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Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como articulo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S. U.

Año X

Junio de 1953

Núm. 6

BEDRICH SMET ANA
CREADOR DE LA MUSICA CHECA MODERNA
Si en el siglo XVIII el genio creador checo se manifestó en
la música de una manera tan expresiva y eficaz y con tan buenos resultados, sus manifestaciones no fueron menos brillantes
durante el siglo XIX, siglo del romanticismo. El romanticismo,
que avorecía la tendencia hacia la individualidad de todos los
grupos étnicos, dió origen en los pueblos checos, como en el resto
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de Europa, a la formación y desarrollo de la música nacional,
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INader~e la música checa moderna,
om?re m~e ios'?, va ente 'Y discreto, _sus trasie~os Y fervo- q\;.ien tuvo el mérito de evitar que la música checa de aquel enr!s Por la idea libert~ria le ganaron merec~ cele~ridad en. s~ tonces no se desviase por caminos equívocos de aislamiento culepoca. ~as a las acntude~ ~~ la brega sucedi,o_ el triunfo. defim- tural y de mantenerla, por el contrario, sin dejar de guardar su
tivo _de su Pl~m~, pues asi!tio a la consumacion de l~ Libertad, esencial nacional, al nivel mundial en el que se encontraba ya en
muriendo seis anos despues de este fausto suceso nacional.
el siglo XVIII
Nació en la capital del Virreinato el 15 de noviembre de
·
1776, y se le bautizó en la parroquia de la Soledad de Santa Cruz.
En el extranjero, el nombre de Sme- checa y, por lo tanto, la obra da la imSu padre, que profesaba en México la Medicina, tuvo que tana está hoy hoy indisolublemente presión de ser puramente popular. El
avenirse a vivir con los suyos en T epotz;otlán, desempeñando en unido a su genial ópera cómica "La estudio de la estructura musical nos
el célebre Colegio de Lenguas y Noviciado el cargo de médico, noYia vendida" (1866). La verdad es revela de qué manera tan brillante y
pobremente estipendiado por mezquinos honorarios, que apenas que en esta obra Smetana consiguió ex- con cuánto soberano dominio de la
presar magistralmente una parte del técnica ué creada la obra. Donde se
si le bastaban a procurarse la pitanza.
carúcter checo nacional: el humoris- demuestra mejor la relación que tuvo
Estudió alU El Pensador desde los seis años lecciones de La- mo, Ja alegria de las clases populares, Smetana con el folklore es en la polca.
tín con D. Manuel Enriquez, pasando después a ser alumno del el profundo lirismo del hombre simple La polca es un baile popular que se dimáximo y más antiguo Colegio de San Ildefonso de México, don- Y la actitud clara Y optimista que re- bulgó en Bohemia durante la primera
mitad del siglo XVIII e inundó la múde cursó Filosofía con D. Manuel Sánchez Gómez;.
vela cada tono de esta obra.
' d ez d e Lizard i, que pone en boca d e Periquillo su au- novia
Pero la enorme popularidad de "La sica de baile de aquella época. SmetaF ernan
vendida" no debe hacernos creer na se sirvió de este baile en sus comtobiografía, comenta así este período de su vida: uAun no se q~ie todo el valor de Smetana reside en posiciones para piano y en 'La novia
acostumbraba en aquel ilustre colegio, seminario de doctos y or- ella. A~ contrario. 'La novia vendida" vendida'', pero no sin modificarlo; sonamento en ciencias de su metrópoli, aun no se acostumbraba, no es más que una parte -Y no de las bre la base de la estructura rítmica de
digo enseñar la filosofía moderna en todas sus partes; todavía re- más importantes- de la obra de Sme- la polca popular, creó un nuevo tipo
sonaban en sus aulas los ergos de Aristóteles. Aun se oía discutir lana. Ante todo, es indispensable se- de polca que encontró acceso en la
fíalar que es un error el no ver en "La música romántica. De la misma manesobre el ente de razón, las cualidades ocultas y la materia prima, novia vendida" más que una parte del ra procedió con el baile popular llaY esta misma se definía con la explicación de la nada, nec est folklore puesto en escena. Esta opi- mado "furiant", que es una combinaquid, etc. Aun la física no se mentaba en aquellos recintos; y los nión está bastante extendida a causa ción interesante de la medida de dos
grandes nombres de Cartesio, Newton, Muschembreck y otros, de que a los directores de escena les tiempos con la de tres tiempos. Para
eran poco conocidos en aquellas paredes que han depositado gusta subrayar este lado de la obra. Se abreviar, la posición de Smetana con
cometería aún otro error creyendo relación a estos bailes populares era
tantos ingenios céle bres y únicos, como el de un Portillo. En fin, que en "La novia vendida" Smetana la misma, en principio, que la de Choaun no se abandonaba enteramente el sistema peripatético, que no hizo más que servirse de los moti- pin con respecto a la mazurca, la polopor tantos siglos enseñoreó los entendimientos más sublimes de vos tomados de las canciones popula- neza y el vals. Es decir, la elevación
Europa, cuando mi sabio maestro se atrevió el primero a maní- res. Por principio, Smetana rechaza- de las formas de los bailes populares
/ estarnos el camino de la verdad, sin querer parecer singular, ba toda imitación o aplicación de las a la esfera de la música sabia y de la
·' l
· d l l'
d
canciones populares. Su posición con composición la más rebuscada. Todo
pues escogio o me1or e a ogica e Aristóteles, y lo que le per- relación a la vida popular era mucho esto lo podemos constatar mejor en su
mitió más probable de los autores modernos en los rudimentos más seria. Si bien él se inspiraba de composición para piano los "Bailes
de física qi,e nos enseñó; y de este modo fuimos unos verdaderos las canciones populares y de la vida checos" (1877). Para la creación de
eclécticos, sin adherir caprichosamente a ninguna opinión, ni di- del pueblo, era con toda la indepen- esta obra se sirvió de los motivos toferir en sistema alguno, sólo por inclinación al autor".
dencia que él inventaba sus melodías y mados de los bailes populares checos,
A los dieciséis años recibió el grado de Bachiller "' a los die- daba a sus personajes, de una manera pero haciendo de ellos brillantes comJ
tan genial, sus caracteres. Las pruebas posiciones para piano que, desde el
cisiete cursó Teología.
son fáciles a presentar: en toda "La punto de vista técnico, alcanzaron en-

•¡),,

Pasa a la Pág. 8

novia vendida" no hay ni úna sola melodía tomada de una canción popular

Pasa a la Pág. 3

��---;:La Exposición

de

Bronces y Fotografías

de

Joaquín Arias

El martes 26 de mayo, a las 20:30
horas, el Titular de ]a referida Dependencia universitaria, asociado a a]gunos funcionarios entre ]os que se encontraba el licenciado Genaro SaJinas
Quiroga, Director de las Escuelas de
Bachilleres, tras breve discurso encomiástico a la obra artística de Arias,
presentó al autor de ]as realizaciones
y declaró solemnemente abierta al público la Exposición, que fue visitada
por numerosas personas.
Diez días después, el jueves cuatro
del actual, quedó cJausurada la visita,
calcuJándose en dos mil personas las
que pudieron contemplar y admirar el
acervo artístico del Maestro Arias.
Veinte bronces y veinticinco beJlisimas fotografías comprende la suma de
los trabajos presentados por el pre·stigioso artista toluqueño; entre eJlos,
algunos admirados con verdadero interés, tales como El Gallero, Maternidad, Beethoven, La Bailarina, etc., de
los bronces escultóricos; y entre las
fotografías, Preparativos, El Jarrero,
Fe, Arcilla Quemada, Pescadores, etc.
El catálogo completo de la producción de Joaquín Arias, es el siguiente:
El Gallero, El Torito, La Despedida,
Tormenta, Danza del Venado, Danza
de la Pluma, Danza del. Quetzal, La Val en ti na, Maternidad, Cabeza-estudio,
Héctor, Retrato, Dolor, y Bailarina.

Un detalle de la Exposición

Como culminación de los Cursos de Invierno, organizados
~~fW~mento~ ~ión Social de la Universidad q u ~

l

· d o F'd
· t4e
l. ta Fuente olivares, se¡,
· Wé
genta e l licenc1a
1 enc10
.. seiim,1
26 de mayo próximo pasado, presidida por un acto solemne, la

Exposición de Bronces y F otograf{as del artista Joaquín Arias,
que fué desplegada en la Sala de Conferencias de la Universidad
y en el vestíbulo del Aula Magna "Fray Servando Teresa de
Mier".

FOTOGRAFIAS: Soledad, Preparati1Jos, La Tarde, Miguelito, Célica, Huasteca, Del Pinta, Crípula, Pescadores, La
Siesta, Entre humo, Cacharros, Crepúsculo, Jinete, MlÍsico, Amigos, El Jarrero, Felicidad, A misa, Taxco, Atrio,
Fe, Quietud, Arena y coco y Arcilla
Quemada.
Joaquín Arias nació en Ixlahuaca,

del Estado de México, en la época de
,ransición t1e nuestres 1trehair y vacH-

ciones polificas: 1913. sus estudios
primarios los hizo en su solar nativo,
pasando después a Toluea a continuarlos en los ciclos de Secundaria y Preparatoria. Posteriormente, su carrera
de escultor la realizó en la Escuela Nacional de Bellas Artes.

Su técnica y su calidad artística han
llamado poderosamente la atención en
los medios estéticos e intelectuales del
País, por lo que se ha visto asediado
para presentar sus trabajos en diversas ciudades, en donde ha recibido el
requerimiento de dejar el testimonio
de su sensibilidad plasmado en estatuas y bronces. De esta suerte, ha expuesto sus realizaciones en la propia
capital, San Luis Potosí, Saltillo, Torreón, Monterrey y otras urbes.
Bronces y estatuas ha creado en
conmemoración de los grandes hechos
y los grandes hombres; de esta manera, encontramos estatuas públicas en
San Luis Potosi, en donde ahora tiene
su taller: 1'enustiano Carranza, lllariano Jiméne::, Ponciano Arriaga, Morelos, Madero, Manuel José Othón, Juan
Sarabia, Camilo Arriaga. En Aguascalientes: Alfonso Espar::a Oteo, Pepe
Nava (José Elizondo); en Morelia, el
Monumento a la Madre; en Saltillo, Hidalg-0; en Toluca, Felipe Villanueva;
en Xcpantla, Sor Juana Inés de la Cru:;
Y en Reynosa, realizará las estatuas
consagradas a La Madre y a Hidalgo.

Declaración inaugural de la Exposición, por el Lic. Fidencio de la Fuente

Armas

y

Ha realizado innumerables trabajos
particulares y se aplica asimismo, para esos fines, a la fotografía artística.

Letras

+

Pág. 2

PROGRAMA
de Actividades del
Instituto Hispánico
para el año 1953
El Departamento de Información del
Instituto de Cultura Hispánica ha hecho público el programa de actividades internacionaJes de este Organismo
para el año actual y que es el siguiente:
ENERO: Inauguración del 11 Curso de
la Escuela de Estudios Hispánicos
Contemporáneos de Madrid.
FEBRERO: Inauguración cuJtural en
la Feria Internacional de Muestras
de Manila.
Participación española en el Congreso Interamericano de Municipalidades de Montevideo, en colaboración con el Instituto de Estudios de
Administración Local.
MARZO: Curso Iberoamericano de
Cooperación Técnica en materias de
Seguridad Social, en Madrid.
ABRIL: Participación cuJtural en la
Feria Española de Muestras a celebrar en Santiago de Chile.
MAYO: 25 de mayo al 10 de Junio: 1er.
Congreso Iberoamericano de Cooperación Económica en Madrid, Valencia, Barcelona y Bilbao.

Bedrich Smetana - 1824-84

J U ~ i ó n en Paris de las ac~~fid~d~s ~-''-,, 1bati1Ht.,Hispánica y de otras entidades hispanoamericanistas de España.

Bedrich ....
Viene de la Pág. 1

Jl'LIO: Jornadas de Lengua Y Literatura hispanoamericanas en la Universidad de Salamanca.
AGOSTO: VII Curso de Problemas
Contemporáneos en la Universidad
Internacional "Menéndez y Pelayo",
de Santander.
SEPTIEMBRE: Reunión internacional
sobre el tema: "Unión Europea".
"Unión Iberoamericana". Madrid, 20
al 30 de septiembre.
OCTliBRE: VII Centenario de la Universidad de Salamanca: Del 5 al 9.
Asamblea de l:niversidades Hispánicas en Madrid; del 1O al 12 conmemoración de la fundación de la Universidad de Salamanca.

JI Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, en Sao
Paulo (Brasil).
~OVIE:;\IBRE: Participación española
en la JI BienaJ de Arte de Sao Paulo,
(Brasil).
II Congreso Iberoamericano de Seguridad Social, en Curitiba (Brasil).
DICIE11BRE: II Exposición Bienal
Hispanoamericana de Arte en La
Habana (Cuba).
Inauguración del día 12, festividad
de Xuestra Señora de Guadalupe del
nuevo edificio del Colegio Mayor
hispanoamericano de 'Nuestra Señora de Guadalupe" en la Ciudad Universitaria de :\fadrid.

..

tonces la cumbre en la producción para piano, pasando de lejos, por su inspiración, el nivel de los bailes populares.
Pues, Smetana no tomaba jamás, vis
a vis de la música popular, la actitud
mgenua de un compositor que ve en la
canción pop1,1lar un producto terminado y cree poder contentarse presentándolo con una adaptación apropiada. Smetana no fué un artista imitador del folklore, ni un simple partidario de la épera bua, como podría creerse según la popularidad de "La novia
vendida". En el fondo, fué un espíritu beethoveniano, que durante toda su
vida siguió la senda hacia la meta de
un arte superior, hacia la creación de
un organismo artístico bien pensado y
sólidamente constituido. Di cho más
concretamente: En la esencia estructural de su obra y de su vida, Smetana
fué un espíritu que aspiraba al orden
clásico, pero reuniendo la técnica clásica con el impuJso ferviente y apasionado de sus ideas musicales. Es un
ejemplo interesante de un artista que
supo realizar la síntesis del clasicismo
con el numen de la inspiración romántica. Yo trataré aún de probar definirle desde el punto de vista histórico:
Smetana sintetiza la severa orden tectónica de Beetboven con la clara y realista técnica de )fozart y la riqueza de
inspiración de Chopin y de Liszt. Fué
en las obras de estos cuatro maestros
que enraizó el arte de Smetana; fué
ahí donde Smetana encontró la forma
con la que se expresó él mismo con toda independencia. Si bien su producción teatral se atenía al método del

leiunoliu wagnerianQ, ella difiere por

su estilo totalmente de 1a de Wagner,
aportando un espíritu nuevo a la ópera europea, que, en aquella época, era
tributaria tanto de la ópera italiana
como de la ópera wagneriana. El evitaba el simbolismo mecánico del motivo conductor wagneriano, que en los
epígonos del maestro alemán frecuentemcntc no lograb:m alcanzar más que
un mosaico superficial del leitmotiv.
El motivo conductor representaba para Smctana, así como para Beethoven
nada más que materiales para la cons~
trucción orgánica de su edificio elevándosc cada vez más alto en el ~uelo
de su inspiración. En su obra dramática se amalgama la amplitud sinfónica
del canto con la expresión dramática.
Y Srnetana no habría sido el genio de
un pueblo dotado para el canto si no
hubiera sabido coronar su estilo dramático con la magnificencia de la Jínea vocal. Fué aquí también que la
intuición de su genio musical le permilió evitar sabiamente los escollos del
estilo declamatorio wagneriano contra los cuales se estrellaron tant~s epigonos de Wagner. Smetana demostró
que la riqueza y el embeleso del canto
no está de ninguna manera en contradicción con la expresividad dramátiea, que estos dos componentes de la
creación dramática, se dejan reunir
orgánicamente en un canto a la vez expresivo, rico y arrebatador. Sus óperas "Dalibor" (1867), "Las dos viudas"
(1874), "El beso" (1876), "El secreto"
(1878), "El muro del diablo" (1882 ) ,
señalan a la músic.a aún hoy día uno
de los caminos que se puede seguir en
la producción de óperas. Y su obra
culminante, su magnifica "Libuse"
(1872), que Smetana creó, por decir
así, en una preocupación extática y
casi. profética, para la belleza y porvemr de su pueblo, tan cruelmente

subyugado entonces por el gobierno
de Viena, nos enseña mejor de qué impulso era capaz tanto en la inspiración
como en el estilo. El segundo acto de
"Libuse" es una de las más altas manifestaciones de la música dramática
europea del siglo XIX.
En la música sinfónica, Smetana
ocupa parelelamente un lugar importante. Siguiendo la senda de su gran
amigo Franz Liszt, fué el creador del
poema sinfónico checo. Pero aun en
esto supo guardar su independencia,
como lo hizo con su amigo Wagner.
En sus tres primeros poemas sinfó~icos (Ricardo III, 1858, Campamento
de Valdstejn (Wallenstein), 1859, Hakon Jarl, 1861) se atenía aún a la forma sinfónica de Liszt con sus imperfecciones de forma. P.ero en su ciclo
monumental "Mi patria" (1874-79), aJcanzó una posición completamente independiente. 'Mi patria" ocupa en la
música europea un lugar completamente especial. Es, en principio, el
primer gran ciclo de seis poemas sinfónicos (Vysehrad, Vltava, Sárka. De
los prados y bosques checos, Tábor,
Blaník) abrazados por la misma idea
unificadora y elevándose en una graduación progresiva hasta un final victorioso. La idea unificadora es el pueblo checo, su glorioso pasado mítico e
histórico del tiempo de los husitas, su
hermoso presente y su fe en el porvenir. Es a causa de esta noble idea que
el ciclo "}fi patria", así como la ópera
"Licusc", es considerada en nuestros
pueblos como un conjunto monumental, como una obra profética, como un
manantial eterno de valor y de fe en
la misión del pueblo y en su porvenir.
Además de su carácter de monumentalidad cíclica, ":\fi patria" es también
una obra excepcional por sus cuaJidades puramente artis1ícas. Smetana resolvió, después de Liszt, pero a su manera personal e innovadora, el problema de la forma de un poema sinfónico.
Para él el poem asinfónico ya no era
~s la fonua de Liszt, destinada a ilusfr1tr Y que, justamente a causa de este

f

méto'ffiS de ffilstfad~n, tenfa el defecto

de un desmenuzamiento de la forma.
Smeta~a construyó su poema sinfónico basandose en las leyes severamente
sinfónicas como un edificio sinfónico
unido. El ciclo "Mi patria" representa
una c?':1pacidad 1~1onurnental d~ seis
magn ifI cas arquitecturas musicales,
llenas de juventud Y frescor musical.
Lo que le da inmortalidad a esta obra,
es la reunión de la riqueza melódica y
del canto apasionado Y entusiasta a la
s~veridad d~ la construcción. Es un
drn, Y ya sena extremadamente deseable que el extranjero terminase por
adoptarla como un todo y no se contentase más de ejecutar solamente algunas de sus partes, sobre la popular
"Vltava". Solamente entonces, podría
darse cuenta de la fuerza de alma y
del valor que empleó para crear esta
obra, porque es una obra que maduró
en las condiciones más tristes de la
vida de Smetana; ella fué cre-1do durante la sordera completa del maestro.
En octubre d e 1874, Smetana se quedó
sordo, Y fué durante la época de esta
ca~ástrofe ter~ible -la sordera no era
IllflS que el signo precursor de la demencia de la que Smetana fué víctima
10 años más tarde- que se puso a cornp one~ ~ste bri.Ua_nte ciclo, lleno de un
~agmfico optumsm.o Y de una fe ferviente en el porvemr de su pueblo.
Queda aún un lado de la producción
de Smetana con la que ejerció una influencia sobre la música europea, y es
algo que en el extranjero se conoce
aún muy poco. Se trata de las últimas
obras de Smetana. Ya en su primer
cuarteto de una manera nueva en el
sentido de la expresividad neoromántica. En el segundo, en re-menor
(1883), se agregan otros nuevos vaJores. Es admirable constatar que hasta
el último momento, mientras la enfer-

Armas y Letras + Pág. 3

medad le permitió producir, Smetana
prosiguió la senda hacia nuevas conquistas armónicas y melódicas. Y en
las últimas obras, este segundo cuarteto, el poema sinfónico "El Carnaval de
Praga", y la ópera inacabada "Viola"
(escrita sobre un sujeto de Shakespeare), su espíritu creó, en un torbellino
de fantasía azotado por la enfermedad,
obras de una concisión admirable, de
una audacia armónica y melódica insólitas. Es solamente la época actual
la que se da cuenta del valor innovador que manifestó y ve en qué Smetana persistió algunos rasgos de la evolución musical del siglo XX. Esas obras,
ellas también, esperan ser apreciadas
en el extranjero.
La personalidad de Smetana, considerada como un todo, trajo a Europa,
principalmente, el gran regalo de una
melodiosidad alegre y llena de fe y de
optimismo vital. En la época cuando
la músi ca europea se hallaba atascadaen el pesimismo romántico y se precipitaba en la decadencia, en la época
cuando Europa era la presa de la morbidez y la fatiga resultantes del romanticismo, este espíritu exuberante y
vigoroso surgió, en la segunda mitad
del siglo XIX, y trajo su fe ardiente y
su confianza en la vida y en la hun:¡.anidad, su amor al hombre y a la comunidad humana y una clara mirada sobre la vida.
DE LA VIDA DE BEDRICH SMETANA
En el pintoresco pueblo de Litomysl,
en Bohemia del nordeste, nació, el 2
de marzo de 1824, Bedrich Smetana.
Su padre, que se había casado ya tres
veces y tenia siete hijas, mantenía su
numerosa familia de los ingresos de
una pequeña cervecería 'Que tenia en
arriendo y que era propiedad del conde Valdstejn (Wallenstein). Se esperaba que la madre de Smetana diese a
luz durante los dias de carnaval, la
cual estuvo bailando hasta el último
momento sin molestias ni Jat¡ga. ~
martes después de carnaval, la crfaila
fué a buscar a Smetana padre al patio

de la cervecería para comunicarle el
nacimiento de su hijo. -Un hijo después de siete hijas, bravo!- exclamó
Y ciííendo a la criada por el taJle em:
pczó locamente a bailar con ella en el
mismo patio. Después ordenó que trajeran aJgunos barriles de cerveza invitó a sus amigos y conocidos y' con
gran regocijo se celebró la fiesta bebiendo, cantando. y bailando. Frantisek
Smetana, asi se llamaba el padre, era
también aficionado a la música y
cuando vió que su hijo se interesab;
por la música, le compró un pequeño
violín, con el que el muchacho tocaba
imitando a su padre y a sus amigos.
Muy pronto sus pequeñitas manos acertaron a enconh·ar los tonos y a tocar
las melodías. A los cinco años oyó un
cuarteto de Haydn. Después tuvo un
maestro de música de la localidad, Antonin ChemeJik. A los seis años se presentó por primera vez en público como pianista, en un concierto celebrado en una de las propiedades del conde Valdstejn (Wallenstein), e interpretó la obertura de la ópera "La muda
de Portici", de Auber. Ante los calurosos y prolongados aplausos del público, que puesto en pie deseaba ver y
conocer al prodigioso niño del pueblo,
el secretario del conde Valdstejn le cogió en sus brazos para que todo el
mundo pudiese verle y admirarle.
El padre de Smetana tuvo una poca
suerte y fué prosperando en su negocio Y después de alquilar algunas cervecerías, compró una pequeña propiedad en Ruzkova Lhotice. Toda la familia se trasladó a la propiedad y se
aposentó aJlí por algún tiempo, participando en la vida de sociedad de la
localidad. Esa fué la época más feliz

Pasa a la Pág. 8

�PHCINHS DESCONOCIDHS DE
Dí lo que quieras, me contestó, que
La literatura opuscular del escritor mexicano D. José Joa• qmen lo creerá! una hermosa mujer serás
satisfecho con franqueza.
rica, aunque muy honestamente vesquín Fernández de Lizardi es la más vasta de las cuatro en que tida.
Pues babreis de dispensarme, prolos tratadistas han dividido su obra.
No acababa yo de santiguarme ni de seguí porque tengo de haceros mas
creer el fenómeno que veía, cuando la preguntas que un catecismo. Decidme
José Luis Martínez, al referirse a ~ste aspect.o de S°; r.eper• hermosa ninfa se acercó á mi y con qué significa haber salido de la tierra?
es para darme á entender aquello
torio asienta que los folletos que a traves de su vida escnbio El un tono de voz muy agradable me di- si
que
se lee en las divinas Letras de que
Pensador abarcan una suma considerable, referentes é\ proble- jo: no te asustes: me conoces? Yo en- la Verdad nació de la tierra, para sigtonces
la
vi
con
intensión,
y
la
dije:
mas sociales, políticos y religiosos, criticando los impuestos exce- Señora, me parece haber otras veces nificar que no habiendo en el cielo
sivos, la corrupción general, la culpabilidad de la Iglesia por
tenido la felicidad de veros; pero en mentira, la verdad reconoce su centro
her mantenido en la ignorancia a las clases populares y las dife- la presente no me acuerdo de vuestro en la tierra, donde es peculiarmente
nombre. Ella sonriéndome me dijo: necesaria, si es para esto, repito no
rentes lacras que aquejaban a la vida social del Coloniaje.
fuera mejor exprimir la misma alego-

?-ª'

pues yo soy la Verdad, a quien has visEl benemérito D. Luis González entrega de junio el curioso folleto que, to muchas ocasiones, y has defendido
Obregón, en su libro Novelistas Ilfexi- a la vez que hace luz en el conocimien- en tus escritos. Es cierto que me has
canos. José Joaquín Fernández de Li- to del escritor independiente, puede visto con los ojos del entendimiento;
zardi (El Pensador Mexicano). Edicio- llevar el solaz y el entretenimiento a pero ahora me ves con los del cuerpo.
nes Botas, ~léxico, 1938, consigna las nuestros lectores.
Este, dije yo, es un favor sobre-nareferencias de 264 folletos del escritor
F.M.Z. tural. No mucho, dijo, pués qué tú
independiente, aparecidos de 1808 a
* * *
piensas que los mortales no me ven
Ridentem dicere verum quid vetat?
1827, año de su muerte.
con sus ojos cada rato? te engañas: la
El primero de estos opúsculos -con
En una de estas divertidas (aunque verdad es Señora; pero muy familiar
el que entró con pie derecho en la re- debian ser tristes) noches de finados, con todo el mundo: yo bien deseo que
pública de las letras- corresponde a me pareció entre sueños que salía á todos me vean, me conozcan, me trala primera de estas fechas, y es POLA- pasearme por los parages acostumbra- ten y me amen; para esto me hago deCA QUE EN HONOR DE NUESTRO dos, para distraerme de mis particula- masiado visible; mas por desgracia tus
CATOLICO MONARCA El señor Don res pesadumbres con los diversos ob- semejantes se tapan los oidos por no
Fernando Séptimo, cantó J. F. de L. 1 jetos que en ellos se precentan. Bas- oírme, y cierran los ojos por no verhoja en 4o. s. f. ni lugar de impresión, tante embelesado iba yo, cuando entre me.
que se halla en un tomo de poesías en la esquina del Parían y la Plaza de ArAsí es, señora, dije yo; pero ya que
loor de Fernando VII, que se publicó mas sentí que se movía el terreno que habeis tenido la bondad de dejaros
en México, en la exaltación al trono de pisaba. Sorprendíme como era regu- tratar de mí con esta llaneza, permitidlar; pero cuando acabé de transtornar- me os haga unas cuantas preguntas,
este monarca.
El último fué su patético y reflexivo me fué cuando frente de mí se abrió la con cuya duda, batalla mí imaginación
TEST A,ltENTO Y DESPEDIDA DEL tierra, y de la obscura grieta salio ... actualmente.
PENSADOR MEXICANO. Segunda parte y conclusión. México, 1827. Oficina
de la testamentaría de Ontiveros. 8
págs. en 4o. B. G. O. Reimpreso tam- •
bién en Oaxaca.
Una....de~ ~~~ más curiosas de
~e1tipo de Hteralura de Fernindez ae
~ardl e&amp; un juicio sumario que la
Verdad practica a la Muerte y al Diablo ante Escribano PIÍblico.
La referencia a este fascículo, que
data de 1814, la consigna así Luis González Obregón, op. cit.: CAUSAS FORMAD.4.S A LA MUERTE Y AL DIABLO
POR LA VERDAD Y ANTE ESCRIBANO PUBLICO, con una lámina fina. Su
autor, el Pensador Mexicano. México,
1814. (Se menciona este folleto en la
Gaceta de México, tomo V págs. 1200
y en el Diario ele México, de lo. de noviembre de 1814).
i
El Fondo Va/verde y Téllez de la Biblioteca universitaria de Nuevo León
custodia un ejemplar del mencionado
folleto, en una copia manuscrita del
año 1816, que ostenta en su título una
variante que reza asi: SUMARIA / hecha contra el DIABLO / y la Muerte
p.r la VERDAD / y ante Escribano Púl
blico. / SU AUTOR / D. JOSEPH JOAQUIX FER / NA~DEZ DE LIZARDI, /
1
~
alias el Pensador :Mexicano. / COPIA~
DA / en obsequio del Sr. D. Gaspar López, / Tnte. Coronl. Juez Político y Militar de Silao / Año de 1816.
Es un cuadernillo de 12x20, que
contiene dieciséis hojas y media escriPensador Mexican~
tas con elegante letra cursiva de la época. El frontis, de papel más grueso,
COPMl'JA "
ostenta una portada dibujada a pluma
con exquisita perfección de trazos encerrando el título de la obrita, a manera de cuadro de retrato. Una cenefa
de alas contrapuestas señaladas por
dos rosetones en los ángulos inferiores, orla el título. Al centro y en la
parte superior, a manera de argolla de
colgaje, se desprenden dos tiras festonadas, que ondulan terminando en
punta.
Como medio de dar a conocer y divulgar las letras de El Pensador Mexicano, "Armas y Letras" publica en su
Portada de la Sumaria, opúsculo que se custodia en la Bib. de la Universidad

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'SUAUTOR

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NANDEZD.ELIZAMI,

Armas

y

Letras

+

Pág. 4

ría saliendo de algun palacio ó de algun edificio suntuoso de tantos que
hay en esta Ciudad; y no de la misma
tierra grosera, á modo de tusa ó lagartija?
Así parece, me respondió, pero has
de saber que soy tan desgraciada que
no hallo alvergue seguro donde alojarme entre los mortales, pues aunque todos dicen que me aman; ninguno me
quiere por su casa; y así por no sufrir
muchos desayres, tengo á mejor habitar en el obscuro centro de la tierra.
Decidme, continué, ya que por demasiado puntillosa preferís tan grosero alojamiento, por que no salisteis
junto algun convento de Recoletos ó
Capuchinas, cuyos sitios son seguramente los asilos de la verdad, y no de
este lugar que por tantos títulos merece el epíteto de mentidero? porque
bien sabeis, señora, que en los Portales y Parian concurren los mas dias
una multitud de hombres, poco ocupados, con el inocente objeto, segun
dicen, de pasar el rato, en cuyo tiempo miente cada uno á proporción de
su genio y de la materia que trata.
A lJl,._ -dresfó.. tienen muy biiw, ~recido estos lugares el sobrenodítire·,de
mentideros, cuando ménos por ser los
mas públicos de comercio, porque es
innegable que por desgracia en este
giro se miente á solis ortu, us que ad
occasum, y no parece sino que los mostradores son unas fortísimas murallas
que os defienden la entrada y la salida de las tiendas, pues trata de ver como se engañan en los ajustes; y aunque en las tiendas los compradores llevan la peor parte, en lo que no es tienda no van mejorados los que venden,
pues tambien se valen de su necesidad
los que les compran ofreciéndoles cuatro por lo que conocen que en su precio íntimo vale doce; y aunque esto es
gravoso y una especie de hurto, nadie
hace alto en ello; ántes se vanaglorian
de h~ber hecho una famosa compra.
Por esto digo, señora, que me admiro
hayan escogido para manifestaros á
mi vista un lugar tan indecente para
vos como este y deseara saber el motivo.
Pues sábete, me dijo, que he elegido
este lugar por la misma razon de lo
mucho que en él se miente, porque
donde abundan las mentiras abundan
asimismo las verdades. Perdonad, Sra.,
la dije, pero parece paradoja. No es
sino realidad, me respondió; no adYiertes que el que miente conoce que
miente? (1) pues este conocimiento
incluye una verdad, y mira tú, como
yo no falto á lo ménos del pensamiento del mentiroso.
Es asi, señora, proseguí; pero porque dicen que sois amarga? Yo, me
dijo, no amargo sino á los que no me
tragan, de modo, que estos necios aseguran que amargo sin gustar de mí;
pero cree que el daño no está en la
vianda sino en sus enragados palada-

(1 ) En esto consiste la mentira.

-E·L PENSHDOR. MEXI CHNO
res: por eso jamas 01ras decir que
amargo á los hombres de bien, porque
estos me han tomado diferente sabor.
Y porqué os presentais vestida, dije, cuando todos dicen que la verdad
ha de ser desnuda, y aun en esa confianza escribí días pasados un papelucho titulado: la verdad pelada?
Hijo, me respondió, la verdad ha de
estar desnuda de hipocresía, del temor servil, de la rastrera adulación,
del engaño &amp;ca.; pero ba de estar vestida y adornada de la prudencia, del
celo del bien público, de la moderación, y sobre todo, de una santa libertad con la que sin zahcria á las personas, ataque al vicio cara á cara.
Y decidme, Sra., proseguí, porqué
habeis salido esa noche? qué progresos
pensais hacer en unos ratos que todos
dedican al paseo y a la diversión? yo
bien sé que poco he de conseguir, me
respondió; pero mi amante natural no
me permite separarme un punto de los
hombres, por mas que estos se desdeñen de mi con la mayor ingratitud, de
modo, que aunque quieren desasirse
de mi y hacer que no me conocen, es
imposible, porque me introducen hasta sus corazones y allí les grito lo que
ellos no sufrieran de sus mejores amigos, y mis gritos son con tal energía,
que no pueden acallarlos, ni dejar de
confesar con el espíritu que tengo razón en mis severas reprehensiones. A
mas de esto, tengo la gracia de bilocarme, esto es, de estar áun mismo tiempo en diferentes partes: de suerte que
ahora mismo estoy en las cabezas y en
los corazones de infinitos de los que
ves pasar instruyendo á unos, y reprehendiendo á otros sus miserables extravíos; pero el principal t')bfeto de mi

pública ,·enida i\ estos lugares es porque sé que no han de faltar de ellos un
par de facinerosos de quienes vosotros
los mortales os quejais sin cesar, y vengo á haceros justicia, aprehendiendo y
juzgando á estos pícaros que tanto os
enfadan y molestan. Y quienes son,
Sra? la pregunté: Ven, veráslos, me dijo, y tomándome de la mano me llevó
por hacia donde ponen el cartel de las
comedias, y abajo del pilar me mostró
un feo demonio sentado, como dicen,
en cuchillas, abrazándose las rodillas
con ámbas manos, y cabizbajo á guisa
de dormilón o pens~tivo. Quedé sufocado con tan inesperada visión, y procurando desacirme de la Verdad, la dije: Sra., dejádme os ruego, que mi débil espíritu no puede sufrir la horrorosa presencia de éste vestigio. No temas, me dijo, que mientras yo no falte
de tu la.do todo el infierno es poco para perjudicarte en lo más mínimo.
Diciendo ésto, me llevó a la plaza, y
,,¡ qué horror, un descarnado esqueleto que con una afilada guadaña andaba con la mayor velocidad por entre
toda la gente apunzando á unos, amenazando a otros, huyendo de algunos
y burlándose con todos, y en estas
vueltas y ren1eltas, cuando yo mé~os
pensaba la vi tan cerca de mí, que la
punta de su arma, que blandió sobre
mi cabeza, tocó mis narices: del mismo susto alcé la cara y vi que dirigió
acia mi su fiero aspecto con tan extraño ademán, que no pude menos sino
Yenir al sucio, á los pies de la Verdad,
á modo de toro desjarretado. El espectro pasó de largo, y la Verdad poniéndome una mano sobre el corazón me
alentó lo bastante para ponerme en pié
y decirla: Sra., por Dios, os suplico
me dejéis, porque yo no tengo valor
para ver otra fantasma como las que
he visto.

Xecio, me dijo: ese es el carácter de ra? y así sí Ud. quiere, yo juraré decir
tus ingratos semejantes, desechar á la Verdad bajo mi palabra de honor; peVerdad en los preciosos momentos en ro pensar en que ponga cruz es pedir
que la digna visitarlos para su más só- peras al Olmo.
Muy bién, dijo el escribano, aquí eslida instrucción; pero en fuerza de mi
cariño y de mi obligación no ha de ser tá su señoría la Verdad mi Sra. que no
por ahora así: á tu pesar has de asistir te dejara mentir, y diciendo esto, doa mi lado esta noche; y cuidado como bló su papel y comenzó a escribir lo
insistas en separarte de mí; porque te siguiente:
abandonaré para siempre y te entrega- Auto cabeza de proceso, declaración y
confesión con cargo al demonio:
ré á los mismos monstruos que tanto
En la Ciudad de México a 2 de Notemes. Enmudecí con tan severa reprención, y habiendo salido de la pla- viembre de 1814 años: hizo la Sra.
za me dijo: ten buen ánimo que se Verdad comparecer a un es·p ectro, a
acerca ya el instante de la prisión de quien en su persona le recibí juramenestos famosos reos. ¡ Ay, Sra., la dije, to bajo su palabra de honor, so la cual
con un tono de voz tan balbuciente, ofreció decir verdad en lo que supiere
que manifestaba de á legua mi temor: y fuere preguntado, y siéndolo sobre
Hacedme la merced de soltarme, que su nombre, patria, padres y estado, diyo os juro no perderos de vista en to- jo llamarse Atsmodeo, ser natural del
da la noche; pero no me llevéis de reyno de los cielos, no tener padres, y
ronda, porque os aseguro que no tengo ser de estado doncello.
valor para coger un perro de la cola,
Preguntado, cual es su ejercicio? dicuando menos para ser corchete de jo: que tentar á los hombres y a las
tan semejantes espantajos. Pues bién mujeres. Preguntado, qué estaba haestá, me dijo, no te apartes de mi, que ciendo en el portal cuando fué preso?
para prenderlos me voy a acompañar dijo: que estaba descansando.
de aquel que viene allí . .. De quién? la
Reconvenido, como tiene la osadía
dije, de aquel hombre vestido de ne- de mentir ante su señoría la Verdad,
gro? sí, de ese, me respondió. Pués eso asegurando ser célibe ó doncello, come admira mas que haber visto al dia- mo él se explica, cuando todo el munblo y a la muerte. Y porqué? me re- do sabe que tiene sus comercios impuplicó. Porqué, Sra.? dije yo: porque es ros con el sexo femenino, y aun en
escribano, y me parece cosa tan pere- muchas ciudades de la Europa han
grina el ver a la Verdad junta con un desterrado, azotado y también quemaescribano, que la tengo por mas rara do por este crimen á algunas pobres
que el ver al diablo y a la muerte en mujeres á quienes ha seducido, y que
el portal o en la plaza. Pues no la ten- se han conocido con el nombre de
gas, me contestó, porque aunque dicen brujas? dijo: que todas esas son patraque Verdad y escribano importan con- ñas que deben únicamente su origen á
tradicción, es un error, pues hay escri- unas cabezas desconsertadas, y á la igbanos, hombres de bien, con los q1i1e J.Orancia de los siglos en que han pasayo me asocio porque me honran, y tal .,-&lt;?Q por realidades los delirios.
es éste.
f
Se le baee cargo, como con la mayor
Dicho esto, me soltó, y en un mo- desvergüenza se pr et ende disculpar
mento se juntó con el escribano, y en- faltando á la religión del juramento
tre ambos atraparon a los dos abechu- que ha prestado bajo su palabra de hochos, que muy fruncidos de ocicos a nor ú la diablczca, negando el delito
la vista de la Verdad se dieron por de que se le acusa, cuando se sabe que
presos, y se dejaron conducir al portal para perpetrarlo se ha puesto en figude las casas de cabildo; pero al pasar ra de cabron, y ha llevado en volandas
por la esquina del parián, sucedió que a las dichas brujas á las cuevas y soel escribano embarazadas sus dos ma- terraneos? dijo: que en virtud de su
nos con los reos, no pudo alzarse la misma palabra jura y perjura que es
camba del capote que se le cayó, la pi- falso de toda falsedad el cargo que se
só y fué a dar contra una manta de le hace; porque él es una substancia
dulces. )fuertos, calaveras, carneros, espiritual incapaz de tener contactos
muñecos y toda gente de alfeñique fué físicos con el cuerpo.
a tierra mal de su grado y del de la
Reconvenido, como, si es segun expobre dulcera que se daba de Barra- presa, hay hasta tratados escritos por
bás, maldiciendo su destino y sin co- algunos teólogos sobre los íncubos y
nocer entre la turbamulta al autor de súcubos, cuyos términos muy bien
semejante fechoría.
entienden, y la deprabada malicia que
Recogía la infeliz las reliquias de su se arguye de su significación? dijo:
malhadada hacienda a toda prisa por- que este cargo es hermauo carnal del
que ya venia una tropa de muchachos anteced., para el que reproduce las
para ahorrarla del trabajo, y entre sus mismas respuestas.
lágrimas y quejas decía: Malaya el deReconvenido, como tiene valor de
monio: solo el diablo es capaz de ha- negar este delito, cuando lodos saben
berme hecho semejante perjuicio . . .
no solo que ha tenido los r eferidos coFueron su camino los jueces y los mercios indecentes; sino que de ellos
reos, y yo a una vista. Entráronse en ha tenido suscesión, pues se asegura
uno de los oficios de la diputación, que tiene un hijo, y por mas señas que
que no se coh qué motivo estaba solo, es tuerto pues tanto quiso hacer con
abierto y con luz. Sentaronse pro lri- él que hasta que le sacó un ojo; lo que
bunali la Yerdad y el escribano: yo me ciertamente es otro crimen? dijo: que
puse detrás de la silla de éste: la Muer- esa es otra mentira grosera, hija de un
te se quedó aparte en un rincón, y el vulgo necio, cuyas viejas divierten á
diablo en pie junto de la mesa, a quien los niiios con esos cuentos, llenando
dijo el escribano: muy bién te conoz- sus cabezas de semejantes frivolidades
co, buena maula; pero es preciso que y simplezas con las que los acostumpongas la cruz para recibirte juramen- bran a creer todo lo que sueña a marato. Eso si no haré yo aunque me ahor- villoso, haciéndose después estos misquen, respondió el diablo, porque des- mos niños con tan mala educación
de un chasco muy pesado que me pasó unos idiotas que a pié juntillas defienen un monte con una cruz, he quedado den estos prodigios con los demas emtan escarmentado y medroso de ella, bustes de espantos, ruidos, muertos
que no soy capaz de sufrir su presen- aparecidos, duendes traviesos, brujas
cia. Cuanto menos de hacer su figu- de lumbre, luces significativas de di-

Armas

y

Letras + Pág. 5

nero enterrado, prodigios en docenas,
y otra baraunda de chismes con que
sin ser mejores christianos son los mayores supersticiosos que disfaman su
misma religión. Añadiendo el exponente que si, como se dice, él fuera
padre de familias, no permitiría á sus
hijos el conversar con las viejas criadas de su casa, ni con ninguna persona, cuya instrucción no fuera conocida; y que esto lo dice para que se vea
que él nunca ha tenido hijos ni botijos, ni padre ni madre, ni perrito que
le ladre: ni ménos ha sacado á nadie
los ojos, porque no es tecolote, y ántes descara abrírselos cuando ántes á
los muchachos en ciertas materias para que le fueran útiles ab incunte atate
ó desde sus primeros días: bien que
tiene el consuelo de que le faltan bastantes substitutos que le ayudan en
esta diligencia y desempeñan con garbo lo que a él se le dificulta.
Reconvenido, porqué es tan perjudicial á los hombres, que todos se quejan de su perfidia? dijo: que él lo que
hace algunas veces es inducirlos al
mal; pero jamas los fuerza; y que aun
esto lo hace con superior ¡Jermiso y
para su mayor bien; pero ellos no saben ó no quieren aprovecharse.
Reconvenido, como quiere disminuir su crimen diciendo que algunas
veces tienta ó induce á los hombres al
mal, cuando es notorio y de pública
voz y fama que es por antonomasia el
declarante el hijo de la iniquidad; y él
mismo ha dicho, que su profesión es
ser tentador? dijo: que no lo puede negar; pero lo que dice es, que él es un
pobre diablo, y que son más los testimonios y calumnias que le levantan
los hombres, que lo que él hace; pues

ellos se tientan de tal modo que no le
dejan que hacer: que es verdad que de
todo le hacen cargos los mortales y le
echan la culpa; pero que en su conciencia jura que no tiene parte en la
mitad de los males que le acontecen ni
de los pecados que cometen; pero
tiempos hace han dado en importarle
cuantas desgracias sufren, y en acusarlo de los delitos que cometen, corno
si él pudiera forzarles la voluntad para nada: que en prueba de esto se
acuerde el presente escribano que no
ha un cuarto de hora que tiró la mesita de la dulcera y esta le hechó la culpa al Declarante, sin meterse en mas
averiguación; que en vista de e~to se
compadezca del declarante la Verdad,
pues puede asegurar que los hombres
son el diablo, y el que declara es un
angelito, aunque algo patudo.
Se le hace cargo como se esta perjurando tan criminalmente, pues cuando da á entender que no tienta mucho
á los hombres y que estos son los que
se tientan ó se provocan al mal por la
mayor parte y sin la concurrencia del
exponente ; no se acuerda que ha dicho que estaba d escansando cuando
fué preso? pues seguramente siendo su
oficio tentar, y estando descansando,
prueba cuanto habría trabajado solo
en la noche, y cuantos perjuicios habría inferido cuando le fué preciso tomar reposo de tan ímproba fatiga.
Dijo: que aunque estaba desca nsando no era de trabajar; sino de buscar
que hacer, pues se cansó de corretear
la ciudad de arriba a abajo, y no halló
gente desocupada, pues todos estaban
provocándose al mal á porfía; que corrido de ver que los hombres le habían
qtútado el oficio, se vino al portal, se
mezcló entre la concurrencia en solicitud de trabajo; pero que fué en va- -

Pasa a la Pág. 7

�Y terminaba diciendo: "¡ Pobre libro!
Tus páginas son blancas como los azahares, como el vestido de las novias y
como el cutis de los niños rubios! Ya
tengo sed de leerte. Es la sed que se
siente cuando se ha bebido mucho vino. ¡ Cuánto bien hace entonces un humilde vaso de agua!"
Fué tanta la popularidad que en México tuvo Ja novela de Isaacs, que era
frecuente preferir, en algunas familias,
entre otros nombres del calendario,
los de María y Efrain. Se puede hacer
la nómina de quienes llevan el segundo nombre, sobre todo, para comproba'r la importancia que la novela tuvo
en los hogares provincianos. También
los poetas flamantes la escogían como
regalo amoroso, y un ejemplo puede
hallarse en el poema "En la María de
Jorge Isaacs" de Juan B. Delgado que
empieza así:

"MARIA" EN MEXICO

Rafael Heliodoro VALLE.

Las comunicaciones literarias han sido las únicas importantes en nuestra América; sobre todo las más fecundas para la amistad y el interconocimiento. Gracias a Ricardo Palma y Francisco
Sosa -que sostenían larga correspondencia con el mayor número de escritores hispanoamericanos- fué posible continuar la
tradición de la cooperación intelectual iniciada por don Andrés
Bello en su "Repertorio Americano". De vez en cuando algún
periódico de México o de Colombia daba una noticia estremecedora; siempre las relativas a guerras civiles y terremotos; de pronto una información sobre algún escritor o algún libro. De repente la revista que Héctor F. V arela editaba en París, -"El Americano"-, o alguna carta de José María Torres Caicedo, proporcionaban información sobre algún escritor o algún libro recién
impreso.
La primera noticia que en México mexicanas las europeas de la misma
se publicó sobre María de Jorge Isaacs obra, bellamente impresas y lujosaíué dada a conocer por el diario "El mente encuadernadas. Jorge Isaacs no
Federalista" al reproducir el hermoso debe sorprenderse al saber que sin coarticulo que Adriano Páez suscribió en nocimiento suyo se han multiplicado
Socorro, el 10 de julio de 1867. Poco en México las ediciones de su novela."
después otro diario, "El Monitor ReDe Jas siete ediciones mexicanas,
publicano", anunciaba la novela, elo- inclusive la que lleva prólogo de Ignagiándola (25 de mayo de 1871), Y cio Manuel Altamirano y que se dió a
Francisco Sosa hizo lo mismo en "El la estampa en París (1890) por GarFederalista" (19 de junio del mismo nier Hermanos, se pueden precisar las
año) . En la revista "El Domingo" Jus- siguientes: la del folletín de "El Fedeto Sierra escribió un articulo en que ralista" (desde el 15 de diciembre de
dió a conocer sus puntos de vista, Y 1871), la del folletín de "El Monitor
entre otras afirmaciones hizo éstas:
Republicano", la del de "La Repúbli''El libro está compuesto de los dos ca" (1881), y las que se hicieron por
elementos más poéticos de la vida hu- las imprentas de Filomeno y Mata y
mana: el amor y la muerte. Es un Manuel Dublán.
cuento sencillo, es un idilio campestre
Hubo una polémica en el "Diario de
en que las lágrimas y las flores se de- Hogar" (27 de mayo Y 3 Y 10 de Junio
rraman profusamente; nada ha produ- de 1883) y en tres artículos Altamiracido la literatura americana de más no, al referirse al prólogo, que estaba
suave y delicioso. Todos los pers~na- firmado por C. de la K., sospechaba
jes que rodean a los dos pro~agomstas que bajo tales iniciales se disimulaba
son tipos de bondad y de virtud. No algún mexicano "que tuvo a bien cuhay un solo mal corazón en aquel tem- brirse con máscara española" para replo de amor. 1'1efistófeles no se atre- batir de manera indirecta el prólogo
yeria .a aparecer.&amp;e a tanta g¡¡nte ho~- que Altamirano había escrito a un áf{:°'
rada, por eso toma la figura de un_a ticulo ~ Guillermo -Pr~. AlbNQir&amp;· ·
-ave- fúnebre; sus sonrisas son grazni- no ltabia anunciado en "La Repúbli- .
dos en medio de tanto gorjeo, de tanta ca" (28 de diciembre de 1880), que
melodía de tanta luz ..." Y terminaba desde el 1o. de enero siguiente aparedicicnd~: "Cuando se cierra la última cería la novela en un folletín del mishoja del libro sudamericano después mo diario y que sería una edición ende un largo rato de tristeza y de lágri- teramente correcta. Según él "María"
mas ¿será cierto? se pregunta a sí mis- es una obra que por su sentimiento,
ma nuestra alma: ¿Será cierto que se por su moral purísima y por su belleza
puede querer así? ¿ Conque el ~mor literaria, es sin duda alguna la primeexiste todavía? ¿Conque esta misma ra producción romanesca de la Amérimujer que acepta en nuestras ciudades ca de nuestros días". La comparó más
con tal descaro un papel miserable en tarde con "Pablo y Virginia" y con
la comedia humana, es capaz de senti- "Atala", pero desde el punto de vista
miento y de pureza'? ¿Psiquis no aban- de l{I verosimilitud y la lógica, decladona aún la tierra? ¡ Quién sabe! Debe rándola superior a dichas obras franser así, cuando el libro conmueve co- cesas.
mo si&gt;lo puede conmover la verdad.
l;na noticia que no puede faltar en
¡Quién sabe! María (el nombre más esta reseña es la que se refiere a la
poético en e llenguaje humano), Ma- edición de las "Poesías" de Isaacs, hería, es quizá la última mujer, la última cha en 1907, por don Angel Pola, con
digna de encarnar el ideal de un poe- prólogo de Enrique Pérez Valencia,
ta, el último corazón; y esa su historia quien residía en México. Se trata de
que parece un suspiro en medio de un una nueva edición de la que se hizo
himno, es la oración fúnebre del amor en Bogotá y que tiene prefacio de
sin impureza y sin cálculo."
Jsaacs del 17 de mayo de 1895.
t:no de los más entusiastas divulgaReferia Manuel Gutiérrez Nájera
dores de la obra literaria en nuestra - uno de los dos escritores mexicanos
América, fué, en el siglo pasadó, Fran- más leídos en su época- en un artícucisco Sosa, autor de "Escritores y poe- lo que reprodujo mucho tiempo destas sudamericanos", quien al presentar pués "El Mundo" que "María" estaba
las noticias biográficas del autor de en un rincón de su biblioteca junto a
"Maria", se expresaba así:
la "¡&gt;¡fagdalena" de Sandeau y los
"En toda la América Latina y hasta "Cuentos" de Dickens. Advertía: "En
en Europa, las ediciones de la novela varias ocasiones he querido leer de
de Jorge Isaacs se han multiplicado nuevo la historia de "María". Ocúrreproduciendo a los editores pingües ga- me, sin embargo, lo que pasa tal vez a
nancias, sin que estos editores hubie- los avaros, cuando presumen que alsen nunca pensado ni en enviar al au- guien abrió sus cofres y les robó su
tor un ejemplar de la obra. Solamente oro ... Lo que constituye cabalmente
en nuestra república se han agotado, el mérito peregrino de "María" es la
cuando menos, cien ediciones de "Ma- llanura de la fábula. Ese es un libro
ría", desde las plagadas de erratas, de que todos habríamos escrito, si tuviélos folletines de los diarios, hasta las ramos tanto talento como Jorge Isaac.
de esmerada impresión de forma elze- ~o encierra nada extraordinario; es la
viriana; sin que hubiesen sido un obs- historia de los amores inocentes, la
táculo para la venta de esas ediciones novela mía, la de usted y la de todos".

"¿Un lib1·0? Aquí lo tienes, amor mío:
es el triste poema
que en horas melancólicas de hastío
ha hecho rodar mi llanto, ese rocío
q11e apaga el cora=ón cuando se queja".
Esos versos se publicaron más tarde en la célebre revista "El Mundo".
Años más tarde, el vagabundo escritor
Justo Pastor Ríos publicó en "Arte y
Letras" de la capital mexicana (18 de
abril de 1909) un artículo sobre Isaacs,
en que aseguraba: "María existió y
existe aún. Muere en el libro, porque
era necesario que así fuese; pero ella
vive".
José de J. Núñez y Domínguez publicó un poema del cual desprendo estos versos:

"Pálida flor del Cauca, sentimental
María
que al=as tu amor romántico cual
divina presea
sob1·e el suave lirismo de la antigua
poesía,
dulce como 11na crátera llena de miel
hiblea.

1

Fui.te nna primavera toda lúz y

'
ambrosía
y por tus grandes ojos de soñadora
'
hebrea
pasó el áureo relámpago de la
'
melancolía
como sobre los mares la claridad
f ebea".

Isaac sostuvo correspondencia con
Justo Sierra y aun le pidió que intercediese para que lo nombraran cónsul
de México en Colombia. ¿Por qué no,
si cónsules fueron Lamartine y Stendhal, y más tarde Rubén Darío y Enrique Górnez Carrillo y tantos hombres
de letras que también han sabido firmar letras bancarias?

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad de Nuevo León
INDICADOR:
Redactores
Raúl Rangel Frías
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique Martínez Torres
Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martinez
Director
Lic. Fidcncio de la Fuente
Oficinas

VII Centenario de la·
Universidad de
Salamanca

MEXICO

Armas y Letras + Pág. 6

Viene de la Pág. 5
no; porque vió con el mayor espanto
que aquí en estos portales y plazas no
solamente tientan los mortales á las
mortalas, sino que las abrazan y pelliscan, á cuya maldad no llega el atrevimiento del que responde.
Preguntado: si tiene alguna cosa mas
que decir, añadir ó quitar para su defensa? dijo: que nó, y que lo que ha dicho es la verdad, bajo el juramento
que ha prestado, en que se afirmó Y
ratificó leída que le fué esta su declaración : expresó ser de siete mil años
de edad, pocos más ó ménos, y lo firmó con su Señoria, de que doy fé. =
La Verdad.= Asmodeo. = Ante mí, el
Escribano.
DECLARACION DE LA MUERTE
♦

l

ASAMBLEA DE UNIVERSIDADES
HISPANICAS
para la cual se están cursando invitaciones, suscritas por el Rector de la
Universidad de Salamanca y el Director del Instituto de Cultura Hispánica,
a los rectores y claustros de las Universidades de España, Portugal, Iberoamérica y Filipinas.
La Asamblea de Universidades Hispánicas tiene por objeto rendir homenaje a la de Salamanca y considerar
los problemas de interés común, propuestos por la vida académica y de
relación dentro del bloque cultural
configurado por los pueblos de cultura his,p4Aie11,.
El temario definitivo. que se someterá a las deliberaciones de la Asamblea, se integrará con los puntos que
indiquen o sugieran las corporaciones
invitadas. Las entidades que convocan a esta Asamblea proponen, por su
parte, los siguientes temas:
1)

Convalidación de títulos académicos otorgados por las Universidades Hispánicas.

2) Formación humanista del estu-

diante universitario.
3) Coordinación de la investigación

científica de las Universidades.
Los trabajos de la Asamblea considerarán como antecedentes próximos
las deliberaciones y acuerdos de las
reuniones internacionales universitarias celebradas desde 1948, y muy especialmente: la Conferencia preparatoria de representantes de Universidades (Utrecht, 1948), Primer Congreso
Centroamericano de Universidades (El
Salvador, 1948), Primer Congreso de
Universidades Latinoamericanas (Guatemala, 1949), Conferencia de Universidades (Niza, 1950) y el II Congreso
Universitario Latino-Americano, a celebrarse en Santiago de Chile en septiembre de 1953.
La Secretaría de organización de la
Asamblea de Universidades Hispánicas
ha sido encomendada a la
OFICINA DE EDUCACION IBEROAMERICANA
Instituto de Cultura Hispánica
Ciudad Universitaria. - Madrid.

Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,

Páginas Desconocidas ...

ASAMBLEA DE UNIVERSIDADES
HISPANICAS
En el transcurso del presente año se
conmemora el VII Centenario de la
primera constitución de la Universidad de Salamanca, dada por el Rey
Alfonso el Sabio y el Pontüice Alejandro IV.
El lo. de febrero de 1953, el Rector
de la Universidad de Salamanca ha
convocado a todas las Universidades
del mundo a asociarse a la solemne
conmemoración de este Centenario y
a las fiestas jubilares, que se celebrarán en Salamanca los días 8 al 12 de
octubre de 1953.
Entre los actos programados por la
propia Universidad de Salamanca y
por distintos organismos (Asamblea
de la Universidad Española, Jornadas
de Lengua y Literatura Hispanoamericanas, etc.) se incluye una

a la cual debe dirigirse toda la correspondencia relacionada con la Asamblea.

hombre de bien; qué harán tantos escribanillos y receptorcillos habilitados, cuya escencia consiste el leer, y
mal, la cartilla de escribanos y el Febrero, si acaso, y en cabilosear, enredar y chupar al miserable reo? qué
harán estos, cuya conducta relajada Y
cuva alma va entregada á Satanás, lo
ménos que ;espetan es la libertad ni la
vida del infeliz que cae en sus manos,
así como el desarmado pajarillo en las
garras del carnicero gavilán? y que
harán.:: : Basta, dijo la Verdad, que
tanto el escribano como el reo me han
faltado demasiado al respeto. La muerte se ha excedido en el tono; pero se
ha explicado á mi gusto. Adelante.

, 1

En el mismo acto hizo su Señoría,
comparecer ante mí a un Esqueleto, á
quien en su persona se le recibió juramento que hizo por Dios nuestro Señor y la señal de la Santa Cruz, so cuyo cargo ofreció decir verdad, en lo
que supiere y fuere preguntado, y siéndolo, sobre su nombre, patria, padres,
estado y demas generales del derecho,
dijo: llamarse la Muerte: y según autores ser hija del pecado y la concupisencia, engendrada en el paraíso, Y
nacida en este valle de lágrimas, siendo su primer partero que la ayudó a
salir a luz el fratricida Caín: que no
tiene sexo, edad, condición ni estado
determinado, pues tan breve es hombre como mujer, niña ó adulto, noble
ó plebeya, casada, viuda, doncella,
&amp;e.a &amp;e.a
Reconvenida, como luego luego entra mintiendo y perjurándose con desvergüenza, pues asegura una quimera,
como es no tener sexo, ni estado determinado? dijo: que es verdad lo que
ha dicho; porque el estado del muerto
es el de la muerte.
Se le hace cargo, como.r&amp;aa.-..siii ~
mor de Dios ni cte su justicia ha quebrantado infinitas veces el quinto precepto del Decálogo infiriendo tantos
homicidios á los humanos dijo: que
aunque es cierto que ha matado á muchos; pero que no ha quebrantado el
quinto precepto, pues está autorizada
para ello por el Supremo Legislador
como lo prueba el documento que debidamente presenta en una tira útil de
papel ... Diciendo esto, sacó de un cañuto de hoja de lata un papel en que
estaban escritas estas palabras: establecido está que los hombres mueran
una vez. S. Pab. á los Heb. 9. 27.
Se le hace cargo, porque es tan horrible á los mortales, que solo al ver su
aspecto no queda uno á vida? dijo:
que no es tan bravo el león como le
pintan, pues si para los malos es pésima, para los buenos es preciosa, y que
esto es tan cierto que para su prueba
se remite á las sagradas Letras, donde
largamente se contiene; y así, que si
es mala para algunos, ellos tienen la
culpa, pues si su conducta fuera buena, también ella lo sería.
Reconvenida, que aunque diga bien
en lo moral, en lo físico no puede disculparse de ser malquita para todo el
mundo. Dijo: que eso lo causa la ignor~ia de los hombres que se juzgan
eternos ó inmortales por una parte, y
por otra están tan engreídos con la vida, como si esta fuera una guirnalda
tejida de legítimas felicidades; y no
una cadena continua de sinsabores y
desgracias: sin acordarse que en expresión del santo Job, el hombre ha
nacido para viYir muy poco tiempo, y
éste lleno de muchas miserias; y así
que si los mortales quieren que la que
declare les sea ménos temible y fastidiosa, es menester que se acuerden
(!ue el paso es inevitable; que adviertan que la vida no es en sí misma tan

halagüeña como se la figuran, y que
segun un sabio ingles:
...... No hay otra arte mejor
para aliviar el excesivo temor,
con que á la muerte contemplamos que rebajar el precio en que estimamos la vida •.•..••
Young, Noch. 5.

Reconvenida, como pretende disculparse atribuyendo el temor de la muerte al apego de los placeres de la vida,
cuando es público y notorio que es tan
horrorosa que hasta los mas timoratos
Preguntada, cómo ó porqué dice que
y arreglados la han recibido con sus- son brutos ó mentirosos los hombres
to y sobresalto? dijo: que el temor de que aseguran temerla? dijo: que si verlos buenos no se dirige á la muerte en daderamente la consideran como el
cuanto á privasión de la vida; sino en mayor de todos los males temporales,
cuanto á que es la conductora á la eter- son aun mas que brutos, pues estos pronidad; cuando por el contrario, los im- curan en cuanto está de su parte la
píos que, ó no creen, ó no temen la conservación de su individuo; cuando
eternidad, son los que mas se precipi-. por el contrario los hombres de que
tan á la muerte, y así vemos que si mu- habla, parece que buscan la muerte
chos justos la han recibido con temor, con la mayor ansia, ya destruyendo su
muchos mas impíos la han abrazado salud con los excesos de la gula, ya
con ansia, quitandose ellos mismos la abreviando sus años en los lupanares,
vida en el momento que se les ha re- ya pereciendo en sus riñas particulapresentado que no la pueden disfrutar res, ya congregándose en tropas para
con placeres.
destruirse mutuamente á son de caja Y
Reconvenida, como insiste en dis- clarín, (2) y ya inventando_ tácticas
culparse tan tenazmente, cuando todos para matarse mas aprisa segun arte,
los hombres dicen que es tan terrible, conio si no sobraran fiebres, apopleque es fiera, que es cruel, que es inexo- gias, insultos, pulmonías, anasarcas,
rabie, y que la temen como al mayor diarreas, tenesmos, disenterías, víruede todos los males temporales? dijo: las, sarampiones, garrosillos, asmas,
que con excepción de pocos, ó son pleuresías, cólicos, misereres, ascitis,
unos brutos, ó mienten todos los que ictericias, vómitos y demas agudas y
lo dicen; porque:::: Aquí se enfureció crónicas enfermedades que todos los
el escribano y aliñandose la golilla la días atacan su vida. Muchas veces padijo•: esqueleto malcriad(), explíquese rece que la muerte huye de los homotra vez con mas consideración del li- bres, y estos corren tras ella como si
naje humano. Como es eso de que to- fuera el mayor de los bienes. Perecen
dos mienten? sepa decir, que se enga- en las riñas, en las astas de un toro,
ñan, se equivocan, ó cuando mas, que en los suplicios, y en otros peligros á
faltan a la verdad; y no, mienten á se- que se exponen, y luego gritan los vulcas, grosero na; bien que yo lo borraré gares que ya estaba de Dios, que era
y lo pondré como debe estar.
-~ signo, que se llegó su raya y otras
Engallqtói;e la muerte; todo el cos- ilflajaderías 9ue á no disculparlas la igtillar y osame?ta le te~~laba de fa eo- norancia, sertan una~ descar_adas ~laslera, sus desiertas qmJadas tascaban fcmias contra la sabia prov1denc1a, y
unas con otras, y con una ronca Y de- acreedoras del mas vigoroso castigo;
sapacible voz, encarándose al curial le porque decir (2) Aquí no condena la
dijo: oiga Ud. señor escriba: sabe Ud. muerte las guerras justas, ni ménos las
su obligación? sabe que le está prohi- tácticas militares; pero reprocha sus
bido interpretar ni componer el estilo efectos, pues estos, sean como fueren,
de las declaraciones de los reos; sino siempre, que estaba de Dios que este
que debe poner hh, ó rr como ellos la provocativo muriera de una puñalada,
digan, sin meterse en mas dibujos? aquel criminal en la horca, el otro bársabe que no debe maltratar á ningun baro atravesado de una fiera &amp;c. es dereo, y mas delante del juez de la cau- cir que estaba así determinado por
sa? sabe por último, que después de Dios de decreto absoluto irrevocable
convencido su entendimiento con la como dicen los teólogos, lo que sería
solidez de un descargo, no debe estar una herejía terrible, pues era decir
machaca que machaca con el pobre que Dios era un Ser injusto y tirano,
reo, hasta sacarlo por fuerza perjuro pues criaba hombres predestinados á
y delincuente, prevaliéndose de su sen- las desgracias, y se complacía en hacillez y de su miedo, eredandolo con cerios sufrir los males á que los destisofismas; engañándolo con falsas pro- naba. Así pues, deben saber los necios
mesas de su protección, Y amedran- que asi se explican, que Dios no cría á
tándolo con amenazas de separos, hor- nadie para que perezca de esta ó aquecas, destierros, azotes Y demás? sin Ha manera d~sgraciada, por mas que
duda que lo ignora, pues si nó, cómo sepa cual ha de ser su fin. Una cosa
con tal orgullo había de querer en- es que Dios desde la eternidad sepa
mendarme la palabrada?
que Pedro ha de cometer tal delito, y
A mas de esto,: sépase que es un ig- otra el que quiera que lo cometa: una
norante él y cuantos creen que esta pa- cosa es permisión y otra volición. Dios
Jabra miente, tiene equivalente, ni que Je ha concedido á Pedro su libre alveson sus sin0nimos las que ha dicho de, dría, sabe que ha de usar mal de él, y
se engaña, falta á la verdad, ó se equi- ha de tener su fin desastrado: Jo sabe,
voca, pues mentir es faltar á la verdad Jo permite; pero no lo quiere, no le decon malicia (que es lo que echo en ca- sea, no Jo tiene así absolutamente dera á los hombres) y engañarse ó equi- terminado. Ni ménos está obligado á
vocarse es faltar á la verdad por igno- embarazado, pues deja obrar las caurancia. Lo primero arguye culpa, y lo sas naturales segun las leyes que les
segundo no: con que vea ahora, cuan estableció el principio, é interrumpir
sabiondo es, pues no entiende el ver- estas leyes, es un milagro que pretendadcro espíritu de su idioma. Y así derlo sin necesidad es tentar á Dios;
quiere componer mi dialecto? y así para que Pedro se libre de este ó aquel
me reprehende y me tacha de grosera? peligro Je ha dado la luz de la razón:
si esto hace conmigo que sé donde ten- si él se desentiende de ella y busca el
go la cara, que hará con un pobre in- peligro, perecerá en él, como está esdio ó una miserable mujer que no sa- crito.
ben quién á Dios quiere seguir? y si
Reconvenida, que á qué fin ha haesto hace el que se tiene por escribano blado tanto, haciendo de la teóloga,

1

Armas

y

Letras + Pág. 7

sin necesidad? dijo: que para que se
vea que los hombres que tanto dicen
temen á la muerte, son unos necios
cuando se arrojan á buscarla anticipadamente, y luego blasfeman de la providencia, echandola en cara el mal que
ellos se buscan: que todos los años
cuesta infinitas vidas esta ignorancia
pues con la confianza de que si está de
Dios moriré en esta ocasión, en este
peligro &amp;c. y sinó, no, como suelen decir, se precipitan á la muerte temerariamente, y luego le hacen cargo á la
exponente de muchas vidas que ha
cortado en agraz, siendo así que la
llaman y la buscan tantos fuera de
tiempo y quienes seguramente vivirían
mas años si no fueran tan locos y desalmados. Que esto dice para probar
que si conocen cual es la muerte y sus
serias consecuencias, son unos necios
en correr tras ella por la posta, cuando tendrá buen cuidado de irles apagando á todos uno por uno la vela de
la vida sin que ellos se apuren en buscarla: añadiendo que son unos embusteros los que dicen que la temen que
es fiera, horrible, cruel, &amp;c. pues lo
que se teme y se coñsidera cruel y abominable no se busca; ántes se huye.
Reconvenida por último, porque es
tan traidora que todos los años quita
la vida derrepente á infinitas personas? dijo: que es otra calumnia, pues
á nadie mata derrepente, pues la naturaleza casi siempre avisa por dentro
que hay algun mal grave que con disimulo y sordamente va minando la salud, y que tal vez hará la explosión
cuando ménos se piense; y que en lo
moral no hay cosa que mas se meta
por los ojos que la verdad de la muerte.
Reconvenida, cómo quiere negar sus
traiciones, cuando nada ménos que
por el Evangelio consta que es una
traidora y que vendrá como un ladrón
cuando ménos se espere?" dijo: que es
verdad; pero que tambien por el mismo Evangelio se dá el remedio diciendo: velad: estad prevenidos: y así, si
se observara el Evangelio, ella no po-

dri a sorprender á nadie derrepente,
de que se deduce, que si algunas veces
acomete sin que la esperen, la culpa
no está en ell; sino en los mortales que
la debían esperar. Velad (dice S. l\farc.
13. 36.) Velad, no sea que cuando venga derrepente os halle durmiendo.
Preguntada, si tiene algo mas que
aiiadir ó quitar en su defensa? dijo:
que no, y que lo que lleva dicho es la
verdad en cargo del juramento que
fecho tiene, en que se afirmó y ratificó
leida que le fué esta su declaración:
expresó ser de siete mil años de edad,
y lo firmó con S. S. de que doy fé.La Verdad.-La Muerte.- El Escribano.
EL ESCRIBANO
AUTO DE SENTENCIA
Habiendo visto que por las declaraciones antecedentes resultan criminales los hombres, é indemnizados la
muerte v el Demonio de los cargos que
se les i~1putan. Hallamos que debíamos mandar y mandamos: que sacándose testimonio de este expediente, se
les corra traslado á los mortales, para
que en el término de treinta días, contados desde el de la fecha, comparezca
en nuestro juzgado á contestar con las
partes; y no lo verificando, sean llamados á edictos y pregones dentro del
último perentorio plazo de treinta días,
en los que se admitirán sus descargos;
y se oirán en justicia, lo que sinó cumplieren se darán por bastantes los estrados y se sentenciarán sin mas oirlos como si en sus personas fuere, á
que en lo sucesivo no sean osados á
descreditar con imposturas ni calumnias al demonio ni á la Muerte; ántes
si, ellos sean tenidos por unos falsarios
é impostores públicos, é quienes en lo
sucesivo no se les dé crédito p_ara naPasa a la Pág. 8

�Bedrich ....
riene de la Pág. 3
de la juventud de Smetana. Después
fué enviado a varias escuelas superio•
res de Bohemia y, en fin, a Praga. Sus
hitos escolares no fneron nunca brillantes, menos aún en Praga, donde tenia demasiada oportunidad de cultiYar su pasión favorita: la música. Al
dejar de seguir sus estudios; su padre
le hizo volver a casa. Pasado algún
tiempo, Je envió a Pilsen para que terminase allí sus estudios. En Pilsen
Smetana se encontró de nuevo con Katerina Otelli, a la cual conocía desde
su infancia cuando tocaban juntos el
piano a cuatro manos. Smetana, que
tenia entonces 19 años, quedó prendado y se enamoró seriamente de ella.
En ~l año 1843 terminó el bachillerato,
pero decidió no continuar sus estudios
y entregarse por entero a la música
-a mi vida, a mi salvación- como
decía él. 11ientras, su padre, que se encontraba en dificultades económicas,
vendía su propiedad de Ruzkova Lhotice y alquilaba otra pequeña cerve~ ·
ría en Obríství. La decisión tomada
por su hijo no fué ele su agrado y se
sintió muy infeliz, porque, por muy
halagador que fuese tener un artista
en la familia, era lamentable que su
hijo se decidiese a escoger una carre•

ra artística de las menos remuneradas
y lucrativas. Su padre deseaba que
fuese cervecero, como lo era su segundo hijo, Antoníu. Pero Smetana hizo
caso omiso de los consejos de su padre y decidió ser "Mozart en la composición y Liszt en la técnica". Así se
lo había escrito en su diario, y se consagró a la música con toda su alma.
Empezó a estudiar seriamente en casa
del maestro Proksch, quien, a ruegos
de la familia Kolar, le daba lecciones
a crédito. La h erencia que le tocó después de la muerte ele su padre, 20 ducados oro, fué muy pronto gastada, y
Smetana se encontró de nuevo en muy
mala situación económica. Uno de sus
amigos, Knittl, director del Conservatorio de Praga, le recomendó como
profesor de música a la familia del
conde Leopold Thun. En su nuevo
rmpleo Smetana percibía una buena
remuneración, siendo muy pocas sus
obligaciones. A pesar de ello, algún
tiempo después dejó su empleo y con
la ayuda de Liszt abdó una escuela de
musica y, al mismo tiempo, se casó
con Katerina Otclli. Como los medios
y las esperanzas de triunfar eran bas•
!ante difíciles en el país bajo el am•
biente de opresión y prejuicios exis•
lentes, Smctana, como muchos otros
talrntos checos, se marchó al extranjero, donde encontró mejores medios
y un ambiente más favorable. En Sue-

José Joaquín ....
Viene de la Pág. 1

A partir de 1794 y hasta los inicios del siglo XIX, hay una
laguna en la vida del célebre escritor polémico. Su protobiógra•
fo nos dice que El Pensador no pudo dar cima a carrera alguna
por el fallecimiento de su padre y carencia de auxilios dedicán•
dose entonces a los tediosos menesteres del amanuense. Se apli•
có después a lo curial y logró que el Gobierno español le nombra•
ra juez interino o encargado de Justicia de Tasco, siéndolo tam•
·'
·
cos del Sur, en

cia, dirigió la Harmoniska Sallskapet
en Gotemburgo. Se conoce muy poco
de la vida íntima de Smetana, pero se
tienen muchas razones para creer que
su novela romántica de la infancia terminó con un feliz enlace. Creemos
también que Smetana sintió sinceramente la prematura muerte de su mujer Katerina, sucedida en Dresden en
185i, cuando, grevemente enferma a
consecuencia de los intensos frios del
Xorte, regresaba a Bohemia. A pesar
de ello, a nadie ex trañó que, un año
después de la muerte de su mujer, Sme•
lana se casase de nuevo, ya que vivía
en la emigración, lejos de su patria y
de su familia, y necesitaba alguien de
su sangre con quien compartir sus penas y alegrías, aunque en Suecia era
muy querido y estimado por sus amigos suecos. Su segunda mujer, Bárbara, estaba tan acostumbrada al clima y
a la vida de Bohemia que, al cabo de
algunos meses en Gotemburgo, empezó
a sentirse enferma, y Smetana decidió
volver a la patria, en parte, particularmente por ella. Con el regreso de
Smetana a Bohemia sonó la hora de
sus glorias futuras. En el extranjero
vivía sin preocupaciones, era estimado y empezaba a ser conocido en los
círculos internacionales; pero él decidió volver y -dedicar toda su obra a
su patria, que estaba en vías de resurgimiento y se despertaba de su aletargado sueño, dejando allá sus esperanzas de éxitos mundiales más fáciles y
próximos. El presintió que su misión
especial era dedicar toda su creación
a la nación checa, y sus obras reflejan en sí todo el espíritu patrio.
Nejedly: "Y el feliz regalo que ha
sido ofrecido no splamente a los checos sino tam"ién a todos los europeos,
será en el futuro mucho más couociclo
y apreciado, tanto más, ya que en los
otros músicos del siglo XIX estos rasgos característicos de renunciación no
se manifestaron con tanta claridad y
convicción. El arte no puede vivir si
las fuentrs que lo alimentan cm;man

• .d.~

.

Alas Casas Editoriales
y a los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente
La l:niversidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vas•
to plan editorial que desarrolla al tra•
vés de Publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficia I es, universitarias, académicas,
atencistas, centros culturales, sociedades de di versa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario " ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circula•
ción del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico. "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prrstigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"AH.MAS Y LETRAS",

Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
T

•

tenido y tendrá-stém¡;1 e p01 mejores
satisfacción de batier seflaos o quin FemántTet
artistas a aquellos que han sabido y lado en las breves lineas que antececostumbrista y autor dramático.
sabrán impregnarlo de una sana alela resolución de una urgencia inHacia 1808 hace su aparición en la república de las letras: gría, comunicarla a la vida y a las al- den
herente a la cultura moderna, y espe•
escribe una Polaca en honor de Fernando Séptimo. De allí en lo mas humanas.
rando recibir en breve de ustedes el
Desde los primeros momentos de su aliento a esta sugerencia, la Universifuturo, su pluma no tendría descanso. Persecuciones y cárceles
fueron el pago a sus ardentías libertarias y a su insosegable in• llegada a Praga, Smetana duplicó su dad de Nuevo León les testimonia las
actividad artística. Pasó a ser director viYas expresiones de su más alto re•
quietud de escritor.
del coro "Halahol", recién fnndado
Como libelista no tuvo par -término este que se aplica des• entonces, y director de conciertos de conocimiento.
de el punto de vista clásico-; si nó, díganlo algunos títulos de la Federación Académica de Lectores;
sus folletos: Hay muertos que no hacen ruido; Quejas de algunas organizó los conciertos de música de
DE ACCION
mujeres en el tribunal de Apolo; La furia y la pelona; El payo y cámara; dirigió "Romeo y Julieta", de DEPARTAMENTO
SOCIAL UNIVERSITARIA
Berlitz,
durante
la
celebración
del
triel carbonero; El muerto y el sacristán; El carbonero y la cocinera; centenario de Shakespeare, en 1864, y
SECCION EDITORIAL
La cigarrera y el carbonero; El indio, la india y el indito; El testa• participó activamente en la fundación
mento del gato; Muerte y funeral del gato; El perico y la verdad; del Casino Artístico. Fué critico muOBRAS DE RECIENTE EDICION:
Bueno es hacerse el tupé, pero no pelarse tanto; Aquí no faltan sical del periódico Národní Listy y depastores, que bailaron en Belén; No lo digo por usted, lo digo cía: "Crear la ópera checa es \lilª cues- Correspondencia Juárez-Vidaurri. Tomo I. (Compilación del Lic. Santiatión de honor". Después del estreno
por el señor, etc.
go Roel) .................. $10.00
de "Brandenburgueses en Bohemia",
Su obra novelística está contenida en cuatro libros: El Peri• escribió en su diario: "Estreno de
guillo Sarniento; La Quijotita y su prima; Don Catrín de la Fa- "Brandenburgueses." Teatro lleno. Me Etica, por el Lic. Genaro Salinas Quichenda y Noches tristes y día alegre.
han llamado nueve veces. Yo mismo lo
roga. (Obra de texto en el Bachille•
rato de la Universidad de Nuevo
Una de ellas ha llegado a la posteridad: El Periquillo. Esta he dirigido ... Segunda representación
de
"Brandenburgueses".
Teatro
repleLeón
y en diversas Instituciones culobra picaresca, costumbrista y moralizadora, todo a un tiempo,
to y éxito fnucho más grande".
turales
de la República)
emparienta por su técnica con el Gil Bias, de Lesage.
(Colaboración de la Legación de la
Para estudiantes . . . . . . . . . . . $ 9.00
Perico, como aquel Alonso mozo de muchos amos, hurga y República Checoeslovaca en México)
Para el público . . . . . . . . . . . . $10.00
se entromete en todos los resquicios de la vida social del Virreinato, revelándose en sus andanzas, costumbres pintorescas, lacerias
De soledad y otros pesares (Poemas
de Pedro Garfias) . . . . . . . . . $ 5.00
y estratos linguísticos yacentes en las dos clases sociales que se
miraban frente a frente.
Viene de la Pág. 7
Fernández de Liz;ardi fué un colaborador eficaz y apasiona•
do de la Independencia patria. Su pluma fué puesta sin titubeos da.=México Noviembre 2 de 1814.=
La \'erdad.=Por mandado de S. S.=El
UNIVERSIDAD DE
al servicio de la nueva causa, que a la postre logró el laurel del Escribano.
NUEVOLEON
triunfo.
Inmediatamente desapareció todo el
Rector
Su obra capital, El Periquillo Sarniento, es, desde un punto tren, y yo me hallé en mi cama bastanLic. Raúl Rangel Frías
de vista literario, la primera manifestación novelística de largo te molido y maltratado con tan seme•
Secretario
aliento escrita en México; y desde un punto de vista social, la re• jante pesadilla. ~o obstante, me pro•
Prof. Antonio Moreno
puse hacer las veces del escribano y
velación de nuestra nacionalidad cultural que enseñó al mundo correr el traslado que mandó la VerJefe del Departamento de
lo que era distintivo de nosotros.
Acción Social Universitaria
dad para que obre los efectos que ha-

Páginas Desconocidas

F. M. Z.

ya lugar.

Armas y Letras+ Pág. 8

Lic. Fidencio de la Fuente

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración · de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S, U.

Año X

No. 7

Julio de 1953

MISION IJE AMERICA
ANTE EL MUNIJ O
Hidalgo fué, es cierto, un verdadero cristiano, y lo supo ser
en momentos difíciles, cuando la decadencia del régimen colo•
nial había corrompido a los grandes magnates de la Iglesia Católica.
Hidalgo fué también el afrancesado, y lo fué asímismo en
momentos difíciles, en que serlo significaba un escándalo para
la iglesia y un nismo" prohibido por el Santo Oficio, ya que
ttafrancesado", equivalía entonces a ser izquierdista, avanzado
radical, extremista. El mundo intelectual de Hidalgo fué el del
buen cristiano y el del afrancesado, es cierto, pero fué algo más:
fué un mundo de vasta cultura, de amplio saber, un mundo
grande, un macrocosmos. Hidalgo supo lograr con su inteligen•
cia excepcional, un resumen maravilloso, un compendio estu•
pendo del mundo universal de la lectura.
En su mundo están presentes los clásicos grecolatinos: De•
móstenes y Esquínes, Anaxágoras y Leusipo, Pitágoras y Aris•
tóteles, Séneca, Cicerón y Virgilio; los clásicos de la filosofía
patrística, Tertuliano y San Ambrosio, San Dionisio Areopagita
y, el mayor de todos, San Agustín; el gran clásico de la filosofía
escolástica mediei:al Santo To más de Aquino; el clásico teólo•
go renacentista 'l\1elchor Cano; los clásicos del teatro francés Racine y Moliére; el gran español Benito Jerónimo Feijoó; los
egregios mexicanos Clavijero y Alzate, así como una pléyade de
ilustres teólogos, humanistas, filósofos e historiadores de la Ita•
lia, de la Francia y de la Alemania cultas de entonces. Su mun•
do intelectual es una universitas, una verdadera universidad.
Pero no una universidad que se define por las borlas, los
bonetes y las togas carnavalescas, de que tanto se enorgullecían
los ilustres doctores de la Real y Pontificia Universidad Colo•
nial, sino una universidad en la que el sentido universal de la
cultura, alterna con los latidos de lo nacional, de lo mexicano.
La universidad, el mundo intelectual de Hidalgo es una simbio•
sis de grandes proporciones de savia nacional, de vida mexicana
y de vigorosas corrientes de pensamiento universal. El rango
de intelectual universal no impidió a Hidalgo tener abierta la
mirada para escrutar las exigencias .de su .~ueblo y anc~o e~ c~•
razón para recoger sus anhelos de hberacion. De esta simbiosis
de universalidad y mexicanidad nació nuestra independencia.
Por eso el nicolaíta, el intelectual, el universitario Hidalgo es el
primer mexicano universal,. en quien u71:iver~alic!,ad y ~exicani•
dad se conjugan; él es el primer gran umversit~no ~exicano,. en
cuyo ejemplo tendrá que irse modelando la universidad mexica•
na de mañana.

Juan Hemández Luna.

Campio CARPIO.

A través de los siglos, el hombre ha sido un elemento inquietante de revolución plena, como válvula de escape a sus an•
sias de liberarse de las cadenas que lo oprimen. Y consignámoslo en presente, ya que los fenómenos que atenazaron su espíritu
en el pasado, adquirieron caracteres distintos en nuestro siglo,
mas que perviven y se expresan con rigor. El problema perma•
nece inalterable e inexorablemente sin solución de continuidad,
con sólo muy limitados cambios de simple detalle, condiciona•
dos a la época.
El hombre de hoy, ubicado en París,
Sakalin, Ceilán, El Cabo, San Francisco o Yucón es, en rigor de verdad,
exactamente, en líneas generales, un
hombre simplemente, que puede erigirse desde el plano inferior al de patrón, amo, señor y hasta presidente de
una república. O descender de esa misma periferÜ! a la condición ele fellah,
ilota, esclavo o proletario como se denomina democráticamente en nuestros
días al paria que ha de alquilaF su esfuerzo físico a cambio del ejercicio de
una actividad dolorosa para subvenir
a las necesidades inpensables de la
vida.
Geográficamente, los nombres históricos han experimentado un cambio de
mutación con los adelantos de las ciencias físicas que impulsaron la velocidad y acortaron las distancias, corrugando la corteza terrestre, haciendo
pueblos de ciudades y capitales de naciones. Pero los nombres de los grandes imperios de ayer corno el chino,
egipcio y romano, continúan impasibles como reto y desafío manifiestos a
presencia del hombre de hoy, lo mismo que ayer, sometiéndolo a ira despiadada, azuzándolo al combate, con
inusitada provocación. Su mudo lenguaje, que trae oculto como filo de navaja en el susurro del viento, en el frío
glacial de las nieves, en el peso aplastante de las lluvias y en los rigores de
la canícula, Je recuerdan que por gran
acopio de experiencia y ciencia política y económica con que atiborren su
inteligencia los conocimientos didácticos de la edad contemporánea; por el
exceso de un estudio metodizado y riguroso de la física y la química, y pese a los descubrimientos de trescientos
años acá en la investigación cientifica
de la técnica aplicada a la industria,
el esclavo deberá continuar siendo tal

y que una sola ley existe para romper
los barrotes de su prisión secular.
El principio, para el hombre de
nuestro siglo, aparece como demasiado riguroso y despiadado. Pero es de
Bizancio y Roma, de Persia y Caldea,
de Egipto y de la civilización helénica,
que puede considerarse como contemporánea por su vigorosa juventud a
través de los siglos, de donde el hombre adquirió conciencia de sí mismo.
Desde allí, de puntos tan lejanos dentro de ese marco histórico, el individuo comenzó a razonar como entidad
autónoma, a labrar su porvenir en una
tierra c:ue tuvo que hacer suya para
el tiempo y la eternidad. Y con esa independencia de sentir y accionar, ha
llegado a nosotros dejando atrás un
recorrido que a ratos le asombra, mas
que trata de sacudir.
Merced a la proyección intelectual
que fué asimilando desde tan lejos, comenzando en la oscuridad del razonamiento, el hombre fué creando culturas, que, a través de los siglos, culminaron en el entendimiento de vivir en
sociedad, formando civilizaciones más
tarde para trazar , rutas al destino en
nuestros días. Y si en la Edad Media
el alquimista alcanzó a descubrir la
combinación de los metales para darles
solidez con la pretensión imaginativa
de elaborar oro por medio de sus especulaciones. Y si años antes, tomando como referencia las civilizaciones ·
griega y hebrea, establecieron principios filosóficos y dieron nacimiento
a una religión humana, donde el genio
sería inmortalizado por los artistas más
puros, no hay ninguna duda que el espíritu individualista permanece en plena evolución y su cometido está muy
lejos de cumplirse.

Pasa a la Pág. 2

�Misión de América....
Viene de la Pág. 1

Las enormes usinas que producen
fuerza generadora de fuerza y el potencial que pone en actividad revolucionaria la físic8 y la química, nada
hubieran constituido si no contaran
como antecedente primigenio la incansable inquietud del hombre, creador,
inventor o descubridor, desde la figura imaginativa hasta la dura roca donde dormía, desde la formación de la
tierra, la imagen corpórea de las estatuas. Siendo así desde los comienzos
donde el intelecto humano yacía sepulto en la lejanía del olvido, obligado
es reconocer que el mundo recién comienza y que el porvenir es nuestro.
LA JUVENTUD HUMANA

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1! .
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¡•f•:: .
~ t'IIIH-.: :

Diez mil años de . historia sin historia equivalen a un punto negativo en
nuestra existencia. Porque después de
haber estudiado tantas fórmulas, apenas si pusimos nombres a los astros
más cercanos a nuestro mundo y pudimos atravesar el agua y el viento dentro de la esfera terrestre, establecer algunas líneas de conducta y reglas de
buena educación que nos permitan representar en nuestra inferioridad actual la majestad del hombre del mañana.
Un simple vistazo al tiempo de donde venimos, y donde estamos, puede
indicarnos el recorrido que el destino
nos tiene deparado. Negar la actividad
del hombre, producto de estancamiento por adversidades constituye una
aberración. Porque el destino del individuo como tal, lo mismo que el de
las naciones sólo es modificable si el
basamento humano cede. Pero cuando
existe la totalidad del espíritu, de amor
y pensamiento, de convencimiento
idealista y de fé sobre todo en ir adelante, no existe fuerza capaz de detener el curso de la historia. Y América
está de pie en ese camino.
El avance ininterrumpido experimentado en el desarrollo de las facultades humanas desde el siglo de Hesíodo a nuestros días, hace abrigar al
hombre inusitadas esperanzas de liberarse finalmente de preconceptos y trabas que coartan su libre desenvolvimiento. Construir su casa, buscar una
compañera y trabajar por el porvenir
en una quietud sin sobresaltos que le
permita criar y educar los hijos, aparentemente constituye el ideal común
del género humano. No obstante no se
completa aquí el ciclo evolutivo porque, aparte del hogar amoroso y caliente y de la vida placentera, hay algo
más allá como complemento y es la
obra de permanencia a través del arte
y la especulación imaginativa, realidad tangible que no destruye ni el fuego.
A la ciencia empírica de Hipócrates
sobrepónese el método histológico moderno con delicadeza y precisión matemática, dominando un gran núillero
de enfermedades mortales hasta ayer.
De la dialéctica socrática, formamos
tumultos de creaciones intelectuales
que de la palal¡ra hacen música y pensamiento. De los principios de Euclydes, logramos estudiar la resistencia
de los metales y el peso de los rascacielos sobre la corteza terrestre. Del
rudimentario arte de los armadores
griegos que, con sus tirremes llegaron
hasta el sonado pais de la Atlántida,
construimos los grandes paquebotes,
verdaderas ciudades acuáticas que surcan los mares en veloz carrera de raudo vuelo y las aeronaves que perforan
el viento con rapidez superior a la del
sonido y de la vista. A grandes rasgos,
esto es Jo que hemos realizado hasta

aqui en el corto intervalo de los últimos tres mil años que, en la vida histórica del hombre carece de interés
como idea de tiempo.
Igual aplicación que al hombre puede adjudicarse el fenómeno a los pueblos y a las instituciones. Al ritmo de
su evolución, al progreso de su cultura e interés por impulsar hacia otros
derroteros las corrientes espirituales.
Lo mismo que en el individuo, también los conjuntos humanos experimentan su proceso de juventud, plenitud y madurez. Cuando las condiciones conducentes a esta finalidad obstaculizan el normal desarrollo, la enfermedad hace crisis, debilitado el organismo, si no existe un reactivo potente que le vuelva a su completa actividad. Pero como todo cuerpo, por
la acción del tiempo, pierde parte de
si mismo, en un desgaste permanente,
es por ello que los pueblos otrora orgullosos de sus instituciones y de su poderío económico y artístico, han declinado al no reponérsele las energías
vitales que el agotamiento reclamaba.
Las causas declinantes son diversas y
de distinto orden, pero las más importantes, que ejercen una presión instantánea en la marcha de cada conjun- •
to social, descansan en la falta de libertad, de fé, de seguridad espiritual
y de medios económicos. Estos factores predominantes sobre todos otros
inciden de tal modo en el curso evolutivo de los pueblos que, cuando su
constitución orgánica es Presa de una.
catástrofe de esta naturaleza, el descenso se opera verticalmente. Cuando
el individuo no deposita confianza en
sus semejantes, no aporta su valor a la
colectividad y no lucha hombro con
hombro contra las adversidades, fatalmente se produce el síndrome, inmovilizando las vértebras y articulaciones que le permitían mantenerse erguido y combatir por su familia, su
pan y su libertad.
TIERRA DE PROMISION
El ejemplo más vivo lo tenemos en
la vieja Europa que está luchando en
lo que va del siglo a esta parte, con saña agudizada, para sobrevivir a un destino que le es adverso. Las disputas
intestinas y las guerras entre naciones
terminaron por colocarlas en la ruina.
Inadaptable a las condiciones del tiempo, todos 1os ensayos le resultaron tan
costosos que hoy mira hacia América
como seno nutricio que podría eventualmente depararle los bienes de fortuna que tanto necesita. Separada de
Europa apenas por una franja de mar,
América representa aun hoy la tierra
soñada del ideal, con encantamientos
de brujería y hechizos afortunados,
con olor de selvas y volcanes perdidos
en la inmensidad de un suelo ubérrimo al amparo generoso de todos los
climas y una riqueza por muchos años
perdurable.
En la búsqueda de la felicidad, el
hombre trató ·de forjar un mundo ideal.
:N'o siéndole posible construir ese estado de perfección en el ámbito conocido de la geografía humana, lo ha·realizado en la imaginación. La utopía
sirvióle de válvula para expandirse en
especulaciones, itjenas· al hecho real
del mundo. Este género literario, que
hasta los tiempos modernos no pasó
del terreno de la ficción, despertó nuevas inquietudes en el espíritu individualista porque le proporcionaba la libertad tan necesaria para extenderse
más allá de las fronteras permitidas
por la organización del orden social.
El descubrimiento de América avivó
en el hombre europeo la convicción
de que el nuevo continente podría ser
el rincón de la tierra prometida, lugar
de promisión donde los ideales, no
contaminados por los prejuicios de la
escolástica, ofrecían al individuo cuan-

Armas

y

to de más ansiaba convertirla la realización de un sueño qJe el hombre
acariciaba desde tantos años atrás. El
recorrido histórico hasta entonces se
ha precipitado, y con estos elementos
de juicio, utopistas cifraron la libértad
y la justicia universal en un plazo relativamente breve, cuyo último término estaría por expirar el año dos mil.
Y a la carrera, el nuevo mundo se ha
poblado en la ilusión, todavía permanente en muchas mentalidades, hasta
constituir entidades especificas con
rasgos típicos. La utopía es el producto imaginativo más precioso que la cultura de Europa aportó a la formación
espiritual de América. Y de cuanto
nos dice la historia a este respecto, como consecusión de muchas ilusiones
forjadas, no todas son irrealidades si
sometemos los acontecimientos a un
examen de conciencia.
Toda utopía es el resultado de un
afán de liberación, no conquistable a
plazo determinado, sino lentamel}te,
como todas las obras maestras de la
historia. En la corta vida del hombre
le fué menester crear ese instrumento
intelectual que le permite ubicarse en
un lugar, fuera del mundo, para juzgarlo, construirlo si cabe, acomodado
a las necesidades de las generaciones
futuras. Y pensando en América, en su
legendaria cultura maya e incaica y en
la inexpugnable tierra de las amazonas, que de mito se volvieron figuras
corpóreas, se han elaborado obras
maestras de la literatura. Y cuando pocos se lo imaginaban, el tiempo se encargó de volver realidades muchas de
las especulaciones que muchas genera·
ciones antes habían considerado como
ficción. La organización de igual que
la vida de los hermanos de los apóstoles -que desconociendo cuanto Platón nos dice de la Atlántida- establecieron una comunidad de intereses CD·
munes, sin pobres ni ricos donde todo
era de todos, desde los goces morales
a los n1ateriales.
Antes que conociéramos el Reino de
Maya, ya Hesíodo nos había hablado
de una edad en que los dioses hablaban con los hombres, tomaban contacto con sus preocupaciones y sinsabores, considerándose todos hermanos y
como tales tratándose y asistiéndose.
El gran Lucrecio, con su divina puréza, nos fundió a todos dentro de un
mundo que no conocía quebrantos y
donde todos éramos felices. Después,
al correr del tiempo, Ovidio nos condujo rle la mano a la primera edad do•
rada en la que las palabras y las leyes
"sin fuerza ni violencia se cumplían.
Se ignoraba allí la pena y el temor.
Las amenazas de la ley no estaban sobre planchas broncíneas esculpidas, y
el pueblo no temblaba ante los jueces,
viviendo segurisimo sin ellos, ni existían tampoco cascos ni espadas, ni
guardaban soldados a los pueblos, porque las gentes vivían entonces en un
ocio tranquilo y agradable", panorama espiritual que Virgílio había concebido, sin "manos que se hallaran
para "tratar los campos; aun entonces
partirlos• ni acotarlos fué costumbre,
porque lodo era de todos, y la tierra el
fruto anticipaba a los deseos", presunción imaginaria por cierto, pero que
años después hahía de apreciarse en el
nuevo y ancho mundo descubierto de
América, prodigio sin par de la naturaleza que haría exclamar de emoción
a un hombre tan iconoclasta como Elíseo Reclus palabras tan íntimas y de
tanta fe y admiración que más bíen
son estrofas de un himno. Esto ocurría
en suelo americano, aun después que ·
se "introdujeran las riquezas y descubrióse el oro, que al momento envile•
ció la fuerza y la hermosura'\ de que
nos habla Lucrecio.
A la luz del progreso operado en las
postrimerías del siglo pasado, Bellamy entendió que el mundo utópico volveriase realidad tangible y viviente al

Letras + Pág. 2

año dos mil. América renacía como potente faro luminoso a los ojos pasmados de la vieja Europa. Y Esteban Cabet, mucho más cerca de nosotros, in•
fluido por las ideas de los enciclopedistas, seguida de William Morrís, nos
anunciaron el triunfo de las profecías,
cifradas en el retorno a la paz bienaventurada con el auxilio de la ciencia, manifestada a través del crecí•
miento natural de los pueblos originariamente indígenas, perfilando dos culturas a los bordes del Atlántico y el
Pacífico, de orígenes grecolatino una
y autóctona, índígeno, la otra.

FUSION DE DOS NUCLEOS
CULTURALES
Dos fuerzas espirituales se encontraban en el resumen de los utopistas,
confundidas en suelo americano, donde la organización de las culturas maya y quechua iluminaron durante mucho tiempo la ilusión de los poetas europeos. Pueblos que surgían del misterio del tiempo, que del materialismo
tenían un concepto bien distinto del
aplicado por la conciencia utilitarista
del viejo mundo y con un sistema de
relación sin paralelo dentro de la vida
social conocida desde el nacimiento
del cristianismo, América ofrecía a la
ilusión cuanto resultara imaginario a
la mentalidad del hombre. Desde la
Edad Media y pasando por la moderna, la ruta del Atlántico constituía un
suefío que liberaba el ánimo e infundía vigor nuevo a la actividad individual, menoscabada y aprisionada en la
cárcel de Europa.
Los dos imperios que desde el extremo más austral del mundo extendíanse hasta los hielos del norte, con dos
centros nucleares en el macizo andino
y en las sierras yucatecas, donde se
cultivaba la tierra y rendía culto ferviente a las artes, se trabajaba la alfarería y en estas manifestaciones dejaban huella profunda de su vida y emoción, tendía a ser un lugar de reunión
del espíritu altruista. La sociología ha
visto en el nacimiento de estos pue•
blos Ja reencarnación de ideales antiguos que el industrialismo y la soberbia redujeron a polvo para dar paso a
una época donde el interés rige los
destinos de la vida cotidiana.
No es de extrañar que los poetas y
pensadores del otro lado del mar no se
sintieran subyugados por las perspectivas que se abrían para el mundo humano, ensanchando el horizonte de la
tierra y las dimensiones intelectuales.
Sometidos a una ruda disciplina y
exasperados por Js condiciones de los
propios regímenes, en esas dos fuerzas
que desde entonces entraban en acción, veían el ancho porvenir tan esperado. Pero sus especulaciones iban
aun más lejos, ya que abrigaban la intención de acoplar a ellas la castigada
corriente civilizadora que venía del
Mediterráneo y del Atlántico, a la otra,
curtida po.r los rigores del trópico y el
aire de la sierra americana. En esta
fusión de culturas veían estos hombres
el entendimiento de las razas y sentimientos, buscanélo en el arrebato lírico
del elemento latino, apasionado y aventurero, un término medio al contacto
con el espíritu indígena, reposado de
forma recia y rasgos firmes, que ex~
presa las emociones de afuera hacia
dentro. El propósito era de amplias
ambiciones consideradas en filosófico
sentido especulativo. Sin embargo inducían a la creencia de que el hombre
habría de tener un camino que condujera a su divinización. El caudal de
reservas morales acumuladas a través
de la historia, tendrían que encontrar
un dia el premio de su afán. Lo que
había sido lucha y combate permanentes a través de los siglos que arrancan
Pasa a la Pág. 7

pesinos. Lynch sabe bien adentrarse
en sus almas, pero también sabe presentarlos con una simpleza inigualable.
A rato le chocan al lector el realismo
áspero y duro de los personajes y las
acciones en que se desenvuelven, pero
es que a Lynch no le preocupa muPor Aurelio GIROUD
cho sacrificar la "realidad artística" a
la "realidad real" si con ello puede
Pocos escritores han estado más alejados del mundo litera, exponer en la justa medida a los seres
rio que Benito Lynch. Este ilustre novelista argentino puede afir- que en la vida encontró.
·
marse que tuvo el más decidido empeño en vivir sin preocuparse
Por eso su gaucho no es el gaucho
por obtener un nombre fuera del ámbito de su club y el círculo orgulloso y plantado sino un gaucho
de sus amigos que su posición acomodada le permitía. Es más, tipo - muy repetido por cierto- llellega a encerrarse en un aislamiento tal que resulta difícil en ver• no de condiciones negativas: es en exceso callado, taciturno, de habla simdad reunir noticias sobre su vida, al extremo, que ni aun los que ple y sentenciosa; Lynch destruye con
le conocieron pueden aportar datos precisos suyos. No le intere, sus gauchos silenciosos los gauchos
só la propaganda que pudieran recibir sus libros o su persona, parlanchines de los demás. Es tamcomo no le interesó mantener contacto con sociedades o institu• bión casto, su vida no presenta ]os
dones literarias. Muy pocos son sus actos de relieve en este sen, placeres y sensualismos de otros personajes, de ahí que huya en sus novetido; apenas si puede contarse un doctorado Honoris Causa que las
y cuentos de las escenas amorosas
le confiere la Universidad Nacional de La Plata en reconoci, que pudieran comprometer esta virtud
miento a su labor como novelista. De ahí que a su alrededor los y las que hace tienen pura inocencia
críticos vayan creando una especie de leyenda en la que hasta se campesina aunque no deje en ocasiole pinta como un ser hostil y enclaustrado en mundo aparte, des, nes de salpicarlas de la más fina malicia. Sin embargo esto no quiere decir
conocido e inasequible.
que el amor no sea eje principal para
Benito Lynch nació en B_uenos Ai- en que llega ya a la madurez y desa- muchas acciones suyas, pero si que
res en el 1885 - primer dato que no rrollo de la que estaba muy necesita- · siempre será medido y frenado en la
se especifica en su biografía: la fecha da, particularmente en la llamada crío• forma . El gaucho además es muy poexacta-. Su apellido irlandés pudiera lla, donde nuestra novela presenta la bre de ideas y humilde en sus relahacer pensar que perteneciera al gru- mayor cantidad y también la mejor ca· ciones co ne! patrón: Lynch sabe cappo de escritores ingleses que tan inte· lidad. Este tipo de novela que se hace tar a maravilla estos aspectos y denresantes crónicas han dejado de la Ar- en ocasiones de un patetismo exagera- tro de concisas expresiones crea sigentina, pero nada más lejos de ello: do, más en donde el hombre ayuda a tuaciones de una fuerza extraordinasu familia se había establecido en Ar- la naturaleza a hacer la vida dura y di- ria.
En fin Lynch se vale de todos los
gentina algunas generaciones atrás y fícil, obtiene su gran popularidad porel Lynch que le dá un nombre en las que se vale de personajes propios y recursos que le brindan las almas senletras Hispanoamericanas yá resultaba conocidos; tal es el caso de las que tie- cillas de estos seres y en vivísimos recriollo, un hijo del Plata.
nen como base al gaucho o al llanero latos nos dice, como ninguno, quien
A los dos años ocurrirá un hecho o al guajiro. El clima y el ambiente fuera este hijo de la pampa. Resulta
que tendrá gran trascendencia para su variarán, pero Jos personajes, siendo admirable la forma precisa y cabal cofuturo: la familia, en busca de un me- similares en muchos aspectos logran mo los enmarca en el cuadro interno y
jor bienestar económico, se traslada a carácter de universalidad y quedan externo en que se debatieron.
una hacienda en la pampa . .Por ocho como tipos propios y perennes y coSe ha dicho que no en la invención
años Lynch estará respirando el aire mo un aporte original e importante de de las ácciones, sino en el de personadel campo y del campo se impregna- la Literatura Hispanoamericana a la jes interesantes es donde pudiera ver•
ría a tal extremo que estos ocho años Literatura Universal.
se el futuro de la novela. Y ello es cierhabrán de ser los cimientos más firArgentina puede contarse como el to, porque después de todo, las acciomes de sn obra como literato en la país que tiene los mejores anteceden- nes van resultando agotadas, los temas
adultez. Lo que escribe más tarde, sus tes del criollismo: Martín Fierro, por repetidos, de ahí que cuando se forjan
novelas y cuentos, son, a la vez que el ejemplo, a la vez que da la nota poéti- caracteres definidos y con lineamiencorolario lógico de esta primera e im- ca da la pauta a un distinguido grupo ' tos precisos se podrá más o menos
borrable impresión de la niiíez, su es- de cantores gauchescos.
prescindir de las tramas en un autor.
Se insiste en el hecho de que cuan- Tal es el caso de Lynch, en que sus
capismo de la ciudad.
Cuando cuenta con diez años, hay do Lynch llega a la escena literaria _le personajes están en todo momento soun nuevo cambio de residencia y éste toca asistir a la desaparición del gau- bre sus acciones: en la mayoría de
ya seria el definitivo: se establecen en cho y que por su amor a este perso- ellas hay episodios triviales, situacioLa Plata y nuestro autor no se movería naje, -con el que sueña desde la niñez nes melodramáticas abultadas, inútiles
de ella a no ser para sus excursiones que pasara junto a él- quiere por me- matanzas finales sin la debida prepaa la hacienda, con la que nunca perdió dio de sus novelas plasmar para la pos• ración artística y hasta falta de suceteridad su romántica figura. Y en este sión lógica en los hechos. Pero aún a
el contacto.
Al potrillo cerrero que venía de la hecho también pudiéramos encontrar costa de estos factores negativos sabe
pampa muy poco habría de acomodar- explicación a lo que debe considerarse narrar con gracia y emoción, atrayenle la disciplina escolar a pesar de su como el gaucho negativo de Lynch, do desde el primer momento; y como
temprano interés por escribir. De ahí tan distinto del que conocemos por los se ha dicho, sus personajes llegan muy
que sin mucho ánimo para una ense- otros escritores, como el hombre aman- alto como concepciones psicológicas.
ñanza académica diera punto final a te de la libertad, altivo, independienPor otra parte Lynch presenta un
sus estudios secundarios y se dedica- te, porque el gaucho de Lynch es el escenario poco acogedor y él, netara al periodismo, por el que también que él vió y era un individuo ya caído, mente objetivo, sólo se limita a pintar•·
sintió gran afición desde la niñez; a casi destruido por las nuevas formas Jo en toda su hostilidad para realzar
las lecturas que su gusto le va indi- de la civilización agraria.
más aun al personaje.
El éxito de Lynch en describirnos
cando, (los franceses serían los favoDe las novelas de Lynch podemos
ritos) y a los deportes, el boxeo parti- estos personajes desconsoladores está además afirmar su posición netamencularmente. Y así vemos como a me- en que para hacer sus novelas no tie- te campesina. Lynch fué muy poco
dida que pasan los años se va ence· ne que ir desde ]a ciudad como otros afortunado con sus novelas de carácrrando más y más en este circulo: lec- y conocerlos con puntos de vista cita- ter citadino. Así en 'Plata Dorada", su
turas, producción JJeriodislica y lite- dinos. Se crió entre eHos y hemos di- primera novela como en "Las Mal Cararia, los deportes y el club con los cho que sus primeras impresiones de lladas", ya en plena madurez artística,
amigos, - no literatos por cierto-. la "ida fueron junto a ellos quedando ambas desarrolladas en la ciudad, son
Vida más de diletante que de escritor grabadas para siempre en su mente, y de lo más flojo de su producción, y las
la suya y que señorialmente así lleva- con los años no perdería contacto con escenas felices de la primera precisalos pocos que ya iban quedando; de mente se encuentran cuando la acción
ría hasta la muerte.
Su obr·a se injertará en la Literatura ahí que nadie mejor ni con mejores tí- es en el campo.
sin el más mínimo esfuerzo de su par- tulos para hacernos su retrato. No neEs en el grupo de novelas rurales
te. No había prisas por producir en cesitaría pues de estilizarlos sino sim- donde encontramos a Lynch en su má•
este autor de segura posición econó- plemente contarnos las vidas de los xima capacidad; bien si tienen forma
mica y sólo cuando el literato que ha- hombres y mujeres que conoció en la de comedia o dramática. Entre las pri•
bía escondido en él, muy a su pesar, estancia. Y es en sus personajes don- meras está "Raquela" en que con hule compelía a escribir, lo haría, pero de hemos de encontrar sus mejores va- morismo ponderado nos cuenta cómo
tranquila y serenamente1 sin los desve- lores.
un joven literato se disfraza de peón y
Los guachos desfilan por las páginas hace una serie de diabluras en una halos y desbordamientos de los otros. Y
con todo alcanza lugar de primera lí- de Lynch con sus problemas cotidia· cienda para terminar enamorado de la
nea entre los costumbristas de su país. nos, humildes, honestos, tristes, a ve- patroncita y a la que pone en situaA Benito Lynch le toca vivir en una ces con malicia, pero casi siempre in- ción difícil y embarazosa porque ella
época de la novela Hispanoamericana genuos e inocentes como simples cam• se interesa por el falso gaucho pero

BENITO LYNCH

Armas y Letras

+

Pág. 3

sus preJmc10s tratan de frenar sus
ideas hacia él. Raquela además presenta maravillosas y concisas descripciones campestres: el episodio del incendio tiene un colorido y movimiento difíciles de igualar.
Con un humorismo distinto, salpicado de la más fina ironía, está tratada
"Los Antojos de la Patrona". En ella
Lynch llega más hondo en sus personajes pese a la sencillez de la acción:
Una esposa enamorada y sumisa de un
marido muy bruto y mal genioso, quiere satisfacer el sencillo antojo de que
le cacen una perdiz, pero don Pepe, el
esposo en cuestión, viendo en esto una
tontería según su egoísta parecer, no
sólo se burla de ella, sino que hasta
impide que los peones la complazcan.
Cuando ya ha perdido la esperanza de
ver su antojo satisfecho, un perro fiel,
que ella indirectamente ha librado de
tremenda paliza por el patrón, le caza
la ansiada perdiz. El lector como es
natural, luego de contemplar tanto
afán y como por propia mano prepara
y guisa la tal perdiz piensa en el placer que experimentará la tímida señora, pero el resultado es muy otro y es
el fiero patrón quien linda e inconscientemente se la come con la admiración y complacencia de ellá.
En las novelas de acciones dramáticas Lynch se revela con mayor ra~go:
La Evasión, Palo Verde y el Romance
de un Gaucho, forman un grupo interesante aunque sus dos mejores concepciones novelescas hay que encontrarlas en las que a la vez son las dos
más populares: Los Caranchos de la
Florida y el Inglés de los Güesos.
11
Palo Verde1 ' es el drama intenso de
un amor y pasión campesina que arde
en un momento, inesperadamente, como le ocurre al palo que seco ha perdido todo su verdor. Es la historia de
un gaucho fiel y trabajador, de extremada timidez y cortedad pero también
de una honrad.ez inigualada, mejor diríamos ·civismo extraordinario, sin que
por ello él supiera lo que ésto significaba. Este gaucho que cumple de sol
a sol •con su deber y que pasa por la
situación difícil de estar solo en la hacienda del patrón egoísta, le dá calor
un día a una infeliz mujer abandonada y su amor bueno y simple. Cuando
no pudiendo seguirla y ver que el guapo del lugar pretende irse detrás de
ella y abusar de su infelicidad, lo mata. El patrón, con más egoísmo por el
peón que por amor al prójimo, pretende que se justifique con solo decir la
simple mentira de que Jo ha matado
por defender los intereses de la estancia; pero este gaucho honrado no podía mentir y asegura en cortas palabras que lo mató porque se iba detrás
de ella y como no podía estar a su lado para defenderla tenía que matarlo.
"Palo Verde" viene a ser la antesala
de otra novela de Lynch más discutida
y de mayores pretensiones: "El Ro~
manee de un Gaucho", toda ella en
lenguaje gauchesco y con más complicación de personajes y de acción; pero en el fondo hay el mismo gaucho timido que se enamora perdidamente y
hace una serie de locuras hasta perder
la vida. La realidad es que si bien
Lynch logra realizar una serie de elementos de primera en esta obra, también está plagada de multitud de puntos negativos: la trama es lenta y si
los finales los ha precipitado en otros
argumentos aquí llega a la exageración
con uno tan catastrófico y trágico que
destruye las ventajas de su acción anterior.
De las dos novelas de Lynch de mayor popularidad la que primero ve la
luz es "Los Caranchos de la Florida",
drama intenso de los odios violentos
que surgen entre un padre y un hijo
por una misma mujer, entre patronos
crueles y peones humillados y vengativos. Es cierto que el melodrama hace
Pasa a la Pág. 8

�ALGUNOS PROELE AS IJ. L.-1
Rafael GARZA UVAS.

Nadie puede sostener en nuestros días -por supuesto, con
seriedad-, que la tarea del educador puede desatenderse de la
formación moral del educando. Cualquiera que sea la forma li,
teral de la definición que de la educación adoptemos, si en su
fondo es aceptable, ella implicará la conformación espiritual del
educando, de acuerdo con un sistema de valores, entre los cuales
no podrán estar ausentes los de índole moral. Ello es así, porque
el hombre tiene como algo medular de su persona alguna forma
peculiar de enfrentarse a los valores morales y, sobre todo, de en,
camarlos en su conducta real.

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Bien sea que el maestro destine ho- mente intuitiva, no está basada en la
ras especiales,- o simp.l emente aprove- experimentación y, además, es una
che para ello las múltiples oportunida- construcción teórica desmentida, por
des que las diferentes actividades es- lo que toca a su caracterización de la
colares le brindan, Jo cierto es que infancia, por la moderna Psicología
siempre está tratando de modelar el Infantil y en particular por el Psicocarácter moral del ser a su cuidado. Y análisis.
Es inaceptable también, por muchos
si no se hiciere así, realmente no se estaría educando, pues por lo menos pa- conceptos, aquella concepción optira el común de las gentes, la importan- mista y evolucionista en forma mecácia que adquieren ante sus semejantes nica, que afirma que la moralidad indescansa, en última instancia, en el as- dividual asciende en forma gradual
pecto ético de sus respectivas persona- desde la amoralidad infantil hasta la
altura 1113.xima que se alcanza en una
lidades.
Hay una peregrina tesis abstencio- luminosa ancianidad.
La Psicología Infantil basada en los
nista que recomienda que el maestro
no toguc esta esfera y se contraiga al · métodos objetivos nos proporciona ya
de~arrollo físíco, intelectual y estético, a 1gu nas conclusiones fundamentales
dejando la formación moral al hogar y que nos pueden guiar en nuestra labor
a la iglesia, apoyándose en la relativi- educativa. Vermeylen señala tres fadad histórica de los valores morales. ses en el desarrollo de la moralidad
Tal posición es lógicamente ~ontrover- del muchacho que llega hasta la adotible, pues si es cierto que los juicios lescencia: A) una etapa de amol'alidad
para calificar la conducta cambian en en la que el niño pequeño ignora la
ciertos aspectos importantes con las existencia de actos justos e injustos,
épocas, también sucede esto con la leales o desleales, egoístas o altruistas,
ciencia, y no por esto nos abstenemos cte. B) Una segunda etapa de moralide enseñar Jo que consideramos ver- dad formal y egocéntrica. Es formal
dadero, aún cuando mucho de ello qui- porque la acata el nifio por sentimienzá sea desmentido en lo futuro.
to, como algo que viene del exterior y
que tiene valor indiscutible, que se
PERFILECTICO DE LA INFANCIA
hace hábito, sin que arranque de una
meditación acerca de sus fundamen( Para el maestro de. educación pri- tos. Osborne ha preguntado a muchos
maria más común en nuestro medio, niüos qué se debe hacer para ser bueque convive con los muchachos duran- no, y más de la mitad ha contestado
te tres o cuatro años, es muy necesa- que obedecer. Es egocéntrica porque,
rio poseer conceptos de la máxima cla- en el fondo, el acatamiento de las norridad posible acerca de la relación en- mas morales persigue un fin egoísta,
tre la moralidad y la edad de sus alum- aún en el caso de una simplC distinnos. Son varios los interrogantes que ción o alabanza. C) La tercera etapa,
se plantean al respecto, entre ellos los CiUC aparece en 13.' adolescencia, es la
siguientes: evoluciona la moralidad in- de la moralidad objetiva, en la cual se
fantil con la edad?; cuáles son las ca- es capaz de realizar actos morales desracterísticas morales de los ni'ños a interesadamente, y a veces hasta sacrimedida que avanzan en edad?; qué ficándose a si mismo, y se adoptan
tratamiento y qué exigencias son razo- normas morales en forma crítica, no
nables imponer a los muchachos, to- sólo porque se sustenten por la sociemando en cuenta sus diferentes eda- dad, sino porque convencen por sí
des?
mismas, llegando a veces hasta rebeExiste la visión ingenua, romantica larse conscientemente contra ciertas·
de considerar la evolución de la mora- normas que se encuentren insostenilidad que se desenvuelve en el indivi- bles.
duo a través de sus diferentes etapas,
Pero el maestro de educación prien la forma siguiente: una paradisiaca maria atiende en lo general a muchapureza infantil; una tormenta de ten- chos que se encuentran en la segunda
dencias y pasiones antagónicas entre etapa, y surge el problema de di1ucisí, en la adolescencia y la juventud, dar si, dentro de esta etapa hay algucuando se registran las máximas caí- na mejoría visible en ]a moralidad.
das y las mayores alturas; una fase de Los autores no sustentan, en este punequilibrio durante la edad madura, en to, conclusiones unánimes. Slaght, por
la que hay nutodominio, dedicación a ejemplo, investigando acerca del enla ocupación productiva, sentimiento gaño, concluye que lo practican más
de Jo útil y responsabilidad paternal y los muchachos de los grados superiociudadana; una etapa final, la ancia- re~, Hartshorne y May no encuentran
nidad, en la que las pasiones se cono- mejoría en cuanto a la comisión de
cen como recuerdo pero no se está so- trapacerías y la conducta egoísta. Por
metido a ellas, se observa gran tenden- otro lado, Torman, estudiando más de
cia al perdón y se es tranquilamente mil muchachos ha construido una grábondadoso.
fica que demuestra que, con la edad,
Aunque tal visión tiene algunos as- los muchachos en edad escolar mejope et os aceptables, es predominante- ran gradualmente· su moralidad, aun -

Armas

y

que, analizando la forma como este
autor ha hecho el estudio, se advierte
que su conclusión se basa, en gran parte, en los juicios que los muchachos
tienen, y en consecuencia, lo que se
descubr~ no es precisamente un mejoramiento gradual de la conducta, sino
del conocimiento de las normas morales, que es diferente.
Consideramos sólidas las siguientes
conclusiones: 1) Dentro de la etapa de
moralidad formal y egocéntrica, se nota un mejoramiento de la capacidad de
perseverancia, Jo que permite lograr
mejores resultados en la conducta; 2)
Aumenta el conocimiento de los muchachos respecto de las normas morales, Jo que permite también mejorar su
conducta, independientemente de su
intención; 3) Los muchachos mayores
presentan más fecundidad en la comisión de actos indeseables.

&lt;los por consanguinidad; pero sostiene
que ello es así, no p9rque directamente se hereden las características morales, sino porque el hijo, enfrentado ante un mundo semejante al de su progenitor y con un instrumental biológico
similat:-, reacciona a menudo de modo
parecido. Lo que hereda no es la fi sonomía moral sino características biológicas que sirven de base a ésta. Esta
es ]a tesis mas convincente, pues a menos que se tenga una concepción metafísica del alma, resulta inconcebible la
trasmisión de algo inmaterial como es
la moralidad. Por lo demás, esta tesis
exalta la capacidad modeladora del
educador, reconociendo su poder sobre la personalidad moral del educanrlo si colaboran con él la sociedad, el
hogar y la cultura ambiente.

INTELIGENCIA Y MORALIDAD
HERENCIA Y MORAL
Siempre ha tenido gran arraigo la
creencia de que las cualidades morales son hereditarias. La obs~rvación
empírica de las semejanzas de comportamiento entre elementos consanguíneos abona tales juicios. Por otra
parte, se considera que si son hereditarias peculiaridades físicas y disposiciones intelectuales, no tiene nada de
extraiio que también lo sean las características morales.
Las teorías de Lombroso fortalecieron la tesis de la herederabilidad de
las tendencias éticas, al hablar ele un
tipo de criminal nato y de la herencia
de tales características.
Hay en la creencia en la heredabilidad del modo moral de ser un fondo
fatalista de concebir la vida humana,
según el cual el hombre no es dueño
&lt;le sí mismo, sino que el curso de su
existencia tiene que discurrir según
carriles prefijados por el destino o fa1
talidad, entidad personal o abstracta,
que guía desde el exterior la vida de
cada hombre. Muchos mitos de la Mitología grecolatina se basan en esta
concepción. En la Edad Media también fueron frecuentes estos modos de
entender la existencia .
Por otra parte, la creencia que c~tamos considerando se finca en una apreciación estática de la existencia, al
considerar que los seres humanos perpetúan 1a moralidad de sus antepasados y que de poco valen el medio particular en que ellos se desenvuelven ni
los esfuerzos que ror su cuenta realicen para superar su fisonomía moral.
La Biología moderna, exaltando la
gran influencia que en la configuración de los seres vivos tiene el medio
circundante en que vegetan, ha r,ucsto
en plano inferior a la herencia. Pero
independientemente de esto, ]as observaciones especiales realizadas para
graduar la influencia que la herencia
tiene en lo moral, conducen a aíifmar
que es insignificante.
Algunas experiencias rigurosamente
científicas parecen vigorizar la suposición del gran poder de la herencia.
Así, May- y Hartshorne han estudiado
la correlación que presentan en su aspecto moral los hermanos huérfanos, y
han encontrado que es más estrecha
que la que se observa entre niños creado~ en el mismo ambiente familiar y
sin lazos consanguíneos.
La corriente moderna denominada
Psicología individual reconoce las semejanzas que a menudo ostentan individuos, en su carácter y conducta uní-

Letras + Pág. 4

Antagónicamente el fatalismo que
entrafia la tesis herencialista, hay una
esplendorosa corriente, que arranca
desde la teología católica que funda la
moral de ]os individuos en su libre arbitrio. Según ella, el ser humano se
singulariza por su capacidad para decidir voluntariamente entre diversas
rosibilidades de acción. Son su inteJigencia y su voluntad ambas libres,
las que determinan su conducta, de la
que él es el único responsable. De otro
modo, la culpa, el pecado, no tendrían
base.
Ya Sócrates ensefiaba algo semejante. Según él, el conocimiento era el
padre de la moral; sólo conociendo el
bien, la justicia, se les traducía en acción. Según Sócrates nadie es malo si
conoce el bien y la justicia; se es malo sólo por ignorancia, por obscuridad
mental. De ahí su devoción por clarificar las ideas de sus compatriotas
mediante la dialéctica .
Según Kant, la conducta moral es
aquélla r.ue obedece al deber que se
presenta ante nuestra inteligencia como un imperativo categórico, es decir,
incondicional.
Max Scheler, en su, bello libro "El
Puesto del Hombre en el Cosmos" afirma que es esencial a la naturaleza humana enfrentarse a la realidad de todo género que lo rodea y conducirse,
no como las fuerzas exteriores le ilnpelen sino como su forma de valorar la
\"ida se lo indica. Por ello, dice este
fUósofo la esencia del ser humano esta
en su capacidad de i:oder decir NO! a
1:-is tendencias provenientes de su contorno.
Numerosas observaciones científicas
se han llevado a cabo con el fin de encontrar la relación que hay entre la inteligen cia. que es la condición para tener conocimiento de las normas morales y la moralidad de la conducta.
Terman encontró que el 85 % de un
grupó de muchachos seleccionados por
su inteligencia, presentaba un promedio de moralidad superior a la medida
de la registrada por un segundo grupo
de niños no seleccionados por su inteligencia . Pero conviene advertir que
de las diferentes cualidades morales
que Terman empleó para medir la moralidad global de ambos grupos (rectitud, Ycracidad ternura o simpatía, voluntad o perseverancia, y prudencia o
previsión) la cualidad en que más sobresalieron los muchachos inteligentes
-sobre los normales fue la perseverancia, y aquella en que 1a diferencia entre ambos grupos fue menor, fué la
simpatía o ternura.

LA MORALlIJAIJ lNFANTlL
,

Hartshorne y May han selialado una nen como condición importantisima,
correlación de 0.397 entre la inteligen- para la superación ética de la sociecia y la honradez, y para la inteligen- dad, la dignificación de la vida hogacia y el espíritu de ayuda fijan una co- refia: No sólo porque el simple buen
rrelación de 0.1 G en los estudios de juicio nos dice que, Yiviendo el hommoralidad infantil que han empren- bre sus primeras , 1 ivencias en el seno
dido.
de la familia y siguiendo ligado al desTambién se han hecho investigado- , tino rotidiano de ella durante toda la
nes del nivel intelectual de los mucha- vida, se otorga tal jerarquía conformachos delincuentes. Healy y Brenner, tiva al núcleo familiar, sino porque
estudiando a un grupo de 4,000 han experiencias científicas lo corroboran.
encontrado que el 13.5% de ellos son Hartshorne y May han hecho investidébiles mentales, lo que es muy signi- gaciones estadísticas para encontrar la
ficativo si se torna en cuenta que en correlación que hay entre la filosofía
una población infantil heterogénea, no moral infantil y la de los padres de
seleccionada, dicho nivel se encuentra ambos sexos, los amigos, los directores
sólo en el 2%.
de clubes, los maestros de escuela y
Confirman estas observaciones las los maestros de escuela dominical enpr acticadas por Burt, quien ha encon- contrando que con los primeros la cotrado que los niños delincuentes que rrelación es de 0.545, mientras que con
están por debajo del 0.95 de C.!. llegan los últimos es de 0.002. De ambos proal 66.5%, comparadas con el 33.1 de la genitores, dichos autores han encondistribución normal; mientras c1ue los trado que la mayor correlación corresniños delincuentes que sobrepasan el ponde a la madre. No hay que descui1.05 de CJ. sólo llegan al 8.1 %, men- dar que se trata de los niños, pues contras que en la distribución normal Jlc- sideramos que tratándose del adolesgan al 34.9 %.
cente. ,,arón, el padre tiene mayor inNo significa lo anterior, por supues- fluencia lo mismo que los hermanos
to, que exista una relación simple de mayores.
cas ualidad entre inteligencia y conLo anterior explica los resultados
ducta moral, pues si es cierto que para que obtuvo Fernal quien encontró que
encarnar una conducta moralmente sa- del grupo de muchachas delincuentes
tisfactoria se requiere que previamen- que investigó, el 87% provenía de hote se tenga idea clara de lo que es bue- gares deshechos o de ejemplaridad pono en contraste con lo que es malo, co edificante.
también es cierto que no basta con esSin embargo a menudo se observan
te primer paso, sino que se requiere casos de gentes cuya moralidad es no
que el conocimiento de la moral agite sólo diferente sino a veces antagónica,
favorablemente resortes emotivos de a Ja de uno o ambos padres. El psicola personalidad para que ésta reaccio- análisis freudiano explica este fenóne 1Jositivamenle y venza los motivos meno por el complejo que Edipo o
contrarios que se. disputan la conduc- Elcctra, afirmando que el odio del hijo
ta humana en sentido opuesto. Es muy hacia el padre a cJuien Je disputa el cacomún el individuo inteligente, lo bas- riño &lt;le la madre, lo orilla inconscientante para saber cuál es 1a conducta temente a adquirir una personalidad
bu.ena, que, sin embargo se conduce en negadora de la del padre.
forma perversa casi siempre, o por lo
El reconocimiento de la primacía
menos agoísta y cobarde. El hombre de del hognr entre las formas sociales mociencia que actúa sádicamente al servi- deladoras de la ética infantil, conduce
cio de una potencia despiadada, fué a la confirmación de 1a justeza de la
muy común en los ejércitos nazis. Lr1 escuela rural. mexicana al darle tanta
literatura universal contiene muchos imp,rtancia desde su aparición, a la
personajes de aguda inteligencia ejer- dignificación ele Ja vida del hogar cam~
citada inmoralmente. La misma histo- pesino, como medio fundamental paria es fecunda en este tipo de persona- ra lograr éxito en Ja educación de la
jes. No están descaminadas nuestras nueva generación.
LAS AMISTADES.- Hasta los siete
disposiciones administrativas, cuando
las boletas de calificaciones destinan afios, el nifio vive en grado muy predocolumnas diferentes para Ja conduela minante en el seno del hogar. Pero el
de las que se ocupan de ]os aspectos ingreso a la escuela, su s9ciedad se
amplia y se multiplican las clases de
intelectuales.
estímulos conforrnativos que sobre él
operan. Entonces, los compañeros adLA MOHAJ.IDAD INFANTIL Y
&lt;1uieren un poder que antes no tenian
EL A)IBJENTE
en la estructuración de su fisonomía
La Antropología moderna, al valorar moral. La simple observación empíriel poder de los diferentes factores de- ca nos advierte las transformaciones
terminantes del ser humano da Ja pri- &lt;1uc registra la conducta de nuestros
macía a los factores ambientales. La alumnos debidas a los cambios_ en el
Biología le ha servido de sustento. círcu1o de sus amistades. No es infunJannings ha demostrado que, en las dada la preocupación de los padres
hojas del maíz, los genes que produ- por procurar compañías adecuadas a
cen el rojo, dan este resultado si reci- sus hijos. La Psicología Experimental
ben suficiente luz Solar; de lo contra- ha venido a ratificar cuantitativamente tal conocimiento empirico. La inrio, el color resulta verde.
En el ser humano, la influencia del vestigación arriba -men-cionada, enconambiente en todos sus aspectos, natu- tró una correlación de 0.35 entre la
ralmente, en el moral, es notorio. Esto idea que los muchachos tienen de lo
explica la moral colectiva predomi- bueno y lo malo, con la que sobre los
nante, en los diferentes países, regio- mismos puntos tiene su amigo más innes, épocas, clases o medios sociales timo.
Ha sido honda preocupación de los
particulares etc.
psicólogos
sociales modernos este proEL HOGAR.- De los diferentes círcuJos e instituciones sociales que confor- blema y como la formación de pandiman la moralidad infantil la primacía llas es un fenómeno alarmante en la
la ocupa el hogar. En este aspecto aun- gran urbe actual, se han hecho invesque en otro sentido yerran, están en Jo tigaciones al respecto. Thrasher estujusto quienes estiman al hogar como dió 1313 pandillas en Chicago, conclula célula germinal de la sociedad, Y po- yendo porque son una formación so-

cial indeseable porque en ella se refugia la introversión de los niños que
presentan un déficit de sociabilidad,
debido al ocio mal dirigido, a falta de
recreaciones sanas, a la pobreza, a falta de adecuada lilosofia de la vida de
los mayores o a ineficiencias escolares,
pero sobre todo, a la carencia de un
ambiente familiar normal. Lo más grave del impacto moral de la pandilla es
que la deficiente sociabilidad que lleva
a ella en su seno se ahonda.
Sin llegar a los extremos de la con:
figuración psicológica por efecto de la
pandilla en la escuela :Se observa la
formación de una moral de grupo, que
abarca n veces todo el grupo escolar,
pero que más comúnmente se estructura en varios agrupamientos menores.
La influencia moral de ]a compañia,
no sólo se advierte en la infancia. Hay
grandes ejemplos, entre los adultos,
como el de Goethe y Shiller, Marx y
Engels. En la literatura, es indicativo
el fenómeno de simbiosis moral que señala Unamuno entre Don Quijqte y
Sancho, merced a lo cual el primero
termina por regresar al hogar arrepentido de su quimera, en tanto que el segundo, quijotizando, hace un ideal de
la ínsula que su amo le promete como
premio de sus andanzas.
EL MAESTRO.-La convivencia del
niño con su maestro por uno o más
afios hace suponer que la influencia
moral de aquél sobre t:ste es considerable, pues hasta no proponiéndoselo
sistemáticamente, aún en forma inconsciente todo maestro actúa sobre
sus alumnos de acuerdo con ciertas
normas e ideales humanos que estima
como valiosas . Si se recuerda que hasta la aparición de la adolescencia, la
moral es más que todo un fenómeno de
obediencia e imitación, se tendrá Ja
explicación de 1a influencia considerable que el maestro tiene en la integración moral de sus alumnos, sobre todo en aquellos aspectos de la conducta externa que son en alto grado hábitos externos.
Hartshorne y May contaron los engaños que cometía un grupo del quinto grado al principiar el curso, y encontraron que disminuyeron a la mitad al finalizar el afio de dirección bajo el .cuidado de otro maestro de menos dedicación, los engaños no sólo no
disminuyeron, sino que se presentaron
con mayor frecuencia.
Lo anterior demuestra los diferentes
resultados que se obtie·n en según la diferente personalidad y dediración del
maestro. Desde luego que ello no depende una actitud moralizante empalagosa que asumen maestros faltos de
tacto y de intuición psicológka, que
pretenden regimentar a sus alumnos
queriendo hacerlos de golpe _tal como
ellos se imaginan que deben ser los nifios, sin tomar en cuenta las sanas tendencias de éstos que a veces parecen
indisciplinas, ni la necesidad de una
libre y espontánea evolución. Este tipo de maestros, antítesis de los desaprensivos, se encuentran que sus alumnos, una vez libres de su férula, se
comportan en forma opuesta a •como
eJlos se lo han propuesto.
En la adolescencia la influencia del
maestro, sobre todo en la secundaria,
puede ser más honda, tanto porque el
e_studiante tiene mayor campo de personalidaddes para escoger, como porque el adolescente se replante las cuestiones morales y adopta ideales con
vehemencia. La influencia del maestro sobre la juventud lo evidencian los
grandes fundadores de religiones y de

Armas y Letras + Pág. 5

sistemas filosóficos, como Sócrates.
Esta forma de magisterio supremo no
requiere ni siquiera la influencia directa de la personalidad del maestro,
ya que puede realizarse a través de sus
obras escritas.
LAS RECREACIONES Y LA
MORALIDAD INFANTILES
ASOCIACIONES RECREATIVAS.Su influencia es indiscutible en un
sentido saludable, tanto porque en su
&amp;,eno se desenvuelven libremente numerosas manifestaciones de la personalidad infantil, como porque la simple liberación de energía elimina de
por sí una importante fuente de aberraciones de la conducta.
Voelker estudió el grado de honradez, probidad y espíritu de cooperación en tres grupos de muchachos. El
primero estaba organizado como BoyScouts y se le sometió a la influencia
del estudio, discusión y explicación de
los reglamentos e ideales, en forma intensiva; el segundo también era BoyScouts pero fué sometido a una enseñanza somera; el tercero eran muchachos no organizados. Se observó que
el primer grupo presentó mejores resultados en las cualidades señaladas; a
él le siguió el segundo.
La conclusión que de esto debe sacar
cada maestro es obvia y justifica la insistencia de las autoridades de la Secretaría de Educación en la organizacfón de los muchachos en comisiones,
sociedades de alumnos, clubes, etc.
LECTUHAS ESPONTANEAS.-Se está extendiendo con enorme intensidad
la lectura de los "paquines". Un estudio
hecho en la ciudad de México muestra
que el realizar estas lecturas sistemáticamente. No se han hecho investigaciones para apreciar el grado y la
forma en que esta práctica influye en
la moralidad infantil. Por la abstracción que se advierte en los pequeños
lectores, por la dramatización que hacen de algunos personajes, es de suponer que su influencia es estimable. Por
lo menos puede considerarse indeseable, en cuanto que estraga el gusto literario e incapacita para lecturas de
categoría superior.
En cuanto al efecto de la sección roja de los periódicos, Feton y Hellzig
consideran que es insignificante, debido por una parte a que están escritos
teniendo en cuenta la mentalidad adulta (por lo que no es frecuente ,,er a
muchachos leyendo esta sección) y
por otra, debido a que los delincuentes son descritos en forma repulsiva.
En cambio, la novela de aventuras,
en el último ciclo de la escuela primaria urbana, tiene notabl"e influcn·c ia sobre los lectores que se aficionan a
ellas. Armonizando este género literario con el espíritu aventurero y.. fantaseador del muchacho de esta edad, Je
proporciona un alimento espiritual de
enorme vigor. No considera que en si
misma sea nociva esta influencia, sino
cuando, no ofreciendo la escuela ambiente propicio al desenvolvimiento
del de acción y de iniciativa del muchacho, éste se refugia en el mundo
fantástico de su novelas, que a veces
proyecta en forma fecunda en su vida
real.
EL CINE.-Por Jo general, el mucha
cho de la ciudad va una vez por semana al cinc, lo que ·es de por si demostrativo de su influencia sobre su con-1
ducta. No se necesita más que la sim~

Pasa a la Pág. 8

�CONVOCATORIA

NOTAS SOBRE LIBROS
La Exposición de Pinturas,
Grabados y Dibujos de la
Escuela de Artes Plásticas

La Junta Organizadora del Homenaje Nacional a Salvador
Díaz Mirón, en su Centenario, convoca a los escritores de habla
española a participar en el Concurso Literario que se efectuará
en la heroica ciudad de Veracruz, Ver., México, para conmemo•
rar el PRIMER CENTENARIO DEL NATALICIO DEL EXCELSO BARDO VERACRUZANO,

Manuel MORALES GOMEZ.

Para entonces, peregrino incansable
del arte indigena, habrá de realizar diversos viajes para ir reuniendo datos,
observaciones personales, y formando
su criterio estético por medio de la intuición directa de las ruinas pre-hispánicas, todo e11o encaminado a ]a redacción ele la obra que Jo consagrará:
"Arte Precolombino de México Y de la
América Central".
Además de esta su obra fundamental, colaboró y dedicó su actividad a
varias más: Prologó y anotó los tres
primeros volúmenes de "Fuentes para
la Historia de México" editadas por
Porrua; en mero proyecto se quedaron
una "Historia de las Artes Populares"
y una "Antologia de la Poesia del Siglo XVI". Inconcluso se quedó su
"Cuauhtémoc".

Acto inaugural de la Exposición

El viernes 3 del mes que cursa, la
Escuela de Artes Plásticas que funciona bajo el patrocinio del Departamento de Acción Social de la Universidad,
inauguró su Exposición anual de Pinturas, Grabados y Dibujos.
El Rector de la Universidad, licenciado Raúl Rangel Frías, acompañado
del Jefe del Departamento, licenciado
Fidencio de la Fuente y de altos funcionarios y alumnos de nuestra Casa
de Estudios, entre los que se encontraba el Director de la referida Escuela,
el pintor José Guadalupe Ramirez,
inauguró solemnemente la Exposición
con un breve y enjundioso discurso, a
las 20 horas del aludido día.
La Exposición, comprensiva de cuarenta y ocho cuadros al óleo, cincuenta grabados y treinta dibujos, fue presentada por los siguientes alumnos:
OLEOS: Gerarclo Can tú, Marcos Cué-

llar, Ignacio Ortiz, Juan Jaldón, Felipe
de Jesús García, Silvia Sánchez, Erncstina Aguilar, Maria de la Luz Cantú, Francisco Ursúa, Pablo Ramos, Ismael Prado y Juan Manuel Alvarez.
DIBUJOS: Marcos Cuéllar, Felipe de
Jesús García, Ignacio Ortiz, Osear Amaya, Silvia Sánchez y Jesús Martinez, y
LINO LEOS: Manuel de la Garza, Antonio Pruneda, Guadalupe Guadiana,
Marcos Cuéllar, Gerardo Cantú, Jesús
Martínez, Juan Jaldón, Felipe de Jesús
García, Osear Am3.ya, Silvia Sánchez,
Ernestina Aguilar, María de la Luz
Cantú, Ismael Prado, Salvador Mario y
Francisco Alemán.
La Exposición fué visitada profusamente del 3 al 10, habiéndose clausurado solemnemente en el vestíbulo del
Aula Magna universitaria "Fray SerYando Teresa de Mier", a las 22 horas
del referido viernes.

Un aspecto de la Exposición

Este libro póstumo se nos queda como maravilloso ejemplo de lo que fué
su personalidad. Su mexicanismo integral lo capacitaba mejor que a nadie
para escribir un libro sobre el último
emperador de los aztecas. La dedicación al México Antiguo fué la labor de
Titulo: CUAUHTEMOC.
toda su vida; el libro que lo consagra,
El Arte Precolombino en México es un
Autor: SALVADOR TOSCANO.
ejemplo de penetración psicológica
Editor: FONDO DE CULTURA ECO- aplicada al fenómeno estético indígena. Se puede decir que nadie, antes
NOMICA. México 1953.
que él, entendió mejor nuestro arte
En un limpio y esmerado volumen pre-hispánico. Y ésta, su profunda
nos presenta "Fondo de Cultura Eco- comprensión del complejo cultural innómica" el "Cuauhtémoc'', obra últi- dígena y sus más profundas fuentes
ma de Salvador Toscano, que hubo de anímico-espirituales lo capacita admiser completada por Rafael Heliodoro rablemente para evocar de manera magistral la personalidad de Cuauhtémoc.
Valle.
Pero Toscano va más allá del bióEl propio Heliodoro Valle nos dá en grafo, que conquistado por su biograel prólogo la justa medida de su par- fiado, se vé en la necesidad de colocarticipación .. . "Con orgullo he colabo- lo en un altar y manchar la memoria
rado para que no quede trunco el libro de quienes fueron sus enemigos. Esta
de Toscano." Modestamente nos con- es la razón por ]a cual afirmamos en
fiesa que: " ... aun conociendo el esti- un principio que Toscano es un mexilo del biógrafo y compulsando los tex- cano integral. Comprensor intimo de
tos que consulto, intercalar un matiz o la cultura azteca, alza su voz de prorevivir otro rostro es una tarea en la testa viril en las puertas mismas de su
que no basta amor y conocimiento, si- libro; en las dos primeras lineas de la
no el fuego interior que dá unidad a introducción nos dice: "La civiliza•
Ja forma Cuando se libera del caos."
ción azteca no concluyó a consecuencia de su edad senil, sino asesinada
Rafael Heliodoro Valle, en los tres trágicamente." Y al finalizar la propia
últimos capítulos del libro, que es la introducción afirma: "Pero esta cultuparte que faltaba, ha estado a la altura ra, cuyo símbolo fué Cuauhtémoc,
del resto de la obra, no sólo por la aquella cultura, decimos, tenia derecompetencia y capacidad, sino por el cho a vivir y sobrevivió con una fueramor y devoción que tema y autor le za incontrastable; injertando su saninspiran.
gre, matizando el lenguaje, penetrando
en el arte, modelando el carácter,
Toscano nació en Atlixco, Estado de transformando el gusto alimenticio ... "
Puebla, en el mes de diciembre de
El siglo XVI es expresivo de esta pa1912. Estudió en México, durante la radójica lucha y comuni-ón de dos fuerPreparatoria, él y sus compañeros pu- zas: la española, henchida de presablicaron una de esas revistas estudian- gios, y la indígena, ahogada en sus
tiles de vida pequeña y grandes ilusio- fuerzas.
nes. Fué de los fundadores en 1936 del
Toscano ha realizado en su persona
Instituto de Investigaciones Estéticas
la
sintesis ele dos culturas y ha logrado
de la Universidad Nacional Autónoma,
]a
armonización de ]as dos fuerzas que
en donde colaboró hasta su muerte.
constituyen la esencia de nuestro MéEn 1937 se recibió de Licenciado en xico actual.
Derecho, su tesis "Derecho y OrganiNo fué posible a Salvador Toscano
zación Social de los Aztecas" muestra dar cima a su obra, antes de eso, pagó
las tendencias que ya se perfilaban en simbólicamente su tributo a la tierra
é1. Estas tendencias, dos años después en la falda misma de El Popocatépetl,
serían ya coml)leta dedicación a lo
ese celoso guardián del Valle de Méxique fue su especialidad. En 1939 se
co, su obra, en lo fundamental ya conreorganiza el Instituto de Investigaciocluida, fué completada con gran acier•
nes Estéticas y en é1, Toscano se dedito por Rafael Heliodoro Valle.
ca fundamentalmente a la docencia y a
escribir ensayos sueltos.
Solo tenernos que lamentar que Toscano no haya podido escribir el epiloOcupa, años más tarde diversos go del libro, porque en él estamos sepuestos, Director de la Escuela de Ar- guros que nos hubiera repetido lo que
tes Plásticas, Jefatura del Departa- en Agosto de 1949 nos había dicho en
mento de Artes Plásticas en lo que era una charla de café, "Una cultura no
la Dirección de Educación Estética.
nace sin dolor."

Misión de América....

SALVADOR DIAZ MIRON
El tema del concurso es el siguiente:

r

"ESTUDIO CRITICO DE LA OBRA POETICA DE
SALVADOR DIAZ MIRON"
BASES:
PRIMERA.-El certamen se inicia en la fecha de esta con•
vocatoria y quedará clausurado el día 31 de octubre del presente
año, a las 24 horas. El 14 de diciembre, aniversario del natalicio, se entregarán en solemne ceremonia los"premios correspon•
dientes.
SEGUNDA.-Tienen derecho a participar en el concurso
todos los escritores de habla española.
TERCERA.-El trabajo, cuyo tema ha de ser el antes indicado, constará de 150 cuartillas como mínimo.
CUARTA.-Las obras serán inéditas; sus autores las enviarán en tres ejemplares escritos en papel tamaño carta, a doble
espacio y signados con un seudónimo o lema. En sobre aparte y
perfectamente cerrado, en cuya cubierta estará escrito el men•
donado seudónimo o lema, se incluirán el nombre y la dirección
del autor.
QUINTA.-Los trabajos sé remitirán al H. Ayuntamiento de Veracruz, Ver., México, con especificación de ser para es•
te Concurso Literario.
SEXTA.-El Jurado Calificador estará integrado por los
escritores don Jaime Torres Bodet, ex-Director General de la
U.N.E.S.C.O, ex-Secretario de Educación Pública y de Relaciones Exteriores de México, Miembro de Número de la Academia
Mexicana correspondiente de la Academia de la Lengua Espa•
ñola. Don Alfonso Reyes, Presidente del Colegio de México,
Miembro Fundador del Colegio Nacional, Miembro de Número de la Academia Mexicana correspondiente de la Academia de
la Lengua Española. Don Julio Torri, Catedrático de la Facul•
tad de Filosofía y Letras de la U.N.A.M., Miembro de Número
de la Academia Mexicana correspondiente de la Academia de
la Lengua Española.
SEPTIMA.-La resolución del Jurado será inapelable. El
propio Jurado y la institución convocante decidirán acerca de
los problemas que pudieran presentarse.
PREMIOS
OCTAVA.-El escritor que ocupe el primer
como premio la cantidad de $20,000 (VEINTE
MEXICANOS); se le otorgará el Premio Estatal
"Salvador
Díaz Mirón" ' (en trámite) y se editará
,

lugar recibirá
MIL PESOS
de Literatura
su obra.

NOVENA.-Los participantes que ocupen el segundo y
tercer lugares recibirán "accessit".
DECIMA.-Los autores de los"trabajos premiados, conser•
varán la propiedad literaria de los mismos. Los trabajos remitidos quedarán en poder de la Junta Organizadora convocante.
H. Veracruz, Ver., a lo. de mayo de 1853
JUNTA ORGANIZADORA DEL HOMENAJE NACIONAL
A SALVADOR DIAZ MIRON
PRESIDENTE
LIC. ARTURO LLORENTE GONZALEZ
(Presidente Municipal de Veracruz)
Vicepresidente
Francisco Broissin Abdalá
(Ateneo Veracruzano)

Secretario
Lic. Reinaldo Maldonado Fuentes
(Corresponsalia del Sem. de Cult. Mex.)

Vicepresidente
Lic. Manuel A. Chávez
(Barra de Abogados)

Secretario
Dr. Diódoro Cobo
(Academia de Ciencias)

Armas y Letras + Pág. 6

Viene de la Pág. 2
de las viejas civilizaciones, habría de
plasmarse en cántico y contento en algún Jugar de la tierra donde la atmósfera no estuviera contaminada de sollozos y lamentos. En el suelo que nos
toca vivir tiene que haber un rincón
no hollado por los cascos herrados de
caballerías guerreras, sin sepulcros funerarios y sin tumbas abiertas en espera de la victima sobre la cual una
muerte despiadada tendi'era sus gar•
ÍÍffS.

ILUSION DE AMERICA
Amé.rica, continente nuevo, descubierto a los ojos del mundo, con ser
tan viejo que tiene un origen remoto
que se pierde en lo desconocido, llenaba cumplidamente esa ilusoria necesidad reventona &lt;le expandirse a los
cuatro horizontes perdidos entre la tierra y el mar. Y pronto se estableció
una carrera inmigratoria cual otra de
tales proporciones se conoce a través
del océano misterioso y de los anchos
rios orlados de verdes riberas y festonados por plantas exóticas que representaban, al primer encuentro, la antesala de un paraíso viviente no concebido por la imaginación. Esa carrera no terminó en tierra firme, sino que
más bien se acentuó en forma más intensa, si observa cómo en tan corto número de años el continente fué recorrido hasta en el mínimo detalle de sus
intestinos por los hombres que, prisioneros dentro de las murallas europeas,
no se daban tregua ni descanso en sus
aventuras de· ver, observar, fundar pueblos, aplicar normas de trabajo, cultivar plantas indíge·nas y sembrar de tal
modo las semillas de la conciencia en
un suelo propicio, dócil al brazo, domesticable en su fecundidad y pródigo
en la recompensa. Bañado por la generosidad de todos los climas, el suelo americano dormía esperando la mano ve.Jluda que le tributara las caricias
y sometiera al rudo contraste de la remoción. Hasta el presente, salvo casos
brutales de salvajismo imprevisor que
le esquilman y agotan, permanece como testigo inmutable al servicio del
hombre en su acción fraterna y bienaventurada.
La profecía de los utopistas no es
una negación, ni simple fórmula literaria para satisfacer un vanidoso conce¡::to imaginativo. Arrastrados por el
oleaje del triunfo a corto plazo, también el idealismo contaminado por ]a
velocidad que hizo del hombre moderno un engranaje rotativo del conjunto
mecánico alrededor del cual gira la civilización moderna. Cierto que, en la
medida del progreso experimentado,
en nuestro siglo el hombre debía haber alcanzado su propia liberación, a
base de un estado de conciencia qu~
impulsa los conocimientos humanos.
Pero es que el hombre estudia perfectamente mal sus pr9pias enfermedades. Sin embargo, pese a su incompetencia como promotor decidido del
progreso, los fenómenos históricos
constituyen una avalancha que le envuelve. Y el ideal que, pese a los contratiempos, traza rutas al porvenir,
constituye la promesa formal de cuan~
to la humanidad espera de ese esfuerzo creador.
El mundo marcha y por agrios que
sean los sinsabores nadie podrá dete~
ner la corriente liberadora que dió nacimiento a las naciones americanas.
Hasta aquí su acción ha consistido en
buscar un destino, cada día más claro
y evidente, al punto que en lo que va
del siglo ha concentrado en si las mi-

Armas y Letras + Pág. 7
•

radas del universo social. Ya no es posible negar su gravitación en todos los
fenómenos de la vida mundial, que
ejerce por derecho propio y con poder
imperativo de su potencial moral y
económico. De un lado el industrialismo acelerado 1 pero seguro, obliga a
reaccionar vigorosamente a quienes
hasta hace poco consideraban conquitente de conquista. El periodo histórico de formaciQn ha pasado y encuéntrase en el de consolidación, de plasmación. Del otro, su formación cultural rredomina como agente civilizador
que lleva de uno a otro extremo de la
tierra los conocimientos adquiridos durante un siglo de madurez. Actualmen~
te encuéntrase en pleno apogeo crea- '
LrizJ animada por un ideal civilizador
· que es la exaltación más preclara del
cspiritu individualista, consciente de
que al progreso no podrá materializarse sin su concurso. Y sin estar plenamente agotado el proceso de formación, lo que evidencia que no se ha alcanzado la plenitud del destino, el futuro inmediato presentará sorpresas
conducentes al triunfo de ese afán que
comprime la conciencia continental.
,.Las nuevas generaciones están salvando errores de concepto, construyendo
la propia historia que hasta hoy fué
relato de un pasado sin ayer.

1

!
1'

América encuéntrase en el camino
de las grandes realizaciones. Europa
convulsionada está gestando la rnvolución que de alli se espera y cuya consecuencia tendrá que repercutir en el
nuevo mundo, donde encontrará su
propia expresión. Atenazado el continente por innumerables problemas de
todo orden, las condiciones imperantes no podrán subsistir a los embates
tle la fuerza arro11adora que toma cuerro en el curso del tiempo. Agotado por
una lucha secular en que derrochó sus
energias y sometido a la dura disciplina que una cruel realidad ~conómica
impone, sus hombres piensan en su
futuro destino al otro lado del mar,
La vida va perdiendo sus encantos de
larga distancia. Esquilmado su suelo
y sometido a la penosa evidencia de
divisiones intestinas de orden social,
con sus divisiones de razas y ambiciones, la desolación va cundiendo con
caracteres alarmantes. Tantas han sido las arbitrariedades originadas por
el error y tan complicados los problemas latentes que sólo una verdadera
rerolución de fondo podrá encontrar
un equiJibrio momentáneo en su sistema actual de vida. América tendrá
que ser la heredera de ese acontecí•
miento que se perfila con rasgos particulares en la conciencia mundial.
El grado de madurez a que llegaron
los nuevos puebl9s continentales, tanto en el orden moral como económico,
le habilitan para ser los herederos de
esa transformación social que se anuncia. Hoy día, apagados los volcanes
que le convulsionaron en el corto periodo de su existencia política, puede
admitirse que forma un conjunto homogéneo de naciones iniciadas a un
fin común. Sin problemas raciales ni
económicos que dificulten su desenvolvimiento normal, el porvenir le confía los destinos de la humanidad futura. Su grado de capacitación moral,
que gravita por derecho propio y se
extiende a los confines del universo,
le capacitan para est3b1ecer en suelo
americano una nueva civilización basada en los principios de la libertad
que dieron nacimiento a su vida social. Hoy se encuentra ante un destino
privilegiado, que los hombres del mundo reconocen y en él tienen puestos
los ojos y el pensamiento. Tan noble
misión _. que acicatea una cultura latina confundida con otra corriente au~
tóctona, es comparable solamente con
los más grandes acontecimientos históricos, cuya esplendorosa magnificencia podrán medir los poetas del futuro.

1

¡,

�Algunos Problemas ...
Viene de la Pág. 5
ple observación vulgar para percatarse
de que ]a película que el muchacho en
edad escolar prefiere, es la de acción,
en la que el que tiene la justicia también tiene Yalor para hacerla triunfar,
así como la ¡;clícula cómica. La que
le despierta ideales es la primera, sobre todo si la trama se desenvuelve en
episodios, a modo de que penetra hondamente en su interés.
La emoción que el muchacho pone
desde antes de ir al cine, la que revela durante la función, 13 intensidad
con que comenta al día siguiente la
pe1icula, y la dramatización que en
sus juegos hace de las películas y de
los personajes que más le han afectado, son pruebas evidentes del poder
que el cine tiene como configurador
de la moral infantil.
Tlrnrstone ha estudiado el efecto de
varias películas sobre las actitudes de
!os muchachos, notando que en todos
los casos el efecto es notable. "Calle
de suerte'\ formó una fuerte animad-•
versión hacia los juegos de azar; "Eran
Cuatro Hijos", tuvo un efecto favorable hacia los alemanes; con la peJícula
"Nacimiento de una Nación", los muchachos se transformaron en adversarios de los negros. Lo que prueba que
con el cine no sólo se presentan personajes que se constituyen en ideales de
los mnchachos 1 sino que también se influye en cuanto a los criterios de conducta general que adoptan los niños.
La facilidad con que las películas influyen en uno y otro sentido se expli-

ca si se recuerda que en esta fase los
ideales se adoptan por imitación y no
por análisis discursivo.

Todo lo anterior hace pensar seriamente en el enorme dallo que produce
en la configuración de la moral colectiva un cine que, como el nuestro y el
norteamericano, no está inspirado más
que en un criterio comercial, con el
gravante, el segundo, de que recientemente se ha convertido en instrumento
de dominio imperialista.
LA ESPECIFICIDAD EN LA
EVOLUCION MORAL

1

La concepción ingenua de la moralidad estriba en considerar que el
hombre bueno lo es iguahnente en todas Jas situaciones, Jo mismo que el
malo lo es asi en todas las posibilidades a las que se enfrenta. Pero la observación atenta nos percata de que
ello no es así. Hay individuos caritatiros, que sin embargo pueden ser deslraks; hay sujetos con un acendrado
sentido de veracidad, que sin embargo
son despiadados o indiferentes al dolor del prójimo. Estudios hCcl10s entre delincuentes revelan que los criminales repugnan el hurto, y viceversa.
Tales observaciones han llevado a 13
tesis de la especificación, similar a la
Thorndike en la teoría del aprendizaje, que afirma que no hay un;¡ moralidad general en el individuo, sino un
conjunto ilimitado de aprendizajes de
respuestas correctas. Tal teoría se ve
comprobada en la moralidad infantil.
Ln muchacho puede aprender a no
me.n tir a sus compañeros de club, pero puede hacerlo ante su maestro. En
el estudio que hizo Voelker con el mejoramiento moral de los Boy-Scouts
encontró que, aunque habían fortalecido ciertas virtudes que particularmente rncuentran campo propicio en este
ti~o de asociación, no habían mejorado narla en la comisión de engaños.
Basimdose en esta tesis, Charters sostiene que 1o ideal de la educación moral seria adiestrar al niño en respuestas a todas las situaciones características de la vida infantil y adulta; pero
que, como esto seria imposible, se ne-

ccsita seleccionar una larga serie de
situaciones y hacer que el niño aprenda a responder adecuadamente a ellas.
En similar punto de vista se apoya
Elgin, quien recomienda que los lunes
se enselle moral, los martes modales,
los 11':.iércoles respeto a la propiedad,
los jueves la economía, y los viernes
patriotismo.
Las anteriores consideraciones estitn
parcialmente en lo justo, ¡:or cuanto
sellalan que el niño no adquiere de
golpe una moralidad general, sino que,
a medida que su experiencia se va enriqueciendo, va aprendiendo, por imitación y por hábito, conexiones adecuadas entre situaciones y respuestas.
Conduce, además, a la conclusión saludable de que la moralidad no se adquiere con consejos generales, abstractos, sino mediante la experiencia adquirida a través de múltiples situaciones que la vida escolar debe fomentar.
Sin embargo, yerra en cuanto desconoce la facultad que el muchacho va
adquiriendo a medida que su experiencia e inteligencia se amplían para
generalizar sus respuestas adecuadas,
llegando a Ja formulación sobre todo
mediante la ayuda oportuna del maestro y sus padres de normas de conducta cada vez más amplias, hasta Ilegar a
amplios principios morales dentro de
los cuales caben, no sólo Jos casos a
los que él se ha enfrentado sino un
vasto campo de situaciones desconocidas para él.

Benito Lynch
Viene de la Pág. 3
sus galas en esta novela, pero Lynch
con ella ha sabido crear un grupo de
tan excelentes personajes y una acción
tan dinámica que desde ella ya puede
aspirar a un nombre distinguido en
nuestra novela.
El argumento es también simple y
de final tr3gico: Don Francisco Suárez, el patrón, educa su hijo, y en realidad su único familiar, en Buenos Aires y Europa; y cuando éste regresa
terminados sus estudios de ingeniero,
rcro sin haber asimilado el mundo euroFeo, le choca el carácter embrutecido del padre y el hostil aspecto de la
hacienda, cayendo en una desorientación e inconformidad que llegan a su
clímax cuando se enamora de la misma muchacha de la que el padre está
también enamorado. El resultado final es que padre e hijo se disgustan y
distancian y un día que ambos se encuentran ante la puerta de la casa de
rlla, de l\Iarcelina, el hijo, ciego por
completo mata al padre para caer a su
vez apuñaleado a traición por Cosme,
capataz de la estancia a quien él en
ocasión anterior humillara y golpeara
brutalmente. Cn infeliz loco ante los
cadiJ.,,cres hará el símil de e1los con
los caranchos, es~s aves de rapiña que
existen en la pampa.
Padre e hijo -don Francisco y don
Panchito- estii.n muy bien trazados, el
padre mejor que el hijo, que a ratos se
le escara a Lynch, pues de él se esperan actos más congruentes y lógicos.
Don Francisco tiene extraordinario relieve: valiente, impulsiYo, de una violencia ilimitada, sin tope alguno, que
ha sido incrementada por la propia
soledad; viudo y el hijo estudiando en
el extranjero, no había control a su carácter. Por eso cuando el hijo regresa
no piensa que su norma sufra cambio
alguno. Siente orgullo ¡.:or el hijo y espera en él a su sucesor en todo, de ahí
su complacencia, aunque no se lo confiese , cuando don Panchito se enfrenta con Cosme el capataz y lo golpea
sin consideración alguna.
El personaje don Panchito resulta
en cierto sentido más interesante y sin
embargo hay en él muchas contradicciones, no como concepción psicológi-

Armas

y

ca sino en la presentación ele algunos
episodios en que es actor. Don Panchito en el fondo es un caso de frustración: no se acomodó a la vida europea como tampoco le acomoda la estancia bajo la égida paterna. Pero, y
esto es lo principal, no tiene el coraje para Juchar contra el ambiente negath·o que encuentra. Todo Je mo~csta, tudo le mortifica, quiere irse lejos
y sin embargo sueña con las cosas que
hará y las planea en su mente, pero todo c¡ucdarú en planes, en sueños, y lo
que únicamente realiza 1 el enamorarse
de la mujer que le está vedada por ser
también el amor del padre, lo lleva a
cato 1:or caminos que le costarán la
vida . Su acometividad y juventud las
malgasta inutilmente en furiosos excesos: maltrata ló mismo al infeliz de
Mosca - personaje de gran interéscomo a Cosmc el capataz, pues con
mucho del valor y la brutalidad paterna no se para en mientes con quien
las emprende. No consideró a los infelices peones mejor que a sus animales y es curioso ver como le-repugnan
los impulsos violentos del padre cuando no domina los propios. Y en esos
actos resulta negativo don Panchito:
no se concibe que este joven de preparación superior actúe tan paradójicamente sin una sucesión adecuada, o la
explicación debida, en esos episodios.
De los otros personajes, Marcelina,
cstú muy bien, r,one una nota dulce y
suave dentro de tanta violencia. Cosmc, rencoroso y vengativo está correc·tamenle retratado. En cambio el loco
Mos·ca que está delineado física y moralmente a maravilla al final es puesto
a filosofar con demasiada lucidez cuando hace la comparación de los patrones muertos con los caranchos.
Hay además en toda la novela un
realismo tan fuerte y exposición tan
apasionada que desde la primera pagina se apodera del lector una emoción intensa.
El otro triunfo de Lynch, el "Inglés
de los Güesos" presenta también al
amor tejiendo tragedia, pero aquí los
elementos de que se vale tienen un mejor sentido en relación con la acción.
También la trama es simple, más
aun que en "Los Caranchos": Un antropólogo inglés, de no muy noble figura, provoca la risa en una estancia
donde llega en busca de fósiles. Todos
hasta Balbina, la chica del puesto, se
reirán de Mr. Gray, pero esta risa se
va disipando cuando el contacto diario hace a los gauchos irse encariñando con este hombre bonachón y comprensivo de su ignorancia y majaderías. Balbina paso a paso irá cediendo de Jo que primero es casi un odio
mortal por Mr. Gray hasta enamorarse
con tal pasión que Jlcga al suicidio
cuando el inglés ¡~arte a pesar de sus
súplicas y lamentos. Aquí el lector
ruede seguir casi día a día la vida de
esta chica inocente y amiga de hacer
maldades al principio, hasta que se
convierte en mujer por el despertar de
un amor ilimitado. Y también asiste
a la tortura que su mente simple vive
al no comprender que no pueda ser
corres¡:ondido su deseo de que su amor
encuentre igual amor y sacrificio, sin
darse cuenta del abismo que hay entre
ella Y el hijo del lejano pueblo que frio
y calculista no puede quedarse a su
lado.
Con el "Inglés de los Güesos" Lynch
llega al clímax de realización no sólo
tle personajes ~ Balbina y el inglés son
e~cmplares- sino de acción. No hay
los desafueros y catástrofes de sus
otros episodios. Las escenas se suceden lógicamente y el final trágico es
el desenlace posible y único que cabía aunque e11o representaba el sacrificio de Balbina.
A través de todas las novelas campestres de Lynch se encuentran además una serie de características comunes que valen la pena de señalar:

Letras + Pág. 8
'

El escenario es en todas casi el mismo: campos con lagunas, bajos, pobres, estancias sin árboles, alejadas de
los centros o terminales ferroyiarias.
l.ynch sólo dibuja a grandes rasgos la
escena 1 pero la realza muy a mentido
con descripciones minuciosas, de pequeiios detalles.
En ellas hay preferencia por el diálogo. Sus descl''ipciones son breves 1
pues psicólogo forjador de caracteres
con relieves estéticos siempre aspira a
que la atención recaiga en los intensos diá logos y las acciones de los per.rnnajes. Hubiera sido interesante ver
a Lynch corno autor teatral.
Por último podemos notar como hay
una casi continua repetición de sus ti1:os: Don Francisco de "Los Caranchos", colérico, cruel, duro, es el Don
Pepe de "Los Antojos de la Patrona" y
el patrón de "Palo Verde". El capataz
Aguilera de esta última es el mismo
Pantalión del 'Romance de un Gaucho". De los personajes femeninos,
l\lar celina y Balbina pueden tomarse
como gemelas, y la madre en los cuentos, es la patroncita dulce y abnegada
en "Los Antojos de la Patrona". Aún
en los personajes menores hay este duplicar de tipos.
Continuando por este camino también podemos encontrar que los estados emocionales en los actores se ajustan a tres clases: el colérico de los patrones, el suave y dulce de las mujeres
y el simple y humilde de los gauchos.
Hay otro género literario que Lynch
cultiva con éxito: el cuento. La colección que publica bajo el nombre 'De
los Campos Portellos" es una magnifica exposición de personajes y escenas
en que cada cuento, (son trece en total) puede ser considerado como el capítulo de una interesante novela. Personajes y acción son los mismos que
encontn1mos anteriormente: la estancia, los patrones, y los gauchos. En un
grupo de ellos, un niño, con mucho de
autobiografía, es el protagonista. Admira cumo Lynch se adentra y profundiza en su mente infantil e inocente
desde los · primeros años hasta su existencia adulta. Estos cuentos además
son narrados tierna y dulcemente. Algunos pueden resistir airosos 1a más
severa critica.
Y para ternlnar nuestros comentarios sobre Lynch, deseamos insistir,
una vez más, en la falta de datos sobre
su persona, apenas si a su muerte la
1~rensa dá la noticia: En una revista
argentina, "Libros de Hoy" correspondiente al número enero-febrero del presente año, sin titular alguno, ni gran
crónica, leémos esta sencilla nota necrológica:
"A la edad de sesenta y seis afias
falleció el mes pasado el escritor
BENITO L YNCH. Hacia ya algunos años que Benito Lynch vivía
completamente retirado sin publicar nada."
Ni ·siquiera la fecha exacta, como,,
ocurre con su nacimiento.

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad de Nuevo León
INDICADOR:
Redactores
Raúl Ilangel Frias
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
• Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique Martínez Torres
Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martínez
Director
Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas _
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,
MEXTCO

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                    <text>Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

No. 8

Año X

D. A. S, U.

Agosto de 1953

El Punto de Partida·de ''El Ser
y el Tiempo", de Heidegger

(;/ maedlro

2)on Ra/aef 2)e/gaJo

F. CAR'.\lONA NEN"CLARES

.I.
Adviene un momento, en la elaboración de pensar, en que
el lenguaje tradicional y consagrado donde venía forjándose re•
sulta pobre, equívoco e incompetente, en consecuencia para per•
seguirla. Entonces el lenguaje tradicional tiene que ser abandonado. Siempre ha ocurrido así; la tradición se prosigue quebran•
tándola. Es el caso, por ejemplo, de Sócrates, Aristóteles, Plotino, San Agustín, Galileo, Descartes, Kant y Hegel por lo menos.

Cada uno pi-ese~ ~ n...,.._ fenaa.de expresión, lo cual sign.,i.flca, en reláción con lo que venimos diciendo, que .ibr tridld~
especulativa y su lenguaje propio sufrieron ese quebrantamien•

to, inevitable a la biología del sobrevivir. Una situación vital
nueva requiere un nuevo lenguaje.

.. ...
,,;;,,

..

.
~

~

.....

~

..... --~~.:
:. . . :I

.. ,. .

~

: ., . ... ....~~--

.. .}

.

El .llaeslro Don Rafael Delgado

Las soleadas tierras veracruzanas pueden gloriarse en estos
días al conmemorar el centenario natal del escritor y maestro
Don Rafael Delgado.
Las fuentes literarias de este exuberante escritor y cuentis•
tista maravilloso han de senderearse en las letras de Don José
María de Pereda por su casticismo impar, su amor y apego al te•
Pasa a la Pág. 8

Es también el caso, una vez más, del
existencialismo. Representa una nueva toma de posición del sér humano
ante sí mismo, el tú y el cosmos; de
aqui la intima exigencia de un lenguaje compatible con nuestra realidad vital y las pretensiones especulativas de
aquél. Que el existencialismo signifique un descubrimiento, o en términos
más omnipotentes, la Filosofía, o que
- por lo contrario- sea el resultado
de la acumulación de todos los desperdicios desprovistos de carta de naturaleza en la historia del pensamiento,
son actitudes posibles frente a él; ninguna invalida el hecho que acaba de
fijarse independientemente de nuestro
juicio, el existencialismo es una cosmovisión inexpresable en el lenguaje
tradicional. Está forjando el suyo porque no lo había. Cimiento y expresión
los levanta al mismo tiempo.
La cosa resulta obvia por sí misma.
Ni siquiera valdría la pena señalarla
excepto en el caso -que es el nuestro- de enfrentarnos en lo que sigue
al vocabulario que el existencialismo
maneja en la larga y, exasperante batalla de quinientas páginas de 'El sér
y el Tiempo", de Heidegger. Porque
se trata de una batalla dirigida a lograr la transparencia de la expresión
idónea a la nueva toma de postura donde encarna el impacto de todo lo que
ha sucedido al sér humano desde finales del XIX. Basta abrir un periódico
para que nos asalte: tecnocracia y fascismo, esterilidad democrática y revolución coniunísta, asfixia de la ciencia
físico-matemática clásica y hallazgo de
lo lívido como raiz de lo psiquico, etc.,
etc. Manifestaciones heterogéneas en-

tre sí y homogéneas en el fundamento
último; nuestro sér. Pues nada humano es ajeno a la Filosofia.
-IIEn la especulación filosófica se atraviesa hoy una situación de perplejidad. Carecemos de una respuesta a la
pregunta que interroga por el ente.
Hay que hacer de nuevo la pregunta
que inquiere por el sentido del sér. Incluso la fórmula satisfactoria de la
pregunta está ausente; no la encontramos en los tratados. El tiempo es el
horizonte posible de toda comprensión
del sér. Constituye la meta provisional
de esa comprensión.
Como pregunta expresa de una investigación efectiva ha enmudecido
desde Platón y Aristóteles; perdurando hasta Hegel, empero, lo que ambos
lograron. Pero ya se ha trivializado.
También se desarrolló desde los griegos la convicción de que la pregunta
es superflua, sancionándose su omisión. De aquí nuestra actual perplejidad. Se dice, por ejemplo: el sér es el
más universal y vacío de los conceptos,
su naturaleza indefinible resiste a todo intento de definición, sería superflua, además, la definición porque todos usamos el concepto comprendido
en cada caso lo que queremos decir.
Estos son los prejuicios que alimentan
la situación respecto a la pregunta por
el sentido del sér.
Provienen de la Ontología antigua.
La exégesis de dichos prejuicios requiere, a la manera de hilo conductor,
Pasa a la Pág. 2

��terroga por el sentido del sér. Diluci- ción que se cierne por los aires o es la
demos ahora la ~regunta desde los ele- pregunta más de principio y concreto
.., •l.: ~ ,..rnentos est'ruéfurales del preguntar. La a la par?
Ser es el sér de un ente. El univerdirección en que se mueve la pregun- Viene de la ta. Pág.
ta viene de lo buscado, luego el senti- so de los entes -la historia, la naturado del sér da dirección a la pregunta leza, el espacio, la vida, el sér ahí, el
la reiteración de Ja pregunta. Son tres por el sér. No sabernos lo que signifi- lenguaje, etc., forman los temas de la
los prejuicios que debemos examinar, ca el sér, pero cuando preguntamos investigación científica. Los concepsólo en la medida que sea evidente la qué es el sér ya estarnos insertos en tos fundamentales que brotan ahí, rereiteración de la pregunta: 1) "el sér cierta comprensión del "es" sin que sultan los hilos conductores que abren
es el más universal de los conceptos" podamos fijarlo en conceptos. Ni si- el campo de cada tema de investiga(Aristóteles, Meta{., B4,1000 a .21). quiera tenernos noción del horizonte ción y las cosas investigadas.
''Cierta comprensión del sér esta ya válido para fijar el sentido del sér.
Por todas partes se ha despertado
incluida en toda aprehensión de un
El sér determina a los entes en cuan- hoy una crisis análoga. La matemática
ente" (Tomás de Aquino, Sum. Theol. to a entes, pero el sér de los entes lucha entre el formalismo y el intuiU' qu.94 a.2) Según el vocablo de la no es un ente. El sér quiere decir de cionismo como manera de asegurar el
Ontología lledie,·al, el ser es un trans- los entes y requiere una forma pecu- acceso a su objeto. En la Física, y con
cencles va identificado por Aristóteles liar de mostrarlo que se diferencia la teoría de la relatividad, nos enconcomo I~ •unidad de la Ontología. Aris- esencialmente del modo de descubrir tramos ante el dominio de las cosas
tóteles puso, pues, el problema del sér los entes. La cual reclama nuestra pre- que le está previamente dado; o sea,
sobre una base fundamentalmente nue- gunta por el sér.
ante el problema de la materia. En la
·rn siendo esto todo lo que hizo. Ni él,
Llamamos entes a muchas cosas y Biología se trata de forjar un concepni las escuelas tomista y escotista lo- en distintos sentidos: a) ente es todo to nue\·o de la forma de ser de lo vigraron aclarar el concepto. _J_Iegel_ se aquéllo de que hablamos o mentamos viente, remontando las respuestas del
mantiene en la misma direcc1on e m1- en relación con los modos de condu- mecanismo y vitalismo. En las cienportancia al definirlo como l? "inme- cirnos; b) ente es también aquéllo que cias históricas del espíritu se ha incrediato indeterminado" aun mas, ab~n- somos nosotros mismos y la manera de mentado la urgencia de llegar a la readonó la investigación en el punto, vis- serlo. Aquí se abre la pregunta de cuál lidad histórica misma utilizando la
lumbrado por Aristóteles, de la unidad es el ente en que debe leerse el senti- tradición, su expresión y transmisión.
del sér frente a la pluralidad de las do del sér, de qué ente debe tomar su La Teológia, por su parte, busca ahocategorías.
.
punto de partida al preguntar que nos ra una interpretación del sér del homEn resumen: conforme a las autori- abre la perspectiva del sér. ¿Habrá un bre relativamente a Dios lo más radades citadas, el sér es el mas univer- ente ejemplar, preeminente, o puede to- dical posible.
sal de los conceptos, el más claro Y su- marse un punto de partida arbitrario?
Conceptos fundamentales son, por
perfluo, por ente, su investigación. Lo
La claridad que exige la pregunta lo tanto, aquellas determinaciones en
cierto es para Heidegger, que es pre- por el sér implica que sea posible la las cuales se alcanza una comprensión
cisament~ el más obscuro. Se impone recia elección del ente ejemplar, po- previa y directa del dominio de las cola reiteración de la pregunta. 2) Por niendo de manifiesto su genuina for- sas que sirven de base a todos los obun tratado de Pascal se constata que la ma de acceso; o sea, el modo que nos jetos temáticos de una ciencia. La insuprema universalidad del sér lo c_o~- ofrece de acceso al sér. El ente de que dagación del dominio mismo tiene que
vierte en indefinible, porque la defm1- se trata somos nosotros mismos; las ser anterior a las ciencias positivas y
ción se hace por conceptos más altos maneras de preguntar, la pregunta puede serlo, (el puede, subrayado por
o más bajos. Definirlo nos hace caer misma por el sér constituyen el modo Heidegger). La labor de Platón y Arisen el absurdo de emplear lo definido de ser de un determinado ente. Noso- tóteles lo prueba. Todo este preguntar
en la definición; no puede concebirse, tros, los que preguntamos, somos ese - Ontología, en el sentido más ampor lo tanto, como un ente; no :i_&gt;Ode- ente. El desenvoh-imiento de la pre- plio-- tiene menester de un hilo conmos predicar de él un ente. ~l ser_ n? gunta tiene que hacernos ver el sér a ductor porque el preguntar ontológico
es lo que se dice un ente. Su mdef1m- través del ente que pregunta. Lo pre- es, sin duda, anterior al preguntar ónbilidad no dispensa de preguntar por guntado en la pregunta es el modo de tico de las ciencias positivas. Ahora
él sino que nos intimida a preguntar. ser del ente que la hace; en fin, la pre- bien, el problema ontológico de trazar
3) Todo el mundo comprende esto: ''el gunta nos determina, al hacerla en
una genealogía de los distintos modos
ciclo es azul". Al comprenderlo se ma- aquéllo por lo que inquiera e interro- posibles del sér necesita comprender
nifiesta la incomprensibilidad del sér, ga. ¡\'uestro ente es un sér ahí que tie- lo que se mienta en la expresión; "ser".
c~yo sentido se embosa en la osc~- ne, entre otros rasgos característicos, l Entonces, toda ontología, por rico que
dad de Ja Iflhrma expresión o expresio- la posibilidad de ser que es el pregunsea y bien remachado que esté el sisnes análogas. Por lo cual se reitera tar.
tema de categorías ele que disponga,
también la necesidad de la pregunta.
Semejante empresa cae, al parecer, resulta ciega en el fondo y, además,
La consideración de los tres prejui- en un patente circulo. Pues, en primer una desviación de su mira más pecucios pone de manifiesto: a) que falta término, determina en su forma de ser liar si antes no Jia aclarado suficientela respuesta a la pregunta; b) que la el ente que somos nosotros y, en se- mente el sentido del sér, por no haber
pregunta misma carece de dirección. gundo término, sobre esa determina- concebido el aclararlo como su proDebemos, pues, formular la pregunta cic'&gt;n se hace la pregunta. Damos por blema capital.
de una manera suficiente. El formular- supuesto entonces, en la pregunta,
La investigación ontológica da a la
la se implica en la reiteración.
aquéllo que la respuesta aportaría. Pe- pregunta que interroga JJor el sér su
ro de hecho no hay ningún círculo. El preeminencia científico-material, que
- IIIsér es dado por supuesto; sin embar- no es, por cierto, la única.
go, no como concepto, a la constituQuizá nuestra pregunta por el sér se- ción esencial del ser ahí, que es nuesV
ñala la pregunta fundamental de la tro modo de ser antes, le es inherente
Filosofía. Para saberlo dilucidaremos una cierta comprensión del sér en el
Jo que es inherente, en general, a una que nos movemos siempre.
La ciencia se define como un conpregunta; o sea, buscar; b) la direcEsa comprensión del sér es inheren- junto de proposiciones verdaderas coción del buscar Yiene de lo buscado; te, se insiste, a la constitución esencial nectadas por relaciones de fundamenc) el preguntar tiene inherente aquéllo del sér ahí. En la pregunta por el sér tación. Todas las ciencias tienen, en
de que se pregunta. d) el "preguntar no hay, por lo tanto, ningún Circulus cuanto modos de conducirse del hompor" es, de algún modo, ''preguntar a" in probando sino una retro-referencia bre, la forma de ser de este ente, el
e) en el preguntar buscamos el cono- de aquéllo que se inquiere, el sér, al sér ahi. Pero la investigación científicer qué es y cómo es un ente: f) en el preguntar mismo, que es el modo de ca no es la única ni la ri1ás inmediata
buscar se trata de manumitir y fran- ser nuestró. El sér ahi está referido a forma r.osible del sér ahí. Está señalaquear, libertándola, aquéllo por lo que la pregunta sobre el sér. Luego, somos da de otras maneras entre todos los
se pregunta.
el ente dotado de la preeminencia bus- entes. Dilucidaremos en Jo que sigue
Ahora bien, la pregunta que se in- cada; el sér ahí debe funcionar como la c;:ue tienen de señalado entre los devestiga aquí es esencialmente teoréti- aquel ente a que se pregunta en lo pre- más.
ca: sólo eJI a lo es. Quiere traducir en guntado. Todo lo cual no muestra la
El "sér ahí" no es un ente que se liconceptos -manumitir y determinar- preeminencia, ni decide sobre la fun- mita a ponerse delante de otros. Lo es
lo preguntado. La meta del preguntar ción del sér ahí; anuncia ambas cosas, esencialmente inherente éste: ser en
teorético culmina en la conceptuación._ simplemente.
un mundo. Está ónticamente señalado
En el concepto reside aquéllo por Jo
porque en su sér le va éste su sér; o
que se pregunta y la tendencia del presea, en nuestro sér de entes se juega el
-IV sér como tal. El sér ahí se comprende
guntar es, también, el concepto. Examinada como forma de conducta, la
en su sér, más o menos expresamente.
pregunta es un carácter del sér de
Se ha motivado la necesidad de rei- El sér está abierto al ser ahí como uno
quien pregunta, porque hay dos modos terar la pregunta tanto por lo venera- de sus rasgos peculiares; con su sér y
de preguntar: a) el preguntar sin más, ble de su origen como, sobre todo, por por su sér le está abierto; una de las
in transparente a lo vreguntado; b) el la falta de una respuesta determinada; determinaciones del sér es el ser ahí.
preguntar que ve a través de si en la incluso se ha motivado por la ausencia Luego, lo ónticarnente señalado del sér
dirección de la pregunta misma. Ver- de la pregunta misma hecha en forma ahí reside en que éste es ontológico;
dadero preguntar, el segundo.
satisfactoria. ¿Para qué servirá la pre- mejor dicho, pre-ontológico ya que se
La pregunta que hay que hacer in- gunta? ¿.Es el asunto de una especula- reserrn el titulo de Ontología para el

El Punto de.

•

•

1

Armas

y

Letras + Pág. 2

preguntar en forma teorética por el
sentido de los entes.
El sér mismo, relativamente al cual
puede conducirse y se conduce siempre de alguna manera el sér ahí le llamamos (el plural es de Heidegger)
existencia; la esencia del ente que somos nosotros reside en que vive en cada momento el sér como sér suyo; por
lo demás, el sér ahí se comprende, así
mismo partiendo de su existencia: de
su posibilidad de ser él mismo o no
serlo. Posibilidad en la que: a) ha caído; b) ha crecido en ella o, c) ha elegido el propio sér ahí. El problema
de la existencia sólo puede liquidarse,
en consecuencia, en el propio existil',
en el existir mismo; la existencia es la
incumbencia óntica -o la tarea óntica- del sér ahí. Las ciencias son modos de ser del sér ahí en que éste se
conduce relativamente a entes que no
necesitan ser él mismo. Las ontologías
de los entes cuya forma es distinta de
la del sér ahi tienen sus fundamentos
y motivos en la estructura óntica de
éste.
Las ciencias son modos de ser del
sér ahi en que éste se conduce relativamente a entes ninguno de los cuales
necesita ser el mismo sér ahí. Las ontologías que tienen por tema los entes cuya forma de ser es distinta de la
forma de ser del sér ahi tienen, por
consigüiente, sus fundamentos y motivos en la misma estructura óntica del
sér ahi. Dicha estructura encierra una
comprensión pre-ontológica del sér.
Hé aquí por lo tanto, lo que el sér
ahí manifiesta como preeminente: a)
la primera señal de preeminencia es
Cf.Ue este ente es, en su sér, determinado por la existencia; b) la segunda,
ontológica; determinado en su sér por
la existencia, el sér ahí es ontológico;
c) tercera, el sér ahí tiene la condición óntica-ontológica de ser la posibilidad de todas las ontologías. Es, en
resumen, el primer ente a quien debe
intenogarse por el sér.
La ciencia se define como un conjunto ele proposiciones verdaderas conectadas por relaciones de fundamentación. Las ciencias, modos de conducirse del hombre, tienen la forma de
ser de este ente, el sér ahi. La investigación científica no es la única ni la
más inmediata forma posible del sér
ahi. Está señalado de otras maneras
entre los entes. Las dilucidaremos en
lo que sigue.
El sér ahí no es un ente que se limite a ponerse delante de los otros, le
es esencialmente inherente esto; ser
en un mundo. Está ónticamente señalado porque en su sér le va este su sér;
o sea, en nuestro sér de entes se juega
el sér como tal. El sér ahí se comprende en sn sér, más o menos expresamente. El sér está abierto al sér ahí
como uno de sus rasgos peculiares.
Luego, lo ónticamente señalado del sér
ahí reside en que éste es ontológico;
mejor dicho: pre-ontológico, ya que se
resena el titulo de ontología para preguntar en forma teorética por el sentido de los entes.
El sér mismo, relativamente al cual
puede conducirse y se conduce siempre de alguna manera el sér ahí lo llamamos Pxistencia; la esencia del ente
c:ue somos reside en que vive el sér con:o sér suyo; el sér ahi se comprende
a sí mismo partiendo de su existencia;
de su posibilidad de ser él mismo o no
serlo. Posibilidad en la que: a) ha
caído; b) ha crecido en ella; c) ha
elegido como sér ahí. El problema de
la existencia sólo puede liquidarse, en
consecuencia, en el existir mismo. La
existencia es la tarea óntica del sér
ahí.
Las ciencias son modos de ser del
sér ahí en que éste se conduce relativamente a entes que no necesitan ser
él mismo. Pero las ontologías de los
entes cuya forma es distinta de la del

Pasa a la Pág. 8

ANTOLOGIA DE DON RAFAEL DELGADO

EL DESERTOR
CUENTO
Son las diez de la mañana y el sol quema, abrasa en el va•
lle. Llueve fuego en la rambla del cercano río, y la calina prin•
cipia a extender sus velos en la llanura y envuelve en gasas las
montañas. Ni el vientecillo más leve mueve las fondas. Zumba
la chicharra en las espesuras, y el "carpintero" golpea el duro
tronco de las ceibas. En las arenas diamantinas de la ribera centellea el sol, y en pintoresca ronda un enjambre de mariposas de
mil colores busca en los charcos humedad y frescura.

,.

El bosque de ''huarumbos" de higueras bravías, de sonantes bananeros y
de floridos "jonotes," convida al reposo, y las orquídeas de aroma matinal
embalsaman el ambiente.
En el cafetal sombrío, húmedo y
fresco, todo es bullicio y algazara, ruido de follajes, plantíos, los últimos
bastiones de la Sierra, el cielo de la
costa poblado de cúmulos, en el cual
dibujan los galambaos cintas movibles,
deltas voladoras. Más acá sombríos
cafetales, platanares rumorosos, milpas susurrantes, grandes bosques de
cedros, ceibas y yoloxóchiles, sonoros
al soplo de las auras matutinas, musicales, harmónicos. Allí zumban las chicharras ebrias de luz, y deja oír el
''carpintero" laborioso, los golpes repetidos de su pico acerado.
Un manguero de esférica y gígantesca copa, toda reclamos y aleteos; a su
pie dos casas de carrizo con piramidales techos de zacate: una, chica, que
sirve de troje y de cocina; otra, mayor, cómoda y amplia, donde vive la
honrada familia del tío Juan.
Afuera canta el gallo, un gallo giro,
muy pagado en la hermosura de sus
cuarenta odaliscas; cloquean irascibles
las cluecas aprisionadas; cacarean con
maternal regocijo las ponedoras y pian
los chiquitines de la úJUma nidada veraniega. En el empedrado del portalón, Ali, el viejo y cariñoso Ali, sueña con su difunto amo, gruñe, Y, de
tiempo en tiempo, sacude la cola para
espantarse las moscas.
En el horcón en su estaca de hierro,
un loro de cabeza jalde parlotea sin
parar: "¡Lorito perrro, perrro! ... ¿Eres
casado? ... ¡Ja ... Ja ... Ja ... ! ¡Qué
regalo!"
Los mancebos están el campo, en la
milpa, en el cafetal, en la dehesa. Las
dos muchachas, Lucia, la de los ojos
negros, y :\:Iercedes, la del cuerpecito
gentil, andan muy atareadas en la cocina. Humea el techo de la casa, huele
el aire a leña verde que se quema y el
palmotear de la tortillera resuena alegre y brioso, como diciendo: ¡venid,
que ya es hora!
Señora Luisa trabaja en el portalón, sentada en un butaque, caladas
las antiparras. Junto a ella duerme el
gato, hila que te hila ...
La desdichada mujer, antes tan fuerte y animosa, se siente ahora débil y
cobarde. Xo han bastado a calmar su
dolor tres largos años de llorar día y
noche. Pasan las semanas y los meses, y ¡ en vano! No puede olvidar a
tío Juan, a su ''pobre viejo", como ella
le decía. Ni un instante aparta de la
memoria aquella noche horrible, tempestuosa, sangrienta, en que, volviendo
de la Villa, en la cuesta del Jobo, unos
bandidos asesinaron al honrado labriego.
,
¿De qué sirve -piensa- que reine
en esta casa la abundancia; de qué sirve que los cafetos se dobleguen al peso de los frutos, y los maizales prometan pingüe cosecha, y la torada cause
envidia a cuantos la ven? ¿De qué sirve todo esto, y qué vale, si quien debía
gozar de ello, primero que nadie, quien

trabajó tanto y tanto para conseguirlo, ni vive ya?
La buena anciana prende la aguja
en el percal, se quita los anteojos y enjuga sus mejillas con la punta de un
pañuelo azul. Suspira, se santigua y
reza, quedito, muy quedito.
El desertor salió al campo con Antonio. El pobre hombre es trabajador
y se desvive por ayudar a los muchachos, pagando así la hospitalidad que
recibe. Cuida de las reses cuando los
muchachos están en la Villa, raja leña, desgrana mazorcas y labra cucharas y molinillos. En la noche, después
del rosario y de la cena, se pone a leer.
Sabe leer y escribir muy b ien. Señora Luisa lo quiere mucho. El desertor
-así Je llamaban todos- paga el cariño de la anciana leyéndole las vidas
de los santos, en un tomo del Año Cristiano, muy viejo y comido de polilla.
De todos se oculta, temeroso de ser
conocido y delatado a la autoridad.
Pero allí está seguro, protegido por
aquellas gentes tan nobles y sencillas,
que le miran con lástima y le tratan
como si fuera de la casa y de la familia. Lucia y Mercedes le sirven al pensamiento. Los muchachos le traen de
la ciudad puros, cigarros y aguardiente catalán para que haga las once. Antonio le regaló una blusa de franela
azul; Pedro, un pantalón nuevo; señora Luisa unas botas de baqueta, porque
el pobre hombre estaba casi descalzo.
Los muchachos le hallaron una mañana en el cafetal, dormido, cansado,
enfermo, acaso muriéndose de hambre. Le despertaron, le montaron en
el overo y le llevaron a la casa.
El les cuenta cosas de guerra y batallas que entretienen y divierten a los
muchachos; les refiere lances con los
indios bárbaros y horrores de la "pronuncia" y de la ''bola," que asustan a
la viuda, la cual no puede comprender
que los hombres se maten así, cuando
los campos están pidiendo a gritos que
vengan a cultivarlos, y ofreciendo pa-.
gar con creces el trabajo.
Dice el desertor que es de Sonora;
que fué arrebatado de su casa por la
leva; que era feliz y dichoso al lado
de su mujer y de sus hijos: una nit'ia
que apenas gateaba y un chiquitín,
muy vivo, que hacia ya unas planas
tan lindas, que a poco iba a ganar a su
maestro. Dice también que desertó,
¡:;orque ya estaba cansado de aquella
esclavitud y aburrido de servir en el
Regimiento, y si llegan a descubrirle,
le fusilarán sin remedio.
Cuando de esto se trata, señora Luisa, muy conmovida, le tranquiliza, diciéndole que en el rancho está seguro;
que le ocultarán; que nada le ha de faltar; que cuando quiera y le convenga
irse, tendrá caballo y dinero para el
viaje; no mucho, pero algo, lo que se
pueda ...
El infeliz, agradecido y con los ojos
llenos de agua, promete ser útil a sus
protectores.
Aun no vueh·en del campo los mancebos. Señora Luisa sigue en su labor
y las muchachas disponen el almuerzo. Oyense voces desconocidas en la

Armas

y

vereda. Cinco hombres llegan armados con sendas carabinas. El teniente
de Justicia y los suyos.
-¡ Alabo a Dios!
-¡Alabado sea! -murmura la viuda, dejando la obra-. ¡Adelante la
gente! ...
-Comadrita, buenos días ... ¿cómo
va de males? ¿ Y las muchachas y Antonio y Pedro?
-Buenos, compadre .. : ¡ con el favor de Dios!
-¿ Y mi compadre, y el piltontli?
-¡Con salú, comadrita!
-Siéntate, jálate el banco ... ¿Qué
te trae por acá?
-¡Ay, comadre! ¡Cosas!
-¿ Vienes a llevar a mis hijos?
-No ...
-¡ Cómo vienes tan armao y con tu
patrulla! ...
-No, comadrita ... cosas de la tendencia.
-Pronto pixcarán los muchachos ..
y el día de la viuda van a tener fiesta ...
Traerás a todos para que se diviertan.
Yo no quiero fandango, pero ¡qué se
ha de hacer! ¡que se diviertan! ¡Están
en sus años! ¡Sólo tu compadre no se
dh'ertirá ! ¿ Te acuerdas -agregó con
ternura, lanzando un suspiro- cómo
se divertía mi viejo, con sus años y todo? ¡Parecía un muchacho!
-Lo mesmo, comadrita; pero consuélese, que no se menea la hoja de la
milpa sin la voluntad de Nuestro Señor. A nosotros no nos pertenece averiguar lo que es motivo a esas desgracias ... ¡ no más pedir por el alma del
difunto!
El labriego pretendía consolar a la
pobre enciana. Esta, llorosa, prosiguió:
--¿ Qué te trujo, Pablo?
-¡Ay, comadre! Una orden del Juez,
ésta ... -y sacó de la bolsa del pantalón un papel doblado en cuatro--.
¡Es que acá tienen escondido un hombre! ...
Señora Luisa se estremeció sorprendida.
-¿. Un hombre?
-Sí, un hombre que es un criminal.
Es que ustedes lo tienen escondido
aquí . . . sin saber quién es . . . i que si
lo supieran! ...
-¡.Pues, quién es?
-Dicen ... El Juez dice que es mañoso ...
-A decirte lo cierto -replicó la anciana llena de susto, desechando un
presentimiento horrible y dominando
la emoción- a decir verdá, aquí tuvimos, aquí estuvo un probe desertor ...
Vino y nos pidió hospitalidá y se la dimos ... Ya sabes: Dios nos manda socorrer al hambriento y dar posada al
peregrino ... Pero el probecito ya se
fué ... ¡ ya se fué ! la otra semana, el
dia domingo. Así es que vinieron tarde ... ¡:Más vale! ¡Probes gentes! Los
cogen de leva, después se desertan y
luego los quieren fusilar ...
-Si, comadrita, muy verdá que es
eso, pero el que estuvo aquí no es de
esos, no es desertor como se les afigura ... a ustedes.
-Pues entonces ... ¿qué es?
-Yo, la verdá, comadrita, no quisiera decírselo, pero lo que es desertor
... ¡ no es l En el Juzgado me dijeron
que era ...
-¡Acaba, por )!aria Santísima!
-Que es, vaya, pues uno de los que
. . . uno de los que maltrataron a usté,
comadrita, y de los que machetearon
al probe de mi compadrito ...
-¿De veras? -exclamó la anciana,
pálida como un cadáver. El teniente
hizo una señal afirmativa.
-¡No! No lo creas ... serán calunias
y falsos ...
Así dijo la viuda aparentando serenidad, pero en sus ojos relampagueaba
Ja venganza, y sin quererlo, dirigía
iracundas miradas hacia el cafetal,
donde a la sazón estaba el asesino.
-Si, comadrita . . . Sí, ya los otros

Letras + Pág. 3

cayeron en poder de la Justicia, y cantaron, cantaron, cantaron toditito .••
¡ De seguro que les afusilan !
-¡Pues si es, que sea! -replicó señora Luisa, levantando los hombros¡ que sea! Ya está perdonado . . . ¡ Gracias a María Santísima que ya se fué!
Pero no lo creas, no lo creas; han de
ser falsos testimonios ... ¡ Ese hombre
no tiene cara de asesino, compadre!
¡ Si vieras, compadre! ¡Si vieras cómo
leía la vida de los santos!... Si tú quieres registra la casa ... Si aquí estuviera, si estuviera aquí, yo misma te lo
entregaba, si, yo misma, para que pagara su delito. Eso es lo que merecen
esos bribones ... ¡ que los cuelguen de
un palo! ...
Fuése el teniente seguido de sus
compañeros. A poco llegaron los muchachos. El desertor, temeroso de ser
descubierto o de que dieran con él, se
había quedado oculto en el cafetal.
La viuda y las muchachas hablaban
en el portalón con Pedro y con Antonio, un campesino fornido y valiente.
Traía un machete al cinto y escuchaba a la anciana con generoso interés.
-Pero, ¿quién lo denunció?
-¡ Quién sabe! Seria el mayoral de
Xochicuáhuitl ...
-Pues entonces, señora madre -dijo el mancebo con aire resuelto y franco, echándose atrás el jarano-, que se
vaya Jueguito. Le daremos el overo.
No, mejor el tordillo, ya está viejo, .pero todavía ancla bien ... No hay más
que meterle las espuelas . . . ¡ ni eso!
Con sólo hablarle, ni el polvo le ven a
uno ... Le daré mi pistola, y algo, aunque sea para los primeros días.
-1 Como tú quieras; lo que quieras,
pero pronto!
-Entonces, tú, Pedro, te vas al otro
lado de la barranca. Allá te lo despacho. Le das el caballo, con la silla vieja; le dices que todo se lo regalamos;
que nos escriba para que sepamos de
él; ¡que no lo vayan a coger porque se
lo truenan! Tú, Lucía, recógele sus cosas y hazle la maleta con todo. Ponle
veinte pesos y mi sarape. Pero así,
prontito ... Voy a traerlo para que se
despida de ustedes .. .
-No, Antonio, ¡eso sí que no! No
quiero verlo aquí! -replicó la anciana, inquieta y sombría, en lucha con
su conciencia.
-¿Por qué?
-¿ Y si vuelve mi compadre?
-Tiene usté razón. Entonces de allí
lo despacho.
Al volver Antonio, la viuda y sus hijas estaban en el portalón, esperando
ver al fugitivo cuando pasara por el
estrecho y peligroso puente.
-¡ Se va llorando! No quería, no
quería ... -contaba Antonio. -Me encargó muchas cosas para ustedes; que
no se olviden de él; que él mandará
una carta cuando llegue a su tierra;
que si lo cogen y lo fusilan, que le rueguen a Dios por su alma.
-¡Pobre! -murmuraban las muchachas y lloriqueaban. Señora Luisa
callaba. No pudo más, llamó aparte a
su hijo, y díjole en voz baja:
-¿Sabes quién es ese hombre?
-No.
-¡Uno de los que mataron a tupadre !
La heroica mujer no dijo más y se
cubrió el rostro con las manos. Antonio entró rápidamente en la casa y
salió a poco con un rifle .
En aquel instante el "desertor" con
la maleta al hombro, iba llegando al
puente. Antes de atravesarlo se volvió
para mirar a los que le miraban desde
la casa, y gritaba:
-¡Adiós! ¡Adiós!
Antonio preparó el rifle y apuntó.
Al ruido del arma, señora Luisa se
dirigió hacia el vengador.
-No tires, hijo mio -gritaba la anciana con sublime energía- ¡ Dios te
está mirando!

Pasa a la Pág. 6

�EL PROBLEMA DEL METODO EN
Pablo GONZALEZ CASANOVA

Cualquier reforma de la enseñanza posee tanta realidad co•
mo una operación militar. Nuestra reforma de la enseñanza
preparatoria tiene un objetivo tan real y tan concreto, como lo
pudo tener la operación Neptuno, por la cual las fuerzas aliadas
ocuparon las playas de Normandía. Sin embargo, cuando noso•
tros hablamos de reforma, solemos incurrir en un grave error: o
no contamos nuestras .fuerzas ni vemos la forma de agruparlas, o
no pensamos en los objetivos que debemos tomar previamente ni
apuntamos la evolución de las operaciones que vamos a acome•
ter, o no fijamos con precisión el objetivo final de nuestra lucha.
En estas circunstancias nos encontramos en las antípodas de lo
que fuera aquella notable expedición de los aliados, en que esta•
han previstas fuerzas, obstáculos, y objetivo final. A lo más nos
limitamos a expresar ciertos desiderata que parecen obvios, y que
nos preocupan al ver el fracaso de la educación, o proponemos
medidas que nos vienen a mientes tras un razonamiento, que se
limita a satisfacer en forma más o menos lógica nuestros anhelos. De ahí provienen las múltiples derrotas a que nos hemos en•
frentado en el curso de nuestra historia educativa, y no hablo de
los triunfos, puesto que hoy, en que nos sentimos con las fuerzas
necesarias para emprender una reforma, quizá debemos reparar
menos en éstos que en aquéllas.
Lo que descuidamos generalmente es
un método, un método que nos permita aprehender las dificultades concretas del problema y las más graves aún
de su solución práctica. Las siguientes
palabras están encaminadas a hacer
una exploración previa sobre dicho
método en su aplicación al problema
que nos ocupa: la reforma del bachillerato mexicano en 1953. No vamos
pues a hablar del método en general,
i o q e vamos a estudiarlo ~~

plejísimo: ¿ Qué no nos promete un
análisis de la enseñanza preparatoria
y de su reforma en cuanto esté relacionado con tantos objetivos y realidades? Yo creo que en primer lugar nos
promete una problemática muy rica, y
en segundo lugar la posibilidad de ver
la cuestión en el todo y sus partes.
Naturalmente un enfoque de esa naturaleza puede volverse desproporcionado y estéril, si no ponemos un límite al e~Jablecer nuestras correlaciones.

ma.
sa to a
uede parecer de
suyo abrumadora, y el hecho de que
analicemos en forma metódica algunas
de las múltiples cuestiones que presenta, para nada implica, el que debamos
resolverles todas conjuntamente. Por
el contrario, el análisis general reforzará la posibilidad de iniciai· con éxito
la reforma, fundando primero una o
dos escuelas bajo el nuevo sistema, que
por si solo se recomendará y extenderá, como ocurrió en Francia con la reforma educalh·a de la postguerra, la
cual se inició con una escuela, y sólo
un año después surgieron otras del
mismo tipo, hasta que hoy, por la demanda de profesores, estudiantes y padres de familia, el nuevo sistema empieza a superar numéricamente al anterior.
Dicho esto pasemos a nuestro asunto. ¿Qué elementos debemos considerar antes de emprender la reforma del
bachillerato o de proponer soluciones
y planes para su mayor perfeccionamiento? Desde luego aparecen dos: la
realidad educativa y los valores u objetivos de la educación. Por la primera entendemos el estado actual de la
enseñanza preparatoria, por la segunda el objeto ideal de dicha enseñanza.
Pero, a poco que ahondamos en la cuestión vemos la enseñanza preparatoria,
ligada a la enseñanza en general y a
ésta, a su vez, relacionada con la sociedad en que vivimos. Por otra parte,
en cuanto ahondamos en el objetivo
ideal de la enseñanza que nos proponemos, advertimos dos cuestiones fundamentales: la relación de ese objetivo
ideal con la realidad de la escuela y
de la nación, y las dificultades extrínsecas e intrínsecas que se presentan
para realizarlo. En estas circunstancias el problema original parece com-

saber qué elementos internos y externos influyen o están relacionados con
el estado actual de la enseñanza preparatoria, qué elementos internos y externos postulan la necesidad d; un
cambio, y cuáles se oponen a que el
cambio u objetivo se realice. Así, es
necesario ver la realidad nacional, la
realidad escolar y la realidad preparatoria, en cuanto se oponen o favorecen
~ una reforma de la enseñanza; y es
necesario confrontar nuestro ideal de
la educación preparatoria con su aplicación posible, y sólo después, establecer un programa viable de la educación. Para ello nada mejor que dividir nuestro estudio en tres partes
principales: una propiamente sociológica, o que se refiere a la relación de
la educación preparatoria actual con
la sociedad y los grupos sociales, otra
propiamente pedagógica, o que se refiere a las relaciones del estudio real
o actual con los objetivos o anhelos de
la enseñanza y con los planes de estudio vigentes; y, finalmente, otra más,
sobre el modo de hacer la reforma, y
que no debe desconocer las diferencias sociológicas y pedagógicas anteriores.
Si abordamos el estudio de la enseñanza preparatoria, en su relación con
las formas sociales de la nación nos
euc·ontramos con problemas que provienen de la evolución de las estructuras política, agraria, industrial, demográfica y cultural, y de las revoluciones, que han conmovido esas estructuras desde el año de 1910 a nuestros
dias. De esos problemas hay algunos
de particular importancia, que no podemos desconocer al analizar la enseñanza preparatoria.
La revolución política ha provocado la necesidad de replantear la edu-

ncreta del prt&gt;1&gt;1e:.

Ese 'fim1ti ifebe ntstir, y consiste en

cac10n democrática; y ha contagiado
a nuestra vida escolar y académica
con dos problemas: el de la representación y el sufragio necesario para lograrla, y por otra parte, han permitido
que los estudiantes y la masa de profesores participen en el gobierno académico. Esta corriente, de suyo bondadosa y fructífera, ha traído graves dificultades a la enseñanza, cuya solución no implica para nada, el atentar
contra la participación y elección de
los representantes estudiantiles o magisteriales; todo lo contrario. Implica
el no desconocer dos hechos fundamentales: la existencia de una opinión
pública estudiantil y magisterial, y el
funcionamiento real de las formas electorales. Cualquier reforma de la enseñanza debe contar pues, estos dos elementos: debe utilizar los canales de la
democracia educativa, para procurar
ganarse la opinión y hacer que en la
pugna democrático-académica priven
los símbolos y los problemas educativos, sobre aquéllos que son ajenos a la
ensefianza, y que corresponden a la
pugna democrática de los grupos nacionales. Asi, un punto fundamental
en la reforma consistirá en destruir la
idea ele que los males de nuestra enseñanza provienen de un estatuto jurídico, político, o religioso, principalmen:
te. Quienes quieren por ejemplo, desplazar el problema educativo en favor
del falso problema jurídico, de hecho
tratan el mal con remedios ajenos y a
la postre ineficaces. La lucha por una
mejora de la educación debe ser una
lucha planteada primordialmente en el
terreno educativo, que tienda a cambiar la estructura académica, para que
rinda los frutos que de ella se esperan,
que son frutos académicos, científicos,
técnicos, humanísticos. Quienes hablen de reforma a las leyes y no de reforma a la ensefianza y los métodos. a
la organización ele las escuelas, deberán ser convencidos de que una actitud Yerdaderamente patriótica consiste en luchar por una reforma educati"ª antes que nada; deberán ser convencidos de que f!S necesario abandónar toda concepción substancialmente jurídica o legalista, o cualquier
otro tipo de símbolos y reformas que
no queden en el terreno propiamente educacional. Esta campaña, desde
luego, será eficaz a medias, porque
la presión de los grupos nacionales
extraescolares sobre los escolares, mmca podrá desaparecer del todo; pero
influirá en la opinión pública estudiantil y magisterial, que jamás debe
ser ignorada o subestimada en un régimen democrático.
Otro problema planteado por la estructura democrática de nuestras escuelas es el que corresponde al axioma
de Allport "Es un axioma -dice el sociólogo americano- que la gente no
puede ser enseñada cuando cree que
al mismo tiempo "ª a ser atacada". En
efecto, una de nuestras preocupaciones fundamentales al actuar en la enseñanza superior, como en la primaria
o secundaria, debe consistir en demostrar a los escolares que la escuela "es
una comunidad de cultura". "una comunidad de maestros y alumnos que
no persiguen fines antagónicos, sino
complementarios, y que se traducen
en un fin fundamental, considerado
desde dos puntos de vista distintos pero nunca opuestos; enseñar y aprender" (rito a Alfonso Caso). Es decir,
nuestro problema consiste en deslindar con precisión la democracia nacional y la democracia educacional;

Armas y Letras + Pág. 4

en aquélla, la lucha priva constantemente, en ésta la lucha se limita a ciertos terrenos de la representación, de
la ejecución y queda fuera de ella un
terreno técnico propiamente educativo, que requiere de la observación, de
la aceptación de opiniones y sugestiones por parte de los estudiantes pero
que nunca puede presentar el carácter
de lucha entre alumno y profesor. Pero esta labor de convencimiento no se
podrá lograr nunca en un régimen democrático, como el nuestro, si no se
observan las leyes propias de la democracia y de la libertad. En el Instituto de Estudios Escolares de. Iowa, E.
U., se hicieron estudios con tres grupos de alumnos, uno de régimen democrático, otro de régimen autocrático, y otro del régimen llamado "laissez
faire", dejar hacer. En el primero el
profesor animaba a los estudiantes al
trabajo y les ciaba una perspectiva de
los distintos pasos del proceso educati\'o; en el segundo el profesor, usando
de su autoridad, dictaba una tras otra
las órdenes sobre cada uno de los pasos del proceso, y los estudiantes ignoraban cuál era el objetiYO final de su
trabajo, cuál era el goal. Trabajaban
porque los. obligaban a trabajar, porque sancionaban severamente a los
ociosos. En el tercero, ni los obligaban ni les explicaban las partes y la
totalidad del proceso educativo. Naturalmente .el régimen democrático obtuvo los mejores resultados y los peores, el régimen del "leissez faire". Al
hacer una reforma, nosotros no debemos descuidar esta valiosa experiencia. En muchas ocasiones hemos confundido lamentablemente la democracia con la anarquía, hemos quitado a
las autoridades magisteriales la fuerza
de que disponían en otro tiempo, y no
hemos sido lo suficientemente cuidadosos como para trabajar con ahínco
en decirles a los estudiantes cuáles son
los procesos del aprendizaje y cuál el
objetivo fin.a l. Por lo menos no hemos visto este problema con el carácter fundamental que tiene, no hemos
logrado hacer del proyecto educacional un proyecto vital, cordial para estudiantes. Si nosotros querernos evitar que los estudiantes se sientan atacados por los profesores y por lo tanto que presenten resistencias al aprendizaje, si queremos que nuestro régimen democrático no sea anárquico y
cumpla su misión educativa, debernos
ganar la opinión y la participación del
estudiante dándole plena conciencia
del proceso del saber.
Por Jo que respecta a las revoluciones o evoluciones de las estructuras
agraria, industrial, demográfica y cultural, debemos decir que al incrementar la capilaridad social, la población
económicamente activa, la concentración urbana, el número de candidatos
a la educación superior, las escuelas
rurales y urbanas, primarias y secundarias, han suscitado graves problemas en nuestro sistema educativo y en
la enseñanza real del estudiantado mexicano, problemas que repercuten en la
enseñanza preparatoria y en la enseñanza superior. Algunos de ellos son:
al el problema de la proporción de escuelas de enseñanza preYocacional y de
enseñanza secundaria; b ) el problema
de la selección de los estudiantes; c) el
problema de la adaptación; d) el problema de la especialización; g) el problema de la técnica y el humanismo.
1fuchos de estos problemas pueden ser
resueltos en el seno de una reforma
preparatoria, pero otros no, otros exi-

LA REFORMA DE LA·· ENSENANZA
gen una reforma general de la enseñanza, y es necesario ser conscientes
de esta diferencia, para ponernos limites, aunque después tratemos de ir más
lejos en nuestros afanes reformistas.
a) .-La industrialización del país,
la reforma agraria y el mejoramiento
de la agricultura que inevitablemente
deberá ocurrir no corresponden a la
distribución de la población escolar.
Actualmente los estudiantes de las escuelas prevocacionales, incluidas las
agrícolas, constituyen la cuarta parte
de los alumnos de escuelas secundarias. "Es obvio -escribe con razón
Kneller en su estudio sobre la educación en )léxico- que esta desproporción debe ser corregida si se quiere
que las escuelas sirvan en forma más
adecuada a las necesidades vitales de
).léxico". Ahora bien, las soluciQnes
que se presentan son, una de carácter
parcial, y otra de carácter general. Por
la primera podemos pugnar, dentro del
actual sistema de ensefianza porque el
prestigio de las escuelas técnicas, aumente en la población, con lo que disminuiría la población escolar de las
escuelas preparatorias, y resolveríamos en parte el sobrecupo en la enseñanza pre-profesional y profesional;
por la segunda, mucho más radical, y
más racional, deberíamos insistir ante
las autoridades competentes para que
se realice un proyecto presentado desde la época del general Avila Camacho, por el cual desaparecería la actual dictomia entre la enseñanza vocacional y la ensefianza académica, sin
que por ello dejaran ele ser canalizadas
las distintas vocaciones. Pero esta reforma presenta más dificultades que la
primera y en último caso no debemos
desechar aquélJa.
b) .- El aumento de la población escolar ha proYocaclo una situación de
la que todos nos lamentamos, y que no
ha sido abordada convenientemente:
me refiero a la selección de los alumnos. Xo es posible pensar que tengan
derecho a la ensefianza superior, quienes por pereza, por incapacidad, o
por cualquier otra circunstancia, no
han logrado el niYel medio cultural, de
suyo bajo, que proporcionan nuestras
escuelas primarias y secundarias. El
derecho a obtener la cultura o la técnica superiores no debe estar limitado
por razones económicas en un régimen
democrático, pero tampoco se deben
extender a los incapaces, por muy ricos o muy pobres que sean. Las razones de este hecho doloroso son obvias:
esos alumnos crean situaciones de desni Yel en las clases, aumentan el problema del sobrecupo, suscitan crisis en
la escuela, y son en buena medida causa de la deserción escolar que sufrimos, y que representa un gasto inútil y
enorme para la :'\ación. Cualquier reforma de la escuela preparatoria debe abordar desde ahora, rigurosamente, la selección de los alumnos. Estamos en la posibilidad de emprender la
selección; y de perfeccionarla en el
futuro. Para esto último México necesita hacer una ,·erdadera campaña de
becas al extranjero, a fin de crear un
cuerpo lo suficientemente numeroso e
influyente, de psicólogos de la educación. Esta campaña debe iniciarse ahora mismo para que mañana el problema se resuelva de una manera idónea
y efectiva, pues mientras no tengamos
un número suficiente de psicólogos
bien preparados en la psicología del
adolescente, por muchos deseos que
tengamos de hacer la selección de
alumnos en toda la nación no la po-

dremos hacer, sino de una manera imperfecta y ocasional, y aun esa forma
imperfecta y ocasional seria preferible a la ausencia total de selección que
hoy abruma a nuestras escuelas preparatorias.
c) .-El eleYado coeficiente de capilaridad social que ha ocurrido desde
la re\'olución hasta nuestros días, ha
planteado tres proqlemas que vamos a
esbozar conjuntamente: el de la adaptación, el de la competencia y el de la
difusión c ultural.
El movimiento de la p oblación rural
a los centros urbanos y el incremento
de las clases medias, así como el acceso de individuos de las clases bajas, a
las escuelas secundarias, preparatorias
y universitarias, ha provocado entre
otros fenómenos, uno de particular
importancia, que radica en la incertidumbre ele no saber a qué grupo social
se pertenece. Esta situación de incertidumbre se adYierte por ejemplo, en
el hijo ele carpintero que estudia para
abogado, o en el hijo de un campesino indígena que pretende estudiar medicina o antropología. Se trata de incli \'iduos que ya no pertenecen al grupo original, y que sienten resistencias
sociales, para ingresar a grupos que
tienen por privilegiados, o lo son efectivamente.
Los sociólogos han llamado a este
tipo de individuos "hombres marginales". Cuando disminuyen las diferencias -dice Kurt Lawin- entre los
grupos no privilegiados y los privilegiados, cuando los miembros de un
grupo no privilegiado obtienen ciertos
elementos - como dice la educación
superior- de ]os grupos privilegiados
-Y este es C'1 caso a que asistimos des-

las escuelas superiores más que para
aprender, para ascender de clase social, lo cual desvirtúa el sentido de la
enseñanza y substituye la competencia
cultural por una competencia social
anti-educativa. Este problema, como el
anterior, exigen un replantamiento de
la difusión cultural, escolar y extraescolar, en los grupos de alumnos y en
los de padres de familia, cuando se
pueda, y la reforma de la enseñanza
preparatoria, no lo debe desconocer.
Sobre ello hablaremos después, por la
solución no sólo supone una campaña
contra una parte de la cultura folklórica, contra los anhelos extra-educativos, contra la falta de unidad cultural
entre profesores y padres de familia,
sino, además, una recuperación del
sentido de la ensefianza, a que habremos de referirnos con posterioridad.
La evolución nacional ha suscitado
dos cuestiones más de primera importancia; la de la especialización y la de
la enseñanza técnica y humanista. La
Revolución Política y la Revolución
Industrial, al fomentar la división del
trabajo y reforzar el ideal democrático, crean de un lado la necesidad de
formar técnicos, y de otro la necesidad de formar hombres capacitados
para intervenir idóneamente en la vida nacional, social y politica, es decir,
ciudadanos que sean poseedores de
una cultura humanista que comprenda
estudios filosóficos, sociológicos, literarios, etc. Esta es la labor propia de
la enseñanza de segundo ciclo y superior, y la reforma de la enseñanza preparatoria no debe ignorar los obstáculos socio-culturales que se presentan
para cumplir los cometidos que exige

de la Revolución de 1910-, la tensión el México contempoñhn,o. Bn la imde esos individuos aumenta, su incer- posibilidad de considerarlos detalladatidmnbre, su depresión y a menudo su mente, los enunciamos a continuación:
agresiYidad son más frecuentes e in- 1o.- En primer lugar nos encontramos
lrnsas. Esto se debe a que han perdi- un obstáculo ancestral, legado de la
do el punto de apoyo que les daba su cultura escolástica, que hace de la engrupo y no han ganado totalmente el señanza una labor memorista, e impidel grupo que consideran superior. de que el segundo ciclo sea un paso
Ahora bien. este fenómeno, que es preliminar de la enseñanza para la inesencial para el análisis de la psicolo- vestigación, la cual debe ser el último
gía colectirn de la Revolución, es en grado ele toda ensefianza. 2.- En sebuena medida origen de múltiples frus- gundo lugar nos encontramos con un
traciones y agresividades por parte de legado intelectualista, que hace inclulos estudiantes. La escuela preparato- so de la enseñanza técnica, una enseria debe abordar la solución de este ñanza excesivamente teórica. 3o.-En
problema, debe disminuir Jas resisten- tercer lugar nos encontramos con un
cias sociales del grupo considerado obstáculo de factura reciente, producsuperior, mediante una educación in- to de la división del trabajo y de la integral, principalmente de los estudian- fluencia que ha ejercido la cultura nortes marginales, a los que la escuela es- teamericana en la psicología de nuestá en la obligación de entregar una tros estudiantes: en efecto, nuestros
enseñanza teórica, pero también una estudiantes tienden a despreciar preenseñanza social, que les impida creer, maturamente las materias ajenas a la
por ejemplo, que las reglas de la bue- especialización a que se sienten llamana educación son gestos de hipocresía. dos, lo cual, en forma paradójica, no
La escuela debe crear un ambiente so- hace· sino retrasar las posibilidades de
cial, la academia debe ser un verdade- esa especialización. Ahora bien, coro grupo social, que haga una educa- • mo el ideal de toda educación verdación -por medio de reuniones, visi- deramente democrática es hacer por
tas d e profesores y alumnos, clrnrlas, igual técnicos que sean humanistas y
etc.-, la cual aliviará la situación del humanistas que sean técnicos, o, para
estudiante, y eliminará una incerti- decirlo de otro modo, técnicos que
dumbre y una agresividad que son al- sean ciudadanos y viceversa, nosotros
tamente perjudiciales a la escuela, a la debemos considerar los datos sociales
r¡ue se presentan como obstáculos para
enseñanza y a los propios individuos.
El mismo fenómeno de capilaridad realizar esta labor, al planear nuestros
social ha influido en el sentido de la sistemas, nuestros métodos, y nuestros
competencia escolar de un modo peli- programas de enseñanza preparatoria
groso, y en forma tal, que debe ser y general.
abordado lo más pronto posible, en las
Y ahora querría apuntar el segundo
secundarias, preparatorias y universi- gran problema que plantea a la refordades. Ocurre, como dice a propósito ma la experiencia que hemos tenido
de la enseñanza en el mundo contem- anteriormente al aplicar sistemas absporáneo, el sociólogo español Medina tractos de enseñanza. (Esta experienEcheYarria, que los estudiantes, en es- cia nos pel'mitirá afinar el método, al
tas condiciones, llegan a inscribirse en elaborar un nuevo sistema). Con ello

Armas y Letras + Pág. 5

paso del terreno sociológico al propiamente educativo.
Hemos atribuído a los alumnos de
las escuelas preparatorias y universitarias el afán de pasar sin saber. Se dice generalmente que lo único que desea el alumno es pasar de año o de materia, preocupándose por obtener la
puntuación mínima o máxima, pero teniendo en mientes siempre la preocupación de pasar. Nosotros mismos hemos partido de este supuesto, para explicar el fenómeno desde un punto de
vista social, ya como deseo de "ascender de clase". Pero el supuesto es incompleto y la expli&lt;;ación sólo parcial.
Aceptemos que el alumno desea sobre
todo pasar, que eso se debe en parte a
un proceso de capilaridad social, con
ello no habremos explicado el hecho
en su toalidad. La verdad es que ten emos un sistema educativo, trunco en
sus finalidades docentes, cortado, incompleto, inesencial, en el que el alumno no puede nunca advertir el propósito de un método científico o técnico,
o de nna cultura humanística, en el
que el alumno es agobiado, asfixiado
por múltiples presiones: número excesivo de materias, atomización de conocimiento.s, número excesivo de horas
de trabajo escolar, falta de instrumentos que faciliten su estudio personal,
etc. La insensatez de nuestro sistema
explica en realidad el fenómeno, pues
ha ocurrido que tanto profesores como
alumnos han sido sometidos a un proceso infinito de frustraciones: el profesor sabe que nunca podrá trabajar y
conocer personalmente a sus cien o
doscientos alumnos, que el retraso de
unos respecto a otros lo obliga a reducir el ritmo de su enseñanza y la profundidad de los conocimientos, que el
número de materias no le permite exigir que el alumno estudie en forma debida la materia que imparte, que la
abundancia de los temas lo obliga a no
cumplir nunca los programas hasta el
fin, que la falta de instrumentos en los
laboratorios y la abundancia de ''practican tes" hacen de la enseñanza activa
un juego irrisorio, en el que el alumno sólo ve una parte del proceso total
de un problema experimental y de su
solución. Por su parte, el alumno se ve
agobiado por el número de materias,
por la dispersión de objetivos, por las
repeticiones inútiles, por la adaptación
brusca a niveles inferiores o superiores de conocimientos, por la desatención de sus problemas personales, por
la imposibilidad de encontrar un guia
en los libros de texto, por la dificultad
o la imposibilidad de encontrar los libros indicados en las bibliotecas o en
las librerías, por la ense1'ianza indirecta y artificiosa de lo que sean la verdadera ciencia y las verdaderas humanidades, por el incumplimiento de programas, por la idea arraigada de repetir lo que el profesor dijo y no de pensar por su cuenta, por la necedad que
advierte en el laboratorio, donde durante un año entero lo único que logra
hacer es poner al fuego un tubo de vidrio y doblarlo -para qué?~ o formarse en una cola de cincuenta alumnos y pegar los ojos un minuto al microscopio. Es así como una ensefianza que tiene cierta apariencia racit;mal
en sus programas -apariencia muy
discutible- adquiere un sinsentido
completo, total. ¿Qué sentido queda entonces para el profesor, y para el alumno? Para el alumno pasar de año, para el profesor, pasar al alumno. El

Pasa a la Pág. 7

�NOTAS SOBRE LIBROS
Manuel MORALES GOl\fEZ

La t;niversidad de Nuevo León, a
iniciativa de la Rectoría y por acuerdo
de su Consejo Cniversitario, convoca
a las Escuelas de Enseñanza Preparatoria, oficiales del Estado, del Gobierno Federal, libres o incorporadas, correspondientes a Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, Durango y Chihuahua,
a la Primera Conferencia de Estudios
sobre el Bachillerato en el Novte de la
República :Mexicana, que deberá celebrarse en Monterrey, N. L., del día 27
de julio al primero de agosto de 1953,
de acuerdo con las siguientes bases:

Titulo: Abstracción y Naturaleza.
Autor: Guillermo Worringer.
Editor: Fondo de Cultura Económica. México, 1953.
Se enriquece la Colección "BreviaEl No. 68 de la "Colección de Es- rios" con la traducción de la famosa
critores Mexicanos", esfuerzo que hon- ''Tesis Doctoral" que marcó nuevos
ra a la ''Editorial Porrua, S. A.", está rumbos a la investigación estética desdedicado a Ramón López Velarde, e de su aparición en el año de 1908.
incluye sus "Poesías Completas", y el
Con respecto a la presentación del
"Minutero". La pulcra edición estuvo pequeño volumen, como todos los del
a cargo de Antonio Castro Leal, quien Fondo de Cultura Económica, es im1o.-La Conferencia tiene por objeto estudiar en común los problemas
además la prologa.
pecable.
Worringer es ya conocido en los me- del bachillerato, con miras a promoEs este prólogo, en su primera pardios
de habla castellana por las tra- ver las mejoras necesarias y las reforte, una escueta y afortunada recolecducciones
que de sus obras posteriores mas indispensables de los estudios, a
ción de datos que ayudan a compren"La
Esencia
del Estilo Gótico" y "El fin de impartir una enseñanza inteder el panorama literario de aquel :\léArte
Egipcio",
ha editado la "Revista gral y competente conforme a las exixico, convulsionado por el ir y venir
gencias actuales.
de Occidente".
de la Revolución y las revoluciones.
En consecuencia, se examinarán los
Ignoramos la razón por la cual la
Al pasar a la segunda parte, que po- traductora, Mariana Frank, ha llamado fundamentos teóricos y el funcionadríamos llamar Influencias ejei-cidas al libro "Abstracción y Naturaleza", miento actual de los planes de estudio,
sobre Lópe:. relarde, los aciertos del en realidad creemos que debió haberse programas, métodos, medios de orgaprologuista son grandes; pone, sobre respetado la literalidad del título ori- nización, sistemas para estimación del
el tapete de la discusión, y quizá sin ginal, y llarnársele "Abstracción y Pro- aprovechamiento escolar, y cualesquiehacer suficiente hincapié, a Lugones y yección". Por lo demás la traducción ra otras materias conexas con la ense-·
al obscuro González León, quienes apa- es excelente y conserva en castellano ñanza respectiva. Al efecto, se forrecen como precursores. Esto parece la precisión que tiene el original ale- mula el siguiente temario:
!.-Reforma del Plan de Estudios
sonar a herejía, y sobre todo para.cier- mán. Ahora bien, hay algunos párrata fauna de \'elardeanos, de quienes fos, muy pocos, en los que se sacrificó del Bachillerato.
a) .-Proyecto de la Asociación Nadice Javier Villaurrutia, " .. .lo citan más ligeramente la fluidez del español a la
que lo leen, y lo leen más que lo en- exactitud. Aplaudimos este sacrificio cional de "Cniversidades (Bachillerato
que nos dá, dentro de lo posible, una Unico).
tienden".
versión lo más fiel y exacta.
b) .-Posibilidades de aplicación in¡ Claro que el tema y la composición
De Worringer nada es lo que se pue- mediata o diferida, por las Escuelas
suenan en González León como un vals de decir en tan corto espacio, cada reunidas.
romántico, en piano provinciano y que uno de sus conceptos le ha tomado un
II.-Organización de cursos. Duraen López Velarde ese vals se ha trans- gran trabajo de fundamentación y de- ción total y desarrollo en anualidades
formado en Poema Sinfónico!, Pero finición, como para que intentemos o semestres.
no hay que olvidar que el tema sigue explicarlo nosotros; y un intento de lo
a) .-Proyecto de la Universidad de
siendo el mismo, y que además López contrario sería una falsificación.
Guadalajara. (Desarrollo en 4 semesVelarde procura que toda la riqueza
Para comprender el empeño de ,vo- tres).
instrumental de su Poema Sinfónico, rringer, empeño al que ha consagrado
b) .-Posibilidades de aplicación por
suene a piano provinciano, y es en ese su vida, vaya como ejemplo este párra- las Escuelas reunidas.
efeJ;W 41-~de reside su encanto.
fo que seleccionamos del presente · voIIJ.-1\létodos pedagógicos.
En Ja novedad &lt;le la forma, y auten- lumen. Hablando de la estética clásia) .-Situación actual.
ticidad de la expresión velardeana se ca nos dice: "es un método que hecha
b) .-Proyectos de recomendaciones
ha ahogado aquella otra fundamental mano de un esquema sumamente sen- a las Escuelas reunidas.
dirección suya que no por sujeta a dis- , cillo de la evolución artística, que no
IV.-Organización administrativa.
cusiones es menos importante de ver. toma en cuenta sino los puntos culmia) .-Situación actual. Edificios.
Nos referimos precisamente a "Nove- nantes de las épocas clásicas. Así la Equipos. Laboratorios. Otros concepdad de la Patria" y a ''Suave Patria" trayectoria del arte se reduce a un mo- tos.
OJO! con este último nombre, Sr. co- vimiento ondulado fácil de captar: lo
b) .-Reformas recomendables de las
rrector (el linotipista) . . . . . . . . . . . que procede a las épocas clásicas se prácticas establecidas. Promociones.
en los cuales da el tono exacto de nues- interpreta como un ensayo, si bien
c) .-Probl1!mas económicos.
tra personalidad como país, con mu- frustrado de indudable importancia,
V.-Aprovechamiento escolar.
cha más anticipación y más sencillez porque ya señala hacia la altura; lo
a) .-Exámenes de ingreso. Pruebas
y fecundidad que tantos exploradores que sucede a los apogeos se califica de intelectuales, físicas y morales.
de moda, que van en pos del mexica- producto de decadencia y degenerab) .-Pruebas periódicas.
no con equipos, ideas y terminología ción. Esta es la escuela dentro de la
c) .-Prácticas de laboratorios y Secual se mueven todos nuestros juicios minarios.
fenomenológicos.
de valor.
d) .-Bibliografía y uso de biblioteLópez Velarde, grande como poeta,
No podemos aceptar este modo de cas.
es grande como mexicano también, ver las cosas y de someterlas al meze) .-Educación audiovisual.
porque logró encontrar lo mexicano, quino criterio de nuestra época, esta
f) .-Educación cultural y física.
no en exploraciones críticas y publici- valoración impuesta por la costumbre
g)
.-Sugestiones de reformas para
tarias, sino en la creación positiva que Y la pereza mental, que dá una idea
recomendar
a las Escuelas reunidas.
atestigua una existencia. No como fe- falsa de la situación efectiva e infringe
VI.-Problemas
especiales de la ennómeno extraordinario, sino como co- la ley tácita de toda investigación hisseñanza
respectiva
en el norte de la
tidianidad amable y propia.
tórica objetiva, según la cual los he- República.
a) .-Revalidaciones.
Lópéz Velarde, poseedor de un me- chos no deben juzgarse desde los sub) .- Traslado de estudiantes.
xicanismo nato, no hizo más que mi- puestos nuestros sino desde los suyos
rar en torno, su pueblo, su familia, su propios". (Páginas 126-127).
c) .-Exámenes parciales a titulo de
suficiencia.
escuela y sus amigos, para extraer de
ellos las esencias de su poesía. Y la
d).-Cursos intensivos de verano
para recuperación académica.
mexicanidad en López Velarde, no está sujeta a discusión, ni siquiera a ese) .-Reuniones periódicas y organiViene de la Pág. 3
tudio; antes bien, se afirma sin gestos
zación permanente de la conferencia.
f) .-Diversos.
destemplados, simplemente es.
El joven arrojó el rifle, lo arrojó con
VIL-Condiciones del magisterio
Podríamos decir que López Velarde desprecio y quedó mudo, fija la vista uní ,·ersitario.
repite a su manera a Descartes "Pien- en el suelo. Después, sin desplegar los
a) .-Su situación actual, académica
so, luego existo". Y la manera como labios, paso a pasito, se acercó a la y administrativa.
piensa dependerá un poco de la mane- viuda y la abrazó.
b) .- Maestros de Carrera.
ra como exista, pero esta mi existenLucia y ~lercedes se miraban atónic) .- Centros de preparación de
cia como tal, es indiscutible. Soy yo tas.
maestros universitarios.
mismo, con mis virtudes y defectos,
El desertor pasó el puente, subió la
d) .- Promociones económicas y acapero nunca un objeto de laboratorio y cuestecilla, y se perdió en la espesura. démicas que deban recomendarse a las
mucho menos un motivo de publiciEl loro parloteaba en su estaca:
Escuelas reunidas.
dad.
-¡Ja ... Ja ... Ja! ¡Qué regalo!
El anterior temario podrá ser amTítulo: Poesías Completas.
Autor: Ramón López Velarde.
Editor: Editorial Porrua, S. A.
México, 1953.

