necesario &lt;como un pañuelo de bolsillo&gt;.
Sobre los tejidos ligeros, cbaconás, cefiros, percal, etc., tienen I a
superioridad de ser mucho más resistentes, de no arrugarse y de proporcionar más abullonado, sin
amontonarse en pliegues falsos con
el uso.
Una manera de ejecución muy
sencilla y que da buen resultado es
la siguiente: el cuerpo de la enagua
cortado con una costura. delante y
otra detrás, como una.falda ordinaria, sobre unos dos metros y medio
de e vuelta.&gt;, y terminado por un volantito barredera, dobladilla.do, pasado en el borde y en falso.
Un primer volante sesgado, enjaretado con tres hileras de voladitos de unos doce centímetros de ancho y en cuvo borde se coloca un
volante semejante, pero éste más
ampliamente enjaretado arriba, calado con uno ó varios entredoses
cle guipur ó de encaje, mucho más
fuertes y prácticos que un encaje
puesto en el bordo del volante, que
se engancha y se desgarra,
Contar para el primer volante
unos cuatro metros y medio de vuel~a, .Y seis y medio al menos para el
U!t1mo. Poner en proporción l a Ion·
g1tud general con la altura del tobillo; observar que para dar una.
perspectiva de r edondeado exacto,
1~ línea de una enagua debe subir
siempre ligeramente por detrás sin

caer á los lados; y para asegurarse
de ello, probar siempre, en último
lugar, la enagua con una. falda larga, que se levanta con la mano para figurar el efecto de la marcha.
¡Cuántas veces, en efecto, una
enagua que nos satisfacía en la
prueba por su vuelo, nos ~ar_eceen
la ca.lle, desigual, con movimientos
pesados que nos golpean los talones!
No me cansaré de recomendar á
mis queridas lectoras, que no dudo
son señoras de gusto, tengan mucho cuidado con la ropa interior.
Esos ligeros detalles que pueden
pasar inadvertidos á los ojos del
común de los mortales, denotan, sin
embargo, á la mujer bien nacida y
educada.
La enagua, sea cual fuere I a tela,
debe ser limpia y tan elegante como
sea posible.
Si no tenéis una criada que pueda componer un_ desgarr?º.• una
guarnición descosida, no de¡éisnunca semejante desorden; haced vosotras mismas la. compostura.
Otra cosa hay que evitar y es ponerse una enagua ó viso oscuro con
un traje de tela cl~ra. Hacer lo C&lt;?D·
trario será lo me¡or; nada más llndo y elegante que divisar bajo un
simple traje ctailleur&gt; de paño negro por ejemplo, un frufrú de foulard rosa ó azul celeste, todo guarnecido de encajes.
Se obtienen efectos encantadores
con volantes de muselina blanca,
adornados con encajes prendidos á
un viso de tafetán claro por un en·
tredós estrecho por el cual se pasa
una cinta.
El mismo enkedós se veen el cuerpo del viso, de modo que para hacerlo lavar, no hay más que sacar
la cinta del entredós.
Esto es muy práctico y muy empleado por las se_ñoras razonables.
En invierno, el viso más cómod~ de
llevar es de raso negro, gu&lt;\rnec1do
en los bajos por un ancho volante
de tul cruzado por cintas de color.

Se encuentran aquí estos volantes
ya preparados en las tiendas.
Como es de suponer, estos visos
negros no sientan bien sino contrajes oscuros y de poco vestir. El pekín blanco y nPgro con volante de
muselina de seda guarnecido de
aplicaciones de Chantilly negro, se
lleva mucho con todos los trajes.
He visto últimamente en la expo·
sición de un ajuar de novia, una
variedad encantadora de lo que llamamos cliseuses&gt;.
Son casaquillas muy cortas que
se usan en el lecho, para no tener
frío en los brazos mientras se tienen fuera de la. cobija para sostener el libro que se lee.
Se cortan en redondo por del ante,
y como longitud, no exceden de las
caderas.
Algunas estaban hechas de organdi blanco ó cplumetis&gt;, forrado de
raso flexible de color, guarnecidas
alrededor por un ancho encaje.
El mismo encaje se ve en el borde
del ancho cuello, muy doblado para
no estorbar, y en la parte inferior
de las mangas, que son muy anchas
de hombros para poder ponérselas
fácilmente y no molestar los movimientos.
Un abullonado de cinta acompa·
ñaba los delanteros.
Para el tiempo frío, las había muy
lindas, de raso flexible a.colchado
por dentro, y hasta más ordinarias,
también de buen aspecto, de lanilla
de los Pirineos, con rayas azules ó
rosadas sobre fondo blanco.
Además,había en ese ajuar un lindo peinador de mucha originalidad.
Era todo de tela de hilo, color natural, lo que la ha.ce poco susceptible; se pliega, sin embargo, por los
detalles de su ornamentación, á todas las exigencias de la elegancia
más minuciosa.
Era de una sola pieza de arriba
abajo. Unos pliegues alterna.dos
desiguales, separados por entredoses de bordado inglés, lo cortan de
distancia en distancia.
Los pliegues se detienen á veinti-

3.-Vestidos para calle y abrigo para niña.

�Domingo 11 de Octubre de 1903.

.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Octubre de 1903.

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~

EN_NUESTRA CASA
EL CU ARTO DEL ENFERMO

4.-Monogramas para mantelería.

Mucho deseo, amigas mías, que
los consejos que voy á daros no les
utilicéis por el momento; mas des•
graciadameote, en una época. 6 en
otra., rara es la familia. que no tiene que cuidar algún enfermo; cuan•
do menos lo esperamos, nos acechan
Y nos hieren los males; entonces las
esposas é hijas cariñosas mitigan
lc;s sufrimientos del enfermo con sus
atenciones y cuidados, sobre todo
con una esmerada limpieza, por ser
uno de los mejores remedios; bien
puede decirse que en nuestras femo·
ninas manos está el reposo, el va·
lar y hasta. la vida del que sufre Y
tanto nos interesa; pero el cariño y
la buena voluntad no bastan, ni el
saber cuidar enfermos es cosa que
de repente se improvisa: requiere
mucha reflexión y es preciso aprender.
Las diversas enfermedades exigen
distintos cuidados, pero hay a.lgu•
nos que siempre son idénticos; el
primero y más importante es el

5.-Traje de paseo, capota y saco de abrigo,

arreglo del cuarto del enfermo, pues
la alegría, la ventilación y la limpieza influyen considerablemente
en su curación, por lo que no debéis
dudar en llevar al enfet·mo á la me•
jor habitación y más tranquila de
la casa, á no ser que estuviera tan
grave que hubiera peligro en transladarle.
Antes quitaréis la alfombra y to•
das las colgaduras, tan difíciles de
limpiar, y de ningún modo debe re•
moverse el polvo microbiano en el
cuarto del enfermo; si el mal ha sido tan repentino que no ha dado
tiempo de tomar esta precaución,
no permitáis nunca que se barra la
alfombra, pero cuidaréis de que se
pase un pallo humedecido con agua
y vinagre. Los cepillos ml)cánicos
pueden emplearse alguna vez, pero
las menos posibles.
El aspecto de una habitación de
enfermo debe ser muy alegre, sobre
todo en caso de enfermedad crónica. Si es posible, las paredes deben
estar pintadas de color claro y
adornadas con algunos cuadros boIl:itos; estos detalles influyen pode•
rosa.mente en el ánimo del enfermo,
y le sostienen en un estado satis•
factorio que ayuda mucho al médi•

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 18 de Octubre de 1903,

EL MUNDu ILUSTRADO
EL MlJN[)() ILUSTRADO

zar sus siniestros intentos hasta el
día en que Fox tuviese su pata sa•
na, y estaba resuelto á consignar
una pequeffa renta, oo á favor de
Mad. Beooit oi de su hija, sino pa·
ra que se mejorase la pitanza del
animal.
Sus visitas hubie1·an sido muy
breve$ sio la charla interminable
de Mad. Beooit.
La hija, en cambio, hablaba po·
co, con una voz harmoniosa y siem•
pre coo muy buen sentido.
El americano oo escuchaba á la
madre, pero empezaba á oír coo
agrado á la hija.
X hasta la. miraba, Jo cual le perm1t1ó notar que era una criatura
encantadora., dotada. de uoa belleza verdaderamente singular.
Aquel examen, repetido con exceso, tuvo consecuencias imprevistas,
dado el carácter habitualmente insensible de Roberto Réynolds.

amaba con toda su alma, pero sin
esperanza alguna, {L un joven llamado Luis Lenoir, contramaestré
en una fábrica situada eo una pro-

viocia lejana. Era un buen obrero,
cargado de familia, á !a. que tenía.
que mantener con el sudor de su
rostro. Sus abuelos estaban enfer•
mos, su padre había perdido la vista., y su madre se hallaba imposibi·
litada para el trabajo.
¿Podría acaso imponerse la. nueva carga. de atender á la subsisten•
cia de Mad. Benoity de su hija?
Roberto experimentó algo así como una violenta sacudida. en el corazón, que le impedía respirar con
libertad; pero no tardó en reponerse y en dominar la emoción que embargaba su espíritu.
El americano se retiró á los pocos momentos, después de haber
hecho á Clara. varias preguntas
acerca. del sitio donde su amado
trabajaba, anunciando que iba á
ausentarse por algunos días para
regresar muy pronto á París.

El bordado y los tncaJts
tn 14$ tXPOSidonts

La Madre y la Niña

Siempre sincero consigo mismo,
reconocía al fin que hacía tiempo
que Fox estaba. curado, y que si
volvía á casa. de Mad. Beooit, era
porque se complacía extraordinaria.mente en conversar con la her•
mosa Clara.
Esto le indujo á hacer una serie
de atinadas reflexiones.
-Aunque no dependo de nadiedijo para sí,-no quiero ponerme
en ridículo casándome con esa muchacha. Soy viejo y ella es joven,
y prob~blemente seríamos desgraciados. No hay más remedio que
reanudar mi proyecto, que á estas
horas debería haber realizado ya.
Dejaré un importante legado á Clara Benoit y otro al pobre Fox.
Y salió de su casa con el propó·
sito de hacer á Mad. Beooit la última visita y aouocia.rle que iba á
emprender uo largo viaje.

V
Y, en efecto, regresó all~cabo de
una semana.
El mismo día. de su llPgada corrió
~casa.de Mad. Beooit, á la. que di- '
JO á quemarropa:
- Señora., vengo á pedirle á usted
la mano de Clara. para Luis L'3noir,
que acaba de set• nombrado director de uoa fábrica de San Germán
Y dirigiéndose á Clara, añadió:·
- Su futuro esposo disfruta de un
gran ~ueldo, .Y ante sus ojos se abre
un b.r1llantís1mo porvenir.
Clara lanzó un grito, y en su rostro se reveló un aire de duda y de
interrogación.
-¡Es muy sencillol-exclamó el
poteota.do.-Acabo de comprar ra
fábrica de San Germán, á cuyo
frente he puesto á Luis Lenoir.

VI

IV
Aquel día encontró á Clara sola.
Esto contrarió uo tanto al ame·
rica.no, eo cuyas palabras se nota•
ba cierta. emoción, que contrastaba
notablemente con su acostumbra.da
sequedad.
Entablada la conversación, que
pronto llegó á adquirir un carácter
de extraordinaria. franqueza, a ve·
riguó Roberto Réynolds que Clara

4.-Elegantes esoLaivlna,,s de seda y
encaje; traje para nifía.s y ca¡pota
abrrlgo paira recién nacidos.

Roberto Réynolds ha modificado
por completo su carácter. Ahora. se
sonríe con frecuencia, admira el
espectáculo de la naturaleza, le
gu~tan las flores, contempla á las
mu¡e_res que pasan por su la.do y
no piensa eo suicidarse.
'
. Ha en~ontrado el fuego que calienta é ilumina el espíritu, el goce
verdadero y supremo: ser bueno
amar y practicar el bien.
'

L.

FORGET,

Domingo 18 de Octubre de 1903,

- Yo no quiero morirme,
dice la niña
tendiendo hacia su madre
dos manecita.s
calenturientas,
cual dos blancos jazmines
que el viento seca.
Un silencio de muerte
la madre guarda.,
¡ay! si hablara, vertiera
mares de lágrimas!
Besa á su hija
y aun la fingen sus labios
una sonrisa..
Del cuello de la madre
la hija se cuelga
y, pegada á su oído,
pálida y trémula.,
con sordo acento
dícela horrorizada:
-Oye un secreto:
¿Sabes por qué á morirme
le temo tanto?
Porque luego me llevan
toda de blanco
al cementerio ....
¡y de verme allí sola
va á darme miedo!
-¡Hija de mis entrañas,
grita la. madre,
Dios querrá que me vivas ....
y aunque te mate,
descuida, hermosa.,
que tú en el cementerio
no estarás sola.l
PEDRO A. DE ALARCÓN.

El título de este artículo, hace
unos cuantos años hubiera. hecho
a.parecer una irónica sonrisa en los
labios de los señores artistas.
¡Cómo! ¿la aguja. al la.do de nuestros buriles y pinceles? Felizmente
ha pasado el tiempo del exclusivismo, y el Salón de los Artistas franceses y el Salón Nacional de Bellas
Ar\es, en París, abren espontáneamente sus puertas á los productos
tanto tiempo desdeñados; lo que
prueba una vez más que, en habiendo mérito, á todo se llega con la
paciencia.
El ensayo, aunque oportuno, todavía es tímido, ó como si dijéra·
mos temeroso; así que, la vasta galería reservada por los artistas
franceses d. las Artes decorativas&gt;,
está muy lejos de llenarse.
La misma luz que ilumina losantiguos cueros repujados, hace brillar las alhajas modernistas eo las
vitrina.s y acaricia con uno de sus
reflejos las sedas pálidas que se incrustan lo mismo en la batista que
en el terciopelo.
Ante estos maravillosos trabajos
á l a. aguja, no podemos menos de
estudiarlos, admirarlos y la.mentar
que oo sean más numerosos.
El bordado y el encaje deben to·
mar en el presente siglo un nuevo y
difi.nitivo impulso, porque no sólo
forman parte integrante de la &lt;toilette&gt; femenina, sino también del
mobiliario y otros mil objetos.
Eo el salón de los Artistas fran·
ceses llaman la atención dos espléndidos proyectos, cuyos dibujos
son de una finura. y una riqueza ex•
traordinarias; se trata de un camino
de mesa presentado por Mme. Valeotioe Ducheoe; es un gran cuadro
de tela con hábiles recortes que figuran una guirnalda de hortensias
rodeada de bordado. La artista ha.
sabido sacar gran partido de esta
sencilla. flor, obteniendo un hermo·
so efecto decorativo.
El cuello, debido al lápiz de ma·
demoiselle Cécile Couraot, repre•
sentados ramas de madreselva de·
liciosamente enlazadas; los ligeros
tallos y las airosas hojas se unen
á las flores con exquisita. gracia.
Un poco más lejos se admira también la obra compuesta por madame Pauline Gobert y ejecutada por
mada.me Fourrier; se trata de un
cuello en tafetán crema adornado
de fucbsias. Las flores están dispuestas en grupos formando círculo; cada. pétalo está bordado con
malva clara al pasado unido, y rodeado de una hebra de seda. malva
más oscura; los tallos alterna.o con
verdes claros y oscuros.
Este cuello es rico, elegante y dis•
tinguido.
Un &lt;sacbet&gt; de raso verde páli·
do, adornado con tres motivos de
flores malva; dos de estos motivos
se extienden en los dos ángulos a.1tos,y el otro en medio; todo el bor·
da.do es al pasado unido, las flores
con s€das malva,y las hojas con sedas verdes; unas graciosas líneas
crema. y marrón dan á esta obra
mucha originalidad.
Mme. Maurice Testa.rd ha sido
premiada este año en el Salón de
los Artistas franceses por el conjunto de sus dos vitrinas, en las
que se veían terciopelos grabados
Y pintados, encajes con incrusta·
ciones,y varios bordados, entre los
que figura. la composición de que
os hablo.

5.-Trajes reforma, para casa y para reunión.
Desde el punto de vista. de artes
decorativas, el Salón Nacional de
Bellas Artes se sobrepone á su vecino, siendo de las mejores obras
un motivo para bajo de &lt;store&gt; de
M. F. Courteix; es una fina guirnalda. delicada.mente aplica.da sobre el tul, un trabajo de hadas.
A su lado hay un cuello con bordado de aplicación, hecho por Mlles.
Blaoche y Henriette Morisset. Las
aplicaciones son de tafetán sobre
tela cruda, formando cinta en lo
alto y flores abajo; el tafetán es
amarillo oro, rodeado de punto de
Bolonia; los tallos y hojas, verdes
muy pálidos, todos bordados al pasado unido. Mas la.s perlas de las
Exposiciones son indudablemente

las obras de Jacques y Madeleine
Bille; en todas descuella la idea ingeniosa personal y la ejecución perfecta.
Entre las que más llaman la atención está un ta.petillo bordado de
violetas; las hojas verdes, con las
venas brillantes y oscuras, están
bordadas á punto de cadeneta; las
flores, al pasa.do unido ,con seda
malva.
Los dos cuellos que exponen di·
chas artistas merecen también men·
ción especial por su trabajo delica·
do y artístico.
Conque animaros, queridas lectoras, é ir pensando en preparar be·
llísimos dibujos y magníficos bor•
dados para. estas Jl.xposiciones, que

si hoy se celebran en París no hao
de tardar mucho en celebr~rlas en
otras partes.

El cuarto dtl niño
Sería muy conveniente que las
madres jóvenes, las consagradas
llºr completo al cuidado de sus hi•
Jos Y que hacen de la maternidad
un sacerdocio, tuviesen en sus cas~s una habitación destinada exclus1 vamente al niño.
Es muy agradahle poderse instal~r cómodamente en una pieza provista de todos los objetos necesa-

�..
,Domingo 18 de Octubre de

moa.

ríos á la &lt;toilette&gt; de nuestros chiquitines.
De todos los miembros de la familia, el niño es el que necesita más
sitio; sus cuidados incesantes, para
los que no se puede prescindir de
bastante espacio, hacen que sea una
necesidad el destinarles un cuarto.
Todas las funciones de su cuerpecito se repiten varias veces al día
por lo que los objetos destinados á,
su uso personal hay que tenerlos
siempre á la mano.
En las casas modestas y poco elegantes no es raro ver en todas las
piezas ropitas puestas á secar, vestiditos por aquí, zapatitos por allá,
todo lo cual da un aspecto desordenado á la habitación; felices,
pues, las madres que pueden reunir
en un cuarto claro y ventilado el
mobiliario frágil y delicado, pero
indispensable a l recién nacido.
A falta de un cuarto especial, se
puede arreglar un sitio cualquiera
donde tener en orden todos los accesorios que veis aquí.
Primeramente, si vuestros medios
lo permiten y podéis arreglar el
cuarto á vuestro gusto, escoged para las paredes azulejos ó estucado,
y para menos lujo,papel barnizado,
que pueda sufrir el contacto de la
húmeda esponja.

En el suelo, un clinoleum&gt; susceptible de poderse lavar todos los
días con jabón.
Después agruparéis con arte, según las necesidades y la manera
que tengáis de usarlos, todos esos
monísimos mueblecitos, cuya descripción sigue aquí:
19 Una silla de madera blanca
pintada al esmalte, guarnecida de
almohadones.
. El del a~iento es redondo y se suJeta á la ~11la oor unas cintas.
Los del respaldo, que son tres,
también se sujetan con cintas, lo
que permite levantarlos, mullirlos
y sacarlos al aire de cuando en
cuando.
La tela de estos almohadones es
de algodón crudo, con aplicaciones
de bordado.
29 Funda para tapar y ocultar el
baño. Invención tan ingeniosa como práctica..
Esta funda tiene la. misma forma
que el baño. Una cinta puesta de
un lado al otro, permite levantar la
funda cuando se quiere destapar el
baño.
La costura de alrededor va tapa•
da por un rizadito; la tela es de algodón con flores.
39 Encantadora. cestita., muy á
propósito para la ropa limpia. Es-

•
EL MUNDO ILUSTRADO

ta cestita tiene su cubierta de tela
guateada; cuando se pone en ella. la.
ropita y se cubre con ella, como es
de abrigo, la conserva templada.
El adorno se compone de muselina. y cintas colocadas sobra fondo
de raso. El interior es igualmente
de raso guateado. Lazos en las cuatro esquinas. El asa enrollada de
cinta, con un lazo en medio; rizado
de encaje por todo el borde de la
cesta.
49 Si es agradable tener á mano
la. ropa. limpia para mudar al &lt;bebé&gt;, no lo es menos tener alguna.
cosa. donde desaparezca la sucia,
según vamos despojando de su envoltura á la criaturita.
Este saco, redondo en las dos extremidades, está armado sobre dos
círculos de alambre. Un enea.jito
adorna la base y otro la cima, y le
cierra un retazo de tela formando
bolsa., con un cordón pasado por la
jareta. La tela es de algodón crudo y se bordan unas ama.polas.
59 Pequeña manoplia es el complemento de la mesa de &lt;toilette&gt;;
se la cuelga á la izquierda del lavabo, de manera que se puedan coger todos los objetos sin necesidad
de levantarse. Es de tela impermeable, forrada de tela lavable, porque

en las bolsitas se dejan todas las
esponjas de la «toilette&gt; del nifio.
69 Mesa de tocador, destinada á
los cepillos, peines, alfileres, etc.
Esta mesa de mimbres está completamente cubierta de volantes de
encaje y de cintas. El interior está
forrado de rasete: tiene la forma de
bandeJa, para poderla levantar
cuando se quiera sacudirla y cepillarla.
Todo alrededor bolsitas, donde
se colocan todos los utensilios que
hacen falta.
La bandeja de abajo está igualmente forrada de rasete. Un doble
volante, sostenido por escarapelas
de cinta cometa, adorna el alto, y
un volante sencillo oculta los pies
del mueblecito.
79 Estuche csachet&gt; en tela de seda y bordadas las caras exteriores.
En el interior bolsitas para guardar las medias y los za.patitos. Se
cierra por lazos de cinta.
89 Cunita de hierro, barnizada de
blanco y guarnecida de muselina
con entredoses. Volante ca.yendo
sobre el borde superior de la cuna.
Colgadura de muselina y entredós, sujeta al hierro por un gran
lazo.

Domingo 18 de Octubre de 1903,

EL MUNOO ILUSTRADO

las plaotl!-s· Pero esta larga&lt;&amp; 1......_
os ha fatigado y sentís la n~-•de reposar; al retiraros dejál ida4
turalmeote, apagar el fue ~• nasalón no está caldeado porg~~f1el
feros, como fuera hace frío el or{.
mómetl'o desciende algunos
tiere~to realmente no tiene imp0 ,...?_!i
c1a.
,,,__
Lo que la tiene, y mucha 88
al retiraros habéis olvidad'o Qll8
. á
pre,e,
01r vues t ra d oncella que ant.ea
empezar la limpieza del salón de
ga las_ plantas en otra habi~n~o p_r1mero que hace á la mallan.
11
s1gu1ente es abrir los balcones ª
colocar en _uno la magnífica palmer!
que acabáis de comprar, admilllatrá~dola así un _bailo de aire de
varios grados baJo cero, pues fuera
los marca: el termómetro. Creed
que ella piensa que con esto haoe
mucho bi~n á vuestra palmera, J•
tá muy dispuesta á. repetirlo toda.a
las mañanas.
La limpieza 'requiere algún üempo; además, viene la cocinera her
de la partida para charlaren grande de la recepción de la seilora, de

grad

99 cEtagere&gt; portátil; se pone en
un rincón del cuarto y sirve de refugio á todos los juguetes del niño.
Este mueblecito es sumamente
útil; sin él, reinará siempre el desorden en el cuarto del cbebé&gt;; los
anima.les de goma, las pelotas y
muñecas tiradas por el suelo, dan á
la pieza más limpia un aspecto de
suciedad y desorden.
Es de madera blanca forrada de
cretona. Una cortina separa la ti,.•
bla. superior del medio.
·
Otra cortina parte de la tabla del
medio hasta la de abajo, cubriéndola por completo. Estas cortinas
son de cretona cruda, guarnecidas
por una tira de cretona floreada.
En estas dos cajas ( ó casas) se aloja el polichinela del &lt;bebé&gt;, su carro, su perro y todos los pobres
lisiados, que harían muy triste figura. sobre el &lt;étagere&gt;, y que, sin
embargo, aún divierten muchísimo
al niño.

tas plantas tn las babitadonts
¿Cuántas veces, queridas lectoras, a.l notar que hace mucho calor
en vuestra habitación, habéis puesto al balcón las plantas que la adornan, creyendo que es bueno refrescarlas lo mismo en el mes de enero
que en el de junio? Falta de reflexión, sin duda alguna.
Cuando dais una recepción, las
plantas completan el adorno general del salón y participan durante
ella de una temperatura muy elevada. En cuanto vuestros invitados
;,e marchan, sentís la necesidad de
renovar el aire; abrís los balcones
y la atmósfera, demasiado caliente;
c~mbia bruscamente por el aire glacial que entra y del cual participan
vuestras plantas.
Es posible que alguna de vosotras
se abstenga de abrir los balcones
por haber reflexionado que esta aireación intem'{lestiva puede dai'lar

los invitados, de los refrescos, etc.,
etc. El tiempo pasa, los balcnDel
siguen abiertos y las plant&amp;a recl•
hiendo el aire frío.
Por la tarde, la seflora advierte con muchísimo disgusto el •
ta.do lastimoso de su preciosa plil•
mera.
Estoy persuadida de que este mal
rato lo habéis pasado muchas de
vosotras, queridas lectoras; así que,
no me cansaré de recomendaroaqae
cuidéis mucho vuestras plantas; 80D
pequeños seres muy delicados, que
no cogen constipados ni bronquidl

por estos cambios de temperatura.,
pero que mueren de ~us resultas.
No es solamente por la. mañana,
durante la limpieza, cuando se exponen las plantas á las consecuencias de temperaturas más frías.
Cuantas veces por la tarde se siente el calor, nada más natural que
abrir el balcón, cerca del cual están las plantas, y entonces reciben
ráfagas de aire frío, que no les son
na.da favorables.
Es evidente que las plantas cultivadas en las habitaciones necesiten aire puro y que les conviene
aun en el rigor del invierno la aireación de la pieza, que por dife·
rentes causas no es posible dejar de
ventilarla, abriéndola cuando se
hace la limpie1.a. Pero hay que hacerlo con precaución para no perjudicará las plantas.
Cuando el termómetro ha descendido basta. bajo cero, de ningún
modo deben tenerse las plantas en
la habitación abierta; se las lleva
á. la. inmediata. mientras se airea la
primera, y no se vuelven á su sitio
basta que estén cerrados los balcones y la temperatura haya vuelto á
subir á un grado conveniente.
Todas estas mudanzas dan bastante trabajo y requieren un tiempo del que no siempre se puede disponer. En este caso es fácil remediarlo poniendo durante la aireación de la pieza un biombo delante
de las plantas, que las evita el contacto directo del aire frío; así y todo, los ha.leones deben permanecer
abiertos el menos tiempo posible.
Es preciso que no haya. corrientes
de aire frío; esto perjudica aún más
á las plantas que el solo contacto
del aire.
Si se tl'ata de plantas más duras
que exigen menos calor, como la
aralia, dracena, aspidiestra, fórmium, etc. , se las puede exponer á
la aireación directa, sobre todo si
la pieza está al Mediodía y la temperatura exterior no baja de 3 á 4
grados sobre cero. Pero mejor es
que el termómetro marque de 8 á 10
grados en las mismas condiciones,
para airear directamente las plantas más delicadas y que necesitan
más c&amp;.lor: cocotero, begonia real,
caucho, antbúl'ium, así como las
plantas de flores tempranas, que
son todas muy frágiles.
Al terminar el período estacionario de las plantas, es cuando debe
aireárselas, á fin de no tenerlas en
una. atmósfera caliente y concentra-

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da, que activaría demasiado su desarrollo, con detrimento de su futu·
ra salud.
Los brotes deseo vueltos prematuramente en 1ma atmósfera poco ven-

tila.da, se vuelven cloróticos, faltos
de consistencia, y se ven muy pronto atacados por los insectos y por
los bongos, si no se pudren antes
por el exceso de la humedad. De

modo que no debéis olvidar que el
aire, así como la luz, favorece la
elaboración de la savia y fortalece
las raíces; pero cuando el tiempo
está brumoso, no debéis exponer demasiado las plantas á la acción
malsana de la humedad.
En verano es mucho más fácil airear las plantas; la temperatura
exterior no se opone á ello. Sin
embargu, también deben tomarse
las precauciones necesarias para
que no las coja una corriente de aire, y las de follaje delicado no pueden ponerse en contacto dilecto con
los rayos solares durante su aireación.
Por fin, he termina.do mis recomeoda.ciones, queridas lectoras; di·
réis que son muy numerosas, pero
es bien fácil ponerlas en práctica,
y las que antes no tomabais estas
precauciones, estoy persuadida de
que las tomaréis de ahora en a.delante.
Yo os aseguro que seréis muy recompensadas al contemplar vuestras hermosas plantas, que se dese.rollarán y conservarán así admirablemente.
LEONOR•

El cariño de mi madre
dejé por probar el tuyo.
¡Torpe del hombre, que toma
lo incierto por lo seguro! ....

,,;fi
.

.1

;',,/

/
.•'

6.-Minuciosos detalles de tejidos

y bordaidoo para aplicaciones.

7.- Viestldos de casa y

C81lle estilo "renacimiento", y saco abrigo para se!íora.s de edad.

Tu vida, de infamias llena,
fué del infierno antesala.
Y, vieja, quieres ser buena ... .
¡porque no puedes ser mala! .... .
A Dios le pedía un hijo
Y El me dió gozo tan grande.
Y hora, entre zozobras vivo,
por si me lo arrebata.sel. ...
Ilusiones engañosas
y mentidas esperanza.s._. ._.
El hvmbre que os acar1c1a
va en pos de vanos fantasmas.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 18 de Octubre de 1903-

Leyenda escoces a

:-Y:ff.?;io.C::. ,,--;·c~, ~C\ _;' ::-

En otro tiempo, cuando los alegres trovadores iban de castillo en
castillo, lejos, muy lejos, en unas
islas cubiertas de peffascos vivía
un señor cuyo nombre era Mac
Dónald. Tenía gran número de servidores, sus arqueros eran temibles
y los terrazgueros que cultivaban
sus tierras ha.cíanles producir cosechas abundantes.
De entre ellos había uno conocido por Jan Du Mac Gillaspick. L argo parecerá, sin duda, el nombre,
pero nada. es, comparado con el de
su granja, llama.da Ca.rnemor e--NaTubberbrandon .

-·. .,,.,,

., .

: ;~ ~

_..,_,.'-

..,1 _;

.. ' .,,.•,.

.. .., .. ... .................. ....

Un día., mientr as Jan bajaba. hacia el mar disponiéndose á meterse
en su barca, se llegó á él un hombre de luengos ca.bellos y noble fisonomía..
-¿Serías tú, por ventura., Jan?le preguntó el extr anjer o.
-Efectivamente, magnífico señor,
soy Jan, colono de est a isl a..
-Y yo-su interlocutor dijo-soy
San Bra.ndón, patrón de los desdichados. Sé que tu puerta se halla
abierta de continuo par a los desgraciados; así, en r ecompensa de
tu caridad, voy á concederte un favor.
y sacando de su bolsillo una hermosa tabaquera de encina, ofreciéndola á Jan, añadió:
-Tómala; pero recuerda siempre
estas palabras: Por mucho tiempo
que transcurra, mientras l a tapa se
conserve generosamente abierta para todo el mundo, la caja estará
siempre llena; pero se vaciará muy
de prisa si la cierras á un extranjero.
Dichas estas palabras, desapareció el Santo.
Jan. lleno de alegría, corrió á l a
playa para ofrecer tab aco á todos
los mariner os y pescadores que encontrase. La maravillosa t a.baquera no menguó en lo más mínimo.
Al propio tiempo vino la felicidad
a l due!l.o de ella; á partir de aquel
día., tuvo Gillaspick tan buenas cosechas, que en dondequiera le miraban como el más rico colono de
las Hébridas.
Entre tanto, murió el viejo señor,
y, según costumbre de aquel tiempo, su hijo recorrió el señorío para
conocer sus ter razgueros. Preparó•
se Jan lo mejor que pudo para recibir á su nuevo amo. Presentóse
con todos los de su casa á Mac Dónald, se inclinó tres veces y, temblando, le ofreció la. preciosa. ta.baquera completa.mente abierta.. Al
obrar así, anda.ba. equivocado , pues
en Francia., donde se educara. el
nuevo seffor, al ofrecer tabaco á los
superiores, es costumbre presentar
la ta.baquera. cerrada; hacerlo de
otro modo, se considera como injuria.
-¿Qué significa semejante insulto?-exclamó el caballero, rojo de
ira.- ¡Mísero villa.no! ¿Te burl as
de míi' En el pecado llevarás la. penitencia.. ¡Arqueros: atad á ese
hombre de pies y manos, y sujetadle a.sí á la puerta. de su casa!
Ejecutóse la orden en seguida., á
pesar de l os lamentos del pobre colono, el cual juzgaba la. penitencia
harto dura para. ofensa. tan leve.
Sor otra parte, ¿cómo hubiera podido ofrecer la taba.quera cerrada,
habiéndole recomendado el santo
que la presentara siempre abierta?
Bien habría.querido, en descargo
suyo, conta.r la historia; sin embargo, impidióselo el temor, y las pocas palabras que balbuceara. sólo
consiguieron exasperará Mac Dónald.
E n cuanto estuvo sólo llorando
s u cuita, el desventurado vió llegar
á San Brandón.
- ¡Qué desdicha la. mía!. ... ¡Vos,
que sois tan poderoso, socorredrue!
- excl amó Jan en tono desesperado.
- Nada temas, Jan- le decía el
bienaventurado sonriendo.- Tú no
eres responsa.ble de la falta de que
se te acusa.
Y hablando así, con la punta de
los dedos el celeste persona.je tocó
las cuerdas, dejándolas rotas. Al
quedar libre, Jan frotó vigorosa-

Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRA:DO

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t:raltt 4t niños y niñas

~]¡ ,•• r ::f J,

..

8.-Sombrero y gorritas para niños.
mente sus piernas doloridas y dió
gracias á su libertador, quien pronunció estas últimas pa labras:
- Oye, J A.n: tu seffor se encuentra
ahora en la granja vecina; ve á encontrarle, cuéntale la. h istoria. de la.
ta.baquer a. y haz lo que él te diga.
Aun cuando altivo, Mac Dóna.ld
era. justo. Así que oyó el extra!l.o
relato del colono, comprendió el
yerro que había padecido con respecto al pobre hombre. Hizo más
aún. &lt;Quiero- dijo á éste-reparar
mi falta. por completo; dame, pues,
la. tabaquera., y, en cambio de este
pre~ioso talis!Jl~n, te hago propietar io del dom1mo que cultivas&gt;Jan Du Ma.c Gillaspick fué manumitido, y desde entonces él y sus

No se sabetodoloquepuedecontener el baúl, modesto en apariencia, de una mujer elegante, por
ejemplo, que va de veraneo.
Sólo tiene una vaga é hipotética
rercepción el mozo de cordel que
con gemidos de angustia. lo toma.
de la cubierta del coche,_el ~mpl~ado que lo pesa con sonrisa 1rómca
y una ojeada burlona, declarando
en alta é ininteligible voz su peso
formidable, y el marido que, con la
nariz a lgo larga, va á pagar, con
un suspiro, el exorbitante exceso
de equipaje.
Lo preveía, pero no tanto. No se
prevé nunca el exceso á que llega.
una mujer elegante.
Lo preveía, porque alrededor de
ese baúl-ó de esos baúles, mejor
dicho-ha. asistido á escenas tragi·
cómicas.
Ha visto, hasta el último minuto,
á l a mucama. Pnloquecida, galopar
de una. pieza á otra, excitada por
las interrog-aciones desesperadas,
las interjecciones apremiantes y urgentes y las reprimendas de su se-ñora.
Lo preveía, porque, al sentarse
sobre la tapa, él mismo ha debido
concentrar todas sus fuerzas p&lt;1ra.
cerrarla, dispuesto á abrirlo ot ra
vez inmediatamente para que se pueda meter aún algún objeto de pri·
mera. ó de última necesidad.
Por último, todo está preparado,
como se dice en lenguaje mar ítimo.
La composición difiere naturalmente, según se trate de una excursión
de algunos días, ó de una de esas
largas ausencias que mis queridas
lrntoras conocen bien.
Combinaciones múltiples de arquitectura., han conseguido dispo ner sobre las divisiones paralelas

El tquipajt dt una tltgantt

descendientes vivieron libres en la
tierra que todavía se llama.en gaélico Carnemore - Na- Tubberbrandon.
JAIME D'ALÉS.

¡. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA

Toluca, México, agosto 30.El Redactor en Jefe del .-Boletín
de la H igiene», órgano oficial del
Consejo Superior de Salubridad
del Estado de México, Dr. Ricardo Marín, dijo de la Emulai6n
de Scott:
.,«Dondeq~era que la medicacion reconstituyente está indicada, hago uso preferente de la
Emulsión de Scott. Sus resultados han sido siempre inmediatos
y completos, sobre todo en las
enfermedades diatésicas y constitucionales. Cumplo gustoso con
un deber humanitario al recomendarla como la primera en su
clase, y con un deber de justicia
al felicitar á los sefiores Scott &amp;
Bowne por su valiosa preparación».

ADenver, ;lansas City, St. Loais, Chlcago, Kew York,

San Francisco J Los Angeles

EL TESTAMENTO

Dtl 11.110. Sr. Jfrzoblspo JttlNL
L os bienes fueron valuadoe
en $125,000
La mayor p arte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25.IXIO
c ada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
v ida, de Nueva York.
Hace pocos u las que se practlc6 la
apertura del testamento d el Ilaltrfll•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. J.l'eellU
en la ciudad de Chlca~o, Illlaoll.
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l cerca de $125,000 oro americano ; y seg1ln el invent arlo que ee 11&amp;
publicado, los bienes que dejó tueNJII
como sigue:
Dos pólizas de " La Mu.
tua,' ' Compafffa de Se•
guroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 aean. . $
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
Otra póliza de seguro. . .
Acciones en efectivo y en
Bancos . . . . . . .

Se reservan Cl!-mas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Lín~a d~ _Santa_ Fe,sol1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itmerar10s y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.!.
la. San F,-anoleoo, #ib•• B, llll1hc/oo, a. F.

································~

}',7-,.tzl
ff. ,
y;_,'.

.l &gt;-

/' A:/
A

S,
,&gt;,

,/ z~f[:f(j?J:}·;:
, . 0{·'

50,000 oro.
9,329 oro.
14,000 oro.

37,000 oro.

Entre las &lt;tlaposlciones del sel!or Ar·
zobispo, en su teetamento, se hicieron
éstas :
A su hermana, eefforl ta Kate Feell&amp;D,
que estuvo siempre con él huta 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de aeraro:
l la seí'iora Ana A. Feehan, viada del
seí'ior doct or Eduardo L. Feehan, hermano del seffor Arzobispo, $25,000 oro
de ot ra de las pólizas, y $5,000 oro •
efectivo ; l la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Marta Catallll&amp;,
$10,000 oro de la 111tlma p611sa ; f. la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellaJIA
prActlca para varones, de Feehanvlllt,
Illlnole, que era la lnstltncl6D por la
que m!l.s se interesaba el 1el!or Anoblspo, se en trecaron loe
reataa·
tee de la dltlma p61111&amp;.

Actualmente en París, todo el
mundo se prepara á salir, unos par a. los balnearios, otros á orillas
del mar, ó para viajar por Suiza,
Noruega, etc.
El asunto del equipaje es siempr e muy importante para la mujer
cuidadosa de sus trajes y de las
chucherías que lleva consigo.
Algunas personas se aficionan á
sus baúles, los cuidan, los siguen
con ojos enternecidos mientras los
peones de las estaciones los zarandean á cual má.s, y ellas no se instalan tr anquilamente en su compar timiento sino cuando han ido á
asegurarse por sí mismas de que
los queridos bultos están cuidadosamente alineados en el vagón de
equipajes.
Es, por lo demás, una precaución
muy útil, digna de recomendarse á
todas las personas que ponen el pie
en un ferrocarril.
¡Cuántas veces los empleados dejan un baúl en el andén de la estación, ó lo colocan en una línea que
no es la ver dadera!
¿Y conocéis algo más desagr adable que llegar fatigada al término
de vuestro viaje, deseosa. de repar ar el desorden que producen siem·
pr e algunas horas pasadas en ferrocarril, y oír al hombre encar ga.do de los equipajes deciros con ese
ai re estúpido y burlón, patrimonio
de todas esas gentes, en todos los
países del mundo:
-Señora, es imposible encontrar
el equipaje de usted. Se ha extraviado y no lo tendrá hasta maffana.
Eso me ha sucedido varias veces:
hablo, pues, con conocimiento de
ca.usa; estad alerta con vuestros
equipajes cuando lleguéis al andén.
No es exageración.
El cariño al aquipaje está extend ido entre las mujeres de tal modo,
que ahora es uno de los regalos que
más se ofrecen para las bodas.
Voy á daros otro consejo: ~o escojáis vosotras mismas el baul 9ue
queráis ofrecer, porque los bau!es
son objetos muy personales. Os
aseguro q ue son algo como perso-

,,,ooo

nas. Tienen su carácter, su edad,
su fisonomía. y su histori a..
Ante todo, ,:,no est á escrita su his•
toria en sus flancos en innumerables y multicolores r ótulos que los
dueffos de hoteles, ávidos de «recia.·
me,&gt; y los empleados de ferrocai:-l'il
les pegan en todas partes?
Señalan sus campañas y sus hojas de servicio.
Su fisonomía, los viajes- forman
la. juventud, pero deforman los baúles viejos- se l a. dan.
Por último, su carácter es a lgo
de particular, una. disposición, un
don na.tura! é innato que sólo conocen sus propietarios.
Los ha.y grull.ones, suáceptlbles,

insoportables, que, con un cofre
enorme .V un aire de querer tra.gar
todo, no ilig ieren casi nada. Los
ha.y dóciles, maleables, elásticos
podría decirse, que se prestan á todo, hasta. á las invas iones más exageradas, premeditadas por incons·
cientes personas que no dudan de
nada. y no conocen, en las relaciones inmutables del continente con
el contenido, límites á sus caprichos más desordenados.
Lo mismo que la naturaleza., tie·
nen honor al vacío. Con desprecio
de su salud y de su vida misma,
ciertos baúles de buena. composi·
ción hacen prodigios para. satisfa.·
cerlos.

1.-Traje de paseo y abrigo Inf antil,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 18 de Octubre de 1903-

Leyenda escoces a

:-Y:ff.?;io.C::. ,,--;·c~, ~C\ _;' ::-

En otro tiempo, cuando los alegres trovadores iban de castillo en
castillo, lejos, muy lejos, en unas
islas cubiertas de peffascos vivía
un señor cuyo nombre era Mac
Dónald. Tenía gran número de servidores, sus arqueros eran temibles
y los terrazgueros que cultivaban
sus tierras ha.cíanles producir cosechas abundantes.
De entre ellos había uno conocido por Jan Du Mac Gillaspick. L argo parecerá, sin duda, el nombre,
pero nada. es, comparado con el de
su granja, llama.da Ca.rnemor e--NaTubberbrandon .

-·. .,,.,,

., .

: ;~ ~

_..,_,.'-

..,1 _;

.. ' .,,.•,.

.. .., .. ... .................. ....

Un día., mientr as Jan bajaba. hacia el mar disponiéndose á meterse
en su barca, se llegó á él un hombre de luengos ca.bellos y noble fisonomía..
-¿Serías tú, por ventura., Jan?le preguntó el extr anjer o.
-Efectivamente, magnífico señor,
soy Jan, colono de est a isl a..
-Y yo-su interlocutor dijo-soy
San Bra.ndón, patrón de los desdichados. Sé que tu puerta se halla
abierta de continuo par a los desgraciados; así, en r ecompensa de
tu caridad, voy á concederte un favor.
y sacando de su bolsillo una hermosa tabaquera de encina, ofreciéndola á Jan, añadió:
-Tómala; pero recuerda siempre
estas palabras: Por mucho tiempo
que transcurra, mientras l a tapa se
conserve generosamente abierta para todo el mundo, la caja estará
siempre llena; pero se vaciará muy
de prisa si la cierras á un extranjero.
Dichas estas palabras, desapareció el Santo.
Jan. lleno de alegría, corrió á l a
playa para ofrecer tab aco á todos
los mariner os y pescadores que encontrase. La maravillosa t a.baquera no menguó en lo más mínimo.
Al propio tiempo vino la felicidad
a l due!l.o de ella; á partir de aquel
día., tuvo Gillaspick tan buenas cosechas, que en dondequiera le miraban como el más rico colono de
las Hébridas.
Entre tanto, murió el viejo señor,
y, según costumbre de aquel tiempo, su hijo recorrió el señorío para
conocer sus ter razgueros. Preparó•
se Jan lo mejor que pudo para recibir á su nuevo amo. Presentóse
con todos los de su casa á Mac Dónald, se inclinó tres veces y, temblando, le ofreció la. preciosa. ta.baquera completa.mente abierta.. Al
obrar así, anda.ba. equivocado , pues
en Francia., donde se educara. el
nuevo seffor, al ofrecer tabaco á los
superiores, es costumbre presentar
la ta.baquera. cerrada; hacerlo de
otro modo, se considera como injuria.
-¿Qué significa semejante insulto?-exclamó el caballero, rojo de
ira.- ¡Mísero villa.no! ¿Te burl as
de míi' En el pecado llevarás la. penitencia.. ¡Arqueros: atad á ese
hombre de pies y manos, y sujetadle a.sí á la puerta. de su casa!
Ejecutóse la orden en seguida., á
pesar de l os lamentos del pobre colono, el cual juzgaba la. penitencia
harto dura para. ofensa. tan leve.
Sor otra parte, ¿cómo hubiera podido ofrecer la taba.quera cerrada,
habiéndole recomendado el santo
que la presentara siempre abierta?
Bien habría.querido, en descargo
suyo, conta.r la historia; sin embargo, impidióselo el temor, y las pocas palabras que balbuceara. sólo
consiguieron exasperará Mac Dónald.
E n cuanto estuvo sólo llorando
s u cuita, el desventurado vió llegar
á San Brandón.
- ¡Qué desdicha la. mía!. ... ¡Vos,
que sois tan poderoso, socorredrue!
- excl amó Jan en tono desesperado.
- Nada temas, Jan- le decía el
bienaventurado sonriendo.- Tú no
eres responsa.ble de la falta de que
se te acusa.
Y hablando así, con la punta de
los dedos el celeste persona.je tocó
las cuerdas, dejándolas rotas. Al
quedar libre, Jan frotó vigorosa-

Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRA:DO

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t:raltt 4t niños y niñas

~]¡ ,•• r ::f J,

..

8.-Sombrero y gorritas para niños.
mente sus piernas doloridas y dió
gracias á su libertador, quien pronunció estas últimas pa labras:
- Oye, J A.n: tu seffor se encuentra
ahora en la granja vecina; ve á encontrarle, cuéntale la. h istoria. de la.
ta.baquer a. y haz lo que él te diga.
Aun cuando altivo, Mac Dóna.ld
era. justo. Así que oyó el extra!l.o
relato del colono, comprendió el
yerro que había padecido con respecto al pobre hombre. Hizo más
aún. &lt;Quiero- dijo á éste-reparar
mi falta. por completo; dame, pues,
la. tabaquera., y, en cambio de este
pre~ioso talis!Jl~n, te hago propietar io del dom1mo que cultivas&gt;Jan Du Ma.c Gillaspick fué manumitido, y desde entonces él y sus

No se sabetodoloquepuedecontener el baúl, modesto en apariencia, de una mujer elegante, por
ejemplo, que va de veraneo.
Sólo tiene una vaga é hipotética
rercepción el mozo de cordel que
con gemidos de angustia. lo toma.
de la cubierta del coche,_el ~mpl~ado que lo pesa con sonrisa 1rómca
y una ojeada burlona, declarando
en alta é ininteligible voz su peso
formidable, y el marido que, con la
nariz a lgo larga, va á pagar, con
un suspiro, el exorbitante exceso
de equipaje.
Lo preveía, pero no tanto. No se
prevé nunca el exceso á que llega.
una mujer elegante.
Lo preveía, porque alrededor de
ese baúl-ó de esos baúles, mejor
dicho-ha. asistido á escenas tragi·
cómicas.
Ha visto, hasta el último minuto,
á l a mucama. Pnloquecida, galopar
de una. pieza á otra, excitada por
las interrog-aciones desesperadas,
las interjecciones apremiantes y urgentes y las reprimendas de su se-ñora.
Lo preveía, porque, al sentarse
sobre la tapa, él mismo ha debido
concentrar todas sus fuerzas p&lt;1ra.
cerrarla, dispuesto á abrirlo ot ra
vez inmediatamente para que se pueda meter aún algún objeto de pri·
mera. ó de última necesidad.
Por último, todo está preparado,
como se dice en lenguaje mar ítimo.
La composición difiere naturalmente, según se trate de una excursión
de algunos días, ó de una de esas
largas ausencias que mis queridas
lrntoras conocen bien.
Combinaciones múltiples de arquitectura., han conseguido dispo ner sobre las divisiones paralelas

El tquipajt dt una tltgantt

descendientes vivieron libres en la
tierra que todavía se llama.en gaélico Carnemore - Na- Tubberbrandon.
JAIME D'ALÉS.

¡. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA

Toluca, México, agosto 30.El Redactor en Jefe del .-Boletín
de la H igiene», órgano oficial del
Consejo Superior de Salubridad
del Estado de México, Dr. Ricardo Marín, dijo de la Emulai6n
de Scott:
.,«Dondeq~era que la medicacion reconstituyente está indicada, hago uso preferente de la
Emulsión de Scott. Sus resultados han sido siempre inmediatos
y completos, sobre todo en las
enfermedades diatésicas y constitucionales. Cumplo gustoso con
un deber humanitario al recomendarla como la primera en su
clase, y con un deber de justicia
al felicitar á los sefiores Scott &amp;
Bowne por su valiosa preparación».

ADenver, ;lansas City, St. Loais, Chlcago, Kew York,

San Francisco J Los Angeles

EL TESTAMENTO

Dtl 11.110. Sr. Jfrzoblspo JttlNL
L os bienes fueron valuadoe
en $125,000
La mayor p arte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25.IXIO
c ada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
v ida, de Nueva York.
Hace pocos u las que se practlc6 la
apertura del testamento d el Ilaltrfll•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. J.l'eellU
en la ciudad de Chlca~o, Illlaoll.
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l cerca de $125,000 oro americano ; y seg1ln el invent arlo que ee 11&amp;
publicado, los bienes que dejó tueNJII
como sigue:
Dos pólizas de " La Mu.
tua,' ' Compafffa de Se•
guroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 aean. . $
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
Otra póliza de seguro. . .
Acciones en efectivo y en
Bancos . . . . . . .

Se reservan Cl!-mas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Lín~a d~ _Santa_ Fe,sol1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itmerar10s y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.!.
la. San F,-anoleoo, #ib•• B, llll1hc/oo, a. F.

································~

}',7-,.tzl
ff. ,
y;_,'.

.l &gt;-

/' A:/
A

S,
,&gt;,

,/ z~f[:f(j?J:}·;:
, . 0{·'

50,000 oro.
9,329 oro.
14,000 oro.

37,000 oro.

Entre las &lt;tlaposlciones del sel!or Ar·
zobispo, en su teetamento, se hicieron
éstas :
A su hermana, eefforl ta Kate Feell&amp;D,
que estuvo siempre con él huta 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de aeraro:
l la seí'iora Ana A. Feehan, viada del
seí'ior doct or Eduardo L. Feehan, hermano del seffor Arzobispo, $25,000 oro
de ot ra de las pólizas, y $5,000 oro •
efectivo ; l la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Marta Catallll&amp;,
$10,000 oro de la 111tlma p611sa ; f. la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellaJIA
prActlca para varones, de Feehanvlllt,
Illlnole, que era la lnstltncl6D por la
que m!l.s se interesaba el 1el!or Anoblspo, se en trecaron loe
reataa·
tee de la dltlma p61111&amp;.

Actualmente en París, todo el
mundo se prepara á salir, unos par a. los balnearios, otros á orillas
del mar, ó para viajar por Suiza,
Noruega, etc.
El asunto del equipaje es siempr e muy importante para la mujer
cuidadosa de sus trajes y de las
chucherías que lleva consigo.
Algunas personas se aficionan á
sus baúles, los cuidan, los siguen
con ojos enternecidos mientras los
peones de las estaciones los zarandean á cual má.s, y ellas no se instalan tr anquilamente en su compar timiento sino cuando han ido á
asegurarse por sí mismas de que
los queridos bultos están cuidadosamente alineados en el vagón de
equipajes.
Es, por lo demás, una precaución
muy útil, digna de recomendarse á
todas las personas que ponen el pie
en un ferrocarril.
¡Cuántas veces los empleados dejan un baúl en el andén de la estación, ó lo colocan en una línea que
no es la ver dadera!
¿Y conocéis algo más desagr adable que llegar fatigada al término
de vuestro viaje, deseosa. de repar ar el desorden que producen siem·
pr e algunas horas pasadas en ferrocarril, y oír al hombre encar ga.do de los equipajes deciros con ese
ai re estúpido y burlón, patrimonio
de todas esas gentes, en todos los
países del mundo:
-Señora, es imposible encontrar
el equipaje de usted. Se ha extraviado y no lo tendrá hasta maffana.
Eso me ha sucedido varias veces:
hablo, pues, con conocimiento de
ca.usa; estad alerta con vuestros
equipajes cuando lleguéis al andén.
No es exageración.
El cariño al aquipaje está extend ido entre las mujeres de tal modo,
que ahora es uno de los regalos que
más se ofrecen para las bodas.
Voy á daros otro consejo: ~o escojáis vosotras mismas el baul 9ue
queráis ofrecer, porque los bau!es
son objetos muy personales. Os
aseguro q ue son algo como perso-

,,,ooo

nas. Tienen su carácter, su edad,
su fisonomía. y su histori a..
Ante todo, ,:,no est á escrita su his•
toria en sus flancos en innumerables y multicolores r ótulos que los
dueffos de hoteles, ávidos de «recia.·
me,&gt; y los empleados de ferrocai:-l'il
les pegan en todas partes?
Señalan sus campañas y sus hojas de servicio.
Su fisonomía, los viajes- forman
la. juventud, pero deforman los baúles viejos- se l a. dan.
Por último, su carácter es a lgo
de particular, una. disposición, un
don na.tura! é innato que sólo conocen sus propietarios.
Los ha.y grull.ones, suáceptlbles,

insoportables, que, con un cofre
enorme .V un aire de querer tra.gar
todo, no ilig ieren casi nada. Los
ha.y dóciles, maleables, elásticos
podría decirse, que se prestan á todo, hasta. á las invas iones más exageradas, premeditadas por incons·
cientes personas que no dudan de
nada. y no conocen, en las relaciones inmutables del continente con
el contenido, límites á sus caprichos más desordenados.
Lo mismo que la naturaleza., tie·
nen honor al vacío. Con desprecio
de su salud y de su vida misma,
ciertos baúles de buena. composi·
ción hacen prodigios para. satisfa.·
cerlos.

1.-Traje de paseo y abrigo Inf antil,

�FlL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO lLUSTR.ADO

caje ó de guipur de I r landa, puest
sobre un transpareo r.e del mis a
color y guarnecida de abullonafº
de cometa.
os
Si e~ tiempo es bueno y cálido
esa misma blusa de muselina blan~
ca, bordada y forrada de tafeLán
rosa ó celeste, es verdaderamente
encantadora.
De~de los tres ó cuatro años hasta
los siete ú . ocho, se reemplaza la
~lusa america~a. coo un traje que
tiene uo corp1ilo muy p arecido á
blusa, cerrado eo la espalda y una
fal~a cuy11. forma tieoe alg~na semeJanza con las nuestras.
. Sin _embargo, esa falda se adapta
rnvariablemente al corpiño que
plegado ó fruncido, está gu~rn6Ci'.
do geoeralmente por uoa gran «collerette&gt; adornada de eocajes ó bordados.
El cioturón también es el principal oroame~to d~ este traje, sea
que no requiera sino una sencilla
banda pespuoteada. de l a misma tela que el traje, ó una c:écharpe&gt; de
seda blanda cuyo lazo cae en tiras.
Desde los doce ó trect:1 años el
traje de las niñas se inspira g;ne•
ralmente en el nuestro,con la. condición expresa de suprimir todo lo
que po&lt;.lría acentuar las proporcioues, más bien sin gracia, de esa
edad iograta.
Para todo servicio, el c:mohair&gt;
gris azul a.do ó &lt;beige&gt; es la tela
prefedda para ouestras hijitas, lo
mismo que los tejidos escoceses á
cua.dritos, la serga. azul marino, la
&lt;bure&gt;, el &lt;cheviot&gt; y el terciopelo
inglés para los trajes de ve&amp;tir de
iovieroo.
El velo plegado sol, se usa mu•
pilas de sábanas llenarán el fondo
los innumerables trajes de mañana,
del baúl.
de tarde, de noche, que forman el
El saco de piel de gama guarneguardarro~a de una elegante y lincerá la c:couchete del sleeping-car&gt;.
da señora ¡oven que hace un corto
Y ahí está la lámpara de alcohol,
viaje. La ropa blanca fina encuendispuesta para todas las necesidatra su puesto y no hablemos de ella.
des, si no se ha reemplazado por
Tampoco de los sombreros que se
muchos aparatos eléctricos, calen·
bao colocado en la caja destinada
tadora.s, tenacillas de rizari etc. ,
para ellos, de las botinas dispues·
que son la última palabra de c:contas confortablemente en el baúl del
fort&gt;
calzado,y delas sombrillas que bai;i
La electricidad también está en
ocupado su lugar en su estuche.
la lampa.rita portátil que se ha enLa valija de mimbre es siempre
cendido en el vagón para leer en el
muy cómoda y muy buscada por su
camino, con la cabeza apoyada soligereza.
bre ese cojín neumático cubierto
!"'iPero la última novedad en este
de raso c:líberty&gt;, en que el marido
género, es la &lt;americana&gt;, que se
ha empleado hace poco su último
abre á un lado como un armario,
aliento para hincharlo.
en que los trajes están colgados cóSacos di versos, destinados á múlmodamente ca.da uno de su gancho,
tiples usos, cobijas ligeras, many que frustran absolutamente, por
tas, velos y capelinas para el c:ausu estructura, los cálculos malicioto&gt;, la higiene, la elegancia, llenan
sos de los empleados, que no llegabasta el borde ese lindo baúl que
rán, según su deseo secreto, á poveis timbrado con iniciales, en esé
nerlos boca aba.jo, á zarandearlos
andén de estación, y que no pesa
en todos sentidos para producir
otra parte más de 154 kilos.
una confusión premeditada en el
arreglo.
Pero poner lo necesario eo un
***
baúl, es un juego de niños y nada
De vez en cuando creo que no ha·
interesante. Lo divertido y d ifícil
go mal en ocuparme de nuestras
comienza en lo superfluo.
hijitas, porque para ellas también
¿Qué es para. una. mujer lo super·
la moda e3 oaprichosa y cambiante.
fluo? Voy á intentar hacéroslo com· Espero, pues, que las mamás jóprender, por más que vosotras, que
ven.,s me ~gradecerán que las ponsois mujeres también, queridas lec•
ga al corrieote de lo que se hace
toras, lo habéis y a adivinado.
para las niñas.
Lo que ella quiere llevar consigo,
A pesar de la faotasía del mosi se aleja por algún tiempo, es su
mento actual que, de pies áca.beza,
preciosa atmósfera que vive á su
viste de enea.roa.do á nuestras nialrededor y la.hace vivir, que hace
ñas, ct·eo que los tejidos de colores
en cierto modo parte de sí misma,
claros son todavía los que, para la
chucherías familiares é indispensaprimera edad, debeo de preferencia.
bles, libros favoritos ó reservados,
servirnos para coofeccionar la blucojines, esos cojines que han tomasa a.merica.oa, siempre muy en bodo poco á poco la forma de su cuerga.
po y le son amigos, g1·abados preFlotaote y recta, moota.da. eo un
&lt;empiecement&gt;, en cuya parte infeferidos, etc.
Para que la pieza que la cobije alrior se eocuentra. sea un vola.ote,
gunvs días tenga un aire de habisea un encaje, se ha.ce de batista,
tación, unas sedas, unas telas, tiras
de percal, de piqué, de lanilla lige·
de encajes sacadas del baúl, vestira, de popelioa, de jacooá ó de naorán la chimenea, las mesas.
sú, segúo las oecesida.des ó las
Se encontrará el espejo en que
prefereocias.
ella acostumbra contemplarse, que
Muy seocilla eo su
es algún tanto su consejero y confiforma, puedeconverdente.
tirse eo uoa &lt;toiletLas grandes fotografías Je traete&gt; que vista mucho,
rán el recuerdo de alguien á quien
ó ser el traje de mano olvida, ni aun en viaje, y á quien
ñaoa. por excelencia,
ama bien; otras fotografías evocasegún los bordados,
rán el recuerdo de queridos ausen ·
los en e aj es ó las
tes, en los cuales piensa con freguarniciooes coo que
cuencia..
se juzgue á propósiLa guarnición de &lt;toilette&gt; salto eoriquecerla.
drá por sí sola, si se la. olvidara,
Para los juegos en
de su c:necessa.ire&gt;, y también el c:té
la c:nursery&gt;, ó fueinglés, práctico y ligero, de su cesra, en el jardío, será
ta. Las sábanas, son algo tan íntitanto más apropiada.
mo, que las _del hotel. no tocarán
cuanto menos comuna epidermis su,;ceptible.
plicada, y dejará toPor eso, con frecuencia, algunas
l

cho, lo mismo que para las perso nas mayores.
L as capelinas á lo vieja, de terciopelo con abullonados de cometa
y grupo de flores, las tocas contorneadas de forma extraña, con &lt;ruches&gt; y «pompons&gt; de muselioa. de
seda, son los toca.dos de las muy
niñ as.
Desde los tres años, el sombrero
Directorio, el &lt;caootier&gt;, soo los
sombreros que se deben preferir.
Este vera.oo se veo grandes capelinas de paja ligera guarnecidas de
&lt;muguet&gt;, de cerezas, de marga.ritas, de abullonados y de lazos de
cinta y de terciopelo, y estas capeJinas son ciertamente los tocados '
que sieota.o mejor á las niñas. Se
van á hacer de fieltro y de terciope- ;.
...◄
.
.
lo para este invieroo,
'
En cuaoto al calzado, el botín coo
·,· ~ -.,-.-.. ·
,
cordones ó el zapa.to de cuero ama~
t . ;¡: ~ -;~-:'.;:· ~:: ~
rillo, pertenecen á casi todas las
~- !"
c:toilettes&gt;, sobre todo en veraoo.
: -~
De siete ú ocho años aba.jo , el za.patito coo bridas, de vaca, cha.rol ado, parece muy indicado con el
:;.::;;~ ..
calcetín de seda oegra..
.
Para los niños de hasta siete á
ocho años, el paotalóo corto de serga azul marino, coo la camiseta de
franela blanca, guarnecida de cuello y puños de hilo blaoco, es el tr aje más práctico.
Acompailados de botines rojizos
y calcetines del mismo color, este
.f:,.?~
✓_ _~V
traje se completa coo el gran som.:.;;· .
l.
brero marioo.
-~
--~:

r

.........
,.. _

Domingo 25 de Octubre de 1903.

~

--~-

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l.': ,-

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~@J.t, ;, - ~- --

BARONESA LIVET.

-~-

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;-.;__

da la. libertad á los movimientos de
los oiños.
Para la salid a, en que los niños
estáo obligados á usar un traje elegante, iodicaré la blusa americana ne raso c:líberty&gt;, calada de bordado inglés ó de entredoses de eo·

Sor Marcela.
Al salir de la iglesia, antes de regresar á casa, almorzar y cambiarse de traje para emprender el camino de Lisboa, donde pasarían la
primer quincena de luna de miel,
los novios se dirigieron, en coche,
al Asilo-Escuela de párvulos. Querían despedirse de Sor Ma.rcela,
hermana de la novia .... . .. y de la
Caridad.
Cua.odu Sor Marcela entró eo el

locutorio y se abrazó á su herma•
na, el contraste fué vivo y curioso.
Cootra el burel y el algodón de ropaje y delantal, el raso blanco de
la nupcial toilette; contra la toca
almidonada y tiesa, el delicado tul
del velo y los nítidos azahares de
la corona. Las figuras contrastaban no menos que los trajes. Clara, la novi a, uoa mujerona basta,
y a algo aj amonada á los veintiséis, de protuberantes curvas y cutis encendido; Marcela, la Sor, una
criaturita delgada y menuda, uo
delicioso semblante iofantil, que
alumbraban ojos oegros de ricas
pestañas y dientes cristalinos en
una boca inocente y fresca, como
vaso lleoo de agua pura.
Excla.maciooes de asombro y alegría salían de los labios de Sor
Ma.rcela, que ala.baba y admiraba.
todo: el vestido de boda, las joyas,
la corona de azahar, el devociona-

rio de marfil, los zapatos de seda ....
-¡Jesús mío, Dios! ¡Si pareces
una imagen! ¡Ay, qué cosr.s tan
hermosas traes encima! iY tu esposo .... qué guapo está! tLa. Virgen
vaya con vosotros!
Trataba el novio de sonreír, de
chaocearse con la monjita, pero una
emocióo profuoda y mal disimulada le quitó el aplomo: sufría cruelmente. Enamorado de Marcela desde que la conoció, desde que puso
los pies en casa de los señores de
Ramos, creía.se curado de la pasión.
Habían corrido tres años ó más
desde entonces; el ingreso de Marcela en el ooviciado de las Hermanas, equivalía á la. muerte; Cla.-a
se presentaba. insinuante, coqueta,
&lt;buen partido,&gt; y Antonio se dejaba arrastrar á cortejarla, á pedir1 a, á casarse. Y ahora, vol viendo á

3.-Trajes de casa y paseo.
2,-Elejantes trages de reunión.

ver á Marcela, encootrándola tan
niffa, tao cándida, tan ideal, el corazóo le advertía: &lt;No la has olvidado, la quieres. Mentiste a l tomar
otra esposa. Esta era la destioa.da
para ti.&gt;
Mientras las dos hermanas charlaban, sentadas en el duro sofá del
locutorio, el recién casado evocaba
recuerdos. El nunca le había dicho
claro á Marcela, allá eo el siglo,
que se moría por ella, que la adoraba.
Un respeto, un recogimiento extraño, la veneración que infunde la
inocencia., le cooteníao. Soñaba
mucho, la traía flores, la.embromaba dulcemente ...... y esperaba la
ocasióo, la hora, el eotreabrirse
del capullo .... Más vigilaote y re-

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

suelto que él, Cristo se había adelantado. ¡La niña era monja .... I
No se podía escalar el Noviciado, ni romper rejas ni saltar tapias.
La prosa de la vida, dominante
hasta entre la poesía del misticismo y del amor, se interponía; Antonio se resignaba ó creía resignarse; si se tratase de un cariño
humano, de una boda para Marcela, se hubiese sublevado, furiOSOj
pero ¡monja! Ante eso, ¿qué haceri'
Con secreta satisfacción pensaba:
&lt;Y a no se casará.&gt; Y, estúpidamente, por rutina, se hab(a casado él,
sujeto quizás á la casa de los señores de Ramos por lo que en ella
1,.uedaba de la atmósfera y del perfume de Marcela ...... Sólo ahora,
llegado el momento, cumplida la
suerte, Antonio se daba cuenta de
su verdadero estado moral. No quería á su mujer ni podría quererla
nunca, y su corazón se quedaba
allí, entre I as paredes del locutorio, al lado de la monjita encantadora, su único, su verdadero anhelo en la tierra.
Cabizbajo, lleno de tristeza y áe
abatimiento in vencible, el novio
permanecía allí, inmóvil, sin tomar
parte en la plática de las dos het··
tnanas.
Marcela, que en la vida monástica había adquirido ya la costumbre de la curiosidad pueril, se deshacía en preguntas: ¿A dónde iban
los recién casados? ¿Dónde se detendrían primero? ¿Llevaban mucho equipa.je'? ¿Tenía.o propósito de
visitar el santuario del «Bom Jesus,&gt; una cosa tan bonita?
Por fin, Clara, en un girar de pupilas, observó la actitud de su esposo. Era inequívoca.. Aquellos
ojos ardientemente clavados en Sor
Marcela, aquella. fisonomía entristecida y ansiosa, aquella. palidez,
no engallaban. Clara, asociando

Domingo 25 de Octubre de 1903.

AMOR QUE MATA

ideas, con su suspicacia de mujer,
de celosa instintiva, recordó.... . . .
Ha.y detalles que, insignificantes en
apariencia, de repente, por su en1a.ce con otras circunstancias mínimas, adquieren terrible rea.lee.. . ..
Este trabajo mental, de concordancia y conexión, se verificaba en
el cerebro de la novia, que veía lúcidamente lo pasado y lo actual.
Y mientras en su alma se producía
el desgarra.miento de la ilusión, sus
labios profirieron atropelladamente, sarcásticamente, estas palabras:
-Adiód, Marcela .. . ... Tenewos
prisa, ¿ verdad, Antonio? Hoy nos
hace mal tercio cualquiera ....... .
Adiós ....
Y como la Sor, cariñosamente,
formulase una pregunta, la desposada respondió con risa amarga y
dura:
-¿Volver por aquí? ¡Hija, muy
tarde!. .... . .. Nosotros somos del
mundo y tú eres de Dios ....

I
A las cinco de la malla.na, el trasatlántico inglés que hace la travesía entre Glasgow y Nueva York
comenzó á estremecerse bajo la tre~
pidación de sus calderas; el monómetro marcó una presión de cuatro atmósferas; el vapor empezó á
silbar por las válvulas: estaba la
marea tendida; el día permitía reconocer ya los pasos de la Clyde
entre las palizas y los montecillos
de arena que marca el canal, cuyos
faros iban poco á poco cediendo su
luz al alba naciente. Era el momento de partir.
Todos los pasajeros estábamos
sobre cubierta.
El «Celtie&gt; lanzó vigorosos silbidos, largó sus amarras, separóse
de los demás buques, púsose la hélice en movimiento y empujó al barco por el canal. Pronto se ofreció
á nuestra vista un nuevo paisaje,
sienao reemplazadas las últimas
fábricas de la costa por lindas casas de recreo que coronan las alturas de Glasgow, y poco á poco se
desvanecieron los últimos rumores
de la ciudad.
Una hora después, el «Celtie&gt; pasó cerca de las rocas de Dúmbarton, y pasadas otras dos horas, se
hallaba en el golfo de Clyde.
A la nueve de la mañana dobló
el cabo de Canty, resalió del canal
del Norte y navegó en pleno océano.

Aunque las piedras den gritos,
Y el sol deje de correr
Y el agua del mar se acabe,
Yo te tengo que querer.

II

.á.J~¡i
(tr;~;; ·,

..... ,

Debo confesar que no es muy
agradable-aun en los confortables
camarotes de primera-una travesía tan larga no disfrutando de más
paisaje que el inmenso océano,
siempre igual, y el azulado cielo
del Atlántico.
En aquella larga travesía adquirí un buen amigo, un nillo de ocho
á nueve años, rubio como el oro y
más alegre que un pajarillo en libertad. Era un francesito de Dunquerque que, acompañado de sumadre, iba á Nueva York á reunirse

1 '
1

'§,

~:

•

con su padre, rico comerciante, establecido á la sazón en la ciudad
de Hudson.
La mayor parte de la travesía la
pasamos mi amiguito Carlos y yo
sentados en la popa del buque,
charlando sobre infinidad de cosas
que me preguntaba, y en particular
sobre náutica y geografía, que eran
sus pasiones favoritas.
Pero nuestra alegría vino pronto
á turbarse, cuando ya casi tocábamos al final del viaje, con un triste
suceso que nunca podré desechar
de mi mente.
Hacía dos días que mi amiguito
no parecía por cubierta; pregunté y
me dijeron que Garlitos estaba en
cama, preso de grave dolencia.
Adquirir esta nueva y presentarme en el camarote del francesito,
fué todo uno .

secos y sin color,que marcaban huellas de una vida que se extinguía
por momentos. Sus salientes pómulos más parecían de cera que de
carne.
La respiración salía entrecortada
y con mil fatigas de sus labios, en
forma de ronquido que desgarraba
el oído de la angustiada madre.

-Hijo mío, no; te morirías y no
podrías ver América, ni abrazar á
tu padre, que nos espera.
-Una poca, nada más .. . .
-No puedo dártela, el médico me
lo ha prohibido.
-¡Que me 10uero, por Dios!
-¡Virgen Santísima!
-Que me ahogo!

III
¡Pobre madre! Estaba sentada
junto al Jecho donde el úiño enfer·
mo ya.cía expirante, sin expresión
en sus lindísimos ojos, los labios

EMILIA PARDO BAZÁN.

Página de !lbum
Al calor de la mirada
de tus ojos soñadores,
en el alma enamorada
brotan .llores, muchás .llores 1
Bastará, pues, que la oscura
magia de tus ojos bellos
vierta sobre la blancura
de este libro, sus destellos,
Para que al punto la rosa
y el jacinto y el laurel
'
surjan, como una olorosa
trinidad sobre un vergel.
Porque este libro que arriba
como un beso á. tu alba mano
tiene una alma sensitiva
'
cual un corazón humano:
Alma que es la conjunción
de todas las que han impreso
en él una vibración,
al dejar en él un beso
cual si fuese una canción.
EMILIO FRUOONI.

Esta an vano trataba de ocultar
un torrente de lágrimas que de su
lindo corazón arrancaba el fantasma de un triste desenlace.
El médico de á bordo había dicho
en tono bajo que no sabía .... y estas palabras constituían para aq uell a desgraciada madre todo un poema de dolor.

rv·

,,
4.-Elegantes vestidos de reunión y 1spectAculo.
5,-Bordados para corta y cojines.

Garlitos pedía agua, y el médico
había ordenado que no se le diera...
Pero ¿qué madre no pospone su
amor maternal á la ciencia, dando
un poco de agua para calmar las
ansias del ser que es vida de su
vida? .
-¡Agua.l-decía Garlitos.

-Voy á escape-añadió con angustiado acento aquella madre; y
alcanzando un vaso lleno del precioso líquido, se lo dió diciendo:
-Garlitos ... hijo mío, bebe un poco nada más, lo bastante para que
apegues el ardorquetedevora. Trae
el vaso, que vas á morir.
Era ya tarde.
Sus labios, secos por la ardiente
fiebre, guedat·on materialmente ligados al vidrio refrescante y de un
sorbo bebió hasta el fondo.
Al poco rato, un sudor frío inundó su pálida frente.
Después, nada .... sus ojos se cerraron y el niño se tornó en cadáver.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 17, Octubre 25</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Abrigo infantil</name>
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                    <text>Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Algo de cocina,
La &lt;tortilla soufflée&gt;, que es un
antiguo plato azucarado de la cocina francesa, se ha generalizado
tanto en España y otros países porque es muy á propósito para el almuerzo y comida de familia y por·
que su preparación, sencilla y rá·
pida, nos permite improvisar un
postre excelente cuando nos sor•
prende algún convidado á la hora
cdtica de sentarnos á la mesa.
La «tortilla soufflée&gt; ha de servirse en el mismo plato ó fuente en que
se hace : puede dársela gran varie•
dad y llamarla de vainilla, de na·
ranja, de hmón, etc., según lo que
se emplea para darla algún sabor
especial; también resulta muy a.pe·
titosa preparada con los purés de
frutas, de almendras, de nueces ó
de avellanas; en licores podéis em·
plear el ron, el marrasquino, el
kirsch, etc. ect. Dada esta idea ge·
neral, vamos á entrar de lleno en
el trabajo, que consta de las ope•
raciones siguientes:
1 :¡. Clarificar los huevos y batir
las yemas con el azúcar.
2'), Batir las claras aparte.
3'), Mezclar las yemas y las claras.
4 1~ Preparar la fuente y verter en
ella esta mezcla.
50). Colocar y adornar la tortilla.
6,1 Hacerla cocer y servirla inmediatamente.
Para una «tortilla soufflée&gt; destinada á cinco 6 seis personas, emplearéis las siguientes proporcio•
nes:
Azúcar en polvo .... 150 gram.
Huevos.............. 6
Sal fina, muy poquita, la que se
puede coger en dos dedos.
Para. darla sa.bor,se ai'lade á esto
lo que á cada cual guste más, pudiendo elegir entre un poquito de
vainilla en polvo, un decilitro de
puré de frutas ( albaricoques, fresas
ó melocotón), 30 gramos de almendras, nueces ó avellanas, la raspa·
dura de una cáscara de limón óna·
ranja en el azúcar, y dos cuchara·
1
das de licor (ron, marrasquino,
etc. , etc.)
MODO DE CLARIFICAR LOS HUEVOS
Y BATIR LAS! YEMAS CON
EL AZÚCAR.
Empezaréis por separar las yemas
de las claras; esta operación, que
parece tan sencilla, tiene su impor·
tancia, pues no haciéndola muy cuidadosamente, bien podría suceder
que se incorporase á los demás un
huevo rancio ó con mal olor, en cuyo caso la tortilla se estropea á veces hasta el punto de no poderla
comer, por lo que ha.y que mirar y
oler los huevos uno por uno.
Después de clarifica.dos los seis
huevos, se ponen las claras en un
recipiente y las yemas en otro. Se
pesan 125 gramos de azúcar en pol·
vo, y a.ña.aiendo el poquito de sal
fini. y la pequeña cantidad de vainilla en polvo, se reúnen las tres
cosas en uni. torterita.
Ahora, con una cuchai·a. de madera mezcláis las yemas y el azú·
car, de manera que formen una ma.·
sa blanda, lo que conseguiréis trabajánJola suavemente con la cuchara durante cuetro ó cinco minu·
tos, hasta que la veáis espumosa y
un poco bhmquecina.
.liecho esto, se baten las claras á
nieve muy dura; para ello podéis
servit'os ae una. ensa.la.de1·a ó una
cacerola cuyo interior de porcelana no esté saltado por ninguna.
parte; en este caso es preferibltl una.
ruenttl honda.; cualquiera que sea
él recipiente, na de estar extremada•
mente limpio, porque de lo contrario, las claras no se pondrán á nie·
ve dura; una vez colocadas en el
más conveniente, que será el más
hondo, las b'l.tis con un batidor de
alambre, empezando muy lentamente, hasta que vayan uniéndose y for•
mando un cuerpo ligero blanio y
~spumoso; entonces batís más de
prisa, y seguís aumentando progresivamtJnte 1a. hgtireza según van po·
niéndose más cturas y tispumosas.
MODO DE MEZCLAR LAS CLARAS
Y LAS YEMAS.
Cuando estén las claras lo bastante duras para soportar enci-

ma. el batidor sin que se hunda
dentro, es el momento en que po·
déis mezclarlas con las yemas. Para esta operación empezaréis por
tomar la tercera. parte de las cla.•
ras y las pondréis en la cacerola
donde están las yemas con el azúcar,y al incorporarlas, no dejéis de
mover el conjunto con 11!- cuchara;
hay que proceder muy rápidamen·
te, pero con delicadeza, pai·a. no
aplastar las claras, que revolveréis
constantemente con la cuchara. Al
mezclar esta parte de las claras
con las yemas, éstas se aligeran ba stante, y entonces se incorpora el
resto de las claras batidas á nieve;
pero nome cansaré de repetiros que
rápida y delicadamente, pues lo
esencial es que esta mezcla. se conserva dura y ligera.
MODO DE DISPONER LA FUEN'l'E
Y VF.RTER EN ELLA
EL PREPARADO.
Para la ctortilla soufflée&gt; es preciso una fuente ovalada de porcelana
que resista elfuego,6 de metal, bien
sea níquel, aluminio, plata., etc.
Como ha de servirse en esta misma
fuente después que se haya cuaja.do, no tengo que advertiros que ha
de estar presentable para comparecer en la mesa. El fondo de esta
fuente se unta ligeramente con man·
teca de vaca., y después se vierte
en medio todo el preparado, sir·
viéndose de la cuchara, que tendréis en la mano derecha para raspar ó &lt;rebañar&gt; las paredes interiores de la cacerola, que inclinaréis por encima de la fuente, sosteniéndola con la mano izquierda.
MODO DE DAR FORMA Á LA TORTILLA.
-Cuando hayáis vertido todo el
preparado en el centro de la fuen·
te, su forma natural será la de un
monte ova.lado; alisad bien toda la
superficie hasta que resulte muy
tersa y formad una. cúpula alargada como de 10 6 12 centímetros, y
con la hoja un poco ancha de un
cuchillo haced una abertura en el
centro á lo largo de la cúpula.
DUQUESA LAURA,

ta filia dt la Utnttra.
A orilla del Rin camina.o
tres mozos de bravo humor,
y á una venta se encaminan
que otra vez les albergó.
-Ventera: vino y cerveza
de lo bueno traiga acá.
Mas nos miran con tristeza.;
¿su linda hijita dó está?
-Mi cerveza. hierve clara,
buen vino hallaréis aquí;
á mi hijita, ¡a.y prenda cara!
sobre el féretro tendí.
De la pieza en que reposa
traspasaron el umbral,
y allí vieron á la hermosa
sobre el lecho funeral.
Y el uno con mano osada
de su rostro el velo alzó;
fijó en ella su mirada,
y entristecido exclamó:
-Si vivieras todavía,
bella niña de alba tez,
juro que desde este dfa.
te amara con honda fe.
El segundo cogió el manto
y la yerta faz veló;
y vertiendo amargo llanto,
de ella la vista apartó.

-¿Y he de verte, ¡ay desdichado!
en el fúnebre ataúd,
yo que tan constante he amado
tu belleza y tu virtud?
Y el otro, con pasión loca,
nuevamente el velo alzó,
y en su mustia y fría. boca
frenético la besó.
-Antes te amaba, hoy te quiero
con igual ó mayor fe,
y á pesar del hado fiero,
viva ó muerta te amaré.
LUD'WIG UHLAND.

8.-Silla de bambú con bordados.

Luce, carita morena,
Que al lucir en tu ventana,
De sus diamelas v rosas
Será la mejor tu cara.

«Valle de Bravo, l\Iéx., octubre 2.
«Soy el primero en reconocer))asegura el Dr. Vicente Beracochea, Médico Cirujano de la Facultad de Guadalajara, .Jalisco"]ª gran bondad y el siempre seguro éxito de la curaci6n de las afecciones pulmonares por la Emulsi6n de Scott, pues en la práctica
de mi profesi6n, durante once
años, siempre be encontrado una
poderosa arma para combatir la
tuberculosis pulmonar, la escr6fula, el raquitismo, estado caquéctico y debilidad constitucional,
en las largas convalecencias, en
la bien preparada Emulsi6n de
Scott que fabrican los señores
Scott &amp; Bowne».

EL TESTAMENTO

Dtl n.mo. sr. Jlrzobispo 'f«baa.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos uías que se practicó la
1tpertura del testamento del IlustrlBlmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeehlD
en la ciudad de Chlcago, I1llnol1,
La fortuna del distinguido prelado ascendió 11. cerca de $125,000 oro americano; y segfin el Inventarlo que se ba
publicado, los bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,• ' Compali1a de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . $
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
Otra póliza de seguro. . .
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . , .

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ftl,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
la. San Franol•oo,, .,,,,.. B,, MtJxlao,,

a. F.

50,000 oro.
9,329 oro.
14,000 oro.
37,000 oro.

Entre las &lt;tisposlclones del sel!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, seflorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro:
A la seilora Ana A. Feehan, viuda del
sefior doctor Eduardo L. Feehan, her·
mano del se!Ior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p6llzae, y $5,000 oro en
efectivo ; A la. Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana Madre Maria Catalina,
$10,000 oro' de la O.ltlma póliza; A la
escuela. ''Santa Maria'' de ensel!ansa
prtctlca para. varones, de Feehanvllle.
Illlnols, que era la Institución por la
qne mll.a ■e Interesaba el 1el!or Arsc&gt;blspo, ae entrecaron los ,4,000 re1taa•
tN de la tl.ltlma p6lla.

T~IJH di 1'11,1nl6n '/ paHO,

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

�l!JL MUNOO ILUSTRADO

Domingo 1o. d'e Noviembre de 1903.

mL MUNOO lliUS'NUDO

La Luna de Miel
I
Una. ma.ña.na de septiembre dirigía.me yo hacia. Castello, preciosa
aldea corsa desde la cual se divisa
un magnífico panorama.
La caza había sido mala y mi
estómago estaba vacío después de
seis horas de paseo. No había. disparado más que un tiro contra un
desdichado pájaro, que me b abía yo
metido en un bolsillo.
Al acercarme á la aldea, pasé por
delante de un estanque, en el que
lava.bao seis ó siete muchachas,
cantando alegres canciones del
país.
Me detuve para preguntar á las
lava.nderas si sabían dónde vivía.
en Castello el señor Passalaqua,
pa.ra. quien tenía una carta de recomendación.
-¿Sí lo sé?-dijo una de ellas levantándose.-¡Ya lo creo! ¡Como
que le lavo la ropa! Antonio Passalaqua se casó hace ya. días con
Asunción, y el matrimonio está
ahora. en plena luna de miel. Son
muy felices, porque él es un guapo
~ozo cargado de dinero. Yo misma
voy á acompaña.rle á usted,
Jl:mprendimos la marcha, y al
poco rato la lavandera se detuvo
ante una case. de buen aspecto y me
dijo:
-¡Ya. hemos llegado!
II
La muchacha empujó la puerta.,
que estaba entornada., y entró le.
primera. gritando:
-¡Antonio! ¡Asunción! ¡He.y aquí
un caballero que desea verles á ustedes!
Pasé á un se.la inmediata., dejé mi
escopete. en un rincón, y puse instintiva.mente el pájaro en un velador, y á los pocos instantes me halla.be. ante el señor Pe.sse.le.que..
Era éste un hombre de unos treinta y cinco años, alto, grueso, fornido y bien planta.do; pero de aspecto vulgar, acusador de escasa
inteligencia..
La conversación comenzaba á decaer, cuando se presentó Asunción
Passale.qua, que era. la antítesis de
su marido.
Delgada, esbelta, hermosa y elegante, se captaba. desde luego las
simpatías de quien por primera vez
la contemplaba.

Después del se.ludo de ordenanza.,
me dijo:
-¿Es usted quien be. matado elle
mirlo?
-No es un mirlo-eontestó su
marido,-es un tordo.
-¡Te digo que es un mirlo!
-¡Y yo te repito que es un tordo!
¡Si seré yo entendido en la material
-¡Pues á pesar de tu sabiduría
-exclamó la mujer en tono agrio y
displicente,-no podrás impedir que
ese pájaro sea un mirlo!
-¡Qué testaruda. eres, vive Cristo! ¡Te he dicho que es un tordo, y
no tolero que me contradigas!
-¡Qué triste es, Dios mío, haberse casado con un hombre tan estúpido como tú!
La discusión se enconó de un modo lamentable y temí que el matrimonio llegára, al fin, á las manos.
;Vaya. una luna de miel!
Para ver si le ponía en paz, dije
que lo mismo daba que el pájaro
fuese un mirlo ó un tordo, y queme
moría de sed.
III

Calmáronse los espo¡;os, y Passalaq ua sacó de un armario varias
botellas de vino de diferentes clases.
Al colocarlas en la mesa, me dijo
al oído :
-¡Puede usted estar seguro de que
ese pájaro es un tordo!
-¡Le digo á usted que es un mirlo! -exclamó la mujer.
Reanudóse la disputa, y los dos esposos, mirándose con
indignación, repetían:
-¡Es un tordo!
-¡Es un mirlo!
-¡Un tordo!
-¡Un mirlo!
Yo estaba aterra.do. ¿Qué había ocurrido, Dios mío, para que aquellos recién casados promoviesen por una cuestión tan insignificante una escena horriblemente desagradable? Aunque viva yo
cien años, no me olv i d a r é j a m á s de
aquella disputa inconcebible.

Trajea de vl•lta y de

Trataba de convencer á aquellos
desgraciados de lo absurdo de su
pendencia, cuando Passalaqua, en
el paroxismo de su furor, gritó:
-¡ Si no te callas, te cojo y te tiro
al río!
-¡ Si eres hombre, hazlo !-contestó la mujer, cruzándose de brazos
como desafiando á su marido.
La paciencia es una virtud muy
rara en el continente; en Córcege.
es del todo desconocida.
Antonio, ciego de ira, se quitó el
chaquetón que llevabi., y con sus
brazos se echó á su mujer á cuestas,
dirigiéndose presuroso hacia el jardín.
Tehliendo un trágico desenlace,
corrí tras ellos.
IV
El río estaba inmediato á la finca y lamía las paredes del huerto
de Passalaqua.
Cuando alcancé á la siniestra pareja, oí la voz de Asunción, que repetía en tono amenazador:
-¡Es un mirlo! ¡Te digo que es
un mirlo!
Al imbécil de su marido no le
faltaba más que esta nueva provocación.
En el momento en que yo llegué,
antes de que hubiese tenido tiempo
de oponerme á un movimiento ya
previsto, por más que lo considerara como irrealizable por lo monstruosamente absurdo, el marido
lanzó al agua á su mujer, con una

casa

fuerza impulsiva únicamente comparable á la de un maravilloso
atleta.
La desdichada. desapareció de
nuestra vista.
No pude contener un grito de indig~a.ción. Iba á precipitarme en
auxilio de aquella víctima de su
propia obstinación y de la estúpida
testarudez de un bárbaro, cuando
vi que Asunción, que sin duda era
una excelente nadadora., se presentaba en la superficie del río. A los
pocos instantes, la. infeliz ganó la.
orilla..
Todo su cuerpo estaba cubierto
de relucientes yerbas verdes, que le
daban un aspecto verdaderamente
fantástico.
Asunción sacudió la cabeza y se
sonrió con un aire satánico indescriptible.
Con la. ropa pegada al cuerpo
parecía. una estatua griega.
'
Echó á andar lentamente, con la
cabeza hacia atrás y la mirada fija.
en el firmamento.

Asunción Pe.ssalaqua, que daba
una prueba. de su amor á su marido en el preciso momento en que
éste se hacía indigno de semejante
demostración de afecto, pasó por
mi lado, inundada de agua, y sin
volver la cabeza, sin mover casi los
labios, como si estuviera ca.si soí!ando, me dijo á media voz:
-¡Qué carácter! ¡Qué energía!
¡Qué fuerza! ¡Desde.hoy adoro más

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

que nunca á mi marido! ¡Pero conste que el pájaro no es un tordo sino un mirlo!
'
J. TURQUAN.

La Moneda Falsa
En le. ter raza del Casino de Monte Cario se habl aba. de a.venturas

V

Antonio Pe.ssalaqua, digno en su
indignidad, la. esperaba á la puerta del huerto.
-¡Antonio! ¡Antoniol-gritó con
voz aguda Asunción. -Creo que tie•
nes razón. ¡Indudablemente el pájaro ese es un tordo, porque. .. . . . .
has demostrado tu carácter, porque
eres todo un hombre y . .. porque.. .
te amo!

de juego, cuando de pronto tomó la
palabra. el barón de Cbenaux y
dijo:
.
-Entre las muchas víctimas del
juego, recuerdo ~ u~ indiv~duo
cuya interesante historia es digna
de ser referida.. El jugador de que
hablo se suicidó, no por haber per·
dido, sino, al contrario, porque le
perseguía la fatalidad de una. suerte loca. é inverosímil.
.
El caso que voy á contar ocurrió
el affo de 1875,

y sombrero de lnvl-erno.

Modelos de somb11ero1 para señora Y aeñorltaa,

El príncipe Boriskoff¡era el últi·
mo descendiente de una ilustre familia rusa. Entre todas las distracciones que su inmensa fortuna le
ofrecía, la del juego era la preferida por el príncipe.
No hay recuerdo de un jugador
tan desenfrenado.
La rareza de sus martingalas era
legendaria. Hubo noches en que se
levantó de le. mesa con una ganancia de muchos miles de francos; pe·

�Domingo lo. de Noviembre de 1903.
ro sus pérdidas enormes no eran
menos célebres y comentadas.
Al cabo de algunos años, el príncipe se quedó completamente arruinado.
Una tarde se presentó en un grán
Casino de los Pirineos Cl)D los últimos diez mil francos de su fortu·
na.
A los pocos minutos no tenía ni
un solo céntimo
Impasible y silencioso, abandonó su asiento y se dirigió hacia la
puerta, resuelto á suicidarse en el
acto.
Maquinalmente se registró los
bolsillos del chaleco y en uno de
ellos encontró un luis. Después de
un natural momento de alegría, recordó que el luis era. falso. Un co-

mL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
en medio de la general confusión,
la ilegalidad de aquella moneda~
¿Quién podría sospecbarunengaño
por parte de un jugador que había
perdido muchos millones y que aca·
baba de perder diez mil francos?
Además, la moneda tenía muy buen
aspecto y estaba muy bien imitada.
El sonido era lo único que revelaba su falsedad.
Sobre estos repugnantes razona•
mientns que ofuscaban los escrúpulos de la conciencia., dominaba la
voilenta tentación de hacer la últi·
ma tentativa. El príncipe no pudo
más y cedió.
Pálido el rostro y con las manos
temblorosas, se acercó á una mesa
de baca.rá y jugó el luis.
Su corazón latía con extraordi·

Ganó y no se atrevió á retirar el
luis.
La suerte le favoreció diez veces
seguidas sin haber recogido lamoneda.
El prícipe ganaba más de diez
mil francos.
Confundido entre un montón de
oro y de billetes, el luis falso no
hubiera pódido sorprenderá nadie.
Enardecida su pasión y no pen•
sando más que en jugar, el príncipe se puso á tallar y siguió ganando de un modo extraordinario.
Durante dos horas no le abandonó la suerte ni un instante, y á la
mañana siguiente salió del Casino
con quinientos mil francos en la
cartera.
Entre el aturdimiento que provo•

, . . J'li'
\

;,

\

,.

l

1

Bol'iskoff abandonó los Pirineos
y r~corrió Itali_a y Egipto, siempre Jugando y siempre perseguido
por su escandalosa suerte.
Todo_s l_os sistemas y todos los
procedtm1entos que anteriormente
le habían 9:rruinado, le daban ahora mat·av11losos resultados propo_rcionándole incalculables beneficios.
Sus martingalas triunfaban constentemente eu todas partes.
En los círculos de jugadores no
se hablaba más que de aquel fenómeno, de aquella suerte loca y en
su superstición tradicional, todos se
preguntaban la causa de tan extraordinario acierto, tratando de
a~erig_uar qué fetiche, qué talismán
misterioso, qué amuleto especial ó
qué táctica secreta podía poseer
aquel hombre.
Al cabo de algunos meses el
príncipe había recuperado con ~reces la inmensa fortuna que había
dilapidado.
Pe~o sus remordimientos y su terror iban en aumento.
El luis falso le perseguía. sin cesar. Bo~iskoff se consideraba coID:º un miserable, como un villano
digno del mayor desprecio, y deploraba. con toda su alma el deber
todo aquel dinero á. un robo á un
robo inicial, satánica.mente :Oultiplicado. Se tenía por un malhechor
por un infame que ilegítimamen~
se había apodera.do de la fortuna
de infinidad de personas honradas
que habían jugado contra ~l.
No le dominaba más que la idea
de verse privado de la emoción del
juego en condiciones normales, seguro como estaba de su ganancia
irremediable.
De día en día le fué pareciendo
más odioso el tapete verde, basta el
punto de que llegara á serle indiferente el juego.
¿De qué iba á servirle la vida si
el azar no había de intervenir pa•
ra naila en sus costumbres y en 11u
manera de ser?
La crisis llego á adquirir gran•
des proporciones.
_Poco tiempo después, el príncipe
b1zo testamento, en el cual daba
cuenta de su singular aventura y
legaba todos sus millones á los pobres.
A la ma!íana siguiente, se le encontró muerto.
¡Hacía pocos días que había cumplido veintiséis a.í:Ios !

PERLISTA
El gran escritor no est_aba. aquella tarde da humor de literaturas. Hay
días así en que la vocamón se sube á. la garganta., produciendo un cosquilleo de náuseas y de antipatía. Los místicos llaman &lt;sequedad&gt; á estos sucesos de desaliento. Y los temen, porque devastan el alma.
-¿Quiere usted que salgamos, que vayamos por ahí,
á casa de algún librero de viejo, á los almacenes de obje·
tos del Japón?
Conociendo su afición á la bibliografía, su pasión por el
arte del remoto Oriente, creí que le proponía una distracción grata. Pero era indudable qne tenía los nervios lo
mismo que cuerdas finas de guitarra, pues bufó y se alar·
mó como si lo indujese á un crimen.
-¿Libreros de viejo? ¿Tragar polvo cuatro horas pa-

RAÚL ETTERT.

Los amores para el hombre
Son las flores de la. vida.:
En los niños son jazmines,
Azucenas en las niilas,
~ioletas en las esposas,
Y en las madres siemprevivas.
Cuando á mis manos llegó
Tu carta, dueño querido,
Todo el pesar que tenía
Se convirtió en regocijo.

mercia.nte se lo bahía dado al devolverle un cambio, y el principe
se lo había metido en el bolsillo
con objeto de anojarlo á una cloa·
ca para retirarlo de I a circulación.
De todos aquellos millones perdidos en las principales bancas del
mundo, de todos aquellos castillos,
bosques y territorios que constituían la colosal fortuna del príncipe Boriskoff, sólo quedaba aquella
miserable moneda falsa.
Una idea asaltó de repente la
imaginación de aquel desdichado.
-¿Por qué no bahía de probar
fortuna con aquel lui.,?
Al principio, su sólida honradez,
el sentimiento de probidad que le
habían legado sus antepasados, su
altivez aristocrática, se sublevaron
contra el mezquino intento.
,¡Cómo era posible que el príncipe Boriskoff se presentara á. realizar una de esas infamias que sólo
ponen en práctica los bribones de
la peor estofa?
Pero no le abandonaba la maldita. idea, que seguía insinuándose
con la sutileza de los deseos vergonzosos. ¿Quién podría conocer,

naria violencia. El jugador no disponía de otra moneda para poder
alegar su error en caso de que se
descubriera la falsedad. Su intento
criminal sería notorio y la muerte
no habria de librarle de la infa·
mia.
Estuvo á punto de echará correr,
pero una fuerza irresistible le detu, o.

ca la ganancia continua, que cons·
tituye todo lo contrario de la lucidez resultado de la sucesión en la
pérdida, el príncipe, al regresar á.
su hotel. sintió remordimientos por
haber adquirido aquel dinero con
una moneda falsa. Aquellos quinientos mil francos procedían de
un engalío ignominioso é indigno
de él.
Su angustia duró algunos roo•
mentos; pero la desvaneció sin tardanza el egoísmo de haber obtenido
el medio de satisfacer su pasión.
El príncipe sig-uió jugando y ganando siempre. El recuerdo del luis
falso se le imponía como una idea
fija. ¿Qué misterio encerraba aquella moneda falsa y sin valor para
que de ella surgiera aquel río de
oro, aquel Pactolo incesante? ¿Qué
tenebrosa. divinidsd dirigía aquella sorprendente maquinación de
azar?
Y sus remordimientos se acentuaban más y más. Al príncipe le quemaba. las manos el oro de sus fabulosas ganancias.
El terror se asociaba á. la vergüenza de que el aristócrata se hallaba poseído.

Colección de trajes infantiles de casa
y paseo.

Trajes de calle y delantaleel.

Domingo lo. de Noviembre de 1903.

ra descubrir finalmente un libro nuestro, con expresiva dedicatoria á.
alguien, que lo ha vendido ó lo ha prestado por toda la eternidad? ¿,Japonerias? ¡Buscarlas! Son mu!Iecos de cartón y juguetes de zinc fabricados
en París mismo, recuerdo grosero de las preciosidades que antaño le metían á uno por los ojos casi de balde. Eso subleva. el estómago. ¡Pufl
-Pues demos un paseíto sin objeto, sólo por esca.par de estas cuatro paredes. Nos convidan el tiempo hermoso y la ciudad animada y hasta embalsamada por la primavera. Los árboles de los &lt;squares&gt; están en flor y huelen á gloria. Y á.
falta de árboles, trascienden los buñuelos de las freidu•
rías, la. ropa de las mujeres, el cuero flamante de los arneses de los caballos, los respiraderos de las cocinas .... Sí;
la manteca de los guisos tiene en París un vaho delicioso. ¡A mí me da alegría el olor de París!
El maestro, pasando del enojo infantil á una especie
de tristeza envidiosa, me fijó, me escrutó con lenta mirada penetrante.
-Tengo ese olor-murmuró hablando consigo mismo
-metido en los poros del cuerpo; si me retuercen, sale á
chorros. ¡Qué no daría yo por encontrar regocijador y
tónico el olor de París, como allá en 181101 En fin ... . porque á uno se le acabe la cuerda, no se van á parar los demás relojes. ¡A la calle! Calina .... mi sombrero, mi abrigo, mi bastón, mi portamonedas ... .
El ómnibus nos soltó en el bulevar, á tales horas-las

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo lo. de Noviembre de 1903.
-¿Lo imprevisto quieres?-contestó Fromont.-Búsca.lo desde a.hora.. Pero tú huyes de él. ¿Cómo es
posible que éntre en tu vida. m~c~nica.'! Te has impuesto una. disciplina de autómata.. Es preciso que
sepas vivir.
-Sí --afia.día. Acol,-nosotros tememos lo desconocido. Nuestra
casta., nuestro esta.do de fortuna,
nuestro estado de familia, la!! conveniencias, los hábitos, los prejuicios, todo nos ma.ntiene,de la. mañana hasta. la noche, en un círculo estrecho de ideas y de actos, de sentimientos y de sensaciones, del cual
no nos sabemos evadir. ¿,Por ventura. saldríamos á la. ca.lle sin sombrero? ¿Comeríamos tres horas antes ó después de lo acostumbrado?
¿Iríamos por curiosidad ó con intención caritativa á instalarnos en
un zaquizamí de un barrio de trabajadores? Por temor de caer en el
ridículo ó de que se nos tachase de
incorrección, no sabríamos arries•
ga.rnos á romper con nada de lo
que nos es ba.bitnal.
Fromont volvió á tomar la pe.labra. en estos términos:
-Ha.y personas á las cuales un
instinto particular pone sobre la
pista. de la a.ventura, y éstos son la
presa desesperada ó arrebatada de
los dramas más agitados, de las
desventuras más extravaga~tes. Estos hacen fortuna y se arruman sú·
bita.mente; boy sabemos qu_e _se casan y mañana tenemos noticia de
que han buido al fin del mundo; pasan por todas las metamorfosis,
caen en todas las zanjas, saltan en
todos los trampolines. Son las víctimas y los triunfadores de lo impensado.
Gervoise zampóse un bocado de
fresas y frambuesas y sólo se detuvo ante un pedazo de limón que fué
á atravesársela. Tras de lo cual
respiró.
-¡ Bah!-murmuraba. entonces. Si ha.y que darse tanta p~na para
procurarse algunas emomones ....
En verdad, Gervoise estaba. resuelto á no darse ninguna. Hallándose bien colocado en una grande
administración, se encarnaba en él
la. reaularidad llevada. hasta. lamanía. Calzar zapatos nuevos le hacía desgracia.do. Era preciso que
el pantalón formase determina.dos
pliegues. Iba por tal acer~ y no
por otra. Exigía pla~os guisados
en cierto número de mrnutos,contados reloj en mano. ¡ Y él,. él ei:a.
quien pretendía que la existencia
está falta de variedad!
-No-dijo Acol,-no es necesario ir muy lejos para encontrarse
cara á cara con el suceso que trabuca para siempre el destino de un
hombre. ¿No has resbala.do nunca.
en una corteza de naranja? Por
más que entonces ibas tieso y con
aire vencedor, ¡crac! te ves patas
arriba. Te levantas hecho una lástima, y los circunstan~es se ríen _á
tu costa. Ya traiga dicha ó desdicha, !o imprevisto no puede ser cosa larga. En cuanto á. mí, en vez
de llamarle, le consagraría cierta
desconfianza supersticiosa. ¿Has
pensado en lo que una mirada, un
amor súbito, pueden hacer que_si
pierda. del presente y del porvemr.
Lo imprevisto es el telegrama mortal, la enfermad y sus terrores; rara
vez trae buena cara. ni sonrisa de
buen augurio. Lo dicbo, yo le temo.
Acol había sido desgraciado casándose joven y sin reflexión. Aquella boda concluyó trágicamente, en
un duelo, en la muerte de un hombre y en la reclusión de una, mujer,
la cual se volvió loca. Por más que
hubiese transcurrido mucho tiempo desde entonces y todo se hubiera olvidado ya, quedaba de ello
una sombra de melancolía en el
flaco y altivo rostro de Acol.
Fromont continuó así:
-Lo mismo que el premio gordo
de la lotería, lo imprevisto se ofrece á ciertas personas sóla una vez,
y entonces es como un genio bienhechor que cuanto toca lo transforma y embellece. ¿Conocéis á Ménal
y á su linda esposa? Seres dichosos, si los hay, aquéllos.
Sacudió la ceniza del cigarrillo
y evocó en su mente el recuerdo de
la. jóven pe.reja.. Méne.l, médico de
una. población agrícola., era colega
1uyo¡ loa do■ habían ■ido ca.mara·

EL MUNDO ILUSTRAOO

das de colegio, y Ménal, pobre en
aquellos tiempos, era ya rico; Ménal, con no ser gallardo ni hermoso, era amado de una mujer encantadora, en tanto que él, el pobre
F1·omoot, luchaba trabajosa.mente
en París pa.ra hacerse una clientela. Este no sentía envidia alguna:
sin embargo, consideraba que el
azar había. hecho bien las cosas....
para. ot10.
-¿Y qué?-preguntó Gervoise.
-¿Sabes cómo, de la noche á la
mafia.na, encontró mujer, posición
y fortuna?-continuó Fromon~.
-No-respondió Acol.-Lo que
sí sé es que los esposos llevan un
buen tren, aun cuando vivan sencilla.mente. Tienen caballos y automóviles y su propiedad es muy hermosa.
-Pues nada - siguió diciendo
Fromont,- que Ménal, una vez,
viajando, equivocó el tren. Al notarlo, encontróse en una ciudad de
poca importancia y allí se detuvo.
No había medio práctico para volverse hasta cuatro hora.s más tarde. Ya está, pues, divagando por
el clásico paseo, y luego por la.s
calles medio desiertas; procura ver
cómo matará el tiempo. Ve la iglesia con su porta.da. El café del Comercio, donde hay muchas moscas en la cerveza.... . ... Periódicos ilustrados de en mes atrás ....
Se pasea por el espacio desierto
del juego del mallo, pasa frente al
cuartel de la gendarmería .... se
dirige otra vez á la estación. Aún
faltan tres horas. Entra en una peluquería. para que le corten el pelo;
ha ganado media hora. Busca.cambalacheros, pero allí no los hay.
Y el fastidio y el deseo del tren, que
no llega, y la consideración de un
día perdido, le hacen aquella población odiosa .... Silencio abrumador .... aceras sucias .... perros
llenos de lodo, tomando el sol. ...
escasos viandantes, 1 abra doras
fea.s, ciudadanos engreídos, todos
ellos con aire torpe . . . . ¡va.ya una
atmósfera de estupidez y esplín! . . .
Aquello era insoportable.

¡ Y falta.bao aún dos horas! Ména.l volvía por tercera vez á la. estación, cuando, a.traído por la. verdura de un hermoso y fresco jardín, entró maquinalm@nte en una
callejuela. Vió una verja., tras de
la cual había césped y grupos de
plantas; las calles enarenadas aparecían limpias; á travós de los árboles levantábase una casa de ladrillo rojo, con galería exterior y
escalinata, y a.domaban las ventanas cortinillas de seda obscura; todo aquello respira.ha una calma. dichosa. En una luciente plancha. de
cobre leyó Ménal un nombre que,
aun cua.ndo le era desconocido, causóle un pequefio sufrimiento, pues
á a.quel nombre precedía la palabra.
&lt;Doctor&gt;. No podía menos de confesarse que el colega no estaba mal
instala.do. Ménal leyó después:
&lt;Consulta de una á cuatro&gt;. De
pronto se oyó un piano á intervalos, cesó luego la. música, y surgiendo de entre las flores, una aparición radiante, una luz dorada,
una joven, subió á la galería.
Cogido en flagrante delito de espionaje, Ménal ruborizóse. ¿Le tomaría acaso por un mendigo ó un
soplón? La joven había mira.do algo sorprendida á aquel forastero
.... Este no vaciló ya, y con ademán espontáneo é irresistible, tiró
del cordón de la campafiilla, sin
darse cuenta. de la extravagancia
de aquel acto hasta que la aparición hubo salido de la galería y
llegó una criada.
-¿El doctor? . . . .
Si éste no se be.liaba. en casa,
aún podía Ménal escaparse del
lance.
-Allí esta el doctor-contestó la
sirvienta.
¿Qué hacer? ¿Qué decir? Pretextaría. una consulta·? Pero he ahí que
se le presenta sonriendo un caballero de rostro franco é inteligente
mirada. Un hombre excelente con
seguridad. Ménal no tuvo valor
para mentir: explicóle su visita, lo
del tren equivocado .... Le habló
como de colega á colega, conclu-

··•······......................... .
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver,;l.ansas Cíty, St. Lonis, Cbicago, lew York,
San Francisco J Los Angeles

yendo por revelarle lo que poco
~ntes _no osara, ~sto es, el súbito é
imperioso atractivo de la joven
El b?e.n doctor, que sería un h~tnbre origma.l, encontró naturalísima la ?Osa.. Hubo preguntas conversación y refrescos.
'
_-¡Teresa! ¡ reresa!-gritó el médico.
Y presentó al forastero su única
bija. El médico era viudo. Al pronto, Ménal no sabía qué hacerse ....
después fué tomando a.lientos. Conversaron á más y mejor .... y los
tres gustáronse uno á otro. Ménal
fu~ in vitado á vol verá la. casa. No
deJÓ de hacerlo. Por fin, casóse
Fromonte vació su vaso.
·
-S_í-dijo_ pensativo Acol,-eso
es lo imprevisto.
.-Y de lo _mejor en su clase--convmo G~rvo1s~;- pero sólo una vez
entre men mil, llega en semejante
forma.

-

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

Pablo v Uictor margutrlttt.

LOS DOS EN UN ABANICO
EL

Cuando perfumado el viento
Carmen, tu abanico mueva '
no olvides que el pensa.mie~to
de tu fiel amante lleva
con su cora.zón y aliento.
ELLA

Como una alegre canción
tu aliento y tu corazón
Aureo, en mi abanico ;iento.
¿Cómo olvidarte un momento
si ellos mi esperanza. son? '
€1 eantor dt 6uadamiu.
Texcoco, México, Agosto 16.
Siendo universa.lmente reconocidos los benéficos efectos del aceite
de hígado de _bacalao y los hipofosfitos-escribe el Dr. Rodrigo
López Parra, de la. Facultad de
México, á los Sres. Scott &amp; Bowne, -ha cabido la satisfacción de
poder presentar á. la humanidad
doliente esos valiosos agentes en
feliz combinación, que ha salvado
la vida á gran número de enfermos.
Su grato sabor y excelentes propiedades reparadoras de las fuerzas
hacen de la Emulsión de Scott 1~
medicina predilecta para toda esa
seri~ de enfer~_edades en que el organismo debilitado necesita una
reparación rápida y segura.

_ _ _ _ _.,.,.-.:'.I'__

i

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ft:,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San F,-anol•oo,, 1u,,.. 11,, ltll1b!Cloo,

o. F.

f'ARA CURAR UN RESFRIADO EN UN OO.
Tome _las _pastillas Luantea de Bromo-QIIÚÚIII,
81 boucutao le devolverá 1u dinero II ao se c11ra
La lirma E. W, Groye ao halla en cada -.illa,

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. sr. Jlrzobts,o Jttba
Los bienes fueron valuado■
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañia de Seguros sobre 11
vida, de Nueva York.
Hace pocos u1as que se practicó ta
llpertura del testamento del llustrlal•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feeball
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La tortuna del distinguido prelado ucendló a cerca de $125,000 oro americano; y segOn el Inventarlo que ae ba
publicado, los bienes que dejó tuel'OII
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compallla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $215",000
oro cada una, ó sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.
Entre las &lt;llsposlclones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan.
que estuvo siempre con él haata 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seg11ro :
a la sellora Ana A. Feehan, viuda del
se!!or doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $15,000 oro •
efectivo ; a la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
Sil hermana, Madre
María Cat&amp;llna.
$10,000 oro de la di tima pó!IZ&amp;; &amp; la
escuela • 'Santa Marta' • de enaellaDIII
prlctlca para varones, de Feehan-rllle.
llllnola, que era la 1D1t1tuclón por la
que mla ■e lntereaaba el Hllor .Ar■o­
bllll)O, ■e e11tresaroa loa
ill ele la dlil■I pOIIII,

,,,ooo ,_...

1.-Trajes de casa y visita.

La Contemplación del Cielo
(PARA LAS DAMAS)

El sol acaba de hundir en el océano su disco de púrpura,. El inmenso mar se adorna con los tonos ar·
d_ientes del astro, reflejados por el
cielo, y semeja un espejo de tur•

quesa. y esmeralda. L~s olas arrollan oro y plata, y vienen á romperse ruidosamente sobre la p~aya,
ya asombrada por la desaparición
de la celeste antorcha.
.
Se siente pesar por la ausencia
del astro del día, que con tanta generosidad derramaba sus gozosos
resplandores en tantos corazones
henchidos de dicha y de alegría._. ..
Se sueiia. contempla.odo el grandlo-

so espectáculo, y el ensueiio hace
olvidar que los minutos vuelan rápidamente. Pero poco á poco aumenta la obscuri!dad y el crepúsculo cede á la noche.
La mirada más indiferente que
asistiese á la puesta del sol que baja tras las ondas del distante ~or_i·
zonte del mar, no podría res1~tir
en aquella hora al espectáculo imponente de la naturaleza..

Ya la. claridad del creciente lunar, que parece una barquilla luminosa suspendida en los cielos, es
bastante viva para soltar en el mar
lentejuelas de plata, movibles y esciotilantes. Lentamei¡te, baja también el astro de la noche bacía el
horizonte occidental. Un mundo
resplandeciente, que domina el cielo del ocaso, atrae nuestras miradas: es la estrella del Pastor, es

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.

llJL MUNDO ILUSTRADO
mL MUNDO ILUSTRADO

Venus, de brillantes fulgores. Poco á poco, una á una, aparecen lucientes estrellas; la blanca Vega de
la Lira, el ardiente Arcturus, las
siete estrellas de la Osa Mayor, Y
toda una población si~eral q~e radia como innúmeros OJOS abiert~s
sobre el infinito. Es una. nueva vida que se revela á nuestro pensamiento y que lo invita á viajar _por
aquellas misteriosas profundidades.
.
Oh! Noche matizada de fuegos mnúmerosl Has escrito en las constelaciones con letras resplandecientes, las palabras del grande eni~a
del Universo! Tu contemplación
nos admira y nos arroba. Con cuánta rapidez desvaneces los pesares
que nos deja la ausencia del S&lt;?l
amigo!. ... Qué bellezas y cuán ricas reservas á las almas! Espíritu
alguno podría ser indiferente á _tu
espectáculo y sordo á tu lengu!l'Je.
Hacia cualquier punto del _cielo
que dirijamos la.mirada, desphegan
sus maravillas los resplandores de
la noche .... Los ojos celestes parece que también nos miran y. nos
interrogan. Y, en efecto, han rnterrogado á todos los espíritus pensadores desde que existe la humanidad.
Homero ha. visto esas estrelli\s r
las ha cantado· han brilla.do sobre
la lenta sucesión de las civiliza.ciones hoy desaparecidas, desde el
E.,.ipto de la época de las Pirámid:s desde la Grecia de los tiempos
de ia. guerra de Troya, desde Roma
y Cartago, desde Consta.nti_no '!
Carlomagno hasta nuestro v1gé~imo siglo. Duermen las gene~ac10nes bajo el polvo de los antiguos
templos· brillan todavía las estrellas coO::.o símbolos de la Eternidad.
El silencio de los grandes cielos
estrellados nos sobrecoge, la inmensidad nos anona.di,,. Pero nuestro curioso pensamiento, arrebatado por el ensueño, vuela ávido haci:,. las más remotas regiones de lo
visible. Va posándose sobre una y
otra estrella, como unA. mariposa
sobre las flores. Busca la que mejor responda á sus aspiraciones, y
se establece, entre ellas y nosotros,
una especie de comunicación que la
naturaleza entera parece proteger
con la religiosidad de sus silencios.
Desaparece el sentimiento dela soledad, sentimos que, aunque átomos minúsculos, formamos parte
de este inmenso Universo, y el mudo lenguaje de la noche estrellada
es más elocuente que todos los discursos. Cada estrella se hace una
amiga, una discreta confidente, á
veces una preciosa consejera, porque todos los pensamientos que nos
sugiere son puros y elevados.
¿_Hay un poema más bello que el
libro escrito con letras de fuego en
el fondo de los cielos'? No, ni más
ideal. Sin embargo, el sentimiento
poético que la belleza de los cielos
despierta en nuestras almas, no debe impedirnos estudiar la realidad.
Esta no es menos maravillosa que
el misterio que aparenta.
¡Cuántos seres humanos, hombres
y mujeres, de los que levantan sus
ojos al cielo, no desean, con real
sinceridad, hacar más íntimo conocimiento con esos puntos fulguran tes, con esos astros inaccesibles!