Antologíil de ...

Armas y Letras + Pág. 6

pliado o modificado por los propios
asistentes a la reunión, conforme lo
exija el desarrollo de los trabajos.
2o.-La reunión tendrá un carácter
preponderantcmente académico y, por
tanto, desarrollará sus trabajos en
asambleas generales, en la siguiente
forma:
a) .-Lectura del escrito relativo al
tema o proyecto que presenta a la
Asamblea, e 1 ponente respectivo.
b) .-Intercambio de ideas entre los
asistentes, sujetándose a una exposición de tipo académico respecto al tema de discusión.
e) .-Traslado de la ponencia respectiva a una comisión relatora que sintetizará el trabajo para su presentación a la asamblea de clausura.
3o.-Los trabajos deberán presentarse a la Mesa Directiva de la Asamblea, por lo menos tres días antes de
su primera reunión; y no podrá exceder, en cada caso, de diez cuartillas a
renglón abierto, a máquina, en tamaño carta. El ponente podrá, sin embargo, ampliar oralmente su exposición por un término que no excederá
de 15 minutos, y tendrá las intervenciones que sean necesarias a fin de esclarecer el debate que se suscite.
4o.-La Conferencia no tendrá votaciones para resolver los asuntos académicos, pues la finalidad de esta
reunión es el intercambio de informaciones e ideas, tratándose de unificar
el criterio respectivo a una posible reforma universitaria del bachillerato;
sin otra obligación para los participantes que su adhesión a un movimiento universitario de mayor responsabilidad y mejor organización del
trabajo intelectual en cumplimiento de
la tarea educativa de las instituciones
representadas.
5o.-Aparte de las instituciones convocadas por la C'niversidad de Nuevo
León, concurrirán en calidad de miembros y participarán con _los mismos
derechos en las discusiones, la Secretaría de Educación Pública, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Enseñanza
Superior de la República Mexicana, y
las Direcciones de Educación del Estado y la Federal en Nuevo León.
60.-La Conferencia se reunirá en
Monterrey, N. L., los días 27 de julio
al primero de agosto de 1953, bajo los
auspicios del Gobierno del Estado, y
de la Universidad de Nuevo León. En
su primera reunión designará una
Mesa Directiva compuesta de Presidente, Vicepresidente, Secretario, Relator
General y Vocales en el número que
elijan los asistentes.
7o.-Cada Institución tendrá derecho a acreditar una representación
que podrá integrarse de la siguiente
manera:
a) .-Un jefe de delegación.
b) .-Asistentes.
c) .- Miembros honorarios.
80.-Las Instituciones representa•
das expensarán los gastos de viaje de
sus representantes, salvo los de hospedaje y alimentación durante los días
de la Conferencia, que serán por cuenta de la l:niversidad de Nuevo León.

9o.-Esta Conferencia de Escuelas
Preparatorias dedicará todos sus actos a la conmemoración del bicentenario del nacimiento del Padre de la
Patria, don Miguel Hidalgo y Costilla.
100.- Los trabajos más valiosos de
la Conferencia se publicarán íntegros,
junto con los resúmenes de todos los
restantes, en Memoria especial de la
Conferencia.

dad cultura-ciencia-técnica? No se formulan estas preguntas, ni se establecen
estas relaciones, y de esa totalidad absViene de la Pág. 5
tracta de los conocimientos humanos,
se pasa a la experiencia individual,
alumno desea pasar de año para reci- incontrolada y arbitraria. En el pribirse al cabo del tiempo y obtener un mer caso la persona humana que es el
título. El pasar tiene para él un senti- estudiante desaparece frente al sistedo social, de mejoría, de futuro. En su ma total, abstracto; en el segundo, se
casa le hablan de la importancia del substituye a una experiencia controlatitulo. Por su parte la enseñanza para da, a una probabilidad científica, otra
el profesor tiene también, como angus- aislada y accidental. Asi se forja un
tioso o conformista sentido, extender sistema educativo en el que la persouna boleta a fin de año, diciendo que na del alumno y la del profesor son igel alumno pasó o no pasó. Para ello noradas y en que son ignoradas las
el profesGr establece un cuestionario, realidades sociales de México. Pero coque es prueba del incumplimiento del mo esas personas existen, y como exisprograma, u obliga al alumno a estu- te incontenible la realidad social, el
diar solo todo lo que no pudo ver en sistema fracasa. Así, no podemos seclase. Generalmente ocurre lo prime- guir atribuyendo a los alumnos el esro. Recibidas las pruebas, el profesor tado miserable de nuestra enseñanza
establece, con más o menos conoci- tampoco debemos atribuirlo a los pro~
miento, una escala de valores y califi- fesores, sino al sistema abstracto y arcaciones, que va del mayor al menor bitrario que nos rige, y que .hoy nos
ignorar. y así acaba todo. Para el pro- ahoga, asfixiando por igual al profesor
fesor el sentido - con notables y an- y al alumno. El sistema educativo vigustiosas excepciones- es pasar al gente es el principal enemigo de la culalumno y firmar en la portería cada tura nacional. A él se debe el que la
Yez que da clase, y cobrar en la teso- enseñanza pierda su sentido, el que
rería cada quincena. El sentido de la surjan irremediablemente tantos fruspropia acti,•idad se torna burocrático; trados, tantos incapaces, a él se debe
faltar menos, faltar más, esforzarse o -en buena parte- el que nuestra judescuidarse, todo parece igual, cuando ventud no sepa divertirse, no tenga la
se está destinado inevitablemente al cultura de la diYersión, a él también
fracaso. Se pierde el fin de la vida, y los cohetes y las algaradas, y las rispilo único que se conserva es el empleo. deces y agresiYidades de que nos laAhona bien, todo lo anterior hace mentamos, señalando como culpable al
que la relación profesor-alumno esta- estudiante.
blezca una oposición entre pasar y no
Al emprender una reforma del bapasar, que substituye a la oposición
chillerato
no podemos desconocer, ni
genuina de la enseñanza: aprender o
no áprender, saber más o menos. Aque- los datos que nos arroja el análisis de
lla es la obsesión, la meta primordial la evolución social de :\féxico, ni la
de alumnos y profesores, pasar o no confrontación del sistema educativo y
pasar, ésta ocupa un lugar muy secun- de la realidad. En ese análisis y en
dario o simplemente desaparece: saber esa confrontación están las bases para
o no saber. De ello no tienen culpa una reforma metódica de la enseñanlos alumnos, tam¡Joco muchos de los za. Aqui no hemos hecho sino un esboprofesores. De ello es culpable un sis- zo, sino un apunte al problema; pero
tema educativo abstracto, que parece en la imposibilidad de detenernos más
ser el resultado de un propósito nefas- vamos a pasar al tercero y último pun~
to, de los que nos hemos propuesto
to: haeer que la escuela dé al alumno
la totalidad del conocimiento. Es in- tratar hoy: me refiero al de la reforcreíble pero cierto: En nuestro siste- ma del bachillerato, sobre la cual quima eclucati ,·o se quiere entregar todo siera esbozar también algunos obstácu- ·
los y algunas soluciones, necesaria.Y no se da nada. La selección de materias, o bien parece una clasificación mente ligadas con las anteriores.
Existe una conciencia general sobre
de las ciencias, las humanidades y las
acti,·idades del género humano, o bien la necesidad de reformar la enseñanza
está hecha con criterios personales, ais- de segundo ciclo. No hay profesor unilados, y carece de unidad, y es arbitra- Yersitario que no advierta y no lamenria. Xi se toma en cuenta la importan- te el estado bajísimo de la cultura de
cia de las materias que se han de ense- los estudiantes. Llegan éstos a nuesñar en primero, segundo y tercer tér- tras universidades - en su inmensa
minos, ni se toma en cuenta la impor- mayoría- sin la cultura que deberían
tancia de los tema en cada materia, ni tener como bachilleres, y, lo que pase busca la Yértebra de ciencias y hu- rece más graYc aun, sin los conocimanidades, ni se someten a constante mientos elementales de la especialidad
revisión los métodos de enseñanza y sus que han escogido.
De hecho el ciclo de la enseñanza geresultados, ni se estudian las experiencias de nuestra pedagogía o de la peda- neral de segundo grado se divide en
gogía extranjera, sino que todo parece tres periodos cerrados: el de las llamateria opinable. Así al establecer madas escuelas secundarias, el de las
nueYos planes, al formular horarios, preparatorias, y el de los primeros
al decidir sobre materias o métodos, años de las escuelas profesionales. La
se suele oir ese "yo creo", "yo opino", insuficiencia de la enseñanza secunda"saben ustedes que a mi", etc., en fin, ria obliga a YOlYer sobre las mismás
tantas expresiones que manifiestan una materias, sobre los mismos temas y
historia personal o el sentido común con idénticos métodos, en los cursos
de cada uno, el sentido común que es de las preparatorias. Otro tanto ocu"la filosofía de los que no tienen filo- rre en las escuelas profesionales, donsofía", la ciencia de los que no tienen de se enseñan idiomas, gramática eleciencia, la cultura de los que carecen rnental. álgebra elemental, etc., para
de cultura. En suma, se pasa del sen- poder pasar al estudio de la literatutido abstracto del todo, al sentido de ra extranjera, de la filología, del álgela opinión y de la experiencia inme- bra superior . . . Tenemos así tres ddiata, improbable, inconstante. De un elos donde deberíamos tener uno solo·
lado se encuentra la razón en la tota- tenemos una enseñanza secundaria in:
lidad y no se piensa en el individuo, suficiente, una enseñanza preparatoria
estudiante o profesor. ¿Es posible la que es remiendo de la anterior, y uno,
enseñanza de la totalidad del conoci- dos o tres años en los cursos profesiomiento'.' ¿Es preferible enseñar de to- nales, en que se trata de cubrir las lado un poco, enseñar algo, enseñar lo gunas de nuestros bachilleres. Si con
esencial'? ¿Enseñar los instrumentos tan to remiendo lográramos el propóesenciales para apropiarse de instru- sito de la enseñanza, si obtuviéramos
mentos esenciales a la especialización así profesionistas cultos, ciudadanos
en un tercer ciclo, superior, de la en- capaces y técnicos suficientes, el mal
señanza. ¿Qué es posible enseñar y no seria tan graYe. Pero estos remienaprender concretamente de la totali- dos, este sistema de remiendos, nos

El Prohlemil del.

PRIMERA CONFERENCIA DE ESTUDIOS SOBRE EL
BACHILLERATO EN EL NORTE DE LA REPUBLICA
MEXICANA

'

obligan a sobrecargar el número de
materias por año y el número de temas por materia, en forma tal, que impiden un éxito sistemático, tanto en la
educación general como en la educación técnica o especializada. En efecto, la deserción escolar es una de las
más elevadas del mundo, y la cultura
media de los estudiantes universitarios, y de la mayoría de los nuevos
egresados de las escuelas y facultades
universitarias, una de las más bajas.
Vivimos en el sistema académico del
"sálvese quien pueda", y sólo algunos
logran salvarse. Pero la prueba de un
sistema social no son las excepciones,
la prueba de nuestro sistema pedagógico es esa mayoría que se queda sin los
elementos necesarios para el triunfo
científico, académico, o social, después de haber terminado sus estudios,
o después de haberlos abandonado a
mitad de camino, muchas veces a mitad del camino universitario. Esto representa un fracaso de nuestro sistema educativo y plantea la necesidad
de reformarlo inmediatamente. Es injusto que quienes tienen escuela no
aprendan y que muchos no tengan escuela; que un país pobre, como el nuestro, padezca un sistema educati,·o antieconómico, el cual contraría los intereses de la población escolar, los de la
población que queda fuera de la escuela, y los de los profesores con sus
bajos salarios. Seria más económico
para el pais un sistema educativo que·
impidiera el alto grado de deserción
escolar, que ·lograra dar educación a
todos los estudiantes (acreedores a
ella por su aplicación, por su interés
y por sus capacidades de estudio), que
disminuyera el número de repeticiones y remiendos inútiles, logrando aumentar el número de profesores disponibles para nuestra creciente población escolar, y logrado aumentar los
salarios de los profesores con el ahorro de los actuales dispendios. Ahora
bien, ese sistema, todos lo sabemos, es
factible, realizable.
La reforma - como dijimos antes deberá aboi-clar la solución de varios
pr9ble111as (selección de alumnos, difusión cultural, etc.), y no sólo el que
representa nuestro absurdo programa
de la enseñanza de segundo ciclo. Sin
embargo, el principio de la renovación
y de la solución, consistirá en terminar con el sistema de remiendos, hoy
vigente, y en establecer una enseñanza
de segundo cielo que comprenda de
cinco a seis años y tenga un sentido
unitario, producto de un verdadero
sistema. Ahora bien, como la actual
situación de la enseñanza media es tan
grave, debemos también pensar en una
solución de emergencia, que mejore visiblemente los males particulares de la
enseñanza denominada Preparatoria.
La Preparatoria tiene males que pueden ser resueltos en lo particular, sin
esperar a que dentro de cinco años
-en el caso de que fuera inmediata y
efectiva una reforma del segundo ciclo-- contemos con buenos programas
en los últimos grados de la enseñanza
general. Porque, supongamos que ele
inmediato se establezca un mejor programa de cinco años, que abarque las
actuales secundarias; éste sólo podría
ser aplicado al año próximo y todos
los que se hayan inscrito ya en el primer año de las escuelas secundarias,
no podrían participar de sus ventajas.
Así, cinco generaciones de estudiantes
estarían destinados a sufrir hasta el
final el actual sistema. Es necesario
reformar la Preparatoria - independientemente de que pugnemos por una
reforma total y definitiva del ciclo secundario.
¿ Pero, es posible tener una mejor
escuela Preparatoria, es posible perfeccionar el programa vigente, es posible dentro de nuestro sistema de remiendos hacer algo mejor en la Preparatoria? Se ha pensado que sí y con

Armas y Letras + Pág. 7

razón, porque la actual escuela -a
más de otros males de que adolece-,
tiene un programa sobrecargado de
materias, de especialidades, y falto de
unidad y del carácter esencial que debe tener el currículum del segundo
ciclo.
Por lo tanto se plantean dos soluciones, una definitiYa que abarque la reforma de la totalidad del ciclo de segunda enseñanza, y, una de emergencia que abarque los dos años de la Escuela Preparatoria. Aquí vamos a consagrarnos a analizar las posibilidades
de esta última, a reserva de tratar en
otra ocasión la solución definitiva y
total.
Para acabar con los males de la Escuela Preparatoria, en lo que atañe a
los planes de estudio y programas de
enseñanza, no podemos emplear el método comparativo determinando las semejanzas y diferencias de las preparatorias de otros países, y viendo sus
ventajas respecto a la nuestra. No podemos comparar nuestra preparatoria
con otras extranjeras porque éstas no
existen. La situación educativa de México es característica, el sistema de
"remiendos" es nuestro tal y como actualmente existe; es una mezcla absurda de las experiencias francesas y norteamericanas. Por lo tanto, habrá que
reservar el método comparativo para
el estudio de la reforma total del bachillerato. Por ahora nos limitaremos
a aplicar las nociones generales de la
pedagogía y de la enseñanza de segundo grado, a la situación actual de los
estudiantes que abandonan las escuelas secundarias. Es necesario considerar: a) la cultura real del estudiante que abandona las secundarias, b) la
cultura media mínima que podamos y
debemos exigir a los estudiantes que
salgan del bachillerato en estas circunstancias, y, c) los métodos y programas a aplicar a esa situación concreta.
Ahora bien, si tenernos la experiencia ele que una gran mayoría de los estudiantes que llegan a nuestras universidades carece de cultura general, e incluso de los conocimientos de su especialidad, debemos percatarnos que
los alumnos llegan a las escuelas preparatorias con una cultura general tan
baja, que impide pasar a nuevas materias de enseñanza, a materias especializadas o muy particulares, antes de
mejorar su cultura general. No podemos seguir cometiendo el error de querer cubrir las lagunas de los alumnos
que vienen de las secundarias y de
proporcionarles, además, una buena
dosis de conocimientos particulares,
porque eso nos llevaría a seguir inflando los programas, a impedir que
los alumnos cubran sus lagunas y adquieran nuevos conocimientos en otros
terrenos, lo cual obligará a nuestras
t;niversidades a seguir impartiendo
las enseñanzas generales y elementales y a retrasar la especialización y la
enseñanza verdaderamente superior.
Así pues, lo primero será cubrir las lagunas esenciales, ata-car el problema
de la cultura general, y esto, en vez de
contrariar la especialización, nos ayudará a realizarla más pronto y de una
manera más efectiva. Otro error que
no debemos cometer es el que consiste
en sostener de manera implícita o explícita que en el bachillerato se estudiarán todos, absolutamente todos los
probl e mas científicos humanísticos.
Esta idea de que en la escuela y sólo
en la escuela se aprenderá y se enseJiará, es una idea pedante y absurda
cuando se aplica a las escuelas universitarias, pero cuando se aplica a las escuelas preparatorias, raya en lo ridículo. Xo podemos pretender enseñarlo todo, ni siquier~ casi todo, en el bachillerato. En un ciclo secundario sistemático de cinco a seis años podríamos acordar alguna importancia a la
Pasa a la Pág. 8

�chiller que sepa pensar, escribir y cal- de historia en las secundarias y otro
cular, y que posea en principio una tanto ocurre en las preparatorias, de
cultura cientifica y humanística. Pero tal modo que el estudiante aprende dos
nene de la Pág. 7
no solo, sino que se desea abrirle posibi- veces los nombres de los reyes de Texlidades, horizontes: que sepa para qué coco, e ignora siempre la historia soespecialización, sin detrimento de la sirven el pensar, y el escribir, y el cal- cial del Mundo contemporáneo y de
cultura general de los estudiantes, co- cular, y las ciencias, y las humanida- .México. Por lo tanto, es menester enmo lo ha demostrado en Francia, por des. Se desea romper varias resisten- señar historia social, y enseñarla a
ejemplo, la reforma de Langevin, pero cias que tiene el semi-culto contra la partir de la Revolución Francesa y a
en nuestro sistema de repeticiones y cultura, procurar al alumno un espíri- partir de la Revolución de Indepensub-ciclos cerrados, la especialización tu que le conduzca a relacionar cons- dencia, hasta llegar a nuestros días, a
deberá limitarse mucho más, y no de- tantemente lo general y lo particular, nuestro momento. Sólo así podrá combemos tener seis o siete bachilleratos, lo abstracto y lo concreto, las distintas prender el estudiante la relación entre
sino dos, el de ciencias y el de huma- particularidades, generalidades, abs- la historia académica y su propia vinidades, y aun esos dos con pocas di- tracciones y concreciones entre sí. En da, y la vida de su pueblo y la vida del
ferencias, para que la especialización fin, se desea también canalizar su sen- mundo. Algo semejante a lo que heno nos entregue ese absurdo de estu- tido de competencia, hacer que éste se mos dicho sobre la filosofía y sobre
diante, que falto de cultura general es limite en lo posible, al terreno de la la historia se podría decir de la enseincapaz de concentrarse y especiali- cultura. Ahora bien, para lograr tales llanza de otras materias que han sido
zarse. Al limitar nuestras pretensio- fines, es menester concentrar la aten- atomizadas por nuestros programas,
nes, podremos en realidad ser más am- ción de los alumnos en el menor nú- que son enseñadas en forma trunca,
biciosos y entregar al estudiante una mero de materias que sea posible, con- que entregan métodos y conocimientos
cultura elemental intensiYa y algunas centrar su atención en los temas esen- anticuados, catálogos y listas, sin relaexperiencias muy particulares sobre lo ciales, hacer que los temas - métodos ción y sin fin. Pero baste con esos
que pueda ser la labor de un científico o cuestiones- sean motivo de ejerci- ejemplos por lo pronto, para dar idea
o ele un humanista, en el momento que cio concreto, de aplicación constante. de los males que provienen de la atoexplora un campo de su especialidad. En suma, Jo que resulta necesario es mización de las materias.
Esta reducción de las materias, esta eliminar el sin-sentido que presenta
Una vez descubierta la necesidad de
concentración en torno a las cuestio- para el alumno una enseñanza superfi- entregar a los alumnos este tipo de
nes esenciales y a algunas experien- cial y trunca, dividida y subdividida educación sistemático, esencial y relacias particulares, nos permitirán ha- hasta el exceso, una enseñanza primor- cionada, es menester entregarles una
cer de la educación preparatoria lo dialmente abstracta o primordialmente experiencia muy particular de la cienque debe ser: una educación que en- concreta, que no relacione unas mate- cia o de Jas-"humanidades, hacerlos que
tregue los instrumentos generales, co- rias con las otras. Así, es necesario trabajen en un laboratorio o en un semo un primer paso para apoderarse de impedir que el estudiante siga el curso minario, que durante un año recojan
los instrumentos particulares de cien- de metafísica con un existencialista, el y clasifiquen insectos, que durante un
cias y humanidades. Lo importante de ética con un neokantiano, el de his- año entero estudien a Sancho o a Sóes convertir el sistema extensiYo y su- toria de la filosofía con un tomista, crates, o a Hidalgo. Que se acostumperficial de la actual escuela en un porque eso no le permitirá tener nun- bren a emplear las reglas del trabajo
sistema intensivo que ahonde en los te- ca una idea antifilosófica. Es preferi- científico o humanístico, que aprenmas fundamentales de la segunda en- ble que el estudiante estudie toda._s sus dan a jugar empleando sus reglas, con
materias filosóficas en un mismo cur- constancia, en un gran tema, en un
señanza.
Con este criterio, es necesario bus- so, con un tomista o con un existencia- problema, no para que hagan algo oricar cuál es el núcleo de la cultura y lista, o con un neokantiano, o con un ginal, sino para que tengan la sensadel método que deba impartir la es- marxista, para que después acepte o ción de cómo se hace lo original, de
cuela Preparatoria, y después buscar refute esas ideas en su totalidad. La cómo se trabaja lo original. Y en este
en cada una de las materias cu4Ies son historia, las ciencias sociales, las cien- terreno podrán elegir, tendrán la lilos temas, los métodos, los problemas cias físicas, le proporcionarán otros bertad de elegir, sin que quienes sigan
esenciales, para evitar que sigamos en- criterios para enjuiciar la realidad fi- un seminario de humanidades queden
tregando a los alumnos catálogos y di- losófica que haya aprendido.
incapacitados para inscribirse en una
rectorios de filosofía, de literatura, de
Es absurdo que el estudiante casi escuela de ciencias, ni quienes sigan
ciencias. Por lo pronto me Yoy a limi- nunca relacione el conocimiento histó- un laboratorio científico dejen por
t¡g a enunciar de nuevo, algo que e.:; de rico con_~:su propia historicidad, con ello de tener derecho a estudiar algu- ·
G9 4pero que a- memrab sa méttlemo'íiiatórtco. Bs JIIIIY freeuen- na de las carreras humanisticas. Todo
parece ol da~S'é' desea de un ba- te el incumplimiento de los programas esto se puede hacer y se puede hacer
ahora mismo; en una, en dos escuelas
por Jo pronto; pero se puede hacer.
Si seguimos estos criterios en la elaboración de los planes de estudios de
una nueva preP.aratoria, podremos reducir el número de materias seguraViene de la Pág. 1
mente a la mitad de las que hoy existen, y con ello lograremos devolver su
sentido a la enseñanza preparatoria,
rruño, su sano realismo y sus hondos sentimientos religiosos. De concentrar la atención de los alumnos,
esta ?uis~, con Rab~sa y LóP_ez Portillo, forma Rafael Delgado aumentar sus probabilidades de éxito,
la tnlog1a de novelistas mexicanos que, dentro de la línea del duplicar los sueldos de los profesores
Realismo, proceden de cepa española.
y su capacidad de atender más y mejor a sus clases y a sus propios estu, Rafael Delg~do trabajó para el teatro, cultivó la poesía,
dios. En fin, con una reforma seme~~ro cº,"!-º cuentista, de 11;otables cualidades descriptivas, mane- jante,
disminuirá en forma necesaria
JO la critica y profeso la literatura preceptiva, pero fué, acabada la deserción escolar y por lo tanto, disy fundamentalmente, un novelista.
minuirán los gastos inútiles que ocaUna tetralogía de obras lo señalan en este aspecto como un siona al Estado. La reforma de los plaregiona~ista eje1?"-plar: La Calandria (1891), Angelina (1895), nes de estudio de la preparatoria deberá ir acompañada por una reforma
Los p~r1entes neos (19~3) ,e Historia vulgar (1904 ). Proyectó en
la organización de la vida escolar,
ademas de otra novela sm titulo y de La huelga, La apostasía del que tome en cuenta las experiencias
Padre Arteaga, de la que decía en 1901, al final del prólogo de sociológicas arriba apuntadas, y debeLos parientes ricos, que estaba "en cañamazo". Completan el rá ser seguida ineludiblemente por
repertorio dos obras didácticas en las que adoptó algunas pági- una reforma general de la enseñanza
de segundo ciclo. Pero, por ahora es
nas de Lefrano y Burette, respectivamente, Lecciones de Litera- necesario,
dar un primer paso luchantura y Lecciones de Geografía Histórica.
do por una reforma en los programas
. Su bibliografía fué formada por Ernest R. Moore y James de la enseñanza preparatoria por lo
J. Bickley y abarca, a un lado su obra de novelista y de cuentis- menos en los de algunas escuelas preparatorias. Para esa lucha, estoy seguta, poesías líricas y dramáticas, discursos y estudios.
ro
de que contamos con Jo mejor de
Hay que destacar en esta memoración de Delgado su maMéxico, con la juventud y los hombres
gisterio_ d~ cuentista, recogido con el nombre de Cuentos~ Notas, de buena voluntad, con todos aquellos
en la Biblioteca de Autores Mexicanos, de Agiieros.
que en el terreno de la cultura sientan
Rafael Delgado nació en Córdoba, la simbólica Villaverde, su responsabilidad y se enorgullezcan
el 20 de agosto de 1853, habiendo muertq en Oriz;aba la Pluvio- de su patriotismo.
La diferencia de nuestra lucha con
silla de sus mejores páginas, en pleno movimiento r:volucionala que libraron las fuerzas aliadas en
rio, el 20 de mayo de 1914.
costas de Normandía, radica funDelgado fué, por vocación, de manera desinteresada, maes- las
damentalmente en que no tenemos enetro y escritor constante.
migos. ¿Dónde están los enemigos?

El Problema del.

El Maestro.

fi-

Armas y Letras

+

Pág. 8

¿Serán enemigos los profesores a quienes se pueden duplicar los sueldos?
¿Serán los dueños de escuelas particulares, que al quedar eliminadas las siete especialidades de nuestros actuales
bachilleratos, disminuirán sus gastos
inevitablemente? ¿Será el Estado que
con igual presupuesto hará menos gastos inútiles? ¿Serán todos ellos, que
verán cómo vuelve a nosotros el verdadero sentido de la enseñanza y de la
vida de alumnos y maestros? No hay
enemigos; no puede haberlos: el problema, es un problema de convencimiento, de esclarecimiento de los propósitos más nobles que animan esta reforma.

El Punto de.
l'iene de la Pág. 2
sér ahí, tienen sus fundamentos y motivos en la estructura óntica del sér
ahi. Dicha estructura encierra una
comprensión pre-ontológica del sér.
Lo que el sér ahí manifiesta en resumen, como preeminente es: a) este
ente es determinado en su sér por la
existencia; preeminencia óntica; b) al
determinarse en su sér por la existencia, el sér ahí es ontológico; preeminencia ontológica; c) el sér ahí tiene
condición óntico-ontológica, ya que
constituye la posibilidad de todas las
ontologías. Por tales razones, es el primer ente a quien debe interrogarse por
el sér.
Tal preeminencia se vió pronto en
la historia de la Filosofía. Sin embargo, no se aprehendió en el sér ahí su
genuina estructura ontológica; nadie
vió en ella un problema orientador.
Aristóteles dice: el alma del hombre es
de cierto modo todos los entes; en sus
modos de ser, la sensibilidad y el pensamiento, descubre todos los entes en
el doble sentido del qué y el cómo. La
tesis, que se remonta a Parmén@es,Ta _ _ _ _ _.,...
recogió más tarde Tomás de Aquino.
Elabora una deducción de los trascendentales, es decir, de los caracteres del
sér que están, por encima de toda posible determinación genérico-material
de un ente, de todo modo specialis entis y que convienen necesariamente a
toda cosa, cualquiera que sea. También el sér verdadero es un trascendente de dichos modos, lo cual se demuestra apelando a un ente que tiene,
por su forma de ser, la peculiaridad
de convenir con cualquier otro ente. .
Este señalado ente, el ens, qued natura este convenira eum omni ente, es
el alma, ánima. (Quaestiones de veritate, qu I a I c.).

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad de Nuevo León
INDICADOR:
Redactores
Raúl Rangel Frias
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique .Martínez Torres
Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martínez
Director
Lic. Fidencio de la Fuente

Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,
MEXICO

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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1

Organo Mensual de la Universidad· de Nuevo Leóil

1

Registrado como articulo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

1·

D. A. S. U.

Año X

No. 9

Septiembre de 1953

Una Poesia
Catalana de Boscan

~ligue! D, )IARTINEZ RENDON

F. M. Z.

Maestro del color y del ritmo -como lo ha señalado la crÍ•
Sabido es que el repertorio poético completo del poeta bar,
tica de nuestra América- con este poeta llega el movimiento
celonés del Seiscientos Juan Boscán de Almogáver fué dado a la
modernista de México a su máximo florecimiento.
publicidad por stí viuda, la gentil y culta Doña Ana Girón de
Peregrino de los despiertos paisajes de la estética de fines Rebolledo, un año después de la muerte del bardo ( 1543), con
del siglo pasado y andador de los caminos venidos de Lutecia en privilegio imperial, en la casa de Carlos Amorós, conteniendo
la aurora del presente, por donde paseó la cohorte de los pontí- también algunas realizaciones de Garcilaso, con el titulo de
fices del verso, su voz señoreó los estadios de nuestra lírica, en su Las obras/ de Boscán y algunas/ de Garcilaso de la Ve! ga re•
-transición a la escuela parnasiana, conservando un lugar prefe- partidas en qua/ tro libros.
rente entre las voces contemporáneas.
Poeta de rumorosos vuelos, de dor::idas cláusulas, de resplandores sonoros, su musa viste el himatión helénico y la sandalia rítmica. Coros de panaleneas son la teoría de sus estrofas.
Voz aco1\Je brotada del asombro que
los fastos de la historia enciende y
hace , 1ibrar en su poesía como cálida
llama de lilmpara votiva. Flotante
aliento de las gestas patrias, rumor
aún despierto del paso de los héroes
por su ciudad natal -maravillosa arquitectura de leyenda- que hincha
las ,·elas de su canto, que pasa como
nave latina, rumorosa de espumas, hacia los paises del sol. Cálida Yoz que
suena a himno.
Todo en él es color, música, volumen. Fragancia y nielo. Solemnidad
y exaltación.
A veces se despoja del ferrado guantelete ,..d e su sonoro acento, para acariciar a la rosa o a la suave forma
de la mujer, y entre un bosquecillo de
laureles y mirtos abre sus giros melífluos su romántico laúd de ayer, o
ajusta la rútila palabra, que queda
prendida al elogio femenino como una
estrelJa cintilante.
Ocio despierto el suyo, que un sentido de superación eleva.
Tal su cuarteta primigenia:

Mientras 1111a lámpaÑ tenga encendida,
/oh Ruskin! mis cinco dedos arquitectos
en los duros bloques de la propia vida
buscaré sin lI'egua los versos perfectos.

l

Vuelo interior que suspendió su alnia de poeta a un mundo mágico de
ensuefio:

Con los ojos abiertos en quimeras
( clavados
de brumosas nostalgias de belle:a
( cubiertos,

por el mal de Saturno largamente
( embrujados
van mis sue1íos errantes, con los ojos
( abiertos ....
:Maestro del color y del ritmo, no
solo ha poblado el cielo de nuestra
lirica de joyantes resnlandores: --en el
agua de su enseñanza una juventud soñadora ha llenado el vaso de su poesía.

***
Tal dije la noche del 19 de Noviembre de 1938, al cerrar la serie de presentaciones de los poetas representati\'OS de nuestra lírica nacional, a partir del movimiento modernista. Y fné
precisamente para le_vantar nuestro
laurel, como un ciclo de cultura patria que so quiso señalar a la República entera, por lo que Don Rafael
López, quien con su voz metálica de
dulces y esplendentes inflexiones,
clausuró la puerta de este castillo de
ensueño, que Méxtco vió levantarse
desde el 20 de Septiembre del mismo
año y que había abierto otro ele nuestros grandes tetrarcas del verso: el
maestro Enrique González l\lartíncz.
Quedaron, pues, encerrados entre
estas dos figuras luminosas varios momentos de nuestra lírica, con sus representantes respectivos, y si reconocimos como muy merecido el lugar
primigenio a González ::\[artinez, para
significar la altura de nuestro mensaje, a D. Rafael López y no a otro liróforo, corrcspondia clausurar tal semblanza poética nacional.
En efecto, él tuvo toda la Jira, toda
In gama, toda la pauta. _Nació con los
últimos románticos y prendió a su solapa la inmarcesible flor del Duque
Job; tales sus poemas de adolescen-

(Pasa a la Pi1g. 8)

La edición príncipe contiene en el
Libro primero las poesias del barcelonés a la manera castellana -una
poesía de tiquismiquis, prendida con
alfileres~ llena todavía del aliento del
Cancionero; en el segundo, los noventa y dos sonetos "fechos al itálico modo" y diez canciones; en el tercero,
los Capítulos, la Epístola a Don Diego
Hurtado de Mendoza, la "Octava Rima"
y la Historia de Lcandro y Hero, extensa en casi tres mil versos, a imitación de O,·idio y de Museo. El Libro
cuarto estaba dedicado al entrañable
amigo Garcilaso, muerto siete años antes en ProvC'nza, a los ojos de Carlos
V, en el casUllo de Mue)\ al pretender
escalar el poeta toledano el empinado
talud que c.o ndncia a la fortaleza donde medraban los agresores.
La obra, pues, de Boscán, está íntegramente consignada en verso castellano; y es de suponerse que la educación humanística que recibió del sidliano Lucio Marineo Siculo le dio
más destreza en el manejo de la lengua_ de Castilla que en la lengua materna, pues de otra manera, la ópera
boscaniana hubiese sido dada a conocer en el habla de Rairnundo Lulio,
aunque, a nuestro suponer, apareciera más obscura su fama, pues nadie
sostiene ahora, conociendo el magistral trabajo de Don Marcelino :Menéndcz y Pelayo, que Boscán fué un alto
porta, sino que le cupo ser, por versatilidades de la fortuna, un grañ innovador, el precursor de la lírica renacentista de España, que Garcilaso logró perfeccionar hasta la excelsitud.
Algunos críticos han externado la
opinión de que Boscán desconocía su
propia lengua, Jo cual parece infantil y audarz, si tomamos en la cuenta

la categoría del poeta como ciudadahon,-ado de la ciudad condal, de
su larga estancia en eJla y su nacimiento en la calle de Lladó y de su
convivencia con Ana Girón de Rebolledo y ''su campaña" en Barcelona.
Recientemente :M. ele Riquer, excelente tratadista de la lírica de Jgs troYadores, pudo ojear en la Biblioteca
Central de la Diputación barcelonesa
el manuscrito 359, tropezando con una
poesía que él juzga incompleta, de Boscán. Se encuentra en el folio 4.o v. En
la cubierta moderna del aludido manuscrito se lle: Boscá: Canconeret, y
figuran en él gran número de poemas
castellanos de Boscél.n, pertenecientes a
la primera época, la tradicional castellana, muchas de ellas desconocidas y
otras ya da_das a la estampa en la magmfica ed1cwn de consulta de William
I. Knapp (las que empiezan: "A tanto
disimúlar", "Bien supo ell amor quey
zo", 'El que de vos se partiere" y '
'Aunque ya más no se quente").
. El hallazgo de ~lartin de Riquer
tiene un escaso valor poético. Más bien
podemos aducirle un valor arqueológico en el proceso de la e"olución poética del bardo de Barcelona.
Supone una influencia marcada de
Ausias Afarch en su poema "Axi com
cell q_ui deci!a vi~ncla'\ Jo cual no parecera extrano, s1 traernos a la cuenta el decidido influjo que tuvo el valenciano en la obra del barcelonés.
La poesia, ''que queda colgada"
como dice Riquer, es parte de un la/
go poema que no es posible integrar
por ahora. Lleva el nombre curioso
para nosotros de "Esparsa", o sea copla suelta.

"º

El texto literal es el siguiente:

Dos pensamep.ts ma pe (n) ssa, n tant torbada
determinar. no sse qual d'ells sa&lt;&gt;'uesca·
'
.,
'
a tots seguir no puch sens no fenesca
per gran dolor ma vida tribulada.
'
Deixar a tots es cosa imposible
se puga fer pus mon poder noy basta,
tant per ygual lo meu volver contrasta
los dos camins que mes no es posible.
Forssat sera divisio d'ells fassa
pus altrament es traure, l mal en plassa

�Relaciones Entre la Contaduría
Interna y la Contaduría Pública
Louis M. KESSLER

I'

El rápido desarrollo de los negocios modernos, tanto en la
amplitud de operaciones como en complexidad, han ocasionado
un cambio en las relaciones entre el contador interno y el con•
tador público. En la auditoría de un negocio pequeño, que ope•
ra en una sola localidad, las relaciones entre el auditor y el clien- '
te pueden ser más íntimas. El auditor puede examinar con todo
detalle el sistema del control interno, si es que existe en un pe•
queño negocio, y aún puede conocer efectivamente la persona•
lidad de los individuos responsables de los registros de contabilidad. El Contador Público puede revisar totalmente las operaciones del negocio y, ordinariamente, puede certificar los esta•
dos financieros con bastante confianza.
Por otra parte, el progreso de los
negocios modernos y la formación de
grandes e_mpresas, con sucursales y

compañías subsidiarias, en las cuales
existe gran volumen de trabajo y de
operaciones complejas, y en las cuales, asimismo, existe un enorme número de individuos encargados del mane-

jo de los registros contables, ha contrijmíclo a disminuir la intimidad de

las relaciones entre el contador inter-

r·1

no y el contador público.
Al mismo tiempo, existe una mayor
responsabilidad por parte de la gerencia para mantener un adecuado control sobre las operaciones del negocio,
y procurar que la auditoría de sus
cuentas se lleve a cabo en forma lo
m~s eficiente y económica posible.
En esta conferencia describiré brevemente tanto las responsabilidades
del contador interno, y en particular
aquellas relacionadas íntimamente con
lo que se conoce como auditoría interna, así como las responsabilidades
del contador público. Esto nos conducirá a una discusión sobre control
interno, y además, algunos comentarios en lo que puede denominarse "auditoría a base de cooperación".

ílESPOi\SABILIDAD DEL
COXTADOR INTERNO:
Es generalmente aceptado que la
responsabilidad, y que la preparación
de estados adecuados, recaiga sobre la
gerencia, y esta responsabilidad descansa generalmente en mantener un
programa efectivo de contabilidad interna. Esta responsabilidad incluye la
implantación de prácticas y procedimientos de contabilidad sanos y adecuados, de implantar un sistema de
control interno mediante división de
deberes y comprobación de trabajo,
dr descubrir fraudes, de la preparación de informes oportunos e ilustrativos, y de la revisión y coordinación
de: los proredimie1~tos contables por
medio de un grupo de auditores internos que dependan directamente de
In gerencia.
El Instituto de Auditores Internos,
organizado en los Estados Unidos en
1941, ha hecho grandes esfuerzos por
eleYar los estándares protesionales de
las personas encargadits del trabajo de
auditoría interna, para elevar su categoría y luchar por su independencia, haciendo que estos dependan dir€ctamente de un ofidal de elevarlo
rango en la organización.
En 1947, el Instituto de Auditores
Internos adoptó un programa de responsabilidades, el cual fué preparado
por su Comité de Investigaciones, que
incluye lo siguiente:

"Auditoría interna representa la
actividad de una apreciación independiente dentro de una organización, para revisar las operaciones de contabilidad, fínanCieras y otras, como base de un servicio de protección constructivo
para la gerencia. Es un tipo de
control cuya función es la de
apreciar y aquilatar, a su vez, la
eficiencia de otros tipos de control. Actúa principalmente en lo
relativo a cuestiones contables y
financieras, pero también puede,
en una forma adecuada, tratar
asuntos relativos a la operación
de la empresa".
Puede decirse del Departamento de
Auditoría Interna, que son "los ojos y
los oídos" de la gerencia -para determinar que ]os procedimientos de
contabilidad sean efectivos, para verificar la exactitud matemática, para
prevenir fraudes, para localizar deficiencias, y como asistente de la gerencia en lograr la más eficiente administración de las operaciones de la empresa.
Por lo tanto, puede decirse que la
contaduría interna tiene una función
de operación -llevar los registros
contables y la preparación de estados
financieros- y tiene además una función de revisión -verificar la exactitud, eficiencia y efectividad de los
controles. Al mismo tiempo, existe
una función definida que debe ser descmpefiada por el contador público.

RESPONSABILIDAD DEL
CONTADOR PUBLICO:
Una de las principales responsabilidades del contador público, en una
auditoria anual, es la de proporcionar
una "opinión" relativa a los estados
financieros de la Compañía. En la
forma usual de "informe corto" el contador público expresa una opinión de
que los estados financieros presentan,
en una forma apropiada, la posición
financiera a la fecha del balance, y
el resultado de las operaciones por el
periodo revisado, de acuerdo con
principios de contabilidad generalmente aceptados, aplicados en una
forma consistente. El contador expresn que su revisión fué hecha de acuerdo con procedimientos estandar de
auditoría generalmente aceptados y
que, asimismo, incluyó otras pruebas
&lt;le los registros co!:~ables y otros procedimientos de auclitoría que consideró necesarios en vista de las circunstancias.
Está perfectamente establecido que,
para pr'oporcionar ta] opinión, el con-

tedor público tiene que ser independiente.
En muchas ocasiones se han hecho
esfuerzos para hacer que el auditor
interno sea tan "independiente" como
sea posible, pero su bienestar personal
está demasiado relacionado con la benevolencia de los jef.es del negocio
para capacitarlo a analizar y valorizar
con completa independencia. Además
el auditor interno puede oponerse a
criticar las normas de la Compañía,
especialmente aquellas formuladas por
jefes de alto rango.
Puesto que el futuro de la profesión
del Contador Público depende de mantener su independencia, es de suponerse que lo que haga y lo que recomiende el contador público será más
imparcial y posiblemente de mayor
valor que aquellas recomendaciones
del auditor interno. Además, debido
a su experiencia en muchas Compañías y en muchas Industrias, el con~
tador público aplica, en ese trabajo,
una perspectiva más amplia que aquella que pudiera aplicar el auditor interno, el cual fácilmente puede quedar
involucrado con los problemas de la
Compañia. Esta perspectiva y esta
imparcialidad son necesarias para el
beneficio de los accionistas, otorgantes de crédito, y otras personas que,
además de los dirigentes activos del
mismo, puedan tener interés en el negocio.
Por lo tanto, al llevar a cabo la verificación de las cuentas de una Compafiia suficientemente grande, en la
cual exista un programa de auditoría
interna, uno de los principales deberes'del contador público es el de reYísar el trabajo ejecutado por ]os auditores internos. Debe estudiar er programa y examinar el procedimiento
seguido por el Departamento para cerciorarse &lt;le que los programas hayan
sido realmente llevados a cabo y de
que los informes que se presenten a
los jefes Sean concisos, a fin de facilitar su revisión y apreciación, y de
que se hayan seguido las recomendaciones y sugestiones dadas.
Con demasiada frecuencia el auditor interno depende de una persona
encargada y directamente responsable
ck los asuntos contables y financieros,
por lo cual se limita su área de independencia. Con frecuencia el gerente
general no está suficientemente interesado en asuntos contables y de auditoria para procurar que el auditor in~
terno preste un servicio lo más eficiente posible. Todos estos puntos deben ser apreciados por el contador público para determinar si existe y has•
Í[I donde puede confiarse en Ja all(li•
toria interna. Esto, desde luego, es
una parte esencial &lt;le su revisión del
sistema de control interno.

raciones y respaldar las adopciones de procedimientos prescritos
por la gerenc!a".
El contador público debe investigar
el sistema de control interno, a fin de
determinar el grado de confianza que
puede depositarse en el mismo, fo cual
le· servirii. para formular y determinar
la amplitud de sus procedimientos de
auditoria.
En su folleto titulado "Normas de
Auditoríau, el Comité de Procedimientos Contables del Instituto Americano
de Contadores. ha señalado que:

"El control interno comprende
tanto el plan de organización corno todos los métodos y medirlas
adoptados, dentro de un .negocio,
para salvaguardar sus bienes,. Yerificando la exactitud y si es de
confiar su información contable
promover la eficiencia de las ope~

Armas y Letras + Pág. 2

Cuando el ' Reglamento S-X fué modificado en Diciembre de 1950, la aseYeración antes descrita fué omitida,
posiblemente no se debió a un cambio
de opinión de la Comisión, sino a que
tal ase,·eración se tomó como ya implantada.
Debemos insistir que el examen del
sistema de control interno es una cosa que no debe ser pasada a la ligera,
tal como un mago mueve su varita
mágica. En el simple proceso de examinar un comprobante por la compra
de materiales, hay muchas cosas tras
del mismo que se relacionan con el
asunto de control interno -por ejemplo: ]a requisición correspondiente, ]a
cantidad razonable, autorización para
la compra, firma honorable del proveedor, recepción del material en buenas condiciones, corrección en los
(Pasa a la Pág. 7)

Año Lectivo 1953-54
_CURSOS DE HUMANIDADES

De Ja atmósfera tibia al infinito
como del seno universal del dia,
donde la luz es intención, porfía,
o restaJlante lampo o flavo grito.
Como de un trazo celestial, el rito
dt misteriosa luz y labrantía
)luvia, baja del aire hasta la umbría
mano que graba en fúlgido granito
un cósmico perfil, la primavera;
que se siente posesa sobre el mundo
y en inminencias de preñez avanza
sobre la alada curva de la esfera,
y al rigodón de un dios -meditabundo
Sileno- une los oros de su danza.

- II Desde una soledad de rosa abierta,
desde una claridad de limpia herida,
al soplo en que corcel de leve brida
levanta un torbellino, y en la incierta
frontera de la sombra, desleída
atmósfera lunar: en que cubierta
la noche de una crústula desierta,
un andante de música anida.
Como sombra de anillo incoloro
que construye, barrunta amar~nto
y en un trueno de luz se desgaja.

~

Un tramonto inaudible de oro
se convierte en un trémulo canto
y en un trueno de luz se desgaja.
- III A veces ya esta aquí, sobre las eras;
sobre el hombro solar en que la danza
de las nubes -copones de esperanzaJlega la rubia y niña primafra.

Voz dibujada en ecos de )andanza,
línea fruta], semilla prisionera,
verde medusa alth·a, bayadera
dt- agrícola y rapsódica bonanza.

Esta misma dependencia sobre Ja
organización interna ha sido reconocida por Ja "Securities and Exchange
Cornmission" Regla: 2.02 de su Reglamento S-X, que decía originalmente
como sigue:
"Para determinar 1a amplitud necesaria de la auditoria, debe con~
siderarse fundamentalmente si e 1
sistema de verificación y control
interno 'es adecuado. Puede considerarse apropiado un sistema
interno de auditoria que sea regularmente proporcionado por auditores que pertenezcan a la oficina de un contador público,'.

Facultad de Filosofía y Letras

José León SALDIVAR

". . . . es deber del auditor independiente revisar el sistema de
control interno contable, a fin de
determinar la amplitud y el grado de confianza que él pueda tener en el mismo. Para agotar la
posibilidad de malos manejos y
fraudes, el auditor independiente
tendría que examinar, en detalle,
todas las operaciones. Esto traería como consecuencia un costo
prohibitivo para la maroria de los
negocios -un costo que representaría una carga para fa industria y sobrepasaría los beneficios
y garantía que pudiera proporcionar. Merece la pena citarse que la
amplitud de las pruebas selectivas
deben basarse en el juicio del
contador público, el cual, a su vez,
-depende de su opinión respecto a
la efectividad del control interno,
de acuerdo con el resultado de investigaciones, pruebas y cuestionarios. Sus conclusiones a este
respecto son las que determinan
si el trabajo de detalle llevado a
cabo por el contador público independiente merece ampliarse o
puede ser restringido. Cuando
exista un departamento de auditoría interna, tal situación es, de
acuerdo con la opinión del auditor independiente, un factor decisiYo en beneficio de Ja selección
y aplicación de procedimientos de
auditoría".

CONFIANZA EN EL
COXTROL INTERXO:
Desde hace mucho tiempo, lós contadores públicos han reconocido que
las auditorias detalladas de cualquier
negocio, con excepción de uno enteramente pcqueiío, son imposible desde
cualquier punto de vista practico.
Existen dos formas de sustituirlo:
-auditoria interna efectiva y control
i1!tcrno efectivo. El Comité sobre Procedimientos de Auditoría del Instituto
Americano de Contadores ha definido
ampliamente el control interno como
signe:

a fa Primavera

Porque dedos más ht'imedos y suaves
ni cabellos más úgiles y tersos
nunca se vieron con igual. donaire
para tu cielo azul mis blancas naves,
tpara tu viento aromador mis versos
y una eclosión de dioses en tu aire.
- IV -

l

Y no es la flor sino la misma flora,
y no es el ave sino fauna en vuelo,
13 rosa que sonrosa encantadora,
y el lirico aletear de algún mochuelo.
Y no es al ola y si el oleaje quedo,
y no es la noche, y sí la oscura hora,
en que es el beso asordinaclo, ledo,
y la sexual' caricia tentadora.

de flores en perfil, bastión de dunas,
cilicio cenital--, con que se aferra
al ámbito dulcísimo del cielo,
a la esquirla de oro de una estrella
al sesgo luminoso en los alcores.
Tampoco soledad, sino alto vuelo
de un erótico diálogo y querella
de trasgos femeninos y pastores.
- VI Del torso nudo el ritmo acompasado,
de agua que niega su albo nuberío,
y con urgencias de anchuroso río
que · repta gemebundo y desbocado,
salta al cristal del aire el vocerío
musicado del mar hosco y umbrío,
y en ademán de redentor alado
del mundo Java su ínclito pecado.
De su estadía en zócalos nocturnos
flores y aromas por el viento lleva,
perfil de ola en donde pasa deja.
En la noche cintilan los coturnos
leves .de Adán y las pupilas de Eva
persiguen a los astros en pareja.

- VNi
en
en
en

soledad, ni soledad que inquiera
los sitios rotundos de la tierra;
el mar de mirífiéas espumas
la alta frente terrenal con brumas.

¡Oh! sitiado planeta por cien lunas
-vigilantes donceles de una guerra

IDIOMAS CLASICOS :-Los sucesivos
pasos por la Latinidad y el FilobeJenismo (lengua, literatura y cultura griegas y latinas) definen la
orientación de constante repaso y
esclarecimiento de los valoÍ-es originales enunciados por los precur~
sores del pensamiento.
IDIOMAS MODERNOS :-La serie optativa en Francés y en Alemán proyecta dotar al estudiante con un instrumento de consulta para que pue~
da establecer la secuencia histórica de las ideas a través de las mejores fuentes documentales.
NUESTRO IDIOMA :-El futuro graduado de Filosofía como de Letras,
debe perfeccionarse en el m'anejo

de nuestra lengua, con aspiraciones
al cultivo de una expresión propia
~· pulcra.
JNVESTIGACION :-El alumno debe
quedar salvaguardado contra la moda y contra el prE!juicio, y por ello
la Facultad de Filosofía y Letras
de la Universidad de Nuevo León,
procura que se inicie en las tareas
del investigador. Por tanto, se estipulan asignaturas metodológicas y
de indagación colectiva o personal.
CONJUNTOS :-Los conocimientos a
impartir en la Facultad de Filosofía
y Letras se agrupan de mEl.nera que
fijen un perfil de conocimientos y
acentúen vigorosamente lo que queda por estudiar y cuanto requiera
enmienda o mejoria.

1

PLAN DE ESTUDIOS
CURSOS COMUNES
Primero

Sobre árboles y montes se avecina
una lluvia de lúcido abanico,
licúa el horizonte su alto grito
y bajo el sol su cl:'nnide encamina.
Llega hasta el valle y sobre la colina
meteórico turbión rueda infinito
-rosedal que al crepúsculo dominalicúa el horizonte su alto grito.
Al hombre, al rio y a la flor enciende
con su fuego de liquida fragancia,
con su invisible enjambre de deseo
Es la voz de los sexos en que esplende
el procreador aliento y la prestancia
de amor amor y lúbrico escarceo.

-VIII Es la voz quf! me suena confundida
en la inmortal materia, en el aliento
de espíritus y sangres, pensamiento
de este dolor latente de la vicia.
Es la mortal y confinada herida;
la palabra forjada en sentimiento
-ave sin ojos en el claro viento,
vuelo inefable de primer caidaMas resurge en la arcilla como una
paránola de bíblica templanza
y un sol azul bajo 1a tenue ]una.

Griego I
Latin I
Espafiol I
Filosofía I
Francés I
Aleman I

(Composición Literaria)

rl

uno por optar

~letodologia

Segundo
Griego II (Lengua y Cultura Griegas)
Latín II
(Lengua y' Cultura Latinas)
Espafiol II (Teoria y Técnica de la
literatura)
Filosofía II
1;·rancés II L
Alemán II Í
uno por optar
Teoría e Historia de la Cultura
S9minario
(de Literatura o de
Filosofía)

LICENCIATURAS EN LETRAS

LICENCIATCRA EN FILOSOFIA

Tercero
Griego 111
(Lileratura Griega)
Latin IIJ
(literatura Látina)
Literatura Español Medieval
J_,iteratura Mexicana
Literatura Iberoamericana I
Historia de España
Historia _de México

Tercero
Historia de la Filosofía I
(Griega, Helenislico-Romana y
Medieval)
Psicología
Eticn
Epistemología
Historia de :\léxico
Teoría e Historia de la Ciencia

Cuarto
Literatura Española de los Siglos de
Oro
Literatura Mexicana 1foderna
Literatura Espafiola Moderna
Literatura lberoamericana II
Introducción a una Literatura
Moderna diversa de la Española
Teoría Literaria
Estilistica

Cuarto
Historia de la Filosofía II
(Renacimiento, Moderna y
Contemporánea)
Lógica
Estética
Metafísica
Filosofía de la Historia
Historia de la Filosofía en México

"ALERE FLA~n!AN VERlTATIS"
Como del corazón simbólico su dia,
la voz de primavera es remembranza
y la noche, futura epifanía.
- IX -

no es amor sino la vida t:!ntera.
Y el mundo es un milagro en la
(sonriente
lumbre que en las pupilas de la oda
torna su flor azul en primaYera.

Este programa se inspira en las siguientes consideraciones:

- VIJ -

Y no es el día, sino la brasa ardiente,
Y no es el pulso sino la sangre toda,

La Universidad de Nuevo León ofrece a sus estudiantes un
Plan de Estudios para optar a las Licenciaturas en Filosofía y en
Letras, las cuales pueden cursarse en dos años comunes a ambas
para diversificarse hacia la especialidad de Letras o la de Filo•
sofía en dos años más.

Ki arista ni reloj de antena dura
que midiera sus limites extens9s,
la voz es el residuo en los inmensos
paraísos de todas las locuras.
Pregunto por un sueño en que fa albura
sr convierte en sonrisa o en incienso
para el glauco ritual de la madura
manzana que frustara el pensamiento.

~Ionterrey, :N. L., Septiembre de 1953.
EL RECTOR DE LA UNIVERSIDAD
Director de la Fac. de Fil. y Letras
Lrc. Raúl Rangel Frías

de inocua entraña y físicas arenas
encarcelan la esencia con su frío.

EL SECRETARIO
Alfonso Rangel Guerra

al Corazón su blanca rebeldía,
quiebro mi noche por hurtar el día
y pongo luz en mi feóril trasego.

- X-

Primavera es locura del sentido,
paroxismo, vor3gine sin penas
que recobra en la voz el albedrío

Yo siento primavera tu voz pía
subiendo a · mi garganta a paso ciego,
perfilando en mi labio un leve. . .fuego
y temblando en mi sed de poesía.

Ni quién la mida; ni reloj mentido

Te presiento en mi carne y aún le niego

Armas y Letras + Pág. 3

El altiplano está sobre mis ojos;
tu. le pusiste al llano surtidores
y a la montaña gris pristina .fuente,
a mi viejo jardín, en los abrojos
donde agostó la soledad, amores,
y una ánfora de luces en mi frente.

'·

�LAS PROYECCIONES
Goya --escribió Don Ramón Gómez de la Serna,- conoce
el atardeer español, la hora en qué no pintar, la hora en qué
punzar aguas fuertes como esculpiendo la propia noche; y acu•
den a esa hora a su mente las brujas, que es cuando entran en
actividad, cuando en la falta de espectáculo nocturno, dan el
único espectáculo de la noche . • . . Brujas en la auténtica vera•
cidad son las mujeres que envejecen torcido, mujeres que han
sido muy guluzneadoras, chillonas y comádreantes . . . . Brujas
en que los huesos ya muerden la carne y si no, recuérdenlo esas
sus bocas remetidas con que aparecen a sí propias . ... Estudia•
dos los ingredientes de sus ungüentos, aún podría darse la receta
a un viejo boticario y ver si en verdad se toma uno invisible y
vuela ...
Pensemos en lma bruja. Mejor cuanto más horrible, para abrir esta conferencia bajo la advocación de Dn.
Francisco de Goya y Lucientes. Una
de esas terribles desdentadas que se
nos aparecen desnudas en los claro-

obscuros del maestro español. Pensemos que quiere volar, puesto que volar
es su preocupación de clase; es evidente que después del clásico "Sin
Dios y Sin Santa Maria" intentará elevarse arrojándose desde lo alto de una
torre ..... Por piedad no os invito a

que imaginemos lo que le 3.conteció
después del salto. Pensemos mejor en

t·¡
1

1

uno de estos hombres modernos que a
bordo de cuerpos de diseños audaces
cruzan el espacio con velocidades ultrasónicas. Ambos, ]a bruja y el avia'dor, están identificados por el mismp
deseo de desplazarse en un medio qu e
no es el que naturalmente se nos marcó para nuestros movimientos; ambos
intentan con igual audacia, pues, sobreJ)asar las limitaciones naturales del
hombre. Y desde este ángu]o, no entiendo por Qllé el aviador nos aparece más respetable que la· bruja. Pensemos también en Icaro, el que se hundió en el abismo, fundidas al sol ]as
alas de cera. Las distancias de Icaro
a la bruja y de ésta al aviador miden
el peralte de esos escalones, mito, superstición, ciencia, en el ascenso de lo
que se llama, ignoro por qué, "el progreso humano", mas estos voladores
personajes sí nos están probando: que
la rebeldía y la inconformidad hunden sus raíces en la profundidad de
nuestra historia y que si el que fué
hecho para andar ha querido volar
siempre, el que nació corno un cuerpo
más entre el concierto de la naturaleza, infinitamente más pequeño que los
soles, menos vigoroso que los árboles,
más débil que las bestias, es sin embargo nido y cubil de una satánica
ambición de poder, anhelando siempre subyugar 1a grandiosidad natural,
valiéndose de esa chispilla de la inteligencia, llama azul que debió encenderse entre el barro cuando Dios sopló sobre la cabeza bárbara del hombre primitivo. De esta ambición nació la ciencia, colina frontera a aquella otra más elevada de la cultura. Pero entendamos todos estos términos.
Naturaleza es el conjunto de lo nacido por si, oriundo en si y entregando a su propio crecimiento. Enfrente
está la cultura como lo producido directamente por el hombre, actualldo
según fines volorados. Lo que por sí
ha nacido y crecido puede considerarse sin referencia a valor alguno, si
no ha de -ser otra cosa que natura1eza; o bien, si de un objeto cultural se
retira el valor, queda reducido a mera
naturaleza. Pero la cu1tura no se funda en valores más o menos subjetivos,
sino en cosas a cuya va1oración nos
sentimos "obligados" por considera-

ciones de cualquier motivo. Los pensamientos que pueden manifestársenos
como "debidos" nos sirven para trazar el limite que separa a los objetos
de la cultura de los otros objetos. Finalmente, esta distinción entre naturaleza y cultura, en cuanto que considera una distinción entre dos grupos
de objetos reales, marca el fundamento dr la división de las ciencias, a través de las cuales el hombre trata de
posesionarse y aprovechar la realidad.
Rickert ha dicho: Si consideramos un
suceder cualquiera, podemos percata.rnos de que no encontramos en él límites apreciables, sino que todo fluye
en una continuidad de tránsitos paulatinos. Toda forma extensa en el espacio o que llene un tiempo tiene este
carácter continuo. Pero hay que añadir que en este proceso ningún momento tiene apariencia idéntica sino
que cada uno es específicamente diverso. Así la realidad parece ser una
"continua diferencia" o un '!continuo
heterogéneo"; como ]a mente no puede copiar este fluir diversificado, entendemos a la naturaleza en sí como
irracional. Racionalizarla consiste en
insertar en la huella mental que nos
causa una interpretación o modificación que es de un doble posible carácter: o transformar arbitrariamente
en homogéneo lo que en si es dh·erso
(labor ele abstracción) o cortar en trozos diferenciados lo que en sí es continuo (labor de experimentación). La
homogeneidad seccionada constituye
el campo especial de las matemáticas.
La diferenciación constituye el campo
de, las llamadas ciencias naturales. La
ciencia no puede operar sino por estos dos caminos en los que no copia
sino falsifica la naturaleza; ]a falsifica, es preciso en tenderlo, desde el ángulo de que formá de ella una serie
de imágenes arbitrarias, los conceptos,
que sólo son aspectos, no como retratos, sino como símbolos para alcanzar
el poder de opÚar sobre lo real. El
presd rn::lir de la hetereogeneidad ( que
es lo matemático ) , iguala la imagen d e
la naturaleza en el mundo de las cantidades puras, pero los objetos de qu e
habla no tienen ya sentido "real" sino
que se retráen a la esfera de los seres ideales. (Cuando decimos "cuatro" podemos referirnos a objetos sin
q~1e nos importen sus diferencias efectivas correspondientes, sino que "cuatro" es una cantidad ideal que sirve
para envolver o cubrir a todos, los m3.s
variados posibles, que solo tengan de
común la condición de ser cuatro ) .
Se ha perdido, pues, la r ealidad que
se finca en lo di verso y sólo a este
precio las agudas e infinitas diferencias del mundo pueden ser cubiertas
con la red de las abstracciones matemáticas. Pero si por el contrario la
ciencia desea recalcar ]as diferencias
de ]o real para individualizar los fe-

nómenos, entonces necesita destruir la
secuencia que une un momento con
otro en el fluir del mundo, marcar límites a cada momento y separarlo y
rescatarlo 'de 1a corriente indiferenciada de la naturaleza. Cada "pedazo"
de estas secciones arbitrarias de ]o natural se llama "fenómeno" y su individualización resulta indispensable pan1 la faena experimental en que la
ciencia busca las ]eyes de esa naturaleza que ha falseado. Resumamos,
pues, diciendo que la ciencia no puede relatar con fidelidad o reproducir
sin diferencia este mundo de las realidades externas, el crecer de los vegetales, el circular de la sangre, el
combinarse químico de los elementos,
etc., que constituye la materia de su
estudio. Ni puede, ni desea hacerlo.
La ciencia es simplemente una arquitectura de conceptos desde y en los
que el hombre organiza su poder sobre el mundo. A medida que la suma
de ese poder logrado sea, mayor, por
mejor se tendrá a la ciencia que lo
produzca. La química contemporánea
es mejor que ]a alquimia medieval,
simplemente porque permite- con un
margen inmensaffiente más sólido el
manejo de la naturaleza puesta al servicio de los fines utilitarios del hombre. Contemplada desde este ángulo
la magia nos aparece como ciencia
caída en desuso simplemente porque
sus fórmulas resultaron inoperantes.
Hay tanta razón para llamar mago de
la ciencia al destructor de hoy como
para llamar científico de la magia al
brujo de ayer: ambos son ejemplares
qu e, salvando el grado de la eficacia
del propósito, por igual demuestran ]a
ans iedad del hombre por apoderarse,
para su uso, de los magnos secretos
naturales. Pero seria un despropósito
burlarse de las gentes que ayer tuvieron fe en las brujas,• porque estamos
expuestos a que mañana se burlen de
nosotros que concedemos crédito a la
ciencia de hoy. En realidad la ciencia
no es sino una magna arquitectura,
una aventura estupenda de la fe, aunque muy curiosame_n te ciertas gentes
cree n que la ciencia y la fe se contraponen. Vamos a estudiar_ un poco esto: Un hombre prisionero dentro de
una celda de piedra, hermética, sin
puertas ni ventanas, cuyos muros espesos sólo dieran lugar al paso de
alambres capaces de transmitir vibra-ciones eléctricas provocadas afuera,
en el mundo que el preso nunca ha
visto ni podrá ver, por fenómenos, cosas o seres desconocidos, ¿podría deducir verazmente de ]as ,,ibraciones
las características de los seres que ]as
producen, cómo son, qué aspecto guardan, bajo qué leyes o reglas crecen r
obran, etc.? Es . difícil decir que sí.
Cada uno de nosotros somos exaltamente como el preso, encerrados en la
cárcel de nuestra razón a donde sólo
llegan del mundo exterior ]as vibraciones de los nervios de nuestros sentidos y cuyas percepcfones son 1a·s
únicas constancias incompletas por las
que podemos afirmar la existencia de
un mundo exterior cuyas leyes y reglas estamos, sin embargo, ansiosos de
dominar. En estas condiciones, la
ciencia, obra de nuestra razón, desplaza la noción de 1o "verdadero" por la
noción de lo "útil", aplicando la famosa ecuación de Berkeley: "Esse-percipi" , reduciendo el sér al contenido de
nuestras percepciones, lo real físico al
contenido psíquico de nuestra conciencia. Esta es ]a formulación clásiCfl del idealismo sobre el conocimien-

Armas y Letras + Pág. 4

fo. Ahora bien, para sa1ir de esta angustiosa soledad del solipsismo, del
"yo" a quien no consta sino su angustia de sentirse vivir solo rodeado de
vibraciones que son como mensajes
cargados de enigmas, el hombre realiza construcciones mentales, arquitecturas de conceptos con las que pretendt: explicarse lo que pasa afuera. Y
después de haber construido la explicación CREE que es buena. Lo cree
hoy como lo creyó antes. Hoy estimamos que las explicaciones científicas
de la antigüedad eran falsas y que, por
tanto; fué falsa la fé depositada en
ellas. Mañana tocará pensar si es falsa nuestra ciencia de hoy, pero por ]o
pronto y dado que a nosotros sólo nos
toca aceptarla, nuetra ciencia se funda en una fe en vilo entre el misterio,
fe tan simple y pura como aquella mediante el cual Spallanzani creía que
los ratones nacen de los trapos sucios o los estudiosos de la antigüedad
creían en la existencia de aniniales
que se fecundan por el aliento, o los
hechiceros creen matar a un enemigo
pinchando el cuerpo de una miniatura de c·era. Oigamos a Einstein, Planck
y Eddington. El primero dijo:' 'La
creencia en la fe en la existencia de
un mundo exterior es la base de las
ciencias naturales". El segundo escribió: "Saltamos al reino de la metafísica, pues aceptamos la hipótesis de
que las percepciones nos aportan noticia de otro mundo que se halla afuera. Existe un teorema que es el punto cardinal de la total estructura de
nuestra física: la existencia de un
mundo real, externo, independiente de
nuestro acto de conocer y que por sí
mismo es incognoscible". El tercero
afirmó: ' 1 Nos negamos a amaginar la
horrible contingencia de que el mundo exterior, después de todo nuestro
cuidado para llegar a él, podría quedar descalificado por no existir". Y
asi como las brujas tenía un arsenal
de trapos, de velas, de uñas, de alas
de. murciélago y clientes de ahorcado
para provocar el amor, de igual manera el científico tiene un arsenal de
conceptos, instrumental hijo de su sola mente, para operar con eficacia sobre los resortes de la naturaleza.
Desiderio Papp J1a escrito: "Los'
conceptos básicos de nuestras leyes
científicas no son más que construcciones de nuestro espíritu. Fuerza, velocidad, temperatura, ·entropía, campo
electromagnético, inducción en la Física; peso atómico, valencia, afinidad,
en la Química; adopción, mutación,
entelequia, en la Biología; todas estos
y otras semejantes nociones que forman el sistema conceptual de las ciencias, son invenciones humanas, elementos de un vocabulario subjetivo sometido a un continuo cambio.
Casi nada subsiste del vocabulario de
Stevin o de Cardan, del químico de
Stahl y de Black, del biológico de
Swammerdam y Spallanzani en la
ciencia ele hoy, al igual que el vocabulario de ]a ciencia de hoy no será
probablemente el de los siglos venideros. La rápida y trascendental transformación operada con ]a teoría de la
relatividad y aun más por la de los
cuantos en la física moderna, demostró una vez más el carácter pasajero
Y artificial de estos conceptos eliminables que una época más confiada
que la nuestra · pudo creer eternos e
irreemplazables". Mas precisa entender que esto no es un ataque a ]a ciencia. La ciencia vive . y virá siempre
con independencia de lo que de ella

CIENTIFICAS EN EL ARTE
juzgue y justamente esta permanendos técnicas de la ciencia: la de divi***
cia Je da carta de naturaleza dentro
dir el proceso natural o la de homode las exigencias del espíritu humano.
En el orden de las ideas, el contac- geneizar lo diverso del mundo. Todas
Lo que nos interesa es dejar sentado to de lo viejo y lo nuevo genera fre- estas ideas y estas técnicas deben proel carácter antromomórfico de las Je- cuentemente la fertilidad del pensa- ducir un eco en el arte. Ello es exacyes y técnicas científicas y eliminar mieJJto. Asi el contacto. de las ideas to. La idea de la sensibilidad intelila posibilidad de suponer que los hom- de Collingwood -con la memoria de al- gente de lo natura] produce la corrienbres pueden leer y descifrar a la na- gunas venerables páginas platónicas tP. del romanticismo artístico; la divituraleza con independencia de todo incita a esta tesis original en cuanto a sión del fluir natural y la aplicación
carácter subjetivo, simplemente aso- su formulación más amplia, por más de la técnica de la luz produce la pinmándose a sus sentidos. Si es verdad que sean obvios algunos de sus ingre- tura impresionista; el homoge'neizar
que nuestras arbitrarias leyes científi- dientes particulares: Siempre que en las diversidades del mundo produce la
cas por falsas y fallas que sean deben la evolución de la Historia del Arte aplicación de la matemática al cubistener alguna conexión, deben lograr al- aparece un modo que revela una esti- mo; la idea de la naturaleza como mágún acierto al representar a la real le- 1ización fuertemente desconectada de quina influye en la creación de ]a lígalidad de la ,naturaléza, y nuestras sus antecedentes, bajo el tejido de los teratura automática y la idea del munconstrucciones mentales deben tener elementos puramente estéticos existe do como proceso y velocidad orienta
en "alguna parte" una línea de inter- como sostén y como motivo de in- la producción técnico-artística del cistcción, pues de otra manera seria fluencia preponderante el hueso de nematógrafo. Creo que es demostrainexplicable el innegable éxito de la una idea científica. Los artistas con- ción bastante. Asomémonos ahora a la
ciencia para prever algunos fenóme- sidE!ran frecuentemente su labor como ronda fantástica de los modos del arte.
nos, ello no quiere decir que nuestras algo absoluto, realizable sin la neceleyes científicas gobiernen a ]a natu- sidad del contacto de toda otra labor
raleza, ni que sean descripciones ade- mental que no sea el afán de proch, •
cuadas y justas de esa ordenación cir belleza, Pero esto es falso. FreLa época de la Tempestad y el Imnatural. Ni siquiera, en el curso de cuentemente el artista no hace sino petuo, el usturm und Drang" el vendala historia del hombre, esa enigmá- poner el ejercicio de lo bello al servi- val romántico cuyos aires azotaron el
tica Naturaleza nos ha producido cio de un interés ajeno, frecuentemen- alma de los hombres por 100 años enuna sola interpretación general, una te científico, deliberada o inconscien- cendiendo al rojo el testimonio sentiidea a la que investigadores y filóso- temente. Vamos a fundar esta afirma- mental de las artes en conflagración
fos hayan siempre permanecido fieles. ción, En su Fedón y en la Apologiª a que Alfonso Reyes llamó "incendio
Collingwood, filósofo de Oxford, uno de: Sócrates, el gran maestro de la fi- para carbonizar el mundo", el desbode los mejores ingleses en la linea de losofía de todos los tiempos expresa carse impetuoso cuando los dóciles
Russell o de Wbitehead, ha sugerido estas o parecidas palabras: "l,Qué es corceles del alma se rebelaron y rom, el siguiente panorama sobre Ja idea de lo. muerte? Aparte del alma -separa- pieron las .bridas de la atadura raciola Naturaleza que consideramos total da de! cuerpo- el cuerpo se ha aisla- nal, estuvo precedida por aquel otro
para la explicación de la teoría que do en sí mismo; y el alma, aparte del período en que el hombre ensayó los
proponernos: Los hombres hemos con- cuerpo y separada de él, se ha aislado primeros pasos modernos de ]a ·ciensiderarlo a la Naturaleza de tres mo- en sí mism3; ésta es una condición cia y luego se embriagó con su velodos: 1o.- Los griegos se imaginaron para captar al verdad. El cuerpo es cidad. Apenas encendido el tizón prouna Naturaleza copiada del modelo del un estorbo para el conocimiento. Los metéico de la ciencia moderna su huser humano dotado de alma y de in- sentidos no pueden conducirnos a ver- mareda pareció llenar con volutas
teligencia de la que, según ellos, todo dad alguna. Cuando el alma se pro- enormes el espacio infinito. Era una
el Cosmos estaba saturado. Pensaban pone investigar cosa alguna por medio velocidad precoz que semejaba objetique la vida y la inteligencia de los se- del cuerpo sufre un engaño decisivo. var ]a frase de Nietzche: "Aprendí a
res que habitaban en la superficie de El alma razona mejor cuando no la andar y desde entonces corro". La
hl tierra representaban sólo un aspec- perturba nada que provenga de los ciencia antigua había intentado el cato de la vitalidad inteligente que todo sentidos, ni una pena, ni un placer". tálogo simple de los "hechos" en una
lo impregaba y que la planta y el ani- Y en la Apología agrega: "Mientras descripción cuya simplicidad apenas
mal participaban, en su propia medi- poseamos nuestro cuerpo nuestra alma rompió Aristóteles con su ensayo de
da, del "alma" del mundo dotado de será perturbada por esta cosa mala. genética. Cuando la inducción, como
movimiento autónomo querido y guia- Amores, deseos, tentaciones que pro- método lógico especializado se impuldo por su propia mente; 2o.-Los vienen del cuerpo nos alejan de la ver- só por Bacon, los hechos aislados enhombres del post-renacimiento, influi- dad y este "intruso" nos ensordece y cuentran ]a forma de ligarse y el "cados por el descubrimiento de las má- nos conmueve. Cuando hayamos muer- tálogo" se transforma en "sistema". La
quinas, variaron la idea griega, El to podremos alcanzar un saber puro y ciencia se torna en descripción de las
mundo, según ellos, era incapaz de or- si mezcla, de las cosas en si mismas cadenas evolutivas de la naturaleza y
denar sus propios movimientos e in- pur.as y sin mezcla". Hasta aquí la voz 13 vida se mÚeve reflejada en la pancapaz también de moverse a sí misorn. solemne del viejo Platón. "El conoci- talla del pensamiento. Esta es la caSu actividad le era impuesta desde miento en 1a muerte será puro y sin racleristica relevante que aporta ]a
fuera y su regularidad d ebida a leyes mezcla" -repite el eco de sus pala- llegada del Siglo XVIII: entender la
también impuestas desde fuera. En lu- bras. Y a contrario sensu admitamos dinámica del Cosmos bajo los símbogar de organismo natural, el mundo con Platón que nuestro conocimfento · los de ]a expresión lógiCa. "Se ha
era una máquina literalmente: una es mentiroso y mezclado. La vida sig- temporalizado la cadena de la existendisposición de ,partes corporales dise:. nifica, en la abstracción mental que cia" - se dijo comentando el espíritu
fiada, montada y puesta en marcha; funda la filosofía y el arte, Ja intrusión del Uempo. Y como un río que hubie3o.-Finahnente, la idea moderna co- de los sentidGs en cuyo testimonio se ra incorporado un aluvión de materrige esa postrenacentista; se basa en apoya ]a experiencia científica, pues riales inertes, se desembocará más
la analogía entre ]os procesos del mun- 1,1 humano y la vida son esa conviven- tarde en la teoría darwiniana que ledo natural tal y como lo estudian los cia impura del alma con el cuerpo. Y vantó el testimonio de viejos restos
hombres de ciencia y ]as visicitudes en la indisoluble unidad del ," ro", con- petrificados como quien incorpora pad(; los asuntos humanos tal y como los ciencia y arte reconocen y se nutren labras antiguas y olvidadas para, en
ven los historiadores. Entonces, según de ]a misma raíz de fe y de engaño, un discurso excitado, contar elocuenesto, la Naturaleza se desarrolla en un d e la misma labor de construcción ar- temente la historia del mundo.
A partir de ehtonces, la ciencia nalargo proceso que no se repite sino en bitraria, del mismo aislamiento irreapariencia y que se desarrolla como mediable en que la fantasía edifica sus tural considera la vida como dibujavelocidad encaminada al misterio. Es- castillos deleznables para perseguir la da por el mundo de los fenómenos que
tas tres ideas: ]a naturaleza como ser verdad o para p erseguir la belleza. se mueven ligados en lo que pudiera
inteligente, la naturaleza como máqui- Esta es la explicación del por qué la llamarse el "programa de evolución
na, 1a naturaleza como proceso bistó-· ciencia interviene en la vida del arte, del tiempo", en cuya función todos los
rico de la velocidad, serán elementos ]o quieran o no los artistas. Y ésta es datos aislados se integran y hermaQue deben retenerse juntamente con afirmación que puede fundarse en nan. Esta es la base de una fe inconlos de las dos técnicas científicas: la procedimientos probatorios. He pedi- movible desde donde se proyecta una
que divide el proceso natural para do que se retenga la serie de ideas su- influencia definitiva sobre toda comcesivas sobre la naturaleza: la que la presión del mundo operada por ]a
coystituir los fenómenos y la que bo- consideraba como cuerpo sensible e mente del hombre, incluso sobre el terra las diferencias de lo natural para inteligente,; la que la entendió como rreno aparentemente autónomo del arorganizar el mundo de las entidades una máquina, la que la tiene como te. Lo real se da en fenómenos; nuesproceso histórico. Y también aquell3:s tra reacción opera en emociones; si
abstractas puras.
Sl'

se ligan los fenómenos se encuentran
las leyes del comportamiento natural;
cuando se relacionan las emociones y
se las entiende como ligadas, se diseña el trazo de la vida sentimental. Lo
primero es el camino de la cien~ia;
lo segtlndo es preciso para el arté de
]a época. En ambas cosas, eµ el fondo e:xiste ]a fe y el asombro, según lo
atestigua la cita de Einstein: "Es un
asombro humilde ante el orden que revela el pequeño pedazo de realidad a
que corresponde nuestra débil inteligencia". Pero en ambos casos opera
de igual forma esta nueva manera del
espirito cuyo secreto es bien sencillo;
fundir Jo contingente para integrarlo
en lo durable. La ciencia que se ha
interesado por ]os fenómenos naturales se plantea el problema de su integración en vastos sistemas y la tendencia de interpretar su significación.
Esto no puede realizarse Sino mediante la introducción obsesionante del
tiempo y de la cantidad. Al igual opera, con el arte, toda la faena cultural
del hombre atareado en acumular o
relacionar lo disperso. La liga de los
fenómenos revela la evolución; la suma de las existencias revela la inmortalidad; la suma de los hombres funda las consideraciones sobre lo humano; la liga de los individuos aisladas
aporta la idea de las nacionalidades
y la liga de los instantes denota la necesidad de lo eterno. La ciencia se
apodera de la noción de la evolución
orgánica; lo humano, ]o inmortal y lo
eterno serán conceptos c¡ue acoja como meta el romanticismo literario; el
concepto de las nacionalidades será
botín que recoja el roma,nticismo popularista y político. A ]a postre, todo es romanticismo, tronco agobiado
por su centenar de ramazones diversas: de ahi la dificultad de definir lo
romántico, esa &lt;Hficultad que ya desespera a la Condesa de Pardo, Se encuentran definiciones por cientos, pero ninguna se tiene por. completa
Eícbendorff decía: "Es el siempre repeti40 ensayo de cump1ir, en p_oesía,
la conciliación de lo eterno y lo terrestre"; Agnes Adison ]o define como "el amor del cambio"; Hardenberg
afirmaba: "La vida se parece a los colores, sonidos y fuerzas y el romántico estudia la vida así como el pintor,
el músico y el mecánico estudian el
color, el sonido y la fuerza". De cualquier manera el parentesco entre el
romanticismo y la ciencia natural es
bien notorio, Rudolf Unger lo testimonia en esta clarísima cita: "Se hizo patente una corriente de pensamientos,
quizft de sentimientos y fa,ntasias, que
partiendo de Leibniz pasa subterráneamente hasta llegar al Sturn und
Drang. Kant, Bonneta y Novalis son,
por asi decirlo, como sus postes kilométricos y en esta continuidad
Wieland (el poeta alemáni tiene una
función definitiva. En adelante es la
mezcla de elementos que se ha afirmado que Goethe es el antecedente de
Darwin en el espíritu de un tiempo
en que los datos aislados ya no tienen"
sentido. Schlegel decía: "Todos los libros de una literatura acabada deberían representar un solo libro que desarrollara eternamente el evangelio de
la cultura, Y en la heterogeneidad de
asp ectos, la insistencia en el carácter
evolutivo de lo romántico es el parentesco de familia que encuentran
y reconocen las modernas investigaciones".

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1
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(Pasa a la Pág. 6)

Armas y Letras + Pág. 5
'I

�Las Proyecciones
(Viene de la Pág. 5)

***
Vamos adelante.
Christian Huygeos hijo de un gran
sellor de la cultura holandesa, que
asombra a Descartes y a Newton con
su genialidad en matemáticas, astronomía, física y óptica, autor del ucosm.otheros" donde la imaginación es un
buen antecedente de Verne y de Wells,
acaba publicando, en 1690, su Traité
dt. la Lumiere", cuya esencia es la de
establecer que la luz, como el sonido,
es fundamentalmente un movimiento
ondulatorio para cuya difusión en el
espacio Huygens inventa el medio del
éter, materia supersensible que no
puede ser vista, pesada ni aislada. Toda esta teoría opera en el reino de lo
iuvisible; se establece en secuencias
mentales en que el cerebro tratará
de esclarecer la realidad analizando
los fenómenos más allá de lo que
permiten las potencias de los sentidos, Newton, en su "Optics", al
afirmar que la luz es una corriente
recta de pa1iículas minú.sculas, combate a Huygens porque -argumentasi la luz fuera onda, los objetos luminosos serían visibles incluso cuando
se interpusiera un obstáculo entre
ellos y el ojo, así como los sonidos se
oyen aunque se coloque un cuerpo
denso entre ellos y el oído. Por la
autoridad newtoniana esta teoría prevalece un siglo. Pero Tomas Young,
el niño prodigio que a los seis años
domina 12 idiomas que incluyen el
árabe, el persa y el etíope, que entiende de matemáticas, de botánica, de
literatura, pintura y filosofía, que es
médico, músico, crítico y atleta, en su
conferencia "The Theory of Light and
Colors 11 renovó la teoría ondulatoria contra Newton, demostrando que
cuando dos rayos de luz chocan, el
punto de incidencia puede tornarse
obscuro porque al unirse la cresta
de una onda con el seno de la otra
las dos ondas se estorban y destruyen. Pero las ideas de Young chocaron contra la autoridad del Márques
de Laplace, Júpiter Olimpico de la
Academia Francesa. Quince años más
tarde, Fresnel, ingeniero militar francés, sin conocer los experimentos de
Young, por sus propias investigaciones llega a conclusiones análogas a las
del prodigio británico; descubre que
las ondas de luz no so~1 longitudinales como las del sonido, sino transversales como las ondas marinas.
Young y Fresnel dieron batana a la
oposición académica y la teoría de las
ondas triunfó. Luego se precipita la
cauda de los descubrimientos. Faraday
demuestra que la electricidad y el
magnetismo se hallan 'en íntimo contacto eón la luz; por este camino
Maxwell, en 1873, declara c¡ue las ondas de luz son electromagnétic~s cortas: Hertz probó que la luz y la electricidad poseen las mismas propiedades ondulafes diferenciándose sólo en
1a velocidad de la vibración en el éter
y descubre las ondas de radio; ~Iarconi, trece años más tarde aplica las
ondas hertzianas al descubrimiento de
la telegrafía sin hilos. Finalmente
Planck, que con Einstein encabeza la
revolución de la ciencia moderna,
aplica su teoría de los "cuantos" a la
luz, delatándola así como atómica y
discontinua, y la teoría corpuscular
resucita, mas ahora asociada a una
naturaleza dual .de la luz, que a veces
opera como O[!da t a veces como corpúsculo, lo que también es común a
cada átomo de la naturaleza. La ciencia moderna no está completamente
de acuerdo con una teoría ni con la

otra. Trattner cuenta que Sir William
Bragg, en su mensaje presidencial a
la British Association dijo: "Los lunes,
miércoles y viernes adoptamos una hipótesis; los martes, ju'eves y sábados,
fo otra".
Todo este pugilato técnico había durado demasiado tiempo y la pelea había sido demasiado ruidosa para que
sus ecos no repercutieran más allá de
las asambleas científicas. Cada episodio de la disputa prolongaba su impacto en oleadas que invadían las crónicas, las gacetas y las opiniones. Y
los pintores opinaron que no podían
ser indiferentes a estas novedades d e
su tiempo, a estas opiniones sobre fa
esencialidad de la luz sin Ja cual el
color y por ende la pintura no existen.
Esto se discutió acaloradamente en el
Café Nouvelle · Athénes, de la Place
Pigalle, en Paris, por el año de 1877.
Desde este santuario alborotó la pléyade de los impresionistas que encontraron en los problemas de la técnica
un pivote para la revolución mundial
de Ja pintura. Naturalmente, en el pasado hubo pintores impresionistas, pero Jo fueron sin saberlo. Se ha dicho
CO!l razón que el impresionismo fué
una de esas cosas que admiten explicaciones diametralmente opuestas, cada uno de las cuales tiene indiscutible
fuerza de con ,·icción. Pero la implicación científica en el impresionismo
es obvia. La entonces nueva teoría
trataba de hacer el cuadro representación de la luz de color del instante, desmenuzándola, aprovechando sus
unidades de acción más momentáneas.
Esto traia éntre otras trascendentales
consecuencias, la de hacer despreciar
el "tema" del cuadro, para elevar la
técnica cxpresi ,·a hasta la categoría de
único problema importante de la pintura. Se trataba nada menos qne de
reproducir la luz y de realizar, pintando, la física de los fenómenos c1·0máticos. El arte ingresó a la categoria de una experiencia de la ciencia.
Y de esta tendencia de arrancar al color el secreto de su realidad, derivó
la pintura hacia su necesidad de vivir
al aire libre de igual manera que la
teoría de la luz requirió la libertqd del
éter. La luz estaba hecha de ondas o
de corpúsculos. Debía entonces pintarse con pinceladas curvas o con puntos redondos desunidos entre si sobre
la tela, como desunidos estaban en el
aire los corpúsculos o las ondas. Se
trató entonces de denotar la presencia
de la pincelada de igual manera que
antes se la había disimulado entre el
liso tejido de los mediotonos. Cada
uno pinta con una coloración preferida: )Ion et con azul; Sisley con rosa;
Pissarro con verde; :\Ianet con negro.
Pero en todos la idea consiste en
aprender un instante de color tal como vuela en el éter, entendido en una
concepción instantánea, de realización
fugaz. Se trata de imponer un sistema
técnico visual , de enseñar que todo,
las catedrales, las callejas, Jos jardines
o el hombre, han de verse como un
sistema físicamente establecido de
manchas azules-violetas-verdes o rojas.
Y en la pintura lo que importa es el
sistema cientifico, no el objeto pintado, porque los objetos no son sino intermediarios para transmitir ]os fenómenos del color. La luz es fugaz y el
impresionismo adora la fugacidad. La
apariencia de las cosas pertenece al
instante y no a la observación profunda y el impresionismo no cree sino
en la sugestión de lo instantáneo, cualquiera que sea la cosa mirada, un haz
de trigo, un ciprés o simplemente el
cielo y el sol. Monet copia docenas
de veces el estanque de su jardín para
captar alguna variación levísima de la
luz; Sisley pinta cuadros a base de
complementarios puros y con él Pissarro, Renoir y los demás, tal como son

Armas

y

los colores de la luz del sol descompuesta por un prisma según habían
demostrado las investigaciones ópticas
d{; Bunsen, Rood y Kirchoff. La unión
de la ciencia y el arte no puede ser
más clara. Los neoimpresionistas, parí! lograr un efecto, lo más etéreo posible, de ]a vitalidad cromática, citaban como su autoridad científica a
Cbevreul. Se elimina el dibujo porque
se afirma que "el aire fluctuante corroe el contorno de las cosas". Esta
afirmación parece un eco de las demostraciones de la pelea NewtonYoung--Fresnel. Se piensa que en la
luz y el aire la visión se transforma
rn un tapiz de puntos de color; esto
parece vivir el espíritu de la teoría
newtoniana. Y no es un azar que Van
Gogb, con quien se llega al éxtasis sensual del color, tenga la obsesión de
pintar al sol que flota en el ciclo como
una bola de fuego; al sol, fuente de la
luz, al sol que derrama su poder sobre
todos, los buenos y los malos, según
rrzan los libros santos, por los siglos
de los siglos. La expresión pictórica
de todos los tiempos se entendió siempre como un mensaje empeñado en
contar algo: la belleza de Jo celeste,
l~ excelencia de lo sensible, la tragedia de lo real , etc. l\Ias, por amor a
la verdad científica, e] impresionismo
desdefio todo esto, para dedicarse a
contar solo, cientificamente, cómo es
en rralidad la luz.

** *
El florecimiento de la "Ecole de
Paris" integró en l.utecia, paradójicamente, un espléndido conjunto
dt extranjeros: Picasso, Cbagall, Klce,
Soutine, Max Ernest, Miró, Dalí,
Zadkine, Gargallo, etc., en cuyo ámbito cobraria resonancia el grupo comandado por Guillaume Apollinaire,
)Tax .Jacob, Jean Cocteau, Paul Dermer, .Braquc, Lipchits, cte., los abanderados en la época cumbre del cubismo. Otra vez en el aire-había sacudimiento de fronda. El cansancio ele lo
visto y sabido impulsaba a la búsqueda de nuevos rumbos. Se había confiado demasiado en "los sentidos que
deforman contra el espíritu que forma", como escribia Georjrs Braque, y
sC' aspiraba a la creación de un mundo artístico autónomo, sin raíz tradicional, con fin en si mismo. Se ponderaba el odio a la "mentira imitativa" entronizada desde el renacimiento italiano; se a·cusaba a la realidad
de penetrar brutalmente en el arte
vincul:índose a sn reproducción como
única y equivocada finalidad estética
y por tanto, bajo e] signo de una rehelíle voluntad , se postulaba la defensa de lo espiritual, entendida como
"aspiración de orden i:lemiúrgico", semejante a la faena divina de crear un
modelo, a realizar objetos simple y
solemnemente plásicos, sin recuerdo,
lazo ni vinculación sentimental arrastrado por el hábito de los sentidos.
La aspiración de los innovadores descubrió en la abstracción y el geometrismo Tos ºinvariantes" capaces de
unir como en un arco el arte prehistórico y el superevolucionado. Se buscaba la uesencialidad" plásica perdida entre los millones de objetos y formas del mundo, y este afán tenia que
hacer del arte cubista una aplicación
práctica de la geometría. Puede establecerse con absoluta precisión la
igualdad de las técnicas de cubistas v
geÜmetras por cuanto que ambas siinifican igual afán de huir de la imitación de la naturaleza esclavizadora
realizando una faena intelectual e~
contra de la sensualidad que arrastraba a la copia servil de las cosas. Si la
emoción deriva de la forma y no de lo
que esta representa, ¿ porqué obstinarse en buscar en el arte una reproduc-

ción y ver en la pintura, por ejemplo,
el retrato del objeto vulgar que el espectador dejó afuera del museo? Recordemos como operaron los primitiYOs geómetras griegos. Millones de objetos necesitaban ser reducidos a formas-tipo para que el cerebro del hombre pudiera manejarlos sin fatiga. En~
tonces el geómetra organizó grupos de
similitudes, agrupó a los objetos en algo parecidos entre si, abstrajo las cualidades análogas eliminando todas las
características puramente individuales, y redujo la enorme heterogeneidad subordinándola a un catálogo de
reducidos modelos: el cono, la esfera,
el cubo, etc., dentro de los cuales podía encerrarse todas las posibilidades
de lo existente. Se crearon asi instrumentos mentales para manejar la realidad a través de cosas sólo vivas en
fo mente del hombre, por cu~nto que
ningún objeto de la naturaleza puede
realmente ser como una figura o un
cuerpo geométrico puro. Es una labor
de "creación demiúrgica", un enriquecimiento de la esfera del sér, una función prodigiosa realizada por un camino análogo al intuido por el deseo
cubista: de ahí que la aspiración a
crear esencialidades artísticas abstraidas de la realidad e independientes de,
ella tuviera que caer en el geometrisrno como camino pláStico necesario
en la creación cubista.

*

Relaciones Entre

i'
1

**

Ahora bien, mas tarde, como una
derivación del sentido de originalidad
que arrastró hacia el cubismo, se produjo el fenómeno curioso de la literatura automática que creemos entender
como afiliada al desarrollo del seutido
cjentifico ele la época maquinista. Ya
Spengler, el inevitable, establecía que
el maquinismo sólo puede entenderse
partiendo de la técnica cuya significación, a su vez, no puede entenderse
sino partiendo del alma. Para él la
técnica no consiste en la fabI\icación
de herramientas, sino en su adaptación para la lucha y por ello la rnoy ·
lid.a d libre del animal es ya, con res.pecto a la planta, un escalón de la técnica. La máquina es desenvolvimiento ele guerra contra la naturaleza, en
que el hombre encierra su "rosado optimismo progresista"; cosa al ser-yicio
humano en que se pretende arrebatar
a la naturaleza el secreto de la creación. Pero si trasponemos el umbral
de la herramienta primitiva y más allá
de la inventiva heroica del Renacentismo llegamos hasta el maquinismo
burgués o capitalista del Siglo 19, encontramos curiosamente con que la
máquina acaba por transformar su
significación, y que de medio ·de lucha se torna en fin en si de la absurda ciVilización de nuestra época.
"La mecanización del mundo entra
en peligrosa tensión", se ha escrito.
La naturaleza del mundo se transforma y el espíritu del hombre no es ajeno a este panorama de la naturaleza
modificada. En medio del mundo ba
surgido la máquina nueva como una
espec~e de n:ionstruo que semeja tener ,
voluntad propia y que exige al hombre su contribución de sufrimiento,
e~fuerzo y lágrimas, constituyendo una
especie de terrible ideal oculto Y no
Yfl una necesidad vital del hombre.
Por la máquina entramos de lleno
en una etapa sociológica cuyo torturante ambiente deformado en la economía y en la política ni siquiera pudo ser previsto en la época de ]a herramienta primitiva o del descubrimiento renacentista. Y el hombre, al
propio tiempo fascinado y medroso,
se posterna ante el nuevo amo al que
vo que el hombre coÍnún, no podía
(Pasa a la Pág. 8)

,

proporcionar este material al contador
público. Los auditores internos están
naturalmente más familiarizados con
(Viene de la Pág. 2)
el aspecto técnico de las operaciones
Y productos de la Compañía. La cooprecios, autorización para el pago, peración puede organizarse en tal forpreparación y entrega del cheque, aca- ma que proporcione al contador pútamiento de los términos del descuen- blico la información que particularto, registro contable de la transac- mente será necesaria en relación con
ción-, todos estos puntos y otros, tie- fa verificación de inventarios.
nen una repercusión en el sistema de
Puede existir el caso de que la Comcontrol interno.
pañía tenga muchas sucursales, almaSin duda, ustedes están familiariza- cenes, tiendas de menudeo, y otros ludos con los extensos cuestionarios so- gares donde se guarden existencias, en
bre control interno que son amplia- cuyo caso deben hacerse arreglos a
mente utilizados, pero que no podemos fin de que los auxiliares del contador
describir en detalle en esta discusión. público visiten únicamente algunos de
El Comité sobre Procedimientos de estos lugares cada año y que, por roAuditoria del Instituto Americano de tación, visite cada lugar cada 3 a 5
Contadores ha publicado un folleto años. En tales casos, los ·auditores insobre el tema de Control Interno y, ternos deberán visitar, durante el año,
además, hay un Capitulo del nuevo los lugares no cubiectos por el contaManual del Contador Público Titulado dor público.
que se titula "Confianza en el Control
Posiblemente uno de los beneficios
Interno". Mi propósito es simplemen- mayores en la auditoria a base de cootr llamar su atención sobre el hecho peración es la reducción de la revide que este asunto forma parte inte- sión detallada de las operaciones por
grante en las relaciones entre el con- parte del contador público. En los catador interno y el contador público. sos en que, en otras ocasiones, se huEs obvio que el trabajo del contador biere requerido un análisis detallado,
público será más expedito si existe puede hacerse a base de pruebas s·etrabajo ya hecho de auditoría interna, lectivas, o si en situaciones normales
y si el control interno es adecuado. se llubiera requerido examen a base
En la parte final de este escrito, se de pruebas selectivas, la amplitud de
mencionarán algunas de las formas en éstas podrá ser reducida. Si por ejemque el trabajo de auditoria puede ser plo, los auditores internos llevan a camás expedito mediante una coopera- bo en una forma independiente conción real entre el contador interno y firmación de una parte de las cuentas
por cobrar, el contador público puede
el contador público.
confiar, en una forma amplia, en los
resultados de tal verificación, siempre
AUDITORIA A BASE
y cuando se haya satisfecho de que
DE COOPERACION:
sea correcta. Si los auditores inter•
La gerencia de una Compañía mo- nos revisan digamos una tercera parderna está interesada en ver que el te de las adiciones a las cuentas de
trabajo de contabilidad, auditoria y activo fijo, el contador público puede
suministro de informes se haga en for- revisar únicamente un 5 %, seleccioma correcta, con la mayor eficiencia nando algunas de las partidas checadas
y economía posibles. Nuestros intere- por los auditores internos, asi como
ses en la -contaduria pública están di- otras adicionales. En todos ]os casos,
rectamente relacionados con los inte- deberá existir un completo intercamreses de nuestros clientes, y nosotros bio de información entre los auditores
alabamos el progreso a pesar de que internos y el contador público.
Sin importarnos si el cliente tiene
pueda resultar en una reducción de
o
nó
un cuerpo de auditores internos,
nuestro trabajo y nuestros honorarios.
Seria muy torpe el contador público existe aún mucho trabajo que puede
que no cooperara para reducir la ex- ser hecho por auditoria a base de cootensión de su propio trabajo, ya que peración. Puesto que los estados ficon ello no sacrificaria la eficiencia nancieros son primordialmente manidel mismo en los aspectos dr contabi- festaciones de la gerencia sobre las
lidad. y de auditoría, al propio tiempo cuales el contador público expresa
c1ue representaría una mayor cncien- una opinión, es costumbre que la gecia y economía para el cliente. Debe- rencia y los responsables de contabiríamos luchar por el establecimiento lidad firmen cartas de. confirmación
tle departamentos serios de contralo- relativas a inventarios, pasivo y otras
ria y auditoría interna. Los cierres partidas.
El contador público debe utilizar,
mensuales por parte' del personal interno, deberían hacerse, en cuanto en cuanto le sea ppsible, las fa~ilidafuere posible, con iguales procedi- des c1ue le puede proporcionar el permientos que los ci~rres anuales des- sonal de GOntabilidad. Debe efectuarse un trabajo preliminar a fin de repués de la auditoria.
Si el cliente tiene un departamento ducir el volumen de trabajo después
de auditoría interna hay mucho que de la fecha de cierre del ejercicio, Y
pucrle hacerse en el campo de audi- procurar la mayor coordinación posible con los contadores internos. La sitoria a base de cooperación.
Primero que nada, debería planear- orruicnte lista es una ilustración de . la
•se anticipadamente la división de la- información que debe ser proporc10bores entre el contador público y los nada por los contadores internos, a
auditores internos; ésto deberá l1acer- fin de facilitar el trabajo del contador
se poco tiempo después de haberse público:
J.- Toda la información pertinente
completado la auditoria anual, y plarelacionada
con los programas de aunearse las actividades para el siguienditoria
interna.
tf' año. Los planes deberán cubrir,
2. -Copias de Jos estados financieentre otras cosas, de confirmación de
cuentas por cobrar y la observación ros mensuales y anuales.
3.- Catálogo de cuentas y una lista
d&lt;" la toma del inventario físico. Los
ck
los libros de primer ingreso, así coauditores internos deberán preparar
mo
una descripción de la forma en
los planes de control interno l' proque
se registran ]as operaciones.
porcionarlos al contador público. Es
4.Actas de asambleas de accionisobvio que el contador público hará las
Pruebas que estime necesarias a fin de tas, directores y juntas de importanasegurarse de que los trabajos han si- cia.
5.- Conciliaciones bancarias Y otras
do desarrollados de acuerdo coh el
informaciones
relativas a verificacioplan. Los auditores internos deberán
nes
de
efectivo.
conservar, en sus archivos, todos los
6.- Análisís de los fondos de caja
Programas e instrucciones giradas, Y

1

r

1
1

Letras + Pág. 6

chica, anticipos a empleados y partidas similares.
7.- Una relación de cuentas por cobrar, clasificadas por antigüedades, en
la cual los saldos acreedores hayan sido segregados, y con anotaciones relativas a las cuentas antiguas y partidas de importancia. (En relación con
las cuentas por cobrar, el contador interno debe preparar un detalle de la
provisión para cuentas incobrables, y
debe hacerse arreglos para encargarse
de una parte considerable de trabajo
de detalle en relación con ]a circularización de cuentas).
8.- Una cédula de documentos por
cobrar, en caso de existir, mostrando
todos los detalles pertinentes, junto
con una conciliación con la cuenta de
ingresos por intereses.
9.- üna relación detallada de inventarios, con precios y cálculos, arreglada en tal forma que facilite la conciliación con Jas pruebas físicas de
inventarios llevados a cabo por personal del contador público. La tabulación debe mostrar, separadamente, las
partidas obsuletas o de movimiento
lento y, además, debe adjuntarse un
resumen que muestre la comporación
con el año anterior. (Antes de la toma
del inventario físico, el cqntador interno y el contador público deben ponerse de acuerdo en relación con las
instrucciones escritas que deben expedirse para ]a toma del inventario,
iPcluyendo lo relativo al arreglo y distribución del material que va a ser
contado, separación de las propiedades de terceros, en la delimitación correcta de materiales recibidos y materiales embarcados, y en la supervisión y verificación de ]as partidas
contadas. Debe ]legarse a un perfecto
acuerdo en lo relativo a valuación y
que ésta sea a base de procedimientos
aprobados por el contador público).
10.~ Una relación completa de pólizas de seguro y otras partidas de gastos anticipados. (Al contador público
no deberú pedírsele que efectúe cálculos por lo que .respecta a el cómputo
de las primas no devengadas).
11.- Un análisis de los cargos en las
cuentas de activo y fijo y en las cuentas de reserva relativas.
12.- Vna relación o balanza de comprobación de las cuentas por pagar o
gastos acumulados por pagar. (El contmlor interno deberá procurar, a toda costa, que esta lista contenga todas
las partidas, a fin de disminuir el
tiempo que invierta el contador público en fa búsqueda de pasivo no registrado).
13.- üna cédula de documentos por
pagar, en caso dr existir, mostrando
todos los detalles pertinentes, así como la conciliación con la cuenta de
intereses pagados.
14.- lnformación relativa a pasivo
a largo plazo, en caso de existir, incluyendo un resumen de las estipulaciones y garantías contenidas en los
contratos de préstamo o escrituras tle
emisión de bonos.
15.- Un análisis de los cargos en las
cuentas de capital.
1H.- l:n resumen de ]as ventas, por
productos o por clasificación apropiada.
1i.-Análisis de algunas de las cuentas de ingresos y gastos, según se ha;ya acordado pre,,iamente. Esta Jista
puede incluir, asimismo, reparaciones
y mantenimiento, impuestos, gastos de
Yiaje de ejecutivos, contribuciones, ingresos misceláneos, etc.
Podrá verse que, después de que todo Jo antes citado haya sido ]levado
a cabo, queda poco por ha~er por el
contador públicó. Sin embargo, éste
debe satisfacerse, a sí mismo, d~ que
todas las partidas que se muestren en
los estados financieros estén correctamente presentadas, y a pesar de que

Armas y Letras + Pág. 7
,

el trabajo del contador interno facilita el trabajo del contador público, esto no lo exime de responsabilidad.
A medida que los negocios modernos vienen a ser más complejos, existe una mayor necesidad de cooperación entre la contaduria interna y la
contaduría externa. Unas cuantas horas en la planeación anticipada, en las
cuales se define la cooperación del
departamento interno, de contabilidad,
pueden economizar días en los trabaj9s finales de auditoría.

Alas Casas Editoriales
ya los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de Publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín ~rríba mencíonado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información de] fondo y continente de la obra, cotejada·
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artistico. "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad dC Nuevo
León, solicitándoles el envio de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.
Con la satisfacción de haber sellalado en Jas breves lineas que anteceden la resolución de una urgencia inherente a la cultura moclc-rna, y esperando recibir en bre,·e de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo León les testimonia las
Yivas expresiones de su más alto reconocimiento.
~

UNIVERSIDAD DE
NUEVO LEON
Rector
Líe. Raúl Rangel Frias
Secretario
Prof. Antonio Moreno
Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente

11

�,

•

Rafael López
(Viene de la la, Pág.)
cia: La Cita, Salmo de Navidad, Margarita Gautier; tomó más tarde pasaje
en el vuelo del parnasianismo y fué Su
poesía euritmia y nieve, como forma
de mujer.
Siempre en pegaso propio, tra~cendió el Simbolismo conservando en todo su vuelo esa eclosión jocunda de
su espíritu, especie de luz eufórica
con que coloreó su dolor interno; asi
dice:

Aquí ambuló, antaño, la vana
sombra de Lázaro P. Feel,
con el airón de la mañana
en el penacho de su Abril.
Hora del divino embeleco;
del beso que al corazón fiel,
lleva del paraiso un eco
en su precario cascabel.
Al diablo la inútil chaquira
ociosa al cuello de la flor,
como el carmin de doña Elvira;
hay que santificar la lira
en servidumbre de dolor.
Cuando· el dolor iba a brotarle a flor
de labio para curvar en una mueca

su poesía, la aristocracia de su espíritu tocaba de ironía la estrofa de su
canto:
No me demoro en el dibujp de un perfil

-vulgar barro mestizo- que no fué el
(Antinoo,
Se sintió hermoso siempre que el amor
(dijo: "si";
y vivió en desventura cuando dijo que
(no.
En la tela de su alma, que paisaje más

(vario
pintó la vida joven con goloso pincel;
de formas .Y colores fué hambriento
(sagitario
y corl'ió entre gacelas con paso de
(lebrel.

Hoy al margen de lodo devaneo
viendo como una sombra pasar la
(juventud,
oye J'onronear el gato del deseo
en el sillón burócl'ala, mullido de
(quietud.
Lente' maravillosa que dió la gracia
de la curva aun en aquellos temas contrarios a su amor patrio, porque su visión interior todo lo trocaba en belleza.
Así dice en su poema El Beso de la
Malinche; dedicado al escritor y abogado Don Alejandro Quijano:
Beso legendario; miel en la cora:a;
pimienta en la gula del neblí del sol;
preludio mesli.:o de esta nueva ra:a
que con labios indios en el aire enla:a
la letra católica del ritmo espailol.
Tórtola que arrulla bajo la parcela
y labl'a enll'e tumbas Sil nido de amor.
Frágil y olorosa raja de canela
en el chocolate del Conquistador.
Pero la nota predominante en la lira
del poeta es el resonante acento, hervorosó como un mar, de su sentimient0 patrio. Logias del Renacimiento o
bíblico cedros del Líbano, fueron entonces sus cantos a :.\léxico, desafiando
así a quienes en esa época, como hoy
todavía, desdeñan nuestras autenticas
y genuinas figuras nacionales.
Ni en verso ni en prosa ni en público ni en privado, ocultó su fervor por
nuestros primeros padres. Con motide la reimpresión de la célebre His-

"º

toria de la Revolución de la Nueva España, antiguamente Anáhuac, del Padre Mier, al apoyar aquella iniciativa,
en una de sus famosas "hebdomadarias" de "El Universal", decía entre
otras cosas: "Es una excelente idea,
que me reconcilia con el Cuerpo Legislativo, el cual igualmente ordenó la impresión de los discursos contra lturbide. Y no hablo así porque yo sea iturbidista. ¡Dios me libre! nací a la sombra de la Alhóndiga y me siento
solidario del Cura en sus gloriosos exorcismos; creo que los hombres dignos de que se les venere son
aquellos que desde las gradas de un
cadalso hacen brillar una esperanza,
en frente de otros que trafican con el
ideal como si fuera mercancía de traspaso".
Undoso y sonoro, tiene en sus Vitrales Patrios, poemas que solo un bardo
de una sola pieza como él puede hacer
surgir al golpe de su maza, como esculturas buonaróticas. Sólo un iluminado interior puede lanzar hacia lo alto sus voces proféticas, como espadas
flamígeras. Así sus estrofas ascienden
como las llamaradas del incendio de
una selva mesiánica.
"Quién como él pudo condenar abeternum a la Malinche con este solo aletazo de su poesía:
¡Porque Dios no perdona tu amor,
doña Marina!; y ¿ qué otro poeta nos
hace sentir la presencia del genio como cuando ex.clama en su Soneto a
:\fore1os?
Las fuerzas me faltaron cuando si( guiendo anduve
pol' cumbres y llanuras su rastro de
(león;
a veces lo veía pasar en una nube
que fustigaba el /meno y empu¡aba 11n
( ciclón.
Se posan en su tienda las alas de
(querube
de la Victoria. El triunfo cabalga su
(bridón.
Desnuda, entre las fieras garras de un
(candor,
sube su espada a suspenderse del tahali
(de Orión.
Sil genio es el paisaje del Sur; riscos y
(montes
que escalan firmamentos u colman
( hori:onles
Era su brava cuádriga la de la
(tempestad
Su choque, el del torrente que en furia

(se despeña.
Tras su gran sombl'a se oye rodar una
(oureña
como un arado que abre surcso de
(libertad.

Tal el vuelo de este claro poeta de
Ja forma . Por ello .a.nte la evocación de
su poC'sia. Los que Je amamos tanto, Je
decimos, como los ).layeque nativos en
sus ritos de la siembra: ¡l\faestro de
maestros: miran os ofrecrte la semilla,
antes de arrojarla en e] surco!

Las Proyecciones
(Viene de h Pág. 6)
teme y adora. El artista, más sensitisustraersc a esta atracción del "progreso" maquinista y con ayuda de las
tcorias psicológicas de la creación estética subconsciente, produjo el caso
de la literatura donde el poema o 1a
prosa se producían simplemente, automáticamente, corno la m::iquina fabrica un objeto. Es, al propio tiempo,
un horror a las (aligas a que obliga
al cre:idor la servid.umbre racional de
In lógica, como lo reconocía ' expresa-

Armas

y

mente Andre Gide. "Maquinizar la
poesía" fué entonces la bandera de
Apollinaire, cuyos poemas-conversaciones pretendían fundarse en un subconsciente en estado puro. Y aun
cuando de esto se deriva incuestionablemente el peligro de privar al poema de su carácter de comunicabilidad
y volver las fórmulas literarias intarnsferiblemente cifradas y subjetivas, no cabe duda que por esta rendija
de la fortaleza racional se escurrió toda la tendencia modernizante de la literatura vh'a en prosistas y poetas de
hoy, James J ayee, por ejemplo. Mas,
como en todas las tesis del hombre por
desbordamiento de la pasión actora se
llega al limite de la radicalidad, esta
tendencia de fabricar poemas automáticos llegó en su aspiración de "objetivar" la literatura hasta el extremo
de "pintarlos" materialmente, acomodando sobre el papel las palabras de
tal manera que produjeran el dibujo
directo de una cosa, un caballo, una
fuente o una corbata: tales fueron los
"Caligramas", condenados por su natural frivolidad a desaparecer sin buena tras un tiempo elocuentemente corto de ,,igencia.

Y llegamos a la última etapa de
nuestra revisión. La formulación lógica general para la consecución de un
itleal, podría formularse así: establecer claramente un fin de la conducta
y ejecutar despues, con la presteza posible, los actos necesarios para su rea lización. Sin embargo, el espíritu de
nuestro tiempo ha variado curiosamente los términos, estableciendo primero Ja prisa como presupuesto de la
obra y después, y · en segundo termino, la consideración de 1as metas a los
que por la prisa pudo llegarse. Vivimos agobiados, enfermos por Ja preocupación de la velocidad que aITastrn
fatalmente nuestra vida tal vez por
consecuencia de la copiplejidad de los
fenómenos de la economía maquinista. O tal vez pueda pensarse que estos fenómenos del maquinismo son
también resultado de nuestra preocupación por la velocidad, que obedece
a causas mús hondamente adentradas
en el espíritu del hombre. De cual- ,
qaier manera, y no tratándose aquí de
encontrar una ley psicológica de las
muchedumbres, nos resta sólo constatar el fenómeno del vértigo, patente
desdC en la condición intima de nuestro pensamiento como reacción ante el
mundo moderno, hasta en el espectáculo de las urbes sacudidas enormemente por el movimiento, la histeria
y el frago1·. Claro que en la ciencia el
dato de 1a velocidad ha sido también
pi\·ote de las transformaciones más
trascendentales de la teori8 y de la
técnica. La ciencia aplicada aporta los
recursos para el incremento de nuestra alocada movilidad y 1a ciencia teórica crea un nuevo dios, actor en 1eyrs gigantescas, que opera fenómenos
más asombrosos que los más fantásticos antiguos cuentos de hadas. Basta
recordar las nociones del tiempo dentro de las teorías einstcnianas para poder estar seguros ele que después de lo
descubierto y pensado científicamente
el hombre no puede ya, con justificación, asombrarse ante nada. Frente al
paso de este desbordado y violento vivir, el arte semejaba haberse quedado
inmóvil, como las rocas a la ori11a de
un río veloz, al margen del interés directo de lo humano, algo asi como un
testimonio arqueológico que sólo podía ya conmover al especializado rn
los secretos de la historia. La sonrisa
de la Gioconda y 1a inmovilidad cl"l
Discóbolo, parecían haber helado sus
sentimientos fugaces de vida, dejando
sólo·]a cáscara de un gesto hecho para

Letras + Pág. 8

reinar en los recintos del pasado, donde la caída de cada piedra marca un
ritmo de fatalidad en la larga agonía
de las ruinas. Y el hombre de la calle,
atareado en su angustiosa faeua de vivir, sin tiempo ni serenidad para con..
templar el arte, lo abandonaba al paso, cediendo su contem11Iación sólo a
ciertos "selectos", estúpida o heroicamente segregados del interés común
de las muchedumbres. Pero el arte,
abandonando a su vez las ataduras de
la inercia, se colocó a paso igual de
la velocidad del torbellino. Como a
nuevas catedrales, 1a muchedumbre
asiste al cinematógrafo donde la velocidad es mayor aún que en la vida.
No interesa ya un arte de cuadros de
caballete o de tallas de mármol a la
enorme masa del mundo. Pero ésta reverencia ahora al nuevo giro estético
que en una pantalla le permite la visión del hielo de Groenlandia inmediatamente junto al espectáculo de las
junglas del trópico; que la lleva por
las calles de las ciudades remotas, por
los caminos del aire, por las rutas submarinas; que describe los fenómenos
ocultos de la naturaleza, los recursos
del corazón, la ferocidad de la lucha
humana y el dulzor de los episodios
sentimentales, todo esto batido y creado para su presentación en unos cuantos minutos y por el pago de unas
cuantas monedas. Y el hombre de la
calJe, sentado en la butaca de un cine
en el rincón más apartado del mu.ndo,
por virtud de un arle que no putde
concebirse sino como hijo de la velocidad y de la ciencia, tiene ante sus
ojos el espectáculo de lo u·niversal de
una manera infinitamente más compleja y diversificada, 'que nunca lo tu''ü el mits poderoso de los hombres o
e1 más agregio de los genios, en cualquiera de las muertas etapa_s de la historia.
Y ahora, porque ya es tiempo, tengamos la discreción de abandonar en
este punto el tema.

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la U niversidad de Nuevo L,eón
INDICADOR:
Redactores
Raúl Rangel Frias
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique l\fartinez Torres
Guillermo Cerda G.
Adi'ián Yáñez :Martínez
Director
Lic. Fidcncio de la Fuente
Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,
MEXICO

DEPARTAMENTO DE ACCION
SOCIAL UNIVERSITARIA
SECCION EDITORIAL
OBRAS DE RECIENTE EDICION:
CorresPondencia Juárez-Vidaurri. Tomo I. (Compilación del Lic. Santiago Roe!) . . . . . . . . . . . . . . .. . . 510.00
Eticn, por rl Lic. fienaro Salinas Qui ..
roga. (Ol,ra rl,• texto en el Bachillerato de la CniYersidad de Nue,•o
León y en dh·ersas Instituciones cul~
l11rales rle la República)
Para estudiantes ...... . .... $ 9.00
Para el nóblico .......... . . $10.00
De soledad r, otros pesares (Poemas
de Pedro Garfias) .. ...... . · $ 5.00

•

•

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Órgano mensual de la Universidad de Nuevo León, 1953, Año 10, No 9, Septiembre </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como articulo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S. U.

AÑO XI

{nJeíi11n¡11J de ·/11 /liJtc,i11
, /11 {¿evclucién
AMERICA HA SALUDADO EN EL TRIUNFO DE LA
REVOLUCION FRANCESA, el nacimiento de nuestra era. El
acontecimiento fué considerado, por su contenido sQcial, como
portador de una aurora nueva en la conciencia del mundo, ador,
mecida por milenios de esclavitud y plebeyismo. Sediento el continente de libertad, se tenía entonces la impresión del derrumbe
fulminante de un sistema que fenecía a piquetazo limpio. La
humanidad asistía a un renacimiento de las ciencias, las artes y
las letras que prometía situar al hombre en el centro del universo.
Al calor de estos hechos, un orden nuevo se gestaba, y las mismas clases menesterosas, víctimas del poder terreno, hallaron en
este albor de la historia un lugar dentro del universo moral, cuyos horizontes extendíanse más allá de todas las fronteras.

Libertad, igualdad y fraternidad, tal la divisa de la revolución, que repetirían pocos años después millones de gargantas
del otro lado del mar y cuyos ideales flamearían en todas las ban•
deras del nuevo continente en llamas. De tal acontecimiento numerosos pueblos convirtiéronse en entidades propias, labrando
su ,independencia y abrieron, en el surco de la civilización, TU•
tas hasta entonces desconocidas al entendimiento. De allí viene
América, en su temprano florecer, chamuscada por los resplan•
dores de la revolución en que había de redimirse en sus cuatro
extremos.
UNA REVOLUCION NO ES UN ASALTO A MANO
ARMADA, dijo un pensador. No es tampoco el asesinato organizado, ni siquiera la destrucción sistemática de seres y cosas que
entorpecen el curso del progreso como elemento de desorden, si•
no un vuelco de.:principios y de sistemas, que deben tender a la
emancipación, a la capacitación, a la superación del hombre so•
bre todas las dificultades que regímenes de opresión le imponen.
Una revolución es lo que trastoca todo aquello cuanto impide
la marcha evolutiva del entendimiento entre el hombre y los ele•
mentos que le circundan; que impide la guerra y hace causa suya
la paz mediante el trabajo, el esfuerzo laborioso; que aniquila los
vi.ejos sistemas de esclavitud y da al ser humano todas las posibilidades de la personalidad en cualquier aspecto social y político.
Y los próceres que han alimentado el fuego divino de la revolución americana, consideraban que ella debería tender· siempre a
la libertad, a la restitución de la independencia espiritual, guía
inequívoca de las agrupaciones soc'rales que, por una ley natural,
dentro de ella deben desenvolverse si no desean perecer. La revo•
lución no tiene límites en especulaciones filosóficas, preceptos ni
sistemas. Si no persigue esos objetivos, carecerá de base y, consi•
guientemente, degenerará en revuelta, trapisonda de cocina, sin
salir de ahí. Una revolución como la que estamos experimentan•
do en pleno ciclo evolutivo, es producto de siglos. Los encido(Pasa a la Pág. 8)

NUM. I

ENERO DE 1954

CONFESIONES EN
EL CENTENARIO r+J
Dr. ANTONIO TOVAR,
Rector de la Universidad de
Salamanca.

A medida que hemos ido acercándonos a la celebración de
estas fiestas, una preocupación de responsabilidad se apoderaba
de nosotros. A nuestra llamada han acudido las más antiguas
Universidades del Mundo y las más prestigiosas. ¿Qué podemos
presentar ante estos representantes de la ciencia, ante estos maes•
tros que acuden al, renombre de la Escuela Salmantina?
Podemos presentar un pasado pres- tro pasado y queremos asegurarle a
tigioso, grandes figuras de la litera- nuestra patria un porvenir, nos pretura y de la ciencia, reliquias de arte guntamos si la Universidad en Espaincomparable. El sol de las alturas de ña está a la altura de los Tiempos. Y
Castilla, las sierras allá a lo lejos, la responderemos que, si Jo está tal vez
ancha vega del Tormes. Pero ¿ es que más que hace tres o seis generaciones
la Universidad de Salamanca, es que de hombres, mucho es lo que nos !al-para no particularizar- las univer- ta todavía,
sidades de España son lo que debieNos faltan físicos, hay pocos fisió-ran ser, lo que España necesita que logos, nuestros astrónomos carecen de
sean?
medios, son escasos los economistas y
El mundo está asistiendo a un cam- sociólogos, en historia y literatura nos
bio muy profundo. Todas las épocas limitamos a nuestras actuales frontehistóricas son de cambio, pues las ge- ras políticas (y aun nos retiramos de
neraciones se suceden y es inevitable las zonas marginales); salvo en quimi•
que cada promoción de hombres y ca, donde hay algún progreso, la técmujeres que llegan a la vida ponga su nica está ausente de las aulas univernota propia. Pero nuestra época no sitarias; de •biólogos y naturalistas el
esta resultando inferior al siglo pasa- déficit es enorme, y apenas si se codo en lo que respecta a los llamados mienzan a estudiar las lenguas moder"progresosi' técnicos. Si el siglo XIX nas y sus culturas; la psicología, la
tuvo el vapor al comienzo y la electri- pedagogía que se cultivan no bastan
cidad y el motor de explosión al fin, para las necesidades nacionales; la
nuestro siglo comienza a dominar la etnología tiene pocos estudiosos ...
energía atómica. La medicina logró
¿Qué mejor cosa podemos hacer que
bases cientüicas en el siglo pasado, este recuento como un programa inpero e.n el actual ha perfeccionado sus mediato de acción, al celebrar el VII
medios terapéuticos y quirúrgicos y Centenario de la Universidad de Salasus prevenciones higiénicas hasta un manca?
grado que influye colosalmente en la
Lo que no nos gusta de la Univerdemografia. La concepción del mun- sidad es lo que nos hace amarla. Medo ha sufrido- en este siglo cambios ra- • jor que todas las complacencias optidicales y una profundización que nos mistas y que las vacunas celebraciohace parecer pueril la confianza con nes, es esta inquietud y afán de meque los científicos del siglo XIX se fia- jora al recordar al Rey Sabio que dotó
han de sus simplificaciones. El hom- r encauzó definitivamente nuestro más
bre es objeto de estudio con métodos viejo estudio.
nuevos, que por una parte llevan a
Ella es la que da sentido a nuestra
comprender más profunda y -comple- conmemoración y la que la sitúa dentamente al individuo y la sociedad, tro de la linea politica del ministro
por otra descubren modos de influir sefior Ruiz Giménez, decidido propulen los mismos resortes de la voluntad sor del Centenario.
y en la organización de la convivencia.
(") P!l_labra ~ de D0.11 ~!\.nlonio Tovar, con ocaswn a la proximidad de las fiestas conAnte este panorama de las ciencias
memorativas en el VII cen tenario de vida
y cuando nos enorgullecemos de nuesde la Universidad de Salaman ca.

�UNIVERSIDAD DE CHILE

AFERENCIA YEFERENCIA
·~-EN lA UNIVERSIDAD
CONCIERTO
El 23 de diciembre próximo pasado,
el Departamento de Acción Social de
nuestra Casa de Estudios presentó en
el Aula magna universitaria un Concierto en el que se ejecutó música clásica, y vernacular. La ejecución· estuvo al cargo de la notable cantante mexicana Señora Mercedes Caraza, a la
que se asoció la pianista Señorita Ofclia Euroza, reconocida en nuestro medio artístico 1ocal.
La primera parte del selecto acto artístico se integró con las celebradas
producciones de los Maestros Curtis,
Schubert, Tschaikowsky, Prats; en la
segunda se presentaron obras de Chopin y Lecuona, y en la tercera se dió
cima a creaciones de los artistas patrios Jorge· del :\!oral y Maria Grever.
El repertorio fué notoriamente del
agrado del Auditorio, quien ce.lebró de
todas veras la exquisita actuación de
la Señora Caraza y de la Señorita
Euroza.
Con este acto, de subida emoc10n
eStética, se &lt;lió cima en el pasado año
a las labores del Departamento de Acción Socia1, c1ue entre sus renglon e:,;;
cuenta con la presentación sistemáti ca
de promociones culturales en el terreno musical.
COMIDIORACION LVCTUOSA
El 5 de enero actual, la Universidad

XIX ESCUELA DE VERANO + SANTIAGO +
Del 2 de Enero al 5 de Febrero, 1954

53.-,lfedicina Deportiva. - Prof. Sr.
Gofredo Grasso.

prensión de este momento histórico y
a promO\·er mejores normas de convivencia y progreso.

gio ~faestro, filántropo, Guia de la Juventud y Rector de nuestra Casa de
Estudios, Doctor Angel Martínez Villarreal, caído prematuramente en el
ejercicio de su propia tarea.
El Doctor Angel Martinez Villarreal
fué y es un símbolo para los universitarios. En su figura se conjugaron Y
consolidaron en plenitud las más acendradas virtudes deLhombre y del pensador. Murió en 1945, después de haber actuado como Rector de la Universidad y Director de la Facultad de
~ledicina.

2.- Filosofía Social.-Prof. Sr. Ladis/ao De:so.

28.- Danzas Folklóricas Americanas.Profa. Sra. Marta Figueroa.

3.- Caractero/ogía de los P11eb/os.Prof. Sr. Ladislao Dezso.

29.- Dibujo.- Profa. Sra. Elba Fábrega.

V. COMERCIO, INDUSTRIAS

30.- Fologra/ía.- Profa. Sra. Leopoldina Grabler.

TECNICAS Y ARTESANIAS

EL MAESTRO FRANCISCO BELTRAN

4.-Psicopatologia.- Prof. Sr. Ignacio
Matte Blanco. ·

31.- Pintura.- Profa. Sra. Elba Fábrega.

60.- Periodismo. - Prof. Sr. Guillermo
Eduardo Feliú Maldonado.

32.- Teatro de Tileres.-Prof. Sr. Javier Villafañe.

61.- Producción de Programas de Televisión. - Profa. Srita. Lucia
Dunsmore.

En estos actos podrán participar los
profesores de las Escuelas, autoridades locales, los estudiantes y el público que lo desee.

62.-Programas de Televisión Educativa.-Prof. Sr. Raúl Garrido.

5

PROGRAMA

DE

CURSOS

l. LOS PROBLEMAS DEL MUNDO EN
QUE VIVIMOS

1.- lntrod11 cción a los Estudios Filosóficos.-Prof Sr. Mario Ciudad.

5.- Sociología General.- Prof. Sr. Roberto Mac-Lcan y Estenós.

El Ingeniero Francisco Belp-án, cuyo busto erigido por sus agradecidos
discípulos se levanta en la tradicional
Plaza del Colegio Civil, fué objeto el
ocho del mes en curso de una memoración cariñosa y adicta. El Señor
Rector de la Universidad, acompañ ado por Directores y funcionarios de
nuestra Institución, a qtiienes se reunieron los alumnos de la Escuela de
Bachilleres, ele cuya Escuela fuera el
)faestro Beltrán uno de sus más afines
y preclaros Directores, depositaron numerosas ofrendas florales en su monumento.
El propio Rector universitario, Licenciado Raúl Rangel Frías, pronunció una sentida oración recordatoria,
exaltando su memoria y sus claras vir-.
Ludes magisteriales y civiles, tan vivas

6.- EI Pensamiento Social en América.- Prof. Sr. Julio Molina l\lüller.
7 .- Panorama de la Cultura Occiden-

0

tal.-Prof. Sr. Julio Molina Miiller.
8.- Esl11dios de la Historia Según
Toynbee. - Prof. Sr. Humberto
Plaza.
9.-lntroducción a la Ciencia Económica. - Prof. Sr. Luis Escobar
Cerda.
10.- La Reeslrucluración Económica
de América Lali11a.- Prof. Sr. Anibal Pinto.
1Í.- Algunas'Técnicas Modernas de Investigación en Ciencias Fisicas.=:Prof. Sr. Nahum J oel.
El Reclor de la Universidad en la Conn;iemoración del Maestro Beltráll
homenaje, hicieron a la terminación
del acto presentes sus agradecinientos
por la recordación universitaria.

LOS CURSOS DE JNVIER/\O DEL
D. A. S. U.
Prosiguicnd Ó la tradición relativa a
fo celebración anual de Cursos i1nernalcs, promovidos y llevados al caho

por el Departamento de Acción Social
&lt;le nuestra Casa de Estudios, a cuya Titularidad se encuentra el Licenciado Fidcncio de la Fuente Olivares, a partir

dt febrero entrante y basta la terminación de la estación invernal se presen1::::rán en nuestra Institución destacados intelectuales que disertarán sohrr
temas históricos, filosóficos y literarios. Se mencionan, así, los reputados
nombres ele Octavio Paz, Daniel Cosio
Villegas, Andrés Iduarte Foucher, Doctor Raúl Roa~ eminente pensador cubano c¡ue ha ilustrado con viva palabra notables Conferencias en América.
Se incluye, también, dentro del programa de estos Cursos, promociones

(Pasa a la Pág. 7)

13.-Bases Reflexiológicas de la Educación (El reflejo condicionado
y la educación) .-Prof. Sr. Carlos
Soto.

56.- Gimnasia Rítmica Sueca.- Profa.
Sra. Maria Figueroa.

27.- Repertorio Coral. Brunilda Caries.

111.

Profa. Srita.

CHILE

34.- Geopolilica.- Prof. Sr. Ramón Cañas M.

64.- Introducción a las Matemáticas.
· Prof. ·Sr. Mario Meza Flores.

35.- Crísis de los Partidos Polilicos.Prof. Sr. Santiago Labarca.

65.-~Algebra.- (c. medio).-Prof. Sr.
Mario Meza Flores.

36.- Nuevas Disposiciones de los Códigos Chilenos.- Prof. Sr. Enrique
Hossel.

66.- Problemas de Contabilidad.-Prof.
Sr. Julio Boscb.

37.- Formación del Dirigente Sindical
Chileno.- Prof. Sr. Carlos Vergara
Bravo.
38.- Formación de Dirigentes Femeninas.- Profa. Sra. Inés Enríquez.

41.- Literatura Chilena Contemporánea.- Prof. Sr. Mario Bahamonde.

67.-Contabilidad Industrial. - Prof.
Sr. Julio Bosch.
68.-Organización de Empresas.Prof. Sr. Osvaldo Silva.
69.- Tecnologia Cervecera.-Prof. Sr.
Eduardo González Lanusa.
70.-Tecnologia Lechera. Jorge Dalgalarrando.

Eduardo Blanco Amor.
Prof.

23.-Técnica Pianislica.-Profa. Sra.
Pilar Mira.
24.-Principios de Teoría y Solfeo
Aplicado.- Prof. Sr. Fidel Cárcamo.

Prof. Sr.

71.- Nociones Básicas de la Alimentación (curso para ecónomos).Prof. Sr. Esteban Kemeny.
72.-Organización y Administración
de Economatos ( curso para ecónomos) .-Prof. Sr. Luis Valdés C.

42.- Canciones Chilenas.-( con acompañamiento de guilarras).- Profa.
Srita. Margo! Loyola.

74.- Encuadernación Artistica.-Prof.
Sr. Mario Cáceres Diaz-Vaz.

43.- Bai/es Tradicionales Chilenos.Prof. Srita. Margo! Loyola.

Departamento de Extensión Cultural

Huérfanos 1117 - Of. 332 - Casilla 10-D.

44.- Folklore Chi/eno.- Prof. Sr. Orestes Plath.

21.-El Arle de Hablar Bien.-Prof. Sr.

22.-Composición Castellana. Sr. Milton Rossel.

59.- Moda lnfantil.- Profa. Srita. Josefina Riquelme.

63.- Locución Radial.-Prof. Sr. Renato Deformes

!C.- Métodos Estadislicos para · uso de
Educadores y Psicológos. - Pro.
Sr. Adolfo Santone.
17.- Nueva Orienl&lt;lción de Educación
Musical. - Profa. Srita. Brunilda
Caries.

58.- Corte y Confección.- Profa. Srita.
Carmen Santos.

33.- Evolución Social y Política de
Chile.-Prof. Sr. Guillermo Pinto.

40.- .4ctuales Sistemas Tributarios y
de Previsión.-Prof. Sr. Osvaldo
Silva.

20.-Comprensión e Historia de la Poesía Universal. - Prof. Sr. Mario
Bahamonde.

Armas y Letras + Pág. 2

26.- Organi=ación de Orquestas y Bandas Juveniles.-Prof. Sr. Raúl Garrido.

15.- Técnica de la Planificación del
Trabajo Escolar. - Prof. Sr. Domingo Valenzuela.

19.- Historia Comparada de los Estilos
Arlisticos. - Prof. Sr. Leopoldo
Castedo.

alln en el ánimo de sus discipulos de
aquella hora.
Los familiares del ilustre Maestro
BeJtrán, que presenciaron el reverente

55.- Gimnasia para Damas. - Profa.
Sra. Lotte Deimel.

14.- Didáclica General de la Enseñanza Primaria.- Prof. Sr. Domingo
Valenzuela.

18.- Estampas Literarias de América.
Profa. Srita. Marta Brunei.

Doclor Angel .Wartínez Vil/arrea/

25.- Organización de Coros.- Prof. Sr.
Mario Baeza.

39.- Introducción al Esludio de la Economía Chilena (para dirigentes
gremiales y sindicales).-Prof. Sr.
Tulio Lagos.

11. LAS LETRAS Y LAS ARTES

de: Nuevo León, asociada a varias Instituciones obreras, oficiales, · mutualistas, etc., celrbró fervorosamente el noveno aniversario de la muerte del egre-

50.-¿Cómo Educar Jugando? (Lit. jue- · 2 "LOS PROBLE~IAS DEL MUNDO
gos, rondas, etc.). - Profa. Srita.
EN QUE Vl\'n!OS", "LAS LETRAS
Hilda Kam-Ching.
Y LAS ARTES!', "CHILE", "EDUCACION PARA EL HOGAR", "TECNICAS,
51.- Bases Científicas para una Ali- C01[ERCIO, INDUSTRIAS Y ARTEmentación Racional del Adulto. SANIA", son las Secciones en que se
(c. práctico). - Profa. Sra. Lidia agrupan ]os diversos cursos de estas
Contreras.
Escuelas.
52.- Conservería Casera. - Profa. Sra.
En cada una de ellas figuran MateMarina de Kocher.
rias que tienden a facilitar la com-

SANTIAGO DE CHILE.

ESCUELAS DE VERANO - 1954
IV. EDUCACION PARA LA VIDA
DEL HOGAR

1 ARICA,

VALPARAISO, SANTIAGO

Y VALDIVIA, serán las ciudades

45.- lniciación a la Enseñm1:.a Sistemática del Pre-Escolar.-Prof. Sr.
Heriberto Gómez.
46.-Psicopatología del Niño y del
Adolescente (para niños y adolescentes en situación irregular).
Profa. Sra. ~!atilde Huici.
47.- La Música en el Desarrollo Evolutivo del Niíio y del Adolescente.Profa. Srita. Elisa Gayán.
48.- Protecció11 Alaterno - Infantil Profa. Sra. Luisa Pían.
49.- Alimentación del Niño (c. teórico).
Profa. Sra. Lidia Contreras.

Elenco del Teatro Universitario

Armas

y

sedes de las cuatro Escuelas de Verano programadas por la Universidad de
Chile para En-ero de 1954 (2 de Enero
al 5 de Febrero).
Aunque todas pueden inscribir alumnos extranjeros, la de V.alparaíso estará este año especialmente acondicionada para recibirlos y alojarlos en el
local de la Universidad Técnica Santa
María. La ubicación de ésta y sus con~
dlCiones materiales hacen de elia un
centro ideal para aprovechar los meses de verano en estudiar y saturarse
de· la serena belleza de la Bahía de
Valparaiso y los jardines de Viña del
}lar.

Letras + Pág. 3

3 EL

PERSONAL DOCENTE DE LAS
ESCUELAS DE VERANO de la Universidad de Chile está integrado por
distinguidos catedráticos chilenos y
extranjeros especialmente invitados.

4 " LA MEJOR UTILIZACION DE LOS
RECURSOS NATURALES" será el
tema central de varios foros que se
realizarán en colaboración con la F.

A. O.
Todas las Escuelas se avocarán, además, al estudio de problemas regionales en perspectiva nacional y continental.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS DE LAS ESCUELAS DE VERANO son los viajes de e&amp;tudio a diversos Jugares de Chile. En 1954, al
término de las Escuelas se organizar:in
dos caravanas; una al Sur del pais y
región de Los Lagos y la segunda al
Norte, llegando por Bolivia y Perú
hasta el Cuzco.
Conferencias, exposiciones, concier•
tos, son también actividad'es que complementan la labor docente de las Escuelas de Verano.
El Festival Panamericano, que tiene
lugar en cada una de ellas, es la fiesta intima de verdadera confraternidad ·
continental.

6

LAS FRANQUICIAS QUE SE CONCEDEN A LOS ALUMNOS están divididas en: a) Becas para alumnos
chilenos. Los que residen ef\ las dos
provincias extremos Norte y Sur del
pais, tienen derecho a la gratuidad en
la matrícula de un curso, siempre que
se hayan inscrito en otros dos como
mínimo.
b) Becas para alumnos extranjeros.
La Universidad de Chile concede a cada país de América una beca consistente en gratuidad de matricula, hospedaje y alimentación, hasta por cuarenta días en los Hogares Universita~
rios. Argentina, Perú y Bolivia, países
limitrofes, gozan de tres becas. A Uruguay y Ecuador se les conceden dos.
Tanto los estudiantes chilenos como
extranjeros gozan de parte de los Ferrocarriles del Estado de especiales
franquicias en sus tarifas de transporte.

7

LA MATRICULA DE LAS ESCUELAS DE VERANO DE 1954 se iniciará el 15 de Noviembre en Santiago,
Huérfanos 1117, tercer piso, Oficina
332, de 13 a 19 horas, Casilla 10-D.
A partir del 15 .de Diciembre se atenderá en las ciudades sedes respectivas.
Valor de la Matricula $350 por asignatura.
NOTA: Los alumnos extranjeros que
deseen acogerse a las franquicias que otorgan los Hogares
Universitµ.rios, deben solicitar
por escrito la reserva correspondiente antes del 15 de Diciembre de 1953.

�M N HL EN MEXI
técnica que funcionan bajo sus auspicios, y por obra también de la i~iciaPonencia presentada en el seno del CUARTO CO~G~ESO
tiva privada, con muy loable mereNACIONAL DE SOCIOLOGIA, consagrado a la Soc1?!og1a de
mento en aquellas entidades de la NaPREPARACION TECNICA Y
La Educación, por los señores licenciados Víctor L. T!ev1~0 YRa•
EDUCACION HUMANISTICA
ción cuyos centros fabriles han defael González Montemayor, Delegados d~ la Umvers1~ad ~e
mandado con urgencia técnicos Y obreN evo León y Profesores titulares de la Asignatura 1e Soc10log1a
Hablamos de la educación del obre- ros especializados en las diversas raer~\a Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de dicha Casa de ro mexicano, y esta expresión reclama mas de la producción industrial. Tales
una precisa fijación de su alcance Y de centros de capacitación no han, llegaEstudios.
la connotación que en este estudio le do, ni con mucho, a resolver este prohemos adjudicado. Nó, por cierto, blema en su totalidad, por lo que se
El Congreso se celebró en la ciudad de México! _en octubre educación como sinónimo de adiestra- reclama una acción más intensa del
del pasado año, y la Ponencia corresponde a la _Se~~10n 1, Punto miento o de adquisición de hábitos Estado Mexicano en el fomento y mulInciso "D", relativo a "La masa y la Educac16n , de acuerdo corporales que mecanizan los movi- tiplicación de tales centros de capacimientos haciéndolos desarrollarse con tación que indudablemente benefician
con la Convocatoria relativa
eficacia, sin necesidad de que inter- al propio trabajador, elevando su nivel
venga la voluntad conciente ni la aten- de aptitud como factor primordial de
En
México,
la
dinámica
de
este
axio-Ima ha motivado, entre otras modula- ción de quien los ejecuta; sino, por el la producción y contribuyen, además,
ciones de la vida colectiva, el adveni- contrario, en su castiza acepción; co- a un incremento de la riqueza pllblica
miento de una clase obrera con perfi- mo acción y efecto de enseñar, doctri- del país, que, al fortalecer su econoPREMISAS
les sociales y jurídicos claramente de- nar, fortalecer y perfeccionar las fa- mía lo preparan para llegar a ser una
finidos a partir del gran movimiento cultades intelectuales y morales del nación cada vez más libre económicasinérgico
que irrumpe en nuestra his- hombre. Sólo así adquiere pleno sen- mente.
La vida social mexicana en sus
toria
con
las
armas y los ideales, hacia tido nuestra aseveración anterior, rePero el cumplimiento de este impemúltiples aspectos, con sus complejas
lativa
a
que
la
falta
de
educación
desun
encuentro
con
nuestra
realidad:
la
rativo,
aun cuando representa un avanramificaciones, nos ofrece numerosos
humaniza
al
obrero,
convirtiéndolo
en
ce
significativo
en la vida social y ecorevolución
de
1910.
hechos de carácter colectivo que no
una
prolongación
de
la
máquina,
consnómica
de
la
nación,
no debe ser desahan sido estimados por la Sociología
Por virtud también de una ley socomo ciencia de principios universa- ciológica siempre activa, formulada triñendo o amputando el desarrollo rrollado aisladamente, sino, por deber
ineludible, en concomitancia plena con
les y, menos todavía, como objeto de por el mismo pensador galo, la urdim- pleno de su personalidad.
En
relación
con
los
antes
expuesto,
el segundo de los imperativos señalaestudio de la Sociología formalista. bre, cada vez mas compleja, de la dies
preciso
subrayar
el
hecho
medular,
dos, o sea: el relativo a una fundaHechos socíales que, lamentablemente, visión del trabajo social, producida
de:
todos
conocido,
consistente
en
que
mental
educación del obrero en cuanhan sido menospreciados ó preferídos por la densidad moral de nuestros
por un impenetrable rigorismo acadé- centros urbanos, durante los últimos In máquina aparece en México con se- to a su acción en la vida gremial, en
años ha venido determinando en Mé- llo de fabricación extranjera merced su vida familiar, en su participación
mico.
a su importación, ya que al iniciarse en al vida pública como ciudadano Y,
Es el racionalismo tieso, nacido de xico la división de los núcleos de tra- la estructúración industrial de Méxi- en fin, en su existencia como miembro
un espíritu excesivamente celoso de la bajadores, formándose así una rica ga- co, nuestro país no había alcanzado el
de la sociedad.
calidad científica del conocimiento el ma de diferenciaciones, lo mismo por grado de desarrollo suficiente para
En suma, existen, aunque sea en la
que ha cerrado las puertas de su torre el género de las diversas industrias, de elaborar sus propias máquinas y técnideficiente
proporción que hemos seextracción,
de
manufactura,
de
transde marfil a esos problemas palpitantes
cas industriales. Este súbito trasplan- ñalado, escuelas de artes y oficios,
formación,
etcétera,
que
por
cuanto
a
que están ahí, desplegando ante nosote de la máquina extranjera a nuestro
tros sus apremiantes interrogaciones. las distintas labores que se desarrollan suelo motivó, como inmediata conse- planteles de preparación técnica, uniEs el criticismo, es su más amplia dentro de un mismo centro de produc- cuencia, un estado psicológico sorpre- ,,ersidades obreras e institutos tecnológicos y escuelas politécnicas, en diacepción, el que ha frustrado numero- ción.
sivo, de desconcierto, en el obrero me- Yersas ciudades importantes del país;
Este
movimiento
de
diferenciación
sos intentos de reflexión científica; el
xicano, que se encontró de improviso
que ha aniqailado muchas posibles Y en las tareas y en las especializaciones colocado ante técnicas y útiles que pero no con las puertas anchas para
valiosas aportaciones al conocimiento; es apenas incipiente en algunas zonas han sido producto de una civilización acoger todas las aspiraciones, todas
las vocaciones e inquietudes que laten
el que ha devastado anchos sectores del país y ya bien perceptible en algu- radicalmente distinta a la nuestra.
en ese gran sector de la población de
de especulaciones útiles y, en una pa- nas otras; pero en todo caso, puede
Por otra parte, este trasplante relabra, el que ha mutilado la actividad afirmarse que el desarrollo incesante p entino de técnicas y equipos extran- México por los obreros manuales, tancientífica en ámbitos tan importantes de la técnica industrial, con la cre- jeros generó un fenómeno sociológico tr, más alejados de esas instituciones
cc,mo la investigación de los fenóme- ciente expansión del maquinismo, es singular, en cuya génesis intervinieron, cuanto mayor es su miseria, y mayonos sociales que deben preocupar, in- la causa determinante de este proceso entre otros factores, la circunstancia res son los obstáculos de carácter económico, ideológico, social o politico
declinablemente, a los estudiosos de la de diferenciación y especialización.
d€: que la clase obrera mexicana se inque les vedan el ingreso.
ciencia de la sociedad.
El maquinismo, pues, crece en mo- tegró inicialmente, y se sigue integranObvio es advertir que sólo un reduNo pretendemos menospreciar ni vimiento uniforme, acelerado en la Re- do a medida de su crecimiento, en
cido
sector de la clase obrera puede
censurar las directrices del pensamien- pública y recluta, al irse desarrollando considerable proporción, por indiviparticipar
y está participando de los
to sociológico que actualmente se dis- en la misma proporción geométrica, duos del campo que, atraídos a la ciubeneficios
que
le brindan los institutos
putan con divergentes temáticas, el nuevos contingentes humanos que van dad y a los centros fabriles por el sey
planteles
que
hemos mencionado. El
predominio de la determinación del a formar parte de la clase laborante. iíuelo de una ilusoria mejoría econóobjeto de estudio de la ciencia socio- Estos dos hechos concomitantes nos mica, ,,ienen a incorporarse en las le- resto, la gran masa proletaria, con su
lógica y de los métodos adecuados pa- impelen a reflexionar en las conse- giones cada vez más numerosas de los · inadaptación de origen para participar en la realización de los menestera su investigación. Historicismo, for- cuencias de repercusión social que so- obreros manuales.
res
sociales, permanece olvidada, premalismo, casuismo ó bien, la reciente brevendrán, fatalmente, en un futuro
Esto explica la falta de educación
terida,
y conviviendo con la máquina,
estilización m,onográfica de los asun- previsible. Sobre todo si considera- de ese obrero improvisado a las exitos sociales a la usanza de Norteamé- mos que la especialización que la má- gencias de la técnica industrial, su ca- cGn su gremio y con 1a sociedad enterica, serían motivo de otras reflexio- quina exige, ]levada algunas veces a rencia de aptitud psico-social pat;-a ini- ra, con las angustias propias que mo•
nes gnoceológicas y metodológicas. Nó. su límite extremo convierte al trabaja- ciarse en la vida urbana, como miem- liva su inadaptación, y -la carencia
Simplemente queremos señalar aqui, dor en un apéndice suyo, mecanizán- bro de una clase laboral cuyos ideales, absoluta de ilustración, de modelos de
con la oportunidad y adecuación que dolo, tanto más cuanto menor sea la aspiraciones y principios de Yida des- Yida y de principios que nadie se ha
nos brinda el temario propuesto por órbita de la actividad que el operario conoce. Y finalmente, su incapacidad preocupado por inculcarle.
La sociedad mexicana misma, repreeste Honorable Congreso, un hecho de desarrolla, y que con dicha mecaniza- para ingresar eficazmente en un nuesingular significación para el presente ción lo incapacita para responder a las vo espacio Civil.
sentada por sus gobernantes, sus intey quizá más para el futuro de la vida exigencias que le demandan el desaLa singularidad, pues, del fenóme- lectuales, sus hombres de empresa, sus
social en México, cual es: la educación rrollo integral de su propia vida, la no sociológico bosquejado consiste en críticos, y por todos aquellos que consdel obrero manual.
clase social a que pertenece, su fami- que no se ha integrado totalmente, has- tituyen las clases económicas y socia-Ha sido sefialado con singular acier- lia, su vida cívica y, sobre todo, el ta ahora, el dominio del obrero sobre les privilegiadas, debe estar vivamento, por el ilustre sociólogo francés cumplimiento de los deberes que al la máquina, ni - Y esto es lo más im• te interesada en el logro de esta finaEmilio Durkheim, el axioma según el hombre libre impone la colectividad portante- la convivencia armónica y lidad de elevación espiritual e intelecconciente del trabajador con los de- tual del obrero de México, tanto por
cual la densidad material de los gru- en cuyo seno vive.
más
miembros de su clase y con la so- los móviles éticos del humanitarismo
De
allí
nuestra
observación
inicial,
pos sociales trae aparejada, como coque una tarea asi entraña, como por
rrelato, su densidad moral. Densidad acerca de que el problema planteado ciedad que lo rodea.
El hecho sociológico expuesto, ha Is noble aspiración de aprovechar al
moral que se traduce en la creciente sr proyecta hacia el futuro con persmultiplicación de fenómenos sociales pectivas inquietantes. Y de alli tam- sido advertido, quizá en su totalidad máximo las virtudes y cualidades hu•
antes inéditos, de necesidades antes bién que nos hayamos propuesto seña- por el Estado Mexicano; por más que manas de los mexicanos que integran
desconocidas y, en una palabra, en la lar este grave hecho social, proponien- solo está siendo resuelto parcialmente. esa numerosa clase social.
Sin el logro de esa finalidad, seguitransformación de los agregados socia- do una solución de tipo pragmático en De allí la preocupación de los gobierles, que van adquiriendo nuevos mó- la presente ponencia que este Honora- nos de la Repúblia en la creación y remos expuesto, como hasta ahora, a
ble Congreso ha tenido a-bien acoger. fomento de centros de capacitación seguir contemplando pasivamente, por
dulos de vida.
- II -

todos los ámbitos de nuestra nación,
como naufragan muchas facultades vocaciones y talentos en latencia, que se
quedan anquilosados o demolidos entre los engranajes de las máquinas
cuando no los veamos precipitarse por
los despeñaderos del vicio, de la amargura de la rebelión atávica o de la explosión violenta, como angustioso Y
desesperado desquite contra una sociedad que frustra sus más legitimas
aspiraciones.

s,

Armas y Letras + Pág. 4

-m ~IEDIOS EDUCATIVOS ACTUALES
DEL OBRERO MEXfCANO
En :\1éxico ha acontecido que, a partir de la Constitución de Ul17, que
marcó los senderos políticos, juridicos
y sociales de la vida nacional y, específicamente, los derechos de la clase
trabajadora, ha surgido un tipo social
de perfil inconfundible que se ha colocado al frente de los grupos laborantes reunidos en torno a ese centro
dl' atracción que es la industria, para
organizarlos sindicalmente; un tipo
social de singular configuración que,
al frente de los grupos ya sindicalizados, despliega una actividad dirigida
a preservar los derechos laborales, a
defender los intereses del núcleo que
d!rige y a conuseguir mayores beneficios para el gremio que encabeza, ya
frente al Estado, o bien -especialmente- frente a los empresarios que
manejan las fueutes de producción: el
lider.

Excepción hecha de ese circunscrito sector obrero que recibe los bene-

ficios de una preparación técnica en
esos centros de enseñanza a que hemos aludido en párrafos anteriores, el
trabajador manual mexicano no ha tenido basta la actualidad más medio
cducati,,o que aquel que de manera indirecta percibe de la sociedad en que
viYe, a través de la radio, del cinematógrafo, de la prensa, etc., (y ésto, en
la medida en que su aptitud mental se
lo permite, así como en la proporéión
de la calidad educativa que estos medios entrañen), ni más director ni
guia qÚc el líder.
El primero de estos medios de educación es en multitud de casos desapro,·cchado por el obrero precisamente por su desvinculación fundamental
con los productos de la civilización
contempor(mea, usuales en las urbes
donde vive por mero accidente. Este desaprovechamiento es definitivo
cuando se trata del obrero que en pos
del salario va a radicar a centros de
ciertas industrias, como la extractiva,
para usar un ejemplo, que ubica sus
campamentos y equipos en apartadas
regiones que no disfrutan de esos pro•
duelos de la civilización.
En cuanto a la influencia educativa
que puede recibir el obrero de su 11der, es nula, pues obvio resulta repetir
que la actividad que éste desarrolla se
limita, en el mejor de los casos, a la
defensa de los derechos laborales y de
los intereses económicos de los asalariados que controla.
Es cierto que existe una propaganda
educativa que llega a determinados y
reducidos sectores de la masa obrera
que se difunde a través de folletos pe-

riódicos, de grabados murales, o de
carteles desplegados; pero esta propaganda tiene, como fuente de educación, dos evidentes limitaciones que la
minimizan; Tiende, casi en su totalidad, a prevenir accidentes, o a evitar
riesgos profesionales, en lo cual está
tnmbién interesado, indudablemente, el
empresario y, ademas, este tipo de propaganda beneficia solamente al trabajador de las grandes industrias cuya
capacidad económica les permite desplegar esta clase de difusión educativa de tan constreñido alcance.
Habiendo quedado sentado ya que
fo desvinculación del obrero manual
con los productos de la civilización y
la cultura ambiente en los centros urbanos, lo imposibilita para recibir la
benéfica influencia educativa que la
sociedad podría imprimirle, poco pue- .
de esperarse del aprovechamiento que
ese tipo de obrero pueda recibir de la
opinión pública, por bien intencionada y orientada que ésta sea, pues solo
recibe de ella una influencia refleja,
a través de los medios de difusión de
la propia opinión pública, no pocas
w~ces mal orientada o distorsionada
por intereses bastardos de quienes ma•
nejan tales medios de difusión.
No son de estimarse en el fenómeno social que hemos venido describiendo, ni las escuelas para hijos de
trabajadores mantenidas por cuenta
de las grandes empresas industriales,
ni la obligación de tales empresas de
sostener a su costa los estudios de especialización de un reducido número
de sus obreros, de acuerdo con el texto de algunas contratos colectivos vigentes en los más grandes centros industriales del país.
Lo primero, porque se trata exclu•
sivamente de una instrucción primaria, elemental y atécnica, que no excluye la formación de una nueva generación de trabajadores sometidos a las
mismas condiciones que sus antecesores; lo segundo porque sus limites son
tan reducidos que no alteran en el fondG la situación de las grandes masas
de: trabajadores c¡ue laboran en una
empresa.
Lo anterior, sin menospreciar el valor humano que entrañan tales realiznciones en la iniciada trayectoria hacia un mejoramiento colectivo.
El Estado l\lexicano, consciente de
esta carencia de medios educativos
que pesa sobre la clase obrera, inició
esforzados intentos, para resolver el
problema desde sus más hondas raíces. Y así fué emprendida, en época
reciente, la difusión de las primeras
letras en una patriótica campaña alfabetizadora ,~ como indispensable cimiento para la realización de tareas
educativas de mayores alcances; pero
es.ta labor, iniciada apenas, tiene todavía frente a si un vasto campo de
realizaciones futuras, exigidas por las
imperiosas necesidades educacionales
de la clase laboral.
Puede afirmarse, en consecuencia,
que la masa obrera mexicana no dispone aún de medios educativos suficientes, ni adecuados a sus más legítimos reclamos educacionales Jo mismo en el campo de su preparación
técnica que en el de su educación humanistica y social.
A guisa de recapitulación podemos
decir que retratada así, en panorámi•
ca visión, la realidad actual del hecho
sociológico en problemas, de cada uno
de sus ángulos surge una respuesta y
una trayectoria por recorrer:

CONCLUSIONES:

la.- AL ESTADO MEXICANO cmIPETE: En cumplimiento de sus atribuciones y en la realización de sus fines, fomentar y vigilar la creación y
el funcionamiento de plantas y centros
de capacitación técnica para la formación de nuevas generaciones de obreros más aptos, ya no sólo en el conocimiento y manejo de máquinas y
equipos de fabricación extranjera, sino también más capacitados para la
ideación, planeación y elaboración de
máquinas con qué hacer nuevas máquinas, actitud ésta que iniciará, sin
duda alguna, el camino hacia la ansiada meta de la definitiva liberación
económica del país; además de adoptar y dar fuerza legal, como otra de
sus atribuciones, a toda medida que,
conjugando los factores de la producción, se oriente hacia un efectivo me•
joramiento técnico, cívico, intelectual
o moral del trabajador manual mexicano.
2a.- A LOS PATRONES INDUSTRIALES CORRESPONDE: Para integrar
cabalmente la unidad de los centros
de producción que promueven el
adiestramiento técnico de los obreros
que en dichos centros prestan su va•
lioso concurso, y el perfeccionamiento
intelectual y moral de ese elemento
humano sin el cual sería imposible el
¡Jrograma productivo, proporcionán.
doles, individual o conjuntamente, los
medios educativos adecuados para los
fines que han sido señalados. Y esto
les corresponde, aun tenida cuenta de
lo arduo y dificil que pueda ser su labor, en cumplimiento de un principio
de justicia social.

Alas Casas Editoriales
y a los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de Publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, soc(eda·
des de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro men•
suario "ARMAS Y LETRAS'', que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente de . la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico. "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestra,
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,

3a.- AL OBRERO SE LE EXIGE:
Para su aptitud de dominio sobre la
máquina, lo mismo que para su iden•
tificación con ]a clase social a que
pertenece y con la sociedad entera que
lo rodea, una decisión firme y ténaz
de optar por el mejor de los extremos
que su libre albedrío le presenta, como
ser consciente y volitivo, abriendo los
poros de su sensibilidad y de su intelecto para recoger todos los influjos
educacionales benéficos que el Estado,
el patrón, su gremio, el líder y la sociclad le brinden.
4a.- EL LIDER ESTA OBLIGADO:
A cumplir fiel y honestamente con sus
primordiales funciones de defensor de
los derechos, guardián de los intereses y promotor de las conquistas de la
clase laboral c¡ue ha tomado bajo su
custodia; y, además, a gestionar, encauzar y defender toda iniciativa que
ante el Estado o ante los empresarios
sea posible, y que tienda al perfeccionamiento integral de los miembros de
la clase laborante. Para lograr tal finalidad, el líder tiene sobre si, como
único conductor del obrero, la obligación de propugnar por el establecimiento, dentro de la organización sindical, de centros de educación cívica,
ética y social que proporcionen una
oportunidad de mejoramiento espiritual al obrero sindicalizado.

Monterrey, Nuevo León,'
México.
Con la satisfacción de haber señalado en las breves lineas que anteceden la resolución de una urgencia inherente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

DEPARTAMENTO DE ACCION
SOCIAL UNIVERSITARIA
SECCION EDITORIAL
PUBLICACIONES PERIODICAS

Armas y Lelras.-Boletin mensual de
la Universidad. Se reparte por canje a las Instituciones de Cnltura, y
libremente a quien la solicite.

Universidad.-Revista. Se distribuye
por cambio bibliográfico a entidades
culturales y libremente a quien la solicite.

Para la adquisición de obras de venCuando todos estos imperativos se ta, toda correspondencia y valores derealicen en conjunción magnífica, la berán remitirse al Jefe del Departasociedad mexicana habrá satisfecho mento de Acción Social Universitaru
uno de sus más caros anhelos patrió- . Lic. Fidencio de la Fuente, Universiticos: LA ELEVACION DE LA CLASE dad de Nuevo León, Plaza del Colegio
OBRERA MANUAL DEL PAIS.
Civil, lllonterrey, Nuevo León, llléxico.

Armas y Letras + Pág. 5

�Relación Cronológica de lo
Publicado en ''"firmas YLetras'',
Durante su XAño de Vida: 1953
gunda Asamblea Ordinaria de la
Asociación de Universidades e Institutos de Enseñanza Superior de
la Repú.blica Mexicana, con sede
en la Ciudad de Guanajuato, Gto.)
D. A. S. U.

Nm!ERO 1, Ei\ERO

Marti y México, po,· F. M. Z.
!.a Obra Literaria de Sor Juana
Inés de la Cruz, por José Guadalupe Suárez Galindo.
-

-

Sucesos de la Cultura, por Francisco P. Navarró.

_ La Labor Editorial de la U. N. E.
s. c. o., por la U. N. E. S. C. O •
-

Angel Martinez Villarreal, por Guadalupe Lozano.
La Tercera Anualidad de los Cursos de Invierno, por el D. A. S. U.

_ La Novela de Vicente Escribá, por
Angel Balbuena Briones.

_ El Maravilloso Santo de la Edad
Media, por Genaro Salinas Quiroga.
-

A las Casas Editoriales Y a los Señores Distribuidores Libreros del
Continente· Departamento de Acción Sociai Universitaria. Sección
Editorial, Directorio de "Armas Y
Letras", por D. A. S. U.

Universidad de Nuevo León: Directorio General y Cuerpo de Redacción de "Armas y Letras", D. A.

s. u.

NUMERO 4, ABRIL

-· Celso Flores Zamora. Tributo al
Maestro, por Fidencio de la Fuente.
_ La Constitución de 1917, por Luis
Arauja Valdivia.

-

_

Convocatoria lanzada por la Rectoria de la Universidad Michoocana
de San Nicolás de Hidalgo, con m?•
tivo del II Centenario del Natahc10
del Padre de la Patria.

_

-· Poesía de América. Lnis Pastori
(Antología).
-

-

Cuadernos Hispanoamericanos, por
D. A. S. U.

Situación Económica de las Universidades e Institutos de Enseñanza Superior de la República Mexicana. (Estudio que presenta el Licenciado Raúl Rangel Frías, Rector de la Universidad de Nuevo
León, a la consideración de la Se-

:,,;t;)IERO 7, JULIO

-

El )lexicano Universal, por Juan
Hernández Luna.

-

Misión de América ante el Mundo,
por Campio Carpio.

- Benito Lynch, por Aurelio Giroud.
_ Algunos Problemas de la Mor_alidad
Infantil, por Rafael Garza L,vas.
_ La Exposición de Pinturas, Grabados Y Dibujos de la Escuela de Artes Plásticas, por D. A. S. U.

NUMERO 10, OCTUBRE

-

Scientiarum Studimn Generalc, por
F. M. Z.

_ El Espíritu del Adolescente en Relación con la Realidad Ambiente,
por Salvador M. Lima.
__ El Cumplesiglos de la Universidad
de Salamanca, por R. A. I.
_ Segundo Congres8 Universitario y
Primera Asamblea General Ordinaria de la Unión de Universidades
Latinoamericanas (Invitación), por

D. A. S. U.
-

Directorio de "Armas Y Letras",
por D. A. S. U.

José Marti, Agonía y Deber, por
Ernesto Madero.

-· La Exposición de Grabado de los
Cursos de.Invierno, por D. A. S. U.

_ _ Directorio de "A rmas y Letras",
por D. A. S. U.

-- Papel de la Educadora en la Orientación del Hogar Respecto de los
Niiios, por Rosaura Zapata.

NUMERO 8, AGOSTO

__ Erneterio Treviño González, por José Guadalupe Lozano 1!fartínez.

_

_ El Gran Cantor de la Naturaleza:
Lucrecio, por Gcnaro Salinas Quiroga.
Universidad y Universitarios, por
Carlos José Costas.

_ A las Casas Editoriales y a los Señores Distribuidores y Libreros del
Continente; Departamento de ~cción Social Universitaria. Sección
Editorial, y Directorio de "Armas
y Letras", por D. A. S. U.

_

El Maestro Don Rafael Delgado,
por F. M. Z.

-· Antología de Don Rafael Delgado.
El Desertor, Cuento, por D. A. S. U.
_

El Problema del ~fétodo en la Reforma de la Enseñanza, por Pablo
González Casanova.

Semblanza de Hidalgo, por J. Guadalupe Lozano.

Notas sobre Libros, por Manuel
Morales Gómez.

Literatura en la Epoca de Independencia, por José Luis Martinez.

_ ·Canto a Hidalgo, por Fortunato Lozano.

_. Primera Conferencia de Estudios
sobre el Bachillerato en el Norte
de la República Mexicana (Convocada por la Universidad de Nuevo
León), por D. A. S. U.

_

-

_

La Muerte de Bizancio, por Alejandro Ramirez-Araujo.

Directorio de "Armas y Letras",
por D. A. S. U.

-· Hidalgo, por José Martí.
Decreto Oficial sobre El Año del
Padre Hidalgo, dado por el Congreso de la Unión. Publica la Secretaria de Gobernación.
_

;\'lDIERO 9, SEPTIEMBRE

-

Directorio de "Armas y Letras,,,
por D. A. S. U.

José Joaquín Fernández de Lizardi, por F. M. Z.

-· Bedrich Smetana. (Creador de la
Música checa moderna), por L. Ch.
en México.
- · La Exposición de Bronces y Fotografias de Joaquín Arias, por D. A.
Programa de Actividades del Instituto de Cultura Hispánica para el
año de 1953, por D. A. S. U.

- Páginas desconocidas de el Pensa.. . dor Mexicano, con una introducción por F. M. Z., por D. A. S. U.

Armas

-

Programa de Congresos Y Exposiciones con motivo de la Conmemoración del IV Centenario de la Fundación de la Ciudad de San Pablo,
Brasil, por D. A. S. U.

_

El Cogito Cartesiano, por Christíán
Brunet.

-

Páginas de Alfonso Reyes.-Silueta
de Góngora, por Alfonso Reyes.

Rafael López, por ~ligue! D. ~larlínez Rendón.

El Segundo Congreso Universitario
y la Primera Asamblea General de
la Unión de Universidades Latinoamericanas, por D. A. S. U.
- · Facultad de Filosofía y Letras de
la Universidad de Nuevo León.Programa para un Curso de Literatura Medieval Española.
_ Invitación del Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de N,íevo León a los Cursos
de los Señores Profesores Eduardo
Caballero y C. y Rafael Martín del
Campo, etc., por el Doctor Eduardo Aguirre Pequeño.
A las Casas Editoriales y a los Señores Distribuidores y Libreros del
Continente. Departamento de Acción Social Universitaria. Sección
Editorial, y Directorio de "Armas
y Letras", por D. A. S. U.

y

Relaciones -entre la Contaduría Interna y la Contaduría Pública, por
Louis )1. Kessler.

NUMERO 12, DICIEMBRE

Sonetos a la Primavera, por José
León Saldivar.

-Salvador Diaz Mirón, por F. M. Z.
-

s. TJ.

-

Asamblea Latinoamericana de Universidades, por F. M. Z.

Vna Poesía Calalana de Boscan,
por F. JI. Z.

NUMERO 6, JUNIO

-

NU)!ERO 11, NOVIEMBRE

El Punto de Partida de ''El Sér Y el
Tiempo", de Heidegger, por Francisco Carmona Nenclares.

NUMERO 5, Mayo

Sobre Hidalgo, por Félix E. Etchegoyen.

_ El Servicio Médico Social de los
Pasantes en el Estado de Nuevo
León, por los doctores Julio G.
Montemayor y Salvador Malina VéIez.

- · A las Casas Editoriales y a los Señores Distribuidores Y Libreros del
Continente; Departamento de A_cción Social Universitaria. Secc10n
. t ario
· de "Armas
Editorial, Y Dircc
Y Letras", por D. A. S. U.

Convocatoria de la Junta Organizadora del Homenaje Nacional a Salvador Díaz Mirón, por D. A. S. U.

Directorio de "Armas y Letras".

N(!~iERO 3, MARZO

VII Centenario de la Universidad
de Salamanca, por D. A. S. U.

-

_ El Centenario del Poeta Juan Nicasio Gallego, por F. M. Z.

_ En Honor de Marti, por Genaro Salinas Quiroga.

_ El Viaje Académico de la Generación de 1948, por D. A. S. U. ·

-

Continente; Departamento de Acción Social Universitaria. Sección
Editorial, y Directorio de "Armas
y Letras", por D. A. S. U.

i\0las sobre Libros: Cuauhtémoc,
&lt;le Salvador Toscano, por Manuel
1lorales Gómez.

_ La Universidad Hispano Americana, se Congrega, por Carlos Robles
Piquer.

_ En el Ambito de los Cursos de Invierno, por D. A. S. U.

":\!aria" en )lcxico, por Rafael Heliodoro Valle.

-

_

NUMERO 2, FEBRERO

-

-

-

Facultad de Filosofía y Letras ele
la Universidad de Nuevo León.
Año Lectivo de 1953-54. Cursos de
Humanidades, por D. A. S. U.
Las Proyecciones Científicas en el
Arte, por Armando Olivares.
A las Casas Editoriales y a los Señores Distribuidores y Libreros del

Letras + Pág. 6

-

La Universidad Clásica Española,
por P. E.

-

América en Arte y Sentimiento,
por Campio Carpio.
Salvador Díaz Mirón. por D. A. S. U.

Antologia,

Directorio de "Armas y Letras''.
por D: A. S. U.

JPOESJIA

LIBROS
CUADERNOS HISPANOAMERICANOS.
Subdirector: Luis Rosales.
Administración: Alcalá Galiano 4,
)laelriel, España.
Septiembre de 1953. - . Kúm. 45.

la de afirmar que siendo la historja un
continuo forcejeo por la conquista de
SONETOS
una supremacía, desde la Edad Antigua, hasta fines ele la Edad ~ledia,
CINEGETICA
Creta, Grecia, Cartago, Roma Italia y
Espaiia se han ido sucediendo en la
1:,,:O1CE: Brújula del Pensamiento: posesión de la soberanía del )!editePolvo de fuego en el vivac se advierte,
.\11lo11io Machado: Reflexiones sobre rránco. Más tarde, la aparición de un
reina la luna pálida de enero,
la lirica . . lngel ,llvarez de Miranda: nuevo mundo cumplia esa necesidad
y el silencio lo rasga un lastimero
)Jeeliterráneo y )lundo Hispánico. Fé- de Jos antiguos de dilatar y ensanchar
aullido que es un présago de muerte.
lix /los: Notas Parciales sobre Arni- su mundo, y que para este autor se
ches. Carlos Salomón: Cinco Roman- traducia en esa consideraci()n que
ces. Ramón Crespo Pereira: Agustín apuntara antes, o sea que el mundo
Rauda y ágil la presa, bella y fuerte
de Pedrayes, el matemático espaliol mediterráneo Jes pareciera estrecho
pasa a la luz de un ampo traicionero:
mús ilustre del siglo XVIII. José Par- cuando era el único conocido entonda fosfóricos signos de lucero;
domo García: La lilosofia hispanoame- ces. Ya el mar :\lediterrúneo no es más
bajo lluvia de plomo rueda inerte...
rkana y su ritmo asincrónico. Brújula que un golfo del Océano Unico, el
ele Actualidad: El Latido de Europa. hombre mediterráneo se extiende ha11
Xuestra América,,. España en su cia el Oeste, hacia el Atlántico. Por lo
Antílope inmolado: su pupila
Tiempo. Bibliografía y Notas. Asteris- tanto, Hispanoamérica es una expanque irradió enamorada en la montaña,
cos. En páginas de color: Crónica del sión y proyección del ámbito mediteabsorbió de las sombras el misterio,
General del VII Curso de Problemas rráneo: "En la comunidad cultural de
Contemporimeos organizado por el todos los pueblos del Mediterráneo,
Instituto ele Cultura Hispánica en el España ha sido y es como aquellos
y en su terso cristal de agua tranquila
Palacio ele la )lagdalena, de Santan- atletas que recorrían la Hélade empumurió el primer fulgor de la mañana,
der.
ñando las antorchas olímpicas: Espajporque fué de los hombres vituperio!
Un estudio y critica de la obra poé- ña, lle,•ando la luz espiritual medite1ica de )lanuel )!areno Villa sirve de rránea hasta los más remotos confireflexión sobre la lírica, en este traba- nes del mundo"..... Félix /los nos ofrejo de Antonio Machado. Moreno Villa, ce unas notas sobre el Teatro de de
CANICULAR
dice )lacbaelo, no emplea metáforas Arniches, despues de exagerar un popropiamente dichas, es decir imágenes cr, sus consideraciones sobre Jas difiTarde canicular y virgiliana
&lt;Juc pretendan representar a otras, cultades por las que atraviesa todo
de incesantes rumores en el bosque,
aclarando después que la metáfora no autor teatral, desde llegar al editor
que en la calma letal exhibe enrosque
e'i po~sía, sino retórica, es la destruc- hasta, vencidos todos los obstáculos,
y rastro de reptiles de obsidiana;
ción del mundo de lo fotituitivo, seña- no equivocarse el traspunte si la obra
lando como maestros de este arte a llega a representarse ..... En la Sección
Que,•edo, Góngora y Calderón, y afir- El Latido de Europa se comenta el úlGárrulo parlotear en la cizaña
mando que vasta leerlos para ver que timo libro del noruego Knut Hamsun:
de inquieta codorníz, y suave roce
la poesía es algo definitivamente muer- "Por Jos Viejos -Caminos", obra escridel insecto en el agua; sumo goce
to. Sin embargo, en la obra del poeta ta entre los años de 1943 y 1948, dude roedora acrobacia y de la rana.
que SC' comenta, r como él mismo con- rante los cuales el autor se vió procefiesa, hay sencillez de forma y anhelo sado por supuesta colaboración con el
de expresión directa. En relación con · inYasor, tiempo suficiente para acuUn chillido estridente, de parvada
lo anterior, atinadamcnte afirma )fa- mular material y escribir un libro
que se eleva veloz, desordenada,
chado &lt;Juc lo que generalmente se en- agrio y de resentimiento. ''Pero Hamdenuncia al cazador en la espesura;
tiende por claridad es aquello que se sun - fiel a la constante de toda su
comprende sin esfuerzo, cuando que vida- no puede aborrecer a los homY renovada herida -que es porfía
e~to es únicamente 1111 simulacro de bres; acepta todos los padecimientos
pensamiento, ya que cuando no se y vuelve, como tantas otras veces hidel pescador- la plateada agonía
piensa
y se aceptan afirmaciones he- ciera, a cantar su discurrir nómada
sobre el cristal del sitio de aventura.
chas, hay un ahorro de nuestra acti- por el mundo."
vidad psíquica. Y dice más adelante:
Luis Felipe del Río.
"Entre los nuevos poetas españoles
Alfonso Range/ Guerra.
- muchos de mérito incuestionableMoreno Villa ocupa un!\ posición firme, que merece ser señalada. Es un
poeta de su ('poca que no parece interesarse por las modas literarias de
su tiempo. Se engañar,l, sin embargo,
•••
ARMAS Y LETRAS
quien piense c¡uc Jas ignora. Pero ~foreno \'iJla sabe que los programas li- Organo Mensual de la Universi(Viene de la Pág. 2)
c¡ueda dicho, por el )laestro Garza
terarios son casi siempre desorientadad de Nuevo León
Z:1111brano; la escenografía por Gerarartislicas de alta valía, cuya naturale- do )lartinez y la reali:ación por Gui- dores, si se los interpreta literalmente..... Se buscará en vano leyendo a
z:t M' darú a conocer al través de las
llermo Barrón.
INDICADOR:
)foreno
YiUa, la novedad escandalosa,
págjnas de este Organo informativo
Participaron en el desempeño de pauniversitario.
la c1uc el vulgo literario entiende por
peles artísticos de la bella obra, Marlledactores
literatura de vanguardia. Y es que l\logarita Delgado, Gloria González, Floreno Yilla ha sabido resistir a Ja coRaúl Rangel Frias
res, Amparo Rubio, ::\Iaourl Julio Barriente negativa de -su tiempo. Ni siTE.\TllO Ui\l\'ERSITAHIO
rragitn, el propio :\lacstro Garza Zamquiera ha perdido la re en la imporhrano, Anselmo Gonzillez Zambrano,
Fidencio de la Fuente
El Teatro universitario, dcpendicn- José García Tenorio, Jesús Guillermo- tancia de su arte ..... "Los que habitati:: del Departamento de Acción Social, prieto, Carlos R. Aguilera y Francisco mos entre Fasos y Jas Columnas de
Francisco M. Zertuche
de Hércules, vivimos encerrados denc¡ue estú bajo la dirección del :llaestro Sánchez ~lurillo.
Genaro Salinas Quiroga
tro de la estrecha barrera mediterráSergio Garza Zambrano, dió cima a
La presentación de "La Barca sin
nea,
romo
las
hormigas
o
las
ranas
áJuna nueva presentación con 1a obra Pescador" fué financiada por el PatroAlfonso Reyes Aurrecoechea
original en tres actos de Alejandro Ca- nato UnivC'rsitario de Nuevo León, y rcdor ele un estanque." Esto afirmó
Enrique Martínez Torres
Platón en el Fedón, rcfiriendose a los
sona, "La Barca sin Pescador".
tuvo por objeto et arbitrio ele elemenLa dramatización se llevó al cabo en tos pecuniarios, conducente a acondi- pueblos del Mediterráneo, y ahora la
Guillermo Cerda G.
el Teatro Hodriguez, de esta Ciudad, cionar y reformar el Aula magna de la renueva Angel Alvarez de Miranda en
Adrián Yáñez Martinez
et súbado 16 de los corrientes, a las l:niversidad, con miras a dejarla en su articulo ")!editerráneo y Mundo
20.30 horas, con asistencia del Señor aptitud ele seguir representando alli Hispánico". Lo que hace notar el autor es que los antiguos, no obstante
Hector de la UniYersídad, el Jefe del actos teatrales universitarios.
Director
haber tenido como único mundo coD. A. S. U .. numerosos maestros, estuEl éxito alcanzado por los organiLíe. Fidencio de la Fuente
r.ocido el mediterráneo, lo consideban
diantes y púbUco conectado con nueszadores de la dramatización fuC un esestrecho, cuando que para ellos era la
tra Institución, quienes pudieron evitimulo, pues en lo ulterior, el Teatro
Oficinas
única tierra habitada, y si a nosotros
denciar palmariamente los progresos
dt la Vni\'ersidad será mirado con
nos parece pequeño es porque lo ·vellevados adelante por el Director del
Wáshington y Colegio Civil
mayor interés para la frecuentación de
Teatro y sus alumnos.
mos como parte de un todo. Lo anteactos como el acaecido el sábado 1G
Monterrey, Nuevo León,
rior sirve de introducción para expoLa Dirección fué ejercida, como de los corrientes.
ner la idea central del autor, que es
MEXICO

A/erencias y •

Ar()1as y Letras + Pág. 7

�sus lI.b·er tades. Rech"~o·
._ heroicamente a la que le arrastraron
P.
. los
persas y aceptó la pelea en último extremo por su pr~ ta existen. d
'dad li'bre en opinión de uno de sus mas reputados
era e comum
,
d
historiadores. En cuanto a la contien~a troyana, no pasa
s~r
una
hermosa
leyenda,
explotada
por
_literatos
y
poetas
que
1c1~:
(Viene de la la. Pág.)
ron del hecho un motivo de art~ sutil y arro~ador •. Pero se vio
pedistas la iniciaron hace siglo y medio Y. aun es norte_ hacia el entre tanto agitado por autarqmas y con~ulswnes interna~, .que
que dirigimos los pasos cuando vemos le1os. Sus ensenanzas, a no fueron O bstáculo suficiente para desviarlo _de la act1v_1dad
ateniense
las que nuestro siglo dirige sus pasos, aun son luz en el tortuoso men tal qlte se había contraído en la zona continental
.,
· ·
l
l
y en las islas del archipiélago, ~uya rep_er~~wn sin 1gua_ en e
camino del territorio humano.
arte en las ciencias y la filosofia, extenonzo en forma sin preEL HOMBRE REPRESENTA EL IDEAL QUE SUSTEN• ced~ntes hasta entonces en el mundo civilizado.
En examen de aquella creación evoca los caracteres más reTA, que siempre está por encima del hom~re Y de su imagei:,
que nace, crece y muere. Es una consecuenc~_de nuestra Pr_ofta presentativos en el orden de la cultura, caudal ~nmen~o d_e _coimperfección incesante, arte idealizado y esp1ntu en personifica• nocimientos y creaciones estéticas, de especulaciones f1losof1cas
ción. A ese ideal pertenece la humanidad, compuesta de elemen• en procura de la verdad y de teorías establecidas sobre el origen
tos buenos y malos. Pero no podrá sostenerse por el terror, la de ciertos fenómenos naturales. Continuadora de ~sta ~iviliza•
imposición rigurosa, última fase de su e":istencia, q_ue trae infa• ción está en lugar inmediato la labor del pue_blo latin_?, influ~nliblemente aparejado un derrumbe fulminante. Ninguna_ agru• ciado por el pensamiento ático durante los primeros anos del tm•
pación podrá sostenerse mediante el temor de perecer en tiempo perio que se destruye a sí mismo y aniquila los restos de aquella
definido. Tampoco podrá trocarse en centro de evolución Y mw civilización al pretender la conquista de la Hélade una vez echa,
cho menos arrastra consigo nuevos satélites que secunden su la· do en brazos de la dictadura, para eludir el problema de la esclaboro procedimientos. Un principio de existencia le impide des• vitud con lo que mata las mejores energías creadoras. Grecia ha
truirse a sí mismo. La ley de conservación de la especie ejerce salvado sus luchas intestinas en los últimos años de su florecisobre su estado psíquico una presión ilimitada, por lo cual ha de miento, pero armando el brazo del macedón,, c~e as~ vez en.la
guiarse hacia la luz valor inapreciable para el hombre.
servidumbre. Y la decadencia del pueblo helemco fue acentuan•
dose desde entonces a tal punto que más tarde es fulminado por
Así lo han comprendido los filósofos de la antiguedad, don• la corrupción, que culminó en la disolución de los sistemas de
de la esclavitud fué rémora a la evolución propiamente dicha de convivencia que arrastró consigo la misma civilización greco•
aquellos pueblos, que luego quedaron sepultados con sus propias rromana, q~e desaparece triturada en las garras detvandalismo
imperfecciones. En el orden espiritual, tenemos el ejemplo más dictatorial desembocado por el militarismo.
cruento en los fundamentos de la teocracia, en Asia y Africa que
EL PUEBLO HELENICO HA SIDO GRANDE EN TANfueron aplastados por los movimientos liberadores, en contrapo,
TO
FUE
LIBRE y sus hombres podían interrogar el infinito. La
sición con el avance de la cultura elaborada a orillas del Medí•
terráneo que tuvo por cuna a Grecia y Roma, y a base de cuyos dictadura ha sido una maldición que desarticuló las comunida•
ejemplos lograron los pueblos del mundo, sobreponerse a los in• des prósperas de la cuenca mediterránea. El saldo dejado en he•
convenientes que siglos anteriores le dejaron en triste herencia. rencia es producto de voluntades dispersas, empujadas por la ac•
Y esto se ha evidenciado ya en épocas más remotas al crear co• ción de sus antecesores, acuciados en buscar campo propicio pa,
rrientes que más tarde habría de destruirse por inadecuadas al ra el cultivo de las ideas, arrancadas del alma popular y no por
estado social, o para construir los cimientos y aspiraciones de impulso de presiones extrañas que la individualidad repugna,
otros principios más amplios, conforme con las exigencias mora• como se observa en los pueblos americanos que arrastran en sus
les de los pueblos. En este juicio abona el ejemplo de la edad venas la sangre de los episodios más negros de la tiranía. Estos
media, con la fundación y expansión del catolicismo, la invasión fenómenos tienen para el sociólogo moderno un valor de estu•
de la barbarie germana, la vida monástica, la justicia del régimen dio, en su alcance por remontar al porvenir, basándose en los
feudal que tuvieron su contraposición en el Renacimiento, para acontecimientos históricos.
abarcar luego la gran renovació'n operada en la sabiduría, en la
Pero el hombre está naciendo. Hasta el presente tienen un
política instaurada con el advenimiento de las nacionalidades origen muy cercano, siendo sumamente joven sobre la tierra.
occidentales, donde cada pueblo trocóse en colectividad de cos• LA HUMANIDAD APENAS HA DADO COMIENZO A LA
tumbres y formó la ligazón que habría de conducirlos a su pro• PRIMERA ETAPA DE SU HISTORIA. El camino ha resulta•
pia independencia como en el caso americano. Después, los do por cierto azaroso, mas la pesada carga que lleva a espaldas
grandes descubrimientos y el desarrollo industrial, para llegar a servirá de cimiento para la gran construcción del porvenir. Míen•
los progresos iniciados en el siglo XV y proseguidos hasta nues• tras tanto, los hombres se despedazan en una angustia grande.
tros días en incesante actividad, para dar crédito al hombre mo• ¡Qué será del futuro inmediato de la humanidad, sólo los dioses
derno de que nada se crea en esclavitud y todo es producto de la lo saben! Nadie puede aventurarse a predecir qué quedará de
libertad moral, política y económica.
su paso por la tierra, si no logra mientras tanto le quedan algu•
nas energías de reserva para salvar los restos informes de un pe•
LAS AUTOCRACIAS PRIMITIVAS, como las de Egipto
ríodo cíclico que envuelve, desde los principios de la historia a
e Israel, que dieron base a la civilización comenzada en Grecia, nuestros días, toda la vida civilizada. Luchando entre la dicta•
para extenderse posteriormente a través del orbe, son elementos dura y la libertad, hoy se encuentra en medio de la vida en cali•
poderosos para conjugar las ideas a iniciativas que debieron su• dad de expectador, inmóvil y en posición estática.
cederse a través del tiempo, en el trascurso de épocas y edades.
Mientras tanto, un hecho evidente, ejemplo vivo de sacri•
Los pueblos sometidos a esclavitud han vivido eternamente ate•
morizados, bajo la presencia del terror. Incapacitados por ello ficio, motivo para literatos y poetas de todos los tiempos queda
para toda acción individual, controlados sus actos y husmeados en pie como reserva desafiante a la pasividad del individuo,
hasta mismo sus pensamientos, no han podido ver más allá, ol- caudal inmenso que se ha salvado de todas las hecatombes y que
vidados de querer ser, de discurrir, escudriñar en el tiempo y el luego del desastre ha venido llenando la historia con el fruto de
espacio. Por el contrario, el hombre libre acciona por impulso su vientre y con los nuevos retoños ha tratado siempre de y en
propio, siguiendo el rumbo trabado por su destino, aun cuando todas las épocas de imprimir a la vida un sentido más dulce de
a tropezones, pero abierto su horizonte a todas las sugestiones e generosa ternura. Después del ocaso, luego del cataclismo que
en barbarie los templos de la civilización la madre, már•
iniciativas. Cayendo aquí, levantándose allá, prosigue su ruta, rebasa
.
' aparece res•
t1r
eterna
en el sacrificio voluntario de su misión,
utilizando sus energías en procura de lo desconocido, para robm·
los secretos a la naturaleza, como en las ciencias físicoquímicas ponsable de su destino. Ella soportó todas las atrocidades de la
en la edad contemporánea, para ofrecérselas al hombre, habitan• tiranía. La guerra interpuso en la acción de lo humano el honor
te de la tierra que aspira a encontrar cuando menos una mues• tristemente ingrato de poner su alma amorosa su mano flore•
cie~te de caricias, sobre la desventura de nuest~os tiempos maltra tranquila, al rescoldo de su hogar.
decidos. Y ella, que no el hombre bestializado por una cultura
La actividad dominante en Grecia f ué esencialmente inte• analfabeta, es la urna funeraria de los sentimientos, la diosa de
lectual, y no social pro píamente dicha, al revés de la vida ordi- nuestra segura inspiración, luz de nuestra alma atormentada Y
naria de Roma que tuvo ya un carácter esencialmente distinto. Pensamiento entorpecido, fuente de cuyo vientre creador mana
El pueblo helénico jamás ha sentido aficción por las empresas el sueño de la edad dorada, de la libertad.
bélicas y ha debido aceptar algunas presionado por el orgullo de
CAMPIO CARPIO.

Enseñanzas de la Historia y...

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Armas y Letras + Pág. 8

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                    <text>Organo Mensual de la Universidad de Nuevo León

'

Registrado como articulo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D, A, S. U,

Poela

AÑO XI

NUM, JO

OCTUBRE DE 1954

Je la Patria El Origen Histórico de la
"Mejicanos, al grito de guerra"
Francisco González Bocanegra.

Institución Bancaria
Diego G. LOPEZ ROSADO

,
j

'
1

íl

Debo consignar que no pretendo referir las diversas tentati•
vas de himnos nacionales; anteriores al definitivo; porque, a más
de digresión, sería redundancia, tras el nimio estudio del doctor
Bernardino Beltrán. Deseo simplemente historiar la participa,
ción concreta de Francisco González Bocanegra en la creación
del Himno -suyo y nuestro-, a fin de ratificar lo estrictamen•
te sucedido, o rectificar leyendas, bellas si mendaces, difundidas
por algunos escritores y aun por el cinematógrafo.
"Diez tentativas se habían hecho • • • para que Méjico pu,
diera tener su propio himno; y diez fracasos fueron el resultado
de esas tentativas."
El Supremo Gobierno de la Nación expidió una convocato,
ria, el 12 de nouiembre de 1853, publicada el 14, y en dieciséis
ocasiones, por el "Diario Oficial": "Ministerio de Fomento, Co,
lonización, Industria y Comercio. Deseando el señor Presidente
que haya un canto verdaderamente patriótico que, adoptado por
el Supremo Gobierno, sea constantemente el Himno Nacional,
ha tenido abien acordar que, por este Ministerio se convoque a
un certamen, ofreciendo un premio, según su mérito, a la mejor
composición poética que sirva al objeto y que ha de ser calificada
por una Junta de Literatos, nombrada para ese caso. En conse•
cuencia, todos los que aspiren a tal premio remitirán sus compo,
siciones a este Ministerio, en el término de veinte días, contados
desde la primera publicación de esta Convocatoria, debiendo ser
aquéllas anónimas; pero con un epígrafe que corresponda a un
pliego cerrado, con el que se ha de acompañar, y en el que cons,
tará el nombre de su autor, para que se haga la calificación, sólo
se abra el pliego de la composición que salga premiada, quemán,
dose los demás.
"Otro premio se destina, en los mismos términos, a la com•
posición musical para dicho Himno, extendiéndose, en con~ecuencia esta Convocatoria, a los profesores de este Arte, adv1r•
tiéndos; que el término para éstos es el de un mes, después del
día en que se publique oficialmente cuál haya sido adoptada, pa,
raque a ella se arregle la música. Méjico, 12 de Noviembre de
1853. Miguel Lerdo de '!'ejada."
.
.
Aquella "junta de literatos" -tan bien designada por tan
dignos y altos-, se integró con dos José ~ernar~o Couto, co~o
presidente, don Manuel Carpio y don ]ose Jo~q~m Pesado, qm~nes recibieron del Ministerio de Fomento, veinticuatro composi•
ciones -veintiséfs, alarga Francisco Sosa-; ya 7:etirada del con•
curso la de don Andrés Davis Bradburn, a la sazon sacerdo_te, en•
viada sin su consentimiento, como lo hizo constar en carta impr~•
sa en "El Siglo XIX" del 29 de diciembre de 1~53 Y qu~, a mas
carecía del "carácter de anónima y por haber sido premiada en
otra ocasión". Davis añadía que, habiendo abrazado al sacerdo,
cio, no debía tener ocupaciones diversas.
Pasa a la Pág. 6

Por ser integrante de nuestra experiencia cotidiana y por,
que su estructura nos es familiar, resultaría raro que nos pregun,
táramos ¿qué es un Banco? ¿Cuál fue el origen de los Bancos? En
general, se acepta que la denominación Banco deriva de una pa,
labra italiana relacionada con la mesa que servía a los cambistas,
para efectuar las operaciones monetarias. Según algunos auto•
res ciertas operaciones que hoy pueden denominarse bancarias,
se iniciaron desde la remota época de Babilonia.
En Roma, China y Egipto se han en•
contrado documentos que atestiguan
que a]gunas de las operaciones, que
usualmente desempeñan los Bancos en
la actualidad, ya se practicaban ha·
ce tres o cuatro mil años. Resulta incuestionable que el origen y la evolució n de los Bancos estén estrechamente vinculados al desenvolvimiento del
comercio cuando la aparición de cada
Banco marcaba una etapa importante
para el desarrollo de un país a partir
de la Edad Media. En términos generales, hoy se considera como Banco
una empresa que sirve, lo mismo para
el tráfico de pagos, que para facilitar
el crédito; es nota esencial de los Bancos que además de utilizar su propio
capital operen con dinero ajeno, esto
es, con capital c¡ue los Bancos atraen
hacia sí para prestarlo a su vez. Con
estos elementos podemos iniciar nuestra descripción del desarrollo de los
Bancos a través de la historia.
La aparición de los primeros verdaderos Bancos en Venecia en 1400 y en
Génova en 1407, fue una resultante de
la actividad comercial de estas dos repúblicas italianas, qu e durante la Edad
Media, además de concentrar casi la
totalidad del comercio marítimo con
]os árabes, servían de intermediarios
con el mundo de Oriente y de mercaderes y navegantes con el resto del
mundo de Occidente.
Con el tiempo el poderío comercial
de las repúblicas italianas fue desplazándose hacia Holanda, y como después del descubrimiento de América
la máxima actividad comercial se desenvolvería en este país, el más grande los Bancos de la época del Renacimiento es el de Amsterdarn fundado
en 1609; le siguieron los Bancos de
Hnmburgo y de Hoterclam. Tan pron-

to como el poderío comercial se desplaza de Holanda a Inglaterra apare•
cen en este país Bancos poderosos corno el de Inglaterra, que se funda en
1694. Mucho después, casi a principio&amp;
del siglo XIX, cuando Francia participa activamente en las operaciones co-mcrciaJes, funda su célebre Banco de
Francia.
·
Las funciones bancarias propiamente dichas hitn tenido una evolución
muy lenta, pues, aunque paulatinamente se agregan nuevas operaciones, la
naturaleza de éstas varia muy poco a
través de los siglos. Las operaciones
básicas originales, realizadas actualmente mediante letras de cambio o
con cheques, los depósitos, los préstamos, etc., no ti enen diferencias sustanciales con las que se realizaban ha..
ce 300 ó 400 alios. Pero el banquero
que hoy conocemos es un tipo totalmente distinto de los banqueros prinlitivos que eran simples cambistas.
Durante la Edad Media cada señor
feudal acuñaba su propia moneda y
como dentro de las fronteras que hoy
limitan países comQ Espalla, Portugal,
Francia, Italia o Alemania, existían
varios cientos y hasta miles de pequeños señoríos feudales, fácil es imaginar las dificultades para encontrar
equivalencias de monedas, no sólo de
tan diversas denominaciones, sino de
tan distinto conlenido metálico. Se requería ser un verdadero experto especialista para poder establecer equivalencias entre los numerosos tipos de
monedas y además, porque las falsificaciones y las alteraciones eran frecuentes ya c¡ue los primeros falsificadores eran los propios señores feudales, y en ocasiones, los monarcas que
Pasa a la Pág. 7

�Génesis y Exaltación de
Nuestro Glorioso Himno
Nacional
Miguel D. MARTINEZ RENDON

hemos, no llegó a ser aceptado por la
conciencia pública. Pero sí este Himno no cuajó, sí demuestra la preocupación altamente patriótica que selectos
espíritus tuvieron para dar un canto
de guerra a la nación méxicana.
Más notable es la canción guerrera
o canto patriótico que se le recogió a
doña Leona Vicario en el proceso seguido por la Real Junta de Seguridad
por don Miguel Bataller, Gobernador
de la Sala del Crimen. De esta canción
que fué recogida como _el "papel número 22" y que fué arrancada del expediente relativo, quizá para que no
quedara huellas de ella, se dice textualmente en el proceso: "Vuelto a
hacerle cargo (a Leona) sobre el pei'11erso y seductivo papel de fojas 22
que en verso enviaba a su primo (Manuel, que ya estaba con Rayón) Y cuyo contenido encierra más veneno que
letras tiene, y por el que se le inflama
a él y a los otros rebeldes contra el actual legitimo gobierno atribuyéndole
falsamente los más detestables procederes, siendo su conducta notoriamente justa dijo: (doña Leona): que sin
embargo de la precipitación con que
lo leyó, no deil) de advertir de que era
en favor de los insurgentes y por ese
motivo ha creído que no debe manifeslal' su aulol'; pero que n.unca lo tuvo por tan malo y criminal, como lo

Francisco González Bocanegra

Jaime Nunó

Como nuestra Independencia, es decir como la iniciación
de la gloriosa lucha por ella, nuestro Himno Nacional fué hijo
de una romántica pareja. Si a la iniciación de la lucha libertaria
contribuyó como factor definitivo doña Josefa Ortiz de Domínguez, puesto qué sin su oportuno aviso el movimiento hubiera
fracasado, fué a una hermosa mujer, la novia y después esposa
de González Bocanegra, la inspiradora de las inmarcesibles estro•
fas de nuestro canto cívico nacional.
Mas, antes de entrar a narrar cómo
fué posible este hecho que dió como
fruto ese canto, cuyas estrofas nos
conmueven hasta las lágrimas, digamos algunos antecedentes históricos
que consideramos oportunos.
Autores hay que sostienen que antes
de nuestro Canto Patrio se escribieron
en distintas épocas y por diversos poetas y músicos cerca de diez canciones
épicas que quisieron mer~cer el galardón de ser elevadas lrnsta esa altura
patriótica. De entre · ellos, sólo nos
ocupamos de algunos que ampliamente conocemos.
En efecto, en la reciente conferencia del historiador Jesús Amaya To-

7

pete, dictada como una del ciclo organizado por el Bloque de Obreros Intelectuales, en conmemoración del Centenario del Plan de Ayutla, cuyo plan
fué abrazado con calor patriótico por
don Santiago Vidaurri en Lampazos, y
en honor también del Centenario de
nuestro inmortal Himno, dicho conferencista asentó, con abundancia de
datos que aquí omitimos, que en el
allo de 1849 Andrés Davis Bradburn ,
hijo de Juan de los mismos apellidos
y quien acompañó a Mina en su gloriosa y fugaz expedición, escribió uno
rl e los primeros himnos nacionales,
aunque dicho conferencista no citó ni
el coro ni las estrofas, que, como sa-

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""'·;~~;z: ~::.J~1iiiiljK!iJJi'.it)i~ =: ;;:_s:=::___~

Ejemplar del Himno Nacional, de 1855.

pintan los cm·gos".
He aquí como Leona Vicario burló
siempre a sus enjuiciadores, negando
siempre, y no descubriendo a personas adictas a la insurrección que estaban en la capital del Virreynato. Claro que menos iba a decir que ella, y no
otra persona era la autora de la famosa marcha, que viene a ser por tanto
el primer himno guerrero y que tocó
a esta excelsa heroína ser la primera
de quien su ardor patriótico le hizo
concebir esta famosa marcha. A su
corona de mártir y de matrona ejemplar debe agregarse este laurel inmarcesible.
Después de visto su proceso por Bataller, éste la calificó como ''La Corresponsal General de la Insurgencia".
Tal fué el valor que Leona Vicario desplegó en él.
Veamos ahora qué otros autores quisieron dar a México un canto nacional.
En 1847, también el gran artista vienés Henry Herz, después de recorrer
el mundo dando conciertos como virtuoso que era del piano, llegó a México en julio .de 1842 y en unión de Ana
Bishop, Bolchsa y Valtellina, efectuó
grandiosas veladas, a decir de los cronistas de ese tiempo, en el entonces
llamado Teatro !\'acional. Hcrz, extrañado de que nuestro pais no tuviese
un Himno Nacional, en e] año de 1949,
se propuso escribir la música de uno,
para lo cual publicó en los periódicos
de la capital un suelto en el que ofrecía dar a la República un canto especial que mereciera la aprobación como Himno Nacional y exaltando a los
poetas y escritores mexicanos para
que escribieran la letra correspondiente, la que debía ser remitida a su domicilio, que era la habitación número
44 del Hotel del Bazar.
Inmediatamente, la famosa Academia Literaria de San Juan de Letrán,
a invitación de la Junta Patriótica establecida por entonces en la capital, el
14 de agosto de ese afio 1842, abrió un
concurso nacional convocando a todos
los poetas mexicanos para escribir la
letra que deseaba el artista Herz y
nombrando al efecto como jurado a
los distinguidos escritores don José
Ma. Lacunza 1 don José :Ma. Pesado,
don Manuel Carpio, don Andrés Quintana Roo y don Alejandro Arango y
Escandón. Los poetas mexicanos con
verdadero celo patriótico enviaron sus
composiciones y, en 1a sesión solemne
del 4 de septiembre siguiente, se dió
cuenta con dieciséis composiciones,
resultando premiadas las de los litera-

Armas y Letras + Pág. 2

tos don Andrés Davis Gradburn, a
quien nos hemos referido al principio,
y la de don Félix Ma. Escalante.
Leido el dictamen de los jurados,
ambas composiciones fueron enviadas
al artista Herz, quien inmediatamente
escribió la música de aquel himno, la
cual se imprimió y aún se tocó y cantó en el Teatro Nacional; pero, como
es sabido, no llegó a popularizarse ni
menos a tocar las fibras del sentimiento patrio nacionaJ. Sólo como un complemento de este bosquejo histórico,
damos a conocer el Coro y una de las
estrofas de las que fué autor Davis
Bradburn:

"Truene, truene el cañón, que el ac~ro
en las olas de sangre se tiña
al combate volemos, que ciña

nuestras sienes laurel inmortal.
Nada importa morir si con gloria
una bala enemiga nos hiere,
que es inmenso placer al que muere,
por su enseiia triunfante ondear.

l

J

Una de las estrofas dice:

Se remonta a las nubes el águila
vencedora, tremolando su emblema,
y destroza, al volar, la diadema

que intentara su vuelo abatir.
Muestra México al mundo su nombre

tricolor la bandera flotante,
y su pueblo de gloria radiante
ha jurado guardarla o morir . : ."

Fué otro extranjero, también notable músico, el pianista Carlos Bochsa,
quien viendo el ningún éxito alcanzado por el himno de Herz, compuso un
canto patriótico que dedicó al entonces presidente de México, don Joaquín
de Herrera, con letra debida al poeta
habanero don Juan Miguel de Lazada
y cuya composición tuvo el Coro siguiente:

•

Mexicanos alcemos el canto
proclamando la hermosa igualdad,
al oírla los ecos repitan

otras autoridades, entona violento su toria para la música, el filarmónico
canto inmortal, la joven musa del poe- don Juan Bottesini compuso un himta recitó, con la voz estremecida por no, adaptándolo a la letra premiada,
el llanto, el Coro y las estrofas que ha- estrenándose el 13 de junio de ese año
brían de servir de pauta para· que Jai- para celebrar el cumpleaños de Santa
me Nunó diera rienda suelta a su pe- Anna. La letra de González Bocanegra,
gaso musical. La concurrencia aplau- con esa música, fué bellamente cantadió esa letra con gran ardor y vaticinó da por la excelente diva Enríqueta
que el premio sería para Francisco Sontang, y las estrofas, por las cantanGonzález Bocanegra. Este, al fin , se tes italianas la Fiorentiní, la VetU, la
dispuso a enviar su composición al Casini y la señora de López, así como
concurso lanzado por Santa Anna, por · los tenores Posselini Arnoldi, Rocco y
conducto de la Secretaría de Fomento, Spolli, Solares y el cuerpo de coros de
cuyo titular era don Joaquín Vcl:iz- la ópera qu e actuaba en el Teatro Naquez de León, basándose en la convo- cional.
catori a que fu é dada a conocer el 12
de no,·iembre de 1853, bajo la firma
:\Iás tarde, Santa Anua', por el misdel integro hacendista don Miguel Ler- mo conducto de su Secretaría de Fodo de Tej ada, oficial mayor de dicha mento, expidió una nueva convocatodependencia federal.
ria para el concurso musical, integrando el jurado calificador los notables
De lo m{1s granado de la intelectua- maestros músicos, don José Antonio
lidad mexicana fué escogido el jurado Gómez, don Agustín Balderas y don
califi cador, por lo que figuraron en Tomás León.
él los distinguidos literatos don José
Bernardo Couto, don Manuel Carpio y
Don Jaime Nunó se valió del célebre
dou José .Joaquín Pesado-. Ya la his- guitarrista Narciso Basols, que a la
toría literaria ha sefi.alado C1 paso de sazón daba conciertos en la capital,
tan jnsignes portaliras r epresentativos para signar con las letras de su nomde lq poesía mexicana de la mitad del bre y apellido, "J. N.", y ocultar así
siglo pasado, por lo que. no nos deten- más su paternidad , haciendo que didremos a proclamar sus excelencias cho músico copiara la partitura, para
poéticas. El 8 de febrero del año si- qu e así no se conociera por quien esguiente, 1854, fué publicado en el Dia- taba escrita la música. Era, como es
rio Oficial el dictamen de los califica- sabido, Nunó de origen español, pues
dores en el que se otorgaba el primer nació en San Juan de las Abadesas de
Jugar y el premio que "según su méri- la provincia de Gerona, en el mes de
to", afirmaba el dictamen, correspon- septiembre de 1825. Vino a México,
día a Ja composición de Gonz{1Iez Bo- traído por Santa Anna, quien lo conoció en la Habana y lo nombró Director
canegra.
General de Bandas de Música MilitaEntre las rompos1c10nes enviadas, res. Esta era la razón por la que Nunó
se encontraron producciones de gran deseaba conservar el incógnito, que al
mérito de los poetas José Ma. Esteva, fin tuvo ·que descubrir, después de
Félix Homero, José Ma. Monroy, Félix que por los periódicos se instó al oculMa. Escalante, Francisco Granados to autor de aquella bella música para
Maldonado, José Hivera y Hio y Fran- que se presentara al ministerio a dar
cisco Villalobos; pero ninguno con el su verdadero nombre y a _c omprobar
vuelo patriótico de la de nuestro in.- su calidad de autor. Así lo hizo don
Jaime, después de instrumentar su
mortal cantor.
canto patriótico para bandas, voces y
Como no se había lanzado convoca- coros. Tras de largos y concienzudos

Libertad, Libertad, Libertad.
Una de sus estrof.as dice:

Alas Casas Editoriales
y a los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente

Plaza del Colegio Civil,

No más guerra, ni sangre, ni luto,·
cesen tantos y tantos horrores,
que la sien coronada de flores
ll'iunfadora levante la paz.

El mismo efecto que el antes mencionado himno causó este nueYo, pues
no llegó a popularizarse.
Estaba escrito que había de ser un
mexicano, un buen poeta, un patriota,
que aunque afiliado siempre al partido conservador, hizo Yibrar su estro,
recogiendo el sentir de miles de corazones mexicanos, para hacerlo brotar,
como un torrente prístino, lleno de
vuelo glorioso en sus estrofas, · que,
aun consideradas dentro de la más estricta crítica literaria, sobrepujan a
todos los cantos nacionales de otros
países.
Leyenda o realidad , la historia ha
recogido el cuadro maravilloso en el
cual vemos a una hermosa joven, instando hasta la terquedad al poeta, ·cuya humildad lo hacía no pretender
contender con los grandes ingenios
mexicanos, por lo cual una vez que
preparó una de las piezas de la casa
número 6, de la calle de Santa Clara,
calle de grata memoria, pues años después había de vivir en dicha ca1le la
inmortal Rosario de la Peña, que mereciera la inspiración de Acuña en su
popular y bello Xocturno; alli quedó
el poeta preso, mientras componía la
letra de nuestro fremante Himno Nacional. Pocas h eras después el cautivo salió de su encierro, todavía con
los ojos empañados por las lágrimas Y,
con voz trémula, entregó a la amada
las primicias de su inspiración.
Como en el cuadro donde Rouge! de
L'isle, ante el Alcalde de Marsella Y

ensayos, se cantó con gran solemnidad
y en medio del mayor entusiasmo, lo
que babia sido declarado por el gobierno santaanista nuestro Himno Nacional. Esto s eefectuó la noche del 15
de septiembre de 1854, en el Teatro
Nacional para entonces llamado de •
Santa Anna. Las estrofas fueron cantadas bellamente por los artistas italianos señores Steffenone y por Salvi,
así corno por el coro de toda la compañía de ópera que actuaba en dicho
teatro. Este canto electrizó a la multitud concurrente, a tal grado que en
La Universidad de Nuevo León ha
un momento aprendió el himno, y sus mantenido desde su fundación un vasestrofas fueron mil veces entonadas en to plan editorial que desarrolla al tralos campos de batalla por chinacos y Yés de Publicaciones cuya circulación
liberales, como sucedió el 5 de mayo comprende a todas las Instituciones
de 1865, en que un grupo de oficiales oficiales, universitarias, académicas.
se lanzaron al combate entonando sus
ateneistas, centros culturales, sociedabélicas notas.
des de diversa índole y personas, en
América y Europa.
En los numerosos articulas que se
Entre el cuerpo de ediciones que
han publicado en la prensa del país,
se ha omitido un dato que considero aquí se imprimen figura nuestro menimportante, quizá por ignorarlo los si,ario "ARMAS Y LETRAS", que reautores de tales artículos. Este es el si- cientemente ha .establecido una secguiente: Bocanegra puso como epígra- ción -LIBROS-, en la que figuran
fe a las bellas estrofas de su himno es- comentadas las obras últimamente apatas frases, tomadas del canto "A Espa- recidas en las prensas americanas.
ña" de don Manuel José Quintana
Dada la extensa órbita de circula- pues es bien sabido que nuestros
poetas románticos de principios de la ción del Boletín a.rriba mencionado, y
última mitad del siglo pasado, toma- en interés de ofrecer al lector .ameriron como modelo la lírica española cano una juiciosa información del fonde ese tiempo, uno de cuyos máximos do y continente de la obra, cotejada
representantes era el poeta · citado- . a la luz de un · criterio ecuánime y a
Ese canto se refiere al motin de Aran- tono con la moderna interpretación
jucz, que estalló el 17 de marzo de del pensamiento científico, literario o
1808, en contra del Príncipe de la Paz, artístico. "RMAS Y LETRAS" se com(el fa vorito Godoy) , y cuyas conse- place en invitar a ustedes a coadyuvar
cuencias fueron la caída de éste y la con este propósito de orden cultural
abdicación de Carlos IV, cuando la in- que anima a la Universidad de Nuevo
vasión napoleónica en España. El pue- León, solicitándoles el envío d-e cada
blo se rebeló, y el gran poeta Quintana una de las ediciones nacidas en sus
poco después, escribió este canto, cu- prestigiosas prensas, las cuales serán
yo principio de verso dice:
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
" ... Dadme una lanza,
ce11idme el casco fiero y refulgente,
Los envíos deben hacerse a:
volemos al combate, a la venganza,
"ARMAS Y LETRAS",
y el que niegue su pecho a la esperanza
hunda en el polvo la cobarde frente".
Universidad de Nuevo León,
Los versos subrayados fueron los
que puso Bocanegra como epígrafe a
su poema que fuera más tarde declarado Himno Nacional.
El autor de estas lineas tuvo la buena fortuna de conocer en Monterrey
al profesor d~ piano y otros instrumentos don Rafael Bermúdez, que
poseia un ejemplar de la primera edición de nuestro Himno, publicado según se signa en dicho ejemplar por la
''Lito l\lurguía y Compafüa", que aparece en la parte inferior izquierda de
Ja carátula, y a la derecha, a la misma
altura, consigna "'Ir:iarte Lito". A la
muerte del maestro Bermúdez, pasó
dicho ejemplar a su hermana Dolores
Bermúdez viuda de Laygraat, originaria de Saltillo, quien respondiendo a
una in\'itación pública de la Secretaria de Educación, a iniciativa del gran
maestro don Julián Carrillo, se rogaba
a quien poseyera uno de los ejemplares de la primera edición de nuestro
Himno Jo obsequiara al Museo Nacional. La señora Bermúdez, dando una
muestra de patriotismo, remitió posteriormente el preciado ejemplar. Este
se encuentra en una de las vitrinas
del salón correspondiente a Historia
de la lntervención y el Imperio.

1

Portada de la primera edición del Himno Nacional

Desde entonces, ese canto inmortal
nos hace volver a los días felices de
nuestra infancia, en los que padres y
maestros nos enseñaron a balbucir sus
líricas armonías, y cuyo canto nos hace protestar in mente cumplir sus conceptos en la paz fecunda Y entregar
nuestras vidas, si fuere nec·esario, corl
la flor de esa música en los labios.

Armas y Letras + Pág. 3

Monterrey, Nuevo León,
México.
Con la satisfacción de haber señalado en las breves lineas que anteceden la resolución de una urgencia inherente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, Ja Universidad de Nuevo León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

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Armas y Letras.-Boletin mensual de
la Universidad. Se reparte por canje a las Instituciones de Cultura, y
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Universidad.-Revista. Se distribuye
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Para la adquisición de obras de venta, toda correspondencia y valores deberán remitirse al Jefe del Departamento de Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente, Universidad de Nuevo León, Plaza del Colegio
Civil, Monterrey, Nuevo J..eón, México._

i.
1

�IP I[

IL A

1040 OIAS • U tlt! ♦ IIZ ♦ 71HZ+201t11Hl ♦"

IR. A

En el curso de la investigación de que ahora hago síntesis, consulté dece
de libros sobre astronomía antigua y moderna y ello me permite afirmar, lanl!
en lo que se refiere a los tiempos pasados como a los actual_es, y en lo que coa.
cierne a todas las culturas que registra la historia, qu~ no ex1_ste _un medía de ex.
presión de cálculos astronómicos, ni siquiera semeJan~e! d1rig1d? a indicar la
duración de las revoluciones sinódicas de lo_s planetas v1síb!es a simple vista, 111
la forma que con tan supremo ingenio lo hicieron los astronomos del Anáhaae
en la Piedra del Sol, llamada también Calendario Azteca.
En octubre del año pasado di a la publicidad el resumen de /a primera etapa de mis estudios sobre la descripción de la Piedra del Sol Y en dicho resuniea
adverti al referirme al segundo circulo grabado en el monumento, que ea el
que co~tiene el emblema del Nahui Olin, que aún cuando dicho emblema ])Odia
representar la Leyenda Cosmográfica de _los Soles, era pre~um1ble _que dado el
carácter cronológico-astronómico de la Piedra ~el Sol, las msc~1pc1ones qne figuran en dicho signo tuvieran relación con fenomenos planetar1os..
.
Ahora estoy en posibilidad de expresar que tal sospecha quedo conf11'111ada,
puesto que el total de los signos inscritos en e\ segundo c!rculo, Y qu_e coinciden
con jeroglificos correspondientes a 7 de l~s dias de 1~ vemtena que mtegr~ el
mes azteca al ser inscritos en el calendario de 260 dias llamado Calendario lli,
tual O Ton'alpohualli, señalan con toda evidencia periodos planetarios comp
tos, fracciones de períodos o lapsos .calendárícos, que a su vez tienen relaciGt
con el cómputo de movimientos planeta¡-íos.
En virtud de Jo anterior, puede considerarse que el segundo círculo de la
Piedra del Sol con los signos mencionados, es idéntico en su objetivo a los eut,
dros O tablas de revoluciones planetarias que figuran en las cosmografla
modernas.
La demostración del aserto anterior es la siguiente:

H• 210 OIAS

•

"'

J

ID IE IL

Los signos que componen el conjunto del Nabui Olín: 4 Olín, 4 Ehécatl, 4
Quíáhuitl, 4 Atl y 4 Océlotl, inscritos en una sucesión de calendarios de 260
dias, entregan los siguientes periodos de tiempo entre fecha y fecha.
De 4 Olin a 4 Ehécatl, 65 días, es decir la cuarta parte de un calendario de
260 días y la novena Y la doceava parte respectivamente de revoluciones sinódicas de Venus Y de Marte.
De 4 Ehécatl a 4 Quiáhuitl, 117 días, o sea una revolución sinódica de 11ercurio más un dia Y también, la quinta parte de una revolución sinódica de Venus. (117 x 5 = 585 días).
La suma de días de 4 Olín, a 4 Quiáhuitl, es 182, cifra que corresponde a
media revolución terrestre menos medio día (182 x 2 - 364 días).
De 4 Quiáhuitl, a 4 Atl, 130 días, o sea medio calendario de 260 días y también igual a la sexta parte de una revolución sinódica de Marte. (130 x 6 = 780
días).
'
La suma de días entre 4 Olín y 4 Ali, es 312 días o sea un calendario de 260
días más una quinta del mismo calendario. (260 más 52 = 312).
De 4 Atl a 4 Océlotl, 65 días, suma ya analizada anteriormente.
De 4 Olín, a 4 Océlotl, 377 días, cifra igual a una revolución sinódica de
Saturno menos un día.
,
De 4 Océlotl, a 4 Ehécatl, 208 días, o sean cuatro quintas partes del calendario 260 días. (52 x 4 = 208).
De 4 Olín, a 4 Ehécatl, 585 días o sea una revolución sinódica de Venus,
menos un día.
.
De 4 Ehécatl, a 4 Olin, 195 días, o sea la tercera parte de una revolución
sinódica de Venus y la cuarta parte de una revolución sinódica de l\larte.
(195 x 3 = 585 días; 195 x 4 = 780 días).
En el sistema de desciframiento se aplicaron tocias las hipótesis factibles de

SO IL

Raúl :-(QRIEGA

lectura, de acuerdo con el estilo de inscripción jeroglífica de los antiguos mexicanos, y por exceso de precaución, incluso, se modificó en tres ensayos el sistema de la lectura corrida, con ]a interpolación de la fecha 4 01in y asimismo, se
agregaron como elementos nuevos en la cuenta los días 3 y 4 CóhuaU, por razones que se explicarán en el estudio definitivo al que corresponde esta síntesis.
Las seis hipótesis, desarrolladas con el método arriba indicado, son todas
ellas concurrentes, por más que, conforme a mi criterio, pueden considerarse
como más precisas las tres primeras. A la tercera de estas hipótesis corresponden los diagramas que acompañan esta nota .
La siguiente parte de este capitulo de la descífración de la Piedra del Sol,
se refiere a los signos que en el mismo segundo circulo de la Piedra est3.n grabados en la parte superior e inferior del emblema del Nahui Olin, los signos son
los siguientes:
Signo llamado del "Guerrero Muerto'':, compuesto a mi entender por varios
símbolos planetarios; además, los signos 1 Quiáhuítl, 7 Ozomatli y 1 Técpatl.
Del primer día del calendario de 260 días, 1 Cipactli a 1 Quíáhuitl, se computan 78 días o, sea la décima parte de una revolución sinódica de Marte.
Del signo de 1 Quíábuítl, al signo 7 Ozomatlí, 32 días. Es de hacerse notar
que el numeral 7 está grabado en la Piedra del Sol con dos unidades separadas,
es decir dos discos frente a la cara del Ozomatli y 5 discos, de menor tamaño en
la parte posterior. La inscripción, en esta forma, demanda que se le analice cuidadosamente, porque hay espacio suficiente en esa porción de la Piedra del Sol
para que pudieran haber sido inscritos los siete discos numerales juntos. Por
esta razón, me inclino a señalar una posibilidad; que con numerales grabados
como antes se indicó, los astrónomos constructores del monumento hayan queri•
do indicar una data de 32 días y medio, (32.5 igual a la octava parte de un ca(Pasa a la Pág. 8)

Claves de los signos externos
del Nahui O/in.
"SIMBOLO DEL GUERRERO

1040 días: 4 Calendarios de 260 días.

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�Elisa "divinamente transformada", fué la primera en leer
el Himno Nacional y en tener la seguridad del triunfo:
••• que el amor de las hijas y esposas,
también sabe a los bravos premiar.
(Viene de la la. pág.)
Sólo así el poeta, premiado por el corazón antes de serlo por
la razón, pudo recobrar la libertad.
El Ministerio de Fomento, en la comunicación que envió al
"Si la Patria debe a González Bocanegra las viriles estrofas
jurado, el 9 de diciembre de 1853, autorizaba a esta comisión ca- de nuestro Canto Nacional, González Bocanegra debe a Elisa la
lificadora tanto para que eligiera la composición "de mayor mé- gloria que, al escribirlas, alcanzara." El Him!1o Nacional es, ~sí,
rito literario", como para que manifestara cuál debería ser el pre• romántico por su origen y épico por su destino y por su estilo;
mio, puesto que no se había precisado en la convocatoria. . .
femenino y masculino a la par: humano.
He aquí el dictamen del jurado, tan breve como dec1s1vo,
Posteriormente Bocanegra retocó el poema antes de ser enque publicó el Ministerio de Fomento, en el "Diario Oficial", el tregado al jurado. "No salió desde luego ~e manos de ~u autor
5 de febrero de 1854: "Sometidos al examen del E.S.D. José Ber- del todo perfecto; antes bien, algunas post~riores correc~1ones su•
nardo Couto y de los Sres. D. Manuel Carpio y D. Joaquín Pesa- frió que no poco lo mejoraron." He aqui la labor de hma.
do, las veinticuatro composiciones poéticas que se presentaron a
' La estrofa IV, como va lo consigna Revilla que vió el origi-.
esta Secretaría, en virtud de la Convocatoria publicada el 12 de na!, ofrecía esta versión en sus versos 1, 2 y 3:
Noviembre último, ha sido calificada de mayor mérito la siguien•
Del Caudillo feliz de Zempoala
te, de la que resultó ser autor, al abrirse el pliego cerrado, que llete defiende el acero terrible •••
vaba su epígrafe, el Sr. D. Francisco González Bocanegra •••"
El será de tus hiios, ¡oli patria!
Después de transcribir el Himno y afirmar que "habiéndose con• ·
El adjetivo "fiera" de ·í a estrofa VIII fué sustituido por "arformado S.A.S., el General Presidente con el parecer de la Comi- diente":
sión Calificadora", se estipulan los requisitos para el certamen de
Y el que al golpe de ardiente metralla •••
la música. Firma el documento don Miguel Lerdo de Tejada.
En la estrofa VII, el poeta cambió "Estado" por "huestes", ·
La patria tenía su Himno y su poeta.
que tiene mayor significación poética. Toda una estrofa fu~ su•
Aunque la convocatoria advertía que sólo debería abrirse el primida por Bocanegra, y con sobrado acierto; porque, a mas de
pliego de la composición premiada, quemándose las demás"; no incidir en pensamientos ya expresados, carece de la fuerza y contardaron en saberse los nombres de algunos de los otros veinti• tención de otras estrofas:
trés concursantes -no el número equivocado que dió Sosa-,
De soldados la turba violenta
entre quienes figuraban literatos de renombre por aquellos días,
no profane los patrios hogares,
menos renombrados hoy, tales como José María Esteva, José Maque no venga con torpes cantares
ria Monroy, Félix Romero, Félix María Escalante, Francisco
de la virgen la paz a turbar.
Granados Maldonado, Francisco Villalobos y José Rivera y Río.
Que no humillen ante ellos vencidos
"De los restantes no tengo noticia, escribe Sosa; pues dato
nuestros padres las frentes rugosas;
es éste que debo a uno de los q1;1e concurrieron a aquella noble
muertas hallen las hijas y esposas
lid."
los que piensen, su honor mancillar.
¿De qué manera participó Bocanegra en el certamen?
Estas correcciones, sobre la letra menudita y rápida del maA pesar de la convocatoria, parecía retraído. "Por mera nuscrito, pueden observarse en la copia autógrafa, que pasa por
modestia -señala Revilla-, se negaba a tomar parte." "Se sen• ser la primera "en limpio" del poeta, publicada por "El Impartía un tanto cohibido para medir sus armas con los caballeros del cial" en 1909 y recogida más tarde en el libro del doctor Beltrán,
ideal que contendían en aquel brillante duelo de poesía trascen• si bastante desleída; junto con una fotografía del viejo y pequeño
dental. Sus compañeros habían fracasado en sus fraternas insi• escritorio de cuatro patas.torneadas, donde se redactó el Himno,
nuaciones." "El poeta no tenía fe en los certámenes, y por 'ese más otra vera efigie de esta otra musa mejicana.
motivo vió con indiferencia la convocatoria."
El manuscrito del Himno estaba redactado en papel carta
Fué necesaria la insistencia y el amor de su prometida de cuatro cuartillas; falta la página centraL -La tinta, empalideci-aún no esposa, como alguien supuso-, para decidir al poeta. da por el tiempo, no se ha borrado aún y permite leerlo con fa.
En efecto, la esquela de matrimonío está fechada el 8 de junio de cilidad. La letra es elegante, pequeña, "casi femenína", si no
1854, cuatro meses después del resultado y más antes de la com• fuera por unos rasgos finales que le dan un sello de fuerza, de
posición del Himno.
carácter.
Aquella insistencia tan confidencial de la novia debe aclaLa primera edición del Himno, limpia y decorosa, fué realirarse, para tranquilidad de algún timorato. Elisa era aceptada zada en 1854, en la imprenta de don Vicente Segura Argiielles
en la familia como ya próxima esposa del poeta, quien además
-calle de Cadena número 10-; llevaba al frente una dedicat0•
era su prima, y fácilmente podía entrar y salir de la casa de sus
ria y una carta de Bocanegra al general Santa Anna, promotor
parientes.
del certamen.
El licenciado Manuel G. Revilla nos ha conservado las cirCuando éste regresó a la capital, derrotado en Acapulco
cunstancias interesantísimas de la composición del Himno, rati-lo
hemos
anticipado-, las dos compañías de ópera que a la
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ficadas plenamente por el yerno de Bocanegra: "Las c1rcunstan•
sazón actuaban en Méjico, quisieron adular al Presidente ofredas que usted narra --escribe Serralde a Revilla- son rigurosaciéndole estos festejos. Mientras en el Teatro Oriente se cantó el
mente exactas; las oí varias veces referir á la misma señora de
"Himno a Santa Anna", cuya letra fué escrita por González BoBocanegra, mi madre política."
canegra
-a quien la compañía "tributa las . más expresivas gra•
Elisa conocía la facilidad de versificar de su primo; había
leído sus anteriores poemas, los amorosos y los patrióticos; desea• das por haber accedido a las súplicas y haberse prestado gustoso
ba compartir con él, la esperanza y la gloria. Mas como sus ins- con sus talentos"-; en el Teatro Santa Anna, un día antes de la
tancias resultaron vanas, comprendió, fina intuición de mujer, función del Teatro Oriente, la noche del 17 de mavo de 1854, se
que el hombre, como en el Paraíso, seria más fácilmente "venci- cantó por primera vez en público nuestro Himno Nacional, con
música del maestro Juan Bottesini, director de la Compañía de
do por la astucia que convencido por la razón".
Opera Italiana "René Masson".
En una de las piezas más distantes de la casa de Bocanegra
Premiada la música de Jaime Nunó --entre los quince
-número 6 de la calle de Santa Clara-, dispuso los útiles necesarios para escribir; hizo entrar al poeta con cualquier fácil pre- compositores que concurrieron al certamen-, en la declaración
texto, poco antes que éste marchara a sus ocupaciones; y lo ence- oficial del 13 de agosto de 1854; el Himno se estrenó el 15 de sep•
rró con llave, advirtiéndole que no le abriría mientras no escri- tiembre en el mismo teatro, tal cual es hoy, en indecible armonía
y difícil y soberbia emulación de letra y música. Revilla juzgó
biera el deseado Himno.
que
Bocanegra había triunfado sobre Nunó.
En vano Bocanegra protestó, suplicó y alegó trabajos urFrancisco· Sosa, equivocadamente, escribe que el Himno se
gentes. "Conociendo la firmeza de su carcelera .de ocasión ••• ,
estrenó
el 11 de septiembre argumentando que en esta fecha co•
pareciéndole no encontrar más remedio que ceder ante la resolumenzaban
las fiestas patrias.
ción de su novia, se resignó, puso manos a la obra ... , y pensan•
He aquí i;l programa del memorable 15 de septiembre de
do en sus dos grandes ideales -su patria y su Elisa-, hizo bro•
1854:
"A las 7 de la noche), la Junta (cívica), que se reunirá en
tar de su mente pensamientos patrióticos que versificados, forel
gabinete
del Gobierno del Distrito, se _dirigirá al Teatro Santa
maron su más notable composición poética."
"A las pocas horas" --dice Revilla-; "después de cuatro Anna, seguida de una compañía de granaderos de infantería con
horas" -puntualiza Díaz de León-, a las seis de la tarde, entre• música. Luego que lleguen SS. AA. SS. se cantará allí el Himno
gaba a su novia, por debajo de la puerta, la composición ter- Nacional; se pronunciará la arenga cívica por el S. D. Francisco
minada.
Pasa a la Pág. 8

POETA DE LA PATRIA

Armas y Letras + Pág. 6

El Origen ..

• •

Viene de la ta. Pág.
disminuían secretamente las proporciones de oro o de plata que legalmente debían contener las monedas.
Contra las dificultades que entrañaba la variedad infinita de monedas y
los peligros de las frecuentes falsificaciones, el cambista resultaba un personaje insustituible y las tiendas de los
cambistas eran los sitios más frecuentados por todos los que tenían que
afrontar problemas de las equivalencias y calidades de las monedas. Dado
el alto valor de los servicios de los
cambistas, éstos cobraban un elevado
tipo de interés, y tenían ingresos muy
considerables.
En Holanda. donde se cruzaban la
mayor parte de los caminos de la Europa Central y a donde llegaba también buena parte de los productos de
la India y de América, se acumulaban
grandes cantidades de monedas de todos los países y resultaba ventajoso
depositar en el Banco de Amsterdam
el dinero. El Banco daba a los comerciantes la seguridad de volverles la
misma cantidad de monedas con un
valor idéntico; quien depositaba su
dinero en el Banco de Amsterdam, recibía con este hecho la garantía de
que al cabo de un tiempo, cuando necesitara su dinero, le serian devueltas
monedas con el mismo peso, con la
misma calidad de metal y el mismo
valor. Así nació la categoría y la costumbre de uso de un dinero de banco,
distinto del dinero común y corriente,
porque el prestigio del Banco era una
garantía, de que las monedas que recibía y entregaba, eran de la calidad
debida.
No estarnos hablando todavía de la
creación de los billetes, sino solamente de que el Banco, con sus especialistas pesadores y tasadores, aceptaba
y daba sólo monedas de calidad debida y uniforme, cosa que los particula-

UNIVERSIDAD DE
1
1

11

NUEVO LEON
Rector
Lic. Raúl Rangel Frias
Secretario
Dr. Humberto M. Cantisani
Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente

OBRAS DE RECIENTE EDICION:

Correspondencia Juárez-Vidaurri. Tomo l. (Compilación del Lic. Santiago Roe!) ........... . ...... $10.00
Etica, por el Lic. Genaro Salinas Quiroga. (Obra de texto en el Bachillerato de la Universid•d de Nuevo
León y en diversas Instituciones cu'lturales de la República)
Para estudiantes . . . . . . . . . . . $ 9.00
Para el público ............ $10.00

De soledad y otros pesares (Poema,
de Pedro Garfias) ......... $ 5.00

res no estaban en posibilidad de hacer; por esta razón el dinero de Banco, costaba 8 ó 10% más que el dinero
común y corriente.
El tipo del banquero evolucionó de
una manera rápida; en Roma, era primeramente un empleado judicial, a la
manera en que ahora lo son los notarios; en la Edad Media eran cambistas
Y también usureros, y cuando llega el
Renacimiento el banquero era casi un
aYenturero, que traficaba con las concesiones y los privilegios del poder
público; en ocasiones era un comerciante próspero que prestaba dinero
al monarca para facilitar su propio
comercio, o a cambio de privilegios
para crear empresas comerciales o industriales. Este tipo de banquero descrito en los libros de Honorato de Balzac y de Alejandro Dumas, era ante
todo, un hombre que afrontaba los peligros de cada una de sus operaciones
. que siempre constituían un verdadero
juego de azar. Los Figuer, los Médicis,
los Pereyre, los Roschild fueron los
típicos banqueros aventureros que se
jugaban, no sólo su C1'pifal, sino la vida y todos sus privilegios, a la elección de un monarca o Q la realización
de acontecimientos políticos. Con frecuencia los banqueros aventureros, se
cnrique~ían rápidamente, y en ocasiones su prosperidad era al mismo tiempo Ja causa de su perdición, porque
el monarca, de un golpe, por violencia, recuperaba todo Jo que el banquero había acumulado.
La tarea de los banqueros en el
mundo moderno no consiste en forjar
el porvenir económico del mundo, sino en asegurar a los ahorradores y los
jefes de las empresas, Ja conservación
de sus capitales disponibles, a la vez
que darles un racional empleo. Quiere
esto decir que las características del
banquero moderno difieren notoriamente de las del banquero de la Edad
Media, identificado como cambista y
usurero, y Jas del banquero del Renacimiento, identificado corno un aventurero, ligado a los azares de la po1itica. Al considerar por una parte el papel de los Bancos, y por la otra, la función ele los banqueros, se advierte que
los cambios que el tiempo ha determinado en las características de los banqueros son mucho mayores y esenciales, que rl número y la naturaleza de
las operaciones bancarias.
En los Bancos, lo mismo que en la
industria y el comercio, el desarrollo
ha obligado a la especialización, y si
en nn principio los Bancos concentraban monopolizando todas las operaciones, ahora son cada vez mús especializados, y en lugar de monopolizar
lodos los capitales, en lugar de realizar todas las operaciones, cada Banco
se consagra a alguna actividad. En
virtud de la actual gran especialización resulta dificil hacer una clasificación de los Bancos en las memorias
del Banco de México, S. A., se consideran tres categorias de operaciones:
las de Banco Central, que rea1iza el
Banco de ~léxico, S. A.; las especiales,
que como parte de las funciones gubernamentales realizan los Bancos Nacionales, en los que existe una participación del gobierno, y la tercera y
mas numerosa, qu ese denomina Instituciones Privadas de Crédito. Hay
otras muchas conocidas con las denominaciones de: Bancos de Depósito y
Ahorro, Banco Hipotecario, Banco de
Descuento, Banco de Fideicomiso; y
Jos Bancos especializados como Banco Industrial, Banco Ganadero, Banco
Agrícola, Banco Minero, Banco de
Transportes, Banco de Emisión, Banco
de Ja Reserva Federa], etc.
Los Baccos, como en todas las actividades económicas, tienden a la concentración; los Bancos con mejor es~
tructura y organización que poseen
más contactos, Began a acumular grandes capitales, en uno o en varios paí-

ses. De este modo podríamos hacer
otra clasificación, tomando en cuenta
el volumen del capital y la amplitud
de los campos con que operan; así vemos que en Inglaterra son famosos los
4 grandes. En México podríamos hacer una lista de..4 ó 5 Bancos cuyos capitales reunidos nos darían más del
50 % del total de las operáciones; Jo
mismo puede hacers~ en los Estados
Unidos, en Canadá, en Argentina o en
Brasil.
Con los ejemplos expuestos hemos
ilustrado tres tipos de clasificación.
con bases y objetivos diferentes: 1.-Si
son privados, si son con participación
estatal, o si son Bancos de Estado.
2.~Conforme a las operaciones en que
se especializan, podríamos hablar ele
Bancos de Depósito, de Ahorro, Hipotecarios, de Emisión, de Descuento,
etc., y 3.~Si atendemos a la proporción de los capitales totales que manejan, podríamos hablar de los Bancos principales, que concentran la ma-"'
yor parte de los capitales, y de los
Bancos secundarios, los locales, las sucursales, etc.
El concepto de Banco Central apareció al principiar el siglo XX, y desde entonces ha experimentado una
evolución progresiva en varios países.
En algunos lugares, un Banco antiguo ha adquirido gradualmente la posición de Banco Central, por haber logrado el derecho exclusivo de emisión, y de efectuar las operaciones
bancarias del Estado; en un principio
no se llamaba a éstos Banco ce-ntral,
sino simplemente Banco de Emisión 0
Banco Nacional. Algunos de ustedes
preguntarán ¿ qué el Banco de Inglaterra fundado en 1694, el Banco de Francia fundado a principios del siglo XIX,
no contradicen la afirmación de que
la Banca Central nació con el siglo
XX? Para responder repetimos que las
características, las funciones del Banco Central, empiezan a delinearse y a
tomar ya un carácter especifico, hasta
principios del siglo XX, pero muchos
Bancos particulares, que por su prestigio realizaban desde antaño algunas
operaciones o actividades que hoy se
consideran propias de un Banco Ceo•
tral, ]legaron a serlo con el transcurso
del tiempo, y tal es el caso del Banco
de Inglaterra, del Banco de Suecia, del
Banco de Francia, y del Banco de
Amsterdam, Bancos muy antiguos, con
gran prestigio y una gran solidez financiera, que por desempeñar operaciones tipicas de Banco Central, llegaron posteriormente a adquirir este carúcter.
LHs primiti,·as funciones de los
Bancos Centrales fueron las de regular
la emisión de billetes, sujeta a limitaciones impuestas por el Estado, y
mantener el patrón oro o el de plata
en los casos en que los había; posteriormente esos Bancos de emisión adquirieron otras funciones y facultades,
hasta llegar a la categoría de Bancos
Centrales con el significado que ahora es más o menos uniforme en todo
d mundo. Algunos Bancos Centrales
surgieron de otros Bancos Comerciales antiguos, prestigiados y de gran
solidez, como es el caso del Banco de
Inglaterra, del de Suecia, del Banco
de Francia, cte.
Si Europa es el Continente donde la
mayor parte de los Bancos Centrales
tuvieron origen en un Banco Privado
antiguo, América Latina es el Continente donde los Bancos Centrales fueron creados especialmente para e~as
funciones. El Banco de México, S. A.,
el Banco del Perú, el Banco de Argentina, el Banco de Venezuela, el Banco
de la República de Chile, el Ban~o de
la República Oriental del Uruguay.
fueron original y expresamente crea&lt;lus para desempeñar las funciones de
Bancos Centrales.
Existe en la actualidad un grupo en
etapa de transición hacia Banco Cen-

Armas y Letras + Pág. 7

tral; no es fácil que al nacer un Banco
Central en un país, en donde la estructura financiera es primitiva, desempeñe sus funciones de la misma manera
c¡ue las instituciones de los países, con
un alto desarrollo financiero; y por
e1Jo tendremos que considerar un tipo
intermedio de Banco Central, que sólo
cumple algunas de las funciones peculiares. El propio Banco de México,
S. A.• fue fundado con el carácter de
Banco Central en el año de 1925, pero
no puede afirmarse que desempeñaba
las funciones de un Banco Cenrtal, sino hasta después de 1932. El lapso de
transición fue empJe·ado por el Banco
de México, para ayudar a Ja estructuración financiera y crediticia del país.
Los bancos de transición se encuentran y localizan en países recientes, en
los que se está estructurando el aspecto bancario.
Si nosotros analizamos ]as características de los Bancos Centrales de reciente fundación, seguramente que no
encontramos en ellos el total de las
funciones y las características de un
Banco Centra], por razón de que están
en l aetapa de organización, de estructuración de sus sistemas.
Resumiendo: los Bancos pueden clasificarse, según su especialidad, según
el tipo de intervención del gobierno,
seglm el monto y cantidad de sus ca-·
pitales. Nosotros sólo estudiaremos el
tipo llamado Banco Central, que se
inició a partir del siglo XX, no obstante que algunos como el de Inglaterra,
el de Francia, y el de Suecia seari muy
antiguos. Hay dos tipos de Bancos
Centrales: 1.-El de los antiguos Bancos Privados que por prestigio, y capacidad financiera, llegaron a ser Bancos Centrales y el de los Bancos Centrales creados original y específicamente para esas funciones. Deniro de
estos dos grandes grupos cabe uno que
llamaremos de transición, creadqs como Bancos Centrales, pero que aún no
han podido estructurar el sistema de
crédito o el sistema bancario en forma completa para realizar estas actividades.

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León

INDICADOR:

Redactores
Raúl Rangel Frías
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique Martinez Torres
Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martinez

Director
Lic. Fidencio de la Fuente

Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,

MEXICO

�Bocanegra fué el Himno de Méjico y uno de los más gallardos
cantos nacionales del orbe.
.
Pero ni Bocanegra ni Nunó, artistas al fin, habían contendido por el atractivo del premio material, que no_ lle~aron ~ reciViene de la Pág. 5
bir a consecuencia de la penuria del tesoro, de la 1nd1ferencia bulendario de 260 d.ías) mismos 32.5 días, que se requieren como complemento rocrática o de las azarosas circunstancias de los gobiernos. El
para compensar la diferencia que existe entre seis y medio calendarios de 365
Poco dinero que, con tantos trámites, se dió a Nunó, más que un
v nueve calendarios de 260. (365 x 6.5 = 2372.5 días = 260 x 9 = 2340 más 32.5).
· l de venta" ; pues e'l mismo,
.
premio era un "acto comercia
por su
·
De 7 Ozomatli, a 1 Técpatl, 7 dias, cifra que es la 52ava. parte de un calencuenta
litografió
la
composición
para
que,
según
el
acuerdo
del
dario de 364 dias. Si se cuenta como 6.5 días, en lugar de 7, dado que se aceptara la data de 32.5 señalada antes, 6.5 es la mitad de 13, cifra básica de la cro- Minist~rio de Fomento del 31 de agosto de 1854, fuera vendida
nología Azteca y Maya y fracción necesaria para cómputos menores de la Luna a las bandas militares de los Cuerpos del Ejército de la República.
y Mercurio.
·
"¿Sería tan modesto el premio, se pregunta Sosa, que no se
Siguiendo el sistema de la acumulación de cifras, tenemos los siguientes recreyó
conveniente decir cuál fué, en docu~ento alguno?".
,
sultados: de 1 Gipactli a 1 Técpatl, 117 días, los cuales, conforme vimos anteSegún consigna Serralde, el poeta Lms Gonzaga _Ortiz dec~a
riormente, corresponden a la quinta parte de una revolución sinódica de Venus
y a una revolución de Mercqrio menos un dia (117 más 1 = 118 días, igual a 4 que Bocanegra había recibido algunos libros de premio; pero ~m
revoluciones sinódicas de la Luna).
duda, añade, confundió lamentablemente el caso de su a,m1go
De 1 Quiáhuill, a 1 Técpatl, 39 días, o sea la quinceava y la vigésima parte, con el de Andrés Davis Bradburn, cuyo Himno de 1849 fue pre•
respectivamente, de revoluciones sinódicas de Venus y de Marte.
miado con las Obras de Martínez de la Rosa.
Con e ]objeto de que el lector pueda establecer una comparación sobre la
Serralde continúa: '.'El premio acordado en la convocatoria
ctescifración de las inscripciones y el cuadro o tabla que pueda encontrarse en
jamás
llegó a fijarse ni mucho menos adarse. Son inexactos los
cualquier tratado moderno de astronomia a continuación se reproducen las cifras promedio de ]as revoluciones sinódicas, esos mismos lapsos calculados sin apuntes de Sosa ... Asegurólo así la Señora Viuda de G~nzález
fracción, y las datas_inscritas en la Piedra del Sol:
Bocanegra. Además, teniendo yo la biblioteca de este senor, su
esposo,
allí estarían dichas obras." En seguida transcribe ~l co:
Astros visibles a
Días promedio en Lapso sin frac- Datos en el 2o. círculo
simple vista
cada periodo
ción o neto
de la Piedra del Sol
mentarlo de Davis: "Lo que son las cosas en nuestro pa1s; m1
compadre (Bocanegra), cuya composición fué elegida, nada obMercurio
115.877-1
116
117 días
584
585 días
Venus
583.9209
tuvo; y los que fuii;nos desechados, sí recibimos medallas."
Marte
779.9364
780
780 dias
Con motivo de la translación de los restos de Bocanegra y
Júpiter
399
398.8646
403 días
Nunó a la Rotonda de los Hombres Ilustres, en 1942, el Secreta•
Saturno
378
378.0919
377 días
rio
de Educación Pública, licenciado Octavio Véjar Vázquez,
29.5
Luna
29.53059
aceptó
pagar los premios adeudados, desde hacía 88 años, a los
Re\'olución terrestre
365.25
365
364 días
descendientes
de los ilustres artistas, en una sencilla ceremonia,
Se advertirá que en los casos de Mercurio y Venus, las datas de los antiguos
astrónomos mexicanos están aumentadas en un día y que, en los casos de la Tie- el 13 de octubre de 1942, en el Salón de Acuerdos de la propia
rra y de Saturno, las datas están disminuidas en medio día y en un dia respecti- Secretaría de Educación Pública; al mismo tiempo que se detervamente.
minó otorgar la nacionalidad de mejica11os a los hijos de Nunó,
Este tipo de anotación obedece al hecho de que los cómputos astronómicos don Jaime y doña Cristina, y colocar una placa conmemorativa
aztecas tenían como base ]a cifra 13 y por tanto todas sus datas astronómicas en la casa donde murió Bocanegra, en la calle de Tacuba núme•
tendían a coincidir generalmente con múltiplos o submúltiplos de esta cifra.
·
Por lo que se refiere a la cuenta de la Luna, uo encontré hasta esta etapa de ro 36 de la ciudad de Méjico.
El
cine
mejicano
aún
nos
debe
la
película
sobre
González
mi investigación ninguna referencia directa al cómputo lunar, mas es de estimarse el hecho de que 44 lunas se registran en 1,300 días o sean 5 calendarías Bocanegra, Jaime Nunó y el Himno Nacional. Optima ocasión,
de 260 dias (29.63059 x 44 = 1299.34596 = 1300 = 260 x 5).
el centenario.
Es de consignarse que múltiplos o submúltiplos del calendario -de 260 días,
Es cierto que hace algunos años filmó Mejicanos al grito de
sumados a calendarios de 260 y 360 días, sirven como cifras complementarias
para ajustar cómputos, por grupos de 9, de revoluciones sinódicas de Mercurio • guerra, con lo que sin duda se propuso ilustrar un período de
nuestra historia y glorificar al Himno. Sin embargo, el argumen•
y la Luna.
to adolece de coherencia.y hasta de emotividad y aún de exacti•
tud histórica. Falta un más exigente conocimiento así de la épo•
ca -costuml,res, lenguaje-, como en concreto de la vida de los
autores del Himno. Por ejemplo, . está equivocada la fecha de
convocatoria para la letra del Himno; el lenguaje de la novia del
poeta -"la encantadora novia", dice el "script"- tiene
Viene de la Pág. 6
mentos de vulgaridad; don Francisco nunca la llamó Lupe o Lupita; la fecha del estreno del Himno sufre nueva equivocación ;
González Bocanegra, nombrado al efecto; se leerán algunas com• . aún no se casaban don Francisco y doña Guadalupe cuando se
posiciones poéticas, alternándose con varias piezas de canto, que dió a conocer el Himno; y el estreno no fué "lo que se llama un
los artistas más distinguidos de la Compañía se han prestado vo• fracaso"; Bocanegra no murió en 1858 sino hasta el 61, indudaluntariamente a desempeñar."
blemente con una muerte cristiana.
Y he aquí la crónica de la solemnidad: "El Presidente no
D!!talles que pueden salvarse en otra película, que bien se
asistió a la fiesta por hallarse indispuesto: la asistencia oficial fué merece el tema y la ocasión.
muy reducida; pero, en cambio, el teatro estaba completamente
Joaquín Antonio PEÑALOZA.
lleno ••. Muy bien iluminado y adornado con muy buen gusto,
tanto interior como exteriormente. Los patios estaban llenos de
luces de colores, de espejos, de naranjos y de flores. En medio
había una bonita fuente. En el interior, se formó un salón que
abrazaba todas las lunetas y gran parte del palco escénico, en cu•
yo fondo había un dosel, debajo del cual tomaron asiento el se•
BENDICION
ñor Gobernador y los miembros del Ayuntamiento. Los palcos
estaban adornados con las banderas nacionales, con flores y con
Rafael Heliodoro VALLE.
unos bonitos candiles chinescos ••. El discurso del Sr. Bocanegra
nos parece bien escrito; pero creemos que en vez de detenerse
Bendigo ·el pan que suavemente labras,
tanto en los acontecimientos de Europa, hubiera hecho mejor en
pan de excelencias; y en el pan bendigo
narrar la guerra de Insurrección o en hacer conocer el sacrificio
la levadura fiel de tus palabras
de nuestros héroes ... Al fin se cantó el himno nacional del Sr.
que siempre escucho por estar contigo.
Nunó .... (las estrofas) son bonitas, nos parecieron bien es•
critas."
Pan con alma, pan en flor de trigo
El coro fué entonado por la Compañía y las estrofas, canta•
de primordial amor, dado sin tasa,
das por la primera soprano absoluta, señora Claudina Fiorentini
pan de canción, de intimidad, de abrigo,
y el primer tenor absoluto, señor Lorenzo Salvi.
rescoldo lento en silenciosa brasa.
La mejor recompensa para Bocanegra era ésta, su consagra•
ción definitiva, como poeta; su fama asegurada en este "monu•
Tu casa de oro del Perú, tu casa,
mento más perenne que el bronce"; y su popularidad nacional y
mi casa con la miel de epifanía;
un poco más. Su triunfo por la letra del Himno constituía la
pan que se queda, mientras todo pasa,
cumbre más excelsa de los acontecimientos literarios de su vida.
y pan de bendición en cada día.
Los mismos liberales aceptaron el Himno, observa Revilla,
:a pesar de que enaltece a lturbide y a Santa Anna. El himno de·
,vashington, D. C., 15 de junio 1954.

·LA PIEDRA DEL SOL

1

1

1

POETA DE LA P_ATRI A

mo•

Poe:1ía

Armas y Letras + Pág. 8

..

�</text>
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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Órgano mensual de la Universidad de Nuevo León, 1954, Año 11, No 10, Octubre </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S. U.

AÑO XI

NUM. JI

NOVIEMBRE DE 1954

cÍa :lunción Social Garcilaso de la Vega en la
de la Ciencia
Poesía Lírica Española
Alicia QUIROGA VILLARREAL
1

1.
1

El conocimiento científico es un proceso que se caracteriza
por la indagación progresiva de lo desconocido a lo conocido. No
es fijo o inmutable, ni se le puede considerar como establecido en
forma absoluta o definitiva, sino que, como toda actividad humana, es susceptible de ser ampliado y perfeccionado y, de hecho, se extiende y se profundiza sin cesar. Este avance de la cien•
cia, ensanchando sus alcances y haciendo que se encuentra en
estrecha conexión con las otras actividades que el hombre realiza
y, lo que es más, entre el trabajo científico y las otras actividades
humanas se ejerce una acción recíproca indudable. Fundamente, la ciencia permite al hombre conocer los distintos aspectos del
universo existente, determinando sus múltiples manifestaciones,
descubriendo incesantemente nuevos procesos y penetrando de
modo más profundo en los hechos ya conocidos. Como resulta•
do de sus investigaciones, el hombre logra conocer las relaciones
objetivas que se cumplen entre los diversos procesos universales
y, entonces, puede reproducirlos en cond_iciones defin!das y ~e
acuerdo con planes que se ha trazad.o previamente, haciendo, m•
cluso, que los procesos se desarrollen en una forma peculiar, que
se distingue de su desenvofoimiento natural. Valiéndose 4e esta
acusada intervención en los procesos existentes, que se obtiene al
aplicar los conocimientos adquiridos a la satis/acción de sus ne•
cesidades, es que el hombre ejerce su dominio creciente sobre la
naturaleza y que va logrando la dirección de las fuerzas operantes en la sociedad de la cual forma parte.
De esta manera, el trabajo científico no es una actividad
que obedezca tanto al propósito de formular teorías consecuentes
y que se encuentren de acuerdo con determinadas experi_encias o
con ciertas aserciones, sino que representa, fundamentalmente,
los esfuerzos que hace el hombre para controlar las fuerzas natu•
rales y sociales, persiguiendo propósitos prácticos.
lo tanto,
la exigencia de consecuencia_ in~erna y de ~onform1dad con las
experiencias y con los conoc1m1~~tos an~enor~s, qu~ se obs~rv~
en la ciencia corresponde tamb1en a exigencias sociales practicas Como
demuestra la historia de la ciencia en cada época,
· tan.to la dirección y el sentido que se imparte a la investigación
científica, como los problemas que se ab_o~den Y las teorías que se
proponen para resolverlos, estan cond1cwnad~s por los proble•
mas prácticos de la sociedad, se c?~ectan con estos en todo m~mento y obtienen su comprobacwn cuan~o l~gran resolver dichos problemas prácticos. En consecuencia, si el desarro~l~ del
conocimiento científico en su conjunto se encue~tr_a con~1cwna•
do en cada época por sus conexiones con la practica social, en•
tonces, podemos afirmar que los pr?b!emas fundame"!'tales de la
cienciá son problemas sociales practicos. En la medida e7: que
logra un mayor conocimiento de la naturaleza y de la sociedad,

r:or

¡;

Pasa a la Pág. 8

Garcilaso nació en Toledo, probablemente en el año 1501 o
bien en 1503. Su padre, que llevaba el mismo nombre, fué per•
sonaje distinguido en la Corte de los Reyes Católicos. Su madre
llamada Dña. Sancha de Guzmán, señora de Batres, era nieta de
Femán Pérez de Guzmán autor de "Generaciones y Semblanzas", contando también por línea paterna al Marqués de San•
tillana.
Los albores del siglo XVI se illuminaron aún más con el nacimiento de
(•ste prodigioso poeta, que liabía ele
perder Ja vido antes de la mitad de ese
siglo: el más glorioso en Armas y Letras que había de conocerse en la Historia ele la Madre Patria.
Huérfano de padre a muy corta
edad, el talentoso poeta estudió con
ahínco el latin y el griego y resto de
humanidades. Al contar los \'Cinte
afias, ya estaba al servicio del Emperador Carlos V de Alemania y I de Espalla, obteniendo en la Corte de Coruña el nombramiento de: Con tino. En
1521, fué herido en Olías. Al siguiente
año, defendió en una malograda expedición la Isla de Rodas, contra los turcos. En 1523 tomó parte en la Campaña de Navarra contra los franceses, recibiendo por este motivo r como testimonio de la 'estimación. del César, el
hábito de Caballero de Santiago.
Durante los seis años siguientes
acompañó a la Corte en sus diversas
residencias: Valladolid, Toledo, Burgos, etc., y así pudo continuar los estudios humanísticos que había iniciado en Toledo. En la famosa expedición a Rodas, se encontraba al lado de
Garcilaso, su gran amigo Juan Bosciin
y su protector y padrino D. Pedro de
Toledo tío del Duque de Alba.
Gozaba de un alto prestigio en la
Corte a decir de sus contemporáneo.
Era un perfecto cortesano, reunía las
condiciones indispensables por lo que
se refería a su linaje, agregándose a
esto ]a claridad de su ingenio, y según
parece, las condiciones físicas de su
persona: con un rostro apacible, con
cierta gravedad, y con unos ojos vivisimos, con sosiego y un tipo viril, formaban en él al hombre digno de Jos
entretenimientos literarios de la Cor~
te Imperial.

Efigie poco conocida de Garcilaso

En el año 1525 Garcilazo se desposó
con Dña~ Elena de Zúñiga, dama de la
Infanta Dña. Leonor de Austria, hermana del Emperador Carlos V, de manera que con este matrimonio seguia
en su vida cortesana y llevando la estimación de la real familia. Al parecer, el amor de la esposa no llenó ese
espíritu inquieto y anhelante, pues no
la menciona en sus hermosas poesías.
Tal vez esa boda fué concertada por el
emperador.
Desput's de la fecha de su matrimonio, empezó el poeta Juan Boscán a
usar el verso cndecasilabo, iniciándose también Garcilaso en esta tarea. Los
intentos anteriores de Santillana y
Francisco Imperial, no dieron resul-

PaJJa a la Pág. 7

�Efemérides de la Organización Carta de los Educadores Mexicanos
de las Naciones Unidas

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

FACULTAD DE FILOSOFIA, CIENCIAS
YLETRAS

(Aceptada por la Junta Nacional de Educación Normal)

PREAMBULO:

CURSOS DE HUMANIDADES

OCTUBRE 22 DE 1954. DISCURSO POR EL LICENCIADO
RAFAEL GONZALEZ MONTEMAYOR

Los educadores gozan plenamente de los derechos del ciudadano y están obligados a cumplir los deberes y obligaciones coNuestra Universidad celebra, en esta ocasión, la efeméri- rrespondientes. Además, por el carácter de la función que de,
des de la Organización de las Naciones Unidas, organización sempeñan, contraen con la sociedad ciertas obligaciones y adcreada con el magnifico y noble anhelo de alcanzar, en este siglo quieren de ella determinados derechos. Estos deberes y derechos
tremante de zozobras, una viva y eficaz armonia entre los pue• son:
blos, y de conquistar la meta definitiva: la paz.
DEBERES

Lic. Rafael Gon:ále: Montemayor
:Me honra la representación de nuestro cuerpo docente y e] mf'jor tributo
que puedo rendir, en este acto, a tan
distinguidos maestros, es expresar con
conciencia vertical, nuestra esencia
universitaria y a la vez aflorar la inquietud c¡ue impulsa y ,•ivifica a nuestro sér espiritual para la consecusión
de las altas finalidades que son propósito de la organización de las Naciones Unidas.
La Cniversidad es, en esencia, una
idea irisad~. de vida permanente. con
los poros abiertos a todas las manifestaciones del espíritu; es, un magnífico
sér espiritual por encima de todas las
contradicciones. "La l'niversidad es
SABER, es CVLTURA, es TECNfCTDAD y es YIDA" o forma estructural
de vida.
La l'ni\'ersiclad es Saber: Emoción
Profunda; ''es tener comprensión dva
de las cosas, es saber elegir el camino
que lle\'a al hombre a la paz interior,
a la ausencia de contradicción consigo
mismo, a la plena unidad de la vida",
que es la base fundamental de la armonia entre los hombres.
La Universidad es Cultura: Cultura
es lo que nos salva del naufragio , ital, en el pleno sentido humano. uLo
que permite al hombre rivir sin que
su vida sea tragedia o radical envilecimiento"; es ímpetu, anheÍo incontenible, pasión por conocer, ''rs ánimo de
perfección espiritual por Yia del conocimiento y de la iluminación". Ser
culto, es ser un microcosmos en el
sentido de Sheller; es ser el hombre
que, en cuanto sér espiritual, dirige
desde el centro de su sér, su propia
persona, su destino, sus circunstancias, sus estimaciones e inclinaciones.
Ser culto es saber que el mundo es
problema y contradicción; es, a la vez,
creer en la idoneidad :r adecuación de
las ideas para la vida. El hombre culto es el que ama cordial y vehementemente la verdad, Ja justicia, Ja virtud,
el bien y la belleza. Es, en fin, el que
tiene un elevado sentimiento y una
firme decisión de que Ja Yida humana
sea realización de cooperación y supremo enlace colectivo.
La Universidad es técnica. Sí , porque ,·ivimos en una época que se caracteriza por el tecnicismo. Y es la
t;niversidad por su ser mismo, y por
su misión fundamental ·de estimular
1

el progreso, en sus múltiples funciones de crear, recibir, analizar, reestructurar e irradiar el conocimiento,
una de las fuerzas más activas de ese
fluir del quehacer humano. Pero es la
Universidad la que ha de interpretar
esa civilización material, la que ha de
encausarla con el propósito certero
ele iluminar al sér humano, revelándole que esa civilización material no
puede ni debe ser una fuerza ciega,
deshumanizada, que la ciencia y la
técnica no deben estar jamás al servicio de obscuras potencias que se agaJopan en nuestra época, amenazando
derrumbar los más firmes pilares de
la cultura.
Es la Cniversidacl, como baluarte
de la cuJtura, la que ha de reconducir,
encausar el espíritu del hombre mecanizado por las exigencias de la técnica
moderna, la que ha de adentrar en ese
mundo materializado, "la idea superior que armonice el hacrr económico
con la ética, la prisa con la reflexión,"
el contrasentido del impulso pragmático con el sentido humanístico de la
vida.
Saber, Cultura y Técnica, por la
función social de la l'nivcrsidad, modelan el sér del estudiante universitario, estructurando su vida; de ahi,
también, que la UniYersidad sea vida
o forma estructural de ,•ida. Y rl es_tudiantc universitario participa en el
mundo social donde viYc y en el cual
con\'ive, proponiéndose realizar los
ideales de la cultura, los ayances de 1a
civilización y de .la técnica, imprimiendo a sus actos, un alto sentido de
libertad, dignidad, justicia y honestidad, atributos esenciales para participar efectiva y eficazmente en la rcali•
zación de los postulados de superación trazados por la organización de
las Naciones Unidas.
Porque la idea directriz de la Organización de las Naciones Unidas es la
abolición en todos los pueblos de la
esclavitud física y moral, económica y
espiritual, el destierro definitivo de la
barbarie, del temor, de la inseguridad
y de la miseria, para obtener, a traYés
de la igualdad el derecho y la justicia,
la paz entre los hombres y entre las
naciones.
La creación de la GNESCO y de la
OTAN, como organización regional,
son la expresión más elocuente de la
realización efectiYa de sus postulados.
La UNESCO siembra Ja semilla del saber y la cultura en todos los pueblos.
La OTA¡\, es el parapeto inconmovible que mantiene la paz. Letras y
Armas, palabras que mas bien son
simbolos de redención en un mundo
caótico.
La declaración universa] de derechos humanos de la Organización de
las Naciones t'nidas, es la expresión
mas viva de un mundo que tiene hincados los pies ._-en la concepción valorativa más alta de la persona humana:
la dignidad.
Así, pues, reciba la Organización de
]as Naciones Cnidas, la cordial y vehemente admiración que por sus postulados, siente nuestra Universidad; y
Ja promesa que le hacemos de que, te-

La Escuela de Postgraduados de
Medicina de la Universidad

ARTICULO 19-Todos los educadores están obligados a alcanzar y sostener siempre, una alta competencia
profesional y también a cumplir siempre, a conciencia, todos sus deberes
como maestro.
ARTICULO 29-Todos los educadores
están obligados a participar activa e
inteligentemente en la formación de
politica educacional satisfactoria.
ARTICULO 39-Todos los educadores
están obligados a crear y mantener las
mejores condiciones para establecer y
conservar la confianza, comprensión
y simpatía de la sociedad respecto de
su obra.
ARTICULO 49-'fodos los educadores
están obligados a ser constantemente
leales al buen nombre y prestigio de la
Nación, a mantenerse adictos a los
principios y prácticas de Ja democracia y a defender el patrimonio cultural de Ja Nación.
DERECHOS:
ARTICULO 59- Todos los educadores
tienen derecho a trabajar en las mejores condiciones de seguridad profesional; por lo tanto, en el ejercicio de su
profesión no pueden ser molestados
de ningún modo, cualesquiera que sean
sus creencias religiosas y su ideología
social, siempre que se ajusten al conknido del Articulo 39 Constitucional y
demás leyes relati Yas.
ARTICULO 69-Los educadores tienen
derecho a un contrato de trabajo que
contenga garantías: contra la arbitrariedad en lo referente a la estabilidad
de su empleo. De un salario igual para
un trabajo igual; el monto de este salario debe asegurar a él y a su familia el
disfrute de una situación decorosa. El
derecho a pago de sueldos suplementarios y diferenciales sin discriminación. El pago de sus sueldos íntegros
en caso de enfermedad, así como servicio médico y medicinas para el y
sus familiares. El aumento progresivo
de sus salarios en un 1O9é por cada 5
allos de sen·icios, hasta obtener un aumento del 50% del salario foicial al
cumplir los 25 años de trabajo. El derecho a ]as vacaciones coincidentes
con las de los escolares con goce de
sueldo completo. El derecho a la jubilación al cumpir los 30 años de ser\'icios, jubilación que será equivalente al
último sueldo íntegro que disfrute. Las
jubi1aciones estarán sujetas a los mis-

soneramente, hemos de embuír y de
difundir, con alcances de universalidad, la idea de que el hombre se pertenece a los demás, sin dejar de pertenecerse a si mismo; es decir, que se
pertenece a los demás en la medida
que ]os demás lo necesitan, y que se
pertenece a si mismo con radical conciencia de su incanjeablc personalidad.

Armas y Letras + Pág. 2

AÑO LECTIVO 1953-54
Director,
Lic. Raúl Rangel Frías.
Secretario,
Lic. Alfonso Rangel Guerra,
Jefe del Depto. de Filosofía,
Dr. Christian Brune.
Jefe del Depto. de Letras,
Prof. Francisco M. Zertuche.
Jefe del Depto. de Ciencias Biológicas,
Dr. Eduardo Aguirre Pequeño.
Jefe del Depto. de Ciencias
Físico-Matemáticas,
Ing. Roberto Treviño.

mos aumentos de emergencia que vayan decretándose en favor de los sueldos de los educadores en servicio. Jubilación con sueldo integro por incapacidad física, mental o desempleo. El
seguro para los familiares del educador en caso de fallecimiento de éste. El
establecimiento de colonias vacacionales. Pólizas para la educación de sus
hijos en edad escolar y diferenciadas
de acuerdo con los distintos grados de
la enseñanza. Pago de sueldos íntegros, en el caso de las mujeres, durante el último mes de la gravidez y de
los dos siguientes. Ascensos en su carrera profesional, tomando en cuenta
la calidad de sus servicios y la anti-"
güedad de ]os mismos, y el establecimiento de un sistema legal y justo para el caso de aplicación de medidas
disciplinarias.

CURSOS DE HUMANIDADES
DOCENCIA
Lic. Raúl Rangel Frias,
Dr. Christian Brunei,
Prof. Francisco M. Zertuche,
Dr. Federico Uribe,
Dr. Daniel Mir,
Dr. José Hcrnández Chávez,
Prof. Roberto Bravo V.,
Dr. Agustín BasaYe,
Lic. Alfonso Cavazos,
Dr. Jorge Rangel,
Prof. Walter H. Bouchs¡iies,
Prof. Israel Cavazos,
Dr. Guillermo Cerda,
Prof. Salvador Villarreal,
Lic. Alfonso Rangel G., y
Dr. Halph B. Long.

ARTICVLO 79-Los educadores tienen el derecho de asociarse libremente en organizaciones profesionales, sin•
dicales y políticas y no pueden ser
molestados o perseguidos por esta razón.
ARTICGLO 8º-Todos los educadores tienen el derecho a una formación
cultural y profesional del más alto niYel posible; la cultura superior para
mejorarse en el ejercicio de su profesión. Ninguna circupstancia de orden
material o social debe constituir impedimento en la prosecución de los estudios futuros de los educadores.
ARTICT:LO 99-En adición a lo anterior, los educadores tienen derecho a
que el Estado de las instituciones privadas a ]as que sin·en, les proporcionen los medios materiales necesarios
para mejorar su cultura :r, en particular, becas y facilidades especiales de
viaje e intercambio, con el objeto de
perfeccionar constantemente su cultura general y profesional, ganando asi
un conocimiento directo de la vida
nacional e internacional.
ARTICULO 10.-Todos los educadores tienen derecho a ser orientados
técnicamente en su labor y a trabajar
en las mejores condiciones por lo que
ye al local y al abastecimiento de materiales y útiles, asi como el número
de alumnos, para que su enseñanza sea
satisfactoria.
ARTICVLO 11.-El material de la
escuela no debe depender de la condición social de los alumnos ni del tipo
de enseñanza, sino de las necesidades
del programa. Debe proveerse a todas
las escuelas de locales especiales que
permitan a su personal calificado asegurar los servicios especificas que les
han sido confiados: Sen·icio médico y
dental, refectorios escolares, educadón fisica, laboratorios, talleres, bibliotecas, etcétera.
ARTICULO 12.-Deben establecerse institutos, proyectos pilotos y cursos especiales a fin de permitir a los investigadores de la educación experimentar sus métodos e impulsar de este Il]Odo el progreso de la educación.

..

ANTECEDENTES

Segundo Año
Como resultante lógica o inmediata
de varias jornadas académicas en el
aspecto médico, realizadas durante varios años en la scuela de Verano de
la Universidad; y vista la necesidad
de una capacitación especializada de
la Clase Médica del Noreste de México,
2 la Rectoría de la Universidad concibió
2 la idea hace unos tres años, de crear
2 una Escuela de Postgraduados, la cual
ha tenido su logro inicial al través de
Tercer Año
la junta celebrada en la Facultad de
Hs. por
Medicina, bajo la presidencia del proSemana
Griego III (Literatura Griega)
3 pio funcionario, y con asistencia del
Latin III (Literatura Latina)
3 señor Doctor Serapio Muraira, DirecLingüística Española
2 tor de la Facultad respectiva, de los
Literatura Mexicana I
2 Doctores Salvador Martinez Cárdenas,
Literatura Iberoamericana
2 Sergio de la Garza y Abelardo Sánchez
Historia de México
2 Gutiérrez, miembros de la División de
Literatura Española I
2 Ciencias Médicas de la Escuela de Verano, del Director de la Escuela, ProCuarto Año
fesor F. M. Zertucbe y de los represen•
Hs. por
tan tes de las siguientes sociedades méSemana
Literatura Española 11
2 dicocientíficas de Monterrey, Doctores
Literatura Mexicana II
2 David Madero, Carlos lfedina Curcho,
Literatura Española ~loderna
2 Miguel Angel Quijano, Raúl Taboada
Seminario de Literatura II
2 y Salvador Martinez Cárdenas.
Estilística
Quedó en esa junta del jueves 11 del
2
Historia de España
2 que cursa creado este Departamento,
Int. a una Literatura :\loderna
bajo la dirección del propio Doctor
diversa de la Espaüola
2 Muraira, quien nombrará el personal
auxiliar y con la representación de
LICENCIATURA EX FILOSOFIA
las sociedades médicocientíficas- que
actúan en Monterrey.
Primer Año
Esta Escuela, aunque iniciará sus
Hs. por
actividades el próximo mes de enero
Semana
Griego I
3 de 1955, organizará desde luego sus
Latin I
3 funciones desde este mes de noviemEspañol I (Composición Literaria) 2 bre, para lo cual se ha elaborado el
Filosofía I
2 siguiente
2
Francés I }
uno por optar
Alemán I
2
PROGRAMA
~letodología
2
Hs. por
Semauu

Griego II (Lengua y Cultura Griegas)
Latin II (Lengua y Cult!lra Latinas)
Español II (Teoría y Téc. de la Lit.)
Filosofía II
Francés II }
uno por optar
Alemán II
Teoría e Historia de la Cultura
Seminario de Literatura I

3
3
2
2
2

La Facultad de Filosofía, Ciencias y
Letras de la Universidad de Nue,'o
León ofrece en sus Cursos de Humanidades, los estudios necesarios para la
obtención de las Licenciaturas en Letras y en Filosofía.
Se han establecido para dotar al estudioso de un acervo de conocimientos que le permitan una mejor comprensión de los problemas de la Cultura.
Segundo Año
Junto a las Asignaturas especializaHs. poi·
Semana
das, tales como Epistemología, Lógica,
Cosmología, se estudian los idiomas Griego II (Lengua y Cultllra Griega) 3
clásicos, el Griego y el Latin, que son Latín II (Lengua y Cultllra Latinas) 3
2
para el alumno instrumentos necesa- Alemán II }
uno por optar
rios para llegar a las fuentes mismas, '
2
a los textos originales, imprescindi- Francés II
2
bles en t,Sle tipo de estudios. Asi mis- Seminario de Filosofía
mo, quedan incluidos en los prograTercer Año
mas Cursos de idiomas modernos:
3
Francés, Inglés y Alemán, que toma- Griego III (Cultura Griega)
3
rá el alumno opcionalmente, y que le Latín III (Cultura Latina)
Junto a estas materias que se estuacercará a las distintas bibliografías
dian en el Primero, Segundo y Tercer
extranjeras.
Años,
el alumno debe cubrir las siEs necesario, también, que el alumno se inicie en la investigación, y pa- guientes:
ra esto se han creado los Seminarios
Hs. por
Semuua
y el estudio de la Metodología, en los
Lógica
2
cuales se intensificará y apreciará el
Teoría
e
Historia
de
la
Cultura
trabajo personal y de conjunto.
El estudiante de la Facultad de Fi- Ontología I
losofía, Ciencias y Letras tiene a su Ontología II
disposición la Biblioteca de la Institu- Cosmología
ción, así como la Biblioteca Universi- Historia de la Filosofía I
taria, donde encontrará lo relacionado Historia de la Filosofía II
Historia de la Filosofía III
con las asignaturas de los Cursos.
Psicología Experimental
Etica
PLAN DE ESTUDIOS
Historia de México
Historia de la Filosofía en México
LICENCIATURA EN LETRAS
Estética
Primer Año
Teoría e Historia de la Ciencia
Hs. por
Filosofía de la Historia
Semana
3 Psicología Racional
Griego I
3 Epistemología
Latin I
Español I (Composición Literaria) 2
Estas asignaturas se distribuyen en
2
Filosofía I
tres
años a partir del Primero.'
2
Francés I }
uno por optar
ALERE FLAMMAM VERITATIS
2
Alemán I
2 Monterrey, N. L., Septiembre de 1954.
Metodología

1.-Ciclos de Conferencias de divulgación médica.
Tiempo: 1 a 6 días.
2.-Pequeños cursos intensivos:
a) De actualización e información
de nociones nuevas para médicos ya formados.
b) De entrenamiento intensivo para especialistas sobre temas
particulares de la Especialidad.
Tiempo: 8 a 15 días.
3.-Cursos de orientacíón especializada para médicos generales jóvenes
o de iniciación en una Especialidad.
Tiempo: 2 a 8 semanas.
4.- Programas de Especialización y
entrenamiento con o sin residencia hospitalaria.
Tiempo: 1 a 2 años.
5.-Seminarios de investigación médica sobre temas clínicos, terapéuticos, etc.
Tiempo variable a juicio del Director del Seminario.
REQUISITOS DE INSCRIPCION Y
CERTIFICACION FL'IAL
1.-Entrada libre, gratuita para estudiantes y médicos.
Ningún certificado final.
2.-a) Inscripción de médicos generales previa cuota.
Diploma de fin de Curso.
a) Inscripción de médicos especializados previa cuota, particular o general, de la sociedad
correspondiente.

Armas y Letras + Pág. 3

3.-lnscripción de médicos generales
previa cuota.
Diploma final.
4.-lnscripción de médicos generales,.
de preferencia con pocos años de
recibidos, de acuerdo con las plazas disponibles en el Hospital, previo acuerdo especial y según su
currículum si hay número restringido de plazas.
Certificado final de entrenamiento
especializado.
5.-Serán organizados posteriormente.
ANTEPROYECTO PARA LA CREACION DEL DEPARTAMENTO DE ESTUDIOS PARA POSTGRADUADOS,
A.,.'&lt;EXO A LA FACULTAD DE MEDICIXA DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

PROPOSITOS
1.-Programará y rea1izará Cursos y
Conferencias para Graduados Médicos, tendientes a elevar su preparación profesional.
2.-Fincar una real colaboración de la
Universidad con las sociedades
médicocientíficas de nuestro medio, para desarro11ar una acción
coordinada en pro de la cultura
médica.
3.-Procurar crear y 'superar actividades en aquellos aspectos profesionales médicos que por diferentes
circunstancias no estén acordes
con los adelantos de la época.
4.-Establecer una estrecha relación
con el personal médico de la Escuela de Medicina y del Hospital
Universitario con miras a promover la experimentación e investigación científica.

PLAN DE ORGANIZACION
1.-Integración de un Consejo Directivo presidido por el Director de la
Facultad de Medicina y en el cual
estarán representadas las sociedades científicas de la ciudad, Directores de Hospitales, Departamento de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo
León, etc.
2.-Formación de una Comisión integrada por tres personas, encargadas de la planeación y correcta
aplicación de los programas a desarrollar.
3.-Nombramiento de un Encargado
responsable de todas las actividades del Departamento, que sea médico cirujano.
4.-Personal administrativo Secretario, taquimecanógrafas, conserje,
etc.)

LABORES A DESARROLLAR
1.-Cursos de orientación a Especialidades médicas.
2.-Cursos de Especialización.
3.-Cursos de Especialistas.
4.-Ciclos de Conferencias.
5.-Conferencias generales.
(Contenido generalizado de la Junta
previa celebrada en la sede de la Facultad de Medicina, el jueves 11 de
noviembre de 1954).

�SINFONIA DE LA REVOLUCION
A la Juventud de mi Patria.
Canto a México, antemural de Hispanoamérica. Canto a la .carne oscura, que derribó imperios y sembró libertades ...
El Autor.
Iba del relámpago al tumbo
y del tumbo al relámpago ...
Barba J acob.
Una desnuda sombra sin orillas
y una angustia creciendo ...
En su negrura cóncava
la presencia de un eco.
Del vórtice infinito
una mano flamígera surgiendo ...
Una tiniebla hiriente
sin contorno y sin forma,
sin rostro y sin sendero,
.
. , .
donde la voz adquiere proporcwnes rnsohtas,
y los ecos resbalan
y giran
y golpean
en muros de silencio ...
Un ojo abierto: el de la noche,
y por encima de la noche, un viento ...

INTERLUDIO
En la pizarra del cielo
se acumulan los relámpagos;
bajo las nubes sombrías
hay un éxodo de pájaros ...
CAXTO I
De las urnas del tiempo,
de la hirsuta \'Orágine
donde se agitan sedimentos vivos
de culturas derruidas;
del vientre de la noche
donde gimen los soles apagados
de la Raza Nahoa,
cenizas cosmogónicas

de teocallis antiguos,
donde Huitzilopochtli, el dios guerrero,
vió arder los temblorosos corazones
de los barbados teules
de los blancos allí vos.
Del Coloniaje, tenso
como un sudario sepulcral,
del llanto
salobre de tres siglos
que desató la lengua de las piedras
convertidas en templos;
de aquella sed de Oro
que galvaniza a España
y prepara su ruina en el pas::i-do .. :
de aquel drama de esclavos rnsum1sos
v encomenderos bárbaros,
que santifica con su cruz llagada
el misionero de los pies descalzos ...
De aquellas iras seculares,
de aquellas cóleras sagradas
que despiertan
a la irredenta chusma,
a la canalla olímpica,
que insurge con Hidalgo, el agorero
de los sueños mesiánicos de América,
bajo el amparo de la Virgen india,
en las próceres tierras mexicanas;
con polvo de Elizondos e Iturbides,
de Ju das redivivos,
Santanas y Caínes,
con sangre azu I de emperadores rubios
v de oscuros campeones de la Raza,
se nutre la raíz de una epopeya
que difunden los vientos en las almas.
Al encuentro del hombre
cadáveres de siglos se adelantan,
cobrando vida las antiguas formas ...
Sacude su letargo la montaña,
tiembla al nacer una penumbra incierta,
una semilla heráldica,
,. ríos de amargura
van enjugando el llanto de la tierra ...
Una casta de ilotas,
huérfana de ternuura y esperanza,
bajo las ígneas lámparas del odio
se agita, se levanta,
y al conjuro de místicos harapos
resucitan los dioses de obsidiana.

El himno de la selva se confunde
con la canción de bronce de los parias;
v una vez más la voz de los profetas
enciende el fuego de las iras santas . ..

INTERLUDIO
Ya viene ... cavando tumbas,
haciendo gemir montañas;
con sus cóleras, sus hambres,
y su llanto a las espaldas ...
CANTO II
Es la Revolución, que entrega al viento
su mensaje de lava ...
El latigazo de la sombra
precursora del vértigo,
el espantable g~ito
.
que acelera la sangre en las arterias
v encrespa la salvaje melena de los siglos .. .
Voz de la tempestad, voz de la historia,
ungida de relámpagos;
voz que llega del fondo de la noche
por los desfiladeros de la angustia,
como un clamor de mundos ·incendiados.
Desorbitada,
anárquica,
profética,
como el trágico signo
que precede al derrumbe ...
l:na mano flamígera
surge del vóttice infinito ...
Revolución
torrente despeñado,
sangre oscura que todo lo enrojece,
el cielo, la montaña y la llanura.
·Fiero aluvión humano
incontenible,
ciego como la voz de la justicia,
ágil co1!10 una lengua,
como srlbante llama,
hirviente, huracanado,
que recuerda el estruendo apocaHptico
ele los negros corceles del espanto ...
Himno ele la miseria,
temblor de aristocracias y de mitras
atadas al pasado,
convertidas
en estatuas ele sal ...
Trágica mueca
de tiranos y réprobos,
que ensayan falsos heroísmos
tras la rígida máscara del miedo ...
Indignación que alumbra
la noche de los siervos ...
Culto del anatema,
epopeya ele los descalzos,
protesta de la entraña miserable
que con el puño en alto
maldice el pan ele cada día ...
y en la tiniebla del ergástulo
donde aúllan los ecos,
vomita el huracán de sus insultos
" su rencor satánico
sobre el desnudo rostro del silencio ...
Iconos sollozantes
que descienden
de los altares profanados ...
:\Iultitudes famélicas
que convierten los árboles sin fruto
en racimos de ahorcados ...

Las soldaderas. Oleo de José Clemente Orozco.

Armas y Letras + Pág. 4

¡Resurrección del paria,
héredero del llanto ... !

Luto y desolación en los caminos,
en las cumbres ariscas,
]os valles descarnados
y las hoscas ciudades
altivas y opulentas.
•Despertar de la carne manumisa
bajo el signo abismal de las estrellas ...

manos samaritanas,
ángeles ignorados
de cabelleras bravas,
que van por los desiertos de la historia,
paradigmas descalzos de la Patria, ·
desatando los himnos prisioneros
de "La Adelita" y "Tierra Blanca" ...

Como bestia escapada
de los círculos rojos del infierno,
la muchedumbre adquiere
contornos infrahumanos:
un ravo en las pupilas rencorosas
y el hacha de los justos en la mano ... !

Sus harapos flamígeros
animan las siluetas espectrales
en el espanto de las barricadas;
y el rito de su sangre es el augurio
de la Reforma Agraria ...

Sobre el desnudo monte del martirio,
como ayer en Cartago,
hay águilas reales que agonizan,
leones crucificados ...

INTERLUDIO
Herida voz que cabalgas
sobre el lomo de los vientos,
despertando con tus bronces
las cenizas de los muertos:
"¡ por una gota de luz
toda la sangre de Mfrico ... !"
CANTO III
Una presencia viva
se alza de cada tumba ...
Serdán, el de la sangre precursora,
que responde al llamado de la tierra
y galvaniza el cuerpo de la Patria.
Madero, el transparente,
el místico señor de la esperanza,
cuya voz recogieron las brisas del desierto
y los penachos de las sienas agrias;
el impaciente,
el Santo
de la Revolución ...
Carranza, el visionario,

el ungido,
el profeta
que mira al porvenir;
el que sobre las ruinas
conjura tempestades
con su imponente cráneo
ele patriarca y guerrero;
el ángel vengador,
el escogido,
qne abre horizontes nuevos.
.
a los desamparados de la lustona ...

¿ Cómo cantar la gesta de sus glorias
si la voz de los bronces se hace lágrimas
y enmudecen los épicos volcanes,
las selvas gimen y los vientos callan ... ?
Con sus manos atónitas,
sembradoras de rumbos,
la Patria de los lirios desgarrados
va contando sus muertos 11110 a uno ... !
Sus pupilas agónicas
quemadas por el llanto,
ven la traición siniestra que profana
la altiva desnudez de sus santuarios.
Sobre el sepulcro de los héroes
los apetitos ruines ...
Ante la injuria de los dioses de oro,
las gimientes columnas del incienso,
los déspotas sombríos,
los pactos tenebrosos ...
· De· aq;1el ~lucI° de ~ombras, ·
sobre los rojos lagos de la muerte,
por encima del vértigo
de fustigadas cóleras
v torturados vientos
que reviven el ímpetu del bárbaro,
el alba silenciosa de una Cruz
y una palabra: "Amaos ..."

I.YTERU 'DIO
Brisas de libertad respira el hombre
y muerde las tinieblas el tirano ...
¿Dónde está .. ? Preguntádselo a la noche
que dibujó los signos de s11 mano ...
CA;-./TO IV
Bajo la paz de cielos de cobalto
columpian su ala rítmica los cuervos.
Rueda el antiguo Sol por el Zodiaco,

y la voz de la tierra
anuncia el fruto presentido ...
La lívida amargura
que inundaba los campos y las almas,
va no oscurece el rostro
de la Provincia ingenua,
de la Provincia clara
vestida de percal y de optimismo.
Las nacientes espigas
de los jóvenes, líricos trigales,
no sospechan siquiera que en su savia
hay signos de lejanas tempestades,
rastros de sangre desolada ...
Tiembla el grano en el surco
que fué sepulcro y barricada y _tálamo.
Flotan sobre las chozas campesrnas
himnos de luz v musicales pájaros.
Abre de nuevo ·1a desnuda tierra
al reclamo del Sol su vientre cálido,
v llegan cabalgando sobre el humo
de fatigadas chimeueas
nuevos mensajes proletarios ...
Revolución,
creación,
los mundos nuevos
surgieron de la entraña
de las revoluciones vengadoras .
y de los cataclismos justicieros ...
Un aliento mesiánico
mueve las lenguas de los héroes,
erguidos en la sombra
de sus despiertas solitarias tumbas ...
El principio intanguible
que transformó los seres y las cosas
e hizo cambiar el curso de la vicia,
es un relámpago perenne,
es una dirección y una energía.
¡Av de la humanidad que no contempla
el hambre de los siglos . ..
el arcano mensaje de la esfera,
el místico temblor de la semilla,
y la angustia congéni la
del hombre,
que se mira por dentro y se desprecia ... !
¡Ay de aquellos que ignoran
el evangelio de las liras,
la plenitud del canto,
la madurez del llanto,
el eco de la sangre que retorna
en ascendente ritmo
a las fuentes antiguas de la sangre
por las rutas del Sol... .
.
y el himno de la arcilla v1ctonosa,
emisaria del júbilo creador . .. !

Tlaxcalantongo, oscura
encrucijada del destino
que asiste a la. agonía de unas alas ...
Huerto de los Olivos,
tumba
de la virtud republicana ... !
Tras ellos, los indómitos,
los Villas, los Zapatas,
los ágiles centauros
altivos como dioses,
los genios iletrado~,.
brazos del exterm1mo,
emisarios del llanto.
Voluutades epónimas
que gobiernan el caos.
Míticas soldaderas arrancadas
a las montañas de ónix.
Carne del pueblo, anónima,
de pies desnudos y alma cla~·a
ungida cou el humo de la polvora.
Mujeres de mi Patria,
sangre y llanto de América,
.
IJUe alumbraron el fruto de su vientre
resignadas,
terribles,
sobre la oscura, la amorosa tierra,
bajo la hiriente zarza,
v sin otra visión sin otro arrullo,
que los lejanos ~ielos impasibles
y la roja canción de la metralla.
Liras de carne y hueso,

La trinchel'a. Escultura de Joaquín Arias.

Armas y Letras + Pág. 5

'.

�HFERENCIH Y EFERENCIH
EN LH UNIVERSIDHD
OCTUBRE
El 22 del mes de octubre pasado, el
Departamento de Acción Social Universitaria que regenta el señor licenciado Fidencio de la Fuente Olivares
organizó una jornada cultural de homenaje a la Asociación de las Naciones Unidas, con la colaboración de
elementos universitarios.
El acto se llevó al cabo en el Aula
Magna de la Universidad "Fray Servando Teresa de l\.fier", con la presencia de los Delegados de la UNESCO
regiomontana y las Autoridades de
nuestra Casa de Estudios, al tenor del
siguiente programa:
!.-Honores a la Bandera de México, a cargo de la Banda de Guerra de
la Escuela del Bachillerato. Il.-Honorcs a la Bandera de las Naciones
Unidas y desfile de las Banderas .de
los países pertenecientes a la O.N.U.
Portabanderas, alumnas de la Escuela
Industrial Femenil "Pablo Livas", de
la Universidad. III.-Obertura ''América Inmortal", por la Banda de Música del Estado. IV.- Discurso alusivo
del joven Leobardo Lozano, estudiante
de la Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales. V.-Dos bailables españoles
por la Srita. Silvia Alicia García. VI.Valse de B. Durán. Piano por la Srita.
Elvia Rodríguez Lozano. VIl.-"La
Francia Blanca", por la Banda de Música del Estado. VIII.-Discurso en representación de los maestros universitarios por el licenciado Rafael González Montemayor, Secretario de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales
de la Universidad. IX.-Bailable mexicano, por la Srita. Profseora Irma
Garza Diaz. X.-Despedida de las Banderas de México y de Jás Naciones
Unidas. La ceremonia se concluyó con
la entonación del Himno Nacional Mexicano.

sos, estimada su actuación en 197 puntos; y Rolando Guzmán Flores, escolar del Bachillerato, premiado con
Quinientos Pesos y una puntuación de
185, obtuvo el tercer Premio. El cuarto lugar correspondió al estudiante de
Carrera Normal Roberto Qnintanilla
con 165 puntos; el quinto, en favor del
estudiante de la Preparatoria de Linares, Raúl Ramirez Pérez, con 163 puntos; el sexto en favor del estudiante de
la Preparatoria del Colegio Franco:\(exicano Eduardo l\Iartínez Alanis,
con 151 puntos, y el séptimo al estudiante de la Facultad de Leyes Sergio
Estrella Ochoa, con 14 7 puntos.
Integrantes del Jurado: Lic. Roberto
Hinojosa, en representación del Gobierno del Estado; Licenciado Genaro
Salinas Quiroga, por la Presidencia
Municipal de la ciudad; Diputado Roberto A. Naranjo, por el Comité Ejecutivo Regional del Partido Revolucionario Institucional; Licenciado Adrián
Yáñez l\lartínez, por la Universidad
de Nuevo León; Profesor Fidel C. Míreles, por la Dirección de Educación
del Estado; Doctor Francisco Vela
González, por la Gran Logia del Estado de Nuevo León y Licenciado Clicerio Hernández Escalante por la Federación de Organizaciones Populares
de Nuevo León.
Las recompensas fueron otorgadas
al terminar el acto por Jas Autoridades

competentes.
El ganador del Primer Premio concurrirá a la Capital de la República
para contender en el Concurso Nacional.
El acto de discernimiento de los
premios oratorios se celebró en el Aula Magna universitaria el viernes 5
del actual a las 17 horas.

HOMENAJE CASTRENSE A LA
UNIVERSIDAD

NOVIEMBRE

Con el propósito de conmemorar el
primer Centenario del glorioso Himno
Nacional Mexicano, y como contribución del homenaje que el país y el Estado de Nuevo León tributan en este
año a sus autores; asi como para exaltar los ideales de la Revolución Mexicana y estimular a la juventud en el
estudio de los problemas nacionales,
el Partido Revolucionario Institucional, consecuente con su ideario político y su programa de acción, convocó
al Quinto Concurso Estatal de Oratoria de la Revolución de acuerdo con
una serie de temas entre los que quedaron incluidos los del Himno patrio
e interpretaciones de los postulados
politicos que forman el plan de lucha
de dicho Instituto.
El Aula Magna de nuestra Casa de
Estudios fué el marco y la palestra de
esta brega, en la que resultaron triunfantes a los tres Premios, alumnos de
la Universidad, en el siguiente orden:
1er. Premio, con una recompensa de
Dos Mil pesos, en favor del alumno del
Bachillerato Ricardo Tejada Dávila,
calificado con 202 puntos; 2o. Premio,
adjudicado al joven estudiante de la
Facultad de Medicina Jaime Martinez
Salís, con una recompensa de Mil Pe-

El sábado 6 del actual, a las 16 horas, la Novena Región Militar y la Séptima Zona del Ejército, residenciadas
en esta ciudad, rindieron un homenaje a nuestra Casa de Estudios, cubierto
por elementos del Ejército.
Fueron invitados al acto, que tuvo
lugar en el Auditorio del Campo Militar, el señor Rector de esta Casa de Estudios, licenciado Raúl Rangel Frías,
Directivos de Facultades, Escuelas y
Departamentos universitarios, maestros y alumnos.
El programa comprendió los sigtlientes números: I.-Pieza de Música por la Orquesta del 31 Regimiento.
II.-Palabras por el señor General de
DiYisión Miguel Orrico de los Llanos,
Comandante de la V!Ia. Zona Militar,
y presentación del soldado que obtuvo el primer lugar en la revista de
aseo. III.-Picza de Música por la referida Orquesta. IV.----Ofrecimiento del
acto por el C. Teniente de Infantería
Gonzalo Godoy Gutiérrez, del 31 Batallón de Infantería. V.- Pieza de Música por la aludida Orquesta. VL-Plática sobre Higiene Militar, por el señor Coronel Arnulfo Treviño Garza.
VIL-Pieza de Música a cargo del grupo del 31 Batallón. VI!I.- Plática sobre algunos aspectos de la Moral Militar, por el señor Teniente Coronel de

Armas

y

Infantería Diplomado de Estado Mayor, Gonzalo Bazán Guzmán. IX.- ~alabras de agradecimiento del senor
Rector de la Universidad, licenciado
Raúl Rangel Frías. X.- Canto del Himno Nacional l\lexicano.

CCRSOS DE IXVIERNO DEL
D. A. S. U.

ARMAS Y LETRAS

Garcilaso de ....

Organo Mensual de la Universidad

(Viene de la la. pág.)

de Nuevo León

tado, pero al ser iniciados por Boscán
y ensayados por Garci1asó, en tina
época en que el Renacimiento italiano había conquistado el espíritu de toda la Europa, tuvieron el éxito merecido, debiendo el endecasilabo su fijación definitiva en la Lírica española no a Boscán su iniciador, sino a
Garcilaso, cambiando entonces radicalmente la poesía castellana, de espacio y luz, de sonido y de color, desde
que en ella suenan sus versos, y en su
lirismo toma los dos temas fundamentales del poeta renacentista: ¡ el amor
y las armas!i que eran en realidad las
dos ocupaciones de su vida.
La obra de Garcilaso, editada junto
a la de Boscán por ]a viuda de éste,
Dña. Ana Girón de Rebolledo, en cuatro libros 1545), consta de: 3 Eglogas,
2 Elegías, 38 Sonetos, 5 Canciones,
Epístolas, versos de arte menor, obras
latinas, estando impresos en el Libro
IV y publicadas por C. Amorós con
privilegio imperial, por haber pertenecido Garcilaso a la Corte. Sus versos tienen casi todos un profundo contenido emocional, que se deben sin caber duda, a los amores por Dña. Isabel
Freyre, dama de la Infanta Dña. Isabel
de Port_ugal quien acompalló a su señora a Castilla en 15261 cuando se casó con Carlos V.
El amor que sintió el poeta por Dña.
Isabel 1 fué un verdadero culto siempre encendido y secreto. No hay indicio de que fuese correspondido. Por
el contenido de su Egloga I se deduce
que al principio Dila. Isabel acogió
con agrado los versos de Garcilaso y
Jo distinguió brindándole su amistad.
La enorme pasión que se desató en el
pecho del enamorado galán se manifiesta en una de sus soneto-s cuyos do~
tercetos finales dicen:

INDICADOR:

Redactores
El señor licenciado Ficlencio de la
Fuente Olivares, Jefe del Departamento de Acción Social de la Universidad,
está preparando la V An.ualidad de los
Cursos de Invierno, en cuyo programa
se incluyen Conferencias de diversas
Disciplinas, a cargo de renombrados .
valores nacionales; Conciertos, Exposiciones y dos Jornadas de Ballet. En
la entrega de Diciembre de nuestro
mensuario cultural ''Armas y Letras",
se darán a conocer las particularidades de esta iniciativa.

CURSO SOBRE LA LOGICA
DE HEGEL

A partir del lunes 22 del actual, el
Doctor José Gaos, Exrector de la Universidad de Madrid y actual Profesor
de Carrera de la Universidad Nacional
Autónoma de l\Iéxico sustentó diariamente, hasta el próximo viernes 2 de
diciembre un Curso sobre la Lágica de
Hegel, en jornadas de 2 horas, a los
alumnos de la Facultad de Filosofía y
Letras de nuestra Casa de Estudios.
El Cursillo estuvo sujeto al siguiente programa:
1.--Cómo presenta Hegel su Lógica.
II.- La serie de ]as categorías. La terminología de Hegel. El cuerpo de la
obra y las notas. IIT.- Categorias a la
vez superiores e inferiores. Categorías
recurrentes y no recurrentes. El pensamiento circular en Hegel. IV.-El
Método Dialéctico. V.- La Lógica como "Aufhebung" del pasado filosófico
y de la ciencia contemporánea. VI.Las categorías como categorías genera1es y como categorías del Universo.
El idealismo objetivo. VIL- El análisis
ontológico de la realidad. El orden de
investigación y el orden de imposición. La agonía de la distinción en lo
fenoménico. VIII.- El lenguaje, la fisonomía, el nacionalismo 1 el idealismo y la Lógica. IX.-La fenomenología del espíritu y la Lógica. X.-La
Lógica y el resto del sistema. La agonía del paso del pensamiento puro a
la naturaleza y al espíritu en un sistema de idealismo absoluto. XI.-EI panteismo juvenil de Hegel en la Lógica.
Hegel y Spinosa. XII.- Hegel y Kant.
Teoría del conocimiento y metafísica.
El pensar filosófico. Las antinomias.
El argumento ontológico. XIII.- Hegel
y la filosofía posterior el último Scheling, Shopenhauer, Marx, Kiertergeard,
Taine, Nietzche, Dilthey). XIV.- Lo
vivo y lo muerto en la Ló.gica.

FERIA DEL LIBRO EN MEXICO
El 20 del actual, se inició en la ciudad de México la Feria del Libro, en
cuya iniciativa fueron expuestas las
realizaciones editoriales de los Estados, las Instituciones de Cultura y las
Editoriales mexicanas.
Nuevo León instaló un pabellón en
el que quedaron expuestas las ediciones salidas de las prensas nuevo]eonesas.
Instalaron y cuidaron el pabellón el
Sr. Lic. Armando Arteaga Santoyo, el
Prof. Alfonso Reyes Aurreocoechea y
el estudiante José Angel Rendón.

Letras + Pág. 6

Raúl Rangel Frias
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique Martínez Torres
Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martinez

Director
Lic. Fidencio de la Fuente

Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,
MEXICO

UNIVERSIDAD DE
NUEVO LEON
Rector
Lic. Raúl Rangel Frías

Yo 110 nací sino para querel'os;
mi alma os ha col'tado asa medida;
por hábito del alma misma os quiero;
cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos naci, por vos tengo la vida;
por vos he de morir y por vos muero.

Secretario
Dr. Humberto M. Cantisani
Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente

OBRAS DE RECIENTE EDICION:

Correspondencia Juárez-Vidaurri. Tomo I. (Compilación del Lic. Santiago Roe!) .................. $10.00

Elica, por el Lic. Genaro Salinas Quiroga. (Obra de texto en el Bachillerato de la Universidad de Nuevo
León y en diversas Instituciones culturales de la República)

Para estudiantes , ..... , , , , . $ 9.00
Para el público ............ $10.00

De soledad y otros pesares (Poemas
de Pedro Garfias) . . . . . . . . . $ 5.08

En 1519 Dña. Isabel casó con D. Antonio de Fonseca. Esta boda produjo
un desaliento y una amargura en el
ánimo del poeta, aludiendo en su Canción II a la pérdida de sus esperanzas
y a su inmenso dolor, al cual se abraza, buscando en él consuelo:
Mas, ¿qué haré, señora,
en tanta desventura?
¿A dónde iré, si avos no voy con ella?
¿de quién podré yo agora
valerme en mi tristura
si en vos 110 halla abrigo mi querella?
y más adelante estos renglones:
¡Quién pudiera hartarse
de no espera,· remedio y de quejarse!
A mediados del año 1529 y hasta
abril del siguiente, Garcilaso estuvo en
Italia con la comitiva real del Emperador, quien recibia en ese año la corona imperial de manos de S. Santidad.
El tiempo que pasó en Ita1ia, entre
fiestas suntuosas, trato con diversas
personas de la corte e impresiones literarias, sirvieron quizá para dar a su
espíritu la paz y la reflexión sobre la
anormalidad de su amor por Dila. Isabel, pero al regresar a su tierra y mi•
rar a su amada musa entre ]as damas
de la corte, bastaba una sola mirada
de ella para sentir otra vez su corazón, entre las redes de la bella dama
por una fuerza superior a su voluntad como lo manifiesta en su Canción
IV:

No vine por mis pies a tantos daños;
fuerzas de mi destino me trajeron
Y a la que me alarma me entregaron ...
No podian faltar al joven poeta los
sabios y doctos consejos de un sacerdote. El sabio Fray Severo (Marini ?)
preceptor del Duque de Alba, y a juzgar por las palabras de Nemoroso en
la Egloga II y del Soneto XXXIV:
Gracias al cielo doy que ya del cuello
del todo el grave yugo he sacudido.
se deduce, que su espíritu volvió por
un tiempo, a la serenidad tan merecida en esos amores imposibles.
En 1532 fué confinado el poeta en
una isla del Danubio, por el asunto del
desposorio de un sobrino suyo, cosa
que no agradó a la emperatriz. Durante su permanencia en esta isla, Garcilaso escribió la Canción llI y algunos
Sonetos. A veces deja el tono apacible
y suave y su ánimo se revela ante los
reveses de la fortuna que lo torturan
como si fuera poco e1 fracaso de su
vida sentimental, y escribe:

-Sepan que ya no puedo
morir sino sin miedo.
Su protector, D. Pedro de Toledo,
Virrey de Nápoles, lo llevó consigo a
esta hermosa ciudad italiana, en la
cual P.asó el poeta varios allos de sn
c;}cstierro y que fueron los de su mayor actividad literaria. Allí, que era
entonces uno de los principales centros humanísticos en Ita1ia 1 contaba
con escritores cultisimos que cultivaron su amistad. Ellos le llamaban:
''Ilustre y doctísimo", "Estudiosisimo
de Horacio", etc., el Cardenal Hcmbo
elogiaba sus versos, su ingenio y su
cultura )· manifestaba tener en el mús
alto aprecio su amistad.
En 1533 o poco antrs, Garcilaso envió a su amigo Juan Boscán que vivía
en BarceJona 1 un ejemplar de '11 Cartegiano" de Baltazar f.atiglioni , para
su traducción, Ja cual hizo maravillosamente Boscán. Como prólogo de esta traducdón figura 1a única muestra
literaria en prosa de Garcilaso (1534).
El fallecimiento de Dfia. Isabel acaecido entre 1533 y 1534, inspiró al poeta sus dos composiciones más famosas: la Egloga I y el Soneto X.
En la Egloga I él ya no oculta el
nombre de su dama: Elisa (Isabel), ni
la causa de su muerte. (uEl duro trance de Lucina") Dfia. Isabel murió de
parto al dar a luz a su tercer hijo. Los
pastores Salicio y Nemoroso glosan en
esta primera Egloga, los dos acontecimientos que más hirieron y atormentaron el corazón de Garcilaso; las nupcias de su amada y su muerte:
" ... ¡Salid, sin d11elo, lágrimas
corriendo ... !

pesar de las instancias del Virrey para que le fuera concedido el llevarse
a su familia a Nápole_s, el emperador
se mostró inflexible. En 1535 tuvo lugar la expedición del César a Túnez,
en la cual tomó parte Garcilaso siendo herido en un encuentro con los
moros.
En varias composiciones de esa época de su regreso a Nápoles después de
la campaña de Túnez 1 aparece el poeta
con la preocupación de un nuevo episodio amoroso con una dama napolitana1 guardando en absoluta reserva su
nombre. Asi lo manifiesta a Boscán y
a Galecta. Según Keniston y T. Navarro Tomás, ese amorío tuvo mas de
galanteo que de verdadera pasión; los
versos muestran un fondo menos viYo
que los referidos a la Freyre.
Su última obra, la Egloga III muestra, en la perfecta armonia de las estrofas, en la suavidad de los versos, y
en 1a magnífica selección de figuras
y conceptos, la gran maestría técnica
que el poeta alcanzó. No se olvidó en
sus versos de su ciudad natal ¡Toledo!
ni del Tajo, en cuyas rfüeras situó sus
Eglogas en acción; hizo mención a la
nostalgia durante la ausencia de su patria; recordó una a una sus grandes
amistades como Boscán, el Virrey D.
Pedro, el Duque de Alba, etc., no faltando su musa inspiradora cuyo recuerdo tiene lazos indisolubles en toda la obra ele ese poeta renacentista
orgullo de España.
¡ Corría el año 1536 ! ... El mes de
septiembre iba dejando pasar sus días
uno a uno ... era el décimonono. El
incansable César en su desmedida ambición de ser dueño del mundo entero,
había emprendido una campaña rnii.s.
Al pasar las tropas imperiales junto a
la Torre de :Muy, cerca de Frejus en la
Provenza, los enemigos agredieron a
los soldados españoles desde los muros. El emperador dió la orden de que
se tomase aque1Ia torre al asalto. Garcilazo se adelantó al frente de sus peones, escalándola, ·c uando recibió una
gran piedra que con fuerza le fuera
lanzada y que le hizo caer a tierra por
mortal herida. Fué conducido a ~iza
donde falleció el 13 ó 14 de Octubre,
rodeado de amigos entre los que figuraba el Marqués de Lombay, más tarde, San Francisco de Borja.

En la Elegía II de las obras de Garcilaso, leemos refiriéndose a :\!arte:
Ejercitando por mi mal tu oficio
soy reducido a términos que muerte
será mi posil'imero beneficio,
y ésta, no permitió mi dllra suerte
que me sobreviniese peleando,
de hieITo traspasado, agudo y fuerte.
que se puede considerar como un siniestro presentimiento de su muerte;
y en su Egloga II:

Alas Casas Editoriales
y a los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de Publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
aÍeneistas, 'centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aqui se imprimen figura nuestro mensuario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artistico. "RMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.
Con la satisfacción de haber señalado en las breves lineas que anteceden la resolución de una urgencia inherente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

El Soneto X:
¡Oh dulces prendas, por mi mal
halladas!
dulces y alegres cuando Dios quería!
Juntas estáis en la memoria mía,
y con ella en mi muerte conjuradas.
¿Quién me dijera, cuando en las
pasadas
horas en tanto bien por vos me via,
que me habiades de ser en algún dia
con tan grave dolor representadas?
Pues en una hora junto me llevastes
todo el bien que por términos· me dislt!s
llevadme junto al mal que me dejastes
Si no, sospecharé que me pusistes
en tantos bienes porque descastes
verme morir entre memorias tristes.
En 1534 Garcilaso regresó a España,
enviado por el Virrey, para informar
al César sobre varios asuntos de Nápoles. Fué la última visita a su tierra. A

"rosot1·os los del Tajo, en su ribera
cantaréis la mi muert ecada dia.
"Este descanso llevaré aunque muera
que cada dia cantaréis a mi muerte
vosotros, los del Tajo en su ribera.

DEPARTAMENTO DE ACCION

encontramos aquí un claro Yaticinio
de su fin , pues jamús hubo en Toledo
un luto y un llanto tan merecidos a
una muerte tan digna de sentimiento.
Jamás podremos admirar lo suficiente a este infortnnado poeta espafiol, tan elegante en su estilo, que se
permitía el lujo literario de colocar un
articulo antes de un pronombre posesivo sin darle vulgaridad a la frase como en "Cantaréis la mi muerte ...",
usando verbos como "Somormujar" y
giros como: "la voz a ti debida ... "
Estos genios ele la poesía no nacen
todos los siglos, son únicos, inmortales a través de ]os hijos de su espíritu,
eternos en los amantes de la poesia, y
reinan en el corazón de los que admiramos a España.

Armas y Letras.-Boletin mensual de
la Universidad, Se rep.arte por canje a las Instituciones de Cultura, y
libremente a quien la solicite.

Armas y Letras + Pág. 7

SOCIAL UNIVERSITARIA
SEéCION EDITORIAL
PUBLICACIONES PERIODICAS

Universidad.-Revista. Se distribuye ;
por cambio bibliográfico a entidades culturales y libremente a quien
la solicite,

Para la adquisición de obras de venta, toda correspondencia y valores deberán remitirse al Jefe del Departamento de Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente, Universidad de Nuevo León, Plaza del Colegio
Civil, Monterrey, Nuevo León, México.

¡
1

1

�LA FUNCION •

RELACION DE TITULOS YTRABAJOS
DE D. JOSE TUEDELA DE LA ORDEN

• • •

Viene de la ta. Pág.

el hombre adquiere un dominio mayor sobre ellos y, por lo tan'
to, tenemos que el conocimiento acaba siempre por convertirse
en dominio sobre lo conocido, y esta transformación es una de
las condiciones necesarias que lo hacen posible.

FILIACION
Nacido en Soria el 17 de Abril de
1890, casado en Soria en 1922, domiciliado en Madrid, calle de Diego de
León, 51-4 izda. Teléfono 25-19-31.

El mejoramiento de las condiciones de su existencia, que el
hombre logra con la utilización técnica de sus conocimientos
científicos y, así, sucesivamente. Esta interacción reiterada entre
la ciencia y las condiciones sociales en que ésta se elabora, es lo
que ha dado origen a la estimación que la humanidad tiene por
el conocimiento científico; y esta estimación aumenta a medida
que se descubren nuevas posibilidades de mejoramiento social y
que se logra aprovecharlas, siempre con base en las aportaciones
de la ciencia.

TITL'LOS Y CARGOS VIGENTES
Licenciado en Derecho, Doctor en
Filosofía v Letras, Sección de Historia, Dirc~tor del Museo Etnológico,
Paseo de Atocha 11, Subdirector del
:\1useo de ~lérica 1 Serrano, 13, Colaborador del lnstituto "Gonzalo Fernández de Oviedo'', de Historia de América del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Sin embargo, este significado primordial de las actividades
científicas ---dirigidas, en último término y ante todo, a la satisfacción de los intereses de la humanidad en su conjunto- se ha
visto obscurecido en la actualidad por algunos factores de perturbación. Por qn lado, la amplitud y la penetración enormes que
el conocimiento ha alcanzado, han hecho que la especialización
en el trabajo científico sea cada vez mayor. Por otra parte, como
el descubrimiento de lo nuevo trae aparejado el ensanche de lo
existente, que se muestra como inagotable a medida que la ciencia traspone los linderos de lo conocido, este hecho ha venido a
provocar, en ocasiones, que se pierda la visión del conjunto.
Además, la necesidad de limitar las investigaciones a problemas
determinados por intereses ajenos a la ciencia, ha dado por resultado una inhibición en las facultades creadoras de los trabajadores científicos. Asimismo, la necesidad de efectuar elaboraciones
y experimentaciones en serie, con la ineludible consecuencia de
que muchos hombres de ciencia tengan que constreñirse a realizar trabajos rutinarios y de escaso brillo, hace que se hipertrofie
la conciencia de la limitación histórica de las tareas científicas,
hasta llegar a considerar esta limitación como absoluta. Por último, el hecho de que los resultados alcanzados se conviertan muchas veces en instrumentos al servicio de intereses privados y de
que se les utilice para fines destructivos en la guerra, ha hecho
surgir la desconfianza de que el conocimiento científico sirva de
manera eficaz para la satisfacción de las necesidades de la humanidad en su conjunto.
Con todo, ninguno de estos factores de perturbación, ni todos ellos conjugados, pueden hacer que desaparezcan el .significado social que la ciencia tiene par;i el beneficio general del hombre, a menos que lograran hacer desaparecer a la ciencia misma.
Porque el trabajo científico no es asunto privado de un grupo reducido de individuos, ni tampoco se puede restringir al beneficio
particular de unos cuantos. El conocimiento no se logra por la
mera contemplación de los procesos circundantes, sino que se
conquista por la actuación práctica colectiva de muchos individuos y de muchas generaciones de individuos y, así, es el resultado de la acción recíproca entre el hombre y los procesos que lo
rodean. Lejos de interesar exclusivamente a un grupo reducido,
el conocimiento corresponde enteramente al interés público; es
el producto común y la propiedad común de los individuos que
viven en sociedad, que es tanto como decir que es obra y pertenencia de la humanidad en su conjunto.
Ahora bien, para poder superar los escollos que obstaculizan el trabajo científico, dentro de las condiciones sociales en que
vivimos, es necesario recurrir al propio conocimiento científico.
Porque solamente por medio de la ciencia es que se pueden encontrar los medios de transformar las condiciones naturales en
que se desarrolla la vida humana y, al mismo tiempo, que se pueden estudiar las maneras de modificar las condiciones sociales,
siempre con el propósito de mejorar la existencia del hombre.
~or lo tanto, la función social que la ciencia natural desempeña,
como el instrumento más afinado para el dominio de la naturaleza, lejos de haber desaparecido, se ha intensificado; pero requiere
en la actualidad, como nunca antes; de la activa y eficiente acción recíproca de la ciencia social, para seguir siendo el instrumento inmejorable que se utilice para la actuación práctica en el
seno de la sociedad, en el sentido definido de lograr la satisfacción de las necesidades comunes y el bienestar general para todos
los hombres.
La gran tarea que todos los pueblos se empeñan en realizar,
en la época presente, es la liberación de la humanidad de la miseria, de la opresión, de la guerra y de la superstición, para estable-

LIBROS
"Guía Artística de la Provincia de
Sori:J1', Soria 1928, en colaboración
con don Bias Tarcc&lt;.·na, que fué luego
Director del ~fuseo Arqueológico Xacional.
Dirección y epílogo de la edición española de "La ~!esta", &lt;le 11. R. ,l.
Klein 11. Revista de Occidente, 193(i.
Colaborador, como seleccionador y
corrector, de la "Biblioteca de Cultura Peruana (13 volúmenes), publicada
en Brujas, en 1938, por don Ventura,
García Calderón.
Direclor y colaborador de la Sección de América del "Diccionario &lt;le
Historia de Espafia", publicado por la
Hevista de Occidente, Madrid 1952.
Director y colaborador del "Legado de Espaiía a América", :Madrid,
Edición Pegaso, 1954.
"Los manuscritos de AmCrica en las
Ribliotccas de España", Edición de
Cultura Hispúnica, 1954.
EC'Í PRENSA
"La Relación de ~Uchoacún", Edición facsimilar y crítica, con dos mil
notas, edición :\lanuel Aguilar, 1Iadrid.
"Guia clcl americanista en Espalla",
Edición de CUltur'a Hisp{rnica, :\fadrid.
CO)(GBESOS JNTERl\'ACIONALES
Comunicación sobre "El Códice azteca postcortesiano del :Museo de Amt~rica de .M adrid' 1 • Congreso Internacional de Americanistas, París 1947, y
tres comunkaciones de menor interés.
Comunicaciones sobre "La técnica
en las plaumerías americanas del :\Iuseo de América ele Madrid" ~· "Los manuscritos peruanos en las Bibliotecas
de España.", para el Congreso lJCruanista celebrado e1~ Lima en 1951.
Cl'RSOS
Como encargado de curso en la Facultad de Filosofía y Letras de l\ladrid, dió cuatro cursos ele clase alterna (1945 a 1949) sobre "Historia de la
América Jndígena", es decir, sobre Et-

nologia, Arqueología e Historia prehispánica de noventa lecciones por
curso.
En cada uno de ellos &lt;lió cursos monográficos de cuatro a seis lecciones
sobre: 41Economía Indígena", "Arquitectura Maya", "El códice Tro-Cortesiano" y "La Técnica de las artes indígenas".
"Assistant" de español en el Grand
Liccé Montaigne de BurdeoS' de 1937 a
1939. Lector de español en la l'niversidad de Burdeos (1937 a 1939).
PRENSA
1
Colaborador de "El Sol"; ' Diario de
:\fadrid" y "Ahora" de l\Iadrid y uLa
Prensa de Buenos Aires".
FOLLETOS Y ARTICCLOS
DE REVISTAS
"Los Señoríos Jurisdiccionales" en
"Hcvista de los Servicios Social-Agrarios", Madrid, 1932.
"Ordenación integral de los bienes
rústicos municipales", en la Revista de
los S.S.A., Madrid,. 1933.
"La población en el mundo'', rn
"Revista de Occidente", Madrid 1936.
"América en España'1, folleto editado por el Instituto de Cultura Hispánica en 1947 con el resumen de las acti \'idades americanistas en España de
1934 a 1947.
"E! toreo del bisonte y del caimán",
en "Correo Erudito", 1946.
"Hcrnán Cortés en las Artes y en las
Letras", conferencia en el acto conmemorativo del Instituto "Gonzalo
Fernández de Oviedo'\ en el IV Centenario de Hcrnán Cortés, publicado
en la "H.evista de Indias", 1948.
1
'Hern3n Cortés en los grabados romúnticos franceses", conferencia dacia en el Instituto Francés de Madrid,
publicada en la "Revista de Indias",
en 1948.
"La trashumancia como fenómeno
gcogriifico", conferencia dada en el
''Museo del Pueblo" de Madrid, publicada en este centro en 1949.
"El volador mejicano'\ publicado en
la Revista de Indias en 1946.
"Soria y Machado" en Celtiberia,
Nl1m. 6, Soria, 1953.
"La orfebrería colonial americana"
en 11 Coleccionismo", 1949.
"Las clases sociales entre los antiguos tarascos de Michoac3n" en "Revista de Estudios Sociales", l\fodrid,
1925.
"Las migraciones profesionales sorianas" en el Tomo II del "Homenaje
a don Luis de· Hoyos'\ :Madrid, 1951.
Numerosas reseñas bibliográficas
firmadas en "Revista de Occidenteu; "Revista de Indias"; ºlnsu1a",
"Cuadernos Hispanoamcric~mos".

cer las condiciones que hagan posible la realización de muchas
conquistas, de las cuales puede ser capaz el hombre una vez que
hayan desap~recido estos obstáculos que impiden su progreso. Y
a esta gran tarea no puede ser ajena la ciencia. Por lo contrario,
los resultados que la ciencia obtiene constituyen su más firme
apoyo. Así, el trabajo científico forma parte indisoluble de esta
gran tarea humana y es una condición indispensable para su rea•
lización. En el presente, la función social de la ciencia se concre•
ta en esta liberación de la miseria, de la opresión, de la guerra y
de la superstición, que ahogan los mejores esfuerzos de la huma•
nidad. Y, por lo demás, en el logro de esta liberación radica la
condición fundamental para el desarrollo constructivo de la ciencia; de la misma manera como, en forma recíproca, el avance de
la ciencia conduce, a pesar de todas las contingencias, a dicha liberación y a su afianzamiento, como una condición imprescindible para el mejoramiento de la sociedad en su conjunto.

Armas y Letras + Pág. 8

Elide GORTARI.

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Órgano mensual de la Universidad de Nuevo León, 1954, Año 11, No 11, Noviembre </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Organo Mensual de la Universidad de Nuevo León
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

AÑO XI

D. A. S. U.

,

uarez,

:Jorre Je

Gnergía Je

NUM, 12

DICIEMBRE DE /954

La ''Rusticatio Mexicana''
de Rafael de Landívar
Francisco M. ZERTUCHE

El calendario cívico de un pueblo demócrata no debe tra•
ducirse en una serie de ceremonias rutinarias. Se propone orga•
nkar el ritual sagrado del patriotismo; obedece a una finalidad
trascendente: crear la mística de la libertad.
Mientras México sea, el nombre de Juárez será un gran SÍm•
bolo. En horas aciagas para la República este indio zapoteca
puro encarnó nuestro destino trágico. Era como si las fuer:i:.as
elementales de la tierra se condensaran en él.
Juáre:i:. procede del fondo humilde de nuestro pueblo. Pas•
tor de un rebaño de ovejas, simple criado en Oaxaca, por su es•
fuerz.o se eleva a Gobernador de su Estado, Secretario de Justicia,
Presidente de la Suprema Corte y Presidente de la República. Su•
frió todos los infortunios: la pobre:i:.a, la cárcel, la persecución, el
destierro y la calumnia.
A través de la gesta de la Reforma lo vemos pasar con su
negra levita, muy siglo XIX. La obra reformista es inseparable
del patricio liberal cuyo testamento político puede asi definirse:
la religión es inviolable en el sagrario de las conciencias y de los
templos, pero cuando se le desvirtúa queriendo convertirla en
partido político, por su propio prestigio la ley debe hacer que tor•
ne a su dominio. Con tal designio, la generación que Juáre:i:.
acaudilla puso los cimientos inconmovibles de nuestro laicismo
institucional.
Gran apasionado, pudo ser superior a las pasiones efíme•
ras. Su nombre sigue siendo clarín de guerra y bandera de com•
bate; pero uno de sus mayores mérit~s radi~a en el difícil sentido
de la serenidad entre las llamas del incendio. Estando en 1859
en V eracru:i:., el Sinaí de la Reforma, como lo acaba de llamar el
distinguido historiador michoacano Romero Flores, cuando don
Melchor Ocampo y don Miguel Lerdo de Tejada lo instaban para publicar las leyes reformistas que tenían Y? dispuestas, fué ne•
cesario que viniera don Santos Degollado a informarle que bue•
na parte de los bienes eclesiásticos se encontraban en poder del
ejército liberal, para que no por flaqueza de convicciones ~ino
por prudencia de estadista, conviniera en elevar una realidad
histórica al rango de la ley.
Para aquellos que le niegan to~o patriotism?, hay que .r~•
cordar que don Justo Sierra relata como en los d1'!5 en que im•
cían las reclamaciones Francia, Inglaterra y Espana por la sus•
pensión de pagos correspondientes a nuestra d~uda c?1! esos
países, vino a México Corwin en calidad de en~~do ofic'f'l de
Seward, entonces Secretario de Estado de la Umon Amencana.
A través de Corwin se propuso ayuda al gobier_n?, para afrontar
nuestros compromisos internacion_ales a con~icwn de entrega:
en garantía las minas de Sonora, Sinaloa, Chihuahua Y Coahm•
la, en el concepto de que si en seis años no se pagaba el total de
Pasa a la Pág. 8

Catorce años después de haberse dictado en Guatemala la
orden de expulsión de los hijos de lñigo de Loyola (1767), apa•
rece en Módena, Italia, sede de su destierro, la obra del jesuita
guatemaltense Rafael de Landívar, "Rusticado Mexicana", enri•
quecida con 3,425 hexámetros latinos y distribuida en diez can•
tos, que pregonaban curiosidades de la campiña americana y de
la ecúmene que en el Viejo Mundo se conocía con el nombre de
México, es decir, las tierras que se extienden desde Panamá has•
ta las extensiones campestres del Sur de los Estados Unidos, del
Darién a California.
En los límites de la redacción primigenia de 1781, el jesuita expulso
prometía una nueva y definitiva edi~
ción que vió la luz en Bolonia un año
mas tarde, en la Tipografía de Santo
Tomás de Aquino, después de junio de
1782.
Aparecía acrecida en cerca de dos
millares de versos y cinco nuevos Cantos, corregida en varios pasajes. ampliada con una Oda a su ciudad natal y añadido un apéndice a la Cruz de
Tepic. Particularizando: en el primer
canto se encuentran más de media
centena de palabras modificadas, tres
hexámetros suprimidos; y en los cantos a las cataratas de su patria y a la
fauna, varias enmiendas y adiciones al
notable poema laudatorio.
Aunque la obra no se refiere a México concretamente, conviene conocer
algunas partes que tocan a nuestro
país, tributo que los mexicanos tenemos muy en a1to, considerando que la
"Rusticatio Mexicana", por su clásico
linaje literario 1 por su verdad descriptiva y por su perdurabilidad en los estudios humanistícos, es el libro que
cierra la trilogía encomiilstica a una
tierra grávida de bellezas naturales, en
la que ,,ivió doce años el autor, ingresó a la Orden de San Ignacio de Loyola y tomó a la postre la ropa sacerdotal.
Landivar, en puridad Rafael de Landivar, nació en la Muy Noble y muy

Leal Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala el 27 de octubre
de 1731, acunado en la casa solariega
de don Pedro de Landivar y Caballero, navarro de sangre y origen, y de
Doña Juana Xaviera Ruiz de Bustamante, nacida en el Panchoy.
Los elementos formativos humanís-

ticos de la cultura de Landivar subyacen acaso en los preceptores de su infancia, anteriores al ingreso del futuro jesuita en el Colegio de San Lucas
y San Borja, en la espléndida librería
teológica y literaria que le había dispuesto su progenitor y en el dulce y
muelle panorama natural y doméstico
que se deflecaba ante sus ojos de infante, como queda vivo testimonio en
el Libro XIII y en retales de los Cantos I y III de la Rusticatio Mexicana.
Observa José Mata Gavidia en la admirable edición de la perenne obra,
que el preuniversitario Rafael de Landivar, amén de vivir en la más poética ciudad americana de entonces, habitaba en una mansión colonial poblada de huertos y jardines, repleta de
colorido tropical, abundosa en fuentes; donde tenían asiento innúmeras
bandadas de palomas de las que habla
con nostálgico acento en sus epístolas
de proscrito, como también de las
múltiples especies de pájaros enjaulados, así por su tesoro melódico como
por el esplendor de su plumaje. .
A breve distancia de la nativa mansión existía un soberbio praedio -prosigue Gavidia- , granja y molino, huerto y jardín y montaña, donde toda
agricultura tenia su asiento, sin contar con la industria campesina de la
miel de abejas, los productos de la leche y el pastoreo de toda suerte de ganados; allí se iba penetrando el subconsciente poético del futuro desterrado, por entonces tan sólo alumno aproYechado de un rígido intelectualismo
imperante, afecto a la religiosidad
mística de matiz franciscano y a la ascética de reciedumbre jesuística. Su
casa solariega y El Portal, que asi se

Pasa a la Pág. 2

�La "Rusticatio .....
(Viene de la ta. pág.)

lud!;(

11adre de Dios, en recuerdo de aquella
muerte: "l\las teman otros ¡oh Virgen
de Jesén ! aquéllos cuya lengua maligna pervierte las alabanzas que te
deben; teman los que responden quizás con desdén a tus dones que en otro
tiempo les fueron gratos. Pero, ¿Por
qué Boloña, la preclara, ha de temer
la ruina, habiendo, sin descansar, colmado de ofrendas tus altares; si humillada te rinde merecidos honores y su
reconocido corazón te da las gracias
debidas? Por ello ¡Virgen Madre! socorre al pueblo que te aclama; pronta
asiste con tu auxilio a la ciudad llorosa; y mientras el sol diamantino recorra el cielo en sus corceles y las fuentes vayan a morir al profundo azul del
mar, la ilustre Boloña, fiel al recuerdo,
siempre celebrará tus favores hasta los
confines de la tierra".
Su estancia en México nutrió su visión literaria, tan admirablemente pulcra; y asi se observa Ia pintura del solar Mexicano en los siguientes libros:
en el I, Los Lagos de México; en el II,
El Jorullo; en el IV, La Grana y la Púrpurcr; en el VII, Las Minas de plala U
oro; en el VIII, El beneficio de la plata
y el oro; en el Xll, Las Fuentes, y en
el XV, Los juegos Mexicanos.
El último capítulo o canto, La Cruz
de Tepic, es una alocución o epinicio
a la juventud de la América septentrional: Del Darién a California. Es una
incitación a la contemplación ele la
Naturaleza, que en trozos se rompe por

,·arios puertos italianos vieron a Landivar con su sitibundo dolor a cuestas. Al fin llega a Bolonia, que amorosa le abre sus puertas. Tambié_n Florencia, Módena y Ferrara Je henden
sus brazos.
En la casa de los Condes de Albergati, Landívar vive como preceptor
sustentado decorosamente con la reducida pensión real que se le asignó.
A. los 26 años de su destierro y a los
(i2 · de su existencia, Rafael Landívar
v Caballero murió en Bolonia a las 13
horas del 27 de septiembre de 1793.
Sus restos bajaron a las criptas de Santa Maria delle Muratelle.
Su patria Je honró en estas últimas
décadas con homenajes innombrables:
En 1931 , se realizaron grandiosas celebraciones con ocasión al segundo centenario del natalicio del poeta, efectuándose las primeras investigaciones
para localizar sus ilustres restos; en
1949, se funda en la Facultad de Humanidades de la Universidad de San
Carlos de Guatemala un Seminario de
Estudios Landivarianos; en el propio
año se encuentran e identifican plenamente los gloriosos restos en Santa
:\laría; el año 1950 se declaró Año
Landivariano y el propio año, el 17 de
marzo, se recibieron en apoteosis los
venerables restos. Para ilustrar estas
conmemoraciones, la intelectualidad
guatemalteca difundió por medio de
publicaciones populares y obras eruditas la obra landi variana, como era

llamaba el incomparable predio bacendario, que aún hoy día es portento
de riqueza agrícola, como también
otra propiedad que en la costa se le
atribuye a la familia de Landivar, son
probablemente el substrato descriptivo de numerosos cantos del poema.
Tra¡x:lwn commune.
En 1741 ó 42 lo encontramos alumno de estudios filosóficos en el Colegio de San Francisco de Borja de la
Muy Ilustre y Muy Leal Ciudad de
J
Santiago d e/os Caballeros de Guatemala, para pasar dos años más tarde
a la C:itedra de Filosofia escotista, de
la que era entonces regente el fraile
francisco Pedro de Arochena.
El 1G de febrero de 1746 quedó bachillerado en Filosofía y en mayo de
1747, a los dieciséis años de edad, Landivar adquiere la Licenciatura y e1
Doctorado filosóficos, ignorándose los
sucesos de la vida del joven humanista desde esta fecha hasta la muerte de
Don Pedro de Landivar y Caballero,
su padre, en 1749.
Después de un peregrinaje por varias ciudacles: Totonicapán, Quetzaltenango, Ciudad Real, Oaxaca, Puebla.
lo encontramos en el Seminario de
Lenguas de Topozotlán, de México,
L.C:fvistiendo en el Noviciado la sotana de
la Compañia de Jesús el 17 de febrero
de 1750. El Catálogo General de la el llanto del proscrito, que escribe a de esperarse, para honrar a uno de los
Provincia, del siguiente año, lo descri- orillas del impetuoso Reno.
más excelentes poetas que en la latinibe así bajo el número 177: "Buen inLandívar, descendiente de la fami- dad moderna pueden esperarse.
genio , suficiente juicio, ninguna expe- lia del conquistador y cronista de MeEl poema de Landivar nace en un
riencia, complexión flemática, talento din'a del Campo, Berna! Díaz del Cas- ambiente espontúneo que armoniza ]os
del cual se espera mucho y vario, en tillo, a la que entonces pertenecian ca- diferentes elementos de tres mundos:
letras se espera bueno."
sas, dos esclavos y alfalfares en San- el latino, el español y el americano,
Cuatro años más tarde se ordena de tiago de los Caballeros, heredó de los aglutinados en la psiquis del poeta
sacerdote; y una nueva referencia ca- suyos enjundioso patrimonio. A sus erudito bajo los vehementes fuegos del
talográfica nos habla del joven huma- bienes había de renunciar al repatriar- trópico guatemalteco, su cuna, y trannista en estos términos: "Buena salud, se a su solar, para el mejoramiento de sidos por el espíritu de la altiplanicie
escolar, doctor en Filosofía, maestro familiares, sirvientes, esclavos y el mexicana, en la cual se desarrolló al
de retórica, óptimo ingenio , buen jui- propio Colegio de San Borja. Al pisar arte y a la sabiduría.
cio, magra prudencia, alguna expe- su tierra, su religión le incorpora al
La obra landivariana definitiva está
riencia, bueno en letras, complexión Profesorado de la Compañia y lo de- concebida en quince libros o Cantos,
sanguínea, de su talento se espera to- signa Prefecto de la Congregación de a los que precede la Salutación a su
do." (Rev. del :\luseo Nacional de Gua- la Anun:iata. Finalmente sera Profe- Patria y el Preámbulo del Aulor. Libro
temala).
sor de Filosofía, como antes lo había 1: Los lagos de México; Libro II: El
Copiosa fuente de saberes humanís- sido de Retórica en la Nueva España; Jorullo; Libro III: Las cataratas guateticos y de gratas y pródigas compa- y el 26 de junio de 1767, fecha de la maltecas; Libro IV: La grana y la púrñias fué para Landivar su estadía en expulsión de los hijos de Ignacio de pura; Libro V: El añil; Libro Vl: Los
México. Aquí conoció a Abad, Clavije- Loyola, era Landivar Hector de su castores; Libro VII: Las minas de plaro, Alegre, Iturriaga, ~Ianeiro y otros. Colegio.
ta Y de oro; Libro VIII: Beneficio de
Acaso fué también testigo ocular de la
La súbita orden de despido dictada la plata y el oro; Libro IX: El azúcar·
devastadora aparición del volcán El por Carlos III causó serios trastornos Libro X: Los ganados mayores· Libr~
Jorullo, registrada en 1759, y pintada a los jesuitas; tal es el caso de la NueXI: Los ganados menores; Lib;o XII:
con tan vividos colores por el poeta. va España, en cuyo atolondrado traLas fuentes; Libro XIII: Las ·avcs; LiUna referencia autobiográfica así lo siego quedaron en el éxodo muchas
bro XIV: Las fieras; Libro XV: Los
atestigua: "A todos ellos, despavori- vidas sacerdotales, como en la concenJuegos. Como epilogo, la Cruz de Tedos, les dirige la palabra el sacerdo- tración de Veracruz. ¡Cuántos realiza- pic.
te". Al terminar el Canto 11, compren- ron una azarosa peregrinación, sin llePocas obras tan clásicas en la Mosivo de la mortífera catástrofe, impe- gar a su término!
dernidad como ésta del poeta guatetra desde la hospitalaria Bolonia a la
Omoa, La Habana, Cádiz, Córcega y malense del Siglo XVIII. El pórtico de

Armas

y

Letras + Pág. 2

la Ruslicalio se magnifica con esa Oda
digna de Propercio o de Tibulo, Salve
cara Parens, dulcis Guatimala, Salve'
en la que Landívar aparece como
élego insuperable, digno de rivalizar
con los mismos maestros de Latinidad.
Su acento es dulcemente emotivo sin
llegar al espasmo ni a las lágrimas plañideras, tantas veces ayunas de poe,.
sia. He aquí sus acentos:
"Salve, patria querida, dulce Guau..
mala, salve; delicia, surtidora de vida,
manantial de la mía. Cuánto alienta
.
'
madre, repasar la riqueza de tu hermosura: moderado clima, fuentes, vías,
templos y hogares. Ya paréceme vislumbrar tus selváticas montañas y tus
verdes campos en dón de inacabable
primavera. Mil veces acuden a mi mente lps ríos que resbalan serpeantes
por márgenes techados de umbrosas
cabelleras; el interior de tus casas ornado de múltiple decoro; la muchedumbre de tus jardines colorido de rosas idalias. Y ¿qué decir recordando
la áurea suntuosidad de tus sedas radiantes, y las púrpuras teñidas en el
mar fenicio? Cosas, siempre para mi,
todas ellas nutricias de patrio amor y
alivio en la adversidad. Pero me engaño. Las ilusiones ¡ay, perturban el
apacible espíritu y los sueños burlan
mi corazón. La insigne, hasta hace poco fortaleza y capital de gran reino, es
ahora hacinamiento de escombros.
Gente en desamparo de casas, templos
y calles, sin pasos por donde ganar el
seguro de las cumbres. Todo se derrumba en precipitada ruina, como
herido por los precipitados fuegos de
Júpiter. Pero ¿a qué inútil dolor? Ya
surgen del sepulcro elevadas mansiones y se levantan al cielo templos altivos. Ya las fuentes desatan sus hondas
en el río, el tropel de la vida llena las
calles, y a los ciudadanos deseosos llega la fértil paz. Otra vez la ciudad, ave
de Faros, más feliz resurge de sus propias cenizas. Alégrate, pues, rcdiviva
madre 1 preclara ciudad del reino, vive
largamente salva de nuestra ruina.
Pronto mis alabanzas elevarán hasta
las estrellas tu luminoso triunfo, parte
de súbita muerte. Recibe, mientras, el
rauco plectro, coñsuclo en la desgracia, y sé tú misma mi galardón".
Dentro del texto del Canto primero,
el poeta neolatino hace un preámbulo
en el que compendia los diferentes temas rústicos, bucólicos y costumbristas a que ha de empeñar su dilecta péñola. Ahí con propias palabras, las
patrias campillas en flor; el recorrido
en piragua por los limpios lagos mexicanos; los amenos huertos de Flora;
la cordillera del Jo1·ullo -reino de
Vulcano-; los manantiales cristalinos;
el :umo de grana; las ciudades del castor; las minas; la miel de la cwía; los
rebaños esparcidos por la comarca;

W:

RUSTICATIONIS
MEXICANA:
L I a t R P R 1 14 U S,

Brrgat arnnis alius Cúa frnfa figurir,
Abílruías quarum nrmo pcnemre htrbru
Aufit 1 &amp;: ingrato mcamn torqurre laborr;
Tum frníum brurn aptct I graufquc loqud:i.s i
lmpleat &amp; campo1 armis 1 &amp; funcre tcms 1
1
Oainiaquc arruto drbcllrt milite tcgna,
Me juvu omDino, teme nualis amore,
Ufquc v1rcfccntu patrios invifere campos 1
Mc1iceofquc lacus 1 &amp; amccno1 Chloridis. hortot
10
Und1quc collcau íociis ptrcurrerc cymbi: (1)

º

Tum juga Xoruli vifam I Vulunia rcgna;
.Et vi treos cclfo bricrs de collc rucntcs;
Coccincumquc deia I Tyriumq; 1 lndumq; vcncnum:
Oppida mox Fibri ttl is , ftrroqut fod inas
Aggrtdiu¡ Jutc ifq; aftringan:i íacchara formis:
,,
H1nc fufum rtgionc ptcus I fo0tefquc frquuriu

Er

/as fuentes; los pájaros; los cubiles de
/as fieras y los juegos.
En este capitulo primigenio de la
Rusticatio - Los lagos de México- el
dulce poeta de Centroamérica maneja
la arcilla de la bella realidad mexicana para depositarla en el clásico molde virgiliano. Aquí se retira la imágen
de la ciudad lacustre, capital del Imperio de Moctezwna, con las ciudades
circundantes, cabe las aguas espejeantes de los lagos tranquilos.
"Hubo, lejos de aquí, en tierras occidentales, ilustre, la ciudad de México, espaciosa y poblada; por sus hombres y riquezas, magnífica que en pretéritas edades obtuvo bajo el dominio
de los indígenas, pero ahora, sometidos éstos a las armas, señorean los hispanos y su imperio rige la ciudad. La
circunda el claro cristal de varias lagunas, cuya onda indolente incita el
resbalar de las piraguas. No intento,
sin embargo, celebrarlas a tod-as, pues
las que a distancia miran la ciudad, no
no se hinchen de tanto caudal que merezcan la fama. Ni sus aguas alimentan
el pez de escama luciente, ni floridas
alfombras flotantes, ni bandadas de
ánades. Pero la que quiebra los purpúreos rayos del sol que emerge de las
.sombras, y la que se desvia hacia el
sur (un rio sinuoso entre ambas 1 de
aguas desbordantes, facilita el tráfico), baten las espumosas orillas, para
el solaz de los pobladores y gracia del
campo florido.
Cerca de las riberas frondosas, se levantan dos ciudades que dieron nombre y fama a los lagos. La remota antiguedad los llamó con las voces vernáculas de Chalco y Texcoco; y prefiriendo atinadamente unas linfas a
otras las florificó en diverso grado.
Pues aunque ambas ofrezcan seguros
amparos a las angostas chalupas, y a
manera de altos mlll'OS protejan la ciudad, la argentada Chalco más cautiva
a los moradores, porque en sus puras
ondas prosperan las mieses, y, entretejidos de arboleadas, deliciosos jardines: brillante gloria del lago y desdoro
para el agro de pobre cultivo.
En el álveo anchuroso se acumulaban las aguas dulces, afluyendo por escondidos canales, tranquilos riachuelos, delgados arroyos innonimados y
Jimpidos ríos que ondulan en el verde
tapiz de los campos. Eolo no suelta alli
al impetuoso Bóreas o al Vendaval, ni
el Euro y el Céfiro se provocan a lid
violenta con furiosas borrascas. Antes
bien, acallado el ulular de los vientos
que huyen a sus guaridas, serena bonanza adormece las claras linfas.
Aunques sea de caudal rebosante, en
medio de sus aguas brota una clarísima fuente que no enturbian las doradas arenas de las orillas, ni la afea el
limo cenagoso de los cercanos sembradíos. Fuente tan limpia y translúcida
que, a través de sus cristales se pueden
examinar y contar las menudas guijas
que caen al fondo. Este raudal, saltando desde muy profundo lanza con tan
ciego ímpetu la gélida onda, que ganando la superficie se derrama en anchos circulos. Como en la antiguedad
el griego Alfeo en las playas porosas,
escondiéndose precipitadamente en el
antro negro se desliza con paso fugiti~o entre Jas sombras, bajo el mar inmenso y las olas resonantes, hasta que
alcanzando los confines sicilianos lanza por tu boca, ¡oh Aretusa! su argentada corriente. Así aquel manantial
por secretos pasajes fugitivo, cumple
su anhelo de lograr el contacto del
aire.
AJ escribir el Libro IV de la Rusticatio nuestro preclaro humanista Y
pulcro neolatino, no ignoraba la importancia económico social de la grana o cochinilla que Gonzalo Gómez de
Cervantes, quizá Oidor de la Real Audiencia, minero y fomentador de este
producto - abundante fuente de riqueza de la Nueva España y consecuente-

mente d ela lletrópoli- define asi en
su Memorial del siglo XVI:" ... la grana cochinilla es un género que casi
iguala a la plata, la cual se saca de estos reinos para los de Castilla; y solia
en cada flota se sacaban diez o doce
mil arrobas de dicha grana ... y en especial creció en el tiempo que gobernó Don Pedro Moya de Contreras, Arzobispo de México ..."
El sabio doctor Francisco Hernández, como era de esperarse, no pasó
inavertido este codiciado insecto al estudiarlo en relación con la flora mexicana en el capitulo CXVI de su célebre
obra que titula: De Napolanochestli,
sen Coceo Indico in Tunis quibusdam
nascente; y a él se refirieron Herrera
Torquemada, Acosta y Antonio de
l:lloa.
Alzate, por su cuenta se ocupa también de esta industria colonial: "La
Grana es uno de aquellos vivientes que
los industrialistas conocen con el nombre de Progalli-insecto, y que presenta
a ]a observación protentos maravillas
de la Omnipotencia. Compónese de
dos especies de individuos, de machos
y hembras; los machos son los que
vuelan y gozan en su vida de una gran
agilidad; las hembras (que son las que
interesan a la industria) son viva imagen de reposo, pues están destinadas a
tener por sepulcro el mismo sitio en
que colocaron su primera habitación".
Estas observaciones, imbuidas de serena y marmórea poesia, solicitan la
atención del latinista en este capítulo
cuarto, remembranza de su estadía en
Oaxaca en 1749 y 1759, en donde acaso existió alguna casa de su Orden ...
La vieja Antequcra le brindó la visión
de los campos embellecidos de perpetuas flores, en donde "pulula el rico
nopal que crece seis codos de altura,
sostenido por débil tronco" en los
que "a pesar de su compacta y sólida
estructura. las pervade interiormente
un humor que ha de alimentar en
tiempo oportuno a los gusanos de la
grana".
El bardo rusticano contemplaba y
glosaba así este mundo poético y tác•
ti!: "Entre estos (los árboles) por los
campos pulula el rico nopal que crece
seis codos de altura, sostenido por débil tronco, sin adorno de follajes movedizos, ni sombra que aparte de los
ganados los rayos del sol. Pero el vigoroso nopal está cubierto de carnosas
pencas entretejidas de recia trama de
fibra, las cuales se protejen con blancas púas y se revisten de una verde
membrana. Con frecuencia ofrecen la
figura de un huevo. Pero a pesar de su
compacta y sólida estructura, las pervado interiormente un humor que ha
de alimentar en tiempo oportuno a los
gusanos de la grana.
Observarás que esta penca no se cubre de ramos, sino que una nueva la
coro~a, hincándose inmeditamente en
su orilla sueprior. El nopal también se
reviste de flores rojizas que nacen al
borde mismo de la 110ja, sobre el soporte de un froto espinoso, en cuyo
vértice Jevántase la flor deforme.
Esta planta sobria no te acarreará
fatigas, si quieres arraigarla en los
campos. Toma las hojas desgajándolas
de nopal lozano, espárcelas en extenso
campo, y sea que haya caído en tierra
fértil o pobre, o entre asperos peñascos sedientos, rápidamente otros tantos renuevos producirán frutos con
usura.
Esta es la vieja morada, el augusto
palacio del gusano de la grana que
gusta de alimentarse del suave licor Y
prolificar abundantemente en las hojas del nopal; en las cuales nace de antigua estirpe progenitora; Jo adornan
sencillas costumbres, aborrece la matanza de sus coniéneres Y el desorden;
satisfecho en las húmedas pencas, no
provoca lides, no se excita amenazador, ni los jóvenes acometen petulantes a los enemigos inermes.

La sabia naturaleza al repartir la
especie en ambos sexos, dió a cada
cual sus propias señales que los manifestaran. De aquí que una pequeñita
pinta roja marque el dorso de los machos y sean blancas las hembras.
Cno y otro se visten de tenuisima
epidermis, la cual, si fuere manoseada
por cruel capricho, la verás que gotea la sangre exprimida.
Se le asemeja en su figura la cochinilla de humedad, sólo que aquel esconde la cabeza y carece de piernas
y talones, repta desmañadamente por
los brazos de la planta; pero de modo
tan lento mueve los miembros replantes que se creería que, adherido a la
hoja, sorbiéndole el licor se fortifica
el cuerpo en perezosa quietud.
1las para que el insecto pueda beber
el jugo del árbol y enriquecer con su
propia sangre a los hombres, al retorno de la primavera - cuando el sol
resplandece, l.a sonrisa del césped reblandecido puebla los alegres campos
y templa el calor los aires gélidos-,
sacan en canastos cubierlos con lienzos de cáñamo los gusanos que Ia industria precavida ha guardado en los
l10gares. Después los djseminan en
las altas pencas de la planta. Cogienúo con suave algodón los delicados
cuerpecillos mezcla. la grey de las hembras con los fértiles machos. Al punto
la argentada multitud adhiriéndose
obstinada al blando nopal, con devoradora Ychemencia bebe de sus jugos
noche y día. Aquí la frágil hembra,
habiéndose ayuntado con los perezosos machos, pone sus huevos y produce en!.ambres innumerables, que acrecientan las nieves población en ]os nopales: Las crías, imitando a sus padres, reptan y habitan en las verdes
hojas; precavidas husmean y chupan
las mieles fluidas.

ardoroso. Como el gusano de seda que,
a su tiempo entregado a inicua suerte,
se le extiende bajo las flechas del sol
bruñido en su apogeo, o encerrado en
cestos y arrojándolo alas mordientes
llamas, se desvanece su vida en el aire
letal.
Una vez que con tales tormentos hubieron realizado bárbaramente el sacrificio, sacan de los cóncavos hornos
la mansa cochinilla; la cual, bajo la
blanca epidermis esconde el color carmin, con que tiñen galos, holandeses,
venecianos, españoles, ingleses 1 rusos,
belgas y el orbe todo enrojece".
Los tres primeros Cantos del libro
landivariano son una excelente muestra de poesía clasicista insuperada en
su época. Las evocaciones a los lagos
mexicanos, al Jorullo y a las cataratas
guatemallecas, hubieren sido bastantes
a situar a Landívar entre los vates de
la Roma agtistca. Singularmente, el
canto tercero sobrevive por la grandiosidad de su inspiración, que en un
aire de sublimidad lleva, como lo prometiera en la oda beróica Salve cara
Parens, el nombre de lo guatemalteco
hasta donde difícilmente ha alcanzado
otro poeta alguno pregonando a su
ciudad natal y caro terruño.
Los cantos Aves, Fera, Ludi, o sean
XIII, XIV y XV, contienen también trozos antológicos dignos de atenta lectura y buido examen.
Diremos algo sobre el propio nombre del poema, la razón que hubo de
haberlo escrito en la lengua del Lacio,
y el corpus rusticanista.
Rusticatio es un término que no aparece en la lexicología virgiliana. Es
un sustantivo verbal originado en el
verbo I'llsticor, que vale por estar en el
campo, hacer estancia en la campiña,
permanecer en la campi1ía, de acuerdo
con el sentido que le da Columella.
Por cuan to a Mexicana, no supone
concretamente la realidad geográfica
* * *
nuestra limitada del Bravo al Suchiate, sino, como se dijo en el pórtico de
Asi preservada, la cochinilla va yie- esta disertación, hacer referencia a la
ne por ]as verdes pencas; y tras de campiña y costumbres agrarias -senutrirse durante un bimestre del nue- ñalando aquí hábitos e industrias del
vo jugo, presenta la prole cuerpos co- campo - desde la América Central
mo los de sus viejos progenitores, pues hasta ]as extensiones surianas de los
los humores sorbidos se vuelven rojo Estados Unidos-.
•
licor en su delicado vientre. A semeLandivar escribió su poema en lajanza del gusano de seda, célebre en tín -aunque como un homenaje para
todas partes por la tela asiria, el cual, su solar natío- para los ojos y la senalimentándose codiciosamente de la sibilidad del europeo del Italiano, más
•morera, gusta de parecerse a sus as- particularmente.
cendientes en la frondosa belleza de
Lo escribió en esta lengua, por ser
su corpulento desarrollo. Sepace apre- la elocución idiomática culta por exsuradamente de hojas selectas, que co- celencia en el ámbito europeo; la lencidas en su vientre sutil transforma en gua en cuyos moldes - desde la tradiseda. Así también la nevada cría del ción aurisecular del Siglo de Augusto
nopal, en su tenue estómago elabora y la Edad Media- habrían de escanel rojo color.
ciarse. las más altas y señeras manifesLuego que la delicada multitud hu- taciones literarias de origen románico.
bo alcanzado cabal desarrollo y voraz No en español, pues que no era la Rusllenó el cuerpo de jugo purpurino, el ticatio para españoles ni americanos,
colono arranca de raiz algunas verdes ni menos en italiano, lengua que no
pencas, pobladas de albeante muche- dominaba literalmente, según el testidumbre, y la suspende de las vigas en monio epistolar ]andivariano a Tiraparte idónea de Ja caliente cocina; o boschi, su corresponsal.
bien, la previsora· gente encerrándola
La primera edición del gran poema
en cóncavos canastos cubiertos, la rusticano guatemalteco aparece en Móguarda de la rígida racha del helado dena, Italia, en 1871; y la segunda en
viento, en reserva de padres para nue- Bolonia, del mismo país, en 1872, para
hablar de las más importantes.
va prole.
Con un algodón recogen después diLas versiones romance realizadas en
ligentemente los gusanos que han guar- México se deben al Arcade Padre
dado en lo alto de las plantas, a fin de Federico Escobedo, con el nombre de
dar a los miseros repentina muerte.
Geórgicas .lfexicanas, titulo restrictivo
El indio los extiende en esteras y de este gran poema, pues geórgica sigriega sobre la inofensiva multitud agua nifica agricultura, ciencia de la agricaliente, lrnsta que la vé perecer toda cultura, lo cual no cuadra con la índode muerte cruel, cuando no prefiere le integral del libro.
La otra es la del licenciado Ignacio
-por ciega sed de oro perniciosoLoureda,
edición bilingüe, en latín y
sacrificar en las llamas a los níveos
gusanos inocentes. Enciéndese en tal español. Su rubro Rusticación, nada
caso un horno con activo fuego, hasta indica, además, es poco eufónico .
En 1942, el humanista Octaviano
que todo en llamas enrojezca de tanto
Valdés
publicó una versión en la Bicalor. Después de sacar la lumbre meten los enjambres, los cuales asándose blioteca del Estudiante Universitario,
dejan alli su aliento purpurino. O tam- título número 34, con el nombre de
bién los riega el indio en espaciosos
corrales a que se tuesten bajo el sol
Pasa a la Pág. 8

Armas y Letras + Pág. 3

�Materiales didácticos del Curso explicado por el
Doctor José Gaos, en la Facultad de Filosofía y
Letras de la Universidad de Nuevo León, del luJles 22 de noviembre al viernes 3 de diciembre de
1954.

INTRODUCCION
1
La ciencia de la lógica tiene por objeto el pensar y el conjun•
to de sus determinaciones. Lógica natural se llama el entendi•
miento natural que tiene por naturaleza todo hombre y el uso in•
mediato que hace de él. Pero la ciencia de la Lógica es el saber
del pensar en su verdad.
Aclaración. La lógica considera el dominio del pensamien•
to en general. El pensar es su propia esfera. Es un todo para sí.
El contenido de la lógica son las determinaciones peculiares del
pensar mismo, que no tienen absolutamente ningún fundamento
más que el pensar. Lo heteronómico a él es algo dado por alguna
representación. La lógica es, pues, una gran ciencia. Tiene que
distinguirse, ciertamente, entre el pensamiento puro y la realidad; pero la realidad, con tal que se entienda por ella la verdadera efectividad, tiene también el pensamiento. Pero si con ella se
mienta sólo el ser ahí sensible, externo, tiene aquél incluso una
realidad mucho más alta. El pensar tiene, pues, un contenido, a
saber, él mismo de un modo autonómico. Con el estudio de la
lógica se aprende también a pensar más rectamente, pues cuando
pensamos el pensar del pensar se procura el espíritu su propia
fuerza. Se aprende a conocer la naturaleza del pensar, y con ello
se puede husmear si el pensar se dejara inducir en error. Hay
que saber darse cuenta de su actividad. Con ello se alcanza la
firmeza de no dejarse extraviar por otros.
2
El pensar es en general el aprehender y comprehender lo múltiple en la
unidad. Lo múltiple en cuanto tal pertenece a Ja exterioridad en general, al
sentimiento y a la intuición sensible.
Aclaración. El pensar consiste en
traer todo lo múltiple a la unidad. Al
pensar el cspíri tu sobre las cosas. las
trae a las formas simples que son Jmras determinaciones del espíritu. Lo
múltiple es, en un principio, exterior
al pensar. En tanto aprehendemos Jo
mllltiple sensible, aun no pensamos,
sino que- únicamente el relacionarlo
es el pensar. El aprehender inmediatamente lo mUltiple;lo llamamos sen•
timiento o sensación. Cuando siento,
sé meramente de algo; pero en la in•
tuición intuyo algo como exterior a mí
en el espacio y en el tiempo. El sentimiento se convierte en intuición cuando se determina especial y temporalmente.
3

El pensar es abstracción en tanto la
inteligencia parte de las intuiciones
concretas, deja de lado una de las múltiples determinaciones y hace resaltar
otra, dándole la forma simple del pensar.
Aclaración. Si dejo de lacio todas
las determinaciones de un objeto, no
queda nada. Si, por el contrario, dejo
de l~do una determinación y hago resaJtar otra, ésta es abstracta. El yo, por
ejemplo, es unadeterminación abstracta. Yo sólo sé de mi yo en tanto me
separo de todas las determinaciones.
Pero esto es un medio negativo. Niego
de mi las determinaciones y me dejo
estar sólo como tal. El abstraer es el
lado negativo del pensar.
4

El contenido de Jas representaciones
está tornado de la experiencia, perÓ la
forma de la 11nidad misma y demás determinaciones de ella no tienen sus

fuentes en lo inmediato de ellas en
cuanto tal, sino en el pensar.
Aclaración. Yo quiere decir en general pensar. Si digo: yo pienso, esto
es algo idéntico. El yo es perfectamente simple. Yo soy pensa1Ite y además síempre. Pero no podernos decir:
yo pü~nso siempre. En sí, bueno, pero
nuestro objeto no es siemJ)re también
un pensamiento. Podemos, empero, decir que pensamos siempre en el senti~
rlo e.le que somos un yo, pues el yo es
siempre Ja simple identidad consigo y
esto en pensar. En tanto que se piensa
el objeto, recibe la forma del pensar y
se convierte en un objeto pensado. Se
lo hace igual al yo, es decir, se lo
piensa.
5
Esto no liay que entenderlo como si
esta unidad únicamente por obra del
pensar sobreviniese a lo múltiple de
los objetos y el enlace se trajera únicamente de fuerza a dentro, sino que la
unidad pertenece otro tanto al objeto,
constituyendo con las determinaciones
de ella también la natw·aleza propia
de él.
6
Los pensamientos son de tres clases:
1. las categol'ias; 2. las determinaciones de la reflexión; 3. los conceptos.
La doctrina de las dos primeras constituye la Lógica objetiva o Metafísica,
la doctrina de los conceptos, la Lógica
propiamente tal o subjetiva.
Aclaración. La Lógica contiene el
sistema del pensar puro. El ser es 1.
el inmediato; 2. el interno; las determinaciones del pensar retornan de
nuevo a sí. Los objetos de la :Metafisica habitual son la cosa, el mundo, el
espirHu y Dios, con lo que surgen 1as
diversas ciencias metafísicas, 1a Ontología, la Cosmología, la Pneumatologia, y la Teología.
3. Lo que el concepto representa es
algo ente, pero también algo esencial.

El ser está con la esencia en la relación de lo inmediato a lo mediato. Las
cosas son, en general, pero su ser consiste en mostrar su esencia. El ser se
constituye en esencia, lo que puede
expresarse también así: el ser supone
la esencia. Pero aunque la esencia
aparece, en relación al ser, como lo
mediato, es sin embargo la esencia lo
primitivo. El ser retorna en ella a su
fundamento; el ser se Jevanta en la
esencia. Su esencia es de este modo
algo devenido o producido, pero lo
que aparece como devenido es también lo primitivo. Lo perecedero tiene por asiento fundamental la esencia
;y diviene de ésta.
Forjamos conceptos. Estos son algo
puesto por nosotros, pero el concepto
contiene también la cosa en y para sí
misma. En relación a él es la esencia
de nuevo lo puesto, pero 1o puesto se
conduce, sin embargo, como verdadero. El concepto es en parte el subjetivo, en parte el objetivo. La Idea es la
un.ion de lo subjetivo y lo objetivo.
Cuando decimos que se trata de un
mero concepto, echamos de menos en
él la realidad . La mera objetividad,
por el contrario, es algo sin concepto.
Pero la Idea indica cómo está determinada por el concepto de realidad.
Todo lo efectivo es una Idea.
7
La ciencia presupone que la separación entre ella y la verdad está ya levantada o que el espíritu ya no pertenece a 1a apariencia, tal cual se lo con·sidera en la doctrina de la conciencia,
La certidumbre de sí mismo abraza
todo lo que es concepto para la candencia (sea cosa externa o bien pensamiento producido del espíritu). La
ciencia consiste en ser en si o simple
igualdad consigo mismo 1 tener ser ahi
o determinirlad , ser para otro, y ser
pnra si, o al ser otro, simplemente haber retornado a sí o consigo. La ciencia no busca la verdad, sino qüe es en
la verdad y la verdad misma.

Primera Sección
LAS DETERMINACIONES
DE LA ESENCIA

15

c) Por su cualidad, por lo que es,
está sujeto a la alteración. Se altera en
tanto su determinidad en conexión
con otro se convierte en constitución.
C. S e r p a r a s í.

16
Al levantarse la constitución toda
por obra de la alteración, se levanta
también la alteración misma. El ser ha
retrocedido con ello a sí mismo y excluye de sí otro. Es para si.

17
Es un uno que se refiere sólo a si y
se conduce como l'epelente frente al
otro.
18
Esta exclusión es a la vez una referencia a otro y se conduce, pues, a la
vez atrayendo. No hay repulsión sin
atracción ni viceversa. ·

19
O con la repulsión del uno están
puestos inmediatamente muchos mas.
Pero los muchos unos no son distintos ·
unos de otros. El uno es lo que es el
otro. Está puesto asimismo el levantamiento de ellos, la atracción.

20

25
El limite del cuanto en la forma del
ser dentro de sí da la magnitud intensiva, en la forma de la exterioridad la
magnitud extensiva. Pero no hay nada intensivo que no tenga también 1a
forma del ser ahí extensivo, y vice•
versa.

26
C. El cuanto no tiene ningún limite
determinado en si mismo. No hay,
pues, ningún cuanto tras el cual no
pueda ponerse otro mayor o menor. El
éuanto que debiel'a ser el último, aquel
tras el cual no podría ponerse otro
mayor ni menor, se llama habitual•
mente lo infinitamenle grande o lo infinitamente pequefi.o.
27
Pero con esto deja en absoluto de
ser un cuento y es para sí = O. Sólo
sigue teniendo significación como determinación de una relación en que
ya no tiene para si ninguna magnitud,
sino sólo una determinación en referencia a otro . Este es el concepto
exacto del infinito matemático.

28
Lo infinito en general es en el progreso infinito ante todo el levantar ]a
Jinde (sea cualitativa o cuantitativa),
tal que esta linde vale como positiva y
por ende surge siempre de nuevo frente a la negación. Pero lo verdadel'amenle infinito es, al tomarse la linde
como negación, la negación de la negación. En él con el ir más allá de lo
finito no vuelve a ponerse una nueva
linde, sino que con el levantar la Jinde se restablece el ser ahí en la igualdad consigo.

29
El levantarse el cuanto en lo infinito tiene la significación de quedar levantada la determinación indiferente,
externa, que constituye el cuanto, y
convertida en una determinación interna, cualitativa.

CUALIDAD

B

c

8

CANTIDAD

LA :\IEDIDA

EL SER
A

La cualidad es la determinidad inmediata cuya alteración es el paso a
algo ·o puesto.
A. Ser, nada, devenir.
9
El ser es la simple inmediatez sin
contenido que tiene su opuesto en ]a
pura nada y cuya unión con ésta es el
devenir: como paso de la nada al ser,
el nacer; a la inversa, el perecer.
(El sano entendimiento humano, como se llama frecuentemente a si misma la abstracción unilateral), niega la
unión del ser y la nada: el ser, o es, o
no es; no hay tercio; lo que es no comienza, lo que no es, tampoco. Este
entendimiento afirma, por ende, la imposibilidad del comien=oQ.
B. Ser Ahí.

10
El ser ahí es ser devenido, determi~
nado, un ser que tiene al par referencia a otro, o a su no ser.
11
a) El ser ahi es por tanto algo dividido dentro de sí. Una vez es en si la
otra vez es referencia a otro. El ~er
ahí, pensado con estas dos determinaciones, es realidad.
1"

24
B. La magnitud o cantidad es como
cantidad limitada un cuanto. Como este límite no es nada determinado en y
para sí, puede un cuanto aumentaJ"se o
disminuil' hasta lo indeterminado.

El uno es el ente para sí, que se distingue absolutamente de otros. Pero
al levantarse esta distinción, la repulsión, por obra de la atracción, está
puesta ]a distinción como levan.lada, y
con ello ha pasado a otra determinación, la cantidad.

Primera Parte

Armas y Letras

12
b) Algo que es ahí tiene una referencia a otro. Lo otro es un ente ahí
como no ser de algo. Tiene, por tanto y desde luego, un limite o linde y es
finito. Cómo algo debe ser en sí, es
su delel'minación.
13
Cómo algo es para otro, cómo está
conectado con otro, o en si está pues~
to inmediatamente también por otro,
esto es su constitución.
14
Cómo algo es en su mismo seno tanto en sí como para otro, esto es su de.
terminidad c cualidad. El limite no es
sólo un mero cesar, sino que pertene.
ce al algo en sí.

Pág. 4

21
Por la cualidad es algo aquello que
cs. Con la alteración de la cualidad no
se altera meramente una determinación en algo' o en lo finito, sino lo fi.
nito mismo. La cantidad es, por el
contrario, aquella determinación que
ya no constituye la naturaleza de la
cosa misma, sino una distinción indiferente en medio de cuya alteración
sigue la cosa siendo lo que es.

22
La cantidad es el ser para si levalftado o el uno. Es, pues, una ininte•
rrumpida continuidad dentro de si
misma. Pero como contiene exactamente Jo mismo, el uno, tiene' también
dentro de si el momento de la discreción.

23
A. La magnitud es o continua o dis·
creta. Pero cada una de estas dos especies de magnitud tiene en e11a tanto
la discreción corno la continuidad, Y
la distinción es sólo la de que en la
magnitud discreta constituye la discreción el principio, mientras que en
la continua lo constituye la continui•
dad.

34
Las determinaciones, en tanto pertenecen al ser inmediato y no están contenidas en la unidad interior, se distinguen de la esencia como determinaciones inesenciales.
35

42

Al estar las determinaciones esenciales contenidas en la unidad de la
esencia, es el ser ahí de ellas un ser
puesto, es decir, en su ser ahi no son
inmediatas y para sí, sino medidas.
Son por ende determinaciones del pensamiento en forma de reflexione$.

La cosa sale del fundamento al ser
ahí en tanto éste es el poner que ha
retrocedido a sí, o la distinción, que
se ha vuelto idéntica consigo, o sea la
inmediatez restablecida, o un ser ahi
que él mismo no es inmediato, sino
que puede llamarse existencia.
La existencia está medida por la
mediación levantada; el fundamento
se va al fondo en su existencia, (nos
imaginamos que el fundamento no se
pierde porque queda su contenido).

36
1. La primera determinación es la
unidad esencial consigo mismo; la
identidad. Expresada como principio
de identidad. A = A; o negativamente,
como principio de contradicción: A
no puede ser a la vez A y no A.

37
2. La determinación de la diversidad, del ser ahí mutuamente indiferente, distinguido por alguna determinidad. El principio que la expresa dice: no hay dos cosas que sean iguales
una a otra.
3. La oposición: como lo positivo y
lo negativo, en que la determiniclad
de Jo uno sólo está puesta por medio
de la determinidad de otro, de los que
a la vez cada uno es en tanto el otro
es, pero sólo es en tanto no es el olro.
Expresado en un principio: algo es o
A o no A, no hay tercio. (Principio
cxclusi teriii.Q
38
4. EJ tercio, en que están levantadas
las determinaciones puestas todas, es
1a esencia, que por lo tanto es fundamento. El principio del fundamento
dice: todo tiene su fundamento s11ficíente.
(El fundamento es lo ponente en general, en tanto que algo viene al ser
ahí por obra de él; esto no es ningún
paso a determinaciones opuestas, como el devenir en el ser, sino que hay
en ello una unidad de la referencia; si
bien el ser ahí puesto pued eser a 1a
vez una figura diversa de su fundamento, tiene sin embargo que estar
contenido a la vez en éste.)
·

30

39

La medida es un cuanto específico,
ya que no está determinada externamente, sino por la naturaleza de la cosa, por la cualidad.
31
En la alteración de un cuanto, en el
aumentar o disminuir, que cae dentro
de la medida, entra igualmente una especificación, al quedar el subir y bajar de la magnitud a la vez modificado
y determinado de suyo por la naturaleza de la cosa.

En tanto se considera el ser ahí inmediato como sólo puesto, se retrocede de él a la esencia o al fundamento ;
aquella es aquí Jo primero, aquello de
que se parte; pero en este retroceder
resulta esto de que sea lo primero más
bien Jevantado, y el fundamento reco•
nacido como lo primero y esencial.

32
Al alterarse la medida de una cosa,
se altera la cosa misma, y el algo desaparece con el rebasar su medida, ascendiendo o descendiendo en torno a
ella.
Segunda Parte
LA ESENCIA

33
La esenciq es el ser retraído de su
inmediatez a si y cuyas determinaciones están levantadas en una simp]e
unidad.

ple unidad de diferentes determinaciones, tal que éstas no están en él una
fuera de otra, separada una de otra.
Tienen en él la forma de levantadas;
y él constituye su estar ahí. En tanto
ellas tienen ser ahí, pero están levantadas en él o están ahí en él, son propiedades1 y él es, como simple referencia del estar ahí de ellas, la cosa. Este
todo, como siendo ahí, es una cosa de
muchas propiedades.

40

43
Las propiedades de la cosa son determinaciones de su existencia, que
tienen una indiferente diversidad una
de otra, y asimismo es la cosa, en
cuanto simple identidad consigo, indeterminada e indiferente a ellas como determinaciones.
La indiferencia del estar ahí las determinaciones es la cosa, quiere decir
también: la cosa es antes de existir.

44
Las &lt;leterminaciones son por obra
del .eser cosa" idénticas consigo; y la
cosa no es nada más que esta identidad de ellas consigo mismas; pues esta identidad no tiene aislada para si
verdad alguna. Por esto se resuelve
con c1lo la cosa en sus propiedades como en materias estantes ahí para sí.

45
Pero al estar las materias unidas en
la unidad de una cosa, se penetran
mutuamente (son absolutamente porosas) y se resuelven una en otra. La
cosa es. así, esta contradicción en su
seno, o está puesta como cosa que solamente se resuelve en sí, como apariencia.
B. Apariencia

46
1. La identidad consigo mismo, que
es tanto la cosa como las materias, se
ha resuelto; las determinaciones son
por ende tales que no son en sí, sino
sólo una en otra; sólo son como puestas o como pariencias.
2. La identidad cousigo en la apariencia es lo indeterminado y simple~
mente capaz de la determinación, lo
pasivo, la materia; la identidad de las
determinaciones en la referencia de
una a otra constituye lo activo, la forma.

El fundamento contiene aque11o que
resulta fundamenta.do por él, según
47
sus dderminaciones esenciales; la re• La esencia tiene que aparecer, priferencia del fundamento y lo fundamero porque el ser ahí se resuelve en
mentado es una unidad y no un paso
eUa misma y retrocede a su fundamena lo opuesto, si bien el ser ahí fundato - la apariencia negativa; y segunmentado tiene una figura diversa de
do, por ser la esencia, como fundasu fundamento, que es igualmente un
mento, simple inmediatez, y por ello
ser ahí; y 1a determinación capital es
ser, en general. Por mor de la idensu C!'.mtenido común.
tidad del fundamento y la existencia
no hay en la apariencia nada que no
Segunda Sección
haya en 1a esencia, ni viceversa, nada
en la esencia c1ue no haya en la apaAPARIENCIA
riencia.
48
A. La cosa
Al ser determinada la materia por
la forma, resultan ambas supuestas co41
El fundamento es ante todo la sim- mo autónomas e independientes una

Armas y Letras + Pág. 5

de otra. Pero no hay, en absoluto, forma sin materia ni materia sin forma.

49
Eternidad de la materia.
50
La forma determina la materia; es
activa respecto a ésta como respecto
a un otro. Esta actividad es un reíle•
xionar de un doble modo:
1. La forma pone determinaciones
en la materia; estas determinaciones
vienen a estar ahí en la materia, o ésta
constituye el estar ahí mismo de las
determinaciones. Pero éstas siguen en
esta exterioridad (pertenecientes a Ja
forma) referidas a su unidad, o están
reflejadas, y la forma sigue de todo
punto en su unidad consigo misma.
51

La forma es finita; en tanto hace
frente a la fuerza, tiene en ella su limite; asimismo 1a materia fuera de la
cual es la forma, es materia finita. La
forma _se conduce positiva y negativam0nte con la materia y consigo misma; a) con la materia, aa) positivamente, pone sus propias determinaciones, bb) negativamente, levanta la indeterminación de la materia; B) consigo, AA-positivamente, pone sus propias determinaciones, reflexión sobre
si; BB) negativamente, levanta su identidad negativa consigo; da a sus determinaciones estar ahi, materialidad.
2. Al referirse 1a forma a la materia,
se refiere a ella a la vez como a un
otro. Pero la materia es la identidad
consigo misma, o se reflexiona con esto sobre sí, y esta identidad únicamente es por obra de esta reflexión. La
materia re.sulta asi engendrada por el
determinar de la forma. Es por tanto
el supuesto del determinar 1 pero un
supuesto que resulta levantado por la
actividad de la forma y convertido en
un resultado.

52
En esta unidad esencial de la forma y la materia es la forma, como re•
ferencia necesaria de sus determina•
ciones, la ley de la apariencia. La forma y la materia son inesenciales en
cuanto separadas de la cosa, de su unidad. Lo aparente, como puesto bajo la
determinación de la forma, como lo
conformado, constituye el contenido,
que es diferente de la forma misma, al
aparecer ésta frente a él como una re•
ferencia externa.
53
Al ser, además, las determinaciones
puestas por la forma idénticas consigo
mismas o materiales, aparecen como
una existencia autónoma y la referencia de ellas una a otra constituye la
relación. La forma y la materia, diferenciadas aquí no una de otra, sino de
su unidad.
C. L a r e l a c i ó n
54
La relación es una referencia de
uno a otro de los lados que en parte
tienen un estar así indiferente, pero
en parte es cada uno sólo por obra del
otro y en esta unidad del ser determinado.

55
Las determinaciones est.in, en primer término, puestas en la forma de la
r~lación; en segundo término, son sól6
en si estas determinaciones de la forma y aparecen como una existencia
independiente inmediata; son en este
respecto un ser ahí supuesto que inPasa a la Pág. 6

�Curso de ...
Viene de la Pág. 5

ternamente ya en sí mismo contiene la
totalidad de la forma, que sólo puede
tener existencia por obra de ese ser
ahí supuesto, o son por tanto condiciones y la relación una relación condicionada.

56
En las condiciones y en la relación
condicionada empieza la apariencia a
retroceder a la esencia y ser en sí; pero en ello sigue estando presente la diversidad de la apariencia como tal y
de ellos en tanto ella es en sí.

57
1. La relación condicionada inmediata es la relación del todo y las partes; las partes, como estando ahí para
si fuera de la relación, son mera materia y, en tanto, no partes; como partes
tienen su determinación sólo en el to-

do, y para poder ser partes tienen que
ser también capaces en y para sí de
entrar en esta relación con el todo; y
en tanto es así, constituyen las partes
el todo.

58
2. El todo como forma interna activa es la fuerza; ésta no tiene ninguna
materia exterior por condición, sino
que es la ma1eria misma. La e:&lt;plicación por la fuerza es idéntica; formal,
en nada por el contenido; no conocemos la naturaleza de la fuerza, se dice
habitualmente. La condición de la
fuerza es sólo un impulso externo que
la solicita. Este es el mismo exteriorización de una fuerza, y requiere una
solicitación para aparecer·; está, pues,
presente un mutuo condicionar y ser
condicionado, que en su totalidad es,
pues, incondicionado, o un supuesto
de algo distinto que sólo es sobre el
supuesto del primero, que, pues, se supone a sí mismo,

59
Por el contenido, representa la fuerz-a en su exteriorización, pues como
forma contiene dentro de sí sus determinaciones, aquello que ella es en sí,
y no hay en su exteriorización nada
que no haya en su interior.

60
El contenido, que es por tanto incondicionado, se relaciona como interno sólo consigo como externo; lo
exterior y lo interno es el mismo, sólo
considerado por distintos lados; lo interior es la integridad de las determinaciones del contenido como condiciones que tienen ellas mismas un ser
ahí; el exteriorizarse mismo en la reflexión de ellas sobre sí, el recogerse
en la unidad de un todo que obtiene
por aquí la existencia.
Tercera Sección
LA EFECTIVIDAD
A. S u s t a n c i a

61
La sustancia es el contenido incondicionado del exterior e interior, la
esencia estante altí en y para sí; incondicionada en el respecto de las determinaciones de contenido, al no estar determinada por otra, y en el respecto de la forma, al estar su exterioridad fundada en su propia interioridad.

62
Todas las existencias determinadas
y condicionadas son determinaciones
aparentes de la sustancia, y tienen un
ser ahí alterable y pasajero; son accidentes. Estos en su totalidad constituyen la sustancia.

63
Los accidentes en su multiplicidad
representan las determinaciones de
contenido de la sustancia en su esencialidad, tal que recorren el círculo

de las circunstancias inesenciales, de
las que cada una se levanta en otra,
manteniéndose sólo la simple determinación sustancial. La sustancia es la
potencia de Jos accidentes, en tanto
éstos se levantan en sí mismos, pero a
la vez en este levantarse se revela lo
sustancial.

64
Los accidentes, en tanto en si están
contenidos en la sustancia, son posibles. La sustancia no es posible, sino
la posibilidad misma.

65
En tanto se piensa o en general se
representa algo meramente en la forma del ser en si, se lo llama posible;
es un· ser en sí que es sólo puesto-, no
en y para sí; una determinación suelta tiene una posibilidad semejante, separada de la efectividad.
Potenciar; el número Jcvanta la accidentalidad (su ser inmediato, contingente, que puede ser tan bien 4 como 5, etc.) y en este levantar, alterar,
se manifiesta; se convierte en potencia. Es ante todo sólo contingente; algo inmediato; pero el cuadrado, el cubo es idéntico consigo, se ha vuelto en
sí. El número se altera, pero es lo determinante de esta su alteración; autodeterminación, ser reflejado sobre sí.

Reflexión exterior: la causa es otra
cosa que el efecto; es distinción del
efecto· absoluta reflexión del mismo
conte~ido -la misma cosa- lluvia Y
humedad -es sólo identidad de la cosa- en el efecto es lo que en la causa· conocemos ]o uno por lo otro
- identidad externa- forma y contenido o cosa se mutúan; causa Y efecto
es distinción de la forma; la causa tiene valor de cosa y Juego de nuevo sólo
de forma.
El efecto únicamente en combinación con aquello en que resulta puesto
tiene efectividad.
Al tener la causa misma un contenido determinado, ser contingente Y
tener que ponerla como efecto, obtenemos el regreso de una serie de causas y efectos hasta Jo infinito. A la inversa, en tanto aquello mismo a lo que
sigue el efecto es algo originario, es
causa y produce su efecto en un otro;
la misma serie como progreso infinito.
C. Mu t u o e f e c to

Aquello sobre lo que efectúa la causa es ello mismo causa, pero frente a
aquella primera causa, que con ello
resulta, ala inversa, efecto. Este recíproco determinar, retornan.te a sí, de
66
la casualidad, es el m11t110 efecto.
Verdaderamente posible es algo sólo
En tanto algo efccti vo acoge en sí
como totalidad de sus determinaciones el efecto, pero a la -vez se hace causa,
entes en sí; lo que tiene esta posibili- y se sostiene contra la entrada del
dad interior, íntegra, Ilo es meramen- efecto com0 contra algo externo a él,
te un ser puesto, sino en y para sí e retroefectúa y el relroefeclo es igual al
inmediatamente efectivo. La posibili- efecto.
dad de la sustancia es por ende su
La casualidad tiene algo originario,
efectividad.
la causa, pero que es pasajero, se ex67
tingue {por ende no se tiene absolutaLa codependencia de los accidentes mente que ascender de ello a otra caueu la sustancia es la necesidad de sa), etc.
ellos, La necesidad es ciega en tanto · El efecto puesto en Jo efectivo B se
que Ía codependencia es meramente ntelve a su -vez causa; ésta es una acfoterior, o en tanto que Jo efectivo no ción negativa, es decir, el efecto resulestá al par presente antes como uni- ta levantado, por ende, retroefecto.
dad ente en sí de sus determinaciones,
74
como fin, sino que únicamente resulta
El rctroefccto sucede a la primera
de la referencia de ellas.
causa, que con e11o resulta puesta como efecto o hecha algo puesto, con Jo
B. Causa
que no sucede nada más sino que resulta sólo puesta así, lo que ella es en
La sustancia es como potencia al sí, a saber, algo no verdaderamente
manifestarse a sí misma con el surgir originario, sino algo pasajero.
y desaparecer de los accidentes. La
El retroefecto es una casualidad
sustancia activa, está, como lo origina- condicionada. Pero el mutuo efecto es
rio, vueJta contra lo contingente como incondicionado determinar reciproco,
cóntra un otro, y es causa que efectúa que retorna a sí. Lo efedivo sobre lo
sobre esto otro.
que efectúa una causa es ello mismo
69
causa, y como originario no produce
La actividad de la sustancia consiste su efecto porque antes haya efectuado
en que. hace de su contenido origina- sobre él un otro.
rio un efecto, algo puesto que está en
75
algo extrafio. No hay en el efecto nada
El mutuo efecto consiste, pues, en
que no esté en la causa, y la caus~ es que lo que es efecto es recíprocamencausa sólo en el efecto.
te para si causa y lo que es causa recíLa caída de un ladrillo es causa de procamente también efecto. Aquí es
la muerte de un hombre; el aire pan- donde está present ela verdadera oritanoso de un paraje, causa de fiebres; ginalidad, ya que la causa pasa, sin
aquéila es por lo pronto sólo causa de duda, a efecto, al ser puesto, pero en
un golpe, ésta de una humedad excesi- cuanto a la cosa sigue siendo lo misva. Pero el efecto en algo efectivo que mo, y también en cuanto a la forma se
tiene aún otras. determinaciones da en restablece en su ser puesto.
ello otro resultado.
76

70

El efecto es a) por medio de un
otro, de la causa; ésta, como actividad,
desaparece en el efecto; b) lo otro, como causa, ha desaparecido; pero el
efecto está puesto, está en lo otro.
71

•
Por la forma es la causa tan distinta
del efecto, que aquélla es la efectividad, que es activa originariamente de
suyo, mientras que éste está puesto y
es en un otro; como determinación en
un otro, efectivo, entra en una relación con las restantes 'determinaciones
del mismo, y obtiene con ello una figura que ya no le pertenece como
efecto.

72
La causa pasa a efecto, pero a la inversa pasamos del efecto a la causa,
retroceso que pertenece ante todo a la
reflexión exterior.

O bien el mutuo efecto es la mediación consigo misma en que se determina lo originario, o bien se hace algo puesto, pero en e1lo se reflexiona
sobre sí, y únicamente en cuanto es esta reflexión sobre sí es verdadera ori~
ginalidad.
Tercera Parte
EL CONCEPTO
LOGICA SUBJETIVA

90
La lógica subjetiva ya no tiene por
objeto la categoría ni -las determinaciones de lareflexión, sino conceptos.
La primera es el ser en una determinidad, como límite; la segunda, la esencia en una determinación que está mediada por una suposición de otro. El
concepto es, en cambio, lo originario;

Armas y Letras + Pág. 6

en tanto que su determinación es su
reflexión sobre sí mismo; o es un to..
do simple que contiene dentro de sí
sus determinaciones y del que fluyen
todas sus determinaciones.
El concepto tiene los momentos de
la generalidad, de la especialidad y de
la singularidad; pero los momentos
son, cada uno propiamente de suyo,
la totalidad, y son sólo esta puesta en
una determinación, tal que los momentos juntos constituyen de nuevo la totalidad.

estar coordinadas tales determinaciones, que lo están en el general.

101

A. EL CONCEPTO

Las determinaciones coordinadas en
el general son contradictorias en tanto que la una tiene la significación
esencial de ser lo que no es la otra, o
son opuestas una a otra como positiva
y negativa. Contradictorio no es, con
propiedad, meramente opuesto, en
cuanto tal (como p,ropiamente tampoco lo positivo y negativo), sino un
contenido, inmediatez, que es a la vez
positivo y negativo. Contrarias son
aquellas determinaciones en tanto que
están puestas sólo como diversas una
de otra, o la una tiene todavía una determinación positiva por la cual no es
inmediatamente opuesta a la otra. Sólo que las determinaciones contradictorias tienen necesariamente también
el momento de la indiferencia a la
otra, y las contrarias tienen también
el momento de la oposición en ellas.
En lo opuesto es la referencia a otro
el contenido entero, todas las determinaciones. La referencia es aquí a la
vez reflexión repelente sobre sí.

93

B. JUICIO

91
La lógica subjetiva contiene tres objetos capitales, lo. el concepto, 2o. el
fin , 3o. la Idea; es decir, lo. el concep-to formal o el concepto en cuanto tal,
2o. el fin, el concepto en referencia a
su realización o su devenir objetivo,
3o. la Idea, el concepto real u objetivo.
I
EL CONCEPTO

92
La lógica formal tiene tres objetos,
concepto, juicio y raciocinio.

El concepto contiene los momentos
de la singularid~, de la especialidad
y generalidad; los contiene como determinaciones esenciales y distintas y
a la vez están levantados en él, y él es
la simple igualdad consigo.

94
La si11gularidad es la reflexión negativa del concepto sobre ~í, a la que
son inherentes las ·determinaciones como levantadas, momentos, y que, como
de suyo determinado, excluye de sí
otras determinaciones o es absolutamente determinado.

95
La generalidad es la reflexión positiva del concepto sobre si, en la que no
se excluye lo opuesto a sí, sino que lo
contiene dentro de sí, tal que a la vez
permanece indiferente a ello e indeterminado en ello.

96
La especialidad es la referencia de
la singularidad y generalidad una a
otra; es lo general puesto en una determinación.

97
Así como estas determinaciones se
distinguen una de otra como momentos del concepto, así se distinguen
también conceptos de diverso contenido, como conceptos de algo genera],
de algo general, de algo especial y de
algo singular.

98

,

Lo general subsume o comprende lo
especial y singular, asi como lo especial tiene bajo si también lo singular;
-lo singular comprende dentro de si
Jo especial y general, y lo especial Jo
general.
Lo singular tiene las mismas determinaciones que lo especial y general
o a la vez más aun; exactamente así
pasa con lo .especial frente a Jo general. Por ende, lo que es válido de Jo
general, es válido también de lo especial y singular; y Jo que es válido de
lo especial, también de Jo singular.
Pero no a la inversa.

99
Pero lo general es mós amplio que lo
especial y singular, y lo especial más
amplio que Jo singular. Pero la generalidad va Jo singular o especial más
allá de sí mismo. Lo general va más
allá de lo singular y especial. A saber,
lo general conviene no sólo a esto especial y singular, slno también a
otros; y lo especial conviene asimis·
1110 a varios singulares.

100
Las determinaciones especiales que
tiene bajo sí el mismo general están
coordinadas una con otra; así se dice
también de aquellas que comprende en
sí el mismo singular. Pero en un singular, por ser excluyente, no pueden

102
En el jufoio está levantada la unidad
absoluta en que se hallan los momeo•
tos en el concepto; el juicio es la referencia de determinaciones del concepto e11 tanto que cada una tiene a la
vez el valor de propia, estante para sí
e independiente de las otras; a la inversa, la elevo con ello a algo genera].
En el juicio entra el ser otro en el
concepto. El juicio es algo subjetivo;
sujeto y predicado parecen indiferentes, uno fuera de otro, exteriores, y
únicamente unidos,--exteriormente, por
nosotros. ,Vosotros tenemos aquí un
sujeto y aqu.i un predicado que-- nosot1·0~ ail'ibnimos a aquél. El juicio tiene
que venir a ser objetivo.

103
El juicio contiene 1. el sujeto, como
el lado de la singularidad o especialidad, 2. el predicado, como el lado de
la generalidad, en tanto que contienen
sólo una de las varías determinaciones del sujeto, 3. la simple referencia
sin contenido del preáicado al sujeto:
es, la cópula. En referencia a la reflexión externa. El sujeto es un objeto
sobre el que se juzga; el predicado es
la determinación del pensar, lo subjetivo.

singular es general z) La determinidad del contenido es aa) distinción
del sujeto respecto de si mismo (rojo,
no recto ... ) ; pues el predicado contiene solo una de sus determinaciones;
partición, división del sujeto respecto
de sí. b) La determinación formal, generalidad, aa) identificación del sujeto con otros; también otras cosas son
rojas; bb) identificación consigo mismo; pues el predicado es lo que es el
sujeto; el ser del sujeto, el resulta
puesto.

107
El juicio en ambos respectos tiene
2. que expresarse también negativamente, a saber: 1. lo singular está también no determinado asi, sino de otra
manera; 2. lo singular no es algo general, sino algo especial. Juicio negativo.
108
En ambos respectos es todavía positivo este juicio; en el primero está negada del sujeto solci alguna determini,
dad, pero se deja que tenga otra de e5ta esfera general; en el otro respecto
es la negación solo ]a restricción de la
generalidad de la especialidad.

109
El juicio negativo, asi como el idéntico, puede invertirse.
Pero 3. lo singular tampoco es algo
especial, sino que lo singular sólo es
también algo singular; y con esto se
ha levantado de él no sólo cierta determinidad de una esfera general, sino
toda determinidad de la misma y con
esto en general la esfera misma. -juicio infinito- en la forma positiva como juicio idénUco, en la forma negativa como juicio absurdo.
b) CANTIDAD DE LOS JUICIOS
O JUICIOS DE LA HEFLEXION

111
Los juicios de 1a cantidad contienen
una comparación de varios sujetos en
referencia a un predicado. El juicio
cuanlitatiYo es 1. un juicio singular,
cuyo sujeto es esta cosa y por predicado d~be tener una cualidad que convenga sólo a esle sujeto.
112
2. El juicio particular tiene por de-

Las especies del juicio designan los
diversos grados en que se eleva el predicado a la generalidad esencial, o la
referencia exterior del sujeto y el predicado se convierte en la referencia
interna del concepto.
a) CUALIDAD DE LOS JUICIOS
O JUICIOS DE LA INHERENCIA

c) RELACION DE LOS JUICIOS
O JUICIOS DE LA NECESIDAD

105

114
Los juicios de la relación expresan
una referencia interna, necesaria, del
predicado al sujeto.
El juicio categórico tiene por predicado la esencia y la naturaleza general del sujeto.
115
El juicio hipotético contiene, en una
plena diversidad de contenido entre el
sujeto y el predicado, la referencia necesaria de éstos uno a otro.
116
El juicio disyulllivo tiene por sujeto
algo como una esfera general que en el
predicado está expresada en su íntegra especificación o en sus diversas
determinaciones, que en conjunto convienen al general tanto cuanto se excluyen recíprocamente respecto del
sujeto.

Inmediatamente es en el juicio el
predicado una pr~piedad, a saber, alguna determinidad del sujeto de las
que le convienen varias y que tiene
sólo la forma inmediata de la generalidad. Juicio cualitativo. "Esta casa
es marmórea"; ésta es una sola determinación de las que tiene varias la casa; no expresa la generalidad interna
de la casa; "esta casa es una cosa";
no expresa su peculiaridad. Es marmó
rea, tiene varias determinidades semejantes; marmórea no es su determinación general -que comprenda Jo que
es la casa.

106
El juicio es 1. y ante todo juicio positivo, al convenir al sujeto, cualquiera, un predicado semejante. Este encierra por su contenido el momento de
la determinidad y por su forma el momento de la generalidad; y el juicio
dice por su contenido: lo singular está determinado así; por su forma; lo

118
El juicio asertórico contiene una
mera aserción, en tanto que no está expresada la constitución del sujeto, que
se compara con su esencia, o esta
esencia misma, y el juicio tiene con
ello una verificación meramente subjetiva. Esto es bueno porque es. oro o
tiene esta o aquella determinación.

119
Frente a la aserción del juicio aser~
tórico puede por ende sostenerse asimismo lo opuesto; el juicio viene a ser
por ende problemático, y expresa sólo
la posibilidad de que un sujeto sea
adecuado o no al concepto.

120
Hay que poner por ende al sujeto
como general con una determinación
que contenga ]a constitución en que
reside la adecuación o inadecuación
del mismo a su naturaleza general. . El
sujeto mismo contiene de este modo
aquella referencia del concepto al ser
ahí que expresa el predicado. Juicio
apodíctico.

C. RACIOCINIO

110

terminación del sujeto algunos, por lo
cual es propiamente indeterminado, y
de todo juicio positivo semejante es
válido otro tanto su negativo.
113
3. El juicio uniuersal tiene la totalidad por determinación de su sujeto,
que por ello es un sujeto determinado,
especial. La necesidad comienza en el
juicio universal. Si todos los sujetos
tienen una cualidad. entonces necesidad.

104

te en que el predicado expresa la adecuacióll o no adecuación de un sujeto
a su concepto o a su naturaleza general.

d) MODALIDAD DE LOS JUICIOS
117
La modalidad de los juicios consis-

En el juicio están referidas inmediatamente una a otra dos determinaciones del concepto, el raciocinio es el
juicio con su fundamento. Las dos determinaciones. están en el raciocinio
es el juicio con su fundamento. Las
dos determinaciones están en el raciocinio concinadas por una tercera que
es la unidad de ambas.
·. 122
Raciocinio inmediato en las antinomias kantianas: Como el espacio tiene
un aquí, el tien,1po un ahora (hasta el
punto dado del tiempo ha transcurrido una infinitud) , tiene un límite.
Aquello a lo que con\'ienc Jo especial
conviene también lo general de esto.
Por la forma determinada son los
dos extremos d_el raciocinio lo singular y lo general; y Jo especial, pues en
ello están unidas aquellas dos determinaciones, es eJ medio de ambas.

· 123
La referencia tle los dos extremos
(termini extremi) del raciocinio al
medio es una referencia inmediata;
es una referencia doble y constituye
dos juicios (preposíliones praemfssae),
de las que cada una contiene el momento rie la especialidad, el medio
(tennfous medius). Una premisa contiene además el momento de la generalidad (terminus mejor) como predicado (proposilio majar), la otra el momento de la singularidad ((erminus
minor) como sujeto (prepositio minor). La referenda de los dos extremos ( con.clusio) uno a otro es me•
diada.

126
La actividad teleológica es un raciocinio en que se concluye el mismo
todo en forma subjetiva con su forma
objetiva, el concepto con su realidad,
por la mediación de la actividad finalista, o el concepto es fundamento de
una realidad determinada por él. El
fin es la realización de un concepto.

127
La finalidad es exterior en tanto
que un ente ahí no tiene dentro de sí
mismo su concepto, sino que está unido con éste por obra de otro, de un fin
como forma externa suya.

128
La finalidad es interna cuando un
ente ahí tiene dentro de sí mismo su
concepto, y es en él mismo a la vez
fin, medio, y fin que se realiza y realizado.

III
IDEA
CONCEPTO ADECUADO

129
La idea es la unidad del concepto y
de la realidad, el concepto en tanto
que se determina su realidad, o la
efectividad que es tal como debe ser
y contiene su concepto mismo.

130
a) La Idea, en tanto que el concepto está unido inmediatamente con su
su realidad, y no se distingue a la vez
ni destaca de ella, es ]a vida; esta misma representada como liberada de las
condiciones y restricciones del ser ahí
contingente, es lo bello. Ideal es efectividad en su verdad.

131
b) En la Ideal conocimiento y del
obrar está enfrentado a la realidad el
concepto, o a lo objetivo lo subjetivo,
y se produce su unión. En el conocimiento está como fundamento la rea•
Iidad como lo primero y como ]a esencia, a la que debe hacerse adecuado el
concepto a fin de ser uerdad. El obrar
tiene, al contrario, por fundamento el
concepto como la esencia, y hace la
efccti vidad adecuada a él para que sobrevenga lo b11eno.
132
c) La Idea absoluta es el contenido
de la ciencia, a saber, la contemplación del universo tal cual es conforme
al concepto en y para sí, o concepto
de la razón, como es en y para si, y
como es objetivo o real en el mundo.

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León

124

INDICADOR:

La mediación en el raciocinio supone, pues, una referencia inmediata, y,
a la inversa,. debe la referencia inmediata estar fundada y por ende mediada; está presente, por tanto, el concepto de una inmediatez que es en ella
misma mediaCió'n.

Redactores
Raúl Rangel Frías
Fidencío de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga

II

Alfonso Reyes Aurrecoechea

FIN

Enrique l\fartínez Torres

CONCEPTO TELEOLOGICO

Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martínez

125
En el fin es aquello que es mediado
o consecuencia a )a vez algo primero
e inmediato o fundamento. Lo producido, lo puesto por la mediación, tiene por supuesto ·el producir y su determinación inmei:líata, y, a la inversa, tiene lugar el ·producir por mor del
resultado, que es el fundamento, por
tanto él mismo la primera determinación de la actividad.

Armas y Letras + Pág. 7

Director
Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Washington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León
MEXICO

�La "Rusticatio ..... Juárez, Torre de ....
Viene de la Pág. 3
"Por los campos de México'\ en limpia, pulcra y tersa prosa.
Dejando a un lado las translaciones
parciales del cubano José María de
Heredia, que tradujo en verso el episodio de la pelea de gallos; la de Rafael Dávalos, sobre el Xorullo y la de
Monseñor Joaquín Arcadio Pagaza,
que transladó los lagos mexicanos, así
como otras ediciones completas de ]a
obra landivariana, merece especial
mención la última realizada con una
Introducción por José María Gavidia,
en copia facsimilar de la edición de
Bolonia de 1782, por la Facultad de
Humanidades y la Editorial Universitaria de la Universidad de San Carlos
de Guatemala, en 1950, con motivo del
retorno al suelo patrio de los restos de
Rafael Landívar y Caballero.
Voces laudatorias de insignes críticos de las letras castellanas sobre la
Rusticalio Mexicana. las tenemos en
Don Marcelino Menández y Pelayo, en
Don Carlos Pereyra, Octaviano Valdés,
Federico Escobedo, Pedro Henriquez
Ureña y Mariano Picón Salas, definiendo la filiación y naturaleza humanística americana de esta obra de las
postrimerías del régimen monárquico
español en nuestro Continente.
Para clausurar este ciclo de Literatura Mexicana, conviene citar al polígrafo mexicano Alfonso Reyes, que
con su prosa pulcra y excelente ha efigiado en compendiosa imagen la Ruslicatio:
"Landívar, con su poema latino Ruslicalio Mexicana, es el Virgilio de nuestra poesía y se sitúa en la línea de Balbuena y don Andrés Bello. No sólo
pinta nuestro campo y sus habitantes,
sino también sus trabajos, ocios y esparcimientos; los lagos y volcanes,
-especialmente la aparición del Jorullo-, las cataratas de Guatemala, los
manantiales y fuentes salutíferas, la
campiña oaxaqueña, el valle y la ciudad de Tepic; la cochinilla o púrpura
mexicana, el guajolote, la chachalaca,
el tordo, el zopilote, la torcaz, el zenzontle, el coJibrí, la vida y caza de los
castores, las fieras; el cultivo del añil
y de la caña de azúcar, los rebaños, la
ganadería y el uso de las lanas, el laboreo en las minas de oro y plata; las
chinampas de Xochimilco; corridas
de toros, peleas de gallos, palo ensebado, juego de pelota. Gran poeta neolatino, su mérito no se limita a la prosa
lingüística. Sin duda es el único en su
época que posee valor universal. Sólo
le faltó -dice Menéndez y Pelayohaber escrito en lengua vulgar, para
arrebatar ]a palma en el género descriptivo a todos los americanos, sin
exceptuar al cantor de la agricultura
en la zona tórrida. En él se aprecia,
mejor que en ninguno, hasta qué punto el latín babia venido a convertirse
en un medio natural de expresión. Si
la llamada "poesía jesuística" padeció,
en general, por su índole de arte bízantino aplicado a juegos de íngenio y
no alimentado en el aire de la vida,
otro es el caso de Landívar, cuya auténtica ínspiración, visión dinámica y
bravía, amorosa contemplación idílica
y amenidad constante lo levantan muchos codos sobre el nivel medio de la
escuela. Entre sus influencias posibles
hay que mencionar a Poliziano, a
Frascatorio, a Pentano; pero la principal influencia que ha recihido es la
verdad de América, sin que obsten las
larguras y ]os convencionalismos estéticos y mitológicos propios del género
y de la edad".

Viene de la 1a. Pág.

dichos créditos, la propiedad de tales riquezas pasaría a nuestros
vecinos del Norte. Juárez rechazó categóricamente la propuesta
norteamericana, prefiriendo lanzarse a una guerra desigual y
cruenta.
Ni en los momentos más sombríos perdió la fe en México.
Jesús Urueta contaba que su padre presenció en Chihuahua un
hecho memorable. Estaban por llegar a la ciudad las avanzadas
francesas. En la sala de una casa, al atardecer, Juárez y sus ministros se preparaban a salir. Sebastián Lerdo de Tejada discu•
rrió admirablemente sobre derecho internacional; Guillermo
Prieto hizo algún chiste ingenioso. El crepúsculo que los envol•
vía dejaba en las almas un sentimiento de congoja. El presidente
.exclamó: "Todavía tenemos tiempo de fumar un cigarro". Y al
poco rato dijo: "espero que dentro de cinco años estaremos en el
Palacio Nacional". No había pasado uno, comentaba el tribuno
chihuahuense, y las autoridades de la República se encontraban
instaladas en la centenaria residencia de los virreyes.
La obra de Reforma que salvó Juárez cuando su carroza
trashumante era el único refugio de las instituciones, representó
en un momento critico la voluntad de vivir de la patria mexica•
na. En el orden político y jurídico, la Reforma fundó el poder
del Estado que sostiene la legalidad e implica los derechos de la
persona humana y el juicio de amparo, herencia liberal por an•
tonomasia. En materia económica, no obstante lo anacrónico
del liberalismo clásico, está viva la lucha contra los monopolios y
las alcabalas. Por lo que a la escuela se refiere, la primera ley de
educación primaria, gratuita, laica y obligatoria, la dió el gobier•
no de Juárez en 1867, cuando se establece la Preparatoria con el
fin de crear una clase directora de hombres probos, porque el
primero de los problemas de un pueblo es el problema moral,
ilustre programa que vuelve ahora a hacer suyo la Revolución.
Con paso seguro, seguido por los hombres de la Reforma,
caminó el Benemérito por la austera ciudad de la ley. Ninguna
generación política mexicana tan fuerte y limpia como ésta. Para combatirla tenemos a la vista a sus detractores, que como gru•
po organizado han hecho sistema de la insidia, la tortuosidad y
la felonía.
La Reforma produce a Santos Degollado, arquetipo del
santo, ante cuya figura los adversarios no pueden presentar ninguna más virtuosa entre los suyos, quien con desprendimiento
admirable acepta la misión de la derrota. En la Reforma se forman Jesús González Ortega, el soldado de Zacatecas, aquél que
en cada victoria se sentía invadido de impulsos incontenibles de
perdonar al enemigo y que después de ganar la batalla de Calpu•
lalpan, desfilando a la cabeza de su ejército por el centro de "la
capital, al darse cuenta de que Degollado presenciaba humildemente el acto, desde el balcón de una casa, lo hizo bajar para llevarlo al sitio de honor en el Palacio Nacional. Por la Reforma
luchó Leandro Valle, el mosquetero del liberalismo mexicano,
que cuando Miguel Miramón, su antiguo compañero del Colegio
Militar tiene que huir, él se encarga de su familia. j Estos eran los
malvados de la Reforma!
Entre los civiles ahí está el poeta y orador popular Guiller•
mo Prieto, difamado vilmente al acusarlo de enriquecerse, como
Secretario de Hacienda, con la desamortización de los bienes
eclesiásticos, que vive y muere en la pobreza; Melchor Ocampo,
defensa de sus enemigos y amparo de los desvalidos; y el mismo
Juárez, que al morir, aparece en el inventario de sus bienes que
se le adeudaban varios miles de pesos por sueldos presidenciales
no cobrados en el momento más duro de la lucha.
En el balance histórico definitivo lo único que cuenta es lo
que se hace por el pueblo. Por eso de la Revolución Mexicana
queda, principalmente, la reforma agraria, fas leyes obreras, la
batalla por el alfabeto, la escuela rural, el derecho de asilo a los
desterrados políticos y la expropiación del petróleo.
Hubo entre Juárez y los reformadores muchas diferencias
no substanciales. La Revolución, que es su consecuencia legítima, a todos los congrega hoy hermanándolos en su reconocimiento emocionado.
Juárez es la mayor torre de energía que tiene México. De
pie sigue en la barricada, centinela de los destinos de la patria.
Su mensaje sirve al pueblo mexicano de criterio mínimo para
juzgar a sus gobiernos. El forma con los reformadores, para decirlo en el claro verso diazmironiano:
"Esa unidad espléndida y bruñida,
que constituye el mérito más alto
de un libro, de un diamante y de una vida".
Salvador AZUELA.

Armas y Letras + Pág. 8

Hlas Casas Editoriales
y a los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
aleneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aqui se imprimen figura nuestro mensuario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sec..:
ción -LIBROS- , en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al le~tor americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a ]a luz de un criterio ecuánime y a
tono con ]a moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico. "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Mont~rrey, N"uevo León,
México.
Con. la satisfacción de haber señalado en las breves lineas que anteceden la resolución de una urgencía inherente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo León les testimonio las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

DEPARTAMENTO DE ACCION
SOCIAL UNIVERSITARIA
SECCION EDITORIAL
PUBLICACIONES PERIODICAS
Armas y Letras.-Boletin mensual de

la Universidad. Se reparte por canje a las Instituciones de Cultura, Y
libremente a quien la solicite.
Universidad.-Revista. Se distribuye
por cambio bibliográfico a entidades culturales y libremente a quien
la solicite.

Para la adquisición de obras de venta, toda correspondencia y ·valores deberán remitirse al Jefe del Departamento de Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente, Universidad de Nuevo León, Plaza del Colegio
Civil, Monterrey, Nuevo León, México.

1

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S. U.

AÑO XI

nuevaJ
(}eneracione:J

NUM. 2

FEBRERO DE 1954

JORGE ARTEL,
Sangre del Espiritu
Dr. Amariba del Valle.

EL MIEDO A LA LIBERTAD desembocó en este cataclismo
que envuelve al hombre y hace trizas de su conciencia. Los problemas que a diario presenta la sociología moderna son superiores a su capacidad intelectual, sintiéndose empequeñecido frente
al instinto de conservación de otras especies de su reino. Su des•
cernimiento le induce a olvidarse de sí mismo y de su función.
Por ello abjura del esfuerzo que exige el razonamiento metódico,
impuesto por la lógica y opta por abandonarse sin lucha para
entregarse en brazos del destino, sin preocuparse por hallar una
solución equitativa adecuada a las circunstancias. Aplastado por
el peso de estas preocupaciones termina por olvidarse de sí mismo y delegar al arbitrio de su vecino, confiado en que resolverá
sus dificultades. Esta pesadumbre que oscurece las páginas de la
historia contemporánea encierran un grave peligro, no sólo en
cuanto atañe a su persona, sino a las nuevas generaciones, que
llevan en sus células el estigma abominable de una triste herencia.
Educadas en un ambiente regimentado, obedeciendo al autoritarismo de la masa informe que devora la iniciativa y corta el
vuelo a la imaginación, para reducir a materia las inquietudes
del espíritu, nuevas legiones de individuos en formación quedan
aplastados contra la superficie rasa, para ser pisoteados por los
cascos de la bestialidad vencedora. Y cuando el dolor físico agota el respiro, cuando la sangre ya no circula por las arterias, ya
es tarde para llorar, que es la explosión del sentimiento redentor.
Pero entonces, ya de nada sirven los lamentos, porque su condición de esclavos ya ·ni responde a la prueba del fuego. El re•
nunciamiento a la acción intensa y persisteJite, que reconstituye
y vigoriza el estado físico y moral del individuo, supone una
muerte irremisible con todas las consecuencias que encierra. La
tierra y el cielo son nuestro mundo del futuro. Dentro de este
ámbito es preciso que el hombre encuentre un lugar adecuado
a su permanencia definitiva como entidad social. Y la solución
a sus propios males, por complicados que resulten, ha de hallarla aquí y en este momento, en este paso concreto y seguro hacia
la eternidad.

LA RESPONSABILIDAD DEL HOMBRE DE NUESTRO
SIGLO es infinitamente superior a la de otras generaciones que
no exigían, en la vida ordinaria, una identificación directa y ac,
tiva en los problemas universales. Entonces, por su sistema de
organización, podía entregarse en los brazos del ascetismo y con(Pasa a la Pág. 3)

LA POESIA AFRO-LATINA
En América, a diferencia de cualesquiera otro de los Continentes, existe típicamente caracterizada la poesía negra, que cantores adoloridos seguidores de la escuela intimista de Frances
James, han estilizado, para permitir sea apellidada poesía afroamericana. Ahí tenemos el grupo del Caribe que tuvo como auspiciadores a Ramón Guira y a José Tallet, y que hoy tiene como
símbolos y portaestandartes a Jorge Arte! y a Nicolás Guillén,
pasando por Luis Palés Matos, Manuel Cabral y Emilio Ballagas, todos ellos enrumbados definitivamente hacia el nativismo,
hacia el autoctonismo negro, donde la rumba, la samba y la cumbiamba contorsionan sus caderas poéticas para estirarse sobre la
cadencia tamboril del verso; y donde siempre aparece un dolor,
un sentimiento, una disilusión o una esperanza a través de lamodosa o rufilante cadencia silábica, que comienza por un recuerdo para subirse tremante hasta el alarido y acompañar al poeta
allá del final del canto, encallado en si mismo y perseguido por
el rompimiento rítmico que hace recordar ia forma whitmaniana, cuando nó la modernista avanzada, donde se descuelgan los
versos como una floresta de inconformes lianas o de ensortijadas serpientes.
Porque eso es la poesía negra: un
connubio del dolor y la alegría frenética; un enlazamiento del grito escandaloso y el dormir silencioso; un apareamiento del intimismo y lo autóctono con el repiqueteo tamboril que suena ~n las entrañas mismas del cantor;
un mezclamiento de lo patético, de lo
doliente, con lo natural y primitivo,
hecho de conchas, de labios gruesos y
morenos, de caderas redondas y de
brazos contorneados. Y sobre todo
ello, atándolo, uniéndolo, mezclándolo,
confundiéndolo, hilo pendiente del corazón del Africa misma, la sensualidad. La sensualidad esconida o bestial, niña o adulta, lamentosa o aullante; la sensualidad que caracteriza a la
raza negra y le ha dado una especial
fisonomía dentro del panorama humano.

LA SANGRE DEL INSTINTO
Jorge Arte! representa en Colombia
la poesía afro-americana. Pero en él
se ha suavizado el sexo, se ha acallado
el alarido, se ha hecho trémula la queja, y ha saltado libre y voluntariosa la
sangre del instinto, cuando nó el instinto de la sangre. En su poesia no se
encuentra el grito trémulo de Guillén
o de Mariano Brull; ni el grito amenazante de florit o el sostenído de Pedroso. El grito para Arte! es sereno,
meditabundo, con la parte monorrítmica de la rumba pero sin la exaltación fehricante de la cumbiamba; para Artel el grito, el vocativo, el alarido, se deshace suavemente entre sus
versos como las olas de su mar nativo
(Pasa a la Pág. 4)

�A las Nuevas ....

HfERENCIH YEFERENCIH
EN LH UNIVERSIDHD

(Viene de la la. Pág.)

fiarse a él, o realizar una acción determinada manual o intelectual, despreocupado por los sinsabores de otras comunidades le•
janas. Dentro de ese círculo reducido de su mundo hasta podía
considerarse feliz, en tanto el sol doblaba la curva del cielo. La
física moderna le impone otras obligaciones morales y oblígale
de modo imperativo a solidarizarse con sus semejantes. Eliminadas las distancias por apartados que se encuentren opuestos es
preciso aguzar el instinto de adivinación para precaverse de la
tormenta antes que los nubarrones asomen por el horizonte. Y
más aún, como condición de vida o muerte, le exige terminante•
mente oponer sin demora a la avalancha los recursos del ingenio
para evitar su acción destructora. Cualquier accidente impre•
visto tendrá consecuencias fatales.

LA IV ANUALIDAD DE LOS CURSOS DEL DASU.
El Doctor Wigberto ]iménez Moreno es, con Don Alfonso

Caso, uno de los más altos valores sobre la historia de nuestras
Antigüedades mexicanas. De una rigorosa formación de in ves•
tigador, ha logrado exhumar muy importantes aportaciones so•
bre nuestro pasado indígena, colonial y post colonial, cuyos re•
sultados se han dado a la estampa por las mejores editoriales del
País.
Los temas versaron sobre lo siguiente: I, "Los indígenas del norte de México"; II, "La colonización del norte
de México", III, "La evangelización
del norte de México".
El Cursillo se vió asistido por los
miembros de la Sociedad de Geografía
y Estadistica de Nuevo León, Profesores de Historia, estudiantes universitarios y público general.
Don Wigberto Jiménez Moreno está
hoy al frente de la Dirección del Museo Nacional de Historia, que tiene su
sede en el Castillo de Chapultepec, de
~léxico.

ll'igberto Jiménez Moreno
Tanto la historia prccortesiana como la del Coloniaje han salido. en
gran parte, de sus afanes, como de los
ck Silvia A. Zavala, graduado bajo la
dirección del venerable Don Rafael
Altamira, muerto en solar mexicano.

Ahora, con motivo del desarrollo de
la IV Anualidad de los Cursos de Invierno, el Señor licenciado Fidencio
dt la Fuente Olivares, Jefe del Departamento de Acción Social de la t:niversidad, incluyó en su programa romo primer ciclo de conferencias, los
temas que estuvieron a cargo del historiador Jiménez Moreno.
Profesó tres conferencias, del ]unes
lo. al miércoles 3 del actual, en el Salón de disertaciones de la Universidad, a las 20 horas, habiendo sido presentado por el Titular de dicha Dependencia.

do por los siguientes alumnos: PINTURA: Gerardo Cantú, Ignacio Ortiz,
Jesús Martínez, Juan Manuel Alvarez,
Juan Jaldón, Francisco Ursúa, )fanuela Cortés, Victoria Garza, Carolina Peña, Delia González, María de la
Luz González, Armando López, Ornar
Almaguer, Donaciano López, Elierer
Kanud-Ku, ,José González, José Luis
Garcia, Dscar Martínez, Luis Ortegón
y Felipe de Jesús García; DIBUJO:
Gerardo Cantú, Ignacio Ortiz, Jesús
~larlínez, Fcfipe de Jesús García, Ismael Peña; y de GRABADO: Jesús
)larlinez, Ignacio Ortiz, Gerardo Cantú, Ernestina AguiJar, Maria de 1a Luz
Deceso
Cantú, Felipe de Jesús Garcia, Juan
1Ianuel
Alvarez, Juan Jaldón , Ismael
El silbado trece de los corrientes dePrado, Donaciano López y Maria de la
jó ele existir el caballeroso Señor Don
Adolfo de la Fuente Pérez, conectado Lnz González.
con los circulas sociales de Monterrey
La Exposición tripartita presentada
y padre de los Señores Adolfo, Fiden- forma parte del programa de activicio y Osear, el segundo de éstos, Jefe dades culturales de la IV Anualidad
del Departamento de Acción Social de de los Cursos de Invierno, organiz~la Vniversidad.
clos por el Señor Licenciado Fhlencio
El sepelio se llevó al cabo el domin- de la Fuente bajo los auspicios del Dego 14, a las 10 de la mañana, en cuyo partamento ele Acción Social de la
duelo se asociaron profesionistas, uni- L'niversidad.

El Profesor Cosio Villegas prepara
una historia sobre la Revolución Mexicana, que esperamos tener pronto
eu nuestras manos, ya CJtie son escasas las investigaciones en este aspecto, p'or lo apasionado de las tesis como por la natural desvirtuación que
este tipo de documentaciones sufren
en poder de factores aun interesados
en cualquiera de los bandos en los que
militan hombres que estuvieron de
uno u otro lado de causas antagónicas.

versitarios y amigos ele los deudos,
que estuvieron presentes hasta los últimos momentos de la ceremonia mortuoria.

Jiménez Moreno ha hurgado con paciencia ejemplar en el colonialismo
del norte de México, descubrfondo aspectos insospechados en ese periodo
de expansión y asentamiento &lt;lel hombre occidental en esta nuestra zona
septentrional.

La Universidad de Nuevo León tient con el Profesor Jiménez 1\lorcno
sellalados compromisos de reconocimiento y honda gratitud. A él se debió la decisión favorable del Patronato de nuestra Casa de Estudios para
que optara la adquisición de Ja valiosa Biblioteca que perteneció al mitrado de León, Don Emeterio Valvercle y
Téllez, enriquecida con cerca de veint,1 mil ejemplares históricos, filosóficos y literarios. Hace tres años, asimismo, profesó en la Facultad de Filosofía y Letras universitaria un Curso
sobre algunos tópicos del Coloniaje.

El sellor Lic. Raúl Ranael Fl'ias, en el acto inaugural

Las Secciones de Teatro universitar!o, ele Cultura ~lusical, ele Artes Plásticas y Editorial, presentan al través
de estas lineas al Titular ele esta Dep&lt;:ndcncia su adicta y sentida condolencia por este infausto suceso.

Daniel Cosío Villegas

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la U niversidad de Nuevo León
INDICADOR:

El Licenciado Daniel Cosío Villegas,
grato amigo de los universitarios nuevoleoneses, investigar infatigable, es~
critor polémico, conferenciante, profesor y editor, dedicado por entero al
conocimiento histórico de la época
que viene desde 1a restauración ele
la República - 1867- hasta nuestros
propios días, ha explorado con fructífero provecho en esa etapa política
mc:-iicana a la que él mismo ha dado
el nombre de Porfiriato.
Resultado de esas búsquedas sin tregua ha sido su último libro sobre rl
caudillo de Tuxtepec y La Noria, enjundioso, reYelador, definitivo.
Cosío Villegas, dueño de una palabra sugestiva y &lt;le úna acometividad
polémica de incalculable convivencia,
tuvo a su cargo cinco conferencias sobre el apasionante tema "Porfirio Diaz
er. Ja revuelta de la Noria", del lunes
8 al viernes 12 del actual, a las 20 horas, habiendo sido presentado al auditorio por el propio Titular del Departamento.

Armas

y

Exposición de Pintura , Dibuja
y Grabado

Redactores
Raúl Rangel Frias

Bajo los auspicios del D. A. S. U., la
Escuela de Artes Plilsticas depehdient~ del mismo, regentada por el Profesor Guadalupe Ramirez, presentó a la
sociedad regiomontana su Exposición
anual de Pinturai Dibujo y Grabadoi
abriéndose el ciclo el lunes 15 del actual y habiéndose clausurado el martes 23 del mismo.
El acto inaugural estu,·o a cargo del
Señor Rector de la Universidad. Lic&lt;·nciado Don Dalll Rangel Frías, a las
20.30 del precitado dia.
Los organizadores, Profesores José ...
Guadalupe Ramirez, Elena Tolmac y
Doctor Jorge RangeJ, presentaron al
público un nutrido acervo de piezas
artísticas, de pintura, dibujo y grabado, ejecutadas por treinta y seis alumnos titulares de los diferentes Cursos.
El repertorio artístico fué presenta-

Letras + Pág. 2

Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique Martínez Torres
Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez l\lartínez
Director
Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,

mentan. Bajo ese imperativo, tórnase incuestionable aprove•
char su capacidad en beneficio común. Las luchas de nues•
tros días tienen una finalidad social. Y cuando se apartan de ese fin no tienen objeto ni significación. Pese a las desaveniencias surgidas, un ideal suplenta a otro con relativa fre•
cuencia. Sin embargo, cuando el libre albedrio está en peligro,
por fuerzas retrógradas que pretendan volver nuestro grado de
civilización a los resabios ancestrales de la esclavitud, entonces el
deber de cada miembro de la comunidad se torna irrenunciable.
Ante esta situación no caben titubeos y es preciso que el hombre
responda al llamado de la historia en defensa del trozo de tierra
que ocupa, del porvenir de sus hijos, de la conducta moral creada al calor del hogar. La paz, sí, ahora y siempre cuando no se
trate de reducirnos al vasallaje, de cargarnos de cadenas, de arre•
batar nuestra fórmula moral y económica, de obligarnos a renunciar a lo que somos y representamos como individuos dentro
del concierto humano. Paz también es la que exigimos del adversario y conducta de trato equiparada a la nuestra, de amplio con•
tenido moral.

Con estos ideales tendremos que levantar los cimientos de
una cultura nueva, que destierre para siempre el miedo de vivir
entre los hombres y conducirnos como tales. Sin menoscabar la
libertad ajena, hemos de encontrar la nuestra en el libre desenvolvimiento de las acciones a desarrollar. El hombre ha de conducirse con toda responsabilidad ante los hechos para con sus
semejantes, sin avergonzarse de confesar sus propios errores, con
conciencia de planta arraigada al suelo que quiere libre y desbrozado para sí. Este denominador tendrá que inclinarlo el hombre
al servicio de la humanidad y poner en su desempeño toda la pasión y emotividad. Habrá de remodelarse hasta mismo en los
sentimientos más caros, sugestionándose con las armonías de la
naturaleza y observarla con ojos distintos a la realidad viviente.
De igual modo que no podemos, por nuestra cultura y condición
de elementos civilizados, despellejarnos, arrebatándonos aquello
que imprescindiblemente necesitamos para vivir, en igual condición que otras especies animales, es preciso que nos constituyamos en defensa del patrimonio individual, no arrojándolo a las
LA TAREA NO RESULTA FACIL considerada la medida fauces de la muchedumbre que tritura avarienta toda acción desdel esfuerzo exigido, que puede ser egoísmo en unos, temerosos collante en el propósito de uniformarlo, de masificarlo.
de expirar antes de iniciarse la batalla, cual si la vida tuviera preLA DERROTA ESPIRITUAL DEL MUNDO de hoy reside
cio cuando se defienden principios de humanidad, y satisfacción
en
la
falta de confianza, de entereza, de persistencia y determinapersonal íntima en otros que obedecen a la simple consigna de
responder al llamado de la conciencia y reaccionar instintiva- ción de afrontar los peligros. En ningún otro reino excepto el
mente ante cualquier amago de injusticias. Tal la diferenciación animal, se producen estos altibajos de situaciones difí~iles porque
y alcance de las acciones que tienen un denominador emotivo, al ca~ec_e~ de conciencia y _uso de razón. Pero aun algunas especies
que no puede negar su concurso el hombre del presente, sin re- primitivas de sangre caliente, aceptan a ojos cerrados la defensa
de sus derechos no bien han sido vulnerados. El renunciamien•
nunciar a su propia sensibilidad.
to a luchar por lo que constituye nuestra fortuna en la vida ha
Envueltos en esta maraña de complicaciones, sólo queda en provocado la atonía porque atraviesa el mundo moral ;sta•
pie el dilema de renunciar a cuanto fuimos en el pasado y cuan- do de ataraxia cataléptica en que deliberada e inevitabl:mente
época presente. La reacción vigorosa, superior a la
to somos en el presente, dejando el camino abierto para que otros sucumbe
guerra
misma,
que nos haga despertar, abrir los ojos a la realiasuman la responsabilidad de mantener en alto el pabellón del
dad,
para
activar
la acción redentora que nos inspira. Y el tiemindividuo, que representa el genio creador de las civilizaciones, o
avocarnos de lleno a la tarea de la resurrección. Los ineptos, P?: que ~o tiene medid~ de ~mbitos, ni ojos para la contemplaproducto de la mediocridad ambulante, no pueden obstaculizar cion pasiva de su curso invariable, del mismo modo que nos está
la buena predisposición y sacrificio de los capaces, ni tienen de, haciendo ca~biar de postura, impondrá su ley inflexible de har~c.ho a usurpar el desempeño de una función de tanta responsa- cernos cambiar de n?mbre, con sacrificios cruentos de energías
bilidad como comporta el destino humano. El manejo de los humanas. Mas habra de afrontarse esa situación si pretendemos
bie11;es pú_blicos requiere una condición leal a toda prueba y una hacer ~uestro el lugar que se nos tiene reservado. Habremos de
rectitud sm mancha, pues sus actos son juzgados por cada miem- conquistar ese palmo de espacio, sin renunciar al beneficio que
bro de la colectividad, que se convierte en guardián de sus inte- la vida nos dió para elogio de la belleza.
reses. De ahí que nadie pueda eludir el aporte que la vida humaHoy nos encontramos, de uno a otro extremo de la tierra
na exige a cada individuo, porque su acción está encadenada al
perdidos
Y desarticulados, entre las redes de un destino cruel afa'.
proceso general, y nadie puede asumar la responsabilidad de sus
propios males cuando él mismo no se preocupa por eliminarlos. noso de ultimarnos. Presurosos en la búsqueda de nosotros mismos, ,al final de un período histórico, que por sus matices resulta
el
mas importante desde el nacimiento del hombre sobre la tieLA COMPLICADA VIDA DE RELACION DE NUESTRO
SIGLO, nos impone tales responsabilidades frente al mundo en- rra, hemos de depositar aquí, en nuestro siglo convulsionado
tero que el mismo infortunio de nuestros enemigos puede aca- cuanto valor y fortuna poseemos. Si hasta hoy este pequeño ci'.
rrear a nuestra propia desgracia. En otras épocas, los vencidos en do evolutivo de la humanidad acusa un saldo de valores edifiuna guerra eran reducidos a la condición de esclavos en la que cante ~n el orden del entendimiento entre los pueblos, es preciso
sucumbían generalmente, pero mientras tanto aportdban rique- despo¡~rnos de máscaras y sofistificaciones para enfrentar la luzas al patrimonio de los vencedores por cuanto eran ellos quienes cha abierta que se nos presenta, para reconquistar la ciudadanía
realizaban _los ~rabaj_os más duros. En la edad contemporánea, del mun,do, por obra. de razón, bajo los más puros predicados,
el bando victorioso tiene que tratar al enemigo como un elemen- en el afan de construir nuestra propia historia.
to víctim~ de la suerte de las armas y velar por su bienes,
tar. El triunfo o la derrota no son más que accidentes de
resultado hipotético más que real cuando entran en juego
CAMPIO CARPIO.
principios indefinidos que se acercan cuando no se comple-

Es así que el hombre de hoy tiene que tomar partido por toda
causa colectiva, midiendo, no sólo el área de su desenvolvimien•
to, sino dominando la perspectiva del mundo. Simultáneamente
ha de inclinar su acción a fin de tolerancia contemplativa, poniendo en movimiento todos sus recursos intelectuales que podrán conducirnos a la victoria. El universo social requiere de
cada elemento una contracción decidida, firmemente dispuesta
al triunfo aun por la causa más difícil, y una férrea voluntad de
vencer pese a todo inconveniente para rendir homenaje a la fe
y a la libertad. Dos caminos se bifurcan en nuestra ruta y no es
posible seguirlos con los ojos cerrados, sino conscientemente, con
la seguridad indubitable que impone la determinación de ir áde,
lante. Nuestros hermanos los hombres que viven penando, luchan denodadamente por un ideal de alto contenido humano y
ardiente convicción; por él ofrendan su vida, reclaman que cada
uno de nosotros cumpla con su deber de ser libre y de propender
a la liberación de sus semejantes.
►

!ª

MEXICO

.

Armas y Letras + Pág. 3

�LIBROS.

Jorge Artel. •

• •

(Viene de la la. Pág.)
sobre la blanca dulzura de las playas.
Colombia tuvo, en el siglo XIX, un
poeta negro: Candelario Obeso. Obeso, antes que cualesquiera otro poeta,

Alas Casas Editoriales
ya los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente

Séptimo Concurso Nacional de Oratoria
SEGUNDA

plantó su tienda afro-latina en la opulenta orquestación poética americana,
pero solamente f~é un anuncio de lo
que ésta, andado el siglo XX, iria a representar para la poética universal.

Porque surgido Arte!, cuya figura literaria se enhiesta con la de Guillén sobre todas las demás, la voz sonora de
la raza morena fué una floración or-

questal y conceptual que tiene trinos y

suario "ARMAS Y LETRAS", que re-

bién sabe entregarse y la poesía negra

recidas en las prensas americanas.

Para Arte! la única verdad es la del
corazón; y el corazón lo moviliza la
sangre y el instinto, que es decir mar

y manigua y selva y dolor y esperanza y resignación. La raza sufrida pero
amada, restaña sus heridas y enjuga
sus lágrimas en los versos de Artel,
para salir impoluta como la Pitonisa

de Palmos después de sus danzas escalofriantes. Si nó, basta leer "La voz
de los ancestros", o uoanza, mulata!",
o "L~ Cumbia", o repasar las bellísimas estrofas de "Canción del hombre
sin retorno", de "Dolor en ti", de
"Ansiedad" o de "Guitarra", donde se
mezclan todas las orquestaciones y se
cifran todos los horizontes y diagramas de su poesía meditabunda y melancólica.

Pero no solamente canta Arte] al
guardia marino que se fué, ni al boguero que ya nunca más alegra el "bullerengue"; también canta la pena de
los negros, que es honda y dulce; y a

la multa que se enhiesta sobre el piso
moreno de su tierra nativa; y a la palmera que abanica los vientos y se per-

fuma de paisaje; y a la onda que hace

PENSAMIENTO Y ACCION DE
JOSE MARTI

OcJides Vázquez en representación de

Conferencias y Ensayos ofrecidos con
motivo del Primer Centenario de su
nacimiento.

versidad de Oriente. Imposible seria
en tan poco espacio referirnos a cada
uno de los trabajos que se incluyen en
este vol(tmen, por lo que únicamente
nos 1imitaremos a señalar algunos de
ellos: La Personalidad y el Mensaje de
Mari/, por Raimundo . Lazo, Profesor

Universidad de Oriente.
Departamento de Extensión y Relaciones Culturales.
Santiago de Cuba. 1953.
El 28 de Enero del año pasado se
inició, organizado por e] Dr. Felipe

Martínez Arango, Director del Departamento de Extensión y Relaciones
Culturales, un Ciclo de Conferencias

con motivo del Primer Centenario del
nacimiento de José Marti. A este Cic]o concurrieron aJtas personalidades

de la vida intelectual, y ahora publica
la Universidad de Oriente todos estos
trabajos en un Yolumen bajo el título
arriba mencionado. De el Dr. 1\Iarti-

nez Arango, que nos visitara en el verano de 1953, es Perfil Vigente de José
Martí. Breves y ágiles palabras con las
que se inició el Ciclo antes menciona-

la Federación Estudiantil de la Uni-

de la Universidad de La Habana;
,l!arli y Espa,ia, por José Luis Galbe,
Pi:.ofesor de la Cniversidad de Oriente; Afarti, Antimperialista, por Emilio
Roig de Leucbsenring, Presidente de

la Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales; la Voluntad
de Estilo en José Martí, por José Antonio Portuondo, Profesor de la Universidad de Oriente; El Americanismo de
Afarti, por Andrés Iduartc, Director
General de Bellas Artes en México; El
Caso Literario de José Marti, por Juan
~Iarinello, Profesor de la Escuela Nor-

mal para Maestros de La Habana. Por
estas páginas desfilan voces y plumas
autorizadas, dedicadas en esta ocasión

a recordar al Apóstol y hacer patente
el lugar que ocupa en la histQria de
Cuba, manifestaciones que la intelec-

tualidad cubana ha realizado con el

do, y que nos dan un esbozo de la per-

más sostenido, meditado, serio y responsable empeño, como se hace notar

sonalidad del héroe, como prosista,
como poeta, como estadista genial, en

por la cita del Diario de Cuba que se

fin, como hombre de pensamiento que
fué José Martí. Nuestro" Marti es el siguiente trabajo, presentado por el Sr.

inserta en las solapas del libro.

A. R. G.

Entre el cuerpo de · ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro rnen•
cientemente ha establecido una sec-

ción -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente apaDada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector arneri•
cano una juiciosa información del fon•
do y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a

tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o

artístico. "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nnestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:

"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,

Plaza del Colegio Civil,
.Monterrey, Nuevo León,
México.

Con la satisfacción de haber setia-

lado en las breves lineas que antecey a los tambores y a los pifanos y al den la resolución de una urgencia inrecuerdo. Porque la raza negra mar- . herente a la cultura moderna, y espe-

ras lloradas, y la dulce esperanza de
sus selvas perdidas pero nunca olvi-

dadas.
Por eso en los versos de Artel, máxima expresión del pensamiento lírico-negro colombiano, figura de trayectoria universal admirable, detrás del
canto al río amado, a la onda hermana, al bongó y a la fianga, redoblan
los tambores y de cerro en cerro, de
hondonada en honclon,ada, como correo maravilloso, salta la figura africana y se yergue la estirpe de Sibundoy, la raza proscrita pero amada. Y
esa unión mulata de sentimientos, donde ninguna de las razas predomina pero ambas aparecen, es Jo que ha hecho

de Arte! un gran poeta, un admirable
poeta: el primer poeta de su raza en
Colombia y el primer poeta marino.

Porque frente a la silenciosa soledad
aprisionada de su raza que no volverá
a la Vieja tierra de sus amores, se ha
acaballado en el mar para sentirse Ji_

rando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

DEPARTAMENTO DE ACC!ON
SOCIAL UNIVERSITARIA
SECCION EDITORIAL
PVBLICACIONES i'ERIODICAS
Letras.-Boletin mensual de
la Universidad. Se reparte por canje a las Instituciones de Cultura, y
libremente a quien la solicite.

Arm11., y

Universidad.-R e vista. Se distribuye

por cambio bibliográfico a entidades
culturales y libremente a quien la solicite.

bre la ola tempestuosa y para que por
sus venas y sus versos circule, floreciente, el espíritu salobre del Océano.

Asi venga la taciturnidad de sus gentes con el grito libre del mar. A Jorge
Arte! lo dirije el instinto de su raza.
Por eso su cálida poesía es sangre de
su instinto.

Armas y Letras + Pág. 4

"El Universal" el Gran Diario de México, convoca bajo el patrocinio
de la Secretaria de Educación Pública, de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Instituto Nacional de la Juventud Mexicana a los
estudiantes de todo el pais, al VII Concurso Nacional de Oratoria, con
objeto de seleccionar al representante de México en el VII Concurso Internacional, que tendrá lugar en el Palacio de las Bellas Artes entre el
18 y el 23 de julio de 1954, y en el que participarán estudiantes representando a las principales Universidades del continente.
"El Universal" tiene el propósito de que en este concurso participe
la totalidad de los estudiantes del país ya que sólo de esta manera podrá tenerse la certeza de que quien ostente la representación de México,
sea un genuino exponente de la juventud estudiosa, y para lograr esto
se dará oportunidad por igual a los estudiantes de los Estados y a los del
Distrito Federal.
"El Universal" considera que no podrá obtenerse un resultado satisfactorio que ponga de relieve los valores culturales de nuestra juventud,
frente a los de la juventud del continente, si no se realiza una obra de
conjunto, y pai:,a este objeto solicita la cooperación de las Autoridades
Escolares y de las Agrupaciones Estudiantiles, sugiriéndoles que, olvi-

dando simpatías y op1mones personales, permitan el desarrollo de las
generaciones de oradores jóvenes, ya que en ellas se juega un aspecto de
la cultura nacional.
La finalidad del Concurso Nacional de Oratoria a que convoca "El
Universal" es:
a) .-Cooperar a un mejor conocimiento entre los grupos estudiantiles del pais que permita estrechar los lazos que forman la nacionalidad
mexicana, dando a conocer mediante el intercambio franco y desinteresado los puntos de vista de los estudiantes frente a los principales problemas nacionales e internacionales.
b).-Promover entre la juventud el deseo de estudiar y de emitir un
juicio crítico sobre problemas nacionales e internacionales así como los
culturales de importancia universal.
c) .-Estimular el interés de los estudiantes en asuntos de índole cívica y en ejercicios de orden intelectual.
Las Insbtuciones Docentes del país y los estudiantes que deseen participar en este evento deberán sujetarse a las siguientes

con este propósito de orden cultural

de su cabellera un camino de estrellas,

cha hacia el futuro llevando sobre los
hombros el dolor resignado de sus ho-

CONVOCATORIA:

vés de Publicaciones cuya circulación

comprende a todas las Instituciones

lamentaciones; que se encoge, se agita, se estremece, baila, hierática se detiene, se lanza de nuevo al torbellino
y luego abandonada, desoída, amante,
suplicante, se deja poseer silenciosamente entre espasmos de amor y de renunciamiento. Porque la poesía tamque comienza con un alarido, termina
siempre con una entrega.

Organizado por "El Universal" el Gran Diario de México

La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al traoficiales, universitarias, académicas,
atencistas, centros culturales, sociedades de diversa indole y personas, en
América y Europa.

EPOCA

Para la aciquisición de obras de ven•
ta, tocia correspondencia y valores de-

berán remitirse al Jeíe del Departamento cie Acción Social Universitarrn
Lic. Firlrncio de la Fuente, Universt·

rlad de Nuevo León, Plaza del Colegio
Civil. Monterrey, Nuevo León, México.

BASES GENERALES:
la.-En el Concurso Nacional de Oratoria podrán tomar parte estudian tes de las Escuelas de Segunda Enseñanza, Secundaria, Preparatoria,
Profesionales, Oficiales y Particulares de toda la República, as! como los
Centros Docentes de cualquier indole, siempre y cuando llenen las siguientes condiciones:
a) .-Ser mexicano.
b).-Ser menor de 24 años.
2a.-El Concurso será de carácter estrictamente oratorio y en consecuencia los trabajos no se presentarán por escrito, sino que serán dichos por sus autores ante un Jurado Calificador, el que, para resolver,
tomará en cuenta por partes iguales y relacionándolas entre sí, el mérito
del discurso y las cualidades oratorias del autor.
3a.-Los discursos deben ser originales del concursante y de una extensión tal, que permita decirlos en 10 minutos, a cuya terminación se
llamará la atención al orador dándole un margen de 2 minutos para finalizar su discurso.
4a.-Los concursantes podrán elegir a discreción los temas que traten siempre y cuando puedan desarrollarse en forma oratoria y tengan
carácter histórico, sociológico y de interés general.
5a.-En la capital de cada Estado de la República Mexicana, bajo la
dirección de la institución o escuela que represente el mayor interés cultural del Estado o que tome la iniciativa se efectuarán pruebas eliminatorias en las que participen representantes de todas las escuelas que lo
deseen para que, quienes resulten triunfadores en la prueba final .de la
entidad federativa, sean genuinos representantes de la loCítlidad.
6a.-Para tomar parte en los torneos locales, los concursantes deberán registrar sus nombres y comprobar su derecho a participar de acuerdo con los requisitos establecidos, y para esto exhibirán la documentación correspondiente ante la Institución Educativa o Agrupación que organice el torneo local.
7a.-La Institución Educativa o Agrupación que organice el torneo
local nombrará el Jurado Calificador integrado por personas de reconocida competencia y honorabilidad.
8a.-Los certámenes locales deberán efectuarse en fecha oportuna
de acuerdo con las distancias y posibilidades de comunicación con la capital de la República, para que el triunfador en cada una de ellas pue-

da estar en la ciudad de México, antes del 15 de junio de 1954, fecha en
que expira el plazo para presentar sus certificados y credencial ante la
Comisión Organizadora en sus Oficinas de la Avenida 16 de Septiembre
número 6, despacho 401.
9a.-El vencedor en un concurso local deberá presentarse a esta capital provisto de un certificado expedido por su escuela, en el que conste
su nacionalidad, edad, grado de estudios que esté haciendo y una copia
del acta levantada con motivo del torneo local en que haya salido vencedor, la que le servirá de credencial, debiendo estar firmada por la Institución Educativa o Agrupación Estudiantil organizadora; estos documentos deberán ser presentados personalmente por el interesado a la
Comisión Organizadora del Concurso Nacional a más tardar el día 15 de
junio de 1954.
10.-"El Universal" designará los Jurados que deban decidir sobre los
Concursos correspondientes al Distrito Federal y al Nacional, asi como el
lugar en donde deban celebrarse las pruebas.
El Comité Organizador de los Concursos de Oratoria se reserva el
derecho de resolver en definitiva sobre cualquier controversia surgida
con motivos del certamen y de interpretar cualquier punto dudoso de
estas Bases.
11.-"El Universal" pagará los gastos de estancia de los oradores de
los Estados que vengan a competir a la ciudad de México a partir del dia
13 de junio y hasta la fecha en que se dé por terminado el Concurso
Nacional.
En el caso de que las Universidades y Centros Docentes que hubieran hecho su eliminatoria, no contaran con los recursos necesarios para
enviar a su representante, "El Universal" pagará el transporte hasta la
ciudad de México y su regreso, para lo cual se avisará con debida oportunidad.
12.-Se otorgarán los siguientes premios:
Para el triunfador en primer lugar $5,000.00 cedidos por la Secretaria de Educación Pública.
Para el triunfador en segundo lugar $1,000.00 cedidos por la Universidad Nacional Autónoma de México; a los triunfadores en tercero y
cuarto lugares $500.00 cedidos por el Instituto Nacional de la Juventud
Mexicana. Además, a todos los participantes, El Gran Diario de México
otorgará el diploma correspondiente.

NOTA.,-,Todos los asuntos relacionados con el CONCURSO NACIONAL DE ORATORIA podrán tratarse con el LIC. GUILLERMO TARDIFF en sus oficinas de 16 de Septiembre 6-401
de la ciudad de México.
Armas y Letras + Pág. 5

�•

Don Francisco de ueve o y su
habiéndolas corregido en seguida sirvió aquel motivo para popularizarlas

mas.
Sin embargo, la misma prohibición,
siquiera fuese muy pasajera, los epítetos durísimos con que calificaron
los del "Tribunal" al literato ilustre
que envidiaban y algunas crudezas
que ciertamente contienen sus sátiras,
han sido motivo para que todos aquéllos que no han estudiado a Quevedo,
lt• tengan únicamente por un satírico
mordaz y agresivo.
Nada más illjusto que tal concepo.
Quevedo cultivó todos los géneros literarios de su época y es, sin disputa
alguna, el más erudito y popular escritor de aquellos tiempos.
Una tercera parte de sus obras son
poéticas y es además un gran novelista de costumbres, de la novela realista
cuya forma especial española es la novela picaresca.
Como filósofo y escritor político ha
colocado la fama de su talento en elevada altura a la que muy pocos han
llegado, pero la más alta manifestación de su espíritu es como humorista
Dice muy bien Menéndez y Pelayo
que es preciso distinguir en Quevedo
bajo este último concepto dos aspectos diferentes: el satírico de actualidad que flajela sin rebozo las costumbres de su tiempo y el satírico humano, el satírico trascendental, que poseyendo un ideal de la vida observa
el contraste que resulta entre ese ideal
y ]as miserias de ]a realidad.
Clasificar sus obras es empresa harto dificil por la grandísima variedad
de materias que comprende.
Es lamentable que la injusticia haya
falseado el mérito de una de las primeras glorias de la literatura española, dando motivo para que con razón
pusiera Egui1az en su comedia "Una
broma de Quevedo", la .aguda respuesta con que este admirable ingenio contesta a doña Esperanza.

Don Francisco de Quevedo y Villegas

JOSE LUIS DE GOYOAGA Y ESCARIO

INTRODUCCION
Eguilaz en 11 Una broma de Quevedo"
pone en boca de este ingenio colosal
como contestación a doña Esperanza,
la estrofa que sigue:
Gracias. :\fi humor es chancero ...
Refieren mis tonterias
Amén de muchas no mias
Que soy noble y caballero.
Cita esa piadosa gente
:Mis obras de hacer reír;
No las que han hecho salir
Arrugas ya, en esta frente,
Y de esto, señora infiero
Que el vulgo ve con razón
Siempre a Quevedo el bufón
Nunca al noble caballero.
Y esta es la verdad clara aunque
apene el confesarlo. La significación
e importancia de Quevedo en la Literatura española han sido holladas por
el vulgo, que poco escrupuloso ha convertido al literato eximio en un gracioso desvergonzado.
Pero ni siquiera es cosa nueva la
opinión mezquina que de Quevedo han
formado muchas gentes, como no lo
son tampoco las envidias y rencores
en el mundo.
El famoso "Tribunal de la justa venganza" le tenía en concepto tan men-

guado que le apellidaba "maestro de
errores, doctor en desvergüenzas, licenciado en bufonerias, bachiller en
suciedades, catedr3.tico de vicios y
protodiablo entre los hombres".
Es verdad que tampoco podía decir
cosa mejor el "Tribunal de la justa
venganza", que estaba compuesto por
émulos de Quevedo.
El librero Alonso Pérez había comprado a don Francisco, la "Política de
Dios y Gobierno de Cristo", pero no
quiso adquirir la propiedad del "Buscón", que se publicó en Zaragoza con
general aplauso y lleva por titulo "Historia y vida del Gran Tacafio".
Debió arrepentirse Antonio Pérez de
no haber adquirido aquella obra e hiZú de ella una edición secreta, que descubierta por Quevedo le valió la persecución y castigo de ]os Tribunales
de Justicia; así como a la viuda de
Alonso Martín en cuya imprenta se cometió el fraude.
No tiene, pues, mucho de extrallo
que el Doctor Juan Pérez de Montalbán, hijo del librero Alonso Pérez, fuese el alma del "Tribunal de la justa
venganza", ayudado de su grande ami:go Fray Diego Niseno y de don Luis
Pacheco de Narváez.
Como consecuencia de los trabajos
del Padre Niseno cerca del Consejo,
del Ordinario y de la Inquisición, ésta
última prohibió todas las obras de
Quevedo impresas hasta 1631 en tanto
que su autor no Jas reformase, pero

** *
En la real Villa y Corte de Madrid ,
salió a luz para regocijo de las letras
patrias don Francisco de Quevedo ViJlegas, que fué mas tarde caballero del
Hábito de Santiago y primer Señor de
la Torre de Juan Abad.
Fné su padre don Pedro Gómez de
Quevedo, Secretario de la prince,;;n
María, hija ele Carlos V, y después ele
doña Ana de Austria, cuarta. mujer del
católico rey Felipe JI. Casó don Pedro
a fines del año 1579 con doña ~1aría
Santibáñez, natural de }ladrid, pero
oriunda como su marido de la Montaña, y de este matrimonio nacil) don
Francisco, que recibió el agua del bautismo en la parroquia de San Ginés,
el dia 26 de septiembre de 1580.
Huérfano muy joven, quedó bajo la
tutela del protonotario de Aragón
Agustín de Vi11anueva, quien no supo
quiz:is contener las pasiones juveniles
de don Francisco que llevó por algún
tiempo una vida desastrada.
Estudió Quevedo en la Universidad
de Alcalá con raro aprovechamiento
Derecho, Medicina y Teología, en la
que se graduó a los 15 años; y Latín,
Griego y Hebreo, adquiriendo una vastisima erudición. Mas adelante poseyó
también la lengua arábiga y al francesa y la ita1iana, con tanta perfección
que en todas ellas era reputado excelrnte.

Armas y Letras + Pág. 6

Ni podia en parte ser otra cosa dada
su afición grandísima por el estudio.
Refiere su biógrafo el Abad don Pablo Antonio de Tarsia, que tenia para
leer durante la comida un estante con
dos tornos a manera de atril, en que
cabían hasta cuatro libros abiertos y
sin más dificultad que menear el torno se acercaba el libro que quería.
El sobrino de Quevedo en el prólogo de "Las tres Musas últimas", dice:
"Tenía una mesa con dos tornos para
mientras comía; una mesa con ruedas
para estudiar en la cama; para el camino, libros muy pequeños; de lo cual
son buenos testigos los mismos instrumentos que esta.o hoy en su casa en la
villa de la Torre de Juan Abad".
El hombre de tantos estudios no dispuso de vida tranquila sino sumamente azarosa.
A su vuelh de la Universidad entabló relaciones íntimas con los autores
mas distinguidos y con los próceres y
magnates de aquel tiempo, que solían
visitar su casa, con grande envidia de
otros escritores que buscaban solícitos
aquella aura sin poder encontrarla.
Un lance caballeresco en que se vió
envuelto como hombre de honor, obligó a Quevedo a salir de España para
llevar la fama de su singular ingenio
a lejanas tierras.
El dia de Jueves Santo de 1611 se
hallaba en la iglesia de San Martín,
cuando un caballero abofeteó a una
dama respetable. Lleno de indignación
cogió don Francisco por el brazo al
agresor arrastrándole fuera del templo, y una vez en el atrio y cruzadas
las espadas, le dió tal estocada que le
valió la vida. Perseguido por los parientes del muerto 1 que resultó ser persona de distinción, se refugió en Sicilia, donde fué Secretario del famoso
virrey don Pedro Téllez Girón, Duque
de Osuna.
Tomó a su cargo algunos negocios
diplom3.ticos que le encargó el Duque,
y entre .otros la Embajada de España
que debia traer al Rey los pliegos del
Parlamento siciliano.
Desempei'íó magistralmente su oficio de embajador y se le concedió
una pensión de cuatrocientos ducados
anuales.
l\•lás tarde siguió la suerte de Osuna,
e1: el virreyanto de N:ipoles, quien le
confió el despacho de algunos asuntos
del mayor interés y que según refiere
el sobrino de Quevedo, eran tales, que
envolvían riesgo de la vida y exigían
valor personal.
El mismo don Francisco hace un resumen de su vida po1itica en el "Lince de Italia", que dedicó a la Majesta,l
el&lt;- don Felipe IV.
"Once años - dice- me ocupé en el
real servicio de vuestro padre (que
está en el Cielo) en Italia, con asistencia en Sici1ia y Nápoles y noticia y negocios en Roma, Génova y Milán, y esto fué cuando nacia la disc'ordia que
hoy dura con señas de vidas muy lar-

ga".
"El ministro que seguí fué don Pedro
Girón duque de Osuna y con él fui al
cargo de Sicilia y bajé al de Nápoles.
Encargándome de los parlamentos de
los reinos y de todo lo que se ofreció
en vuestro real servicio, así con la santidad de Paulo V como con los potentados y en lo tacante a la restitución
del Adri3.tico".
La calidad de mis servicios-, el duque de Osuna la certificó por su carla
a la majestad de vuestro padre; Y su

majestad (que está en el Cielo) respondió por Consejo de Estado; carta
que yo tengo original con otra de la
santidad de Paulo V."
"Esto. Señor, no es ostentarme suficiente para la pretensión sino acreditarme ejercitado para el advertimiento y verá vuestra majestad que catorce
viajes que por mas y tierra en vuestro servicio, no sin fruto he hecho,
han tenido más de estudio aprovechado que de peregrinación vagabunda".
Cayó en desgracia el Duque de Osuna y con objeto de que le volviesen
e] crédito y buena fama, que por malas arles le andaba11 escatimando, envió inmediatamente a Madrid a don
Francisco de Quevedo, que puso el mayor empeño en salvar la conducta de
su ilustre amigo. Sin embargo, no faltaron émulos que procuraran desavenirlos, con grande pena del noble sellar de Juan Abad, que nunca hubiera
recelado de la amistad de Osuna.
Echado el Duque estrepitosamente
del Yirreynato de Nápoles (a donde
fué a sustituirle don Gaspar de Borja
y Velasco, Cardenal de Santa Cruz e
hijo del duque de Gandia), llegado a
Espaüa trató a Quevedo con tanta benevolencia, que muchos supusieron
que la desavenencia pasada había sido
fingida.
Sus visitas frecuentes a casa del antiguo Secretario y amigo y la munificencia en atender a sus gastos, fueron
ocasión bastante para que Quevedo
fuese encerrado por orden de Felipe
III en la Torre de Juan Abad, sin que
le diesen explicaciones de por qué le
perseguían. Durante su retiro en aquella villa de la que fué Señor, escribió
según testimonio de su sobrino don
Pedro .Aldrete "las poesías más burlescas y de mayor ch~mza que hay en sus
obras".
De la Torre de Juan Abad pasó prisionero a su casa de Madrid, donde Irtomaron declaración y le permitieron
trasladarse a Villanueva de los Infantes para curarse de sus dolencias.
Por fin, diéroIÍle por libre, con la
condición de que no pisase la Corte
ni se acercase a ella diez leguas a la
redonda, si bien esta prohibición duró apenas ocho meses.
Libre ya Quevedo de las persecuciones que le afligían, pudo pisar tranc¡uilo el sucio de Madrid y emprender
dt nuevo sus trabajos.
Saludó al conde de Olivares, duque
de, Sanlúcar, con la "Epístola satírica
y censoria contra las costumbres presentes de los castellanos".
Por aquel entonces debió entrar en
Palacio, empleando cinco años en
acompañar al Monarca en sus regocijos y viajes y en pub1icar las obras ya
cempuestas o escribir otras nuevas
c¡ue han inmortalizado su nombre.
Pero los muchos aplausos que consiguió y la acritud de sus frases contra
las malas costumbres de su época, además de algunos conceptos vertidos en
sus obras, que veladamente parecían
censurar ]a mala administración del
Conde-Duque, fueron ocasión oportuna para despertar los rencores de muchos y motivo suficiente para que
Quevedo fuese destenado una vez mas
a la Torre de Juan Abad.
Cuando pasado algún tiempo recibió
licencia de regresar a Madrid, el Rev
Je dió el titulo de Secretario de S. M.,
y Olivares le prodigó las mayores finezas y Je propuso los cargos mas elev2dos.

No los aceptó Quevedo, contentándose únicamente de la benevolencia
del Monarca y pensando quizás que
más le valia parecer insignificante que
buscar un motivo que sirviese de cebo
a las persecuciones de sus émulos.
Hacia el año de 1634, contrajo matrimonio con la señora de Cetina, doña Esperanza de Aragón y de Cabra,
pero no pudo disfrutar largo tiempo
del cariño de su esposa, que le fué
arrebatada por repentina enfermedad.
El vigoroso censor de costumbres
emprendió ruda campaña contra el
"culteranismo", publicando las obras
burlescas como "La culta latiniparla",
"La Perinola" y "La aguja de navegar
cultos con la receta para hacer soledades en un día".
Tal polvareda levantó "La Perinofa", escrita contra el libro ''Para todos", de Montalb3.n, que éste, ayudado
de algunos amigos publicó entonces
"El Tribunal de la justa venganza", del
que ha dicho un escritor que "parece
ocupación de chicos en plazue]a que
jncgon al toro o a soldados".
Pudo don Francisco salir bien parado de ]as acriminaciones de sus
émulos, pero la saña de una mujer
ofendida fué la causa de su ruina.
En cierta ocasión, según refiere el
portugués don Francisco Manuel de
)felo, se acercó a Quevedo una tapada y le dijo algo que mereció una pic~nte agudeza del ingenioso caballero.
;,;/o se olvidó la dama de aquel desaire y valiéndose de todos los medios
que le supo sugerir el amor propio
ofendido, hizo llegar a manos de Felipe IV un memorial en verso que comenzaba:
Católica, sacra y real magestad
Que Dios en la tierra os hizo deidad ...
donde se señalaban los derrumbaderos
por los cuales empujaba a España el
Conde-Duque.
De esta manera pudo enterarse el
:Monarca de todo cuanto su Ministro le
ocultaba, y poco dispuesto Olivares a
perder la privanza del Rey, resolvió
la pérdida de Quevedo.
A las once de la noche del día 7 de
diciembre de 1639, dos Alcaldes de
· Corte se presentaron en la morada del
insigne literatb (que era el palacio de
sn verdadero Mecenas el duque de Medinaceli), y amparándose de su persona y encerrándole en una litera, le
condujeron a San Marcos ele León.
Supuso don Francisco que la prisión sería corta porque, a pesar de su
talento extraordinario, nunca llegó a
conocer el odio profundo que Olivares
lP profesaba, pero solamente la caída
del favorito pudo devolverle la libertad, después de haber sufrido por espacio de cuatro años los mayores padecimientos.
No pudo gozar por largos días de
tan suspirado bíen, porque achacoso v
cnf.ermo "doliéndole el habla y pesándole la sombra", se retiró a Villanueva de los Infantes, donde entregó su
alma a Dios el año 1645, a los setenta
y cinco años de su nacimiento y a los
dos de su libertad.
Fué su juventud borrascosa y él mismo confiesa sus extravíos en varias
cartas que dirigió desde la prisión a
su amigo Adán de la Parra: "Mis pecados ocultos, mis reiteradas ofensas,
mi continuo ofender a la Majestad Divina me han reducido al estado en que

me veo; ésta es la verdadera causa del
castigo que experimento".
Pero lo cierto es que mantuvo siempre viva la lumbre de la fe; que tuvo
especial devoción a la Madre de Dios;
que frecuentó los Sacramentos y se
alargó en obras de caridad. Asi lo refiere Tarsia y añade que tenía un cuaderno en que asentaba las confesiones
que había hecho desde que tuvo uso
de razón y que cuando tomó el Hábito de Santiago no le hizo novedad la
costumbre de tener los caballeros certificación de las veces que confesaban
por obligación y mucho menos la de
juntarse los dias solemnes para com~lgar.
Todo ello debió mover la Misericordia Divina para favorecerle con los
auxilios de su gracia, concediéndole
una muerte edificante.

***
Del breve bosquejo que dejamos hecho de la vida de don Francisco de
Quevedo y Villegas, se pueden deducir algunas consecuencias que ayudan
a comprender la desenvoltura de muchos de sus escritos y su manía de satirizar determinados estados y condiciones sociales.
El abandono en que pasó su juventud servirá de disculpa a sus extraYios, sobre todo si consideramos que
tuvo la desgracia de perder a sus padres en edad en que había menester,
más que en otra alguna, de sus consejos prudentes y de la llama inmensa
di su cariño.
Acompañado de picaros y de estudiantes de buen humor, corrió con
holgura durante sus primeros años por
ac¡uella sociedad degenerada que halagaba sus pasiones y le brindaba con
deleites en ]os que su genio ardiente
encontró tema abundante para sus saliras y burlas.
No tiene, pues, mucho de extraño
que en sus primeras obras y al hablar
dr los vicios, abusos y extravagancias
de su tiempo, se bajara, como dice
Capmany, a coger meta.foras y dichos
df.' la picaresca y equívocos de la cáscara amarga, en que se acredita más
su feliz imaginación que su buen gusto y decencia.
En sus sUtiras y escritos politicos
tuvieron que influir poderosamente los
desaciertos de los ministros de Felipe
III y Felipe IV y principalmente la politica del Conde-Duque.
La 11onarquía española, regida caprichosamente por Olivares. iba de
mal en peor, y las quejas públicas contra el mal gobierno se hacían ca&lt;la
día mayores, inficionándose hasta los
hombres más probos y ]cales de aquella corrupción que se hizo general.
También hubo de inspirar a Quevedo sátira amarga, nacida del mayor
desaliento de su alma, la prisión y
muerte del gran Osuna en la posesión
de la Alameda, cerca de Madrid, y que
pertenecía entonces al Conde de Barajas.
Sometido a una fórmula de proceso
en que por inspiración del Embajador
de Venecia le hacían más de quinientos cargos, sin que recayera sentencia
ni hubiera entre sus mas encarnizados
enemigos quien creyera que merecía
ser condenado, expiró el Duque el 24
de septiembre de 1624.
"Con escándalo de toda España y vilipendio de la nobleza de Nápoles, exclama Amador de los Ríos, formó el

Armas y Letras + Pág. 7

Embajador de Venecia el capitulo de
culpas contra el Duque, quitado ya el
disfraz de las anteriores maquinaciones.
Tejido despreciable de niñerías y de
absurdos indignos de la gravedad de
fo toga, bastaron aquellos cargos a encerrarle en estrecha prisión y buscando por vía del tormento el crimen que
no podía aquel magnate confesar sin
propia calumnia, le alcanzó oscura
muerte en medio del martirio."
Debió ser inmensa la impresión que
produjo en el ánimo de Quevedo el
inicuo proceso de su grande amigo,
siendo el único entre tantos desleales
que no le desamparó, ejecitando pluma y palabra en su defensa hasta merecer el nombre de "martillo de los
nialvados".
Faltar pudo su patria al grande Osuna
Pero no a su defensa sus hazañas;
Diéronle muerte y c3.rcel las Españas
De quien él hizo esclava la Fortuna.

También le dedicó un soneto a su
retrato y otros tres con inscripciones
sepulcrales, ademas de un libro, perdido por desgracia, que se titulaba:
"Vida del sumo capit3.n, triunfal ge~
neral, siempre admirado y glorioso virrey don Pedro Girón, Duque de Osuna, miedo del mundo, aclamación de
las naciones, gloria de España, blasón
de Flandes, freno de Italia, virrey de
Sicilia y Nápoles, desengaño de Venecia, restauración del Imperio, recuerdo de Roma, amenaza de Francia, castigo de Sabaya, ruina de los turcos,
hoy cadáver de la venganza y de la
envidia que aún en ceniza le temen y
el\ el sepulcro le tiemblan. El más valiente soldado, el más leal vasallo, el
más acertado gobernador. humano, generoso, frío, valiente".
La injusticia llevada a término con
el duque de Osuna y todos los desórdenes de aquella sociedad corrompida,
arrancaron a juicio nuestro de la pluma de Quevedo, aquella sátira acertado conque flagela a todas las clases
del Estado.
Finalmente, la propia ,,ida de don
Francisco que apenas tuvo descanso
en sus persecuciones, las rivalidades
con otros escritores, especialmente
con los del famoso "Tribunal", las intrigas de la Corte, la enemiga de Olivares y de otros políticos, explican
perfectamente que el gran corazón de
Quevedo se amargue con tanto sufrimiento y se defienda con sus sátiras
y sarcasmos en la lucha con tan injustos enemigos.