Preguntad, indaga.el, informaos
en las tertulias femeninas: vosotras las que leéis estas páginas,
que ya amáis el cielo, que ya lo
comprendéis, que ya deseáis daros
cuenta de nuestra existencia en este
mundo, que deseáis saber lo que es
la Tierra y lo que será el Cielo, veréis que el número de los que desean conocer la verdad, es mayor
de lo que se piensa.
La astronomía es la ciencia por
excelencia. Es la más bella y la más
antigua de todas, puesto que alca.nía hasta los días más retirados de
la antigüedad. Su misión no se reduce solamente á hacernos conocer
esos astros innumerables que alumbran las noches, sino que, gracias
á ella, sabemos en dónde estamos
y lo que somos. l:!in su auxilio viviríamos como a.mmales,comoplantas, ignorando las c_ondic~ones mismas de nuestra existencia terrestre· estaríamos todavía sepultados
en ~l cándido l)rror de reducir todo

lícense, pues, mis lectoras: no voy
á proponerles que descifren jerogl~ficos de álgebra: ni de geometría;
leJos de mí seme¡a.nte idea. Por
otra parte, los números son una
armazón_, métodos: en la naturaleza no existen.
.Deseo solamente que se abran los
OJOS, para mostrar el sitio en donde se está, á fin de que se conozca
el camino de la verdad, y por él la
dicha. Cuando se está en él, dingún esfuerzo es necesario para permanecer y se experimenta. la íntima
cornpla:cencia de saber que se está
en lo eterto y que es infinitamente
más !1-gradable ser instruído que
ser ignorante. La realidad está
muy por encima de todo lo que se
puede imaginar, aun en los sue-

ños máa fantásticos. Las decoraciones más feéricas de los mejores
teatros, el brillante or opel de las
revistas militares, las suntuosidades más extra.ordinar ias de que se
enorgullece la estirpe huma.na, todo lo que admiramos, todo cuanto
envidiamos sobre la Tierra, es nada ante las inauditas mara.vill a s
aglomeradas en el infinito. H a y en
él más de lo que se pieLsa.; l as mir adas asombradas no saben qué a dmi rar.
Si las lt,vantáis hacia las tinieblas de la noche, en verdad que no
os arrepentiréis de los rápidos i nst antes pasa.dos en la contempl ación
del cielo.
Los diamantes, las turquesas , los
r ubíes, las esmeraldas, todas las
Piedras precic-sas que a.man las mujeres, las encontramos más puras,
más bellas, más espléndidas , suspendidas en el fondo de los cielos.
Vemos venir hacia nosotros, en los
campos del telescopio, ejércitos de
soles majestuosos y potentes. cuya
ferocidad no tememos. Y los cometas vagabundos de ricas cabelleras,
y la~ estrellas errantes y las neb ulosas estelíferas .... No hay novela. comparable á la histori a de la
n aturaleza.
S ubir hacia lo infinito es purificar el alma de todas las bajezas del
mundo, es aspirar á ser mejor y
más inteligente.

gua.je celeste, porque no tienen sino
una r~lativa significación en la suderficie ter:estre. En realidad, para _los habitantes de la Tierra lo
baJo es el interior, el centro del
globo: y lo alto es lo que está so·bre nuestras cabezas, á nuestro rededor. El cielo es todo lo que nos
rodea, el infinito.....
La Tierra es como sus semejantes: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, uno
de los planetas de la gran familia
solar ....
. El sol, su padre, la protege, dirige_ todos sus actos. Ella le obedece ciegamente. Todos bogan en perf~cta armonía por el océano de los
cielos.
-Pero, ~e diréis, sobre qué reposa la Tierra en su navegación
aérea?
Sobre nada. La Tierra gira en
torno del sol; globillo relativamen•
te ligero, aislado por todas partes
en el espacio, tal como una burbuja de jabón aventa.da por un niño.
Por encima, por debajo, por todas partes, millones de globos sern~j_antes á ella, agrupados por famihas, forman otros sistemas de
mundos que evolucionan en torno
de numerosas y lejanas estrellas
poblando el infinito soles más 6
menos análogos al que nos alumbra y en general más voluminosos
que él, aunque sea millones de veces mayor que nuestro planeta.
En la antigüedad, antes de que se
conociese el aislamiento de nuestro
globo en el espacio y los movimientos que lo desalojan sin cesar,
se representaba. á la Tierra como
la mitad inferior inmóvil del Universo. El cielo se consideraba como la parte superior. Los antiguos habían dado á nuestro mundo
soportes fantásticos que se prolon-

gaban hasta los infiernos. No podían admitir el aislamiento de la
Tierra, porque tenían una idea falsa
de la pesantez. Pero hoy sabemos
de una manera incontestada que la
Tierra no reposa absolutamente sobre nada. Los innumerables viajes
realizados alrededor de ella en todas direcciones, son la mejor prueba de esta afirmación. Como lo
acabamos de decir, en el universo
no hay_alto ni bajo. Lo que llamamos baJo, es el centro de la Tierra.
Esta gira, además, sobre sí misma
en veinte y cuatro horas. La noch¿
no es sino un fenómeno parcial debido precisa.mente al movimient~ de
rotación del planeta, movimiento
que no puede existir sino á condición de que nuestro globo esté abssolutamente aisla.do en el espacio.
. Como el sol no puede alumbrar
srno un lado de nuestro globo esto es, un hemisferio, resulta q;e la
noche no es otra cosa sino el estado de la parte no alumbrada. Como
la Tierra gira sobre sí misma, todas las partes expuestas sucesivamente al sol tienen día, en tanto
que las que quedan opuestas al sol,
e~ el cono de sombra que la misma
Tierra por su interposición produce, se hallan en 1a noche. Pero sea
mediodía. ó medianoche, las e;trellas ocupan siempre sus puestos en
el c~elo, aunque, ofuscados por la
ardiente luz del astro del día dejamos de verlas. Cuando nos ~ncontramos sumergidos en la noche el
sol continúa derramando su luz 'sobre los países que están vueltos hacia él.
La sucesión de nuestros días y
nuestras noches es un fenómeno que
perte!lece exclusiva.mente á la Tierra y del cual no participa el resto
Jel universo. Igual cosa acontece
con cada globo ilumina.do por un

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

sol Y que tenga un movimiento de
rotación.
Sontenida en el espacio por fuer zas que m~s adelante explicaremos,
nuestl'a Tierra boga en pleno cielo
en torno del sol.
Imaginaos un magnífico aerostato que ligera y rápidamente hienda el espacio. Rodea.dio de och.o
globillos de diferentes mag~itudes;
representa.os ese grupo cerméndose
en los aires, y tendréis en miniatura nuestro sistemo de mundos.
En esto no debe verse sino una
imagen, una comparación. Los globos están sostenidos por la atmósfera, _en la cual flotan en equilibrio.
La Tierra no está sostenida por
nada material. Lo que la mantiene en el vacío etéreo es una fuerza
inmaterial, es la gravitación. El
sol la atrae, y si ella misma no girase, ca.ería sobre él; pero como al
dar vueltas sobre sí misma con una
velocidad de 107.000 kilómetros por

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.

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*

2.-Elegante toilette para recepciones,
el universo á nuest,,:-o oiminuto glóbulo, haciendo de nuestra humanidad el objeto de la creación, y no
teadríamos idea de la inmensa realidad.
Hoy, gracias á la labor intelectual de tantos siglos, gracias al genio inmortal de los sabios que han

consagrado su vida á la investigación de la verdad, los Copérnicos,
los Galileos, los Kepleros, los Newton, ha caído el velo de la ignorancia, dejando ver, al pensador deslumbrado,las maravillas de lo creado en su espléndida verdad.
Estudiar astronomía no es como

generalmente se ha creído, entregarse á una tortura cerebr al qu~
suprimiría toda belleza, todo en
canto toda grandiosidad al espec·
tácul¿ de la naturaleza. Núroer 0
nada más que números, no s~r
nada seductor ni para los espírit~
más ávidos de instruirse. Ti•anqui-

1!,

En primer lugar, &lt;¿qué es el cielo'?&gt; Esta bóveda nos anonada; j amás osaremos emprender su estudio.
Comenzaré por deciros qneel cielo no es una bóveda; es una inmensidad sin límites, inimaginable, insondable, que nos rodea por todas
partes y en el seno de la cual flota
nuestro globo; &lt;el cielo es todo Jo
que existe&gt;, y aun lo que no vemos;
es la Tierra sobre la cual vivimos
y que nos lleva consigo en su rán icto vuelo; es la luna que la acompaila y derrama su luz sobre nuestras noches silenciosas; son las estrellas, soles del infinito; en una
palabra, es toda la creación.
Sí, nuestra Tierra es un astro del
cielo; el cielo es su dominio, y
nuestro sol, que brilla sobre nosotros y fecunda las estaciones, es
una estrella, tanto como los bellos
puntos brillantes quo cintilan á lo
lejos, muy arriba, y embellecen con
su fulgor la paz de la noche. Todos estamos en el cielo, puesto que
la Tierra, en su viaje por el espacio, nos transporta. al seno del infinito.
En el cielo no hay ni alto ni bajo.
Ta.les palabras no existen en el len-

l... -

3.- Vestidos de casa y calle y trajes de niños.

�Domingo 8 de Noviembre de 1903.
hora., produce una. fuerza. centrífuga.
-tal como una. piedra. en una. honda.
-precisamente igual y de signo contrario á su tendencia. hacia. el a.stto
central, ésta. la mantiene á la. misma. distancia media. del sol.
Este grupo solar y planetario no
existe sólo en el vacío inmenso que
nos rodea indefinidamente. Como
lo hemos dicho ya., todas las estrellas que a.dmframos en el fondo de
los cielos, hacia. las cuales dirigimos nuestras mira.das y nuestros
pens&amp;.mientos durante las horas
apacibles de la noche, son otros
tantos soles que brillan con su luz
propia., jefes de familias más ó menos numerosas que se renuevan á
todas las distancias por el infinito.
A pesar de todas estas inmensas
distancias entre los soles-estrellas,
el espacio es tan vasto y el número
de aquéllas es tan grande, que por
un efecto de perspectiva, debido
precisamente al alejamiento, las
apariencias nos hacen creer que las
estrellas se tocan. Aun en ciertas
visiones telescópicas y en ciertas
fotografías parecen realmente tocarse.
El universo es infinito. El espacio
no tiene limites. Si llevados por
nuestro amor al cielo, nos ocurriese y tuviésemos los medios de emprender un viaje hasta donde él termina.se, nos sorprendería que, al
llegar á los confines de la Vía. Láctea., viéramos renovarse ante nuestros ojos deslumbra.dos el espectáculo grandioso y fenomenal de un
universo nuevo; y si pasásemos ese
nuevo archipiélago de mundos y
nos lanzásemos en persecución de
la. barrera. de los cielos, encontraríamos siempre, eternamente, ante
nosotros, universos sucediéndose á
universos. Millones de soles ruedan en el inmenso espacio. Poi·
dondequiera, á los lados, la creación se renueva. en variedades infinitas.
Según todas las probabilidades,
la. vida universal existe allá corno
aquí y ha sernbrado el germen de la
inteligencia por todos esos mundos
lejanos que adivinamos en las cercanías de los soles innumerables
que surcan el éter, puesto que todo
prueba sobre la. Tierra que la vida,
es el objeto de la. na.tura.lez~. Focos a.rdrentes, fuentes ina~ota.bles
de calor y de vida., esos varios soles, múltiples, colorados, vierten
sus rayos sobre las tierras que les
pertenecen y las fecundan.
Nuestro globo no es una. excepción en el universo. Es un astro
del cielo, nutrido, calentado, ilumina.do, vivificado por el sol, que no
es sino una estrella.
¿,Quién nos dice que los habitantes de esos mundos desconocidos no
piensan en nosotros y que el espa·
cio no esté atravesado por vuelos
de pensamientos, corno lo está por
los efluvios de la. gravitación universal y de la. luz'? ¿No existirá entre 1as humanidades celestes, de que
la. Tierra. no es sino una alquería.,
una. inmensa solidi,,ridad, a.penas
presentida por nuestros sentidos
imperfectos?
Levantemos nuestras meditaciones hacia el infinito! No dejemos

EL MUNIDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Noviembre de 1903.

1

Explicad6n dt

nuestros grabados.
Núm. l. Representa nuestro grabado tres elegantes trajes: dos de
casa y uno de visita.,confeccionados
de acuerdo con los últimos patrones y usando telas de lana, de colores medios tonos, que son los que
hoy más se estilan. Los dos trajes de
casa, a.unq ue distintos en su hechura
tienen marcados puntos de semejan'.
za. Ambos son de estilo sastre. En
uno de ellos la falda es entera.mente lisa, y en el otro lleva por únicas
aplicaciones cuatro franjas delanteras de cinta. maravillosa, que se
prolongan en la. parte posterior
basta llegar á la terminación de la
enagua.. Los corpiños, si algo tienen de nota.ble, es sólo su sencillez
y elegancia. Se adorna.o con pasamanerías de cinta. Uno de los corpiños lleva. cuellobornbreras, y el

esca.par la oportunidad de emplear
las mejores de nuestras horas, las
del silencio y la paz de nuestras
noches, permitiéndole al espíritu
que contemple, que admire, que ba.1buta.la.s pa.la.bra.sescrita.s en el gran
libro de los cielos! Dejemos al al
ma, libre en su vuelo, gue vaya. rá·
pida y feliz hacia esas regiones maravillosas que le reservan inena·
rra.bles venturas,y rindamos home·
na.je á la más bella de las ciencias,
á. la. Astronomía, que derrama sobre nosotros la luz de la verdad.
Para. los espíritus poéticos, la
contemplación del cielo transporta.
el pensamiento á regiones superiores, á. las que no llegaría ninguna.
meditación. ¿Quién no recuerda. los
bellos versos de Víctor Hugo en
sus &lt;Orientales&gt;? El inmortal poeta era. astróoomo. Más de una vez
tuve el honor de entretenerme á su
la.do sobre los problemas del cielo
estrella.do. Y yo me decía que los
astrónomos, á. veces, ' pueden ser
poetas.
Es difícil, en efecto, librarse de
un sentimiento éle profunda emoción ante los abismos del espacio
infinito, a.n te el es pectácu Io de 1a
innumerable multitud de mundós
suspendidos sobre nosotros. Sentimos, en esa contemplación solitaria. del cielo, que en el universo b ay
otr!I' cosa. que la materia tangible y
visible: fuerzas, leyes, destinos.
Nuestros cerebros de hormigas se
reconocen sin duda minúsculos, pero sentimos que hay algo más grande que la Tierra: el cielo; más absoluto que lo visible, lo invisible;
algo superior á los intereses más 6
menos vulgares de la. vida: el sentimiento de lo bello, de lo verdadero y del bien. En esto también la.
Astronomíasobrepa.samucbas cien .

cías y se hace directriz soberana,
faro de la. moderna filosofía.
Noche misteriosa., noche sublime,
infinita noche! Tú ha.ces dese.pare·
cer de nuestros ojos el velo que la
luz del día. corre sobre nuestras cabezas, devuelves a.l cielo su transparencia. y nos muestras la. realidad prodigiosa., el estuche cintilan·
te de los diamantes celestes, las in·
núrneras estrellas sucediéndose sin
fin en el incomensurable espacio!
Sin ti no sabríamos nada.. Sin ti,
nuestros ojos no habrían adivinado
jamás la población sideral, nuestro
espíritu no se habría da.do cuenta
de la armonía de los cielos y sería.·
mos aún los ciegos y sordos parásitos de un mundo aislado del resto del universo. Oh noche sagra.·
da.! Si te ciernes, superior al día,
desde la aftura. de la Verdad, por

otro, á guisa de este adminículo
una. angosta. aplicación de pa.ñ~
obscuro,quetermina. sobre los hombros y nace del cuello.
El traje de visita de falda plegada. y corpii'lo sastre, se lleva., como
lo representa. nuestro grabado, con
un hermoso saco abrigo de invierno, rico en sus atavíos, de fino punto de Inglaterra, y elegante en su
corte. Consta este abrigo de una
graciosa. esclavina, enteramente lisa, y sólo rematada en su parte inferior por fleco de rejilla. de seda.
Las mangas, de estilo japonés, se
rematan en los puños por aplicaciones de encaje inglés, igual al
que se emplea en el delantero del
saco abrigo. Corno pueden ver
nuestras lectoras,estaelegante prenda es muy sencilla. en su confección
y, sin embargo, resulta de magnífico
aspeeto y aun con la apariencia de
riquísimo abrigo.
ESPERANZA.

sobre toda ilusión, también viertes,
desde lo alto de tus urnas invisi·
bles, la. paz silenciosa. y tranquila.,
la calma. penetrante, en nuestr~s
almas, fatigadas á veces de las agitaciones de la vida., y nos haces olvidar las luchas, las intrigas, l&lt;J.s
mentiras, las perfidias, las miserias
de las horas de afán, de a::tivida.d
y de bullicio. El reposo y los en·
suel!.os son tu imperio. Te a.ml).mos
por esa. paz, por esa.calma, por esa.
tranquilidad. Te amamos porque
eres verdad. Te amamos porque
nos pones en comunicación con
otros mundos, porque nos haces
presentir la vida universal y eter·
na., porque nos das la espera.nis.,
porque nos proclamas ciudadanos
del cielo.
CAMILLE FLAMMARION,

5.-Trajes de visita y paseo.

4.-Vestidos de calle y cojln de seda.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>munyon's
Remedio para los Resfriados

EL JdUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Jullo de 1903.

.,

1¡ ~¡.,
"

tff '

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triados alivarú. la cabeza, .nariz, gar.
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dil6oras ~igestivas 9 Jlnlisépticas
Del Dr.RUORABD de Pa.rís.

1
•

DE VENTA EN TODAS LAS DRO GUERIAS y

BOTIC AS.

Número l. Colección de trajecitos y abrigos infantiles de último
corte y agradable perspectiva. Se
usa.o actua.lmente los abrigos liger os doblemente abotonados¡ llevan todos anchos cuelloshombre •
r as, se les adorna con algunas ce•
nefas de cinta maravillosa y se procura. que sean dichos abrigos un
poco más cortos que el trajecito, de
manera. que éste sobrese.lga en la
pa.rte inferior.
Número 2. Traje de desposada..
La. tela es piel de seda. granulea.da.,
lo que constituye el buen tono europeo. Cuatro grandes pliegue!J que
a.b arca.o toda. l a longitud de la enagua, aparecen en ésta; á corta. dist ancia de la parte inferior terminan
estos pliegues mediante cuatro ramos de azahares La. cola del traje
debe ser dema.sia.do la.rga. 1 pues este vistoso adminículo es un importante factor de elegancia.. El talle
se tablea con pliegues muy a.ngos•
tos, de manera á. llenarlo y cúbrase la mita.d con fino cuellobombrera de punto de Inglaterra. En el
centro de este cuello se hará aparecer unbermoso ramo de azah&amp;.res. El
escote se cubre con fina. gasa de seda De la. parte superior del toca.do: que ha de ser lo más sencillo y
artístico posible, se prende el velo de desposa.da,confeceionado con
fino tul de seda y gasa.. El velo no se
lleva actualmente dema.sia.do largo
pues llega. sólo hasta el a.rrra.nque
de la cola.
Número 3. Traje de paseo,propio
para. seiloritas, confeccionado con
tela. ligera. y cuyo entalle se logr a
mediante un forro resistente. La
confección es sencilla y vistosa. En
la blusa se lleva. un cuellohombre·
r a. y el escote se cubre media.nte una.
tel'e. de seda de color obscuro. Dos
p asamanerías de esta tela, cruzadas se colocan á. lo largo del ta.lle
y e~ la partesuperior ·é inferior de
ésta.. La. ena.gua es completa.mente
lisa. y sólo lleva en su parte _inferior una ancha cenefa. de la misma.
tela ribetea.da. con cintilla maravillos~. Las mangas son campa.nula.das y se hacen terminar por angostos pufl:os de la misma. tela. Todos
los bordes del traje se pespuntean
con cintilla.
Número 4. Vestido moderno para
seffora&amp; jóvenes, confeccionado con
tela. de cuerpo y adorna.do con sen·
cillez y buen gusto. El ta.lle, suelto
anterior y posteriormente, lleva. un
pequei'lo cuello dobla.do y a.dorna.do con sobreforro. Los bolsillos,
de pequeila cartera, se encuentran
abotonados con broche metálico.
El talle se ajusta. mediante cuatro
botones. La falda. es Usa y sólo
lleva haciendo cpenda.nt&gt; con la
blus~, adornos de cinta colocada
longitudinalmente. Las manga.s
ta.mbién son lisas, y los puflos, de
cortas dimensiones, imitan un doblez de la parte inferior de la manga. Como se ve por el grabado,. este traje de paseo es de muy sencilla.
confección y vistoso aspecto.
Número 5. Traje de re.unión,para
seílorita.s. El estilo es de lo más
moderno y está en boga. en los salones europeos, especialmente en
los berlineses. Deben hacerse cargo nuestras lectora.s de las modifia. ciones interesantes que está su-

friendo en este tiempo el vestuario
femenino, pues al reca.rgode adornos
que ai'ios antes priva.ha, hoy reina
una verdadera parsimonia, pues todo a.quel adorno que resulta exagerado, peca. sin duda alguna contra
las reglas del buen gusto. Nuestro
grabado represent&amp; un elegante vestido. Sobrio en el adorno, presenta.
no obstante, un simpático con¡·unto. Con cintas de pasamaner a y
un pequei'io listón de seda.,se forma
el atavío del traje. La tela es de
medio tono y las mangas de forma
Campanular, que son la.s que en la
&amp;etualidad se llevan más.

EL ALMA DE ISAACS.
Fué una noche invernal, bien me
acuerdo! cuando leí por primera.
vez la historia del más triste a.mor,
los tiernos episodios de un idilio
desarrolla.do en medio de la más
ftoreclda. vegetación, al pie de una.
montai'ia. america.na donde a.bren
las rosas del alma y las campa.ni·
Ua.s de la inocencia.
María! .... .. . Ya. venía escuchan·
do desde niño el nombre de la inmortal creación de Jorge Isa.aes,
con. un presentimiento de lo que la
lectura de la obra. iba á producir
en mi corazón; como el nombre de
un poema deleitable y doloroso,

cuyas notas, como aves, nido ten~
drán siempre en mi alma.; y cuya
tristeza. que de noche insinúa el ra·
yo de mi pupila ha.cía el leja.no
camposanto de mi pueblo.
Embelesada la. fante.sía., ebrio el
pensamiento va siempre al través
de las páginas esas, hermosas páginas sa.lpica.das de diamantinas lágrimas de mujer, hacia aquel torrentoso Amaime, a.l que se finge
arrastrando en su desbordada corriente las casi potentes fuerzas de
un noble bruto, y las desfallecidas
esperanzas de un corazón enamora.do : va hacia. aquel balcón á. cuyo
frente las noches se entristecían, y
en donde, como siniestra. sombra,
cayó sol;)re la frente de María el

�Domingo 12 de Julio de 1903.

3.- Traje de paseo.

EL MUNDO ILUSTRADO

ala vibrante del ominoso pájaro:
va hacia la iglesia del pueblo
aquel, risueila en el fondo de la
salvaje llanura, en donde el ángel
de unas extrailas bodas, al huir al
cielo, con dolorosa elocuencia halló el imposible anhelo de Efraín...
y noblemente piadoso, va también
hacia el lecho de Nay, la esclava
muerta, la africana que, envt&gt;jecida
en el amor y en el dolor, t&gt;ntre¡ró á
Dios su alma sin vol ver á ver "las
montailas de su patria, donde su
cuna se meció baJO los bosques que
no cubrirán su tumba. "
Y luego de empaparse en el olor
de las flores, besando junto con las
bl'isas, todas las rosas que engalanaban el huerto de la campestre
mansión, y luego de mirar el azul
del cielo en las ondas del bullicioso Za.baletas y posarse en la cuesta de la montaña encendida bajo
las postreras últimas ca.ricias del
sol otoñal, viene, en las noches
del idilio, {L llorar por la partida
de Efraín, á velar, en los cándidos
diálogos st&gt;ntidos, y á murmurar al
oído de :María, de esa ?uaría
inmortal como el sentimiento, como
las al mas, como el dolor, las hondas frases del amante fortalecido la
víspera del obrehuma.no golpe ....
"Que al recordar yo las últimas
horas que pasamos juntos, te pueda ver como hoy, resignada, casi
feliz .. . . "
El pensamiento no se escapa á
sugestión t an divina. Del pensamiento, la impresión desdende al
alma, y fijo en ella el panorama del
Cauce., sonrosado y
espléndido, la melancolía del idilio
llega á nuestro corazón, y la inspiración
del poeta resplandeciendo sobre el idilio
como el sol sobre la
tierra, llena el cerebro de poesía...... .
de la hermosa poesía
del más hermoso de
los dolores!
Y esos dolores dormidos pasan por las
primeras páginas del
libro, y los dolores
del almadequienlas
lee, dormidos pasan!
.... como si de los
árboles que cercan
aquel edén florido é
inocente, de los y a-

EL MUNDO ILUST RADO

rumos, de las ceibas , de los
higuerones, de los naranjos,
se escapara adormecedor,
campestre susurro; pero ároedida que se van volviendo
páginas, las bojas caen de
los árboles, de las cosas huyen los ensueños, sobreviene
la noche trágica, y al propio
tiempo que las queridas pá-

A donde quise llevé mi vuelo,
Entre horizontes, luz y arrebol,
Que en todas partes encontré cielo,
Y encontré nubes y encontré sol.
Y si afanosa pasó mi vida,
Si me miraron todos pasar,
Cual ave errante que va perdida,
Volando á locas, sin reposar;

Fuéroome oasis los más seguros
Para el descanso repat•ador,
Las altas torres, los viejos muros,
Y el techo humilde del labrador;
Mas hoy advierto cansada y triste,
Que mi reposo me lo dejé
Con el alet·o, que ya. no existe,
Que fué mi cuna que tanto amé.
Do■1n90 1t1■6a

OJOS AZULES

5.-Traje de reu nión.

Canto de la Golondrina.
Dejé el alero donde vi vía,
Crucé los mares, hit&gt;go torné;
l\fas el alero ya no existía,
Que fué mi cuna que tanto amé.
B usqué otro techo donde abrigar me
Y lo hallé rico; mas, ¡ay de mí!
Que yo no puedo nunca olvidarme
Del pobre techo donde nací.
2.-Traje de desposada.

g in as tiemblan entre las roanos, el
alma llora... el alma llora!
No se escribió María sólo para
los hermanos de Efraín; taro bién
para los que sufren del Ideal extinto, del amor truoco; también para
los que sufren de la juventud marchi ta por la ausencia del sol del
cariño, tiene ese libro adorables
atractivos: con él se ennoblece
más el dolor, viste la desgracia
atavíos más diáfanos, menos pesados: y la tristeza, la honda tristeza que alimenta el alma del poeta, florece como un blanco jazmín, como una milagrosa siempreviva, al pensamiento de la prematura muerte de María, la prometida del cielo, y al la de desespera
ción del desdichado Efraín ....
Bardo! por los follajes del recuerdo va el espíritu llamando al
Ideal, cual llamando á María fuera. Efraín; y bajo la sombra del
florido huerto, frente á la salvaje
llanura infinita., los ecos nos devuelven el nombre del Ideal, como
una saeta asesina de nuestras últimas esperanzas.

Y por 9sto, los humanos
siempre en su insaciable afá n,
cuando á tocarlas ya van,
heridos en alma ó manos
se ven, gracias á Satán.
Por lo cual mi corazón,
aunque mucho le ha costado
tomar tal resolución,
ha tiempo que ha perdon ado
el pan por el coscorrón.

Mis tiernos padres allí miraron
Por vez primera la luz brillar,
Y allí más tarde me acariciaron,
Fuerza me dieron y eché á vol ar.
Naturaleza me dió un tesoro
Que siempre avara gocé feliz,
Ya en el insecto volátil de oro,
Y a en el rastrero, rico en matiz.
Y entre los brillos matutioales
Valles y montes atravesé,
Rocé mis plumas con los rosales
Y en los arroyos me reflejé.

FRANCISCO lliRIN .

Para calmar los dolores
dándonos dulee alegría,
al mundo Dios nos envía
las mujeres y las flores.

2 bls.-Trajes para paseo Campestre.

l!ernhdn.

Pero al verlas tan hermosas
que casi que son divinas,
Satán dió á unas, espinas,
y á otras hizo desdei'iosas.

6.- Falda para casa,
3 bis.-Esclavina de gasa Y seda,

Cuando visité la Feria de Nijni
Novgorod, hiciéronme fijar la atención en un mercader persa llamado
Adín, hombre de algo más de cuarenta ailos, alto, delgado, muy moreno, de rostro enjuto y de mirada
triste y melancólica.
Adín comerciaba en sedas y en
piedras preciosas, realizando en
estos artículos soberbios negocios,
y era uno de los más ricos mercaderes de su país que anua.lmente
acudían á la Gran Feria rusa.
No tardé en sauer que un dolor
inmenso desgarraba su corazón y
que una terrible desdicha llenaba
de amargura. su alma.
Al volver el ailo anterior á su casa de Teherán, una. vez cerrada la
Feria y deshecho el puente del Oka,
Adín volvía gozoso y feliz, no sólo
por las ganancias enormes que había obtenido, sino principalmente
porque iba á ver de nuevo los ojos
azules de Sira.
Aquellos ojos habían despertado
su alma al amor; por ellos babia
hecho á Sira su esposa. Con aquellos ojos soñaba; por ellos vivía.
En el incomparable color azul de
aquellos hermosísimos ojos embriagábase Adín enloquecido. Contemplándolos encantado permanecía
horas y horas, y cuando una sonrisa amante de Sira animaba aquellas pupilas celestes, Adín sentíase
esclavo de un mágico Jlecbizo que
lo subyugaba deleitosamente colmándolo de indecible ventura.
El rico y dichoso mercader que
regresaba á Persia sin habet• visto
desde hacía tres meses aquellos
amados ojos azules. volvía resuelto á no ir más á la Feria ele Nijni
Novgorod- á la «Yarmarka&gt; (de
la palabra alemana «Jabrmarkt&gt;,
que significa mercado ófet·ia anual),
como la llamaban los feriantes.
r
-¿Para qué quería más riquezas?
Con la.s que tenía le bastaba. Aquel
sería, pue!i, su último viaje y no se
separaría ya nunca de Sira.
Cuando por fin llegó á su casa y
Sira corrió á abrazarlo dando gritos de alegría, Adío la miró á los
ojos y retrocedió espantado.
¿Qué había visto en ellosl Algo
que le pareció horrible. ¡Los ojos
de su esposa ya no eran a.zulesl
Los volvió á mirar, creyéndose
dominado por una pesadilla.... ¡y
no eran azules, no!. . . ¡Su vista. no
le engañaba!
Hasta se figuró Adío por un insta.nte que aquella mujer no era la
suya.
Sira, desconsolada al ver la. exasperación de su marido, le dijo con
la más ca.ri!losa. voz del mundo:
-¡Soy yo, Adío! ¡Soy tu mujer!
¡ Soy la misma.! . . .. 1Y éstos son mis
ojos!
-¡ No es verdad!- gritó él fuera
de sí.-¡Tus ojos eran azules!
-¡Cálma.te, Adín, cálmatel-replicó ella.- ¡Te lo voy á contar
todo!
Y Sira explicó á su esposo aquel
cambio que tanto lo exaltaba.
Cierto sabio oculista europeo babia descubierto la manera de ca.mbiar el color de las pupilas, y apenas la descubrió, uno de los mejores discípulos del sabio se fué á
Persia. á poner en práctica. tan ma-

ravilloso descubrimiento. El si~tE'ma era infalible, y cada cual podía
tener los ojos del color que quería.
Sira., como mujer muy mimada, E'ra
muy caprichosa y sintió el vivísi mo deseo de dar á sus pupilas un
nuevo color. ¡,Se pondría los ojos
ne¡rros ó verdt&gt;s, ó pardos ó gri ses? .... rDe ninguno de esos colores! Negros ya los tienen las moras
y las andaluzas; verdes, las bretonas; gris~s ó pardos, una infinidad
de mujerAs .... Y á fuerza de buscar
algo distinto, algo verdaderamente
nuevo, al,:ro que ninguna mujer tuviera, se le ocurrió la mayor rareza, la mayor extravagancia que
podía habérsela ocurrido. Se hizo
poner los ojos. . . . ¿De qué color
pensáis? .... Pues . . ·. . ¡de color de
rosal
Así e~ que se comprende la. terrible impresión que recibió Adín al
encontrarse, en lugar de los dos
magníficos ojos de cielo que locamente adoraba, con aquellos nuevos Y extraños ~jos.. . . ¡Ojos de
color de rosa páliqa sin vida y sin
perfume! ¡Ojo~ de coior de rosa como el sol de Filandia. sin calor y
sin brillo!
'
Adío ll?ró, se desesperó.. . .. Ya
para _él Sira no era. Sira .... ¡La de
los ?JOS azules había muerto!
. V1end&lt;? tan_ grao dolor, arre pint1óse la 1ofehz mujer de lo qua había hecho en ausencia &lt;le Adío. v
éste se p_uso á buscar por todos 111·dos al discípulo del sabio oculis1a
p~ra que devolviese á los ojos .IE'
Sira el color azul que tu vieron o.utes.
-¡Ab! -:-contestó el doctor, &lt;•n
cuanto d1ó con él el infortunado
esposo._-¡Puedo poner sus ojos &lt;le
cualquier color que se rne pida. mPº?ª de aquel que han tenido! '¡Los
OJOS, una vez que se les quita t&gt;l
color que tienen, .va no vuelven á
recobrarlo nunca!
Adío cayó en la. más honda tristez~, y al año siguiente, echando al
olvido el propósito que á Teherán
ll~vaba deº? hacer más viajes, voJ·v1ó á la Feria de Nijoi Novgorod.
Como su fisonomía quedó grabada en mi memoria desde que me lo
enseñaron, Jo reconocí sin grande
esfuer zo eu Moscou pocos días después de haberlo visto en Nijni. Salía de casa de un doctor famosísimo, de cuyos labios quiso sabet• si
habría medio humano de devolver
su color azul á los ojos de Sira.
-¡No, tú ya no volverás nunca á
ver azules los ojos de tu esposa! mu!'muró el doctor. - ¡Un nuevo
amor, únicamente, querenovasedel
todo su alma, podría devolverles el
color q~e perdieron, y como sólo á
su marido puede amar una mujer
honrada, los ojos de tu esposa no
p~drán recobrar su primer color
mientras tú vivas!
Ba.Jó la cabeza Adín al oír estas
p9:l abras, que para él fueron una terr_1ble sentencia, y volvió á tomar
tr1s~mente el camino de Teherán ...
Sira, entretanto, no descansaba
no dormía, buscando sin cesar 1~
manet·a de devolverle el color azul
á sus _ojos, hasta que siguiendo el
conseJo de un santón, se decidió á
~ber, no, &lt;:omo Cleopatra, perlas
disueltas, smo dos zafiros disueltos por un procedimiento misterioso que el santón le había indicado.
Cuando regresó Adío á su casa
le salió Sira. a l encuentro, g r itand~
llepa de júbilo:
_- ¡Adín! ¡Adío! ¡Mírame á los
OJos! .... ¡Han vuelto á ser azules!
Y el mercader persa, en cuyos
oídos aún sonaban las palabras del
doctor de Moscou, al ver de nuevo
\os azules ojos de Sira, fué á. arroJarse sobre ella, ciego de cólera,
exclamando:
-¡Me has sido infiel! ¡Amas á
otro! ¡Te voy á matar, infame!. ...
Adín había perdido de pronto la
razón.
Sira huyó aterrada, y nunca pudo explicarse la ca.usa de aquellas
sospechas de infidelidad que volvieron loco á su marido.

4. -Vestido de calle.

fiistoria dt un 6rtto.
La nuche era fría como todas las
de diciembre. Quejábase el viento
sobre las vecinas play as, y de momento á momento el lejano•misterioso Ca~atumbo encendía el espacio con sus relámpagos. Sólo se
percibían muy vagamente el rumor
de los ríos y lás perdidas notas de
una flauta, que acaso en aque)la
hora silenciosa, vertía en cadenciosos sones los pesares ó alegrías de
inocente amor.
En la desierta encrucijada de una
calle dos jóvenes se detienen cautelos~mente, hablando en voz baja
y con misterio.
-Hemos llegado, Marcos.
-¡Ah! ¿Es esta la pared del fondo?

... '

ERNESTO GARCÍA LADEVESE.

'

~ ' ;,: ..
,

~~,

7.-Tocado para baile.

��</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 8 de Nov-iembre de 1903.
pués de alabar de mil modos lo
perfecto de su traje, consignió que
le alquilase la levita.
El fondista se la cedió con mil
amores, pero añadió:
-Le advierto al señor que esta
es la segunda levita que presto hoy.
Hace un momento he prestado otra
al señor Vánderbilt.
Al entrar en el comedor el señor
B .... , observó que á otros tres
invitados les sentaba bastante mal
la levita, y con mucha discreción
comenzó á hacer indagaciones, de
las que resultó que el caballero inglés llevaba puesta la levita de su
pedicuro, y que el cónsul se la había pedido prestada al burgomaestre de Ostende, que es bastante gordo.

Conocimientos Utiles
UN BARO DE VAPOR BARATO

Hay muchos casos en que son necesarias las fumigaciones de vapor
caliente, aplicadas localmente. La
ciática, el reumatismo crónico y el
traumatismo de las articulaciones,
son afecciones que, si no curadas,
al menos pueden ser calmadas conservando la parte afectada con una.
temperatura. húmeda y elevada.
Por desgracia para los que viven
fuera de la.s grandes ciudades, sólo
en éstas hay establecimientos en los
que pueden llevarse á cabo dichas
fumigaciones.
Sin embargo, hay un medio sumamente sencillo, rápido y barato,
para llegar al mismo resultado: un
poco de cal viva, otro poco de
agua y una vasija, es todo lo que
se necesita.
Se ponen en la vasija algunos
pedazos de cal del tamaño del puño, y se echa encima agua, muy
poco á poco. La cal se calienta al
instante, y de ella empiezan á des
prenderse vapores en abundancia.
Entonces se coloca la parte afectada sobre la vasija, y el todo se cubre con una manta ú otra cubierta
gruesa.
Cuando la temperatura sea demasiado elevada, puede levantarse
una punta de la cubierta; si, por el
contrario, tarda mucho en elevarse, debe echarse un poco más de
agua sobre la cal.
El primer baño de vapor administrado en esta forma, alivia considerablemente la ciática, que desaparecerá del todo repitiendo la
operación cada día un cuarto de
hora.
El mismo método da resultados
igualmente satisfactorios cuando
se trata de reumatismos crónicos,
sea en una ó en varias articulaciones.
La economía, la rapidez, la sencillez y la eficacia, hacen recomendable en alto grado este medio de
obtener un baño de vapor caliente.

EL MUNDO ILUSTRADO

El té ocasiona siempre un ligero
retra.so en la digestión, pero sus
efectos son más perjudiciales cuando se toma al mismo tiempo que la
carne. El mejor té de la China contiene un ocho por ciento de tanino,
y esta sustancia convierte la carne
en algo muy semejante al cuero,
haciéndola, por consiguiente, muy
poco á propósito para la nutrición.
Un célebre médico inglés aconseja tomar el té muy claro, y nunca durante la comida, sino después;
es el único modo de no echarse á.
perder el estómago. Un poco de
bicarbonato de sosa añadido al té,
en proporción de uno por cincuenta, es también muy conveniente.
Es muy común creer que el queso
es una sustancia que se digiere por
sí misma; pero, por eso mismo, nadie debiera comerlo sin tener antes
la completa seguridad de noseer un
estómago muy resistente.
Lo peor de todo es comer, juntamente con el queso, cebolla cruda
ó carne. La carne es ya suficientemente nutritiva para que necesite
esta mezcla.

ENSUEÑOS

Rayo de sol que se adhiere
á. una gota pasajera,
que un punto luce hechicera
y al tocar la sombra muere.
Dulce memoria que hiere
con los recuerdos de un cielo,
murmurios de un arroyuelo
que en inaccesible hondura
brinda al sediento frescura
con imposible consuelo.
En inquietud, como el mar,
y sin dejar de sufrir,
ni es mi descanso dormir,
ni me consuela llorar.
En vano quiero ocultar
lo que el pecho infeliz siente;
tras cada sueño aparente,
tras cada mentida calma,
hay mas sombras en el alma,
más arrugas en la frente.
Si vienen tras este empefío
en que tan doliente gimo
la esperanza de un arrimo,
de un halago en un ensueño,
si de mí no siendo dueilo,
sonreír grato me veis,
os ruego que recordéis
que estoy de dolor rendido ... .
Pasad .... dejadme dormido ... .
Pasad .... no me despertéis .... 1
JUAN

Eco sin voz que conduce
el huracán que se aleja,
ola que vaga refleja
á. la estrella que reluce;
recuerdo que me seduce
con ensueí'ios de alegría;
amorosa melodía
vibrando de tierno llanto:
¿qué dices á mi quebranto,
qué me quieres, quién te envía?
Tiende su ala el pensamiento
buscando una sombra amiga
y se rinde de fatiga
'
en los mares del tormento;
de pronto florido asiento
ve que en la orilla aparE&gt;ce,
y cuando y a desf,dlece
y más se acerca y le alcanza,
ve que su hermosa esperanza.
es nube que desparece.

B.

At&gt;RIAZA,

LA tXPIAGION
BALADA

Llorando está. el pescador
A los pies de la que adora;
Ven, la dice, á ser señora
De mi barco y de mi amor;
Yo endulzaré tu pesar;
Bendeciré tu abandono;
Mi barquilla será. un trono,
Y tú, la reina del mar;
Y besará nuestro Edéu
La luz que en el mar rYela,
Y el viento dirá. á la vela
Nuestra dicha y nuestro bien.

1

Y van en la barca huyendo
Del céfiro al soplo blando
Y siguen ellos gozando
'
Y sigue el padre muriendo! .. .•

EL MUNDO ILUSrrRADO

Dom.lingo 15 de Noviembre de 1903.

1

De repente, el huracán
Riza el piélago bravío;
Ruge el trueno en el vacío
Con incomparable afán;
Allá. ... en la roca gigante
Se eleva triste un anciano,
Tiene tendida la mano
Sobre el golfo palpitante,
Y de la borrasca al son
Que el eco de Dios remeda,
Ronca y formidable rueda
La paterna maldición;

Y los dos amantes gimen
A aquella voz que estremece;
Y hasta la barca parece
Que se espanta de su crimen,
Y al fin con grito fa.tal,
Del mar al empuje fuerte,
Ruedan sábanas de muerte
sobre el lecho criminal.

Hijos, arrojad en pos
Cuanto á la virtud no cuadre,
Pues cuando maldice un padre,
Está. maldiciendo Dios!
B. LóPEZ GARCÍA.

México, Septiembre 30.
Tengo el placer de manifestar
-declara el Dr. J. Fajonar, Cirujano asistente del Ferrocarril
Central Mexicano-que he obtenido siempre muy buenos ·resultados, desde hace diez años, con
la excelente Emulsi6n de Scott,
en la tuberculosis, anemia y ago•
ta miento producido por exceso de
trabajo, ofreciendo este medicamento gran confianza. en los casos en que se necesita un agente
reparador.
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN DD.
Tome las pastillas Luantea de Bromo-Qalala
&amp;l boticario le deYolveri 111 dinero ll ao N car.
. . lirma B. W. Gr099 N halla 911 cada _ .

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzot,lspo Jttba

Alimentos que son peligrosos cuando se combinan

Hay muchas sustancias alimenticias que son saludables y nutritivas cuando se comen solas, pero
que resultan perjudiciales para la
salud, y aun para la vida, si se toman en combinación.
Todos los que han viajado por
los países tropicales de América,
saben que allí nadie bebe vino ni
licores fuertes después de comer
plátanos, pues de hacerlo así, sobrevienen estreñimientos y cólicos
violentos. El peligro es, sobre todo,
inevitable si la bebida es aguardientf&gt;.
El vinagre en las ensaladas
tarda la digestión. Por muy poca
cantidad que se ponga, la digestión dura de cuatro á treinta minutos más que de ordinario; y si la
proporción es muy grande, puede
la digestión cesar durante largo
rato. El vinagre con sal parece ser
singularmente dañino; en Inglaterra murió hace poco una jovencita
de quince años, por haber bebido
una pequeiia dosis de vinagre y
sal.
Jamás deben comerse cerezas con
leche. Esta mezcla mató al Presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce.

Sígueme .... Y la niña impía.
Al pescador acompaña,
Y no escucha en su ca.baila
De su padre la agonía;

re-

Se reserv11n &lt;'~maR en Carro Pull111a11 ¡,ara todol'I los puntos
en los Estado,- Urn&lt;los. Loi,, Restauranti- ,, Carros ComndorPi-de
Harvey t&gt;n la LínPa &lt;le 8anui Fe,~on rt-11¡,11d,ra&lt;loF1 e11 PI mundo
entero. P&gt;1r&gt;1 pri;cios, itinflrarioil y otro&gt;&lt; inforu1t&gt;F1, din)'ir,-p á
w.

s.

P'AR:-fi;¡\\ OR'l'H , -Al!PDte

la. San Franol•oo,, #t'lm. 8,, lflllJxloo.

Gt&gt;Der·al.

a. 1.

································~

Los bienes fueron valuado•
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos uuts que se practicó la
11pertura del testamento del Iluatrfal•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. l'eeha
en la ciudad de Chicago, Illlnoll .
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l!. cerca de $125,000 oro americano ; y seg1l.n el Inventarlo que ee ha
publicado, los bienes que dejo tueroa
como sigue:
Dos pOllzas de '"La Mutua,' ' Compafi!a de Seguroo sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, O aean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acümulados sobre Ulla de las pólizas
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.
Eatre las disposiciones del sefior Uzoblspo, ea su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, sef'.lorlta Kate Feehan.
que estuvo siempre con él hasta 111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro;
l!. la sefiora Ana A. Feehan, viuda dal
sef'.lor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sefior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro tll
efectivo ; l!. la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que ea preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina.
$10,000 oro de la O.ltlma póliza; &amp; la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellanl&amp;
prlctlca para varones, de Feehu"Jllle,
llllnols, que era la lnstltuc!On por la
que mb se Interesaba el 1ef'.lor ArsobtA¡,o. sP ..,t~amn loa S4,000 ?Mtan·
te. t. 1&amp; 11.ltlma p611a.

1.-Sacos abrigos de la estación.

Loque Valen los Diamantes
La Condesa. de Z .... lucía en el
baile una portentosa diadema ~e
brillantes, que provdcaba l~ ~od1·
cia de los hombres y la env1d1a de
las mujeres. Era una fortuna en
compendio.
. .
Mi amigo Faustino, per1od1sta Y
bohemio en una pieza, exclamó ante un grupo de amigos al contemplar aquella riqueza:
-Denme esa diadema y se ª&lt;?ª'
baron mis constantes preocupac10·
nes.
-¿Qué quie1·e usted significar c~m
esto·t preguntóle con sorna un JOven belga, corresponsal de un gran
periódico extranjero.
-Sencillamente que y a no existirían para mí privaciones ni a~reedores, esas dos grandes calamidades que me persiguen desde la cuna.
-¡ Cuán ena añado está usted! -repuso el extra~je1·0. El diamante va~
le, si hay quien lo apreci_e; pero s1
nadie lo solicita, maldito lo que
importa. Esto pasa con los bomb1·es y con las cosas.
-Denme los diamantes y aseguro

á usted que no me faltarán compradores. A nadie se le ocurre pensar
que, á mayor ó menor precio, puedan quedar sin colocación los diamantes.
-Crea usted que se dan casos, y
si no les molest-o, voy á referir á
ustedes lo que sucedió á un pobrA
hermano mío, no baCTe muchos aiios;
lo be recordado precisamente al
ver á. Fa.ustino tan entusiasmado
ante aquella. espléndida diadema.
-Cuente usted, cuente, exclamamos ácoro.
-Pues bien: mi hermano pasó
una larga temporada en el Cabo,
entre los buscadores de diamantes.
Nacido como yo en una pob1·e aldea de Flandes, acostumbrado á.
trabajar desde niño, dejó un día
nuestro hoaar, llevado de la ambición y de ;u espíritu aventurero,
yéndose en compañía de algunos
jóvenes holan~eses á explotar un
criadero próximo á Kím_berley. ~l
negocio les fué á las mil marav1)las, y en pocos años ~ueron dueños de un caudal de brillantes, suficiente para coronará. m~dia doce·
na de princesas. A los s~1s afíos de
trabajo cedieron el criadero, en
buenas ~ondiciones, á unos bóeros
y emprendieron el regreso á. Euro-

pa., llevando consigo los codiciados y diminutos cristales. Eran
cuatro, y en unas pequeñas talegas
cosidas á. los hábitos, encerraron
el espléndido fruto de su labor, que
en el mercado de Amsterdam tenía
que ser justipreciado con largueza.
Embarcáronse en un vapor holandés y, con júbilo infinito, seme·
jante al del desterrado que vuelve
triunfador á la patria, emprendieron el regreso por el canal de Suez.
El tiempo, que fué bonancible durante los primeros días, se trocó en
temporal deshecho, y el vapor corrió á. merced del huracán por espacio de cuarenta y ocho horas.
Al cesar la fuerza impetuosa del
ciclón, descubrióse en el va.por,
desarbolado y maltrecho, una gran
vía de agua que amenazaba hundirlo en el fondo del mar. La máquina bahía dejado de funcionar, y las
bombas no podían achicar el líquido que anegaba las bodegas. E l pe·
ligro se hizo inminente, y en aquellos aciagos instantes, los tripulantes y los viajeros se lanzaron á las
canoas, procurando llevar consigo
algunos víveres.
En una delas canoas se salvaron
mi hermano y sus tres compa.Beros
con las cuatro talegas que forma-

ban parte integrante de su indumentaria.
Despu~s _de mil peripecias y largos sufr1m1entos, llegaron á un islote del mar Indico, escasamente
poblado de habitantes. Al verles
acercarse, los salvajes huyeron
apresurada!Dente, sin hacer caso
de los signos y voces tranquilizadores con que intent aron retenerles.
Durante la travesía se agotaron
las provisiones, y para colmo de
desdichas, el agua$alada que entró en la canoa se mezcló con el
agua dulce de los barriles de á bordo, inutilizando la indispensablebebida. Devorábales la sed y su
primer impulso fué buscar unS: fuente próxima á la orilla. En aquella.
isla, de origen mad1·epó~ico, árida
y yerma en su parte baJa, las pequefías corrientes arrastraban la
sal de que estaba saturado el terreno, lo cual bacía de todo punto el
agua impotablE'.
Sentados los cuatro compañeros
en las peladas rocas, requemados
por la sed, sentían tristemente la
opresión de la riqueza estéril que
llevaban encima.
En aquel momento, el caudal de
diamantes nada valía, porque no

�Domingo 15 de Noviembre de 1903.
habíaallí nadiequelos demandase.
Mi hermano, que sufría. una. dolorosa neuralgia, sincera.mente exclamaba:
-Daría todos mis diawantes por
unas obleas de antipirina.
-Y yo, por un vaso de agua,
añadía. el otro con las fauces abrasadas por una sed homicida.
Por fin, vieron acercarse á una.
muchacha con dos vasijas llenas
de agua, y cua.ndo se levantaron
dispuestos á arrebatárselas, apareció un grupo de hombres,• a.rmados de flechas, que rodearon de improviso á los náufragos, privándoles la acometida.
Acostumbrados á tratar con los
europeos, quienes acudían allí para
adquirir con baratijas sus productos, los indígenas se decidieron á
a.proxima.r¡,e á los nuestros, viéúdoles indefensos, desvanecido el temor de los primeros insta.ntes.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Los naturales ofrecieron á los
náufragos una abundante partida
de coral y perlas. Poco caso hicieron éstos entonces de aquellos preciosos productos del mar, y con
signos dieron á entender que lo que
anhelaban á toda costa, e1·a agua
para ca.lmar la sed il'resistible que
les atormenta.ha. Los salvajes, codiciosos, expresaron con sus ademanes que era. el agua allí cosa.
p1·eciada, ya que debían irá una.
isla próxima. pa.ra tenerla., y claramente manifesta.ron que querían a.1go en cambio.
Mi her'11ano, vencido por la sed,

tomó la heroica resolución de abrir
su talega y ofrecerles unos cuantos
diamantes. Los indígenas contempla.ron con mdifereocia aquellos
cristales en b1·uto y no se dieron
por satisfechos. Uno de ellos indicó perfectamente, mostrando los
abalorios que lucía alrededor de
su cuello, que no tenían aquellos
crista.les valor alguno, porqueeran
pequeños y, además, porque no estaban agujereados. Otro señaló,como
cosa de valor, los botones de latón
que conservaba toda.vía el chaleco
de uno de los náufragos. Cua.lquiera. a.divina 4"~, apenas notada la

preferencia del salvaje, fuero 0
arrancados los botones, que tomaron con gran contentamiento los
indios, dando, en cambio, el agua
apetecida,que en aquellos instantes
fué para los náufragos más sabrosa que el néctar de los Dioses.
Véase, pues, cómo el coral y las
pe1·las, en la ocasión referida, por
la fa.Ita absoluta de demanda, no
tuvieron valor alguno, de igual modo que los diamantes ni siquiera.
pudieron trocarse por un vaso de
agua, por no haber quien los quisiese. Entonces hubieran va.lido
mucho más, porque eran solicita.dos, los vulgares y pobres abalorios.
El deseo ó la necesidad empuja la
demanda de las cosas, y esto las
hace permutables. El valor de las
cosas es hijo de la demanda, y está
en razón directa del deseo de poseerlas, y en razón inversa de la can-

......

Domingo 15 de Noviembre de 1903.

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3.-Elegantes vestidos de reunión y concierto.

2...--Trajes de calle; elegante ba•
ta de hogar y blusa para reu
.nl6n.

tidad de las cosas que se nos ofrecen. Suprimid el deseo de poseer diamantes, corno
pasó allí, y los diamantes carecen de --:alor
porque no pueden cambiarse por ob¡~to.6
servicio alguno. Aumentad la sed y d1sm1·
nuid el agua, y en seguida veréis cómo _un
vaso de agua puede valer más que los d1a•
ruantes de mayor tamaño.
Permitidme una comparac-ión: todas las
cosas tienen color, pero sin la. luz ,el color
no aparece; asimismo, todas tienen valor,
pero sin la demanda, es un valor muerto.

Por fin, señores, terminó diciendo el bel·
ga,, dispensen ustedes la lata económica, en
gracia de ser un hecho real y de haberme
dado ocasión para demostrar al amigo Faustino que pudiera darse muy bien el caso deque ~on tan deslumbrante diadema, no rematase esas privaciones de que nos habla,
en su coquetería de bohemio, y en que no
creo mucho.
Allá va a.hora el reverso de la medalla:
mi hermano y sus compañeros, en un buque
de vela llegaron á Madagascar, y una vez
allí, prosiguieron el viaje en un _vapor delas Mensajerías, pagando el pasa¡e d_e los
cuatro con un solo aiamante que caut1 vó á
una inglesa que estaba dando la vuelta al
mundo en compañía de su esposo, como

�-

EL '.MUNIDO ILUSTRADO

Dom:lingo 15 de Noviembre de 1903.

quien da la vuelta á una colmena,
pues estaban en plena luna de miel.
Faustino calló, y como era muy
enamoradizo, se limitó á a!iadir
por todo comentario:
-Después de lo que usted ha contado 1 me a.traen mucho más los
ojos de la Condesa que su constela.·
ción de brillantes.
DAVÍD DE MONJOY.