I
El ingenio español viste de gala
nuestra literatura del siglo XVI, haciendo ocupación de la fama en las nacion·es civilizadas, la propiedad de la
locución y Ja riqueza de la frase con
que pulieron y hermosearon los escritores de aquel tiempo sus inmortales
creaciones.
'
Formando concepto cabal de que la
gloria de una nación depende en cierto modo de poseer un lenguaje claro
(supuesto que ello arguye claridad de
ideas), se unieron los homhres de letras, para conspirar, de acuerdo, al
cultivo y perfeccionamiento de la lengua castellana.
De esa solicitud aplicada al estudio,
salieron a la luz la infinidad de voces

�.
típicas que se encuentran esparcidas
eu nuestros clásicos juntamente con
los modismos que hacen del habla de
Castilla una lengua de soberana belleza: rica, sonora, libre, desembarazada,
tornó, como dice el Padre Juan José de
la Torre, en boca de Teresa de Jesús y
o\ros escritores, dejos y resonancias
del Cielo.
Al destacar de la pléyade de insignes literatos de aquellos bienhadados
tiempos, la personalidad interesante
de don Francisco de Quevedo, se hace
menester el anális:s por separado, de
la riqueza de su lenguaje y la elevada
concepción de su pensamiento.
La relación entre estos dos elementos, es tan íntima, que son como alma
y cuerpo; el lenguaje recibe todo su
valor de la cosa significada; el pensamiento, sin el artificio de la expre$ÍÓn, quedaría sepultado en las profundidades de la conciencia.
Vamos a considerar a Quevedo como hablista, discurriendo para ello
por los innumerables giros de la frase
de queestán llenas sus obras y haremos al propio tiempo toda la diligencia posible pa~a penetrar en el alma
del gran satírico humano y analízar
su pensamiento.
Si hemos de alcanzar esta pretensión, tenemos necesidad de hacer una
clasificación de las obras de Quevedo, .empresa sobradamente difícil por
la variedad de materias que en ellas
se tratan.
Un autor contemporáneo las clasifica por grupos. El primero comprende la sobras religiosas: Comentarios a
las Sagradas Escrituras, el Comentario
al libro de Job y los tratados puramente ascéticos; la traducción a la introducción de la vida devota de San
Francisco de Sales; varias homilías;
''Las cuatro pestes" y "Los cuatro fantasmas", la vida de San Pablo y la de
Santo Tomás de Villanueva.
Segundo grupo. Obras filosóficas:
"De la inmortalidad del alma", que
sirve de introducción al tratdo de la
Providencia de Dios; "La defensa de
Epicu¡;o", "La cuna y la sepultura",
que es una especie de manual estoico
al modo de Séneca.
En el tercero de los grupos entran
las obras politicas y tratados doctrinales, como la "Política de Dios y Gobierno de Cristo", "Marco Bruto" y el
"Rómulo".
Constituyen otra agrupación los escritos de circunstancias como "El
Mundo caduco", "Los grandes anales
de quince días'', "El Chitón de las Taravillas" y otros vario.s muy importantes para la historia política de su
tiempo.
Quinto grupo. Obras satíricas, morales y festivas como los "Sueños",
"El Buscón", "Las Cartas del Caballero de la Tenaza'', y varios desenfados,
incluyedo ciertas sátiras literarias como "La culpa latini parla" y "La Perinola".
Finalmente forman distinto grupo
los Discursos literarios, una serie de
escritos que no se pueden clasificar y
'/El Epistolario".
A juicio nuestro "la verdadera sig. nificación de Quevedo" la hemos de
buscar en sus obras festivas y satíricas en prosa y en sus poesías.
Haremos de las obras festivas y satíricas una sola sección en la cual el
genio literario de su autor triunfa y
es verdaderamente clásico.
En cierto modo puede decirse que
esas obras pertenecen a la novela tomada en su acepción más amplia; en
ellas el concepto literario se sobrepone al_ concepto político. "El Buscón",
es una novela realista; "Las Cartas del
Caballero de la Tenaza", "Las Capitulaciones matrimoniales" y algunas
otras de estas obras, son cuadros de
costumbres; los Sueños son una espe-

tris; las ferias y los aguinaldos días ha binaciones para dar al pensamiento
que pudren; las albricias contadlas burlesco mayor viveza y colorido.
Hace también derroche de chistes y
con los muertos; el dinero está tan trocado que no se conoce; con los pre- otros primores de la lengua con la memios se ha desvanecido como ruin con jor oportunidad y el mayor gracejo;
honra; un real de a ocho se enseña a aplicando con igual soltura las riquezas del idioma a los asuntos más grados cuartos como un elefanc; de lo
doblones se dice lo que de los Infantes ves, como a los más plebeyos y pica•
rescos.
de Aragón.
11
III
¿Qué se hicieron?
En otro pasaje de la misma ohrfl,
Es el lenguaje de Quevedo el precíohablando de los tramposos, pone en
so
joyel en c¡ue depositó las más eleboca de uno ele ellos estas palabras:
vadas
manifestaciones de su pensa"Yo profeso Ycrdad y se ha de hallar
miento,
pero hay en sus obras algo
en mi si se perdiere; no profeso s1 no
pan por pan y vino por vino; antes más estimable todavía y es aquel gimoriré de hambre, pegada la boca a gante espíritu que le distingue de tol:l pared, para hacer ruindad; no quie- dos los demás literatos antiguos y moro sino crédito; no hay tal como po- dernos.
Desentrañando su vida y escritos se
der traer la cara descubierta; esto me
11
descubre
que el elemento político es
enseñaron mis padres • Respondía el
otro tramposo: "No hay cosa como ]a principalmente Jo que en ellos predomina.
puntualidad; si por sí y no por no".
En medio de aquella sociedad co"Por malos medios no quiera hacienda· toda mi vida he tenido esta rrompida de su época, con la que co'
.
condición; no quiero tener que resti- mienza la ruina de España, Quevedo
tuir; lo que importa es el alma; no "duda de que sea realidad y no sueño
haría una trampa por los liaberes del Jo que miran sus ojos y bosqueja y esmundo; más quiero mi conciencia que cribe los sueños satírico-morales".
Hay en ellos un pensamiento que
cuanto tiene la tierra".
La obra "El Entremetido, la Due5a predomina y es corregir con la sátira
v el Soplón", está llena como dice y el sarcasmo los vicios y costumbres
i'icknor de sarcasmo amargo, vertido de su tiempo! encauzar aquella sociea manos llenas por un hombre a quien dad que iba 1a pasos de gigante al deel mundo y sus leyes maltrataron con rrumbadero, empujada por el mal gobierno de Felipe III y Felipe IV.
II
harta injusticia.
•
Quevedo, siguiendo las huellas que
Pero es sin duda la obra de mits inDigna de eterna veneración por lo genio, de más novedad y lozanía, la le dejara el Dante, recorre el infierno
clásica e hija del profundo ingenio ele más perfecta en el género satirico, mo- lrnrnano, buscando allí todos los vicios,
Quevedo, es el habla castellana hen- ral y festivo. Abunda también en ex- abusos y engaños de aquellos hombres
chida de locuciones castizas que ani- presivos y enérgicos modismos: '~Si de su época, y logra dar tan cumplido
ma los escritos de tan insigne literato. daba un grito decia mi hijo; ya expi- fin a su trabajo, que justamente los
¡ Qué riqueza tan grande en el cau- ró.; mi mujer, descuelguen; el criado, Sueños, pusieron su fama igual de la
dal de las voces, qué tesoros en frases, daca; el amigo, veamos; el esclavo, dC; Cervantes.
No era Ja idea muy nueva, pues anqué abundancia de modismos· y qué vaya. Y como nada de lo que mandapintorescas y valientes figuras!
b~1 se podía cumplir sin mi muerte, tes que don Francisco había hecho un
Diriase que hace derroche de fuerza en mandar a todos algo, mandé que me viaje al infierno Dante en su Divina
intelectual y que juega con el lenguaje. matasen todos. Si yo volviera a la vi- Comedia y a éste le había precedido
Si ha de decir "gozar" o Hsatisfacer- da éste fuera mi testamento: Item: Ch su exploración Ulises en la Odisea
se", buscará otra manera de expresar mando a mi hijo heredero que may y Eneas en la Eneida.
esos conceptos y dirá "no moderar el provecho le haga cuanto comiere y
Habia imitado también del vate floapetito 1', "no quitar nada de la como- que mi maldición le caiga y que cuan- rentino la visión -del abate Giovachididad".
to le dejo es de mala gana y por no no, el Sueño de Scipión, la visión de
Solamente en la "Politica de Dios y poder más. A él y a ello se los lleve Alberico y los Florctti de San FrancisGobierno de Cristo", podemos encon- el diablo; y a mi mujer que mala pes- co, pero como observa Ozanan, no se
trar cuantas frases queramos como si- tilencia le dé Dios y duelos y quebran- crea que el Dante es menos grande por
nónimas del verbo responder. Así, em- tos.
eso.
plea algunas tan hermosas como "saY a Fulano, mi criado, si yo murieNosotros con tan eximio escritor delíole al camino con esta réplica inc~n- rc1 mando que le persigan y · se gaste cimos lo mismo de Quevedo: "que el
testable", "prosigue porfiadamente en mi hacienda en destruirle; v si viviese primer signo del genio no es ser nuesus desatinos", "demasiado anduvo en Ir daré dos vestidos. Y a · Fulano, mi vo, sino srr antiguo; trabajar sobre
negar tal cosa"; "no se acuerda del amigo, si falleciese, mando que no le alguno de aquellos asuntos que jamás
dogna sino para ponerle objeciones"; dejen parar ni a sol ni a sombra y cesaron de interesar a los hombres.
y otras muchas que pudiéramos esco- declaro que es un perro 1'.
No es cierto que el arte no interese
jer, porque verdaderamente es extraComo se ve por los pasajes que de- sino por imprevisto. Bossuet no tiene
ordinaria la abundancia que bay en amos citados, fué labor meritisima de un solo movimiento oratorio que no
ellas en las obras de Quevedo.
aquellos prudentísimos. varones que deba a los Padres de la Iglesia.
Lo propio diremos de los modismos, patrocinaron nuestra lengua en el siEl primero de los Sueños fué escrito
de esos modos de hablar propios y glo de oro, formar un lenguaje figura- cuando su autor apenas contaba la
privativos de una lengua y que hacen do capaz de expresar con elegancia los edad de 27 años, y está de¡licado, a.si
ele nuestro vocabulario el más rico y más diversos matices del pensamiento · como los dos siguientes, al Conde de
caudaloso de todos los vocabularios.
y los más sensibles afectos del cora- Lemas que era Presidente de Indias.
Acaso Teresa de Jesús supera a Que- zón.
En esta especie de Divina ComCdia
Yedo en los modismos, pero no serit
En ello se distinguen Fray Luis de burlesca, el genio de Quevedo aparece
por mucho; pudiera hacerse compara- León, Granada, el inmortal Cervantes más grande si se quiere que en los deción de ellos con los refranes que y otros muchos autores, gloria eterna más escritos y su portentosa fantasía
abundan en las obras de Cervantes.
de nuestra Patria, maestros y decha- sr desborda en visiones cómico-fantásEn "La Hora rle Todos y la Fortuna dos insuperables en el arle de escribir. ticas, presentando un cuadro fiel, auncon seso" pone como de relieve la inPero a Quevedo le corresponde el que exagerado, de la sociedad depracomparable destreza con qcu maneja- alto honor rle haber empleado giros de vada de su tiempo. Hace también una
ba el habla castellana.
tan gráfica expresión, de tal novedad especie de visión alegórica de la vida
En esta obra que es un apólogo de y de tanto ingenio que sirvieron pa- humana y se sirve de esta oportuniinvención felicísima, escrito con mu- ra engrandecer los pensamientos más dad para satirizar de una manera gecha gracia y desenfado, podemos citar vulgares, haciéndolos familiares entre neral, todos los estados del mundo.
para buen ejemplo de modismos el si- las gentes.
Se han comparado los Sueños de
guiente pasaje: "Las alcahuetas y las
Maneja graciosamente los equívocos Quevedo con los de Luciano, pero obchillonas estaban juntas en parlamen- y con grande agudeza, como en el serva Menéndez Pelayo, que así corno
to nefando : hablaban muy bcllacamen- "Sueño de las Calaveras'\ al ponerlos Luciano es superior a Voltaire, así
te en ausencia de las bolsas y roían H • en boca del avaro que afirma "nunca puede decirse que Quevedo es supedinero los zancajos".
juró . en vano porque siempre fué por rjor a Luciaoo porque tiene cierto
La más antigua de las alcahuetas, el interés y que siempre honró a sus
idealismo ético cristiano que le falta
mal asistida de dientes y mamona de padres les quitó el sombrero".
a aquél. Luciano es un escritor más
pronunciación, tableteando con las enEs verdad que abusa de los ,·ocablos optimista y más satisfecho de las reacías, dijo: El mundo está para dar un para convertir la frase en un simple
lidades de la vida que Quevedo, pero
estallido; mirad qué gentil ditdiva; el juego de palabras, pero en cambio Ir
le falta el nervio y la virilidad de la
tiempo hace hambre; todo está en un sirven otras veces esas mismas comsátira de nuestro escritor.
cia de Divina Comedia burlesca sin
igual en nuestra literatura Y en todas
las modernas.
Hay también escritos de sútira literada como "El Cuento de los Cuentos", ºLa Perinola contra el l)r. Montalb{m'1 y algunos otros, en los cuales
Quevedo fué directamente contra el
culteranismo o vicio de la formal lleno de imágenes disparatadas y extrafios giros de la frase que con Góngor;1
Hortensia, Cienfuegos y muchos escritores más 1 sirvió para crear un estilo
por extremo ,,icioso.
El desastre causado por el gongorismo hizo naufragar gran parte de aquella floreciente fraseología que gallardeaba hasta entonces en los autores,
quedando la carga de mús valor sumida en el olvido.
La educación clásica y filosófica de
Quevedo era robusta y extensa, pero
su gusto, no siempre inclinado a la
sencillez y llaneza, distaba de ser intachable.
Detestaba el culteranismo y sin embargo se dejaba a veces arrastrar del
mal gusto, haciendo sus escritos pesados y soporífers, con sus citas de autores griegos y latinos, sus tétricas
agudezas y su estilo sentencioso y profundo.
·En estas obras serias, es más que
nada un hombre do~to, un escriturario.

Armas y Letras + Pág. 8

En el "Sueño de las Calaveras o Juicio final", supone que durmiéndose
con el libro de Dante en las manos,
vió a un mancebo que volando por el
aire "daba voz de su aliento a una
trompeta" y que a su sonido se abrían
los sepulcros y que los muertos acudían al Tríbunal de Radamento. Describe con estilo burlesco la resurrección de los pecadoras, fijándose prin. cipalmentC en los médicos, abogados,
mujeres públicas, taberneros y sastres.
Habla luego del juicio que se entabla
en presencia de Júpiter "vestido de si
mismo, "hermoso para los unos y enojado para los otros" y hace desfilar
por delante de aquel trono en que trabajaron la omnipotencia y el milagro"
los pasteleros y poetas, un avariento,
un sacristán, alguaciles y corchetes y
por último un astrólogo que entró dando voces y diciendo que aquel no era
el día del juicio porque Saturno no
había acabado sus movimientos ni el
de trepidación el suyo. Acabado el
Tribunal, Júpiter "subió consigo a
descansar en si los cllchosos" y Quevedo se acerca a la garganta del averno desde donde contempla las desdichas y pena de los condenados.
En el sueño titulado "El . Alguacil
Alguacilado" finge Quevedo que un
exorcista llamado Calabrés, pretende
arrojar al diablo fuera del cuerpo de
un alguacil y que el diablo se lo agradece porque va ganando con estar en
el infierno y no entre alguaciles, que
e,: gente peor.
Atraído por las sutilezas del diablo,
suplica Quevedo al exorcista que deje
hablar al demonio, como asi lo hace y
comienza éste por una descripción del
lugar que ocupa en el infierno, criticando después burlesca pero cruelmente a los malos poetas, a los reyes
y malos ministros, los cuales "por lo
que han tomado alojan con el mal ladrón'\ a los enamorados que en los bi.,.
lletes solos que llevan de sus damas
ahorran veinte afias de leña a la fábrica de la casa", a los mercaderes extranjeros que llevan el dinero de España, a los malos jueces y a la justicia
huida de la tierra y, finalmente, a las
mujeres de las que "hierve el infierno
en blancas y rubias y en viejas más
que en todo, que de envidia de las mozas1 obstinadas, expiran gruñendo".
Pregunta Quevedo si en el jardin
hay pobres, y responde el diablo que
allí no se conocen esas gentes, porque
hasta diablos le faltan al pobre, quien
no tiene quien le adule ni le envidie,
~ ni tiene amigo malo ni bueno, ni se
acompaña de nadie.
"Las Zahurdas de Plutón", es el sueño considerado como uno de los más
grandes esfuerzos del humano ingenio
y son tantas las fjguras y tan variados
los asuntos que comprende, que es empresa difícil reducirlo a compendio.
Imagina el autor, que se encontraba
en un lugar apacible y sereno, en el
que nacían dos sendas qae se iban
apartando una de la otra "como que
huyeran de acompañarse",
La de la mano derecha era angosta
y trabajosa de andar y era el camino
de la virtud .
La de la mano izquierda estaba llen&amp; de carrozas, caballeros, galas y juegos de todas clases y marchaban por
esa senda muchas gentes con grande
alegria.
Sigue Quevedo por el camino anchuroso y llega al iogierno donde comienza su visita satirizando a los sastres,
de los que dice un diablo, que deben
entender en el mundo que se hizo el
infierno sino para ellos, según van por
allí.
Satiriza después a los malos libreros
y a los cocheros, "que siendo pícaros,
se van al infierno a caballo y mandando"; a ]os bufones y chocarreros
que "es gente que va al infierno sin

avisar, a mesa puesta y cama hecha,
como en su casa"; a los zapateros,
mercaderes, hidalgos r dueñas, que
son ranas del ínfierno; a los padres
que se aferran por dejar ricos a sus
hijos y están ahora en el cuarto de los
necios; a los necios, que nunca quisieron caer en cuenta de su mala vida y
a los que confiaron vanamente en la
misericordia Divina.
Por fin les llega el turno a los condenados, por vicios nefandos; a los
boticarios, barberos y mujeres feas
"que hasta resplandor tienen sin ser
so1es y estrellas"; a Jos escandalosos,
taberneros y defensores, escribanos y
enamor.ados, que ni aun en la muerte
dejan ]os suspiros; a los que imploran
de la bondad Dh,ina cosas malas; a
los ensalmadores y saludadores, a los
astrólogos, alquimistas y quirománticos; y finalmente satiriza también a
]os heresiarcas y principalmente a
Mahoma, de quien dice que es el "más
mal hombre que ha habido en el mundc y el que más almas ha llevado al
infierno'\
En "El mundo por dentro" figura
Quevedo que arrastrado por los vicios
y pasiones se encuentra en su camino
con un anciano venerable, severo y
digno de respeto que es Je Desengaño,
el cual ofrece llevarle a la calle mayor del mundo que se llama la Hipocresía, en la que no hay casi nadif'
que no tenga una casa o un cuarto o
aposento.
Una vez en ella, desfila ante sus ojos
un entierro y al ir enumerando las
personas que forman el acompañamiento, va nombrando de paso la hipocresía de todos e]Jos, haciendo verdndero sarcasmo de los mulidores, el ...
los que llevan Jas hachas, "que las atizan para que se derritan y ellos hurten más cera", de la tristeza de los
amigos "que es de ir al entierro", y la
pena del viudo "que no es de la muerte
de su mujer, sino de lo que gastó en médicos y boticas cuando el hubiera querido enterrarla en un muladar por ahorrarse toda fiesta y la baraúnda y gasto
de cera y cofradías. Después se ocupa
do los gritos y 11antos de una viuda,
que se halla rodeada de varias mujeres que la acompañan y tratan de consolarla. Unas dicen: "amiga, nada se
remedia con llorar"; otras risin duda
goza de Dios" y todo ello es farsa e
hipocresía. Sigue luego la descripción de los alguaciles y escribanos en
persecución de los ladrones, que no
les siguen para el particular y universal provecho de nadie, sino por hallarse corridos de que en materia de
hurtar haya quien les eche el pie de-

dama de la Reina Isabel de Borbón,
mujer de Felipe IV y que contribuyó
a la libertad y aumentos de Quevedo.
Supone Don Francisco. que queda
dormido y se presentan a su imaginación unos médicos a cab~llo, en unas
mulas que con gualdrapas negras parecían tumbas con orejas. Venían rodeados de practicantes y de gran caterva de bóticarios con espátulas desenvainadas y jeringas en ristre y al
hablar de ellos expone un pensamiento que siendo burlesco raya con lo sublime, cuando dice que "el clamor del
que mucre empieza con el almirez del
boticario, va al pasacalles del barbero,
paséase por el tableteado de los guantes del doctor y acábase en las campanas de la Iglesia".
Seguían a los boticarios los cirujanos con sus herramientas; los sacamuelas con unas cadenas de muelas y
dientes haciendo bragueros; los barberos con sus guitarras tocando pasacalles y bacas; los habladores hablando unos a hilván, otros a borbotones,
otros a chorretadas y otros habladorísimos hablando a cántaros.
Venían más tarde los chismosos,
muy solícitos de orejas, muy atentos
de ojos, muy encarnizados de malicia;
los mentirosos muy gordos, risueños y
bien vestidos y por fin los entremetidos muy soberbios y satísfechos y presumidos, que son las tres lepras de la
honra del mundo.
Representa Juego Quevedo a la muerte en una soberbia alegoría y después
de seguirla se hunde con ella en una
sima grandísima donde se encuentran
con ]os tres enemigos del hombre, el
Mundo, el Demonio y la Carne.
La presencia de las postrimerias le
da ocasión para hablar de los vicios
del mundo, diciendo que ha visto ya
el Infierno en 1a codicia de los Jneces 1
en el odio de los poderosos, en las lenguas de los maldicientes, en las mala &lt;:
intenciones, en las venganzas, en el
apetito de los lujuriosos, en la vanidad
de los príncipes y en la hipocresía de
los mohatreros de virtudes que hacen
logro del ayuno y del oir misas.
Al hacer a la Muerte esta descripción de los vicios, tiene un pensamiento cómico sublime cuando dice
que "la ingratitud estaba en un gran
horno, haciendo de una masa de soberbia y odio demonios nuevos cada
momento. "Holguéme de verla, porque
siempre había sospechado que los ingratos eran diablos y cai entonces en
que los ángeles para ser diablos fueron primero ingratos".
Describe de igual manera con risa
que arranca lágrimas la muerte de
lante.
frío, la muerte de hambre, ]a muerte
Pasa después un rico en su carro·•.-. . de miedo y la muerte de risa, tocias
cercado de criados traídos con artifi- con diferentes in,signias.
do, entretenidos con promesas y su.:.Finalmente el encontrarse en el Intcntados con esperanzas y a quien fierno con los hombres conocidos drl
m~s trabajo le cuesta la fábrica de sus vulgo como Juan de la Encina, el Rey
embustes para comer que si lo ganase que rabió, Mateo Pico, Agrajes, Pero
cavando.
Grullo y la Dueña Quintañona le sirHace también la pintura de una mu- ve de objeto para ir satirizando las
jer hermosa que va dejando a su paso costumbres sociales, siendo entre tolos corazones llenos de deseos y el Dc- das notable la sátira que hace de la
sengafio va descubriendo que todo en mala administración de justicia al enella es artíficio y embuste y dice que tablar un diálogo con el Marqués de
si tales mujeres se lavasen las caras Villena, metido en una redoma.
no se las conocería y que no hay en
Por fin despíerta Quevedo, haciendo
el mundo cosa tan trabajada como rl la advertencia de que los muertos pope1lejo de una mujer hermosa, donde cas veces se burlan y que gente sin
se enjugan y seéan y derriten más jal- pretensión y desengafiada, más atienbegues que sus faldas desconfiadas de den a enseñar que a entretener.
sus personas.
"La Casa de los locos de amor" deFinalmente dos figurones, entre fan- bió escribirla don Francisco en los
tasmas y colosos, arrojan una cuerda primeros días de su juventud y se la
de mil diferentes colores y los liom- dedicó a don Lorenzo Vánder y León,
bres al entrar bajo su sombra apare- Vicarío de Jubiles.
cen transformados y entonces se desQuédase dormido como en los antecubre lo que son "por debajo de cuer- riores "Sueños" y se halla transportada".
do a un valle delicioso en el que se
El Sueño "Vísita de los Chistes" es- eleva un monumental edificio que es
tú dedicado a doña ~firena Riqueza, el Palacio del Amor a juzgar por una
anagrama de Doña María Enriquez, inscripción que en letras de oro dice:

Armas y Letras + Pág. 9

Casa de locos de amor
Dó al que más sabe amar
Se le da el mejor lugar.
Penetra en el interior de aquel suntuoso recinto y vagando por sus galerias ve en los distintos departamentos,
diversas locuras de amor; en el primer cuarto estaban las doncellas, una
llorando de celos, otra queriendo a un
galán sin asarlo decir y todas queriendo de mil maneras.
Deja Quevedo presuroso esta habitación "porque un hombre corre riesgo entre esta gente y pasa al cuarto
de las casadas y luego al de las reverendas viudas, locas de ciencia y de
experiencia". Cansado de ellas a quienes llama uinsufribles sabandijas", penetra en el cuarto de las monjas, que
están detrás de fuertes rejas y son las
que hacen menos locuras, y llega por
último al departamento de las solteras,
que andaban m~is sueltas que las demás; unas perdidas -por un poeta;
otras rematadas por un cómico; había
quienes daban en comer barro para
adelgazar y quienes se afeitaban por
parecer bien, con notable locura, pues
desengañaban con lo que pensaban engañar.
Pared en medio de las mujeres estaban los hombres y ésta era su mayor
locura; estar tan cerca de ellas.
Los casados andaban con esposas;
los viudos, escarmentados de la tempestad pasada, buscaban puerto a la
puerta de quien los quería acoger; y
los solteros, acudían a todas partes.
A los locos de monjas los llamaban
los demás zánganos de amor y pasaban grandes desdichas, ya agradando
a las viejas de la casa, ya sufriendo
una cruel tornera.
Se encuentra de nuevo Quevedo en
el primer patio y ve a los Celos castigar a los más confiados; a la Memoria renovar llagas viejas; al Entendimien_to encerrado en un aposento oscuro y a la Razón con una venda en
los ojos.
Estando en ésto entró su criado con
grandes voces para despertarle porque
era muy entrado el día.
Y con la "Casa de locos de amor"
termina los "Sueños" que es donde
Quevedo manifiesta más inventiva en
los admirables retratos que dibuja,
más conocimiento de la lengua y más
maestría y variedad en la locución;
en eHos es también donde hace mayor
derroche de agudezas, de alusiones
festivas, de metáforas felicisimas y de
las imágenes más vivas que han que~
dado como proverbios entr-e nosotros.
Entre las obras satírico-morales de
Quevedo, merece también sefialarse
con grande distinción "El entremetido, la Dueña y el Soplón", que se conoció primeramente bajo el nombre de
uJuguete de la Nifiez y travesuras del
ingenio".
La censura de Fray Diego Niseno
calificó el tratado de libelo escanda'.
loso e inmoral y vióse precisado don
Francisco a retocar y rehacer su obra
dándole el nuevo titulo que en el clia
lleva.
Su asunto compendiado puede reducirse a que de la caldera de Pedro Botero se escaparon un soplón, una dueña Y un entremetido, los cuales con
. sus chismes hicieron revolución eñ el
infierno.
Plutón hace una visita a sus dependencias y en ella se pintan con trazos
de verdadera elocuencia las ambiciones de César, ele Bruto y de los senadores.
Al hablar de los que dicen "si yo
volviera a nacer", 1'si muriera de dos
veces", hace tal descripción de la vida, que los mismos condenados se persuaden de que mejor cosa es el Infierno.
Ante un condenado que se lamenta

�de haber callado cuando los hombres
le contaban mentiras, pone en caricatura a los que se precian de ricos, de
nobles e influyentes y quieren saber
&lt;le todo y estar muy bien informados.
Estando con esta gente aparece el
soplón "abanico del infierno y de las
culpas", quien dice a Plutón que acaba de llegar del mundo un diablo,
después de estar en él por espacio de
veinte años. Plutón le interroga sobre
la tardanza, y como le responde que
la tardanza fué el haber empleado diez
años en persuadir a un mercader que
hurtase y otros diez que no restituyese, es condenado por Plutón a vivir
con un mal juez, para aprender a condenar; "porque con los mercaderes
hase de gastar el tiempo y ése muy
poco en persuadirles que hurten; pero
en hurtando, ellos tienen cuidado de
no restituir".
El encuentro con Alejandro sirve
para satirizar la ambición de los hombres y es acaso también una sátira
contra un libro escrito para ensalzar
la genealogía del rey Felipe III y del
Duque de Lerma, su ministro favorito.
Aparece en seguida un hombre
"blanquecino, desangrado y viejo",
que es Séneca, maestro y privado de
Nerón, y por boca de aquel expone un
juicio de la conducta y hechos del feroz y sanguinario Emperador romano
que mató a su propia madre e hizo llorar a la Humanidad con sus crueldades.
Hablan luego Seyano, Tiberio, Belisario, Justiniano y otros gobernantes
y privados.
En los pasajes "yo me entiendo",
Hnadie me entiende", un testador y "la
mujer tapada" está escondida la disculpa de muchos chismes y la averiguación del muchas insolvencias y al
presentar al "poeta de los pícaros" se
descubre la sátira contra el "gongorismo" porque aquel poeta se defiende
dando como disculpa que peores son
los "cultos".
Hay una pelea entre filósofos y escritores de política donde es dan varios advertimientos y razones para gobernar por boca de varios reyes como
Juliano el Apóstata, Galba y Domiciano.
Describe después Quevedo a una
Dueña, a la que llama "sobrescrito de
Belcebú, pinta de satanases, recoveca
de condenaciones, encatuñadora de
personas y enflautadora de miembros,
encuadernadora de vicios, endilgado- ~
ra de pecados, guisandera de los placeres, lucero de los diablos mundanos",
y sigue haciendo la descripción de
unas mujeres a las que representa muy
afeitadas, presumidas, habl3.doras y
melindrosas.
Pinta luego a Pedro Botero, cuidando de su caldera, tan famosa entre los
cuentos y los muchachos, donde se están cociendo ' 1Punto Crudo", "Bienquisto" y el "Pero", fruta de los achaques y de la malicia de quien se hace
los postres y cuanto oye la calumnia".
Una de las descripciones más intencionadas es la defensa que de si mismo hace un diablo a quien se inculpa
de hacer que se ahorque a los malhechores, con lo cual resulta que éstos,
predicados y confesos, se salvan.
Viene en seguida una pintura del
diablo del Cohecho, del diablo de la
Consecuencia y del diablo de Juzgamundos.
Por fin Plutón, "abriendo por boca
una sima, aulla un razonamiento a sus
súbditos", después del cual se retira
a su antigua noche.
De "La Hora de todos y la fortuna
con seso", dedicada a don Alvaro de
Monsalve, Canónigo de Toledo, puede
decirse en lineas generales lo que de
los "Sueños", pero haciendo resaltar
de una manera muy manifiesta la importancia que tiene en esta obra la sá-

tira política, llena de alusiones contra
los ministros y próceres y que corrió
durante largo tiempo como manuscrit() por no atreverse su autor a publicarla de otro modo.
Celebran Consejo los Dioses, presididos por Júpiter y acusan a la Fortuna de que da a los delitos lo que se
debe a los méritos y los premios de la
Yirtud al pecado.
Se acuerda dar una satisfacción a
las gentes y para ello decreta Júpiter
que en un día y en una propia hora
se hallen de repente todos los hombres
con lo que cada uno merece, pero da
mal resultado la experiencia, pues los
que por verse despreciados y pobres
eran humildes se hacen arrogantes Y
tiranos y los que eran reverenciados
y ricos y por serlo eran viciosos Y delincuentes, viéndose pobres y abatidos, están con arrepentimiento y piedad; de donde se sigue que los hombres de bien con el cambio de fortuna
se hacen picaros y los pícaros hombres de bien.
Por todo ello Júpiter ordena que las
cosas vuelvan a su antiguo sér y la
Fortuna encamina su rueda por las antiguas rodadas para ocasionar méritos
en los cuerdos y castigos en los desatinados.
Los principales personajes que intervienen son médicos, alguaciles, escribanos, mujeres afeitadas, teñidas,
un hablador y otros tipos por este estilo que siempre se encuentran en las
obras de Quevedo. Se hace también
mención de otros sucesos; Ja réplica
de Venecia, el gran duque de Florencia, el Dux y Senado de Génova, el
gran señor de los turcos y muchos
asuBtos más.
IV
A continuación de todos esos tratados que sucintamente hemos examinado, podemos colocar, por tener afinidad con ellos, los discursos festivos de
Quevedo, su Cuento de los Cuentos, la
Culta Latiniparla y la Perinola.
Esa afinidad de que hablamos consiste en que en estas obras que citamos, lo mismo que en las que dejamos
examinadas, existe igual tendencia satírica, el mismo afán de ridiculizar los
usos y costumbres de aquella época.
¿ Qué es sino sátira graciosisima el
modo con que Quevedo advierte a los
hombres los engaños de las mujeres en
las Cartas del Caballero de la Tenaza?
También con sátira llena de mímica
y de verdad pone de manifiesto en las
"Capitulaciones matrimoniales" a los
afectados en el aseo de su persona y
en el hablar, a los fanfarrones, a los
gariteros, a los estadistas, a los sufridos vanos y a los rufianes de embeleco.
Otro tanto puede decirse de sus famosas "Premáticas", donde no perdona siquiera defectos e inadvertencias
tan inocentes como el sacar la mano
por debajo de la capa y tocar con ella
las paredes yendo por las calles, o torcer el cuerpo juntamente con la bola
que se tuerce jugando a los bolos o
limpiar el polvo de los zapatos con la
capa, o buscando a uno en su casa y
preguntando por él después de haber
sido respondido que no está en eHa,
volver a preguntar: ¿Pues ha salido
ya?
Para satirizar, Quevedo no perdonó
ni a los mismos modos de decir como
se ve en su premática del año 1600 en
que manda se quiten muchisimos, como: "los dares y tomares", "el día de
marras", "Fulano y Zutano", "un IIlare
magnum", "pintar como querer", "bravo como león", "pagar justos por pecadores", y muchísimos más.
Lo mismo puede decirse de su célebre "Cuento de los Cuentos", añadiendo que en estas dos obras, además de
su satírico gracejo, nos legó una prue-

bri palmaria de sus especialisimos re-

cursos en el habla castellana y de _la
riqueza extraordinaria de su lenguaJe.
Poco hemos de decir de la novela
picaresca el "Buscón" o uVida del
Gran Tacaño", pues es muy conocido
su mérito literario Y el valor de sus
narraciones, ]a admirable pintura que
hace de caracteres como la del Avariento Licenciado Cabra, archi-pobre
y proto-miseria y ]as sales y agu~ez~s ,
que están derramadas con prodlgahdad en toda la obra. Pero debemos
advertir con Sánchez de Castro que si
todas las novelas picarescas tienen de
malo la excesiva desnudez de algunas
pinturas y lo grosero de ciertas esc~nas y del lenguaje, Quevedo se deJa
Jle\'ar en ésta de esa tendencia hasta
un extremo verdaderamente lamentable, pues el muchacho Pablos habla
con desenfado de la dudosa virtud de
su propia madre, del fin desastroso de
su propio padre y de otros puntos Y
sucesos que hacen la sátira muy amarga.
V
Entre los escritos de don Francisco
de Quevedo, de carácter didáctico político citafemos, en primer término,
la "Politica de Dios y Gobierno de
Cristo", en cuya obra de los hechos
y palabras del Redentor va deduciendo máximas políticas para los reyes y
gobernantes, confirmando su doctrina
con testimonios sacados de los Santos
Padres y de algunos autores profanos.
Prescindiendo de si están bien deducidas sus máximas y bien aplicadas,
que es punto ajeno a nuestra competencia, no se puede menos de alabar
h, sólida y abundante doctrina que
contiene, lo acertado de sus sentencias
y algunos trozos de enérgica y sañuda
elocuencia.
Es muy notable el capitulo que trata de que "al rey que se retira de to~
dos el mal ministro le tienta, no le
consulta", y es verdaderamente elocuente el relato que hace Quevedo de
la presencia de Cristo en casa de Anás
y Caifás, cuando habla de "las costumbres en los palacios y los malos ministros y lo que padece el rey en ellos y
con ellos".
Dice Fernández Guerra g:ue en la
"PoJitica de Dios' 1 se muestra el m:is
generoso y moralizador pensamiento
poético, pero es preciso reconocer que
a veces cae su autor en afectación y
mal gusto.
Otro tratado de carácter didáctico y
político es "~larca Bruto", que puede
calificarse de traducción y de tratado
político, pues añade Quevedo de su
cuenta a los textos de Plutarco un comentario con sentencias bellísimas y
doctrina muy sóJida sobre el tirano,
los deberes de los súbditos, los males
de la ambición, la monarquía y la oligarquía.
La tendencia propia está definida
cuando dice: HVosotros, pueblos, estudiad reverencia y sufrimiento para el
buen monarca y para el malo: que yo
en tanto si viere que vuestras mejoras
son cosecha de esta primera parte trabajaré en la segunda, para que en el
fin de Marco Bruto se reconozca el fin
dl: los sediciosos y novelerosu.
Dentro de la seriedad y majestad del
estilo didáctico por todas partes aparece el genio peculiar de Quevedo, su
ira en presencia de los males sociales
y politicos que le rodean y dejando
verter en censuras el peso de su reconcentrado encono exclama: "¡ Oh
descaminados y contumaces deseos de
los hombres que por el contagio de la
culpa os procuráis la pena!".
Si la piedad del gran Dios no contradijera nuestra propia pretensión,
sólo concediendo los arbitrios a nuestros deseos nos castigara".
1Cuántos, permitiéndoles el Señor de

Armas y Letras + Pág. 10

todo la riqueza que piden, les quitó
el sueño y la quietud que tenían y les
dió envidias y ladrones! ¡Cuántos le
importunaron por dignidades y honras a quien envió con ellas el desengaño y la afrenta!".
Tampoco se olvida de los malos políticos, y dice: "Los ministros Y priv~dos fascinerosos buscan la virtud
más calificada para tener que prosperar en servicio de los que han menester. Y con ser invención antigua, cad&amp;. siglo parece que empieza, no lo encareciera en decir cada díat Tan grande virtud como riesgo es ser bueno
entre los malos. Y el mayor mérito
para con los malos es ser entre los
malos el peor".
Podemos decir en general de esta
obra que en ella hay frases y párrafos
enteros expresados con grande energía y perfecto dominio de la lengua
castellana; pasajes hermosísimos, como ]as Oraciones de Bruto, de Parcia
y de Casio.
Quizás en estas oraciones es demasiado conciso, usando de frases simétricas y de contrastes de significado.
Así por ejemplo: "Hasta ahora ¡oh
Ligario !, me he llamado Bruto, ya se
llegó la ocasión de serlo. Quiero Y debe pasar el nombre a los hechos. Pues
Julio César imita a Tarquina, yo Marco Bruto quiero imitar a Julio. Vencido he ya con las utilidades de su
muerte las amenazas de la mía".
Lo mismo puede decirse de la Oración de Porcia: "Saldrá mi alma y tbi
sangre de mi cuerpo, mas no saldrá
tu secreto; y si no se puede fiar secreto a mujer que no sea muerta, por
merecer que me Je fías cuando no me
lo puedas fiar, me he dado la muerte.
Más quiero merecer ser tu mujer que
serlo; mejor es dejar de ser mujer con
Ja muerte que ser mujer y no merecerlo ser con la vida".
Las causas de la Rebelión de Barcelona las compendia Quevedo en estas
palabras: "El tema y la tema de los de
Barcelona, que podrán más fácilmente
negar que son catalanes que no el ser
temosos, es el refrán que dice "No es
por el güevo sino por el fuero".
"Yo les probaré que no es por el
güevo ni por el fuero y últimamente
(valiéndome de su intención y de la
envidia de los enemigos de España)
que será por el güevo y no por el fuero.
No dirán que escribo desaforadamente ni que guiso mal discurso, pues
los doy batidos con tres güevos y tres
fueros que son toda su golosina".
Estas obras que acabamos de citar,
son como dijimos de carácter didáctico, pero dentro de este estilo surge
con frecuencia la fisonomía de Quevedo, unas veces para fustigar el vicio
con un decir agudo, malicioso y juguetón, otras para caer contra la maldad con toda al saña y energía de su
alma.

VI
Después de haber anslizado brevemente los principales escritos en proso de don Francisco de Quevedo y Villegas, vamos a recorrer el campo de
sus poesías en el cual "logró los m9s
brillantes laureles que las nueve hermanas le ciñeron propicias".
La mayor parte de sus versos fueron
coleccionados después de su muerte;
la colección de 1as seis primeras Musas la hizo don José Antonio González de Salas, grande amigo de don
Francisco, pero las últimas tres Musas
las publicó con poquísimo esmero el
sobrino de Quevedo, don Pedro Aldrete, a quien dejó por heredero del mayorazgo que fundó.
Como dice bien Guerra y Orbe, si en
aquella época era verdadera manía la
de hacer versos de tal manera que el

mismo Rey y los Grandes de la Corte
eran los primeros en dar ejemplo,
¿cómo Quevedo no había de aprovecharse del hechizo de la rima, para
herir vivamente la imaginación de
aquel pueblo coplero que tenia en cada esquina cuatro mil poetas?
La intención de Quevedo había sido
publicar las poesias en tres colecciones; las Musas, algunos romances y sonetos y en general obras varias de donaire escritas en verso y finalmente
traducciones de griegos y latinos.
La muerte le impidió ver cumplido
su propósito, pero la solicitud del amigo realizó Ja intención y apareció publicado "El Parnaso Español, monte
en dos cumbres dividido con las nueve Musas castellanas".
Tiene poesías sagradas y profanas,
serias y políticas, sentenciosas y filosóficas, ascéticas y descriptivas, amorosas y epigramáticas, jocosas y burlescas, porque "en burlas y en veras
hizo Quevedo resonar su trompa épica".
Justo Lipsio le llamaba "alta gloria
de: los españoles", Lope de Vega solía
apellidarle "príncipe de los líricos" y
Miguel de Cervantes le consideraba como "hijo de Apolo".
Considerado como poeta moralista,
nos atrevemos a darle la preferencia
entre todos los poetas de nuestra lengua; sus sonetos y a'lgunas de sus sátiras pueden ponerse en primer lugar
entre todos los escritos de este género.
Capmany dice que Quevedo tenia
11
vena nativa" para la poesía y, efectivamente, los inteligentes en el arte, admiran en muchas de sus composiciones de carácter grave, energía y buen
gusto en las imágenes y sublimidad en
la expresión.
Pero aun en estos versos de Quevedo, serios y graves, siempre hemos de
encontrar algún rasgo de ingenio que
le delata, algún equivoco o retruécano
que le vende.
En aquella atmósfera en Que vive,
vkfada por la influencia de los ambiciosos y fa\'oritos, surge potente la sátira y la maledicencia, se ocqpa en
roer las honras para arrastrarlas después por los suelos.
La poesía castellana pura, virgen con
Garcilaso, sonora y llena dé impetu
y vigor con el divino Herrera, abundante en tesoros con Lope de Vega,
con Jos Argensolas y con Rioja, el cantor de las flores, del campo y de las
ruinas, se hace chocarrera, culterana y
pedante al llegar a los tiempos de
Quevedo.
Ya no se imita entre los poetas el
ejemplo de los clásicos de la Roma civilizada como Virgilio y Teócrito, sino
que aparecen como modelos Juvenal
y Lucano, representantes de la decadencia latina.
Y claro está que tan perniciosa influencia siempre había de influir algo, aunque fuese poco, en el gusto de
Quevedo, a pesar de que conociendo
el mal tratara de ahuyentarlo.
Las poesías de nuestro ,,ate, rezuman casi todas un espíritu mordaz y
desengañado. Si ríe es con ºrisa horriblemente amarga" y que desconsuela; la gloria humana no le inspira ninguna de sus canciones.
En cuanto al amor, dice el Marqués
dt: Molins, ese sentimiento inocente en
Garcilaso, puro en Herrera, caballeresco en Lope, frío en Argensola, es
material, sensual, casi crapuloso en
Quevedo.
Hay sin embargo que hacer distinción entre sus poesías serias y jocosas
porque ambas tienen significación distinta.
En las composiciones serias hay
pensamientos ingeniosos o profundos,
períodos hermosísimos y versos muy
felices.
Tiene también, además de ingenio,

novedad al pedir al Sueño que le consuele, con lo que el amante desprecia
d(; él para obsequiar a su señora, el
celoso para guardarla, y con lo que el
avaro desperdicia para contar sus riquezas.
Son también rasgos de verdadero
poeta aquellos en que Quevedo eleva
su fantasía y entonación de los versos y dice:
Yace la vida envuelta en alto olvido;
Tan sólo mi gemido
Pierde el respeto a tu silencio santo.

mo un juglar ingenioso y decidor y no
como autor sabio, noble y elocuente.
Don Manuel José Quintana, verdadera autoridad en esta materia, no
admite aqueHa severa censura y afirma que Quevedo habia nacido expresamente para este género de poesías
Hporque en ella es un raudal que corre libre, fácil y abundantemente, aunque no siempre puro ni limpio; mientras que en los géneros serios se resiente siempre de afectación de esfuerzo y de violencia como que su índole
no se aviene naturalmente a ellos".

Hay en ]as poesías de caril.cter grave,
versos aislados de soberana belleza:

VII

Joya era la virlud pura y ardiente

Para formar una idea siquiera vaga
del HParnaso Español", de Quevedo,
haremos con la mayor brevedad un
recorrido por las Musas.
La Musa primera, "Clio", canta poesías heroicas, esto es, elogios y memorias &lt;le Príncipes y varones ilustres.
Contiene principalmente sonetos a
Felipe III y Felipe IV y al Duque de
Osuna: dos sonetos alegóricos en uno
de los cuales se refiere a los int~reses
diversos porque batallaban en Italia
las potencias de Europa y en el otro
exhorta a Luis XIII, rey de Francia,
diciéndole que no se fíe &lt;)el Cardenal
Duque de Richelieu; hay además unas
octavas a la jura del Príncipe don Baltasar Carlos y una silva encoilliástica
en 1a que celebra la victoria de los navíos de turcos que tomó el Duque de
Pastrana pasando a Roma.
Segunda Musa "Polymnia", canta exponiendo las costumbres del hombre
y las procura enmendar. Abunda en
pensamientos tomados de los filósofos
estoicos com Horacio Flacco y Plinio,
principalmente de su Sermón estoico
de censura moral. En esta Musa está
tr:.mbién la uEpistola satirica y censoria contra las costumbres presentes de
los castellanos". A veces el estilo es
muy rebuscado, como cuando llama a
Jos montes "Paréntesis de reinos y de
imperjos", y cuando expresa que Aníbal perdió un ojo, diciendo: "La mitad de la Yista cobró el frio".
"1lclpomene" es la tercera Musa y
canta fúnebres memorias de personas
insignes. Tiene varios sonetos, muchos
de ellos a guisa de epitafios de Reyes
y Grandes y un soneto imitación de
Juvenal, que es un discurso de Anibal
tomando un veneno para morir, viéndose viejo, solo y desterrado.
Contiene además esta Musa un madrigal, dos silvas fúnebres, una de
ellas muy sentida, dedicada a una tórtola Y, por último, el "túmulo de la
:\Iariposa", que es también una composición muy delicada.
Musa cuarta "Erato", canta hazañas
del amor y de la hermosura. Las composiciones amorosas se señalan por
sus conceptos alambicados unas veces
y satíricos otras. En ellas peca también Quevedo de culterano. Abundan
los sonetos y algunos romances y madrigales.
La c¡uinta Jlnsa, "Terpsícore", canta poesías que se cantan y bailan, esto es, letrillas, burlescas y líricas, jácaras y bailes de música interlocución.
En las letrillas satíricas resplandece
el carúcter de Quevedo, si bien en
ellas abunda en desvergüenzas y agudezas muy picantes. Algunas combaten ciertos vicios y abusos morales de
su tiempo y conspiran contra los efectos que producen en espiritus apocados la riqueza y la necesidad, como la
conocida letrilla que comienza:

Vencida de la edad senti mi espada.

y periodos poéticos llenos de majestRd:
De amenazas &lt;lel Ponto rodeado,
Y de enojos del ,·iento sacudido.
Tu pompa es la borrasca, y su gemido
)lás aplauso te da que no cuidado.

Reinas con magestad, escollo osado.
En ]as iras del mar.
El estilo de Que,·edo en este género
de poesías es cortado y el genio que ilJ
anima se remonta con grandes vuelos,
si bien no sostiene con regularidad
una elevación en el pensamiento y cae
er. seguida en el descuido.
Tiene además el prurito de parecer
nuevo y a veces buscándolo se hace
extravagante, llamando a los árboles
donde los enamorados graban sus
nombres "rústico libro escrito en esmeralda" y "ley de arena" a la orilla
del mar.
Don Luis José Velázquez y algunos
otros escritores, atribuyeron a la pluma de Quevedo las poesías que éste
publicó con el titulo de Francisco de
Ja Torre y que son un perfecto modelo de poesia.
El sabio literato señor Fernández
Guerra en su discurso de recepción en
la Real Academia Española, prueba
elocuentemente que tales poesías son
de· un Francisco de la Torre, natural
dr Torrelaguna, a orillas del Jarama,
que estudió el año 1554 en la Universidad de Alcalá y que unos años más
tarde abrazó la profesión de las armas
y guerreó en Italia.
El :\farqués de 1Iolins admite como
fundada esta opinión y analiza, como
t¡¡mbién Jo hizo Fernil.ndez Guerra, las
poesias de la Torre y ele Quevedo.
Para el ::\farqués, los diversos estilos
sefialan dos épocas distintas: una de
grandísimo apogeo de ]as ::\lusas Castellanas y otra en Ja que se inicia la
decadencia.
La zagala , irgcn y pura de Garcilaso es la que inspira a la Torre; los retn\écanos, los conceptos y la intención
filosófica, son como el colorete con
que en vano quiere Quevedo imitar la
frescura de la juventud.
En las pocsias satíricas y burlescas
es festivo y agudo, tiene grande variedad y escribe con soltura y abandono.
Abusa de las metáforas empleando algunas que resultan hasta grotescas;
así, hablando de un jaque para significar cwínto ha sentido su desgracia,
dice que la ha llorado "soga a soga"
en vez de decir hilo a hilo. También
muchos de ]os equívocos son harto rebuscados como "haber tenido más griJlos que el verano y más registros que
el misal".
En opinión de algunos abusó Quevedo de su talento extraordinario par2 la poesía satírica y se conduelen de
que un escritor de su doctrina y de su
c[!rácter sea conocido por el vulgo co1

Poderoso Caballero
Es Don Dinero.
O aquella otra que dice:

Armas y Letras + Pág. 11

Pues amarga ]a verdad
Quiero echarla de la boca ...
Hay también en estas letrillas algunas cuya sátira es de carácter político, como una que dice al principio:
Fui bueno, no fui premiado
Y viendo revuelto el polo

Fui malo y fui castigado.
En estas composiciones se encuentran pensamientos y aun frases esparddas por los Suellos y las Cartas del
Caballero de la Tenaza.
Las jitcaras están plagadas de equívocos y agudos pensamientos:

Todo este mundo es prisiones
Todo es cárcel y penar
Los dineros están presos
En la bolsa donde están.
La cuba es cárcel de vino
La trox es cárcel del pan,
Las cáscaras de las frutas
Y la espina .del rosal.
::\lusa sexta, "Talia". Esta canta poesías jocosas, que llamó burlescas su
autor, esto es, descripciones graciosas,
sucesos de donaire y censuras satíricas de culpables costumbres.
Hay sonetos satiricos y burlescos del
mismo carácter que los Sueños, como
el muy popular a cierto capellán de
Fresno de Torote:
Erase un hombre a una nariz
pegado ...
Erase una nariz superlativa,
Erase una nariz sayón y
escriba, etc.

Y aquel otro que titula "Casamiento
ridículo", o el que dedica "a una fea
y espantadiza de ratones".
También los hay de sátira política
y de doloroso sarcasmo de la vida y
podemos citar para ejemplo de lo último, aunque el pensamiento no es original, el soneto que comienza:
El Ciego lleva a cuestas al tullido.
En una de las composiciones comprendidas en esta Musa se burla con
mucho donaire de todo estilo afectado, en otra desarrolla la idea de que
medio mundo se ríe del otro medio;
y en algunas de ellas es verdaderamente grosero, como en el romance:
Cubriendo con cuatro cuernos
De su bonete de pafio ......
En otro romance en que describe la
visita de Alejandro a Diógenes pinta
las grandezas de los ambiciosos como
muy inferiores a la miseria de aquel
cínico filósofo.
La descripción del tiempo es admirable por lo ridículamente que presentft pensamientos serios.
Engúllcse potentados
Como si engullera pasas
Y como si fueran nabos
Planta en la tierra monarcas.
Cansóse de ver en Roma
Su grandeza y arrogancia,
Y cuantas provincias tuvo
Todas las rapó a navaja.

...............................

La segunda cumbre del Parnaso está
dividida, como dijimos antes, en tres
Musas y coleccionada con poco esmero por don Pedro Aldrete, habiendo
una Musa con composiciones que pertenecen por su asunto a otra.
La Musa séptima (o sea la primera
de 1a segunda parte) es "Euterpe" y
canta poesías amorosas y morales;
contiene también una sátira en tercetos a una dama; tres entremeses de
tos a una dama; tres entremeses de es-

�cuso valor y el poema heroico "Las
necedades y locuras de Orlando el
enamorado", parodia de Ariosto, cuyo
cuyo asunto es completamente desatinado, y lleno de imágenes disparatadas y ele extravagancias con las que,
segun Florencio Janer, no se propuso
Quevedo otra cosa que desternillar de
risa al lector.
Espeluznóse el monte encima a
encina
Y el sol dicen que dió diente con
diente...
En la Musa octava, "Calispe", canta
virtudes y reprende vicios. En ellas
hay bastantes silvas, algunas letrillas
burlescas y un romance corto.
"Crania" es la última de las Musas
y contiene poesías sagradas, morales y
fúnebres.
Comienza por varios sonetos dedicados a la muerte de Cristo, a la Concepción de Nuestra Señora, a la soberbia y a la humildad, y otros comentando textos de las Sagradas Escrituras.
Vienen después las poesías morales
"Lágrimas de un penitente"; un poema heroico "A Cristo resucitado", "El
cantar de los cantares", de Salomón, y
algunas poesías fúnebres.

VIII
Del rápido estudio que llevamos hecho de don Francisco de Quevedo se
deduce que su principal significación
literaria la hemos de encontrar en la
sátira; pero en una sátira que se manifiesta con tan vigoroso empuje que
sus frases caen sobre el vicio como látigo que restalla sobre las espaldas de
vil esclavo; que lleva consigo una burla amarga, mezcla de carcajada y de
gemido, nacida de un genio burlón de
extraordinaria vis cómica y de un desenfado tal de espíritu para ridiculizarlo todo, que le obliga con frecuencia a traspasar los límites del decoro
y a veces de la moral.
Pero aún no creemos haber apreciado en todo su valor la verdadera
significación del ilustre li'terato que
examinamos. Para aproximarnos más
a juzgar con razón de sus méritos pudiéramos aplicar a Quevedo la opinión
que da Erasmo sobre Luciano de Samosata y que conviene a nuestro escritor: "Tanta es su gracia en el decir,
tanta la facilidad de su invención, tanta la donosura de sus chistes y lo picante de sus punzadas, tan blandamente halaga con sus juegos y mezcla lo
chistoso con lo serio y lo serio con lo
chistoso; de tal manera sus risas dicen
verdades y sus verdades mueven a risa; así pinta como con pincel las costumbres, los deseos y los afanes de los
hombres, dándonos, no su lectura, sino su visión intuitiva, que ninguna comedia, ni ninguna sátira puede compararse con sus diálogos, ora se atienda al deleite, ora a la utilidad."
Y Feferico Schell (en su "Ystoria
della Letteratura Greca", traducción
de Emilio Tifaldo) dice del mismo Luciano que su distintivo como escritor
consiste en un genio por demás satírico y en una originalidad especial que
los ingleses han designado con el nombre de "humor".
Lo mismo puede decirse de don
Francisco de Quevedo y por consiguiente hemos de añadir a lo que llevamos dicho acerca de su significación literaria, su carácter "humoris-

t~".
Pero el humorismo que Quevedo ya
no se parece al de Luciano, espíritu
escéptico, llamado con razón el "Voltaire" de su siglo, y que no ve diferencia entre las religiones paganas y

la religión de los cristianos, tendiendo
de una manera directa no precisamente a la negación de las divinidades
gentílicas sino de la misma Providencia. Al hablar de Quevedo no tomamos por consiguiente la palabra humorismo en el sentido que suele dársele diciendo que es "efecto de las
ideas escépticas, que negando toda virtud y todo bien y todas las esperanzas
inmortales, lanza en el desconsuelo y
la desolación al hombre, ansioso de
perfección y de felicidad; y produce
en él cuando no la sombría desesperación de Leopardi, la burla y el sarcasmo universal, como en Enrique
Heiue, personificación del humorismo
satírico moderno. Heine, alemán, se
burla de todo; del cielo y de la tierra
y hasta de sus amigos y de su patria,
a la cual combate y satiriza en varias
obras, favoreciendo a Francia, su rival".
Xo es este el humorismo de Quevedo; porque no puede ser escéptico el
autor de la "Providencia de Dios", de
las "Lágrimas de un peniente", de la
"Política de Dios y el Gobierno de
Cristo", ni el hombre que conserva como conservó don Francisco hasta el
trance de su muerte sus verdaderas y
arraigadas creencias religiosas.
No es tampoco el humorismo de
Quevedo de igual clase que el de Juan
Pablo Richter, tipo acabado del humorismo germánico y personalidad escéptica y muy popular en Alemania.
Para Juan Pablo el "humor" es lo
cómico romántico. Su humorismo no
se detiene a considerar una extravagancia o locura en un individuo; para
él no hay necios, sino todo un mundo
de necedad infinita. Delante de lo infinito todo es . igual y todo es nada y
por eso rebaja lo grande y aumenta lo
pequeño para aniquilarlos el uno por
el otro.
En las obras de Quevedo, como no
sea en algún pasaje rarísimo, nunca
aparecen Io grande y lo pequeño como
cosas iguales, por desaparecer su realidad al ser comparados con un mundo de necedad, con una necedad infinita.
Por otra parte tampoco se puede
aplicar a Quevedo la propiedad de escritor humorista al estilo de Richter,
que debe ser segun lo expresa el mismo Juan Pablo, dulce y tolerante con
las flaquezas particulares, que tanto
excitan la bilis del satírico, porque el
humorista empieza por reconocerse
afín con la humanidad y participa de
su miseria.
El humorismo de Quevedo es, en
nuestro humilde parecer, elevado, profundo y germen de portentosas creaci9nes artísticas. Consiste en comparar la vida real y sus miserias con un
ideal esplendor-oso y elevadísimo del
hombre en todos los órdenes en que
se desenvuelve su personalidad, en el
orden político, moral y social. De ahí
que al descubrir el contraste que resulta entre lo que el hombre es y aquello
que debiera ser, el alma de Quevedo
sr llene de amargura y derrame a veces toda su crueldad satírica y otras,
acaso con mayor prudencia, tome como a broma (si se nos permite la expresión vulgar) los delitos, los desaciertos, las infamias y horribles penas
de la humanidad, resultando de esta
disposición de ánimo su humorismo,
genial e incomparable.
No es su risa la ligera del bufón insensible, sino una risa llena de dolor,
de grandeza; risa horriblemente amarga, con carcajadas y gemidos; algazaras de bacantes y congojas de agonías.
Y aún hay más: si consideramos el
humorismo a la manera del inglés Lorenzo Sterne que decía de si mismo:
"Cuando escribo la primera frase sé
lo que hago, mas después me lanzo a
la ventur¡i.'', encontramos desgraciada-

mente que una cosa muy parecida le
sucede a QueYedo.
¡Cuántas veces cu sus obras poéticas, en sus jácaras, en sus bailes, en
sus romanzas, se desborda en groseros
chistes, en retruécanos de pensamientos y palabras, en interminable serie
de exageradas burlas contra el estado
matrimonial, siempre dejándose arrastrar de su malignante humor, y fatigando al lector, a pesar de su genialidad encantadora con la continua repetición del mismo tema!
Otra cosa es si consideramos el humorismo de su factura más superficial,
esto es, en el modo especial de exponer los pensamientos, en lo cual se nota una "excesiva preferencia hacia los
contrastes, vistiendo las ideas más serias con la casaca del Arquelín y produciendo irrupciones de local¡ alegrías
en mundos de tristeza, cual eco lejano
de una eterna danza macabra". En esto del genio de Quevedo raya en lo
más alto, y difícil será encontrar escritores que puedan como él hallar
contrastes más sorprendentes en lo pequefio y vil, ele lo grandioso, patético
y hasta sublime y en lo grande y triste
de: lo simple, despreciable y ridículo.
¡No sin razón es también considerado
Quevedo como el corifeo de nuestros
conceptistas, porque nadie, ni aún el
ingeniosísimo jesuita aragonés Baltasar Gracián, supo buscar tales relaciones de contraste o de semejanza entre
las más opuestas ideas!

EPtLOGO

de encarecer que sucedía entonces lo
contrario de ahora, que la Literatura
Española era muy conocida en Francia y en cambio de la francesa se tenían escasas noticias en España.
Nos legó también una prueba de sus
conocimientos en Teologia y Filosofia
en las obras como las "Vidas de San
Pablo y Santo Tomás de Villanueva",
"La cuna y la sepultura", "Las cuatro
pestes del mundo y los cuatro fantasmas de la vida"; en que muestra con
toda claridad las verdades de la Religión Cristiana y los tesoros que se encuentran en las obras de los Santos
Padres, probando con las luces de la
razón y de la lógica la "inmortalidad
del alma y la Providencia Divina".
En "La cuna y la sepultura", prueb~ que la cuna es sepultura porque es
principio de la vida mortal, y la sepultura, cuna, porque con ella comienza la vida eterna.
En "Las cuatro pestes y los cuatro
fantasmas" llama bienes a la pobreza,
al desprecio, a la enfermedad y a la
muerte y da remedios contra los males
que aquejan a la sociedad corrompida
por los vicios, como la envic'Iia, la soberbia, la ingratitud y la avaricia.
En la "Vida de San Pablo" defiende
la Inmaculada Concepción de la Virgen, a la que profesó siempre gran devoción; y en la "Vida de Santo Tomás
de Villauueva" demuestra sus excepcionales condiciones de historiador.
Es ésta una obra muy breve, pero muy
hermosa, y en ella hace un bellísimo
elogio de la caridad, virtud característica de aquel Santo.

Fué don Francisco de Quevedo un
hombre dotado de rarísimo talento y
de una erudición inagotable, llegado
En los discursos ascéticos se burla
su fama a ser tan grande que a la edad de los ateos y esgrime contra ellos su
de veintitrés años mantenía corres- sátira, colocando a gran altura su repondencia epistolar con Justo Lipsio, putación de teólogo, de filósofo y de
quien le apellidaba "el mayor y más político.
alto honor de los españoles".
:Miguel Kelker y Vicente Mariner le
En fin, diremos con un aplaudido
celebraban en sus escritos, y en toda escritor: "Quevedo es el filósofo que
la Corte y en el Extranjero sonaba su respetan los ancianos; el poeta que
nombre rodeado de las mayores ala- aman los jóvenes; el político que conbanzas.
sultan los repúblicos, y el sabio que
Versado en latín, griego Y•1ebreo y conocen todos como si viviera entre
en lengua arábiga, francesa e italiana, nosotros".
en todas ellas dió pruebas de su competencia y de la perfección con que
Y para terminar con un juicio de
las conocia.
autoridad, puesto que el nuestro nada
El famoso historiador Padre Maria- vale, diremos lo que don Marcelino
na, se dice que solía confiar a Queve- Menéndez y Pelayo dice de él en su
do la corrección de los textos hebreos "Horacio en España": "Aquel gigantesque insertaba en sus escritos. Buena co espíritu no pertenece a ninguna esprueba también de sus conocimientos cuela, y si en las ideas tiene algo de
en hebreo fueron "Las lágrimas de Je- todos, porqué fué un gran removedor
remias castellanas".
de: ideas, en el estilo no se asemeja a
Hizo también varias traducciones nadie. Los ingenios que en algo se le
del griego, siendo la más notable la parecen son de temple muy distinto
''Vida de Marco Bruto", de Plutón, que del de Horacio. La moral de sus tra,
ya hemos examinado.
tados es rigida e inexorable como la
Entre otras cosas tradujo del latín de Séneca o Epicteto; sus "Sermones
la obra de Séneca. "De remediis estoicos" recuerdan los de Persío; su
utrus_que fortunae" y una carta que es- sátira ardiente, cruda y sin velo, recribió Urbano VII al rey de España, produce las tempestades de Juvenal;
dándole cuenta de su ascensión al los cuadros picarescos diríanse hijos
Pontificado.
de la pluma de Petronio; los "Sueños"
Del italiano vertió a la lengua cas- son fantasías aristofanescas más bien
tellana el "Rómulo", del Marqués Vir- que imitaciones de Luciano". ''Pero el
vilio Malvezzi, que debió merecer de estilo no es de Séneca, ni de Epicteto,
Quevedo grande estimación, pues en ni de Persio, ni de Juvenal, ni de Arisun pequeño prólogo que coloca al co- tófanes, ni de Petróneo; es un estilo
mienzo de su traducción dice que "no aparte, en que las palabras parecen
es tan glorioso Rómulo por haber edi- que están animadas y hieren siempre ·
ficado a Roma como por haber sido con espadas de dos filos; en que las
edificado del Marqués Virgilio Mal- frases saltan, corren, juegan y tropievezzi; más durable será en tales escri- zan unas en otras, produciendo con su
tos su vida, que lo fué en sus muros infernal y discordante algarabía, con
su ciudad".
sus trucos finales y rápidas caídas Y
Escribió también Quevedo en fran- sus tránsitos continuos de la amargucés "Le coureur de nuits on les neufs ra velada en risa, a la risa horribleaventures du chevalier dom Diego" y mente marga, un efecto singular y extradujo de la misma lengua la "Intro- traño que no se confunde con el producción a la Yida devota", de San ducido por ninguna obra de la literaFrancisco de Sales, siendo muy digno tura antigua ni la moderna".

Armas y Letras + Pág. 12

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Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S. U.

AÑO XI

NUM. 3

MARZO DE 1954

nmERICH DIFEREHTE
Pedro Troncoso Sánchez

El vehículo más apropiado para reflejar la conciencia de un
El auge alcanzado en este siglo en Europa por la concepción
pueblo, su situación económica, sus problemas sociales, sus cos•
tumbres, su desenvolvimiento artístico y cultural, etc., es sin lu- relativista de la historia, que algo tiene de conquista definitiva
gar a dudas, el teatro.
del pensamiento, ha hecho caer a los americanos en la idea de
una cultura americana autóctona, diferente de la occidental.
Todos los pueblos han tenido Teatro. En algunos ha alcan- Unos la ven ante sus ojos actual y viva; otros la adivinan naden•
zado un grado de perfección, en otros ha quedado estancado en te o en gestación en la entraña de la realidad de sus vastas tie•
su forma primitiva, en su concepción rudimentaria. Este último rras e islas¡ otros se limitan a aspirar a ella, con patriotismo cones el caso de México, en donde no obstante el desenvolvimiento tinental.
de las artes Plásticas, el gusto por la Danza, el canto y la música
No acepto las doctrinas relativistas aquella ocasión -ello demostró de paf olklórica, el interés por la poesía y por todos los elementos consextremas, penetradas de un pesimismo so que es muy dificil hacerla- y apatitutivos del teatro, éste nunca ha llegado a arraigarse con soli- il:spirado por la derrota, a lo Spengler
fracasaron, para satisfacdez. Se ha manifestado en todas las épocas, es cierto. Los azte• o a lo Sartre, productos geniales de la rentemente
ción de los europeos, no fué porque
cas, los otomíes, en fin los pobladores del México precortesiano, psicosis de guerra que no deben apa- las diferencias no existieran- las hay
al igual que todos los pueblos de la tierra, efectuaban sus cele- sionar a los americanos, que sólo han muy profundas sino por que se quiso
braciones rituales vestidos con trajes especiales y a veces con más- entusiasmo momentáneamente por vir- dar al problema una solución clara y
del talento de sus expositores, y distinta, que no correspondía a la íncaras agradecían a sus dioses los dones y beneficios de la Tierra tud
que reflexiones posteriores las dero- dole del msimo ni a las circunstancias
y el Agua.
gan prontamente. Creo al contrario en eu que se planteó.
Pero, ••.• el proceso normal que debió seguir el arte hasta llegar a plasmar la idiosincracia del pueblo, el cauce lógico y natural que habría fijado las características específicas de una raza
y su particular concepción del hombre y sus valores a través del
arte, se vieron truncados y desviados por la conquista que trajo
un nuevo idioma y un teatro ya desarrollado.
El encuentro de dos pueblos con diferente religión, idioma y
costumbres, produjo el mestizo. Un tipo híbrido que oscilaba
entre dos caminos, esto es, entre diferentes tradiciones; que no
sabe por cuál inclinarse y más bien anhela establecer sus propios
rasgos.
Y si el mestizo atraviesa por tal situación, sus modos de ex•
presión son también ambiguos e indefinidos y es imposible caracterizarlo en escena. Como resultado natural continúa predominando en el foro mexicano el concepto español del teatro,
que por cierto, había ya dejado atrás su mejor época con Calderón (1600-1681).

Ya en nuestras fechas es posible hablar de una personalidad
definida en el mexicano: la danza folklórica tiene un sello propio; la canción mexicana y las artes populares ( cerámica, etc.)
se perfilan con una singular expresión. La pintura y el grabado,
a partir de Posada, Velasco y Goitia, se desligan del arte pictÓ•
rico español del siglo pasado y se proyectan hacia algunas universales en nuestros contemporáneos.
Son finalmente el Teatro y la música los que quedan a la
zaga. Decimos del Teatro, porque en la gran mayoría de las sa(Pasa a la Pág. 7)

una razón de existir de la humanidad, en una sola, y que a ella se dirige el hombre; y en este sentido niego
el relativismo. Pero tengo también la
evidencia de que los caminos son diferentes y complejos, potencialmente
infinitos los medios, y diferentes entre si las actualizaciones de lo histórico, en su carne de tiempo y espacio;
y en este sentido soy relativista.
Se ha preguntado mucho, al grado
dl' hacerse de moda, que si América
tiene un destino singular; que si fiene
o tendrá una expresión cultural propia, diferente de la europea. No vacilo en afirmarlo. ¿No lo tiene cada
individuo y cada pueblo? ¿Por qué no
tnmbién un continente? Una de las
conquistas de la ultra-elaborada filosofía europea, el relativismo histórico,
nos lo ha hecho creer. Es curioso.
En una reunión de sabios europeos
y americanos celebrada en Buenos
Aires en 1936, se trató muy seria y
formalmente de encontrar la diferencia entre la cultura europea y la americana, y no se dió con ella. Los sabios americanos, llevados de una convicción profunda, hi&lt;;:ieron esfuerzos
para ponerla de manifiesto, aduciendo
cuantos argumentos podrían exprimir
d(; su inteligencia y conocimientos;
pero ante la cartesiana exigencia de
los sabios europeos de presentarla con
claridad y precisión, los americanos
fracasaron, y la cuestión quedó sin
resolver.
Sin embargo, si los americanos no
pudieron concretar diferencias en

La vieja Europa, cargada de ciencia
y de conciencia, pidiendo precisiones
a la joven América acerca de su propio ser! Podía dárselas, sin duda, en

aquellos asuntos en que ella ha sido
su maestra, pero nunca respecto a su

propia vida, de su íntima profundidad; como no lo hubiera hecho en sus
mocedades la hoy secular cultura si
otra más antigua -la greco-latina, por
ejempla- la hubiera podido interpelar. Imaginemos a un filósofo de la
antigua Grecia o de Alejandria preguntando a otro del Renacimiento la
diferencia entre una y otra épocas.
Este no hubiera podido. descubrirla
Y hoy la ve Europa tan clara! Ya logrará también el Nuevo Mundo la visión de sí mismo cuando llegue a la
madurez o, al menos, ya tendr:l ideas
p1 ecisas al respecto, como las tiene de

st' propio ser la cultura occidental.
Entre tanto, la adivinamos. Y para
tener fe en esta adivinación, nos sirve
de apoyó -caso curioso otra vez- la
flosofia irracionalista europea, que parece tener también en parte, como el

relativismo, rango de verdad definitiva.
En la entraña de Jo americano está
el germen de una nueva concepción

del mundo y de la vida, de una nueactitud y una nueva conducta ante los mismos; está el embrión, en suma, de una cultura que será diferente
v2

dt la europea, como ésta lo es de la
mediterránea, de la arábiga, de la
(Pasa a la Pág. 7)

�LIBROS

RFERENCIR YEFERENCIR

EN LH UNIVERSIDHD
EN LA IV ANUALIDAD DE LOS CURSOS DE INVIERNO

en el que con razón afirma que todos
los cri ticos se han ocupado de la persona del gran dramaturgo., pero ninguno ha tratado su obra. Considera
que O'Neill hizo posible todo el actual
teatro norteamericano. Termina con
estas palabras: u claro que si de Eugcnoi O'Neill se ha dicho todo, de su
obra está casi todo por decir, porque
es la ingente obra de un coloso, comparable a los más excelsos nombres
del teatro universal".

A.R.G.
CONFERENCIAS SOBRE
MATEMATICAS
En los primeros días del mes en

curso, el notable físico y Doctor en
Matemáticas Don Carlos Graef Fernández, Director de Cultura Superior Y
de la Investigación Científica de la Se-

cretaría de Educación Pública, sobre
tópicos matemáticos.

martes 9, Porfirio Barba Jacob, el
ltombre que parecía un caballo. Evocación y recuerdos de un gran poeta
marihuana; miércoles 10, José Ingenieros: bosquejo de una vida ascendente; jueves 11, Pensamiento y aclitüd de Fernando de los Ríos, y viernes 12, La lección de Enrique José Varcna.
Las Conferencias se peroraron a las
21 horas de los días indicandos en la
sola destinada a esto's actos dr la Universidad.
Con motivo de la presencia de Roa
en Monterrey, el Departamento de Acción Social le obsequió un sobretiro
dl' las Conferencias que profesó el pasBdo Verano en torno al tema "Variaciones sobl'e el espíritu de nuestro
tiempo", temas que aparecerán en la
Revista "UNIVERSIDAD", número 12,
próxima a aparecer . La carátula del
ejemplar fué dibujada por el artista
Jorge Rangel Guerra, y un retrato,
debido a la pluma del Profesor Alfons0 Reyes, figura en las páginas del
opúsculo.

El Doctor Groe/ Fernández en su

disertación.

Concurrieron a sus amenas lecciones los Maestros de las Facultades de
Ingeniería y Arquitectura de la Uni-

versidad; alumnos pasantes y .de años
superiores de estas Facultades y pú-

blico general, interesado en los temas
que ha tratado con tan grata maestría
el Maestro Graef.
El conocido Profesor recibió esos
mismos días invitación de la Universidad, para reiterar su presencia durante los Cursos de Verano, en cuyo
ciclo de extensión universitaria profesará cinco Conferencias sobre uEI
Concepto del número en las hfatemáticas contempor3neas". Su presencia
será del lunes 19 al viernes 23 de julio
venidero.
EL DOCTOR RAUL ROA
Segunda vez el Doctor Raúl Roa, Decono de la Facultad de Derecho Público y Ciencias Politicas de la Universidad de ]a Habana, se presentó como Maestro huésped de la IV An~aliclad de los Cursos de Invierno, que organiza el Departamento de Acción Socia] Universitaria, regentado por eJ Señor Licenciado Fidencio de la Fuente
OH-vares.

TEATRO EN LA UNIVERSIDAD
La Sección de Teatro del Departamento de Acción Social, apartado que
dirige magistralmente el artista y
Maestro Sergio Garza Zambrano dió
una 1meva muestra de su actividad
cnnstante. Esta vez se puso en escena
una obra de trama bíblica, cuyos perscnajes estuvieron caracterizados con
raro acierto, en cuanto a la psicología
y al atuendo.
LAS PALABRAS EN LA ARENA, tragedia original, en un acto, debida al
dr.arnaturgo Antonio Buero Vallejo, fué
pvesentada con excelentes cualidades
artísticas por el elenco que dirige el
Maestro Garza Zambrano. Fué representada en el Aula magna universitaria "Fray Servando Teresa de Mier",
de nuestra Casa de Estudios, el sábado
20 y el domingo 21, a las 21 horas,
cvn la escenografia de Don Guillermo
Barrón.
Figuraron en esta reaJización dramática el propio Sergio Garza Zambrano, Mariluz Gutiérrez, Margarita
Ll'al Treviño, Francisco Sánchcz M.,

Aferencia

CONFERE:-ICIAS EN LA FACULTAD
DE FILOSOFIA Y LETRAS
Con Ja iniciativa del Scfior Licenciado Alfonso Rangel Guerra,-y directnmente bajo la dirección del Doctor
Don Daniel ~1ir, el primero de ellos
Secretario de la Facultad de Filosofía
y Letras y el segundo Profesor de dicha Entidad y organizador de Conferrncia, tuvo lugar el presente mes un
Ciclo de disertaciones, servido por cinco 11aestros de la referida Facultad.
El miércoles 3 del que cursaJ en el
local de la Institución, tuvo a su cargo 1a primera Conferencia el Doctor
en Filosofía Christián Brunet, en torrn: al tema "Creación y Critica en el
Arten; el día 10, el Señor Licenciado
Genaro Salinas Quiroga, Director ele
las Escuelas del Bachillerato, disertó
sobre "La figura egregia d~ Don Antonio Caso", Conferencia dictada con
ocasión al octavo aniversario de la

El Doctor Raúl Roa.
Del lunes 8 al viernes 12 del actual
tuvo lugar Ja serie de Conferencias del
Profesor Roa, quien sustentó lo5 siguientes temas: Lunes 8, El americanismo ejemplar de Manuel Sanguily;

(Viene de la Pág. 2)

El acto inaugural de la Exposición de Pintura.

Anselmo González Zambrano, Valentín
Rodríguez y José García Tenorio.
La segunda jornada dramática se
celebró el sábado 27 y el domingo 28
de los corrientes, con la presentación
de LA BARCA SIN PESCADOR, obra
original de Alejandro Casona, que ya
antes había sido gustada por el públicc· de :Monterrey.
Participaron en esta representación
1largarita Delgado, Gloria González,
FJorinda Flores, Amparo Rubin, l\lanucl Julio · Barragán, Sergio Garza
Zambrano, Anselmo González Zambrano, José García Tenorio, Jesús GuiUermoprieto, Valentin Rodriguez y Francisco Sánchez )IuriJlo.
Con este evento quedó cerrada la
actividad dramática de la IV Anualidad de los Cursos de Invierno.

Un pasaje de "Las Palabl'as en la Arena".

Armas y Letras

+

Pág. 2

muerte del Maestro. En una de sus
frases expresó el conferenciante: uFué
en· el siglo XX el más ilustre representante de la cátedra mexicana; el pens:1dor de más valor en nuestras aulas;
fa inteligencia de más prestigio en
nuestros paraninfos; el espíritu más
pt!l'O y limpio de nuestra Nación."
El dia 17, el propio Doctor Mir sus- .
tentó una plática sobre "La tragedia
del tiempo en Azorin", pronunciada
Cl·Il notable y revelador éxito.
El miércoles 24 correspondió al notnble escritor y Profesor de Literatura
ga11ega Don Rafael Dieste una charla
original e interesante sobre la noción
del mundo sensible titulada "La Paloma equis",
Terminó este ciclo de Conferencias
con Ja presencia del Licenciado en
Derecho por la Universidad de Belgrado Radijov Stankovich, sobre el tema "El problema axiológico en la actualidad."

La Cnivcrsídad, la Razón

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NUMhROS 4748

SEIS

C!i\'CO PI:-ITORES REGIOMONTANOS
Bajo los auspicios del Departamento
ck Acción Social y al través de su Escuela de Artes Plásticas, el 19 del que
cursaJ a ]as 19 horas, se abrió en el
mezzanine de la Librrria Cosmos de
esta Ciudad el muy valioso acervo pictórico de los artistas regiomontanos,
Profesores de dicha Escuela José Guadalupe Ramírez, Jorge Rangel Guerra,
Helena Totmács, Antonio Pruneda y
11odolfo Ríos, inaugurando el acto el
Señor Licenciado Fidencio de la Fuente Olivares, Jefe del Departamento de
Acción Social de la Universidad.
La Exposición, en conjunto, titula•
lb Cinco Pintores Regiomontanos, tendrá actos exclusivos, ilustrados para
cnda exponente, con una conferencia
c¡ue estará a cargo de destacados intelectuales de Monterrey y de la Unin·rsidad, con la siguiente secuencia:
del 2 al 9 de abril se presentará el
acervo del pintor Ramírez; del 10 al
Hl, et de la pintora Tolmács; del 17 al
21. el de Ríos; del 24 al 30 el de Rangel y el de Pruneda, del lo. al 7 de
mayo.
El catálogo de Antonio Pruneda'
C(1mprende veinte realizaciones artísticas: Retrato, Mujer y ll'iffa, Caballos,
De Misa, Bafüstas, Paisaje, Charla, Músicos, XiI1os en el río, Retrato de la seffora Uribe, Retrato de Lupita Martíne:, Retrato de Eladi:mer González,
Retrato, Cabalfo enloquecido, Nirias en
lo loma, n·aturaleza muerta, Danza, Bebedores y Desnudo.
El pintor José Guadalupe Ramirez
presentó veinte piezas de un Subido
Yelor estético: La espera (1952-53),
Los esposos (1952-53), Piedras mexicanas (191), Plañidera (1952; propie(Pasa a la Pág. 3)

y ...

ALCALA
Revista Universitaria Españo]a.
Redacción y Administración Alcalá,
44, 6a. Planta. }ladrid. - Paseo de la
Gracia, 4, Barcelona, España.
Números 47-48.-10 de Enero de 1954.
Se publica en este número, de Karl
Jaspers, "La Lniversidad y la Razón",
sin que se indique a quien se debe la
traducción espa1lola. En las Universidodes -dice Jaspers- es donde tiene
lugar la lucha de la razón, donde la
Filosofía y la Teología se proponen alcanzar la máxima auto-conciencia.
Sin embargo, sigue diciendo, la Filosofía ocupa actualmente un reducido
lugar en las Universidades de hoy, y
la causa la encuentra en la división en
compartimientos que sufre el conocimiento actual, que se ha convertido
en un conjunto de disciplinas especializadas, y en la falta de una filosofía
que alcance las dimensiones de la Razón del mundo moderno. Señala claramente que ]a enseñanza de la filosofía se basa sobre un estudio especializado, siendo su tarea impartir conocimiento de las categorías y métodos
del pensamiento. Pero estó no es en
sí mismo Filosofía, sino aque1la sin
Jo cual no se puede hacer Filosofía.
Más adelante, encontramos esta certer,1 afirmación: "La Filosofía, como
materia especial, es un asunto discutible. Como materia de enseñanza, su
tarea no es otra que dirigir la atención". Aquí encontramos claramente
expuesto el papel que desempeña én
las Universidades ]a enseñanza de la

Filosofía., y _q ue . no es eso que muchos
utilitaristas afirman, al decir que en
la~ actuales Universidades ya no se requiere este tipo de estudios ..... En páginas interiores encontramos dos artículos sobre París. El primero, de Jos(• 11aria Rodríguez ~féndez, son Tres
Notas sobre la Ciudad Luz, y en ellas
campea el espíritu que el autor quiere
forzosamente descubrir en cada uno
de los aspectos de esta ciudad. El
Bosque de Bolonia, la voz parisina de
Edith Piaff y la Torre Eiffel, son estas tres notas; en la primera nos dice
que París está poblada por aquellos
que viven de recuerdos, y que por lo
tanto "para recordar es necesario desintegrarse de "propósito", faltando
enton&lt;!es el motor de la continuidad,
confesando en seguida que él es uno
ck los que están a punto de perderlo,
Jo que justifica el sabor amargo de estn nota, y que derramó en parecidas
proporciones sobre el resto del artículo. De Ernesto Francisco Jareño
C'i el segundo, y que presenta de Paris
un rostro distinto. Se ocupa el autor
de este articulo del Barrio Latino
cuando la Sorbona cumplió Siete Siglos: "el Barrio Latino de París es un
rincón del planeta donde se vive con
un sentido íntimamente trascendental,
ascético casi, no siendo raro recibir
por aquí la suprema lección de humildad que nos dan esos artistas callejeros, arrodillados en la acera para evocar sobre ella con yesos de colores las
fachadas luminosas de las viejas catedrales ...... " "El Teatro de O'Neill" es
u11 articulo de Juan Emilio Aragonés,

dad del Lic. Héctor González); Mujeres caminando (1952-53); Crucifixión
(1951-1954), Flores en rosa (1951)
Flores en a,:ul (1951), Sombra a la luna (1954), Tehuw,a (1952-53), El duelo (1952-54), La visita (1952-53), Niña
cc,nlra la luz (1954), Flores (1950; propiedad del Señor Liobo Torres), Juguetes (1953), Plegaria (1951; propiedad del Lic. Luis Astey) y Naturaleza
muerta (1951) .
El repertorio pictórico del pintor
Jorge Rangel comprende veintidós
piezas: Los Novios, Madre e hija, Quinctariera, Pordioseros, Mujer en la ventana, Adolescentes, La muerte venciendo al hombre, Retrato de la señora X,
Cabe=a, Cabeza de perfil, Retrato de
mi hermano, La mujer que ve al frente, Retrato del Doctor Christian Brunei, Retrato de la señorita Consuelo
Rangel, Retrato de la seíiorita Consuelo Renga!, Niiia en blanco, Guache, Albol'ada y Sebastián martiri=ado.
Rodolfo Ríos ilustró la Exposición
con catorce ejecuciones: Retrato de
m, esposa, Autorretrato, Animales,
Rancho nuevo, Desnudo, Al panteón,
Paisaje, Cabeza de mujer, Muchacho,
Hombl'e en blanco, Cabeza de niño,
Cabe=a de niño, La monja y la niña,
Crucifixión.
El acervo de la pintora Helena Tolmács presentó veintitrés ejecuciones:
Xaturaleza muertu, Jarrón con tres naranjas, Barack, La casa a=ul, Paisaje,
Paisaje, El caballito, Iglesia de San
Elías, Atrio de la Catedral de Cuernavaca, Frutas, Jarrón con frutas, Paisaje de la Silla, Flores con frutas, Sierr&lt;t Madre, La casa de Trinitas y Josemaria, Paisaje, Naturaleza muerta con
jarrón, Manzano, Peras, Manzana y jana de cobre, San Pedro, Interior.
Vn artístico catálogo destacó la importancia de esta Exposición de Cinco
Pintores regiomontanos, con enjundio-

sos y bien cortados artículos de Jorge
Rangel, José Guadalupe Ramírez, Doctor Federico Uribc, Cbristián Brunet,
Ramiro Garaz y Licenciado Fidencio
de la Fuente Olivares, Director del
D.A.S. U.
Las palabras del Señor Licenciado
d~ la Fuente, que sirven de pórtico al
elegante catúlogo de la Exposición,
justifican más de la cuenta las excelencias de esta obra realizada por la juventud bajo los generosos y pródigos
auspicios de la Universidad de Nuevo
León. El Licenciado de la Fuente ha
escrito: "Con agrado presentamos, a
fo enterada pupila del público de Monleney y a la cl'ítica generosa, las primicias pictóricas de la primera generación formada en la entraña de 1rnestra Sección de Arles Plásticas.
El sendero recorrido hasta ahora,
por el empe,io juvenil, es relativamente breve; pero la brevedad no oculta
el fruto que enseña finos atisbos personales, balbuceos fecundos, que ibican a los integrantes de esta generación en el predio límpido y emocionado del arte.
Afinar la técnica, imprimirle aristas
pasonales, es la tarea cercana de este
pwiado de jóvenes; por lo demás el
ticmupo brindará, en su decurso, el teso1·0 de experiencias propicias para la
obra definitiva.

EL DOCTOR EDELMIRO
RANGEL TREVIÑO
El martes 30 del que cursa dejó de
c~:istir el Sefior Doctor Don Ede]miro
Bangel Treviño, cuya significativa desnparición tuvo eco en ]a Universidad,
por haber sido padre del actual Rector, Licenciado Raúl Rangel Frías y
de varios pTofcsionistas, encumbrados
Eotoriamente en el mundo científico
de Monterrey y Profesores de la Facultad de Medicina nuevoleonesa.
El Doctor Rangel dejó este mundo a
una edad avanzada después de un largo padecimiento.
Realizó sus estudios en Monterrey,
eu el ya casí centenario Colegio Civil
del Estado y fungió después como
Maestro.
Hizo estudios de especialización y
ejerció profesionalmente cerca de med 10 siglo con pública fama de dedicadón, generosidad y amor al prójimo.
Por medio de estas columnas universitarias, el Consejo de esta Casa de
Estudios, sus Profesores, alumnos, empleados administrativos y servidores
tributan al Rector de la Universidad,
Licenciado Raúl Rangel Frias, un con~
dolido adicto y sensible pésame, suplicándole hacerlo patente a sus familiares del ilustre desaparecido.

El sepelio del Doctor Edelmiro Rangel Treviiío.

Armas y Letras + Pág. 3

�RI 1 DEL

'¡

Frente al acto de conocer, la actitud ingenua y espontánea
es de considerar que, fuera de mí, como sujeto conocedor,. ~~y
cosas y que estas cosas son tales como las conozco. Esta posicion
ingenua es adoptada por el realismo que hace de ~Ha "ipso facto" una actitud filosófica valiosa: Hay un pensamiento por una
parte y un objeto por otra, que existen separadamente pero que
pueden comunicarse, puesto que sus estructuras concuerda?·
Fundamentados en el sér, sujeto y objeto se encuentran en el.
Es una evidencia del sentido común. El pensamiento extrae de
su objeto lo inteligible que este o~jeto con~iene: tiene en efec~o,
el pensamiento, el poder de despo¡ar su ob¡eto de lo q1;1e cambi~,
aparece y desaparece (accidentes) para lo gr.ar la realidad en si,
inmutable e inteligible, substrato. de los accidentes (la substan•
cia).
hay del sér mismo de apariencia que
no se reduce al ser de la conciencia
el realismo dista de ser apodíctica, -nos alejamos de Berkeley-. Esta
Descartes, en búsqueda de una prime- última actitud de un realismo de la
ra certidumbre de la que pueda dedu- apariencia o de un idealismo trascencir todas las demás, no encuentra sino dental (lo que es equivalente) es la de
la de su existencia. "Cógito ergo sum". la Fenomenología que, inaugurada por
El pensamiento quedó solo; él es el Edmund Husserl, permanece la estrucúnico absolutamente evidente; para él tura de base de la Filosofía contemhay la existencia de lo otro; en él re- poránea hasta J ean Paul Sartre. Pasiden los criterios de la verdad: la rece que Husserl no ha visto todas las
claridad y la distinción de las ideas. implicaciones de su genial descubriDesde luego, la existencia del mundo miento. La existencia de la exterioriexterior está amenazada. ¿ A título de dad del mundo notoriamente no parequé existe todavía una realidad si su ce muy sólidamente establecida. Haestructura, su "verdad" no son evi- remos entonces un llamado a Sartre,
dentemente bailables sino en la con- cuya argumentación contra el idealisciencia? Será preciso que Dios, por mo berkeliano es mucho más vigorosu veracidad, garantice que un mundo sa, sin salirse, sin embargo, de la
exterior corresponde realmente a la orientación filosófica fundamental de
jmpresión espontánea que tenemos de Husserl. Es evidente que no consideraremos a Husserl y a Sartre sino desque tal mundo existe.
¿Este mundo, esta materia a distan- de el punto de vista único del problecia de mí, es conocida? preguntará ma crítico del conocimiento q~e acBerkeley. Si es conocida, es entonces tualmente nos ocupa.
Consideraremos primero la fenomede orden ideal y no existe como materia en sí. Si no es conocida, ¿ cómo nología como método; luego exvonentonces poder afirmar su existencia? dremos el "cógito" tal como lo conSj no es percibida ¿ cómo puedo afir- cibe Husserl; finalmente veremos con
marla? Y si es pércibida no tiene otro Husserl y Sartre en qué sentido se desér que el . mismo de ser percibida. bt' entender la existencia de un mun"Ens est percipi aut perciper". Tal es do exterior.
Método Fenomenológico. Cuando
el idealismo en su forma más radical.
Aunque en su punto de partida Husserl al principio de nuestro siglo
Kant quiera establecer como dato pri- v::i a desempeñar un papel en el desamordial la experiencia, es decir la in- rrollo de la consciencia filosófica, dotuición de un. dato exterior, no escapa tándola en cierta forma de una nueva
finalmente al idealismo: las formas dimensión -la Fenomenología- el
mismas de mi conocimiento sensible sistema en boga es el positivismo.
Esta doctrina, es la que elaboró en
-espacio y tiempo---- son estructuras
del sujeto. En estas formas se presen- Francia Augusto Compte: las pretenta "algo"; no se sabe qué, puesto que ciones de la Filosofía son vanas, anuneste "algo" no se nos puede aparecer cia el pensador francés. Alejémonos
sino a través y por los cuadros intra- d&lt;.' esta infructuosa búsqueda de im-·
subjetivos. ¿Entonces porqué guardar _ posibles soluciones á problemas de
ese "algo" que cae bajo los golpes de otra edad. Contentémonos con tomar
la argumentación de Berkeley contra frente al mundo una actitud científifo materia: si no es conocido, a nom- ca: registremos y ordenemos los hebre de qué afirmar su existencia?.
chos positivos sin buscar lo que la exLa actitud que frente al problema ptriencia no proporciona.
crítico que queremos a qui considerar,
Frente a este positivismo, Husserl
concede al idealismo que no hay que toma una actitud comparable a la de
defender la existencia de una reali- Kant para con el empirismo de Hume:
dad, más allá de las apariencias, subs- puede ser legítimo no querer ocupartrato, substancia, manera de "forro" se sino de ciencia; esto no impide que
del mundo de los fenómenos. Esta e!:;ta ciencia necesite ser fundamentasnbstancia de Aristóteles, que vuelve a da. No es para sí misma su propio
tomar por su cuenta Descartes, de la fllndamento. La 1ey científica exprecual Kant mismo no supo totalmente sn una necesidad que no justifica el
deshacerse (El nuómeno, aunque in- solo hecho observable por la sola raconocible, existe por lo menos como zón de que los hechos son siempre
limite de nuestro conocimiento) es cr,ntingentes: no imp1ican en ellos
una noción sin objeto, que ha estor- mismos nada sino su sola existencia.
bado a la Filosofía hasta hoy en día, Por el contrario, la ley de Ja Física
cargándola de "dualismos" insolubles matemática no nos enseña que tal hee inútiles. No hay otra realidad más cho siguió a otro, sino que tal hecho
que la del fenómeno. Ningún sér en sí, siendo, tal otro seguil'á necesariamen"detrás de" la apariencia -estamos te. Este vinculo necesario no está en
aquí muy cerca del idealismo- Pero el hecho observado. ¿En dónde está

Luego, juzgando que la evidencia

del sentido común en la que se apoya

1rnes?; en otros términos ¿~ué es 1~
que fundamenta esta necesidad; que
es Jo que fundamenta la ciencia?
La justificación de esta necesidad,
el realismo la creía hallar en una estructura metafísica de la realidad: la
substancia. Sí la ley física enuncia
una relación necesaria y durable, es
porque los hechos observados Y cambiantes son apariencias de una realidad inmóvil. Lo que establece un
vinculo durable entre hechos transitorios, es la substancia para la cual
estos hechos son accidentes que no tienen ningún sér, sino como las apariencias de esta substancia que existe
en sí, más allá de sus manifestaciones.
Desde Kant al contrario, lo que garantiza esta necesidad del juicio científico no es una estructura metafísica
de la realidad, un "forro" que constituiría el sér-en-sí, en relación con el
fc.nómeno. Esta necesidad "no viene"
de la experiencia, deducida de intuiciones que permanecen particulares y
contingentes. Es al contrario, la experiencia la que "viene de" ella; o, en
otras palabras esta necesidad constituye la condición a priori de la experiencia. Esta necesidad reside· en las
estructuras lógicas del entendimiento.
En esto Husserl se muestra de
acuerdo con Kant. Pero esta explicación no le parece stúiciente. No se ha
llegado asi a la fundamentación última. De acuerdo con el positivismo,
Husserl exige una justificación de la
Lógica misma. Pero el desacuerdo no
tarda en afirmarse entre el positivismo y Husserl, cuando se trata de saber en qué fundamentar esta Lógica.
La costumbre es considerar a la Lógica como una ciencia normativa; como tal exige un fundamento teorético.
Bajo pena de ser gratuita y absurda
una norma debe descansar sobre un
hecho (la moral como conjunto de las
normas que deben seguir los hombres
tiene qué apoyarse sobre lo que es el
hombre, si no quiere correr el riesgo
de ser gratuita e inaplicable).
Este fundamento teorético que exige
la Lógica es, para el positivismo, la
Psicología: el estudio experimental de
las estructuras del espírHu permitirá
sólo decidir después la utilización que
el espíritu deba hacer de aquellas estructuras.
Kant ya había refutado implicitamente esta pretensión psicologista por
el hecho mismo de que rehusaba el
empirismo de Hume: la necesidad que
SC' manifiesta en la ciencia normativa
debe poder ser discernida igualmente
e1_1 la ciencia teorética que 1a 'fundamenta. Ahora bien, la psicología en
tr.nto que es experiencia de los hechos
psiquicos no presenta-tal necesidad. Al
contrario usa, en tanto que es estudio
científico de los hechos de consciencia, una armadura lógica que, desde
l_uego, presupone en lugar de fundar.
Para Kant, lo que fundamenta la Lógica como reglas de aplicación del espíritu a un dato, es la Lógica a priori, trascendental, es decir las estructuras gracias a las cuales el espíritu
conoce necesariamente un objeto en
general.
Este argumento de Kant, Husserl lo
constituye como su punto de partida
en la critica del "psicologismo" "Así
dice Kant que, si tomásemos los principios a la psicología, únicamente veríamos ·cómo tiene lugar el pensamiento bajo las distintas condiciones subje-

Armas y Letras + Pág. 4

th,as, pero así sólo llegaríamos al conocimiento de leyes contipgentes pero no necesarias".
Este rehusar del psicologismo,
Husserl, en distintos lugares, pero sobre todo en sus "Investigaciones Lógicas", lo apoya en otros argumentos:
~Primero, analizando las consecuencias del psicologismo, comprueba que esta actitud conduce el espíritu, al escepticismo y a todos los
absurdos que lo acompañan. Si las
conciencias existentes en su diversidad deben ser el fundamento último
del conocimiento, finalizamos en un
relativismo que no puede sino llevarnos al escepticismo total: "Verdad más acá de los Pirineos, error
más allá" escribía Pascal. En otras
palabras: no hay verdad; lo que es
inaceptable por la razón de que el
escepticismo implica la imposibilidad de cualquier tesis inclusive la
suya. "No hay verdad', es equivalente de: "Existe la verdad de que
no hay verdad".
Este relativismo inadmisible se
manifiesta hasta en la enunciación
que da Stuart Mili del principio de
identidad: "Para una 11!-isma persona, en el mismo lugar, en el mismo
tiempo, es imposible pensar A y no
A "La persona, el lugar y el tiempo
no tienen nada que ver aquí, piensa
Husserl. Es imposible pensar A y
no-A" la persona, el lugar y el tiempo no tienen nada que ver aquí,
piensa Husserl. Es imposible pensar A y no-A por si A es, no-A no
puede ser, y esto para cualquier persona, humana o divina.
Después de haber dilucidado y
criticado las consecuencias del psicologismo, Husserl lo considera en
si mismo; la ciencia teorética que
fundamenta la Lógica no es la Psicología: el fundamento no está en
mi pensamiento si no en las cosas.
Cuando los psicologistas expresan
los principios lógicos en la forma
siguiente: "Nadie puede admitir que
lo mismo sea y no sea", convendría
añadir: "Nadie que fuera racional".
Esta imposibilidad no existe sino
para el que quiere juzgar correctamen1e y para nadie más. No hay
''necesidad" Psicológica.
-Además el psicólogo que hace
el inventario del contenido de un
espíritu, descubre allí contradicciones inadvertidas por el sujeto. "Convendría entonces, escribe Husserl,
preguntarse si las contradicciones
inadvertidas no serían también con~
tradicciones y si el principio lógico
declara solamente imposibles las
contradicciones advertidasn.
-En fin, los psicologistas ·creen encontrar la base de la evidencia de
los principios lógicos en "la necesidad que nos constriñe a tener por
cierta una conclusión; pero queda
cierto que e[ que se aferra a un paralogismo "siente" esta necesidad
con la misma fuerza que el que razona correctamente".
Es cierto que la Lógica posee una
base teorética; pero esta base la debemos buscar en ella misma. Hay una
Lógica normativa porque hay una Lógica teorética. Los principios primeros no son normas sino por que son
autes de todo principio. Cuando digo
A no puede ser no-A. no enuncio una
norma que habré de fundamentar; por

otra parte sino la ley misma de las co-

sas, necesaria e intangible. Las leyes
teoréticas que son la base de la Lógica expresan estructuras inviolables y
eternas y eternas de los seres, lo que
Husserl llama esencias. Decir que· A
es no-A, no es solamente enunciar un
absurdo en el acto de juzgar, sino una
incompatibilidad entre A real y no-A
real; lo que no quiere decir, entre A
en sí y no-A en sí. A que es para
Husserl la "realidad" es el objeto de
pensamiento en tanto que es pensado.
A partir del momento en que hay un
objeto pensado (realidad,) es forzosamente incompatible con su contrario.
Se sigue de esta precisión que, no
siendo el principio de una cosa en si
sino de una cosa en lanto que es pensado, o mejor dicho del pensamiento
-de una cosa (es decir del fenómeno
que es para Husserl la realidad) el
conjunto de ]os principios que constituyen la Lógica Trascendental como
base teorética de la lógica aplicada es
a priori, corno condición no de nuestro conocimiento sino del conocimientc. en general.
En este sentido la Lógica formal que
enuncia principios independientementr &lt;le cualquier contenido que sea como formas puras válidas en sí, no
existe. La Lógica Teorética es siempre trascendental, es decir válida en
función de un coritenido posible. Asi,
cuando digo A no puede ser no-A, este
principio, aunque a priori, esta fundamentado in re, es decir en relación
con toda realidad posible. ( A) y la negación de esta realidad (no-A). En
ujngún caso este principio puede ser
deducido de la experiencia como lo
quiere el positivismo: es el contrario ]a condición de esta experiencia.
Husserl no entiende otra cosa cuando
dice que el principio es a priori. Esto
no significa que exista en sí e independientemente de toda experiencia
real, sino como condición (epistemologicamente anterior) del conocimientc de una realidad que no deja de ser
su fundamento ontológico último.
Resumamos. En sus críticas del psicologismo, Husserl rehusa el realismo
y el dualismo de la substancia opuesta
a sus manifestaciones. Pero se opone
también al subjetivismo. "Objetiviza"
el fenómeno es decir que le confiere
una estructura extramental o más
c&gt;.actamente, fundamenta la estructura mental en una relación con el fenómeno como objeto. La consciencia
no existe sino como tendida hacia un
otro (intencionalidad) y los principios de esta consciencia no son sino en
función de este "aliud" hacia el cual
1a esencia misma de la consciencia
consiste en tenderse.
Frente a la apariencia el positivismo y el realismo tratan de "explicarhl'. Explicarla, es abandonarla para
pasar a otra cosa que Je sirva de fundamento. La actitud explicativa supone una duda sobre la realidad de las
apariencias mismas a las que la explic:1ción tiende a substituir otra cosa, la
substancia por ejemplo. El sabio no
hace otra cosa cuando trata de reemplazar hechos por una ley: "Desvaloriza las apariencias y valoriza las teorías hipotéticas que las fundamentan".
El positivismo introdujo tal achtucl
-válida para el sabio---- en el campo
de la Filosofía. De ello resulta: lo. la
iumersión en la objetividad en Jugar
d(• la trascendencia que i!Onstituye Ja

Filosofia como tal; 2o. la obligación dad . La definición realista de la verde recurrir al dualismo de los acci- dad: "Adaequatio rei te intellectus"
dentes y de la substancia, cosa en si (la coincidencia de la cosa y del penele la que se ignora a la vez lo que es samiento), no anuncia sino un círculo
y qué relaciones tiene con los acciden- vicioso. Para verificar si la "cosa"
tes que la manifiestan. Debemos ha- coincide con mi pensamiento, debo
cer frente al dualismo insoluble tan saber primero 1o que es en si esta copronto como queramos hacer obra me- sa, es decir, estar ya asegurado de la
tafísica.
posesión de la verdad, lo que es preNo hay un sér-en-si más allá del fe- cisamente el problema. Es un círculo
nómeno. El fenómeno es lo que es en vicioso que se explica por el hecho de
si mismo. Sartre escribirá: "La fuer- que el pensamiento y la verificación
za, por ejemplo, no es un connatu~ son ambos fenómenos de consciencia.
metafisico y de especie desconocida
No hay pues ninguna actitud posique se esconda tras de sus efectos ble sino la de buscar en el seno mismo
(aceleraciones, desviaciones, etc.): es del pensamiento el criterio de la reael conjunto de sus efectos. Igualmen- lidad y de la verdad. Pero entonte la corriente eléctrica no tiene re- ces ¿no corremos el riesgo de reverso secreto: no es nada sino el con- caer en este subjetivismo relativista
junto de las acciones físico-químicas que Husserl combatía en los psicolo(electrolisis, incandescencia de un fi- gistas? ¿No hacemos acaso otra cosa
Llmento de carbón, desplazamiento de que volver al escepticismo de Protálo aguja del galvanómetro, etc.) que la gÜras? ¿No se vuelve el hombre "la
manifiestan .... La apariencia remite medida de todas las cosas"? No, no
a la serie total de las apariencias y c2emos de esta manera, piensa Hussel,
a una realidad escondida que habría ni en el subjetivismo, ni en el relatiacaparado para si todo el sér de la vismo.
existencia.,,
No hay subjetivismo por la razón
Aquí se presenta una pregunta: mayor de que los datos de consciencia,
¿Cómo comprender que el "en-sí" de que la Fenomenología considera, son
la objetividad, del fenómeno se deje objetos distintos en sí de la conscienaprehender y representar? ¿Cómo en cia, puesto que ésta puede tomar para
otros términos se puede volver subje- cún ellos la distancia que caracteriza
tiva?
lo actitud reflexiva. No hay tampoco
Lo que caracteriza el método feno- rt: lativismo, pues que al contrario son
menológico es la actitud Hreflexiva". las estructuras ideales a priori las que
Espontáneamente nuestra mirada se fundamentan la necesidad de la unidirige hacia los objetos conocidos. En versalidad . En Husserl, como en Desla Fenomcllologia al contrario desvia- cartes, el "cógito" se constituye al nemos Ja mirada hacia los actos mismos gar toda realidad contingente incluside: conocer para convertirlos en obje- , e la del Yo al cual está vinculado. Su
tos y extraerles su sentido implícito. dimensión misma es la Universalidad.
Ya no miro la manzana, sino mi miEl Cógito. La necesidad apodíctica
rada dt}-la-manzana, objeto, de mi de la Lógica no está fundamentada coconciencia reflexíva que inventario, mo lo hemos visto en la Psicología:
tratando de descubrir en él sistemáti- coittiene e nsí misma su necesidad y
camente todas sus implicaciones.
su certidumbre. ¿Pero en qué fundaMientras que la Psicología conside- mentar, en ú1timo análisis, esa certir:, el contenido real de los estados de dumbre misma? Después de Descartes
conciencia y sus condiciones prácti- y como él Husserl experimenta la exicas, la Fenomenología considera el ac- gencia de una certidumbre apodíctica.
to de consciencia como tal, Jo que este
Al contrario de Hume y Kant, le paacto supone a priori y universalmente. rece que 1a experiencia no presenta
''La Fenomenología es a la Psicología e~te carácter ele evidencia que deben
lú que las matemáticas puras son a la n·vestir las verdades que sólo admite
Física".
un filósofo crítico. El ser de las cosas
es puramente fenomenal, contingente,
subjetivo. El sér parece recibir de la
* * *
consciencia sus estructuras hasta el
Se trata de saber ahora si esta in- punto que pensar una realidad fuera
luición de las relaciones fundamenta- de 1a consciencia es pensar en el vacío.
les, como ]as llama Husserl, halla el
Si el punto de partida del filósofo
sér y al inteligible.
debe ser una evidencia apodíctica, deSi, piensa Husserl; porque, al con- bemos confesar que la existencia del
trario de lo que creía Kant la intui- mundo exterior no puede de ninguna
ción intelectual existe: captamos in- manera ser este punto de partida. Hay
mediatamente, de una sola mirada y posibilidad de la no-existencia del
Dú de manera discursiva realidades
mundo. Los fenómenos que componen
ideales. El "cógito" es la primera ele mi experiencia del mundo exterior
estas intuiciones y garantiza todas las pueden perder su validez. El mundo
dtmás. Veo este rojo;tengo de él una no me es dado sino conio "lo que me
captación directa (intuición); pero es aparece,,. No es evidente ni en sus parpreciso que tenga también la intuición tes ni en su totalidad. No me presendC' la urojez", sin la cual "veo este ro- ta ninguno de los caracteres que hajo" no tendría en rigor ningún senti- rían de él una evidencia apodíctica v
do. La intuición para Husserl al igual nl·cesaria. Puede ser 11puesto fuera de
que para Bergson, permite a la cons- juego, puesto entre paréntesis", dice
ciencia lograr el sér y esto, "en los Husserl.
elatos inmediatos de la consciencia".
De esto se sigue que si la Filosofía
Con Jos dos grandes iniciadores del es una tentativa de búsqueda de un
pensamiento moderno, Descartes re- fundamento absoluto, debe investigar
gresa: el "cogito" es el "lugar filosó- en otra parte.
fico" privilegiado, el punto de encuenSi los fenómenos son "desvalorizatro único rlel sér y del conocer.
bles", presuponen siempre la existenEs evidente que una posición de es- cia del "cógito". Se puede poner el
te índole obliga a Husserl a volver a Universo entero entre paréntesis, peruna conceprión cartesiana de 1a ver- manece lo con que lo pongo entre pa-·

Armas y Letras + Pág. 5

ri·ntesis. Puedo dudar de todo, queda
la duda corno acto de un "cógito". Esk "cógito ergo sum" es la primera
evidencia para Husserl, como lo era
para Descartes, cuya actitud funda•
mental hasta ahora, el filósofo alemán
no hace sino tomar por su cuenta:
Búsqueda de una certidumbre; duda
para con todo lo que no presenta esta
certidumbre en una evidencia apodíctica; duda que se extiende necesariamente a todo menos al "cógito".
Luego el camino• seguido por
Husserl se aleja del de Descartes. La
"falla" cartesiana consiste, según
Husserl, en haber hecho del "ego" su
substancia pensante, punto de partida
de deducciones, según el principio de
causalidad. En lugar de deducciones
Husserl quiere proceder por evidencias apodícticas implicadas en el primer descubrimiento cierto, el del "cógito".
Es pues, un inventario de lo que implica el "cógito" lo que se propone
Hussserl. La captación misma de este
"cógito" fuera del conocimiento inmediato de un objeto en la actitud reflexiva ha conducido a Husserl a distinguir la experiencia sensible de la experiencia trascendental.
En ]a experiencia sensible se manifiesta un objeto (el rojo de esta pared,
por ejemplo). Pero puedo tomar una
actitud reflexiva, colocarme a distancia de esta totalidad: mi-experienciade-este-rojo. Trasciendo asi la experiencia inmeQ.iata, ya no siendo mi objeto este rojo sobre esta pared sino
mi mirada -en este-rojo, que se vuelve
a su vez objeto de mi experiencia ahora trascendental.
El "cógito" es trascendental en el
sentido que su fin no va a ser volver
a juntarse con el mundo de los objetos, como lo hizo Descartes, sino inventariar su propio dinamismo.
Será la singularidad de la Fenomenología en su oposición a las disciplinas objetivas, la de considerar siempre la experiencia trascendental. Hasta ahora las ciencias de la subjetividad (como la Psicología) habían considerado la subjetividad "realizada objetivamente" en el mundo. Se trata al
contrario de investigar el "ego" en
tanto que es sujeto de experiencia
trascendental excluyendo toda "objetivización" psicofísica (alma - cuerpo).
De esto se sigue que la actitud fenomenológica, 1a actitud reflexiva, la expt:riencia trascendental, son tres términos que se evocan recíprocamente. Describir el "cógito" trascendental
(es decir, el ele Descartes) en su acto
dP "cogitans" para explicitar su contenido trascendental (lo que este acto
significa para el "cógito") tal es la
Fenomenología trascendental que hace posible la actitud reflexiva. El
contenido objetivo del "cógito" (es decir, lo que "llena" la consciencia de
'('osas": percepciones, imaginaciones,
etc.) constituye el objeto de la Psicología Y, como tal, no interesa al fenomenólogo.
En efecto, 1a significación apodíctica del "cógito'', tal como la desprendió Descartes del mundo de la objetividad para trascender a este mundo, no se reduce a la existencia del
"ego"; incluye una extructura que
Husserl llama la "concretud", accesibilidad a una experiencia interna po(Pasa a la Pág. 6)

�La Fenomenologia ...
(Viene de la Pág. 5)
sible. Este "pensamiento'' que trasciende sus objetos no es una idea general, obtenida por abstracción, como
se obtienen los caracteres de la especie dejando por un lado las atribuciones individuales. No se ha hecho abstracción de los "pensamientos individuales" para hallar el Pensamiento en
general. Solamente se ha comprobado
que el "cógitou sobrepasa todo contenido, se establece como certidumbre
inclcpendien temen te de este contenido. ero este "cógito" trascendental y
universal no permanece por ello menos concreto, es decir experimentable,
il!tuicionable, concretamente y no dc,luctible.
El argumento realista contra Des-curtes (no se puede deducir una existencia de una idea; ninguna idea implica su existencia) cae ante la precisión de Husserl: el Pensamiento, el
"cógito" trascendental no es una idea
general deducida, abstracta, es la captación de lo Universal en la "concretnd" misma, el Pensamiento, en mis
pensamientos, la "cogitatio" en el "cógito" que, por ser reflexivo y trascendental, no deja por ello de ser concreto: el ucógito" de mi experiencia
trascendental.
Ahora bien: el primer aspecto que
hallo con evidencia, cuando trato de
explicitar lo que "contiene" mi experiencia trascendental es esta característica que posee el "cógito", que lo
constituye, de tenderse hacia una realidad fuera de sí. El primer carácter
apodictico del "cógito", tal como me
lo revela la descripción fenomenológica de mi experiencia trascendental,
es la intencionalidad. Husserl llama
así precisamente a esta particularidad
de la consciencia de ser "consciencia"
de . . . "El "cógito" es correlativo a
un Hcogitatum". La consciencia está
tendida hacia un objeto, hacia el objeto en general, cualquiera que sea.
La consciencia, en tanto "desea" el objeto sin el cual no es nada, Husserl
la llama "conciencia internacional".
Ef objeto en general, en tanto que es
"deseado" por la consciencia como su
correlativo, recibe el nombre de "objeto intencional".
Los caracteres que pertenecen a 1a
consciencia internacional, los llama
Husserl "noéticos"; los que convienen
a! objeto intencional, reciben el nombre de "noemáticos". En otros términos son noéticos los modos de percibir (percepción sensible, memoria,
imaginación, etc.). Son noemáticos
los modos de ser percibidos (como
presente, posible, real, etc.). Los modos nomáticos son correlativos a los
nofticos como el objeto intencional es
correlativo a la consciencia intencional. A la percepción ( como modo
noético, es decir como modo de aprehensión de la consciencia), corresponde la presencia (como noemáticp, es
decir como modo del objeto de ser
aprehendido), etc.
El campo ilimitado de la vida pura
de la consciencia, es decir, el "cógito"
en su intencionalidad total, implica
pues forzosamente .el mundo-fenómeno que es el corolario noemático de
la consciencia.
Las correlaciones noéticas-noemáticas son concretas e individuales como
ya lo hemos señalado. La Fenomenología quiere hallar la individualidad
y la "concretud'' de sus estados. Para
que su descripción sea precisa el fenomenólogo no describirá "el acto del
"l'o" cuando mira una cosa" (esto seria recaer en la generalización, la abstracción y, al contrario de lo que Aristóteles creía, perder posibilidades de

lograr lo universal) sino "mi mirada
-."" la casa"; indicando la flecha que
esta mirada se considera en su intencionalidad sin la cual se desvanece.
Estas correlaciones presentarán ciertas formas de unidad que será preciso
revelar, tratando así de descubrir en
ello la unidad del Yo concreto mismo.
Nunca insistiremos demasiado al
tratar de expresar el pensamiento de
Husserl en el hecho de que "Yo concreto" se opone a "Yo abstracto", a
la idea general del Yo, y no a Universal. Esto signific.a que no se trata de
abstraer a partir de los actos del Yo,
estructuras objetivas teóricas, sino de
considerar est~ Yo en su situaciói:i intencional caract!!ristica. "Concretud"
en el sentido que .el Yo concreto es el
que es sujeto reflexivo de la investigación. Universal en el sentido que
no considero tal modo de representación de mi Yo ~ino todos sus modos
posibles.
La duración, 1iq.terna de la consciencia no es u.na ,serie de "cogitationes"
vinculadas entre sí por si mismas, sino una sintesis. Es una consciencia
una en ]a y por la que se constituye
la unidad de . u.na entidad intencional:
"el mismo cuQQ ·-el mismo para la
consciencia- puede estar presente én
la consciencia , ( en el mismo tiempo o
sucesivamente) e.n modos de consciencia separados y ,muy diferentes, por
cjtmplo percepción, recuerdos, esperas, juicios de yalor, etc.".
Sólo una sínte~is (y no una asociación) puede rea,~zar la consciencia de
una unidad en ,la unida(l de una consciencia que m~ l1ace posible todo conocimiento de la indentidad.
Esta síntesis . po se limita a esto: no
vincula solament~ estados individuales
sino todos los estados posibles de la
consciencia. L.::J. c9nscíencia considerada como sintesis de todos los estados
posibles tal es lo que Husserl llama
eJ "cógito" U11~versal.
La forma de esta síntesis, como ya
lo habia visto K~nt, es la consciencia
lnmanente del tiempo. Por esto el
"cógito" cons~derado debe ser a la vez
t:'niversal y Concreto, es decir considerado en su d~mensjón concreta:· el
tiempo.
Se trata de buscar precisamente el
carácter incond~c;ionado, universal de
lo concreto m~s,moi lo que Husserl Hama "eidos". L3: .;Fenomenología "eidética" tratará de , descubrir el sentido
universal e incondicionado del que el
condicionado es ~l signo. Este acto de
mí Yo significa, es decir, remite a . , .
No remite a una substancia, a una
esencia general, . &lt;;alocada trás este acto y que tend_damos que abstraer de
él. Remite a la totalidad de los actos
posibles, es decir.· al campo ilimitado
de la conscienci~. al "cógito" que reveln en cierta for~a. La significación
de este acto c&lt;;mcreto que no se puede
captar sino e 11: su sola "concretud",
tal es el "eid9,s'; ; que busca el fenomenólogo.
El análisis fenomenológico revela
que este mismo "ego", sujeto del "cógito", se halla como "un Yo que vive
esto o aque1Jo", .. El "cógito" en efecto
es la causa de ,actos que constituyen
un sér, un Yo cuyas estructuras serán
engendradas por la corriente de la
consciencia.. Un acto pasado del Hcógito" permanece. presente en cierta
forma y esto, de otra manera que por
el solo recuerdo de este acto me constituye, junto a otros actos del "cógito".
L'n poco a 1a m~nera del existencialista, para quien la existencia Precede a
fo esencia, H~1sserl no concibe el Yo
como una substancia dada, hecha, que
luego actuaria. , Contra lo afirmado
por Aristóteles, no piensa que tengamos primero ,, 11na esencia general, la
de hombre y que luego esta esencia
"piense", eng~drando así el "cógito".

Todo pasa al contrario como si la
consciencia se constituyera por sus
propios actos, como el hecho de un
rio y el rio mismo se constituyen por
st! 1;ropia corriente. Cómo no evocar
estos versos de Valéry:
Tu n'as pas perdu ces heures
Si Iégere tu demeures
Apres ces beaux abandons;
Pareille a celui qui pense
El dont l'ame se dépense
A s' accroitre de ses dons !
Este Yo asi engendrado en una manera de magnífica y angustiosa autocreación, Husserl no puede decir que
es una substancia sin despertar todos
los dualismos insolubles. Su autoconstitución misma es incompatible
con el concepto clásico de substancia:
el Yo se constituye a si mismo como
sujeto idéntico con sus apropiaciones
permanentes, es decir con lo que conserva de los actos, o de la negación de·
sus actos. Es, según Musserl el "polo''
de sus actos, atribuyendo a esta palabra un sentido muy ariálogo al que se
sus actos. Es, según Husserl el "polo"
Husserl lo llama una mónada, prefiriendo utilizar la terminología de
Leibnitz para escapar a la "substancia
prnsante" de Descartes quien, no to•
talmente liberado de la escolástica, se
expresa como si hubiera onlologicamcnte una substancia anterior a sus
actos. Esta "mónada" al pasar de la
Fenomenología a la Psicología se vuelve el "alma" tomada como objeto.
Pero la característica fundamental
del "cógito" del "ego" trascendental,
frente a este Yo es poder desvalorizarlo, ponerlo entre paréntesis como
a los otros fenómenos que constituyen
e! mundo. El "cógito" es esencialmente
trascendencia y en tanto que es inlencionalidad pura, trasciende a este Yo
mismo que engendra por sus actos. Es
lo que Sartre entenderá cuando defina la consciencia como libertad. Entre
et "cógitoH y el Yo, hay Hjnego" (en el
sentido de que se dice t¡ue hay juego
entre las ruedas de un engranaje no
exactamente adaptadas). El "cógito"
es libertad por la razón mayor de que
se constituye como trascendental,
arrancándose a la inmanencia del Yo
que engendra al rehusarle.
Paul Valery antes de Sartre había
notado estos dos caracteres correlativos de la consciencia, contenidos implicitamente en la noción husserliana
dl' intencionalidad, pero que el filósofo alemán no ha destacado claramente: el rehuso y la presencia. La
consciencia es constituida, nos dice
Va.lery, "por su rehuso indefinido de
ser cualquier cosa"; la consciencia debe negar de sí misma todo, inclusive
este Yo que engendra, para constituirs•~ como presencia pura a este mismo
Yo que ve, juzga, acepta o rechaza.
Rehuso, tal 11 el mar siempre renovado" puesto que deberá luego ver su
mirada, juzgar su JlllCIO, aceptar o
rc-lrnsar su aceptación o su rehuso
mismo.
J.'ame exposée aux torches du soltise
Jt' te soutiens, admirable justice
De la lumiere aux armes sans pitié
J¡) te rends purc a ta place premiere:
Hegarde loi! ...
Este arrancarse constituye la consciencia corno presencia. No es presencia a todo sino porque no se identifica con nada, presencia a la "durée"
de las cosas y ele los estados de consciencia, se desprende de ella para
ccnstituirse a si misma y dar sentido
a esta duración.
Midi la haut, Midi sans mouvement
En soi se pense et convient soimeme

Armas y Letras + Pág. 6

a

Tete complete et parfait diademe,
Je suis en toi le secret changement.

El Mundo Exterior. El hecho de no
haber visto todas las amplicaciones de
la intencionalidad pone a Husserl en
apuros cuando se trata de la existencia del mundo exterior en tanto es he.
terogéneo a la consciencia. Ciertos pasajes parecen inducirnos a concluir
que tal mundo es; otros al contrario
implicarían un idealismo radical. La
evolución de Husserl le conduce hacia
p0siciones más y más cercanas a las
del kantismo que al principio recbazaba. Expondremos primero el realismo husserliana, es decir, lo que en él
ef- explicita o implicítamente afirmación del mundo exterior cuyo sér no
se reduce a un simple "percipi". Luegú veremos a Husserl orientarse en
cierta forma a pesar de si hacia el
ic!ealismo. En fin trataremos de dilucidar el porqué de este conflicto y cómo se puede escapar de él, colocándonos en el plano sartriano de un
análisis no del conocimiento sino del
consciente.
El análisis mismo que Husserl efectúa de ]as estructuras del "cógito" implica, según parece primero, la exiskncia de un mundo exterior en tanto
que es hetero'géneo a la conciencia. No
hay ningún sér de la conciencia fuern de esta obligación de ser intuición
iuediata del "otro", en tanto que otro
(intencionalidad). El "cógito" goz_a
dt una doble trascendencia. Es trascendente en tanto que, dotado de poder reflexivo, puede constituirse como
presencia a sus propios actos, a su
propio dinamismo. Pero es también
trascendente en sentido de "el sér del
cógito" se coloca frente al sér del
mundo.
Al hallar la consciencia como sujeto,
Husserl ]a descubre al mismo tiempo
como correlativa. Siendo ella sujeto,
s(• constituye negando de si misma
una objetividad que por lo tanto, supone. Hay pues a la vez objetividad,
sin ]a cual no existiría una consciencia
como sujeto, y heterogeneidad del objeto sin la cual la consciencia no nece~
sitaria desprenderse del objeto para
constituirse como consciencia. Husserl
llega hasta precisar que la consciencia
contiene un "nucleo hilético" para
permitir el conocimiento de la materiri exterior a ella. Los elementos hiltlicos -materiales- son los datos reales inmediatos de la consciencia. La
actividad intencional de la consciencia
dota "al fenómeno hilético" de un sentido trascendental.
·
No es acaso la difinición misma de
la intencionalidad como carácter
e~encia de la consciencia de ser "ad
aliud", tensión hacia un objeto pres11pi1eslo. Todo el sér de la consciencia se agota en el hecho de entrar en
relación con algo que no sea si misma.
Dt aqui, Jo hemos visto, esta rloble se~
rie de modos - noéticos y noemáticos- que, por correlativos que sean,
no dejan de afectar por lo tanto a dos
realidades distintas.
Además Husserl señala que una de_
laf- primeras comprobaciones de la investigación fenomenológica es que una
percepción nos aparece como una do•
ble duración. Al percibir un cubo se
desprenden dos duraciones, la intern" - de la percepción del cubo y la
- objetiva - del cubo mismo. Además Husserl, estudiando la ínter-subjetividad admite la existencia de otras
consciencias, de otros Yo frente a los
cuales se presenta un mundo común.
Hay "algo" frente a nQsotros. La exterioridad del "Yo" de ]os demás encamina necesariamente a la exerioridt;d del mundo. "Este mundo, esta
Naturaleza, es necesario que exista, si
(Pasa a la Pág. 8)

América Diferente
(Viene de la Pág. 1)
egipcia. Las inmensas tierras colombianas ofrecen sobre su haz reveladores sintomas de que por ellas .se manifestaran en modo sui generis, extraño a los ya dados en la historia, los
eternos valores. Es algo que se percibe, que no se puede negar, al comparar lo europeo con fo puramente
americano, pero que no llega a dibujarse netamente en las pulcras pizarras del intelecto. El germen aflora
al través de los hombres venidos y la
civilización importada de allende el
Atlántico y colocados sobre la naturaleza del nuevo continente. Precisiones? Imposible, ya está visto. Y si la
cosa no se precisa, menos su comparación. Atisbos? Muchos. En los
blancos, indios y negros de los campos americanos; en sus mestizos y mu~
latos; en su música, su poesía y toda
su arte folklórica; en sus rapsodas, en
sus politicos, en sus pensadores, en
sus sus hombres de acción; en el ge~
nuino sentir, pensar, hablar y proceder americanos.
Se me dirá que esta afirmación carece de valor científico; que con indicios vagos no se convence a nadie.
No, no tiene valor científico pero tienLi valor vital y se impone por adivinación.
La verdad americana, reflejo de la
realidad americana, vive en cada uno
y hallará un día su expresión racional. Ahora no tiene un habla lógica.
l\Iientras no la tiene, se vive, se presiente, se adivina, se cree en ella, se
ama, y revienta de mil modos en forma de inquietudes y rebeldías. Es vi•
cfo profunda, fuerte, palpitante, que
busca una lengua y un verbo y que
un día los encontrará. Se desea y se
busca lo que ya existe y se posee, dijo el sabio en su clásica máxima.
En América soplan vientos de primitividad, siendo su civilización y sus
pueblos traídos de Europa. Los exhala
la tierra. Es la señal de que algo se
lw. disuelto y se reelabora en nuevo
crisol. Ya la tierra son también los
hombres, los criollos, que hau nacido
dl' su seno, y los inmigrantes, que de
éJ comen y beben: tierra americana
transmutada en carne americana. Y
asi como esta tierra no es aquélla, tampoco los hombres. Los cowboys, los
gauchos, los llaneros, los guajiros, los
vdes, no son los pastores y labriegos
se.janes y españoles, a pesar de hablar
su mismo idioma y rezar a idéntico
Dios. En lo hondo de su vida el viejo
continente muere y lóma su lugar un
alma nueva en que se plasmaran nuevas formas superiores de viVir,
Un gran signo, en trance ya de ma..i

duración', es la politica continental,
tan diferente de la del mundo antiguo.
Cuándo se habia visto a todo un mundo unido por vínculos que no son las
cadenas atadas a un poder imperial?
Es un espectáculo único como única
es América. El político americano ha
sabido penetrar basta los puntos de
Convergencia de las aspiraciones de
sus pueblos, al través de razas, idiomas, idiosincrasias, circunstancias fisicas e intereses diferentes y, adoptand1J aquellos puntos como el cimiento
granitico en que descansa su convivencia, fundar en ellos la unidad del conjunto y organizar el sistema defensivo
más grande que conocerá la historia.
Capacidad de síntesis, diría Alfonso
Reyes, con aguda visión, señalando un
rasgo americano típico. Europa nunca logró. Esto es nuevo y netamente
americano. América se aparta de las
enseñanzas prácticas de Europa para
salvar su destino. Jamás se ha visto
un apartamiento más revelador. Es un
hecbo político que adelanta y simboliza lo que un dia será el abandono de
una cultura vieja, admirada y amada,
pero ajena y el crecimiento de una
m,eva modalidad del Espíritu eterno.
Será esta sustitución un retroceSo? Asi
puede parecer a la luz del menguado
concepto de progreso del siglo XIX,
pero será en realidad una crisis de
transformación.
El abandono de la cultura europea
ne será, sin embargo, un repudio ni
un desprecio de las caducas formas y
contenido ele una civilización decadente y desprestigiada. No será tampoco el soberbio aislamiento de una
porción del ccúmene, ni se resolverá
e11 una actitud hostil o dominadora
hacia el resto del planeta. Este abandono consistirá sencillamente en dejar de ser Europa el modelo de América, en que ya no será su paradigma,
como lo es ahora América para ella
sin que por esto la rechace. La culturrr americana, muy al contrario, encarnará un mejor sentido de la universalidad, de la convivencia e interdependencia mundial, como se vislumbra ya fuertemente en su ejemplar
s,,ntido de contientalidad. Poder unir
un continente, casi todo un hemisfe-·
río, es mostrar desde ahora la futura
posibilidad de la unión universal. Recordemos la doctrina de Sáenz Peña,
tan cargada de augurios: "América
para la Humanidad", y el sentido universal y universalista de la actual politica estadounidense. Además, no es
un azar que la Sociedad de Naciones
haya muerto en Europa y ]as Naciones
l:nidas hayan nacido en América.
América será el modelo de sí misma, al emanciparse · culturalmente;
crecerá. libremente, al confiar en sí
misma, y será fuente de inspiración
para el resto del mundo en igual me-

dida en que éste la inspirará. La observación de algún pensador, años antes de la guerra, de que Europa se
americanizara en ciertos aspectos de
su vida, puede ser la fina percepción
de un preludio de lo que tal vez será
·el cambio de posición del meridiano
espiritual del mundo.
Existe una clase de progreso, de un
orden superior, que es el único vale~
dero en la marcha de la humanidad,
y cuyas leyes se cumplirán necesariamente en favor de América. Progreso
en el sentido de que el Espíritu va ganando el mundo a lo largo de las sucesivas formas históricas. Cada cultura da a la otra un legado de Espíritu, su adquisición eterna y su ofrenda perdurable. De Europa sólo tomaremos ese balañce exclusivamente espiritual, resto permanente, de valor incalculable, que como el arca bíblica se
salvará de la actual descomposición,
tesoro incorporado a ]a vida en un
proceso iniciado hacia el siglo XII, como una superación de lo alltiguo, en
la base de la moral, la religión, la
ciencia, el arte, el derecho, la politica, y lo injertaremos en la realidad
americana. Esta será después, en pleno desarrollo, un m"omento nuevo y
mejor en ]a historfa del mundo y un
paso más hacia 1a arcana razón de ser
de, la humanidad.

UNIVERSIDAD DE
NUEVOLEON
Rector
Lic. Raúl Rangel Frias
Secretario
Prof. Antonio Moreno

"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,

México.

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la U niversidad de Nuevo León

Con la sa_tisfacción de haber señalado en las breves líneas que anteceden la resolución de una urgencia in•
herente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universi•
dad de Nuevo León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

INDICADOR:
Redactores

]a

Fuente

Alfonso Reyes Aurrecoechea

den conducir al desenvolvimiento de un arte teatral mexicano
en su expresión y universal en su alcance, que proyecta en esce,
na los más hermosos anhelos de nuestro pueblo, sus costumbres,
sus problemas y que le ofrezca soluciones constructivas.

Los envíos deben hacerse a:

Monterrey, Nuevo León,

Gen aro Salinas Quiroga

En consecuencia, y visto el problema en toda su extensión,
se impone proceder a investigar los diferentes caminos que pue-

Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con ]a moderna interpretación
del pensamiento cientifico, literario o
artístico. "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envio de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nl1estros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.

Lic. Fidencio de la Fuente

Francisco M. Zertuche

las del país, se representan obras extranjeras o mexicanas con
marcada influencia española o francesa y en los Teatros de re,
vista predominan el "Sketch" y el "Vaudeville" (Cantinflas,
Roberto Soto, etc.), que si bien se revisten de giros y modismos
auténticamente populares, estos giros y modismos nunca están
seleccionados con criterio de depuración artística y además ca,
recen de un tema, de un argumento suficiente, amplio, útil.

Entre el cuerpo de ediciones que
aqui se imprimen figura nuestro mensuario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sec,.
ción -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.

Plaza del Colegio Civil,

Fidencio de

(Viene de la la. Pág.)

La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de Publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.

Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria

Haúl Hangel Frias

E L TEATRO

Alas Casas Editoriales
ya los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente

Enrique Martinez Torres

DEPARTAMENTO DE ACCION
SOCIAL UNIVERSITARIA
SECCION EDITORIAL
PUBLICACIONES i'ERIODICAS

Armas y letras.-Boletin mensual de
ia Universidad. Se reparte por canj~ a las Instituciones de Cultura, y
libremente a quien la solicite.

Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martinez
Director

L'niversidad.-llevista. Se distribuye
por cambio bibliográfico a entidades
culturales y libremente a quien la solicite.

1.ic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Wáshin¡,1on y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,
MEXICO

Armas y Letras + Pág. 7

P.-tra la adquisición de obras de venia. toda correspondencia y valores deberán remitirse al Jefe del Departanwnlo de Acción Social Universitaria

Lic. Fidencio de ]a Fuente, Uni\'ers1dad de Nuevo León, Plaza del Cole¡no
Civil. ~fonlerrey, Nuevo León, Méxicn.

�losofia que se quiere apodíctica pued&lt;' afirmarlo?
La existencia de la cosa material no
percibida no es otra cosa que la po(Viene de la Pág. 6)
sibilidad que tiene de ser percibida,
es cierto que llevo en mí estructuras concede Husserl. Su realidad es su
que implican la existencia de otras "perceptibilidad". Esta noción evoca
"mónadas".
la materia de Aristóteles que no es y
no es tal sino en y por la forma. Pe***
Todo hasta aquí nos parece llevar a ro aquí la forma viene de la concienIn conclusión de que hay una reali- cia; en la medida en la que la consdad de los fenómenos exteriores y he- ciencia hace pasar al acto esta pura
terogeneos a la consciencia. Esta con- posibilidad, la engendra verdaderaclusión parece menos firme en otros mente, le confiere su naturaleza que
pasajes de nuestro autor. · Ya su po- es pues necesariamente psíquica.
Husserl no parece conceder a Bersición metodológica constituye una
amenaza. El filósofo deja de conside- kelay todo lo que este exige cu~ndo
rar la relación "pensamiento-cosa y escribe en las Meditaciones: "La consse enfrenta a la totalidad "sujeto-pre- ciencia, en su consciencia del mundo,
dicado" y esto, como lo hemos seña- así como en su actividad científica,
lado en el acto del sujeto. Sí el mé- no sale de sí misma. . . Pero ¿cómo
todo se limita deliberadamente a in- todo este juego desarrollándose en la
ventariar el "cógito", parece difícil inminencia de mi consciencia, puede,
hallar en él algo que sea heterógeneo adquirir una significación objetiva?
a él mismo. Grande es el riesgo de no ¿ Cómo la evidencia (la "clara et disencontrar aquí sino "percipere" o tincta perceptio") puede pretender
"percipi", lo que nos lleva ineludible- hacer más de un carácter de mi consciencia en mí?. . . Querer hallar un
mente al idealismo de Berkeley.
Creímos estar a salvo del idealismo Universo del sér verdadero como algo
radical por la intencionalidad de la que se encuentra fuera del Universo
conciencia. Pero se entiende dificil- de la consciencia, es absurdo". Debemente cómo esta intencionalidad se mos entendernos; es cierto que no hay
podía dirigir hacia algo heterógeneo que querer hallar este sér, es decir toa la consciencia. ¿Cómo concebir una mar conciencia de él, pretendiendo
interacción entre dos entidades que mantenerlo fuera de la consciencia cone participan de la misma naturaleza? mo intencionalidad. Esto no impida
Por eso Husserl precisa que la cons- hallarlo como fuera de la consciencia
ciencia intencional no se dirige hacia como sér. Que sea captado en el '{co"algo fuera de nosotros" sino a una no de luz" de la consciencia real o po"objetividad idear': el fenomenólogo sible y solamente en este cono, estaconsidera "el rojo de mi sensación" y mos de acuerdo. Queda por establece,
n&lt;.• "este rojo, allá en la pared". Es lo que Husserl no parece haber hecho,
cíerto que Husserl precisa que esta que el sér de este mundo no es este
objetividad ideal no es algo conteni- como de luz ... o admitir que lo es;
do en la conciencia como para el pero entonces se acabó de la conidealista. Esta precisión no logra de- ciencia como intencionalidad, es defender a Husserl del idealismo radi- ciI como esencialmente orientada "ad
cal. ¿De qué naturaleza, en efecto, es aliud".
esta objetividad? Si es heterógenea a
***
la consciencia debemos admitir que es
Si Husserl ha vuelto a caer en los
"algo fuera", lo que, no sin razón, repugna a Husserl admitir; si es de na- dualismos insolubles (los del sujeto
turaleza psíquica, está pues contenida conocedor y de un objeto heterógeen la consciencia como un "percipi" y neo) después de haber superado los
se acabó a la vez con el mundo exte- de la apariencia y de una substancia
rior y con la consciencia como inten- más allá de sus apariencias, es, según
Sartre porque finalmente ha desertacionalidad.
Para Husserl, "el sér real" (Wier- do del terreno que habia sin embargo
klichsein) del mundo es inseparable tnn sólidamente establecido, el de la
de la "verdad". Se trata de la eviden- fl'nomenología del sujeto conocedor,
cia, para una consciencia, de esta rea- para colocarse sobre el del clásico
lidad. En otros términos si el "cógi- problema critico: ¿ Cómo admitir a la
to", como consciencia intencional, es vez la existencia y la comunicación de
correlativo a un "cogitatum" -aquí el dos realidades heterógeneas, la de la
mundo-, este mundo, reciprocamente consciencia y la del mundo exterior?
Ilú puede ser considerado sino como
Fué Husserl llevado asi a transferir a
corre]atiYO al "cógito". Además la ver- fo consciencia ]a totalidad del sér, a
dad tiene su fundamento trascenden- ries.go de ver reabsorverse en ella total en el "cógito". La existencia del da la realidad de la que es conscienmundo es evidente, pero en el sólo cia.
sc:ntido ele que este mundo es el coHabía sido necesario inventariar esnelatiYo de la consciencia externa que ta totalidad: '-'Mi consciencia del munpermanece el criterio último. "El do" en lugar de establecerse en los almundo, escribe Husserl, es una idea tos lugares de un "cógito" reflexivo,
infinita correlativa a la idea de un exponiéndose a l10 poder volver a basíntesis completa de las experiencias jar.
posibles". No se puede otorgar al
Así aparece que la trascendencia del
mundo menos realidad.
"cógito" es correlativa a la trascen¿ Pero entonces el "ego" engendra al dencia del mundo. El fenómeno no
mundo? - En el sentido de "genesis necesita ninguna esencia "detrás de
actiYa" en la cual el Yo produce sus él", pero exige la transfenomeneidad
actos propios, voluntarios o raciona- de su sér mismo. Hay el objeto y el
les,, no contesta Husserl. Pero en tan- ser del objeto, no en el sentido que
to que "presencia a ... " engendro pa- el objeto "posee" el sér, participa del
siYamente todo uñ sistema de vincu- sér de un sér escondido tras de él:
Jnciones que, de un dato bruto hara es, no más. Pero el sér del fenómeno
"la cosa para mi". Hay de temer qué nG se deja reducir a un fenómeno de
pase con este "dato bruto" lo que ocu- ser, lo que no significa otra cosa que
rrió con el 'algo" misterioso que, en el sér del fenómeno no existe unicala percepción kantiana, venia a alo- mente en tanto que es percibido, que
jarse en los cuadros a priori, espa- no se reduce al upercipi", que desborcio- tiempo. Cae bajo los golpes de d2. el conocimiento mismo que tomo
la implac~ble Lógica berkeliana. ¿Es de él. Que el fenómeno sea lo que apaconocido? Es entonces de orden psí- rece, que lo que aparece, sea, no sigquico, es un hecho de conciencia. ¿No nifica que su sér sea de aparecer.
es conocido? ¿ Cómo entonces una FiEn el idealismo la conciencia mis-

La Fenomenología ...

11

Armas

y

ma corre grandes peligros. Es para
si misma una apariencia (tener consciencia de este rojo es poder considerar mi consciencia de este rojo). Es
este poder mismo de la consciencia de
aparecer en si, de constituirse como
consciencia de sí _misma, lo que la caracteriza. "Si mi consciencia no fuera
consciencia de ser consciencia de mesa, seria pues consciencia de esta mesa sin tener consciencia de serlo, o en
serlo, o en otras palabras, una consciencia que se ignorara a sí misma,
una consciencia inconsciente -lo que
es absurdo".
Sartre nota juiciosamente que si se
reduce el sér al conocimiento que se
toma de él, será preciso asegurarse
primero del sér del conocimiento; a
riesgo de ver la relación percepción
- percibido desvanacerse. ¿Pero qué
fundamentará el sér del conocimiento? No puede ser el conocimiento misn10 (sería un círculo vicioso). Este
sér es pues "transfenomenal" y no pocl.rá revelarse sino en experiencias
existenciales. Debemos entonces abandonar la primacía del conocimiento si
queremos fundamentar este conocimiento mismo. 11 Criticarlo" es infecundo. Es preciso inventariarlo fenomenológicamente, o más exactamente
explicitar el sér del sujeto conocedor.
¿ Cuáles son los datos de este inventario? -La mesa no esta en mi consciencia sino "en el espacio, al lado de
la ventana". La mesa se reduce tan
poco al "percipi" que es el contrario
un "centro de opacidad" para la cons'ciencia. Cada cosa que la consciencia
"arranca" de la mesa la remite a otros
dato_s que la mesa parece querer "esconder". Esto, precisa Sartre, no es
suficiente para afirmar que esta mesa existe en sí, pero que sí "existe para mí", implicando la heterogeneidad
para mí de esta mesa y de mí mismo
como consciencia.
Debemos pues, otorgar un sér a esta mesa. Este sér, nos dice el idealismo no es otra cosa que el de "percipi". Sabemos en todo caso que este
sér de "percipi" nó se reduce al del
"percipiens". Este "percipi' es un pasivo. Pero para ser pasivo, por lo menos es preciso ser. La pasividad no
puede afectar a la existencia misma
del sér pasivo, sin que todo caiga en
la nada. La pasividad es forzosamente! "un fenómeno doblemente relativo;
relativo a la actividad del que actúa
y a la existencia del que la sufre. Es
· imposible que el "percipere" afecte al
"perceptum" en su existencia, ya que
para ser -afectado, sería necesario que
e~. "perceptum" fuera ya dado en cierta forma, que exista pues antes de haber recibido el sér".
Hay finalmente dos posibilidades.
O bien la consciencia es constitutiva
del sér de su objeto, o bien es relación
a un ser trascendente.
El error de Husserl parece provenir
dl· que hace de la consciencia esencialmente "lo que es". Se opone a su
objeto que se vuelve, correlativamente, "lo que no es". Esta actitud es
contradicha por un análisis fenomenológico de las estructuras del conocedor. Parece entonces que al cotitra~
rio la consciencia es esencialmente "lo
que no es". Su dimensión fundamental es la negación. Hemos visto precis:unente que se constituye por el "rehuso indefinido de ser cualquiera cosa que sea "negando de ella lo hacia
que, por otra parte, se tiende: todo lo
que es. ·"A veces pienso; a veces soy"
escribe Valéry parafraseando a Descartes.
"Conocer es no ser". Mi mano puesta sobre esta mesa no conoce la mesa
sino porque no es ella. Le está presente, no le es. A partir del momento
et• donde le sería idéntica, ya no habría conocimiento. Tan íntima como

Letras + Pág. 8

podamos concebir la presencia de una
consciencia a un objeto, hay siempre
entre esta conoiencia y este objeto una
"nada" que les impide coincidir. No
conozco verdaderamene sino lb que
con que jamás podré identificarme, lo
que no soy.
No sirve objetar que me conozco a
mi mismo. Lo que puedo conocer de
mi ( carilcter, tendencias, ideas, sentimientos, etc.) es un Yo -objeto, tal
como lo revelan mis actos pasados, un
ro muerto a· la subjetividad. Mi espontaneidad, ini subjetividad, es decir,
mi presente, es totalmente ocupado en
investigar este Yo-objeto, es mi mirada-a-este- Yo, mi consciencia de este
Yo. Esta consciencia es esencialmente
presencia a ... mí. En su acto mismo de
mirar, se aleja de este "mi", no lo es.
Fuera de esta presencia ella es rigurosamente nada.
El análisis fenomenológico del conocedor - y no del conocimiento al
cual Husserl fue infiel, revela que la
conciencia se pone como un vacío
frente a un sér que es lo de que ella
falta para ser.... y para dejar de
existir como consciencia. Tal es el
sentido profundo del descnbrimiento
Husserliano de la intencionalidad, cuyo alcance Husserl mismo no sospechó. La consciencia se tiende hacia el
sér, "aspira" al sér porque no lo es, o .
más precisamente, para volver a tomar la expresión de Sartre, porque
"es en el modo de no ser".
Desde luego la existencia del mundri exterior se revela en una prueba
ontológica, como lo había visto Descartes. La diferencia sin embargo con
la argumentación cartesiana es doble.
Primero no se trata de partir de una
substancia (el Pensamiento) para llegar a otra substancia (la Extensión)
mediante la existencia de un Ser perfecto que garantizaría el paso. Segundo la prueba ontológica ya no es saca•
da de un "cógito" reflexivo (que una
vez aislado de su acto, permanece así
definitivamente) sino del sér mismo
del conocedor tal como revela sus estructuras al análisis fenomenológico.
Esta prueba ontológica que consiste
en ver el sér del mundo exterior fenomenológicamente implicado en las estructnras inmediatas del conocedor en
su acto concreto puede reducirse al
esquema siguiente:
La consciencia se halla, en su acto.
como "falta de .... ", como "lo que no
es"; este ser del cual falta, es el objete conocido en tanto que objeto intencional, este sér es pues, fuera de la
conciencia.
Así la Fenomenología que, con
Husserl, no logra conciliar estos dos
seres (consciencia y objeto) y reabsorbe uno en el otro, encuentra su acabamiento cuando el análisis del conoctdor revela un existente cuya natura-·
. leza entera consiste en carecer de sér,
en ser vacío, llamado al sér, presencia, al sér, suponiendo, bajo pena de
caer en la pura nada, este sér fuera
, df él que, por esencia, no es.
Abstraer es considerar separada- ·
mente lo que no existe precisamente
sino con la condición de no estar separado. La conciencia es, en este
Sl'ntido, una abstracción. Husserl decidió considerar a la conciencia de
su "concretud", presintiendo que s~
lo asi podría describirla fenomenológicamente. Su fracaso proviene final•
mente de que siendo la consciencia en
si. un abstracto, no se puede considerarla concretamente. Lo concreto no
e~ la consciencia sino, como lo vió
Heideger, ni "mi-sér-en-el-mundo". De~
él solamente debe emanar el análisís
fenomenológico y sobre él este análisis debe descansar. Pero aceptar esta
totalidad: conocedor de un-conocido,
¿ no es acaso rehusa~ el problema critico?

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                    <text>Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como articulo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S. U.

AÑO XI

LA DANZA
La Danza no tiene otro objeto que mostrar formas bellas
en actitudes graciosas líneas agradables a la vista: es un ritmo
mudo, una música para mirarla.
Así se expresaba Teófilo Gautier en 1838. La sinestesia
de sonidos-movimientos es, efectivamente, la más sencilla y com•
pleta de todas'; ella se impone casi totalmente a los seres acos•
tumbrados a obedecer espontáneamente los dictados de su sen•
sibilidad. En los niños parece obligatorio; como ellos tienen el
candor de la ignorancia y la perfecta espontaneidad de los amores, que no se dan cuenta de existir, por eso no separan su afi•
ción a la música de su afición a la danza. Llevad diez, veinte,
cincuenta niños junto al kisco en donde toca la música militar y,
cualquiera que sea el trozo de música que se interpreta, los ve,
réis que en seguida se ponen todos a bailar, a menos que ñ'o
háya entre ellos algunos de esos pobres seres a quienes desde la
cuna se les enseña a ' permanecer sordos ante los llamamientos
de la Naturaleza, a reemplazar por actitudes convencionales sus
actitudes instintivas y a sustituir una postura -de buen tono-,
hecha de encargo, por los reflejos más felices del propio temperamento. Entre los salvajes, si hemos de creer los relatos de los
viajeros, no aparece menÓs imperiosa la sinestesia de los sonidos,
movimientos; y de igual modo la vemos que excita a los aldea•
nos, a las gentes sencillas, a los obreros, en cuanto escuchan los
primeros sones de un instrumento o de una banda. Quién no se
acuerda de alguna vez, en la infancia, cuando una educación
enteramente teórica empezaba a matar en nosotros los mejores
gérmenes del sentimiento artístico, quién no se acuerda -repito- haberse burlado de los aldeanos o de los soldados que esta•
ban en el paseo y hacían gestos de baile cuando oían esa música
que nos enseñaban a considerarla como serie y pura, esto es,
desprovista de todo lazo con la vida y con las aspiraciones intui!vas de nuestro organismo? La antigiiedad ( que dentro de nues•
tra civilización desempeña el mismo papel que la infancia en la
vida humana), cuyas intuiciones hemos aprendido a respetar,
juzgaba como esas gentes sencillas. A dos de sus musas, Euterpe
y Terpsícore, las cuales encarnaban, respectivamente, la Música
la Danza, les dió nombres de más próximo parentezco. Du,
rante muchos siglos permanecieron unidas indisolublemente; no
s; invocaba la protección de una sin entregarse a la otra al mis•
mo tiempo.

J. D.

NUM. 4

ABRIL DE 1954

Las Relaciones ·Diplomáticas entre México y los
E. Unidos en- el Siglo XX
César Sepúlveda

LA ETAPA DE LAS INVERSIONES Y SUS
CONSECUENCIAS INMEDIATAS
Las relaciones diplomáticas entre nuestro país y el vecino del
Norte son producto natural de la proximidad directa con los Estados Unidos, de la penetración económica de esa nación, del pe,
culiar carácter de sus habitantes, de los desórdenes intestinos
nuestros, del orgullo peculiar del mexicano, en fin, de la antítesis
cultural entre ambos pueblos, y, además, del rápido e interesante
desarrollo social y económico de México en !as últimas décadas.
De ahí que, como fácilmente se advierte, el estudio de tales relaciones revista tan superlativo interés.
Se han escrito gruesos volúmenes,
en Norteamérica, para explicar la polí-

na, apretada y concisa, que permite

ilustrarle de los puntos más sobresa-

tica diplomática de los Estados Uni-

lientes y de varias cuestiones obscuras

dos con respecto a nosotros, y, sin emburgo, la cuestión ofrece siempre oportunidades de nuevas reflexiones Por

o mal explicadas y sobre una moderna interpretación de la tendencia ge-

otra parle, está haciendo falta en México un estudio adecuado sobre _esta
materia. No existe ningún ensayo ni
consistente, ni completo, ni imparcial.
Por ello, cualquier oportunidad como

neral de dichas relaciones en el pasa-

do y en el presente.
Perfilando desde ahora el orden de
es.tas conferencias, anticipemos que en

la primera de las tres etapas en que
hemos dividido nuestras relaciones

la presente para enjuiciar la diploma-

con la República del Norte, es posible

cia mexicana de la Casa Blanca es
siempre bienvenida. La correcta revisión que de ella se haga, sin demagogias ni partidarismos, permite buscar
nuevos ajustes en este campo y con-

advertir, a su principio, una sumisión
del pais, un tanto exagerada y un tantr; abyecta, a la inversión económica
extranjera. Más tarde, la Revolución
de manera oportuna y afortunada, frenó la continuación de tales inversiow
nes, pero no pudo impedir sus desagradables consecuencias.

duce a la adecuada formulación de la
política diplomática mexicana, y puedr llevar, eventualmente, a un mejor
entendimiento reciproco con nuestros
,·ecinos.

El reparto que se ha hecho de los
te-mas de estas pláticas es un tanto arbitrario, según se observa. Pero obedece a un interés práctico, y aunque
con esta distribución no se cubre por

completo el amplio panorama de las
relaciones entre México y Norteamérica, ni se profundiza mucho en ellas,
dadas las circunstancias, por lo menos
se ofrece al oyente una visión genui-

La segunda etapa está constituida
por el notable esfuerzo del pueblo mexicano para que sus recursos naturales y su economía fuesen explotados
y aprovechados por sus nacionales, y

esta actitud matiza y colorea las relaciones norteamericanas. De ahi que
efte periodo. . se caracteriza por una
pugna constante para equilibrar, por

un lado, la satisfacción a los intereses
económirps yanquis, con las justas reiw

(Pasa a la Pág. 3)

�LA ACADEMIA MEXICANA DE LA DANZA DEL INSTITUTO NACIONAL DE BELLAS ARTES
EN LA IV ANUALIDAD DE LOS CURSOS DE INVIERNO DEL D. A. S. U._
musicales diversos en el Suplemento
ch:. Cultura de dicho Diario.

CONFERENCIA
El sábado 3 del mes en curso, el musicólogo mexicano Gerónimo Baqueiro Foster ofreció una conferencia ilustrad~ con gragaciones musicales sobre "El origen, desarrollo y destino de la
Música rusa", a cuyo acto, celebrado en la Sala de disert~c!ones
de la Universidad, concurrieron numerosos Profesores, af1c1ona,
dos y público general.
La conferencia, que se inició con la presentación que del
Maestro Baqueiro Foster hizo el Doctor Salvador Martínez Cárdenas, principió a las 21 horas, habiendo dado cima después
de las 22.
El Doctor '.llartinez Cárdenas ofreció los datos atañederos al conferenciante, con las siguientes particularidades: "Nació en Hopelchén, Campeche, el año de 1898. Es autor de numerosos trabajos de Musicología y de
libros didácticos, entre los cuales se
cuenta su Curso Completo de Solfeo,
en cuatro tomos, de los cuales el primero está ya en la quinta edición.
Fundó en 1942 la Revista Musical
Mexicana. Ha compuesto obras de carácter profesional y varias suites para
orquesta, siendo mundialmente conocida La Primera Suite ' Veracruzana.

Es Inspector de Enseñanzas Music'ales en la Secretaria de Educación Pública, Profesor del Con-servatorio Nacional, y de Rítmica y Métrica en la
Escuela Nacional de Educación Física; ha colaborado en casi todos los
grandes diarios y revisJas de la ciudDd de México con trabajos de crítica,
crónica y Musicología. Es también
colaborador del Diario del Sureste, de
Mérida.
Desde hace siete años es colaborador del periódico El Nacional, en donde, además de sus crónicas, publica
ininterrumpidamente estudios, y temas

' CONFERENCIA
El lunes 5 del actual, el escritor, via•jero y explorador yugoslav? Li_cenciado en Derecho por la Umvers1dad
de Zagreb, Tibor Sekelj, dctó en la Sala de Disertaciones de la Universidad
una conferencia sobre el Esperanto,
considerada como lengua universal
La asistencia a este acto fué nutrida, habiendo hecho la presentación el
Licenciado Juan E. Aguirre Herrera,
de la Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales de nuestra Casa de Estudios.
Tibor Sekelj nació en 1912. Aparte
de· su Licenciatura en la mencionada
l'niversidad yugoslava, realizó estudios de Pintura, Pedagogía, Etnología,
Lenguas. Ha vivido en Hispanoamérica desde 1939. Es miembro de la
Real Sociedad Geográfica de la Real
Breta,ia; de la Sociedad de Historia y
Geografía de Guatemala; de la Comisión Directiva de la Asociación Universal de Esperanto, con sede en Londres, y Presidente honorario de las
Asociaciones de Esperanto de El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, etc. Por sus trabajos en pro de la
Geografía ha sido condecorado por el
Gobierno Argentino y el Club Andino
Cóndores de los Andes.
Ha hecho viajes de exploración geográfica y etnológica a Aconcagua,
i\fatto Grosso, ]os Andes patagónicos,
diversos lugares de Bolivia, Río Branca, los Andes venezolanos y la :Mosquitia hondurella.

Ha publicado las siguientes obras:
Tempestad sobre el Aconcagua, cinco
ediciones, de 1944 a 1953; La conquis:
ta de las cumbres, 1954; Por tierras de
indios, cuatro ediciones, de 1948 a
1953; Donde la civilización termina,

1950; Vi~je fuera. de tiempo, 1950;
Ocaso en el parmso, en, prensa, habiendo colaborado, ademas, en varias
revistas de Geografía y Antropología
de Europa y América.
Ha sustentado Cursillos y conferencias en varias Universidades de Hispanoamérica sobre exploraciones geográficas y antropológicas con películas y proyecciones de vistas fijas, así
como Cursos en varias Instituciones
de Cultura sobre el idioma internadonal el Esperanto.
Ha ofrecido Cursos de Dibujo infantil y presentado Conferencias y Exposiciones sobre esta actividad artística.
l. N.B. A.

}lerced a las prolongadas y vehementes gestiones que desde hace tiempo se vinieron haciendo por el Departamento de Acción Social Universitaria para presentar en la Ciudad de
Monterrey y dentro del marco universitario de los Cursos de Invierno de
dicho Departamento los valiosos y cekbrados elementos que componen La
Academia de La Dan:a Mexicana del
Instituto Nacional de Bellas Artes que
dirige el Doctor Audrés Iduarte Foucher, el público regiomontano y los
universitarios nuevoleonescs pudieron
admirar en todo su esplendor el exquisito arte coreográfico del Ballet
)[exicano, a cuya actuación se asoció
la Orquesta Sinfónica de Xalapa que
dirige el :\faestro Luis Jiménez con la
presencia del Director huésped José
Pablo Moncayo.
Durante los dias inolvidables del
miércoles 21, jueves 22 y viernes 23,
en jornadas vespertinas y nocturnas, . .
actuó el maravilloso espectáculo en
fascinantes ejecuciones coreográficas
y musicales.
(Pasa a la P.ág. 8)

Un pasaje del ballet "Zapata"

La Valse. -

Música de Rabel; coreografía de Raquel Gutiérrez

Rosalío Orter;a y Helena Jordán en un pasaje coreográfico

Armas y Letras + Pág. 2

Las Relaciones Diplomáticas entre • • •
(Viene de la la. Pág.)
vindicaciones nacionales, por el otro.
Por cierto, para este conferenciante,
esta etapa es, sin duda, la más trascendental, porque representa una dificil y penosa transición de la que por
fortuna, emergimos categóricamente
definidos.
La última de las etapas acusa ya, se~
gún veremos, una interrelación de intueses y de funciones entre ambos
países, una interdependencia de fines
y objetivos, a la vez que revela una
mejor comprensión mutua. Como que
se vislumbra en ella el principio de la
solución de problemas antitéticos, y
el deseo firme de acabar con las contiendas precedentes. Empero, aún no
podría establecerse si ésto pudiera
perdurar o si, por el contrario, tendríamos que volver a comprobar la
eficacia de los métodos que el Dercc1o Internacional proporciona para la
solución de las controversias, y que
bau sido puestos a prueba tántas veces en el curso de las relaciones que
estamos examinando.
Entremos ahora en materia. Siempre se había sostenido que el General
Diaz era opuesto a la inversión de capital americano que deseaba atraer a
los europeos. Pero la verdad es que
tanto el grupo científico como don
Porfirio demostraron un marcado favoritismo y extramada complacencia
a los norteamericanos. Y es que el
clesideratum de ese régimen era el de
lograr la afluencia de capital extranjero, de cualquier procedencia, como
elemento indispensable del progreso
social y financiero del país, y así se
abrieron las puertas a la penetración
económica de los ciudadanos norteamericanos, más activos y mejor dotados que los demás forasteros, y con
ello, se prepararon incalculables consrcuencias.
Principiando con las fabulosas concesiones de ferrocarriles, siguiendo
con las otorgadas a la explotación de
minas y fundicio'Íles, continuando con
la~ empresas de sen·icios públicos, y
finalizando con las de petróleo, manufacturas y otras 1 en una década a partir de 1900, México era ya apéndice de
los Estados Unidos en esta materia.
Cualquier afirmación de que Díaz se
01Jonía a la expansión se destruye por
los hechos mismos. Hubo, por el contrario, cierta molesta solicitud entreguista de parte ele ese gobierno para
lograr la inversión.
En el año de 1902 se calculaba el
monto del capital norteamericano so~
bre Dlls. $500,000,000.00 para 1,117
empresas e individuos: 70 9'0 de esta
suma, la' representaban los ferrocarriles, 20% la minería, y el resto, fundiciones, haciendas, bancos y empresas
de servicios públicos.
Ya en ese año, Doheny, el siniestra
E. L. Doheny, estaba principiando a explotar el petróleo en Ebano, S.L.P., con
la Compañia Huasteca, y para 1905,
ya teníamos aquí a la Standard Oil, a
la Texas Company, a la Pierce, a la
Golf, a la compañía Sinclair, con asombrosas concesiones que andando el
tiempo vinieron a significar a tantos
problemas.
Al final de la década, el valor aproximado de las inversiones estadounidenses directas se había triplicado a
$1.500.000,000.00 dólares oro, aunque
se calcula que había numerosas inversiones de dinero yanqui a nombre de
mexicanos, sobre todo en tierras y
ranchos ganaderos, y sin mencionar
tnmpoco la adquisición de bonos, obli-

gaciones y valores emitidos por el gobierno mexicano.
La historia de esas inversiones es
increíble. Nunca, en ninguna nación,
se había desplazado tal suma de avenhneros y hombres de presa, ni tampoco en ninguna parte había encontrado
tan singu1ar recibimiento. De acuerdo
ccn el informe del senador Fall, los
n0rteamericanos, alrededor de 1912,
eran propietarios del 78 % de las minas, 72 % de las fundiciones, 58% del
pdróleo y 68 % del hule (guayule) de
:\Jéxico, y el reporte de Letcher expresa que poseian más que todos los demás extranjeros juntos y ¡oh asombro!
aún más que los mismos mexicanos, y
nótese que sólo 75,000 norteamericanos se habían establecido en esta República hasta 1911.
Pero no es eso todo. El plan del
grupo "Científico" para desarrollar a
México (la introducción del capital
extranjero para acelerar el progreso
del pais) cÓndujo al desprecio del bienestar del pueblo. A veces, se violaban oficialmente los preceptos constit11ciona1es que prohibían al extranjero
adquirir propiedad territorial en la faj::¡ de defensa de las fronteras y de las
costas. Casi la quinta parte del área
total de México habia caído en manos
y.:1nquis. La complacencia oficial -hacia el norteamericano era irritante: se
permitieron abusos tales como el despojar a los pueblos y , ,iJlas de sus tierras, sólo porque los títulos de propiedad no aparecían muy claros. Se toleraba el privilegio especial de que los
rt·presentantes diplomáticos interviniernn siempre en su favor, aún en materias injustas e improcedentes. Los
tribunales otorgaban la razón, por regla general, al norteamericano.
Y pudo observarse que la gran expansión de la in\'ersión foránea que
tuvo lugar bajo Díaz, a principios de
este siglo, coincidió con la declinación lel bienestar económico de ]a clase- rural, y era natural, consecuentemente, inferir que había conexión entre estos dos sucesos y que el mejoramiento de la situación del peón mexicano sólo podría realizarse con la consiguiente reducción del capital extranjero en México.
Así, débilmente al principio, pero
&lt;le manera firme después, principió a
st:rgir en México el resentimiento contni el norteamericano. Empezó tenienclo como base Ja diferencia de condiciones económicas entre trabajadores
mexicanos y extranjeros en los ferrocnrriles. Las autoridades menores de
provincia, para compensar esa diferrncia arrestaban por la menor violación o desorden a los norteamericanos
empleados de las lineas férreas y de
esa suerte hubo varios incidentes diplomáticos.
La huelga de Cananea, en 190G, proporciona ejemplo vivo de que el gobierno de Díaz era sumiso a 1a penetración inversionista y de que el sentimient antiyanqui ya se encontraba
asociado a la oposición a don Porfirio. En este caso hubo comprobada
intervención de patrullas norteamericanas para suprimer el movimiento.
Se habló en esa época de sociedades ,
secretas de obreros mexicanos que
amedrentaban a los estadounidenses y
propugnaban su expulsión.
Como se juzgase que la situación
empeoraba, y que los extranjeros peligraban en algunos lugares, varios cónsules de los Estados Unidos sugirieron
que se tratase con igualdad y equidad
a los trabajadores nacionales, que ga-

noban menos que los otros por trabaj1&gt; similar. Y los informes consulares
de manera acorde señalaban con alarma el crecimiento del antagonismo y

como el dictador mostraba su parcialidad y complacencia, la oposición a
su régimen se canalizó en la acerba
hostilidad hacia el yanqui.
Es posible hacerse esta reflexión:
de no haberse presentado con tanta
oportunidad la Revolución de 1910,
sc·guramente hubiese surgido aquí un
fuerte movimiento nacionalista y antiamericano, que habría terminado, ind1!dablemente, en guerra entre ambos
pueblos.
En su postrera etapa, la figura de
Díaz aparece rodeada de una aureola
tr:\,gica. Cohvencido de la gran necesidad existente de capital extraño, lo
mejor del esfuerzo de su gobierno se
destinó a alentar a las empresas e in,·ersionistas extranjeros, y al hacerlo,
menospreció un tanto la voluntad y la
opinión del pueblo de México. Obró
así, sin duda, con la esperanza de que
SE- demostrara eventualmente la sabiduría de su política con la influencia
civilizadora y enriquecedora del elemento extranjero. Pero el pueblo resultó duro de convencer y los hechos
demostraron, en contra de don Porlirio, que la afluencia extraña se convirtió en proselitista, opresora y desn,,cionalizante. Y en la agonía de su
rl:gimen, el anciano dictador se encontró en medio de dos corrientes tremendamente irreconciliables: el ereciente vigor del capital extranjero, que
iba más allá del sueño más increíble,
y la fortaleza vital de un pueblo en
ruarcha, irreductiblemente poderosa.
Su gobierno pereció en 1911, dejando un~ pe,nosa sucesión: una población extranjera, principalmente norteamericana, arrogante y ensoberbecida,
quejumbrosa ante cualquier peligro, y
Hna economía endeble, con finanzas
controladas desde fuera, presionada y
2menazada por el capital extranjero,
que constituía mayoría y que contralaba los mejores negocios. En otras
palabras, legó un reto a ]os hombres
de la Revolución. Y en el desenlace
de este reto, según hemos de ver, se
va a ir erigiendo la personalidad del
~Iéxico Nuevo frente a su poderoso vecino, en medio de grandes sacrificios
Y de peligros gigantescos.

* *· *

La Revolución Mexicana es un ejemplo clásico de un cambio social modtrno en gran escala. Sirve como prototipo de lo que está sucediendo en
otras partes de la América Latina, con
cJ Cercano Qriente, en toda Asia, y de
lo que se está ya anticipando en Africa. Ha tenido como objetivos primordiales, reagrupar las clases sociales,
reorientar la economía y reformar las
estructuras políticas y sociológicas
con la esperanza de mejorar a las masas. Pero tales objetivos no se logran
ni pacifica ni ordenadamente, ni sin
lnstimar intereses. Por ello, la Revolución estuvo presidida por la violencia, la inestabilidad, el nacionalismo
virulentc;&gt; e irracional, por la improvisación. Todos estos factores, sobre
herir la conservación susceptibilidad
norteamericana, que se horrorizó antr el rompimiento del orden tradicional, afectaron también el patrimonio
ot los súbditos de los Estados Unidos,
y pavimentaron el camino para que
el gobierno de ese pais se sintiese justificado en adoptar una irritable conducta de intromisión semiprotectora y
de continua e insoportable reclama-

Armas y Letras + Pág. 3

ción.
Que los prohombres norteamericá.nos seguían pensando en México como pais colonial de ellos lo revela la
conducta observada a principios de la
Revolución. El Presidente Taft en
Marzo de 1911, envió regular número
de tropas a la frontera, con la falsa
pretensión de "maniobras", pero en
realidad con el ostensible propósito de
kvadir nuestro país y "proteger las
vidas y propiedades de norteamericanos" si se hacia necesario y oportuno.
Cuando más tarde, pareció que, por
fin, el gobierno de los Estados Unidos
podria contemporizar con el prometec!or gobierno de :\ladero, la siniestra
figura del embajador Henry Lane
""ilson empezó una innoble campaña
de calumnia Y de intriga, que había
de influir bastante en la actitud del
Departamento de Estado, dadas las influencias po!iticas de este enviado diplomático.
De nuevo, en febrero de 1912, Taft
ordenó la concentración de 100,000
hombres, regulares Y voluntarios, en
la frontera mexicana, y proporcionó
instrucciones a \Vilson para que discrecionalmente notificara a los estadounidenses a retirarse de ciertas zonas de peligro que él consideraba
~ oportuno. El embajador hizo publicar
en los periódicos 1a esencia de sus instrucciones y previno a los norteamericanos que evacuasen t;mtos lugares
que se llegó a interpretar como indicio de pérdida de confianza y basta
de hostilidad a }ladero, estimulando
así a los opositores de éste.
Las representaciones diplomáticas
, del embajador de los Estados Unidos
a nuestro gobierno se sucedían con
frecuencia Y cada vez subían más de
tono. Cuando Pascual Orozco y otros
jefes rebeldes a :\ladero, en el curso de
sus actividades, afectaban los intereses yanquis! u ofendían de alguna manera en su persona a los norteamericanos, Henry Lane \Vilson hizo agrias
manifestaciones, y sus protestas llevaban implicitas amenazas de acción
ruás rigurosa, pero por fortuna, en esa
primera fase, la actuación de Lascurain, Secretario de Relaciones, era todavia decorosa y leal al Apóstol, y se
dió sensata y cumplida respuesta a las
aseveraciones del diplomático en tal
ocasión, pero continuaba la presión
del Departamento de Estado, en una
cruzada protectora de los intereses de
sus nacionales y los Estados Unidos
realizaron un despliegue de fuerza rernitiendo barcos de guerra a diferenles puertos mexicanos de ambos mares, no sólo para evacuar a aquellos
de sus súbditos que desearan abandonar el país, sino también para impresionar a nuestras autoridades.
La efectividad de estos procedimientos parece haber sido dudosa. Ni se
obtuvo una disminución de los atentados contra personas y propiedades
norteamericanas, y si se logró avivar
L1 flama de la yanquifobia.
Las medidas que acabamos de indicar fueron activadas con humillación
para nuestro país. Se exigió que se
establecieran guarniciones mexican:s
desde :Mexicali hasta Matamoros, para
que se evitasen incursiones de foragi(!os y rebeldes desde acá. El Senador
Fall clamaba en el Congreso por una
implacable intervención en México parh la protección a sus connacionales.
Se recomen.dó que los Estados Unidos
mantuviesen indefinidamente barcos
en todos los puertos mexicanos. Se
acusó a Madero de aprovechar en heneficio suyo, de su familia y de sus
amigos las pérdidas pecuniarias norteamericanas.
·
En septiembre 15 de 1912, ]a intolerable compulsión se manifestó en
una insolente nota de Wilson que, aún
cuando contestada vigorosamente por

,

�Lascnrain el 22 de noviembre, revelaba ya que el régimen maderista no debería esperar consideración ninguna
ni del Gobierno de Tal! ni de su embajador, y que la lista de ultrajes a
~léxico no iría a terminar nunca.
De esta suerte, cuando se presentó
e! golpe de Félix Díaz, en la Decena
Trágica, en lebrero de 1913, el gobierno del Apóstol estaba ya maduro para
caer, ante las insidias de los diplomáticos norteamericanos. El debilitamiento postrero del régimen de Madero Jo cansó la actitud de Henry Lane
,vnson, quien así satisfizo su resentimiento. Fué éste diplomático quien
rn gía a :Madero a dimitir. Fué ,vi:son
quien avivó la propaganda anhma&lt;ler.ista, intrigando pública y privadamente contra el gobierno. Por Iltimo,
se sospecha con firmeza que fué el
embajador uno de los causantes, si no
el instigador, del infame sacrificio de
Madero, y su prisa intemperada para
que su gobierno reconociese al usurpador ayuda a reflexionar así.
El comportamiento del embajador
Wilson es digno de estudio y meditación. Es inexplicable como se dejó
irrestricta su soberbia, como se toleró
su actitud desquioianle y terrorista.
I\o alcanza uno a comprender cómo
en lugar de expulsarle como persona
non grata, medida que el pueblo hubiese aplaudido sin reserva~ y que habría sido hábil recurso político para
afianzar el bamboleante gobierno de
Mnderó, se le dispensaban las mayores
cortesías y ]as reverencias más desproporcionadas, aún por parte de la
propia Casa Blanca.

***
Cualquiera hubiese pensado que al
suceder ,voodrow " 7ilson, demócrata,
n Taft, repulJlicano, en la presidencia
en marzo_ de 1913, la política de los
Estados Unidos hacia México debería
de: cambiar en beneficio de nuestro
país, sobre todo, porque había.n existido manifestaciones anteriores de que
simpatizaba con nu:Stro país, ya que
había calificado la guerra de 1847 como una agresión inexcusable de parte
del fuerte vecino.
Pero el peculiar carácter del presidente habría de determinar una acrimonia casi patológica. Se díce que
Wilson apoyaba su mundo en la Biblia, en Burke y en Bagehot, y que era
t..n meralista, pero era un moralista de
cuño especial, esto es, presbiteriano.
Era Wilson, además, un cruzado, un
cruzado democrático, pero impaciente; un nacionalista lleno de ideales, perc· intoleranie.
De ahi que, para él, las fuerzas demoniácas a ,,encer, fuesen el desorden
institucional ,el desgobierno, la autocracia y el despotismo y el golpe de
Huerta proporcionó la oportunidad de
inaugurar su política, el ,vnsonismo.
El ,vnsonismo consiste, en su manifestación más pura, . en la oposición
mesiánica a gobiernos establecidos por
la fuerza en violación a la constitución y contra la voluntad del pueblo.
En otras palabras, en negarse a mantt"ner relaciones de cualquier tipo con
regímenes emanados de una revolución, o sea, en predicar la regularidad
constitucional, el legitimismo democrático.
Esta etapa primera del Wilsonismo
hacia México, se caracteriza por una
pugna personal del Presidente n6rteamericano con el usurpador Huerta en
que éste, mal que bien, con marrullería, hizo jugar un papel poco airoso a
sr1 adversario. ,vnson determinó hacer caer al dictador a cualquier precio, consecuente con su catecismo, y
dar paso así al autogobierno y a la democracia en México. Claro que con
e1Io era intervencionista, pero en su
credo la intervención se justificaba,

por que descansaba en la moral, i en xicano. El incidente no había tomado
más de una hora.
. ..
Ju moral de Wilson !.
Pero el Almirante dec1d10, e~ busca
Substituyó al embajador Henry Lane
Wilson, porque éste había manifesta- de prestigio quizás, que la disculpa
do simpatía al dictador, con su envrn- dada era recompensa inadecuada para
cio personal, John Lind, el v_er~no d.e el honor de la Marina de los Estados
1913 con instrucciones de ehmmar al Unidos Y envió al jefe de su estado
'
.
usurpador y pacific~r al pa1s por me- mayor' en , uniforme de gala, al g_en~dio de elecciones libres y la acepta- ral mexicano con un síngular -~hmación del resultado por todos los ban- tum. El ultimátum de Mayo ex1gia nados. Pero este agente diplomático es- de menos, que a la puesta del sol del
taba vencido desde el principio, cuan- siguiente día se izaría la bander~ nordo los periódicos de la Capital azteca teamericana en un punto promme~te
publicaron dolosamente que venía a de la costa Y se le saludara con ve1~r('cibir la renuncia de Huerta, de mo- tiún salvas de cañón, saludo que ~e~1a
do que ya podría preverse que su ges- de vuelto por su barco; que el of:c1al
responsable del arresto de los marmos
tión seria infructuosa.
· l y que
En realidad, Línd traía sólo co- fnese juzgado en corte mar~1a
mo instrucciones decir a Huerta que se enviase una disculpa escrita del coViilson ~ediaria si se le cumplían mandante mexicano.
.
.
La situación de Huerta le m1ped1a,
cuatro cosas: un armisticio entre el
O'Obierno y los constitucionalistas de aunque hubiese deseado, ordenar el
Carranza 1 una elección próxima, la saludo a la bandera de las_ barras y
promesa de Huerta de no ser candi- e!,treUas. Equivalía a su smc1d10 podato y su palabra de que acataría los lítico, porque se había sostenido poresultados. Inútil decir que el usurpa- sDndo como un activo y celoso defen dor rechazó toda proposición. Las ne- sor del nacionalismo mexicano. , Pero
gociaciones posteriores de Lind cul- ' comprendió que su suerte pondna d~minaron en el fraca-so y en el ridículo. pencler de cualquier invasión y~nqu~.
E! presidente Wilson, en Jugar de im- Desesperado ya propuso, al drn si¡mtar el fiasco a su enviado, tomó la guiente, 15 de abril, que el ~aludo fuecúestión como ofensa personal, Y a se simultaneo por ambos pa1ses. To_d~partir de entonces dedicó lo mejor de vía ,vilson vacilaba en apoyar dec1d~sn esfuerzo a hundir a Huerta.
dnmente la rígida actitud de la MariSe propuso el profesor de Princeton na, que pedia nada menos que la 1ninterYenir militarmente en México, t&lt;:rvención armada.
.
aislar a Huerta de Europa y prestar
Su moral de profesor de Derecho se
ayuda al constitucionalismo. Para jus- enfrentaba aún a su menospreciado
t!ficar a du1cificar lo primero, " 7ilson OI gullo de jefe de la nación más grana~eguraóa que esa invasión sería con de de América, y, por ello, el 18 de
fines idealistas, y anticipaba que no atril, remitió ultimátum por el cual le
tenía el propósito de anexionar ningu- concedía hasta el siguiente día para
na porción del suelo me_xicano, a pe- las salvas. El Ministro de Relaciones
sar de la solicitud del partido republi- del usurpador, en el ültimo momento,
cano para aumentar el territorio de ofreció que se haría el saludo si los
los Estados Unidos a costa del nues- Estados Un idos garantizaban dfl'vol•
tro. Pero con esta conducta, el presi- verlo inmediatamente, pero no fué
dente violaba todas las normas de la oído.
buena diplomacia clásica, y no obtuvo
El presidente norteamericano queotro resultado que hacer popular al ria sólo ejercer el bloqueo naval a
dictador.
nuestras. costas, pero informado de
Con el propósito de restar r~cursos que habría dificultades con terceros
a] usurpador 1 \Vilson procuró influir Estados, y que además, ello no impecon el Foreign Oflice inglés para que diría la descarga &lt;le municiones euroretirara el reconocimiento a Huerta Y peas próximas a llegar a México, que
boycoleara al maligno tirano, y surgió podrían emplearse contra los mismos
a Francia e Inglaterra que siguie.Sen Estados Unidos, y con el consejo de
estos planes. Pero los europeos vieron la Marina decidió ordenar una demos!« conducta del presidente como un tración militar contra Veracruz, y asi,
superfluo subterfugio para justificar el 21 de abril, principió el desembarotro cet"cenamiento del territorio de co de infantes de marina, que hubo de
nuestro país, y sólo respondieron a re- suspenderse por la heroica resistencia
gañadientes, en tanto que en Méxíco de cadetes de la Academia Naval y de
e~a situación se declaraba en favor de p~rticulares, continuándose el día siHuerta.
guiente después de un bombardeo que
\Vilson además, poseída ya de santa nulificó toda defensa.
indignación, prestó ayuda a los consQuizá la situación se hubiese detetitucionalistas de Carranza levantando riorado con perjuicio de Wilson, Y tal
el embargo de armas y pertrechos y vez hubiese llegado el extremo de la
recibiendo a sus agentes, no obstante gEerra. Pero ]a mediación de Argenque esa facción no constituía precisa- tina, del Brasil y- de Chile evitó males
mente el ideal guberna¡:nental del pro- mayores, porque proporcionó oportufesor de derecho político.
nidad para que el profesor de PrincePero el error más colosal de Wilson tcn se vindicase, protestando no deen su política mexicana y democráti- sear mal a México, ni tener &lt;lesígnios
c~1 fué la invasión militar en Veracruz, agresivos, y culpar a las circll}lstanporque aún cuando con el1o favoreció cias de su actitud.
su propósito de derrocar a Huerta,
Con gran habilidad, el presidente
contribuyó definitivamnte a aumentar manejó la conferencia de mediación
el malestar en las relaciones méxico- en Niágara Falls, y en lugar de discu3mericanas. La causa de esa conduc- tirse en ella 1a solución a la ocupación
ta. fué un arresto sin importancia de militar de nuestro puerto, ,vnson lomarineros yanquis, en Tampico, a gró que se examinase el problema poprincipios de abril de 1914. Este puer- lítico interno de esta República, y que
tc se encontraba bajo la ley marcial, la conferencia fuese un valioso dispopor la cercanía de fuerzas enemigas, sitivo c:le propaganda suya.
cuando un grupo de_ tripulantes del
Una vez que las fuerzas constitucio
barco Dolphin, de patrulla en aguas nalistas avanzaron hacia el centr0,
del Golfo, desembarcó en un muelle Huerta se vió obligado a dimitir y
Uc acceso prohibido, para adquirir ahandonó el país en julio de ese misprovisiones. Un destacamento militar mo año, y las tropas norteamericanas
los prisionó, y cuando el Almirante levantaron la ocupación de Veracruz
Mayo, comandante de las fuerzas na- e! 23 de noviembre, señalándose con
vales yanquis demandó su soltura, fue- ese acto el cerrami~nto de una etapa
ron puestos en libertad inmediatamen- de relaciones con los Estados Unidos
te, con disculpas del jefe rr¡ilitar me- que pudiera catalogarse de peculiar.
4

Armas · y L~tras + P-á:g, -4

En efecto, las relaciones mex1c0,.
norteamericanas durante los años 1913
y 1914 ponen de manifiesto varias enseñanzas singulares. La primera de
ellas es que los problemas internacionales de un país en guerra civil son
más complicado de lo que a primera
vista aparecen, y que para resolverlos
no es bastante con la pretensión de
un iluminado, sino que es menester
contar con información buena· y sana,
con habilidad técnica y con un cuerpo
,;apaz de consultores-elem·e ntos que
faltaron a Wilson. La segunda es que
un dictador o un caudillo en AmérÍca
Latina, no obstante Jo ilegal de su ascensión al poder o lo injusto de su
mando, no es removible por la sola
acción política de un estadista extranjero. Una tercera consiste en que no
basta con predicar el legitimismo
cc,nstitucional y que el intento de promover un mundo más moral por el
uso de métodos precarios de intervención es seguro que produzca más anarquía y más desorden que la simple
abstención. De ello se dió cuenta
Wilson, aunque tarde y su conducta
st;bsecuente asi lo revela.

***

El siguiente episodio de las relaciones con Norteamérica conducía ya a
fa guerra con nuestro pais, si no se
presentara la posibilidad de participación de los Estados Unidos en el conflicto bélico mundial. Los hechos fueron los sigutentes: Francisco Villa en
otro tiempo .el Robin Hood, el Galahad
del Departamento de Estado, se convirtió repentinamente ~n su odiosa nérnesis. En enero 10 de 1916 asesinó en
Santa Isabel, Sonora, a 18 jóvenes ingenieros norteamericanos que venían
a trabajar en Jas minas por invitación
dt:: Carranza, y en marzo de ese año,
atacó la ciudad fronteriza de Columbus, Nuevo México 1 causando bajas catre las tropas norteamericanas y entre
los civiles, en momentos en que el Partido Repttb!icano , achacaba a Wilson
un manejo torpe de los asuntos mexicanos, y se designaba nuevo Secretario de la Guerra, un pacifista, en el
vecino país.
La situación probó ser embarazosa
para el gobierno norteamericano. Los
e1.tremos en ella implícitos eran deli•
cados en grado sumo. Si se enviaban
soldados en seguimiento de Villa, invicándose el tratado de 1882, sin permiso preVio, se hería la susceptibili•
dad de nuestros paisanos, con probabilidad de choques armados cuyo resultado final nadie podría prever. Si,
por otra parte, se solicitaba autorización del i·égimen carrancista para cruzar la frontera, se mostraba ante este
y además quizá no concedería tal permiso, con la cual ,vnson arriesgaba su
futura reelección y e1 respeto a su
país. En esa indecisión pasaron siete
dias, en los que Carranza obstaculizaba cual arreglo, pues primero exigía
le, revisión de la Convención de 1882,
más tarde, con circunspección, pero
vagamente, insinuaba que aceptaría el
iagreso de soldados yanquis si el Gobierno de los Estados Unidos, en reciprocidad, permitía que tropas mexica
nas cruzaran la frontera en persecu•
ción de Villa cuando esto se ofreciera,
y posteriormente, que ya no era nece•
saria la presencia de soldados norteamericanos porque Pancho Villa esta- •
ha cercado y sus seguidores dispersos.
En realidad, el Primer Jefe no quería
dar a su rival la oportunidad de posar como liberador de México.
Pero aún con riesgo de precipitar la
crisis, en marzo 16, 12,000 soldados al
mando del General Pershing empezaron a penetrar en México, si gran os·.
tentación y con órdenes de desp legar
mucho tacto. Don Venustíano, que
probó ser hueso duro de roer, hizo sa"'
ber que su gobierno no podría canee4

der el derecho de traspasar la frontera
antes de que se fijaran definitiva y
concisamente los términos de un conYtnio mutuo, y simultáneamente propuso ciertos lugares por los cuales se
habría de cruzar, y los limites de la
penetración. Woodrow Wilson mostró
su falta de maestria en los asuntos
mexicanos. Admitió todas las demandas de Carranza, que iban hasta especificar el número de clase de tropas
que debían emplearse y la disposición
dt· las mismas. Ordenó tal cantidad de
restricciones a Pershing que volvió un
fiasco la expedición punitiva, y por
otra parte, no podía hacer volver a sus
tropas sin comprometer el.honor nacional norteamericano, y sin que padeciera su propia carrera política. El
incidente de Parral, donde vinieron a
las manos patruUas extranjeras y civiles mexicanos, impedía ya que los solda.dos norteamericanos regresasen, de
suerte que el presidente, muy a su pesar, tenía que conservar la expedición
dt ~:léxico, y arriesgar una guerra con
nosotros. Las negociaciones subsecuente~ ponen de relieve que nuestro país .
de nuevo probaba ser demasiado para
,Yilson, y que tendría éste que abandonar su postura tradicional y someterse a una gran discreción si quería
evitar una desastrosa contienda méxico-americana.
El 30 de abril se reunieron en El
Paso los generales Obregón, como represeñtante de Carranza y Scott y
Fnnston de los J:stados Unidos, para
aliviar la tensión del incidente de Parral y par"a suprimir las causas de mal
entendimient por ]a presencia de fuerzas norteamericanas en nuestro pais.
EJ general mexicano, evitando discutir la cooperación, con el invasor, se
mantuvo firme, y aún cuando los comisionados del vecino país proponían
b retirada lenta y gradual de las fuerzas yanquis, no aceptó y exigió el
abandono inmediato de nuestro suelo.
La guerra parecía inminente.
Se previno a Pershing que sus tropas deberían moverse sólo hacia el
Norte; cualquier otra dirección que
lomasen significaba lucha. Por eso
cuando en Carrizal se observó un des~
tacamento yanqui avanzando hacia el
Este, el Gomandanle mexicano ordenó
combatirle matando a 12 y aprisionando a 23. La acción tuvo Jugar el 21 de
junio de 1916.
El espíritu antiyanqui cobró fuerza,
El gobierno de los Estados Unidos ordt'nó a sus nacionales que procuraran
abandonar nuestro país, y, al mismo
tiempo mo,•ílizó toda la Guardia Nacional y la incorporó al ejército de línea. Tanto en México como en el país
vecino, los extremistas vociferaban ya
en tono bélico. Quedaban pocas oporhmidades de solucionar el conflicto.
Pero los prisioneros fueron devueltos.
Las perspectivas de los Estados Unidos de luchar en Europa impidieron
cualquier exceso de su parte. Por otra
parte la presencia pasiva de soldados
norteamericanos era contraproducente para el prestigio mtlitar y para la
conveniencia estratégica porque ni obtenían victorias ni podrían obtenerlas
quizás, si llegaban a las manos con
tropas mexicanas y ol mejor del ejército yanqui se encontraba atado. .En
e5te impasse, los estrategas confiaban
en que ocurriese algún cambio en la
situación interna mexicana que les
permitiese abandonar el país airosamente.
Por fin se presentó la oportunidad
de alejar las nubes de la guerra. El
gobierno carrancista propuso, en agosto, una reunión diplomática para discutir la salida de las tropas extranjeras. Aceptado ésto por el otro gobierno, los comisionados de ambas naciones realizaron varias juntas, desde

septiembre hasta enero siguiente, casi
todas infructuosas, pues los norteamericanos pretendían discutir otros temas que no fuesen el egreso de soldados, hasta que fué posible obtener bases de arreglo, y quedó pactado el retiro de las tropas y el reconocimiento
formal, de jure, del gobierno de D.
Venustiano por la Casa Blanca. La expedición punitiva principió a abandonar el pais en lebrero de 1917 y por
fm nos vimos libres de esa plaga que
pudo convertirse en permanente. La
misión que trajo aquí a esas tropas
quedó incumplida. Jamás pudieron
cc,mbatir con Villa, mucho menos
apresarlo, como era su objetivo. Su
presencia en nuestro suelo sirvió para
reavivar los odios y fomentar futuras
discordias. Su envío probó ser notoriamente un craso e imperdonable
error político de parte de aquel gobierno.

LIBROS
t1TE:RATURA
ESPAFIOLA
CONTEMPORANÉA

__

•

..........,
,...-.--..--~
Juan Chabás

Hubo todavía, por esas épocas, otras
ctmsas de fricción CilÍre México y los
Estados Bnidos. Durante la primaver,, de 1917 se achacó a nuestro país,
por el gobierno de \Vilson, un intento
ele aceptar propuestas germanas para
atacar por la espalda a los Estados
lrnidos, y se criticaba en tono alto la
germanofilia de nuestro pueblo. Pero
1.- actitud mexicana de simpatía hacia
LITERATURA ESPAÑOLA CONTfülAlemania, en guerra próxima con los
PORANEA. 1898-1950
Estados Unidos 1 era lógica y era exJuan Chabas
plicable, toda vez que aquella nación
no había cometido nunca actos· inaCultural, S. A. - La Habana, 1952.
mistosos a México, las relaciones entre
Gracias a la gentileza de su autor, ha
ambos países eran excelentes y se ad- llegado hasta nosotros este interesante
miraba aquí el espíritu_mV,itar teutón, Jibro 1 que neva un titulo tan sugerente
gracias a una propaganda bien dirigi- y que otorga todo lo que promete. Aquí
da. Pero además, .el enemigo de nues- encontramos reunidas las letras espah o enemigo debe ser nuestro amigo, i'iolas, desde el 98 hasta nuestros días,
y aún estaban flotando en el ambiente lo que da mas valor a estas páginas,
muchas y graves causas de enemistad pues hasta ahora no se contaba con un
con el país del Norte, que hacían que estudio tan completo en este campo,
buscásemos it1evitablemente un amis- dadas las dificultades que presentaba
un trabajo de tal alcance~ Y así nos lo
toso arrimo a Alemania.
dice el autor en el prólogo; habiéndose
La nota de Zimmerman, ministro
propuesto algo semejante hace años,
alemán de Relaciones Exteriores, a se publicó en España la primera parCarranza, despertó en los Estados Uni- te1 quedando despl1és trunco su trabaclos un sentimiento de alarma. Por esa jo al desencadenarse el conflicto que
nota el Kaiser ofrecía a nuestro país trajo a tiCrras americanas tantas pluuoa alianza, y en compensación a la
ayuda mexicana, consístente en cerrar
nuestr-as puertas y negar nuestros re- 11ada e irrestricta, de tipo colonial, no
cursos a los Aliados y en negociar una fué ni oportuna, ni adecuada para este
paz entre los germanos y el Japón, pa- país; que ]a forma en que se hizo el
r2. traer después a éste a la alianza, dispendio yanqui sólo produjo pésiméxico-gerrnana, ofrecía como precio mos frutos, y que el interés en protepara después de la guerra que así se ger esa inversión traería forzosamenganaría, Ja devolución de los territo- te consecuencias indeseables. Después,
rios perdidos por México en 1848 y que la Revolución surgió en el momentC' más afortunado, impidiendo mayor
1853 a manos de Norteamérica.
expansión económica del capital norPero si bien la nota falló en su pro- teamericano, frenando así el descomupósito original, su repercusión políti- rnl desarrollo de la década anterio\-.
ca en este país fué importante. Ca- EJ tercer lugar se puede resumir que
rranza se sintió solicitado y poder-o- la conducta de los Estados Unidos haso, más seguro de sí mismo frente a cia )¡léxico revolucionario fué siem,vilson . Su retórica diplomática, pre, a Ja par que indecisa, poco inteusualmente agresiva, volvióse insolen- ligente en lo general., Ni.mea supieron
k e irritante.· Sus medidas legislati- c11mprender sus gobernantes su papel
vas fueron más lejos en el daño o des- frente a nuestro movimiento so~ial. La
pojo a intereses yanquis. Su actitud impaciencia, la incomprensión, la irritoda, hasta su muerte, hacia el Coloso tubilidad, la falta de generosidad,
c1el Norte, fué, desde entonces, de cnando no la · insolente superioridad
fra.Q.co desafío.
o la desconfianza presidieron siempre,
Por lo que hace a los Estados Uni- en esa etapa las relaciones diplomátidos, el comunicado de Zimmerman cas de aquel gobierno, cuando bien
provocó temor y zozobra. Precipitó pudíeron atraerse a nueStro pueblo
!,, entrada de este país a la Gran Gue- con un mínimo de fricción y con re•
rra, y por lo menos esas ocupaciones hitivamente poco esfuerzo, de haber
desviaron la atención del poderoso ve- querido. Los dirigentes políticos norcino, y por el momento se olvidaron teamericanos, en otras ocasiones, se
de nosotros, . que respiramos en paz crnsideraron ]os auténticos depositaun corlo tiempo, porque los proble- rios de la moral y de al dignidad consmas internacionales de ese período titucional, menospreciando el intento
fueron económicos, ya no políticos.
de nuestra República de alcanzar su
Para concluir esta plática digamos j~sto destino, por su propio esfuerzo
que del examen de las relaciones di- y sin interferencia extraña, y estorbaplomáticas con los Estados Unidos en ron así cualquier buen entendimiento.
esta primera etapa se desprende múlD_e otro lado, la doble violación del
tiples enseñanzas y surgen provecho- suelo patrio, tan injustificada como
sas reflexiones. Primeramente, debe irútil, concitó para varias generaciocc•ncluirse que la inversión desenfre- nes la antipatía y el odio, y habría de

Armas y Letras + Pág. 5
'•

mas brillantes. Radicado en Santo Domingo, Venezuela, y después Cubal se
vió imposibilitado a reunir todas las
noticias necesarias por la falta de libros, revistas y publicaciones indispensables1 pues la guerrá había dispersado a tantos escritores que no era fácH adquirir datos sobre ellos. "Después de Ja busca tenaz me quedaba
siempre un cansancio penoso y desilusionado . No era solamente la fatiga del
personal fracaso -sigue diciendoera más doliente su significación; porque cada volumen sin huella, cada
nombre ausente sin compafiía de vida
adivinable, cada fecha olvidada con la
angustia de un año desaparecido, que
dejaba un pedazo de la historia como
mufión o señal de mutilaciones irreparables, se agolpaban y venían a juntarse en un hondo pozo cavado sangrientamente dentro del recuerdo total de
la lacería de Espafia." Y es precisamente por esto que la presente publicación toma un Jugar preferente en la
bibliogralia general de la literatura española, porque h~ logrado unir en un
cuerpo sólido y organizado las actuales letras español a s. Aquí desfilan
Unamuno, Baroja1 Azorín, los Machado, Juan Ramón Jiménez, Diez Canedo,
Ortega y Gasset, Gómez de la Serna,
García Lorca, Alberti, y entre los residentes en México, encontramos a Benjamín Jarnés, muerto en Espafia, Xirau, Imaz, José Bergamín, José Gaos 1
Pedro Garfias 1 amigo de esta casa, y
del que falta citar en su bibliografía
su "De Soledad y Otros Pesares", "Viejos y Nuevos Poemas", y otros más;
Juan Rejano, que nos visitara en la última anualidad de la Escuela de Verano de esta Casa de Estudios, Max Aub,
y muchos más que colaboran en revistas y casas editoras ele :México. Acompañan ál texto una Bibliogralia Sumaria y un Indice Onomástico que facilitan el manejo de este libro, apto para
lectores curiosos o especializados.
A. R. G.
producir lógica;mente una herencia
turbia, y los repetidos intentos, verbales por lo menos, para despojarnos de
territorio, no habrían de contribuir
tampoco a disipar la sombría atmósfen- ele nuestro recelo. Finalmente, la
experiencia mostró, asimismo, que de
no haberse excitado el sentimiento an_tiamericano por la torpe política de
intrusión y de presiones de la Casa
Blanca en la etapa dinámica de la Revolución, se hubiesen evitado tremendas y estériles pérdidas a los inversionistas yanquis y habría prevalecido
un clima mejor para los ajustes de las
épocas subsecuentes.
Por último, es dé hacerse resaltar
con tristeza que no obstante el magnífico campo de entrenamiento que
nuestra larga lucha civil proporcionó
~. Norteamérica, las lecciones no fueron aprovechadas, y más bien se despreciaron cuando, afios más tarde,
surgieron en Rusia, en China, en el
Ctntro de Europa, en Mesoriente y en
otras partes movimientos renovadores; no puede decirse que los Estados
l:nidos actuaron utilizando los frutos
de la dura experiencia mexicana.
Pero, afortunadamente, y no obstantr qu'e llevamos la peor parte en ese
período, para México, la práctica adquirida fué inapreciable. En nuestras
relaciones subsecuentes tuvimos ya un
panorama claro de lo que liabria de
str nuestra conducta frente al Coloso,
supimos cómo estirar la madeja hasta
el último punto, .a prendimos, por fin,
el valor de la paciencia y de la inconll'!.ovible dignidad, frente a un adversario implacable y poderoso.

�ICO

EL PETROLEO E

Gaspar MO:-ITASiEZ M.

ros, logrando al fín sus propósitos de por sus guardianes incondicionales.
El señor Ce\estino Alemán Carvajal,
Las primeras tentativas en procura del petról~o llevadas al despojo y la muerte del obscuro cam- actual
Jefe de Migración de la Ciudad
cabo en México, se realizaron con resultados negat1':'os en 1869. pesino.
. . .
de
Matamoros,
del Estado de Tamaulide los ejemplos mas irritantes
En las postrimerías del pasado siglo se fundaron vanas empresas delOtro
pas,
nos
ha
I'eferído
que tuvo la opormenosprecio a nuestras riquezas
con fines explorativos, habiendo también fracasado en su. ten~a- nacionales en la época de las instan- tunidad de observar con repulsión la
tiva Sólo dos hombres de irreductible voluntad y audacia sm• cias explorath·as, lo tenemos en la discrepante situación de explotadores
gul;r el inglés Weetman yel norteamericano Ed~ard L. Doheny, perforación del pozo petrolifero lla- y explotados, y los desmanes y demade los primeros, circunstancia que
logra;on mediante su empeño acabada prosperidad en su em• mado "Dos Bocas", que en 1908, al in- sias
motivó
que este honrado funcionario
presa obteniendo resultados positivos, originánd~si C?!1-secir~- tentar la operación sin haber inmovi- comunicara al Ministro de Industria,
lizado con la cementación la tubería
teme~te con este motivo la expedición de una leg1s ac1~n. re
v no habiendo apagado las calderas, Comercio y Trabajo la desastrada siva, durante la época del Presidente Díaz, el 24 de D1c1em re ~e provocó el incendio que era lógico tuación en que yacía el trabajador mesobreviniera por la falta de precau- xicano y la inmediata atención del Gode 1901.
ción. La empresa, imposibilitada de bierno del entonces Presidente de la
República señor General Don Plutarco
nuesh:o precioso líquido no ofrecieron conjurar la conflagración dejó que la Elías Calles, quien con éste Y otros inConviene advertir aquí que las norextinción
viniera
por
si
misma,
agodificultad alguna a sus diligentes exformes francamente alarmantes Y sigmas legales sobre los productos del
ploradores, gracias a la aparición na- tándose de esta manera el yacimiento. nificativos, contribuyó para la formasuelo y del subsuelo de nuestra Patria,
La experiencia del pozo "Dos Botural de manifestaciones físicas superción del Proyecto de la Ley del Petrótienen uno de sus antecedentes jurídi·
ficiales que reciben el nombre de "cha- cas" no constituyó un correctivo para leo, que sirvió de precedente a nuestra
cos en el llamado Sistema Domanial
la Compañia i1exicana de Petróleo "El
..
vigente legislación. En una de sus
Regalista, expedido por Carlos V hacia r,opoteras"
Sólo hasta el año 1929 se de¡o a su Aguila", S. A., pues cuando intentó cláusttlas especificaba que el 90% de
1530, y supo.ne la conservación _para
del
lado el empirismo explorativo Y se op- pocos años después la perforación
11
la Corona Española de todas las nquepozo "Potrero del Llano No. 4 , come- los trabajadores debían ser mexicanos.
tó
por
practicar,
consecuenteme?.te,
zas en forma permanente, reservándotió el error de desacertar técnicamen- Este antecedente sirvió de base para la
se el Soberano la entrega transitoria métodos científicos de auscultac10n, te en la operación provocando fugas importante y trascendental medida
de los bienes a sus súbditos, con la $iendo de esta suerte localizado el de petróleo entre la tubería y la per- . que en 1938 adoptó el Gobierno y el
Campo de Po:a Rica, uno de los yaciobligatoriedad de retribuir por medio
foración. A mediados de Agosto de pueblo mexicano al rescatar para el
del llamado "quinto" al Real Tesoro mientos más asombrosamente pródigos 1914, una descarga eléctrica incendió País la fabulosa riqueza petrolera, ahela cosa concedida en explotación. El y extraordinarios .del Planeta.
rrojada por los imperialistas extranjeLa visión de una riqueza fácil, exu- las charcas de petróleo inmediatas que
sistema duró alrededor de tres centuberante y perenne en manos de las ávi- 11rovenían de las filtraciones, incen- ros.
El mismo acervo, las mismas caracrias.
.
.
diando consecuentemente la instalaPosteriormente, durante la vigencia das empresas extranjeras adueñadas ción v prosiguiendo la acción ignis- terísticas y la misma secuela de actos
de los Gobiernos independientes de de las fuertes petrolíferas, permitió cente · hasta ocho n1eses después, en rapaces de los imperialistas norteameMéxico se establecieron leyes que apli- con holgura que éstas se dieran al uso que al fin pudo someterse el incendio. ricanos, británicos y holandeses, se
caban ~l Sistema Angloamericano, re- y al abuso de esta explotación, con no- Casos iguales o similares acaecieron han sucedido y se presentan en los
ferente a que ]os particulares eran due- toria y afrentosa desobligación de las durante este largo lapso de lucro ex- países débiles, en cuyo suelo están clafios de todas las riquezas territoriales leves nacionales y olvido del pueblo
yados los garfios implacables de sus
tranjero.
del subsuelo, en tanto ,Jas hnbiesen ob- m~xicano, llegando su desmán hasta la
voraces intereses: succión tentacular
Cálculos r~alizados modernamente
tenido por medios legitimas. Desgra- indiferencia de la pérdida de pozos
de la riqueza de pueblos. semicoloníapor
los técnicos revelan que el gas que
que
se
incendiaban,
y
de
la
const~te
ciadamente, la onda de perturbaciones
les, protección y celo extremado e_n la
internas que por décadas padeció nues- fuga de gas que se escapaba de los nus- brota al extraerse el petróleo y que no •uarda de sus intereses, insolencia
,, Y
tro País, ocupado frecuentemente en mos fluído que en su extinción signifi- fué aprovechado entubándolo para sa- arrogancia de sus posesiones, veJamedesgarradoras contiendas civiles1 no cab; )a evasión irreparable de miUo- tisfacer las necesidades de la vida ci- nes a los Gobiernos y pueblos febles e
permitieron dedicarle la debida aten- nes de metros cúbicos, y por ende, de ladina, asciende a un valor de ..... indemnes, y la política de maquinaci~ción a la explotación de la riqueza pe- incalculables cantidades de dinero que 8600.000,000.00, qu e la Nación dejó de nes diplomáticas y hasta empleo belila Nación dejaba de percibir. Lo que a percibir, malgastados po~ los explo~acista, cuando se trate de perder su pretrolera.
Los sucesivos Gobiernos mexicanos los nue,·os poseedores convenía era, en dores implacables ele la riqueza patna. dominio: tal es la efigie y la justa imai\'o todos )os desafueros perpetrados gen de los explotadores del suelo Y del
y los hombres de la Reforma, tales co- términos descarnados ,al explotación
mo Juárez, ZaYala, Gómez Farias1 Mel- de una riqueza asequi}Jle, muelle, gra~a por los extranjeros se refieren a errores subsuelo de países mezquinamente dechor Ocampo y otros no menos nota- y promisoria en su futuro, en un pa1s ele carácter técnico o legal; muchos otros sarrollados en su economía.
bles, que definieron la indep~mdencia ~le características semicoloniales, en de naturaleza social, forman el volumiNo o!Sstante la contnmaz oposición
ideológica de México, expidrnron un que sus agrestes propietarios se con- noso expediente condenatorio de las de las Compañías Petroleras a que sus
formaban
sólo
con
la
compensafión
de
Compafiías cxactoras de nuestros biesistema intermedio entre el Domanial
trabajadores se organizaran en grupos
Regalista y el Angloamericano, que exigüos beneficios, infinitamente pe- nes. Durante la pervivencia de ese ré- sindicales, quedando de esta . suerte
consistía en hacer concesiones a parti- queños en paragón con las fabulosas Y gimen de saqueo, eran de verse las di- bajo la protección de la ley, poco a
culares para explotar las riquezas, con miliunanochcscas riquezas que los simbolas condiciones que se observa- poco se fueron integrando sindicatos
la obligación de pagar impuestos, sin "nuevos apóstoles de la industrializa- ban entre explotadores y explotados, de obreros en cada empresa.
establecerse con esto el pleno dominio. ción de México" percibían para gas~ puestas de manifiesto en innumerables
Hacia el año 1935 existían en todas
Posteriormente, el General Díaz es- tarlas regaladarnente en los fastuosos documentos y frescas aún en la memolas
compañías de petróleo instituciocentros
de
esparcimiento
y
molicie
de
ria
de
los
habitantes
de
los
cercanos
tatuyó que el concesionario era dueño
nes
obreras que resistían a la embestiNueva
York,
París
o
Londres.
focos de explotación petrolera.
integro ad perpetuam de todas las rida
de
sus explotadores. Al siguiente
;\luchas
de
los
imperialistas
de
nuesquezas del suelo y el subsuelo, a conRebela el ánimo observar cómo,
afio,
los
diversos sindicatos que actuatro
suelo,
radicados
en
esas
deslumdición del pago de impuestos.
frente a la abvecta miseria del trabajabradoras
ciudades,
apenas
si
podían
ban
en
las
diferentes empresas, iniciaAl advenimiento de la Revolución se
dor petrolero ·se erguía el confort ultravolvió a la tesis del olvidado Sistema señalar en la carta geográfica el foco jante de los señores adueñados de los ron arreglos tendientes a la integraDomanial Regalista, estableciéndose en de la explotación y la fueute de su ri- vacimientos. Cerca de las deleznables ción de una organización única que se
la Constitución de Querétaro promul- queza en suelo mexicano; los "sleeping barracas de los obreros, infectadas de denominó Sindicato de Trabajadores
gada en 1917, por medio del Artículo partner" sólo se deleitaban en derro- insalubridad y aires deletéreos, postra- Petroleros de la República Mexicana,
27, que la Nación es la dueña origina- char la espuria fortuna que nuestro das en un e~tado muy cercano a 1a al través de cuva unidad, adquirida ya
ria de suelo y subsuelo, pero puede en- Pa.is les prodigaba a manos llenas.
mendicidad, muchos de ellos, acaso, la firmeza y c~11esión necesarias, preDurante
la
prolongada
etapa
de
la
tregarlos a los particulares mediante
remedo de la Corte de los Milagros, po- sentó a las empresas un proyecto de
concesiones, debiendo, en su caso, ex- oprobiosa explotación extranjera de dian verse las opulentas residencias de Contrato Colectivo de Trabajo.
Las compañías se mostraron de
propiarlos por causa de utilidad pú- nuestro petróleo, las Compañías se die- los extranjeros, rodeadas de jardines,
ron a todas las malas artes, artilugios
blica.
rebosantes de comodidades y llenas de acuerdo en la celebración del contrato
Esta legislación produjo conflictos v embelecos para adueñarse de los te- los equipos modernos que hacen Jleya- propuesto, más no en cuanto al monto
con las empresas extranjeras estable- ;-renos petrolíferos despojando a los dera y hasta apetecible la vida de la de las prestaciones que el proyecto decidas en el País, que exponían el crite- sencillos hombres de campo que los oficina y del hogar.
mandaba.
rio de la irretroactividad de las leyes, poseían. Un ejemplo nomas, el del inComo consecuencia de )o anterior,
La
avilantez
de
los
extranjeros
llegó
no obstante que la Constitución refor- dígena Juan Casiano, basta para irri- hasta procurarse para la defensa de en noviembre de 1936 estuvo a punto
mada anula todos los sistemas jurídi- tar al más mesurado de los mortales,
sus intereses y la protección de los je- de suscitarse.. una huelga general en tocos anteriores, frente al interés nacio- pues su originario poseedor se vió enda la órbita de la industria petrolera,
vuelto en las más tentadoras seduccio- rarcas de las Compañías Petroleras,
0
nal preponderante.
cuerpos organizados de esbirros que El Gobierno Federal, impuesto de \1
Cuando nuestro Gobierno pretendió nes urdidas por los norteamericanos
recorrían los feudos petroleros o ser- que esto significaba para la econom, a
aplicar la nueva legislación, las em- quienes, para arrancarle su patrimonio
vían
.de guardias de corps a los magna- general y los servicios vitales del pais,
presas extranjeras llamaron. en su au- familiar, lJegaron hasta desarraigarlo
tes.
Sobre este particular corren como intervino con 1a mira de celebrar una
xilio a sus propios Gobiernos. Desgra- de su modesta posesión y llevarlo a
muy
valederas sombrías historias de convención obreropatronal durante
ciadamente, la Nación debilitada por conocer y disfrutar el sybaritismo de
abusos, a tr o pellos, apaciguamientos, 120 días.
sus luchas internas, posponía en estos las esplendorosas ciudades de NorteRealizado este propósito, la asamsecuestros y torvos asesinatos perpeamérica
para
arrancarle
la
firma
que
casos la aplicación de sus leyes.
blea
dió por terminadas sus labores en
trados
en
beneficio
de
los
extranjeros
Las ubérrima$ fuentes manantias de daría posesión legítima a los extranje-

btl•

.

Armas

y

Letras + Pág. 6

mayo de 1937, sin haberse obtenido resultados prácticos y habiéndose hecho
notoria la falta de interés ¡\ara culminar en arreglos satisfactorios por parte de las empresas extranjeras.
Empei'O, no faltó ponderación por
parte del Gobierno Federal. No encontrándose medio de vencer la tozudez y
mala fe de los explotadores, los obreros mexicanos amenazaron con una
huelga a las empresas; y, no obstante
la intervención del entonces Presidente de la República, señor General Lázaro Cárdenas. los sindicalizados consumaron un movimiento huelguístico
c¡ue puso en entredicho a los explotadores de México, quienes, empecinados
en sus desacatos, usaron de la prensa
nacional para presentar a la opinión
pública el expediente de sus sofismas,
empleando la calumnia contra sus trabajadores y falseando la realidad sobre
los salarios y el trato que empleaban
con los sinclicalizados. Habremos de
unir a este fariseísmo la actitud arrogante, altanera y arisca que siempre
los acompañó, como queda de manifiesto en algunas publicaciones estadínenses, que todavía se ocupan del caso, en descrédito de México y en abono
de los resentidos.
El monto total de las prestaciones
económicas que demandaban los trabajadores ascendían a setenta millones
de pesos con relación a las de 1936.
Las empresas manifestaron, entonces, estar dispuestas a acrecentar dichas prestaciones hasta catorce millones anuales, acompall.ando su proposición con una serie de condiciones que
significaban, de plano, la renuncia de
nuestros trabajadores a un cúmulo de
conquistas sindicales que ya hacia
tiempo habían logrado con sacrificios
que son hoy de fama pública .
Los dirigentes sindicales no estuvieron de acuerdo con tal oferta; y en
la imposibilidad de seguir sosteniendo
la huelga en virtud de los graves trastornos (J_ue estaba originando, plantearon a la Junta Federal de Conciliación
y Arbitraje un conflicto que la Ley de
Trabajo denomina de Orden Económico, lo que trajo la suspensión del movimiento y la restauración de las labores en los campos petroleros, refine~
rías y ramo de ventas.
Planteado el conflicto de Orden Económico por los trabajadores y en vista
de que los demandados aseguraban no
poder acceder a las peticiones por la
decantada incapacidad económica de
que siempre alardearon, la referida
Junta designó una Comisión Pericial,
integrada por los señores Efrain Buenrostro, Mariano Moctezuma y Jesús Silva Herzog.
La Comisión aludida puso manos a
la obra analizando los libros de contabilidad de las empresas, sus contratos
de venta de petróleo, 1a situación mundial de los mercados, los antecedentes
históricos de la industria, sus condiciones técnicas 1 el problema de los
transportes, las relaciones obreropatronales y todos los aspectos necesarios para poder emitir un informe sereno, juicioso e insospechable sobre la
posíhílídad o imposibilidad de las
Compañías en torno a la demanda de
sus obreros.
Resalta entre las conclusiones de la
Comisión Pericial, la siguiente: ''Las
Compañías Petroleras demandadas han
obtenírlo en los tres -últimos años (19341936) utilidades muy considerables; su
situación financiera debe calificarse
ele extraordinariamente bonancible Y,
en consecuencia, puede asegurarse que,
sin perjuicio alguno para su situación
presente ni futura, por lo menos durante los próximos años, están perfectamente capacitadas para acceder a las
demandas del Sindica~ de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana hasta por una suma anual alrededor de veintiseis millones de pesos. 11 ·
La Junta Federal de Conciliación Y
Arbitraje concedió a ambas partes más

de una veintena de días para que ex- forma tan obstinada y pertinaz. Lo que
pusieran sus puntos de vista sobre la a las empresas convenía, y tal fué su
documentación ofrecida por los peri- meta, era demostrar la ineptitud del
tos.
Gobierno mexicano para imponer sus
La comisión de peritos tuvo, entre mandatos 'J el poderio de sus Gobiersus puntos de vista sobre la documen- nos patrocinadores que, como en intación que pudiéramos Jlamar técnica, contables ocasiones, habian impuesto
un rasgo de justicia social: declaró el recurso falaz de las maquinaciones
que a todas luces las empresas extran- diplomáticas, la amenaza y hasta las
jeras habían sido un obstáculo para el mismas armas.
progreso de México, agravándose esta
¿ Y qué podía hacer el Gobierno de
consideración por el hecho de que, ~léxico ante la situación que se babia
aún descubiertas en su proclividad a creado, que como un halo amenazador
una explotación sin nombre, todavía se cernía nuevamente sobre un país
justificaban su derecho a seguir go- pacífico y en reconstrucción? Por una
zando de las rlquezas y del trabajo de parle, las compañías se habían declalos hijos de México, y aún señalaban rado en abierta rebeldía en contra de
de ingratos a los mexicanos.
la suprema autoridad del más elevado
)léxico, salido del letargo trisecular e irrecusable Trjbunal de Justicia de
del Coloniaje, no podía, no debia un la Nación; de otro lado, los trabajadosiglo más tarde, caer en la postración res habían suspendido sus labores en
,·ergonzante de un pueblo de eunucos toda la industria, y se presentaba nuey de beocios.
vamente el problema vital de la falta
A los breves días de haberse rendi- de combustoleo, gasoleo y gasolina,
do el dictamen y el informe periciales, materiales absolutamente indispensalas empresas extranjeras embistieron . bles en el desarrollo normal de la vida
nuevamente en una más calumniosa y moderna. El Gobierno, de esta guisa,
hasta procaz campafia de prensa en se vió conminado a adoptar una resocontra de los peritos, cuya conducta lución enérgica, drástica y heróica.
estaba ciertamente muy lejos del alUna declaración ventajosamente
cance del salivazo crotálico de los de- alentadora para el proceso de este gran
tentadores de la riqueza mexicana.
conflicto nacional, emitida por las emDespués del estudio realizado por la presas rebeldes, favoreció la resoluJunta Federal de Conciliación y Arbi- dón gubernamental: las empresas hatraje del informe de los peritos y las bían pregonado que al Gobierno le toobjeciones que con ese motivo presen- caba dar el siguiente paso, seguras en
taron las partes, la propia Junta dictó su deleznable pedestal.
La réplica de lo dignidad patria no
un Laudo aceptando las conclusiones
conteniclas en los documentos de los se hizo esperar: Lázaro Cárdenas, en
señores Buenrostro, ~Ioctezuma y Silva nombre de México aherrojado, de sus
I-lcrzog.
conciudadanos, del pasado glorioso,
Habiendo reiterado públicamente las del presente firme y viril y de un fuEmpresas su ineptitud para cumplir el turo cuyos frutos tenemos en nuestras
Laudo de la Junta, recurrieron en de- manos, anunció al País, y pasó más
manda de amparo .a la Suprema Corte allá de las fronteras para ejemplo y
de Justicia de la Nación.
paradigma de todos los pueblos de la
El día primero de marzo de 1938, el tierra que México recuperaba para sí
alto Tribunal de la Nación confirmó su ínsita riqueza, y con ella el bienesel Laudo de la Junta, a lo que manifes- tar, el progreso y la tranquilidad de
taron las Compafiías que no podían en los hogares obreros, expropiando a las
forma alguna pagar los veintiseis mi- compañias petroleras de sus bienes,
llones de pesos, declarándose en rebel- que eran el malestar de México, sin
día al no acatar la sentencia emanada alardes patrioteros, solamente con la
de la Corle.
aplicación, a secas, de la justicia, que
Entonces, se sugirió al Sindicato de es decálogo del bien común.
Trabajadores Petroleros de la RepúbliSorprendidas, heridas en su orgullo
ca Mexicana, así como a las propias y equivocadas en su estratagema, las
empresas, que el Gobierno Federal to- compañías petroleras, unciosa, mansamaria las medidas necesarias para que mente, ofrecieron entonces los veintide ninguna manera el aumento de las seis millones de pesos de que hablaba
erogaciones sobrepasara de los veinti- la Ley, llegando un poco tarde su reseis millones de pesos. Los trabajado- misión.
res, evidenciados una vez más sus deAquí es preciso insistir en una cuesseos de que el conflicto no fuera más tión de singular importancia: es la de
lejos, aceptaron las sugestiones guber- que el Gobierno de México no llegó a
namentales, pero las empresas, a pesar la meta de la expropiación al través de
de la buena disposición puesta de por planes preconcebidos, como alguna
medio, se obstinaron en rechazar el gente torpemente informada o sin escamino que con reconocida cordura crúpulos lo ha afirmado.
presentaba el Gobierno, proponiendo,
Exceso de ponderación y buena voa título de un sacrificio, veintidos mi- luntad se advirtieron tanto del lado de
Uones cuatrocientos mil pesos, decla- las Autoridades como de parte de los
rando el 15 de marzo que se les había trabajadores; contumacia, inquina y
colocado en condiciones ruinosas.
regateo de parte de las empresas.
Ante esta situación, los trabajadores
Uno de los hechos concretos en su
no tenían más camino que el de pedir, contra es el que se refiere a que el 18
como en efecto lo hicieron, ]a cance1a- de Marzo de 1938, las compañías mación de sus con tratos, puesto que la nifestaron que dentro de determinadas
satisfacción de éstos no llenaban sus condiciones sí podían pagar el aumenjustas aspiraciones de mejoramiento to asignado por la Comisión Pericial,
económico y social. La Junta Federal lo que nunca habían expresado con
resolvió en consecuencia, de manera anterioridad . En esta y otras formas
afirmati,•a, la demanda de los obreros; echaban por tierra sus reiteradas afiry al no existir norma legal alguna que maciones de que se encontraban litefijara las obligaciones entre empresa ralmente imposibilitadas para aceptar
y asalariados, el Comité Ejecutivo Ge- la última conclusión del informe de la
neral del Sindicato ordenó que se sus- Comisión de Peritos.
pendieran 1as labores en toda la indusLa salvadora Ley de Expropiación
tria petrolera, paralización que se Be- fué promulgada por mandato del ·convó al cabo el día 18 de marzo, fecha greso de la Unión el dia 6 de octubre
que marca para México una palipgen- de 1936, es decir, muchos meses antes
sia en la vida toda del solar mexicano. de que se decretara la Expropiación
No es preciso mucho juicio para que de los bienes todos de las Compañías
nos parezca extraño a todas luces que Petroleras.
El Decreto que expropió los bienes
la moderada suma establecida entre Jo
que demandaba el trabajador mexica- de las Compañías Petroleras es un dono y lo ofrecido por los extranjeros, cumento histórico de gran trascendenhaya sido retenida por los demanda- cia y hondo raigambre en la conciendos en incumplimiento a la Junta, en cia cívica de México y en la vida de

Armas y Letras + Pág. 7

nuestro pueblo.
Me permito insertar el primer artículo de ese docnmento liberador, lamentando no poder hacerlo con el Decreto en toda su integridad, en vista
de la extensión del mismo y del carácter técnico de este modesto opúsculo.
DECRETO
"Articulo 1o.-Se declaran expropiados por causa de utilidad pública y a
favor de la Nación, la maquinaria, instalaciones, edificios, oleoductos, refinerías, tanques de almacenamiento,
vías de comunicación, carros tanques,
estaciones de distribución, embarca·ciones y todos los demás bienes muebles e inmuebles de propíedacÍ de la
Compañia Mexicana de Petróleo "El
Aguila", S. A., Compañia Naviera de
San Cristóbal, S. A., Compañía Naviera de San Ricardo, S. A., Huasteca Petroleum Company, Sinclair Pierce Oíl
Company, Mexican Sinclair Petroleum
Corporation, Stanford y Compañía, S.
en C., Pean Mex Fue! Company, Ríchmond Petroleum Company de Mexico,
California Standard Oil Company Of
México, Compañía Petrolera el Agwi,
S. A., Compañia de Gas y Combustible
Imperio, Consolidated Oil Company of
México, Compañia Mexicana de Vapores San Antonio, S. A., Sábalo Transportation Company Charita, S. A., y
CacaJiJao, S. A., en cuanto sean necesarios, a juicio de 1a Secretaria de la
Economia Nacional para el descubrimiento, captación, conducción, almacenamiento, refinación y distribución
de los productos de la industria petroJera".
La expropiación fué anunciada al
pueblo de Mexico la noche del 18 de
)larzo, por medio de un manifiesto que
el señor Presidente de la República
General Lázaro Cárdenas, leyó personalmente.
Con el anuncio del acto expropiatorio y la promulgación del Decreto relativo, se dió cima a una aspiración
latente en la mentalidad y en la sensibilidad del pueblo de México, siempre
enemigo de la opresión . Queda constancia muy viva de este sentimiento
cuando el 23 de Marzo, más de cíen
mil personas, de ambos sexos, dispariedad de edades, condiciones sociales
y económicas, credos religiosos e ideológicos, se congregaron para desfilar
por las calles de México y saludar con
feryorosa ovación al ilustre varón michoacano que con mano patricia inscribió en los bronces patrios e) ideario
de la liberación obrera y la restitución
de las pródigas riquezas mexicanas.
Es de claridad meridiana suponer
que las compañías petroleras jamás
midieron el aJcance que iba a tener,
como respuesta, su rebeldía. Confiaban con tenaz certidumbre en su incalculable potencia financiera.
Transcurridos los primeros días de
estupor y de azoro, las compañías se
dieron a la desapoderada tarea de propalar la versión de que el Gobierno
mexicano y los trabajadores, ni aún
envanecidos por la euforia del triunfo, podrían manejar con acierto la
complicada industria petrolera siquiera por treinta dias; que los trabajadores no recibirian sus salarios ni al finalizar la primera semana del nuevo
ensayo; que sobrevendría indubitablemente un colapso en la economía nacional . .. y que, a la postre convencidos Gobierno y trabajadores de la eficacia y provecho en el suelo nacional
de las compañías petroleras, serian
impetradas para manejar nuevamente
la vital industria, sin cuyo patrocinio
vendría por los suelos el grandioso pedestal de la riqueza patria.
Porque ... ¿cómo iban a ser substituidos con éxito los técnicos norteamericanos e ingleses, por mexicanos impreparados e ignorantes? ¿Cómo iban
a distribuirse en el pais los productos
(Pasa a la Pág. 8)

�la Academia Mexicana ...
(Viene de la Pág. 2)
Treinta elementos colaboraron en el
Ballet :\fexicano, entre hombres y mujeres: Guillermo Arriaga, Evelia Beristáin, Juan Casados, Valentina Castro, Olga Cardona, Concepción Dávila,
Farnesio de Bernal, Antonio de la Torre, Luis Fandiño, Beatriz Flores, Bodil Henkel, Carlos Gaona, Carmen Gómez, Raquel Gutiérrez, Benjamín Gutiérrez, Nellie Happee, Helena Jordan,
Alma Rosa Martínez, Enrique Martínez, Blanca Medellín, Adriana Medina,
Gloria Navarro, Elena Noriega, Rosalío Ortega, Luz Maria Urdiales, Guillermina í&gt;eñaloza, Rosío Sagaon, John
Sakmari, Rosa Reyna y Teresa Urgel.
Los escenógrafos, reconocidos por
sus intensas cualidades artísticas, fueron: Santos Balmori, Luis Covarrubias, Lola Cueto, José Chávez Morado,
Antonio López Mancera, Gabriel Fernández Ledesma, Juan Soriano y Rufino Tama~o, quienes elaboraron las
escenografías características a las diversas Danzas.
La coreografía fué dirigida por notables exponentes del Arte: Ana Mérida, Bodyl Henkel, Helena Jordán, Rosa Reyna, Raquel Gutiérrez, Guillermo
Arriaga, Guillermina Peñaloza, Evelia
Beristáin, Elena Noriega, Valentina
Castro y Guillermo Arriaga.
Los directores máximos de estas actividades son: Profesor Angel Salas,
Jefe del departamento de Danza y
Gabriel Fernández Ledesma, Subjefe;
Santos Balmori, Director de la Academia de la Danza Mexicana; Xavier
Francis, Maestro de Danza y Luis Covarrubias, Director de Escena.
El programa de los tres más tuvo el
siguiente desarrollo: por la tarde d~l
miércoles 21 se presentaron Poli{onía,
La Manda, La Valse y Zapata; por la
noche, Al Aire Libre, Poli[onía, La

Manda, La Valse y Zapata.
El jueves 22 se presentaron por la
tarde, Paseo/a, Tres Preludios, El Extraño y Titeresca; durante la noche,
Tres Preludios, El Extraño, La Luna y
el Venado y Titeresca.
El viernes 23, por la tarde, se ofre-

ció a los Maestros y estudiantes de la
Universidad y de otras Instituciones
la posibilidad de concurrir honoríficamente a las representaciones, habiéndose podido admirar realizaciones como Al Aire Libre, La Luna y el
Venado, Suite Italiana y El sueño Y la
Presencia; por la noche se pusieron en
escena las bellísimas danzas Suite Ita-

liana, Pascola, El Maleficio, Integración y El Sueño y la Presencia.
La prestigiosa y celebrada Orquesta
Sinfónica de Xalapa ejecutó música de
Juan Sebastián Bach, Bela Bartok,
Cirelli, Salvador Contreras, Claudio
Debussy, Blas Galindo, Pablo Moncayo, Maurice Rabel, Angel Salas, Carlos
Mabarak, Vivaldi y Shostakovitch.
Algunos argumentos de la coreografía darán una idea del contenido de
las danzas ejecutadas.
TITERESCA.-La muerte divirtiéndose ha dado vida a los personajes al
mismo tiempo que ha planteado la intriga: el peladito y la doncella danzan
en idilio, en tanto el payaso enamorado de .ella quiere expresar también su
amor, pero es torpe y no logra llamar
su atención. Interviene la mujer mala
que coquetea descaradamente con el
peladito a quien logra atraer y seducir. Se opera así el triunfo de la seducción sobre el amor. El payaso hace esfuerzos inútiles para consolar a
la doncella; ésta última reprocha al
peladito su infidelidad, pero él la va-

pulea y acaba por matarla a palos. El
payaso llora ante el cuerpo de su amada y le reprocha al peladito su mala
conducta, pero corre la misma suerte
que la doncella. La mujerzuela ríe a
carcajadas burlándose del peladito al
ver que éste parece arrepentido de la
muerte de la doncella y del payaso.
El peladito también la mata a palos.
Saltan los diablos tratando de atrapar
al peladito, pero en el mundo de los
títeres los diablos p.unca triunfan y
acaban por ser corridos a palos.
EL EXTRAÑO.-Tempestad nocturna. Cae una luz del cielo, es un sér
dl' forma humana que gira titubeante
y se desploma tras un matorral.
Amanece: una niña y un campesino
joYen, que trae un violín, entran en
escena.
El toca y danza, cortejándola entusiasmado, pero bruscamente un angel
se levanta entre ellos, los contempla,
escucha el violín e imperioso pide que
el campesino se lo entregue. Este obedece atemorizado y ve con sorpresa
que sin tomarlo, el angel parece tocar
una música divina en él... Entonces,
aterrorizado, huye.
La niña danza adorando al angel, y
éste se conmueve, pero cada vez que
su ternura crece, un llamado divino
lo aparta de ella... Al sonar el último
llamado apremiante la rechaza y solloza.
El campesino vuelve a escena atraído también por el extraño llamado, y
recibe en sus brazos a su amada que
se desploma muriente.
El angel observa con interés apasiom:do a la muerte, gozoso la llama indicando el cielo y sale del escen'ario
bruscamente.
En el fondo dos estrellas suben al
cielo mientfas el campesino llora su
dolor sobre el cuerpo muerto de su
amada.
EL SUEÑO Y LA PRESENCIA.-Feria de Día de Muertos. Una joven vendedora de calaveras de dulce, rendida
por el cansancio, se duerme y sueña
que una de las calaveras de cartón que
adornan su puesto cobra vida y danza
para ella ·expresando asi la actitud tan
mexicana de aceptación y familiaridad con la muerte. Las demás calaveras se unen al baile. Los concurrentes a la feria, transfigurados en el sueíio, inician una danza en la que sus car:!cterísticas se convierten en símbolos. Un charro que representa otro
aspecto muy mexicano, el machismo,
trata de enamorar a la joven quien lo
rechaza para bailar una danza de
· amor con la muerte. Los celos hacen
que el intruso interrumpa el idilio, entablándose una lucha entre la muerte
y el hombre, quien al fin es vencido.
Un repique de campanas provoca el
despertar de la joven. Gravemente un
cortejo aparece y la angustia de la
vendedora va en aumento, culminando en horror cuando descubre que es
ella misma a quien se va a dar sepultura.
Con esta jornada artística presentada por el Departamento de Acción Social Universitaria mediante la colaboración del Instituto Nacional de Bellas
Artes, se ha dado cima al desarrollo
d&lt;&gt; la IV Anualidad de los Cursos de
Invierno que organiza la Universidad
a iniciativa de la referida Dependencia que dirige el Lic. Fidencio de la
Fuente Olivares.
La IV Anualidad de estas actividades
se vió ilustrada por Cursillos, Confert:ncias, Exposiciones, Conciertos, Teatro y el Ballet Mexicano del I.N.B.A.