TUS MANOS

~~~ 1

1

Cuando yo te conocí,
antes que mirar tus ojos,
antes que tus labios roi_os,
tus manos, tus manos vi.

,_,,

"-""';

¡Viéra.las él, y querría
robármelas para sí!
Dime, ¿qué fuera de mí
sin tus manos, vida mía?

l

•

-11t1.:J 1 ·,.¡!

~~

-~" '

a,11cadón dt
ftUHtrOS

¡Tan breves!. ... la~ modeló
amor con ámbar y miel;
y el jugo de su clavel,
Flora., para. ungirlas dió.

¡Alma! Pigmalión las vea,
é implorará. de tu mano
aquel fuego soberano
que faltó á su Gala.tea.!

Número 2.-Representa nuestro

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L

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... ., ....

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Si las tomo por sorpresa,
se turban, ruborizadas;
y están, á. veces, heladas
cuando mi labio las besa.
Cuando en ardiente efusión
en las mías las estrecho,
ó las pongo sobre el pecho,
donde la.te el corazón,
Ya se duermen en mi palma,
que á. ambas iuntas da cabida;
ó despiertan y encendida
me comunican su alma.
las pulso, y en cada nota

que bajo mis dedos brota,
devuelve amor eco suave.
Y si nuestra paz se altera
por mi ardor ó por mi arrojo,
sabe amena.zar su enojo ·
con gracia tan hechicera,
que por ver su movimiento
de tanto hechizo colma.do,
mil veces las he enojado,
feliz en su descontento.
Escala por do subí
á. tus labios, ellas son
cómplices de mi pasión:
¿Cómo no quererla.si'¡Di!
Sin ellas, tal vez sufrie¡a.
tu desdén, tu odio tal vez ....
¡Déjame que, sin doblez,
mucho más que á. ti las quiera!
Además, dos ellas son
y me quieren por igual;
tú eres una, y paga mal
sólo un alma mi pasión.
Si obtuvieron las primicias
de mi amor, si me aman más,
mi bien, ¿les perdonarás
4ue te roben mis caricias?
Perdóname si las canto;
no sientas celos por ellas,
alma mía; ¡son tan bellas
y las quiero tanto, tanto!
E. BORRERO ECHEVARRÍA.

JUA.NITA.
I
En un va.lle de palmeras,
allá cerca de la Costa,
vive la dulce Jua.nita,
vive Juanita la. hermosa.
Tiene los ojos azules
y la hoquita muy roja,
la tez color de azucena
y la. cabellera blonda.

II

¡ya vuelvo á mi patria hermosa!
Mas las aves están tristes,
tristes sollozan las olas.
Me encamino al camposanto,

'Y en la sepultura angosta
de mi Jua.nita, han nacido
muchas violetas y rosas,
que, triste, beso pensando
en aquella linda boca
y en los ojos tan azules
de mi niña encanta.dora.
V

······ ········ ···· .... ....... .
Mira qué azul está el cielo,
mira qué azul está el mar,
y qué azules son tus ojos,
oh Juanita. angelical!
Adiós, alma de mi alma!. ...
El vapor ya va á zarpar.
Me iré pensando en tus ojos
al ver el cielo y el mar.

..............................
..............................
III
Cuando regresó del puerto
á su valle de la Costa,
Juanita fué sorprendida
por la Pálida traidora.,
que le dió besos de hielo
en su boquita. de rosa,
mientras cantaban las a ves
y sollozaban las olas.
• • • • • --· • • • • • • • 1 • • • • • • • • • • • • • • •

IV
4.-Trajes de paseo y vestido
para ni 1ios.

grabados.

grabado dos trajes de paseo, un
abrigo de estación y un traje de
baile, prendas que se hallan sujetas
en su corte á las últimas exigencias

Ellas con grata presión
su amor, blandas, me insinuaron;
ellas, tímidas, temblaron
con mi primera emoción.

r:_ Como las teclas de un clave

Domingo 16 de Noviembre de 1903.

111

Perdóname si las canto;
no sientas celos por ellas,
alma mía; ¡son tan bellas,
y las quiero tanto, tanto!. ...

Y, al contemplar que la calma
con su belleza. perdía.,
absorto me repetía.:
«¿También ellas tienen alma?&gt;

EL MUNDO ILUSTR.ADO

Vuelvo á mi patria querida,

En un bosque de palmeras,
allá cerca de la Costa,
duerme mi dulce Juanita.,
duerme Juanita la hermosa.
JUAN A. SOLÓRZANO,
~N Ul'IALDUM

Puso un ángel su candor
en tu donaire criollo
para que fueses pimpollo
de algún gentil pica.flor;
y es tu aroma el de la flor
que mis nostalgias destierra.,
porque en tu gracia se encierra
y tu frescura resume
todo el divino perfume
que da el clavel de mi tierra.
H. F. RODRÍGUEZ,

m

de la moda.
ntos trajes de paseo, confeccionados con tela de lana, llevan la enagua plegada ligeramente y adornada con aplicaciones de cintas. Estas
aplicaciones son longitudinales en
una falda y transversales en otra,
se~n lo representan los figurines.
El hermoso abrigo que se halla á
continuación de los trajes anteriores, es de confección sencilla, Jo
cual no obsts. para que la prenda
resulte muy vistosa. El abrigo es de
piel ó pelerina, luce peque!ia esclavina y manga abultada, rematada
eon pequeños puíios formados de
cinta maravillosa.. El cuello del
abrigo fórmase también con cinta
semejante á la de los pu!ios, y en la
parte delantera. del abrigo, á. lo largo de éste, aplica.se también cinta.
111aravillosa, á guisa de ribete, pa.•
,a formar un atavío sencillo y de
1,uen gusto.
Finalmente, el traje de baile, estilo roma.no, consta de enagua larga,
plegada longitudinalmente, de CO';·
)ilio escotado en parábola y termi·
aado por anchas hombreras en su
parte posterior, y por ángulos de
111.adroíio en su ii:1ferior, semejantes
f. los que llevan los vestidos de arlequín. Entre el madroíio y el cuellobombrerasJ cíñese el talle por
ancho cinturon de seda. Las man·
gas son muy origina.les y vistosas:
confeccionadas con gasa, pliéga.nse
longitudinalmente y hácense rema·
tar por picos ribeteados, digámoslo así, con- pequeñas borlitas de se·
da. El traje, en su conjunto, es muy
vistoso.

,

:;:..

.

-.

.. -.;.~,;. .........

.-

:i=f~-~-~:-~-=

ESPERANZA.

AM6&amp; DE ULTRATUMBA
Rafael, reputa.dísimo mé~ic&lt;;&gt;, sin
haber cumplido aún los vemt10cho
a!ios, conservaba en su rostro las

lineas del tipo árabe, y en su cora·
zón el avasa.Ba.dor impulso de las
pasiones musulmanas.
Rafael amaba: con pasión á Ma:·
garita, la morena de más gracia
que pisaba los cármenes de Anda·
lucía, presLando, con la luz de sus
ojos y el carmín de su s~mbla:nte,
esplendideces al cielo, dia.famda.d
al espacio.
.
.
Marga.rita era una Joven de die•
eiocho años, hermosa sobre toda
ponderación, y en cuy a naturaleza.
se mezclaban y confundían, J?r~stándole mayor encanto, remini~eencia.s viriles de l~ raza g&lt;;&gt;da, fih·
granas del pensamiento é mdolen·
cías del suelo americano.
Rafael amaba á Marga.rita Y ésta a.doraba á Rafael.
La vida de uno y otro era un
constante idilio.
Ni la más ligera nube empa!iab_a
el horizonte espléndido de su feh·
eidad.
Consentidos sus amores por los
padres de Marga.rita., habíase fija·
do ya la fecha para el enlace.
Y en tanto que el plazo se cum·
plia y olas de dicha inundaban la
existencia. de los dos ama.ntes,la. na·
turaleza enMira formaba para ellos

embriagador concierto de armonías
E!··hombre propone y Dºios d"s
i poT~das las cosas de esta vida ~álla.nse expuestas á contingencias
impensocéa.da.s.os de luz y la insonda•
Los
an
b
no están
ble masa de las som ras,
la
· s entre sí más que por
separaao .. ón de un crepúsculo.
breve transici
· á la deses·
De la complacencia

pera.ción, suele n~ ~ediar más que
un rápido acontecimiento.
.
De la vida á. la.muerte, no media,
á. veces, ni el estertor de 1~ agonía.
Marga.rita., a.legre, gentil Y e!1a·
morada, cayó un día, como herida
or una bala, ~n los brazos de su
~adre, á los OJOS de Raf~el.
Ni una descarga el~ctrica la hubiera privado de la vida con más
rapidez.
.
•
Todos los recursos de 1a ciencia,

toda la solicitud de la pasión, todo
el cari!io materna.}, fueron inúti·
les.
La densidad de las sombras ha·
bía sustituido en un instante á los
océanos de luz.
La desesperación de Rafael fué
espantosa.
Aquella mente volcánica. y aquel
corazón de fuego, libraron batalla
horrible ante los restos de la flor
ma.rchit~.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 15 de Noviembre de 1903.

Recetas útiles
CREMA DE FRHlllllES!S
Frambuesas mondadas
de sus pedúnculos. 2 kgs.
Alcohol de 85 grados 2 litros.
Azúcar.. . .......... 2 kgs. 250 gr,
Agua.. . . . . . . . . . . . . . . 3 litros.
Disuélvase el azúcar con el agua,
échese hirviendo sobre las frambuesas, las cuales ban de esta_rbien
machacadas, cúbrase el con¡unto,
déjese enfriar, añádase el alcohol
y espérese la clarificación natural
del licor, ó bien, fíltrese.
Otro medio

Frambuesas monda.das, alcohol,
azúcar y a.gua; la. misma cantidad
que en el anterior.
Procúrese que las frambuesas
permanezcan enteras y pónganse en
el alcohol.
Al cabo de un mes pásese por un
ta.miz de crin ó por una. tela clara.,
con ligera presión, y añádase el azúcar disuelto en el agua..
Este licor es uno de los más a.grada.bles; se clarifica por sí mismo en
pocos días.

CREMA DE FRF.S!S
Para. ba.cer este licor en un instante, tómese:
Fresas recién cogidas
y mondadas 2 kgs.
Alcohol. . . . . . . . . . . . . . 2 litros.
Azúcar blanco. . . . . . . 2 kgs. 50 gr.
Agua . . . . . . . . . . . . . . . . 3 litros.
Macháquense las fresas, pónganse sobre un tamiz y échense encima
el azúcar y el a.gua bien hirviendo y meneándolo poco á poco; cúbrase, y después de frío, fíl~rese exprimiéndolo sobre un ta.miz, añádase el a.lcobol, tápese y al cabo
de algunos días fíltrese.
Otro medio

Para bacer este mismo licor a.l
frío:
Pónganse á infusionar las fresas
en el alcohol por espacio de quince
días ó un mes, fíltrese exprimiéndolo sobre un tamiz, añádase el
azúcar, disuelto en la cantidad de
aaua indicada, y déjese clarificar.
El primero de estos dos medios
produce un licor más rico en aroma., y el segundo una diafanidad
más pronta.
Para las cremas de moras y de ce·
rezas, síganse los mismos procedimientos que acabamos de anunciar
para las fresas.
0

-

EL MUNDO ILUSTRADO

Móndense las flores á medida.que
se esparcen por la. tierra, extiéndanse en una. vasija, alternando
con capas sucesivas de azúcar en
polvo; así que la. vasija. esté llena,
póngase en la cueva ó en lugar húmedo por espacio de ocho ó diez
días; al cabo de este tiempo sáquense las flores para lavarlas con tantos litros de aguardiente como 375
gramos (12 onzas) de azúcar, em·
pleado con el fin de extraerles el
poco azúcar que puedan retener;
disuélvase en este mismo aguar·
diente, siempre en frío, el azúcar
a.roma.tiza.do, y después de una disolución completa, póngase el licor
en botellas, o fíltrese si hay necesidad.
Este licor tiene un rico aroma y
sin amargor; lo preferimos al mis·
mo licor hecho por destilación.
Asimis111v se obtiene,por est~ mismo procedimiento, la. esencia ó a.ro•
ma de las rosas, de la jeringuilla.,
de geráoío de olor, de la flor de
lis y de todas las flores en general.
Pero cuando se tengan flores en
cantidad suficiente y se quiera obtener su esencia. ó perfume para.
hacer licores particulares ó de fantasía, se deberá recurrir á los procedimientos que anteriormente hemos indica.do para. confeccionar las
cremas de fresa., es decir, que después de haber mondado las flores,
es preciso ecba.rla.s encima. el azúcar disuelto en agua. é hirviendo,
aiiadfr en seguida el alcohol en las
proporciones antes indica.das, ta.parlo herméticamente y dejarlo enfriar.
Por una. modificación de los diversos procedimientos que acabamos de indicar, se puede, a.demás,
no solamente procurar á los diversos licores un aroma. muy suave,
sino una clarificación más pronta.
y más completa.
Móndense las flores y pónganse
entre dos bojas de papel á secar á
la sombra; colóquense Juego en un
va.so hermética.mente cenado, en un
aposento bien seco, hasta el momento en que se quiera. usar.

Es cosa indispensable, sean las
flores que se quieran, el echarlas el
azúcar y el a.gua. en estado de ebullición y aiia.dir luego el alcohol,
cowo anteriormente se ha dicho. La.
dosis de flores necesaria para cada.
litro de licor, es de 25 á 30 gramos,
según sea. mayor ó menor su principio aromático.
Se consigue lo mismo poniendo
las flores á macerar en alcohol; pero, como ya. hemos observado, este
medio tiene el inconveniente, á causa de la. gt•a.nde propiedad disolvente del alcohol, de producir el
a.margo, por poco que se prolongue
la. maceración.
Debe a.veriguarse,por los diferentes procedimientos que acabamos
de describir, cuándo es fá:iil procurarse perfumes de jazmín,de resada,
de lirio, de violeta y de otras flores
de nuestros jardines, y crear, con
ayuda del a.lcobol, una infinita. variedad de licores, todos nota.bles
por el olor que les es peculiar.
En todas las estaciones se podrán fabricar licores con ayuda de
los medios de extraer y de conservar el perfume de las flores que acabamos de indicar.
Los licores se llaman sencillos
. cuando provienen del perfume de
una. sola flor, y compuestos cuando son el resultado de varios perfumes reunidos.
De todos los procedimientos, merece la preferencia el que emplearemos para. el licor siguiente, en
cuanto formarán parte de su composición las flores de todas las estaciones:
·

CREMA DE 111 FLORF.S
Tómense, á medida. que vayan floreciendo, violetas, rosas, claveles,
alelíes, heliotropos, flores de resada., de melocotón, de almendro, etc.
Cójanse las flores en el momento
en que se abran, móndense, superpónganse alternativa.mente por ligeras capas de azúcar en polvo, en
una vasija. cualquiera.; tápese convenientemente y enciérrese en un lugar seco.

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, lansas Cíty, St. Louis, Chicago, llew York.
San Francisco y Los Angeles

CRElllA DE AZAHAR
No menos interesante que losanteriores, y que además puede aplicarse á un gran núwero de flores es,
el siguiente:
Cuando se tengan algunos naranjos floridos y se desee utilizar sus
flores para hacer licor, el medio
q 11e se na de emplear es tan sencillo
como fácil, teniendo el mejor éxito
las más veces.

1

AGUA OCRW DE ANGELICA
Tallos tiernos de angélica. . . . . . . . . . . . .
Semillas de angélica
Alcohol de58 grados
Azúcar. . . . . . . . . . . . . .
Agua. para. disolver
el azúcar.. . . . . . . . .

200 gramos.

50 gramos.
6 litros.

2 kgs.,625 gr.

1 litro.

Háganse macerar los tallos y la.a
semillas de angélica. en el a.lcobol,
por espacio de 24 horas, cuélese,
a.íláda.se el azúcar disuelto en el
agua, frío ó caliente, déjese clarificar el licor y fíltrese.

México, D. F., octubre 7.
Desde que conozco la. Emulsión
de Scott de aceite de hígado de bacalao con bipofosfitos de cal y de
sosa-escribe el Dr. Francisco Gu
tiérrez,-la. he aplica.do á niílos de
ambos sexos de constitución delicada.. Las funciones intestinales se
han conservado bien, y pronto se ba
becbo notar el robustecimiento de
las fuerzas. Sirvan estas palabras
á los Sres. Scott y Bowne de satisfacción y estímulo para. seguir elaborando tan benéfica preparación,
en bien de la humanidad.
PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN DDi.
Tome las pastillas Laxantes de Bro-o,dalM.
BI botiCl&amp;fio le devolveri aa dinero al 110 se c -

La tirma &amp; W,GrCl'ft .. hallaeocadacailla.

EL TEST AMENTO
Los bienes fueron valuadoa
en $125,000
La mayor parte de lo tesado conslstla en dos p6Iizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutuan,
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.

♦

Hace pocos uías que se practlc6 la
apertura del testamento del Ilu1trfalmo Sr Arzobispo D. Patricio A. l'eella
en la ciudad de Chlca¡ro, Illlnol8,
La fortU11a del distinguido prelado ucendló 11. cerca de $125,000 oro americano ; y segt\n el Inventarlo que 11e 11&amp;
publicado, loe bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua,' ' Compallla de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25;ooo
oro cada una, 6 aean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
9,329 oro.
otra p(lllza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y eu
Bancos. . . . . . . . a7,000 oro.

Otro medio

Pónganse el azúcar y el agua en
ebullición, échense las flores de
azahar mondadas, cúbrase el vaso,
quítese inmediatamente dt::l fuego y,
después de cinco 6 diez min_utos de
infusión, pásese por un tamiz ó por
una tela fina, añádase el alcohol,
tápese y déjese clarificar ó filtrar,
cuando esté frío.
Este procedimiento es aplicable á
todas las flores aromáticas.

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

Dtl 11.110. Sr. Jfrzoblspo 'f«NL

CREMA DEAZ!ll!R
Flores de azahar
mondadas ..... . 125 gramos.
Aguardiente ó alcohol
de 58 grados ..... . 2 litros.
Azúcar .. ... ........ . '750 gramos.
Agua para disolver
el azúcar ..... . medio litro.
Déjese macerar en el aguardiente
por espacio de dos, tres 6 más horas, deoántese, añádase el azúcar
disuelto, mézclese y fíltrese.
Este licor es de los más agradables cuando no se le deja contrner el
amargo por una. infusión desmedida. También se puede confeccionar,
y con mayor éxito, obrando por los
medios siguientes:

Es conveniente, en cuanto sea. posible, que la va.siia. se rellene completa.mente, á fin de evitar á la mezcla el contacto con el aire, y también par!\ que el azúcar no se sepa.re de las flores cuando la vasija se
cambie de lugar, sobre todo si 00
se tiene cuida.do de no moverla. mucho.
Cuando se quiera. hacer el licor
con los perfumes conserva.dos de
este modo, se procederá como hemos indicado ¡,ara. la. crema de
a.za.bar, observando si el licor está
muy ca.1·gado de perfumes. Ha.y que
a.íladir el a.lcobol, el azúcar y ei
agua en las cantidades necesarias
para. proporcionar al licor el sabor y la suavidad que se desee.

EL MUNDO Il.JUSTRA[)()

•

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a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Entre las d'fsposlclones del sellor AJzoblspo, en su testamento, se hicieron
fstas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro :
11. la sellora Ana A. Feehan, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sellor Arzoblepo, $25,000 oro
de otra de las p(lllzas, y $5,000 oro 111
efectivo ; 11. la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre María Catalina,
$10,000 oro de la di tima póliza; &amp; la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellan•
prtctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl6D por la
que mis 1e Interesaba el sellor Anoblspo, se entrep.ron loe $4,000 restall·
tea de la ftltlma [6llaa

.,dos de desposorio, baile y reuni6n.
1.-Elegantes Vest

GRO~IGA
Guerra al polvo.--Nuevos
modelos de Sombreros.

Nada es más indispensable para.
1~ higiene en general, que la lim·
pieza. de la casa.
El polvo es el enemigo íntimo de
todas las señoras hacendosas. Y
sin embargo, creo que, en general,
oo se preocupan lo bastante.
No saben probablementtl que él

1 a.usa de muchas eofermeda
i~s ªg~av~s, con inclusión de la tu
berculos1s.
Puede decirse que es lo que counica. al aire sus caracteres mór~· dos El polvo sirve de vehículo
l~s microbios y los introduce.ente
orgao1·smo por las vías respira ori~~ovoca., por las pa~tic_ula~ miles que arrastra, irritaciones
noe~!1es
y basta. erosiones en latmul
. to · y produce amcoss respira ria,
t da por la.
biéo una. puerta de en ra

1

cual los gérmenes patógenos penetran en nosotros.
.
La. irritación sola es muy fácil
de observar en las personas que
tienen la. laringe muy sensible.
Basta. una. salida en un día de
viento, para que se vuelva. á casa.
con un dolor de garganta pronunciado, seguido á veces de bronquitis.
Basta también, en una bi"bl"10teca., remover libros. para que con
frecuencia. se contraiga. fiebre y un
malestar· general.

El poi vo es el enemigo más grande del hombre.
No se sabe nunca. lo que trasporta. consigo: minerales que desg~rran nuestros tejidos interoos,ant1guos restos infestados, microbios,
bongos peligrosos, etc.
Y todo esto no solamente nos
persigue en las calles, en las plazas sino que fuerza la puerta de
oue'stra. morada. é introduce en nuestros pulmones los organismos más
temibles.
No me tachéis de exagerada. No

�Domingo 22 de Noviembre de 1903.
soy yo quien habla, sino los sabios
que han escrito muchos artículos
sobre este t.ema, que interesa á toda la humanidad.
Hace unos veinte ailos se prestaba mucho menos at.ención á, este
maldito polvo; hasta se sonreían
cnando alguna voz autorizada se
levantaba para recomendar el cuidado.
Recuerdo haber leído en una revista esta frase que comenzaba un
artículo muy int.eresante sobre este
asunto: &lt;No sacudáis el polvo: enjugad.&gt;
Conviene evitar el barrido como
antes, haciendo volar el poi vo: se
debe secarlo con un trapo húmedo.
En efecto, ¿por qné barrer y sacudir el polvo?
Es un trabajo no sólo superfluo,
sino peligroso. Se levanta polvo
que se va al aire y vuelve á caer
lentamente. Ectonces hay que empezar otra vez sin cesar.
Además, por poco que haya sobre un mueble, en un pliegue de cortina, un antiguo germen de difte·
ria, de escarlatina, de tuberculosis
que dormía tranquilamente, sin hacer daño á nadie, al sacudir lo ha·
céis salir de su escondrijo, cae en
el aire y se introduce en las vías
respiratorias. Según parece, nada
es tan fácil como eso.
Pero entonces, diréis, ¿es preciso
vivir en medio de muebles y chuche·
rías llenas ae polvo·? Porque siempre se vive en medio del poi vo: las
ventanas abiertas, al mismo tiempo
que nos traen el aire, introducen el
polvo.
La cuestión es, pues, purificar el
aire infecto en lo posible.
El aire deja caer como un sedimento todo lo q"e transporta consigo sobre todo lo que le rodea. El
aire de una habitación cerrada no
contiene ya polvo al cabo de cuarenta y ocho horas. Todo se ha depositado sobre las paredes, los pisos, los muebles, etc.
Allí,se puede recogerlo. Así, pues,
en la práctica actual, á escobazos,
á, plumerazos, se deshace lo que el
reposo había producido, se vuelve
á, poner el poi vo en circulación y
nuestros pulmones se apoderan de
él.
Eso es, pues, absurdo. Es preciso cautivar los microbios y lo demás, mientras están al alcance de
nuestra mano.
Hay que pasar el trapo sua.vement.e, barrer despacio con trapos
húmedos, de modo que todos esos
sedimentos de composición compleja. queden en el tejido bien a.prisioLa.dos.
La operación es más larga en
apariencia.; pero como es más eficaz, conviene exigirla de los sirvientes.

EL MUNDO ILUSTRADO

1

sostiene firme si está forrado con
una tela. gruesa.
.
Los cinturones de cuero pirograbado que muchas señoras hacen
ellas 'mismas, en armonía. con el dibujo que forman para el uso á que
se destine este cintur~n, están en
moda. y son muy artísticos.

dedores en el traje; se dejl\ suelto
de manera que caiga con su mayor
vuelo. Finalment.e, el traje de baile,
para seiloras, confecciónase también según1los patrones "reforma",
que en este caso no carecen de originalidad, pues como fácilmente
puede verse, el traje consta de tres
cuerpos, á manera de sobrefaldas de
di versas dimensiones. Por adornos
lleva únicamente pliegues y cuellohombreras-escotado-de encaje de
Inglaterra. El conjunto del traje
es encantador.

BARONNE LlVET.

expucadóndt
nutstros grabados.
Número l. Representa. nuestro
grabado cuatro elegantes trajes:
dos de ellos, estilo princesa, propios pa.r a reuniones; otro, para desposa.das, y el cu~rto, para baile: En
ocasiones anteriores hemos dicho
que el estilo "princesa" ó "reforma" se usa mucho en las ciudades
europeas y que su moda no se ha
extendido de igual manera en nuestr o país. Sin embargo, como numerosas da.mas elegantes de nuestra
sociedad cuentan en su vestuario
con tra. jes "princec;a", creemos que
quedarán complacidas con los figurines de nuestro grabado, ~ue se
ajustan en todo á los más r1g~rosos principios de la. elegancia y
buen tono. El traje de desposada,
también de estilo' 'reforma ó "princesa.", se confecciona con fina piel
de seda adornándose con punto de
Ale nc;o~ y llevando, á g uisa de
aplicaciones, los simbóhcos ramos

Por lo demás, se me ha hablado
recientemente de un nuevo instru•
mento que es una especie de escoba que en vez de empujar y levantar el polvo, lo absorbe por completo.
Según parece, es muy útil para
limpiar las alfombras y evita a.sí el
inconveniente que constituye el te·
ma. de esta crónica..
Aparte de este instrumento, ba.·
rrer los pisos, pasar un trapo húmedo á las estatuítas, los muebles,
las paredes, es la seguridad contra
las enfermedades y es la limpieza.
asegura.da de la habitacion.
1 Barrer, sacudir, es sencillamente
el arte de remover el polvo é introducirlo en la habitación.
El &lt;desiderátum&gt; de los médicos
es poder llegar á filtrar el aire como se filtra el agua.
Se conseguirá, quizás un día,
pues la ciencia no ha dicho su última palabra.
Una sociedad inglesa. se ocupa
de ello muy seriamente en este momento; pero quizás sólo llegarán
dentro de muchos años á un resultado práctico.
Mientras tanto, ocupémonos de
hacer guerra, á todo trance, al polvo, y creo que los sencillos medios
que acabo de indicaros, serán eficaces.
Se ve mucho actualmente en las
playas de moda, un singular sombrerito que me parece se adoptará
hasta en invierno.
Es de paja, pero se hará de fieltro, según parece. Es un sombrero
muy original, plano, como lo sería
un plato al revós sobre la cabeza.
Este sombrero, sencillamente ad o rn ado con estrellas de terciopelo negro y lazos de cinta de terciopelo,
puestos debajo de la copa, anudados con dos tiras muy largas, cae
sobre el cabello, y muy bajo sobre
la nuca, y se llama ahora «sombrero anamita.&gt;
Otro gran éxito es el sombrero
«panamá.&gt; Se lleva mucho en Inglaterra. y todas las sefloritas están muy bien así cubiertas; se baja
por delante, se levanta por detrás
y debe estar muy poco guarnecido:
un &lt;foulard&gt;, una ancha. cinta arrollada. alrededor de la copa, á un
la.do, por delante, basta para que

siente bien. Hasta se pnede poner
una larga pluma cuchillo en la travesera del lazo.
Con el gusto cada vez más pronunciado que adoptamos para la
vida al aire libre, para los «sports&gt;
de todo género,las mujeres apreciamos los objetos de «toilette&gt; cómodos y pr,á cticos, y ciertamente el

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

'EL MUNDO ILUSTRiA.DO

ESPERANZA.

MIS PASEOS
Cual el sol traspasa.
l os últimos cerros
y envuelve los campos
en abrazo estrecho,
al darles sus rayos
el adiós postrero,
sin más compañía.
que mis pensamientos,
tomo el caminico
que me lleva recto
donde están mis ansias,
donde están mis sueños
de azahar. El cuello es un hermoso
"reflector" de encaje; las mangas,
cortas, complétanse con encaje; el
velo, cuy as dimensiones no de~en
ser exageradas, se prende graciosamente y sin ajustarlo r.on pren-

A orillas del río,
cercada de almendros,
está un a ca.sica
y en ella mi cielo;
la gentil pastora

«panamá&gt; puede ser calific&amp;.do como tal.
Se lleva siempre toda clase de
cinturones, y con las blusas, este
accesorio es indispensable.
El cinturón de cuero blanco está
algo destronado por el cinturón de
piqué blanco con broche de acero ó
dorado: se limpia fácilmente y se

1

3.-Tra.jes d.,~ la.na ."""fª
.,.. la estación Y sa,co a
2.-Elegantes trajes de paseo y peinadores de hogar.

brigo de invierno.

de cabellos negros,
la de labios rojos,
la del alto .s.eno.
Y aunque son baldíos
todos mis anhelos,
pues jamás de verla
la ventura. tengo,
yo todos los días
repito el paseo
cuando el sol traspasa
los últimos cerros,
por si consiguiera,
de cerca ó de lejos,
ver á la pastora
de cabellos negros,
l a de labios rojos,
la del alto seno.
J. ASENSIO .ALEDO.

�Domingo 22 de Noviembre de 1903.

l!JL MUNOO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Ofélidas

AVES SIN NIDO

De engaflarme no trates:
de nuevo intentas á tus pies rendirme...
Sé que vendrás á herirme,
pero vuelve otra vez, aunque me matea!

Yo quise hacer un libro
para las flores mustias
que_ nacen entre duelos
Y. viven entre angustias
sm qut1 una voz amiga
consuele su pesar!

Con mis regalos tu beldad destella
Y sin pensa~lo infiérome una herid~:
yo soy la pi~dra de afilar, querida,
que hace al hierro cortar sin cortar ella.

Yo quise en mis endechas

PIC

Como en el amor, existe
humo y luz en todo fuego:
¡qué asfixiante es tu humareda
y qué abi·asador mi incendio!

¡Desgraciado! Al verlo era. cosa
de preguntarse si la Naturaleza no
había abusado de su fantasía y no
se había permitido una fumada de
mal gusto al hacerle don de la vida. El día en que ella había ejecutado esa obra de que voy á. tener el
honor de hablaros, estaba sin duda
en uno de sus instantes de buen bu•
m_or, per? no de caridad, pues hu•
b1era deJado dormir en la nada á
es~ fragmento de materia, en vez de
ammarlo con su soplo y tt·ansfor•
marlo en una desg1·aciada nulidad
viviente.
No contentándose su padre con
haber contribuido á. su entrada en
el mundo,y pareciéndole tal vez pe•
queña. la responsabilidad asumida
volvió á dar pruebas de su totai
a~sencia. &lt;le sentido común, al propmar á. su vástago infeliz el nombre aún más infeliz de «Pie&gt;.
_Con:io. los !1ombres tienen, segµn
m1 opmión, rnlluencia considerable
~obre nuestro carácter, debería deJársenos la facultad de elegirlos á
nuestro antojo. ¿,Qué cosa buena
puede hacer, os lo pregunto 1 una
doña Sinforosa ó un don Cunegundo't ¿Quién no se vuelve imbécil al
oír continuamente esas silabas antiarmónicas? Hasta los doce años
debería ll~mársenos, según los gustos: «el chico, el muchacho, el niño&gt;,
y á esa edad se nos preguntaría:
«¿Cómo quieres que te llamemos?&gt;

Este consejo mío no descuides
consola_dor y sabio á todas vi~tas:
&lt;!u destmo es amar mientras existas;
si no puedes amar, muere, no olvides.&gt;
Serás otra más, no temo·
nada me asusta tratarte:'
que pierde el sepulturero
el horror á los cadáveres.

Princesita del Hogar
Yo soy una princesita
de un encantado reino·
m~ séquito es de llores'.
mi corona es de besos.
Son mis leyes mis mimos
papá Y mamá mis siervos '
un regazo mi trono
'
mi muBeca mi cetro'.

Y son mis regias joyas
estos dos ojos negros,
negros como la noche
Y hermosos como el cielo.
Bien cuidada estoy siempre
pues~ ~i lado tengo
'
un pa¡euito alado
muy dulce y muy risueño.
¡Es mi ángel! Me custodia
de día, cuando juego,
Y con sus alas cúbreme
de noche, cuando duermo.
Me cuenta cosas bellas
de nuestra patria, el cielo;
cuando yo canto, canta,
Y reza cuando rezo.
Al jardín va conmigo·
él conduce mi cesto
'
Y á ponerlo me ayuda
de lindas llores lleno.
Me corona de rosas
Y me colma de besos·

con él estoy contenta.'
con él no tengo mied~.
Es paje misterioso
que tan sólo yo veo
con los &lt;_&gt;jos de mi alma
Y con mi pensamiento.

Tu cariBo ligero
cual hoja de rosal, pr~nto se arruina
y el mío es duradero
'
como la hoja perenne de la encina.
Quiéreme, y verás de fijo
que el ardor con quti te adoro
dará. brillo á. ese tesoro
porque, como Tirso dij~
&lt;sin luz no reluce el oro:&gt;
Clavel que te columpias satisfecho
flor, tú no has vivido
'
porque no has conocido
la gloria. de morir sobre su pecho.
Porque !uera.s di_ch~sa,luz de mi alma,
te ofreciera. con Júbilo, en seguida
lo que no llego á. conseguir: la cali'n a
bien mayor que el que tengo ya: la vid~
MANUEL S. PICHARDO.

)J

Yo quise alzar un canto
para los pobt·es niños
que_ cruzan por la tierra
s~dientos de cariBos,
s~n nombre, sin amparo,
sm padres, sin hogar!

No quieras pronto saber
lo que es tu hermoso ignorar
encanto de mi existir·
'
si en el mundo, todo ;er
cuando empieza á investigar
es cuando empieza á sufrir. '

No_te cansas nunca, ¡oh muerte!
Y. sm plazo ni medida
siempre vieja y siemp~e fuerte
vencerás sobre la vida
'

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

Mas no soy egoísta
Y digo mi secreto

'
del hermoso ángel rubio
que de custodio tengo.

*

llorar con los que lloran
sufrir con los que sufren'
rezar con los que implor~n,
y, como buen hermano,
sintiendo su dolor,
G7mir con los que gimen,
ansiar con los que anhélan
Y hacer, para las aves
que por el mundo vuelan
un nido con mis versos '
un trono con mi amor!'
Si al terminar mi libro
-como el dolor, doliente ponéis piadoso beso
'
en la marchita frente
del huerfanillo triste
que por el mundo va
mi gozo será. el gozo'
de un pecho agradecido,
porque las pobres aves
que conocí sin nido,
en vuestras nobles almas
su nido tienen ya!. ...
M. R. BLANCO BELMONTF~

¿No lo veis? Aquí cerca
me acompaña. risueño
Y me dice os envíe
'
con los dedos .... un beso!
ROMÁN

MAYORGA RIBAS.

ct.:SUSPIRO

En un_ ser entristecido,
un suspiro es la expresión
de un algo que se ha perdido;
Es una reveláción
de un sufrimiento causado
por alguna decepción.
Es un gemido escapado
de un corazón dolorido•
grito de dolor, ahogadJ
que sale de un pecho her'ido.
4.-Trajes de concierto, visita y teatro
y palet6 para jóvenes de 16 añOe,

* * la ley común,
El joven Pie siguió
y su personita era de por sí bastante desgraciada para que se le
agregara todavía. ese nombre falto
de gL·acia.
Cuando la nodriza y el padre se
inclinaron sobre su cuna, pensaron
ambos: «¡Dios mío, y qué feo es!&gt;
y lo era.
*

La fealdad no* *se atenuó con el
tiempo, como es común, sino que
creció y se perfeccionó. Era una
hermosa fealdad, una fealdad completa, una obra maestra de fealdad, una fealdad absolutamente espléndida en su género.
Pero no era eso todo.
.Pie era horl'iblemente desgracia·
do; conocía su ignominÍ!l, física y
sufría. tanto más cuanto menos se
le compadecía. La vista de ese des•
heredado no inspiraba piedad, sino
irresistible alegría.
La gente estallaba en carcajadas
cuanao él pasaba; no era «el hom·
breque ríe&gt;, sino &lt;el hombre que
hace reír&gt;. Su boca, cortada á. guisa de largo y delgado tajo de na•
vaja, tenia en su comisura un eterno pliegue doloroso, mientras infundía júbilo á su pi·ojimo implacable.
Sin embargo, el amor á la existencia está de tal modo arraigado
en nuestra alma, quehastalosmar·
tirizados por ella se le aferran des·
esperada.mente y bsperan, contra
toda probabilidad, un aplacamien·
to que nunca les brinda. Como tan·
tos otros, se figu1·aba que sobre las
espinas de su camino, algún día
crecería alguna flor.
Su ideal era un poco de tierno
afecto, alguna palabra acariciadora, pronunciada por labios femeni!lOS. ¡Sí, Dios míol Esas son las
iro_nías de la vida. Ese joven de
quien todos se apartaban con sarcástico horror, esa pobre planta
que el viento abrasador de las burlas crueles había secado, deseaba
refrescar su ex istencia en las gotas
de rocío del amor.

5.-Trajecitos infantiles.

Una noche, al atravesar la plaza
de la Concordia, de vuelta al hogar
paterno, se vió sorprendido por
una espesa niebla. En la plaza. los
escasos transeúntes tenían mucho
trabajo para seguir el rumbo en esa
atmósfera opaca, y Pie, desorienta·
do, buscaba el puente de la Concordia y acababa de pasar por su lado
sin notarlo. En ese momento, una
forma envuelta en brumas lo rozó
en la obscuridad.
-No se ve nada, dijo al mismo
tiempo una voz femenina, creo que
me he perdido.
-Lo mismo me sucede, dijo Pie;
no puedo dar con el puente, voy á
dar la vuelta de la plaza.
Caminaron al lado uno de otro, y
la joven dijo de repente:
-:Es usted soltero?
-Á mí nadie me ama, suspiró
Pie.
-A mí tampoco.
Y quedaron un rato sin hablar.
Ese silencio equivalía á una mutua
interrogación que no se atrevían á
expresar. Sin embargo, se habían
adivinado.
-Qué triste cosa es ser feo! dijo
Pie.

-¡Ay! ¿Y á quién se Jo cuenta
usted? exclamó ella con convicción.
Pie presintió un alma buena que
lo comprendería. y se mostró confiado, contra su costumbre.
-Todos se burlan de mí. No soy
feliz por cierto. Si no fuera por mi
padre...
No prosiguió, pero con un gesto
indeciso indicó el río escondido por
allí cerca entre la bruma.
¡Y eso que tiene usted la felicidad
de tener parientes! Para mí es peor
Yo soy sola...
Se habían detenido y permanecían
frente el uno del otro, sin verse; pe·
ro su compasión recíproca penetra•
ba en i::us almas desconsoladas, como un bálsamo suave y desconocido.
-Tal vez si usted quisiera, dijo
Pie, podría no estar más sola. A
veces sucede qne sin ser lindos, al·
gunos se comprenden y luego con
el tiempo viene la amistad. Siendo
dos, se soporta más facilmente la
vida... Mi padre no se opondría seguramente...
Ella se detuvo estupefacta. Nun·
ca hubiera creído que pudiese diri·
gírsele un pedido de casamiento.

Pero tuvo inmediatamente una las•
timosa sonrisa en la obscuridad.
-¡Oh! dijo balbuceando, soy de·
wasiado fea y usted nunca pensa•
ría en pedirme.
-¡Ay pobre amiga, si usted me
viera, dijo Pie.
Se iban acercando á. la Rue Ro·
ya.le y la luz de un foco eléctrico
atravesó de repente las tinieblas.
Sus corazones latieron y cada uno
temió que la fealdad desconcertara
el matrimonio incipiente.
-Debe de ser menos fea que yo
pensaba Pie.
'
-No puede ser tan horrible como
yo, se decía ella.
Sin embargo, tuvieron el valor de
mirarse, se contemplaron un ins·
tante y después se sonrieron con
olímpica gravedad.
Ocho días des pués, fuá bendecida.
la union de los dos novios más feos
que existían sobre la tierra, pero
nunca hubo esposos más felices, en
compensación de Jo mucho que la
naturaleza los había hecho sufrir.
L. GARCÍA DE LARNAGE.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
También puede hacerse, en términos del arte, un oleosácaro, frotanª? ó raspa_ndo toda la parte ama•
rilla exterior de las naranjas con
pedazos de azúcar. Pronto se forma ?na pasta.muy amarilla, que se
adhiere al azuca1· y que se desprende con ayuda de un cuchillo· de este mo_do se co~tinúa la ope~ación,
aílad1endo azucar pulverizado al
que fo1:ma pasta. El aceite esencial
contenido en la corteza se hace soluble, por la presencia del azúcar
en el agua y el alcohol reunidos · y
por lo tanto, para bace1• el lic~r .
basta emplear las proporciones in~
dicadas de las tres cosas, clarifi.
cando después como se ha dicho repetidas veces.
. A?nque es muy bueno este procedlm1~nto, porque produce un licor
que_tien~ todo el aroma de la na1·an¡a sm amargor ninguno sin
emb!),rgo, es preferible el pr'imer
medio, p_or c?anto su ejecución es
menos m10uc10sa,y porque, a.demás
el licor obtenido por el segundo'
pierde con el tiempo algo de
ti-ansparencia..

Recetas útiles
AGUA DII CORTEZ! DE NUEZ
Cójanse nuPces verdes, con su corteza, en cantidad de 100 á 150. se·
gún su magnitud, macbáquense bien
y añádase:
Alcohol de 85 grados ... 10 litros.
Clavo .................. 15 flores.
Canela ..... . ........... 15 gramos.
Macias .................. 2
,,
Después de un mes de maceración, trasiéguese y añádase:
Azúcar ....... .4 kgs., 250 gr.
Agua para di·
solver el azúcar.1 ½litros.
Déjese reposar y fíltrese. Este licor es tónico y un poco astringente, y adquiere muy buena calidad
con el tiempo.
Su calidail se aumenta á voluntad, aiiadiendo alcohol ó aguardiente, azúcar y agua, y también se
pueden variar los aromas como se
quiera.

o&amp;mm

sJ

cos

AGUA
DE FRUT.lS
HUESO
Tómese cierta cantidad de albérchigos, albericoques, cfruelas ú
otras frutas; macbáquense de ma•
nera que se forme una pasta con la
pulpa y los huesos; añád~se por
cada litro de pasta un litro de
aguardiente; déjese ma~erar por espacio de un mes, trasiégu1::se, ex·
primase el orujo, añiídase el azúcar
en la proporción de 375 gramos ( ó
12 onzas) por cada litro de lfquido
obtenido, déjese clarificar ó fílt1·ese.

Jamás seré rencoroso,
aunque me rasguen el alma;
siempre mi pecho concede
perdón á los que le dai!an.

México, D. F., agosto 6.

AGUA DE BL'ESOS DE ALBERICOQUES
Huesos de albaricoque..125 gramos.
Aguardiente . . . . . . . . . . . ~ litro.
Azúcar ................ 62o gramos.
Agua para disolver el
.
azúcar . . . . . . . . . . . . . . . ½l!t1·0.
Macháquense los huesos de albe·
ricoque todo lo posible, y póngase
á macerar la pasta en el aguardien•
te por espacio de uno ó dos meses;
trasiéguese, añádase el azúcar disuelto en el agua, y déjese clarifi·
car ó fíltrese.
Pueden prepararse de la misma
manera:
Las aguas e.e huesos de melocotón.
Las aguas de huesos de ciruelas.
Las aguas de huesos de cerezas y
otras.
Hemos observado por experiencia que, empleando sólo las cásea•
ras de los huesos, reducidas á poi•
vo fino, y dejándolas largo tiempo
en maceración en el ag1..ardiente,
se obüene en seguida, con ayuda del
azúcar, un licor que aventaja en fi·
nura a~ que se fabrica con la pepi·
ta, y aun con la fruta entera, pues·
ta en maceración, y podemos aña·
dir que cada uno de estos licores,
hechos así, adquieren una finura y
un aroma particular á cada uno de
ellos. El licor sacado del hueso de
cereza negra, tiene la propiedad
particular de adquirir con el tiempo el sabor del marrasquino.

8.-Modelo de tejido al gancho-crochet.

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

f'ARA CURAR UN RESFRIADO EN UN Oli-.
Tome las paotillas Laxante■ de Bromo-Qalld&amp;
&amp;l boticurio le devolver, 111 dinero al 110 oe cat•
La firma 11. W. GrOYe eehalla encadacailla.

ADenver, lansas Cíty, St. Loois, Cbicago, llew York,
San Francisco y Los Angeles

EL TEST AMENTO

Dd 11.1110. Sr. J1rzo111spo f«ba
♦

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace poco:; uias que se practicó la
apertura del testamento del Iluatrúlmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeehU
en la ciudad de Chlcago, llllnola.
La fortuna del dlstlnguldo prelado ucendl6 a cerca de $125,000 oro americano; y segtln el Inventarlo que ae ha
publicado, los bienes que dej6 tuenJII
como sigue:

LICOR DE NARUJA
Naranjas escogidas ....... 8
Alcohol de 85
grados ..... .4 litros.
Azúcar........ 2 kilog1·amos, 250 gr.
Agua ..... , .... 3 litros.
Ningún aroma, ó á lo más una
cantidad mínima del que se prefiera,
pues la naranja es ya bastante aromática por sí misma.
Píquense las naranjas con un al•
ftler grueso, y pónganse á macerar
en alcohol de 85 grados; después de
un mes ó más, añádase el azúcar
disuelto en el agua; déjese combinar el conjunto el tiempo que se
quiera, y fíltrese si hay necesidad.

Dos pólizas de "La Mu.
tua,' ' Compalila de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,829 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . • . . . . . 37,000 oro.

LICOR DE CORTEZA DE N!RANJAS DULCF.8
Tómense cortezas de naranjas
frescas y finas, en la cantidad que
se quiera; sepárese la parte amarilla solamente y póngase á macerar en alcohol de 85 grados, en la
proporción de 125 gramos por cada
2 litros de este último; trasiéguese
al cabo de ocho días ó un mes, aiiá•
dase un kilogramo y medio de azúcar disuelto en 2 litro., de agua., y
fíltrese.

Hace más deve;nte años-escribe
el Dr. Manuel S. Soriano -que uso
la Emulsión de Scott, lo mismo en
mi clientela particular que en lo·s
hospitales á que be pertenecido y
pertenezco,y enelnotahlecolegio de
La Paz, donde se usa. en grande esca.la. Debo manifestar que siempre
be obtenido brillantes resultados
de la mencionada Emulsión de
Scott, que es un tónico y recostituyente que el estómago soporta per·
fectamente .

::le res1:1rvan camas en Uarro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San Francl•oa!I llilm. B!I M4xloa!I

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Entre las disposiciones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, eellorlta Kate FeeblJI,
que estuvo siempre con él basta 111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro ;
a la seflora Ana A. Feehan, viuda del
seflor doctor Eduardo L. FeehBD, her·
mano del sef!or Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p61lzas, y $5,000 oro 111
efectivo ; a la Academia. de SBD Patricio de Chlca.go, de la. que es preceptora
su hermana Madre Maria Catalina.
$10,000 oro' de la. tlltlma póliza.; &amp; la
escuela. ' 'Santa. Maria.' ' de ensellalll&amp;
pñctlca para varones, . de Feeba.nvllle.
llllnols, que era la Institución por la
que mil.a se Interesaba el ■ellor A~
blspo, se entreearon loe $4,000 reatall·
tea de la tlltlma ¡;óllu.

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

r

Explicactón dt
nutstros grabados.
Número l. Representa nuestro
gra:bado tres figuras de sombrero
tra¡es y abri~o de invierno. El pri'.
mero confeccionado con terciopelos
y plumas, está de acuerdo con los
últimos figurines de esta clase de
prendas. Las dos alas laterales on•
dean graciosamente con pequeños
remangues hacia arriba, y en el
centro se levanta, á guisa de penacho, una gran pluma,que indudablemente constituye el mejor adorno
de este sombrero. Bajo el ala iz•
quierda hay un gracioso mofio de
terciopelo que, sin cubrir parte del
toca.do, ayuda poderosamente al
hermoso asoecto de la prenda.
El traje de invierno está confec·
cionado con pafio de alta lana. La
falda es lisa y como úuico adorno
lleva pequeñas aplicaciones de cinta ma~avillosa,iniciad_as en la parte
superior y que termman á corta
distancia, como lo muestra el gra·
ba.do. El corpiño
lleva un ancho cuellobombreras q uese
prolonga basta la
cintura y que imitando las solapas
de una chaqueta to·
rera, constituye el
adorno princio al
de este corpiño. En
las mangas hay en
su terminación unos puños confec·
cionados con la
misma tela que las
solapas de la blusa.
Este traje es muy
elegante y constituye, sin duda algu•
na, una novedad
para nuestras lectoras.
Por último, el abrigo de pafio que
representa nuestro
tercer grabado, es
una rica prenda de
invierno, con doble
cuellobomb re ras,
de la misma tela, y
un pequeño cuello
de terciopelo. Los
forros interiores de
este abrigo, son de
seda y lleva además
vueltas de piel, tanto en estos forros
como en los puños.
Para completar un
adorno vistoso y original, se colocan
dos grandes botones de pasamanería
en la parte supe·
rior del cuello, y de
esos botones se hacen colgar caden·i·
llas de cuentas, terminadas con punzones metálicos.
ESPERANZA.

1 .

t\OJf\ SUtLTf\
María, hermosa.
criatura,cuyo cuerpo delicado y blanco parecía hecho
con pétalos de ro·
sa., se moría . ...

1.--SO.mbrero y abrigo de Invierno y traje de la estacl6n,

Su novio el poeta de los versos
tristes la miraba fijamente, clavándole sus ojos azules y melancólicos.
Después, unos instantes de doloroso silencio, interrumpido ·a.Jgunas veces por sollozos del poeta,
María se incorporó en el lecho, dejando entrever su alasbastrino cuello entre un mar de gasas y terciopelos, causando en el ánimo una.
impresión tierna, sentimental.. . . algo así como el estado psicológico
que produce la contemplación de
una blanca azucena en el campo casi obscuro .. y díjole al poeta:
Amado mío: alguien me llama·
siento que me besan unos labio~
yertos y escucho una voz muy apagada que me invita
á emprender un viaje largo,muy largo,
sin retorno; adiós!
Amado de mi corazón, no llores .. ! 1
Y dejando caer su
cabecita rubia sobre la almohada,
miró por última.vez
al triste poeta, con
los ojos inundados
en lágrimas.
Su alma voló, á
la patria prometida
de las almas, y el
eco ardiente y sonoro de un beso en
los espacios, flotó
has ta extinguirse
para siempre.
Unahorrible maldición brotó de los
labios de a q u e 1
bombre,que quedaba. solo en este mísero valle de lágrimas, para ser pe·
rennementeun mártir, ante el recuerdo de aquella hermosa mujer, que
habíase marchado
á las insondables
regiones de la vida
eterna; y bajando
la vista, quedó sorprendido ante un
cuadro magnífico
que se le presentaba: las flores que
habíale traído á su
novia. para obsequiarla como de
costumbre, habían
escondido sus moribundos pétalos y
yacían mustias, en
sefial de duelo, por1a desaparición de
aquel ángel,que los
cuidaba con sus
manecitas de marfil.
Aquel bombre,con
la faz desencajada,
contempló por espacio de algunos
msta.ntes ese maravilloso y sagrado
cua&lt;l ro; y, temblo•
roso, cogió la pluma ¡,ara describirlo,.,, ,·ersostristes,
de e,,, que él sa·
bía 1&amp; ,i:er, pero no
pudo. ,u alma de
poet,, gigante voló
a.! ch·lv, junto con
la de María.
M.S. ALIER

�FlL !MUNIDO ILUSTRADO
Domingo 29 de Noviembre de 1903.

illJL MUNOO II:.US'l'RADO

vista .... Creo ver á. esa señora, la
veo de una belleza negra, maléfica...
Y entonces, no sé por qué, me parece que tú mientes un poco.
-¡Loquilla! Tú sola eres hermosa.
-¡Oh, tengo tanto miedo! ... Mira:
¿no habrá. aquí, en mis mejillas,
alguna arruga? ¿No me habrá salido, de ayer á hoy, alguna cana?
1Quisiera que el tiempo se detuviese
sobre la imagen que te recordara
todavía un poco á la bella ],lisa, á.
quien adorabas tú tan amorosamente!
Y se alzaban otra vez sus pálidas
manos, finas y brillantes orquídeas
agitadas por una vida misteriosa;
sus dedos parecían estar tejiendo
siempre sedas impalpables, con los
hilos del aire. La ciega a.trajo el
rostro de Juan junto al suyo á la
claridad de las ventanas, lo miró
con sus pupilas muertas como si lo
viera realmente, como si hubiera.
querido leer en los ojos de él sus
pensamientos.
-No, no, Elisa. Ni un pliegue,
ni una cana ..... Tus mejillas son
siempre rosadas; el estío de los trigales dora tu querida frente sin
arru!!'as.
-Tú también, tú eres hermoso,
mi Juan; tú has permanecido eterna.mente joven y bermoso en la.
muerte de mis ojos ... Nunca be dejado de verte tal como te amé en
otro tiempo .... Sin embargo, á veces me parece que algo hubiera cambiado en ti: tu voz y a no es la misma cuando me dices que sigo siendo
tan hermosa como siempre.

*

* *que Elisa babia.
Diez años hacía

La Muerte del Delfín

perdido la vista. Después de haber
declinado lentamente, la ll!z se había ido al fin del todo; el fino esmalte
de sus ojos se veló. Ella creía vivir
detrás de un tabique ohscuro ligada únicamente al mundo por la
afección carií'!osa de su marido, de
eseJuan q ueera para ella la claridad
animada y tangible que sus manos
palpaban delicadamente. Como una
rosa deshojada, pétalo por pétalo
su rostro amable se ajó, se arrugó
en torno de la horrible llaga de las
órbitas. La savia vital se retiró
también del oro ensortijado de sus
cabellos, que entonces estaban ya
completamente blancos. Aquello no
era más que la pobre apariencia
h umillada y el leve fantasma de la
graciosa Elisa.
Pero un milagro de amor la hizo
creer que no había perdido su juventud. Hacia diez años que Juan
la engañaba piadosamente con la
mentira de su belleza eter¡üzada á
través del ultraje de la ceguera. De
modo que la ilusión fué para ella
la delicada casa de cristal, el frágil
palacio encantado en que se~uia
viviendo como en sueños. Su vida
se inmovilizó en el tiempo que había precedido al desvanecimiento
de la luz. Esta no dejó de iluminar
en el fondo de su pensamiento las
supremas imágenes que habían acariciado la agonía de su miru.da. Y,
mago hasta el limite extremo del
mundo quimérico, cuya nube de oro
dejaba flotar sobre la espesa noche
de las pupilas de su esposa, Juan,
por una conmovedora superchería,
la convenció también de que nada
había cambiado alrededor de ella,
de que las flores de la alfombra
conservaban siempre sus vivos co-

El del finito está enfermo, el pequeño delfín se muere. En todas las iglesias del reino
el Sacramento permanece expuesto noche y
día, Y grandes cirios arden para la curación
del. real _enfermo. Las calles de la antigua.
residencia yacen tristes y silenciosas, las
campanas no suenan ya, los coches caminan
lentam~nte, y e~ los alrededores del palacio
lo~ vecm?s ~ur~osos_ atisban por entre las
reJas ~acia el mterior de los patios donde
los suizos conversan con aire triste
Todo el castillo está. conmovido; ·chambelanes y mayordomos suben y bajan á la carrera los escal~nes de mármol. Li.s galerías
rebosan de pa¡es y cortesanos vestidos de
seda, que van de corrillo en corrillo indagando en baja voz las últimas noticias. En
los vastos corredores, las damas de honor
desconsoladas, se hacen O'ra ves reverencias'
enjugándose los ojos c3n lindos paí'!uelo~
bordados.
En el Naranjal se efectúan numerosas consultas de médicos togados. A través de los
vidrios se les distingue cómo agigantan sus
anchas mangas negras, cómo inclinaódoctoralmente sus descomunales pelucas. El ayo
y el caballero del delfinito se pasean por
d~laote de la puerta, aguardando las decisiones de la facultad. Los marmitones pasan
á su lado sin saludarlos. El caballerizo reniega como un pagano, el ayo recita versos
de Hora.cío. Y á la vez, por el lado de las
caballerizas, se oye un largo y quejumbroso
relincho. El alazán del delfioito, el alazán
olvida.do de los palafreneros, que llama tristemente al pie de su pesebre vacío. ¡,Y el rey?
¿Qué es de su majestad el rey? El rey, completamente solo, se ha encerrado en un cuarto, al extremo del castillo. ¡Las majestades
no gustan de que las vean llorar! Respecto
á la reiu a, la cosa es distinta: sentada á. la
cabecera. del delfinito, con el hermoso rostro
bañado de lágrimas,
solloza á gritos en pre•
sencia de todos, como lo
haría una verdulera..
En su camita de encajes, más blanco que los
almohadones en que se
baila extendido, el delfülito reposa con los
ojos cerrados. Parece

lores, de que los aí'ios habían respetado el rostro de las amigas de
ella. En medio de la primavera de
sus ficciones, Elisano sabía que las
telas de tonos leves y las cintas con
que se encantaba su coqueteríapues quería vestirse siempre como
en los tiempos en que se veía en los
espejos,-disonaban con la decadencia de su pobre cuerpo envejecido.

La casa de Cristal
-¿Eres tú, mi Juan?
Ahogando sus pasos en la alfom•
bra, acababa de entrar él en la pieza, donde, junto á. la ventana entreabierta, estaba. ella adormecida..
Pero el oído de Elisa percibía. sutilmente los más pequei'!os rumores.
-Tu Juan en persona.
Y entonces avanzó hacia las delicadas manos pálidas que ella extendía delante de su cuerpo, como
si hubiera palpado ya en las ondas
agitadas del aire la presencia. de él.
Sus manos tocaron las ropas, subieron hasta el rostro que se inclinaba sobre el sillón, y sus labios
murmuraron:
-Sí; eres tú, efectivamente ..... .
Siento siempre la misma dicha al
verte con estas manos adonde han
bajado mil' pobres ojos... Ven más
cerca .... ¡Qué perfumado está.si Toda tu persona trasciende el perfume
de esta hermosa mañana ....
- ¡Amiga! ¡buena amigal-exclamó él.
Y besó los tristes párpados velados en medio de la blancura ajada
del rostro, y ella no le dejaba levantarse; le retenía con 1as dos manos la cabeza contra sus mejillas;
apoyaba en sus ojos muertos el beso de fidelidad.
-Así, así, ¡ob, siempre!. .... Me
parece que van á volver á abrirse
al calor de tu boca. Te veo otra vez,
mi Juan, tal como te be perdido.
El hizo un imperceptible movimiento de fastidio.
-Vamos, Elisa.
-Es cierto; yo también soy demasiado exigente. Riñeme. Me que-

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

daría así horas enteras, sin sentido,
con la felicidad de tenerte cerca de
mi. .. Cooside.ra un poco: yo ya no
veo, yo ya no vivo más que para.
ti..... Siéntate ahí, mi Juan ..... .
¡Hace tanto tiempo que te fuiste! .. .
¡Me parece que tienes tantas cosas
que contarme!. ...
El atrajo un taburete y se sentó,
con las pequeñas manos entrelazadas como anillos en sus dedos.
-Los árboles de los bulevares
están todos cubiertos de hojasdijo.-He visto á. tus amigas Juana
y Emiliana .... Se conservan siempre hermosas, hermosas como tú,
mi Elisa...
Una sonrisa iluminó la profunda
noche de la ciega.
-Repiteme eso, amigo mío ....
¡Me hace tanto bien pensar que los
demás no han cambiado!. .... ¡que
todo está á mi alrededor como cuando yo lo veía, cuando yo no era aún
una pequer. a sombra de manos siempre á tientas!. ... ¿Y no te has encontrado también con esa señora
que me demuestra tanto interés, y
con la cual yo ¡oy tan injusta'/
-¿La señora Dulac? ¡Ob! ésa no
se parece á ti en nada. Está completamente encanecida; es una de
las mujeres más feas q ne be visto
en mi vida.
-Su voz, su voz es lo que me hace dallo. . . . Esa mujer tiene una
voz por la que no se le puede conocer el alma. Sin embargo, su voz
es musical; tiene notas líquidas como el canto de la curruca.... á veces me parece que viene aquí por
algo que no comprendo. Perdóname, mi querido Juan, que ~é u.las~
mi ima~inación. Todos mis sentidos tienen ojos desde que no tengo

¡/

***
Un día que, sentada como de costumbre junto R la ventana, se babia
adormecido con los ruidos de la
calle, la despertó de pronto un susurro de palabras. Reconoció la
voz de Juan, y otra que le respondía, con acento irónico: la voz de
la señora Dulac, esa voz que le causaba siempre un malestar extraí'!o.
Se levantó del sillón, y, con las
manos extendidas, echó á anda.1· Y se
deslizó con pasos silenciosos sobre
las alfombras basta el salón de don·
de salían las voces.
-¡Quéhermosaeres!-decíaJuan.
-Tú eres para mí la belleza del
deseo y del deldte .... Ht&gt;me aquí á
tus pies; no vivo desde que te espero.
Vibró una l'isita incrédula.
-¿Acaso no dices estas mismas
cosas á tu pobre mujeri' ¿No cr~e
ella también, con su máscara horrible y sus cabellos blancos, que ella
es para ti el ideal de la belleza'? ¡Ay
amigo mío! ¡qué ridículo es todo
esto!
En ese mismo momento una sombra
delgada se dibujaba sobre la cortina transparente de la puerta del
salón, y se oyó un grito:
-¡Juan! ¡miJua.al
.
La casa de crbtal se venía aba.Jo,
el corazón se rompía .... El isa ctió
su último µaso y fué á desplomarbe
á los pies de su marido.
CAMILLE LEMONNIER,

2.-Vestldos de casa, de vlslta y de concierto.

··
de 14 á 16 años.
3.-Trajes de casa y abrigo para nanas

que duerme; pero no; el delfinito no du_erme. Se vuelve
hacia su madre, y al ver~a. llo~ar. le d1_ce: &lt;Se!l.ora. rei•
na ¿por qué llora su maJestad? ¿También cree como los
de~ás que voy á morirme?&gt; La reina quiere responder,
los sollozos ahogan sus palabras.
«No llore pues, señora reina. Olvida.su majestadque
yo soy el d~lfín y que los delfines no pueden morir de
este modo&gt; .... .'. La reina. solloza con más fuerzi,., y el
delfinito empieza á tener miedo. «¡Hola-dice,- no quiero que la muerte venga á. llevarme, y yo sabré impedir
que llegue hasta. aquí. . .. Que ahora mismo vengan cuarenta de los más fornidos lasquenetes para montar la.
guardia alrededor de nuestra cama ...... Que cien cañones de grueso calibre velen noche y día. con la m~cha
encendida, al pie de nuestra~ v~nta.nas. Y desgraciada
de la muerte si tiene el atrev1m1ento de acercarse á nosotros!&gt; ..... .
Por complacer al real enfermo, la reina hace una seí'ia. Al instante se oye ruido de gruesos caño~es arrastrados en el patio, y cuarenta de los más f?rmdos lansquenetes, con la partesana en el puí'lo, vienen á_ colocarse alrededor del cuarto. Son veteranos de bigotes
grises. El delfinito, al verlos, empieza á p3:lmotear. Conoce á uno, y le llama: c¡Lorráin! _1Lorrá1n!&gt; _El veterano avanza un paso hacia la camita. «Te quiero mucbo mi viejo Lot·ráio .... Enseña un pedazo de tu enorme ;able .... Si la muerte quiere llevarme, habrá que
matarla .... ¿no es así't&gt;-Lorrá.in respond~:
-Sí, monseñor ... -y dos gruesas lágrimas corren
por sus curtidas mejillas.
.
En este momento el capellán se acerca ..,1 del~m_to Y le
babia. mucho en voz baja, ensei'!ándole un cruc~fiJo, El
deltinito le escucha con aire de asombro, Y súbitamente
le interrumpe:
.
-No comprendo bien lo quP. :isted me dice, seño~ abad;
ro en fin ;mi amiguito Deppo no podr1a morirse en
Pe ,
, u
..._
d'
?
mi lugar, pagándole muc.uo 10ero.
.
E l capellán sigue h9 bldndole en voz baJa, y el delfinito tiene un aire más asombrado.
.
.
Cuando el capelJ 4u ha coocluído, el delfin1to prosigue,
dando un hondo s..1spiro:
.
-Todo lo que usted acaba. de decirme es muy triste,

�Domingo 29 de 1./oviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUS'l'RIADO

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

NAUFRAGOS
r Eran condíscipulos. Vivían á me-

d_ia _cuadra uno de otro; y como ce.s10mpre se encontraban en el camino al ir y volver de la escuela
hacían el trayecto jnntos, conver:
sando de todo un poco; haciéndose
preguntas y respuestas recíprocas
-sobre sus lecciones y deberes escolares; contándose extrañas a.venturas de muchachos traviesos1 ó dis•cutiendo sobre quién podrta más
en caso de una lucha entre un toro
y un_ león, un tigre y dos lobos, una
serp10nte y una ballena. A veces
hacían cálculos sobre cuántos caballos más ó menos tendrían la
misma fuerza y resistencia que un
tren de carga ....
C_oncluyeron por hacerse grandes
amigos, con esa fuerza de sinceridad sólida y encantadora con que
sees amigo á los doce años. ¡Ah! la
amistan de la infancia siempre es
verdadera!
Roberto, muchacho rollizo, blan-co, de cabeza rubia y redondita, de
ojoz azules y mirada. dulca y tran~uila, era reflexivo, más bien parecía taciturno.
Tenía una pena, una pena inmensa., inconsolable: era huérfano, mejor dicho, era expósito.
El lo sospechaba porque algunas
veces cuando había intentado des-correr el espeso velo qui) le ocultaba su origen, preguntándole á la
señora que lo criaba quién era su
madre y dónde estaba-porque él
también debía tener madre como
los demás ninos,-la. señora le había contestado con evasivas ó re-

111

huído directamente sus preguntas.
Esto Jo preocupaba muchísimo...
¡Oh I qué fatalidad tan grande no
tener madre!.. .. sospechar que vive, que está en alguna parte y no
saber dónde ....
Roberto se criaba aislado, taciturno, pensando siempre en el secreto de su origen incóanito. Era
dócil y obediente, pero su tutora
no le tenía gran cariño. Nunca le
dió un beso ni Je hizo jamás una
caricia.
Juan era. el otro, su condiscípulo
y vecino, compañero de excursión
diaria ha.sta la escuela. y amigo inseparable, completamente opuesto.
Juan era negro, pero no de esos
negros de cara grosera y expresión
tosca; Juan era un negrito de pelo ensortijado, carita redonda, me•

~-;'"~- - _--...,..-

4.-TraJes de !'lecepcl6n, casa y paseo.

señor abad; pero una cosa me con·
suela: arriba, en el paraíso de las
estrellas, voy á ser todavía el del·
fin. Sé que Dios es mi primo, y roe
tratará según mi jerarquía.-Después agrega volviéndose á su ro&amp;·
dre:-Que me traigan mis vesti?os
m4s hermosos, mi jubón de arro1~0
blanco y mis escarpines de terCIO·
pelo. Quiero adornarme como rey
para los ángeles y entrar en el pa·
raíso con vestido de delfín.
.
Por tercera vez el capellán se in·
clina hacia el delfinito y le ha?la
mucho en voz baja .... A lo ID;e¡or
del discurso, el niiio real le rnte·
rrumpe con rabia:
-¿Pues entonces no es nada ser
delfín?
Y sin querer oír más, el delfinito
se vuelve hacia la pared y llora
amargamente.-ALFONS0 DAUDET,

5.-Modelo de tegldos y bordados para aplicaciones.

1'

dio ñatito l de ojos vivarachos que
miraban r,1pidamente, manifestando un espíritu sin pereza, diligente
y humilde á la vez.
Roberto tenía una pesadilla. y Juan
otra.
Roberto se creía el ser más desdichado del Universo porque erabastardo.-Llevaba el anatema de la
desdicha en su apellido anónimo,
obscuro, ilegítimo, de procedencia
dudosa: &lt;Roberto de Santa Ana.&gt;
Juan pensaba siempre con tristeza en el color de su cara, estigma
de su raza, siempre despreciada,
siempre tachada por el hombre
blanco. Se miraba negro y se convencía de que el color de su piel le
descontaba la mitad de los derechos
al goce amplio del ambiente social
en que se desenvuelve la humanidad civiliza.da.
Eran muy niños aún y, sin embargo, á veces caminaba.a en silencio,
con las cabecitas gachas, desde sus
casas á la escuela, pensando cada
uno en lo que era su espectro, su
eterna pesadilla.
-Soy anónimo-pensaba Rober•
to, --Juan es mucho más feliz que yo
y lo será siempre. El tiene madre,
que le quiere, le besa y acaricia, y yo .... ¡ ah! quién tuviera madre! quién la tuviera para. adorarla!
-Soy negro - pensaba. Juan;Roberto es muy feliz .... ¡ah, quién
fuera blanco como él; rubio como
él, para poder ser un hombre notable! ....
Un día Roberto notó que su amiguito Juan había llorado y caminaba más triste y pensativo que de
costumbre
-¿Qué tienes, pcr qué lloras?
-Mi padre me ha pegado.
-;,Por qué?
-Porque rompí una taza.
-¡Ah!. ..... ¿cómo se llama tu
papá?
-Roque.
-¿Y tu mamá?
-Carmel a.
-¿Los quieres mucho?
- A mamá sí; pero á papá no tanto; es muy grosero y por cua.lquiera cosita me reta y me pega. .. . . Mamá me defiende siempre .... Ella es
muy buena!
Roberto se sintió más que nunca
en las tinieblas de su orfandad maldita. Eovidiaba á Juan .... ¡Ah, él
no podía decir que su ma.má le de•
fendíal. ... Debía ser muy dulce tener una madre que le defendiera...
Los dos niños ocultaban instintivamente su pena en lo más profundo de su alma. Ninguno de los

dos había confiado hasta enton•
ces el secreto ae su pesadilla constante. Ninguno de los dos sabia
que el otro sufría en silencio.
-¡Ahl dijo Juan, yo quisiera ser
como tú; á ti no te pegan nunca. en
tu casa.
- ¿Por eso no más?
-Por eso y por otra cosa.
-¿Porqué? preguntó Roberto con
curiosidad.
Juan bajó un momento la vist11.;
Juego, clavando en su amiguito una
mirada. desbordante de amargura,
exclamó.
-Yo soy negro!
-Sí, pero tienes madre, y yo ...•
-También es negra mi mamá, interrumpió Juan; los negros no va•
lemos nada; tú algún día. serás &lt;el
sei'ior Santa.na&gt;, y yo, en cambio,
nunca seré más que el hijo de la negra Carmela ....
Hubo una pausa, como si aque•
llos dos chiquitines miraran el
porvenir, midiendo y pensando serenamente de antemano el capital
heredado para vivir en el mundo.
-¡Yo quisiera ser blanco! excl a•
mó Juan.
-Ah, yo quisiera tener madre! dijo Roberto.
Fué la revelación espontánea, incondicional é ingenua del secreto;
fué la dulce comunión de dos pesares infantiles, ocultados cuidadosamente por esa previsión del hombre contra el hombre; fué la. ruptura súbita del estuche donde cada
uno guardaba sus penas y oculta.
be. sus inquietudes; estuche que se
rompía de golpe por la fuerza expansiva de sentimientos tiernos, en
la delicada y sincera amistad de la.
infancia.
Se miraron un momento y se
abrazaron por esa fuerza secreta
que impulsa á los que sufren, á los
que lloran, á Rostenersemutua.mente en la superficie del mar donde
naufragan juntos.
El niño expósito y el niño negro
comprendieron que naufragaban
juntos en el mismo mar por diferentes causas.
EDUARDO A. CANO.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 29 de Noviembre de 1903.

Eb MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

GILDA!
No ha. mucho que la. ví; se sonreía ,
triunfadora. y radiante de belleza,
cuando le dijeyoqueel sol prendía
en su griega y artística. cabeza . .. .
Flor de gracia., de encanto y galanura,
impregnada, de tenue y g rato aroma,
su cuerpo semejaba una escultura,
y su cuello era un cuello de paloma.
Blanca, de una blancura irresistible
que hasta la. nieve le causara enojos,
brillaban con sn luz inextinguible
dos ¡j,Stros, en el cielo de sus ojos.

i

Una noche en que triste ó delirante,
me abismaba en el mar de mis ensuelios,
la vi pasar, como visión errante,
por el divino alcázar de los sueños .. . .

8.-Nuevos modelos de tejidos y bordados

Vestida. de blanco estaba.,
la mano de reina. inerte,
y en su faz se dibujaba.
la palidez de la. muerte.
¡Trece abriles! ¡Oh delirio!
El beso de la enlutada.
heló su frente de lirio
envidia. de la alborada..

en la cruz el aire mece
campánulas de colores,
y una. plegaria. parece
que murmura. entre las flores ..
Por la tumba.,en rondas suaves
húmeda y recién movida.,
pasan cantando las a.ves
una. endecha. no aprendida..

¡la niiia. de ojos azules
y dora.da. cabellera. . .. . l
JOSÉ M. CARBONEL.

o
Se ofendió porque la dije:
tú no tienes corazón,
porque si no, paga.rías
la. inmensidad de mi a.mor.

en la. dulce prima.vera.
de la. maña.na radiosa.,
cayó triste en la. pradera.
como un pétalo de rosa..

México, D. F. septiembre 5.
Me es grato manifestar-escribe el Dr. Francisco de P. Leal-=que me es muy conocida la preparaci6n llamada Emulsi6n de
Scott, y que la recomiendo con
bastante empefio á todos aquellos
de mis clientes que se encuentren demasiado linfáticos, lo mismo que en los escrofulosos, pues
son muy satisfactorios los brillantes resultados que siempre he obtenido con dicha preparaci6n, la
cual posee también la cualidad
de no ser desagradable ni á los
nifios, que son los que hacen
mayor consumo.

Sintió nostalgias del cielo
la. preciosa. niiia.- ángel,
y protegida. en su vuelo
por el ala. de un arcángel,
subió á la. región leja.na
que negruzca. sombra envuelve,
donde la. materia. hnmana.
en átomos se disuelve ....
De un ciprés verde y añoso
la niña. duerme á la sombra:
sobre su lecho, a.moroso
extiende el musgo su alfombra.;

La niña de ojos 11.zules
y dora.da. cabellera.,
envuelta. en ligeros tules
duerme la noche postrera.:

,.................................

..SANTA FE," LA MEJOR RUTA
Las fúlgidas estrellas. ..... sorprendidas
al verla, se inclinaban reverentes,
como ante las imágenes queridas
los misteriosos pálidos creyentes.

PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN ~

ADenver, lansas Cíty, St. Loais, Cbicago, lew York,
San Francisco J Los Angeles
.........

-·--~-

Tome laa paatlllaa Luantea da Bromo-QalalM,
&amp;l boticario le devolveri au dinero II ao • La firma B. W, Gr°" H halla a cada a.11&amp;

EL TESTAMENTO

Las a.ves entonaban dulces cantos,
a.l mirarla. cruzar mórbida y leda.,
l a aurora le prestaba sus encantos,
sus murmullos la idílica. arboleda .. ..

Dtl 11.110. sr. Jlrzobls,o f«ba
Los bienes fueron valuadoe
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstla en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañia de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocu~ ulas que se practicó Is
apertura del testamento del Ilulltrfllmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. l'eebU
en la ciudad de Ch Icaco, Illlnoll.
La fort1111a del distinguido prelado ucendl6 A cerca de $1215,000 oro am•
rlcano ; y segQn el Inventarlo que ae ha
publicado, los bienes que &lt;1eJ6 taeroo
como sigue :

ii{i~ió·~~~~-{i~~ ºii~~-~~t~i~~~ii~ .. ... .
que dobla su corola al venda.val,
y fué su dulce vida.
pura. esencia. cuaja.da. en el cristal.
En el fa.stoso ataúd
reposaba. entre las flores,
dormida. como el laúd
de los viejos trovadores.

......
1na••K•M••

Dos p6llzas de "La Mutua,' • Compallta de Seguroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $21í,OOO
oro cada una, 6 aean. . $ 150,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de Jaa p6llzas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . • H,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.

u:::::::::•
11,ttu"•"'""•••
~:::::~:t:::

:::;:::::::
?::::~::"

llftM •fUl.ftll.• 1

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Rarvey en la Línea de Santa Fti,soií renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros inlormes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

.. .

..

-·

.,,':":'!"~-..........
"
... ~:' '!.:'!'..! ..
! '!"'!"'.• · ........... ................ !'" ' .. ...... ! ....... .

'j

ta. San Franolaoo, #ilm. 8 11 ltlllixloo,

a. F.

Entre las ltlsposlclones del eellor /J·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, eellorlta Kate FeehBD,
que estuvo siempre con él hasta so
muerte, $40,000 oro en bonos y ,215,000
oro en una de las pólizas de seguro;
A la sellora Ana A. Feehan, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p6Uzas, y $15,000 oro 111
efectivo ; 4 la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre María Catalina,
$10,000 oro de la 1mlma póliza; l la
escuela ' 'San ta María' ' de enseliansa
prtctlca para varones, de Feehllllvllle,
Illlnols, que era la lnatltucl6n por la
qne mAs se lnreresaba el 1ellor Arsoblspo, se entregaron loe
restan·
tea ds I&amp; 1lltlma ¡;6llsa.

··································-

,,,ooo

&lt;X&gt;

rel!ni6n.

Domingo 6 de D1ciembre de 1903

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de Diciembre de 1903

EL MUNDO IL:JSTRADO

á Un_a. sacudida. brusca del tren, despabiló
Jaime Y al padre de l a. niña:
:-&gt;t:7
-Qué, ¿hemos cbocado?-preguntó éste
a ] a.rmado.
-¡Ojalá!- dijo entre dientes Jaime, asom á adose á la. ventanilla.
-¡Qué animal!-dijo el novio á Ja muchacha, respondiendo á la exclamación de Jaime, que permaneció un rato asomado sin
preocuparse de nadie.
- Ese infeli~ debe de estar loco--añadió
e~a.-Pues ¡&lt;!1go! no sería poco triste morir
ora qua somos tan dichosos, y cuando
d!~amo~ ~amino de serlo mucho más, ¿ ver' Luis . .. ..
- ~o pienses en eso, bien mío. La. Providencia vela por los enamorados. Nada temas. No ha de cometer la. crueldad de robarnos con la vida un bien legítimo, una dicha que merecemos,
una ventura que nos
pertenece. Piensa sólo en que te adoro y
que me adoras; felicidad tanta sólo está
reservada á quienes
como nosotros, se
aman locamente. Y o
de mí sé decirte que
vivo por ti. ...
Otra sacudida brusca. que dió la máquina, indicó que se ponía en movimiento el
tren.
Volvió Jaime fastidiado y mohíno á
ocupar su sitio, á encogerse, á cerrar los

ll

,.

2.-Vistosos traJ·es de bai·le, t ea t ro y v:sita.

Una Lágrima por el Muerto
Un disgustillo ligero que tuvo en cas
una ofensa grave de la mujer en quien~~
bía pue~to su alma, soliviantaron de tal m~do á Jaime, que de la noche á la mañana .
esperar á consejos de nadie po~;~~
tampoco los solicitó, ni reflexionar
el.caso con la frialdad que reco~11inda la experiencia, desapareció
e hogar paterno, en el que era el
ser m~s ~on~iderado, y dirigióse á
Madrid sm dmero ni ilusiones como
el c~dáver yerto se deja lleva;. en el
ataud á la última morada En 1
volu~tad. del joven no qued~ban d:_
termmac10nes·
tad
•' en su mente, d eb·1·
1 1. ª po_r e1 msomnio,
todo eran
ideas tristes Y planes siniestros....

en su. corazón morían, por falta de calor,
afec~10nes y ternuras con la suavidad progre3iva con que se borran las últimas tintas
de la tarde al morir el día.
_Clavado en el asiento del coche, con los
OJOS cerrados, las piernas encogidas y las
manos entrelazadas, iba. en el tren ensimis·
mado gozando con el traqueteo del vagón,
recordando sucesos penosos recientes y aje·
no á cuanto ocurría á su alrededor donde
una prec~osa joven de diez y ocho abriles y un
apuesto Joven de veintitrés, hija. ella de un
seí?-or sexagenario que dormitaba. en el
asiento de enfrente, habla.han tierna. y dul·
cemente, entre 'lonrisa.s insinua.ntes y miradas ardorosas.
La casua.lidad había cc,locado en el mismo departamento, frente por fre nte al amor
desventurado y al dichoso á la de~gracia Y
á la felicidad, al corazón' que llora en la
desesperación y a.l que goza en la. gloria.

3.-Abrigo de la estación y traje de baile.

Domingo 6 de Diciembre de 1903

ojos y á enfadarse en aquellas lúgubres
cavilaciones .... Pero apenas hizo esto, notó muy cerca. arrullos tiernos, cariñosas
palabras que Je recordaban horas de inefa.ble encanto, e!Ilbelesos que había sentido y
ensuefios que disipó el desengaño .... Calló
y escuchó atentamente. El infernal ruido del
tren en marcha, apagaba los murmullos,
cortaba las palabras y ahogaba los ,.uspiros con que 10s amantes envolvían muchas
de sus frases.
El viento fresco que se colaba por la ventanilla Je iba enfriando; aquel fuego de los
enamorados Je quemaba las entrañas.
Se apoderó de él una especie de fiebre tan
intensa, que en un rato de locura, estuvo á
punto de dirigirse al novio y decirle:
--¡No sea. usted necio! Usted vale más que
esa mujer. Sepa usted conservar su dignidad. Está perdiendo el tiempo en cosas inútiles y malsana.s. Las mujeres son nuestra.
perdición. No se enamore usted, porque es·
tá perdido para siempre... No I as crea usted,
porque son fa.Isas. ¡Malditas todas!. ...
Pero limitóse á abrir los ojos y mirarles
con curiosidad primero, con lástima después, y, finaJ!Ilente, con envidia.
Entonces e!Ilpezó á meditar la manera de
trabar conversación con ellos. Sentía misteriosa simpatía por ambos; todo espíritu
noble, aun en la desgracia, se interesa por
la felicidad de lo&amp; demás.
Jaime creía que en aquella ventura llevaba parte ....
En vano buscó ocasión. Los novios no se
preocupaban !Ilás que de ellos mismos. En
voz baja cuchicheaban, y por la risueña expresión de sus a.nimados rostros, se colegía..
que estabanen uno de esos períodos arreba-

�Domingo 6 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

¡Los copos se desatan
con furia loca
sobre el ángel dormido,
que no se mueve,
y la madre, besando
la fría boca,
con sus besos deshace
la blanca nieve!

tados de amor que ~elevan el-alma
á regiones ideales. Si la gloria
existe en el mundo, es en uao de
esos momentos.
Pensó Jaime, contemplando escena tan opuesta á la que él representaba, en la dicha que le había arre•
batado vil y alevosamente la mujer
á quien quiso con locura; recordó
plácidos transportes de amor íntimo con su adorada; promesas y
juramentos tan rep.,tidos como fa.
laces; traiciones y celos que habían
oscurecido su felicidad y envenena•
do su sangre; ilusiones y desenga·
í'los amargos; burlas que dejaba
impunes, ansias que no lograba y
tormentos que no merecía .... Tan
feliz como sus compaí'leros de viaje
debía ser él, y amando más que
ellos, mucho más, se veía sumido
en la trist.eza, olvidado en la sole•
dad y en brazos de la desesperación ......
Una ola de sangre le subió á la
cabeza. Se precipitó sobre la portezuela, convulso y furioso, abrióla
con violencia, y gritando:
-¡Yo la mato! ¡La mato!-desapareció, dejando á los circunstantes estupefa,ctos.
Poco después el Juzgado levanta·
ba el cadáver de Jaime.
El sumario atribuía ácdi;sgracia&gt;
su muerte. Pero si bien esto era
cierto, la autora real había sido
una mujer infame; los cómplices,
aquellos enamorados del coche; el
arma... la casualidad.
En el camino de la vida hay que
temer á esos tres factores: al amor,
al contrast.e y á la fatalidad.
¡Una lágrima por el muerto!

Cuando logra entre nubes
romper el día,
al calor de la madre
aún vive el nií'lo ....
¡Toda una eterna noche
de nieve fría
no amortiguó la hoguera
de su carií'lol

U\ MEJOR DIE.TI\

Ya descienden los copos
desde la altura,
como mariposillas
que el viento mueve,
y al tocarlos, me digo
con amargura:
¿ por qué será tan fría
la blanca nieve'?
¿Cómo, si es hermosa,
la muerte encierra,
y nos hiela en el alma
las ilusiones?
¡También con sus desdenes,
sobre la tierra,
hay hermosas que matan
los corazones!

Como la muerte es negra,
no les da espanto
la espléndida blancura
falsa y aleve,
y se mueren cte frío
bajo aquel manto
que en los sembrados surcos
tendió la nieve.

LA MAQUINA

o

~~p

El mudo pajarillo
que á helarse empieza,
por la desnuda rama
ni á andar se atreve:
siendo el símbolo hermoso
de la pureza,
&lt;¿por qué será tan fría
la blanca nieve?&lt;

Por eso no seducen
sus resplandores
y causa su blancura
melancolía,
y por eso las aves
y los pastores
temen del crudo invierno
la nieve fría.

Aunque el sol baña triste
el horizonte,
en las dormidas chozas
nadie se mueve.
¡No pueden los pastores
subir al monte!
¡Les cerró la salida
la blanca nieve!

Una madre harapienta,
triste y llorosa,
con un niño en los brazos
camina errante ....
¡La sorprende la noche
fría y medrosa,
y oprime contra el pecho
al hijo amante!

En vanoldel arroyo
la linfa ¡,ura
busca el ave sedienta
al nuevo día.
¡El arroyo no baja
desde la altura,
porque lo heló en el1montie
la meve fría!

Es general la creencia de que la
dieta es el mejor remedio para cura1· ciertas enfermedades; pero el
hambre es la voz de la naturaleza.
que nos avisa que el estómago ne•
cesita al!IDento; y ·como este tcque
de atención debe ser atendido muchas personas, ó casi todas, c~men
mucho y muy ámenudo;masnoca.•
be duda de que la dieta absoluta.es
un remedio heroico. Cuando un estómago está enfermo, no hay cosa
m~jor que dejarle sin
ah mento; pero existe
un medio de no quedarse sin comer: el de ingerir frutas solamente,
porque el jugo de éstas
obra como desinfectan•
te y mata los gérmenes
que el estómago contie•
ne.
Por lo general, con
seguir solamente dos
días el trata.miento de
la dieta de fruta, se consigue exterminar todos
los gérmenes daí'linos
que contiene el estómago.
También puede co•
merse un poco de pan
esterilizado, que no im·
pide que la dieta haga
sus efectos.

o

CANTARES
Es tan gracioso tu cuerpo
y tan bonita tu cara,
que sé que te tiene envidia
basta el ángel de tu Guarda.
Como eres tan bondadosa,
yo te comparo á las nubes
que toman agua de mar
y van lloviendo agua dulce.
Me aconsejan que suspire
para que tenga descanso;
pero el suspiro es muy corto
y el mal que tengo muy largo.
MELCHOR DE PALAU.

4.-Vestidos para calle y trajecitos infantiles.

Domingo 6 de Diciembre de 1903

1

J. JACKSÓN VEYÁN,

LA BLANCA NIEVE

Por la sábana inmensa
de la llanura
revuelan de perdices
bandos enteros,
y eLcuentran en la nieve
su sepultura
cuando bajan del monte
los ventisqueros.

l

Y al ver caer los copos
desde la altura
como rizadas plumas
que el viento mueve,
suspiraba la madre
con amargura:
c¿9or qué será tan fría
la blanca nieve?&gt;

F. IlOIG BATALLER.

EL MUNDO ILUS'l'RIAOO

.

La babitación ,estaba convertida
en un taller dirigido pvr la actividad femenil de una cabeza bien organizada.
Media docena de sillones de yute
bastante usados, dos maniquíes de
mimbre, una mesita de labores en
el centro, y cerca de la ventana una
máquina de coser que parecía demandar el movimiento continuo de
unas manos hábiles y de un pie diestro y chiquito. Por las ventanas entraba mucho sol, un sol de abril,
cuyos purísimos rayos alegraban
las almas despertando las flores,
saludadas por los primeros gorjeos de los pájaros,que de ese modo
comienzan á entonar un himno
grandioso y dulce á la Naturaleza,
como imprescindible prólogo á sus
primeros amores.
Madre é bija, una anciana de
semblante de nácar y de pelo de
nieve, y una muchacha de cabecita
rubia, de negros ojos y de facciones
puras y delicadísimas, hablaban
animadamente cerca de la ventana
del sotabanco, que parecía dorada
á fuego por los rayos del astro del
día. Era aquél un coloquio de ánge•
les; la antigüedad respetable y respeta.da del pasado hablando con el
incipiente porvenir. El sol que nace y el sol que muere del gran
Echegaray.
-Estoy contentísima, mamá, decía Julia; estoy tan satisfecha, que
apenas quepo en el pellejo...... .
¿Sabes lo que ha pasado? Hoy .he
visto á Ernesto, y siguiendo tus
instrucciones, le hablé con formali·
dad, seria, muy seria .... ¡Mira! No
estoy segura de si he llorado; lo
que sé es que he sentido en los ojos
primero mucho fuego y después mucha frialdad .... ¡Vamos .... que ....
lágrimas se llama esa figura!
-¡Qué tontuna! murmuró la anciana haciendo un puchero entre risas.
-Yo comencé así mi discurso:
mire usted- le dije,-es probable
que hoy sea la última vez que nos
veamos . . .. No se asombre, soy sin·
cera y no finjo, verá usted . . .. Dicen los médicos que la constante

costura de lamáquinaperjudicami
salud, que me debilita mucho, que
me martiriza demasiado, que si no
estoy enferma, puedo enfermar,
y que ¡Dios sabe lo que será de mí!
Me quedan, pues, tres caminos que
elegir:uno, casarme con un hombre
que me quiera y á quien yo ame;
otro, marcharme con mi pobre ma•
dre á la Mancha, á casa de mis
tíos; el último, morir al lado de mi
máquina entre cintas, sedas, encajes, flores y terciopelos ... La muerte sería, á no dudar, dulce, alegre,
elegantísima; pero es que yo no me

quiero mot·ir tan joven.
Veo en medio de mis a•
marguras una perspectiva tan alegre, tan dulce, tan consoladora! ....
Son tres los ca.minos,
¡tres! ¿Cuál sigo,_Ernesto?
-¿Cuál?-me contestó.-El primero.
-¿Y el hombre?
-¿Quién puede serlo
más que yo, constituyendo usted la felicidad de toda mi
vida, el ideal más santo y la aspiración más grande?
-Yo sentí, mamá, que me ponía
colorada. Experimenté una ver•
güenza tan grande y una alegría.
tan dulce, que sólo pude preguntarle, haciendo por sonreír:
-Y el camino, ¿será muy largo?
-Dentro de media hora lo sabre·
mos-me contestó.-Yo iré ádecír·
selo á su madre, que quiero que
muy pronto sea la mía. Ahora bien;
después de la concesión formulada.,
no recabo más que otra.con verdadero empeño: destruir, Julia, la
máquina de su martirio; acabar, ó
anular por lo menos, ese instru·
mento de trabajo que á poco agosta. la vida apenas indicada de la
mujer de mis sueños. ¿Acepta us•
ted?
-Dije que no con la cabeza; pe·
ro no estoy segura de si afirmé lo
contrario con los ojos, que son los
Judas que ponen de relieve h hipo·
cresía; lo que sé, madre, es que va
á venir y que desearía mucho que
tuviéramos que defender de sus iras
la.máquina.
En el rostro, bañado en lágrimas
y abierto de pa.1 en par á la ~icba,
besó la bija á la madre, poniendo
término al más elocuente discurso

5.-Trajes de casa, cuello de encaje y
esclavina con volantes.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 6 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUS'l'RAIDO
EL MUNDO ILUSTRADO

FRUTAS CONSERVADAS
CIRUELAS
Tómese una cantidad cualquiera
de ciruelas, cogidas antes de su
madurez, córteselas la extremidad
de la cola, píquense basta el hueso por tres ócuatropartes, y luego
pónganse en agua fría.
Aparte, prepárese agua para el
blanqueo de las frutas; con este
objeto, háganse bervfr por espacio
de una hora, en una vasija de cobre
sin estañar, quince ó veinte litros
de agua, medio puriado de sal común y todas las ciruelas que se hayan desechado por muy maduras
ó demasiado pequeñas, las cuales
deben picarse anticipadamente; esta operación reporta la utilidad de
extraer una gran parte de la acidez
de que están provistas algunas frutas, y aderciás tiene la gran propiedad de que, disuelta dicha acidez
en el agua, reverdece á las ciruel11,s.
Así preparada el agua para el
blanqueo, sáquense con la.espumadera. todos los residuos de las fru·
tas que han servido para preparar·
lo, luego caliéntese esta agua casi
hasta la. ebullición, échense las ciruelas puestas anteriormente en
agua fría, con cuidado de que ninguna se superponga sobre otra, y
a.si que se eleven basta la superficie del agua, váyallile sacando con
la. espumadera y pónganse en agua
muy fría ó helada, la cual ha de renovarse varias veces, para que las
frutas se enfríen más pronto.
Estando ya las frutas blanqueadas, reverdecidas y enfriadas del
modo que acaba de decirse, sáquense del agua con cuidado, con auxilio de una espumadera,para ponerlas á degotar en un tamiz; pónganse en vasijas de vidrio, de tierra 6
de madera y cúbranse con aguar·
diente 6 alcohol de 58 grados.
Después de seis semanas de maceración, azucárense á razón de 225
á 250 gramos de azúcar por litro
de aguardiente empleado, 6 según
la cantidad de conserva que se
quiera obtener.
OBSERVACIÓN. Aunque el modo
de preparación que acabamos de
describir, es el generalmente em·
pleado por los licoristas al por me·
nor que desean ofrecer al público
ciruelas bien preparadas-; hay otro
que es wás convemente, aunque más
ca.ro.
Consiste en pasar las ciruelas
una 6 varias veces por el azúcar, á
fin de que éste, impregnándose en
ellas, las haga. más delicadas y más
finas.
Para disponer las ciruelas en
azúcar, deposítense con mucho cuidado en el lebrillo, así que estén
blanqueadas ó reverdecidas como
se ha dicho antel'iormente. Echese
encima. un jarabe de azúcar birvien·
do de modo que marque 12 grados
en el pesa.jarabes, y cúbrase; al
cabo de veinte y cuatro horas, decántese el mismo jarabe en una vasija colocada al fuego, hágasele
coser basta 16 grados y échese de
nuevo sobre frutas ,Y por fin, pasadas veinte y cuatro horas, vuélvase
á. recocer por última vez el jarabe
aun de 4 grados, es decir,que llegue
á los 20, y échese sobre las frutas.
Después de frío, pónganse las ci•
ruelab en tarros, c ú b r a n s e con
aguardiente de 55 á. 58 grados, conteniendo 200 gramos de azúcar por
litro, y tápense herméticamente.
ALBARICOQUES
Escójanse albaricoques, de un color amarillo claro, bien sanos y co•
gidos un poco antes de la completa
madurez; enjúguense 6 cepíllense
para sacarles el polvo y la pelusi·
Ua, píquense hasta el hueso por
varias partes y blanquéense echandolos en agua tibia, al fondo de la
cual se precipitarán en seguida, para sobrenadar luego; sáquense uno
á uno por medio de la espumadera
y sumérjanse en agua mezclada con
alumbre 6 alcali:.lada, esto según
el color t,_ue se desee obtener, á sa·
ber: agua muy fría conteniendo 10
gramos de alumbre por cada 20 liwos de agua, si se desea que los
albaricoques conserven el color
blanco que les comunica el agua
caliente; y en una primera agua,
igualmente muy fría, conteniendo 5
gramos de bicarbonato de potasa.
por ca.da. 20 litros, si se quiere co-

cada litro que del mismo se baya
empleado para cubrir la fruta .
Mas c:u,ando los albaricoques estén destmados al consumo doméstico 6 s~a para obte1;erlos de primera !lahda.d, es preciso pasarlos por
azucar; para; esto hágase lo mismo
que hemos dicho para las ciruelas
es decir, que se han de pasar tre~
veces por el mismo jarabe, alcanzando 12 grados de ebullición Ja
primera vez, 16 grados la segunda
y 20 la tercera; déjese un intervalo
de 24 horas de una á otra opera•
ción. Una. vez azucarados los albaricoques de este modo, pónganse á
~acerar _en aguardiente, por espacio de seis semanas, y entonces so•
lamente se azucararán como se ha
dicho ya para li,,s ciruelas. Haciendo la operación de este mod0 el jugo adquiere mayor pPrfume,' y la
carne más color y fortaleza.
MELOCOTONES
Escójanse !os melocotones de la
clase que más gusten, enjúguense
ligeramente para quitarles el polvo, agujeréense por una parte solamente, basta el hueso, y continúense las operaciones subsiguientes, conforme acabamos de indicar
para los albaricoques.
MEMBRILLO

Despójense los membrillos de su
piel, córtense en cuatro trozos para quitarles el·corazón, pónganse
en agua con vinagre 6 alumbre
del modo que dejamos dicho par~
las peras; pásense en seguida tres
veces 6 más por azúcar,como se ha
dicho para las ciruelas, y termínese
la operación del mismo modo.

8.-Sombr,ero de la estacián.

municar á los albaricoques un hermoso color amarillo. Colóquense
después de haberse enfriado, con el
objeto de fijar su coloracióu, en una
segunda agua, que contenga 10
gramos de alumbre por cada 20 li·
tros.
Después de haber verificado,esto
por uno ú otro procedimiento, y ya
se destine la fruta para la venta, ó

ya. se conserve para. prepararse de
un modo más azucarado, póngase
á degota.r en un tamiz, colóq u11se en
una vasija cualquiera., cúbrase con
alcohol de 55 á 58 grados, y al ca•
bo de seis semanas de maceración,
ariádanse de 150 á 200 gramos de
azúcar y dos gotas de esencia de
noyó, disuelto en muy poca cantidad de alcohol y en proporción, á

1••·······························
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ADenver, lansas Cíty, St. Loais, Cbicago, llew York,
San Francisco J Los Angeles
_ _ ........,,,........,.,4...
. -)

Tacubaya, D. F., Septiembre 9.
Me es altamer..te satisfactorioescribe el Dr. Alberto Cerrnntes-manifestar que considero laEmulsi6n de Scott como el mejor reconstituyente que se puede emplear en todos los casos en que la
nutrici6n languidece por cualquer
motivo, haciendo incompleta la
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circunstancias, obteniendo siempre el exito más lisongero que
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···························•-•·······•-

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzot,lspo i«baa.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Ilace pocu. uias que se practlcO la
apertura del testamento del Jlostrl1lmo Sr Arzobispo D. Patricio A. Feebu
en la ciudad de Chlcago, llllnol■ .
La fortuna del distinguido prelado ascendlO ll cerca de $125,000 oro americano; y segtln el Inventarlo que se ha
publlcado, los bienes que ceJO toeroa
como sigue:
Dos pOllzas de "La Mutua,' • Compal!!a de Seguros sobre la. Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, o aean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre la.a d'lsposlclones del sel!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
l!Btas:
A so hermana, sel!orlta Ka.te Feeban,
que estuvo siempre con él basta so
muerte, $40,000 oro en bonos y ,2:1,000
oro en una de las pólizas de seguro:
11 la. seftora Ana A. Feehan, viuda del
seilor doct or Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las póllzas, y $5,000 oro en
efectivo; &amp;. la Academia de San Patricio de Chlcago, de la. que es preceptora
su hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la t\ltlma. póliza; &amp; la
escuela ''Santa. Marla' • de ense!iansa
p~ctlca. para varones, de Feehanvllle,
Illlnols, que era la Institución por la
que má.e se Interesaba el se!ior Arsoblspo, se en trep.ron 109 ,4,000 re,t&amp;ll·
tee de I&amp; 1lltlma r;6llu.

Domingo 13 de Diciembre de 1903

Carta de una Parisiense
El té de las chito en casa de una señora
de posición sendlla.
Los sombreros.-E1:pe1nado.

Se usa tanto servir un té en el día
seíiala.do para recepción, que todas
las seíioras, basta las que no disfrutan de gran renta y que se ven
obligadas á cuidar mucho el gasto,
consiaeran imprescindible ofrecer
algunos refrescos á sus visitas.
Falta saber cómo arreglarse para
que este ligero lujo no sea ni dema.siado costoso ni molesto en exceso.
He aquí á este respecto algunos
consejos que mi experiencia me permite daros:
Admitamos que no tengáis sino
una. doméstica. para todo servicio.
Es preciso entonces arreglar lascosas de antemano.
La víspera. del día enquerecibáis,
se desocupará el salón; la víspera
también, cuidaréis de tener un plato bastante fuerte, que os permita.
reservar los restos para el almuerzo. Rodeando este fiambre de huevos y legumbres calientes, el mari•
do no puede quejarse, y dais así á
vuestra sirvienta mayor tiempo para preparar past.eles en ca.so necesario.
Tan pronto como ha. servido el
almuerzo y ella misma ha almorzado, la sirvienta lava la poca vajilla
del almuerzo, mientras la señora en
persona ayuda al trabajo poniendo
el comedor en orden; se viste la sir·
vienta para estar dispuesta de ante·
mano con el fin de abrir la puerta,
aun antes de que la seilora. baya.
concluído de arreglarse.
Podéis, pues, excusaros por hacer
esperar algunos instantes á. la pri·
mera visita que llegue; pero la ca.sa
debe estar prepara.da é irreprochable lo mismo que la sirvienta. Es,
pu~s, prudente estar bajo las armas
desde temprano.
El traje de la sirvienta tie_ne su
importancia. Sienta muy brnn á
una joven esbelta el delantal blan•
co con pechera y hombrera.; pero
para una mujer grues~ y de cierta.
edad conviene el sencillo delantal
de p~rcal fino, muy blanco, re&lt;?ientemente planchado, con volad1tos,
sin guipur ni festón.
La falda negra será lo mejor, con
la blusa en armonía, y algo blanco
y muy limpio en el Cl~ello.; na~a de
joyas falsas extraord10ar1as m cor·
bata de color.
Ese día como apenas debe salir
de la anU:sala, no ?ebéis darle mu•
cho traba.jo de coc.ma. ~o encarguéis pa.ra. la comida. smo platos
hechos á última hora y, sobre todo,
que no desoidan mal olor en la ha.•
bitaci6n.
El puchero, por ejemplo, es una
de las cosas que huelen pe?r· El
pollo asado se escogería me¡or.
Avisad de antemano á la sirvien·
ta que encienda las lámpa1·as cuan·
do llegue la. noche.
Cerna del marco de la puerta que
da al comedor, si quei:éis, com~ pa·
ra poder moveros fácilmente s1 no
tenéis á na.die para ayudaros, colocáis la. mesa de té; á menos que
os sea más cómodo organizar el té
sobre la misma mesa ctel comedor,
á. cuyo alrededor se agruparán las
a.migas.
.
¿Qué debe ofrecerse en cuest16 n

1.-Trajes de paseo, última moda.

de golosinas que no sea ó costoso
6 mísero? Cosas muy sencillas, pero muy frescas y en gran cantidad.
Un «pluncake&gt;, por e¡tmplo, he•
cho la víspera, galletitas, pa.s~litos secos, que se conservan var10s
días.
Con una. gran torta cortada e.n
rebanadas, un plato de esas masitas secas, podéis disponer también
«tartines&gt; de pan de centeno, con
manteca, que prepararéis de antemano; les gustan á muchas pers~nas, son poco costosos y podéis

servirlos en abundancia., porque, si
quedan, servirán para el almuerzo
ctel día siguiente, sea por la mañana., con el chocolate, sea. á medio
día. con jamón ahumado.
No se necesita que el té sea de 6
francos libra, si lo hacéis con cuidado y, sobre todo, si os cuidáis de
darlo muy caliente, y para que esté
así mucho tiempo, es indispensable
tener siempre agua verdaderamente
hirviendo al alcance y aseguraros
de ella en persona, porque, á. menos
de ser chino, el sirviente más refi-

nado no entiende na.da; no se bebe
té realmente caliente sino en las ca·
sas donde la seíiora lo vigila ella
misma.
Si no empleáis la tetera de que
usáis diariamente, tened cuidado de
que no quede té viejo ni se note nin·
gún 0!01· de humedad. La mayoría.
de las teteras vistosas que adornan
las mesas de té, tienen desi;racia•
da.mente ese gusto. Podéis agregar
en la mesa toda clase de golosinas
imprevistas si llega la ocasión:
dulce de ca;a, mandarinas, dátiles,

�EL MUNDO

Domingo 13 de Diciembre de 1903

n:,usrrruoo
EL MUNDO ILUSTRADO

higos recibidos de los países donde
maduran.
Hay a.hora afición á. to~ar nna
porción de cosas que unp1den comer; por eso la última golosina en
moda, y que se encuentra en todas
las mesas de té, son almendras tostadas, que se toman durante la conversación.
.
Todo esto es pretexto para serv1lletitas, platitos y todas esas monadas fútiles y encantadoras que
ca.usan placer á las selioritas .... Y
á las selioras de edad.
No olvidéis prepara.ros un lindo
dosy&gt;, es decir, una boliita. acolchada con que se cubre la tetera para mantener caliente el té.
De este modo el té no necesita.ser
raca.lentado con la adición de a.gua.
hirviendo, cuando se echa. en la.
taza.
La provisión de flores para. adornar el salón, es también bastante
difícil, poL·que, en invierno sobre
todo, son raras y costosas.
Pero no ha.y necesidad de esparcirlas en pl•ofusión, y además, se
pueden también dejar las más caras.
Entre nosotros, las violetas son
bastante baratas: con uno ó dos
ramos de esas flores olorosas que
se suelten, dos ó tres claveles y u_na
rosa, tenéis con qué llenar un J&amp;rroncito, sobre la mesa, y esta sencilla. nota de flores frescas es suficiente.
El tocado de la señora que recibe
puede ser tan sencillo como se quiera con tal que no sea el que le sirve1para hacer visitas.
Adorna.os lo mejor posible, pero
siempre sencillamente. Si tenéis u_na
posición sencilla, ¿á qué arroJar
pólvora á los ojos?
Todas vuestras amigas saben á
qué a.tenerse más ó menos respecto
á vuestra fortuna, y no engañaréis
á nadie poniéndoos un traje dema•
sía.do elegante.
Vestid traje claro si queréis, pero
que esté en armonía con lo que os

El género flojo y flexible es siempre el más admitido para el peina.do. A pesar del perjuicio efectivo
que causa la ondulación á los cabellos, todas las señoras quieren
usarlo.
Las peinetas de todas clases,
adornadas con perlas, brillantes,
sirven para detener los &lt;baodeaux. &gt;
Para estar bien de moda, conviene
no aparentar estar peinada.
Se recogen los cabellos por detrás; se los levanta y están sujetos
sencillamente por las peinetas: eso
es todo.
Pues bien: á pesar de esa sencillez, que parece desprvvista de todo artificio, se ha llegado á hacer
postizos tao perfectos, que las señoras que tienen pocos cabellos parecen tener muchos.
No hay que mirar al precio, porque los cabellos deben ser finos y
flexibles como cabellos «\·ivos,&gt; y
esto cuesta bastante caro.

sentidas plegarias ..... •
¡orad por los muertos! ....
parece que clama.o,
trayendo á la mente
ledas remembranzas
í
de los seres amados que iroP a.
venciera la parca.

IV
Como arista leve
que el turbión arrastra,
locas ilusiones,
dulces esperanzas
quedaron deshechas.
Doblan las campanas,
y á impulsos van rápidas
del cruel desengaño,
mostrándose amarga
d
la verdad de la vida.. las bon as
miserias humanas!
V

¿Qué fué de l&amp; hermosa
que dichas soñaba,.
cuando, entre los giros
de la bris.a plácida,
hasta el casto lecho
las notas llegaban
de tiernas canciones,
de músicas gratas
.
que en concierto armoo10so
y sublime
?
de amores le hablaban.

BARONESA LIVET.

o
,,..-

Noche de Animas.

_.;.N•

I
Allá .... por oriente
ligeras avanzan,
gigantes, las sombras
de noche callada;
de noche que trae
recuerdos al alma
de seres que fueron,
de dichas pasadas,
evocadas al son misterioso
de tristes campanas.

~~~-~

II

Sin luz en los cielos,
ni a.roma en las auras,

rodea, sin I demasiad as fruslerías.
exageradas en una posición en que
antes de ser elegante, de-béis ser
práctica. Por lo demás, lo uno no
excluye lo otro.
Sin ruborizaros, podéis confesar
que no tenéis sino una. sola sirvienta, declarar que habéis heC?,O los
dulces con vuestras manos, s1, conservando la. desenvoltura usual, se
aceptan franca.mente esas naturales
consecuencias de una posición de
fortuna de que no ha.y por qué ex-.
cusarse.
Y aun cuando vengan millonarias á vuestra casa, en esas circunstancias, veréis que ni ellas ni vosotras conoceréis diferencia, siendo
vuestra educacióo la. misma. que la
suya, si con sencillez y amabilidad
les dais á comprender vuestro género de vida tal como es, sin excusas de que ellas estarían cohibidas, sin supercherías mezquinas...
y completamente inútiles.

***

2.-Trajes, abrigos y capotas de irtvie rno.

Domingo 13 de Diciembre de 1903

¿Queréis un resumen de algo muy
importante en materia de sombreros para la próxima primavera?
Os daré ideas que podréis ensa.•
yar en fieltro 6 en terciopelo. Pero
la forma, en todo caso, puede quedar la misma.
A primera vista, los sombreros
no difieren muebo de los del año
pasado. Pero si después de guardado en la caja un sombrero de la
primavera última, os proponéis
usarlo tal como está y sin más sobre la cabeza, preparaos á un desengaño, porque habrá pasado de
moda.
Y por muy poca cosa: Un detalle
de forma, de guarnición, que el año
pasado indicaba solamente una tendencia naciente, se ha afirmado después amplificándose.
. O bien, es al contrario: el éxito
lo ha vulgariza.do y hecho insoportable.
El mismo peinado, los c¡¡.bellos,
son los que insensiblemente han

sufrido alguna transformación: el
rodete algo más bajo ó más alto,
¿qué seyo?
Así, pues, por muy adornado que
esté el sombrero y se haya usado
poco, es indispensable ponerlo en
la corriente del día, y esto podéis
hacerlo vosotras mismas.
□ Pero no sé si en vuestro país hay
la manía, como en el nuestro, de
hacerse sombreros por sí mismas.
Nunca se ha visto tantas señoras hacerse sus sombreros. Hasta
se han organizado lecciones de he•
churas de sombreros,que dan lugar
á reuniones encanta.doras de señoras jóvenes y sei'ioritas que aprenden de una modista á confeccionar
esas capotas y ca.pelioa.s que se
compran tan ca.ras en las casas de
fama.
Os decía, pues, que los s9mbreros
de este ai\o no tienen nada de
nuevo, según parece: la forma
ó más bien la silueta de las for·
mas parece casi la.misma, cor., algo
plano que no tenían las antiguas.
Las capelina.s son muy elegantes
con su ala muy ancha,que avanza,
a.poyándose detrás sobre el rodete.
Su guarnición está hecha con un
sencillo arrolla.do de esa gasa bor•
dada y, sobre todo, de guirnaldas
de rosas puestas con regularidad
unas al lado de otras, ampliamente
abiertas y tan planas que sus pétalos no parecen formar relieves.
He aquí un primoroso sombrero:
La capelina. toda de crin negra fi.
na.mente trenzada; una guirnalda
formada de ramitos de botones de
rosas musgosas, se mezcla alrede•
dor del abullonado de raso azul
turquí. Nada más juvenil y fresco
que ese sombrero.
Para. los sombreros corrientes,
grandes tocas planas adornadas
sencillamente con «choux de cintas
y plumas costosas, ó lo que se ha
puesto en moda por Réjame, con
una paloma blanca recosta.da en el
borde del sombrero.
La forma más nueva es el som-

VI

sin flores el valle,
brumosa la playa ..... .
cubierta de nieve
la agreste montaña .. . .. .
¡Con cuánto misterio,
qué lóbrega avanza,

de los muertos la noche fatídica.
la noche de lágrima.si ....
III
En tétrlcos sones
pidiendo al creyente

brerito género tricornio, pero sin
tener más que dos cuernos de tamaño irregular.
Estos sombreros se harán el
próximo año de fieltro y de tercio•
pelo trenzado.
Las plumas rizadas, las «aigrettes&gt; guarnecen siempre los sombreros de vestir.
Los pensamientos de terciopelo,
los miosotis, las rosas té, son las
floL·es de moda. Es muy nuevo tambié·n prender en el corpiño ó en la
chaqueta un ramo de flores seme·
jantes á las que se llevan en el sombrero.

*

Una nueva mod: de peinado parece ser universal mente adoptada:
es un doble cilindro de cabellos
bastante estrecho, que se pone muy
adelante de la frente, á la que forma marco por completo, dejando
escapar una coL·ta franja de cabellos ligeros, que cae recta, basta
las cejas.
Es un lindo marco del rostro,
que toma una expresión de juven·
tud muy graciosa.
Los cabellos por detrás se reúnen
en un rodete bajo, formando un
abultado «touffe&gt; muy musgoso.
Sobre todo, con cabellos rubios
y ligeros, esta disposición es encantadora y sienta admirablemen·
te bien con la forma toca de los
sombreros.
,

,//~)

'

/
.. 3.-Cole&lt;:ción de trajes de baile y reunión y sombreros de invierno.

¿Qué fué del gallardo
doncel que entonaba
al pie de la reja
bellísimas cántigas,
cuando en los balcones
del Oriente, el alba
radiante y espléodida
su faz asomaba,
í
y en el valle extendía el roe 0
su chal de escarlata?

�•
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Diciembre de 1903

•

EL MUNDO ILUSTR.ADO

Domingo 13 de Diciembre de 1903

A una Niña
Quisiera, bella niña,
Que en tu alma pura
No entraran los pesares
Con su amargura.
Que fuera tu camino
Senda de flores,
Y que arrullen tu sueños
Los ruiseíiores.
Quisiera que tu vida
Feliz corriera.
Como manso arroyuelo
Por la pradera.
Que ni una nube vele
tus lindos ojos,
Ni una queja exhalen
Tus labios rojos.
Si fuera un Dios potente,
Yo re daría,
No sólo lo que digo,
Más todavía;
Porque habría de darte
Todo el poder
Que el Dios más poderoso
Pueda tener.
Mas como nada tengo,
Sólo te envío
Estos pobres cantares
-¡Lo único míoly en ellos te aconsejo
Se1· siempre pura,
Que en ello se substeota
Toda ventura.

{~

&gt;.

.;,.t-&gt;.·:";·..

-~ir~

V. MENÉNDEZ

o

La Niña Muerta

VII
De nuestros mayores,
¿qué fué .... ¿Dónde se hallan
el padre amoroso,
la madre adorada? ..... .
¿Qué fué de los seres
queridos que faltan
de nuestros bogares'? ....
Su ausencia llorada
durará eternamente .... lo dicen
las tristes campanas! ... .

MIS HIJAS
¿Que cómo son? Para mí,
que estoy mirándome en ellas,
son hermosas como estrellas,
valen más que un Potosí;
porque ellas son mi embeleso;
porque sabeo co~ exceso
mi acendrado amor pagar
cuando me dan á gustar
toda la gloria de un beso.

I
¡Qué preciosa está la niña
en su cunita durmiendo!
¡con sus bracítos desnudos
parece un ángel del cielo!
En sus labios inocentes,
que dibujan placenteros
una sonrisa divina,
imprime su madre uo beso,
beso que es todo un poema
de ternura y sentimiento,
beso que del amor puro
es un sublime compendio .... !
¡Bendito sea mil veces
-exclama la. madre-el cielo
que me ha dejado mis hijos
para tener un consuelo
que mitigue mis tristezas
de que está lleno mi pecho!
¡Oh! ¡Si te viera tu padre,
aogel mío, así durmiendo,
solamente por besarte
descendería del cielo ...... !

las flores que van mezcladas
con lágrimas y C()n besos
de una madre cariñosa,
toda amor y sentimiento.... .
Ya no sonríe la.niña,
está allá .... en el cementerio,
bajo una tumba cubierta
de nardos y pensamientos
que expresan cuán hermosa. era
y el indeleble recuerdo
que ha deja.do por el mundo
su paso breve y risueño ...
Ya no sonríe la oiíia;
pero mira desde el cielo
á su madre que llorando
está desde que elJa ha muerto,
y desde allí cariñosa
la envía Un amante beso
lleno de dulce ternura
¡para que lo imprima luego
en la carita de rosa
de su hermanito pequeño!

. II

VIII

1'

'· '
.

.,

·e
~ ·

~

'.
.~

...
~

\

SANTIAGO A. NARRO.

Ya no sonríe la niña,
¡la pobrecita se ha mu_erto!
La han colocado en la caja
y de flores la han cub1erto,
que par,a su cara hermosa
son ~l adorno más bello

¡Volvió el polvo al polvo!. ..
¡La nada á la nada!. .....
A ser esto vienen
la torpe arrogancia,
la gloria mentida,
lá. soberbia humanas,
al fid encontrando,
de nuestra jornada,
la justicia de un Dios inmutable
que á todos alcanza! ....
J. H. y HERNÁNDEZ.

De la inocencia al calor
duermen en paz todavía
y ntesoran más poesía
que el pá.jar·o y que la flor.
Almas llenas de candor
por quienes yo,me desvelo,
pára ellas ferviente anhelo
todo cuan~o bien se encierra,
no solamente eo la tieri-a,
sino también en el cielo.
Sus penas me hacen sufrir,
su alegría es mi placer,
y corno las vi nacer,
no quiero verlas morir.
Pensar que pueda ocurrir,
me causa intensa aflicción.
¡Hijas de mi corazón,
cuyas gracias me cautivan!. ...
¡Que siempre, Seíior, me vivan,
porque mi vida ellas son!
T. TOLOSA H'ERNÁNDEZ.

~

-·: .-:;.~ ~ -7~~ ~~:?~

... ~;:e:-~ ~-;: ,. -":~4.-Elcgantcs ab•igos de la eEti:cion y trajecitos infantiles.
5.-Trajes de

•,nv·,erno, abrigos para damas y niñas y pelerina de medio vuelo

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 13 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

Convaleciente
¿Sería ilusión? ¿Sería vaporosa
imagen creada por mi febril estado?
No lo sé, pero lo cierto es que no
vivo en mí, sino en su ser, y sólo
siento la felicidad cuando en la belleza de su rostro me recreo. Al
contrario, el hastío y el dolot: apodéranse de mí al no encontrar el
original (si existe) que me infundió
el inmenso amor que corroe mi débil existeilcia, pero procuraré con·
tarte todo lo que me sucedió en
aquel extraordinario caso.
Estaba enfermo. Acostumbrado
á aquella artificial atmósfera de la
alcoba, érame imposible soportar
los aromas de las siel'ras,demasiado fuertes para mí. No podía respirarlos sin sentirme vacilante y con
la cabeza desvanecida.
Mi débil cuerpo sentía mucho
bien cuando llegaban hasta mí los
aires puros de la pródiga naturaleza.
Una mañana en que el sol obsequiaba á las plantas con todo su
esplendor, vi un delicioso. ra~o de
luz que penetró enla estancia, mundándola de una envidiada aureola
de felicidad.
Por la venta.na penetraban la a.le·
gría y los perfumes en que na.tura se ahogaba. Reclina.do sobre
ella, contemplé los árboles yel jar·
dincillo qua a.nte la puert~ de ent~ada. había. Hubiera querido baJa.r
al bosque para dar un paseo por
entre aquellos mares de desbordante salud; pero no tuve más remedio
que dejarlo para más adelante, an·
te el temor de no poder resistirlo.
Bien entra.da la primavera y con
todo mi ser lleno de ese vigor, de
esa energía que ostentan en esta
estación los campos y montanas,
pero con la razón un poco desequilibrada á causa de la fiebre producida por esa misma pujanza. bajé
á pasear por la selva.
El día estaba hermoso. Lucía el
sol en medio de aquel salvaje crecimiento de hojas, como si fuera. una
gasa de oro tendida sobre los ver•
des prados; sus rayos quedaban
pendientes de los 4rboles Y la naturaleza presentábase libremente
sin embozo ni careta alguna, tal
cual era, mostrando sus alegr~as y
asperezas, sus flores y sus espmas.
En el jardincillo crecían los rosales á capricho. Algunos espa.rcía.n sus ramas por el suelo, alfombrándolo de verdemusgo; las rosas
parecían en ellos como bellos dia.·
mantas que lucieran sus irisa.dos
colores ante los rayos del sol.
Otros, ena.mora.doa de las alturas,
dirigían sus trepadoras ramas _ha·
cia arriba.,y con el entrecru11_am1ento de sus tallos formaban vistosos
arcos, salpica.dos de sonrisas a.legres y retozonas.
Entre ellos mismos había rivalidades. Utilizaban.. sus ramajes co·
mo prensoras armas de com.Jate.
Los vencedores eran siempre los
que ascendían; aba.jo quedaban
los anémicos, los faltos de robustez y vida, que sin energía para
continuar luchando, dábanse por
vencidos á los pies de los otros.
Presuroso y aspirando los fuertes perfumes que las rosas desprendían, pasé por debajo ~e los arcos.
Reconocidos á los m1mos que en
otros tiempos Je¡¡ prodigar~, inclinába.nse á mi paso y sus hoJa.s desprendidas alfombraban el suelo
que había de pisar.
Entre aquellas dulces ca.ricias llegué á le selva. Los ar:~oyuelos estremecía.nse de regoc1JO ,Y murmuraban á mis oídos los ruidos de los
ardientes besoc; del sol.
No sé si soña.ba,ó estaba despier·
to ó padecía un ata.que de fiebre; lo
cierto es que aquel delicioso momento no hubiese querido termina·
ra nunca.
Fatiga.do por el cansancio, dejéme caer en el suelo cubierto de musgoCreí distinguir á lo lejos la silue•
ta de encantadora joven que amorosa acercábase hacia mí. Llegó á
donde yo estaba, y dirigiéndome
una de sus más cariñosas sonrisas,
sentóse á mi lado. Pronto su flexi•
ble talle vióse a.caricia.do por fe·
bril mano; sus ca.bellos caían en
desorden sobre sus espaldas; ¡qué
melena tan hermosa! me infundía

EL MUNDO ILUSTRADO

tasiarme en aquel mar de felicidad
que la casua.lidad me depa.1·aba
Al mi1·ar á mi alrededor, me 'hallé completamente solo al abandonarme la. ilusión.
En mi corazón quedó grabada la.
impresión de aquel prodigio de belleza. No la he podido olvidar y
desde entonces base apoderado de
mi al_ma una melancólica nostálgica tristeza, que de seguro vivirá en
mí hasta la muerte.
Todo lo que te he contado, pasó
como un sueño rápido, fugaz, pero
de los qu·e dejan huella de su paso.
Yo creo que la naturaleza. tieneno poca culpa en mi mal, en mi
desgracia..
La voy buscanélo y no la encuentro; al fin de mis desenga.iios resul•
tará que ha sido una ilusión hija
de mi febril estado, en medio deaquellos mares de dicha y felicidad
por las impresiones, en mi imagi,
nación, de sus abigarrados colorines.
J. P. DEL H. MONTEAGUDO,
México, D. F., Septiembre 8.

Ullllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllti
8.-Espaldar de capota-abrigo.

el deseo de comérmela. á besos, pero me resistía ante el temor de deshacer sus bucles, sus rizos, al contacto de mis labios.
Ante mi pueril temor, lanzó una
sonora carcajada. ¡Qué risa más
inocente la suya! parecía. los gor·
jeos y trinos en oue se arrullan los
pajarillos, entre los verdes ramajes de los árboles.

Era su hermosura. una hermosura retozona. que salía por todo su
ser, por lo a.gracia.do de su rostro,
por las finas y delicadas líneas de
sus formas, en donde anidaban el
placer y la alegría, y por nosé qué
que emanaba de toda ella.
Fué tal la atracción y el poder de
su belleza, que no pude menos de
estrecharla. entre mis manos y ex·

..
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

,• ••••••• ••• •••••••••• ••••• •••••
ADenver, laasas City, St. Louis, Chlcago, llew York,
San Francisco y Los Angeles

'IIP'"J:.'l~~~n.

Siempre he hecho y E'igo haciendo muy buena apreciaci6n
de la Emulsión de Scott de aceite de hígado de bacalao, prescribiéndola constantemente á mi
clientela, por el buen resultado
que siempre he obtenido con su
administración, desde hace quince años que ejerzo mi profesi6n
de médico y cirujano.
Las anteriores palabras fueron
escritas y firmadas por el Dr.
Manuel S. Izaguirre.
CURACIÓN DE ALMORRANAS GARANTIZADA.

Bn todu 1a1 formas. Si no u earan no se ¡,ap,
Los droguistas estin autorizados por loa f-br1cu•
tea del cUNGUENTO PAZO• paradevolnr el im•
porte, oi falla. Cara caso• ordinarios eu 6 dlu, J
los mú desesperados en 14. La primera cura tru
la tranquilidad, Quita la come16n instantaneamente. Ea un nuevo descubrimiento y el único que p•
rantiu una curación completa y que devuelve •
importe ai no cura. Si no lo encuentra en lu Droguerlu, pídalo adjuntando estampillas por valor So
cu. oro á la París Medicine Co., St. Louis, Mo.,
U. S. A., fabricantes de las famosas pastilw Lanates de Bromo-Quinina para curar un resfriado.

PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN ~

Tome las putillaa Luantea de ~

aada...,

al botica&amp;rlo le de•ol•er6 n cllDero II ao • &amp;. firma L W. Gron • balla ea

EL TESTAMENTO

Dtl

n.■o.

sr. Jlrzobtspo 'f«li1.

Los bienes fueron valuadOI
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos p6llza11 de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañia de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comodores de
Harvey en la Línea de Santa Ft,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSW0RTH.-Agente General.

••• San F,-anol•oo, #ilm. 8, IIIIIJxloo,

a. F.

·······························•··

Hace pocu~ u1as que se practicó la
apertura del testamento del I l u ~
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. l'MIII&amp;
en la ciudad de Chlca¡o, Illlnoll.
La fortuna del distinguido prelado UcendlO a. cerca de $125,000 oro am•
rlcano ; y segdn el Inventarlo que N 11&amp;
publicado, los bienes que cejO tueroa
como sigue:
Dos pOllzas de "La Mutua,' • Companra de Seguroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, O sean. . $ 50,000 oro,
Dividendos acumulados sobre una de laa pOllzas 9,329 oro.
Otra pOllza de seguro . . • H,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre las f!sposlclones del eellor Az·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
éltal:
A so hermana, senorlta Ka.te FeehU.
que estuvo siempre con él hasta. 1111
muerte $40,000 oro en bonos , $25,000
oro ei{ una de las pOllzas de seguro;
a. la senora Ana A. Feehan, .-luda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del eellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de laa pOllzas, y $5,000 oro 1111
efectivo ; a. la Academia de San Patrl·
clo de Chlcqo, de la que es preceptora
su hermana Madre Maria Catalina,
$10,000 oro' de la dltlma pOIII&amp;; l la
escuela • 'Santa Marta' ' de enaellaDD
practica para varones, ie Feeha11,'ille.
llllnola, que era la tnstltuclOn por la
qne mf.s se Interesaba el aellor Anoblepo, ae entreproo loa St,000 rwtaD·
tea de la 1lltlma ¡:6llaa.