EL PETR□-LEO
(Viene de la Pág. 7)
petroleros, si habían tenido los expropiados el buen tino de haber enviado
a los Estados Unidos un gran número
de unidades de transporte? ¿ Y de qué
buque-tanques valerse el Gobierno de
México para exportar el petróleo; y
a quiénes iba a vendérsele, si ellos estaban dispuestos a evitarlo con su inmenso poder? Finalmente, ¿cómo podría marchar la industria caída ahora
en manos inexpertas, si las empresas
estaban dispuestas a que no se vendiera tetraetilo de plomo para México,
materias primas y diversas refacciones
y 1~aquinaria destinada a las refinerías?
.
Debemos reconocer que todos los datos planteados objetivamente parecían
conceder la razón a las compañías petroleras respecto al fracaso inevitable.
El tetraetilo de plomo, que como es
bien sabido, sirve para elevar el octano de la gasolina, y que las empresas
venían utilizando en México, no podía
ser obtenido en ninguna parte, lo que
permitia advertir un inminente desastre del nuevo estado de cosas.
¿ Qué fué lo que ocurrió, entonces?
¿Porqué no se realizaron los certeros
pronósticos de las empresas petroleras?
Varios factores se sumaron en adecuada armonía al logro sin tacha de la
nueva iniciativa.
Los escasos técnicos mexicanos ascendieron rápidamente a ocupar los
principales puestos, y con alto y siempre renondo sentido de responsabilidad, pensando que de esto dependía
el futuro de ~léxico, pusieron a contribución todo su entusiasmo y todos
sus conocimientos al servicio de la
causa nueva.
El Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, colocándose, como siempre, a la altura de
las circunstancias, supo en toda ocasión mantener su denodado esfuerzo
con el propósito de colaborar con el
Gobierno en la magna tarea que se había impuesto en pro de México.
.
En las primeras semanas después de
la conmoción suscitada por la expropiación, todos los obreros y empleados
de la industria laboraron con singular
empeño, abnegación y acierto, cons-·
cientes de su nueva misión, con fervoroso entusiasmo, resolviendo problemas técnicos, organizativos, de todo
orden, en suma, hasta el propio problema del tetraetilo de plomo, que logró
allanarse, reformando la gasolina hasta obtener el mismo octano que la producida por las compañías petroleras
expropiadas.
Sentado este · precedente vindicatorio, fueron desplegándose beneficios
ante la industria recién conquistada
para México. Poco a poco se fué venciendo la resistencia de las empresas
vendedoras de refacciones y maquinaria establecidas en los Estados Unidos,
al propio tiempo que se iniciaron compras y adquisiciones en grande escala
en Alemania, Italia y otras naciones
europeas.
,
Las ventas interiores de nuestro producto y sus derivados comenzaron a
incrementarse con rapidez; y por lo
que toca al comercio exterior, muchas
veces se presentaron obstáculos de consideración; y es obvio suponer en este
particular que las resentidas empresas
petroleras, trapisondistas de suyo,
echaron, abajo operaciones ya concertadas o a punto de concertarse.
El valor de la expropiación se fijó
en doscientos treinta y tres millones
ochocientos setenta y ocho mil ciento
ochenta y cinco pesos setenta y nueve
centavos.

Armas y Letras + Pág. 8

1 1 1

El petróleo mexicano es, en nuestros
días, la industria más fecunda, próspera y eficiente de México. A quince
años de distancia de la expropiación
petrolera, el esfuerzo del Gobierno, del
funcionario, del empleado, Üel técnico
y del obrero mexicano, ocupados todos
en el engrandecimiento de México al
través de su petróleo, han podido garantizar la apertura de cuarenta campos más de la industria, que, si se hubiesen hecho por las empresas expropiadas, significaría el mayor enriquecimiento de los imperialistas, nuestra
ruina y nuestra abyección, en una palabra. Y claro es que un pueblo saqueado en su riqueza básica es un pueblo famélico muy próximo a la esclavitud.
Un señalado orientador de la industria petrolera mexicana, Don Antonio
J. Bermúdez, aseveró en reciente ocasión que no había peligro de que llegara a faltar el petróleo para contribuir al desarrollo económico e industrial de México -que es como decir al
desarrollo político y social de nuestra
Patria-, manifestando categóricamente que el ritmo en el aumento de la
producción es superior al ritmo en el
aumento del consumo.
Y todo esto es la obra de un pueblo
y de un hombre: México y Lázaro Cárdenas.

UNIVERSIDAD DE
NUEVOLEON
Rector
Lic. Raúl Rangel Frías
Secretario
Prof. Antonio Moreno
Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la U niversi•
dad de Nuevo León
I

INDICADOR:
Redactores

Raúl Rangel Frías
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique Martínez Torres
Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martínez
Director
Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,
MEXICO

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Órgano mensual de la Universidad de Nuevo León, 1954, Año 11, No 4, Abril </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como articulo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S. U.

AÑO XI

[ / fiumanidmo :l)emocrálico

NUM. 5

La Etapa de los Hjustes

'J fa [Jucación
El término HUMANISMO arranca de la antigüedad clásica.
Cinco siglos antes de la era cristiana, los sofistas, desde su posición de educadores de una pequeña minoría, dieron validez a
un concepto que con el transcurso de los siglos y en presencia de
cambiantes realidades históricas se iría llenando d~ nuevo con•
tenido.
Heráclito, al hacer la articulación del hombre en la constitu•
ción legal de Cosmos, regido por un principio unitario, según
señaló W. Jaeger, contribuyó de manera decisiva a acuñar una
nueva teoría educativa. Con los sofistas se inicia una etapa de
gran importancia en el desarrollo del humanismo, al cual define
dicho autor "como la idea de la formación humana" que se em•
parenta con la llamada educación "general" humana, que tiene
en Grecia también su origen.

César Sepúlueda

Habíamos anunciado, al empezar la conferencia anterior,
que esta plática tendría por destino explicar las incidencias de la
política mexicana encaminada a poner los recursos económicos
y naturales de México en manos de los nacionales, en su aspecto
de ofensa a los intereses norteamericanos; las fricciones surgidas
con los Estados Unidos por ese movimiento renovador, y los
ajustes que se fueron encontrando para suavizar esas fricciones.
De esta suerte, nos vamos a ocupar, primeramente, de aquellos
aspectos de la Constitución de 1917 que, por satisfacer las reivin•
dicaciones de las masas, afectaban a los intereses yanquis de una
manera directa, o sean, en particular, las disposiciones del ar•
tículo 27 que se refieren al régimen de la propiedad rural, al
subsuelo, y a los derechos de los extranjeros.
La Constitución de 1917 ofrecía la
ventaja, sobre la de 1857, que recogía

dad privada era una funéión social, y

algunas innovaciones regislativas y le

que se habría de emplear en beneficio

Pero en la historia de la filosofía se conoce con el nombre daba cierta forma y coherencia a los
de humanismo, preferentemente, el movimiento promovido en propósitos y dogmas revolucionarios.
el Renacimiento, dirigido a elevar la dignidad del espíritu hu- Era un sumario de las esperanzas pamano, valorizándolo, mediante el aporte cultural suministrado sadas y futuras del pueblo mexicano.
ordenamiento politico incorpora
por la Edad Media, la Escolástica, la cultura moderna y la cul- E~te
eu algunas de sus partes el deseo 'cte
tura antigua. André Lalande nos dice que el HUMANISMO recuperar todos aquellos recursos nano es tan sólo el gusto de la antigüedad, sino su culto; un culto cionales que por culpa de otros regíllevado tan lejos que no se limita a adorar, sino que se esfuerza menes se habían enajenado sin tasa,
por reproducir. El humanista no es solamente el hombre que en despojo de los intereses de los mexicanos. En Jo que tiene de np_evo la
conoce a los antiguos y en ellos se inspira, sino aquel que total• Carta
ele Querétaro reflejaba el espímente fascinado por su prestigio los copia, los imita, los repite ritu medio del pueblo ue México, y,
y adopta sus modales y sus costumbres, sus ejemplos y sus dioses, eu particular, el artículo 27 es el essu espíritu y su lengua.
pejo del programa de Carranza y fué,
al mismo tiempo, la fuente principal

Nos encontramos frente a un movimiento propugnado por
la burguesía que ascendía como clase y dirigido contra el clero
y la nobleza, que eran los que controlaban el poder y mantenían
los principios religiosos con los que tendían a justificar las in•
fluencias que ejercían. Por ello aparecía el humanismo como
movimiento anti-cristiano, no obstante que en él estuvieron en•
rolados sacerdotes, como Erasmo, en quien se descubre, a pesar
de la cobardía que se atribuye, una crítica fundamentada de las
prácticas religiosas de la época, que sirvieron de base para la Reforma, con lo cual, sin embargo, no quiso identificarse. Pero la
perfección del hombre que decía perseguir, la limitaba el humanismo renacentista, como el movimiento promovido por los so•
fistas, a pequeñas élites intelectuales. Por ello, uno de los más
brillantes representantes de ese movimiento, Giordano Bruno,
llegó a consederar que ni el arte ni la ciencia eran manjares para
el paladar de las multitudes. Para Erasmo de Rotterdam, "era
vil e indigno pensar con el pueblo", del que otro humanista,
Maffeo Vegio, dijo que "no participaba de la naturaleza huma•
na, sino más bien de la del buey".
(Pasa a la Pág. 8)

MAYO DE 1954

d,~ Ja preocupación diplomática norteamericana.
Esta disposición, que afectaba en
mucbo la propiedad territorial y pe-

trolera de los ciudadanos de los Estados Unidos en ~léxico, venía a establecer, en una de sus partes, en forma
nGvcl, que ]os productos del subsuelo
no se habían enajenado legalmente
por legislacio.tres anteriores, puesto
que eran patrimonio nacional y que,
por tanto, las concesiones precedentes para la explotación petrolera no
autorizaban al titular sino a usar la
superficie, y que para extraer minerales o petróleo era necesario el permiso del verdadei-o propietario, la nación mexicana. En otras paJabras, ello
significaba para los petroleros yanquis
si no el final de su reinado en este
país, por lo menos, la reglamentación

inteligente de su actividad, a lo que
no se resignabarÍ de manera f3.cil, se-

gún tendremos oportunidad de constatar en esta plática.

Otro párrafo estatuía que la propienacional. Consecuentemente cua]quier
uso "antisocial" podría conducir a la
expropiación, a la nacionalización. La
aprensión yanqui radicaba en que en
cualquier momento su propiedad agrícola, petrolera o minera, o industria]
podría ser tomada con sólo aducir el

pretexto de que no se empleaba debidamente en beneficio social. Todo

ello confluía con la doctrina tradicional de la permanencia de los contratos Y la inmutabilidad del derecho de
propiedad.
El otro aspecto ominoso de esa disposjción era Ja presencia de la Cláu-

sula Calvo, o sea la renuncia que hace
m, particular extranjero, cuando rea-

liza un contrato u obtiene una concesión, a invocar la protección de-su gobierno en relación. con materias o controversias que surjan de ese contrato
o de esa concesión. Es un dispositivo
legal por el cual el extranjero acepta
en considerarse como nacional del
país en el que se radica, en igualdad
a los naturales, y a través de cuya operación se obtiene una mengua de la
interposición diplomática, o, por lo
menos, se la hace aparecer oficiosa,
iilnecesaria y desprovista de fundamento. Como con ello perdían un arma formidable, la continua interven-

ción diplomática en México, los Estados Cnidos consideraban con trucu-

lencia esta reglamentación de las actividades de sus nacionales, que a sus
ojo constituía un atentado.
Existía también, intercalada en el

texto del artículo 27 constitucional,
(Pasa a la Pág. 4)

�LHBOR DE EUGEN
RELCIS EN RMERICH
Campio CARPIO

Pertenece Eugen Relgis a la generación de escritores que, des•
pués de la primera matanza mundial, consideraban que por vía
del espíritu, como creación del raciocinio, podria encontrarse la
senda por donde la humanidad habíase extraviado, en aquella
catástrofé vertiginosa de los años 1914/18. Inspirado por esa
gran ilusión, que removió las cenizas de un mundo pulverizado
en la vorágine sangrienta, en todos los países europeos surgieron
voces que clamaban por una resurrección, producto de una con•
fesión íntima, un balance generoso de cuanto el individuo había
hecho en el terreno intelectual y humanitarista y los resultados
negativos de esa labor que no habían podido evitar tamaño ca•
taclismo.
El manifiesto de Romain Rolland "A
los pueblos" dió origen a ese movimiento insurgente en el alma de Europa, que Eugcn Relgis ha estudiado con
tanto cariño y pasión, pues que conforman la admirable por muchos obra
posterior de esta figura insigne. Las
mentalidades más robustas, tanto de
Europa como de América, unidas en

un sentimiento fraternal por sobre
falsos nacionalismos, se dieron a la

tarea de ese reencuentro que Eugen
Relgis recoge en sus "Peregrinaciones
Europeas", libro que encierra el pensamiento del heredero espiritual de
Romain Rolland.
Andreas Latzko, Arnold Zweig,
Hans Dricsch, Pierre Ceresole, Ernesto Glaeser, Leonard Frank, Emil
Ludwig, Stefan Zweig, Banville d'Hostel, Edmundo Privat, Paul Birukoff,
George Fr. Nicolai y el mismo Albert

Einstein -que años después pondría
su saber al servicio de la muerte- Y
cien más se agruparon en torno a los
principios sustentados por Romain
Rol1and en su manifiesto y por Henri
Barbusse en "Clarte", provocando una
revolución en el sentimiento dolorido
de una Europa hecha cisco en una
guerra que despedazó a dos generaciones de hombres, padres e hijos. Ese
movimiento de fraternidad, de entendimiento común, ajeno a fanatismos
patrioteros, por encima de pasiones
felicistas, pronto adquirió resonancia
internacional. Y mientras Europa suturaba sus tejidos, los hombres de
buena voluntad, como les denominó
Jacques )Iarilain e inmortalizó Georges
Duhamel, abrían nuevos caminos de
acceso a la comprensión hprnana, presididos por los ideales de Tolstoi, del
Mahatma Gandhi y del pensamiento
activo de la Francia revolucionaria en
sn contenido humanitarista al que
Eugen Relgis dió forma y dimensiones
definidas y anchurosa amplitud.
Por su obra fecunda, Eugen Relgis
se ha convertido en un soldado del
espiritn bajo los predicados de Tolstoi, de Gandhi, de Popper Linkius, de
Leon Follin, ~!ax :\'eUlau y Romain
Holland,
Estos ideales a los que consagró todo su saber y energías, habrían de
proporcionarle los sinsabores de toda
lucha frente al medio hostil, tan desigual, hasta que su nombre sea una
b~mdera para cuantos pongan confianza en el porvenir inmediato de 1a humanidad.
Habiendo experimentado en carne
propia todo el pesado rigor e inmenso dolor de la última vorágine que en-

'.
'

,·ol vió a Europa - de cuya casa propia fué arrojado por las hordas teutónicas - por obra de dos meritísimas
figuras de relieve continental, que pusieron de su parte toda la influencia
para rescatar a tal excelsa vida espiritual, Eugen Relgis pudo refugiarse
entre nosotros para proseguir aquí Ja
trayectoria de intimidad humana interrumpida en el viejo mundo.
Relgis observó al fin cómo dec1inaba el po&lt;jerio del nuevo Atila que en
Uú instante de la historia moderna
amenazó con arrasar hasta en sus más
sólidos cimientos la cultura continental y volver la civilización a épocas
pretéritas, al estado cavernario. Desde Gengis Khan a nosotros ningún
otro búrbaro que la pantera tudesca
puso tanto miedo y sembró de pánico
el mundo. Con su inmenso ejército de
vasallos y lacayos, nadie más que él
pudo jactarse de ser ensalzado en todos los templos ele la vieja Europa.
Por él se eleYaron preces como jamás
se: ha visto en naciones civilizadas.
Pero la fuerza de las armas ha trastocado la: victoria en derrota. Y el
amo virtual de Europa, que ha desafiado ]as iras de todas las conciencias
Jibres 1 mordió el polvo de la derrota,
en forma fulminante y definitiva.
l::ugen Relgis ha observado todo el
p1 oceso evolutivo del ídolo forjado
por las heridas de una guerra y que
otra guerra exterminó. Pudo hacerse
una composición de lugar respecto de
los alcances de este fenómeno, que no
por ser dejado de lado nuevamente
con una paz pasajera, momentánea,
dista mucho de constituir una solución
para los problemas europeos y mundiales. Cerca del crisol donde se funden las ideas nuevas. a cuyo calor se
desenvuelve, no pudo olvidar que otro
ídolo, mits antiguo, pero que utilizaba
armas aparentemente menos mortíferas, se apoderaba de la conciencia humana para someterla a una tiranía
c,:actamcntc despiadada y despótica.
El totalitarismo que encarnaron las
tribus nazis era sencillamente una copia de los procedimientos aplicados
por la democracia so,•iética contra sus
enemigos. Era la tirania encarnada en
1111 partido, siendo parte de un sistema
exactamente igual, de alcances paralelo~, y finos uniformes. Sin embargo,
las circunstancias, llevaron al fascismo anglonorteamericano a luchar codo con codo al lado de los dictadores
Llel proletariado, en un contubernio
del que hoy se Jamentan todos los
hcmbres libres del mundo.
Aquel consorcio entre la democra-

cia capitalista y la democracia ~omunista pone un estigma en la pn~era
p: r1ina de la historia contemporanea,
p~;que selló el destino de la libertad
dl' los pueblos, que así se ven aherrojados bajo el peso de las dict~duras
que soportan los pueblos aledanos al
Vistula, al Danubio, al Rhin y al Manwnares. 'foda la confianza que las
naciones débiles habían depositado en
los grandes conductores de los destinos del mundo occidental, pronto se
· vieron defraudadas ante la carta de
ciudadanía que los señores del dólar
y la libra pusieron en manos de los
déspotas tártaros, hoy dueños Y señores de las esperanzas inmediatas de
nuestro mundo de libertad.
Eugen Relgis, no ha visto en este
cambio de· mutaciones entre Ios gobiernos beligerantes sino un fenómeno natural, sólo admisible en los trafi ..
cnntes de )as• conciencias. El procedimiento es clásico, y fatalmente en él
cncn todos los políticos que se elevan
a tales alturas, qne pierden, con lo
ampuloso del poder, los sentidos del
olfato tan clesarrolladqs en otras especies animales, mas perdidos para los
gobernantes de nuestro tiempo. Result~ doloroso y hasta inconcebible que
e! hombre moderno, sometido a una
disciplina férrea en los aspectos morales, intelectuales y políticos, renuncien, con tanta facilidad a lo que fueren y pierdan la fe en los destinos del
n:undo sometido no bien se alcen con
poder para dictar leyes y aplicar disposiciones. Eugen Relgis, ha tronado
contra estos elementos vendidos, entregados a la molicie aplastante que
produce la función gubernamental, al
pe-so ele la burocracia. Tales elementos se convierten en batracios, sin inmutarse al paso del féretro de la Ji.
bertad, sin tener en cuenta que la revolución no se detiene y que tanto
más radical será cuanto más mayores
sean los sacrificios a que se le somett;n. Engen Re]gis es un hombre de
ideas, sostenidas en toda la línea, en
forma vertical. Cuánto cuesta a un
hombre libre de la talla de Eugen
Relgis mantenerse enhiesto, en su
puesto ele combate, "sólo los dioses Jo
saben".
Pocas figuras en los tiempos modernos han abrazado . con tanta pasión
ideales cual este peregrino del humanitarismo. Entre ellos, todos amigos
suyos, cabe mencionar a sabios como
Nicolai, a Alberto Carsí, Upton Sinclair, Waldo Frank, Rudolf Rockor,
Alberto Camus. Hombres nacidos ayer,
para generaciones futuras, formados
en las duras disciplinas de la cultura,
que' tomaron contacto con el pasado
c11 pos del porvenir. Residentes en un
mundo convulsionado, se entrechocaron con la cruda realidad de una desorganización social cada vez más complicada y desarticulada.
Después del primer desastre a principios del siglo, co;1 un corto intervalo. los pueblos fueron nuevamente
arrastrados a tomar las armas. La primera gran decepción que les inclinó
a recorrer el mundo del espíritu para
buscar las partes sensibles de la humanidad, se ha convertido en desilución al ,•er cómo la libertad, ya ele por
si manoseada, llega a cercenarse. Y
los pueblos se someten ciegamente al
fe-tichismo creado por una mística política, falsa como su propia esencia,
pero utilizada como pasto de_ los déspotas. Los hombres como Relgis, de
temperamento sensible, ven cómo el
111undo es presa del pánico, que vive
con miedo pasmoso y no se atreve a
prnsar ni a reir. Apenas se presta a
l.i mueca, ocultando detrás de esa fi~
gl:ra simiesca todo el terror legal con
ruidos ele motores, chirriar de hierros
y cadenas, rugidos de tiranos y Han-

Armas y Letras +Pág. 2

tos de victimas ante el muro de ejecución.
Se necesita disponer de un caudal
enorme de energía e inagotable dosis
de serena comprensión y confianza en
los destinos humanos para resistir a
tanto dolor juntos, desechar tanta incomprensión y reconcetrarse en si
mismos para hacer frente a tanto sometimiento inútil. Sólo los grandes
ideales infunden esa seguridad, esa fe
para proseguir el camino que otros,
menos dotados de virtudes, no lograron recorrer. Unicamente guiados por
esa estrella los hombres de la talla moral ele Eugen Relgis pueden ver compnsivamente cómo las multitudes se
atropellan por morder un trozo mayor
de pan, por sobrevivir a una época tan
peco espiritual, que todo lo metaliza.
Ver reconcentrarse en sí mismos, y
pas~r, observando cómo los pueblos
tratan de erguirse, atropellarse en este desbarajuste, sin encontrar su propio camino. Y cómo, atenazadas sus
gargantas por la amenaza de agentes
encarnados en la violencia organizada, su actuación ha de concretarse al
rr-gistro de los movimientos sociales
que desarrollan las tres etapas principales de la vida, hoy aterrorizados
por el espectro de las bombas atómicas.
Esta triste situación determinó que
mentalidades robustas como las dos
grandes figuras de la cultura alemana
contemporánea, Stefan Zweig Y Ernest
Toller, que todos admiramos por cuanto nos dejaron de sí mismos, presas de
esa amenaza latente que vivimos havan determinado separarse de nuestro
~mndo, lo mismo que otro grande admirador de cuanto ennoblece al espíritu, Alfredo González Prada, hijo del
poeta peruano, no haya podido resistí, al choque violento de la libertad
escarnecida contra la dictadura embrnvecida, y belicosa, y soberbia.
Y en tanto estos dolorosos fenómer.os se suceden y el corazón se estremece al observar el horizonte de nuestro destino a la luz de las circunstandas actuales, Eugen Relgis resiste.
Predicador de fe irreductible, desde
su reducto de Ateµas americana, escribe libros, manda artículos a la
prensa libre del mundo entero pronuncia conferencias, recoge el calor
ch.• los camaradas, estimula a los· indecisos, alienta a los impetuosos y medita. Para Eugen Relgis no ha pasado
er; su vida más que el tiempo. Sólo las
arrugas y las amarguras hacen de los
surcos de su espiritu nervios tempJados y músculos para seguir adelante,
Como Sócrates, él está presente frente
a los tiranos para agitar al hombre Y
volverlo a la realidad de su mundo
moral, obedeciendo al mandato huma•
no de dulcificar los dolores del siglo
a través de su pensamiento, la doctri•
na hmnanitarista que como tal se conc,ce en varios continentes.
No es Eugen Relgis el único sobre,·iviente de esta conmoción que en los
últimos años ensombreció la tierra.
Como testigo dolorido ele este proceso de la historia contemporánea, él ha
desarrollado durante su permanencia
c-n América una vasta obra que comprende un nutrido vofomen consagrado a Romain Rolland, el gran europeo; otro volumen al cazador de al•
mas, Stefan Zweig, una edición cas•
tellana de su "Mirón el Sordo", otra de
sus chlsicos "Principios Humanitaristas'', otro más de su utopía "Cosmometópolis" en homenaje a los ideales
elr Henri Leon Follin. Aparte, dió un
volumen consagrado a ?\,fax Nettlau, a
través ele "La Paz Mundial y las cond!ciones de subrcalización", un nutri•
do volumen "Historia Sexual de la
(Pasa a la Pág. 8)

El Problema Hxiológico

en la Hctualidad
Radivoj Stankovich

¿Qué valor tiene una cosa?
¿Qué valor tiene una idea?
No existe ser consciente que no se haya encontrado íntima•
mente frente a estas cuestiones. Distintas personas tienen a ellas
respuestas distintas. Aún más: los mismos individuos en situa•
ciones diferentes interpretan de diferente manera la misma no•
ción del valor.
En la práctica la inmensa mayoría, la gente que no se ocupa
especialmente de la filosofía, concibe la noción del valor a base
de su intuición personal.
Esa interpretación inconsciente del
valor es sobre todo muy cómoda. La
intuición, en ese -como en el caso
de muchas nociones abstractas-, brinda indicaciones inmediatas. Y las nociones cuya determinación exacta provoca tantas discusiones e interpretaciones distintas entre los filósofos profesionales, se emplean, en general bien
o mal sin que se sienta su dificultad.
Algunas veces parece completamente claro de que algo tiene valor o no
lo tiene, que vale o que no vale. Entonces se tiene la impresión de que
se puede juzgar el valor de cualquier
Cosa sin dificultades, y que buscar
problemas alrededor de esa noción, es
un pasatiempo para los desocupados
y los filósofos.
Podemos afirmar, por ejemplo que
un kilogramo de otro vale más que un
kilogramo de agua, que una pluma
fuente fina vale mlts que una herradura para caballo, que lo hermoso vale más que lo feo, lo bueno más que
lo malo, etc. Basada en la institución,
cualquier persona simple nos dirá que
todo eso es claro y que "lo sabe cualquier hombre inteligente".
Sin embargo, cuando las cosas empiezan a complicarse, la intuición también empieza a fallar: se muestra insuficiente.
Para el extraviado en la selva 1 por
ejemplo, un Jitro de agua puede tener
más valor que igual cantidad de oro.
Para un beduino una herradura de caballo tiene un valor mucho más evidente que cualquier pluma fuente fina. Lo que gusta, es decir: Jo que tiene valor estético en una tribu africana, es muy distinto de lo que vale estéticamente para la mayoría de la gente civilizada. Asi Jllismo algunos actos a los cua1es se ha atribuído valor
ético hace varias centenas de años,
hoy en día no tienen ese significado.
Esos ejemplos simples bastan para
indicarnos toda una serie de problemas sutiles en relación con la interpretación correcta del contenido de
la nación del valor.
¿ Qué es realmente el valor ético o
el valor estético? ¿Qué va]or tiene,
una filosofía? ¿ Cuál valor es más
grande que otro? ¿ Existen valores objetivos o existen sólo valores subjetivos? ¿Cuál es la diferencia entre distintas clases de valores? Finalmente,
¿qué es lo que llamamos valor, qué es
el valor de por sí? ¿ existe tal cosa?.
La intuición no filosófica desgraciadamente no sirve para orientarnos con
precisión frente a esas cuestiones. Si
se insiste en ella, es lo más probable
que se acabará en una posición dog-

mútica o fortuita o en un callejón sin
salida y en una relatividad desesperante.
Pues bien, ¿qué ha resuelto la filosofía? ¿Han logrado los filósofos fijar el verdadero significado y ponerse
de acuerdo sobre el sentido de la noción del valor? Trataré aquí de exponer las ideas principales y los resultados hasta los que ha llegado la filosofia en sus intentos de aclarar la
noción del valor. Citaré también algunas frases auténticas, que reflejan
l,1 manera como se discute este problema en la axiología.
~luchos filósofos han intentado explicar la noción del valor a hase del
sentir.
·
Así el filósofo Alemán A. Doering,
en su libro Philosophische Güterlehre
(La enseñanza filosófica de los valores), afirma que el fondo del valor
que reconocemos en una cosa, reside
en el sentir que ella pueda provocar.
El sentir es criterio a base del cual
atribuimos o negamos el valor a algo.
Los juicios sobre el valor o el sin valor de las cosas se forman, según
Doering, a base de la fuerza y de la
duración del placer que ella provoca.
Nuestro juicio sobre el valor es, como
él dice textualmente: "Solo el sentimiento explícito, llevado a un grado
más alto de la conciencia, una expresión inteligente, un sentimiento puesto a través de nociones en al forma
de oposición del sujeto y del predicado, una reflexión ·llevada en forma de
juicio sobre el hecho de un estado de
sentir".
L'n pensamiento parecido, en cuanto al sentir el valor, sigue también el
filósofo español Ortega y Gasset cuando dice que los valores son: "una extraña, sutil casta de objetividades que
nuestra ciencia encuentra fuera de si,
como encuentra los itrboles y los hombres". Esta opinión estú, como lo reconoce el mismo Ortega y Gasset, influr-nciada por la filosofia de iiax
Scheler.
El mismo Max Scheler, afirma que
h noción del valor se origina de un
"sentir intencional". El sentir del valor es como una especie de mirar. Esh especie de mirar, de sentir el valor,
tic-ne sus propias leyes y procesos, que
según Scheler, nno dependen en su
esencia y contenido del hecho de la
organización humana". Hay valores
creativos, ,•alares de vivencia y valores de actitud.
Como dice Scheler, "hay una especie cuyo objetos quedan completamente cerrados a la razón". La razón es
para esta experiencia especial que de-

termina los valores, "tan ciega como
la oreja y el oído para el color". Pero esa especie &lt;le experiencia, a pesar
lle su carácter distinto y especifico,
nos lleva hasta "los objetos legítimos
y 11asta un orden eterno entre estos"
que son precisamente los valores y las
escalas ele valores entre si. Estos valores que percibimos en nuestro •·sentir intencional' 1 (que es algo completamente distinto &lt;le los estados de sentir), presentan legitimas ''cualidades".
Vatores así percibidos son objetos
''ideales", parecido como los colores
y las calidades de tonos musicales. Si
un bien tiene para nosotros algún valor, él está completamente impregnado del ,·alor concebido en el sentido
anterior. "El movimiento y el cambio
dé este mundo de valores es completamente independiente del desarorollo
histórico y existe para nuestra experiencia "a proiri".
Los juicios sobre preferencia y el
valor, según Scheler, no se forman por
la fuerza y por la duración del placer
que percibimos en las cosa~, sino se
forman según nuestra capacidad de
percibir el valor apriorístico y trascendente que está. impregnado en las
cosas. "Los ,•alares no se pueden
crear, cJlos existen independientement1: ele toda organización de. determinados seres espirituales". Por consecuencia, siendo los valores trascendentes y eternos, según Scheler, esencialmente no existe relatividad de los
valores. Pero, a pesar de que el carácter abstracto de la esencia de los
valores no se puede poner en duda, el
abarcamiento de los valores en el sentir está influenciado históricamente.
Esta es la razón por la cual varian
nuestros conceptos de valores éticos,
estéticos, etc. En total, la teoría de
Scheler enseña la existencia de los
,•alares eternos y aprioristicos. Estos
valores se pueden percibir a través de
un sentir intuitivo, muy misterioso.
Sólo las intuiciones privilegiadas pueden encontrar el verdadero sentido de
los valores eternos Lo que otras intuiciones, menos privilegiadas por la
providencia, no alcanzarán nunca.
Sin embargo, si uno no encuentra
en si los talentos místicos de un arte
especial de mirar y sentir del cual
habla este filósofo, no debe entristecerse demasiado ni perder la esperanza de que jamás conocerá el verdadero sentido del valor. Hay otros filósofos y otras teorías de valores. Los hay
para lodos los gustos.
Si a alguien le parece bien quedar
siempre con su voluntad, puede escoger, por ejemplo, las teorias que encuentran la esencia del valor precisamente en la voluntad.
En la voluntad basan su explicación del \'alor, entre otros, el italiano
Benedetto Croce y el alemán Friche.
Este ú1timo dice que el valor depende, en el fondo, siempre de un fin de
la voluntad. Lo mismo afirma el filósofo francés Fou.Jillée cuando dice
que el valor ticné lo "deseado" y lo
"deseable". Hasta que Friedrich Nietzche acierta que todas ]as valoriza'ciones son tan sólo consecuencias
de al Y01untad dirigida hacia la conquista del poder. Según Nietzche, el
valor puede medirse objetivamente
por el "quantum" del subido y organizado poder. Las normas morales y
los valores en general necesitan, según él, una revalorización total en el
servicio del principio del poder.
Menos impulsivo y más económico
con sus energías parece el filósofo L.
Noiré, para quien el va1or en su esencia presenta, como dice textualmente,
"la cantidad del esfuerzo, el cual debe hacer el factor subjetivo, el hombre apropiado para llegar a la posesión de un objeto" o para Haunar una

Armas y Letras+ Pág. 3

fuerza exterior a la esfera de sus derechos".
Ha habido también filósofos que
han combinado Yarias de estas opiniones y otros que han llegado hast~ los
resultados a veces completamente inesperados.
Asi el filósofo alemán Hartmann
cree que para la determinación de un
valor tienen que existir: Ja representación lógica, el sentir y la voluntad
que plantea el fin. Según él, los valores son los que son. Y hay cinco
criterios de valor: el placer, la smnisión a un fin, la belleza, la moralidad
y la religiosidad.
Otro filósofo alemán D. H. Kerler,
después de profundizarse en el problema, decide fundar una enseñanza
de los valores basada en el "ateísmo
impersonal". Según él, los valores residen "relativamente" en nuestras inclinaciones y nuestros actos de gusto.
La percepción de los valores ocurre a
través del sentir. Existe una materia
del valor a la cual se une siempre la
calidad del valor. Y solo a través de
ese proceso cualquier materia está elevada a cierto valor. De manera que
según Kerler, no existen ni valores
apriorísticos ni valores absolutos. "Y
como no hay valores absolutos no
existen valores que son para todo el
mundo en la misma medida válidos y
obligatorios". HCada uno tiene derecho~ y naturalmente la obligación a
sus propios valores", dice Kerler. El
sujeto moral tiene que comportarse de
todos modos como si Dios no existiera. Así el ateísmo adquiere la significación de principios básicos de su enseñanza de ,,alares. Un sujeto moral
tiene el deber de vivir según su valor
actual. Al Dios podría obedecerse únicamente en el caso ele no ver claramente su deber, bajo la suposición
que el Dios mismo fuera servidor del
valor individual que uno tiene para
obedecer. En última instancia las bases del valor "son las profundas manifestaciones vitales del propio yo".
Esta enseñanza es muy parecida a
la posición que respecto a los valores
toma el moderno filósofo francés Jean
Paul Sartre, con algunos otros existencialistas. Según ambas, uno tiene que
obedecer sus propios valores, como
sean, Y éso es lo único correcto que
puede hacer.
Otra teoría extraña de los va1ores
que desde luego emana de otro tempe'.
ramento distinto y tal vez un tanto
friolento es la del profesor Ostwald.
El funda la noción del valor en general, ni más ni menos, que en la segunda regla principal de la teoría del
calor. "Todos los acontecimientos en
el mundo", dice el profesor Ostwald,
se desarrollan "en una cierta dirección" ... El sentido de esa dirección es
caracterizada con el hecho de que llesin cesar a la disminución de la
libre, o para el trabajo lista energía.
Todo lo que rodea al hombre se sujeta a esta ley. En este hecho se basa
el sentido del valor. En el fondo del
valor reside la libre y aprovechable
energía. Como esa energía es algo que
no puede crearse de nuevo y como,
por otra parte, de ella, es decir de la
posesión y · de la transformación de
esa energía-valor, depende toda la vida, no sólo del hombre sino también
del mundo de animales y de plantas,
para el hombre existe una escala de
los valores concebidos como energías,
en última linea cinéticas. El lema de
esa filosofía es: "No disipes la energía, conviértela siempre en el valor".
Esa filosofía ha tenido cierto ambiente hace varios años, cuando se ha temido que la rápida industrialización
va a acabar con las reservas del pe-

"ª

(Pasa a la Pág. 7)

�La Etapa de los Hjustes
La voz popular ha hecho rodear a
los llamados Convenios de Bucareli de
otra medida legislativa que afectaba 1923, de una terrible y enigmática
Yitalmenle a los extranjeros, cuando aureola. Se habla de ellos, dice Gómez
menos, en la probabilidad de que se Robledo, como de un misterio eleusi~
hiciese una aplicación retroactiva. no cuyo abominable rito fuera conoElla era la prohibición absoluta de cido sólo de unos cantos iniciados. Esque ningún extranjero podría adquirill te conferenciante recuerda las distinpropiedades inmuebles o aguas en una ta~ consejas y mitos que surgieron a
faja de 100 kilómetros a lo largo de la poco de suscritos. Que eran pactos sefrontera y de 50 kilómetros a lo largo cretos para entregar a los vecinos, en
de las costas. Esto no era más que la ua plazo pt'udenle, la Baja California.
ccntinuación de una larga serie de le- Que a virtud de ellos México había reyes y reglamentos que procedían des- nunciado, para siempre, a fabricar
d&lt;• antiguo, con el objeto de limitar, motores de combustión interna, autoen lo posible, la infiltración de extran- móviles y aeroplanos. Que eran de tal
jeros y evitar actos como los que nos manera terribles, en fío, que hasta un
hicieron perder a Texas. Pero Díaz, Senador habia sido victimado tan sólo
segl.ln mencionamos, había ·c oncedido porque amenazó rasgar el velo de su
autorizaciones especiales violando esas espeso misterio. En fin, se les calificó
normas, permitiendo establecer a nor- de instrumentos por los cuales la solf:americanos en la zona prohibida, y beranía nacional desaparecería de un
se temía la aplicación de esa parte de momento a otro. Justo es, pues, que
fo Constitución en perjuicio de esos se aproveche esta oportunidad para
esclarecer su real naturaleza y su proiutereses.
En síntesis, los Estados Unidos pio contenido.
Las bases de las dificultades diploveían con gran recelo las miras de la
Revolución que aparecen concretiza- mitticas con los Estados Unidos, al modas en nuestra Magna Carta. Las con- rir Carranza y sucederle Obregón en
sideraban no como expresiones de li- 1920, eran la cuestión de los derechos
beración de un pueblo manumitido, si- de- los particulares norteamericanos
no como intento, falto de escrúpulos, frente a la nueva Constitución y el repara redefinir y limitar la propiedad cemocimiento del régimen Obregonisy los derechos derivados de los con- ta por aquel país. Obregón se encontratos, que confluía duramente con el traba apremiado por las circunstaninternacionalismo económico caracte- cias. Le urgía que su gobierno fuese
rístico del mundo occidental desde el reconocido por el vecino país, por la
siglo XVI, que veía en la intangibili- inminencia de la rebelión que se sadad del patrimonio privado el más sa- bía estallaría próximamente, ya que
precjsaba armas y pertrechos para
crosanto de los valores humanos.
Por ello, principiaron a presentar apagarla. Por su parte, el gobierno de
sus objeciones a la Carta de 1917, a Harding pensaba que este reconocitravés de los canales diplomáticos, tan miento proporcionaba la ansiada ocaluego como entró en vigor y cada vez sión de realizar un tratado por el cual
que lo juzgaban oportuno, en forma se protegieran, definitivamente, consistemática. Lo curioso es que la ac- tra cualquier peligro de expropiación,
ción norteamericana era una cura en los derechos de propiedad de sus nasalud. Reclamaban antes de que cual- donales. O sea, una oportunidad esquier de esos preceptos se hubiese he- pléndida para usar el reconocimiento
cc,mo arma para obtener ventajas incl10 efectivo.
Con la Constitución de 1917 se inau- debidas, .situación que condujo, años
gura una nueva fase de la diplomacill más tarde, a la reacción conocida codel dólar. Ya no iba a ser en lo ade- mo Doctrina Estrada del reconocilante la agresiva postura de los años miento de -gobiernos.
previos, incongruente, desordenada,
En mayo 27 de 1921 el gobierno
llena de lemas, de vagas fórmulas po- yanqui babia propuesto la realización
líticas y morales, indecisa y vacilante, de un tratado de paz, amistad y cosino una posición metódica, concreta, mercio que resultaba iñaceptable. En
rígida, aunque l.10 por ello menos in- el proyecto respectivo se proponía, nadeseable. De otro lado, es posible ob- da menos, que la restricción a la exservar una mejor actitud, firme y con- propiación de la propiedad de naciosistente _por parte nuestra. Como que nales de los Estados Unidos, restauranos habíamos compenetrado mejor de ción de propiedades e intereses que
1a dignidad nacional, como que ha- hubiesen sido destruídos, compensabiamos encontrado que descansitba- ción por daños, privilegio de la namos en las sólidas fórmulas de la jus- dón más favorecida, aceptación de la
ticia, de la libertad, de la democra- responsabilidad por daños causados a
cia, la integridad nacional y la igual- súbditos norte3mericanos y convendad de las naciones.
ciones para el ajuste de las reclarnaLa Magna Carla mexicana había te- cjones y diferencias y traia, entre
nido otro mérito. El de estereotipar otras abominables cosas, este colosal,
en nuestro pueblo algunas fórmulas plÍrrafo: "Los Estados Unidos Mexicaque ya no era posible abandonar y nos declaran que ni la Constitución
que nuestros lideres políticos tenían ele- :\1éxico, puesta en vigor el 1o. de
que defender a su propio riesgo. Co- ~'ayo de 1917, ni el decreto de 6 de
mo, _por ejemplo, la de que el petróleo Enero de 1915, al cual se refiere dicha
era nu~stro, y que sólo por conside- constitución, tienen efectos retroactirnción muy especial se permitía apro- vos en su aplicación: que ni la menpiárselo al extranjero que lo explota- cjonada Constitución, ni el indicado
ba. Por ello, cuando sobreviene el si- Decreto, ni cualquier Decreto del Ejeguiente episodio importante en las re- cutivo u orden militar o administrafociones méxico-americanas, ya estaba tiva, ni cualquiera ley federal o local...
aplanado el camino para que la acti- tienen o podrán tener efecto de cantud de nuestros diplomitticos fuese celar, destruir o perjudicar ningún deconsecuente con el programa de la Re- recho, título o interés en cualquier
volución, manifiesta en nuestro Orde- propiedad (norteamericana, se entiennamiento mitximo.
de) y que los Estados Unidos Mexicanos reconocen e¡ue la propiedad de
todas las sustancias que se describen
***
(Viene de la Pág. 1)

en el Código de Minas de 1884 Y las
subsecuentes leyes mineras de 1892 Y
1909 tanto en el suelo como en el subSlielo, es de los ciudadanos norteamericanos ... que adquirieron la propiedad de esas tierras antes de Mayo lo.
de 1917".
Se dió cuenta perfecta Obregón que
admitir el propuesto tratado era abandonar muchas de las ganancias ideológicas más costosas de la Revolución.
Percibió claramente que tendría que
renunciar su gobierno, para siempre,
sus facultades de legislar sobre más de
la mitad de la rique nacional -la propiedad yanqui en México- y que queduria atado con ello aun para dictar
leyes sobre propiedad mexicana. Y
aun cuando iba de por medio la suer-tc de su régimen, optó por ganar el
mayor tiempo posible arriesgando el
aniquilamiento antes que rendir frenlP a la tutela extranjera las esperanzas
ele una vida mejor para el pueblo mexicano.
Para aliviar la tensión internacional
y doméstica, hizo Obregón que la Suprema Corte resolviera algunos amparos pendientes de las compañías petroleras, enderezados contra el articulo 27 Constitucional, decidiendo que
las empresas tendrían completo derecho sobre el subsuelo sl habían realizado "actos positivos" antes de que
entrara en vigor la Constitución, dando a esas palabras un significado amplio y satisfatorio, a la vez que retrasaba la acción de nacionalizar tierras
y recursos minerales, para hacer que
decreciera la alarma.
Las maniobras de Obregón tuvieron
algún éxito, porque Harding, casi dos
años después, y tras un torneo epistolar diplomático que iba decreciendo
de tono, abandonó su resolución original de compelir a México a subscribir
el tratado que antes indiqué, y la substituyó con el propósito más modesto
d, obtener una declaración definida
y formal de la posición y de las intenciones del régimen Obregonista. Se
llegó a un acuerdo para que una comisión, formada por dos representante~ de cada gobierno, buscase una fórmula compromisoria para la solución
de las diferencias entre ambos países.
Los comisionados fueron, por México,
González Roa y Ross; por los Estados
Unidos, \Varren y Payne, y principiaron a deliberar, diariamente, desde el
14 de Mayo de 1923, en la casa No. 85
de las calles de Bucareli, en México,
dl' donde les vino el nombre a los pactos alcanzados, terminando su labor el
15 de agosto del mismo año.
Los comisionados discutieron largamente sobre los alcances del articulo
27 de la Constitución mexicana, en relación con la propiedad rural y del
subsuelo de los súbditos norteamericunos. Imposible seguir aquí el largo
y revuelto curso de las controversias
sobre retroactividad, cédulas virreinales, tratamiento a ·· extranjeros, expropiación, derechos adquiridos y
cuanto más, que el sapiente Lic. Gonzálcz Roa hacía surgir para ofuscar y
debilitar la paciente tenacidad de sus
adversarios. Cada parte cedió algo.
Las minutos de las reuniones suscritas
por los participantes y después por el
jefe de Estado de cada país, revela los
puntos de acuerdo. Los delegados me_xicanos prometieron que la aplicación
del artículo 27 no seria retroactiva en
lo que se refiere a petróleo siempre
que se hubiesen realizado "actos positivos" antes del lo. de Mayo de 1917,
entendiendo por ello toda acción que
manifestara la intención del propietario del predio o de su causahabiente
de aprovechar los depósitos subterráneos, o sea la ratificación de la jurisprudencia de la Suprema Corte, nacidn de la influencia de Obregón. Los

Armas y Letras +Pág. 4

norteamericanos convinieron en que
sus compatriotas aceptarían bonos de
20 a1los, al 5%, ·en pago, cada vez, de
superficies hasta de 1775 hectáreas,
expropiadas para satisfacer necesidades agrarias, y aceptaban la interpretación mexicana del articulo 27. Ambas partes coincidieron en que se deberían suscribir oportunamente convenciones de reclamaciones para ajustar las pendientes entre ambas naciones.
Tales fueron, en esencia, los pactos
de Bucareli. Fueron, según puede verse, acuerdos para definir los alcances
dr. la legislación mexicana con respecto a los intereses norteamericanos. Un
u-acuerdo de caballeros" se dijo que
eran, más que auténticos tratados. Satisficieron el deseo yanqui de obtener
seguridad en sus inversiones y no huk ya obstáculo para el reconocimiento a Obregón. El 3 de Septiembre se
reanudaron oficialmente las relaciones entre ambos países. Se suscribieron, días después, dos importantísimas convencio_nes, ya oficiales y con
las formalidades que el orden internacional asigna a los tratados. La Conve:nción General de Reclamaciones,
para arbitrar las que surgían de daños
causados a nacionales de cada uno de
los dos Estados desde 1868 hasta 1910,
y la Convención Especial de Reclamaciones, para ajustar los daños ocasionados a intereses y personas yanquis
por el movimiento armado, de 1910
a 1920.
Estos y no aquéllos, merecen ser llamados los auténticos tratados de Bucareli. Los otros son un pacto extraoficial, que después habría de ser repudiado, por no apegarse a los rigurosos y estrictos lineamientos que impone el Derecho Internacional. Los Convenios de Reclamaciones hubieron de
ser aprobados por un Senado con falt:l de Quórum, pereciendo uno de los
senadores, Jurado, que se oponía a
que se aceptasen.
Se ha criticado plenamente a estos
pactos, en conjunto. Se ha dicho que
sri enajenó la soberania de México,
que fueron injustos. Hay mucho de
verdad en ello. No sin sonrojo puede
uno mencionarlos. Pero por lo menos,
cumplieron en parte una función útil.
La de restaurar entre ambas naciones
las maltrechas relaciones diplomáticas, tan irregulares desde 1911. Deben
entenderse como un ajuste, precario y
trmporal, obligado por las circunstancias, pero no son oprobiosos, como se
Jw llegado a decir, y, por otra parte,
sirvieron para formar el armazón de
nuestros tratos futuros con los Estados
Unidos. Ya no habrían de animarse a
imponernos capitulaciones de ese tipo. Y consuela, por otro lado, que el
Gran Señor de Sonora salvara su gobierno y aplastara a De La Huerta, en
el último gran intento de rebelión militar, abriendo el portón del México
moderno. y de sus nuevas instituciones.

***
Otro capítulo importante de las rebciones méxico-americanas de esta
etapa está constituido por las expropiaciones de propiedades rurales de
norteamericanos para dar a nuestro
pueblo la tierra o para regresar al Estado mexicano extensiones enormes
que Díaz dió a los extranjeros sin derrcho.
Para alcanzar su reforma agraria,
contenida en la Constitución y en las
leyes especiales, México tenía que
echar mano de los grandes latifundios.
Ahora bien, las grandes extenisones de
tjerra se encontraban en manos extranjeras, norteamericanas principalmente, de ahí que esta innovación
aíectase de manera grave las relacio-

ces diplomáticas con el Coloso del
!\orle.
El primer arreglo provisional en est:1 materia fué alcanzado en las Conferencias de Bucareli. Después, se
buscó solución al problema en Ia Convención General de Reclamaciones a
la que antes aludí, y en la cual figuraba que ésta .tendría jurisdicción sobre
reclamaciones que surgieran de la reforma agraria. Algo más tarde, un
convenio subsecuente establecia que
sólo los casos de expropiación que tuvieron lugar antes del 30 de Agosto de
1927 podrían llevarse ante la Comisión
mencionada, la cual, por una razón u
otra, hasta_ 1938 no había decidido
ninguna de ellas, menos adjudicado
un pago.
En 1932 quedó convenido entre el
ministro mexicano de Relaciones, D.
Manuel C. Téllez, y el embajador americano, que en lo sucesivo las reclamaciones agrarias saldrían del dominio
d(' la Comisión General y se ajustarían
y arreglarían por discusión informal
eutrc los dos gobiernos. Y habiéndose
encontrado que no operaba satisfactoriamente el sistema de arbitrar las reclamaciones, se decidió por negociaciones bilaterales, las cuales condujeron a la fórmula de pago del 2.64 %
del valor global de todas las reclamaciones. Al hacer el balance de las Comisiones .de Reclamaciones, surgidas
de Bucareli, veremos como quedó liquidado el problema.
La otra grave cuestión que atañía
a tierras propiedad de estadounidenses se constituía no por la afectación
agraria sino por el intento mexicano
de recuperar enormes propiedades
agrícolas que se habían concedido a
norteamericanos, con violación a las
leyes, durante el gobierno del General
Diaz. La ley de diciembre 31 de 1925,
que se había expedido para regular esta situación, presentaba dos aspectos:
e11 el futuro, cualquier compañia mexicana _que quisiese adquirir propie~
dad rural, no podría hacerlo si tenía
más del 50% de su capital en manos
e}.tranjeras; el otro era que cualquier
persona que detentase propiedades
agrícolas, podría retenerlas hasta· su
muerte, pero sus herederos deberían
Yender el excedente en un plazo no
mayor de 5 años, si eran extranjeros,
o todo, si las tenencias se encontraban
er, la zona prohibida. Por último, se
ccmfirmaba la disposición constitucional que establecía que ningún extranjero habria de adquirir propiedad territorial o de aguas en la zona de protección de las fronteras y de las costas, ni ser miembro o socio de ningu,.
nr, compañía mexicana que la detentara.
Por otra parte, uno de los párrafos
del articulo 27 de la Constitución ponía en peligro los grandes latifundios
yanquis, pues establecía que todos los
contratos y concesiones hechas por gobiernos anteriores desde el año de
1876, que hubiesen resultado en monopolio de tierras, aguas y recursos
naturales de la nación, se declaraban
sujetos a revisión y podrían declarars~ nulos aquéllos que afectaran el interés público.
El Departamento de Estado objetó
vigorosamente la Ley de 1925 y el párrafo del artículo 27, sobre la base que
eran disposiciones confiscatorias, retroactivas, o de que se obligaba a vender a sus súbditos en condiciones desfavorables. La actitud del Departaroento es explicable, porque sus connacionales poseían 16,558,000 hectáreas todavía en ese tiempo. Pero las
objeciones eran injustificadas, porque
en el propio Estados Unidos había leyes mucho más rígidas y despiadadas
para el control de la propiedad territorial extranjera, y, además, los mis-

..

mos norteamericanos se apegaron voluntariamente a la ley, por lo que la
actitud del gobierno de los Estados
Lnidos sólo íné estéril e inoportuna.
El año de 1935 1léxico suscribió un
cc•nvenio por el cual se estipulaba el
pago de $5.500,000.00 dólares, a razón
ele medio millón anual, para el pago
de tierras ocupadas de 1910 a 1920.
Por último, en 1938 ambos gobiernos
celebraron un convenio global con
respecto a la propiedad yanqui expropiada desde agosto 30 de 1927, y la
suma se englobó en el pacto de 1941,
que veremos más adelante.
A pesar de que en algunos detalles,
como en el valor base para el pago de
la in&lt;lemnización, no se llegó a una
solución firme, puede decirse que el
problema de la tierra ha quedado ajushido de una manera bastante satisfactori..a para ambas partes. Debe hacerse mención que las expropiaciones de
tierras fueron generales e impersonales, en tanto que otras, como la del
petróleo, se aplicaron a un grupo determinado claramente, con representación más o menos unitaria y políticamente. fuerte y ello hizo su arreglo
más complicado y más difícil que en
e\ caso de la propiedad de tierras.
Se ha discutido mucho sobre si México podría haber escapado del pago
de al indemnización por la expropiación ele propiedad territorial. Se cita,
como ejemplo, el caso de las ocupaciones agrícolas efectuadas en varios
países europeos después de la primera
guerra mundial tal como en Rusia,
Grecia, Bulgaria, Rumanía, Portugal,
Checoeslovaquia y Yugoeslavia, en
d&lt;mde, o no hubo compensación o los
bonos dados en pago se depreciaron
aún más de los mexicanos. Se menciocan a este respecto también las frases atribuidas a Teodoro Roosevelt:
"Cuando el derecho de propiedad confluye con los derechos humanos, aquél
debe batirse en retirada". Pero aún
no se ha abierto paso franco, en el orden jurídico internacional, la norma
dl: expropiación sin indemnización y,
además, en el caso de nuestro país,
r.os enfrentamos a una nación que ha
sido defensora acérrima de la santidad del patrimonio privado, por lo
que resulta dudoso que en ocupaciones futuras de tierras de norteamericanos podamos evitar por completo el
pLJgo de una compensación.

***
Al contrario de lo que ocurre en ]a
controversia agraria que acabamos de
m:.rrar, que era más simple, la del petróleo alcanzó complicaciones profundas de mucho mayor contenido emocional. Desde luego hay que advertir
que esta sola cuestión podría ocuparnos largo tiempo, pero como nuestro
propósito es dar sólo una ojeada sobre
es(os problemas, en esta conferencia
expondremos entonces en forma breve
y rápida la substancia del asunto y sus
r(·pcrcusiones.
La expropiación de los campos pet!·oleros por el gobierno mexicano no
fué, como generalmente se cree, una
medida repentina. Ya desde la Revokción era posible vislumbrar, como
propósito ostensible, frenar el poder
y el crecimiento de las compañías petroleras y reducir el territorio que
controlaban. La rapacidad de las compafüas británicas y norteamericanas
las convertían en voluminoso blanco
dt• las medidas nacionalistas. Por otra
porte, ya desde la Constitución de 17
se había abierto paso la fórmula de
que el petróleo era nuestro y que sólo
por una circunstancia muy particular
permitíamos su apropiación por los
extranjeros. Desde otro punto de vista, el petróleo y los problemas politi-

cos que lo rodean están identificados
con la Revolución. En tanto que la
industria petrolera en México y en los
Estados Unidos llegaba a la mayoría
de edad, también la Revolución alcanzaba ese .status.
La Constitución venia a detener el
crecimiento horizontal de las Compañías. La expropiación posterior, según veremos, no fué más que el oblígado resultado de los propósitos del
Gobierno mexicano para devolver los
recursos naturales a nuestros compatriotas. Si se examinan con cuidado
las distintas instancias en las que se
debatió el problema de las Compañías
petroleras, se llega al convencimiento
d&lt;· que tarde o temprano esa industria
o habría de salir por entero de manos
extranjeras o tendría que sujetarse a
un régimen de control absoluto de
nuestras autoridades. Por ejemplo, el
pacto de Bucareli aunque por una partr daba, a través de los "actos positivos", a perpetuidad, manera legal de
que se ex'plotasen las concesiones ya
otorgadas, por el otro hace implícitamente que los norteamericanos convinieran en sujetarse a la larga serie de
trámites establecidos para 1ograr nueYas concesiones y eso ya revelaba un
Hmite a la expansión de la industria
petrolera.
Desde otra dirección, el gobierno
mexicano hizo intentos oblicuos para
controlar a la industria petrolera, a
través de ordenamientos que establecían impuestos o tributos. Desde el 20
de junio de 1914 Carranza había fijado un impuesto de 0.60 centavos por
tonelada de petróleo crudo producido,
pero no pudo llegarse a aplicar esta
medida. Por otro decreto, de 1915, el
Primer Jefe ordenó que se paralizara
el trabajo en los campos petroleros
que no estuviesen sancionados, esto
es 1 las empresas debían registrarse, y
d&lt;· no hacerlo, carecían de derechos
para explotar los hidrocarburos.
Después de la Constitución de 1917,
las medidas taxativas hacia las compañías fueron más frecuentes y más
serias, en el año de 1917, se fijó un
1O% ad valorem por concepto de impuesto de exportación sobre el petróleo crudo. Como era natural esperarle,, esta disposición fué objetada por el
Departamento de Estado. En febrero
de 1918 se expidió un nuevo decreto
que estatuia una re;nta anual de $5.00
cinco pesos por hectárea más una rega1ía del 5% de la producción, junto
con la obligación de registrar la propiedad petrolera ante el Gobierno en
un plazo de 3 meses, con la prevendón de que se considerarían vacantes
o baldíos esos terrenos. Con ello, sobre fijar un tributo, indirectamente se
lograba la admisión de que el Gobierno era el auténtico propietario del
sl!bsuelo, y que era preciso, en cada
caso, una concesión. Esto era una de
la~; cuestiones que más agitaron a ]os ,
vecinos y que se solucionó en las Conferencias de Bucareli.
Las medidas directas del gobierno
eu contra de las compañías petroleras
empezaron con la administración del
Gral. Calles, y aqui se observó el clímax de la primera fase de la disputa
entre los intereses petroleros y nuestras autoridades. La Ley del Petróleo
se aprobó en 1925, y era la culminación de una serie de esfuerzos para
definir los alcances del artículo 27 de
la Constitución en esta materia. Se
creaban, por virtud de este ordenamiento, ]as u-concesiones confirmatorias", que venían a ratificar la doctriIH, de los "actos positivos" surgida en
Bucareli, confiriendo a los interesados
h2sta 50 años más para gozar de ellos,
pero con la obligación de correr los
trámites de la solicitud en plazo no
mayor de un año, de lo contrario, ca-

Armas y Letras+ Pág. 5

ducarían dichas concesiones. Se establecian asimismo las concesiones orclinarias, las que eran revocables si no
se realizaba regularmente la explotación. La omisión del pago de impuestos traía también la caducidad.
Esta Ley apuntaba certeramente a
alterar el régimen tradicional de las
compañías petroleras, sujetándolas al
control estatal mexicano y fué inmediatamente objetada por la Casa Blanca. Y de nuevO surgió el conflicto entre ambos países, porque el petróleo
por esos tiempos era decisivo para
aquel gobierno desde el punto de vista estratégico. Dos largos años duró la
agria controversia entre Calles y el
presidente norteamericano, y volvieron a aparecerse los pactos de Bucareli. Aquella nación sostenía que mtistí2 violación de tales convenios. Nosotros alegamos que carecían de fuerza obligatoria.
Calles, como en otro tiempo Obregón, tuvo que ceder en algunas materias. La Corte Suprema, debidamente
instruida, a través de la jurisprudencia modificó la Ley de 1925, por lo
cual hubo de dictarse una nueva ley
en enero 3 de 1928, que volvía a am•
pliar el concepto de actos positivos y
otorgaba facilidades a los extranjeros
p~ra el registro de sus concesiones, y
se ratificaban a perpetuidad las llamadas "confirmatorias". Los acuerdos
Calles-Morrow vinieron a asentar las
diferencias entre ambos pueblos, pero
el intento mexicano de acaparar todos
sus recursos naturales había sido desviado y detenido por la presión norteamericana. Lo curioso es que también
en este caso la acción del Departamento de Estado se realizó antes de que
nadie hubiese sufrido un daño como
resultado de la nueva ley de hidrocarburos. También las compañias estaban dispuestas a observar las disp«&gt;siciones de ese ordenamiento, lo que
hizo más inexplicable la actitud del
gobierno de los Estados Unidos.
Prácticamente por una década no
hubo alteración en el estado de la
cuestión petrolera. La siguienfe etapa
e11 la epopeya de la reconquista de los
hldrocarburos ya no iba a versar sobre la discusión de titulos y derechos
sobre el subsuelo, o sobre el terreno,
ni sobre el pago justo o injusto de impuestos. La cuestión revestía el aspecto de una enconada lucha entre el capital y el trabajo. En otras palabras,
se trataba ahora de la aplicación del
articulo 123 de la Constitución y ya
n&lt;' la del 27.
El ai\o de 1936, siguiendo la politic:c obrerista del Presidente Cárdenas,
los Sindicatos de cada una de las compa ííias petroleras se agruparon en uno
solo, el de Trabajadores Petroleros,
afiliado a la entonces poderosa Confederación de Trabajadores Mexicanos (C.T.M.) Organizados en esta fo,.
ma y con el apoyo del gobierno, decidieron los trabajadores enfrentarse a
las empresas en el otoño de ese año,
IH oponiendo un contrato colectivo
que había de ser aceptado por todas
las compañías. El año ele 1937, al no
ser escuchadas sus demandas, se declararon en huelga y después de una
larga lucha ante las Juntas de Conciliación y Arbitraje y de que se examinaron los libros de las empresas por
u11 comité designado por el Gobierno,
que reveló su sólido estado financiero,
las compañías se negaron a aceptar en
se, totalidad y a atender las reclamaciones laboraies.
Por fin, en diciembre 18 de 1937, se
resolvió el laudo obrero que determinaba que las empresas deberían aumentar prestaciones por un importe
de $26.000,000.00 aproximadamente.
Las Compañías recurrieron al juicio
de amparo, el cual fué resuelto el pri-

�mero de marzo de 1938 por la Suprema Corte d(' Justicia de la Nación, sentencia que no fué acatada por las empresas condenadas.
Siguieron unos cuantos días de negociaciones entre los representantes
de la industria y del gobierno. A través de ellas llegaron a ofrecer una canUdad que casi alcanzaba aquélla a la
que fueron condenadas pero el gobierno razonó que una decisión del máxi-

fuego de la que la política del Buen
\'ccino pudo salir airosa. Y, corno satisfactorio corolario, los pactos de Bucareli quedaron caducos, y el ajuste
de la cuestión petrolera permitió buenos entendimientos en otras materias,
cuyo examen reservamos para al próxima plática.

mo tribunal no debería estar sujeta a
regateos y, de conformidad con la sentencia se declaró roto el contrato de
trabajo y como el resultado hubiese

La expropiación de los ferrocarriles, por otra parte constituye un tema
interesante, porqe se realizó bajo la
misma ley por la cual se expropió el
petróleo y porque no obstante que la
il1vcrsión era casi tan grande como la
ch la industria petrolera, la ocupación
ti•contró relatiYamcnle poca objeción,
y In reacción en el público norteamericano, y aun entre los mismos interesados desposeídos, fué tibia e intrasCL·JHlente.

sido la paralización total de esta importantísima industria, con grave quebranto de la economía nacional, allí
s~ generó una causa justa de expropiación por causa de interés público.
Y así inesperada y sllbitamente, se
realizó la ocupación de las Compañías
el 18 de marzo de 1938, y la dignidad
nacional, que pudo haber padecido en
ese histórico momento, quedó a salvo.
El complejo de inferioridad frente al
coloso quedó subsumido ante la satisfacción y el orgullo. Como antes decíamos, la expropiación no fué el resultado de una acción súbita o improvisada. Fué el producto final de una
cnmpaña de años y de esíuerzos dir~gidos a evitar ese indeseable Y pel_1groso estamento que a Yeces hacia
bambolear al gobierno. No obstante
aJgttnas pequeñas frregularidadcs, la
expropiación, según el tiempo vino a
comprobarlo, fué legal por entero.
Al fracasar, con la ocupación, los
arreglos entre las empresas y el gobierno de Cárdenas, quedó abierto el
camino a ]a negociación diplomática,
la cnal se dilató bastante, pues las pláticas formales principiaron sólo hasta
fines de 1940 y terminaron en el mes
di' noviembre de 1941. Es justo mcnClonar que el ambiente en que se realizaron las discusiones fué sereno Y no
se observó la compulsión de afias antfriores. Parece como si la guerra hubiese suavizado a la diplomacia norteamericana en su política hacia México porque, aparte ele cuestiones mer:imente técnicas, las conversaciones
no pusieron de manifiesta ninguna
fricción.
El nudo de la contro\'ersia era el
importe de lo expropiado. Los petro~
leras señalaban que el monto de la
c0mpensación debería abarcar no sólo
el valor de las instalaciones y del equipo, sino también el petróleo en el subsuelo. Esto, por una momento trajo el
es:pectro de Bucareli, del convenio
Calles-l\forrow, en fin, al indeseable
pasado. Pero gracias a la ecuanimidad del Presidente Rooscvelt, el problema pudo resol\'erse en justicia. A
mayor abundamiento, los peritos de
ambos gobiernos coincidieron sin tropiezos en cuanto al valor real de la
piedad ocupada a súbditos norteamericanos. El avalúo de los dos peritos,
Zevada y Cooke, arrojó la suma de
Dlls. $24,000.000.00, y aún cuando con
In oposición de los petroleros, el misrno gobierno ele los Estados Cniclos hizr- que sus nacionales aceptaran esta
cantidad como pago total, y convino
e1, que México pudiese cubrir el adeudo en exhibiciones parciales, que fueron pagadas puntualmente, habiéodoI!OS liberado a la fecha de esa carga.
De esta manera quedó finiquitado
uno de los episodios más peligrosos Y
de mayor sensibilidad de la diplomacia méxico-americana. Asi desapareció una fuente ele discordia entre ambos países. A la postre, la amistosa
actitud del gobierno americano consiguió hacer de México un vecino leal,
fiel a sus pactos, e hizo posible tamblén la concordia hemosférica en momento oportuno, según veremos, puesto que ese arreglo fué la prneba de

lares), como parte del arreglo gene1?l
que se tuvo con el Comité Internac10J!al de Banqueros, representante de los
knedores de infinidad de obligaciones
,· bonos a cargo del gobierno de 1léxi~o, que se pactó el pago de los ferrocarriles, y actualmente ya se han redimido buenas cantidades a cuenta de la
suma que resultó a nuestro cargo en
e~ ajuste, con lo que el buen crédito
dc- ~léxico se confirma aqui también.
E~te episodio ilumina que cualquier
diferencia con los Estados Unidos o
con sus nacionales inversionistas pue(1,, quedar zanjada con un poco de
buena \'Oluntad de aquel país.

***

***

Desde hace mucho tiempo se escuchaban las criticas a la manera y política en que fenron construidas nuestras vías férreas. No estuvieron hechas para cubrir las necesidades inlí'rnas del país. ;\'o sirven a regiones
agrícolas ricas. No forman la tela de
aralla clásica alrededor del centro financiero, político, industrial e intelectual ele la nación ( que es la capital.
Por el contrario, se tendieron las linC'as de hierro con miras al comercio
internacional y a las utilidades de los
i1,versionist:1s que las. conslrnyeron,
que cobraban por kilómetro. Sirven a
las minas, principalmente, a los puertos, a las zonas de frutas tropicales, a
l:t estrategia militar norteamericana,
en fin, esb'1n pensados para servir a
los intereses extranjeros mils que a los
nacionales. Sólo hasta últimamente,
con vistas a una economía integral, sr
principia a obscn1ar la necesidad de
interconectar debidamente todas las
\'Ías existentes y ele crear nuevas en
sentido trans\'ersal.
Desde 1903, Limantour, Ministro de
Hacienda del General Díaz, consolidó
las inversiones del gobierno en las
vías férreas r a tra\'és de una operación complejisima de emisión de
Yarias series de bonos, obtuvo que el
51 (:1, del Ferrocarril ~acional C,1Iéxico-Laredo) del Intcroceúnico ()léxicoYeracrnz) y del Internacional (México-Ciudad Juárcz), pasara a poder del
gubierno :r los agrupó en un sólo sistema que se denominó Ferrocarriles
Xacionales. Todos ellos pertenecían a
ciudadanos norteamrricanos.
La Re\'olución dejó muy maltrechas
las lineas, r se hicieron esfuerzos para reorganizarlas en 1922, 1926 y 1930,
puo el intento no produjo resultados
y los ferrocarriles iban de mal en
peor.
También dentro de la política carcknfsta de poner las fuentes de producción en manos de los obreros, se
nacionalizaron ,·arias líneas, entre
ellas las Nacionales. Pero se alegaron
otras causas rle utilidad pública: que
se daba un paso c·n la emancipación
eeonómica de )léxico, que se manejarían mejor bajo el control gubernamental, y que, por ende, habría más
beneficio para todos, inclusive para
]os. extranjeros tenedores de bonos.
Desde el punto ele vista financiero,
Cill"denas pretendió transformar las
obligaciones semiprivadas a cargo de
los ferrocarriles en obligaciones del
Estado ;\[exicano. Consolidó las deudas del sistema de los Fcrroarriles Nacionales con las obligaciones generalet del gobierno, pendientes de pago
desde hacia muchos años. Pero no fué
sino hasta 1945, con Avila Camacho,
cuando se hicieron intentos para el
ajuste de la deuda ferrocarrilera de
1féxico, (estimada hasta ese año en
poco más o menos 250 millones de dó-

Armas

y

Ya para terminar, hagamos referencia al funcionamiento de las Comisiones de Reclamaciones que brotaron de
Bucareli, porque aqui también se encuentra que Jas relaciones entre México y su vecino habían evolucionado
hasta el grado de admitirse ajustes Y
Cúmpromisos en materias de gran sensibilidad política.

La Comisión Especial de ReGlamaciones méxico-americana, o sea aquella constituida para :irbitrar los daños
c~usados a súbditos norteamericanos
por fuerzas re\'olucionarias, probó ser
fuente de rencores, pues a cada paso
había moth 0 para herir 1a susceptibilidad de ;\Iéxico, bien al calificar a jefes re\'olucionarios como bandidos v
forajidos, bien por las implicaciones
ne: gratas a nuestro movimiento social
y a la manera como este se había desarrollado. El debate fué constante y
sólo llegaron a plantearse los casos de
Santa Isabel. En abril de 1934, entre
el rmbajador Daniels y el Secretario
d,• Relaciones de esta República, se
suscribió un convenio, por el cual se
aplicaba el factor ele 2.G4 % a todas las reclamaciones registradas anll' esa Comisión. El saldo en contra
ele )léxico ful' mús o menos de Dlls.
~5.500,000.00 que fueron ya cubiertos
desde hace largo tiempo.
La Comisión General examinó 2,781
demandas de ciudadanos norteamericanos con un valor nominal de cerca
514 millones de dólares y 838 de mexicanos, que montaban a 245 millones
e1, la misma moneda. Tan fabulosas
cantidades quedaron reducidas consiclcrablcmc1üc. En los 13 años en que
funcionó este cuerpo arbitral, resultaren sentencias que condenaron a l\Iéxico por Dlls. $2,800.000.00 y a los Esbdos l ' nidos por Dlls. $430,000.00 o
sea, había un saldo contrario a nuestro pais por Dlls. $2.400.000.00, aproximadamente, que sumados a los intereses, dieron $3.500,000.00. El trabajo de la Comisión fué, en lo general,
insatisfactorio. El 95 % de las reclamaciones quedó sin examinarse.
Se estimó en 1940 que para resolYcr
todos los casos planteados, esta Comisión tendría que laborar unos 18 años
más, con un costo ele $22,000.000.00 de
pesos, y produciendo fricciones a cada momento al enjujciarse la legislación o la organización judicial mexicnna. Asi que Ja cuestión estaba madura para cualquier arreglo, el cual
surgió durante el régimen avilacamachista. Se llegó a un pacto el 19 de
noviembre de 1941 , por el cual se extinguían todas las reclamaciones, incJusive las agrarias desde 1927 a
1940, a cambio de la suma de Dlls.
$40,000.000.00 pagaderos en exhibiciones de Dlls. $2.500,000.00 cada año.
Este convenio, como todos los demás,
hct sido religiosamente observa.do por
:\léxico y es evidencia, también, que
ante una conducta caballerosa de parh• de la Casa Blanca, nuestra nación
sabe responder con dignidad y cortesía.
1

Letras + Pág. 6

De lo que ,•iinos en el curso de esta
conferencia se desprende que la etapa
cubierta por la plática de esta noche
e&lt;; una de las más penosas en la hist0ria diplomática de l\léxico, pero es,
a la par, la que arroja una experiencia más enriquecedora. Las controversais ocurridas entre nuestro país y el
v,·cino eran de contenido profundo y
delicado. De haberse resuelto de otra
manera hubiesen implicado que nuestra revolucjón social se hubiera detenido, que nuestras reíormas legislativas se volvieran innocuas, que operarn la intervención y que se hubiese
yjolado el principio de la igualdad de
los Estados.
Pero como a la postre prevalecieron
el buen sentido y la conciencia del deber internacional, se obtu\'O que normas capitales como la de la integri•
dad del Estado la de la no intervención, la del respeto a los derechos ajenos, salieran incólumes. Se logró que
varios de los conflictos de la etapa
que hoy reseñamos se resolvieran no
sólo a través de la política y de la satisfacción a los intereses materiales,
sino en homenaje a lo espirita! Y a lo
moral. De este modo, las dificultades
y los ajustes para solventarlas dieron
paso a la cordialidad más firme.
Por otra parte, el impacto de la Revolución Mexicana es de gran trascendencia. Hizo ceder a los Estados Cnidos en muchos puntos tradicionales.
Hubieron aquéllos de adoptar una doctrina explícita, que estuviese de acuerdo con su política interna, con sus
vrédicas domésticas. Forzó a confesar
a los Estados Unidos la necesidad de
exaltar la teoría de la no intervención
y a proyectar a todo el Hemisferio su
politica mexicana. A manera de yunque, la Revolución sirvió para forjar
ei espíritu de la doctrina exterior norteamericana en sus relaciones internacionales en este Continente.
Y para cerrar, vaya un cálido homenaje de gratitud a los encargados
de:- al política exterior mexicana en
esos difíciles momentos. Esos patriotas, muchas veces anónimos ,otras olYidados defendieron con tanta habili·
dad, con mucha mesura y cautela, en
horas adversas, la revolución social,,
afirmaron nuestra doctrina nacionalista, preservaron la integridad del
Estado Mexicano y lograron el respet11 a sus leyes e instituciones, y al hacerlo asi, imprimieron personalidad Y
vigor al 11éxico nuevo. Esos hombres
que, frente al reto de la diplomacia
contundente y compulsiva de la Casa
Blanca supieron actuar con calma Y
pundonor y salvar para nosotros el
preciado bagaje de la libertad y de
1:1 dignidad nacionales, merecen hoy
nuestro más efusivo aplauso!

UNIVERSIDAD DE
NUEVO LEON

Rector
Lic. Raúl Rangel Frías

Secretario

Prof. Antonio Moreno

Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente

LIBROS
"LA A)IARGCRA DE PATAGONIA"
por Rubén Dario (hijo), Buenos Aires,
Editorial '':\'OVA", 1950, 315 pp.

contraste frente a la pandilla canalla
que se había acluefiado de las tierras
de Poncial y había extendido su poder más allá del territorio.
Al final de la novela surge la invitnción a remediar aquel caos, un hombre a quien no se puede quebrantar
con dúdh·as, el español Celestino Gó1nez Feijóo, argentino naturalizado, a
quien el 1Iinisterio de Agricultura coniisiona para que haga una investigación severa sobre los hechos delictnosos que en la infortunada tierra nadie había podido detener. Con él y
su triunfo debió haber cerrado el libro, pues después de su asesinato, lo
que se abre es un paréntesis de esper,rnza en busca del "alba nueva" de
rei\'indicación de lo argentino. Es lo
mismo (Juc han llevado a cabo algunos de los pueblos subyugados por la
iliiquidad creada por el dinero que de
afuera Jlcgó, y que muchos signen esperando, a pesar de los pesimismos.

Como si fuera in\'itación al adveni•
miento de una alba nueva, que iluminl' la felicidad de los argentinos que
vl\'Cn en Patagonia, sobre todo los que
en ella trabajan la tierra, apareció este libro como un toque de alarma en
pro de 1a reivindicación económica
d&lt;~ una tierra que, a la distancia, ha
ofrecido un falso espejismo a los geogrúfos y a los emigrantes optimistas.
Dario (hijo) ha residido algún tiempo en la Argentina, y no en vano. Ley!'ndo esta novela se puede llegar a
la conclusión de que ha recogido inHaíacl Heliodoro Valle.
formaciones de primera mano en el
pais austral, conversando con los desheredados y, como buen médico que
cumple con su deber y da testimonios
de ellos como escritor, después de
(Viene de la Pág. 3)
ouscultarlos ha precisado el hondo latido de sus inquietudes, en un medio
que sigue siendo tan hostil al hombre tróleo y del carbón. En los tiempos
como el que salió al encuentro de los de las posibilidades ilimitadas abiercompañeros de ;\lagallanes.
tas por el descubrimiento del uso
La lectura del libro seduce desde práctico de la energía nuclear, élla ha
que se presentan ]os tres primeros perdido sin duda, los restos de su esemigrantes que salieron en busca de casa atractividad.
Al lado de las explicaciones filosófortuna hacia la Patagonia. Uno de
ellos entró por la rnta de Ceará, Bra- ficas un tanto fantasistas, como la úlsol, y se cambió el nombre hasta con- tima mencionada, ha habido filósofos
vertirse en el verdadero potentado, se- que han tratado de explicar la noción
ñor feudal, de la Patagonia, llamado del valor con mucho más método y
por todos el "taita", ante quien se fue- minuciosidad. Como nosotros hemos
ron rindiendo los sobornables que lle- acentuado siempre que un buen mégaban de Buenos Aires a investigar en todo puede llevar lejos de la filosofía
torno a rumores de que hay algo po- no podemos de no parar nos en estos
drido en aquel exlremo de América. intentos también, Expondremos brcEs la misma historia de otras oligar- \'emente las ideas de uno de los filóquías rurales en otros países hispano- sofos mús metódicos y más conocidos
americanos, que han podido adueñar- que se han ocupado especialmente
se, por arte diabólica, de las riquezas con ]a noción del valor. Y veremos
naturales que el terrigena no ha sabi- a donde ha llegado por ese camino
do trabajar )' gozar, doblegando por J. E. Heyde, el sucesor de la filosofía
medio del soborno (coima) y la trá- Rhcmkc (Rhemkcschc Grundwussenscala, corrompiendo con el agasajo, y chaft).
En primer lugar, Heyde subraya la
utilizando al periódico local para el
rn.ejor logro de sus ambiciones de do- importancia decisiva de la diferenciaminio.
ción entre Objektwert y Wertobjekt,
El personaje de la no\'ela es un clan entre el valor del objeto y el objeto
constitnído por un ex-Jaime Abreu, del valor. Para que la cosa quede más
más tarde Jaime Valle o Damián Tre- sistemática (o tal vez ha creído Heyde,
jas, nn ex-Edouard Biclonart, y el co- más clara), el valor del objeto se asigmisario Allende, director de "El Eco". na con la letra V. l. y el objeto del
LI
pueblo de Poncial era la sede de valor con la cifra V. II. Ahora bien,
1
aquella cofradía de malvados, que, el valor del objeto V. l. es el valor que
por medio de "Don Truco"-materia tiene un objeto. El objeto de valor V.
prima para novela picaresca-mane- II. es cada objeto que tiene un valor.
jaba títeres humanos y aceitaba muy Asi que el objeto que tiene V. l. es V.
bien las valvas del gran pulpo, un II. "El objeto es, "en cuanto se obserhombre ignorante, pero con unas ma- va en si, sin valor". Todo eso es lói1as diabólicas que se extendieron ha- gicamente muy correcto. Otra cosa es,
si nos dice algo. Pero sigamos sus excia los cuatro rumbos cardinales.
El autor describe muy bien, sin abu- posiciones.
Cada uno de los hechos mencionaso de la descripción, mueve los diálogos en atmósfera natural-poniendo dos, dice Heyde, puede examinarse
a veces tiradas líricas en labios de separadamente, pero no puede, solo
ignaros-; y no abusa de las palabras por eso, existir para si. Los objetos
vernúculas, como ocurre con otros no- sin las suposiciones necesarias para la
velistas hispanoamericanos, de modo existencia de los valores. Como el V.
que se le puede entender sin la ayuda II., del objeto del Yalor, se reduce
(zuriickgehl) a V.!., el nlor del objeele) vocabulario en el apéndice.
La descripción de un juego de ga- to, el fin especifico ele la enseñanza
llos (p.9i) o de un viaje por la pre- de valores es Ja ac1aración ele la cosa
cordillera en 1a época de la nieve y el que se llama V.!., el valor del objeto.
frio intenso (pp.129-1G8) son quizá Eso es también lógicamente correcto,
pero parece que todo eso lo supimos
los mejores pasajes del libro.
En aquella lucha de hombres vora- antes de conocer los análisis sistemáces, forasteros, contra los terrígenas, ticos de Heyde.
Después de haber asi claramente enjuegan papel importante las lanas patagónicas y las tierras fiscales. El mé- focado las cosas, Heyde se lanza en
dico Olaf Ferlstad se impone por su h profundidad. Y nos explica qué son
personalidad rectilínea insobornable, los valores, uno por uno. Por ejemplo,
el valor de la belleza, el valor ético,
y por su afán de servir a los que no
tienen como pagarle honorarios; un etc. Esos valores dice son las clases

El Problema ...

especificas de un intimo sentir ~Iientras el grado del valor depende decisivamente ele la componente del placer. Algo muy parecido ya hemos oído
de )!ax Schellcr y de A. Doering.
Valorizar, prosigue Heyde, quiere
decir encontrar (lógicamente) la relación de un objeto con un específico
sentir (psicológico) del sujeto... Y
construyendo definiciones sistemáticas
de la misma índole, Heyde abarca todos los problemas relati\'OS al valor.
Sólo se le escapa, como dice, "el fondo del fondo del valor". Ahí está lo
malo, porque quisimos precisamente
saber algo, sobre ese fondo. Y el filósofo sistematizador no quiere defraudarnos. Hace etro esfuerzo para aclarar ]a cosa.
Buscando "el fondo del fondo del
Yalor", Ileydc declara que se puede
llegar hasta dos respuestas. Según se
pregunta. Si se pregunta "por qué" es
algo valor, se llega en última instancia a lo que llama "Wcrthaftigkcit der
"'irkung", o sea, más o menos,, "la calidad del efecto de tener valor". Si
se pregunta "para qué" se llega hasta
un no fundado valor básico V.!. Ahora
es todo claro ¿O no?
Por qué se contenta Heyde sólo con
la respuesta a esas dos preguntas y no
se pregunta, por ejemplo, "a causa de
qué" ó "con fin de qué es su fondo
del valor" yo personalmente nunca he
logrado averiguar. Sigo creyendo que
se podrían hacer tantas otras sistematizaciones y deducciones lógicas impecables, parecidas a las que Heyde
ha hecho, sin menor peligro de decir
sobre "el fondo del fondo del valor"
cualquier cosa. De todos modos, parece indudable únicamente que después de esa teoría sabemos práctimente sobre la noción del valor, exactamente tanto cuanto supimos antes de
ella.
Finalmente exislen también los conceptos que llevan la noción del valor
en la relación con la satisfacción de
las necesidades. En el grupo de los
filósofos que comparten este esfuerzo
encontramos al lado de Aristóteles,
PJatón, y los Estoicos varios filósofos
modernos que se han ocupado principalmente de los problemas económicos. Por ejemplo Adame Smith, Carlos
1larx y la "Escuela Austriaca ele los
Economistas" (K. )lenger, V. Vieser,
V. Bohm Baverk, cte.). Los principales
rasgos de Ja noción del valor encuentran en la satisfacción de las necesidades también Hoeffcling, E. Kant y
Kuelpc.
Asi dice Kant: todos los objetos de
las inclinaciones tienen "un valor condicional porque si no existieran las inclinaciones y ]as necesidades basadas
en estas, su objeto seria sin valor". El
valor absoluto, según Kant, tienen los
seres inteligentes, lo tienen las personas que debemos tratar como sus propios fines. Así ]a ,•oluntad moral tiene el valor absoluto. (De allí el imperativo categórico, etc.) En su intro&lt;lucción a la filosofía Külpe dice también: "Si algo satisface o es preferido
al otro es un valor o bien (relativo)".
Sin embargo, las opiniones de los
filósofos que han interpretado el Yalor de esa manera, por un lado, forman parte muy esporádicas de sus sistemas generales, por otro lado, los filósofos economistas se han limitado
principalmente a hablar sobre el valor
"material" y de las "mercancías", asi
que no han entrado ampliamente en
las teorías del valor en general.
Luego hay que mencionar que ]os
problemas del valor han provocado
preocupaciones filosóíicas especiales
sólo desde hace relativamente muy poco tiempo. A pesar de c¡ue aún los filósofos de la antigüedad han tratado
de definir esporádicamente la noción

Armas y Letras + Pág. 7

del valor, se considera que la problemática del valor y los intentos de fllll•
dar una filosofía de los Yalores están
introducidos en la filosofía moderna
desde los tiempos de Heinrich Lotze.
Deteniéndonos aquí para resumir
las exposiciones que hemos hecho
¿qué vemos? Vemos, en total, que la
noción del valor en la práctica y en
la teoría tiene poca estabilidad. Pero,
los cambios frecuentes de su interpretación no son la consecuencia del desarrollo dinámico de su contenido o
del idioma. Esas interpretaciones no
SI! desarrollan en un sentido definído
sino muestran más bien un carácter
anúrquico y arbitrario.
Por otro lado, observando el papel
de las nociones que empleamos, sea
en la práctica, sea en la filosofía, es
obvio que ellas tienen que servir para
la orientación en nuestras comunicaciones con otra gente y para el pensar
racional en general. La inestabilidad
y la arbitrariedad ele las nociones introduce la confusión en el pensar y
en las relaciones humanas.
Por eso, mientras uno de los conceptos céntricos de nuestros problemas intelectuales esté abarcado en una
noción confusa, como es el caso de la
noción del valor, lo defectuoso de esta
noción resultara especialmente indeseable. Y presentará no sólo un estorbo para cualquier intento filosófico
serio sino seguirá contribuyendo muchísimo para que no se ]legue a la
mutua comprensión en 1a mayoría de
las colisiones humanas.
Este hecho, una vez constatado, nos
encontramos frente a la alternativa siguiente; O vamos a considerar que la
noción del valor es relativa en si o
bien vamos a creer que se interpreta
mal, por lo menos en algunos casos.
Si el valor de por si es una cosa relativa, no hay remedio al estado actual.
La gente seguirá señalando con la misma palabra valor, distintos significados y no hay esperanza alguna para
cualc1uier progreso intelectual esencial. En cambio, si es posible empírica y lógicamente determinar un sentido de la noción del valor qne lo mejor pueda servir para la orientación
en nuestros problemas reales, están
abriéndose claras perspectivas para
el perfeccionamiento del pensamiento
humano.

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad
ele Nuevo León
IXDICADOR:
Redactores
Raúl Rangel Frias
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche

Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique ~Iartinez Torres

Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martínez
Director

Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
Mi;mterrey, Nuevo León,

;\IEXICO

�Labor de Eugen ...
(Viene de la Pág. 2)
Humanidadu y un tomo de sus "Peregrinaciones Europeas". Esta obra concretada en tan pocos años en 8 volúmenes que dió a la estampa pone en
evidenCia el espirilu dinámico de este
incansable trabajador del espíritu,
aparte de su colaboración en la prensa de Europa y América especialmente.

Aparte de su labor desarrollada desdl' el Uruguay, donde actualmente reside, Eugen Relgis ha pronunciado hace algunos años conferencias en la República Argentina, algunas de las cuales fueron en un principio auspiciadas
por el Colegio Libre de Estudios Superiores. En ellas ha puesto de manifiesto el valor de los grandes conductores humanos. no a través de su doctrina solamente, sin'o de sus personas.
Trotamundos que es, pudo alternar en
sus peregrinaciones, con lo más selecto del espíritu nuevo que anima al
mundo a través de sus hombres má.~
representativos. Ultimamente ha pronunciado un ciclo de conferencias en
el Brasil, animado por dos figuras señoras del movimiento social de avanza.da en aquel paí s, como lo son el
profesor José Oiticica, vastamente conocido por su obra manumisora y
Manuel Pérez, que le secunda en esa
lnbor de redención.
Como Bertrand Russell, Benedetto
Croce y Georgc Fr. Nicolai, Eugen
Relgis es una de las figuras prominentes del pensamiento social contemporáneo que hacen sentir su presencia
en nuestro siglo. Para Relgis hay una
sola causa conducente a la libertad
del individuo y es el ideal que conduzca a la superación humana. Ninguna otra manifestación le es adversa.
Intransigente en concesiones ideológicas, permanece fiel a sus postulados.
nmigos europeos que admiran su labor
y conocen la trascendencia de su mensaje, han propuesto a la Academia
Sueca el nombre de Relgis y su obra
como candidato al Premio Nobel, por
ertimarlo en justicia, más que ningún
otro escritor de su talla en este momento, acreedor a tan alta distinción.
Su obra de tantos años en pro de una
concjencia humana que trasforme a
los pueblos en hermanos y, por encima de las frontera s y sobre las pasiones, establezca el ideal de la fraternidad, ha adquirido tales proyecciones
que le caracterizan entre sus contemporáneos.
Nada tendría de particular ese homenaje europeo a una de sus figuras
más prominentes. Por lo demás, es
tiempo que la humanidad sepa distinguir a sus conductores y admirar a

desinteresados profotas del mundo
nuevo, soldados· en la causa común
que nos alienta, y hasta diríamos oblignción de mitigar en un acto demostrativo tanto sacrificio como heroísmo
anónimos imprescindibles para la
creación y desarrollo de una obra de
pc:nsamiento tan vasta como la reali•
znda por Eugen Relgis, en varias lenguas, durante cerca de cuarenta años.
Sin embargo, al saberlo Eugen Relgis,
s1; opuso terminantemente a esa proposición, rechazando el homenaje por
e~timar que la institución sueca es un

instrumento del despotismo estatal,
que desnaturaliza los fines con el Premio Nobel ha sido instituido, y por
consiguiente enemiga dE&gt; los ideales
por que luchan los hombres libres. Este es Eugen Relgis, hombre de pensamiento y de fe, trabajador por la revolución del espíritu.

Sociedad Mexicana de
Geogra/iay Estadistica
CONVOCATORIA
AL

Alas Casas Editoriales
ya los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente
La Universidad de Nuevo León ha

CONCURSO PARA PREMIAR LOS MERITOS CIENTIFICOS RELEVANTES DE LOS INVESTIGADORES Y HOMBRES DE ESTUDIO MEXICANOS, O LAS OBRAS DE GEOGRAFIA, ESTADISTICA, HISTORIA Y SOCIOLOGIA, QUE
POR IGUALES RAZONES SEAN ACREEDORAS A DICHA
RECOMPENSA, INCLUSIVE LAS DE AUTORES EXTRANJEROS RELATIVAS A MEXICO.

BIENIO 1953 - 1955
La Comisión Especial de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística,
integrada conforme al Articulo 82 del Estatuto de la Institución, para proponer
candidatos al otorgamiento de la Medalla de Oro de la Sociedad Mexicana de
Geografia y Estadística, y del Diploma respectivo, convoca a todos los investigadores y hombres de estudio mexicanos, así como a los extranjeros que hayan escrito obras-relativas a México, a los miembros de las Sociedades científicas del país, y en general, a las personas que se interesen por el progreso de
la cultura nacional, para que envíen sus propias obras o las de autores nacionales o extranjeros que consideren meritorias y hagan sus propuestas a esta
Comisión (Justo Sierra Núm. 19) a fin de que ésta pueda, con la más amplia
información posible, presentar las proposiciones de candidatos al otorgamiento de este premio, mediante una terna que se pondrá a la consideración de la
H. Junta Directiva para que ésta a su vez convoque a sesión especial de la
Asamblea General de la Sociedad, para su votación definitiva.
La Comisión, de conformidad con el Capítulo Sexto del Estatuto de la Sociedad, tiene facultades para recibir propuestas de candidatos a las recompensas mencionadas.
Se agradecerá que las propuestas vayan acompañadas de las obras que se
estimen meritorias. Según el Articulo 84 del Estatuto de la Sociedad, cada uno
de los miembros de la Comisión podrán presentar y recibir proposiciones relativas a las personas u obras que se consideren merecedoras del premio, teniendo como plazo para presentarlas hasta el 31 de diciembre de 1954.
De conformidad con el Articulo 85 de los propios Estatutos, la Comisión
presentará a la Junta Directiva su terna de candidatos el 28 de febrero de 1955.
En cumplimiento del Artículo 80 del Estatuto de la Sociedad, sólo se podrá conferir el premio a personas que cultiven estudios· relativos a Geografía,
Estadística, Historia, Economía y Sociología o a obras referentes a estas materias y no serán aceptadas a concurso las obras que no sean resultado de
creación personal, como memorias y estudios oficiales u obras truncas por lo
que se refiere a su publicación o que no hayan sido impresas.
Como el premio correspondiente al bienio anterior fué concedido a una
obra clasificada en Economía, quedan exceptuadas de concursar obras de este
género, de acuerdo con lo que establece el Articulo 81 del Estatuto de la Institución.
Esta convocatoria a concursar por la Medalla de Oro y el Diploma de la
Sociedad Mexicana de Geografia y Estadistica, corresponde al bienio 1953-1955.
La Comisión que suscribe agradecerá a la prensa nacional y a las agrupaciones científicas y culturales 1a difusión de esta convocatoria.
Los interesados podrán solicitar instrucciones complementarias e información detallada relacionada con este concurso, a la Secretaría General de la
Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, (Justo Sierra Núm. 19), México, D. F.
México, D. F. marzo de 1954.
ING. RODOLFO FLORES TALAVERA

DR. RICARDO GRANILLO

ING. RAMIRO ROBLES RA)IOS

LIC. JOSE L. COSSIO

JOSE R. COLIN

LIC. IGNACIO GARCIA TELLEZ

LIC. RICARDO TORRES GAYTAN

ING. FEDERICO PEi-lA AGUIRRE

mantenido desde su fundación un vas-

to plan editorial que desarrolla al traYés de Publicaciones cuya circulación
comprende a todas ]as Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros cultura]es, sociedades de diversa índole y personas, en

América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro men-

suario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección - LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector ameri•
cano una juiciosa información del fon-

do y continente de la obra, cotejada
a la Juz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico. "RMAS Y LETRAS" se comp1ace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en ]a
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:

"AR~IAS Y LETRAS",
Universidad ele Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
.:\Ionterrey, Nuevo León,

~léxico.
Con la satisfacción de haber señalado en las breves líneas que anteceden la resolución de una urgencia inherente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto re•
conocimiento.

DEPARTAMENTO DE ACCION
SOCIAL UNIVERSITARIA

DR. MARIO DE LA CUEVA

ATANASIO G. SARAVIA.

EL .HUMANISMO

• • •
(Viene de la Pág. 1)

El ho,mbre de ~os humanistas del renacimiento no era el homb~e comun y corriente que sufre y que trabaja, que produce la
~i~ueza que unos pocos consumen o dilapidan, sino el de las
elites poseedoras de la riqueza y del poder, la de los sabios q
se prosternan para recibir favores de los poderosos.
ue
Luis E. Prieto F.

Armas y Letras + Pág. 8

. SECCION EDITORIAL
PUBLICACIONES PERIODICAS

Armas y Letras.- Boletin mensual de
la Universidad. Se reparte por canje a las Instituciones de Cultura, y
libremente a quien la solicite.
Universidad.- Revista. Se distribuye
por cambio bibliográfico a entida·
des culturales y libremente a quien
la solicite.

Para la adquisición de obras de venia, toda correspondencia y valores de•
beran remitirse al Jefe del Departa•
mento de Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente, Universi·
dad de Nuevo León, Plaza del Colegio
Civil, Monterrey, Nuevo León, México,

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                    <text>a Ia L Io

T E e A e E N T R ;.- ;:·U. A. N. L.

·

Organo Mensual de la Universidad de Nuevo León
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S. U.

NUM. 6

AÑO XI

JUNIO DE 1954

/

LR MUERTE DEL CISNE(?)

Jacinto

José Manuel Topete

/Jenavenle

En Los Senderos Ocultos, 1911, publicó Enrique González
Martínez por vez primera el soneto "Tuércele el cuello al cis•
ne ... " que tanto ruido había de ocasionar como duelo a la brillante retórica del Modernismo y según otros como desafío a Rubén Darío. Pedro Henríquez Ureña e Isaac Goldberg, entre
otros, dedicaron estudios a González Martínez explicando esta
actitud de desafío. Desde entonces no se ha mencionado el nom•
bre del Buho sin atribuirle instintos de "mata-cisne." El soneto
se convirtió en símbolo de rebelión ante la retórica meliflua de
los imitadores del gran Darío, y se cristalizó el clisé del supuesto
reto al autor de Prosas Profanas. Queremos ahora aclarar este
punto que ha servido de barrera al estudio de la poesía de Gon•
1 zález Martínez. *

La pasión de Benavente ha sido siempre el teatro. No sólo
como una forma de expresión poética, sino como un estilo total
de vida. Lo que de ésta parece interesarle más a Benavente es la
posibilidad de que sea representante. Acaso su escepticismo le
lleva a pensar que toda la vida no es más que representación y •••
falta de voluntad. "De no haber sido autor -ha dicho en alguna parte-, hubiese querido ser cómico, o empresario, o tramoyista. Yo amaba el teatro por el teatro mismo." Y esta afirmación la ha demostrado no sólo con la caudalosa fe,;undidad de
su obra; con toda su conducta. Benavente camm«-,.- ..... calle
madrileña; camina con pasos menudos y cortos, breves como su
Fué la equivocada interpretación de
figura pequeña, que airea una capa española y agudiza su barbi- la preceptiva que lanzó González Marlla en punta. Se dirige a un café: en la tertulia literaria hablará tinez en este belJo soneto lo que ha
de los últimos estrenos, de esta o aquella compañía, de una anéc- causado tanta discusión.
Dice el soneto:
dota de escenario. Del café, irá a un teatro: en el saloncillo, jugando al ajedrez, volverá a hablar de comedias y comediantes.
Tuércele el cuello al cisne de engañoso
El mismo conduce los ensayos de sus obras con toda minuciosiplumaje
dad. Alguna vez ha representado papeles de actor -a la ver• que da su nota blanca al azul de la fuente;
dad, mediocremente. Ha dirigido varias farándulas, por tierras él pasea su gracia no más, pero no siente
el alma de las cosas ni la voz del paisaje.
de España y de América.
La extensa producción teatral de Benavente se inicia con la
generación del 98 a la cual alguien, como Corpus Barga, le incorpora. Es posible que de esa generación tenga el intelectualismo escéptico que la caracteriza; es indudable que a sus escritores
se asemeja por la voluntad de depuración del estilo. Azorín ha
dicho de él: "Benavente es un escritor culto, elegante, ameno".
Pero aquel escepticismo, en la generación del 98, representaba,
aunque dolorosamente agónico, un patético afán de resolver los
problemas que planteaba el sueño d_2 una palingenesia de España; en Benavente, anula ese afán de ironía que esteriliza la función crítica. La generación del 98 quiso buscar, en los caminos
y aldeas de España, el signo de su alma. Las obras que en el teatro de Benavente tienen escenario aldeano o rural, son cuadros
de costumbres ahogados en su intención y en su marco de retratismo pintoresco, muy a lo siglo XIX.

Desde los más fecundos escritores del XVII, nadie ha consagrado tan enteramente una vida al arte del teatro. Muy larga
es ya la de Benavente; toda ella ha sido laborioso ejercício de
artista, aunque, como dice Onís, es "un puro literato, y no un
hombre de ideas". Acaso puede argüirse que la escena de Benavente muchas veces no parece española. Saliendo al paso de
quienes, con mala fe, hicieron esa observación como un reproche, él se justifica así: "La alta sociedad que pintaba yo en aquellas comedias es la misma en todas partes. De ahí el que aquellas
(Pasa a la Pág. 8)

Huye de toda forma y de todo lenguaje
que no vayan acordes con el ritmo latente
de la vida profunda ... y adora intensamente
la vida, y que la vida comprenda tu homenaje.
Mira al sapiente buho cómo tiende las
alas;
desde el Olimpo deja el regazo de Palas
y posa en aquel árbol el vuelo taciturno ....
El no tiene la gracia del cisne, mas ,u
inquieta
pupila, que se clava en la sombra, interpreta
te mataré y te seguiré amando después."

La verdadera interpretación de este
clásico soneto, más bien una directiva
personal, es de alejarse del brillante
aspecto del Modernismo y de acercars ! al alma de ]as cosas y del paisajela naturaleza. La forma ha de tener el
mismo diap_asón de la vida profunda
y la vida misma ha de amarse intensamente. La substitución del hubo
por el cisne es más bien presentada
por contraste. El buho, símbolo de la
noche y de la sabia contemplación, comienza un reino interior contemplativo y de elocuente interpretación de la
vida interior del poeta.
El buho ofrece también contraste
estético ante el cisne. Si Dario inició

eu Azul una poesia de brillante colorido en un mundo externo y mundano, González Martínez se postula una
poesía de recogimiento y ansias filosóficas en un mundo interior simbolista y basado en la naturaleza. González J\.fartínez busca en la naturaleza
un refugio para su alma poética y también las respuestas a los problemas de
]a vida y la muerte para culminar en
una fe panteísta o mística.
La continuación de esta preceptiva
S'-' encuentra al voltear la página en el
poema "Escolástica":
Y que tu verso sea tu propio pensamiento
hecho ritmos y luces y murmurios y
aromas.. ,.
Que vuele con el vuelo blando de las
palomas,
que solloce con todas las quejumbres del
viento.
Que convenza al empuje del divino
argumento
de los rubios racimos, de las maduras pomas,
de las aves que cantan en todos los idiomas,
de todo lo que sea un color y un acento ....
Paladín de lo bello, barre con los sistemas
para plantar el tuyo; sorites y dilemas
vierta elocueute el labio en un chorro sin
fin ....
Lleva doquier la férula de tu escolasticismo.
Un ruiseñor que trina.... ¡ Oh, qué gran
silogismo!
¡ Y que profunda réplica el olor de un jazmín!

Agrega "Escolástica" además del
afán hacia una poesía absolutamente
personal, un manifiesto estético basa-

Pasa a la Pág. 2

��La Muerte del. ..
(Viene de la la. pág.)_
do no en la forma solamente sino en
el ritmo interno del poeta. Y afirma
otra vez que sll poesía ha de interpretar la naturaleza y sentirla.
El poeta en su ruta ha de destruir
los viejos sistemas para implantar el
suyo, y el escolasticismo, la tendencia
humana y clásica de un sentido universal, ha de reinar en su obra. Las
últimas líneas del soneto, de un anhelo gongorino, mencionan no al buho
sino al bello ruiseñor. Si el buho simboliza la sabia contemplación y el silencio contemplativo, el ruiseñor y el
jazmín completan su estética con símbolos de extrema belleza.
Hemo·s explicado lo que González
Martínez quiso decir. Pero la critica
y la poesía hispanoamericanas buscaban por aquel entonces un símbolo de
rebelión ante lo que Blanco-Fombona
llamaba "el rubendarismo," el aspecto
más artificial del Modernismo, y el soneto "Tuércele el cuello al cisne ... ,"
ante las continuas protestas de su creador, se convirtió en la bandera y estandarte de esta rebelión que sigue a
todo gran movimiento literario. Una
vez que se e'stableció el clisé literario,
fué más fácil seguir repitiendo la misma critica.
Fernández MacGregor nos da la fina nota dramática en este supuesto
as~sinato cinegético:
Pero cuando el poeta tenía entre las manos
al flébil y sedoso cuello, cuando sus dedos
cegaban el aliento del olímpico cisne, murmuraba, acaso, las palabras de aquel otro
apasionado asesino que en la perfumada
Chipre entreg6 a la muerte el más blanco
de todos los cisnes, a la atónita Desdémona:
te mataré y te seguiré amando después."

Tiene razón Feroitndez MacGregor
al afirmar ese amor al cisne porque
como apuntamos en seguida usa Gonzá1ez Martfnez en su subsecuente poe-

sía la forma cisne dos veces más que

la del buho.
La mejor definición de la ecuación
mata-cisne-contraretórica la encontramos en el artículo de Pedro Salinas. En bello estudio, el poeta español, de experta sabiduría ornotológica, quiso rectificar este concepto. Die~ Salinas:
Y por aquí accedemos a descubrir que los
dos poetas que coincidían en esa comezón
de "torcer el cuello", Verlaine y González
Martínez, coinciden también en la identidad de la víctima. Porque al escribir "éloquence'' Verlaine pensaba en la retórica
pomposa de los románticos, y al escribir
"cisne" González Martínez se refiría al cisne como al más brillante ejemplo de la retórica preciosista del Modernismo. Jorge
Guillén ha denominado al cisne, en una
poesía suya, "Tenor de la blancura". Esta
feliz expresión le pinta como supremo elocuente. Proponemos, pues, 1a ecuación elocuencia igual a cisne. Así el enemigo de
Gonz:ález Martínez es una de las formas
favoritas que asume la nueva ret6rica modernista en Rubén Darlo: la forma cisne.

Tiene razón también Salinas al afirmar la posición de González Martinez
contra la retórica pero nQ de ningu.
na manera contra Rubén Daría.
Afortunadamente, González Martínez
ha aclarado su posición sobre este
asunto Dice en 1941:
Es penoso hablar de sí mismo en ocasión
como la presente; pero siento una necesidad
imperiosa de aclarar un hecho no sé si falseado adrede y que la malevolencia ha tomado por cuenta propia, ignoro con qué
fin. Me refiero al poema mío, escrito hace

seis lustros y que ha llegado a tomarse como un ataque a la estética del poeta a
quien siempre he admirado, y más y trlás
a medida del correr de los años. Con la
mano puesta sobre el. corazóOJ""GCC:laro· que
cuando escribí aquellos versos estaba muy
ajeno de pensar en el autor de Prosas Prolanas. Quise en aquel entonces contraponer
dos símbolos; el de la gracia que no siente
el alma de las cosas, personificada en el
cisne, y la meditación interrogativa del buho
ante el silencio de la noche. Nada más. El
cisne, por más grato que haya sido a Rubén Darío, no es de su exclusiva propiedad.
Desde remotos tiempos ha tomado la poesía
el ave de Leda como tema lírico, y cada
poeta le ha prestado la significación que
ha creído más oportuna. El mismo Rubén
simboliza en el cisne, ya la gracia, ya la
sensualidad, ya la interrogación ante el
enigma indescifrable. Con el buho pasa lo
mismo y creo el caso tan notorio, que sólo
fa insistencia de la torcida interpretación
me mueve a romper mi silencio.

Y agrega en carta inédita al autor
en 1948 en un tono más definitivo:
Sobre mi sofleto "Tuércele el cuello al cisne ... ," ya he aclarado muchos puntos especiales. Dije en varias ocasiones que en el
poeta no hay el menor intento de atacar
a Darío, gran poeta en algunos poemas de
Azul, en casi todo el libro de Prosas Profanas y desde la primera hasta la última página de Cantos de Vida y Esperan.za. Mi
poema no va contra nadie, y el tono admonitivo que en él empleo y que usé por
aquel tiempo en muchos poemas míos, no
C3 sino un artificio retórico. No me dirijo
a tal o cual lector, sino a mí mismo, asqueado como estaba yo de tanto oropel decorativo, de tanta frivolidad sin alma. Pero Henríquez Ureña, en conversación y por
escrito, afirm6 que mi soneta era una norma estética, y de allí el querer dar mayor
alcance y aun malas intenciones a mis versos.

Y en ''Merci de toi," la canción de cisne humanizada en forma de, queja
completa González Martinez estética y
lógicamente el derrotero cinegético:

El Cisne:
Si el buho es símbolo del silencio
pensativo, de sabiduría, de la amistad
constante y de la duda, el cisne también recibe bellas metáforas hasta el
último libro publicado por González
Martínez. En La Hora Imi.til5 el cisne
simboliza la decoración, el erotismo,
la tranquilidad y la canción de cisne.
Subsecuentemente a 1911 se multiplica el simbolismo cinegético.
En "Como hermana y hermano" el
cisne. es otra vez símbolo erótico y ornamental de clásica belleza:
Besado por el soplo de la brisa,
el estanque cercano se divisa ....
Bañándose en las ondas hay un astro;
un cisne alarga el cuello lentamente
como blanca serpiente
que saliera de un huevo de alabastro...

El mismo símbolo decorativo se repite en uno de sus últimos libros en "Leda burlada" y en "Noche final."
Pero al cisne da González Martinez
otros simbolismos más bellos y . de penetración filosófica en poesías como
"Bajo el huerto solemne." Aquí el cisne es símbolo de serenidad, madurez
y pureza estética:
El ave blanca dice un canto desleído
con un halo de luna, unas notas que han
sido
como el eco de un eco, un dulce son oído
e-i las cumbres de la nieve de la serenidad.
Esa voz supo un día convertir en serenas
las horas agit3das, en piedades las penas,
los claveles purpúreos en blancas azucenas,

m;
lascivia de espíritu en alba castidad

Además de estas rotundas afirmaciones de González Martínez, hemos perVemos aquí la extensión y cambio
seguido el tema por la evidencia indel
uso del cisne a un reino interior.
terna del uso del cisne y del buho sub- \
En un mundo nocturno plateado por
secuente a la publicación del soneto
"'Tuércele el cuello al cisne .. .'' La fi- la luna el cisne da al poeta la voz de
gura del buho aparece cuatro veces, la serenidad, se convierte en bálsamo
en las horas agitadas. En "Ofrenda"
la del cisne más de diez.
es como el nardo, símbolo de pureza
de infancia:
El buho:
"Bajo el huerto solemne" presenta
al buho como el ave enigmática y muda que simboliza la duda y la sabiduría:

•.. un mirífico nardo de blancores vestido
que doblega su cuello como un cisne dormido
(en la nube viajera que es aleja a distancia
pasa como un ensueño de castidad mi infancia)

El ave negra calla .... Enigmática y muda,
tal parece el espectro silente de la duda... ,
Yo siento que su inmóvil pupila me saluda
desde el profundo abismo de su meditación.

Una idea hermana aparece en El Diluvio de Fuefo. También alli el cisne
simboliza la pureza de la infancia:

¡ Ya conozco hace mucho tu silueta som-

bría,
ave callada y negra de la sabiduría,
pájaro esquivo y noble, ave que eres la mía!
1Hace tiempo que cantas para mí tu canción!

El buho, por su cualidad firme y estática, representa en "Meditación bajo
h luna" la amistad eterna:
Acab6 la ascensión. Me da su abrigo
mi torre de silencio, donde mora .
inmoble buho como eterno amigo.

Pasará la niñez alegre y pura:
jugará con el cisne y con la fiera
en retozo de sangre y de blancura.

Si el buho es signo de sabiduría
pensativa, el cisne presenta en su rítmico movimiento febriles recuerdos.
Nótese el contraste estético:
Mece su barca de impoluta nieve
el pr6cer cisne en el tazón exiguo,
y ocultas brasas del afán antiguo
en milagrosa evocación remueve.

y

Un viento de pavor cruza la escena,
el sol se apaga y una voz resuena
como queja de cisne moribundo...

¿No hubo, entonces, un asesinato cinegético? ¿Triunfó el cisne sobre el
pobre buho? Fernández MacGregor
explica esta anomalía con la frase: "te
seguiré amando después."
En el ritmo poético-temático de González Martínez cada tema se presenta
y desarroUa como en la forma de Ja
sonata. Se presenta primero en la época de formación del poeta con el simbolismo aceptado y común. Sigue después una~ constante depuración que
suavemente pero con hondo dolor se
humaniza y después, ya en su mundo
interior, comparte de los valores espirituales del poeta.
En los simbolismos que da al cisne
el Buho (¡He aquí el contraste más
paradójico!), este proceso de depuración simbolista presenta como segunda melodía de contraste al buho y la
sabiduría. Contra los valores más humanos del cisne (amor ,decoración ostentativa, movimiento, recuerdo y
muerte romántica y trágica), el buho
ofrece el contraste estético en dramático duelo. Difícil decidir cuál ave
fué la favorita del poeta por el sendero de su vida alucinada.
Como el tema de la vida y como el
tema de la muerte en la poesía de González Martínez, el cisne y el buho siguieron viviendo. Cada uno agregó en
el momento de angustia o alegría el
arpegio oportuno y la honda nota trágica.
El mismo y ahora lamentado González Martinez no advirtió (en plática
conmigo en 1950) ni se preocupó por
la supervivencia del cisne en su poesía y mucho se sorprendió al leer la
estadistica del tema cisne-hubo aqul
presentada. Absorto en la creación de
su mundo, siguió dictando a su partitura poética el contrapunto adecuado.
Los críticos también siguieron mascullando en cátedra y estudios el clisé
literario del cinegético asesinato. Y
aun después, ante la protesta del poeta, el mito del desafio literario persistió no obstante el bello estudio de Pedro Salinas. Malgré lui, el Buho sufrió
la condena de un reo literario.
Confiamos que esta breve aclaración
dedicada a la cariñosa memoria de
don Pedro Salinas y de don Enrique,
presenten la dualidad estética de la
ecuación cisne-hubo.
¿Murió el cisne? Si, murió el cisne
de en~añoso plumaje pero como Lázaro resucitó al mundo absorto de González Martinez purificado y humanizado. ¿Por qué? "Porque lo siguió amando después."

UNIVERSIDAD DE
NUEVO LEON
Rector

El cisne erótico y decorativo, el cis•
ne de la serenidad y de la madurez
En "Arbol muerto" el hubo estático estética se aproxima más y más a un
no es sólo símbolo decor~tivo sino que mundo interior de tendencias y posiconvierte su silencio en acto de pen- ción clásicas. Deslulilbra en el recuersar:
do al pureza de la infancia y después
por extensión adopta el simbolismo de
El buho tomará con su furtivo
pureza. Esta misma pureza depurada
vuelo crepuscular, y en otra rama
dramatiza en la infancia de González
posará su silencio pensativo ...
.Martinez la metáfora de su ~terno morir en "El Condenado":
Y como variación del tema del silencio, el buho aparece en sordina en
Fantasmas de niñez .... ¿No fué la mía,
"El viaje trunco" y por última vez:
en el 6palo azul del alma insomne,

Armas

Las Obras más Notables
de Jacinto Bena\/ente

cisne manchado en sangre de agonía?

Palabras en sordina
como si fuera el último
momento de cruzarlas
bajo el signo del buho.

Letras + Pág. 2

Lic. Raúl Rangel Frias

Secretario
Prof. Antonio Moreno

Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente

•

•
1

l

Benavente inaugura su producción dramática en 1895, con
Gente Conocida, obra de sátira social, a la cual siguen, con la
misma tendencia, La Comida de las Fieras, escenificación de bajezas y villanias de los círculos aristocráticos de final del siglo
{1898, precisamente), y otras comedias en las cuales el autor
traza como testigo un cuadro realista de la vida que le rodea: Lo
Cursi {1901), Los malhechores del bien {1905), crítica satírica
de la caridad hipócrita, y Rosas de Otoño, menos ácida que las
anteriores, e ncuyas escenas se desarrolla un conflicto amoroso,
planteado por un adulterio vulgar que perdona la mujer engañada; no con aquella grandeza de ánimo que alcanza como drama•
turgo y novelista Cervantes, en desenlaces p.e piedad humanisima, sino con la resignada conformidad de la paciencia y una generosidad que sirve de disfraz al egoísmo que calculadamente esquiva los problemas agudos.
Este tema de la resignación femenina ha sido tratado otras veces por Bena,•ente; en él insiste en Más fuerte
que el Amor (1906) y episódicamente
reaparece en Los Jntereses Creados
(1907), ]a obra que sellala acaso uno de los instantes de más ambicioso vuelo del comediógrafo. En e11a, uHlizando algunos recursos técnicos de la comedia de arte italiana, cuyas antiguas
máscaras renueva, Leandro y Crispin,
esquemitticos maniquies parlantes, tahures y estafadores, cometen fechorías
inicuas con tretas a las cuales asocian
a otros personajes. Poco a poco se teje así una red de compromisos e intereses. Cuando las fechorias se descubren, ya esa red es tan tupida y ancha
que las victimas de Leandro, tan italiano y Crispín, aspirante a gracioso
sin figura de donaire, temerosas de ser
acusadas por su complicidad, les ayudan a zafarse de Ja ley y mantener su
fama equívoca.
El enredo, trenzado y destrenzado
ovjllando y demadejando episodios,
hállase subrayados verbales, como maquillajes retóricos de la acción. El propósito moral del autor, con tanta frecuencia de acento inmoralista, se expresa merced a esa vestidura verbal
más que por el en.redo de Ja comedia
y el ser de sus personajes. Toda la
obra adquiere consecuentemente un
aire convencional y cierto patetismo
poético que, en ocasiones, se irisa de
irónico escepticismo o se colorea de
discreta desvergüenza, pero que nunca
salta por encima de una comedia sátira, que los mismos castigados por
ella sienten, más que como látigo, como vicioso y baJagüefio cosquilleo.
Algunos años antes que Los Intereses Creados, estrenaba Benavente Señora Ana, tragedia rural, que tiene por
escenario un pueblo cualquiera de Casti11a, toledano acaso, y en la cual, cambiando de t cnica, exalta el amor maternal con realismo crudo y movimiento escénico violento. La señora ama
se llama Dominica, esposa y madre,
tolerante con las correrías galantes de
su esposo Feliciano, pero autoritaria y
firme cuando ha de defender y salvaguardar su hogar contra agravios que
menoscaben su dignidad de madre y
mermen el bien de sus hijos. Los dos
primeros actos de este drama están
concebidos con firmeza, escritos con
apropiada energía y concisión eficaz.
El final, en cambio, cede a fáciles recursos, como si, temeroso el autor de
que ante el vigor del drama planteado
le faltara brío poético para solucionarlo, buscara, en el desenlace blando y
en el festival acompañamiento de las
guitarras y las coplas, un escape al ri-

gor técnico y una diversión de las pasiones.
De escenario aldeano como el de
Señora Ana es La Malquerida (1913),
melodrama del amor incestuoso, con
aborrascada ventolera de pasiones entre un padrastro y su hijastra, ambos
sacudidos por vendavales no menos
furiosos: los que levantan las renciJlas, envidias y venganzas de Ja gente
del lugar. Benavente ha sido en esa
obra menos sobrio que en Señ.ora Ana.
Su ruralismo no brota de la acción, ni
de los caracteres de los personajes, ni
de la rusticidad, sugerida poéticamen•
te, de los escenarios. El autor fía a un
lenguaje falsamente popular, remedado sin verdadera conciencia estética
ni sabiduria lingüística, la virtud de
evocar el ambiente castellano de Ja aldea labraodra. El desarrollo del enredo, conducido con violentos resortes
de intriga y situaciones forzadas. no
se desprende humana y necesariamente de la con&lt;lición de los personajes,
ni de su actitud, ni a empujones de su
interior destino. Es el autor quien los
impele hacia una fatalidad que los hecha encima y que les es tan ajena como su lenguaje o sus peripecias. El fi.
nal de la obra, en cambio, contrariamente a Señora Ana, es violento y aciago; por su ímpetu resulta superior al
planteamiento del melodrama y tiene,
excepcionalmente en este autor, fuerza trágica indudable.
A la producción de la primera época de Benavente, que puede extender•
se hasta el año 1920, pertenece La Noche del Sábado, obra, aunque famosa
y elogiadisima, frustada. Al decaer la
boga del modernismo y el teatro simbólico europeo, J. B. ha querido escribir un poema dramático. Sus personajes van a debatirse entre su propia
realidad y una vida ideal hacia cuya
verdad imaginada hicieran huir liberándose. Y el sueño de esa vida, y el
anhelo de esa liberación final se les
deshará, pedazo a pedazo, como su
propia existencia real, atormentada entre vicios, engaños, codicias, tretas,
falsedades. La prosa en la cual hablan los personajes de esa comedia corre la misma suerte que su destino:
quisiera tener el vuelo de un poema
dramático y casi siempre es tan vanal
como el pobre Leonardo, artista fraca•
sado, o tan artificiosamente adornada
como Imperia, esa cocota ambiciosa y
vulgar, redicha y pedante, quien declara creer que la realidad es sueño,
pesadilla y no tiene imaginación para
soñar, ni suficiente grandeza de ambición para caminar sobre los fantasmas. lmperia, mfis que cínica, es desvergonzada; más que elegante, apara-

Armas

y

tosa; más que astuta, aturdida y entrometida. La falsedad de su carácter se

Je vuelve falsedad del habla.
La obra no tiene esa armonía, esa
estructura simple y firme que, como
necesaria arquitectura, poseen los poemas obedientes a una gran concepción
trágica. Tanto la acción como los caracteres de los demás personajes se

tambalean en La Noche del Sábado.
Los episodios se suceden como peripecias sin sentido, en contingencia libre de toda fatalidad íntima que las
provoque; las pobres gentes a las cuales les acontece producirse así, no son
seres dramáticos, criaturas poéticas,
sino simplemente títeres desalmados,
fantasmales, que obran como transeúntes perdidos, como turistas atolondrados y parlachines que no pueden realizar su propósito de huir al propio
destino, porque sencillamente, no tienen ninguno. Cuando se nos dice que
"huyen de su vida y la vida les sigue;
para ellos todo camino es infierno
dantesco", no acertamos a comprender cómo puede huirse de algo que no
existe, ni descubrimos el horror de ese
infierno nada dantesco, apenas mundo
de circo, salón o casa de juego, poblado de príncipes tahures sin dignidad
ni patrimonios reales, de artistas sin
obra, de viejas vesánicas que imitan,
sin alcanzarla, la grandeza de algunas
brujas literarias insignes; en swna,
pobres seres perdidos en el escenario
de un poema dramático frustado en
cuyas tablas; más que entablarse, s9
entablil1an acaso las fuertes escenas
melodramáticas; la virtud creadora se
reduce, mérito indiscutible, al fácil y
diestro manejo de las situaciones, la
brillantez de algunos coloquios y el
movimiento de unos personajes que
aparte de su ir y venir escénico no
tienen otro quehacer que charlar in•
cesantemente con ingenioso parloteo
de buena traza literaria.
La Fuerza Bruta es otra de las comedias dramátícas de Benavente que sobresalen en el catálogo vastisimo de
su producción. La acción, desarro11ada entre personajes de circo, se propone demostrar que las fuerzas del espíritu vencen a las del cuef"J)O. Batatesis espiritualista, mantenida tantas
veces por Benavente, sostiénese en
Fuerza Bruta sobre el cuadro angustioso de la miseria de unos acróbatas y el
pobre instinto usurero de unos empresarios entre cuyas vulgares peripecias
téjese el enredo de un idilio tristemente, dulcemente sentimental. La figura femenina del idilio está trazada
con rasgos de ternura poco frecuentes
en Benavente y la prosa dramática de
toda la obra tiene por su vivacidad y
energía más vigor que el común diálogo agudo y sutil de las criaturas escénicas benaventianas.
De ambiente de circo, que Benavente conoce 'además de como ·espectador,
como visitante de barracones y pistas,
es otra obra, Los Cachorros, en la cual
se estudia un conflicto interesante entre dos mujeres de un mismo hombre.
Este es Monsieur Adolfo, el principal
conductor del circo Rigoberto, y ellas
se llaman Lea y Zoé. Basta oírlas nombrar así, para que advii;-tamos que el
dramaturgo ha plantado en la e.scena
a esas criaturas con invención intelectualizada. Las dos rivales representarán toda la fiereza de la leona y toda'
la animalidad simple de cualquier
ejemplar zoológico doméstico. Jnstinto frente a astucia, fuerza frente a inteligencia y ternura, he ahí las pasio•
nes que agonizan, entre agonistas y
protagonistas convencionales, en esta
comedia dramática.
Las obras que hasta aqui hemos citado especialmente, pueden servir como ejemplo de las diversas maneras,
los varios temas y en general el estilo
de Benavente. Todas son anteriores a
1920, fecha en la cual el autor había
dado ya a la escena espafiola lo mejor

Letras + Pág. 3

y más caracteristico de su producción.
Ello no quiere decir que posteriormente no haya escrito obras notables; pero
éstas se parecen tanto a las anteriores
que no seria injusto proclamar que
Benavente ha escrito desde entonces a
la manera de ... Don Jacinto.
De ese amaneramiento benaventiano
son ejemplos, entre otras comedias,
éstas más representadas y por consiguiente más recordadas:
El Collar de Estrellas, en la cual
Don Pablo un burgués empobrecido,
viejo hidalgo modernizado, aparece
frente a Don Félix, otro burgués, pero
de nuevo tipo, un hombre de presa, un
enriquecido. Ambos se hallan en litigio en el seno de una familia mezquinamente vulgar. Sus figuras poseen
sendos dobles: unos hijos señoritos.
Benavente hubiese podido crear un
drama interesante; pero las soluciones
más discretas y vigorosas se pierden
en esta comedia que no alcanza a dar
ser artístico a lo que plantea: un drama de castas o de clases.
La Ciudad Alegre y Confiada es un
drama político ~, simbólico o, más bien,
de clave. El título, que alude a España, o más concretamente a Madrid, está tomado de un versículo de la biblia
referido a Sodoma. Intención, si velada, precisa: España y su capite.l se
encuentran en grave decadencia. Benavente escribe su drama para sacudir
la conciencia ciudadana y nacional.
~ El personaje principal de la obra es
El Desterrado, imagen providencialista de un líder fuerte, rectilineo y autoritario, que seria capaz de imponerse a su pueblo y a la corona para salvarlos. Benavente quiere hacer creer
a su pGblico que e sposible salvar al
pueblo salvando al mismo tiempo al
Rey. Para ello, basta que el Desterrado aparte del círculo gobernante a tanto fantoche servil y ambicioso como
hace degenerar al poder. Pero el Des•
terrado no quiere volver. Teme, si retorna, sentirse aún más desterrado.
¿Qué será necesario para decidir su
voluntad a imponer su dictadura salvadora? Que Ja ciudad alegre y confiada tenga la noción de su propia per•
dición y reclame al héroe capas. de

salvarla. Bena\'ente ha escrito este drama de circunstancias pcilíticas en el
instante en que las clases reaccionarias españolas veían en el caudillo conservador, Don Antonio Maura, al jefe
capaz de convertir a la bamboleante
monarquía e nun Estado fuerte. Pero
esas mismas clases han perdido el espíritu de conservación. Benavente les
advierte el pe1igro En la Ciudad Alegre y Confiada. Ese peligro es rebajar
la ambición a codicia. Y en el drama,
para cuyo desarrollo utiliza Benaven•
te, como en otras obras suyas, la imitación de la comedia italiana de arte,
se oye a Pantalón gritar, simbolizando
esa torpe codicia "¡Mi &lt;linero, mi dinero!"
Alfilerazos es una desalentadora cleIÜostración de que los esfuerzos nobles están destinados al fracaso, destruidos por la incomprensión de los
humildes y el egoh¡mo de los pudientes. Es una tesis escéptica y pesimista, grata a Benavente. l\Ias a cualquier
lector o espectador de esta comedia
puede advertir que el fracaso del anhelo y de los esfuerzos redentoristas
del principal personaje no es atribuible ni a humildes ni a pudientes,
sino al empeño irrealizable de cambiar en bienes los males de un sistema
social, sin mudar el sistema misma.
Tal propósito no puede forjarlo una
mente sana. Si Alfilerazos, en vez de
una comedia fuese una farsa y su per.sonaje central un loco en vez de un
filántropo, la obra pudiera ser un gran
poema dramático. Así se queda como
tantas otras comedias de Benavente,
en una sátira blanda y una comedia
de enredo chico.
J. CH.

�COOIPlElflACllON

lLA lEll AIPA lDlE lLA
de las fibras duras, el 15% de las frutas tropicales y cantidades muy importantes de cobre, de zinc y de ploFué el Presidente Franklin Roosevelt el primer Jefe de Esta• mo, amén de otros materiales necesarios al esfuerzo bélico, como petróleo,
do norteamericano que pareció darse cuenta del enorme valor tungsteno, algodón, arsénico, mercurio, copra y otros. Aportó, además,
polltico que tiene conservar buenas relaciones con los pueblos de México, hierro para barcos, que se
fundió en l\lonclova, cartuchos de fuAmérica, y en particular, con México, que encabeza ese concier• sil y ametralladora, etc.
Los Estados Unidos dieron también
to de naciones. Su política del Buen Vecino proyectaba hacia demostraciones
de su cooperación.
Concedieron
prioridades
para el sulo exterior su doctrina del New Deal, en un empeño noble de
ministro de máquinas equipos de tracmejorar el estado de las relaciones entre Estados Unidos y los ción y material para comunicaciones,
que aquí hacían gran falta. Aconsejademás pueblos de este Continente.
ron con su experiencia en muchas instancias, como la Misión Ferrocarrilera
Esta doctrina llegó a tener en su ~léxico; en el convenio para la estabi- Stevens, que buscaba rehabilitar técmadurez un contenido jurídico y uno lización del peso en relación con el nicamente nuestras lineas férreas, y
cuyos estudios proporcionaron Jas baeconómico que le sirvieron de subs- dólar.
trátum. En lo jurídico, el ánima de
Una vez sancionada así la fórmula ses para el mejoramiento de estos
esa Buena Vecindad es la norma de la del gran estadista norteamericano, fué transportes unos años más mas tarde,
no intervención, el respeto a los de- aceptada como buena moneda en to- o como la Comisión para la Cooperarechos y a la libertad de otros, el po- das partes, y se tradujo, por lo que se ción Económica, dedicada a plantear
ner fin a los actos de agresión inter- refiere a México, en una colaboración soluciones a problemas capitales de
nacional. En lo económico, Hoosevclt estrecha y decidida con los Estados nuestra economía, cuyas recomendase preocupó por la solución de los Unidos. Hubo, además, una circuns- ciones fueron aprovechadas con fruto.
problemas económicos, financieros y tancia curiosa por la que la doctrina
Otro aspecto de la colaboración memonetarios, de los países ele este He- del Buen Yecino tuviese fortuna en es- xicana la constituyó la ayuda con tramisferio. Y por s.er ~léxico el país po- te país: la coincidencia de que tanto bajadores. Como el alistamiento ha1íticamcnte más importante ele esa co- Cárdenas como Roosevclt fuesen idea- bía drenado los recursos de mano ele
munidad regional, aquel donde se po- listas con facetas radicales, y que obra, y como el crecimiento desmcdinía a prueba la nueva tesis, hubo me- casi simultáneamente predicasen sus clc, de las industrias bélicas había abjor oportunidad de comprobar su cfi- nuevas tesis ante la oposición y el es- sorbido gran cantidad ele hombres, se
cada.
cepticismo de sus propios connaciona- reclutaron voluntarios mexicanos paLa política de la buena \'Ccindacl les. Ese paralelismo en las tendencias ra levantar las cosechas, en peligro de
hizo factibles los ajustes en la última &lt;Ir ambos gobernantes hizo posible la perderse por la falta de material huparte de la etapa que revisamos en la consolidación de la Buena Yccindad.
mano. Y como se observara que los
conferencia precedente y facilitó la
Por ello, cuando asomaban por el métodos de enganche ele los braceros
cooperación internacional. La solida- horizonte Jas nubes ele la guerra y eran defectuosos, ambos gobiernos
ridad política de este Continente se cuando el Eje, con sus seductoras fór- suscribieron pactos para la mejor sofunda, asimismo, en ello. ~fás no se mulas, pretendía atraer a :\léxico, la luciéin de estos problemas, en los que
crea que desde su enunciación prime- actitud mexicana, sin titubeos fué la se determinaban las condiciones de
ra fuese aceptada sin recelo. Por el ele acompañar en su suerte al podero. ( contratación, de pago, de repatriación,
contrario, hubo de transcurrir casi so vecino.
·
transporte, cte.
una década desde su nacimiento para
La guerra, iniciada en Europa en
~léxico cooperó asimismo persique pudieran hacerse visibles sus en- septiembre de 1939 vino a afectar proguiendo y controlando a los agentes
eantos.
fundamente a ~léxico en su economía, del Eje, estableciendo de acuerdo con
En otras palabras, hasta que no en su estructura interna, y sobre todo,
los Estados Unidos las listas negras de
maduró en el Hemisferio la doctrina en sus relaciones con los Estados "Cnipersonas que pudieran actuar en bedt• la no intervención pudo ~léxico dos. Perdidos los mercados de petróneficio
de Alemania, de Italia y de Japrevalerse, sin reservas, del Buen Veleo en Alemania e Italia, y en general, pón y ocupando sus bienes para evicino. Hubieron de pasar la Conferenlos del continente europeo, con la
cia de ~lontevideo, en 1933, que pro- amenaza de no poder renovar maqui- tar su utilización contra los intereses
dujo la Declaración de Derechos y De- narias y equipos, no había más solu- de las Naciones Unidas.
En marzo 14 de 1942 fué hundido
beres de los Estados, la de Buenos
ción que procurar obtener las venta- un barco tanque nuestro, el Potrero
Aires, de 1936, que &lt;lió a luz el Projas posibles y evitar, hasta donde fue- del Llano, y el 22 otro, el Faja de Oro,
tocolo de No Intervención, la de Lima,
re necesario, ser arrastrados a la con- ambos conduciendo petróleo a los Esen 1938, en donde quedó consagrado tienda.
tados Unidos en cumplimiento de
como principio americano la no interLa postura antifacista del gobierno, nuestra cooperación. El 30 de mayo,
vención todas estas Conferencias rearevelada en los casos de Abisinia v Avila Camacho declaró al Congreso
lizadas bajo la égida roosevcltiana)
España,
fué ratificada por complet~, que existia un estado de guerra con
para que hubiese el convencimiento de
que se abandonaba por los Estados pero ello no dejó de causar aprensio- los países del Eje.
nes internas, porque aún estaba vivo
El ejército mexicano se puso en pié
Unidos la postura del imperialismo recalcitrante y del "destino manifiesto" en la opinión pública el recuerdo in- de guerra. Se estableció el servicio
de las últimas décadas, ele que se su- grato de nuestras dificultades diplo- el( instrucción a voluntarios y se creó
peraba la "diplomacia del dólar" y de máticas con los Estados Unidos. Pero la conscripción militar de jóvenes de
que se substituían por la buena fé ele muy pronto, tales aprensiones fueron 18 años. Se equipó con armamento
Roosevelt ·y por el credo anti-interven- desapareciendo para dar lugar a un moderno a nuestras fuerzas armadas
cionista y la confirmación ele ésto, la franco espíritu pro aliado.
obtenido a través de la Ley de Prés~
La contribución de ~léxico al es- tamos y Arriendos, para prevenir
prueba del fuego del Buen Yccino, de
la que emergió radiante y luminosa, fuerzo guerrero de su vecino fué, aun- cualquier eventualidad. Se envió una
fué la expropiación petrolera mexica- que sin publicidad, muy valiosa y des- fuerza expedicionaria aérea, el Escuana; y hasta en tanto ésta no se arre- tacada. Los datos que damos en se- drón 201, a combatir en Filipinas, y
gló amigablemente existió en América guida así lo indican.
aunque la ayuda de este: cuerpo de
Por lo que se refiere a la coopera- cerca de 300 hombres, fué más bien
recelo en cuanto a la bondad y sinceción económica, con la ayuda de téc- simbólica que efectiva, por lo menos
ridad de la nueva tesis.
La Buena Vecindad se ratificó, ade- nicos norteamericanos se pudo lograr indica el ·espíritu de ayuda franca que
más, con respecto a este país, con h intensificación ele la producción de existia en :México durante la guerra.
otros países; en la ampliación de un materias primas estratégicas en coLos beneficios obtenidos por )léxicrédito del Banco de Importación y rrespondencia a maquinaria y equi- co fueron de dos órdenes: temporales
Exportación Eximbank), a razón de pos recibidos, y ayuda ele personal es- unos y definitivos otros. Los primeDlls. l3 10.000.000.00 al año, durante pecializado. De esta manera, ~féxico ros fueron peligrosos, porque dieron
tres años, para que esa Institución ad- proporcionó la tercera parte del anti- paso a la inflación, a la proliferación
quiriera bonos de caminos mexicanos, monio y del grúfito utilizados por el ele agentes intermediarios, (coyotes), al
para la pronta terminación de la Ca- país del Xorte, el 83.4 % del cadmio crecimiento de inventarios de artícurretera Panamericana en el tramo de consumido por aquella nación, el 20 % los de lujo; al espíritu de despilfarro
César SepMveda

Armas y Letras+ Pág. 4

a la adopción de costumbres reñidas
con la moral. Pero la guerra a la postre vino a favorecer a nuestro país.
En primer Jugar la guerra vino a confirmar la Revolución y a establecer
ciertas dependencias económicas benéficas al desarrollo ele la nación: se
concentraron las fuerzas productivas,
se mejoraron los transportes, las vías
de comunicación, se obtuvieron nuevas inversiones extranjeras, necesarias y controlables. Ingresaron graneles cantidades ele dólares. La .\'acional Financiera hubo de crecer para
hacer frente a las necesidades de las
nuevas industrias o al aumento ele las
preexistentes. El país, como resultado
ele la guerra, se industrializó moderadamente, sobre tocio, para la fabricación de artículos que anteriormente se
importaban. En fin la guerra incluyó
hasta en la política laboral. Se abandonó el radicalismo y se dió importancia a la clase media como factor
económico, politico y social ele primer orden en este país.
En el campo de las relaciones con
los Estados Unidos la colaboración
mexicana, durante el conflicto, si bien
importante, lo es menos que la circunstancia de que la guerra sirvió para dar a conocer cómo un pueblo, que
había sido tratado con hostilidad o
indiferencia, cuando llegó a la hora
de la prueba, se irguió para dar ejemplo de lealtad, de fidelidad a los pactos, de amistad generosa y limpia.

***
Ya se había dicho antes que el nuevo panamericanismo fué posible gracias a la actitud comprensiva que los
Estados Unidos mostraron con n·spec•
to a Mi·xico, al impacto de la Rnolución ~Iexicana, que precipitó un cuerpo de ideas capitales en las relaciones
internacionales, y al mejoramiento ele
las relaciones intcramericanas frente
al peligro común ele la guerra. \'camos ahora como Sl' logró la solidaridad hemisférica.
Es posible reconocer tres etapas definidas en el movimiento panamericano. La primera de ellas está fundada
en utopías, en fórmulas más o menos
irrealizables. La segunda va de 1889
a 1928; es el período de integración
lenta, que reposa en la oposición del
compacto de naciones latinoamericanas a los Estados Unidos, para lograr
el reconocimiento de principios jurídicos y politicos fundamentales, caros
i\ nuestros países, a cambio de ciertas
concesiones en el terreno económico.
Esta segunda marca un adelanto indudable, pero el sistema intcramericano, todavía hacia el final de esa época,
se presenta como una asociación de
.Estados laxa y sin coherencia, en donde se habían consagrado ciertas normas capitales del derecho público
americano, pero donde evidentemente
estaba ausente una cooperación continental efectiva en problemas comunes
sociales, políticos y económicos. En
otras palabras, se requería una politica exterior interamcricana más crcati"ª· Vna política que sin olvidar la
realidad, no careciera de ideales. Y el
peligro común de la guerra aceleró la
tercera etapa: la de la colaboración,
l.1 de la solidaridad activa, que está en
maduro desarrollo en estos años, y
que examinaré brevemente en seguida.
En esta última etapa ~léxico ha desempeñado un papel preponderante.
Entre la coalición de los pueblos de

1

1

habla latina y los Estados Unidos,
nuestro país ha hecho posible, en repetidas instancias, salvaguardar el legado de la tradición bolivariana y a1
mismo tiempo ha hecho factible un
entendimiento entre aquélla y el país
del Xorte. Su intermediación ha sido
fructífera y beneficiosa para toda
América.
Por l•jemplo, el año de 1945 tuvo lugar la Conferencia ele Chapultepec entre Estados Americanos, sobre problemas de la guerra y de la paz, en la
cual fué el prestigio internacional de
:\léxico el que indudablemente logró
que se intensificara la cooperación entre los Estados ele este Continente para la paz y para la seguridad en el
período de tiempo que faltaba para
terminar la guerra y después de ella.
Ya en esta reunión principió a manifestarse la nueva tendencia de realizar una unión política de los Estados
Americanos enclavada dentro de la organización general mundial de las Na('ioncs Unidas. La actitud mexicana
fué definitiva. Sin descuidar sus propios intereses y los de los demás Estados latinoamericanos, )léxico, se
convirtió con algunas rescn·as en valioso aval de las nuevas ideas económicas y políticas de los Estados {.;nidos. Fué la sah·aclora fórmula mexicana la que hizo traer de nuevo a la
Argl'ntína al concierto hemisférico del
C'ual st· había alejado peligrosamente.
Fué entonces la conducta de nuestros
cll'lcgaclos la ([UC hicieron posible salvar J&gt;11t•ntcs &lt;rut· todaYia existían entre
los resabios 1kl destino manifiesto y
Ju rt'tiel'ncia dt• la América Latina. De
Cliapultepec salió también el concepto
regionalista que habría de triunfar en
San Francisco y salieron también los
cimientos ele lo que iba a ser la organización de Estados Americanos.
Ante el espectro ele la posible guerra mundial III, la organización internacional americana habría ele dar pasos mayores y entre ellos nuestro país
habría de continuar sirviendo con desinterés al ideal de unificación entre
las dos corrientes en conflicto. En
1947 se reunieron los representantes
dt• los Estados ele América en Río de
Janeiro con el objeto de discutir la
asistencia recíprica en el caso de una
agresión a cualquier país americano,
bien fuera militar, o simplemente ideológica o política. Aparte de que el
pacto que allí se alcanzó, o sea el Tratado de Asistencia Recíproca y Solidaridad Americana, es un instrumento beneficioso para la futura seguridad de este Continente, la acción colectiva que alli se disponía, ya observada en cierto número de casos, es demostradora de la confianza lograda
en la evolución de obtener una agrupación regional de naciones que tenga realmente un significado y no sólo
un membrete. También aquí brilló intensamente México: el :\finístro Torres
Bodet produjo la ecuación correcta
que unificara las ideas aparentemente
contradictorias de los diversos países.
Otro gran jalón en la marcha del
novísimo movimiento panamericano y
en el cual se debe mucho a }léxico,
es la Organización de los Estados
Americanos en Bogotá, en 1948. Las
antiguas instituciones que formaban
la desligada Unión Panamericana fueron reunidas. Un hltlito nuevo se imprimió a los distintos organismos interamericanos que funcionaban sueltamente. Se consolidaron muchos
principios dispersos y otros que aún

no alcanzaban certidumbre. También
aquí los mexicanos encabezaron a los
países latino-americanos en la formulación de la Carta de la Organización.
Gracias a la delegación de nuestra nación fué posible conciliar puntos de
vista contrarios y alcanzar fórmulas
compromisoras entre los países latinos y los Estados Unidos. De nuevo
la contribución de )féxico para los
Estados {.;nidos y para la fraternidad
hemisférica probó ser \'aliosa y oportuna.
En esta Conferencia se madura ya
el sistema intcramericano; ya ha trascendido de una simple unión a una
maquinaria complicada para la resolución de todos los problemas comunes, dentro ele las Xaciones Unidas.
Es una agrupación ya necesaria e indispensable, que no hubiera podido
lograrse si no es porque, en momento oportuno, como vimos, se allanaron
las diferencias tradicionales entre ~léxico y los Estados Unidos bajo los gobiernos ele Cárdenas y Avila Camacho
y de Hoosevelt.
Aquéllos para quienes la política
exterior norteamericana está basada
en abstracciones, en generalidades,
acostumbran criticar al nuevo orden
hemisférico, olvidando que existen hechos histé&gt;ricos y políticos que no deben despreciarse. Porque se debe recordar que el gran prestigio político
que tuvieron los Estados Unidos cuande su democracia, en el siglo XIX,
funcionaba perfectamente, está en el
ocaso por haber olvidado en sus rclaciom•s con otros pueblos, durante
largo tiempo, los principios c¡ue informan esa democracia, y que para rcincorpoi-ar ese prestigio menester es llevar las relaciones internacionales en
América, m:is que en ninguna otra
parte, hasta un punto compatible con
l;i admiración y el buen crédito que
buscan tener en Europa y Asia, y que
Iw venido decayendo a pesar de los
esfuerzos para preservarlos.
Porque no se trata de un problema
ele simple seguridad, como a veces se
quiere hacer creer por los teóricos
norteamericanos, sino de una cuestión
de virilidad política y ele madurez cultural, y eso se obtiene cuando a través de repetidos actos de cordura, de
generosidad, ele decencia y buena fé,
se logra el respeto, no el temor ni el
odio de los pueblos débiles amenazados.
Y es que a veces se tratan de ocultar los fiascos en una nube ele polvo,
alegando una vez y otra que no tiene
sentido una organización interamericana porque el interés económico no
Jo aconseja, desdeñando de una plumada una parte importantísima de las
relaciones internacionales que trasciende de la mesa economía, o sean
la simpatía, la amistad, la admiración,
la buena voluntad, el respeto mutuo.
Sr olvida también a menudo que la
oportunidad se presenta pocas veces
y que si los Estados Cnidos quieren
tener el liderato espiritual, moral y
político y económico de las Xaciones
Unidas habrán de tener en cuenta
siempre una América unida y un ~léxico adicto, como desideratum inevitable.
La organización interamericana no
es una cantinela ·v etusta ~ino una concepción realista de la que ni siquiera
se han calculado las posibilidades futuras. Un sistema recíproco basado en
la justicia, el juego limpio, la buena
voluntad, los beneficios mutuos, po-

dría impedir, en un momento dado,
que América Latina se sintiera irremisiblemente atraída hacia la órbita
Europea o hacia la Asiática, dejando
aislados a los Estados Unidos en los
momentos trascendentales.

***
Pero como nos hemos apartado un
poco de nuestro tema central, es preciso reanudar el hilo de la explicación. En la última década se han presentado serios problemas que afectan
por igual a ~léxico y al coloso vecino.
Han sido resueltos con amplio espíritu de entendimiento y colaboración.
Por ejemplo el problema del Tratado
de Aguas de 1944. La cuestión de las
aguas internacionales entre ~léxico y
los Estados Unidos no es mas que una
parte de los conflictos ele límites entre ambos países. Lo del Chamiza!,
que todavía persiste, sostenido de
nuestro lado por una bandería política que ya debería haber desaparecido, complicaba las cosas porque dejab~ entrever que en materia de esta
clase seria improbable un buen y
amistoso ajuste con el país vecino. Sin
embargo, los ejemplos de tacto y de
amistad, manifiestos en otro tipo de
relaciones, hacían imaginar que tal
vez podría lograrse un buen entendimiento en esta cuestión.
La materia era delicada en extremo.
Aparte de las consideraciones políticas entre país y país existía la oposición de grupos dentro de cada Estado.
Los granjeros de California, de Colorado y de Xuevo ~léxico veían en el
tratado que se contemplaba una violación de sus derechos tradicionales.
Los agricultores del lado mexicano no
~,eían con buenos ojos que las escasas
aguas de los ríos que alimentan desde
)léxico al Bravo fuesen para beneficiar las ricas tierras de los tejanos.
Sin embargo, como las ventajas manifiestas para ambas naciones eran obvias, se pactó el reparto de las aguas
de los afluentes del Bravo y del Colorado en 1944. El Tratado establece en
términos generales:
Las aguas del Río Bravo, entre Fort
Quitman, y el Golfo, se asignan de la
siguiente manera: las corrientes de todos los afluentes como el H.ío San
Juan y el Alamo, a )léxico; también,
l:i mitad de las aguas del cauce principal del Bravo y las dos terceras partes de las aguas de los rios Conchos,
San Diego, Escondido y Salado. A los
Estados Unidos, todos los de los ríos
Pecos, Devils y de otros arroyos
afluentes, la mitad de las aguas del
cauce principal del Bravo y la tercia
parte de los ríos Conchos y los otros
mencionados. Se pacta la construcción de tres presas de almacenamiento y regularización, y, en su caso, presas para derivación, y la construcción
clt obras necesarias para el control de
las avenidas tales como bordos, cauces, canalización, rectificación.
De las aguas del Río Colorado se
asignan a ~léxico 1,500,000 acres pies
y si hubiese excedencia de la necesaria para irrigar el Valle Imperial, se
aumentará esta cantidad. Se conviene
la construcción de una presa de derivación en el lado mexicano y una de
captación y regularización, en el norteamericano.
Por último, ambos países pactan el
estudio de la distribución equitativa
de las aguas del Río Tijuana.
Presenta el Tratado, como ventajas

Armas y Letras+ Pág. 5

incuestionables, el control y aprovechamiento de las desordenadas aguas
del Bravo; la locación de agua del río
Colorado para la riza zona rural de
~lexicali, y la creación de presas internacionales, como la de Falcón, felizmente terminada, que ayudan a resol ver el problema de irrigación ele la
zona del bajo Rio Bravo y a la vez
hará factible la creación ele pequeñas
zonas industriales al aprovecharse la
energía eléctrica generada por dicha
presa y ayudará a aliviar las necesidades de este flúido de la ciudad de
~Ionterrey.
La discusión en el Senado Mexicano fué importante y trascendental, pero prevaleció el espíritu de entendimiento y a la postre el Tratado fué ratificado unos meses después y, a unos
cuantos años de su firma, ya podemos
afirmar que esto dura prueba de la
cooperación méxico-americana fué superada airosamente.
La epizootia conocida con el nombre de fiebre aftosa fué también circunstancia adecuada para comprobar
el espíritu de cooperación al crue hemos venido haciendo referencia. El
al'io de 1947, a principios, empezó a
manifestarse en el ganado vacuno mexicano esta enfermedad y se tomaron
medidas adecuadas inmediatas para
reprimirla. Aquí los Estados Unidos
acudieron con la rapidez necesaria y
con gran cantidad ele recursos. Iba
ele por medio la conservación de todas las enormes cantidades de ganado
en Tejas, Xucvo ~léxico, Arizona y California. El Gobierno mexicano, en
lugar de adoptar una actitud egoísta
y haber manifestado al vecino, como
otras veces en el pasado, c¡ue esto era
una cuestión exclusivamente interna,
prestó las facilidades c¡ue a su alcance
estuvieron pura contribuir a aliviar la
preocupación norteamericana, resolviendo, de paso, su propio problema.
Por cierto el convenio internacional
para la creación de la Comisión Antiaftosa y para la subsecuente exterminación del ganado contaminado no es
un tratado en el sentido del Derecho
Internacional y de nuestra Constitución, sino fué un convenio extraoficial que, sin embargo, fué respetado
en toda su integridad por ambos países.
La aftosa pareció haber desaparecido en marzo de 1952, gracias a la vacuna descubierta y perfeccionada en
laboratorios creados por técnicos mexicanos y americanos para h'atar de
erradicar el mal. Sin embargo, en fecha muy reciente, en algunos puntos
de la costa veracruzana aparecieron
brotes nuevos de esta epizootia y aunque hubo algo de torpe impaciencia de
parte de algunos funcionarios menores de la administración norteamericana, el asunto se resolvió con la ecuanimidad que ha venido presidiendo en
los últimos tiempos nuestras relaciones diplomáticas con los Estados Unidos y se ha dejado a México en libertad de tomar las medidas que estime
más convenientes para la exterminación de la aftosa en las zonas citadas.
La campaña de la aftosa es una ilustración dramática de la cooperación
técnica y económica entre los Estados
"Cnidos y )léxico e ilumina también
de lo que se puede hacer en otros
campos. En medio de las pérdidas sufridas, la cooperación produjo algunos
resultados útiles, como la reposición

Pasa a la Pág. 6

�La Etapa

de

•••

Viene de la Pág. 5
del ganado sacrificado por especies
de mejor calidad, el inventario de las
cabezas existentes, él descubrimiento
de algunas vacunas útiles, y la construcción de varios caminos de tierra
en el interior del país.
El comercio mexicano, aunque no
se quiera, depende de los Estados Unidos y está ligado a muchas eventualidades y contingencias que allá ocurren. No importa que todo nuestro
tráfico mercantil hacia aquel país sea
un renglón importantísimo de nuestra
economía, no se ha buscado, por parte de México, una estructura firme para regularlo o guiarlo dentro de directrices generales, y eso hace que dicho
comercio sea desordenado e irregular.
El intento único para hacer algo en
esta materia, por los dos países, fué
el Tratado de Comercio de 1942, que,
desde luego, puede considerarse como
una medida provisional de la época
de la guerra, y por lo mismo, no puede reputarse como satisfactorio.
Por virtud de este pacto, se bajaron
o suprimieron derechos de importación en una larga lista de artículos
manufacturados provenientes de los
Estados Unidos e, igualmente, muchas
materias primas mexicanas, destinadas al esfuerzo bélico, recibían igual
tratamiento. Es claro que este pacto
no era conmutativo. Las ventajas ostensibles estaban de parte de los vecinos.
Esta situación vino a agravarse con
la terminación de la guerra l\Iéxico
había logrado acumular, como resultado de su venta de materias primas
y de la poca adquisición de artículos
terminados, que no aparecían en los
mercados, una gran cantidad de dólares. Pero al volver la paz la ecuación
se invirtió. Encontramos poca salida
a nuestras materias y, por el contrario, nuestra reserva de dólares se drenó a pasos gigantescos, al aparecer los
novedosos artículos para el hogar, las
nuevas fibras artificiales y los automóviles nuevos, artículos todos de lujo, que fueron importado·s al amparo
de las bajas tarifas del Tratado de Comercio.
La oposición empezó a manifestarse, primeramente por los industrialistas que buscaban protección a las fábricas, y después, por los banqueros.
En 1947, México logró que los Estados
Unidos convinieran en que se prohibiera por completo la entrada hacia
acá de una gran cantidad de artículos
de los que mencionaba el tratado de
1942. A la vez, nuestro país gravó
arancelariamente más de 5,000 artículos no indicados en el pacto. ~feses
más tarde, el Departamento de Estado accedió a que se modificasen muchas de las tarifas. La revisión del
Tratado o la firm ade uno nuevo se
hacían imperativas.
Las pláticas para ello se m1ciaron
en 1948, pero hubieron de fracasar, y
por mutuo acuerdo, el Tratado expiró
en diciembre de 1950. Es difícil que
por ahora se realice un nuevo convenio comercial con Norteamérica, dado
que, por una parte, existen puntos de
vista contradictorios en cuanto a la libéttad irrestricta de comercio, que sólo favorece a los países fuertemente
industrializados, y, por la otra, México, aparte de estar obteniendo la cláusula de la nación más favorecida que
es aquella que establece que de crearse un nuevo beneficio para otros países gozarán también de dicho beneficio las naciones que hayan pactado
esa cláusula, se está beneficiando con
el acuerdo del Convenio General de

Comercio y Tarifas, el cual merece una
explicación incidental y sucinta.
El Convenio General de Comercio y
Tarifas (General Agrement of Trade
and Tariffs) fué un instrumento que
nació en La Habana, de la Conferencia de Comercio y Empleo de las Naciones Unidas, en 1947-1948. Tiene
como disposiciones básicas el propósito de eliminar el uso de restricciones cuantitativas y controles de comercio no sujetos a tarifa, o sea, busen ir reduciendo las tarifas por ne- .
gociación internacional. Las reducciones de derechos se hacen selectiYamen te, por concesiones conjuntas.
Cuando una de las partes hace una
concesión con respecto a productos
de importancia primaria para las
otras; cada una de ellas se obliga a
aplicar su reducción de derechos a las
otras. Además, el convenio obliga a
todos los miembros a conceder el trato de la nación más varoceida a cada
uno de las otras.
No obstante que el tratamiento de la
nación más favorecida no debe aplicarse a quienes no son parte del Convenio General, México ha obtenido de
los Estados Unidos, que cada vez que
éste hace una concesión a un miembro
del GATT, nuestro país la obtiene, por
lo cual, desde ese putno de vista, se
actúa con benevolencia para nosotros.
Desde otro punto de mira, los Estados
Unidos han permitido a nuestro gobierno realizar una política flexible
de comercio, que se basa en cuotas y
licencias para importación que se conceden de acuerdo con las condiciones cambiantes de la economía mexicana, con el objeto de proteger nuestra reserva de dólares y nuestra naciente industria, a la par que para
controlar la inflación. Este nacionalismo económico tolerado por el vecino país es un ejemplo más de la cooperación actual entre ambos.
Sería deseable, por otra parte, que
la situación pudiese definitivamente
regularse, en beneficio de la estabilidad de nuestro comercio, de nuestra
industria y de nuestra economía toda,
puesto que con el armisticio de Corea
puede presentarse el "dumping" norteamericano con los graves perjuicios
consiguientes, y no existe un buen instrumento para prevenir esto.
El problema de los braceros es una
espinosa cuestión que interesa a ambas naciones. Para México, su emigración acarrea falta de brazos al presentarse la época de cosechas, pérdida de mano de obra en la industria
y un problema delicado de sensibilidad por su tratamiento en los Estados
Unidos. Para este último país, su presencia significa problemas diplomáticos y además, problemas internos, tales como la competencia de salarios a
sus nacionales y la repatriación de los
que ingresan ilegalmente.
Se han buscado soluciones prácticas y definitivas, sin éxito. En 1950
se designaron delegados de México y
de los Estados Unidos para determinar definitivamente una fórmula por
la cual pudiesen seguir enviando trabajadores migratorios para levantar
las cosechas en aquel país, en cantidades adecuadas, pero con contratos
de trabajo firmados bajo la supervisión del gobierno mexicano, que aseguraran a nuestros nacionales buen
tratamiento, salario adecuado, abrigo
contra la discriminación y el abuso
de sus patronés. Los delegados mexicanos, en vista de experiencias anteriores, bajo las cuales los braceros fueros tratados casi como esclavos, exigían la creación de un organismo gubernamental norteamericano para vigilar estas cuesti,Pnes con facultades
para intervenir y castigar.
La Comisión laboró durante largo
tiempo. Durante sus reuniones ocu-

rrieron varios incidentes de malos tratos a nuestros compatriotas, y el Senado de los Estados Unidos advirtió
que no aprobaría el tratado tal como
iba proyectándose. Por fin, en agosto
de 1951, se alcanzó un compromiso
temporal, por el cual se reconocían a
los braceros todas las garantías sociales y civiles demandadas por este pais,
los braceros serían ocupados sólo en
la agricultura, y no en las fábricas ni
vías férreas, ni como pastores. Se anticipaba que de observarse fielmente
las disposiciones, México celebraría
posteriormente un tratado definitivo.
Actualmente este pacto provisional
sigue en vigor.
Pero el problema persiste, agravado
por la inmigración ilegal de los llamados "espaldas mojadas" y por la actitud de los patrones tejanos y los oficiales de migración. Existen, según
s~ percibe a diario, ciertas fricciones
que no pueden resolverse por los términos del tratado. La solución de las
dificultades no se presenta a la vista
y aunque ha existido deseo del gobierno norteamericano de resolver estas
cosas, la verdad es que mientras no
se den en México las condiciones adecuadas para que el bracero permanezca aquí, la materia seguirá poniendo
a prueba las buenas relaciones méxicoamericanas.
En otros campos, la cooperación ha
dado buenos frutos. Por ejemplo, en
ll Convención para la Devolución de
Vehículos Robados se ha observado
una eficiente labor de los organismos
de ambas naciones destinadas a la represión de este comercio ilegal. El
número de autos robados que cruzan
de un país a otro se ha reducido de
manera considerable y no ha existido
tropiezo alguno en la operación de este convenio. De la misma manera se
puede hablar de la Convención para
la Protección de Aves ,\ligratorias.

Por otra parte, la incesante actividad que desplegó México en todas las
organizaciones de la ONU siempre tuvo puntos de contacto con la de los
Estados Unidos en infinidad de circunstancias, bien en el Consejo Económico Social, bien en la Asamblea
General, a veces en el Consejo de Seguridad, cuando nuestro país l1a sido
miembro semipermanente y puede
decirse que México está entre los líderes principales en aquellos campos en
que el entusiasmo, la inteligencia, la
generosidad, la rectitud y la grandeza
de miras encuentran aplicación y :i&lt;:
resulta que los Estados Unidos ven
que nuestra nación es un conveniente
compañero en el funcionamiento ele la
organización mundial; que en cualquier programa de seguridad colectiva ~léxico surge inevitablemente como
protagonista principal.
Hagamos ahora un balance breve:
Las perspectivas de las relaciones
méxico-americanas, son, hasta ahora,
relativamente buenas y aceptables.
México y los Estados Unidos se reunen en una infinita ,•ariedad de instancias, en comisiones, comités, cuerpos, tanto en las Naciones Unidas, como de la Organización de los Estados
Americanos o simplemente en negociaciones de aspecto bilateral. Se han
multiplicado el número de agencias y
oficinas méxico-americanas que cotidianamente estudian y resuelven problemas comunes. La interdependencia
es visible y relevante. La interacción
entre las naciones mexicana y norteamericana es más vigorosa, más intensa y más extensa que en cualquier otro
tiempo. Los contactos son amistosos,
cordiales y casi rutinarios; la buena
voluntad entre los ciudadanos de un
país y los del otro ha crecido en los
últimos tiempos. El número ele libros
de autores norteamericanos, en los que
campea un sano ambiente hacia México, es formidable. Inconscientemente se ha ido formando un espíritu de
***
entente, de camaradería y aunque
Y si trascendemos a la Organización existen todavía puntos de divergenMundial, es posible darse cuenta lo cia, porque sería absurdo suponer que
que significa el espíritu de colabora- se han suprimido permanentemente,
ción entre México y los Estados Uni- se resuelven siempre manteniendo el
dos. La importancia que tuvo nuestro equilibrio emocional y la armonía. El
país en la Carta de las Naciones Uni- problema más sobresaliente en estas
das resalta si se le compara con el pa- perspectivas, es determinar si México
pel que pretendieron asignarle en la girará más y más en la órbita de los
configuración de la difunta Liga de Estados Unidos o, si por el contrario,
podrá formar la suya propia.
las Naciones.
De lo que hemos expuesto en el curEn ésta, casi no se le permitió a
México aparecer como miembro. Ni so de estas tres conferencias resaltan
siquiera en la formulación del artículo varias conclusiones interesantes y edudel pacto de Versalles que se refería cativas.
La primera de ellas es que nuestro
a la doctrina de Monroe, en una interpretación atrevida y equivocada, país ha reaccionado en forma agresituvo intervención de ninguna clase, va y violenta en cuanto se afecta a su
no obstante que se pretendía aplicar dignidad nacional o a sus fórmulas sociales más elevadas. '.En este terreno
tal doctrina a toda América.
hemos
estado dispuestos a responder
Por el contrario, en la redacción de
la Carta de las Naciones Unidas, de agriamente, cualquiera que sea el preabril 25 a junio 26 de 1945, México cio. Y que es manifiesto, además, que
apareció con un papel destacado. Fué en la discusión diplomática nuestros
una de las 14 naciones del Comité Eje- representantes no han sido lerdos ni
cutivo. Sus ideas sobre asuntos inter- carecieron de recursos retóricos para
nacionales están contenidas en 28 pro- su defensa.
La segunda conclusión que se desposiciones, 20 de las cuales aparecen,
de alguna manera o de otra, en el tex- taca es que, al mismo tiempo, en sus
to definitivo de la Carta. Nuestro país relaciones con Estados Unidos nuesconsciente de las necesidades implíci- tro país ha sabido responder con catas, fué enérgico propugnador de la ballerosidad, decencia y buena voluncreación del Consejo Económico y tad cuantos veces el trato de nuestro
Social, con el espíritu de que se pro- vecino ha sido justo y equitativo. Está
tegieran los derechos económicos de probado que en esas circunstancias
los pueblos débiles. Actuanclo simultá- México ha sabido vivir a la altura de
neamente como representativo de las sus compromisos internacionales, sonaciones pequeñas y de las naciones bre todo en épocas en que los países
latino-americanas, México, en San más grandes del mundo repudiaban
Francisco, desempeñó el valioso papel sus tratados y se vuelven contra quiede intermediario entre los Estados nes los auxilian.
Otra conclusión manifiesta es que
Unidos, con su preponderancia, y el
concierto de pequeñas naciones, y los Estados Unidos necesitan de Méxigracias a él los derechos de éstas que- co tanto o más que éste de aquéllos.
daron relevantemente reconocidos en
la Carta.
Pasa a la Pág. 8

Armas y Letras+ Pág. 6

JUNTH NHCIONHL DE
EDUCHCION NORMHL

f) Los intelectuales interesados en
fo educación normal, que se inscriban

CONVOCATORIA

c) Los representantes de los gobiernos de los estados.

La Secretaria de Educación Pública, representada por la Dirección General de Enseñanza Normal, convoca a las escuelas
normales federales, federalizadas, estatales e incorporadas; a las
instituciones de estudio e investigación pedagógica y sociedades
de maestros; a los catedráticos de materias pedagógicas, maestros
de todos los grados y especialidades e intelectuales interesados en
la formación de los maestros, para participar en la JUNTA NACIONAL DE EDUCACION NORMAL, que se realizará en la
ciudad de México, D. F., de los días 2 al 12 de agosto del año en
curso, de acuerdo con las siguientes
BASES

l. DE LAS FINALIDADES

1a.-Servirán de orientación ideológica a la junta los postulados que
proclamó el señor Presidente de la
República el lo. de septiembre, en su
primer informe al Congreso de la
l:nión:
"Como la Revolución es lucha continua y esfuerzo constante por el logro de grandes propósitos económicos, políticos y sociales para el mejoramiento de la colectividad en general, el programa de la Educación Pública es el de la Revolución Mexicana.

1

-~

"Pugnaremos por estructurar con
sentido cívico y moral la escuela mexicana y fijar las normas político-educativas del magisterio como ejecutor
principal de esta gran tarea.

1

"Sólo llevando a las masas los beneficios de la cultura podrán aprovechar, efectivamente, sus conquistas
económicas, luchar contra las enfermedades, ennoblecer la vida de sus
hogares y gozar de sanas recreaciones".
a) Precisar el ideario de la educación normal, estableciendo los principios sociales, filosóficos y pedagógicos en que ha de apoyarse la organización técnica y administrativa de las
escuelas de este sistema.
b). Establecer orientaciones generales para la formulación de los planes
d&lt;: estudio del sistema de enseñanza
normal, así como de los programas de
las distintas asignaturas que los integran.
e) Pugnar porque la educación normal se ajuste cada vez más a las necesidades de la nación y responda ·a
las aspiraciones actuales del pueblo
de México, todo ello con miras a formar el tipo de maestro adecuado.
d) Coordinar las actividades de las
instituciones que coadyuvan a la for-

mación de maestros para los distintos
grados y especialidades de la educación pública, unificándolas en un sistema nacional de enseñanza normal.
e) Redistribuir las escuelas normales existentes en el territorio nacional, con el propósito de difundir más
equitativamente la educación poular.
f) Crear nuevas escuelas e instituciones de estudio y complementarias
de acción, donde sean necesarias, de
acuerdo con una concepción unitaria
de la educación normal.

g) Sugerir formas prácticas y eficaces de mejoramiento profesional para los maestros en servicio.

h) Señalar estímulos profesionales
para el trabajador de la educación
normal.
II. DE LOS MIEMBROS DE LA
JUNTA

3a.-Serán miembros activos de la
junta, con voz y voto:
a) Los representantes de las escuela!. normales del país, federales, fede-

ralizadas, estatales e incorporadas.
b) Los representantes de instituciones educativas, de estudio o de investigación pedagógica que presenten trabajos sobre alguno de los temas propuestos.
c)_ ~os catedráticos de materias pedagogicas que se inscriban ante la comisión organizadora de la junta y que
presllnten algún trabajo relacionado
con los asuntos del temario.
d) Los maestros normalistas que desarrollen algún punto del temario v
que con oportunidad se inscriban c~mo ponentes ante la comisión organiz:idora de la junta.
e) Los delegados de las sociedades
de maestros debidamente acreditados
que presenten, asimismo, trabajos so~
hre asuntos relacionados con los temas propuestos.

y presenten alguna ponencia relacionada con el temario.
4a.-Serán miembros asistentes con
derecho a voz informativa:
a) Los directores generales de la Secretaria de Educación Pública.
b) Los representantes de organizaciones obreras y campesinas del país.

d) Los representantes del Sindicato
Nacional de Trabajadores de la Educ::ición.
e) Los representantes de instituciones educativas extraestatales.
5a. - Serán miembros honorarios
con voz docente y expositiva los educadores e intelectuales extranjeros invitados.
6a.-Cada escuela normal podrá enviar dos delegados: el director del
plantel y un maestro en representación del personal docente.
7a.-Las demás instituciones y sociedades a que se refiere la presente
convocatoria sólo podrán acreditar
ante la Junta Nacional de Educación
Normal un delegádo.
III. DE LA DIRECCION DE LOS
TRABAJOS DE LA JUNTA

8a.-La dirección de los trabajos
ei.tará a cargo de un comité organizador integrado por:
a) Un presidente ejecutivo, que ser.i el C. Director General de Enseñanza Normal.
b) Dos vicepresidentes.
c) Cinco vocales, un vocal secretario y un secretario de actas.

Alas Casas Editoriales
y a los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente
L-a Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al traYés de Publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento cientifico, literario o
artístico. "RMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",

IV. DE LAS PONENCIAS

9a.-Los trabajos que presenten a
la junta personas o instituciones responderán a las cuestiones que ;e señalen en el temario general y no tendrán limite de extensión; pero en todo caso, terminarán con las conclusiones correspondientes.
10a.-Los trabajos deberán enviarse
por triplicado a la Dirección General
de Enseñanza Normal, Secretaria de
Educación Pública, México, D. F.
Edificio "Juan de Arco", 4o. piso, Pla~
z_a 20 de Noviembre, número 26, a partir de la fecha de publicación de la
presente covocatoria, hasta el 30 de
junio de 1954.

Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.
Con la satisfacción de haber señalado en las breves líneas que anteceden la resolución de una urgencia inherente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

DEPARTAMENTO DE ACCION
ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
INDICADOR:
Redactores
Raúl Rangel Frias
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique Martinez Torres
Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martinez
Director
Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,

MEXICO

Armas y Letras+ Pág. 7

SOCIAL UNIVERSITARIA
SECCION EDITORIAL
PUBUCACIONES PERIODICAS

Armas Y Letras.-Boletín mensual de
la Universidad. Se reparte por cani? a las Instituciones de Cultur:t, y
libremente a quien la solicite.
Universidad.-Revista. Se distribuye
por cambio bibliográfico a entidades culturales y libremente a quien
la solicite.

Para la adquisición de obras de venta, toda correspondencia y valores deberán remitirse al Jefe del Departamento de Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente, Universidad de Nuevo León, Plaza del Colegio
Civil, Monterrey, Nuevo León, México.

�La Etapa

de ...

l'iene de la p_ág. 6
Esta es incuestionable Yerdad. ~Iientras no pruebe ese pais al resto del
mundo que sabe llevarse con este peculiar vecino, cualquier plataforma
internacional, cualquier fórmula lanzada para obtener el respeto de las demás naciones resulta hueca, vana y
contraproducente. En otras palabras,
cuando se conducen normalmente las
relaciones méxico-americanas, se fortifica la influencia de los Estados Unidos en el mundo contemporáneo.
Una conclusión más es que México
constituye una parte básica en la defensa integral del vecino país, sin que
por ello nuestro país sea satélite, sino
aliado respetable y necesario.
A pesar de todo, el inoportuno y desagradable pasado no puede borrarse
f:ícilmente. Aún están demasiado recientes las huellas de las dolorosas experiencias anteriores como para afirmar que las placenteras relaciones de
hoy podrán continuar inmutables en
el futuro. Debe esperarse lógicamente
que cualquier cambio substancial en
lil política exterior de l os Estados
Unidos, cualquier alteración de su orden económico y social interno, cualquier retroceso en el sano espíritu que
anima hoy nuestras relaciones, puede
conducir de nuevo a crear los indeseables errores de épocas pasadas. Las
barreras tradicionales que nos separan podrán atenuarse, pero nunca desaparecer. Por ello se impone filosofar que frente al amargo pasado, es
conveniente la cautela, no debemos dejar dormir para siempre el rescoldo
dr nuestro recelo. Es deber nuestro,
señores, ahora y siempre ante el coloso, permanecer en incesánte vigilia
mientras que, fuertes en la experiencia y gallardos en el espíritu, determinamos irrevocablemente nuestro luminoso destino de pueblo libre.
BIBLIOGRAFIA
El lector interesado que desee profundizar en los temas que contiene este libro puede consultar las obras que
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LIBROS
ESTILISTICA LITERARIA
La estilística c onstituye el instrum ento crítico indispensable en toda
investigación literaria. Sin embargo,
en lo que atañe al mundo de habla
hispana, la estilística aparecía hasta
ahora como una brumosa técnica reservada únicamente a los· eruditos. En
alemán, inglés y francés existen tratados introductorios de esta disciplina,
pero en español no; y aún los trabajos
en que tal instrumento crítico aparece
cu pleno funcionamiento, están destinadas a especialistas y son materia
vedada a los no iniciados en sus pormenores.
Ese claro en la bibliografía técnica
en la lengua española ha sido llenado
por el doctor Raúl H. Castagnino, profesor titular de introducción a la literatura en la Facultad de Filosofía y
Letras de Buenos Aires, con la obra
El análisis literario: introducción metodológica a una estilística integral,
que acaba de aparecer bajo el sello
editorial de Nova. Se trata de un sustancioso volumen de 264 páginas dondt- se examinan las teorías estilísticas
consagradas, se plantean las propias y
se aplican paso a paso el análisis literario de casos concretos. De esa manera se ha obtenido un tratado s;brio
pero sistemático sobre una disciplina
tan actual como es la estilística, cuyo
dominio se hace cada vez más perentorio tanto al estudiante como :il profesional de las letras.
En efecto, la obra del doctor Costagnino nace con el propósito de facilitar
a los estudiosos de habla española las
técnicas del acceso a la estilística. De
allí el criterio metodológJco a que se
ajusta su autor. Luego de precisar el
origen de la estilística, los deslindes
entre sus diversas orientaciones y de
anticipar el carácter integral que ha
de tener si aspira a constituir una auténtica ciencia de la literatura, pasa a
la sistematización de las tareas analíticas, pues sostiene que "la base científica adquirible, la preparación necesaria para llegar a ese instante de afinamiento perceptivo en que la intuic1on amorosa halla el camino de acceso al laberinto que es todo estilo,
toda creación, la proporciona el dominio de las técnicas del análisis literario".

contenidos de la obra literaria y el
que atañe a sus formas. En el primero
de ellos el doctor Castagnino va revelunclo - paralelamente en el plano
teórico y en la práctica, sobre la base
de: la novela de Azorín El escritorcómo desentrañar el tema de la obra
y los contenidos psicofisiológicos, estéticos, sociológicos, etc. Determinan
luego, con idéntica simultaneidad de
planos, la presencia del medio geográfico en la creación literaria, la gravitación de lo temporal y penetra posteriormente en los secretos del análisis
de los personajes, de los caracteres y
de la acción.
En lo referente al orden de las formas -aplicando los conceptos teóricos al caso particular del estilo de
Don Segundo Sombra de Güiralclesel análisis literario conduce paso a paSG al lector por los vericuetos del análisis estilístico a través ele la consideración del vocabulario, como punto
de partida, mostrando su relación con
el estilo y las posibilidades que de
aquel extrae la estilística. Avanza, luego, en el proceso analítico a través de
las relaciones que establece entre expresión escrita, estímulos sensoriales,
acentos de intención y matices de la
afectividad, para concluir en la vinculación fundamental de la morfolo- ·
gía y la sintaxis con la estilística y demostrar hasta qué punto esta ciencia
de lo individual en la expresión ha
superado las gramáticas y retóricas
normativas.
Sin pretender especular en otra teorización más sobre la estilística, la
obra del doctor Castagnino establece
incontrovertiblemente que el análisis
literario constituye la verdadera y
única posibilidad de aplicar un métodc de apariencia científica al estudio
de la expresión. En tal sentido es la
natural introducción a toda estilística.
El contenido de El a nálisis literario
responde al signente sumario: 1a.
parte. Planteos introductorios:. Itinerario. Deslindes y conflictos de jurisdicción. Tareas ·analíticas. 2a. parte.
Análisis de los contenidos de la obra
literaria. Aporte previo de la historia
literaria. El tema. Presencia del medio
geográfico. Gravitación de Jo temporal. Personajes y caracteres. La acción. Atando cabos. 3a parte. Análisis
de ]as formas literarias: El vocabulario. Estilo y estilística. La expresión y
los estímulos sensoriales. La expresión y los acentos de intención. Los
matices de la afectividad. Morfología
y estilo. Sintaxis y estilo.

Dichas técnicas abarcan dos rubros
fundamentales: el concerniente a los

E. N.

JACINTO BENAVENTE
Viene de la ta. Pág.

,

comedias se parezcan a las de otros países, dada la identidad del
modelo".
En el año 1922 Benavente recibió el primio Nobel. Había
escrito ya las obras más importantes de su repertorio; pero a par•
tir de aquella fecha, si bien no ha incorporado a la lista de sus
comedias ninguna obra que pueda parangonarse con SEÑORA
ANA, LOS INTERESES CREADOS O LA NOCHE DEL SABADO, muchas de las que han subido desde su escritorio al es•
cenario han alcanzado en éste los aplausos del público y los parabienes de la crítica.

Armas y Letras+ Pág. 8

Juan Chabás.

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                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
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            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
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lltBI.IOTECA CENTRAL
U.A.N.L

Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S. U.

- AÑO XI

m«rlí,

Crítico Je Árle
Durante mucho tiempo ha sido frecuente la expresión de
asombro ante el caudal de conocimientos que pudo atesorar
Martí en vida tan agitada y breve. Ese pasmo poseyó también a
la gente que estuvo cerca de él, y aún a quienes se adentraron en
la intimidad de su trato 'V de su vida. Son así numerosos los tes•
timonios que nos han llégado de quienes, al tratarlo, se maravi•
Uaron de que pudiera manejar ideas tan firmes y extensas sobre
materias que no podían haber sido de su especialidad.
No sólo un humanista había en él, sino un enciclopedista
de las ideas de su época y un asombroso atesorador de conocimientos prácticos, que lejos de desdeñar movían profundamente
su interés, como podemos apreciar en las sorprendentes páginas
de La América, la revista íntegramente redactada por su pluma,
desde el anuncio y la mera nota curiosa, hasta el trabajo de tono
filosófico. Tal variedad de sus capacidades se ilumina en el mismo proyecto que alentó de una revista toda escrita de su mano,
completa en cada número, que viniera a ser "cQ1no la historia corriente, y resumen a la vez expositivo y crítico, de todo lo culmi•
nante y esencial en política alta, teatro, movimiento de pueblos,
ciencias contemporáneas, libros, que pase acá y allá, donde quiera que de veras viva el mundo".
Se le atribuyó todo a genialidad, porque no conocíamos
bastante lo que había en su vida de aprendizaje, de directo con•
tacto con las cosas y los seres. Hoy sabemos que su vida fué una
consagración al estudio y al trabajo, aunque sólo con esto no hu,
biera sido Martí qitien fué. Lo genial es condición primera; pero.
estuvo asistida de una consagración al conocimiento directo y a
la meditación, al esfuerzo de saber y de comprender, que en él
parece fácil porque lo alentaba una extraordinaria potencia de
asimilación y de creación. Pero no porque conozcamos mejor su
vida y su obra disminuye nuestro asombro; muy por el contrario,
ahora, que lo sentimos más cerca y que lo vemos mejor, com•
prendemos que su grandeza fué excepcional.
Tuvo una actitud de penetración, de comprensión, de acer•
camiento a cuanto le rodeaba. Lo cotidiano y natural le atrajo
más que lo sobrenatural, que para él no existió sino como corona
de lo real. ¿No fué Martí quién, sin ser naturalista de oficio, aun,
que lo era de vocación, nos dejó una serie de impresionantes me•
ditaciones sobre el gusano? En el campo, tendido sobre la hierba, en unos días en que ha podido escaparse de la ciudad, ha pasado horas contemplando los movimientos e intenciones de un
gusano. Y escribe en el cuaderno que lo acompaña: "que no
haya injusticia para el gusano". Pues, para él, el talento que
quiera hacer obra de provecho habrá de hacer no obra de león,
sino de gusano. "Las ideas grandiosas, que deslumbran a su aparición como relámpagos, no triunfan sino cuando se deciden a
(Pasa a la Pág. 8)

NUM. 7

JULIO DE 1954

El Problema Hxiológico
en la Hctualidad
Radijov ST Al\/KOVICH.

. II.
Sobre la relatividad en la práctica y en la filosofía ya he escrito en otra ocasión. Y he demostrado, según creo, la insensa•
tez y la desesperación de las resoluciones relativistas. Aquí intentaré seguir otra vez el camino no relativista en la filosofía.
, Analizaré en breve los conceptos expuestos hasta aquí y trataré
luego de encontrar un contenido de la noción del valor que objetivamente de la mejor manera sirva para la orientación de
nuestro pensar.
Volviendo a las teorías mencionadas y dejando a un lado
las opiniones extravagantes y los de importancia secundaria, po•
demos constatar que las explicaciones del valor pueden resumirse en unos cuantos intentos principales.
l;no de estos intentos consiste en determinar el contenido del valor aunándolo a nuestro sentir. Otro intento es
explicar que el valor depende esencialmente de la voluntad y de sus fines.
Finalmente, el tercer intento importante explica la noción del valor en Ja
relación con la satisfacción de las inclinaciones y las necesidades. Las variaciones de estos intentos básicos y
las mezclas de opiniones principales
son del significado secundario.
Empezaremos con la verificación del
resultado hasta el cual ha llegado el primer grupo de los filósofos, tratando de
comprobar la compatibilidad o la incompatibilidad con la realidad de la
noción del valor explicada a base del
sentir. Hay dos variantes de esta explicación.
La variante más simple reduce el
valor en última Jinea al sentir del placer.
Eso es el concepto del valor, por
ejemplo, del filósofo Doering, a quien
hemos citado en el principio. Una cosa tiene valor por el placer que puede
proYocar. Lo mismo una idea. En el
arte, un cuadro o una canción tiene
tanto ,·alar estético cuanto placer podemos sentir observándolo o escuchándola. De la misma manera formamos nuestras valorizaciones en economía o en cualquier otro dominio. )Iás
trabajo tiene mas valor, porque puede
producir más bienes que nos llevarán
más plac.er. El dinero tiene su valor,

en fin de los análisis, por el placer que
se puede conseguir con él.
Esas observaciones, a primera vista,
parecen contener algo de verdad. Sin
embargo, cuando ensayamos de aplicar consecuentemente la idea de que
el valor de todas las cosas reside en
el placer que e1las producen, encontramos siempre más y más dificultades.
Así resulta dificil comprender los valores éticos como causantes de placeres que uno siente. Por ejemplo, un
soldado puede dejarse torturar y matar, para no revelar alglln secreto militar, o parecido; con lo que no siente, seguramente, placer alguno, sin embargo, su comportamiento es de alto
valor moral. Además, quedando estrictamente en los limites de esta interpretación, se llegaría a un subjetivismo y
relativismo del concepto del valor casi
comp"leto.
Precisamente en la bll.squeda de evitar estas dificultades se ha llegado a
la otra Yariante de la interpretación
del valor con el sentir. Se ha ensayado
dar a los valores una existencia objeth-a, como lo ha hecho l\Iax Scheler.
Los valores existen eterna y objetivamente, los descubrimos sintiéndolos.
Pero el defecto de 1a explicación de
Scheler es que para sus valores ''objetivos" existen ll.nicarnente criterios sumamente subjetivos, basados en una
intuición que, aparte de ser muy espe-

Pasa a la Pág. 2

��El Problema ...
(Viene de la la. pág.)
cial, no es dada a todos, sino solo a
unos cuantos privilegiados. Asi CJUe
basta con que dos personas descubran
distinto "valor absoluto" en cualquier
cosa, creyendo cada una de ellas que
tiene la intuición correcta, para que se
esfume toda indicación que puede dar-

nos la teoría Scheleriana.
Otro filósofo partidario de la explicación sistemittica de los valores a base de sentir, Heyde, tampoco ha llegado muy lejos. Buscando ''el fondo del
fondo" del Yalor, él ha encontrado sólo un "no fundado valor básico, V. l."
Para concretizar prácticamente, por lo
menos hasta cierto punto, sus conceptos de \'alares, ni Heydc ni los demás
filósofos que congenian con él, han encontrado un criterio mejor que el sentimiento del placer. Así que la segunda versión de esta interpretación del
valor acaba ahi donde empieza la primera variante de Ja misma.
Por mas vueltas y frases sabias, en
las cuales se visten, las teorías que intentan de reducir el contenido del valor al sentir y al placer, no pueden
sostenerse con éxito. El s~n tir del placer presenta, sin duda, un valor para
el hombre. Pero, este placer sentido,
o cualquier cosa sentida nomás, no es
la esencia del contenido del valor en
general.
Ahora, sobre la segunda opinión filosófica generalizada que intenta explicar el contenido de la noción del
Yalor con la voluntad y sus fines:
Es un hecho que nosotros podemos,
según voluntad, con razón o no, atribuir o abnegar el valor a muchas cosas. También es posible, ateniéndonos
a la acción y a los fines de la voluntad, interpretar muchas cosas en el terreno ético y estético. Sin embargo, resulta más que dificil encontrar el factor voluntad consecuentemente siempre abL donde bahtamo• del valor y de
la valorización. Cuanto más nos acercamos al terreno de las condiciones
materiales y objetivas, eso resulta más
difícil.
Para el extraviado en la selva, si el
lo quiere o no, el agua tiene más valor
que el oro. Al igual en las ciencias, si
hablamos por ejemplo de valores matemáticos, cualquier contenido del valor deducido de la voluntad queda
completamente fuera del lugar y fuera de la aplicación práctica. Cuando
se busca un valor X en una ecuación,
este valor depende exclusivamente de
las condiciones en las cuales no se puede influir con cualquier fin de voluntad que sea. Ninguna revalorización
de Nietzsche, ni su mismo Zaratustra
podrian cambiar en eso cualquier cosa.
No puede caber duda de que la voluntad es un valor humano, parecido
como lo es el sentir del placer. Pero,
las explicaciones a base de la voluntad, al igual que las explicaciones filosóficas del valor a base del sentir,
no logran abarcar entera y consecuentemente la noción del valor.
Así llegamos finalmente al análisis
de las opiniones filosóficas que encuentran la esencia del concepto del
valor en la satisfacción de las incJinaciones y necesidades.
En el terreno económico, de donde
originan varias de esas explicaciones,
es evidente que el valor de las cosas
depende en el grado más alto de las
necesidades que se pueden satisfacer
con ellas. Pero, no sólo en economía,
sino también en otros casos, donde se
han encontrado en apuros la explicación intuiti,·a del valor al igual como
las explicaciones filosóficas de esa noción a base de sentir y de la YOluntad,
la interpretación de los valores por las
necesidades que satisfacen, se muestra
aplicable a las mil maravillas.

i\uestro desgraciado, que desde el dad por satisfacer, de la cual hemos
principio de esta conferencia estti. ex- hecho dé)feildjente el valor. Siempre
traviado en la selva -sin que los filó- tenemos c¡ue diferenciar si juzgamos el
sofos pudieran ponerse de acuerdo si- valor objetivo o subjetivamente. Y
c¡uiera por qué el agua ti.e.ne más valor
iempre- (tu&amp;da en el centro del problepara él que el oro- ha encontrado por ma la pregunta ¿qué cosa es la necefío una explicación, la cual, si no le da sidad la cual satisfacemos con un vaagua, por lo menos aclara teóricamen~ lor? La problemática del concepto del
te su valorización. El agua tiene más valor no puede profundizarse sin que
valor para él porque él la necesita mús se saque en limpio el sentido de esas
que el oro. Exactamente por la misma nociones.
razón una herradura tiene para el be¿Que es subjetivo y c1ué es objetivo?
duino más valor que la pluma fuente,
Hay dos interpretaciones de estas
porque la primera satisface su mayor nociones. Según una, cuando decimos
necesidad.
"subjeti\'O", lo subjetivo abarca tocio
Los valores eticos, las interpretacio- Jo &lt;Jue está en relación con el indivines humanas del bien y del mal, ad- duo, mientras cuando decimos •·objequieren y pierden su valor en el trans- tivo", lo objetivo no tiene relación alcurso del tiempo según si satisfacen o guna con el individuo, con el sujeto,
no las necesidades socialideológicas ele existe de por si.
la actuaJidad. Aunque la idea puede
Esta interpretación, según la cual lo
parecer un tanto extraña pani la gen- objetivo significa Jo desprendido de la
te que se ha empeñado en encontrar el percepción de sujeto alguno, es muy
sentido del valor en otra parte, pode- pobre en el contenido. Porque en este
mos concebir también los valores es- sentido JJOdria exil'Jtir objetivamente
té!icos, de lo bello y de lo feo, de la sólo el mundo inorgánico y la existennusma manera.
cia de ése no se podría tampoco coas~
No hemos podido comprender el va- talar por nadie porque esta constatalor de una operación o inyección de- ción misma ya estuviera algo subjetisagradable a base de la sensación del "º· Aqui se trata mas bien de un inpiacer. Pero el valor de una interven- tento principiante para explicar las
ción quirúrgica queda completamente rosas filológicamente y por oposición
explicado con la satisfacción de una Y a pesar ele &lt;Jue esta interpretación
necesidad vital a la cual contribuye. es bastante difundida en algunos ensaEl sacriíicio del soldado satisface una yos filosóficos confusos, podemos trannecesidad ética que él siente.
quilamente dejarla a un Jado. Ella no
Las teorias voluntativas no pudieron es aplicable en la práctica y tampoco
ni aproximarse a una explicación del nos abre posibilidad alguna en la tcoconcepto del valor en las matematicas. ria.
.Mientras resulta evidente que el valor
Según otra interpretación, la exprematemático siempre corresponde a una sión "subjetivo" significa que algo esmagnitud abstracta que puede satisfa- tá bajo la influencia de las emociones
cer las exigencias para la resolución o de Ja voluntad personal y de que no
de una ecuación u otra construcción es el resultado del razonamiento lógico
matemática.*
independiente ele estos momentos.
Parece claro y senciJJo al extremo Mientras la expresión ''objetivo" desque el valor en general reside en la po- cribe la existencia de cosas y juicios
sibilidad de que se satisfaga determi- que no &lt;lependen de la influencia esnada necesidad. Sumisas a un análisis pecíficamente personal, de los fact~res
crítico y consecuente, otras explica- emotivos y voluntarios.
ciones filosóficas del valor se desacreEs fácil reconocer que umcamentc
ditan, a decir así, ya en Jos prelimina- esla última interpretación concuerda
res. S_iendo sus conceptos básicos in-(· eon el sentido de las expresiones "subsostembles desde el principio. no he- jeti,·o" y ''objeti,•o" las cuales enconmos examinado aquí cómo los partida- t~amos normalmente en el uso prácrios ele esas explicaciones interpretan lico. En realidad, Ja objetividad no exlos problemas más sutiles de valoriza- cluye el sujeto y sus percepciones. Obción.
je.ti_vamente válido es aquello que es
Sin embargo, para que podamos de- v~lido para todo sujeto normal que
~initivamcnte aceptar como correcta la piensa. (Así, por ejemplo, según Kant,
mterpretación del valor, en el sentido las razones objetivas son las que no
satisfacción de la necesidad, hay que dependen de la naturaleza específica
contestar todavía algunas preguntas ~~ de los intereses del sujeto). Lo objemús.
tn·o en realidad no ·excluye al indiYiPor ejemplo, si todo eso es tan segu- dl~O, sino únicamente sujeta su pensaro como parece, si es tan claro que el nuc!1to a las condiciones lógicas. Si
"alor en el fondo es la satisfacción de decimos, que pensamos objetivamente,
la necesidad: ¿Porqué muchos filóso- no queremos expresar que rehusamos
fos no han reconocido esta interpreta- a la percepción, ni mucho menos, sino
ción Y porqué los mismos filósofos, queremos decir que pensamos excluque comprenden el valor de esta ma- yendo In influencia de las emociones
nera en general, no están de acuerdo Y ele los fines personales de nuestro
entre sí en distintos puntos de su inpensar.- ~uando decimos que alguien
terpretación?¿ Por qué para Kant exises ~ubJ~hvo,. expresamos con eso que
te valor absoluto y objetivo, mientras esta baJo la mfluencia de sus emociopara algunos de sus intérpretes desta- nes o de sus fines personales.
cnclos, como Kuelpe, el valor es cosa
Por consecuencia, cundo hablamos
relativa)' más bien subjetiva?
¿.Por qué no pudieron ponerse de del valor objetivo, pensamos en el vaacuerdo en este punto los filósofos? lor que existe independientemente de
¿Tenemos que reconocer a cada uno el los momentos emotivos y de los fines
derecho de creer lo que le da la gana, de la voluntad de alguien. Y cuando
o tenemos la posibilidad de determi- hablamos del ,·alor subjetiYo, pensanar objetivamente quien está en lo jus- mos en el valor que sí depende de una
to Y quien no lo está? ¿Hay que decir posición partidaria, subjetivo - emotientre los valores solo: 'si o no" o hay "ª• de algún sujeto. Tanto sobre lo
subjetivo y lo objeliYo.
también algún criterio posible
di~· Ahora: ¿en qué consisten las necetinguir el _qrado de ,·alares?
Planteando si~temáticamente esas sidades cura satisfacción determina
los valores?
cuestiones, observamos pronto que su
Conocemos necesidades fisicas y neestudio gira siempre alrededor de dos
puntos principales. Alrededor de Ja cesidades psiquicas. Por ejemplo, nealternativa: subjetivo - objetivo. Y al- cesidad de comer, de beber, ele morededor del significado de la necesi- vernos, necesidad de pensar, de expresarnos, de elegir. Hav necesidades
* La necesidad para la resolución de la ecua- esenciales y sccundari~s, permanentes y temporales, etc. En el fondo de
&lt;'ión siente, na.tur:dmenle, alguien. Porque,
si:t este alguien no habria ni Ynlor, ni la
todas las necesirlades podemos constaecuación.
tar cierta tendencia hacia. Podemos

de

Armas y Letras + Pág. 2

ser conscientes ele esta tendencia o no
conscientes ele ella. Tratándose de esta tendencia en general, lo más quepodemos hacer es constatarla. Porque eUa
no se presta miis al análisis lógico.
Ella es simplemente algo evidf"nte. Podría tratarse de describir esa tendencia
fenomenológicamente, como lo haria
Hunerl, por ejemplo. Pero con esa descripción probablemente embrollariamos las cosas más de lo que las aclarariamos.
Sin embargo, podemos estudiar las
formas más complicadas y desarrolladas de estas tendencias, &lt;1ue son precisamente nuestras necesidades. (En el
sentido: lo que se necesita).
Determinando así el significado correcto de los términos subjetivo y objetivo y aclarando el sentido de la noción necesidad, si volvemos a nuestro
terna principal, podernos facilmente
comprender de donde vienen muchas
explicaciones filosóficas erróneas del
valor.
Tomemos por ejemplo, corno A. Lotze intenta, argumentar la objetividad
del valor de la belleza. El dice: ºLa
objetividad de la belleza reside en que
eJJa no es una coincidencia de los objetos con la organización casual a traYés de la cual el sujeto individual... se
distingue del otro, sino" ... la belJeza
reside ·•en el encuentro interno con
las formas de la realidad y de la actiYidad, las cuales en todas partes exige
1~ determinación ideal de la vida espiritual en total para sn propia realización".
¿Qué quiere decir esa fórmula sumamente pesada? ¿Por qué uno tiene
que leerla repetidas veces tratando de
comprenderla? ¿Es que ella encierra
en sí una sabiduría que no es fácilmente alcanzable para otros filósofos, de
n~ !rnblar de los profanos y simples
af1cwnados·] Nada de eso. La filosofía
abunda con esa clase de "explicaciones" siempre cuando los filósofos rnism~s no saben muy bien que es Jo que
qmeren expresar.
·•---.
En realidad, en el citado ejemplo,
Lotzc ha tropezado con los problemas
c¡uc acabamos de explicar. Para fijar
la objeth·idad del valor de la belleza
él st• empeña por un lado de determi~
nar ('J sentido de lo objetivo. Y por
otro lado quiere explicar el contenido
de la necesidad humana por la belleza. Todo en la misma fórmula.
Si nosotros quisiéramos plantear el
problema frente al cual se ha encontrado Lotze, deberíamos saber, primero. que lo objeti "º es aquello que no
depende de las emociones y de la voluntad personal y, segundo, que el valor de la belleza, como cualquier otro
valor Qne sea, puede residir únicamente en la necesidad para aquello que es
bello.
Si esta necesidad para lo bello, que
uno siente, es objetiva, es decir, si existe independientemente de las interpretaciones personales específicas independientemente de las emocion;s y ele
la voluntad de un individuo determinado o no (es decir, si la siente objetivamente cada ser humano normal),
es una cosa por discutir. Se puede ]legar, tal vez, a la resolución de ese problema examinando sistemáticamente
las necesidades humanas que satisfacen lo que llamamos beJlo. Esto es una
labor pesada que necesita que se tomen en cuenta varfadísimas consideraciones. Y éstas no se pueden determinar de paso, especulando nomás.
Lotze no ha visto el problema de esa
manera. Tampoco ha intentado de entrar sistemáticamente en el analisis de
la necesidad humana para lo bello. En
lugar de ésto, él ha lanzado fórmulas
elegantes y de parecer muy sabio, como la que hemos citado, en la mejor
tradición de los filósofos de su época.
Pero, desgraciadamente, las fórmulas

Los Momentos Cruciales en el
Proceso de la Historia de México
(Sintesis de las Conferencias dictadas
por el Profesor Carlos Bosch García,
en la Diuisión Humanística de la Escuela de Verano, 1954.)

Se concibe la Historia como una continuidad de la vida de
la humanidad, que se desarrolla basta cerrar su primer gran ciclo con el Renacimiento. En este ciclo confluyen elementos feudales que recogen, a su vez, ingredientes de la Historia antigua.
El Renacimiento opera como tamiz que deja pasar algunos de
ellos y disuelve otros. En esa forma, al producirse el descubrimiento de América, quedan en pie trazos feudalizantes que van
a reaparecer en el periodo colonial. Algunos de esos rasgos motivan el movimiento de la población europea hacia el nuevo continente, de tal forma que los conquistadores vienen a buscar todo
aquello que, habiendo sido eliminado por el Renacimiento, no
podían encontrar en la Península Ibérica; por eso en la conquista
de América se encuentra durante los primeros cincuenta años
del siglo XVI gérmenes feudales que son reminiscencias del periodo feudal español, que muere en el Continente americano.

....,-..,.,"fa...,.

Pasa a la Pág. 8

,.

Como ejemplo se pueden aducir los
casos de la encomienda, las mítas y las
mercedes hechas a conquistadores, que
no llegaron a tener el sentido completo en pos del cual vinieron los descubridores. La superposición del régimen feudalizante y del régimen moderno regalista, inaugurado en España
por el siglo XVI, se encuentra en el
periodo que va hasta la llegada de las
Audiencias al Continente americano.
Eso es lo que significa la discusión entre Cortés y la primera Audiencia de
México.
El descubrimiento americano no es
un hecho improvisado. Tiene sus raíces profundas en los desarrollos cientificos del Renacimiento europeo, y es
el corolario de necesidad de esós estudios, pues será el resultado de la experimentación de las nuevas teorías adquiridas. Por ello es también que el
desarrollo tendrá varias etapas: la experimentación de políticas coloniales
en las Islas Canarias, que son dirigidas al infiel no agresivo ante la Cristiandad. El segundo paso es el viaje
en busca del camino para la circunnavegación del globo, y ello trae a los
·viajeros hasta las Islas del Caribe. De
ahí siguen los esfuerzos para proyectarse hacia el destino final que era el
Oriente, pero fracasa el itinerario ante
el obstaculo que es el hallazgo del Continente americano.
El experímento logró su solución por
la ruta del estrecho de Magallanes, que
hizo posibJc la coronación del viaje de
circunnavegación en derredor del globo. Del trazo anterior, el fracasado según los proyectos del Renacimiento,
surge la conquista y colonización del
Continente.
El termino del viejo régimen en la
Península Ibérica plantea a las clases
sociales inferiores la necesidad de buscar en la aventura un modo que les
permita cambiar su posición en la sociedad. Ademas, el sentido religioso
del siglo XVI fuerza al cristiano a tomar una posición activa en los problemas del espirito. La existencia de pueblos no creyentes se convierte en responsabilidad directa de cada creyente,
que expone la salvación de su propia
alma. Los poderes ya se han dividido
y queda en manos del imperio terrenal
gran parte de lo que había sido la obligación directa del Vaticano. Por esa
razón surge 1a filosofia de la conquista
que trata de resoh-er, en favor del poderío europeo y manteniendo la tesis
de la evangelización, los problemas

planteados por la apanc1on de poblaciones extrañas en el nuevo Continente.
Con esos precedentes se lanza el grupo conquistador a través de los mares,
grupo que se ha concebido como homogéneo y perseguidor, co'mo tal, de
fines iguales. Sin embargo, al analizar
al grupo más ele cerca nos encontramos con ]a necesidad de humanizar a
esos elementos y concebirlos con todas las \'enlajas y desventajas debidos
a su calidad humana. Es así como la
figura de un Cortés o de un Bernal sale del marco mítico para mostrar una
personalidad sensible en unos casos y
burda en otros.
El grupo proyecta la conquista y al
tratar de reproducir el régimen feudali1.ante que persiguió desde su salida
de España, superpone sus poblaciones'
sobre núcleos de grupos indigenas de
culturas avanzadas, sedentarias, en las
que la propiedad de Ja tierra y la agricultura tienen una función establecida.
De esta manera se proyecta la tendencia feudalizante y se produce una sociedad de señoras y vasallos que tiende a evolucionar de manera que el esclavo se convierte en mayoría¡ y cuando los lazos empiezan a ser imposibles
se impone un nuevo sistema que asegurara la dependencia de los indígenas en México: el peonaje.
Para estudiar la colonia en si se deben concebir tres periodos: a.-El periodo épico.- De gran actividad en el
que se llevan a cabo los hechos de armas y se da solución temporal a todos
los problemas c¡ue se plantean a la vez.
Los hombres que intervienen son de
gran calidad, tienen un sentido de organizac;ión, y comprenden la realidad.
Se logra un modus vivendi, se asimila
al indio, la administración tiende hacia el regalismo, se construyen ciudades, se reparten las tierras, se empieza el trabajo de las minas. La duración es aproximadamente de 60 a iO
años, durante los cuales se sale de la
confusión de la conquista,

b.-El periodo de agotamiento.-En
este segundo momento de la vida colonial parece como si la tensión nerviosa habida en el primer periodo hubiera agotado las posibilidades del grupo,
que se preocupa ele asegurar las ventajas obtenidas. En cierta forma un período de inacción y hasta cierto punto de comodidad. La propia metrópoli
está también agotada y su política parece ser conservar pero no de agrandar. En la colonia se interrelacionan
los dos elementos fundamentales, indio

Y europeo y se liman las diferencias.
Aparecen los nuevos elementos sociales, los mestizos y ]os criollos que van
adquiriendo consciencia de lo suyo
propio. Llegan los grupos africanos
como resultado de las políticas que fa\'Orecen al indigena y aparecen también otros pueblos europeos, síntoma
de que el Continente americano juega
en la vida internacional europea.
c.- El tercer periodo viene a· ser el
reajuste del período anterior y el siglo
XVII[ Yerá el fortalecimiento de los
trazos social y político que al unirse,
al final del siglo, ciarán como resultado la independencia americana.
El siglo XVIII ha visto el final de la
evolución de tres problemas: el gobierno, la religión y la cultura que son
cruciales en la vida colonial.
a.-Gobierno.-La caracteristica tipica es la evolución del feudalismo al
Regalismo, que en el siglo XVIII se
presenta acusado por las nuevas tendencias 11evadas a la metrópoli, por el
cambio de dinastías que tuvo lugar en
1700.
El concepto borbón del Imperio, de
origen di verso al de los habsburgos,
acusa al centralismo y concibe que su
soberania se mengua si se hacen concesiones de libertad a las diferentes
unidades imperiales. De ahí el enjambre de intendentes que llegan a nuestro Continente. Sin embargo, a pesar
de la nueva estructura, se debe pensar
en la caída del poder metropolitano.
Las prerrogativas concedidas a la colonia, sobre todo las de Carlos III no
significan otra cosa que el reconocimiento de la debilidad y el esfuerzo
para atraer las unidades coloniales.
También se debe evaluar el cambio de
actitud hacia conceptos fundamentales en el propio Continente americano.
Se va en busca de teorías y filosofias
extrañas al pensamiento americano,
que se convierte en tierra preparada
para ser fecundada. Como el régimen
interior no merece confianza se recurre al exterior y viene el impacto del
enciclopedismo, la revolución americana. la francesa, el comercio con Inglaterra, Y se da entrada a las ideologías europeas del periodo. Y todo ello
sucede porque se vuelve a valorar al
individuo, aunque esta valoración sea
de naturaleza diferente a la renacentista. Francia sirvió para desmoronar
la estructura colonial; las demás influencias vinieron cuando se trató de
reconstruir sobre el terreno arrasado.
Los derechos del hombre, con su acento individual, provocan la destrucción
del régimen metropolitano que los ignora. Las instituciones coloniales faltas de la energía necesaria para contrarrestar esas fuerzas. Las autoridades coloniales se preocupan por sus
puestos como funcionarios, los grupos
americanos se distancian de los grupos metropolitanos. Sobreviene la
ruina económica de la metrópoli y el
siglo XVflI colonial es un siglo de juventud intelectual incitada por los nuevos descubrimientos de la época.
b.-Religión.- Sin olvidar el papel
fundamental que jugó la religión corno
factor motor de la conquista durante
el primer período colonial resolvió solamente el problema del . momento, y
éste fué el del rito. Sin embargo, aún
siendo comprensible que en ese momento no se pudiera dar al indigena la
parte fundamental en toda re1igión, su
filosofía, ésta quedó pendiente. Como
en el segundo periodo faltaron hombres de calidad y empresa y los puestos de contacto con los grupos indigenas fueron motivo, en su mayor parte,
de compromisos y de canongías, se
volvió a olvidar el contenido filosófico necesario en toda religión. Por ello
la evangelización ha siclo la superposición de un ritmo cristiano a los mitos y leyendas precortesianas; y encontramos que todavía en el siglo XIX
y XX queda pendiente el contenido fi-

Armas y Letras + Pág. 3

losófico religioso que para el indígena
debiera tener la religión que se le enseñó.
c.-Cultura.-En el plano cultural
también se nos presenta el reflejo del
mestizaje demográfico, que plantea la
conquista al mezclar los elementos indigenas con los europeos. El desarrollo cultural sigue al político y al religioso asimilando los elementos indígenas y mestizos, para dar lugar a una
cultura de moldes europeos que se desnaturalizan por los elementos indígenas que contienen. Así es como la enseñanza es mutua y tanto aprende el
europeo como el americano para producirse un mestizaje que los estudiosos del arte han llamado tequilqui: lleno de soles flameantes, colores vivisimos Y platillos mexicanos en sus decoraciones.
La sensibilidad barroca indígena
precolombina se mezcJa con la sensibilidad barroca española, y el barroco
mexicano alcanza exuberancia mayor
que el europeo. En esa forma cuando
el grupo indígena americano se encausa, en una vida de apariencia cristiana, es cuando el Continente entra
en fase cultural más avanzada. No importa ya distinguir el matiz en el siglo
XVIII pues el arte es una manifestación continental &lt;Jue desfigura el concepto de los europeos: la falta de modestia de los edificios religiosos, el exceso de ornamentación, la riqueza desbordante que nunca se alcanzó en la
metrópoli.
Desde el punto de vista didáctico las
Universidades representarán el trazo
medievalista heredado de Alcalá de
Henares y de Salamanca, y aJií se quedaron. Son las instituciones privadas
de carácter científico las que recogerán las nuevas tendencias del periodo
Y que en el siglo XVIII ponen al dia el
conocimiento am.ericano. Muy pronto
se mezclaron los autores americanos
con los europeos y muchos de ellos obtuvieron lugares preponderantes en ]a
ciencia y las letras de habla hispanq.
En ellos arraigó Ja filosofía y la ciencia que llevó al Continente la crisis final del siglo XVIII.
En el slglo XIX se proyecta la inercia colonial, que explica en México la
instalación del Imperio de Iturbide.
Pero ello plantea el forcejeo entre la
corriente tradicionalista del siglo
XVIII Y la liberal. México debe decidir por si solo y establecer la República, hereditaria del trazo liberal del siglo XVIII. Sin embargo, la inercia queda transferida a otros problemas y ello
se nota en ]a lucha "federalismo-centralismo" y en ]a formación de los tipos políticos del siglo XIX: el hispanista y el antihispanista, conservador
Y liberal, serán los trazos fundamentales de la politica del síglo XIX. Las dificultades de esta lucha politica son
las que llevan al pesimismo de la primera mitad del siglo aunque el problema no sea en realidad de capacidad o
incapacidad, sino de tiempo.
El siglo XIX se critica por su falta
de estabilidad, pero hay factores que
retrasaron la evolución, y la lucha llevada a cabo es muestra del temple de
los países latinoamericanos. Ni ]a actit~1d de las naciones europeas ni la de
los Estados Unidos ayudan, y la América Latina se debate agotada por las
guerras de independencia y las luchas
intestinas para hundirse en la deuda
exterior. Tampoco ayudó a fomentar
su estabilidad la actitud oficial del Vaticano ni la de las altas jerarquías que
sobrepusieron su calidad de peninsulares a la de sacerdotes.
Durante el siglo XIX ocurre el cambio fundamental en el método del imperialismo, c¡ue pasa del sistema positivo al sistema económico. La guerra
de 184i y la compra de Gadsden fueron los últimos ejemploS de la proyec-

Pasa a la Pág. 7

�Poema de MANUEL CAL VILLO
A MI PADRE
Los ríos todos van a la mar, y la mar no se
hinche; al lugar de donde los ríos vinieron, allí
tornan para correr de nuevo.
Eclesiastés, l, 7.
¿lle de cuajar aún, cual ma::orca, he de pulu-

lar de nuevo en fruto?
¿lle de sembrar otra ve=, acaso, mi carne en
mi padre y en mi madre?
Canto de Orfandad
Versión del náhuatl por
Angel ,'l-1. Garibay K.

AMOR sensible,
me abandono a la clara permanencia
de tu luz cotidiana, en el misterio
de una savia al color que la redime
libre de toda incierta arquitectura
en la mecida rama;
y me abandono a la frescura liquida
de súbitos espejos en los cauces
y al cimbreante verde de los juncos
bíblicos y fluviales para siempre
-desnudos de doncellas todavía
ignoran su inocencia.
Sensible amor en la mirada
que nos entrega al mundo y que me abre
el aéreo camino de la nube,
cruzado de pueriles vuelos,
a la pereza azul del horizonte;
que puebla en luminosas armonías,
deleite de los años niños,
la misma tierra enjuta que me aguarda,
donde vive la rosa tiernamente
su frágil evídencia.
Sensible amor, nada tuyo me hiere
como destruir la ingenua certidumbre
de imágenes tan sólo en el silencio

de la sola mirada,
la del gozo amarillo de las mieses,
la de reflejos en pulidos ónices,
la de apacible albura en el rebaño
y rubor bautismal a las orillas
de los bíblicos juncos,
y que preservo, ahora inmaculada,
en el ocio fugaz de la poesía.
Y aquí en la imagen, transparencia sola
e insaciada presencia en los sentidos,
a veces
-refugio ya de sí, cauce de sueñoera la voz su espejo mismo, puro,
música sola y tegua de los dias
en que vive mi cuerpo devorado;
era el eco en la sombra, perseguido
y atrapado en el cielo inmarcesible
de su prestigio incógnito;
era el gentil discurso
de alada incertidumbre,
ámbito de esa engustia
que promueve catástrofes azules
y la ignomina cotidiana
de nuestro corazón insobornable.
Diria en ella:
Sueño de un sueño yace en la memoria
en su desnudo tacto y en la angustia
de una muerte inasible que me sueña
y crece ya en mis venas y en el tiempo
de una sensible, ausente flor víolada.
No sabría, lo sé,
ceñir a tal imagen este sueño,
el mío, que avasalla
insomnios de sus limites
y en el que ya, desnudas las palabras,

descubrí a la vigilia una memoria
de aciagos testimonios
a la piedad terrestre sometidos.
Así mi sangre es ella, en el turbión
que nos subleva ahogándonos,
y en tanta muerte, entre nosotros muda,
abonando la tierra,
erguida en nuestros árboles
y a la sola esperanza
en este amor llagado de mi pueblo.

QUE IDIOMA o ademán sensible
descubre tu secreto, madre,
la ternura indecible de tu entraña
donde germina el grano
y las vetas de plata enmudecida
ahogan límpidas campanas,
donde los ríos subterráneos
de sigilosos peces y aguas túmidas
urden y erigen manantiales,
donde los pétreos árboles maduran
su incorruptible fruto de diamante
y su presentimiento el ópalo
de fatal inocencia,
y donde sueña el jade
el poema aborigen de la máscara.
En la remota, en la secreta
soledad de tu seno fructifica
su mortal certidumbre mi progenie;
tuyo este barro de ilusión efímera
se anima de viveza,
cauteloso se yergue y palpitante
óyele musitar,
escucha las palabras que no dice
porque apenas se iru.cia en el milagro
de su timido gozo y de su angustia,
crece de tí como un árbol profundo
al espacio del sueño,
el tuyo, el mío, el de mis padres
en tí sembrados desde el tiempo
de la primera caña.

Seno virgen el tuyo, invulnerable,
terrenal cementerio
de una efímera historia derrumbada
en tus mantos de escombros;
túmulo de mis gentes
atravesadas de raíces, muertas
ya para siempre -oís-,
ya para nunca,
porque decir ya muertas
es oír cómo asciende
por la madera de sinuosos cauces
la antigua sangre de esta tierra,
del exilio del sueño hacia la rama
en que toma al silencio.
Arboles nuestros,
verde sangre sensible y luminosa
donde la forma pura alcanzo
y destruyo, nombrándola.
Y en este sueño,
en tí inhumado con mi pueblo
que alguna vez habla tu idioma,
música de madera,
vuelve hacia tí mortal la certidumbre
de un tiempo traicionado en la vigilia
de su historia fugaz
-artificio de piedra y de palabrasen la sangre tan nuestra,
manantial de retomo a sus veneros.

Armas

y

Letras + Pág. 4

LOS HORIZONTES de la tierra,
los caminos trepando hacia el silencio
en cuyos hálitos
levantó la meseta amurallada
pirámides vígías,
el verde cactus húmedo
y la muda viveza de mis brazos
abren ríos al sueño
de una angustia en el tiempo
abandonada.
Escaleras del mar hacia la costa
umbrales son del humus de esta tierra
que siempre Dios aún;
terraplenes de luz para los ojos
que en silenciosas yemas
esperan todavía;
al norte el viento, la llanura, páramo
que defendió mi casa
y el vegetal recinto de mis templos;
y al centro de los límites,
sobre ruinas violadas,
va ascendiendo a mis ojos y a mis manos
la sustancia terrestre redimida.
Y como siempre, al sur, nosotros
resguardando
sobre los peñascales la meseta
y el sol teotihuacano de mi pueblo,
en donde las mujeres
callan tan hondamente y se diría
escuchar el silencio.
Espacios para el tiempo, aquí
donde creció la caña,
inauguró el maíz sus festivales
y en los desnudos pies la danza
erigía los arcos del misterio,
y dieron las palabras y los nombres
la sola permanencia de los árboles:
tule, ceiba, caoba,
el silencio agobiado del mezquite
y los bélicos cactus invasores.

J.

l

l

sobre esta tierra, ahora tuya

como en el día aquel de la segunda caña.
Y escuchar tu silencio
es oír el venero de mi sangre,
probar la leche en tu pezón indígena
y volver a mirar, ya por tus ojos,
el color de la luz y de la tierra
y a los árboles nuestros
su corazón de música guardando.
Escuchar tu silencio
es prender esta voz a mis raíces,
ser yo desnudo en tu esperanza
después de tanta pesadumbre,
y es llevar en mis hombros el lucero
que anunció tu tristeza,
como fuego en la noche rescatado
a la última caña de los días.

AQUI en tu costra, tierra,
sobre el tiempo enemigo y el desastre,
aislado en mis sentidos y en la angustia
de ser en tí, nombrándote retorno
del perdido conjuro en las palabras
a mi última evidencia.
Tal el día primero,
la voz disipa y cava
tu enconada presencia al borde mismo
de su implacable decisión indemne;
así nació la música en la flauta
de barro, así también las efusiones
en el idioma fueron,
nuestro ritual así rindió su culto
precipitado a su misterio solo,
construyó así mi pueblo sus ciudades
perpetuando en piedra
la serpienteemplumada queen el tiempo
es la vigilia de este sueño tuyo,
sustentando mi voz
y todo en él y en esta muda sangre.

1
A TRIO de tierra húmeda,
apisonada
bajo la fresca sombra del pirul,
lugar del que los niños
de las miradas mudas y proféticas
miran caer, monótona la lluvia
en el maizal

y a la clemencia de la madre en cinta
tejiendo junco, madurando al hijo
y cuidando del fuego.
Solitaria y solemne
aborigen liturgia de mi casa.
Como si desde entonces lo dijese
óyeme preguntar en este día:
-¿Qué esperanza mantiene tu dulzura,
para quién hilas algodón?
Velado por tus ojos crece
invíolable el destino que me lleva,
y en tu voz se desata hacia la mía
en el sigilo de tu lengua náhuatl
la historia de mis gentes,
el antiguo secreto de los soles, •
tu amor en la caricia ya ultrajado,
y la tímida albura en la mazorca
por el color humilde de tus manos,
pan nuestro desde el día
en que el último sol muere en el agua
y se oye interrogar:
¿Tu cauda quién ahuma,
en dónde el fuego oculto?
Y tú en el silencio,
en el tiempo impasible de la rosa,
y no indefensa a tu memoria misma
porque en tu oído y en tu piel
y en toda tu sensible permanencia
mi padre cierto te demuda.
Silencio el tuyo, madre,
como el pulso y el sueño y la mirada
que llevo tuyos en la sangre mía,
como tus dioses olvidados
bajo los pétreos muros que mí padre
sobre las ruinas nuestras levantara,
y como en tu dolor los hijos
cuyo insomnio violento nos redime

l

TAL DEL fuego nocturno en las señales,
tal el ave funesta te auguró,
entre los tuyos y como ellos pálido
de armaduras lucientes
venías, como caña enhiesta,
jmete de las aguas y ese día
por los caminos que subió la sangre
ante el lacustre azoro de mi pueblo.
¿Hay regiones del suelo no violadas,
y del silencio, por tus voces?
¿Tú sabías, acaso?
Era un presagio entre mis gentes:
hubo un tiempo de El entre nosotros,
de un rostro como el tuyo, padre,
y unas manos desnudas de maíz;
nadie supo de El y sí sus cosas
porque dijo verdad.
Una tarde ciñó sus vestiduras
y se alejó anunciando su regreso.
El día en que llegabas era el suyo.

El Señor de la tierra
abrió su casa para tí
y te ofreció su estera y su ciudad.
No voy a relatarlo, entre los míos
lo pensamos aún.
No el vuelo del albatros
sino el centauro y su pezuña cruenta;
en la codicia funeral del sueño
dando voces de muerte
venias, despiadado, en tu hermosura
escalando el insomnio;
tu espada azotó el viento
y caían el águila y los dioses
del joven padre inaccesible
en cuyos ojos fué vírgen mi madre,
la que tuviste en una hora
sobre la tierra suya profanada.
En verdad, aquel día
qué pupilas no tuvo el abandono
de presentidas grávidas doncellas;
qué soledad no supo
abatir su ternura bajo el cuerpo
de un extranjero dios apasionado,
ya en su aventura solo y sin estirpe
ahogándose en susombracon sumuerte.
Porque ahi, entre tus brazos,
los tallos de la música tenías
y fué tu sangre
al desamparo nuestro y solo.
¿Tú sabías, acaso?
Sin afrenta hijo tuyo
he crecido arraigado de mis muertos,
los de esta tierra,
y de tus sueños que olvidó sus márgenes
para caer sembrado tras las mías.
Así mi sangre es tuya
y las palabras que te dicen;

más hoy es cuando emergen,
sobre tu sueño derrumbado
y en el aniversario de tu angustia,
mis presagios antiguos.
El lo sabía, y son mis gentes,
padre cruel,
las que guardan la semilla del tiempo.
EL DIA en que nació la caña
al idioma del tiempo ya venía
la sangre, en su designio,
a subyugar esta vigilia inerme,
del sueño acaso certidumbre sola
que el sueño mismo acalla;
y surge ahora, aquí,
de unas palabras tenues y una música
en el víento, en la imagen
transitoria del mundo, a la presencia
de un arcángel proscrito,
demudado custodio de la muerte
bajo la noche terrenal desnuda.
Dolido vientre túmido
en el insomnio de la madre,
violencia solitaria
que la tierra sepulta y apacigua
en donde aún el padre sueña
bajo la luz de una mujer velando.
Y oír en el silencio
-aquel mortal refugio de los diosescómo el llanto, la niña prematura
y virgen arrobada, cómo
el corazón efímero inmutable,
todo, los días y el secreto,
nuestro cielo, el destino y la memoria
de lo que fué mi casa, me redime,
es tomar a su seno,
callar en esta voz, la suya.

Armas

y

Letras + Pág. 5

CERRADO el círculo del tiempo
una vez más,
una vez más
nació la caña en aquel día
ya no al signo del verde
ni a los aniversarios de mi pueblo,
sino a dar su esbeltez
y la última flor en el crepúsculo
que subía sangriento a las pirámides;
murió el tiempo ritual
que inauguró la sangre de esta tierra,
el caballo venía
desolado en la suya,
y fueron días de la sangre sola
cuando el augurio se violó
en el cuerpo caído de ese padre,
presentido en su frágil juventud,
cuyos emblemas ultrajaba
el que tuvo a mi madre y a mi tierra.
Desde entonces
se olvidó el calendario de mis gentes,
su lengua, sus altares,
y vivimos del sueño que cercaba
los ojos nuestros con los suyos.
No obstante,
bajo el tiempo invasor que se derrumba
ya traicionado ahora para siempre
en el acoso de su furia aciaga,
oigo la sangre nuestra, turbia
sobre el olvido exhausto,
acechar mi existencia en su memoria.

PARA MI aquel lugar terrestre
que sea mío, en donde halle
de mis padres los huesos
y la raíz del árbol tule,
y no más en el día
en que deje esta voz de restituirme
a mi pueblo,
porque ya soy en él
desamparado sueño de aquel suyo
que dejó la serpiente por cariátide.
Antaño ríos,
vetas de sangre hoy
donde yacen mis gentes desde el día
en que vino desgracia y servidumbre
y se quebró en la caña el tiempo
para mi casa.
-¿Qué soledad nos sitia ahora
que surgen las palabras de tu seno,
tierra,
apenas en su música
y tu presencia oscura desvelándola?
Porque no soy sino la certidumbre
de mi propia existencia
reintegrándome a tí, como en el tiempo
en que decía en lengua de mí madre
su padre nuestra historia
y el funesto presagio de los hijos;
y porque estoy en tí como de siempre,
tal el alto cantil en su erosión
y los profundos árboles,
te nombro, tierra,
en la sola palabra que te dice.
Qué soledad no tuya
si un ángel no preside nuestros túmulos
y el pavor
reta aún a la sombra de tus ruinas.
-Sangre mía perpetua,
río de sueño que inundó a mi madre
y horadó entre sus carnes la ternura
Pasa a la Pág. 7

�TRES POETAS ANDALUCES
J. F. CIRRE.

Tres poetas andaluces -Emilio Prados, Manuel Altolagui•
rre, Pedro Garfias-, nacidos casi al mismo tiempo, cuyos pri•
meros libros muestran influencias similares y aparecieron con
escasa diferencia de tiempo, han seguido maneras bien distintas,
afirmándose cada cual por su lado.
Ninguno de los tres ha experimentado una evolución tan
completa y definitiva como Prados. El contraste de su lírica pre•
sente con la inicial es grande, pero no mucho después de publicado Tiempo, los asuntos y el estilo externo de su poesía anun•
ciaban ya una rectificación de calidades que, mejoradas día tras
día, hacen de Prados uno de los mayores poetas actuales en len•
gua española.
Es indiscutible y obvio que en sus
principios Emilio Prados debí ómucho
a García Lorca y bastante a Rafael Alberti más cuando se decidió a utilizar
su propia voz y desprenderse de andaderas, lo hizo con firmeza y personalidad suficiente.
Desarrolló un gusto decidido por lo
trascedental, por lo senequista, por
las antiguas ideas hispánicas de la
muerte que da vida y de la soledad. El
destierro acentuó sus inclinaciones, su
sentimiento de vacío, su esperanza en
un vago y borroso más allá. Como él
mismo dice:

Soledad, noche a noche te estoy
edificando,
noche a noche te elevas de mi sangre
fecunda

a mi supremo sueño curvas fiel
tus murallas
de cúpula intangible como el propio
universo.
Tres tiempos de soledad.
11

Esta construcción de la soledad que
crece por momentos y se arraiga con
los años en el alma de los hombres había sido ya intuida por el poeta, al hacer examen de conciencia, años atrás:

Huyendo voy de la muerte,
vengo huyen de mí mismo,
que ya la muerte y mi cuerpo
tienen 1111 solo sentido.
Tanto a mi cuerpo le temo,
que no sé si el estar vivo
es morir y estar despierto
o muerto soñar dormido.
No sé donde acaba el nudo
que amarra mi triste sino

con la cuerda de mi sueño,
,onda de mi propio abismo.
Abismo mudo es mi alma,
centro oscuro de mi olvido
adonde el mundo va entrando
igual que en el mar los ríos.
Jfuerto en mi cuerpo, en mi alma

,e al:ará mi cuerpo
Vencida tengo
que anduve el
ella lo anduvo
110 por dentro

vivo.

a la muerte,
mismo camino:
por fuera,
de mí mismo.

Tanto temor padecí
como hallé por fin alivio.
Hoy no sé si vivo o muero
o en la eternidad habito.

Una cosa es renacer y otra
y otra vivir en la muerte
para no quererla ver.

go de su producción. De ordinario la
lírica de cada uno se desarrolla en
alternativas curvas de descenso y subida. Ejemplo típico de lo dicho es el
de Altolaguirre porque en él -depresiones y elevaciones- se amplifican
como en una gráfica de fiebre recurrente.
Nada tan desconcertante como la
lectura de sus primeras producciones,
en las que lo mismo campean influencias ajenas muy notorias, como, de
pronto, sin aviso previo, el autor se
dispone a tirar "maestros" por la borda y navega sin auxilio por la alta
marea poética, proporcionándonos la
exquisita recompensa de una lírica
apasionante. Por eso, para ser completa, la critica de Altolaguirre requeriría
un examen especial de cada poema.
Tal vez resida la explicaciqn del hecho en su romanticismo. Pues Altolaguirre es, esencialmente, un romántico
dotado de la inestabilidad emocional
de 1830 y no se detiene en la selección
de un asunto ni en la factura de un
poema. Todo ímpetu y espontaneidad,
ninguna consideración de tipo reflexivo le detiene. De ahí que su poesía
responda al grado de inspiración del
momento. Llevado por su turbulencia,
arriba a menudo a playas de atmósfera propicia, que le entregan hallazgos
formidables:

Tres canciones de despedida.
En estas metáforas renace lo mejor
del pensamiento de la soledad española. Son legítima resultante de Lope, de Calderón, de Jorge Manrique.
Es decir, de la lírica severa que mira
la vida como tránsito y la muerte como destino. La ascética soledad en
que vivimes, en espera de ese final
ineludible de la muerte, ha venido a
ser uno de los temas favoritos de la
poesía anterior a la generación de Prados. )las, anteriormente, Prados, como Cernuda y otros, habían comprendido el volumen tremendo de ella. Nos
encontramos, pues, en el umbral de_
las ideas y estimaciones barrocas y sería cosa de ampliar a Vossler en su Soledad en la Poesía española, pues en
cada hora que pasa, el valor de la soledad y de la muerte como motivos líricos elevan su nivel entre nosotros.
La dignidad estoica de tales conceptos, la grandeza con que generalmente
han sido tratados, presta a la literatura peninsular uno de sus mejores atractivos.
Volviendo a Prados, tenemos en él
el ejemplo de la ascensión poética
aunque, verdaderamente, su estilo último no convenga tampoco a las normas primitivas que siguiera. A ellas
concedió una mínima porción de su
talento y luego, recapacitando sobre el
ser y el destino, desembocó en ese sistema de ecuaciones espirituales
- muerte, soledad, vida- tan caro a
los poetas de la meditación, a los contempladores de su intimo desvivir, reflejo para ellos del panorama exterior
de la existencia. Fuerzas contrarias
que se resumen y resuelven en la exquisita serenidad cristiana de la muerte no como aniquilación, sino como
experiencia y esperanza.
¿Qué sorpresa nos deparará aún ese
mundo de Emilio Prados que entra
- con vértice seguro y maravillosa
metáfora- ''en el centro oscuro de su
olvido"? Lo ignoramos. Pero, afortunadamente, se trata de un escritor para quien todavía están abiertos los espacios y los interrogantes del porvenir.
Difícilmente podría concebirse un
poeta cuya altura estética se haya
mantenido a nivel semejante a lo lar-

Armas

y

Era mi dolor tan alto,
que la puerta de la casa
de donde salí llorando
me llegaba a la cintura.
¡Qué pequeños resultaban
los hombres que iban conmigo!
cuales conozco tres ediciones, de amplitud y contenido diferentes (1926,
1936 y 1944).

Crecí como una alta llama
de tela blanca y cabellos.
Si derribaran mi frente
los toros bravos saldrían,
luto en desorden, dementes,
contra los cuerpos humanos.
Era mi dolor tan alto,
que miraba al otro mundo
por encima del ocaso.
De ''Elegías" (Las Islas Invitadas)
Aquí el dolor dinámico, incontenible, empequeñece las cosas materiales.
La pena envuelve al mundo y triunfa
sobre él. Y si rompiera su límite carnal escaparía alocada, furiosa, agresiva. Esta progresión del sentimiento
por la escala de la metáfora, en alegórico crescendo, constituye tma muestra de lo dicho anteriormente. Gracia
espontánea, acierto, ligereza y sencillez.
Desde México, Manuel Altolaguirre,
como el r esto de sus compañeros, ha
prestado tributo a la poesía del éxodo.
Por las razones ya apuntadas, el éxodo
español lleva enroscada la conciencia
de la soledad. Pero largo tiempo atrás
el poeta la había descubierto, aunque
quizá en otro terreno menos universal
y trascendente que el de Prados:

Traigo mi soledad acompañada
de cuantos seres son mis semejantes,
vengo solo, tan solo que conmigo
toda la humanidad sólo es un hombre.
De Narciso.

atracciones hacia un amplio sector de
aquélla ha estado sometido.