~mingo 20 de Diciembre de 1903

Carta de una Parisiense
Flores y jarrones
La mujer que no ama. las flores, no
es verdadera mujer, y el salón desprovisto de flores parecería sin encanto y sin vida.
Así, pues, ucupémonos de las flores de salón, porque este culto necesita ser sostenido entre nosotras.
&amp;Llenar de flnres la habitación,
colocar en jarrones, en canastillas,
los haces olorosos que ha ido á buscar una por sí misma, por la maña.na, ó que la vendedora de flores ha.
enviado, ó lo que es aún más agradable, que se recogen en su propio
jardín, es una de las ocupaciones
más delicadas á que puede dedicarse una mujer.
Hay todo un arte en disponer las
lores en ramos como para obtener,
del conjunto de bUS matices, de la
combinación de sus perfumes, una.
variedad infinita de sensaciones,
como las que excitan en nosotras la
música y la poesía.
Los japoneses han complica.do este arte de la comoosición de los ramos, hasta .ninuciosidades impracticables para personas tan presurosas de vivir como nosotras.
Hay en el Japón una gran diversidad de tipos y hasta de escuelas,
en este arte de arreglar grupos de
flores.
Todos esos estilos y escuelas tienen, sin embargo, algunos princi•
píos comunes.
Consienten en dar á las composiciones cierta impresión y expresión adaptarse á la naturaleza particular de la vegetación, de las
plantas usadas, conocer la estación
en que conviene emplear tal ó cual
flor, saber lo que convendrá hacer
de lo botones de flor, de las flores
abiertas, de las flores ajadas, etc.
Se debe, ante todo, en una combinación floral, sea cual fuere, prestar gran atención á la dirección que
deberá imprimirse á los tallos y á
las ramas.
Desde el punto de vista técnico,
la superficie del agua de donde se
levantan las flores es como el verdadero suelo en que han crecido.
No es indispensable mantener los
tallos ve1·ticales; pero si están inclinados es preciso que lo sean fuerte y n~tamente: se deben evitar las
curvas y ángulos poco marcados.
Para ser conservadas, las flores,
antes de ser arregladas en los ja·
rrones deben ponerse en un sitio
fresco en agua: de este modo los
ta.llos se empapan de agua y quedan en un buen estado basta el momento en que se reúnen_ en ramo.
Ct\9 ndo transcurre cierto tiempo
entre la recolección y la colocación
en agua- ó bien c~ando se trata_ de
flores que han viaJa.do-es prec1s_o
tener cuidado de cortar la extremidad de los tallos, cerca de un centímetro.
Los vasos conductores del agua,
están compuestos de una substancia muy permeable, cuando el tallo
está en la planta ó en el a.gua, pero
que pierde su porosida? al s~r cortada la flor y quedar c10rto tiempo
sin ser puesta en el agua, P?rq;1e la
· evaporación .1a deseca, prmcipalmente P,Ct ca del corte.

y

1.-Trajes de baile, de gasa y seda.

Una rama cuyo extremo se dese·
ca así, sumergida en _el agu_a, queda tan ajada como si se _de1ara al
aire libre, pues la desecación, y por
consiguiente, la contracción de los
vasos por el corte, son un obstáculo á la aspiración del :i,g:ua.
.
Y si las flores han v1a1ado en m-

vierno, después de haber cortad? el
extremo de sus tallos, es preciso
sumergirlos antes en el agua algo
tibia.
Por eso la lila blanca que vive
en invernáculos en invierno, ómás
bien en los sótanos, si está algo
ajada, vuelve á adquirir su vida y

á erguirse, si se sumerge la. rama.
por la cabeza en un jarrón lleno de

a.gua caliente.

***
Otro consejo: no recoger nunca
las flores en pleno calor se a.jan

�..
EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 20 de Diciembre de 1903

, •

Domingo 20 de Dí&lt;:íembre lle 1903

EL MUNDO ILUSTRADO
hojas herrumbra.das por el cierzo,
se pueden agregar semillas de muérdago, de acebo, etc.
Con gusto, una señora puede embellecer su hogar con muy poca
cosa..

mucho más pronto; y no ponerlas
nunca en un jarrón cuya agua fuera muy fría.
Lo mismo que para. regar las
plantas de salón, el agua. que se emplea debe tener la. temperatura. de la
pieza. donde se ponen.
Cuando las flores están reunidas
en ramo en los jarrones, se observa
con frecuencia que se a.jan, mientras que una. de esas flores puesta.
a.parte, en un jarrón ó en un vaso,
queda. en buen estado.
Lo que pasa. es fácilmente comprensible: estando las flores puestas en un jarrón, no hay sino una.
corta cantidad de agua para todas
ellas, esa agua se agota rápidamente en parte y el resto se corrompe
no menos rápida.mente.
Además, las materias fermentadas obstruyen los va.sos é impiden
la. ascensión del agua.
Para colocar las flores corta.das
en buenas condiciones de conservación, se debe todos los días, ó al
menos ca.da dos días, sacarlas del
jarrón, renovar el a.gua y refrescar
el extremo de los tallos cortándolos.
Huelga decir, que, mientras tanto, el jarrón se llena de agua á medida que se evapora.
Es lo que hacen las vendedoras
de flores, que cada noche las sacan
de los jarrones, las ponen en grandes baldes llenos de agua, y al día
siguiente cortan el extremo de los
tallos antes de arreglarlas en los
jarrones cuya agua seha renovado,
y á esto se deben atribuir los resultados que obtienen en el aumento de la duración de 1as flores cortad as.
Con el objeto de aumentar la facilidad de penetración del a.gua.,mucha.s de ellas sa.ca.n tiras de corteza
sobre la parte de la rama que está
en el a.gua, especialmente pa.ra. las
rosas de tallo muy largo.
Se aconseja. también introducir
un trozo de carbón de leña en el
fondo de los jarrones que contienen
las flores, para conservar más tiempo la frescura.
La.s plantas verdes, en plena tierra, en vasijas, no deben ser regadas; se debe sumergir el jarrón y
tenerlo en el a.gua hasta que no se
eleve ya ninguna. burbuja en la superficie del a.gua en que está sumergido.
Los cultivadores de viila.s conservan igualmente las u.vas corta.das
en cuartos obscuros, el tallo sumergido en botellas. de agua en que se
ha introducido un pedazo de carbón
de leí'Ia.

¿Por qué he de estar tan triste
y tan cal~a.do
Yo mismo, nift&amp;, d1?
¿Por qué me abandonaste,
dueño ama.do,
Y me dejaste así?

BARONESA LIVET.

Lágrimas vertí en mi suei\o:
Que habías rnuerto soñe;
Me desperté1 pero el llanto
Aún no ceso de correr.

·i:

Lágrimas vertí en mi sueí'Io:
Que me dejabas soiíé;
Me desperté, y aún lloraba
Mucho más que la otra. vez.
Lágrimas vertí en mi sueño:
Que me querías soñé;
Me despert.í, y todavía.
Corre mi llanto cruel.
Í2

~·

1'
..~

~

~"-

Zafiros son tus ojos,
Más bellos no los ha.y,
Y el hombre á quien auguren
Amor, feliz será.

I' !

,,,ji

Tu pecho es u_n diamante
Que arroja claridad,
Y el hombre por quien arda
De a.mor, felizserá.
Rubíes son tus labios,
Más rojos oo los ha.y, Y el hombre á quien suspiren
De a.mor, feliz será

CANTARES

A solas con ese hombre
Yo me quisiera. ha.llar:
¡Qué pronto fin da.ría.
A su felicidad!

(DE REINE)

Te quise, mi pecho aún te ama,
Y aun cuando el mundo se hundiera.,
Viva de mi a.mor la llama,
De sus escombros saliera..

Viajamos los dos en posta.
Solos una noche entera,
Y en mi seno aquella. noche
Reposaste placentera..
Y al sa.Jír el sol radiante,
¡Cuál nos admiramos luego,
Viendo entre los dos sentado
A un rapaz a.la.do y ciego!

Mi canto está emponzoí'Ia.do,
Por fuerza. ¿No lo ha. de estar,
Si en el cáliz de mi vida.
Veneno arrojas no más?

Me dije desespera.do,
Agua.nta.;lo no podré;
Y con todo, lo he aguanta.do . . ••
¡Con qué angustia, no os diré!

Mi canto está emponzoña.do,
Por fuerza. ¿No lo ha. de estar,
Si en mi corazón se anidan
Víboras, y tú además?

Soñaba profundamente,
y su rostro contemplaba.,
y mi sueño lentamente
Vida. y expresión le daba..

Si fuera. golondrina..
Volara á donde estás,
Para. colgar mi nido
Do tus venta.nas dan.

Para arreglar flores en jarrones,
no ha.y reglas propia.mente dichas;
sólo el gusto innato en todas las
mujeres necesita. ser desarrolla.do.
Sin embargo, sé que existen en
París escuelas de este género,y hasta en cada exposición floral se organizan concursos de ja.rrones,con
distribución de medallas para las
que han crea.do los más lindos ramos.
*
**

He aquí en dos palabras la.mane·
ra. más elemental para adornar jarrones.
.
Ante todo, escoged jarrones en
forma de tulipán, es decir, estre·
chos a.ba¡o y que se ensanchen en
forma de cáliz.

Después, colocad ante todo vues·
t ro folla.je y meted las flores al
a.zar, teniendo cuida.do de no a.cerca. rla.s demasiado unas á otras, á
fin de que no se rompan las hojas.
Es preciso,pa.ra. que un ramo sea
lindo, que sea muy va.poroso y no
tenga el aspecto de haber sido prepara.do.
Cnando vuestro jarrón os parezca. suficientemente a.dorna.do, para.
darle aún más ligereza., reunid todas las flores en vuestras manos,
por arriba., saca.dlas del jarrón,
pero no por completo, y dejadlas
caer de nuevo, con naturalidad.
Si poseéis una bella flor, con su
tallo largo, sus botones y sus ho·

j as, ponedla a.parte, sola., en unja·
rroncito estrecho, de cuello largo:
a.sí se destacará mejor su belleza..
El gran mérito consiste en a.dor ·
na.r muchos jarrones con pocas flo·
res. Se necesita. mucho folla.je para
conseguir este resulta.do.
En invierno, en el campo, como
donde no ha.y flores, se pone folla·
je en todas partes; á esas hermosas

' , ~Y:
, ;,._~¡

¿,Por qué tan mnstia.s cuelgan en la mata.
Las rosas, di? ¿Por qué
No vierte la violeta. eseneia. grata,
La. flor que ta.oto amé?
Dime, mi bien, ¿por qué la. alondra. trina
Con notas de dolor?
Por qué la fresca. hierba no germina.
Ni exhala. grato olor?
r:Por qué ilumina. el sol con rayo enfermo
Del campo la ancha faz?
;,Por qué aparece como vasto yermo
La. tierra. tan feraz?

3.-Trajes de reunión, sombrero de
inVl:-erno y vestidos infantiles.

2.-Trajes de casa y -paseo, esclavinas y sombr-e.roa.

Asomó á, sus labios rojos
Encantadora. sonrisa.,
y de sus azules ojos
El llanto corría a.prisa.

�!Qnl'llgo 20 de Dl&lt;llembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
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INVERNAL
No sé por qué el invierno trae á
mi a.lma. una. sensación dolorosa. de
tristeza. y hastío. Ese cielo eterna.mente gris y eterna.mente mop6tono,
ese ambiente penetrante y frío como
el hielo de las tumbas, parece que
vinieron á cubrir mi corazón con
una. mortaja y á arrebatar traidora.mente mis ilusiones y el vigor poderoso de la. vida., sostenido hora
tras hora por el impulso secreto del
que quiere endulzar la lucha por la
existencia. Los recuerdos tristes
acuden en tropel á mi mente, y des•
ordenados y confusos, brillan y desaparecen para perderse en las tinieblas de mi alma. AlH, en mi última
contemplación, y como un calidoscopio, v:eo pas:i.r á la sociedad con
su oompa y sus miserias, sus placeres y sus lágrimas.
Contemplo esa sociedad elegante
y culta, que arrastra lujosa librea
y cubre su cuerpo con tupidas pieles, siempre feliz y siempre sonl'iente, aunque muchas veces la punzadora de la conciencia. ó el fantasma
de la de,sgracia hayan querido oponer una valla insalvable á las legítimas ó ilegítimas ambiciones hu·
manas.
Salid de vuestra casa. y la veréis
pordoq uiera,en los regios alcázares
con escalinatas de mármol, en los
templos, en los paseos, en los teatros, en los clubs. Allí, la alegría.
tiene su imperio, y si no, un cambio
de luz natural por la luz artificial;
el oro, que todo lo puede, les presenta á. la Naturaleza muerta, con
nuevos atractivos de vida, con n uevos encantos que alimentan su fantasía. soñadora.
Pero dentro de esa entidad social
á donde no ha llegado la voluptuosa sensación que da la fortuna ....
.donde todo es tétrico y frío, donde

..

no se siente la risa. franca y retozona del que n-:&gt; tiene qué pensar en el
mañana, para ésos .... el invierno
es un sudario que cubre temporalmente sus cuerpos exhaustos y fatigados por el traba.jo y por el hambre,
La lucha por la existencia se le
ha.ce al pobre más difícil y costosa.
Parece que la Natura.laza llora con
ellos las miserias del mundo; parece que quisiera confundir las lágri
mas del cielo con I as de los desgracia.dos que tan trabajosamente suben la cuesta de la vida.
¿Queréis conocerlos? ¿queréis aliviar su existencia? ¿queréis demostrarles que el oro no envilece las
conciencias y no apaga los generosos sentimientos del corazón? Id y
buscadles p1·esurosos, que los hall aréis por todas partes ; llevad veneros amente vuestro óbolo, que la.

recompensa va siempre acompañada con la nob'eza de la acción.
A URELIO MURILLO.

o
SERtNf\Tf\
Graciosa niña, deja tu lecho,
Ven al balcón;
Que emocionado llega á cantarte
Mi corazón.
Si es que tú duermes,
¿Duermes acaso
Pensando en mí,
Cuando en tu sueño
Por otros mundos
Vagas feliz?
ra.1 vez ingrato tu pensamiento

Lejos esté,

Mientras el mío volando cerca
Besa tu sien.
Graciosa niña,
Deja tu lecho,
Despierta ya:
Porque tus ojos
Le dan á mi alma
Consuelo y paz.
Cuando mis noches
Tienen por cielo
Negro capuz,
Las sombras huyen si compasiva
Me miras tú.
DANIEL UREJ-1A,

~ijp
Para lograr que te olvide
no sé lo que hará tu madre;
pues la muerte, con ser muerte,
no tiene poder baf&gt;tante.

..

s.-&lt;:olección de vestidos para visita Y reunión,
4.-Trajes de luto y de medio luto.

Doml'llgo 20 de Diciembre d8 1903

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 25, Diciembre 20</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Baronesa Livet</name>
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                    <text>Domingo 20 de Diciembre de 1903

filL MUNDO ILUSTRADO

Y abrieron sus áureos broches

t~d.as, todas las estrellas,
diciéndonos: ¡buenas noches!
V

Mientras la noche caía,
á tu cara. los sonrojos
le daban toq11es tan rojos
que creí que amanecía.!
Mi a.morosa. letanía.
escuchaste sin sonrojos,
Y sentí,a.l verme en tus ojos
que eras toda., toda mía! '
Después, tímida., partiste;

1lir. MUNDO ILUSTRADO

y temiendo la. asechanza.,
¡no me olvides! me dijiste.
Y en mi 11.lma, loco ó cuerdo,
miré el sol de la. esperanza
y la. luna. del recuerdo.

Domingo 27 de Diciembre de 1&amp;03

Y hoy que aún amo tu belleza
en tus aras estas flores
'
deshojo, Santa. Tristeza.!
EDUAROO

J. ÜORREA,

VI
Cambió la decoración:
vino el rencor importuno,
y su eclipse tuvo el uno
y la. otra su conjunción.
Voluble tu corazón,
de firmeza el mío ayuno,
entre los dos, de consuno
matamos á la ilusión.
'
El orgullo impulsó al austro!
que mató nuestros amores·
yo me fuí al sueíio, tú al ciaustro,

Sor Tristeza
I
Bajo la paz religiosa.
de este crepúsculo de oro,
se abrirá como una. rosa
mi pasión en un ¡te a.doro!
Haré que la rima., unciosa,
con lento rimo de coro,
parezca. una mariposa.
en el soneto incoloro.
¡Oh tú que eres toda casta!
Me encantan las palideces
de tu inefable belleza.;
y te a.doro tanto, que hasta.
una. virgen me pareces:
la Virgen Santa Tristeza.!

II
Tu voz se oye en los pensiles
si suspira. el arpa. eólica.,
y hallo en tus regios perfiles
una gracia. melancólica.

México, D. F., octubre 6.
He usado multitud de veces8.-Traje de baile y faldas de corte moderno.

••••••••••••••••••••••••••••••••••

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADea,er, lusas City, St. Louis, Cblcago, lew York.
San Francisco y Los Angeles

Al

N cva,

EL TEST AMENTO

Dtl 11.mo. sr. Jlrzobtspo Jttban.
Los blenee fueron valuado•
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstla en dos p611zas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Compañia de Seguros sobre la'
vida, de Nueva York.

¡oh tristez11, pensativa,
arra.nea.da. de la ojiva.
de una. vieja catedral!

III
Hora. santa.. Dios oficia;
y con el tenue violeta
de su mágica paleta
á los cielos a.caricia..
¡Oh mi pálida novicia!
Mira. con ansia secreta
en tus ojos el poeta
una leja.na ca.ricia..
Todo calla, el a.mor vela;
y á la tarde que huye, miro
como á un pájaro que vuela...
Es instante de pasión,
y en el a.la de un suspiro

puedes darme el corazón.

IV

Sentí en mi alma. extraños vuelos,
invasión de cosas bellas,
y se rasga.ron los cielos

~

Tomo lu pa1tilla1 Luullel de Bro!llO'Qalala,

¡Te amo! te dice en secreto
mi romántico soneto,
porque llenas mi ideal,

Inclinaste la cabeza,
como las santas del coro;
y oí trémulo un ¡te adoro!
de tus labios de frambuesa..

PARA CURAR UN RESFRIADO !N UN
boticario le dffolnri
diDero II ao
f! maaB.
W,GrvwNballa•----

Tienes los rasgos gentiles
de una me.dona. católica.,
y esparcen tus quince abriles
una. fragancia. bucólica..

¡Qué gentil Santa Tristeza.!
En el soneto incoloro
radiará, cual chispa de oro,
tu romántica. belleza.

asegura el Dr. Leopoldo Castro-la preparaci6n denominada Emulci6n de Scott de aceite de hígado
de bacalao con hipofosfitos de cal
y de sosa, con buenos resultados
en casos de escrofulosis1 anemia
tuberculosis, etc. Están felizmen:
te asociados los hipofosfitos con
el aceite, y el sabor es agradable.

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en los Estados Umdos. Los Restaurants y Carros Comi:idores de
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entero. Para precios, 1tmerar1os y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
'•• San F,-ano/aoo, #íím. 8, M1hc/oo,

a. F.

································~

Haco pocu. u1as que se practlc6 la
apertura del testamento del lloatrflllmo Sr Arzobispo D. Patricio A. l!'eeha
en la ciudad de Chlca¡o, llllnoll.
La fortuna del dlatlngoldo prelado ucendl6 l cerca de $125,000 oro americano ; y segdn el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que &lt;1ej6 toeron
como sl~e:
Dos p6llzas de "La Mutua,' ' Compa!lta de SegorOB sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acomolados sobre ooa de las p6llzas
9,829 oro.
Otra p6llza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre las trlsposlclones del se!lor Arzobispo, en so testamento, se hicieron
éstas:
A so hermana, se!lorlta Kate Feehan,
que estovo siempre con él hasta so
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro;
l la se!lora Alla A. Feehan, viuda del
se!lor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del ee!lor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p(!llzas, y $5,000 oro en
efectivo ; l la Academia de San Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre María Catalina,
$10,000 oro de la dltlma p6llza; t la
escuela ' 'Santa Marta' • de ense!lanza
practica para varones, •e Feehanvllle,
llllnols, que era la lnstltocl6n por la
qoe mla se Interesaba el ae!lor Arsoblapo, 1e entregaron loa U,000 re8t&amp;D·
tea de la dltlma ¡:6llaa.

Las Estrellas
(Na.rraoión de un Pastor Provenzal)

Cuando yo guardaba reba.ñ.os en
el Luberón, permanecía. semanas
enteras sin ver alma viviente, solo
en los montes con mi perro La.bri
y mis ovejas. De vez en cuando pasaba. por allí el ermitaño de Montde-l 'U1•e en busca. de hierbas medicinales, ó bien topaba con la negra
cara de algún carbonero de Pi a.monte. Pero eran gentes cándidas, silenciosas por la costumbre de la. soledad, sin gusto por hablar, y sin
saber cosa ninguna de las que se
cuchicheaban en los pueblos y ciudades. Por eso, cua.udQ ca.da. quin
ce días oía yo por el ca.mino que
sube, las campanillas de la mula de
nuestro cortijo, trayéndome Ias provisiones de la quincena., y cuando
veía aparecer poco á poco sobre la
ladera la. vivaracha. cara del mozo
de laboró la roja cofia. de la vieja
tía. Norade, de veras que me sentía
muy contento. Hacía.me contar las
noticias de nuestros paisanos de
allá aba.jo, los bautizos ó las bodas; pero lo que sobre todo me interesaba. saber es qué era. de la bi·
ja. de mis amos, nuestra señorita.
Estefanía, la más guapa mucba.cha.
en diez leguas á la redonda. Sin
aparentar tomarme demasiado interés, me informaba acerca. de si iba
mucbo á las fiestas, á las veladas,
si acudían siempre á ella nuevos
galanes; y á los que me pregunta.sen qué me podían importar esas
cosas á roí, pobre pastor del moote,
les contestaría que teoía yo veinte
años y aquella Estefaoíaera lo más
hermoso que en mi vida he visto.
Pues bien ;eo un domingo: que esperaba. los víveres de la quinc~na, su
cedió que no llega.roo hasta muy
tarde. Por la. maña.na decía para
mi: «Eso depende de la. misa. mayor&gt;. Luego, hacia mediodía, 01.:u·
rrió una gran tormenta. y pensé que
la mula no habría podido pvnerse
en marcha por el mal esta.do de los
ca.minos. Al fin, á las tres de la ta.r·
ae, con el cielo despeja.do y la.montaña reluciente de a.gua y sol, oí

1.-Traje de invierno y sombrero de la estación.

entre el gotear de las bojas y eldesbordamiento de los hinchados a.rro.vos, las campanillas de la mula,
tan alegres y rápidas como un ¡rra.n
campaneo en día de Pascua.. Mas
no la conducían el mozo de labor
ni la vieja Nora.de. Era. .... ¿a.divináis quién? ... . ¡nuestra. seí!orita.!,
hijos míos; nuestra señorita.en persona., sentada. entre las banastas de
mimbre, hecha una. rosa con el aire
de las manta.ñas y la. frescura de la
tempestad.
El muchacho estaba enfermo, y la.
tía Norade de vacaciones en casa.
de sus hijos. La hermosa Estefa.nía
me hizo saber todo esto al bajarse
de la. mula, y también que llegaba.
tarde porque se había perdido en
el camino. Pero al verla tan dominguera, con su cinta.de flores, su brillante basquiña. y sus puntillas,
más bien tenía aspecto de haberse
retrasa.do en algún baile que de haber buscado el ca.mino por entre los
chaparros. ¡Oh, qué preciosa. criatura! Mis ojos no podían hartarse
de mirarla. Verdad es que nunca. la.
había visto tan de cerca. Algunas
veces, por el invierno, cuando los
raba.nos bahian bajado á la. llanura. y volvía yo de noche á la. granja. ,&gt;ara cenar, a.travesaba ella por
la se.la á escape, casi sin hablará
los criados,siempre peripuesta y un
poco altiva... . Y á l&amp;. sazón, tenia.la allí ante mí, nada más que para.
mí solo; ¿no era cosa de perder la.
cabeza?
Cuando hubo sacado del cesto las
provisiones. Estefanía. se puso á
mirar curiosamente en torno suyo.
Alzándose un poco la hermosa falda de los domingos, que hubiera
podido en~uciarse, entró en la cabaña. y quiso ver el rincón donde
yo me acostaba, el pesebre de paja
con la pelleja de cai·nero, mi gran
capa colgada en la pared, mi caya.·
do, mi fusil de chispa. Todo aquello la divertía.
.
-¿Conque es aquí donde vives,
mi pobre pastor? ¡Cómo debes de
aburrirte de estar siempre solo!
¿Qué haces'? ¡.En qué piensas?....
Ganas me dieron de contestarla.:
«En usted, ama&gt;, y no hubiese men-

�..
Domingo 27 de Diciembre de 1903

~

MUNDO IIJtJ8'mUDO

tido; pPrO era. tan grande mi turbación, que no
pude chistar una. sola. palabra.. ·creo que ella. lo
compt·endió, y que la. pícara. tenía gusto en aumentar mi a.puro con sus preaunta.s.
-Pasto•·, ¿,y sube á verte algunas veces tu novia.? .... A huPn seguro que será la. cabra de oro,
ó aquella. ha.da. E~térelle que no corre sino por los
picos de los montes ....
Y ella. misma. tenía el aspecto de la. ha.da. Estérelle a 1 hablarme, co n la. linda. sonrisa. de su cabeza echad&amp; atrás y su µrisa. por irse, lo queconverda PD una aparición su visita..
• Adiós, pastor.
-Salud, ama..
Y salió dispara.da., llevándose va.cías la.s cestas.
Cuando desapareció por el sendero en cuesta.,
parecía.me que a.l rodar los guijarros bajo los ca.seos dela mula., iban ca.yéndome uno por uno en
el corazón. Los oí mucho, muchísimo tiempo, y
hasta. terminar el día permanecí como adormecido'

EL MUNDO ILUSTRADO
Sin embargo, había. cerra.do del
todo la. noche. Ya. no quedaba. en
la.s cues~a.s de los montes más que
un polvillo de sol, un vapor de luz
por la parte de Poniente. Quise que
nuestra. seílorita. entra.se á desca.nS!!-r en la. caba.íla.. Habiendo extendido_ sobre paja. fresca. una. hermosa. piel entera.mente nueva. la. dilas
buenas noches é iba. á sent~rme fue1ra, delante de la puerta . . .. Pongo
é Dios por testigo de que, á pesar
del fuego del a.mor que me abrasaba.
la sangre, no me vino ningún mal
pensamiento; sólo sentí un gran orgullo de pensar que en un rincón de
a cho za, cuca del curioso reba.ílo 1
que la contemplaba. en su sueílo
dormía confiada. á mi custodia. 1~
hija de mis amos, como una. oveja.
más preciosa. y más blanca que todas l~s demás. Nunca me habían
parecido tan profundo el cielo, tan
refulgentes las estrellas. De pronto
abrióse el postigo de la choza. y
apareció la. hermosa. Estefanía.. No
podía. dormirse.
El ganado ha.cía. crujir la. paja.
al removerse, ó balaba. entre sueílos. Prefería. a.cercarse al fuego.
Al ver eso, la. eché sobre los hombros mi capa. de piel de chivo avivé la llama. y permanecimos ~entados uno junto al otro, sin hablar
Si habéis pasa.do alguna. vez la. no:
che al sereno, sabréis que á las horas en que dormimos se despierta
entre la. soledad y el silencio no
mundo misterioso.
Canta.o entonces más claro las
fuentes, y enciéndanse lucecillas en
las cha.reas. Todos los espíritus de
1as monta.iias va.o y vienen con libertad; ha.y en el aire voces ruidos
imperceptibles, como si s~ oyese
avanzar las ramas y crecer la. hierba.. Por el día es la vida. de los seres; por la. noche, es la. vida. de las
cosas. Cuando no se tiene costumbre de ello, ¡da. ua medio todoeso!
.... Así es que nuestra seflorita. estaba. temblando, y se estrechaba.
contra. mí al más pequeiio rumor.
Una. vez, un grito largo y melancólico, pr~cedente de la. cha.rea. que
más &amp;b&amp;JO relucía., subió hacia. nosotros ondulando. En el mismo instante, una. hermosa estrella. fugaz
deslizóse sobre nuestras cabezas en

Domingo 27 de Dicteml:re de 1903

la ~isma dir-eccion, cual si aquella.

que3a que acabábamos de escuchar

llevara consigo una luz.
-¿Q~é es eso?-me preguntó en
voz b&amp;J&amp; Estafa.nía..
-Un alma que entra. en el paraíso, ama..
E hice la. señal de I a. cruz
También ella. se santiguó y quedóse muy absorta. un momento con
l!!-_cabeza. levanta.da. Despué~ me
d130:
-¿Pero es verdad, pastor que
vosotros sois hechiceros?
'
-De ni~g:ún modo, seiiorita.. Pero aquí vivimos más cerca. de las
estrell9:s, y sabemos lo que pasa
allí me3or que l a.s gentes de la. llanura..
Continuaba. ella mirando arriba
con la cabeza. apoya.da en la. mano'
envuelta. en la. piel de carnero 00~
mo una divina. pastora..
-¡Cuántas ha.y! rQué cosa. más
bonita.! Jamás he visto tantas
¿Y sabes tú sus nombres, pa.st~~?
-Va.ya.que sí, mi ama . ... ¡Mire
ustedl precisa.mente encimita. de
nosotros, ahí está el CAMINO DE
SANTIAGO (la. Vía láctea.). Va. dereC?ito desde ~r~ncia á Espafla. Santiago de Ga.hc1a. fué quien lo trazó
para indicarle la rutaa.l bravo Car•
lo-Magno cuando ha.cía la guerra.
á los moros. Más lejos tiene usted
el CARRO DE LAS ÁNIMAS (la, Osa

·::~f

~

~.-Vestidos de casa y paseo y elegan ~e abrigo de pieles.

sin ánimos para moverme&gt;, por temor de hacer que se disipara mi
ensueiio. Al anochecer, cuando comenzaba á ponerse azul el fondo
de los valles y las ovejas se apre&gt;taban unas contra otras balando
para entrar en el aprisco, oí que me lla.ma.ba.n por la. ladera, y vi

,.

mayor), con sus cuatro resplandecientes cubos de los ejes. Las tres estrellas que
v:an delante son la.s TRES BESTIAS, y aquella chiquitita. que va junto á la. úl·
tima. es el CARRETERO. ¿No ve usted todo alrededor esa. lluvia. de estrellas que
ca.en? P~es son las ániina.s que Dios bendito no qui~re tener consigo . : .• Un poco
más a.b~Jo, vea el RASTRILLO ó los TRES REYES (Orión). Eso es lo que nos sirve
de relo3 á nosotros. Sin más que mirarlos, sé que a.hora son la.s doce dadas. Un
pO&lt;'O más abajo, siempre ha.cía. el Mediodía., brilla JUAN DE MILÁN, la antorcha de
los astros (Sirio). He aquí lo que los pastores cuentan acerca de es&amp; estrella.:
Parece ser que una. noche JUAN DE MILÁN, con los TRES REYES y la. POLLERA (la
Pléyade.), fueron invita.dos á la boda. de una estrella amiga. suya.. Dícese que la
POLLERA, más presurosa, partió la primera. y tomó el camino alto. Mírela. usted,
allá a.rribita. en el fondo del cielo. Los TRES REYES a.taja.ron por más a.bajo y la
alcanza.ron. Pero ese perezoso de JUAN DE MILÁN, que se había dormido hasta.
muy tarde, se quedó á la. cola. de todos, y enfurecido,les tiró el palo para detener·
los. Por eso los TRES REYES también se llaman el BASTÓN DE JUAN DE MILÁN .. ..
Pero el más hermoso de todos los luceros, mi ama, es el nuestro, la. ESTRELLA DEL
PAS'.l.'OR, que nos alumbra. a.l alba. cua.nao sacamos el rebaño, y por la. tarde también cuando lo recogemos. También la llama.m,os la. hermosa. MAGUELON'A, que
corre tras PEDRO DE PROVENZA ( S'aturno), y se casa. con él ca.da. siete años.
·
-¿Cómo es eso pastor? ¿Conque también hay bodas de
estrellas?
¡ Y tanto que sí, mi ama.!
Y como tratara. yo de explicarla lo que eran esas bodas,
sentí una cosa. fresca. y fina. pesar lentamente sobre mi hombro. Era su cabeza, abruma.da. por el sueño, que se apoya.•
ba contra mí con un lindo roce de cintas, encajes y cabellos ondulados. Permaneció sin moverse hasta. el momento
en que palidecieron los astros del cielo, disipados por la
aurora que asomaba. La. miré dormir, un poco transtorna.do en el fondo de mi ser, pero santamente protegido por
aquella. clara noche,que nunca me inspiró sino buenos pensamientos.
En torno nuesto, las estrellas continuaban su silencioso
cu1·so dóciles como un gran rebaño, y por momentos figu•
rába~e que una. de esas estrellas, la más fina. la más brillante, extraviándose en su camino, había. venido á a.poyarse en mi hombro para. dormir .... -ALFONSO DAUDET.

a.pi.recer á nuestra. señorita., no yª
risueña cual poco antes, sino tem·
blando de frío y de miedo, toda. mo·
jada.
Parece que al pie de la. cuesta. había. topa.do con el barra.neo de Sorgue,crecido con la. lluvia. de tempestad, y queriendo vadearlo á viva.
fuerza, estuvo en un tris que no se
ahogó. Lo t3rribleera. que á esas horas de la. noche no había. que pensar en volverse al cortijo, pues
nuestra señorita. no hubiera sabido
dar por sí sola. con el a.ta.jo, y yo no
podía. abandonar el rebaño. La idea.
de pasar la noche en el monte la
a.tormentaba. mucho, sobre todo á
ca.usa. de la. inquietud de los suyos.
Yo la tranquilizaba. lo mejor que
podía..
- Ama., en julio son cortas las
noches..... No es más que un mal
rato. ·
Y á esca.pe encendí una. gran hoguera. para que se secaran sus pies
y su basquiña., toda empapada. en
a.gua. del Sorgue. En seguida puse
delante de ella. leche y requesones;
pero la pobrecita no pensaba. en calentarse ni en comer; y de ver las
gruesas lágl'ima.s que salían de sus
oios, ganas me daban también á mi
de llorar.
3.-Elegantes trajes de reunión y baile.

�Sor Matilde

que fulguren los insectos,
y la beldad con los ojos
nos mire de amores l lenos,
si de ese sol á I a I umbre,
de ls.s aves al concierto,
al susurro de los bosques
y del amor á los celos,
la mentira y la falacia
han levantado su imperio
y el espíritu del hombre, '
de la verdad corre h.iyendo,
tropezando á cada paso
de su nada en el misterio?
Por eso la luz rehuyo,
oh blanda noche, y, por eso,
p1tes todo es vano en la tiert·a,
pues todo pasa, á lo menos
señalan, ay! el camino
de la eternidad abierto.
tus fugitivos celajes
·
tus bendecidos I uce:os.

A la Noche
I
Cómo brillaQ,, cómo brillan,
Oh blanda noche, á. lo lejos,
tus fugitivos celajes,
tus bendecidos luceros.
Cuántas veces solitario
en angustioso desvelo,
al evocar de mi vida
los recónditos recueroos,
mis lágrimas y sollozos
has recogido en tu seno!
Tú sólo, noche, comprendes
la amargura de mi pecho,
que herido de los pesares,
herido de afán eterno,
ni busca dicha. en el mundo,
ni espera á su mal remedio.
Oh noche, noche.serena,
de mi antiguo amor reflejo,
cubra tu umbroso sudario
mi corazón sin consuelo,
deja que prorrumpa en lloro
y que contemple en silencio
tus fugitivos celajes,
tus bendecidos luceros.
II
¿Qué son para. mí los cantos
y los gentiles torneos
que ofrece el mundo á la. gloria.
-con halagos lisonjeros?
Y,, las humanas venturas,
¿qué son para mí que llevo
la soledad en el alma,
el desencanto en el pecho,
y la. amargura en los labios,
y en la m,.nte los recuerdos?
Por eso cuando se oculta
pálido el sol en el cielo,
y el ave vuela á su nido,
y su canto el marinero
sobre las aguas entona
á los compases del remo,
como el amante á su amada.,
oh blanda noche, te espero;
y me consu~lo mirand?,
mirando le¡os, muy le¡os,
tus fugitivos celajes,
tus bendecidos luceros.

IV
Ay! si es mentira lll, gloria
que da al corazón aliento
si es mentira la esperanza'
y mentiras son los sueños:
¿Por qué en el alma, Dios mío
como en un edén secreto
hay inmortal .. s memori¿s
hay inmortales deseos? '
¿Por qué á tu nomb,·e renacen
en los corazones buenos,
las ilu.siones marchitas,
las venturas ¡ ay I que fueron;
.Y en el fondo la. couciencia
á tu resplandor eterno,
'
~eñala que en otra. vida
hay un castigo y un premio?
Oh noche, noche se ..ena,
si en la. tierra nada. espero
tampoco anida. en mi alma'
de la. duda. el ángel negro,
y en el altar de tus sombras
y so~o en. tu augusto templo,
con rnfinita esperanza.
al Dios de mis padres ruego.
Mas cuando muc1a. mi lira.
yazga. en profundo silencio,
y en el sauce de mi tumba
suspire quejas el viento,
P?es no habrá quien por mí llore
01 me consagre un recuerdo,
brillen sobre mi sepulcro
con mis olvidados versos
tus fugitivos celajes,
'
tus bendecidos luce ros.

,.

;' &gt;-,. ~
;.:-~

~

·ri"l;i:~

¡--_l~ -

III
¿De qué nos va.le que alumbre
el sol radiante y sereno,
y entre el follaje del _bosque
den las aves sus gor¡eos;
que la flor vierta su aroma,

4.-Colección de trajes infantiles y vestidos de paseo.

Domingo 27 de Diciembre de 1903

El'.; MUNDO ILUSTRADO

EI:; MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Diciembre de 1~03

FELIPE TEJERA,

~

La. penumbra envuelve el
templo inundándolo de borrosos tintes; una. banda.da de
gorriones aletea sobre los
azules venta.na.les de la media
naranja; las campanas tocan
el &lt;Angelus&gt;.....
Arrodilla.da en el coro, con
la frente inclinada, una. monja, ca.si una. niña, hace pasar
bajo sus dedos largos, delgados y de sonrosa.das uñas, el
nacarado rosario. Es de una.
belleza. mística: ojos negros,
hundidos, apasionados, penetrantes y acaricia.dores; labios grana; tez pálida., transparente; en su rostro se adivina. una vida de martirio, un
pesar profundo, mudo, una
resignación heroica.
El templo está casi va.cío.
En el fondo, frente al altar
mayor, una. lamparilla de
aceite parpadea rápidamente,
permitiendo ver á intervalos
la macilenta faz de un crucifica.do; el reloj coloca.do junto
á. li. puerta de la sacristía. deja e!.capar seis compasados
golpes, cuyos ecos se pierden
en la. tranquila inmensidad
del santuario; luego, todo
q ueo.a. en silencio; Sor Me.tilde continúa. de rodillas; apo·
y a.da. la mano en la diestra,
medita; de pronto un recuerdo
surgiendo de lo íntimo de su
ser hace que asomen á sus
ojo's dos lágrimas que nespués de temblar en las pe'!taña.s ruedan por el marfilino
rostro y se pierden entre los
amplios pliegues del sayal.

..

'i#''""..:.4.:.---. ...

..

1

I

***

Sor Ma.tilde tuvo un a.mor
infeliz y no han sido suficientes dos años de noviciado y
uno de profesa, para . que se
cicatrice la honda herida. que
en su corazón abriera el desengaño.
Cuando se ha toca.do &lt;reposo&gt; y toda la comunidad
duerme, ella., sola, envuelta
en las tinieblas de su estrecha
celda piensa en su pasado,
ese p~sado que fué gloria Y
martirio y que no se apa1:ta
un instante de su mente¡ q Ulere borrar de su imaginación
el recuerdo del ingrato; presa
de sin&lt;1ero arrepentimiento,
cae á. los pies del Cristo, pidiendo perdón y olvido, Y
allí prosternada sobre el hela.db pavimento, muchas veces se queda dormida., ~on los
ojos lacrimosos y los pies descalzos.
En sus veintitrés años se compendia una vida de dolor; la. orfandad primero, la. pobreza. luego,
y más tarde el desamor, el engaño.
Abruma.da por la dE&gt;sgra.cia_, puso
entre el mundo y ella. ll;\s r~1a.s del
claustro, sin pensar pnfehz! qu~
para el corazón no hay mordaza, Dl
muerte para el recuerdo.
Al principio del novicia.do. esperanza.da. en su gran fuerza de voluntad, sólo a.nsia.ba. prnfe~ar cuánto antes· así-pensaba,-s1endo ya
perpetu¡s las ligaduras que la ~ujetasen á. la clausura., su espíritu
podría entregarse libremente al
cumplimiento de sus V?t'!s· Mas no
fué así; una vez que v1st1ó los hábitos de profesa, cuando ~u pus? no
encontrar en su alma 01 s1qmera

•
de c~•
m po y de "skating."
5.-T raJes
~

vestigios de las pasadas luchas ni
de los antiguos pensamientos, ha!ló
que éstos renacían con mayor mtensida.d, siendo imposible ahogarlos.
•:
d'
Entonces sucumbió. Nada. p_u. ieron las disciplinas ni la~ v1g1has;
las oraciones ni los cilicios, nada.
La imagen del que en el mundo le
robó su cariño, se grabó en el cerebro de la Sor con clarísimos detalles y en las horas solitarias, su
medte febricitante devoraba los recuerdos y analizaba las frases de
otro tiempo, como un. enfermo que
aspira el aroma que ignoradas flo·
res deja.ron en los bordes de un búcaro roto ..... .
Cuando el buen capellán que, desde hacía muchos años, servía de
padre espiritual á las novicias, oyó

á la desdicha.da. la. relación de sus

penas cuando penetró ~n el fondo
de es~ conciencia purísima, qu~d.ó
absorto contemplando las e~qu1s1·
teces del alma. de Sor !'la.tilde, y
pidiéndole ésta un conse10. Y un '.emedio para su mal, el hábil anc1a·
no que en otras ocasiones encentra·
ra 'siempre una respuesta oportuna,
una palabra. da consuelo, no tuvo
que decir, y verdade'.amente conmovido, sólo repuso:
-¡Orad, hija. mía!

** *

Por eso cuando todo calla Y el
sol está próximo á ocultarse, Sor
Matilde se enea.mio a al cor&lt;;&gt;, Yar~odillad a sobre el tosen re_chnatorIO,
llora. su culpa imaginaria; mas, al
elevar los ojos al cielo, el recuerdo

que sin cesar la persigue, hace cambiar su plegaria, y entonces, d_e~eando implorar por su tranqu1hda.d,
ruega por la dicha de &lt;él&gt;.
La. lamparilla colocada fr~n~ al
Cristo va á apagarse, sus ult1mos
f1•lgores iluminan c&lt;;&gt;n. relampagueos incesantes el di vrno rostro,
y después d~ lúgubre chisporroteo,
la luz se extrngue.
.
En el templo no hay nadie, está
obscuro. Aquí y allá comien~3:n á.
brillar pálidos destellos de cir10s.
Los gorriones revolotean P?r los
azules ventanales de la media naranja y las campanas tocan el «Angelus&gt; ..... .
C. R. HüBNER,
Lima, 1903.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 26, Diciembre 27</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>A la noche</name>
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                    <text>de en medio de unas que formaban
artístico pabellón á un nido, surgió
una. aparición bellísima., un ángel
de sonrosado rostro y rubios y ensortijados ca.bellos. Vestía. una. túnica. de nieve, agitaba. blandamente
sus alas radiosas, empuña.be. en la
diestra. uno. vara. de azucena. y emergía. de todo su cuerpo una. luz na.cara.da.
Mirándola acariciadoramentecon
sus azules ojos, lo. dijo con voz
que era. una melodía.:
-&lt;Soy Gabriel; y Dios, que ha
escucha.do tus ruegos, me envía. para anunciarte que concebirás una.
hija, que será selecta. entre las selectas, pues nacerá sin mácula y
sin mácula será á su vez, madre
del Verbo.&gt;
Ana. quedó como petrifica da. ; todo le pa.recía. un sueilo.
.
Las r osas del rO$&amp;l se esponJaron en sus cálices y la sonreían;
los paja.ritos trinaron con extra.ño
r egocijo, y revolaban rosa.ndo con
sus a.las la. nevada ca.bellera. de la
anciana.
La. misma. tarde de este suoeso
maravilloso-según la. Jeyenda1J oa.quín tenía. igual revelacion,
apr esurá ndose á regresar á Jerusalén.
Al día. sig uiente toma.ron c&amp;.mi_no
de S"'koris, pintoresco pueblecito
que dista. poco de Na.za.reth.
Y antes de un año, vió la. luz la
que sería. luz del orbe, a.zucena. del
va.lle y estreaa. de l a. maña.na..
Sus primeros instantes fueron
alegr a.dos por los pajaritos del rosa.l de Jerusalén, que habían ido á
posarse en los a.leros de la ca.se. de
los santos esposos y que, de~pués
de gorjear dulcemente, se a.le¡aron
llevando la buena nueva á. las otras
a.vecitas del cielo.
ARTURO BLOCK.

LACRYMAE RERUM
DE;;AUUCIO

En una. olvidada ca.lle
Del barrio de )!ara.villas,
Donde vi ve la tristeza.
Disfrazada. de alegría.,
Frente a.l portal de una casa
De esa.s de facha mezquina.,
Cuyos balcones pregonan
Que allí la. indigencia. ha.bita
Tras los crista.les desnudos
Huérfanos lde cortinillas,
Vi una tarde en el arroyo
Diez ó doce cosas míseras,
Despojos abandonados
Del na.ufragio de una. vida,
Formando un montón que, tristes,
Contempla.ba.n las vecinas,
L os ricos con menosprecio,
Los muchachuelos con risa.
Y los corazones nobles
Con arrebatos de ira.
Eran u n sofá caduco
De reps azul hecho jiras,
Como penco que en los toros
Al a.ire suelta. las tripas;
Un reloj de los de péndola.,
Manco de una. manecilla.,
Con la esfera, que es la cara
De los relojes, tr istísima,
Y que tan sólo horas lúgubres
Señaló, según la pinta;
Un catre pa.tiabierto;
Cuatl'o derrengadas sillas¡
Una mesa despintada.;
Dos malas litografías
Que contaban los amores
De Abel a.rdo y Eloísa,
Y, presidiéndolo todo,
Rema.te de tanta. ruina,
Un piano viejo y sin tapa.,
Cuyas teclas amarillas
Los dientes de horrible monstruo
Diluvia.no parecían,
De un titán de negras fauces
Que lanzara. seca risa,
Publicando de los hombr(s
La crueldad infinita.
Sobr e aquel montón de cosas
Lluvia implacable caía,
Y el arroyo do a.guas sucias
En las patas de las sillas
Dejaba pellas de fango,
Y el agua golpeando impía
Del piano las viejas cuerdas
Sacaba. notas horrísonas,
Alaridos desacordes
De una música inaudito. ....
Y aquellos muebles, cansados
De arrastrar tan mala vida,

El, MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Julio de 1903.

Y empapados por l a lluvia,
Llora.bo.n y maldecían.

Pasaron horas y horas,
Iba declinando el día,
Llegó el farolero, y pronto
Una luz medrosa. y tímida,
Titilando entre la lluvia.,
Dió á las sombras mayor vida,
Y, ya en las sombras, los muebles
Que lloraban sus desdichas,
Una historia. me contaron
Con voz baja y dolorida.
Ha.blóme el sofá de muertos
Amores, de una familia.
Que unió el querer, y que luego
Partió la. suerte maldita..
Me contó el reloj, inválido,
Entre toses y fatigas,
Los días sin esperanza.,
Las noches sin pan, larguísimas.
Me habló el lecho de dolores,
De fiebres, de medicinas
Que se compraron con honras,
Cambiando por muertes vidas.
Cantó, por fin, el pYano
De las teclas amarillas,
Que lloraban por los dedos
De unas manos pequeñitas
Que sobre l as mismas teclas
Quedaron de pronto rígidas ... .

"

Domingo 19 de Julio de 1903.

Con esencia de violeta
¿Por qué za.humas el ar~iflo
De tu espléndido corpil'lo
Que realza rico tul,
Si hay en tu a.lma. los efluvios
Que perfuma. la corola
Delicada. de la viola.
Del verjel de la v lrtud?

EN UN ALBUM.
¿Por qué adornas tu cabello
Con guirnaldas fraga.ociosas
De nevadas tuberosas
Y de rosas de París?
¿,Quieres que unas rivaliéen
De tu tez con la tersur a.
Y las otras en frescura.
Con tus labios de carmín?

¿Y por qué para tu á lbum
Soi'iadora. virgen, dime
'
Hoy me pides que te rir:ie
Un simbólico ronde!,
Si tú eres toda un encanto
Si en ti vibro. la ar monía '
Si tú eres la poesía.
'
De una estrofa. de Ver laine?

¿Por qué lucen en tu cuello
Torneado, sus cambiantes
Los colla.res de diama.ntes
Y de perlas de Ceylán,
Si hay más luz en tus pupilas
Que en las piedras transparentes
Y en las joyas de tus dientes
Hay más perlas que en el mar?

~

fflt rct4a Pl!llo era,e.

· •······...........................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA·,

~

: ···

c.:.---·

"3

~~,.~~.,r {.it·~~{l;{{'!trifü~

~

- ... ·~·~

:r;i¡¡:¡,~(J~~~-;;¡;__.
.

'

~'-

-

~,.;..-

ADenver, ;lansas Cíly, St: Louis, Chlcago, llew Yorl°
San Francisco y Los Angeles

Con estos cuentos y cantos
Echóse la noche encima;
Yo me alejé de aquel sitio
Con toda el alma oprimida.,
Y a.un me parece que escucho
Aquella. historia tristísima.
De los muebles que lloraban,
Lloraban y maldecían.
Madrid.

México, D. F., Mayo 25.
Me es grato manifestar--escribe el Dr. Francisco de P. Leal que me es muy conocida la preparación llamada Emulsión de
Scott, y que la recomiendo con
bastante empeño á todos aquellos
de mis clientes que se encuPntran demasiado linfáticos, lo mismo que en los escrofulosos, pues
son muy satisfactorios los brillantes resultados que siempre he
obtenido con dicha preparación,
la cual posee también la cualidad
de no ser desagradable ni á los
niños, que son los que hacen mayor consumo.

EL TESTAMENTO

Dd

11.■o.

Sr. Jlrzoblspo 'fttban.

Los bienes fue ron valuados
en $125,000
La ma yor parte de lo testado con•
sistía en dos p611zas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Companla de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Ha.ce pocos dtaa que se practicó la
apertura del t eatamento del Iluatrllll·
mo Sr . Arzobispo D. Patricio A. Feeha.n
en la ciudad de Chlcago, llllnola.
La fortuna. ctel distinguido prelado U·
cend l0 f. cerca de $125,000 oro amer icano ; 7 eegtln el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dej0 fueron
como elgue:
Dos pOllzu de ' 'La MU·
tua..' • Compa.llla. de s,.
guroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $215,1,00
oro cada una, O sean . . $ 150,000 oro.
Dividendos acumuladoe sobre una de la.e pOllns 9,329 oro.
Otra pOllza de seguro. . . 14,000 oro.
Acclonee en efectivo J en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre lu dlsl)Olllclones del sellor Ar•
r;oblspo, en au t eata.mento, se hicieron
atas:
A au hermana, sellorlta Ka.te Feehan,
que estuvo alempre con él huta 1u
muerte, $40,000 oro en bonos J $i5,000
oro cte una de la.a pOUzae de aeguro ;
ll la eellora Ana A. Feehan, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del aellor Arzobllpo, $25,000 oro
de otra. de la.a p0llzas, J $5,000 oro en
efectivo; f. la Academia. de San Patricio de Chlcago, dé la que ea preceptora
■u hermana, Madre
Marta Catalina,
$10,000 oro de la. 111tlma pOIJza.; ll la.
e■cuela • 'Santa Marra· ' de ensellanza.
prt.ctlc&amp; para va.rones, de Feeha.nv111e,
llllnole, que era la lnstltucl0n por la
que mu se Interesaba el ■e!ior An:oblspo, 11e entregaron loa $4,000 resta.'l•
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Expncactón dt
nutstros grabados.

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COIIl'p()8le100 óe la Foeta.tlna " F'&amp;lleres," estA l)l'eparado por on procedlml•nto eapecla1 coo aparato &amp; propó,
alto, 1 no ee encuentra. en el comerclo,
Deeconffen de laa 1m1taclonee y f&amp;llllflcaci0111•

~

--,.

.&amp;.ltTICUL08 • ..llt'l' ll'OTM1T•

AGENCIA DEL RELOJ OMEGA

Pidaa~~m..

.

Número 2. Traje de visita y c~Jección de trajes infantiles para 01i'los de diversa edad. El primero
consto. de un to.lle con ancho cuellohombreras y una falda. lisa que ostenta. en su parte inferior, como
único adorno, pequeñas cintas de
color claro. El sombrero es de verano y lo adornan dos grandes rosetas, Los tra.jecitos infantiles son

de confecciones diferentes, y se hacen not nr sobre todo, por la nueva
disposición y corte que ú ltima.mentc
se ha da.do á los trajes para niños,
en los cuales también se usa el ei:;tilo «reforma.&gt; El traje para. la niña de 13 á 14 a.nos que a.parece en
el grabado, es de tela rameada. de
poca consistencia. l•~l talle sólo_ lle•
va el sencillo o.dorno de la cmta
obscura que, en forma de cruz, es
de moda cerca de la cintura. Un cinturón forma.do con listón de seda.,
rodea. el talle. La falda. lleva sólo

de "sport" y paseo.

tres pliegues, y encarrujados transversales en su parte infer ior. Las
mangas son de forma. camp:inula.da.,
y los puños de la misma. tela. que
1as ma.nj?as.
Número !i. Dos trajes de paseo
representa nuestro g1·abado. Ai:nbos
se han corta.do con suma gracia, y
llamamos la atención de nuestras
lectoras acerca del conjunto y de Ia
confección. Ambos trajes, aunque
de corte di verso, tienen entre sí 11:ran
semejanza. por su disposición. Llevan , los dos, anchos cuelloshombre-

ras, que en la. actualidad se usan
mucho, y las blusas son torer as.
Las mR.ngas campanulares_ poc?
difieren entre sí, pues la única diferencia consiste en que las de uno
de los vestidos, lleva superpuestos
semejantes á los del cuellohombreras. En uno de los trajes es entera.mente lisa la falda, mientras que en
el otro cae con pliegues longitudinales, de toda la extensión de l_a.
cuchilla. Los sombreros son de r igurosa. estación primaveral.
Número 9.-Elegante y vistoso

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 19 de Julio de 1903.
traje de visita representa. el grabado. El género de seda, no lleva más
adornos que pequeilos grupos de
pasamanería en el talle y cordoncillo de seda en Jns puños y el pizarrón, La falda. del soberbio traje
es entera.mente lisa, y su único
adorno consiste en una. cola de no
muy exagert\das dimensiones. En
los lados exteriores de las mangas
y á lo largo de éstas, se prende una
pasamanería continuada por coi··
doncillo, y las aberturas de las
campanas ó entrepuilos, simulan
a.parecer cerradas por dos pequenas presillas ó broches de cintas.
Para este vestido deben llevar las
seiloras corsés rectos de última
moda, que entallan admirablemente el busto, y dan al cuerpo una
gentileza de muy buen tono.
Número 10.-Traje de paseo para
sei'loritas jovenes y de talle esbelto,
es el &lt;, ue representa nuestro grabado. El talle no es difícil en la becbura,y sólo debe fijarse la. atención en
l a, colocación de los adornosque,como se ve, son los que dan vida. á
este traje. En la parte superior del
peto, en los puilos y sobre el cinturón se aplican estos adornos rameados y pintados. La falda lleva,
sólo en su parte inferior, pequeilos
pliegues, y en el nacimiento de cada uno de éstos, se aplica un adorno semejante á los del talle. Desde
luego se ve el admirable efecto producido por esta clase de adornos,
que están muy en boga. en los parques y salones europeos, y que en
México apenas se comienzan á usar.

¡Cuántas veces al tronchar una
azucena os habréis detenido sin saber por quél ¡Ah! es que oíais un
gemido vagamente, el gemido do la
azucena, y lo que destilaba. en vuestros dedos su tallo, eso líquido que
llaman savia los naturalistas, era
el JI anto de la flor.

ESPERANZA.

.::::sl'?z=.
fflü]ERES Y 'f[ORES
Las flores son la primavera del
ai!o; las mujeres, la primavera de la.

vida. Las mujeres, como las flores,
tienen alborada y crepúsculo, brillante existencia, vida. fugaz. Fraternizan, se aman, porque se asimilan y se comprenden.
La ma!'lana del día, al expirar
entre aro,nas y frescura, convierte
el capullo en flor; la maiiana de la
vida, al desaparecer con sus armonías seductoras, transforma á. la
adolescente en mujer.
Las flores, como las mujeres, son
seres sensibles que tienen vida prop~a; las .flores i:espiran, crecen, palpitan, se entusiasman, se exaltan
sufren, gimen, lloran, mueren.
'

2.- T raje de visita y colección de trajes infantiles.