El verso humano pesa.
l'o lo cojo en mis manos
y siento que me dobla las muñecas.
.lfi traspiés juega mal con el camino
y mi dolor contigo, oh blanca
primavera.
A veces de lo hondo del silencio

que bordean las flores y la brisa
acude el largo grito a mi garganta.
La primavera rápida se esquiva,
se rompe enmil pedazos
el aire de veloz cristalería
y cubre al sol sus desmudados
miembros
como una virgen tímida.
Yo quedo sobre un monte de tinieblas
aullando al horizonte de mi vida.
Desde esta primavera luminosa
¿por qué no recordaros,
vosotros que conmigo compartisteis
la lluvia y el espanto?
De vuestra sencillez sabe esta agua.
De vuestra dignidad sabe este árbol.
Acaso vuestros rostros en borrasca
rimaron mal con este oculto prado:
pero también su cultivado césped
lo ha sido por las manos.
Hombres de España muerta, hombres
muertos de España.
¡l'enid a hacerles coros a estos pájaros/
Garfias, pues, ha vuelto por la fama
de su alejamiento de la poesía activa y
ele los cenáculos literarios durante tantos años parecía decidido a negarle. El
vigor, la sensibilidad, la facilidad, no
han menguado con el tiempo. En cambio, éste le ha prestado mayor grandeza, amplitud y personalidad.

Letras + Pág. 6

•

c10n bajo el viejo sistema, y el nuevo
entronca la aplicación de la economía
liberal con la filosofía positivista, lo
que produjo la secuela de avances materiales que ayudaron a descompensar
el equilibrio que debe existir en toda
nación bien administrada entre lo material y lo social. Aunque el siglo XIX
fué básicamente conservado,, el hombre que lo vivió adquiere una conciencia liberal en proceso de desarrollo
que toma forma en la Revolución mexicana y sirve de preludio a la nueva
época.
:--o cabe pesimismo al observar la
Historia de )léxico que recorre un derrotero lógico:
Se unen y entrelazan herencias históricas de dos mundos durante la colonia.
Se altera el orden establecido y se
forman ideales en el siglo XVIII, que
se manifiestan con la independencia.
Se experimenta y se busca una
orientación en t&gt;l siglo XIX, comenzando el proceso de cristalización material, y se producen los virus sociales
que reicorporan a la vida política
grandes núcleos de población.
Se plantea de nuevo la crisis social
a principios del siglo XX, y se entra en
el siglo con profunda conciencia de
ideales politicos sociales y económicos que, si en un principio no operan
con todo vigor, lo ganan paulatinamente así como también se gana el
prestigio internacional.
)f.G.A.G.

UNIVERSIDAD DE
NUEVO LEON

Lic. Raúl Rangel Frías
Secretario
Prof. Antonio Moreno

Lic. Fidencio de la Fuente
OBRAS DE RECIENTE EDICION:

Correspondencia Juárez-Vidaurri. Tomo l. (Compilación del Lic. Santia-

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roga. (Obra de texto en el Bachillerato de la Universidad de Nuevo
León y en diversas Instituciones culturales de la República)
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De soledad y otros pesares (Poemas
de Pedro Garfias) . . . . . . . . . $ 5.00

\'iene de la Pág. 5

grávida de sus voces, guárdate
en este solar tuyo,
entre los muros que erigió mi padre
como el olvido en la ciudad lacustre;
toma a la tierra,
a su propia sustancia conmovida
que me recobra, para siempre,
en un saber que soy en este día
sólo anticipo de una muerte
que heredo abandonada,
y con el pueblo mío, eternizándonos.

¿DEL SUEÑO, la vigilia?
Violento de hermosura, tremolando
su crin de sombra,
implantando su imperio,
entregando a su angustia el horizonte
y al designo ancestral de su evasión
la muda soledad de la belleza;
huyendo de los frisos,
de los marmóreos pedestales,
de la tersa avenida del hipódromo
y de la franciscana mansedumbre,
hinca en la dulce sementera
la pezuña inclemente
y sueña en el metal de su galope
el augurio invencible de la sangre.

Redactores
Raúl Rangel Frías
Fidencio de la Fuente
Francisco :\i. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoecbea
Enrique )fartinez Torres
Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martínez
Director
Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,
MEXICO

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y a los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de Publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
aleneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
ac¡ui se imprimen figura nuestro mensuario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS--, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico. "RMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS".
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,

Rector

Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria

Etica, por el Lic. Genaro Salinas Qui-

Primera Vigilia Terrestre

riene de la Pág. 3

Depurada ya de influencias inmediatas, Primavera en Eaton Hastings
ofrece elegías en que la nostalgia y la
cólera se conjugan en el brillante marco de una naturaleza renacida, abierta
por igual al recuerdo, al odio y al
amor, en la que colores, aromas y plantas avivan el dolor por la patria y los
compañeros desaparecidos:

Para el público . . . . . . . . . . . . $10.00
Movible, romántico, bohemio, la lírica de Altolaguirre ocupa distinguido
lugar en la literatura moderna española, revelando como, pocos la eYolución, el cambio continuo, las opuestas

Los Momentos. • •

Pedro Garfias enmudeció en la poesía casi por completo después de publicar su primer libro. Bastantes años
mas tarde - en plena guerra- dió razón de su existencia con Héroes del
Sur. Pero cuando confirmó su calidad
fué con la aparición de Primavera en
Eaton Hastings. En él, como en tantos otros y contrariamente a la regla
general, la madurez ha revelado al poeta hecho y derecho.

-Tú, en mi solar el extranjero
dios implacable de mi abuelo herido
y de mi madre en la preñez oscura,
díos de mi padre enardecido y rubio,
ampárame.
Posidón emigrado, en este día
póstumo de tu sueño
cruzas el aire, oigo
tu incesante relincho en la meseta,
y miro tu cabeza histórica
violando los relieves fatigados
de inmóviles estatuas
que tu imagen simulan,
la espuma de tus belfos
nieve en la noche palpitante,
las lianas de tus músculos tangibles
ritmo en la fuga al horizonte,
y el sudor donde rielan en tus ancas
el sol cobrizo y la luna inocente.
Terrestre dios mortal,
tú, patriarca, presérvame,
y preserva el destino de mi sangre,
como la tuya, ciega, arrebatada
cuando retumba tu galope
en la música virgen de mi cuerpo
y crece hacia los hijos
y hacia los hijos últimos, perenne
ella sola en su impulso apasionado.

Armas

y

Letras + Pág. 7

Monterrey, Nuevo León,
México.
Con la satisfacción de haber señalado en las breves líneas que anteceden la resolución de una urgencia inherente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

DEPARTAMENTO DE ACCION
SOCIAL UNIVERSITARIA
SECCION EDITORIAL
PUBLICACIONES PERIODICAS

Armas y Letras.- Boletin mensual de
la Universidad. Se reparte por canje a las Instituciones de Cultura, y
libremente a quien la solicite.
Universidad.-Revista. Se distribuye
por cambio bibliográfico a entidades culturales y libremente a quien
la solicite.

Para la adquisición de obras de venta, toda correspondencia y valores deberán remitirse al Jefe del Departamento de Acción Social Universitaria
Lic. Fidencio de la Fuente, Universidad de Nuevo León, Plaza del Colegio
Civil, Monterrey, Nuevo León, México.

�El Problema ...
Yiene de la Pág. 2
no han podido resultar más explicativas y claras de las ideas vagas de su
autor.
Como Lotze han procedido también
muchos otros. Sin estudiar los problemas de manera científica, ellos se han
lanzado en las combinaciones abstractas, fortuitas y han intentado muchas
veces de encerrar en sus sistemas y
explicaciones las cosas que desconocían, de ahí tantas interpretaciones divergentes y estériles de la noción del
valor en filosofía. De ahí también los
errores de los pocos que han tenido la
intuición mejor y que han comprendido el valor de manera general como la
satisfacción de las necesidades.
Así por ejemplo, el concepto de valores absolutos de Kant resulta defectuoso porque él no explica suficientemente qué son las necesidades absolutas, las cuales nos podrían ayudar a
comprender los valores absolutos. Al
igual corno Kuelpe no explica hasta el
fin la relatividad de las necesidades
que se satisfacen con sus valores relativos.
Todo eso ha ocurrido en el pasado,
quizá porque fué admitida la ilusión
de que a la filosofía, como al arte, está
permitido alejarse de la ciencia (especialmente en el terreno axiológico)
más de lo que es realmente correcto.
Sin embargo, a nosotros nos parece
que, deshaciéndonos de las falsas ilusiones de los filósofos anteriores y observando científicamente los hechos,
podemos llegar hasta una explicación
de la noción del valor a toda prueba
cuya utilidad en la práctica puede sólo confirmarse: La esencia de todo valor está en la posibilidad de que se satis{aga alguna necesidad. Este es el
"fondo del fondo del valor" de Heyde.
Eso es que por fin queda en todos los
sentires de placeres de Doering. En
cuanto existe esa posibilidad de satisfacción en cualquier fin de la voluntad, llenen sentido las explicaciones

del valor a base de voluntad, etc.
Cuando examinarnos qué valor tiene
una cosa llegamos siempre a la conclusión de que tiene exactamente tanto y
tal valor cuanta y cual necesidad pueda satisfacer. (Quien logre señalar un
sólo valor que no satisface necesidad
·alguna, derrumbará nuestra teoría).
Pero, corno una cosa puede normalmente satisfacer necesidades distintas
entre si, la determinación del valor depende del punto de vista del cual se
juzga éste. Por ejemplo, un vaso de
agua para el sediento tiene tanto valor
cuanta sed puede satisfacer. Para quien
no tiene sed y donde el agua abunda
el mismo vaso de agua no tiene valor
alguno. Un pedazo de oro tiene para
el dentista tanto valor cuantos puentes
dentales se puedan hacer de él. Para
el extraviado en la selva el oro no tiene valor alguno. Una casa, para quien
quiere vivir en ella, tiene tanto valor
cuanta comodidad le brinda; para
qujen quiere venderla, tiene tanto valor cuanto precio puede obtenerse por
ella. Del mismo modo se explica el valor importantísimo que tiene el dinero.
Ese valor se basa en la circunstancia
de que el dinero se puede convertir en
la satisfacción de las variadisimas necesidades. Sin embargo, donde no puede convertirse en la satisfacción de las
, necesidades existentes, como por ejemplo cuando se trata de los problemas
de conciencia, o si nos encontramos
fuera de la civilización, el dinero pierde todo su valor.
Si vamos adelante y preguntamos
¿qué valor tiene una idea?, la respuesta es la misma. Una idea tiene tanto
y tal valor cuanto y cuales necesidades se puedan satisfacer con ella.
En cuanto las ideas pueden interpretarse en distintos sentidos, de la

determinación del sentido en el cual
se conciba, dependerá la determinación de su valor. Por ejemplo, una
idea técnica en los límites de un problema técnico vale tanto cuanto atribuye a la resolución de ése. Mientras
que fuera del problema al cual se refiere puede no valer nada. Una idea
filosófica para un idiota no vale nada.
Parn un individuo consciente valdrá
tanto cuanto puede contribuir a la satisfacción de las necesidades que le
empujan a ocuparse de filosofía.
En cuanto existe la necesidad para
la realización de las ideas, el valor de
éstas depende de la posibilidad de su
aplicación práctica. Pero también las
ideas prácticamente irrealizables pueden tener valor si satisfacen una necesidad existente. Por ejemplo, cuando
se trata de un juego de imaginación,
de un poema, etc.
Sin embargo, todo eso no quiere decir que todos los valores son subjetivos y relativos en el sentido vulgar de
esta palabra. La experiencia nos muestra únicamente que hay tantos y tales
valores cuantas y cuales necesidades
existen.
Cada valor es relativo únicamente
en el sentido de que depende de posibilidad para la satisfacción de alguna necesidad. Pero un valor puede ser
subjetivo, objetivo o absoluto, según
satisface una necesidad subjetiva, objetiva o absoluta. Los valores objetivos pueden ser tanto físicos corno psíquicos de toda índole, inclusive emotivos. Por ejemplo, para cada ser humano la alimentación y el agua tienen
un valor completamente objetivo, pues
la necesidad para esos elementos no
depende de un criterio individual subjetivo, sino se puede constatar objetivamente en cada individuo de nuestra
especie. Igualmente, entre los fenómenos psíquicos, podernos constatar valores objetivos. Un valor básico de esa
índole es la libertad, que consiste en
la satisfacción de las necesidades de
elegir entre dadas posibilidades. Esta
necesidad la siente cada ser humano
normal. En el terreno emotivo, una
determinada ilusión amorosa, entre fulano y fulana, tiene valor netamente
subjetivo, porque satisface las necesidades subjetivas de determinados individuos. Pero, la ilusión amorosa en
general, tiene un valor completamente
objetivo, porque corresponde a las necesidades emotivas, objetivamente
constatables en toda la especie humana.
Como en total pueden existir tantos
valores cuantas necesidades haya, en
cuanto existen necesidades que no conocemos pueden existir también los
valores que desconocemos.
Por eso la respuesta a la pregunta
de si existe un valor absoluto depende
de si existe una necesidad absoluta o
no. Esto es cosa por investigar.
Cada valor puede examinarse a través del estudio de las necesidades que
puede satisfacer. Si estamos en dudas
sobre el valor de cualquier cosa, podemos salir de éstas determinando las
necesidades que ellas satisfacen.
En cuanto más podernos determinar
la necesidad, que es la base de un valor, en tanto mejor conoceremos a éste. Por eso, por ejemplo en matemáticas, donde tenemos las condiciones
más estrictamente determinadas, no
hay posibilidad de dudar del valor de
una cantidad que satisface una ecuación. Y en general, donde las necesidades son materiales y evidentes existen muy pocas diferencias en los juicios humanos sobre el valor de las cosas que las pueden satisfacer.
En cambio, donde no conocernos
exactamente nuestras necesidades, los
juicios humanos sobre el valor de las
cosas e ideas que podrían satisfacerlas
varia muchísimo. Este es el caso, por
ejemplo, con los valores éticos y sobre
lodo estéticos.

Armas

y

Pero, si en un momento dado no conocemos racionalmente el valor de
cualquier cosa, porque no podernos
deternúnar exactamente la necesidad
en la cual se basa, no está dicho que
no lo conoceremos tal vez en el futuro.
Esto es cierto: el camino para llegar
al conocimiento de cualquier valor no
es la abundancia de palabras vagas y
las especulaciones alejadas de la realidad, sino la exploración sistemática
de las necesidades que forman la base
de esos valores.
Finalmente, ¿de qué depende el grado de un Yalor, qué Yalor es mayor o
menor que el otro?
Siendo cada valor en su esencia posibilidad de la satisfacción de alguna
necesidad, el grado del valor depende
también de las calidades de las necesidades. Pero, como podernos valorizar las cosas interpretando las necesidades existentes de manera objetiva y
de manera subjetiva, hay también dos
criterios distintos, el criterio objetivo
y el criterio subjetivo, para diferenciar el grado del valor.
Juzgando objelivamellte (es decir,
observando las cosas sin la influencia
de las emociones y fines especiales de
la voluntad de alguien) la necesidad
cuya satisfacción nos abre más posibilidades.
Por consecuencia, un valor (posibilidad de satisfacción) tendrá mayor
importancia que el otro, si la satisfacción de la necesidad, que se encuentra
en su fondo, abre más posibilidades
que la satisfacción de la necesidad que
está el fundamento del otro valor. El
grado de un valor depende pues objetivamente de las posibilidades que lle"ª consigo la satisfacción de las necesidades que forman la base del valor.
Por ejemplo, una idea filosófica que
abre las posibilidades de una fructuosa aplicación práctica (o teórica) tiene objetivamente más alto grado de
valor que una aglomeración de palabras elegantes pero confusas y sin posibilidad de sacarse mucho provecho
de ellas.
Por otro lado. juzgando subjetivamente (es decir, juzgando guiados por
las emociones o por fines personales
de una voluntad subjetiva), la necesidad más importante será la necesidad
cuya tensión en el momento sea la más
alta. Por consecuencia, el mayor grado ti ene subjetivamente aquel valor
que posee en su fondo la necesidad de
mayor tensión. Así que el grado subjetivo de un valor depende de la tensión de la necesidad que forma su
base.
Por ejemplo, desde un punto de vista subjetivo, un cuadro, un poema, o
una canción, es bella porque satisface
la necesidad, el ansia estética de uno

para tal interpretación que presenta.
De dos cuadros, subjetivamente juzgando, el mayor valor estético tiene
aquel que con su interpretación satisface más la tensión contenida en la necesidad estética del que juzga los cuadros. En cuanto esta valorización subjetiva corresponde o difiere del valor
objetivo de las obras artísticas (es decir, cuantas posibilidades estéticas
abre objetivamente un cuadro juzgado
o el otro), por ahora podernos determinar sólo muy vagamente, porque los
estetas no nos han explicado todavía
con precisión en qué consiste objetivamente la necesidad estética.
El valor objetivo y el valor subjetivo
de cualquier cosa o idea pueden así
bien coincidir corno no coincidir.
Por fin, ambos criterios del grado
del valor, el objetivo y el subjetivo, las
posibilidades que abre la satisfacción
ele las necesidades y la tensión contenida, en éstas, son aplicables a todos
los valores (sin tornar en cuenta si se
trata de la comparación de ideas con
ideas o se trata de la comparación de
ideas con cosas, etc.).
Concluyendo estas últimas constataciones tenemos una explicación completa de la noción del valor:
El valor es en el fondo la posibilidad de la satisfacción de la necesidad.
La comprensión de cada valor puede profundizarse racionalmente sólo a
traves del estudio de las necesidades
que residen en su fondo.
El grado y las relaciones entre los
valores pueden determinarse objetivamente examinando las posibilidades
que se logran con la satisfacción de
las necesidades que forman la base de
esos valores.
Subjetivamente, el valor se puede calificar según la tensión que provoca la
necesidad que lo origina.
Estos conceptos, según mi opinión,
no se pueden llevar a ninguna dificultad lógica, como las demás explicaciones del valor que conocernos. Estos
conceptos son basados en los hechos
empíricamente comprobables y son
completamente aplicables en todos ]os
problemas de valorización que podemos encontrar en la pr:'tctica y en la
filosofía.
Si esto es cierto, nos hemos acercado al fin de un largo periodo del pensar humano durante el cual fué sumamente fácil de confundir la filosofía
con pura palabrería. Y es de esperarse que se crearán pronto los métodos
científicos con los cuales se podrá clasificar racional y precisamente el valor de cada filosofía. Con eso se abrirá al mismo tiempo el camino para
una más justa y correcta valorización
de los problemas prácticos que se
plantean ante los hombres.

Marti, Crítico de Arte
Viene de la ta. Pág.

hacer obra de insectos. Así se ha ido levantando la capa de la
tierra: en hombros de gusano. Así se va construyendo también
el mundo espiritual. El ser humano, coronado de una extremidad de resplandores angélicos, se arrastra en la otra extremidad
como gomosa oruga".
Sabemos ya que en Martí hubo un aprendizaje metódico,
desde el banco de la escuela de Mendive hasta las aulas de la Universidad de Zaragoza donde amplió y sistematizó sus conocimientos. .Y después_, su disciplina de maestro, que es la mejor para
aprender profundamente las cosas y para verlas en su sustancia.
Maestro por vocación, por necesidad de aprender, tanto como
de enseñar, por espíritu definidor que busca definirse a sí mismo.
Maestro desde niño, lo es también de hombre. Lo fué en España, en Guatemala, en la Habana, en Caracas. Lo fué en su misma casa, maestro insuperable de María, la niña que endulzó la
soledad y la tristeza de su corazón roto. Y aprendió y enseñó de
por vida a comprender el mundo, desde las capas humildes en
que se afianza hasta la luz que corona su creación.
F. L.

Letras + Pág. 8

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                    <text>•

Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Hegtstrado como artic-ulo &lt;le 2da. clase en la Arlministración rle Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S. . U.

AÑO XI

NUM. 8

ACOSTO DE 1954

Rubén Darío yel Modernismo en
la Literatura Hispanoamericana

Ánlonio

José Ma. CASTRO CALVO.

Rostro con expresión de extrema sencillez;; afable y al mismo tiempo severamente patriarcal; con ojos de mirar suave, que
se iluminaban cuando de la boca, de labios finos, salía el consejo
oportuno, la observación precisa o la conclusión exacta. La fren•
te amplia enmarcada en pelo encanecido y ralo, peinado hacia
atrás. El cuerpo encorvado por los años, cuerpo que antes fué ro•
busto, como de campesino; así era don Antonio Moreno.

Cuando Alberto Ghiraldo en 1932 publicaba su edición de
Rubén Darlo, la poesía había emprendido una rápida virada
iniciada después del centenario de Góngora, por el cauce siempr~
desbocado de la liberación de la forma y el deslinde de la idea y el
sentimiento. Fué ese uno de los últimos aldabonazos de la obra
rubeniana qu~ iba emp~lideciendo en el decurso del tiempo; pe•
ro nunca podia renunciar a su papel de trpnco y raíz de la crea•
ción poética moderna, sino que en ella se hallaban en levadura
muchas de las aspiraciones que luego cristalizaron en las últimas
tendencias.

No solamente Monterrey, ni solamente la Universidad de
Nuevo León, ha perdido a uno de sus más altos ,,alores culturales, sino el norte del país ya no tiene al maestro distinguido, al te•
Desde entonces, siempre por el canaz; batallador de las lides docentes, al autodidacta y polifacético mino de la poesía Rubén Darío nos va
hombre que para vivir tuvo que luchar diariamente, para culti• pareciendo un c1ásico, como hoy ya
casi nos lo parece el propio Alberti,
varse, hizo inauditos y personalísimos esfuerzos; que p~ra servir pasando
por el arco triunfal y giganera como un padre de todos los estudiantes y principalmente de los tesco de Salvador Rueda y Juan Ramaestros o aspirantes a tales; y para trabajar, era uno, de una so• món, pletórico de sentido arquitectóla pieza, sin horas, porque a sus labores no las medía con la cro• nico y con tristeza de tiempo pasado.
nométrica dictadura del reloj, ni podían estimarse como las vul- Por estar demasiado insertos en la
que viYimos, acaso resulta digares cosas materiales que se miden a cordel o se pesan o se cuen• época
ficil alejarse y desinteresarse de la
tan por volumen. El trabajo del maestro Moreno era el de esos a creación rubeniana y contemplarla en
quienes cantó Urbina, que siembran granos de verdad y de espe- lejanía critica. A Rubén lo amamos
ranza en los corazones humanos, que con mano adusta dejan porque ]o leimos en nuestra juventud,
éaer el grano en el surco abierto, y sin saber si quien lo recibe es porque pobló nuestro mundo poético
de buena o de mala tierra, depositan la simiente que sí saben es juvenil de princesas, cisnes y lagos silentes, envueltos en delicada nota snobuena, y no esperan la cosecha porque la dejan para el futuro.
bista. Pero nuestra mayor estimación
Antonio Moreno nació en Los Rodríguez;, jurisdicción de se relacion_a intimamente con su amor
Villa de Santiago hace 74 años era hi1'0 de don Gil Moreno y . a lo espauol, tantas v_e.ces p~esto a
.
'
'
prueba y aflorado aqm y alla, entre
dona Apoloma Garza de Moreno.
las singladuras de su trayectoria poeVino a Monterrey a estudiar para maestro auxiliado y esti• tica. Quiero decir que amamos ª Ru'
- d
d
'
,
d
bén, en fin, porque ya lo hemos remulado p.or d on Sera f m Pena, on Lean ro Marroqum Y on
eado en el fondo de nuestras almas
Gaspar Fernández y en 1902 obtuvo su título en la gloriosa Es- ~~nde surge amable y nostálgic~, co~
cuela Normal de Nuevo León, junto con Jesús Colunga, Francis- valor y perfume de recuerdo. Quizá
co Pérez;, Faustino Quiroga, José Gonz;ález, Santiago Garza Flo- por ser un poeta que si no alcanzó la
res, Emeterio Lozano, Miguel Rosas, José B. Martínez, Juan Do- popularidad por lo menos tuvo la ha,
b h
J 'M y D'
A ¡· A L
b1hdad de mhltrarse en el mundo de
mmgue~,, A dra am Mora, ose ª¡• . • iaz; y urefw ·, eona, los selectos, viene a ser uno más en la
generacion e maestros que con e tiempo se trans ormo en un lírica española; torrente que fluye sin
conjunto de verdaderos valores, uno por los altos puestos direc- cesar, ora manso, ora furioso, desde el
tivos que han ocupado, otros por la brillantez; de su actuación, los mundo de los recuerdos, al mar de las
más, porque no han dejado, en 52 largos años, la fatigosa docen• esperanzas.
esta razón la lírica es una de las
cia que for1·a espíritus, que crea h om bres y estructura a la Patria. mitsPorpersfatentes
fisonomías de nuesY principió el joven maestro Moreno a cumplir con sus altas y nobles tareas yendo a los municipios nuevoleoneses a llevar
el pan 'de la escuela a los niños rurales; pero después, su constan•
te estudio y su autodidactismo, que lo hicieron maestro por anto•
(Pasa a la Pág. 8)

tras letras bajo el prisma clásico o el
romántico; la forma no enturbia esta
secreta energía.
El romanticismo, que había Yenido
a libertar a los poetas de formas clásicas y ofrecer una nueva ,•isión de la
historia y la leyenda de la Edad Me-

dia, dentro de una mayor expresión
del sentimiento, no fu.é, con todo manifestación equilibrada, donde los diversos factores del poema concordaran por igual; el subjetivismo luchaba
con el mundo clásico, en un ritmo irre~
gu.Jar, pleno de interferencias. Si el
espíritu clásico había sido la sumisión
del yo al canon, el romanticismo pre•
gonaba el triunfo del ocentrismo; el
yo daba la pauta del mundo exterior
Y cósmico. La reacción naturalista
después y por último la producción
neorromántica, no fueron sino fases
del desenvolvimiento de la, poesía, para llegar, en el umbral del pr-esente siglo o en los vagidos del último, al
triunfo total del modernismo, en el que
Rubén tomó parte tan activa.
El modernismo se nos aparece hoy
_ en principio, como una nueva forma
de revolución poética que tiene su origen en un constante afán de descubrir
nuevas formas poéticas, liberandu la
creación estética de todo yugo preceptual.
La literatura española, allá por los
años de 1830 a 1868, aun en los vaivenes de su espíritu de innovación, no
sale del solar de lo nacional, haciéndola por nuestra ·y para nosotros, muy
íntima y cerrada en el ámbito español,
tan permeable por otra parte a sugerencias extranjeras. Notable es el ca-.
so de Bécquer, admirado y popularizado J'a en su vida, como Espronceda
o Campoamor, pero difíciles de cruzar
fronteras, en tanto que Heine o Byron
entraban triunfales en las letras españolas. Cassou hace notar que le faltaba romper un poco el enrarecimiento
o lo que Valbuena Pral ha llamado

Pasa a la Pág. 2

�Rubén Darío y el Modernismo:...
(Viene de la la. pág.)
''hermandad en espíritu y forma con
las otras literaturas europeas''.
Cn no,·elista y poeta de la generación ele 1868, don Juan Valera, dió a
conocer a Rubén Da río; pero su obra,
preciso es afirmarlo, adquirió carta
de n~turaleza en la generación del 98,
que en su afán de revisar críticamente

valores literarios, entró con entusiasmo en el modernismo. Se hizd desde
entonces credo político el afán de reno,·ación para llegar a la poesía por
otros caminos, desp~rtando sensaciones nuevas y nuevos sentimientos, descubriendo el valor musical de la poesía, y 1 la evocación de las imágenes y
el triunfo de la intuición, como el secreto núcleo del misterio poético, donde radicaba la fuerza total de la creación literaria.
La reYolución modernista, entusiasmo de unos, fué asombro y temor de
otros. Lo que el modernismo signifi-

caba para los retrógrados del arte puede Yerse en la opinión de los que sólo
vieron la sutil expresión de un arte
enfermo y quebradizo, comparado con
la reciedumbre clásica. Para inuchos
era pecado de leso arte, Baudelaire
con sus paraísos artificiales, Poe con
su imaginación iluminada por la tenue

llama del alcohol o Verlaine con su
bohemia 1rasbumallte y sórdida. Sin
embargo, la critica ecuánime descubría que no fué éste un error del modernismo, ya que de su discordancia
entre ]a vida y la obra nació un arte
amable y en el fondo, los cantos de
bohemia no corrieron pareja con la

realidad de la vida de los poetas. El
germen de la decadencia aparecido en
el modernismo apuntaba en el afán de
elevar ]a obra poética a un plano superior, quizá por e] camino impasible

pretendido por Catulle Mendés, pongo
por caso al desarrollar los dos elementos esenciales de la poesía: el sensorial
y el sensitivo.
Quiérese decir que la poesía a partir del modernismo desboca y desen-

frena el Pegaso del subjetivismo. La
sensación fina y quintaesenciada es el
resorte subjetivo para despertar la
emoción; la intuición, el valor cognoscith·o y la armonía imitativa, formas
de expresión. Era preciso impresionarnos sensorialmente, despertar sensaciones especialmente ópticas y acústicas., por medio de la palabra; era
preciso romper el misterio, dejándolo
suavemente velado por la intuición. Y
asi se comprende que toda la gama de
poetas modernistas -simbólicos, coloristas. decadentes o parnasianos-,
cultivaran el elemento base de la obra
poética: la palabra; pero no ya en sentido etimológico o semántico, del cual
se sirven cuando discurren por el cauce de la lógica, sino como objeto cromático y musical; aquellas cualidades
primeras que Milá y Fontanals decía
que residían de continuo en las cosas,
en tanto que las otras eran variables.
Para los modernistas, pues, la palabra
tiene valor de color y sonido. La fonética y la cromática van unidas a la
música; establecen una correlación
entre la sensación óptica y la acústica,
tan estrecha a veces que la una puede
despertar a la otra. Un sonido da la
sensación de un color; asi, dijo Gautier, que la palabra aire, tiene colot
azul, la voz triunfo es de color de púrpura, mujer es rosa, violín completamente blanca, y René Ghil en su Traite
du l'erbe:· "Las arpas son blancas y
azules los violines". Por otra parte el
color puede dar la sensación de soniw

do. La Pastoral de Beethoven para
unos evocará la pradera extendida en
una mancha verde salpicada de rojo

del clavel y de la amapola, del violeta
de esta flor; del amarillo de la margari1a, bajo el azul del cielo, que se relrata en el cristal bruñido del arroyo;
para otros Las Hilanderas de Velázquez, representa el murmullo de la
rueca que gira, el chirrido de la devanadera que tornea, el -conjunto sonoro de la que canta con la que grita,
la que suspira con la que reza, el ronquido del perro que duerme y el silbeo del viento que sisea entre ropas,
maderas, piedras y carnes. Este trasiego y fusión de sensaciones los conoce el poeta y sabe poner_en juego· los
resortes psicológicos de su arte para
despertar el mundo de Jos r.ecuerdos
repleto de imágenes ópticas, y cualquier cosa, aunque en sí no sea de naturaleza cromática, despierta los eromatismos almacenados y los evoca y
combina por un procedimien1o automático, y por consiguiente, ínvoluntario; mientras que" en los tipos auditivos del segundo ejemplo predominan
las imágenes auditivas y están adiestrados en la combinación de todos
aquellos estados de conciencia dominados por la sonoridad, y cualquier
cosa, aunque en si no sea de naturaleza musical, despierta los sonidos y
los combina por el mismo procedimiento de automatismo cerebral. ,

el elemento subjetivo, porque no es la
lógica lo que el poeta canta, sino la
vida, , aunque no es la vida lo que da
estructura al poema, sino la lógica. Esta verdad turbiftmente vista, o vista a
medias, divide todavía a gran parte d~
los poe1as modernos en dos sectores
antagónicos; la de aquellos que pretenden hacer lírica al margen de toda
emoción humana, por un juego de imágenes, lo que no es en el fondo, sino
un arte combinatorio de conceptos
hueros, y la de aquellos otros para
quienes la lírica, al prescindir de toda
estructura lógica sería producto de los
estados semicomatosos del sueño. Son
dos modos pen·ersos del pensar y de
sentir, que aparecen en aquellos momentos en que el arte -un arte-, se
desintegra, o como dice Ortega y Gasset, "se deshumaniza". Un análisis
posterior nos hace reflexionar que más
que deshumanización es una intelectualización del arte, el fenómeno del
modernismo.
En el umbral del modernismo, cabalgando por la fina crestería de cimas líricas, llegaba a España Rubén
1larío, en una hora decisiva para la
metrópoli. Rodó había afirmado que
no era poeta americano, y tenía razón;
Darío era mucho más que eso; era
poeta de la hispanidad, como hoy lo
afirma con emotiYo entusiasmo Arturo Capdevila. Entre la vieja patria que
desin1egraba su imperio y las colonias
que demandaban la independencia, sino existía ya el ir y venir de los galeones del 1an cacareado oro de Indias
vibraban al unísono los _espíritus selec-

Este fué a mi juicio el gran mérito

tos de allende Y aquende del Océano;

del modernismo. No olvidemos que la
poesía de todas las épocas ha pretendido una franca permeabilidad y transición de un mundo psíquico a otro;
canje de vivencias, en último térmiilo.
Lo menos hermético de la psique humana ha sido este milagro de la poesia, por el cual se conoce y 1ransvasa
el mundo interior, claro o difícil, pi,:-eñado de enigmas de la subconsciencia,
o de las cálidas corrientes del recuerdo. Esto abarcaba en el modernismo
desde el conocido soneto de Rimbaud,
verdadero triunfo de verbocromía, hasta el .4rt poetique de Verlaine, fina dec-laración de ]a música, a los sutiles
collages de Aragón o André Breton, en
nuestros días, en que se busca la plena
liberación ch::I contenido intelectivo y
emocional.
Pero este mundo íntimo aparece
muchas veces ceñido y obscuro en la
poética modernista. "Nombrar una cosa ---escribe Mallarmé-, es suprimir
las tres cuartas partes del deleite que
produce la poesía, el cual nace del gusto que hay en ir adivinando las cosas;
sugerirlas, he aquí el ideal. En el perfecto empleo de este misterio consiste
el símbolo; evocar poco a poco una
cosa para mostrar el estado del alma,
o al revés escoger una cosa y sacar de
Q-J.la el estado del alma por una serie
de intuiciones". Pero este deseo de sugerir los objetos estéticos en vez de
nombrarlos, es propicio para hundirse en tupida nebulosa, donde las cosas
se pierden en el tono gris de la esfumación, tan grata a Verlainc. Y, como
según l\fesser, el objeto estético no es
en sí, sino que sólo tiene carácter de
tal, en relación al sujeto, claro es que
rl modernismo reconoció la potencia
abstractiva de esa transmisión de biencs estéticos, que supone la poesía.
Gran opinión ]a de Antonio Machado,
cuando refiriéndose a los versos del
poeta Moreno Villa, al determinar el
valor de las imágenes líricas en la poesia modernista, es1ablece dos clases de
imágenes: unas que expresan conceptos y otras que expresan intuiciones.
Las conceptuales tienen un valor lógico; ]as intuitivas son elementos característicos de los poetas simbolistas. O
sea el pensamiento Y sentimiento, el
cuerpo Y el espífitl;l. Siendo necesario

borremos cuestiones políticas y callemos lamentaciones baldías; ciñámonos
a hechos estéticos; en el modernismo
de Dario comenzaba la solidaridad de
almas, en su misión universal, ecuménica. Había, sin embargo, una varíante manifiesta; ya no eran solamente
nuestros escritores. que iban a Indias
como antafi.o, sino aquellos otros del
nuevo mundo que volvian, para traer
entre las cuerdas de su lira, un poco
del entusiasmo Y la fe, que florecian
entre las selvas ,,irgenes hacia la que
un día fué madre patria.
Es curioso considerar el paralelismo
que entre un pueblo viejo y otro joven
surgió en la hora del modernismo. Camo todos los moyímientos literarios,
científicos o políticos, el romanticismo llegó retardado, arraigó en lo que
pudo y al ·primer clarinazo del modernismo -que no ,,enía de España sino
de Francia-, sucumbió con el enardecimiento de un pueblo joven. El Evangelio del arte por el arte, fué en la
América española, una realidad. "Baudelaire babia dicho, y sus apóstoles lo
repetian por el vasto mundo, que la
poesía no tenia más objeto que si misma, de 1al modo que ningún poema superaría nunca al escrito por el mero
placer de escribirlo, al paso que quien
persiguiese un fin moral en su poema
disminuiría su fuerza poética, y en definitiva, el poema le saldría malo". Se
patentizaba con esto una especie de
arte, sin pizca ele sentido moral, sin
esa fusión ética-estética, que aun en
medio de los bandazos dislocados, pero isócronos del romanticismo espafiol, nublaba las mentes angustiadas
por el sentimiento, desde Gustavo
Adolfo BCcquer hasta Espronceda. No
es que la moral fuese un imperativo
categórico al modo kantiano, sino la
norma de una conducta, la posicióll
del espíritu frente a su obra de creación.
Este truncamiento era lógico que a
la inversa de otros movimientos literarios que habían salido del corazón de
Europa y llegado como dulce oleaje a
Occidente, origi'.µario sin duda alguna
de Francia, recalase en América y desde allí comenzase la conquista de la
lírica española. El modernismo se ini- ·
ció en Méjico, pero tuvo precursores

Armas

y

Letras + Pág. 2

tamlíién en la Habana y en Colombia.
Y antes de llegar a Rubén Dario, es co-

Sociedad Mexicana de Física

mo un fenómeno rutilante y misterioso
que en la noche- oscura de la poesía va

encendiendo las bengalas de sus Ju- ciérnagas. Es por ejemplo la obra de
Guido Spano y la de Justo Sierra encargado de podar ]a ~locuencia vana,
es Julián del Casal, Gutiérrez Nájera,
Silva o Martí, como un puente que
abarcase los últimos vagidos del romanticismo y ]a poesía modernista.
Casal nos sabe a romántico en aquellas

,

CONVOCATORIA

Se procederá a imprimir la Memoria del Congreso tan pron•
to como éste termine, y sólo se incluirán en ella aquellos trabajos
La SOCIEDAD MEXICANA DE FISICA convoca al Pri- y conferencias que se ajusten al Reglamento y que sean entrega,
mer Congreso Nacional de Física, que se celebrará en la ciudad dos por los Relatores a la Comisión Organizadora durante la
de Guadalajara durante los días del 5 al 10 de Septiembre de Asamblea Plenaria final del Congreso. La Memoria se remitirá
1954.
a todos los Congresistas a fines de 1954.

estrofas de la desolación:
1\'adie extraíie mis ásperas querellas.
Mi vid{l atorrri.' entada de rigores,
es un cielo que nunca tuvo estrellas,
es un árbol que nunca tuvo flores.

ANTECEDENTES

El dolor de Casal ahinca en el espíritu del romanticismo; es la desesperante ansiedad de haber nacido en un
siglo tumultoso. Pero con todo no es
el poeta más representativo entre los
modernistas hispano-americanos. Es
José Asunción Silva, el aristócrata del
espíritu, el que ha bebido en la clara
poesia de los cuentos y ha sentido un
hondo y patético estertor por el fnturo. A Jo largo de su vida, estos nítidos
entusiasmos, fueron enturbiándose con
las tinieblas de una concíencia angustiada y agnóstica. Silva fué siempre
un poeta de meditación interior; su
mundo era la proyección esotérica de
todo en su propia conciencia, de lo
que, como en...Ja caverna de Platón, al
reconocer que eran tan só]o apariencias, se convertían en acerados flagelos de dudas y desconfianzas. Se hundían. en su conciencia, sumergida en el
caos, el amor, la fe, el trabajo; quedábalc único asidero el arte.

Si quieres vivir muchos años
y gozar de sallld cabal,
ten desde niño desengaños,
practica el bien, espel'a el mal.
Concibe al fin el poeta la contemplación de constelaciones en la noche
quieta y sosegada. No es el primer
poeta que sienté el hechizo de las estrellas; los dos Luises habían contemplando la serena paz para crear una
de las más bellas interpretaciones poéticas de la sophrosyne, o bien para
concertar Ja armonía de la creación,

en la folroducción al símbolo de la fe.
Pero hay un abismo entre esta serenidad fría, de muerte y negación, con

aquella otra que era quietud del alma,
en los escritores castellanos:

Una noche,
una noche toda llena de murmullos,
de perfumes y músicas de alas,
Una noche,
en que ardían en la sombra nupcial y
húmeda las luciérnagas fant4sticas.
Y por más que en este nocturno exista la llama de la intimidad por Elvira

o por Maria Baskirtseff, o fnndidas
ambas en una misma imagen, es lo
cierto, que un frio de muerte ·cruza
por toda su poesía, presintiéndose el
pistoletazo que puso fin a su vida.
Quien vivió socavado por la angustia
del misterio no supo, con todo, presagiar al más supremo de todos que comienza con la muerte. El cierre dolo-

roso de la vida de Silva lo incorporaba
todavía al romanticismo. La vida muelle, el estro sencillo y aristocrático· a
la vez, el espíritu dieciochesco, en suma, del Duqtte Job, Gutiérrez Nájera.
se aproximaba mucho más al modernismo, como Jo fué en la trilogía de
sus heroísmos Salvador Díaz Mirón al
decir:

Tres heroísmos en conjunción:
el heroísmo del pensamiento,
el heroísmo del sentimiento,
Y el heroísmo de la expresión.
Pasa a la Pág. 6

1

REGLAMENTO Y PROGRAMA

El Reglamento se dará a conocer en julio de 19 54 y los Pro•
La Sociedad Mexicana de Física, fundada el 15 de Agosto
gramas
de trabajos, ponencias, conferencias y festejos se darán a
de 1950 se propone la celebración periódica de Asambleas y
Congresos de Física con el fin de dar a conocer los progresos de conocer durante la segunda semana de agosto.
esta ciencia, impulsar la investigación pura y sus aplicaciones,
INSCRIPCION, TRANSPORTACION, ALOJAMIENTOS
impulsar la enseñanza de la Física, estrechar las relaciones entre
todas las personas interesadas y fomentar su agrupación.
Todos los asambleístas deberán pagar las cuotas de inscrip•
ción que serán las siguientes:
AUSPICIA EL CONGRESO
a).-Socio solo: $40.00.
b) .-Socio acompañado de su esposa: $60.00.
El Sr. Lic. Don Agustín Yáñez, Gobernador del Estado de
Jalisco.
Los alojamientos que ofrece el Gobierno de_Jalisco se asignarán a los 40 primeros socios que se inscriban, como sigue: 20
alojamientos para 20 Socios que vayan a asistir solos y 40 aloja,
PATROCINAN EL CONGRESO
mientos para 20 Socios que vayan a asistir acompañados.
Las personas que deseen asistir al Congreso que sean miem•
La Universidad de Guadalajara, la Sociedad Mexicana de
bros
de
la Sociedad o que presenten su solicitud de miembros, en
Física y la Secretaria de Educación Pública.
el momento de inscribirse deberán exhibir sus comprobantes de
pago de cuotas del año de 1954, como socios titulares.
SE INVITA
Las inscripciones se iniciarán el lunes 19 de julio de 1954
con la Srita. Tesorera de la Comisión•Organizadora, Profa. Ma.
A todas las ,Instituciones Educativas del país, a todos los de la Luz Barraza, días de inscripción: lunes, miércoles y viernes,
profesores y profesionistas interesados en el progreso de la Física
de las 19:15 Hs. a 20:15 Hs. en la Conserjería de la Escuela N.
y que deseen afiliarse a la Sociedad Mexicana de Física, y a los Preparatoria (San Ildefonso 47, México, D. F.).
miembros de dicha Sociedad.
Para los Socios foráneos sóló se admitirán las cuotas de ins•
Los asambleístas serán:
cripción que lleguen por giro telegráfico a partir del 19 de julio
a) .-Los miembros de la Comisión Organizadora y del de 1954, al Apdo. Postal 22114. Los giros, cheques, etc., deberán
Comité Local.
ir a nombre de la Srita. Tesorera.
b) .-Los miembros de la Sociedad Mexicana de Física que
. Una vez ocupados los 60 lugares indicados, las demás perso•
asistan a la asamblea.
nas que deseen asistir al Congreso pueden remitir su cuota por la
c) .-Los delegados de las Instituciones Científicas o Educa•
vía postal o entrevistar a la Srita. Tesorera. Se ruega a aquellas
tivas de la República invitadas por la Comisión Organizadora y
personas
que piensen asistir, pero que no deseen inscribirse sino
por el Comité Local.
hasta última hora, que lo manifiesten así a la Comisión Organi•
d).-Las personas que oportunamente presenten su solicizadora para que se les reserve lugar en las actividades de carácter
tud de.miembros de la Sociedad.
social.
Los miembros de todas las categorías deberán colaborar con
Informes sobre transportación, trabajos, conferencias, etc.,
su cuota de inscripción, y están invitados a todos los actos oficia•
con los teléfonos 27-34-61 y 18-60-77 o con el Comité Local.
les y a todos los festejos de la Asamblea. Igualmente, los 40 pri•
meros socios que se inscriban tendrán derecho a disfrutar de alojamiento sin costo alguno, que ofrece el Gobierno de Jalisco en Presidente Honorario del Congreso
Lic. Agustín Yáñez, Gobernador del Estado de Jalisco.
los mejores hoteles de Guadalajara.
Serán recibidos todos los trabajos que presenten las perso• Presidente Honorario del Comité Local:
nas que asistan a la Asamblea, dentro de las siguientes secciones:
Lic. Guillermo l&lt;.amirez Valadez, llector de la Universidad
a).-Trabajos de investigación sobre física pura.
de Guadalajara.
b).-Trabajos de investigación sobre física aplicada.
c) .-Trabájos sobre asuntos educativos de física.
Presidente Efectivo del Comité Local:
d) .-Trabajos di versos y ponencias.
Prof. Ernesto Venegas Serratos.
A todos los Socios y personas que deseen presentar trabajos
se les ruega indiquen los títulos respectivos al Presidente de la Presidente de la Sociedad Mexicana de Física:
Dr. Carlos Graeff Fernández.
Comisión Organizadora tan pronto como reciban esta Convocatoria, con el objeto de redactar el temario detallado antes del 25
Presidente del Consejo Consultivo:
de julio.
Dr. Manuel Sandoval Vallarta, Subsecretario de EducaciÓR
El texto de cada trabajo deberá entregarse, acompañado de
Pública.
un resumen en una cuartilla a doble espacio, a más tardar el 5 de
agosto, para poder publicar esos resúmenes a mediados de agosto.
No se limita el número de trabajos que pueda presentar ca- Presidente de la Comisión Organizadora:
Ing. Salvador Mosqueira l&lt;.., Secretario General de la Socieda asambleísta, y dichos trabajos sólo estarán sujetos en exten'.
dad Mexicana de Hsica
sión y en tiempo de lectura y discusión a lo que marca el Reglamento.
PRIMER CONGRESO NACIONAL DE LA SOCIEDAD
Los trabajos deberán presentarse escritos a máquina en hoMEXICANA DE FISICA
jas tamaño carta, a doble espacio y por una sola cara, en original
y una copia. Tanto el original como la copia deberán ir acompa•
'
iiados de las tablas, fotografías, etc., que se necesiten. Todos es• México, D. F., 25 de junio de 1954
tos requisitos son indispe_nsables para turnar los trabajos a la CoGuadalajara, Jal., 5 al 10 de septiembre de 1954
misión de Publicaciones.

Armas y Letras + Pág. 3

'

�Francisco M. ZERTUCHE.

I

Media centuria después de haber aparecido la obra descriptiva de Francisco Cervantes Salazar ~léxico en 1554, las prensas
del impresor novohispano Melchor Ocharte dan a luz un extenso
poema epistolar, La Grandeza Mexicana, del Bachiller Don Bernardo de Balbuena.
Aunque ambas obras pertenezcan al gén.ero descript~v? Y
sean en puridad una exaltada laudanza de la Cmdad de Mex1co,
son escritas con diversa intención. La primera obedece a un pro•
pósito didáctico dentro del primigenio ambiente doc~~~e de Real
Universidad de México nutrida por la exuberante VISlon de una
ciudad resurgida, en t~nto que la segunda, también infl~~da
por la contemplación de la belleza urbana, es un alarde retonco
y erudito de su autor, joven estudiante deslumbrado por la mue•
lle y complaciente hermosura citadina.
Balbuena se aparta en esta obra del
tópico latente y tentador de la Conquista, que había tenido en Cortés,
Bernal, -Terrazas y Saavedra Guzmán
sus mejores Cultores. Se aleja también
de los temas filológicos, catequísticos
y dramáticos del siglo anterior, para
entregarse al encomio de las excelencias de la capital virreinal, flor de ciudades.
La Grandeza Mexicana habla por su
solo titulo: es lo grandioso, de la ciudad, en oposición a lo pequeño, mezquino, de' los pueblos; las delicadezas
de la Corte que le hacían despreciar
las miserias del cortijo. México era,
por entonces, la ciudad más bella de
todo el nuevo orbe; el corolario de
una buena política que toma en la
cuenta los antecedentes geográficos e
históricos al reestructurar la vida de
una capital; qu e adapta y adopta formas arquitectónicas; piedras vetustas
incrustadas en edificios nuevos; motivos indígenas ap1icados a la ornamentación de los palacios; de lujo, resultado
de una riqueza que desborda de instituciones perdurables, templos y fundaciones piadosas y se derrama en las
calles donde los corceles son también,
por el brillo de sus jaeces, y por los
gallardos jinetes, ornato y decoro, y se
manifiesta, no sólo en las fórmulas tradicionales de la cortesía sino también
en el suave trato, en las exquisitas maneras de la gente.
lJn esquema sumario de los nueve
incisos de la obra de Balbuena podrá,
acaso, acercarnos un tanto a su contenido.
J.~Después de la salutación a la dama a quien la epístola va remitida, comenta el poeta su linaje y lucientes
virtudes; y para obsequiar el compromiso que con la corresponsal contrajo,
describe la grandeza de México restaurada, ahora, a usanza española, asentada sobre una deleznable epidermis de
tierra, sobre el limpio cristal de sus lagos que la refrescan con su brisa y hacen agradable su clima, aunque esté
sobre el trópico. Torreados edificios
y mansiones señoriales de conquistadores y funcionarios de la Colonia;
paisajes de encanto, floridas huertas,
tersos jardines, llanos; calzadas llenas
de gente que trasiega, peregrina de remotos países y de distintas lenguas
que ebullen en calles, acequias, caminos y barcas. Aquí la ambición fué el
móvil para efigiar la nueva metrópoli;
el ingenio alcanzó el arte de construir
la ciudad sobre el agua.
11.-En el segundo apartado Balbuena se refiere al brío del español y con-

sidcra los temas del descubrimieqto y
la Conquista. Alude a una historia heroica de la ciudad con l~ que piensa
pagarle cuanto le debe; y a las obras
literarias del poeta -una concluida,
otra e.n trance de redacción-: El Siglo de 01·0 en las Selvas de Erifile y
El Bernardo o Victoria de RoncesvaUes. Liga esta parte con el paréntesis
sobre el interés; habla de ciudades antiguas y vuelve a México, a las ca1les
bien trazadas, los templos .de la ciudad
renovada, enriquecida de arquiteCtura
clásica; y elogia, en general, sus · cualidades.
IIl.~El argumento del capítulo tercero, se titula así: "CaballoS, calles,
trato, cumplimiénto.-Es un cortesano
elogio de estos elementos. De manera
erudita el poeta de Valdepeñas encomia la estampa de los corceles montados por gallardos jinetes. El método
im·entarial aparece en los endecasilabos de Balbuena ·d etallando clases y
colores de caballos, mencionando, de
paso, citas clásicas al mencionar personajes de Orlando furioso. Refiere
largueza y opulencia de la ciudad y
habla de la variedad de mercadurías
con que se sustenta y nutr·e su lujo
México restaurada. Exalta la dichosa
paz en que vive.
IV.- En el pasaje cuarto del poema
se empeña a describirnos las industrias, artes y oficios varios de los indígenas vueltos a la nueva civilización.
Refiere la maestría de algunos de ellos,
notables: los Concha, los Franco, los
Chávez, y hace hincapié en los orfebres que labran plata y oro, entre el
jadear de los fuelles. Al condenar •los
pueblos mezquinos, suelta su preferencia sobre la metrópoli, en donde encuentra el señorío de todas las cosas
que ambiciona y hombres eminentes
en artes y ciencias; escuelas, conferencias, doctores, re1igiosos; virtudes, como la caridad; en suma, todo lo bueno.
Y.- En la quinta parte establece más
vivamente el contraste de su nuéva vida. Como ha vivido antes en medios
pobres, fácil era la presencia de la en,·idia. Ahora está rodeado de muelle
dulcedumbre en medio de un ambiente de letras, santidad, perfecci0nes di~
vinas y humanas; saraos, conversaciones gratas y provechosas, paseos; entretenimientos y elegancia; comedias
y modas nuevas; carruajes, afable tra~
to de hermosas y honestas doncellas y
grandes ingenios; opulencia, flotas car~
gadas de metal codiciado; frutas, dulces, caza; músicas, danzas: todos los
placeres deseables.
VI.-La sexta fracción de la epístola

se finca sobre la espléndida fauna Y la
exuberante flora del valle condicionada por tierra y agua fecundas, con el
concurso de árboles y arbustos del
Viejo Mundo.
VIL- En · &lt;,sta describe el gobierno
ilustre de la capital del Virreinato,
mandatario en una tierra en que la naturaleza se entrega toda y es regalo de
los ojos. Los primeros Virreyes reciben los elogios del poeta y la descripción se enriquece con la nómina de
funcionarios y empleados que en armonioso laboreo tejen la complicada
madeja gubernamental. Ahí fiscales,
relatores, secretarios, abogados, alcaides, alguaciles, porteros, cancilleres,
procuradores, almotacenes, otro tiempo ediles, receptores, intérpretes, notarios, y otros de menos cuenta v más
serviles, para hablar con las propias
palabras del poeta.
VIIJ.1 Cumple a la octava secc1on
relatarnos la vida religiosa del clero
secular y regular; sus fundaciones
piadosas, iglesias, santuarios, cofradías, procesiones y ceremonias litúrgicas.
. Aquí se dirige el Bachiller más concretamente a su corresponsal, quien
pretendía entrar al estado religioso:
Comienza, pues, señora, a disponerte,/
que por aqúesta puerta quiere el cielo/ que entres al premio de tu mucha
suerte/ ; - aquí te espera un religioso
,·elo,/ a cuya sombra dormirá tu vida)
y adornará tu nombre y fama el suelo.
IX.- Aparece en esta novena parte
el resumen. Elogia la elocución mexicana al hablar la lengua española: Es
ciudad de notable policía/ y donde se
habla el español lenguaje/ más puro y
con mayor cortesania,/ - vestido de
un bellisimo ropaje/ que le da propiedad, gracia, agudeza,/ en casto, limpio, liso y grave traje./
Alaba a la gente, el comercio, las
artes, la hidalguía, la belleza y discreción de las damas; las cabalgaduras,
los diYersos oficios, los poetas. Insiste
en el elogio de la riqueza y abundancia, las diversiones, los personajes
ilustres, la Universidad , los colegios.
Rememora la gesta conquistadora v la
palingenesia mexicana. Canta a la· Esparla que está en plenitud; celebra sus
hazañas, la coionización y la evangelización de América y epiloga su poema
laudatorio de nueve jornadas ofreciéndolo. a su patria: ¿Mas quién será, inYencible patria mía,/ en mil años, mil
siglos, mil edades/ bastante a ver lo
que de ti podría?/. El poeta aprovecha
el término de su vasta descripción para apuntar su decisión final: el mundo que gobiernas y autorizas/ te alabe
patria dulce, y a tus playas/ mi hu'.
milde cuerpo vuelva, o sus cenizas./
Dicho está que la relación poética
de Balbuena se dividió en nueve partes, cada una de ellas mencionada en
la octarn real dirigida por el Bachiller
a la ilustre Señora Doña Isabel de Tovar Y Guzmán, de la Villa de Culiacán
aparecida en el dintel del poema, co~
excepción del séptimo verso que al
dividir sus hemistiquios, señala, a la
vez, dos jornadas de la arcilla poemática. He aquí la octava: De la famosa
México el asiento / origen y grandeza
de ed!fi~ios,/ caballos, calles, trato,
cumpl~m1ento,/ letras, virtudes, variedad de oficios,/ regalos, ocasiones de
~on_te.nto,/ primavera inmortal y sus
md1c10s,/ gobierno ilustre, religión y
estado,/ todo en este discurso está ci•
frado ./

Armas y Letras + Pág. 4

.La Grandeta Mexicana flié la prime.
ra obra que se publicó del poeta y la
última compuesta por su autor. Desde
el punto de vista de la impresión no
es el trabajo de Balbuena una realización homogénea. El núcleo del libro y
concretamente la parte literaria -p0é..
tica- lo forma un largo poema en tercetos esCritos, como queda ya asenta..
do, en elogio de la ciudad de México.
Por la introducción en prosa del poema
se sabe que Balbuena lo escribió para
una linajuda señora de Culiacán, Doña
Isabel de Tovar y Guzmán, que habla
resuelto o n t r ar en un convento de
monjas de la Capital, después de la
muerte de su- esposo y el ingreso en la
Orden ignaciana de su hijo, que habría
de ser años más tarde uno de sus acen..
drados hijos, al morir en el martirio,

Lo escribió a ruegos de la dama,
quien aspiraba a conocer, al través de
la clásica pluma de Balbuena, la visión
de la ciudad esplendente, en donde
habia de hacer sus votos y tomar el
hábito. En el quinto terceto introductorio dice el galano corresponsal: Oye
nn rato, señora, a quien desea/ aficionarte a la ciudad más rica,/ que el
mundo goza en cuanto el sol rodea. El
poeta se transladó , antes de Doña Isabel a MéxicQ, y alli emprendió la descripción citadina, grávida de hiperbólicas razones que desgraciadamente
deforman la realidad topográfica e histórica.
Adcmi1S de la parte medular o textual &lt;Íel poema y de los preliminares
tradicionales, la edición príncipe consigna, precedentemente, una larga epístola de cuarenta y nueve folios dirigida al Arcediano Doctor Antonio Avila
de la Cadena. Siguiendo al poemario,
aparece un tratado de veintiún folios
titulado Compendio apologético en
alabauza de la poesia. De esta suerte
la edición original de La Grandeza Me-xicaiw es comprensiva de tres elemen•
tos distintos: la epistola al dignatario
religioso, La Grandeza Mexicana propiamente dicha y el tratado poético.
Estos llamados adjuntos ·fueron escri•
tos deliberadamente para ostentar ante la jerarquía civil y .religiosa del Virreinato el cúmulo de erudición de su
autor, que acaso perseguía empleos o
prebendas.
Las primigenias ediciones de la
obra fueron dos: ·una dada a la estampa por Melchior Ochar/e, dirigida al
Ilustrísimo y Reverendisimo Don Frau
Fray García de Mendoza y Zúñtga, Arzobispo de' México , del Colegio de SIi
Majestad. y la otra por la Empresa de
Diego López Dávalos, dedicada al Excelentísimo don Pedro Fernández de
Castro, Conde de Lemos y Andrade,
Marqués de Sarria, y Presidente del
Hcal Consejo de Indias, etc., ambas de
1604, en la muy noble y leal Ciudad de
México.
La Real Academia Española la reeditó en 1821, siguiéndole otra, del 28, ·
29, 37 y 60, del siglo pasado.
En la primera sección de La Grandeza, de 1604, o sea la Carta al Arcediano, Balbuena, impulsado por el•afán
de erudición, emprende la cita de más
de un centenar y medio de autores _Y
obras, llevándonos al recuerdo del prologo del Quijote, donde el amigo de
Cervantes le aconseja que se valga de
innumerables citas para asombrar a
sus lectores. Pero mientras en . el es·
cri tor complutense este procedimiento
es fict(cio y forma parte de la ética
cervantin~, en Balbuena' es un recurso

de su vanidad y pretende el logro de mar. Por más que Balbuena ponderadeterminados propósitos. De esta ra, no había de fraguar lo que no exissuerte, las citas del escritor de Valde- tía. Así es que la Grandeza no tan sólo
peñas, aparecen avalando el contenido debe estimarse por lo que valga como
de sus versos.
poema, sino también como documenDe acuerdo con las propias palabras to histórico, usándole con las. precaudel poeta, éste aderezó las glosas para ciones debidas".
"'decir algo de lo que allí me quitó de
El compendio apologético en alala pluma el riSor de los consonantes".
banza
de la poesía, que es el segundo
Comenta Van Horne que los princiy
último
adjunto del poema comprenpales asuntos, casi todos superfluos si
se mira bien, que el autor trata en su de mayor nllmero de autoridades citacanción y habla de ellos en sus glosas, das que la Carta al Arcediano. A prima
son estos: la garza, el cisne, la nieve y lectura queda la impresión de una
su albura, Apolo, el Laurel, la oliva, el erudición portentosa y de un exhibiincienso, la tiara, Atlante y las leyes, cionismo más acentuado aun que en el
la genealogia de Don García, Faeton- primer anexo.
El argumento del Compendio está
te, el viento del norte, la lira y las siguientes ciudades y regiones de la An- cifrado en el deseo de defender a la
tiguedad: Delfos, Tebas, Corinto, Ar- poesía de sus detractores y asi mismo
gos, Tempe, Efeso, Atenas Menfis, Ro- de los eclesiásticos austeros. Balbuena,
das. Bartolomé José Gallardo, al ocu- como el insigne Fray Luis de León en
parse de la obra de Balbuena, en este la cátedra salamantina cree en el oriapartado, la tilda de solemnemente pe- gen hebraico y, consecuentemente, legítimo de la Poesia; de la relación de
dante.
ésta
con la Música y de la antiguedad
Se ba logrado esquematizar este asde
ambas;
de la sinfonía celeste de las
pecto de la erudición de nuestro autor,
por lo que hace a citas de obras y au- esferas -como en la Oda al ciego de
tores. De las 159 referencias, 90 se re- nacimiento Francisco Salinas-; de la
miten a la literatura pagana, 69 a las belleza literaria de la Biblia; de la Poeletras cristiano-hebraicas. De las paga- sía como aliciente de la virtud; de la
nas, '50 se consagran a los propistas, 40 culpa que tienen los malos poetas de
a los poetas. De las sagradas, 32 pro- la mala fama de la Poesía; del amor a
vienen de la literatura antiguotesta- la Poesía manifestada por los grandes
mentaria 13 de la nueva, 8 de la pa- príncipes; · de los censores de la Poetrística, 11 de autores misceláneos re- sía, de la poesía española.
Balbuena se ciñe estrechamente a
nacentistas y 4 de escritores heráldilas compilaciones consultadas. Mas, es
cos o históricos.
Las fontes de Balbuena son las Sa- justo confesarlo, aparece a las veces el
gradas Escrituras, Cicerón, Ovidio, Pli- enérgico y atrevido autor del Bernarnio, Horacio, Virgilio, Estrábon, Pie- do, ofreciéndonos juicios como estos:
rio Valeriana, Juvenal, Hierónimo, etc. "hasta ahora casi toda la poesía española no es más que una pura fuerza de
Algunas de las citas del poeta se enimaginación sin ir enfrenada y puesta
cuentran en la Polvanthea, de Nani
en medida y regla con las que el arte
Mirabelio, en ]a Hieroglyphica, de Piede su (acuitad pide", y· que la Poesía
ro Valeriano y en el Diccionario Geoes "desde el principio del mun.do alegráfico, de Carolus Srephanus. Empegria y solaz suyo". Interesan también
ro, todo esto nos revela la formación
en este Compendio las alusiones a la
clásica del autor 1de la Grandeza y su
poesía oral altiplánica de México
amor a las letras de la Antiguedad.
- hoy estudiada con tanto acierto por
La obra de Balbuena mereció el co- D. Angel Maria Garibay K.-, y la nómentario de Don Joaquín García Icaz- mina de poetas españoles conocidos
balceta, nuestro Menéndez Pelayo me- del Bachiller.
xicano, del que no podemos eludir su
La Carta al Arcediano y cP·Compenjuicio, por ser definitivo, como el de
John Van Horne, ilustre profesor de dio apologético representan poco valor estético o critico. El único valor
Norteamérica, en estas cuestiones.
que
conservan es el histórico. Supo'Todos hemos leido La Grandeza
nen,
como se dijo momentos antes, el
Mexicana, monumento histórico al par
que literario, donde el entusiasmo poé- empeño de su autor por darse a conotico algo perjudicó a la severa exacti- . ccr ·en el gran mundo del Virreinato,
dirigiéndose al mitrado y al Conde de
tud de ia historia".
Lemos.
"Se ha acusado a nuestro auto~r de
La Suma de la Licencia para)a puhaber exagerado al extre1uo las grandezas de la ciudad de México. Es muy blicación de la Grandeza data de sepposible que el arrebato po~tico le haya tiembre de 1603. Dice asi: El Bachihecho avivar los colores de la pintura; ller Bernardo de Balbuena tiene licenpero si registramos los libros coetá- cia del Excelentísimo Conde de Monteneos o poco posteriores, vendremos en rrey, Virrey que fué de esta Nueva Esconocimiento, de que abundan las ri- palla para imprimir este libro intituquezas y las ocasiones de contento, co- lado Grandeza Mexicana por tiempo
mo él dice, porque aquella gente era de diez años, ante Pedro de Campos
sobrado alegre y regocijada, amiga del Guerrero, Secretario de Gobernación
lujo y ele los placeres. Las fiestas eran · en rliez días del mes de Julio de 1603
frecuentes, y la alegria gustaba de años.
Tiene también licencia para lo misecharse a la calle, donde el pueblo
disfrutaba de los vistosos festejos a mo del Ilustrisimo y Reverendísimo
que se prestaban los trajes y costum- Don Fray García de Mendoza y Züñibres de aquel tiempo. El lujo era sos- ga, Arzobispo de México, despachada
tenido por los Yirreyes, grandes seño- ante el Maestro Sebastián Torrero, Seres siempre, y la nobleza, seguía ~su cretario de su Señorío. En 14 de Sepejemplo con tal fervor, que solía nece- tiembre de 1603 años.
Uno de los sonetos prelusivos de la
sitar de freno. La ciudad, aunque no
Grandeza
es de Don Antonio de Saavefuese hermosa conforme hoy se pide,
lo era para aquel entonces, Y recogía dra Guzmán, poeta colonial del siglo
en su seno las riquezas que recibía de XVI mexicano. Conviene consignarlo
Oriente y Occidente por uno Y otro aquí:

0

Esta es g1·andeza 1 que de las grandezas
Muestra el trasunto al vivo dibujado
Con esmalte, tan rico y estimado
Que evidentes descubre sus proezas.

paña. hacia fines de 1561 o principios
de 1562.
Entre las poesías que preceden al
Siglo de Oro, tres tienen juegos de palabras con Valdepeñas:
Alli de ambas a dos naturalezas
Ingenio celestial que en peñas duras/
Se ve el pincel tan propiamente dado,
Del patrio valle ameno floreciste.
Que del cielo y el suelo se ha sacado
¿ Cómo, si de las duras peñas fuiste,/
El tesOro mayor de sus riquezas.
La blanda suavidad gallardo apuras?/
La aurora de ese ingenio peregrino/
Bernardo de Balbuena es quien ha sido De entre peñas salió, mas tan hermosa/
Nuestro divino Apeles ilustrando
Que al valle y a las peñas dió hermoLos tesoros que .México escondía.
suras.
El libro XVI del Bernardo, el. propio
Ciíia su frente el monte esclarecido,
Balbuena escribe, corroborando en un
Y todo esto su nombre celebrando,
endecasílabo: De aquel valle amanísimo de peñas.
Desde do nace a donde muere el dia.
Al tornar a Nueva España el poblaOtras poesías encomiásticas para la dor Bernardo de Balbuena, padre del
Grandeza las escriben Ugarte de los futuro Bachiller, trajo consigo a su hiRíos; Zaldierna de Maria ca, que atri- jo, reitegrándose al lugar de sus biebuye a la pluma del poeta de Valdepe- nes, San Pedro Lagunillas, ·en donde
ñas no sólo el Bernardo y el Siglo de tenía otro hijo suyo: Francisco de
Ül'O, sino una Cosmografia, un Cristia-_ Balbuena Estrada, cuyos son los versos
clos, una Alteza áe Laura y un Arte laudatoriqs que hemos citado en la
11uevo de poesía. Aparecen también .Grandeza Mexicana.
versos elogiosos de Antonio Avila de
Transladado a Guadalajard desde
la Cadena, a quien va dirigida la carta antes de 1570, estudió primero en esa
preliminar; Sebastián Gutiérrez Ran- ciudad, pasando a México -a cursar Argel, autor del Arco Triumphal y Fran- tes y Teología probablemente en el
cisco de Balbuena Estrada, hermana Colegio de Omnium Sanctorum. '
del encomiado, de lo cua !se deduce
En 15S5, en competencia con tres
que el autor del Siglo de Oro llegó a centenares de poetas, ganó un premio
México ávido de fama y grávido de una composición suya, otorgándosele
manusq·itos.
la recompensa en la fiesta de Corpus
Es curiosa la cita de los ,,crsos del Cbristi, propicia a los certámenes literarios de la Colonia.
hermano del poeta.:
Se hallaba en Guadalajara el año siLlegó aqui un hidalgo un dia/ Perguiente,, pero un nuevo premio obtenisona grave y ancianaá Que por gran
do en 1590 al arribar el Virrey D. Luis
cos traía/ Un librillo que decia/ La
de Velasco, le trajo una vez más a la
Grandeza Mexicana/. Vino a mí de maciudad de México, para recibir ia reno en mano/ Y en oyendo el cortesa- compensa.
no / Estilo, dije: parad!/ Y decidme
A los veinticuatro años inic'ió la caesa deidad/ Es de Homero, o de mi
rrera eclesiástica; en 1592, ya clérigo
hermano?/. No sé, mas de polo a polo/
presbítero, era Capellán de la AudienDijo, es bien que esta voz suene/ Que
cia de Guadalajara.
es de mi patria el Apolo/ Y ella maEl propio año pasa, como cura y beyor por el solo/ Que por cuanto sin el
neficiado, -a las minas del Espíritu
tiene / . Fué dicho sabio y profundo/ Y
Santo, y Partido de San Pedro Leguniyo en lo mismo me fundo/ Para sólo
llas, pueblecito cercano a Compostela,
me preciar/ De quien ha podido hondonde la familia conservaba los bienes
rar/ La mejor ciudad del mundo/.
acumulados por el padre, que muere a
B~rnardo de Balbuena escribió, ade- mediados de 1593.
·
más de su Grandeza, un poema, El SiA raíz de la publicación de sus terglo de Oro en las selvas de Erifile, co- cetos descriptivos, en 1604, ya se le
lección de dulces églogas al estilo de antepone el título de Licenciado. En
las de Teócrito y Virgilio, con remi- 1605 aparece un soneto encomiástico
niscencias ele la Arcadia, de Sanna.za- de Balbuena al frente de la Política de
ro y un prolijo poema épico en cinco las Escrituras, de Nicolás de !rola.
mil octavas reales, editado en las prenLuchó Balbuena por encontrar una
sas matritenses en 1624, y el Bernardo colocación enjundiosa en México, Guao la Viclfn;ia de Roncesvalles, su obra dalajara y Tlaxcala, sin haberlo conmaestra, en donde señorea una opu- seguido, por lo que opta por enviar a
lenta y desbordante fantasía, agrada- España documentos para una informable colorido, musicalidad y rica des- ción suplementaria, que hace prepacripción escénica.
rar por conducto de su apoderado en
Balbuena es, según el sentir de Don Valladolid, enviando el manuscrito del
:\Iarcelino Menéndez PeJayo, el primer Siglo de Oro.
Se decide entonces ,por transladarSe
poeta genuinamente americano, el primero en quien se advierte la exube- a España a pretender, a donde llega el
rante y desatada fecundidad genial de 16 de octubre al puerto de Bonanza.
Va a Madrid en busca de su protector;
aquella pródiga naturaleza".
Todo lo que se ha hecho para exhu- visita la tierra de sus mayores, Valde•
mar la biografía de Bernardo de Bal- peñas; llega a la Ciudad del Betis· a
buena rlébese al Profesor John Van defender sus derechos. En esta ciudad,
'ttornc, que . al través de arduas, pa- hacia 1007" se afirma que es Licenciacientes y fru~tuosas investigaciones, do y Doctor en Sagrada Teología por
ha esclarecido la vida y la obra del la Universidad de Sigüenza.
Gil González Dávila afirma que en
cantor de la ciudad de México.
1608 fué electo Abad de Jamaica.
Descartada la posibilidad de que ha-Obtenidas las bulas y las cédulas
ya nacido en el Estado mexicano de reales con los permisos necesarios y
Jalisco, por la homonimia que confun- terminada la larga tramitación del viade el nombre del poeta con el de su je, Balbuena salió con acompaña.ntes:
padre, antiguo poblador de Compos- un clérigo presbítero y cuatro criados,
tela, en la Nueva Galicia, Bernardo de
Balbuena nació en Valdepeñas de EsPasa a la Pág. 8

Armas y Letras

+

Pág. 5

�Rubén Dario....
Viene de la Pág. 2

mento en que el poeta trata de contrastar sus intuiciones con la realidad.
No debió establecer entre ambas mucho desacuerdo, pues en 1899, volvió a
España, si bien era para traer en las
primeras auras del modernismo, un
poco de fe en los destinos de la madre
patria. cuando un colapso pesimista
iba estrechando los espiritus. Lo menos importante, con serlo mucho, el
nuevo movimiento literario, del que
era portavoz Rubén; Jo más, lo que calaba hasta el alma era su fe y su patriotismo, significado en su adhesión
a la nación que en aquellos momentos
sufría el dolor de perder su imperio.
Quizá porque el poeta Bevó en sus pupilas todo el color del pasado esplendoroso. "Venia de América a dar, no a
pedir, traer a un pais, cuyo pasado se
derrumbaba, un futuro espiritual, y
precisamente en el justo momento en
que más se anhelaban esperanzas y
rumbos distintos. Era el hijo del otro
lado del mar, que devuelve con creces
lo &lt;¡ue tomó del pasado de Espafia ...
La laguna y la raza eran imperativos
categóricos, que se proyectaban en el
alma quijotista del poeta, presintiendo
Ja extralla fuerza de realidad que tenían los autores clásicos españoles, conocidos por él, aJ1á en el nuevo mundo.

mente al mundo poético y sonoro de príncipe de Gales. Autumual es nostalgia.
.José Zorrilla.
Es el Hubén inédito de sensaciones
angustiosas y contemplador de la vida E11 las pálidas tardes
gozoso y riente. Todo es be11o y lumi- me cuenta un hada amiga
noso a su alrededor; aun el dolor mis- las historias secretas
mo se suaviza en esta gozosa primave- . llenas de poesía;
ra, que con tonos cándidos rodea el lo que cantan los pája,·os,
lo que llevan las brisas,
camino del poeta.
lo que vaga en las ni'"eblas,
lo que sueñan las ni1ias.
E11 el alba de la vida

Pero es quizá, en esta serie de precursores, que enlazan un movimiento
y otro, José Marti, el místico defensor
de la patria, el poeta de más ·nervio y
mayor enardecimiento. Quizá la exuberancia de su espiritu no cabía denlodo es lu: esplendorosa.
tro del molde del verso, por muy amInvernal es poema de soledad y evo¡Qué esperanza tan hermosa
plio que fuera, sino que rebosaba y
cación:
es la esperan=a nacida,
desbordaba para hacer poesía de su
¡oh primavera florida!
propia vida. :Marlí era el entusiasmo,
La nieve cae en copos,
¡Cmintas alJes, cuánta flor,
era el fuego que todo lo depura, era Ja
sus rosas trw1sparentes cristaliza
cuánto dil'ino r·unwr·
tensión de sus nervios y su alma, puesen la cindad, los delicados hombros
turba la apacible calma
tas al servicio de la patria, "que no era
,
y gargantas se abrigan;
cuando se despierta el alma
nunca triunfo sino agonía y deber",
y ruedan y van los coches,
al primer beso de amor!
según sus propias palabras. Muchos de
suenan alegl'es los pianos, el sol bl'illa;
sus pensamientos forman, aún hoy, coy asaltándole el tormento de la duda: y si 110 hay fogón que le caliente
mo un código del poeta. ''Sin un fin
el que es pobre til'ita.
grande en la vida ... No hay vida".
(; l' por qué en tan corla edad
"La poesia vive de honra'\ ''¿Quién es
Eros personificado en el amor a
lucha enorme, duda fiera? ...
el ignorante que mantiene que la poeAfrodita, como en los tiomfi de la pinPrima1Je1·a,, Primavera:
sia no es indispensable a los pueblos?"
tura italiana, o bien el
tú no dices la verdad .. .
Poesía es ''lo heroico y lo virgíneo de
.l/i fe de niíio, ¿do está?
los sentimientos, puesto de modo que
.ünor, che muo ve il sole e le altre stelle •
.lle hace falta, la deseo;
vaya sonando y lleve como alas".
batió las alas, y creo
.Marti era el último poeta que infunhallamos represados en el alma de este
que ya nunca volverá,
día la fe y el entusiasmo en el alma de
Darío
juvenil, pero no ya bisoño, ni
porque la fe que se va
Hubén Dario, y de consiguiente en el
en el arte del amor, ni en el de los verdel
fondo
del
corazón,
modernismo. Casal y Silva quedaban
sos. Y si bien se examina, dos contiene origen y mansión
en los escalones más altos de la grada''He contado aires antiguos; y he
fluencias se yuxtaponen en esta coen lo profundo del cielo,
ción; en t!)nto que Gutiérrez Nájera y querido ir hacia el porvenir, siempre
rriente
sentimental: una ideológica,
Martí se aproximaban al modernismo, bajo el divino imperio de la música de y cuando levanta el vuelo
hecha toda espíritu, encarnada en lo
jamás
torna
a
su prisión.
para que no se_perdiera dentro de él, 1as ideas, música del verbo". Estas paintimo de la conciencia, y otra toda
en el torbellino de las innovaciones labras de Darío nos. dan cuenta de su
sensualidad, hecha toda amor humano.
Esta
influencia
de
Zorrilla
se
conuna fuerza que había de perdurar a lo poesía; son un reflejo de su sentir. Ha
Ambas se hunden en el soma y en la
largo de los tiempos y era el pretérito de romperse el molde de la vieja retó- creta en Epistolas y poemas, publicapsique del poeta, para no abandonarlo_
virreinal, evocado con amor y afán de rica y de la antigua mús\ca, por más do en 1889, en las dos leyendas orienya en el decurso de la vida. Queda.
tales
Ali
y
La
cabeza
del
rabí,
donde
reño~ar el pasado artístico de España. que exhume el pasado alejandrino de
pues, así el amor inconcreto, en la muPor esta razón el modernismo hispa- Berceo y encuentre en él nuevas sono- salpican las perlas de Ormuz, el collar
jer en abstracto, de una amada eterna
de
Zobeida,
el
joyel
de
Oriente,
el
marno-americano tiene para la vieja pa- ridades; ha de buscarse ia música de
y sin nombre, que no emerge de nin- ,
tria un encanto que nunca podrá per- las palabras y la armonía de las ideas. fil oriental, los diamantes de Golcongún perfil femenino, sino de una alta
da,
los
tesoros
de
Bagdad
...
En
camderse, porque es la más grata expre- Ello quiere decir que Darío no fué,
y casi divina inspiración. En la hissión de nuestro imperio, vivo y palpi- por esta razón, un demoledor de lo bio, Rimas y Abrojos, otro libro de la
toria de las idealizaciones femeninas
juventud
de
Rubén,
publicado
en
1887,
tante en el espiritu virreinal, que flota cl?sico, sino que vitalizó los viejos
hechas por los poetas -Beatriz, Lauen los versos amables dé Mirón o del moldes. No un prodigio de invención, sigue el modelo becqueriano, con abunra, Fiammetta-, habrá que colocar
dante
escepticismo.
Este
mundo
fasprOJ)iO Rubén.
sino mús bien producto de su gran faesta inconsutil amada, plural en el cotuoso
de
riqueza
y
colorido,
pletórico
Trae en primer término una nota ·cultad asimiladora, en una acusada exrazón
de Rubén. Es ufia desindividuaal
mismo
tiempo
de
grave
y
amargo
que nos ha de ser extraordinariamente quisitez de pensamientos, formas y ritlización
y sublimación del amor. Pero
escepticismo,
ha
de
formar
un
paralesimpútica: la reforma de , la lírica, mos, ora hacia el mundo helénico, ora
este
sentido
amatorio de la mujer, que
lo)
que
a
lo
largo
de
la
producción
usando y renovando los viejos metros. hacia épocas virginales y cándidas,
no
abandonará
al poeta, creemos que
poética
de
Rubén,
no
le
ha
de
abandoDos revoluciones anteriores trastrue- cual la medieval. r prerrafaelista. De
no
provoca
el
encendimiento lírico,
nar.
can el mundo poético; la reforma mé- común con los poetas parnasianos teQuienes se han aplicado de un mo- capaz de transformar este enardecitrica de Garcilaso y la revolución de nía el esmero en la forma y delicadeza
imágenes y sintaxis de Góngora; Ru- de sentimiento, polarizados con vistas do sistemático al anúlisis casi espec- miento en un panerotismo, que todo lo
bén no sólo participaba de ambas sino a nuevas sensaciones, junto a una li- tral del alma de Dario, descubren en anega y absorbe, como quieren los que
que en el fondo de toda su obra poéti- bertad de métrica, que los poetas fran- ella unos cuantos maleficios como de- han aplicado al alma de Rubén el crismonios agazapados a su cuerpo, ceñi- tal del psicoanálisis. En los conocidos
ca, confluían haz y envés del tapiz ceses no supieron superar.
dos como su propia sombra. Quieren ,,ersos:
americano y español; por su condiEl mundo ideológico y sentimental hacernos ver, así, al poeta transido y
ción de americano su lirica venía carde
Rubén es limitado y casi breve, re- .esclavizado del demonio de la sensua- Era un aire sua11e 1 de pausados giros:
gada de brisas de selvas vírgenes; por
poeta caste-11ano transportaba al nuevo ducido a tres o cuatro temas que for- lidad y de su deseo inacabable y eter- el Hada Harmonía l'itmaba sus vuelos,
mundo los ,,iejos metros españoles en man, como el eje de toda su poesía; di- no, pongo por caso, :V así puede verse e iban frases vagas y ténues slispiros
fina simbiosis con los modernos fran- rianse tronco que hunde sus raíces en rn la obra de Salinas. Qtiizá querien- entre los sollozos de los violoncellos.
ceses. Conocidas son sus propias pala- el mundo clásico y echa brotes y ra- do ,·cr demasiado se ha descubierto
O en la célebre Sonatina, escrita babras: "En el fondo de mi espíritu, a mas cada YCZ más prolificas y frondo- . demasiado poco.
jo
el influjo de Rostand, entre los clapesar de mis visitas cosmopolitas, exis- sas, sin perde~ nunca el núcleo de oriEl primer libro de Daría que marca
te un inenarrable filón de raza; mi gen.
una orientación definitiva, pasados sus ros diamantes, las perlas de Ormuz,
pensar y mi sentir continúan un proDestanquemos en primer Jugar que balbuceos poéticos de escuela román- la escala luminosa ele un rayo, la rueceso histórico y tradicional .. _,, Y lue- en aquel Rubén de los años mozos, to- tica espafiola, es A :111. Cubre el poeta ca de plata y el lago de azur, se adgo, reíiriéndose a la génesis de su poé- davía muy pegarlo a las lecturas de la bajo esta denominación lo indertb, lo Yiertc el triunfo de lo sensitivo, como
tica, dice en el prólogo de Prosas pro- Biblioteca de Autores Españoles, exis- sonriente, el porvenir que halaga, la una proyección erótica del alma del
fanas: "El abuelo español de barba te un amor, una manifiesta indentifi- juve_ntud de una ilusión, el optimismo · poeta. Es él mundo de los sentidos, el
blanca me señala una serie de retratos cación con los escritores caste11anos, de dvir. En este libro y en Prosas que aproxima cuanto hay de cercano
ilustres. Este, me dice, es el gran don especialmente los románticos: son, por profanas, estamos muy Jejas de Los al poeta y Jo introduce por un modo
Miguel de Cenantes Saavedra, geilio ejemplo, Poema de adolescencia, Poe- Cantos de Vlda O Esperan:a, donde el de operar puramente sensorial. Sobre
Y manco; éste es Lope de Vega, éste mas de juventud, y Salmo de la pluma, poeta dice su Hrico adiós a la juven- él colocará el de la inteligencia y por
Garcilaso, éste Quintana. Yo pregunto publicados desde 18i9 a 1880, donde tud. Pero en estos Jibros, aparece ya cl\cima de ambos el de la imaginación.
por el noble Gracián, por Teresa la se hallan manifiestas pruebas de imi- _el Eros que no abandonará al poeta. Lo sensorial será, pues, pieza incipien~
Santa, por el bravo Góngora y el más tación romántica, Y, quizá Espronceda En A:ul, quiere darnos cuatro visiones te de su proceso creador. Y asi, claro
fuerte de todos, don Francisco de Que- concretamente, en el , 1erso bisilabo liricas del afio; a través de ellas, cruza está, que sus miradas se fijarán acuciavedo y Villegas. Después exclamó: consonante: a-a-b-c-c, en la primera el elemento erótico: Primavera es can- doras en ·el mundo blanco y eurítmico
Sliakespeare! Dante! Hugo! (Y en mi estrofa, a-a-b-c-c-cl-c-d, en la segunda, to de dela y juventud:
del helenismo, concebido no ya con
interior: Verlaine!).
los sentidos externos, sil1.o más bien
hasta llegar a catorce. La sombra de
con los internos, por las veredas del
Rub€'n conoció España en 189-2; era Bécquer cruza en l~a triste=a, poesía con .11/á hay una clara fuente
recuerdo v de la evocación. Su amor
época en que el mundo intelectual es- auras de ciprés, música de arroyuelo! que brota de una caverna/
a Grecia ~erái en últimÜ término, un
taba rcspresentado por Núñez de Arce, ramas rumorosas y espumas que mue- donde se bw1an desnudas
·campoa111or, Valera y la Pardo Bazán. ren en la arena; es decir, cuantas im- las blancas ninfas que juegan.
culto a la belleza, nunca un ansia de
erotismo.
"En este primer contacto con los escri- presiones sensoriales sugestionan al Bien al son de la espuma,
res españoles, Rubén se afilia a la co- poeta sevillano, las hallamos aquí en hienden la ninfa serena;
Este amor sensilivo llevará a Rubén
rriente espiritual de ellos. Ha venido, este cuadro incipiente de un moder- -entre el polvo cristalino
a plasmar sus anhelos de inmortalidad
quizá, rn!,s que nada, para contemplar nista. El arte y Ecce Horno, con su esponjan sus cabelleras.
en algo que sea divino; y esto no pode cerca el mundo de los clásicos cas- contemplación onomatopéyica de la
drá ser otra cosa que el culto a los dioteBanos) presentido hasta entonces a tormenta y el infinito joyel de los asEstival es un idilio selvático de tigre ses. La aparición de la mitología no
travé-s de sus copiosas lecturas. :\lo- tros en el cielo, lo aproximan enorme- y tigresa, muerta en una cacería del tendrá en su obra otra significación.

Armas

y

Letras + Pág. 6

1

Los dioses serán símbolo de su eternidad y también del triunfo de su erotismo. Se detendrá, por ejemplo, en la
encarnación de Júpiter bajo la forma
de cisne, para la seducción de Leda,
en Blasoni y todo un preciosismo musical y poético enriquecerá su figura.
Será el cisne olímpico de nieve, de
alas eucarísticas y lirico cantO, bogando por la quieta sonoridad del lago de
azur, como una luz del alba, de seda y
ensueño, trazando un sutil interrogante, sobre el espejo del agua. Y en todo
elloi hay siempre una nota de aguda
exquisitez. Daría se refugia en el mundo de los dioses, precisamente para
alzar del bajo rasero de lo terreno el
amor humano. Júpiter metamorfoseado hace gentiles bodas con Leda. Huye el poeta asi de la vulgaridad y del
apetito físico de los sentidos, y penetra de este modo en un momento erótico, que ya no es fugaz, sino eterno,
en la tradición augusta de la mitología. Y refugiándose siempre en esta
zona indecisa de humanidad mítica,
penetra Dario en el Coloquio de los
Centauros:

En la isla que detiene el esquife
el argonauta
del i11mortal Ensueño, donde la
eterna pauta
de las liras se escucha - Isla de oro
en que el tritón elige su caracol sonoro
y la sire11a bla11ca al uer el sol un día
se oye un tropel vibrante de fuerzas
y de armonías.
y en medio ~e esta melodía orquestali
que'nos recuerda a \Vagner, crea Rubén la poesía grandiosa del centauro,
porque ve en su mito, una triple actividad Yital; lo biológico, lo humano y
lo divino, cuyo fondo clásico nos ha
descubierto con sagaz pericia Arturo
Maraso.

después de lamentar irónicamente que
la reforma de la métrica se haya llevado a cabo por los ''libretistas del género chico".
Entre metopas y triglifos vuelve a
surgir el mundo helénico, en las Recreaciones arqueológicas, como se percibe en la fantasía dantesca de Imperial, a través de El reino interior; pero
una vaga melancolia finisecular, empaña un poco lo que fué gozoso entusiasmo de la musa. Pero tampoco en
esto, las zonas van delimitadas; la
amargura y el escepticismo, la cerrada
introspección y la contemplación de
un mundo social bajo, interfieren con
harta frecuencia ]os planos en que se
estratifica la obra del gran poeta. Rompiendo la melancolía del fin de siglo,
que irradiaba de la Metrópoli, por la
encrucijada del 98, surge el grito agudo y esplendente de la Salutación optimista, para enardecer ánimos decaídos y la maravilla orquestal de la
Marcha triunfal, presagio victorioso de
guerreros; total repudio de Rostand y
Verlaine, ante el copioso desfile ondulante de soldados y galope de los corceles, bajo los arcos triunfales, o la
Letanía de Don Quijote, de tan honda
fibra espaiiola.
Acaso no servían para más que para
anestesiar un sentimiento blando de
crepúsculo, que iba germinando en su
corazón; Rubén ya es el hombre de cabello gris que se rebela contra la sentencia de Jo temporal, y obstinándose
en el amor, clama por el divino tesoro
de la juventud perdida. Hay una reacción de tipo anacreóntico y vital, pero
puede más el sentido reflexivo:

Tú, que estJís la bnrba en la mano
meditabundo:
·
¿Has dejado pasar, hermano,
la flor del mundo?
.4un puedes casar la olorosa
rosa y el lis,
y hay mirtos para tu orgullosa
cabe=a gris.

Pero este afán huidizo del amor humano hacia el limbo de
mitología,
no es absoluto, sino que desciende y se
concreta a lo largo de la obra de DaRepara Salinas en que "Rubén Dae
río en las fiestas de corte y galantería,
río,
que anduvo por toda su poesía de
tipo Regencia o Luis XV, que lo apropájaro
en pájaro, acude ahora al buho,
ximaban a Verlaine y a "ratteau unas
como
antes
acudió al cisne ... Hasta
veces, y otras a los eternos personajes
ahora
vivió
la
delicia amorosa al amde la comedia ne// arte. Asi el Carnaparo
no
sólo
de
la diosa primera, Veval de Rubén es una filigrana sobre
nus,
sino
asistida
ésta por otras dos
viejos moldes, en los que la musa ha
de danzar con alas de rosa. Arlequín, deidades, que no habíamos encontra"al prismas sus tintes roba", entre ri- do aún; ignorar y olvidar.' Y en este
mas de cristal, encajes y pompones, instante, se alza frente a la ignorancia.
que recuerda el otro plano oriental de su rival, el conocimiento; frente al olsu poesía, hecho de záfiro, lapislazuli, vido voluntario, la memoria inevitaoro y diamante. Quizá el paralelismo .ble, ''la historia de su corazón, el reestético, arrancaba · de Giorgione y de cuerdo, forma psicológica del tiempo".
Y Amado Alonso, refiriéndose a los
Hubens y palpitaba en· Boucher o Fragonard; es lo cierto que este Rubén -versos Lo fatal, establece una escala
galante, descendido de lo mítico, fluc- gradual; piedra que no siente, árbol
túa entre la decisión y objetivación de que es apenas sensible, animal vivo,
su amor, ,buscando realces plásticos, pero sin conciencia, y el hombre, desen una corporeización de cuanto había graciado por consciente. Entre los ses- ·
ideado, de un prerrafaelismo, inédito gas de solana y umbría aparece la poesía de Dario, represada, intensificada
y milagroso.
Significaba todo ello un procéso de de dramatismoi conforme va aproximadurez en Dario, y también en el mándose a la hora crepuscular. Es,
modernismo, de quien él era su prin- como para un :Mauricio Barrés, un poecipal portavoz. ''Padre y maestro má- ta hermético que vive de armonías ingico", llamó a Verlaine; pero el poeta terioresi de los íntimos sentidos de su
francés, si maestro de un arte, era el conciencia. Dice en el prefa~io al Canprimero que abria los ojos al desenga- to errante: "El poeta tiene una visión
ño y a la decepción; se presagiaba el directa e introspectiva de la vida Y
advenimiento al mundo ideológico del una supervisión que va más allá de lo
poeta, el de Nietzsche y Schopenhauer. que está sujeto a las leyes del general
Hay en Rubén un deseo continuo de conocimiento ... He procurado ir harenovarse, un deseo de belleza nunca cia la más alta idealidad. He expresacolmado. Rubén pudo decir como el do lo expresable de mi alma univercélebre personaje de la leyenda bec- sal". Por esoi a partir de este momenqueriana, "que nunca fueron de su to, su arte ya no es superficie sino
gusto aquellas formas que pudieran profundidad: luz intima del alma, claexpresar la belleza"; lo mismo expresa ridad y duda. Refiriéndose a Rubén
Dario: ''Yo persigo la forma que no Dario dice G. D. Plaja en su agudo Y
encuentra mi estilan. La exquisitez de luminoso estudio: ''En la poesía lírica
Ja forma inmortaliza al poeta. "Yo no hay a~ grado de sinceridad, de esponsoy un poeta para las muchedumbres ... taneidad, de humanidad; que la lírica
He buscado expresar lo más altamente es un verterse del poeta en sus ver·sos;
en mi comprensión" -dice en el pre- un derramarse de su espíritu, plenaracio a Cantos de Vida y Esperanza, mente, sin engaños, ni rodeos. Es el

1a

caso del lírico puro; de Gustavo Adolfo Bécquer, por ejemplo, de Pedro Salinas, hoy".
Y posteriormente se lee en Jacques
Raissa Maritain: "A medida que el
hombre avanza y crece en cultura y
con ella en el arte y en la poesía, la
ingenuidad creadQra de los primeros
pasos se va convirtiendo en conciencia clara de su fuerza espiritual, acrecentadora de la realidad y belleza del
mundo natural". "Tal maduración de
la conciencia reflexiva de la cultura,
que se comienza a lograr formalmente
en los siglos XIX y XX, con los estudios de Diltbey sobre la historia y
otros sectores del mundo superestructurado por la actividad humana en la
naturaleza ajena y propia, había de entenderse también y principalmente humana, del arte, y especialmente de este
arte bello y de lo que es más intima
esencia: la poesía".
Con lo cual, este armónico derramarse del espíritu del poeta, venía a
ser una superestructura de la situación
social de su arte, y eso es lo que Rubén
consiguió irradiante desde las fuentes
del erotismo, a la contemplación de Jo
helio, al espíritu religioso, a la tendencia social que aflora en no pocos Jugares de su obra. El modernismo en · 1a
América española y en la vieja patria
pasó bajo los arcos triunfales de Dario, con aire marcial y victorioso; por
la senda de la poesía pura, por el imperio de la abstracción babia de llegarse a Valery y más allá a Aleixandre
y más allá a Neruda y a toda la variada floración de poetas contemporáneos. Mucho avanzó la poesía contemporánea; en el variado mosaico de sus
,,ariedades, destácase una especie de
retorno a lo clásico, aunque sea, al
modo de Garcilaso, el primer vanguardista de su época. Hay un perfume de
juventud en la lírica de hoy; en Alberti, o en Larca, valga el ejemplo; y
cuando éstos van entrando en el cauce
de Jo bistórico y los contemplamos insertos en el tiempo que pasa en apartada perspectiva, nos sentimo~, en
cierto modo lejanos; son ya un viejo
cliché, eslabón de una cadena infinita
de variaciones estéticas, en las que el
arte creador de un artista, va centelleando luminosos luceros del gran milagro que rompe la vulgaridad de la
vida y se llama: Poesía.

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León

Alas Casas Editoriales
y a los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al traYés de Publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, acadéínicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente l~a establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas .
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico. "RMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envio de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.
Con la satisfacción de haber señalado en las breves lineas que anteceden la resolución de una urgencia inherente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

INDICADOR:
Redactores
Raúl Rangel Frias
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga
Alfonso Reyes Aurrecoechea
Enrique Martinez Torres

DEPARTAMENTO DE ACCION
SOCIAL UNIVERSITARIA
SECCION EDITORIAL
PUBLICACIONES PERIODICAS

Armas y Letras.-Boletin mensual de
la Universidad. Se reparte por canje a las Instituciones de Cultura, y
libremente a quien la solicite,

Guillermo Cerda G.
Adrián Yáñez Martínez
Director

Universidad.-Revista. Se distribuye
por cambio bibliográfico a entidades culturales y libremente a quien
la solicite.

Lic. Fidencio de la Fuente
Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,
MEXICO

Armas y Letras + Pág. 7

Para la adquisición de obras de venta, toda correspondencia y valores deberán remitirse al Jefe del Departamento de Acción Social Univ;rsitaria
Lic. Fidencio de la Fuente, Universi~
dad de Nuevo León, Plaza del Colegio
Civil, Monterrey, Nuevo León, México.

�Bernardo de ....
Viene de la Pág. 5

Cuando Balbuena empezó a estudiar
en México hacia 1580, las figuras salientes de las letras de la Colonia habían sido teólogos e historiadores.
Cortés, Motolinía, Bernal Díaz, Sahagún, y también, si es lícito incluirlos,
Las Casas y Gómara, se dedicaron a la
materia viva e inmediata a la conquista material y espiritual de la Xueva
España y otras regiones, y a las indagaciones sobre las costumbres de los
indígenas. Al hacerlo así, obtuvieron
criterio acertado. Aun el humanista
Cervantes de Salazar, con toda preparación en la educación pagana, sus
poesías y sus Diálogos, emprendió como obra culminante de su vida, la crónica de la Nueva E:;paña a la manera
de Tito Livio. Estos autores fueron
fascinados justamente por él asunto
mexicano. Poetas contemporáneos de
Balbuena, Terrazas, Saavedra Guzmán,
Villagra, siguieron la misma ruta. Pero
no se podía continuar siempre en el
mismo camino, o las letras se habían
esterilizado. Tenía que venir forzosamente la cultivación de temas y gustos
europeos. Este cambio representaba el
progreso de la civilización y de las artes, que no es lo mismo que decir que
las personalidades de los autores posteriores aventajaban a la de Cortés,
Berna! Diaz, Las Casas y los demás. Al
volverse hacia Europa los escritores
perdían en cierto sentido la originalidad, pero la habrían perdido aún más
repitiendo eternamente el mismo tema. En verdad, al emprender temas
exóticos, renovaban las letras coloniales.
Se puede arguir que Balbuena no
fué el primero absolutamente que introdujera temas europeos o renacentistas al Nuevo Mundo, ni siquiera la
Nueva España; que los escritores del
virreinato del Perú le eran iguales o
superiores; que fué superado por el
mexicano Juan Ruiz de Alarcón, aunque éste se identificó enteramente con
España; que afeó sus obras con mucho
barroquismo. A pesar de todo esto,
queda claro que Balbuena dió un impulso enorme en la Nueva España a las
letras renacentistas, y que agregó nuevos géneros, la novela pastoril y la
epopeya caballeresca, a la literatura
colonial. Pero sobre todo enriqueció
el arte americano con una abundancia
de inusitadas imágenes poéticas, audacias de estilo, sabrosas reflexiones, y
sueños renacentistas, sacados de sus
lecturas, de sus imaginaciones y de sus
sentimientos individuales y patrióticos."

al mediar 1610, rumbo a Jamaica; se
detuvo tres meses en Santo Domingo,
y llegó a su abadía al finalizar el mismo año.
Van Horne describe la sede de Balbuena como "una colonia pequeña, remota y apartada, con los inconvenientes de pobreza, tempestades, invasiones y conflictos de autoridad".
En un remanso de sus arduas preocupaciones, y alternando con sus deberes sacerdotales, Balbuena vuelve
sus ojus a su poema El Bernardo, y escribe el prólogo hacia 1616.
La pobreza impide a Balbuena dar
cima a la publicación de su vasto poema. Desea entonces obtener mejor destino, por ejemplo un cargo en Tlaxcala, :México, resolviéndose su situación
al nombrársele Obispo de Puerto Rico
el 31 de agosto de 1620. Consagrado
en la mitra, asiste en 1622 al Concilio
Provisional de Santo Domingo.
Balbuena, anciano, ha tenido la satisfacción de ver al cabo impreso el
Bernal'do o Victoria de Roncesvalles,
que ha sido también su postrera victoria literaria. El que pudo ser su primer libro -dice Francisco Monterdeaquel en que babia- mucho del vigor
juvenil de un bachiller entregado a la
lectura de epopeyas cortesanas, que
acariciaba ensueños de poderío en un
pueblecito de la Nueva Galícia, salió
en 1624: veinte años después de publicada La Grandeza Mexicana.
Hacia 1627, Balbuena reitera su ruego para que se le pague lo que le adeudan, y una cédula real del 2 de octubre de 1627, ordena que de la caja de
México se envíe io que se debe al anciano mitrado. El socorro llegó a Puerto Rico al mediar febrero de 1628. Balbuena había muerto el 11 de octubre
anterior.
Sus últimos años fueron de prueba.
La piratería holandesa asedió a Puerto Rico durante más de sesenta días;
la ciudad fué, en gran parte, quemada
y destruida. Balbuena perdió su bí'blioteca y su casa.
En el Laurel de Apolo, el gran Lope,
que admiraba las letras del Obispo
Balbuena, lamentó la pérdida de la rica biblioteca del prelado, a quien llamó doctísimo. "Y siempre dulce tu
memoria sea,/ Generoso prelado,/ Doctísimo Bernardo de Balbuena/.
/ Tenías tú el cayado/ De Puerto Rico
cuando el fiero Enrique,/ HQlandés
rebelado,/ Robó tu librería./ Pero tu
ingenio no, que no podía/ Aunque las
UNIVERSIDAD DE
fuerzas del olvido aplique/.
NUEVO LEON
/ Qué bien cantaste al español Bernardo!/ ¡ Qué bien el Siglo de Oro!/
Rector
Tú fuiste su prelado y su tesoro,/ Y
Lic. Raúl Rangel Frías
tesoro tan rico en Puerto Rico,/ Que
nunca Puerto Rico fué tan rico./
Secretario
La muerte del mitrado fué un aconProf. Antonio Moreno
tecimiento de profunda pena entre los
habitantes y la feligresía. DesgraciaJefe del Departamento de
damente también surgió una contienAcción Social Universitaria
da sobre la disposición de sus bienes
Lic. Fidencio de la Fuente
entre el Cabildo de la Catedral y el Gobernador y Capitán General de la ciudad.
OBRAS DE RECIENTE EDICION:
Dice Torres Vargas que Balbuena
fué enterrado en la capilla de San Bernardo de la Catedral, y que la dotó de Correspondencia Juárez-Vidaurri. Tomo I. (Compilación del Lic. Santialámpara perpetua y misas.
go
Roel) .................. $10.00
Para terminar esta disertación sobre el segundo escritor descriptivo que
incluye nuestro programa, justo es Etica, por el Lic. Genaro Salinas Quihonrar a John Van Horne, a quien deroga. (Obra de texto en el Bachillebe la erudición latinoamericana tan
rato de la Universidad de Nuevo
fecundas contribuciones al HumanisLeón y en diversas Instituciones culmo mexicano, citando el epílogo de la
turales de la República)
rica compilación que hizo para la JunPara estudiantes . . . . . . . . . . . $ 9.00
ta Auxiliar Jalisciense de la Sociedad
Mexicana de la Sociedad Mexicana de
Para el público ............ $10.00
Geografía y Estadística, documentación que apareció en su Boletín núme- De soledad y otros pesares (Poema1
ros 6 y 7, edición de 1940.
de Pedro Garfias) . . . . . . . . . $ 5.0"

Armas

y

El Maest.ro
Viene de la

ta.

••••

Pág.

nomasia, fueron factores que en su favor se conjugaron para que
viniese a Monterrey, y ora en las instituciones particulares, como
el Instituto Laurens y algunas Academias Comerciales, ora en las
más queridas instituciones oficiales como el puntero Colegio Civil del Estado y la benemérita Escuela Normal, ora al frente de la
educación nuevoleonesa, en la Dirección General, y últimamente en la ecuménica casa de estudios que es nuestra Universidad,
la palabra sabia de Antonio Moreno, la cátedra ordenada o la
honda y sesuda conferencia o el ardiente y documentado discurso, fijaron meta a la juventud, señalaron camino al estudiantado,
reafirmaron concep'tos en los estudios o abrieron nuevos y más
amplios horizontes al pueblo.
Pero Antonio Moreno fué también progresista y revolucionario junto con Francisco J. Mújica y con Antonio l. Villarreal,
puso su esfuerzo y su labor, y su trabajo en la hora en que Méxi,
co requería de joven sangre para restructurar sus instituciones,
para lograr su libertad política y encauzar su vida por los nuevos
caminos de la democracia. ¡Cuántas veces salpicaba sus pláticas
sobre los grandes problemas sociales del país con oportunas anécdotas de los que empuñaron el rifle en la hora de la Revolución
Mexicana!
El Maestro i\1oreno fué también un político, pero usando
esta palabra para designar al que se interesa por los hondos pro•
blemas de la comunidad, político de altura, que quiere decir el
que está pendiente de cuanto afecta al pueblo aunque no se preó•
cupe de ganar o perder una elección; prueba de ello es que su
vida la entregó por entero al más ingente problema social: la educación, y la impartió siempre en el sentido de dar. Justificaremos
esta idea afirmando que fué diputado local y si por un tiempo
breve rigió provisionalmente los destinos de Monterrey al frente
de la Alcaldía; pero nunca dejó de ser maestro de verdad.
Y para subsistir, sin ambicionar la riqueza ni valerse del lucro, se hizo comerciante. ¡Pero qué tipo de comerciante! No era
como el fenicio que, sin preparación, busca el medro en la fácil
fórmula de comprar barato y vender caro. No, no era de ese tipo.
Su vasta cultura, su infinita sabiduría, le dieron siempre un aspecto de librero ttsui géneris" que nadie más tenía. Parece que
antes de vender los libros ya los había leído todos, pues cop quie•
nes iban a su tienda discutía animadamente sobre la filosofía de
Comte, de Hegel, de Mann, de Dewey o de Kant; hablaba sobre
las obras de Justo.Sierra o de Ortega y Gasset, sobre los versos de
Sor Juana, de Amado Nervo, de Peza, de Acuña, Jiménez, Here•
dia o López Velarde; conversaba apasionadamente sobre Histo•
ria de México o Universal, y se situaba en el momento actual para hablar de quienes rigen los destinos del mundo, proyectando
su conversación hacia lo bueno y hacia lo bello, hacia lo justo y
lo verdadero.
El Prof. Antonio Moreno ha muerto. La Universidad de
Nuevo León ha perdido a su Secretario General; la familia del
maestro ya no tiene al esposo amante, al padre cariñoso, al her•
mano querido, pero todos hemos perdido a un verdadero valor
de nuestra cultura, la educación ya no tiene a uno de sus más cer•
teros guías, al pequeño y grande mundo de nuestra comunidad le
falta uno de sus más recios pilares .•. pero ojalá y la sombra del
maestro Moreno, junto con las de i\1.iguel F. Martínez, Serafín
Peña, Pablo Lii as, Emilio Rodríguez, Celso Flores Zamora, Luis
Villarreal, Rodolfo Z. González, Cruz M. Villarreal y otros próceres de la docencia, se proyecte generosa sobre las generaciones
actuales para que su conducta sirva de norma y su visión de meta, y se engrandezca al amparo de los que fueron distinguidos, la
Patria nuestra.
Los restos de.l Prof. Moreno irán a descansar en el modesto
cementerio de la Villa de Santiago, donde reposan los huesos de
sus mayores. Allá, sobre su tumba, caerán las lágrimas dolorosas
de quienes le sobreviven:. su esposa, la señora doña Natalia Duarte V da. de Moreno, sus hijos, Esperanza M. de Barrera, Antonio
y doctores Mariano y Aurora Moreno Duarte, sus hermanos,
Srita. Paz, Profa. Guadalupe, Arturo, Prof. Gil, Antonio II Móreno Garza y Sra. Apolonio Moreno G. de Garza. La tierra amo•
rosa que lo vió nacer y triunfar, lo recibirá en su fértil seno, guar•
darán su memoria el corazón de sus familiares, de sus amigos y
de sus discípulos y su espíritu recio seguirá flotando en el ambien•
te vital de la cultura nuevoleonesa.
Descanse en paz el estimado y querido Maestro don António Moreno.
1

Letras + Pág. 8

O. H.

1

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                    <text>Organo Mensual de la Uníversídad de Nuevo León
Registrado como artículo de 2da. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de abril de 1944

D. A. S. U.

AÑO XI

NUM. 9

SEPTIEMBRE DE /954

11~ i11,J Martí ~ la Libertad Mental
Juan B. KOURI.

Pedro Garfias, que tantos años había callado, volvió en sí
en la guerra y con la emigración. Su poesía sencilla y popular ha
dado, en esos largos años de esperanza y desesperación, muestras
de lo que puede un corazón sin trampas cuando tiene algo que
decir y sabe hacerlo; en él no hay más retórica que la indispensa•
ble, un hilván:
El verso humano pesa,
yo lo cojo en mis manos
y siento que me dobla las muñecas.

Poesía honda, que recuerda, a veces, la de Manuel Machado; la misma dificil facilidad, la misma galanura, pero sin aso•
mo del desprecio señorito; son otros tiempos y Garfias supo dón-

de tenía el corazón. En un libro suyo último, impreso en Guadalajara en 1953, hay unos poemas -entre algunos de circunstan•
cia- con el garbo de lo mejor que ha escrito. Abrese con una
poética de andaluz:
La palabra se rebela,
si no la cuidas se escapa
porque tiene su querencia.

Que acaba:
Y verás, si es que se queda,
cómo suena la palabra
cuando suena.

Que, inmediatamente, hace buena:
Y o he conocido a un árbol
que me quería bien.
Jamás supe su nombre,
no se lo pregunté
y él nunca me lo dijo:
cuestión de timidez.

Hay en este poeta un poder de recorte -en su sentido tau•
rino- que le lleva, en sus mejores momentos, a acabar el poe•
ma tan inesperadamente, pero en su tiempo justo, que hace que
el oyente -que ésta sí es poesía para correr de boca en oídono se sienta nunca defraudado.
A qué quejarme de qué,

dice en un espléndido poema que hará feliz a los destripadores
de poesía (¡tantas kúes!):
A qué quejarme de qué
si me levanto muerto,
si a mí todo se me duele
y no me quejo.

No se queja Pedro Garfias, ni siquiera de que nunca se le
(Pasa a la Pág. 8)

Como cubano y como Profesor de la Facultad de Medicina
de la Universidad de La Habana, agradezco profundamente al
Sr. Rector de la Universidad de Nuevo León, Licenciado Raúl
Rangel Frías, y al profesor Francisco M. Zertuche, Director de
su Escuela de Verano, la oportunidad que me han brindado de
ocupar tan ilustre tribuna en estas honras mexicanas a José
Martí.
De mí no ha de esperarse -parece
innecesario advertirlo- una pieza
oratoria cuajada de líricas imágenes y
de refulgentes metáforas, aunque nada
l,odría resultarme fuente tan inspfradora como el amor de Marti a la ·verdad y al decoro, por profesarles verdadero culto, en los que he encontrado raudales- de belleza y de elocuencia. :\Ji lenguaje será - tiene que serel de un hombre que ha vivido siempre rindiéndole tributo a ''la dignidad
plena del hombre" y ha consagrado
sus mejores años a la búsqueda de la
verdad en medicina, cirugía, en higiene y en educación y, por consiguiente,
en psicología y metodología. Por ello
he logrado captar la inmanente verdad que encierra la máxima de Letamendi: "quien sólo sabe mt!dicina, ni
medicina sabe", ya que la Verdad, la
Gran Verdad, ocupa la cúspide de una
gran pirámide constituida por una serie de verdades relativas, sin cuyo conocimiento previo, nadie puede aspirar siquiera, a descubrir la Verdad absoluta. Constituye esa Gran Verdad
una cadena cuyos eslabones están formados por todas las verdades relativas
referentes al hombre y a la sociedad.
como la verdad religiosa, la verdad
moral, la filosofía, la verdad en medicina, en cirugía, en higiene, en educación, en sociología, en politica, en derecho. Y si esta cadena, como todas,
tiene el valor de su eslabón más débil,
así también el desconocimiento de la
verdad en cualquiera de esas ciencias,
imposibilitará llegar a la Verdad Absoluta, una vez rota la concatenación.
Las ciencias que tienen por objeto el
conocimiento y dominio de la vida
humana no tienen fronteras y se compenetran y complementan unas con
otras. De ahí la plena validez de la
máxima de Letamendi.
Nadie que desconozca las partes del
todo puede conocer el todo y quien no
conoce el todo de las partes, tampoco
conoce las parles. Y, aunque según el
Tao, "Nadie conoce el todo de algo",
ello no significa que no se pueda lle-

gar a conocer. Pero sólo mentes perturbadas o confusas pueden pretender
conocer la Verdad Absoluta si no han
tenido capacidad para conocer una
sola verdad relativa.
Eso lo comprendió i\Iartí gracias a
su mentalidad universalista. Y así diversificó sus actividades para lograr
el dominio de las verdades relativas.
Todos conocen a l\farti como libertador, político, sociólogo, filósofo, poeta, escritor, periodista, guerrero, educador; prueba irrefutable de su individualidad proteica. No me voy, pues,
a referir a esos aspectos de su polifacética personalidad, vinculados todos
al propósito de lograr la libertad de
Cuba. Aunque, como veremos, todos
resultan subsecuentes del aspecto que
habré de estudiar.
:\le referiré esta noche exclusivamente a ese aspecto esencial, -aunque
poco estudiado, de la personalidad de
José :\Iartí: su libertad mental; ese asJJecto en virtud del cual se le hizo
consciente la necesidad de partir de
principios fundamentales inquebrantables, basados en verdades y no en
creencias, todo lo cual pudo comprender por el análisis y por la síntesis de
los ambientes en que vivió, lo que le
permitió emplear los medios adecuados para alcanzar los fines anhelados.
Era necesario que esos principios
fundamentales surgieran de la verdad
y armonizaran con las leyes biológicas, naturales, cósmicas; porque sin
esa armonía tales principios no podrían quebrantar y vencer las leyes
humanas nacidas de la ignorancia, de
mitos y de leyendas, sobre las cuales
se han venido creando intereses erróneos y bastardos, aunque poderosos,
perjudiciales al mundo y, más aún, a
sus propios usufructuarios, imbuidos
éstos ele ilusiones que traducen por
realidades, de errores que toman por
verdades, de iniquidades, de desigualdades, de injusticias. José l\fartí sabía
que "una idea justa, una vez lanzada,

Pasa a la Pág. 2

��Marti y la. . . •

..

Viene de la ta. Pág.
triunfa siempre"; que mientras quedara un pobre en la tierra "habría alguna injusticia que reparar"; que "urr
principio justo desde el fondo de una
cue,·a, puede más que un ejército".
Por eso también pudo aquilatar todos
los prejuicios do, su época: los religiosos como los morales, los sociales como los políticos, los jurídicos como
los educacionales, los económicos corno los raciales. Y así lo vemos publicar su hoja al Hombre de campo; tomar la defensa del Padre Me Glynn,
ese verdadero sacerdote católico norteamericano, a la vez que dirige apóstrofes a los cristeros de l\Iéxico, en
ocasión del incendio de Apatzingan;
publica la carla a Tbe Evening Post
en defensa de los cubanos; y aboga
por la defensa del indio americano.
Para conocer los prejuicios de su
época, :\1artí tuvo necesariamente que
liberar su mente: pues sólo así pudo
comprender los erron!s encerrados en
ellos y conocer la verdad.
Ser librepensador constituye precisamente el primer paso hacia la libertad mental. Mas, pensar libremente,
aunque es mejor que no atreverse a
pensar, o pensar con prejuicios y complejos, no es suficiente para lograr el
bien. Para que el librepensador sea
útil al mundo, a su familia y a si mismo, ha de pensar con exactitud y llegar a inducciones o conclusiones verdaderas, no sofisticadas. Para qué sirve un librepensador si sus razonamientos son erróneos? Pero es necesario pensar con libertad mental para
librarse integralmente. Y para lograrlo es preciso que el librepensador se
cultive, por métodos apropiados, para
llegar a la sabiduría. He ahí la diferencia que ha de establecerse entre libertad de pensamiento y libertad mental; porque la libertad de pensamiento, en una mente confusa o aherrojada, no da los mismos frutos que la libertad de pensamiento en una mente
liberta y cultivada hasta la sabiduría.
Por eso es que la educación ha llevado el mundo al caos y a la bomba atómica, pues ha sido suministrada imperfectamente a mentes esclavas por
mentes no menos esclavizadas, sean
instruidas, eruditas o ilustradas; sólo
cuando se trate de mentes libertas podrá esperarse y lograrse de ellas la
convivencia pacífica en el mundo y el
progreso indefinido del hombre. Pero
han de ser mentes libertas que hubieren alcanzado la sabiduría como Martí, ya que la libertad mental constituye la b ase d e la imparcialidad imprescindible para justipreciar el valor del
conocimiento en toda fenomenología.
De las tinieblas sólo se llega a la libertad mental por medio de la libertad de
pensamiento.. Y con la libertad mental
como instrumento, es con lo único
que pueden descubrirse las verdades
r elativas para formar la gran cadena
eslalJonada y poder llegar, algún aia,
a vislumbrar la Verdad Absoluta.
Para ser capaz de libertar a Cuba
fr ente a todos los poderes de la tierra,
de España y ele América, de la Iglesia
y ele la religión, de Cuba y de los cubanos reacc ionarios y guerrilleros, fu é
necesario que :\fartí rebasara su condición de librepensador, y se cultivara hasta llegar a la sabiduría para
comprender la realidad de su época y
poder armonizar entre su propia comprensión y las apariencias y realidades del ambiente, a fin de tornar una
actitud que llenara los anhelos y necesidades d e las disimiles aspiraciones
de los hombres de su época y transformarlas en un propósito común. Y por
eso pudo lograr la unión de todos los
cubanos y de todos los hombres aman-

tes de la libertad de los pueblos, entonces atomizad os en autonomistas,
anexionistas, separatistas; unos en Cuba, otros dispersos por las Antilla~
por Centroa!Jlérica y los demás en )fé-.
xico, en ijuropa o en los Estados U'nidós, fuese en Nueva York, Filadelfia,
Tampa o Kcy West, precisamente -en
los momentos en que estaba sazonándose la doctrina d e "la fruta madura".
Para apreciar la influencia de las
creencias, d e las supersticiones, de los
prejuicios - psicológicos, lógicos, éticos o estéticos- sobre la mentalidad
de los pueblos y de sus dirigentes, así
como sobre s u aptitud para comprender el bien y el mal en el desarrollo de
las acth·idades humanas, juzgo indispensable intentar una s umaria revis ió n de las doctrinas y creencias existentes, así como de la ideología de los
arquetipos que les sirvieron de fundamento, en la evolución de las naciones.
Abraham y )loisés, los arquetipos
humanos del pueblo hebreo, simbolizaron la fuerza y la ley en J ehová,
dios de los ejércitos, cuya voluntad
consistía en que el pueblo de Israel,
elegido por El, fuera el único pueblo
dueño ele la tierra. Y por ello, en su
éxodo., al salir de Egipto, cruzaron el
mar flojo y se apropiaron, por la fuerza, del país de Canai"rn, pasando por el
fil o de la espada a todos sus habitantes, inspirados c:;i J ehová, el que fué,
es y serú cruel y vengativo, inmisericorde con quien no lo adora v obedece ciegamente. Esta concep~ión del
período monoteísta de los descendientes de Heber, aún está" ,•igente para los
s¿onistas, cuya influencia trasciende
mi1s allá d el sionismo.
En el apogeo d csu fuerza, los hebreos lograron todas las grandezas que
apetecieron; pero vino la decadencia
y fu eron sometidos a los persas y a los
asirios, a los griegos y a los romanos.
Y ellos, que tuvieron por símbolo la
fuerza y la creencia para la conducción de los pueblos, están hoy diseminarlos por el mundo, deplorando su sino, a1'íorando su pasado.
Se puede inferir, por consiguiente,
que la fuerza sola no. es suficiente para lleyar y mantener los pueblos en la
felicidad? Que si puede, en un momento dado, consolidar una situación,
también lleva en sí misnia el germen
ele su destrucción? Que aunque cristalice en leyes, no tienen éstas poder
suficiente si no están basadas en la
jus ticia, en el amor y en la sabiduría,
armonizando para la convivencia humana los intereses materiales y morales de los pueblos, y tratando de comprender las leyes naturales y cósmicas
para concordar con ellas?
Y Krishna, la octava encarnación de
Vishnú, el dios conservador d e los indios, que junto a Siva, el destructor, y
Brahma, creador, no simbolizan las
fuerzas de la naturaleza?
Pero, ¿.cuál ha siclo y es la organización social de la India? ¿Xo fué díYidida en castas, ocupando la cúspide los
sacerdotes brahmanes y los guerreros?
Y la india ¡,no es el país de los intocables y de los inmirables: los parias?
Sin em bargo, también ella llegó al logro de s us aspiraciones. :\fas, ¿ cuál es
el estado actual de la India? ¿Xo es el
país donde se sufre más hambre y más
calamidades? ¿Xo es allí donde l¿s animales son considerados sagrad os, estando prohibido su sacrificio y consumo, m~entras los hombres y los niños
lan guidecen de miseria e inanición?
¿Xo es allí también donde los hombres
t emen dar muerte a un insecto, a un
reptil, a una gallina o a una cabra, y
no vacilan en cambio, -en matar a sus
semejantes? ¿No es el país donde el maharajá termina en la obesidad y el paria en el marasmo? ¿?\o se está viendo
en ello, claramente, las lacras de la
abundancia, así como las de la miseria, consecuentes de una organización

Armas

y

basada en ideologías nacidas de creencias y de concepciones metafísico-religiosas '? ¿ Y qué ha hecho esa religión
e_n fa.vor de \od~ ese pueblo sino debihUirlo y atbnuzarlo, en pretendido
provecho material de los Brahmanes y
maharajaes, sumiéndolo en la penuria
y· en la ignorancia? ¡,.No es la India
acaso el pais mús religioso y espiritualista del mundo?
¿, Y qué decimos de Zoroastro? ¿Xo
fué él quien propugnó la concepción del
Bien Y del )Ial, la lucha entre la luz
Y las tinieblas, entre el espiritu y la
materia? ¿. Y c¡tiién auguró que, al final
d e esa lucJ.a, triunfaría sin duda el
Bien sobre el :IIal, la luz sobre las tini eblas, el espíritu sobre la materia?
¿, Y qué ha sido más tarde del antiguo
pueblo iranio, después de haber dominado &lt;11 mundo? ¿,Xo sigue la lucha entablada con predominio del mal?
Y \·olviendo a la India, en pleno dontin_io de los brahmanes, ¿ no surgió
Sakia-)Iuni? ¿ Xo se dió cuenta éste de
las lacras de su época? ¿Xo abandonó
su pal~cio y s us comodidades, su hijo,
su mu¡er y sus padres y bajó al arroyo
Y recorrió el mundo para buscar la
verdad que no podía encontrar en su
palacio? Y después de tanto recorrer
ocho aiíos según sus devotos, sin sos~
pechar éstos de las múltiples etapas
q ue c?~stituyen la sabiduría n egativa
o posit1 va, ¿ no llegó a la cr eencia de
que la verdad que buscaba consistía
e~. que "vh-ir era sufrir", que ''la pas10n er a la causa del sufrimiento" v
que por ello, sólo la muerte el sacrificio de sí mismo, era el úni~o camino
para librarse de la pasión? Esa doctrina del Budha, el sabio, del solitario
Sakia, del sabio de la tribu de los Sakias, es una doctrina de sabiduría negativa, tan pesimista que ha llevado a
los budistas a una acción inhibitoria
de la cual es muy dificil liberarse.
La Yida para el budista es un enorme
peso que lo aplasta. Y es que, aunque
Budha significa sabio, y Sakia-:\Iuni
llegó a cierto grado de sabiduría, de
ello se desprende que la sabidüría tiene aspectos ncgati,·os en el desarrollo
de los pueblos y de los hombres. Sólo
la sabiduría positiva puede llevar los
pueblos a la felicidad, tanto en la tierra como en el ciclo.
La sabiduria de Buclha, así como la
de todos los sabios del pasado, laicos
o religiosos, no r ebasó la etapa analítica, ni siquiera la negativa. Y como
veremos más tarde, era necesario que
pasaran veinticinco siglos para que
)Iarti, el nuevo arquetipo del mundo
r ecogiera en todo el tiempo y en el es~
pacio las enseñanzas del pasado para
llegar a la sabid uría positiva y lograra
c!escubrir los cúnoncs necesarios para
libertar a su pueblo y para extender
sus enseiianzas a la humanidad a fin
de sah·arla dcfiniti ,·amente y llevarla
a la felicidad permanente.
De Jesús, que vino al mundo para
cnseiiarnos la igualdad y la fr aternidad entre los hombres p'or medio del
amor, se sabe su trágico destino: fué
crucificado y sus apóstoles perseguidos y martirizados, maltratados y quemados. Las naciones cristianas están
h oy en el apogeo de su poderío. Y sin
embargo,¿ dónde está ese bienestar humano propugnado por medio del
amor?, /,dónde la igualdad Y la fraternidad?, ¿.acaso la amenaza de la bomba atómica o la de hidrógeno puede,
a semejanza del poder de Jehova, conducir el mundo a su felicidad y no a
s u exterminio? ¿.Puede haber armonía,
paz y amor por medio d el miedo y de
la amen aza? ¿Pueden existir sin j~sticia y sin libertad de conciencia? ;\O
importa que los dogmáticos lo atribuyan a la falta de fé porque los escépticos piensan que sólo el conocimiento
de la verdad d ebe ser el molde de la
ética; d e la estética y de la religión, y
que la fé ti ene otra misión: la de conducir al hombre a la r ealización de

Letras + Pág. 2

sus grandes destinos, sin caídas ni tibiezas .
Y es que por el amor sólo y la prédica de la igualdad y de la fraternidad, que también son conceptos metafísicos, aún en labios sinceros, no pueden conducir a la felicidad humana si
previamente no se ha llegado a la verda&lt;!.)lor medio de la liberación mental
y de la sabiduría. Sólo ¡\farti lo ha
comprendido así y por eso dijo que
" los males de la libertad, con libertad
se curan". Y él, por el amor y la sabiduría, ha podido realizar la obra de
liberación de sn pueblo de todas las
tiranías fenecientes y nacientes; de la
anarquía entre los propios cubanos;
del odio existente entre las distintas
familias cubanas, por credos políticos
o religiosos, o por pigmentos de la
1,iel. Obra ésta, y no conceptos, que
sólo pueden lograr los arquetipos; los
genios que hayan comprendido su misión en la tierra y hayan dedicado su
tiem po a la realización de la misma
por medio de las fases positivas de la
s:1bíduría. a la que sólo se llega pasando por sus fases negath-as y neutras
'
para no tenerle mi edo al pueblo y
comprender que "los males de la democracia, con democracia se curan".
En la Edad l\Iedia, )Iahoma enarboló la bandera de la justicia para lograr
la unión d e su pueblo. Y los árabes
fueron los señores d e la tierra. Haroun-al-Raschid fué el califa más justo y sabio. Avicena, el m édico más
grande. Avcrroes, el más destacado filósofo. El Califato de Córdoba, el lumen de Europa. Bagdad, el numen de
Oriente. ¿ Y dónde están ahora las huestes del Profeta? Es que la justicia no.
puede existir sin el amor y la sabiduría. No puede hacerse justicia con el
alfanje y la imposición de la media luna. ;\O existe justicia en el exterminio
de los cristianos y de los judíos. Porque la justicia es, en definitiva, amor,
armonía, paz, que sólo se logran llegando a la verdad por la sabiduría.
De todos los arquetipos, sólo Ma.rtí
ha encontrado la armonía entre 1a justicia, la fuerza, el amor y la paz,. la
paz, después de ''la guerra necesaria y
justa", por medio de la sabiduría positiYa, que ilustre, enseñe, eduque al
pueblo que sólo sabiendo ejercer su
soberanía puede ser feliz. Porque Martí conoció la verdad para aplicarla a
la justicia y al bien. Xo la verdad de
Budha, sino la verdad humana, no la
justicia de )lahoma sino la justicia humana, no el Bien de Zoroastro, sino el
bien de la humanidad.
El único arquetipo oriental que insistió sobre la importancia ele la unión
de todos los hombres no importa su
cr edo religioso, es :\Iizrah-:\lohamedel Bab con su apóstol Baha-Ullah. No
en Yano el pueblo iranio de hoy empieza a liberarse de sus complejos y a
impone1·se, no sólo al rey y al parlamento, sino a los grandes imperios del
momento actual, unos fcnecientes y
otros- en pleno apogeo, estado que sólo
podrú conservar por medio de una
sabiduría positiYa que loconduzca a
la paz y a la armonía con el mundo: a
una convivencia por el amor y la justicia.
Los nueve arquetipos anteriormente
citados surgieron en el Oriente y dieron fundamento a distintas sectas religiosas.
Sólo ::\larti, el décimo arquetipo del
mundo, ha nacido en Occidente: a la
entrada del golfo mexicano, en la encrucijada del mundo moderno, en La
Habana: en el barrio d e San Isidro.
¿~o habrá coincidencia entre el lugar
d el nacimiento de )farti y el pesebre
en que naciera el Salvador? ¿Xo querrá
ello seiíalar el error en que el mundo
,•ive r especto del concepto de lo bueno y d e lo malo y que es más fácil encontrar un hombre en una cabaña que
en un palacio?

...

Pasa a la Pág. 7

Los Conceptos del Derecho Romano, a la Luz
de la Historia Social y Política de Roma
( Crónica de Conferencias)
Fué éste el tema general de las Conferencias sustentadas
por el Doctor W enceslao Roces, Catedrático Titular de la Universidad Nacional Autónoma de México. Invitado por nuestra
Escuela de Verano universitaria. El Doctor Roces dictó esta serie
de Conferencias, del lunes 23 al viernes 2 7 de agosto.
La primera Conferencia dcsarrolla&lt;la tu,·o como tema ''Las Relaciones
entre el Derecho y la Historia, la Jurisprudencia y la Historiografía". No
existen argumentos, como pudiera
aptll'eccr para establecer una contradicci&lt;'&gt;n polar entre ambas disciplinas,
sino c¡ue una y otra tienen s us raíces
en la Yicla social, de la c¡ue brotan todas las normas y todos los valores culturall&gt;s. que alimentan, entre otras, las
manifestaciones de lo histórico v lo
jurí1ii('o. El Derecho. es parte intcgranll- del acervo general de la cultura, t·minentcmcnte social. La Historia,
a s u \·ez, concebid a culturalmente,
puede &lt;'ifrarse en la definición certera
&lt;le Iluitzinga, SC'gún la cual, la Historia
es la r endició n ele cuentas que una
cultura se hace de su pasado.
La Historia d e Roma, sus ludias, el
palenque de su dinámica, alumbra y
fecunda los conceptos y las Instituciones. las normas d el Derecho Romano.
Si la expr esión peculiar de la cultura
griega fueron la filosofía, las bellas artes y las letras, el fruto cultural genuino de la sociedad romana debemos
buscarlo en la jurisprudencia de las
artes del gobierno. Grecia dió al mundo el pensador, el poeta y el artista;
Homa, &lt;•I jurista y el gobernante.
La integración de lo jurídico y lo
histórico, la visión histórica que el
Deret'ho a traYés de las vicisitudes de
la vida so e i al y política de Roma,
_c:,;......,.-=óf!,lfflttnttó et Doctor Roces- plasman las figuras estelares de la ciencia
jurídica romana: prestigios como Savigñi y ¡\loosem en Alemania, Pal Fe&lt;leric en Francia, Pietro Bomfanit en
Italia, Don Joaquín Costa y Don Eduardo Hinojosa entre los españoles.
La más profunda justificación en
las l 'niversidadcs modernas, es el enfoque de este Derecho, como Escuela
de formación histórica para los juristas. Las características de la Histori a
de Horna, por su larga duración, por
sus radicales cambios, n os permiten
ver de manera ejemplar, como las instituciones nacen, se desenvuelven , periclitan y fenecen; nad a hay, en la vida jurídica, p er enne e inmutable. En
est&lt;' sentido, nos brinda una lección
insuperable de m odestia y ponderación. pero también de ser en la capacidad creadora del hombre y en los
destinos de los pueblos un enorme influjo, ya que nos enseña a comprender
como el progreso jurídico es siempre
· el resultado de la lucha social.
Destaca el conferenciante, al final
de su primera disertación, las tres lineas fundamentales de d esarrollo de
la Historia moderna y su proyección
sobre los conceptos jurídicos: la línea

política inslil11cional; la línea cultural
Y, presidiéndolas y encuadrándolas,
como lo medular, la línea de las grandes transformaciones sociales: desde
la sociedad gentilicia, sin estado, a
través del estado Patricio y el p opulus Patricio-plebeyo, asentados sobre
la cultura de una sociedad esclavista,
para desembocar en la crisis de la esclavitud y de los albores del feudalismo, con la institución d e colonato en
el Bajo Imperio.
'
La segunda Co11ferencia del Doctor
\\'enceslao Roces giró en torno al te-

m a "Puntos, Sociedad, Estado, Derecho'·.
Expone el conferenciante los datos
característicos de la sociedad gentilicia, basada en la colectividad primitiva de los bienes y en los vínculos de la
sangre, estableciendo el paralelo entre
la gens romana y el genos griego. l:na
sociedad sin autoridad estatal, sin poder público, sin propiedad privada,
sin esclavitud, sin clases. :\Iantenida
en cohesión por la autoridad natural,
patriarcal del pater-familia. Señala las
s upervivencias del rcgimen gentilicio
e n el Derecho, la r eligión y el culto
de una época histórica posterior. Y
apunta la r eminiscencia poética de
aquel regimen protohistórico en el mito de la Edad de Oro, que, desde Hesíodo, Virgilio y Horacio, saltando por
sobre el renacimiento, llega hasta nuestro Ccn·antcs, quien lo r ecoge en la
maravillosa estampa del discurso de
Don Quijote a los cabre1·os.
La leyenda de la Edad de Oro es
uno de aquellos mitos etiológico!¡ que
analizara Micbuhr, que nos ayudan a
discernir las realidad es de lo histórico por entre las nieblas poéticas de lo
legendario. Muchas veces, cuando los
documentos, las piedras, y los testimonios históricos callan, habla el poeta,
con su voz profética o admonitoria.
Tras la Edad de Oro gentilicia viene como en el ciclo de Esíodo la Edad
de Hierro, edad de opresión, de luchas y de conflictos. La aplicación del
hierro a las armas y a las herramientas de trabajo pone en manos del quirite, d el herrero latino, el instrumento
de la nueva sociedad, del patriciado.
El desarrollo de la agricultura en profundidad trae como secuela el germen
ele la gran propiedad latifundista y la
aglomeración de las grandes masas escla,·as, alimentadas por la conquista.
Como en Grecia los upstidads, los
gcomoros y los demiurgos (la nobleza
ociosa, e~ trabajador de la tierra y el
artesano), surgen en Homa, al desintegra rse la sociedad gentilicia, las dos
clases contrapuestas: el patriciado y
la plebe..
De los poderes soberanos el patcrfamilias hereda la sociedad romana el
concepto de la propiedad qui itaria,
concepto señorial, reacio a toda suertr de limitaciones, el prototipo de la
propiedad monopolista y absorbente.
Van dibujándose, gradualmente, los
cinco principios básicos del Derecho
Homano: la libre personalidad (con su
lado sombrío, negación o reverso de
ello la esclavitud ); Ja familia agnativa,
en que los familiares son, en rigor,
súbditos del soberano pater-familias;
la propiedad privada, soberanía del
quirite sobre las cosas (con su antítesis, los hombres convertidos en cosas
los esclavos) ; la libertad de contrata~
ción y, por último la libertad hereditaria, con este car acterístico : el testamento.
En su ter cera disertación, bajo la
rúbrica de "La rebelión de los quirit es", ofrece el conferenciante una breve síntesis de la lucha multicelular de
los plebeyos contra los patricios, en la
que señala la médula social y el motor
de la dinámica histórica y jurídica

Armas

y

que domina toda la primera parte de
la evolución de Roma.
El concepto de clase, su misma p alabra, y la terminología de la lucha de
clases, los alumbra, sin ambages, la
historia de Roma.
Ya los primeros testimonios históricos nos dicen que la Constitución centurial de Servio Tulio se basaba en la
cli\'isiún de la sociedad romana en cinco chtses, al ex tremo de las cuales, por
abajo, aparecían, ya con este nombre.
los "proletarios", quienes no podían
ofrecer a la colectividad mas riqueza
que su prole, los hijos.
Las dos grandes puertas motrices de
la historia de Roma, expone el Dr. noces, S&lt;2_n las luc has por ia grcsn o la
plebe, que conducen, con la victoria
de los plebeyos, a la crisis y al derrumbamiento del Estado patrie y
a la evolución de los privilegios del
patr iciado, transforma ndo substancialmente los conceptos básicos del Derec ho Romano, y las rebeli ones de los
esclavos. Aquellas luchas dan a la historia de Roma las figuras egregias de
los Gracos; éstas brindan al mundo,
como un ejemplo, la figura de Espartaco, el campeón de l a liberación del
esclavista.
Examina el conferenciante las di\'ersas teorí as de los orígenes de la división de la sociedad romana en las
dos grandes clases, exponiendo su croterio de que un o de los factores fundamentales que contribuyeron a ella,
con la consiguiente sugestión de las
poblaciones vencidas a una condición
inferior. Asistimos, nos dice, como
por primera vez en la historia del Occidente, al enfrentamiento de las dos
grandes fuerzas: la minoría de la opresión, con el Estado como instrumento
y baluarte, y la mayoría· de los oprimidos, asistida por la razón del progreso
histórico, la fuerza ele su número y el
heroísmo de sus luchas.
Esboza a continuación las etapas
mas salientes en la lucha de la plebe
contra el patriciado y los objetivos de
esta lucha: la equiparación ele derechos civiles y politicos de los plebeyos
con respecto a los patricios.
Destaca como una de las grandes
reivindicaciones de las plebes el logro
de la primera legislatura escri ta de
Homa, las leyes de las XII con las que
triunfa el princ ipio de la seguridad
jurídica, descartándose la arbitrariedad en la administración de justicia.
basada en un Derecho Consuetudinario y en normas misteriosas, conocidas y controladas solamente por los
patricios.
Hace hincapié en otra de las grandes aspiraciones victoriosas de la plebe: en el principio de apelación al
pueblo, para los casos de pena capital ,
antecedente hi stórico remoto del 1110pcrno Derecho de Amparo.
Las famosas secesiones de la plebe,
. como medio de presionar a los gobernantes para el logro de sus legitimas
aspiraciones, podrían ser comparadas,
dice el co nferen ciante, con las preservas a las huelgas modernas. Por otra
parte, el Estado r ecurre, ya en aquella
remota época, al arma ideológica de la
propaganda, para tratar de reducir a
los rebeldes, como, lo revela el conocido apólogo de :llcnenio Agripa sobre
" los nimbos y el estómago", símbolo
de la pretendida conciliación o unidad orgánica ele intereses, que Tito
Livio recoge con sus Décadas de la
Historia de Roma.
Cno de los instrumentos políticos
m~ís recios y de más profundo alcance
político forjado por las luchas de la
plebe contra el patriciado fué d el Tribunado del Pueblo, que habrú de ser,
andando el tiempo, cauce y piataforma para la lucha y la revolución agraria, al llegar el último siglo de la República.
Tratando de contrarrestar las causas fundamentales de las victorias su-

Letras + Pág. 3

cesivas del triunfo final de los oprimidos contra los privilegios de la clase
patricia, el conferenciante señala entre otras, las siguientes razones: la
un idad y la cohesión de la plebe, su
certera dirección, la necesidad de integrar la sangre y las energías de los
plebeyos en la política de expansión
de Roma, la dirección de l¡¡s leyes del
desarrollo histórico, y por último las
divisiones y contradiccioRes internas
('11 el seno del patriciado, y apunta,
para ·terminar, algunos de los aspectos
fund amentales en los que esta gran lucha social, mantenida a lo largo de
siete siglos, deja su huella en la cultura c!e las instituciones jurídicas.
"La lucha por tierra", fué el tema
desarrollado por el Dr. Roces en su
cuarta conferencia. Expuso en ella,
después de integrarse la plebe en el
nuevo Estado.patricio-plebeyo, fué formándose paulatinamente una nueva
aristocracia, con elementos de las dos
clases sociales. En una fase anterior.
nos encon tramos, en la clase alta, con
dos sectores claramente deslindados:
la oligarquía de terratenientes de los
senadores y lá aristocracia financiei:a
de los caballeros.
El campesino libre había sido despojado ele sus tierras, absorbidas por
la minoría de latifundistas. La afluencia de masas inmensas de esclavos ponían en grave peligro el Estado Romano.
El problema de la tierra había sido
desde siempre el eje económico d e la
historia de Roma. Pero, al acercarse
la crisis de la República, el problema
agrai'io se convirtió en un problema
de vida o muerte.
Las figuras que representan la rebelión de los intereses de los humildes
y de la patria contra la oli garquía terrateniente, en los años 133 a 122 a.c.,
son dos famosos tribunos de la plebe,
los hermanos Tiberio y Cayo Sempronio Graco emparentados con la alta
nobleza de Roma, pero se abrazan generosamente ala causa del pueblo. El
conferenciante traza la interesante
semblanza de estos dirigentes d e la
revoluci ón agraria, que, aunque momentáneamente derrotados, pusieron
muy alta la bandera de la justicia social y han quedado perennemente en
la historia como símbolo de las luchas
populares.
Analiza breYcmcntc el Dr. Roces
las causas históricas, económicas, sociales y políticas, que determinaron
la derrota de los Gracos, cuya causa
habrían de continuar más tarde, bajo
nuevas condiciones los ''populares del
partido de Mario"'.
El régimen jurídico de la sociedad
territori al romana salió, por el momento, indemne de los embates d e este moYimiento social, pero ya entonces se pusieron los jalones que, a la
vuelta de tres siglos, habrían de traducirse en importante limitaciones sociales al dogma tradicional del dominio quiritario.
La última de las conferencias de este c ic lo fu é dedicada a exponer, bajo
el titulo d e 'Tna gran batalla por la
libertad", el triunfo del principio de
la responsabilidad patrimonial en el
cumplimiento de las o bligaciones civiles, en Derecho Romano.
El punto histórico de partida de la
responsabilidad del deudor, lo mismo
en H.oma que en otros pueblos antiguos, fué el régimen expiatorio, que
con,·crtia al deudor, potencialmente,
en rehén de su acreedor, permitiendo
a éste, en el caso de incumplimiento,
darle la muerte o reducirlo a esclavitud. Este s istema ancestral encuentra
su reminiscencia dramática en la obra
de Shakespeare "El Mercader de Venecia", y sigue flotando vagamente en
muchos episodios de las novelas de

Pasa a la Pág. 8

�FRANCISCO CERVANTES SALAZAR Y SU OBRA
MEXICO EN 1544
De Don Hernando Cortés al regiomontano Alfonso Reyes,
la "Muy Noble y Leal Ciudad de México", ha merecido el en•
carecimiento de los hombres de letras.
En una obra acytologada por el atildado escritor mexicano
Don Artemio de Valle Arizpe, podemos leer con deleite las descripciones de la ciudad antigua gobernada por Moctezuma el
Doliente, las noticias de la ciudad restaurada, y, por último, la
sede de la Nueva España, creciente dentro del mundo urbano de
la traza, mandada hacer por el propio Conquistador.
:--.ucstra ciudad, a veces, ha recibido
de los bardos, excelentes y acendradas
declaraciones de amor:

L'n cielo, 11n cielo, un cielo ...
Sólo en un cielo puedo
escribi1· el romance de 11_1 amor
junto al mio:
;las demás superficies no me siruen!
En el aludido libro de Valle Arizpe,
desfilan las crónicas de los escritores
que, a lo largo de cinco siglos, trazan
en di versos estilos la efigie de la ciudad que fué el teatro del choque y la
fusión de dos civilizaciones. Ahí Diego Durán, Diaz del Castillo, Cortés. El
Conquistador Anónimo, Sahagún, :\Iotolinia, Cervantes Salazar, Suárez de
Peralta, Alonso Ponce, :\lendieta, Ojea,
Torquemacla, Gaje, Sariñana, Vctancourt, San Vicente, Clavijero, Sedano,
Humboldt, Orozco y Berra, García
kazbalceta, Ramírez de Aparicio, Rivera Cambas, Marroquí, García Cubas,
González Obregón, Romero de Terreros, Alfonso Hcyes, el nuestro, Genaro
Estrada, ~1anuel Toussaint, para ofrecer la nómina completa ele cronistas.
t'n humanista español, nacido en
Toledo a principios del siglo XVI, y
ya en la madurez de su vida Profesor
de Hetórica en la neonata Academia
:\lexicana y posteriormente Real y
Pontificia l"niversidacl de México, empeñó sus días docentes a describirnos
con vivos colores y sabrosas razones
la sede novohispana.
A Don Joaquín García lcazbalceta,
maestro de toda erudición mexicana,
debemos la depuración y el esclarecimiento de la vicia y la obra de este
cronista veraz, que nos ofrece la visión orgánica más perfecta ele la ciudad recién nacida.
Debió de haber nacido en Toledo,
hacia 1515; y si en edad escolar no
fué discípulo de Vives, fuélo indudable1¡1entc del sabio y piadoso Alejo de
Yenegas, quien se refiere a Francisco
Cervantes Salazar, del que hablamos
concretamente, como aventajado y diserto hablante de la lengua latina.
Como a los hombres de su época, la
extensión de los dominios españoles
aviYó su afún it_inerantc. Pasó a Flandes en compañía del Licenciado Girón
y se restituyó a su patria con el importante empleo de secretario latino
del Cardenal D. Fray García de Loaysa, :\laestro General de la Orden de
Santo Domingo.
Al promediar el siglo era nuestro
autor catedrático ele Retórica en la
Cnivcrsidad de Osuna, dato mencionado por el cronista en sus propios Diálogos, aunque no -en la Complutense,
como Jo noticia Beristáin. Sí residió
en Alcalá, pues que allí hizo imprimir
sus obras castellanas.
Se trata de un torno en 4o. dado a
luz por Juan de Brócar, hijo del célebre Arnaldo Guillén de Brócer, impresor de la Poliglota, aparecida en el
mundo del Renacimiento merced a los
afanes del ilustre frailecico aguileño
Francisco Ximénez de Cisneros.
El libro no es de grande extensión,
ni le pertenece sino en parte. Interpretando la ficha bibliográfica podemos
decir que es una glosa y traducción de
un Diálogo de la Dignidad del Hom-

bre, comenzado por el :\le. Oliva y terminado por nuestro autor. l,;na segunda parte contiene el Apólogo de la
Ociocidad y el Trabajo, intitulada Labricio Portwulo, debido al numen del
Protonotario Don Luis :\Iexia, glosado
y moralizado por Cervantes Salazar.
La tercera es la Introducción y Camino para la Sabiduria, compuesta en latín por el excelente varón Vives y
vuelta al castellano y adicionada profusamente por nuestro biografiado.
El primer apartado está dedicado a
Hernando Cortés; el segundo a D. Juan
:'.iartinez Silicco, Arzobispo de Toledo,
y el tercero a D1ia. :\!aria, Infanta de
España, hija de Carlos Y, después Emperatriz de Alemania y Reina ele Hungría.
Tal es lo que podríamos llamar la
producción europea de Cervantes Salazar.
Está descartada la posibilidad de
que el cronista toledano pasó a Indias
a incitación de Cortés, pues éste murió en 1547, y el viaje de Cervantes
Salazar, realizado hacia 1550 ó 51, no
tiene motivación conocida, sino la del
constante trasiego de ingenios y hombres de armas a las tierras recientemente incorporadas a la Corona espafiola.
Por un pasaje de los Diálogos, que
más adelante comentaremos, se sabe
que el nuevo pasajero se dedicó a ganar la pitanza enseñando gramática
latina en una escuela particular. :Más
adelante profesaría Retórica en el Estudio mexicano erigido a instancia ele
varones sabios y prudentísimos.
Tomando en la cuenta la estrecha
vinculación que en la obra literaria de
Francisco Cervantes Salazar tiene la
Cnivcrsidad de :\léxico con su autor,
precisa en esta disertación tratar los
antecedentes y estructura de nuestra
máxima Casa de Estudios.
:--.o es la Real Cniversidad de :\léxico la más antigua del Xuevo :\lundo,
ya que la precedió, por lo menos en
la data de su documento constitutivo
como silulium genera/e pontificio. la
de Santo Domingo; y aparece también
anterior, en la cédula real que la creó,
la de San '.\larcos de Lima, aunque ésta
no llegó a abrir sus puertas sino muchos años después de que había comenzado a alborear la nuestra.
En el nacimiento de nuestra cultura
universitaria tuvo buena parte un fraile francisco, don Fray Juan de Zumárraga; un Yirrey, Don Antonio de :\iendoza y el Ayuntamiento de la Ciudad
de :\léxico.
La cédula real que funda el Estudio
mexicano está dada en Toro a 21 de
septiembre de 1550, por el Príncipe
Don Felipe; y el 5 de junio del 53,
abrió la Cniversidad sus puertas a los
estudiantes, dando su primera lección
en el Curso de Vísperas de Teología el
dominico Fray Pedro de la Peña, en
presencia del Yirrey Don Luis de Yelasco, siendo rector interino Don Antonio Rodríguez de Quesada.
En estos mismos días se inicia también la profesión de otras Enseñanzas:
la de Canónes, a cargo del licenciado
Pedro :\!orones; la de Decreto, bajo la
dirección del Doctor Bartolomé de
:\Ielgarejo; la de Latinidad o Gramática, bajo la docencia del Bachiller

Blas de Bustamantc; la de Jnstituta,
con el Licenciado Bartolomé Frias y
la de Artes, encomendada al canónigo
J uan García.
l'n~poco más tarde, dos catedníticos
darán lustre inacabable al naciente
Estudio: Fray Alonso de la Veracruz,
Profesor ele Escrilura y más tarde de
Teología Escolástica y nuestro Cervantes Salazar, primero discípulo y
posteriormente maestro retórico.
::'\'ucstra Institución universitaria
virreinal arranca del derecho universitario español, arranca de las Siete
Partidas. :\lás singularmente, del Título 31 de la Partida Segunda, dedicada
a tratar "De los estudios en qe aprendcn los saberes, e de los maestros e de
los escolares". En esta dodificación
se sc1iala que el Estudio General, ulteriormente l'niversidad, debe ser fundado por mandato del Papa, o del Emperador o del Rey. Así que, la lJniversidad peninsular y la americana nacieron al amparo de la autoridad imperi al, primero; ele la real, después.
Los Estatutos o Constituciones que
la rigiernn desde su fundación fueron
rcdactados por el Virrey y la Audiencia, modificantio un tanto la letra salamantina. Posteriormente se dotó a
la Cniversidad, a lo largo de los siglos, de codificaciones adecuadas.
Bajo esta advocación jurídica, la vida universitaria mexicana cumple la
labor de su tiempo al finalizar el siglo
XVI. A las cátedras candeales ya elescritas sumariamente, han de añadirse
la de :\ledicina, en 1582, con D. Juan
de la Fuente como titular; la de Visperas, en 1595, ele D. Juan de Plasccncia y en la próxima centuria la de Cirugía.
La proYisión de las cátedras era
tcmporal o perpetua; la primera por
cuatro afios y la segunda de por vida.
Se obtenían por oposición. Para discernirlas intcn·enían los escolares votando individualmente y por Cursos _
aprobados en la Cniversidad.
Los emolumentos docentes abarcaban de cien a setecientos pesos al año.
La Facultad de Artes era la inicial para las demás Facultades. Las lecciones
se profesaban de las siete a las once y
de las dos a las seis. El jueves era día
de asueto, si no habia habido otro en
la semana. Se contaban diversos períodos de vacaciones: del 8 de septiembre al 18 de octubre; del primer
dia de Pascua de Xavidad a la Epifanía, 6 de enero.
Se celebraban todas las fiestas religiosas de trascendencia, con lo que al
final había que ''pedir dispensa para
que &lt;'On Jo visto se pague el curso",
µorque no se podía solventar el curriculo de la asignatura.
Los estudiantes organizaban mascaradas, cabalgatas y el otorgamiento
del grado de doctor implicaba un vejamen y un desfile burlesco. Eran, por
descontado, muy aficionados a los toros.
Confería la Cniversidad los grados
de bachiller y licenciado. por las Facultades de Leyes, Cánones y ~ledicina; :\Iaestro para las Artes y Teología,
"la llamada reina de las Ciencias"
-que dirían en España- , y doctor
para todas, excepto para la de Artes,
que era puente que conducía a las
otras.
La recepción del grado de maestro
o de doctor revestía alta solemnidad
y era gravosa por las propinas que había que otorgar. Costaba la licencia-

Armas y Letras + Pág. 4

tura unos quinientos pesos, y bastante
mils la de doctor.
Para celebrar esta distinción académica se organizaba la víspera un pa~co lucidísimo; y el día recepcional,
ostentando los miembros del Claustro
sus pompas insignias, se hacía nuevamente la caminata de la sede uni\'ersitaria a la Catedral, participando el
Rector, el Maestrescuela, el candidato,
el Virrey Y las Autoridades coloniales.
En la iglesia, en la nave del Evangelio, se erigía un tablado con sillas para
el Claustro, Y en una mesa las insignias doctorales de espada y espuela
para los seglares y anillo y libro para
los ecfesiásticos, Y una pcquclia cátcdra donde tomaba asiento el candidato y a su vera. el paraninfo.
Concluido el oficio religioso, el doctorado acudía a las preguntas del :\Iaestrescuela, a las del Rector y a las de
dos de los doctores presentes.
Acto seguido, venia el vejamen llevado con gracia y donaire. Solicitado
Y obtenido el grado, el padrino procedía a imponerle, ciñéndole la espada
Y calzándole las espuelas como caballero, Y el anillo y el libro siendo eclesiástico, y terminando por darle el
ósculo.
Ante la dignidad maestrescolar prestaba el nuevo doctor juramento de fe
para recibir la borla.
A la postre venían los parabienes: el
besamanos del Señor Virrey y los abrazos de los colegas y el retiro de cada
quien a su casa en el orden procesional que se había observado a la veniela.
El traje de los doctores era talar y
en la museta y en la borla llevaban
los colores de su l'acultad, usánáosc
el blanco para la Teología, el azul para la Filosofía, el rojo para los legistas, el verde para los canonistas, el
amarillo para los médicos.
La Cniversidad :\fexicana, de naturaleza humanística, fué obra de su
tiempo. Consecuentemente, no puede
demandarse de ella una capacidad
científica que sólo hasta el siglo XVIII
comenzaron a desenvolver colegios e
instituciones de cierto tipo, como la
Real Escuela de Minas, o las sociedades económicas de 'Amigos del País"
o los jardines botánicos fundados la
misma centuria.
Se prodigaba así una cultura similar a la de las seculares universidades
europeas de París, Bolonia, Oxford y
Salerno; Y durante tres siglos fué el
centro más distinguido de la vida intelectual de :\iéxic?, _el meridiano de
la cultura huma~1s_hca, el hont_anar
d?nde abr~baron av1damente
rngenios colomales de tres centurias.
En 222 años de vida habían salido
de sus aulas 29,882 bachilleres, y 1,162
doctores y maestros. :\fuchos de ellos
pasaron después a señorear solios altísimos, pues no pocos fueron obispos.
oidores y hasta miembros del Consejo
de Indias.
Cervantes de Salazar describió limpia y sabrosamente una época de la
vida universitaria de mi Patria en el
primer siglo de la Colonia.

!os

Pero antes deberemos de decir que,
ganado por el ansía de saber, graduóse de Licenciado y Maestro en Artes
en 1533, y de Bachiller en Cánones en
el siguiente de 1554, año en que publicó, en la imprenta del italiano Juan
Pablos, los Diálogos de Vives, comen-lados y adicionados. por él, con otros
siete originales, de los que sólo los

tres últimos, según op111rnn de lcazbalceta, fueron escritos en la capital
de la Xueva España.
En 1555 obtuvo la dignidad sacerdotal y poco después se doctoró en
Teología. Fué Cronista de la muy :--.oble y Leal Ciudad de :\léxico en 1560;
Canónigo de la Catedral desde 1563;
Rector ele la l'n iversidad en dos ocasiones (1567-(i8 y 1573-74). Se le ha
dacio el nombre de nuestro humanismo docente. El 18 de noviembre de
1575 se habla ya de su muerte.
El aspecto litcrariodoccnte de Francisco Cervantes Salazar que nos interesa juzgar aquí radica en su obra descripti\·a del :\léxico naciente, intitulada .!té.rico en 1554.
Los origen('S habrá que scndcrearlos
un siglo atrás. El renacimiento de las
letras en las postrimerías de la centuria décimoquinta, trajo consigo la necesidad de depurar la le-ngua deJ Lacio, búrbaramente corrompida duranle el :\lcdievo. Las lenguas modernas.
no bien estables todavía, eran miradas
con desprecio por los sabios, quienes
consideraban el latín como el medio
universal y exclusivo de comunicación entre ellos.
En el ámbito de los colegios, se prohibía severamente que se hablase otra
lengua; y de entre los mismos discípulos nombraban los profesores espías que denunciaran a los que se
atreviesen a usar los idiomas vulgares,
extremándose esta medida hasta el
trato intimo del hogar doméstico.
Surge así la demanda de acomodar
el latín al lenguaje familiar, donde a
cada paso se t ropezaba con la falta de
\'OCCS para expresar objetos nUC\'0S y
a&lt;-tividadcs desconocidas a la antiguedad.
Con el propósito ele suplir esa falla
y evitar que los estudiantes, contagiados de los términos bárbaros que encenagaban los libros didácticos, continuasen empicando e inventando frases intolerables, surgió la idea de redactar Diálogos, a guisa de Manuales
de Conuersación, en que los autores
procuraban introducir locuciones clá!&gt;icas, y a falta de ellas los completaban, como mejor podían, con otras
ajustadas por lo menos a las reglas
idiomáticas.
Los más eruditos acudían al griego,
para auxiliarse en esa tarea imposible
de infundir vida a una lengua muerta,
y acomodarla a nuevos tiempos y costumbres.
Por su propia índole los Diálogos
debían referirse a escenas de la vida
corriente; y estos preciosos documentos se han encargado de darnos a conocer los métodos de enseñanza, las
pecularidades ele aquellos colegiales y
la existencia de la época.
La forma dialogal en la Literatura.
inaugurada por Pedro Schade en su
Mosell11n11s tuvo un excelente representante en Luis Vh·cs, cuyos cortesanos Diálogos ganaron pronto justa celebridad.
La obra de Vi\'CS se enseñoreó en
las escuelas españolas, habiendo sido
pronto trasplantada en el medio universitario mexicano para provechosos
fines docentes.
Cervantes Salazar añadió tres Diálogos que tocan a ~léxico, Academia
.l!e:r:icana, Ciuilas Mexic11s interior,
.Uexicus exterius, que han venido a ser
inestimables do e u me n tos históricos,
por contenerse en ellos la descripción
de la Cniversidad recién fundada, la

de nuestra naciente capital espafiola
y la de una parte de sus alrededores,
tal como se hallaba todo en 1554.
El galano Profesor de Retórica dijo
en su C1·ónica de las Indias que había
escrito esa parte de su obra por parecerle ser razón "que pues yo era morador de esta insigne ciudad y catedrático ele su Cni\'ersidad, supiesen
de mi antes que de otro la grandeza y
majestad suya."
Escribió también Cen-antcs Salazar
la relación de las exequias hechas en
:\léxico al Emperador Carlos V - impreso en 1560- y un comentario a la
jura de Felipe II.
Existen de él unas epístolas laudatorias en el \'ergel de Sanidad o banquete de caballeros y orden de uiuir,
del Doctor Luis Lobera de Avila, impreso en Alcalá en 1542; en el .frie
Triph&lt;ma, de Fray Juan Bermudo, en
la IJiulectica Resol11tio, de Fray Alonso ele la Veracruz, impreso en :\féxico
en 1554; en el Speculum Conjugiorum,
del mismo autor, que sale de las prensas en 1556; en la Opera :\ledicinalia,
de Francisco Bravo, de 1570, y una
epístola latina en la XoJicia crítica de
uarios lib1·os curiosos, 1778. Dejó inédita una Crónica de .\'ueua España,
publicada después, en parte, al cuidado del sabio bibliófilo mexicano Don
Francisco del Paso y Troncoso.
La versión castellana de los tres
Di:ílogos latinos que Francisco Cervantes ele Salazar escribió e imprimió,
fué hecha por Don Joaquín García
Icazbalceta en 1875, en limpia y castiza prosa, bajo el rubro de Mé:rico en
1.554.
El traslado del erudito mexicano
aparece cu la Biblioteca de Autores
.llexicanos, de Victoriano Agueros, y
contiene, aparte del texto coloq~úal,
una introducción al lector por Alfonso
(iómcz Alfaro, discípulo del retórico y
cronista, una prelusión del impresor
Juan Pablos, de Brescia, y jugosas notas a los tres Diálogos.
El Diálogo primero, destinado a describir la vida de la nueva l:niversidacl
tiene un alto interés histórico. Durante ese lapso profesaban maestros tan
acreditados como Bustamante, García,
Fray Alonso de la Veracruz, :\!orones,
Arévalo Sedeño, Frias y Xcgrete.
Dos interlocutores ideales alternan
sabrosos parlamentos: :\fesa y Gutiérrez.
:\IESA:-Alégrome en verdad de tu
venida a esta tierra, pues como sé que
conoces muchos colegios en España, y
según en tu viaje mismo lo manifiestas, eres amigo de \'er cosas nuevas. al
mostrarte lo que no has visto, aprenderé lo que deseo saber.
GCTIERREZ:- ;'l,ada es tan natural al
hombre, y así Jo dice Aristóteles, como sentir una inclinación innata e
irresistible a adquirir la sabiduría,
que por abarcar tantas y tan elevadas
materias, nos encanta en su variedad.
En ésta se complace igualmente la naturaleza, produciendo sin cesar cosas
tan diversas, y por lo mismo, tan gratas a los hombres. Y como la verdad
atrae y detiene la vista, así el ánimo se
fija en lo que percibe por primera yez,
fastidiándole infaliblemente la repetición de lo que ya conoce. Dígote todo
esto para que entiendas, que no la codicia, como en muchos sucede, sino el
deseo de ver cosas nuevas, es lo que
me ha hecho atravesar con tanto peligro el inmenso Océano.
MESA :-A cada uno arrastra su incli-

nación. Y como tú te dejas llevar de
ésa, asi otros ceden a otras; pero en
Yerdad que prefiero la tuya.
GCTIEHREZ:-Así sucede. Pero sirvete informarme de lo que no he querido preguntar a ningún otro: ¿qué
edificio es ése, con tantas y tan grandes ventanas arriba y abajo, que por
un lado da a la plaza, y por el frente
a la calle pública, en el cual entran los
jóvenes, ya de dos en dos, ya como si
fueran acompañando a un maestro
por honrarle, y llevan capas largas y
bonetes cuadrados metidos hasta las
orejas?
:\IESA :- Es la Cniversidad, donde
se educa la juventud: los que entran
son los alumnos, amantes de :\finerva
y de las ~1usas.
GCTIERHEZ :- En tierra donde la
codicia impera, ¿, queda acaso algún
Jugar para la sabiduría?
:\lESA:--\'enció la que vale y puede
más.
Gl:TIERREZ:- Si; en aquéllos que
estiman las cosas en lo que realmente
valen, y no loman las viles por preciosas, ni al contrario.
:\fESA :- Pues a éstos que así juzgan,
los venció y dominó antes la sabiduría; que a no ser así, ele todo formarán
juicio errado.
GUTIERREZ:-Hazón tienes. Pero
ruégote que entremos juntos. Ancho
es, por cierto, el zaguán, y muy espaciosos los corredores de abajo.
:\IESA :-Iguales son los de arriba.
GCTIERREZ:- Para el número y
concurrencia de estudiantes tiene bastante amplitud el patio; y por este lado izquierdo hay espacio sobrado para cuadrar el edificio, igualando el lado derecho. Pero dime lo que importa más, y que realmente ennoblece a
una Cniversidad, ¿qué tales profesores tiene?
:\!ESA :- Excelentes.
Gt;TIERREZ:- Por supuesto que no
pregunto de su honradez, sino de su
instrucción y práctica en la enseñanza.
:\!ESA:-- Son empeñosos, y vcrsadísimos en todas ciencias. Y hasta te diré. nada vulgares, y como hay pocos
en España.
GCTIERREZ:- ¿,Y a quien se debe
tan grande obra?
:\lESA :-Al Emperador, bajo cuyos
auspicios y gobierno se han hecho en
todo el orbe cosas tan insignes.
GL"TIERHEZ:- ¿,Cuáles son sus inmunidades y privilegios?
:\fESA:- :\fuchos y grandes; conformes en todo a los de Salamanca.
GCTIERREZ:- :\Iereccn muchos más
y mayores, si posible fuera, así los que
enseñan tan lejos ele su patria, como
los que estudian cnmedio de los placeres y de la opulencia de sus familiares.
· ~IESA :- Antes bien debieras haber
dicho, que a unos y otros debe honrarse por haber de ser los primeros
que con la luz de la sabiduría disipan
las tinieblas de la ignorancia que oscurecían este Nuevo Mundo, y de tal
modo confirmen a los indios en la fe
y culto de Dios, que se trasmita cada
vez con mayor pureza a la posteridad.
GUTIERREZ:-Juzgas tan acertadamente, que no hay más que añadir.
Pero dime lo que tanto ansio saber:
¿qué emolumentos gozan, cuánto tiempo enseñan, y quiénes son estos celosos maestros de la juventud?
:\IESA:-No a todos se da el mismo
sueldo; a unos doscientos; a otros
trescientos pesos de oro al año, según

Armas y Letras + Pág. 5

la importancia de la facultad y la
ciencia del profesor. Sin embargo,
considerando en Jo general el esmero
con que ensefian, y la carestía de la
tierra, es bajísima ele t'odos modos la
asignación. Porque sólo la propia experiencia podrá hacer ercer, que lo
que en España compras con cualquier
moneda de cobre, aquí no hallas quién
le Jo venda, no digo por el duplo, pero
ni aun por el triple de plata.
GlJTIERREZ:---'Bicn lo creo, porque
a mi pesar lo he experimentado: lo
más ordinario y común no se consigue
sino con plata; y no hay moneda de
vellón como en España, y la que allú
es pieza de plata. aquí es de oro.
:\IESA :- Convendría, por Jo mismo,
que a los catedráticos se diese un sueldo tal que sólo se ocupasen en lo que
tienen a su cargo, sin distraerse para
nada en otras cosas, y que les bastara
para sustentar medianamente sus per&lt;Sonas y familiares. Resultaría de esto
lo que es preciso que suceda en cualquier escuela bien organizada: que
habría mayor concurso de sabios, y
estudiarían con más ardor los jóvenes
que algún día han de llegar a ser maestros.
GCTIERHEZ :- Aumentará los honorarios el Emperador luego sea de
ello informado; y si, como se dice, las
dignidades eclesiásticas y demás empleos se han de reservar para los que
habiendo dado pruebas de su erudición sean considerados más dignos,
esto infundirá grande ánimo a los escolares para proseguir incansables en
sus estudios.
:\IESA :-Hay muchas esperanzas de
que así se hará. :\fas ahora, para que
sepas lo demás que pregunta..s, debo
decirte que los días no feriados hay
continuas lecciones y explicaciones de
autores, de las siete a las once de la
mañana, y de dos a seis de la tarde.
Algunos profesores dan cátedra dos
veces al día, y los demás una sola.
GlJTlERREZ:-Lo mismo es en Salamanca.
~1ESA :- De las ciencias concernientes al lenguaje y al raciocinio, que
guían a las demás, hay tres sobresalientes Profesores.
GUTIERHEZ :-Dime quiénes son y
a qué horas enseüan.
:\fESA :-El que ves paseando por
aquella aula de abajo, tan llena de discípulos, es el maestro Bustamante, que
de ocho a nueve de la mañana, y por
la tarde de dos a tres, enseña con tanto empeño como inteligencia la gramiltica, de que es primer profesor. Explica con cuidado los autores, desata
las dificultades, y señala con bastante
inteligencia las bellezas. N'o es poco
versado en Dialéctica y Filosofía, en
las cuales es maestro: y como hace
"ein ti séis años que se emplea sin descanso en la enseñanza de la juventud
mexicana apenas hay en el día predicador o catedrático que no haya sido
discípulo suyo.
GlJTIEHREZ:-¡Cuán larga será su
descendencia!, si quien forma el ánimo no merece menos el nombre de padre, que quien ha dado la existencia.
MESA :-Ciertamente muy dilatada.
A todos enseñó con gran brevedad y
encaminó con buen éxito por la senda
del saber, en cuanto permitió el ingenio de cada uno. Pero subamos, que
allá arriba están las demás cátedras.
La que se ve a la derecha está destinada a la lección de. Sagrada Teología, y

Pasa a la Pág. 6

�Literatura .. • •
Viene de la Pág. 5
en ella. de dos a tres, el :\laestro Cervantes ('nseña Retórica a los aficionados a la elocuencia, que vienen a oírle, y a los estudiantes de las demás facultades. para que realce el mérito de
todas.
GCTIERREZ :-Este Cervantes. si
no me engaño, es el que también fué
catedr:itico de Retórica en la Cniversidad 4'e Osuna.
MESA :-El mismo. En aquella esquina, pasada la ·magnífica clase en
(¡ne se lee Derecho Civil y Canónico,
liay dos salas bastante amplias. En la
primera. el presbítero y ~laestro en
Artes Juan García, enseña dos veces
al día la Dialéctica, y con mucho empeño y no menor provecho. Es persona digna de aprecio por su probidad
y literatura.
GCTlEHREZ:-¡Dios mío! ¡Con qué
gritos y con qué manoteo disputa
aquel estudiante gordo con el otro flaco! 11ira cómo le hostiga y acosa!
:\IESA :-Lo mismo hace el otro, y
se defi&lt;•nde vigorosamente: sin embargo, según advierto, ambos disputan
por una bagatela, aunque al parecer se.
trata de cosa muy grave.
GUTIERREZ :-¿A quién van a oír
tántos frailes agustinos que junto con
algunos clérigos entran a la cátedra de
Teología•?
:MESA:- A Fray Alonzo de la Veracruz, el más eminente :Maestro en Artes y Teología que haya en esta tierra,
y catedrático de Prima de esta divina
y sagrada facultad; sujeto de mucha y
varia erudición, en quien compite la
más qlta virtud con la más exquisita y
admirable doctrina.
Gl'.TIERREZ:- Según eso, es un varón cabal, y he oído decir además que
le adorna tan singular modestia, que
estima a tocios, a nadie desprecia, y
siemprl' se tiene a sí mismo en poco.
1lESA: Pr,ra leer Cánones, de que
es cakdr:itico de Prima, sube a la cátedra el Doctor :\!orones, a quien tanto debe la .lurisprudencia. Sus discípulos. que son muchos, le oyen con
gusto pur su claridad.
GlTIEHHEZ:-:\luchos le siguen.
;\lESA: Y con razón. De las diez a
las onct. y en la misma cátedra, el
Doctor Arévalo Sedeño explica y declara los üecretos pontificios con tal
exactitud y JJerfección, que los más
doctos en Derecho nada encuentran
digno de censura, sino mucho que admirar, como si fuesen palabras de un
oráculo. Es copioso en los argumentos estériles, conciso en los abundantes, pronto en las citas. sutil en las deduccíonl's. Presenta sofismas y los
deshace·, nada ignora de cuanto hay
más obscuro y elevado en Derecho, y
JJor decirlo de una vez, es el umco
que puC'de hacer jurisconsultos a sus
disdpulos.
Gt:TIERREZ:-Le oí en Salamanca,
y cada dia fueron creciendo las esperanzas que siempre se tuvieron de él.
MESA :-Por la tarde, de tres a cuatro, lee Teología el Maestro en ella y
en Artes, Juan ~egrete, que el año pasado fué Rector de la Univel'Sidad.
Asombra su saber en Filosofía y Matemáticas, y porque nada le falte para
abraza1· todas las ciencias tampoco ignora la Medicina.
GlJTIERREZ :-Sujeto como se necesitaba para tan insigne Uni~ersidad.
:\IESA :-De las cuatro a las cinco
da cátedra de Jnstituta, con bastante
acierto, el Doctor Frias, Maestro también en Artes, peritísimo en griego y
latín, pero lo más admirable es que
aun no ha cumplido treinta y cuatro
años.
GUTIERREZ:--Según me informas,
hay en esta naciente escuela profeso-

res sabios e insignes, todos muy capaces de desempeñar con gran fruto su
cargo en cualquiera 'Cniversidad de
las más antiguas y famosas. ¿Pero no
hay, por ventura, en ;\léxico, otro gramático'? Porque uno solo por instruido
que sea, no sé si podrá bastar.
:\IESA:-Tuvimos antes a Puebla,
Yázquez, Tarragona, ;\fartín Fernández, de no común erudición en Dialéctica y Física y un tal Cervantes,
que según decían muchos, era muy
versado en letras griegas y latinas; hubo además otros 'v arios que enseñaron
con buen éxito, pero no han proseguido en ello, por haberse dedicado a
otras ocupaciones. Sin embargo, vino
hace poco de España un Diego Diez,
quien en una escuela privada explica
con todo esmero las reglas y los autores; y será cada día más útil a la juventud, porque él también se dedica
asiduamente al estudio, según me dicen.
(,TTIERREZ :- Perfectamente. Pero
¡,quién es aquel hombre tan alto, con
ropa talar, y una maza de plata al
hombro?
:\!ESA :- El macero de la Universidad, que en castellano llamamos Bedel. Es hombre de estudios, circunstancia que no sienta mal en tal empleo.
GlJTIEHHEZ :-¿, Y qué dice, con la
cabeza descubierta, el catedrático de
Teología'?
:\1ESA :- Que mafíana no ha de dar
,:átedra, por ser día festivo, según la~
Con~tituciones de la Universidad.
GUTIERREZ :-¿Está señalado por
tal el jueves, si no hay otro día de fiesta entre semana?
MESA:- Así es costumbre en la l"niyersidad.
GCTIERREZ:-¿Qué contiene aquel
papel fijado en la puerta?
:\lESA :-Conclusiones físicas y teológicas; unas problemáticas, otras
afirmativas, otras negativas, que, según a!Jí mismo se expresa, se han de
defender e impugnar en esa dtedra
de Teología el martes, o la feria tercera, como dicen los escolares.
GUTIERHEZ:-¿Son acometidos con
mucho Yigor los que descienden a la
palestra para defender las conclusiones?
:\IESA :-Terriblemente, y es tal la
disputa entre el sustentante y el arguyente, y de tal modo vienen a las manos, que no parece sino que ambos
les va la Yida en ello. En asiento eleYacio e&amp;lá, con muceta y capirote doctoral, insignia de su grado y dignidad,
uno de los maestros, a quien tocó el
puesto según las constituciones, y es
quien dirige la controversia y aclara
las dudas: presidente del' certamen y
juez de la disputa, como le llama Vives.
Gl"TIEHREZ:-¿ Por ventura los que
bajan a la arena pelean siempre con
C'l mismo brio y fortaleza?
1fESA :- Nada de eso: unos descargan golpes mortales y hacen desdecirse al adYersario; otros lo procuran y
no lo consiguen. Algunos pelean con
malas armas, que al punto se embotan; ya porque son principiantes y
nunca han bajado a la palestra, ya por
falta de ingenio suficiente.
Gt:TIEHREZ:-¿. Acontece alguna
vez que el sustentante se dé por vencido?
:\1ESA:--Casi nunca, porque no falta quien le ayude, bien sea el presidente o algún otro de los aguerridos
que se han hallado en muchos combates, y suele acontecer que siendo de
opiniones contrarias doctores y licenciados, se ti-aba el combate entre ellos
con mucho más calor que entre los
mismos que sostenían antes la disputa.
GUTIERREZ:-¿Quién pone término a la cuestión?
MESA:-La noche, porque no hay
ahí otro Palemón; pues muchas veces
el presidente del acto o padrino del

sustentante es acometido con más vigor que el discípulo o ahijado a quien
patrocina, o que algún otro cuya defensa tomó, viéndole metido en la
contienda.
GCTIEHREZ:- ¿Ha habido ya lecciones ele candidatos·?
:\IESA :- Todavía no, porque los discipulos de Lógica aún no han obtenido el primer grado de bachiller; pero
pronto las habrá; puesto que hasta
ahora por falta de tiempo no se ha podido. Sin embargo, ya recibieron el
primer grado en sagrados Cánones,
porque los habían estudiado en Salamanca, el presbítero Bernardo López,
provisor del obispado de Oaxaca, persona de notable erudición, el Doctor
Frias y el :\Iaestro Cervantes.
GCTIEHHEZ:-¿Por quién fueron
graduados?
:\IESA:- Por el Doctor Quesada,
oidor de la Heal Audiencia, sujeto tan
perito en ambos Derechos, que es digno ele ser com1rnrado a los antiguos,
según pueden testificarlo Salamanca
y Alcalá.
GCTIERREZ:-¿Con qué aparato se
da la borla y cuánto cuesta?
)!ESA :- Con grandísima pompa, y
con tal gasto, que mucho menos cuesta en Salamanca.
GCTIERREZ:-¿Cuántos doctores y
maestros hay?
:\IESA:-Enh'e los que se han graduado en México, y los que alcanzaron
el título en otras partes, pero que ahora son del claustro y gremio de esta
Cni\•ersidad, hay tantos, que apenas
serán más en Salamanca: a lo que se
agrega, para mayor dicha de tan ilustre Academia, que D. Fr. Alonso de
:\Iontúfar, Arzobispo de :\léxico, e insigne :\Iaestro en sagrada Teología, se
cuenta el primero en el número de sus
doctores; siendo tan aficionado a las
letras y a los literatos, que nada procura con tanto empeño como excogitar mt-clios para que sean siempre mayores los adelantos de la literatura.
Gl"TIEHHEZ:-¡Cuán cierto es aquello de:

Dame, Flaco, J!ecellaS, y

110

fallarán
Maz·onesl

Los que desean graduarse en Teología,
Filosofía o Jurisprudencia, ¿qué comprometen en el examen privado?
:\IESA :-Lo mayor de todo, es decir, la honra, que muchos estiman más
t¡ue la vida; ninguno hay tan confiado
en sí mismo, que no tenga gran temor
ele qu&lt;: en aquel lance le pongan una
negra C, porque nadie puede tener
agotada una materia.
GCTIEHHEZ:-Para aprobar y reprobar ¡, usan las mismas letras que en
Salamanca, es decir, la A y la R?
:\IESA:- Exactamentc las mismaSipero los antiguos usaban tres para volar: la C que condenaba, por lo cual se
dijo poner una negra C; la A que aprobaba, y la L y N, que significaban non
liq11el, esto es, "Xo está claro".
Gt:TIERHEZ:-¿No tiene biblioteca
esta Cni versidad?
:\lESA :-Será grande cuando llegue
a formarse. Entretanto, las no pequeJias que hay en los conventos servirán
de mucho a los que quieren frecuentarlas. :\Iás ya que te he hecho la descripción de la L'niversidad de México,
dime en breves razones, si no te sirve
de molestia, ¿cómo es la de Salamanca, que se tiene por la más célebre de
Espaiia?
GL'TIERREZ:-¿Quién podrá compendiar cosa tan grande en pocas palabras?
:\!ESA :-El que pueda describirla
con muchas, pues Macrobio escribe
que Virgilio con este verso

Los campos donde Troya f ué,
deshizo y borró una gran ciudad.
GCTIERREZ :-Pues Jo diré, acaso

Armas y Letras + Pág. 6

con más brevedad de la que pedías.
La Cniversidad se divide en dos escuelas, poco apartadas entre sí, y que
llaman mayor y menor. La mayor tiene en el piso bajo muchas y grandísimas cátedras, cada una con el letrero
de la facultad que en ella se enseña. El
patio es tan largo y ancho como corresponde a la ext ensión de las cátedras, rodeado ele pórticos amplísimos.
Hay también en el piso bajo una capill a muy bien aderezada, donde se celebran los oficios divinos: sobre ella, y
a conveniente altura, es de ver el reloj, que no sólo da las horas sino también los cuartos, los medios de dos
carneros que vienen a topar mutuamente en la campana. Casi desde que
amanece hasta q_uc anochese se dan
sin intermisión lecciones de todas
ciencias: de algunas no hay sólo dos
o tres catedráticos, sino mue:hos y mtty
doctos, aunque no todos son de la misma categoría, ni disfrutan de igual
sueldo. Los hay de primera, segunda
y tercera clase; y así como los honores y emolumentos no son los mismos.
tampoco es igual en todos la erudición. Los catedráticos de Prima y el
ele Derecho tienen el primer lugar, como los generales en un ejército; síguensc los de Vísperas. En parte alguna hay mayor concurrencia de estudiantes, y a· el-los toca votar para la
provisión de cátedras. Ocupan la escuela menor muchos gramáticos vcrsadísimos, , que con diversos sueldos
regentean las cátedras de su ramo. En
ambas escuelas, además de los profesores dotados por el re y, hay otros
muchos igualmente doctos que aspiran
a ganar cátedras, y que por lucir su
ingenio o captarse el aplauso y favor
ele los escolares, explican con todo
empeño y claridad los arcanos de las
ciencias. Omito hacer mención de los
innumerables colegios donde, sin pagar nada, son mantenidos algunos colegiales siete años, otros ocho, y aún
más. De estos colegios apenas sale
quien no pueda ser -0idor o pre~ul~ntc
de alguna audiencia real, u obtener
cualc¡ui&lt;'r otro empleo en el orden civil o eclesiástico. En los conventos,
que son muchos, hay asimismo estudios particulares de Artes y Teología.
Y para que nada se eche de menos,
también hav certámenes literarios.
¿,Quieres, p¿r último, que en una sola
palabra encierre yo lo que no cabría
en un largo discurso? No hay en Sicilia tanta abundancia de trigo, como en
Salamanca de sabios. Con todo, esta
Academia vuestra, fundada en región
antes inculta y búrbara, apenas nace
cuando lleva ya tales principios, que
muy pronto hará, según creo, que si
la ~ucva España ha sido célcbi-c hasla aquí entre las demás naciones por
la abundancia de plata, Jo sea en lo
sucesivo por la multitud de sabios.
:\IESA:-:\Iucho me has dicho en
brevísimas razones. Cuando estemos
más desocupados te servirás cx})lical·me algunas cosas que piden tratarse
con 1mís detenimiento. Por ahora, vamos a comer, que ya es cerca de medio día.
Tal es la visión de la primitiva l"niversidad de mi Patria.
En el segundo Diálogo parlamentan
los vecinos Zuazo y Zamora con el forastero Alfaro, mientras recorren las
cailes de la ciudad, partiendo de. la
antigua calle de Santa Clara para discurrir por Tacuba hasta la Plaza de
Armas. Les admira el aspecto de la
avenida larga, ancha y una de las pocas que estaban empedradas en la ciudad, con su canal en el centro para
que corriera el agua. Les sorprende,
asimismo, lo bien alineado de las casas y la relativa magnificencia de las
mismas. :Muchas presentaban el aspecto de fortalezas, con los escudos

Pasa a la Pág. 8

Martí y la • • • •
Viene de la Pág. 2

'

Pero sí bien todos los arquetipos
que Je han precedido han sido unilaterales en sus doctrinas, el cubano, en
cambio, compendió, en la era de la
ciencia, que sólo la combinación de
todas las doctrinas a la luz de la ciencia moderna es capaz de llevar a l
mundo a una conviYencia de amor, de
libertad, de justicia, de sabiduría y ele
paz. Para entenderlo así tuvo necesidad de libt•rar su mente de todos los
prejuicios y de todas las ilusiones: de
llegar a la libertad mental que conduce a la armonía plena entre la ideología y la naturaleza, entre la Biología
y el Cosmos.
:\lartí, pues, luvo que dudar de todo
lo cµie le cnsciiaron, de toda su erudición y llegar II la certeza de que todo
era falso; pasar por un período de
confusión del que sólo pued~n superarse los genios, con una mente liberta
para comprender las necesidades y
anhelos del mundo que quería libertar
y conducirlo a un mundo mejor. Sabía que su lahor era ingente. Por eso
dijo que era "dificil labor hacer libre
a un pueblo educado para la esclavituc\''. Siendo además nuestro apóstol,
el único arquetipo que usó de la duda
como paso previo para alcanzar la sabiduría.
El arquetipo cubano nació en la época en que la ciencia estaba en su período experimental y comprendió que
la experimentación constituye sólo una
fase de la investigación de la verdad
y que la experiencia hade ser interpretado por hombres liberados que hubieren llegado a la sabiduría. Comprendió que la experimentación es
una etapa del análisis y que con el
análisis solamente 110 se puede llegar
a un conocimiento aplicable y benefiei-.- aino- ., un conoe1miento puro
que, pai·a ser útil, agradable y justo,
deberá pasar además por el tamiz de
la observación, de la meditación, de
la experimentación, de la aplicación,
de la estadística, de la ciencia témporo-espacial, de la interpretación y de
la legislación. En una palabra; teadrá
que llegar a la síntesis. Porque sólo
la síntesis puede construir, mientras
que el anál1sis destruye, sin que tenga
que ser con fines crueles, sádicos o
nefastos, sino también con elevados
propósitos cognoscitivos. Y comprendió que la ciencia actual, en su fase
experimental, no podía conducir el
mundo a su salvación, como no pudieron conducirlo tampoco por sí solos la
fuerza ni la ley de Jehová o Moisés; ni
las fuerzas naturales de Krishna; ni la
verdad ele Budha, ni el bien, la luz o
el espíritu de Zoroastro; el amor de
Jesús o la justicia de Mahoma; ni la
unión del Bab. Porque ¡Jara que el
mundo se salve, ha de existir armonía
entre todo eso y la ciencia. Pero no la
ciencia en su período actual, sino la
que ha ele llegar, la que comprenderá
que sólo la armonía entre el análisis
y la síntesis puede conducir al conocimiento. Y para llegar a tan alto grado
de sabiduría le fué indispensable a
~[artí la previa liberación mental, sin
cnyo r equisito hubiera sido un libertador como otros, un arquetipo como
tantos: creador de dogmas y de fanatismos. de zombies; de poligonales,
como diría Grasset; de forjadores de
mentes confusas y caóticas que creen
en lo absurdo y nunca en lo evidente,
para poder explicarse lo oscuro por lo
más oscuro. Por eso pudo afirmar
que "el dogma que vive de la autoridad muere de la crítica", apesar de los
obstáculos de los propugnadores de la
bomba ele cobalto.
Es tan manifiesta la liberación mental de :\farti, que vislumbró claramen-

te cómo sólo libertando a Cuba podría
lograrse más tarde que ésta pudiera
contribLdr a libertar al mundo; no
para conquistarlo, sino para fraternizar con él; no para engañarlo, sino para enseñarlo; ni para confundirlo ni
explotarlo, sino para iluminarlo y
orientarlo al camino de la felicidad
por medio del trabajo y del estudio,
con el objeto de alcanzar la felicidad
por me&lt;lio de la sabiduría, realizando
el ideal de "la dignidad plena del hombre". He ahí l_a verdadera explicación
ele la frase de Habib Stéfano cuando
dijo que :\Iartí babia sacrificado su
universalismo JJ0r su amor a Cuba. Y
es que Martí quiso liberar al mundo a
través ele la liberación de Cuba.
:\Iarti aprendió que para libertar al
mundo, había primero que liperarse a
si mismo por medio del conocimiento
y de la conquista de su propia personalidad para liberar después a sus
conciudadanos. Lograr que el hombre
algún día, siguiendo estas enseñanzas,
se liberase integralmente y comprendiese que la mayor conquista que pudiera alcanzar en la vida, no es otra
que la ele conquistarse a si mismo. Así
podría entender el profundo significado de la máxima del Tao y de la de
l&gt;clfos: "conócete a tí mismo", para
apreciar el valor de las necesidades y
de los anhelos humanos y los perjuicios que causan al mundo y a su propio ego los grandes ambiciosos, los
grandes corronrpidos, la pasión y la
concupiscencia, los grandes criminales, los grandes conquistadores ...
Tan grande fué la liberación mental
de :\[artí que tuvo de las razas humanas un concepto peculiar, anticipado
a su época. "No hay odios de razas
porque no hay razas", dijo. Y fué esta la frase lapidaria del Maestro: ''Cubano es más que blanco, más que mulato y más que negro". "Dígase hombre y ya se dicen todos los derechos".
"Hombre es carrera dificilísima y pocas veces lograda en la vida", y :\Iartí
quería que la República estuviera formada de hombres. ¡Cuánta enseñanza,
cuánta sabiduría, encierran las palabras del 11aestro !
Estos postulados, en épocas en que
el concepto ele raza formaba parte de
las concepciones científicas y de los
dogmas religiosos y morales constituyendo unidad de conciencia, sin que
blancos o negros tuvieran la menor
eluda de su certeza, en la humanidad
entera y en todas sus doctrinas, fueran
religiosas o morales, sociales o políticas, educacionales, económicas, y estando en pleno apogeo las doctrinas
clarwinianas, cuya falsa interpretación
sancionara la esclavitud de una raza
para servicio de otra, aún después de
la Guerra de Secesión; decir estas cosas, y aún pensarlas, no podían ser
más que cosas de locos, contrarias al
consenso ,universal.
:\lanifestarse contrario al concepto
de raza en época de absoluto dominio
de las teorías evolucionistas, de indudable progreso, pero aún en estado negativo de sabiduría y por consiguiente
negativo también para el bienestar humano ya que sancionaba la explotación del hombre por el hombre; ir en
contra de esas creencias y actitudes,
sólo podía hacerlo un genio como :\Iartí, no sólo por intuición, sino por absoluta conYicción, a la que pudo llegar por los grados superiores de la sabiduría positiva. Por eso decía, al preguntársele que con qué medios contaha para el éxito de la revolución en
momentos en que no existía opinión
favorable ni atmósfera propicia, que:
"mientras ellos miraban la atmósfera,
él veía el subsuelo", porque sabia que
podía contar con la unión de todos los
cubanos dignos que preferían "morir
con dignidad que vivir en la ignominia".

Pero si en realidad "no hay odios
de razas porque no hay razas", no se

Armas

y

puede negar la explotación de las razas. Y contra eso y contra el divisionismo espiritual del pueblo que repre!-entaba, se pronunció también el Maestro.
Las pruebas biológicas respaldan su
aserto al pronunciarse contra la diferencia de razas, que no se puede tómar la constante de una pigmentación
como diferencia entre los seres humanos, siendo, como es, la resultante de
la \'ariación del ángulo de incidencia
de los rayos solares sobre la tierra y
sobre la piel de los individuos.
Se ha esgrimido constantemente la
falta de civilización de los hombres
negros. Hoy la existencia de la Atlánlida. basada en exploraciones del océano Atlántico, es cada vez más probable. Y a ese Continente se han referido hombres como Platón, considerando que estuvo habitado por hombres
ele subidas melaninas, cuya civilización parece haber sido tan grande que
puede estudiarse por las pirámides de
Egipto, erigidas, como se supone, por
la familia lemuriana.
Y los tiempos modernos, no nos
confirman la igualdad de los seres humanos cualquiera que sea su pign1entación?
Es hora yade olvidar estas ridiculeces y buscar moti \'OS de unión entre
los hombres -Y no de división- , para superación constante de todos ellos,
ya que como dijera Martí "todo lo que
divide a los hombres, lo que especifi1.:a, aparta o acorrala, ·es un pecado
contra la humanidad" porque " el espíritu de los hombres flota sobre la tierra y se le respira".
Y para ello, para comprender la
verdad d cnuestras aseveraciones, oigamos al :\Iaestro, con sus propias palabras, cuando se refería a la necesidad que tiene el hombre de hallarse a
si mismo:
''¡:\las, cuánto trabajo cuesta hallarse a sí mismo!
"El hombre, apenas entra en el goce
ele la razón, que desde la cuna le oscurecen, tiene que deshacerse para entrar verdaderamente en sí. Es un braceo hercúleo contra los obstáculos que
le alzan al paso de su propia naturaleza, los que le amontonan las ideas
convencionales de que en hora menguada y JJor impío consejo y arrogancia culpable es alimentada. No hay
más difícil tarea que ésta d.., distinguir en nuestra existencia la vida pegadiza y post-adquirida, de la espontánea y natural: lo que viene con el
hombre de lo que le añaden con sus
lecciones, legados y ordenanzas los
c¡ue antes de él han venido. So pretexto de completar el ser humano, lo interrumpen. :No bien nace, ya están de
píe junto a su cuna, con grandes y
fuertes vendas en las manos, las filosofías, las religiones, las pasiones de
los padres, los sistemas políticos; lo
atan y enfajan y el hombre es ya por
toda la vida en la tierra, un caballo
embridado. Así es la tierra ahora, una
Yasta morada de enmascarados. Yo soy
un caballo sin silla. De nadie recibo
ley y a nadie pretendo imponerla. :\le
salvo de los hombres y los salvo a
ellos de mí. Se viene a la vida como
cera y el azar nos vacía en moldes prehechos. Las convenciones creadas deforman la existencia verdadera, y la
verdadera Yida aparente, no sentida a
veces por el mismo en quien hace su
obra cauta . . . Asegurar el albedrío
humano; dejar a los espíritus su secluctora forma propia; no deslucir con
la imposición de ajenos prejuicios las
naturalezas vírgenes; ponerlas en aptitud de tomar por sí lo útil sin ofuscarlas ni impedirlas por una vía marcada; he ahi el único modo de poblar
la tíerfa de la generación vigorosa y
creadora necesario que sean efectivas
y esenciales. Ni la originalidad literaria cabe, ni la libertad política sub-

Pasa a la Pág. 8

Letras + Pág. 7

Alas Casas Editoriales
y a los Señores Distribuidores y Libreros
del Continente
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de Publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario "AH.MAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dacia la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector .americano una juiciosa información de.\ fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico. "RMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.
Con la satisfacción de haber señalado en las breves líneas que anteceden la resolución de una urgencia inherente a la cultura moderna, y esperando recibir en breve de ustedes el
aliento a esta sugerencia, la Universidad de Nuevo León les testimonia las
vivas expresiones de su más alto reconocimiento.

DEPARTAMENTO DE ACCION
SOCIAL UNIVERSITARIA
SECCION EDITORIAL
PUBLICACIONES PERIODICAS

Armas y Letras.-Boletín mensual de
la Universidad. Se r eparte por canje a las Instituciones de Cultura, y
libremente a quien la solicite.
Uniuersidad.-Revista. Se distribuye
por cambio bibliográfico a entidades culturales y libremente a quien
la solicite.

Para la adquisición de obras de venta, toda correspondencia y valores deberán remitirse al Jefe del Departamento de Acción Social Universitaria
Li~. Fidencio de la Fuente, Universidad de Nuevo León, Plaza del Colegio
Civil, Monterrey, Nuevo León, México.

�Marti y la. • • •
Viene de la Pág. 7

siste mientras no se asegure la libertad espiritual. El primer trabajo del
hombre es reconquistarse. Urge devoh·er los hombres a si mismos; urge
sacarlos del mal gobierno de la convención que sofoca o en\'enena sus
sentimientos, acelera el despertar de
sus sentidos y recarga su inteligencia
con un caudal pernicioso, ajeno, frío
y falso. Sólo lo genuino es fructífero;
sólo lo directo es poderoso. Lo que
otro nos lega es como manjar recalentado. Toca a cada hombre reconstruir su vida; a poco que mire en sí, la
r econstruye. Asesino alevoso, ingrato
a Dios y enemigo de los hombres, es el
que so pretexto de dirigir a las generaciones nuevas les enseña un cúmulo
aislado y absoluto de doctrinas, predicándoles el odio antes que la dulce
plática del amor; las insidias bárbaras
del odio. ¡ Reo es de traición a la naturaleza el que impide en una via u
otra y en cualquiera vía, el libre uso,
la aplicación directa y el espontáneo
empleo de las facultades magnificas
del hombre!"
He ahí nna e\'idente prueba de la liberación mental de Marti. Por ello
comprendió cabalmente la necesidad
de unir a todos los cubanos para realizar su ingente obra: ''Insistir en las
divisiones de razas, en la diferencia
de razas, de un pueblo naturalmente
dividido, es dificultar la ventura pública y al individual, que están en el
mayor acercamiento de los factores
que han de vivir en común". Asi estudió toda_s las causas que impedían la
unión, las encontró y trató de armonizarlas para lograr la finalidad suprema de la libertad política de su patria.
Y no obtuvo su libertad económica, y
lo que es más importante, su libertad
mental, por su prematuro holocausto
en Dos H.íos. Así había expresado a
Carlos Balifio que "la revolución no
era la que vamos a iniciar en la manigua, sino la que vamos a desarrollar
en la República''.
La muerte del ;\laestro habrá retardado algún tanto la práctica, en plena
Hepública, de sus doctrinas; pero menguado quien supone que los prototipos
geniales puedan corromperse en el
ambiente, cual seres vulgares, para
adaptarse a la realidad circundante
cuando ésta está corrompida y pervertida. Los hombres del temple y de la
naturaleza de ;\lartí, en lugar de diluirse en el ambiente, hacen que el
ambiente se cohesione, se unifique, se
personalice, se individualice, se yergue y se supere. De haber vivido, los
tropiezos durante los cincuenta años
de la República no se hubieran producido. Los seres destefiiclos, los que se
corrompen, los que se diluyen, los rnediocres, los inferiores, los que no han
podido comprenderlo ni lo comprenderán jamás, son los que degeneran y
a la vez corrompen el ambiente o se
adaptan a la degeneración reinante.
l\Iuchas veces he oído decir que
l\farti era grande a pesar de haber sido tan enamorado. Y a ello he contestado, siempre, que, basta en eso, ;\fartí
había sido grande. Creo que son pocas las mujeres que han tenido el talento y el valor de Gabriela ;\iistral al
decir, en el Capitolio Nacional de Cuba, el 28 de Enero de 1953, centenario
del natalicio del Maestro: ''las gentes
de su generación supieron y contaron
de él que hasta fué un enamorado frenético de las mujeres y afortunadísimo con ellas. Alguno lo tiene esto co•
mo una· dispersión de su corta existencia. Riamos con el chismecillo que
parece de comadres y riamos entendiendo que también ese capítulo forma parte de la magia martiana". Y
este alarde de talento y valor se hizo

más manifiesto cuando en cierta ocasión en que Gabriela ;\listral hablaba
de Martí, una mujer que la escuchaba
dijo que la Mistral, al expresarse sobre
el ::\Iaestro, como lo hacía, parecía como si estuviera enamorada de él; a lo
que la poetisa contestó que lo que sentia era no haberle conocido personalmente. Pero además del valor extraordinario que ello representa en una
mujer de hoy, nosotros preguntamos:
de quién han de enamorarse las mujeres: de un hombre extraordinario o
de un hombre vulgar, de un león -o de
un ratón·? Es pues explicable que ::\lartí fuera tan afortunado con las mujeres e igualmente que él fuera enamorado frenético de las mujeres, caracteristicns de los genios liberados.
Para comprender a Martí no basta
decirlo ni repetir o comentar su obra
o su pensamiento con mayor o menor
erudición. Es indispensable para comprenderlo, para imitarlo en todos los
procesos de su vida, liberar primero
la mente de los prejuicios, como él supo hacerlo; después cultivarse en el
conocimiento y en el amor de la verdad, para llegar a la sabiduría, a fin
de lograr una ideología más acorde
con las leyes biológicas, para establecer normas de conducta en armonia
con las leyes naturales: con el cosmos,
no sólo para descubrir un verdadero
concepto del bien y del mal, sino para
lograr el bienestar y la felicidad, que
de él se ha de derivar para una mejor
existencia del hombre en la tierra.
Cuando se comprendan las doctrinas de Marti y se tengan como norma
en la vicia, el existencialismo de Sartres no constituirá un problema para
el mundo, porque si la esencia de la
materia no ha podido ser dilucidada,
es debido a que no se ha sabido descubrir y utilizar el método apropiado
para ello. Si las doctrinas actuales
nos conducen a la hipocresía, para
convivir en sociedad; al fraude, a la
estafa, a la abundancia de unos poc~s
y a la miseria de los más, es debido a
que no se ha comprendido aún cuál es
la mejor forma de convivencia. Y si
ello es cierto, ¿por qué extrafiarsc del
existencialismo, si nadie está en posesión de la verdad?, qué más da vivir
de una manera que de otra si nadie sabe la verdad y si nadie se desprestigia
con tal ne tener dinero, con tal de llegar a las riquezas materiales, bien o
mal habidas, puesto que nadie cree,
aún, que quien no vive de su trabajo
vivirá en plena miseria biológica y
morirá miserable y permaturamente?
De todos los maestros y de todos los
arquetipos, l\larti fué el único que consagró su vida a la reivindicación del
trabajo. Comprendió que el trabajo
era, es y será, la única fuente de las
riquezas del mundo y ele la belleza y
hermosura del ser humano, así como

la salud y longevidad. Que el trabajador era el productor y que los productores tenían derecho a una mejor convivencia. Que el "vivirás del sudor
de tu frente", que Jehová dijo a Adán,
no era una maldición, como hasta entonces se creía. Xo en vano dijo ;\lartí: ' •con los pobres de la tierra quiero
yo mi suerte echar".
Sólo comprendiendo a Martí pueden
las sociedades futuras desarrollarse
integralmente para llegar a alcanzar
"la dignidad plena del hombre". Sólo
asi llegarán los hombres a una convivencia plena, sin odios y sin rencores,
" con todos y para el bien ele todos'',
para resolver sus problemas sin guerras ni derramamientos de sangre.

Los Conceptos del...
Viene de la Pág. 3

Dic kens, en las que vemos a los deudores pagar con penas de cárcel sus
obligaciones civiles.
La esclavitud por deudas aparece
claramente sancionada por la legislación de las XII tablas. El régimen ejecutivo ele la maiws injrstio permite al
acreedor. ejecutante cargar de cadenas
al deudor insolvente y darle la muerte.
Es, todavía, la mezcla ostensible de
la venganza privada y la reclamación
judicial del derecho. El contrato de
préstamo correspondiente a esta fase
primitiva, el llamado nexum, recae sobre la integridad física del deudor.
En el afio !!26 A.C., una famosa ley,
la ley Poelelia, proclama el principio
pio jurídico moderno según el cual,
en lo sucesivo, la responsabilidad de
los deudores en el cumplimiento de
sus obligaciones será patrimonial, y
no penal; es decir, recaerá sobre sus
bienes, y no sobre su persona. Este
caso constituye uno de los principios
fundamentales del orden jurídico y el
progreso humano modernos. Rcprc:,euta el triunfo de la economía monetaria, en Roma, rero registra, a la vez,
una gran historia de la clase oprimida
eontra los privilegios de los opresores.
En torno al nuevo contrato patrimonial de préstamo, surge la gran floración del sistema contractual romano,
a base ele los Derechos modernos.
En sus últimas palabras, el conferenciante establece unas breves conclusiones de su cursillo, entre las que
destaca con especial fuerza la de que
las instituciones jurídicas son siempre
la expresión del resultado de la vida
social de los pueblos, como lo es la
cultura toda, y de que, en última instancia, es la lucha social, movida por
toda la escala de los intereses humanos, la que preside el progreso de las
relaciones jurídicas.
M.G.A.

Literatura •• • •
l'iene de la Pág. G

sefioriales en las portadas. Difieren de
las de Castilla en no tener tejados, sino que rematan en azoteas.
Sus ojos recorren mansiones de conquistadores y de altos funcionarios del
Virreinato, rematando la excursión
enfrente al Hospital de Jesús, fundado
por Hcrnando Cortés. Es el interior
de la capital no\·ohispana.
Parlamentan en el tercer Diálogo
los mismos interlocutores. Se habla
entonces del célebre Paseo del Pendón, que todos los afios, por el 13 de
agosto, salia de la Iglesia de San Hipólito. La comitiva se detiene en el
mercado de indios que estaba cerca
del templo y se solazan con la contemplación de los ejidos citadinos ''por su
perpetuo verdor".
Alli las casas de campo que se levantaban a los lados de la antigua Calzada de Tlacopan les roban la vista.
Van entonces hasta Chapultepcc, nuestro hermoso bosque secular, desde cuya eminencia gozan del panorama esmeraldino del exúbero Valle de México. En la roca viva del cerro quedaron labradas las efigies de Moctezuma
llbuicamina, Tlacaclel, Ahuizotl y Atzayácatl.
Era Chapultcpec, en la antiguedad
indígena, lugar de esparcimiento de
los señores de Anáhuac; después, lugar de recreo de los Virreyes; más tarde, residencia favorita del Emperador
::\faximiliano de Hapsburgo y hasta hace poco domicilio de los Presidentes
de :\léxico.
Con este tercer Diálogo termina la
obra didáctico-descriptiva del Profesor de Retórica y Cronista ele la Ciudad de ;\léxico Francisco Cervantes
Salazar.
Podría cerrarse la corona de encomios tejida_a .La.....ll!U'. Xoblc • L al
Ciudad de México con la rase msu crable de Alfonso Reyes:
"Viajero, estás en la región más
transparente del aire".

ARMAS Y LETRAS
Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
INDICADOR:

Redactores
Raúl Rangel Frías

Pedro Gar/ias

Fidencio de la Fuente
(Viene de la 1a. pág.)

Francisco M. Zertuche
Genaro Salinas Quiroga

4iera el puesto que le corresponde en el escalafón de las antolo•
gias. No creo que le importe demasiado, porque:

Enrique Martínez Torres

Se me olvida el ayer y hoy se me olvida.
De lo que no he vivido sí no me acuerdo.

Guillermo Cerda G.

Y porque de lo primero que se olvida, es de sí mismo:
Si hemos nacido juntos, ¿cómo nunca te vi?
Te miré en el espejo. No te reconocí.
¡Ay, ese andar de espaldas por el mismo sendero!
Juntos hemos vivido, nunca te rehuí.
Y hubiese sido tanto mi gozo verdadero
ver que en alguna cosa me parecía a tí.

Es el tema del ttotro", el tú y el yo, unidos por la gracia de
Dios y el dolor de la vejez, lejos del vino original.
M. A.

Armas

y

Letras + Pág. 8

Alfonso Reyes Aurrecoechea

Adrián Yáñez Martínez

Director
Lic. Fidencio de la Fuente

Oficinas
Wáshington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León,
MEXICO

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                <text>Literatura mexicana</text>
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                <text>Historia crítica</text>
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                <text>Arte mexicano</text>
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                <text>Narrativa&#13;
</text>
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                <text>Ensayos</text>
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                <text>Poesía</text>
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        <name>Crónica conferencia de historia</name>
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        <name>Francisco Cervantes Salazar</name>
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        <name>Historia de Roma</name>
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        <name>Literatura Mexicana Siglo XVI</name>
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        <name>Martí y Libertad Mental</name>
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        <name>Pedro Gardias</name>
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                    <text>é
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74

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u. A. N. l..

~ylEfflAS
Rector

.,

DR. LUIS E. TODD

Secretario General
LIC. JESUS LOZANO DIAZ

Departamento de Difusión
Jefe
LIC. JORGE PEDRAZA .SALINAS

J efe de la Sección Editorial
RECTOR GONZALEZ Y GONZALEZ

N úmero correspondiente '01, Segun&lt;k&gt; Trimestre de 1974

Toda corresponden cia debe dirigirse a "ARMAS Y LETRAS" / Depto. de
Difusión /Univel'sidad Autónoma d e Nuevo León/Torre de la Reetoría,
Noveno Piso/Monterrey, Nuevo León , México.

�PUBLICACION TRIMESTRAL DE LA
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

ABRIL-JUNIO DE 1974

SUMARIO
Un ejemplo decoroso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

5

Celina Leal Moreno, !AS Moradas de Santa Teresa
de Jesús. .. .. . .. . . . .. .. . ................. .. . .

7

Enrique Puente S., Cervantes y las Navelas Ejemplares 15
Alma Patricia Madraza, El Mejor Alcalde, El Rey . . . .

27

Carlos Hernández García, La Vida es Sueño de Pedro
Calderón de 7,a Barca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

35

Irasema Otzuca Maldonado, Duque de Rioos, Vida
y Obra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

45

Patricia I . Barranco Ortega, Juan Val.era . . . . . . . . . .

57

Felipa Guadalupe Leal Garza, Miguel de Urramuno y
Amor y Pedagogía .. . . . . . . . ..... . . . .........

79

Osear Rodríguez Arredondo, El Poeta Dámaso Alonso 91

�UN EJEMPLO DECOROSO

f

(BREVE DIALOGO CON EL LIC. MIGUEL COVARRUBIAS, PROFESOR DE LITERATURA ESP~OLA EN
LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS DE LA
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON) .

-¿Qué valor les asigna usted, como profesor de Letras,
a los trabajos de los alumnos que publican ahora en esta
revista?
-Mi respuesta~ lo demás implícita- estuvo dada
en el mornento de la entrega de los ocho trabajos académicos de otros tantos alum,ws de los grados superiores. Croo
que la Facultad y un servidor nos responsabilizamos hasta
el punto en que nos oarresponde hacerlo.

-De acuerdo. Pero, más allá de lo esoolar, ¿qué aportaciones nos brindan estos trabajos?
- Las aportaciones o los hdllo.zgos están o son en reui,..
ción directa al desarrollo de la Facultad. Hablo del nivel
general de los trabajos, desde luego.
5

�-Podría decirnos: ¿qué efecto cree usted que cause
entre el resto del alumnado de la Facultad de Filosofía y
Letras, y aun entre el estudiantado de otras escuelas de la
UANL, este número de ARMAS Y LErRAS?

LAS MORADAS
DE SANTA TERESA DE JESUS

•

-Ellos podrían decirlo rnejor que yo. Sin ernbargo, quiero eupaner que el conocimi.enfJo de lo que otros estudiantes
logran, habrá de imponerles un estímulo benéfioo a to&lt;k&gt;s.

-Y la Universidad, ¿en qué medida se beneficia con
estas tareas?
-Grandemente. La Universidn.d, C&lt;YmO un. centro rico
y oonado de cultura, tiene que deml:&gt;strar a tirios y troyanoB ,&lt;JIU3 también en las lides huma:nlstica8 sus edtuX11ndos
puede11. ofrecer -.JJJ o f ~ wi decoro8o ejemplo d.e e.sf&lt;YrW.do qtJd,,ace,- intelectuill. La8 'letra8 g no la8 arrruJ8 tienen esta vez la palabra.

Celina Leal Moreno

INTRODUCCION

EN

•

•

los siglos XVI y XVII en España, la teología católica alcanza un momento de máximo esplendor con la Gran
Escuela Ascético-mística. A ello contribuye en lugar preferente la Orden Carmelitana.
En el tiempo de la Reforma, contra la que España luchaba levantando una nueva vida espiritual. La orden de
los Carmelitas contribuye purificando y haciendo más austeras las costumbres de sus conventos con dos grandes fundadores de Descalzos. De una parte, Santa Teresa de Jesús,
la Doctora mística, como se le ha llamado, que representa
la tendencia de una vida espiritual, popular y sensorial en
su religiosidad. De otro lado, San Juan de la Cruz que encarna la creación artístico-religioso-intelectual.

�VIDA Y OBRA DE
SANTA TERESA DE JESUS

TERESA de Cepeda y Ahumada, nació en Gotarrendura
de Avila en 1515 y muere en 1582. De familia noble, aunque humilde, siendo aún muy niña las lecturas de vida de
santos y libros de caballería le despertaron un gran entusiasmo. Ingresa al Convento de La Encarnación de Avila, funda un convento de Carmelitas descalzas, restableciendo la
autoridad que anteriormente tenía la Orden. Est,o le ocasionó grandes contrariedades, y en constantes luchas recorrió los caminos de España multiplicando los conventos,
que aún hoy en dia siguen su espíritu y su regla. Tenia la
Santa imaginación viva, inteligencia clara, y un habla graciosa que conquistaba a los que trataba.

Todas las poesías de Santa Teresa de Jesús están escritas en los versos cortos de la poesía tradicional, común a la
Edad Media¡; sólo una de las citadas, cuya atribución a la
Santa no es del todo segura "Dichoso el corazón enamorado" sigue la métrica italiana del Renacimiento. Escribe
Santa Teresa "Las Moradas" cuando tenía 62 años y se debatía en sus mayores luchas, sin que se vea en ello cansancio o amargura; antes al contrario, se advierte la sana alegría, lozanía y pureza de estilo que tiene toda su obra.
9

�Los temas de las poesías de Santa Teresa son todos
religiosos, de estilo popular, y en su mayoría fueron compuestos para solaz de sus monjas y para ser cantados en
las fiestas de Navidad o de los Santos, etc. No hay en el
mundo prosa ni verso que basten a igualar, ni aun de lejos
se acerquen a cualquiera de los capítulos de la Vida; autobiografía a ninguna semejante, en que con la más peregrina
modestia se narran las singulares merecidas que Dios le hizo y se habla y discurre de las más altas revelaciones místicas con una sencillez y un sublime descuido de frases que
deleitan y enamoran.
Santa Teresa de Jesús en sus escritos nos ha dejado
reflejada el habla popular del siglo XVI en Castilla, lleno
de gracejo espontáneo, con extrema naturalidad y sencillez.
Pero de esa sencillez de la Santa en sus escritos habría
mucho que hablar. Santa Teresa había leído mucho las traducciones de místicos medievales que la Reforma española
del Cardenal Cisneros había dado a la lengua vulgar. Pero
el Gran Inquisidor Valdés en 1559 pu):&gt;licó su Indice en el
que prohibía los libros de religión de lengua vulgar, animado de un riguroso sentido de Contrarreforma. Esta decisión privó a Santa Teresa de muchos libros "que le daba
recreación leerlos", pero el mismo Cristo la consuela diciéndole: "no tengas pena, que yo te daré libro vivo".
El maestro Menéndez Pida!, nos aclara algunos puntos
interesantes de "El estilo de Santa Teresa", y su manera
de escribir, en el siguiente comentario:
"La priora de., un convento --escribe la Santa- debe
'mirar en la manera del hablar que vaya con simplicidad y
llaneza y religión; que lleve más estilo de ermitaños y gente
retirada, que no ir tomando vocablos de novedades y melindres, creo los llaman, que se usan en el mundo ... ; préciense más de groseras que de curiosas en estos casos'. Groseras más que curiosas. Aquí tenemos igualmente la explicación de la prosodia popularizante que Santa Teresa adopta
en sus autógrados, desviándose de la grafía corriente en los
libros por ella leídos: han por aún; aunque, cuantimás,

cuanto más; muestro, nuestro; etc., etc.,1. ·: Se su:len tomar estas formas, Y yo mismo las he explicado asi, co~~
propias del habla hidalga de Avila, en la qu_e Teresa se cr10,
ro aunque varias lo son, las más, demasiado bastas, perienecen sin duda al habla rústica que la Santa adopta?ª
por preciarse de estilo grosero y ermitaño ... Involuntariamente la Santa con su renuncia a lo libresco, hace de su
estilo de ermitaños un estilo de arte muy personal.
Las Mara,da,s, obra mística de Santa Teres~ de Je~ús
terminada en 1577 en el Monasterio de San Jose ~~ Av~la,
fue publicada un año más tarde con el tít~lo
Castillo
Interior". Este castillo es el alma. en cuyo m~rior florece
el árbol de la vida espiritual (plantado en las mismas agu~s
vivas de la vida, que es Dios). Para alcanzar su prop~o
centro, el alma debe entrar en sí mis~~• pasando a traves
de sí y siguiendo un camino de perfecc1on que progresa. por
grados. Estos grados, que corresponden a las progresivas
renuncias a que el alma debe someterse para que su amor
hacia Dios sea infinitamente puro, son las siete ~oradas
castillo, en la última de las cuales encuentra.ª Dios, que mfunde valor al alma en camino, con sus gracias, y la renueva, transforma y prepara para las delicias de la "unión".

d:

?el

Puerta del castillo, es la oración acompañada de la
meditación. Con los ojos fijos en Cristo, de~ cual aprende
la verdadera humildad, el alma entra en la primera_ morada.
En la segunda conforma su voluntad con la de Dios Y, en
la tercera conquista para sí la rectitud del querer en armonía cod. el cuerpo. Las tres primeras moradas co~e~ponden a la vía purgativa. Empieza entonces el recog1m1ento
pasivo (oración de quietud) de la cu~a morada, _donde
llueven los favores de Dios (gustos de D10s) que encienden
en e1 a 1ma el fuego de la verdadera caridad y la llevan
d' · a
paladear su dulzura· ( agua de vida que produce gran isima
paz y quietud, y s~avidad de lo muy i~terior de _nosotros
mismos). Las gracias místicas de la uruon se consiguen en
la quinta morada, cuando el alma se esfuerza por renunciar totalmente a sí misma para ponerse en las manos de
Dios. La unión se hace siempre más intensa y, a menudo,

10
11

�estática, en la morada siguiente. Las tres siguientes pertenecen a la vía iluminativa. En la última morada, se convierte en santidad: unión que transforma y que sella definitivamente, entre los esplendores de la eterna sabiduría la
amistad entre el alma y las Personas Divinas, especialO-:ente Cristo.
En su tratado, Santa Teresa de Jesús, describe con
abandono lírico y efusivo las gracias misticas de que gozó
durante sus largos años de ascetismo y de actividad contemplativa. No teoriza con su propia experiencia fundada
especialmente en el amor y en las gracias que le da Dios y
que colman todo deseo, y nos da a comprender su sentido.
Con un estilo afectivo, que en las formas sintácticas del
lenguaje hablado se ciñen a una realidad íntimamente vivida, Santa Teresa de Jesús traduce su experiencia en imágenes ingenuas y populares que son la floración espontánea
de un alma enamorada de Dios y sostenida místicamente
(por vía extraordinaria) de su gracia.

ta solicitud del alma enamorada: "Es como unas fontecicas
que yo he visto manar que nunca cesa de hacer mov~iento el arena hacia arriba. Al natural me parece este eJemplo y oomparación de las almas . .. siempre está bullen?º el
amor y pensando qué hará; no cabe en sí como en la tierra
parece no cabe aquel agua ... el alma no sosiega ni cabe en
sí con el amor que tiene ... ¡Oh qué de veces me acuerdo
del agua viva que dijo el Señor a la Samaritana!" (Vida,
XXX). La imagen del manantial, aunque sin ornato ninguno, realza en sus pocas palabras la idea de inquietud y
ese hinche de simbolismo ... No queda inferior Santa Teresa a Lope de Vega, el gran maestro en hallar novedad y
sentido simbólico en los similes tomados de las menudas
ocurrencias de lo cotidiano".
La vida de Santa Teresa de Jesús escrita por ella misma, es el libro más hondo, más denso, más penetrante que
existe en ninguna Literatura.

De 1~ gran construcción de "Las Moradas", cima y
compei:id10 de toda la tradición mística cristiana, y por sus
excepcionales cualidades de análisis interno y de exposición
exacta y positiva, su obra representa el mejor inventario
Y estudio de todos los estados y matices de las almas en este gran camino y lucha de su unión con Dios. Toda la mística universal no ha mostrado un fenómeno de esta índole
que no esté estudiado, observado y encasillado en la gran
obra teresiana. En cierto modo la doctrina mística de Santa Teresa es algo semejante en el misticismo a lo que fue la
gran obra de organización y observación del mecanismo
del entendimiento humano realizado por Aristóteles en su
lógica. "Las Moradas" vienen a ser el órgano del misticismo cristiano.

En torno a la obra de Santa Teresa de Jesús hay un
hondo encanto de intimidad que nos descubre sus aficiones,
se vale para los estados místicos de imágenes señoriales delicadas, analiza el alma hasta en sus más secretos rinconcillos. Toda la obra de Santa Teresa viene a ser una autobiografía del reino interior, o de la anécdota de su vida fundadora. Aun en el intento de sistematización de "Las Moradas",
no le importa crear un edificio objetivo teológico, aunque
siga la técnica de los primeros mistioos del siglo XVI, que
había leído con afecto.

"Y aunque quiere evitar toda gala en el escribir, es una
singular escritora de imágenes . . . Aquella monja andariega, al apagar la sed en sus fatigosos viajes, había meditado
ante la varia manera de brotar los fontanares. El borbollear
del agua en los manantiales arenosos representa la inquie-

Santa Teresa nos presenta en "Las Moradas" un tratado completo sobre el alma y sus relaciones con Dios. La
obra tiene trozos de gran belleza. Es impresionante el equilibrio que en casi toda ella se mantiene entre el más alto
sentir religioso y la noción de las realidades de la vida, que

12

13

CONCLUSIONES

�se manifiesta en las constantes admoniciones a sus monjas,
a quienes se destina el libro, para que el éxtasis y la oración no les hagan olvidarse de los deberes de cada hora; y
en la desconfianza, en fin, ante la imaginación que, desviándonos de la realidad, puede oonducirnos por el camino de la
falsa vida espiritual. Se ve aquí, quizá más que en la Vida,
el sentido inmediato del mundo exterior, por el que Santa
Teresa, siendo el más espiritual de los místicos, es, al mismo tiempo el más humano.

CERVANTES Y LAS NOVELAS
EJEMPLARES

Por: Enrique Puente S.

I
BIBLIOGRAFIA

N.

Alborg,, J. L., Historia de 7.a Literatura Español.a, ed.,
Gredos, S. A., Madrid, 1966. Tomo I.

- - - - - - , Cuatro Mi,sticos EspañolJ3s, selección y prólogo de María Josefa Canellado, Colección Literaria
Servet, Mundo Renacentista, México, 1967.
González Porto-Bompiani, Diccionario Literario, ed., Montaner y Simón, S. A., Barcelona, Tomo VII.
Río, Angel del, Historia de Literatura Española, ed., Holt,
Rinehart and Winston, New York~ 1963. Tomo I.
Teresa de Jesús, Santa, Su vida, ed., Espasa Calpe,
Madrid, 1934. Tomo I-II.

s.

A.,

Teresa de Jesús, Santa, Las Moradas, 7a. ed., (Colección
Austral, 86), Espasa-Calpe, Madrid, 1971.
14

ADIE ignora el lugar preponderante que ocupa Cervantes en las letras españolas ni desconoce la gran cantidad
de libros que, acerca de sus obras, se han escrito en todo
el mundo. Esto puede tornar fácil el hablar o escribir, teniendo como tema "El Quijote", "Los Entremeses" o "Las
Novelas Ejemplares". Sin embargo, parece que no debe ser
tan sencillo, cuando el comentarista ha de encontrarse ante
un cúmulo de muy diferentes opiniones,; si se juzga fácil el
comentario por el hecho de que durante más de tres siglos,
se escribió más que suficiente acerca de Cervantes, el juicio es erróneo. Repetir lo que otros dijeron carece de verdadero objetivo y, por lo tanto, es necesario dirigir la mirada hacia algo nuevo.
En eso no hay facilidad. El autor ha sido tan estudiado, que apenas quedará rendija por donde atisbar algo nuevo o no visto. Y traer a colación algo nuevo, es lanzar su
cuarto a espadas en un campo de numerosos contendientes.
No digo que esto se deba temer, sino que lo señalo para
refutar una pretendida facilidad en comentar a Cervantes.

15

�Todo eso no atañe tanto a este corto trabajo, pues yo
apenas soy un estudiante de cuarto año de Letras y confieso paladinamente que de Cervantes, sólo he leíd~ "El Quijote" y tres de sus "Novelas Ejemplares"; éstas últimas
encomendadas para realizar este trabajo. Comentarios
acerca de sus obras, absolutamente nada, a excepción del
estudio preliminar que trae la edición de las "Novelas
Ejemplares" que me he procurado, y que es de "Editorial
Bruguera". Quiero entonces decir que, no habiendo leído
nada acerca de él y de sus novelas sólo lo dicho, todo lo que
digo enseguida es comentario mío, por pobre y poco que

trabajos de Persiles y Segismunda", una larga novela bizantina y sus famosas "Novelas Ejemplares", de las que
no digo más, porque de ellas me voy a ocupar en particular.

AUTOR Y EPOCA

La época de Cervantes es época de reyes, condes y
marqueses, en la que la voluntad del todopoderoso monarca, se impone sobre toda una nación y sus dominios de
ultramar. Cunde el servilismo y la intriga palaciega para
alcanzar las mejores prebendas. En el aspecto de las creencias, la Iglesia domina todo el panorama y su influencia
se extiende a las artes, a la literatura y a la política; ya
ha pasado la grave escisión protestante de 1516.

sea.

Nuestro autor no precisa de noticias para ser presentado, pues es el príncipe de las letras españolas. Nació en
Alcalá de Henares el año de 1547 y murió en Madrid el año
de 1616. En un tiempo, en que para la gente humilde no
había más camim&gt;s que la carrera eclesiástica o la militar
( un tercero era la esclavitud del trabajo para los ricos burgueses) , Cervantes escogió la militar y así, estuvo en la famosa batalla de Lepanto. En el ejercicio de esta carrera
sufrió prisión por cinco años y además, quedó manco de la
mano izquierda.
Sus dotes literarias le ayudaron a sobreponerse a su
defecto y así, escribió la obra que lo ha hecho famoso en
todo el mundo, "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la
Mancha", maravillosa novela cuya prosa límpida y pura
a~ira. aún a las generaciones modernas; su argumento
sigue siendo fuente de inspiración para muchos escritores
Y_ fil?sofos de nuestro tiempo, y no dudamos que lo seguira siendo. Para teatro escribió sus famosos "Entremeses"
que hasta ahora siguen representándose y son un fiel exponente de las costumbres de su época; cuenta en su haber
también ocho comedias y algunas obras de teatro perdidas. No dejó de tomar la lira de poeta, pero su poesía queda muy por, debajo de la altura de su prosa. En el género
novelístico escribió "La Galatea", novela pastoril; "Los
16

Sus coetáneos literarios fueron también otros magníficos exponentes de las letras españolas,, entre ellos Lope
de Vega y Luis de Góngora; el primero llamado "Fénix de
los ingenios" por su vasta producción, teatral sobre todo;
el segundo, famoso por la revolución lingüística y literaria de que fue primer paladín, como creador del célebre
culteranismo.

Las costumbres de la época están dominadas por los
conceptos del amor y del honor. El amor en todas sus formas, pero principalmente la caballeresca: el varón que por
devoción a su dama se bate a muerte, si es preciso. El honor, cuyo concepto se juzga artificiosamente valiosísimo,
pues son escasos los que en realidad lo tienen; pero si los
injurian a ese respecto, retan a duelo al injuriante para
lavar la mácula, a pesar de la gravísima prohibición de la
"Santa Iglesia, nuestra Madre".
En forma breve, he dado una idea general del autor y
de su época, esto nos facilitará más la comprensión de sus
novelas, pues aunque éstas tocan temas de carácter universal en el espacio y en el tiempo, están también saturadas
de detalles y matices muy propios de la época.
17

�II
. .~s "Novelas Ejemplares" fueron escritas, según la
opiruon de la mayoría, en los años posteriores al 1600, que
al~os .~argan poco probablemente hasta 1612, año de su
pub1Icac10n. Son doce narraciones en que Cervantes hace
gala de un profundo conocimiento del corazón humano y
de las costumbr~ de su época antes anotadas. El orden'en
que fueron escritas se desconoce.
Creo conveniente atender al título, pues el autor tla a
sus_ novelas el calificativo
de "eJ·emp11ares" • ¿•E·;¡emp1ares de
_
~ue o para que? Debe suponerse, según el espíritu de la
epoca~ que el ejempl~ qu~ trata de dar Cervantes, eS el de
un~ vida honorable, 1Imp1a y aun cristiana. El mismo en el
prologo pondera este propósito:

"He:Tes_ dad-O el_ nombre de "ejemplares",
Y ~i bien lo miras., ,no hay ninguna de
quien no se pueda sacar algún ejemplo
prooechoso ... Mi intento ha sido p&lt;mer
en la plaza de nuestra ,república una mesa
de truoos., donde cada uno pueda llegar a
ent_:etenerse sin daño de barra; digo sin
dano del alma ni de"/í cuerpo ... Una cosa
me atreveré a decirte: que si 'JXY!' algún
rrwdo alcanzara que la lección de estas
nove~ -pudiera inducir p ,quien· las leyera
a algun mal deseo o pensamiento, antes
me cortara la mano con que 7xls escribí
que sacarlas en público". 1
Allí está expresado el propósito de Cervantes, pero creo
q~e con sus palabras se curaba en salud, pues el Santo Oficio Y el Index ~taban al acecho. No se ve en sus novelas
que ~aya cumplido su propósito y, ateniéndonos de nuevo
a la epoca, sus :1'10vel~ contienen ejemplos reprobables que,
con toda.,segur1dad, s1 "dañaron almas" e indujeron a algunos a mal deseo o pensamiento", para utilizar las mis1 Cervantes, Novelas Ejemplares, Prólogo

18

mas palabras del autor. Creo que sí lo hubieran tomado en
serio, lo hubieran obligado a cortarse la mano.
TEMAS GENERALES.-No hay que escardar mucho
para encontrar los temas preferidos de Cervantes en estas
novelitas. El principal es el amor, que aparece casi en todas ellas y en algunas, como tema de la narración. Cervantes lo maneja en todas sus facetas, con todas sus ilusiones
y desilusiones, con la eterna compañía de los celos y el adulterio, el doble compromiso de un soltero con dos doncellas
núbiles, etc. Otros temas muy de su gusto son las aventuras de índole realista, algunas y de fantástica, otras. Entre
éstas últimas se pueden citar "La Gitanilla", "El Licenciado Vidriera" y "La Fuerza de la Sangre". Entre las primeras "El Celoso Extremeño", "El Amante Liberal" y "Las
dos Doncellas".
FUENTES.-Es interesante hurgar en las fuentes que
tuvo Cervantes para sus novelas, pero yo no me refiero
únicamente a los temas manejados, sino también a la forma. Se cree que ha influido fuertemente en Cervantes "El
Decamerón" de Boccaccio, del que ya había traducciones en
su tiempo y la verdad es que novelas como "El celoso extremeño", "El amante liberal", "La señora Cornelia" y "Las
dos doncellas" tienen mucho de los cuentos del italiano. Algunos remontan sus fuentes hasta obras antiguas, sobre
todo de italianos y latinos. Esto último no es improbable.
Mi juicio es que hay que agregar una fuente más: la realidad de la vida misma, de la vida española de su época y
aun de su misma vida particular.
En lo que se refiere a la forma, es decir la narración
en forma de novela, entiendo que en ese tiempo apenas se
empezaba a utilizar. Los italianos habían precedido y los
españoles trataban de imitar. En España lo que existía con
más profusión era el cuento; si hemos de hablar de novelas,
citaremos las que se llamaron "de caballería", que tan duramente atacó Cervantes en "El Quijote". Las "Novelas
Ejemplares" son novelitas en comparación con las novelas
modernas. También se podría decir que son cuentos gran-

19

�des, si consideramos lo que era el cuento en ese tiempo.
Como que han quedado a la manera de un género intermedio, engrandecido por la pluma de Cervantes.

m
RINCONErE Y CORTADILLO.-Esta es una obra
maestra de Cervantes, considerada como exponente del
modo de vida, de la gente de la más baja estofa. En todas
las épocas hay de esto, pero las cualidades (?) de los delincuentes de aquel entonces, nos las da a conocer Cervantes
en vívidas descripciones y en ágiles diálogos.
Considerando el conjunto de la novela, tendremos que
admitir que la finalidad del autor no fue precisamente narrar las aventuras de los dos ladronzuelos, Rinconete y
Cortadillo. No se presenta un problema para dar una solución. En grandes partes de la novela los dos personajes son
olvidados y al fir1al, sencillamente se alejan de aquellas
gentes, que eran peores que ellos.
Esto nos hace reconocer lo que he dicho al principio:
el autor trata de exponer a nuestra vista, la miseria y la
degradación de hombres y mujeres confabulados en el delito organizado. Y en esto obtiene un éxito completo. Una
larga lista con que se identifica esa clase de gente, nota
peculiar del mundo de la delincuencia, nos es proporcionada por Cervantes y nos da ya una idea de qué ambiente se
nos quiere presentar: Ganchuelo, Chiquiznaque, Maniferro,
Silbatillo, Escalanta, Pipota, Repolido, Monipodio y algunos más.
Una situación muy significativa que trae Cervantes en
esta novela, es la de cómo esa gente parece no tener conciencia de lo que hace, pues practica su religión, mediocremente por cierto, y aun encomienda a Dios y a los santos
sus actividades. La práctica de una religión es buena, pero
llevada al fanatismo y puesta como mampara o sustentadora de nuestros delitos, es la peor aberración. Esta conducta que nos pinta admirablemente Cervantes, me recuer-

20

da la actitud de las modernas prostitutas: viven de la degradación y siempre encienden veladoras al santo de su devoción.
Fijándonos ahora en los personajes, Rinconete y Cortadillo quedan tales cuales Cervantes quiso dibujarlos: simples ladroncillos que por andar en el delito, cayeron en manos de individuos de la peor calaña. Y esto es tan verdadero,
que el final de la obra, es su huida de aquella gente.
Un personaj~ literariamente magistral es el jefe _de
toda aquella canalla, Monipodio. Cervantes nos lo presenta
inculto y analfabeta, pero al mismo tiempo audaz y buen
sicólogo. El sabe aplacar los ánimos cuando se exaltan,
alienta al delito reconociendo los méritos de sus compinches, es hábil para vencer resistencias tanto de sus compañeros como de los alguaciles.
El lenguaje que utiliza el autor, conservando su castellanidad, su pureza y su estilo peculiar, es al mismo tiempo
fiel imagen de los personajes creados. Sirvan de -ejemplo los
siguientes textos: " ... porque Zos dú:is 'fXJ,SadioS dieron tres
ansias a un cuatrero que había murciado dos roznos .. .2,
" . . ..porque no somos tan ignorantes que no se nos alcance
que lo qud(li,ice 7.a lengua @aYU/3 la gorja . .. ,, "¿Casada yo,
malioof - respondió la Cariharta-. ¡mira en qué t ecla

toca!" 4
No hablemos de figuras que no hay mucho lugar a
esto, pero sí repitamos que el estilo es netamente cervantino, con sus períodos largos pero siempre absolutamente
claros. El diálogo es manejado con agilidad y aun los parlamentos largos no fastidian, por la gracia del lenguaje
utilizado. Las descripciones de facciones y caracteres, apropiados al tema, si bien retardan el desarrollo de la acción,
avivan la personalidad de los descritos y nos hacen comprender mejor su modo de ser ante la vida.
2 ldem, Rinconete y Cortadillo, Pg. 206, Edil. Burguera, Barcelona; 1973.
3 Ibídem, Póg. 21:¾.
4 Ibídem, Póg . 224.

21

�IV

EL LICENCIADO VIDRIERA.-Nos encontramos ante una obra semejante a la anterior, no por la clase de
aventuras, ni por la calidad de los personajes, sino porque
también en ésta se acumulan gran cantidad de detalles para lograr el único intento del autor, que hemos de descubrir. He dicho aventuras, pero en realidad hay pocas, y he
dicho personajes, pero en realidad se podría afirmar que
hay sólo uno. La novela nos presenta el triste destino de un
estudiante de leyes, Tomás Rodaja, que se hace milifar para conocer mundo y probar suerte. Regresa a Salamanca,
lugar de sus estudios, donde una dama enamorada de él le
hace tomar un brebaje, que no da los resultados apetecidos,
pero sí le trastorna la razón.
Esta locura, que le hace creerse de vídrio, le lleva a un
vagabundeo por la ciudad, cuyas gentes le siguen primero,
por la novedad de su demencia y después, por los juicios tan
acertados con que contesta a todas las preguntas. El autor
se alarga demasiado al exponer innumerables juicios emitidos por el ahora Licenciado Vidriera, a tal grado que pudiera fastidiar; si esto no sucede es por la curiosidad del
lector, ya supuesta por Cervantes, de conocer tales juicios.
Pero aquí es precisamente donde podemos descubrir
el objetivo del autor, ¿por qué nos presenta a un demente,
dando respuestas tan acertadas y diciendo verdades con tan
buen tino? Si esas respuestas se limitaran a dos o tres hubiera parecido algo accidental de la narración, pero lo 'cierto es que son muchas y ellas forman el cuerpo de la obra.
La intención, a mi parecer, es patente; el autor ha querido
decir que los verdaderos dementes, somos quienes no nos
atrevemos a decir la verdad y a luchar por la verdad. Pero
el mundo juzga locos a quienes con decisión y valor, se ponen de parte de ella y la defienden. Así, por ejémplo, Cristo
que defendía la verdad y que llamó "zorra" a Herodes, fue
tratado de loco por éste. Aún en la actualidad, nosotros damos ese despectivo calificativo a quien se adentra en las luchas sociales y trata de salvar a los irredentos: ¡está loco!

22

decimos, porque gasta su tiempo y arriesga su seguridad,
mientras nosotros no levantamos un dedo ni perdemos un
cabello, lejos de una lucha que es nuestra lucha.
Me ha parecido que tal es el objetivo de Cervantes, aun
cuando los problemas sociales de su tiempo no fueran tan
acuciantes como los de ahora. Por lo menos quiso decir que
a cada quien se le dijera su verdad.
No se puede hablar mucho de personajes en esta obra,
porque el Licenciado Vidriera domina toda la acción. Es de
hacerse notar que cuando tornó a la cordura, siguió diciendo lo mismo que cuando estaba demente. Y si muchos le seguían en su anterior estado, muchos más le siguieron en el
nuevo, lo que constituye una nueva enseñanza: el valor, el
arrojo, la verdad, la autenticidad, siempre cuentan con el
apoyo de las gentes.
Del lenguaje no hay mucho qué decir, es el clásico de
Cervantes, limpio, puro, liso y llano como conviene a estas
narraciones. Sin figuras, sin metáforas, ni siquiera comparaciones, tan sólo sentencioso en las respuestas de Vidriera.
Todo esto redunda en ventaja de la novela, que no precisa
de más ni estaría en concordancia con el tema.
V

EL CELOSO EXTREME:fil"O.-Estamos ahora frente a
una novela de la otra clase, de las de tema de amor; una de
las que dijo Cervantes, más seguramente, hechas para sacar
"algún ejemplo provechoso". El tema del amor, muy propio de la época, fue también uno de los preferidos por el
gran escritor y ni "El Quijote" se escapó de esta preferencia, si recordamos al curioso impertinente y a la pastora
Marcela.
Creo que el mismo carácter de la época obliga a los
autores, a ser más alambicados para referir todos los enredos y situaciones. Vuelvo aqui a recordar la vigilancia del
Santo Oficio y el temor al Index. En esta novela se nos da

�el caso de una modificación de Cervantes, para evitar la
descripción de un adulterio consumado.5

ciona de tal modo que parece aquí olvidado el concepto del
honor de todas las épocas, pero particularmente el de la
suya.

El caso de "El celoso extremeño" es el eterno problema
del anciano casado oon una mujer joven. En la novela se
agregan dos detalles que agravan la situación. Ella, Leonora, es apenas una adolescente de trece o catorce años; el
anciano, Felipe dC' Carrizales, no sólo es anciano, sino que
siempre ha sido celoso; en esta situación, por lo tanto, sus
celos tendrían que provocar una situación verdaderamente
irritante.
-

El hombre se enferma de lo que ha visto, manda llamar a sus suegros y, consciente de su futura muerte, da testamento en que dobla la dote de Leonora; deja dinero para
sostenimiento de sus suegros y de sus criadas y, lo más
increíble, pide a su esposa que cuando él muera, se case con
Loaysa.

Pero esto es una novela y, aunque la realidad es a veces más fuerte que la fantasía, estimo que nuestro autor ha
tenido que exagerar en el presente caso. Carrizales se casa
con Leonora y casi virtualmente la empareda; sólo a misa
la saca y eso antes que amanezca. Aparte de él, un solo varón hay en la casa y es un criado negro, igualmente emparedado día y noche. Ni un solo animal macho fue permitido
en la casa. En cambio, criadas y esclavas con una dueña,
su "jefa", hubo al por mayor, peligro más serio, ciertamente.
Ya en esto hay exageración. Esto va a provocar que
también se exagere el camino, por donde llega Loaysa, el
tercero del triángulo, hasta Leonora. Son tantos los medios
que usa y las peripecias que sufre, que parecen inverosímiles tanto el hecho, como el personaje. En "La Celestina"
de Rojas, tenemos un hecho parecido, que resulta tan natural y verosímil que nadie lo critica.
Si todo esto ha resultado increíble, el final lo es más.
Loaysa logra finalmente su objetivo, pero no toca a Leonora, sólo duerme en su compañía. Felipe de Carrizales, el
injuriado, contempla el cuadro para su mala suerte y el celoso, que no soportaba ni una mirada hacia Leonora, reac5

J. A . F ., en la Presen tación de "El celoso extremeño" de la Edición d e la
"Novelas Ejemplares" ante cita da , d ice: " No parece v6lida la interpretación
tradicional de que Cervantes pretendió d ar ma yor honestida d a su rela to.
Américo Castro ha insistido en la convenie ncia d el cambio por razones relig iosas". (Pág. 365).

24

---._

Cervantes estuvo consciente de que sus lectores no
aceptarían esto con facilidad, las siguientes palabras que
pone en los labios de Carrizales lo dejan entender: "Mas
porque todo el mundo vea el valor de los quilates de la voluntad y fe con que te quise, en este último trance de mi
vida quiero mostrarlo de modo, que quede en el mundo como ejemplo, si no de bondad, al menos, de simplicidad jamás vista ni oída'' .6
Si la trama ha resultado inverosímil, por consecuencia los tres personajes del triángulo, resultan igual. Pero
curioso es que los personajes secundarios sean ahora los
mejor dibujados. Por ejemplo la dueña Marialonso, en ella
se esmeró Cervantes. Su proceder, cauteloso y taimado, es
dirigido certeramente hacia el objetivo. Finge hipócritamente hablando con sesudez, que su mayor preocupación es
el honor de las criadas y el propio, cuando no le interesa
ni el de su señora. ¡Con qué habilidad manipula la situación para quedarse a solas con el mancebo!
La criada negra Guiomar, como personaje bien delineado no se queda a la zaga. Lo mismo se puede decir de
Luis, el criado emparedado, aunque tiene algo de las exageraciones de Cervantes en el desarrollo de la trama.
Finalmente, hay que decir que el asunto se parece mucho a los cuentos de "El Decamerón" de Boccaccio; y que
el mismo Cervantes lo utilizó también en uno de sus "Entremeses" : "El viejo celoso".
6 Cervantes, Novelas Ejemplares, El celoso extremeño, Pg. 407, Edil. Bruguera ,
Barce lona, 1973.

25

�BIBLIOGRAFIA

EL MEJOR ALCALDE, EL REY
Por: Alma Patricia Madrazo

Bleiberg, Germán y Marias, Julián, DiccionariO de Literatura Española, Tercera Edición, Ediciones Castilla,
S. A., Madrid, 1964.
Cervantes, Miguel de, NCYOOUlS Ejemplares, Edición especial
de Editorial Bruguera. S. A., 1973.

26

�SUMARIO

I

Introdiwci{m/ I

Introducción

II Situación de la obra

m

E

L teatro español del siglo XVII al que perteneció

Lope de Vega parece que quiere centrarse en tres concep·

Síntesis de la obra

IV Comentarios sobre la obra

tos, o más bien podríamos decir sistemas de mitos que representaban el sentir del pueblo español: honor, monarquía
y fe católica.
Fuera de estos tres conceptos el autor podía inventar
cuanto le fuera posible con entera libertad, pero dentro de
ellos no podía hacer variaciones posibles. En primer lugar,
no se lo permitía la estrechez uniforme del pensamiento
español y por otra parte el público lo rechazaba inmediatamente.

V Indice
VI Bibliografía

Es por esta razón que este tipo de teatro no puede
aportar nada, o casi nada, ya que no es posible admitir un
drama que no permite al hombre libertad de pensamiento
fuera de normas establecidas.

28

29

�Situacián de la obra/11

La obra se desarrolla en León en un pueblo de Galicia
y sus cercanías.

La obra de Lope de Vega, El mejor aJ,calde, el 'Rey,
está tomada de un relato histórico de la época de Alfonso
VIl; Lope nos dice al final de la obra que este hecho aparece en la Crónica General, de Alfonso X, según el texto de
Ocampo.
Alfonso VIl fue rey de Castilla y de León, hijo de
Doña Urraca y del conde Raimundo de Borgoña, asumió el
título de "Emperador de las Españas" y conquistó Jaén y
Almería.
Ya desde el poema del Cid, podemos ver en el relato el
tipo de luchas que existían entre feudales y monarcas y
esto se acentuó más durante el reinado de Alfonso X. Además nos damos cuenta de cómo era importante para el pueblo español de la época de Alfonso VI y posteriormente
Alfonso vn, su rey, él constituía después de Dios el poder
máximo y sus órdenes. debían ser obedecidas y cumplidas
sin réplica si se era buen vasallo, lo que implicaba ser un
buen español.
Aquél que no reconocía en su Rey la autoridad máxima terrena debía ser castigado con la pena máxima que en
aquel entonces era la muerte o el destierro.
El reinado de Alfonso VIl está considerado dentro de
la historia española como sobresaliente, gracias a la sabia
y justa forma con que gobernó y guió a su pueblo este
monarca.
Síntesis de la obra/111

Personajes:
Sancho
Don Tello
Celio
Julio
Nuño

Elvira
Feliciana
Juana
Leonor
El rey León
30

El conde Don Pedro
Enrique
Brito
Pelayo
Fileno

Empie-za donde Sancho enamorado de Elvira, le pide
la mano con el consentimiento de ésta a su padre Don Nuño, él accede con la condición de que se lo haga saber a su
patrón el señor feudal Don Tel10, puesto que era lo correcto, según costumbres de la época y con la seguridad de que
le haria obsequios. A Sancho lo único que le interesa es
casarse e inmediatamente va a ver a Don Tello que le promete ganado y apadrinar su boda junto con su hermana
Feliciana. La boda va a celebrarse el mismo día, llega el
cura y todo está dispuesto, pero Don Tello se enamora de
la novia al conocerla y suspende todo. Por la noche la rapta y se la lleva con él. Sancho desesperado decide ir a ver
al Rey para que le devuelvan a Elvira. Pelay,o lo acompaña
en el viaje. El Rey manda a Tello una carta donde le pide
que regrese a la novia de Sancho, Don Tello no obedece el
mandato y vuelve Sancho con el Rey a comunicárselo. Entonces el Rey decide ir personalmente disfrazado a resolver
el problema. Llega ante Don Tel10, se encuentra con la deshonra de Elvira, lo hace que la repare casándolo y después
le manda que le corten la cabeza por desobedecerlo a él, su
Rey.

Comentarios sobre la obra/ IV
En esta comedia de tipo histórico de inspiración nacional y sentido popular, Lope se vale del relato histórico
únicamente como referencia, pues el verdadero tema en la
Crónica General es la narración de un despojo de una herencia, que es cambiado a gusto del autor para presentarnos un tema de mayor interés al público y con más sentido
artístico, por el de un rapto y violación de una doncella.
En esta comedia participa también gente del pueblo
como en Fuente Ovejuna aunque de distinta fotma, pues
aquí el pueblo y el Rey censuran el feudalismo y en Fuente
Ovejuna es únicamente el pueblo el que participa contra el
poder feudal tratando de ser censurado por el real.

31

�En El mejor aloaMe, el Rey, son los representantes de
la clase social más baja, el vasallaje, los que juzgan (interc€diendo ante el Rey), al poderoso señor feudal que como
es sabido, si podemos observar las costumbres de la época,
éste se sentía dueño de haciendas y todo cuanto en ellas hubiese, incluso de los trabajadores que le servían y vafiéndose de su poder y dinero cometían toda clase de desmanes y
atropellos en ~u contra y en la de sus doncellas.
En la obra de Lope podemos ver una de tantas reacciones del pueblo contra estos atropellos y al mismo tiempo
nos damos cuenta del alto sentido del honor que el español
de entonces tenía a pesar de no poseer una condición económica a la misma altura del señor feudal. Sí se ponía este
vasallo a la altura del feudal si de cuestiones de honor se
trataba.
Otro tratamiento de la obra aparte del de cuestiones
de honor, es el de la lealtad y obediencia debida al Rey.
Esta sin ser el tema principal de la obra es a lo que
más importancia se le da dentro de ella. Pues quien no obedecía a su Rey no merecía más que el destierro o la muerte
y es así como podemos ver aquí en la solución que da el Rey
a la afrenta hecha por Don Tello la importancia de esto,
pues a la pérdida del honor de Elvira la soluciona casándola
con Don Tello pero a la desobediencia de éste a su, mandato
lo soluciona cortándole la cabeza.

"Da Telw, a Elvira la mano
'{Jara que pagues la ofensa
con ser su esposo; y después
que te corten la cabeza".

Podemos ver también el grado exagerado en que abundan los prejuicios en esta época española (y persistían aun
cuando fue escrita) debido a la educación estrecha y a la
vanídad y orgullo que siempre han caracterizado al español.

32

Don Nuño, padre de Elvira, cuya figura nos representa
al sometido que teme y se humilla ante el tirano, prefiere
y desea ver muerta a su hija antes que deshonrada. Por
otra parte, Don Tello, deseoso de obtener a Elvira, no puede
hacerlo, siendo que muy bien podría haberlo realizado sin
el rapto de ésta, pero a causa de sus prejuicios por su linaje se considera muy por encima de una vasalla y aun maldiciendo en ocasiones estas diferencias, pues hasta llega a
desear casarse con ella, obedece más a su vanidad que lo lleva a cometer el delito que le causa la muerte.
Por otra parte, la justicia y equidad del Rey es indiscutible en la obra y el reconocimiento que éste hace de cada uno de los personajes dándoles a cada quien lo que merecen, lo podemos observar desde el momento en que
Sancho va al palacio, la forma en que es recibido, la manera cómo el Rey lo escucha al contarle su problema y cómo
éste encuentra la mejor solución para resolver el caso de su
vasallo autonombrándose el mejor alcalde.
Sancho.-"Enviad, que es justa ley,
para que haga justicia,
algún alcalde a Galicia".
El Rey.-"El mejor alcalde, ez Re]/'.
Todo lo contrario al personaje del Rey que demuestra
con sus actos nobleza y preocupación para con su pueblo,
vemos en Don Tello, al tirano, al prototipo del feudal déspota.
Sancho en cambio, es el personaje necesario e indicado para poder solucionar una injusticia en el caso que se
presente. Sancho es el vasallo cuyas acciones admiran a
quienes conviven (aun al mismo Rey) con él, a causa de nobleza de sentimientos, valentía y arrojo (sin serle necesario linaje para esto) .
Elvira es la doncella española que a pesar de su condición en desventaja con el señor feudal trata de conservar
su honor a toda costa y por dignidad suplica para que sea
reparado el daño cometido con ella.

33

�Pelayo es el personaje que da más ligereza a la comedia, gracias a ese juego del autor entre la acción y el ingenio, no puede faltar. En los momentos de más seriedad interviene el gracioso con sus bromas, todo esto debido a la
técnica barroca, usada por Lope en sus obras, del contraste
y la expresión, llevados a su grado más extremo.
La comedia se divide en tres partes. De ella se dice que
es una de las mejores obras de Lope de Vega. Se imprimió
por primera vez en La veinte y wna parte verdadera de
las comedias de Lope. Se publicó en 1635 después de la
muerte del escritor que había dejado preparado el tomo para imprimirse. Según Morley se escribió entre 1620-1623 o
sea en plena madurez del autor.
Las obras de teatro de Lope no siguen las unidades de
tiempo y lugar y es por esto que son muy cortas, no dejando de ser completas, El mejor alcaMe, el Rey, es una obra
que consta solamente de tres actos.

Bibliografía/VI

De Vega, Lope, El mejor alo&lt;ilde, el Rey, 8 ed. Porrúa, S.
A., Ool. "Sepan Cuantos"; México, 1973.

34

LA VIDA ES SUEÑO DE
PEDRO CALDERON DE LA BARCA
Carlos H ernández García

�1.-S í n t e s i s

I Síntesis

1.- Personajes:

Basilio, rey de Polonia.

m

Segismundo, príncipe.
Astolfo, duque de Moscovia.
Clotaldo, viejo.
Olarín, gracioso.
EstreTla, infanta.

Las tres unidades

IV Estructura de la obra

Rosaura, dama.
V Aspectos de algunos personajes

2.- Síntesis:

Segismundo se encuentra encerrado y encadenado en
una torre, separado de todo lo que le rodea como un peligroso criminal, se lamenta y se queja de su prisión; no sabe por qué está prisionero. No sabe quién es, no sabe su
origen, no sabe qué delito cometió para merecer ese castigo. Se siente humillado a causa de su carencia de libertad
al compararse con los demás y se llega a preguntar si no
será su delito el haber nacido y su culpa el vivir.
36

37

�Por medio del rey, Basilio, nos damos cuenta del porqué de la prisión de Segismundo. Segismundo es el príncipe heredero del trono, fue privado de su libertad cuando
nació y parece, por este hecho, que no es culpable de ningún delito.
El rey Basilio cuenta que su esposa, antes de dar a luz
a Segismundo, tuvo un sueño:

... qire rompf,a
sus entrañas atrevido,
un monstruo de hombre,
y entre su sangre teñido,
le dtiba muerte •..1

Su sueño se cumplió: Segismundo, al nacer, provocó la
muerte de su madre. Por su afición a la astrología, Basilio,
supo el destino de su hijo. El Rey, "acudiendo a sus estudios", supo que Segismundo sería un príncipe tirano, que
esto dividiría el reino, y Segismundo llegaría hasta destronar a Basilio; Basilio, creyendo evitar los males anunciados, decide encerrar al hijo.
La creencia de Basilio, en el destino y la libertad, lo
lleva a una duda: ¿Dio demasiada fe a sus estudios astrológicos? Esta duda provoca un conflicto en su conciencia:
como Rey amante de su pueblo, no puede darle un príncipe
tirano; evitando la tiranía, encerrando a su hijo, se convierte en tirano de su propio hijo (Segismundo); piensa que
tal vez la conducta de Segismundo puede vencer su destino.
Basilio somete a Segismundo a una prueba, se trataba
de que si triunfaba habría vencido a su destíno; si fracasaba, sería vencido por su destino y volvería a su encierro.
Segismundo, narcotizado, es conducido al palacio, cuando
despierta se comporta de una forma negativa, o sea como
había sido previsto.
1 Pedro Ca ld erón d e la Barca, ·LCI vidCl •• sueño. (Madrid: Espasa-Calpe, S . A.,
1955), p. 25.

38

Segismundo vencido por el destino, es conducido a su
prisión. Basilio en lugar de desviar el destino ya previsto
(educando a Segismundo, con la educación que como príncipe requiere y salvar su destino trágico) lo ayuda a cumplirse. Al despertar Segismundo, en su prisión, no sabe si
ha soñado o vivido las escenas del palacio.
Segismundo al no poder precisar si lo que vive es real
o soñado, decide actuar como si la vida fuera sueño; esto lo
convierte en un hombre prudente y sabio, que actúa de
acuerdo a la razón, elige obrar bien. Cuando el pueblo, que
se había levantado en armas, lo libera (proclamándolo
príncipe legitimo); actúa como un ser sereno, racional, libre¡; perdona a su padre.
Con su liberación, Segismundo, rompe la fatalidad de
su destino, vence al destino y vence al Segismundo que se
dejaba llevar por los instintos.

Il.-"La vida es sueño" y el barroco
Calderón se halla dentro de las características de la
literatura y arte barroco. En el barroco de Calderón se encuentra un poderoso dinamismo, un retorcimiento concep•
tual; una movilidad en la misma acción y en los personajes, •
una violencia; un contraste, entre los personajes, entre las
acciones opuestas y las actitudes de éstas; una derivación
hacia la ternura, al sentimiento, a la nostalgia; éstas son
tendencias del estilo barroco.

1.-Dinamismo: El dinamismo esencial del drama, se
halla en su misma acción, en su protagonista, en su reacción ante la vida, en su violenta contención.
En esta obra desde el principio, aparecen los motivos
del caballo de Rosaura:

Hipogrifo violento
qire oorriste parejas oon el viento,
¿dónde, -rayo sin llama,
pájaro sin matiz, pez sin escama,
y bruto sin instinto
39

�natural, al confuso laberinto
destas desnudas peñas
2
te desbocas, arrastras y despeñas1

Que corre como el viento, se despeña y arrastra; esto
ofrece nueV10s motivos de movimiento, de violencia, de retorsión.
2.-Equilibrio inestable: El cambio constante de la
indumentaria de Rosaura; Clarín es criado de Rosaura Y
después de Segismundo. La solución violenta del drama en
los casamientos finales: Segismundo enamorado de Rosaura debería casarse con ella, y Estrella oon Astolfo; pero el
concepto del honor es el pretexto para que se dé un cambio
y no se vea un cambio forzado; Segismundo dará la mano
a Estrella y Astolfo se casará con Rosaura.
3.-Contraste: La acción comienza al atardecer; la

oscuridad nace del fondo de la torre de Segismundo. El
hombre que habita la prisión en sombra está acompañad_o
de una lumbre. También son contrastes: la torre, la prisión, las cadenas; el palacio, las galas y honores de Segismundo, el sueño y la realidad.

4.-Ternura: El recuerdo, en la prisión, del amor de
Rosaura:
... sólo a wna mujer amaba
que fue verdad creo yo,
en que t&lt;&gt;&lt;W se acabó,
y esto solo no se aooba.

Toque de sentimentalismo: la escena entre Rosaura Y
Segismundo:
. . . tú, sólo tú, has suspendido
la pasión a mis enojos,
la suspensi6n a mis ojos,3
la admiración a mi aí.do.

5.-Lo hiperbólico, la ley de subordinación: Lo hiperbólico, lo desmesurado, se ve claramente:
• . . soy un lwmbre de las fieras
y una fiera de los hombres,~
Sólo '[&gt;Orque más has oúw,
entre mis membrudcs brazos
te tengo de hacer pedazos.s

La ley de subordinación del drama consiste en componerse a base de un eje, un personaje central, en torno al
cual _aparecen sometidos, y más o menos por bajo en importancia teatral, los demás personajes.
Rosaura Y Clarín desde el principio están enlazados a
la ~uerte ~e Segismundo. La intriga de Rosaura y Astolfo
es!a supeditada a la acción principal y carece de interés. La
mas aguda y penetrante acción de la comedia está en el momento que Segismundo en la prisión sigue soñando con
aquella realidad del palacio, que después creerá que es sueño, sin que en ningún momento advierta dónde acaba un
mundo y empieza otro. En este detalle está la más fina intuición del hondo problema del sueño y de la vigilia.
¿Otra vez queréis que vea
entre sombras y bosquejos
la majestad y la pom'[Ja
desvanecida del viento16

111.- Las tres unidades

En "La vida es sueño" no rigen las tres unidades· se
ro~~en las tres unidades aristotélicas de lugar tiemp~ y
acc1on:
'
l.-La unidad de lugar: Las escenas ocurren junto a
la torre de Segismundo, en un salón del palacio real y en
el campo.
4 !bid. p. 10.
S Ibid. p. 9.
6 Ibid. p . 79.

2 Ibid. p . 3.
3 Ibid. p. 10.

40

41

�2.-La unidad de acción: Las peripecias de Segismundo se van entrelazando con las de Rosaura ( aunque
sean de menor importancia).
3.-La unidad de tiem:po: Se sobrepasa la arbitraria

división o limitación de "día solar"; y los hechos se desarrollan en varios días.
IV.-Estructura de la obra

Calderón sigue la estructuración del teatro del Siglo
de Oro; la estructura externa de la obra: división en tres
actos y en varias escenas. Se ve también una estratificación
de los personajes, una división de éstos en: nobles y criados o vasallos.
Aunque en esta estratificación se ve que se le d,r más
significación al gracioso (se le dignüica, al permitírsele que
a su señor o amo le dé consejos).
Esta obra de Calderón, como las demás del Siglo de
Oro, no escapa a presentar en escena: a la sociedad madrileña (aunque no está ambientada en Madrid), ociosa, que
casi siempre es presentada por el teatro de esa época. 'Aquí
no se ve, exagerada, la temática o motivación de las demás
obras de la época: intrigas amorosas, amor, celos, concepto
del honor.
Esta obra también está al margen de los grandes problemas de finales del siglo XVI y la primera del XVII: la
decadencia económica, la despoblación, las pestes, las condiciones de la clase trabajadora, la holgazanería y la miseria.
Sin duda la motivación más real para el desarrollo de
la obra es: el libre albedrío y el dominio de la razón sobre
los instin4)s.
42

V.-Aspectos de a][¡unos personajes

Segismundo es el personaje principal, el personaje eje,
en torno a él aparecen sometidos todos los demás personajes.

Rosaura viene de Moscovia para vengar un agravio;
es hija de amores no sacramentales. Viste de hombre, pero
oo por esto aparece como exagerada, puesto que el disfraz
varonil era ya usado y agradaba mucho al público. Miente
sobre su sexo, calla el motivo de su viaje, esconde tras un
sentimiento de venganza, el amor que siente por Astolfo.
Clarin es el gracioso, pero tiene una oposición de lo
serio y lo festivo; esta oposición busca el equílibrio, la armonia. La breve trayeétoria de Clarín está saturada de
mutaciones.
Primero es criado de Rosaura, después de Segismundo; cómico al principio, cuando se ve amenazado de muerte
se convierte en un personaje sereno, luctuoso, aleccionador.
Basilio, el rey, también cambia: primero aparece como majestad, después de rodilla5¡; engañado, desengañado,
no tiene mucha importancia; no se le da más relieve que el
que le oorresponde como un personaje secundario.
Clotaldo, no se puede confesar padre de Rosaura ni a
ella ni a Basilio, hasta que se resuelve la intriga de la comedia.
Cuando al fin, triunfa el albedrío, las pasiones vuelven
a su cauce: Segismundo no se venga. Estrella renuncia a
Astolfo, Segismundo renuncia a Rosaura, los sobrinos del
Rey ya no pretenden la corona. Los personajes van cambiando hasta que encuentran o alcanzan una forma permanente: la fiebre encadenada dominada por los instintos culmina en hombre libre; el rey equivocado se torna en padre
venturoso; la virilidad vengativa de Rosaura se transforma en amor; el criado bufón se convierte en filósofo estoico.

43

�Este equilibrio inestable que rige la trasmutación de
los personajes y el cambio espectacular de las circunstancias es característico del barroco. Los hombres, los elementos, el mundo, aparecen excesivos, desorbitados. Esta movilidad de los personajes, este anhelo de cambio, este cambio de los personajes es característico del barroco.

BIBLIOGRAFIA

Calderón de la Barca, Pedro. "La vida es sueño". EspasaCalpe, S. A., Madrid, 1955.
Menéndez Pelayo, Marcelino. Calderón y su teatro. Emecé Editores, S. A., Buenos Aires, 1946.
Sáinz de Robles, F. C. Los movimientos literarios. Ed.
Aguilar, Madrid, 1957.
Valbuena Prat, Angel. Historia de la literatura española.
T. TI. Ed. Gustavo Gili, S. A., Barcelona, 1950.
Varela Jacome, Benito. Juan Ruiz de Alarcón, Obras Escogidas, Ed. Bruguera, Barcelona, 1969.
44

DUQUE DE RIVAS, VIDA Y OBRA
Por lrasema Otzuca Maldonado

�SUMARIO

I

-

Introducción

lI Duque de Rivas. Vi

E

STE trabajo académico ha*tenido como objetivo, el
presentar en una forma ·más detallada algunos aspectos sobre la vida y la obra del Duque de Rivas.

Resulta interesante observar la forma en que combina
sus- actividades políticas y cómo a través de toda su vida,
hay una gran lucha entre las dos, tratando de predominar
una sobre la otra.
A través del desarrollo del trabajo trato de exponer, en
forma cronológica, hechos importantes de su vida, también
comentar ios de las que se consideran sus dos obras más importantes: Los Romances históricos y su obra de teatro,
Don Alvaro o La fuerza del sino.
Es importantísimo el lugar que ocupa el Duque de Rivas dentP::i de la Literatura española, ya que marca el fin del
neoclasicismo y el principio del nuevo movimiento litera-

47

�rio, o sea el romanticismo, y junto con él una serie de innovaciones.
En su elaboración he contado con fuentes secundarias,
basadas en una investigación literaria.

11.-DUQUE DE RIVAS. VIDA Y OBRA

Su verdadero nombre es Don Angel de Saavedra y Ramirez de Baquedano. Nació en Córdoba el 10 de marzo de
1791. Pertenece a una familia de nobles, sus padres fueron
don Juan Martín de Saavedra y Ramírez, marqués de Rivas de Saavedra (el ducado se le otorgó pocos años después)
y doña Dominga Ramírez de Baquedano y Quiñones, marquesa de Audía y de Villasinda. Tenía un hermano mayor
llamado Juan Remigi,o, en el que recayeron todos los títulos
y honores. A manera de compensación, le pusieron a Angel
a los seis meses de edad la Cruz de Caballero de ·1a Orden
de Malta. Su infancia debió de transcurrir entre casera y
campera, según lo atestiguan muchos de sus textos. Desde
muy niño debió de haber aprendido equitación, como lo podemos observar a través de sus versos:
En una yegua tordilla
que atrás deja el pensamiento

entre en Córdoba, gaUardo,
Atarte, el noble guerrero.

Tal vez por su aplicación a este arte recibió a los siete
años, el despacho de Capitán de Caballería, agregado al regimiento del Infante. A Ios ocho años tomó el hábito de
Santiago y fue autorizado para ostentar las veneras de esta
Orden y de la de San Juan.

Saavedra tuvo por maestros a los emigrados franceses To-

tins y Bordes; además de un sacerdote que le enseñó latín;
todos ellos seguidores del antiguo régimen literario y que
lo conducirían a la lectura de Horado, Virgilio, Racine,
Corneille y La Fontaine. Tiene además otro maestro: un
antiguo may,ordomo de la casa que también se ejercita en
la rima, pero de un modo espo11,táneo y festivo, a él debe
Saavedra ese sabor popular de algunas de sus composiciones.
Ingresó más tarde en el Real Seminario de Nobles de
Madrid, donde los maestros siguieron la misma escuela humanística y tradicionalista. Allí empezó a adiestrarse en el
ejercici,o poético, tanto en traducciones de clásicos latinos
como en composiciones originales; en esta época Herrera
le servía de modelo.
A los dieciséis años con el grado de Alférez de la Guardia de Corps, termina sus estudios en el Seminario. Es testigo de la abdicación de Carlos IV y figuró más tarde en la
escolta del nuev,o soberano (Fernando VII). No se hallaba
en Madrid al acaecer los sucesos del 2 de mayo de 1808. Al
amanecer de tan memorable día, salió para Guadalajara
con un escuadrón que enviaba allí la Junta de Gobierno. Al
dia siguiente el escuadrón se disuelve y Rivas se une a su
hermano mayor.
Enterados del alzamiento de Zaragoza, deciden unirse
a Palafox; participa en las batallas de Tudela, Uclés, Talavera y Ocaña, donde fue mal herido; llega a Córdoba casi
moribund,o y cuando se restablece de sus heridas marcha a
Cádiz. Allí conoce a Martinez de la Rosa, a Quintana, a
Nicaso Gallego y dirige el periódico del Estado Mayor Militar que se publica semanalmente.

Heredó de su padre su afición por las letras. Existe
además una circunstancia que favorece su formación educativa. Su infancia coincidió con la Revolución francesa,
motivo por el cual, muchos emigraron a otros países entre
ellos abates y profesores especializados en la enseñanza.

Estimulado por sus nuevos amigos escribió el poema
titulado El '[)(1,80 honroso y más tarde en 1813 se decide a
publicar un tomo de poesías. En 1814 publica su drama
Ataúlfo, inmediatamente prohibido por la censura. A esta
obra siguen: Aliatar, El duque de Aquitania y MalekAdhel; en estas obras apenas percibimos el futuro román-

48

49

�ticismo, que tenuemente se podía admirar a través del riguroso clasicismo. En 1822 es elegido diputado por Córdoba,
de lo que se vale para representar su tragedia Lanuza, obra
abiertamente liberal, en la que permanece su antiguo tono
liberal aunque ya amenazado por un fondo de romanticismo.

Se incorpora nuevamente a la vida política y marcha a
Nápoles como ministro plenipotenciario. En la plenitud de
su fama transcurren sus años en Italia¡; escribe algunas de
sus leyendas románticas al estilo de Zorrilla, pero con menor soltura, como La azucena milagrosa y el estudio histórico Sublevación de Nápoles capitaneada por Masaniello.

Secundó los planes de Alcalá Galiano y Javier Istúriz
y con ellos votó la suspensión del Rey. Triunfa Fernando
VII en el absolutismo y el duque de Rivas es condenado a
muerte por lo que tiene que huir a Inglaterra. En Inglaterra contrae matrimonio con doña María de la Encarnación
de Cueto. Realiza una serie de viajes que lo ponen en contacto con el renacimient::&gt; inglés (Byron, Scott), en esta
época produce: El sueño de un proscrito, Florinda, La
maledicencia, El faro de Malta. También escribe las tragedias: Arias Gonzal,o y Tanto vales, cuanto tienes. En este mismo período empieza El nwro expósito. Cuando la situación ya es más calmada marcha a Francia donde escribe
Don Alvaro o la fuerza del sino. Muere Fernando VII y
la Reina decreta una amnistía con la que Rivas puede volver a España. Ingresa a la Real Academia de la Lengua.
En 1835 muere su hermano mayor y automáticamente toma posesión de t,odos los títulos de su casa.

Vuelve a Madrid ert 1850 a causa de patrióticas desavene~cias con el Rey de Nápoles. En 1863 ocupó la presidencia del Consejo y dos años más tarde muere en Madrid
el ~2 de j;1Ui•o, rodeado de gran prestigio y de la admiración
Y s1mpatia que despertaba su personalidad.

El estreno de Don Alvaro sólo es semejante con el éxito que obtuvo en Francia, Víctor Hugo con Hernani. Con
Don Alvaro triunfa el teatro romántico.
El pronunciamiento de 1840 que expulsa a María Cristina lo induce a retirarse de la política y dedicarse en Sevilla a sus actividades literarias. En este retiro produce:
Solaces de un priswnero, El crisol de la Zealta4, El desengaño de un sueño, El parador de Bailén y Las nwriscas de
Andújar. En 1841 publica sus Romances históricos, de ambiente medieval como: Don Alvaro de Luná, Una antigua11a en Sevilla. Además las situadas en la época de los
Austrias: Un castellano leal, Una noche en Madrid, Re-

. Don Ang:l de Saavedra representa la España de los dos
prime~os tercios del _siglo XIX. El camino literario que va
a segmr es el del nacionalismo romántico o el romanticismo
nacionalis~. _Es un gran cultivador del género épico desde
su etapa clas1ca, en el momento preciso de su transición al
r??1anticismo dejó dos formas características de su evoluc10n: La leyenda y el romance.
. Los Romances históricos tienen un lugar importantísimo_ dentr~ de la obra del duque de Rivas y dentro de la
poes1a espanola del siglo XIX. La primera edición completa
de ellas es de 1841, sin embargo, siete años antes en 1834
ya los primeros junto con Florinda habían sido incluidos e~
los apéndices de El moro expósito. Escritos en la época de
plena ~adu;.ez de Rivas. De ellos ha dicho Enrique Gili en
su articulo El Pensamiento" que: "Argumentos hábilmen~ conducidos, caracteres marcados, vivas y ricas descrip- ·
c10nes, afectos verdaderos y vehementes, rasgos atrevidos
Y gra~des, entonación poética, locución castiza y exquisitos
conocimientos históricos, adornan y enriquecen esos romances".

. -~º

cuerdos de un gran hombre, El mayor desengaoo y El
Conde de Villamediana.

se debe tomar estrictamente la denominación de
h1storicos que les dio Saavedra, ya que aun cuando es cierto que se basan en hechos históricos o en tradiciones que
se _amparan en la Historia, el poeta va muchas veces más
alla de ella, de la tradición y aun de la leyenda dándoles una

50

51

�interpretación novelesca. Reanudan y renuevan un ~énero
entre lírico y dramático que va a alcanzar en poco bem~o
un alto puesto dentro de la literatura. Los Ramances histórioos son el precedente inmediato de las Leyer14a.s, de
Zorrilla.
El mismo Saavedra en el prólogo de la primera edición
de sus romances, explica el origen de estos y escribe: "La
misma popularidad de que gozó el romance desde su origen
por 1os asuntos que le fueron peculiares; la facilidad que
adquirió su composición con la introducción del asonante;
la vulgaridad que le dio el diálogo cómico, y la soltura Y
ensanches que debió, como dejamos dicho, al gigantesco ingenio de Quevedo, lo fuel'On entregando al brazo secular de
los meros versificadores y de los copleros vergonzantes. Y
convertido, al fin, en su patrimonio exclusivo, murió a sus
manos, ya hinchado y ridículamente culto, ya lánguido, trivial y chabacano. Desacreditándose hasta tal punto que fue
últimamente mirado como el verso escrito sólo para el vulgo, y como el que podía permitírsele al vulgo en sus groseras composiciones, y los hombres literatos comenzaron a
asquearlo y a desdeñarlo".
El duque de Rivas viene a restaurar a este género su
antiguo valor, su genuino valor popular, no populachero ni
plebeyo.

composiciones. En El conde de Villamediana relata el episodio que costó la vida a Don Juan de Tasis; Bailén que es
una narración de la famosa jornada en la que empieza a
decaer el poder de Napoleón; la victoria de Pavía; todos estos temas son profundamente españoles, trasmitidos de generación en generación y ya incorporados en la literatura
nacional.
Entre todos hay uno que no se refiere a un hecho histórico determinado ni a una tradición genuinamente popular, se trata de El cuento de un veterano, no se conocen
sus fuentes, es un cuento terrorífico, quizá lo oyó como lo
dice el mismo romance, a un veterano de la guerra de Italia.
Algunos de ellos pueden considerarse como pequeñas
obras maestras, con una acción interesante, caracteres perfectamente dibujados y con un movimiento casi escénico.
Por ejemplo en Recuer&lt;k&gt;s de un gran hombre con sus escenas de la Rábida, sus animadísimas descripciones y el encuentro de Cristóbal Colón con doña Beatriz Enríquez y en
el cual podemos observar cómo Rivas renueva el octosílabo
asonantado sin quitarle nada de su espontaneidad popular:
que no han qi,erido ayuilarle
ni su patria ni Venecia,
que 'la corte de Lisboa
se bur'la de sus promesas;
que los sahws no le entienden,
que los ricos le desprecian,
que ws nobles no le escuchan,
qoo el 'VUlgo le vilipendia .•.

Hay dos romances que no tienen de histórico más que
el fondo, el ambient:e o sea las circunstancias de tiempo Y
espacio que se identifican fácilmente con las circunstancias
personales del poeta y son: La 'IJUl3lta deseada que según
Rivas Cherif se escribió en Malta y según Boussagol, Rivas
compuso este romance en Tours, en 1833, inspirándose en
las cartas de su mujer, en las que le describía los profundos cambios de 'España. El otro romance es El sombrero Y
que de acuerdo con este mismo crítico francés, es otra variación del mismo tema del destierro, con recuerdos de la
fuga de Saavedra en 1823, cuando fue condenado a muerte.
Pero ninguno de estos hace alusión a hechos verdaderamente históricos o legeñdarios, como se observa en las demás

Pero lo que más atrae y fascina en estos cuadros es el
color. Son verdaderos cuadros, no ya poéticos sino casi pictóricos. Se observa un gusto por lo decorativo y descriptivo, por las sensaciones casi pictóricas en las que se reconoce
su afición por este arte. Por ejemplo la descripción que
hace del castillo de Montiel en una noche de marzo:

52

53

de un

marzo invernal y crudo,

en que con negras tinieb'las,
se viste el orbe de luto,

�También es notable la descripción que hizo inspirándose en el retrato que Tiziano hizo de Carlos V y que podemos ver en Un cast;ellano 1eal. Presenta además Rivas
una gran facilidad en la relación poética de actos m~ltitudinarios: fiestas populares o cortesanas, torneos, Justas,
batallas. Por ejemplo la descripción de la corrida de toros
en El cande de Villa:mediana.

La obra de Mérimée comienza en España. El protagonista, Don Juan, es sorprendido por el padre de Teresa, su
amada, en la cámara de ésta. Don Juan mata al viejo caballero y huye a Flandes, donde hace la guerra. Vuelto a
España, asiste a sus propios funerales, se arrepiente y se
recluye en un convento. Hasta allí lo persigue un hermano
de Teresa, que lo abofetea y obliga a batirse. Don Juan mata a su rival.

Pero en realidad su obra cumbre, su obra representativa es la escrita para el teatro, llamada Don Alvaro o La
fuerza del sino; Don Alvaro es una obra clara, específica
y absolutamente romántica, es el ejemplo más hondo del
teatro romántico español que rompe los moldes comunes
del teatro clásico y alcanza un desarrollo tan vasto como
el que tiene el drama en manos de Shakespeare o de Schiller.

Pero si en lo anecdótico se asemejan, en lo esencial difieren y se separan. El héroe de Mérimée es un libertino sin
conciencia que luego se convierte; el de Rivas, un noble
caballero, víctima de la fatalidad; Rivas hace hincapié en
la fuerza del sino, mientras que Mérimée muestra la eficacia del arrepentimiento.

Se ha dicho que Don Alvaro viene a ser en España, lo
que Hernani en Francia; se estrenó en Madrid, el domingo
22 de mamo de 1835 en el teatro del Príncipe, éste no llegó
a convertirse en un campo de batalla como sucedió en el
estreno de Hernani. Pero sí hubo división de opiniones, comentarios apasionados en pro y en contra del drama. La
fecha de su estreno señala el punto de partida de la era romántica, en la cual los años se cuentan antes de D&lt;Yn Alvaro y después de Don Alvaro.

Ahora, ¿cómo surgió en la mente del poeta la idea inicial de la obra? Fue durante su estancia en Francia, donde
en conversaciones que sostiene con Alcalá Galiano sobre
romanticismo y en especial romanticismo teatral, éste último le sugiere a Rivas que escriba un drama que vaya de
acuerdo con el nuevo movimiento literario. Entre los dos
proponen temas para la elaboración de la obra, hasta que
por asociación de ideas Rivas recuerda "la historia del indiano; un indiano de sangre noble, de sangre de príncipe,
sobre el que pesaba una terrible maldición".

La llegada de duque de Rivas a Francia coincide con
el movimiento en el ambiente literario y artístico que provocó el estreno de la obra de Víctor Hugo, todo esto influyó
en el ánimo de Rivas y contribuyó a motivarlo para la elaboración de su obra dramática.
Existen grandes analogías entre la obra de Rivas Y
Les ames du purgatoire de Próspero Mérimée. Se dice que
esta última sirvió de "punto de arranque" a Rivas para escribir su obra. Sólo que Rivas terminó su drama en 1833 Y
la novela de Mérimée apareció en la Revue des Deux Mon&lt;res en agosto de 1834. Por lo que es evidente la prioridad de
la obra española.
54

Con Don Alvaro el duque de Rivas hace a un lado en
forma definitiva "el viejo trípode de las unidades". La única regla vigente es la libre, soberana inspiración, fuera de
todos los preceptos. La tragedia clásica sólo admitía en la
escena personajes de alta estirpe. El drama romántico daba
en ella libre entrada a cualquiera, por humilde y aun plebeya que fuese. No sólo acababa con esta discriminación
sino que se complacía en admitir a todos los rechazados por
el drama clásico.
Los cuadros populares de Don Alvaro, con sus mesoneros, sus gitanas, sus estudiantes, sus arrieros y demás
gente, demuestran las nuevas formas escénicas.
55

�A pesar de todo esto, Rivas hace una última concesión:
respeta los cinco actos establecidos por Horacio.

JUAN VALERA
Por Patricia l. Barranco Ortega

También en la versificación de la obra rompe con los
moldes y vuelve a la tradición española utilizando el octosílabo que se adapta tanto al género trágico como al cómico, sin embargo, cuando es necesario utiliza versos de mayor extensión.
El segundo título del drama, La fuerza del sirw, indica claramente la intención del autor; el verdadero protagonista de Don Alvaro no es Don Alvaro, es el sino, la fatalidad, esa fuerza misteriosa que domina al hombre y que
tanto puede llevarlo a la cumbre como al abismo. Pero este
concepto es anticristiano, ya que Dios le dio al hombre libre albedrío para luchar contra el mal. De acuerdo con esto
Don Alvaro, de haber querido, habría podiqo vencer las
tentaciones. Sin embargo, se presenta ante nosotros como
un personaje noble, valeroso, pero débil en su condición
humana, quizá por esto nos identificamos con él. Don Alvaro termina por suicidarse, siendo ésta una de las principales características del romanticismo.

56

�SUMARIO

I

1.-INTRODUCCION

Introducción

EL

II El Romanticismo

m

presente trabajo trata de presentar una panorámica
general acerca de Juan Valera y su obra.

Juan Valera

IV La Novela, en la Epoca Romántica
V Cronología de algunas de las novelas
más conocidas de Juan Valera
VI "Pepita Jiménez"

-

He creído necesario incluir antes el tema del Romanticismo, para ubicar al autor en su época y con la corriente
literaria más próxima a él; no se puede decir la corriente
literaria a la que pertenece, porque una de las principales
características de este escritor es su eclecticismo, su negativa a incluirse en ningún movimiento, su rechazo a las escuelas. Es un autor que podemos llamar de espíritu universal, pues se interesa por todas las manifestaciones del arte
Y trata de perfeccionar su obra tomando los mejores elementos de cada tendencia.

He dividido la exposición sobre Valera en cuatro partes: en la primera, titulada Juan Valera, incluyo datos biográficos, notas sóbre su producción literaria, crítica y filosófica; estilo y principios estéticos; la segunda es sobre la
59

�situación de la novela en el período romántico, pues es importante para precisar la importancia de la narración novelística de Valera; después se encuentra una relación cronológica de sus principales novelas y por último un comentario sobre "Pepita Jiménez", la creación cumbre de este
escritor que es clásico porque su genio, su prosa fina y
magnüica ha traspasado la barrera del tiempo y aún en
nuestros dias, sus relatos son amenos y agradables para la
lectura y dignos de estudio.

11.-EL ROMANTICISMO

dual desde los últimos decenios del siglo XVIII y primeros
del XIX, en lo que se considera el Prerromanticismo; pero
triunfa, de una manera clara, hasta el segundo tercio del
siglo XIX (1835).
La primera etapa romántica es de carácter conservador, tradicionalmente cristiano. Contra el centralismo político y cultural del Clasicismo francés se alza el sentimiento nacionalista, con espíritu medieval y caballeresco, luego
evoluciona hasta convertirse en bandera de oposición al régimen absolutista de Fernando VII.
Las características literarias de este movimiento son:

El Romanticismo es un vasto movimiento surgido por
causas político-sociales que origina una gran transformación en todos los órdenes de la vida y es muy fructífero en
la historia de las letras.
Ideológicamente se inicia a finales del siglo XVIII y en
lo literario impera durante la primera mitad del siglo XIX;
su origen se localiza en tres factores distintos:
1.-El individualismo de tipo racionalista que principia con Descartes y que informa la filosofía dieciochoesca.
2.-La libertad preconizada por la Enciclopedia.
3.-El sentimentalismo y defensa de la pasión que t~ene en Rousseau su máximo exponente.
El Romanticismo ocasiona un cambio ideológico en la
totalidad de las manifestaciones culturales.
El siglo XVIII, en lo que tiene de representativo, termina para Francia con la Revolución de 1789. En España,
por el contrario, se prolonga hasta la muerte de Fernando
VII en 1833. Antes de esta fecha los escritores españoles
continúan la tradición del siglo anterior. El Romanticismo
empieza a producirse en España de un modo lento y gra-

60

a) El predominio del yo romántico, del idealismo y la
melancolía. En oposición al Clasicismo que debe mantenerse fiel a normas objetivas, el Romanticismo es profundamente subjetivo. La fantasía romántica idealiza la realidad.
b) El espiritualismo acentuado cuando contribuye a
marcar el despego de las cosas materiales. En la moda: siluetas alargadas, palidez en el rostro. El artista vive apasionadamente y se exalta a los héroes que sacrifican su vida
en aras de un sentimiento (Werther).
c)-El culto al sentimiento. El amor arrebatado o nostálgico es el objeto capital de los poetas.
d) La valoración del paisaje. El Romanticismo se
identifica con el paisaje grandioso y melancólico: lo nocturno, los bosques sombríos y misteriosos, el mar infinito, los
parajes accidentados y agrestes. Las ruinas como símbolo
melancólico del paso del tiempo; los sepulcros como ejemplo de lo que se ha ido para siempre.
e) La atracción por lo medieval y exótico, buscando
los escenarios adecuados a su fantasía, fuera de la realidad
que los rodeaba. La Edad Media religiosa y caballeresca y
el Oriente misterioso y fantástico se pusieron de moda.
61

�El sentimiento nacional, contrario al Neoclasicismo de gusto generalmente europeo, despierta interés por lo
popular-folklore-típico y pintores()() de cada país y la exaltación por los movimientos de liberación nacional.
f)

Todo lo anterior se refiere al fondo.
En cuanto a la forma:
a) La libertad. El Neoclasicismo con su rigor preceptista ocasionó un arte sin personalidad. El Romanticismo proclama en primer lugar la libertad del artista para
crear su obra como la sienta, afirmando que el arte no es
instrumento de educación, sino vehículo de los sentimientos de su creador.
En la política el poder absoluto de los reyes es substituido por lo que se llama voluntad nacional o liberalismo.
"Libertad en la literatura, como en las artes, como en
la industria, como en el comercio, como en la conciencia.
He aquí la divisa de la época", afirma Larra.
b) La expresión. Para el Romanticismo las obras no
son bellas o feas según se ajusten o no a los modelos clásicos. Siguiendo las doctrinas de Lessing, la literatura debe
ser sobre todo expresiva. El gusto por los contrastes, el uso
mezclado de verso y prosa; en teatro la supresión de las tres
unidades, la mezcla de lo cómico y lo trágico, polimetría un
poco anárquica; las exclamaciones violentas o patéticas, las
evocaciones pintorescas o brillantes, la sátira despiadada y
el elogio vehemente se utilizan para llevar al lector la emoción que experimenta el artista, para impresionarlo, más
que convencerlo.
c) El lenguaje. El Romanticismo utiliza un vocabulario enérgico y pintoresco; crea frases típicas inconfundibles (casi siempre de sustantivo y adjetivo, colocando el adjetivo antes del sustantivo para dar mayor fuerza a la expresión) como lúgubre viento, súbito temor, lóbrega nube,
vana ilusión, vago fantasma, sombría noche, melancólica

62

luna, etc. En prosa el Romanticismo es casi siempre partidario del período largo y oratorio.
El ambiente que existe en torno al escritor es favorable para que su influencia social sea más importante, pues
cada vez es mayor el número de lectores; esto permite al
escritor una gran independencia liberándolo de la protección oficial y del mecenazgo de la aristocracia. El Romanticismo se aproxima a las masas populares en lo político y
en lo estético. Había grupos literarios en vez de "salones
literarios" aristocráticos o profesionales. El Romanticismo
actúa a través de los Ateneos, tertulias y la prensa. Por medio de los periódicos y las revistas los escritores alcanzan
popularidad. En política apoyan las actitudes liberales, gratas al público. El uso de temas sentimentales, accesibles a
todos, contribuyó a su difusión.
La situación política en España durante el siglo XIX
fue de violentas luchas entre absolutis,t as y liberales, moderados y progresistas y esto ocasionó que muchos escritores
emigraran a Francia o a Inglaterra cuando el grupo antagónico ocupaba el poder, así hubo escritores que conocieron
y se afiliaron a las nuevas tendencias literarias y sistemas
políticos, siendo elementos de constante renovación.
En España el Romanticismo se dividió en dos direcciones opuestas.
El Romanticismo arcaizante y conservador, basado en
las novelas de Walter Scott y en las exaltaciones cristianas
de Chateaubriand. Este le rendía culto a la Edad Media y
respetaba a la sociedad tradicional y el Romanticismo renovador y revolucionario, consecuencia del enciclopedismo
francés que mina los fundamentos de la sociedad -religión,
patria, jerarquía-, y de la filosofía de Rousseau que pretende que la libertad humana es sagrada y sólo conduce al
bien. Creían en el concepto de Víctor Rugo sobre el Romanticismo: "El Romanticismo no es otra cosa que el liberalismo en literatura".
Los escritores de espíritu liberal se adhieren al Romanticismo renovador y revolucionario que proclama la liber-

-

63

�tad política y pre:tende europeizar a España, considerando
que las ideas tradicionales son las causantes de la decadencia nacional; quiere transformar al país y vota la constitución de 1812, terminada la contienda y liberada la península sobreviene su completa separación de los partidarios
del tradicionalismo (durante la reo~nquista se habían unido transitoriamente) (Larra, Espronceda, Castelar) a ellos
se debe el advenimiento de la República en 1931. Los tradicionalistas postulan el otro Romanticismo que defiende la
civilización cristiana y busca modelos e inspiración en la
tradición española (Donoso Cortés, Jaime Balmes, Meléndez y Pelayo) en ellos se origina el espíritu tradicionalista
de la actualidad; al sobrevenir la escisión violenta el tradicionalismo da alientos y desata las fuerzas más reaccionarias con el rey Fernando VII a la cabeza; el liberalismo intenta continuar el proceso revolucionario y transformar el
país. En la gestación del movimiento romántico hay un estrecho vínculo eñtre lo histórico, lo político y lo literario; y
sus fundamentos serán el tradicionalismo y el liberalismo.
Por todas sus implicaciones el Romanticismo no debe
interpretarse únicamente como movimiento literario, sino
como una concepción íntegra de la vida. Algunos lo definen
como el despertar de la conciencia religiosa frente al ateísmo y utilitarismo del siglo XVIlI; otros como el resurgir de
la conciencia patriótica frente a la opresión extranjera y
algunos más, sus enemigos, oomo la tuberculosis de la literatura o el arsénico de la vida
No se puede limitar la extensión del Romanticismo
cronológicamente, pues las corrientes literarias se entrecruzan y alcanzan unas a otras. Antes de 1835, considerada como fecha inicial de este movimiento, existe una etapa de
preparación, de polémicas e intentos con mayor o menor
fortuna. El Romanticismo en sí, se dice que es un movimiento efímero, pues pronto evoluciona a un gusto por la
observación de lo cotidiano, de la realidad circundante. El
Realismo, tendencia iniciada hacia 1850, logra eliminarlo.
Alrededor de ese año don Juan Valera lo da por liquidado
al afirmar: "El Romanticismo no ha de considerarse hoy
64

día como secta militante, sino como cosa pasada y perteneciente a la Historia. El Romanticismo ha sido una revolución y sólo los efectos de ella podían ser estables. Entre nosotros vino a libertar a los poetas del yugo ridículo de los
preceptistas franceses y a separarlos de la imitación superficial y malentendida de los clásicos y lo consiguió. Las demás ideas y principios del Romanticismo fueron exageraciones revolucionarias que pasaron con la revolución y de
las cuales aun durante la revolución misma se salvaron los
hombres de buen gusto".

111.-JUAN VALERA
Juan Valera nace en Cabra, provincia de Córdoba el 18
de octubre de 1824. Sus padres fueron el general de Marina
don José Valera y Viaña y doña Dolores Alcalá Galiano y
Pareja, marquesa de la Paniega.
Valera recibió una educación esmeradísima, primero en
su casa y después en el Instituto de Málaga y en el Sacro
Monte de Granada. Obtuvo el título de licenciado en Derecho y se trasladó a Madrid. Llevó una vida muy activa,
perteneciendo a la mejor sociedad; relacionándose con los
principales personajes de su época: políticos, escritores,
aristócratas.
Valera escribe poesías y cuentos, traduce en verso a
algunos poetas ingleses y va adquiriendo una enorme cultura. Después se inicia en la carrera diplomática, respaldado por su tío el Duque de Riva5t; viaja por Italia, Portugal,
Rusia, Bélgica, Estados Unidos.

En sus cartas se observan erudición y conocimientos filosóficos completísimos. Sus epístolas son verdaderas tésis
de preceptiva literaria y conocimiento profundísimo de la
Historia.
Valera lee incansablemente, está al tanto del movimiento intelectual de toda Europa y juzga y critica los li-

65

-

�bros actuales o inactuales que le interesan y sirven de lectura; opina sobre política y todo lo que capta su atención.
En 1858 publica su primer libro: un volumen de poesías; en 1861 la Real Academia Española lo integra a ella y
lo premia por artículos y trabajos que había publicado en
varias revistas.
Fue Subsecretario de Estado y Director de Instrucción
Publica, Diputado y Senador vitalicio.
Muere el 18 de abril de 1905, cuando estaba preparando el discurso con que iba a solemnizar la Academia Española el tercer centenario- de la publicación del Quijote. Valera siempre vivió en sociedad y hasta sus últimos días se
rodeó de poetas y escritores.
La producción de Valera es muy extensa y variada:
poesías, cuentos, novelas, teatro, crítica literaria, estudios
críticos sobre filosofía y religión; cartas, ensayos y estudios
críticos sobre historia y política, discursos académicos, etc.
Muchas poesías de Valera son románticas si no por el
fondo, sí por la forma, por ejemplo: "En la tumba de Laureta" o "La Fábula de Euforión". Si no es recordado como
poeta es porque su obra principal está integrada por sus
novelas y sus ensayos críticos, pero su poesía es de excelente calidad, no menor que la de muchos otros escritores
famosos como poetas.
En sus estudios filosóficos demuestra un conocimiento
perfecto de los temas que trata, un excelente juicio para sus
análisis y relaciones y para formarse conceptos seguros y
sólidos.
En sus estudios de crítica literaria se refleja su buen
gusto y erudición asombrosa, no los escribió Valera tratando de formar un cuerpo de doctrina, (en una obra completa, dividida en libros y los libros en capítWos), sus ensayos
los escribe como artículos de periódico y de revista, siendo
66

por esta forma amenos y sencillos para la lectura. Su crítica correcta, aguda e inteligente se revela en sus discursos:
"Sobre el Quijote" o "Sobre el Fausto de Goethe".

En sus cuentos, diálogos y fantasías se recogen diversos géneros de producciones entre los que sobresalen la narración infantil, musical y estilizada de "El pájaro verde",
la malicia e ironía del "Diálogo de Asclepigenia" y más bajo el intento dramático de "La venganza de Atahualpa".
"Garuda" o "La cigüeña blanca" es un cuento que junto con "El pájaro verde" revela ingenio e ironía a la vez.
Como traductor utiliza una prosa ágil y cuidada, animando el relato con una vivificación. En prosa también se
recuerda "Dafnis y Cloe".
En sus relatos se observa sensibilidad despierta del autor, fina insistencia en los temas eróticos, atracción por la
mezcla de malicia e ingenuidad.
Sus cartas revelan las mismas características de sus
otros escritos y además ciertas percepciones críticas, como
la intuición de la posibilidad poética de Rubén Darío con
motivo de su libro "Azul" (Cartas Americanas).
En resumen se puede afirmar que Valera acierta en
todo lo que escribe y ,es natural por su refinamiento y el
cuidado extremo que ponía en todo lo que emprendió.
Sin embargo Valera alcanza la magnitud extraordinaria que lo convierte en clásico, en la novela, género que intenta estando ya en su plena madurez como escritor (a los
47 años publica su primera novela que a la vez es su obra
maestra: "Pepita Jiménez").
La novela según Valera es la narración; debe huir de
las fantasías románticas, pero no puede limitarse a ser un
s~mple relato de costumbres. Ha de apoyarse en la realidad,
pero procurando dotarla de interés, evitando lo feo y desagradable.
67

�La base de la narración es -para Valera- el análisis
de los sentimientos de los personajes; por lo que se le considera como el creador de la novela psicológica.

eclecticismo e individualidad. Valera no queda adscrito a
ningún movimiento (Romanticismo, Realismo, Naturalismo, Modernismo), aprovecha lo mejor de cada uno.

En su producción novelística se pueden observar tres
aspectos:

Su novela es la que refleja mejor la vida de su región
nativa, por la verdad con la que retrata los tipos, el fondo
de las costumbres; la psicología de sus personajes se presenta sin sentimentalismo exagerado, sin convertirse en melodramático.

1.-Su concept,o de novela, adverso al Realismo y a los
propósitos sociales o ideológicos del arte, con más convencimiento al naturalismo en nombre de una actitud estética.
Decía que la función del arte es la creación de belleza
y entretenimiento para el lector. Sus opiniones sobre este
terr1a se encuentran en sus ensayos críticos "De la naturaleza y el carácter de la novela" y "El nuevo arte de escribir
novelas".
2.-Importancia del tema amoroso y de la mujer en sus
novelas. Es el que más se acerca al erotismo francés entre
los escritores de su tiempo; sensualidad siempre envuelta en
casos de conciencia o prejuicios sociales que respondían a la
realidad española.
3.-Su modo particular de tratar el tema religioso,
piedra de toque de la novelística de la época. A Valera no
le interesa su signüicación social, política, ni la moral en
términos abstractos; sólo le importa la psicología y la moral dependiendo de ella en cuanto atañe al individuo en casos de oonciencia.
En todas las novelas lo que importa son los sentimientos individuales, el hombre y la conducta ante situaciones
determinadas. Su actitud estética e ideológica se relaciona
con los moralistas franceses, pero crea una serie de tipos
menores reales y vivos retratando vivamente el ambiente
andaluz.

Valera con un espíritu español y universal, conservador en arte, tolerante, irónico, racionalista y un poco escéptico, desdeña las escuelas y reglas, es clásico y moderno a
la vez.
En su ensayo sobre "La libertad en el arte" recoge lo
más personal de su teoría estética, cuyos principios son:
a) El arte es imitación; pero imitación sui generis de
lo verosímil más que de lo real; coincide con Aristóteles y
Santo Tomás. Poesía es sinónimo de creación artística en
general.
b) El arte no tiene una finalidad fuera de sí mismo.
Sólo tiene la misión de producir belleza. Puede oomportar
otra finalidad ética o docente, pero no le es esencial, sus
atributos son: "la manifestación sensible de la belleza y el
puro y sano deleite que al percibirla se goza".
c) El arte se manifiesta por la forma, ésta lo define
y califica.
d) En arte hay ciertos principios inmutables, válidos
para todos los tiempos y para todas las latitudes. Las modas o estilos no deben afectar sino a lo más accidental, el
arte es uno y el mismo en esencia.

En su obra hay divergencias con el estilo de su época;
Valera es un escritor inmune al espíritu romántico, personal; se le podría considerar una anomalía literaria por su

e) Desecha 1a historicidad, pero admite el progreso o
adaptación a los distintos pueblos o épocas.

68

69

�El artista debe conocer los productos extranjeros
y ver si puede sacar algún provecho, para perfeccionar su
obra.
f)

España se equivocó al ver sólo a Francia, habiendo
tantos otros dignos de estudio e imitación. Valera aconseja
(y se adelanta dando el ejemplo) el estudio de las literaturas: inglesa, italiana, polaca, alemana, rusa, etc.

Se le acusa, algunas veces, de excesivo atildamiento,
pero por su situación frente al estilo grosero, sin delicadeza
del naturalismo, este posible defecto es en realidad una virtud. Su estilo es cuidado, escogido, moderno y arcaico a la
vez, nunca arcaizante, sencillo pero clásico y elegante.
También se le reprocha una intromisión en sus escritos, pero todos los grandes escritores dejan parte de su ideologia y su experiencia individual en los personajes de sus
obras. Valera es escéptico, pero con un escepticismo amable, expone su opinión sin tratar de imponerse y ésta es
fruto de una larga experiencia.
Su técnica es sencilla: busca un escenario para la acción, que suele ser la región andaluza, en la ciudad o en el
campo (casi nunca utiliza un ambiente cortesano) ; después
sitúa allí a sus personajes, tomados de la vida real, pero
muy idealizados (la novela como recreación del mundo y
seres circundantes) y concede capital importancia al análisis psicológico; en esto último está muy por encima de la
producción de la época. Valera busca el alma de sus personajes, atento a sus más ligeras reacciones y convencido de
que el hombre es suficientemente libre para reaccionar en
un sentido u otro, para inclinarse al bien o al mal. Técnica
opuesta al naturalismo en el que la conducta es determinada fatalmente por el medio y las circunstancias.
"Valera escribió la mejor prosa del siglo XIX y la que
mejor se ha salvado para nuestro gusto": Julián Marías.
70

IV.-LA NOVELA EN LA EPOCA ROMANTICA
Durante el período romántico y el primer período ecléctico la novela -que no existía al principio, pero sí luego,
aunque casi carecía en absoluto de valor- fue desarrollándose muy lentamente. Hasta 1870 no dio comienzo aquella
época de inmensa fecundidad que terminó sólo después de
60 años. La transformación experimentada por la novela
hacia 1874 casi pareció milagrosa, de 1861 a 1870 únicamente hubo tres novelas extensas y unas cuantas novelas
cortas.

Los españoles de aquel tiempo estaban hartos de levantamientos políticos, de guerras civiles, de agitación social y de agotamiento económico. Se encontraban en una
disposición de ánimo adecuada para salir de sí mismos y
adentrarse en un paraíso terrenal creado por cualquier artista competente; esta consideración explica en gran parte
el éxito instantáneo que en 1874 logró Juan Valera con su
novela "Pepita Jiménez". Valera publicó sus mejores novelas, menos una, en el decenio de 1871 a 1880, años en que el
Romanticismo alcanzó probablemente sus más altas cumbres en la novela.

El realismo en Valera se observa en las descripciones
de los rasgos físicos de sus personajes o de los lugares en
los que se desarrolla la acción. Por ejemplo la descripción
de Luis de Vargas en "Pepita Jiménez" y de un escenario
campestre de la misma novela:
"Poco hemos dicho, hasta ahora de la figura de Don
Luis. Sépase pues, que era un buen mow en toda la extensión de la palabra: alto, ligero, bien formado, cabello negro,
ojos negros también y llenos de fuego y de dulzura. La color, trigueña; la dentadura, blanca; los labios, finos, aunque relevados, lo cual le daba un aspect,o desdeñoso y algo
atrevido y varonil en tóao el ademán, a pesar del recogimiento y de la mansedumbre clericales. Había, por último,
en el porte y continente de Don Luis aquel indescriptible
sello de distinción y de hidalguía que parece, aunque no lo
71

�sea siempre, privativa calidad y exclusivo privilegio de las
familias aristocráticas" .1
"L;:&gt; que ahora comprendo y estimo mejor es el campo
de por aquí. Las huertas, sobre todo, son deliciosas. ¡Qué
sendas tan lindas hay entre ellas! A un lado, y tal vez a
ambos, corre el agua cristalina con grato murmullo. Las
orillas de las acequias están cubiertas de hierbas olorosas y
de flores de mil clases. En un instante puede uno coger un
gran ramo de violetas. Dan sombra a estas sendas pomposos y gigantescos nogales, higueras y otros árboles, y forman los vallados la zarzamora, el rosal, el granado y la madreselva".2
Como se puede apreciar, Valera gusta de las descripciones minuciosas.
Sus novelas, su anterior poesía y gran parte de su crítica literaria presentan caracteres románticos· en el fondo
el carácter se impone por completo a la acció~.
V.-ORONOLOGIA DE ALGUNAS DE LAS NOVELAS
MAS CONOCIDAS DE JUAN V ALERA
"Pepita: Jiménez''. 1874.
"Las ilusiones del doctor Faustino". 1875.
"El comendador Mendoza". 1877.
"Pasarse de listo". 1878.
"Doña Luz". 1879.
"Juanita la Larga.,'. 1896.
"Genio y figura ... " 1896.
"Morsa.mor". 1899.
"Mariquita y Antonio". 1861.
Vl.-"PEPITA JIMENEZ"
"Pepita Jiménez" se publica en 1874, pero es una novela que mira hacia el futuro. Aparece en ella la preocu1 Juan Vale ra, Obrera comple tas, (Madrid: Ed. Aguilar, 1957) "Pepita Jiménez",
p . 168.
2 !bid., p . 118.

72

pación sobre motivos religiosos y de conciencia, pero lo más
importante son sus detallados análisis psicológicos que se
nos presentan a lo largo de toda la obra:
"Por otra parte, ¿cómo penetrar en lo íntimo del corazón, en el secreto escondido de la mente juvenil de una doncella, criada tal vez con recogimiento exquisito e ignorante
de todo, y saber qué idea podía ella formarse del matrimonio? Tal vez entendió que casarse con aquel viejo era consagrar su vida a cuidarle, a ser su enfermera, a dulcificar
los últimos años de su vida, a no dejarle en soledad y abandono, cercado sólo de achaques y asistido por manos mercenarias, y a iluminar y dorar, por último sus postrimerías
con el rayo esplendente y suave de su hermosura y de su
juventud, como ángel que toma forma humana. Si algo de
esto o todo esto pensó la muchacha, y su inocencia no penetró en otros misterios, salva queda la bondad de lo que
hizo" .3
El tema de la novela es la derivación del amor místico
de Luis de Vargas, el seminarista, al amor humano, a lapasión por Pepita Jiméne-z, en él se descubre el triunfo de Eros
sobre la ascética.
La novela está estructurada en tres partes principales: la primera consta de una introducción pequeña, con la
cual el autor nos coloca en el umbral de la trama explicando también la presentación del relato,; y de una serie de
cartas a través de las cuales se observa la evolución del conflicto planteado. Esta parte se titula: "Cartas de mi sobrino" y concluye al llegar al punto culminante de la narración, a la aceptación y descubrimiento total, por parte del
seminarista, de su amor por Pepita Jiménez. La segunda
parte, llamada Paralipómenos, está escrita en forma de
narración objetiva, mezclada con algunos diálogos y nos
conduce al desenlace del hecho relatado: el abandono de las
ideas místicas por parte de Luis y su matrimonio con Pepita. La última parte es un epHogo corto, que redondea la narración en sus detalles.
3 !bid., p. 120.

73

�En "Pepita Jiménez" domina un tono de amable costumbrismo de la vida cotidiana, pero no desprendido del
halo ideal; como en la escena siguiente:
"El lugar estaba animadísimo. Las mozas solteras venían a la fuente del ejido a lavarse la cara, para que fuese
fiel el novio a la que lo tenía y para que a la que no lo tenía
le saltase novio. Mujeres y chiquillos, por acá y por allá,
volvían de coger verbena, ramos de romero u otras plantas, para hacer sahumerios mágicos. Las guitarras sonaban
por varias partes. Los coloquios de amor y las parejas dichosas y apasionadas se oían y se veían a cada momento".4
Es una novela ágil, amena y elegantemente elaborada.
Desarrolla un tema sencillo, como el mismo Valera señala
al principio de la obra:
"Todo ello está escrito de una misma letra, que se puede inferir fuese la del señor deán. Y c&lt;Ymo el canjunto farma rilgo a modo de ,icrvela, si bien con poco o rningún enredo,

yo imaginé en un principio que tal vez el señor deán quizo
ejercitar su ingenio componiéndola en algunos ratos de
ocio ... " 5
En el ambiente de una aldea andaluza, paisaje predilecto de Valera en la mayoría de sus ficciones, se desarrolla el motivo de la novela.
La evolución del personaje sucede de manera gradual,
previos antecedentes d~ su personalidad y aquí se observa
la agudeza psicológica del autor. Valera opone a los propósitos ascéticos de Luis de Vargas lá naturaleza, el amor
humano.
El cambio espiritual lo desarrolla Valera, a tono con
la naturaleza, la fusión entre misticismo y erotismo transcurre entre los meses de abril y junio. La acción sustituye
gradualmente a la actitud de estudio, de contemplación y
de duda.

En las dudas que presenta Luis para decidirse a abandonar sus propósitos religiosos por el amor de Pepita, se
aprecia un complejo de rivalidad con el padre que también
ama a Pepita y pretende casarse con ella:
"Y si lo hubiera, si yo agradace a Pepita de otro modo
que como amigo; si la mujer a quien mi padre pretende se
prendase de mí, ¿no sería espantosa mi situación?"6
El cambio interior de Luis se marca con distintos recursos como su siguiente monólogo:
"Aunque me paso todo el día en el campo a caballo, en
el casino y en la tertulia, robo algunos horas al sueño, ya
voluntariamente, ya porque me desvelo, y medito en mi
posición y hago examen de conciencia. La imagen de Pepita está siempre presente en mi alma. "¿Será esto amor?",
me pregunto".7
El carácter de los demás personajes se nos presenta
también de manera clara: Pepita Jiménez, inteligente, despierta; el padre de Luis, bondadoso y comprensivo; el deán
representa la experiencia, la suspicacia; Antoñona la fiel
nana cariñosa, de carácter firme y decidido, con un lenguaje mucho más llano y directo que los demás personajes; el
anciano vicario, cura de pueblo, que pide consejo al "sabio"
y joven "santo" seminarista.
En esta obra demuestra Valera su conocimiento de los
prín~ipios de la mística y la ascética en varias partes como
la siguiente:
"Cuando recordaba que a veces había creído recibir
favores y regalos sobrenaturales, y había oído susurros místicos, y había estado en conversación interior, y casi había
empezado a caminar por la vía unitiva, llegando a la oración de quietud, penetrando en el abismo del alma y subiendo al ápice de la mente, don Luis se sonreía y sospechaba
que no había estado por completo en su juicio".ª
6 !bid., p. 146.

4 lbid .. p. 170.
5 !bid., p. 117.

7 lbid., p. 143.
8 !bid., p . 181.

74

75

�Al leer la novela encontramos varias escenas de amor
claramente románticas:
"Prefiero morirme. Merezco la muerte; la deseo. Tal
vez al morir, desatando o rompiendo mi alma estas infames cadenas que la detienen, se haga hábil para ese amor
con que usted desea que nos amemos. Máteme usted antes
para que nos amemos así; máteme usted antes y, ya libre
mi espíritu, le seguirá por todas las regiones y peregrinará
invisible al lado de usted, velando su sueño, contemplándolo con arrobo, penetrando sus pensamientos más ocultos,
viendo en realidad su alma, sin el intermedio de los sentidos".9

una advertencia o ejemplificación; pero Juan Valera como
dijimos anteriormente, defiende el principio estético del
arte por el arte y no trata de hacer ninguna de sus obras
con otros fines.
"Pepita Jiménez" es, en la actualidad, una novela
agradable, entretenida y ágil, realizada en magnífica prosa
y un testimonio del genio que fue Juan Valera en su mejor
momento.

Valera es un gran conocedor del alma femenina, como
1o demuestra en esta novela con el personaje de Pepita Jiménez, y también en otras muchas de sus obras como en
"Doña Luz", "Juanita la Larga", Genio y figura ..."
Además de las cualidades mencionadas anteriormente,
hay que agregar al mérito de Valera el humor y delicadeza
para desarrollar la trama; en forma progresiva y con un
lenguaje refinado y elegante, pero adecuado a los personajes y a las circunstancias.
Valera llegó al acierto en la novela por el camino de
las cartas, su género predilecto y en el cual estaba perfectamente formado; en ellas y en las disquisiciones místicas
y descriptivas, encuentra el medio favorable para su desarrollo, como novelista. "Pepita Jiménez" es la obra maestra de Valera, siendo su primera novela completa en el tiempo; es la novela perfecta, dentro de sus límites, tiene el tono exacto y que expresamente escoge Valera con una gran
habilidad narrativa.
Cuando surgió "Pepita Jiménez", en España dominaba la novela de tesis y muchos críticos se dedicaron a tratar
de encontrarla en la obra de Valera, estableciéndola como
un estudio irónico del falso misticismo, tomándolo como

BIBLIOGRAFIA
Díaz Plaja, Guillermo y Monterde, Francisco. Historia de
la literatura española e historia de la literatura mexicana. México. Porrúa, 1960.

Diez Echarry, Emiliano y Roca Franquesa, José María.
Hiswria ide la literatura ~pañola ff hispanoamericana.
Madrid: Aguilar, 1960.
Río, Angel del. Historia de la litemtura española U. S. A.:
Ed. Holt, Rinehart and Winston, 1963. II.
Valbuena Prat, Angel. Historia de "la literatura española.
Barcelona: Ed. Gustavo Gilí, 1960. 6a. ed. III.
Valera, Juan. Obras compl,etas. Madrid: Aguilar, 1958. 4a.
ed. I.

9 lbid., p. 178.

76

77

�MIGUEL DE UNAMUNO Y AMOR
Y PEDAGOGIA
Por Felipa Guadalupe Leal Garza

�SUMARIO

I

l.-INTRODUCCION

Introducción

II Biografía

m

E

N 1898 España ha perdido sus colonias y el desarrollo
español se torna en pesimismo, la crítica a los valores nacionales se vuelve negativa Estos son los signos más visibles de ese año en donde a las expresiones de queja y de
tristeza surge un movimiento que da la alarma, está formado por un grupo de hombres de letras cuya preocupación
más honda es Thpaña. Es la llamada Generación del 98 que
torna la vista a los clásicos españoles con el objetivo de
seguir la antigua tradición; viajan por todo el país dándose
cuenta de su miseria, descubriendo a la vez la belleza de las
aldeas olvidadas; se desentienden de la política conformista
de la Restauración; cultivan el lenguaje confiriéndole fuerza y viveza al idioma; el más destacado del grupo es don
Miguel de Unamuno, cuya biografía presento en las páginas siguientes, así como un estudio de su obra "Anwr y
PedJJ,gogfn", para dar cumplimiento a la tarea de Literatura
Española.

Amor y Pedagogía

IV Comentarios
V Conclusiones

80

81

�11.-BIOGRAFIA
Don Miguel de Unamuno, nació en Bilbao, el 29 de
septiembre de 1864. Eran tiempos de crisis, a los nueve
años, tres años después de haber perdido a su padre, en
1873 presencia el sitio a su ciudad natal por los carlistas.
En 1874 una explosión producida en los tejabanes de su
casa, el olor a pólvora, las voces airadas, los odios feroces
los grabaría siempre en su memoria y los describiría más
tarde en su novela Paz en la Guerra.
Sus estudios primarios, las primeras impresiones de su
niñez, fueron descritas en sus ·R ecuerdos de niñez y de la
mocedad. En 1875, terminada la primera enseñanza, ingresa al Instituto Vizcaíno de Bilbao; poco se sabe de estos
años transcurridos en el silencio de desordenadas lecturas
de autores diversos; .lee a Balmes, Donoso Cortés y escribe
sus primeras poesías.
En 1880 se traslada a Madrid donde cursa hasta 1884
los estudios universitarios y se sumerge en una ola de du•
das religiosas. Madrid no le agradó, su cosmopolitismo de
entonces se oponía a lo que Unamuno -hombre de campo-sustentaba: la universalidad. Poca parte toma en las actividades universitarias, su afán insaciable de lecturas lo enfrenta a las obras y figuras dominantes : escriben novelas,
Pereda, Valera, Palacios Valdés; la poesía se centra en
España en Núñez de Arce y Campoamor1; en Francia, Ver•
laine; en Inglaterra, Tennyson y Browning; en Norteamé•
rica, Longfellow y Walt Withman; en Italia, Carducci. En
cuanto al pensamiento están Spencer, Renan y Taine, Kier•
kegaard del cual se encuentra influjo directo en Unamuno,
Eduardo Von Hartman explorador de lo inconsciente y sobre
todo Nietzche. Este es el mundo de Unamuno el primer
español que va conociendo desde dentro el pensamiento eu•
ropeo
Al doctorarse en Filosofía y Letras vuelve a Bilbao.
Durant e su permanencia en la ciudad natal, de 1884 a 1891,

82

contrae ·matrimonio. Ahí entre lecciones particulares, diálogos en la Sociedad Bilbaína colabora anónimamente con
un diario .socialista.
Gana por oposición en 1891 la cátedra del Griego en
la Universidad de Salamanca, ciudad en la que vivió la
mayor parte de su vida y que le proporciionó la tranquilidad espiritual y económica que necesitaba para realizar su
labor literaria En el mismo año, durante las oposiciones en
Madrid, conoció a Angel Gavinet en el que descubre inquietudes iguales a las suyas; la preocupación de un pensamiento español fuera de toda europeización y tradicionalización, ambos consideraban que la filosofía propia de
una nación era más importante que la imitación inferior
de filosofías extrañas.
Salamanca le abrió las puertas del conocimiento de sí
mismo. Ahí comenzó una época de experiencias profundas
Y decisivas. Hay un período culminante, el que media de
1895 -la feeha de aparición en torno al Casticismo- y
1905 la de la publicación de La vida de Doo Quijote y
Sancho, 1897, podría ser la fecha. Antes de ella busca la
afirmación de su personalidad contra la carencia de ella,
libra la batalla entre el tradicionalismo y el casticismo contra lo convencional, concibe la necesidad de abrirse a los
de afuera para surgir del atasco en que se hallan, la tradición local debe ser rechazada en favor de la universaJidad. Después de 1897 se concentra en un esfuerzo de adentramiento de la búsqueda de la personalidad íntima que
deja huella en sus Tres Ensayos de 1900; la universalidad
que pide no es un cosmopolitismo exánime, sino una tradición eterna, concentrarse ya significaba para él acumular
vivencias con el fin de irradiar. A la luz de ese proceso
de madurez pasa de la objetividad realista a la subjetividad crítica.
Durante esos años interviene en la política sin formar
ningún partido ya que es un heterodoxo, quizá únicamente por su gusto por la polémica o por su lealtad al ideal
que soñaba: ser un incitador en toda Europa. Debido a la in83

�dependencia de su carácter es destituido de su cargo de
Rector, que venía ejerciendo desde 1901 en la Universidad,
en 1914, un año después de la publicación de su novela más
conocida: Del sentimiento Trágico de la Vida.
La prosecución de sus viajes, de sus clases y sus campañas políticas contra la monarquia y al derrocamiento de
ésta contra la dictadura de Primo de Rivera, lo llevan al
destierro a Fuerteventura en 1924. De ahí sale el 25 de junio a Francia en donde continúa su oposición incesante.
Se establece en París colaborando con la prensa europea
y americana en su afán combativo contra la dictadura española. Pero sólo con su traslado a Hendaya a la vista física de su patria, es donde puede continuar con su labor
poética y literaria más allá de manifiestos y violencias. En
La Agonía del Cristianismo (1925) y en Cómo se hace una
Novela (1927) da claras muestras de su desesperación,
Hendaya es su resurrección que se manifiesta en San Manuel Bueno, Mártir (1933) y El hermano Juan o el mundo
es teatro (1934).
A la caída de la dictadura regresa a Salamanca el 11
de febrero de 1930. En 1934 se le declara Rector Perpetuo
de la Universidad de Salamanca y en 1935 se le proclama
Ciudadano de Honor de la República (proclamada en 1931),
marcando el fin de una época en Unamuno, la de los discursos incitadores y turbulentos como diputado en las Cortes Constituyentes Al despedirse de su cátedra el discurso
que pronuncia está lleno de templam.a, sabe que se avecina
una nueva lucha en la que al contrario de su Paz en la
Guerra, no existe en el corazón de sus contendientes ninguna paz.

Abel Sánchez (1917), La Tia, Tu"/a (1921), Nad,a meoos
que todo un hombre (1925). Las novelas o nivolas como él

las llamaba son sus producciones más acertadas, fruto de
su conocimiento y observación de las personas, sus personajes no son totalmente transparentes, él mismo sabía que
la persona humana siempre envuelve un impenetrable arcano. El teatro de Unamuno es bastante parecido a su novela ya que éstas son esencialmente dramas y no es muy
amplio ocupando un puesto secundario dentro de su obra,
Fedre (1924) y El Otro (1932) pertenecen a su teatro. Los
ensayos fueron su obra más extensa, forman siete volúmenes, son principalmente personales con propósitos de belleza, pero objetivamente concretos. Su poesía manifiesta su
pretensión personal, los versos revelan su ideal de eternidad.

III.-AMOR Y PEDAGOGIA

Argumento
Don Avito Carrascal, seguidor de la Pedagogía Sociológica, fiel a sus ideas, considera su deber contribuir a la
fama de esta ciencia realizando la creación de un genio
siendo él mismo, el padre, para lo cual necesita del matrimonio. Porque hay dos claS€'S de matrimonio: el inductivo
y el deductivo; el primero es el que el hombre realiza como
único remedio de poseer a la mujer que se le mete por los
ojos y el corazón; el segundo es el que contrae cuando el
hombre sintiendo un vacío busca una mujer para llenarlo;
el matrimonio del futuro genio debe ser deductivo.

Unamuno murió en 1936 entre comunicados de guerra,
hasta el día último del año no habló más de la cuenta, pero
nunca menos de lo que él deseaba. Es el pensador que más
ha influido en la juventud actual española. En él luchan la
ciencia y la duda, la razón y la fe, muy vasco es a la vez
muy castellano y español, de amplísima cultura, además de
las obras mencionadas escribió: novelas oomo Niebla (1914),

Aunque creyente de la Pedagogía Sociológica no deja
en olvido las leyes de la herencia y después de meditar largamente piensa en los caracteres antropológicos, fisiológicos, psíquicos y sociológicos que la futura madre del genio
debe tener. Analizando estos caracteres encuentra que encarnan en Leoncia Carbajal, rubia muchacha de amplias
caderas, seno turgente, buen apetito, instrucción variada,
pensamiento libre de nieblas místicas y regular dote. Durante seis noches consecutivas, Don Avito, escribe eso que

84

85

�llaman declaración de amor y que andando el tiempo, piensa, constituirá la Carta Magna de la Pedagogía. Escribe
pues, un cuidadoso estudio de las necesidades orgánicas de
la psicología del amor sexual, de la ley de Malthus, d~ la
tendencia a la monogamia y el problema de la prole.
Después de aprendida de memoria se dirige a la casa
de Leoncia donde conoce a Marina del Valle, muchacha
morena; a Don Avito le da un vuelco el corazón todas sus
deducciones se resquebrajan y después de una 'y mil luchas entre la ciencia teórica y el instinto amoroso Don
Avito (La Forma), termina casándose con la inducti~a Marina (La Materia). En su segunda batalla para transigir
oon el mundo, se casa por la iglesia después que la Sociología se lo ha aconsejado.
Un~ noche. Marina le anuncia la llegada da un hijo.
Don Avito prosigue a poner en práctica sus teorías para la
c:eación del genio. Durante el embarazo de la madre, la
dieta oon aquellos alimentos de que un genio deba nutrirse:
por ~ontener demasiados fósforos; alubias, alubias y máS
alubias que indigestan a Marina; la lleva a la Opera para
que los sonidos armonicen a las células embrionarias cuando Marinª- se fastidia utiliza discos.
'
Al nacimiento del hijo, se presenta el problema del nombre, escoge Apolodoro, porque sin creer en la superstición
pagana ese nombre servirá, según él, para que sus iniciales
sean las mismas en los cubiertos. Le da este nombre después
de lu~ar de n'?evo con su "demonio" que le dice que ha
transigido:. de~n_a poner de nombre alguna letra, algo que
n_o t~~ga sigmf!cado, para que él fuera el que le diera el
significado. Avito_ no oye y transigíendo pasa el tiempo,
perd?na a su_ ~u:ier, le enseña al niño oraciones, le canta
canciones religiosas que harán de él un fetichista no importa, piens.a, con tal ~~ que no se le hable de brujas; y la
tal vez eqwvoca eleccion, con las ideas de Don Fulgencio
Entram~osmares, hombre lleno de filosofía, incomprendido
en su sigl.? q~e escri~e para la posteridad un libro que
aso~brara e ilustrara a las generaciones futuras, que ha
elegido para maestro de su hijo.

86

El niño crece llamado Apolodoro por el padre, Luis, su
nombre de bautizo, del cual el padre no sabe nada, por la
madre, que a escondidas del padre le demuestra su cariño,
y "Apolo", "Polodoro", "Boliche" para los amigos de la infancia a quienes el niño quiere pegar pero Don Avito lo
impide porque die€ es anticientífico.
Tiene también el niño una hermana, Rosa, de cuya educación el padre encarga enteramente a la madre, quien
vierte en ella libremente su cariño maternal; vistas de lejos
por Apolodoro quien siente tristeza por este cariño que ·
no se le entrega.
Al crecer Apolodoro conoce a un poeta que le invita a
colocar el amor por encima de todo, idea que irrita a Don
Avito, pues considera que el Amor y la Pedagogía no se llevan. El amor toma forma en la hija de un maestro pintor
de Apolodoro, Don Epifanio. La hija, Clarita, acepta a
Apolodoro, pero éste encuentra un rival en otro enamorado
de la chica, Federico, quien se hace novio de ella. Apolodoro no sabe qué hacer, el poeta le convida a retar1o a muerte, lo reta débilmente y Federico no le hace caso. En una
entrevista que tiene con Don Fulgencio, éste le convida a
tener hijos para inmortalizarse. Este le hace caso y se
aprovecha de una criada, Petra. Después sintiéndose culpable e inútil, se suicida.
Solos, Don Avito y Marina, terminan rezando juntos,
pues ésta ha hecho que el esposo ore. Rosa había muerto
antes que Apolodoro de una enfermedad, que en el momento fatal, Don Avito hace de ella una explicación científica.
Finaliza la novela en que Don Avito se entera de que
va a ser abuel,o,, deseando que su nieto sea un genio, pero
practicando verdaderamente la Pedagogía, sin ayudas de
Don Fulgencio y a escondidas de su mujer, le recomienda
a Petra que coma alubias, muchas alubias . .. Unamuno le
pregunta a Don Fulgencio qué impresión le ha causado la
muerte de Apolodoro, pero este no quiere hablar de eso y
le presenta a Don Miguel dos manuscritos "El Calamar" y
un Tratado de cocología.
87

�IV.-COMENTARIOS

La novela publicada en 1902 satiriza el optimismo del
positivismo europeo de fines del siglo XIX y es un testimo- nio valeroso para proteger al hombre de la ciencia.
En esta obra no existen las descripciones, todo va directo al relato, así apenas se deja entrever donde sucede la
historia, un pueblo, cerca de ahí, una ciudad.
Los personajes no están del todo desnudados, son "casos" individuales, pero no del todo personalizados.
Así los principales.

Don Avito Carrascal, tiene una conducta acartonada y
negativa; todo lo quiere hacer, según la ciencia de una manera extrema y sin tener en cuenta las circunstancias.
Apolodoro: es el resultado de lai educación estrecha:
indeciso, corto de alcances e influenciable. Se mata por la
presión que ejerce la sociedad en él y a la que no sabe ni le
enseñaron a hacer frente.
Doña Marina. Débil e influenciable no interviene en la
educación del hijo por temor a Don Avito.
Don Fulgencio, es más razonable, presenta algunas veces la problemática de Unamuno:

En el lenguaje se utilizan diálogos, monólogos o soliloquios. Se escribe principalment.e, en tercera persona del
indicativo. Existen expresiones interrogativas, admirativas
y expresiones en latín. Hay alusiones a Homero y a diversas filosofías, poemas y canciones de cuna.
En el tema en que el padre trata de imponer la educación al hijo, luchan constantemente el sentimiento y la razón, terminando por triunfar la ciencia.
Hay mucha influencia de Calderón en la obra al considerar al mundo como escenario y a los hombres sus actores:

"Esto es una tragicomedia, amigo Avito.
Representamos cada uno nuestro papel;
nos tiran de Zos hilos cuando creemos
obrar, no siendio este obrar má.s que
un accionar; recitamos el papel aprendido a l l á , en las tinieblas de la
inconsciencia; en nuestra tenebrosa rpreexistencia; el Apuntador nos gufa; el gran
tramoyista maquina todo ... 2
Y en fin presenta muchas de las ideas de Unamuno en
su ansia de inmortalidad.

"meditando en la eternidad dfa y rwche
en la inasequible eternidad ... " " ... ¡Ser
dioses!, ¡ser dioses!, ¡ser inmmtaks!.
¡La muerte!" 3

" ... scmamos en dejar un nambre en que
de nosotros se hable, en vivir en las
memori,as ajenns .. . "

" ... Y o tengo voluntad y no resignación
de morir, porque quiero vivir; no, no me
resigno a morir, no me resigno ...
¡ Y moriré! ".1
l Unamuno, Miguel d e, Amor y Pedagogla (Madrid, Espasa-Calpe Colee. Aus•
tral, 1964) pp. 109.

88

V.-CONCLUSIONES
1.-Al considerar a don Miguel de Unamuno como
miembro de la Generación del 98, es necesario aclarar que
fue y no lo fue.
2 !bid, pp. 51.
3 !bid, pp. 110.

�Lo fue por la fecha de su nacimiento y por la unión
mental a sus más prominentes escritores.
No l,o fue por el tiempo de su actuación y porque a los
temas que la caracterizaron, adoptó actitudes que unas veces concordaron y otras discreparon de las asumidas por
su generación.
2.-La personalidad de Unamuno es única. Su negativa a dejarse encasillar dentro de un partido político o de
una con'iente literaria lo convirtieron en una personalidad
contradictoria.

3.-Amor y Pedagogía es una tragicomedia.
Lo trágico está en la frustración de Apolodoro, su imposibilidad de vivir en sociedad, hecho que termina destruyendo su vida.
Lo cómico en la forma como es educado el "genio".

VI.-BIBLIOGRAFIA

•

•

Ferrater Mora, José, Unamuoo: Bosquejo de una Filosofía, Buenos Aires, Ed. Sudamericana, 1957.
Marías, Julián, Miguel de Unamuno, Madrid, Ed. EspasaCalpe, S. A., Col. Austral, 1960.
Unamuno, Miguel, Amor y Pedagogía Madrid, Ed. EspasaCalpe, Col. Austral, 1964.
Unamuno, Miguel de, Obras se7Ectas Madrid, Ed. Pléyade,
1946.
Diccionario Enciclopédico, Tomo X U.T.E.H.A. Méxi-

co, 1913.
90

EL POETA DAMASO ALONSO
Por Osear Rodríguez Arredondo

�SUMARIO
INTRODUOOION

I

Introducción

II Noticia breve de Dámaso Alonso

m La obra poética de Dámaso Alonso
IV Comentarios de algunos poemas de "Hijos de la ira"
V "Insomnio"
VI "Monstruos''
VII "Vida del hombre"
VIII Libros consultados

92

E

L presente trabajo es simple y modesto. Su cuerpo
comparte las mismas características: damos primero una
serie sucinta de datos biográficos del autor; enseguida situamos su obra, es decir, hablamos de las diferencias que
separan a "Poemas puros" de la restante producción poética de Dámaso Alonso -especialmente, de Hijos de la
ira"-, no sin mencionar las causas externas que condicionaron tal estilo disparejo; por último pasamos a comentar
tres poemas de "Hijos de la ira", procurando evitar caer
-lo que no siempre se logra- en una apreciación impresionista y, por ende, arbitraria. Nos ha parecido conveniente transcribir los poemas a medida que los hemos ido
comentando, ya por versículos, ya por estrofas o grupos de
versos, oon el fin de no perder el contacto con la obra literaria misma. Por último, si prescindimos aquí de una conclusión es porque consideramos que de la humilde interpretación que hacemos de tres poemas no pueden extraerse
consideraciones válidas para toda la obra "Hijos de la ira",
mucho menos para toda la obra poética de Dámaso Alonso.

93

�1.-NOTIGIA BREVE DE DAMASO ALONSO

Dámaso Alonso nació en Madrid en 1898. Es licenciado en Derecho y doctor en Letras. Ha dado cursos de Literatura y Lengua Española en Berlín, Cambridge, Oxford,
Leipzig y varias universidades de los Estados Unidos. Colaborador de la "Revista de Filología española". Catedrático de Literatura en la Universidad de Valencia y actualmente de Filología románica en la de Madrid. Obtuvo en
1927 el Premio Nacional de Literatura; en 1943 el Premio
F~tenrath de la Academia Española, y dos años después
fue elegido académico de la misma. Dámaso Alonso ha simultaneado su obra poética con sus trabajos filológicos y de
historia literaria. Le de6emos importantísimos estudios sobre Góngora, San Juan de la Cruz, Medrano y otros diversos poetas. Son también varios los libros de versos que tiene en su haber: "Poemas puros. Poemillas de la ciudad"
(1921), "Oscura noticia" (1944), •"Hijos de la ira" (1944) ,
"Hombre y Dios" (1955). Los dos últimos revelan una madura asimilación de las corrientes europeas y de la poesía
clásica española.

Il.-LA OBRA POETIGA DE DAMASO ALONSO

mensión que se dan entre la fecha de publicación de "Poemas puros" y la de "Oscura noticia" e "Hijos de la ira": la
Guerra civil española (1936-1939) y la Segunda guerra
mundial !1939-1945), conflictos amargos, cuya cauda de
desgracias y miserias no deja indiferente a Dámaso Alonso.
Si, como dijimos hace un momento, las tintas sombrías
también están presentes en "Poemas puros", aunque de
manera desdibujada, es en "Hijos de la ira" donde se desbordan. El poeta requiere entonces de cauces mayores, por
lo que de un verso contenido, de doce sílabas cuando mucho, pasa a un verso o versículo que a veces se aproxima
a la prosa. Esto responde, repetimos, a la situación conflictiva que vive el mundo. España se·duele por partida doble:
su guerra civil ha servido de prólogo a la Segunda guerra
mundial.
Ante este estado de cosas, se le presenta al literato
español en general una disyuntiva en cuanto a la actitud
que ha de asumir: la evasión o la rebeldía. Dámaso Alonso
opta por lo último. Y es en "Hijos de la ira" donde su rebeldía se desata. Y aunque en su poesía no alude directamente a los dos oonflictos mencionados, requerimos de éstos como contexto imprescindible cuando se desea hacer un
comentario de algunos o todos los poemas de "Hijos de la
ira". En los comentarios que enseguida vienen no hemos
olvidado esto último.

No hablaremos aquí en términos generales de la poesía de Dámaso Alonso, labor que nos parece demasiado fácil e infructífera. Sin embargo, nos interesa señalar que
entre "Poemas puros. Poemillas de la ciudad" y la restante
obra poética de Dámaso Alonso, y muy especialmente "fijos de la ira", hay una notable diferencia que se manifiesta
en el tono, que de suave y tímido pasa a enérgíoo y colérico; en los sentimientos dominantes: cabe decir aquí que
aunque de "Poemas puros" no están ausentes ni la angustia
ni la inquietud, es en "Hijos de la ira" donde estos elementos adquieren proporciones gígantescas, y en la métrica,
del verso cuasi-corto pasa Alonso al versículo, al verso desbordado, producto de la angustia de su espíritu. Este cambio de estilo obedece a dos hechos bélicos de diferente di-

Como bien loo advierte Elsie Alvarado de Ricord en su
libro "La obra poética de Dámaso Alonso", este último no
es deliberadamente un poeta social, comprometido, sino que
su obra reacciona co1éricamente ante un momento histórico. De ahí que Dámaso Alonso no se esfuerce en emplear
en su poesía un lenguaje sencillo, claro, que llegue a las
masas --es decir, el lenguaje preferido por los poetas comprometidos-, sino que utilice un lenguaje "poético", elaborado, susceptible de ser disfrutado sólo por personas con
cultura literaria, burguesas en su inmensa mayoría. Más
escuetamente: la obra poética de Dámaso Alonso no puede
"llegarle" al pueblo, ni tal ha sido la intención del poeta.
P asemos ya a comentar algunos poemas de "Hijos de la ira'.'

94

95

�1/I.-OOMENTARIOS DE ALGUNOS POEMAS DE
"HIJOS DE LA IRA"

!.-"Insomnio".

se 45 años. Sin embargo, el poeta aún no acaba de pudrirse porque este pudrirse es la vida misma y el poeta aún no
ha fallecido.
y paso largas horas &lt;YYendo gemir {iJ, huracán,

El primer poema de "Hijos de la ira" se denomina
"Insomnio". De él, como nos lo sugiere el titulo, está ausente la tranquilidad. El poema se abre con un versículo
que, salvo por uno de sus elementos, es frecuente escuchar.
Madrid es una ciudad
de más de un millón de cadáveres
(según las última.s estadísticas).

La palabra "habitantes" está sustituida en este contexto por el término "cadáveres", pero no se pierde, pues
la adivinamos tras este último (y a esta adivinación nos
fuerza el contexto). "Cadáveres", entonces, posee aquí una
doble significación: la suya propia (en el sentioo de "muertos") y la que le añade el contexto (en el sentido de "habitantes de Madrid"). "Madrid es una ciudad de más de un
millón de cadáveres . . . " Todos los habitantes de Madrid
son cadáveres, y los habitantes de Madrid son más de un
millón. Más de un millón de muertos pueblan Madrid.
A veces en la noche yo me revuelvo
y me incorporo en este nicho
en que hace 45 años que me pudro,

" ... yo me revuelvo y me incorporo ... ". Estas palabras evidencian la inquietud del poeta, que no puede dormir Y se revuelve e incorpora en el lecho, al que llama
"nicho". Según el diccionario, este último término significa "Cualquier concavidad para colocar una cosa, especialmente un cadáver". El poeta, indirectamente, se denomina a si mismo cadáver; y por si quedase alguna duda de
esto, nos dice que en el nicho suyo " .. . hace 45 años que
me pudro". Bien sabemos que el pudr!rse es una característica de los cadáveres. Pero el cadáver no tarda en pudrir96

o ladrar 'los tperros, o fluir blandame,nte
la luz de la luna.

"y paso largas horas .. . " El poeta se desvela, y las
noches le parecen largas. Este versículo, que nos describe
las noches en vela del poeta, está directamente conectado
con el siguiente:
Y pa.so largas horas gimiendo como el huracán,
ladrando como un perro enfurecido, fluyendo
como la leche de la ubre caliente ae una gran

vaca amarilla.
Aparecen aquí el dolor ("gimiendo"), la ira ("ladrando como un perro enfurecido'') y, aunque parezca poradójico la vida ("fluyendo", "ubre ca:U.ente''). El poeta sufre,
pero no se resigna a su dolor y ladra, es decir, se enfurece.
Tanto el dolor como la ira del poeta son prolongados, largos. El dolor es la vida misma.
Y ,paso larga.s horas '[Yre!}untándo1,e a Dios,
preguntándole por qué se pudre lentamente
mi alma,

La inquietud del poeta es, por supuesto, también prolongada. El poeta interroga a Dios porque no encuentra él
mismo el porqué de su pudrirse lento. Este pudrirse lento
es la muerte en vida. Esta muerte no es física, sino del alma, la que se pudre es el alma del poeta.
Pero la suerte del poeta no es excepcional, sino que la
comparten todos los madrileños; el poeta, entonces, ensancha los limites de su interrogación.
qué se pudren más de un millón
de cadáveres en esta ciudad de Madrid,

'/XYf

97

�Pero no sólo los madrileños se pudren, sino que a todo
el mundo le pasa lo mismo. El poeta da una magnitud universal a su interrogante.
qué mil millones de cadáveres se 1fU(l,ren
lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres ah&lt;:mar con n,uestra
podredumbre'!
'[XYr

La dialéctica le enseña al poeta que todos los períodos
de la humanidad son indispensables, ya que configuran su
natural desarrollo. Por ello pregunta a Dios que si este período amargo que viven tanto él como todos los habitantes
del mundo es una etapa necesaria que debe darse para que
florezca un período más amable, representado aquí por la
palabra "huerto".
¿Temes que se
del día,

te

De nuevo el poeta no se explica la amarga realidad que
le circunda ("estos espantos que me rodean") y se dirige a
Dios para pedirle que le diga su significado. La petición del
poeta, cual oración matinal, es diaria, cotidiana. El no obtener respuesta atormenta al poeta; por eso pide a Dios
que no le atormente más y que conteste a lo que él pregunta.
Cercado esto,y de monstruos
que mudamente me pregunt:an,
igual, igual que Yo Tes int;errogo a ell-Os.
Que tal vez te pregwntan,

Las interrogaciones se multiplican y las respuestas no
aparecen.

sequen los grandes rosales

las tristes azucenas letales

de tus noches'!

El poeta pregunta a Dios que si teme que sin ese abono mundial la vida se acabe. Esa vida de alegrías ("gran. des rosales del día") y tristezas ("tristes azucenas letales
de tus noches"). Las tristezas, por lo demás, son letales.
Vemos aquí que para el poeta, la vida, la vida posterior
a la Guerra civil española (vida madrileña y española en
general) y la vida conmocionada por la Segunda guerra
mundial (Vida europea y mundial en general), carece de
sentido. Y el poeta interroga, entonces, a Dios por el sentido de esa vida amarga.
2.-"Monstruos".
Acudiremos de nuevo a ese bélico y amargo contexto
para comentar el poema "Monstruos".
Todos 1-0s días rezo esta oración al levantarme:
Oh Dios,
n,o me atormentes más.
Dime qué significan
estos es'J)(l,ntos que me rodean.

98

Lo mismo que _y o en vano perturbo
el silencio de tu invariable noche
con mi desgarradora interrogación.

El poeta pregunta a Dios en vano por qué no obtiene
de El respuesta. Dios aparece aquí oscuro y silencioso. La
oscuridad quei posee la realidad circundante, como veremos
enseguida, la comparte Dios. La interrogación del poeta es
desgarradora, es trágica.
Bajo la '[)énumbra de las estrellas
y bajo la terrible tiniebla de la luz solar,
me aoecha;n, ojos enemigos,
formas grotesoas me vigilan,
colnres hirientes 7,azos me están tendiendo:
¡sow monstruos,
est&lt;YY cercado de monstruos!

El día y la noche son igualmente oscuros,; de ambos
están ausentes la esperanza y la razón, al igual que de Dios.
La realidad circundante es una enemiga que acecha, es grotesca y vigilante y le tiende trampas al poeta. El poeta exclama que está cercado de monstruos. La realidad circundante es monstruosa.

99

�No me devoran.
Devoran mi reposo µrilwlado,
me hacen ser una angustia
que se oosarrolla a sí misma,
me hacen hombre,
monstruo entre monstruos.
La realidad circundante no acaba con la vida del poeta,
sino que le devora a éste su reposo deseado. El poeta anhela reposar, pero la realidad se lo impide. La realidad circundante lo angustia, lo hace hombre. Hombre-monstruo en
el sentido que veremos enseguida.
No, ninguno tan horrible
c&lt;YmO este Dámaso frenétioo,
c&lt;YmO est,e amarillo ciempiés que hacia ti clama
con todos sus tentáculos enloquecidos,
como esta '"bestia inmediata
transfundida en una angustia fluyente,
no, ninguno tan monstruoso
&lt;XYmO esta alimaña que brama hacia ti,
como esta desgarrada incógnita
que ahora te increpa con gemidos articulados,
que ahora te 'dice:
"Oh Dios,
n,o me atormentes más,
dime 'qué significan
estos monstruos que me fl'odean
y este espanto íntimo que hacia ti
gime en la noche''.
El poeta se califica de frenético. Su clamor encaminado
a Dios es múltiple y loco. El poeta es una angustia fluyente.
El poeta brama hacia Dios, le dirige un grito de ira. Y el
poeta no sólo pregunta, sino que él mismo es una desgarrada incógnita. Y a este hombre angustiado por la existencia (no una existencia abstracta, sino histórica: la posterior .a la Guerra civil española y contemporánea de la
Segunda guerra mundial) el poeta lo califica de hombre, de
monstruo.

100

Es decir, para el poeta el hombre angustiado es un ser
monstruoso. Y por último el poeta increpa a Dios con un
dolor que se hace palabra. Repárese en el verbo."increpar".
El poeta, rebelde, no se dirige a Dios con timidez y mansedumbre, .sino que le grita. El poeta, pues, no sólO' cuestiona para sí el sentido de la vida, sino que trata de hacer
llegar esta inquietud existencial a Dios mismo, no.mediante
oraciones tranquilas y respetuosas, sino a través de palabras inquietantes y coléricas. Pero .Dios, en la poesía de
Dámaso Alonso, y más concretamente, en "Hijos de la
ira", permanece impasible ante el dolor de los .hombres.

3.-"Vida del hombre".
En este poema el poeta.no va a hablar -o cantar- de
la vida de un hombre, sino de la vida del hombre. Lo que
diga --o cante- atañerá, .pues, al género humano. Es decir, si en "Insomnio" y "Monstruos" el poeta es, a través
de la expresión de su dolor propio, ,el portavoz de la sensibilidad colectiva, en "Vida del hombre" el poeta nos habla
intencionadamente de una manera general, , mas no abstracta, de la suerte del género humano, situado, claro está,
históricamente.
Oh niño mw, niño mío

¡c6mo se abrían tus ojos
contra la gran rosa del mu'Ylik&gt;!
El poeta se dirige al hombre niño. Quizá el adjetivo
posesivo "mío" reiterado sirva para sugerir y subrayar
que el niño tiene compañía, contrariamente a lo que .le ocurre al hombre maduro, que se queda solo, como veremos
después. El "cómo" .nos sugiere que el niño abría mucho los
ojos, es decir, miraba asombrado.
La rosa del mundo simboliza, a nuestro juicio, la felicidad. .El niño abre mucho sus ojos -mira asombrado"contra la gran rosa del mundo". La preposición "contra"
nos indica que el niño, asombrado, está frente a la rosa del
mundo, .frente a la felicidad, que gracias a esta cercanía se

101

�ve grande, ( de ahí el adjetivo "gran" que antecede a
"rosa").

Sí,
tú eras ya una voluntad.
Y alargabas la manecita
pm· un cristal transparente
que no ofrecfa resistencia:
el aire,
ese dulce cristal
transfundido '[)01' el sol.

El niño ya posee voluntad, ya puede tomar decisiones
y quiere coger la rosa, la felicidad (esto último se dice en
la siguiente estrofa). El niño alarga su manecita por el aire, que no ofrece resistencia. Es decir, al niño no se le presentan obstáculos cuando quiere coger la felicidad. El aire
simboliza,
a nuestro parecer, el medio ambiente, la realidad
.
circundante, que I es luminosa --el_aire es cristal transparente que transfunde el sol- y dulce, el aire es un dulce
cristal.

Querías coger la rosa.
Tú no sabfas
que ese cristal encendido
no es cristal, que es un agua verde,
agux:t saZol:lre de lágrimas,
mar alta y h&lt;Ynda.
Pero el niño, inocente, que quería coger la felicidad,
no sabía que la realidad circundante no es luminosa, no es
un cristal, sino que es un mar, cuyas aguas son saladas
porque son lágrimas. Mar alta y honda; de grandes dimensiones. A fin de cuentas, el niño no coge la felicidad, pese
a que la tenía frente a sí.
Y muy pronto,
ya alargabas tras la mano
de niño, tu lwmbro ligero,
tus alas de adolescente.

102

Al igual que el niño, el adolescente, casi niño, trata de
coger la felicidad. Al niño no se le presentaban, según vimos, obstáculos en su empresa; el adolescente es soñador
(" ... hombro ligero, tus alas de adolescente").
¡Y allá se fue el oorazón
viril!

En pos de la felicidad va el adolescente, al que se califica de valiente mediante el adjetivo "viril".
Y ah&lt;Yra,
ay, oo mires,
no mires porque verás
que estás so"lo,
entre el viento y la: marea.
(Pero, ¡la rosa, la rosa!).

El hombre maduro se ha quedado solo en medio del
ambiente hostil. Y, pese a esta soledad entre el viento y la
marea, la felicidad no es olvidada.
Y una tarde
(¡olas inmensas del mar,
olas que ruedan los vientos!)
se te han de cerrar los ojos
contra la rosa lejana,
¡fas mismos ojos de niño!

El hombre ya es viejo -esto nos lo sugiere el término "tarde"-; está a punto de morir; el medio ambiente es
bastante hostil. La muerte llega, pero el hombre no ha
apartado los ojos de la felicidad, que ahora se halla lejana.
Es decir, el hombre no ha dejado de aspirar a la felicidad,
sólo que ésta se ha ido alejando cada vez más con el transcurso de la vida. Y aún a la hora de la muerte el hombre,
con el mismo asombro infantil, no aparta sus ojos de la
inalcanzable felicidad.
103

�LIBROS CONSULTADOS

Alonso, Dámaso. Hijos de k1 ira. (Colección "Austral",
595). Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1946.
Alvarado de Ricord, Elsie. La obra poética de Dárnaso
Alonso. Prólogo de Ricardo J. Alfaro. Madrid: Editorial Grados, S. A., 1968.
Montes de Oca, Francisco. Ocho siglos de poesia en lengua e-8pañok1. ( Colección "Sepan cuantos ... ", 8) . 3a.
Edición. México: Editorial Porrúa, S. A ., c 1967.

��DEPARTAM:WNTO DE DIFUSION

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Armas y Letras, Publicación trimestral del la Universidad Autónoma de Nuevo León, 1974,  Abril-Junio</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>PUBLICACION TRIMESTRAL
;r

.

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
ENERO-MARZO DE 1974

���Rector
DR. LUIS E. TO

Secretario General
LIC. JESUS LOZANO DIAZ

Departamento de Difusión

Jefe
LIC. JORGE PEDRAZA SALINAS

Sub-Jefe
HECTOR GONZALEZ Y GONZALEZ

Número correspondiente aJ, Primer Trimestre de 19"14

Toda correspondencia debe dirigirse a "ARMAS Y LETRAS"/Dept.o. de
Difusión/Universidad Autónoma de Nuevo León/Torre de la Bect.oría,
Noveno Piso¡Monterrey, Nuevo León, México.

�PUBLICACION TRIMESTRAL DE LA
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

ENERO-MARZO DE 1974

SUMARIO
Del Famoso Discurso Sobre 1.as Armas y 1.as Letras que
hizo Don Quijote . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

5

De Rangel Frías a Armas y Letras . . . . . . . . . . . . . . . .

1

Presentación ................. ..... ......

9

Raúl Rangel Frías, La, Jornada Universitaria . . . . . . .

13

Pablo N eructa, Que Despierte el Leñador . . . . . . . . . . . .

39

Salvador Contreras Balderas, El Hombre, el Desierto
y la Conservación de los Recursos Naturales . . . . . 43
Miguel Covarrubias, El Otro Borges . . . . . . . . . . . . . . . .

51

José Pisanty, El probwma de la Drogadicción . . . . . . 65
Gerardo de León, Apuntes Históricos, La Primera
Universidad de Nuevo León . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69
Rodolfo Caltofen Segura, El "!tiundo de Habl,a. Hispana 81

�DEL FAMOSO DISCURSO SOBRE LAS ARMAS
Y LAS LETRAS QUE HIZO DON QUIJOTE

" ..... .Siendo, pues, ansí que "las armas requieren espíritu, como "/as letras, . ..... "
" ...... Habl-0 de las letras humanas; que es su fin
poner en su punto "la justicia distributiva, wdar a cada unb
lo que es suyo, entender y hacer que "/as buenas leyes se
guarden. Fin, por cierto, generoso y alto y digno de grande
alabanza; pero no de tanta ocmw merece aquel a que las
armas atienden, "/as cuales tienen por objeto y fin la 'P(lZ,
que es el mayor bien que 1-0s hmnbre's pueden desear en esta
vida ...... "
" ...... Esta paz que es el verdadero fin de la guerra;
que 1-0 mesrno es decir armas que guerra . . .. .. "
" .. . ... Y entre w.s que he dicho, dicen "/as letras que
sin ellas no se podrian sustentar "las armas, porque "la guerra también tiene sus leyes y está sujeta a ellas y que 'las
leyes caen de"bajo de 'lo que oon letras y letrados".
"A esto responden la~ armas, que las leyes no se podrian sustentar sin ellas, porque con "las armas se defienden
las repúblicas, se conservan 1-0s reinos, se guardan "las ciudades, se aseguran los caminos, se despojan los mares de
5

�corsarios; y finalmente, si por ellas no fuese, uis repúblicas,
los reinos, uis monarquías, uis ciudades, los cami,ws de
mar y tierra estarían sujetos al rigor y a la con/usión que
trae consigo la guerra el tiempo que dura y tiene licencia
de usar de sus privilegios y de sus fuerzas; y es razón averigun.dt:l, que aquello que más cuesta se estima y debe estimar en más".

CERVANTES

DE RANGEL FRIAS
A ARMAS Y LETRAS

PIENSO ahora lo mismo que el dia aquel para "Armas y
Letras" de su primera salida al mundo. La Universidadnuestra, la de aquí o la "nacional" o de cualquier otro sitio,
es la implantación sobre la vida social o histórica de una
esencial y rigurosa condición humana. Por la raíz, acción,
impulso, verbo-Armas. De fondo a superficie la penetración vascular y comunicante de la inteligencia-Letras. Una
estructura oolmada de tiempo y de las exigencias de lo que
existe informulado, virtual o deficiente del campo histórico- lo de alrededor urbano y rural hacia lo meramente potencial de la inteligencia, que está por ser invención en palabras, ciencia y técnicas nuevas de la vida, o imperativo
ético. Y ese afán perseverante, inexhausto del espíritu por
la verdad.
Todo lo que incluye la denominación de Armas y Letras extraída del sabio discurso del caballero andante, que
es la fórmula renacentista de una opción superficial y alternativa, mientras la realidad misma del Quijote afronta superado caudal narrativo del pueblo vivo, de hazañas que
mezclan locuras de amor que no lo son y rarones mentidas,

6

7

�disparates que enderezan errores humanos. Lo dicen menos
1as pa1abras, tejidas en 1a retórica del estilo, que la propia
humanidad del héroe y lo que descubre con el arrojo de su
brazo y el amor, el ooraje que le nacen de las entrañas.
Me conmueve que universitarios de hoy recuerden el
trigésimo aniversario de Armas y Letras. Y con la misma
esperanza, me uno a1 renovado fulgor de sus páginas por su
nuevo amanecer en nuestro campo histórico.
" ... Apenas había el rubicundo Apolo tendido por la
faz de la ancha y espaciosa Tierra ... "
1

PRESENTACION

I

EN

enero de 1944 apareció por primera vez "Armas y

Letras".
Han pasado treinta años desde entonces y en estos
treinta años, por sus páginas vemos desfilar a1 poeta, a1
filósofo, a1 historiador y a1 escritor.
Raúl Rangel Frías, ese gran regiomontano, fue su Director Fundador y bajo su mandato recibió el más grande
impulso.

Rodeado de colaboradores de la talla del profesor Francisco M. Zertuche, de Pedro Garfias y del Lic. Héctor González, entre otros, Rangel Frías en su carácter de Jefe del
Departamento de Acción Socia] Universitaria, primero, como Rector después y aún como Gobernador de Nuevo León,
supo imprimir a "Armas y Letras" el carácter de un verdadero órgano informativo y cultural que hacía falta a la
Universidad.
"Armas y Letras" difundió hacia el mundo el nacimiento de la Universidad de Nuevo León en una más de
sus épocas. Fue portavoz de las enseñanzas de quienes co8

9

�mo José Gaos, Raúl Roa, Ermilo Abreu Gómez y tantos
más, participaron en la Escuela de Verano que dio fama
universal a nuestra institución bajo el cerebro organizador
del llorado maestro Zertuche.
Ha sido la primera trinchera del pensamiento cultural
universitario.
Desde aquel primer número, en el que Rangel Frías
recordaba la nota epistolar de don Alfonso Reyes: "¿Por qué
no, siquiera, Letras y Armas?".
Decía RRF: "Armas y Letras en cuya molienda de siglos se traza un mismo destino a la vida y el pensamiento
humanos . . . ¿ Qué no se entenderá a golpe de vista que las
armas son 1os menesteres forzosos e inevitables de la vida
humana y sin las cuales no se conservan: ' .. . las repúblicas, los reinos, las monarquías, las ciudades, los caminos de
mar y tierra ... ', y aun las mismas letras?".
Aquel histórico primer número en el que el Lic. Roberto Hinojosa analiza la doctrina jurídica de Hans Kelsen; en
el que Eduardo Aguirre Pequeño daba a conocer el programa de trabajo del Instituto de Investigaciones Científicas.
De ahí en adelante se sucedió la bibliografía del Padre
Mier, de Armando Arteaga y Santoyo, la Historia del Colegio Civil, del Lic. Héctor González; el anuncio de la realización de La Hora Universitaria, por la XEFB, dedicada
a Ramón López Velarde.

1

Enrique C. Livas, entonces Rector, ya hablaba en un
artículo de la Autonomía Universitaria; Carlos Villegas,
era fiel colaborador con sus Fichas de Literatura Mexicana;
José Gaos habla de La Mano y el Tiempo que después lo
hizo libro; G€naro Salinas Quiroga inició comentando la
Etica de García Máynez.
Un año después, el número del primer aniversario es
dedicado a la muerte del doctor Angel Martínez Villarreal,

nunca olvidado ni por los universitarios ni por el pueblo.
Por ese entonces se unieron Pedro Garfias y Francisco M.
7.ertuche; el doctor Gabriel Capó Valle también lo hizo;
Ermilo Abren Gómez participó también en Armas y Letras,
como León Felipe, el poeta español de quien Garfias dijo "a
León Felipe le han crecido las barbas, la angustia y la voz.
(Creo que el bastón es el mismo) ".
Transcurría el tiempo y se sucedían otros nombres como el de Octavio Paz, Manuel José Othón, Alfonso Reyes,
Federico Uribe, Leopoldo Zea, Emilio Uranga, Agustín Yáñez, Rodolfo Usigli, Christian Brunet, Jaime Torres Bodet, Pablo González Casanova, Alfonso Reyes Aurrecoechea
José Alvarado, Héctor Montfort, Alfonso Cavazos, Salvado;
Toscano, Enrique Martínez Torres, Plinio D. Ordóñez, Israel Cavazos, Jacobo Ayala Villarreal, Agustín Basave, Alfonso Rangel Guerra, dirigidos después por el Lic. Fidencio de la Fuente.
Rosaura Zapata y Jaime Torres Bodet concentraron su
pensamiento también en Armas y Letras; Efraín Huerta,
Jorge Rangel Guerra, Manuel Morales, Hugo Padilla, Arturo Cantú, Homero A. Garza, Gerardo Cuéllar, Salvador
Azuela y otros que supieron dejar constancia de sus ideas
Y colaboraron al desarrollo de la más importante publicación cultural de la Universidad de Nuevo León.
Armas y Letras ha vivido otras épocas. Su edición que
era mensual, se transformó en trimestral.
Ultimamente,
ha sido irregular su publicación, craso
.
error s1 sabemos que a la Universidad no le faltan buenos
pensadores y que los universitarios todavía se interesan en
la cultura y la ciencia.
Vuelve a aparecer ahora, en su treinta aniversario,
bajo los auspicios del Departamento de Difusión y en el
rectorado del doctor Luis E . Todd.
En este número de aniversario encontramos todavía la
pluma del maestro Rangel Frías; las ideas de un investiga-

10
11

�dor universitario como José Pisanty, la colaboración de Gerardo de León con detalles históricos de nuestra Universidad que vive su cuarenta aniversario, los comentarios sobre
libros de un residente en Alemania, admirador de esta publicación, así como el homenaje al poeta chileno Pablo Neruda, Premio Nóbel de Literatura, recién fallecido.

LA JORNADA UNIVERSITARIA

La Universidad tiene sangre nueva. Por eso es que
creemos que Armas y Letras será por muchos años más la
trinchera de los pensadores universitarios.
(H. G. y G.)

Por: Raúl Rangel Frías
Orígenes

EL

estatuto de la Universidad de Nuevo León, en vigor,
data de 1943*. Hace apenas unos cuantos meses -el 20 de
noviembre de 1968- cumplió 25 años de que se instaló su
primer Conseijo, sin recuerdos ni celebraciones por cierto.
Vino a la existencia en medio de tensiones y esperanzas,
algunas no menos ciertas que otras inadvertidas. Aunque
también de certidumbres derivadas de un remoto pasado
que sólo los iniciados guardan en su memoria. Desde las
primeras lecciones de Gramática y Filosofía del Padre López Prieto en 1702, hasta las aulas del Seminario al que
concurrieron Teresa de Mier, Ramos Arizpe y Bernardino
Cantú. Luego el tridentino Colegio Seminario de Monterrey, al que sustituye el esquema ático del Colegio Civil
del Estado en 1857

1 1

El intento de reanudar la idea universitaria fue patrocinado por el Gobernador Cárdenas y llevado a término por
don Pedro de Alba en 1933, en compañía de jóvenes, de al* Ha sido derogada esta Ley (1971).

12

13

�gunos distinguidos maestros, periodistas, empresario3 Y
profesionales. Caminó un buen trecho animada por la figura de Héc-:or González y José Alvarado senior. No obstante el impulso juvenil y el aire renovador de Angel Martínez Villarrcal esta primera experiencia del Siglo XX se
frustró en el estallido de un conflicto nacional que dio al
traste con el proyecto de educación socialista en los acontecimientos hu~guísticos de 1934.
Enrique C. Livas fue el guión que mantuvo la continuidad y alentó la renovación de la idea como Secretario del
Consejo de Cultura Superior y luego como primer Rector
en la siguiente etapa universitaria.
La fórmula de 33 correspondió en parte al proyecto
nacional de la Universidad del Norte, de la cual se habló
mucho por la gente que rodeó al maestro José Vasconcelos
y en el Congreso Estudiantil celebrado en Monterrey en
1930. También Alfonso Reyes dictó poético y razonado voto
:i favor de la Universidad en un diálogo entre el Corcovado
y el Cerro de la Silla.
El inmenso sacudimiento de la Guerra Española y el
inicio de la Segunda Guerra Mundial trajo un nuevo estado
de conciencia, Manuel Avila Camacho promovió en 1940
la reforma del Artículo Tercero, tratando de reanudar el
diálogo de bs mexicanos y superar los antagonismos con
nueva fórmula de conciliación.
Universidad del Norte

El Secretario de Educación Octavio Véjar Vázque-z fue
comisionado por la Presidencia de la República para ensayar, en esta ocasión por segunda ve-z el establecimiento de
una grande y eficaz Universidad del Norte de México, de
cuyo pensamiento y esfuerzo no eran ajenos el ya reconciliado Vasconcelos y el Capitán de la Generación del 29
Alejandro Gómez Arias. La idea fue de nuevo un crucero
de influencias, interrogantes y tentativas.

México destacó un puñado de intelectuales que viajaron con el Ministro, entre los cuales figuraban el citado
Alejandro, el maestm García Máynez y algún regiomontano distinguido como Raúl Valdez Villarreal. La iniciativa
privada integró su comisión en la que participó de manera
prominente el Lic. Virgilio Garza Jr. En junta de Palacio
se propuso la autonomía de la Universidad, la integración
de un Consejo que administrase los recursos y la participación tripartita en cuota de millón de pesos de la Federación, el Estado y los hombres de empresa.
El gobierno de Nuevo León, cuyo mandatario ejecuti.vo era el Gral. Bonifacio Salinas Leal rechazó el proyecto sin que se hubiese dado una explicación oficial de los
motivos.
Cierto tiempo bastante corto después resultó electo y
tomó posesión del gobierno el Lic. Arturo B. de la Garza,
para los años 43 a 49 de este Siglo. Bajo su mandato público y con la solicitada colaboración del Dr. Enrique C.
Livas, Secretario del Consejo de Cultura Superior, de Armando Arteaga Santoyo y de Raúl Rangel Frías, se prepa
ró y fue aprobada por la nueva Legislatura la Ley que dio
actual forma jurídica a la Universidad de Nuevo León.
Inauguró sus actividades el nuevo Gobernador del Estado
al día 20 de noviembre de 1943.
l. T. E. S.M.

Los hombres de empresa de Monterrey, ante la rechazada proposición del proyecto que contenía la idea autonomista con régimen de economía mixta, optaron por la
creación de un instituto de educación técnica y superior
que es el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Monterrey.
La Universidad recién inaugurada bajo el rectorado de
Enrique C. Livas emprendió su jornada de crecimiento,
presiones demográficas, deficiencias económicas y permanentes esperanzas.

15
14

�El agrupamiento de Pedro de Alba concentró las tradicionales escuelas de Medicina, Derecho y Pr~aratoria o
Bachillerato Universitario, amalgamándolas con las de reciente creación que fueron Ingeniería Civil, e Ingeniería
Química. Se trajeron también al grupo la Escuela Industrial Obregón y la Pablo Livas.
Del año de 1943 en adelante surgieron Nocturna de
Bachilleres, Odontología, Arquitectura, el Instituto de Investigaciones Científicas y Escuela de Verano.
A los años de crecimiento correspondieron problemas
de expansión, de falta de recursos suficientes y de aislamiento en la comunidad. Los apremios fueron cada vez más
notorios y en ocasiones angustiosos.

1

1
1
1

l
1

11

La población escolar, tanto como la restante del área
demográfica al empuje de la Guerra Mundial II, empezó a
tomar caracteres de avalancha en 1945. De los mil 200
alumnos iniciales se pasó rápidamente a tres mil, sin preparación ni elemrntos de satisfacción adecuados. Escuelas
oomo la de Medicina iban en ascenso vertiginoso de 50 ó
100 colegiales a 300 y 500. Otras instituciones universitarias aparecidas en el escenario reclamaban también recursos para ampliar la visión universitaria, pero agotaban los
destinados a los servicios profesionales.

que la problemática no se ciñó estrictamente a los problemas educativos, sino que abrazó diversos temas en una gama que fue de controversia entre la voz pública y las privadas, desde la adquisición de los bienes de la antigua
Compañía de Agua de la Ciudad, hasta la ocupación de la
Industria del Vidrio, que tuvo momentos de crisis política
en la sucesión municipal de Monterrey y cuya más delicada
expresión fue el movimiento universitario del año de 1948.
Una huelga estudiantil escalonada en dos fases dio
trance a dos hechos finales: el retiro o renuncia del Rector
Livas y el impulse a la construcción del nuevo edificio de
la Escuela de Medicina.
La penuria de la Hacienda estatal era tan manifiesta
que para prmcipiar la edificación de la Casa de los Médicos fue necesaria la enajenación del antiguo inmueble ocupado por el benemérito Hospital José Eleuterio González.
Antes de concluir su mandato y después de un breve
interregno de Octavio Treviño, el Gobernador De la Garza
nombró Rector de la Universidad de Nuevo León a Raúl
Rangel Frías que había organizado Acción Social y sus
dependencia de Escuela de Verano, Artes Plásticas, Teatro
y Biblioteca Universitaria.

El régimen gubernamental quedó sujeto a estos apremios y se movió cauteloso entre las tensiones de un tiempo
nuevo y las esperanzas de los recién llegados. Varios conflictos se sucedieron a lo largo de los años de 49 a 55, en

La presión estudiantil y la miseria económica enseñoreadas del conjunto a pesar de todo, fueron las notas dominantes en el panorama inmediato. El gobierno federal otorgó un auxilio inicial de 100 mil pesos anuales cuando Avila
Camacho y Roosevelt se reunieron en Monterrey, montaba
a 50 mil para ese entonces, en tanto que el Gobierno del
Estado cubría nóminas puntual y detalladamente especificadas por sueldos de profesores y gastos mezquinos, en
cantidad de un millón 200 mil pesos anuales. Apenas se
completó un gasto de 400 pesos anuales por alumno conforme a la! estadística de aquellos años (1). Las tensiones fueron en creciente aumento, no obstante las no derrotadas
esperanzas.

16

17

El cuadro es bien conocido. Edificios reducidos si no es
que ruinosos, muros carcomidos, aulas oscuras y estrechas
y equipo fuera de uso. En contraste, incesante flujo de jóvenes demandando en todas partes lo suyo, su derecho y su
poder cuando no se tratase realmente de su justicia.

Tensiones

y

esperanza.s

�Nuevos Rumbos

El Gobernador Ignacio Morones Prieto llegó en 1949,
ratificó el nombramiento de Rangel Frías, confirmó su
simpatía universitaria derivada de su posición de antiguo
Rector de San Luis y dio causa para suponer que las fuerzas de presión habrían de ceder un poco antes de alcanzarse
una crisis definitiva o el punto culminante de un derrumbe inminente.

¡,

'

En cierta medida parecía confirmarse la impresión de
que el nuevo mandatario había venido a conciliar las diferencias existentes entre los sectores público y privado, dando una nueva intención al ejercicio de la administración
pública. A tal efecto designó un cuerpo de Consejeros tomados de los círculos comerciales, profesionales, industriales y de clase media. Conocedores de los negocios en la esfera económica, amigos de una apertura al entendimiento
y auxiliares del titular ejecutivo. El Consejo Consultivo, como se le llamó, hizo los esfuerzos adecuados para los nuevos entendimientos.
No se dio de golpe con una fórmula simple y afortunada en todos los casos. Como es natural hubo ensayos y
tentativas de variada índole. Los hombres de negocios se
encontraron en algunas zonas con realidades, de raíz no
propiamente lucrativa. Una administración directa de las
instituciones públicas, bajo fórmulas privadas no podría
dar resultados en todos los casos. En el Hospital Civil, lo
mismo que en los demás establecimientos de asistencia pública, por ejemplo, donde primero se introdujo este modelo, resultó inoperante al final de cuentas.
La Universidad tenía sus antecedentes propios, un pasado humano y una tradición. Por otra parte hubo de reconocerse la necesidad de establecer una comunicación más
abierta y fecunda con los trayectos sociales y económicos
de la ciudad.
De la conciliación de ambos pareceres, que fueron y
vinieron en conversaciones del Rector con algunos miem-

bros distinguidos del Consejo C.Onsultivo -en particular
con Manuel L. Barragán, Federico Gómez, Joel Rocha, Rogelio Cantú y Manuel Santos- se produjo una tesis.
La In~urgencia de la Provincia

Antes de hablar de esa promoción que realizó de manera primordial "El Porvenir", seguido por "El Tiempo",
vamos a referirnos a ciertos hechos significativos en cuyo
marco adquiere relieve y alcanza su trascendencia.
El Presidente Miguel Alemán (1946-52) llegó en plan
de visita a Monterrey el 16 de julio de 1950. La ciudad lo
recibió con grandes muestras de regocijo público y tuvo
particular relieve el banquete oficial que se sirvió en los
patios del Colegio Civil, lo mismo que la ceremonia del
Consejo Universitario en el Aula Magna de la Universidad.
El día de su arribo, Federico Gómez Director de "El
Tiempo" y editorialista de "El Porvenir" publicó de un
modo muy destacado un valiente editorial que conmovió
a la opinión pública y dejó un tanto desconcertados a los
acompañantes oficiales del Primer Mandatario. Una voz
desprendida del conjunto de las alabanzas destacó con energía la deplorable situación de abandono en que los poderes
federales subyugaban de miseria la vida universitaria de
provincia.
Fueron suyas las siguientes palabras: "Señor Presidente: Nuestra Universidad ... ! Es ya premiosa la obra revolucionaria de la Universidad ~n el None de México. Lo piden los reclamos de 7,os que sin dinero para 'adquirir técn!ica Y cultura en 1as instituciones privadas, tienen la ardiente esperanw. de obtenerla al amparo de los gobierno8 institucionales de México, como un tributo a lí:Js ideaJ.es re·i vindicadmes de la inteligencia, el saber y 7.a culturo; y &lt;XYTrW
un medio de servir más eficientemente los grandes destinos
de México.
Le pedimos a Ust.ed que vuelva los ojos a nuestra Universidad". (2)

18
19

�t 1

El Ministro de Educación Gual Vidal respondió de mala gana a la entrevista de los periodistas, haciendo saber la
ninguna simpatía que le mereció la ardiente reclamación.
Desde "El Porvenir'' nuevamente se dio respuesta por el
propio Federico Gómez a las sinrazones del Secretario de
Educación, con nuevos y vigorosos argumentos del mismo
acento apasionado y justiciero.

jurídica de la Universidad, su libertad académica ... y las
normas adecuadas de una actividad de índole privada ...
con garantías para la recolección y aplicación de los recursos obtenidos. Podría haberse pensado erróneamente . . . y
poner un Consejo de Patrones (trustees a la manera norteamericana) o bien un órgano financiero derivado del propio Consejo Universitario.

La Idea de la Ciudad Universitaria

Tales fórmulas fueron desechadas afortunadamente.
La primera porque repugna al principio de autonomía y
libertad universitaria ... y la otra porque resulta ineficaz
un cuerpo originado en el propio Consejo Universitario, que
no conjuga ningún interés privado y es una redundancia.

Por separado de la intervención pública que hizo "El
Porvenir", se le había hecho llegar al Presidente Alemán,
conforme a instancias del Rector, quien tuvo el aviso de
una posible enajenación en aras de intereses privados, la
conveniencia de ceder el terreno del Campo Militar Número
Uno creado por Almazán, como un sitio a propósito para
edificar la Ciudad Universitaria de Nuevo León.
Dos hechos paralelos que habían de concentrarse en un
esfuerzo común de integración y colaboración básicas -la
reclamación del Diario y la solicitud-, cuyo fruto fue la
creación del Patronato Universitario.

El Patronato
Manuel L. Barragán, Federico Gómez, Manuel Santos
y Rogelio Cantú llevaban una amistad íntima y tenían conversaciones diarias sobre los temas públicos y también para dar las trayectorias a sus respectivas publicaciones informativas. Figuraron todos ellos en el Consejo Consultivo
del Gobernador Morones y por razón de la índole profesional de sus actividades mantuvieron contacto con Rangel
Frías al frente de la Casa de Estudios de Nuevo León.

Campaña y Organización

Pero no fue sólo idea que dio el buen resultado. "El
Porvenir", que dirigió Rogelio Cantú en ese movimiento,
combinado con "El Tiempo" que tenía como Director a
Federico Gómez, abrieron una previa inquisición o encuesta de simpatía y apoyo para la formación de un organismo
encargado de llamar a la colaboración económica y a la
solidaridad social en favor de nuestra Universidad. Se produjeron amplias y significativas opiniones coincidentes en
todo al reclamar una toma de conciencia del problema universitario, la organización de una campaña o movimiento
de apelación a los recursos económicos y morales de la población y del gobierno federal, para acudir al rescate de lo
que podría ser la realización de aquellas esperanzas y sacrificios que significa la Universidad de Nuevo León.

El problema más difícil ... consiste en la fórmula adecuada a la conjugación de dos extremos ... la personalidad

Se integró el Patronato Universitario en dos cuerpos,
Consejo General con 22 personas de número y una Comisión Ejecutiva, en las que se procuró representar la combinada significación de Monterrey en sus múltiples aspectos: empresarios industriales, comerciantes, profesores normalistas, periodistas, universitarios, empleados y trabajadores.

20

21

Probablemente resuma el sentido general de los resultados a que llegaron lo que éste último dice en un artículo
publicado al respecto: (3)

�Quedaron al frente del nuevo organismo hombres de
una nueva imagen mexicana de los negocios y de la cultura como Joel Rocha en función de Presidente, y a su lado
gente de mucha fibra y capacidad para las iniciativas como
Manuel L. Barragán; se reunieron con Federico Góm€'2: que
prestó su sensibilidad de periodista y oJn Manuel Santos
que pretendió revolucionar las prácticas de la economía administrativa del Estado. Con ellos y con Rogelio Cantú, Vela González que vino al concurso de las voces liberales, Luis
Elizondo que posteriormente acudió en abierta ofrenda de
caudales y Ramón Cárdenas Coronado con su sentido de la
partida doble y el análisis financiero, dieron a la acción
promocional una garantía de equilibrio, generosidad y respeto para la institución, conjugadas con la 9-')lvencia de las
operaciones y gestiones económicas de su patrimonio. Los
diarios "El Porvenir" y "El Tiempo", sobrepasando la concepción antigua de medios informativos, postularon una
tesis dinámica de su participación en los destinos sociales,
agregando su esfuerzo y manteniendo el pendón de la causa universitaria como esencia popular y conciencia colectiva.

ñas de recursos económicos. Tarea ingrata, colmada de recelos y dudas entre las cuales no era la de menos que faltase una perspectiva de ronjunto respecto de los quehaceres y necesidades de la Universidad. Se le pidió a ésta un
programa y la respuesta la dio el Rector en el informe que
plasmó el folleto Requerimientos Actual,es de la Universidad

(5).
Todo hace falta en este momento. La construcción de
edificios universitarios; con preferencia una Ciudad Universitaria; y por lo menos, el correspondiente a Medicina,
otra Preparatorb y Humanidades, Ciencias Quimica.s y Físico Matemáticas, Arquitectura, Filosofía y Letras, Música
y Enferm€.lría. Son indispensables la ejecución de mejoras
en la Escuela Industrial, aulas en Odontología, nuevo edificio de Der.echo, mejoras en Bachilleres y en el Aula Magna. Los Departamentos de Química, los de Biología y los de
Física están requeridos de todos los elementos de trabajo
necesarios. Igual en los laboratorios y los talleres. Falta
mobiliario, Biblioteca Central, nue'Vos departamentos y toda clase de renglones operativos de fomento de estudios y
demás. Nada ni nadie puede consignar una cifra exacta
que reclama el futuro de una instrucción que recibe crecientes cuotas de jóvenes, ambiciosa de forjar la esperanza
de las generaciones y capaz de llenar muchos huecos en los
anhelos colectivos.

Había que iniciar actividades de índole práctic¡i y áunque ya se había hecho una primera y muy amplia encuesta
con excitación de la opinión pública, los medios de lograr
resultados tangibles dependieron en lo absoluto de la iniciativa, la actividad y el empeño de los integrantes del Patronato. El Rector de la Universidad estaba asociado al proyecto y el Consejo Universitario también se movió de consuno para llevar la iniciativa ante el Gobernador Morones
Prieto. Acogió éste con todo beneplácito la promoción, se
redactó el proyecto de ordenamiento jurídico entre el Rector y los miembros de la Comisión Ejecutiva del Patronato,
hasta concluir en el Decreto respectivo de la Legislatura
del Estado del 6 de diciembre de 1950. (4)

De todo el conjunto se desprende un aliento, esfuerzo
Y esperanza en torno a la suma y síntesis que vendría a
quedar representada con el tiempo nuevo y las generaciones venideras, en la realización de una Ciudad Universitaria que como se dijo posterionnente por el propio Rector,
"sólo representa una proyección que se adelanta a los riesgos del futuro inmediato y pretende favorecer el desarrollo
de la cultura y el trabajo intelectual".

Programas Universitarios

La Cosecha

Al puro establecimiento jurídico fonnal se sucedieron
tareas de organización, reuniones, convocatorias y campa-

22

La cosecha de bienes económicos no fue ingrata, aunque el tiempo tendría que demostrar su insuficiencia y la

23

�reclamación de otras medidas. Los donativos de las empresas industriales contaron en lugar muy importante, mas no
fueron todas. Días más tarde habría de llegar un hombre
providencial que se llamó Luis Elizondo y que abrió puertas generosas a sus caudales particulares, pero el ejemplo
no fue contagioso. Muchos profesionales universitarios realizaron esfuerzos dignos y meritorios, pero su capacidad
era inversa a la generosidad de sus propósitos.

Los Limosneros
Nada retrata mejor el estado espiritual de esta campaña, enmarcada por una comparación de bulto, la riqueza
privada dio al ITESM tres millones de presupuesto para
400 alumnos iniciales mientras la Uníversidad eroga un
millón y medio de pesos en cuatro mil alumnos, que aquellas expresiones de Nemesio García Naranjo en un discurso
que tituló Los Mendigos de Mooterrey.
" ... nunca nos fatiguemos de pedir; yo, por lo que a
mí toca, extiendo mi mano implorante y me enorgullezco
de ser uno de los mendigos que desean levantar la cultura
de Nuevo León". (6)
De los resultados de aquella campaña inícial del Patronato destacan dos gestos, un primer donativo de 500
pesos, procedente de un regiomontano con residencia en la
ciudad de México, Abelardo R. Garza, ferrocarrilero retirado; y la mayor aportación industrial, que realizó Fumlidora de Monterrey con su contribución inicial de 500 mil
pesos. La meta trazada provisionalmente se había cifrado
en la suma de 5 millones de pesos, de los cuales cerca de la
mitad quedaron suscritos el primer año.

Efectos Socia'les
Más que los resultados económicos fueron de considerable magnitud los efectos sociales. Un movimiento de solidaridad se produjo en todos los medios sociales de Mon-

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terrey y se proyectó al ámbito nacional, como algo inesperado en torno de un programa de cultura popular. Surgieron
delegaciones de las cuales fue la principal la que se instaló
en la capital de la República, con hombres de prominencia
en letras, riquezas, escalafones políticos y caracteres sociales. Otras en las también muy interesadas ciudades de la
frontera, como Piedras Negras, Laredo, Matamoros o Tampico.
A una reunión que se celebró en México acudieron
hombres muy distinguidos, Alfonso Reyes, Nemesio García
Naranjo, Cados Prieto, Alfonso Junco, Evaristo Araiza,
Aarón Sáenz, Bonüacio Salinas Leal, Rodrigo Gómez. También la representación del Centro Neoloonés, el Gobernador Morones Prieto, el Rector y el Patronato Uníversitario,
Joel Rocha hizo uso de la palabra y luego Rangel Frías
dijo: " ... tenemos una ciudad grande, debemos hacerla
una maestra de la historia". García Naranjo pidió una campaña y dijo que pedía una vez más por la elevación de la
cultura en el norte de México.
En aquella reunión se tomó el acuerdo de solicitar una
entrevista con el Presidente de la República, la que se logró
por noviembre de 1951 en Los Pinos, misma en que Miguel
Alemán mostró su buena disposición para destinar terrenos
del Campo Militar Número 1 de Monterrey a la Universidad de Nuevo León.
Al regreso de esta visita los hombres que fueron a la
misma y particularmente en los niveles universitarios y del
gobierno, como los del Patronato mismo, propusieron sellar
o cerrar el compromiso presidencial con una excursión universitaria de estudiantes y maestros que fuese a dar por
recibida, con reconocimiento, la entrega de terrenos a Ciudad Universitaria.
Caravana

Universitaria

El 23 de enero de 1952 partió el tren. Un convoy compuesto de 20 coches para pasajeros y dos o tres dormitorios
25

�que recibieron a los profesores, dh·cctorES, Rector, Gobernador y Patronato Universitario. Novecientos estudiantes
entre muchachas y muchachos, con más de cien profesores,
su Rector al frente y regiomontanos que acompañaron al
Primer Mandatario del Estado.
Bulliciosa y jovial la tropa juvenil pasó la noche con
derroche de alegría, acompañamiento de guitarras, exci~ción de porras y canciones románticas. Saltillo, San Lms
Potosí y Querétaro, mandaron comitivas al paso del tre~,
para dar el saludo y hacer votos de éxito a la columna umversitaria. Nadie de los que fueron podrá olvidar todas estas escenas, incluso las temerarias ejecuciones de los jóvenes montados en la delantera de la máquina o que asomados
a las ventanillas exaltaban el paisaje y la juventud de México.
Una ofrenda de flores se depositó al día siguiente en la
Columna de los Héroes de la Independencia; y luego partió
el grupo por la Avenida del Paseo de la Reforma hacia la
residencia presidencial. Echaron pie a tierra de los ómnibus
viajeros cerca de aquélla. La columna puso a la cabeza la
Banda de Guerra del Colegio Civil que marcaba paso redoblado. Los clarines dieron al aire sus alegres notas mañaneras. Autoridades, Rector y Consejo enseguida; al fondo
el ancho grupo de los universitarios.
Cuando apareció el Presidente Alemán, se hizo un silencio de expectativa a las puertas de Los Pinos, que fueron abiertas de par en par. El Gobernador Morones a su
lado, el Rector, otros regiomontanos y los miembros del
Patronato. Una muchacha trepó la breve escalinata Y entregó flores al Primer Mandatario. El estudiante Roque
González Salazar, que había concurrido en la dirección estudiantil, junto con Noé Elizondo y Angel Martínez M~donado Gerardo Martínez, Rolando Hoyt, Héctor Cantú Y
otro;, produjo el discurso de los estudiantes.

registrarán ws fastos de las Universidades Mexicanas, una
de ellas, nuestra Universidad de Nuevo León, echó a andar
por "los caminos de, 7,a independencia y del 1wnm' 'IUlCionales
para Z-legar hasta el templo de 7,a Patria oon banderas desplegadas, las de 7,a ~da4, la ciencia y 'la cultura. Nuestra
juventud, que tiene fe en el porvenir de México y en sus
hombres se ha puesto de pie y ha marchado para venir a
agradecer un acuerdo que beneficiará no sólo a "los universitarios de Nuevo León, sino tambiérv a "los de todo México.
Trae con sus tradiciones enmedio del 'f1U1Jy&lt;Yr entusiasrrw
y cari11o la vieja bandera del Colegio Civil, alroda por el
pensamiento liberal, abatida por el Imperio y vuelta a po,ner en alto pon muestro héroe mayor el Gral. Escobedo. La
trae ante usted para depositarla en el corazón mismo de
México. Tomadla en vuestras manos 'JI llevadla al ara sagrada de los héroes y de los sabios. Nuevo León la manda como
lo mejor que tiene; la '{)Qne en vuestras ma:nos y la deposita
en el templo de la Patria". (7 ).

A los aplausos y las porras sucedió la reclamación de
oir las palabras del Presidente de la República que se produjo en los siguientes términos. "Vamos en camino de lograr la aspiración de este grupo de hombres entusiastas de
Nuevo León y hemos accedido a sus peticiones, darles parte
de los medios. Los terrenos donde nuestro Ejército ha hecho esfuerzos por dignificar a nuestra patria y dmu1.e mañana van a surgir magníficos edificws para que .puedan canvivir los jóvenes de México y salir por tO&lt;WS partes de
nuestro país a .difundir la cultura . .. Estamos seguros de
que se van a realizar sus aspiraciones. La,s primeras bases
que hoy ponemos con esta manifestación de cultura, mañana .las vamos a ver realizadas, tan importantes como los
que aquí en México parecen elevarse ha3ta los cie"los a donde queremos elevar esas alturas".

Enseguida, el Rector improvisa con acentos de verdad
y pasión, estas palabras vehementes. "En esta jornada que

Aclamaciones y gritos volcaron la emoción juvenil que
rubricaron miles de rostros espejeantes de exaltación, de
fuerza y de alegria. A la juventud de los cuerpos se agregó
la belleza de las sonrisas que trajeron las muchachas y todo
el efecto fue de fiebre y alucinación. Será verdad la Ciudad

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27

�Universitaria. La lucha tenia sentido con su lección de desprendido afán por construir la Casa de los Estudios. El entusiasmo y cierto inocente fervor prestaron su cuerpo a la
imaginación y al ideal.
Los prados en pendiente de las colinas de Chapultepec
proporcionaron el marco en que se perfiló el antiguo pabellón del Colegio Civil y su lema renovado "Alere Flammam
Veritatis".
Cuando aquella escena concluyó, un inevitable declive
emocional arrastró consigo todo el acumulado material de
palabras, esfuerzos, gestos, preocupaciones y proyedos. Nos
quedamos sin habla, desplomados hasta lo hondo, más hondo de la fatiga.
Al tercer día regresó la excursión universitaria, más
apacible por consumida en el propósito que por fatiga de
las energías juveniles, tras de haber recibido en la capital
los afectos concentrados de nuevoleoneses y las atenciones
universitarias en la muy nueva Ciudad Universitaria de la
capital de la República. ¿Se había logrado el propósito? Tal
vez sí, tal vez no.

1

l

~1

El Primer Decreto

Antes de entregar su mandato nacional, el Presidente
Alemán cumplió la palabra empeñada, sólo que los términos del decr~to que produjo en octubre de 1952, reconociendo la eventual destinación de los terrenos del Campo Militar
sometió esa disposición al cumplimiento de extremos difíciles o embarazosos. El gobierno y el Patronato deberían
condicionar el logro propuesto llevando por su parte a realización una nueva Ciudad Militar en sustitución de la actual.

cedieron varios años de incertidumbre. Y de esfuerzos, no
obstante la discreta aunque no despreciable resistencia al
proyecto. Se avanza en varias dimensiones, sin embargo.
Para entone~ el Patronato había creado a iniciativa de
Manuel
. L. Barragán el semanario Vida Universitaria, informat1vo de comunicación, solidaridad y promoción. Mejor
que otros términos los resume su propio autor en un texto
del discurso que pronunció ante el Club Rotario de Monterrey.
"Diez mil ejemp"/ares de Vida Universitaria, el periódioo que auspicia el Patrcmato, ll.evan semana a. semana en
cada una de sus páginas a todos los ámbitos de "/a República
el mensaje de ¿0ptimismo, de trabajo y disciplina que haurá
de propiciar "/a ayuda económica y moral que requiere el
sostenimiento, el perfeccionamiento y el aumento constante
de "/a enseñanza superior en el norte de Méxioo ... La Universidad es la verdadera escue"/a del pueblo". (8)

De igual iniciativa que lo anterior, se produjo el primer sorteo de la Siembra Cultural el 10 de mayo de 1954.
Esta fuente de recursos sustituyó y mejoró la precaria procedencia de los donativos particulares.
Al recibo de estos estímulos morales y otros auxilios
económicos complementarios, la Universidad de Nuevo
León reemprendió el camino que conjuga las esperanzas y
los deseos con las realizaciones de nuevas obras, mejoramiento de las existentes y proyección de nuevas unidades
para obtener su coincidencia fisica y espiritual con el Méxioo futuro.
Crecimiento Universitario

A partir del decreto de octubre de 1952 hasta la consumación del verdadero objetivo de aquellos afanes, se su-

Así fue que se terminó la primera parte del nuevo edificio para la Escuela de Medicina. Luego se tomó de la
aportación de Fundidora lo indispensable para la adquisición del rico Fondo Bibliográfico de Valverde y Téllez. De
ese Fondo, ~on los más antiguos de la Universidad y de la
Pública del Estado, así como los mucho más recientes de

28

29

Semanario y Sorteo

�la Familia Toscano se constituyó la Biblioteca Universitaria Alfonso Reyes.
En la Loma del Obispado se concluyó la obra de aulas
que posteriormente se tradujo en la Escuela de Bachilleres
Número Dos y privisionalmente recibió a la Biblioteca y al
Instituto de Ciencias.
Se hicieron nuevos laboratorios y aulas, a la vez que
una grande !'econstrucción y adaptación a nuevos fines del
Aula Magna dedicada al Padre Mier. Vinieron nuevas instituciones universitarias y crecieron o se multiplicaron otras.
Las obns de restauración del Obispado, realizadas con
donativo independiente de Fundidora, concluyeron con el
establecimiento del Museo Regional de Historia coordinado a la Universidad.
La Escuela de Verano fue llevada a más complejas y
múltiples funciones, derivando luego como era su proyecto
original en la fundación de la Facultad de Filosofía y Letras. Se creó la Escuela de Matemáticas, la de Agronomía
y la de Ciencias Biológicas, la de Trabajo Social y la de
Artes Plásticas. Se fundó, también, la Escuela de Comercio
y Administración, con la intervención de Ramón Cárdenas.

Promesas Presidencwl.es
A fines de 1952, Adolfo Ruiz Cortines tomó posesión
de la Presidencia de la República Mexicana. En su discurso
de respuesta a Monterrey cuando llegó de candidato presidencial había dicho: "Ofrezoo desde ahora nuestro apoyo
moral y financiero a U1. prestigia,da, Universidad de Nuevo
León y a la uibor iniciada por impartantes sectwes oficiales y privados para edificar la Ciudad Universitaria de

de Gobernador, Patronato y Rector, sin resultados palpables inmediatos. A la Secretaría de la Defensa se le ofreció
una considerable extensión de terrenos en el Ejido de Mederos, obtenidos lateral y graciosamente en una permuta
con los ejidatarios; o bien cierta área en las inmediaciones
de Apodaca que se podría negociar en canje de aquellos citados antes.
Se gestionó que la empresa de los Ferrocarriles reconociese un adeudo de seis millones por el área que ocupó del
Campo Militar para instalaciones ferroviarias.
En 1954 volvió Ruiz Cortines a Monterrey y se insistió de nuevo en el proyecto por las mismas partes que venían agenciando su realización. En reunión general de Consejo, Rector, Patronato y Gobernador -ya para entonces
José S. Vivanco y en el despacho oficial- los universitarios
entregaron al Presidente el cuaderno elaborado por el Rector que se titula: C.U.N.L., Ola.ve de un Programa Nacwno,l
Universitario. Ruiz Cortines reiteró sus propósitos y se llevó una grata impresión de entusiasmo, disciplina y solidaridad. Para entonces se había logrado interesar en la idea
universitaria al Arq. Carlos Lazo, constructor de Ciudad
Universitaria de México que tenía destacado en Monterrey
al Arq. Pedro Ramírez Vázquez para esbozar las preliminares de la obra.
Hacia mediados de ese año de 54, el Rector viaja a Salamanca para asistir al séptimo centenario de esta casa
universal y cuando regresa encuentra problemas y seria
inquietud estudiantil.

Entre tanto que estas palabras produjeran efecto alguno, las tentativas por dar cumplimiento al decreto de Miguel Alemán, continuaron su curso en agencias múltiples

Resueltos los conflictos se emprende una nueva excursión que encabeza el propio Rector con un grupo reducido
de universitarios, intentando forzar el paso del ambicionado proyecto de Ciudad Universitaria. La comisión estudiantil recoge expresiones de afecto y reiteradas promesas por
part.e del Presidente, además de un valioso donativo de un
millón de pesos para seguir adelante con la construcción de
la Escuela de Medicina.

30

31

Monterrey". (9).

�El Rector Gobernante

En el año de 1955 fue postulado y alcanzó la gubernatura del Estado de Nuevo León el que hasta entonces había
sido Rector de la Universidad. En su discurso inaugural,
del 4 de octubre, de ese año, Raúl Rangel Frías se comprometió en los siguientes términos: "Hay una entre todas las
instituciones educativas a las que van dirigidas por igual
estas palab·ras cordia'les, que tiene para mí 'la má.s hcmda
significación personal de gratitud, respet;o y cariño. Es la
Universidad de Nuevo León. Ahí me forjé conw alumno Y
maestro, corno estudiante y Rector ... Está pendiente de
realización un caro anhelo de los universitarios, de construir una nueva casa coniún para todas sus escuelas, institutos y campos de educación física ... Esta obra debe ser el
primer paso para la constitución del propio patrimonic universitario y yo envpefw.ré mis esfuerzos hasta obtener su.
realización". (10).

Pasaron dos años todavía, que fueron de angustiosos
problemas de orden ciudadano. El agotamiento de las fuentes de abasto de agua potable para la ciudad de Monterrey
tuvieron en vilo a sus autoridades, al propio Presidente de
la República y a los sectores industriales, amenazados de
una verdadera catástrofe. El Patronato y el Gobernador insistían una y otra vez, tropezando siempre con la reserva
de preferencia o primacía para los elementos de supervivencia y de trabajo. No es despreciable del todo que cierto grupo de elementos pertenecientes a la propia esfera oficial en
México, tuviesen concebidas miras diversas respecto de los
terrenos del Campo Militar.
Por fin, el momento

Llegó el momento, sin embargo, en que el Presidente
Ruiz Cortines tomó la resolución de imponer un criterio
decisivo sobre los pareceres antagónicos; y con auxilio o
intervención de dos regiomontanos consejeros en la colaboración más cercana a su mandato, produjo al fin el decreto
de 18 de febrero de 1957 que suprimió la obligación refe-

32

rmte a la construcción de una nueva Ciudad Militar otorgando una cesión incondicional por el área reducida a 100
hectáreas pertenecientes al antiguo Campo del Ejército
Nacional.

Trabajos y Obras
Obtenido definitivamente el predio y verificado el deslinde por la Secretaria de la Defensa y la del Patrimonio
Nacional, se tomó posesión y se procedió a los primeros
trabajos sobre el terreno, pozos para abasto de agua y proyectos urbanísticos. Antes de concluir el período de su gestión, durante la última visita que hizo el Presidente Ruiz
Cortines a Monterrey, en dicho año del 57, izó la bandera
nacional y recibió el agradecimiento de los universitarios
de Nuevo Le5n, en el sitio mismo donde hoy se levanta su
Ciudad Universitaria ...
En el mes de noviembre de 1958 se habían concluido
los primeros edificios, el de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales; el de la Facultad de Ingeniería Mecánica, con
gran aportación de Luis Elizondo; el de la Alberca Olímpica y Vestidores y los servicios generales. El día de su inauguración produjo el antiguo Rector, entonces Gobernador
de Nuevo León, palabras significativas como éstas: "Esta
Unii-ersidad, hecha menos con el dinero o la iniciativa de
u1w. 'persona que por Ta ccmtribución co'lectiva de una tradición universitaria ... Aquí se reúnen en pooderada mntesis el edificio destinado a las Humanidades y aquel otro al
cultivo de 7,as Ciencias y las Técnicas ... Se ha daik&gt; arwplio
campo al desarrolZo de la salud ff.sica y del ejercicio corporal ... Amparado y custodiado por un mcmument;o que lleva
consigo el símbolo de la Universidad; "Alentando la Llama
de la Verdad" ... Los universitarios la dejamos aquí, a esta
Universidad, en el muro inviolable que ha de 'fYT'Oteger 7,a juventud pensaMC que a ella quedan oonfiados nuestro 1wnm, nuestra fuerza y nuestro. arg'Ulk&gt;''. (11)
La obra Universitaria no concluyó allí, ni concluye todavía. Hicieron falta, pero se obtuvieron, recursos extra-

33

�ordinarios, los de herencias y legados, contribuciones complementarias de la industria y del comercio a través del gobierno; resultados de los sorteos. En un esfuerzo final se
obtuvieron los remanentes de los terrenos rescatados al río
Santa Catarina conforme a un decreto de generosa consideración que hizo el Presidente López Mateos, sucesor de
Ruiz Oortines, en el año de 1960.

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I•

Cuando la jornada universitaria celebró capítulo de
logros, que habían de servir a su vez tan sólo para las proyecciones del futuro, al año de 1961 se habían invertido 50
millones de pesos en sus construcciones y servicios. Aproximadamente la mitad de esta suma procedía de la administración pública; y una muy importante contribución del
Patronato Universitario que llegó a esa fecha a la cifra de
nueve millones de pesos. Además de las escuelas ya mencionadas y de los servicios urbanísticos quedaron concluidas la Facultad de Ingeniería Civil, la de Comercio y Administración, el edificio y torre para la Rectoría, la plaza monumental, monumento central, campo de atletismo. La Facultad de Filosofía y Letras se inició el 9 de agosto con fondos proporcionados por la Fundación Ricardo R. Guajardo.

frontispicios de Filosofía y de Ingeniería fueron obra del
maestro regiomontano Federico Cantú.
El) vez anterior había dicho Alfonso Reyes:
"¿Quién dijo que yo he vivido lejost Un invisible cordón ataba mis pwntas en todos mis pasos errabundos.
Donde quiera y siernpre que he cerrado "los ojos, he vuelto
a ver a Monterrey. He seguido ·sus vicisitudes, me he asociado a sus victorias. La promesa de kL Universidad del
Norte no me encontró mwi.o, y desde kLs f ~ de(Corcovado, en el Brasil, envié mi mensaje de esperanza hasta kLs
faldas del Cerro de kL Silkl. A cad,a rato el nombre de mi
Monterrey saltó a mi pluma. Lo he asociado a mis cam'P(Lñas de escritor; lo he difundido, en mi Correo Literario por
los centros literarios de todo el mundo. Me he esforzado
porque mi Monterrey oo sea un punto muerto en kL mente
de algunos distantes trabajadores del espíritu. En mis lwras
de soledad y de dwl,a, pedí consejo a kLs direcciones de mi
infancia que en Monterrey se criaron y se nutrieron. Puedo decir, en suma, que nuestras "montañas épicas'', son el
fondo físico y el p'lano de arranque de toda mi geografú:l
del mundo.

Posterior a esta fecha, el Patronato Universitario
concluyó el Estadio Universitario que representó una inversión de 14 millones; y ha seguido derramando sus beneficios en construcciones, laboratorios, promodón de estudios y mantenimiento de la información cultural a través
de "Vida Universitaria". Del último informe de dicho organismo, en marzo de 1968, se desprende el resultado de
más de 40 millones de pesos, en obras, subsidios, complementos al patrimonio unive'I'sitario y servicios a la comunidad estudiantil.

"Álwra que kL Universidad de Nueoo León es ya un
heclw, cada vez de mayor significación y vulto, me llena
de orgullo ofrecerle mis mejores votos y kL expresión de mi
confianza en su porvenir, a través de Vida Universitaria.
Ese centro de estudios está llarruido a ser, pqr kL calidad de
7.a gente que se 1ul congregado 'P(Lra mantener su acción y
hasta 'fJ(Yr su destino geográfico, uno de los faros más luminosos de México". (Vid,a Universitaria. Año II Núm. 53.
Marzo, 26 de 1952 ).

Alfonso Reyes

Reflexión Final

El 27 de diciembre de 1959 ocurrió la muerte de Alfonso Reyes, espíritu tutelar de la Universidad, a cuya memoria se erigió una estela que lleva impresa la figura de Atenea Doliente. Este bajorrelieve, como los inscritos en los
34

Los años transcurridos han hecho su trabajo en la doble dirección de las realizaciones y las ausencias. Habrán
de anotarse pérdidas al lado de las ganancias; y de las más
irreparables de todas, las que se res~en y expresan en la

35

�vida humana, los afanes y los ímpetus de quienes fabrican
con alto anhelo esperanzado la morada de los hombres que
está más allá de las casas y las ciudades. Han desaparecido
Joel Rocha, Federico Gómez, Alfonso Reyes, García Naranjo, Manuel Santos, Joaquín A. Mora. Subsiste del fragor
que envuelve la contienda de los dias, un hilo conductor, un
penacho cimero, una idea sobre la cumbre por cuyo rastro
caminan las nuevas generaciones.

'1

La jornada universitaria no ha concluido ni será término a sus denuedos aquello en que se levanta su presencia
contemporánea. Empuja y acelera el destino, el peso de los
legados y la herencia de los ejemplos. Parece decirnos el
recuerdo de esta lucha en la que todos hemos participado,
que la fuerza de la victoria empuja en el corazón de los
hombres la certidumbre en el bien y la belleza.

(6) García Naranjo, Nemesio. "Los Limosneros de
Monterrey". El Colegio Civil. Tomo 11 Segundo de Memorias. Vida Universitaria. Año 1, Núm. 15, Julio 4 de 1951.
(7) Vida Universitaria. Año II. Núm. 45. Enero 30
de 1952.

(8) Vida Universitaria. Año 1, Núm. 5. Abril 25 de
1951.
(9) C. U. N. L. Clave de un Programa Nacional Universitario. Monterrey, N. L., 1954.
(10) Rangel Frías, Raúl. Pa'/abras y Hechos de un Régimen de Gobierno. Monterrey, N. L., 1961.
(11) Rangel Frías.

Monterrey, enero de 1969.

"Discurso de Inauguración de Ciu-

dad Universitaria''. Testimonios. Monterrey, 1961.

NOTAS
(1) Rangel Frías, Raúl, La Situación Económica de
las Universidades Mexicanas, Monterrey, N. L.
-U. N. L., 1954.

(2) Gómez, Federico, El Porvenir. Julio 16 y 18 de
1951. Monterrey, N. L.

(3) Rangel Frías, Raúl. "El Patronato Universitario
de Nuevo León". Revista de Derecho y Ciencias Social,es.
Núm. 1, Año l. Monterrey, N. L., Octubre de 1952.
(4) Periódico Oficial del Estado, Decreto Núm. 66

de 1950.
(5) "Requerimientos Act'Uliles de 7,a Universidad de
Nuevo León". Vida Universitaria. Año 1, Núm. 3, Abril 11

de 1951.

36

37

�QUE DESPIERTE EL LEÑADOR

PABLO NERUDA
(VI Poema)

Paz '[&gt;(lra los cre'J)ÚSculos que vienen,
paz para tl puente, 'fKlZ para el vino,
paz '[&gt;(lra 1.as letras que me buscan
y que en mi sangre suben enreilll:ruw
el viejo canto con .t ierra y amores,
paz para la ciudad en la mañana
cuandio despierta el '[&gt;(ln, paz para el rw
Mississip,i) río de las raíces:
paz para la camisa de mi hermano,
paz en el libro como un sello de aire,
paz para el gran Koljós de Kiev,
paz para las cenizas de estos muertos
y de estos otros muertos, paz para el hierro
negro de Brooklyn, paz .Para el cartero
de casa en oasa camo el dúi:,
paz para el coreógrafo que grita
con un embudo a 1.as enredaderas,
paz para mi mano derecha,
que so'lo quiere escribir &amp;&gt;sario:

39

�paz para el boliviano secreto
conw una 'J)iedra de estaño, paz
para que tú te cases, paz pam tooos
"los aserraderos de Bío-Bío,
paz para el corazón desgarrado
de España guerrillera:
paz para el pequeño Museo de WyO'Tning
en d&lt;mde Zo más dulce
es una ol:mohacla con un corazón bordailo,
paz para el panadero y sus amores
y paz '{Xlra la harina: paz
para todo el trigo que debe nacer,
para todo el amor que buscará follaje,
paz para todos los que viven: paz
para todas las tierras y las aguas.

la música: quiero que venga
conmigo el minero, la niña,
el aoogado, el marinero,
el fabricante de muñecas,
que entremos al cine y salgamos
a beber el vino más rojo.
Yo no vengo a 1·esolver nada.
Y o vine aqUÍ para cantar

Y para que oontes conmigo.
De canto general

Yo aquí me despido, vuelvo
a mi casa, en mis sueños
vuelvo a la Patagonia en donde
el viento golpea los establos
y salpica hiew el Océano.
Soy. nada más que un rpoet;a~ ~s amo a tO&lt;kJ8,
ando errante por el mundo que anw:
en mi patria encarcelan mineros
y los soldailos mandan a los jueces.
Pero yo amo kasta las rafees
de mi pequeño país frw.
Si tuviera que morir mil veces
allí quiero morir:
si tuviera que nacer mil veces
allí quiero nacer,
cerca de la araucaria salvaje,
del vendaval, del viento sur,
de 1.a.8 campanas recién romprada8.
Que nadie piense en mi.
Pensemos en toda kl tierra,
gol-peando con amm en kl mesa.
No quiero que vuelva la sangre
a empapar el pan, los frijoles,

40

41

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EL HOMBRE, EL DESIERTO YLA CONSERVACION
DE LOS RECURSOS NATURALES*
PROCESO NATURAL: sistema cerrado
CAJlNIVOJlOS

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DESCOMPOSICION

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RESULTADO: los nutrientes se recirculan sin polucl6n

PROCESO HUMANO NO PLANIFICADO: ciclo roto
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Biól. M.Sc. Salvador Co-ntreras Balderas

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AGUAS KEGllAS t: I.NDUSIBIALES

NIJIBIENTES
RESULTADO:

A. - Agotamiento

Local

C. - Transformnci6n

B. - Transporte
+

+

Pl,rdida de

Masiva sin

Recuperación

O. - Poluci6n
Aire y
Agua

Nutrientes
Nota; el proceso se intensifica de A n O, para contrarrestar el ngotam1ento ae
aplica fertilizante, con lo que aumenta la polución y se agota el Aren
de donde se extrae el fertilizante.

·----------------------------- ------------ -------- --- ------ --- ----- ---PROCESO PLANIFICADO. restauracion

RESULTADO: los nutrientes se recirculan sin polución.
FIG. 1

--

Los

peces del desierto, corno el agua donde viven, son
escasos, usualmente muy peculiares, casi siempre conocidos
solamente de uno o unos pocos manantiales y pequeñas
corrientes. Se pueden conocer sus afinidades con peces de
regiones más favorecidas mediante estudios apropiados,
llamados taxonómicos (clasificación) y zoogeográficos (variación geográfica de los animales). Aunque los no profesionales de la biología los consideran cuando mucho corno
curiosidades de la naturaleza, en realidad constituyen excelentes pruebas de la evolución, pues sus características
están en relación directa con la historia hidrográfica de las
cuencas que habitan.
Cuando una cuenca se fragmenta, corno cuando una
región se convierte en desierto (ej.: el río Bravo y sus exafluentes Nazas, Aguanaval, Casas Grandes, Santa María,
Santa Clara, Alto Yaqui y Alto Mezquital), con el tiempo
sus peces acumulan diferencias de sus parientes más cerca•

El Agua, la Vida Silvestre, el Equilibrio Ambiental y la Evolución del Hom•
bre y sus Recursos Renovables.

43

�nos, que son proporcionales al tiempo que tien:~ que estar
separados, es decir, a mayor tiempo de separac1on mayores
diferencias. Por otra parte, son inversamente proporcionales al tamaño de la cuenca, a menor tamaño mayor velocidad de diferenciación, según leyes de herencia biológica Y
evolución largas de explicar.

cialidades, de los procesos fundamentales de la evolución y
la ecología de los recursos naturales, especialmente los vivientes, en un ecosistema (comunidad de especies interrelacionadas entre sí y con los nutrientes y condiciones del suelo) organizado, que ha adquirido su equilibrio por evolución
conjunta.

Otra característica es la falta de especies competidoras;
así en ríos oon faunas saturadas se pueden encontrar de 20
a ~ás de 100 especies juntas; en los desiertos lo usual es
1 a 2 en manantiales, hasta 10 en ríos. Esto ocasiona que las
especies del desierto no tengan capacidad de resistir a otras.

Cuando el hombre altera las condiciones del medio o de
la comunidad, cambia los puntos de equilibrio, las consecuencias pu~en ser muy diferentes según conozca los puntos inicial y final de dicho equilibrio, o no.

En la actualidad es sumamente frecuente que se introduzcan peces de regiones saturadas en ambientes no saturados, por piscicultores oficiales y aficionados; esta actividad ha extinguido numerosas especies en Norte América,
desde México a Canadá, y junto con otras causas amenaza
a más de 100 de completa desaparición, de las cuales alrededor de 50 corresponden a México solamente.
También es factor de extinción el hecho conocido de
que las aguas del desierto son peculiares, sea por su temperatura, contenido de sales, etc., además de la fauna. Cuando
sufre alteraciones dicha agua, las primeras víctimas son sus
habitantes. Las causas más frecuentes son canalización, entubamiento, azolve o desazolve, polución industrial, citadina, agrícola por insecticidas o por fertilizantes mal aplicados; los diferentes tipos de polución son mal grave y crónico
en México.
Cuando se registran extinciones de peces del desierto,
sin causas evolutivas, se debe a errores de planificación del
uso y explotación de la tierra. Se puede considerar a la
extinción mencionada como indicadora de la existencia de
un desequilibrio ecológico (las relaciones complejas de los
organismos y su medio ambiente) causado por el hombre.

Si los oonoce y el final es biológicamente adecuado,
puede enriquecer el medio; si el final es inadecuado o desconocido, o ambos puntos ignorados, el resultado es desastroso
Y determina el deterioro ambiental, con 1-o que acelera los
procesos evolutivos normales como la desertización, erosión
epidemias, (agudizadas por el desequilibrio) , o inicia pr~
cesos de que el hombre es el principal, si no el único, responsable. Estos son: las explosiones de población, mortalidad
excesiva, plagas, destrucción de localidades, agotamiento
de suelos agrícolas y forestales, así como el peor de todos:
la polución ambiental (aire, agua y suelo) de consecuencias
funestas ya en la actualidad.
En la Fig. 1 aparecen diagramas simplificados de las
relaciones ecológicas del hombre. En el proceso natural, un
número ind~inido de ecosistemas oomo el figurado, enlazados entre sí, integran el sistema cerrado llamado BIOSFERA (ámbito de los seres vivos en el planeta); cada eco•
sistema puede estar formado por varios cientos de especies
de plantas y animales.

ignorancia de los técnicos, agropecuarios y de otras espe-

La biosfera contiene más de un millón de especies distintas. El proceso humano actual, no planificado, utiliza
menos de 12,000 de ellas en todo el mundo. Por otra parte,
rompe los ciclos y acumula desperdicios en cantidades tales
que no pued":m ser absorbidos inocuamente por los microbios
Y_ ?rocesos degradadores de la biosfera y resultan en poluc10n.

44

45

Los errores de planificación señalados provienen de la

�Las cantidades de nutrientes de la biosfera son fijas,
dadas por la composición química del planeta, por lo que la
fertilización restaura una localidad agotada a expensas de
otra, de donde se extrajo el fertilizante.
El uso del fertilizante y el aumento de consumo humano acumula mayores desperdicios y polución, al tiempo que
se retiran de la circulación grandes cantidades de nutrientes que se almacenan en las áreas polucionadas.
Además de romper el ciclo ecológico, el hombre introduce insecticidas (el DDT y otros productos dorados son
los más perjudiciales), que contribuyen a matar los microbios que normalmente utilizan los desperdicios, por lo que
no queda quien los transforme a inocuos, condición indispensable para que retornen a su cualidad de nutrientes.
Dichos insecticidas tardan hasta 11 años en descomponerse,
se acumulan en el medio y se agrava la situación.
El proceso planificado requiere: la utilización de mayor
número de especies, la regulación biológica de dicha utilización, la restauración de ciclos sanos, la sustitución de los
pesticidas por el control biológioo, el control ecológico de la
polución y fertilización, para que se retorne a las tierras
explotadas la misma cantidad y tipo de nutrientes eliminados de la tierra por la cosecha, para lo cual hay que transformar las aguas negras e industriales.
Estas situaciones ejemplifican la continuidad que existe entre las Ciencias Básicas, particularmente la Biología,
y la tecnoliogía humana, en una cadena de evolución del
conocimiento: por un extremo tenemos actividades de Ciencias Básicas, como la búsqueda de la identidad de una especie (Taxonomía), cuyo nombre científico solo no significa
gran cosa, pero que significa una entidad biológica, el resultado de una acción del medio ambiente en ella, y su
respuesta como una adaptación al medio; si el estudio de
sus relaciones a otras especies (Evolución) y al medio ambiente (Ecología), descubre una extinción incipiente que no

46

se debe a causas naturales, entonces señala un deterioro
ambiental, inesperado, indeseable e inoonveniente.
Dicho deterioro descubre un error de uso o un abuso
del ecosistema, que a su vez muestra una actividad humana
mal planificada por desconocimiento de la ecología, especialmente notoria cuando se trata de un desierto; la mala
planificación e ignorancia tienen su base en la falta de conocimientos básicos biológicos por parte de los técnicos
agropecuarios y similares, así como la escasez de biólogos
conservacionistas.
Una de las raíces del problema estriba en que a los técnicos sólo les preocupa el obtener producto de la tierra y el
costo monetario; otro es el considerar al hombre como un
espectador del ecosistema, el cual está sólo para ser utilizado por él mismo. La actitud científica moderna es opuesta; considera al hombre como un producto de la evolución
misma, un elemento más del ecosistema, sujeto a las mismas leyes y necesidades; bajo este concepto, un daño al
ecosistema es un daño a la especie humana, sea en el presente o en el futuro, mediato o inmediato, independientemente de que lo conozca o lo ignore, y de que lo pueda o no
cuantificar; el daño tiene un precio no monetario: la amenaza de destrucción de la biosfera (todas las especies biológícas, incluso el hombre, y su medio ambiente). Los primeros síntomas de esta amenaza son la extinción de especies
y la polución ambiental (aire, agua y suelo como una forma
de suicidio colectivo por imprudencia).
Cabe mencionar, para evidenciar la preocupación de
los biólogos pesqueros, sobre el problema, que la American
Fisheries Society (Sociedad Americana de Pesquerías),
emitió en su reciente reunión de Nueva York (Sept. 15,
1970) , las siguiente resoluciones entre otras:

No. 1.-Que los programas de fomento de aguas deben dar
igualdad de consideración a ellas y sus peces y
otros animales y plantas, dado que los programas
que están en desarrollo no han otorgado la debida

47

�protección a ambas partes, debido a programas
inadecuadamente coordinados, a que no hay oportunidad a decisiones adecuadas por biólogos, y a
intereses divergentes.
Debe por tanto recomendarse al gobierno federal y
estatal que revisen y evalúen sus programas, política y procedimientos, de modo que se asegure máxima efectividad en preservar y fomentar la fauna
acuática, para bien de un ambiente sano.
No. 4.-Dado que un número de peces que ahora ocurren
en partes restringidas de Norte América podrían
dañar las pesquerías en partes donde no ocurren
ahora, que el transporte de peces vivos aumenta y
tiende a acelerarse, que no hay manera de controlar adecuadamente tales actividades, debe estudiarse a fondo el problema y recomendarse soluciones
apropiadas a las agencias gubernamentales.
No. 7.-Dado que el DDT y otros hidrocarbonos dorados
han reducido la abundancia de peces y algunas
aves de caza y alimenticias, interfiriendo en la reproducción y causado mortalidad, cuando se usan
indiscriminadamente, que reducen la actividad clorofilica (fotosintética) en algas marinas en concentraciones bajas, y dado que una gran parte del
oxígeno libre atmosférico necesario para sostener
la vida es generado por las algas, y que no se entienden bien los efectos de dichos insecticidas que
se tienen evidencias de ser carcinógenos (pro~ocadores de cáncer), pueden significar una amenaza
genética al hombre y pueden reaccionar de modo
perjudicial con productos farmacéuticos, son acumulativos, se usan en todo el mundo y su uso continuado puede eventualmente amenazar la supervivencia del hombre, se recomienda que el gobierno
debe prohibir su uso, sostener investigaciones para
obtener pesticidas más seguros, mejores métodos
de aplicación, prácticas agrícolas mejoradas y control biológico en sustitución de los pesticidas.
48

En la Fig. 2 se muestran los diferentes caminos que
siguen los residuos de insecticidas en la naturaleza, y si se
agrega la consideración de que se ha comprobado la presencia de DDT en lugares situados a 900 kilómetros de la
contaminación agrícola más cercana, se demuestra la efectividad y rapidez con que funcionan los ciclos naturales, es•
pecialmente el del agua, aunque el aire no se queda atrás,
recientemente se ha comprobado que un contaminante atmosférico puede, en condiciones óptimas, dar la vuelta al
mundo en 3 años.
Queda claro, entonces, que la pureza del agua es factor
indispensable para la supervivencia de la flora y fauna
acuáticas. Las industrias y la agricultura, con su constante
incremento por la necesidad de empleos y alimentos para
una población en constante aumento alternan la pureza del
medio, que repercute en el agua, cuyos habitantes son un
excelente barómetro ambiental que señala cuando está presente un abuso que debe corregirse. Incluso ya existen suficientes evidencias indicadoras que cuando se presenta la
polución ambiental general, es en el medio acuático donde
primero alcanza niveles notorios, e incluso letales.
Afortunadamente, cuando el deterioro ambiental no ha
procedido demasiado lejos, es un proceso reversible, cuyo
equilibrio sano puede restaurarse y estabilizarse en un óptimo de máximo aprovechamiento y protección, mediante la
tecnificación biológica del uso de los recursos naturales
renovables.
ES NECESARIO SAL V AR LOS ECOSISTEMAS,
DONDE LA FAUNA Y LA FLORA SILVESTRE SON
FUNDAMENTALES, COMO UN IMPERATIVO PARA LA
SUPERVIVENCIA DE LA ESPECIE HUMANA.

49

�EL OTRO BORGES

Miguel Oavarrubias

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el mismísimo Borges habla del "otro Borges" y a él
le dedica el texto que habla de él y de él mismo, es decir,
de "Borges y yo", 1 ¿qué nos queda a algunos de nosotros?
Rastrear el laberinto, claro está. Pero empezando bajo dificultades dignas de ese laberinto, habrá que seguir dos "senderos que se bifurcan", que, como el anticuario Joseph
Cartaphilus,2 nos llevarán a explanadas o a sótanos plenos
también de senderos que estarán bifurcándose siempre a
través del tiempo y el espacio que no pueden ser refutados.
El primer sendero nos conduce al Borges que escribe y
se bifurca en el prosista por un lado y por el otro en el
poeta. Sabemos que es el autor de "inquisiciones", cuentos
y ensayos el que le ha dado al Borges que logra "tramar su
literatura" la gloria y el reconocimiento que la gente de su
patria y sus lectores que se reparten por el mundo le han
1 Jorge Luis Borges, Antologla personal, Sur, S. A. Buenos Aires, 1961; p. 194.
2 Relator del encuentro con la Ciudad de los Inmortales y afortunado compañero
de Homero en el cuento titulado "El inmortal". J. L. Borges, Nueva antologl a
personal, la. ed., Siglo xxi Editores, S. A., México; 1968; pp. 116-131.

51

�deparado.3 Fama y gloria que por lo demás no son discutibles. Sus merecimientos en la prosa no conviene detallarlos
aquí (nos hemos propuesto hablar en este ensayo del otro
Borges, del poeta Borges). Ya otros lo han hecho y han
destacado: o el valor de su palabra,4 o el valor de su pensamiento;5 cosas ambas que siendo de su prosa no son sin
embargo exclusivas. También la poesía de Borges se alimenta de los dones de la precisión y la complejidad. Como
también es verdad que se tiñe de los colores que marcan las
lentas etapas del Borges pensador, convencido de que todo
es para el tiempo cíclico y "para que se repita una escena".6
Empecemos pues con la poesía de Borges. Los libros
que de este género ha reunido en Obra poética7 son: Ferwr
de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925), Cuader3 "1944. Recibe el Gran Premio de Honor de la S.A.D.E.... 1955. Es nombrado
duector de la Biblioteca Nacional... Se le nombra miembro de la Academia
Argentina de Letras ... 1956. Es nombrado profesor de literatura inglesa en la
facultad de Filosol!a y Letras de la Universidad de Buenos Aires . . . Recibe
el Premio Nacional de Literatura .. . 1961. . . Recibe el Premio del Congreso
Internacional de Editores que comparte con Samuel Becltett... invitado a dictar
cursos en la Universidad de Texas. . . 1963. Viaja a Europa, invitado para dar
conferencias". Alicia Jurado, Genio y li&lt;¡ura de Jorge Luia Borgea, Editorial
Universitaria de Buenos Aires, Buenos Aires, 1964, pp. 8-10.
.( "Nadie entre nosotros ha creado como él un estilo tan 'estilo'... Una prosa
de extremada condensación. . . Esta prosa de primer orden no tiene nada de
la mera maestrla académica y es bien correcta; no tiene nada del pintoresquismo arrabalero o campesino y es bien argentina; no sale jamós de las
leyes del juego propio de nuestro idioma y es bien personal; no tiene nada
de preciosista ni de regodeo verbal y, sin embargo, estó elaborada en sus
minimos porm~nores con prurito de perfección". Amado Alonso, "Desagravio
a Borges", en Materia y forma en poe■la, 3a. ed., (Biblioteca Romónica Hispónica). Editorial Gredos, S. A., Madrid, 1965; pp. 381-382:

5 "Desligado de la idea de un Dios que se haga depositario del ser en sl mismo,
otorgóndole la permanencia dentro del Suyo, haciéndolo participar del absoluto, nuestro tiempo remite al hombre a esa soledad irremediable, dentro de la
que sólo puede tener conciencia de su finitud. Jorge Luis Borges ha reconocido
y recogido este sentimiento incorporóndolo a su literatura con particular intensidad. Pero al mismo tiempo, este sometimiento es el que determina en gran
medida la forma de esa literatura, porque el reconocerse que la realidad en
si misma es incapaz de adquirir sentido, la literatura se convierte en el único
medio de alcanzarlo y se obliga, asi, a estar en continua relación con ella,
estableciendo un curioso juego de los planos". Juan Garc!a Ponce, "¿Quién
es Borges?" en Revista Mexicana de Literatura, México, núms. 5-6, mayo-junio,
1964; pp. 26-27.

6 J. L. B., Antología personal, p. 21.

7 J. L. B., Obr11 poética, Emecé Editores, S. A., Buenos Aires; 1964.

52

no San Martín (1929), El

otro, el misnw8 y un apéndice:

Museo.
Ya los años en los tres primeros títulos indican el posible agrupamiento de esta labor poética en un período que
habrá de diferenciarse del otro título carente de fecha. Concretamente: la primera etapa se bifurca en la profesión de fe
ultraísta y en la realización diversa al ultraísmo, intimista,
local, sabedora de portones, plazas, arrabales y amor con
despedida ("Entre mi amor y yo han de levantarse / trescientas noches como trescientas paredes / y el mar será una
magia entre nosotros".) 9
Hemos dicho "ultraísmo" y ahora diremos que lo que
caracteriza a este movimiento (que no es escuela al decir de
Rafael Cansinos-Asséns) 10 es la renovación de la metáfora
o más presuntuosamente su creación. 11 Claro es que el Borges poseedor de juventud (equivalente, como es sabido, a
inexperiencia) y además en Thpaña adoptó este "movimiento" que no c;ería tan exagerado como el creacianismo12 pero
que sí tuvo corta vida (1918-1922). ¿Debida a qué? A "que
se resiente de delibe:i:ación, de creación dirigida, de cerebralismo" .13 Por eso es que el Borges que vuelve a la Argentina es un discípulo deficiente del ultraísmo. Remiremos,
para empei;ar, el título de su primer libro de poemas:
Fervor de Buenos Aires. Nada que nos diga otra cosa sino
8 Todo contribuye a hacernos creer que este titulo no es el de un libro propia•

mente dicho, o simplemente publicado o preparado con anterioridad a esta
11\lmma poética. El mismo autor dice en el prólogo: "he preferido resignarme
a los diversos o monótonos Borges de 1923, 1925, 1929 y 1960 asl como al de
1964. Esta suma incluye una serie de composiciones inéditas y un breve apén•
dice o museo de poeslas apócrifas". Ibíd.
9 "Despedida", ibid, p. 68
10 V. Guillermo Sucre, Borges, el poeta, la. ed., (Colección Poemas y Ensayos);
Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1967, p. 28.
11 " ... hicimos un movimiento literario. Negóbamos la rima. Querlamos encontrar nuevas metóforas". J. L. Borges en El escritor y su obra, entrevistas de
Georges Charbonnier con Jorge Luis Borges, trad. de Martl Soler, la. ed.,
(Colección Minima). Siglo xxi Editores, S. A., México, 1967; p. 15.
12 " .•• un poeta chileno, Huidobro, . .. habla inventado una escuela con el nombre de Creacionismo. Sostenla la necesidad de componer y versos que no
tuviesen relación con la realidad . . se llegó con bastante lactlidad a ese
objetivo. . . Si uno se pone a mezclar palabras ... " J. L. B. en "Conversación
con Napoleón Murat', en Encuentro con Borges, (Colección Testimonios),
Editorial Galerna, Buenos Aires, 1968, p. SS.
13 G. Sucre, op. cit., p. 28.

53

�apego a la patria, y si se persiste, un apego que a cada
momento vuelve fantasmagórica la ciudad. No importa. Se
trata incluso del reencuentro definitivo ya que el poeta
siente que
esta ciudad que yo creí mi 'P(lSado

es mi porvenir, mi presente;
Zos afws que he vivido en Eur&lt;rpa son ilusorios,
yo he estadíJ siempre ( y estaré) en Buenos A ir es. 14

Este ver a lo propio: la ciudad, el arrabal, el tango, el
compadrito, los ancestros valerosos, el cuchillo, no podía
avenirse con los postulados del modernísimo ultraísmo. En
ningún poema de Fervor, de uuna de enfrente o Cooderno
San Martín se hallarán aeroplanos o rascacielos o algo que
le fuera muy preciado a los decididos partidarios de los
ismos de la década segunda del siglo xx. La verdad es que
no es fácil encontrar al Borges ultraísta. El ha cxmfesado:
"Yo he publicado libros ultraístas y los he destruido. Por
lo tanto, sólo he guardado cuatro o cinco poemas de mi
primer libro y eran poemas románticos, metáforas que yo
creía novedosas acerca de la puesta del sol, sobre la luna Y
otros objetos ... " 15 Esta disidencia temprana no sólo tiene
que ver con el "estilo mental" de Borges, tiene que ver también con la necesidad poética del americano que es, por
supuesto, diferente a la del español. De aquí que "cosmopolitismo, exaltación de la civilización contemporánea Y
pirueta farsesca" 16 sean lo que separe al poeta del credo
modernísimo.
Pero ¿cuáles son entonces las características de este
primer sendero poético de Borges? El poeta se ocupa de su
patria, de sus oosas. Salvo dos títulos de uuna dS enfrente11
todos se corresponden con el contenido. Incluso en otro título
aparece la palabra dualidá18 y en un poema ciudá19 varias
14 "Arrabal", Obrcr po6ticcr, p. 39.
15 J. L. Borges, "Conversaci6n con Napole6n Murat" , op. cit. , pp . 65-66.
16 Ana Maria Barrenechea, Lcr expresi6n de lcr inecrlidcrd e n lcr obra de Borges,
Editorial Paid6s, Buenos Aires, 1967, p. 235.
17 "Dakar" y "Manuscrito hallado en un libro de Joseph Conrad".
18 "Dualidá en una despedida", Obra po6tica, p. 78.
19 " Versos de catorce", ihid, p. 101.

54

veces. Esta manera de escribir esas palabras, desvirtuándolas como hacen algunos en algunas regiones, simplemente
indica las ganas de estar cerca de la tierra que "lo ha visto
nacer". Pero esta constancia a lo cercano tiene su contrapeso en lo que en aquel entonces podía tomarse como excesiva libertad: la carencia de rima (salvo en algún poema
la asonante) y el desorden en la medida (salvo en los anteriormente anotados "Versos de catorce" -como el mismo título lo pregona). Es justo ya que veamos un poema
del primer libro de Borges:
VANILOCUENCIA

La ciudad está en mí como un poema
que no he 'logrado detener en palabras.
A un U1do hay la excepci6n de algunos ver80s;
al otro, arrinoonándíJZos,
la vida se adeui.nta sobre el tiempo,
como t error
que usurpa toda el alma.
Siempre hay otros ocasos, otra glmia;
yo siento la fatiga del espejo
que no descansa en una imagen sola.
¡,Para q~ esta porffa
de clavar con díJlor un claro verso
de pie como una lanza sobre el tiempo
si mi calle, mi casa,
desdeiwsas de símbolos verbales,
me gritarán su novedad mañana.1
Nuevas

como una boca no besada.ro

El título ¿se debe entender como la fusión de lo vano
y la elocuencia?, ¿se debe entender como la unión de la
vanidad y la elocuencia? Parece que de cualquier manera
el título es correspondiente del contenido. De todos modos
lo que aquí conviene retener es:
20 Ib!d, p. 32. (En Genio y figura de Jorge Luia Borges Alicia Jurado transcribe
el verso !So. como: "Desdeñosas de pl6cemes verbales", p . 112).

55

�La ciudad está en mí como un poema
que no he logrado detener en palabras.

Y decimos que conviene retener estos dos versos porque ya veremos más adelante, en la confirmación del
tiempo cíclioo, la escasa variante en la poesía del fin o
poesía final de Borges. De todas maneras hay algo -en
este caso se trata de la ciudad- que no puede ser detenido. Las cosas fluyen, se mueven.
¿Para qué esta porffa
de clavar con &lt;w"lor un claro verso
de pie como um:i lanza sobre el tiempo
si mi calle, mi casa,
desdeñosas de símbolos verbales,
me gritarán su r1JOVedad mañana1

Tal es la desdicha del poeta que por serlo es ambicioso: el doloroso clavar del claro verso no conduce más que
a contemplar la inutilidad de los símbolos verbales. Sin
embargo hay que recordar que el Borges que escribe este
poema es joven y aún ve. Por eso el final no deja de ser
promisorio, halagador, deleitoso:
Nuevas
como una 'boca no besada.

Ya que si el poeta jamás ceja precisamente porque es
el artista insatisfecho de todos los tiempos, volverá a clavar su claro verse y besará la boca aún no besada que
mañana será otra vez una boca no besada que pasado
mañana ...
Pero . . . los años han pasado. La circunstancia nacional ha relegado, o mejor dicho no ha sacado del casi total
anonimato al poeta que ha tenido que sobrevivir como auxiliar de una biblioteca municipal. Incluso se le ha hostilizado abiertamente. Pero .. . también esos tiempos casi de
pesadilla pasan. Aunque no al olvido. "Sólo una cosa no
hay. Es el olvido". 21 Otra cosa llega: es la paulatina pero
férrea ceguera.
21 Nuna antología personal, p. 41.

56

Nadie rebaje a lágrima o reproche
Esta declaración de la maestría
De Dios, que con magnífica ironfa
Me dio a la vez k&gt;s libros y la noche.22

Hemos dicho que los tiempos han cambiado. El poeta
es ya director de la Biblioteca Nacional; es decir, le han
sido dados "los libros". Y le ha sido dada "la noche"
también: la ceguera. La magnífica ironía que aquí encontramos no es la de Dios" sino la del poeta; enoontramos
también que pide con gran serenidad, con gran dignidad
que "Nadie rebaje a lágrima o reproche / Esta declaración ... " Rico y no sólo magnífico es este poema que nos
permite saber del encuentro de un hombre que a falta de
un cuchillo "que acaso no sabrá manejar" (como Dalhmann en "El Sur") 23 recibe el don de la noche que convierte al otro don en " ... esta alta y honda biblioteca
ciega". Todo es uno. Cara enunciacián a los ojos de Borges.
Los libros y la noche son uno. Aureliano y Juan de Panonia
son uno.24 Shakespeare y los demás son uno.25 Groussac y
Borges son uno. Borges y el otro Borges son uno.
Al errar por las 'lentas galerúis
Suelo -sentir coo vago Jwrror sagrad.o
Que soy el otro, el muerto, que habrá dado
úos mismos pa80S en ws mismos dfas.
¿Cuál, de ws &lt;ros escribe este poema
De un yo plural y de una sola sombrar
¿Qué importa la '[&gt;alabra que me nombra
Si es indiviso y uno el anatema,
Groussac o Borges, miro este queridc
Mundo que se deforma y que se apaga
En una pálida ceniza vaga
Que se parece al sueño y al olviikJ.26
22 "Poema de los dones", Obra poética, pp. 176-177.
23 J. L. Borges, Ficciones. 3a. imp., Emecé Editores, S.A.; Buenos Aires; 1961;
p . 195.
24 J. L. Borges, ''Los teólogos", E¡ Aleph, 3a. ed . , (Colección Piragua); Emecé
Editores, S. A., Buenos Aires, 1962, pp. 41-53.
25 Everything a nd nothing", An.tología personal, pp. 116,.117.
216 "Poema de los dones", Obra poética, pp. 176-177.

57

�"¿ Cuál de los dos escribe este poema?" Borges o el
otro Borges. Atráf: ha quedado la "Vanilocuencia" con su
pretensión de clavar siempre un claro verso. Ahora en cambio es "w10 el anatema" y el mundo: " ... una pálida ceniza
vaga / Que se parece al sueño y al olvido". Las cosas ya no
le "gritarán su novedad mañana" porque en los "Límites":
Hay una línea de Verlaine que no volveré a recordar,
Hay ima calle próxima que está vedada a mis pasos,
Hay un espejo que me ha visto por, últirna vez,
Hay una puerta que he cerrado hasta el fin
(del mundo.
Entre los libros de mi biblioteca estoy viéndolos
Hay alguno que ya. nunca abriré.
Este verano cumpliré cincuenta años;
La muerte me desgasta, incesante.21

De aquí en adelante, más allá de los cincuenta años del
"Poema de los dones", "Límites" o "Mateo xxv, 30": "Los
pocos poemas que ha publicado últimamente han sido cada
vez más clásicos en su forma, y en el' fondo más convencionales ... Hay un sumario en cada estrofa".28 Todo esto tiene una red de conexiones saludables. La vida, la ceguera,
los años, la muerte han reducido el optimismo. Le han quitado asimismo la confianza en el verso libre.29 Su " Arte
poético)) no sólo recurre a los procedimientos tradicionales:
lo empobrece; repite la misma palabra del verso lo. al final
del 4o., y la final del 2o. se repite en el 3o.:
Mirar el río hecho de tiempo y agua
Y recorda.r que el tiempo es otro río,
Saber que nos perdemos oomo el río
Y que los rostros pasan como el agua.30
27 !bid, p. 270.
28 Luis Harss, Los nuestros, 2a. ed., (Colección Perspectivas). Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1968, p. 169.

29 "Como todo poeta joven, yo ere! alguna vez que el verso libre es más lácil
que el verso regular; chora sé que es más arduo y que requiere la intima
convicción de ciertas páginas de C'arl Sandburg o de su padre, Whitman".
J. L. Borges, prólogo a Obra poética, s /p.
30 !bid, p. 223

58

Y así sucede en todas las siete estrofas. El Borges de
"Artificios" y Ficciones dice esto que es contrario a los
fuegos momentáneos:
Cuent;an que Ulises, harto de prodigios,
Lloró de amor al divisar su Jt;aca
Verde y humilde. El arta es esa !taca
De verde eternidad, no de prodigios.31

A esta sencillez, a esta escasez de trucos sólo podría
llegar aquél que declara: "Es verosímil que estas observaciones hayan sido enunciadas alguna vez y, quizá muchas
veces; la discusión de su novedad me interesa menos que la
de su posible verdad".32 Esta declaración se refuerza con
los versos finales de "Mateo xxv, 30":
Todo eso te fue dado, y también
El antiguo alimento de "los héroes:

La falsía, la derrota, la humillación.
En vano te hemos prodigado el océano,
En vano el sol, que vieron loo maravillados
( ojos de Whitman;
Has gastado los años y te han gast&lt;uro,
Y toda.vía no has escrito el poema.33
No es que hable de lo mismo, se trata de algo que refuerza la conexión saludable mencionada líneas arriba. Ya
sabemos, al fin, que a Borges lo persiguen las dos caras de
la moneda,34 el sístole y el diástole, la novedad que le grita
la mañana y la noche que es su don irónico y suntuoso.
Otra acotación. Tanto en la Antología personal como
en la Obra poética y como en la Nueva antología perscmill,
Borges menciona el poema "El Golem". Es el único que
repite en los tres libros. Tal mención repetida nos lleva a
otra bifurcación de uno de los senderos: éste que exploramos. Así como en Ficciones Borges va de "El Sur" o "El
31
32
33
34

!bid, p. 224.
G. Sucre, op. cit., p. 119.
Obra poética, p. 158
"G. C.: Vuestra respuesta casi siempre ha sido formada con estas palabras:
'Ha~ dos ideas· ... J.L.B.: El anverso y reverso de la medalla, ¿no?" El
escntor y su obra, pp. 91-92.

59

�fin" hasta "Las ruinas circulares" o "La Biblioteca de Babel", el otro Borges, el poeta pasa de "Límites" (el que ya
transcribimos; porque hay otro "Límites" ... ) o "La lluvia" a "El Golem" o "Ajedrez". Es decir: el poeta registra
primero lo 3ensible y luego lo que conmueve a la razón.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
De polvo y tiempo y sueño y agonf.as ? 35

Ya tenemos al Borges que conocíamos por los ensayos,
las "inquisiciones", los relatos. Hemos llegado, aunque por
otro sendero (bifurcado, desde luego), al Borges pensador,
al Borges que ha aprendido "a estimar las ideas religiosas
o filosóficas por su valor estético y aun por lo que encierran
de singular y de maravilloso".36 El mismo señala que esto
puede llevarlo (llevarnos) a un escepticismo integral. Pero
como Borges no afirma podemos arrogarnos también nosotros el derecho de cuestionar no sólo lo que prodiga en su
literatura como nota inquietante sino también la otra cara
de la moneda: la ignorancia implícita. 37
Hemos visto pues, un tanto gruesamente, la cara y el
envés de un poeta que acometiendo a favor de nuestro poder de evocación o llamando a nuestra razón al trabajo
metafísico, sabe mostrarse como un poeta que pone en entredicho al mundo, a nuestros sentidos, a las ideas que nos
han dado tranquilidad alguna vez.

I do oot set up to be a poet. Only an
all-round literary man: a man who
talks, not one who sings . . . Excuse
this apology; but I don't like to come
before people who ha.ve a note of
song, and let it be supposed I di:&gt; oot
know the difference.

The Letters of Robert Louis Stevenson, II, 77 (London, 1899) .39
Y a continuación véase lo que contesta cuando se le
pregunta sobre si se considera un escritor o un poeta, tras
de que ha sido su labor de prosista la que lo ha llevado
hasta Europa y la que ha sido traducida a varios idiomas:
Un poeta, claro está. Creo que
no soy más que eoo. Un poeta torpe,
pero un poeta, espero.40

Al final y para corroborar el gusto por la dialéctica y
el juego mental (que ha llevado a muchos a señalarlo como
frío y cerebral y hasta algo más que eso),38 transcribamo~
el epígrafe que Borges coloca en su Obra poética:
35 "Ajedrez", Obra poética, p. 182.
36 J .L. Borges, epllogo a Otras inquisiciones, 2a. imp., Emecé Editores, S.A.:
Buenos Aires, 1964, p. 259.
37 "Plus qu'une science, ce que Borges nous propose, c'est un profond questionnement, une profonde ignorance". Jean Wahl, citado por G. Sucre, op .
cit. p. 16.
38 " ... soñaba un claro laberinto Spinoza al tender la red de la Etica y apresar
a Dios en su malla, motivo por el cual, nos dice Salomón de la Selva en su
Evocación a Horacio. 'obtuvo galardón de dispensa del sexo'. (Horado y
Spinoza, desde luego. Y Borges)". José María Lugo, "El espejo y Borges"
en Trabajo y cultura, Monterrey, núm. !, enero-marzo, 1967; pp. 46-62.

60

39 " No pretendo ser un poeta, sólo un hombre de letras integral: un hombre que
habla, no uno que canta ... Excusen esta apología, pero no me gusta presentarme ante q uienes conocen a lgo de canto y permitirles suponer que no
conozco la diferencia". Trad. de G. Sucre, op. cit ., p. 54.
40 Citado por G. Sucre, ibid, p. 26.

61

�BIBLIOGRAFIA

Alicia Jurado, Genio y figura ele Jorge Luis Borges, Editorial Universitaria de Buenos Aires, Buenos Aires, 1964.

Amado Alonso, "Borges, narrador'' y "Desagravio a Borges", en Materia y forma en poesía, 3a. ed., (Biblioteca
Románica Hispánica), Editorial Gredos, S. A., Madrid,
1965, pp. 368-380, 381-383.

José María Lugo, "El espejo y Borges", en Trabajo y cultura, Montfrrey, núm. 1, enero-marzo, 1967, pp. 46-62.

Ana María Barrenechea, La expresión de 7,a irrealidad en la
obra de Borges, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1967.
Jorge Luis Borges, El Aleph, 3a. ed., (Colección Piragua),
Emecé Editores, S. A., 1962.

Guillermo Sucre, Borges, el poeta, la. ed., (Colección Poemas y E;,sayos), Universidad Nacional Autónoma de
México, México, 1967.
Ramón Xirau, Emir Rodríguez Monegal y otros, "Homenaje a Jorge Luis Borges", en Revista Mexicana de Literatura, México, núms. 5-6, mayo-junio, 1964.

- - - - - - - - - - , Antología personal, Sur, S. A.,

Buenos Aires, 1961.
- - - - - - - - - - , Ficciones, 3a. imp., Emecé Edi-

tores, S. A., Buenos Aires, 1961.
- - - - - - - - - -, Nueva Antol.ogia personal, la.

ed., Siglo xxi Editores, S. A., México, 1968.
- - - - - - - - - - , Obra poética, Emecé Editores,

S. A., Buenos Aires, 1964.

- - - - - - - - - - , Otras inquisiciones) 2a. imp.,
Emecé Editores, S. A., Buenos Aires, 1964.
Georges Charbonnier, El escritor y su obra (entrevistas
con Jorge Luis Borges), trad. de Martí Soler, la. ed.,
(Colección Mínima), Siglo xxi Editores, S. A., México,
1967.
Ventura Doreste, "Análisis de Borges", en Revista de Occidente, Madrid, núm. 46, año v, 2a. ép., 1967, pp. 50-62.
Luis Harss. Los nuestros, 2a. ed., (Colección Perspectivas),
Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1968.
James Irby, Napoleón Murat y otro, Encuentro con Borges,
(Colección Testimonios), Editorial Galerna, Buenos
Aires, 1968.
62

63

�EL PROBLEMA DE LA DROGADICCION

Dr. José Pisanty

E

/

L uso repetitivo de substancias que modifican el funcionamiento del sistema nervioso central recibe diferentes
nombres técnicamente hablando, pero el vulgo las conoce
mejor bajo el nombre de drogadicción. El sujeto considerado como drogadicto, es aquel que consume, repetitivamente, y con el principal objetivo de proporcionarse placer,
drogas o substancias que modificarán temporalmente su
mecanismo racional, modificarán ocasionalmente sus sensaciones, y de allí el individuo que recurre a esos artilugios,
podría inclusive considerarse previamente afectado desde
el punto de vista psicológico. El utilizará el mismo método
una y otra vez para volver en busca del placer que dicha
substancia le proporciona. .
Indudablemente que si entendemos en esta forma a la
drogadicción y a los drogadictos, llegaremos a la conclusión
de que la "droga" más antigua y de uso más extendido es
el alcohol. Sin embargo, las nuevas drogas en uso son substancias de grupos diferentes, cada vez más elaboradas, y
frecuentemente cada vez más perniciosas.

65

�La consideración de peligro con esas drogas creemos
que no necesita siquiera ser mencionada, ya que todas ellas
obedecen al mismo patrón de peligrosidad, con modalidades
diferentes para cada una de las diferentes drogas, pero con
la absoluta certeza de que todas ellas llevan a cabo diferentes tipos de destrucción no sólo moral sino también física
en el individuo que las consume.
Es curioso que las drogas que clásicamente son consideradas por el público como las más peligrosas de todas, los
derivados del opio, son de hecho las que menos secuelas fisicas inmediatas dejan, aun cuando sí podrían ocasionar
daño físico indirecto. Lo que es seguro es que no podemos
hacer excepciones ni existe la más remota posibilidad de
error en el establecimiento de la premisa de que todas las
substancias consumidas en las condiciones antes mencionadas producen daños reales, progresivos, y para los cuales
hasta el momento no se ha encontrado solución definitiva.
La drogadicción, llamada técnicamente farmacodependencia, un padecimiento individual con cierto nivel de peligrosidad, se ha convertido, en razón del número de sujetos
afectados y de la progresión continua de ese número, en un
problema social de gran magnitud. La progresión en ese
nivel social antes referido, considerando las estadísticas, nos
hace temer que el número de drogadictos menores de edad
en los próximos años alcanzará incidencias tan altas como
entre el 50 y el 70 % del total de la población juvenil mundial. Si bien esas cifras son discutibles, lo que es indiscutible es que en el momento actual tenemos cerca del 10% de
la población estudiantil de algunas ciudades de la República Mexicana, a nivel de enseñanza media y superior, enviciados irremediablemente. Si es esto una arma política, como algunos aducen, si es una expresión de angustia de la
juventud según otros, si es un fenómeno social consecuente
al desarrollo de los medios masivos de comunicación, o por
el contrario consecuencias de la falta de comunicación entre los jóvenes y adultos, eso cambia la situación solamente
desde el punto de vista dialéctico, pero la realidad existe, y
la sociedad actual se enfrenta a un creciente número de jó66

vcnes drogadictos que serán adultos con lesiones físicas y
mentales que ocasionarán problemas sociales mayores cada
vez.
Es indudable que el mejor conocimiento del problema
tanto en sus orígenes y mecanismos como en su desarrollo
y consecuencias, permitirán combatir el problema más a
fondo y con mayor facilidad, pero no debemos extraviar en
ningún momento nuestro criterio, y por estudiar mejor el
problema, dejar de combatirlo con todas y cada una de las
armas disponibles por un mínimo de eficacia que cada arma
puede tener.
El indudable contenido conflictual, en el ambiente familiar, y en todo el microuniverso de cada individuo en edad
escolar, hace pensar en que las soluciones de sus problemas
están en sus orígenes, y siendo éstos principalmmte en el
área familiar, en el área periescolar y escolar, será automáticamente obligación nuestra el intentar hacer frente al
problema, de ser posible, dentro de las mismas áreas que
han facilitado su iniciación. Pero eso es más difícil de hacer
de lo que parece a primera vista, ya que disminuir la importancia de conflictos familiares, al igual que resolver los
problemas sociales de microuniverso de cada individuo es
tanto como resolver los problemas de justicia social e individual de nuestro mundo.
Los datos tanto de origen policíaco como los proporcionados por los sociólogos, nos indican que ese gran negocio
que es el tráfico de drogas se orienta cada vez más a personas más jóvenes, al extremo de que es abundante el tráfico de drogas en el ambiente de las escuelas primarias. El
escolar es presionado por traficantes y por compañeros de
su misma edad que creen ser amistosos o que están animados por una mala intención, pero indudablemente el escolar
se encuentra presionado por el ambiente que lo rodea para
iniciar o para continuar su consumo de drogas. Esto nos
hace pensar cada vez más en la conveniencia de crear en los
niños mecanismos de rechazo psicológico, similares a los
que se usan para producir hábitos higiénicos, y utilizados
67

�repetitivamente a lo largo de toda la enseñanza a diferentes
niveles, produciría un mecanismo automático de seguridad,
por medio de la educación.
Es indudable la posibilidad, expresada por algunas
personas, de que se cree curiosidad que pueda tener efectos
contraproducentes en los jóvenes a quienes se les enseña diferentes aspectos de la acción de las drogas en una forma
inadecuada, pero es también seguro que el efecto contraproducente será solamente obtenido cuando la enseñanza se lleve a cabo en forma viciosa o inadecuada. De esto, sólo las
autoridades educativas podrán hacer de cada profesor un
responsable, y solamente el diseño pedagógico adecuado
tanto de la información que se proporcione como de los
mecanismos de rechazo, podrán hacer un todo eficaz y saludable para lograr los fines buscados.
La actitud de los padres, que muchas veces es la parte
más importante de los mecanismos de facilitación para
crear f armacodependencia en los jóvenes puede solamente
ser modificado en mínimo grado. Sin embargo, a través de
las sociedades de padres y de diferentes agrupaciones sociales se puede no solamente crear una conciencia paterna que
enfrente el problema y que intente solucionarlo en su ambiente, sino que igualmente se puede crear grupos de actividad social que al comprender que sus hijos son afectados
por factores ambientales, se constituyan en un mecanismo
de defensa de alcances más extensos. En ese aspecto ya se
está trabajando en nuestro medio.
No debemos temer a la verdad; la adquisición de una
conciencia más real de la extensión del problema de la farmaoodepend~ncia ya es en sí el primer paso para la solución
del mismo.

APUNTES HISTORICOS

LA PRIMERA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

Por: Gerardo de León
(de la Soc. Nuevoleonesa
de Hist. Geog. y Estadística).
!.-ANTECEDENTES

A

PENAS concluida la etapa voraginosa de la Revolución
Mexicana, después de muerto don Venustiano Carranza
-quien, desde los comienzos de su gobierno había suprimido el Ministerio de Instrucción Pública-, y al reemplazarlo
con su interinato don Adolfo de la Huerta, se imprimió un
giro favorable a la educación superior en México, con la
designación del inquieto y dinámico, don José Vasconcelos
para ocupar la Rectoría de la Universidad Nacional de
México.
Sube al poder, el mismo año, el general Alvaro Obregón, quien ratifica a Vasconcelos en su cargo de la Universidad, en tanto que se hacían los preparativos para la creación de la Secretaría de Educación Pública -que en realidad no intentaba recrear la antigua de instrucción-; paso
trascendental que aprobó el Senado de la República el día
3 de Marzo de 1921.
El maestro Vasconcelos se hizo cargo de la flamante
Secretaría el día 10 de octubre siguiente, y de inmediato

68

- 69 --

�se dio a la enorme tarea educacional que lo ha consagrado
como uno de los más altos valores nacionales en ese campo, junto con el doctor Gabino Barreda, don Joaquín Baranda y don Justo Sierra; a pesar de que su actuación desató,
y ha seguido desatando, las más encontradas y apasionadas,
no obstante el tiempo transcurrido.
Entre las positivas, vale la pena mencionar una, de
otro filósofo mexicano, Samuel Ramos, quien, en su obra
Veinte Afws de Educación en México (México, 1941 expresa, refiriéndose a las realizaciones de la Secretaría de Educación: " ... todo lo bueno que se ha hecho ha sido prolongación de las ideas de Vasroncelos y, además, la Secretaría
conserva, en sus lineamientos generales, la estructura que
le dio Vasconcelos".
Sin embargo, a pesar de ese prestigio suyo que bien
pronto se difundió por todo Hispanoamérica, durante su
rectorado en la Universidad Nacional y durante su actuación como Secretario de Educación, Vasconcelos tuvo que
enfrentarse a graves problemas, que hicieron crisis ante la
rebeldía del estudiantado. Este, en varias ocasiones, se lanzó a manifestaciones callejeras -demostraciones de inconformidad que, por otra parte, el mismo rector Vasconcelos había impulsado al principio-, llegando al grado inusitado entonces, de realizar un mitin en el patio y los corredores de la propia Secretaría de Educación, prácticamente
a las puertas del despacho del Secretario, llegando el caso
-cuenta el escritor Mauricio Magdaleno-, en que el mismo Ministro saliera de su oficina a enfrentarse a la ·turba
enardecida, logrando disolver los entusiasmos juveniles con
su valiente oratoria.
Pasado un corto tiempo, agrietada la amistad y la
confianza reinantes entre el Presidente Obregón y su Secretario de Educación, éste decide retirarse del Gabinete, y
tras una fallida experiencia política en su Estado natal, se
expatria, y en el extranjero vive de cursos y conferencias,
para los que frecuentemente fue invitado en universidades
y otras instituciones de educación superior, centro y sudamericanas y de J.os Estados Unidos.

70

Advinieron luego grandes catástrofes políticas, producto ineludible de la atmósfera y las circunstancias por las
que atravesaba el país, como la reforma a la Constitución,
durante la gestión del Presidente Calles, que permitía a
Obregón una obligada reelección presidencial, el asesinato
de éste, ya candidato electo y el interinato de Portes Gil,
que sirvió de coyuntura tanto a la creación de un partido
oficial, franca y decididamente dispuesto a la conservación
del poder político, como a la imposición de un oscuro embajador ante el Brasil. Esta serie de circunstancias hicieron
rzcapacitar a la gran mayoría de la juventud de aquellos
días, la misma que unos cuantos años antes luchara contra
las ideas vasconcelianas, y se despertó en ella un entusiasmo tal, que súbitamente se abrieron los diques de sus angustiosas represiones en las ideas y 1os ideales cívicos y políticos, y el estudiantado de México sostuvo, con el mayor
de los entusiasmos, la candidatura presidencial del Maestro
Vasconcelos en 1929.
Se estaba significando con ello, que la semilla de la superación int~lectual y de la conciencia y la responsabilidad
del joven mexicano ante los grandes problemas nacionales,
no solamente cayó en terreno fértil, sino que, a tan oorto
plazo estaba fructificando. Y los problemas educacionales,
como parte de los nacionales, no estuvieron desde luego,
fuera del campo de su atención. Aunque e6 cierto que quienes mayormente sintieI'on en carne propia estas conmociones, fueron los capitalinos, los estudiantes provincianos
comenzaron a sentir también algo del sacudimiento. Aun en
la lejana provincia del noreste de México.
/"l;n el Estado de Nuevo León, la educación superior no

tenía gran arraigo para entonces. La más antigua de las
instituciones laicas era la Escuela de Jurisprudencia, fundada por el licenciado Joseph Alejandro de Treviño y Gutiérrez en 1824. La Escuela de Medicina del Benemérito
Gonzalitos, desde 1841, el Colegio Civil, durante el gobierno del Gral. Aramberri en 1859 y la Escuela Normal, que
hace apenas dos años celebró su primer centenario.
71

�El conjunto de estas instituciones era todo lo que significaba la educación superior en realidad, de ahí que, en
muchos casos, los jóvenes nuevoleoneses se veían en la necesidad de emigrar en pos de conocimientos a la Capital del
país o al extranjero.

Congreso de la Federación Nacional de Estudiantes, asistiendo, delegados por Nuevo León, los jóvenes Raúl Rangel
Frías, Manuel Elizondo y José Alvarado -el primero y el
último, al correr de los años, rectores de la Universidad de
Nuevo León.

A finales de la década de los veintes, fue creciendo la
inquietud nuevoleonesa porque se creara en nuestra ciudad una Universidad, y ésta, una institución que alcanzara
a cubrir una área bastante amplia del noreste de México.
Y con esa idea "in mente", las agrupaciones estudiantiles
de Monterrey fueron dándole forma, poco a poco, a tan
laudables propósitos.

Este contingente estudiantil de nuestro Estado presentó y sostuvo ante la Asamblea de Toluca, como principal
ponencia, el proyecto de que se fundara en Monterrey "La
Universidad del Norte", y según las noticias de la prensa,
se esperaba el retorno de los delegados, para conocer un
informe circunstanciado acerca de su actuación en el Congreso.

El día 15 de septiembre de 1931, el gobernador, licenciado Aarón Sáenz rindió su último informe ante el Congreso del Estado, y de él entresacamos, por ser de interés
a las ideas que hemos venido siguiendo, estos párrafos:

Una semana más tarde, el mismo órgano informativo
daba la noticia de que el doctor Pedro de Alba, entonces
Director de la Escuela Nacional Preparatoria, había propuesto a la Secretaría de Educación Pública la creación en
Monterrey de la Universidad del Norte que, de acuerdo con
esta proposición, debería tener jurisdicción sobre cinco Estados de la República: Nuevo León, Coahuila, Durango,
Tamaulipas y Aguascalientes.

"El desarrollo que ha alcanzado en Nuevo León, el número de escuelas, tanto secundarias como profesionales que
están funcionando desde hace muchos años oon éxito comprobado, y como secuencia de las reformas que en el servicio
de instrucción pública hemos logrado, me atrevo a asegurar
que estamos en posibilidad de que el próximo Gobierno
mediante una detenida y seria consideración, pueda enfrentarse de manera franca oon el estudio de la conveniencia de
establecer la Universidad de Nuevo León. contándose como
se cuenta con los valiosos contingentes y con la valiosa
experiencia adquirida en escuelas secundarias y profesionales, cuyo trabajo, reputación y éxito los considero sobradamente comprobados. Estimo, por lo demás, que un paso
de esta naturaleza encontraría amplia acogida por parte de
las autoridades educativas federales y seguramente de nuestra Universidad Nacional Autónoma".
El periódico local "El Porvenir", en su edición de fecha 4 de julio de 1932, da la noticia de que en la ciudad de
Toluca, capital del Estado de México, tuvo lugar el IV

-

72

Esta idea la llevó el doctor De Alba a la capital, después de una visita que hizo al Estado de Nuevo León, comisionado por la misma Secretaría de Educación y con el
propósito principal de visitar la recién inaugurada Escuela
Normal del Municipio de Galeana.
Tres meses después, el día 11 de octubre, la Sociedad
de Alumnos de Medicina realizó una sesión extraordinaria
en el Salón de Actos de su Escuela, con el propósito de discutir sobre la necesidad de la creación de esa anunciada
Universidad del Norte. Presidió la sesión de ese día, el estudiante Rogelio B. Guerra Treviño, y asistieron como invitados de honor a la misma, los doctores Julián Garza Tijerina, Angel Martínez Villarreal, Carlos Leal Isla, Apolonio Vallejo, Telésforo Chapa, Mauricio Martine-z Guzmán y
Raymundo Garza. Estos maestros invitados hicieron uso de
la palabra, y por ese medio exhortaron a los estudiantes a

73

�fortalecer sus ideas, reforzando sus consejos con algunas
prudentes opiniones. Se acordó finalmente, nombrar una
comisión de alumnos que propugnara porque se siguieran
adelante los trabajos iniciados, integrando esta comisión
los estudiantes Julio César Ramirez, Roberto Martínez Treviño y José Asseff Saravillón.
El día 14, fueron los estudiantes de Jurisprudencia
quienes acordaron reunirse en pleno, con el mismo propósito, y a la reunión asistió, como invitado especial de los
futuros abogados, el licenciado José Benítez, quien acababa
de ocupar la gubernatura del Estado interinamente, y de
quien se esperaba con ansiedad "el contingenté de sus luces en este importante asunto" ("El Porvenir", Oct. 15
de 1932).
La sesión la presidió el joven Manuel Treviño, y en ella
se acordó, finalmente, designar también una comisión que
llevara la representación de su Escuela a una reunión general de las diversas instituciones de educación superior, que
llevaba el propósito de considerar el mismo tema.
Al respecto, de la edición del día 19 de octubre del
Periódico "El Porvenir", entresacamos los siguientes párrafos:
"En el edíficio de la Escuela de Leyes tuvo lugar una
importante Junta a la cual asistieron los alumnos de dicho
plantel y los de medicina.
"El proyecto de que sea en Monterrey el asiento de la
Universidad del Norte sigue interesando vivamente a los
estudiantes, y de allí que constantemente estén reuniéndose
para estudíar cuál deberá ser la actitud que adopten y también la cooperación que tienen que prestar al Gobierno a
fin de que la idea se lleve a cabo.
"Se recordará que este proyecto fue reavivado hace
dos días por los estudíantes de medicina, celebrando una
importante junta en su plantel, a la cual asistieron también
los catedráticos.

-

74

"Puede decirse que tampoco en la reunión de la Escuela de Leyes se logró formular en definitiva un programa de
acción, pero se convino en que el próximo viernes, en la
Escuela Normal se tendrá la tercera reunión, debiendo asistir estudiantes del Colegio Civil, la Normal y otros planteles secundarios".