'

Lasl flores, seres delicados que se
agitan momentáneamente con perceptibles estremecimientos, duermen
también y se despiertan solas· bay
.flores fluviales que al asom~r la

3.-Trajes de "sport" con fa lda lisa.

y Lancáster. lLa rosaba sido pl'laurora, alzan sus cabezas en las orimio dd héroe1y del poeta.
llas de los lagos, permanecen erguiHay rosas en todos los p1í11e1¡ la
das durante el día, y al declinar la
naturaleza, siempre pródig&amp;, h&amp;•
tarde, contra.en sus pétalos, sepulloca.do la~rosa bajo todos 101 clltándose en las profundidades de sus
lechos acuáticos.
Así como las mujeres tienen sus
días felices, las .flores tienen sus horas festivas: las de sol espléndido
de brisas y fresco rocío, son par~
ellas grandes solemnidades en las
cuales ostentan su inocente 'alegría
revelada en vivos matices. Las llores, como las mujeres, tienen fisonomías distintas y hasta tipos: las
hay rosadas y fálidas, raquíticas
Y esbeltas. En e mundo vegetal tienen tamb_ién, cual ellas, su jerarquía
y heráldica: hay flores aristocráticas ); plebeyas, llores que ocupan
humildes puestos, flores de cuna de
oro Y de cuna de barro, flores distinguidas ó vulgares.
La rosaeslamásilustre esla Venus de los jardines, la. más aristocrática del verjel, la reina de las
.floi:es; c~utiva la atención general,
su imperio es glorioso, numerosa
la pléyade de sus admiradores.
. Gri:cia se postró ante la rosa; las
ciencias y las artes le han consag_rado su culto por bella y útil:
siempre representó un gran papel.
HoID:ero, Herodoto Virgilio y
:S:oracio dirigiéronle 'grandes elo~pos en sus libros. San Basilio diJO _que antes del pecado de nuestros
PrlJ?leros padres, las rosas no tenían
esprnas; Santa Rosa, nacida en Lima, se llamaba en realidad Isabel·
pero su madre la llamó Rosa por el
dulce brillo de su semblante.
Es costumbre ec noma seiialar
durante la Cuaresma un domingo
de la Rosa, &lt;domínica in rosa,&gt; para que el Sumo Pontífice bendiga
una ro~a., Y la envíe á algún prínciP_e ó p_r10ces9: de Europa como testimonio de simpatía: esta rosa es
de oro.
La rosa blanca y la rosa encarW
nada fueron famosas en Inglaterra,
\~
como símbolos de la casa de York 4.-Saco modernista, para aeflorll ,,,......-·
,__...·

EL MUNDO ILUSTRADO.

mas, regalándola como tipo de belleza.
Las flores son la gala de la creación, el rico manto de la naturaleza, el lujo de los pobres: la modesta frente de una pastora puede ostentar una guirnalda, del mismo
modo que puede ostentarla la altiva frente de la opulenta seiiora. La
tosca maceta de la sencilla aldeana
no tiene menos poesía que el so berbio tibor de la sel1ora aristocrática.
I~n todas las edades amamos las
flores, y quien no las ama denota
tener alma fría y seca: la niiia juega con ellas, la jo,en realza con
ellas sus encantos, y el anciano so
extasía con su!&gt; fragancias. ¡Qué
espectáculo tan bello ofrece á la
vista la. blanca y respetable cabeza
de un anciano inclinada sob1·e una
maceta. de flores que cultiva esmeradamente, sin desdenar esta ocupación, que apellidaran frívola los
corazones duros y prosaicos! ¡Cuántas veces una flor parietal'ia ha sido la dulce amiga del prisionero!
Las mujeres y las flore, i;on la sonrisa de la vida.
~!adame Tioland, en su prisión,
no se creía completamente desventurada, porque tenía llores y un
r ayo de sol.
Lo más hermoso del mundo son
las flores; el profeta no encuentra
para la Madre de Dios nada más
sublime que ellas. Por eso en su
místico lenguaje apellida á la Virgen rosa de Sión, lirio de la Siria,
clavel de los Alpes, rosa de Jericó.
El mes de mayo, mes de las .flores,
ha sido consagrado á 1-.Ia.ría.. Las
.flores tienen su epopeya, sus páginas de gloria, su celebridad, !;U historia.
'El mundo cristiano adorna con
ell as sus altares; en la fiesta de Pentecostés ha sido costumbre echar
llor es desde la bóveda de los templos
sobre los fieles reunidos en la nave,
para simbolizar los dones del Espír itu Santo.
El niño inocente que va á regenerarse del pecado original en las
aguas bautismales, lleva su pura
vestidura orladt~ de jazmines; la
fervorosa. niña que llena. de amor
divino so acerca á la mesa celestial
para gustar en éxtasis arrobador el
Pan de los ángeles, ostenta su aureola de blancas rosas: la casta
doncella que tímida y pudorosa se
dirige al altar con el elegido de su
corazón para recibir la bendición
nupoial, adorna de azahares el poético traje, níveo cual fiel trasunto
de su virginidad; y la triste huérfana deposita en la tumba de su madre pensamientos . y siempreviv~s,
como pálido refleJO de la inex~1nguible luz del recuerdo que la ilumina constantemente.
En los libros santos encontramos
en bellas alegorías represointado el
Verbo Eterno por la .flor dE: ~eis
bojas- azucena;-el amor ~ivmo
por la flor del manzano; los 1ustos
por la de la higuera, y por las mandrágoras de Lia la fecundidad, que
con tal presente fué Haquel la madre dichosa de José.
Los paganos ta~b~én asociaron
las flores á sus religiones y usos:
los sabios eran coronados de flores;
la del amaranto adornaba las estatuas de los dioses y los sepulcros
de los grandes hombres, debido á
que esta flor conserva después de
seca su color; la estatua. del pudor
l a representan con una rosa. encarnada en la mano. Los árabes y egipcios dedicaron la acacia al dios del
día, porque observaban que las hojas de la acacia. i;e abrían y cerraban guardando el período de la salida y la puesta del sol, y que su
flor resguardada por una esp,¡cie
de plumilla, imita el disco radiante
del astro rey.
Los indios adoraban el loto, que
aparecía en la superficie de las
aguas al salir el sol y que se ocultaba cuando él¡ los budistas, que
profesan la religión del sint?ísmo,
tienen culto por una flor particular,
á. la cual atribuyen el mérito de
prolongar la vida: los brahamanes
creen que Brahama. nació de la corola de un lirio acuático. Los astrólogos escribían el horóscopo de los
niiios en las bojas de palmera. Los
romanos, desde los tiempos de los
Antoninos, rociaban de flores los
sepulcros y sembra.ban en sus aire-

Domingo 19 de Julio de 1903.

5.-Ricos y elegantes trajes de visita.

dedores las plantas más olorosas..
Los habitantes del Asia ~Ienor plantaban ene! campo de la muerte arrayán, mirto y siemprevivas. Cuando

entró en Alejandría el lujoso carro
fúnebre en el cual era c,onducido el
joven conquistador del Asia, adornábanlo perlas y flores.

El pino estaba consagrado á Cibeles en remotos tiempos, y á la
azucena se la llamó .flor de Juno.
Las flores han tenido siempre su

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Julio de 1903.
culto; han inspirado la religión más
supersticiosa. El fresno de Odín,
la palmera de La.tone, la flor del
espino, que hbra de malos pensamientos á las pastoras del Brie; el
Karenglo ele los armoricanos, el
compac azulado de los ])ersas, que
crece para ellos solamente en el
paraíso; el Kaki, ese árhol divino
á cuyas llores les supusieron alma;
la mágica sala.meta y el árbol rojo
del Kombouo, del que cad&amp; hoja
reproducía ea relieve 1100 ele los
numerosos caracteres del alfabeto
tibetmo, fueron considera.das ¡➔ !an­
tas milagrosas.
La verbena, bÍmbolo de amistad,
fué, para galos y celtas, sagrada como el muérdago; ostentábaola. los
heraldos al pedit· parlamento al
enemigo; los druidas eolazába.nla í~
sus ritos proféticos; los romanos
purifica.bao coa ella los altares de
Júpiter; la joven desposada tejía
guirnaldas para adorna1· su nuevo
hogar, coojuraocio todo malt&gt;ficio;
los hechiceros de la Edad Meuia
empleábanla. ea los filtros a.morosos.
Herodoto refiere que Jerjes experimentó una g1·a.n ternura por una
planta; la acariciaba, la estrechaba. entre sus brazos y la o.dorna.bu.
con collares y brazaletes de oro;
Ca.rlo Magno, legislador y filósofo,
recomendaba desde su t1·ono occidental el cultivo dA la plantas.
La Empe1·atriz Josefina olvidó
más de una vez los enojos del poder
contemplando la estrucLura. de una
corola en sus invernaderos de Malma.isón; estudiaba. las plantas y se
embriagaba. coa su~ a.romas, prefiriéndolas á las esencias de sus Ji.
soojeros cortesanos. Las llores de
todos los pu.hes tenían cabida en
sus estufo.s.
Nada m,í.s bello que la. poética.
república formada por la sotuanela
de los Alpes, la. violeta de Pa.rma,
el sauce ue Oriente, la cruz de ~!atta., el lirio del ~ilo, el hilebca.s de
Siria, la. rosa. de Da.mieta. y su jazmín querido de la ~lartinica.
Los pueblos civilizados han reverenciado á las llores; los pueblos
cultos han rendido tributo á. la mujer.
Frecuentemente suele ser un ramo
de llores la. historia de su corazón
a.pa.sion¡¡,do, y las boj as de cada

EL ~1UNDO ILUSTRADO

flor, páginas de
los anales de un
alma.
La mujer enamorada. elige las
llores con sencillez infantil, para
formar con ellas
tiernas alegorías
de sus impresiones. Si 1a acacia
significa amor pla.
tónico, el ajenjo
amargura.,el alhelí encarnado despecho, la acedet-a
i~legría., la.artemi·
sa felicidad, la
hortensia amor
constante, el avellano recoucilia·
ción, la. caléndula.
melancolía,elnarciso egoísmo, la
ortiga crutl&lt;fad y
el acónito venganza, tres flores
pueden componer
una frase; una
guirnalda., una
conversación; un
raruil Jete, un a car·
ta.
Los botánicos
creen leer en Ja.s
llores y conocer1as, porque las
han clasilicado y
porque les han he·
cho la autopsia;
porque las han
bautizado, denomioándol as en
griego y en latín;
mas este estudio
fisiológico no basta., hay que estudiarlas moralmente. Linoeo es
el botanista que
las ha analizado
p;icológicamentc-;
el descubrió los
amores de las llores.
Las llores, cual
las mujeres, tienen sentido estético y aman la música; por e~o al
escuchar el canto

Al llegar al recodo de la. vereda,
Ramón se detuvo un momento y
volvió la cabeza.
Sus ojos se abrieron como si quisiera abarcar todo el panorama y
grabarlo en su cerebro; después la
mira.da. se fijó en un solo punto, en
una pequeila casita que blanqueaba
en la lejanía: un sollozo levantó su
pecho, y, haciendo un supremo esfuerzo, continuó su camino.
Ocho días después Ramón estaba
en Roma principiando su vida de

6.-Dos elegantes trajes para paseo campestre.

7.-Saco moderno para señoras jóvenes.

amar ni un'instante y los años a.pe·
nas represéntan un día para ~l.
Aquella. mujer es suya, es su gemo,
su arte, su inspiración, su alma; Y
aquella mujer no puede abandonarle sin que él la mate ... .. .
Atraviesa. delirante las calles Y
sale del pueblo; pasa ante la. puerta. de la vieja iglesia donde sumadre le ensenó las primeras oraciones, sin que la. idea. religiosa. se levante en su alma: c,·uza. cerca del
pequeflo cementerio que guarda los
restos de los que le ama.ron, y su
recuerdo no borra el deseo de venganza. que bulle en su mente.
Al fin ve la casa. de su novia., la
ventana y el rayo de luz que se escapa. de las entreabiertas maderas,
haciendo destacarse la querida. cabecita rubia
Al pie de la. reja un hombre escuchaba las mismas palabras que él
había oído tantas veces en aquella.
hora.: una nube de sangre obscure·
ció su vista, dentro de su cerebr!)
crujió el eco de las frases presenh·
das y el puflal se a.Izó en su mano.
E~ el mismo insta.ate la luna rasgó las sombrías n1.1:bes, y un ~a.yo
de su pálida luz vrno á refle1arse
en la boja de acero.
A los ojos de Ramón a.pareció el
espléndido paisaje que había re·
producido de memoria tantas veces el monte con su blanca. cum·
br~ de eternas nieves y el río serpenteando svbre un fundo de esme·
ra.lda.
Deslumbrado por aquel cuadro
de belleza. viva y palpitante, con
perfumes y movimiento, ante la.
gran obra del arte de la. Naturaleza el puñal se e~ca.pó da sus ma.no's y huyó de aquel sitio.

IMPOSIBLE!

artista..

Je! ruiseñor se extasían enviándole
sus fragancias. La.corola de la flor,
cual el alma de la mujer, es un santuario: en el fondo de sus pequeños
tabernáculos se cumplen misterios
santos y respetables que permanecen velados para los hombres, que
tal vez no se ocultan á los jilgueros,
los ruiseflores, las mariposas y las
estrellas. ¿,Quién pudiera sorprender en la callada noche ese amor
diáfano, ese amor de luz, fulgores
y esencias, ese amor indescriptible
de la.s vírgenes y las flores?
¡Oh, qué poema tan divino se podría escribir después de sorprender
los secretos de las mujeres y las
flores! Tal vez esos vagos rumores
del bosque, esos susurros solemnes
y misteriosos, esos murmurios dulcísimos. esas armonías de las esferas y esos quejidos blandos del
viento, son los suspiros enamorados que exhalan las mujeres y los
lirios; tal vez esas perlas líquidas
que llamamos rocío son besos y lágrimas cristalizado~; tal vez al trocar sus esencias y rellejos, se 11.brazan en el espacio; tal vez cantan un
himno eterno á la diosa nocturna,
que a.! encender su antorcha, las envuelve en red de plata.
Si yo creyera. en la. metempsicosis
ó transmigración de las almas, aseguraría que ca.da flor encierra el
alma de una. mujer, y cada estrella
el alma de una flor. La camelia podía albergar en su seno un alma sin
amor, la dalia uo alma altanera, la
azucena un a?ma cándida, el lirio
un alma pura, la rosa un alma de
fuego, el pensamiento un alma meditabunda, la violeta un alma modesta., la margarita un alma humil-

de, el jazmín un alma inmaculada.
Una mujer sin ternura en el alma,
es una. flor sin rocfo, es una flor de
trapo y alambre. Las mujeres sen•
sibles son interesantPs cual la sen·
sitiva. delicadas cual la diamela, Y
aromáticas cual la. magnolia; crecen lozanas y esbeltas al ralor de
la. estufa del sentimiento, esmaltan·
do las ásperas sendas de la vida,
convirtiendo el erial de este mundo
en verjel.
Las mujeres modestas, al ocultar
su belleza, son flores que no P?eden
pasar inadvertidas, aunque lo mtf&gt;D•
ten, porque las delatan las esencias
de sus encantos.
Mujeres, sed siempre humildes, Y
brillaréis más; sed siempre mod
tas cual la sampaguita, que s 0
abre su broche encantador en la b°j
ro. de 1as sombras, y pudorosas cua
la delicada flor del coovólvul?, que
se m&amp;rchita al acercarle el aliento.
Las mujeres y las flores son la
poesía, la fiesta. de la vida.
CONCEPCIÓN G. DE FL.\QUER.

6r

s.-Pañuelos bordadol,

.

.

No le seguiremos paso a paso en
sus luchas con la sociedad y cons\go mismo. Imitaremos á los amigos, que sólo acuden después del
triunfo.
.
Por eso no na.no las angustias
de Ramón cuando, á solas en su
taller, arrojaba. desesperado )os
pinceles que se negaban _á dar vida
y realidad á las concepciones de su
mente.
Al fin la mano educada. comenzó
á obede~er al pensamiento, y ~! artista gustó esas dulces emociones
que agitan el alma en los momentos
de inspiración.
Pero ni aun en ellos, cuando c_on
la carne temblorosa y el es~f1:1tu
engrandecido por el soplo d1vmo
del genio, el mundo entero de,aparecía. para él; cuando ea su retma
se dibujaba. una ma~cha o~g1·a donde sólo brillaba la idea, 01 en aquellos mc•mentos sublimes olvidaba
Hamón el paisaje de su tierra. na.tal, que reproducía en todos sus
cuadros.
. .
La habilidad del artista. d!sim_ulaba. que los rasg?s de_ sus muJeres morenas ó rubias, n1flas ó ancia~as tenían la unidad de un solo
tipo; y' el fondo de sus lienzos, Ya
presentaran la luz esplendorosa del
mediodía. ó las sombría._s br:um9'.s
inverna.les, estaban también rn~¡nrados en un solo modelo.
Porque Ramón había dejado aquella tierra. sofla.ndo conq uista.rse un
nombre y una posición para ofre·
cérselas á. la. mujer que amaba.
Ella era rica y noble; sólo el ~-rte podía elevarlo Ít él, pobre h110
del pueblo, par.a llegar b~sta ella.
sin que su dignidad padeciera por
una unión desigual.
y las aspiraciones de Ramón se
habían realizado. Príncipes y reyes honraban al pintor genial que
había sabido triunfar en todas la.s
exposiciones con sus obras maravillosas.
Tenía 01·0 y gloria; y sin embar"º Ramón no volvía á su pueblo.
l)~rante su triste vida de lucha no
se atrevió á. escribir á. su amada, y
despues ¡intió miedo; miedo de que
la ausencia. hubiese a.Iterado aquel
amor que él guardaba., y _cuya. ter·
minación no podía concebir.
Por fin se decidió á. volver á su
patria: necesitaba ver á su novia y
contemplar aquel cuadro de belleza. suprema que había despertado
su vocación de artista. y a.l que quería. reproducir sobre sus lienzos.
Una. maflaoa bajó de un lujoso
departamento de primera, t:n la estación de su tierra natal, aquel po·
bre mucha.cho que partiera diez
aflos antes en la pesada diligencia..
Nadie lo conoció; aquellas calles
y a.q uellos rostros no eran y a. como
él los había dejado; el cambio era
notable para él mismo. Cuando

Domingo 19 de Julio de 1903.

*

* * era objet-0 de
Un mes más tarde
todas las conversaciones del pueblo la misteriosa casita que Ramó~ había hecho construir en el
lugar más abrupto de la sierra.
Aquella. casita, donde vivía solo
con su criado, tenía una gran pieza
con las paredes de cristal, que permitían ver por todas partes el panorama..
Allí tenía Ramón su estudio,
mooJe de la. sublime religión de la.
ladera. que lo había librado de convertirse en asesino.
Y cuentan los indiscretos que logra.ron ace1carse, que Ramón pintaba todo el día con ardor febril,
pa1·a romper siempre de noche el
lienzo, murmurando una sola pe.labra.: ¡Imposible!
El artista, á pesar de todo su genio, se reconocía. impotente para
copiar á. la. Naturaleza..
earmtn dt Burgos Stgul.
9.-Vestido de reunión.

partió, llevaba_ juventud, fe ! esperanza en el trrnnfo; hoy ti aía el
miedo de la decepción.
.
Porque Ramón veía con terror
que no era bastan~ el Artfl para
satisfacer todo e) impetuoso desbordamiento de vida que rebosaba.
en su alma insaciable, a.u,n !lespués
de te1·minada la obra artistLCa.

***

La noche oprime á. la tierra. con
su pesa.do manto de sombras cuando Ramón saledel bote!.
Va solo por las desie1·tas calles
y su mano oprime febrilmente el
mango de su pu~al.
.
Ramón ha vivido tanto tiempo le-

jos de nuestro mundo, solitario en
las serenas regiones del arte, que
sus ideas no se a.justa.a á nuestra.
ley moral.
Ramón cree tener derecho de vida.
ó muerte sobre aquella mujer a.dorada para quien ha esca.lado un
puesto en la. sociedad; y sabe que
esa mujer no le ama, y que en a_quella reja oculta. por las campamllas
y las madreselvas, vuelve á asomar
la. cabecita rubia. que ha inmortaliza.do su pincel, para repet_ir á. otro
hombre sus juramentos de amor.
Para Ramón no hay consideraciones ni convencionalismos, ~o
piensa en los diez aflos de ausencia.
sin noticias suyas; no ha deJa.do de

tágrimas ftcundas
Cuando la pura gota de rocío
Sobre el pétalo rueda de la. flor, ,
Este se a.Iza en su tal lo con más br10
Y esparce suave olor.
l\las si a.l fondo del cáliz se desliza,
La flor estremeciaa de placer,
Sus castas bojas amorosas riza
Y fecunda su ser.
Así, cuando las lágrimas del alma
Corren como copioso manantial,
Recobra. el corazón la ansia.da caly se álivia. su mal.
ma.
Pero si el llanto del pesar no brota,
Así como el rocío con la flor,
Va. cayendo en el alma gota á gota
Y fecunda el dolor.
HELIANA..

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 19 de Julio de 1903.

EL :MUNDO ILUSTRADO
Domingo 26 de íulio de 1903.

EL MUNDO ll,USTRADO.

LAS SIRTE BASTARDAS DE APOLO
Las siet.e figuras a.parecieron cerca. de mí. Todas vestidas de bellas
sedas, sus gestos eran ritmos y sus
aspectos armoniosos encantaban.
Al hablar, su lenguaje era música.; y si hubiesen sido nueve, habría.
creído segura.mente que eran las
musas del Sagrado Olimpo. Había.
en ellas luz y melodía. y a.traían como un imán supremo.
Yo me adelanté hacia. el grupo
mágico, y dije:
-Por vuestra belleza., por vuestro a.tracti vo, ¿seréis acaso los siete pecados capitales, ó quizás los
siete colores del iris, ó las siete virtudes; ó las siete estrellas que forman la constelación de la. Osa?
-¡No!, me contestó la primera figura.. No somos virtudes, ni estrellas, ni colores ni pecados. Somos
siete bijas bastardas del Rey Apolo; siete princesas nacidas en el aire,
del seno misterioso de nuestra ma..dre la. Lira.
Y adelantándose la. primera, me
dijo:
- Y o soy oo. Para. ascender a.l
trono de mi madre, la. sublime Reina., ha.y siete esca.lunes de oro purísimo. 1Yo 9Stoy en el primero!
Otra. me dijo:
-Mi nombre es RE. Yo estoy en
el segundo esca.Ión del trono. Mi
esta.tura. es mayor que la. de mi herma.na. oo. Pero la. irradiación de
nuestros ca.bellos es la. misma..
Otra. me dijo:

EN EL TEMPLO.
Se llena de creyentes
el templo solitario,
y á los acordes graves
del órgano sonoro,
se mezci an en la atmósfera
serena del santuario
las voces cristalinas
que vibran en el coro.
Entre las blancas nubes
que arroja el incensario
miro con las pupilas
'
nubladas con el lloro
que el sacerdote bumÜde
de pie junto al sagrario '
entre sus manos puras '
eleva. el cáliz de oro.
Y a.sí como el incienso
que ante la imagen flota
impregna. de sutiles
'
perfumes el ambiente,
perfuma tu recuerdo
mi mente visionaria.

14.-Modelo de mantelería

mi madre la Lira.. Tengo nombre
de astro y resplandezco ciertamente entre el coro de mis hermanas.
Para abrir el secreto del trono, en
la puerta. de plata. y en la puerta. de
oro, ha.y dos llaves misteriosas. Mi
hermana. FA tiene la. una., yo tengo
la otra.
Tlálpam, D. F., julio 23.
En obsequio de la justica-escribe el Dr. José O. Margáin, manifiesto que durante muchos
años de mi práctica médica, he
usado, con espléndidos resultados, la Emulsi6n de Scott que
preparan los Sres. Scott &amp; Bowne,
considerándola como uno de los
grandes remedios, excelente reparador del organismo, obrando
como un reconstituyente admirable en las enfermedades del pecho y en las personas de temperamento linfo-escrofuloso.

bordada,

Otra me dijo:
-Mi nombre es LA, penúltima. del
poema de l\ía.lla.rmé. Soy despertadora de los dormidos ó titubeantes
instrumentos, y la divina y aterciopelada Filomela descansa. entre mis
senos.
L~. última estaba silenciosa, y yo
la d11e:
-¡Oh tú, que estás colocada en
el más alto de los escalones de tu
madre la. Lira: eres bella., eres buena, eres fascina.dora.; deberás tener
entonces un nombre si;ave como una.
promesa, fino como un trino, claro
como un cristal!
Ella me contestó:
-¡Sri
TIUBÉN DARÍO.

JUAN A BORRERO.

Amor é Ilusión.
Cuando yo quise saber
lo que era. a.moré ilusión,
hallé la definición
al mirar á una mujer.
¿Amor? lo que yo sentí
a.J punto que la. miré.
¿Ilusión? lo que soílé
poco después que la vi.

................................
.
..SANTA FE," LA MEJOR RUTA
l. )IENDIZÁBAL.

,

___

ADenver,;Kansas City, St. Louis, Cblcago, lew York,
San Francisco y Los Angeles ..,.....,..

___

Dtl 11.1110. Sr. JlrJOblSPo ittban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000

La mayor parte de fo testado con•
sistia en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguros
sobre fa vida, de Nueva York.

15.-Esclavina de gasa y seda.

-Mi nombre es MI. Tengo un par
de a.las de paloma y revuelo sobre
mis compaileras, desgranando un
raudal de trigos de oro.
Otra. me dijo:
-Mi nombre es FA. Me deslizo
entre las cuerdas de las arpas, bajo
los a.reos de las violas, y bago vibrar los sonoros pechos de los bajos.
Otra. me dijo:
-Mi nombre es SOL. Yo ocupo
un escalón eleva.do en el trono de

nutstros &amp;r4b4dos.

Y de mis labios trémulos
y suplicantes brota.
tu nombre idolatrado
que vibra. dulcemente'
mezclado con las frases
que forman mi plegaria..

EL TESTAMENTO

Hace pocos d!as que se practlc6 la
apertura del testamento del lluetrfsl•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illlnols.
La fortuna !Sel distinguido prelado a.ecendl6 ll. cerca de $125,000 oro americano: y seg1\n el Inventarlo que se ha
publicado, los blenea que dej6 fueron
como sigue:
Dos p6llza.e de • 'La Mutua.'' Compal!!a de f,
guroe sobre la Vida, de
Nneva York, por $25,"00
oro cada una. 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
0,329 oro.
Otra p61lza de ireguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancoa. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre la.e dlepoalclonea del sel!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
etas:
A su hermana, sel!orlta Kate Feehao,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, '40,000 oro en bonos y $:l5,000
oro tfe una de las p6llzas de seguro ;
l la sel!ora Ana A. Feehan, viuda del
sel!or doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sel!or Arzobl.Bpo, $25,000 oro
de otra de la.e p6llzas, y $5,000 oro eo
efectivo: l la Academia de San Patricio lle Chlcago, dé la que es preceptora
eu hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la Qltlma p6llza; ll. la
eecuela ' 'Santa Maria' • de ensel!anza
prll.ctlca para va.rones, de Feehanvllle,
Illlnola, que era la lnstltucl6n por ?a
que m.a. ee Interesaba el ee!lor Anoblepo, ee entre¡aron loa $4,000 restau._ la Qltlma p6llza.

Expllcéld6n dt

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w. s. l!'ARNSWORTH.-Agente General.

la. San Franolaoo,, #ilm. 8 11 M1hcloo,,

o. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

r

Número l. Capa de gasa. y seda.
para la estación y traje de paseo,
representa. este grabo.do. A.mbos
atavíos femeninos son de lujo y
a.demás están confeccionadvs con
chic y elegancia.. La capa debe llevarse enteramente cerra.da. para que
logre tener la forma que luce en el
grabado. Se ha suprimido en ella.
el cuellobombrera.s que se usa. en
adminículos de la misma especie, y
como se ve, no constituye una gran
falta, pues el entalle del abrigo se
logra perfecta.mente. El cuello, que
debe ser lo más estrecho posible, se
anuda mediante anchos listones de
seda. de color obscuro. Podemos
asegurar á nuestras lectoras que
esta capa abrigo constituye una verdadera. novedad. Del traje de paseo debe notarse especialmente la
blusa, que forma. también una novedad f'n asuntos de vestuario femenino: en efecto: la vistosa y sencilla confección es de mucho gusto,
tanto por la. naturaleza. misma. de la.
tela.,como por los bonitos adornos
que la atavían. Imita una. torera por
la cenefa. del galón y enea.jeque lleva. en la. parte inferior. La.s mangas son enteramente modernas,
pues ceílida.s hasta. la. mitad, se
inician campa.nula.res desde esta
parte. El punto de partida. está marca.do con un pequeilo cinturón de
pasamanería. semejante á la de la
blusa.. Los puilos son un poco largos y muy estrechos. Complementa.
el vistoso traje un sombrero de paja. con adornos metálicos y listones
de seda..
Número 2. Traje de paseo, estilo
''reforma.'', propio para. seiloras jóvenes. La tela es de color obscuro
y como únicos adornos lleva unangosto cintes.do de color más obscuro. El blusea.do del peto llega. sólo
hasta la mitad del ta.lle para que
de a.q uí parta la. en a.gua como en
todos los trajes de este bonito estilo, tan de moda ea las principales
poblaciones europeas. Las mangas
sólo se hallan a.justa.das en el hom·
bro y en los pui'Ios. La blusa. lleva
un pequeílo escote angular y la fa.Ida. es lisa, pues sola.mente se pliega
ligera.mente en su parte inferior.
Para estos trajes "reforma" deben
llevarse barrenderos ó refajos de
mucha vista y buena. calidad, pues
de lo contrario desluciría. el mérito
de esta clase de vestidos.
Número 3. Muy especialmente recomendamos á nuestras lectoras este elegante traje de paseo, que es
uno de los más vistosos que nos
han venido en los figurines europeos. Aunque no es absoluta.mente
original, pues en la continua.da. evolución del vestuario femenino es dificilísimo marcar con sello especial
algún traje, no por eso deja de tener una. gracia. y gallardía. poco
comunes. Fíjense nuestl'as lectoras
en la graciosísima. disposición de
las mangas, semejando dobles esclavinas aprisionadas con cintas y
pasamanería.; no pierdan de vista.
el original adorno del cuello y las
colgaduras de cinta punteada. que
de él baj a.n a.l frente del ta.lle; y sobre todo, dediquen por completo su
atención al conjunto del vestido cuya. gra.cia. y hermosura. proviene
del menudo "plisé" que lo consti-

tuye. Es nota.ble la esbeltez, buen
tono y "chic" que este vestido da á
los cuerpos, á. no ser que éstos tengan deformidades. Complementa. la.
gracia del traje el sombrero tendido que a.parece en el figurín. Los
adornos soc. de gasa. y flores, combinadas entre sí con estética. armonía..
Número 4. Colección de trajes de
paseo é infantiles. Los pdmeros,
sencillos en su hechura., no tienen
na.da. de original más que los adornos de menuda cinta. que en la. actualidad están en moda. Con estos
adornos se imita.nbonitas combinaciones, como puede verse en los
grabados. Uno y otro son muy vistosos á ese respecto. El cuello es
ancho y sólo en uno de los trajes
~ es de hombreras. En el talle llevan
una corbata de seda y una. roseta

con bandas de listón, respectivamente. El cinturón de los talles es
angosto y se remata mediante un
broche metálico.
Los trajecitos infantiles presea·
tan alguna novedad en su confección. El de niílo es ma.rinero;y el de
niila.,de estilomoderno. Las mangas
de este último e.stán ligera.mente
ca.mpa.nulada.s y el cuellohombreras de la blusa termina. en la. cintura. por dos imitaciones de solapas.
La. pequeíla. falda es de anchos vuelos en su corte inferior y ligera.mente plegada de toda. su longitud. El
sombrero de este gra.badito es primoroso, pues se adorna con gasa.
encarruja.di,., dándole forma dEl resplandor.
ESPERANZA,

€1 euarto dtl Ctsoro.
Ha.y recuerdos en la infancia. que
son imborrables, entre ellos los de
los cuentos fantásticos que oímos
de boca. del a.y a, encabezados de
ordinario con ésta fórmula sacramental: &lt;Este era. un rey que tenía.
tres hijas, etc.&gt;
El cuento que vamos á relatar
comienza. del mismo modo, con la
diferencia. de que el rey sólo tenía
uni. bija única, que era. la niíla. de
sus ojos y la. contemplación de todos sus vasallos. Entre rey y la joven princesa. había. la más dulce intimidad. Raro era el día.en que mutuamente no se comunica.sen entre
padre é hija. sus penas y alegrías,
sus caprichos y propósitos; en fin,
todos los pasos de su vida..

�Domingo 26 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

cosas que allí había. y en el traje
que fuese del agra.do del rey.
Hizo venir á su costurera de mác¡
coo6a.oza para encargarle un vestí·
do raro, en oada. parecido á ninguno de los que tenía; y la costure·
ra extremó su habilidad para darlt\
gusto, haciéndole uo traje que des·
lumbró á las damas dP. la corte por
su riqueza. y elegancia. Pero el
rey nada le dijo sobre el particular.
Entonces, desengañada. de esta
primera prueba, se ocupó en la. he·
chura. de otro t.-aje ideado ea una
noche de iosomoio, en cuya ejecu
cióo, que duró muchos días, trabaje.ron los artistas más afamados y
las costureras de mayor renombre.
El traje era de finísima. tela color
de rosa, traída de la China, cubierto todo con una primorosa. redeci·
lla de oro y perlas.
No hubo quien oo lanzase un grito de admiración al verá la. princesa. luciendo por primera. vez aquella. ma.1·avilla. de arte, riqueza y elega.ocia.. El rey mismo le manifestó
su admiración, pero oada más le
dijo, y bien comprendió la. princesa.
por esta reserva. de su padre que
tampoco era ese traje de su gusto.

Después de varios días de suma
tristeza y cruel desengaño, una idea
súbita. le devolvió sus perdidas es·
• peranzas. Recordó haber oítlo ea
boca. del rey ciertas palabras, en
no lejano tiempo, y palpitó de gozo
su corazón, porque creyó habe1· da·
do en la. clave del enigma.
La costurera., que recibió orden
de presentarse inmediatamente,
compareció en seguida, esperando
oír el encargo de algún nuevo y caprichoso traje, pero cuál no sería
su sorpresa al escuchar de los la.·
bios de la. princesa estas palabras:
-Os he mandado llamar para que
me enseiléis á coser. Seré vuestra
discípula por todo el tiempo que
sea necesario, prometiéndoos la
mayor docilidad y atención en el
aprendizaje.
Dicho y hecho: desde aquel mismo día. la princesa no se volvio á
ver en loo jardines y az-&gt;teas del pa·
lacio sino en ocasiones muy deter·
minadas, pues pasaba. casi todo el
tiempo con la aguja y el dedal en
las manos al lado de su hábil maestra; y fué tan asidua y persever&amp;.o•
te en sus nuevos quehacel·es, con los
cuales se había. eo~ariíla.do en extremo, que al cabo de pocos meses co-

sía ya como la. mejor colegiala, y
había aprendido á cortar y hacer
un ve«tido coa la misma habilidad
Je su modista.
Gra.ndes preparativos se hacían
en la cortP para el cumpleaños del
rey, que estaba próximo. La princesa. se veía poco, muy poco, ea términos que entre los cortesanos lle·
g6 á. sospecharse que algún mal la
afligía; pero salieron de sus temo·
res la noche misma en que se abrieron las salas del palacio para cumplimentar al rey. Toda la corte
estaba allí vestida. de gala cuando se presentaron el rey y la. prin·
cesa para dar comienzo a.l besama·
DOS.

La. princesa. estaba hermosísima,
y una alegría. inefable, un gozo in·
menso lleoab11. su corazón, porque
el rey oo cesaba de mirarla., y más
de una vez la había. felicitado por el
u-aje que lucía esa noche.
Como es costumbre que en tales
días hagan los príncipes alguna
merced extraordinaria, cuando ter·
minó la ceremonia, el rey I que re·
bosaba. también de contento, levantó la voz para decir á la corte es·
tas palabras:
-Ha llegado el día de mostrará

Domingo 26 de .Tulio de 1903.
la princesa mi hija el &lt;cuarto del
tesoro.&gt; Podéis acompañarnos, si
gustáis.
Indecible fué I a. sorpresa. que tales
palabras produjeron en los presea·
tes, de suerte que en los primeros
momentos reinó un silencio profundo; y cuando corrió I a voz de aq uella novedad por las galerías del
palacio, fué menester certificar que
era.o palabras del mismo rey para
que se les diese crédito.
La. princesa perdió el color y sin·
tió en todo su cuerpo un estremecimiento nervioso, á. tiempo que mu•
chos cortesanos y la generalidad de
los criados no se las tenían todas
consigo, pues aquel cuarto venía
siendo para ellos mansión del diablo, y mayor era el miedo que la.
curiosidad que les infundía.
Precedidos de multitud de antorchas y con mucha pompa.se dirigieron el rey, 1a princesa y toda la
corte al ccua1·to del tesoro.&gt; Cuando el rey en persona abrió la puerta, todos retrocedieron instintivamente, y fué necesario que usase de
su autoridad para. hacer que entra·
sen delante sus aterrorizados pajes.
Las hachas y bujías iluminaron súbitamente el recinto.

2. -Veat ido de paseo, estilo "reforma."

Pero en medio de esta. tierna. confianza y entraña.ble cariiio, una

nubecilla empailaba la felicidad de
la. princesa. Había. un secreto ea la
vida del rey, que éste no le había.
relevado, por más que ella hubiese
tentado averiguarlo ea distintas
ocasiones.
Cerca. de la. alcoba. real había un
cuarto misterioso, á. que no entraba. sioo el rey. En el palacio nadie
sabía. qué era. aquello ni ea qué se
ocupaba el rey las horas que allí
permanecía. encerrado. El &lt;cuarto
del tesoro&gt; lo llamaban todos, creyendo que era. el depósito delas joyas de la. corona; pero, á pesar de
esta versión, que era la de más vi·
sos de certidumbre, entre los criados y dueiia.s se contaban mil especies fantá.stics.s del misterioso
cuarto. Que se oían golpes de mar·
tillo y otros ruidos extraños; que
noche solía a.parecer un resplandor
rojizo en lo alto de un torreón que
pertenecía. á dicho cuarto; y los es·
píritus timoratos, no obsta.ate las
virtudes que adornaban al rey, llega.ron á creer que éste tenía. comunicación con el diablo. De modo
que no era mera curiosidad, sino
terror supersticioso lo que inspiraba el secreto del cuarto.
Cierto día. la princesa, acariciando con dulzura al rey, le dijo resueltamente:
-Padre mío, si supieras que me
inquieta desde hace tiempo uoa curiosidad.
-Cuál puede ser, hija?
-Conocer el &lt;cuarto del tesoro.&gt;
-Lo conocerás- le contestó el
rey con cariño¡- pero debes saber
que para penetrar en él, se necesita.
un traje especial.
-Y no lo teogoyo?
-No lo tienes.

•

-

~~-"t í

:.

3.-Elegante traje de paseo.

- Pero dime cuál sea,para procurármelo al momento.
- Ahí est~ la. dificultad y mi capricho. Quiero que tú atines ea el
traje sin que yo te lo indique.
-Ah!-exclamó con desaliento la.
joven, cómo podré yo adivinarlo
si no me lo dices? ....

-No te apenes, hija, por eso,que,
yo abrigo la esperanza de que tú
consultando mi inclinación y mi~
gustos,llegarás á vestir ese traje· y
entonces oo sólo conocerás el sec~eto de ese cuarto, sino que obtendrás
en premio cuanto él encierra que es
to,do para ti.
'

No se atrevió la prioéesa. á. replicar más á. su padre, aunque, eD
realidad, en vez de satisfacer su cu•
riosidad y calmar su inq uietud, le
había. resultado todo lo contrario,
porque desde aquel día. el secreto
del cuarto la. embargó de tal suer'8,
que se desvelaba pensando en la•

! ..

.

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4.-Trajea de paseo, 6 ir.,fantllea,
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 4, Julio 26</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Julio de 1903.

Pedro es artillero. Está alerta y
vigila junto á su caflón, cuando el
general Noel, comandante del fuerte, se a.cerca a.compat'lado de los
oficiales de su Estado Mayor.
El general se apoya en el callón
y con el anteojo en la mano dirige
la visual al puente de Sevres.
-Artillero-dice con breve a.cento.
-Mi general!- contesta Pedro
cuadrándose y haciendo el saludo
militar.
-Ves desde a.qui el pueblo de
Sevresl'
-Lo veo perfectamente, mi general.
-Ves á la izquierda aquella casucha situada entre los árboles?
- La veo-dijo Pedro, poniéndose pálido.
-Es un nido de enemigos; plántale allí una granada, muchacho.
Pedro se tornó aún más pálido; á
pesar de la áspera
cruda brisa
que ha.cía tiritar
los oficiales
bajo sus capores militares guarne·
cidos de pieles, parecióle á Pedro
que se hallaba inundado de sudor.
Sin embargo, nadie reparó en la
turbación del artillero.
Se acercó al cailón é hizo con esmero la puntería; los oficiales observaban el efecto del disparo.
-Buena puntería!-dijo el general cuando se hubo disipado el humo.-La casucha no era muy sóli·
da; ya no quE:da de élla más que un
montón de rumas.
Dos abultadas lágrimas as&lt;'maron entre los párpados de Pedro. El
general las vió, y con su brusquedad habitual preguntó:
--Qué tiene ahor&amp;.~ese mozo?
-Perdóneme V. E, mi general,
-contestó Pedro, que había logrado dominarse.-Era mi casa ....
Lo único que poseía! ....

f

MAURICIO !AYDE.

RL SUBPRKfKCTO KN RL CAIPO.
El seilor subprefecto estaba de
viaje de inspección, y con el cochero delante y el lacayo á la zaga.,
llevába.le majestuosa.mente el coche
de la subprefectura al concurso re¡ional de Combe-aux-Fees. En honor á día y fiesta. tan memorables,
había.se puesto el subprefecto su
hermosa casa.ca bordada, el sombrero de tres picos, el pantalón
azul con franja de plata y su espada de gala con empufla.dura de nácar.
Sobre las rodillas llevaba. una
gran carrera de piel roja, y de vez
en cuando la contemplaba tristemenre, porque se acordaba del famoso discurso que tenía que pronunciar una hora después ante los
habitantes de Combe-auz- Fees:
-Seilores y queridos administra- •
dos ....
Pero en vano se retorcía la blonda seda de sus patillas y se repebía
veinte veces:
-Sel'lores y queridos administra.dos.... no se me ocurre la continuación de mi discursfl.
La continuación del discurso no
se me ocurre y ¡hace tanto calor en
este coche! Hasta perderse de vista
la Carrera de Combe-aux- Fees, hacíase polvo bajo un sol meridio•
nal. ... El aire abrasaba, yba.jo los
olmos de la orilla del camino, todos ellos cubiertos de polvo, respondíanse unas á otras mil cigarras de árbol en árbol. De pronto
estremecióse el señor subprefecto
al ver á lo lejos un bosquecillo de
verdes encinas que parecía hacerle
un signo.
Sí,el bosquecillo de verdes encinas parecía hacerle un signo y lla.·
marle:
-Venid aquí, señor subprefecto,
porque para preparar vuestro discurso no estaréis en ningún sitio
como bajo estos árboles.
Al seflor subprefecto le sedujo la
perspectiva, y apeándose del carruaje, ordenó á. sus cria.dosque le
espera.sen y que se iba á estudiar
su discurso á aquel bosquecillo de
verdes encinas.
En el bosquecillo de encinas había pajarillos, violetas y manantiales que corrían por entre la fina hierba. Al ver al seflor subprefecto con su ¡raloneado pantalón y

su cartera de piel, se asustaron los
pájaros y dejaron de cantar; los
manantiales no se atrevieron á seguir susurrando, y las violetas se
ocultaron entre la hierba .... Todo
aquel mundo que allí existía, no
había visto nunca ningún sobprefecto, y se preguntaba en voz baja
quién sería tan gallardo seilor que
se paseaba por allí con pantalón
galoneado.
En voz baja, por entre la. enram!lda, se preguntaban quién es, y
mientras tanto, embelesado el seflor subprefecto con el silencio y la
frescura del bosque, se l~vantó los
faldones de su casasa, dejó el sombrero sobre la hierba y se sentó sobre el musgo al pie de una encina,
Y hecho esto, abrió su gran cartapacio de piel roja y sacó una hoja de
papel ministro.
-Es un artista!- exclamó una
curruca.
-No-respondió una alondra,no es un artista, porque lleva pantalón con franja de plata. Debe ser
un príncipe.
-Ni un artista ni un príncipeinterrumpió un ruiseilor viejo que
durante toda una estación ba.bía
cantado en los jardines de la subprefectura..- Yo sé quién es; un
subprefecto!
Y en todo el bosque repitió el
murmullo:
-Un subprefecto!
-Y qué calvo es!-observó una
alondra que tenía mucho mono.
Y las violetas preguntaron:
-Es muy malo?
-Nada de eso- respondió el
ruiseflor.

Tacubaya, D. F., Mayo 30.

Me es altamente satisfactorioescribe el Dr. Alberto Cervantesmanifestar que considero la Emulsión de Scott como el mejor reconstituyente que se puede emplear en
todos los casos en que la nutrición
languidece por cualquier motivo,
haciendo incompleta la asimilación. Por este motivo nunca vacilo
en prescribirla en estas circunstancias, obteniendo siempre el txito
más lisonjero que se puede esperar.

EL TESTAMENTO

Dtl

11.■o.

Y con esta seguridad volvieron á
cantar los pájaros, los manantiales
á correr y las violetas á. embalsamar el aire, como si no estuviese
allí el seilor subprefecto. Este, impasible en medio de aquel agra.dable barullo, invocó en el fondo
de su corazón á la musa de los
comicios agrícolas, y levantando en alto el lápiz,empieza á. declamar con la voz de las grandes cere·
monias:
-Señores y queridos administrados .... . .
Interrumfióle una carcajada burlona; se vo vió y no vió nada más
que un picoverde que se había posado sobre su sombrero. Encogióse
de hombros el subprefecto y quiso
continuar su discurso, pero el picoverde volvi&lt;I á interrumpirle y le
preguntó desde más lejos:
-Y par~ qué?
-Cómo para que?- dijo el subprefecto, poniéndose muy encarna·
do; y espantando con la mano al
desvergonzado pájaro, repitió con
más entusiasmo:-Queridos seilores
y administra.dos! ....
Pero he aquí que entonces las
violetas fueron las que se enderezaron sobre sus tallos y le dijeron
con mucha dulzura:
-No percibís, señor subprefecto,
que aroma más delicioso exhalamos?
Y, al mismo tiempo, los manantiales empiezan bajo el musgo una
música divina, y entre las ramas un
ejército de jil~ueros, currucas y mil
l~odos p~jarillos de todas especies, comienzan el concierto más
agra.dable que imaginarse pueda, y
todo en el bosquecillo conspiraba
P!lra impedirle que preparase su
discurso.
Embriagado por los perfumes y
aromas del bosque, embelesado por
la música, intentó en vano y de
nuevo resistir el encanto que de él
se va apoderando. Se echó de bruces sobre la hierba, se desabrochó
la bordada casaca, y dos ó tres veces balbuceó aún:

EL MUNDO ILUSTRADO

17.-Trajeclto Infantil.

-Seflores y queridos admioiatra,
dosl Senores y querido, admiolnrados .... Seflores. . .
Luego envió á sus adminlatndoe
al diablo, y á la musa de loa oomlcios agrícolas no la quedó IÚI
remedio que velarse el rostro,
Sí, vela tu faz, oh musa de loe
comicios 11.grícolas !
Cuando al cabo de una hora, na
criados, cansados de esperarle, em•
pezaron á inquietarse y le fueron,
buscar al bosquecillo, preseoclal'OII
un espectáculo que les hizo retroeeder horroriza.dos:
El sel'lor subprefecto esta.ha leD•
dido boca a.bajo sobre la hierba.
despechugado y en mangas de camisa, porque se había quitado la
borda.da casaca, y al mismo tiempo
que mascaba violetas, ¡hacía .,..,
sosl
A. DAUDET.

· ·······.........................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADe1nr,;lusa1 Cfty, Sl Loail, Cblcago, lew York.
Saa Fra1cl1co J Los .bgeles

Sr. Jlrzoblspo Jttban.

Loa blene1 fueron valuado•
en $125,000
La mayor parte de lo testado consl1tfa en dos p6llzaa de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguro•
aobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dfas qoe ae practlc:6 la
apertura del testamento del llu1tr1II•
mo Sr. Arzobl1po D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illloola.
Le. fortuna ctel dl1tlnguldo prelado ucendl6 A cerca de ,125,000 oro americano; 7 aegt1.n el Inventarlo qoe ae ha
pobllca.do, 101 bien• que •eJ6 foeron
como elsue:
Doe p6llzu

de • 'La Muto&amp;.• • Compallta de ~ , .
snroe 1obre la Vida, de
Nueva York, por i211,~oo
oro cada una, 6 ,ean. . , 50,000 oro.
Dlvlden•o• a.cumoladoa aobre una de las p611saa
9,829 oro.
Otra p6llu. de ee¡uro. . . H,000 oro.
Acciones en efectivo 7 en
Bancoe. . . . . . . . 87,000 oro.

ata■ :

. . la 1Utlm.a p611A.

111111111:111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111uuu11111111111111111111111111111111111111111111111111111

Número l. :'.\latinés y trajes de
casa, último estilo, que están muy
en boga en la aristocracia europea. El de la izquierda consta de
una fa.Ida lisa quA en su parte inferior lleva un sobrepunto de encaje y cintas de seda, y de una blusa
modernista con ancho cuellohombreras de enea.je y cort9 jaquet, en
cuyas solapas cuelgan atavíos de
encaje. Las mangas, cerradas solamente basta la mitad del brazo,
desde este punto cuelgan sin entalle
y en gracioso volante. Un pequeño
escote angular aparece en la parte
inferior de la blusa. Por lo que ha·
ce a.l segundo vestido, tan elegante
como el primero-mejor que vestido
pudiera llamarse cubridor,-consta
de un sólo cuerpo y para su confec·
ción se emplea tela de seda rameada. Suelto por delante y por la espalda, se imita en él una ancha
esclavina mediante colgaduras de
punto de Alengón. En las extremidades de la manga se pliega asimismo un encaje.
Número 2. •ralle suelto para selloras jóvenes, confeccionado con
rela de seda y adornos con cuello y
aplicaciones de encaje. La hechura
es muy sencilla, pues al no sel' entallado no necesita las muchas modificaci~nes que tienen que hacerse
en otra el ase de corpillos. Las bandas de punto que ca.en á lo largo de
este talle, lo agracian sobre manera como puede verse en el grabado.
L~s mangas son también demasiado sueltas y solamente rematadas
por puños estrechos. El cuello es
enteramente cerrado y lleva. en la
parte superio1· una guarnición de
encaje.
Número i. Sencillo traje de paseo,
hecho con 'iela. de color obscuro y
uniforme. La falda, de siete cuchillas, es un poco plegada y llevac~mo único adorno un grupo de o.ph·
ca.ciones de tela,en sentido diagonal
y al principio de cada. uno de los
pliegues. El talle lleva un solo cue·
llohombreras, y las mangas campa.nula.das se rematan por angostos
puños de color claro_. ~s éste un
sencillo y elegante tra¡e de paseo.
ESPERANZA.

El Buqut Jantasma.

Entre lu dlepoelclonea del 1ellor Ar&amp;obl1po, ea 10 testamento, ee hicieron
A au hermana, aellorlta Kate Peehan,
qoe estuvo elempre con él huta su
muerte, i•o,000 oro en bonos 7 i:.i5,000
oro Ce una de lu p6llzaa de seguro ;
A la eellora A.na A. Feehan, viuda del
aellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del eellor Arsoblapo, i2:s,ooo oro
de otra de lu p6llzaa, 7 ,5,000 oro en
efectivo; A la Academia de San Patrl•
clo •• Chlcago, dé la que ee preceptora
au hermana, Hadre Harta Catalina,
'10,000 oro de la t11Um.a p6llza ; A la
eecuela • 'Santa Maria'• de enaellanza
prf.ctlca para varones, de Feeha.nvllle,
IIJlllola, que era la lnlltltucl6n por ?a
que m.a. ae lnterwaba el aellor t,nobl8l)O, • eatrecaron loe U,000 re■ta•1-

Expllcad6n dt
nutstros grabados.

Domingo ' 2 de Agosto de 1903.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los punto•
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Ftl,soI1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
••• ••n Franolaoa, #fin,. B, 111/IJx/aa,

a. F~

································~

Pocas leyendas habrá menos conocida que la presente, por más que
no haya. nación que dl'je de apropiársela, al igual de otras tirntas
que conoce Europa entera, y es que
Jo que tanto impresionaba á nues·
tros abuelos, los espíritus fuerte~
de nuestro siglo lo tacharon de
cuentos de viejas y se rieron de ello
grandemente, mientras que las naciones del Sorte hacía.o de la leyenda. una de las lectu!'as populares más atl'activas, y basta célebres
ingenios musicales, \Vágner por
ejemplo, componía bellas partituras, inspirad'\s en las leyendas del
«Santo Greal,&gt; de «Los Niebelungos,&gt; y del «Buque Fantasma.&gt;
Cata.luila, como todo país bailado por el mar, tiene también su leyenda del misterioso buque, la cual
oí relatar más de una vez á. misma-

uuuumm 111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111m:im11111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111
1.-Traje de casa y matin~e.

yores· pero antes de refel'Ír su origen haré memoria de ciertas super~ticiones que hoy por hoy subsisren en la marina, hijas de la leyenda. del fantás~ico buque.
Ninguno de nuestros abuelos se
hubiera embarcado en viernes, y
aú;:;, hoy lo repugnan los hijos de
esta tierra..
¡_Por qué?
.
Nuestros mayores temían encontl'arse en alta mar con el misterioso buque.
Actualmente temen algunos el día
aciago.
Pero ¿qué era el buq\•e fantasma?
Según los antiguos marinos, una

embarcación sin nacionalidad y
cuyo nombre nadie podía descifrar:
llevaba bandera negra. con un cráneo pintado en el centro.
Negro era también el velamen
del buque, y en lugar de gallardetes y flámulas, colgaban de ~us jarcias hombres ahorcados, pero convertidos ya. en esqueletos.
Siempre el misrerioso buque lleva las velas tendidas y na.vega ti
todo trapo.
Las aves marinas, asustadas ni
descubrirlo, se alejan de él dando
agudos chillidos.
Nunca se le encuentra en la costo., siempre en alta mar.
¿Cuál es su tripulación?

:No la. tiene.
El fantástico bajel corre á merced del viento; pero nunca naufraga; siempre apnrece inmóvil, sin
Jadearse, poco ni mucho, su casco
negro y siempre nuevo al parecer.
El encuentro del buque fantasma
es un mal presagio, y pocos pueden
alabarse de haberlo visto, pues es
precursor del naufragio, y el que le
encuentra no tarda muchas horas
en reposar en las profundidades del
ma.r.
La leyenda del buque "fantasma,
como todas las de nuestro país,
tieue un sabor católico, y se funda
en la historia de las once mil vírgenes.

I

�Domingo 2 de Agosto de 1903.

2.-Talle suelto de seoa y encaje.

Hela. aquí:
El rey de Cornua.illes, en la. Gran
Breta.lI&amp;, mandó á uno de sus esforzados guerreros á las nebulosas
coma.reas del Norte, á conquistar
tierras lejanas y escarmentar la piratería que infestaba aquellas costas; y los guerreros ingleses se dieron tan buena maiia., que, desembarcando en aquellas playas inhospitalarias, lo talaron todo y pasaron á cuchillo á sus habitantes,
gentes feroces y enemigas de Dios.
No obstante, plúgoles el terreno, y
plantaron allí el estandarte del rey
de Cornuailles.
-Somos once mil hombres- escribía el caudillo al rey ;-somos
once mil mancebos; mándanos once mil doncellas que serán nuestras
esposas, y funda.remos para ti una
nueva nación.
Contento el rey al recibir ta.o
buenas nuevas, mandó practicar
una especie de requisa entre las
doncellas más hermosas que se encontraran, y las destinó por esposas de sus guerreros, mandándoles
once mil de ellas, inclusa su propia
bija la princesa Ursula.. Con ellas
iban las nobles doncellas, Digna,
Benigna, Redenta., Sefa.na, Elisenda., Columbina, Violante, Florentina, Eleafana, Florina, Alemanda.,
Anglesa., otra. Florentina., Manza.
y Sentia., hasta. el número de once
mil, todas cristiana.s, todas nobles
y la.s más bella.s de su país.
Los buques que conducían aquella legión de doncellas, caminaron
viento en popa.hacia las costa.s nuevamente conquistadas. Era su ca.pitan&amp; la. princesa. Ursula, destina.da. para esposa del noble caudillo
de los conquistadores, cua.ndo el
viento cambió y arrojó á los buques á la.s costa.s de los Países Bajos ha.bitados entonces por los Huno;, gente salva.je y enemiga de la.
fe de Cristo.
Cuando aquellos hombres groseros y lujuriosos, vieron arribar
buques con tal cargamento, hicieron presa de ellos, y matando á la
tripulación, desembarca.ron á las
jóvenes cristia.na.s. Pero la princesa. Ursµla., enarbolando la blanca
bandera de la pureza, dijo:
-Herma.nas mías, antes morir
que ser juguete de esos hombres
bruta.les.
En vista. de la resistencia. de Ias
esforzadas víctimas, las pasaron á
cuchillo ó la.s a.travesaron con saetas.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
t·•,

V\

Uno de los marineros, el único que
logró salvarse, embarcándose secreta.mente, regresó á Cornauilles,
dando parte a.l rey del asesinato de
su hija y de sus gloriosas compa.i'iera.s.
Gran dolor tuvo el rey, y juró
vengar tanta sangre inocente. Con
ayuda del esforzado guerrero que
- había conquistado las costas del
Norte, armó una escuadra. contra
los Hunos. Estos le salieron al encuentro y se entabló un encarniza.do comba.te que concluyó con la
victoria. de los ingleses.
Entonces los guerreros cristianos
quisieron vengar el asesina.to de
las hermosas vírgenes destinadas á
ser sus esposas; ahorca.ron á los
Hunos en sus pt·opios buques·¡ echáronlos á pique, y saltando á a costa, sembraron en aquel país la
muerte y el exterminio.
Los cuerpos de las hermosas vírgenes, heroínas de la castidad, fueron recogidos, y sus reliquias repartidas por todo el orbe católico.
Barcelona posee las santas cabezas de Ursula, Digna, Benigna,
Redenta y Sefana, custodiadas en
la. catedral; y las reliquias de Florina., Eleafa.na, Florentina y Elisenda., en Nuestra Seiiora de Belén,
en las Magdalenas y en Santa María del Mar.
Y mientras en un sinnúmero de
templos son veneradas las once mil
vírgenes, a.parece en alta. mar el
misterioso buque, con esqueletos
por ga.lla.rdetes, con velas negras y
bandera también negra., ostentando
por escudo, ó blasón de armas, una
calavera. Son los verdugos de aquella legión de heroínas; y para eterno recuerdo de su castigo, Dios ha.ce flotar en las revueltas a.guas, en
días tempestuosos, aquella nave infernal, confundiéndose los desesperodos gritos de aquellos condenados y el crujido de sus huesos, con
los silbidos del viento y el rugido
de la tempestad.

..9:'. ✓-

\!\

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-~(""•··

·_ / .

. -:--

lor para sostener la correspondencia..
A toda. costa deseaba eternizar su
ilusión, y ver siempre á Estrella.
con su rostro murillesco, de santita. virgen de veinte años.
L11,s epístolas de don Juan, á la
verdad, expresaban siempre vivo
deseo de hacer á su prima una visita., de renovar la charla de antaíio; pero como nadie le impedía á
don Juan realizar ese deseo,hay que
creer que no le apretaba mucho,
pues no lo cumplía.
Eran pasados dos lustros, cuando un día recibió don Juan, en vez
del pliego ancho acostumbrado, escrito por las cuatro carillas y cruzado después, una esquelita. sin
cruzar, de redacción grave y reservada, y en que hasta. la letra. ca.re•
cía del abandono que imprime la
efusión del espíritu cuando guía la
mano y la hace acariciar, por decirlo a.sí, el papel. Oh mujer, oh
a.gua movediza! Estrella. pedía á
don Juan que ni se sorprendiese ni
se enoja.se, y le confesaba. que iba
á casarse muy pronto .... Se había
presenta.do un novio á pedir de boca., un caballero excelente y rico,
honrado, á quien el padre de Estrella debía atenciones sin cuento; y
los consejos y las exhortaciones de
todos habían decidido á la. sa.ntita, que esperaba, con la ayuda de
Dios, ser dichosa. en su nuevo estado y ganar el cielo.
Don Juan quedó absorto unos
instantes; 1uego arrojó el papel y
lo lanzó con desprecio á la. encendida. chimenea. Pensar que si alguien le hubiera. dicho dos horas
antes que estrella. podía casarse, al
tal le hubiera tratado de bellaco calumniador! Y ahora lo decía ella.
misma, sin rubor, como el que
cuenta. la. cosa.más natural del mundol
Desde aquel día don Juan, el alegre libertino, ha perdido su última
ilusión; su alma., peregrina entre

,~\~
1'1'.,

·~·

~-

r

F. DE P. O.APELLA.

LA ÚLTIMA ILUSIÓN DE D. JUAN.
Las gentes superficiales, que nunca se han tomado el trabajo de observar al microscopio la complicidad mecánica del corazón, suponen
buenamente que á don Juan, el procaz libertino, al burlador sempiterno, le bastaban para su satisfacción los sentidos y á lo sumo la fantasía, y que no necesita. ni gasta el
inútil lujo del sentimiento, ni abre
nunca el dorado ajimez á donde se
asoma el espíritu para mirar al cielo, cuando el freno de la tierra le
oprime. Y yo os digo en verdad que
esas gentes superficiales se equivocan de medio á medio y son injustas
con el pobre don Juan, á quien sólo hemos comprendido los poetas,

5.-Colección de trajes infantiles.