II.-REALIZACIONES INICIALES
Una vez efectuada la primera reunión de las diversas
instituciones superiores de Monterrey, acto que, como
asentamos en nuestra colaboración anterior, estaba por celebrarse en el local de la Escuela Normal, se lograron unificar
más o menos los criterios, y absolutamente las aspiraciones, y sin pérdida de tiempo, se nombraron comisiones de
cada dependencia, con el propósit,o de que estudiasen un
proyecto relativo a la organización de la anhelada universidad.
Quedaron comisionados, por la Escuela de Jurisprudencia, los estudiantes Jesús B. Santos, Ezequiel D. Puente,
Ruy y Esteban González Westrup, Sergio Valdés Flaquer y
Francisco Treviño C. Por Medicina, Julio César Ramirez,
José Asseff Sarabillón, Roberto Treviño Martínez, Raúl
Tamez M., Manuel Treviño Montero y Luis Pérez Maldonado. Por la Escuela Normal, J. Guadalupe de los Santos, Ciro
César Gallardo, Antonio Piña, Modesto Torres, Abel Zamudio y Humberto Espínosa y por el Colegio Civil, Salvador Montemay,or, Alberto Olivares, Melitón Mata, Víctor
Treviño, Arnulfo C. Cervantes y Abelardo Avalos.
Este cuerpo de comisionados se dio a la tarea inmediata de redactar un ocurso para ser enviado al H. Congreso
del Estado, encabezando su petición con el siguiente párrafo:

"Considerando oportuno dar forma a un anhelo que ha
venido palpitando hace tiempo en el ambiente estudiantil
y cultural del pueblo nuevoleonés, y movidos por el impulso ingente en los habitantes de este Estado hacia el progre-

75

�so, los estudiantes de Monterrey nos hemos propuesto organizar una Universidad, que habrá de ser la cuna espiritual de generaciones que sabrán ocupar el lugar que les
corresponde entre sus semejantes, hombres que habrán de
consolidar mañana la plenitud de nuestro México".
Seguidamente hacen una exposición de motivos, los que
los han guiado a ocurir ante el Poder Legislativo de nuestro Estado, aduciendo algunas razones por las que creían
de justicia que se fundara la Universidad en Monterrey, como por el puesto que ocupaba la cultura ya para entonces
en la ciudad, aportando así "un valioso contingente para
integrar el oersonal docente y directivo de la Universidad".
Por su población, que sobrepuja en número al de las
ciudades de los Estados limítrofes.
Por contar para esas fechas ya, con la existencia de
algunas escuelas profesionales y otras fáccilmente adaptables al plan universitario, etc., etc.
Aportaban además, los entusiastas estudiantes, una
ideología para aquella propuesta Universidad:
"Considerando que el principio y el fin de toda cultura
y de toda investigación es el hombre, y que éste sólo se
actualiza en un ambiente social, y considerando también
que la sociedad no es posible sin él; la finalidad de la Universidad será la preparación integral del hombre en función de la sociedad.
1

"Esta preparación habrá de comprender todas las formas culturales, científicas y artísticas./
"La Universidad aceptará en su seno, sin distinción de
credos, raza o clases a todo aquel que venga en busca de la
verdad. Esta, sembrada sin distingos ni fronteras habrá de
luchar contra toda decadencia humana, y habrá de ser la
fuente de que brote la igualdad entre los hombres, la libertad de los espíritus y la conciencia universal. ,

76

"Las aulas universitarias estarán siempre abiertas a
todas las clases sociales, no serán campo para las luchas de
clase; no habrá en ellas diferencias ni privilegios nacidos
de la simple acumulación de dineros, pero sí habrá un sincero anhelo hacia el equilibrio social, hacia un orden de
cosas en que cada quien disfrute del producto de su trabajo, y en que cada esfuerzo tenga su merecida recompensa.
"La Universidad conservará, por principio, la forma
cultural latino-americana encauzándola hacia una forma de
cultura nacional, ya que aquello es la fuente de nuestro espíritu y de nuestro medio. Se excluirá de su funcionamiento toda influencia política y de su doctrina cualquier tendencia religiosa. Se dará su lugar a los valores espirituales
que han honrado a nuestra raza y los Directores de esta
Institución deberán despertar en el alma de los Universitarios el sentido de estos valores espirituales, capacitándolos para justipreciarlos en relación a los brotes de la forma cultural yanqui; se admitirá de ésta solamente aquellos
valores que sanamente puedan recibirse en un centro educacional latino-americano, sin perjudicar su fisonomía moral ni su autonomía ideológica ... "
(Aquí podemos advertir palpablemente un reflejo del
ideario vasconceliano en materia educacional, por el que
había luchado y seguía luchando la juventud de aquella
época). Y se concluye en esa· exposición de su ideología:
" ... Consideramos como imperativo de ingente necesidad la creación de una metodología teórico-práctica que
no existe en nuestros incompletos sistemas, puesto que el
fin de todo estudio es capacitar al hombre para la acción".
/Al incluir en el mismo ocurso un Plan Integral para
la organización de esta Universidad, hacen las siguientes
consideraciones:
"Considerando imposible que en la actualidad sea integrada la Universidad de una manera completa, dados los
medios económicos con que se cuenta, pedimos sea forma-

77

�5.-Queda aprobado el Plan Económico Propuesto.
do un Consejo Universitario nombrándose al efecto oomo
Consejeros a los Directores de las Escuelas Superiores del
Estado y al estudiante que como Delegado por cada Escuela nombren los alumnos de la misma; creándose asimismo los cargos de Rector, Secretario y Tesorero de la Universidad y anotándose las correspondientes partidas en la
Ley de Egresos del Estado,¡
"No dudamos que el Gobierno del Estado al comprender nuestro entusiasmo y nuestro esfuerzo tomará la parte
trascendental e indispensable que le corresponde en la realización de este propósito; no dudamos que, aun haciendo
un sacrificio, aportará su colaboración y ayuda, concediéndonos más tarde la formación íntegra de la Universidad que
redundará en beneficio de la colectividad y muy especialmente de la juventud estudiantil, poniendo así de manifiesto el recto criterio que han sabido inspirar sus actos en todo lo que signifique un mejoramiento en la vida social de
nuestro Estado.
1 "Por las siguientes razones, solicitamos de esa H. Cámara se sirva decretar lo siguiente:

1.-Queda constituida la Universidad con asiento en
Monterrey.
2.-La Universidad constará de: a).-Rectoria, b).Consejo Universitario, c) .-Altos Estudios, d) .-Facultad
de Jurisprudencia, e) .-Facultad de Medicina, f) .-Facultad de Odontología, g) .-Facultad de Ingeniería, h) .-Escuela de Bellas Artes, i) .-Facultad de Ciencias Quhnicas,
j) .-Escuela de Farmacia, k) .-Enseñanza secundaria y
preparatoria, l) .-Escuela Superior de Magisterio.
3.-El Consejo Universitario se integrará por el Director y un Estudiante de cada Escuela de las que existan
y formen parte de la Universidad.
4.-La rectoría de la Universidad estará a cargo de un
Rector, un Secretario y un Tesorero.

78

6.-Las instituciones mencionadas funcionarán en los
locales que actualmente ocupanJ
Este interesante documento fue presentado el dia 29
de octubre de 1932, en el mismo mes en que los estudiantes iniciaron sus reuniones preparatorias sobre este asunto.
El H. Congreso del Estado les contestó con oficio No.
965/32, de fecha 7 de noviembre siguiente, participándoles
que la Cámara local había acogido con beneplácito la iniciativa, y que "por considerarla de vital importancia, se
turne a la Comisión de Justicia e Instrucción Pública para
su estudio y dictamen ... "
En declaraciones que el Gobernador del Estado don
Francisco A. Cárdenas, hizo a "El Porvenir" de fech~ 7 de
" diciembre de 1932, sobresalen los siguientes conceptos:
"La Legislatura de Nuevo León y el Ejecutivo de mi
cargo ha dado gran importancia al proyecto de la Universidad con residencia en Monterrey y desde luego le han
concedido una amplia aceptación por lo que hace a la idea,
aprobándola en principio y en esencia, a reserva de que se
haga un estudio concienzudo y pormenorizado de la ley y
de los reglamentos respectivos.
"La idea de fundar una Universidad en Monterrey se
encontraba enunciada en el primitivo proyecto de la Secretaría de Educación Pública de 1921 (durante la gestión
de Vasconcelos), cuando se creía que la Federación iba a
sostener Universidades regionales; entoncés se hablaba de
cuatro Universidades: una en Mérida, otra en Guadalajara,
la tercera en la Capital de la República y la cuarta en
Monterrey; se pensaba en dividir así nuestra República en
zonas geográficas y humanas, que correspondieran a ciertas modalidades locales y que en conjunto constituyeran un
todo orgánico y armónico, como expresión de la cultura
superior en México.

79

�"Ahora tratemos de dar forma e impulso a aquella vieja aspiración. Deseamos vivamente que la Universidad de
Monterrey realice una labor benéfica para la región del
norte del país; es nuestro propósito el de fortalecer con este motivo nuestra amistad con todos los Estados limítrofes
y al efecto, como se dice en el anteproyecto presentado, las
puertas de la Universidad estarán abiertas a todos, sin distinción de credos, razas o posición social ...

EL MUNDO DE HABLA HISPANA

/'"Aspiramos a que la Universidad de Nuevo León nazca con un sentido de las realidades y que tome, como base
principal de su futuro edificio, todo aquello con que ya contamos; creemos que es una oportunidad para el mejoramiento de nuestras escuelas profesionales al elevarse a la
categoría de Facultades Universitarias, esperamos que quienes hasta hoy han trabajado tan eficaz y tan desinteresadamente en ellas, nos sigan prestando su concurso, pues los
problemas económicos que se presentan con la creación de
la Universidad deben ser resueltos con la cooperación de
todos.
"Por mi parte pienso que deben estudiarse detenidamente el proyecto de ley y las reformas a que dé lugar durante los primeros meses del año de 1933, a fin de que sean
obras meditadas y duraderas y creo, para el principio de los
cursos en septiembre de 1933, tener la alta satisfacción de
inaugurar la Universidad de Nuevo León"j

,I

'Rodolfo Caltofen Segura

desde Alemania Federal

W. Kraus: Spanien (1900-1945) - Ed-W. Fink, München - 324 pág., DM 19, So.) -Informa sobre España a base
de una opinión comunizante lo que impide al autor el juzgar con un sentido neutro todos los acontecimientos. Los
prejuicios impiden observar las corrientes interiores del
país, entre las que Juan Carlos resulta una persona dudosa
para el sistema franquista, porque el Príncipe quiere la integración del país en la Comunidad Europea aceptando las
consecuencias en la palítica interior. El más interesante capítulo es el primero, donde el autor habla sobre la introducción de la filosofía de Krause en España y la generación
de 98.
"15 mal Spanien" (15 veces España) se titula un gran
libro de E. Horst (Ed. Piper, pág. 304-DM 32). Es el retrato de un país cuyo pasado es desconocido para los 15
millones de turistas. Así no conocen tampoco la diferencia
entre las diversas regiones, resultado del desarrollo histórico. El autor ha descrito ante todo muy bien los problemas

80

81

�sociales que dominan sobre la vida del país, así que también
el no-iniciado se hace una idea de la cuestión vasca o catalana. Con todo, el lector obtiene una impresión de las dificultades que atraviesa el país para hallar el camino hacia
la Europa unida.

"Der Dauphin" (Ed. Erdmann) es una novela del escritor portugués José Cardoso. Es la novela del Portugal
actual con su inmobilismo. Es la historia de un amor y de
su fin trágico en un pueblo abandonack&gt;, donde 3 personas,
una hermosa mujer y dos hombres, chocan. La lengua es
fascinante desde la primera línea hasta el fin. En el libro
vivimos el Portugal de hoy.
En la serie "Narradores modernos del mundo" que publica la Ed. Erdmann, Tübingen, ha aparecido el tomo
"Bolivia". Esta colección busca dar a conocer a los lectores
alemanes a autores de este país poco conocidos, Bolivia que
ha vivido justamente en el último tiempo grandes acontecimientos -guerra de Chaco, Che Guevara, revolución, etc.Así es natural que los autores juzgan gran interés por
temas socio-políticos lo que se refleja en sus trabajos, donde el indio y el mestizo tienen un papel preponderante.
Aunque fueron elegidos los más conocidos escritores, fue
olvidado Jesús Lara que logró fama también fuera de su
pais con su novela social "Surumi".
Helfritz es conocido ya por muchas obras culturales
sobre América del Sur. Ahora ha publicado en la Ed. DuMont-Schauburg el libro "Praloolumbianische Kulturen"
(pág. 244-DM 19, 80. - muchas fotos). Con preciosos materiales fotográficos introduce el autor en las culturas precolombinas. Es de verdad una guía para visitar las ruinas
de Cuzco, Paramango y San Agustín con placer. Muy útiles son también los mapas excelentes que wompañan el
texto.

chos años en América del Sur. En su obra describe la vida
de un rico "finquero" de Brasil del siglo XVI, quien no sabe
nada más que explotar a sus esclavos y ganar dinero. De
una expedición contra esclavos rebeldes regresa él solo para saber después de su regreso que su plantación está llena
de deudas. Sus acreedores le venden como esclavo y él tiene que vivir años crueles, hasta que puede huir y vivir en la
selva, donde oye hablar de ricas fuentes de minerales. Por
el oro hallado es pronto uno de los más ricos hombres del
país, explotando como siempre a sus compatriotas, buscando, como siempre, aventuras eróticas, así que no es de extrañar su infarto de corazón durante una noche salvaje de
amor.

"Zoringes Lateinamerika" (América Latina iracunda)
es la presentación de un continente que nos da R. Daus en
su libI'o (Ed. Diederichs, IYüsseldorf pág. 324 - DM 29, 80.).
El autor ha pasado mucho tiempo en América del Sur y
trabaja ahora como especialista para cuestiones sudamericanas en la Universidad Libre de Berlín. La obra es la historia del subcontinente de los estack&gt;s socialeJ desde los
tiempos de la conquista hasta nuestra época, apoyándo!)e
ante todo sobre informes de autores sudamericanos, lo que
da al libro una gran importancia. La descripción de las tensiones sociales, cuyas consecuencias son los movimientos
revolucionarios de hoy, nacen así de esta conciencia de sí
mismo que han ganado los pueblos sudamericanos en los
últimos decenios.
Víctor Alba, español que vive hoy en México, publicó
en la Ed. Atlantis, Zürich una obra muy interesante "Die
Lateinamerikaner'' "Los americanos del sur" pág. 335. DM
38. Muy de verdad el subtítulo: "Un continente entre inacción y revolución". En una lengua fascinante aparece el pasado que aclara la situación intranquila política de hoy. Es
un verdadero informe sobre los problemas de la revolución
en Sudamérica.

"Der Brasilianer'' (El Brasilero- Ed. Goverts- pág.
355-DM 28.) es una novela de aventuras y erotismo que
escribió Zulfikar Ghose, un pakistani, que ha vidido mu-

Una época triste de la Historia de México trata J. Haslip en su obra "Maximilian, Emperador de México" (Ed.

82

83

�Biederstein pág. 52 - 21 fotos - DM 25.) Este infeliz príncipe austríaco, sueña que es Emperador, empujado por su
mujer, una princesa ambiciosa belga, ha encontrado siempre de nuevo el interés desde Manet hasta Karl May. En un
estilo muy comprensible describe la autora la vida de este
hombre que quiso siempre lo mejor y fracasó siempre. Todos los conflictos que tanto Maximiliano como su adversario, Juárez, debieron solucionar, son relatados con gran objetividad en una lengua clara y encantadora que hace surgir ante nuestros ojos aquella época decisiva de la Historia
mexicana.

"Tapferes Paraguay" (Valiente Paraguay) Ed. Marienburg Würzburg pág. 13 es un libro muy interesante del
ex-embajador alemán H. Krier. Es un país casi desconocido entre los 21 países del subcontinente, tanto más interesante es este libro, un verdadero guía de la historia del
país, desde los tiempos lejanos hasta hoy. Una introducción
muy nuestra en la situación actual, donde a pesar de una
dictadura se muestra un gran progreso económico. El autor
conoce el país a fondo y no oculta tampoco las dificultades
y las tensiones interiores que existen entre Iglesia y Estado. En lo que se refiere a los presos políticos, se siente que
el autor no encuentra palabras para exigir del gobierno,
mejor dicho del Jefe del Estado, mayor comprensión por las
corrientes liberales, que en el fondo no son comunistas.
En todo caso el libro llena un verdadero vacío en la
literatura sobre los países de Sudamérica.
Todos estos libros son solamente una mínima parte de
publicaciones que se han amontonado en estas semanas sobre mi mesa esperando su lectura. Es señal de que la ola
de interés por asuntos ibérico - hispanoamericanos no ha
disminuido en Alemania Federal, después de haber sido olvidado totalmente en los últimos decenios.

84

��DEPARTAMENTO DE DIFUSION

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>PUBLICACION TRIMESTRAL

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
JULIO - DICIEMBRE DE 1974

�ARMAS Y LETRAS/ Julio - Diciembre/'14

��___e_1_e_L_1_o~T:-:E:-::c:-A-:--::c~E;.;N~TttRt.AAl'-:-7\
U. A. N. L.

A8M,\5ylEfflAS
Rector
DR. LUIS E. TODD

Secretario General
LIC. JESUS LOZANO DIAZ

Departamento de Difusión
Jefe
LIC. JORGE PEDRAZA SALINAS

Jefe de la Sección Editorial
HECTOR GONZALEZ Y GONZALEZ

Número correspondiente de Julio a Diciembre de 1974

Toda correspondencia debe dlrlglne a "ARMAS Y LETB.AS"/Depto. de
Difusión/Universidad Autónoma de Nuevo León/Torre de la Red.orla,
Noveno Plso¡Monterrey, Nuevo León, México.

�PUBLICACION TRIMESTRAL DE LA
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

JULIO-DICIEMBRE DE 1974

SUMARIO
El Harioonte Físico del H umanismo en Alf&lt;&gt;n80 Reyes,

Cannelo Gariano . . . . . , . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

5

Henr y Kissinger, Lic. Eduardo L. Suárez . . . . . . . . . .

17

Un lwmbre tlammw Franz Kafka, Armando Garza

Clark .. . .-·. .. . ... . . ..... . . .. . ... ... .. . ......

25

La primera Universidad de Nuevo León, Geranio de
León . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

37

¿Orisis de la Bocial-Denuxrática? Rodolfo Caltofen
Segura.. .... . ... . . .. ..... . . . .. . .. . . . .. . .. ..

65

Ubros Recientes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

69

Autógrafos de la Biblioteca Nacional

75

�EL HOH IZONTE FISICO DEL HUMANISMO
EN · ALFONSO REYES
Carrnelo Garwno
(California State University)

�LA

segunda mitad del siglo XV ofrece un espectáculo
nuevo en la sensibilidad del hombre europeo. La herencia
clásica latina se robustece con el aporte helénico y vi€'11e a
formar una nueva Welta.nschauung, determinando un movimiento espiritual que se ha designado con fr€(;uencia como 'Humanismo, no sólo por haber fomentado el estudio de
las humanidades, sino por haber concentrado su interés en
cil hombre. 1 Su obra de renovación es espiritual, realiza~a
en lo filológico, lo literario, lo especulativo. Alfonso Reyes
reconoce esa valiosa contribución de los humanistas prerrenacentistas. De todos modos, huelga destacar que su contribución más original consiste en relacionar su obra teorética oon los resultados prácticos conseguidos por los exploradores de la misma generación.
De buenas a primeras, parece que no hay nada en común entre los dos grupos. Y en realidad, se trata de dos especies difer€'11tes. Los humanistas escudriñan manuscritos
y palimpsestos. Los exploradores manejan botes y astrola1 C I Alfonso Reyes. " Po labros sobre el humanismo". Boletln Capilla Alloru,ina.
XIX (1971). 13.

7

�bios. Son los dos }X)los opuestos de la sociedad en que re;i.lízan su quehacer. Y sin embargo, los dos tienen un fondo
común. Son lnnovadore;; y pertenecen a la inquieta estirpe
do hombres que no quieren dejar el mundo tal como lo han
recibido. La tesis de R-eyes sobre este punto es uno de sus
atisbos más originales. Acaso hay que hallar la raíz de tal
relación en la propia estructura de su humanismo americanista, en que lo telúrico aflora con harta fre&lt;!uencia en el
compromiso entre la vida y el pensamiento, entre el espacio interior y la realidad circundante. Es 10¡ que señala, ·con
sutileza de acierto, un buen conocedor de la forma mentis
alfonsina: "Su moderno humanismo no es ninguna compostura convencional. Busca un entronque de la cultura occidental con la realidad operante del Nuevo Mundo, con las
relaciones que de un modo singular vinculan aquí el hombre a la tierra, a la sociedad y a la historia de nuestro contlnente" .2 Al dirigir el interés al hombre, va de cajón que Jo
vea aso~iado con su medio físico y social.
En efecto, el mundo físico es una extensión del hombre. No hay forma de vida que n&lt;&gt; esté asociada con un medio orgánico, así como tampoco hay medio orgánico que no
esté asociado ecológicamente con un medio físico. En la
antigüedad, el genio griego, por su vivaz curiosidad había
favor€cido el trato y las relaciones con pueblos y paises lejanos. El genio romano, por su impulso colonizador, expande su gravitación sobre cuantos pueblos están expuestos a
su poder. Su influencia sobre el movimiento humanista prerrenacentista despierta un anhelo ilimitado de espacio, un
deseo de conocer la ·forma, distribución y condiciones del
m~ndo. Se trata de mirar y ver este planeta con ojos despeJados: dffipejados de la recarga simbólica medieval, por
la cual los signos físicos de la realidad externa se relacionaban en tácita alegoría con un transmundo metafisico, y
el Involucro cosmogónico del sistema. ptolomeico estaba poblado por la demonologiai del espiritualismo judaico-cristiano. El humanista se niega a calar el objeto flslco para cap~
tar el sfmbolo de otra esencia. Al ajustar su enfoque a la
2 Lula µnillo Soto, "Alfon10 l\eyH y la e:rperlencla literaria", P6gb,a ao!ire
AlieNo ller•• (Monterrey, 1955)'. 1, (78.

8

visión de los autores clásicos, capta en la fenomenología circundante o lo estético de la apariencia o lo funcional de una
rdación. Lucrecio había incorporado la ciencia en la poesía
lo mismo que Aristóteles había tratado el arte con criterios
científicos. Ahora los humanistas dirigen su mira a la realidad al paso que el explorador navega hasta el último punto indicado. Pensamiento y acción marchan de concierto.
Los explorad9res emprenden sus viajes a tierras lejanas bajo eil mismo estimulo que traslada a los humanistas hacia
epocas y culturas remotas. La curiosidad merital se ha despertado de nuevo en la conciencia occidental. .
Atm cuando lo fan(ást!:!o asoma en los relatos, el interés científico adquiere un cariz antidogmático: "Se habla
continuamente de viajes a países lejanos, de las ti€rrras del
Preste Juan, de contrastes entre las costumbres, lo que ayuda a cksterrar poco a poco los viejos criterios dogmáticos".3
El Oriente conserva su antig•~o atractivo. Reyes nos brinda
detalles muy instructivos. Odorico de Pordenone renueva y
completa los viajes de Marco Polo. Toroello propone destruir
la hegemonía comercial de Egipto €'Stabloeciendo una ruta en
Armenia. Pegolotti ofrece un cuadro de los viajes de aventureros y mercantes en su Practica della Mercatura. Un
nuevo atractivo ejerce ahora el lado occidental. L:&gt;s dos venecianos Zeno se adelantan por la vertiente nórdica del
Atlántico y su compatriota, Querini, acaba en un naufragio
en la costa noruega. De todos modos, no es de creer que sólo
los navegadores italianos se sientan impulsados por el afán
de explorar. Desde el siglo XII, los vascos habían tocado los
banoos de Terranova. También los bretones y los normandos --estos, en particular, no. ponian coto a sus tendencias
migratorias- se hablan aventurado a expediciones de las
cuales debían de correr noticias orales, hasta cuando se establece una verdadera literatura de viajes a fines del siglo
XV.
3 A. Reyee, Ultima Tule, en Obra completcra (M4xko: fondo de C11lt11ra Eco•
n6111lca, 1960) , Vol. XI, 26. la• citas q11e se sacan de la coleccl6n completa
de las obra• de Allon•o Reye1 1e Indicarán a contlnuacl6n con la abrevlat11ra
OC. ••guida del tomo en n6mero1 romano, y de la pógina en g11arlam01
ar6blgoa.

�Después de la cafda de Constantinopla y la Intransigencia de los turoos contra las rutas levantinas, las fabulosas 1-eglones del Oriente se desvanecen en los nombres de
Oflr Y Catay, abstractas referencias poéticas que, según
Reyes, no dejaron de ~ r su lnf.luencla en las sucesivas
exploraciones hacia la dirección opuesta. En la práctica los
. humanistas viajaban con moderación: por Italia, usual~ente, Y pocas partes de Europa. "Pero a tierras de sus amo~", anota Reyes, "se asomaban en los libros. Así Flavio
B1ondo Y asi Eneas Silvio Piccolominl (Pío 11)."◄ Es así como los humanistas se convierten en los verdaderos impulsores de los movimientos exploradores. El estudio de los
clásicos los polariza hacía el Occidente. Dos vertientes atraen
su Interés. Una, de origen griego, es la Atlántida platónicü.
La otr~ es una remota región ya señalada por Virgilio
(G-eórgicas, I, 30) y más tarde aludida con ~tisbos proféticos en la Medea de Sé~a, aunque simpre con vaguedad de
lejanías espaciales:

V enient annis
SaecuJ,a se ri.~ quibus Oceanus
Vincula rerum ktxet et ingens
Pat,eat tellus, Tethysque novos

Detegat orbes, nec sit terris
Ultirna Thule. (11, 379 ss.)
La prof~a de Séneca parece especifica, pues anuncia
la en:ierge nc1a de una vasta extensión territorial de entre
los vmculos oceánicos (ingens tellttS) y alude a que en un
lejano futuro (annis seris) "la na vegación había de superar un día aquella comarca, descubriendo entonces nuevos
mundos, Y don ~ernando Colón se jactaría más tarde de que
su padre cumphó la antigua prof-ecía." 5 Los estudiosos modernoo podrán proponer varias hipótesi~ sobre esta remotfsima Tule, consignada a la leyenda como nombre vívido
de una 1ocalidad indefinida: Islandia para algunos; las islas
Shetland para otros; o las islas Lafoten para otros más. De
todos modos, el anuncio de nuevas tierras allende al oceáno
◄

Loe. dt.• p 29

5 A. R•r••· 0e61Jl'al• chl auo.do aaUvuo. OC. XVlll , 9~.

(el Oceáno era, a la sazón, solamente el Atlántico) es prometedor y comprometedor. Y con la fe que los humanistas
les tienen a los clásicos, la Atlántida y el Tule gaJvanizan
su curiosidad, de suerte que en ellos se forma una conciencia territorial antes que ese territorio se descubriera. Su
conciencia se hace contagiosa, algo así como los centros
plasmadores de ia opinión pública en nuestros tiempos. Reyes define esa situación con claridad: "Lo importante es
que los viajeros no humanistas por profesión parecían moverse bajo las instrucciones expresas de los humanistas; ejecutaban, en efecto, lo que escribian los otros, y ventan asl
a constituir un verdadero humanismo mmtante ... La acción se había puesto al servicio de la inteUg.encia en el más
profundo y armonioso sentido." 6 Esa int'erpretación alfonsina del cuadro histórico de la época es novedosa. Es fascinadora y, acaso, parcialme nte impugnable.

De todos modos, hay mucha vt1rdad en la correlación
de imaginación y pensamiento de un lado, y actividad y ejecución del otro: a tal punto que el conoepto de "humanismo
militante" forjado por Reyes, se non é 11('1\() é l&gt;en trovato.
Las acción de los exploradores confirma su 'concepción.
En breve, e:I florentino Buonde lmonte viaja por el Mar Egeo;
Nicoló de'Conti va a China e Indochina, y sus viajes aparecen en el IV libro de las Hisf!oriae de Vartetate F&lt;ntum.aRdel humanista Poggio Braccio lini ; Ciriaco Pizzicolli de Ancona deja de ser mercader y asocia en sí las actividades de
humanista y explorador, viajando y colectando ma nuscritos
por Grecia y Asia Menor. En la opinión del Sabio mexicano, sus viajes representan el primer inte'Tlto de "romper el
ciclo de la geografía clásica, al cual la gente humanísti-ca
se venia manteniendo fiel" ([bid.).
La cartografia, por supuesto, refleja el ensanchamiento del orbe físico a raíz de los viajes que tienen lugar. El
mapa de Becaria (1435) incluye las islas de Brasil y Antilla (ante insulam, o isla anterior), localizadas a1 suroeste
de Il'landa__; Los dibujos de Paolo Toscanelli, auténticos o
6 A. R•yea, Ultima Tule. OC. XI. 29.

11

10
■

,

-

�apúcdfos, dan unn idea más definida del mumk&gt;. El globo
de Martín Behaim haee 1-cferencia a la existencia de tierras
oc~ánicas. En un coloquio imaginario, que Rcyes supone
ocurri&lt;lo en el primer viaje hacia el Nuevo Mundo, el Almi1·ante escucha con enojosa condescendencia a Alfonso Pinzón, oh~ionado con el sueño de alcanzar la isla de Cipango, de la cual, insiste él, había tenido noticias por parte de
11n sabio de fa Biblioteca Vaticana. sin contar las indicaciones ('Ontenidas en las cartas náuticas de Pizzignano (1367),
clel mencionado Becaria (1435), de Bianco (]436), de Par(&gt;to (1455) y de Benincasa (1482).
Los relatos escritos y orales tienen su influencia. El
Cardenal Aliaco esct·ibe la /mago Mundi. Una copia de ese
libro c-&lt;1e en manos de Cristóba3 Colón y lleva las anotaciones gC'og1·áficas h('(:has por el Descubridor en las márgcm~
,fr,1 lt•x to &lt;'11 1'182. 8(, aht·&lt;• asi un pE&gt;l'iorlo incuhador ele vislumbre:- que el drseo de la empresa hace casi tangibles. Noticias y testimonios de viajeros y aventureros.trazan el contorno de lo vcnidern. Alfonso Sánchez de Huelva, según el
testimonio de Oviedo y d Inca Gracilaso, muen• en casa
&lt;I&lt;' Colón, ('nlrC'gándol~ documentos concernientes R un lejano viaje. El piloto Pedro Velaso~ indica a Colón la ruta
de la Isla d&lt;' Flores, a ciento cincuenta leguas de Fayal. Dos
marinos españoles hablan de las naves caídas en Terranova
o Ba&lt;'alaos. Vázquez de la Frontera había divisado lejanos
territol'Íos. Lo mismo aseguraba otro marino de Madera. Y
más deja Reyes a la conjetura, pues aquellos navegántes no
eran exploradores, sino gente de oficio, dispuestos a lanzarse a la acción a trompa y talega por ganancia, y por eso
mismo, decididos a ocultar sus secretos.
De esos testimonios se coli~ que el descubrimiento de
Amédca llama a la puerta. Colón, el único que sabe jugar
el lance, se levanta sobre la legión de aventureros anodinos
como hombre dotado de un sentido de misión. Bajo la influencia de la a~tividad lit.eraria del humanismo, él trata de
armonizar ese aspecto liberal ,con lo pragmático. "Colón
llega a ellos animado por el espíritu humanlstico del Mediterrá noo, por el ansia de descubrir y propagar lo que des-

,·ubl'e; de fundai· &lt;&gt;n C'I d&lt;&gt;s&lt;·ubrimic-nto g&lt;'ográfico. no $Ólo

un posible medro privado, sino un ensanche d&lt;&gt; las posihh•s
,·ondiciones humanas."7
¡Qué noble este retrato interior del Descubridor trazado por Reyes sobre el fondo del movimiento humanista!
Es la manera de retratar de un verdadero humanista, que
se esfuerza por fundir su honda imagen mental con la estel'eotípica imagen grabada en su ''retina S€'11timental", E'$lo
es, la de Colón ahincado ant.e la Reina Isabel en el acto de
recibir las joyas reales, prendas de la inquietud soñadora
del alma diplomática cast.ellana, sostenida tras bastidores
por el tino administrativo y pragmátioo del genio catalán.
El cuadro dibujado por Reyes tiene la hondura de un juego
óptico de doble ()("rspectiva, puesto que .Ja expresión del Descubridor enlaza I&lt;¼ generatriz de su nnh&lt;&gt;lo int.crior con la
coordcnad¡:¡ del saber humanístico y la dobl&lt;:' fac&lt;,ta del alma
ibérica. La grandeza irradia del trazactQ verbal: "Colón posee aquel acometimiento cN&gt;ador de las fuerzas cósmicas."
Su relieve se hace tridimensional por la intc&gt;rac·dón d&lt;' dos
planos ópticos. En la superficie, la borrosa imagen hedrn de
broclrnzos imp1'('!':ionistas: "A primera vista. uno el&lt;'' los italhrnos cos1riopolitas y empnmdcd~rPs. ac-aso un tanto quiméricos y Rrbitristas, sin más riqu.cza que la inspiración,
díscolos y osados, des&lt;'ontentadizos, disimulndores, tenaces,
visionarios, llenos de groserías eficaoes, a la vez mezquinos
y sublimes." En el fondo, e l firme tra:b::&gt; ,e xpresivo: "A última vista, y considerado por el saldo, el Héroe, romántico
animal del destino."8 El retrato es completo y novedoso,
acaso l):)rque lleva los rasgos estilísticos de una técnica atávica, de un arte nativo amalgamado con su oblicuo mestizaje perceptivo, que un critico moderno ve aflorar en el
conjunto universal de la ment.e alfonsina: "Hay hasta en sus
travesuras de humanista ... un primor casi indigena como
el de los decoradores de lacas y cerámicas en su artesanísimo pueblo mexicano."9
·¡ Loe. cit .. p

41

8 Loe. cit.. p . 46.
9 Manono Picón S0l01. " Varón loumant11mo .. , ,m Libro lubilar de Jlllonao R•Y••
(M6xico Dnecc1ón G uneral du Dltu11ón Cuhural . 19~6) . P 340.

13

�La. historia fue pródiga con el Héroe que realizó los
suefios de los humanistas. La historia fue madrastra con los
discretos que secundaron su obra, a saber, los Pinzones,
Juan de la Cosa, Américo Vespucio. Bienvenida, pues, la
palabra aclaradora de Alfonso Reyes, quien, confiando en
el poder de la pluma a la manera de los antiguos humanistas, pone en tela de juicio la tradición y viene a deshacer
tuertos históricos. No hay razón ni necesidad de mantener
la Injusticia con que se intensifica el halo del Héroe eclipsando el nombre de los Discretos. Levantaos de vuestro olvido, sombras de Mattin Akmso, Vloent.e Yáfie,z y Francisco Martin: "Vuestras disputas privadas con CristtSbal Colón no perturban la gratitud de Arnérica." 1º La orden real
de que la ciudad de Palos entregue dos carabellas en pago
de faltas anteriores acaba por suplir nada mAs que maderos
vados. El apoyo de Medinaceli y Marchena tiene algo del
t.estamento de la ZQrra: su palabra no es prenda de oro ni
produc:? tripulaciones o provisiones. Pero los humildes Discretos paren a medias con el Héroe: contribuyen diner~;
aúnan tripulaciones; arman barros; proveen los abastos;
desencadenan la actividad in~able.
Los Pinzones, varones de pdo en pecho, se juegan por
entero en la empresa. Esperaban compartir la gloria, y ni
consiguieron siquiera un reconocimiento de mala muerte.
Alonso Marin navega a toda vela para cobrar las albricias
de la expedición. Murió desacreditado por deslealtad. Más
tarde, Vicente Yáñez explora hasta el delta del Amazonas.
Su antecedente de asociado con el Almirante le viene como
magnificat a · maitines, y tiene que ceder el sitio a Cabra!.
Sólo Juan de la Cosa, armador y capitán de la carabela en
que viajaba Colón, logra atar su iniciativa de descubridor a
Venezuela, y de su descubrimiento "levanta un mapa, publicado en 1500, que es el primero del Nuevo Mundo." 11 ¡Qué
triste e ingrato epilogo el de los Discretos! Nemo prapheta
acoepttV:&gt; est (n patria stta. Es humano, pero no humanista. Y Reyes los reivindica en lllOmbre de una función histórica, la lnlciatlva. privada, la fuena secreta que sostiene a
10 A. l&lt;eyeo. Ultima Tute. OC. Xl. 47.
11 A. Reyea, SunpeU.. J' c111.._ . , OC. IV, 149.

-

14

España en los momentos cruciales. Brota de una sentada
entre el pueblo y se realiza contra corriente ante la autoridad. La iniciativa privada guía al Cid desterrado hacia los
senderos de la Reconquista. La iniciativa privada ~nima a
los Pinzones por las rutas del Descubrimiento. Y más tarde,
añade Reyes, durante la guerra napoleónica, "la iniciativa
privada se echa a la calle para salvar la nacionalidad, aun a
despecho de los monarcas sumisos." 12
También sobre Américo Vespucio se proyecta la sombra de la "jettatura" de Colón. Vespucio no es jefe de expedición ni organizador de empresas. Tiene sus grandes méritos-méritos de discreto: es excelente narrador y buen cartógrafo; descubre el carácter continental de las nuevas tierras, y las reconoee como un continente distinto de Asia.
Como muchos valientes naufragan en el puerto, Colón muere sin darse cuenta de lo que ha descubierto, lo mismo qut&gt;
Vespucio fallece sin saber que Martín Waldseemüller, del
grupo humanista de.Saint-Dié, iba a bautizar el nuevo continente en su honor. 13 Ironías de la historia.
Con el descubrimiento de América, surge la octava maravilla de la identificación de la corriente ideal con la corriente prágmática del humanismo prerrenacentista. El milagro de América trasciende la búsqueda de la piedra filosofal del Medievo reconduciendo la magia a la historia. El
descubrimiento parece un conjuro que ll€'Va a la realidad
una imagen columbrada en la poesía y la profecía: "América", afirma Reyes a luz de paja, "antes de ser encontrada
por los navegantes, ha sido inventada por los humanistas y
los poetas. La imaginación, la loca de la casa, había andado
haciendo una de las suyas." 14 Da ganas de creerle a puño
cerrado.
Las rutas de los navegantes tienen etapas que arrancan de un puerto y llegan a otro. Las rutas del pensamiento
12 A Reyes, Ultún• Tule. OC, XI. 50.
13 Loe. cit.. 57 En un almll apropiado a Schhemann, q uien buscaba el teaoro
de Prlamo, aal dlca Reyeo en El tr14nguJo ageo, OC. XVlll. 273: "'Como Col6n;
nunca aupo que habla encontrado a lgo mejor da lo que b uacaba"'
14 A · Reyoa, Ultima Tule. OC. XI, 75.

�HENHY KlSSJNGEH
t lenen etapas, pero carecen de llegadas definitivas. La ruta

espacial del Humanismo se concluye con el Descubrimiento.
Pero la ruta Ideal toma otro derrotero. Sus linderos se mantienen dentro de los horizontes geográficos establecidos por
los exploradores y renuevan el antiguo espejismo humanista bajo otra ilusión. El ciclo se hace reversible. El espacio
Interior de la imaginación se realiza en la inmensidad del
espado físico a raiz del descubrimiento. Ahora el territorio
descubierto activa la imaginación hacia un itinerario utópico. El continente columbrado por la fantasía de los humanistas es punto de llegada para los exploradores. El orbe
descubierto por los exploradores es punto de arranque para
k&gt;s humanistas que alientan la ilusión de la regeneración
social. América se inserta en el juego entre ensueño y realidad, entre esperanza e intereses. No s,e le escapa a Alfonso
Reyes lo poético de semejante interacción. Por eso, acaso,
el reflejo poemático del hombre occi~ntal proyectado hacia
el Oriente y el Occidente se traduce en imagen lírica individual. Cuando los grandes exploradores llegan a su última
puerta, Alfonso Reyes poeta Se embarca hacia su nueva
aventura:
Cierto tendré la vela:
me siento descubridor
alumno de Marco PoZo
y de Cristóbal Colón.15

Y a la antigua, le deseamos: "Bonam viam, víator."

California State Univer~ty

15 A R•yu , .. Moreno ... en Conalancia po•Uca. OC. X; 393

Lic. F:duardo /,. Suárez

-

�(Notcr de Redacci6n:-Mucho •• ha discutido la
personalidad de Henry Kissinger. Sin apasionamientos ideoJ6gicos.. el e conomista Eduardo L.
Suárez señala su punto de vista sobre el
diplomático norteamericano de origen a 1emó:n).

-

N.

ACIO en Fuerth, Alemania, el 27 de mayo de 1923

Se graduó con honores en la Universidad de Harvard en
1950. Obtuvo su maestría en 1952 y su doctorado en 1954.
Llegó a los Estados Unidos en 1938; se naturalizó norteamericano .en 1943. Fue profesor en Harvard (Asuntos Internacionales) en 1951 a 1959, y asesor del Presidente Nixon desde 1969 en asuntos de seguridad nacional. Fue también asesor de la familia Rockefeller. Consejero del Departamento de Estado, de 1965 a 1969. En 1958 obtuvo el pre.mio Wilson por haber escrito el mejor libro de política y
asuntos internacionales. Es miembro de la Asociación N orteamericana de Ciencia Política, del Consejo de Relaciones
Exte1iores, de la Academia Norteáinericana de Artes y
Ciencias. Es autor de 5 ó 6 libros sobre política exterior,
de los cuales se han traducido al español la Crisis de la Seguridad Europea, y Un Mundo Restaurado. Esta última
obra, que escribió inicialmente como tesis para obtener el
grado de doctor en asuntos internacionales en la Universidad de Harvard, nos revela mucho de la mente de Kissinger
en lo que toca a las relaciones de su país con el resto del
mundo y al equilibrio de poder mundial, de mock&gt; que vamos

�a utilizarla como una especie de "autobiografía" psicológica de nuestro hombre.
Se ha observado que el caso de Kissinger es singular
en la historia de la humanidad, porque es uno de los pooos
intelectuales académicos, quizá el único, que ha llegado_ a
ocupar una posición importante de poder y la desem~n_a
con espíritu académico y con evidentes r~ultados pract1cos a la verz. En efecto, es el primer Secretario de Estad? ~n .
la historia de los Estados Unidos, y quizá el primer Mm1stro de Relaciones Exteriores eri la historia de cualquier país
del mundo, que antes de salir a la vida p~blica, ha sido exclusivamente profesor e investigador de tiempo completo de
tina universidad. O sea que nunca fue político práctico, a
pesar de dedicarse profesionalmente al estudio Y _l~ enseñanza de la ciencia política. Por eso resulta espec1annente
interesante observar su desempeño como principal responsable de la política exterior del país má~ poderoso ~e la ti~rra. Hasta ahora, tal desempeño podna haber sido mas
brillante: concluyó las negociaciones que terminaron la participación de su país en la Guerra de V~etnam, logró que s~
celebrara un armisticio entre árabes e israelíes, reanudo
las relaciones diplomáticas de su país con China Continental Jo que permitió el acceso de esta gran potencia a las
N¡ciones Unidas y continuó el aparente aflojamiento de las
tensiones existe~tes entre Estados Unidos Y Rusia. Todo
eJlo logrado con excel€'nte tacto diplomático, sin dejar sentimientos de hostilidad en ninguna parte. Es cierto que en
esta cadena aparente de éxitos casi increíble; oo debe de haber influido solamente la preparación académica de Kissinger, sino también su talento natural de diplomático nato.
Un Munik&gt; R,estaurado (México, D. F.: Fondo de Cultura Económica, 1973) relata la historia de las hazañas di-

plomáticas del Príncipe Matternich, Ministro de Relacion~s
Exteriores de Austria en la época de las guerras napoleonicas, que culminan c~n el Tratado. de Viena q~e dio a ~ropa una estabilidad politica esencial, en _una epoca p~t1cularmente revolucionaria, hasta el estalhdo de la Primer
Guerra Mundial, casi un siglo más tarde. Por eso se dio a

Metternich el título de ''Doctor de las Revoluciones", rx&gt;rque sabía encontrar el remedio para aplastarlas donde
quiera que brotasen: a veces por la vía violenta, a veces
mediante la intriga o el convencimiento. Así, destacan en
Metternich dos características fundamentales: su habilidad
diplomática casi increíble y su espíritu conservador.
En el momento en que Metternich se hace cargo de las
relaciones exteriores de su país, el Imperio Austrohúngaro
era un extraño conglomerado de países, razas e idiomas,
unidos sólo por el mito de la majestad imperial. El Emperador era un individuo débil, ignorante, timorato y acomplejado. La maquinaria administrativa del estado funcionaba
muy mal y estaba llena de corrupción. Las élites sociales,
económicas y políticas estaban imbuidas de un espíritu aristocrático y feudal que ya no iban de acuerdo con los tiempos, puesto que ya había estallado la Revolución Francesa.
La economía del paí~ era débil, y su posición en el centro
de Europa convertía este imperio en presa fácil de conquistadores ambiciosos: Rusia por el este, Francia por el oeste,
Alemania pol1 el norte. A pesar de todas est as desv~mtajas,
Metternich supo maniobrar tan hábilmente que rn la lucha
por el poder de todos los países antes mencionados supo
colocar a su país como el fiel de la balanza, como el J)€{1ueño
peso que hacía la diferencia entr,e un platillo y el otro. Así,
paradójicamente, Austria dictó la politica europea de 1810
a 1830, y siguió influyendo en ella poderosamente hasta la
muerte de Metternich en 1865 ( curiosamente, Metternich
aconsejó a Maximiliano, poco antes de su muerte, que "no
se metiera en la avientura de México").
Ahora, Kissinger ocupa una posición muy similar a la
de Metternich. Su país no es tan débil como lo era Austria,
pero sin duda está atravesando por crisis internas muy graves; en todo caso, ya no ocupa una posición de preeminencia única en el mundo, sino que tiene que consultar y negociar con Rusia, China y Europa Occidental, por lo menos,
sin contar con la rebelión de los países del Tercer Mundo.
Su jefe, el señor Nixon, ha sido derrocado y hundido en la

�ignominia. Su persona es objeto de la inquisición constante
de muchas gent:es interesadas en hundirlo, aunque sólo sea
por lograr un éxito periodístico. Sín embargo, por lo menos
hasta ahora Kissinger ha conservado su prestigio entre los
jefes de es~do de los países más poderosos de la tierra Y
continúa adelante sus gesti-ones conciliatorias.
El logro de la paz mundial constituye sin duda un objetivo de primera magnitud para todos los habitantes del
planeta, pero adquiere importancia particular en el caso de
un país tan poderoso como los Estados Unidos, de quien depende en buena parte el resultado final. Por eso podemos
considerar que este es uno de los problemas más graves que
afrontan los norteamericanos y del cual es responsable en
primera instancia el señor Kissinger.
Las Naciones Unidas, organismo internacional creado
precisamente para salvaguardar la paz en el mundo, han
resultado inoperantes en ese sentido. La Asamblea General,
donde están representados prácticamrnte todos los paises
del mundo, asi k&gt;s grandes como los pequeños, se ha convertido en un foro importante para la ventilación de muchos problemas internacionales, pero no opera como mecamismo de toma de decisiones. La paz mundial es una cuestión demasiado importante com::&gt; para dejarla en manos de
un enorme número de países, la mayoría de ellos irresponsables e ignorantes, interesados en las cuestiones más diversas. Por ello, la propia Carta de las Naciones Unidas reserva este asunto a la consideración y decisión del Consejo
de Seguridad, d::mde están representados en forma permanente las cinco "grandes potencias" (Estados Unidos, Rusia,
China, Inglaterra y Francia) y las demás lo están en forma
temporal y por rotación. Pero los grand~ son sin duda quienes deciden, y además Inglaterra ha quedado fuera de
combate por sus tremendas crisis internas y Francia se
siente aislada una vez más ·(como en tiempos de Napoleón),
por su paqueñez relativa y por su orgullo de viejo líder intelectual y cultural ahora relegado a segundo término. De
modo que en el Consejo de Seguridad sólo quedan los "tres
grandes": Estados Unidos, Rusia y ~hina, como correspon-

de a la realidad mundial de nuestros días. Conscientes de
esta realidad, los países de Europa Occidental (encabe-zados por Alemania) están tratando de formar un bloque
económico y político que se constituya en una cuarta potencia.
En este marco general, d~ tres o cuatro grandes potencias que se disputan fl predominio mundial, es que tiene que desenvolverse Kissinger, &lt;X&gt;mo lo hizo su antecesor,
Metternich, en el siglo pasado. Es como un enorme tablero
de ajedre-z jugado por tres o cuatro participantes, donde los
peones son todos los países del Teroer Mundo y los países
desarrollados pequeños. Se trata ahora. como siglo y medio antes, de lograr algún equilibrio entre esas ambiciones
de dominio, así sea precario e inestable, que impida el estallido de una conflagración mundial. Tal conflagración sería
ahora mucho más terrible que antes, ya que resultaría virtualmente imposible que no se recurriese de inmediato a la
guerra atómica. Es por esto que debemos alegrarnos de que
al frente de la diplomacia norteamericana se encuentre un
hombre como Kissinger, que une a su talent-::&gt; natural unn
int,eligencia poo::, común, un espíritu científico y una preparación académica sin igual. Si él no puede hacer la tarea,
parece difícil encontral' quién lo haga.
Quizá podamos también llegar a otra conclusión: los
problemas internacionales, como los problemas nacionales,
o regionales, o aun locales, o individuales, o de cualquier
otra índole, se abordan mejor cuando se tiene una preparación académica sólida y un espíritu científico. No es cierto
que pueda resolverlos quien sólo cuente a su favor con alguna "experiencia" o un arsenal de mañas. Las soluciones
que encuentra este tipo de personas son siempre falsas, engañ~as: no resuelven el problema, sólo parece qll€ lo hacen
y dejan las cosas en igual o peor estado que antes. Por eso
resulta especialmente lamentable que la gran mayoria de
los políticos mexicanos, casi la totalidad de los mismos, estén tan maJ preparados para el ejercicio de sus funciol1€s.
Es de desearse que algún día lleguen al poder gentes de la
talla intelectual de un Kissinger.

�UN HOMBRE LLAMADO FRANZ KAFKA
Armando Garza Clark
1

•

�(Nota de B•dacci6n:.-Eat.amoa en el anive raario
d• la muerte de Fraru: Kafka y e) periodista
Armando Garza Clarlc: nos ha enviado un intoreaante escrito a.obre el inmortal alemán. Leamos. p\lea. algunos detalle• aobresoliéntea de
aquella peraonalidad).

DE

Shakespear~ se ha dicho que fue un hombre de
carne y hueso, más la paternidad de sus obras ha sido puesta en tela de duda. Respecto a Kafka, por el contrario, es
indudablemente autor de las suyas, pero ¿él existió? Esta
es la cuestión, para expresarlo en frase shakespearana. La
duda planteada por la existencia terrenal de un hombre llamado Franz Kafka, escritor, proviene de lo que en términos
policíacos se calificaría de un exceso de pruebas y esto, ya
de suyo, suscita conjeturas. Nada hay en nuestra época que
no haya sido tildado de kafkiano, lo mismo las siniestras
hazañas de la epopeya nazi, como el tejemaneje burocrático
y judicial, la política de disuasión termonuclear, la descolonización, la crisis de valores humanos, en fin, el término se
ha desparramado insidiosamente para hacerlo extensivo a
to&lt;la la Creación. Cuanto reviste tintes sombríos, lo que es
sulfuroso, desesperado, insoluble, se califica sin · más de
kafkiano. Y también se cuelga el mismo sambenito a lo
malsano, intrincado o nada más inquietant:e.

�EN EL CEFIRO

El adjetivo kafkiano ha llegado al punto de la singularidad de desbancar al propio nombre: Kafka no pervive
más que en lo kafkiaoo. Pero ¿si algo es kafkiano, dónde
diantre está entonces Kafka? En el céfiro, como lcaro, como Prometeo u Odin, responde un eco. Cuando se muestra
su sepulcro en el cementerio de Praga, es casi como si se
mostrara la que fue prisión de Sócrates -o tenida por ta·len Atenas. Una V&lt;:ll. sin rostro, salida de una tumba vacía.
Y, sin embargo, en este año, cuando cúmplese el cincuentenario de su muerte, la sombra de Kafka resalta, se
difunde y alcanza mayor vigencia que nunca. Pero ya es
hora de conferirle un pequeño deirecho, bien merecido por
lo demás: el de elaborarle una biografía rigurosamente fechada, corporeizarlo en una biografía bien definida ubicada en un marco espacio-temporal preciso, sin pasiones nf
sentimientos. En swna, Franz Kafka (Praga 1883-Kierling
1924). Un día Kafka miróse al espejo y comprobó que tenía
mejor talante del que suponía. "Un rostro pulcro, armoniosamente modelado, de perfiles casi hermosos. La negrura
de los cabellos y de las cejas, las cuencas orbitarias salientes como una cosa viva del conjunto de la cara, que está a
la expectativa. La mirada en modo alguno es apagada, ni
vestigios hay de ello, pues ya no es, no más, infantil. Seria,
más que todo, increíblemente enérgica si no hubiese sido un
,;imple observador, puesto que estaba precisamente en plan
de observarme y quería meterme miedo".
HOMBRE EQUILIBRADO

¿Atemorizarse? Actitud infantil extemporánea, por
cuanto a la sazón ha dejado atrás la infancia. Pero su devaneo ante el espejo no es en aras de amedrentarse sino
con miras a lo que desea ser: un hombre bien equilibrado
entre dos polaridades, la fisica y la Intelectual. En esta virtud se afana por remar, nadar, montar a caballo. Tiene el
anhelo de ser un atleta Agil "porque con un cuerpo esmi-

rr iado no puede obtenerse ningún resultado". Un propósito
por lo demás muy natural de millares de adolescentes a
quienes sugestionan los anuncios publicitarios: "Sea un
Hércules ... Hágase respetar en cinco lecciones". Pero lo
singular en Kafka son los móviles que le han inducido a
esta actitud, el nudo qUe quiere desenlazar con el concurso
de la gimnasia en primer término, luego de la literatura, de
la enfern:iedad y la gloriosa floración del amor.
Aquí debe entrar en escena el padre, Hermann Kafka.
Comerciante mayorista en Praga, alto, corpulento, taciturno, pero cuando su voz resuena, es tonante. Franz se siente
sobrecogido. Un día el hombrón clama: "Te haré trizas cerno a un p€scado". El muchacho, endeble pescado, sardina,
a lo más, se aviene a todo con tal de que la voz cese de atronar. Más tarde el hijo escribirá al padre: "Desde tu mostrador gobernarás al mundo", ccn una mezcla de admiración y rencor. Pero la misiva jamás será remitida, como
testimonio de la intangibilidad paternal.
HUELLA PATERNA

El temor al padre, a decir verdad más. pelafustán ql,le
C!llcl, dejó huella en todos los actos del Franz adolescente y

juvenil, al punto d€• hacerlo casi incapaz de sostener un trato normal con sus semejantes. Fuese cuanto él hiciera o
desease realizar, no obstante haber traspuesto los umbrales de 1a juventud, Franz sentía pesar sobre él la miraóa
del padre sarcástico, menospreciant.e, amenazador. "Te haré trizas como a un pescado". De tal suerte fue que tras
de concluir el liceo y planteársele la decisión de dar rumpo
a su vida, deliberadamente se encauzó hacia los estudios de
Derecho por quienes tenia la certidumbre de no sentir ninguna vocación. Incapaz de reb~larse contra la autoridad
paterna, se resignaba a llevar las cadenas de su sometimie.n to hasta el fin, acatando la divisa que más tarde expresara:
"En la lucha entre el mundo y tú, toma el partido del mundo". Por cuanto su padre no veia en él sino a un fruto vano, pues bien, ¡sería ese fruto vano! De tal guisa ratificaba
simultáneamente su Rumisión y su indiferencia.

29

�Empero, concluido su doctorado en Derecho y tras de
obtener un sostén en una compañía de seguros obreros en
Praga, percatóse con sobresalto que nunca podría conciliar
el trabajo de oficina con su verdadera vocación que era la
literatura. Había comenzado a emborronar cuartillas, a realizar sus pininos en el azaroso campo de las letras, cual una
tierra de nadie, como el mundo que le rodeaba. Un mundo
sibilino en donde no acertaba a poner pie firme. Ahí estaba
el padre para darlo todo al traste. Y también Dios, o, por
mejor decir, su ausencia, su silencio. Ello sin dejar de mencionar su condición de judío cheoo en el marco del imperio
autro-húngaro, vale decir, de hombre objetado lo mismo
por los checos que por los alemanes. Aun cuando se expresaba en lengua germana, Kafka decía que solamente se consideraba "un invitado de la lengua germana". La nostalgia
1o acuciaba entonces a buscar una comunidad más segura,
una fraternidad más vasta que iba a buscar en los poetas,
en los anarquistas, en los sionistas.
ENVIADO DE LO ALTO
Singular impresión causaba Franz donde quiera que iba.
No por cuanto fuese célebre -muy poca cosa había publicado a la sazón- sino que impactaba por su sola presencia.
Doquiera fuese este pequeño burócrata de cuello almidonado y sombrero color melón, de voz suave y llena de viveza
-pues "tenia el corazón triste pero el espíritu alegre"cautivaba sin querer a todos aquellos que lo trataban.
"Franz es un enviado de lo Alto, un gran elegido", expresó
alguien con palabras que hoy corresponderían a "un hombre fuera de serie".
Milena Jesenska, el primer amor en la vida de Franz,
refiere de este modo la impresión QUe causaba él: "Todos
nosotros, en apariencia, somos capaces de vivir porque en
un momento cualquiera nos refugiamos en la mentira, en la
ceguera, en el entusiasmo, en el optimismo, en la convicción, en el pesimismo o no importa qué expediente. Pero él
-Franz- no tiene asilo protector. Es absolutamente inca-

paz de mentir, como es incapaz de emborracharse. No tiene
el menor refugio, el menor abrigo. Es por ello que está expuesto a t odo aquello de que nos salvaguardamos. Es como
un hombre desnudo e-ntre l-os vestidos".
El hastío de la oficina no le doblegaba. Sus sueños incidían en "ese mundo prodigioso" que tenía en la cabeza, aun
cuando malograra su vida "en aras de una deplorable papelería". Empero, los lectores de "El Proceso" o de "El
Castillo" tiene sin embargo otros motivos para sentir gratitud hacia la malhadada oficina, pues, sin ella, sin duda la
visión kafkiana de la vida moderna no habría surgido. Precisa haber laborado en una oficina para describirla en to&lt;la
su descarnada r.ealidad.
TESTIGO DE INJUSTICIA

Ef.ectivamente, Kafka ha t€'nido ocasión, dentro de su
trabajo en la compañía aseguradora, de ser test igo de la
injusticia. El, un pequeño burgués de Praga, ha visto en su
situación de mayor desamparo, de mayor sufrimiento, a
obreros accidentados, a viudas y madres ancianas, solicitando un socorro. "Cuán humildes son -&lt;liria más tarde a
· su amig,o Max Brod- ¡vienen a suplicarnos! En lugar de
tomar la casa por asalta y de entrar a saco, Uegan a imploramos". Su asombrosa facultad de identificarse con todo y hacia todos -mimetismo lo calificaría luego Marthe
Robert- iba a desarrollarse hasta convertirse €TI una doctrina auténtica: "Todos los sufrimientos que nos rodean,
nos hacen también sufrir. De igual modo el niño se desarrolla atravesando por todos los estadios de la vida hasta
la vejez y la muerte, asimismo nos desarrollamos - no menos profundamente ligados a la humanidad que a n osotros
mismos- a través de todos los sufrimientos de este mundo". Esto es lo que se llama la fe.
KAFKA Y LA MUJER

La influencia del padre iba también a ensombrecer
otra faceta de su existencia envuelta por mucho tiempo en

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�el misterio: sus relaciones con las mujeres. Fue oovio dos
veces de la misma joven, una berlinesa muy sosegada que
se llamaba Felicia. Estas relaciones duraron cinco años y
puede descartarse que Franz la haya amado. El sólo veía
en ese matrimonio evrntual un medio de escapar al dominio
paterno, de vivir la vida normal que esperaba. Pero, al regresar de Berlín en 1914, escribió: "Estaba maniatado como un delincuente. Como si hubiera sido arrojado a un rincón sujeto con v~rdaderas cadenas y gendarmes apostados
delante de mí. ¡Y eran mis esponsales! Rompió las relaciones dos meses después, pero reanudólas en 1917 para terminarlas definitivamente a fines de ese año, considerándose
incapaz de hacer vida común o~m una muchacha tan poco
poética como Felicia. Ella evidentemente quedó , en trance
de sufrir. "Por fortuna ---eomentó al .respecto Kafka con
clarividencia maliciosa y un poco cruel, incluso- ella era
una mujer inquebrantable, una combinación prusiano-}udaica, una personalidad robusta y triunfante".
Esto sucedía en 1917, cuand:-&gt; la primera matanza a nivel univ.ersaJ se encontraba en pleno apog,eo. Sin embargo,
Franz no fue movilizado. Para él su guerra se desarrollaba
en otro plano. Mas, como muchos en tal,es circunstancias,
sabía que éstas terminarían por abatirlo. En ef.ecto, de
aquella ép,xa data en todo caso el inicio del mal quien, a la
postre, lo llevaría a la tumba: la tuberculosis. Una noche
expectoró sangre. Levantóse aterrado, encaminándose hacia la ventana. Miró hacia afuera, dio un centenar de pasos
y se sentó en su lecho. La hemorragia se detuvo y Franz
pudo reanudar ·su sueño sobresaltado. A la mañana siguiente
la sirvienta advirtió la sangre y con esa rotundidad ingenua
de los espíritus simples, Le espetó: "Señor, no tiene usted
para mucho tiempo".
DOLOR, AMOR
Sus malandanzas sentimentales tuvieron relación directa con su padecimiento. Al menos así lo afirma el propio
Franz con tranquila convicción: "He dejado •arruinar mi
cuerpo . . . Me he destruido sistemáticamente a lo largo de

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estos años ... Mi cabeza y mis pulmones han conspirado
contra mí, a mis espaldas". Ahora, el atleta ágil de otro
tiempo no quiere ser más que un cuerpo doliente por cuanto
ha naufragado en la prosecución de una vida normal. Todavía, como en el momento de elegir una profesión, Franz
continúa hasta la consumación de su derrota. En 1919 hará
una nueva tentativa con otra muchacha - J u l i a - pero sin mayor convicción que con Fellcia. ¿Es incapaz de
amar o no ha incurrido más que en vulgares errores? Durante algún tiempo Franz se inclinó hacia la primera posibilidad, hasta que nuevas relaciones le demostraron no ser
distinto de los demás hombres.
El primer hálito de felicidad lo recibió de Milena Jesenska, joven checa de la alta burguesía praguense. Escritora de talento, se le había metido entre ceja y ceja traducir
del alemán a su nativo checo, los poemas del mismo bardo
obscuro a quien todavía no conocía pero admiraba. Se escribieron, se vieron y cortejaron. "Hoy por hoy, Milena,
Milena ... No puedo escribir otra cosa . .. Era yo un ani. mal del bosque, que no vivía casi nunca en la floresta. Me
derrumbaba, nQ importa dónde, en una sucia fosa (sucia en
virtud de mi sola presencia, naturalmente) hasta que vi al
sol la cosa más maravillosa que jamás haya visto. Me he
aproximado a pesar de mi tenor y he llegado hasta ti. ¡Que
si eres grata! He puesto mi rostro en tus manos. Me he sentido dichoso, confiaoo, libre, potente en mi mismo, por completo dentro de mí! "Pero si Kafka rompió con Julia, tampoco desposó a Milena. Ella estaba casada Y, además, comenzó a sopesar la dificultad de vivir en las mismas nubes
que Franz. El fuego se extinguió y él procuró recibir atención en un sanatorio. Entre tanto continuó carteándose con
Milena, pero el romance estaba ya condenado a la vaciedad.
Escribir no es convivir y esto lo sabia mejor que nadie el
propio Franz, cuando asentó: "Escribir cartas es plantarse
desnudo ante fantasmas. Avidamente ellos aguardan esta
acción. Los besos escritos no llegan a su destino. Los liban
en el camino".

�..

RETORNO A LAS FUENTES
Fue en 1922 cuando Kafka escribió "El Castillo". Cada vez está más enfermo --0e laringitis tuberculosa- En
julio, pasa sus vacaciones en el Báiltico y sueña con partir
en octubre rumbo a Palestina . . . "Era una fantasía como
puede tenerla un hombre enfermo, oonvencido de que ya
nunca más abandonará su lecho. Entonces ¿por qué no ir
a Palestina al menos?" Este estado de ánimo disimula con
d_elicade-za que acaba de iniciar con Dora Dymant un nuevo
idilio. Ella es una joven judía de Polonia quien será su último amor. Cabría decir el único, pues por ella hará lo que
jamás había hecho por las otras: alejarse de Praga y del
padre para ir a radicarse en Berlín con Dora. Es el Berlín
de la postguerra con su inmisericorde cortejo de inflación,
pobreza, frío. Kafka está enfermo, muy enfermo, pero se
siente rebosante de dicha. En fin, realiza un "retorno a las
fuentes", pues se aplica al estudio del hebreo. El y Dora
han trazado planes. Partirán a la Tierra Prometida para
trabajar, Franz, de camarero en un café; ella, de cocinera.
Lo que se llama una vida nueva. Y a efecto de subrayar la
decisión de terminar una etapa de su vida e iniciar otra distinta, Franz Kafka le manda a Dora quemar, ante sus ojos,
la mayor parte de sus manuscritos.

EL FIN
Aún quedan algunas semanas de felicidad. Pero al llegar ja primavera de 1924, Franz está en trance de muerte.
La familia acude en su socorro, vuelve a hacerse cargo de
él y lo traslada a Praga. Le internan en un sanatorio. Hacia
abril, casi ya no puede pronunciar palabra. Se comunica
con Dora, que permanece a su cabecera, a través de misivas. El tres de junio de 1924 pide a todos salir de su habitación, pero retiene al joven médico que lo atiende, su amigo, además, y le pide morfina. El médico rehúsa. Entonces
Franz, ya agonizante, le espeta estas palabras terribles y
singulares que traducen un sufrimiento en el limite de lo
soportable: "Si no me matas, serás un asesino". Fue lnhu-

mado en el cementerio de Praga, donde, algún tiempo después, iba a reunírsele aquél de quien, por asi decirlo, jamás
se había separado, el despedazador de pescado, el grande, el
fuerte, el poderoso, Hermann Kafka. Un padre inolvidable.
Antes de sucumbir, el escritor había exigido a su mejor amigo, el también escritor Max Brod, quemara todos sus
manuscritos. Empero, contrariamente a lo realizado por
Dora, Max no cumplió la postrera voluntad de Kafka. Cual
si hubiese presentido que otros a no tardar se encargarían
de ello. Estos otros, por supuestio, fueron los nazis, quienes
no se contentaron con quemar las obras de Franz Kafka,
sino también, como inquisidores modernos, hicieron arder
a las tres hermanas del escritor, a la mayor parte ele quienes fuel'On sus amigos y también a Milena, quien murió en
el campo de concentración de Revensbruck en mayo d€
1944. "Por qué hablarme, Milena, de un porvenir común
que no será jamás ... Pocas cosas son seguras1 mas una de
entre ellas serán que nunca viviremos juntos en la misma
casa_, lado a lado, en la misma mesa. Jamás. Ni aun en la
misma ciudad".
·
Como corolario de esta sumaria semblanza un último
pensamiento de Franz Kafka: "Verdaderamente estamos
abandonados como niños en el bosque. ¿ Qué sabes tú de los
sufrimientos que me aquejan y que sé yo de los tuyos? No
sería que por ello debiéramos los hombres ser los unos con
los otros tan respetuosos, tan pensativos, tan afectuosos como si estuviéramos ante la puerta del infierno?".

1

�LA PRIMEl{A UNIVEHSJOAD DE NUEVO LEON
Gerardo de León
Ja Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geografía y Estadística)
(de

■

�(Nota d• Redacci6n:- La primera parte de éate
estudio apareci6 en •l n.úm•ro corre■pondie·nte
cd Primer TrimHtre de 1974). '

Apuntes Histórioos
111.- P ASOS EN FIRME

..

TAN

luego coro,; se fueron dando los primeros pasos
en firme para llevar a la realidad la fundación de la Universidad en Monterrey, presentado el ocurso de los estudiantes ante el Congreso del Estado y animados por las
declaraciones del Gobernador don Francisco A. Cárdenas,
distintos sectores de la ciudadanía se dieron a la tarea de
animar a los iniciadores, con opiniones, con comentarios, o
interviniendo en algunas formas más efectivas. Así, comenzaron a aparecer en los periódicos locales de la época, "El
Porvenir" y "El Sol", artículos al respecto de personas interesada~ en colaborar con el grano de arena de sus razonamientos, o debidos a la pluma de algunas autoridades
en materia educativa o cultural.
En el diario "El Porvenir" se estuvieron publicando
algunos articulos alµsivos a través de la sección "Tribuna
Pública", por la cual salieron a luz diversos comentarios,
principalmente en lo relativo al asiento definitivo de esta
nueva Universidad en la ciudad de Monteney, y si acudimos
a ellos, no es por descuido en el abuso de las transcripciones,
sino con el propósito de revivir íntegramente el pensamien-

�to de aquellos ciudadanos a quienes inquietaba, en lo más
vivo, el problema de la cración de esta Casa de Estudios.
El Ing. Gustavo W. Fernández, por ejemplo, publicó en
este periódico, el 22 de octubre de 1932, un artlículo que intituló "Nuestra Universidad", y en él hace públi'fls algunas
sugerencias muy interesantes, de entre las cuales sacamos
varias:
"En el número del 21 de este mes, menciona 'El Porvenir' en el artículo referente a la ciudad universitaria, la
factibilidad de hacer que el edificio 'Alvaro Obregón' sirva
a la vez de escuela industrial y de facultad de ingeniería.
La idea n&lt;&gt; podría ser más atinada. De este modo (y aquí
empiezan mis sugestiones) tendríamos el Colegio de Ingeniería en el extremo oriente de la Avenida Madero, e'l'l la
proximidad de las principales industrias, mientras que en
el extremo ponientz de la misma Avenida, al torcer al sur
podríamos tener la Escuela de Medicina junto al Hospital
que está por construirse en ese lugar.
"El problema monetario debe atacarse mediante una ·
campaña parecida a la qUe n evó a cabo Ja Cámara de Comercio hace algunos meses para adquirir la ambulancia.
Sólo que este movimiento deberá ser más extenso y abarcar a todos los habitantes del Estado que puedan dar de un
peso para arriba. Comisiones de donantes deben formarse
que recaben fondos y otorguen a los donantes un prendedor
que diga: 'Yo construí la Universidad' o algo parecido ...
" ... Muchos de los estudiantes carecerán probablemente de suficientes recursos par.a sostener su educación profesional. A ellos se procurará darles empleo en la misma
Universidad o dependencias de ella. Los honorarios serán
muy flexibles (habiendo bastantes grupos para la misma
clase para que cada estudiante disponga el suyo como mejor
convenga a sus inter€ses).
''Más que todo urge que una persona se eche a cuestas
el cargo de iniciar los trabajos formales para la erección

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de nuestra Universidad. A dicha per9ona debe dirigirse toda
la correspondencia relacionada con la Universidad, como si
ésta ya fuera una entidad real. Por lo pronto, a dicha persona debemos enviar sugestiones como las que he ' venido
haciendo, o oorrecciones a éstas, o muchas más que indudablemente se suscitarán. Pero ¿quién quiere ser el iniciador? El que esto escribe propone para dicho puesto al Lic.
Santiago Roel o al Ing. Spencer Holguín. Ni siquiera se ha
pedido a los interesados su consentimí,ento. Se hace esta
proposición sólo porque empiece a 'rodar la bola'. Es el único modo de que terminen las discusiones y los ofrecimientos
de ayudas morales y materiales y empiecen a reaJizarse hechos ooncret:os.
"Respecto al nombre que deberá llevar la Universidad,
no e\S más lógico que sea el de UNIVERSIDAD DE NUEVO
LEON? A medida que el tiempo avance, los demás Estados,
o los más importantes, querrán tener su Universidad cada
uno, y entonces 'Universidad del Norte' no significará nada.
¿No ,es el Gobierno de Nuev•o León, no son los hombres de
empresa de Nu€'Vo León, no son sus estudiantes, los que
van a construir la Universidad? ¿Novar a ser ésta nuestra
Universidad? Universidad de Nuevo León, pues".
El hecho de la aridez en materia de educación superior
que sufrían vastas zonas mexicanas en aquellas épocas, había inclinado a los precursores de nuestra Universidad a
pensar en ella con miras a amparar áreas estatales en esta
región de nuestro país, desde que se empezó a acariciar el
proyecto de fundación. Y desde luego no era de criticárseles. Al contrario, las condiciones imperantes los obligaban.
Pero, tampoco el ingeniero Fernández fue un desatinado en
sus ideas, y el tiempo se ha encargado de darle la razón.
El problema estaba en ese entonces muy latente, y calentaba, como brasa, los cerebros de todos los interesados.
No faltó quien, desde luego, pensara también en una Universidad fraccionada, para asentar parte de ella en el Estado de Coahuila.

�Firmado por el señor Guillermo A. Benavides, publicó
"El P.orvenir" del lo. de noviembre siguiente, un artículo
que se llamó "El C. Gobernador de Coahuila y la Universidad del Norte", en el cual hace elucubraciones tan temera1·ias como ésta:
"Perfectamente confirmado está, por diversos conductos, que una Institución Universitaria será establecida en
Coahuila. No queremos saber si será la del Norte o la de
Coahuila, pero si sabemos que será una Universidad, y esto
porque conocimos el entusiasmo de D. Nazario para estos
trabajos (se refma a don Nazario Ortiz Garza, Gobernador
entonces del Estado vecino), por lo tanto, llevará adelante
su pI'::&gt;grama sobre todos los obstáculos; hacer de Coahuila
('} Estado más progresista y luchar por el prestigio de Coahuila.
" El éxito de la Universidad del Norte depende de diversos factores y muy principalmente de lo que pase en Nuevo
León, dado que se instale allá y no aquí, en virtud de que
Nuevo León ha sido siempre y lo seguirá siendo: el Estado
pesadilla de Mdos aquellos que no han podido alcanzar su
civilización ni su adelanto. Naturalmente que de esto, que
es casi una regla, Coahuila es una excepción y si tal Estado pudiera garantizarse en lo sucesivo de contar con elementos en el poder público, del valor, integridad y esfuerzo
del señor Ortiz Garza, Gobernador actual, podríamos en
Nuevo León temer que este vecino nuestro Se nos adelantara . .. "

la lejanía en el tiempo, después de más de cuarenta años·
sobre todo cuando son tan diferentes las pasiones y los in~
tereses que hoy privan, por lo general, en los medios universitarios. Entonces, nuestros primeros fundadores, y el
ámbito que los rodeaba, acudían a la tribuna, y a la polémica, con la tranquilidad que da una conciencia tranquila,
sin odios, sin partidarismos, sin politiquerías. Lástima que
tan luego fue tomando forma la Universidad de Nuevo
León, fue también cambiando el panorama de la misma a
este respecto.

Para ant:s de qUe terminara el año de 1932, ya la
prensa local mformaba de la inminencia de la realidad de
los proyectos de que hemos venido hablando anunciando
también que la Secretaria de Educación otre'cía cooperar
con algunos catedráticos para la flamante Universidad.
En los primeros días del año siguiente el Gobernador
Cárdenas se prepara:ba para trasladarse a Ía capital de 1a
República, para tratar allá lo relativo a la cooperación del
gobierno federal para la creación de la Universidad de Nuevo León, Y se especulaba que para el regreso del Mandatario ya se podría fijar la fecha en que se daría principio a la
organización de ésta.
·
Pero antes del anunciado viaje a México del Gobernador, éste recibió una carta del propio Secretario de Educación Pública donde le participaba que, como primera cooperación de las autoridades federales, ya había sido comisionado ei culto educador, doctor Pedro de Alba, para que
auxiliara, con su eficacia característica, las labores de organización de la Universidad· en proyecto.

Con el título de "El Asunto Palpitante de la Universidad del Norte", firmado por J . Femández Rojas y publicado e'l el mismo diario, el día 9 del mismo me~ de noviembre,
se rcluta el del señor Benavides que menck&gt;namos anteriormente. Con a;to, tenemos una idea del interés de la colectividad por los acontecimientos tan importantes que Se avisoraban al fundarse la nueva Universidad, y el color tan
especial con que se matizaban los distintos criteirios, significándose t:&gt;dos estos, por las tendencias constructivas y la
bondad de las intenciones, pudiendo advertirlo mejor desde

De inmediato, los Directores de las Escuelas Superiores
del Estado y el Comisionado se dedicaron a realizar reunio-

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El miércoles 22 de febrero de 1933 por ferrocarril llegó a Monterrey el doctor De Alba, ~pertando verdadero
entusiasmo en todos los sectores interesados, pues éstos esperaban mucho de las luces y la experiencia universitaria
de este Maestro.
'

�nes preparatorias, con el propósito de estudiar lo concerniente a la nueva Ley Universitaria.
Una vez: instalado en Monterrey, el doctor De Alba fue
entrevistado por periodistas regiomontanos, y de sus declaraciones transcribiremos algunos conceptos, que indudablemente han subido de interés al quedar consagrados por
la historia:
"Mi concepto de Monterrey --declaró el Maestro-, es
de que ha servido de guía y de modelo a una infinidad de
aspectos de la vida social y económica de la ciudad de México. Por lo tanto, el establecimiento aquí de un centro revelador de alta cultura como lo es la Universidad, le dará
a esta ciudad la significación elevadísima no solamente en
la parte material, sino que vendrá a ser también un faro,
una antorcha para el mantenimiento de los impulsos espiri,
tuales".
Cuando se le interrogó con respecto a su opinión sobre
cómo debería organizarse la nueva Universidad, declaró
textualmente:
"Creo en principio que Monterrey cuenta con elementos bien preparados y capaces en el orden intelectual, para
integrar el personal idóneo que fuera el fundador del gran
cuerpo de profesores universitari~.
"Por lo tanto -agregó-, la obra principal será de los
mismos regiomontanos; es decir, el pie veterano de antiguos
profesores del prestigiado Colegio Civil, de la Escuela de
Derecho, y de la Facultad de Medicina, quienes al fundarSe la Universidad, contarán con más elementos materiales
y con un mejor ambiente para sus estudios".

Y finalmente expresó, que ya Se estaba citando a una
junta general, en el despacho del Gobernador, a representantes de las distintas escuelas superiores, así como a elementos locales de la industria, la agricultura, etc., para
que cada quien aportara su contingente, y anunció también
que ya las ideas principales habían sido completadas por el
Gobierno Y la Legislatura locales, faltando únicamente pequeños pormenores para dar comienzo a los trabajos definitivos.
Y efectivamente, el 23 de febrero de 1933 se realizó
la reunión en el Salón de Recepciones del Pal~cio de Ger
biemo en Monterrey, acordándose entonces la integración
de un Comité PrerUniversidad, que habría de funcionar en
forma autónoma, y que se encargaría de dar cuerpo a la
nueva Universidad.
IV.-EL COMITE ORGANIZADOR

Con la celeridad y eficacia requerida en est-os casos,
cuando quienes quedan comisionados para una organización
son personas indicadas y responsables, éstas se dieron a la
tarea de laborar constantemente, desde los inicios para irl0
imprimiendo un carácter definitivo a las labores de estructu:ación de esa tan soñada Universidad de Nuev,o León, y
as1, tres días después del arribo a la ciudad del Dr. Pedro
de Alba, y tras reuniones y deliberaciones constantes entre
él y los elementos necesarios, el 25 de fe'brero de 1933
se int€'iró definitivamente el Comité que habría de encargarse de regular los trabajos de creación de la Institución,
según noticia dadá por el vespertino local "El Sol" de esa
fecha.

Habló del interés y la simpatía con que la Federación
había visto los planes de fundación de que tratarnos, y las
posibllidades de cooperación de aquélla. Clffi más de una
vez, los laudables propósitos del Gobernador Cárdenas y de
la significación que tend.ria en el panorama nacional la
creación de esta entidad educativa.

La r-eunión tuvo lugar en la antigua Escuela de Jurisprudencia, y la dirección de los trabajos estuvo a cargo,
desde luego, por el propio Dr. De Alba, habiendo integrado
esta Junta, representantes del Gobierno del Estado, del
Ayuntamiento de Monterrey, los Directores de cada una de
las Escuelas Superiores de la Ciudad y un alumno representante por cada una de ellas también.

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�Registra el acta respectiva a los integrantes de esa
Primera Junta definitiva: al poeta Eusebio de la Cueva,
representante personal del señor Gobernador del Estado;
al doct&lt;&gt;r Nicandro L. Tamez, representante del H. Ayuntamiento de Monterrey; Lic. Héctor González, Director de la
Escuela de Leyes; Dr. Procopio González Garza, Director
de Medicina; Lic. Pedro Benítez Leal, Director d€'1 Colegio
Civil; Prof. Plinio D. Ordóñez, Director de la Escuela Normal para Maestros; Ing. Spencer Holguín, Director de la
Escuela Industrial Alvaro Obregón; Profra. Belem Garza,
Directora de la Escuela Industrial P.emenil Pablo Livas;
Prof. Juan Escamilla, Director General de Educación Pública en el Estad0r; Prof. Juventino Torres, Director General de Educación Federal en el Estado; se-ñor don Federico
Gómez, Director de "El Porvenir", en representación de la
prensa local; señor Eduardo Livas Villarreal, representant-e de los estudiantes de la Escuela de Leyes; señor César
R. Ramír-ez, representante de los estudiantes de la Escuela
de Medicina; señorita Ma. de la Luz González, representante de las alumnas de la Escuela Normal; Sr. Guadalupe R.
de los Santos, representante de los alumnos de la Escuela
Normal; Sr. Rubén Castillo, representante de k)s &lt;l:lumnos
del Colegio Civil; señorita Ana Ma. Delgado, representante
de las alumnas de la Escuela Pablo Livas; Sr. Rob€rto Cantú, representante estudiantil de la Escuela Alvaro Obregón;
Prof. Macario Pérez, Presidente de la Sociedad Mutualista
de Maestros Mexicanos, en representación de la misma Sociedad y el Dr. Pedro de Alba, en su carácter de consultQr
técnico, invitado especial del Superior Gobierno del Estado
y Delegado de la Secretaría de Educación Pública.
El primero en hacer uso de la palabra fue el poeta Eusebio de la Cueva, quien manifestó, a nombre del Gobernador Cárdenas, cuál era el objeto de la convocatoria a aquella reunión: la constitución del comité ejecutivo que se encargara de realizar, tras estudiar y proponer, todos los
trámites legales, y dejar establecida en el Estado la educación universitaria.
Mencionó ademAs, también a nombre del Gobernante,
que éste deseaba delegar en el Comité por constituirse to•

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das sus facultades inherentes al ramo educativo y lo autorizaba para que presentara el proyecto de reforma correspondiente a la legislación escolar en vigor. Finalmentt' se
hizo manifiesto que el señor Cárdenas, en su carácter d&lt;'
Gobernador del Estado, se permitía declarar constituido
dicho comité con todos los presentes en el acto, y que para
que desde luego se iniciaran los trabajos del mismo, él sf'
permitia designar al doctor Pedro de Alba como Presidente
de Debates, a efecto de que se procediera a la elección de la
Mesa Directiva y a la organización de las labores respectivas.
Tras aceptar su designación, el doctor De Alba propuso que se nombrara un Secre1.al'io Provisional, y la eleceión
re&lt;:'ayó en el estudiante Eduardo Livas Villarreal.
Consecuentemente, dicha Directiva quedó designada :
por el propio Gobernador del Estado, señor don Francisco
A. Cárdenas, como Presidente Honorario; Presidente Efe('t.ivo, Lic. Pedro Benítez Leal, Director del Colegio Civil y
ex-Gobernador del Estado; Primer vice-Presidente, Li&lt;:.
Héctor González; Segundo vic,e-Presidente, Dr. PPcwopio
González Garza; Secretario General, Dr. Pedro de Alba; Secretario de Actas, Prof. Plinio D. Ordóñe'I.t; Primer pro-SeCl'etario, señorita Ma. de la Luz González y Segundo pr-oSecretario, Sr. César R. Ramírez; Tesorero, Prof. Joel Rocha; pro-Tesorero, Sr. David Albeirto Cossio y Vo('ales, Sr.
Eusebio de la Cueva, Dr. Nicandro L. Tamez, Srita. Belem
Garza, Ing. Spencer Holguín, Prof. Juventino Torres, Prof.
Juan F. Escamilla, Sr. Federico Gómez, Srita. Ana Ma.
Delgado, Sr. Rubén Castillo, Sr. Guadalupe R. de los Santos, Sr. Roberto Cantú, Sr. Eduardo Livas Villarreal y el
representante que designe el H. Congreso del Estado.
De los demás integrantes del Comité, los delegados de
las diversas sociedades obreras y profesionales e instituciones industriales y comerciales, se acordó que se inoorporen
al mismo con el carácter de Miembros Cooperadores.
Tanto por la costumbre inveterada de halagar con nombramientos honorarios a ciertas autoridades, en casos co47

�mo el presente, como pór el int€~'és en vincular a la mayor
parte de los designados a 1-os planes de estructuración, se
nombró una larga lista de Miembros Honorarios rlel Comité
Organizador, quedando integrados así, el Lic. Aarón Sáenz,
a la sazón Jefe del Departamento Central del D. F., ex-Gobernador del Estado y persona, en aquel entonces, de importante ascendiente ante las altas autoridades federales
por su posición política; al Ing. Plutarco Elías Calles Jr.,
Alcalde de la ciudad de Monterrey y primogénito del omnipote nte caudillo de quien también heredara €1 nombr,e ; el
Lic. J osé Benítez, ex-Gobernador del Estado también, Secretario General del Gobie nx&gt; del Distrito Federal y persona de las confianzas del Lic. Sáen'.lj; Lic. Narciso Bassols,
Secretario de Educación Pública en el Gabinete del Presidente , Gral. Abelardo L. Rodríguez; Lic. Alfonso Reyes,
nuestro Alfonso Reyes, máximo exponente de las letras hispanas, regiomontano por derecho y de corazón; señor Nazario Ortiz Garza, Gobernador del Estado de Coahuila ; Dr.
Rafael· Villarreal, Gobernador de Tamaulipas; Gral. Rodrigo Queverlo, Gobernador ·de Chihuahua; Gral. Carlos Real,
Gobernador de San Luis Potosí; así como el Dr. Pedro de
Alba.
En la misma sesión fueron designados con el carácter
de miembros colaboradores y patrocinadores, los señores
Prof. Joel Rocha, eminente hombre de letras nuevole-onés Y
capitán de la industria local y don David Alberto Cossio,
potosino arraigado en nuestro suelo, poeta, periodista de
polendas y notable historiador de los sucesos de nuestro pasado.
Una vez que los conútentes tomaron posesión de sus
respectivos cargos, ya bajo la presidencia del Lic. Benítez
Leal, se acordó un plan orgánico de labores, que se condensó en los siguientes puntos:

suJtivo a la otra, integrado por los direc1ores y a lumnos de
las escu(:'las superiores del Estado, por los dirE'Ctores de
Educación esta1al y federaJ, así &lt;'Orno por los rrpresentantes de las autoridades estataJes y municipales, del Congreso del Estado y por el Dr. De Alba.
II.-De este Comité Técnico Consultivo se formoron
dos Comisiones, una que se encargaría de formular el prnyecto de Ley Orgánica Universitaria y el otro que se a\'ocaría a estudiar las reformas necesarias a la Ley General
de Educación vigente entonces en Nuevo L€ón.
III.-Par a formular el Proyecto de Ley Orgánica quE'daron designados el Lic. Héctor G-onzález, como P res idente
del Comité y los señores Lic. Pedro Benítez Leal, Dr. Procopio González Garza, Ing. Spencer Holguín, Profa. BPlcm
Garza y Guadalupe R. de los Santos como sus colabo radores.
IV. -El Prof. Plínio D. Ordóñez quedó comisionado como Presidente de la Comisión que estudia ría las reformas
a la Ley de Educación, auxiliado por el Prof. Jua n F . Escamilla, el Prof. Macario Pérez, la Srita. Ma. de la Luz
González, el Sr. Eduard-o Livas Vi1larreal y el representante
del H. Congreso del Estado.
V.-El Dr. Pedro de Alba quedó definitivamente designado como ConsuJtor General del Comité y de las comisiones que en el futuro se designaren.

VI.-Y se acordó, finalmente, que el Oomité verificara
sus sesiones generales los sábados, de die-z a doce de la mañana.

!.-Que el Comité funcionaria en dos secciones denominadas Comité General, a la que quedar~ integrada por
los miembros designados por el Gobernador y por los representantes de las instituciones Invitadas, y Comité Con-

Todos los comisionados Se hicieron cargo desde luego
de la responsabilidad que habían contraído, y con un entusiasmo digno del mayor elogio, y tal y cual se planeó, las
reuniones tuvieron lugar con la frecuencia calculada, rindiendo óptimos frutos cada una de ellas, gracias al celo y a
la buena disposición de todas las-comisiones designadas.

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�En la sesión del 4 de marzo s1gu1ent.e, llevada a cabo
bajo la presidencia del Lic. Pedro Bení1ez Leal, fueron
acreditados como nuevos miembros del Comité, el Dr. Mateo A. Sáenz, representante del Partido Nacional Revolucionario (el abuelo de nuestro PRI actual), el Profr. Oziel
Hinojosa, de la Unión de Maestros Nuevolroneses, y por la
Asociación Médica Mexicana· s.e presentó al Dr. Angel Martínez Villarreal.
Las comisiones encargadas de formular los proyectos
de leyes, la que modificaría la General de Educación y la
Orgánica de la Universidad, rindieron concienzuck&gt;s informes de las actividades realizadas.
En la misma, el Dr. De Alba sugirió que se estudiase
a fondo el problema hacendario de la Universidad que
- dijo- ''debe ser considerado de tanta importancia como
el técnico", y después de algunas discusiones, se acordó
que el Tesorero y d pro-Tes:m ~ro se constituyeran en Comisión de Hacienda, para que se encargase de presentar al
Comité un Plan de Arbitrios y Fondos Propios para el sostenimiento de la Universidad, y quedaron autorizados para
proporcionar la designación de miembros benefactores que
pudieran participar en la organización y constitución del
Patrimonio Universitario.
Se acordó también, agregar a la lista de Miembros Honorarios, y cerrarla con su nombre, al Lic. Virgilio Garza
Sr. Finalmente quedó integrada una Comisión que habría
de encargarse de la publicidad y de dar la información pertinente en lo relativo a las labores del Comité.
Una semana más tarde, y también bajo la presidencia
del titular, se realizó la tercera de las reuniones ordinarias
del Comité Organizador de la Universidad de Nuevo León,
y en ella se rindieron informes más substanciales de parte
de las diversas Comisiones, habiéndose destacado el del
Prof. Joel Rocha, Presidente de la de Hacienda, al solicitar
de la Mesa Directiva que se extendiesen nombrami€'11tos como Miembros Cooperadores a las personas QUe habian

aceptado ya intervenir con sus concursos econom1cos en
favor de la nueva Universidad, y la lista de l•os mismos queció integrada hasta ese día por las siguientes personas; Sr.
Jorge S. Rivero, lng. Bernardo Elosúa, Ing. Santiago C€'fna, lng. Luis G. Sada, lng. Roberto G. Sada, Sr. Ricardo
Chapa, Sr. Isaac Garza Sada, Sr. Carlos Garza Cantú y Sr.
Ignacio Albo, quienes ya habían ofrecido firmemente su colaboración, y romo posibles miembros de la misma sección
del Comité a los señores Dr. Eusebio Guajardo, José Muguerza Jr., L::&gt;renzo Zambrano, Prisciliano Elizondo, Anto
nio L. Rodríguez, Roberto Reyes, Alejandro Guajardo, Lic.
Jesús de la Garza y José Mier del Bosque.
V.-PROYECTOS DE ESTRUCTURACION
Aquel memorable grupo de trabajo que constituía el
Comité Organizador de la Universidad de Nuevo León, no
solamente se reunía ·para intercambiar ideas y fructíferas
discusiones en los días que se tenían señalados, sino que, al
llevarse al terreno de los debates la Ley Orgánica de la
Universidad que deberían prop::&gt;ner, en la sesión ordinar ia
del 18 de marzo de 1933 se acordó declararse; para la semana siguirnte, en sesión permanente, con el propósito de que
los alegatos sobre esa Ley se concluyeran en el menor tiempo posible, y dichas reuniones se llevaran a cabo en las noches de los días 20, 22, 23 y 24 del mismo mes de marzo.
Para la ordinaria del lo. de abril, la Secretaría informó que
ya se había hecho entrega al Gobernador de ese Proyecto
de Ley, y se nombró la Comisión que habría de representar
al Comité ante el Congreso del Estado, para cuando en el
seno de éste fuera llevado al terreno de las discusiones, así
como también el Proyecto de Ley de Educación General,
quedando integrada la Comisión por los señores profesores
Plinio D. Ordóñez, Juan F. Escamilla y Macario P érez, así
como los estudiantes Eduardo Livas y Maria de la Luz González.
También en ese entonces fue llevada la idea sobre la
conveniencia de que se formulara el Plan de Estudios de la

51

�Educación Secundaria en el Estado, para conectarla con la
Primaria y con la Preparatoria, iniciándose así la desvinculación de los planes existentes en el antiguo Colegio Civil.
Además se designó a los señores ingenieros Francisco
Beltrán y Spencer Holguín para que se dedicasen a los estudios concernientes a la creación de la Facultad de Ingeniería, comisión que, en la sesión de la semana siguiente, presentó una lista de las diversas ramas que podrían componer
dicha Facultad, que serían las carreras de topógrafo e hidromensor, agrónomo, ingeniero químico, ingeniero químioo industrial, ingeniero constructor, ingeniero arquitecto,
ingeniero civil, ingeniero de minas y ensayador, ingeniero
mecánico, ingeniero electricista e ing,e niero mecánico-electricista.
En la sesión del 22 de abril del mismo año, se propuso
también la creación de la Facultad de Filosofía y L€'tras,
quedando comisionados para los estudios conducentes los
señores Directores de las Facultades y Escuelas Universitarias; así como, se dispuso que los mismos se avocaran a
estudiar los planes necesarios para la creación de la Escuela de Bachilleres --con lo que, en definitiva, quedó separada la €ducación inmediata posterior a la primaria que, desde 1859 en el Estado de Nuevo León, había estado representada por el glorioso Colegio Civil de Monterrey-, proyecto
que se presentó a la sesión del Comité a la semana y cuyas
discusiones acapararon la atención del mismo p~r varias
subsecuentes.

11

Estas comisiones se denominaron de Organización Escolar, de Publicidad, de Hacienda y de Archivo, y quedaron
bap el control de los señores Presidente y Secretano del
mismo Comité.
La Comisión de Organización Escolar quedó con el encargo de cooperar con el Gobernador del Estado en la organización previa, material, técnica y económica de todas
las Escuelas e Instituciones prescritas, tanto por la Ley General de Instrucción Pública como por la Orgánica de la
Universidad; así como para sugerir las reglamentaciones
provisionales urgentes que pudieran ser expedidas por el
propio Ejecutivo, para que surtieran efectos en tanto se
constituían el Consejo Universitario, o el Consejo de Educación Primaria y Secundaria, o cualquier otro cuerpo al
que, por la ley, le correspondiese expedir esas reglamenta·
ciones.

La Comisión de Publicidad tendría la obligación de
publicar un boletín de las labores que había venido desarrollando el Comité y sobre los antecedentes y notas periodís- ·
ticas sobre el mismo asunto.
Ese b:)letín basaría su publicación sobre cinco puntos
esenciales:
!.- Publicación de las legislaciones y proyectos relativos a la Educación en el Estado.

Fechado el 29 de junio de 1933 y firmado por lru. se•
ñ:)res Lic. Pedro Benítez Leal y Prof. Plinío D. Ordóñez,
con el carácter de Presidente aquél y de Secretario éste, el
Comité Organizador de la Universidad de Nuevo León presentó al señor Francisco A. Cárdenas, Gobernador del Estado, un largo e.scrito que principiaba con la notificación
de que, con fecha 15 del mismo mes de junio, esa Corporación babia dado por concluidas sus labores escenciales para
las que fue convocada, y que declaraba en receso sus sesiones generales, dejando únicamente cuatro comisiones para
que continuaran fungiendo, en tanto se constituía definitivamente la Universidad.

IV.-La organización y ejecución de un Concurso Pú~lico para el que se convocaría a maestros, estudiantes, artistas y pers:)nas que deseasen participar, sobre la selección
del Lema y Emblema que habría de sustentar la Universidad de Nuevo León. (Para aquel efecto se ofreció un pre-

52

53

II.-Relación de los trabajos formales del Comité Organizador.
fll.- Antecedentes de la creación de la Universidad en
proyecto.

�mio de cien pesos y un diploma, para los dos concursantes
que resultaran vencedores).
V.-Finalmente, el boletín contendría la información Y
datos pertinentes sobre la organización y funcionamiento de
la Universidad.

El Proyecto de Ley Orgánica de la Universidad de
Nuevo León, por la grandiosa novedad que representaba
entonces en nuestro medio y por la importancia histórica
que la misma reclamaba, si nos merece una atención más
cuidadosa:

La misión de la Comisión de Hacienda se definió para

El artículo primero se refería concretamente, a los fines de la institución:

que oolaborara con el Gobernador del Estado dir~tament~,
y así determinar y organizar previamente la Hacienda Uruversitaria.

!.-Patrocinar los estudios filosóficos y fomentar las
manifestaciones artísticas en todas sus modalidades.

La Comisión de Archivo que quedó a cargo de la Secretaría del Comité, llenarí¡ sus funciones coleccionando
toda la documentación acerca de las diversas labores desarrolladas.

II.-Promover y organizar la investigación científica
en todos los campos de la cultura.
III.-Impartir la educación superior, la profesional y
toda enseñanza posterior a la secundaria.

Los Proyectos de Leyes presentados, para su discusión
y aprobación, ante el H. Congreso del Estado de Nuevo
León, p3demos si ntetizarlos con los siguientes extractos:

IV.-Formar técnicos y expertos en varias actividades
cuya preparación se inicie después de la educación primaria o de la secundaria.

De la Ley de Educación Pública, según el artículo lo.,
una nueva división de los ramas educativos en Nuevo León:
a).-Primaria (incluyendo jardines de niños), b).-Secundaria y c) .-Universitaria.

V.-Interesarse por todos los problemas sociales y ayudar especialmente al estudio y solución de los peculiares de
México.

El articulo 2o., declaraba el carácter de la Enseñanza
en el Estado, oomo libre y laica.

VI.-Difundir elementos de cultura, por medio de campañas de extensión universitaria fuera de los programas
regulares.
VII.-Acreditar con títulos, diplomas u otras recompensas, todo esfuerzo relevante del hombre en pro de la
ciencia, del arte o de la cultura.

El tercero designaba como corporaciones educativas
oficiales, a la Dirección General de Educación Primaria y
Secundaria, a un Consejo de Educación Primaria y Secundaria a las Dir~iones y Juntas Directivas de las Escuelas
Sec~darias, a las Direcciones y Juntas Dir€Ctivas de las
Facultades, Escuelas e Institutos Universitarios, a la Rectoría de la Universidad, al Consejo Universitario y a un
Departamento de Higiene, Educación Física y Recreación.
Los demás artículos se refieren a las atribuciones de los organismos creados por la Ley y a disposiciones generales.

El articulo 4o., enumeraba las dependencias que deberían funcionar, dependientes de la Universidad, al quedar
definitivamente establecida.

54

55

!.-Facultad de Filosofía, Ciencias y Artes
Il.-Facultad de Medicina

�IlI.-Facultad de Derecho y Ciencias Sociales
IV.- Facultad de Ingeniería
V.-Facultad de Química y Fannac-ia
VL-Escuela Normal
VIL-Colegio Civil (Escuela de Bachilleres)
VIll.- Escuela Industrial y Preparatoria Técnica "Alvaro Obregón".

111

IX.-Escuelas anexas a la Universidad:
a) Escuela de Enfermeras
b) Escuela de Obstetricia
c) Escuela Industrial de Labores Femeniles
"Pablo Livas"
X.- Los Institutos de investigación que se funden
de acuerdo con la presente Ley.

Ja Dir&lt;-&gt;eción de Educación Primaria y Secundaria, el que
llevaría la representación del Gobierno del Estado. Estos
Consejeros Ex-Oficio serían el Rector, el Secretario General -que ~o sería también del Consejo- y los Directores
de las Facultades, Escuelas e Institutos.
Por Consejeros Electos se considerarían, un profesor
titular por cada Escuela o Facultad, un alumno regular t ambién por cada una de éstas, un representante de la Federación de Sociedades de Alumnos de las Escuelas o Facultades
pertenecientes a la misma Universidad y 1-os representantes
que designen las Sociedades de Profesionistas Universitarios, siempre que esas asociaciones lo soliciten y la representación fuera admitida por el Consejo Universitario.
Las atribuciones del mismo Consejo Universitario, del
Rector de la Universidad, de las demás autoridades y del
pmfesorado están pr9puestas en el articulado con que continúa el Proyecto, para concluir éste con los derechos de
expedición de grados académicos, que consistlrian en Bachiller, Maestro y Doctor, y los demás de expedición documental inherente al organismo por crearse.

XL-Las Bibliotecas Públicas del Estado y las salas
populares de lectura que se funden.
VI.-ORTO Y OCASO
XII.-Las escuelas populares que se funden, dependientes def Departament-o de Extensión Universitaria.

XIII.-Las demás Facultades y Escuelas que se sigan
creando en Nuevo León, de acuerdo con la presente Ley; y las similares que se organicen en
plan de identidad o equivalencia con las que
formen esta Universidad y se adhieran a ella,
dentro de las bases que se establezcan luego.

Al rendir su segund~ informe ante la XL Legislatura
local, el día 16 de septiembre de 1933, don Francisco A.
Cárdenas hace hincapié en los trabajos realizados para la
creación de aquella Universidad de Nuevo León y entre
otros conceptos vertidos, destacan:

El Consejo UniversitariQ debería quedar integrado por
Consejeros Ex-Oficio y Electos, además de un delegado de

"Hay que hacer honor al hecho de que en el recinto de
la Legislatura de Nuevo León, se haya hablado repetidas
veces, del elevado propósito de fundar nuestra Universidad
Y es por ello que me complace informaros que las ideas primordiales expresadas por el señor licenciado Aarón Sáenz,
recogidas por mí en momentos solemnes como éste, van en
camino de convertirse en plausibles realidades, la ~álida y
entusiasta aoogida que mereció la iniciativa universitaria

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57

XIV.-Salas de exposiciones, conciertos y conferencias.

�por parte de todas las clases sociales, ha facilitado los trabajos preliminares, pues he contado con una fran?a ~ resuelta cooperación de los intelectuales, los profes1omstas,
los estudiantes, la prensa local y en general de todas las
fuerzas propulsores de nuestro mejoramiento y adelanto.
Así es que pronto abriremos nuestro primer año de estudios
universitarios y un poco después, tendrá lugar la solemne
inauguración de la Universidad de Nuevo León ...
" ... Debo informar que nuestra Universidad será una
Asociación de estudiantes y profesores y un exponente de
los ideales efectivos de la región en materia de cultura; por
lo tanto no no.s ha detenido el escrúpulo de no contar desde
luego con grandes edificios o con flamantes dotaciones materiales, por más que se irán construyendo poco a poco. Por
lo pronto, lo que más interesaba era no defraudar las aspiraciones manifiestas en ese sentido y por eso concedí el más
decidido apoyo a la iniciativa.
"Las clases intel€Ctuales de Nuevo León, contarán en lo
sucesivo con el fuerte vínculo de la Universidad; los profesores y funcionarios de Escuelas y Facultades, tendrán garantías y estabilidad de acuerdo con sus merecimientos Y
capacidad; los estudiantes se regirán por leyes amplias Y
reglamentos generosos; pero debo decir, que tanto el Ejecutivo como la Legislatura de Nuevo León recogemos los
compromisos y sellamos los pacto.s que figuran en la Ley
Orgánica de la Universidad, principalmente en lo que hace
a los ofrecimientos de estar siempre atentos a extender, cada vez más, los beneficios de la cultura universitaria a las
clases laborales y a las gentes necesitadas ... "
Efectivamente, la Ley Orgánica de la Universidad de
Nuevo León (la ·primera) fue promulgada por ese Congreso local ante el que estaba rindiendo su informe el Gobernador Cárdenas, el día 31 de mayo de ese mismo año de
1933.
Con una ceremonia que tuvo lugar en el antiguo Teatro Independencia, que esturo situado en el local que hoy

ocupa el flamante Cine Olympia, el día 24 de septiembre,
una semana después de que fue rendido el informe de gobierno citado, se declararon abiertos los cursos universitarios, dando oportunidad ~í a que se iniciaran las clases al
día siguiente.
No todas las dependencias universitarias iniciaron sus
trabajos en esta fecha, pues, como lo hemos venido apuntando, muchas de ellas estaban apenas constituyéndose, y
requerían de cierta minuciosidad en su organización, como
las Facultades de Ingeniería y de Ciencias Químicas. Otras
no llegaron a funcionar siquiera por aquel entonces, como
la Facultad de Filosofía.
El Comité Organizador, declarado en sesión permanente desde el 15 de junio anterior, se disolvió el 3 de octubre
siguiente, quedando entonces como .0elegado del Gobierno
del Estado, el Dr. Ped.r9 de Alba, con carácter de Secretario General de la Universidad en funciones de Rector y con
el encargo de instalar el Consejo Universitario, según nombramiento expedido por el Gobernador Francisco A. Cárdenas del día lo. de octubre de 1933.
En una ceremonia llevada a cabo en el Salón de Actos
de la vieja Escuela de Jurisprudencia, de las calles de Abasolo Y Di.ego de Montemayor, tomó posesión el Primer Consejo Universitario de nuestra Máxima Casa de Estudios en
la noche del día 4 del mismo mes. Este se integró de ac~erdo con la Ley Orgánica que ya regia a la misma, y entró
en funciones inmediatamente. Y el día 17 de diciembre siguiente fue designado oficialmente como primer Rector de
~a ~niversidad el licenciado Héctor González, distinguido
Jurisconsulto, hombre de letras de vasta cultura y acucioso
historiador quien, como ya lo hemos visto formó activísima Parte en los trabajos creativos de esta Institución como
Director que era de la Escuela de Leyes.
0

El dia 20 de diciembre de ese mismo año de 1933 se
ina~ró oficialmente la Universidad ron un acto, en el que
se mauguraba también el Aula Magna, construida en la an-

58

59

�ligua sede del Colegio Civil. La inauguración oficial estuvo
a cargo del licenciado Narciso Bassols, quien en su carácter
de Secretario de Educación Pública trajo la representación
de-1 Presidente de la República. Al día siguiente tomó posesión el licenciado González de la Rectoría.
Una serie de tiranteces políticas que no viene al caso
sacar a colación, habían venido ejerciendo una perniciosa
influencia en el ánimo del Gobernador Cárdenas, pero éste,
hombre de limpia trayectoria y nobles ideales, logró soportar aquellas tempestades hasta en tanto no pudo ver cristalizado el viejo anhelo de fundar nuestra Universidad. Así
pues, ap€'llas constituida legal y oficialmente ésta, el 27 de
diciembre de 1933, renunció a su puesto irrevocablemente.
Se hizo cargo, como Gobernador Constitucional Substituto, el licenciado Pablo Quiroga Treviño, para completar
el períod,::, inconcluso.
Aquellos actos trascendentales, como es natural, no dejaron de influir en el funcionamiento normal de la Universidad, y apenas iniciado el año de 1934, empezaron a hacerse sentir cambios de consideración entre los principales
integrantes de la misma. El 31 de enero renunciaron el Director y el Se&lt;!retari,o de la Escuela de BachHleres. El 2 de
febrero dejaron también sus puestos el Director y el Seer.etario d.e la Facultad de Medicina, y el 15 de agosto siguiente fue reemplazado el Rector Héctor González por el
Dr. Angel MartínE'Z Villarreal.

Blx:&gt;ta por esos días una agitación general con motivo
de las pretensiones oficiales de socializar la educación. En

tanto que se iniciaban los cursos del nuevo año escolar el
día 3 de septiembre, el Consejo Universitario prepa~aba la
inauguración de los mismos y la inquietud minaba al elemento estudiantil que, en una importante mayoría, preveía
e intentaba rechazar algunos de los actos de sus autoridades.
Y efectivamente, al realizarse el acto oficial de inauguración de los nuevos cursos, sancionados con la presencia del Gobernador Quiroga, y al hacer uso de la palabra
el Secretario de la Facultad de Medicina, quien, a decir del
historiador Tomás Mendirichaga (Humanitas No. 8, 1967) ,
"entró de lleoo a hacer la apología de la educación socialista", cuando se desató la gritería estudiantil desde las galerías dando lugar a que uno de los jóvenes fuera agredido
y golpeado por la policía. Esa misma noche, el Consejo
Universitario acordó- la expulsión de doce estudiantes.
Al día siguiente, la 'Escuela de Bachilleres inició el movimiento que se presentía, ya en forma, esgrimiendo como
lema: "Contra la Escuda Socialista y en Defensa de la Cátedra Libre".
Al tercer j.ía, 15 de septiembre, el estudiantado realizó
un grandioso mitin en el local del Cine Imperio, que estuvo
situado en la esquina noreste del cruzamiento de las calles
Juárez y 5 de Mayo, aledaño a la Plaza del ,Colegio Civil,
durante el cual se decretó la huelga general universitaria,
que debía de estallar el 17.

Durante el ciclo escolar 1932-1933, las Escuelas que
posteriormente formaron parte de la Universidad (Oolegio
Civil, Medicina, Jurisprudencia, Farmacia, de Enfermeras
y Parteras, Normal para Maestros, la Femenil Pablo Lívas
y la Industrial Alvaro Obregón") , registraron una población
escolar de l,~)78 alumnos, según consta en la Memoria de
Gobierno de don Francisco A. Cárdenas, y al año siguiente,
el primero de funcionamiento de aquella, el alumnado bajó
a 1,864, no obstante la creación de nuevas instituciones, de
acuerdo con lo informado por el Lic. Quiroga en septiembre
de 1934.
·

Concretamente, los organizadores de la huelga estudiantil dÍrigieron al Gobierno del Estado un pliego de peti-

60

61

1

En esa misma fecha en que se planeó iniciar el movimiento, se adhirió la Facultad de Medicina y los demás universitarios fueron dejando de asistir a sus clases subsecuentemente, a excepción de las Facultades de Qu1mica e Ingeniería que, oficia4mente se mantuvieron al margen, pero sin
ocultar sus simpatias por el mismo.

.

�dones oondensadas en los siguientes puntos: a) .-Que se
reconsideraran sus derechos a los estudiantes expulsados;
b) .-La renuncia del Rector Mart1nez Villarreal y de algunos de sus colaboradores; c) .-Que se reinstalaran a los catedráticos a quienes se habia forzado a renunciar; d) .-La
independencia económica de la Universidad con un subsidio
manejado por un Consejo de Administración; e) .--Garan- ,
tias a la libertad de cátedra; f) .-Respeto a la sober~nía e
independencia de la Universidad en su régimen interior;
g) .-Una nueva estructura al monto de _las cuotas en las
Facultades y Escuelas, que se consideraban onerosas y h} . La cre&amp;ción de la Facultad de Filosofía y Letras, que de
acuerdo~n la Ley de la propia Universidad ya debería estar .funcionando.
El día 19 se verüicó una grandiosa manifestación estudiantil, tanto para apuntalar el movimiento que se iniciaba, .
como para protestar por el asesinato de un estudiante.
El 21, la Escuela Secundaria No. 1, la única existente
en aquel entonces dependiente de la Dirección de Educación,
se unió al movimiento, apoyándolo.
Asi, a medida que pasaban los días, el movimiento se
agudizaba y se extendía, a tal grado que, en la noche del 27,
fue tomado el edificio del antiguo Colegio Civil, ya consíderado como Central de la Urnversidad, y en él se hicieron
fuertes los inconforme., iniciando una tradición ya tan común y corriente para nuestros ojos actuales.

Por iniciativa de las altas esferas oficiales se formó
entonces ún "Comité Organizador de la Universidad Socialista'', que se hizo cargo del funcionamiento de las dependencias que fueron universitarias, pero cuya trayectoria no
legó nada trascendente a la historia.

EPILOGO
El mandato constitucional del Gobernador Pablo Quiroga terminaría el día 4 de octubre de 1935, pero un ostensible desequilibrio político que había venido imperando en
el Estado, obligó que las elecciones estatales verificadas ese
mismo año fueran nulificadas, y el Superior Tribunal de
Justicia, a falta de otras autoridades competentes, nombró
al profesor y general Gregorio Morales Sánchez, Gobernador Interino de Nuevo León, el 27 de septiembre.
El día 4 anterior, por Decreto del Lic. Pablo Quiroga,
en su carácter de Jefe del Ejecutivo, fue creado un nuevo
organismo para que supliera a la desaparecida Universidad,
Y se le denominó "Consejo de Cultura Superior", extendiend_o nom~ramiento para qu~ lo presidiera el Dr. AngeJ Martmez V1llarreal, el día 10 de septiembre.
El doctor Martíne-z Villarreal renunció a su cargo el 4
de octubre siguiente, el mismo día en que tomó•posesión el
general Gregorio Morales Sánchez de la gubernatura. Un
mes exacto después, €'l propio Gobernador se autonombró
Presidente del Consejo de Cultura Superior, sembrando una
vez más el ~oncierto y la inquietud en todos los medios
estudiantiles.

Al siguiente día, el Gobernador Quiroga se trasladó a
la H!ilcienda Soledad de la Mota, del municipio de General
Terán, N. L., donde a la sazón se encontraban los generales
Plutarco Elias Calles y Lázaro Cárdenas, éste, candidato
presidenci¡µ en aquel entonces, aquél considerado todavía
&lt;;orno "El Hombre Fuerte de México", y otro dia más tarde
envió al Congreso local la iniciativa para que fuera derogada la Ley Universitaria en vigor, Decreto que promulgó la
misma Legislatura que habla creado la Universidad, un dia
antes de que esta cumpliera sus primeros dieciséis meses de
vida, el 29 de septiembre de 1934.

Una v~ realizadas nuevas elecciones en Nuevo León y
habiendo resultado electo para gobernar al Estado el General Anacleto Guerrero, recibe del interino el Poder el día
lo. de mayo de 1936, cesando también automáticamente en
s~s funciones de Presidente del Oonsejo de Cultura Superior, el general Morales Sánchez.

62

63

�Tras una breve actuación provisional del profesor Abelardo González, que había venido funcionando como Secretario, se hace cargo de la Presidencia del mismo Consejo
· el doctor Enrique C. Livas, quien permaneció en el mismo
hasta la promulgación de la nueva Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, según Decreto número 79, de fecha 29 de septiembre de 1943, expedido por el Gobernador,
general Bonifacio Salinas Leal. El mismo doctor Livas fue
designado primer Rector de esta segunda Universidad de
Nuevo León.
¡Su historia está por escribirse ... _!

i. CRISIS DE LA SOCIAL-DEMOCRATICA?
Rodolfo Caltofen Segura

�Eso

se preguntaba últimamente un gran diario suizo
comentando k&gt;s resultados de las eiecciones en los países
nórdicos, así como también las discusiones perpetuas en el
partido social-demócrata alemán, en el que -a pesar de toda unidad exterior- son· cada v~ más agudos los contrastes en el ala derecha conservativa y en los de una izquierda
creciente, especialmente los Jusos.
La cxmducta de Wehner, este viejo jefe del partido, en
Moscú, la cual fue tomada naturalmente por Brandt y su
grupo como una exageración de la prensa, fue últimamente
señal de que Wehner, que persigue muy exactamente las
opiniones en la base del partida, rehúsa la conducta tibia
de Brandt. Wehner no quiere favorecer al comunismo, ciertamente, pero no quiere tampoco perder de ninguna manera a la juventud que relevará en algunos años a la generación ahora dominante.
También la salida de Kühn como jefe del mayor grupo
social-demócrata en Rheinland-Westfalen, que no encontraba ninguna palabra de agradecimiento por sus compañe67

�ros, fue una muestra de la aversión de la joven generación
contra la conducta de los viejos jefes. No se acepta este
continuo barloventear. Desea un curso que se oriente hacia
las necesidades de las masas trabajadoras, para que los ricos· no se hagan cada vez más ricos y los trabajadores, más
'pobres.
Son señales de tempestad, precisamente en este tiempo de crisis ~nómica, que no causa solamente números
crecientes de horas de trabajo reducidas,· sino que también
hace aumentar perpetuamente el número de parados.
Bajo estas condiciones, tiene que esperar el SPD en las
elecciones que tendrán lugar en este año en algunos Estados
de la Federación Alemana, grandes pérdidas, si no logra la
dirección del partido tomar fuertemente el timón en su
mano. Pequeñas ayudas económicas no salvan, porque no
compensan de ninguna manera la pérdida de ingresos de la
clase obrera.
Y el monumento de Brandt mismo, con el que ganaba
la SPD muchos votos en las úítimas elecciones, se desconcha lentamente.
La simpatía de la clase media, simpatizantes en gran
número del SPD, se inclina hacia los liberales, cuyo jefe
Schrel gana con su amabilidad y sus sonrisas.
Si tuviera el CDU (los cristiano-demócratas) en esta
época, una personalidad eminente seria, aseguraría su victoria en las próximas elecciones. Su desmembramiento interior forma la mayor ayuda para las agrupaciones gobernantes y hace esperar que la coalición social-liberal continuará, con la diferencia de que los liberales darán aún más
el tono que hasta ahora, lo que aumentará ciertamente
gravemente las discusiones en el partido social-demócrata.

68

•

LIBROS RECIENTES

�Comentarios
TELEVISION, por Robert L. Hilliard, comp.
1974. Editores Asociados, S. de R. L. Angel
Urraza, 1322, México 12, D. F.

EL DESARROLLO DE LA TV
La televisión es uno de los medios de difusión que mayor influencia ejerce sobre las masas po~ulares de todos
los países, conformand::&gt; y unificando los gustos, los hábitos
de comportamiento y hasta las ideas de la gente. Considerando la importancia que la misma ha adquirido en el mundo actual, apenas puede concebirse que ese invento fuera
. todavía un sueño lejano hace 35 años.

La primera transmisión en los Estados Unidos fue hecha por la estación experimental de la NBC, al difundir el
discurso del Presidente Roosevelt con motivo de la inauguración de la Feria Mundial de Nueva York, el 30 de abril
de 1939. El negocio no parecía entonces prometedor. No se
habían establecido todavía las caracteristicas técnicas del
sistema y, por consiguiente, los fabricantes de aparatos receptores no podían lanzarlos al mercado, pues estaban expuestos a que no sirvieran para captar las estaciones que
71

---

�se autorizaran. El problema se resolvió cuando, en julio de
1941, se adoptó el marco de 525 líneas, o sea 30 cuadros
completos por segundo, y los fabricantes pudieron iniciar
la producción de aparatos en gran escala.
La estación de TV de la NBC comenzó a transmitir
programas comerciales en cuanto se aprobó el marco mencionado. La tarifa era de 120 dólares la hora, pero el anunciante tenía que cubrir, además, los gastos de estudio, producción, actore., etc. Dicha tarifa, que parece tan baja en
comparación oon las que se aplican actualmente (20 años
más tarde, la misma emisora cobraría a razón de 10.000
dólares la hora) no lo eran en realidad, porque el anuncio
sólo llegaba a unos 5000 aparatos receptores, que eran todos los que había.

En la actualidad las emisores se cuentan por centenare3 y el número de receptores en ese país excede de los 100
millones, que en promedio funcionan de 5 a 6 horas, aunque un 20'fr de esos aparatos permanecen prendidos 10 horai; diarias.
El libro Televisión, compilado por Robert L. Hilliard
t Editores Asociados, Méxi&lt;X&gt;) recoge los aspectos más importantes del desarrollo y ne la realidad actual de esta revolucionaria innovación técnica de nuestro siglo, expuestos
por seis de los más destacados expertos de la TV norteame-ricana. Constituye un interesante conjunt,o de información
útil para los profanos y para los estudiantes y profesionales
de cualquier especialidad relacionada con esta moderna actividad.

..

SYLVANUS G. MORLEY Y EL MUNDO DE
LOS ANTIGUOS MAYAS, por Robert L.
Brunhouse, 1973. Editores Asociados. S. de
R. L. Angel Urraza·, 1322, México 12, D. F.
EL LEGADO CULTURAL DE LOS MAYAS

Sylvanus G. Morley fue un entusiasta investigador de
la cultura de los mayas. A él deb€mos importantes descu72

brimientos que constituyen una valiosa aportación a nuestro conocimiento de la espléndida civilización qu~ floreció
en el sureste de México y en Belice, Guatemala y Honduras,
en una extensión de más de 300.000 kilómetros cuadrados.
La primera aventura arqueológic~ de MorÍey en busca
de ruinas mayas se efectuó en 1907, cuando contaba 24
años, bajo los auspicios de ia Institución Carnegie. Se enam'oró entonces de México y de su gente, y las expediciones
se repitieron sin cesar, a pesar de la Revolución Mexicana
y de la entrada de Estados Unidos en la Primera Guerra
Mundial. Como fruto de sus trabajos publicó media docena
de libms sobre México, así como numerosos artículos en
periódicos y revistas y pronunció centenares de conferencias. Sus aportado~ son muy valiosas para el mejor conocimiento de la que se considera la cultura más refinada que
floreció en este hemisferio. Murió en 1948.
Robert L. Brunhouse, después de una larga tarea de
varios años de recopilar material sobre la obra de Morley
y de estudiar el diario de:! distinguido arqueólogo, ha escrito una excelente biografía de éste. Se titula Sylvanus G.
Morley y el Mundo de "los Antiguos Mayas (Editores Asociados, México), y está ilustrada con una treintena de fotK&gt;grafías y cuatro mapas.
Es un relato ameno como una novela de aventuras. Los
paisajes, las personas y las situaciones están descritos con
vívidos colores, así como los peligros de la selva hostil, llena de asechanzas, de reptiles \ 1enenosos y de insectos que
sólo brindaba incomodidades de todas clases. El lector ve
desfilar ante sus ojos la amargura producida por los penosos trabajos emprendidos con grandes ilusiones y que a menudo terminaban en fracasos, k&gt;s momentos de desencanto
Y frustración, la indefensión ante las enfermedades (Morley
adquirió allí el paludismo) y la alegría desbordante cuando
el éxito coronaba los esfuerzos y se encontraban pie-zas clave. Así transcurrieron cuarenta años.

�Es un libro que revela la grandeza del pueblo maya, así

como la obra de uno de los más i1ustres investigadores del
legado cultural Qllc el mismo dejó al mundo.

AUTOGRAFOS DE LA BIBLIOTECA NACIONAL

�Es un libro que revela la grandeza del pueblo maya, así

como la obra de uno de los más i1ustres investigadores del
legado cultural Qllc el mismo dejó al mundo.

AUTOGRAFOS DE LA BIBLIOTECA NACIONAL

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Escritor y político cubano
Glusario

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1887 .. 1960)

Médico y ensayista español

Nue11as orientaciones sobre patogenia y tratamirnlo ,t,. la diabl'I,, i11sí pida
( 1920 )
A1no;, con;eniencia y eugenesia ( 19 3 O)
Ensayo biológico sobre Enrique IV de Casti/111 y SIi tiempo (1930 )
La e11olt,ción de la sexualidad )' los estados intcrxesuales (2' ed. 1930)
A.miel, un estudio sobre la timidez ( 1932 )
Raíz y decoro de Espa,ia ( 1933)
Las ideas biológicas del Padre Feijoo ( 1934 )
España )' la h!storia de América ( 1935 )
Vocación y ética ( 1935)
El comfe..duq11e de Olivares ( J 9 3 6)
Vida e bistoria ( 1937)
Psicología del gmto (1937)
Liberalismo y comunismo ( 19 3 8)
Esi1ldios de endocrinologí a ( 1938)
Crónica y gesto de la libertad ( 193 8)
Tiberio, histaria de un resentimiento ( 1939)
Tie111po viejo y t iempo nuevo ( 1940)
Don Juan; ensayos sobre el origen de s11 leyerrda ( 1940)
Elogio y nostalgia de Toledo ( 1941 )

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AUGUSTO

MARTÍNEZ

ÜLMEUIJ.LA

(

1880- )

Novelista español

Resnrgimiento (1919)
Teatro de marionetas ( 1920)
El mal menor ( 1921)
Lady Ham ilton ( 1922 )
El coche de plata (1923)
El derecho de ser feliz ( 1923 )
Pa¡arita de las nieves ( 1926)
La mano de Alicia ( 1926 )
Una mujer de s11 casa ( 1927)
La poesía del recuerdo ( 1926)
Don José de Salamanca ( 1929)
Cómo mu.rió Napoleón ( 1930)
La ley de Malthus ( 1933 )
Cómo vivió la Emperatriz Eugenia (19 34)
La cuarta esposa de Fernando VII ( 1935)

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GUSTAVO ADOLFO MARTINEZ

(Seud.: Huco W,-s·1 ( 1883-)

Escritor argentino

Alegre ( 1917)
La casa de los cuervos ( 1917)
Chtdad turfntlenta, ciudad alegre ( 1919)
Pata de zorra (192?)
La corbata celeste ( 1922)
Novia de vacaciones (192~)
El vengador ( 1922)
Val/e negro ( 1922)
Flor de d11ra-zno ( 1924)
El desierto de piedra (1925)
El jinete de f11ego ( 192 6 )
Sangre en el 111nbral ( 1926)
Fuente sellada ( 192 8)
El camino de las llamas ( 1930)
Confidencias de un novelista (1931)
Buenos Aires, futura Babilonia (19 35)

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��AN'DRÉ MAUROIS (Seud. de ÉMILE HERZOG) (1885- )

Escritor francés
Les bourgeois de Witzheim ( 1920)
General Bramble ( 1921)
Ariel (1923)
Voyage att pays des Articoles (1928)
Clomats' (1928)
Les mondes hnagi12aires ( 1929)
Relativisme (1930)
Byro,i ( 1930)
Morcea11x chois:s ( 1931 )
Lr pesrm d'ámes ( 19 31)
Le cercle de famillc ( 1932)
En Améríque ( 1933)
Edouard VII et so,i te11ips ( 1933)
Chantíers américaim ( 1933)
L'instincl du bonheur ( 1934)
Les anglais ( 19 35)
Dick.ens ( 1935)
Premiers contes (1935)
Voltaire (1935)
Histoire d' Angleterre ( 1937)
La je1messe devant notre km ps ( 1937)
La machine a lire les pensées ( 1937)
La 111011archie anglaise de Victoria a Georgc VI ( 19 37 )
Chateaitbriand (1938)
Un Art de vivre ( 1939)
i'.tats-U,iis 39 ( 1939)
Les origines de la guerre de 1939 (1939)
Études litteraires ( 1941)
Cinq visages de l'amour ( 1942)
Memoirr., ( 1948)

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��(Seud.: de Luc1LA Gooov ALCAYAGA 1889-19S7)
Poetisa chilena. Premio Nóbel de literatura en 194 S.

GABR.lELA M1sTRAL

Desolaci6n ( 1922)
Lecturas para mit¡eres (1923)
Nubes blancas y La oraci6n de la maestra ( 19 30)
Poesías (1936)
Tala, poemas (1938)
Ternitra
Canciones de cuna
Rondas para niños

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PAUL MORAND ( 1889Escritor francés

Poemes ( 1914- 1924) ( 1924)
Lewis et frene, roman ( 1924)
Boudd ha vivant ( 192 7)
Magie noir ( 1928)
L'Europe galante (1928)
Black magic ( 1929)
Ouvert la nttit (1930)
Le voyage (1930)
New York (1930)
Champions du monde (1930)
Fleche d'0rient (1932)
Air lndien (1932)
L'art de mourir; mivi de Le suicide en littérature (1932)
Le voyageur et l'amour ( 1932)
Londres (1933)
France la douce ( 1934)
Bucarest; avec deux cartes ( 1935)
Les extravagants ( 1936)
Bug 0'Shea ( 1936)
Apprendre J se reposer ( 1937)
L'heure qn'il est (1938)
Mediterranée, mer de surprises ( 1938)

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JosÉ MoR.ENO VILLA (1887-1955)
Escritor, poeta y pintor español, vivió y murió en México.
Garba ( 1913)
El pasajero (1914)
Evol11ciones ( 1918)
Colecci6n ( 1924)
Tacinta, la pelirro¡a ( 1929)
Puentes q11e no acaban (1933)
Salón sin 1111,ros ( 19 36)
Doce manos nuxicanas (1941 )
Puerta severa ( 1941)
La escultura colonial mexicana ( 1942)
La noche del verbo ( 1942)
Vida en claro ( A11tobiografía) ( 1944)
Cornucopia de México ( 1940)
La 1111/sica que llevaba (19 13-1947) (1950)
V nz e11 1•11eln a m c11114 ( 1961)

��MARÍA. LUISA ÜCA M PO ( 190 5'EscrÍtora mexicana

Cosas de la t'ida (1923)
La hoguera ( 1924)
La jauría (1925)
Sin alas ( 19,.2 5)
Sed ,,,, el desierto ( 1927)
Castillos e11 el aire ( 19 3 1)
El corrido de Juan Saa11edra ( 19 34)
Una vida de mujer (1938)
La virgen fuer/e (1942)
Bajo el fuego ( 1947)
La maestrita ( 1 949)
Ha 11111erlo el doctor Bena,,ides ( 19 S4)
Atitlayapan ( 195 5)
Sombras en la arma ( 19 S7)
Una larde de ar,01/0 ( 1966)

��fRANClSCO ÜROZCO MUÑOZ (

1884-1950)

Escritor y diplomático mexicano
1n vasión y wnq11ista de la Bélgica mártir ( 1915)
Bélgica en la paz (1919)
¡Oh, IIÍ, que comienzas a tener un pasado! { 1932)
Renglones de Sevilla { 1947)

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FERNANDO ÜCARANZA CARMONA (

1876-1965)

Médico e historiador mexicano
Fisiología general (1927)
ÚíCciones de biología general (2' ed. 1931)
Los franciscanos Cll las prol'incias inlrruas Je Sonor&lt;1 ) Osti11111ri ( 1933)
El lmper!al Colegio de Indios de Sta. Cruz de Santiago Tlatelolco (1934)
Capítulos de la historia franciscana (1933-1934)
J11árez y ms amígos 1860 ( 1930-1939)
Cróni&lt;'as y relaciones del Occi,Ícnte de México (1937-1939)
Crónicas de fas /1rovincias internas de la Nuev a Es/&gt;aña ( 1939)
La not·ela de 1111 médico ( 1940 )
Fisiología humana (1940)

La tragedia de

1111

rector (1943)

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fRANCESCO ÜREST ANO

(187 3-1945)

Filósofo italiano
Enrico Glicenstcin e la sua arfe ( 1926)
Pensieri, ttn libro per tutti ( 1936 )
Roma nel/'opera di G. B. Vico (1937)
Eroine, inspiratrici e donne di ccce=ione ( 1940)

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(1899-1949)

Escritor y poeta mexicano

A&lt;idr= ( 1921 )
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R,·d ( 1928)
Pr.11tu111i111a . ( 1930)
193 1)
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l ~11!11)0

Prit,;rru .,111•1io ( 19 33)
M11rrfr de ci&lt;'lo a=ul ( 1937)
El 5,,m/,rrró11 ( 1946 )
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El cas11 dr mi ami_~a alfa-:;r/a ( 1946)
s/l{'lifl ) por.&lt;Ía (J 9l 2 )

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                    <text>PUBLICACION TRIMESTRAL

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
ABRIL - JUNIO DE 1975

��Portada de: BONlES

�BIBLIOTECA
U. A. N. ~ -

Rector
DR. LUIS E . TODD

Secretario General
LIC. JESUS LOZANO DIAZ

..
Departamento de Difusión
Director
LIC. JORGE PEDRAZA SALINAS

Jefe de la Sección Editorial
HECT'OR GONZALEZ Y GONZALEZ

•
Número correspandiente de Abril a Junio de 19'15

Toda cor~pondencla debe dlrlctne a "ABMAS Y LETRAS" /Depto. de
Dllus16nfUniversldad Autónoma de Nuevo León/Torre de la Beetoria,
Noveno PhofMonterrey, Nuevo Le6n, Méxleo.

�PUBLICACION TRIMESTRAL DE LA
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

ABRIL - JUNIO DE 1975

SUMARIO

Pr e s e ntac i ón ........... . ..................

5

Origen de la Novela en Hispanoamérica, Miguel Covarrubias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

9

Precursores del mundo moderno, Campio Carpio . . . . 17
Trinchera. El Nuevole&lt;més Errante (Padre Mier) ,
Dr. Leonardo Contreras López . . . . . . . . . . . . . . . . 29
Los insectos y las antiguas culturas mexicanas.
Un ensayo etnoenromológico, Raúl Mac Gregor

Loaeza ............ . ...... .. ...... . .. ... .. .. .

57

�PRESENTACJON

�El licenciado Miguel Covarrubias, prosista de los mejores que tiene la Universidad Autónoma de Nuevo León,
abre el camino de este nuevo número de Armas y Letras.
Sencillo pero· profundo es este artículo que nos habla del
origen de la novela en Hispanoamérica.
En este número cumplimos con los correspondientes al
primer semestre de 1975 y es Campio Carpio, de los primeros colaboradores que tuvo esta revista en sus inicios, quien
nos envió desde su hoy castigada Argentina dos interesantes artículos, de los cuales en esta ocasión publicamos su
punto de vista sobre los Precursores del Mundo Moderno.
Caqipio Carpio debe saber que estamos satisfechos de
que personajes como él encuentren en esta revista, el más
importante órgano cultural de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, una de las instituciones de vanguardia en
México.
Nuestro respeto y agradecimiento a tan distinguido
colaborador que debe saber que aquí seguimos pensando
7

�..

que las letras son las mejores armas para defender la libertad de instituciones como las universidades.
También, en este número debuta un rnmántico escri tor.
admiradnr de Gonzalitos y del Padre Mier y es sobre ~te
último personaje que nos Escribe. Se tt·ata del doctor
Leonardo Contreras López, actuaJ director de la Preparatoria de Cerralvo, Nuevo León. "El Nuevoleonés Errante"
es un documento de importancia para qqienes gustan volver
la vista atrás, hacia la historia de los pueblos.
"Los insectos y las antiguas culturas mexicanas", es
como su nombre lo dice, un estudio etnoentomológico. Pl'ovi.ene de la Universidad Nacional Autónoma de México y
gustará a nuestros universitarios, amigos y suscriptores.
Aquí está "Armas y Letras", firme en su camino como
lo ha hecho durante más de ::n años.
HECTOR GONZALEZ Y GONZALEZ
Jefe de la Sección Editorial del Depto. de Difusión
de la Universidad Autónoma de Nuevo León

8

ORIGEN DE LA NOVELA EN HISPANOAMERICA
Miguel Covarrubias

�l. Para referirse al origen o a la génesis de la novela
en Hispanoamérica, será necesario partir del término epos
(narración), ya que el teatro indígena ( v . gr. El Varón de
Rabi11al, tragedia maya-quiché del siglo ¿XV1?) involucra
tanto lo dramático como lo narrativo, según el modo occirlental de considerar las funciones literarias.

2. Este epos contiene los ingredientes que tensionan
la futura novela -y antes la crónica al estilo de Berna!
Díaz del Castillo (¿1492-1581 ?)-, o sea, la objetividad derivada de la realidad, y su distorsión producida por el deseo
de explicar ventajosa y armoniosamente esa misma realidad.
3. Ejemplos de ficciones manieristas, tempranas o
adocenadas, la pastoril Los sirgue1·os de la Virgen sin origi1wl pecado (1620) de Francisco Bramón y La portentosa
vida de la Muerte (1792) . obra moral de Joaquín Bolaños,
intentan cubrir --o cubren- en la Nueva España el sitio
que ya la novela empieza a ocupar en la Metrópoli.
4. Carlos de Siglienza y Góngora (1645-1700) , mexicano, científico y humanista, escribe la ambigua obra titu11

�lada In/ort ,mios de Alonso Ramircz (1690). Su indefinición rndil'a en que se la incluye cm PI grupo de Ol&gt;ras llisfóf'Í('(/s, aunque por su trazo y traza aparéccse como una
novel;, dl' avcntums con rib:·tes propk&gt;s de la picaresca.

:&gt;. El 11. !Jdúsico español es una modalidad del Siglo de
las l.1wc •s, , s PI cambio c'e la imagen de Voltaire por el retrnto de• Luzf111. Sus valores: la objetividad, la razón, la ciencin, la n•glamentación. Seguir el modelo de k:is clásicos es la
su pruna vi1·t ud m·tíst ica. Snb: r, antes que crear, es la divisa.
6. La Poéfi('(, ( 1737 y 1789) de Ignacio de Luzán, que
parte de Muratori y de Boileau, 1) subordina la poesía a la
moral y a la polit iea, 2) le impone que nos enseñe "discreción,
elocuencia y elegancia", 3) la divide en dramática, épica y
lírica, 4) encuentra sic-mprt"' en la epor,eya acciones nobles
y grandiosas. héroes y reyes, ejcmpbs dignos de imitar.
7. Voltaire domina el siglo XVIII, Francia, Europa. Y
con él Montesquieu, Rousscau, Didc•:ot. Gigantes del pensamiento, iconoclastas, trazr1n las dos rutas rlel impetu
rEnovador de su tiemp::&gt; y de su genio: la de la hetel'odoxia
deísta y monárquica, y la del materialismo filosófico que
alienta a la clemocn-1da al c·iuctadano y a la República de
los hombres libres.
8. Con el hallazgo &lt;le las spis 11.n ·&lt;'las lm V t'S (lllt' tstuardo Núñez 1·cúne bajo el título de Ol&gt;n11, 1w1·rnfirns tll'.~conocidos, publicadas originalml'nt e en los E. E:. U.U. l'll
1828, Pablo de Olavide pasa a se1· el µrinwr 11oi;c lisf&lt;1 h isJX1noar11eriran o en el tic-111¡.o, y Frrnándcz &lt;le Líza1·di quedará, de ahora en adelante, como el Jll'i111( r 11o relisfa hispanoamericano por la problemática y t r t1ta111ú nto literario de
los t enias que man(:;ja. Olavide, podemos decirlo, .se de::;arraiyó. De allí que su obra nos parezca peninsular y no
americana. Obviamente, tod::&gt; lo contrario pasa con "El
Pensador Mexicano".

9. La novela para Olavide es un vehículo, un medio.
Su obra está al servicio de una causa o un compkjo de cau-

12

sas: la religión católica, la moral y la sociedad imperantes.
Moralizador por excelencia, pues, su arte se resiente de falta de malicia -literaria, sobre todo--. Acepta las normas
cit•I neoclasicismo y sólo las burla para ampliarlas en lo que
respecta a las unidades de tiempo y espacio (como sucede
en Sabina), así romo en la aparición central de algunos personajE.s plebeyos ( como en El incógnito) .
10. La preocupación de Olavide siempre es la misma.
Sus novelas cortas, veriladeras novelas ejemplares, son variaciones sobre el mismo t ema de siempre. Basta con que
leamos con atención la segunda parte de !•os títulos: 1) El
incógnito o el frlltO de /,a ambición, 2) Paulina o el amor
,Je :•;int: 1·e.~ado, 3) Marcclo o Tos peliyrus de /.(.l cortP, 4)
Sauina o /.os grandes sin disfraz, 5) Lucía o Ta aldeana
virtuosa, 6) Laura o el Sol de Sev illa. Sólo en el caso de

: ~ta última narración encontramos necesario tener que aclarar que E:'n ella "se ex~one la desgracia que acarrea la jactancia en los hombr€s que se precian de seductores y ( . .. )
de le:; excesos a que puec',r.•n llevar les celos infundados".
(Estuardo Núñez, "Estudio preliminar", en Obras narratii,as desconocidas de Pabb de Olavide, Biblioteca Nacional
dd Perú, Lima. l 971, p. XI).
11. Fernández de Lizardi, ambicioso culturalmente
hablando, idrnlista en lo político y lo social, edita su primer
periódico: El Pensador Me:ricano (]812-1814), el mejor de
lus siete que animó a lo largo de su vida, quizá por más
valiente. Escribe cuatro novelas: El Periquillo Sarniento
(1816), Noch es tristes (1818), La Quijotita y su prima
(1819) , D on Gatrín de la Fachenda (1819). De nuevo su
primera obra parece ser, al menos ese es el consenso generalizado, la más lograda.
12. Obra heredera de El Lazari llo de Tormes ( 1554) ,
del Guzmán de Alfarache (1599 1604) de Mateo Alemán y
de la Vida del Buscón Don Pablos (1626) de QuevEdo, este
Periquillo, ni qué decirlo, es una novela neo-picaresca, costumbrista, social. Uno de sus mejores aciertos radica ya no
en la verosimilitud sino rn la fidelidad al maro::&gt; nacional :
13

�sus pel'sonajcs (rotos o pelados), los lugares, el lenguaje, los
problemas acuciantes. Es notable el contraste de esta obra
respecto a la de Olavidc. Propugna este autor (X)r el "buen
gusto" y él mismo lo ejemplifica. Lizardi prefiere llamar al
pan, pan y al vino, vino.
13. Toda génesis st•rá mode~ta en logros cabales. Tal
ac:onkcc con el origen de In novela hispanoamcricar.a.

Campio Carpio - Casilla 2598
Buenos Ai1·es, junio de 1975
Distinguidos directores de
"ARMAS Y LETRAS"
Monterrey, N. L.
Acabo de recibir el ejemplar corl'cspondiente al 30
Aniversario de la revista "Armas y Letras", nuestra revista también, pues soy colaborador desde los primeros tiempos de su publicación. Es una alegría volver a verla tan
!•:n ana y libre como siempre, aun con 30 años más.
En el recuento de cuantos de una u otra manera prestaron su colaboración, observo algunos soldados caídos, pero
cuya cbra revitaliza la revista. Méx:co y el mundo entero
necesitan que su Universidad salte y defienda su patrimonio
desde la calle con t•odas las letras ¡:;or armas. Contándome
entre los que tenemos la suerte de proseguir siendo los
mismos, años más o menos no cuentan para este alumbramiento del mundo moderno, que con nuestra labor hemos
prnvocado y al que asistimos. Es así como quiero expresarles mi alegría por este ejemplar, que trae más de un año
de atraso, quedándole agradecido por la cortesía que me
dispensan con el envio.
Les incluyo dos colaboraciones, de fondo universal que
les ruego quieran darle cabida en los respectivos números y
quieran también aceptar la expresión cordial de:
CAMPIO CARPIO
N. de R. -Bien•enido a esta revi1la de pensamiento universal. Aqul publicamos
u.na de au1 colaboraciones.

14

�PRECURSORES DEL MUNDO MODERNO
Campio Carpio

----

(Para la Universidad Autónoma de Nuevo León)

�1.- ETERNIDAD DEL ESPIRITU

e

UMPLIERONSE en 1965 diecinueve siglos de la
muerte de Séneca, el escritor y filósofo de la decadencia
romana que había sido preceptor y ministro de Nerón. Naciera en lo que hoy conocemos geográficamente como la
Córdoba de España. S1¿s trabajos morales, la exposición de
sus principios espirituales de escuela, posteriormente Marco
Aurelio fue el más alto exponente, ejercieron gran influencia e n los ámbitos de la Edad Media y el Renacimiento. Aun
ya próximo el siglo XX:( la fuerza del senequismo continúa propagándose, apagando la sed del hombre, sin que se
agote el inte1·és por profundizar en su pensamiento.
Como filósofo en el amplio s€ntido del término, Séneca
fue tan poco creador como cualquier otro romano de su
tiempo, antes y después de él. Pero, con un virtuosismo casi
increíble, supo cubrir las ideas éon un barniz de asimilación,
comenta Norden. Ni especulativo, ni metafísico, rehuyendo
abstracciones y proyeccioo.es de orden político-social, tomó
de la filosofía su parte práctica y moral, exponiéndola con
razonamientos ejemplares, arrancados de la vida en que se
iba desenvolvi,e ndo aquel mundo de violencias y desastres
calamitosos. Casi nadie ant,Es y después de Séneca logró
1!)

�prestar palabras deslumbrantes a los conceptos del estoicismo, agrega Norden. Su palabra sonora sigue hablándose a
través de los siglos, saturada de religiosa piedad, de autocrítica y afán purificador en el que recién transcurridos
veinte tank&gt;s encontramos en el cris~ianismo.
El suyo es un estilo de moda en la primera épxa imperial, pe~feccionado a la manera de Platón. La historia que ·
inmortalizó la ete•rnidad con ese calificativo era consciente
de que los tiempos necesitaban valores nuevos, remozantes.
Y por ello fue Séneca el portaestandarte "de quienes condenaban el arcaísmo". La posteridad, más allá del amor y. del
odio contemporáneos, ha respetado, conservando la obra de
Este literato. Con sus disonancias contradicforias, hay en
Séneca hambre de juventud, de virtud y de justicia. Aunque
vacilante todo él es nervio y calor de verdades en pos de Jo
eterno.
Igual que a Cicerón, otro de los fenómenos intelectuales que conmovieron el escenario tembloroso de la voluptuosa y soberbia sociedad romana, una .enorme fatalidad lo
ha hundido, cercenando aquel genio q1.1c durante muchos
años mantuvo viva la llama del saber en el mundo.
Condenado por supuesta participación en una conjura,
por orden de Nerón, determinó suicidarse. Queda, sin embargo, para la humanidad oomo uno de los grandes valores
clásicos de la antigiiedad que supo rebelarse contra el destino, a la manera de las monumentales figuras, lo mismo
que Sócrates. La muerte de esto filósofo estoico -que para
el espíritu contemporáneo pareciera una renunciación al
combate- ha supuest&lt;&gt; una gran pérdida en edad temprana
para el suministro postrero de habla latina de conquistas
de la filosofía griega, de la que había surgido como un ejemplo personal, por su integridad y personalidad. desafiando
el perjurio de tantos cataclismos morales.

civilización romana. Grecia ya no aparecía oomo una entidad intelectual en el mundo de la violencia organizada, donde el poder incontrolable imponía su ley. No obstante, el
pensamiento valedero llevaba etiqueta extranjera, a cuya
merced e influencia pudo sobr€'Vivir como tal. El imperio
romano ha demorado cinco siglos en madurar para el progreso al decaer eJ vigor de las conquistas de sus césares.
Le tocó a Séneca cultivarse en aquella marejada del
totalitarismo bárbaro. Todo el antecedente histórico está
cubierto de luchas y de envidias que sirvieron de levadura
para e l desarrollo de sus ideas filosóficas, entre carros de
guerra y desplazamient::&gt; de ejércitos, influencias de poder
y puntas de espadas. Desamparado en aquel arsenal de luchas despiadadas que constituían el basamento de la República, las guerras abiertas contra los patricios, contra los
cartagineses, el acercamiento hacia los Balcanes y la destrucción de Corinto, iban a idealizar el universo espiritual
de una mentalidad tan rica como vigorosa en emociones sometidas a la disciplina del pensamiento. Bien que ese oceáno
de ambiciones provocara una de las más graves crisis politico-sociales conocidas hasta entonces en el orden gube1·nativo romano, como lo constituyó la introducción de mecanismos capitalistas en la agricultura y en el comercio,
superados siglos después, en la gigantanasia de los poderes,
que arriunó a los pequeños propietarios, al extremo de verse
obligados a abandonar el campo y a ,e ngnosar las legiones
del proletariado urbano, cinturón de acero de una economía política que iba a caracterizarse veinte siglos más tarde
en el déspotismo.

Séneca había aparecido en la esfera intelectual de la
vida romana por canales de la infl_u encia aristotélica, en
aquel período en que la filosofía griega se entregaba a la

Como espíritu individual, cultivado para grandes empresas que envolvían la atmósfera del mundo, Séneca no
podía mezclarse ni alternar con las turbas que aportaban
materia prima, como soldados para los conquistadores, como víctimas en las revueltas que el imperio provocaba como
neresidad superviviente para mantener el equilibrio estático
de fuei.MS y de miserables condenados para alimento del
circo. Aquella situación que saltaba a pedazos por un lado
y se iba soldando con nuevas anexiones territoriales y pro-

20

21

�..

dueto de la rapiña, por el otro, iban dibujando al barbarismo romano y contribuían a la formación de una conc'.encia
que los años posteriores afianzarian..
Los Gracos y las g~erras civil~s entre Mario y Sila,
César y Pompeyo, la or,osición de la aristocracia republicana, dirigida por Bruto y Catón de Utica, Octavio, Augusto, el principado, las corrientes expansivas a lo largo del
Danubio y del EufratES, el restablecimiento de principios
religiosos y morales que ,e staban En plena discusión, fueron
las fuentes en cuyas aguas Séneca bebió y formaron su estamento cultural e histórioo.- En lo social, sin duda que le
cupo singular posición e importancia tanto y más cuanto
ha tenido lugar bajo L.a dinastía de dos Claudios, con Augusto, Tiberio, Calígula y Claudio qL:,e, como un frente de
liberación, terminaron con el matricida Nerón.
2.-ALIENTO CIVILIZADOR

Sin embargo y no obstante estas convicciones tan sólidas, este seguidor de Zenón y Crisipo no duda "en aceptar
como discípulo al joven Nerón ni se sustrae más tarde a la
responsabilidad de un cargo que .1e convierte en el verdadero mentor del Imperio. Porque, si bi'€,n es cierto que las
normas que la rigen son de hecho un concierto de iniquidad,
la naturaleza no obliga necesariamente al hombre a que la
haga tal; y, aunque le haya impreso una inclinación a la
injusticia, que cristaliza en leyes e instituciones perversas,
siempre existe la posibilidad de enderezar la conducta humana y con ella la estructura misma de la sociedad", dice
Cappelletti.
Con mente de filósofo y oportunidad de político "se esfuerza en mejorar la condición de los esclavos. Reconoce la
fundamental iniquidad de una institución que convierte a
los siervos en -cosas, y que establece entre los hombres, cuyo origen es común, abismales diferencias. Y aunque no se
atreve a proponer la supresión ck, la -esclavit.ud, no sin motivo se ve atacado por ricos propietarios de almas q1.:e creen
disminuido su "ius utiendi et abutandi".

Una de las obras fundamentales de Sém:ca pera el desenvolvimiento de sus ideas fue tema acerca c!e la brevedad
de la vida. De la vida mate,r ial del cuerpo físico. Del texto
latino, hizo una versión cabal el profesor A. J. Cappelletti
r,ara la Universidad Nacional del Litoral oon destino a su
Instituto de Lenguas Clásicas. En edición bilingiic, le antepuso una introducción IJ1UY conceptuosa y, entre otros conceptos, dice Cappelletti que en ningún n~orr.ento "se mostró
Séneca muy optimista c::&gt;n 1iesr,ecto a la natt:raleza humana.
El hombre es up ser desdichado, sujeto a mil dolorosas contingencias, ¡:ero es, sobre todo, un p :rverso que encuentra
el c2.stigo en su pr;:;;iia perv~rsidad. Ce ahí que la sociedad
y las normas que la rig&lt;En aparezca ante los ojos d2l filósofo,
no sólo como fuente de desdicha, sino también- como product.o de maldad. He aquí a un romano qt.:,z se atreve a considerar al imperio como un "consorcio de malhechores",
malhechores que ante la misma causa y fenómeno históricos determinaron la autoeliminación de un Kinkeman y un
Zweig, entre tantos genios predestinados que en la época
atómica no hemos terminado de llorar.

Sin embargo, desde el asesinato de Británico, la benemérita tutoría de Séneca declina paulatinamente, consigna
Cappelletti. Nerón se va superando en la carrera del crimen

22

23

Bajo ·1a sabia tutela de Séneca, Nerón 1rnc1a una política basada en las más severas normas de honestidad, dice
Cappelletti. Se fortalece el Senado como garantía de respeto
al derecho- consuetudinario y moderador de la autocracia
imperial. Se pone un límite al lujo; les banquetes públicos
vuelven a ser parquedad primitiva; se arbitran medios para
impedir los fraudes testamentarios. La política económica
se orienta en un sentido francamente popular; se hacen distribuciones monetarias entre las clases más pobres, se defiende al pequeño contribuyente, se suprimen todos los impuestos indirectos. Un espíritu de clemencia y humanidad
alienta los actos del príncipe": en un combate gladiatorio en
el Campo de Marte -hecho inusitado-- impide que se derrame una sola gota de sangre.

�y el que. había prometido ser una encarnación del ideal estoico del "rex justus", no se detiene y ni en el matricidio
ni en el asesinato en masa, ni en la más desenfrenada crápula. La corte ofrece el espectáculo de todos los vicios del
poder; una refinada corrupción reina en la vida de los patricios y la plebe, tras el ejemplo de quienes la gobiernan,
se entrega a sus b~.jas pasiones.
Cuando t•odo ,el imperio se macera en ese caldo, es natural que un hombre de la talla de Séneca comience a pensar
en la inutilidad de todo esfuerzo pedagógico y político.
En el año 62, añade Cappelletti, el filósofo se dirige a
Paulina, importante funcionario im¡::erial, exhortándolo a
dejar para siempre los negocios del Estado y recogerse en
la íntima meditación de los grandes problemas de la vida,
de cuyas cavilaciones resultó el breviario que, menos romano y estoico, se aoerca al epicureísmo. No es rígido en sus
especulaciones ni se sujeta a ningún determinismo. Esas
páginas re.mevan el ideal de Virgilio y hasta el de Horado
en la dimensión de la libertad, cuyo reino es el de la vida
específicamente humana. "No interesa que a algunos animales la natural€'Za les conceda un tiempo mucho más intenso que al hombre. A ninguno de ellos les ha cont'€dido,
sin embargo, la maravillosa potestad de vivir un tiempo
absolutamente personal, de configurar, mensurar y crear
propia existencia", consigna Cappelletti.

I

Séneca no pretende deleitar él oído de los jueces ni
resucitar la admiración de los smadores. Tampoco convertir el breviario de la vida en un tratado de filosofía teorética
con severas exigencias lógicas. Es sencillamente la medida
de la sinceridad, la más inmediata y la menos literaria de
las obras del filósofo cordobés, aunque una_de las más frescas y rep11esentativas de un momento en la conciencia individual de aquel mundo antiguo, lleno de contrastes renunciamientos y contradicciones, que tan cerca está de ~osotros
por su misma estructura inclement,e, su bajo nivel creador,
de abanotamientos en masa y de soluciones precarias que
tr~stornan y dislocan masivamente los vastos alcances del
rorvenir humano.
Tan simple como tan compleja es la vida en la época de
Séneca como en la nuestra. Pero, para una mentalidad intelectualmente adiEstrada como la de este literato y filósofo,
resulta problemátio;J reéluirse en el limbo de los justos,
abandonando a su suerte los errores y desatinos de sus propios sistemas aplicables a los demás. Pese al pesimismo que
traspira su obra, evidentemente había €'l1 él un rebelde en
potencia ~ue se sobreponía al destino de la providencia. Si
ciertamente culpaba a sus semejantes de sus propias equivocaciones y les arrostraba sus iniquidades, en un afán de
lograr un mejoramiento en el comportamiento de su conducta, más O;Jnvincente a la razón, que las disquisiciones
teoréticas que tan bien presentaron lbs griegos, sin retórica, fue el deseo de aventurarse a la unión de sus contemporáneos con ánimos de abatir un descalabro pol'ítico-social
que salpicaba de sangre al mundo mmano de uno a otro
sector del imperio.

No podemos decir que la vida sea breve, dice Séneca;
debemos afirmar, empero qUe nosotros nos hacemos una
vida breve. Uenamos nuestros días de ocupaciones inútil~s,
de superfluos deseos, de ridículos ne:gccios, acota Cappelletti.
-Arrojamos nuestras horas al blando vacío de la banalidad.
Y este vacío precipita vertiginosamente nuestra existencia
hacia su fin, que es el vacío absoluto de la muerte. La condición de una larga vida es su plenitud. Para ello es necesario aislarse, dejar para siempre- la compañía de los hombres y renunciar a los hábitos del "animal político": Discutiendo con Sócrates, dudando con Caméades, descansando
con Epicuro, venciendo la propia condición humana con los
estoicos, se mantedrá el idrnl, la intimidad del alma.

Es su ejemplo un mensaje permanente de responsabilidad ciudadana, de hondo an-aigo moral de convicciones reservadas a tan pocos espíritus de cada época. Su actitud,
aparentemente contrastante con su doctrina, se complementa en lo monumental de una figura, cuya imagen domina
los siglos posteriores y se asocia, por contacto, con todas
las capas de la sociedad, destinada, en sus ángulos a preservar la vida para perp€'tuarla en acciones benéficas en
su anchura y dimensión de humanidad.
'

21

25

�.l.- Y DIJO EL MAESTRU:

¡Para cuántos resulta pesada la riqueza!, ¡Cuánta sangre humana derraman la elccuencia y el deseo de demostrar cada día &lt;'11 ingenio!, ¡Cuántos palidecen por los continuos placeres!, ¡A cuántos les priva de tocia libe rtad la
derramarta multitud de sus clientes!.
Vemos que has an-ibado al límite último de la vida
humana; ya pesan sobre ti cien o más años. Vamos, pues;
haz un monumento de tu existencia. Calcula cuánto de este
tiempo te arrebató el acreedor, cuánto la amiga, cuánto d
rey, cuánto el cliente, cuánto la disputa conyugal, cuánto el
castig,o de los esclavos, cuánto el co11és vagabundo de una
parte a otra dr, la ciudad; añade las enfermedades que
nosotros mismos · solemos provocarnos; añade también el
tiempo que quedó sin emplear: ve1·ás que tienes menos años
de los que curntas.
Oirás que muchos dicen: "A parti1· de los cincuenta
años me retiraré a la vida privada, a los sesenta me libraré
de los negocios". Pero, en rpalidad, ¿qué garantía tit•nes de
que has de vivir tanto?. ¿Quién ha de tclerar que rso marche según tú dispones?. ¿No te avergiirnzas de reservar
para ti los rrstos de la \·;da y destinar a los buenos p~nsamiPntos solament e aquel tiempo que no puedes empl~ar en
ninguna otra cosa?.
¡Qué tardío resulta comenzar a v1v1r precisamentt'
cuando es necesario acabar!, ¡Qué olvido tan estúpido de la
condición mortal de diferir les s?.i1os propósitos hasta los
cincuenta o sesrnta años y pretrndr1· dar comien210 n la vida
en ese punto al cual pocos han arribado! Nadie estima el
tiempo; lo usan con negligencia, c01::o sí se diera gratis.

Y ésta la pierden los hombres ocupados, pues no tienen
tiemp:&gt; libre para contemplar el pasado y aun cuando lo
tuvieran les resultaría desagradable el recuerdo de una cosa
de la cual deben arrepentirse.
Las almas de los hombres ocupados, como si estuvieran
bajo un yugo, no pueden darse vuelta y contemplarse a sí
mismas. Su vida va camino del abismo y así como de nada
servirá que viertas cuanto quieras si abajo no hay algo que
pueda recibirlo y guardarlo tampoco nada cuanto tiempo
se nos conceda si oo tenemos donde recogerlo y se cuela a
través de espíritus hendidos y aguje1-eados.
Fue debilidad propia de los griegos averiguar qué cantidad de remos tuvo Ulíses, si antes fue escrita la Ilíada y la
Odisea, si ambas pertenecían a un mismo autor y así sucesivamente otras cosas por el estilo que si las tienes calladas
en nada han de ayudar a tu &lt;xmciencia y si las manifiestas
no por eso parecerás más sabio, sino más fastidioso.
Un jefe de Estado, dotado rntre los antiguos jefes de
la más alta bondad, según dice la tradición, consideró que
una buena manera de destruir hombres oonstituíría una
clase de espectáculo digna de ser recordada. ¿Luchan?. Es
poco decir. ¿Se les desgarra?. Es poco decir: son triturados por la enorme mole de las bestias. Mejor hubiera sido
que tales hazañas pasaran al olvido, para que luego ningún
poderoso las aprendiera y mirara con envidia.

En tres edad€s se divide la vida: la que fue, la que es
y la que será. Entre éstas, la que vivimos es breve; la que
viviremos, dudcsa; la que hemos vivido, ::;:::gura: esta es
precisamente aquella sobre la cual perdió su jurisdicción
la fortur.a , la que no puede S€r sometida ni a rbitrio de nadie.

Dígase lo que se quiera, los que a diario intentan conseguir la mayor familiaridad posible con Zenón, con Pítágoras, con Demócríto y con los demás maestros de las buenas artes, con Aristóteles y con Teofastro. ninguno de éstoo
estará corto de tie~po; ninguno dejará partir a quien se le
haya acercado, sino más feliz y más amistoso,; ninguno consentirá que alguien se aleje con las manos vacías; todos los
mortales pueden hallarlos noche y día. De éstos ninguno
te obligará a morir, pero todos te enseñarán; ninguno malgastará tus años, sino que te añadirán los suyos; ninguna
conversación que con ellos tengas será peligrosa; ninguna

26

27

�atención, excesivamente cara. Tomarás de ellos lo que quieras; no serán ellos quienes te impidan sacar todo cuanto
desees.
¡Qu&lt;' f.clicidad, qué hermosa vejez está reservada al que
se ha a0:.&gt;gido a su protección! Tendrá con quien discutir las
cosas más pequeñas y las más grandes; a quienes consultar
todos los días sobre su propia vida; de quien escucha1· la
verdad sin injuria y la alabanza sin adulación, a quienes
tomar como modelos. Ellos te indicarán el camino a la eternidad y te elevarán en aquel lugar del cual nadie es arrojado.
El más arrogante de los reyes persas mientras a través
de un €'xtensísimo campo desplegaba su ejército, del cuaJ
no conocía el número de soldados, sino las dimensi9nes del
conjunto, derramaba lágrimas al ¡;ensar que en cien años
ninguno de tantos jóvenes había de sobrevivir. Pero el mismo que lloraba había de priecipitar para ellos el hado, había
de perder a unos en el mar, a otros en tierra; a unos en la
batalla, a otros en la huida Y, en breve tiemp:.&gt; había de aniquilar a aquellos por cuyo año centésimo se estaba preocupando.

28

EL NUEVOLEONES ERRANTE
\

---·------

(Padre Mier)

DR. LEONARDO CONTRERAS LOPEZ
(Director de la Escuela Preparatoria No. 11
Universidad Autónoma de Nuevo León
Cerralvo, N. L., México).

�DEDICATORIA

A todos mis hermanos en la Patria:
los mexicanos
A la memoria de mi padre
A mis hij~: Leonardo y Perla

�SUMARÍO

Proemio
El Hombre
E l Religioso

E l Patriota
Epí l ogo

Bibliografía

�PROEMIO

.1..~ HONDAR en la intrascendente y trivial existencia de
un ser humano cualquiera, para cumplimentar con el ejercicio de una tarea lab:&gt;ral que demande el oficio, o bien por
el prurito imperdonable de la indiscreción, conduce siempre,
y más temprano que tarde, a la tediosa práctica del círculo
vicioso con límite infinito, que torna indiferente e insensible
todo cuanto a la psiquis (X)dría excitar, exaltándose ante la
singularidad impr~ionante de los distintos ejemplares revisados, pero que sólo pueden representarse geográficamente con una línea recta, de principio a fin, sin anfractuosidades ni salientes.

Mas, penetrar en la insondable esfera del recuerdo para
escudriñar con avidez, cada una de las multifacéticas exposiciones que nos ofrece la gloriosa trayectoria de un
hombre, cuya vida logró apartarse de aquella línea recta
sin alteraciones perceptibles, y que en el plano esquemático
delJ calendario de la Humanidad, se presenta con variaciones
firmes y bien marcadas, tanto por encima como por debajo
del eje medio, indicador del orto y el ocaso de nuestros días,
es como ser llevados -en alas de un hada bienhechora que
nos transporta a un edén paradisíaco atraída por la ninfa
33

�.•

:º

del amor la belleza y la sabiduría; es como sentirse atraído
por la v¿rágine de un vórtice piadoso y dulce, _de~ que
habi'emos de escapar jamás, porque lo hemos asu~ulado _P radójícamente para nuestro E-::r, como amal~ama, m~csh uctible de propias vivencias; tal es el_ caso de mterna1se en el
conocimiento de los hcch::&gt;s que forJara FRAY SERVANDO
TERESA DE MIER NORIEGA Y GUERRA durante su
azaroso peregrinar por este valle de lágrimas, de cuyo paso
se conserva indeleble la huella.
Varón egregio, honra y prez de Nuevo León Y de la
Patria, que lejos de mantenerse e.;tancado en_ la nefasta
inercia dél dogmatism::&gt; egoísta y funfst,o de su tiempo ~ur,o
luchar con entereza y denuedo inusitados hasta conquistar
el complemento de la liberación física y política d_e ~us compatriotas sopC11'tando con estoicismo ejempl~r la m1~ua p~rsecución, la anticristiana crueldad y el abommable v1tupe110,
de quienes en abierta y franca oposición a todo pre~p_to
evangélico, con insolente escarnio hac!~nse venerar M_1mstros d€'1 Altísimo, cegados por la embriaguez de la cm rupción, la riqueza y el poder.
Paradigma de amor y de b::&gt;nor: a Dios, a la Patria, a
sus semejantes.
La vida cte este grnn patriota merece ser conocid~ ampliamente, tanto ¡:or las actuales como futuras ger.erac1ones,
y sirve de norma insustituible que se o;,on~a a la amen~za
co:1stante de idEologías extrañas, que constituyen la antl!esis de la idiosincrasia y nacionalidad mexicana. Mas solo
podrá apreciarse la .obra del ilustre Padre Mier, desp~jáncbse virilmente del prejuicio que engaña, Y el fanatismo
que obceca ensanchando plrnamente d criterio y dejando
libre acceso al pensamie nto fil~ófico más puro.
Tiempo atrás, el maestl'::&gt; Armando Arteaga Santoyo
nos lo decía: "Para juzgar su vida plena de un profundo humanismo, y su obra multiforme, luminosa, soberbia, excelsa
en su intención y su conjunto, ES necesario posee~ el ;uelo
y el ojo aquilinos. que aseguren la clara perspectiva. Por-

34

que no los tienen', no pueden juzgarlo ni los eunucos, ni
los monaguillos, ni los vendepatrias, quienes congénitamente
incapaces de evaluar sus dualidades mayúsculas y eminentes,
tratan de restarle gloria tildándolo de 'ladino y tunante'. "
EL HOMBRE
Tórnase oon visos de credulidad la inverosímil conseja
que enmarca el fausto adv,enimiento de Fray Servando, al
relatar que desde los primeros minutos del día, no obstante
encontrarse a mEdiados del otoño, el clima del Nuevo Reino
de León aumentaba su temperatura o::m una presión atmosférica sofocante, similar al fuelle que alimenta la combustión de una fragua, para decr~er en el instante mismo del
alumbramiento, como si la Naturaleza forjase un tem¡:le
de acero para el cuerpo y el alma de aquel santo varón,
inmune a la vileza, temor, cansancio y a la derrota, quien
vio J.:,. 1-.:z primera d lo. de octubr 2 e~ 1763 en la muy noble
y leal ciüdad de Monterrey, capital de la provincia nuevok\:&gt;nesa, siendo sus padr,es Don Joaquín Mier y Noriega y
Doña Antonia Guerra, ambos españoles con ascendientes de
linaje 1'€al.
Fue bautizado en el templo de San Francisco con el
nombre de "JOSE SERVANDO DE SANTA TERESA",
siendo su padrino Don Salvador Lozano, acaudalado comerciante amigo de la familia. Es curioso resaltar, que durante
el trayecto de la casa al templo, lo hiciera en br~::&gt;s de una
sirvienta indígena de su hogar, quien amorosamente lo arrullab:i, como parodiando al maternal regazo de su tierra
indiana, que aún clama con doli,2nte angustia, cobijar de
nuevo en su seno, sus qu,zridos restos.
Tuvo una infancia y juventud rebosantes de' salud, vivacidad y alegría soliendo ser líder de los muchachos de su
época tanto en el ,estudio como en los juegos, principalmente
el trompo, bale!'O y carreras de resistencia.
Sus primeras letras aprendiólas gracias a la dedicación
dulce y cariñosa de la más sublime de todas las maestras:
35

�la madre. Posteriormente cursó sucesivamente las escuelas
de instrucción pública primaria y el Instituto de Latinidad.
Acatando la voluntad de su padre, cumple su tercer
lustro de vida, ingresando en la ciudad de México al Convento de Santo Doming&lt;&gt;, donde pronto viste el hábito blanco de novicio.
Su fervor cultural contrastaba con el religioso, lo cual
detuvo un tanto su ordenamiento, pues• él aoeptaba enclaustrar su cuerpo más no su alma, en ese lugar donde, decía:
"Los votos son impracticables, las tentaciones ·muchas, y el
mal ejemplo acaba por arrastrar al mejor". A pesar de lo
anterior, fue incorruptible la totalidad de su vivir. Su capacidad intelectual, su dedicación, lo llevaron pronto a ser
fraile profeso a los veintisiete años 'de edad y poco después
alcanzaba el grado más alto que la instrucción eclesiástica
concede: Doctor en T,eología. Logró desenvolverse con singular destreza en el delicado aite de la predicación, aunando
a la fluidez y elegancia de su verbo la erudita educación y
la exquisitez de una vasta imaginación que dominaba, extasiando al auditorio. Su fama de orador, única ; presto
'traspuso las fronteras conventuales para llegar a las altai;
esferas del gobierno colonial.
Ello dio lugar a que el Ayuntamiento de la capital del
Virreinato lo eligiese para exponer un sermón laudatorio a
la memoria de Hernán Cortés en la ceremonia de traslado
de sus restos de un templo a otro, el 8 de noviembre de
1794. Su manera elegante de hablar no tenía comparac~ón,
por l&lt;&gt; que el éxito no s-e hizo esperar, recibiendo elogios
hasta del mismo Virrey Revillagigedo.

tras ser loado por propios y extraños, incluyendo al Virrey,
tornáronse en su oontra merced a la explosión de ira que
•en el ánimo del Arzobispo Primado Don Alonso Núñez de
Haro y Peralta, encarnizado enemigo de los criollos, produjo el éxito de uno de ellos, que calificó de vituperable y
sacrílega dicha perorata. por oponerse ofensivamente a la
dogmática y santa tradición de la aparición de la Virgen
Morena.
Tan malhadada ocasión tuvo como resultado que el Primado de la Nueva España, expidiera un terrible edicto condenando al Padre Mier, a sufrir destierr•o prisionero en la
Madre Patria, por diez años.
No obstante haberse retractado Fray Servando, por
indicaciones de sus compañeros y superiores del Convento,
la seña del anti-criollos no decreció jamás, refinándose aún,
con €1 despojo del título de Doctor en Teología y todos los
derechos canónicos adquiridos a ley por el desgraciado
fraile.

s~ í;:ició a~í una odisea interminable de pns10nes y
fugas, vejaciones y sufrimientos de toda índole, que lo mantuvieron alejado de su país, por espacio de veintidós años,
lapso tenebroso durante el cual sólo escasos y fugaces moment,:Js de calma exp.erimentó, viviendo errabundo por España, Francia, Italia, Portugal, Inglaterra y Estados Unidos.
Solamente la indestructible fortaleza de su alma realizó el
incre íble milagro de la supervivencia.
A los 54 años de edad, de regreso a la amada Patria,
Fray Servando conservaba su integridad normal de hombre cabal, 11&lt;&gt; habier.do claudicado jamás ante la insidia, el
dolor, la angustia, d hambrie y la lascivia; conservando inmaculado su amor a Dios y a México, celosamente custodiados por el esbelto físioo de 1.75 mts. de estatura. piel blanca,
pelo rubio salpicado de canas y ojos pardos.

Victoria tan contundente indujo al ánimo de autoridades ecle:,iásticas y civiles a confiarle la predicación de mayor importancia en su can-era religiosa, en honor de la
Virgen de Guadalupe que pronunció el 12 de diciembre de
aquel año en la Colegiata del Tepeyac, en el cual paradójicamente, tras elevarse a la cima de la fama convirtióse al
mismo tiempo en el ocaso de su sagrado Ministerio. Ya que

El retorno lo efectuó con la mente preñada de razonamientos y deducciones sobre el estudio, percepciones y vi-

36

37

�vencías captadas en su prolongada estancia en Europa, observando de cerca los regímenes políticos de los diferentes
países, incluso Estados Unidos de Norteamérica, para evaluar lo más conveniente a México, que para entonces se encontraba en plena lucha por la Independencia, la cual siempre vislumbró Mier con los ojos de su alma patriótica y a
la cual estuvo ligado como promotor desde la lejanía con
sus escritos y fErvorosas arengas a todas las personas que
simpatizaban con la noble causa.

leyendo con emocionada incredulidad el Acta de Independencia, dispuso presto el retorno haciéndolo confiado e ignorante que San Juan de Ulúa en Veracruz, permanecía
como último reducto español, siendo aprehendido al desemba~car, por el comandante hispano JoSé Dávila y alojado
en la más tenebrosa de las mazmorras subterráneas, maloliente, húmeda, donde no se sabía el fin del día y principio
de la noche.
Al saberlo, el ();)ngreso Constituyente mexicano, reclamó enérgicamente su libertad, obteniéndola sin mayor
esfuerzo.

En esa forma consiguió, amén de la ayuda moral y financiera de la Argentina, la de innumerables personalidades
partidarias de la libertad humana, entre ellos el valiente
revolucionario español y hoy héroe de nuestro país, Don
Francisco Javier Mina que inflamado entusiastamente, \'ino
a México luchando y murienclo al lado de los Insurgentes.

El 15 de julio de 1822 tomó posesión de su curul como
Diputado elo::to por la provincia de Nuevo León, 1o cual
constituyó un acontecimiento de extraordinario sensacionalismo, pues auroleado por su legendaria popularidad, logró
.::barrot~r el recinto congresional ya que todo el mundo
deseaba con~rb y escucharlo, consiguiendo fácilmente dejar satisfecho y entusiesn:ado al auditorio con su verbo vibrante y convincente al expresar su discurso autobiográfico.

En la Patria. el ilusti~ nuevoleonés apai1e de avivar el
espíritu de lucha con sus fervorines orales y Escritos, también supo empuñar las armas cuando se requería, P(?r lo que
nuestro benemérito Gonzalitos escribió al resr.ecto: "Ma1wjaba tan bien la espada como la pluma".
Aunque la simiente sfmbrac'ia germinó con multiplicidad infinita, el infcrtunado signo rlL' su parte fisicn. no lo
abandonó por mucho tiempo cayendo en manos de los Realistas e iniciándos~ su segundo calvari~ en Soto la Marina
en 1817. Se le envió a la Ciudad de México, a lomo de un
macl:o pardo, encadenado de pies y manos.

No obstante su oposición. después del cuartelazo de
Pío Marchá, cedió con tristeza a la mayoría, encabe-zada
por el Diputado Valentin Gómez Farías, que proclamaron ·a
Iturbidc, Emperador de México.
Esto r:o lo amilanó, y como heraldo del S€!1timiento popular, sigL!ió sistemáticamente atacando desde la tribuna
cameral, y donde y en cuanta parte podía, al "Varón de
Dios", como llamaban por adularlo a Iturbíde. Asimismo
d;mostaba contra la nobleza imperial creada por aquél, y
~ la que Mier señalaba despectivamente: "Nacida del mineral y del pulque".

Tres años permaneció en la cárcel de la Inquisición y
ante el temor de su rescate por los Insurgentes, se ordenó
su traslado a España el lo. de julio de 1820. Mas al hace1·
escala €'11 La Habana su buque costodio, logró evadirs2 yendo de nuevo a los Estados Unidos donde permaneció hasta
1822, combinando arduos trabajos para sobrevivir con el
detenido estudio del sistema republicano de esa nación, pensando siempre en el futuro de un México libre.
Un poco tarde recibió la feliz nueva de la entrada del
Ejército Trigarante a la Capital rr.exicana, y leyendo y re38

r,

Sus ideas se propagaban y eran aceptadas fervorosamente por todos los lugares, forjándose un clima de tensión
y violencia antiimperialista, que obligó a Iturbide a disolver
el Congreso, mandando a Mier y 17 Diputados más, a prisión
en octubre d€l mismo año.

39

�I

Nuevamente Fray S(•rvando ocupó la prisión ~el Convento de los Dominicos, fugándose para ser de~unc1ad~ por
unas beatas (¿piadosas?), por lo que se le llevo a la _carcd
de Corte, al calabozo llamado "El Olvido", po~que ~ok&gt; salían muertos los huéspedes de tan hediondo cubil. Mas tarde
transferido a la antigua Inquisición, donde fue liberad~ ~?r
los Republicanos al rebela rse una part e de la guarmc1on
de la plaza.
Como Iturbide creyó apaciguar el descontento general.
reinstalando al Congr€so, Mier volvió a ocupar su puesto
legislativo. Sin embargo, tal medida impe rial no tuvo_ d
éxito esperado, ya que los Diputados, con mayorrs bnos,
avivados por el fra ile nuevoleonés, c•~)mbatieron denodadamente el sistema gubernamental que culminó con la abdicación de Iturbide el 19 de marzo de 1823.
La situación nacional fue afrontada por un triunvirato
formado por los general€S Pedro CelLstino Negrete, Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria, convocando a un nuevo
Congreso Constituyente en noviembre del mismo año, el
cual dividió en dos partidos internos: uno pugnaba por la
república centralista, encabezado por e! Padre Mier; el ?tro,
dirigido por el Dr. Miguel Ramos Al'lz¡::c, que detcncha el
Federalismo.
Triunfante el Federalismo, ~e µrc,mu lgó €1 4. de octubre
de 1824 la Constitución de los Estados Unidos Mexican&lt;&gt;s.
Ello r,-crmitió la elección de Guadalupe Victoria como primer Presidente de la República.
Fray Servando, enfermo y cansarto, un tanto alejado
de las lides políticas aún tuvo arn·stos para rebatir una
Enciclica del Papa León XII que trataba de reavivar el
af€ct.o hacia Fernando VII.
Recibiendo albergue en Palacio Nacional por el Primer
Mandatario y una pensión del Congreso de tres mil pes_os
anuales, por sus excelentes servicios prestados a la Patria,
recibia cotidianamente la visita del Presidente, quien inva-

40

riablemente le preguntaba: "¿Cómo van esos males, señor
Don Servando?"; a lo que el aludido sin inmutarse, respondía : "Cómo han de ir . . . oomo los de la República, de maJ
en peor".
El 3 de diciembre de 1827 al atardecer falleció, no sin
antes recibir la Extremaunción, quince días antes, de manos
del Ministro de Justicia y Negocios Eclesiásticos, su alternante en la Cámara, Don Miguel Ramos Arizpe.
Su full€·r al presidido por el Vioepresidente Don Nicolás
Bravo, congregó a tocio el pueblo de la Capital. Siendo sepultado con imponmtes honras tanto oficiales como religiosas, atrás del Altar Mayor, en la Capilla de los Sepulcros,
del Convento de Santo Domingo, donde había profesado su
Minist€rio. Añc3 después. al triunfo de la Refonna, las
vandálicas turbas enfebrecidas de un liberalismo mal entendido y anti-clerical, profanaron las tumbas del Convento,
entre ellas la de Mier, cuyos cuerpos momificados estuvieron expuestos en un lugar público, y los cuales compró un
comerciante argentino para llevarlos a un museo de su
pais, donde ~t.:izá se encll€ntren.

EL RELIGIOSO
Indudable es que el ambiente de austeridad en el cual
se desarrolló la niñez y juventud de José Servando de Santa
Teresa mantenido y avivado r;or la voluntad paterna para
que éste abrazara eJ sagrado ministerio de la Religión Católica, le fraguaron de manera por demás consistente y sólida, la voluntad finne de integridad, sacrificio, amor al
prójimo y valor a toda prueba, condiciones "sine que non"
para el ejercicio efectivo y sublime de tan augusta profesión, aunque alguna vez diría que tan sólo por complacer
a sus padres se iniciaba en tan delicada y difícil ~ a ,
Jo cierto es que fueron explosiones inconscientes propias
de la juventud en la edad de las indecisiones y la volubilidad,
porque si es cierto que afirmaba: "que estaba dispuesto a
enclaustrar su cuerpo mas no su alma", la extraordinaria

41

�trayectoria realizada durante su existencia, confirmaron
todo lo contrario, y para honra de él y de su Patria, desde
el principio de sus estudios basta su muerte, jamás abjuró
del Catolicismo ni desobsdeció los preceptos Cristianos,
manteniendo incorruptible su integridad moral, aun en los
momentos aciagos de pesar y dolor físico, causados por las
enfermedades, la inanición, el insomnio, las heridas, las ratas, los piojos, las pulgas, las chinches; o bien las tentaciones carnales en el Convento de las Huelgas; en el Convento de la Pasión, cuando se le permitió vivir con un fraile
americano que tenia "dares y tomares con damas en las
sosegadas horas nocturnas, eso sí, muy "santos" dares y
tomares"; durante su estancia en Bayona con los judíos,
que hasta le ofrecieron a Raquel por esposa; más tarde en
París, cuando en compañía de Lucas Alamán, asistía a las
rec€pciones suntuosas de Madame REx:amier y Madame
Stael; en fin, en el resto del mundo que andu\l\'.).
Solamente la estulticia de los curas superiores "odiacriollos" y los monaguillos "vendepatiias" buscaron, y buscan restarle méritos a tan egregio nuevoleonés y ante imposibilidad tal, descargaron la ponzoña de su vileza por
medio de la infamia, la calumnia y la ira.
Durante medio siglo, comenzando a los quince años de
edad, conservó su dignidad sacerdotal iniciada al tomar los
hábitos de novicio en el Convento de Santo Domingo en la
ciudad dC' México en 1775, y a pesar de lo que se comentó
líneas arriba, sus esporádicas manifestaciones de inconformidad con ese destino, su brillante inteligencia, excelente
memoria, pero &amp;::&gt;bre todo su infatigable empeño en estudiar
constantemente, Je permitieron trazar un meteórico recorrido en los diferentes grados de su carrera, Ue~ando al
pináculo en un lapso excepcional para la generalidad, que
según los entendidos católicos virreinales, no €ra del todo
halagiieño superar fácilmente a sus predooesores hispanos,
es decir en su mayoría.
A los dieciséis años hombre, tras valerse de suave
fuerza el Padre Maestro Le5n, convenciólo ordenarse, pro-

42

metiéndole cambios fundamentales en las Constituciones de
la Orden, ya que Mier comentaba con disgusto y desengaño
respecto a Santo Domingo, su Convento: "Los votos son
impracticabks, las tentaciol1€s muchas, y el mal ejemplo
acaba por arrastrar al mejor". ¿Estaría equivocado?.
De todas maneras se ordenó, tranquilizándose un poco
al tomar más en serio su futuro, y ni tardo ni perezoso se
entregó ron singular entusiasmo a la instrucción en el Colegio de Porta Coelli, recibiendo pronto órdenes menoreSi;
luego regente de estudios, convirtiéndose a la edad de veintisiete años fraile profeso.
Con aprovechamient::&gt; asoendente siguió como lector en
Filosofía, convirtiéndose por último en Doctor de Teología, ·
grado éste que muchos no conquistan en su vida.
Su vasto conocimiento y su facilidad oratoria hubieron
de proyectarlo en corto tiem¡::o como el mejor predicador
de la capital del Virreinato, por lo que se le asignaban los
sermones más solemnes de las ocasiones más importantes a
las que asistían tanto los dignatorios eclesiásticos, como el
Ayuntamiento y ,el pP:&gt;pio Virrey Revillagigedo, quien no
t ~nía (mpacho en externar su satisfacción en cuanta oportumctad se ¡::t'esemaba, todo lo contrario del Arzobispo Primado, quien a duras penas disimulaba el mayúsculo aborrecimie:-ito que gratuitamente profesaba a todos los criollos.
¡Qué cristiana beatitud de este santo Apóstol del Señor! Méritos tan l'elevantes no podían pasar inadvertidos, y el
Ayuntamiento por unanimidad lo escogió para decir el lau1at::&gt;rio panegírico ante la reinhumación de los restos de
Hernán 0::&gt;rtés en el Templo de Jesús Nazareno llevados de
1a Iglesia de San Francisco. El apoteótico éxito de Mier no
se hizo esperar.
Sin embargo, Núñez de Haro, el Arzobispo, en vano
buscaba la fórmula de minimizar al fraile nuevoleonés, y
como no hay plazo que no se cumpla, pd'cos días habían
de sucederse a la última predicación exitosa de Mier, para
presentarse la solución al ~hement.e deseo del Primado, que

�lo haría gozarse con creces, marcando el principio del fin,
según él, del maldito criollo que lo superaba.
Efe&lt;;!tivamente, el inescrutable destino fijaría el 12 de
diciembre de 1794, y el recinto de la Colegiata del Tepeyac,
como punto clave para desprender la roca que iniciaría un
gigantesco despeñadero del tamaño y la forma del Cerro
de la Silla, que a manera de sarcófago, habría de sepultar
por larguísimo tiempo la figura gloriosa del erudito teólogo.
Nombrado para honrar desde el púlpito, la fecha referida, a la Virgen de Guadalupe, nuestro coterráneo inspirado por la imparcialidad y t&lt;l ferviente deseo de jerarquizar
lo divino aun destrozando' el dogmatismo obcecante producto
de lo humano, se dio a la ímproba tarea de escudriñar hasta
en los lugares más insólitos, la respuesta a las propias intuiciones relacionadas con la tradicional interpretación de la
aparición de la Virgen Morena. Su insistente investigación
lo llevó, por indicaciones del Dominico de apellido Mateos,
al licenciado Don Ignacio Borunda, ilustre nahuatlato, quien
lo convenció apoyado por numerosos manuscritos, mapas,
códices, y su tratado Clave General de Jeroglíficos de América, a admitir que "la Virgen no se apareció en la tosca
tilma de Juan Diego, sino en la fina capa de Quetzalcóatl,
que fue Santo Tomás, el cual vino mucho antes que Colón
a predicar el Evangelio Cristiano". siendo así como lo expuso en su conmovedora alocución.

para exaltar como ya dije, la Patria y la imagen, y suprimí
algunas circunstancias, tampoco admitidas por la Congregación de Ritos, no esencial a la tradición ... para salvar
la tradición de dificultades insuperables".
Todo mundo se le entregó entusiasmado y deliran~
junto con el Virrey y sus compañeros dominicos. No escandafü;ándose nadie, considerando más adecuada la nueva
versión.
Pero he aquí, que Núñez de Raro había encontrado la
clave maravmosa que saciaría su nefasta ambición de liquidar a un criollo destacado, y por encima del dictamen del
Cabildo de la Cclegiata favorahle al Padre Mier, su Ilustrísima pirnteando el Concilio de Trento y las Constituciones
d&lt;? Santo Domingo, y las Bulas Pontificias, coludido con el
Superior de la Orden Dominica, Doming,o de Gandarrias,
otro enemigo mortal de los criollos, por medio de un terrible edicto, le instruyeron proceso condenándolo a destierro
en España por diez años, acusándolo de sacrílego.
Se le envió bien custodiado al Convento de las Caldas
en Santander a bordo del buqúe que por coincidencia irónica se llamaba "La Nueva Empresa", llegando a Cádiz el
segundo semestre de 1975.
De allí en adelante, Francisco Antonio León, miembro
del Consejo de Indias y títere del Arzobispo Núñez, sería
la tenebrosa sombra que lo colmaría de desdichas por el
lar30 espacio de veinte años.

Mas no era una deliberada negación en sí, de la conservadora historia del acontecimiento, que por demás tenía
muchos puntos obscuros difíciles de explicar y de probar,
sino una modificación más gloriosa, lógica y sublirr.e del
mismo, que en consecuencia debía de oonducir a la exaltación mayor de la imagen, el Santuario y b Patria. Como
lo afirma en sus Memorias: "Juro in verbo sacerdotis, que
desde el principio del sermón hice esta protesta; advierto
que no niego las apariciones de María Santísima a Juan
Diego y Juan Be rnardino; anres que negarlas, me parece
reprensible ... antes he de probarlas de manera plausible".
Más adelant,c: "Es verdad quE:1 añadí ena u otra especie

Reaprehendido se le lleva al Convento de Burgos. Allí
se entera que el cronista real, Juan Bautista de Mufüyz redactó un Tratado que casualmente coincidía con la tesis
aparicionista de la Guadalupana sustentada por Fray Servando, y entusiasmado, solicita por medio de las monjas de

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De esa prisión infestada de ratas que le comieron buena parí€ de su hábito y a las cuales mataba día y noche
con un palo, se fugó hábilmente.

�las Huelgas que lo atiendan piadosamente, que el Consejo
de Indias de Madrid, revise su caso. Ingeniosamente hace
una defensa sensacional y desbarata los cargos, mas mientras dclilx•ra el Jurado es llevado al Convento de la Pasión,
donde s1• le permitió vivir con un fraile americano quie'll
solía agasajarse con mujeres, y aunque Antonio León quería complicarlo en scm!'jante infamia, pudo comprobar lo
contrnrir&gt;.
El Tribunal ahsolvió al nuevoleonés errante, declarando
nulo lo que: "sin razón llevó a cabo su Ilustrísima". (El
Arzobispo Núñez que para entonces ya había fallecido).
Mas ele nuevo, la presencia de León se interpuso, acusándolo de conspirar para la Independencia de América, lo
que valió para confiarlo debidamente en Salamanca; luego
a Burgos; después a Las Caldas donde se fuga espectacularmente descolgándose varios rret:ros de altura con una
cuerda, dejando en la pared gironf s de ropa. de carne y de
sangre de su cuerpo.
Se refugia en Bayona, Francia, donde mientras conseguía un oficio remunerativo, penetró en una sinagoga donde
predicaba un rabino sobr,e la Pascua de los Azimos y el
Cordero. En c :ortuno momento el doctor Mier toma la palabra, 1&gt;ebatiendo plenamente la tesis del hebreo, con tan
convincente claridad que los judíos lo acogi,eron como su
Consejero apodándolo: "Jajá" (el sabio), y viviendo con
ellos hasta que le ofrecieron la mano de la dama Raquel en
desposorios, lo que rehusó y propició d alejamiento de ellos.
Pasa a Burdeos (1801) donde asociado con Simón Ro-dríguez (maestro de Bolívar), cuyo seudónimo era Samuel
Robinson, imparte clases de Español para vivir, traduciendo
Mier la Atala de Chateaubriand para servirse como texto,
haciéndolo tan bien . que el primer ejemplar lo compró el
mismo autor original sin embargo el mérito se adjudicó a
nombre de Robinson por ser quien pagó la impresión.

drid, donde escribe una sátira del México Colonial, oonsiguiendo con ello, que León logre confinarlo a Sevilla, soportando grilletes, cadenas, y muchedumbre de piojos, chinches, y hasta pulgas que laCETan su físíoo.
Trece meses después, escapa por Cádiz a Portugal, permaneciendo allí tres años. Convierte al Catolicismo a dos
rabinos y sus familias siendo premiado en Lisboa por el

~~-

.

Al ,ocurrir la invasión napoleónica de España, se alista
o:&gt;mo capellán militar de los Voluntarios de Valencia, y
siendo prisionero por los franceses se fuga, yéndose a Londres en 1811.
Desde este momento hasta su regreso a México en 1817
su actividad r eligiosa está latmte prácticamente, conservando sólo su integridad moral.
En la Patria de nuevo, sirve como Capellán castrense
a un grupo Insurgente formado por él.
.Tras nuevas prisiones y exilio a Estados Unidos regresa al triunfo de la Independencia, en 1822.
Posteriormente recibe el Viático, al cual invitó a todos
sus amigos, personalmente, el 17 de noviembre de 1827 falleciendo en su alojamiento de Palacio Nacional, síend¿ sepultado después, o:m todos los hono!'es correspondientes a
su alto rango eclesiástico.
EL PATRIOTA

Va a Roma en 1802 obteniendo del Papa Pío VII la
secularización pirpett!a con la cual vuelve confiado a Ma-

El cariño al terruño donde se nace; donde se crece;
donde se tiene uso de razón; a la familia, a los seres con los
que se convive, y en los · cuales se atan los primeros cabos
de los lazos de fraternidad humanos compartirndo las penas
y las alegrías por igual, en mutua vinculación del presente
con el pasado, forja paulatinamente con solidez indestructible: el amor a la Patria.

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47

�El Patriotismo: sentimiento insuperable a todos los
placeres y desdichas; pobreza y fortuna; razón y sinrazón,
que acompaña inalterable a todos los individuos, de todas
las naciones; hasta el fin de sus días; inmutable a través de
los tiempos y las latitudes.
·
No obstante que Mier contaba con ascendencia noble
del lado paterno, con los Duques de Granada y Altamira y
por la madre, con los primeros pobladores de la pr,ovincia
nuevoleonesa; siendo joven aún y animado por los firmes
conocimient,os adquiridos en la instrucción literaria, escribió largo, pretendiendo demostrar que su estirpe le llegaba
del gran Emperador Moctezuma, cuya nobleza le venia por
la sangre mexicana, prueba inequívoca, de su amor a la
Patria.
Esta intuitiva vivencia la lleva consigo al exponer su
sermón en la Colegiata, confirmándolo categóricamente en
sus Memorias al decir: "que alternaba la versión del suceso
para conducir a una mayor glorificación de la Patria".
Ese amor a México fue la lámpara votiva que lo iluminó en las prisiones y el destierro; que lo alentó a fugarse,;
a no morir.
A escribir; a mantenerse incorrupto, a no perder la fe
en la Independencia de su país.

Mier. Pero el ángel negro de su infortunio no lo abandonaba del todo, y un buen día, al no tener dinero para pagar
la impt·esión de sus patrióticas e innumerables ediciones. fue
reducido una vez más a prisión, donde en premio a la verdad, no pudo fugarse, hasta que llegó una misión argentina
QU&lt;' propagaba la emancipación de América. la cual compróle toda su pl'oducción literaria y pagó además todas sus
deudas, librándolo, to;&gt;n tan mala suerte, que al embarcar
su obra para el Nuevo Continente, la nave zozobró perdiéndose todo.
En agradecimiento al noble gesto de sus bienhechores,
dedicó su "Hisk:iria de la Revolución de Méjico" al invicto
pu:,blo Argentino en su Asamblea Soberana de Buenos Aires". Cuéntase que la lectura de muchos escritos suyos,
hicieron cambiar a Iturbide, de Realista a Insurgente.
El espíritu indomable de Mie1·, no se vio jamás quebrantado por todas los anteriores y "pequeños fracasos"
mencionados lineas arl'iba, pues siguió infatigable ganando
correligionarios y seguidores, al grado de convencer al pundonoroso militar Don Francisco Javier Mina que lo acompañase a México. Así lo hicieron ambos, y muchos más, emba1·cándose y lleganda a Baltimore, en los Estados Unidos
de No1teamérica, en junio de 1816.
Los obstáculos son casi insalvables al esfuerzo ímprobo,
mas la tenacidad y el ingenio logran superarlos: quién sabe
cómo, pffo por arte de magia "oon su labia que ablandaba
a hcmbres duros, como a la cera" (Valle Arizpe), logró
conseguir de un se ñor Don Daniel Smith, un préstamo
personal.

Tras el desdichado período de dieciséis años. de 1795 a
1811, una vez en Londres, inicia, SU PROPIA LÚCHA POR
LA LIBERTAD MEXICANA Y DE AMERICA LATINA,
hadendo tanto verbal como escrita, publicando numerosos
folletos, entre ellos: "Dos Cartas de un americano al español sobre asuntos americanos" e "Historia de la Revolución
de Nueva España", ambas con el seudónimo de José Guerra.
Todo esto con resultados halagador.e s para su causa, consiguiendo multiplicar infinitamente los adeptos y simpatizadores entre los latinos, europeos e hispanos contrarios a
Fernando VII, como don José María Blanco que editaba un
periódico "El Español" donde escribía también el Doctor

Efectivamente, como resultado de singular encantamiento, puede co11Siderarse el hecho descrito, ya que el
éxito obtenido de tal operación crediticia, antójase de carácter insólito por lo crecido de la suma que aun en nuestra
época conceptúase como respetable.

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49

Dicho préstamo fue de ciento veinte mil pesos, con el
cual armó una expedición guerrera, oan abundancia de

�armas, parque, vituallas y hasta uniformes, así como
hombres de diferentes nacionalidades entre los que se
encontraban oficiales franceses, alemanes y americanos,
partiendo para su país, con tan mala suerte que el barco
naufragó, regresando a New Orleans y Galveston.
P.xo tiempo después se rehacen y parten a Soto la
Marina, donde desembarcan el 15 de abril de 1817. Traía
Mier consigo, una imprenta, su ' arma favorita, con la cual
de inmediato empezó a lanzar fogosas proclamas dirigidas
en particular a su numerosa parentela de Nuevo León:
Guerras, Garzas y Treviños, haciendo hincapié en ellas principalmente, que la guerra de Independencia en nada st&gt;
oponía a la religión Católica.
Separándose Mina que se dirigió rumbo al sur del país,
Mier levantó un fuerte en Soto la Marina donde sostuvo
algunos combates con éxito y en los cuales el dominico
salía al frente de su contingente, con la cara al cielo y vestido de Obispo, arrastrando fríamente los peligros y las
balas, curand::i a los heridos, confesando a los moribundos,
alrntando heroicamente a los soldados, y también usando
El fusil y la espada cuando era necesario. Entre las proclamas escritas en el campo de batalla,
es dign&lt;1 c:le mención una carta dirigida a Fray Pascual de
Santa María, en la que dice entre otras cosas: "Acepté el
partido de la Independencia, porque la emancipación ya no
tiene remedio ... veinte millones de hombres que quieren
~Er libres, lo serán a pesar de todo. Obstinarse contra la
emancipación es querer forzar a la Naturaleza".
"El orden natural de las cosas es que toda colonia se
emancipe, llegando a bastarse a sí misma; aun los hijos
l!egando a la virilidad quedan emancip~dos de la sagrada
dependencia de sus padres naturales".
Sin embargo, presentóse de nuevo el geniecillo de su
infortunio; los Realistas pusieron sitio al fuerte, logrando
dominar a los defensores, quienes cayeron prisioneros junto
con su jefe, Fray Servando.

50

El Obispo de Linares, Don José León Lobo, h_a ciendo
honor a sus apelativos, levantó una sumarísima acusación
contra el fraile nuevoleonés: "Por andar vestido de Obispo
de color morado; por hacerse llamar Obispo de BaJtimore
(aunque había sido propuesto, no fue preconizado en Roma,
él así se firmaba); por decir misa1; confesar moribundos;
luchar por la Independencia; ... y decir que el Rey era hechura de mortales y no de Dios; pero lo más terrible, decir
que Fernando VII, era un tirano".
¡ ¡ i Qué Sacrilegio ! ! !

Se le envió a México para juzgársele con los demás
prisi,or.-ero~. mas como Mier era el más "peligroso de todos",
~e le fijó con grilktes y cadenas a lomo de una bestia, recibiendo las inclemencias del tiempo, azotes y befas inutilizado para defenderse, lo cual sucedía preferentemente en
los lugares del trayecto de maycr población, como ejemplo
para escarmiento de los mexicanos con ansias libertarias.

•

Trayecto aciago durante. el que murieron muchos de
sus compañeros y que él soportó estoicamente como Cuauhtémoc, sin exhalar una queja, a pEsar de haber sufrido la
fractura y luxación del brazo derecho, al ser derribado por
"su transporte".

Nada impidió que llegara a los calabozos de la "Santa
Inquisición", en la "casa de la esquina chata" en la capital.
Afortunadamente ese "piadoso" Tribunal había menguado
su sadismo, quizá por la cercana victoria de los Insurgentes, por lo que Mier no tuvo intención de huir, ya que le
pErmitían escribir sin censura, iniciando la redacción de sus
Memorias, con una elocuente caricatura de esa tenebrosa
institución":
¿Qué oosa es la Inquisición1:
-un Cristo, dos candeleros;
y tres grandes majaderos-,
¡Esta es su definición!.

51

�Tres años permaneció allí, enviándolo luego a la cárcel
de Coite, donde decidieron transferirlo a España nuevamente, para juzgar su causa, saliendo r l 18 de julio de 1820
para recorrer la vía Veffruz-La Habana -Cádiz.
En estas circunstancias, r,ensó que yn era mucho (')
placer que les había permitido a sus emmigos y compañeros
de oficio, a la vez, resolviendo dcmost rarlcs que aún persistía en su alma el amor avasallador por su Patria y que
nada impediría r egresar a ella. P-01· algo se convertiría en
el inmortal Padre Mier.
La escHla t n Cuba, SL' prolongó sólo el ti empo indispensablL', pero por la celel'iclad cte su ingenio, pudo realiza r una
estupenda fuga a los Estados Unidcs.
Desde Filadelfia, e n '·Memoria P-:&gt;lít ico Instructiva a
los Jefes Indepe ndientes de Aná ht:ac, llnmada por los españoles: la Nueva España" (1821 ), decía: ''El gobierno debe
instalarse provisionalmente para asE~urar nuestra religión
sagrada, y establecer la Indcpenctcncía ctel Im¡::erio Mexicano que se llama1·á Junta Guhernativ¡:i de la América Sept entrional, propu€sta por el C::ironel Don Agustín de Iturbic1e,
al excelentísimo Virrey d e hi Nueva Espaiia, Conde del Venadito. Que se reconoce el t 1·0110 a Fernando VII o a cualquier des~endic nt € de esa easa r eina nte según lo diete el
Congreso".
Sin embargo, ItmbidE. rnmpió ese l;izo con la Metrópoli
declarando la Indepe ndencia.
A principios d.: 1822, regr esa Micr a México y aJ llegar
a Veracruz, la guarnición del Castillc de San Juan de Ulúa
lo aprehende, y lo encierra en una mazmorra subterránea.

co se deriva de dos vocablos hebreos que quieren decir:
"donde está" o "donde es adorado Crist•o", según el verso
II del Salmo II hebreo.
Escribe también "Carta de despedida a los Mexicanos
desde el Castillo de San Juan de Ulúa".
El Primer Congreso Constituyente r eclama enérgicamente su persona romo Diputado electo por Nuevo León,
y es liberado, tomando posesión de su alto encargo {:l l;,í de
julio de 1822. Su amor por la Patria, al prójimo, y a la
masa oprimida, lo tornan incansable en sus ataques al Emperador Iturbíde y su nobleza, por lo que es encar celado
por éste último en la cárcel de la Antigua Inquisición; luego
e n la Corte; para salir rescatado por sus correligionarios y
volver al Congreso, que el Emperador r einsta ló, como medida de consolación para el pueblo. Con todo y esto, Fray
Serva.ndo no claudica hasta conseguir la abdicación de
Iturbide.
A la caída del Imperio, el triunvir a to que gobierna al
país nombra un nuevo Congreso Constituyente, el cual se
divide en dos partidos, encabezados ambos, p0r Mier y f~amos Arizpe. Se sucitan acalorac~(&gt;s y largos debates, plenos
de sabiduría y de fervor nacional; con argl'ment: s tomad0s
de Rousseau ; Montesquíeu; de la República Francesa ; de los
Estados Unidos de Norteamérica.

Mier pugnaba por el Centralismo; mientras que Ramos
Arizpe luchaba por el Federalismo.
Al final, triunfa el grupo Federalista, protestando la
Constitución el 4 de octubre de 1824, la cual establecía: "El
sistema de gobierno será republicano, repre:sentativo, popular y federal".
En esa ocasión Fray Servando dijo su célebre discurso
que se llamó "Profesía del Doctor Mier sobre la Federación
Mexicana".

En ese lugar ten2brm:&lt;:&gt; se escucha sólo el rasgar de la
pluma del fraile, y el chisporroteo de una vela de sebo, al
escribir sus conclusion€s sobre la aparición de la Virgen de
Guadalupe, reafirmando su tesis de Santo Tomás (Quetzalcóatl). Asimismo, escribe que el origen de la palabra Méxi-

y pronostica que su implantación traería la guerra y el des-

52

53

En ese discurso impugna el sistema federativo absoluto

�mE:mbramiento del territorio nacional, sosteniendo la necesidad de un gobierno Republicano Central, o Federación,
pero una Federación razonable y moderada; una Federación
conveniente a nuestra poca ilustración y a las circunstancias
de una guerra inminente que debía hallarnos muy unidos".
"Yo siempre he opinado por un medio entre la Federación laxa de los Estados Unidos de Norteamérica, cuyos
defectos han patentizado muchos ,e scritores ... pues el pueblo Está dividido entre Federalistas y Demócratas; un medio digno, entre ,la Federación laxa de los Estados Unidos
y la concentración peligrosa en Colombia y el Perú; un medio, en que dejando a las provincias las facultades muy precisas para proveer a las nEcesidades de su interior y promover su prosperidad, no se destruya la unidad ahora más
que nunca, para hacernos respetables y temibles a la Santa
Alianza; ni se enerve la acción del gobierno que ahora más
que nunca debe ser enérgica para hacer obrar simultánea
y prontamente todas las fuerzas y recursos de la Nación".
"Este es mi voto y mi testamento político".

EPILOGO
Hemos concluido lo que con todo respeto y veneración,
la conciencia nos ha permitido considernr como lo más importante de la vida de un gran hombre, un gran religioso, un
gran patriota, un gran nuevolEonés, en sumá ... un mexicano inmortal, cuyo espíritu vive, y seguirá viviendo en el
colcquio cotidiano de sus compatriotas.

mo deber. A la Sociedad Mexicana de Historia, Geografía
y Estadística; y en especial a la Sociedad Nuevioleonesa del
mismo ramo, a la cual atáñele el Derecho, (cuyo actual
Presidente es el pundonoroso, diligente y gran mexicano,
el C. Boney Collins Espinosa, a quien saludamos cordialmente), para establecer una vigilancia efectiva e impedir que
los homenajes al patricio se pierdan con la estéril vacuidad
del verbo intrascendente, y convertirlos en positiva objetividad, en un aspecto principal:
Erigiéndole en Monterrey un monumento majestuoso
en un lugar preeminente de la ciudad, digno y a la v,ez acorde, con su gigantesca estatura moral, que substituya al insignificante y desapercibido del presente, situado en las
Avenidas Padre Mier y Cuauhtémoc.
Ojalá que los desvelos, el sacrificio de las horas de diversión, placer y tranquilidad empleados al redactar el presente, sirvan como la ofrenda más sublime de nuestras humildes almas y sencillos corazones henchidos de gratitud,
y lleguen hasta la misteriosa esfera del recuerdo donde moran los inmortales, para honrar a uno de kls más ilustres
forjador~s de esta bendita PATRIA que se llama ¡MEXICO!
¡ ¡ ¡ Honor a su nombre ! ! ! ¡ ¡ ¡Honor a su existencia ! ! ! ¡ ¡ ¡ Gloria a su recuerdo ! ! !
BIBLIOGRAFIA

Invoquemos a la gracia dEl gobierno de la Republica:
y con particular empeño al gobierno del Estado de Nuevo
León, al cual en primera instancia correspóndele un legíti-

1.-Alamán Lucas. (Historia de Méxiob).
2 -Arteaga Santoyo Armando. (Armas y Letras. Universidad de Nuevo León).
3.-Cárabes, Torres, Flores. (Historia Activa de México).
4.-Barrón Mórán G. (Historia de México).
5.-Cossío David Alberto. (Historia de Nuevo León).
6.-Gonzál,ez José Eleuterio Dr. (Obras. Tomo V).
7.-Castro Leal Antonio. (Memorias de Mier).
8.-"México a través de los siglos".
9.-Roel Santiago. (Historia de Nuevo León).
10.-Valle Arizpe Artemio. (Fray Servando).

54

55

Cuya esencia psioosomática, al igual que el águila de
nuestro Escudo Nacional se posó inmutable sobre las agudas y lacerantes espinas del nopal, para dEstrozar con su
pico y con sus garras la serpiente de la insidia y del odio.

�-

LOS INSECTOS Y LAS
ANTIGUAS CULTURAS MEXICANAS.
UN ENSAYO ETNOENTOMOLOCICO

--

--

-

Raúl Mac Gregor-loaeza

,

�L

A ¡nformación que originan los estudios etnozoológicos puede ser de tal manera valiosa como para abrir nuevos
caminos y directrices en el campo de la investigación científica. El hecho de r ecopilar todos aquellos datos que ya
fueron plasmados en numerosísimas publicaciones, la práctica de 11egistrar los comentarios, pláticas, leyendas, rumores, e:x¡:eriencias de la gente de edad en los más apartados
rincones de México, nos pm:de ilustrar del múltiple uso que
~e le puede dar a los animales, y en base a ese uso, para no
perder su apl':&gt;vechamiento, tratar de investigar cuáles pueden ser los principios activos de todos y cada uno de los
casos reunidos y analizar la posibilidad de su uso en la vida
moderna. Ya de antemano podríam:&gt;s señalar que muchos
de ellos caerían dentr0 dEl dominio de la medicina, otros
para su aprovechamiento en la industria, alguno más dentro
del campo de la agricultura o bien sobre métodos de conservación de nuestros r€cw·sos naturales. Mucho aprenderíamos de todo ese mundo maravilloso que a veces cae dentro del terreno de lo mágico, de k&gt; inexplicable, pero ·a la
ve:: presente y de esperanza.
59

�· ¿Cuántos e innumerables casos conocemos sobre este
t,ema? Algunos muy frecuentEs, otros aislados, y la mayoría de ellos no registrados. De aquí €1 pnpE.l d:.- !3 etnozoología. No sólo debemos registrar cuentos y leyendas, sino
utilizar otros Elementos, tal,es como pintura, ce-r á mica, nombres de pobladcs, etc., puesto que e n un momento dado se
pueden correlacionar y obtener gran significado al realizar
su int,erpretación.
1

Muc hos de ellos tir nen- un prin&lt;.:1p10 r eligioso, casi el
hablar de milagrns, y es ahí donde el rigor dentífíco realiza
una batalla entre lo mítico y !,o real; ES ahí donde ch ocan ·ta
f.e y los hechos, que en muchísimo:, cnsos p,w sí solos hablan;
es ahí donde la labor ciel biólogo, d€1 antropók&gt;go. del médico, del sociólogo, por sólo menciona1· algunas disc ipiinas,
debzn participar €.n la búsqm:da Ge eses valores antes que
la vida moderna, tan a~&lt;Elr:Tada y a veces sin n:.mbo fijo.
absorba toda esa riquísima fuente de do&lt;'umentación.
Dentro de la ex¡:;cl'icncia QUE durante var :cs años nos
ha pumitido reunir una buena dosis de i;1:'crmación, pod,:,mos señalar qt:e no i:tlo hemos incursicm:~lc.; en situaciones
recientrs, sino que nuestro í rabajo sp ha adentrado en as1~ccto3 históricos, que fundarr: Entan mucha:,; de nuestrns
invesügacio1~€.S.
Les datos que hasta é l momento hE.mos re 5 is:rado
no hablan muy bien de la Etnozoología, si la comparamos
con la etnob::itánica. Quizás alguna probable Explicación €S
la facilidad del cultivo de una planta, comparándo:a con d
de un animal; por otra ¡::arte, la mayor atención dada a la
etnozoología se r,efü:rE. .:: los animaks domésticos y en -el
mundo pre-cclo:·.·.l.,ino sólo existían ur:•:&gt;S cuantcs animJles
domésticos. 1
Con gran frecuencia se publican nuevas interpretaciones
referrntes a anima!es en la mitología y en la religién. Algunos aspectos muy interesantes y tratados o:m poca frecuen1 MaJdonodo Ko€:.r&lt;•ell, M 1940. Estudios
E■tudio■ An:ropológicos 4 (3) · 195-202

60

etn obiológico~

R.?viata Mex·cana &lt;l•

cía son los casos de los animales supernaturales, como ocurre en el campo del totemismo, tonalismo y nagualismo.
Aun cuando algunos autores aceptan un primer período
de totemismo, casi no existe en la actualidad, y tan sólo se
refiere a conservar algunos nombres animales como nombres d€' familia, o bien, pensarse en casos del tonalismo. El
tonalismo deriva, por supuesto, de la relación entre el día
del nacimiento y la entidad calendárica para ese día. Cuando
ocurre que sea un animal, este animal es el espíritu guardián. Algunos autores piensan que el tonalismo esta íntimamente r elacionado con el nagualismo, el cual se define IX)r
habilidad de tomar la lorma de un animal.2
Los cúentos de animales son raros en Mesoamérica, y
los que existen tienen una gran influencia del Viejo Mundo.
Otr,os aspectos pueden citarse, como lo son a las danzas
animal,es, agiieros de animales y lugares con nombres de
animales.
La etnoentomología es el objeto de la observación y
utilización de los insectos por el hombre: es la ciencia que
establee.e las interrelaciones funcionales -entre las sociedades
humanas y el mundo de los insectos. Las investigaciones
han permitido analizar estas interrelaciones, conociéndose
la .ecología, ~a protección de plantas, la lucha biológica, aun
aquella en que el insecto es enemigo, auxiliar y rival del
hombr,e. Todos estos elementos son partes integrantes de la
etnoentomología. Pero para nosotros el problema es de
aprender, y sobre todo fijar, antes de su desaparición de la
memoria de los hombres, las relaciones tradicionales todavía existentes.3
Numerosos y muy variados trabajos y artículos se han
escrito sobre los antiguos pobladores mexicanos, describiendo su habilidad como artífioes, su gran sentido de la observación de los fenómenos meteorológicos y astronómicos, su
2 Brand. D. D. 1964. The status of ethnozoologic studies in Mesoamerica.
Aéta1 y Memoria XXXV (3) CongrHo Internacional de Americanlatcu: 121-140.
3 Gabnin . C . 1973. L'Ethnoentomologic. O.P.I.E., Cahiero de Liaiaon, No: 7: 15-17.

61

�notable conocimiento de las plantas y de su utilización en
muy diversas formas así como de los elementos con que
contaban, realizaban operaciones, curaban heridas, sacaban
muelas y dientes picados e inclusive realizaban trepanaciones. Dentro de la fauna que rodeaba el medio en que Se establecieron las diversas culturas antiguas mesoamericanas,
no cabe duda de que los insectos fueron siempre tomados
en cuenta, y como ya lo hemos indicado, el objeto de este
trabajo es el de tratar de reunir e-1 mayor número de datos
en que los insectos, de una o de otra manera, fueron utilizados, represt:ntados o conocidos por los antiguos pobladores
de México.
En la mayoría d&lt;:' los casos se ha logrado averiguar la
especie que fue molivo de tal representación o utilización,
ya sea por la abundancia de esa especie o por la utilidad que
se le daba, y conocer si en la actualidad todavía esas especies existen y cuál es su situación. Para un mejor cubtfimiento del tema, se han considerado los aspectos siguientes: a) Representación de insectos en esculturas, murales,
códices y cerámica, incluyendo sellos,; b) Leyendas sobre
insectos; e) Lugares o localidades con nomb1-.es de insectos;
d) Insectos de uso "industrial"; e) Insectos comestibles.
a) Rl'pre:-;entadón de i11srctos en e-'iCllltura,-,, códices JI rerámica, incluyendo seUos

XOCHIQUETZAL o Papllio da unus (Lepldoptera: Paplllonldaf'). Santa
Cnu Acalpb:can, D. F.

62

Es en este capítdo donde los insectos fueron representados con mayor profusión. Aun cuando pueden encontrarse
representaciones realistas, la gran mayoría son formas oonvencionales, y muchísimas de ellas difíciles de interpretar.
Es sin duda alguna la figura de la mariposa la que se
muestra más repetidamente, pues juega un papel importantísimo en la mitología de los mexicanos. En este caso es
intEl'esante reconocer el paralelismo que hay entre el pensamiento indígena y el de la civilización occidental, al reconocer en la mariposa a la imagen del alma, como fue reconocida pcr el "psique" freudiano.
Bast e citar a Laurette Séjourné que dice: "La flor, el
pájaro y la mariposa son, al decir de los cronistas, imágenes
del alma. Además, signo de la llama o del fuego, la mariposa
nos habla de esa luz que emerge victoriosa del cuerpo sometido a lenta transformación de la materia en energía espiritual". Es por ello que su representación abarca aspectos
muy distintos.4
Es sobre todo la especie Papilio dmmus o XOCHIQUETZAL la más utilizada, oomo lo mu€-stra la bella escultura en bajo relieve del poblado de Santa Cruz Acapizcan,
D. F., cerca de Xochimilco, o el bellísimo vaso teotihuacano
donde está estilizada, pero en que indudablemente se identifica esa especie. En el extraordinario mural teotihuacano
conocido como el TLALOCAN o PARAISO TEOTIHUACANO. esta mariposa está rept:•tida varias veces, y en este caso
también significa el alma de los muertos pero de aquellos
que sucumbieron en el agua o en el fuego _(rayo); otra :~·
presentación existe en braseros de barro pintado que ut1hzaban para quemar el copal en los entierros, y donde XOCHIQUETZAL repre~entaba el alma del difunto; este mismo significado se columbra en un dibujo del Códiee Florentino basado en los comentarios de Fray _Bernardino de
Sahagún hacia 1569.
4 S6¡ourn6, L. 1957. Peaaamiento r reli9i6n •n el M•xico Anti9vo. Breviario 128
fondo Cuhu,a Econ6mlca. México

63

�Indudablemente esta especie también sirvió de modelo
para la fabricación de sellos. Enciso comenta los dos usos
diferentes a que estaban destinados: €Stampar· con color o
imprimir en relieve. Se estampaban sobre la piel, como
adorno, como distintivo o para identificación; sobre la tela
de los trajes, papel, etc., como ornamento según los ritos y
oostumbres. Se imprimían en relieve para aplicar ornato~
en la cerámica o directamente en su alfarería para embe-llecerla; también se imprimían en algunos alimentos y en
objetos de cierta plasticidad. 5
Otra mariposa de alto significado religioso en la antigua ciudad chichimeca ·de Cuauhtitlán lo era ITZAPAPALOTL o CUATRO ESPEJOS, que corresponde a la e.pecie
Rothschildia orfaaba, denominada también "mariposa de cuchillos de pedernal" y significaba para ellos el demonio.
Rep1-.esentada como un ser fantasmal, era el espíritu de las
mujeres muertas en parto y que bajaban del cielo nocturno.
Otro ins-E:c to de importancia lo fue el chapulín o langosta. Una de las representaciones más realistas es una
escultura azteca en carneolita, de unos 40 cms. de largo que
existe en el Museo Nacional de Antropología y que sin duda
oorrespondía a un ortóptero acridoideo. Es interesante observar que algunos antropólogos critican severamente el
hecho de representar a los chapulines con sólo dos pares
de patas (cosa que también en las figuras de los códices se
repite); sin embargo, quizás había que estar de acuerdo con
Martín del Campoi6 en que estas representaciones tenían un
sentido religioso o místico, es decir, para ellos tenía cierto
significado el sólo dibujar o esculpir determinados elementos de, en este caso, los insectos. Ello todavía cae en el
terreno de la discusión y la especulación.
El códice Florentino7 es una magnífica fuente de información pictórica de la existencia de determinados insectos; la correspondencia de las figuras con el texto de la obra
5 Enciso, J. 1947. S.lloa d•I Mbko A,,.ti9uo. México.
6 Marttn del Campo. R. Comunicación personal.
7 C6dice . floreñtino 1565-1569. Edición comp leta en facolmile colorida C¡ue ae
con serva en la l!iblioteca Laurenzio Medicea de Florencia, Ita lia. México, 1926
V . 5, ed. por Francisco del Paso y Troncoao.

65

�de Sahagún, 8 permite reoonooer a escarabajos peloteros,
hormigas asociadas a víboras ( tzicanantli), abejas, mosquitos picadores (moyotl), culebras acompañadas por moscas,
etc., tanto por los oombres nahuas que menciona, como por
las actitudes y situaciones particulares observadas y descritas por él.
Un caso notabilísimo lo presenta una libélula o caballito del diablo que está divinamente delineado en el Tlalocan
o Paraíso Teotihuacano, en el barrio de TepantitJa, en la
zona arqueológica de Teotihuacan -y en verdad no hay
nada más exacto que haya sido pintado--, justamente en
€'I mural que representa una serie de hechos relacionados
con el agua,; no creemos necesario recordar lo frecuente quees encontrar estas libélulas volando cerra de los estanques.
arroyos y lagunas.
b)

Leyendas oobre ins&lt;&gt;rt0-'1

1,lh&lt;;lula &lt;Odonnta). Tlalfwan o
Tf"11:mtltla) .

1lltralso wotlhua.-ano

&lt;Tt'Otlhunc-an

g · Códice Chlmalpopoca. 1945 Leyenda d• loa ool... UNAM lraducci6n P. f~hc,ano Vázquez Publicado por el lnstltulo de Historia, la. Serie, No 1

Tlallamanqui, Huictlalluiqui, Quetzalcoatl y Titlacahuan.
Luego fue Quetzalcoatl al infierno (MICTLAN =- entre los
muertos) se llegó a Mictlantecutli y a Mictlancihuatl y dijo:
'He venido por los huesos preciosos que tu guardas.' Y dijo
aquel: '¿Qué harás tú, Quetzalcoatl?' Otra vez dijo éste:
'Tratan los dioses de hacer de eUos quien habite sobre la
Tierra.' De nuevo dijo Mictlantecutli: Sea en buena hora,
toma mi c:iracol y tócale cuatro veces alrededor de mi asient:&gt; de piedras preciosas.' Pero su caracol no tiene agujeros.
Quetzalcoatl llamó a los gusanos, que le hicieron agujel'Os,
e inmediatamente entraron ahí abejas grandes que lo tocaron. y lo oyó Mictlantecutli y dijo: 'Está bien, tómaloS. Juntos de un lado estaban k&gt;s huesos de varón y también juntos
los huesos de mujer. Así que Quetzalcoatl los tomó, hizo
con ellos un lío; que se los trajo.'' Más adelante, el mismo
Códice Chimalpcrpoca dice: "Otra vez los diose; dijeron:
'¿Qué comerán, oh dioses? Ya todos buscan el alimento.'
Quetzalcoatl encontró a la hormiga roja que venia a recoger
maíz desgranado y le dijo: 'Dime dónde fuiste a cogerlo.'
Muchas veces le pregunta, pero no quiere decirlo. Luego le
dice que allá (señalando el lugar) y lo acompañó. Quetzalooatl mismo se volvió hormiga negra, la acompañó y entra-

66

67

De los diversos grupos que existieron en el área mesoamericana, solamente de dos culturas obtuvimos datos en
los cuales los insectos tienen un papel importante en el desarrollo de leyendas particularmente interesantes, ya que al
darles un papel destacado los relaciona con los dioses y en
situaciones de enorme significado. Estas leyendas relatan
hechos, tanto en la cultura azteca como en la cultura maya,
que muestran el conocimiento que los antiguos pobladores de
Mesoamérica tenían del comportamiento de los insectos.
Entre las leyendas más sobresalientes en que intervienen insectos, ya sea como dioses o cómplices de los dioses
en la mitología mexicana, se tiene en la cultura azteca la
llamada leyenda del 5o. Sol. El Códic&lt;' Chimalpopoca 9 la
reproduce ron gran originalidad:. . . "En aquella época se
consultaron los dioses, y dijeron: ¿Quién habitará (la Tierra)? ¿Quién la habitará, oh dioses? Se ocuparon del negocio Cithahuicue, Cithallatónac, Apantecutli, Tepanquizqui,
8 Sahagún. rray Be rna rd,no de. 1569 Hiatoria C•n•ral de lao Cooao de la Nuna
Espala. Libros II y 111, Ed Porrúa. M6xico. 1956

�ron y acarrearon ambos; esto es, Quetzalcoatl aCOJnpañó
a Ja hormiga colorada hasta el depósito, arr egló el maíz y
en seguida se lo llevó a los dioses. Estos k&gt; masticaron y lo
pusieron e'l1 nuestras bocas para robustecernos ... "
Dentro de la civilización maya son numerosisimos los
casos en que los insectos intervienen en los asuntos de las
deidades, lo mismo eran hormigas que mosquitos, piojos,
abejas o abejorros. De las diversas escenas descl'itas, el
Popol V11h dstaca una escena deliciosa rn la cual un piojo
actúa como mensajero.
"Llegaron a casa de la abuela unos mensajeros pidiéndole que llamara a sus ni etos, pues dentro de 7 días los señores querían jugar con ellos a la pelota. La abuela entró
sola y afligida a la casa, sin saber cómo avisar a sus nietos.
En seguida le cayó un piojo en la falda. w cogió y se lo
puso rn la palma de la mano, y el piojo se meneó y echó a
andar.
- Hijo mío, ¿Te gustaría que te mandara a que fueses
a llamar a mis nietos? le dijo al piojo. Les dirás: Han llegado
mensajeros ante vuestra abuela, que vengan dentro de 7
días para jugar a la pelota con los señores,

Al punto se fue el piojo ·contoneándose .. . " 1º
c) Lugares o localidades oon nomb1-e de in~ectos

En la búsqueda de poblados cuyo nombre tiene un significado considei-ando sus raíces indígenas, hemos enoontrado alrededor de unos 90 nombres y no tenemos la menor
duda que la utilización de nomb1·es de insectos para designar a los poblados tuvo su origen en la presencia y abundancia de insectos. A veces los filólogos discr.epan un poco
sobre el origen o significado de las dos o más raíces que
forman un nombre, lo que hace caer con facilidad en el
error. Creo aquí que la intervención de los zoólogos ayuda10 Popo) Vuh. Lcu cmti!J'ln l•Y•ndaa d•I Q11icb6 . Traduccif-n A
fondo do Cullura Ccon6mlca. Méxic o

69

Recanos

1947.

�ría a definir algunos de estos significados, a~ consta~r la
posible existencia de un ins: cto, la abundancia del :"'usmo,
y quizá, el uso que se le daba en la región. Unos eJemplos
son los siguientes:

JUMILTEPEC • Significa en nahuatl: en el cerro de los
jumiles. Confirma €Sta interpretación el hecho de qtte
de ese pueblo se llevan los "jumiles" o chinches comestibles a k&gt;s mercados circunvecinos.

AZCAPOTZALCO • Voz nahuatl que significa: en el terreno de las hormigas, esto es, en los hormigueros. Pueblo y Delegac ión del Distrito Federal en México. En la
ant igLH'clad era la capital del reino Tecpaneca.

MOYOCALCO • Voz nahuatl que debe traducirse como
"pabellón para defenderse de los mosquitos", o bien "en
donde hay o hacen pabellones contra las moscas y
m ::::quitos".
NOCHI~"TLAN • Término nahuatl que señala el lugar
donde abunda la grana o cochinilla del nopal. Colorante ··
muy solicitado en época de les aztecas y todavía en uso
en la actualidad.
P APALOAPAN • Esta voz nahuati designa una k&gt;calidad'
conocida como "rio de las mariposas". en el Estado de
Veracruz.
·
TURICATO • Voz tarasca qu€· se utiliza para designar a
las garrapatas en el Estado de Michoacán, siendo el
nombre de la cabecera del Municipio de ese nombre.

MEO(; U11.1i-- 0 i:-usano hhut&lt;·o ,1,,1 nuli:-m•~·. A!'t- nt1·0,'neme hespe1·iari~
( l,p¡1i,lh¡Jt&lt;-ra: M••~athy·ml&lt;l,11•}.

CHAPULTEPEC • Voz nahuatl que significa: en el cerro
de la langosta o chapulín ( "Chapolin" es una voz
nahuatl que significa grillo o langosta; ahora de u~o
muy c0rrientf. entre los mexicanos). El Padre Sah:1g_un
( 0µ11:-. cit.) hablando de los ríos y las fuentes de M~x1co
hacia ] 569, decia: "A la fuente con que se prove1a la
ciudad de agua, la llaman Chapoltepec. que quie1'e clecir: m onte como cigarra o langosta, porque ella nace
al pie de un mont;'Cillo que p~rece langos~a:" Actual
parque de Chapultepec en la c1u~ad de Mex1c? y numerosos poblados en diversas entidades de•! pa1s.

d) /mwctofi de i,so "industrial"

Ahora señalaremos el caso de lo que se podria llamar
"-insect,os industriales". Aquí podríamos mencionar a los gusanos productores de seda, como lo e:s Eucheira socialis
(Lepidóptera); a las abejas productoras de miel, etc., sin
embargo, citaremos tan sólo dos casos: un insecto productor d€' una grasa utilizable para fines muy distintos, llamado AJE, y otro insecto productor de un cobrante, la cochinilla o grana del nopal.
En el primer caso, diremos que el AJE o AXE, cuyo
nombre _científico es Llaveia axin De la Llave (Hom. Margarodidae), fue y sigue siendo utilizado como ungiiento, como cosmético y o:&gt;mo laca.

JICOTLAN • Voz nahuatl que quiere decir: lugar de
"jicotes" o abejorros. Es nombre común de varios poblados de Oaxaca y Puebla.

Sahagún (opus cit.) al hablar de las mujerc-s públicas,
dice "es tan curiosa que parece una rosa después de bien

70

71

�compuesta y para aderezarse muy bien, primero se mira
en el espejo, báñase, lávase muy bien y refréscase para mM
agrada!'; suele también untár un ungiiento amarillo de la
ti u r a que llaman AXIN, para tener bUEm rostro y luciente,
y a las veces se pone colores o afeites en el rostro, por ser
perdida y mundana ... "
Landa, e n su R€lación de las Cosas de Yucatán, 11 menc.:iona al AJE, diciendo " . .. Hay un gusanito del cual se
hace un ung iiento muy bueno, amarillo, para hincha:rones
y llagas, con nomás batido y amasarlo; sirve ~ óleo pru•a,
pintar y hacer fuerte la pinturn. Esta 'grasa' mezclada con
neeit.e de linaza o chía se utiliza e n el laqueado de bateas y
jí&lt;'aras, como lo s:&gt;n las famosas jícaras michoacanas."
Suele encontrársele para su venta en los mercadx;:s o
e n las farmacias de San Luis Potosí, Oaxaca, Michoacámi y
Chiapas.
El insecto conocido como "cochinilla o grana del n0paJ,.,.
fue un artic:ulo de amplia explotación durante la época. dela Colonia. pues c ientos de miles de arrobas fueron enviadas
a España. Pero antes d e e llo, era un a rtículo muy apr;eciado
por los antiguos m€'Xicanos y se inc luía eomo uno- ~ los
tributos que los pueblos sojuzgados del SE de Méxi&lt;ro entt"egaban a los azt ecas.
Este colorante se utilizó muchísimo para ilumtJfla r los
eódices y pal'a teñir sus t elas, principalmente. En La adualídad se utiliza en coloración de pro~uctos farmaeéutt.e0s y
Pn 1-e¡x:&gt;steria.
e) /11.'wrt q:,

,·&lt;m,rstiblcs

Un capítulo más dentro de la et nozoología es el d(, la
zoofagia, es decir, el alimentarse de a nimales. Claro que
gran parie de la dieta en humanos, como seres omnívoros
que son, es a base de animales, pero de animales domésticos
tales como vacas, cerdos, borregos, gallinas, peces, algunas
veces caballos. ranas, caracoles, iguanas, pero raramente
sffpicntes, ratas, ardillas e insectos.
11

l.undo , Ftoy
1.11-.ico 1%'1

J\11 •00

dt.•

l bh4 ReladN CM i..

73

c..._

4. Y'6C•tft.. t:.;f

J'o1nM

�• Chapulines: ins::ctos pertenecientes principalmente al
género Sphenarium (Orthoptera: Acrididac ). Oaxaca.
• Ahuautle: huev,ocillos y adultos de chinches de agua
(Hemiptera: Corixidae). Lago de Texcoco.
• Jumiles o xumiles: chinches fitófagas (Hemiptera: Pentat,:&gt;midae}. Cuautla y Cuernavaca, Morelos y Taxco,
Guerrero.

ITZPAPALOTL o
mariposa de
cuchillos de pedernal
o cuatro espejos,
Rothschiltlia orizaba
(Lepidoptera:
Saturniidae). Códice
Tellerian&lt;rReinensis.

Ultimamente, y cada vez con mayor preocupación, día
con día los distintos medios de difusión en distintos países
señalan el gran problema de alimentos a una p::&gt;blación humana cada vez más n~1merosa; Este hecho nos h:i.oe pensar
en la posibilidad de utilizar a ks insectos como alimento.
Esta preocupación la ha sabid) valorar la Dra. Jufü,ta Ramos Elorduy de Conconi del Instituto d.e Biología de l:&gt;.
U. N.A. M. y es uno d€· los programas de investigación que
tiene programados.
·
Dentro del conocimiento inicial, básico, que -t:s necesario obtener, se rncuentran aquellos casos de insectos que
actualmente se comen o que en épocas pasadas 1:Js peeblos
mesoamericanos comieron.

• Meocuilin o gusanos blancos de maguey: orugas de la
maripo~:i. Acentrocneme hcsperiaris (Lepidoptera: Megathymidae). México, Hidalgo y Jalisco.
• Chilocuil o gusan:&gt;S colorados de maguey: orugas de la
mariposa Hypopta agavis (Lepidoptera: Hypoptidae).
Oaxé!ca e Hidalgo.
• Poxi: larvas acuáticas de la m:&gt;Sca Gymnopa tibia lis
Díptern: Ephydridae). Lago de Texcoco.
• N :cuazcatl u horrr.iga de miel: hormigas de la especie
llyrmecocyst es rnelligér (Hymenoptera: Formicidae).
Val1:c de Santiago, Guanajuato.
• Chicatanas o nucú: hormigas pertenecientes al género
Atta (Hymenoptera: Formicidae). Oaxaca, Chiapr..s.

El estudio de la 011tcmofagia ocuparía numerosísimas
cuartillas como para integrar un tratado, donde no solamente se citaran las especies comestibk:s, sino su distribución
geográfica, abundancia en lé:s distintas regiones y en las
diversas épocas del año, la manera como se · preparan los
insectos para consumirlos (vivos, fritos, asados, molidos,
revueltos con huevo, en E1nsalada, salados, en forma de tamal, en tacos, con guacamole u otra salsa, etc.), así como
sus propiedad€S alimenticias (contenido en proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas, etc.) Por el momento nos
ttmitaremOSt;a citar 105 casos más fr«:uentes-que hemos registrado para México:

de la numerosísima documentación que se ha podido reunir,
la cual será el elemento princi¡:al para un tratado de entomología indígena mexicana que el autor tiene en procese
de elaboración.

74

75

• Escamoles : hormigas de la especie Liometopum apiculatus (Hymenoptffa: Formicidae) . Mezquital, Hidalgo.

La información aquí presentada es tan sólo una parte

��"ARMAS Y LETRAS", Revista Trimestral de la Universidad Aut6noma de
Nuevo Le6n se terminó de imprimir
el 31 de agosto de 1975, en los Talleres de la Impren ta Universitaria del
Depto. de Difusión de la U. A. N. L.
Se editaron 1,500 ejemplares

�DEPARTAMENTO DE DIFU810N

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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