á las que contestaba. en pocos renglones, pero siempre. Al retirarse
á su casa. al amanecer, tambaleándose, aturdido por la bacanal ó
vibrantes aún sus nervios de las
violentas emociones de la profa.na
cita; al encerrarse á veces para
mascar, entre risa irónica, la hiel
de un desengaiio- porque también
los cosecha don Juan;-al prepararse al lance de honor templando la
voluntad pa.ra arrostrar impávido
la muerte; a.l reír, a.l blasfemar, al
derrochar su mocedad como pródigo insensato de los mejores bienes
que nos ofrece el cielo, don Jua.n
reservaba. y apartaba. como se a.parta. el dinero para una ofrenda. á
nuestra sel'lora., diez minutos que
dedicar á Estrella. En su ambición
decariffo, aquella consagración tan
casta, de un ser tan delicado y noble, representaba. la gota de agua
que se bebe en medio del comba.te,
y que restituye al combatiente las
fuerzas para seguir lidiando. Traiciones, fa.lsías, perfidias y vilezas
de otras mujeres podían llevarse
con valor mientras en un rincón
del mundo alentase el leal afecto de
Estrella. A cada. carta ingenua y
encantadora. que recibía don Juan,
soiia.ba el mismo sueiio, se veía ca.minando difícilmente por dentro de
unas tinteblas muy densas, muy
frías, casi palpa.bles que rasgaban
por intervalos la luz sulfurosa. del
relámpago y el culebreo del rayo;
pero allá lejos, muy lejos, donde
ya. el cielo se esclarecía un poco,
blanca figura vela.da, una mujer
con los ojos bajos, sosteniendo en
la diestra. una. lamparita encendida.
y protegiéndola con la izquierda.
Aquella. luz no se a.pagaba. jamás.
En efecto, corrían los a.iios, don
Juan se precipitaba. despeñado por
la. pendiente de su delirio, y las cartas continuaban con regularidad
inalterable, impregnadas de igual
ternura la.tente y serena. Eran ta.o
gratas á don Juan estas cartas1 que
había determina.do no~volver a. ver
á su prima nunca, temeroso de encontrarla desmejorada. y cambiada.
por el tiempo,1y1no tener luego va-

3.-Vestido de la estación, para paseo.

que tenemos el alma inundada de
caridad y somos perspicaces .... cabalmente porque creemos en muchas
cosas.
A fin de poner la. verdad en su
punto, os contaré la historia de cómo alimentó y sostuvo don Juan
su última ilusión y cómo vino á
perderla. Entre la numerosa parentela de don Juan-que dicho sea de
pasa, es hidalgo como el reyse cuentan unas primitas provincia.nas muy celebradas de hermosas.
La más joven, Estrella, se distinguía.de sus hermanas por la dulzura

4.-Delantero y espalda de blusa bor-ada,

del carácter, la. exaltación de la
virtud y el fervor de la religiosl·
dad, por lo cual en su casa. la llamaban da beatice.&gt; Su rostro an·
gelical no desmentía las cualidades
del alma; parecía.se á una virgen
de las que respiran honestidad y
pudor (porque algunas, como la
morena de la servilleta ó Refitolera, sólo respiran brío y juventud).
Siempre que el humor vagabundo
de don Juan le impulsaba á dar
una. vuelta. por la región donde vivían sus primas, iba á verlas, frecuentaba. su trato, y tenía con Ea•
trella interminables paliques. Si me
preguntáis qué imán atraía al perdido hacia. la santa, más aún á la
santa hacia el perdido, os diré que
era quizás el mismo contraste de
sus temperamentos .... y después de
~sta explicación nos queda.remoR
tan enterados como estábamos.
Lo cierto es que mientras doi.
Juan galanteaba. por sisterni. á to·
das las mujeres, con Estrella habla·
ba en serio sin permitirse la más
mínima insinuación atrevida, y que
mientras Estrella rehuía el trato de
todos los hombres, venía.se á lama•
no de don Juan como la doméstica
paloma, confiada, cándida, segura
de no mancharse el plumaje bian·
co. Las conversaciones de los primos podía oírlas el mundo entero:
después de dos horas de charla
inofensiva., repesada y dulce, )evantábanse tan dueíios de sí mismos, tan trar.quilos como antes, Y
Estrella volaba á la cocina ó á la
despensa á preparar con esmero
pueril algún plato de los que sabía agradaban á don Juan. Sabo·
rea.ha éste, más que las golosinas,
el mimo con que se las presentaban, y l a. frescura de su sangre Y la
anestesia de su corazón le hacían
tanto bien como un bailo refrige·
rante al que ha. caminado largo
tiempo por a.renales abrasados.
Cuando don Juan levanta el vue·
lo, yéndose á las grandes ciudades
en donde la vida es fiebre y locura,
Estrella. le escribía difusas cartas,

&amp;.--Manteleta-eeclavlna de paseo.

f.

l¡

7.-TraJe de calle.

�Domingo 2 &lt;le Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
=---- --

,

A!•-;;
-~

..

't.''

sombras, sin ver jamás el resP!andorcito de la lámpara que una
virge~ protege con la mano, y el
que aun tenía. algo de hombre es
s_ólo fiera, con dientes para mo~det·
Y ga~ras par&amp; destrozar sin misericordia.
. Su Pr(!fesión de fe es una carcaJada cínica; Y su amor un latigazo
q_ue quema Y arranca la piel haciendo brotar la sangre. Me diréis
q~e la santita tenía derecho de asP!rar á felicidades reales y á goces
siem_premás puros que los que libaba sm treg?a su desenfrenado ídolo
Y acaso di:éis muy bien, según el
vulgar sentido común y Ja enana
razoncilla práctica. Pero que esa
razón os aproveche. En el sentir
de los poetas, menos malo es ser
~aleote del vicio que desertor del
ideal.
EMILIA PARDO BAZÁN.

LA P01~PA DE JABON.
e■nto-fr.qwnto

dr 111 eo•rill.l llfflll.

- Y!), d~ cuento: En un balcóu
un chiquillo cierto día
en hacer se entretenía
lindas ¡,ompas de jabón
Y del sol los resplandor~s

13.-Cubierta bordada para almohadón.

8.-Vestldo de reunión.

9.-Vestido de paseo.

t

!~·,¾/.
i. ~'

.

.

., ..
14.-Elegante sobre cama rameada.
l

que?rá.ndose en su envoltura,
matizaban su hermosura
con irisados colores.

12.--Cortinaje bordado para alcoba.

LA COCINA

La cocina es un arte verdadero y
el más importante de todos, puesto
que es el que asegura nuestra exis·
tencia y el que tiene sobre todo nues·
tro organismo !a más directa influencia: si se come mal, en seguida
el organismo se deprime; la inteli-

Desde su sitio el chicuelo
no las veía morir
y ha~ta llegó á p;esumir
que iban derechas al cielo·
porque al ~i:arlas tan bellas,
no era necio imaginar
que tuvieran un lugar
al lado de las estrellas.

gencia misma se resiente de esa de•
presión.
Una buena y sabia alimentación
debe ser, lectoras queridas, uoa de
sus principales preocupaciones, en
su propio interés, así como en el de
los seres queridos que las rodean.
No puedo, por consiguiente, terminar este artículo sin tratar, aun·

que sólo sea sumariamente esta
materia, no sólo bajo el pu~to de
vista de la higiene, sino también
bajo el punto de vista de la elegancia y de la economía.
. El placer de la mesa ocupaba an·
hguamente un luj?ar mucho má., importante en la vida de las personas
ricas que en la actualidad. Ahora

Una, en lu¡ar de caer
por un capricho del vie~to
flotó so:i&gt;re él un momento
Y la quiso poseer,
cosa natural en suma.
pero al extender la m~no
á su contacto liviano
'
se le deshizo en espuma.
-Qué más?
--Lloró el chasq d0
vertió el agua de jabón uea. ,
cerró airado su balcón '
Y·· • .«colorín colorado.&gt;
De este cuento se de~uce
una sentencia, un tesoro·
Que en este mundo no es '0
todo aquello que reluce· ro
que la vida hay que to~arla
comlo es, porque la ilusión
es a pompa de jabón
que se¡deshace al tocarla.
10.-Traje de calle.

IGNACIO MENDIZÁBAt,

15.-Modeloa de tejido y bordado

11,-Eeclavlna-boa do gasa y teda.

se come al vapor, como se hace todo lo de~ás, sea clicbo de paso.
La co~rna Y sus numerosas depend~ncias eran una de las partes
más importantes de las casas nobles.
Generalmente, esas construcciones
abovedadas eran inmensas y no se
parecían á nuestras cocina~ actua-

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 5, Agosto 2</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Buque fantasma</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 2 de Agosto de 1903.

Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

==

O que, buscando ansiosas
el Sta.mbul
De un ensuei'io, tornaron
al cielo azul .... 1
iAy! por los amorcillos
que ya perdí,
Lloro cual nazareno
por su Rabí.

Ero.o las tortolitas
que tanto amé,
Porque o.r1·ullar supieron
mi ardiente fe.
Las estrellitas de oro
que en el capuz
De mi coche, regaron
mágica luz.
Florecitas azules
de mi verjel,
Que en mi cáliz de acíbar
vertieron miel!
¡ Ay I los amores idos
del alma, son
Pálidos muertecitos
del corazón! ....
EXRIQUE GIL Y PIÑÓN.

EN UN ABBOL.

25.-Elegante cortinaje bordado.

Arbol, á cuya sombra
gocé de amor el premio,
guarda estos versos míos
que en tu corteza dejo
hijos de la ternura. '
que aún en el a.lma llevo·
y dile á quien del bosqu~
venga al feliz sosiego
qu~ si el placer logra~a
quitarnos el aliento
hallado aquí me habrían
bajo tu sombra muerto.
:Jacinto &amp;Mtttrm-eon.

Pn el salón callejero
hecho con arcos de ramas.
Pasó tu reinado alegre
cual todo reinado pasa,
y angustiada, tu rocío
lloras cuando viene el alba.
¿Qué te importa ya que el búcaro
~ dé en la reja compa.ila,
s1 antes sudaba sus perlas
y a.hora de frío las cuaja?
El fuego forma tu vid~,
y cobra fuerza tu savia
entre las siestas de oro
y las noches a.brasa.das.
Están tus bojas pidiendo
sopor de atmósfera cálida
cadencias de mecedora
'
y perezas de guitarra.
Pero el ot-0i'10 te acecha
lejos moviendo sus a.las
y sus avisos te envía '
en el soplo de sus ráfagas.
Pronto verás los ramajes
tender su seca hojarasca
y en remolinos crujiente~
bailar su danza macab1·a.
Pronto verás de los cielos
la mutación angustia.da.,
y trocar oro y carmines
por tintas grises y pálidas.
Tú también ar.te la muerte
fxhalarás tu plegaria,
é irás con el remolino
á bailar tu última danza ....
Albahaca menudita.1
linda y graciosa alba haca
¿dónde fueron tus verbena~:&gt;
¿qué se hicieron tus veladas·?
SAL\'ADOR RUEDA.

. Cuando un médico eminente
dice qu~ ha usado un preparado
por vanos afi.os, no hay lugar para dudar de la eficacia de e!'\e preparado. Las siguientes palabras
son _del Dr. Don .J. R. Icaza, de
la ciudad de México:
«Tengo la satisfacci6n de decirles que hace varios años he rPCO·
mendado á muchos de mis enfermos la Em ulsi6n de Scott y estoy
c?,nvencido de que _e!'la preparac1on es un buen t6mco reconstituyente y tiene la ventaja de que
muchos niños la tomah con verdadero gusto.»

tos Otos y 1a Edad.
. El museo de Stocolmo
10teresante colección de po_aee 1181
han pertenecido á person~º~
q11e
8
versas edadeq, en cada
e 41..
c~ales se ha da.do un co~º de loe
m1te examinar su estructque per,
terna.
ura inEn los ojos de los niil.os
serva una transparencia ca n~!►•
á. la del agua; los de un jo: "fiua&amp;
meno~ transparentes; en el be: IOD
de tre10ta ai'1os comienzan , lllbtoe
gera.mente opacos; en el de cl:r Uta ó seseota.sooyaopacos p cueoplet-0, Y, por fin, el anciano
tenta affos ó más Jos tiene no 80
mente más upacCls toda;í
a,.
desprovistos de brillo.
a, •loo
Est;e desarrollo gradual de
o~~1dad se debe al crecimiento la
teJ1do fibroso y á la a.cumul
de materia gastada en el ojo. ac 1

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ltlmm a111a las Jlorm
La pregunto. no es fácil de coatestar; pero lo que hoy por ho
puede asegurarse, es que much~
flores aman ó oborreceo como 111
personas más sensibles .
. No ha.~ duda de que las rosu
sienten simpatías por ciertas floree,
pues cuando se las planta junto ,
ellas,. se ponen más hermosas. Ea
cambio, al lado de otras se marehJ.
tan rápid9:mente, sin duda porque
no &lt;:ongen10.o con ellas. Se ha detcub1erto que ta.mbiéo existe un vbo
afecto entre la violeto. y el hello&amp;ropo, é igual a.mistad profesan loe
clavele,s á los pensamientos.
El descubrimiento de estas paalones vegetales se debe á un ootabl,
botánico francés, cuyas observ•
clones hacen sespecbar que pronto
~erá preciso convencerse deque loe
aromáticos adornos de los jarcll•
o~s, están dotados de almaa ap•
s10nadas.

SEISITIVAS.
¡Ay!· los amores idos
¡qué tristes son!
:Parecen muertecitos
del corazón!
¡Parecen golondrinas
' que por volar
A otras playas, cayeron
en hondo. mar!

·• •······.........................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver,¡lusas Cfty, St. Louls, Cblcago, lew York.
San Francisco y Los Angeles

EL TEST AMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrzoblspo J«ban.
Los bienes ~ueron v~luadoa
en J125,000
La mayor parte de lo testado con•
slstla en dos p6llzas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companla de Seguro•
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocoe dfu que lle practicó la
apertura del testamento del llu■trtal•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, m1uola.
La fortuna i!el dl ■tlnguldo prelado u cendló i cerca de $125,000 oro americano; 7 aegO.u el Inventarlo que 11e ha
publicado, 10• blenee que dejó fueron
como sigue:
Doa póllzH de • 'La Mutua.• ' Compallt&amp; de •
guroe ■obre la Vida, de
Nueva York, por $25,~00
oro cada uua, ó eean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados eobre u.na de las póllzu
9 829 oro
Otra póliza de seguro. . . 14000 oro·
Accione■ en efectivo 7 en
•
·
Bancoa. · · · · • . . 37,000 oro
Entre lu dlspoalclonea del aellor Ar:
zobl■po, en ■u testamento, ae blclerou
atas:
A ■u hermana, aellorlta Kate Feehan
que eatuvo alempre con él huta 8 ~
muerte, $40,000 oro en bono, y $:lll,00-0
oro «e una de lu póllzu de aeguro .
l la ■ellora Ana A. Feehan, viuda dei
aellor doctor Eduardo L. I,'eehan, hermano del ■ellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra 4e lu pólizas, 7 $S 000 oro en
efectivo; i la Academia de• ban Patrl•
clo de Chlcago, de la que e■ preceptora
IU hermall&amp;, Hadre
Marta Catalina
$l0,000 oro de la dltlma póliza. , 1~
eecuela • 'Santa Marta' • de en,;llanza
prictlca para varones, de Feehanvllle
Illlnol■, que era la Institución por !~
que mla 11e Interesaba el ■e!lor Arzobllll)O, INI 111trep.rou loa $4 ooo re&amp;ta'l.. la dlt1ma póllsa.
•

1.-Trajes de casa y visita.

tróntca dt la moaa.
l::ie reservan ~roa.a en Carro PuJlman para todos los punto8
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Llnea de Santa Ft: son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w . s. FARNSW0RTH.-Ageote General.
ta. San Franolaoo, #flm. B, México,

a. #.

································~

Informadas estaréis, lectoras
mías, de la gran Exposición de Modas que el mes entrante se celebrará.
en la capital del Imperio ruso. Sin
embargo, quiero bosquejar en breves líneas, quiero baceros entrever
en condensadas descripciones, lo
que será. el certamen de Sao Peters•

burgo, primero en su gé¿ero y origioalísimo en su forma.
Las da.mas principales de Europa
entera se hallan interesa.das en el
«tour de force&gt; que los artistas de
la indumentaria femenina hao emprendido en persecución, no de un
ideal precisamente, sino de algo más
positivo que en los tiempos modernos se traduce en finanzas. Efecti•
va.mente, el certamen ruso, como
todos los certámenes de carácter in-

ternaciona.l, redunda en provecho
de los expositores, cuando éstos da.o
á conocer algo nuevo y algo útil.
¿En la próxima Exposición de
Modas quedará sorprendido el mundo elegante? Así debemos esperarlo
dando crédito á las crónicas que los
periódicos especialistas nos dan á.
conocer. Femeoioameote hablando,
Rusia es un país elegante. Compite
con Berlín y aun osa ponerse freo·
te á. frente de París.

La mujer rusa es eleg-ante por naturaleza: de talle esbelto y de formas delicadas, luce ricos atavíos,
ya en los paseos populares, ya en
las reuniones íntimas ó ya. en los.
centros donde la etiqueta se impone. Es más seria en su indumentaria que la mujer alemana, y mucho
más seria que la parisiense. No ha
logrado, sin embargo, dogmatizar
en cuestión de modas.
Ocupémonos de la Exposición. En

�•
Domingo 9 ele Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

•

Domin11:o 9 de Agosto ele 1903.
k

3.-Colecc16n de trajes de paseo y reuni6n.

el castillo de una. de las más encumbradas da.mas de San Petersburgo, se efectuará el certamen. Los expositores habrán de ser europeos, y
el contingente abarcará desde el insignificante
listón de seda., hasta. el complicado traje &lt;reforma&gt; de ceremonias; desde el gracioso pal!uelo de punto, hasta. el soberano abrigo de pieles; desde el delantal de traba.jo, hasta. el riqu1simo sombrero de plumas y terciopelos.
Tres grandes salones se ha.o dedicado á la.
exhibición, y ta.! ha sido el número de lotes que
se ha. solicitado, que probablemente el espacio
de la. Exposición resultará pequeilo. Se han
hecho prodigios de repartición para. que todos
los grandes talleres de modas en el Continente europeo, tengan lugar propio de exhibición.
Dos meses durará abierto a.l público el certamen. La entrada. será de invitación y sola.mente persoilas distinguidas tendrán acceso a.1
&lt;sancta. sanctórum&gt; de la. Moda.. El Jurado ca-

lificador lo componen tres duquesas, una ma1 quesa y una. condesa..
¿No os parece, lectoras mías, que habrán de
ser hermosas é innumerables las sorpresas que
esta Exposición nos reserva? ¿No os parece que
el apoteosis de la indumentaria femenina, esparcirá sus resplandores por los cuatro puntos
del horizonte? Yo creo, simpáticas amigas,
que esta Exposición es de trascendental importancia. Yo creo que este certamen es la coronación de la Diosa que tan tiránicamente se está imponiendo en los tiempos modernos. Nosotras las siervas humildes de esa Emperatriz, debemos, dentro de pocos meses, acatar
sus órdenes y rendirle culto.
Próximamente seré más extensa en mis artículos; próximamente, cuando lleguen á mi
mesa de trabajo los figurines premiados, los veremos juntas, los analizaremos con paciencia y
los comentaremos con imparcialidad. Entre

tanto, debemos permanecer en expectación Y hacer
,;otos por que el certamen ruso llene todas las aspiraciones y calme t?dos los deseos de la. Moda..
El:t'PERANZA.

Es indudable que el dinero puede a.yudar_á que
uno sea feliz. El dinero debiera. ser un medio, pero no un fin. Haced el dinero que podáis poseer; pero no os empelléis en hacer demasiado, no sea. que
él os posea. á vosotros.

...

2.-Vestldos de calle y casa,

El dinero no puede comprarlo tod~. No p_uede comprar la. salud, la. vida ó el amor. S1 f~era1s cien veces más ricos de lo que sois, no podríais multiplicar
por cien vuestras necesidades y placeres.

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
mirar su imagen para p
ella.
'
ensar en
Me llevarán el alma .
ya .isté1. quedas, tranq~A,8cuando
111
pecho, irán hasta su oído· y
dito, trémulas, como si ~e ca 1 D•
sa.s llevaran mis endechas ryonao11
dechas que matan si vibra~ c 811•
neza., dirá.ole que mi vida. 88°~rtoda. de ella., que sólo su
a,
sostiene mi existencia.!
recuerdo

Expllcadón dt

nuHtros grabados.

ii

Número 2. Presentamos á nuestras lectoras, en esta plana, una bo·
nita serie de vestidos de calle y casa., a.si como un elegante sombrero
de último estilo. El traje de cuerpo
entero, para ca.lle, es muy odginal
en sus adornos, que son los que le
dan vida. Compónese de aplicación
de encaje y borlas, que se disponen
longitudinalmente en la blusa y
transversalmente en la. falda. El pequell.o peto del talle es de seda con
adornos de pasamanería angosta, y
sobre los hombros y á lo largo de
cada una. de las mangas, caen dos
aplicaciones simétricas. El resto de
las mangas es liso, con excepción
de la parte inferior, cerca de los
puílos, donde hay un pequell.o ra.•
meado de encaje y punto. Los puños son algo estrechos. Por lo que
hace á la falda., se pliega en su longitud con pliegues no muy va.sws, y
en su parte inferior se sobrepega.n
dos tiras de aplicaciones entera.mente iguales entre si y corriendo
paralelas. El conjunto resulta. muy
agra.dable, como puede verse en el
grabado.
La. blusa que aparece en el centro, es de seda, color claro, muy
alforzada. en el centro y con cuatro
adornos simétricos de encaje, que
se ponen á lo largo de los pliegues.
El cuello es muy ancho, pues se si•
mula. basta el nacimiento del plega.dillo. Deben nuestras lectoras fijar·
se en la combinación especial de
este cuello, adornado con triples
hileras de enea.je. Las mangas, campa.nuladas, llevan una aplicación
de enea.je en la parte inferior, y los
pul'los, algo estrechos, llevan tiras
angostas de encaje, semejantes á las
del cuello.
Representa. el tercer graba.do una
elegante y rica capa de enea.je y
blonda, con grandes volantes de regulares dimensiones. Un estudio de•
tenido de nuestro grabado, dará á
conocerá nuestras lectoras la. manet'll, de confecciona.r este abrigo,
que, como se ve, es de suma elegancia. y buen gusto. El último de nuestros grabados, un sombrero de la.
estación, se confecciona con plumas
y sedas de huena ca.lidad y colores
apacibles. Debe escogerse una forma que por sus dimensiones sea
adecuada. al cuerpo de la. persona
que vaya. á usarla..

· · D~~p~é·s: ·. ·. · ·~hi° ·d~·s·p~é; ········
arra.nq ue de awor y de purez:ni ::
hasta sus ojos y observa ¡ r

queda un rasgo de mi ima.ge r n •I
pupila. bella.
nen 111
SABELJO.

ta Htrmana Pálida

llas.

6,-Gorro para niños.

RIT MO
[HOMEWAJE]

Yo soy el verso dulce y galan'8,
yo soy la fina seda del guante
que oprime y besa mano ducal,
soy la. ca.ricia de las veladas,
el cuchicheo de las amadas
en la. radiosa. fiesta nupcial.
Soy el escote de las princesas,
el devaneo de las marquesas,
la serena.ta del trovador,
el cftirt&gt; discreto de las sultanas,
el sortilegio de las gitanas,
el ditirambo del a.mador.

~

.
i.

4.-Sombrerlto

.

.

'

Infantil,

Primtras Uiolttas
Trémulas, tiernas, tristes, inclinadas coquetamente sobre su ele•
gante talle flexible y trasparente
aquellas violetas de abril, las pri~
meras del ai'l.o, embalsamaban con
su aroma exquisito el ambiente de
aquel rústico mesón de la florista..
En sus matices pálidos, en sus pétalos loza.nos y olorosos, esos ra~illetes_ de violetas semejaban la.
rnocencia y el candor unidos á la
belleza. y la elegancia. Reftejába•
se en ellos ese no sé qué de tente.•
~o~, ese no _sé qué. de a.trayente que
rnc1ta á saciar el Juvenil capricho
de aspirar con fruición, de aca.ri·
ciar y adormirse arrullado por
los efluvios de esa. flor divina é ini·
mita.ble.
Allí, caídas con abandono sobre

,

Ella era la. hija. única del más
poderoso Rey de Asia. Pensaréis
que nada. le faltaba. de lo que pue·
de hacer la. felicidad de una. joven
princesa.. Ha.hitaba un palacio de
jaspe rosa.do, iluminado por los
rayos del buen sol. Durante todo
el día, orquestas invisibles le ha.cían oír su música. con que bubie·
ran arrebatado los oídos más deli·
cados. Inútil es decir que tenia
entre sus cofres todos los día.man·
tes, los rubíes,.los zafiros que suei'la. la loca. ambición de una coqueta; se habría podido pavimentar
una ciudad esparciendo tanta pe·
dreria. Sus vestidos eran tantos,
tan bellos y abundantes como aqué-

Soy el secreto del gabinete
de la.s actrices, tierno billete
que habla de citas y dice: cven;&gt;
en el olvido que se le arroja,
está. marcando la. octava foja
de una. novela. de Montepío.

,\ .

-·----------~--------

los bordes de un tosco recipiente
de vidrio, y como avergonzadas
por el mirar inoportuno de los
transeúntes que admiraban la. hermosura. de sus formas, encontrélas
en aquella mai'laoa. de otoi'l.o, mai'lana brumosa. y fria que azotaba.
con frescuras v humedades los sem·
blantes y las flores.
- Qué bellas son, me dije; y cómo
llorarían orgullosas coloca.o as so·
bre el pecho de la mujer á. quien
a.doro; a.sí prendidas hacia abajo,
envueltas entre encajes y alfileres,
escuchando quedas, dulces, el latir
de ese corazón que vive presuroso,
indiferente, frío!
Agonizar allí, ma.1·chitas, mustias cual las ilusiones juveniles
muertas á. los golpes de crueles des~mgai'ios; extinguirse poco á poco,
Junto con la. ambrosía de sus pétalos descoloridos y ajados, al calor
de ese seno querido en donde en•
tregaría bast11. el último pedazo
de mi existencia ioquiet11o y dolo·
rosal ¡Ah I sí, serán pa.ra. ella., pa.·
ra ella sola.mente; irán a.qui ocul•
tas entre los pliegues del ga.bá.n de
invierno ó envueltas entre bojas de
papel ó de periódicos que escondan

su belleza, que a.paguen su perfume incitante y voluptuoso.
Le llevarán mi alma, ese pedazo
de alma. que sólo me da. vida. para.

Soy el dibujo que admira y ama,
en el otoño, la. noble dama
mientras a¡ruarda. su traje s¡-ris;
soy el ~ocaje del blanco velo,
la cinta. ajada., color de cielo,
que nunca. olvida. la. emperatriz,
Soy la sonata de raras notas,
y la. pelucba. de Ias capotas,
y la fraga.ocia. del azahar,
y ese suspiro como de seda
que tras las novias flotando queda
cuando a.traviesan el bulevar.
Soy la. a.dora.ble coquetería
de las parejas, y la alegría
de los saraos del carnaval,
el terciopelo de los disfraces,
el beso oculto, los antifaces
en la. severa. casa. feudal.
Yo soy el verso dulce y galante,
soy la. pulsera de la. elegante
que es en palacio dama de honor,
soy la. sortija que un duque roba,
soy el equívoco de la. alcoba
y la indirecta del comedor.
Soy el saludo de los gentiles,
tengo los hábitos señoriles
y galanteo la emperatriz.
Me llamo el numen de sueños de oro,
nacido en Francia.; soy el sonoro
ritmo que suei'l.a. la musa gris.

7.-Vestidlto para niña.

E. HERNÁNDEZ H,

Pero lo más que todo propicio
para mantener alegre el ánimo de
la. princesa, era.o los maravillosos
jardines que rodeaban su palacio.
AlJí no caía jamás una gota. de
lluvia, de aquel cielo eterna.mente
azul· allí las flores más raras se
desplegaban magníficas, exuberan·
tes de savia., reca.lenta.das por el
estío, inclinando, en fin, sus cá.li·
ces, que derramaban bálsamo; allí
las bestias feroces de los bosques
y de las quebradas, leones, tigres,
panteras, eran como gatos mimo·
sos que ma.ullab11,n de placer bajo
la mano que los rozaba., y sobre
las flores completamente abiertas,
sobre las llores errantes é indolen·
tes a.costadas en las tibias hierbas
y el musgo, resplandecía. con una.
imperia.l magnificencia la. luz del
sol; todo de oro, las hijas de los
guerreros de leja.nos confines del
horizonte le amaban.
II
Sin embargo, la princesa no se
mostraba. satisfecha de ta.oto es·
plendor: se la. sorprendía abisma.·
da en melancólicos ensuei'los; era.
visible que se fastidiaba, que palidecía. semejante á. una rosa. enca.r•
na.da. que se tornara. en rosa ble.nea.; suponía.se, generalmente, que
tuviera un deseo misterioso, un se·
creto pesar. ¡,Pero cuál podría ser
ese deseo'? ¿Que pesar podría. ser
éste?
-¡Oh amada hija míe.! la decía
el viejo monarca., ¿por qué no me
revelas la. zozobra. que te agobia.'!
¿No sabes que soy omnipotente y
que por verte sonreír acometería
las más penosas empresas? ¿Será
que deseas casarte'? Habla sin te•
mor, dime el nombre de quien ha.
elegido tu corazón, y te juro por el
cielo que lo tendrás por esposo,
a.unq ue sea. el heredero del más glo·
rioso de los soberanos. ¿No'! ¿No
es el himeneo lo que te preocupa'?
¿Crees, acaso, que los rayos sola•
res de oro que resplandecen en tus
jardines, no tienen bastante brillo
ni suficiente calor luminoso'? Si ése
es tu pensamiento, no lo ocultes,
porque á. fuerza. de hecatombes y
de construir templos en honor de
los dioses, yo obtendré-por que
sonrías-que ellos dupliquen el es·
plendor de su sol.
-Si, algo me falta. Pero ¿que
es? Yo misma no lo sé y muero de
un deseo cuyo objeto ignoro.
-¡Cómo! no tienes idea de .... '?
-No, dijo ella suspirando, nin·
guna idea. precisa..
Luego, con la. mirada vaga, la.
voz p11,usa.da y leja.na, de quien ha.ble. en suei'los:

8.-Tra)es de casa y visita.

-Creo solamente que es muy
blanco, muy pálido y muy lejano,
ese halago desconocido que me ha•
ce falta., esa. cosa. misteriosa. cuy a
ausencia me desespera..
III
Aconsejado por sus más adictos
cortesanos, el Rey res_olvió hacer
viajar á su bija. Tal vez encontra•
ría, en algún país cercano ó remoto,
lo que ella. codiciaba. con tan incierto y a.margo deseo. En todo ca·
so las sorpresas, la.s a.venturas de
los ca.minos, la. distraerían de su
mela.neolía.

Jamás se había. visto una caravana comparable en magnificencia.,
á la. que se formó para el viaje de
la. princesa..
Delante de un grupo Innumerable
de camellos qu6 llevaban las provisiones y los equipa.jf's, entre más
de mil servidores vestidos de seda
y ricamente armados, de los cuales
algunos tocaban el "kusser" y la
a.rchiviola. para. marcar el ritmo de
la. marcha, ocho elefantes blancos,
adiestrados á. andar á un paso
igual, llevaban una. extensa plata·
forma cubierta. de alfombras, y sobre ésta. se elevaba. una. casa. de
muchos pisos.

Tras una ventana, con la. frente
re,.linadll en el vidrio. la. viajera
veía. desfilar las ciudades y los paisajes
Por todas partes, bajo el eterno
ardiente azul celeste, ella veía las
habitaciones doradas por el sol, el
oro infinito de las arenas, y el oro
indeciso del horizonte. No valía.
la. pena. de haber dejado los ja.rdi·
nes del palacio, si debía. encontrar
en todos los lugares el esplendor
implacable del perpetuo estío.
Y cuando dejó la caravana. para
embarcarse en una nave, tampoco
la. abandonó el sol, ardiente, abra.sador, haciéndole brillar como un

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>ElL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Agosto de 1903.
Para solemnizar las vísperas de
su liberti..d, se había tomado varias
copas y estaba el viejo veterano
alegre como un nif!.o en víspera de
vacaciones. Cuai:.do tocaron silencio en el campamento, ño Pancho
dormía ya.
Y bajo la sugestión de la. dulce 1 ,
espesanza de redención, aquella no- , - '\
che dormía ño Pancho como un ,
~
justo, ignorante de que al amane- '
cer había dispuesto el General ene·
migo el asalto de su campamento.
Dormía profundamente, y soñó
Sof!.ó que, licenciado, volvía á su
pueblo, á su casa, al seno fiel y
amoroso de su viejita, la madre carif!.osa de sus hijos.

V

-...., v iÍ!

.j.' •.· · 1
'

,.. J

1

los besos que iba á darle al primer
nieto, al hijo de su hija, al chiquitín que le extendería cariñoso sus
bracitos regordPtes, en uno de los
cuales debía verle la pulserita. que
él le había comprado por cinco pesos en Caracas y que el musiú que
se la vendió le había dicho estaba
bendita por el Papa.
La noche empezaba.
Ro Pancho siguió la interrumpida marcha y poco después se veía
en el portal de su casa.
No se atrevía. á llamar.
La emoción lo había enmudecí·
do.
Por fin golpeó la puerta con .su
bastón y sollozando exclamó: Filomena., soy yo! Abre!
Un ruido insólito, como un trueno, aterró entonces la montafla.
Ro Pancho despertó.
-Qué es, Dios mío? preguntó sobresaltado.
Mil voces contestaron su pregunta..
--El enemigo! El enemigo! ¡Al·
za. arriba! gritaba uno con voz de
clarín. Era el Jefe del batallón.

***

El asalto fué ref!.ido, sangriento,
espantoso.
Después de una hora de loca y
ruda. brega., el sol claro iluminó la
derrota de los asaltantes y el cam·
po de pelea lleno de cadáveres, donde los solda.dos supervivientes gri·
taban la victoria.
Media hora después, recorriendo
el campo1 el General exclamaba an·
te el cada ver de ño Pi.ocho:
-Mirá, por fin el viejo panquió.
¡Ah viejo sortario pa el plomo era
éste!

**

*
Ningún otro epitafio,
ninguna. otra
oración fúnebre se ha dicho sobre
la tumba del prócer anónimo, que
duerme por siempre el sueí'lo redentor del paria..
RAFAEL SILVA.

Caracas
11.-Abrigos para niño,.

Los caminos estaban desolados,
pero á él le parecían alegres todos
los paisajes.
Caminó mucho, de día bajo el sol
bravo, de noche bajo la luna risue·
iia, cantando á veces, á veces llorando de alegría, sin cuidarse de
comer, sin sentir fatiga, sin acor·
darse siquiera de la curtida calaba.cita que llevaba llena de aguardiente, sin coger una sola mascada
del tabaco que tenía en la vejiga
,.;urada con olorosos clavos de especia.
Caminaba, poco á poco, pero sin
detenerse, basta que al fin vió la
plomiza iglesia de su pueblo.
Al mirar de nuevo aquella torre
donde niño repicó él las campanas
alegremente en días de pascua, al
respirar otra vez el olor de sus
mon_ta.iia.s, el corazón no le cabía
enel pecho.
En la colina que le brindaba. el
grato panorama de su pueblo se
arrodilló, se santiguó humedeciendo su tembloroso dedo pulgar en
las lágrimas que vertía, y rezó un
padre nuestro.
El sol se hundía en el ocaso.
El poniente estaba lleno de cárdenos arreboles.
Un viento fresco le llenaba el rostro de caricias.

México, D. F., Julio 21.
El Dr. Bernardino Beltrán dice:

"Desde antes de recibirme, en
algunas personas de mi familia,
y después de recibido, en mi clientela particular, he usado con muy
buen éxito la Emulsi6n de Scott,
de aceite puro de hígado de bacalao con hipofosfitos ( únicamente preparada por los Sres.
Scott &amp; Bowne),y me es muy grato manifestar los buenos resultados que he obtenido, sobre todo en el tratamiento de la escr6fula y de la tuberculosis pulmonar.

Domingo 16 de Agosto de 1903.

Y él gozaba de la belleza del crepúsculo, sentado sobre su cobija
gloriosa agujereada por las balas,
sobre el único trofeo que llevaba á
sus hijos después de dos lustros de
sir vicios á la Patria ....
Y pensaba en la sorpresa de su
familia cuando lo vieran llegar, en

MANOS BLANCAS.
Manos blancas, satinadas,
Con leve azul en Jas venas,
Manos color de azucenas
Por el alba sonrosadas;
Manos que fuisteis besadas
Allá en mis horas de penas:
Sed conmigo otra vez buenas
Cuando sufro delirante;
'
Acariciadme un instante,
Manos color de azucenas.
Manos suaves y pequeñas,
Manos de color de cirio,
Manos blancas como el lirio,
Como el ave, de sedeiias.
Manos que haciéndome, en sellas
La -santa Cruz del martirio,
'
Nuestro amor hasta el delirio,
Con fe y juramentos va.nos,
Me hicisteis creer, ¡oh manos,
Manos blancas como el lirio!
Manos que yo he descalzado
De guantes, en la arboledr.,
Manos suaves cual la. seda.,
Que con ansias be estrech11,do;
Manos con que yo he soñado,
Cual otro cisne de Leda,
Ser dichoso donde pueda
Ver mi esperanza. cumplida:
¡Tened piedad de mi vida.,
Manos suaves cual la seda!
Manos que con fanatismo
Adoro en santo fervor,
Manos blancas de mi amor,
Símbolo de un despotismo ....
Salvadme ya del abismo:
Escribidme por favor;
Y si este inmenso dolor
Con vuestra piedad no calma.
¡Arrancadme luego el a1ma,
Manos blancas de mi amorl
M. ALVAREZ MAGAÑA.

A uno que nada tenía.,
su mujer, bastante lerda,
para ligas le pedía,
y él, enfadado, decía:
-Tú estás loca; ¡ponte cuerda!

..................................

,

ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA
A Deaverí ;lusas City, St. Louis, Cbicago, llew York.
San Francisco y Los Ang&amp;les

EL TESTAMENTO

Dtl 11.110. sr. Jlrzoblspo rttban.
Loa bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado con•
sistía en dos p6Iizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguro•
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d!aa que se practicó la
apertura. del testamento del llustrfalmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feeha.n
en la ciudad de Chlcago, Illlnole.
La. fortuna del distinguido prelado ucendló ll cerca de $125,000 oro a.merlcano; 7 eeg1ln el Inventarlo que ae ha
publica.do, loa blenee que 4ej6 fueron
como sigue:
Dos póllzu de ' 'La Mutua.'• Compallfa de
guroe aobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. . l 50,000 oro.
Dividendos acumulados eobre una de laa p61lzaa
9,829 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancoe. • . • • . . . 37,000 oro.
Entre lu dlapoalclonee del sellor Ar11oblapo, en au testa.mento, se hicieron
atas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta au
muerte, '40,000 oro en bonos 7 $25,000
oro ie una de las pólizas de seguro ;
l la sellora Ana. A. Feehan, viuda del
eellor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzoblapo, $25,000 oro
de otra •e lu póliza.a, 7 $5,000 oro eu
efectivo; l la Academia de San Patrl·
clo te Chlcago, dé lt que e11 preceptora
BU herma.na, Madre Marta Catalina,
$10,000 oro de la 111tlma p0llza; ll la
escuela • 'Santa Marta· • de ensellanza
prllctlca para varones, de Feehauvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl6n por la
que mAa 118 Interesaba el ■e!ior Arzobispo, se entreiruon loa $4,000 resta'l, . la dltlm&amp; póllsa.

♦
♦

L A MODA
Pronto las golondrinas vularán
de nuestros hogares; pronto, muy
pronto, atravesarán en raudo vuelo nuestras fértiles campiBas en busca de un blando albet·gue, en busca
de un ambiente suave y cariñoso.
La ausencia. de las golondrinas,
lectoras mías, Pstá relacionada íntimamente con la venida de nuevas
modas, con el uso de nuevas faldas, con el empleo ele nuevas telas.
Un equinoccio, el de otoño, toca
ya á nuestras puertas. El astro rPy
es el gran regulador de las mod_as
femeninas: está muy cerca de la tierra, y los vestidos vaporosos, los
sombreros "fleuris" privan en reuniones y paseos; se ausenta un poco de este valle de dolores, y Jleg;i.n
en seguida las telas de color oscuro, los sombreros serios, los abrí·
gos discretos.
;,Y sabeis por qué es esto, lectoras
mías'? Porque las modas, como to·
do lo de la naturale.¡a, sufre con
la lejanía del astro de los astros y
se despierta y anima á su proximidad. Un psicólogo, un sociólogo,
un filósof.o ó lo que sea., debería.
emprender un estudio analítico y
concienzudo acerca de los cambios
de modas, que son tan regulares,
tan matemáticos pudiéramos decir,
como la aurora y el ocaso, como el
día y la noche.
Nosotras, las mujeres, contentémonos con que alguien emprenda
el trascendental estudio; no inten·
ternos abo1·darlo y dediquémonos á
charlar un poco de faldas y corpiños, en su relación con nuestro cuer·
po, y no en relación con las épocas
primaverales ú otoñales.
Los últimos figurines llegados á
mi mesa de trabajo, me dan á co·
nocer las faldas ''modera style", 6
sea lisas en casi toda su longitud y
plegadas I igeramente en su parte
infe1·ior. Esta hechura de fa.Idas no
constituve una novedad: los talleres parisienses las confeccionan hace algunos mese~, y de los talleres
americanos han salido tambié n algunos millares. ~in embargo de
es:&gt;, ha.y en las últimas que veo, al-

.:,e reservan Cl\mas en Carro .Pullwan para todos lo::! puntoi;
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,s'on renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.!.
ta. San Franolaoo1 #ilm. 8 1 Nláx/001

a . F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

sin embargo, numerosas modifica•
ciones en el modelo primitivo. Poaemos asegurar que el imperio del
"talle tol'ero" durará aún por muchos años, pues en las pl'iacipales
poblaciones europeas están muy en
boga estos corpiños. Seman9:ria·
mente publicamos en estas pág-mas
modelos de estos talles, que muy especialmente recomiendo á mis lec·
toras. En mi próxima crónica tra•
taré á reserva de hacerlo también
en p'osteriores artículos, del estilo
"reforma", que tan poco se ha generalizado en México, no obstante
ser uno de los más vistosos originales.

2.-Vestidito para niña.

MARIA LUISA.

CANTARES
I.
Me ha; causa.do tanto dallo,
Que, si yo hiciera las leyes,
A todos los ojos negros
l-'usie1·a peua. de muerte.
II.
Dicen que al sol de los cielos
Hoy ha vtiucido ot1·0 sol;
¡ Ya sabes que te prohibo
Que te asowes a I balcón 1
III.
Ya sé que eres muy constante,
Morena del alma. mía,
En odiará quien te quie1·e
Y eu querer á quien te olvida.
IV.
¿ ~o ha. de habermuchasinfames,
Si has cometido una infamia,
Y en I uga,· de aborrecerte,
Te quiel'O cou todo el alma?

v.
L:ígrimas nos costará,
Si vol vemos á encontrarnos,
A ti lo que no me has dicho,
Y ú.-mí lo que no he callado.
VI.
El cantar que más prefiero
Ese llO lo canLO á nadie,
Que en el corazón lo guardo
Y del corazón no sale.
NARCISO DfAz DE Escov AR.

go raro y algo muy útil especial·
mente: el poco vuelo del c?rte,. que
constituye un detalle esenc1alís1mo.
Siendo estas faldas de poco vuelo, expeditan con_sid~rablemente !os
movimientos y d1smmuyen ~amb1én
la cantidad de tela. Lo primero es
utilísimo, ylo sPgundo no es d~sde·
ñable, pues algo puede econ~m1zarse en el costo total del vestido. Y
respecto al entalle, qué podemos de~
cir'? Que estas faldas moderna~ delinean perfectamente la parte mferior del corpiño y coadyuvan á 1a
esbeltez y gallardía del cuerpo. El

poco vuelo se apl icri. únicamente {~
la parte superior ele la falda, pue&lt;1
en 1a infPrior continúan llevándose los pliegues.
Por lo que hace á los corpiños,
diré desde luego que se estilan de
preferencia los "toreros", que pue·
den ser variadísimos en sus fo1 mas
y detallPs. Las cbnquetas toreras
son. vistosas por exc~lencia:cuadran
á todos los talles y encajan perfec·
tamente á todas las esta.turas. La
serie de estos corpiños es interminable; y aun cuando todos ellos se
rigen por un corte especial, caben,

3.-Vestidito para r,·i ~.~-

�Domingo 10 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LOS CANARIOS
Carmen y Antonio vivían pared por medio, y
sus balcones, de voladas barandillas, por poco
espacio separados, caían á la. calle casi al mismo
nivel.
Ricos, jóvenes y solteros, hermosa y discreta
ella él apuesto y galán, eran ambos lo que vul·
gari'.nente se llama un buen partido; pero ni la ve·
cindad, que engendra fácilmente el tra.t-0, ni la semejanza de gustos y de posición social, que lo estrecha y consolida, ni los tiernos aílos, de suyo
propensos á las expansivas y ruidosas demostraciones del corazón, fueron parte para que Carmen
y Antonio llegaran nunca á c1;1,mbiar seiiales, si
no de afect11osa benevolencia, por lo menos, de
frívola cortesía: sellaban sus labios odios impla.cables de familia.

Los clavos, sostén de las dos jaulas, estaban fijo:1 en la pared maestra, pegados á las
jambas en el mismo sentido, á mano derecha.
de Ca.rmen y Antonio, cuando éstos asoma.bao
al balcón, de modo que el segundo, _durante el
tiempo que consa..rro.ba á su ca.nar10, volvía
forzosamente las ;spaldas 11. la primera.
Así pasaron días, que no fueron muchos, hasta que el mozo puso en efecto lo que, irresolu•
to y perplejo, venía meditando, y fué alcanzar
su jaula y ,ariarl&amp;. de sitio, ap~ovechando la
ausencia &lt;le la. encante.dora vec111a..
Al salir ésta al balcón, se sorprendió del caw·
bio: junto á. la suyo. estaba lo. jaula de Anto·
nio, quien tenía puestos los ojos en ambos canarios, alegres y contentos &lt;le ~erse tan cerca.
Y á. fuerza de mirar á los pá¡aros, sus dueílos se miraron al fin; ella tímida y rnb:)rosa,
él confuso y suspenso.
Desde entonces Antonio tuvo en poco á su
canario y se apasionó del ajeno, á pesar &lt;le que,
siendo hembra, no sabía arrancar de su garganta los delicados trinos con que el primero
recreaba suavemente el oído de cuant-0s le escuchaban.
.
Carmen, á. su vez, comenzó á tomar afición al
primoroso cantor que, desde el alba hasta-el
caer de la tarde,estremecido de gozo, ab.riendo
las alas sin espacio para tenderlas, agitado é
inquieto', llenaba el aire de meliflua armonía,
fijas las miradas y los deseos en las pró~lmas
rejas de su compañera de amor y cautiverio.
Tanta con~tancia despertó en el tierno corazón de Carmen afán nunca sentido, placer jamás ima!\'inado, dolor y gozo, ifl:lpulsos de llorar y explosiones de risa, opresión de pena Y
desbordamientos de júbilo, anhelo de hablar é
imperiosa. fuerza de silencio; pero sus ojos, claros espejos del a.lma, traidores y p~rleros, se
apartaban á cada instante de la. Jaula pa.ra
cla.varse en los de Antonio, como atraídos y
subyugados por el poder de imán misterioso é
irresistible.

Domingo 16 de Agosto de 1903.

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4.-Traje para "sport."

Y luchando ambos con el miedo de incurrir
en el desagrado paterno, y con el natural ru·
bor y encogimiento de los pocos años, sin di·
rigirse la palabra, daban rienda suelta
ternura que Probargaba su corazón hablando
los canarios.
Un simple saludo de Antonio, frase vulv¡r
de pura. cortesía., dicha con la.bio torpe Y ba
buciente y miedo en el corazón, que con&amp;el16
Carmeu apagada la. voz y encendido el!'°ª"°'
dió fio ~ los apartes y fácil entrada _al d1álofu'¿
El cual, indiferente y frívolo al prmclplo, u
subiendo de punto de día en día, h~siaconvertirse en largos y amorosos coloquios, siempre
brevísimos para los interlocutores. Y alembepr
con pena interrumpidos y con creciente an
y mayor fuego reanudados.
Mas los pobres pajaritos, medianeros dew.n·
ta felicidad, confiados á. mallos extral'laa Y mercenarias, echaron pronto de menos las tlern~
caricias y la cuidadosa solicitud de sus lngrf
tos dueilos, harto a.tentos á la propia satis ac·
ción para pensar en la ajena.

'1,1

°

6.-T raje de pasea.

Un anciano que compartía la amistad
de ambas casas rivales, cuya reconciliación hubo de procurar inútilmente, regaló á. la gentil muchacho. y al gallardo
mancebo sendos canarios, en ricas y doradas jaulas cautivos, pero de sexo distinto, á los cua.les tomaron aquéllos tan
grande afición, que rayaba. con el carillo.
Casi á la misma hora, mai'iana y tarde, salían al balcón para atender con
prolijo esmero y hasta exagerada solicitud al cuidado de los hermosos pajarillos, que no cesaban de saltar dentro de
la angosta cárcel, donde encerrados vivía.o.

ª

***

Et-consejo cariñoso y la súplica reiierada d:
la oficiosa amistad; el tiempo, que aplaca 1~
rencores, enerva las voluntades y rinde 1~• 01~
racteres más firmes y enteros, y, sobre to o, u·
inquebrantable constancia de los amaf189¡'11~.
dieron más que los odios de ambas . am s d~
y aquéllos con el logro de sus ardiente
seos, viero'n colmada. con creces su veotur~mo
Todo era. paz, todo contento, todo sup

5.-Traje de clcllata.

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\\.

.

1

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�Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL

~m:--:no

IIXSTRADO

hiere-murmuró Carmen, triste y
pensativa.
Y por primera vez, desde su matrimonio, sus ojos se anegaron en
llanto.
Una noche, de vuelta al domicilio conyugal, después de celebrar
en casa de sus padres el primer aniversario de la tornaboda, Carn en
supo con asombro y profunda peua
que el canario de Antonio, aprov ..chando la torpeza de un criado
h,~bía desaparecido.
'
-¡Pobrecita!-exclamó mirando
con ternura á la abandonada avel'illr~ -¡Huyó el inconstante!. .. ¡lo!;'rato, ¡ é ·tido, a.leve! .... ¿Pero qué
11npo1·ta·1 Yo te vengaré .... ¡Mafta.na, ruailana. mismo. tenor.is otro
compa.ñero! Demí depende! ... ¿:'.las
qué digo'! ¡Ay de mf! ¿Para coude·
uarte de nuevo. no á dulce esclavitud, sino á. opresora serviduml.,re,
y a.l doble dolor del bien fugitivo y
de la esperanza. perdida.'! .... ¡No,
no, jamás! ¡Conservaá lo menos la
espe1·anza de que el traidor vol ve·
rá, desenga.ilado, al aµacil.,le nido
de sus primeros amo, es! .... Sufre,
pajarito mfo, suh·e y muerll de dolor, como suft·o y muero vo ! ....
Antonio había volado tiuubién en
pos de una hermosa. y célt&gt;l.,re fuuúmbulu..

.

~

~

;'111_liffllrui

Expncadón de
nut$trO$

*

*
¡Oh felicidad, *huimos
de ti pa1·a
bu~carte en el aire! ¡Como el c11nario de mi cuento!
NILO MARIA FABRA.

Odio al que se ~acrifica.
con una mira ambiciosa,
y al ir á elegir esµosa,
prefiere una fea, rica,
á una pobre, pe1·0 hermosa.
Fervientes ruf&gt;gos hacía~
de rodillas ante un saoto;
por saber qué le pedías,
¡quién poseyera el encanto
de ser santo un pa1· de C:ías!
Acéptalo como cierto:
tengo mi tumba escogida
en un rincón de tu huerto·1
si me despreciaste en vida.
quiero que me pises muerto!
9.- Traje de visita.

8.-Traje de paseo.

b.i~n en el ri,ut&gt;ño hogar de los recien casa.dos: ni ligera nube empa.ñ_a.ba el claro, sereno y transparente
ciel? de su dicha; pero los dos ca·
nar!os seguían pl'esa de mo1·tales
ansias, cu.d.a. uno en ;,u jaula, reno·
vando con rnfquívocas y ruidosas
seilales la firmeza de sus vehementes y contrariados amores.
La. primavera, que ya ~onreía Pn
l~s corazones de Carmen y .Anto·
010, &lt;'Ornenza.ba á sucudir el sueño
de 1~ Naturaleza, y barruuta.ban la
s_ublune atracción del amor l11s de
hc~da.s yemas de la humilde hierbec1lla, los henchidos b1·otes del leños_o ramaje del árbol, el cauto melodioso de las aves, el monótono
bahdo en el seno de los 1·ediles 1 el
estridente relincbar dt!l noble b rut~, que pe~cibía los recónditos eflu
v10s del aue y el (1spe1·0 1·1,g1 ,. q uc
se a.Izaba. del fondo de la, selva,.
.Por dondequiera. despe1 taba la
vida y el. arctiante ufán dti pt::1·¡,etuarla, disputando al tiempo et cetro de la inmortalidad.
Y .en me.dio de las universa.le,
man1fe;tac1ones del 'l.mOr tenues y
sutiles rejas se interponí~n al 1,.,
dos enamorados ¡mjaritos.
- Si somos tan felices-dijo un
día Carmen á su madllo,-¿ por q 1,é
no han de serlo uue;.uos canario;.·•
Vamos á uufrlos, y t'D su feliciducÍ
veremos ret1·11tadu. la nue~t,·a.
Antonio accedió á los dest,OS de s1.
esposa, y las dos jaulas fueron sus
t1tuí~as por otra mayor, provh,tu
dtl nidos y de un 1.,urujo de estopu ·
pero, como suele acontece1· tll m .. '.
cho enmudeció al comenzu.1· ia críu.
- ¡Qué lá»t11na!-excl11mó Carmen.- ¡Yu. nocu.nt,~ tuca.na.l'io!¿Po1·
qué será'!
-Porque Ja. se lo ha dicho totlo
á su c&lt;;&gt;mpañera-contestó Antonio.
- M11·a.1 aho1·a. le impone su voluntad á. picotazos.
-De alguna manera han de en·
tend,irse los pájaros.
,-Sí; pero antes cantaba.y a.hora.

grabados.

~úmero 4 -Traje de "sport", parn 1uegos de pelota. y raqueta. Aun
cuando en 1Iéxico están poco gene·
raliza.dos estos ejercicios de &lt;sport&gt;
en el sexo femenino, se ha despertado, no obstante, algún entu~ia.s·
mo en estos últimos tiempos. Nues·
iro traje es de falda corta, como
todos los dedicados á. «sport&gt;, y al
poco vuelo de su corte se agregan
sólo algunos pliegues inforiores.
Un adorno de cintas sobrepuestas,
cuya disposición puede variar í~
capricho, es el único atavío de e~ta falda. El corpiño también e~ de
sencilla. confección, y llis mang,~,.
en la parte de los hombros, llevan
un pequeilo adorno de sobreman·
ge. y plisé.
Número 5.-Traje de ciclista., d1
enagua corta y de poco vuelo, y de
blusa entallada y depocos adornos.
Para dar la forma. precisa á. esta
fa.Ida, se coloc11n, en su parte inftl·
rior, pequeñas cuchillas de tela.
La blusa tiene un cuellohombre·
1·u.s, estilo marinero, y aplicaciones
paralelas y simétricas, de la misma.
tela., que imita.o los broches del corpiño. La cachuca es adecuada al
t.-aje y la única que debe usarse en
pliseos de bicicleta.
Número 6.-Tra.je de paseo,de vistosa y sencilla confección. Hecho
con tela fina de color obscuro, y
odornado con cintas y pequeñas
aplicaciones de punto. La falda,
como todas las modernas, es ente·
ramente li11a. en toda la longitud,
con excepción de la parte superior,
que es donde se pliega ligeramentt&gt;.
Lo.i; adornos de esta parte de la
enagua se forman con cinta. ribeteada. y combina.da. de ma.nera que for·
me. entradas y salidas simétricas.
El corpifto lleva ancho cuellobom·
breras y un pequeño escote cubierto con ga.s11.decolor claro. Las man·
gas son muy sencillas, no llevan
adornos, y sólo los puilos son estrechos y ligeramente a.dol'nados.
EsPER.\NZA.

El prlm~r 1;110.
11.-Trajecitos para niños.

CONSEJOS Á LAS :M A ORES

Tanto para la criatura, como para la madre, el primer hijo es, por
más de una razón, '.!U problema muy
serio. No ba. mucho, una. madre pl't·
meriza. me decía que nunca en su
vida se bahía sentido más enter11mente desampara.da. que cua.udo
quedó sola con su hijo ,·ecién uad·
do. Estama.dl'e, en efecto, noh;ohía
tenido nunca la más mínima exp••·
riencia. con respecto á cl'iatura;, ,ecién nacidas, ni siquiel'a cou niilos
de corta edad; y d,cir que en esa
ocasión estuvo á punto de vol verse
loca, no sería exagera.do. ;,Puede
b.aber algo más impre~iona.1,te que
nna madre en semeJante situación'?
MADRES INEXPERTAS

Hay dos clases de madres jóvenes
dignas realmente de compasión. A
la primera clase pertenecen las que
carecen totalmente de experiencia,
las que antes de su casamiento fueron alegres, despreocupadas y mimadas, las que nunca dedicaron un
pensamiento siquiera. al porvenir.
Lo de que la. maternidad había de
10.-Ve1tldo1 para niños.

acarrearles cuidados y responsa.bi•
lidades, fué una cosa que no pasó
nunca por sus mentes.
Y, naturalmente, cuando llega el
momento. se ('ncuentran (•nmpletamente abrumadas por su ignorancia, a b~oluta.n1Pntf&gt; des,·oncertad as
con res¡ll'cto {~ lo que deben hacer
para criar su primer hijo; y enton·
ces Pm¡&gt;ie1.an ÍL andar á tientas, á
luchar {t ciegas, y ~e exµonen, por
consil,luientt', á un fracaso, ó, por
lo menos, á serias dificult11des.
Las de la se~undaclase están, por
lo general, tan totalmente despro•
vi;.tas de experit&gt;11ci1~ como las anteriores; pero,conscientes de las responsabilidades que las espe:ran, se
han creído en el deber de absorber
prolijamente una cantidad de teo•
rías muy bonitas, pero fundamentalmente impractica.l&gt;les.
Ahora bien: en muchos ca.sos,
cuando se ha tratado de cria.tnras,
las teorías ban resulta.do ser desastrosas; y, en mi opinión, las madres
jóvenes de esta clase son, por esto,

más dignas de compasión que las
otras.
A éstas les está I eservado el cruel
dt'»engaño de rer derrumbarse y
l'aer, una á. una.. todas las queridas
ilusiones qne se habían forjado pa•
rn cuando fueran madres, y tienen
que empen1r otrn vez PI ap1 endhu.je desde el principio, no ya de una
manera teórira, sino í~ los golpes,
muchas veces rudos, &lt;le la. experiencia.
CONSF..JOS MALOS Y CONSEJOS
BUENOS

El amor y el instinto maternos,
son, a.fo1·tuna.damente, muy fuertes,
salvo en casos excepciona.les y poco frecuentes; y ellos hacen mucho
en el sentido de ayudar á la madre
en esas circunstancias, las más difíciles tal vez por que ha.y a. tenido
que pasar basta entonces In su vida. Pero si la madre no tiene experiencia, esto no quiere decir que

no la pueda adquirir juiciosamente
de otras persona.s.
Digo &lt;juiciosa.mente&gt; porque, por
r!3stla general, la madre primeriza.
tiene que aguantar un verdadero
diluvi~ de consejos, .que_le llegan ó
de am1g11s buenas bien rntencionadas, mu.v riC'as en teorías, pero tan
faltas &lt;'e pxperiencia. como ella ó
de mudres )' abuelas que han criado
numerosas familias por métodos
que tienen ya. veinticinco ó cincu&lt;&gt;nta años de viejos, va.le decir ·de
atrasados. Y, adem:ís de atras~do
el c:onsejo de la abuela puede se;
peh¡rroso: todas ellas son siempre
demasiado indulgentes para.con sus
nietos, y les permi~en, y quieren que
Ju madrt&gt; les permita, cosas que no
deben tolerarse nunca á las criaturas, que ellas mismas no toleran
nunca á. sus hijos.
Los consejos que la. madre inexperta. puede seguir juiciosamente,
son los de la. madre inteligent.o y
discreta., que ha pasa.do recientemente por la difícil prueba, que ht

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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